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-The Project Gutenberg EBook of Las fiestas de San Juan, reseña histórica
-de lo que han sido y de lo que son, by Federico Asenjo
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
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-this ebook.
-
-
-
-Title: Las fiestas de San Juan, reseña histórica de lo que han sido y de lo que son
- Relación verídica de las que se celebran en este año de 1868
-
-Author: Federico Asenjo
-
-Release Date: September 1, 2019 [EBook #60210]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: ISO-8859-1
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LAS FIESTAS DE SAN JUAN ***
-
-
-
-
-Produced by Carlos Colon, Biblioteca Digital Puertorriqueña
-and the Online Distributed Proofreading Team at
-http://www.pgdp.net
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-
- Nota del Transcriptor:
-
-
- Se ha respetado la ortografía y la acentuación del original.
-
- Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
-
- Páginas en blanco han sido eliminadas.
-
- Letras itálicas son denotadas con _líneas_.
-
- Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las minúsculas)
- han sido sustituidas por letras mayúsculas de tamaño normal.
-
- Ilustraciones han sido eliminadas.
-
- Letras oscuras son denotadas con =signos de igual=.
-
- La portada fue diseñada por el transcriptor y se considera dominio
- público
-
-
-
-
-
- LAS FIESTAS DE SAN JUAN.
-
-
-
-
- RESEÑA HISTORICA
- de
- LO QUE HAN SIDO Y DE LO QUE SON;
-
- Y
-
- RELACION VERIDICA
- de las que se celebran en este año de 1868,
-
- por
-
- Federico Asenjo.
-
-
- PUERTO-RICO.
- _Imprenta del Comercio._
- 1868
-
-
-
-
- AL EXCMO. AYUNTAMIENTO
- de la Ciudad de S. Juan Bautista
- DE PUERTO-RICO.
-
-
-_A nadie mejor que á V. E., que ha sabido conservar las fiestas
-populares de la muy noble y muy leal Ciudad que representa, puede ser
-dedicado este librito. Sírvase V. E. aceptarlo como una débil muestra
-de la gratitud de aquel á quien ha hecho la honra de elegir para su
-Secretario._
-
- Federico Asenjo.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-INTRODUCCION.
-
-
-Cosa sabida es por todo el mundo que los pueblos, como los individuos,
-tienen su infancia, su juventud, su edad viril y su vejez; y que en
-cada una de estas épocas, lo mismo que el hombre, cambian de faz,
-aunque conservando siempre ciertos caracteres que constituyen la
-fisonomía especial de cada uno, y tambien el carácter moral que les es
-propio.
-
-El hombre tranquilo y circunspecto, que ocupa un lugar distinguido
-en sociedad por su juicioso proceder, no deja de ser el mismo niño
-jugueton y travieso que en otro tiempo era el disgusto de sus padres;
-pero la edad le ha hecho variar de condiciones y sus usos y costumbres
-han cambiado, si bien conservan siempre cierto sello particular que
-distingue su individualidad. Es el mismo hombre que fué desde que
-nació, pero no tiene ya ni la vivacidad de la niñez, ni la impetuosidad
-de la juventud: sus impulsos violentos se han calmado, sus mismas
-pasiones se han apaciguado algun tanto. Su genio, por mas que un
-adagio vulgar diga que
-
- genio y figura
- hasta la sepultura,
-
-su genio, repito, ha decaido mucho; sin que por todo eso, deje de
-reconocerse constantemente el mismo hombre.
-
-Tal es la obra lenta pero segura del tiempo, que todo lo muda y lo
-trastorna todo sin permitir, por lo comun, que ni aun nos apercibamos
-de ello. Y esa obra se realiza sin intermision, no solo en el hombre,
-sino tambien en todo lo que le rodea; desde la tierra que cambia de
-naturaleza, sin cambiar de lugar ni de fisonomía, digámoslo así, y
-el mineral que acrece y muda de faz sin mudar de naturaleza; hasta
-el árbol que tiene en su vida las mismas épocas que el hombre en la
-suya y el animal que se aproxima mas á este; y el mar inmenso que
-rodea la tierra y que muda sin cesar de aspecto siendo no obstante el
-mismo en todos tiempos; y el cielo hermoso que nos cubre y que aparece
-frecuentemente á nuestra vista con distintas faces, por mas que sea
-siempre el espacio infinito en que se pierde la razon del sábio.
-
-Los pueblos se hallan tambien sugetos á esta ley; y por eso los vemos
-cambiar de faz á medida que pasan años; y mudar de condiciones segun
-van recorriendo las diferentes épocas de su vida, mucho mas largas por
-cierto que las de la vida del hombre. Este pueblo, sencillo y frugal
-en otro tiempo, apenas conserva algunos restos de su pasada sobriedad;
-aquel otro de carácter alegre y bullicioso, rie todavia y se regocija,
-pero con cierta compostura que le era antes desconocida; este otro casi
-no conserva nada del carácter melancólico que distinguia á sus hijos,
-en medio del estruendo de los negocios que hoy le ocupan; pero en medio
-de todos estos cambios y mudanzas, que ya desde la época del célebre
-orador romano hacian exclamar á los viejos _¡O tempora! ¡O mores!_ y
-que continuan todavia, apesar de los diez y nueve siglos transcurridos,
-haciéndoles exclamar _¡Qué tiempos aquellos!_ refiriendose á los de su
-juventud; esos cambios y mudanzas, vuelvo á decir, se llevan á cabo sin
-que los pueblos dejen de ser los que son y sin que dejen de conservar
-siempre algo que distingue á cada cual de ellos de todos los demás que
-cubren la superficie de la tierra.
-
-Ese algo, que forma la distincion, lo constituyen los usos y
-costumbres, así como tambien las tradiciones.
-
-La tradicion es para un pueblo lo que la memoria para el hombre.
-
-Si la memoria es infiel, el hombre no sabe dar cuenta de los hechos que
-ha visto sucederse.
-
-Si la tradicion no es verídica se pierde la memoria de los
-acontecimientos que la historia no ha sabido, ó no ha querido, ó no
-ha podido conservar; y como que, en tratándose de la vida de un
-pueblo, los hechos cambian á medida que la edad de aquel varia, de aquí
-el que, á la vuelta de los años que componen la vida de dos ó tres
-generaciones, se pierda la memoria de sucesos muy vulgares; ó cambie de
-tal modo su recuerdo que ni remotamente pueda nadie darse cuenta de lo
-que fueron los hechos en su orígen.
-
-Esto es lo que mas generalmente acontece con los usos y costumbres
-populares; porque llamados unos y otras á variar constantemente, en
-proporcion de las variaciones que sufre el estado de adelanto ó de
-atraso del pueblo á que pertenecen, llegan á alejarse á veces tanto
-de lo que fueron en su principio que difícilmente se reconoce su modo
-primitivo de existencia.
-
-Por eso yo creo que mientras mas varien los usos y costumbres de
-un pueblo, mas empeño debe este poner en conservar incólumes las
-tradiciones que á ellos se refieren; y procurar que, á traves de las
-alteraciones que esperimentan con el tiempo, se trasluzca siempre
-con toda claridad el punto donde nacieron y la forma que tuvieron al
-comenzar.
-
-Quizas parecerá á mis lectores que no merecen la pena de que se les
-consagre una atencion tan especial los usos y costumbres; pero, si así
-pensaran, bastaria para convencerles de lo contrario, recordarles que
-por solo las variaciones de los usos y costumbres se puede conocer la
-historia entera de un pueblo; y que el carácter y las condiciones de
-cualquier pueblo se hallan retratados en sus usos y costumbres.
-
-Ciceron escribió un libro sobre las costumbres en que dejó pintado
-el pueblo romano; y Voltaire nos ha dejado un "Ensayo sobre las
-costumbres" en que trata de reseñar las diferencias que separan entre
-sí á todos los pueblos de la tierra y los puntos de contacto en que se
-unen.
-
-Yo voy pues á reseñar algunos usos y costumbres de este hermoso país,
-que tan desconocido es hasta para muchos de los mismos que lo habitan;
-y no solo reseñaré algunos de los mas culminantes, sino que lo haré
-comparándolos en diversas épocas de la vida de este pueblo, para que
-pueda formarse juicio de sus progresos ó retrogadaciones; y se conciba
-la marcha que ha traido de algunas décadas á esta parte.
-
-Este trabajo, pues, que no me atrevo á llamar libro, no será
-simplemente una crónica, por mas que no tenga pretensiones de ser
-historia; será sí la tradicion escrita, tal cual la hemos oido de
-nuestros padres, segun se la refirieron nuestros abuelos; y segun
-consta de algunos documentos incoherentes que la casualidad ha puesto
-en mis manos cuando la necesidad ó la ociosidad me han obligado á
-revolver algunos archivos.
-
-Empero, para que la tradicion, que he tratado de tomar desde su orígen,
-pueda ser continuada sin interrupcion, no solo me concretaré á la
-parte histórica de las _Fiestas de San Juan_, sino que trataré de
-describir, lo mejor que me sea posible, las que se celebren en este año.
-
-El _San Juan_, como vulgarmente hemos dicho siempre, ha sido en todos
-tiempos, una fiesta tan popular en esta ciudad, tan peculiar de esta
-poblacion, y ha ofrecido una fisonomía tan especial, que examinándola
-con algun detenimiento podriamos concluir por conocer esta localidad.
-
-Así como los juegos olímpicos de la antigua Grecia demostraban la
-necesidad que aquel pueblo esperimentaba de tener hombres fuertes y
-ágiles para la guerra; las carreras de San Juan ponen de manifiesto la
-necesidad que este pueblo ha esperimentado siempre de poseer buenos
-caballos que no se arredren ante los frecuentes obstáculos de su
-erizado suelo.
-
-Así como los Israelitas y los Romanos y los Normandos y los Francos
-celebraban con júbilo y alegría la conmemoracion de hechos de grande
-importancia en su vida, así tambien los Puerto-riqueños ven con júbilo
-las _alboradas_ que les recuerdan hechos no menos gratos que eran el
-consuelo de esta poblacion en épocas tristes y azarosas; como tendrán
-ocasion de verlo los lectores mas adelante.
-
-Y aun la suprimida _vela_ tuvo tambien su razon de ser, y hubiera
-podido quedar justificada, á no habérsela hecho degenerar en
-demostraciones poco dignas de un pueblo que con razon se precia de
-culto y de avanzado.
-
-Por lo visto, el lector comprenderá que me prometo hacerle conocer _las
-fiestas de San Juan_, tales como han sido en otros tiempos y cuales
-son en los presentes. Fáltame solo que mis fuerzas correspondan á mis
-prometimientos; que no por ser el asunto alegre y al parecer ligero,
-deja siempre de ser difícil en extremo el llenar cumplidamente el papel
-de cronista verdadero y no cansado.
-
-Espero que mas que mi poca disposicion, contribuirá á ello en mucha
-parte el entusiasmo que por todas partes se nota y que comunicará á mi
-tosca pluma la vida y la animacion de que de otro modo careciera.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-I.
-
-_Ojeada restrospectiva._
-
-
-San Juan Bautista fué declarado Patron de la Isla, tal vez por el
-nombre que á esta habia dado el Almirante Colon al descubrirla en 16 de
-Noviembre de 1493, quizás por el de la Reina que entonces se sentaba
-en el trono de las Españas, que nada dicen sobre ello las historias;
-pero es lo cierto que al expedir su primera pastoral en Sevilla el 26
-de Setiembre de 1512 el Sr. D. Alonso Manso, primer Obispo de esta
-diócesis, trasladando la bula de ereccion de nuestra Santa Iglesia,
-declara que esta se levanta á honra del dicho Sr. San Juan; y como
-tal patrono fué desde entonces y ha sido siempre reconocido el Divino
-Precursor.
-
-Sin embargo de esta declaratoria, no aparece que, en el primer siglo
-transcurrido desde la citada fecha, se celebrara la fiesta del patron
-San Juan ni aun con el culto que debiera haberle dado la Iglesia que se
-habia puesto bajo su advocacion; y mucho menos con fiesta ni regocijo
-alguno público y profano. Verdad es que en aquellos tiempos primitivos
-harto tenian que hacer nuestros valientes antepasados con atender
-primero á los caribes y despues á los corsarios que constantemente los
-tenian en jaque; y el poco tiempo de paz y tranquilidad que podian
-gozar lo necesitaban demasiado, ya para el laboreo de las minas, ya
-para la labranza de la tierra, ya tambien para construirse las pobres
-habitaciones en que se albergaban; sin que pudieran por lo visto pensar
-en diversiones.
-
-Así se pasó un siglo ó poco mas, sin que nadie se acordara al parecer
-del Santo Patron, ni aun el mismo Obispo que le escogió como tal, ni
-su sucesor el Maestro D. Fray Manuel de Mercado, hasta que en 1637
-ó 38, que no sabemos á punto fijo la fecha, el Gobernador, de buena
-memoria para esta Isla, D. Iñigo de la Mota Sarmiento hizo reconstruir
-el crucero de la Santa Iglesia y echar á esta una cerca, solicitando
-al efecto la cobranza de deudas que por su antigüedad se creian
-incobrables; y el Cabildo eclesiástico, reconocido á estos beneficios,
-se obligó perpétuamente á decirle una misa cantada todos los años al
-Sr. San Juan Bautista en su dia, en obsequio de la devocion especial
-que por él tenia el indicado Gobernador.[1]
-
- [1] Carta del Sr. Canónigo de esta Santa Iglesia, Don
- Diego de Torres Vargas al Cronista Maestro Gil Gonzalez
- Dávila--23 de Abril de 1647--(Biblioteca histórica de
- Puerto-Rico).
-
-Con la fiesta religiosa de San Juan y tal vez por afecto á D. Iñigo
-de la Mota Sarmiento, que fué muy querido y muy llorado por esta
-poblacion, nacieron probablemente las fiestas populares de San Juan;
-pero nada nos dicen ni la historia ni la tradicion, y solo lo supongo
-porque componiéndose las fiestas primitivas de este pueblo de danzas,
-toros y cañas, aparece que ya en 1644 se celebraban para San Antonio,
-que es en un dia del mes de Junio, como lo atestigua el Sr. Obispo D.
-Fray Damian Lopez de Haro en su carta á Juan Diaz de la Calle.[2]
-
- [2] Biblioteca histórica de Puerto-Rico, pág. 439.
-
-Las corridas de toros y cañas debieron empezar á efectuarse por los
-años de 1610 ú 11, y se hacian en su principio solo en honor de
-Santiago, por disposicion del Gobernador don Gabriel de Rojas.
-
-En medio de la oscuridad que se sigue á la poquísima luz que sobre las
-fiestas de San Juan proporcionan estos ligeros apuntes, únicos que se
-encuentran al asunto referentes en los pocos documentos que se conocen
-relativos á Puerto-Rico, es sin duda permitido suponer que el orígen
-de las carreras de caballos data de la época en que se establecieron
-las corridas de toros y cañas; y que probablemente las primeras de
-estas se suprimieron, andando el tiempo, por la dificultad de encontrar
-animales propios para ellas; y las segundas se convirtieron solo en
-carreras para dar mas soltura á la ligereza de los caballos indígenas
-que necesitan libre rienda y ancho espacio para lucir su gallardía y
-excelente paso.
-
-Y difícil seria salir de una hipótesis cualquiera, mas ó menos fundada,
-en lo relativo á la época que hemos pasado, porque el holandés Boduyno
-Henrico arrasó con el fuego todos los archivos de la ciudad en 1625.
-
-Continuando el siglo diez y siete, las fiestas de San Juan y algunas
-otras notables del año hubieron de regularizarse hasta el extremo de
-hacerse fiestas votivas para el Ayuntamiento de la Ciudad, al cual se
-le concedió por los años de 1685 ú 87 (que no consta con exactitud la
-fecha) el impuesto de un maravedí en cuartillo de aloja y ocho en el
-de aguardiente para cubrir, entre otras atenciones, las de las citadas
-fiestas: ese impuesto, que solo se concedió en su principio por seis
-años, fué prorrogado por igual tiempo en 1693 y volvió á serlo en 1702
-y en 1709 y en 1714, como aparece de una carta real fechada en Sevilla
-á 13 de Diciembre de 1730 y dirijida al Concejo, Justicias y Regimiento
-de esta Ciudad.
-
-Las fiestas votivas á que se ha hecho referencia, eran las de la
-Purificacion de Nuestra Señora, el Corpus Christi, San Juan, Santiago
-y Santa Rosa; y en tres de ellas se efectuaban sin duda carreras de
-caballos, á juzgar por lo que dicen los historiadores que copiaré
-dentro de poco; pero un acuerdo del Ayuntamiento de 30 de Junio de
-1778, que he tenido ocasion de consultar, hace conocer que las de San
-Juan se celebraban con especial solemnidad, desde tiempo inmemorial
-(tal vez desde que empezaron, á fines del siglo XVII) no solo como
-honor debido al Santo Patron, sino tambien como prueba de feudo
-vasallage al Soberano de las Españas. Y en efecto, en dicha fiesta no
-solo se celebraba solemne funcion de iglesia con vísperas, rindiéndose
-guardia de honor al Santo, en el tabernáculo en que se colocaba; sino
-que en los dias 24 y 25 de Junio se llevaban á sus piés las llaves
-de la ciudad, "en reconocimiento á su soberana proteccion," como lo
-dice el acuerdo consultado. Por su parte los regocijos públicos eran
-tambien de un carácter especial que los distinguia completamente de
-las demás festividades votivas: efectuábanse carreras de caballos
-desde la víspera de San Juan hasta el dia de San Pedro, en que tenian
-participacion todos los habitantes, bien como ginetes, bien como
-espectadores que se convertian en actores dando ó respondiendo las
-chanzas mas ó menos agudas que entre unos y otros se cruzaban.
-
-Oigamos como describe estas carreras el único historiador de la Isla,
-Fr. Iñigo Abad de la Sierra, que escribió su historia quizás en el
-mismo año en que fué tomado el acuerdo del Cabildo que acaba de citarse.
-
-"Las fiestas principales, dice el ilustrado historiador, las celebran
-tambien con corridas de caballos, á que son tan propensos como
-diestros. Nadie pierde esta diversion: hasta las niñas mas tiernas, que
-no pueden tenerse, las lleva alguno sentadas en el arzon de la silla
-de su caballo. En cada pueblo hay fiestas señaladas para correr los
-dias mas solemnes. En la Capital son los de San Juan, San Pedro y San
-Mateo.[3] La víspera de San Juan al amanecer entra gran multitud de
-corredores que vienen de los pueblos de la Isla á lucir sus caballos:
-cuando dan las doce del dia salen de las casas hombres y mugeres de
-todas edades y clases montados en sus caballos enjaezados con toda la
-mayor ostentacion á que puede arribar cada uno. Son muchos los que
-llevan las sillas, mantillas y tapafundas de terciopelo bordado ó
-galoneado de oro, mosquitero de lo mismo, frenos, estribos y espuelas
-de plata: algunos añaden pretales cubiertos de cascabeles del mismo
-metal. Los que no tienen caudal para tanto cubren sus caballos de
-variedad de cintas, haciéndoles crines, colas y jaeces de este género
-adornándolos con todo el primor y gusto que pueden, sin detenerse en
-empeñar ó vender lo mejor de su casa para lucir en la corrida.
-
- [3] Fr. Iñigo fué testigo ocular y hay que creerle
- que se corria para San Mateo, por mas que este dia no
- se encuentre citado en ningun documento. En cambio no
- figuran los dias de la Candelaria y Santiago.
-
-"Esta no tiene órden ni disposicion alguna: luego que dan las doce de
-la víspera de San Juan salen por aquellas calles con sus caballos, que
-son muy veloces y de una marcha muy cómoda. Corren en pelotones, que
-por lo comun son de los amigos ó parientes de una familia; dan vueltas
-por toda la Ciudad sin parar ni descansar en toda la noche, hasta que
-los caballos se rinden. Entonces toman otros y continúan su corrida con
-tanta vehemencia, que parece un pueblo desatado y frenético que corre
-por todas partes.
-
-"No obstante la confusion y tropel de la corrida, rara vez sucede
-desgracia alguna y si ocurre algun azar es á algun Español que
-encontrándose con el peloton de corredores al volver alguna esquina,
-no sabe evitar los encuentros con la destreza que los criollos. Estos,
-aunque el caballo corra á toda carrera, dejan sueltas las riendas sobre
-el arzon de la silla, los brazos cruzados, fumando su cigarro, diciendo
-algunas gracias á las de las ventanas y á las que corren. Al llegar á
-las esquinas que han de doblar, llaman al caballo con aquella rienda, y
-aunque vengan muchos por la misma calle, saben pasar por medio de los
-pelotones sin tropezar con nadie. Las mugeres van con igual ó mayor
-desembarazo y seguridad que los hombres, sentadas de medio lado sobre
-sillas á la gineta, con solo un estribo. Llevan espuela y látigo para
-avivar la velocidad de los caballos, de los cuales algunos suelen caer
-muertos sin haber manifestado flaqueza en la carrera y todos quedan
-estropeados y sin provecho para mucho tiempo; verdad es que todo el año
-los cuidan con esmero para lucirlos en estas fiestas[4].
-
- [4] Perdóneme el respetable Fr. Iñigo, pero temo que
- haya andado algun tanto exagerado en ciertos puntos
- de esta descripcion, probablemente porque su carácter
- sacerdotal no le permitió ver la fiesta de cerca. Ni
- es concebible lo de correr el mismo ginete dia y noche
- sin descanso, ni puede admitirse lo de que los caballos
- estuvieran inútiles todo el año sin servir mas que para
- la fiesta de San Juan.
-
-"No toda la carrera es tumultuosa y confusa: á las nueve del dia sale
-el pendon de la ciudad acompañado del Cabildo, Nobleza y Oficialidad,
-de la tropa; dos compañías de caballería, presididos del Gobernador;
-este paseo se ejecuta con toda pompa y buen órden, y en él lucen las
-galas, palafrenes, jaeces, criados y caballos. Va por las calles
-principales de la Ciudad, y en una de ellas corren parejas por su
-órden, despues de las cuales llevan el pendon á la Catedral, que recibe
-el Cabildo eclesiástico y vuelve á despedir despues de la misa mayor,
-que lo restituyen á la Casa de la Ciudad con toda la ostentacion
-posible, sin que por este acto tan circunspecto y magnífico se
-suspendan en las otras calles las carreras, voces y zambra con que las
-gentes desahogan su extremado regocijo ó loca pasion, que reina aquel
-dia."
-
-Otro escritor,[5] francés de orígen y que no tuvo motivos para conocer
-la isla como el historiador que acabo de copiar, de acuerdo sin embargo
-en casi todo con él, aunque no pudo conocerle ni es probable que
-tuviera noticia de su obra, escribia lo siguiente en 1797.
-
- [5] Mr. Andrès Pedro Ledru en su obra titulada "Voyage
- aux iles de Teneriffe, la Trinité, Saint-Thomas,
- Saint-Croix et Porto-Rico", traduccion de D. Julio L.
- de Vizcarrondo.
-
-"Sábese cuanto gustan á los Españoles las fiestas y las ceremonias
-públicas. En Europa son aficionados á las corridas de toros; en
-América á las carreras de caballos. Hacia dos dias[6] que este último
-espectáculo ocupaba á la Ciudad entera, que me pareció convertida en
-un vasto picadero. Una multitud de habitantes de los campos habian
-concurrido para esta diversion. Imagínense tres ó cuatrocientos
-caballeros, enmascarados ó vestidos con trages extraños, corriendo sin
-órden por las calles, tan pronto solos, tan pronto reunidos en grupos
-numerosos. Por aquí muchos petimetres disfrazados de mendigos divertian
-á los espectadores con el contraste de los harapos que los cubrian y
-el rico arnés de los corceles que oprimian; por allá levantaba una
-polvareda un grupo de jóvenes oficiales. Muchos franceses, mezclados
-con ellos, eran reconocidos fácilmente por su ligero y bullicioso
-talante. Su amable locura, variada bajo mil formas diferentes, esparcia
-á su paso la risa y la alegría. Muchas jóvenes entraron en la lid;
-todas se llevaron el honor de la carrera, tanto por su gracioso y
-seductor porte, como por la velocidad de su palafren. Dudo que nuestras
-bellas de Paris puedan disputar con las amazonas de Puerto-Rico el arte
-de manejar un caballo con tanta gracia como atrevimiento. La velocidad
-de estos caballos indígenas es admirable: no tienen trote ni el galope
-ordinario, sino una especie de andadura, un paso tan precipitado que
-el ojo mas atento no puede seguir el movimiento de sus patas.
-
- [6] El 15 y el 16 de Julio de 1797 puesto que el 17 fué
- que llegó Mr. Ledru.
-
-"Los habitantes de Puerto-Rico celebran con semejantes carreras las
-principales fiestas del calendario romano, especialmente las de
-Páscuas, San Juan, Santiago, San Mateo[7]. Desde la víspera viene á la
-Ciudad un gran número de ginetes de todos los puntos de la Isla. Los
-juegos comienzan á medio dia precisamente y continúan sin interrupcion
-hasta la noche. Es un espectáculo agradable ver las calles y las
-plazas llenas de corredores al galope; y los balcones, las puertos y
-hasta los techos llenos de curiosos; por todas partes se oyen risas,
-provocaciones que recuerdan los picantes placeres del carnaval. Al dia
-siguiente la fiesta toma un carácter mas sério. El Gobernador, seguido
-de los miembros del Cabildo[8], de la oficialidad, de la nobleza,
-escoltado por la guarnicion, todos á caballo y ricamente vestidos, sale
-á las nueve de la casa consistorial: el cortejo recorre gravemente
-las principales calles, al sonido de una música guerrera, y se dirije
-en seguida hácia la Catedral, en donde se celebra una solemne misa,
-terminada la cual vuelve en el mismo órden á la casa consistorial; y
-entonces dan principio de nuevo las carreras de la víspera, que duran
-hasta por la noche, aunque esta no siempre da la señal de retirada."
-
- [7] Mr. Ledru permaneció un año y un mes en Puerto-Rico
- y debió ver que en efecto se corria en todas estas
- fiestas.
-
- [8] Ayuntamiento.
-
-Esta última parte de Mr. Ledru, como la última tambien de los párrafos
-tomados á Fr. Iñigo, se refiere á un dia en particular, que no era otro
-que el de la festividad del Santo Patron.
-
-En medio de la algaraza y gresca generales habia algunas horas de
-intérvalo en la mañana del dia de San Juan, en las que la fiesta tomaba
-un carácter sério y hasta magestuoso, en tanto que el pendon Real
-paseaba las calles de la Ciudad, que con esa demostracion rendia un
-tributo de homenage al Soberano, segun la antigua usanza de los tiempos
-feudales que todavia se conservaba en todas las provincias de la nacion.
-
-Hallábase el pendon depositado en las Salas Capitulares y el dia
-indicado, reunido el Ayuntamiento en el mismo local pasaba en
-cuerpo á buscar al Regidor Alférez Real, que era el que levantaba
-aquella insignia y despues al Gobernador Superior, Presidente
-de la Corporacion, volviendo en seguida á la casa consistorial.
-Frente á esta, y de antemano, esperaban en la plaza los principales
-funcionarios, la oficialidad de la guarnicion, los escribanos y las
-personas mas notables de la poblacion, caballeros en los mas briosos
-corceles que podian encontrar, pues era lujo lucir los de mejor paso y
-gallardía.
-
-Tomado el pendon por el Alférez Real, á presencia de toda la
-Corporacion que le escoltaba, á manera de guardia de honor, montaban
-todos los individuos que la componian y se ponia en marcha el cortejo,
-seguido de una compañia de milicias de caballería, recorriendo en
-forma procesional las principales calles de la Ciudad. Terminado el
-paseo, se situaban el Gobernador y Ayuntamiento en un palco ó tribuna
-que al efecto se levantaba, lujosamente engalanado, al extremo de una
-de dichas calles, que en el siglo pasado era la de la Fortaleza y
-posteriormente fué la de San Sebastian; y daban principio las carreras
-de caballos, en parejas de á dos, comenzando por los miembros del
-Ayuntamiento y concluyendo por los últimos soldados de la escolta.
-
-Escusado es que yo diga que la poblacion entera concurria á presenciar
-esta fiesta, agolpándose en las avenidas de las calles que confluian á
-la en que aquella se celebraba, y llenando las puertas y balcones de
-las casas que ostentaban vistosas colgaduras. Aun recuerdo, tal vez
-confusamente si bien con todo el grato placer que producen en el alma
-las memorias de los alegres dias de la infancia, que mi casa, situada
-en la calle de la fiesta, se llenaba, como todas las del vecindario,
-de amigos invitados que compartian aquel dia nuestro almuerzo, y nos
-exijian, como de rigor, el tradicional _manjar-blanco_. Y eso que yo
-solo alcancé el último de los años en que se celebró la fiesta del
-pendon.
-
-Terminadas las carreras, volvia el cortejo á ponerse en marcha y se
-dirijia á la Catedral; allí el Alférez Real tomaba su puesto al lado
-izquierdo del Preste durante la procesion y despues del Presidente del
-Ayuntamiento mientras la misa: en tanto que esta duraba, el pendon
-permanecia en el presbiterio, al lado del Evangelio; y concluido, era
-tomado de nuevo por el Alférez Real y conducido con la misma pompa á la
-casa de Ciudad, en cuyos balcones ondeaba despues por el resto del dia.
-
-Los Alféreces reales y los Regidores que los suplian en vacantes,
-ausencias ó enfermedades, competian en dar cada cual mas esplendor
-á esta fiesta; y no se reducian á lo oficial, por decirlo así,
-sino que, terminado el acto, obsequiaban á los concurrentes con un
-espléndido refresco; y en la noche del mismo dia, ó en la del siguiente
-generalmente, daban baile en su casa.[9] Este baile era por lo comun
-el anuncio de los que despues seguian hasta el 30 de Agosto, en que se
-celebraba la fiesta de Santa Rosa, como patrona de las Indias; aunque
-aquella diversion no era tan frecuente como lo es en nuestros tiempos,
-sin duda porque las gentes de aquella época, aunque aficionadas á
-Terpsícore, estaban mas bien que por el _dulce merengue_, como hoy se
-dice, por el movimiento del caballo; puesto que si los bailes no eran
-frecuentes, las carreras se repetian bien amenudo, como lo dicen los
-escritores que he citado.
-
- [9] Estos detalles están tomados del acta del
- Ayuntamiento, de 14 de Mayo de 1804, que los describe
- minuciosamente á consecuencia de una cuestion de
- ceremonia promovida por el Alférez Real, que lo era
- entonces D. José Power.
-
-Además de estas fiestas, se efectuó indudablemente desde principios ó
-mediados del siglo pasado la que se conoce con el nombre de _alborada
-de la leche_, que á tan malos términos la hemos visto llegar en la
-década anterior á la presente. A juzgar por las medidas de policía que
-se tomaron por los años de 1780 y 81, esta fiesta nació de que los
-forasteros que concurrian á las carreras llegaban generalmente á la
-ciudad en la madrugada de la víspera de San Juan y sus amigos salian á
-recibirlos al campo de Puerta de tierra, cosa por cierto bien natural
-en tiempo de tanta franqueza y en que era costumbre general dejar el
-lecho antes que la aurora derramara sus rosados resplandores.
-
-Pero es el caso que á la misma hora llegaban tambien al mismo sitio
-los jíbaros que traian frutos para el mercado y mas especialmente los
-espendedores de leche; y detenidos estos unas veces por los ginetes
-que se les adelantaban impidiéndoles el paso; y chasqueados otras los
-que salian de la Ciudad al ver que no llegaban las personas que iban á
-recibir; se amostazaban unos y otros, prorumpiendo los mas fogosos en
-dichos agudos é inocentes que eran aplaudidos por toda la concurrencia
-y adelantándose algunos á lanzar picantes epígramas que no quedaban sin
-contestacion. Y como que el camino de la burla es resbaladizo de suyo,
-pronto de los dichos se pasó á los hechos; y se lanzaban de una á otra
-parte proyectiles que la decencia no debió permitir siquiera que se
-tomaran en las manos, como no permite tampoco el que se nombren.
-
-Andando el tiempo esta diversion llegó á verificarse con música; pero
-los que salian no eran ya los amigos que iban á recibir á sus amigos,
-sino los chiquillos que iban á impedir, con obstáculos poco limpios,
-el paso de los jíbaros; y algunos curiosos que encontraban en ello una
-diversion que no lo era desde el momento en que ocasionaba perjuicios á
-un número considerable de individuos.
-
-Por fortuna la última vez que recuerdo esta diversion de algunos años
-á esta parte, lejos de ofrecer el aspecto repugnante que tenia en el
-tiempo que acabo de indicar, fué por el contrario un obsequio hecho á
-muchas señoras y señoritas distinguidas que tuvieron la complacencia
-de ir á tomar el café en una de las glorietas del paseo de Puerta de
-tierra, que estaba preparada para este objeto. Reunióse una numerosa
-y escogida concurrencia; y la novedad de esta especie de ribota, así
-como el atractivo de la música, distrageron al público de su anterior
-costumbre.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-II.
-
-_Alternativas del San Juan._
-
-
-Ya los lectores conocen lo que fueron las fiestas del Patron en sus
-primeros tiempos y hasta terminar el siglo pasado.
-
-Funcion religiosa, el paseo del pendon y las carreras de caballos.
-¿Quién no trasluce á traves de estas tres simples cosas todo el
-carácter de aquella sociedad que vivia en nuestro país, como habia
-vivido la de Europa en plena edad media? Dios, el Rey y la patria,
-tomada esta en la estrecha acepcion de la provincia, (lo que no era
-extraño en las prácticas feudales) eran en resúmen el significado de
-aquellas tres clases de fiestas que componian el conjunto de las de San
-Juan. Imposible era en verdad que gentes, no solo tan religiosas sino
-hasta tan respetuosas como las de aquella época, en todos los actos
-de su vida, de cualquier género que fueran, no comenzaran por volver
-los ojos hácia el cielo y dar gracias ó impetrar la clemencia del que
-todo lo rige. Los hombres que entonces dirijian, sinó los destinos,
-por lo menos la vida cuotidiana de este pueblo; aquellos que formaban
-el respetable cuerpo que se conocia bajo el significativo título
-de Concejo, Justicias y Regimiento de Puerto-Rico, juzgaban que su
-primera demostracion de homenage debia ser ofrecida al Santo bajo cuya
-advocacion se habia levantado la ciudad, para obtener así su favorable
-intercesion ante el trono del Omnipotente; por eso se apresuraban
-desde la víspera de San Juan á ir á presentar á este las llaves de la
-ciudad como el mejor testimonio de que se reconocian colocados bajo su
-especial proteccion. Acto sencillo pero solemne que envuelve en sí un
-no sé qué de ternura respetuosa que conmueve las fibras del sentimiento
-hasta en el alma mas descreida.
-
-Despues venia el acto de vasallage á aquel bajo cuya proteccion vivian
-en la tierra; y el paseo del pendon no era mas que un tributo de
-homenage rendido al Soberano que regia los destinos de esta Isla.
-
-Por último, le tocaba su vez al país. Apesar de que en mas de una
-ocasion y muy generalmente, aun por personas de buen criterio, he
-oido criticar las carreras de caballos como una diversion casi
-salvaje, creo que las carreras formaban la principal fiesta del pueblo
-porque envolvian en sí el remedio de una gran necesidad que aquel
-esperimentaba, sobre todo en aquellos tiempos; y la conviccion íntima
-de esa necesidad trabajaba quizás mas que la tradicion en conservar el
-medio de subvenir á ella, sin darse razon ni aun los mismos que lo
-hacian, como amenudo acontece con todo aquello en que interviene el
-público.
-
-Mas adelante tendré ocasion de volver á presentar á mis lectores este
-asunto que, en mi humilde juicio, constituye la esencia ó por lo menos
-la razon de ser de las carreras de San Juan.
-
-Pasemos ahora al objeto de este capítulo.
-
-No obstante el esplendor y realce que se ha visto trataba de dar el
-Ayuntamiento á las fiestas de su Santo Patron, no por esto se libraron
-estas de sufrir las alternativas que tan propias son de todas las cosas
-humanas; y ya en el año de 1778 fué tan grande la desanimacion que
-reinó en el público, á consecuencia de la falta de asistencia de los
-principales funcionarios, de la oficialidad y de las personas visibles,
-que el Ayuntamiento creyó oportuno elevar su voz hasta el Trono y
-esponer á S. M. los perjuicios que irrogaria á la poblacion y á la
-Isla entera la falta de la fiesta; porque habian quedado "desanimados
-estos moradores y naturales y totalmente desmayados en la crianza de
-sus caballos, con el esmero que lo habian acostumbrado para lograr una
-ventajosa estimacion y utilidad del público, objeto que les obligaba
-á encarecer su peticion de que no tan solo no se dejasen decaer las
-fiestas de San Juan, sino que, por el contrario, se observara en este
-asunto el estilo de tantos años pasados."[10]
-
- [10] Acuerdo de 30 de Junio de 1778.
-
-El acta capitular en que consta esta peticion, tomada sin duda alguna
-en medio de la impresion desagradable que esperimentara la Corporacion,
-revela, entre otras cosas, que la desanimacion pública era tal que,
-aun la víspera del dia de San Pedro en que tanto se corria antes y se
-corrió despues, no habia habido carreras.
-
-El Rey se sirvió declarar obligatoria[11] para todas las Corporaciones
-y funcionarios civiles y militares la concurrencia á las fiestas
-religiosa y del pendon; pero, sin embargo de esto, las diversiones
-decayeron mucho en los años subsecuentes y fué necesario que
-transcurrieran algunos y que se presentara un acontecimiento tan
-estraordinario como el del sitio puesto por los Ingleses á esta plaza,
-para que las carreras volvieran á ser lo que antiguamente fueron y
-tuvieran toda la animacion que vió en ellas el naturalista Mr. Ledru.
-
- [11] No he encontrado disposicion alguna que lo diga;
- pero así se deduce de varias actas de años posteriores.
-
-Al comenzar el siglo XIX las fiestas de San Juan estaban probablemente
-decaidas, apesar de que las carreras de caballos fueran siempre
-concurridísimas; pero, en cambio, esta clase de diversion iba
-concretándose á solo las fiestas del Patron y fué poco á poco dejando
-de correrse para San Mateo y aun para Santiago, cesando de hacerse
-definitivamente en estos dos últimos dias cuando apenas habian
-transcurrido diez ó doce años del presente siglo; y de tal manera se
-desistió de ello que no pudo conseguirse el que volviera á correrse en
-el dia de Santiago, no obstante los esfuerzos que para ello hicieron
-muchos aficionados algunos años mas tarde.
-
-Como era consiguiente, concretadas las carreras de caballos á solo la
-fiesta de San Juan, ó mejor dicho á la víspera y dia de este santo y
-víspera y dia de San Pedro, notábase mas animacion para ellas; y las
-_candeladas_, ú hogueras en las esquinas de las calles, que venian
-de tiempo inmemorial y habian caido en desuso casi completamente,
-volvieron á encenderse con mas ardor en las noches de aquellos dias;
-no pareciendo sino que el deseo con que cada año se esperaba la fiesta
-avivaba la llama de aquellas.
-
-En el segundo año de este siglo, ó sea el de 1801, un nuevo motivo,
-extraño del todo á las fiestas del Santo Patron, fué sin embargo
-causa de que tomaran estas un esplendor cual nunca se habia conocido,
-haciendo á la vez que su recuerdo conservara por mucho tiempo vivo el
-ardor de estos habitantes para celebrar el San Juan. En dicho año,
-y no antes, porque segun aparece de las actas capitulares, no fué
-posible efectuarlo, el Ayuntamiento de la Capital dispuso celebrar la
-victoria que este pueblo habia obtenido en 1797 sobre los Ingleses
-que sitiaron la Ciudad, al mismo tiempo que demostrar su gratitud por
-las gracias que el Soberano concedia á la Capital, á consecuencia de
-dicha victoria, entre las que se cuenta la del título de MUY NOBLE Y
-MUY LEAL con que hoy se distingue. Unióse á estas funciones la de la
-inauguracion de la nueva Casa Consistorial que se habia terminado por
-la misma fecha y que es la que hoy existe, aunque bastante reformada;
-y con tales motivos, designados los dias de Julio que median entre San
-Pedro y Santiago para la fiesta de la conmemoracion de la victoria,
-hubo sin duda aquel año una fiesta no interrumpida desde los primeros
-de Junio hasta los primeros de Agosto, ó quizás hasta los últimos de
-este último mes, en que se celebra á Santa Rosa.
-
-No he podido encontrar documento alguno ni crónica que describa estas
-fiestas, ni la tradicion conserva, que yo sepa, (y he hecho diligencias
-por averiguarlo) recuerdo alguno del éxito que tuvieron; pero es de
-suponerse que fueran espléndidas porque la concurrencia de forasteros
-á la Ciudad fué tal que hubieron de levantarse viviendas provisionales
-en todos los barrios altos de la Capital; y hallándose muy escasos los
-artículos de subsistencia, hasta la misma carne, el Gobierno se vió
-obligado á disponer que se formara un padron de vecinos y los que no lo
-fueran de esta localidad volvieran á la suya en un término que excedia
-al de los dias de las fiestas. ¡Medida sensible por lo que afectaba al
-ensanche y engrandecimiento futuros de esta poblacion!
-
-En este año tuvo orígen la _vela_, segun los datos que me suministró
-un honrado y alegre anciano cuya memoria recuerdo siempre con gusto; la
-_vela_, que no pueden menos de recordar todos aquellos que, como yo,
-puedan por desgracia hacer memoria de los sucesos acaecidos en las tres
-últimas décadas, era, segun yo la conocí, una silva, una demostracion
-de burla hecha á las personas que pasaban por la calle y especialmente
-á los forasteros que venian á las fiestas y que encontraban un
-recibimiento descortés en lugar de la amistosa hospitalidad que debia
-dispensárseles, y que se les daba sin duda pero amargándola con
-frecuentes y descompasados gritos que casi les impedian salir á la
-calle en los dias anteriores á la víspera y festividad del Patron, en
-los que por fortuna cesaba semejante demostracion. La _vela_, frase
-que en su principio debió tener el verbo en plural y decir por lo
-tanto _vedla_, era un espectáculo tan grotesco como original que no
-se concibe en un pueblo de tan buenos sentimientos y de tan honrado
-corazon como el de Puerto-Rico: hoy que ha pasado completamente, no
-se explica que por todas partes se encontraran gentes dispuestas
-á burlarse de todo el que veian pasar por delante de la puerta de
-su casa, usando para ello de instrumentos desagradables, como el
-cuerno, el _fotuto_, los almireces empleados como campanas, matracas
-y todo lo que formara ruido inarmónico y descompasado. Con dolor es
-necesario confesar que estábamos mal educados todavia; si bien debemos
-regocijarnos de lo que en este camino hemos adelantado.
-
-¡Y cuán distinta cosa era esta grosera burla de lo que habia sido en
-su principio la _vela_! Acostumbrado este pueblo en aquellos tiempos
-á vivir casi en familia, sus actos llevaban un sello de franqueza que
-no puede hoy existir, pero que no por eso deja de ser lamentable que
-no puedan tenerlo. Aquellas buenas gentes que ya hemos visto que desde
-casi mediados del siglo pasado salian á Puerta de tierra á recibir
-á sus amigos que venian á las fiestas, conservaban todavia esta
-costumbre en 1801; pero como la inmigracion fué estraordinaria en este
-año y siendo los medios de locomocion muy escasos no todos hubieron
-de ponerse en marcha cuando lo pensaron, sucedia frecuentemente que
-los que esperaban se llevaban chasco mas de una vez no viendo llegar
-á los que eran esperados; y cuando al fin los descubrian bien en
-el sitio designado ó á la puerta de sus casas, eran sorprendidos
-agradablemente y prorumpian en aclamaciones de júbilo, en las que casi
-siempre tomaban parte los vecinos, porque los vecinos en aquella época
-gozaban del derecho de entrar y salir en las casas contiguas como en
-la suya propia, tomando parte en las alegrías y en los pesares de la
-familia. ¡Qué tiempos y qué costumbres! Verdad es que, echadas en una
-balanza las ventajas y los inconvenientes de semejantes franquezas,
-no sé en verdad cual de los dos platillos seria el que apareciera
-mas recargado, por mas que hoy tronemos contra los abusos de aquella
-costumbre, sin tener en cuenta que nuestros abuelos, al contrario de
-nosotros que nos movemos mucho, nacian, vivian y morian en una misma
-casa; y como de igual modo procedian el que vivia enfrente y los que
-vivian á los costados, los vecinos que tenian tanta franqueza no eran
-en resúmen mas que cuatro ó seis amigos verdaderos, como quizás no se
-encuentran hoy. A esas demostraciones de júbilo solia agregarse de vez
-en cuando una música, aunque no fuera muy armoniosa; y hé aquí lo que
-engendró la _vela_, que el tiempo y quizás el cambio de costumbres se
-encargaron de degenerar, hasta el extremo de convertir en una cosa, por
-lo menos inaceptable, lo que en su principio fué sin duda laudable;
-una muestra de afecto propia de aquellos tiempos y de aquellas gentes.
-Por fortuna nuestro pueblo que, sin perder su natural bondad, va
-adquiriendo cada dia mas cultura ha rechazado hace ya muchos años esas
-burlas incalificables y nada tendré por tanto que decir de ellas como
-cronista.
-
-En los años de 1802 y 1803, las fiestas de San Juan decayeron algun
-tanto, por consecuencia de que ni el Ayuntamiento ni el público
-concurrieron á las funciones religiosas, á causa del mal estado de
-la pequeña parte del templo que hacia de Catedral, por hallarse esta
-arruinada á consecuencia de temporales sufridos, y sabido es que el
-pueblo de Puerto-Rico ha antepuesto siempre á todo sus sentimientos y
-sus prácticas religiosas; pero rehabilitada, aunque no del todo, la
-Iglesia, en 1804 volvieron á continuar las fiestas de San Juan, sin
-otra innovacion en los años subsiguientes que la de la introduccion de
-las _alboradas_, de que tendré ocasion de ocuparme mas adelante; y así
-se conservaron con mas ó menos auge, con mas ó menos animacion, hasta
-estos últimos treinta años en que han sufrido las variadas peripecias
-que se verán en el capítulo siguiente.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-III.
-
-_El San Juan en el presente siglo._
-
-
-Poco despues de los años en que quedó el relato al terminar el anterior
-capítulo y cuando aun no habian corrido mas que veinte del presente
-siglo, la poblacion de la Isla tuvo un aumento repentino y de notable
-consideracion, producido por las emigraciones, primero de la parte
-francesa de la América del Norte, y despues de los paises situados
-á orillas del mar Caribe en la América del Sud. Esas emigraciones
-trageron á la vez que capitales y conocimientos, que hicieron tomar
-un desarrollo inesperado al trabajo de la Isla, un grado de cultura
-superior sin duda al de esta sociedad, que harta tenia en medio del
-aislamiento en que se encontraba, y que tuvo el talento de apropiarse
-muy pronto los adelantos que se le entraron por las puertas cuando
-menos lo imaginaba.
-
-El número de familias que llegó á la Isla, por crecido que fuera y por
-mucha influencia que ejerciera en la prosperidad social y material
-del país, no fué sin embargo bastante para reformar las costumbres;
-y mucho menos los actos oficiales que figuraban como una de las mas
-importantes partes de las fiestas populares de esta ciudad, porque
-precisamente esos actos representaban principios por los que los
-emigrantes acababan de sacrificar su porvenir, su posicion, sus
-familias y todo cuanto puede constituir el bienestar del hombre sobre
-la tierra. ¡Rasgo sublime de abnegacion en aras del amor patrio, que
-me complazco en recordar con admiracion y respeto, por mas que él me
-obligue hoy á doblar mi humilde frente para buscar en el trabajo el
-alimento de mis hijos y el mio propio! Así pues las costumbres de
-este pueblo continuaron siendo lo que eran y las fiestas populares de
-San Juan se vieron cada vez mas animadas, merced al mayor número de
-individuos que en ellas tomaban parte; y que la tomaban con tanto mayor
-gusto cuanto que la diversion de las carreras se amoldaba bastante á
-los usos de su país.
-
-El mismo aumento de poblacion y por consecuencia la necesidad de mayor
-número de caballerías para facilitar el mayor movimiento que aquel
-producia en el interior de la Isla, desprovista de toda clase de
-caminos que no fueran los de herradura y aun estos mismos en mal estado
-casi siempre, eran un nuevo estímulo para las carreras de San Juan,
-que sin propósito determinado y por solo la fuerza de la necesidad
-llegaron á ser, sin que nadie lo dijera, una especie de féria anual que
-estimulaba la crianza del ganado mejorando constantemente las razas de
-caballos.
-
-Así pasaron algunos años, celebrándose en todos ellos las fiestas
-del Patron, sin que se introdujeran mas variaciones que aquellas que
-sin duda producia en cada año el mejor ó peor humor de los vecinos
-y por consiguiente la mas ó menos predisposicion para divertirse.
-Llegó empero el año de 1812 y con él la nueva forma constitucional
-que el Gobierno Supremo dió á la nacion, inclusas estas sus apartadas
-provincias; y variada por completo la organizacion del Ayuntamiento
-de esta Ciudad, como la de todos los demás del Reino, cesaron los
-actos públicos oficiales que se celebraban para San Juan y las fiestas
-tomaron entonces un carácter enteramente popular, al que en nada
-contribuyó por de pronto el Municipio, como no fuera en sostener las
-funciones religiosas que se efectuaban en obsequio del Santo tutelar.
-
-Pasada la época constitucional volvió el pendon á pasear las calles
-de la Capital y los Alféreces Reales volvieron á festejar aquel acto
-con refrescos y bailes, como se habia acostumbrado hacerlo en los años
-anteriores; y este pueblo, tan sencillo como fiel y respetuoso, vió
-de nuevo, con la misma consideracion con que siempre la habia visto,
-aquella ceremonia que no era mas que un recuerdo de lo que de hecho
-habia dejado de existir.
-
-Por esta época tuvieron orígen las alboradas como parte de las fiestas
-de San Juan; y al incluirlas en el número de estas sin duda que fué la
-intencion de perpetuar la memoria de acontecimientos que habian sido de
-grande importancia en su tiempo.
-
-Sabido es que nuestra Isla fué considerada hasta principios de este
-siglo simplemente como un presidio y de consiguiente ni nunca se le
-permitió comunicacion de ningun género con los paises estrangeros, ni
-aun la misma Madre patria hacia con nuestra provincia otros negocios
-que el simple aprovisionamiento de que regularmente estaba encargada
-alguna de las compañías marítimas que, por un error económico,
-pretendieron ejercer un monopolio con la América, desde los tiempos
-de su descubrimiento. En tal estado, no teniendo comercio ni pudiendo
-nacer en el interior industria alguna, por carecer de estímulo para la
-produccion, la Isla languidecia constantemente, sin ofrecer recursos
-de ninguna clase á la poblacion que acrecia sin embargo cada dia,
-merced á la abundancia de la tierra; y las atenciones públicas se veian
-relegadas al olvido por la falta de medios con que cubrirlas, pues el
-país no daba ni podia dar rentas ni aun para las cargas personales mas
-perentorias.
-
-De nada valió que allá por los años de 1768 y con motivo de los daños
-ocasionados por los terremotos sufridos en 1766, el Gobierno Supremo
-concediera franquicias á la importacion de provisiones; ni habia
-comerciantes que se hallaran en aptitud de hacer competencia á las
-compañías que tenian la esclusiva mercantil de América, ni el consumo
-de la Isla ofrecia sumas de suficiente consideracion para estimarse
-el beneficio. Penetrado de que no lo habia el Gobierno Supremo y no
-queriendo dejar abandonada á la Isla, dispuso que sus atenciones se
-cubrieran por las cajas de Méjico, las que hacian al efecto cada tres ó
-cuatro meses una remesa de numerario en cantidad suficiente para cubrir
-el presupuesto de esta antilla.
-
-Estas remesas, que el pueblo conocia con el nombre de situados, sufrian
-casi siempre los retardos propios de las dificultades con que en
-aquella época luchaba la navegacion; y como que de ellas dependia el
-bienestar de muchas familias, especialmente en esta ciudad, centro de
-la administracion general de la provincia, no es extraño que fueran
-esperadas con toda la ansiedad propia de quien confia mejorar su
-situacion. Desde que se acercaba el tiempo en que se suponia que debia
-llegar el buque portador de la moneda, todo el mundo concurria con
-excesiva, pero justificada frecuencia, á las alturas de la poblacion,
-y se excudriñaba minuciosamente el horizonte, queriendo las miradas
-traspasar esa línea imaginaria que nos oculta un mas allá que nada sin
-embargo encubre. Y no solamente concurrian todos ó la mayor parte de
-los vecinos á interrogar con el deseo al impasible Océano, sino que á
-medida que se calculaba mas próximo el dia de la llegada de la nave,
-se establecian guardias que pasaban los dias y las noches en constante
-vigilancia, hasta que al fin eran coronados los deseos con el feliz
-éxito de ver aparecer en el horizonte un punto blanco que á proporcion
-que crecia ensanchaba los corazones de los espectadores. Cuando el
-buque era reconocido, la ansiedad se convertia en regocijo y grandes
-y pequeños, hombres y mugeres, niños y ancianos de todas clases y
-condiciones, porque para todos era una verdadera alegría, recorrian
-las calles, acompañados de una música y desahogando su entusiasmo
-con estrepitosos vivas y bulliciosa algazara. Y como esta escena se
-producia casi siempre en las primeras horas de la mañana, cuando la
-luz del alba dejaba distinguir la embarcacion, de aquí el orígen y
-el nombre de la _alborada_, que se conservó despues, segun he dicho,
-como un recuerdo, cuando ya las cajas de la provincia no necesitaron
-de auxilio extraño, merced al celo y amor patrio de un hijo ilustre
-de este suelo, el Sr. don Ramon Power, Vice-presidente que fué de las
-Córtes constituyentes de la Nacion en 1812, y al genio del Intendente
-D. Alejandro Ramirez que organizó económicamente la Isla, con un
-acierto digno de que nunca deje de tenerse por ejemplo.
-
-Las _alboradas_ quedaron pues reducidas á una especie de aniversarios
-festivos; que sin duda debian serlo en mayor grado para aquellas
-personas que habian tenido ocasion de apreciar lo que valia una de
-aquellas fiestas; y que lo fueron despues aun para aquellos que
-solo por tradicion alcanzaron la diversion. Andando el tiempo las
-_alboradas_ fueron adelantando su hora de salida y ya no fué al romper
-el dia cuando dieron principio sinó que avanzaban á las horas de la
-noche, hasta llegar á las primas noches; y como no es posible que
-una diversion que solo consiste en recorrer las calles al sonido de
-la música y en medio de vivas y gritos de alegría se haga durar sin
-cansancio por muchas horas, sucedió y sucede que dando principio en las
-primeras horas de la noche no pueden prolongarse mas allá de la media
-noche, convirtiéndose así en una antítesis de su nombre.
-
-Al llegar el nuevo período constitucional de los años de 1820 y 21
-cesó otra vez la ceremonia del pendon, en solo los años que aquel
-duró; y volvió á reproducirse y conservarse desde 1823 hasta 1836
-en que concluyó definitivamente, como se verá mas adelante. En este
-intérvalo de trece años, las fiestas populares de San Juan presentaron
-una progresiva animacion, que deja entrever sin duda la prosperidad
-material que tomaba la Isla; y la aficion creciente por las carreras
-de caballos, el deseo general de lucir los mejores animales de esta
-especie y la facilidad estraordinaria con que por consecuencia de las
-fiestas se hacian negocios de caballos, demuestran que cada vez se
-hacia sentir mas y mas la necesidad de esos animales para el movimiento
-interior de la provincia, que aumentaba rápidamente con el crecimiento
-de la poblacion. Esos trece años y algunos pocos mas, posteriores al de
-1836, pueden considerarse como el período culminante de las antiguas
-fiestas del Patron; la vela, la alborada; los bailes, muchas veces
-realizados en algunas calles, bajo el ligero techo de lienzo de las
-enramadas que al intento se levantaban; y las carreras de caballos
-en las vísperas y dias de San Juan y de San Pedro, estas últimas de
-máscaras, formaban el conjunto de diversiones que constituian la fiesta
-del Patron, en la que solo intervenia el Ayuntamiento sosteniendo las
-funciones religiosas y conservando la ceremonia oficial del pendon
-que cada año se celebraba con mas pompa y solemnidad. Todavia existe
-una generacion entera que recuerda con gusto aquellos placeres en
-los que reinaba la mas franca amistad; y sin duda por el encanto que
-comunica á todas las cosas el recuerdo de lo pasado, muchos hay que
-nada encuentran capaz de suplir á aquellas fiestas que el tiempo ha
-transformado.
-
-Sin embargo de esta opinion y por mas que se reconozca que las carreras
-de caballos, tales como se efectuaban, tenian su razon de ser en la
-conveniencia pública, preciso es confesar que esta fiesta ofrecia
-detalles que se armonizan poco con las condiciones de un pueblo culto.
-Refiérome á las gritas que, especialmente por las noches, se daban á
-los que iban á caballo; y en las que se proferian palabras y frases que
-la decencia no consiente. Y era esto tanto menos dispensable cuanto
-que no se reducian á un solo lugar ni á un solo momento, sino que se
-reproducia tan poco decorosa escena en todas las horas que duraban las
-carreras de la noche y en todos los sitios de la capital; puesto que
-los que no montaban sentábanse en sillas á las puertas de las casas y
-muchos se reunian en el atrio de la Catedral que metafóricamente se
-llamaba _el balcon de los arrancados_, suponiéndose que los que allí
-asistian no tenian con qué tomar parte en la fiesta.
-
-La verdad me obliga á consignar con dolor que en esas gritas se hacia
-muchas veces figurar la reputacion de familias enteras, que la envidia
-ó la maledicencia pretendia deslustrar valiéndose para ello de los
-momentos en que ciertamente habia mas expansion, pero expansion de
-cordial alegría que fué alterada mas de una vez por aquella causa;
-y ninguna persona sensata podia mirar con indiferencia tan odioso
-proceder. Por fortuna esos abusos, que nunca pudieron ser usos y
-costumbres semejantes faltas, pasaron ya del todo; y me complazco, por
-amor á mi país, en dejar tambien consignado que este pueblo ha variado
-mucho de entonces acá, merced, mas que á la educacion que se le ha dado
-hasta ahora, por desgracia muy escasa, á la que él mismo ha adquirido,
-siquiera no sea mas que por el roce frecuente de los forasteros y
-estrangeros que todos los dias nos visitan.
-
-Tales eran las antiguas fiestas de San Juan, en su período de mayor
-auge, segun las recuerdan todavia muchas personas; y aun cuando no me
-atreva yo á calificarlas de locura, como lo hace el respetable Fr.
-Iñigo, por mas que en las carreras particularmente hubiera cierto
-desenfreno poco compatible con las maneras de un pueblo culto; juzgo sí
-que la transformacion social que desde entonces ha tenido la poblacion
-hizo imposible que continuaran las fiestas como venian; y por eso se
-verán entrar en el período de decadencia que paso á describir.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-IV.
-
-_El San Juan en los últimos treinta años._
-
-
-En el año de 1836 volvió á aparecer la forma constitucional en nuestro
-sistema político y con ella la transformacion del antiguo Ayuntamiento;
-y como era de esperarse desde luego fué suprimida la ceremonia del
-pendon, sin que haya vuelto á figurar posteriormente, no obstante
-las variaciones gubernamentales que hemos tenido, porque en medio de
-estas, los Ayuntamientos conservaron por algunos años la organizacion
-constitucional y despues que la perdieron ya se habia perdido la
-costumbre de aquellas demostraciones.
-
-Suprimido el paseo del pendon, no tomó parte por de pronto el
-Ayuntamiento mas que en lo tocante á la funcion religiosa; pero
-corriendo los años y sin duda para que no se perdieran del todo las
-costumbres anteriores, se encuentra que pocos años mas tarde, por el de
-1841 y 42, la Corporacion municipal costeaba la música de la _alborada
-de la leche_, de que ya he dado noticia.
-
-Apesar de esta poca participacion del Cuerpo popular y sin embargo de
-la falta de la ceremonia oficial, las fiestas del Patron fueron muy
-animadas algunos años; y las variaciones de su mayor ó menor esplendor
-dependian regularmente de la mejor ó peor situacion económica de la
-Isla. Empero, á medida que pasaban años y en medio mismo de la alegría
-con que se veia llegar el mes de San Juan, notóse que las carreras de
-caballos iban siendo menos concurridas; y que el número de animales de
-aquella especie que venian á alquilarse en las noches de las fiestas
-disminuia de un año á otro. El bando burlesco que se acostumbraba
-publicar la víspera de San Pedro á medio dia ya no era ni con mucho,
-en 1847, lo que solia ser en otros tiempos; y la mascarada que para
-él recorria las calles, apenas contaba una docena de ginetes, restos
-quizás de la gente de buen humor que á centenares se reunia en otras
-épocas.
-
-De qué dependiera la decadencia que cada vez en mayor grado ofrecian
-las fiestas populares, es cosa que no creo que nadie pueda decir
-terminantemente; pues ni en toda la década de 1836 á 1846 tuvieron
-prohibicion alguna, ni se conoció motivo alguno ostensible que
-produjera el desaliento. La única razon que á ello puede atribuirse
-es el cambio rápido que en aquella época sufrieron las costumbres del
-pueblo, en proporcion del desarrollo mercantil que tenia la Isla y
-que, aumentando el movimiento marítimo, hacia acrecer de una manera,
-extraordinaria para entonces, el número de forasteros y estrangeros
-que se encontraban en nuestra ciudad. Tal vez contribuyó tambien algo
-á ello la disminucion que hubo en los negocios de caballos, sin duda
-porque la poblacion, que antes acudia á desparramarse por los campos,
-empezó ya desde 1837 á agruparse en las costas en donde la retenian
-los intereses mercantiles que al poco tiempo se vieron desarrollarse.
-La verdad es que en 1847 las fiestas de San Juan se encontraban muy
-decaidas; y que ni se encendian ya sino en muy corto número, en las
-noches de las vísperas y dias de San Juan y San Pedro, las _candeladas_
-ú hogueras, que en otro tiempo alumbraban todas las esquinas; ni habia
-en verdad motivo para hacerlo, puesto que era muy escaso el número de
-ginetes que recorrian las calles.
-
-El San Juan de 1848, que estuvo muy animado por la circunstancia de
-que la poblacion quiso obsequiar al Gobernador Superior que entonces
-regia la Isla, hubiera sido sin duda la última llamarada de aquella luz
-que se apagaba por sí sola y por propia consuncion, á no haber venido
-posteriormente á reanimarla causas que pronto verán los lectores. En
-dicho año, no obstante, la misma diversion de las carreras tomó un
-aspecto que no era el que se le conocia; pues si bien se reunieron
-centenares de caballos que montaban ágiles ginetes y elegantes
-amazonas, no corrian aquellos desbandados por las calles, como era
-la costumbre, sino que formado cerrado escuadron llevaron una gran
-_alborada_, ó mejor dicho, una gran serenata al Gefe Superior de la
-Provincia; y en el mismo órden con que á su palacio concurrieron,
-continuaron la marcha por todas las calles, á la luz de los blandones
-que llevaban los lacayos. Y aun en medio mismo de la animacion que esta
-fiesta produjo, fué de notarse la decadencia en que ya estaban las
-diversiones, por el hecho de que, pasadas las noches de la víspera y
-dia de San Juan, en la primera de las cuales tuvo efecto la serenata,
-desaparecieron los caballos sin esperar las noches de San Pedro, en que
-muy pocos ginetes se vieron por las calles.
-
-Las carreras de por las tardes, que en años anteriores ofrecian un
-bonito espectáculo por el crecido número de apuestas damas que, en
-ellas tomaban parte, casi no llamaban la atencion; porque ni habia
-aficionadas que quisieran conservar la costumbre, ni se traian ya
-caballos, como en otro tiempo, notables por su gallardía y escogido
-paso.
-
-En tal estado se hallaban las fiestas de San Juan, al llegar el año de
-1849; y pocos años mas hubieran tardado en terminarse del todo para no
-aparecer en adelante mas que entre los recuerdos de los que vivieron en
-aquella época, cuando salió un bando que prohibia las carreras de San
-Juan.
-
-La índole del libro que escribo no me permite juzgar esta disposicion,
-que necesita además el transcurso del tiempo para serlo con la
-imparcialidad que deben considerarse todas las cuestiones históricas,
-por pequeña ó grande que sea su importancia. Basta á mi intento
-manifestar que todos los deseos se vieron contrariados, por mas que
-ya no existieran por sostener las carreras de caballos; y que si poco
-empeño se habia mostrado por estas en los últimos años, menos fué el
-que hubo en 1849 por las diversiones con que trataron de suplirse;
-debido todo, sin duda, á la forma en que se hizo la transicion, puesto
-que transicion habia y se iba realizando paulatinamente.
-
-Ni las serenatas, ni los bailes públicos, ni ninguna de las diversiones
-inventadas para suplir á las carreras, tuvieron eco en el pueblo, ni
-aun llamaron su atencion; y la maledicencia, siempre pronta á morder,
-suplió desde el primer momento al dulce y poético nombre de _veladas de
-San Juan_, el de _velorio de San Juan_; para representar de este modo
-la muerte de las antiguas costumbres.
-
-El buen sentido práctico de este pueblo y su amor al órden, hicieron
-que pasaran estos hechos como desapercibidos; y, en los dos años
-subsiguientes, bien hubiera podido asegurarse que habia muerto el San
-Juan completamente. Sin embargo, el recuerdo de las fiestas populares
-subsistia latente en todos los espíritus; tal vez mas que por el deseo
-de conservarlas, por la contrariedad que habian esperimentado: así
-fué que, apenas llegó á la Isla otro gobernador, una de las primeras
-peticiones que tuvo fueron las carreras de caballos; mas como la
-prohibicion se extendia para siempre, el Gobernador se vió obligado á
-recurrir á S. M. para que resolviese lo que estimase mas conveniente.
-Por fortuna la Augusta Reina, á quien no en valde se apellida la
-Buena y que tantas pruebas tiene dadas de su amor á estas apartadas
-provincias, cedió, como siempre, á la súplica que se le hizo; y no
-solo concedió las carreras, sino que, comprendiendo la razon de ser de
-estas, ordenó que se celebrara cada dos años una exposicion pública de
-los productos de la Isla y un concurso de caballos, que fuera estímulo
-bastante para la mejora de las razas: cuyos actos debian efectuarse en
-el mes de San Juan, por considerarse que en él habia mayor concurrencia
-de forasteros en esta ciudad.
-
-El año de 1854, en que, por primera vez, se cumplió este soberano
-mandato, fué una época de plácemes y de alegría durante todo el mes de
-Junio; y la afluencia de gentes extrañas, atraidas por la fiesta, la
-novedad de la exposicion, y el empeño que mostraron por tomar parte
-en el concurso todos aquellos que tenian caballos propios para ello,
-produjeron una animacion desconocida hacia ya muchos años y que nadie
-se hubiera imaginado en los cuatro anteriores: las carreras de las
-vísperas y dias de San Juan y San Pedro estuvieron tan concurridas
-como en sus mejores tiempos; los obsequios que se prodigaron al digno
-Gobernador fueron tan multiplicados como sinceros y espontáneos; hubo
-ruidosas alboradas, á pié y á caballo, entre ellas alguna jibaresca,
-en la que en dialecto provincial lució su ingenio algun _trovador_
-del país; las diversiones se sucedieron sin interrupcion durante los
-treinta dias de Junio; y por último, la _resurreccion del San Juan_,
-como se llamó vulgarmente á aquella fiesta fué tan completa que las
-antiguas costumbres, muertas ya por los años, volvieron á aparecer
-rejuvenecidas, ofreciendo vivir por mucho tiempo. Carreras, alboradas á
-pié y á caballo, regatas, concursos de caballos, bailes, y todo cuanto
-en los tiempos pasados habia tenido lugar para las fiestas del Patron,
-entró en el programa de aquel año, mas las nuevas diversiones que
-iban apareciendo poco á poco para encargarse de suplir las antiguas.
-Esta circunstancia y la de que la primera exposicion pública de
-productos del país se celebró en el mismo mes, atrajo una concurrencia
-extraordinaria de gentes de todas las partes de la Isla, que dieron
-sin duda mayor realce á aquellas fiestas, en las que tomó ya una parte
-mas activa el Ayuntamiento de la Capital, puesto que costeó diferentes
-diversiones públicas como las regatas y un baile que dió en los salones
-de su casa; fiesta digna de la Corporacion que la ofrecia y del pueblo
-al que iba dedicada y que veia ir así cambiándose sus costumbres
-antiguas por el camino en que debian encontrarse con las de pueblos mas
-cultos.
-
-En el año de 1855 las fiestas de San Juan no ofrecieron ni tanta
-variedad de diversiones ni tanta animacion como en 1854; pero en cambio
-se introdujo la costumbre de los disparos y detonaciones de todos
-calibres, con una abundancia tal que no pareció sino que cada cual
-quiso hacer gala de poseer alguna arma de fuego y de saber manejarla.
-Puede decirse que las fiestas se reasumieron todas en tiros; pues
-apesar de que hubo alboradas y carreras, ni en unas ni en otras se notó
-la animacion y la concurrencia que tuvieron en el año anterior. Habia
-pasado el motivo que reanimó las diversiones de 1854 y las fiestas de
-San Juan volvieron á presentarse en un nuevo período de decadencia que
-nada fué capaz de interrumpir durante diez años seguidos. Cada año que
-transcurria iba siendo menor el número de ginetes que se presentaban en
-las tardes de las vísperas y dias de San Juan y San Pedro; y años hubo
-en que ni un solo caballo se veia por las noches, las cuales pasaban
-indiferentes, sin mostrar indicio alguno de lo que habian sido en otro
-tiempo.
-
-Y no se diga que esto acontecia porque el pueblo no se hallaba en
-ánimo de divertirse; ocasiones tubo de probar lo contrario con
-distintas causas y particularmente en las fiestas reales celebradas
-por el Natalicio de S. A. R. el Serenísimo Sr. Príncipe de Asturias;
-en las que hubo la franca y expansiva alegría que caracteriza á estos
-habitantes; y en las que se sucedieron sin interrupcion durante diez
-ó doce dias las mas variadas diversiones. La verdadera causa era que
-ya el pueblo no gustaba, por lo menos en el grado que antes, de las
-fiestas tradicionales con que se celebraba al Patron; y ó que habian de
-cambiarse aquellas en armonía con las variaciones que en las costumbres
-se notaban, ó que concluirian por terminar definitivamente sin dejar
-mas que su recuerdo que se estinguiria probablemente con el tiempo.
-
-El Ayuntamiento, que hacia tantos años habia dejado de tomar en las
-fiestas la parte activa que en otras épocas tomaba, tuvo el acierto
-de no ver con indiferencia la transformacion que se operaba; y sin
-intervenir en la voluntad pública, ni para cohartar ni para impulsar
-al pueblo á que se divirtiese en la forma que quisiera, ofreció
-constantemente en la década á que acabo de referirme bailes y alboradas
-que siempre fueron acogidas con gusto por el pueblo; pero el primitivo
-San Juan decaia y eran necesarios nuevos esfuerzos para hacerle
-revivir, probablemente por un corto tiempo, como ya habia acontecido
-diversas veces.
-
-En el año de 1865 se realizaron esos esfuerzos, con motivo de la
-invitacion hecha á las señoritas de Cáguas, que estas tuvieron la
-amabilidad de aceptar; y su presencia en nuestra ciudad produjo una
-animacion de que hacia tiempo no se daba muestras; siendo de notarse
-que en todos los dias del mes de Junio salieron _alboradas_ de
-cuantos gremios comerciales é industriales contiene la poblacion.
-Con tales precedentes y en medio de la alegría general que reinaba,
-natural era esperar que revivieran las carreras de caballos y que las
-calles volvieran á verse, en las noches de San Juan y San Pedro, tan
-concurridas como lo habian estado en otras épocas. ¡Vana esperanza!
-Apenas hubo por las tardes algunas jóvenes que, por cortesía sin duda,
-acompañaron á correr á las Cagüeñas; por la noche, la misma soledad de
-los años anteriores, la misma falta de caballos. No parece sino que
-el pueblo habia adquirido ya la conviccion de que era pasada la época
-de la diversion favorita de nuestros antepasados; y voluntariamente
-abandonaba las costumbres que aquellos le legaran.
-
-El contraste de gustos entre unas y otras generaciones se puso mas
-de relieve el año último, en el que el Ayuntamiento comprendiendo
-la variacion que el tiempo habia introducido en las costumbres,
-sin rechazar las que ya lo han sido por la opinion, ofreció nuevas
-diversiones que anteriormente nunca habian formado parte de las
-fiestas. Esas diversiones nuevas fueron, sin embargo, aceptadas de muy
-buen grado por el público que las favoreció concurriendo á ellas en
-número muy considerable; mientras que dejaba pasar indiferente las que
-en otro tiempo eran el principal atractivo del San Juan.
-
-Y no se atribuya esta eleccion al encanto que siempre ofrece la
-novedad; porque en el presente año hemos vuelto á ver las citadas
-diversiones tan favorecidas como en el anterior, y no obstante ya
-no eran nuevas. La causa verdadera de la variacion estriba, pues,
-indudablemente en la transformacion de los gustos; en la alteracion que
-han sufrido las costumbres; y así es de creerse, con mas razon, cuando
-se reflexiona sobre las profundas variaciones que han tenido todos
-nuestros hábitos y hasta los mas pequeños detalles de la vida en esta
-antilla. Y no es extraño que tal acontezca porque lo propio pasa con la
-humanidad entera; y esa es la obra lenta pero indefectible del tiempo
-que, como he dicho antes, todo lo cambia y lo trastorna todo, sin que
-frecuentemente nos apercibamos de ello, ni aun sepamos darnos cuenta de
-lo que sucede á nuestra vista.
-
-Ha terminado la ligera reseña que me propuse hacer de la historia de
-las fiestas del Patron: antes de pasar á la descripcion de las que
-se han efectuado en presente año preciso será que, aunque en breves
-palabras, dé una idea de la situacion del país en los momentos en que
-aquellas se aproximaban, para que pueda formarse juicio del motivo que,
-en mi humilde sentir, ha forzado al Ayuntamiento á verificarlas con la
-esplendidez con que las hemos visto efectuarse.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-V.
-
-_Situacion del país._
-
-
-Que este mundo es un valle de lágrimas es cosa que por sabida debe
-callarse, sobre todo entre los que profesamos la religion, única
-verdadera de Jesu-Cristo; y que los dias de la vida son pocos y están
-llenos de miserias, hace algunos centenares de siglos que lo dejó
-consignado el paciente Job. Desde el instante en que por vez primera
-sentimos el aire que alimenta nuestra existencia, hasta los últimos
-suspiros que arroja el moribundo, es una série no interrumpida de
-impresiones desagradables, que concluirian por matarnos sino fuera
-porque llevamos dentro del alma el olvido, bálsamo eficaz que cura las
-dolencias del corazon. Por eso el hombre rie y canta y se regocija,
-no obstante los pesares que casi sin cesar le abruman. Pero hay
-impresiones y hay pesares de tal magnitud que, arrojando el espanto y
-la desolacion, lo mismo en los hombres que en los pueblos, dejan tras
-sí una huella que tarda mucho en desaparecer: hay momentos y dias y
-épocas enteras, tan aciagas en la vida de los hombres y de los pueblos,
-que no es dable borrar su memoria, por mas que pasen las sensaciones
-desagradables que produjeron mientras su duracion. Puerto-Rico acaba
-de pasar por una de esas épocas fatales y no es extraño por tanto
-encontrar todavia en estos momentos muchos ánimos contristados que no
-saben ni aun darse razon de su profunda tristeza.
-
-La série de males que ha venido afligiendo á esta poblacion y á toda
-la Isla desde hace algunos meses no puede menos que dejar un recuerdo
-imperecedero en todos los que lo han sufrido y que se trasmitirá, sin
-duda alguna, á las generaciones venideras. Aun no habiamos llegado al
-último tercio del año último, y ya hacia por lo menos año y medio que
-una crísis tan profunda como prolongada habia producido la mas completa
-perturbacion en la vida económica de este pueblo y de la antilla
-entera. El dinero, agente sostenedor de todas las transacciones,
-habia huido precipitadamente de todas partes; y con él desapareció la
-animacion, el movimiento de los mercados que constituye la vida de las
-poblaciones; todo el mundo se encontraba mal; y así como antiguamente
-los físicos decian que la naturaleza tenia horror al vacio, todo el
-mundo no decia sino que tenia horror por el vacio de los bolsillos.
-
-No entra en el objeto de este libro indagar las causas que dieron
-orígen á esta situacion; y por lo tanto solo diré de ella que el
-pueblo, con el buen sentido práctico que muestra tan amenudo, la
-llamaba la época de la yuca, aludiendo á lo áspera y amarga que es esta
-raiz. Y fué tan larga la época de la YUCA, que de seguro todo el mundo
-se indigestó para largo tiempo. Es lo cierto que la situacion era muy
-tirante; y que ni el proletario encontraba como ganar el pan, ni el
-empleado podia recibir á tiempo su sueldo, ni el casero su mesada, ni
-el comerciante salia de su mercancía, ni se cumplian los compromisos
-contraidos, ni nadie sabia como habia de seguir viviendo. Solo la usura
-levantaba floreciente su cabeza en medio de este campo de ruinas;
-concluyendo de devastar, á manera de terrible parásito cuanto quedaba
-en pié y cogia entre sus mortíferas ramas.
-
-Así corria el mes de Octubre último y todos esperaban la llegada
-de las próximas cosechas para salir algun tanto del malestar que
-generalmente se esperimentaba; pero la Providencia, en sus altos
-é inescrutables juicios, tenia decretada otra cosa. El pueblo de
-Puerto-Rico habia de sufrir mayores pruebas; y la crísis económica no
-era mas que un preludio de lo que venia tras ella. El dia 29 de Octubre
-terminó en medio del soplo devastador del huracan: en menos de dos
-horas, desencadenados los elementos, arrasaron cuanto en su camino se
-interpuso; desde los débiles arbustos, que en sus espigas contenian el
-alimento de centenares de familias, hasta los árboles seculares, que
-proporcionan la materia prima de las habitaciones ó el combustible
-que arde diariamente en las casas, fueron arrancados violentamente
-y arrastrados por los rios que desencadenados corrian hácia el mar
-llevando en su impetuosa corriente cuanto encontraban á su paso.
-
-El sol del dia siguiente alumbró una escena de desolacion que
-nadie hubiera imaginado la víspera: los campos que el dia anterior
-ostentaban lozanas plantaciones, esperanza del laborioso cultivador,
-estaban talados, por el soplo destructor del vendabal, ó anegados
-por el desbordamiento de los rios; y los pobres campesinos lloraban
-desconsolados la pérdida del hogar en que algunas horas antes se
-albergaban. En las costas, el mar habia arrojado á las orillas los
-restos de las embarcaciones que no pudieron soportar el empuje de
-los vientos. No era posible contemplar con ojos indiferentes tantos
-intereses destruidos, tanto trabajo perdido, tantas esperanzas
-frustradas en el intérvalo de una sola noche; y en medio del pesar que
-embargaba todos los corazones resonó espontánea y pura la voz de la
-caridad en favor de los desgraciados que mas habian sufrido en aquella
-espantosa catástrofe. Pocos dias bastaron para mitigar las penas y
-consolar las aflicciones que dejó tras sí la noche del 29 de Octubre,
-gracias al privilegio que para ello tiene la hermosa virtud de la
-caridad.
-
-Empero aun no estaba agotada la amarga copa que debia apurar este
-pueblo; el porvenir contenia aun para él nuevas amarguras que pronto
-debia gustar; y apenas debian transcurrir algunos dias sin que la
-desventura llamara de nuevo á nuestras puertas.
-
-Corria el dia 18 de Noviembre en medio de un calor sofocante, extraño
-ya para lo avanzado de la estacion; y la calma precursora casi siempre
-de los grandes trastornos de la naturaleza, parecia amagar nuestra
-existencia. El pueblo, sin embargo, entregado á sus habituales faenas
-no podia presentir lo que momentos despues le habia de pasar: de
-repente la tierra se estremece, tan fuerte y prolongadamente, que todo
-el mundo huye despavorido de las habitaciones, buscando los sitios
-despejados en donde evitar las desgracias propias de las ruinas. La
-madre llora por su hijo ausente; el esposo busca solícito la esposa;
-el hijo corre á encontrar el amparo de su padre; y todos consternados
-imploran el auxilio divino: ¡el auxilio divino! que es la fuente
-inagotable de todas las verdaderas esperanzas, de todos los consuelos
-positivos. Por fortuna la fé se conserva robusta en nuestro suelo; y
-el pueblo encuentra en ella un bálsamo que mitiga sus aflicciones, un
-poderoso brazo que le sostiene en sus conflictos.
-
-Despues de un minuto de afanosa é interminable angustia, en que la vida
-y la muerte lucharon enfurecidamente sobre nuestras cabezas, la tierra
-volvió á su estado normal y los habitantes se retiraron á sus casas,
-tal vez sin darse cuenta de lo que hacian é impulsados solo por el
-poderoso atractivo del hogar doméstico. Bien poco, sin embargo, duró
-su reposo, porque la tierra volvió á temblar pocos momentos despues; y
-tembló hasta diez ó doce veces mas en el intérvalo de veinte y cuatro
-horas. Entonces la poblacion despavorida huyó á los campos y á las
-afueras de la ciudad, sin cuidarse de las incomodidades y aun de los
-riesgos propios de semejante peregrinacion. La capital, poco antes
-bulliciosa y animada se vió reducida á triste soledad; y la dulce paz
-doméstica habia desaparecido en breves instantes, sin que nadie pudiera
-decirse cuando habria de ser recuperada.
-
-Así pasaron largos dias y prolongadas noches llenos de ansiedad y
-de amargura; y mientras tanto la ciudad esperimentaba todos los
-fatales resultados de la ausencia de la poblacion; su comercio decaia
-rápidamente; su riqueza territorial sufria las consecuencias de las
-violentas sacudidas que esperimentaba el suelo; y la desconfianza,
-alimentada por la constante repeticion de los temblores durante seis
-meses seguidos, retenia á los habitantes fuera de la poblacion,
-viniendo solo á ella el tiempo preciso aquellos que tenian obligaciones
-que cumplir, los cuales se retiraban diariamente á pasar las noches
-donde no les impidiera el sueño el amago constante de los techos.
-
-Inútil es pintar los terribles perjuicios que tan anormal situacion
-trajo consigo; los gastos de cada familia se multiplicaron en una
-proporcion que distaba mucho de lo que podian dar de sí los recursos,
-y la falta de equilibrio se hizo aun mayor por las enfermedades que
-pronto entraron á formar parte de aquel cortejo de males que afligía
-á la poblacion. Los lazos sociales, si no se rompieron por completo,
-estuvieron disueltos largo tiempo, porque cada uno atendia á su propia
-conservacion y á la de su familia; y salvo aquellos que tienen el deber
-de velar por el público ó aquellos pocos á quienes la caridad mueve
-siempre á tender una mano generosa á la desgracia, bajo cualquiera faz
-que se presente, los demás no se ocupaban de lo que á su alrededor
-pasaba, porque el terror y la angustia en que vivian los embargaban por
-completo.
-
-Sin duda alguna que el malestar que produjo la emigracion daba
-resultados peores quizás que los de la misma causa que engendró
-aquella; y que de prolongarse por poco tiempo mas tan anómala situacion
-hubiera decaido la ciudad de tal manera que difícilmente se habria
-repuesto en muchos años.
-
-Por fortuna la Providencia se apiadó de este pueblo y despues de seis
-meses de penas y disgustos, la confianza apareció otra vez sobre
-nuestro horizonte, con débil luz en su principio, pero al fin dejando
-entrever mejores dias. Contristados, sin embargo, todavia los ánimos y
-mas apesarados por la misma soledad en que se vivia, no todos los que
-habian salido de la ciudad se atrevian á volver; y solo la necesidad
-obligó á algunos á ocupar sus antiguos hogares. El espíritu público
-estaba tan decaido que la ciudad daba pocas muestras de vida; y no ya
-diversiones, en las que nadie pensaba, pero ni aun reuniones amistosas
-se contaban en que poder esparcir el ánimo abatido: las tiendas de
-comercio se veian constantemente desiertas y las mismas calles no
-presentaban ni con mucho el movimiento que anteriormente les era propio.
-
-Cada dia que pasaba agravaba mas y mas tan terrible situacion; y ó
-era preciso dejar morir de inanicion un pueblo que cuenta elementos
-bastantes para vivir y prosperar; ó se necesitaba un remedio pronto
-y eficaz que hiciese desaparecer el triste estado en que se hallaba
-la ciudad. ¿Quién podia y debia emprender esta obra de regeneracion,
-digámoslo así? ¿Quién podia y debia trabajar para levantar el espíritu
-público de la postracion en que yacia? ¿Y qué medios debian emplearse
-para ello, cuando la mitad de la poblacion aun no habia vuelto á sus
-hogares?
-
-Puesta la mano sobre el corazon y con la imparcialidad que siempre debe
-reinar cuando se trata de la cosa pública, declaro que, en mi humilde
-juicio, el único llamado á realizar esa obra era el Ayuntamiento, como
-representante legítimo de ese mismo pueblo que habia de reanimarse; y
-por eso me congratulo en declarar que el Ayuntamiento estuvo oportuno y
-acertado cuando resolvió emprender la obra; y mas oportuno y acertado
-estuvo cuando escogió como medios para ello las fiestas de San Juan.
-Siguiendo así su propia tradicion, nunca interrumpida, como lo han
-visto los lectores, presentaba al público, á la vez que los placeres
-propios de un pueblo culto, los encantos de la tradicion, siempre
-agradable y tal vez más cuando ha empezado á entrar en la época de los
-recuerdos.
-
-Este doble atractivo era irresistible; y mucho mas lo era al anuncio
-de la esplendidez que debian tener las fiestas. Si el Ayuntamiento no
-hubiera sido pródigo en las diversiones, no habria tenido que pensar
-en conseguir el principal objeto de ellas; y demás hubiera estado que
-hubiese realizado algunas de aquellas que ni siquiera habrian merecido
-el honor de ser vistas por los que se hallaban fuera de la ciudad. Por
-otra parte y bajo el punto de vista económico y tambien social, la
-acertada resolucion del Ayuntamiento está justificada por la sentencia
-en que se apoya la higiene pública: _Salux populi suprema lex esto._
-Si la parte material de la sociedad exige tal ley, con más rigor debe
-observarse cuando se trata no solo de intereses materiales, sino
-tambien de los morales é intelectuales.
-
-Hoy que, al escribir estas líneas, han pasado ya las fiestas, para
-saber si el Ayuntamiento ha conseguido su objeto, basta apelar á los
-habitantes todos de la ciudad que han vuelto á sus hogares; basta
-contemplar como ha vuelto á existir la confianza que todos tenian,
-antes de la terrible época pasada, para entregarse á sus habituales
-faenas y tambien para trabajar por el porvenir, que si nadie es capaz
-de entrever, por lo menos no se halla envuelto en las opacas nubes que
-lo han ocultado largo tiempo.
-
-Si causas agenas completamente á la Corporacion popular han podido
-impedir que se levante el espíritu público con todo el empuje que
-lo hubiera hecho, no se la culpe á ella de actos en que no ha
-intervenido y que tal vez deplora mas que cualquiera otro. Júzguesela
-exclusivamente en su obra; y tómese en consideracion su pensamiento,
-no bajo la mezquina mira de un egoísmo siempre injustificable, sino
-teniendo en cuenta el noble y generoso intento que se propuso, superior
-en mucho al exíguo valor de unos pocos millares de escudos.
-
-Tales son las razones que justifican las fiestas de San Juan en el
-presente año; como las recibió el público lo verá el lector en los
-capítulos que siguen, en que trataré de describirlas de la mejor manera
-que le sea posible á mi pobre pluma.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-VI.
-
-_Principio de las Fiestas._
-
- Florido mes de Junio,
- Bendito seas......
-
- (_Trueba._)
-
-
-He aquí que ha dado principio el alegre mes de Junio, con sus plácidas
-noches, sus frescas brisas, sus gratos recuerdos y sus halagadoras
-fiestas. El pueblo de Puerto-Rico vuelve á verlo en medio del regocijo
-y del bullicio que en otros tiempos animaban á la Ciudad y en el
-alborozo general, que por todas partes cunde, con la rapidez del
-relámpago, se conoce que estamos en el alegre mes de San Juan. ¡Bendito
-mes que, de generacion en generacion, ha sabido ir conservando, siempre
-frescos y palpitantes, los recuerdos de nuestros antepasados; por mas
-que las eventualidades y los fracasos propios de la vida humana hayan
-perturbado mas de una vez las costumbres que de muy antiguo conocemos!
-
-El mes de Junio trae consigo, entre las olas embalsamadas de sus puras
-brisas, el misterioso encanto de la tradicion; ese no sé qué que hace
-vibrar mas ó menos fuertemente en todos los corazones el sentimiento de
-la alegría, de esa alegría melancólica que constituye uno de los mas
-gratos y dulces placeres del alma, bien que se halle uno en la soledad
-de los campos, ó en el retiro de su habitacion, ó en medio mismo
-de las espansiones de una fiesta. Por eso, aun cuando no todos los
-habitantes de esta Ciudad desean siempre el mes de San Juan, todos en
-general lo ven llegar con ese gozo interior que engendra muy pronto el
-regocijo público; y es porque las costumbres tienen en sí un atractivo
-irresistible que subyuga todos los corazones, que los predispone para
-el placer y que despierta en ellos una tierna simpatía por todo aquello
-que nos legaron nuestros antepasados.
-
-¿Quién no recuerda los hermosos dias de la niñez en los que el mes
-de Junio conserva un lugar tan predilecto? ¿Quién no hace memoria de
-aquellas inocentes alegrías que todos hemos gustado á la luz de los
-hachones que alumbraban y aun alumbran las _alboradas_ ó al resplandor
-de las hogueras que iluminaban las calles en las noches de las
-carreras? ¿Quién, de los que alcanzó San Juan en todo su esplendor,
-no guarda con gusto en el fondo de su alma el puro placer de haber
-acompañado una elegante _camarracha_, á la que el amor aumentaba los
-encantos de los años juveniles? Verdad es que en aquellos tiempos de
-franca amistad, en que este pueblo componia por decirlo así una sola
-familia, esas fiestas tenian casi el atractivo del hogar doméstico y la
-expansion por consecuencia era mas verdadera y mas general; pero aunque
-las condiciones sociales de la poblacion hayan cambiado mucho, sus
-costumbres se han sostenido á traves de los años y todavia las vemos
-subsistir, si bien con las transformaciones propias de los cambios que
-ha sufrido esta sociedad.
-
-Prueba de ello la alegría y el júbilo que en todos rebozan desde que
-ha comenzado el grato mes de las fiestas. La inauguracion de estas no
-ha podido ser mas animada: á medida que se aproximaban las doce del
-dia 1º de Junio iban apareciendo en todos los balcones asta-banderas y
-cordeles, indicio cierto de que todos los vecinos se preparaban á tomar
-parte en el regocijo público; y las calles principales y especialmente
-las que afluyen á la plaza en que se halla la Casa Consistorial se
-llenaban de gente que con semblante placentero esperaba solo el momento
-de dar expansion á la alegría que experimentaba; dejando escapar de vez
-en cuando alegres risas ó formando corros en que reinaba bulliciosa
-algazara comprimida todavia por no ser la ocasion; los petardos y
-detonaciones que, como á hurtadillas, se dejaban oir, completaban aquel
-conjunto de emociones que bullian por todas partes sin atreverse á
-brotar libremente, á la manera que bulle entre la máquina, buscando
-expansion, el vapor que un instante despues la pone en movimiento.
-
-A medio dia en punto la banda de música militar que acompañaba el
-piquete para la publicacion del bando tocó la marcha real en señal de
-que se enarbolaba en el Ayuntamiento el pabellon nacional, y en seguida
-que subieron por los aires los cohetes que lo anunciaban, la ciudad
-entera se vió rápidamente empavesada con centenares de banderas que,
-batidas por la brisa, animaban las calles con sus variados y brillantes
-colores, en los que descollaban con predileccion los hermosos colores
-nacionales. Leido el bando frente á los portales de la Casa de la
-ciudad se puso en marcha el cortejo, al que seguian millares de
-personas de todas clases y condiciones; aumentando progresivamente el
-ruido de las detonaciones que se sucedian sin interrupcion, los alegres
-ecos de la música que cual rápidos mensageros cruzaban los aires en
-todas direcciones para avisar al vecindario el principio de la fiesta y
-la bulliciosa y festiva algazara del gentío que llenaba las calles. Aun
-no habia recorrido mas que dos ó tres de estas el bando, cuando ya se
-dejaron oir los armoniosos sonidos de dos orquestas mas, una en el café
-de "La Zaragozana" y otra en la puerta del bonito establecimiento de
-"Los Precios fijos"; quemándose en uno y otro punto multitud de cohetes
-y petardos, á cuyo ruido concurria la gente ocupando bien pronto las
-avenidas de las calles que confluyen en aquellos sitios.
-
-La ciudad entera presentaba un aspecto encantador con sus mil banderas
-desplegadas por el viento y el eco de alegría que por todas partes
-resonaba á la par de los continuados disparos que sin cesar se oian.
-Hombres y mugeres y niños, toda la poblacion en fin, entusiasmada con
-el júbilo general acudia á las calles ó á los balcones de las casas
-para tomar parte de algun modo en la fiesta pública.
-
-La novedad del adorno que apareció frente al establecimiento antes
-citado de "Los Precios Fijos," atrajo por el momento mayor concurrencia
-hácia aquel punto; y en efecto presentaba un bonito golpe de vista la
-confluencia de las calles de San Justo y la Fortaleza; en el mismo
-centro y á conveniente altura pende una caprichosa mongolfiera de
-vivos y bien combinados colores y de forma octogona, teniendo en cada
-una de sus caras ó facetas un viva al PATRON, á NUESTRA REINA, al
-PRÍNCIPE, á la PATRIA, á la PROVINCIA y á su DIGNO GOBERNADOR; y los
-escudos nacional y de Puerto-Rico: en la parte inferior cuelga un
-bonito canastillo sostenido por elegantes lazos de cintas y exhornado
-con pequeñas banderolas; y al rededor, en forma de aspa y en direccion
-á las cuatro esquinas de las calles flamean vistosos pabellones
-nacionales y banderas provinciales de Cataluña y Puerto-Rico.
-
-Apenas habia terminado la zambra en este lugar y empezaba á dispersarse
-la concurrencia, cuando los ecos de una nueva orquesta que avanzaba
-por la calle de San Justo, en direccion de sur á norte, volvieron á
-hacerla apiñar y seguir el nuevo foco de alegría que se presentaba;
-detúvose la música en el trozo de la citada calle que corre desde la
-de San Francisco á la Luna y despues de entusiastas vivas y nuevas
-detonaciones y cohetes, en medio de los alegres gritos de la multitud,
-apareció un hermoso globo que bien pronto se lanzó al espacio seguido
-de las miradas de la muchedumbre, que, en su curiosidad, desafiaban los
-vívidos resplandores solares.
-
-La fuerza del sol, sin embargo, mas sensible aun cuando reverbera en
-el enlozado de nuestras calles, apaciguó algun tanto la animacion que
-habia reinado durante tres horas consecutivas; y la gente se retiró
-á sus casas hasta que llegada la tarde y refrescada la atmósfera
-por la brisa que no cesó de soplar en todo el dia, volvió á notarse
-concurrencia, sobre todo en los puntos principales de la poblacion.
-
-Miéntras en la plaza principal se preparaban, ante un público numeroso,
-los fuegos de artificio que debian quemarse por la noche, en la calle
-de San Francisco una orquesta dejó oir sus primeros acordes y pronto
-atrajo hácia aquel punto centenares de espectadores, deseosos de
-presenciar todas las fiestas. La que anunciaba la música se reducia,
-sin embargo, por esa vez al simple acto de enarbolar las banderas de
-algunas casas que no las habian izado á medio dia; y los concurrentes
-hubieron de conformarse por tanto con el solo espectáculo del bullicio
-propio del caso y de los disparos que abundaron como de costumbre;
-siendo agradablemente sorprendidos, cuando al retirarse, ya entrada
-la noche, se vieron iluminados de repente por una intensa y brillante
-luz roja de Bengala, que ardía frente á la puerta de la farmacia del
-sucesor del señor Teillard, y cuya duracion hizo que se prolongara la
-permanencia de los espectadores en aquel sitio.
-
-Cuando cesó el efecto producido por la luz, pudo contemplarse una
-de esas hermosísimas noches de los trópicos que superan á toda
-descripcion: en un cielo de azul puro y transparente, tachonado de
-lucientes estrellas, brillaba en todo su esplendor la luna, esa diosa
-de los paganos, cantada por todos los poetas y tan querida de todos los
-amantes, sin duda porque al ténue resplandor de sus blanquecinos rayos,
-la naturaleza se reviste de un encanto indescifrable que hermosea los
-objetos bajo el tinte de melancolía en que los envuelve. La ciudad
-se hallaba doblemente iluminada y hasta la misma naturaleza parecia
-contribuir á la fiesta con la esplendidez propia de todas sus escenas.
-
-Por todas las calles que dan á la plaza principal afluia la gente en
-tropel para presenciar los fuegos que dieron principio á las ocho en
-punto. Cohetes, ruedas, llamas ardieron sucesivamente, en medio de
-los aplausos del público y de los armoniosos acordes de una música
-militar que amenizaba el acto; y con intérvalo de una hora se elevaron
-dos globos de distintas formas y dimensiones, venciendo el mayor la
-contrariedad de haberse roto contra uno de los adornos del salon
-de la plaza. Despues de una hora de grato entretenimiento, del que
-disfrutaron millares de personas que hacinadas ocupaban la plaza, las
-calles de los alrededores y los balcones, puertas y azoteas de las
-casas que dan al primer sitio, se dió fuego á un castillo de tres
-cuerpos, y unos quince piés de alto, que era la pieza principal de
-los fuegos. Empezó á arder por el cuerpo inferior que presentó de
-pronto iluminadas con bonitas luces de variados colores las puertas
-que adornaban los cuatro frentes; y antes de que esas luces se
-estinguieran, comunicándose el fuego á los cuerpos superiores, se
-iluminaron de repente, haciendo disparos en todas direcciones y dejando
-escapar cohetes. Cuando el fuego era mas intenso, el espectáculo no
-podia ser mas hermoso; torrentes de luz entremezclados de torrentes de
-fuego aparecian por los cuatro lados, dejando ver de vez en cuando los
-fogages de los disparos de mas ó menos intensidad que salian de los
-distintos cuerpos del edificio, hasta concluir en el remate superior
-por la elevacion de cohetes de gran fuerza.
-
-Un momento despues la ilusion habia desaparecido y solo quedaba un poco
-de humo que el perezoso viento de la noche arrastraba lentamente por
-los aires. Así pasan todas las ilusiones de la vida, sin dejar mas
-que un poco de humo; á veces brillante cuando la luz de la gloria lo
-ilumina, á veces denso y opaco cuando lo ennegrece el remordimiento de
-lo pasado.
-
-Una llama blanquísima de Bengala que iluminó la plaza por fin de
-fiesta, permitió ver la apiñada muchedumbre que se oprimia buscando
-salida; aquellos millares de cabezas presentaban en su fluctuacion la
-imágen del embravecido mar cuando sus olas encrespadas se precipitan
-las unas sobre las otras, amenazando destruir cuanto encuentren á su
-paso. El mar humano que allí se movia, nada, sin embargo, destruyó;
-y pronto por el contrario desparramada por las calles desapareció la
-numerosa concurrencia satisfecha y alegre, narrando cada cual aquello
-que mas habia llamado su atencion.
-
-La plaza, no obstante, no quedó desierta; permanecian firmes en ella
-todos los que se disponian á acompañar la música que debia recorrer las
-calles; y los chiquillos se disputaban acaloradamente el derecho de
-convertirse en portadores de las teas con que por costumbre se habia de
-iluminar aquel alegre paseo nocturno.
-
-A las diez en punto partió la música acompañada de un numeroso séquito
-que no la abandonó ni por un momento en la larga escursion que hizo
-por todas las calles de la ciudad. Media noche era cuando todavia se
-dejaban oir sus dulces ecos y el alegre bullicio de los acompañantes
-que no querian perder ni una sola nota ni tampoco un solo incidente de
-los de aquel dia.
-
-Así terminó el 1º. de Junio en medio del contento general de la
-poblacion que veia inaugurar las fiestas con un brillo y una animacion
-que competia sino excedia á la de los tiempos mas alegres; y todos se
-prometieron desde aquel momento un dichoso mes de San Juan.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-VII.
-
-_Recepcion del Gobernador Superior de la Isla._
-
-
-Las poblaciones obedecen indudablemente á la misma ley física á que se
-hallan sujetos todos los cuerpos de la naturaleza; y una vez impulsados
-en un sentido siguen el movimiento mientras no encuentran una
-resistencia superior á la fuerza de impulsion. Así acontece con esta
-ciudad en las presentes fiestas; dada la señal del principio de estas,
-en seguida se hizo notar la animacion que en todos los habitantes
-reinaba y que ha venido en _crescendo_ constante, á medida que se
-adelantaban los dias; y como generalmente sucede que, despues del
-primer impulso, cada paso que se dá no es mas que el estímulo de uno
-nuevo; y que suelen improvisarse fiestas, cuando de estas se trata, que
-nadie hubiera soñado incluir en el programa; resulta frecuentemente que
-este se perturba y aun se anula, porque precisamente lo que no contenia
-es lo que mas luce ó llama la atencion, sobre todo si el pensamiento
-que encierra merece la aprobacion ó las simpatías del público.
-
-Tal ha acontecido en el presente año con la recepcion hecha el 2
-de Junio al Gobernador Superior y á su amable y apreciada familia.
-Hallábanse SS. EE. en el pueblo de Cáguas, adonde habian concurrido á
-presenciar las fiestas que en su obsequio se celebraron en los dias
-de las páscuas de Pentecostes y súpose aquí que debian volver á esta
-ciudad el mártes 2 de Junio. Veinte y cuatro horas faltaban para el
-momento de la llegada; pero lo corto de este espacio de tiempo no
-arredró al Ayuntamiento de la Capital para preparar una recepcion
-digna de las elevadas personas que esperaba y digna tambien del afecto
-que han sabido despertar en esta poblacion. El representante de ella
-supo comprender que era el momento oportuno de hacer conocer al Gefe
-Superior de la Isla las simpatías que por él y por su estimable familia
-siente la ciudad y con la festinacion que exijia el corto tiempo de que
-podia disponerse se preparó todo lo conveniente para la recepcion.
-
-Al dia siguiente á las cuatro y media de la tarde salia el Excmo.
-Ayuntamiento en coches de lujo que lo condujeron hasta el puente de
-la Aurora, límite de su jurisdiccion municipal: allí se levantaba un
-sencillo arco de follage que ostentaba por todos adornos varios frutos
-del país y una banda de música militar esperaba el instante en que
-se presentaran SS. EE. La marcha de Infantes ejecutada por aquella
-anunció la llegada á los pocos momentos; y adelantándose por un lado
-el Ayuntamiento y por otro el Excmo. Sr. Gobernador que al efecto
-habia bajado del coche, despues de los saludos de cortesía, tomando la
-palabra el Presidente de la Corporacion popular expuso al Gobernador,
-en breves pero sentidas frases, los sentimientos del Municipio y de
-toda la poblacion, que deseaba dar á S. E. aquella prueba de respetuoso
-afecto. S. E., impresionado y sorprendido agradablemente, manifestó la
-satisfaccion que en aquellos instantes esperimentaba por la deferencia
-que hácia él mostraba el Ayuntamiento y que en medio del placer
-que sentia al recibir las atenciones de los pueblos que acababa de
-visitar y en particular las de la Capital de la Isla, se prometia que,
-levantado el espíritu público, podria trabajar con buen éxito en la
-prosperidad de esta hermosa provincia.
-
-Ocupado por S. E. el lugar preferente en la hermosa carretela que
-se llevaba al efecto dispuesta, en union del General 2º. Cabo y del
-Corregidor de la Capital, se puso en marcha la comitiva compuesta de
-doce ó catorce coches en que iban en el primer término la señora y
-niños de S. E., despues los miembros del Ayuntamiento, los Ayudantes de
-SS. EE. y por último algunas personas particulares.
-
-Frente á la subida del pueblo de Cangrejos se levantaba otro arco de
-follaje y flores del tiempo, cuyo adorno principal consistia en una
-lijera nubecilla que pendia del centro y que al pasar por debajo el
-coche en que venia la familia de S. E. se abrió tan oportunamente que
-casi cayeron dentro de él las dos palomas que contenia en su seno.
-
-A la entrada del Puente de San Antonio se levantaba otro elegante arco
-gótico que lucia á sus costados lozanas matas de plátano; y otra música
-militar ejecutó la marcha al aproximarse SS. EE. Dos miembros del
-Ayuntamiento que esperaban al efecto, se adelantaron á los estribos del
-coche en que venian la señora y la niña de S. E. y ofreciéndoles dos
-bonitos _bouquets_, uno de ellos dirigió á la señora las siguientes ó
-parecidas palabras: "Excma. Sra.:--En nombre del Excmo. Ayuntamiento de
-la ciudad ofrecemos á V. E. estos ramos que en su sencillez simbolizan
-la de los habitantes de Puerto-Rico, y en la viveza de sus colores la
-alegría de los corazones que hoy victorean al digno esposo de V. E.
-Sírvase V. E. aceptarlos, como muestra del afecto que por su Gobernador
-siente la ciudad en cuya representacion venimos." La señora contestó
-dando las gracias por la muestra de distincion que recibia y suplicó
-se hiciera así presente á los habitantes de la ciudad, cuyos buenos
-sentimientos ya conocia. En seguida volvió á ponerse en marcha la
-comitiva; y despues de pasar por otro arco de ramaje que se levantaba
-al terminar el paseo de Puerta de Tierra, en el que se hallaba otra
-banda de música; y de haber entrado en la capital, á cuya puerta estaba
-otra orquesta, se dirijió á la Casa de Ayuntamiento, por la calle
-de San Francisco, cuyos balcones se hallaban vistosamente colgados
-y cuajados de gente que victoreaba al Gobernador de la isla, á la
-vez que variadas llamas de Bengala alumbraban el trayecto. Delante
-de los portales de la Casa capitular se levantaba el último arco
-adornado de trofeos militares y superado por las armas de España y
-las de Puerto-Rico y apoyándose en sus dos columnas dos maceros de la
-Corporacion en trage de gala.
-
-Llegada á este punto, la comitiva bajó de los coches y subió á los
-salones del Municipio en donde una mesa sencilla pero bien dispuesta
-ofrecia un _lunch_ reparador á los ilustres viageros. Diversas señoras
-de las familias de los Concejales recibieron á la familia de S. E. y
-despues de los saludos de cortesía todos ocuparon lugar en la mesa y
-pronto reinó una franca cuanto digna alegría que animaba aun mas la
-música que en la parte exterior ejecutaba preciosas danzas. Al concluir
-el _lunch_ y puestos de pié S. E. y demás señores que se hallaban
-presentes; el Gobernador tomando la copa brindó por S. M. la Reina (q.
-D. g.) á quien ofreció dar cuenta de los nobles y leales sentimientos
-de los habitantes de esta antilla; por el Ayuntamiento de la Capital,
-al cual no podia menos que agradecer las deferentes atenciones que
-recibia y que aceptaba como representante de la Suprema Autoridad de la
-nacion, á la vez que agradecia por sí mismo.
-
-Despues de una hora de agradable reunion SS. EE. siguieron para su
-palacio acompañados del Excmo. Sr. General 2º. Cabo, y de los Sres.
-Corregidor, Teniente-Alcaldes y algunos Concejales; á los cuales volvió
-á manifestar su reconocimiento al despedirse de ellos.
-
-La concurrencia que atrajo este acto á las afueras de Puerta de tierra,
-á la plaza de Santiago y calle de San Francisco y á la plaza principal
-era numerosísima; y sin duda alguna dió la medida de las simpatías que
-disfruta el Gefe Superior de la Isla entre los habitantes de la ciudad
-el como se apiñaba la gente para verle pasar así como los repetidos
-vivas y aclamaciones que por todas partes se oian. Fué una verdadera
-fiesta popular tan alegre y animada como bien aceptada por el público;
-y digna por todos conceptos de la Autoridad á quien se dirigia y de la
-Corporacion que la ofrecia.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-VIII.
-
-_Las alboradas._
-
-
-Ya saben los lectores cual fué el orígen de las alboradas y como han
-venido á parar en celebrarse en las primas noches en vez de serlo en
-los primeros albores del dia. Esta fiesta ha venido á quedar reducida
-con el tiempo á no tener otra significacion que la de una manifestacion
-pública, dada por los que la efectúan, de su deseo de tomar parte en el
-regocijo general.
-
-Por esta razon, sin duda, cuando se trata de las fiestas de San Juan,
-es de rigor que todos los que realizan alguna diversion, ó toman
-parte en el conjunto de las que constituyen los festejos, saquen una
-alborada; y casi siempre tambien ha acontecido que las sacan igualmente
-los que impulsados por la alegría quieren hacer partícipes de ella á
-sus convecinos, aun cuando para ello no haya precedido programa alguno.
-
-En el presente año, como en todos los demás, no era posible prescindir
-de esta diversion peculiar de las fiestas de San Juan; y han celebrado
-sus alboradas no solo los gremios que constaban en el apéndice al
-programa del Ayuntamiento, sino que tambien las ha habido sin anuncio
-de ningun género y con mas ó menos pompa, segun los que las sacaban.
-
-En los dias 3, 6, 7, 8, 10, 11 y 12 celebraron las suyas
-respectivamente los gremios de Acarreadores, Albañiles, Detallistas de
-provisiones, Zapateros, Músicos, Carpinteros y Barberos; y demás está
-que diga que con mas ó menos animacion, con mas ó menos ruido, en todas
-ellas hubo reunion de gentes, profusion de disparos, franca y sencilla
-algazara y todo lo que constituye esa clase de fiesta popular, que no
-por ser vista con indiferencia por las personas que pueden disfrutar
-de otra clase de diversiones, deja de ser bien aceptada por el público
-en general; y hace bien en aceptarla porque es una diversion sencilla
-que en nada ofende á la cultura del pueblo. Esa orquesta que recorre
-las calles, acompañada de una multitud mas ó menos numerosa, que marcha
-á la luz de los achones y en medio de los gritos de la mas cordial y
-alegre espansion, interrumpida solo por el ruido de los cohetes ó por
-el silencio que reina mientras se remonta á los aires un globo, es á
-no dudarlo un espectáculo que participa mucho de la sencillez de los
-tiempos antiguos, pero que en nada se opone á las exigencias de la mas
-avanzada civilizacion, ni tiene nada que sea contrario á la moral, ni
-que pueda rechazarse por motivo alguno; siquiera no se la considere
-mas que como un medio de llevar á todos los ángulos de la poblacion la
-animacion y la alegría, que brota siempre con mas expontaneidad entre
-la gente de buen humor que se halla dispuesta á divertirse á todas
-horas.
-
-Tal ha sido el carácter general de las alboradas que he anotado; y
-ninguna de ellas, á excepcion de la de los Detallistas de provisiones,
-de que mas adelante me ocuparé, ha ofrecido novedad alguna que merezca
-mencionarse; como no sea la de un bonito himno cantado en la de los
-Barberos; y cuya letra, lo mismo que las composiciones poéticas
-distribuidas en los demás, se hallarán en el apéndice. Pero aunque
-ninguna novedad hayan ofrecido estas fiestas para los que saben lo que
-siempre han sido, proporcionaron algunas noches de pública animacion,
-en que se vieron mas ó menos concurridas las calles y mas ó menos
-alegría en las gentes que por ellas paseaban, segun la importancia de
-cada una de aquellas diversiones.
-
-La justicia exije que hable especialmente de la de los Detallistas
-de provisiones, porque estos dieron lugar no solo á los espectáculos
-propios de fiestas, sino que á la vez efectuaron actos que
-contribuyendo al mayor realce de aquellas, pusieron de relieve los
-sentimientos filantrópicos de los que lo realizaban. Nunca es mas
-justificada la alegría y se generaliza mas fácilmente que cuando
-procede de causas nobles que contribuyan al alivio de los afligidos;
-porque, de ese modo, estos últimos no solo se encuentran favorecidos en
-su desgracia y remediados en sus necesidades, sino que se encuentran
-en disposicion de tomar parte en los regocijos públicos, tanto porque
-á ello se presta la satisfaccion que esperimenta aquel cuya suerte
-se mejora, aunque sea momentáneamente, cuánto porque la gratitud los
-obliga á unirse á sus bienhechores y participar de sus satisfacciones.
-
-La caridad es una virtud que tiene el don especial de llevar la
-alegría, así á los corazones de los que la ejercitan, como á los de
-los que la reciben; y por eso no es estraño ver que todos los actos
-de caridad que se hacen públicos llevan consigo un sello determinado
-de regocijo, tan puro y expontáneo como quizás no se encuentre en
-otras fiestas; y por esto tambien se ve generalmente que el público se
-apresura á adherirse, aunque solo sea con el deseo, á los actos de ese
-género que llegan á su dominio.
-
-Esto es precisamente lo que ha acontecido con la limosna anunciada por
-los Detallistas para distribuir el dia de su alborada; y los pobres
-á quienes la miseria, sin duda, retenia estraños á las fiestas, se
-creyeron desde luego obligados á hacerse partícipes, al ver que no se
-les habia olvidado en medio del conjunto de diversiones que á todos
-distraian.
-
-Era un espectáculo alegre á la par que conmovedor ver desfilar
-cuatrocientas personas cuyos rostros anunciaban la satisfaccion del
-que, en medio de la mas absoluta carencia de todo lo que sirve para
-cubrir las necesidades comunes de la vida, se encuentra de repente con
-que lleva entre sus manos el alimento de dos dias. Aunque la hora en
-que se verificó el acto no era la mas apropósito para la reunion, por
-ser á las doce del dia, muchas personas lo presenciaron, sin embargo;
-y los detallistas pueden conservar además de la dulce satisfaccion que
-proporciona siempre el hacer el bien, el grato recuerdo de que cuantos
-tuvieron conocimiento de este acto no pudieron menos que aplaudirle de
-corazon, y, lo que es mas, sentir el no haber tenido parte en aquella
-obra de misericordia, que aunque fuera por un solo dia, llevaba el
-contento á tantas familias.
-
-El mismo gremio tuvo por la noche fuegos artificiales en la plaza
-principal; pero, ó bien por la lluvia que cayó poco antes de la hora
-prefijada para quemarlos y probablemente los humedeció, ó bien por
-cualquiera otra causa, tuvieron mal éxito y la numerosa concurrencia
-que en aquel sitio se habia reunido hubo de conformarse con disfrutar
-de la música que ejecutó entre otras piezas una brillante sinfonía á
-toda orquesta.
-
-El gremio de Carpinteros que, como he indicado, tuvo su alborada el dia
-11, dedicó al Gefe Superior de la Isla no solo la composicion poética
-que es costumbre, sino tambien una alocucion que en el apéndice
-encontrarán los lectores y que tiene el mérito de manifestar los
-sentimientos de este pueblo sencillo y las esperanzas que ha fundado
-en el Gobernador de la provincia. El cielo le ilumine, no para hacer
-el bien, que yo no dudo que lo desea y trabajará por ello, sino para
-conocer á este pueblo digno sin duda, por mas de una cualidad, de que
-se le conduzca por el verdadero camino del progreso.
-
-Si los lectores se detienen algun tanto en los himnos y demás
-composiciones poéticas distribuidas en las alboradas, abstraccion hecha
-de sus condiciones literarias, sobre las que por desgracia habria mucho
-que decir, encontrarán en ellas, sin duda alguna, un indicio cierto
-de los deseos, de las aspiraciones de este pueblo sencillo y leal
-que lucha por abrirse paso á traves de los obstáculos que impiden su
-prosperidad; y que espera, siempre tranquilo y siempre confiado en la
-maternal solicitud de Nuestra Augusta Soberana, que medidas salvadoras
-le saquen del estacionamiento en que se halla sumido hace ya algunos
-años.
-
-Volvamos empero, á las alboradas, que, aparte de lo que acaba de verse,
-sinó han tenido el mérito de la novedad en el presente año, preciso
-será reconocer que han dado á la poblacion, durante ocho ó diez dias
-del mes de Junio, una animacion que puede competir en muchas de ellas
-con las de las fiestas mas principales que se han efectuado. Casi todos
-los gremios del comercio y de la industria han tenido en ellas su
-parte; y así era de esperarse tratándose de una fiesta popular y de una
-fiesta que la tradicion viene conservando hace mas de medio siglo; por
-mas que, como antes lo he dicho, estemos muy lejos de la causa que le
-diera orígen y que de seguro era hasta ignorada por la mayoría de los
-lectores y tambien de los mismos que hoy sostienen las alboradas.
-
-Inútil seria que yo tratara de hacer la descripcion de cada una de las
-que he enumerado: todas ellas presentan la misma fisonomía, con las
-pequeñas variantes de que he hecho mérito; y basta haber visto una
-sola vez esos grupos numerosos que, en confusion pero sin desórden,
-recorren las calles precedidos por banderas nacionales y farolas de
-colores con inscripciones alegóricas á la fiesta, alumbrados por los
-hachos de _tabanuco_, animados por la alegre algazara de un enjambre de
-chiquillos, que abundan como granos de arroz en la tala del laborioso
-_jíbaro_, y seguidos por orquestas mas ó menos importantes, que en
-general ejecutan siempre danzas, dando así mayor animacion á la fiesta
-y produciendo en una gran parte del público un regocijo siempre nuevo
-cuando se trata de este baile provincial, para formarse idea exacta
-de lo que es una alborada; y de lo que han sido todas las que hemos
-anotado al empezar este capítulo. Fiestas inocentes, mensajeras de la
-alegría y que son como las precursoras de las que han de venir tras
-ellas; y de que me ocuparé mas adelante.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-IX.
-
-_Exposicion de pinturas._
-
-
-El lector me permitirá que por un momento me separe del órden del
-programa que he venido observando en la descripcion de las fiestas,
-para hablarle de un hecho que en realidad no constituye una diversion,
-pero que ha sido de los que mas realce han dado á las fiestas de San
-Juan en el presente año. Refiérome á la exposicion de pinturas de mi
-querido amigo el jóven artista Puerto-Riqueño D. Francisco Oller, que
-ha estado abierta desde el 14 al 30 de Junio y que ha sido favorecida
-no solo por la concurrencia de todas las personas de buen gusto y de
-sentimiento artístico que han ido á admirar mas de una belleza de las
-muchas que ha exhibido el pintor de nuestra isla; sino tambien por
-numeroso pueblo que, con menos criterio artístico, pero quizás con
-mejor sentimiento á veces, aplaude lo bello sin saberse explicar la
-razon de ello.
-
-Así como no hubiera sido justo pasar desapercibida la exposicion de
-pinturas, así tambien confieso paladinamente que no me atreveré á
-entrar de lleno en un juicio crítico de las obras de mi amigo Oller,
-porque reconozco que sería tarea muy superior á mis débiles fuerzas,
-por mas que haya oido respetables opiniones y me haya detenido en
-estudiar los cuadros presentados. Confórmese, pues, el lector con una
-simple opinion _ex cathedra_, formulada dentro del modesto círculo á
-que alcanza mi sentimiento estético; y sepa el amigo Oller que no tengo
-aquí la pretension de ofrecer una crítica razonada, sino simplemente
-hacer una descripcion mas ó menos cierta del hermoso espectáculo que
-nos ha dado ocasion de admirar.
-
-Hermoso espectáculo, sí, porque lo son todos aquellos que hablan
-á la imaginacion y al sentimiento y tienen el privilegio especial
-de conmover los corazones que saben gustar de lo verdadero, de lo
-bueno, de lo bello. Solo al arte le es dado brindarnos un conjunto
-de procedimientos que hieran el alma en sus mas delicadas fibras,
-produciendo sensaciones de dolor ó de placer, con las que tal vez no
-sabríamos de otro modo connaturalizarnos.
-
-Entremos en el salon de pinturas y ocupémonos de los cuadros por el
-órden mismo con que los presenta el Sr. Oller en su catálogo.
-
-1º--Retrato de S. M. la Reina Doña Isabel II (q. D. g.), copia del que
-posee el Excelentísimo Ayuntamiento de la Capital, obra del distinguido
-pintor Sr. Madrazo y único original que existe en esta Isla.
-
-En esta copia el artista ha introducido algunas variaciones, sin duda
-teniendo en cuenta que el original fué hecho en 1850 y tambien por
-ser imposible sugetar la mano de un artista que se encuentra á cierta
-altura para ceñirla á hacer una copia servil: todo, sin embargo,
-está estudiado en este cuadro y el estilo del Maestro bastante bien
-interpretado.
-
-2º.--Retrato de la Excma. Sra. Doña Clementina Buttler de Marchessi.
-Este cuadro me ha hecho comprender que cuando en la espresion de una
-cabeza predomina un sentimiento cualquiera, el artista se siente
-entusiasmado y ejecuta su obra lleno de ardor. La Sra. Marchessi es
-buena y esa bondad se demuestra en su rostro, al cual la naturaleza
-hizo además hermoso; ambas dotes han contribuido, á no dudarlo, á que
-el artista haya sabido aprovechar tan hermoso modelo, como lo prueba
-el estilo largo y franco que distingue al cuadro. Los detalles, como
-en general todos los de mi amigo Oller, están bien estudiados; la
-perspectiva del fondo bien entendida; y las carnes ofrecen tintes mas
-suaves que las de otras figuras de que me ocuparé mas adelante.
-
-3º.--Cuadro religioso Santa Cecilia, original.--¡Lástima grande que
-mi amigo Oller sea discípulo tan consecuente de esa escuela realista
-contemporánea que ha deificado á Proudhon en su estética! Y digo esto
-porque se me figura que de no ser así habria mas vaporosidad en el
-cuadro que contemplamos; hubiera presentado con mas ligereza ese
-conjunto de formas, humanas es verdad, que constituyen el cuadro, pero
-que tienden á lo ideal por medio de esa vaguedad indefinible que la
-escuela realista no encontrará nunca en la materialidad de sus modelos.
-
-La composicion, sin embargo, está llena de gracia; las figuras y en
-particular la de la Santa se destacan bien del fondo, que es un cielo
-azul muy transparente; y el conjunto revela el ingenio y el buen
-gusto del autor. Las nubes están ejecutadas de tal manera que parecen
-moverse; y esto hace que se vea á la Santa como subir lentamente, á
-lo que se armoniza del todo la espresion de dulzura de su rostro que
-hace un contraste agradable con el movimiento inquieto de las nubes. El
-colorido, estudiado con detenimiento, prueba la inteligencia artística
-de mi amigo Oller; pues los objetos que se oponen al aire libre y sobre
-todo contra una fuerte luz, como la que revela el fondo tan claro del
-cuadro, y particularmente las carnes, adquieren un tono mucho mas
-fuerte, que las hace en el cuadro aparecer de un rojo muy subido, por
-efecto de la oposicion del color azul del cielo. Estas observaciones
-que para el público en general suelen pasar desapercibidas por la falta
-de costumbre de estudiar los efectos de luz, son muy apreciadas por
-los artistas y aun por los profanos que tienen gusto para admirar la
-exactitud con que el arte imita los fenómenos de la naturaleza.
-
-Deseo que mi amigo Oller tenga tipos como el de que me ocupo siempre
-que haya de hacer cuadros como este; seguro de que concluirá por darles
-la idealidad que su artista corazon sabe comprender perfectamente, por
-mas que su cabeza y su mano quieran sujetarse á preceptos escolares que
-siempre contendrán el vuelo de toda imaginacion entusiasta.
-
-Recuerde mi amigo Oller que en la materialidad de la vida difícil
-será que encuentre nunca una sola de esas bellezas infinitas que
-únicamente la fé nos revela; y deje á su alma creyente que se lance en
-las regiones celestiales, cuyas armonías y delicias estoy seguro sabe
-apreciar, sobre todo cuando trate asuntos religiosos.
-
-La primera vez que ví este cuadro (hace año y medio) nada revelaba
-que Santa Cecilia habia sido mártir, pues solo estaba representada
-su virginidad con flores: hoy he encontrado un bello ángel al lado
-izquierdo del cuadro, que lleva la palma del martirio: es una
-correccion tanto mas oportuna, en mi humilde juicio, cuanto que además
-de no echarse de menos un símbolo indispensable, se ha llenado un vacio
-del cuadro que producia mal efecto.
-
-4°—Retrato de D. Manuel Sicardó y Osuna. No he podido pasar por delante
-de este cuadro, en las diferentes veces que lo he hecho, sin detenerme
-largo rato á contemplar aquella figura noble que tantos recuerdos
-despierta en mi imaginacion; y cuyos detalles me traen á la memoria
-los alegres dias de la infancia llenos de las travesuras propias de
-esa edad en la que solo se piensa en burlar la vigilancia del Maestro:
-puede decirse que este retrato es un cuadro de costumbres, por
-representar no solo al individuo sino tambien una escena de su vida,
-demasiado conocida para los que la veíamos discurrir siempre ocupada de
-las áridas operaciones de una proporcion algebráica ó de un problema
-geométrico mas ó menos complicado.
-
-El Sr. Oller quiso representar al que á todos nos ha enseñado, al que
-tanta actividad y constancia tenia para la enseñanza, á aquel á quien
-tantas maldades hemos hecho y al que tan buenos y tan malos ratos pasó
-por nosotros; y no encontrando ni el original ni un retrato bueno, el
-artista, con mucho tacto, se ha valido de los recuerdos que tenia del
-que tambien fuera su Maestro y no siéndole posible hacer el parecido de
-la forma, que siempre es insípido cuando no lo acompaña ese _yo no sé
-que_ que caracteriza el individuo, lo ha representado moralmente tal
-como lo hemos conocido; aquel es en efecto, nuestro querido D. Manuel,
-con su indagadora é inquieta mirada, buscando siempre la travesura
-de los discípulos y atento siempre á la pizarra de las operaciones;
-espresando la viveza de su carácter en la ligereza con que hacia girar
-sobre su índice el cordon de que pendian los quevedos. Poco importa que
-el contraste de los colores no sea de los mejores y que la entonacion
-del colorido adolezca de flojedad por una parte y de tirantez por otra:
-la verdad de la figura oculta estas ligeras faltas.
-
-Felicito sinceramente á mi amigo Oller y tambien á la Sociedad
-Económica, porque el retrato de D. Manuel Sicardó será, en mi pobre
-opinion, uno de los mejores que posea entre su coleccion de hombres
-útiles al país.
-
-5º--Retrato del Illmo. Sr. D. Lorenzo de Obregon y Villarroel.--No
-puedo juzgar del parecido; pero hay brillantez de color, y movimiento
-en armonía con el personaje que representa. Se conoce que el artista ha
-frecuentado y comprendido la alta sociedad.
-
-6º--Retrato.--D. Augusto de Cottes es un respetable anciano que todos
-conocemos. La mejor crítica que puede hacerse de este cuadro es que
-nadie parará la atencion en la pintura por creerse que está delante
-del original. Mi amigo Oller me permitirá, no obstante, que le llame
-la atencion sobre la entonacion de las carnes; de su inteligencia
-artística se debe esperar que haya mas verdad y limpieza en el colorido.
-
-7º--Retrato.--Una señora de hermosa naturaleza y llena de robustez;
-el artista ha escogido una de esas posiciones tan naturales en las
-hijas de los trópicos, cuyo orígen descubren la vaguedad de la mirada
-y la molicie de la mano izquierda que se entretiene con el velo que
-la quiere cubrir. Lo que mas llama, en mi sentir, la atencion en
-este cuadro, es el pecho de la Sra., cuya perfeccion revela que la
-Osteología y la Miología no tienen secretos para mi amigo Oller.
-
-8°--Retrato.--Otra señora á quien no tengo el honor de conocer. En este
-cuadro, de algunas dimensiones, parece que el artista ha querido entrar
-en lucha con ciertas dificultades; y no ha temido poner en oposicion
-la viveza de los colores en los detalles con la del color de la figura
-que es lo principal del cuadro; y aunque luchando entre sí, están, sin
-embargo, en armonía. El paño de la mesa es de una tela fuerte y doble,
-á la par que el vestido transparente y ligero parece que fácilmente
-puede moverse con el aire. Sobre la mesa hay un vaso de porcelana
-con flores tan naturales, que parecen despedir olor; pero cuya misma
-naturalidad me hace daño tratándose de detalles que podrian pasar sin
-ser tan atendidos.
-
-La gran dificultad de este cuadro y el escollo para cualquier artista
-consiste en la naturaleza fina y delicada de la figura; pero mi amigo
-Oller ha sabido armonizarla perfectamente con la posicion que le ha
-dado; y solo siento tener que hacer la salvedad de las carnes que antes
-de ahora he indicado.
-
-9°--Retrato.--No conozco el original; pero es tal la espresion que lo
-caracteriza que me atrevo á suponer debe estar parecido. En contra de
-la costumbre de mi amigo Oller, nótase algun descuido en las ropas;
-circunstancia que no se puede atribuir á olvido en quien con tanta
-predileccion vé los detalles, y por consecuencia hay motivo para
-sospechar que se ha hecho apropósito, con el fin de dar mas valor á la
-cabeza: es una libertad artística, por decirlo así, patrocinada por
-Vandick, el Ticiano y otros Maestros que no hacian mas que indicar los
-accesorios para conseguir lo que ha querido Oller; y esto debe servirle
-de razon bastante para no detenerse mucho en los detalles, por mas que
-á veces nos ofrezca en ellos bellezas dignas de admiracion.
-
-10º.--Retrato.--En una de las veces que tomaba yo apuntes para escribir
-este capítulo, hallábase Oller en el salon y le pregunté si en este
-retrato habia querido representarse él mismo, á lo cual me contestó
-afirmativamente, pero allá en tiempos en que era muy desgraciado y
-que sin embargo echaba muy de menos; en una época en que con el pobre
-vestido que ostenta el cuadro y un pedazo de pan por todo alimento iba
-á visitar á Rafael, al Españoleto, á Veronese y sobre todo al gran
-Velazquez, por quien parece tiene nuestro artista una pasion especial,
-hasta el estremo de colocarle á la cabeza de toda la série de genios
-que cuenta su arte. Díjome tambien que, para él, su retrato era lo
-mejor que habia en la exposicion; pero que desgraciadamente no habria
-nadie de su opinion en Puerto-Rico.
-
-No me atreveré yo á decir tanto como el artista, cuya opinion en verdad
-me parece un tanto arriesgada, no obstante que está bien ejecutada su
-cabeza y con el cabello largo y el sombrero chambergo se presta mucho
-al estilo flamenco empleado en el cuadro; pero sí me parece que tanto
-el capricho de haber escogido este estilo, en lo que se revela la
-inteligencia del artista, cuanto el trage que viste y hasta la misma
-opinion que ha formado el autor de su obra, encierran un misterio que
-yo respeto; y por consecuencia paso á otro cuadro.
-
-11.--Un boceto.--Parece que es el que ha servido para el cuadro de
-Santa Cecilia. Está hecho con mucha destreza y el movimiento de los
-ángeles es muy bonito: podria llamársele la Vírgen de las flores, tal
-es la bien entendida profusion que de ellas hay en todo el cuadro.
-
-12.--Cuadro de costumbres.--Una niña despues de acostada y persuadida
-de que nadie la ve, toma la vela y con mucho ahinco lee la carta de
-su.... no, no sé de quien sea; pero de seguro que no es ni de su papá
-ni de su mamá.
-
-Si me he equivocado, el artista tiene la culpa; pero creo que
-positivamente estoy en el secreto y por esta parte paréceme que mi
-amigo Oller ha conseguido cumplidamente el objeto que se propuso; tal
-es la espresion de aquel bonito rostro juvenil, aun cuando se halla
-casi velado por las sombras de la noche que la luz artificial no
-alcanza á disipar.
-
-Los efectos de luz artificial son de suma dificultad por los
-inconvenientes que ofrece su estudio por lo penoso de la ejecucion, á
-causa de los grandes contrastes de mucha luz y de mucha sombra; pero en
-este cuadro, sin embargo de sus pequeñas dimensiones, el artista nos ha
-revelado su gran inteligencia; y en mi humilde opinion este cuadrito
-bien puede figurar entre las obras mas selectas de mi amigo Oller.
-
-13.--Cuadro alegórico.--La Venus de Borínquen.--Pintura decorativa en
-que el autor parece que ha querido representarnos la muger primitiva
-de este suelo; en medio de la esplendidez de su naturaleza. Si alguna
-falta de exactitud puede notarse en el color propio de la raza que ha
-querido representar mi amigo Oller; si alguna incorreccion, aunque
-pequeña, existe en el dibujo; en cambio el cuadro ofrece bellezas que
-no pueden menos de fijar las miradas de todo el que lo contempla;
-la figura es tan hermosa como encantador el cielo que le sirve de
-fondo; y no parece sino que en aquella orilla del mar se respira la
-perfumada brisa de los trópicos. Sensible es que el artista no hubiera
-podido colocar sus cuadros en mejores condiciones de luz y tambien de
-distancia conveniente, sobre todo en el de que me ocupo; porque de
-cierto hubieran podido ser mejor apreciados.
-
-14.--Retrato.--El original, á quien tengo el gusto de conocer, debe
-encontrarse mas satisfecho de ver su verdadero rostro mirando el
-retrato que contemplándose en un espejo. Aquella cabeza, que se
-destaca perfectamente del fondo, tiene no solo las mismas facciones
-de mi amigo R. sino que presenta la misma animacion de su fisonomía,
-ese _no sé qué_ que distingue á cada cara de todas las demás que se le
-parecen. Tanto por esta circunstancia, como por la buena entonacion de
-los colores, creo que es uno de los mejores cuadros de nuestro artista.
-
-15.--Retrato de un negrito alegre, no tan alegre como debió quedar el
-original al verse representado en el lienzo con la maestria que ha
-desplegado mi amigo Oller en este cuadro. Verdad en la figura, armonía
-en el colorido, mas difícil tratándose de una piel negra; estilo franco
-y desembarazado; y una ligereza que descubre la seguridad del pincel,
-son las cualidades que mas resaltan en este retrato y que nos dan á
-conocer al artista que hace honor á su país.
-
-16--Retrato.--Nada diré del parecido porque no conozco el original;
-pero creo, en mi humilde opinion, que aquella cabeza se destaca poco
-del fondo.
-
-17.--La Vírgen de la Providencia.--Hay mas idealidad en esta figura
-que en la de Santa Cecilia; y se conoce que el artista podria seguir
-á Rafael en su pléyade de Vírgenes, presentándonos no copias serviles
-sino imitaciones dignas de un buen Maestro.
-
-18.--Paisage.--Fachada principal de la Casa de Convalescencia en
-Rio-piedras. Noto en este cuadro demasiada rigidez; no sé si porque,
-poco afecto á los serios estudios matemáticos, no me avengo á las
-líneas rectas en las que habrá de todo menos poesía.
-
-19.--Paisage.--Fachada de la misma casa que dá al jardin.--No hay
-tanto estudio como en el anterior en los detalles, que son demasiado
-minuciosos; pero, por el efecto de luz que ofrece, es superior en
-brillantez y en lo bien que ha comprendido el pintor ese efecto del sol
-que en las horas del medio dia, en que es mas fuerte, hace perder la
-forma á los objetos que ilumina. Las figuras que se pasean en el jardin
-están tocadas con habilidad y me atrevería á designar en ellas, aunque
-muy pequeñas, las personas que quiso representar el artista. El cuadro
-marcado número 18 me parece un poco opaco; y aunque es efecto de mañana
-creo que falta por completo la impresion de la naturaleza. Perdone mi
-amigo Oller esta opinion á quien se reconoce profano en su arte; pero
-le conozco lo bastante para saber que oye los consejos que no carecen
-de buen sentido y esto dice mucho en su favor.
-
-20, 21, 22 y 23.--Paisages.--Vistas de Copenhague.--Estos cuatro
-paisages presentan la naturaleza fria de aquel clima que no conozco
-y cuyas bellezas me considero incompetente para juzgar; permítame
-pues el lector que pase á otra cosa susceptible de mas calor; el cual
-encontraremos sin duda alguna en los siguientes cuadros de comedor.
-
-24.--Bodegon.--Mi amigo Oller ha comprendido perfectamente, como todos
-los pintores de la escuela española á la que pertenece esta clase de
-cuadros, que dicho género de pintura debe ser de una gran verdad para
-que tenga mérito. Nada quisiera decir de este cuadro y de los demás
-de su clase; sino que cada uno de mis lectores lo viera y escribiese
-aisladamente su opinion, seguro de que todos dirian lo mismo que yo. La
-verdad es tan grande que, al ver la gallina muerta y pelada, la taza de
-manteca y el utensilio de cocina que está detrás y al que la cocinera
-se olvidó de quitar la grasa del dia anterior, me entran impulsos de
-soltar la pluma y mandar preparar una gallina igual, por mas que no
-sea muy conveniente cuando se está sufriendo una gastrítis. En segundo
-término aparece una hermosa calabaza, tan hermosa que si, en vez de
-hombre, fuera yo mujer y por añadidura jóven, y á mi amigo Oller se le
-ocurriera regalarme este cuadro, lo tomaría como un epígrama punzante.
-No me parece, sin embargo, que al artista se le haya pasado por las
-mientes semejante idea.
-
-Tanto este cuadro como los que siguen marcados con los números 25, 26 y
-27 son sin duda de indisputable mérito artístico.
-
-25.--Bodegon.--Otra gallina pero viva, huevos, un caldero de cobre
-en que se ven manchas de cardenillo y una botella de vidrio. El tono
-es mas vigoroso y su ejecucion poderosa demuestra claramente la
-firmeza que caracteriza el estilo de Oller y que impide el que en la
-generalidad de sus cuadros se encuentre ninguna parte relamida. El
-cardenillo adolece de falta de color.
-
-26.--Bodegon.--El canasto de la cocinera, que difícilmente se mejora;
-un papel de avichuelas; una naranja agria que da dentera con solo
-verla; tomates, unas botellas y unas monedas de cobre; todo lleno de
-verdad como en los anteriores.
-
-27.--Bodegon.--A mi amigo Oller debe gustarle mucho el _carato_ de
-guanábana, porque en este cuadro ha dispuesto todo lo necesario para
-prepararlo y lo ha dispuesto con tal verdad que, á mí por lo menos, me
-produce siempre sed la vista del cuadro. Una hermosa guanábana partida
-en dos por un cuchillo que casi le incita á uno á sugetarlo para que no
-se resbale de la orilla del plato en que se apoya, tal es la exactitud
-con que está hecho; una botella de barro que debe hacer muy fresca
-el agua y un vaso con su correspondiente azúcar, esperando la madura
-tajada de la fruta, son los objetos que contiene el cuadro y en cada
-uno de los cuales luchan la inteligencia y la mano del artista por
-vencerse á sí propias.
-
-28.--Bodegon.--Una cacerola y un trapo de cocina, que parecen decir que
-han sido hechos el uno para la otra; y un queso ya partido colocado
-sobre una hoja fresca de plátano, de una verdad tan patente, que de
-seguro tratarían de utilizarla todas las pasteleras de este país que
-tuvieran ocasion de verla.
-
-29.--Bodegon.--Una cafetera, un medio pan, un plátano y dos mazorcas de
-maiz tan hermosas que me hace recordar los versos de Bello.
-
-Gefe altanero, de la espigada tribu.
-
-30 y 31.--Bodegones.--Plátanos y mangos de no tanta verdad como la
-guanábana, la calabaza y demás frutos de que he hecho referencia.
-
-32 al 45 inclusives.--Estudios de paisages en que hay bellezas
-admirables de imitacion, cielos como solo los ofrece nuestra zona
-tropical, perspectivas deliciosas y mucha poesía en algunos de
-ellos; en otros, sin embargo, segun mi humilde opinion, hay falta de
-entonacion en el colorido y en uno que otro como el 40 y 43 hasta
-falta de armonía en los detalles: pero en general son de un efecto
-maravilloso y parece imposible que se pueda jugar de esa manera con
-los colores y conseguir una impresion tan exacta. En estos estudios
-quiere sin duda mi amigo Oller demostrarnos que ha bebido en la
-fuente de los grandes Maestros; y que, como el poeta, se deja seducir
-por la inspiracion sin detenerse nunca en la materialidad de lo que
-vulgarmente se conoce con el nombre de _pincel fino_; gusto amanerado y
-ridículo de los que, con poca imaginacion, no son capaces de producir
-otra cosa mas que esos cuadros que ciertamente están acabados pero no
-están _hechos_. Para convencerse de que no he consignado una paradoja
-por mas que lo parezca á primera vista, basta, en mi juicio, recordar
-esos cuadros de pinceladas muy iguales, de líneas muy correctas y
-hechas con mucha paciencia, que podrian pasar por trabajos perfectos
-de caligrafía, pero que distan mucho de ser buenas obras de pintura:
-á esos cuadros es á los que me refiero y de los que digo que están
-á no dudarlo acabados, pero que les falta lo principal para estar
-hechos; les falta armonía, les falta verdad en los tonos, les falta
-el aire que rodea todo el cuerpo que representan; y, si se me permite
-el atrevimiento, les falta el aire que se mueve entre el pintor y el
-objeto que copia y que es lo que constituye un cuadro _hecho_.
-
-Por eso yo creo que los jóvenes puerto-riqueños que se dediquen á la
-pintura deben examinar los estudios de mi amigo Oller, para que como él
-aprendan á copiar la naturaleza y á sacar de ella reglas invariables
-que les sirvan en todos los casos, sabiéndolas aplicar con acierto,
-como lo hace nuestro artista; y sepan tambien conocer á tiempo que en
-la pintura, como en la música, como en todas las bellas artes, hay algo
-que no se aprende, sino que nace con el individuo y que en faltando
-debe abandonarse el arte. Por esto los Italianos dicen que solo se
-puede ser artista _per dono di Dio_.
-
-Ese don lo ha recibido mi amigo Oller y ha sabido cultivarlo y sabrá
-engrandecerlo todavia mucho mas, porque es jóven y su alma sabe sentir
-todas las grandezas y todas las bellezas de su divino arte, y no querrá
-que esta sublime llama se estinga en medio de la soledad artística en
-que hoy se halla sumido; sino que volviendo á la atmósfera en que nunca
-se extinguen las auras perfumadas por los recuerdos de los grandes
-Maestros y por los ejemplos de los que les han sucedido, respirará de
-nuevo el aire vivificador que comunique nuevo impulso á su ardiente
-corazon.
-
-El artista que llega á la altura de mi amigo Oller tiene derecho á
-aspirar á la gloria; y ésta, por desgracia, no puede dársela nuestra
-pobre sociedad, en la que ni siquiera hay una sola cosa que revele
-la existencia de las bellas artes; lo único que podemos hacer aquí,
-y es muy poco en verdad, es reconocerle como nuestro mejor pintor,
-superior al mismo Campeche, cuyos cuadros casi todos relamidos y muchos
-de incorrecto dibujo, jamas le hubieran hecho reconocer como genio,
-á no ser por la época y las circunstancias en que vivió. Perdóneseme
-que juzgue tan sin piedad la gloria, como dice Lamartine, y no se me
-tache de inconsecuente; siempre he apreciado y siempre sabré apreciar á
-Campeche, pero no por eso dejo de reconocer los defectos de que adolece
-y de que no tuvo medios de corregirse.
-
-Despues de escrito lo anterior ha salido á luz en los periódicos de
-esta plaza un anuncio de mi amigo Oller manifestando que fija su
-residencia en esta ciudad y abre una clase de dibujo, gratis, para
-los artesanos. Hé ahí el corazon del artista que no puede menos de
-admirarse; pero á traves de la admiracion brota en mi corazon un
-sentimiento de dolor que nace al ver oscurecerse el porvenir de
-mi amigo. Acuérdate, amigo mio, que aquí no pueden darse bellezas
-artísticas,
-
-que las flores no nacen entre el hielo, como dice Martinez de la Rosa;
-y tú nada tienes que esperar ni nada que adelantar entre nosotros....
-
-Pero puesto que has hecho el sacrificio, aceptémoslo; y que el país te
-sepa agradecer la espontaneidad con que le has consagrado tu primer
-pensamiento.
-
-La clase que anuncia Oller, como él mismo lo ha dicho al anunciar su
-esposicion; será una verdadera academia de Geometría práctica, de
-dibujo lineal, de adorno y natural aplicado á la industria; y en ella
-encontrarán los artesanos todos los conocimientos útiles á sus diversas
-profesiones y especialmente los decoradores de casas que ejerciendo hoy
-su oficio solo por práctica rutinaria y de mal gusto, perpetuan este,
-aunque no sea sensible á la vista de la generalidad, pero sí á la de
-las personas que en otros paises hayan tenido ocasion de observarlo.
-
-Y sin embargo, el pintor se lamenta de no haber encontrado quien quiera
-auxiliarle en tan laudable propósito; no parece sino que se ignora
-lo que semejante clase puede influir en el adelanto de las artes
-mecánicas, tan atrasadas hoy en nuestro país y contra las que tanto
-se clama, culpando generalmente á los que menos responsables son del
-atraso. Empero creo que el auxilio que habrá buscado mi amigo Oller
-será puramente particular; y en mi juicio los llamados á realizar en
-toda su extension su útil pensamiento son los cuerpos que tienen por
-objeto el desarrollo de los intereses materiales y el progreso de la
-educacion moral é intelectual. Que apele el artista á la Sociedad
-Económica y al Ayuntamiento de la Capital y no dudo que será oido con
-gusto y secundado con provecho; ambas Corporaciones tienen el deber de
-trabajar en la instruccion pública y el Municipio que tan fuertes sumas
-consagra á ella, es de esperarse que no titubee en añadir lo poco que
-el pintor puede necesitar.
-
-No sé si el amigo Oller estará de acuerdo con estas ideas; pero de
-todos modos yo trabajo en favor de esta poblacion, á la que lo debo
-todo, y eso justificará mis sentimientos. No obstante esto, deseo que
-al leer el artista estas líneas, todo lo que tenga que decir de mí
-sea lo que con tan buen estilo, como sentimiento y delicadeza dice La
-Fontaine en su bellísima fábula Los DOS AMIGOS:
-
-Qué un ami veritable est une douce chose!
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-X.
-
-_Festividad religiosa, Fuegos, Mascarada, Cabalgata, Regata, Alborada._
-
-
-Volvamos á las fiestas cuya descripcion interrumpí en el capítulo
-anterior para ocuparme de la exposicion de pinturas. A medida que
-adelantaba el mes de San Juan íbase notando mayor animacion en la
-Ciudad y ya el dia 11, que se celebró la fiesta del Corpus, veíanse
-muchos forasteros atraidos por el deseo de disfrutar de las diversiones
-con que la Capital celebraba á su Santo Patron.
-
-En los tres dias anteriores á esa gran festividad del Catolicismo
-se efectuó otra, tambien religiosa, en la iglesia de los PP. de la
-Compañía de Jesus, en honor de los Beatos Mártires del Japon, que
-atrajo á aquel templo una concurrencia tan numerosa como lo es siempre
-la que asiste á las funciones de los Jesuitas, notables sin duda alguna
-por la solemnidad que saben darles y el buen gusto con que adornan la
-Iglesia. Esta presentaba un golpe de vista tan nuevo como encantador
-en los dias á que me refiero: sus sencillos arcos se habian convertido
-en elegantes arcos de estilo gótico, pintados con esquisito gusto y que
-se armonizaban perfectamente con las espaciosas bóvedas del hermoso
-templo de los antiguos Domínicos; y grandes guirnaldas de flores
-exhornaban los macizos de las paredes, en cuya parte baja aparecian
-inscripciones en latin, de estilo antiguo, alusivas á la festividad y á
-las virtudes de los Santos; del centro de los arcos pendian elegantes
-arañas y en el interior de los mismos lucian hermosos ramilletes en
-sencillos pero bonitos jarrones.
-
-El altar mayor se elevaba hasta la altura de las cornisas del edificio
-por medio de un transparente de grandes dimensiones que representaba
-en su parte baja una galería en que figuraban todos los nuevos Santos,
-en cuyo honor se hacia la fiesta; y sobre esta galería se descubria la
-gloria, en el momento de entrar en ella los mártires; los símbolos de
-su martirio completaban este cuadro, que así por su dibujo como los
-efectos de luz, revela la inteligencia del artista Mr. Petit para la
-pintura decorativa. En las tres noches que duraron las fiestas se hizo
-la apología de los Santos por boca de algunos de nuestros mas ilustres
-oradores; y en las misas se ejecutaron composiciones de grandes
-maestros por una orquesta tan numerosa como escogida. Justicia será
-consignar que no fué de las que menos brilló, apesar de la terrible
-competencia que hubo de sufrir, la gran misa del Sr. Aruti, artista
-italiano que hace algun tiempo reside en este país y que ha revelado
-su buen gusto y su inteligencia música en la obra de que me ocupo.
-Toda la composicion pero especialmente los kiries son notables por la
-brillantez y las bellezas que contienen.
-
-Los PP. Jesuitas no se redujeron solo á las funciones religiosas, sino
-que celebraron una academia literaria la noche del 14, en el gran pátio
-del Colegio-Seminario, en cuyo testero principal se habia levantado un
-bonito escenario de gusto oriental, iluminado como todo el pátio por
-arañas y faroles de color. En aquel se colocaron los alumnos que debian
-leer composiciones y en el último el numeroso y escogido público que
-concurrió al acto.
-
-Dióse principio á este por una prolusion en que se describia la
-historia de la canonizacion de los Mártires y la satisfaccion que
-experimentara la Iglesia al aumentar el número de sus intercesores en
-el Cielo, precisamente cuando tanta necesidad tiene de ellos, por las
-aflicciones y los peligros en que se halla. Siguió á esto una sinfonía
-ejecutada por una banda de música militar y se leyeron despues siete
-composiciones poéticas, entre las que sobresalieron, en mi humilde
-juicio, por sus bellezas literarias y la cadencia y armonía de sus
-versos una oda alcáica-latina "La Iglesia pidiendo á Dios la conversion
-de los Japoneses" y una cancion castellana "Los misioneros fugitivos,"
-que leyeron con bastante propiedad, los jóvenes D. Federico Perez y D.
-Félix Echavarría.
-
-Un intermedio de canto dió algun descanso á los jóvenes académicos;
-concluido el cual se recitaron otras nueve composiciones, siendo
-notables entre ellas una elegía francesa "Los fieles lloran la muerte
-de los misioneros;" unos tercetos castellanos "La cristiandad del
-Japon desolada;" y unos bellísimos exámetros latinos, "Los mártires
-glorificados por la Iglesia en su beatificacion." Creo imparcialmente
-que la elegía francesa lució mas que todas las otras composiciones por
-la pureza de pronunciacion, la buena entonacion y la propiedad en la
-expresion con que fué recitada por el jóven D. Calixto Romero, que dió
-así una prueba de lo familiarizado que se halla con el idioma francés.
-
-Al terminar esta agradable fiesta, hermosas luces de Bengala, de
-variados colores, iluminaron la concurrencia que llenaba el pátio
-y las galerías, al mismo tiempo que se quemaron diversos fuegos de
-artificio; todos los allí presentes, se retiraron con el sentimiento
-de ver terminar un espectáculo que tanto decia al corazon y á la
-inteligencia; y satisfechos de las dulces horas que con su reconocidas
-ilustracion habian sabido proporcionarles los amables PP. Jesuitas,
-que probablemente, sin intencion en lelo, contribuyeron así al mayor
-esplendor de las fiestas populares.
-
-Tres dias antes de esto, el 11 por la noche, el Ayuntamiento ofreció
-otro espectáculo de los que mas favor gozan en el público, cuales son
-los fuegos artificiales. Demás está decir que una apiñada muchedumbre
-llenaba no solo la plaza y las calles que la rodean y las avenidas de
-las que á ella confluyen, sino tambien los balcones y las azoteas de
-las casas de los alrededores, tratando cada cual de buscar el mejor
-sitio para gozar de la fiesta. Una banda de música amenizaba el acto
-que dió principio á las ocho de la noche.
-
-Quemáronse como en la primera noche arcos, ruedas, cohetes, llamas,
-monteros y otras muchas piezas en que lució su habilidad el
-pirotécnico; sin embargo de que habria razon para decirle lo que la
-abeja dijo al cuclillo, segun nos cuenta Iriarte:
-
- Pero en obra destinada
- Solo al gusto y diversion,
- Si no es varia la invencion,
- Todo lo demás es nada.
-
-La invencion con todo no dejó de variar algo, pues la pieza principal
-de los fuegos era un gran templete con la imágen del Santo Patron
-que lucia ornada de brillantes luces de distintos colores, en medio
-de caprichosas combinaciones de ruedas, cohetes, velas Romanas y
-otros adornos de muy buen gusto y que ofrecian un hermoso conjunto
-de fuego, de luz, de movimiento y de colores. El público sorprendido
-agradablemente aplaudió al constructor; y transcurrieron dos horas de
-sencilla y entretenida diversion, de que disfrutaron todas las clases
-de la sociedad, sin que el mas leve incidente desagradable turbase ni
-por un momento el órden y la compostura que forman el distintivo de
-este pueblo, siempre que se reune en grandes masas.
-
-Despues cada cual se retiró á su hogar contento de haber disfrutado de
-una de las fiestas que mas favor gozan hoy entre este público, que sabe
-perfectamente amoldarse á todo lo que sea de buen gusto y represente
-un progreso; por mas que, como antes lo he dicho, no se le haya dado
-hasta ahora educacion, siquiera no sea mas que hasta donde lo exijen la
-importancia de su crecida poblacion y de los intereses que representa.
-
-El domingo siguiente, ó sea el dia 14 del mes, hubo otro espectáculo,
-si no nuevo porque ya otra vez lo hemos visto efectuar con muy buen
-éxito, de mucho gusto tambien y de gran variedad relativamente á lo que
-podia esperarse por el programa publicado.
-
-En la tarde del indicado dia, varios jóvenes del comercio de mercería
-sacaron una gran mascarada que recorrió todas las calles de la
-poblacion. Diez y seis ó diez y ocho coches, precedidos por un gran
-carro triunfal, bonitamente exhornado con todos los atributos del
-comercio y superado por el dios Mercurio, y seguidos de una brillante
-orquesta que ejecutaba preciosas danzas, llevaban cincuenta ó sesenta
-máscaras, en las que se hallaban representados desde el chistoso
-andaluz con su galana chaquetilla y su calañé hasta el taciturno turco
-envuelto en los interminables pliegues del tradicional turbante. Allí
-iban mezcladas en alegre confusion todas las naciones y todas las
-edades; y no era extraño ver junto á un finchado hidalgo, que de seguro
-habria sabido gozar á sus anchas de un feudo si le hubiera pillado
-á mano, un hijo del Celeste imperio con toda la estupidez propia de
-aquella tierra en que los conocimientos humanos son el privilegio
-esclusivo de un número muy reducido de hombres. En otro coche departian
-amistosamente Polichinela, ese hijo espureo de la moderna sociedad,
-que con solo levantar una pierna en Maville pone en movimiento toda la
-policía francesa, y un pensativo Nostradamus que de fijo, lo mismo que
-le ha sucedido á todos sus antecesores, se ha quedado sin encontrar la
-piedra filosofal.
-
-Por fortuna, en los momentos de la mascarada, no se trataba de vencer
-tamañas dificultades, á las que tan inútilmente para sí y con tanto
-provecho á veces de la ciencia, ha consagrado su vida entera ese
-respetable número de individuos á quienes dice Racine:
-
-Toi qui riche en fumée oh sublime alchimiste!
-
-Tratábase solo de divertirse, lo cual es siempre mas fácil para el
-hombre, sin duda en cambio de que las penas vienen por sí solas; y lo
-hacian á las mil maravillas moros y cristianos; feudos y vasallos,
-chinos y europeos; llevando la alegría á todas partes y repartiendo por
-todas dulces y versos con profusion.
-
-La mascarada salió del Teatro y recorriendo la calle de la Fortaleza,
-en toda su estension, fué á detenerse en el estremo oeste, en el
-palacio del Gobernador Superior, subiendo dos ó tres máscaras á saludar
-á S. E. y á su apreciable familia, quienes los recibieron con toda la
-finura que los distingue. Hubo _speechs_, aunque cortos, y en ellos
-se manifestaron los deseos por la felicidad y bienestar del Gefe de
-la provincia, así como por el engrandecimiento del comercio de esta;
-á lo que contestó S. E. que por su parte hacia cuanto le era dable
-por conseguirlo y que cada dia tenia nuevos motivos para trabajar con
-mas empeño en ello; encontrándonos así con que la alegre fiesta, cuyo
-objeto era solo la pública diversion, reunia en sí el _utile dulce_, de
-que nos habla el viejo poeta latino.
-
-Terminado el acto de cortesía, volvió á ponerse en marcha la mascarada
-rodeada de un inmenso concurso de toda clase de gentes, que la acompañó
-en su escursion por las demás calles de la ciudad; y se pasó la tarde
-alegre y divertida, merced al bonito espectáculo discurrido y ejecutado
-por los jóvenes merceros.
-
-A los cuatro dias de esta fiesta nos ofreció otra, no menos alegre,
-nueva y favorecida, el gremio de Comisionistas que, deseando tomar
-parta en los regocijos públicos, dispuso una diversion digna de la
-buena sociedad que en ella tomó parte y digna de los que preciándose
-con razon de cultos, no olvidan por lo mismo que los sentimientos
-caritativos son uno de los mas sólidos fundamentos en que puede
-apoyarse la cultura de cualquier pueblo.
-
-Dió principio esta fiesta por la distribucion de siete limosnas á igual
-número de huérfanas pobres, una de cada barrio de la Capital, cuyo acto
-se verificó el sábado 20 de Junio por la tarde en el salon de la plaza
-principal y ante un concurso numerosísimo que se habia reunido para
-presenciar la fiesta. Veinte y cinco duros fueron entregados á cada una
-de las favorecidas por la suerte entre las que se habian considerado
-acreedoras á gozar de aquel donativo; y al regocijo público que
-produjo esta accion benéfica se unió, con mucho mas motivo, el de las
-siete familias que se encontraban con un socorro inesperado y de gran
-estimacion para las que, luchando con las escaceses de una horfandad
-desvalida, no tienen mas esperanzas regularmente que ver una mano
-generosa que hácia ellas se extienda.
-
-Esa mano representa un don espléndido de la Providencia, el de la
-misericordia; y no puede menos de ser besada con respeto y con
-amor por aquellos á quienes favorece. Terminado el acto de caridad
-reuniéronse en el mismo salon de la plaza las amazonas y caballeros
-que iban á tomar parte en la cabalgata; mientras que en las calles de
-los alrededores se colocaban en hileras los coches para las demás
-señoras y señores que tambien pertenecian á ella. A poco rato y cuando
-ya se hallaban todos reunidos, se puso en marcha la comitiva por la
-calle de San Francisco. Rompian aquella diversos criados que llevaban
-las banderas contraseñas de las casas comisionistas; seguía detrás
-una banda numerosa de música que ejecutaba preciosas danzas; despues
-y sobre un pequeño carro preparado para el efecto se levantaba una
-pirámide trunca en cuya parte superior ardian mas tarde variadas luces
-de Bengala para alumbrar el alegre cortejo; en seguida lucian sus
-gracias cincuenta esbeltas ginetas que vestian variados y caprichosos
-trages, presentando así un conjunto mas agradable; y junto á ellas
-otros tantos apuestos caballeros que hacian los debidos honores á sus
-damas, no obstante que junto á cada una de estas marchaba un lacayo.
-Por último, venian los coches en que lucian muchas otras señoritas y
-señoras, así como tambien numerosos señores.
-
-La elegante comitiva reunia á no dudarlo todo lo principal de la
-sociedad puerto-riqueña; y fué un espectáculo, tan nuevo como
-agradable, ver tantas jóvenes hermosas y elegantes prestarse con la
-amabilidad que les es propia al buen éxito de tan culta diversion;
-por eso el gremio de Comisionistas anduvo asaz acertado cuando las
-ofreció en justo tributo de su bondad la bellísima serenata escrita
-por el distinguido poeta Dr. D. J. G. Padilla, con todas las galas de
-su inagotable fantasía, con toda la armonía de su rico laud. Delicada
-composicion que tiene en sí tanta ternura como una enamorada hija de
-los trópicos, tantas bellezas como los rostros angelicales de aquellas
-á quienes ha sido dedicada.
-
-Pero volvamos á la Cabalgata, que la he dejado en marcha por la calle
-de San Francisco, la cual recorrió en toda su extension hasta dar
-la vuelta por la plazuela de Santiago y tomar la de la Fortaleza en
-direccion al palacio del Gobernador Superior, con objeto de presentar
-sus respetos al Gefe que tambien tomaba parte en la fiesta, puesto que
-su niña era la primera y bien apuesta amazona de la cabalgata.
-
-Una vez terminado este acto de justa deferencia, la comitiva recorrió
-las principales calles de la ciudad, encontrando por todas ellas
-curiosos espectadores de todos sexos y condiciones que se agrupaban á
-las puertas y balcones de las casas, en las avenidas de las calles y
-en todos los sitios, desde donde podian admirar aquel bello y alegre
-cortejo.
-
-Para terminar la fiesta la comitiva se dirijió á la casa de uno de los
-principales comerciantes, cuyos hermosos salones se habian exhornado
-con el mejor gusto y despues del descanso necesario y de haberse
-servido profusamente dulces escogidos, sorbetes y refrescos, se dió
-principio á un animado baile que duró hasta cerca de las once de la
-noche, en medio del contento y satisfaccion de todos los que habian
-tomado parte en fiesta tan distinguida; haciéndonos conocer que no
-siempre están en riña, como á veces tenemos que creer, la primacía
-del bolsillo con la del buen gusto y los mas bellos sentimientos. Por
-eso, en mi imparcialidad, tengo un verdadero placer en consignar que
-la fiesta de los señores comisionistas fué una de las mejores con que
-se celebró el San Juan del presente año; y que han correspondido, como
-todos los demás gremios, pero en la esfera que les es propia, á la
-indicacion hecha por el Ayuntamiento; supliendo la vulgar alborada con
-una fiesta que no pudo menos de ser bien aceptada por el público.
-
-En la tarde del dia siguiente al de esta fiesta, el Ayuntamiento
-celebró la regata anunciada en el programa, y que tuvo efecto en la
-línea de la bahía que corre desde la dársena de los botes hasta la
-mitad del trayecto que se hace para llegar á la punta de Cataño.
-Frente á la dársena se levantaban dos bonitos palcos, uno para el Gefe
-Superior de la provincia y su familia y otro para el Jurado que habia
-de dar los premios y delante de ellos se habian colocado asientos para
-el público; al otro estremo de la línea que debian recorrer los botes
-luchadores hallábase una esbelta goletita empavesada con mil banderas
-de todos colores y conteniendo además del Comisionado del jurado una
-banda de música militar que recibia alegremente á los contendientes.
-Toda la carrera se hallaba limpia de embarcaciones, para que los
-regateadores no encontraran obstáculo alguno.
-
-A las cinco de la tarde llegó al sitio designado el Excmo. Sr.
-Gobernador Superior Civil, en union de su familia y ayudantes, siendo
-recibido por la Comision del Ayuntamiento y saludado por otra música
-militar que habia preparada con dicho objeto, y en seguida dió
-principio la diversion.
-
-La tarde no podia presentarse mas apropósito. El cielo despejado lucia
-ese azul brillante que solo muestra en nuestra zona; una hermosa brisa
-rizaba suavemente la superficie transparente del mar y embalsamaba el
-ambiente que se respiraba, y la temperatura deliciosa de primavera que
-en aquellos momentos se disfrutaba, hacia olvidar que estábamos ya en
-la época de los fuertes calores.
-
-Siete ú ocho mil personas se agrupaban en los muelles, en las azoteas
-de los almacenes de la Marina, en botes particulares que no habian de
-tomar parte en la lucha, en las murallas de todo el recinto que da á la
-bahía y en los balcones y azoteas de las casas de la ciudad que tienen
-frente al mismo sitio. Contemplado el cuadro que ofrecian desde el
-medio de la bahía, era un anfiteatro inmenso, lleno de gentes de todas
-clases que, cual en los antiguos circos, se disponian bulliciosas para
-gozar de la fiesta que iba á celebrarse, sinó con mas entusiasmo, por
-lo menos con mas tranquilidad de espíritu que aquellos romanos que se
-congratulaban en ver correr la sangre de los infelices gladiadores.
-La lucha que aquí iba á presenciarse era mas pacífica, mas dulce; y
-tan provechosa para el adelanto del trabajo y de la industria, como
-perjudicial era la de los tiempos antiguos para aquellos pobres seres
-que habia degradado la feroz altivez de los que, aun cuando señores del
-mundo, profesaban los disolventes y anti-humanitarios principios del
-paganismo.
-
-El espectáculo dió comienzo por una regata á remo en que tomaron parte
-hasta unos once botes, de diferentes formas y dimensiones y variado
-número de remeros. Como sucede siempre en estos espectáculos, en el
-momento de partir los contendientes se despierta en los espectadores
-un sentimiento de ansiedad, en tanto que alguno de aquellos no toma
-una reconocida ventaja sobre los demás; una vez declarada esta, las
-simpatías del público se pronuncian en favor del que la obtiene,
-porque, desgraciadamente, la humanidad siempre se adhiere al vencedor,
-aun cuando no le falte una lágrima de compasion para el vencido y aun
-cuando conozca que las circunstancias adversas hayan sido las únicas
-que á tal extremo hayan traido al último.
-
-A los diez minutos la partida estaba terminada y el bote _Pájaro_, de
-los del tráfico de la bahía, volvia triunfante ostentando la bandera
-de premio que habia conseguido al llegar el primero al término de la
-carrera.
-
-La segunda regata fué á la vela; y aquí la ansiedad de los espectadores
-estribaba especialmente en ver los ligeros botes que casi presentaban
-sus quillas al aire, doblados por el escesivo empuje del viento en
-el voluminoso velámen de que se habian armado. Pocos fueron los
-contendientes, pues si mal no recuerdo apenas conté cinco al partir de
-la dársena; y muy pocos momentos tambien fueran bastantes para prever
-en favor de quien se decidia la suerte. El bote _Bella Gabriela_,
-del tráfico de la bahía, tomó desde luego notable ventaja sobre sus
-competidores, y sin esfuerzo alguno alcanzó la bandera de premio que
-volvió ostentando al poco rato.
-
-En la tercera regata, el número de los contendientes fué tan numeroso
-como en la primera, porque tambien se efectuaba á remo; pero la fortuna
-se decidió desde el principio por un elegante botecito del vapor
-_Triunfo_, que sin grande lucha volvió al cuarto de hora engalanado con
-la banderola de premio.
-
-Estas banderolas fueron despues cangeadas por las que el Gobernador
-Superior entregó como premio á los vencedores, las cuales á su vez
-debian servirles para recoger los premios pecuniarios que dió el
-Ayuntamiento; y numerosos vivas y aclamaciones resonaron por todas
-partes, haciendo conocer el contento general de los que presenciaban
-tan agradable fiesta.
-
-Aquí debió haber concluido esta, segun el programa, pero estando
-poco avanzada la tarde y en consideracion á los buenos servicios de
-policía marítima que habian prestado los botes de los buques de guerra
-nacionales surtos en el puerto, el Jurado decidió otorgar en aquel
-momento otro premio mas que solo habia de disputarse por las citadas
-embarcaciones; y prévio el beneplácito del Gefe Superior, diéronse las
-órdenes oportunas al efecto, con gran contentamiento por parte del
-público que veia así prolongarse la diversion.
-
-Esta nueva lucha presentaba mas igualdad por parte de los
-contendientes, puesto que los esquifes, poco mas ó menos, tenian las
-mismas condiciones y los remeros eran todos expertos y acostumbrados á
-la uniformidad tan necesaria para el rápido y cómodo movimiento. Entre
-todos los que tomaron parte en la regata, distinguióse la canoa del
-Sr. Comandante del vapor _Blanco de Garay_, que, más rápida que sus
-compañeros, llegó antes que ellos al término, ganando el premio que
-se disputaba y volviendo á la dársena en medio de las aclamaciones de
-la muchedumbre; que viendo terminada la fiesta volvió á entrar en la
-ciudad, satisfecha de la agradable tarde que habia pasado.
-
-No tuvo, sin embargo, mucho tiempo para dispersarse; pues apenas habia
-cerrado la noche cuando la alborada del gremio de almacenistas, volvió
-á llamarla á las calles para concluir aquel dia en medio de la alegría
-y la fiesta. Despues de recorrer la música algunas calles hubo fuegos
-artificiales en la plaza principal; y como de costumbre se reunió un
-gentío inmenso, que pasó algunas horas agradablemente entretenido,
-dispersándose enseguida que concluyó la diversion.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-XI.
-
-_Concurso de Caballos._
-
-
-"Todos sabemos el furor de corridas, apuestas & que hay en las
-principales capitales de Europa; mas no es esto lo que yo pretendo
-que pudiera plantearse en Puerto-Rico: porque á mi modo de ver, el
-premiar el caballo que corra mas en media hora, no es, como nota muy
-bien nuestro festivo Fr. Gerundio, el modo de mejorar la raza: además
-aquello de que el mismo dueño no sea el que monte su caballo sino que
-sea un _Yokey_, aunque muy bueno para las capitales de Europa, lo
-juzgo inoportuno y hasta ridículo en mi país; y así otras muchas cosas
-que, atendida la diversidad de costumbres, fuera errado el querer
-trasplantar.
-
-"Yo preferiría á todo que hubiese una junta de criadores y aficionados,
-que no faltan en la isla, que tienen actividad, buenos deseos y que se
-alegrarían mucho de que hubiese para ello un estímulo.
-
-"Que esta junta presidida por la autoridad superior, ú otra que esta
-nombrase, hiciese un reglamento sin mas artículos que los precisos,
-para señalar á cada uno sus atribuciones y los premios que habian de
-darse.
-
-"1º.--A la mejor yegua de vientre.
-
-"2º.--Al caballo mas ligero.
-
-"3º.--Al mas bien domado y enseñado.
-
-"4º.--Al mas corpulento y de mas fuerza.
-
-"5º.--Al de mejor estampa.
-
-"Que cada año por San Juan y San Pedro se reuniesen en la Capital,
-como lo verifican ahora, para la prueba, comparacion y adjudicacion de
-premios, en cuyo acto se desplegase todo el aparato posible.
-
-"Que se publicasen en los periódicos los nombres del dueño y del
-caballo premiados, y que se luciesen algunas otras cosas que son buenas
-para dichas en un reglamento, y agenas de un artículo como este."
-
-Esto escribia en el "Cancionero de Borínquen," que vió la luz en 1846
-en Barcelona, mi ilustrado amigo el Dr. Médico D. Manuel A. Alonso; y
-de seguro que, conociendo las condiciones de nuestro país, muy lejos
-estaría de creer al escribirlo que á los ocho años habia de verse
-realizado su pensamiento. Sin embargo, este envolvia una reconocida
-utilidad para el país; y como toda buena semilla, aun cayendo en
-terreno mal preparado, hubo de prender y desarrollarse si bien
-lentamente.
-
-Ya el lector ha visto que en el año de 1854 y por disposicion Soberana
-fué que se establecieron los concursos de caballos en nuestra ciudad,
-como medio eficaz para fomentar las buenas razas de esos animales.
-Conocido es de todo el mundo el entusiasmo con que dichos concursos
-se celebran en España, Francia é Inglaterra y los valiosos premios
-que se dan en los tres puntos á los caballos que salen vencedores
-en las carreras; y eso que el caballo es hoy en Europa un animal de
-recreo, desde que la locomotora arrastra con mas rapidez y baratura los
-vehículos en que el hombre se transporta de un punto á otro, ó en que
-hace transportar las mercancías que alimentan el comercio y satisfacen
-las necesidades de los pueblos. Pero por lo mismo que el caballo se
-ha convertido en un objeto de recreo y por consecuencia de lujo, las
-clases ricas sostienen con mas empeño esas luchas del noble animal que
-por tan largo espacio de tiempo ha ocupado un lugar tan predilecto en
-el hogar doméstico, que tantos y tan distinguidos servicios ha prestado
-al hombre y que aun hoy mismo forma parte de la familia entre los
-pueblos del oriente que, algo refractarios á la civilizacion, conservan
-las costumbres de otros siglos. En Lóndres, como en Paris, como en
-Madrid, no solo se celebran carreras de caballos y se dan crecidos
-premios de dinero; sino que se saben apreciar las diversas cualidades
-de las diferentes razas de caballos y se trata de conservarlas en toda
-su pureza, mezclándolas únicamente, con toda precaucion y estudio, para
-mejorarlas.
-
-En nuestra Isla, el caballo por desgracia, y digo por desgracia porque
-la falta de otros medios de comunicacion revela nuestro atraso, el
-caballo no es todavia un artículo de lujo; lejos de eso, es, en
-general, el único medio útil de locomocion; porque, desprovisto de
-carreteras todo el interior de la provincia, solo el caballo puede
-transportar al hombre por los estrechos y quebrados senderos que tienen
-que atravesarse en todos sentidos, y solo el caballo pasa con pié firme
-las multiplicadas cuestas del montañoso terreno que forma el corazon de
-la Isla. Verdad es que de algunos años á esta parte puede recorrerse
-en carruage casi todo el litoral; pero sus inconvenientes presenta
-todavia este pequeñísimo adelanto en las épocas de lluvia, porque, no
-teniendo afirmado la mayor parte de los caminos, se forman prontamente
-baches peligrosos que no pueden menos de infundir respeto al transeunte
-y obligarle á que en los casos de urgencia prefiera el caballo al
-carruage.
-
-No es extraño, pues, en vista de estas condiciones, que el caballo sea
-un objeto de preferente atencion, sobre todo para los que residen en
-los campos; y preciso será convenir en que si en Europa hay motivo para
-que ofrezcan interes los concursos de caballos, mucho mayor es el que
-debe existir en nuestra Isla, donde el caballo es un animal de que no
-puede prescindir el hombre, si no quiere encontrarse en un momento dado
-detenido en medio de los campos, por no tener otros medios de moverse.
-
-Por eso las exposiciones de caballos han sido vistas con cierta
-predileccion desde que en 1854 se sirvió S. M. declarar que se
-celebraran cada dos años, medida laudable que revela que esa vez al
-menos se comprendieron los verdaderos intereses de la provincia; y por
-eso hemos visto que siempre que se han celebrado han concurrido mayor
-ó menor número de animales de los mas perfectos que produce la raza
-indígena; sino en grande escala, porque no lo permiten las condiciones
-del país, en proporcion suficiente para demostrar el interes que
-inspira ese acto.
-
-Desde 1854, como acabo de decir, vienen celebrándose esas exposiciones
-cada dos años, segun lo dispuso S. M.; pero como el concurso de
-caballos formaba parte del programa de la Exposicion general de
-productos del país y en aquel corto intérvalo de tiempo, estos actos
-no podian ofrecer un conjunto tan variado y de tanta utilidad como se
-necesitaba para que produjeran á la provincia todos los beneficios que
-se habia propuesto nuestra Augusta Soberana; á los diez años, ó sea en
-el de 1864, se dispuso que las exposiciones no se celebraran sino cada
-cuatro años, á contar desde el último citado y en consecuencia pasó el
-de 1866 sin que se celebrara el concurso de caballos.
-
-En 1867, el Ayuntamiento que habia visto el mal éxito de las fiestas
-de San Juan, entregadas exclusivamente al pueblo en 1866 y que trató
-por tanto de reanimarlas en el año siguiente, queriendo sin duda unir
-lo útil á lo agradable, pensó desde luego en el concurso de caballos
-y lo incluyó en su programa de fiestas; teniendo la satisfaccion de
-ver que el mejor éxito coronó sus laudables deseos, pues un crecido
-número de caballos tomaron parte en la competencia y el público acogió
-con entusiasmo un acto que, á la par de proporcionarle una diversion
-agradable, era útil á la cria de animales que tan necesarios son en el
-país.
-
-Animado por tan buen resultado, natural era que en el presente año
-no se olvidara la Corporacion popular de incluir tambien en su
-programa de fiestas el concurso de caballos; y anunciado para el 22
-de Junio, ya con dos dias de anticipacion podia predecirse que el
-éxito superaria con mucho al del año anterior, en vista del número de
-caballos inscritos. A cincuenta llegaba ese número sin que hubiera
-muchos caballos que entraran á disfrutar diferentes premios; y todos
-ellos se presentaron en la tarde del indicado dia á sostener la
-honrosa lucha que se abría. La carretera de Rio-piedras, en el trozo
-que corre al final de la tercera línea de fortificacion del campo de
-Puerta de Tierra, era el lugar designado para la exposicion; y en sitio
-conveniente y frente el uno del otro se levantaban dos bonitos palcos,
-uno para la Autoridad Superior y otro para el Jurado nombrado por el
-Ayuntamiento y que habia de apreciar las pruebas de los contendientes
-y otorgar los premios.
-
-Estos eran cinco, con los objetos siguientes:
-
-Al caballo de mejor andadura del país.
-
-Al de mas bellas formas.
-
-Al de mas alzada.
-
-Al mas ligero en el escape.
-
-Al de mejor y mas igual paso de camino.
-
-Una concurrencia numerosísima llenaba las dos orillas del camino y
-muchos coches particulares llenos de espectadores y otros muchos de
-estos á caballo se movian por todos los alrededores para presenciar
-la fiesta. A la hora prefijada se presentó el Gobernador Superior que
-fué recibido por la Comision del Ayuntamiento, á la vez que una banda
-de música le hacia los honores que le corresponden, y en seguida dió
-principio el acto.
-
-Apesar de lo largas que son las tardes de verano, el crecido número
-de caballos que tomó parte en el concurso hizo que solo pudieran
-discernirse tres de los cinco premios anunciados; y al concluir
-el crepúsculo vespertino hubo de suspenderse la fiesta para ser
-continuada al dia siguiente. Al retirarse la concurrencia bastaba oir
-las conversaciones de los diferentes grupos, que en tales casos se
-forman siempre, para juzgar no tanto del entusiasmo que generalmente
-hay aquí por los caballos, sino mas bien del convencimiento que todos
-tienen de la conveniencia de que haya buenos caballos. Uno hablaba de
-la rapidez con que haria un viage en tal caballo de los que acababa
-de ver; otro preferia la comodidad de aquel que mejor paso de camino
-tenia; un tercero, mas amigo de lo bello que de lo bueno, ó quizás
-con menos necesidad de movimiento y solo con deseo de lucir, daba la
-preferencia al caballo de mas bellas formas; y así de los demás, pero
-todos convenian en la indispensable precision de tener buenos caballos.
-
-En la tarde del siguiente dia, otra concurrencia tan numerosa como la
-del anterior presenciaba igualmente la terminacion del acto, que tuvo
-efecto en medio del contento y de la satisfaccion de los que en él
-tomaron parte y de los que solo eran meros espectadores.
-
-Los premios fueron otorgados de la manera siguiente:
-
- El de _andadura_, por iguales partes á los caballos
- ARROGANTE de D. Baldomero Collazo y COLIBLANCO de D.
- Gerónimo Landró.
-
- El de _bellas formas_ al caballo GALAN de D. José Berrios.
-
- El de _alzada_ al caballo L'ECLAIR de D. Juan P. Camy.
-
- El de _escape_ al caballo GACELA, de D. Agustin Guizul.
-
- Y el de _paso de camino_ al caballo NENE de D. Lorenzo
- Vizcarrondo.
-
-Cada premio era de cien escudos; y se distinguieron los caballos
-premiados con grandes borlas de seda pendientes del cuello y de
-diversos colores, segun la cualidad que los habia hecho acreedores al
-premio.
-
-Además de la animacion que esta fiesta produjo en la ciudad, atrajo
-tambien una numerosa concurrencia de forasteros que vinieron de
-distintos puntos de la Isla, unos para presentar sus propios caballos,
-otros arrastrados por la aficion y algunos que, dispuestos á venir
-á gozar de las otras fiestas, no quisieron perder aquella que
-consideraban sin duda de las mas importantes.
-
-La concurrencia al concurso hubiera sido ciertamente mayor, en
-particular del bello sexo, á no haberse elegido el mismo dia para las
-carreras y para el baile del Ayuntamiento; pues casi todas las señoras
-que se disponian para este hubieron de dejar de concurrir á aquellas,
-por causa de los cuidados que exije su _toilette_; pero, sin embargo de
-esto, la fiesta puede decirse que fué muy buena y una de las que mas
-realce dieron al conjunto de las del Patron en el presente año.
-
-El lector me permitirá que, antes de terminar este capítulo y dar
-por concluido el concurso de caballos, llame la atencion de quien
-corresponda para lo sucesivo sobre un vacio que, en mi humilde juicio,
-se nota en los premios que hasta ahora han venido asignándose, y que no
-pasó, empero, olvidado para mi amigo Alonso al escribir su ilustrado
-artículo sobre las carreras.
-
-Ciertamente que los cinco premios que contenia el programa del
-Ayuntamiento corresponden, digámoslo así, á cinco cualidades
-indispensables en nuestros caballos, que debe tratarse de conservar y
-perfeccionar cada vez mas; pero si esas cinco cualidades en su conjunto
-propenden al fomento de la cria caballar, yo creo como el Dr. Alonso,
-que no deben olvidarse las yeguas de vientre; y que por el contrario
-debieran ser objeto de un premio especial, porque sin ellas nada podrá
-conseguirse en el mejoramiento de nuestra raza de caballos.
-
-Tal vez no se ha fijado este premio teniendo en cuenta las dificultades
-que habria para asignarlo con justicia, porque no podrian someterse
-los animales que se presentaran á una prueba como las que se exijen
-para los otros premios; pero me parece que no faltan medios ciertos
-de comprobacion, contando con la buena disposicion de todas las
-Autoridades locales de la Isla para cuanto se refiera al adelanto del
-país; y bien valdría la pena de que se tuviera un poco de trabajo el
-conseguir uno de los medios mas eficaces á no dudarlo para mejorar la
-raza caballar.
-
-Nada importa, en mi pobre opinion, que solo haya por ahora en toda la
-Isla dos ó tres dueños de potreros que puedan presentar animales para
-optar al premio á que me refiero; entre ellos solo se disputaria, y
-aun cuando en muchos años no se aumentase el número de competidores,
-los dueños de buenas yeguas, habiendo estímulo, podrian recurrir á
-aquellos y obtener mayor lucro por sus animales al venderlos.
-
-Tratándose de la mejora de la raza no puede prescindirse de la
-procreacion; y, para esta, tan importante es el uno como el otro sexo
-y los dos deben ser estimulados para que se obtengan buenos frutos. Me
-prometo que si esta observacion se encuentra fundada, tendrá el eco
-que corresponde en la Comision que haya de ocuparse de este ramo de la
-Exposicion pública, para el año entrante; de cuya ilustracion no puede
-ponerse en duda que buscará y hallará los medios de que el premio á la
-mejor yegua de vientre sea dado con toda la justicia con que el público
-ha visto que se han dado los demás en el presente año.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-XII.
-
-_Bailes._
-
-
-Siguiendo el órden del programa de fiestas publicado por el
-Ayuntamiento, al concurso de caballos sigue el baile dado por la
-Corporacion popular en la noche del mismo dia que aquel tuvo lugar;
-pero el lector me permitirá que, separándome un poco del rigoroso órden
-de fechas con que se celebraron los diferentes bailes efectuados con
-motivo de las fiestas del Patron, los comprenda todos en este solo
-capítulo, ya para no esponerme á caer en repeticiones que por fuerza
-habian de aparecer cansadas, ya tambien para no cansar demasiado la
-atencion de los que me favorezcan recorriendo estas líneas; que el
-terreno de la fantasía ha de ser vaporoso y sutil como las ilusiones
-que engendra y estas desaparecen fugazmente con solo que se trate de
-manosearlas algun tanto.
-
-Cuatro fueron los bailes que se efectuaron durante el mes de Junio:
-uno en el Casino el dia 15; otro el dia 22 dado por el Ayuntamiento;
-otro el 25 por los Gefes y Oficiales de los Cuerpos de la guarnicion; y
-otro el 29 por los Empleados Civiles; estos tres últimos en el salon
-levantado por el Municipio en la plaza de Santiago.
-
-El baile del Casino fué una de esas bonitas fiestas con que de vez
-en cuando obsequia á sus favorecedores aquella galante sociedad; y
-los elegantes salones del espacioso edificio, exhornados con el mejor
-gusto, contenian lo mas selecto de la sociedad puerto-riqueña. Aun
-cuando la concurrencia no era muy numerosa, para la que en otras
-fiestas de este género hemos visto en aquel local, habia sin embargo un
-número bastante crecido de damas y caballeros; y el baile se mantuvo
-animado hasta las primeras horas de la mañana del dia siguiente, y al
-eco de las dulces danzas del país y en medio de la cordial franqueza
-que distingue nuestras reuniones, vimos brotar y conservarse la
-alegría y la animacion que son la vida y el encanto de esta clase de
-diversiones.
-
-El servicio de dulces y refrescos fué esmerado y profuso; y los
-concurrentes de uno y otro sexo no pudieron menos de salir complacidos
-de tan agradable reunion, que sin duda se distinguió entre las que
-ordinariamente da aquella Sociedad, tanto por lo que ella misma se
-habia esforzado y con buen éxito para dar mas lustre á su fiesta,
-cuanto por la mayor concurrencia que á ella asistió comparada con la de
-las fiestas ordinarias de la misma sociedad.
-
-Lástima es que esta no pueda hacer mas frecuentes tan agradables
-reuniones y que sus secciones lírica y dramática no se organicen
-de una manera conveniente para poder proporcionar, á lo menos una
-vez por mes, noches de grato y culto solaz, que tanta falta hacen en
-nuestra sociedad. Y causa dolor en verdad recordar que ahora veinte
-años se sostenia siempre animada una Sociedad filarmónica que en
-nuestra capital existió y proporcionó muchas y muy buenas fiestas
-lírico-dramáticas á la par de lucidos bailes, y que hoy, con mas
-elementos, porque la educacion artística es mayor y el gusto por las
-bellas artes se ha desarrollado á no dudarlo mucho mas en las clases
-elevadas de nuestra sociedad, con tantos ó mejores deseos por parte de
-los directores y sócios del Casino, no pueda este conseguir el objeto
-que entonces alcanzaba.
-
-Al ver este y otros fenómenos semejantes que se producen en la vida
-pública de nuestro pueblo, se llega hasta pensar que hay en él latentes
-motivos de malestar y de disgusto que no alcanzo á explicarme, pero
-que neutralizan la expansion y la alegría que caracterizan á los
-habitantes de este suelo y que les impiden entregarse á las diversiones
-y distracciones propias de toda sociedad con la misma franqueza que en
-otros tiempos lo hicieran. Sea de ello lo que quiera, mis deseos son
-que el Casino prospere y pueda organizarse de una manera conveniente
-á llenar el objeto que sus sostenedores se proponen, como un medio
-de cultura digno de toda buena sociedad y que no debemos dejar pasar
-desapercibido.
-
-Continuando la reseña de los bailes, tócame ahora ocuparme del que dió
-el Ayuntamiento la noche del 22 de Junio. Al redactar el programa de
-las fiestas populares, la Corporacion municipal comprendió que no podia
-prescindir del baile, tanto por ser una fiesta propia de todo pueblo
-culto, cuanto porque ya lo habia hecho en muchos años anteriores con
-objeto de suplir las diversiones que el cambio de costumbres venia
-suprimiendo; pero al consignar el baile en el programa hubo de tropezar
-con la dificultad de que no podia efectuarlo en los salones de su casa,
-por el estado de deterioro en que esta se encuentra y cuya reparacion
-exije algunos millares de duros, ni tampoco en el teatro porque las
-obras que para ello eran indispensables requerian tambien una suma muy
-crecida: fuéle necesario pues pensar en otro local y no encontrándolo
-en la ciudad, que no cuenta con edificios que puedan ser propios para
-el objeto, se decidió á levantar un salon _ad hoc_ en la plazuela de
-Santiago, de cuyo modo se hallarian con mas seguridad y confianza los
-concurrentes que estuvieran todavia temerosos por la impresion de los
-pasados temblores.
-
-La plazuela de Santiago hacia algun tiempo que se hallaba abandonada,
-no obstante las nuevas fábricas en ella emprendidas y ya el Municipio
-se veia en la necesidad de adoptar una resolucion que diese de nuevo á
-aquel lugar la belleza que en otro tiempo tuvo, aun cuando no quedase
-del todo despejado como siempre lo habia estado; y esto indudablemente
-lo impulsó á elegir aquel sitio, consiguiendo con ello á la vez que
-el objeto primordial que se proponia para las fiestas el no menos
-atendible de hacer esta mejora en la poblacion.
-
-Pocos dias bastaron para realizar el pensamiento del Municipio, merced
-á la festinacion con que se trabajó; y el dia prefijado para el baile
-aquella plazuela poco antes abandonada se habia convertido como por
-encanto en uno de esos lindos palacios de hadas de que nos hablan las
-leyendas orientales. Un elegante edificio cuadrilongo de cincuenta
-varas de largo por treinta de ancho, abierto por todos sus costados,
-excepto el del textero principal, dejaba ver un espacioso salon de
-techo plano, exhornado simplemente con grandes medallones de flores y
-alegorías del baile y sostenido por cien esbeltas columnas cuyo único
-adorno consistia en brazos de luces de gas y en lindas lámparas de
-cristal que daban al centro del salon. En los cuatro ángulos de este se
-hallaban cuatro departamentos cerrados que comprendian un gabinete para
-la familia del Gobernador Superior y otro para tocador de Sras.; un
-salon de descanso para caballeros; otro para café y otro para ropería;
-y á los costados del pórtico dos tribunas para la música. Vaporosas
-cortinas de gasa era todo lo que cerraba aquel bellísimo templo de
-Terpsícore, que adornaban grandes guirnaldas de flores prendidas del
-techo y uniendo entre sí las columnas, en cuyos centros y sobre las
-balaustradas que circuian el ámbito descollaban grandes jarrones
-de flores naturales que hacian juego con otros jarrones de pórfido
-que adornaban el textero principal hasta su mismo centro, en el que
-descollaba bajo un sencillo pero bonito docel el retrato de nuestra
-Augusta Soberana. Los pocos macizos que presenta interiormente el
-edificio estaban cubiertos de elegantes espejos de grandes dimensiones
-que reproduciendo la luz, el movimiento y las espaciosas naves del
-salon, aumentaban todavia más el aspecto fantástico de aquel lugar en
-que rivalizaban sin duda la grandiosidad, la sencillez y el buen gusto.
-
-Los dos gabinetes dispuestos para la familia del Gobernador Superior y
-para tocador de las damas, figuraban dos tiendas elegantes de ligera
-tela, la primera azul con estrellas de oro y la segunda verde salpicada
-de pequeños grupos de flores, cerrándose las entradas y ventanas con
-grandes biombos y cortinas de damasco carmesí. Ricas y caprichosas
-alfombras tapizaban los pisos; perfumadas fuentes embalsamaban el
-ambiente, y lujosas consolas y sillones decoraban ambas habitaciones.
-
-Visto desde fuera aquel diáfano salon, al resplandor de los centenares
-de brillantes luces que en su interior ardian reproduciéndose hasta el
-infinito en los numerosos espejos y dando vida á los vívidos y variados
-colores de las flores que en profusion habia por todas partes,
-presentaba en verdad un aspecto fantástico y encantador, que ninguna
-otra fiesta habia tenido hasta entonces en nuestro pueblo; y animado
-por los ecos de la música y el voluptuoso movimiento de centenares de
-parejas que lo llenaban sin oprimirse, ofrecia un conjunto tan nuevo y
-caprichoso que el público en general ni aun se habia formado idea de
-él. Por eso, además del crecidísimo número de personas que visitaron
-el salon antes de que diera principio el baile, en cuanto este comenzó
-cinco mil personas lo menos, de todas clases y condiciones, se
-agruparon en todas las calles de los alrededores para gozar de aquel
-bellísimo espectáculo, que salia con mucho de la esfera de todo lo que
-se ha realizado hasta ahora entre nosotros.
-
-Si por los motivos que antes he indicado y que indudablemente existian
-era necesario que la fiesta fuese expléndida, el Ayuntamiento puede
-tener la satisfaccion de que ha superado á todo lo que se esperaba; y
-la numerosa concurrencia que á ella asistió y pasó horas tan cortas
-como gratas, obsequiada profusa y finamente por la Corporacion popular,
-lo mismo que los espectadores que no hicieron mas que ver la diversion
-desde fuera, conservarán siempre los mas agradables recuerdos de ella.
-Las horas pasaban allí tan rápidamente que sin apercibirse de ello se
-agotó el programa del baile y hubo de prorrogarse este hasta que el
-nuevo dia llamaba á la gente á la alborada de la leche.
-
-Hoy ya el corazon del cronista no tiene mas que las decepciones hijas
-de los años y las tristezas propias de quien ha perdido sus mas caras
-afecciones; pero, á traves de este fúnebre crespon, se le presentan
-con toda la gala de los años juveniles, con todo el encanto que les
-presta el amor, las ilusiones que fascinan á la juventud, dulces como
-el primer beso del aura en la mañana, halagadoras como las alegres
-esperanzas que en sí llevan; y pasan por la imaginacion como vívidos
-relámpagos que iluminan por un momento brillantemente la atmósfera
-de nuestros mas hermosos recuerdos. Por eso el corazon del cronista,
-aunque no las siente, comprende las ilusiones que transportan á las
-almas jóvenes, cuando halagadas por una fiesta como la de que me ocupo,
-experimentan las gratas emociones que de ella brotan y que un casto y
-puro amor engalana y llena de nuevos encantos.
-
-¡Cuántas y cuán dulces emociones! ¡Cuántos y cuán puros placeres del
-alma, que se evaporan con los años ó que la materialidad de la vida
-llega á veces á corromper! Aquí, sin embargo, se halla el límite del
-cronista, que no debe ir mas allá, reducido como tiene que estar á la
-descripcion de lo que vé y cuando mas á sus propias impresiones. Las
-agenas deben ser terreno vedado para él; y correría mucho riesgo de
-ser impertinente para alguna jóven á quien está muy lejos de querer
-disgustar; ó de despertar celos infundados perturbando alguna dicha
-que tendria complacencia por el contrario en conservar. Hagamos pues,
-lector, punto redondo y continuemos la descripcion de los bailes, no
-me atrevo á decir interrumpida, porque las ilusiones forman la parte
-principal de aquellas fiestas.
-
-Despues del baile del Ayuntamiento sigue por órden cronológico el que
-dieron los Gefes y Oficiales de la guarnicion. Poco ó nada parecia
-que podia esperarse en vista de la esplendidez y buen éxito de la
-fiesta dada por la Corporacion popular; pero, en obsequio á la verdad,
-necesario es reconocer que la de los Militares tuvo ciertamente novedad
-respecto á la primera. El local en que se dieron ambas era el mismo,
-pero se hallaba completamente transformado. A los costados esteriores
-del edificio se habia levantado un parterre adornado con arquerías de
-follage é iluminado con farolitos de colores; y en los cuatro ángulos
-se habian colocado cuatro lijeros kioscos que servian de cenadores. En
-el interior, además de los profusos adornos de luces, flores y espejos
-que habia habido la primera noche, exhornaban el salon multitud de
-trofeos é insignias militares distribuidos con simétrico gusto y que
-daban un aspecto del todo nuevo á aquel lindo local.
-
-La concurrencia en esta noche fué sin duda mucho mas numerosa que en la
-anterior, en términos de oprimirse á pesar de lo espacioso del salon;
-y si grata le fué la primera fiesta no menos complacida quedó en esta
-por la novedad que en ella encontró. Al fulgor de las multiplicadas
-luces que iluminaban el salon y de la ardiente languidez de las miradas
-propias de las hijas de nuestro suelo, de seguro que brotaron allí
-las ilusiones del amor cual lozanas flores, que tal vez marchite mas
-tarde el soplo helado del olvido, ó que quizás se conviertan en alegres
-realidades que concluirán por brillar á la luz de la antorcha de
-Himeneo.
-
-El cronista se guardará muy mucho de adelantar un solo paso en estas
-historias íntimas que no pertenecen á las fiestas del S. Juan por mas
-que una de estas les haya dado vida; y se concreta por consiguiente
-á consignar que el baile de los Militares fué tan espléndido como
-lo habia sido el del Ayuntamiento; y que reinaron la animacion y la
-alegría haciendo correr dulce é insensiblemente las horas de la noche,
-hasta que la luz del nuevo dia vino á anunciar á los concurrentes que
-era necesario abandonar aquel sitio de tan grato solaz.
-
-Cuatro dias despues, el 29, tuvo lugar el baile de los Empleados
-civiles y no parece sino que por arte mágico se transformaba el salon
-de Santiago tan rápida como elegantemente, ofreciendo nuevos y variados
-atractivos cuando era de suponerse que se habian agotado todos los
-que pudieran emplearse. El golpe de vista que en esta última noche
-presentaba aquel bonito local era en efecto completamente distinto del
-de las noches anteriores; y si en estas habia reinado buen gusto en los
-adornos no lo hubo menos en la que le toca ahora el turno.
-
-Los adornos principales, además de las luces, flores y espejos,
-consistian en el revestimiento de las columnas con los colores
-nacionales que ostentaban en sus centros los escudos de armas de
-todas las provincias españolas de uno y otro lado del Atlántico y del
-Pacífico. En la parte superior de la entrada se habia además levantado
-un bonito pórtico de follage y flores iluminado profusamente; y en
-la parte interior y en el textero principal adornaban los lados del
-trono en que se hallaba el retrato de S. M. cuatro alegorías de los
-Ministerios de Gracia y Justicia, Hacienda, Gobernacion y Fomento. Los
-gabinetes tambien sufrieron su tercera transformacion; y tanto estos,
-como el conjunto todo del edificio revelaba no solo el buen gusto sino
-el ingenio de los que intervinieron en su ornato.
-
-Una concurrencia, tan alegre, animada y numerosa como la que habia
-concurrido á los anteriores bailes, invadió el salon á la hora fijada
-para comenzar la fiesta; y el tiempo se deslizó dulce é impensadamente
-en medio de las gratas emociones que producen tan agradables
-diversiones, sin que ni una sola persona de las que allí se hallaban
-tuviera otro pesar que el de ver terminar el baile y con él la série de
-festejos con que se obsequiaba al Patron.
-
-Estas tres fiestas dejaron sin duda tan gratas impresiones en todos
-los que á ellas concurrieron; causaron en sus almas tan agradable
-sorpresa, que conservarán mientras vivan su dulce recuerdo, como la
-memoria de uno de esos gratos ensueños que despues de habernos hecho
-gozar mientras dormimos nos halagan despiertos aun mas dulcemente.
-Horas de alegría pasadas tanto mas agradablemente cuanto que
-transcurrieron en medio de una fantástica realidad que ni siquiera
-habiamos soñado. Noches de puro placer para la juventud, que rara vez
-se reproducen en el curso de la vida, porque el tiempo oscurece la
-luz de las ilusiones á cuyo fulgor brillaron. Despues que han pasado
-solo le queda al alma el gusto de recordarlas, disfrutando de esa
-melancólica alegría que acompaña siempre la memoria de todo lo que nos
-ha sido grato.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-XIII.
-
-_Funcion religiosa._
-
-
-Tiempo es ya de que nos ocupemos de la verdadera fiesta del Patron; de
-lo que en todas épocas ha considerado el Ayuntamiento como un deber
-ineludible, puesto que es el representante de un pueblo católico, que
-sabe conservar y dar cada dia mayor realce á sus gloriosas tradiciones
-y bien cimentadas creencias; y de lo que sin duda dió orígen á las
-fiestas y regocijos que, de tiempo inmemorial, viene celebrando
-anualmente esta ciudad. Refiérome á la fiesta religiosa de San Juan.
-
-Ya han visto los lectores que, á mediados del siglo pasado, el
-Ayuntamiento hacia rendir guardia de honor al Santo Patron en el
-tabernáculo que al efecto se levantaba en la Santa Iglesia Catedral y
-en los dias 24 y 25 de Junio se llevaban á sus piés las llaves de la
-ciudad, en reconocimiento á su soberana proteccion. Estos actos, de un
-homenage tan tierno como respetuoso, han desaparecido con los años,
-porque no afectando al dogma murieron junto con las costumbres que les
-habian dado vida; y hoy que los actos religiosos se verifican, con muy
-raras excepciones, únicamente dentro de los templos, se ha suprimido
-tambien la procesion que en otros tiempos se efectuaba. Así pues la
-fiesta religiosa se reduce al decenario, salve, misa y panegírico del
-Santo Precursor.
-
-El Ayuntamiento, no pudiendo ni alterar ni aumentar nada á estas
-funciones y deseando sin embargo que, al cumplir con el sagrado deber
-que le han legado sus antecesores, se comprendiese que no podia
-haberse olvidado de él y antes por el contrario lo habia visto con la
-predileccion que exijen las venerandas prácticas de nuestra sacrosanta
-religion, acordó dar á dichos actos toda la pompa y solemnidad que
-fuera posible y al efecto hizo adornar el altar del Santo con flores
-y luces; la orquesta de capilla tocó completa en todo el decenario y
-para la misa se aumentaron hasta cincuenta instrumentos entre los que
-se contaban casi todos nuestros principales profesores y doce voces;
-habiendo pronunciado el panegírico del Patron uno de nuestros mejores
-oradores sagrados.
-
-De mas está decir que la concurrencia á todos los actos religiosos
-fué cual era de esperarse en un pueblo que tanto gusta de todas las
-prácticas de la religion y mucho mas tratándose de San Juan Bautista,
-á quien se venera como el especial protector é intercesor en favor de
-la Isla; y sobre todo cuando el sentimiento religioso excitado por el
-temor que en todos los ánimos habian producido los pasados conflictos,
-llevaba á todos los corazones á buscar el consuelo inagotable y puro
-que solo se encuentra á los piés de aquel que con su palabra crió
-el universo y lo sostiene por su sola voluntad. En especial para la
-misa el templo se vió lleno como pocas veces sucede; y no fué esta
-circunstancia la que menos contribuyó á que la fiesta quedara tan
-solemne como se lo habia prometido el Ayuntamiento y lo deseaba la
-poblacion que mitigaba así sus penas todavia no pasadas del todo.
-
-El lector me permitirá que me ocupe por un momento de la música de la
-misa; el arte, como antes he tenido ocasion de decirlo, goza del raro
-privilegio de herir el alma en sus mas delicadas fibras; y por eso no
-es extraño que la religion haga uso de la música que con sus brillantes
-armonías nos arrebata á veces entusiasmada y rápidamente hasta las
-alturas celestiales en que nuestra fé nos hace contemplar los coros de
-alados ángeles y querubines postrados ante el acatamiento del Altísimo;
-ó nos conduce dulce y misteriosamente con tiernas melodías hasta las
-profundidades mas recónditas de nuestra propia alma para que derramemos
-en ella el llanto regenerador del arrepentimiento.
-
-Los ecos melodiosos de la música son un misterioso amuleto, á cuyo
-contacto brotan en nuestra alma las ideas de lo bueno, tal vez porque
-lo bueno y lo bello son hermanos é hijos de la verdad que nunca nos
-hiere con mas fuerza y esplendidez que cuando, en alas de fervorosa
-oracion, levantamos el corazon, contrito y humillado, hasta donde se
-halla Aquel que es la verdad misma.
-
-La misa ejecutada, por segunda vez, en la festividad de San Juan, es
-obra de mi apreciado amigo el Maestro de Capilla D. Felipe Gutierrez
-que la escribió en 1861 dedicándola al que era y es todavia dignísimo
-Obispo de esta Diócesis, el Excmo. é Illmo. Sr. D. Fr. Benigno Carrion
-de Málaga.
-
-El Sr. Gutierrez es demasiado conocido como Músico en la Isla y aun
-fuera de ella; pero eso no me excusa de tener la grata complacencia
-de reconocerle y proclamarle como un hijo distinguido del arte. Rico
-de sentimiento, fecundo en la concepcion y conocedor profundo de los
-secretos de la armonía, sus obras brillan con toda la riqueza de una
-fantasía ardiente y segura en su vuelo.
-
-La misa de San Juan es sin duda una de sus mejores composiciones y
-por esta razon como por el objeto con que fué escrita, que es el
-mismo que tiene este libro, he creido deber ocuparme de ella con
-algun detenimiento; esperando de mi amigo Gutierrez lo que antes he
-esperado de mi amigo Oller, que, en obsequio á mis rectas intenciones,
-sabrá disimular á un profano en el arte el que pretenda, no hacer un
-juicio crítico, pues no alcanza á tanto mi pretension, sino emitir
-una opinion que, aun cuando basada en el buen sentido y en la aficion
-decidida por todas las bellas artes, no puede apoyarse en los sólidos
-conocimientos que le serian necesarios para no errar tan frecuentemente.
-
-Los kiries de la misa de que me ocupo están basados en un himno que
-oimos entonar en la Iglesia en canto llano, y tienen por solo este
-motivo esa solemnidad, esa elevacion, esa pureza que distingue á todos
-los himnos religiosos, que no por contar muchos años y aun siglos de
-existencia han llegado á envejecer; pues, por el contrario, siempre
-se oyen con el mismo gusto que la vez primera y como si fuesen cantos
-nuevos.
-
-La Gloria es brillante, siendo de sentirse únicamente que no se hagan
-desaparecer los primeros compases del _andante_ con que empieza, porque
-hay en ellos cierta lasitud que se aviene muy mal con la viveza del
-resto de la composicion, que podria dar principio sin inconveniente
-alguno por el _allegro_ que sigue inmediatamente. Tanto este aire,
-como los demás que continuan hasta llegar al _Quoniam_, revelan el
-buen gusto y la fecundidad del compositor, pues abundan los trozos de
-melodías originales y del mas exquisito sentimiento. El aria de tenor
-que comprende el _Quoniam_ se resiente bastante de falta de novedad;
-pero, tal vez temiéndolo, el autor ha estado muy acertado embelleciendo
-todo este trozo con una preciosa glosa del primer violin, en que nos
-da á conocer su ingenio, á la vez que el perfecto conocimiento que
-tiene de la instrumentacion y del valor y partido que puede sacarse de
-cada uno de los instrumentos.
-
-La Gloria termina con un _moderato maestoso_ de cantos dulces y
-expresivos, en que se revela el alma del poeta, poniendo de manifiesto
-sus gustos puros y modestos. Hay en esos cantos un eco ternísimo que
-despierta en el corazon de los que conocemos al autor el recuerdo de
-sus estimables virtudes, al mismo tiempo que la sencillez que distingue
-todos sus actos. Mi amigo Gutierrez además, que tan asíduamente estudia
-los grandes maestros músicos, sabe perfectamente que esa sencillez es
-la que hace que tanto gusten las obras religiosas de Miné, como gustan
-por igual razon en pintura las obras de Velazquez; y conoce muy bien el
-partido que debe sacar de tan distinguida cualidad.
-
-Da fin la pieza con un presto final, para el _In gloria Dei patris_.
-_Amen_, del género fugado tan propio de la música de Iglesia; y en
-el que demuestra Gutierrez sus extensos y seguros conocimientos como
-compositor, haciendo gala de su rica imaginacion así en los _motivos_,
-como en la _esposicion_ y los _episodios_; cuya variedad y buen gusto
-cierran dignamente tan brillante composicion.
-
-El _Credo_ es de un género muy superior al _gloria_, en términos de
-que, en mi humilde juicio, se rompe la unidad de mérito que debiera
-reinar en el conjunto de la misa; pero probablemente el autor se ha
-visto arrastrado á ello por la abundancia de sentimientos que dominan
-en el primero, de tan distinto carácter entre sí y de tanta grandeza
-todos ellos. El Credo, que contiene los principales misterios de
-nuestra Santa Religion, no ha podido menos de conmover profundamente el
-alma sensible del músico; y de aquí que su obra haya salido riquísima
-de contrastes de grande efecto y de armonías muy variadas, que la hacen
-elevar, en mi sentir, al género de música clásica. Sobre todo brilla
-en ese sentido el trozo que comprende el _Incarnatus_ y que lleno de
-magestad y firmeza produce sin duda en el corazon de los oyentes la
-profunda veneracion que tan elevado misterio exige.
-
-El _allegro_ del _Resurrexit_ corresponde perfectamente á la alegría
-de la Iglesia y de los fieles por la resurreccion del Salvador, que
-envolvia en sí la regeneracion del mundo; y es sorprendente por la
-novedad del canto con que concluye, en el que parece se alejan los
-sonidos hasta terminar por no percibirse; siguiendo inmediatamente
-otro canto que imita, como á igual distancia de aquel, el eco lejano
-de un órgano de Iglesia: la primera vez lo ejecutan los instrumentos
-de metal; y la segunda, mas cercano al sitio de donde aquellos parten,
-lo repiten las voces y todos los instrumentos. El efecto en ambas
-veces es prodigioso; y toda esta parte de la obra es de un carácter
-tan verdaderamente religioso que al oirla se llena el alma de ese
-recogimiento místico que lo acerca á uno á la Divinidad.
-
-La música toda de la misa está llena de muchas y variadas glosas y de
-solos de instrumentos que contribuyen á embellecerla: pero, aunque
-profano, me atrevo á aconsejar á mi amigo Gutierrez que no prodigue
-tanto las unas y los otros, ni prolongue tanto los últimos como lo ha
-hecho con el solo de fiscorno que antecede al _Benedictus_, porque
-esto no da mas resultado que el distraer á los fieles del verdadero
-objeto que los lleva al templo, sobre todo cuando, como esta vez, son
-ejecutados por un buen Maestro; y son recursos que no necesita su rica
-imaginacion.
-
-La misa es una obra completa y suficiente para formar un juicio
-favorable de su autor, quien sin duda alguna está llamado á esperar
-la gloria pura y esplendente que guarda el arte para los que saben
-gustarlo con la delicadeza de sentimiento que distingue á mi amigo
-Gutierrez. Hoy sin embargo que nos ha hecho conocer con otra obra
-distinguida, del género dramático, que se ha dado al estudio de
-la música clásica alemana, me atrevo no á aconsejarle, pues no me
-considero facultado para tanto, sino simplemente á indicarle que tenga
-especial cuidado en el estudio de la música alemana moderna porque en
-medio de su originalidad y de las infinitas bellezas en que abunda,
-sobre todo en armonía, se resiente algun tanto de ese mal que por
-desgracia se ha apoderado de todos los conocimientos humanos y que en
-literatura se conoce con el nombre de realismo. El buen criterio de mi
-amigo Gutierrez y el conocimiento que tiene de los grandes maestros
-músicos alemanes del siglo pasado y principios del presente, le deben
-servir de guia en sus estudios, y evitarle el que caiga en el defecto
-que he indicado.
-
-Por mas que no me lo permita el objeto de este capítulo de mi reseña,
-me veo forzado á no terminarlo sin expresar el sentimiento que me
-domina al ver que no hay una academia de música en nuestra Ciudad,
-apesar de la aficion que en ella se nota por tan bello arte; y gracias
-á que la existencia de la orquesta de capilla dé motivo, de tiempo en
-tiempo, para que el público se ocupe de alguna obra religiosa que lo
-merezca. En lo profano hay sin embargo tambien mucho bueno que estudiar
-y que admirar.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-XIV.
-
-_Carreras de San Juan._
-
-
-He aquí el punto culminante de las antiguas fiestas populares de
-nuestra Ciudad; lo que ha sido causa de alegría y de pesar para el
-pueblo; y lo que en otro tiempo constituia la principal diversion
-en los festejos del San Juan. Desde esa época á hoy las cosas, no
-obstante, han variado mucho, puesto que sin prohibicion de ningun
-género vemos que ya no se corre á caballo en las noches de las vísperas
-y dias de San Juan y San Pedro, como en otro tiempo se corria; y vemos
-que el pueblo, que tan frio se muestra para las carreras, se aficiona y
-mucho á otras clases de fiestas que no entraban nunca en el programa de
-las que celebraron sus antepasados.
-
-En el presente año apenas veinte caballos recorrian las calles en las
-citadas noches; y si no hubiera sido por algunos pocos que se veian
-en la plaza dispuestos para ser alquilados, aunque no encontraron
-alquiladores, nada hubiera hecho presumir que nos hallábamos en
-aquellos dias en que este pueblo corriendo frenéticamente por las
-calles parecia un pueblo de locos, como nos dice el historiador Fr.
-Iñigo.
-
-¿En qué consiste esta variacion? ¿Por qué se ha perdido la aficion á
-las corridas de caballos que eran en otro tiempo la diversion favorita?
-
-El lector recordará que algo he dicho antes de ahora acerca de las
-causas que han motivado la variacion; y bien obvias deben ser, en mi
-humilde juicio, para todo el que se detenga á estudiar el cambio que ha
-sufrido nuestro pueblo en la media centuria últimamente transcurrida.
-Hasta principios de este siglo casi estuvo la Isla completamente
-incomunicada con el resto del mundo, sin que la visitaran mas que los
-poquísimos buques que hacian el monopolio mercantil de América y los
-corsarios y piratas que desgraciadamente no eran tan escasos como
-aquellos. Mas de una vez fueron incendiadas por estos últimos las
-humildes poblaciones que se habian levantado en las costas; y el temor
-de que semejantes escenas se reprodujeran, obligó á los habitantes á
-desparramarse por el interior de los campos, sin pensar por el momento
-en formar grupo alguno de poblacion; y buscando por el contrario cada
-cual el sitio mas recóndito donde guarecerse. Pero como no era posible
-que de esta manera viviesen gentes que habian gustado de los placeres
-de la sociedad, ni era dable tampoco que se concretasen á residir en
-determinada porcion de terreno sin pasar nunca mas allá; necesitando
-hacer los cambios propios del hombre social y anhelando por las
-relaciones que constituyen su trato mas noble, hubieron de encontrarse
-en el caso de moverse en todos sentidos, segun la conveniencia de
-cada dia y de cada atencion; y para conseguir este objeto en medio
-de un terreno escabroso y sin recursos para proporcionarse vias de
-comunicacion no habia mas que un animal que pudiera servir al hombre;
-este animal era el caballo. El caballo debió llegar á ser por estas
-razones una necesidad mas perentoria á veces que el alimento; y no es
-extraño que gozara de tanta predileccion entre todos los habitantes
-de la Isla: la familia, para establecerse en esta, debia tener la
-casa en que albergarse y el caballo en que moverse; sin este último
-recurso no se concebia ni podia concebirse la vida en el campo, como no
-se concebia ni podia concebirse sin la casa ó choza en que ponerse á
-cubierto de la intemperie.
-
-Por eso el caballo fué objeto de tantas distinciones, de tantos
-cuidados, de tanta estimacion; y por eso así como casi puede decirse
-que formaba parte de la familia, tambien tomaba parte en todas las
-fiestas y regocijos. No solo por el animal que en tanta estima se tenia
-sino tambien por las personas, que se veian obligadas á saber montarlo
-y manejarle con la ligereza y seguridad que exigian los diversos
-lances de la vida, el caballo figuraba en todas partes y para todo se
-hacia uso de él. No era pues posible que al tratarse de las fiestas
-del Patron se olvidase aquel noble animal y mucho menos cuando de él
-se necesitaba para concurrir á aquellas. Esta misma circunstancia era
-un nuevo motivo para que cada cual tratase de traer su mejor caballo,
-ó que cuidase el que poseia con mas esmero al aproximarse la fiesta,
-ya por lo que en ello influiría indispensablemente el amor propio, ya
-tambien porque en muchos obraria la esperanza de hacer un negocio mas ó
-menos lucrativo, segun lo que gustara el animal que presentaba.
-
-Y como de todos los pueblos de la Isla concurria gente á la ciudad, no
-debe admirar que se reuniese un número considerable de caballos y que
-estos fuesen de los mejores, porque precisamente era aquella la ocasion
-de lucirse. Excitados con el espectáculo los habitantes de la Capital,
-que no tenian la necesidad de poseer caballos, y animados por la misma
-privacion en que estaban todo el año para montar, proporcionaban á los
-_jíbaros_, ó campesinos pobres, la ocasion de traer sus jamelgos que
-encontraban fácil alquiler; y así se reunia un número prodigioso de
-ginetes en las noches antes citadas, porque de tarde no se atrevian á
-correr sino los que podian lucir buenos caballos.
-
-En esas carreras tumultuosas y sin órden, preciso será confesar,
-aun en contra de la respetable opinion de nuestro historiador, que
-acontecian frecuentes desgracias; y algunas personas se encuentran
-todavia lisiadas por consecuencia de ellas. Así tenia que suceder
-corriéndose á todo escape por las estrechas calles de nuestra ciudad,
-en grupos demasiado numerosos y á veces hasta en sentido opuesto, que
-nunca faltan en estos casos, imprudentes, que, al pagar su falta, hacen
-víctimas de ella á otros que ninguna culpa tuvieron.
-
-Hacian todavia mas peligrosas las carreras las _candeladas_ ú hogueras
-que se encendian en las esquinas ó sea en el centro de las confluencias
-de las calles, y en las que mas de un caballo, ciego por la velocidad
-de la carrera y por el mismo resplandor de las llamas, precipitó alguna
-vez ginete y _cumarracha_. Por mas que parezca hasta algo bárbaro
-el uso de estas hogueras, preciso será á convenir en que no fueron
-invencion de nuestro pueblo, puesto que las han encendido casi todos
-los de la tierra y desde la mas remota antigüedad las encendian tambien
-muchos pueblos del Oriente, justamente en los mismos dias de San Juan
-y de San Pedro, ó sea en el solsticio de verano, aunque lo hacian
-en honor del Sol. Aquí, sin duda, siguiendo tan añeja tradicion la
-encontraron muy propia para alumbrar las carreras, en aquellos tiempos
-en que nada alumbraba las calles de la ciudad.
-
-Uno de los principales atractivos de estas carreras eran á no dudarlo
-las _cumarrachas_, que así se llamaban las compañeras que se llevaban
-á la grupa y que se sostenian en equilibrio sin mas que sujetarse del
-borde de las _banastillas_[12]. No conozco la etimología de la palabra
-_cumarracha_, pero si se ha de juzgar por las dos voces de que se
-forma, _cuma_ y _racha_, su significacion ofende hasta el pudor del
-menos delicado y da una pobre idea de aquella costumbre que muchos
-califican de inocente, sin recordar tal vez que en la conciencia
-pública existia la conviccion de que nada ganaban con ella ni las
-familias ni la moral pública; y que aun cuando hubiera muchos que
-gozaran con toda pureza de la extraña impresion de llevar junto á sí
-á la amada de su corazon y encontraran un nuevo placer en el mismo
-peligro que podia proporcionarles la ocasion de salvarla valerosamente
-de él; otros y no pocos por desgracia solo veian un motivo para burlar
-la vigilancia materna y sembrar en medio de la fiesta los gérmenes de
-un profundo dolor que no tardaba mucho en pronunciarse.
-
- [12] Especie de montura que forma una banasta de cada
- lado en la parte superior.
-
-El pueblo, que siempre tiene, por decirlo así, frases gráficas para
-expresarlo todo, cada vez que veia una _cumarracha_ exclamaba en
-seguida: _¡á la cantera!_[13] ó _¡cuidado con la cantera!_, segun el
-carácter del que gritaba; y estas simples palabras envolvian la idea de
-escenas que yo no permitiria jamas que mi pluma reprodujera, porque
-aun á traves de los años y existiendo solo como recuerdos ofenderian al
-público.
-
- [13] Lugar fuera de poblado que se halla en el campo
- del Morro y donde se arrojaban las basuras de la
- poblacion.
-
-En vista de lo expuesto, que estoy cierto nadie podrá rechazar como
-falso, creo que las carreras de San Juan eran un espectáculo, no diré
-salvage como lo he oido calificar por algunos, pero sí impropio de un
-pueblo culto; y esta es la razon porque á medida que el nuestro ha ido
-adelantando en el camino de la civilizacion ha ido dejando aquellas
-costumbres que no pueden menos de rechazar sus nuevos gustos cada vez
-mas cultos; y justo será añadir que de veinte años á esta parte, en
-aquellos en que ha habido carreras, han presentado estas una fisonomía
-bastante distinta de la que en otras épocas ofrecian; lo cual prueba
-la trasformacion de las costumbres, que se efectúa, aquí lo mismo que
-todas partes, desapercibida y lentamente.
-
-Lenta y desapercibidamente tambien fueron cesando las carreras
-hasta que concluyeron del todo, sin que las contradicciones que
-esperimentaron hace algunos años sirvieran mas que para reanimarlas
-momentáneamente, cual las últimas llamaradas de una lámpara próxima á
-apagarse. Hoy ya no es posible hacer revivir esta diversion, porque
-ni las condiciones ni los gustos del pueblo son los que fueron en las
-épocas en que tan concurridas y animadas eran las carreras.
-
-Aunque el caballo sea todavia muy necesario por las razones que he
-indicado al hablar del concurso de estos animales; la distinta manera
-de ser de la poblacion, sino reconcentrada por lo menos agrupada en
-su mayor parte en las costas, en donde los intereses mercantiles é
-industriales superan á los agrícolas, por mas que no puedan vivir sin
-ellos; no teniendo la misma necesidad de moverse que cuando se hallaba
-desparramada por el interior; ó aun cuando la tenga, poseyendo la
-facilidad de hacerlo por mar; el caballo ha perdido su importancia
-en una considerable estension de terreno, en la que casi no figura
-mas que como artículo de lujo; y de aquí el que no se le tenga en
-ese territorio en la estimacion de que otro tiempo disfrutó y por
-consiguiente que se vea con indiferencia la mejora de sus razas: de
-donde proviene que no se vean con el mismo interes que antes aquellas
-fiestas que no eran en realidad, como ya he tenido ocasion de decirlo,
-mas que unas ferias anuales.
-
-Agréguese á esto que, á medida que iba desapareciendo la necesidad
-de andar á caballo en todo el territorio del litoral, se iba tambien
-perdiendo el gusto y el hábito de montar, como no podia menos de
-acontecer; y se comprenderá fácilmente que haya dejado de ser diversion
-para el público lo que en otro tiempo lo fué y tan predilecta.
-
-¿Hemos ganado ó hemos perdido con este cambio?
-
-Bajo el punto de vista de la conveniencia nada hay que decir porque
-las cuestiones de interes se resuelven por sí solas en el sentido
-favorable para este y ya vemos que al paso que se adelanta en las vias
-y medios de comunicacion se va relegando el caballo, hasta el estremo
-de que en los paises mas adelantados solo sirve hoy para los trabajos
-agrícolas ó para solaz de algunas pocas personas que se hallan en
-posicion de gastar su tiempo y su dinero en objetos y pasatiempos de
-lujo. En general el caballo no se estima en la actualidad mas que como
-un motor, aplicable solo en ciertos casos; y es indudable que á este
-punto se tenderá tambien en nuestra Isla á proporcion que aumente en
-ella el progreso material. Nada hay por consecuencia que justifique la
-diversion de las carreras de caballos bajo el punto de vista de los
-intereses; si bien creo que deben sostenerse los concursos de esos
-animales, no tan solo porgue hay una gran parte de la Isla que los
-necesita como medios de locomocion, sino tambien porque, de cualquier
-modo que se los considere, debe siempre tenderse á mejorar su raza,
-tratando de que predominen en ellos las cualidades que mas útiles
-puedan ser.
-
-En el concepto de fiesta solo tengo que exponer que no habiendo nada
-que coarte la libertad del pueblo para entregarse á las carreras de
-caballos como antes lo hacia, prueba es de que ya no gusta de ellas,
-como en otro tiempo gustaba; y entre la diversion en que por lo
-menos se corria el peligro de una caida que lo inutilizara á uno y
-los sencillos espectáculos de bailes, funciones dramáticas y otros en
-que hasta pueden mejorarse las costumbres, nadie podrá titubear en la
-eleccion, como no ha titubeado el pueblo al decidirse por los últimos,
-dando así una prueba de muy buen sentido.
-
-Creo pues en conciencia y con la lealtad que siempre trato de observar
-que hemos ganado con que desaparezcan las carreras de caballos, como
-ganaremos todavia mas el dia que se acaben las jugadas de gallos, por
-mas que en estos momentos lluevan sobre mí las censuras, que no temo en
-verdad porque las ataco por el bien del país y con la confianza de que
-han de desaparecer.
-
-Las carreras de caballos y las riñas de gallos eran las dos diversiones
-típicas de esta poblacion antiguamente; las primeras han terminado al
-dar los primeros pasos en el progreso material; cuando se dén algunos
-mas en el progreso moral é intelectual terminarán tambien las segundas
-sin que nadie las prohiba y solo porque las ha de rechazar por sí solo
-el mismo pueblo que tanto las acoge hoy.
-
-No he tratado de hacer un artículo necrológico sobre las carreras de
-San Juan, porque rehuyo siempre el declamar contra lo que puede ser del
-gusto de la mayoría; me he concretado á poner de relieve los hechos,
-como era necesario lo hiciera, al tratar de escribir una crónica: así
-pues, si ha salido una necrología no se me culpe de ello, cúlpese sí á
-la misma cosa que ha muerto de puro vieja y extemporánea ya en la época
-que atravesamos.
-
-Paréceme, sin embargo, que sobre este cadáver solo tienen que
-derramarse lágrimas de alegría y de pura satisfaccion, cual debe
-experimentarse siempre que se da un paso de verdadero adelanto.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-XV.
-
-_Fiesta de los militares.--Concierto._
-
-
-Deseando la clase militar, como ella misma lo decia en su programa,
-coadyuvar á las funciones con que esta poblacion celebraba las fiestas
-de su Patron San Juan Bautista; y queriendo todos participar de la
-espansiva alegría de aquellos dias, no solo dió el baile que antes
-dejo descrito, sino que tomó un dia tanto para el aumento de las
-diversiones, cuanto para manifestar sus afectuosas simpatías por los
-habitantes de esta Capital.
-
-Ese dia fué el 26 de Junio y además se habian preparado muchos
-y variados fuegos artificiales para la noche del 25, pero
-desgraciadamente un descuido involuntario hizo que ardieran todos
-instantáneamente á las tres de la tarde del dia anterior, en la casa
-del pirotécnico que los confeccionaba, quitando la diversion al
-vecindario y ocasionando no pequeño susto por la fuerte detonacion
-que se sintió en todos los ámbitos de la Ciudad y que en el primer
-momento hizo temer á muchas personas que se repitieran los pasados
-conflictos. El temor, sin embargo, desapareció bien pronto porque, como
-de costumbre, un numeroso concurso se reunió inmediatamente en el punto
-de la catástrofe y á los pocos instantes habia cesado el fuego sin
-tener que lamentarse desgracia alguna ni otras pérdidas que las de los
-fuegos que representaban un valor de quinientos duros próximamente y
-las averías sufridas por la casa en que se hallaban.
-
-La alborada del dia siguiente fué anunciada á la poblacion por las
-bandas de música y tambores de todos los cuerpos de la guarnicion,
-que con sus armoniosos sonidos recordaron á los habitantes, que medio
-dormidos se refocilaban en el lecho, que aun no habia terminado el
-alegre mes de Junio; y pronto los gratos ecos de la diana llevaron á
-todas partes el anuncio de un nuevo dia de fiestas y regocijo públicos.
-El sol al levantarse sobre nuestro horizonte iluminó otra vez la ciudad
-engalanada con sus mil banderas de vívidos colores, y los alegres
-habitantes se dispusieron á gozar por última vez de los festejos del
-Patron.
-
-A las tres de la tarde, segun lo anunciaba el programa, diferentes
-comparsas representando distintos provinciales de la Madre patria,
-salieron á recorrer las calles, ofreciendo un espectáculo, sinó nuevo,
-poco comun en nuestro pueblo y que siempre es visto con gusto, así por
-aquellos en quienes despierta el recuerdo del suelo natal, como por los
-demás que miran como propio todo lo de aquellos con quienes los une el
-dulce lazo de una misma nacionalidad. Habia Catalanes, Salamanquinos,
-Montañeses, Valencianos, Aragoneses y Gallegos; y todos ellos llevaban
-la música propia de sus bailes provinciales que ejecutaban con la
-propiedad del que nada tiene que copiar y el gozo del que trae á su
-memoria los alegres dias de la juventud, pasados en los atractivos
-placeres del hogar doméstico.
-
-La noche anterior los cuerpos sacaron una gran _alborada_, en la que
-se cantó el himno cuya letra encontrarán los lectores en el apéndice;
-dando esto motivo á que hubiera extraordinaria concurrencia en la
-plaza principal y grande animacion en las calles que aquella recorrió.
-En esta fiesta fué de notarse, además de la espansiva alegría que en
-todas las otras reinó, la franca cordialidad con que se vieron unidos
-el pueblo y el ejército, dando así una nueva prueba de que son comunes
-sus pensamientos, como es comun en ambos el amor de la patria que ambos
-reconocen.
-
-Con las fiestas de los militares que proporcionaron dos dias de
-regocijo al pueblo y terminaron con el baile que antes queda descrito,
-concluyeron las fiestas del Patron; pero creo justo decir dos palabras
-sobre el concierto dado en las Salas de la Sociedad Económica por
-algunos jóvenes artistas; pues aunque no entrara en el programa de
-aquellas, contribuyó á su mayor lucimiento y ofreció uno de esos
-espectáculos puramente artísticos, tan poco comunes por desgracia entre
-nosotros.
-
-El salon en que se dió el concierto era el mismo en que se hallaba la
-exposicion de pinturas del Sr. Oller, cuya circunstancia daba mayor
-realce á la fiesta y ofrecia un enlace entre la música, la poesía y
-la pintura que decia al corazon mas que todo lo que hubieran podido
-expresar los artistas que llevaron á cabo el espectáculo. Eran dichos
-artistas los jóvenes D. Manuel Tavarez, D. Francisco Oller y don
-Ignacio Marti, ventajosamente conocidos en nuestro país y fuera de
-él, el primero como un notable pianista, el segundo como pintor que
-revela el genio en sus obras y el tercero como requinto que no solo
-brilla por su maestria en la ejecucion sino por el sentimiento con que
-ejecuta. Unióse á ellos además el jóven D. Lorenzo Puente que leyó
-una bonita composicion escrita por él mismo y la señorita doña Josefa
-Gautier y Benitez que, con voz de timbre mas dulce y puro que las
-tiernísimas notas arrancadas por Tavarez al piano para acompañarla,
-leyó una melópea escrita por el mismo Puente Acosta. Oller que, como
-buen artista, rinde tambien culto á Euterpe, nos hizo gustar, con su
-simpática y segura voz de barítono, distintas piezas de diversas óperas
-y algunas canciones de muy buen gusto. Tavarez entusiasmó, como de
-costumbre, á la concurrencia que, cualquiera que sea, admirará siempre
-su genio músico no contenido ni aun por los obstáculos que ha querido
-oponerle su naturaleza física, víctima de una terrible enfermedad;
-y Marti dió á comprender una vez mas lo que puede el arte sabiendo
-arrancar dulcísimas melodías aun al mas ingrato instrumento.
-
-La fiesta de los jóvenes artistas no pudo menos de dejar
-agradabilísimas impresiones en todos los que á ella concurrieron; y
-cerró de una manera cumplida y digna el largo cortejo de fiestas que,
-en obsequio del Santo Patron, se habian sucedido, casi sin intermision,
-durante todo el mes de Junio.
-
-
-
-
-CONCLUSION.
-
-
-He llegado al término de mi trabajo; y si bien no me es posible ni aun
-suponer el juicio que de él haya de formar cada uno de los lectores que
-encuentre, por pocos que sean; tengo al menos la pretension de creer
-que, cualquiera que sea su número, habrán de convenir en que no he
-faltado ni en lo mas mínimo á la verdad de los hechos que me propuse
-narrar; así como que las apreciaciones que haya podido emitir son
-conformes á las que de antemano habia formado la generalidad de los
-habitantes.
-
-Justificada como queda la necesidad de las fiestas y consignado el
-entusiasmo con que fueron recibidas por el pueblo, así como lo que
-benéficamente influyeron en el espíritu público, decaido completamente
-por causa de los funestos acontecimientos de que fué testigo el año
-de 1867, la historia no podrá menos de aplaudir el pensamiento que en
-su realizacion se tuvo por objeto y fallar favorablemente en pro de
-aquellos que, guardianes de los intereses de este pueblo, supieron
-trabajar en su favor por todos los medios de que pudieron disponer,
-teniendo el buen acierto de elegir los mas eficaces.
-
-Si causas que hayan aparecido posteriormente han inutilizado algun
-tanto su obra, la responsabilidad será de los que las hayan promovido;
-y en esto, como en todo, sabrá tambien ser justiciera la historia.
-
-
-
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-APENDICE.
-
-
- HIMNO
-
- DEDICADO AL EXCELENTÍSIMO SEÑOR GOBERNADOR
- Y CAPITAN GENERAL
-
- D. JULIAN JUAN PAVIA,
-
- EN LA ALBORADA DE LAS CUATRO COMPAÑIAS DE
- Borriqueros, Caleteros, la Providad
- y la Borinqueña.
-
-
- CORO.
-
- Puerto-Rico al Progreso camina,
- Ya vé el sol en su oriente salir,
- Vuestra estrella, Señor, ilumina,
- Su esperanza y feliz porvenir.
-
- "Borriqueros" de un pueblo tranquilo
- Llegue á vos su leal pensamiento,
- Como un eco del fiel sentimiento
- Que inspirais al país, General.
- "Caleteros" que ven el trabajo
- Como un bello principio en que el hombre,
- Vive honrado y conserva su nombre,
- Hoy os vienen tambien á cantar.
-
- "Providad" es un lema que ostenta
- Nuestra humilde y feliz compañía;
- Al brillar cada aurora del dia
- Se repite en su centro esa voz.
- "Borinqueña" es la cinta patriótica
- Que nos hace servir con firmeza,
- Conservarla con brillo y nobleza
- Es del alma la grata impresion.
-
- ¿No es glorioso que un pueblo entusiasta
- Ovaciones de amor os tribute,
- Que se ligue y que unido disfrute,
- Contemplando un Gobierno de paz?
- Vuestro brazo, Señor, lo encamina
- A la senda del bien, de la gloria,
- Puerto-Rico mañana en su historia,
- Vuestro nombre lo hará recordar.
-
- Esos cambios inciertos del tiempo
- En la triste inaccion nos tenia,
- Triste crísis que el pueblo sufria
- Y que vos combatísteis, Señor.
- Hombres somos del pueblo; el trabajo
- Nuestra clase industriosa lo indica,
- La proteje el "Comercio" y suplica
- PUERTO FRANCO al Gobierno español.
-
-
- AL EXCMO. SEÑOR
-
- D. JULIAN JUAN PAVIA Y LACY.
-
- EL GREMIO DE DETALLISTAS
- EN LAS FIESTAS DE SAN JUAN.
-
-
- Ya luce en Oriente
- De SAN JUAN el dia,
- De grata armonía
- De plácido ambiente.
-
- De la verde alfombra
- Que esmaltan las flores,
- La luz y colores
- Destierran la sombra.
-
- Soltemos al viento
- La patria bandera,
- Que en nuestra ribera
- Ya reina el contento.
-
- De los astros rey
- Alegra el espacio,
- El campo, el palacio,
- Y la humana grey.
-
- Un astro radiante
- De paz y alegría,
- El astro es PAVIA
- La enseña, ¡adelante!
-
- Venid borinqueñas
- De rasgados ojos,
- Las de lábios rojos
- Y trovas risueñas.
-
- Venid, y diadema
- De rosas y olivas,
- Tejed espresivas
- Del amor emblema.
-
- Ponedla en la senda
- Del héroe que amamos,
- Al que tributamos
- Nuestra pobre ofrenda.
-
- De la patria el dia
- Preside la fiesta
- Repita la orquesta
- ¡Que viva PAVIA!
-
-
- HIMNO
- DEDICADO AL EXCELENTÍSIMO SEÑOR GOBERNADOR
- Y CAPITAN GENERAL
-
- D. JULIAN JUAN PAVIA,
-
- EN LA ALBORADA DE LA CLASE DE ALBAÑILES
- EN LAS FIESTAS DE SAN JUAN
-
-
- CORO.
-
- Salve, salve, cien veces, Señor,
- ¡Que regís este bello País!
- Gloria, gloria al buen hombre español
- ¡Que nos brinda una vida feliz!
-
- Sólo el hábil piloto que guia
- Hoy la nave del pueblo riqueño,
- Pudo darle un aspecto risueño
- A un país que encontró en el dolor:
- ¿Quién mejor que esos hombres que nunca,
- Con la trama del arte han finjido,
- Son la prueba de un Gefe querido,
- Recto, justo, leal, bienhechor?
-
- ¡Plegue á Dios que esa estrella de gracia
- Que en el cielo se vé de esta Antilla,
- Que sin mancha y purísima brilla,
- No se llegue mañana á ocultar!
- Estos son nuestros votos fervientes,
- Ecos puros que brotan del alma,
- Cual las notas del ave en la palma
- De esta bella region tropical.
-
- ¡Ay Señor, Puerto-Rico ya es otro!
- Ya olvidó su pesar, su amargura;
- Ya entre sueños de dicha y ventura
- Vuelve á abrirse su hermosa ilusion:
- Ya hoy un aire de amor se respira,
- ¡Salve, salve, do quiera se aclama,
- Al Gobierno feliz que nos ama
- Y animó nuestro Santo Patron!
-
-
- AL EXCMO. SEÑOR
-
- D. JULIAN JUAN PAVIA.
-
- El Gremio de ZAPATEROS, en su alborada
- EN LAS FIESTAS DE SAN JUAN.
-
-
- CORO.
-
- Al alzarse en su carro la aurora
- Le dá el ave su dulce cancion,
- Y una voz de la Patria sonora
- ¡Salve, salve, le dice al PATRON!
-
- Esa voz, General, es del pueblo
- Que no ha mucho sus ayes lanzaba,
- Que volver á su dicha anhelaba
- Y entregarle al trabajo con paz.
- Quiso Dios inspirar á la Reina
- Y mandaros, Señor, á esta Antilla,
- Y PAVIA es el nombre que brilla
- ¡En la inmensa ovacion popular!
-
- No tenemos riquezas, ni glorias,
- Que venir á ostentar en Palacio,
- Nuestra esfera, Señor, nuestro espacio
- El trabajo lo indica y el bien.
- Pero en cambio del oro y del lujo
- Es mejor nuestra fiel simpatía,
- Que los hijos del pueblo en el dia,
- Son ovejas que van al PODER.
-
- Los dos mundos se juntan y ligan
- Por un lazo de amor soberano,
- Vuestra hija es del pueblo cubano,
- Y vos, honra del pueblo español.
- Era ayer nuestra patria un sepulcro,
- Una noche sin luz, sin estrellas,
- Y hoy un grupo de vírgenes bellas
- Van cantando sus himnos de AMOR.
-
- ¡Bello cambio de un bello Gobierno
- Que nos brinda un raudal de esperanza,
- Y que sábio ha formado esa alianza
- Que promete la paz y la union!
- ¡ARTESANOS! nos toca el obsequio
- Ofreceros, Señor, este dia!
- ¡Viva, viva el ilustre PAVIA!
- ¡Viva, viva SAN JUAN el Patron!
-
-
- HIMNO
-
- AL PATRON SAN JUAN BAUTISTA,
-
- POR LOS MUSICOS
- En la noche de su alborada.
-
-
- CORO.
-
- Los pueblos cristianos,
- Henchidos de amor,
- Celebran contentos
- Al Santo PATRON.
-
- San Juan el BAUTISTA,
- Por Dios destinado
- A ser denodado
- El nuestro PATRON.
- Sus dones envia
- Del cielo á raudales,
- Y cesan los males
- De nuestra afliccion.
-
- Su gracia invoquémos
- Con júbilo santo,
- Y en místico canto
- Su nombre ensalzad.
- Porque él nos proteje
- Y bienes derrama
- Humilde al que clama,
- Su dulce piedad.
-
- Salud y abundancia
- Prodiga al porteño
- Y el timbre halagüeño,
- De noble y leal:
- La MUSICA bella,
- La hermosa PINTURA,
- Le dió por natura
- Con Lira inmortal.
-
- Sus dones preciosos
- Do quiera los vemos,
- Y mas que tenemos
- Un buen General.
- Que el SANTO le inspira
- Pureza y justicia,
- Cumplida pericia,
- Bondad sin igual.
-
-
- LOS CARPINTEROS
-
- FESTEJAN A SAN JUAN BAUTISTA.
-
- Henchidos de contento
- y entusiasmados
- saludando á vuecencia
- todos cantamos,
- y le traemos
- la gratitud humilde
- de nuestros pechos.
-
- Entre alegres festines
- la gente salta
- revelando tan solo
- goces del alma;
- y con delirio
- nosotros revelamos
- lo que sentimos.
-
- A SAN JUAN entonemos
- sencillos cantos,
- porque es el patron nuestro
- que festejamos,
- y que los vivas,
- se repitan por todos
- con alegría.
-
- Cuando un padre no olvida
- nunca á sus hijos
- siempre le están aquestos
- agradecidos;
- así nosotros
- cuando vuecencia goza;
- gozamos todos.
-
- Esta alborada inmensa
- que aquí traemos,
- se compone de todos
- los carpinteros,
- y algunos otros
- que al mirarnos alegres
- saltan de gozo.
-
- Vuecencia abrió la puerta
- á la alegría,
- y hácia ella la gente
- voló en seguida,
- pues es tan bueno,
- que es digno que le siga
- el pueblo entero.
-
- Se ha llamado bastante
- la atencion vuestra,
- y por eso nos vamos
- con su licencia,
- y le pedimos
- que siempre sea tan bueno
- como ahora ha sido.
-
-
- HIMNO.
-
- CANTADO EN EL PALACIO DE SANTA CATALINA,
- LA NOCHE DEL 12 DE JUNIO DE 1868.
- En la Serenata del Gremio de Barberos.
-
- Todo pueblo sensato y cristiano
- Entusiasta celebra al Patron,
- Que le envia del cielo el Eterno
- Para darle eficaz proteccion.
-
- Si es Borínquen feraz y salubre;
- Si sus campos se visten de flores;
- Si los pájaros son trovadores,
- Suave y pura la brisa del mar;
- Si apacible, eternal primavera
- Fertiliza dichoso este suelo,
- Bellos dones los trajo del cielo
- El amado Patrono SAN JUAN.
-
- Celebremos su fiesta, porteños,
- Recordando los años pasados;
- No seamos de aquellos menguados
- Que olvidaron al Santo Patron.
- Elevemos magníficos globos
- Ledo canto resuene do quiera,
- Que figure la hermosa bandera
- Y se adorne con lujo el balcon.
-
- Vengan luego briosos corceles
- Manejados por lindas cagüeñas,
- Que son lindas las porto-riqueñas,
- Amazonas con gracia gentil.
- Y la bulla, algazara y la vela
- Nos presente al SAN JUAN animado,
- Que gozaban en tiempo pasado
- Desde el viejo hasta el niño infantil.
-
- Hoy tenemos un Gefe preclaro,
- El ilustre PAVIA querido;
- Que el amor conquistarse ha sabido
- De este pueblo que es digno y muy fiel.
- A su nombre gozamos tranquilos,
- Dulce paz, espansion y contento;
- Apreciemos feliz el momento
- Y al PATRONO pidamos por él.
-
-
- SERENATA.
-
- Mariposas galanas, tiernas palomas,
- Flores que dan al viento suaves aromas,
- Arreboladas nubes de la mañana
- Que en el espacio vierten nácar y grana;
- Perlas que entretejidas en cien collares,
- Abrillantan la orilla de nuestros mares;
- Angeles hechiceros, hadas risueñas....
- ¡Así son las gallardas Puerto-riqueñas!
- ¡Preciosas niñas,
- Gala, encanto y orgullo de estas campiñas!
- ¡Niñas preciosas,
- Angeles, perlas, flores y mariposas!
-
- De sus ojos brillantes á los fulgores
- Ilumínase el cielo de los amores,
- El carmin de su boca la miel derrama
- En armónico arrullo, que el pecho inflama:
- En su frente trigueña pura luz brilla,
- Los claveles resaltan en su mejilla,
- La delgada cintura con garbo mueve,
- Con lijero abandono la planta breve:
- ¡Cuánta belleza,
- Cuántas gracias, encantos y gentileza!
- ¡Cuánta hermosura,
- En ojos y mejillas, boca y cintura!
-
- ¿Quién al ver tanta dama gentil y apuesta
- Celebrando la grata popular fiesta?
- ¿Quién al verlas reunidas como este dia
- Por do quiera vertiendo dulce alegría,
- No se enagena,
- Y á la red de sus gracias no se encadena?
- ¿Quién dejaria
- De exclamar con el alma de gozo llena?
- ¡Viva el Patrono,
- Pues las niñas Riqueñas son en su abono!
- ¡El San Juan viva
- Y siempre de las bellas culto reciba!
-
- J. G. P.
-
-
- AL EXCMO. SR. CAPITAN GENERAL
-
- DON JULIAN JUAN PAVIA.
-
- El Jóven Comercio de Puerto-Rico,
- EN LAS FIESTAS DE SAN JUAN.
-
-
- CORO.
-
- Luce el sol en la inmensa estension
- Ostentando su roja diadema,
- Y en su centro fulgura un emblema
- De PAVIA y el SANTO PATRON.
-
- Como brilla en su carro la aurora,
- Como el ave nos dá su armonía
- De igual modo el Gobierno en PAVIA
- Tiene un eco de amor popular.
- Y nosotros, Señor, entusiastas,
- Recordando de España las glorias,
- Al hacer esas gratas memorias
- Recordamos á España y SAN JUAN.
-
- El COMERCIO es la vida del pueblo
- El trabaja, se industria, se afana,
- Y es su gloria que brille un mañana
- De un mas bello y feliz porvenir.
- Que entre España, Señor, y esta Antilla
- El Comercio variando de traje,
- Pueda un dia decir ¡¡CABOTAJE!!
- ¡Ya tenemos un mundo feliz!
-
- Ya MERCURIO desplega sus alas,
- Protejiendo esta fértil Antilla,
- Sea la ola serena que brilla
- Sobre el bello turquí de la mar.
- El Comercio es la voz de ADELANTO
- La VIRTUD y el TRABAJO comprende,
- Y en las fiestas gozoso desprende,
- Cuanto pueda al país alegrar.
-
- Hay un gozo sublime, del alma,
- Que nos dice ¡GOZAR! ¡ALEGRARSE!
- Y ALGO debe en verdad esperarse
- De la santa bondad del PATRON.
- Y este jóven Comercio reunido
- ¡Salve! ¡salve! le dice á PAVIA,
- Porque ofrece su noble hidalguía
- PUERTO-FRANCO, la PAZ y la UNION.
-
-
- HIMNO
-
- EN LA ALBORADA DE LOS MILITARES.
-
-
- CORO.
-
- Puerto-Rico entusiasta tributa
- Mil ofrendas al buen General,
- Y nosotros unidos al pueblo
- El afecto del fiel militar.
-
- Puerto-Rico se ostenta apacible
- Siempre vive tranquilo y contento,
- Arraigando ese leal sentimiento
- Que es el timbre del pueblo español.
- Y nosotros gozando en sus fiestas
- De la mas fraternal alegría,
- De SAN JUAN celebramos el dia,
- De SAN JUAN su divino PATRON.
-
- Si en la cruda batalla cumplimos
- Con el noble deber del soldado,
- Y la fé que á la Reina ha jurado
- El que acata la ley militar.
- En las horas de dichas y goces
- Llena el goce tambien nuestras almas,
- Y con vivas con cantos y palmas
- Celebramos tambien á SAN JUAN.
-
- Son los votos fervientes del pueblo,
- Que su paz no se turbe en la vida,
- Dulce paz que al progreso convida
- Y asegura un feliz porvenir.
- Con la paz Puerto-Rico florece
- Y sus dias discurren serenos.
- Como van por el mundo los buenos
- Que supieron del crímen huir.
-
-
- HIMNO
-
- Cantado por la Guarnicion de Puerto-Rico
- EN SU ALBORADA
-
- CON MOTIVO DE LA FIESTA DEL SANTO PATRON.
-
- Que viva el Patron San Juan--¡viva!
- Su mediacion asegura,
- En pos de dolor, y afan,
- Riqueza, paz y ventura.
-
- Esas armas cubiertas de gloria
- Que resuenan de un polo á otro polo,
- Y blandimos, Soldados, tan solo
- De la Reina y la Patria en sosten,
- Depongamos por hoy en memoria
- Del que á Dios elevando sus manos,
- Santa égida de nuestros hermanos
- Bendiciones traerá á Borínquen.
-
- Pueblo somos, del pueblo salidos,
- Nuestros son su trabajo y pesares,
- Nuestros sean los puros cantares
- Que en el viento se dejan oir.
- Y en su alegre festin confundidos
- Diferencia tan solo encontremos
- En que es deuda y pagarla sabremos,
- Defendiendo á Borínquen, morir.
-
- Invencible es el pueblo y la hueste
- Que animados por un pensamiento
- De fraterno y leal sentimiento
- Hace eterna su enérgica union.
- Que el peligro do quiera se apreste;
- Abrazados de nuestros hermanos,
- Compañeros, venderle esperamos
- Con la ayuda del SANTO PATRON.
-
-[Ilustración]
-
-
-
-
-INDICE.
-
-
- PAGINAS.
-
- Introduccion 7
-
- I.--Ojeada retrospectiva 14
-
- II.--Alternativas del San Juan 29
-
- III.--El San Juan en el presente siglo 39
-
- IV.--El San Juan en los últimos treinta
- años 49
-
- V.--Situacion del país 60
-
- VI.--Principio de las fiestas 70
-
- VII.--Recepcion del Gobernador Superior
- de la Isla 80
-
- VIII.--Las alboradas 86
-
- IX.--Exposicion de pinturas 93
-
- X.--Festividad religiosa, Fuegos, Mascarada,
- Cabalgata, Regata, Alborada 113
-
- XI.--Concurso de caballos 130
-
- XII.--Bailes 141
-
- XIII.--Funcion religiosa 153
-
- XIV.--Carreras de San Juan 162
-
- XV.--Fiestas militares.--Concierto. 173
-
- Conclusion 177
-
- Apéndice 179
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of Las fiestas de San Juan, reseña
-histórica de lo que han sido y de lo que son, by Federico Asenjo
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LAS FIESTAS DE SAN JUAN ***
-
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-
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- The Project Gutenberg eBook of Las fiestas de San Juan, reseña histórica de lo que han sido y lo que son, by Federico Ansejo.
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- </head>
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-<body>
-
-
-<pre>
-
-The Project Gutenberg EBook of Las fiestas de San Juan, reseña histórica
-de lo que han sido y de lo que son, by Federico Asenjo
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and
-most other parts of the world at no cost and with almost no restrictions
-whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms
-of the Project Gutenberg License included with this eBook or online at
-www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll
-have to check the laws of the country where you are located before using
-this ebook.
-
-
-
-Title: Las fiestas de San Juan, reseña histórica de lo que han sido y de lo que son
- Relación verídica de las que se celebran en este año de 1868
-
-Author: Federico Asenjo
-
-Release Date: September 1, 2019 [EBook #60210]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: ISO-8859-1
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LAS FIESTAS DE SAN JUAN ***
-
-
-
-
-Produced by Carlos Colon, Biblioteca Digital Puertorriqueña
-and the Online Distributed Proofreading Team at
-http://www.pgdp.net
-
-
-
-
-
-
-</pre>
-
-
-<p class="box">Nota del Transcriptor:<br/><br/>
-
-Se ha respetado la ortografía y la acentuación del original.<br/><br />
- Errores obvios de imprenta han sido corregidos.<br/><br />
-
- Páginas en blanco han sido eliminadas.<br/><br/>
-La portada fue diseñada por el transcriptor y se considera dominio público.<br /></p>
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-
-<h1>LAS FIESTAS DE SAN JUAN.<br />
-<span class="medium">RESEÑA HISTORICA<br />
-de</span><br />
-LO QUE HAN SIDO Y DE LO QUE SON</h1>
-
-<p class="center">Y</p>
-
-<p class="center p2">RELACION VERIDICA<br />
-de las que se celebran en este año de 1868,</p>
-
-<p class="center p2">por</p>
-
-<p class="center p2">Federico Asenjo.</p>
-
-<p class="center p2">PUERTO-RICO.<br />
-<i>Imprenta del Comercio.</i><br />
-1868</p></div>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-
-<p class="p6 center">AL EXCMO. AYUNTAMIENTO<br />
-de la Ciudad de S. Juan Bautista<br />
-DE PUERTO-RICO.</p>
-
-
-<p class="p2"><i>A nadie mejor que á V. E., que ha sabido
-conservar las fiestas populares de la muy noble y muy
-leal Ciudad que representa, puede ser dedicado este
-librito. Sírvase V. E. aceptarlo como una débil muestra
-de la gratitud de aquel á quien ha hecho la honra de
-elegir para su Secretario.</i></p>
-
-<p class="right">Federico Asenjo.</p></div>
-
-<hr class="chap" />
-<div class="chapter">
-<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_7" id="Page_7">[7]</a></span></p>
-
-
-
-
-<div class="figcenter4em"><img src="images/i007.jpg" width="500" height="56" alt=""/></div>
-
-
-<h2 id="INTRODUCCION">INTRODUCCION.</h2></div>
-
-
-<p>Cosa sabida es por todo el mundo que los
-pueblos, como los individuos, tienen su infancia,
-su juventud, su edad viril y su vejez; y que
-en cada una de estas épocas, lo mismo que el
-hombre, cambian de faz, aunque conservando
-siempre ciertos caracteres que constituyen la
-fisonomía especial de cada uno, y tambien el
-carácter moral que les es propio.</p>
-
-<p>El hombre tranquilo y circunspecto, que
-ocupa un lugar distinguido en sociedad por su
-juicioso proceder, no deja de ser el mismo niño
-jugueton y travieso que en otro tiempo era el
-disgusto de sus padres; pero la edad le ha hecho
-variar de condiciones y sus usos y costumbres
-han cambiado, si bien conservan siempre
-cierto sello particular que distingue su individualidad.
-Es el mismo hombre que fué desde
-que nació, pero no tiene ya ni la vivacidad de
-la niñez, ni la impetuosidad de la juventud:
-sus impulsos violentos se han calmado, sus
-mismas pasiones se han apaciguado algun tanto.<span class="pagenum"><a name="Page_8" id="Page_8">[8]</a></span>
-Su genio, por mas que un adagio vulgar diga
-que</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line">genio y figura</div>
-<div class="line">hasta la sepultura,</div></div></div></div>
-
-<p>su genio, repito, ha decaido mucho; sin que
-por todo eso, deje de reconocerse constantemente
-el mismo hombre.</p>
-
-<p>Tal es la obra lenta pero segura del tiempo,
-que todo lo muda y lo trastorna todo sin
-permitir, por lo comun, que ni aun nos apercibamos
-de ello. Y esa obra se realiza sin intermision,
-no solo en el hombre, sino tambien
-en todo lo que le rodea; desde la tierra que
-cambia de naturaleza, sin cambiar de lugar ni
-de fisonomía, digámoslo así, y el mineral que
-acrece y muda de faz sin mudar de naturaleza;
-hasta el árbol que tiene en su vida las mismas
-épocas que el hombre en la suya y el animal
-que se aproxima mas á este; y el mar inmenso
-que rodea la tierra y que muda sin cesar de
-aspecto siendo no obstante el mismo en todos
-tiempos; y el cielo hermoso que nos cubre y
-que aparece frecuentemente á nuestra vista
-con distintas faces, por mas que sea siempre el
-espacio infinito en que se pierde la razon del
-sábio.</p>
-
-<p>Los pueblos se hallan tambien sugetos á
-esta ley; y por eso los vemos cambiar de faz
-á medida que pasan años; y mudar de condiciones
-segun van recorriendo las diferentes épocas
-de su vida, mucho mas largas por cierto que
-las de la vida del hombre. Este pueblo, sencillo<span class="pagenum"><a name="Page_9" id="Page_9">[9]</a></span>
-y frugal en otro tiempo, apenas conserva algunos
-restos de su pasada sobriedad; aquel otro
-de carácter alegre y bullicioso, rie todavia y
-se regocija, pero con cierta compostura que le
-era antes desconocida; este otro casi no conserva
-nada del carácter melancólico que distinguia
-á sus hijos, en medio del estruendo de los negocios
-que hoy le ocupan; pero en medio de
-todos estos cambios y mudanzas, que ya desde
-la época del célebre orador romano hacian
-exclamar á los viejos <i>¡O tempora! ¡O mores!</i>
-y que continuan todavia, apesar de los diez y
-nueve siglos transcurridos, haciéndoles exclamar
-<i>¡Qué tiempos aquellos!</i> refiriendose á los de
-su juventud; esos cambios y mudanzas, vuelvo
-á decir, se llevan á cabo sin que los pueblos
-dejen de ser los que son y sin que dejen
-de conservar siempre algo que distingue á cada
-cual de ellos de todos los demás que cubren la
-superficie de la tierra.</p>
-
-<p>Ese algo, que forma la distincion, lo constituyen
-los usos y costumbres, así como tambien
-las tradiciones.</p>
-
-<p>La tradicion es para un pueblo lo que la
-memoria para el hombre.</p>
-
-<p>Si la memoria es infiel, el hombre no sabe
-dar cuenta de los hechos que ha visto sucederse.</p>
-
-<p>Si la tradicion no es verídica se pierde la
-memoria de los acontecimientos que la historia
-no ha sabido, ó no ha querido, ó no ha podido
-conservar; y como que, en tratándose de la<span class="pagenum"><a name="Page_10" id="Page_10">[10]</a></span>
-vida de un pueblo, los hechos cambian á medida
-que la edad de aquel varia, de aquí el
-que, á la vuelta de los años que componen la
-vida de dos ó tres generaciones, se pierda la
-memoria de sucesos muy vulgares; ó cambie de
-tal modo su recuerdo que ni remotamente pueda
-nadie darse cuenta de lo que fueron los hechos
-en su orígen.</p>
-
-<p>Esto es lo que mas generalmente acontece
-con los usos y costumbres populares; porque
-llamados unos y otras á variar constantemente,
-en proporcion de las variaciones que sufre el
-estado de adelanto ó de atraso del pueblo á que
-pertenecen, llegan á alejarse á veces tanto de
-lo que fueron en su principio que difícilmente
-se reconoce su modo primitivo de existencia.</p>
-
-<p>Por eso yo creo que mientras mas varien
-los usos y costumbres de un pueblo, mas empeño
-debe este poner en conservar incólumes
-las tradiciones que á ellos se refieren; y procurar
-que, á traves de las alteraciones que esperimentan
-con el tiempo, se trasluzca siempre
-con toda claridad el punto donde nacieron
-y la forma que tuvieron al comenzar.</p>
-
-<p>Quizas parecerá á mis lectores que no
-merecen la pena de que se les consagre una
-atencion tan especial los usos y costumbres;
-pero, si así pensaran, bastaria para convencerles
-de lo contrario, recordarles que por solo las
-variaciones de los usos y costumbres se puede
-conocer la historia entera de un pueblo; y que
-el carácter y las condiciones de cualquier pue<span class="pagenum"><a name="Page_11" id="Page_11">[11]</a></span>blo
-se hallan retratados en sus usos y costumbres.</p>
-
-<p>Ciceron escribió un libro sobre las costumbres
-en que dejó pintado el pueblo romano;
-y Voltaire nos ha dejado un "Ensayo sobre
-las costumbres" en que trata de reseñar las
-diferencias que separan entre sí á todos los
-pueblos de la tierra y los puntos de contacto en
-que se unen.</p>
-
-<p>Yo voy pues á reseñar algunos usos y
-costumbres de este hermoso país, que tan desconocido
-es hasta para muchos de los mismos
-que lo habitan; y no solo reseñaré algunos
-de los mas culminantes, sino que lo haré
-comparándolos en diversas épocas de la vida
-de este pueblo, para que pueda formarse juicio
-de sus progresos ó retrogadaciones; y se conciba
-la marcha que ha traido de algunas décadas
-á esta parte.</p>
-
-<p>Este trabajo, pues, que no me atrevo á
-llamar libro, no será simplemente una crónica,
-por mas que no tenga pretensiones de ser historia;
-será sí la tradicion escrita, tal cual la hemos
-oido de nuestros padres, segun se la refirieron
-nuestros abuelos; y segun consta de algunos
-documentos incoherentes que la casualidad ha
-puesto en mis manos cuando la necesidad ó la
-ociosidad me han obligado á revolver algunos
-archivos.</p>
-
-<p>Empero, para que la tradicion, que he
-tratado de tomar desde su orígen, pueda ser
-continuada sin interrupcion, no solo me con<span class="pagenum"><a name="Page_12" id="Page_12">[12]</a></span>cretaré
-á la parte histórica de las <i>Fiestas de
-San Juan</i>, sino que trataré de describir, lo mejor
-que me sea posible, las que se celebren en
-este año.</p>
-
-<p>El <i>San Juan</i>, como vulgarmente hemos
-dicho siempre, ha sido en todos tiempos, una
-fiesta tan popular en esta ciudad, tan peculiar
-de esta poblacion, y ha ofrecido una fisonomía
-tan especial, que examinándola con algun detenimiento
-podriamos concluir por conocer esta
-localidad.</p>
-
-<p>Así como los juegos olímpicos de la antigua
-Grecia demostraban la necesidad que aquel
-pueblo esperimentaba de tener hombres fuertes
-y ágiles para la guerra; las carreras de San
-Juan ponen de manifiesto la necesidad que este
-pueblo ha esperimentado siempre de poseer
-buenos caballos que no se arredren ante los
-frecuentes obstáculos de su erizado suelo.</p>
-
-<p>Así como los Israelitas y los Romanos y
-los Normandos y los Francos celebraban con
-júbilo y alegría la conmemoracion de hechos
-de grande importancia en su vida, así tambien
-los Puerto-riqueños ven con júbilo las <i>alboradas</i>
-que les recuerdan hechos no menos gratos
-que eran el consuelo de esta poblacion en épocas
-tristes y azarosas; como tendrán ocasion
-de verlo los lectores mas adelante.</p>
-
-<p>Y aun la suprimida <i>vela</i> tuvo tambien su
-razon de ser, y hubiera podido quedar justificada,
-á no habérsela hecho degenerar en de<span class="pagenum"><a name="Page_13" id="Page_13">[13]</a></span>mostraciones
-poco dignas de un pueblo que
-con razon se precia de culto y de avanzado.</p>
-
-<p>Por lo visto, el lector comprenderá que
-me prometo hacerle conocer <i>las fiestas de San
-Juan</i>, tales como han sido en otros tiempos y
-cuales son en los presentes. Fáltame solo que
-mis fuerzas correspondan á mis prometimientos;
-que no por ser el asunto alegre y al parecer
-ligero, deja siempre de ser difícil en extremo
-el llenar cumplidamente el papel de cronista
-verdadero y no cansado.</p>
-
-<p>Espero que mas que mi poca disposicion,
-contribuirá á ello en mucha parte el entusiasmo
-que por todas partes se nota y que comunicará
-á mi tosca pluma la vida y la animacion
-de que de otro modo careciera.</p>
-
-<hr class="chap" />
-<div class="chapter">
-<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_14" id="Page_14">[14]</a></span></p>
-
-
-
-
-<div class="figcenter4em"><img src="images/i014.jpg" width="500" height="52" alt=""/></div>
-
-
-
-<h2 id="I">I.<br />
-<i>Ojeada restrospectiva.</i></h2></div>
-
-
-<p>San Juan Bautista fué declarado Patron de
-la Isla, tal vez por el nombre que á esta habia
-dado el Almirante Colon al descubrirla en 16
-de Noviembre de 1493, quizás por el de la Reina
-que entonces se sentaba en el trono de las Españas,
-que nada dicen sobre ello las historias;
-pero es lo cierto que al expedir su primera pastoral
-en Sevilla el 26 de Setiembre de 1512 el
-Sr. D. Alonso Manso, primer Obispo de esta
-diócesis, trasladando la bula de ereccion de
-nuestra Santa Iglesia, declara que esta se levanta
-á honra del dicho Sr. San Juan; y como
-tal patrono fué desde entonces y ha sido siempre
-reconocido el Divino Precursor.</p>
-
-<p>Sin embargo de esta declaratoria, no aparece
-que, en el primer siglo transcurrido desde
-la citada fecha, se celebrara la fiesta del patron
-San Juan ni aun con el culto que debiera haberle
-dado la Iglesia que se habia puesto bajo
-su advocacion; y mucho menos con fiesta ni
-regocijo alguno público y profano. Verdad es
-que en aquellos tiempos primitivos harto tenian
-que hacer nuestros valientes antepasados<span class="pagenum"><a name="Page_15" id="Page_15">[15]</a></span>
-con atender primero á los caribes y despues á
-los corsarios que constantemente los tenian en
-jaque; y el poco tiempo de paz y tranquilidad
-que podian gozar lo necesitaban demasiado,
-ya para el laboreo de las minas, ya para la labranza
-de la tierra, ya tambien para construirse
-las pobres habitaciones en que se albergaban;
-sin que pudieran por lo visto pensar en
-diversiones.</p>
-
-<p>Así se pasó un siglo ó poco mas, sin que
-nadie se acordara al parecer del Santo Patron,
-ni aun el mismo Obispo que le escogió como
-tal, ni su sucesor el Maestro D. Fray Manuel
-de Mercado, hasta que en 1637 ó 38, que no
-sabemos á punto fijo la fecha, el Gobernador,
-de buena memoria para esta Isla, D. Iñigo de
-la Mota Sarmiento hizo reconstruir el crucero
-de la Santa Iglesia y echar á esta una cerca,
-solicitando al efecto la cobranza de deudas que
-por su antigüedad se creian incobrables; y el
-Cabildo eclesiástico, reconocido á estos beneficios,
-se obligó perpétuamente á decirle una
-misa cantada todos los años al Sr. San Juan
-Bautista en su dia, en obsequio de la devocion
-especial que por él tenia el indicado Gobernador.<a name="FNanchor_1" id="FNanchor_1" href="#Footnote_1" class="fnanchor">[1]</a></p>
-
-<p>Con la fiesta religiosa de San Juan y tal
-vez por afecto á D. Iñigo de la Mota Sarmiento,
-que fué muy querido y muy llorado por<span class="pagenum"><a name="Page_16" id="Page_16">[16]</a></span>
-esta poblacion, nacieron probablemente las
-fiestas populares de San Juan; pero nada nos
-dicen ni la historia ni la tradicion, y solo lo supongo
-porque componiéndose las fiestas primitivas
-de este pueblo de danzas, toros y cañas,
-aparece que ya en 1644 se celebraban para
-San Antonio, que es en un dia del mes de Junio,
-como lo atestigua el Sr. Obispo D. Fray
-Damian Lopez de Haro en su carta á Juan
-Diaz de la Calle.<a name="FNanchor_2" id="FNanchor_2" href="#Footnote_2" class="fnanchor">[2]</a></p>
-
-<p>Las corridas de toros y cañas debieron empezar
-á efectuarse por los años de 1610 ú 11,
-y se hacian en su principio solo en honor de
-Santiago, por disposicion del Gobernador don
-Gabriel de Rojas.</p>
-
-<p>En medio de la oscuridad que se sigue á
-la poquísima luz que sobre las fiestas de San
-Juan proporcionan estos ligeros apuntes, únicos
-que se encuentran al asunto referentes en
-los pocos documentos que se conocen relativos
-á Puerto-Rico, es sin duda permitido suponer
-que el orígen de las carreras de caballos data
-de la época en que se establecieron las corridas
-de toros y cañas; y que probablemente las
-primeras de estas se suprimieron, andando el
-tiempo, por la dificultad de encontrar animales
-propios para ellas; y las segundas se convirtieron
-solo en carreras para dar mas soltura á la
-ligereza de los caballos indígenas que necesitan
-libre rienda y ancho espacio para lucir su
-gallardía y excelente paso.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_17" id="Page_17">[17]</a></span>
-Y difícil seria salir de una hipótesis cualquiera,
-mas ó menos fundada, en lo relativo á
-la época que hemos pasado, porque el holandés
-Boduyno Henrico arrasó con el fuego todos
-los archivos de la ciudad en 1625.</p>
-
-<p>Continuando el siglo diez y siete, las fiestas
-de San Juan y algunas otras notables del
-año hubieron de regularizarse hasta el extremo
-de hacerse fiestas votivas para el Ayuntamiento
-de la Ciudad, al cual se le concedió por los
-años de 1685 ú 87 (que no consta con exactitud
-la fecha) el impuesto de un maravedí en
-cuartillo de aloja y ocho en el de aguardiente
-para cubrir, entre otras atenciones, las de las
-citadas fiestas: ese impuesto, que solo se concedió
-en su principio por seis años, fué prorrogado
-por igual tiempo en 1693 y volvió á serlo
-en 1702 y en 1709 y en 1714, como aparece de
-una carta real fechada en Sevilla á 13 de Diciembre
-de 1730 y dirijida al Concejo, Justicias
-y Regimiento de esta Ciudad.</p>
-
-<p>Las fiestas votivas á que se ha hecho referencia,
-eran las de la Purificacion de Nuestra
-Señora, el Corpus Christi, San Juan, Santiago
-y Santa Rosa; y en tres de ellas se efectuaban
-sin duda carreras de caballos, á juzgar por
-lo que dicen los historiadores que copiaré
-dentro de poco; pero un acuerdo del Ayuntamiento
-de 30 de Junio de 1778, que he tenido
-ocasion de consultar, hace conocer que
-las de San Juan se celebraban con especial
-solemnidad, desde tiempo inmemorial (tal vez<span class="pagenum"><a name="Page_18" id="Page_18">[18]</a></span>
-desde que empezaron, á fines del siglo XVII)
-no solo como honor debido al Santo Patron,
-sino tambien como prueba de feudo vasallage
-al Soberano de las Españas. Y en efecto,
-en dicha fiesta no solo se celebraba solemne
-funcion de iglesia con vísperas, rindiéndose
-guardia de honor al Santo, en el tabernáculo
-en que se colocaba; sino que en los dias 24 y
-25 de Junio se llevaban á sus piés las llaves
-de la ciudad, "en reconocimiento á su soberana
-proteccion," como lo dice el acuerdo consultado.
-Por su parte los regocijos públicos eran
-tambien de un carácter especial que los distinguia
-completamente de las demás festividades
-votivas: efectuábanse carreras de caballos desde
-la víspera de San Juan hasta el dia de San
-Pedro, en que tenian participacion todos los
-habitantes, bien como ginetes, bien como espectadores
-que se convertian en actores dando
-ó respondiendo las chanzas mas ó menos agudas
-que entre unos y otros se cruzaban.</p>
-
-<p>Oigamos como describe estas carreras el
-único historiador de la Isla, Fr. Iñigo Abad
-de la Sierra, que escribió su historia quizás en
-el mismo año en que fué tomado el acuerdo
-del Cabildo que acaba de citarse.</p>
-
-<p>"Las fiestas principales, dice el ilustrado
-historiador, las celebran tambien con corridas
-de caballos, á que son tan propensos como
-diestros. Nadie pierde esta diversion: hasta las
-niñas mas tiernas, que no pueden tenerse, las
-lleva alguno sentadas en el arzon de la silla de<span class="pagenum"><a name="Page_19" id="Page_19">[19]</a></span>
-su caballo. En cada pueblo hay fiestas señaladas
-para correr los dias mas solemnes. En la
-Capital son los de San Juan, San Pedro y San
-Mateo.<a name="FNanchor_3" id="FNanchor_3" href="#Footnote_3" class="fnanchor">[3]</a> La víspera de San Juan al amanecer
-entra gran multitud de corredores que vienen
-de los pueblos de la Isla á lucir sus caballos:
-cuando dan las doce del dia salen de las
-casas hombres y mugeres de todas edades y
-clases montados en sus caballos enjaezados con
-toda la mayor ostentacion á que puede arribar
-cada uno. Son muchos los que llevan las sillas,
-mantillas y tapafundas de terciopelo bordado
-ó galoneado de oro, mosquitero de lo mismo,
-frenos, estribos y espuelas de plata: algunos
-añaden pretales cubiertos de cascabeles del
-mismo metal. Los que no tienen caudal para
-tanto cubren sus caballos de variedad de cintas,
-haciéndoles crines, colas y jaeces de este
-género adornándolos con todo el primor y gusto
-que pueden, sin detenerse en empeñar ó
-vender lo mejor de su casa para lucir en la corrida.</p>
-
-<p>"Esta no tiene órden ni disposicion alguna:
-luego que dan las doce de la víspera de
-San Juan salen por aquellas calles con sus caballos,
-que son muy veloces y de una marcha
-muy cómoda. Corren en pelotones, que por lo
-comun son de los amigos ó parientes de una
-familia; dan vueltas por toda la Ciudad sin<span class="pagenum"><a name="Page_20" id="Page_20">[20]</a></span>
-parar ni descansar en toda la noche, hasta que
-los caballos se rinden. Entonces toman otros y
-continúan su corrida con tanta vehemencia,
-que parece un pueblo desatado y frenético que
-corre por todas partes.</p>
-
-<p>"No obstante la confusion y tropel de la
-corrida, rara vez sucede desgracia alguna y si
-ocurre algun azar es á algun Español que encontrándose
-con el peloton de corredores al
-volver alguna esquina, no sabe evitar los encuentros
-con la destreza que los criollos. Estos,
-aunque el caballo corra á toda carrera, dejan
-sueltas las riendas sobre el arzon de la silla,
-los brazos cruzados, fumando su cigarro, diciendo
-algunas gracias á las de las ventanas y
-á las que corren. Al llegar á las esquinas que
-han de doblar, llaman al caballo con aquella
-rienda, y aunque vengan muchos por la misma
-calle, saben pasar por medio de los pelotones
-sin tropezar con nadie. Las mugeres van con
-igual ó mayor desembarazo y seguridad que
-los hombres, sentadas de medio lado sobre sillas
-á la gineta, con solo un estribo. Llevan espuela
-y látigo para avivar la velocidad de los
-caballos, de los cuales algunos suelen caer
-muertos sin haber manifestado flaqueza en la
-carrera y todos quedan estropeados y sin provecho
-para mucho tiempo; verdad es que todo
-el año los cuidan con esmero para lucirlos en
-estas fiestas<a name="FNanchor_4" id="FNanchor_4" href="#Footnote_4" class="fnanchor">[4]</a>.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_21" id="Page_21">[21]</a></span>
-"No toda la carrera es tumultuosa y confusa:
-á las nueve del dia sale el pendon de la
-ciudad acompañado del Cabildo, Nobleza y
-Oficialidad, de la tropa; dos compañías de caballería,
-presididos del Gobernador; este paseo
-se ejecuta con toda pompa y buen órden, y en
-él lucen las galas, palafrenes, jaeces, criados y
-caballos. Va por las calles principales de la
-Ciudad, y en una de ellas corren parejas por
-su órden, despues de las cuales llevan el pendon
-á la Catedral, que recibe el Cabildo eclesiástico
-y vuelve á despedir despues de la misa
-mayor, que lo restituyen á la Casa de la Ciudad
-con toda la ostentacion posible, sin que
-por este acto tan circunspecto y magnífico se
-suspendan en las otras calles las carreras, voces
-y zambra con que las gentes desahogan su extremado
-regocijo ó loca pasion, que reina aquel
-dia."</p>
-
-<p>Otro escritor,<a name="FNanchor_5" id="FNanchor_5" href="#Footnote_5" class="fnanchor">[5]</a> francés de orígen y que
-no tuvo motivos para conocer la isla como el
-historiador que acabo de copiar, de acuerdo sin
-embargo en casi todo con él, aunque no pudo
-conocerle ni es probable que tuviera noticia de
-su obra, escribia lo siguiente en 1797.</p>
-
-<p>"Sábese cuanto gustan á los Españoles las
-fiestas y las ceremonias públicas. En Europa<span class="pagenum"><a name="Page_22" id="Page_22">[22]</a></span>
-son aficionados á las corridas de toros; en América
-á las carreras de caballos. Hacia dos dias<a name="FNanchor_6" id="FNanchor_6" href="#Footnote_6" class="fnanchor">[6]</a>
-que este último espectáculo ocupaba á la Ciudad
-entera, que me pareció convertida en un
-vasto picadero. Una multitud de habitantes de
-los campos habian concurrido para esta diversion.
-Imagínense tres ó cuatrocientos caballeros,
-enmascarados ó vestidos con trages extraños,
-corriendo sin órden por las calles, tan
-pronto solos, tan pronto reunidos en grupos
-numerosos. Por aquí muchos petimetres disfrazados
-de mendigos divertian á los espectadores
-con el contraste de los harapos que los
-cubrian y el rico arnés de los corceles que oprimian;
-por allá levantaba una polvareda un
-grupo de jóvenes oficiales. Muchos franceses,
-mezclados con ellos, eran reconocidos fácilmente
-por su ligero y bullicioso talante. Su amable
-locura, variada bajo mil formas diferentes,
-esparcia á su paso la risa y la alegría. Muchas
-jóvenes entraron en la lid; todas se llevaron
-el honor de la carrera, tanto por su gracioso y
-seductor porte, como por la velocidad de su
-palafren. Dudo que nuestras bellas de Paris
-puedan disputar con las amazonas de Puerto-Rico
-el arte de manejar un caballo con tanta
-gracia como atrevimiento. La velocidad de estos
-caballos indígenas es admirable: no tienen
-trote ni el galope ordinario, sino una especie
-de andadura, un paso tan precipitado que el<span class="pagenum"><a name="Page_23" id="Page_23">[23]</a></span>
-ojo mas atento no puede seguir el movimiento
-de sus patas.</p>
-
-<p>"Los habitantes de Puerto-Rico celebran
-con semejantes carreras las principales fiestas
-del calendario romano, especialmente las de
-Páscuas, San Juan, Santiago, San Mateo<a name="FNanchor_7" id="FNanchor_7" href="#Footnote_7" class="fnanchor">[7]</a>.
-Desde la víspera viene á la Ciudad un gran
-número de ginetes de todos los puntos de la
-Isla. Los juegos comienzan á medio dia precisamente
-y continúan sin interrupcion hasta la
-noche. Es un espectáculo agradable ver las
-calles y las plazas llenas de corredores al galope;
-y los balcones, las puertos y hasta los
-techos llenos de curiosos; por todas partes se
-oyen risas, provocaciones que recuerdan los
-picantes placeres del carnaval. Al dia siguiente
-la fiesta toma un carácter mas sério. El Gobernador,
-seguido de los miembros del Cabildo<a name="FNanchor_8" id="FNanchor_8" href="#Footnote_8" class="fnanchor">[8]</a>,
-de la oficialidad, de la nobleza, escoltado
-por la guarnicion, todos á caballo y ricamente
-vestidos, sale á las nueve de la casa consistorial:
-el cortejo recorre gravemente las
-principales calles, al sonido de una música
-guerrera, y se dirije en seguida hácia la Catedral,
-en donde se celebra una solemne misa,
-terminada la cual vuelve en el mismo órden
-á la casa consistorial; y entonces dan principio
-de nuevo las carreras de la víspera, que
-duran hasta por la noche, aunque esta no siempre
-da la señal de retirada."</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_24" id="Page_24">[24]</a></span>
-Esta última parte de Mr. Ledru, como la
-última tambien de los párrafos tomados á Fr.
-Iñigo, se refiere á un dia en particular, que no
-era otro que el de la festividad del Santo Patron.</p>
-
-<p>En medio de la algaraza y gresca generales
-habia algunas horas de intérvalo en la
-mañana del dia de San Juan, en las que la
-fiesta tomaba un carácter sério y hasta magestuoso,
-en tanto que el pendon Real paseaba
-las calles de la Ciudad, que con esa demostracion
-rendia un tributo de homenage al Soberano,
-segun la antigua usanza de los tiempos
-feudales que todavia se conservaba en todas
-las provincias de la nacion.</p>
-
-<p>Hallábase el pendon depositado en las
-Salas Capitulares y el dia indicado, reunido el
-Ayuntamiento en el mismo local pasaba en
-cuerpo á buscar al Regidor Alférez Real, que
-era el que levantaba aquella insignia y despues
-al Gobernador Superior, Presidente de la Corporacion,
-volviendo en seguida á la casa consistorial.
-Frente á esta, y de antemano, esperaban
-en la plaza los principales funcionarios,
-la oficialidad de la guarnicion, los escribanos
-y las personas mas notables de la poblacion,
-caballeros en los mas briosos corceles que podian
-encontrar, pues era lujo lucir los de mejor
-paso y gallardía.</p>
-
-<p>Tomado el pendon por el Alférez Real,
-á presencia de toda la Corporacion que le escoltaba,
-á manera de guardia de honor, mon<span class="pagenum"><a name="Page_25" id="Page_25">[25]</a></span>taban
-todos los individuos que la componian
-y se ponia en marcha el cortejo, seguido de
-una compañia de milicias de caballería, recorriendo
-en forma procesional las principales calles
-de la Ciudad. Terminado el paseo, se situaban
-el Gobernador y Ayuntamiento en un
-palco ó tribuna que al efecto se levantaba, lujosamente
-engalanado, al extremo de una de
-dichas calles, que en el siglo pasado era la de
-la Fortaleza y posteriormente fué la de San
-Sebastian; y daban principio las carreras de
-caballos, en parejas de á dos, comenzando por
-los miembros del Ayuntamiento y concluyendo
-por los últimos soldados de la escolta.</p>
-
-<p>Escusado es que yo diga que la poblacion
-entera concurria á presenciar esta fiesta, agolpándose
-en las avenidas de las calles que confluian
-á la en que aquella se celebraba, y llenando
-las puertas y balcones de las casas que
-ostentaban vistosas colgaduras. Aun recuerdo,
-tal vez confusamente si bien con todo el grato
-placer que producen en el alma las memorias
-de los alegres dias de la infancia, que mi casa,
-situada en la calle de la fiesta, se llenaba, como
-todas las del vecindario, de amigos invitados
-que compartian aquel dia nuestro almuerzo, y
-nos exijian, como de rigor, el tradicional <i>manjar-blanco</i>.
-Y eso que yo solo alcancé el último de
-los años en que se celebró la fiesta del pendon.</p>
-
-<p>Terminadas las carreras, volvia el cortejo
-á ponerse en marcha y se dirijia á la Catedral;
-allí el Alférez Real tomaba su puesto al lado<span class="pagenum"><a name="Page_26" id="Page_26">[26]</a></span>
-izquierdo del Preste durante la procesion y
-despues del Presidente del Ayuntamiento mientras
-la misa: en tanto que esta duraba, el pendon
-permanecia en el presbiterio, al lado del
-Evangelio; y concluido, era tomado de nuevo
-por el Alférez Real y conducido con la misma
-pompa á la casa de Ciudad, en cuyos balcones
-ondeaba despues por el resto del dia.</p>
-
-<p>Los Alféreces reales y los Regidores que
-los suplian en vacantes, ausencias ó enfermedades,
-competian en dar cada cual mas esplendor
-á esta fiesta; y no se reducian á lo oficial,
-por decirlo así, sino que, terminado el acto,
-obsequiaban á los concurrentes con un espléndido
-refresco; y en la noche del mismo dia, ó
-en la del siguiente generalmente, daban baile
-en su casa.<a name="FNanchor_9" id="FNanchor_9" href="#Footnote_9" class="fnanchor">[9]</a> Este baile era por lo comun el
-anuncio de los que despues seguian hasta el 30
-de Agosto, en que se celebraba la fiesta de
-Santa Rosa, como patrona de las Indias; aunque
-aquella diversion no era tan frecuente como
-lo es en nuestros tiempos, sin duda porque
-las gentes de aquella época, aunque aficionadas
-á Terpsícore, estaban mas bien que por el
-<i>dulce merengue</i>, como hoy se dice, por el movimiento
-del caballo; puesto que si los bailes no
-eran frecuentes, las carreras se repetian bien
-amenudo, como lo dicen los escritores que he
-citado.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_27" id="Page_27">[27]</a></span>
-Además de estas fiestas, se efectuó indudablemente
-desde principios ó mediados del
-siglo pasado la que se conoce con el nombre
-de <i>alborada de la leche</i>, que á tan malos términos
-la hemos visto llegar en la década anterior
-á la presente. A juzgar por las medidas de
-policía que se tomaron por los años de 1780 y
-81, esta fiesta nació de que los forasteros que
-concurrian á las carreras llegaban generalmente
-á la ciudad en la madrugada de la víspera
-de San Juan y sus amigos salian á recibirlos
-al campo de Puerta de tierra, cosa por cierto
-bien natural en tiempo de tanta franqueza y
-en que era costumbre general dejar el lecho
-antes que la aurora derramara sus rosados resplandores.</p>
-
-<p>Pero es el caso que á la misma hora llegaban
-tambien al mismo sitio los jíbaros que
-traian frutos para el mercado y mas especialmente
-los espendedores de leche; y detenidos
-estos unas veces por los ginetes que se les
-adelantaban impidiéndoles el paso; y chasqueados
-otras los que salian de la Ciudad al ver que
-no llegaban las personas que iban á recibir; se
-amostazaban unos y otros, prorumpiendo los
-mas fogosos en dichos agudos é inocentes que
-eran aplaudidos por toda la concurrencia y
-adelantándose algunos á lanzar picantes epígramas
-que no quedaban sin contestacion. Y
-como que el camino de la burla es resbaladizo
-de suyo, pronto de los dichos se pasó á los
-hechos; y se lanzaban de una á otra parte pro<span class="pagenum"><a name="Page_28" id="Page_28">[28]</a></span>yectiles
-que la decencia no debió permitir
-siquiera que se tomaran en las manos, como
-no permite tampoco el que se nombren.</p>
-
-<p>Andando el tiempo esta diversion llegó á
-verificarse con música; pero los que salian no
-eran ya los amigos que iban á recibir á sus
-amigos, sino los chiquillos que iban á impedir,
-con obstáculos poco limpios, el paso de los jíbaros;
-y algunos curiosos que encontraban en
-ello una diversion que no lo era desde el momento
-en que ocasionaba perjuicios á un número
-considerable de individuos.</p>
-
-<p>Por fortuna la última vez que recuerdo
-esta diversion de algunos años á esta parte, lejos
-de ofrecer el aspecto repugnante que tenia
-en el tiempo que acabo de indicar, fué por el
-contrario un obsequio hecho á muchas señoras
-y señoritas distinguidas que tuvieron la complacencia
-de ir á tomar el café en una de las
-glorietas del paseo de Puerta de tierra, que estaba
-preparada para este objeto. Reunióse una
-numerosa y escogida concurrencia; y la novedad
-de esta especie de ribota, así como el atractivo
-de la música, distrageron al público de su
-anterior costumbre.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_29" id="Page_29">[29]</a></span></p>
-
-
-
-
-<div class="figcenter4em"><img src="images/i029.jpg" width="500" height="52" alt=""/></div>
-
-
-<h2 id="II">II.<br />
-<i>Alternativas del San Juan.</i></h2></div>
-
-
-<p>Ya los lectores conocen lo que fueron las
-fiestas del Patron en sus primeros tiempos y
-hasta terminar el siglo pasado.</p>
-
-<p>Funcion religiosa, el paseo del pendon y
-las carreras de caballos. ¿Quién no trasluce á
-traves de estas tres simples cosas todo el carácter
-de aquella sociedad que vivia en nuestro
-país, como habia vivido la de Europa en
-plena edad media? Dios, el Rey y la patria,
-tomada esta en la estrecha acepcion de la provincia,
-(lo que no era extraño en las prácticas
-feudales) eran en resúmen el significado de
-aquellas tres clases de fiestas que componian
-el conjunto de las de San Juan. Imposible era
-en verdad que gentes, no solo tan religiosas
-sino hasta tan respetuosas como las de aquella
-época, en todos los actos de su vida, de
-cualquier género que fueran, no comenzaran
-por volver los ojos hácia el cielo y dar gracias
-ó impetrar la clemencia del que todo lo
-rige. Los hombres que entonces dirijian, sinó
-los destinos, por lo menos la vida cuotidiana de<span class="pagenum"><a name="Page_30" id="Page_30">[30]</a></span>
-este pueblo; aquellos que formaban el respetable
-cuerpo que se conocia bajo el significativo
-título de Concejo, Justicias y Regimiento de
-Puerto-Rico, juzgaban que su primera demostracion
-de homenage debia ser ofrecida al Santo
-bajo cuya advocacion se habia levantado la
-ciudad, para obtener así su favorable intercesion
-ante el trono del Omnipotente; por eso se
-apresuraban desde la víspera de San Juan á ir
-á presentar á este las llaves de la ciudad como
-el mejor testimonio de que se reconocian colocados
-bajo su especial proteccion. Acto sencillo
-pero solemne que envuelve en sí un no sé
-qué de ternura respetuosa que conmueve las
-fibras del sentimiento hasta en el alma mas
-descreida.</p>
-
-<p>Despues venia el acto de vasallage á aquel
-bajo cuya proteccion vivian en la tierra; y el
-paseo del pendon no era mas que un tributo
-de homenage rendido al Soberano que regia
-los destinos de esta Isla.</p>
-
-<p>Por último, le tocaba su vez al país. Apesar
-de que en mas de una ocasion y muy generalmente,
-aun por personas de buen criterio,
-he oido criticar las carreras de caballos como
-una diversion casi salvaje, creo que las carreras
-formaban la principal fiesta del pueblo porque
-envolvian en sí el remedio de una gran
-necesidad que aquel esperimentaba, sobre todo
-en aquellos tiempos; y la conviccion íntima
-de esa necesidad trabajaba quizás mas que la
-tradicion en conservar el medio de subvenir<span class="pagenum"><a name="Page_31" id="Page_31">[31]</a></span>
-á ella, sin darse razon ni aun los mismos que
-lo hacian, como amenudo acontece con todo
-aquello en que interviene el público.</p>
-
-<p>Mas adelante tendré ocasion de volver á presentar
-á mis lectores este asunto que, en mi humilde
-juicio, constituye la esencia ó por lo menos
-la razon de ser de las carreras de San Juan.</p>
-
-<p>Pasemos ahora al objeto de este capítulo.</p>
-
-<p>No obstante el esplendor y realce que se
-ha visto trataba de dar el Ayuntamiento á las
-fiestas de su Santo Patron, no por esto se libraron
-estas de sufrir las alternativas que tan
-propias son de todas las cosas humanas; y ya
-en el año de 1778 fué tan grande la desanimacion
-que reinó en el público, á consecuencia
-de la falta de asistencia de los principales funcionarios,
-de la oficialidad y de las personas
-visibles, que el Ayuntamiento creyó oportuno
-elevar su voz hasta el Trono y esponer á S. M.
-los perjuicios que irrogaria á la poblacion y á
-la Isla entera la falta de la fiesta; porque habian
-quedado "desanimados estos moradores y
-naturales y totalmente desmayados en la
-crianza de sus caballos, con el esmero que lo
-habian acostumbrado para lograr una ventajosa
-estimacion y utilidad del público, objeto
-que les obligaba á encarecer su peticion de
-que no tan solo no se dejasen decaer las fiestas
-de San Juan, sino que, por el contrario,
-se observara en este asunto el estilo de tantos
-años pasados."<a name="FNanchor_10" id="FNanchor_10" href="#Footnote_10" class="fnanchor">[10]</a></p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_32" id="Page_32">[32]</a></span>
-El acta capitular en que consta esta peticion,
-tomada sin duda alguna en medio de la
-impresion desagradable que esperimentara la
-Corporacion, revela, entre otras cosas, que la
-desanimacion pública era tal que, aun la víspera
-del dia de San Pedro en que tanto se
-corria antes y se corrió despues, no habia
-habido carreras.</p>
-
-<p>El Rey se sirvió declarar obligatoria<a name="FNanchor_11" id="FNanchor_11" href="#Footnote_11" class="fnanchor">[11]</a>
-para todas las Corporaciones y funcionarios
-civiles y militares la concurrencia á las fiestas
-religiosa y del pendon; pero, sin embargo de
-esto, las diversiones decayeron mucho en los
-años subsecuentes y fué necesario que transcurrieran
-algunos y que se presentara un acontecimiento
-tan estraordinario como el del sitio
-puesto por los Ingleses á esta plaza, para que
-las carreras volvieran á ser lo que antiguamente
-fueron y tuvieran toda la animacion que
-vió en ellas el naturalista Mr. Ledru.</p>
-
-<p>Al comenzar el siglo XIX las fiestas de
-San Juan estaban probablemente decaidas,
-apesar de que las carreras de caballos fueran
-siempre concurridísimas; pero, en cambio, esta
-clase de diversion iba concretándose á solo las
-fiestas del Patron y fué poco á poco dejando
-de correrse para San Mateo y aun para Santiago,
-cesando de hacerse definitivamente en
-estos dos últimos dias cuando apenas habian
-transcurrido diez ó doce años del presente si<span class="pagenum"><a name="Page_33" id="Page_33">[33]</a></span>glo;
-y de tal manera se desistió de ello que no
-pudo conseguirse el que volviera á correrse en
-el dia de Santiago, no obstante los esfuerzos
-que para ello hicieron muchos aficionados algunos
-años mas tarde.</p>
-
-<p>Como era consiguiente, concretadas las
-carreras de caballos á solo la fiesta de San
-Juan, ó mejor dicho á la víspera y dia de este
-santo y víspera y dia de San Pedro, notábase
-mas animacion para ellas; y las <i>candeladas</i>, ú
-hogueras en las esquinas de las calles, que venian
-de tiempo inmemorial y habian caido en
-desuso casi completamente, volvieron á encenderse
-con mas ardor en las noches de aquellos
-dias; no pareciendo sino que el deseo con que
-cada año se esperaba la fiesta avivaba la llama
-de aquellas.</p>
-
-<p>En el segundo año de este siglo, ó sea el
-de 1801, un nuevo motivo, extraño del todo á
-las fiestas del Santo Patron, fué sin embargo
-causa de que tomaran estas un esplendor cual
-nunca se habia conocido, haciendo á la vez
-que su recuerdo conservara por mucho tiempo
-vivo el ardor de estos habitantes para celebrar
-el San Juan. En dicho año, y no antes, porque
-segun aparece de las actas capitulares, no
-fué posible efectuarlo, el Ayuntamiento de la
-Capital dispuso celebrar la victoria que este
-pueblo habia obtenido en 1797 sobre los Ingleses
-que sitiaron la Ciudad, al mismo tiempo
-que demostrar su gratitud por las gracias que
-el Soberano concedia á la Capital, á conse<span class="pagenum"><a name="Page_34" id="Page_34">[34]</a></span>cuencia
-de dicha victoria, entre las que se
-cuenta la del título de <span class="smcap">Muy noble y muy leal</span>
-con que hoy se distingue. Unióse á estas funciones
-la de la inauguracion de la nueva Casa
-Consistorial que se habia terminado por la
-misma fecha y que es la que hoy existe, aunque
-bastante reformada; y con tales motivos,
-designados los dias de Julio que median entre
-San Pedro y Santiago para la fiesta de la conmemoracion
-de la victoria, hubo sin duda
-aquel año una fiesta no interrumpida desde los
-primeros de Junio hasta los primeros de Agosto,
-ó quizás hasta los últimos de este último
-mes, en que se celebra á Santa Rosa.</p>
-
-<p>No he podido encontrar documento alguno
-ni crónica que describa estas fiestas, ni la
-tradicion conserva, que yo sepa, (y he hecho
-diligencias por averiguarlo) recuerdo alguno
-del éxito que tuvieron; pero es de suponerse
-que fueran espléndidas porque la concurrencia
-de forasteros á la Ciudad fué tal que hubieron
-de levantarse viviendas provisionales en todos
-los barrios altos de la Capital; y hallándose
-muy escasos los artículos de subsistencia, hasta
-la misma carne, el Gobierno se vió obligado
-á disponer que se formara un padron de vecinos
-y los que no lo fueran de esta localidad
-volvieran á la suya en un término que excedia
-al de los dias de las fiestas. ¡Medida sensible
-por lo que afectaba al ensanche y engrandecimiento
-futuros de esta poblacion!</p>
-
-<p>En este año tuvo orígen la <i>vela</i>, segun los<span class="pagenum"><a name="Page_35" id="Page_35">[35]</a></span>
-datos que me suministró un honrado y alegre
-anciano cuya memoria recuerdo siempre con
-gusto; la <i>vela</i>, que no pueden menos de recordar
-todos aquellos que, como yo, puedan por
-desgracia hacer memoria de los sucesos acaecidos
-en las tres últimas décadas, era, segun
-yo la conocí, una silva, una demostracion de
-burla hecha á las personas que pasaban por la
-calle y especialmente á los forasteros que venian
-á las fiestas y que encontraban un recibimiento
-descortés en lugar de la amistosa hospitalidad
-que debia dispensárseles, y que se les
-daba sin duda pero amargándola con frecuentes
-y descompasados gritos que casi les impedian
-salir á la calle en los dias anteriores á la
-víspera y festividad del Patron, en los que por
-fortuna cesaba semejante demostracion. La <i>vela</i>,
-frase que en su principio debió tener el
-verbo en plural y decir por lo tanto <i>vedla</i>, era
-un espectáculo tan grotesco como original que
-no se concibe en un pueblo de tan buenos sentimientos
-y de tan honrado corazon como el de
-Puerto-Rico: hoy que ha pasado completamente,
-no se explica que por todas partes se encontraran
-gentes dispuestas á burlarse de todo
-el que veian pasar por delante de la puerta de
-su casa, usando para ello de instrumentos desagradables,
-como el cuerno, el <i>fotuto</i>, los almireces
-empleados como campanas, matracas y
-todo lo que formara ruido inarmónico y descompasado.
-Con dolor es necesario confesar
-que estábamos mal educados todavia; si bien<span class="pagenum"><a name="Page_36" id="Page_36">[36]</a></span>
-debemos regocijarnos de lo que en este camino
-hemos adelantado.</p>
-
-<p>¡Y cuán distinta cosa era esta grosera burla
-de lo que habia sido en su principio la <i>vela</i>!
-Acostumbrado este pueblo en aquellos tiempos
-á vivir casi en familia, sus actos llevaban un
-sello de franqueza que no puede hoy existir,
-pero que no por eso deja de ser lamentable
-que no puedan tenerlo. Aquellas buenas gentes
-que ya hemos visto que desde casi mediados
-del siglo pasado salian á Puerta de tierra
-á recibir á sus amigos que venian á las fiestas,
-conservaban todavia esta costumbre en 1801;
-pero como la inmigracion fué estraordinaria en
-este año y siendo los medios de locomocion
-muy escasos no todos hubieron de ponerse en
-marcha cuando lo pensaron, sucedia frecuentemente
-que los que esperaban se llevaban
-chasco mas de una vez no viendo llegar á los
-que eran esperados; y cuando al fin los descubrian
-bien en el sitio designado ó á la puerta
-de sus casas, eran sorprendidos agradablemente
-y prorumpian en aclamaciones de júbilo,
-en las que casi siempre tomaban parte los
-vecinos, porque los vecinos en aquella época
-gozaban del derecho de entrar y salir en las
-casas contiguas como en la suya propia, tomando
-parte en las alegrías y en los pesares
-de la familia. ¡Qué tiempos y qué costumbres!
-Verdad es que, echadas en una balanza las
-ventajas y los inconvenientes de semejantes
-franquezas, no sé en verdad cual de los dos<span class="pagenum"><a name="Page_37" id="Page_37">[37]</a></span>
-platillos seria el que apareciera mas recargado,
-por mas que hoy tronemos contra los abusos
-de aquella costumbre, sin tener en cuenta que
-nuestros abuelos, al contrario de nosotros que
-nos movemos mucho, nacian, vivian y morian
-en una misma casa; y como de igual modo
-procedian el que vivia enfrente y los que vivian
-á los costados, los vecinos que tenian tanta
-franqueza no eran en resúmen mas que
-cuatro ó seis amigos verdaderos, como quizás
-no se encuentran hoy. A esas demostraciones
-de júbilo solia agregarse de vez en cuando una
-música, aunque no fuera muy armoniosa; y
-hé aquí lo que engendró la <i>vela</i>, que el tiempo
-y quizás el cambio de costumbres se encargaron
-de degenerar, hasta el extremo de convertir
-en una cosa, por lo menos inaceptable, lo
-que en su principio fué sin duda laudable; una
-muestra de afecto propia de aquellos tiempos
-y de aquellas gentes. Por fortuna nuestro pueblo
-que, sin perder su natural bondad, va adquiriendo
-cada dia mas cultura ha rechazado
-hace ya muchos años esas burlas incalificables
-y nada tendré por tanto que decir de ellas
-como cronista.</p>
-
-<p>En los años de 1802 y 1803, las fiestas de
-San Juan decayeron algun tanto, por consecuencia
-de que ni el Ayuntamiento ni el público
-concurrieron á las funciones religiosas, á
-causa del mal estado de la pequeña parte del
-templo que hacia de Catedral, por hallarse esta
-arruinada á consecuencia de temporales su<span class="pagenum"><a name="Page_38" id="Page_38">[38]</a></span>fridos,
-y sabido es que el pueblo de Puerto-Rico
-ha antepuesto siempre á todo sus sentimientos
-y sus prácticas religiosas; pero rehabilitada,
-aunque no del todo, la Iglesia, en 1804
-volvieron á continuar las fiestas de San Juan,
-sin otra innovacion en los años subsiguientes
-que la de la introduccion de las <i>alboradas</i>, de
-que tendré ocasion de ocuparme mas adelante;
-y así se conservaron con mas ó menos auge,
-con mas ó menos animacion, hasta estos últimos
-treinta años en que han sufrido las variadas
-peripecias que se verán en el capítulo siguiente.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_39" id="Page_39">[39]</a></span></p>
-
-
-
-
-<div class="figcenter4em"><img src="images/i039.jpg" width="500" height="59" alt=""/></div>
-
-
-<h2 id="III">III.<br />
-<i>El San Juan en el presente siglo.</i></h2></div>
-
-
-<p>Poco despues de los años en que quedó el
-relato al terminar el anterior capítulo y cuando
-aun no habian corrido mas que veinte del presente
-siglo, la poblacion de la Isla tuvo un aumento
-repentino y de notable consideracion, producido
-por las emigraciones, primero de la parte
-francesa de la América del Norte, y despues
-de los paises situados á orillas del mar Caribe
-en la América del Sud. Esas emigraciones trageron
-á la vez que capitales y conocimientos,
-que hicieron tomar un desarrollo inesperado al
-trabajo de la Isla, un grado de cultura superior
-sin duda al de esta sociedad, que harta tenia
-en medio del aislamiento en que se encontraba,
-y que tuvo el talento de apropiarse muy pronto
-los adelantos que se le entraron por las
-puertas cuando menos lo imaginaba.</p>
-
-<p>El número de familias que llegó á la Isla,
-por crecido que fuera y por mucha influencia
-que ejerciera en la prosperidad social y material
-del país, no fué sin embargo bastante para<span class="pagenum"><a name="Page_40" id="Page_40">[40]</a></span>
-reformar las costumbres; y mucho menos los
-actos oficiales que figuraban como una de las
-mas importantes partes de las fiestas populares
-de esta ciudad, porque precisamente esos actos
-representaban principios por los que los emigrantes
-acababan de sacrificar su porvenir, su
-posicion, sus familias y todo cuanto puede constituir
-el bienestar del hombre sobre la tierra.
-¡Rasgo sublime de abnegacion en aras del amor
-patrio, que me complazco en recordar con admiracion
-y respeto, por mas que él me obligue
-hoy á doblar mi humilde frente para buscar
-en el trabajo el alimento de mis hijos y el mio
-propio! Así pues las costumbres de este pueblo
-continuaron siendo lo que eran y las fiestas
-populares de San Juan se vieron cada vez mas
-animadas, merced al mayor número de individuos
-que en ellas tomaban parte; y que la tomaban
-con tanto mayor gusto cuanto que la
-diversion de las carreras se amoldaba bastante
-á los usos de su país.</p>
-
-<p>El mismo aumento de poblacion y por
-consecuencia la necesidad de mayor número
-de caballerías para facilitar el mayor movimiento
-que aquel producia en el interior de la Isla,
-desprovista de toda clase de caminos que no
-fueran los de herradura y aun estos mismos en
-mal estado casi siempre, eran un nuevo estímulo
-para las carreras de San Juan, que sin propósito
-determinado y por solo la fuerza de la
-necesidad llegaron á ser, sin que nadie lo dijera,
-una especie de féria anual que estimulaba<span class="pagenum"><a name="Page_41" id="Page_41">[41]</a></span>
-la crianza del ganado mejorando constantemente
-las razas de caballos.</p>
-
-<p>Así pasaron algunos años, celebrándose
-en todos ellos las fiestas del Patron, sin que se
-introdujeran mas variaciones que aquellas que
-sin duda producia en cada año el mejor ó peor
-humor de los vecinos y por consiguiente la
-mas ó menos predisposicion para divertirse.
-Llegó empero el año de 1812 y con él la nueva
-forma constitucional que el Gobierno Supremo
-dió á la nacion, inclusas estas sus apartadas
-provincias; y variada por completo la
-organizacion del Ayuntamiento de esta Ciudad,
-como la de todos los demás del Reino, cesaron
-los actos públicos oficiales que se celebraban
-para San Juan y las fiestas tomaron entonces
-un carácter enteramente popular, al que en
-nada contribuyó por de pronto el Municipio,
-como no fuera en sostener las funciones religiosas
-que se efectuaban en obsequio del Santo
-tutelar.</p>
-
-<p>Pasada la época constitucional volvió el
-pendon á pasear las calles de la Capital y los
-Alféreces Reales volvieron á festejar aquel acto
-con refrescos y bailes, como se habia acostumbrado
-hacerlo en los años anteriores; y
-este pueblo, tan sencillo como fiel y respetuoso,
-vió de nuevo, con la misma consideracion con
-que siempre la habia visto, aquella ceremonia
-que no era mas que un recuerdo de lo que de
-hecho habia dejado de existir.</p>
-
-<p>Por esta época tuvieron orígen las albo<span class="pagenum"><a name="Page_42" id="Page_42">[42]</a></span>radas
-como parte de las fiestas de San Juan;
-y al incluirlas en el número de estas sin duda
-que fué la intencion de perpetuar la memoria
-de acontecimientos que habian sido de grande
-importancia en su tiempo.</p>
-
-<p>Sabido es que nuestra Isla fué considerada
-hasta principios de este siglo simplemente
-como un presidio y de consiguiente ni nunca
-se le permitió comunicacion de ningun género
-con los paises estrangeros, ni aun la misma
-Madre patria hacia con nuestra provincia otros
-negocios que el simple aprovisionamiento de
-que regularmente estaba encargada alguna de
-las compañías marítimas que, por un error económico,
-pretendieron ejercer un monopolio
-con la América, desde los tiempos de su descubrimiento.
-En tal estado, no teniendo comercio
-ni pudiendo nacer en el interior industria
-alguna, por carecer de estímulo para la produccion,
-la Isla languidecia constantemente, sin
-ofrecer recursos de ninguna clase á la poblacion
-que acrecia sin embargo cada dia, merced
-á la abundancia de la tierra; y las atenciones
-públicas se veian relegadas al olvido por la
-falta de medios con que cubrirlas, pues el país
-no daba ni podia dar rentas ni aun para las
-cargas personales mas perentorias.</p>
-
-<p>De nada valió que allá por los años de
-1768 y con motivo de los daños ocasionados
-por los terremotos sufridos en 1766, el Gobierno
-Supremo concediera franquicias á la importacion
-de provisiones; ni habia comerciantes<span class="pagenum"><a name="Page_43" id="Page_43">[43]</a></span>
-que se hallaran en aptitud de hacer competencia
-á las compañías que tenian la esclusiva
-mercantil de América, ni el consumo de la Isla
-ofrecia sumas de suficiente consideracion para
-estimarse el beneficio. Penetrado de que no lo
-habia el Gobierno Supremo y no queriendo
-dejar abandonada á la Isla, dispuso que sus
-atenciones se cubrieran por las cajas de Méjico,
-las que hacian al efecto cada tres ó cuatro
-meses una remesa de numerario en cantidad
-suficiente para cubrir el presupuesto de
-esta antilla.</p>
-
-<p>Estas remesas, que el pueblo conocia con
-el nombre de situados, sufrian casi siempre los
-retardos propios de las dificultades con que en
-aquella época luchaba la navegacion; y como
-que de ellas dependia el bienestar de muchas
-familias, especialmente en esta ciudad, centro
-de la administracion general de la provincia,
-no es extraño que fueran esperadas con toda la
-ansiedad propia de quien confia mejorar su situacion.
-Desde que se acercaba el tiempo en
-que se suponia que debia llegar el buque portador
-de la moneda, todo el mundo concurria
-con excesiva, pero justificada frecuencia, á las
-alturas de la poblacion, y se excudriñaba minuciosamente
-el horizonte, queriendo las miradas
-traspasar esa línea imaginaria que nos oculta
-un mas allá que nada sin embargo encubre. Y
-no solamente concurrian todos ó la mayor parte
-de los vecinos á interrogar con el deseo al
-impasible Océano, sino que á medida que se<span class="pagenum"><a name="Page_44" id="Page_44">[44]</a></span>
-calculaba mas próximo el dia de la llegada de
-la nave, se establecian guardias que pasaban
-los dias y las noches en constante vigilancia,
-hasta que al fin eran coronados los deseos con
-el feliz éxito de ver aparecer en el horizonte
-un punto blanco que á proporcion que crecia
-ensanchaba los corazones de los espectadores.
-Cuando el buque era reconocido, la ansiedad
-se convertia en regocijo y grandes y pequeños,
-hombres y mugeres, niños y ancianos
-de todas clases y condiciones, porque para todos
-era una verdadera alegría, recorrian las
-calles, acompañados de una música y desahogando
-su entusiasmo con estrepitosos vivas y
-bulliciosa algazara. Y como esta escena se producia
-casi siempre en las primeras horas de la
-mañana, cuando la luz del alba dejaba distinguir
-la embarcacion, de aquí el orígen y el
-nombre de la <i>alborada</i>, que se conservó despues,
-segun he dicho, como un recuerdo, cuando
-ya las cajas de la provincia no necesitaron
-de auxilio extraño, merced al celo y amor patrio
-de un hijo ilustre de este suelo, el Sr. don
-Ramon Power, Vice-presidente que fué de las
-Córtes constituyentes de la Nacion en 1812, y
-al genio del Intendente D. Alejandro Ramirez
-que organizó económicamente la Isla, con un
-acierto digno de que nunca deje de tenerse por
-ejemplo.</p>
-
-<p>Las <i>alboradas</i> quedaron pues reducidas á
-una especie de aniversarios festivos; que sin
-duda debian serlo en mayor grado para aque<span class="pagenum"><a name="Page_45" id="Page_45">[45]</a></span>llas
-personas que habian tenido ocasion de apreciar
-lo que valia una de aquellas fiestas; y que lo
-fueron despues aun para aquellos que solo por
-tradicion alcanzaron la diversion. Andando el
-tiempo las <i>alboradas</i> fueron adelantando su hora
-de salida y ya no fué al romper el dia cuando
-dieron principio sinó que avanzaban á las
-horas de la noche, hasta llegar á las primas noches;
-y como no es posible que una diversion
-que solo consiste en recorrer las calles al sonido
-de la música y en medio de vivas y gritos
-de alegría se haga durar sin cansancio por
-muchas horas, sucedió y sucede que dando
-principio en las primeras horas de la noche no
-pueden prolongarse mas allá de la media noche,
-convirtiéndose así en una antítesis de su
-nombre.</p>
-
-<p>Al llegar el nuevo período constitucional
-de los años de 1820 y 21 cesó otra vez la ceremonia
-del pendon, en solo los años que aquel
-duró; y volvió á reproducirse y conservarse
-desde 1823 hasta 1836 en que concluyó definitivamente,
-como se verá mas adelante. En este
-intérvalo de trece años, las fiestas populares de
-San Juan presentaron una progresiva animacion,
-que deja entrever sin duda la prosperidad
-material que tomaba la Isla; y la aficion
-creciente por las carreras de caballos, el deseo
-general de lucir los mejores animales de esta
-especie y la facilidad estraordinaria con que
-por consecuencia de las fiestas se hacian negocios
-de caballos, demuestran que cada vez se<span class="pagenum"><a name="Page_46" id="Page_46">[46]</a></span>
-hacia sentir mas y mas la necesidad de esos animales
-para el movimiento interior de la provincia,
-que aumentaba rápidamente con el crecimiento
-de la poblacion. Esos trece años y algunos
-pocos mas, posteriores al de 1836, pueden
-considerarse como el período culminante
-de las antiguas fiestas del Patron; la vela, la
-alborada; los bailes, muchas veces realizados
-en algunas calles, bajo el ligero techo de lienzo
-de las enramadas que al intento se levantaban;
-y las carreras de caballos en las vísperas y
-dias de San Juan y de San Pedro, estas últimas
-de máscaras, formaban el conjunto de diversiones
-que constituian la fiesta del Patron,
-en la que solo intervenia el Ayuntamiento sosteniendo
-las funciones religiosas y conservando
-la ceremonia oficial del pendon que cada año
-se celebraba con mas pompa y solemnidad. Todavia
-existe una generacion entera que recuerda
-con gusto aquellos placeres en los que reinaba
-la mas franca amistad; y sin duda por el
-encanto que comunica á todas las cosas el recuerdo
-de lo pasado, muchos hay que nada encuentran
-capaz de suplir á aquellas fiestas que
-el tiempo ha transformado.</p>
-
-<p>Sin embargo de esta opinion y por mas
-que se reconozca que las carreras de caballos,
-tales como se efectuaban, tenian su razon de
-ser en la conveniencia pública, preciso es confesar
-que esta fiesta ofrecia detalles que se armonizan
-poco con las condiciones de un pueblo
-culto. Refiérome á las gritas que, especialmente<span class="pagenum"><a name="Page_47" id="Page_47">[47]</a></span>
-por las noches, se daban á los que iban á caballo;
-y en las que se proferian palabras y
-frases que la decencia no consiente. Y era esto
-tanto menos dispensable cuanto que no se reducian
-á un solo lugar ni á un solo momento,
-sino que se reproducia tan poco decorosa escena
-en todas las horas que duraban las carreras
-de la noche y en todos los sitios de la capital;
-puesto que los que no montaban sentábanse
-en sillas á las puertas de las casas y
-muchos se reunian en el atrio de la Catedral
-que metafóricamente se llamaba <i>el balcon de los
-arrancados</i>, suponiéndose que los que allí asistian
-no tenian con qué tomar parte en la fiesta.</p>
-
-<p>La verdad me obliga á consignar con dolor
-que en esas gritas se hacia muchas veces
-figurar la reputacion de familias enteras, que
-la envidia ó la maledicencia pretendia deslustrar
-valiéndose para ello de los momentos en
-que ciertamente habia mas expansion, pero expansion
-de cordial alegría que fué alterada mas
-de una vez por aquella causa; y ninguna persona
-sensata podia mirar con indiferencia tan
-odioso proceder. Por fortuna esos abusos, que
-nunca pudieron ser usos y costumbres semejantes
-faltas, pasaron ya del todo; y me complazco,
-por amor á mi país, en dejar tambien
-consignado que este pueblo ha variado mucho
-de entonces acá, merced, mas que á la educacion
-que se le ha dado hasta ahora, por desgracia
-muy escasa, á la que él mismo ha adquirido,
-siquiera no sea mas que por el roce fre<span class="pagenum"><a name="Page_48" id="Page_48">[48]</a></span>cuente
-de los forasteros y estrangeros que todos
-los dias nos visitan.</p>
-
-<p>Tales eran las antiguas fiestas de San
-Juan, en su período de mayor auge, segun las
-recuerdan todavia muchas personas; y aun
-cuando no me atreva yo á calificarlas de locura,
-como lo hace el respetable Fr. Iñigo, por
-mas que en las carreras particularmente hubiera
-cierto desenfreno poco compatible con las
-maneras de un pueblo culto; juzgo sí que la
-transformacion social que desde entonces ha tenido
-la poblacion hizo imposible que continuaran
-las fiestas como venian; y por eso se verán
-entrar en el período de decadencia que paso á
-describir.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_49" id="Page_49">[49]</a></span></p>
-
-
-<div class="figcenter4em"><img src="images/i049.jpg" width="500" height="43" alt=""/></div>
-
-
-<h2 id="IV">IV.<br />
-<i>El San Juan en los últimos treinta años.</i></h2></div>
-
-
-<p>En el año de 1836 volvió á aparecer la
-forma constitucional en nuestro sistema político
-y con ella la transformacion del antiguo
-Ayuntamiento; y como era de esperarse desde
-luego fué suprimida la ceremonia del pendon,
-sin que haya vuelto á figurar posteriormente,
-no obstante las variaciones gubernamentales
-que hemos tenido, porque en medio de estas,
-los Ayuntamientos conservaron por algunos
-años la organizacion constitucional y despues
-que la perdieron ya se habia perdido la costumbre
-de aquellas demostraciones.</p>
-
-<p>Suprimido el paseo del pendon, no tomó
-parte por de pronto el Ayuntamiento mas que
-en lo tocante á la funcion religiosa; pero corriendo
-los años y sin duda para que no se perdieran
-del todo las costumbres anteriores, se
-encuentra que pocos años mas tarde, por el de
-1841 y 42, la Corporacion municipal costeaba
-la música de la <i>alborada de la leche</i>, de que ya
-he dado noticia.</p>
-
-<p>Apesar de esta poca participacion del<span class="pagenum"><a name="Page_50" id="Page_50">[50]</a></span>
-Cuerpo popular y sin embargo de la falta de la
-ceremonia oficial, las fiestas del Patron fueron
-muy animadas algunos años; y las variaciones
-de su mayor ó menor esplendor dependian regularmente
-de la mejor ó peor situacion económica
-de la Isla. Empero, á medida que pasaban
-años y en medio mismo de la alegría con
-que se veia llegar el mes de San Juan, notóse
-que las carreras de caballos iban siendo menos
-concurridas; y que el número de animales de
-aquella especie que venian á alquilarse en las
-noches de las fiestas disminuia de un año á
-otro. El bando burlesco que se acostumbraba
-publicar la víspera de San Pedro á medio dia
-ya no era ni con mucho, en 1847, lo que solia
-ser en otros tiempos; y la mascarada que para
-él recorria las calles, apenas contaba una docena
-de ginetes, restos quizás de la gente de buen
-humor que á centenares se reunia en otras
-épocas.</p>
-
-<p>De qué dependiera la decadencia que cada
-vez en mayor grado ofrecian las fiestas populares,
-es cosa que no creo que nadie pueda
-decir terminantemente; pues ni en toda la década
-de 1836 á 1846 tuvieron prohibicion alguna,
-ni se conoció motivo alguno ostensible que
-produjera el desaliento. La única razon que á
-ello puede atribuirse es el cambio rápido que
-en aquella época sufrieron las costumbres del
-pueblo, en proporcion del desarrollo mercantil
-que tenia la Isla y que, aumentando el movimiento
-marítimo, hacia acrecer de una manera,<span class="pagenum"><a name="Page_51" id="Page_51">[51]</a></span>
-extraordinaria para entonces, el número de
-forasteros y estrangeros que se encontraban
-en nuestra ciudad. Tal vez contribuyó tambien
-algo á ello la disminucion que hubo en los negocios
-de caballos, sin duda porque la poblacion,
-que antes acudia á desparramarse por los
-campos, empezó ya desde 1837 á agruparse
-en las costas en donde la retenian los intereses
-mercantiles que al poco tiempo se vieron desarrollarse.
-La verdad es que en 1847 las fiestas
-de San Juan se encontraban muy decaidas;
-y que ni se encendian ya sino en muy corto número,
-en las noches de las vísperas y dias de
-San Juan y San Pedro, las <i>candeladas</i> ú hogueras,
-que en otro tiempo alumbraban todas las
-esquinas; ni habia en verdad motivo para hacerlo,
-puesto que era muy escaso el número
-de ginetes que recorrian las calles.</p>
-
-<p>El San Juan de 1848, que estuvo muy
-animado por la circunstancia de que la poblacion
-quiso obsequiar al Gobernador Superior
-que entonces regia la Isla, hubiera sido sin duda
-la última llamarada de aquella luz que se
-apagaba por sí sola y por propia consuncion,
-á no haber venido posteriormente á reanimarla
-causas que pronto verán los lectores.
-En dicho año, no obstante, la misma diversion
-de las carreras tomó un aspecto que no era el
-que se le conocia; pues si bien se reunieron
-centenares de caballos que montaban ágiles
-ginetes y elegantes amazonas, no corrian aquellos
-desbandados por las calles, como era la cos<span class="pagenum"><a name="Page_52" id="Page_52">[52]</a></span>tumbre,
-sino que formado cerrado escuadron
-llevaron una gran <i>alborada</i>, ó mejor dicho, una
-gran serenata al Gefe Superior de la Provincia;
-y en el mismo órden con que á su palacio
-concurrieron, continuaron la marcha por todas
-las calles, á la luz de los blandones que llevaban
-los lacayos. Y aun en medio mismo de la
-animacion que esta fiesta produjo, fué de notarse
-la decadencia en que ya estaban las diversiones,
-por el hecho de que, pasadas las
-noches de la víspera y dia de San Juan, en
-la primera de las cuales tuvo efecto la serenata,
-desaparecieron los caballos sin esperar las
-noches de San Pedro, en que muy pocos ginetes
-se vieron por las calles.</p>
-
-<p>Las carreras de por las tardes, que en años
-anteriores ofrecian un bonito espectáculo por
-el crecido número de apuestas damas que, en
-ellas tomaban parte, casi no llamaban la atencion;
-porque ni habia aficionadas que quisieran
-conservar la costumbre, ni se traian ya caballos,
-como en otro tiempo, notables por su
-gallardía y escogido paso.</p>
-
-<p>En tal estado se hallaban las fiestas de
-San Juan, al llegar el año de 1849; y pocos
-años mas hubieran tardado en terminarse del
-todo para no aparecer en adelante mas que entre
-los recuerdos de los que vivieron en aquella
-época, cuando salió un bando que prohibia
-las carreras de San Juan.</p>
-
-<p>La índole del libro que escribo no me permite
-juzgar esta disposicion, que necesita ade<span class="pagenum"><a name="Page_53" id="Page_53">[53]</a></span>más
-el transcurso del tiempo para serlo con la
-imparcialidad que deben considerarse todas las
-cuestiones históricas, por pequeña ó grande
-que sea su importancia. Basta á mi intento manifestar
-que todos los deseos se vieron contrariados,
-por mas que ya no existieran por sostener
-las carreras de caballos; y que si poco empeño
-se habia mostrado por estas en los últimos
-años, menos fué el que hubo en 1849 por
-las diversiones con que trataron de suplirse;
-debido todo, sin duda, á la forma en que se
-hizo la transicion, puesto que transicion habia
-y se iba realizando paulatinamente.</p>
-
-<p>Ni las serenatas, ni los bailes públicos, ni
-ninguna de las diversiones inventadas para suplir
-á las carreras, tuvieron eco en el pueblo,
-ni aun llamaron su atencion; y la maledicencia,
-siempre pronta á morder, suplió desde el
-primer momento al dulce y poético nombre de
-<i>veladas de San Juan</i>, el de <i>velorio de San Juan</i>;
-para representar de este modo la muerte de las
-antiguas costumbres.</p>
-
-<p>El buen sentido práctico de este pueblo y
-su amor al órden, hicieron que pasaran estos
-hechos como desapercibidos; y, en los dos años
-subsiguientes, bien hubiera podido asegurarse
-que habia muerto el San Juan completamente.
-Sin embargo, el recuerdo de las fiestas populares
-subsistia latente en todos los espíritus;
-tal vez mas que por el deseo de conservarlas,
-por la contrariedad que habian esperimentado:
-así fué que, apenas llegó á la Isla<span class="pagenum"><a name="Page_54" id="Page_54">[54]</a></span>
-otro gobernador, una de las primeras peticiones
-que tuvo fueron las carreras de caballos;
-mas como la prohibicion se extendia para
-siempre, el Gobernador se vió obligado á recurrir
-á S. M. para que resolviese lo que estimase
-mas conveniente. Por fortuna la Augusta
-Reina, á quien no en valde se apellida la Buena
-y que tantas pruebas tiene dadas de su amor á
-estas apartadas provincias, cedió, como siempre,
-á la súplica que se le hizo; y no solo concedió
-las carreras, sino que, comprendiendo la
-razon de ser de estas, ordenó que se celebrara
-cada dos años una exposicion pública de los
-productos de la Isla y un concurso de caballos,
-que fuera estímulo bastante para la mejora de las
-razas: cuyos actos debian efectuarse en el mes de
-San Juan, por considerarse que en él habia mayor
-concurrencia de forasteros en esta ciudad.</p>
-
-<p>El año de 1854, en que, por primera vez,
-se cumplió este soberano mandato, fué una época
-de plácemes y de alegría durante todo el
-mes de Junio; y la afluencia de gentes extrañas,
-atraidas por la fiesta, la novedad de la exposicion,
-y el empeño que mostraron por tomar
-parte en el concurso todos aquellos que
-tenian caballos propios para ello, produjeron
-una animacion desconocida hacia ya muchos
-años y que nadie se hubiera imaginado en los
-cuatro anteriores: las carreras de las vísperas
-y dias de San Juan y San Pedro estuvieron
-tan concurridas como en sus mejores tiempos;
-los obsequios que se prodigaron al digno Go<span class="pagenum"><a name="Page_55" id="Page_55">[55]</a></span>bernador
-fueron tan multiplicados como sinceros
-y espontáneos; hubo ruidosas alboradas, á
-pié y á caballo, entre ellas alguna jibaresca,
-en la que en dialecto provincial lució su ingenio
-algun <i>trovador</i> del país; las diversiones se
-sucedieron sin interrupcion durante los treinta
-dias de Junio; y por último, la <i>resurreccion
-del San Juan</i>, como se llamó vulgarmente á
-aquella fiesta fué tan completa que las antiguas
-costumbres, muertas ya por los años, volvieron
-á aparecer rejuvenecidas, ofreciendo vivir por
-mucho tiempo. Carreras, alboradas á pié y á
-caballo, regatas, concursos de caballos, bailes,
-y todo cuanto en los tiempos pasados habia tenido
-lugar para las fiestas del Patron, entró en
-el programa de aquel año, mas las nuevas diversiones
-que iban apareciendo poco á poco
-para encargarse de suplir las antiguas. Esta
-circunstancia y la de que la primera exposicion
-pública de productos del país se celebró en el
-mismo mes, atrajo una concurrencia extraordinaria
-de gentes de todas las partes de la Isla,
-que dieron sin duda mayor realce á aquellas
-fiestas, en las que tomó ya una parte mas activa
-el Ayuntamiento de la Capital, puesto que
-costeó diferentes diversiones públicas como las
-regatas y un baile que dió en los salones de su
-casa; fiesta digna de la Corporacion que la
-ofrecia y del pueblo al que iba dedicada y que
-veia ir así cambiándose sus costumbres antiguas
-por el camino en que debian encontrarse
-con las de pueblos mas cultos.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_56" id="Page_56">[56]</a></span>
-En el año de 1855 las fiestas de San Juan
-no ofrecieron ni tanta variedad de diversiones
-ni tanta animacion como en 1854; pero en
-cambio se introdujo la costumbre de los disparos
-y detonaciones de todos calibres, con una
-abundancia tal que no pareció sino que cada
-cual quiso hacer gala de poseer alguna arma
-de fuego y de saber manejarla. Puede decirse
-que las fiestas se reasumieron todas en tiros;
-pues apesar de que hubo alboradas y carreras,
-ni en unas ni en otras se notó la animacion
-y la concurrencia que tuvieron en el año
-anterior. Habia pasado el motivo que reanimó
-las diversiones de 1854 y las fiestas de San
-Juan volvieron á presentarse en un nuevo período
-de decadencia que nada fué capaz de interrumpir
-durante diez años seguidos. Cada
-año que transcurria iba siendo menor el número
-de ginetes que se presentaban en las tardes
-de las vísperas y dias de San Juan y San Pedro;
-y años hubo en que ni un solo caballo se
-veia por las noches, las cuales pasaban indiferentes,
-sin mostrar indicio alguno de lo que
-habian sido en otro tiempo.</p>
-
-<p>Y no se diga que esto acontecia porque el
-pueblo no se hallaba en ánimo de divertirse;
-ocasiones tubo de probar lo contrario con distintas
-causas y particularmente en las fiestas
-reales celebradas por el Natalicio de S. A. R. el
-Serenísimo Sr. Príncipe de Asturias; en las que
-hubo la franca y expansiva alegría que caracteriza
-á estos habitantes; y en las que se suce<span class="pagenum"><a name="Page_57" id="Page_57">[57]</a></span>dieron
-sin interrupcion durante diez ó doce
-dias las mas variadas diversiones. La verdadera
-causa era que ya el pueblo no gustaba, por lo
-menos en el grado que antes, de las fiestas tradicionales
-con que se celebraba al Patron; y ó
-que habian de cambiarse aquellas en armonía
-con las variaciones que en las costumbres se
-notaban, ó que concluirian por terminar definitivamente
-sin dejar mas que su recuerdo que
-se estinguiria probablemente con el tiempo.</p>
-
-<p>El Ayuntamiento, que hacia tantos años
-habia dejado de tomar en las fiestas la parte
-activa que en otras épocas tomaba, tuvo el
-acierto de no ver con indiferencia la transformacion
-que se operaba; y sin intervenir en
-la voluntad pública, ni para cohartar ni para
-impulsar al pueblo á que se divirtiese en la
-forma que quisiera, ofreció constantemente en
-la década á que acabo de referirme bailes y
-alboradas que siempre fueron acogidas con
-gusto por el pueblo; pero el primitivo San
-Juan decaia y eran necesarios nuevos esfuerzos
-para hacerle revivir, probablemente por un
-corto tiempo, como ya habia acontecido diversas
-veces.</p>
-
-<p>En el año de 1865 se realizaron esos esfuerzos,
-con motivo de la invitacion hecha á
-las señoritas de Cáguas, que estas tuvieron la
-amabilidad de aceptar; y su presencia en nuestra
-ciudad produjo una animacion de que hacia
-tiempo no se daba muestras; siendo de notarse
-que en todos los dias del mes de Junio<span class="pagenum"><a name="Page_58" id="Page_58">[58]</a></span>
-salieron <i>alboradas</i> de cuantos gremios comerciales
-é industriales contiene la poblacion. Con
-tales precedentes y en medio de la alegría general
-que reinaba, natural era esperar que revivieran
-las carreras de caballos y que las calles
-volvieran á verse, en las noches de San
-Juan y San Pedro, tan concurridas como lo
-habian estado en otras épocas. ¡Vana esperanza!
-Apenas hubo por las tardes algunas jóvenes
-que, por cortesía sin duda, acompañaron á
-correr á las Cagüeñas; por la noche, la misma
-soledad de los años anteriores, la misma falta
-de caballos. No parece sino que el pueblo habia
-adquirido ya la conviccion de que era pasada
-la época de la diversion favorita de
-nuestros antepasados; y voluntariamente abandonaba
-las costumbres que aquellos le legaran.</p>
-
-<p>El contraste de gustos entre unas y otras
-generaciones se puso mas de relieve el año último,
-en el que el Ayuntamiento comprendiendo
-la variacion que el tiempo habia introducido
-en las costumbres, sin rechazar las que ya
-lo han sido por la opinion, ofreció nuevas diversiones
-que anteriormente nunca habian formado
-parte de las fiestas. Esas diversiones nuevas
-fueron, sin embargo, aceptadas de muy
-buen grado por el público que las favoreció concurriendo
-á ellas en número muy considerable;
-mientras que dejaba pasar indiferente las que
-en otro tiempo eran el principal atractivo del
-San Juan.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_59" id="Page_59">[59]</a></span>
-Y no se atribuya esta eleccion al encanto
-que siempre ofrece la novedad; porque en el
-presente año hemos vuelto á ver las citadas diversiones
-tan favorecidas como en el anterior,
-y no obstante ya no eran nuevas. La causa
-verdadera de la variacion estriba, pues, indudablemente
-en la transformacion de los gustos;
-en la alteracion que han sufrido las costumbres;
-y así es de creerse, con mas razon, cuando
-se reflexiona sobre las profundas variaciones
-que han tenido todos nuestros hábitos y
-hasta los mas pequeños detalles de la vida en
-esta antilla. Y no es extraño que tal acontezca
-porque lo propio pasa con la humanidad entera;
-y esa es la obra lenta pero indefectible del
-tiempo que, como he dicho antes, todo lo cambia
-y lo trastorna todo, sin que frecuentemente
-nos apercibamos de ello, ni aun sepamos darnos
-cuenta de lo que sucede á nuestra vista.</p>
-
-<p>Ha terminado la ligera reseña que me propuse
-hacer de la historia de las fiestas del Patron:
-antes de pasar á la descripcion de las que
-se han efectuado en presente año preciso será
-que, aunque en breves palabras, dé una idea
-de la situacion del país en los momentos en
-que aquellas se aproximaban, para que pueda
-formarse juicio del motivo que, en mi humilde
-sentir, ha forzado al Ayuntamiento á verificarlas
-con la esplendidez con que las hemos visto
-efectuarse.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_60" id="Page_60">[60]</a></span></p>
-
-
-
-<div class="figcenter4em"><img src="images/i060.jpg" width="500" height="37" alt=""/></div>
-
-
-<h2 id="V">V.<br />
-<i>Situacion del país.</i></h2></div>
-
-
-<p>Que este mundo es un valle de lágrimas
-es cosa que por sabida debe callarse, sobre todo
-entre los que profesamos la religion, única verdadera
-de Jesu-Cristo; y que los dias de la
-vida son pocos y están llenos de miserias, hace
-algunos centenares de siglos que lo dejó consignado
-el paciente Job. Desde el instante en
-que por vez primera sentimos el aire que alimenta
-nuestra existencia, hasta los últimos suspiros
-que arroja el moribundo, es una série no
-interrumpida de impresiones desagradables,
-que concluirian por matarnos sino fuera porque
-llevamos dentro del alma el olvido, bálsamo
-eficaz que cura las dolencias del corazon.
-Por eso el hombre rie y canta y se regocija, no
-obstante los pesares que casi sin cesar le abruman.
-Pero hay impresiones y hay pesares de
-tal magnitud que, arrojando el espanto y la
-desolacion, lo mismo en los hombres que en
-los pueblos, dejan tras sí una huella que tarda
-mucho en desaparecer: hay momentos y dias<span class="pagenum"><a name="Page_61" id="Page_61">[61]</a></span>
-y épocas enteras, tan aciagas en la vida de los
-hombres y de los pueblos, que no es dable borrar
-su memoria, por mas que pasen las sensaciones
-desagradables que produjeron mientras
-su duracion. Puerto-Rico acaba de pasar por
-una de esas épocas fatales y no es extraño por
-tanto encontrar todavia en estos momentos muchos
-ánimos contristados que no saben ni aun
-darse razon de su profunda tristeza.</p>
-
-<p>La série de males que ha venido afligiendo
-á esta poblacion y á toda la Isla desde hace
-algunos meses no puede menos que dejar
-un recuerdo imperecedero en todos los que lo
-han sufrido y que se trasmitirá, sin duda alguna,
-á las generaciones venideras. Aun no
-habiamos llegado al último tercio del año último,
-y ya hacia por lo menos año y medio que
-una crísis tan profunda como prolongada habia
-producido la mas completa perturbacion en la
-vida económica de este pueblo y de la antilla
-entera. El dinero, agente sostenedor de todas
-las transacciones, habia huido precipitadamente
-de todas partes; y con él desapareció la animacion,
-el movimiento de los mercados que
-constituye la vida de las poblaciones; todo el
-mundo se encontraba mal; y así como antiguamente
-los físicos decian que la naturaleza tenia
-horror al vacio, todo el mundo no decia sino
-que tenia horror por el vacio de los bolsillos.</p>
-
-<p>No entra en el objeto de este libro indagar
-las causas que dieron orígen á esta situacion;
-y por lo tanto solo diré de ella que el<span class="pagenum"><a name="Page_62" id="Page_62">[62]</a></span>
-pueblo, con el buen sentido práctico que muestra
-tan amenudo, la llamaba la época de la yuca,
-aludiendo á lo áspera y amarga que es esta
-raiz. Y fué tan larga la época de la <span class="smcap">yuca</span>, que
-de seguro todo el mundo se indigestó para largo
-tiempo. Es lo cierto que la situacion era
-muy tirante; y que ni el proletario encontraba
-como ganar el pan, ni el empleado podia recibir
-á tiempo su sueldo, ni el casero su mesada,
-ni el comerciante salia de su mercancía, ni se
-cumplian los compromisos contraidos, ni nadie
-sabia como habia de seguir viviendo. Solo
-la usura levantaba floreciente su cabeza en medio
-de este campo de ruinas; concluyendo de
-devastar, á manera de terrible parásito cuanto
-quedaba en pié y cogia entre sus mortíferas
-ramas.</p>
-
-<p>Así corria el mes de Octubre último y todos
-esperaban la llegada de las próximas cosechas
-para salir algun tanto del malestar que
-generalmente se esperimentaba; pero la Providencia,
-en sus altos é inescrutables juicios, tenia
-decretada otra cosa. El pueblo de Puerto-Rico
-habia de sufrir mayores pruebas; y la
-crísis económica no era mas que un preludio de
-lo que venia tras ella. El dia 29 de Octubre terminó
-en medio del soplo devastador del huracan:
-en menos de dos horas, desencadenados los elementos,
-arrasaron cuanto en su camino se interpuso;
-desde los débiles arbustos, que en sus
-espigas contenian el alimento de centenares de
-familias, hasta los árboles seculares, que pro<span class="pagenum"><a name="Page_63" id="Page_63">[63]</a></span>porcionan
-la materia prima de las habitaciones
-ó el combustible que arde diariamente en las
-casas, fueron arrancados violentamente y arrastrados
-por los rios que desencadenados corrian
-hácia el mar llevando en su impetuosa corriente
-cuanto encontraban á su paso.</p>
-
-<p>El sol del dia siguiente alumbró una escena
-de desolacion que nadie hubiera imaginado
-la víspera: los campos que el dia anterior ostentaban
-lozanas plantaciones, esperanza del
-laborioso cultivador, estaban talados, por el soplo
-destructor del vendabal, ó anegados por el
-desbordamiento de los rios; y los pobres campesinos
-lloraban desconsolados la pérdida del
-hogar en que algunas horas antes se albergaban.
-En las costas, el mar habia arrojado á las
-orillas los restos de las embarcaciones que no
-pudieron soportar el empuje de los vientos. No
-era posible contemplar con ojos indiferentes
-tantos intereses destruidos, tanto trabajo perdido,
-tantas esperanzas frustradas en el intérvalo
-de una sola noche; y en medio del pesar que
-embargaba todos los corazones resonó espontánea
-y pura la voz de la caridad en favor de
-los desgraciados que mas habian sufrido en
-aquella espantosa catástrofe. Pocos dias bastaron
-para mitigar las penas y consolar las aflicciones
-que dejó tras sí la noche del 29 de Octubre,
-gracias al privilegio que para ello tiene
-la hermosa virtud de la caridad.</p>
-
-<p>Empero aun no estaba agotada la amarga
-copa que debia apurar este pueblo; el porve<span class="pagenum"><a name="Page_64" id="Page_64">[64]</a></span>nir
-contenia aun para él nuevas amarguras que
-pronto debia gustar; y apenas debian transcurrir
-algunos dias sin que la desventura llamara
-de nuevo á nuestras puertas.</p>
-
-<p>Corria el dia 18 de Noviembre en medio
-de un calor sofocante, extraño ya para lo avanzado
-de la estacion; y la calma precursora casi
-siempre de los grandes trastornos de la naturaleza,
-parecia amagar nuestra existencia.
-El pueblo, sin embargo, entregado á sus
-habituales faenas no podia presentir lo que
-momentos despues le habia de pasar: de repente
-la tierra se estremece, tan fuerte y prolongadamente,
-que todo el mundo huye despavorido
-de las habitaciones, buscando los sitios
-despejados en donde evitar las desgracias
-propias de las ruinas. La madre llora por su
-hijo ausente; el esposo busca solícito la esposa;
-el hijo corre á encontrar el amparo de su
-padre; y todos consternados imploran el auxilio
-divino: ¡el auxilio divino! que es la fuente
-inagotable de todas las verdaderas esperanzas,
-de todos los consuelos positivos. Por fortuna la
-fé se conserva robusta en nuestro suelo; y el
-pueblo encuentra en ella un bálsamo que mitiga
-sus aflicciones, un poderoso brazo que le
-sostiene en sus conflictos.</p>
-
-<p>Despues de un minuto de afanosa é interminable
-angustia, en que la vida y la muerte
-lucharon enfurecidamente sobre nuestras cabezas,
-la tierra volvió á su estado normal y los
-habitantes se retiraron á sus casas, tal vez sin<span class="pagenum"><a name="Page_65" id="Page_65">[65]</a></span>
-darse cuenta de lo que hacian é impulsados solo
-por el poderoso atractivo del hogar doméstico.
-Bien poco, sin embargo, duró su reposo,
-porque la tierra volvió á temblar pocos momentos
-despues; y tembló hasta diez ó doce veces
-mas en el intérvalo de veinte y cuatro horas.
-Entonces la poblacion despavorida huyó á los
-campos y á las afueras de la ciudad, sin cuidarse
-de las incomodidades y aun de los riesgos
-propios de semejante peregrinacion. La capital,
-poco antes bulliciosa y animada se vió reducida
-á triste soledad; y la dulce paz doméstica
-habia desaparecido en breves instantes, sin que
-nadie pudiera decirse cuando habria de ser recuperada.</p>
-
-<p>Así pasaron largos dias y prolongadas noches
-llenos de ansiedad y de amargura; y mientras
-tanto la ciudad esperimentaba todos los
-fatales resultados de la ausencia de la poblacion;
-su comercio decaia rápidamente; su riqueza
-territorial sufria las consecuencias de las
-violentas sacudidas que esperimentaba el suelo;
-y la desconfianza, alimentada por la constante
-repeticion de los temblores durante seis
-meses seguidos, retenia á los habitantes fuera de
-la poblacion, viniendo solo á ella el tiempo preciso
-aquellos que tenian obligaciones que cumplir,
-los cuales se retiraban diariamente á pasar
-las noches donde no les impidiera el sueño el
-amago constante de los techos.</p>
-
-<p>Inútil es pintar los terribles perjuicios que
-tan anormal situacion trajo consigo; los gastos<span class="pagenum"><a name="Page_66" id="Page_66">[66]</a></span>
-de cada familia se multiplicaron en una proporcion
-que distaba mucho de lo que podian dar
-de sí los recursos, y la falta de equilibrio se hizo
-aun mayor por las enfermedades que pronto
-entraron á formar parte de aquel cortejo de
-males que afligía á la poblacion. Los lazos sociales,
-si no se rompieron por completo, estuvieron
-disueltos largo tiempo, porque cada uno
-atendia á su propia conservacion y á la de su
-familia; y salvo aquellos que tienen el deber de
-velar por el público ó aquellos pocos á quienes
-la caridad mueve siempre á tender una mano
-generosa á la desgracia, bajo cualquiera faz
-que se presente, los demás no se ocupaban de lo
-que á su alrededor pasaba, porque el terror y la
-angustia en que vivian los embargaban por
-completo.</p>
-
-<p>Sin duda alguna que el malestar que produjo
-la emigracion daba resultados peores quizás
-que los de la misma causa que engendró
-aquella; y que de prolongarse por poco tiempo
-mas tan anómala situacion hubiera decaido
-la ciudad de tal manera que difícilmente se habria
-repuesto en muchos años.</p>
-
-<p>Por fortuna la Providencia se apiadó de
-este pueblo y despues de seis meses de penas
-y disgustos, la confianza apareció otra vez sobre
-nuestro horizonte, con débil luz en su principio,
-pero al fin dejando entrever mejores dias.
-Contristados, sin embargo, todavia los ánimos
-y mas apesarados por la misma soledad en que
-se vivia, no todos los que habian salido de la<span class="pagenum"><a name="Page_67" id="Page_67">[67]</a></span>
-ciudad se atrevian á volver; y solo la necesidad
-obligó á algunos á ocupar sus antiguos hogares.
-El espíritu público estaba tan decaido que
-la ciudad daba pocas muestras de vida; y no ya
-diversiones, en las que nadie pensaba, pero ni
-aun reuniones amistosas se contaban en que
-poder esparcir el ánimo abatido: las tiendas de
-comercio se veian constantemente desiertas y
-las mismas calles no presentaban ni con mucho
-el movimiento que anteriormente les era propio.</p>
-
-<p>Cada dia que pasaba agravaba mas y mas
-tan terrible situacion; y ó era preciso dejar
-morir de inanicion un pueblo que cuenta elementos
-bastantes para vivir y prosperar; ó se
-necesitaba un remedio pronto y eficaz que hiciese
-desaparecer el triste estado en que se
-hallaba la ciudad. ¿Quién podia y debia emprender
-esta obra de regeneracion, digámoslo
-así? ¿Quién podia y debia trabajar para levantar
-el espíritu público de la postracion en que
-yacia? ¿Y qué medios debian emplearse para
-ello, cuando la mitad de la poblacion aun no
-habia vuelto á sus hogares?</p>
-
-<p>Puesta la mano sobre el corazon y con la
-imparcialidad que siempre debe reinar cuando
-se trata de la cosa pública, declaro que, en mi
-humilde juicio, el único llamado á realizar esa
-obra era el Ayuntamiento, como representante
-legítimo de ese mismo pueblo que habia de
-reanimarse; y por eso me congratulo en declarar
-que el Ayuntamiento estuvo oportuno y
-acertado cuando resolvió emprender la obra;<span class="pagenum"><a name="Page_68" id="Page_68">[68]</a></span>
-y mas oportuno y acertado estuvo cuando escogió
-como medios para ello las fiestas de San
-Juan. Siguiendo así su propia tradicion, nunca
-interrumpida, como lo han visto los lectores,
-presentaba al público, á la vez que los placeres
-propios de un pueblo culto, los encantos de la
-tradicion, siempre agradable y tal vez más
-cuando ha empezado á entrar en la época de
-los recuerdos.</p>
-
-<p>Este doble atractivo era irresistible; y
-mucho mas lo era al anuncio de la esplendidez
-que debian tener las fiestas. Si el Ayuntamiento
-no hubiera sido pródigo en las diversiones, no
-habria tenido que pensar en conseguir el principal
-objeto de ellas; y demás hubiera estado
-que hubiese realizado algunas de aquellas que
-ni siquiera habrian merecido el honor de ser
-vistas por los que se hallaban fuera de la ciudad.
-Por otra parte y bajo el punto de vista económico
-y tambien social, la acertada resolucion
-del Ayuntamiento está justificada por la sentencia
-en que se apoya la higiene pública: <i>Salux
-populi suprema lex esto.</i> Si la parte material de
-la sociedad exige tal ley, con más rigor debe
-observarse cuando se trata no solo de intereses
-materiales, sino tambien de los morales é intelectuales.</p>
-
-<p>Hoy que, al escribir estas líneas, han pasado
-ya las fiestas, para saber si el Ayuntamiento
-ha conseguido su objeto, basta apelar
-á los habitantes todos de la ciudad que han
-vuelto á sus hogares; basta contemplar como<span class="pagenum"><a name="Page_69" id="Page_69">[69]</a></span>
-ha vuelto á existir la confianza que todos tenian,
-antes de la terrible época pasada, para entregarse
-á sus habituales faenas y tambien para
-trabajar por el porvenir, que si nadie es capaz
-de entrever, por lo menos no se halla envuelto
-en las opacas nubes que lo han ocultado largo
-tiempo.</p>
-
-<p>Si causas agenas completamente á la Corporacion
-popular han podido impedir que se
-levante el espíritu público con todo el empuje
-que lo hubiera hecho, no se la culpe á ella de
-actos en que no ha intervenido y que tal vez
-deplora mas que cualquiera otro. Júzguesela
-exclusivamente en su obra; y tómese en consideracion
-su pensamiento, no bajo la mezquina
-mira de un egoísmo siempre injustificable, sino
-teniendo en cuenta el noble y generoso intento
-que se propuso, superior en mucho al exíguo
-valor de unos pocos millares de escudos.</p>
-
-<p>Tales son las razones que justifican las
-fiestas de San Juan en el presente año; como
-las recibió el público lo verá el lector en los capítulos
-que siguen, en que trataré de describirlas
-de la mejor manera que le sea posible á
-mi pobre pluma.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_70" id="Page_70">[70]</a></span></p>
-
-
-
-<div class="figcenter4em"><img src="images/i070.jpg" width="500" height="53" alt=""/></div>
-
-
-<h2 id="VI">VI.<br />
-<i>Principio de las Fiestas.</i></h2></div>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line">Florido mes de Junio,</div>
-<div class="line">Bendito seas......</div>
-<div class="liner">(<i>Trueba.</i>)</div></div></div></div>
-
-
-<p>He aquí que ha dado principio el alegre
-mes de Junio, con sus plácidas noches, sus frescas
-brisas, sus gratos recuerdos y sus halagadoras
-fiestas. El pueblo de Puerto-Rico vuelve
-á verlo en medio del regocijo y del bullicio
-que en otros tiempos animaban á la Ciudad y
-en el alborozo general, que por todas partes
-cunde, con la rapidez del relámpago, se conoce
-que estamos en el alegre mes de San Juan.
-¡Bendito mes que, de generacion en generacion,
-ha sabido ir conservando, siempre frescos y
-palpitantes, los recuerdos de nuestros antepasados;
-por mas que las eventualidades y los
-fracasos propios de la vida humana hayan perturbado
-mas de una vez las costumbres que
-de muy antiguo conocemos!</p>
-
-<p>El mes de Junio trae consigo, entre las
-olas embalsamadas de sus puras brisas, el mis<span class="pagenum"><a name="Page_71" id="Page_71">[71]</a></span>terioso
-encanto de la tradicion; ese no sé qué
-que hace vibrar mas ó menos fuertemente en
-todos los corazones el sentimiento de la alegría,
-de esa alegría melancólica que constituye
-uno de los mas gratos y dulces placeres del alma,
-bien que se halle uno en la soledad de los
-campos, ó en el retiro de su habitacion, ó en
-medio mismo de las espansiones de una fiesta.
-Por eso, aun cuando no todos los habitantes de
-esta Ciudad desean siempre el mes de San
-Juan, todos en general lo ven llegar con ese
-gozo interior que engendra muy pronto el regocijo
-público; y es porque las costumbres tienen
-en sí un atractivo irresistible que subyuga
-todos los corazones, que los predispone
-para el placer y que despierta en ellos una tierna
-simpatía por todo aquello que nos legaron
-nuestros antepasados.</p>
-
-<p>¿Quién no recuerda los hermosos dias de
-la niñez en los que el mes de Junio conserva
-un lugar tan predilecto? ¿Quién no hace memoria
-de aquellas inocentes alegrías que todos
-hemos gustado á la luz de los hachones que
-alumbraban y aun alumbran las <i>alboradas</i> ó al
-resplandor de las hogueras que iluminaban las
-calles en las noches de las carreras? ¿Quién, de
-los que alcanzó San Juan en todo su esplendor,
-no guarda con gusto en el fondo de su alma
-el puro placer de haber acompañado una
-elegante <i>camarracha</i>, á la que el amor aumentaba
-los encantos de los años juveniles? Verdad
-es que en aquellos tiempos de franca amistad,<span class="pagenum"><a name="Page_72" id="Page_72">[72]</a></span>
-en que este pueblo componia por decirlo así
-una sola familia, esas fiestas tenian casi el
-atractivo del hogar doméstico y la expansion
-por consecuencia era mas verdadera y mas
-general; pero aunque las condiciones sociales
-de la poblacion hayan cambiado mucho, sus
-costumbres se han sostenido á traves de los
-años y todavia las vemos subsistir, si bien con
-las transformaciones propias de los cambios
-que ha sufrido esta sociedad.</p>
-
-<p>Prueba de ello la alegría y el júbilo que
-en todos rebozan desde que ha comenzado el
-grato mes de las fiestas. La inauguracion de
-estas no ha podido ser mas animada: á medida
-que se aproximaban las doce del dia 1º de Junio
-iban apareciendo en todos los balcones
-asta-banderas y cordeles, indicio cierto de que
-todos los vecinos se preparaban á tomar parte
-en el regocijo público; y las calles principales
-y especialmente las que afluyen á la plaza en
-que se halla la Casa Consistorial se llenaban
-de gente que con semblante placentero esperaba
-solo el momento de dar expansion á la alegría
-que experimentaba; dejando escapar de
-vez en cuando alegres risas ó formando corros
-en que reinaba bulliciosa algazara comprimida
-todavia por no ser la ocasion; los petardos y
-detonaciones que, como á hurtadillas, se dejaban
-oir, completaban aquel conjunto de emociones
-que bullian por todas partes sin atreverse
-á brotar libremente, á la manera que bulle
-entre la máquina, buscando expansion, el vapor<span class="pagenum"><a name="Page_73" id="Page_73">[73]</a></span>
-que un instante despues la pone en movimiento.</p>
-
-<p>A medio dia en punto la banda de música
-militar que acompañaba el piquete para la
-publicacion del bando tocó la marcha real en
-señal de que se enarbolaba en el Ayuntamiento
-el pabellon nacional, y en seguida que subieron
-por los aires los cohetes que lo anunciaban,
-la ciudad entera se vió rápidamente empavesada
-con centenares de banderas que, batidas
-por la brisa, animaban las calles con sus
-variados y brillantes colores, en los que descollaban
-con predileccion los hermosos colores
-nacionales. Leido el bando frente á los portales
-de la Casa de la ciudad se puso en marcha
-el cortejo, al que seguian millares de personas
-de todas clases y condiciones; aumentando
-progresivamente el ruido de las detonaciones
-que se sucedian sin interrupcion, los alegres
-ecos de la música que cual rápidos mensageros
-cruzaban los aires en todas direcciones para
-avisar al vecindario el principio de la fiesta
-y la bulliciosa y festiva algazara del gentío que
-llenaba las calles. Aun no habia recorrido mas
-que dos ó tres de estas el bando, cuando ya se
-dejaron oir los armoniosos sonidos de dos orquestas
-mas, una en el café de "La Zaragozana"
-y otra en la puerta del bonito establecimiento
-de "Los Precios fijos"; quemándose en uno y
-otro punto multitud de cohetes y petardos, á
-cuyo ruido concurria la gente ocupando bien
-pronto las avenidas de las calles que confluyen
-en aquellos sitios.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_74" id="Page_74">[74]</a></span>
-La ciudad entera presentaba un aspecto
-encantador con sus mil banderas desplegadas
-por el viento y el eco de alegría que por todas
-partes resonaba á la par de los continuados disparos
-que sin cesar se oian. Hombres y mugeres
-y niños, toda la poblacion en fin, entusiasmada
-con el júbilo general acudia á las calles
-ó á los balcones de las casas para tomar parte
-de algun modo en la fiesta pública.</p>
-
-<p>La novedad del adorno que apareció frente
-al establecimiento antes citado de "Los Precios
-Fijos," atrajo por el momento mayor concurrencia
-hácia aquel punto; y en efecto presentaba
-un bonito golpe de vista la confluencia
-de las calles de San Justo y la Fortaleza; en
-el mismo centro y á conveniente altura pende
-una caprichosa mongolfiera de vivos y bien
-combinados colores y de forma octogona, teniendo
-en cada una de sus caras ó facetas un
-viva al <span class="smcap">Patron</span>, á <span class="smcap">Nuestra Reina</span>, al <span class="smcap">Príncipe</span>,
-á la <span class="smcap">PATRIA</span>, á la <span class="smcap">PROVINCIA</span> y á su <span class="smcap">digno
-Gobernador</span>; y los escudos nacional y de
-Puerto-Rico: en la parte inferior cuelga un
-bonito canastillo sostenido por elegantes lazos
-de cintas y exhornado con pequeñas banderolas;
-y al rededor, en forma de aspa y en direccion
-á las cuatro esquinas de las calles flamean
-vistosos pabellones nacionales y banderas provinciales
-de Cataluña y Puerto-Rico.</p>
-
-<p>Apenas habia terminado la zambra en este
-lugar y empezaba á dispersarse la concurrencia,
-cuando los ecos de una nueva orquesta<span class="pagenum"><a name="Page_75" id="Page_75">[75]</a></span>
-que avanzaba por la calle de San Justo, en direccion
-de sur á norte, volvieron á hacerla apiñar
-y seguir el nuevo foco de alegría que se
-presentaba; detúvose la música en el trozo de
-la citada calle que corre desde la de San Francisco
-á la Luna y despues de entusiastas vivas
-y nuevas detonaciones y cohetes, en medio de
-los alegres gritos de la multitud, apareció un
-hermoso globo que bien pronto se lanzó al espacio
-seguido de las miradas de la muchedumbre,
-que, en su curiosidad, desafiaban los vívidos
-resplandores solares.</p>
-
-<p>La fuerza del sol, sin embargo, mas sensible
-aun cuando reverbera en el enlozado de
-nuestras calles, apaciguó algun tanto la animacion
-que habia reinado durante tres horas consecutivas;
-y la gente se retiró á sus casas hasta
-que llegada la tarde y refrescada la atmósfera
-por la brisa que no cesó de soplar en todo
-el dia, volvió á notarse concurrencia, sobre todo
-en los puntos principales de la poblacion.</p>
-
-<p>Miéntras en la plaza principal se preparaban,
-ante un público numeroso, los fuegos
-de artificio que debian quemarse por la
-noche, en la calle de San Francisco una orquesta
-dejó oir sus primeros acordes y pronto
-atrajo hácia aquel punto centenares de espectadores,
-deseosos de presenciar todas las fiestas.
-La que anunciaba la música se reducia, sin
-embargo, por esa vez al simple acto de enarbolar
-las banderas de algunas casas que no las
-habian izado á medio dia; y los concurrentes<span class="pagenum"><a name="Page_76" id="Page_76">[76]</a></span>
-hubieron de conformarse por tanto con el solo
-espectáculo del bullicio propio del caso y de
-los disparos que abundaron como de costumbre;
-siendo agradablemente sorprendidos, cuando
-al retirarse, ya entrada la noche, se vieron
-iluminados de repente por una intensa y brillante
-luz roja de Bengala, que ardía frente á
-la puerta de la farmacia del sucesor del señor
-Teillard, y cuya duracion hizo que se prolongara
-la permanencia de los espectadores en
-aquel sitio.</p>
-
-<p>Cuando cesó el efecto producido por la
-luz, pudo contemplarse una de esas hermosísimas
-noches de los trópicos que superan á toda
-descripcion: en un cielo de azul puro y transparente,
-tachonado de lucientes estrellas, brillaba
-en todo su esplendor la luna, esa diosa de
-los paganos, cantada por todos los poetas y tan
-querida de todos los amantes, sin duda porque
-al ténue resplandor de sus blanquecinos rayos,
-la naturaleza se reviste de un encanto indescifrable
-que hermosea los objetos bajo el tinte de
-melancolía en que los envuelve. La ciudad se
-hallaba doblemente iluminada y hasta la misma
-naturaleza parecia contribuir á la fiesta con
-la esplendidez propia de todas sus escenas.</p>
-
-<p>Por todas las calles que dan á la plaza
-principal afluia la gente en tropel para presenciar
-los fuegos que dieron principio á las ocho
-en punto. Cohetes, ruedas, llamas ardieron sucesivamente,
-en medio de los aplausos del público
-y de los armoniosos acordes de una mú<span class="pagenum"><a name="Page_77" id="Page_77">[77]</a></span>sica
-militar que amenizaba el acto; y con intérvalo
-de una hora se elevaron dos globos de
-distintas formas y dimensiones, venciendo el
-mayor la contrariedad de haberse roto contra
-uno de los adornos del salon de la plaza. Despues
-de una hora de grato entretenimiento, del
-que disfrutaron millares de personas que hacinadas
-ocupaban la plaza, las calles de los alrededores
-y los balcones, puertas y azoteas de
-las casas que dan al primer sitio, se dió fuego á
-un castillo de tres cuerpos, y unos quince piés
-de alto, que era la pieza principal de los fuegos.
-Empezó á arder por el cuerpo inferior que
-presentó de pronto iluminadas con bonitas luces
-de variados colores las puertas que adornaban
-los cuatro frentes; y antes de que esas
-luces se estinguieran, comunicándose el fuego
-á los cuerpos superiores, se iluminaron de repente,
-haciendo disparos en todas direcciones
-y dejando escapar cohetes. Cuando el fuego
-era mas intenso, el espectáculo no podia ser
-mas hermoso; torrentes de luz entremezclados
-de torrentes de fuego aparecian por los cuatro
-lados, dejando ver de vez en cuando los fogages
-de los disparos de mas ó menos intensidad
-que salian de los distintos cuerpos del edificio,
-hasta concluir en el remate superior por la
-elevacion de cohetes de gran fuerza.</p>
-
-<p>Un momento despues la ilusion habia desaparecido
-y solo quedaba un poco de humo
-que el perezoso viento de la noche arrastraba
-lentamente por los aires. Así pasan todas las<span class="pagenum"><a name="Page_78" id="Page_78">[78]</a></span>
-ilusiones de la vida, sin dejar mas que un poco
-de humo; á veces brillante cuando la luz de la
-gloria lo ilumina, á veces denso y opaco cuando
-lo ennegrece el remordimiento de lo pasado.</p>
-
-<p>Una llama blanquísima de Bengala que
-iluminó la plaza por fin de fiesta, permitió ver
-la apiñada muchedumbre que se oprimia buscando
-salida; aquellos millares de cabezas presentaban
-en su fluctuacion la imágen del embravecido
-mar cuando sus olas encrespadas se
-precipitan las unas sobre las otras, amenazando
-destruir cuanto encuentren á su paso. El mar
-humano que allí se movia, nada, sin embargo,
-destruyó; y pronto por el contrario desparramada
-por las calles desapareció la numerosa
-concurrencia satisfecha y alegre, narrando cada
-cual aquello que mas habia llamado su atencion.</p>
-
-<p>La plaza, no obstante, no quedó desierta;
-permanecian firmes en ella todos los que se
-disponian á acompañar la música que debia
-recorrer las calles; y los chiquillos se disputaban
-acaloradamente el derecho de convertirse
-en portadores de las teas con que por costumbre
-se habia de iluminar aquel alegre paseo
-nocturno.</p>
-
-<p>A las diez en punto partió la música acompañada
-de un numeroso séquito que no la
-abandonó ni por un momento en la larga escursion
-que hizo por todas las calles de la ciudad.
-Media noche era cuando todavia se dejaban
-oir sus dulces ecos y el alegre bullicio de<span class="pagenum"><a name="Page_79" id="Page_79">[79]</a></span>
-los acompañantes que no querian perder ni una
-sola nota ni tampoco un solo incidente de los
-de aquel dia.</p>
-
-<p>Así terminó el 1º. de Junio en medio
-del contento general de la poblacion que veia
-inaugurar las fiestas con un brillo y una animacion
-que competia sino excedia á la de los
-tiempos mas alegres; y todos se prometieron
-desde aquel momento un dichoso mes de San
-Juan.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_80" id="Page_80">[80]</a></span></p>
-
-
-
-<div class="figcenter4em"><img src="images/i080.jpg" width="500" height="53" alt=""/></div>
-
-
-<h2 id="VII">VII.<br />
-<i>Recepcion del Gobernador Superior de la Isla.</i></h2></div>
-
-
-<p>Las poblaciones obedecen indudablemente
-á la misma ley física á que se hallan sujetos
-todos los cuerpos de la naturaleza; y una vez
-impulsados en un sentido siguen el movimiento
-mientras no encuentran una resistencia superior
-á la fuerza de impulsion. Así acontece
-con esta ciudad en las presentes fiestas; dada
-la señal del principio de estas, en seguida se
-hizo notar la animacion que en todos los habitantes
-reinaba y que ha venido en <i>crescendo</i>
-constante, á medida que se adelantaban los
-dias; y como generalmente sucede que, despues
-del primer impulso, cada paso que se dá no es
-mas que el estímulo de uno nuevo; y que suelen
-improvisarse fiestas, cuando de estas se trata,
-que nadie hubiera soñado incluir en el programa;
-resulta frecuentemente que este se perturba
-y aun se anula, porque precisamente lo
-que no contenia es lo que mas luce ó llama la<span class="pagenum"><a name="Page_81" id="Page_81">[81]</a></span>
-atencion, sobre todo si el pensamiento que encierra
-merece la aprobacion ó las simpatías del
-público.</p>
-
-<p>Tal ha acontecido en el presente año con
-la recepcion hecha el 2 de Junio al Gobernador
-Superior y á su amable y apreciada familia.
-Hallábanse SS. EE. en el pueblo de Cáguas,
-adonde habian concurrido á presenciar las
-fiestas que en su obsequio se celebraron en los
-dias de las páscuas de Pentecostes y súpose
-aquí que debian volver á esta ciudad el mártes
-2 de Junio. Veinte y cuatro horas faltaban para
-el momento de la llegada; pero lo corto de
-este espacio de tiempo no arredró al Ayuntamiento
-de la Capital para preparar una recepcion
-digna de las elevadas personas que esperaba
-y digna tambien del afecto que han sabido
-despertar en esta poblacion. El representante
-de ella supo comprender que era el momento
-oportuno de hacer conocer al Gefe Superior
-de la Isla las simpatías que por él y por su estimable
-familia siente la ciudad y con la festinacion
-que exijia el corto tiempo de que podia
-disponerse se preparó todo lo conveniente para
-la recepcion.</p>
-
-<p>Al dia siguiente á las cuatro y media de
-la tarde salia el Excmo. Ayuntamiento en coches
-de lujo que lo condujeron hasta el puente
-de la Aurora, límite de su jurisdiccion municipal:
-allí se levantaba un sencillo arco de follage
-que ostentaba por todos adornos varios frutos
-del país y una banda de música militar es<span class="pagenum"><a name="Page_82" id="Page_82">[82]</a></span>peraba
-el instante en que se presentaran SS. EE.
-La marcha de Infantes ejecutada por aquella
-anunció la llegada á los pocos momentos; y adelantándose
-por un lado el Ayuntamiento y por
-otro el Excmo. Sr. Gobernador que al efecto
-habia bajado del coche, despues de los saludos
-de cortesía, tomando la palabra el Presidente
-de la Corporacion popular expuso al Gobernador,
-en breves pero sentidas frases, los sentimientos
-del Municipio y de toda la poblacion,
-que deseaba dar á S. E. aquella prueba de respetuoso
-afecto. S. E., impresionado y sorprendido
-agradablemente, manifestó la satisfaccion
-que en aquellos instantes esperimentaba por la
-deferencia que hácia él mostraba el Ayuntamiento
-y que en medio del placer que sentia
-al recibir las atenciones de los pueblos que acababa
-de visitar y en particular las de la Capital
-de la Isla, se prometia que, levantado el espíritu
-público, podria trabajar con buen éxito
-en la prosperidad de esta hermosa provincia.</p>
-
-<p>Ocupado por S. E. el lugar preferente en
-la hermosa carretela que se llevaba al efecto
-dispuesta, en union del General 2º. Cabo y del
-Corregidor de la Capital, se puso en marcha la
-comitiva compuesta de doce ó catorce coches
-en que iban en el primer término la señora y
-niños de S. E., despues los miembros del Ayuntamiento,
-los Ayudantes de SS. EE. y por último
-algunas personas particulares.</p>
-
-<p>Frente á la subida del pueblo de Cangrejos
-se levantaba otro arco de follaje y flores<span class="pagenum"><a name="Page_83" id="Page_83">[83]</a></span>
-del tiempo, cuyo adorno principal consistia en
-una lijera nubecilla que pendia del centro y
-que al pasar por debajo el coche en que venia
-la familia de S. E. se abrió tan oportunamente
-que casi cayeron dentro de él las dos palomas
-que contenia en su seno.</p>
-
-<p>A la entrada del Puente de San Antonio
-se levantaba otro elegante arco gótico que lucia
-á sus costados lozanas matas de plátano; y
-otra música militar ejecutó la marcha al aproximarse
-SS. EE. Dos miembros del Ayuntamiento
-que esperaban al efecto, se adelantaron
-á los estribos del coche en que venian la señora
-y la niña de S. E. y ofreciéndoles dos bonitos
-<i>bouquets</i>, uno de ellos dirigió á la señora
-las siguientes ó parecidas palabras: "Excma.
-Sra.:&mdash;En nombre del Excmo. Ayuntamiento
-de la ciudad ofrecemos á V. E. estos ramos
-que en su sencillez simbolizan la de los habitantes
-de Puerto-Rico, y en la viveza de
-sus colores la alegría de los corazones que
-hoy victorean al digno esposo de V. E. Sírvase
-V. E. aceptarlos, como muestra del afecto
-que por su Gobernador siente la ciudad en
-cuya representacion venimos." La señora contestó
-dando las gracias por la muestra de distincion
-que recibia y suplicó se hiciera así presente
-á los habitantes de la ciudad, cuyos buenos
-sentimientos ya conocia. En seguida volvió
-á ponerse en marcha la comitiva; y despues
-de pasar por otro arco de ramaje que se
-levantaba al terminar el paseo de Puerta de<span class="pagenum"><a name="Page_84" id="Page_84">[84]</a></span>
-Tierra, en el que se hallaba otra banda de música;
-y de haber entrado en la capital, á cuya
-puerta estaba otra orquesta, se dirijió á la Casa
-de Ayuntamiento, por la calle de San Francisco,
-cuyos balcones se hallaban vistosamente
-colgados y cuajados de gente que victoreaba
-al Gobernador de la isla, á la vez que variadas
-llamas de Bengala alumbraban el trayecto.
-Delante de los portales de la Casa capitular
-se levantaba el último arco adornado de
-trofeos militares y superado por las armas de
-España y las de Puerto-Rico y apoyándose en
-sus dos columnas dos maceros de la Corporacion
-en trage de gala.</p>
-
-<p>Llegada á este punto, la comitiva bajó de
-los coches y subió á los salones del Municipio
-en donde una mesa sencilla pero bien dispuesta
-ofrecia un <i>lunch</i> reparador á los ilustres viageros.
-Diversas señoras de las familias de los
-Concejales recibieron á la familia de S. E. y
-despues de los saludos de cortesía todos ocuparon
-lugar en la mesa y pronto reinó una franca
-cuanto digna alegría que animaba aun mas
-la música que en la parte exterior ejecutaba
-preciosas danzas. Al concluir el <i>lunch</i> y puestos
-de pié S. E. y demás señores que se hallaban
-presentes; el Gobernador tomando la copa
-brindó por S. M. la Reina (q. D. g.) á quien
-ofreció dar cuenta de los nobles y leales sentimientos
-de los habitantes de esta antilla; por
-el Ayuntamiento de la Capital, al cual no podia
-menos que agradecer las deferentes aten<span class="pagenum"><a name="Page_85" id="Page_85">[85]</a></span>ciones
-que recibia y que aceptaba como representante
-de la Suprema Autoridad de la nacion,
-á la vez que agradecia por sí mismo.</p>
-
-<p>Despues de una hora de agradable reunion
-SS. EE. siguieron para su palacio acompañados
-del Excmo. Sr. General 2º. Cabo, y de los
-Sres. Corregidor, Teniente-Alcaldes y algunos
-Concejales; á los cuales volvió á manifestar
-su reconocimiento al despedirse de ellos.</p>
-
-<p>La concurrencia que atrajo este acto á las
-afueras de Puerta de tierra, á la plaza de Santiago
-y calle de San Francisco y á la plaza
-principal era numerosísima; y sin duda alguna
-dió la medida de las simpatías que disfruta el
-Gefe Superior de la Isla entre los habitantes
-de la ciudad el como se apiñaba la gente
-para verle pasar así como los repetidos vivas
-y aclamaciones que por todas partes se oian.
-Fué una verdadera fiesta popular tan alegre y
-animada como bien aceptada por el público;
-y digna por todos conceptos de la Autoridad
-á quien se dirigia y de la Corporacion que la
-ofrecia.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_86" id="Page_86">[86]</a></span></p>
-
-
-
-<div class="figcenter4em"><img src="images/i086.jpg" width="500" height="50" alt=""/></div>
-
-
-
-<h2 id="VIII">VIII.<br />
-<i>Las alboradas.</i></h2></div>
-
-
-<p>Ya saben los lectores cual fué el orígen
-de las alboradas y como han venido á parar
-en celebrarse en las primas noches en vez
-de serlo en los primeros albores del dia. Esta
-fiesta ha venido á quedar reducida con el tiempo
-á no tener otra significacion que la de una
-manifestacion pública, dada por los que la efectúan,
-de su deseo de tomar parte en el regocijo
-general.</p>
-
-<p>Por esta razon, sin duda, cuando se trata
-de las fiestas de San Juan, es de rigor que todos
-los que realizan alguna diversion, ó toman
-parte en el conjunto de las que constituyen los
-festejos, saquen una alborada; y casi siempre
-tambien ha acontecido que las sacan igualmente
-los que impulsados por la alegría quieren
-hacer partícipes de ella á sus convecinos, aun
-cuando para ello no haya precedido programa
-alguno.</p>
-
-<p>En el presente año, como en todos los demás,
-no era posible prescindir de esta diver<span class="pagenum"><a name="Page_87" id="Page_87">[87]</a></span>sion
-peculiar de las fiestas de San Juan; y han
-celebrado sus alboradas no solo los gremios
-que constaban en el apéndice al programa del
-Ayuntamiento, sino que tambien las ha habido
-sin anuncio de ningun género y con mas ó menos
-pompa, segun los que las sacaban.</p>
-
-<p>En los dias 3, 6, 7, 8, 10, 11 y 12 celebraron
-las suyas respectivamente los gremios
-de Acarreadores, Albañiles, Detallistas de provisiones,
-Zapateros, Músicos, Carpinteros y Barberos;
-y demás está que diga que con mas ó
-menos animacion, con mas ó menos ruido, en todas
-ellas hubo reunion de gentes, profusion de
-disparos, franca y sencilla algazara y todo lo que
-constituye esa clase de fiesta popular, que no
-por ser vista con indiferencia por las personas
-que pueden disfrutar de otra clase de diversiones,
-deja de ser bien aceptada por el público en
-general; y hace bien en aceptarla porque es
-una diversion sencilla que en nada ofende á la
-cultura del pueblo. Esa orquesta que recorre
-las calles, acompañada de una multitud mas ó
-menos numerosa, que marcha á la luz de los
-achones y en medio de los gritos de la mas cordial
-y alegre espansion, interrumpida solo por el
-ruido de los cohetes ó por el silencio que reina
-mientras se remonta á los aires un globo, es á
-no dudarlo un espectáculo que participa mucho
-de la sencillez de los tiempos antiguos, pero
-que en nada se opone á las exigencias de la
-mas avanzada civilizacion, ni tiene nada que
-sea contrario á la moral, ni que pueda recha<span class="pagenum"><a name="Page_88" id="Page_88">[88]</a></span>zarse
-por motivo alguno; siquiera no se la considere
-mas que como un medio de llevar á todos
-los ángulos de la poblacion la animacion y la
-alegría, que brota siempre con mas expontaneidad
-entre la gente de buen humor que se
-halla dispuesta á divertirse á todas horas.</p>
-
-<p>Tal ha sido el carácter general de las alboradas
-que he anotado; y ninguna de ellas, á
-excepcion de la de los Detallistas de provisiones,
-de que mas adelante me ocuparé, ha ofrecido
-novedad alguna que merezca mencionarse;
-como no sea la de un bonito himno cantado
-en la de los Barberos; y cuya letra, lo mismo que
-las composiciones poéticas distribuidas en los
-demás, se hallarán en el apéndice. Pero aunque
-ninguna novedad hayan ofrecido estas fiestas
-para los que saben lo que siempre han sido,
-proporcionaron algunas noches de pública
-animacion, en que se vieron mas ó menos concurridas
-las calles y mas ó menos alegría en
-las gentes que por ellas paseaban, segun la
-importancia de cada una de aquellas diversiones.</p>
-
-<p>La justicia exije que hable especialmente
-de la de los Detallistas de provisiones, porque
-estos dieron lugar no solo á los espectáculos
-propios de fiestas, sino que á la vez efectuaron
-actos que contribuyendo al mayor realce de
-aquellas, pusieron de relieve los sentimientos
-filantrópicos de los que lo realizaban. Nunca
-es mas justificada la alegría y se generaliza mas
-fácilmente que cuando procede de causas no<span class="pagenum"><a name="Page_89" id="Page_89">[89]</a></span>bles
-que contribuyan al alivio de los afligidos;
-porque, de ese modo, estos últimos no solo se
-encuentran favorecidos en su desgracia y remediados
-en sus necesidades, sino que se encuentran
-en disposicion de tomar parte en los
-regocijos públicos, tanto porque á ello se presta
-la satisfaccion que esperimenta aquel cuya
-suerte se mejora, aunque sea momentáneamente,
-cuánto porque la gratitud los obliga á unirse
-á sus bienhechores y participar de sus satisfacciones.</p>
-
-<p>La caridad es una virtud que tiene el don
-especial de llevar la alegría, así á los corazones
-de los que la ejercitan, como á los de los que
-la reciben; y por eso no es estraño ver que todos
-los actos de caridad que se hacen públicos
-llevan consigo un sello determinado de regocijo,
-tan puro y expontáneo como quizás no se
-encuentre en otras fiestas; y por esto tambien
-se ve generalmente que el público se apresura
-á adherirse, aunque solo sea con el deseo, á
-los actos de ese género que llegan á su dominio.</p>
-
-<p>Esto es precisamente lo que ha acontecido
-con la limosna anunciada por los Detallistas
-para distribuir el dia de su alborada; y los pobres
-á quienes la miseria, sin duda, retenia estraños
-á las fiestas, se creyeron desde luego
-obligados á hacerse partícipes, al ver que no se
-les habia olvidado en medio del conjunto de diversiones
-que á todos distraian.</p>
-
-<p>Era un espectáculo alegre á la par que<span class="pagenum"><a name="Page_90" id="Page_90">[90]</a></span>
-conmovedor ver desfilar cuatrocientas personas
-cuyos rostros anunciaban la satisfaccion del
-que, en medio de la mas absoluta carencia de
-todo lo que sirve para cubrir las necesidades
-comunes de la vida, se encuentra de repente
-con que lleva entre sus manos el alimento de
-dos dias. Aunque la hora en que se verificó el
-acto no era la mas apropósito para la reunion,
-por ser á las doce del dia, muchas personas lo
-presenciaron, sin embargo; y los detallistas
-pueden conservar además de la dulce satisfaccion
-que proporciona siempre el hacer el bien,
-el grato recuerdo de que cuantos tuvieron conocimiento
-de este acto no pudieron menos que
-aplaudirle de corazon, y, lo que es mas, sentir el
-no haber tenido parte en aquella obra de misericordia,
-que aunque fuera por un solo dia, llevaba
-el contento á tantas familias.</p>
-
-<p>El mismo gremio tuvo por la noche fuegos
-artificiales en la plaza principal; pero, ó bien
-por la lluvia que cayó poco antes de la hora
-prefijada para quemarlos y probablemente los
-humedeció, ó bien por cualquiera otra causa,
-tuvieron mal éxito y la numerosa concurrencia
-que en aquel sitio se habia reunido hubo de
-conformarse con disfrutar de la música que ejecutó
-entre otras piezas una brillante sinfonía á
-toda orquesta.</p>
-
-<p>El gremio de Carpinteros que, como he
-indicado, tuvo su alborada el dia 11, dedicó al
-Gefe Superior de la Isla no solo la composicion
-poética que es costumbre, sino tambien una<span class="pagenum"><a name="Page_91" id="Page_91">[91]</a></span>
-alocucion que en el apéndice encontrarán los
-lectores y que tiene el mérito de manifestar los
-sentimientos de este pueblo sencillo y las esperanzas
-que ha fundado en el Gobernador de
-la provincia. El cielo le ilumine, no para hacer
-el bien, que yo no dudo que lo desea y trabajará
-por ello, sino para conocer á este pueblo digno
-sin duda, por mas de una cualidad, de que se le
-conduzca por el verdadero camino del progreso.</p>
-
-<p>Si los lectores se detienen algun tanto en
-los himnos y demás composiciones poéticas distribuidas
-en las alboradas, abstraccion hecha
-de sus condiciones literarias, sobre las que por
-desgracia habria mucho que decir, encontrarán
-en ellas, sin duda alguna, un indicio cierto de
-los deseos, de las aspiraciones de este pueblo
-sencillo y leal que lucha por abrirse paso á
-traves de los obstáculos que impiden su prosperidad;
-y que espera, siempre tranquilo y
-siempre confiado en la maternal solicitud de
-Nuestra Augusta Soberana, que medidas salvadoras
-le saquen del estacionamiento en que se
-halla sumido hace ya algunos años.</p>
-
-<p>Volvamos empero, á las alboradas, que,
-aparte de lo que acaba de verse, sinó han tenido
-el mérito de la novedad en el presente
-año, preciso será reconocer que han dado á la
-poblacion, durante ocho ó diez dias del mes de
-Junio, una animacion que puede competir en
-muchas de ellas con las de las fiestas mas principales
-que se han efectuado. Casi todos los
-gremios del comercio y de la industria han te<span class="pagenum"><a name="Page_92" id="Page_92">[92]</a></span>nido
-en ellas su parte; y así era de esperarse
-tratándose de una fiesta popular y de una fiesta
-que la tradicion viene conservando hace mas
-de medio siglo; por mas que, como antes lo he
-dicho, estemos muy lejos de la causa que le
-diera orígen y que de seguro era hasta ignorada
-por la mayoría de los lectores y tambien de
-los mismos que hoy sostienen las alboradas.</p>
-
-<p>Inútil seria que yo tratara de hacer la
-descripcion de cada una de las que he enumerado:
-todas ellas presentan la misma fisonomía,
-con las pequeñas variantes de que he hecho
-mérito; y basta haber visto una sola vez esos
-grupos numerosos que, en confusion pero sin
-desórden, recorren las calles precedidos por
-banderas nacionales y farolas de colores con
-inscripciones alegóricas á la fiesta, alumbrados
-por los hachos de <i>tabanuco</i>, animados por la
-alegre algazara de un enjambre de chiquillos,
-que abundan como granos de arroz en la tala
-del laborioso <i>jíbaro</i>, y seguidos por orquestas
-mas ó menos importantes, que en general ejecutan
-siempre danzas, dando así mayor animacion
-á la fiesta y produciendo en una gran parte
-del público un regocijo siempre nuevo cuando
-se trata de este baile provincial, para formarse
-idea exacta de lo que es una alborada;
-y de lo que han sido todas las que hemos anotado
-al empezar este capítulo. Fiestas inocentes,
-mensajeras de la alegría y que son como las
-precursoras de las que han de venir tras ellas;
-y de que me ocuparé mas adelante.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_93" id="Page_93">[93]</a></span></p>
-
-
-
-<div class="figcenter4em"><img src="images/i093.jpg" width="500" height="52" alt=""/></div>
-
-<h2 id="IX">IX.<br />
-<i>Exposicion de pinturas.</i></h2></div>
-
-
-<p>El lector me permitirá que por un momento
-me separe del órden del programa que
-he venido observando en la descripcion de las
-fiestas, para hablarle de un hecho que en realidad
-no constituye una diversion, pero que ha
-sido de los que mas realce han dado á las fiestas
-de San Juan en el presente año. Refiérome
-á la exposicion de pinturas de mi querido amigo
-el jóven artista Puerto-Riqueño D. Francisco
-Oller, que ha estado abierta desde el 14 al
-30 de Junio y que ha sido favorecida no solo
-por la concurrencia de todas las personas de
-buen gusto y de sentimiento artístico que han
-ido á admirar mas de una belleza de las muchas
-que ha exhibido el pintor de nuestra isla;
-sino tambien por numeroso pueblo que, con
-menos criterio artístico, pero quizás con mejor
-sentimiento á veces, aplaude lo bello sin saberse
-explicar la razon de ello.</p>
-
-<p>Así como no hubiera sido justo pasar desapercibida
-la exposicion de pinturas, así tam<span class="pagenum"><a name="Page_94" id="Page_94">[94]</a></span>bien
-confieso paladinamente que no me atreveré
-á entrar de lleno en un juicio crítico de las obras
-de mi amigo Oller, porque reconozco que sería
-tarea muy superior á mis débiles fuerzas, por mas
-que haya oido respetables opiniones y me haya
-detenido en estudiar los cuadros presentados.
-Confórmese, pues, el lector con una simple
-opinion <i>ex cathedra</i>, formulada dentro del
-modesto círculo á que alcanza mi sentimiento
-estético; y sepa el amigo Oller que no tengo
-aquí la pretension de ofrecer una crítica razonada,
-sino simplemente hacer una descripcion
-mas ó menos cierta del hermoso espectáculo
-que nos ha dado ocasion de admirar.</p>
-
-<p>Hermoso espectáculo, sí, porque lo son
-todos aquellos que hablan á la imaginacion y
-al sentimiento y tienen el privilegio especial
-de conmover los corazones que saben gustar
-de lo verdadero, de lo bueno, de lo bello. Solo
-al arte le es dado brindarnos un conjunto de
-procedimientos que hieran el alma en sus mas
-delicadas fibras, produciendo sensaciones de
-dolor ó de placer, con las que tal vez no sabríamos
-de otro modo connaturalizarnos.</p>
-
-<p>Entremos en el salon de pinturas y ocupémonos
-de los cuadros por el órden mismo
-con que los presenta el Sr. Oller en su catálogo.</p>
-
-<p>1º&mdash;Retrato de S. M. la Reina Doña Isabel
-II (q. D. g.), copia del que posee el Excelentísimo
-Ayuntamiento de la Capital, obra del
-distinguido pintor Sr. Madrazo y único original
-que existe en esta Isla.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_95" id="Page_95">[95]</a></span>
-En esta copia el artista ha introducido algunas
-variaciones, sin duda teniendo en cuenta
-que el original fué hecho en 1850 y tambien
-por ser imposible sugetar la mano de un artista
-que se encuentra á cierta altura para ceñirla á
-hacer una copia servil: todo, sin embargo, está
-estudiado en este cuadro y el estilo del Maestro
-bastante bien interpretado.</p>
-
-<p>2º.&mdash;Retrato de la Excma. Sra. Doña Clementina
-Buttler de Marchessi. Este cuadro me
-ha hecho comprender que cuando en la espresion
-de una cabeza predomina un sentimiento
-cualquiera, el artista se siente entusiasmado y
-ejecuta su obra lleno de ardor. La Sra. Marchessi
-es buena y esa bondad se demuestra en
-su rostro, al cual la naturaleza hizo además
-hermoso; ambas dotes han contribuido, á no
-dudarlo, á que el artista haya sabido aprovechar
-tan hermoso modelo, como lo prueba el
-estilo largo y franco que distingue al cuadro.
-Los detalles, como en general todos los de mi
-amigo Oller, están bien estudiados; la perspectiva
-del fondo bien entendida; y las carnes
-ofrecen tintes mas suaves que las de otras figuras
-de que me ocuparé mas adelante.</p>
-
-<p>3º.&mdash;Cuadro religioso Santa Cecilia, original.&mdash;¡Lástima
-grande que mi amigo Oller
-sea discípulo tan consecuente de esa escuela
-realista contemporánea que ha deificado á
-Proudhon en su estética! Y digo esto porque
-se me figura que de no ser así habria mas vaporosidad
-en el cuadro que contemplamos;<span class="pagenum"><a name="Page_96" id="Page_96">[96]</a></span>
-hubiera presentado con mas ligereza ese conjunto
-de formas, humanas es verdad, que constituyen
-el cuadro, pero que tienden á lo ideal
-por medio de esa vaguedad indefinible que la
-escuela realista no encontrará nunca en la materialidad
-de sus modelos.</p>
-
-<p>La composicion, sin embargo, está llena
-de gracia; las figuras y en particular la de la
-Santa se destacan bien del fondo, que es un
-cielo azul muy transparente; y el conjunto revela
-el ingenio y el buen gusto del autor. Las
-nubes están ejecutadas de tal manera que parecen
-moverse; y esto hace que se vea á la Santa
-como subir lentamente, á lo que se armoniza
-del todo la espresion de dulzura de su rostro
-que hace un contraste agradable con el movimiento
-inquieto de las nubes. El colorido, estudiado
-con detenimiento, prueba la inteligencia
-artística de mi amigo Oller; pues los objetos
-que se oponen al aire libre y sobre todo
-contra una fuerte luz, como la que revela el
-fondo tan claro del cuadro, y particularmente
-las carnes, adquieren un tono mucho mas fuerte,
-que las hace en el cuadro aparecer de un
-rojo muy subido, por efecto de la oposicion
-del color azul del cielo. Estas observaciones
-que para el público en general suelen pasar
-desapercibidas por la falta de costumbre de
-estudiar los efectos de luz, son muy apreciadas
-por los artistas y aun por los profanos que tienen
-gusto para admirar la exactitud con que el
-arte imita los fenómenos de la naturaleza.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_97" id="Page_97">[97]</a></span>
-Deseo que mi amigo Oller tenga tipos como
-el de que me ocupo siempre que haya de
-hacer cuadros como este; seguro de que concluirá
-por darles la idealidad que su artista corazon
-sabe comprender perfectamente, por mas
-que su cabeza y su mano quieran sujetarse á
-preceptos escolares que siempre contendrán el
-vuelo de toda imaginacion entusiasta.</p>
-
-<p>Recuerde mi amigo Oller que en la materialidad
-de la vida difícil será que encuentre
-nunca una sola de esas bellezas infinitas que
-únicamente la fé nos revela; y deje á su alma
-creyente que se lance en las regiones celestiales,
-cuyas armonías y delicias estoy seguro sabe
-apreciar, sobre todo cuando trate asuntos
-religiosos.</p>
-
-<p>La primera vez que ví este cuadro (hace
-año y medio) nada revelaba que Santa Cecilia
-habia sido mártir, pues solo estaba representada
-su virginidad con flores: hoy he encontrado
-un bello ángel al lado izquierdo del cuadro,
-que lleva la palma del martirio: es una correccion
-tanto mas oportuna, en mi humilde juicio,
-cuanto que además de no echarse de menos
-un símbolo indispensable, se ha llenado un vacio
-del cuadro que producia mal efecto.</p>
-
-<p>4°&#8212;Retrato de D. Manuel Sicardó y Osuna.
-No he podido pasar por delante de este
-cuadro, en las diferentes veces que lo he hecho,
-sin detenerme largo rato á contemplar
-aquella figura noble que tantos recuerdos despierta
-en mi imaginacion; y cuyos detalles me<span class="pagenum"><a name="Page_98" id="Page_98">[98]</a></span>
-traen á la memoria los alegres dias de la infancia
-llenos de las travesuras propias de esa edad
-en la que solo se piensa en burlar la vigilancia
-del Maestro: puede decirse que este retrato es
-un cuadro de costumbres, por representar no
-solo al individuo sino tambien una escena de
-su vida, demasiado conocida para los que la
-veíamos discurrir siempre ocupada de las áridas
-operaciones de una proporcion algebráica
-ó de un problema geométrico mas ó menos
-complicado.</p>
-
-<p>El Sr. Oller quiso representar al que á todos
-nos ha enseñado, al que tanta actividad y
-constancia tenia para la enseñanza, á aquel á
-quien tantas maldades hemos hecho y al que
-tan buenos y tan malos ratos pasó por nosotros;
-y no encontrando ni el original ni un retrato
-bueno, el artista, con mucho tacto, se ha
-valido de los recuerdos que tenia del que tambien
-fuera su Maestro y no siéndole posible
-hacer el parecido de la forma, que siempre es
-insípido cuando no lo acompaña ese <i>yo no sé
-que</i> que caracteriza el individuo, lo ha representado
-moralmente tal como lo hemos conocido;
-aquel es en efecto, nuestro querido D. Manuel,
-con su indagadora é inquieta mirada, buscando
-siempre la travesura de los discípulos y atento
-siempre á la pizarra de las operaciones; espresando
-la viveza de su carácter en la ligereza
-con que hacia girar sobre su índice el cordon
-de que pendian los quevedos. Poco importa que
-el contraste de los colores no sea de los mejo<span class="pagenum"><a name="Page_99" id="Page_99">[99]</a></span>res
-y que la entonacion del colorido adolezca
-de flojedad por una parte y de tirantez por
-otra: la verdad de la figura oculta estas ligeras
-faltas.</p>
-
-<p>Felicito sinceramente á mi amigo Oller y
-tambien á la Sociedad Económica, porque el
-retrato de D. Manuel Sicardó será, en mi pobre
-opinion, uno de los mejores que posea entre su
-coleccion de hombres útiles al país.</p>
-
-<p>5º&mdash;Retrato del Illmo. Sr. D. Lorenzo de
-Obregon y Villarroel.&mdash;No puedo juzgar del
-parecido; pero hay brillantez de color, y movimiento
-en armonía con el personaje que representa.
-Se conoce que el artista ha frecuentado
-y comprendido la alta sociedad.</p>
-
-<p>6º&mdash;Retrato.&mdash;D. Augusto de Cottes es un
-respetable anciano que todos conocemos. La
-mejor crítica que puede hacerse de este cuadro
-es que nadie parará la atencion en la pintura
-por creerse que está delante del original. Mi
-amigo Oller me permitirá, no obstante, que le
-llame la atencion sobre la entonacion de las
-carnes; de su inteligencia artística se debe esperar
-que haya mas verdad y limpieza en el
-colorido.</p>
-
-<p>7º&mdash;Retrato.&mdash;Una señora de hermosa naturaleza
-y llena de robustez; el artista ha escogido
-una de esas posiciones tan naturales en
-las hijas de los trópicos, cuyo orígen descubren
-la vaguedad de la mirada y la molicie de la
-mano izquierda que se entretiene con el velo
-que la quiere cubrir. Lo que mas llama, en mi<span class="pagenum"><a name="Page_100" id="Page_100">[100]</a></span>
-sentir, la atencion en este cuadro, es el pecho
-de la Sra., cuya perfeccion revela que la Osteología
-y la Miología no tienen secretos para mi
-amigo Oller.</p>
-
-<p>8°&mdash;Retrato.&mdash;Otra señora á quien no tengo
-el honor de conocer. En este cuadro, de algunas
-dimensiones, parece que el artista ha
-querido entrar en lucha con ciertas dificultades;
-y no ha temido poner en oposicion la viveza
-de los colores en los detalles con la del color
-de la figura que es lo principal del cuadro;
-y aunque luchando entre sí, están, sin embargo,
-en armonía. El paño de la mesa es de una
-tela fuerte y doble, á la par que el vestido
-transparente y ligero parece que fácilmente
-puede moverse con el aire. Sobre la mesa hay
-un vaso de porcelana con flores tan naturales,
-que parecen despedir olor; pero cuya misma
-naturalidad me hace daño tratándose de detalles
-que podrian pasar sin ser tan atendidos.</p>
-
-<p>La gran dificultad de este cuadro y el escollo
-para cualquier artista consiste en la naturaleza
-fina y delicada de la figura; pero mi
-amigo Oller ha sabido armonizarla perfectamente
-con la posicion que le ha dado; y solo
-siento tener que hacer la salvedad de las carnes
-que antes de ahora he indicado.</p>
-
-<p>9°&mdash;Retrato.&mdash;No conozco el original; pero
-es tal la espresion que lo caracteriza que me
-atrevo á suponer debe estar parecido. En contra
-de la costumbre de mi amigo Oller, nótase
-algun descuido en las ropas; circunstancia que<span class="pagenum"><a name="Page_101" id="Page_101">[101]</a></span>
-no se puede atribuir á olvido en quien con
-tanta predileccion vé los detalles, y por consecuencia
-hay motivo para sospechar que se ha
-hecho apropósito, con el fin de dar mas valor
-á la cabeza: es una libertad artística, por decirlo
-así, patrocinada por Vandick, el Ticiano
-y otros Maestros que no hacian mas que indicar
-los accesorios para conseguir lo que ha
-querido Oller; y esto debe servirle de razon
-bastante para no detenerse mucho en los detalles,
-por mas que á veces nos ofrezca en ellos
-bellezas dignas de admiracion.</p>
-
-<p>10º.&mdash;Retrato.&mdash;En una de las veces que
-tomaba yo apuntes para escribir este capítulo,
-hallábase Oller en el salon y le pregunté si en
-este retrato habia querido representarse él mismo,
-á lo cual me contestó afirmativamente, pero
-allá en tiempos en que era muy desgraciado
-y que sin embargo echaba muy de menos;
-en una época en que con el pobre vestido que
-ostenta el cuadro y un pedazo de pan por todo
-alimento iba á visitar á Rafael, al Españoleto,
-á Veronese y sobre todo al gran Velazquez,
-por quien parece tiene nuestro artista
-una pasion especial, hasta el estremo de colocarle
-á la cabeza de toda la série de genios que
-cuenta su arte. Díjome tambien que, para él,
-su retrato era lo mejor que habia en la exposicion;
-pero que desgraciadamente no habria
-nadie de su opinion en Puerto-Rico.</p>
-
-<p>No me atreveré yo á decir tanto como el
-artista, cuya opinion en verdad me parece un<span class="pagenum"><a name="Page_102" id="Page_102">[102]</a></span>
-tanto arriesgada, no obstante que está bien ejecutada
-su cabeza y con el cabello largo y el
-sombrero chambergo se presta mucho al estilo
-flamenco empleado en el cuadro; pero sí me
-parece que tanto el capricho de haber escogido
-este estilo, en lo que se revela la inteligencia
-del artista, cuanto el trage que viste y
-hasta la misma opinion que ha formado el autor
-de su obra, encierran un misterio que yo
-respeto; y por consecuencia paso á otro cuadro.</p>
-
-<p>11.&mdash;Un boceto.&mdash;Parece que es el que ha
-servido para el cuadro de Santa Cecilia. Está
-hecho con mucha destreza y el movimiento de
-los ángeles es muy bonito: podria llamársele
-la Vírgen de las flores, tal es la bien entendida
-profusion que de ellas hay en todo el cuadro.</p>
-
-<p>12.&mdash;Cuadro de costumbres.&mdash;Una niña
-despues de acostada y persuadida de que nadie
-la ve, toma la vela y con mucho ahinco lee
-la carta de su.... no, no sé de quien sea; pero
-de seguro que no es ni de su papá ni de su
-mamá.</p>
-
-<p>Si me he equivocado, el artista tiene la
-culpa; pero creo que positivamente estoy en el
-secreto y por esta parte paréceme que mi amigo
-Oller ha conseguido cumplidamente el objeto
-que se propuso; tal es la espresion de aquel
-bonito rostro juvenil, aun cuando se halla casi
-velado por las sombras de la noche que la luz
-artificial no alcanza á disipar.</p>
-
-<p>Los efectos de luz artificial son de suma
-dificultad por los inconvenientes que ofrece su<span class="pagenum"><a name="Page_103" id="Page_103">[103]</a></span>
-estudio por lo penoso de la ejecucion, á causa
-de los grandes contrastes de mucha luz y
-de mucha sombra; pero en este cuadro, sin embargo
-de sus pequeñas dimensiones, el artista
-nos ha revelado su gran inteligencia; y en mi
-humilde opinion este cuadrito bien puede figurar
-entre las obras mas selectas de mi amigo
-Oller.</p>
-
-<p>13.&mdash;Cuadro alegórico.&mdash;La Venus de Borínquen.&mdash;Pintura
-decorativa en que el autor
-parece que ha querido representarnos la muger
-primitiva de este suelo; en medio de la esplendidez
-de su naturaleza. Si alguna falta de
-exactitud puede notarse en el color propio de
-la raza que ha querido representar mi amigo
-Oller; si alguna incorreccion, aunque pequeña,
-existe en el dibujo; en cambio el cuadro ofrece
-bellezas que no pueden menos de fijar las miradas
-de todo el que lo contempla; la figura es
-tan hermosa como encantador el cielo que le
-sirve de fondo; y no parece sino que en aquella
-orilla del mar se respira la perfumada brisa de
-los trópicos. Sensible es que el artista no hubiera
-podido colocar sus cuadros en mejores
-condiciones de luz y tambien de distancia conveniente,
-sobre todo en el de que me ocupo;
-porque de cierto hubieran podido ser mejor
-apreciados.</p>
-
-<p>14.&mdash;Retrato.&mdash;El original, á quien tengo
-el gusto de conocer, debe encontrarse mas satisfecho
-de ver su verdadero rostro mirando
-el retrato que contemplándose en un espejo.<span class="pagenum"><a name="Page_104" id="Page_104">[104]</a></span>
-Aquella cabeza, que se destaca perfectamente
-del fondo, tiene no solo las mismas facciones
-de mi amigo R. sino que presenta la misma
-animacion de su fisonomía, ese <i>no sé qué</i>
-que distingue á cada cara de todas las demás
-que se le parecen. Tanto por esta circunstancia,
-como por la buena entonacion de los colores,
-creo que es uno de los mejores cuadros de
-nuestro artista.</p>
-
-<p>15.&mdash;Retrato de un negrito alegre, no tan
-alegre como debió quedar el original al verse
-representado en el lienzo con la maestria que
-ha desplegado mi amigo Oller en este cuadro.
-Verdad en la figura, armonía en el colorido,
-mas difícil tratándose de una piel negra; estilo
-franco y desembarazado; y una ligereza que
-descubre la seguridad del pincel, son las cualidades
-que mas resaltan en este retrato y que
-nos dan á conocer al artista que hace honor á
-su país.</p>
-
-<p>16&mdash;Retrato.&mdash;Nada diré del parecido porque
-no conozco el original; pero creo, en mi
-humilde opinion, que aquella cabeza se destaca
-poco del fondo.</p>
-
-<p>17.&mdash;La Vírgen de la Providencia.&mdash;Hay mas
-idealidad en esta figura que en la de Santa Cecilia;
-y se conoce que el artista podria seguir á
-Rafael en su pléyade de Vírgenes, presentándonos
-no copias serviles sino imitaciones dignas
-de un buen Maestro.</p>
-
-<p>18.&mdash;Paisage.&mdash;Fachada principal de la
-Casa de Convalescencia en Rio-piedras. Noto<span class="pagenum"><a name="Page_105" id="Page_105">[105]</a></span>
-en este cuadro demasiada rigidez; no sé si porque,
-poco afecto á los serios estudios matemáticos,
-no me avengo á las líneas rectas en las
-que habrá de todo menos poesía.</p>
-
-<p>19.&mdash;Paisage.&mdash;Fachada de la misma casa
-que dá al jardin.&mdash;No hay tanto estudio como
-en el anterior en los detalles, que son demasiado
-minuciosos; pero, por el efecto de luz
-que ofrece, es superior en brillantez y en lo
-bien que ha comprendido el pintor ese efecto
-del sol que en las horas del medio dia, en que
-es mas fuerte, hace perder la forma á los objetos
-que ilumina. Las figuras que se pasean en
-el jardin están tocadas con habilidad y me atrevería
-á designar en ellas, aunque muy pequeñas,
-las personas que quiso representar el artista.
-El cuadro marcado número 18 me parece
-un poco opaco; y aunque es efecto de mañana
-creo que falta por completo la impresion de la
-naturaleza. Perdone mi amigo Oller esta opinion
-á quien se reconoce profano en su arte;
-pero le conozco lo bastante para saber que oye
-los consejos que no carecen de buen sentido y
-esto dice mucho en su favor.</p>
-
-<p>20, 21, 22 y 23.&mdash;Paisages.&mdash;Vistas de
-Copenhague.&mdash;Estos cuatro paisages presentan
-la naturaleza fria de aquel clima que no conozco
-y cuyas bellezas me considero incompetente
-para juzgar; permítame pues el lector que
-pase á otra cosa susceptible de mas calor; el
-cual encontraremos sin duda alguna en los siguientes
-cuadros de comedor.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_106" id="Page_106">[106]</a></span>
-24.&mdash;Bodegon.&mdash;Mi amigo Oller ha comprendido
-perfectamente, como todos los pintores de la
-escuela española á la que pertenece esta clase de
-cuadros, que dicho género de pintura debe ser
-de una gran verdad para que tenga mérito. Nada
-quisiera decir de este cuadro y de los demás
-de su clase; sino que cada uno de mis lectores
-lo viera y escribiese aisladamente su opinion,
-seguro de que todos dirian lo mismo que yo.
-La verdad es tan grande que, al ver la gallina
-muerta y pelada, la taza de manteca y el utensilio
-de cocina que está detrás y al que la cocinera
-se olvidó de quitar la grasa del dia anterior,
-me entran impulsos de soltar la pluma y
-mandar preparar una gallina igual, por mas
-que no sea muy conveniente cuando se está sufriendo
-una gastrítis. En segundo término aparece
-una hermosa calabaza, tan hermosa que
-si, en vez de hombre, fuera yo mujer y por añadidura
-jóven, y á mi amigo Oller se le ocurriera
-regalarme este cuadro, lo tomaría como un
-epígrama punzante. No me parece, sin embargo,
-que al artista se le haya pasado por las
-mientes semejante idea.</p>
-
-<p>Tanto este cuadro como los que siguen
-marcados con los números 25, 26 y 27 son sin
-duda de indisputable mérito artístico.</p>
-
-<p>25.&mdash;Bodegon.&mdash;Otra gallina pero viva,
-huevos, un caldero de cobre en que se ven
-manchas de cardenillo y una botella de vidrio.
-El tono es mas vigoroso y su ejecucion poderosa
-demuestra claramente la firmeza que ca<span class="pagenum"><a name="Page_107" id="Page_107">[107]</a></span>racteriza
-el estilo de Oller y que impide el que
-en la generalidad de sus cuadros se encuentre
-ninguna parte relamida. El cardenillo adolece
-de falta de color.</p>
-
-<p>26.&mdash;Bodegon.&mdash;El canasto de la cocinera,
-que difícilmente se mejora; un papel de
-avichuelas; una naranja agria que da dentera
-con solo verla; tomates, unas botellas y unas
-monedas de cobre; todo lleno de verdad como
-en los anteriores.</p>
-
-<p>27.&mdash;Bodegon.&mdash;A mi amigo Oller debe
-gustarle mucho el <i>carato</i> de guanábana, porque
-en este cuadro ha dispuesto todo lo necesario
-para prepararlo y lo ha dispuesto con tal
-verdad que, á mí por lo menos, me produce
-siempre sed la vista del cuadro. Una hermosa
-guanábana partida en dos por un cuchillo que
-casi le incita á uno á sugetarlo para que no se resbale
-de la orilla del plato en que se apoya, tal es
-la exactitud con que está hecho; una botella de
-barro que debe hacer muy fresca el agua y un
-vaso con su correspondiente azúcar, esperando
-la madura tajada de la fruta, son los objetos
-que contiene el cuadro y en cada uno de
-los cuales luchan la inteligencia y la mano del
-artista por vencerse á sí propias.</p>
-
-<p>28.&mdash;Bodegon.&mdash;Una cacerola y un trapo
-de cocina, que parecen decir que han sido hechos
-el uno para la otra; y un queso ya partido
-colocado sobre una hoja fresca de plátano,
-de una verdad tan patente, que de seguro tra<span class="pagenum"><a name="Page_108" id="Page_108">[108]</a></span>tarían
-de utilizarla todas las pasteleras de este
-país que tuvieran ocasion de verla.</p>
-
-<p>29.&mdash;Bodegon.&mdash;Una cafetera, un medio
-pan, un plátano y dos mazorcas de maiz tan
-hermosas que me hace recordar los versos de
-Bello.</p>
-
-<p>Gefe altanero, de la espigada tribu.</p>
-
-<p>30 y 31.&mdash;Bodegones.&mdash;Plátanos y mangos
-de no tanta verdad como la guanábana, la
-calabaza y demás frutos de que he hecho referencia.</p>
-
-<p>32 al 45 inclusives.&mdash;Estudios de paisages
-en que hay bellezas admirables de imitacion,
-cielos como solo los ofrece nuestra zona tropical,
-perspectivas deliciosas y mucha poesía en
-algunos de ellos; en otros, sin embargo, segun
-mi humilde opinion, hay falta de entonacion
-en el colorido y en uno que otro como el 40 y
-43 hasta falta de armonía en los detalles: pero
-en general son de un efecto maravilloso y parece
-imposible que se pueda jugar de esa manera
-con los colores y conseguir una impresion
-tan exacta. En estos estudios quiere sin
-duda mi amigo Oller demostrarnos que ha bebido
-en la fuente de los grandes Maestros; y
-que, como el poeta, se deja seducir por la inspiracion
-sin detenerse nunca en la materialidad
-de lo que vulgarmente se conoce con el nombre
-de <i>pincel fino</i>; gusto amanerado y ridículo
-de los que, con poca imaginacion, no son capaces
-de producir otra cosa mas que esos cuadros
-que ciertamente están acabados pero no<span class="pagenum"><a name="Page_109" id="Page_109">[109]</a></span>
-están <i>hechos</i>. Para convencerse de que no he
-consignado una paradoja por mas que lo parezca
-á primera vista, basta, en mi juicio, recordar
-esos cuadros de pinceladas muy iguales,
-de líneas muy correctas y hechas con mucha
-paciencia, que podrian pasar por trabajos perfectos
-de caligrafía, pero que distan mucho de
-ser buenas obras de pintura: á esos cuadros es
-á los que me refiero y de los que digo que están
-á no dudarlo acabados, pero que les falta
-lo principal para estar hechos; les falta armonía,
-les falta verdad en los tonos, les falta el
-aire que rodea todo el cuerpo que representan;
-y, si se me permite el atrevimiento, les falta el
-aire que se mueve entre el pintor y el objeto
-que copia y que es lo que constituye un cuadro
-<i>hecho</i>.</p>
-
-<p>Por eso yo creo que los jóvenes puerto-riqueños
-que se dediquen á la pintura deben
-examinar los estudios de mi amigo Oller, para
-que como él aprendan á copiar la naturaleza y
-á sacar de ella reglas invariables que les sirvan
-en todos los casos, sabiéndolas aplicar con
-acierto, como lo hace nuestro artista; y sepan
-tambien conocer á tiempo que en la pintura,
-como en la música, como en todas las bellas
-artes, hay algo que no se aprende, sino que
-nace con el individuo y que en faltando debe
-abandonarse el arte. Por esto los Italianos dicen
-que solo se puede ser artista <i>per dono di
-Dio</i>.</p>
-
-<p>Ese don lo ha recibido mi amigo Oller<span class="pagenum"><a name="Page_110" id="Page_110">[110]</a></span>
-y ha sabido cultivarlo y sabrá engrandecerlo
-todavia mucho mas, porque es jóven y su alma
-sabe sentir todas las grandezas y todas
-las bellezas de su divino arte, y no querrá que
-esta sublime llama se estinga en medio de la
-soledad artística en que hoy se halla sumido;
-sino que volviendo á la atmósfera en que nunca
-se extinguen las auras perfumadas por los
-recuerdos de los grandes Maestros y por los
-ejemplos de los que les han sucedido, respirará
-de nuevo el aire vivificador que comunique
-nuevo impulso á su ardiente corazon.</p>
-
-<p>El artista que llega á la altura de mi amigo
-Oller tiene derecho á aspirar á la gloria; y ésta,
-por desgracia, no puede dársela nuestra pobre
-sociedad, en la que ni siquiera hay una sola
-cosa que revele la existencia de las bellas artes; lo
-único que podemos hacer aquí, y es muy poco
-en verdad, es reconocerle como nuestro mejor
-pintor, superior al mismo Campeche, cuyos
-cuadros casi todos relamidos y muchos de incorrecto
-dibujo, jamas le hubieran hecho reconocer
-como genio, á no ser por la época y las
-circunstancias en que vivió. Perdóneseme que
-juzgue tan sin piedad la gloria, como dice Lamartine,
-y no se me tache de inconsecuente;
-siempre he apreciado y siempre sabré apreciar
-á Campeche, pero no por eso dejo de reconocer
-los defectos de que adolece y de que
-no tuvo medios de corregirse.</p>
-
-<p>Despues de escrito lo anterior ha salido á
-luz en los periódicos de esta plaza un anuncio<span class="pagenum"><a name="Page_111" id="Page_111">[111]</a></span>
-de mi amigo Oller manifestando que fija su residencia
-en esta ciudad y abre una clase de dibujo,
-gratis, para los artesanos. Hé ahí el corazon
-del artista que no puede menos de admirarse;
-pero á traves de la admiracion brota en
-mi corazon un sentimiento de dolor que nace
-al ver oscurecerse el porvenir de mi amigo.
-Acuérdate, amigo mio, que aquí no pueden
-darse bellezas artísticas,</p>
-
-<p>que las flores no nacen entre el hielo,
-como dice Martinez de la Rosa; y tú nada tienes
-que esperar ni nada que adelantar entre
-nosotros....</p>
-
-<p>Pero puesto que has hecho el sacrificio,
-aceptémoslo; y que el país te sepa agradecer la
-espontaneidad con que le has consagrado tu
-primer pensamiento.</p>
-
-<p>La clase que anuncia Oller, como él mismo
-lo ha dicho al anunciar su esposicion; será
-una verdadera academia de Geometría práctica,
-de dibujo lineal, de adorno y natural aplicado
-á la industria; y en ella encontrarán los
-artesanos todos los conocimientos útiles á sus diversas
-profesiones y especialmente los decoradores
-de casas que ejerciendo hoy su oficio solo
-por práctica rutinaria y de mal gusto, perpetuan
-este, aunque no sea sensible á la vista
-de la generalidad, pero sí á la de las personas
-que en otros paises hayan tenido ocasion de
-observarlo.</p>
-
-<p>Y sin embargo, el pintor se lamenta de no
-haber encontrado quien quiera auxiliarle en<span class="pagenum"><a name="Page_112" id="Page_112">[112]</a></span>
-tan laudable propósito; no parece sino que se
-ignora lo que semejante clase puede influir en
-el adelanto de las artes mecánicas, tan atrasadas
-hoy en nuestro país y contra las que tanto
-se clama, culpando generalmente á los que menos
-responsables son del atraso. Empero creo
-que el auxilio que habrá buscado mi amigo
-Oller será puramente particular; y en mi juicio
-los llamados á realizar en toda su extension
-su útil pensamiento son los cuerpos que
-tienen por objeto el desarrollo de los intereses
-materiales y el progreso de la educacion
-moral é intelectual. Que apele el artista á la
-Sociedad Económica y al Ayuntamiento de la
-Capital y no dudo que será oido con gusto y
-secundado con provecho; ambas Corporaciones
-tienen el deber de trabajar en la instruccion pública
-y el Municipio que tan fuertes sumas consagra
-á ella, es de esperarse que no titubee en
-añadir lo poco que el pintor puede necesitar.</p>
-
-<p>No sé si el amigo Oller estará de acuerdo
-con estas ideas; pero de todos modos yo trabajo
-en favor de esta poblacion, á la que lo debo
-todo, y eso justificará mis sentimientos. No
-obstante esto, deseo que al leer el artista estas
-líneas, todo lo que tenga que decir de mí sea
-lo que con tan buen estilo, como sentimiento y
-delicadeza dice La Fontaine en su bellísima
-fábula Los <span class="smcap">DOS AMIGOS</span>:</p>
-
-<p>Qué un ami veritable est une douce chose!</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_113" id="Page_113">[113]</a></span></p>
-
-
-
-<div class="figcenter4em"><img src="images/i113.jpg" width="500" height="60" alt=""/></div>
-
-<h2 id="X">X.<br />
-<i>Festividad religiosa, Fuegos, Mascarada,
-Cabalgata, Regata, Alborada.</i></h2></div>
-
-
-<p>Volvamos á las fiestas cuya descripcion
-interrumpí en el capítulo anterior para ocuparme
-de la exposicion de pinturas. A medida que
-adelantaba el mes de San Juan íbase notando
-mayor animacion en la Ciudad y ya el dia 11,
-que se celebró la fiesta del Corpus, veíanse
-muchos forasteros atraidos por el deseo de disfrutar
-de las diversiones con que la Capital celebraba
-á su Santo Patron.</p>
-
-<p>En los tres dias anteriores á esa gran festividad
-del Catolicismo se efectuó otra, tambien
-religiosa, en la iglesia de los PP. de la
-Compañía de Jesus, en honor de los Beatos
-Mártires del Japon, que atrajo á aquel templo
-una concurrencia tan numerosa como lo es
-siempre la que asiste á las funciones de los Jesuitas,
-notables sin duda alguna por la solemnidad
-que saben darles y el buen gusto con
-que adornan la Iglesia. Esta presentaba un gol<span class="pagenum"><a name="Page_114" id="Page_114">[114]</a></span>pe
-de vista tan nuevo como encantador en los
-dias á que me refiero: sus sencillos arcos se habian
-convertido en elegantes arcos de estilo gótico,
-pintados con esquisito gusto y que se armonizaban
-perfectamente con las espaciosas
-bóvedas del hermoso templo de los antiguos
-Domínicos; y grandes guirnaldas de flores exhornaban
-los macizos de las paredes, en cuya
-parte baja aparecian inscripciones en latin, de
-estilo antiguo, alusivas á la festividad y á las
-virtudes de los Santos; del centro de los arcos
-pendian elegantes arañas y en el interior de
-los mismos lucian hermosos ramilletes en sencillos
-pero bonitos jarrones.</p>
-
-<p>El altar mayor se elevaba hasta la altura
-de las cornisas del edificio por medio de un
-transparente de grandes dimensiones que representaba
-en su parte baja una galería en que
-figuraban todos los nuevos Santos, en cuyo honor
-se hacia la fiesta; y sobre esta galería se
-descubria la gloria, en el momento de entrar
-en ella los mártires; los símbolos de su martirio
-completaban este cuadro, que así por su dibujo
-como los efectos de luz, revela la inteligencia
-del artista Mr. Petit para la pintura decorativa.
-En las tres noches que duraron las
-fiestas se hizo la apología de los Santos por boca
-de algunos de nuestros mas ilustres oradores;
-y en las misas se ejecutaron composiciones de
-grandes maestros por una orquesta tan numerosa
-como escogida. Justicia será consignar que
-no fué de las que menos brilló, apesar de la<span class="pagenum"><a name="Page_115" id="Page_115">[115]</a></span>
-terrible competencia que hubo de sufrir, la gran
-misa del Sr. Aruti, artista italiano que hace algun
-tiempo reside en este país y que ha revelado
-su buen gusto y su inteligencia música en
-la obra de que me ocupo. Toda la composicion
-pero especialmente los kiries son notables por
-la brillantez y las bellezas que contienen.</p>
-
-<p>Los PP. Jesuitas no se redujeron solo á
-las funciones religiosas, sino que celebraron
-una academia literaria la noche del 14, en el
-gran pátio del Colegio-Seminario, en cuyo testero
-principal se habia levantado un bonito escenario
-de gusto oriental, iluminado como todo
-el pátio por arañas y faroles de color. En
-aquel se colocaron los alumnos que debian leer
-composiciones y en el último el numeroso y escogido
-público que concurrió al acto.</p>
-
-<p>Dióse principio á este por una prolusion
-en que se describia la historia de la canonizacion
-de los Mártires y la satisfaccion que experimentara
-la Iglesia al aumentar el número de
-sus intercesores en el Cielo, precisamente cuando
-tanta necesidad tiene de ellos, por las aflicciones
-y los peligros en que se halla. Siguió á esto
-una sinfonía ejecutada por una banda de música
-militar y se leyeron despues siete composiciones
-poéticas, entre las que sobresalieron, en
-mi humilde juicio, por sus bellezas literarias y
-la cadencia y armonía de sus versos una oda
-alcáica-latina "La Iglesia pidiendo á Dios la
-conversion de los Japoneses" y una cancion castellana
-"Los misioneros fugitivos," que leyeron<span class="pagenum"><a name="Page_116" id="Page_116">[116]</a></span>
-con bastante propiedad, los jóvenes D. Federico
-Perez y D. Félix Echavarría.</p>
-
-<p>Un intermedio de canto dió algun descanso
-á los jóvenes académicos; concluido el
-cual se recitaron otras nueve composiciones,
-siendo notables entre ellas una elegía francesa
-"Los fieles lloran la muerte de los misioneros;"
-unos tercetos castellanos "La cristiandad del
-Japon desolada;" y unos bellísimos exámetros
-latinos, "Los mártires glorificados por la Iglesia
-en su beatificacion." Creo imparcialmente
-que la elegía francesa lució mas que todas las
-otras composiciones por la pureza de pronunciacion,
-la buena entonacion y la propiedad en
-la expresion con que fué recitada por el jóven
-D. Calixto Romero, que dió así una prueba de
-lo familiarizado que se halla con el idioma
-francés.</p>
-
-<p>Al terminar esta agradable fiesta, hermosas
-luces de Bengala, de variados colores, iluminaron
-la concurrencia que llenaba el pátio y
-las galerías, al mismo tiempo que se quemaron
-diversos fuegos de artificio; todos los allí presentes,
-se retiraron con el sentimiento de ver
-terminar un espectáculo que tanto decia al corazon
-y á la inteligencia; y satisfechos de las
-dulces horas que con su reconocidas ilustracion
-habian sabido proporcionarles los amables PP.
-Jesuitas, que probablemente, sin intencion en
-lelo, contribuyeron así al mayor esplendor de
-las fiestas populares.</p>
-
-<p>Tres dias antes de esto, el 11 por la no<span class="pagenum"><a name="Page_117" id="Page_117">[117]</a></span>che,
-el Ayuntamiento ofreció otro espectáculo
-de los que mas favor gozan en el público, cuales
-son los fuegos artificiales. Demás está decir
-que una apiñada muchedumbre llenaba no solo
-la plaza y las calles que la rodean y las avenidas
-de las que á ella confluyen, sino tambien
-los balcones y las azoteas de las casas de los alrededores,
-tratando cada cual de buscar el mejor
-sitio para gozar de la fiesta. Una banda de
-música amenizaba el acto que dió principio á
-las ocho de la noche.</p>
-
-<p>Quemáronse como en la primera noche
-arcos, ruedas, cohetes, llamas, monteros y otras
-muchas piezas en que lució su habilidad el pirotécnico;
-sin embargo de que habria razon para
-decirle lo que la abeja dijo al cuclillo, segun
-nos cuenta Iriarte:</p>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line">Pero en obra destinada</div>
-<div class="line">Solo al gusto y diversion,</div>
-<div class="line">Si no es varia la invencion,</div>
-<div class="line">Todo lo demás es nada.</div></div></div></div>
-
-<p>La invencion con todo no dejó de variar
-algo, pues la pieza principal de los fuegos era
-un gran templete con la imágen del Santo Patron
-que lucia ornada de brillantes luces de
-distintos colores, en medio de caprichosas combinaciones
-de ruedas, cohetes, velas Romanas
-y otros adornos de muy buen gusto y que ofrecian
-un hermoso conjunto de fuego, de luz, de
-movimiento y de colores. El público sorprendido
-agradablemente aplaudió al constructor;<span class="pagenum"><a name="Page_118" id="Page_118">[118]</a></span>
-y transcurrieron dos horas de sencilla y entretenida
-diversion, de que disfrutaron todas las
-clases de la sociedad, sin que el mas leve incidente
-desagradable turbase ni por un momento
-el órden y la compostura que forman el distintivo
-de este pueblo, siempre que se reune
-en grandes masas.</p>
-
-<p>Despues cada cual se retiró á su hogar
-contento de haber disfrutado de una de las fiestas
-que mas favor gozan hoy entre este público,
-que sabe perfectamente amoldarse á todo lo que
-sea de buen gusto y represente un progreso; por
-mas que, como antes lo he dicho, no se le haya
-dado hasta ahora educacion, siquiera no sea
-mas que hasta donde lo exijen la importancia
-de su crecida poblacion y de los intereses que
-representa.</p>
-
-<p>El domingo siguiente, ó sea el dia 14 del
-mes, hubo otro espectáculo, si no nuevo porque
-ya otra vez lo hemos visto efectuar con
-muy buen éxito, de mucho gusto tambien
-y de gran variedad relativamente á lo que podia
-esperarse por el programa publicado.</p>
-
-<p>En la tarde del indicado dia, varios jóvenes
-del comercio de mercería sacaron una gran
-mascarada que recorrió todas las calles de la
-poblacion. Diez y seis ó diez y ocho coches,
-precedidos por un gran carro triunfal, bonitamente
-exhornado con todos los atributos del
-comercio y superado por el dios Mercurio, y
-seguidos de una brillante orquesta que ejecutaba
-preciosas danzas, llevaban cincuenta ó se<span class="pagenum"><a name="Page_119" id="Page_119">[119]</a></span>senta
-máscaras, en las que se hallaban representados
-desde el chistoso andaluz con su galana
-chaquetilla y su calañé hasta el taciturno
-turco envuelto en los interminables pliegues
-del tradicional turbante. Allí iban mezcladas en
-alegre confusion todas las naciones y todas las
-edades; y no era extraño ver junto á un finchado
-hidalgo, que de seguro habria sabido gozar
-á sus anchas de un feudo si le hubiera pillado
-á mano, un hijo del Celeste imperio con toda
-la estupidez propia de aquella tierra en que los
-conocimientos humanos son el privilegio esclusivo
-de un número muy reducido de hombres.
-En otro coche departian amistosamente Polichinela,
-ese hijo espureo de la moderna sociedad,
-que con solo levantar una pierna en Maville
-pone en movimiento toda la policía francesa,
-y un pensativo Nostradamus que de fijo,
-lo mismo que le ha sucedido á todos sus antecesores,
-se ha quedado sin encontrar la piedra
-filosofal.</p>
-
-<p>Por fortuna, en los momentos de la mascarada,
-no se trataba de vencer tamañas dificultades,
-á las que tan inútilmente para sí y
-con tanto provecho á veces de la ciencia, ha
-consagrado su vida entera ese respetable número
-de individuos á quienes dice Racine:</p>
-
-<p>Toi qui riche en fumée oh sublime alchimiste!</p>
-
-<p>Tratábase solo de divertirse, lo cual es
-siempre mas fácil para el hombre, sin duda en
-cambio de que las penas vienen por sí solas; y
-lo hacian á las mil maravillas moros y cristia<span class="pagenum"><a name="Page_120" id="Page_120">[120]</a></span>nos;
-feudos y vasallos, chinos y europeos; llevando
-la alegría á todas partes y repartiendo
-por todas dulces y versos con profusion.</p>
-
-<p>La mascarada salió del Teatro y recorriendo
-la calle de la Fortaleza, en toda su estension,
-fué á detenerse en el estremo oeste, en
-el palacio del Gobernador Superior, subiendo
-dos ó tres máscaras á saludar á S. E. y á su
-apreciable familia, quienes los recibieron con
-toda la finura que los distingue. Hubo <i>speechs</i>,
-aunque cortos, y en ellos se manifestaron los
-deseos por la felicidad y bienestar del Gefe de
-la provincia, así como por el engrandecimiento
-del comercio de esta; á lo que contestó S. E.
-que por su parte hacia cuanto le era dable por
-conseguirlo y que cada dia tenia nuevos motivos
-para trabajar con mas empeño en ello; encontrándonos
-así con que la alegre fiesta, cuyo
-objeto era solo la pública diversion, reunia en
-sí el <i>utile dulce</i>, de que nos habla el viejo poeta
-latino.</p>
-
-<p>Terminado el acto de cortesía, volvió á
-ponerse en marcha la mascarada rodeada de
-un inmenso concurso de toda clase de gentes,
-que la acompañó en su escursion por las demás
-calles de la ciudad; y se pasó la tarde alegre
-y divertida, merced al bonito espectáculo
-discurrido y ejecutado por los jóvenes merceros.</p>
-
-<p>A los cuatro dias de esta fiesta nos ofreció
-otra, no menos alegre, nueva y favorecida,
-el gremio de Comisionistas que, deseando tomar
-parta en los regocijos públicos, dispuso<span class="pagenum"><a name="Page_121" id="Page_121">[121]</a></span>
-una diversion digna de la buena sociedad que
-en ella tomó parte y digna de los que preciándose
-con razon de cultos, no olvidan por lo mismo
-que los sentimientos caritativos son uno de
-los mas sólidos fundamentos en que puede apoyarse
-la cultura de cualquier pueblo.</p>
-
-<p>Dió principio esta fiesta por la distribucion
-de siete limosnas á igual número de huérfanas
-pobres, una de cada barrio de la Capital,
-cuyo acto se verificó el sábado 20 de Junio
-por la tarde en el salon de la plaza principal
-y ante un concurso numerosísimo que se
-habia reunido para presenciar la fiesta. Veinte
-y cinco duros fueron entregados á cada una de
-las favorecidas por la suerte entre las que se
-habian considerado acreedoras á gozar de aquel
-donativo; y al regocijo público que produjo esta
-accion benéfica se unió, con mucho mas motivo,
-el de las siete familias que se encontraban
-con un socorro inesperado y de gran estimacion
-para las que, luchando con las escaceses
-de una horfandad desvalida, no tienen mas
-esperanzas regularmente que ver una mano generosa
-que hácia ellas se extienda.</p>
-
-<p>Esa mano representa un don espléndido
-de la Providencia, el de la misericordia; y no
-puede menos de ser besada con respeto y con
-amor por aquellos á quienes favorece. Terminado
-el acto de caridad reuniéronse en el mismo
-salon de la plaza las amazonas y caballeros
-que iban á tomar parte en la cabalgata; mientras
-que en las calles de los alrededores se co<span class="pagenum"><a name="Page_122" id="Page_122">[122]</a></span>locaban
-en hileras los coches para las demás señoras
-y señores que tambien pertenecian á ella.
-A poco rato y cuando ya se hallaban todos reunidos,
-se puso en marcha la comitiva por la
-calle de San Francisco. Rompian aquella diversos
-criados que llevaban las banderas contraseñas
-de las casas comisionistas; seguía detrás
-una banda numerosa de música que ejecutaba
-preciosas danzas; despues y sobre un
-pequeño carro preparado para el efecto se levantaba
-una pirámide trunca en cuya parte superior
-ardian mas tarde variadas luces de Bengala
-para alumbrar el alegre cortejo; en seguida
-lucian sus gracias cincuenta esbeltas ginetas
-que vestian variados y caprichosos trages,
-presentando así un conjunto mas agradable; y
-junto á ellas otros tantos apuestos caballeros
-que hacian los debidos honores á sus damas,
-no obstante que junto á cada una de estas marchaba
-un lacayo. Por último, venian los coches
-en que lucian muchas otras señoritas y señoras,
-así como tambien numerosos señores.</p>
-
-<p>La elegante comitiva reunia á no dudarlo
-todo lo principal de la sociedad puerto-riqueña;
-y fué un espectáculo, tan nuevo como agradable,
-ver tantas jóvenes hermosas y elegantes
-prestarse con la amabilidad que les es propia
-al buen éxito de tan culta diversion; por eso el
-gremio de Comisionistas anduvo asaz acertado
-cuando las ofreció en justo tributo de su bondad
-la bellísima serenata escrita por el distinguido
-poeta Dr. D. J. G. Padilla, con todas las<span class="pagenum"><a name="Page_123" id="Page_123">[123]</a></span>
-galas de su inagotable fantasía, con toda la armonía
-de su rico laud. Delicada composicion
-que tiene en sí tanta ternura como una enamorada
-hija de los trópicos, tantas bellezas como
-los rostros angelicales de aquellas á quienes ha
-sido dedicada.</p>
-
-<p>Pero volvamos á la Cabalgata, que la he
-dejado en marcha por la calle de San Francisco,
-la cual recorrió en toda su extension hasta
-dar la vuelta por la plazuela de Santiago y tomar
-la de la Fortaleza en direccion al palacio
-del Gobernador Superior, con objeto de presentar
-sus respetos al Gefe que tambien tomaba
-parte en la fiesta, puesto que su niña era la primera
-y bien apuesta amazona de la cabalgata.</p>
-
-<p>Una vez terminado este acto de justa deferencia,
-la comitiva recorrió las principales calles
-de la ciudad, encontrando por todas ellas
-curiosos espectadores de todos sexos y condiciones
-que se agrupaban á las puertas y balcones
-de las casas, en las avenidas de las calles y
-en todos los sitios, desde donde podian admirar
-aquel bello y alegre cortejo.</p>
-
-<p>Para terminar la fiesta la comitiva se dirijió
-á la casa de uno de los principales comerciantes,
-cuyos hermosos salones se habian exhornado
-con el mejor gusto y despues del descanso
-necesario y de haberse servido profusamente
-dulces escogidos, sorbetes y refrescos,
-se dió principio á un animado baile que duró
-hasta cerca de las once de la noche, en medio
-del contento y satisfaccion de todos los que ha<span class="pagenum"><a name="Page_124" id="Page_124">[124]</a></span>bian
-tomado parte en fiesta tan distinguida;
-haciéndonos conocer que no siempre están en
-riña, como á veces tenemos que creer, la primacía
-del bolsillo con la del buen gusto y los
-mas bellos sentimientos. Por eso, en mi imparcialidad,
-tengo un verdadero placer en consignar
-que la fiesta de los señores comisionistas
-fué una de las mejores con que se celebró el
-San Juan del presente año; y que han correspondido,
-como todos los demás gremios, pero
-en la esfera que les es propia, á la indicacion hecha
-por el Ayuntamiento; supliendo la vulgar
-alborada con una fiesta que no pudo menos de
-ser bien aceptada por el público.</p>
-
-<p>En la tarde del dia siguiente al de esta
-fiesta, el Ayuntamiento celebró la regata anunciada
-en el programa, y que tuvo efecto en la
-línea de la bahía que corre desde la dársena de
-los botes hasta la mitad del trayecto que se hace
-para llegar á la punta de Cataño. Frente á
-la dársena se levantaban dos bonitos palcos,
-uno para el Gefe Superior de la provincia y su
-familia y otro para el Jurado que habia de dar
-los premios y delante de ellos se habian colocado
-asientos para el público; al otro estremo
-de la línea que debian recorrer los botes luchadores
-hallábase una esbelta goletita empavesada
-con mil banderas de todos colores y conteniendo
-además del Comisionado del jurado una
-banda de música militar que recibia alegremente
-á los contendientes. Toda la carrera se
-hallaba limpia de embarcaciones, para que<span class="pagenum"><a name="Page_125" id="Page_125">[125]</a></span>
-los regateadores no encontraran obstáculo alguno.</p>
-
-<p>A las cinco de la tarde llegó al sitio designado
-el Excmo. Sr. Gobernador Superior Civil,
-en union de su familia y ayudantes, siendo
-recibido por la Comision del Ayuntamiento
-y saludado por otra música militar que habia
-preparada con dicho objeto, y en seguida dió
-principio la diversion.</p>
-
-<p>La tarde no podia presentarse mas apropósito.
-El cielo despejado lucia ese azul brillante
-que solo muestra en nuestra zona; una
-hermosa brisa rizaba suavemente la superficie
-transparente del mar y embalsamaba el ambiente
-que se respiraba, y la temperatura deliciosa
-de primavera que en aquellos momentos
-se disfrutaba, hacia olvidar que estábamos ya
-en la época de los fuertes calores.</p>
-
-<p>Siete ú ocho mil personas se agrupaban
-en los muelles, en las azoteas de los almacenes
-de la Marina, en botes particulares que no habian
-de tomar parte en la lucha, en las murallas
-de todo el recinto que da á la bahía y en los balcones
-y azoteas de las casas de la ciudad que
-tienen frente al mismo sitio. Contemplado el
-cuadro que ofrecian desde el medio de la bahía,
-era un anfiteatro inmenso, lleno de gentes
-de todas clases que, cual en los antiguos circos,
-se disponian bulliciosas para gozar de la
-fiesta que iba á celebrarse, sinó con mas entusiasmo,
-por lo menos con mas tranquilidad de
-espíritu que aquellos romanos que se congra<span class="pagenum"><a name="Page_126" id="Page_126">[126]</a></span>tulaban
-en ver correr la sangre de los infelices
-gladiadores. La lucha que aquí iba á presenciarse
-era mas pacífica, mas dulce; y tan provechosa
-para el adelanto del trabajo y de la
-industria, como perjudicial era la de los tiempos
-antiguos para aquellos pobres seres que
-habia degradado la feroz altivez de los que,
-aun cuando señores del mundo, profesaban los
-disolventes y anti-humanitarios principios del
-paganismo.</p>
-
-<p>El espectáculo dió comienzo por una regata
-á remo en que tomaron parte hasta unos
-once botes, de diferentes formas y dimensiones
-y variado número de remeros. Como sucede
-siempre en estos espectáculos, en el momento
-de partir los contendientes se despierta en los
-espectadores un sentimiento de ansiedad, en
-tanto que alguno de aquellos no toma una reconocida
-ventaja sobre los demás; una vez
-declarada esta, las simpatías del público se
-pronuncian en favor del que la obtiene, porque,
-desgraciadamente, la humanidad siempre
-se adhiere al vencedor, aun cuando no le falte
-una lágrima de compasion para el vencido
-y aun cuando conozca que las circunstancias
-adversas hayan sido las únicas que á tal extremo
-hayan traido al último.</p>
-
-<p>A los diez minutos la partida estaba terminada
-y el bote <i>Pájaro</i>, de los del tráfico de
-la bahía, volvia triunfante ostentando la bandera
-de premio que habia conseguido al llegar el
-primero al término de la carrera.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_127" id="Page_127">[127]</a></span>
-La segunda regata fué á la vela; y aquí
-la ansiedad de los espectadores estribaba especialmente
-en ver los ligeros botes que casi
-presentaban sus quillas al aire, doblados por
-el escesivo empuje del viento en el voluminoso
-velámen de que se habian armado. Pocos
-fueron los contendientes, pues si mal no recuerdo
-apenas conté cinco al partir de la
-dársena; y muy pocos momentos tambien fueran
-bastantes para prever en favor de quien
-se decidia la suerte. El bote <i>Bella Gabriela</i>, del
-tráfico de la bahía, tomó desde luego notable
-ventaja sobre sus competidores, y sin esfuerzo
-alguno alcanzó la bandera de premio que volvió
-ostentando al poco rato.</p>
-
-<p>En la tercera regata, el número de los
-contendientes fué tan numeroso como en la
-primera, porque tambien se efectuaba á remo;
-pero la fortuna se decidió desde el principio
-por un elegante botecito del vapor <i>Triunfo</i>,
-que sin grande lucha volvió al cuarto de hora
-engalanado con la banderola de premio.</p>
-
-<p>Estas banderolas fueron despues cangeadas
-por las que el Gobernador Superior entregó
-como premio á los vencedores, las cuales á
-su vez debian servirles para recoger los premios
-pecuniarios que dió el Ayuntamiento; y
-numerosos vivas y aclamaciones resonaron por
-todas partes, haciendo conocer el contento general
-de los que presenciaban tan agradable
-fiesta.</p>
-
-<p>Aquí debió haber concluido esta, segun<span class="pagenum"><a name="Page_128" id="Page_128">[128]</a></span>
-el programa, pero estando poco avanzada la
-tarde y en consideracion á los buenos servicios
-de policía marítima que habian prestado los
-botes de los buques de guerra nacionales surtos
-en el puerto, el Jurado decidió otorgar en
-aquel momento otro premio mas que solo habia
-de disputarse por las citadas embarcaciones; y
-prévio el beneplácito del Gefe Superior, diéronse
-las órdenes oportunas al efecto, con gran
-contentamiento por parte del público que veia
-así prolongarse la diversion.</p>
-
-<p>Esta nueva lucha presentaba mas igualdad
-por parte de los contendientes, puesto que
-los esquifes, poco mas ó menos, tenian las mismas
-condiciones y los remeros eran todos expertos
-y acostumbrados á la uniformidad tan
-necesaria para el rápido y cómodo movimiento.
-Entre todos los que tomaron parte en la regata,
-distinguióse la canoa del Sr. Comandante
-del vapor <i>Blanco de Garay</i>, que, más rápida
-que sus compañeros, llegó antes que ellos al
-término, ganando el premio que se disputaba
-y volviendo á la dársena en medio de las aclamaciones
-de la muchedumbre; que viendo terminada
-la fiesta volvió á entrar en la ciudad,
-satisfecha de la agradable tarde que habia pasado.</p>
-
-<p>No tuvo, sin embargo, mucho tiempo para
-dispersarse; pues apenas habia cerrado la
-noche cuando la alborada del gremio de almacenistas,
-volvió á llamarla á las calles para
-concluir aquel dia en medio de la alegría y<span class="pagenum"><a name="Page_129" id="Page_129">[129]</a></span>
-la fiesta. Despues de recorrer la música algunas
-calles hubo fuegos artificiales en la plaza
-principal; y como de costumbre se reunió
-un gentío inmenso, que pasó algunas horas
-agradablemente entretenido, dispersándose enseguida
-que concluyó la diversion.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_130" id="Page_130">[130]</a></span></p>
-
-
-<div class="figcenter4em"><img src="images/i141.jpg" width="500" height="45" alt=""/></div>
-
-<h2 id="XI">XI.<br />
-<i>Concurso de Caballos.</i></h2></div>
-
-
-<p>"Todos sabemos el furor de corridas,
-apuestas &amp; que hay en las principales capitales
-de Europa; mas no es esto lo que yo
-pretendo que pudiera plantearse en Puerto-Rico:
-porque á mi modo de ver, el premiar
-el caballo que corra mas en media hora, no
-es, como nota muy bien nuestro festivo Fr.
-Gerundio, el modo de mejorar la raza: además
-aquello de que el mismo dueño no sea
-el que monte su caballo sino que sea un <i>Yokey</i>,
-aunque muy bueno para las capitales de
-Europa, lo juzgo inoportuno y hasta ridículo
-en mi país; y así otras muchas cosas que,
-atendida la diversidad de costumbres, fuera
-errado el querer trasplantar.</p>
-
-<p>"Yo preferiría á todo que hubiese una junta
-de criadores y aficionados, que no faltan
-en la isla, que tienen actividad, buenos deseos
-y que se alegrarían mucho de que hubiese
-para ello un estímulo.</p>
-
-<p>"Que esta junta presidida por la autoridad<span class="pagenum"><a name="Page_131" id="Page_131">[131]</a></span>
-superior, ú otra que esta nombrase, hiciese
-un reglamento sin mas artículos que los precisos,
-para señalar á cada uno sus atribuciones
-y los premios que habian de darse.</p>
-
-<p>"1º.&mdash;A la mejor yegua de vientre.</p>
-
-<p>"2º.&mdash;Al caballo mas ligero.</p>
-
-<p>"3º.&mdash;Al mas bien domado y enseñado.</p>
-
-<p>"4º.&mdash;Al mas corpulento y de mas fuerza.</p>
-
-<p>"5º.&mdash;Al de mejor estampa.</p>
-
-<p>"Que cada año por San Juan y San Pedro
-se reuniesen en la Capital, como lo verifican
-ahora, para la prueba, comparacion y adjudicacion
-de premios, en cuyo acto se desplegase
-todo el aparato posible.</p>
-
-<p>"Que se publicasen en los periódicos los
-nombres del dueño y del caballo premiados,
-y que se luciesen algunas otras cosas que son
-buenas para dichas en un reglamento, y agenas
-de un artículo como este."</p>
-
-<p>Esto escribia en el "Cancionero de Borínquen,"
-que vió la luz en 1846 en Barcelona,
-mi ilustrado amigo el Dr. Médico D. Manuel
-A. Alonso; y de seguro que, conociendo las
-condiciones de nuestro país, muy lejos estaría
-de creer al escribirlo que á los ocho años habia
-de verse realizado su pensamiento. Sin embargo,
-este envolvia una reconocida utilidad para
-el país; y como toda buena semilla, aun cayendo
-en terreno mal preparado, hubo de prender
-y desarrollarse si bien lentamente.</p>
-
-<p>Ya el lector ha visto que en el año de 1854
-y por disposicion Soberana fué que se estable<span class="pagenum"><a name="Page_132" id="Page_132">[132]</a></span>cieron
-los concursos de caballos en nuestra ciudad,
-como medio eficaz para fomentar las buenas
-razas de esos animales. Conocido es de todo
-el mundo el entusiasmo con que dichos concursos
-se celebran en España, Francia é Inglaterra
-y los valiosos premios que se dan en
-los tres puntos á los caballos que salen vencedores
-en las carreras; y eso que el caballo es
-hoy en Europa un animal de recreo, desde que
-la locomotora arrastra con mas rapidez y baratura
-los vehículos en que el hombre se transporta
-de un punto á otro, ó en que hace transportar
-las mercancías que alimentan el comercio
-y satisfacen las necesidades de los pueblos. Pero
-por lo mismo que el caballo se ha convertido
-en un objeto de recreo y por consecuencia
-de lujo, las clases ricas sostienen con mas empeño
-esas luchas del noble animal que por tan
-largo espacio de tiempo ha ocupado un lugar
-tan predilecto en el hogar doméstico, que tantos
-y tan distinguidos servicios ha prestado al
-hombre y que aun hoy mismo forma parte de
-la familia entre los pueblos del oriente que,
-algo refractarios á la civilizacion, conservan
-las costumbres de otros siglos. En Lóndres,
-como en Paris, como en Madrid, no solo se
-celebran carreras de caballos y se dan crecidos
-premios de dinero; sino que se saben
-apreciar las diversas cualidades de las diferentes
-razas de caballos y se trata de conservarlas
-en toda su pureza, mezclándolas únicamente,
-con toda precaucion y estudio, para mejorarlas.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_133" id="Page_133">[133]</a></span>
-En nuestra Isla, el caballo por desgracia,
-y digo por desgracia porque la falta de otros
-medios de comunicacion revela nuestro atraso,
-el caballo no es todavia un artículo de lujo; lejos
-de eso, es, en general, el único medio útil de
-locomocion; porque, desprovisto de carreteras todo
-el interior de la provincia, solo el caballo
-puede transportar al hombre por los estrechos y
-quebrados senderos que tienen que atravesarse
-en todos sentidos, y solo el caballo pasa con
-pié firme las multiplicadas cuestas del montañoso
-terreno que forma el corazon de la Isla.
-Verdad es que de algunos años á esta parte
-puede recorrerse en carruage casi todo el litoral;
-pero sus inconvenientes presenta todavia
-este pequeñísimo adelanto en las épocas de lluvia,
-porque, no teniendo afirmado la mayor
-parte de los caminos, se forman prontamente
-baches peligrosos que no pueden menos de infundir
-respeto al transeunte y obligarle á que
-en los casos de urgencia prefiera el caballo al
-carruage.</p>
-
-<p>No es extraño, pues, en vista de estas condiciones,
-que el caballo sea un objeto de preferente
-atencion, sobre todo para los que residen
-en los campos; y preciso será convenir en
-que si en Europa hay motivo para que ofrezcan
-interes los concursos de caballos, mucho
-mayor es el que debe existir en nuestra Isla,
-donde el caballo es un animal de que no puede
-prescindir el hombre, si no quiere encontrarse
-en un momento dado detenido en medio de<span class="pagenum"><a name="Page_134" id="Page_134">[134]</a></span>
-los campos, por no tener otros medios de moverse.</p>
-
-<p>Por eso las exposiciones de caballos han
-sido vistas con cierta predileccion desde que en
-1854 se sirvió S. M. declarar que se celebraran
-cada dos años, medida laudable que revela que
-esa vez al menos se comprendieron los verdaderos
-intereses de la provincia; y por eso hemos
-visto que siempre que se han celebrado
-han concurrido mayor ó menor número de animales
-de los mas perfectos que produce la raza
-indígena; sino en grande escala, porque no lo
-permiten las condiciones del país, en proporcion
-suficiente para demostrar el interes que
-inspira ese acto.</p>
-
-<p>Desde 1854, como acabo de decir, vienen
-celebrándose esas exposiciones cada dos años,
-segun lo dispuso S. M.; pero como el concurso
-de caballos formaba parte del programa de la
-Exposicion general de productos del país y en
-aquel corto intérvalo de tiempo, estos actos no
-podian ofrecer un conjunto tan variado y de
-tanta utilidad como se necesitaba para que produjeran
-á la provincia todos los beneficios que
-se habia propuesto nuestra Augusta Soberana;
-á los diez años, ó sea en el de 1864, se dispuso
-que las exposiciones no se celebraran sino cada
-cuatro años, á contar desde el último citado
-y en consecuencia pasó el de 1866 sin que se
-celebrara el concurso de caballos.</p>
-
-<p>En 1867, el Ayuntamiento que habia visto
-el mal éxito de las fiestas de San Juan, en<span class="pagenum"><a name="Page_135" id="Page_135">[135]</a></span>tregadas
-exclusivamente al pueblo en 1866 y
-que trató por tanto de reanimarlas en el año
-siguiente, queriendo sin duda unir lo útil á lo
-agradable, pensó desde luego en el concurso
-de caballos y lo incluyó en su programa de
-fiestas; teniendo la satisfaccion de ver que el
-mejor éxito coronó sus laudables deseos, pues
-un crecido número de caballos tomaron parte
-en la competencia y el público acogió con entusiasmo
-un acto que, á la par de proporcionarle
-una diversion agradable, era útil á la cria
-de animales que tan necesarios son en el país.</p>
-
-<p>Animado por tan buen resultado, natural
-era que en el presente año no se olvidara la
-Corporacion popular de incluir tambien en su
-programa de fiestas el concurso de caballos; y
-anunciado para el 22 de Junio, ya con dos dias
-de anticipacion podia predecirse que el éxito
-superaria con mucho al del año anterior, en
-vista del número de caballos inscritos. A cincuenta
-llegaba ese número sin que hubiera muchos
-caballos que entraran á disfrutar diferentes
-premios; y todos ellos se presentaron en la
-tarde del indicado dia á sostener la honrosa lucha
-que se abría. La carretera de Rio-piedras,
-en el trozo que corre al final de la tercera línea
-de fortificacion del campo de Puerta de
-Tierra, era el lugar designado para la exposicion;
-y en sitio conveniente y frente el uno del
-otro se levantaban dos bonitos palcos, uno para
-la Autoridad Superior y otro para el Jurado
-nombrado por el Ayuntamiento y que ha<span class="pagenum"><a name="Page_136" id="Page_136">[136]</a></span>bia
-de apreciar las pruebas de los contendientes
-y otorgar los premios.</p>
-
-<p>Estos eran cinco, con los objetos siguientes:</p>
-
-<p>Al caballo de mejor andadura del país.</p>
-
-<p>Al de mas bellas formas.</p>
-
-<p>Al de mas alzada.</p>
-
-<p>Al mas ligero en el escape.</p>
-
-<p>Al de mejor y mas igual paso de camino.</p>
-
-<p>Una concurrencia numerosísima llenaba
-las dos orillas del camino y muchos coches
-particulares llenos de espectadores y otros muchos
-de estos á caballo se movian por todos los
-alrededores para presenciar la fiesta. A la hora
-prefijada se presentó el Gobernador Superior
-que fué recibido por la Comision del Ayuntamiento,
-á la vez que una banda de música le
-hacia los honores que le corresponden, y en
-seguida dió principio el acto.</p>
-
-<p>Apesar de lo largas que son las tardes de
-verano, el crecido número de caballos que tomó
-parte en el concurso hizo que solo pudieran
-discernirse tres de los cinco premios anunciados;
-y al concluir el crepúsculo vespertino
-hubo de suspenderse la fiesta para ser continuada
-al dia siguiente. Al retirarse la concurrencia
-bastaba oir las conversaciones de los
-diferentes grupos, que en tales casos se forman
-siempre, para juzgar no tanto del entusiasmo
-que generalmente hay aquí por los caballos,
-sino mas bien del convencimiento que todos
-tienen de la conveniencia de que haya buenos
-caballos. Uno hablaba de la rapidez con que<span class="pagenum"><a name="Page_137" id="Page_137">[137]</a></span>
-haria un viage en tal caballo de los que acababa
-de ver; otro preferia la comodidad de aquel
-que mejor paso de camino tenia; un tercero,
-mas amigo de lo bello que de lo bueno, ó quizás
-con menos necesidad de movimiento y solo
-con deseo de lucir, daba la preferencia al caballo
-de mas bellas formas; y así de los demás,
-pero todos convenian en la indispensable precision
-de tener buenos caballos.</p>
-
-<p>En la tarde del siguiente dia, otra concurrencia
-tan numerosa como la del anterior
-presenciaba igualmente la terminacion del acto,
-que tuvo efecto en medio del contento y de la
-satisfaccion de los que en él tomaron parte y
-de los que solo eran meros espectadores.</p>
-
-<p>Los premios fueron otorgados de la manera
-siguiente:</p>
-
-<p class="p2 i2">El de <i>andadura</i>, por iguales partes á los
-caballos <span class="smcap">Arrogante</span> de D. Baldomero Collazo
-y <span class="smcap">Coliblanco</span> de D. Gerónimo Landró.</p>
-
-<p class="i2">El de <i>bellas formas</i> al caballo <span class="smcap">Galan</span> de
-D. José Berrios.</p>
-
-<p class="i2">El de <i>alzada</i> al caballo <span class="smcap">L'Eclair</span> de D.
-Juan P. Camy.</p>
-
-<p class="i2">El de <i>escape</i> al caballo <span class="smcap">Gacela</span>, de D. Agustin
-Guizul.</p>
-
-<p class="i2">Y el de <i>paso de camino</i> al caballo <span class="smcap">Nene</span> de
-D. Lorenzo Vizcarrondo.</p>
-
-<p class="p2">Cada premio era de cien escudos; y se
-distinguieron los caballos premiados con grandes
-borlas de seda pendientes del cuello y de<span class="pagenum"><a name="Page_138" id="Page_138">[138]</a></span>
-diversos colores, segun la cualidad que los habia
-hecho acreedores al premio.</p>
-
-<p>Además de la animacion que esta fiesta
-produjo en la ciudad, atrajo tambien una numerosa
-concurrencia de forasteros que vinieron
-de distintos puntos de la Isla, unos para presentar
-sus propios caballos, otros arrastrados
-por la aficion y algunos que, dispuestos á venir
-á gozar de las otras fiestas, no quisieron
-perder aquella que consideraban sin duda de
-las mas importantes.</p>
-
-<p>La concurrencia al concurso hubiera sido
-ciertamente mayor, en particular del bello sexo,
-á no haberse elegido el mismo dia para las
-carreras y para el baile del Ayuntamiento;
-pues casi todas las señoras que se disponian
-para este hubieron de dejar de concurrir á
-aquellas, por causa de los cuidados que exije
-su <i>toilette</i>; pero, sin embargo de esto, la fiesta
-puede decirse que fué muy buena y una de las
-que mas realce dieron al conjunto de las del
-Patron en el presente año.</p>
-
-<p>El lector me permitirá que, antes de terminar
-este capítulo y dar por concluido el concurso
-de caballos, llame la atencion de quien
-corresponda para lo sucesivo sobre un vacio
-que, en mi humilde juicio, se nota en los premios
-que hasta ahora han venido asignándose,
-y que no pasó, empero, olvidado para mi amigo
-Alonso al escribir su ilustrado artículo sobre
-las carreras.</p>
-
-<p>Ciertamente que los cinco premios que<span class="pagenum"><a name="Page_139" id="Page_139">[139]</a></span>
-contenia el programa del Ayuntamiento corresponden,
-digámoslo así, á cinco cualidades
-indispensables en nuestros caballos, que debe
-tratarse de conservar y perfeccionar cada vez
-mas; pero si esas cinco cualidades en su conjunto
-propenden al fomento de la cria caballar,
-yo creo como el Dr. Alonso, que no deben olvidarse
-las yeguas de vientre; y que por el
-contrario debieran ser objeto de un premio especial,
-porque sin ellas nada podrá conseguirse
-en el mejoramiento de nuestra raza de caballos.</p>
-
-<p>Tal vez no se ha fijado este premio teniendo
-en cuenta las dificultades que habria
-para asignarlo con justicia, porque no podrian
-someterse los animales que se presentaran á
-una prueba como las que se exijen para los otros
-premios; pero me parece que no faltan medios
-ciertos de comprobacion, contando con la buena
-disposicion de todas las Autoridades locales
-de la Isla para cuanto se refiera al adelanto del
-país; y bien valdría la pena de que se tuviera
-un poco de trabajo el conseguir uno de los medios
-mas eficaces á no dudarlo para mejorar
-la raza caballar.</p>
-
-<p>Nada importa, en mi pobre opinion, que
-solo haya por ahora en toda la Isla dos ó tres
-dueños de potreros que puedan presentar animales
-para optar al premio á que me refiero;
-entre ellos solo se disputaria, y aun cuando en
-muchos años no se aumentase el número de
-competidores, los dueños de buenas yeguas, ha<span class="pagenum"><a name="Page_140" id="Page_140">[140]</a></span>biendo
-estímulo, podrian recurrir á aquellos y
-obtener mayor lucro por sus animales al venderlos.</p>
-
-<p>Tratándose de la mejora de la raza no
-puede prescindirse de la procreacion; y, para
-esta, tan importante es el uno como el otro sexo
-y los dos deben ser estimulados para que se
-obtengan buenos frutos. Me prometo que si esta
-observacion se encuentra fundada, tendrá el
-eco que corresponde en la Comision que haya
-de ocuparse de este ramo de la Exposicion pública,
-para el año entrante; de cuya ilustracion
-no puede ponerse en duda que buscará y hallará
-los medios de que el premio á la mejor
-yegua de vientre sea dado con toda la justicia
-con que el público ha visto que se han dado los
-demás en el presente año.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_141" id="Page_141">[141]</a></span></p>
-
-
-
-
-<div class="figcenter4em"><img src="images/i141.jpg" width="500" height="45" alt=""/></div>
-
-<h2 id="XII">XII.<br />
-<i>Bailes.</i></h2></div>
-
-
-<p>Siguiendo el órden del programa de fiestas
-publicado por el Ayuntamiento, al concurso de
-caballos sigue el baile dado por la Corporacion
-popular en la noche del mismo dia que aquel
-tuvo lugar; pero el lector me permitirá que, separándome
-un poco del rigoroso órden de fechas
-con que se celebraron los diferentes bailes
-efectuados con motivo de las fiestas del Patron,
-los comprenda todos en este solo capítulo,
-ya para no esponerme á caer en repeticiones
-que por fuerza habian de aparecer cansadas,
-ya tambien para no cansar demasiado la
-atencion de los que me favorezcan recorriendo
-estas líneas; que el terreno de la fantasía ha de
-ser vaporoso y sutil como las ilusiones que engendra
-y estas desaparecen fugazmente con solo
-que se trate de manosearlas algun tanto.</p>
-
-<p>Cuatro fueron los bailes que se efectuaron
-durante el mes de Junio: uno en el Casino el
-dia 15; otro el dia 22 dado por el Ayuntamiento;
-otro el 25 por los Gefes y Oficiales de los
-Cuerpos de la guarnicion; y otro el 29 por los
-Empleados Civiles; estos tres últimos en el sa<span class="pagenum"><a name="Page_142" id="Page_142">[142]</a></span>lon
-levantado por el Municipio en la plaza de
-Santiago.</p>
-
-<p>El baile del Casino fué una de esas bonitas
-fiestas con que de vez en cuando obsequia
-á sus favorecedores aquella galante sociedad;
-y los elegantes salones del espacioso edificio,
-exhornados con el mejor gusto, contenian lo
-mas selecto de la sociedad puerto-riqueña. Aun
-cuando la concurrencia no era muy numerosa,
-para la que en otras fiestas de este género hemos
-visto en aquel local, habia sin embargo un
-número bastante crecido de damas y caballeros;
-y el baile se mantuvo animado hasta las
-primeras horas de la mañana del dia siguiente,
-y al eco de las dulces danzas del país y en medio
-de la cordial franqueza que distingue nuestras reuniones,
-vimos brotar y conservarse la
-alegría y la animacion que son la vida y el encanto
-de esta clase de diversiones.</p>
-
-<p>El servicio de dulces y refrescos fué esmerado
-y profuso; y los concurrentes de uno y
-otro sexo no pudieron menos de salir complacidos
-de tan agradable reunion, que sin duda
-se distinguió entre las que ordinariamente da
-aquella Sociedad, tanto por lo que ella misma
-se habia esforzado y con buen éxito para dar
-mas lustre á su fiesta, cuanto por la mayor concurrencia
-que á ella asistió comparada con la
-de las fiestas ordinarias de la misma sociedad.</p>
-
-<p>Lástima es que esta no pueda hacer mas
-frecuentes tan agradables reuniones y que sus
-secciones lírica y dramática no se organicen<span class="pagenum"><a name="Page_143" id="Page_143">[143]</a></span>
-de una manera conveniente para poder proporcionar,
-á lo menos una vez por mes, noches de
-grato y culto solaz, que tanta falta hacen en
-nuestra sociedad. Y causa dolor en verdad recordar
-que ahora veinte años se sostenia siempre
-animada una Sociedad filarmónica que en
-nuestra capital existió y proporcionó muchas y
-muy buenas fiestas lírico-dramáticas á la par
-de lucidos bailes, y que hoy, con mas elementos,
-porque la educacion artística es mayor y
-el gusto por las bellas artes se ha desarrollado
-á no dudarlo mucho mas en las clases elevadas
-de nuestra sociedad, con tantos ó mejores deseos
-por parte de los directores y sócios del
-Casino, no pueda este conseguir el objeto que
-entonces alcanzaba.</p>
-
-<p>Al ver este y otros fenómenos semejantes
-que se producen en la vida pública de nuestro
-pueblo, se llega hasta pensar que hay en él latentes
-motivos de malestar y de disgusto que
-no alcanzo á explicarme, pero que neutralizan
-la expansion y la alegría que caracterizan á
-los habitantes de este suelo y que les impiden
-entregarse á las diversiones y distracciones propias
-de toda sociedad con la misma franqueza
-que en otros tiempos lo hicieran. Sea de ello lo
-que quiera, mis deseos son que el Casino
-prospere y pueda organizarse de una manera
-conveniente á llenar el objeto que sus sostenedores
-se proponen, como un medio de cultura
-digno de toda buena sociedad y que no debemos
-dejar pasar desapercibido.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_144" id="Page_144">[144]</a></span>
-Continuando la reseña de los bailes, tócame
-ahora ocuparme del que dió el Ayuntamiento
-la noche del 22 de Junio. Al redactar el programa
-de las fiestas populares, la Corporacion
-municipal comprendió que no podia prescindir
-del baile, tanto por ser una fiesta propia de todo
-pueblo culto, cuanto porque ya lo habia
-hecho en muchos años anteriores con objeto
-de suplir las diversiones que el cambio de costumbres
-venia suprimiendo; pero al consignar
-el baile en el programa hubo de tropezar con la
-dificultad de que no podia efectuarlo en los salones
-de su casa, por el estado de deterioro en
-que esta se encuentra y cuya reparacion exije
-algunos millares de duros, ni tampoco en el
-teatro porque las obras que para ello eran indispensables
-requerian tambien una suma muy
-crecida: fuéle necesario pues pensar en otro local
-y no encontrándolo en la ciudad, que no
-cuenta con edificios que puedan ser propios
-para el objeto, se decidió á levantar un salon
-<i>ad hoc</i> en la plazuela de Santiago, de cuyo modo
-se hallarian con mas seguridad y confianza
-los concurrentes que estuvieran todavia temerosos
-por la impresion de los pasados temblores.</p>
-
-<p>La plazuela de Santiago hacia algun tiempo
-que se hallaba abandonada, no obstante las
-nuevas fábricas en ella emprendidas y ya el
-Municipio se veia en la necesidad de adoptar
-una resolucion que diese de nuevo á aquel lugar
-la belleza que en otro tiempo tuvo, aun<span class="pagenum"><a name="Page_145" id="Page_145">[145]</a></span>
-cuando no quedase del todo despejado como
-siempre lo habia estado; y esto indudablemente
-lo impulsó á elegir aquel sitio, consiguiendo
-con ello á la vez que el objeto primordial que
-se proponia para las fiestas el no menos atendible
-de hacer esta mejora en la poblacion.</p>
-
-<p>Pocos dias bastaron para realizar el pensamiento
-del Municipio, merced á la festinacion
-con que se trabajó; y el dia prefijado para
-el baile aquella plazuela poco antes abandonada
-se habia convertido como por encanto en uno
-de esos lindos palacios de hadas de que nos
-hablan las leyendas orientales. Un elegante
-edificio cuadrilongo de cincuenta varas de largo
-por treinta de ancho, abierto por todos sus
-costados, excepto el del textero principal, dejaba
-ver un espacioso salon de techo plano, exhornado
-simplemente con grandes medallones de
-flores y alegorías del baile y sostenido por cien
-esbeltas columnas cuyo único adorno consistia
-en brazos de luces de gas y en lindas lámparas
-de cristal que daban al centro del salon. En
-los cuatro ángulos de este se hallaban cuatro
-departamentos cerrados que comprendian un
-gabinete para la familia del Gobernador Superior
-y otro para tocador de Sras.; un salon de
-descanso para caballeros; otro para café y otro
-para ropería; y á los costados del pórtico dos
-tribunas para la música. Vaporosas cortinas de
-gasa era todo lo que cerraba aquel bellísimo
-templo de Terpsícore, que adornaban grandes
-guirnaldas de flores prendidas del techo y unien<span class="pagenum"><a name="Page_146" id="Page_146">[146]</a></span>do
-entre sí las columnas, en cuyos centros y
-sobre las balaustradas que circuian el ámbito
-descollaban grandes jarrones de flores naturales
-que hacian juego con otros jarrones de pórfido que
-adornaban el textero principal hasta su mismo
-centro, en el que descollaba bajo un sencillo
-pero bonito docel el retrato de nuestra Augusta
-Soberana. Los pocos macizos que presenta
-interiormente el edificio estaban cubiertos de
-elegantes espejos de grandes dimensiones que
-reproduciendo la luz, el movimiento y las espaciosas
-naves del salon, aumentaban todavia
-más el aspecto fantástico de aquel lugar en que
-rivalizaban sin duda la grandiosidad, la sencillez
-y el buen gusto.</p>
-
-<p>Los dos gabinetes dispuestos para la familia
-del Gobernador Superior y para tocador
-de las damas, figuraban dos tiendas elegantes
-de ligera tela, la primera azul con estrellas de
-oro y la segunda verde salpicada de pequeños
-grupos de flores, cerrándose las entradas y ventanas
-con grandes biombos y cortinas de damasco
-carmesí. Ricas y caprichosas alfombras
-tapizaban los pisos; perfumadas fuentes embalsamaban
-el ambiente, y lujosas consolas y sillones
-decoraban ambas habitaciones.</p>
-
-<p>Visto desde fuera aquel diáfano salon, al
-resplandor de los centenares de brillantes luces
-que en su interior ardian reproduciéndose
-hasta el infinito en los numerosos espejos y dando
-vida á los vívidos y variados colores de las
-flores que en profusion habia por todas partes,<span class="pagenum"><a name="Page_147" id="Page_147">[147]</a></span>
-presentaba en verdad un aspecto fantástico y
-encantador, que ninguna otra fiesta habia tenido
-hasta entonces en nuestro pueblo; y animado
-por los ecos de la música y el voluptuoso
-movimiento de centenares de parejas que lo
-llenaban sin oprimirse, ofrecia un conjunto tan
-nuevo y caprichoso que el público en general
-ni aun se habia formado idea de él. Por eso,
-además del crecidísimo número de personas
-que visitaron el salon antes de que diera principio
-el baile, en cuanto este comenzó cinco mil
-personas lo menos, de todas clases y condiciones,
-se agruparon en todas las calles de los
-alrededores para gozar de aquel bellísimo espectáculo,
-que salia con mucho de la esfera de
-todo lo que se ha realizado hasta ahora entre
-nosotros.</p>
-
-<p>Si por los motivos que antes he indicado
-y que indudablemente existian era necesario
-que la fiesta fuese expléndida, el Ayuntamiento
-puede tener la satisfaccion de que ha superado
-á todo lo que se esperaba; y la numerosa
-concurrencia que á ella asistió y pasó horas tan
-cortas como gratas, obsequiada profusa y finamente
-por la Corporacion popular, lo mismo
-que los espectadores que no hicieron mas que
-ver la diversion desde fuera, conservarán siempre
-los mas agradables recuerdos de ella. Las
-horas pasaban allí tan rápidamente que sin apercibirse
-de ello se agotó el programa del baile y
-hubo de prorrogarse este hasta que el nuevo dia
-llamaba á la gente á la alborada de la leche.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_148" id="Page_148">[148]</a></span>
-Hoy ya el corazon del cronista no tiene
-mas que las decepciones hijas de los años
-y las tristezas propias de quien ha perdido sus
-mas caras afecciones; pero, á traves de este
-fúnebre crespon, se le presentan con toda la
-gala de los años juveniles, con todo el encanto
-que les presta el amor, las ilusiones que fascinan
-á la juventud, dulces como el primer beso
-del aura en la mañana, halagadoras como las
-alegres esperanzas que en sí llevan; y pasan
-por la imaginacion como vívidos relámpagos
-que iluminan por un momento brillantemente
-la atmósfera de nuestros mas hermosos recuerdos.
-Por eso el corazon del cronista, aunque
-no las siente, comprende las ilusiones que transportan
-á las almas jóvenes, cuando halagadas
-por una fiesta como la de que me ocupo, experimentan
-las gratas emociones que de ella brotan
-y que un casto y puro amor engalana y
-llena de nuevos encantos.</p>
-
-<p>¡Cuántas y cuán dulces emociones! ¡Cuántos
-y cuán puros placeres del alma, que se evaporan
-con los años ó que la materialidad de
-la vida llega á veces á corromper! Aquí, sin
-embargo, se halla el límite del cronista, que no
-debe ir mas allá, reducido como tiene que estar
-á la descripcion de lo que vé y cuando mas
-á sus propias impresiones. Las agenas deben
-ser terreno vedado para él; y correría mucho
-riesgo de ser impertinente para alguna jóven á
-quien está muy lejos de querer disgustar; ó de
-despertar celos infundados perturbando alguna<span class="pagenum"><a name="Page_149" id="Page_149">[149]</a></span>
-dicha que tendria complacencia por el contrario
-en conservar. Hagamos pues, lector, punto
-redondo y continuemos la descripcion de los
-bailes, no me atrevo á decir interrumpida, porque
-las ilusiones forman la parte principal de
-aquellas fiestas.</p>
-
-<p>Despues del baile del Ayuntamiento sigue
-por órden cronológico el que dieron los Gefes
-y Oficiales de la guarnicion. Poco ó nada parecia
-que podia esperarse en vista de la esplendidez
-y buen éxito de la fiesta dada por la
-Corporacion popular; pero, en obsequio á la
-verdad, necesario es reconocer que la de los
-Militares tuvo ciertamente novedad respecto á
-la primera. El local en que se dieron ambas
-era el mismo, pero se hallaba completamente
-transformado. A los costados esteriores del edificio
-se habia levantado un parterre adornado
-con arquerías de follage é iluminado con farolitos
-de colores; y en los cuatro ángulos se habian
-colocado cuatro lijeros kioscos que servian
-de cenadores. En el interior, además de los profusos
-adornos de luces, flores y espejos que habia
-habido la primera noche, exhornaban el salon
-multitud de trofeos é insignias militares
-distribuidos con simétrico gusto y que daban
-un aspecto del todo nuevo á aquel lindo local.</p>
-
-<p>La concurrencia en esta noche fué sin duda
-mucho mas numerosa que en la anterior,
-en términos de oprimirse á pesar de lo espacioso
-del salon; y si grata le fué la primera fiesta
-no menos complacida quedó en esta por la no<span class="pagenum"><a name="Page_150" id="Page_150">[150]</a></span>vedad
-que en ella encontró. Al fulgor de las
-multiplicadas luces que iluminaban el salon y
-de la ardiente languidez de las miradas propias
-de las hijas de nuestro suelo, de seguro que
-brotaron allí las ilusiones del amor cual lozanas
-flores, que tal vez marchite mas tarde el
-soplo helado del olvido, ó que quizás se conviertan
-en alegres realidades que concluirán
-por brillar á la luz de la antorcha de Himeneo.</p>
-
-<p>El cronista se guardará muy mucho de
-adelantar un solo paso en estas historias íntimas
-que no pertenecen á las fiestas del S. Juan
-por mas que una de estas les haya dado vida;
-y se concreta por consiguiente á consignar que
-el baile de los Militares fué tan espléndido como
-lo habia sido el del Ayuntamiento; y que
-reinaron la animacion y la alegría haciendo
-correr dulce é insensiblemente las horas de la
-noche, hasta que la luz del nuevo dia vino á
-anunciar á los concurrentes que era necesario
-abandonar aquel sitio de tan grato solaz.</p>
-
-<p>Cuatro dias despues, el 29, tuvo lugar el
-baile de los Empleados civiles y no parece sino
-que por arte mágico se transformaba el salon
-de Santiago tan rápida como elegantemente,
-ofreciendo nuevos y variados atractivos
-cuando era de suponerse que se habian agotado
-todos los que pudieran emplearse. El golpe
-de vista que en esta última noche presentaba
-aquel bonito local era en efecto completamente
-distinto del de las noches anteriores; y si en
-estas habia reinado buen gusto en los adornos<span class="pagenum"><a name="Page_151" id="Page_151">[151]</a></span>
-no lo hubo menos en la que le toca ahora el
-turno.</p>
-
-<p>Los adornos principales, además de las
-luces, flores y espejos, consistian en el revestimiento
-de las columnas con los colores nacionales
-que ostentaban en sus centros los escudos
-de armas de todas las provincias españolas de
-uno y otro lado del Atlántico y del Pacífico.
-En la parte superior de la entrada se habia
-además levantado un bonito pórtico de follage
-y flores iluminado profusamente; y en
-la parte interior y en el textero principal adornaban
-los lados del trono en que se hallaba el
-retrato de S. M. cuatro alegorías de los Ministerios
-de Gracia y Justicia, Hacienda, Gobernacion
-y Fomento. Los gabinetes tambien sufrieron
-su tercera transformacion; y tanto estos,
-como el conjunto todo del edificio revelaba no
-solo el buen gusto sino el ingenio de los que
-intervinieron en su ornato.</p>
-
-<p>Una concurrencia, tan alegre, animada y
-numerosa como la que habia concurrido á los
-anteriores bailes, invadió el salon á la hora fijada
-para comenzar la fiesta; y el tiempo se deslizó
-dulce é impensadamente en medio de las
-gratas emociones que producen tan agradables
-diversiones, sin que ni una sola persona de las
-que allí se hallaban tuviera otro pesar que el
-de ver terminar el baile y con él la série de
-festejos con que se obsequiaba al Patron.</p>
-
-<p>Estas tres fiestas dejaron sin duda tan gratas
-impresiones en todos los que á ellas con<span class="pagenum"><a name="Page_152" id="Page_152">[152]</a></span>currieron;
-causaron en sus almas tan agradable
-sorpresa, que conservarán mientras vivan
-su dulce recuerdo, como la memoria de uno de
-esos gratos ensueños que despues de habernos
-hecho gozar mientras dormimos nos halagan
-despiertos aun mas dulcemente. Horas de alegría
-pasadas tanto mas agradablemente cuanto
-que transcurrieron en medio de una fantástica
-realidad que ni siquiera habiamos soñado. Noches
-de puro placer para la juventud, que rara
-vez se reproducen en el curso de la vida, porque
-el tiempo oscurece la luz de las ilusiones á
-cuyo fulgor brillaron. Despues que han pasado
-solo le queda al alma el gusto de recordarlas,
-disfrutando de esa melancólica alegría que
-acompaña siempre la memoria de todo lo que
-nos ha sido grato.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_153" id="Page_153">[153]</a></span></p>
-
-
-<div class="figcenter4em"><img src="images/i153.jpg" width="500" height="46" alt=""/></div>
-
-<h2 id="XIII">XIII.<br />
-<i>Funcion religiosa.</i></h2></div>
-
-
-<p>Tiempo es ya de que nos ocupemos de la
-verdadera fiesta del Patron; de lo que en todas
-épocas ha considerado el Ayuntamiento como
-un deber ineludible, puesto que es el representante
-de un pueblo católico, que sabe conservar
-y dar cada dia mayor realce á sus gloriosas
-tradiciones y bien cimentadas creencias; y
-de lo que sin duda dió orígen á las fiestas y regocijos
-que, de tiempo inmemorial, viene celebrando
-anualmente esta ciudad. Refiérome á
-la fiesta religiosa de San Juan.</p>
-
-<p>Ya han visto los lectores que, á mediados
-del siglo pasado, el Ayuntamiento hacia rendir
-guardia de honor al Santo Patron en el tabernáculo
-que al efecto se levantaba en la Santa
-Iglesia Catedral y en los dias 24 y 25 de Junio
-se llevaban á sus piés las llaves de la ciudad,
-en reconocimiento á su soberana proteccion.
-Estos actos, de un homenage tan tierno como respetuoso,
-han desaparecido con los años, porque
-no afectando al dogma murieron junto con las<span class="pagenum"><a name="Page_154" id="Page_154">[154]</a></span>
-costumbres que les habian dado vida; y hoy
-que los actos religiosos se verifican, con muy
-raras excepciones, únicamente dentro de los
-templos, se ha suprimido tambien la procesion
-que en otros tiempos se efectuaba. Así pues la
-fiesta religiosa se reduce al decenario, salve,
-misa y panegírico del Santo Precursor.</p>
-
-<p>El Ayuntamiento, no pudiendo ni alterar
-ni aumentar nada á estas funciones y deseando
-sin embargo que, al cumplir con el sagrado
-deber que le han legado sus antecesores, se
-comprendiese que no podia haberse olvidado
-de él y antes por el contrario lo habia visto
-con la predileccion que exijen las venerandas
-prácticas de nuestra sacrosanta religion, acordó
-dar á dichos actos toda la pompa y solemnidad
-que fuera posible y al efecto hizo adornar el
-altar del Santo con flores y luces; la orquesta
-de capilla tocó completa en todo el decenario
-y para la misa se aumentaron hasta cincuenta
-instrumentos entre los que se contaban casi
-todos nuestros principales profesores y doce voces;
-habiendo pronunciado el panegírico del
-Patron uno de nuestros mejores oradores sagrados.</p>
-
-<p>De mas está decir que la concurrencia á
-todos los actos religiosos fué cual era de esperarse
-en un pueblo que tanto gusta de todas
-las prácticas de la religion y mucho mas tratándose
-de San Juan Bautista, á quien se venera
-como el especial protector é intercesor en
-favor de la Isla; y sobre todo cuando el senti<span class="pagenum"><a name="Page_155" id="Page_155">[155]</a></span>miento
-religioso excitado por el temor que en
-todos los ánimos habian producido los pasados
-conflictos, llevaba á todos los corazones á buscar
-el consuelo inagotable y puro que solo se
-encuentra á los piés de aquel que con su palabra
-crió el universo y lo sostiene por su sola
-voluntad. En especial para la misa el templo
-se vió lleno como pocas veces sucede; y no fué
-esta circunstancia la que menos contribuyó á
-que la fiesta quedara tan solemne como se lo
-habia prometido el Ayuntamiento y lo deseaba
-la poblacion que mitigaba así sus penas todavia
-no pasadas del todo.</p>
-
-<p>El lector me permitirá que me ocupe por
-un momento de la música de la misa; el arte,
-como antes he tenido ocasion de decirlo, goza
-del raro privilegio de herir el alma en sus mas
-delicadas fibras; y por eso no es extraño que la
-religion haga uso de la música que con sus
-brillantes armonías nos arrebata á veces entusiasmada
-y rápidamente hasta las alturas celestiales
-en que nuestra fé nos hace contemplar
-los coros de alados ángeles y querubines postrados
-ante el acatamiento del Altísimo; ó nos
-conduce dulce y misteriosamente con tiernas melodías
-hasta las profundidades mas recónditas
-de nuestra propia alma para que derramemos
-en ella el llanto regenerador del arrepentimiento.</p>
-
-<p>Los ecos melodiosos de la música son un
-misterioso amuleto, á cuyo contacto brotan en
-nuestra alma las ideas de lo bueno, tal vez<span class="pagenum"><a name="Page_156" id="Page_156">[156]</a></span>
-porque lo bueno y lo bello son hermanos é hijos
-de la verdad que nunca nos hiere con mas
-fuerza y esplendidez que cuando, en alas de
-fervorosa oracion, levantamos el corazon, contrito
-y humillado, hasta donde se halla Aquel
-que es la verdad misma.</p>
-
-<p>La misa ejecutada, por segunda vez, en la
-festividad de San Juan, es obra de mi apreciado
-amigo el Maestro de Capilla D. Felipe Gutierrez
-que la escribió en 1861 dedicándola al
-que era y es todavia dignísimo Obispo de esta
-Diócesis, el Excmo. é Illmo. Sr. D. Fr. Benigno
-Carrion de Málaga.</p>
-
-<p>El Sr. Gutierrez es demasiado conocido
-como Músico en la Isla y aun fuera de ella;
-pero eso no me excusa de tener la grata complacencia
-de reconocerle y proclamarle como un
-hijo distinguido del arte. Rico de sentimiento,
-fecundo en la concepcion y conocedor profundo
-de los secretos de la armonía, sus obras brillan
-con toda la riqueza de una fantasía ardiente y
-segura en su vuelo.</p>
-
-<p>La misa de San Juan es sin duda una de
-sus mejores composiciones y por esta razon
-como por el objeto con que fué escrita, que es
-el mismo que tiene este libro, he creido deber
-ocuparme de ella con algun detenimiento; esperando
-de mi amigo Gutierrez lo que antes
-he esperado de mi amigo Oller, que, en obsequio
-á mis rectas intenciones, sabrá disimular
-á un profano en el arte el que pretenda, no hacer
-un juicio crítico, pues no alcanza á tanto<span class="pagenum"><a name="Page_157" id="Page_157">[157]</a></span>
-mi pretension, sino emitir una opinion que, aun
-cuando basada en el buen sentido y en la aficion
-decidida por todas las bellas artes, no puede
-apoyarse en los sólidos conocimientos que
-le serian necesarios para no errar tan frecuentemente.</p>
-
-<p>Los kiries de la misa de que me ocupo
-están basados en un himno que oimos entonar
-en la Iglesia en canto llano, y tienen por solo
-este motivo esa solemnidad, esa elevacion, esa
-pureza que distingue á todos los himnos religiosos,
-que no por contar muchos años y aun
-siglos de existencia han llegado á envejecer;
-pues, por el contrario, siempre se oyen con el
-mismo gusto que la vez primera y como si
-fuesen cantos nuevos.</p>
-
-<p>La Gloria es brillante, siendo de sentirse
-únicamente que no se hagan desaparecer los
-primeros compases del <i>andante</i> con que empieza,
-porque hay en ellos cierta lasitud que se
-aviene muy mal con la viveza del resto de la
-composicion, que podria dar principio sin inconveniente
-alguno por el <i>allegro</i> que sigue inmediatamente.
-Tanto este aire, como los demás
-que continuan hasta llegar al <i>Quoniam</i>,
-revelan el buen gusto y la fecundidad del compositor,
-pues abundan los trozos de melodías
-originales y del mas exquisito sentimiento. El
-aria de tenor que comprende el <i>Quoniam</i> se
-resiente bastante de falta de novedad; pero, tal
-vez temiéndolo, el autor ha estado muy acertado
-embelleciendo todo este trozo con una pre<span class="pagenum"><a name="Page_158" id="Page_158">[158]</a></span>ciosa
-glosa del primer violin, en que nos da á
-conocer su ingenio, á la vez que el perfecto
-conocimiento que tiene de la instrumentacion
-y del valor y partido que puede sacarse de cada
-uno de los instrumentos.</p>
-
-<p>La Gloria termina con un <i>moderato maestoso</i>
-de cantos dulces y expresivos, en que se
-revela el alma del poeta, poniendo de manifiesto
-sus gustos puros y modestos. Hay en
-esos cantos un eco ternísimo que despierta en
-el corazon de los que conocemos al autor el
-recuerdo de sus estimables virtudes, al mismo
-tiempo que la sencillez que distingue todos sus
-actos. Mi amigo Gutierrez además, que tan asíduamente
-estudia los grandes maestros músicos,
-sabe perfectamente que esa sencillez es la que
-hace que tanto gusten las obras religiosas de
-Miné, como gustan por igual razon en pintura
-las obras de Velazquez; y conoce muy bien el
-partido que debe sacar de tan distinguida cualidad.</p>
-
-<p>Da fin la pieza con un presto final, para el
-<i>In gloria Dei patris</i>. <i>Amen</i>, del género fugado
-tan propio de la música de Iglesia; y en el
-que demuestra Gutierrez sus extensos y seguros
-conocimientos como compositor, haciendo
-gala de su rica imaginacion así en los <i>motivos</i>,
-como en la <i>esposicion</i> y los <i>episodios</i>; cuya variedad
-y buen gusto cierran dignamente tan
-brillante composicion.</p>
-
-<p>El <i>Credo</i> es de un género muy superior
-al <i>gloria</i>, en términos de que, en mi humilde<span class="pagenum"><a name="Page_159" id="Page_159">[159]</a></span>
-juicio, se rompe la unidad de mérito que debiera
-reinar en el conjunto de la misa; pero
-probablemente el autor se ha visto arrastrado á
-ello por la abundancia de sentimientos que dominan
-en el primero, de tan distinto carácter
-entre sí y de tanta grandeza todos ellos. El
-Credo, que contiene los principales misterios
-de nuestra Santa Religion, no ha podido menos
-de conmover profundamente el alma sensible
-del músico; y de aquí que su obra haya salido
-riquísima de contrastes de grande efecto y de
-armonías muy variadas, que la hacen elevar,
-en mi sentir, al género de música clásica. Sobre
-todo brilla en ese sentido el trozo que comprende
-el <i>Incarnatus</i> y que lleno de magestad
-y firmeza produce sin duda en el corazon de
-los oyentes la profunda veneracion que tan
-elevado misterio exige.</p>
-
-<p>El <i>allegro</i> del <i>Resurrexit</i> corresponde perfectamente
-á la alegría de la Iglesia y de los
-fieles por la resurreccion del Salvador, que envolvia
-en sí la regeneracion del mundo; y es
-sorprendente por la novedad del canto con que
-concluye, en el que parece se alejan los sonidos
-hasta terminar por no percibirse; siguiendo
-inmediatamente otro canto que imita, como á
-igual distancia de aquel, el eco lejano de un
-órgano de Iglesia: la primera vez lo ejecutan
-los instrumentos de metal; y la segunda, mas
-cercano al sitio de donde aquellos parten, lo
-repiten las voces y todos los instrumentos. El
-efecto en ambas veces es prodigioso; y toda<span class="pagenum"><a name="Page_160" id="Page_160">[160]</a></span>
-esta parte de la obra es de un carácter tan verdaderamente
-religioso que al oirla se llena el
-alma de ese recogimiento místico que lo acerca
-á uno á la Divinidad.</p>
-
-<p>La música toda de la misa está llena de
-muchas y variadas glosas y de solos de instrumentos
-que contribuyen á embellecerla: pero,
-aunque profano, me atrevo á aconsejar á
-mi amigo Gutierrez que no prodigue tanto las
-unas y los otros, ni prolongue tanto los últimos
-como lo ha hecho con el solo de fiscorno que
-antecede al <i>Benedictus</i>, porque esto no da mas
-resultado que el distraer á los fieles del verdadero
-objeto que los lleva al templo, sobre todo
-cuando, como esta vez, son ejecutados por un
-buen Maestro; y son recursos que no necesita
-su rica imaginacion.</p>
-
-<p>La misa es una obra completa y suficiente
-para formar un juicio favorable de su autor,
-quien sin duda alguna está llamado á esperar
-la gloria pura y esplendente que guarda el arte
-para los que saben gustarlo con la delicadeza
-de sentimiento que distingue á mi amigo
-Gutierrez. Hoy sin embargo que nos ha hecho
-conocer con otra obra distinguida, del género
-dramático, que se ha dado al estudio de la música
-clásica alemana, me atrevo no á aconsejarle,
-pues no me considero facultado para tanto,
-sino simplemente á indicarle que tenga especial
-cuidado en el estudio de la música alemana
-moderna porque en medio de su originalidad
-y de las infinitas bellezas en que abunda<span class="pagenum"><a name="Page_161" id="Page_161">[161]</a></span>,
-sobre todo en armonía, se resiente algun tanto
-de ese mal que por desgracia se ha apoderado
-de todos los conocimientos humanos y que en
-literatura se conoce con el nombre de realismo.
-El buen criterio de mi amigo Gutierrez y
-el conocimiento que tiene de los grandes maestros
-músicos alemanes del siglo pasado y principios
-del presente, le deben servir de guia en
-sus estudios, y evitarle el que caiga en el defecto
-que he indicado.</p>
-
-<p>Por mas que no me lo permita el objeto
-de este capítulo de mi reseña, me veo forzado
-á no terminarlo sin expresar el sentimiento
-que me domina al ver que no hay una academia
-de música en nuestra Ciudad, apesar de la
-aficion que en ella se nota por tan bello arte;
-y gracias á que la existencia de la orquesta
-de capilla dé motivo, de tiempo en tiempo, para
-que el público se ocupe de alguna obra religiosa
-que lo merezca. En lo profano hay sin
-embargo tambien mucho bueno que estudiar y
-que admirar.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_162" id="Page_162">[162]</a></span></p>
-
-
-<div class="figcenter4em"><img src="images/i162.jpg" width="500" height="54" alt=""/></div>
-
-<h2 id="XIV">XIV.<br />
-<i>Carreras de San Juan.</i></h2></div>
-
-
-<p>He aquí el punto culminante de las antiguas
-fiestas populares de nuestra Ciudad; lo
-que ha sido causa de alegría y de pesar para
-el pueblo; y lo que en otro tiempo constituia
-la principal diversion en los festejos del San
-Juan. Desde esa época á hoy las cosas, no obstante,
-han variado mucho, puesto que sin prohibicion
-de ningun género vemos que ya no
-se corre á caballo en las noches de las vísperas
-y dias de San Juan y San Pedro, como en
-otro tiempo se corria; y vemos que el pueblo,
-que tan frio se muestra para las carreras, se
-aficiona y mucho á otras clases de fiestas que
-no entraban nunca en el programa de las que
-celebraron sus antepasados.</p>
-
-<p>En el presente año apenas veinte caballos
-recorrian las calles en las citadas noches; y si no
-hubiera sido por algunos pocos que se veian
-en la plaza dispuestos para ser alquilados, aunque
-no encontraron alquiladores, nada hubiera<span class="pagenum"><a name="Page_163" id="Page_163">[163]</a></span>
-hecho presumir que nos hallábamos en aquellos
-dias en que este pueblo corriendo frenéticamente
-por las calles parecia un pueblo de
-locos, como nos dice el historiador Fr. Iñigo.</p>
-
-<p>¿En qué consiste esta variacion? ¿Por qué
-se ha perdido la aficion á las corridas de caballos
-que eran en otro tiempo la diversion favorita?</p>
-
-<p>El lector recordará que algo he dicho antes
-de ahora acerca de las causas que han motivado
-la variacion; y bien obvias deben ser,
-en mi humilde juicio, para todo el que se detenga
-á estudiar el cambio que ha sufrido nuestro
-pueblo en la media centuria últimamente
-transcurrida. Hasta principios de este siglo
-casi estuvo la Isla completamente incomunicada
-con el resto del mundo, sin que la visitaran
-mas que los poquísimos buques que hacian
-el monopolio mercantil de América y los corsarios
-y piratas que desgraciadamente no eran
-tan escasos como aquellos. Mas de una vez fueron
-incendiadas por estos últimos las humildes
-poblaciones que se habian levantado en las
-costas; y el temor de que semejantes escenas
-se reprodujeran, obligó á los habitantes á desparramarse
-por el interior de los campos, sin
-pensar por el momento en formar grupo alguno
-de poblacion; y buscando por el contrario
-cada cual el sitio mas recóndito donde guarecerse.
-Pero como no era posible que de esta
-manera viviesen gentes que habian gustado de
-los placeres de la sociedad, ni era dable tam<span class="pagenum"><a name="Page_164" id="Page_164">[164]</a></span>poco
-que se concretasen á residir en determinada
-porcion de terreno sin pasar nunca mas
-allá; necesitando hacer los cambios propios del
-hombre social y anhelando por las relaciones
-que constituyen su trato mas noble, hubieron
-de encontrarse en el caso de moverse en todos
-sentidos, segun la conveniencia de cada dia y
-de cada atencion; y para conseguir este objeto
-en medio de un terreno escabroso y sin recursos
-para proporcionarse vias de comunicacion
-no habia mas que un animal que pudiera
-servir al hombre; este animal era el caballo.
-El caballo debió llegar á ser por estas razones
-una necesidad mas perentoria á veces que el
-alimento; y no es extraño que gozara de tanta
-predileccion entre todos los habitantes de la
-Isla: la familia, para establecerse en esta, debia
-tener la casa en que albergarse y el caballo
-en que moverse; sin este último recurso no
-se concebia ni podia concebirse la vida en el
-campo, como no se concebia ni podia concebirse
-sin la casa ó choza en que ponerse á cubierto
-de la intemperie.</p>
-
-<p>Por eso el caballo fué objeto de tantas distinciones,
-de tantos cuidados, de tanta estimacion;
-y por eso así como casi puede decirse
-que formaba parte de la familia, tambien tomaba
-parte en todas las fiestas y regocijos. No
-solo por el animal que en tanta estima se tenia
-sino tambien por las personas, que se veian
-obligadas á saber montarlo y manejarle con la
-ligereza y seguridad que exigian los diversos<span class="pagenum"><a name="Page_165" id="Page_165">[165]</a></span>
-lances de la vida, el caballo figuraba en todas
-partes y para todo se hacia uso de él. No era
-pues posible que al tratarse de las fiestas del
-Patron se olvidase aquel noble animal y mucho
-menos cuando de él se necesitaba para
-concurrir á aquellas. Esta misma circunstancia
-era un nuevo motivo para que cada cual
-tratase de traer su mejor caballo, ó que cuidase
-el que poseia con mas esmero al aproximarse
-la fiesta, ya por lo que en ello influiría indispensablemente
-el amor propio, ya tambien
-porque en muchos obraria la esperanza de
-hacer un negocio mas ó menos lucrativo, segun
-lo que gustara el animal que presentaba.</p>
-
-<p>Y como de todos los pueblos de la Isla
-concurria gente á la ciudad, no debe admirar
-que se reuniese un número considerable de
-caballos y que estos fuesen de los mejores,
-porque precisamente era aquella la ocasion de
-lucirse. Excitados con el espectáculo los habitantes
-de la Capital, que no tenian la necesidad
-de poseer caballos, y animados por la misma
-privacion en que estaban todo el año para
-montar, proporcionaban á los <i>jíbaros</i>, ó campesinos
-pobres, la ocasion de traer sus jamelgos
-que encontraban fácil alquiler; y así se
-reunia un número prodigioso de ginetes en las
-noches antes citadas, porque de tarde no se
-atrevian á correr sino los que podian lucir buenos
-caballos.</p>
-
-<p>En esas carreras tumultuosas y sin órden,
-preciso será confesar, aun en contra de la res<span class="pagenum"><a name="Page_166" id="Page_166">[166]</a></span>petable
-opinion de nuestro historiador, que
-acontecian frecuentes desgracias; y algunas
-personas se encuentran todavia lisiadas por
-consecuencia de ellas. Así tenia que suceder
-corriéndose á todo escape por las estrechas
-calles de nuestra ciudad, en grupos demasiado
-numerosos y á veces hasta en sentido opuesto,
-que nunca faltan en estos casos, imprudentes,
-que, al pagar su falta, hacen víctimas de ella
-á otros que ninguna culpa tuvieron.</p>
-
-<p>Hacian todavia mas peligrosas las carreras
-las <i>candeladas</i> ú hogueras que se encendian
-en las esquinas ó sea en el centro de las confluencias
-de las calles, y en las que mas de un
-caballo, ciego por la velocidad de la carrera y
-por el mismo resplandor de las llamas, precipitó
-alguna vez ginete y <i>cumarracha</i>. Por mas
-que parezca hasta algo bárbaro el uso de estas
-hogueras, preciso será á convenir en que no fueron
-invencion de nuestro pueblo, puesto que
-las han encendido casi todos los de la tierra y
-desde la mas remota antigüedad las encendian
-tambien muchos pueblos del Oriente, justamente
-en los mismos dias de San Juan y de
-San Pedro, ó sea en el solsticio de verano, aunque
-lo hacian en honor del Sol. Aquí, sin duda,
-siguiendo tan añeja tradicion la encontraron
-muy propia para alumbrar las carreras,
-en aquellos tiempos en que nada alumbraba
-las calles de la ciudad.</p>
-
-<p>Uno de los principales atractivos de estas
-carreras eran á no dudarlo las <i>cumarrachas</i>,<span class="pagenum"><a name="Page_167" id="Page_167">[167]</a></span>
-que así se llamaban las compañeras que se llevaban
-á la grupa y que se sostenian en equilibrio
-sin mas que sujetarse del borde de las
-<i>banastillas</i><a name="FNanchor_12" id="FNanchor_12" href="#Footnote_12" class="fnanchor">[12]</a>. No conozco la etimología de la
-palabra <i>cumarracha</i>, pero si se ha de juzgar
-por las dos voces de que se forma, <i>cuma</i> y
-<i>racha</i>, su significacion ofende hasta el pudor
-del menos delicado y da una pobre idea de
-aquella costumbre que muchos califican de
-inocente, sin recordar tal vez que en la conciencia
-pública existia la conviccion de que
-nada ganaban con ella ni las familias ni la
-moral pública; y que aun cuando hubiera
-muchos que gozaran con toda pureza de la
-extraña impresion de llevar junto á sí á la
-amada de su corazon y encontraran un nuevo
-placer en el mismo peligro que podia proporcionarles
-la ocasion de salvarla valerosamente
-de él; otros y no pocos por desgracia solo veian
-un motivo para burlar la vigilancia materna y
-sembrar en medio de la fiesta los gérmenes de
-un profundo dolor que no tardaba mucho en
-pronunciarse.</p>
-
-<p>El pueblo, que siempre tiene, por decirlo
-así, frases gráficas para expresarlo todo, cada
-vez que veia una <i>cumarracha</i> exclamaba en seguida:
-<i>¡á la cantera!</i><a name="FNanchor_13" id="FNanchor_13" href="#Footnote_13" class="fnanchor">[13]</a> ó <i>¡cuidado con la cantera!</i>,
-segun el carácter del que gritaba; y estas
-simples palabras envolvian la idea de escenas
-<span class="pagenum"><a name="Page_168" id="Page_168">[168]</a></span>que yo no permitiria jamas que mi pluma reprodujera,
-porque aun á traves de los años y
-existiendo solo como recuerdos ofenderian al
-público.</p>
-
-<p>En vista de lo expuesto, que estoy cierto
-nadie podrá rechazar como falso, creo que las
-carreras de San Juan eran un espectáculo, no
-diré salvage como lo he oido calificar por algunos,
-pero sí impropio de un pueblo culto; y
-esta es la razon porque á medida que el nuestro
-ha ido adelantando en el camino de la civilizacion
-ha ido dejando aquellas costumbres
-que no pueden menos de rechazar sus nuevos
-gustos cada vez mas cultos; y justo será añadir
-que de veinte años á esta parte, en aquellos en
-que ha habido carreras, han presentado estas
-una fisonomía bastante distinta de la que en
-otras épocas ofrecian; lo cual prueba la trasformacion
-de las costumbres, que se efectúa, aquí
-lo mismo que todas partes, desapercibida y lentamente.</p>
-
-<p>Lenta y desapercibidamente tambien fueron
-cesando las carreras hasta que concluyeron
-del todo, sin que las contradicciones que esperimentaron
-hace algunos años sirvieran mas
-que para reanimarlas momentáneamente, cual
-las últimas llamaradas de una lámpara próxima
-á apagarse. Hoy ya no es posible hacer revivir
-esta diversion, porque ni las condiciones
-ni los gustos del pueblo son los que fueron en
-las épocas en que tan concurridas y animadas
-eran las carreras.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_169" id="Page_169">[169]</a></span></p>
-
-<p>Aunque el caballo sea todavia muy necesario
-por las razones que he indicado al hablar del
-concurso de estos animales; la distinta manera
-de ser de la poblacion, sino reconcentrada por
-lo menos agrupada en su mayor parte en las
-costas, en donde los intereses mercantiles é industriales
-superan á los agrícolas, por mas que
-no puedan vivir sin ellos; no teniendo la misma
-necesidad de moverse que cuando se hallaba
-desparramada por el interior; ó aun cuando
-la tenga, poseyendo la facilidad de hacerlo por
-mar; el caballo ha perdido su importancia en
-una considerable estension de terreno, en la
-que casi no figura mas que como artículo de
-lujo; y de aquí el que no se le tenga en ese
-territorio en la estimacion de que otro tiempo
-disfrutó y por consiguiente que se vea con indiferencia
-la mejora de sus razas: de donde
-proviene que no se vean con el mismo interes
-que antes aquellas fiestas que no eran en realidad,
-como ya he tenido ocasion de decirlo, mas
-que unas ferias anuales.</p>
-
-<p>Agréguese á esto que, á medida que iba
-desapareciendo la necesidad de andar á caballo
-en todo el territorio del litoral, se iba tambien
-perdiendo el gusto y el hábito de montar,
-como no podia menos de acontecer; y se comprenderá
-fácilmente que haya dejado de ser
-diversion para el público lo que en otro tiempo
-lo fué y tan predilecta.</p>
-
-<p>¿Hemos ganado ó hemos perdido con este
-cambio?</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_170" id="Page_170">[170]</a></span></p>
-
-<p>Bajo el punto de vista de la conveniencia
-nada hay que decir porque las cuestiones de
-interes se resuelven por sí solas en el sentido
-favorable para este y ya vemos que al paso
-que se adelanta en las vias y medios de comunicacion
-se va relegando el caballo, hasta el
-estremo de que en los paises mas adelantados
-solo sirve hoy para los trabajos agrícolas ó para
-solaz de algunas pocas personas que se hallan
-en posicion de gastar su tiempo y su dinero
-en objetos y pasatiempos de lujo. En general
-el caballo no se estima en la actualidad mas
-que como un motor, aplicable solo en ciertos
-casos; y es indudable que á este punto se tenderá
-tambien en nuestra Isla á proporcion que
-aumente en ella el progreso material. Nada hay
-por consecuencia que justifique la diversion de
-las carreras de caballos bajo el punto de vista
-de los intereses; si bien creo que deben sostenerse
-los concursos de esos animales, no tan
-solo porgue hay una gran parte de la Isla que
-los necesita como medios de locomocion, sino
-tambien porque, de cualquier modo que se los
-considere, debe siempre tenderse á mejorar su
-raza, tratando de que predominen en ellos las
-cualidades que mas útiles puedan ser.</p>
-
-<p>En el concepto de fiesta solo tengo que
-exponer que no habiendo nada que coarte la
-libertad del pueblo para entregarse á las carreras
-de caballos como antes lo hacia, prueba es
-de que ya no gusta de ellas, como en otro tiempo
-gustaba; y entre la diversion en que por lo<span class="pagenum"><a name="Page_171" id="Page_171">[171]</a></span>
-menos se corria el peligro de una caida que lo
-inutilizara á uno y los sencillos espectáculos
-de bailes, funciones dramáticas y otros en que
-hasta pueden mejorarse las costumbres, nadie
-podrá titubear en la eleccion, como no ha titubeado
-el pueblo al decidirse por los últimos,
-dando así una prueba de muy buen sentido.</p>
-
-<p>Creo pues en conciencia y con la lealtad
-que siempre trato de observar que hemos ganado
-con que desaparezcan las carreras de caballos,
-como ganaremos todavia mas el dia que se
-acaben las jugadas de gallos, por mas que en
-estos momentos lluevan sobre mí las censuras,
-que no temo en verdad porque las ataco por
-el bien del país y con la confianza de que han
-de desaparecer.</p>
-
-<p>Las carreras de caballos y las riñas de
-gallos eran las dos diversiones típicas de esta
-poblacion antiguamente; las primeras han terminado
-al dar los primeros pasos en el progreso
-material; cuando se dén algunos mas en el
-progreso moral é intelectual terminarán tambien
-las segundas sin que nadie las prohiba y
-solo porque las ha de rechazar por sí solo el
-mismo pueblo que tanto las acoge hoy.</p>
-
-<p>No he tratado de hacer un artículo necrológico
-sobre las carreras de San Juan, porque
-rehuyo siempre el declamar contra lo que puede
-ser del gusto de la mayoría; me he concretado
-á poner de relieve los hechos, como era
-necesario lo hiciera, al tratar de escribir una
-crónica: así pues, si ha salido una necrología<span class="pagenum"><a name="Page_172" id="Page_172">[172]</a></span>
-no se me culpe de ello, cúlpese sí á la misma
-cosa que ha muerto de puro vieja y extemporánea
-ya en la época que atravesamos.</p>
-
-<p>Paréceme, sin embargo, que sobre este
-cadáver solo tienen que derramarse lágrimas
-de alegría y de pura satisfaccion, cual debe experimentarse
-siempre que se da un paso de
-verdadero adelanto.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_173" id="Page_173">[173]</a></span></p>
-
-
-<div class="figcenter4em"><img src="images/i173.jpg" width="500" height="53" alt=""/></div>
-
-<h2 id="XV">XV.<br />
-<i>Fiesta de los militares.&mdash;Concierto.</i></h2></div>
-
-
-<p>Deseando la clase militar, como ella misma
-lo decia en su programa, coadyuvar á las funciones
-con que esta poblacion celebraba las
-fiestas de su Patron San Juan Bautista; y queriendo
-todos participar de la espansiva alegría
-de aquellos dias, no solo dió el baile que antes
-dejo descrito, sino que tomó un dia tanto para
-el aumento de las diversiones, cuanto para manifestar
-sus afectuosas simpatías por los habitantes
-de esta Capital.</p>
-
-<p>Ese dia fué el 26 de Junio y además se
-habian preparado muchos y variados fuegos
-artificiales para la noche del 25, pero desgraciadamente
-un descuido involuntario hizo que
-ardieran todos instantáneamente á las tres de
-la tarde del dia anterior, en la casa del pirotécnico
-que los confeccionaba, quitando la diversion
-al vecindario y ocasionando no pequeño
-susto por la fuerte detonacion que se sintió en<span class="pagenum"><a name="Page_174" id="Page_174">[174]</a></span>
-todos los ámbitos de la Ciudad y que en el
-primer momento hizo temer á muchas personas
-que se repitieran los pasados conflictos. El
-temor, sin embargo, desapareció bien pronto
-porque, como de costumbre, un numeroso concurso
-se reunió inmediatamente en el punto de
-la catástrofe y á los pocos instantes habia cesado
-el fuego sin tener que lamentarse desgracia
-alguna ni otras pérdidas que las de los fuegos
-que representaban un valor de quinientos duros
-próximamente y las averías sufridas por la
-casa en que se hallaban.</p>
-
-<p>La alborada del dia siguiente fué anunciada
-á la poblacion por las bandas de música
-y tambores de todos los cuerpos de la guarnicion,
-que con sus armoniosos sonidos recordaron
-á los habitantes, que medio dormidos se refocilaban
-en el lecho, que aun no habia terminado
-el alegre mes de Junio; y pronto los
-gratos ecos de la diana llevaron á todas partes
-el anuncio de un nuevo dia de fiestas y regocijo
-públicos. El sol al levantarse sobre nuestro horizonte
-iluminó otra vez la ciudad engalanada
-con sus mil banderas de vívidos colores, y los
-alegres habitantes se dispusieron á gozar por
-última vez de los festejos del Patron.</p>
-
-<p>A las tres de la tarde, segun lo anunciaba
-el programa, diferentes comparsas representando
-distintos provinciales de la Madre patria,
-salieron á recorrer las calles, ofreciendo un espectáculo,
-sinó nuevo, poco comun en nuestro
-pueblo y que siempre es visto con gusto, así<span class="pagenum"><a name="Page_175" id="Page_175">[175]</a></span>
-por aquellos en quienes despierta el recuerdo
-del suelo natal, como por los demás que miran
-como propio todo lo de aquellos con quienes
-los une el dulce lazo de una misma nacionalidad.
-Habia Catalanes, Salamanquinos, Montañeses,
-Valencianos, Aragoneses y Gallegos;
-y todos ellos llevaban la música propia de sus
-bailes provinciales que ejecutaban con la propiedad
-del que nada tiene que copiar y el gozo
-del que trae á su memoria los alegres dias de
-la juventud, pasados en los atractivos placeres
-del hogar doméstico.</p>
-
-<p>La noche anterior los cuerpos sacaron
-una gran <i>alborada</i>, en la que se cantó el himno
-cuya letra encontrarán los lectores en el apéndice;
-dando esto motivo á que hubiera extraordinaria
-concurrencia en la plaza principal y
-grande animacion en las calles que aquella recorrió.
-En esta fiesta fué de notarse, además de
-la espansiva alegría que en todas las otras reinó,
-la franca cordialidad con que se vieron
-unidos el pueblo y el ejército, dando así una
-nueva prueba de que son comunes sus pensamientos,
-como es comun en ambos el amor de
-la patria que ambos reconocen.</p>
-
-<p>Con las fiestas de los militares que proporcionaron
-dos dias de regocijo al pueblo y
-terminaron con el baile que antes queda descrito,
-concluyeron las fiestas del Patron; pero
-creo justo decir dos palabras sobre el concierto
-dado en las Salas de la Sociedad Económica
-por algunos jóvenes artistas; pues aunque no<span class="pagenum"><a name="Page_176" id="Page_176">[176]</a></span>
-entrara en el programa de aquellas, contribuyó
-á su mayor lucimiento y ofreció uno de esos
-espectáculos puramente artísticos, tan poco comunes
-por desgracia entre nosotros.</p>
-
-<p>El salon en que se dió el concierto era el
-mismo en que se hallaba la exposicion de pinturas
-del Sr. Oller, cuya circunstancia daba
-mayor realce á la fiesta y ofrecia un enlace
-entre la música, la poesía y la pintura que decia
-al corazon mas que todo lo que hubieran
-podido expresar los artistas que llevaron á cabo
-el espectáculo. Eran dichos artistas los jóvenes
-D. Manuel Tavarez, D. Francisco Oller y don
-Ignacio Marti, ventajosamente conocidos en
-nuestro país y fuera de él, el primero como un
-notable pianista, el segundo como pintor que
-revela el genio en sus obras y el tercero como
-requinto que no solo brilla por su maestria en
-la ejecucion sino por el sentimiento con que
-ejecuta. Unióse á ellos además el jóven D. Lorenzo
-Puente que leyó una bonita composicion
-escrita por él mismo y la señorita doña Josefa
-Gautier y Benitez que, con voz de timbre mas
-dulce y puro que las tiernísimas notas arrancadas
-por Tavarez al piano para acompañarla,
-leyó una melópea escrita por el mismo Puente
-Acosta. Oller que, como buen artista, rinde
-tambien culto á Euterpe, nos hizo gustar, con
-su simpática y segura voz de barítono, distintas
-piezas de diversas óperas y algunas canciones
-de muy buen gusto. Tavarez entusiasmó,
-como de costumbre, á la concurrencia que,<span class="pagenum"><a name="Page_177" id="Page_177">[177]</a></span>
-cualquiera que sea, admirará siempre su genio
-músico no contenido ni aun por los obstáculos
-que ha querido oponerle su naturaleza física,
-víctima de una terrible enfermedad; y Marti
-dió á comprender una vez mas lo que puede
-el arte sabiendo arrancar dulcísimas melodías
-aun al mas ingrato instrumento.</p>
-
-<p>La fiesta de los jóvenes artistas no pudo
-menos de dejar agradabilísimas impresiones en
-todos los que á ella concurrieron; y cerró de
-una manera cumplida y digna el largo cortejo
-de fiestas que, en obsequio del Santo Patron,
-se habian sucedido, casi sin intermision, durante
-todo el mes de Junio.</p>
-
-
-
-<hr class="chap" />
-<div class="chapter">
-
-
-<h2 id="CONCLUSION">CONCLUSION.</h2></div>
-
-
-<p>He llegado al término de mi trabajo; y
-si bien no me es posible ni aun suponer el juicio
-que de él haya de formar cada uno de los
-lectores que encuentre, por pocos que sean;
-tengo al menos la pretension de creer que, cualquiera
-que sea su número, habrán de convenir
-en que no he faltado ni en lo mas mínimo á la
-verdad de los hechos que me propuse narrar;
-así como que las apreciaciones que haya podido
-emitir son conformes á las que de antemano
-habia formado la generalidad de los habitantes.</p>
-
-<p><span class="pagenum"><a name="Page_178" id="Page_178">[178]</a></span>
-Justificada como queda la necesidad de
-las fiestas y consignado el entusiasmo con que
-fueron recibidas por el pueblo, así como lo que
-benéficamente influyeron en el espíritu público,
-decaido completamente por causa de los
-funestos acontecimientos de que fué testigo el
-año de 1867, la historia no podrá menos de
-aplaudir el pensamiento que en su realizacion
-se tuvo por objeto y fallar favorablemente en
-pro de aquellos que, guardianes de los intereses
-de este pueblo, supieron trabajar en su favor
-por todos los medios de que pudieron disponer,
-teniendo el buen acierto de elegir los
-mas eficaces.</p>
-
-<p>Si causas que hayan aparecido posteriormente
-han inutilizado algun tanto su obra, la
-responsabilidad será de los que las hayan promovido;
-y en esto, como en todo, sabrá tambien
-ser justiciera la historia.</p>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_179" id="Page_179">[179]</a></span></p>
-
-
-
-<div class="figcenter4em"><img src="images/i179.jpg" width="500" height="52" alt=""/></div>
-
-<h2 id="APENDICE">APENDICE.</h2></div>
-
-
-<p class="center">HIMNO</p>
-<p class="center smcap p2">dedicado al Excelentísimo Señor Gobernador
-y Capitan General</p>
-
-<p class="center p2"><b>D. JULIAN JUAN PAVIA,</b></p>
-
-<p class="center p2"><span class="smcap">En la alborada de las cuatro compañias de</span><br />
-Borriqueros, Caleteros, la Providad<br />
-y la Borinqueña.</p>
-
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="linec">CORO.</div>
-
-<div class="line i4">Puerto-Rico al Progreso camina,</div>
-<div class="line i3">Ya vé el sol en su oriente salir,</div>
-<div class="line i3">Vuestra estrella, Señor, ilumina,</div>
-<div class="line i3">Su esperanza y feliz porvenir.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">"Borriqueros" de un pueblo tranquilo</div>
-<div class="line">Llegue á vos su leal pensamiento,</div>
-<div class="line">Como un eco del fiel sentimiento</div>
-<div class="line">Que inspirais al país, General.</div>
-<div class="line">"Caleteros" que ven el trabajo</div>
-<div class="line">Como un bello principio en que el hombre,</div>
-<div class="line">Vive honrado y conserva su nombre,</div>
-<div class="line">Hoy os vienen tambien á cantar.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">"Providad" es un lema que ostenta<span class="pagenum"><a name="Page_180" id="Page_180">[180]</a></span></div>
-<div class="line">Nuestra humilde y feliz compañía;</div>
-<div class="line">Al brillar cada aurora del dia</div>
-<div class="line">Se repite en su centro esa voz.</div>
-<div class="line">"Borinqueña" es la cinta patriótica</div>
-<div class="line">Que nos hace servir con firmeza,</div>
-<div class="line">Conservarla con brillo y nobleza</div>
-<div class="line">Es del alma la grata impresion.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">¿No es glorioso que un pueblo entusiasta</div>
-<div class="line">Ovaciones de amor os tribute,</div>
-<div class="line">Que se ligue y que unido disfrute,</div>
-<div class="line">Contemplando un Gobierno de paz?</div>
-<div class="line">Vuestro brazo, Señor, lo encamina</div>
-<div class="line">A la senda del bien, de la gloria,</div>
-<div class="line">Puerto-Rico mañana en su historia,</div>
-<div class="line">Vuestro nombre lo hará recordar.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Esos cambios inciertos del tiempo</div>
-<div class="line">En la triste inaccion nos tenia,</div>
-<div class="line">Triste crísis que el pueblo sufria</div>
-<div class="line">Y que vos combatísteis, Señor.</div>
-<div class="line">Hombres somos del pueblo; el trabajo</div>
-<div class="line">Nuestra clase industriosa lo indica,</div>
-<div class="line">La proteje el "Comercio" y suplica</div>
-<div class="line"><span class="smcap">Puerto franco</span> al Gobierno español.</div>
-</div></div></div>
-
-<hr class="chap" />
-<div class="chapter">
-<p class="p6 center">AL EXCMO. SEÑOR</p>
-
-<p class="p2 center"><b>D. JULIAN JUAN PAVIA Y LACY.</b></p>
-
-<p class="p2m center">EL GREMIO DE DETALLISTAS<br />
-EN LAS FIESTAS DE SAN JUAN.</p></div>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Ya luce en Oriente</div>
-<div class="line">De SAN JUAN el dia,</div>
-<div class="line">De grata armonía</div>
-<div class="line">De plácido ambiente.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">De la verde alfombra<span class="pagenum"><a name="Page_181" id="Page_181">[181]</a></span></div>
-<div class="line">Que esmaltan las flores,</div>
-<div class="line">La luz y colores</div>
-<div class="line">Destierran la sombra.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Soltemos al viento</div>
-<div class="line">La patria bandera,</div>
-<div class="line">Que en nuestra ribera</div>
-<div class="line">Ya reina el contento.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">De los astros rey</div>
-<div class="line">Alegra el espacio,</div>
-<div class="line">El campo, el palacio,</div>
-<div class="line">Y la humana grey.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Un astro radiante</div>
-<div class="line">De paz y alegría,</div>
-<div class="line">El astro es PAVIA</div>
-<div class="line">La enseña, ¡adelante!</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Venid borinqueñas</div>
-<div class="line">De rasgados ojos,</div>
-<div class="line">Las de lábios rojos</div>
-<div class="line">Y trovas risueñas.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Venid, y diadema</div>
-<div class="line">De rosas y olivas,</div>
-<div class="line">Tejed espresivas</div>
-<div class="line">Del amor emblema.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Ponedla en la senda</div>
-<div class="line">Del héroe que amamos,</div>
-<div class="line">Al que tributamos</div>
-<div class="line">Nuestra pobre ofrenda.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">De la patria el dia</div>
-<div class="line">Preside la fiesta</div>
-<div class="line">Repita la orquesta</div>
-<div class="line">¡Que viva PAVIA!</div>
-</div></div></div>
-
-
-<hr class="chap" />
-<div class="chapter">
-
-<p class="center p6">HIMNO</p>
-<p class="center smcap p2">dedicado al Excelentísimo Señor Gobernador
-y Capitan General</p>
-
-<p class="center p2"><b>D. JULIAN JUAN PAVIA,</b></p>
-
-<p class="center p2 smcap">En la alborada de la clase de albañiles<br />
-en las fiestas de san juan</p></div>
-
-
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="linec">CORO.</div>
-
-<div class="line i4">Salve, salve, cien veces, Señor,</div>
-<div class="line i3">¡Que regís este bello País!</div>
-<div class="line i3">Gloria, gloria al buen hombre español</div>
-<div class="line i3">¡Que nos brinda una vida feliz!</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Sólo el hábil piloto que guia</div>
-<div class="line">Hoy la nave del pueblo riqueño,</div>
-<div class="line">Pudo darle un aspecto risueño<span class="pagenum"><a name="Page_182" id="Page_182">[182]</a></span></div>
-<div class="line">A un país que encontró en el dolor:</div>
-<div class="line">¿Quién mejor que esos hombres que nunca,</div>
-<div class="line">Con la trama del arte han finjido,</div>
-<div class="line">Son la prueba de un Gefe querido,</div>
-<div class="line">Recto, justo, leal, bienhechor?</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">¡Plegue á Dios que esa estrella de gracia</div>
-<div class="line">Que en el cielo se vé de esta Antilla,</div>
-<div class="line">Que sin mancha y purísima brilla,</div>
-<div class="line">No se llegue mañana á ocultar!</div>
-<div class="line">Estos son nuestros votos fervientes,</div>
-<div class="line">Ecos puros que brotan del alma,</div>
-<div class="line">Cual las notas del ave en la palma</div>
-<div class="line">De esta bella region tropical.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">¡Ay Señor, Puerto-Rico ya es otro!</div>
-<div class="line">Ya olvidó su pesar, su amargura;</div>
-<div class="line">Ya entre sueños de dicha y ventura</div>
-<div class="line">Vuelve á abrirse su hermosa ilusion:</div>
-<div class="line">Ya hoy un aire de amor se respira,</div>
-<div class="line">¡Salve, salve, do quiera se aclama,</div>
-<div class="line">Al Gobierno feliz que nos ama</div>
-<div class="line">Y animó nuestro Santo Patron!</div>
-</div></div></div>
-
-
-<hr class="chap" />
-<div class="chapter">
-
-<p class="center p6">AL EXCMO. SEÑOR</p>
-
-<p class="center p2"><b>D. JULIAN JUAN PAVIA.</b></p>
-
-<p class="center p2">El Gremio de ZAPATEROS, en su alborada<br />
-<span class="smcap">en las fiestas de San Juan</span>.</p></div>
-
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="linec">CORO.</div>
-
-<div class="line i4">Al alzarse en su carro la aurora</div>
-<div class="line i3">Le dá el ave su dulce cancion,</div>
-<div class="line i3">Y una voz de la Patria sonora</div>
-<div class="line i3">¡Salve, salve, le dice al PATRON!</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Esa voz, General, es del pueblo<span class="pagenum"><a name="Page_183" id="Page_183">[183]</a></span></div>
-<div class="line">Que no ha mucho sus ayes lanzaba,</div>
-<div class="line">Que volver á su dicha anhelaba</div>
-<div class="line">Y entregarle al trabajo con paz.</div>
-<div class="line">Quiso Dios inspirar á la Reina</div>
-<div class="line">Y mandaros, Señor, á esta Antilla,</div>
-<div class="line">Y PAVIA es el nombre que brilla</div>
-<div class="line">¡En la inmensa ovacion popular!</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">No tenemos riquezas, ni glorias,</div>
-<div class="line">Que venir á ostentar en Palacio,</div>
-<div class="line">Nuestra esfera, Señor, nuestro espacio</div>
-<div class="line">El trabajo lo indica y el bien.</div>
-<div class="line">Pero en cambio del oro y del lujo</div>
-<div class="line">Es mejor nuestra fiel simpatía,</div>
-<div class="line">Que los hijos del pueblo en el dia,</div>
-<div class="line">Son ovejas que van al <span class="smcap">Poder</span>.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Los dos mundos se juntan y ligan</div>
-<div class="line">Por un lazo de amor soberano,</div>
-<div class="line">Vuestra hija es del pueblo cubano,</div>
-<div class="line">Y vos, honra del pueblo español.</div>
-<div class="line">Era ayer nuestra patria un sepulcro,</div>
-<div class="line">Una noche sin luz, sin estrellas,</div>
-<div class="line">Y hoy un grupo de vírgenes bellas</div>
-<div class="line">Van cantando sus himnos de <span class="smcap">AMOR</span>.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">¡Bello cambio de un bello Gobierno</div>
-<div class="line">Que nos brinda un raudal de esperanza,</div>
-<div class="line">Y que sábio ha formado esa alianza</div>
-<div class="line">Que promete la paz y la union!</div>
-<div class="line"><span class="smcap">¡Artesanos!</span> nos toca el obsequio</div>
-<div class="line">Ofreceros, Señor, este dia!</div>
-<div class="line">¡Viva, viva el ilustre PAVIA!</div>
-<div class="line">¡Viva, viva SAN JUAN el Patron!</div>
-</div></div></div>
-
-
-
-
-<hr class="chap" />
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_184" id="Page_184">[184]</a></span></p>
-
-
-<p class="center p6">HIMNO</p>
-
-<p class="center p2">AL PATRON SAN JUAN BAUTISTA,</p>
-
-<p class="center p2">POR LOS MUSICOS<br />
-En la noche de su alborada.</p></div>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="linec">CORO.</div>
-
-<div class="line i4">Los pueblos cristianos,</div>
-<div class="line i3">Henchidos de amor,</div>
-<div class="line i3">Celebran contentos</div>
-<div class="line i3">Al Santo PATRON.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">San Juan el <span class="smcap">Bautista</span>,</div>
-<div class="line">Por Dios destinado</div>
-<div class="line">A ser denodado</div>
-<div class="line">El nuestro PATRON.</div>
-<div class="line i1">Sus dones envia</div>
-<div class="line">Del cielo á raudales,</div>
-<div class="line">Y cesan los males</div>
-<div class="line">De nuestra afliccion.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Su gracia invoquémos</div>
-<div class="line">Con júbilo santo,</div>
-<div class="line">Y en místico canto</div>
-<div class="line">Su nombre ensalzad.</div>
-<div class="line i1">Porque él nos proteje</div>
-<div class="line">Y bienes derrama</div>
-<div class="line">Humilde al que clama,</div>
-<div class="line">Su dulce piedad.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Salud y abundancia</div>
-<div class="line">Prodiga al porteño</div>
-<div class="line">Y el timbre halagüeño,</div>
-<div class="line">De noble y leal:</div>
-<div class="line i1">La MUSICA bella,</div>
-<div class="line">La hermosa PINTURA,</div>
-<div class="line">Le dió por natura</div>
-<div class="line">Con Lira inmortal.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Sus dones preciosos</div>
-<div class="line">Do quiera los vemos,</div>
-<div class="line">Y mas que tenemos</div>
-<div class="line">Un buen General.</div>
-<div class="line i1">Que el <span class="smcap">Santo</span> le inspira</div>
-<div class="line">Pureza y justicia,</div>
-<div class="line">Cumplida pericia,</div>
-<div class="line">Bondad sin igual.</div>
-</div></div></div>
-
-<hr class="chap" />
-<div class="chapter">
-<p class="p6 center">LOS CARPINTEROS</p>
-
-<p class="p2m center">FESTEJAN A SAN JUAN BAUTISTA.</p></div>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line">Henchidos de contento</div>
-<div class="line i3">y entusiasmados</div>
-<div class="line">saludando á vuecencia</div>
-<div class="line i3">todos cantamos,</div>
-<div class="line i3">y le traemos<span class="pagenum"><a name="Page_185" id="Page_185">[185]</a></span></div>
-<div class="line">la gratitud humilde</div>
-<div class="line i3">de nuestros pechos.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line">Entre alegres festines</div>
-<div class="line i3">la gente salta</div>
-<div class="line">revelando tan solo</div>
-<div class="line i3">goces del alma;</div>
-<div class="line i3">y con delirio</div>
-<div class="line">nosotros revelamos</div>
-<div class="line i3">lo que sentimos.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line">A <span class="smcap">San Juan</span> entonemos</div>
-<div class="line i3">sencillos cantos,</div>
-<div class="line">porque es el patron nuestro</div>
-<div class="line i3">que festejamos,</div>
-<div class="line i3">y que los vivas,</div>
-<div class="line">se repitan por todos</div>
-<div class="line i3">con alegría.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line">Cuando un padre no olvida</div>
-<div class="line i3">nunca á sus hijos</div>
-<div class="line">siempre le están aquestos</div>
-<div class="line i3">agradecidos;</div>
-<div class="line i3">así nosotros</div>
-<div class="line">cuando vuecencia goza;</div>
-<div class="line i3">gozamos todos.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line">Esta alborada inmensa</div>
-<div class="line i3">que aquí traemos,</div>
-<div class="line">se compone de todos</div>
-<div class="line i3">los carpinteros,</div>
-<div class="line i3">y algunos otros</div>
-<div class="line">que al mirarnos alegres</div>
-<div class="line i3">saltan de gozo.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line">Vuecencia abrió la puerta</div>
-<div class="line i3">á la alegría,</div>
-<div class="line">y hácia ella la gente</div>
-<div class="line i3">voló en seguida,</div>
-<div class="line i3">pues es tan bueno,</div>
-<div class="line">que es digno que le siga</div>
-<div class="line i3">el pueblo entero.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line">Se ha llamado bastante</div>
-<div class="line i3">la atencion vuestra,</div>
-<div class="line">y por eso nos vamos</div>
-<div class="line i3">con su licencia,</div>
-<div class="line i3">y le pedimos</div>
-<div class="line">que siempre sea tan bueno</div>
-<div class="line i3">como ahora ha sido.</div>
-</div></div></div>
-
-
-
-<hr class="chap" />
-<div class="chapter">
-<p class="p6 center">HIMNO.</p>
-
-<p class="p2 center">CANTADO EN EL PALACIO DE SANTA CATALINA,</p>
-<p class="p2m center"><span class="smcap">La noche del 12 de Junio de 1868</span>.<br />
-En la Serenata del Gremio de Barberos.</p></div>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Todo pueblo sensato y cristiano</div>
-<div class="line">Entusiasta celebra al Patron,</div>
-<div class="line">Que le envia del cielo el Eterno</div>
-<div class="line">Para darle eficaz proteccion.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Si es Borínquen feraz y salubre;</div>
-<div class="line">Si sus campos se visten de flores;<span class="pagenum"><a name="Page_186" id="Page_186">[186]</a></span></div>
-<div class="line">Si los pájaros son trovadores,</div>
-<div class="line">Suave y pura la brisa del mar;</div>
-<div class="line">Si apacible, eternal primavera</div>
-<div class="line">Fertiliza dichoso este suelo,</div>
-<div class="line">Bellos dones los trajo del cielo</div>
-<div class="line">El amado Patrono SAN JUAN.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Celebremos su fiesta, porteños,</div>
-<div class="line">Recordando los años pasados;</div>
-<div class="line">No seamos de aquellos menguados</div>
-<div class="line">Que olvidaron al Santo Patron.</div>
-<div class="line">Elevemos magníficos globos</div>
-<div class="line">Ledo canto resuene do quiera,</div>
-<div class="line">Que figure la hermosa bandera</div>
-<div class="line">Y se adorne con lujo el balcon.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Vengan luego briosos corceles</div>
-<div class="line">Manejados por lindas cagüeñas,</div>
-<div class="line">Que son lindas las porto-riqueñas,</div>
-<div class="line">Amazonas con gracia gentil.</div>
-<div class="line">Y la bulla, algazara y la vela</div>
-<div class="line">Nos presente al SAN JUAN animado,</div>
-<div class="line">Que gozaban en tiempo pasado</div>
-<div class="line">Desde el viejo hasta el niño infantil.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Hoy tenemos un Gefe preclaro,</div>
-<div class="line">El ilustre PAVIA querido;</div>
-<div class="line">Que el amor conquistarse ha sabido</div>
-<div class="line">De este pueblo que es digno y muy fiel.</div>
-<div class="line">A su nombre gozamos tranquilos,</div>
-<div class="line">Dulce paz, espansion y contento;</div>
-<div class="line">Apreciemos feliz el momento</div>
-<div class="line">Y al PATRONO pidamos por él.</div>
-</div></div></div>
-
-
-
-<hr class="chap" />
-<div class="chapter">
-<p class="p6m center">SERENATA.</p></div>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Mariposas galanas, tiernas palomas,</div>
-<div class="line">Flores que dan al viento suaves aromas,</div>
-<div class="line">Arreboladas nubes de la mañana<span class="pagenum"><a name="Page_187" id="Page_187">[187]</a></span></div>
-<div class="line">Que en el espacio vierten nácar y grana;</div>
-<div class="line">Perlas que entretejidas en cien collares,</div>
-<div class="line">Abrillantan la orilla de nuestros mares;</div>
-<div class="line">Angeles hechiceros, hadas risueñas....</div>
-<div class="line">¡Así son las gallardas Puerto-riqueñas!</div>
-<div class="liner">¡Preciosas niñas,</div>
-<div class="line">Gala, encanto y orgullo de estas campiñas!</div>
-<div class="liner">¡Niñas preciosas,</div>
-<div class="line">Angeles, perlas, flores y mariposas!</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">De sus ojos brillantes á los fulgores</div>
-<div class="line">Ilumínase el cielo de los amores,</div>
-<div class="line">El carmin de su boca la miel derrama</div>
-<div class="line">En armónico arrullo, que el pecho inflama:</div>
-<div class="line">En su frente trigueña pura luz brilla,</div>
-<div class="line">Los claveles resaltan en su mejilla,</div>
-<div class="line">La delgada cintura con garbo mueve,</div>
-<div class="line">Con lijero abandono la planta breve:</div>
-<div class="liner">¡Cuánta belleza,</div>
-<div class="line">Cuántas gracias, encantos y gentileza!</div>
-<div class="liner">¡Cuánta hermosura,</div>
-<div class="line">En ojos y mejillas, boca y cintura!</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">¿Quién al ver tanta dama gentil y apuesta</div>
-<div class="line">Celebrando la grata popular fiesta?</div>
-<div class="line">¿Quién al verlas reunidas como este dia</div>
-<div class="line">Por do quiera vertiendo dulce alegría,</div>
-<div class="liner">No se enagena,</div>
-<div class="line">Y á la red de sus gracias no se encadena?</div>
-<div class="liner">¿Quién dejaria</div>
-<div class="line">De exclamar con el alma de gozo llena?</div>
-<div class="liner">¡Viva el Patrono,</div>
-<div class="line">Pues las niñas Riqueñas son en su abono!</div>
-<div class="liner">¡El San Juan viva</div>
-<div class="line">Y siempre de las bellas culto reciba!</div>
-<div class="linerm"><b>J. G. P.</b></div>
-</div></div></div>
-
-
-
-<hr class="chap" />
-<div class="chapter">
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_188" id="Page_188">[188]</a></span></p>
-<p class="p6 center smcap">Al Excmo. Sr. Capitan General</p>
-
-<p class="p2 center"><b>DON JULIAN JUAN PAVIA.</b></p>
-
-<p class="p2 center">El Jóven Comercio de Puerto-Rico,<br />
-<span class="smcap">En las fiestas de San Juan</span>.</p></div>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="linec">CORO.</div>
-
-<div class="line i4">Luce el sol en la inmensa estension</div>
-<div class="line i3">Ostentando su roja diadema,</div>
-<div class="line i3">Y en su centro fulgura un emblema</div>
-<div class="line i3">De <span class="smcap">Pavia</span> y el <span class="smcap">Santo Patron</span>.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Como brilla en su carro la aurora,</div>
-<div class="line">Como el ave nos dá su armonía</div>
-<div class="line">De igual modo el Gobierno en PAVIA</div>
-<div class="line">Tiene un eco de amor popular.</div>
-<div class="line">Y nosotros, Señor, entusiastas,</div>
-<div class="line">Recordando de España las glorias,</div>
-<div class="line">Al hacer esas gratas memorias</div>
-<div class="line">Recordamos á España y SAN JUAN.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">El COMERCIO es la vida del pueblo</div>
-<div class="line">El trabaja, se industria, se afana,</div>
-<div class="line">Y es su gloria que brille un mañana</div>
-<div class="line">De un mas bello y feliz porvenir.</div>
-<div class="line">Que entre España, Señor, y esta Antilla</div>
-<div class="line">El Comercio variando de traje,</div>
-<div class="line">Pueda un dia decir ¡¡CABOTAJE!!</div>
-<div class="line">¡Ya tenemos un mundo feliz!</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Ya <span class="smcap">Mercurio</span> desplega sus alas,</div>
-<div class="line">Protejiendo esta fértil Antilla,</div>
-<div class="line">Sea la ola serena que brilla</div>
-<div class="line">Sobre el bello turquí de la mar.</div>
-<div class="line">El Comercio es la voz de <span class="smcap">ADELANTO</span></div>
-<div class="line">La <span class="smcap">VIRTUD</span> y el <span class="smcap">TRABAJO</span> comprende,</div>
-<div class="line">Y en las fiestas gozoso desprende,</div>
-<div class="line">Cuanto pueda al país alegrar.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line">Hay un gozo sublime, del alma,</div>
-<div class="line">Que nos dice <span class="smcap">¡Gozar!</span> <span class="smcap">¡Alegrarse!</span></div>
-<div class="line">Y ALGO debe en verdad esperarse</div>
-<div class="line">De la santa bondad del PATRON.<span class="pagenum"><a name="Page_189" id="Page_189">[189]</a></span></div>
-<div class="line">Y este jóven Comercio reunido</div>
-<div class="line">¡Salve! ¡salve! le dice á <span class="smcap">Pavia</span>,</div>
-<div class="line">Porque ofrece su noble hidalguía</div>
-<div class="line"><span class="smcap">Puerto-franco</span>, la <span class="smcap">Paz</span> y la <span class="smcap">Union</span>.</div>
-</div></div></div>
-
-
-<hr class="chap" />
-<div class="chapter">
-<p class="p6 center">HIMNO</p>
-
-<p class="p2 center">EN LA ALBORADA DE LOS MILITARES.</p></div>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="linec">CORO.</div>
-
-<div class="line i4">Puerto-Rico entusiasta tributa</div>
-<div class="line i3">Mil ofrendas al buen General,</div>
-<div class="line i3">Y nosotros unidos al pueblo</div>
-<div class="line i3">El afecto del fiel militar.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Puerto-Rico se ostenta apacible</div>
-<div class="line">Siempre vive tranquilo y contento,</div>
-<div class="line">Arraigando ese leal sentimiento</div>
-<div class="line">Que es el timbre del pueblo español.</div>
-<div class="line">Y nosotros gozando en sus fiestas</div>
-<div class="line">De la mas fraternal alegría,</div>
-<div class="line">De <span class="smcap">San Juan</span> celebramos el dia,</div>
-<div class="line">De <span class="smcap">San Juan</span> su divino <span class="smcap">Patron</span>.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Si en la cruda batalla cumplimos</div>
-<div class="line">Con el noble deber del soldado,</div>
-<div class="line">Y la fé que á la Reina ha jurado</div>
-<div class="line">El que acata la ley militar.</div>
-<div class="line">En las horas de dichas y goces</div>
-<div class="line">Llena el goce tambien nuestras almas,</div>
-<div class="line">Y con vivas con cantos y palmas</div>
-<div class="line">Celebramos tambien á <span class="smcap">San Juan</span>.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Son los votos fervientes del pueblo,</div>
-<div class="line">Que su paz no se turbe en la vida,</div>
-<div class="line">Dulce paz que al progreso convida</div>
-<div class="line">Y asegura un feliz porvenir.</div>
-<div class="line">Con la paz Puerto-Rico florece</div>
-<div class="line">Y sus dias discurren serenos.</div>
-<div class="line">Como van por el mundo los buenos</div>
-<div class="line">Que supieron del crímen huir.</div>
-</div></div></div>
-
-<hr class="chap" />
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_190" id="Page_190">[190]</a></span></p>
-
-<div class="chapter">
-<p class="p6 center">HIMNO</p>
-
-<p class="p2 center">Cantado por la Guarnicion de Puerto-Rico<br />
-EN SU ALBORADA</p>
-
-<p class="p2m center smcap">Con motivo de la fiesta del Santo Patron.</p></div>
-
-<div class="poetry-container">
-<div class="poetry"><div class="stanza">
-<div class="line i1">Que viva el Patron San Juan&mdash;¡viva!</div>
-<div class="line i3">Su mediacion asegura,</div>
-<div class="line i3">En pos de dolor, y afan,</div>
-<div class="line i3">Riqueza, paz y ventura.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Esas armas cubiertas de gloria</div>
-<div class="line">Que resuenan de un polo á otro polo,</div>
-<div class="line">Y blandimos, Soldados, tan solo</div>
-<div class="line">De la Reina y la Patria en sosten,</div>
-<div class="line">Depongamos por hoy en memoria</div>
-<div class="line">Del que á Dios elevando sus manos,</div>
-<div class="line">Santa égida de nuestros hermanos</div>
-<div class="line">Bendiciones traerá á Borínquen.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Pueblo somos, del pueblo salidos,</div>
-<div class="line">Nuestros son su trabajo y pesares,</div>
-<div class="line">Nuestros sean los puros cantares</div>
-<div class="line">Que en el viento se dejan oir.</div>
-<div class="line">Y en su alegre festin confundidos</div>
-<div class="line">Diferencia tan solo encontremos</div>
-<div class="line">En que es deuda y pagarla sabremos,</div>
-<div class="line">Defendiendo á Borínquen, morir.</div>
-</div><div class="stanza">
-<div class="line i1">Invencible es el pueblo y la hueste</div>
-<div class="line">Que animados por un pensamiento</div>
-<div class="line">De fraterno y leal sentimiento</div>
-<div class="line">Hace eterna su enérgica union.</div>
-<div class="line">Que el peligro do quiera se apreste;</div>
-<div class="line">Abrazados de nuestros hermanos,</div>
-<div class="line">Compañeros, venderle esperamos</div>
-<div class="line">Con la ayuda del SANTO PATRON.</div>
-</div></div></div>
-
-<div class="figcenter2em"><img src="images/i190.jpg" width="250" height="35" alt=""/></div>
-
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-<h2>NOTAS:</h2>
-<div class="footnote">
-<p><a name="Footnote_1" id="Footnote_1" href="#FNanchor_1"><span class="label">[1]</span></a> Carta del Sr. Canónigo de esta Santa Iglesia, Don
-Diego de Torres Vargas al Cronista Maestro Gil Gonzalez
-Dávila&mdash;23 de Abril de 1647&mdash;(Biblioteca histórica de Puerto-Rico).</p>
-
-<p><a name="Footnote_2" id="Footnote_2" href="#FNanchor_2"><span class="label">[2]</span></a> Biblioteca histórica de Puerto-Rico, pág. 439.</p>
-
-<p><a name="Footnote_3" id="Footnote_3" href="#FNanchor_3"><span class="label">[3]</span></a> Fr. Iñigo fué testigo ocular y hay que creerle que
-se corria para San Mateo, por mas que este dia no se encuentre
-citado en ningun documento. En cambio no figuran los
-dias de la Candelaria y Santiago.</p>
-
-<p><a name="Footnote_4" id="Footnote_4" href="#FNanchor_4"><span class="label">[4]</span></a> Perdóneme el respetable Fr. Iñigo, pero temo que
-haya andado algun tanto exagerado en ciertos puntos de esta
-descripcion, probablemente porque su carácter sacerdotal
-no le permitió ver la fiesta de cerca. Ni es concebible lo de
-correr el mismo ginete dia y noche sin descanso, ni puede admitirse
-lo de que los caballos estuvieran inútiles todo el año
-sin servir mas que para la fiesta de San Juan.</p>
-
-<p><a name="Footnote_5" id="Footnote_5" href="#FNanchor_5"><span class="label">[5]</span></a> Mr. Andrès Pedro Ledru en su obra titulada "Voyage
-aux iles de Teneriffe, la Trinité, Saint-Thomas, Saint-Croix
-et Porto-Rico", traduccion de D. Julio L. de Vizcarrondo.</p>
-
-<p><a name="Footnote_6" id="Footnote_6" href="#FNanchor_6"><span class="label">[6]</span></a> El 15 y el 16 de Julio de 1797 puesto que el 17 fué
-que llegó Mr. Ledru.</p>
-
-<p><a name="Footnote_7" id="Footnote_7" href="#FNanchor_7"><span class="label">[7]</span></a> Mr. Ledru permaneció un año y un mes en Puerto-Rico
-y debió ver que en efecto se corria en todas estas fiestas.</p>
-
-<p><a name="Footnote_8" id="Footnote_8" href="#FNanchor_8"><span class="label">[8]</span></a> Ayuntamiento.</p>
-
-<p><a name="Footnote_9" id="Footnote_9" href="#FNanchor_9"><span class="label">[9]</span></a> Estos detalles están tomados del acta del Ayuntamiento,
-de 14 de Mayo de 1804, que los describe minuciosamente
-á consecuencia de una cuestion de ceremonia promovida
-por el Alférez Real, que lo era entonces D. José Power.</p>
-
-<p><a name="Footnote_10" id="Footnote_10" href="#FNanchor_10"><span class="label">[10]</span></a> Acuerdo de 30 de Junio de 1778.</p>
-
-<p><a name="Footnote_11" id="Footnote_11" href="#FNanchor_11"><span class="label">[11]</span></a> No he encontrado disposicion alguna que lo diga;
-pero así se deduce de varias actas de años posteriores.</p>
-
-<p><a name="Footnote_12" id="Footnote_12" href="#FNanchor_12"><span class="label">[12]</span></a> Especie de montura que forma una banasta de cada
-lado en la parte superior.</p>
-
-<p><a name="Footnote_13" id="Footnote_13" href="#FNanchor_13"><span class="label">[13]</span></a> Lugar fuera de poblado que se halla en el campo del
-Morro y donde se arrojaban las basuras de la poblacion.</p>
-</div></div>
-
-<hr class="chap" />
-
-<div class="chapter">
-
-<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_191" id="Page_191">[191]</a></span></p>
-
-
-
-
-<h2>INDICE.</h2></div>
-
-
-<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="INDICE">
-
-<tr>
-<td class="tdrt">&nbsp;</td>
-<td class="tdl">&nbsp;</td>
-<td class="tdrb">PAGINAS.</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">&nbsp;</td>
-<td class="tdl"><a href="#INTRODUCCION">Introduccion</a></td>
-<td class="tdrb">7</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">I.&mdash;</td>
-<td class="tdl"><a href="#I">Ojeada retrospectiva</a></td>
-<td class="tdrb">14</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">II.&mdash;</td>
-<td class="tdl"><a href="#II">Alternativas del San Juan</a></td>
-<td class="tdrb">29</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">III.&mdash;</td>
-<td class="tdl"><a href="#III">El San Juan en el presente siglo</a></td>
-<td class="tdrb">39</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">IV.&mdash;</td>
-<td class="tdl"><a href="#IV">El San Juan en los últimos treinta años</a></td>
-<td class="tdrb">49</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">V.&mdash;</td>
-<td class="tdl"><a href="#V">Situacion del país</a></td>
-<td class="tdrb">60</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">VI.&mdash;</td>
-<td class="tdl"><a href="#VI">Principio de las fiestas</a></td>
-<td class="tdrb">70</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">VII.&mdash;</td>
-<td class="tdl"><a href="#VII">Recepcion del Gobernador Superior de la Isla</a></td>
-<td class="tdrb">80</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">VIII.&mdash;</td>
-<td class="tdl"><a href="#VIII">Las alboradas</a></td>
-<td class="tdrb">86</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">IX.&mdash;</td>
-<td class="tdl"><a href="#IX">Exposicion de pinturas</a></td>
-<td class="tdrb">93</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">X.&mdash;</td>
-<td class="tdl"><a href="#X">Festividad religiosa, Fuegos, Mascarada, Cabalgata, Regata, Alborada</a></td>
-<td class="tdrb">113</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">XI.&mdash;</td>
-<td class="tdl"><a href="#XI">Concurso de caballos</a></td>
-<td class="tdrb">130</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">XII.&mdash;</td>
-<td class="tdl"><a href="#XII">Bailes</a></td>
-<td class="tdrb">141</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">XIII.&mdash;</td>
-<td class="tdl"><a href="#XIII">Funcion religiosa</a></td>
-<td class="tdrb">153</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">XIV.&mdash;</td>
-<td class="tdl"><a href="#XIV">Carreras de San Juan</a></td>
-<td class="tdrb">162</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">XV.&mdash;</td>
-<td class="tdl"><a href="#XV">Fiestas militares.&mdash;Concierto.</a></td>
-<td class="tdrb">173</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">&nbsp;</td>
-<td class="tdl"><a href="#CONCLUSION">Conclusion</a></td>
-<td class="tdrb">177</td>
-</tr>
-
-<tr>
-<td class="tdrt">&nbsp;</td>
-<td class="tdl"><a href="#APENDICE">Apéndice</a></td>
-<td class="tdrb">179</td>
-</tr>
-</table>
-
-
-
-
-
-
-
-
-<pre>
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of Las fiestas de San Juan, reseña
-histórica de lo que han sido y de lo que son, by Federico Asenjo
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LAS FIESTAS DE SAN JUAN ***
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