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If you are not located in the United States, you'll -have to check the laws of the country where you are located before using -this ebook. - - - -Title: Las fiestas de San Juan, reseña histórica de lo que han sido y de lo que son - Relación verídica de las que se celebran en este año de 1868 - -Author: Federico Asenjo - -Release Date: September 1, 2019 [EBook #60210] - -Language: Spanish - -Character set encoding: ISO-8859-1 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LAS FIESTAS DE SAN JUAN *** - - - - -Produced by Carlos Colon, Biblioteca Digital Puertorriqueña -and the Online Distributed Proofreading Team at -http://www.pgdp.net - - - - - - - - - - Nota del Transcriptor: - - - Se ha respetado la ortografía y la acentuación del original. - - Errores obvios de imprenta han sido corregidos. - - Páginas en blanco han sido eliminadas. - - Letras itálicas son denotadas con _líneas_. - - Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las minúsculas) - han sido sustituidas por letras mayúsculas de tamaño normal. - - Ilustraciones han sido eliminadas. - - Letras oscuras son denotadas con =signos de igual=. - - La portada fue diseñada por el transcriptor y se considera dominio - público - - - - - - LAS FIESTAS DE SAN JUAN. - - - - - RESEÑA HISTORICA - de - LO QUE HAN SIDO Y DE LO QUE SON; - - Y - - RELACION VERIDICA - de las que se celebran en este año de 1868, - - por - - Federico Asenjo. - - - PUERTO-RICO. - _Imprenta del Comercio._ - 1868 - - - - - AL EXCMO. AYUNTAMIENTO - de la Ciudad de S. Juan Bautista - DE PUERTO-RICO. - - -_A nadie mejor que á V. E., que ha sabido conservar las fiestas -populares de la muy noble y muy leal Ciudad que representa, puede ser -dedicado este librito. Sírvase V. E. aceptarlo como una débil muestra -de la gratitud de aquel á quien ha hecho la honra de elegir para su -Secretario._ - - Federico Asenjo. - - - - -[Ilustración] - - - - -INTRODUCCION. - - -Cosa sabida es por todo el mundo que los pueblos, como los individuos, -tienen su infancia, su juventud, su edad viril y su vejez; y que en -cada una de estas épocas, lo mismo que el hombre, cambian de faz, -aunque conservando siempre ciertos caracteres que constituyen la -fisonomía especial de cada uno, y tambien el carácter moral que les es -propio. - -El hombre tranquilo y circunspecto, que ocupa un lugar distinguido -en sociedad por su juicioso proceder, no deja de ser el mismo niño -jugueton y travieso que en otro tiempo era el disgusto de sus padres; -pero la edad le ha hecho variar de condiciones y sus usos y costumbres -han cambiado, si bien conservan siempre cierto sello particular que -distingue su individualidad. Es el mismo hombre que fué desde que -nació, pero no tiene ya ni la vivacidad de la niñez, ni la impetuosidad -de la juventud: sus impulsos violentos se han calmado, sus mismas -pasiones se han apaciguado algun tanto. Su genio, por mas que un -adagio vulgar diga que - - genio y figura - hasta la sepultura, - -su genio, repito, ha decaido mucho; sin que por todo eso, deje de -reconocerse constantemente el mismo hombre. - -Tal es la obra lenta pero segura del tiempo, que todo lo muda y lo -trastorna todo sin permitir, por lo comun, que ni aun nos apercibamos -de ello. Y esa obra se realiza sin intermision, no solo en el hombre, -sino tambien en todo lo que le rodea; desde la tierra que cambia de -naturaleza, sin cambiar de lugar ni de fisonomía, digámoslo así, y -el mineral que acrece y muda de faz sin mudar de naturaleza; hasta -el árbol que tiene en su vida las mismas épocas que el hombre en la -suya y el animal que se aproxima mas á este; y el mar inmenso que -rodea la tierra y que muda sin cesar de aspecto siendo no obstante el -mismo en todos tiempos; y el cielo hermoso que nos cubre y que aparece -frecuentemente á nuestra vista con distintas faces, por mas que sea -siempre el espacio infinito en que se pierde la razon del sábio. - -Los pueblos se hallan tambien sugetos á esta ley; y por eso los vemos -cambiar de faz á medida que pasan años; y mudar de condiciones segun -van recorriendo las diferentes épocas de su vida, mucho mas largas por -cierto que las de la vida del hombre. Este pueblo, sencillo y frugal -en otro tiempo, apenas conserva algunos restos de su pasada sobriedad; -aquel otro de carácter alegre y bullicioso, rie todavia y se regocija, -pero con cierta compostura que le era antes desconocida; este otro casi -no conserva nada del carácter melancólico que distinguia á sus hijos, -en medio del estruendo de los negocios que hoy le ocupan; pero en medio -de todos estos cambios y mudanzas, que ya desde la época del célebre -orador romano hacian exclamar á los viejos _¡O tempora! ¡O mores!_ y -que continuan todavia, apesar de los diez y nueve siglos transcurridos, -haciéndoles exclamar _¡Qué tiempos aquellos!_ refiriendose á los de su -juventud; esos cambios y mudanzas, vuelvo á decir, se llevan á cabo sin -que los pueblos dejen de ser los que son y sin que dejen de conservar -siempre algo que distingue á cada cual de ellos de todos los demás que -cubren la superficie de la tierra. - -Ese algo, que forma la distincion, lo constituyen los usos y -costumbres, así como tambien las tradiciones. - -La tradicion es para un pueblo lo que la memoria para el hombre. - -Si la memoria es infiel, el hombre no sabe dar cuenta de los hechos que -ha visto sucederse. - -Si la tradicion no es verídica se pierde la memoria de los -acontecimientos que la historia no ha sabido, ó no ha querido, ó no -ha podido conservar; y como que, en tratándose de la vida de un -pueblo, los hechos cambian á medida que la edad de aquel varia, de aquí -el que, á la vuelta de los años que componen la vida de dos ó tres -generaciones, se pierda la memoria de sucesos muy vulgares; ó cambie de -tal modo su recuerdo que ni remotamente pueda nadie darse cuenta de lo -que fueron los hechos en su orígen. - -Esto es lo que mas generalmente acontece con los usos y costumbres -populares; porque llamados unos y otras á variar constantemente, en -proporcion de las variaciones que sufre el estado de adelanto ó de -atraso del pueblo á que pertenecen, llegan á alejarse á veces tanto -de lo que fueron en su principio que difícilmente se reconoce su modo -primitivo de existencia. - -Por eso yo creo que mientras mas varien los usos y costumbres de -un pueblo, mas empeño debe este poner en conservar incólumes las -tradiciones que á ellos se refieren; y procurar que, á traves de las -alteraciones que esperimentan con el tiempo, se trasluzca siempre -con toda claridad el punto donde nacieron y la forma que tuvieron al -comenzar. - -Quizas parecerá á mis lectores que no merecen la pena de que se les -consagre una atencion tan especial los usos y costumbres; pero, si así -pensaran, bastaria para convencerles de lo contrario, recordarles que -por solo las variaciones de los usos y costumbres se puede conocer la -historia entera de un pueblo; y que el carácter y las condiciones de -cualquier pueblo se hallan retratados en sus usos y costumbres. - -Ciceron escribió un libro sobre las costumbres en que dejó pintado -el pueblo romano; y Voltaire nos ha dejado un "Ensayo sobre las -costumbres" en que trata de reseñar las diferencias que separan entre -sí á todos los pueblos de la tierra y los puntos de contacto en que se -unen. - -Yo voy pues á reseñar algunos usos y costumbres de este hermoso país, -que tan desconocido es hasta para muchos de los mismos que lo habitan; -y no solo reseñaré algunos de los mas culminantes, sino que lo haré -comparándolos en diversas épocas de la vida de este pueblo, para que -pueda formarse juicio de sus progresos ó retrogadaciones; y se conciba -la marcha que ha traido de algunas décadas á esta parte. - -Este trabajo, pues, que no me atrevo á llamar libro, no será -simplemente una crónica, por mas que no tenga pretensiones de ser -historia; será sí la tradicion escrita, tal cual la hemos oido de -nuestros padres, segun se la refirieron nuestros abuelos; y segun -consta de algunos documentos incoherentes que la casualidad ha puesto -en mis manos cuando la necesidad ó la ociosidad me han obligado á -revolver algunos archivos. - -Empero, para que la tradicion, que he tratado de tomar desde su orígen, -pueda ser continuada sin interrupcion, no solo me concretaré á la -parte histórica de las _Fiestas de San Juan_, sino que trataré de -describir, lo mejor que me sea posible, las que se celebren en este año. - -El _San Juan_, como vulgarmente hemos dicho siempre, ha sido en todos -tiempos, una fiesta tan popular en esta ciudad, tan peculiar de esta -poblacion, y ha ofrecido una fisonomía tan especial, que examinándola -con algun detenimiento podriamos concluir por conocer esta localidad. - -Así como los juegos olímpicos de la antigua Grecia demostraban la -necesidad que aquel pueblo esperimentaba de tener hombres fuertes y -ágiles para la guerra; las carreras de San Juan ponen de manifiesto la -necesidad que este pueblo ha esperimentado siempre de poseer buenos -caballos que no se arredren ante los frecuentes obstáculos de su -erizado suelo. - -Así como los Israelitas y los Romanos y los Normandos y los Francos -celebraban con júbilo y alegría la conmemoracion de hechos de grande -importancia en su vida, así tambien los Puerto-riqueños ven con júbilo -las _alboradas_ que les recuerdan hechos no menos gratos que eran el -consuelo de esta poblacion en épocas tristes y azarosas; como tendrán -ocasion de verlo los lectores mas adelante. - -Y aun la suprimida _vela_ tuvo tambien su razon de ser, y hubiera -podido quedar justificada, á no habérsela hecho degenerar en -demostraciones poco dignas de un pueblo que con razon se precia de -culto y de avanzado. - -Por lo visto, el lector comprenderá que me prometo hacerle conocer _las -fiestas de San Juan_, tales como han sido en otros tiempos y cuales -son en los presentes. Fáltame solo que mis fuerzas correspondan á mis -prometimientos; que no por ser el asunto alegre y al parecer ligero, -deja siempre de ser difícil en extremo el llenar cumplidamente el papel -de cronista verdadero y no cansado. - -Espero que mas que mi poca disposicion, contribuirá á ello en mucha -parte el entusiasmo que por todas partes se nota y que comunicará á mi -tosca pluma la vida y la animacion de que de otro modo careciera. - - - - -[Ilustración] - - - - -I. - -_Ojeada restrospectiva._ - - -San Juan Bautista fué declarado Patron de la Isla, tal vez por el -nombre que á esta habia dado el Almirante Colon al descubrirla en 16 de -Noviembre de 1493, quizás por el de la Reina que entonces se sentaba -en el trono de las Españas, que nada dicen sobre ello las historias; -pero es lo cierto que al expedir su primera pastoral en Sevilla el 26 -de Setiembre de 1512 el Sr. D. Alonso Manso, primer Obispo de esta -diócesis, trasladando la bula de ereccion de nuestra Santa Iglesia, -declara que esta se levanta á honra del dicho Sr. San Juan; y como -tal patrono fué desde entonces y ha sido siempre reconocido el Divino -Precursor. - -Sin embargo de esta declaratoria, no aparece que, en el primer siglo -transcurrido desde la citada fecha, se celebrara la fiesta del patron -San Juan ni aun con el culto que debiera haberle dado la Iglesia que se -habia puesto bajo su advocacion; y mucho menos con fiesta ni regocijo -alguno público y profano. Verdad es que en aquellos tiempos primitivos -harto tenian que hacer nuestros valientes antepasados con atender -primero á los caribes y despues á los corsarios que constantemente los -tenian en jaque; y el poco tiempo de paz y tranquilidad que podian -gozar lo necesitaban demasiado, ya para el laboreo de las minas, ya -para la labranza de la tierra, ya tambien para construirse las pobres -habitaciones en que se albergaban; sin que pudieran por lo visto pensar -en diversiones. - -Así se pasó un siglo ó poco mas, sin que nadie se acordara al parecer -del Santo Patron, ni aun el mismo Obispo que le escogió como tal, ni -su sucesor el Maestro D. Fray Manuel de Mercado, hasta que en 1637 -ó 38, que no sabemos á punto fijo la fecha, el Gobernador, de buena -memoria para esta Isla, D. Iñigo de la Mota Sarmiento hizo reconstruir -el crucero de la Santa Iglesia y echar á esta una cerca, solicitando -al efecto la cobranza de deudas que por su antigüedad se creian -incobrables; y el Cabildo eclesiástico, reconocido á estos beneficios, -se obligó perpétuamente á decirle una misa cantada todos los años al -Sr. San Juan Bautista en su dia, en obsequio de la devocion especial -que por él tenia el indicado Gobernador.[1] - - [1] Carta del Sr. Canónigo de esta Santa Iglesia, Don - Diego de Torres Vargas al Cronista Maestro Gil Gonzalez - Dávila--23 de Abril de 1647--(Biblioteca histórica de - Puerto-Rico). - -Con la fiesta religiosa de San Juan y tal vez por afecto á D. Iñigo -de la Mota Sarmiento, que fué muy querido y muy llorado por esta -poblacion, nacieron probablemente las fiestas populares de San Juan; -pero nada nos dicen ni la historia ni la tradicion, y solo lo supongo -porque componiéndose las fiestas primitivas de este pueblo de danzas, -toros y cañas, aparece que ya en 1644 se celebraban para San Antonio, -que es en un dia del mes de Junio, como lo atestigua el Sr. Obispo D. -Fray Damian Lopez de Haro en su carta á Juan Diaz de la Calle.[2] - - [2] Biblioteca histórica de Puerto-Rico, pág. 439. - -Las corridas de toros y cañas debieron empezar á efectuarse por los -años de 1610 ú 11, y se hacian en su principio solo en honor de -Santiago, por disposicion del Gobernador don Gabriel de Rojas. - -En medio de la oscuridad que se sigue á la poquísima luz que sobre las -fiestas de San Juan proporcionan estos ligeros apuntes, únicos que se -encuentran al asunto referentes en los pocos documentos que se conocen -relativos á Puerto-Rico, es sin duda permitido suponer que el orígen -de las carreras de caballos data de la época en que se establecieron -las corridas de toros y cañas; y que probablemente las primeras de -estas se suprimieron, andando el tiempo, por la dificultad de encontrar -animales propios para ellas; y las segundas se convirtieron solo en -carreras para dar mas soltura á la ligereza de los caballos indígenas -que necesitan libre rienda y ancho espacio para lucir su gallardía y -excelente paso. - -Y difícil seria salir de una hipótesis cualquiera, mas ó menos fundada, -en lo relativo á la época que hemos pasado, porque el holandés Boduyno -Henrico arrasó con el fuego todos los archivos de la ciudad en 1625. - -Continuando el siglo diez y siete, las fiestas de San Juan y algunas -otras notables del año hubieron de regularizarse hasta el extremo de -hacerse fiestas votivas para el Ayuntamiento de la Ciudad, al cual se -le concedió por los años de 1685 ú 87 (que no consta con exactitud la -fecha) el impuesto de un maravedí en cuartillo de aloja y ocho en el -de aguardiente para cubrir, entre otras atenciones, las de las citadas -fiestas: ese impuesto, que solo se concedió en su principio por seis -años, fué prorrogado por igual tiempo en 1693 y volvió á serlo en 1702 -y en 1709 y en 1714, como aparece de una carta real fechada en Sevilla -á 13 de Diciembre de 1730 y dirijida al Concejo, Justicias y Regimiento -de esta Ciudad. - -Las fiestas votivas á que se ha hecho referencia, eran las de la -Purificacion de Nuestra Señora, el Corpus Christi, San Juan, Santiago -y Santa Rosa; y en tres de ellas se efectuaban sin duda carreras de -caballos, á juzgar por lo que dicen los historiadores que copiaré -dentro de poco; pero un acuerdo del Ayuntamiento de 30 de Junio de -1778, que he tenido ocasion de consultar, hace conocer que las de San -Juan se celebraban con especial solemnidad, desde tiempo inmemorial -(tal vez desde que empezaron, á fines del siglo XVII) no solo como -honor debido al Santo Patron, sino tambien como prueba de feudo -vasallage al Soberano de las Españas. Y en efecto, en dicha fiesta no -solo se celebraba solemne funcion de iglesia con vísperas, rindiéndose -guardia de honor al Santo, en el tabernáculo en que se colocaba; sino -que en los dias 24 y 25 de Junio se llevaban á sus piés las llaves -de la ciudad, "en reconocimiento á su soberana proteccion," como lo -dice el acuerdo consultado. Por su parte los regocijos públicos eran -tambien de un carácter especial que los distinguia completamente de -las demás festividades votivas: efectuábanse carreras de caballos -desde la víspera de San Juan hasta el dia de San Pedro, en que tenian -participacion todos los habitantes, bien como ginetes, bien como -espectadores que se convertian en actores dando ó respondiendo las -chanzas mas ó menos agudas que entre unos y otros se cruzaban. - -Oigamos como describe estas carreras el único historiador de la Isla, -Fr. Iñigo Abad de la Sierra, que escribió su historia quizás en el -mismo año en que fué tomado el acuerdo del Cabildo que acaba de citarse. - -"Las fiestas principales, dice el ilustrado historiador, las celebran -tambien con corridas de caballos, á que son tan propensos como -diestros. Nadie pierde esta diversion: hasta las niñas mas tiernas, que -no pueden tenerse, las lleva alguno sentadas en el arzon de la silla -de su caballo. En cada pueblo hay fiestas señaladas para correr los -dias mas solemnes. En la Capital son los de San Juan, San Pedro y San -Mateo.[3] La víspera de San Juan al amanecer entra gran multitud de -corredores que vienen de los pueblos de la Isla á lucir sus caballos: -cuando dan las doce del dia salen de las casas hombres y mugeres de -todas edades y clases montados en sus caballos enjaezados con toda la -mayor ostentacion á que puede arribar cada uno. Son muchos los que -llevan las sillas, mantillas y tapafundas de terciopelo bordado ó -galoneado de oro, mosquitero de lo mismo, frenos, estribos y espuelas -de plata: algunos añaden pretales cubiertos de cascabeles del mismo -metal. Los que no tienen caudal para tanto cubren sus caballos de -variedad de cintas, haciéndoles crines, colas y jaeces de este género -adornándolos con todo el primor y gusto que pueden, sin detenerse en -empeñar ó vender lo mejor de su casa para lucir en la corrida. - - [3] Fr. Iñigo fué testigo ocular y hay que creerle - que se corria para San Mateo, por mas que este dia no - se encuentre citado en ningun documento. En cambio no - figuran los dias de la Candelaria y Santiago. - -"Esta no tiene órden ni disposicion alguna: luego que dan las doce de -la víspera de San Juan salen por aquellas calles con sus caballos, que -son muy veloces y de una marcha muy cómoda. Corren en pelotones, que -por lo comun son de los amigos ó parientes de una familia; dan vueltas -por toda la Ciudad sin parar ni descansar en toda la noche, hasta que -los caballos se rinden. Entonces toman otros y continúan su corrida con -tanta vehemencia, que parece un pueblo desatado y frenético que corre -por todas partes. - -"No obstante la confusion y tropel de la corrida, rara vez sucede -desgracia alguna y si ocurre algun azar es á algun Español que -encontrándose con el peloton de corredores al volver alguna esquina, -no sabe evitar los encuentros con la destreza que los criollos. Estos, -aunque el caballo corra á toda carrera, dejan sueltas las riendas sobre -el arzon de la silla, los brazos cruzados, fumando su cigarro, diciendo -algunas gracias á las de las ventanas y á las que corren. Al llegar á -las esquinas que han de doblar, llaman al caballo con aquella rienda, y -aunque vengan muchos por la misma calle, saben pasar por medio de los -pelotones sin tropezar con nadie. Las mugeres van con igual ó mayor -desembarazo y seguridad que los hombres, sentadas de medio lado sobre -sillas á la gineta, con solo un estribo. Llevan espuela y látigo para -avivar la velocidad de los caballos, de los cuales algunos suelen caer -muertos sin haber manifestado flaqueza en la carrera y todos quedan -estropeados y sin provecho para mucho tiempo; verdad es que todo el año -los cuidan con esmero para lucirlos en estas fiestas[4]. - - [4] Perdóneme el respetable Fr. Iñigo, pero temo que - haya andado algun tanto exagerado en ciertos puntos - de esta descripcion, probablemente porque su carácter - sacerdotal no le permitió ver la fiesta de cerca. Ni - es concebible lo de correr el mismo ginete dia y noche - sin descanso, ni puede admitirse lo de que los caballos - estuvieran inútiles todo el año sin servir mas que para - la fiesta de San Juan. - -"No toda la carrera es tumultuosa y confusa: á las nueve del dia sale -el pendon de la ciudad acompañado del Cabildo, Nobleza y Oficialidad, -de la tropa; dos compañías de caballería, presididos del Gobernador; -este paseo se ejecuta con toda pompa y buen órden, y en él lucen las -galas, palafrenes, jaeces, criados y caballos. Va por las calles -principales de la Ciudad, y en una de ellas corren parejas por su -órden, despues de las cuales llevan el pendon á la Catedral, que recibe -el Cabildo eclesiástico y vuelve á despedir despues de la misa mayor, -que lo restituyen á la Casa de la Ciudad con toda la ostentacion -posible, sin que por este acto tan circunspecto y magnífico se -suspendan en las otras calles las carreras, voces y zambra con que las -gentes desahogan su extremado regocijo ó loca pasion, que reina aquel -dia." - -Otro escritor,[5] francés de orígen y que no tuvo motivos para conocer -la isla como el historiador que acabo de copiar, de acuerdo sin embargo -en casi todo con él, aunque no pudo conocerle ni es probable que -tuviera noticia de su obra, escribia lo siguiente en 1797. - - [5] Mr. Andrès Pedro Ledru en su obra titulada "Voyage - aux iles de Teneriffe, la Trinité, Saint-Thomas, - Saint-Croix et Porto-Rico", traduccion de D. Julio L. - de Vizcarrondo. - -"Sábese cuanto gustan á los Españoles las fiestas y las ceremonias -públicas. En Europa son aficionados á las corridas de toros; en -América á las carreras de caballos. Hacia dos dias[6] que este último -espectáculo ocupaba á la Ciudad entera, que me pareció convertida en -un vasto picadero. Una multitud de habitantes de los campos habian -concurrido para esta diversion. Imagínense tres ó cuatrocientos -caballeros, enmascarados ó vestidos con trages extraños, corriendo sin -órden por las calles, tan pronto solos, tan pronto reunidos en grupos -numerosos. Por aquí muchos petimetres disfrazados de mendigos divertian -á los espectadores con el contraste de los harapos que los cubrian y -el rico arnés de los corceles que oprimian; por allá levantaba una -polvareda un grupo de jóvenes oficiales. Muchos franceses, mezclados -con ellos, eran reconocidos fácilmente por su ligero y bullicioso -talante. Su amable locura, variada bajo mil formas diferentes, esparcia -á su paso la risa y la alegría. Muchas jóvenes entraron en la lid; -todas se llevaron el honor de la carrera, tanto por su gracioso y -seductor porte, como por la velocidad de su palafren. Dudo que nuestras -bellas de Paris puedan disputar con las amazonas de Puerto-Rico el arte -de manejar un caballo con tanta gracia como atrevimiento. La velocidad -de estos caballos indígenas es admirable: no tienen trote ni el galope -ordinario, sino una especie de andadura, un paso tan precipitado que -el ojo mas atento no puede seguir el movimiento de sus patas. - - [6] El 15 y el 16 de Julio de 1797 puesto que el 17 fué - que llegó Mr. Ledru. - -"Los habitantes de Puerto-Rico celebran con semejantes carreras las -principales fiestas del calendario romano, especialmente las de -Páscuas, San Juan, Santiago, San Mateo[7]. Desde la víspera viene á la -Ciudad un gran número de ginetes de todos los puntos de la Isla. Los -juegos comienzan á medio dia precisamente y continúan sin interrupcion -hasta la noche. Es un espectáculo agradable ver las calles y las -plazas llenas de corredores al galope; y los balcones, las puertos y -hasta los techos llenos de curiosos; por todas partes se oyen risas, -provocaciones que recuerdan los picantes placeres del carnaval. Al dia -siguiente la fiesta toma un carácter mas sério. El Gobernador, seguido -de los miembros del Cabildo[8], de la oficialidad, de la nobleza, -escoltado por la guarnicion, todos á caballo y ricamente vestidos, sale -á las nueve de la casa consistorial: el cortejo recorre gravemente -las principales calles, al sonido de una música guerrera, y se dirije -en seguida hácia la Catedral, en donde se celebra una solemne misa, -terminada la cual vuelve en el mismo órden á la casa consistorial; y -entonces dan principio de nuevo las carreras de la víspera, que duran -hasta por la noche, aunque esta no siempre da la señal de retirada." - - [7] Mr. Ledru permaneció un año y un mes en Puerto-Rico - y debió ver que en efecto se corria en todas estas - fiestas. - - [8] Ayuntamiento. - -Esta última parte de Mr. Ledru, como la última tambien de los párrafos -tomados á Fr. Iñigo, se refiere á un dia en particular, que no era otro -que el de la festividad del Santo Patron. - -En medio de la algaraza y gresca generales habia algunas horas de -intérvalo en la mañana del dia de San Juan, en las que la fiesta tomaba -un carácter sério y hasta magestuoso, en tanto que el pendon Real -paseaba las calles de la Ciudad, que con esa demostracion rendia un -tributo de homenage al Soberano, segun la antigua usanza de los tiempos -feudales que todavia se conservaba en todas las provincias de la nacion. - -Hallábase el pendon depositado en las Salas Capitulares y el dia -indicado, reunido el Ayuntamiento en el mismo local pasaba en -cuerpo á buscar al Regidor Alférez Real, que era el que levantaba -aquella insignia y despues al Gobernador Superior, Presidente -de la Corporacion, volviendo en seguida á la casa consistorial. -Frente á esta, y de antemano, esperaban en la plaza los principales -funcionarios, la oficialidad de la guarnicion, los escribanos y las -personas mas notables de la poblacion, caballeros en los mas briosos -corceles que podian encontrar, pues era lujo lucir los de mejor paso y -gallardía. - -Tomado el pendon por el Alférez Real, á presencia de toda la -Corporacion que le escoltaba, á manera de guardia de honor, montaban -todos los individuos que la componian y se ponia en marcha el cortejo, -seguido de una compañia de milicias de caballería, recorriendo en -forma procesional las principales calles de la Ciudad. Terminado el -paseo, se situaban el Gobernador y Ayuntamiento en un palco ó tribuna -que al efecto se levantaba, lujosamente engalanado, al extremo de una -de dichas calles, que en el siglo pasado era la de la Fortaleza y -posteriormente fué la de San Sebastian; y daban principio las carreras -de caballos, en parejas de á dos, comenzando por los miembros del -Ayuntamiento y concluyendo por los últimos soldados de la escolta. - -Escusado es que yo diga que la poblacion entera concurria á presenciar -esta fiesta, agolpándose en las avenidas de las calles que confluian á -la en que aquella se celebraba, y llenando las puertas y balcones de -las casas que ostentaban vistosas colgaduras. Aun recuerdo, tal vez -confusamente si bien con todo el grato placer que producen en el alma -las memorias de los alegres dias de la infancia, que mi casa, situada -en la calle de la fiesta, se llenaba, como todas las del vecindario, -de amigos invitados que compartian aquel dia nuestro almuerzo, y nos -exijian, como de rigor, el tradicional _manjar-blanco_. Y eso que yo -solo alcancé el último de los años en que se celebró la fiesta del -pendon. - -Terminadas las carreras, volvia el cortejo á ponerse en marcha y se -dirijia á la Catedral; allí el Alférez Real tomaba su puesto al lado -izquierdo del Preste durante la procesion y despues del Presidente del -Ayuntamiento mientras la misa: en tanto que esta duraba, el pendon -permanecia en el presbiterio, al lado del Evangelio; y concluido, era -tomado de nuevo por el Alférez Real y conducido con la misma pompa á la -casa de Ciudad, en cuyos balcones ondeaba despues por el resto del dia. - -Los Alféreces reales y los Regidores que los suplian en vacantes, -ausencias ó enfermedades, competian en dar cada cual mas esplendor -á esta fiesta; y no se reducian á lo oficial, por decirlo así, -sino que, terminado el acto, obsequiaban á los concurrentes con un -espléndido refresco; y en la noche del mismo dia, ó en la del siguiente -generalmente, daban baile en su casa.[9] Este baile era por lo comun -el anuncio de los que despues seguian hasta el 30 de Agosto, en que se -celebraba la fiesta de Santa Rosa, como patrona de las Indias; aunque -aquella diversion no era tan frecuente como lo es en nuestros tiempos, -sin duda porque las gentes de aquella época, aunque aficionadas á -Terpsícore, estaban mas bien que por el _dulce merengue_, como hoy se -dice, por el movimiento del caballo; puesto que si los bailes no eran -frecuentes, las carreras se repetian bien amenudo, como lo dicen los -escritores que he citado. - - [9] Estos detalles están tomados del acta del - Ayuntamiento, de 14 de Mayo de 1804, que los describe - minuciosamente á consecuencia de una cuestion de - ceremonia promovida por el Alférez Real, que lo era - entonces D. José Power. - -Además de estas fiestas, se efectuó indudablemente desde principios ó -mediados del siglo pasado la que se conoce con el nombre de _alborada -de la leche_, que á tan malos términos la hemos visto llegar en la -década anterior á la presente. A juzgar por las medidas de policía que -se tomaron por los años de 1780 y 81, esta fiesta nació de que los -forasteros que concurrian á las carreras llegaban generalmente á la -ciudad en la madrugada de la víspera de San Juan y sus amigos salian á -recibirlos al campo de Puerta de tierra, cosa por cierto bien natural -en tiempo de tanta franqueza y en que era costumbre general dejar el -lecho antes que la aurora derramara sus rosados resplandores. - -Pero es el caso que á la misma hora llegaban tambien al mismo sitio -los jíbaros que traian frutos para el mercado y mas especialmente los -espendedores de leche; y detenidos estos unas veces por los ginetes -que se les adelantaban impidiéndoles el paso; y chasqueados otras los -que salian de la Ciudad al ver que no llegaban las personas que iban á -recibir; se amostazaban unos y otros, prorumpiendo los mas fogosos en -dichos agudos é inocentes que eran aplaudidos por toda la concurrencia -y adelantándose algunos á lanzar picantes epígramas que no quedaban sin -contestacion. Y como que el camino de la burla es resbaladizo de suyo, -pronto de los dichos se pasó á los hechos; y se lanzaban de una á otra -parte proyectiles que la decencia no debió permitir siquiera que se -tomaran en las manos, como no permite tampoco el que se nombren. - -Andando el tiempo esta diversion llegó á verificarse con música; pero -los que salian no eran ya los amigos que iban á recibir á sus amigos, -sino los chiquillos que iban á impedir, con obstáculos poco limpios, -el paso de los jíbaros; y algunos curiosos que encontraban en ello una -diversion que no lo era desde el momento en que ocasionaba perjuicios á -un número considerable de individuos. - -Por fortuna la última vez que recuerdo esta diversion de algunos años -á esta parte, lejos de ofrecer el aspecto repugnante que tenia en el -tiempo que acabo de indicar, fué por el contrario un obsequio hecho á -muchas señoras y señoritas distinguidas que tuvieron la complacencia -de ir á tomar el café en una de las glorietas del paseo de Puerta de -tierra, que estaba preparada para este objeto. Reunióse una numerosa -y escogida concurrencia; y la novedad de esta especie de ribota, así -como el atractivo de la música, distrageron al público de su anterior -costumbre. - - - - -[Ilustración] - - - - -II. - -_Alternativas del San Juan._ - - -Ya los lectores conocen lo que fueron las fiestas del Patron en sus -primeros tiempos y hasta terminar el siglo pasado. - -Funcion religiosa, el paseo del pendon y las carreras de caballos. -¿Quién no trasluce á traves de estas tres simples cosas todo el -carácter de aquella sociedad que vivia en nuestro país, como habia -vivido la de Europa en plena edad media? Dios, el Rey y la patria, -tomada esta en la estrecha acepcion de la provincia, (lo que no era -extraño en las prácticas feudales) eran en resúmen el significado de -aquellas tres clases de fiestas que componian el conjunto de las de San -Juan. Imposible era en verdad que gentes, no solo tan religiosas sino -hasta tan respetuosas como las de aquella época, en todos los actos -de su vida, de cualquier género que fueran, no comenzaran por volver -los ojos hácia el cielo y dar gracias ó impetrar la clemencia del que -todo lo rige. Los hombres que entonces dirijian, sinó los destinos, -por lo menos la vida cuotidiana de este pueblo; aquellos que formaban -el respetable cuerpo que se conocia bajo el significativo título -de Concejo, Justicias y Regimiento de Puerto-Rico, juzgaban que su -primera demostracion de homenage debia ser ofrecida al Santo bajo cuya -advocacion se habia levantado la ciudad, para obtener así su favorable -intercesion ante el trono del Omnipotente; por eso se apresuraban -desde la víspera de San Juan á ir á presentar á este las llaves de la -ciudad como el mejor testimonio de que se reconocian colocados bajo su -especial proteccion. Acto sencillo pero solemne que envuelve en sí un -no sé qué de ternura respetuosa que conmueve las fibras del sentimiento -hasta en el alma mas descreida. - -Despues venia el acto de vasallage á aquel bajo cuya proteccion vivian -en la tierra; y el paseo del pendon no era mas que un tributo de -homenage rendido al Soberano que regia los destinos de esta Isla. - -Por último, le tocaba su vez al país. Apesar de que en mas de una -ocasion y muy generalmente, aun por personas de buen criterio, he -oido criticar las carreras de caballos como una diversion casi -salvaje, creo que las carreras formaban la principal fiesta del pueblo -porque envolvian en sí el remedio de una gran necesidad que aquel -esperimentaba, sobre todo en aquellos tiempos; y la conviccion íntima -de esa necesidad trabajaba quizás mas que la tradicion en conservar el -medio de subvenir á ella, sin darse razon ni aun los mismos que lo -hacian, como amenudo acontece con todo aquello en que interviene el -público. - -Mas adelante tendré ocasion de volver á presentar á mis lectores este -asunto que, en mi humilde juicio, constituye la esencia ó por lo menos -la razon de ser de las carreras de San Juan. - -Pasemos ahora al objeto de este capítulo. - -No obstante el esplendor y realce que se ha visto trataba de dar el -Ayuntamiento á las fiestas de su Santo Patron, no por esto se libraron -estas de sufrir las alternativas que tan propias son de todas las cosas -humanas; y ya en el año de 1778 fué tan grande la desanimacion que -reinó en el público, á consecuencia de la falta de asistencia de los -principales funcionarios, de la oficialidad y de las personas visibles, -que el Ayuntamiento creyó oportuno elevar su voz hasta el Trono y -esponer á S. M. los perjuicios que irrogaria á la poblacion y á la -Isla entera la falta de la fiesta; porque habian quedado "desanimados -estos moradores y naturales y totalmente desmayados en la crianza de -sus caballos, con el esmero que lo habian acostumbrado para lograr una -ventajosa estimacion y utilidad del público, objeto que les obligaba -á encarecer su peticion de que no tan solo no se dejasen decaer las -fiestas de San Juan, sino que, por el contrario, se observara en este -asunto el estilo de tantos años pasados."[10] - - [10] Acuerdo de 30 de Junio de 1778. - -El acta capitular en que consta esta peticion, tomada sin duda alguna -en medio de la impresion desagradable que esperimentara la Corporacion, -revela, entre otras cosas, que la desanimacion pública era tal que, -aun la víspera del dia de San Pedro en que tanto se corria antes y se -corrió despues, no habia habido carreras. - -El Rey se sirvió declarar obligatoria[11] para todas las Corporaciones -y funcionarios civiles y militares la concurrencia á las fiestas -religiosa y del pendon; pero, sin embargo de esto, las diversiones -decayeron mucho en los años subsecuentes y fué necesario que -transcurrieran algunos y que se presentara un acontecimiento tan -estraordinario como el del sitio puesto por los Ingleses á esta plaza, -para que las carreras volvieran á ser lo que antiguamente fueron y -tuvieran toda la animacion que vió en ellas el naturalista Mr. Ledru. - - [11] No he encontrado disposicion alguna que lo diga; - pero así se deduce de varias actas de años posteriores. - -Al comenzar el siglo XIX las fiestas de San Juan estaban probablemente -decaidas, apesar de que las carreras de caballos fueran siempre -concurridísimas; pero, en cambio, esta clase de diversion iba -concretándose á solo las fiestas del Patron y fué poco á poco dejando -de correrse para San Mateo y aun para Santiago, cesando de hacerse -definitivamente en estos dos últimos dias cuando apenas habian -transcurrido diez ó doce años del presente siglo; y de tal manera se -desistió de ello que no pudo conseguirse el que volviera á correrse en -el dia de Santiago, no obstante los esfuerzos que para ello hicieron -muchos aficionados algunos años mas tarde. - -Como era consiguiente, concretadas las carreras de caballos á solo la -fiesta de San Juan, ó mejor dicho á la víspera y dia de este santo y -víspera y dia de San Pedro, notábase mas animacion para ellas; y las -_candeladas_, ú hogueras en las esquinas de las calles, que venian -de tiempo inmemorial y habian caido en desuso casi completamente, -volvieron á encenderse con mas ardor en las noches de aquellos dias; -no pareciendo sino que el deseo con que cada año se esperaba la fiesta -avivaba la llama de aquellas. - -En el segundo año de este siglo, ó sea el de 1801, un nuevo motivo, -extraño del todo á las fiestas del Santo Patron, fué sin embargo -causa de que tomaran estas un esplendor cual nunca se habia conocido, -haciendo á la vez que su recuerdo conservara por mucho tiempo vivo el -ardor de estos habitantes para celebrar el San Juan. En dicho año, -y no antes, porque segun aparece de las actas capitulares, no fué -posible efectuarlo, el Ayuntamiento de la Capital dispuso celebrar la -victoria que este pueblo habia obtenido en 1797 sobre los Ingleses -que sitiaron la Ciudad, al mismo tiempo que demostrar su gratitud por -las gracias que el Soberano concedia á la Capital, á consecuencia de -dicha victoria, entre las que se cuenta la del título de MUY NOBLE Y -MUY LEAL con que hoy se distingue. Unióse á estas funciones la de la -inauguracion de la nueva Casa Consistorial que se habia terminado por -la misma fecha y que es la que hoy existe, aunque bastante reformada; -y con tales motivos, designados los dias de Julio que median entre San -Pedro y Santiago para la fiesta de la conmemoracion de la victoria, -hubo sin duda aquel año una fiesta no interrumpida desde los primeros -de Junio hasta los primeros de Agosto, ó quizás hasta los últimos de -este último mes, en que se celebra á Santa Rosa. - -No he podido encontrar documento alguno ni crónica que describa estas -fiestas, ni la tradicion conserva, que yo sepa, (y he hecho diligencias -por averiguarlo) recuerdo alguno del éxito que tuvieron; pero es de -suponerse que fueran espléndidas porque la concurrencia de forasteros -á la Ciudad fué tal que hubieron de levantarse viviendas provisionales -en todos los barrios altos de la Capital; y hallándose muy escasos los -artículos de subsistencia, hasta la misma carne, el Gobierno se vió -obligado á disponer que se formara un padron de vecinos y los que no lo -fueran de esta localidad volvieran á la suya en un término que excedia -al de los dias de las fiestas. ¡Medida sensible por lo que afectaba al -ensanche y engrandecimiento futuros de esta poblacion! - -En este año tuvo orígen la _vela_, segun los datos que me suministró -un honrado y alegre anciano cuya memoria recuerdo siempre con gusto; la -_vela_, que no pueden menos de recordar todos aquellos que, como yo, -puedan por desgracia hacer memoria de los sucesos acaecidos en las tres -últimas décadas, era, segun yo la conocí, una silva, una demostracion -de burla hecha á las personas que pasaban por la calle y especialmente -á los forasteros que venian á las fiestas y que encontraban un -recibimiento descortés en lugar de la amistosa hospitalidad que debia -dispensárseles, y que se les daba sin duda pero amargándola con -frecuentes y descompasados gritos que casi les impedian salir á la -calle en los dias anteriores á la víspera y festividad del Patron, en -los que por fortuna cesaba semejante demostracion. La _vela_, frase -que en su principio debió tener el verbo en plural y decir por lo -tanto _vedla_, era un espectáculo tan grotesco como original que no -se concibe en un pueblo de tan buenos sentimientos y de tan honrado -corazon como el de Puerto-Rico: hoy que ha pasado completamente, no -se explica que por todas partes se encontraran gentes dispuestas -á burlarse de todo el que veian pasar por delante de la puerta de -su casa, usando para ello de instrumentos desagradables, como el -cuerno, el _fotuto_, los almireces empleados como campanas, matracas -y todo lo que formara ruido inarmónico y descompasado. Con dolor es -necesario confesar que estábamos mal educados todavia; si bien debemos -regocijarnos de lo que en este camino hemos adelantado. - -¡Y cuán distinta cosa era esta grosera burla de lo que habia sido en -su principio la _vela_! Acostumbrado este pueblo en aquellos tiempos -á vivir casi en familia, sus actos llevaban un sello de franqueza que -no puede hoy existir, pero que no por eso deja de ser lamentable que -no puedan tenerlo. Aquellas buenas gentes que ya hemos visto que desde -casi mediados del siglo pasado salian á Puerta de tierra á recibir -á sus amigos que venian á las fiestas, conservaban todavia esta -costumbre en 1801; pero como la inmigracion fué estraordinaria en este -año y siendo los medios de locomocion muy escasos no todos hubieron -de ponerse en marcha cuando lo pensaron, sucedia frecuentemente que -los que esperaban se llevaban chasco mas de una vez no viendo llegar -á los que eran esperados; y cuando al fin los descubrian bien en -el sitio designado ó á la puerta de sus casas, eran sorprendidos -agradablemente y prorumpian en aclamaciones de júbilo, en las que casi -siempre tomaban parte los vecinos, porque los vecinos en aquella época -gozaban del derecho de entrar y salir en las casas contiguas como en -la suya propia, tomando parte en las alegrías y en los pesares de la -familia. ¡Qué tiempos y qué costumbres! Verdad es que, echadas en una -balanza las ventajas y los inconvenientes de semejantes franquezas, -no sé en verdad cual de los dos platillos seria el que apareciera -mas recargado, por mas que hoy tronemos contra los abusos de aquella -costumbre, sin tener en cuenta que nuestros abuelos, al contrario de -nosotros que nos movemos mucho, nacian, vivian y morian en una misma -casa; y como de igual modo procedian el que vivia enfrente y los que -vivian á los costados, los vecinos que tenian tanta franqueza no eran -en resúmen mas que cuatro ó seis amigos verdaderos, como quizás no se -encuentran hoy. A esas demostraciones de júbilo solia agregarse de vez -en cuando una música, aunque no fuera muy armoniosa; y hé aquí lo que -engendró la _vela_, que el tiempo y quizás el cambio de costumbres se -encargaron de degenerar, hasta el extremo de convertir en una cosa, por -lo menos inaceptable, lo que en su principio fué sin duda laudable; -una muestra de afecto propia de aquellos tiempos y de aquellas gentes. -Por fortuna nuestro pueblo que, sin perder su natural bondad, va -adquiriendo cada dia mas cultura ha rechazado hace ya muchos años esas -burlas incalificables y nada tendré por tanto que decir de ellas como -cronista. - -En los años de 1802 y 1803, las fiestas de San Juan decayeron algun -tanto, por consecuencia de que ni el Ayuntamiento ni el público -concurrieron á las funciones religiosas, á causa del mal estado de -la pequeña parte del templo que hacia de Catedral, por hallarse esta -arruinada á consecuencia de temporales sufridos, y sabido es que el -pueblo de Puerto-Rico ha antepuesto siempre á todo sus sentimientos y -sus prácticas religiosas; pero rehabilitada, aunque no del todo, la -Iglesia, en 1804 volvieron á continuar las fiestas de San Juan, sin -otra innovacion en los años subsiguientes que la de la introduccion de -las _alboradas_, de que tendré ocasion de ocuparme mas adelante; y así -se conservaron con mas ó menos auge, con mas ó menos animacion, hasta -estos últimos treinta años en que han sufrido las variadas peripecias -que se verán en el capítulo siguiente. - - - - -[Ilustración] - - - - -III. - -_El San Juan en el presente siglo._ - - -Poco despues de los años en que quedó el relato al terminar el anterior -capítulo y cuando aun no habian corrido mas que veinte del presente -siglo, la poblacion de la Isla tuvo un aumento repentino y de notable -consideracion, producido por las emigraciones, primero de la parte -francesa de la América del Norte, y despues de los paises situados -á orillas del mar Caribe en la América del Sud. Esas emigraciones -trageron á la vez que capitales y conocimientos, que hicieron tomar -un desarrollo inesperado al trabajo de la Isla, un grado de cultura -superior sin duda al de esta sociedad, que harta tenia en medio del -aislamiento en que se encontraba, y que tuvo el talento de apropiarse -muy pronto los adelantos que se le entraron por las puertas cuando -menos lo imaginaba. - -El número de familias que llegó á la Isla, por crecido que fuera y por -mucha influencia que ejerciera en la prosperidad social y material -del país, no fué sin embargo bastante para reformar las costumbres; -y mucho menos los actos oficiales que figuraban como una de las mas -importantes partes de las fiestas populares de esta ciudad, porque -precisamente esos actos representaban principios por los que los -emigrantes acababan de sacrificar su porvenir, su posicion, sus -familias y todo cuanto puede constituir el bienestar del hombre sobre -la tierra. ¡Rasgo sublime de abnegacion en aras del amor patrio, que -me complazco en recordar con admiracion y respeto, por mas que él me -obligue hoy á doblar mi humilde frente para buscar en el trabajo el -alimento de mis hijos y el mio propio! Así pues las costumbres de -este pueblo continuaron siendo lo que eran y las fiestas populares de -San Juan se vieron cada vez mas animadas, merced al mayor número de -individuos que en ellas tomaban parte; y que la tomaban con tanto mayor -gusto cuanto que la diversion de las carreras se amoldaba bastante á -los usos de su país. - -El mismo aumento de poblacion y por consecuencia la necesidad de mayor -número de caballerías para facilitar el mayor movimiento que aquel -producia en el interior de la Isla, desprovista de toda clase de -caminos que no fueran los de herradura y aun estos mismos en mal estado -casi siempre, eran un nuevo estímulo para las carreras de San Juan, -que sin propósito determinado y por solo la fuerza de la necesidad -llegaron á ser, sin que nadie lo dijera, una especie de féria anual que -estimulaba la crianza del ganado mejorando constantemente las razas de -caballos. - -Así pasaron algunos años, celebrándose en todos ellos las fiestas -del Patron, sin que se introdujeran mas variaciones que aquellas que -sin duda producia en cada año el mejor ó peor humor de los vecinos -y por consiguiente la mas ó menos predisposicion para divertirse. -Llegó empero el año de 1812 y con él la nueva forma constitucional -que el Gobierno Supremo dió á la nacion, inclusas estas sus apartadas -provincias; y variada por completo la organizacion del Ayuntamiento -de esta Ciudad, como la de todos los demás del Reino, cesaron los -actos públicos oficiales que se celebraban para San Juan y las fiestas -tomaron entonces un carácter enteramente popular, al que en nada -contribuyó por de pronto el Municipio, como no fuera en sostener las -funciones religiosas que se efectuaban en obsequio del Santo tutelar. - -Pasada la época constitucional volvió el pendon á pasear las calles -de la Capital y los Alféreces Reales volvieron á festejar aquel acto -con refrescos y bailes, como se habia acostumbrado hacerlo en los años -anteriores; y este pueblo, tan sencillo como fiel y respetuoso, vió -de nuevo, con la misma consideracion con que siempre la habia visto, -aquella ceremonia que no era mas que un recuerdo de lo que de hecho -habia dejado de existir. - -Por esta época tuvieron orígen las alboradas como parte de las fiestas -de San Juan; y al incluirlas en el número de estas sin duda que fué la -intencion de perpetuar la memoria de acontecimientos que habian sido de -grande importancia en su tiempo. - -Sabido es que nuestra Isla fué considerada hasta principios de este -siglo simplemente como un presidio y de consiguiente ni nunca se le -permitió comunicacion de ningun género con los paises estrangeros, ni -aun la misma Madre patria hacia con nuestra provincia otros negocios -que el simple aprovisionamiento de que regularmente estaba encargada -alguna de las compañías marítimas que, por un error económico, -pretendieron ejercer un monopolio con la América, desde los tiempos -de su descubrimiento. En tal estado, no teniendo comercio ni pudiendo -nacer en el interior industria alguna, por carecer de estímulo para la -produccion, la Isla languidecia constantemente, sin ofrecer recursos -de ninguna clase á la poblacion que acrecia sin embargo cada dia, -merced á la abundancia de la tierra; y las atenciones públicas se veian -relegadas al olvido por la falta de medios con que cubrirlas, pues el -país no daba ni podia dar rentas ni aun para las cargas personales mas -perentorias. - -De nada valió que allá por los años de 1768 y con motivo de los daños -ocasionados por los terremotos sufridos en 1766, el Gobierno Supremo -concediera franquicias á la importacion de provisiones; ni habia -comerciantes que se hallaran en aptitud de hacer competencia á las -compañías que tenian la esclusiva mercantil de América, ni el consumo -de la Isla ofrecia sumas de suficiente consideracion para estimarse -el beneficio. Penetrado de que no lo habia el Gobierno Supremo y no -queriendo dejar abandonada á la Isla, dispuso que sus atenciones se -cubrieran por las cajas de Méjico, las que hacian al efecto cada tres ó -cuatro meses una remesa de numerario en cantidad suficiente para cubrir -el presupuesto de esta antilla. - -Estas remesas, que el pueblo conocia con el nombre de situados, sufrian -casi siempre los retardos propios de las dificultades con que en -aquella época luchaba la navegacion; y como que de ellas dependia el -bienestar de muchas familias, especialmente en esta ciudad, centro de -la administracion general de la provincia, no es extraño que fueran -esperadas con toda la ansiedad propia de quien confia mejorar su -situacion. Desde que se acercaba el tiempo en que se suponia que debia -llegar el buque portador de la moneda, todo el mundo concurria con -excesiva, pero justificada frecuencia, á las alturas de la poblacion, -y se excudriñaba minuciosamente el horizonte, queriendo las miradas -traspasar esa línea imaginaria que nos oculta un mas allá que nada sin -embargo encubre. Y no solamente concurrian todos ó la mayor parte de -los vecinos á interrogar con el deseo al impasible Océano, sino que á -medida que se calculaba mas próximo el dia de la llegada de la nave, -se establecian guardias que pasaban los dias y las noches en constante -vigilancia, hasta que al fin eran coronados los deseos con el feliz -éxito de ver aparecer en el horizonte un punto blanco que á proporcion -que crecia ensanchaba los corazones de los espectadores. Cuando el -buque era reconocido, la ansiedad se convertia en regocijo y grandes -y pequeños, hombres y mugeres, niños y ancianos de todas clases y -condiciones, porque para todos era una verdadera alegría, recorrian -las calles, acompañados de una música y desahogando su entusiasmo -con estrepitosos vivas y bulliciosa algazara. Y como esta escena se -producia casi siempre en las primeras horas de la mañana, cuando la -luz del alba dejaba distinguir la embarcacion, de aquí el orígen y -el nombre de la _alborada_, que se conservó despues, segun he dicho, -como un recuerdo, cuando ya las cajas de la provincia no necesitaron -de auxilio extraño, merced al celo y amor patrio de un hijo ilustre -de este suelo, el Sr. don Ramon Power, Vice-presidente que fué de las -Córtes constituyentes de la Nacion en 1812, y al genio del Intendente -D. Alejandro Ramirez que organizó económicamente la Isla, con un -acierto digno de que nunca deje de tenerse por ejemplo. - -Las _alboradas_ quedaron pues reducidas á una especie de aniversarios -festivos; que sin duda debian serlo en mayor grado para aquellas -personas que habian tenido ocasion de apreciar lo que valia una de -aquellas fiestas; y que lo fueron despues aun para aquellos que -solo por tradicion alcanzaron la diversion. Andando el tiempo las -_alboradas_ fueron adelantando su hora de salida y ya no fué al romper -el dia cuando dieron principio sinó que avanzaban á las horas de la -noche, hasta llegar á las primas noches; y como no es posible que -una diversion que solo consiste en recorrer las calles al sonido de -la música y en medio de vivas y gritos de alegría se haga durar sin -cansancio por muchas horas, sucedió y sucede que dando principio en las -primeras horas de la noche no pueden prolongarse mas allá de la media -noche, convirtiéndose así en una antítesis de su nombre. - -Al llegar el nuevo período constitucional de los años de 1820 y 21 -cesó otra vez la ceremonia del pendon, en solo los años que aquel -duró; y volvió á reproducirse y conservarse desde 1823 hasta 1836 -en que concluyó definitivamente, como se verá mas adelante. En este -intérvalo de trece años, las fiestas populares de San Juan presentaron -una progresiva animacion, que deja entrever sin duda la prosperidad -material que tomaba la Isla; y la aficion creciente por las carreras -de caballos, el deseo general de lucir los mejores animales de esta -especie y la facilidad estraordinaria con que por consecuencia de las -fiestas se hacian negocios de caballos, demuestran que cada vez se -hacia sentir mas y mas la necesidad de esos animales para el movimiento -interior de la provincia, que aumentaba rápidamente con el crecimiento -de la poblacion. Esos trece años y algunos pocos mas, posteriores al de -1836, pueden considerarse como el período culminante de las antiguas -fiestas del Patron; la vela, la alborada; los bailes, muchas veces -realizados en algunas calles, bajo el ligero techo de lienzo de las -enramadas que al intento se levantaban; y las carreras de caballos -en las vísperas y dias de San Juan y de San Pedro, estas últimas de -máscaras, formaban el conjunto de diversiones que constituian la fiesta -del Patron, en la que solo intervenia el Ayuntamiento sosteniendo las -funciones religiosas y conservando la ceremonia oficial del pendon -que cada año se celebraba con mas pompa y solemnidad. Todavia existe -una generacion entera que recuerda con gusto aquellos placeres en -los que reinaba la mas franca amistad; y sin duda por el encanto que -comunica á todas las cosas el recuerdo de lo pasado, muchos hay que -nada encuentran capaz de suplir á aquellas fiestas que el tiempo ha -transformado. - -Sin embargo de esta opinion y por mas que se reconozca que las carreras -de caballos, tales como se efectuaban, tenian su razon de ser en la -conveniencia pública, preciso es confesar que esta fiesta ofrecia -detalles que se armonizan poco con las condiciones de un pueblo culto. -Refiérome á las gritas que, especialmente por las noches, se daban á -los que iban á caballo; y en las que se proferian palabras y frases que -la decencia no consiente. Y era esto tanto menos dispensable cuanto -que no se reducian á un solo lugar ni á un solo momento, sino que se -reproducia tan poco decorosa escena en todas las horas que duraban las -carreras de la noche y en todos los sitios de la capital; puesto que -los que no montaban sentábanse en sillas á las puertas de las casas y -muchos se reunian en el atrio de la Catedral que metafóricamente se -llamaba _el balcon de los arrancados_, suponiéndose que los que allí -asistian no tenian con qué tomar parte en la fiesta. - -La verdad me obliga á consignar con dolor que en esas gritas se hacia -muchas veces figurar la reputacion de familias enteras, que la envidia -ó la maledicencia pretendia deslustrar valiéndose para ello de los -momentos en que ciertamente habia mas expansion, pero expansion de -cordial alegría que fué alterada mas de una vez por aquella causa; -y ninguna persona sensata podia mirar con indiferencia tan odioso -proceder. Por fortuna esos abusos, que nunca pudieron ser usos y -costumbres semejantes faltas, pasaron ya del todo; y me complazco, por -amor á mi país, en dejar tambien consignado que este pueblo ha variado -mucho de entonces acá, merced, mas que á la educacion que se le ha dado -hasta ahora, por desgracia muy escasa, á la que él mismo ha adquirido, -siquiera no sea mas que por el roce frecuente de los forasteros y -estrangeros que todos los dias nos visitan. - -Tales eran las antiguas fiestas de San Juan, en su período de mayor -auge, segun las recuerdan todavia muchas personas; y aun cuando no me -atreva yo á calificarlas de locura, como lo hace el respetable Fr. -Iñigo, por mas que en las carreras particularmente hubiera cierto -desenfreno poco compatible con las maneras de un pueblo culto; juzgo sí -que la transformacion social que desde entonces ha tenido la poblacion -hizo imposible que continuaran las fiestas como venian; y por eso se -verán entrar en el período de decadencia que paso á describir. - - - - -[Ilustración] - - - - -IV. - -_El San Juan en los últimos treinta años._ - - -En el año de 1836 volvió á aparecer la forma constitucional en nuestro -sistema político y con ella la transformacion del antiguo Ayuntamiento; -y como era de esperarse desde luego fué suprimida la ceremonia del -pendon, sin que haya vuelto á figurar posteriormente, no obstante -las variaciones gubernamentales que hemos tenido, porque en medio de -estas, los Ayuntamientos conservaron por algunos años la organizacion -constitucional y despues que la perdieron ya se habia perdido la -costumbre de aquellas demostraciones. - -Suprimido el paseo del pendon, no tomó parte por de pronto el -Ayuntamiento mas que en lo tocante á la funcion religiosa; pero -corriendo los años y sin duda para que no se perdieran del todo las -costumbres anteriores, se encuentra que pocos años mas tarde, por el de -1841 y 42, la Corporacion municipal costeaba la música de la _alborada -de la leche_, de que ya he dado noticia. - -Apesar de esta poca participacion del Cuerpo popular y sin embargo de -la falta de la ceremonia oficial, las fiestas del Patron fueron muy -animadas algunos años; y las variaciones de su mayor ó menor esplendor -dependian regularmente de la mejor ó peor situacion económica de la -Isla. Empero, á medida que pasaban años y en medio mismo de la alegría -con que se veia llegar el mes de San Juan, notóse que las carreras de -caballos iban siendo menos concurridas; y que el número de animales de -aquella especie que venian á alquilarse en las noches de las fiestas -disminuia de un año á otro. El bando burlesco que se acostumbraba -publicar la víspera de San Pedro á medio dia ya no era ni con mucho, -en 1847, lo que solia ser en otros tiempos; y la mascarada que para -él recorria las calles, apenas contaba una docena de ginetes, restos -quizás de la gente de buen humor que á centenares se reunia en otras -épocas. - -De qué dependiera la decadencia que cada vez en mayor grado ofrecian -las fiestas populares, es cosa que no creo que nadie pueda decir -terminantemente; pues ni en toda la década de 1836 á 1846 tuvieron -prohibicion alguna, ni se conoció motivo alguno ostensible que -produjera el desaliento. La única razon que á ello puede atribuirse -es el cambio rápido que en aquella época sufrieron las costumbres del -pueblo, en proporcion del desarrollo mercantil que tenia la Isla y -que, aumentando el movimiento marítimo, hacia acrecer de una manera, -extraordinaria para entonces, el número de forasteros y estrangeros -que se encontraban en nuestra ciudad. Tal vez contribuyó tambien algo -á ello la disminucion que hubo en los negocios de caballos, sin duda -porque la poblacion, que antes acudia á desparramarse por los campos, -empezó ya desde 1837 á agruparse en las costas en donde la retenian -los intereses mercantiles que al poco tiempo se vieron desarrollarse. -La verdad es que en 1847 las fiestas de San Juan se encontraban muy -decaidas; y que ni se encendian ya sino en muy corto número, en las -noches de las vísperas y dias de San Juan y San Pedro, las _candeladas_ -ú hogueras, que en otro tiempo alumbraban todas las esquinas; ni habia -en verdad motivo para hacerlo, puesto que era muy escaso el número de -ginetes que recorrian las calles. - -El San Juan de 1848, que estuvo muy animado por la circunstancia de -que la poblacion quiso obsequiar al Gobernador Superior que entonces -regia la Isla, hubiera sido sin duda la última llamarada de aquella luz -que se apagaba por sí sola y por propia consuncion, á no haber venido -posteriormente á reanimarla causas que pronto verán los lectores. En -dicho año, no obstante, la misma diversion de las carreras tomó un -aspecto que no era el que se le conocia; pues si bien se reunieron -centenares de caballos que montaban ágiles ginetes y elegantes -amazonas, no corrian aquellos desbandados por las calles, como era -la costumbre, sino que formado cerrado escuadron llevaron una gran -_alborada_, ó mejor dicho, una gran serenata al Gefe Superior de la -Provincia; y en el mismo órden con que á su palacio concurrieron, -continuaron la marcha por todas las calles, á la luz de los blandones -que llevaban los lacayos. Y aun en medio mismo de la animacion que esta -fiesta produjo, fué de notarse la decadencia en que ya estaban las -diversiones, por el hecho de que, pasadas las noches de la víspera y -dia de San Juan, en la primera de las cuales tuvo efecto la serenata, -desaparecieron los caballos sin esperar las noches de San Pedro, en que -muy pocos ginetes se vieron por las calles. - -Las carreras de por las tardes, que en años anteriores ofrecian un -bonito espectáculo por el crecido número de apuestas damas que, en -ellas tomaban parte, casi no llamaban la atencion; porque ni habia -aficionadas que quisieran conservar la costumbre, ni se traian ya -caballos, como en otro tiempo, notables por su gallardía y escogido -paso. - -En tal estado se hallaban las fiestas de San Juan, al llegar el año de -1849; y pocos años mas hubieran tardado en terminarse del todo para no -aparecer en adelante mas que entre los recuerdos de los que vivieron en -aquella época, cuando salió un bando que prohibia las carreras de San -Juan. - -La índole del libro que escribo no me permite juzgar esta disposicion, -que necesita además el transcurso del tiempo para serlo con la -imparcialidad que deben considerarse todas las cuestiones históricas, -por pequeña ó grande que sea su importancia. Basta á mi intento -manifestar que todos los deseos se vieron contrariados, por mas que -ya no existieran por sostener las carreras de caballos; y que si poco -empeño se habia mostrado por estas en los últimos años, menos fué el -que hubo en 1849 por las diversiones con que trataron de suplirse; -debido todo, sin duda, á la forma en que se hizo la transicion, puesto -que transicion habia y se iba realizando paulatinamente. - -Ni las serenatas, ni los bailes públicos, ni ninguna de las diversiones -inventadas para suplir á las carreras, tuvieron eco en el pueblo, ni -aun llamaron su atencion; y la maledicencia, siempre pronta á morder, -suplió desde el primer momento al dulce y poético nombre de _veladas de -San Juan_, el de _velorio de San Juan_; para representar de este modo -la muerte de las antiguas costumbres. - -El buen sentido práctico de este pueblo y su amor al órden, hicieron -que pasaran estos hechos como desapercibidos; y, en los dos años -subsiguientes, bien hubiera podido asegurarse que habia muerto el San -Juan completamente. Sin embargo, el recuerdo de las fiestas populares -subsistia latente en todos los espíritus; tal vez mas que por el deseo -de conservarlas, por la contrariedad que habian esperimentado: así -fué que, apenas llegó á la Isla otro gobernador, una de las primeras -peticiones que tuvo fueron las carreras de caballos; mas como la -prohibicion se extendia para siempre, el Gobernador se vió obligado á -recurrir á S. M. para que resolviese lo que estimase mas conveniente. -Por fortuna la Augusta Reina, á quien no en valde se apellida la -Buena y que tantas pruebas tiene dadas de su amor á estas apartadas -provincias, cedió, como siempre, á la súplica que se le hizo; y no -solo concedió las carreras, sino que, comprendiendo la razon de ser de -estas, ordenó que se celebrara cada dos años una exposicion pública de -los productos de la Isla y un concurso de caballos, que fuera estímulo -bastante para la mejora de las razas: cuyos actos debian efectuarse en -el mes de San Juan, por considerarse que en él habia mayor concurrencia -de forasteros en esta ciudad. - -El año de 1854, en que, por primera vez, se cumplió este soberano -mandato, fué una época de plácemes y de alegría durante todo el mes de -Junio; y la afluencia de gentes extrañas, atraidas por la fiesta, la -novedad de la exposicion, y el empeño que mostraron por tomar parte -en el concurso todos aquellos que tenian caballos propios para ello, -produjeron una animacion desconocida hacia ya muchos años y que nadie -se hubiera imaginado en los cuatro anteriores: las carreras de las -vísperas y dias de San Juan y San Pedro estuvieron tan concurridas -como en sus mejores tiempos; los obsequios que se prodigaron al digno -Gobernador fueron tan multiplicados como sinceros y espontáneos; hubo -ruidosas alboradas, á pié y á caballo, entre ellas alguna jibaresca, -en la que en dialecto provincial lució su ingenio algun _trovador_ -del país; las diversiones se sucedieron sin interrupcion durante los -treinta dias de Junio; y por último, la _resurreccion del San Juan_, -como se llamó vulgarmente á aquella fiesta fué tan completa que las -antiguas costumbres, muertas ya por los años, volvieron á aparecer -rejuvenecidas, ofreciendo vivir por mucho tiempo. Carreras, alboradas á -pié y á caballo, regatas, concursos de caballos, bailes, y todo cuanto -en los tiempos pasados habia tenido lugar para las fiestas del Patron, -entró en el programa de aquel año, mas las nuevas diversiones que -iban apareciendo poco á poco para encargarse de suplir las antiguas. -Esta circunstancia y la de que la primera exposicion pública de -productos del país se celebró en el mismo mes, atrajo una concurrencia -extraordinaria de gentes de todas las partes de la Isla, que dieron -sin duda mayor realce á aquellas fiestas, en las que tomó ya una parte -mas activa el Ayuntamiento de la Capital, puesto que costeó diferentes -diversiones públicas como las regatas y un baile que dió en los salones -de su casa; fiesta digna de la Corporacion que la ofrecia y del pueblo -al que iba dedicada y que veia ir así cambiándose sus costumbres -antiguas por el camino en que debian encontrarse con las de pueblos mas -cultos. - -En el año de 1855 las fiestas de San Juan no ofrecieron ni tanta -variedad de diversiones ni tanta animacion como en 1854; pero en cambio -se introdujo la costumbre de los disparos y detonaciones de todos -calibres, con una abundancia tal que no pareció sino que cada cual -quiso hacer gala de poseer alguna arma de fuego y de saber manejarla. -Puede decirse que las fiestas se reasumieron todas en tiros; pues -apesar de que hubo alboradas y carreras, ni en unas ni en otras se notó -la animacion y la concurrencia que tuvieron en el año anterior. Habia -pasado el motivo que reanimó las diversiones de 1854 y las fiestas de -San Juan volvieron á presentarse en un nuevo período de decadencia que -nada fué capaz de interrumpir durante diez años seguidos. Cada año que -transcurria iba siendo menor el número de ginetes que se presentaban en -las tardes de las vísperas y dias de San Juan y San Pedro; y años hubo -en que ni un solo caballo se veia por las noches, las cuales pasaban -indiferentes, sin mostrar indicio alguno de lo que habian sido en otro -tiempo. - -Y no se diga que esto acontecia porque el pueblo no se hallaba en -ánimo de divertirse; ocasiones tubo de probar lo contrario con -distintas causas y particularmente en las fiestas reales celebradas -por el Natalicio de S. A. R. el Serenísimo Sr. Príncipe de Asturias; -en las que hubo la franca y expansiva alegría que caracteriza á estos -habitantes; y en las que se sucedieron sin interrupcion durante diez -ó doce dias las mas variadas diversiones. La verdadera causa era que -ya el pueblo no gustaba, por lo menos en el grado que antes, de las -fiestas tradicionales con que se celebraba al Patron; y ó que habian de -cambiarse aquellas en armonía con las variaciones que en las costumbres -se notaban, ó que concluirian por terminar definitivamente sin dejar -mas que su recuerdo que se estinguiria probablemente con el tiempo. - -El Ayuntamiento, que hacia tantos años habia dejado de tomar en las -fiestas la parte activa que en otras épocas tomaba, tuvo el acierto -de no ver con indiferencia la transformacion que se operaba; y sin -intervenir en la voluntad pública, ni para cohartar ni para impulsar -al pueblo á que se divirtiese en la forma que quisiera, ofreció -constantemente en la década á que acabo de referirme bailes y alboradas -que siempre fueron acogidas con gusto por el pueblo; pero el primitivo -San Juan decaia y eran necesarios nuevos esfuerzos para hacerle -revivir, probablemente por un corto tiempo, como ya habia acontecido -diversas veces. - -En el año de 1865 se realizaron esos esfuerzos, con motivo de la -invitacion hecha á las señoritas de Cáguas, que estas tuvieron la -amabilidad de aceptar; y su presencia en nuestra ciudad produjo una -animacion de que hacia tiempo no se daba muestras; siendo de notarse -que en todos los dias del mes de Junio salieron _alboradas_ de -cuantos gremios comerciales é industriales contiene la poblacion. -Con tales precedentes y en medio de la alegría general que reinaba, -natural era esperar que revivieran las carreras de caballos y que las -calles volvieran á verse, en las noches de San Juan y San Pedro, tan -concurridas como lo habian estado en otras épocas. ¡Vana esperanza! -Apenas hubo por las tardes algunas jóvenes que, por cortesía sin duda, -acompañaron á correr á las Cagüeñas; por la noche, la misma soledad de -los años anteriores, la misma falta de caballos. No parece sino que -el pueblo habia adquirido ya la conviccion de que era pasada la época -de la diversion favorita de nuestros antepasados; y voluntariamente -abandonaba las costumbres que aquellos le legaran. - -El contraste de gustos entre unas y otras generaciones se puso mas -de relieve el año último, en el que el Ayuntamiento comprendiendo -la variacion que el tiempo habia introducido en las costumbres, -sin rechazar las que ya lo han sido por la opinion, ofreció nuevas -diversiones que anteriormente nunca habian formado parte de las -fiestas. Esas diversiones nuevas fueron, sin embargo, aceptadas de muy -buen grado por el público que las favoreció concurriendo á ellas en -número muy considerable; mientras que dejaba pasar indiferente las que -en otro tiempo eran el principal atractivo del San Juan. - -Y no se atribuya esta eleccion al encanto que siempre ofrece la -novedad; porque en el presente año hemos vuelto á ver las citadas -diversiones tan favorecidas como en el anterior, y no obstante ya -no eran nuevas. La causa verdadera de la variacion estriba, pues, -indudablemente en la transformacion de los gustos; en la alteracion que -han sufrido las costumbres; y así es de creerse, con mas razon, cuando -se reflexiona sobre las profundas variaciones que han tenido todos -nuestros hábitos y hasta los mas pequeños detalles de la vida en esta -antilla. Y no es extraño que tal acontezca porque lo propio pasa con la -humanidad entera; y esa es la obra lenta pero indefectible del tiempo -que, como he dicho antes, todo lo cambia y lo trastorna todo, sin que -frecuentemente nos apercibamos de ello, ni aun sepamos darnos cuenta de -lo que sucede á nuestra vista. - -Ha terminado la ligera reseña que me propuse hacer de la historia de -las fiestas del Patron: antes de pasar á la descripcion de las que -se han efectuado en presente año preciso será que, aunque en breves -palabras, dé una idea de la situacion del país en los momentos en que -aquellas se aproximaban, para que pueda formarse juicio del motivo que, -en mi humilde sentir, ha forzado al Ayuntamiento á verificarlas con la -esplendidez con que las hemos visto efectuarse. - - - - -[Ilustración] - - - - -V. - -_Situacion del país._ - - -Que este mundo es un valle de lágrimas es cosa que por sabida debe -callarse, sobre todo entre los que profesamos la religion, única -verdadera de Jesu-Cristo; y que los dias de la vida son pocos y están -llenos de miserias, hace algunos centenares de siglos que lo dejó -consignado el paciente Job. Desde el instante en que por vez primera -sentimos el aire que alimenta nuestra existencia, hasta los últimos -suspiros que arroja el moribundo, es una série no interrumpida de -impresiones desagradables, que concluirian por matarnos sino fuera -porque llevamos dentro del alma el olvido, bálsamo eficaz que cura las -dolencias del corazon. Por eso el hombre rie y canta y se regocija, -no obstante los pesares que casi sin cesar le abruman. Pero hay -impresiones y hay pesares de tal magnitud que, arrojando el espanto y -la desolacion, lo mismo en los hombres que en los pueblos, dejan tras -sí una huella que tarda mucho en desaparecer: hay momentos y dias y -épocas enteras, tan aciagas en la vida de los hombres y de los pueblos, -que no es dable borrar su memoria, por mas que pasen las sensaciones -desagradables que produjeron mientras su duracion. Puerto-Rico acaba -de pasar por una de esas épocas fatales y no es extraño por tanto -encontrar todavia en estos momentos muchos ánimos contristados que no -saben ni aun darse razon de su profunda tristeza. - -La série de males que ha venido afligiendo á esta poblacion y á toda -la Isla desde hace algunos meses no puede menos que dejar un recuerdo -imperecedero en todos los que lo han sufrido y que se trasmitirá, sin -duda alguna, á las generaciones venideras. Aun no habiamos llegado al -último tercio del año último, y ya hacia por lo menos año y medio que -una crísis tan profunda como prolongada habia producido la mas completa -perturbacion en la vida económica de este pueblo y de la antilla -entera. El dinero, agente sostenedor de todas las transacciones, -habia huido precipitadamente de todas partes; y con él desapareció la -animacion, el movimiento de los mercados que constituye la vida de las -poblaciones; todo el mundo se encontraba mal; y así como antiguamente -los físicos decian que la naturaleza tenia horror al vacio, todo el -mundo no decia sino que tenia horror por el vacio de los bolsillos. - -No entra en el objeto de este libro indagar las causas que dieron -orígen á esta situacion; y por lo tanto solo diré de ella que el -pueblo, con el buen sentido práctico que muestra tan amenudo, la -llamaba la época de la yuca, aludiendo á lo áspera y amarga que es esta -raiz. Y fué tan larga la época de la YUCA, que de seguro todo el mundo -se indigestó para largo tiempo. Es lo cierto que la situacion era muy -tirante; y que ni el proletario encontraba como ganar el pan, ni el -empleado podia recibir á tiempo su sueldo, ni el casero su mesada, ni -el comerciante salia de su mercancía, ni se cumplian los compromisos -contraidos, ni nadie sabia como habia de seguir viviendo. Solo la usura -levantaba floreciente su cabeza en medio de este campo de ruinas; -concluyendo de devastar, á manera de terrible parásito cuanto quedaba -en pié y cogia entre sus mortíferas ramas. - -Así corria el mes de Octubre último y todos esperaban la llegada -de las próximas cosechas para salir algun tanto del malestar que -generalmente se esperimentaba; pero la Providencia, en sus altos -é inescrutables juicios, tenia decretada otra cosa. El pueblo de -Puerto-Rico habia de sufrir mayores pruebas; y la crísis económica no -era mas que un preludio de lo que venia tras ella. El dia 29 de Octubre -terminó en medio del soplo devastador del huracan: en menos de dos -horas, desencadenados los elementos, arrasaron cuanto en su camino se -interpuso; desde los débiles arbustos, que en sus espigas contenian el -alimento de centenares de familias, hasta los árboles seculares, que -proporcionan la materia prima de las habitaciones ó el combustible -que arde diariamente en las casas, fueron arrancados violentamente -y arrastrados por los rios que desencadenados corrian hácia el mar -llevando en su impetuosa corriente cuanto encontraban á su paso. - -El sol del dia siguiente alumbró una escena de desolacion que -nadie hubiera imaginado la víspera: los campos que el dia anterior -ostentaban lozanas plantaciones, esperanza del laborioso cultivador, -estaban talados, por el soplo destructor del vendabal, ó anegados -por el desbordamiento de los rios; y los pobres campesinos lloraban -desconsolados la pérdida del hogar en que algunas horas antes se -albergaban. En las costas, el mar habia arrojado á las orillas los -restos de las embarcaciones que no pudieron soportar el empuje de -los vientos. No era posible contemplar con ojos indiferentes tantos -intereses destruidos, tanto trabajo perdido, tantas esperanzas -frustradas en el intérvalo de una sola noche; y en medio del pesar que -embargaba todos los corazones resonó espontánea y pura la voz de la -caridad en favor de los desgraciados que mas habian sufrido en aquella -espantosa catástrofe. Pocos dias bastaron para mitigar las penas y -consolar las aflicciones que dejó tras sí la noche del 29 de Octubre, -gracias al privilegio que para ello tiene la hermosa virtud de la -caridad. - -Empero aun no estaba agotada la amarga copa que debia apurar este -pueblo; el porvenir contenia aun para él nuevas amarguras que pronto -debia gustar; y apenas debian transcurrir algunos dias sin que la -desventura llamara de nuevo á nuestras puertas. - -Corria el dia 18 de Noviembre en medio de un calor sofocante, extraño -ya para lo avanzado de la estacion; y la calma precursora casi siempre -de los grandes trastornos de la naturaleza, parecia amagar nuestra -existencia. El pueblo, sin embargo, entregado á sus habituales faenas -no podia presentir lo que momentos despues le habia de pasar: de -repente la tierra se estremece, tan fuerte y prolongadamente, que todo -el mundo huye despavorido de las habitaciones, buscando los sitios -despejados en donde evitar las desgracias propias de las ruinas. La -madre llora por su hijo ausente; el esposo busca solícito la esposa; -el hijo corre á encontrar el amparo de su padre; y todos consternados -imploran el auxilio divino: ¡el auxilio divino! que es la fuente -inagotable de todas las verdaderas esperanzas, de todos los consuelos -positivos. Por fortuna la fé se conserva robusta en nuestro suelo; y -el pueblo encuentra en ella un bálsamo que mitiga sus aflicciones, un -poderoso brazo que le sostiene en sus conflictos. - -Despues de un minuto de afanosa é interminable angustia, en que la vida -y la muerte lucharon enfurecidamente sobre nuestras cabezas, la tierra -volvió á su estado normal y los habitantes se retiraron á sus casas, -tal vez sin darse cuenta de lo que hacian é impulsados solo por el -poderoso atractivo del hogar doméstico. Bien poco, sin embargo, duró -su reposo, porque la tierra volvió á temblar pocos momentos despues; y -tembló hasta diez ó doce veces mas en el intérvalo de veinte y cuatro -horas. Entonces la poblacion despavorida huyó á los campos y á las -afueras de la ciudad, sin cuidarse de las incomodidades y aun de los -riesgos propios de semejante peregrinacion. La capital, poco antes -bulliciosa y animada se vió reducida á triste soledad; y la dulce paz -doméstica habia desaparecido en breves instantes, sin que nadie pudiera -decirse cuando habria de ser recuperada. - -Así pasaron largos dias y prolongadas noches llenos de ansiedad y -de amargura; y mientras tanto la ciudad esperimentaba todos los -fatales resultados de la ausencia de la poblacion; su comercio decaia -rápidamente; su riqueza territorial sufria las consecuencias de las -violentas sacudidas que esperimentaba el suelo; y la desconfianza, -alimentada por la constante repeticion de los temblores durante seis -meses seguidos, retenia á los habitantes fuera de la poblacion, -viniendo solo á ella el tiempo preciso aquellos que tenian obligaciones -que cumplir, los cuales se retiraban diariamente á pasar las noches -donde no les impidiera el sueño el amago constante de los techos. - -Inútil es pintar los terribles perjuicios que tan anormal situacion -trajo consigo; los gastos de cada familia se multiplicaron en una -proporcion que distaba mucho de lo que podian dar de sí los recursos, -y la falta de equilibrio se hizo aun mayor por las enfermedades que -pronto entraron á formar parte de aquel cortejo de males que afligía -á la poblacion. Los lazos sociales, si no se rompieron por completo, -estuvieron disueltos largo tiempo, porque cada uno atendia á su propia -conservacion y á la de su familia; y salvo aquellos que tienen el deber -de velar por el público ó aquellos pocos á quienes la caridad mueve -siempre á tender una mano generosa á la desgracia, bajo cualquiera faz -que se presente, los demás no se ocupaban de lo que á su alrededor -pasaba, porque el terror y la angustia en que vivian los embargaban por -completo. - -Sin duda alguna que el malestar que produjo la emigracion daba -resultados peores quizás que los de la misma causa que engendró -aquella; y que de prolongarse por poco tiempo mas tan anómala situacion -hubiera decaido la ciudad de tal manera que difícilmente se habria -repuesto en muchos años. - -Por fortuna la Providencia se apiadó de este pueblo y despues de seis -meses de penas y disgustos, la confianza apareció otra vez sobre -nuestro horizonte, con débil luz en su principio, pero al fin dejando -entrever mejores dias. Contristados, sin embargo, todavia los ánimos y -mas apesarados por la misma soledad en que se vivia, no todos los que -habian salido de la ciudad se atrevian á volver; y solo la necesidad -obligó á algunos á ocupar sus antiguos hogares. El espíritu público -estaba tan decaido que la ciudad daba pocas muestras de vida; y no ya -diversiones, en las que nadie pensaba, pero ni aun reuniones amistosas -se contaban en que poder esparcir el ánimo abatido: las tiendas de -comercio se veian constantemente desiertas y las mismas calles no -presentaban ni con mucho el movimiento que anteriormente les era propio. - -Cada dia que pasaba agravaba mas y mas tan terrible situacion; y ó -era preciso dejar morir de inanicion un pueblo que cuenta elementos -bastantes para vivir y prosperar; ó se necesitaba un remedio pronto -y eficaz que hiciese desaparecer el triste estado en que se hallaba -la ciudad. ¿Quién podia y debia emprender esta obra de regeneracion, -digámoslo así? ¿Quién podia y debia trabajar para levantar el espíritu -público de la postracion en que yacia? ¿Y qué medios debian emplearse -para ello, cuando la mitad de la poblacion aun no habia vuelto á sus -hogares? - -Puesta la mano sobre el corazon y con la imparcialidad que siempre debe -reinar cuando se trata de la cosa pública, declaro que, en mi humilde -juicio, el único llamado á realizar esa obra era el Ayuntamiento, como -representante legítimo de ese mismo pueblo que habia de reanimarse; y -por eso me congratulo en declarar que el Ayuntamiento estuvo oportuno y -acertado cuando resolvió emprender la obra; y mas oportuno y acertado -estuvo cuando escogió como medios para ello las fiestas de San Juan. -Siguiendo así su propia tradicion, nunca interrumpida, como lo han -visto los lectores, presentaba al público, á la vez que los placeres -propios de un pueblo culto, los encantos de la tradicion, siempre -agradable y tal vez más cuando ha empezado á entrar en la época de los -recuerdos. - -Este doble atractivo era irresistible; y mucho mas lo era al anuncio -de la esplendidez que debian tener las fiestas. Si el Ayuntamiento no -hubiera sido pródigo en las diversiones, no habria tenido que pensar -en conseguir el principal objeto de ellas; y demás hubiera estado que -hubiese realizado algunas de aquellas que ni siquiera habrian merecido -el honor de ser vistas por los que se hallaban fuera de la ciudad. Por -otra parte y bajo el punto de vista económico y tambien social, la -acertada resolucion del Ayuntamiento está justificada por la sentencia -en que se apoya la higiene pública: _Salux populi suprema lex esto._ -Si la parte material de la sociedad exige tal ley, con más rigor debe -observarse cuando se trata no solo de intereses materiales, sino -tambien de los morales é intelectuales. - -Hoy que, al escribir estas líneas, han pasado ya las fiestas, para -saber si el Ayuntamiento ha conseguido su objeto, basta apelar á los -habitantes todos de la ciudad que han vuelto á sus hogares; basta -contemplar como ha vuelto á existir la confianza que todos tenian, -antes de la terrible época pasada, para entregarse á sus habituales -faenas y tambien para trabajar por el porvenir, que si nadie es capaz -de entrever, por lo menos no se halla envuelto en las opacas nubes que -lo han ocultado largo tiempo. - -Si causas agenas completamente á la Corporacion popular han podido -impedir que se levante el espíritu público con todo el empuje que -lo hubiera hecho, no se la culpe á ella de actos en que no ha -intervenido y que tal vez deplora mas que cualquiera otro. Júzguesela -exclusivamente en su obra; y tómese en consideracion su pensamiento, -no bajo la mezquina mira de un egoísmo siempre injustificable, sino -teniendo en cuenta el noble y generoso intento que se propuso, superior -en mucho al exíguo valor de unos pocos millares de escudos. - -Tales son las razones que justifican las fiestas de San Juan en el -presente año; como las recibió el público lo verá el lector en los -capítulos que siguen, en que trataré de describirlas de la mejor manera -que le sea posible á mi pobre pluma. - - - - -[Ilustración] - - - - -VI. - -_Principio de las Fiestas._ - - Florido mes de Junio, - Bendito seas...... - - (_Trueba._) - - -He aquí que ha dado principio el alegre mes de Junio, con sus plácidas -noches, sus frescas brisas, sus gratos recuerdos y sus halagadoras -fiestas. El pueblo de Puerto-Rico vuelve á verlo en medio del regocijo -y del bullicio que en otros tiempos animaban á la Ciudad y en el -alborozo general, que por todas partes cunde, con la rapidez del -relámpago, se conoce que estamos en el alegre mes de San Juan. ¡Bendito -mes que, de generacion en generacion, ha sabido ir conservando, siempre -frescos y palpitantes, los recuerdos de nuestros antepasados; por mas -que las eventualidades y los fracasos propios de la vida humana hayan -perturbado mas de una vez las costumbres que de muy antiguo conocemos! - -El mes de Junio trae consigo, entre las olas embalsamadas de sus puras -brisas, el misterioso encanto de la tradicion; ese no sé qué que hace -vibrar mas ó menos fuertemente en todos los corazones el sentimiento de -la alegría, de esa alegría melancólica que constituye uno de los mas -gratos y dulces placeres del alma, bien que se halle uno en la soledad -de los campos, ó en el retiro de su habitacion, ó en medio mismo -de las espansiones de una fiesta. Por eso, aun cuando no todos los -habitantes de esta Ciudad desean siempre el mes de San Juan, todos en -general lo ven llegar con ese gozo interior que engendra muy pronto el -regocijo público; y es porque las costumbres tienen en sí un atractivo -irresistible que subyuga todos los corazones, que los predispone para -el placer y que despierta en ellos una tierna simpatía por todo aquello -que nos legaron nuestros antepasados. - -¿Quién no recuerda los hermosos dias de la niñez en los que el mes -de Junio conserva un lugar tan predilecto? ¿Quién no hace memoria de -aquellas inocentes alegrías que todos hemos gustado á la luz de los -hachones que alumbraban y aun alumbran las _alboradas_ ó al resplandor -de las hogueras que iluminaban las calles en las noches de las -carreras? ¿Quién, de los que alcanzó San Juan en todo su esplendor, -no guarda con gusto en el fondo de su alma el puro placer de haber -acompañado una elegante _camarracha_, á la que el amor aumentaba los -encantos de los años juveniles? Verdad es que en aquellos tiempos de -franca amistad, en que este pueblo componia por decirlo así una sola -familia, esas fiestas tenian casi el atractivo del hogar doméstico y la -expansion por consecuencia era mas verdadera y mas general; pero aunque -las condiciones sociales de la poblacion hayan cambiado mucho, sus -costumbres se han sostenido á traves de los años y todavia las vemos -subsistir, si bien con las transformaciones propias de los cambios que -ha sufrido esta sociedad. - -Prueba de ello la alegría y el júbilo que en todos rebozan desde que -ha comenzado el grato mes de las fiestas. La inauguracion de estas no -ha podido ser mas animada: á medida que se aproximaban las doce del -dia 1º de Junio iban apareciendo en todos los balcones asta-banderas y -cordeles, indicio cierto de que todos los vecinos se preparaban á tomar -parte en el regocijo público; y las calles principales y especialmente -las que afluyen á la plaza en que se halla la Casa Consistorial se -llenaban de gente que con semblante placentero esperaba solo el momento -de dar expansion á la alegría que experimentaba; dejando escapar de vez -en cuando alegres risas ó formando corros en que reinaba bulliciosa -algazara comprimida todavia por no ser la ocasion; los petardos y -detonaciones que, como á hurtadillas, se dejaban oir, completaban aquel -conjunto de emociones que bullian por todas partes sin atreverse á -brotar libremente, á la manera que bulle entre la máquina, buscando -expansion, el vapor que un instante despues la pone en movimiento. - -A medio dia en punto la banda de música militar que acompañaba el -piquete para la publicacion del bando tocó la marcha real en señal de -que se enarbolaba en el Ayuntamiento el pabellon nacional, y en seguida -que subieron por los aires los cohetes que lo anunciaban, la ciudad -entera se vió rápidamente empavesada con centenares de banderas que, -batidas por la brisa, animaban las calles con sus variados y brillantes -colores, en los que descollaban con predileccion los hermosos colores -nacionales. Leido el bando frente á los portales de la Casa de la -ciudad se puso en marcha el cortejo, al que seguian millares de -personas de todas clases y condiciones; aumentando progresivamente el -ruido de las detonaciones que se sucedian sin interrupcion, los alegres -ecos de la música que cual rápidos mensageros cruzaban los aires en -todas direcciones para avisar al vecindario el principio de la fiesta y -la bulliciosa y festiva algazara del gentío que llenaba las calles. Aun -no habia recorrido mas que dos ó tres de estas el bando, cuando ya se -dejaron oir los armoniosos sonidos de dos orquestas mas, una en el café -de "La Zaragozana" y otra en la puerta del bonito establecimiento de -"Los Precios fijos"; quemándose en uno y otro punto multitud de cohetes -y petardos, á cuyo ruido concurria la gente ocupando bien pronto las -avenidas de las calles que confluyen en aquellos sitios. - -La ciudad entera presentaba un aspecto encantador con sus mil banderas -desplegadas por el viento y el eco de alegría que por todas partes -resonaba á la par de los continuados disparos que sin cesar se oian. -Hombres y mugeres y niños, toda la poblacion en fin, entusiasmada con -el júbilo general acudia á las calles ó á los balcones de las casas -para tomar parte de algun modo en la fiesta pública. - -La novedad del adorno que apareció frente al establecimiento antes -citado de "Los Precios Fijos," atrajo por el momento mayor concurrencia -hácia aquel punto; y en efecto presentaba un bonito golpe de vista la -confluencia de las calles de San Justo y la Fortaleza; en el mismo -centro y á conveniente altura pende una caprichosa mongolfiera de -vivos y bien combinados colores y de forma octogona, teniendo en cada -una de sus caras ó facetas un viva al PATRON, á NUESTRA REINA, al -PRÍNCIPE, á la PATRIA, á la PROVINCIA y á su DIGNO GOBERNADOR; y los -escudos nacional y de Puerto-Rico: en la parte inferior cuelga un -bonito canastillo sostenido por elegantes lazos de cintas y exhornado -con pequeñas banderolas; y al rededor, en forma de aspa y en direccion -á las cuatro esquinas de las calles flamean vistosos pabellones -nacionales y banderas provinciales de Cataluña y Puerto-Rico. - -Apenas habia terminado la zambra en este lugar y empezaba á dispersarse -la concurrencia, cuando los ecos de una nueva orquesta que avanzaba -por la calle de San Justo, en direccion de sur á norte, volvieron á -hacerla apiñar y seguir el nuevo foco de alegría que se presentaba; -detúvose la música en el trozo de la citada calle que corre desde la -de San Francisco á la Luna y despues de entusiastas vivas y nuevas -detonaciones y cohetes, en medio de los alegres gritos de la multitud, -apareció un hermoso globo que bien pronto se lanzó al espacio seguido -de las miradas de la muchedumbre, que, en su curiosidad, desafiaban los -vívidos resplandores solares. - -La fuerza del sol, sin embargo, mas sensible aun cuando reverbera en -el enlozado de nuestras calles, apaciguó algun tanto la animacion que -habia reinado durante tres horas consecutivas; y la gente se retiró -á sus casas hasta que llegada la tarde y refrescada la atmósfera -por la brisa que no cesó de soplar en todo el dia, volvió á notarse -concurrencia, sobre todo en los puntos principales de la poblacion. - -Miéntras en la plaza principal se preparaban, ante un público numeroso, -los fuegos de artificio que debian quemarse por la noche, en la calle -de San Francisco una orquesta dejó oir sus primeros acordes y pronto -atrajo hácia aquel punto centenares de espectadores, deseosos de -presenciar todas las fiestas. La que anunciaba la música se reducia, -sin embargo, por esa vez al simple acto de enarbolar las banderas de -algunas casas que no las habian izado á medio dia; y los concurrentes -hubieron de conformarse por tanto con el solo espectáculo del bullicio -propio del caso y de los disparos que abundaron como de costumbre; -siendo agradablemente sorprendidos, cuando al retirarse, ya entrada -la noche, se vieron iluminados de repente por una intensa y brillante -luz roja de Bengala, que ardía frente á la puerta de la farmacia del -sucesor del señor Teillard, y cuya duracion hizo que se prolongara la -permanencia de los espectadores en aquel sitio. - -Cuando cesó el efecto producido por la luz, pudo contemplarse una -de esas hermosísimas noches de los trópicos que superan á toda -descripcion: en un cielo de azul puro y transparente, tachonado de -lucientes estrellas, brillaba en todo su esplendor la luna, esa diosa -de los paganos, cantada por todos los poetas y tan querida de todos los -amantes, sin duda porque al ténue resplandor de sus blanquecinos rayos, -la naturaleza se reviste de un encanto indescifrable que hermosea los -objetos bajo el tinte de melancolía en que los envuelve. La ciudad -se hallaba doblemente iluminada y hasta la misma naturaleza parecia -contribuir á la fiesta con la esplendidez propia de todas sus escenas. - -Por todas las calles que dan á la plaza principal afluia la gente en -tropel para presenciar los fuegos que dieron principio á las ocho en -punto. Cohetes, ruedas, llamas ardieron sucesivamente, en medio de -los aplausos del público y de los armoniosos acordes de una música -militar que amenizaba el acto; y con intérvalo de una hora se elevaron -dos globos de distintas formas y dimensiones, venciendo el mayor la -contrariedad de haberse roto contra uno de los adornos del salon -de la plaza. Despues de una hora de grato entretenimiento, del que -disfrutaron millares de personas que hacinadas ocupaban la plaza, las -calles de los alrededores y los balcones, puertas y azoteas de las -casas que dan al primer sitio, se dió fuego á un castillo de tres -cuerpos, y unos quince piés de alto, que era la pieza principal de -los fuegos. Empezó á arder por el cuerpo inferior que presentó de -pronto iluminadas con bonitas luces de variados colores las puertas -que adornaban los cuatro frentes; y antes de que esas luces se -estinguieran, comunicándose el fuego á los cuerpos superiores, se -iluminaron de repente, haciendo disparos en todas direcciones y dejando -escapar cohetes. Cuando el fuego era mas intenso, el espectáculo no -podia ser mas hermoso; torrentes de luz entremezclados de torrentes de -fuego aparecian por los cuatro lados, dejando ver de vez en cuando los -fogages de los disparos de mas ó menos intensidad que salian de los -distintos cuerpos del edificio, hasta concluir en el remate superior -por la elevacion de cohetes de gran fuerza. - -Un momento despues la ilusion habia desaparecido y solo quedaba un poco -de humo que el perezoso viento de la noche arrastraba lentamente por -los aires. Así pasan todas las ilusiones de la vida, sin dejar mas -que un poco de humo; á veces brillante cuando la luz de la gloria lo -ilumina, á veces denso y opaco cuando lo ennegrece el remordimiento de -lo pasado. - -Una llama blanquísima de Bengala que iluminó la plaza por fin de -fiesta, permitió ver la apiñada muchedumbre que se oprimia buscando -salida; aquellos millares de cabezas presentaban en su fluctuacion la -imágen del embravecido mar cuando sus olas encrespadas se precipitan -las unas sobre las otras, amenazando destruir cuanto encuentren á su -paso. El mar humano que allí se movia, nada, sin embargo, destruyó; -y pronto por el contrario desparramada por las calles desapareció la -numerosa concurrencia satisfecha y alegre, narrando cada cual aquello -que mas habia llamado su atencion. - -La plaza, no obstante, no quedó desierta; permanecian firmes en ella -todos los que se disponian á acompañar la música que debia recorrer las -calles; y los chiquillos se disputaban acaloradamente el derecho de -convertirse en portadores de las teas con que por costumbre se habia de -iluminar aquel alegre paseo nocturno. - -A las diez en punto partió la música acompañada de un numeroso séquito -que no la abandonó ni por un momento en la larga escursion que hizo -por todas las calles de la ciudad. Media noche era cuando todavia se -dejaban oir sus dulces ecos y el alegre bullicio de los acompañantes -que no querian perder ni una sola nota ni tampoco un solo incidente de -los de aquel dia. - -Así terminó el 1º. de Junio en medio del contento general de la -poblacion que veia inaugurar las fiestas con un brillo y una animacion -que competia sino excedia á la de los tiempos mas alegres; y todos se -prometieron desde aquel momento un dichoso mes de San Juan. - - - - -[Ilustración] - - - - -VII. - -_Recepcion del Gobernador Superior de la Isla._ - - -Las poblaciones obedecen indudablemente á la misma ley física á que se -hallan sujetos todos los cuerpos de la naturaleza; y una vez impulsados -en un sentido siguen el movimiento mientras no encuentran una -resistencia superior á la fuerza de impulsion. Así acontece con esta -ciudad en las presentes fiestas; dada la señal del principio de estas, -en seguida se hizo notar la animacion que en todos los habitantes -reinaba y que ha venido en _crescendo_ constante, á medida que se -adelantaban los dias; y como generalmente sucede que, despues del -primer impulso, cada paso que se dá no es mas que el estímulo de uno -nuevo; y que suelen improvisarse fiestas, cuando de estas se trata, que -nadie hubiera soñado incluir en el programa; resulta frecuentemente que -este se perturba y aun se anula, porque precisamente lo que no contenia -es lo que mas luce ó llama la atencion, sobre todo si el pensamiento -que encierra merece la aprobacion ó las simpatías del público. - -Tal ha acontecido en el presente año con la recepcion hecha el 2 -de Junio al Gobernador Superior y á su amable y apreciada familia. -Hallábanse SS. EE. en el pueblo de Cáguas, adonde habian concurrido á -presenciar las fiestas que en su obsequio se celebraron en los dias -de las páscuas de Pentecostes y súpose aquí que debian volver á esta -ciudad el mártes 2 de Junio. Veinte y cuatro horas faltaban para el -momento de la llegada; pero lo corto de este espacio de tiempo no -arredró al Ayuntamiento de la Capital para preparar una recepcion -digna de las elevadas personas que esperaba y digna tambien del afecto -que han sabido despertar en esta poblacion. El representante de ella -supo comprender que era el momento oportuno de hacer conocer al Gefe -Superior de la Isla las simpatías que por él y por su estimable familia -siente la ciudad y con la festinacion que exijia el corto tiempo de que -podia disponerse se preparó todo lo conveniente para la recepcion. - -Al dia siguiente á las cuatro y media de la tarde salia el Excmo. -Ayuntamiento en coches de lujo que lo condujeron hasta el puente de -la Aurora, límite de su jurisdiccion municipal: allí se levantaba un -sencillo arco de follage que ostentaba por todos adornos varios frutos -del país y una banda de música militar esperaba el instante en que -se presentaran SS. EE. La marcha de Infantes ejecutada por aquella -anunció la llegada á los pocos momentos; y adelantándose por un lado -el Ayuntamiento y por otro el Excmo. Sr. Gobernador que al efecto -habia bajado del coche, despues de los saludos de cortesía, tomando la -palabra el Presidente de la Corporacion popular expuso al Gobernador, -en breves pero sentidas frases, los sentimientos del Municipio y de -toda la poblacion, que deseaba dar á S. E. aquella prueba de respetuoso -afecto. S. E., impresionado y sorprendido agradablemente, manifestó la -satisfaccion que en aquellos instantes esperimentaba por la deferencia -que hácia él mostraba el Ayuntamiento y que en medio del placer -que sentia al recibir las atenciones de los pueblos que acababa de -visitar y en particular las de la Capital de la Isla, se prometia que, -levantado el espíritu público, podria trabajar con buen éxito en la -prosperidad de esta hermosa provincia. - -Ocupado por S. E. el lugar preferente en la hermosa carretela que -se llevaba al efecto dispuesta, en union del General 2º. Cabo y del -Corregidor de la Capital, se puso en marcha la comitiva compuesta de -doce ó catorce coches en que iban en el primer término la señora y -niños de S. E., despues los miembros del Ayuntamiento, los Ayudantes de -SS. EE. y por último algunas personas particulares. - -Frente á la subida del pueblo de Cangrejos se levantaba otro arco de -follaje y flores del tiempo, cuyo adorno principal consistia en una -lijera nubecilla que pendia del centro y que al pasar por debajo el -coche en que venia la familia de S. E. se abrió tan oportunamente que -casi cayeron dentro de él las dos palomas que contenia en su seno. - -A la entrada del Puente de San Antonio se levantaba otro elegante arco -gótico que lucia á sus costados lozanas matas de plátano; y otra música -militar ejecutó la marcha al aproximarse SS. EE. Dos miembros del -Ayuntamiento que esperaban al efecto, se adelantaron á los estribos del -coche en que venian la señora y la niña de S. E. y ofreciéndoles dos -bonitos _bouquets_, uno de ellos dirigió á la señora las siguientes ó -parecidas palabras: "Excma. Sra.:--En nombre del Excmo. Ayuntamiento de -la ciudad ofrecemos á V. E. estos ramos que en su sencillez simbolizan -la de los habitantes de Puerto-Rico, y en la viveza de sus colores la -alegría de los corazones que hoy victorean al digno esposo de V. E. -Sírvase V. E. aceptarlos, como muestra del afecto que por su Gobernador -siente la ciudad en cuya representacion venimos." La señora contestó -dando las gracias por la muestra de distincion que recibia y suplicó -se hiciera así presente á los habitantes de la ciudad, cuyos buenos -sentimientos ya conocia. En seguida volvió á ponerse en marcha la -comitiva; y despues de pasar por otro arco de ramaje que se levantaba -al terminar el paseo de Puerta de Tierra, en el que se hallaba otra -banda de música; y de haber entrado en la capital, á cuya puerta estaba -otra orquesta, se dirijió á la Casa de Ayuntamiento, por la calle -de San Francisco, cuyos balcones se hallaban vistosamente colgados -y cuajados de gente que victoreaba al Gobernador de la isla, á la -vez que variadas llamas de Bengala alumbraban el trayecto. Delante -de los portales de la Casa capitular se levantaba el último arco -adornado de trofeos militares y superado por las armas de España y -las de Puerto-Rico y apoyándose en sus dos columnas dos maceros de la -Corporacion en trage de gala. - -Llegada á este punto, la comitiva bajó de los coches y subió á los -salones del Municipio en donde una mesa sencilla pero bien dispuesta -ofrecia un _lunch_ reparador á los ilustres viageros. Diversas señoras -de las familias de los Concejales recibieron á la familia de S. E. y -despues de los saludos de cortesía todos ocuparon lugar en la mesa y -pronto reinó una franca cuanto digna alegría que animaba aun mas la -música que en la parte exterior ejecutaba preciosas danzas. Al concluir -el _lunch_ y puestos de pié S. E. y demás señores que se hallaban -presentes; el Gobernador tomando la copa brindó por S. M. la Reina (q. -D. g.) á quien ofreció dar cuenta de los nobles y leales sentimientos -de los habitantes de esta antilla; por el Ayuntamiento de la Capital, -al cual no podia menos que agradecer las deferentes atenciones que -recibia y que aceptaba como representante de la Suprema Autoridad de la -nacion, á la vez que agradecia por sí mismo. - -Despues de una hora de agradable reunion SS. EE. siguieron para su -palacio acompañados del Excmo. Sr. General 2º. Cabo, y de los Sres. -Corregidor, Teniente-Alcaldes y algunos Concejales; á los cuales volvió -á manifestar su reconocimiento al despedirse de ellos. - -La concurrencia que atrajo este acto á las afueras de Puerta de tierra, -á la plaza de Santiago y calle de San Francisco y á la plaza principal -era numerosísima; y sin duda alguna dió la medida de las simpatías que -disfruta el Gefe Superior de la Isla entre los habitantes de la ciudad -el como se apiñaba la gente para verle pasar así como los repetidos -vivas y aclamaciones que por todas partes se oian. Fué una verdadera -fiesta popular tan alegre y animada como bien aceptada por el público; -y digna por todos conceptos de la Autoridad á quien se dirigia y de la -Corporacion que la ofrecia. - - - - -[Ilustración] - - - - -VIII. - -_Las alboradas._ - - -Ya saben los lectores cual fué el orígen de las alboradas y como han -venido á parar en celebrarse en las primas noches en vez de serlo en -los primeros albores del dia. Esta fiesta ha venido á quedar reducida -con el tiempo á no tener otra significacion que la de una manifestacion -pública, dada por los que la efectúan, de su deseo de tomar parte en el -regocijo general. - -Por esta razon, sin duda, cuando se trata de las fiestas de San Juan, -es de rigor que todos los que realizan alguna diversion, ó toman -parte en el conjunto de las que constituyen los festejos, saquen una -alborada; y casi siempre tambien ha acontecido que las sacan igualmente -los que impulsados por la alegría quieren hacer partícipes de ella á -sus convecinos, aun cuando para ello no haya precedido programa alguno. - -En el presente año, como en todos los demás, no era posible prescindir -de esta diversion peculiar de las fiestas de San Juan; y han celebrado -sus alboradas no solo los gremios que constaban en el apéndice al -programa del Ayuntamiento, sino que tambien las ha habido sin anuncio -de ningun género y con mas ó menos pompa, segun los que las sacaban. - -En los dias 3, 6, 7, 8, 10, 11 y 12 celebraron las suyas -respectivamente los gremios de Acarreadores, Albañiles, Detallistas de -provisiones, Zapateros, Músicos, Carpinteros y Barberos; y demás está -que diga que con mas ó menos animacion, con mas ó menos ruido, en todas -ellas hubo reunion de gentes, profusion de disparos, franca y sencilla -algazara y todo lo que constituye esa clase de fiesta popular, que no -por ser vista con indiferencia por las personas que pueden disfrutar -de otra clase de diversiones, deja de ser bien aceptada por el público -en general; y hace bien en aceptarla porque es una diversion sencilla -que en nada ofende á la cultura del pueblo. Esa orquesta que recorre -las calles, acompañada de una multitud mas ó menos numerosa, que marcha -á la luz de los achones y en medio de los gritos de la mas cordial y -alegre espansion, interrumpida solo por el ruido de los cohetes ó por -el silencio que reina mientras se remonta á los aires un globo, es á -no dudarlo un espectáculo que participa mucho de la sencillez de los -tiempos antiguos, pero que en nada se opone á las exigencias de la mas -avanzada civilizacion, ni tiene nada que sea contrario á la moral, ni -que pueda rechazarse por motivo alguno; siquiera no se la considere -mas que como un medio de llevar á todos los ángulos de la poblacion la -animacion y la alegría, que brota siempre con mas expontaneidad entre -la gente de buen humor que se halla dispuesta á divertirse á todas -horas. - -Tal ha sido el carácter general de las alboradas que he anotado; y -ninguna de ellas, á excepcion de la de los Detallistas de provisiones, -de que mas adelante me ocuparé, ha ofrecido novedad alguna que merezca -mencionarse; como no sea la de un bonito himno cantado en la de los -Barberos; y cuya letra, lo mismo que las composiciones poéticas -distribuidas en los demás, se hallarán en el apéndice. Pero aunque -ninguna novedad hayan ofrecido estas fiestas para los que saben lo que -siempre han sido, proporcionaron algunas noches de pública animacion, -en que se vieron mas ó menos concurridas las calles y mas ó menos -alegría en las gentes que por ellas paseaban, segun la importancia de -cada una de aquellas diversiones. - -La justicia exije que hable especialmente de la de los Detallistas -de provisiones, porque estos dieron lugar no solo á los espectáculos -propios de fiestas, sino que á la vez efectuaron actos que -contribuyendo al mayor realce de aquellas, pusieron de relieve los -sentimientos filantrópicos de los que lo realizaban. Nunca es mas -justificada la alegría y se generaliza mas fácilmente que cuando -procede de causas nobles que contribuyan al alivio de los afligidos; -porque, de ese modo, estos últimos no solo se encuentran favorecidos en -su desgracia y remediados en sus necesidades, sino que se encuentran -en disposicion de tomar parte en los regocijos públicos, tanto porque -á ello se presta la satisfaccion que esperimenta aquel cuya suerte -se mejora, aunque sea momentáneamente, cuánto porque la gratitud los -obliga á unirse á sus bienhechores y participar de sus satisfacciones. - -La caridad es una virtud que tiene el don especial de llevar la -alegría, así á los corazones de los que la ejercitan, como á los de -los que la reciben; y por eso no es estraño ver que todos los actos -de caridad que se hacen públicos llevan consigo un sello determinado -de regocijo, tan puro y expontáneo como quizás no se encuentre en -otras fiestas; y por esto tambien se ve generalmente que el público se -apresura á adherirse, aunque solo sea con el deseo, á los actos de ese -género que llegan á su dominio. - -Esto es precisamente lo que ha acontecido con la limosna anunciada por -los Detallistas para distribuir el dia de su alborada; y los pobres -á quienes la miseria, sin duda, retenia estraños á las fiestas, se -creyeron desde luego obligados á hacerse partícipes, al ver que no se -les habia olvidado en medio del conjunto de diversiones que á todos -distraian. - -Era un espectáculo alegre á la par que conmovedor ver desfilar -cuatrocientas personas cuyos rostros anunciaban la satisfaccion del -que, en medio de la mas absoluta carencia de todo lo que sirve para -cubrir las necesidades comunes de la vida, se encuentra de repente con -que lleva entre sus manos el alimento de dos dias. Aunque la hora en -que se verificó el acto no era la mas apropósito para la reunion, por -ser á las doce del dia, muchas personas lo presenciaron, sin embargo; -y los detallistas pueden conservar además de la dulce satisfaccion que -proporciona siempre el hacer el bien, el grato recuerdo de que cuantos -tuvieron conocimiento de este acto no pudieron menos que aplaudirle de -corazon, y, lo que es mas, sentir el no haber tenido parte en aquella -obra de misericordia, que aunque fuera por un solo dia, llevaba el -contento á tantas familias. - -El mismo gremio tuvo por la noche fuegos artificiales en la plaza -principal; pero, ó bien por la lluvia que cayó poco antes de la hora -prefijada para quemarlos y probablemente los humedeció, ó bien por -cualquiera otra causa, tuvieron mal éxito y la numerosa concurrencia -que en aquel sitio se habia reunido hubo de conformarse con disfrutar -de la música que ejecutó entre otras piezas una brillante sinfonía á -toda orquesta. - -El gremio de Carpinteros que, como he indicado, tuvo su alborada el dia -11, dedicó al Gefe Superior de la Isla no solo la composicion poética -que es costumbre, sino tambien una alocucion que en el apéndice -encontrarán los lectores y que tiene el mérito de manifestar los -sentimientos de este pueblo sencillo y las esperanzas que ha fundado -en el Gobernador de la provincia. El cielo le ilumine, no para hacer -el bien, que yo no dudo que lo desea y trabajará por ello, sino para -conocer á este pueblo digno sin duda, por mas de una cualidad, de que -se le conduzca por el verdadero camino del progreso. - -Si los lectores se detienen algun tanto en los himnos y demás -composiciones poéticas distribuidas en las alboradas, abstraccion hecha -de sus condiciones literarias, sobre las que por desgracia habria mucho -que decir, encontrarán en ellas, sin duda alguna, un indicio cierto -de los deseos, de las aspiraciones de este pueblo sencillo y leal -que lucha por abrirse paso á traves de los obstáculos que impiden su -prosperidad; y que espera, siempre tranquilo y siempre confiado en la -maternal solicitud de Nuestra Augusta Soberana, que medidas salvadoras -le saquen del estacionamiento en que se halla sumido hace ya algunos -años. - -Volvamos empero, á las alboradas, que, aparte de lo que acaba de verse, -sinó han tenido el mérito de la novedad en el presente año, preciso -será reconocer que han dado á la poblacion, durante ocho ó diez dias -del mes de Junio, una animacion que puede competir en muchas de ellas -con las de las fiestas mas principales que se han efectuado. Casi todos -los gremios del comercio y de la industria han tenido en ellas su -parte; y así era de esperarse tratándose de una fiesta popular y de una -fiesta que la tradicion viene conservando hace mas de medio siglo; por -mas que, como antes lo he dicho, estemos muy lejos de la causa que le -diera orígen y que de seguro era hasta ignorada por la mayoría de los -lectores y tambien de los mismos que hoy sostienen las alboradas. - -Inútil seria que yo tratara de hacer la descripcion de cada una de las -que he enumerado: todas ellas presentan la misma fisonomía, con las -pequeñas variantes de que he hecho mérito; y basta haber visto una -sola vez esos grupos numerosos que, en confusion pero sin desórden, -recorren las calles precedidos por banderas nacionales y farolas de -colores con inscripciones alegóricas á la fiesta, alumbrados por los -hachos de _tabanuco_, animados por la alegre algazara de un enjambre de -chiquillos, que abundan como granos de arroz en la tala del laborioso -_jíbaro_, y seguidos por orquestas mas ó menos importantes, que en -general ejecutan siempre danzas, dando así mayor animacion á la fiesta -y produciendo en una gran parte del público un regocijo siempre nuevo -cuando se trata de este baile provincial, para formarse idea exacta -de lo que es una alborada; y de lo que han sido todas las que hemos -anotado al empezar este capítulo. Fiestas inocentes, mensajeras de la -alegría y que son como las precursoras de las que han de venir tras -ellas; y de que me ocuparé mas adelante. - - - - -[Ilustración] - - - - -IX. - -_Exposicion de pinturas._ - - -El lector me permitirá que por un momento me separe del órden del -programa que he venido observando en la descripcion de las fiestas, -para hablarle de un hecho que en realidad no constituye una diversion, -pero que ha sido de los que mas realce han dado á las fiestas de San -Juan en el presente año. Refiérome á la exposicion de pinturas de mi -querido amigo el jóven artista Puerto-Riqueño D. Francisco Oller, que -ha estado abierta desde el 14 al 30 de Junio y que ha sido favorecida -no solo por la concurrencia de todas las personas de buen gusto y de -sentimiento artístico que han ido á admirar mas de una belleza de las -muchas que ha exhibido el pintor de nuestra isla; sino tambien por -numeroso pueblo que, con menos criterio artístico, pero quizás con -mejor sentimiento á veces, aplaude lo bello sin saberse explicar la -razon de ello. - -Así como no hubiera sido justo pasar desapercibida la exposicion de -pinturas, así tambien confieso paladinamente que no me atreveré á -entrar de lleno en un juicio crítico de las obras de mi amigo Oller, -porque reconozco que sería tarea muy superior á mis débiles fuerzas, -por mas que haya oido respetables opiniones y me haya detenido en -estudiar los cuadros presentados. Confórmese, pues, el lector con una -simple opinion _ex cathedra_, formulada dentro del modesto círculo á -que alcanza mi sentimiento estético; y sepa el amigo Oller que no tengo -aquí la pretension de ofrecer una crítica razonada, sino simplemente -hacer una descripcion mas ó menos cierta del hermoso espectáculo que -nos ha dado ocasion de admirar. - -Hermoso espectáculo, sí, porque lo son todos aquellos que hablan -á la imaginacion y al sentimiento y tienen el privilegio especial -de conmover los corazones que saben gustar de lo verdadero, de lo -bueno, de lo bello. Solo al arte le es dado brindarnos un conjunto -de procedimientos que hieran el alma en sus mas delicadas fibras, -produciendo sensaciones de dolor ó de placer, con las que tal vez no -sabríamos de otro modo connaturalizarnos. - -Entremos en el salon de pinturas y ocupémonos de los cuadros por el -órden mismo con que los presenta el Sr. Oller en su catálogo. - -1º--Retrato de S. M. la Reina Doña Isabel II (q. D. g.), copia del que -posee el Excelentísimo Ayuntamiento de la Capital, obra del distinguido -pintor Sr. Madrazo y único original que existe en esta Isla. - -En esta copia el artista ha introducido algunas variaciones, sin duda -teniendo en cuenta que el original fué hecho en 1850 y tambien por -ser imposible sugetar la mano de un artista que se encuentra á cierta -altura para ceñirla á hacer una copia servil: todo, sin embargo, -está estudiado en este cuadro y el estilo del Maestro bastante bien -interpretado. - -2º.--Retrato de la Excma. Sra. Doña Clementina Buttler de Marchessi. -Este cuadro me ha hecho comprender que cuando en la espresion de una -cabeza predomina un sentimiento cualquiera, el artista se siente -entusiasmado y ejecuta su obra lleno de ardor. La Sra. Marchessi es -buena y esa bondad se demuestra en su rostro, al cual la naturaleza -hizo además hermoso; ambas dotes han contribuido, á no dudarlo, á que -el artista haya sabido aprovechar tan hermoso modelo, como lo prueba -el estilo largo y franco que distingue al cuadro. Los detalles, como -en general todos los de mi amigo Oller, están bien estudiados; la -perspectiva del fondo bien entendida; y las carnes ofrecen tintes mas -suaves que las de otras figuras de que me ocuparé mas adelante. - -3º.--Cuadro religioso Santa Cecilia, original.--¡Lástima grande que -mi amigo Oller sea discípulo tan consecuente de esa escuela realista -contemporánea que ha deificado á Proudhon en su estética! Y digo esto -porque se me figura que de no ser así habria mas vaporosidad en el -cuadro que contemplamos; hubiera presentado con mas ligereza ese -conjunto de formas, humanas es verdad, que constituyen el cuadro, pero -que tienden á lo ideal por medio de esa vaguedad indefinible que la -escuela realista no encontrará nunca en la materialidad de sus modelos. - -La composicion, sin embargo, está llena de gracia; las figuras y en -particular la de la Santa se destacan bien del fondo, que es un cielo -azul muy transparente; y el conjunto revela el ingenio y el buen -gusto del autor. Las nubes están ejecutadas de tal manera que parecen -moverse; y esto hace que se vea á la Santa como subir lentamente, á -lo que se armoniza del todo la espresion de dulzura de su rostro que -hace un contraste agradable con el movimiento inquieto de las nubes. El -colorido, estudiado con detenimiento, prueba la inteligencia artística -de mi amigo Oller; pues los objetos que se oponen al aire libre y sobre -todo contra una fuerte luz, como la que revela el fondo tan claro del -cuadro, y particularmente las carnes, adquieren un tono mucho mas -fuerte, que las hace en el cuadro aparecer de un rojo muy subido, por -efecto de la oposicion del color azul del cielo. Estas observaciones -que para el público en general suelen pasar desapercibidas por la falta -de costumbre de estudiar los efectos de luz, son muy apreciadas por -los artistas y aun por los profanos que tienen gusto para admirar la -exactitud con que el arte imita los fenómenos de la naturaleza. - -Deseo que mi amigo Oller tenga tipos como el de que me ocupo siempre -que haya de hacer cuadros como este; seguro de que concluirá por darles -la idealidad que su artista corazon sabe comprender perfectamente, por -mas que su cabeza y su mano quieran sujetarse á preceptos escolares que -siempre contendrán el vuelo de toda imaginacion entusiasta. - -Recuerde mi amigo Oller que en la materialidad de la vida difícil -será que encuentre nunca una sola de esas bellezas infinitas que -únicamente la fé nos revela; y deje á su alma creyente que se lance en -las regiones celestiales, cuyas armonías y delicias estoy seguro sabe -apreciar, sobre todo cuando trate asuntos religiosos. - -La primera vez que ví este cuadro (hace año y medio) nada revelaba -que Santa Cecilia habia sido mártir, pues solo estaba representada -su virginidad con flores: hoy he encontrado un bello ángel al lado -izquierdo del cuadro, que lleva la palma del martirio: es una -correccion tanto mas oportuna, en mi humilde juicio, cuanto que además -de no echarse de menos un símbolo indispensable, se ha llenado un vacio -del cuadro que producia mal efecto. - -4°—Retrato de D. Manuel Sicardó y Osuna. No he podido pasar por delante -de este cuadro, en las diferentes veces que lo he hecho, sin detenerme -largo rato á contemplar aquella figura noble que tantos recuerdos -despierta en mi imaginacion; y cuyos detalles me traen á la memoria -los alegres dias de la infancia llenos de las travesuras propias de -esa edad en la que solo se piensa en burlar la vigilancia del Maestro: -puede decirse que este retrato es un cuadro de costumbres, por -representar no solo al individuo sino tambien una escena de su vida, -demasiado conocida para los que la veíamos discurrir siempre ocupada de -las áridas operaciones de una proporcion algebráica ó de un problema -geométrico mas ó menos complicado. - -El Sr. Oller quiso representar al que á todos nos ha enseñado, al que -tanta actividad y constancia tenia para la enseñanza, á aquel á quien -tantas maldades hemos hecho y al que tan buenos y tan malos ratos pasó -por nosotros; y no encontrando ni el original ni un retrato bueno, el -artista, con mucho tacto, se ha valido de los recuerdos que tenia del -que tambien fuera su Maestro y no siéndole posible hacer el parecido de -la forma, que siempre es insípido cuando no lo acompaña ese _yo no sé -que_ que caracteriza el individuo, lo ha representado moralmente tal -como lo hemos conocido; aquel es en efecto, nuestro querido D. Manuel, -con su indagadora é inquieta mirada, buscando siempre la travesura -de los discípulos y atento siempre á la pizarra de las operaciones; -espresando la viveza de su carácter en la ligereza con que hacia girar -sobre su índice el cordon de que pendian los quevedos. Poco importa que -el contraste de los colores no sea de los mejores y que la entonacion -del colorido adolezca de flojedad por una parte y de tirantez por otra: -la verdad de la figura oculta estas ligeras faltas. - -Felicito sinceramente á mi amigo Oller y tambien á la Sociedad -Económica, porque el retrato de D. Manuel Sicardó será, en mi pobre -opinion, uno de los mejores que posea entre su coleccion de hombres -útiles al país. - -5º--Retrato del Illmo. Sr. D. Lorenzo de Obregon y Villarroel.--No -puedo juzgar del parecido; pero hay brillantez de color, y movimiento -en armonía con el personaje que representa. Se conoce que el artista ha -frecuentado y comprendido la alta sociedad. - -6º--Retrato.--D. Augusto de Cottes es un respetable anciano que todos -conocemos. La mejor crítica que puede hacerse de este cuadro es que -nadie parará la atencion en la pintura por creerse que está delante -del original. Mi amigo Oller me permitirá, no obstante, que le llame -la atencion sobre la entonacion de las carnes; de su inteligencia -artística se debe esperar que haya mas verdad y limpieza en el colorido. - -7º--Retrato.--Una señora de hermosa naturaleza y llena de robustez; -el artista ha escogido una de esas posiciones tan naturales en las -hijas de los trópicos, cuyo orígen descubren la vaguedad de la mirada -y la molicie de la mano izquierda que se entretiene con el velo que -la quiere cubrir. Lo que mas llama, en mi sentir, la atencion en -este cuadro, es el pecho de la Sra., cuya perfeccion revela que la -Osteología y la Miología no tienen secretos para mi amigo Oller. - -8°--Retrato.--Otra señora á quien no tengo el honor de conocer. En este -cuadro, de algunas dimensiones, parece que el artista ha querido entrar -en lucha con ciertas dificultades; y no ha temido poner en oposicion -la viveza de los colores en los detalles con la del color de la figura -que es lo principal del cuadro; y aunque luchando entre sí, están, sin -embargo, en armonía. El paño de la mesa es de una tela fuerte y doble, -á la par que el vestido transparente y ligero parece que fácilmente -puede moverse con el aire. Sobre la mesa hay un vaso de porcelana -con flores tan naturales, que parecen despedir olor; pero cuya misma -naturalidad me hace daño tratándose de detalles que podrian pasar sin -ser tan atendidos. - -La gran dificultad de este cuadro y el escollo para cualquier artista -consiste en la naturaleza fina y delicada de la figura; pero mi amigo -Oller ha sabido armonizarla perfectamente con la posicion que le ha -dado; y solo siento tener que hacer la salvedad de las carnes que antes -de ahora he indicado. - -9°--Retrato.--No conozco el original; pero es tal la espresion que lo -caracteriza que me atrevo á suponer debe estar parecido. En contra de -la costumbre de mi amigo Oller, nótase algun descuido en las ropas; -circunstancia que no se puede atribuir á olvido en quien con tanta -predileccion vé los detalles, y por consecuencia hay motivo para -sospechar que se ha hecho apropósito, con el fin de dar mas valor á la -cabeza: es una libertad artística, por decirlo así, patrocinada por -Vandick, el Ticiano y otros Maestros que no hacian mas que indicar los -accesorios para conseguir lo que ha querido Oller; y esto debe servirle -de razon bastante para no detenerse mucho en los detalles, por mas que -á veces nos ofrezca en ellos bellezas dignas de admiracion. - -10º.--Retrato.--En una de las veces que tomaba yo apuntes para escribir -este capítulo, hallábase Oller en el salon y le pregunté si en este -retrato habia querido representarse él mismo, á lo cual me contestó -afirmativamente, pero allá en tiempos en que era muy desgraciado y -que sin embargo echaba muy de menos; en una época en que con el pobre -vestido que ostenta el cuadro y un pedazo de pan por todo alimento iba -á visitar á Rafael, al Españoleto, á Veronese y sobre todo al gran -Velazquez, por quien parece tiene nuestro artista una pasion especial, -hasta el estremo de colocarle á la cabeza de toda la série de genios -que cuenta su arte. Díjome tambien que, para él, su retrato era lo -mejor que habia en la exposicion; pero que desgraciadamente no habria -nadie de su opinion en Puerto-Rico. - -No me atreveré yo á decir tanto como el artista, cuya opinion en verdad -me parece un tanto arriesgada, no obstante que está bien ejecutada su -cabeza y con el cabello largo y el sombrero chambergo se presta mucho -al estilo flamenco empleado en el cuadro; pero sí me parece que tanto -el capricho de haber escogido este estilo, en lo que se revela la -inteligencia del artista, cuanto el trage que viste y hasta la misma -opinion que ha formado el autor de su obra, encierran un misterio que -yo respeto; y por consecuencia paso á otro cuadro. - -11.--Un boceto.--Parece que es el que ha servido para el cuadro de -Santa Cecilia. Está hecho con mucha destreza y el movimiento de los -ángeles es muy bonito: podria llamársele la Vírgen de las flores, tal -es la bien entendida profusion que de ellas hay en todo el cuadro. - -12.--Cuadro de costumbres.--Una niña despues de acostada y persuadida -de que nadie la ve, toma la vela y con mucho ahinco lee la carta de -su.... no, no sé de quien sea; pero de seguro que no es ni de su papá -ni de su mamá. - -Si me he equivocado, el artista tiene la culpa; pero creo que -positivamente estoy en el secreto y por esta parte paréceme que mi -amigo Oller ha conseguido cumplidamente el objeto que se propuso; tal -es la espresion de aquel bonito rostro juvenil, aun cuando se halla -casi velado por las sombras de la noche que la luz artificial no -alcanza á disipar. - -Los efectos de luz artificial son de suma dificultad por los -inconvenientes que ofrece su estudio por lo penoso de la ejecucion, á -causa de los grandes contrastes de mucha luz y de mucha sombra; pero en -este cuadro, sin embargo de sus pequeñas dimensiones, el artista nos ha -revelado su gran inteligencia; y en mi humilde opinion este cuadrito -bien puede figurar entre las obras mas selectas de mi amigo Oller. - -13.--Cuadro alegórico.--La Venus de Borínquen.--Pintura decorativa en -que el autor parece que ha querido representarnos la muger primitiva -de este suelo; en medio de la esplendidez de su naturaleza. Si alguna -falta de exactitud puede notarse en el color propio de la raza que ha -querido representar mi amigo Oller; si alguna incorreccion, aunque -pequeña, existe en el dibujo; en cambio el cuadro ofrece bellezas que -no pueden menos de fijar las miradas de todo el que lo contempla; -la figura es tan hermosa como encantador el cielo que le sirve de -fondo; y no parece sino que en aquella orilla del mar se respira la -perfumada brisa de los trópicos. Sensible es que el artista no hubiera -podido colocar sus cuadros en mejores condiciones de luz y tambien de -distancia conveniente, sobre todo en el de que me ocupo; porque de -cierto hubieran podido ser mejor apreciados. - -14.--Retrato.--El original, á quien tengo el gusto de conocer, debe -encontrarse mas satisfecho de ver su verdadero rostro mirando el -retrato que contemplándose en un espejo. Aquella cabeza, que se -destaca perfectamente del fondo, tiene no solo las mismas facciones -de mi amigo R. sino que presenta la misma animacion de su fisonomía, -ese _no sé qué_ que distingue á cada cara de todas las demás que se le -parecen. Tanto por esta circunstancia, como por la buena entonacion de -los colores, creo que es uno de los mejores cuadros de nuestro artista. - -15.--Retrato de un negrito alegre, no tan alegre como debió quedar el -original al verse representado en el lienzo con la maestria que ha -desplegado mi amigo Oller en este cuadro. Verdad en la figura, armonía -en el colorido, mas difícil tratándose de una piel negra; estilo franco -y desembarazado; y una ligereza que descubre la seguridad del pincel, -son las cualidades que mas resaltan en este retrato y que nos dan á -conocer al artista que hace honor á su país. - -16--Retrato.--Nada diré del parecido porque no conozco el original; -pero creo, en mi humilde opinion, que aquella cabeza se destaca poco -del fondo. - -17.--La Vírgen de la Providencia.--Hay mas idealidad en esta figura -que en la de Santa Cecilia; y se conoce que el artista podria seguir -á Rafael en su pléyade de Vírgenes, presentándonos no copias serviles -sino imitaciones dignas de un buen Maestro. - -18.--Paisage.--Fachada principal de la Casa de Convalescencia en -Rio-piedras. Noto en este cuadro demasiada rigidez; no sé si porque, -poco afecto á los serios estudios matemáticos, no me avengo á las -líneas rectas en las que habrá de todo menos poesía. - -19.--Paisage.--Fachada de la misma casa que dá al jardin.--No hay -tanto estudio como en el anterior en los detalles, que son demasiado -minuciosos; pero, por el efecto de luz que ofrece, es superior en -brillantez y en lo bien que ha comprendido el pintor ese efecto del sol -que en las horas del medio dia, en que es mas fuerte, hace perder la -forma á los objetos que ilumina. Las figuras que se pasean en el jardin -están tocadas con habilidad y me atrevería á designar en ellas, aunque -muy pequeñas, las personas que quiso representar el artista. El cuadro -marcado número 18 me parece un poco opaco; y aunque es efecto de mañana -creo que falta por completo la impresion de la naturaleza. Perdone mi -amigo Oller esta opinion á quien se reconoce profano en su arte; pero -le conozco lo bastante para saber que oye los consejos que no carecen -de buen sentido y esto dice mucho en su favor. - -20, 21, 22 y 23.--Paisages.--Vistas de Copenhague.--Estos cuatro -paisages presentan la naturaleza fria de aquel clima que no conozco -y cuyas bellezas me considero incompetente para juzgar; permítame -pues el lector que pase á otra cosa susceptible de mas calor; el cual -encontraremos sin duda alguna en los siguientes cuadros de comedor. - -24.--Bodegon.--Mi amigo Oller ha comprendido perfectamente, como todos -los pintores de la escuela española á la que pertenece esta clase de -cuadros, que dicho género de pintura debe ser de una gran verdad para -que tenga mérito. Nada quisiera decir de este cuadro y de los demás -de su clase; sino que cada uno de mis lectores lo viera y escribiese -aisladamente su opinion, seguro de que todos dirian lo mismo que yo. La -verdad es tan grande que, al ver la gallina muerta y pelada, la taza de -manteca y el utensilio de cocina que está detrás y al que la cocinera -se olvidó de quitar la grasa del dia anterior, me entran impulsos de -soltar la pluma y mandar preparar una gallina igual, por mas que no -sea muy conveniente cuando se está sufriendo una gastrítis. En segundo -término aparece una hermosa calabaza, tan hermosa que si, en vez de -hombre, fuera yo mujer y por añadidura jóven, y á mi amigo Oller se le -ocurriera regalarme este cuadro, lo tomaría como un epígrama punzante. -No me parece, sin embargo, que al artista se le haya pasado por las -mientes semejante idea. - -Tanto este cuadro como los que siguen marcados con los números 25, 26 y -27 son sin duda de indisputable mérito artístico. - -25.--Bodegon.--Otra gallina pero viva, huevos, un caldero de cobre -en que se ven manchas de cardenillo y una botella de vidrio. El tono -es mas vigoroso y su ejecucion poderosa demuestra claramente la -firmeza que caracteriza el estilo de Oller y que impide el que en la -generalidad de sus cuadros se encuentre ninguna parte relamida. El -cardenillo adolece de falta de color. - -26.--Bodegon.--El canasto de la cocinera, que difícilmente se mejora; -un papel de avichuelas; una naranja agria que da dentera con solo -verla; tomates, unas botellas y unas monedas de cobre; todo lleno de -verdad como en los anteriores. - -27.--Bodegon.--A mi amigo Oller debe gustarle mucho el _carato_ de -guanábana, porque en este cuadro ha dispuesto todo lo necesario para -prepararlo y lo ha dispuesto con tal verdad que, á mí por lo menos, me -produce siempre sed la vista del cuadro. Una hermosa guanábana partida -en dos por un cuchillo que casi le incita á uno á sugetarlo para que no -se resbale de la orilla del plato en que se apoya, tal es la exactitud -con que está hecho; una botella de barro que debe hacer muy fresca -el agua y un vaso con su correspondiente azúcar, esperando la madura -tajada de la fruta, son los objetos que contiene el cuadro y en cada -uno de los cuales luchan la inteligencia y la mano del artista por -vencerse á sí propias. - -28.--Bodegon.--Una cacerola y un trapo de cocina, que parecen decir que -han sido hechos el uno para la otra; y un queso ya partido colocado -sobre una hoja fresca de plátano, de una verdad tan patente, que de -seguro tratarían de utilizarla todas las pasteleras de este país que -tuvieran ocasion de verla. - -29.--Bodegon.--Una cafetera, un medio pan, un plátano y dos mazorcas de -maiz tan hermosas que me hace recordar los versos de Bello. - -Gefe altanero, de la espigada tribu. - -30 y 31.--Bodegones.--Plátanos y mangos de no tanta verdad como la -guanábana, la calabaza y demás frutos de que he hecho referencia. - -32 al 45 inclusives.--Estudios de paisages en que hay bellezas -admirables de imitacion, cielos como solo los ofrece nuestra zona -tropical, perspectivas deliciosas y mucha poesía en algunos de -ellos; en otros, sin embargo, segun mi humilde opinion, hay falta de -entonacion en el colorido y en uno que otro como el 40 y 43 hasta -falta de armonía en los detalles: pero en general son de un efecto -maravilloso y parece imposible que se pueda jugar de esa manera con -los colores y conseguir una impresion tan exacta. En estos estudios -quiere sin duda mi amigo Oller demostrarnos que ha bebido en la -fuente de los grandes Maestros; y que, como el poeta, se deja seducir -por la inspiracion sin detenerse nunca en la materialidad de lo que -vulgarmente se conoce con el nombre de _pincel fino_; gusto amanerado y -ridículo de los que, con poca imaginacion, no son capaces de producir -otra cosa mas que esos cuadros que ciertamente están acabados pero no -están _hechos_. Para convencerse de que no he consignado una paradoja -por mas que lo parezca á primera vista, basta, en mi juicio, recordar -esos cuadros de pinceladas muy iguales, de líneas muy correctas y -hechas con mucha paciencia, que podrian pasar por trabajos perfectos -de caligrafía, pero que distan mucho de ser buenas obras de pintura: -á esos cuadros es á los que me refiero y de los que digo que están -á no dudarlo acabados, pero que les falta lo principal para estar -hechos; les falta armonía, les falta verdad en los tonos, les falta -el aire que rodea todo el cuerpo que representan; y, si se me permite -el atrevimiento, les falta el aire que se mueve entre el pintor y el -objeto que copia y que es lo que constituye un cuadro _hecho_. - -Por eso yo creo que los jóvenes puerto-riqueños que se dediquen á la -pintura deben examinar los estudios de mi amigo Oller, para que como él -aprendan á copiar la naturaleza y á sacar de ella reglas invariables -que les sirvan en todos los casos, sabiéndolas aplicar con acierto, -como lo hace nuestro artista; y sepan tambien conocer á tiempo que en -la pintura, como en la música, como en todas las bellas artes, hay algo -que no se aprende, sino que nace con el individuo y que en faltando -debe abandonarse el arte. Por esto los Italianos dicen que solo se -puede ser artista _per dono di Dio_. - -Ese don lo ha recibido mi amigo Oller y ha sabido cultivarlo y sabrá -engrandecerlo todavia mucho mas, porque es jóven y su alma sabe sentir -todas las grandezas y todas las bellezas de su divino arte, y no querrá -que esta sublime llama se estinga en medio de la soledad artística en -que hoy se halla sumido; sino que volviendo á la atmósfera en que nunca -se extinguen las auras perfumadas por los recuerdos de los grandes -Maestros y por los ejemplos de los que les han sucedido, respirará de -nuevo el aire vivificador que comunique nuevo impulso á su ardiente -corazon. - -El artista que llega á la altura de mi amigo Oller tiene derecho á -aspirar á la gloria; y ésta, por desgracia, no puede dársela nuestra -pobre sociedad, en la que ni siquiera hay una sola cosa que revele -la existencia de las bellas artes; lo único que podemos hacer aquí, -y es muy poco en verdad, es reconocerle como nuestro mejor pintor, -superior al mismo Campeche, cuyos cuadros casi todos relamidos y muchos -de incorrecto dibujo, jamas le hubieran hecho reconocer como genio, -á no ser por la época y las circunstancias en que vivió. Perdóneseme -que juzgue tan sin piedad la gloria, como dice Lamartine, y no se me -tache de inconsecuente; siempre he apreciado y siempre sabré apreciar á -Campeche, pero no por eso dejo de reconocer los defectos de que adolece -y de que no tuvo medios de corregirse. - -Despues de escrito lo anterior ha salido á luz en los periódicos de -esta plaza un anuncio de mi amigo Oller manifestando que fija su -residencia en esta ciudad y abre una clase de dibujo, gratis, para -los artesanos. Hé ahí el corazon del artista que no puede menos de -admirarse; pero á traves de la admiracion brota en mi corazon un -sentimiento de dolor que nace al ver oscurecerse el porvenir de -mi amigo. Acuérdate, amigo mio, que aquí no pueden darse bellezas -artísticas, - -que las flores no nacen entre el hielo, como dice Martinez de la Rosa; -y tú nada tienes que esperar ni nada que adelantar entre nosotros.... - -Pero puesto que has hecho el sacrificio, aceptémoslo; y que el país te -sepa agradecer la espontaneidad con que le has consagrado tu primer -pensamiento. - -La clase que anuncia Oller, como él mismo lo ha dicho al anunciar su -esposicion; será una verdadera academia de Geometría práctica, de -dibujo lineal, de adorno y natural aplicado á la industria; y en ella -encontrarán los artesanos todos los conocimientos útiles á sus diversas -profesiones y especialmente los decoradores de casas que ejerciendo hoy -su oficio solo por práctica rutinaria y de mal gusto, perpetuan este, -aunque no sea sensible á la vista de la generalidad, pero sí á la de -las personas que en otros paises hayan tenido ocasion de observarlo. - -Y sin embargo, el pintor se lamenta de no haber encontrado quien quiera -auxiliarle en tan laudable propósito; no parece sino que se ignora -lo que semejante clase puede influir en el adelanto de las artes -mecánicas, tan atrasadas hoy en nuestro país y contra las que tanto -se clama, culpando generalmente á los que menos responsables son del -atraso. Empero creo que el auxilio que habrá buscado mi amigo Oller -será puramente particular; y en mi juicio los llamados á realizar en -toda su extension su útil pensamiento son los cuerpos que tienen por -objeto el desarrollo de los intereses materiales y el progreso de la -educacion moral é intelectual. Que apele el artista á la Sociedad -Económica y al Ayuntamiento de la Capital y no dudo que será oido con -gusto y secundado con provecho; ambas Corporaciones tienen el deber de -trabajar en la instruccion pública y el Municipio que tan fuertes sumas -consagra á ella, es de esperarse que no titubee en añadir lo poco que -el pintor puede necesitar. - -No sé si el amigo Oller estará de acuerdo con estas ideas; pero de -todos modos yo trabajo en favor de esta poblacion, á la que lo debo -todo, y eso justificará mis sentimientos. No obstante esto, deseo que -al leer el artista estas líneas, todo lo que tenga que decir de mí -sea lo que con tan buen estilo, como sentimiento y delicadeza dice La -Fontaine en su bellísima fábula Los DOS AMIGOS: - -Qué un ami veritable est une douce chose! - - - - -[Ilustración] - - - - -X. - -_Festividad religiosa, Fuegos, Mascarada, Cabalgata, Regata, Alborada._ - - -Volvamos á las fiestas cuya descripcion interrumpí en el capítulo -anterior para ocuparme de la exposicion de pinturas. A medida que -adelantaba el mes de San Juan íbase notando mayor animacion en la -Ciudad y ya el dia 11, que se celebró la fiesta del Corpus, veíanse -muchos forasteros atraidos por el deseo de disfrutar de las diversiones -con que la Capital celebraba á su Santo Patron. - -En los tres dias anteriores á esa gran festividad del Catolicismo -se efectuó otra, tambien religiosa, en la iglesia de los PP. de la -Compañía de Jesus, en honor de los Beatos Mártires del Japon, que -atrajo á aquel templo una concurrencia tan numerosa como lo es siempre -la que asiste á las funciones de los Jesuitas, notables sin duda alguna -por la solemnidad que saben darles y el buen gusto con que adornan la -Iglesia. Esta presentaba un golpe de vista tan nuevo como encantador -en los dias á que me refiero: sus sencillos arcos se habian convertido -en elegantes arcos de estilo gótico, pintados con esquisito gusto y que -se armonizaban perfectamente con las espaciosas bóvedas del hermoso -templo de los antiguos Domínicos; y grandes guirnaldas de flores -exhornaban los macizos de las paredes, en cuya parte baja aparecian -inscripciones en latin, de estilo antiguo, alusivas á la festividad y á -las virtudes de los Santos; del centro de los arcos pendian elegantes -arañas y en el interior de los mismos lucian hermosos ramilletes en -sencillos pero bonitos jarrones. - -El altar mayor se elevaba hasta la altura de las cornisas del edificio -por medio de un transparente de grandes dimensiones que representaba -en su parte baja una galería en que figuraban todos los nuevos Santos, -en cuyo honor se hacia la fiesta; y sobre esta galería se descubria la -gloria, en el momento de entrar en ella los mártires; los símbolos de -su martirio completaban este cuadro, que así por su dibujo como los -efectos de luz, revela la inteligencia del artista Mr. Petit para la -pintura decorativa. En las tres noches que duraron las fiestas se hizo -la apología de los Santos por boca de algunos de nuestros mas ilustres -oradores; y en las misas se ejecutaron composiciones de grandes -maestros por una orquesta tan numerosa como escogida. Justicia será -consignar que no fué de las que menos brilló, apesar de la terrible -competencia que hubo de sufrir, la gran misa del Sr. Aruti, artista -italiano que hace algun tiempo reside en este país y que ha revelado -su buen gusto y su inteligencia música en la obra de que me ocupo. -Toda la composicion pero especialmente los kiries son notables por la -brillantez y las bellezas que contienen. - -Los PP. Jesuitas no se redujeron solo á las funciones religiosas, sino -que celebraron una academia literaria la noche del 14, en el gran pátio -del Colegio-Seminario, en cuyo testero principal se habia levantado un -bonito escenario de gusto oriental, iluminado como todo el pátio por -arañas y faroles de color. En aquel se colocaron los alumnos que debian -leer composiciones y en el último el numeroso y escogido público que -concurrió al acto. - -Dióse principio á este por una prolusion en que se describia la -historia de la canonizacion de los Mártires y la satisfaccion que -experimentara la Iglesia al aumentar el número de sus intercesores en -el Cielo, precisamente cuando tanta necesidad tiene de ellos, por las -aflicciones y los peligros en que se halla. Siguió á esto una sinfonía -ejecutada por una banda de música militar y se leyeron despues siete -composiciones poéticas, entre las que sobresalieron, en mi humilde -juicio, por sus bellezas literarias y la cadencia y armonía de sus -versos una oda alcáica-latina "La Iglesia pidiendo á Dios la conversion -de los Japoneses" y una cancion castellana "Los misioneros fugitivos," -que leyeron con bastante propiedad, los jóvenes D. Federico Perez y D. -Félix Echavarría. - -Un intermedio de canto dió algun descanso á los jóvenes académicos; -concluido el cual se recitaron otras nueve composiciones, siendo -notables entre ellas una elegía francesa "Los fieles lloran la muerte -de los misioneros;" unos tercetos castellanos "La cristiandad del -Japon desolada;" y unos bellísimos exámetros latinos, "Los mártires -glorificados por la Iglesia en su beatificacion." Creo imparcialmente -que la elegía francesa lució mas que todas las otras composiciones por -la pureza de pronunciacion, la buena entonacion y la propiedad en la -expresion con que fué recitada por el jóven D. Calixto Romero, que dió -así una prueba de lo familiarizado que se halla con el idioma francés. - -Al terminar esta agradable fiesta, hermosas luces de Bengala, de -variados colores, iluminaron la concurrencia que llenaba el pátio -y las galerías, al mismo tiempo que se quemaron diversos fuegos de -artificio; todos los allí presentes, se retiraron con el sentimiento -de ver terminar un espectáculo que tanto decia al corazon y á la -inteligencia; y satisfechos de las dulces horas que con su reconocidas -ilustracion habian sabido proporcionarles los amables PP. Jesuitas, -que probablemente, sin intencion en lelo, contribuyeron así al mayor -esplendor de las fiestas populares. - -Tres dias antes de esto, el 11 por la noche, el Ayuntamiento ofreció -otro espectáculo de los que mas favor gozan en el público, cuales son -los fuegos artificiales. Demás está decir que una apiñada muchedumbre -llenaba no solo la plaza y las calles que la rodean y las avenidas de -las que á ella confluyen, sino tambien los balcones y las azoteas de -las casas de los alrededores, tratando cada cual de buscar el mejor -sitio para gozar de la fiesta. Una banda de música amenizaba el acto -que dió principio á las ocho de la noche. - -Quemáronse como en la primera noche arcos, ruedas, cohetes, llamas, -monteros y otras muchas piezas en que lució su habilidad el -pirotécnico; sin embargo de que habria razon para decirle lo que la -abeja dijo al cuclillo, segun nos cuenta Iriarte: - - Pero en obra destinada - Solo al gusto y diversion, - Si no es varia la invencion, - Todo lo demás es nada. - -La invencion con todo no dejó de variar algo, pues la pieza principal -de los fuegos era un gran templete con la imágen del Santo Patron -que lucia ornada de brillantes luces de distintos colores, en medio -de caprichosas combinaciones de ruedas, cohetes, velas Romanas y -otros adornos de muy buen gusto y que ofrecian un hermoso conjunto -de fuego, de luz, de movimiento y de colores. El público sorprendido -agradablemente aplaudió al constructor; y transcurrieron dos horas de -sencilla y entretenida diversion, de que disfrutaron todas las clases -de la sociedad, sin que el mas leve incidente desagradable turbase ni -por un momento el órden y la compostura que forman el distintivo de -este pueblo, siempre que se reune en grandes masas. - -Despues cada cual se retiró á su hogar contento de haber disfrutado de -una de las fiestas que mas favor gozan hoy entre este público, que sabe -perfectamente amoldarse á todo lo que sea de buen gusto y represente -un progreso; por mas que, como antes lo he dicho, no se le haya dado -hasta ahora educacion, siquiera no sea mas que hasta donde lo exijen la -importancia de su crecida poblacion y de los intereses que representa. - -El domingo siguiente, ó sea el dia 14 del mes, hubo otro espectáculo, -si no nuevo porque ya otra vez lo hemos visto efectuar con muy buen -éxito, de mucho gusto tambien y de gran variedad relativamente á lo que -podia esperarse por el programa publicado. - -En la tarde del indicado dia, varios jóvenes del comercio de mercería -sacaron una gran mascarada que recorrió todas las calles de la -poblacion. Diez y seis ó diez y ocho coches, precedidos por un gran -carro triunfal, bonitamente exhornado con todos los atributos del -comercio y superado por el dios Mercurio, y seguidos de una brillante -orquesta que ejecutaba preciosas danzas, llevaban cincuenta ó sesenta -máscaras, en las que se hallaban representados desde el chistoso -andaluz con su galana chaquetilla y su calañé hasta el taciturno turco -envuelto en los interminables pliegues del tradicional turbante. Allí -iban mezcladas en alegre confusion todas las naciones y todas las -edades; y no era extraño ver junto á un finchado hidalgo, que de seguro -habria sabido gozar á sus anchas de un feudo si le hubiera pillado -á mano, un hijo del Celeste imperio con toda la estupidez propia de -aquella tierra en que los conocimientos humanos son el privilegio -esclusivo de un número muy reducido de hombres. En otro coche departian -amistosamente Polichinela, ese hijo espureo de la moderna sociedad, -que con solo levantar una pierna en Maville pone en movimiento toda la -policía francesa, y un pensativo Nostradamus que de fijo, lo mismo que -le ha sucedido á todos sus antecesores, se ha quedado sin encontrar la -piedra filosofal. - -Por fortuna, en los momentos de la mascarada, no se trataba de vencer -tamañas dificultades, á las que tan inútilmente para sí y con tanto -provecho á veces de la ciencia, ha consagrado su vida entera ese -respetable número de individuos á quienes dice Racine: - -Toi qui riche en fumée oh sublime alchimiste! - -Tratábase solo de divertirse, lo cual es siempre mas fácil para el -hombre, sin duda en cambio de que las penas vienen por sí solas; y lo -hacian á las mil maravillas moros y cristianos; feudos y vasallos, -chinos y europeos; llevando la alegría á todas partes y repartiendo por -todas dulces y versos con profusion. - -La mascarada salió del Teatro y recorriendo la calle de la Fortaleza, -en toda su estension, fué á detenerse en el estremo oeste, en el -palacio del Gobernador Superior, subiendo dos ó tres máscaras á saludar -á S. E. y á su apreciable familia, quienes los recibieron con toda la -finura que los distingue. Hubo _speechs_, aunque cortos, y en ellos -se manifestaron los deseos por la felicidad y bienestar del Gefe de -la provincia, así como por el engrandecimiento del comercio de esta; -á lo que contestó S. E. que por su parte hacia cuanto le era dable -por conseguirlo y que cada dia tenia nuevos motivos para trabajar con -mas empeño en ello; encontrándonos así con que la alegre fiesta, cuyo -objeto era solo la pública diversion, reunia en sí el _utile dulce_, de -que nos habla el viejo poeta latino. - -Terminado el acto de cortesía, volvió á ponerse en marcha la mascarada -rodeada de un inmenso concurso de toda clase de gentes, que la acompañó -en su escursion por las demás calles de la ciudad; y se pasó la tarde -alegre y divertida, merced al bonito espectáculo discurrido y ejecutado -por los jóvenes merceros. - -A los cuatro dias de esta fiesta nos ofreció otra, no menos alegre, -nueva y favorecida, el gremio de Comisionistas que, deseando tomar -parta en los regocijos públicos, dispuso una diversion digna de la -buena sociedad que en ella tomó parte y digna de los que preciándose -con razon de cultos, no olvidan por lo mismo que los sentimientos -caritativos son uno de los mas sólidos fundamentos en que puede -apoyarse la cultura de cualquier pueblo. - -Dió principio esta fiesta por la distribucion de siete limosnas á igual -número de huérfanas pobres, una de cada barrio de la Capital, cuyo acto -se verificó el sábado 20 de Junio por la tarde en el salon de la plaza -principal y ante un concurso numerosísimo que se habia reunido para -presenciar la fiesta. Veinte y cinco duros fueron entregados á cada una -de las favorecidas por la suerte entre las que se habian considerado -acreedoras á gozar de aquel donativo; y al regocijo público que -produjo esta accion benéfica se unió, con mucho mas motivo, el de las -siete familias que se encontraban con un socorro inesperado y de gran -estimacion para las que, luchando con las escaceses de una horfandad -desvalida, no tienen mas esperanzas regularmente que ver una mano -generosa que hácia ellas se extienda. - -Esa mano representa un don espléndido de la Providencia, el de la -misericordia; y no puede menos de ser besada con respeto y con -amor por aquellos á quienes favorece. Terminado el acto de caridad -reuniéronse en el mismo salon de la plaza las amazonas y caballeros -que iban á tomar parte en la cabalgata; mientras que en las calles de -los alrededores se colocaban en hileras los coches para las demás -señoras y señores que tambien pertenecian á ella. A poco rato y cuando -ya se hallaban todos reunidos, se puso en marcha la comitiva por la -calle de San Francisco. Rompian aquella diversos criados que llevaban -las banderas contraseñas de las casas comisionistas; seguía detrás -una banda numerosa de música que ejecutaba preciosas danzas; despues -y sobre un pequeño carro preparado para el efecto se levantaba una -pirámide trunca en cuya parte superior ardian mas tarde variadas luces -de Bengala para alumbrar el alegre cortejo; en seguida lucian sus -gracias cincuenta esbeltas ginetas que vestian variados y caprichosos -trages, presentando así un conjunto mas agradable; y junto á ellas -otros tantos apuestos caballeros que hacian los debidos honores á sus -damas, no obstante que junto á cada una de estas marchaba un lacayo. -Por último, venian los coches en que lucian muchas otras señoritas y -señoras, así como tambien numerosos señores. - -La elegante comitiva reunia á no dudarlo todo lo principal de la -sociedad puerto-riqueña; y fué un espectáculo, tan nuevo como -agradable, ver tantas jóvenes hermosas y elegantes prestarse con la -amabilidad que les es propia al buen éxito de tan culta diversion; -por eso el gremio de Comisionistas anduvo asaz acertado cuando las -ofreció en justo tributo de su bondad la bellísima serenata escrita -por el distinguido poeta Dr. D. J. G. Padilla, con todas las galas de -su inagotable fantasía, con toda la armonía de su rico laud. Delicada -composicion que tiene en sí tanta ternura como una enamorada hija de -los trópicos, tantas bellezas como los rostros angelicales de aquellas -á quienes ha sido dedicada. - -Pero volvamos á la Cabalgata, que la he dejado en marcha por la calle -de San Francisco, la cual recorrió en toda su extension hasta dar -la vuelta por la plazuela de Santiago y tomar la de la Fortaleza en -direccion al palacio del Gobernador Superior, con objeto de presentar -sus respetos al Gefe que tambien tomaba parte en la fiesta, puesto que -su niña era la primera y bien apuesta amazona de la cabalgata. - -Una vez terminado este acto de justa deferencia, la comitiva recorrió -las principales calles de la ciudad, encontrando por todas ellas -curiosos espectadores de todos sexos y condiciones que se agrupaban á -las puertas y balcones de las casas, en las avenidas de las calles y -en todos los sitios, desde donde podian admirar aquel bello y alegre -cortejo. - -Para terminar la fiesta la comitiva se dirijió á la casa de uno de los -principales comerciantes, cuyos hermosos salones se habian exhornado -con el mejor gusto y despues del descanso necesario y de haberse -servido profusamente dulces escogidos, sorbetes y refrescos, se dió -principio á un animado baile que duró hasta cerca de las once de la -noche, en medio del contento y satisfaccion de todos los que habian -tomado parte en fiesta tan distinguida; haciéndonos conocer que no -siempre están en riña, como á veces tenemos que creer, la primacía -del bolsillo con la del buen gusto y los mas bellos sentimientos. Por -eso, en mi imparcialidad, tengo un verdadero placer en consignar que -la fiesta de los señores comisionistas fué una de las mejores con que -se celebró el San Juan del presente año; y que han correspondido, como -todos los demás gremios, pero en la esfera que les es propia, á la -indicacion hecha por el Ayuntamiento; supliendo la vulgar alborada con -una fiesta que no pudo menos de ser bien aceptada por el público. - -En la tarde del dia siguiente al de esta fiesta, el Ayuntamiento -celebró la regata anunciada en el programa, y que tuvo efecto en la -línea de la bahía que corre desde la dársena de los botes hasta la -mitad del trayecto que se hace para llegar á la punta de Cataño. -Frente á la dársena se levantaban dos bonitos palcos, uno para el Gefe -Superior de la provincia y su familia y otro para el Jurado que habia -de dar los premios y delante de ellos se habian colocado asientos para -el público; al otro estremo de la línea que debian recorrer los botes -luchadores hallábase una esbelta goletita empavesada con mil banderas -de todos colores y conteniendo además del Comisionado del jurado una -banda de música militar que recibia alegremente á los contendientes. -Toda la carrera se hallaba limpia de embarcaciones, para que los -regateadores no encontraran obstáculo alguno. - -A las cinco de la tarde llegó al sitio designado el Excmo. Sr. -Gobernador Superior Civil, en union de su familia y ayudantes, siendo -recibido por la Comision del Ayuntamiento y saludado por otra música -militar que habia preparada con dicho objeto, y en seguida dió -principio la diversion. - -La tarde no podia presentarse mas apropósito. El cielo despejado lucia -ese azul brillante que solo muestra en nuestra zona; una hermosa brisa -rizaba suavemente la superficie transparente del mar y embalsamaba el -ambiente que se respiraba, y la temperatura deliciosa de primavera que -en aquellos momentos se disfrutaba, hacia olvidar que estábamos ya en -la época de los fuertes calores. - -Siete ú ocho mil personas se agrupaban en los muelles, en las azoteas -de los almacenes de la Marina, en botes particulares que no habian de -tomar parte en la lucha, en las murallas de todo el recinto que da á la -bahía y en los balcones y azoteas de las casas de la ciudad que tienen -frente al mismo sitio. Contemplado el cuadro que ofrecian desde el -medio de la bahía, era un anfiteatro inmenso, lleno de gentes de todas -clases que, cual en los antiguos circos, se disponian bulliciosas para -gozar de la fiesta que iba á celebrarse, sinó con mas entusiasmo, por -lo menos con mas tranquilidad de espíritu que aquellos romanos que se -congratulaban en ver correr la sangre de los infelices gladiadores. -La lucha que aquí iba á presenciarse era mas pacífica, mas dulce; y -tan provechosa para el adelanto del trabajo y de la industria, como -perjudicial era la de los tiempos antiguos para aquellos pobres seres -que habia degradado la feroz altivez de los que, aun cuando señores del -mundo, profesaban los disolventes y anti-humanitarios principios del -paganismo. - -El espectáculo dió comienzo por una regata á remo en que tomaron parte -hasta unos once botes, de diferentes formas y dimensiones y variado -número de remeros. Como sucede siempre en estos espectáculos, en el -momento de partir los contendientes se despierta en los espectadores -un sentimiento de ansiedad, en tanto que alguno de aquellos no toma -una reconocida ventaja sobre los demás; una vez declarada esta, las -simpatías del público se pronuncian en favor del que la obtiene, -porque, desgraciadamente, la humanidad siempre se adhiere al vencedor, -aun cuando no le falte una lágrima de compasion para el vencido y aun -cuando conozca que las circunstancias adversas hayan sido las únicas -que á tal extremo hayan traido al último. - -A los diez minutos la partida estaba terminada y el bote _Pájaro_, de -los del tráfico de la bahía, volvia triunfante ostentando la bandera -de premio que habia conseguido al llegar el primero al término de la -carrera. - -La segunda regata fué á la vela; y aquí la ansiedad de los espectadores -estribaba especialmente en ver los ligeros botes que casi presentaban -sus quillas al aire, doblados por el escesivo empuje del viento en -el voluminoso velámen de que se habian armado. Pocos fueron los -contendientes, pues si mal no recuerdo apenas conté cinco al partir de -la dársena; y muy pocos momentos tambien fueran bastantes para prever -en favor de quien se decidia la suerte. El bote _Bella Gabriela_, -del tráfico de la bahía, tomó desde luego notable ventaja sobre sus -competidores, y sin esfuerzo alguno alcanzó la bandera de premio que -volvió ostentando al poco rato. - -En la tercera regata, el número de los contendientes fué tan numeroso -como en la primera, porque tambien se efectuaba á remo; pero la fortuna -se decidió desde el principio por un elegante botecito del vapor -_Triunfo_, que sin grande lucha volvió al cuarto de hora engalanado con -la banderola de premio. - -Estas banderolas fueron despues cangeadas por las que el Gobernador -Superior entregó como premio á los vencedores, las cuales á su vez -debian servirles para recoger los premios pecuniarios que dió el -Ayuntamiento; y numerosos vivas y aclamaciones resonaron por todas -partes, haciendo conocer el contento general de los que presenciaban -tan agradable fiesta. - -Aquí debió haber concluido esta, segun el programa, pero estando -poco avanzada la tarde y en consideracion á los buenos servicios de -policía marítima que habian prestado los botes de los buques de guerra -nacionales surtos en el puerto, el Jurado decidió otorgar en aquel -momento otro premio mas que solo habia de disputarse por las citadas -embarcaciones; y prévio el beneplácito del Gefe Superior, diéronse las -órdenes oportunas al efecto, con gran contentamiento por parte del -público que veia así prolongarse la diversion. - -Esta nueva lucha presentaba mas igualdad por parte de los -contendientes, puesto que los esquifes, poco mas ó menos, tenian las -mismas condiciones y los remeros eran todos expertos y acostumbrados á -la uniformidad tan necesaria para el rápido y cómodo movimiento. Entre -todos los que tomaron parte en la regata, distinguióse la canoa del -Sr. Comandante del vapor _Blanco de Garay_, que, más rápida que sus -compañeros, llegó antes que ellos al término, ganando el premio que -se disputaba y volviendo á la dársena en medio de las aclamaciones de -la muchedumbre; que viendo terminada la fiesta volvió á entrar en la -ciudad, satisfecha de la agradable tarde que habia pasado. - -No tuvo, sin embargo, mucho tiempo para dispersarse; pues apenas habia -cerrado la noche cuando la alborada del gremio de almacenistas, volvió -á llamarla á las calles para concluir aquel dia en medio de la alegría -y la fiesta. Despues de recorrer la música algunas calles hubo fuegos -artificiales en la plaza principal; y como de costumbre se reunió un -gentío inmenso, que pasó algunas horas agradablemente entretenido, -dispersándose enseguida que concluyó la diversion. - - - - -[Ilustración] - - - - -XI. - -_Concurso de Caballos._ - - -"Todos sabemos el furor de corridas, apuestas & que hay en las -principales capitales de Europa; mas no es esto lo que yo pretendo -que pudiera plantearse en Puerto-Rico: porque á mi modo de ver, el -premiar el caballo que corra mas en media hora, no es, como nota muy -bien nuestro festivo Fr. Gerundio, el modo de mejorar la raza: además -aquello de que el mismo dueño no sea el que monte su caballo sino que -sea un _Yokey_, aunque muy bueno para las capitales de Europa, lo -juzgo inoportuno y hasta ridículo en mi país; y así otras muchas cosas -que, atendida la diversidad de costumbres, fuera errado el querer -trasplantar. - -"Yo preferiría á todo que hubiese una junta de criadores y aficionados, -que no faltan en la isla, que tienen actividad, buenos deseos y que se -alegrarían mucho de que hubiese para ello un estímulo. - -"Que esta junta presidida por la autoridad superior, ú otra que esta -nombrase, hiciese un reglamento sin mas artículos que los precisos, -para señalar á cada uno sus atribuciones y los premios que habian de -darse. - -"1º.--A la mejor yegua de vientre. - -"2º.--Al caballo mas ligero. - -"3º.--Al mas bien domado y enseñado. - -"4º.--Al mas corpulento y de mas fuerza. - -"5º.--Al de mejor estampa. - -"Que cada año por San Juan y San Pedro se reuniesen en la Capital, -como lo verifican ahora, para la prueba, comparacion y adjudicacion de -premios, en cuyo acto se desplegase todo el aparato posible. - -"Que se publicasen en los periódicos los nombres del dueño y del -caballo premiados, y que se luciesen algunas otras cosas que son buenas -para dichas en un reglamento, y agenas de un artículo como este." - -Esto escribia en el "Cancionero de Borínquen," que vió la luz en 1846 -en Barcelona, mi ilustrado amigo el Dr. Médico D. Manuel A. Alonso; y -de seguro que, conociendo las condiciones de nuestro país, muy lejos -estaría de creer al escribirlo que á los ocho años habia de verse -realizado su pensamiento. Sin embargo, este envolvia una reconocida -utilidad para el país; y como toda buena semilla, aun cayendo en -terreno mal preparado, hubo de prender y desarrollarse si bien -lentamente. - -Ya el lector ha visto que en el año de 1854 y por disposicion Soberana -fué que se establecieron los concursos de caballos en nuestra ciudad, -como medio eficaz para fomentar las buenas razas de esos animales. -Conocido es de todo el mundo el entusiasmo con que dichos concursos -se celebran en España, Francia é Inglaterra y los valiosos premios -que se dan en los tres puntos á los caballos que salen vencedores -en las carreras; y eso que el caballo es hoy en Europa un animal de -recreo, desde que la locomotora arrastra con mas rapidez y baratura los -vehículos en que el hombre se transporta de un punto á otro, ó en que -hace transportar las mercancías que alimentan el comercio y satisfacen -las necesidades de los pueblos. Pero por lo mismo que el caballo se -ha convertido en un objeto de recreo y por consecuencia de lujo, las -clases ricas sostienen con mas empeño esas luchas del noble animal que -por tan largo espacio de tiempo ha ocupado un lugar tan predilecto en -el hogar doméstico, que tantos y tan distinguidos servicios ha prestado -al hombre y que aun hoy mismo forma parte de la familia entre los -pueblos del oriente que, algo refractarios á la civilizacion, conservan -las costumbres de otros siglos. En Lóndres, como en Paris, como en -Madrid, no solo se celebran carreras de caballos y se dan crecidos -premios de dinero; sino que se saben apreciar las diversas cualidades -de las diferentes razas de caballos y se trata de conservarlas en toda -su pureza, mezclándolas únicamente, con toda precaucion y estudio, para -mejorarlas. - -En nuestra Isla, el caballo por desgracia, y digo por desgracia porque -la falta de otros medios de comunicacion revela nuestro atraso, el -caballo no es todavia un artículo de lujo; lejos de eso, es, en -general, el único medio útil de locomocion; porque, desprovisto de -carreteras todo el interior de la provincia, solo el caballo puede -transportar al hombre por los estrechos y quebrados senderos que tienen -que atravesarse en todos sentidos, y solo el caballo pasa con pié firme -las multiplicadas cuestas del montañoso terreno que forma el corazon de -la Isla. Verdad es que de algunos años á esta parte puede recorrerse -en carruage casi todo el litoral; pero sus inconvenientes presenta -todavia este pequeñísimo adelanto en las épocas de lluvia, porque, no -teniendo afirmado la mayor parte de los caminos, se forman prontamente -baches peligrosos que no pueden menos de infundir respeto al transeunte -y obligarle á que en los casos de urgencia prefiera el caballo al -carruage. - -No es extraño, pues, en vista de estas condiciones, que el caballo sea -un objeto de preferente atencion, sobre todo para los que residen en -los campos; y preciso será convenir en que si en Europa hay motivo para -que ofrezcan interes los concursos de caballos, mucho mayor es el que -debe existir en nuestra Isla, donde el caballo es un animal de que no -puede prescindir el hombre, si no quiere encontrarse en un momento dado -detenido en medio de los campos, por no tener otros medios de moverse. - -Por eso las exposiciones de caballos han sido vistas con cierta -predileccion desde que en 1854 se sirvió S. M. declarar que se -celebraran cada dos años, medida laudable que revela que esa vez al -menos se comprendieron los verdaderos intereses de la provincia; y por -eso hemos visto que siempre que se han celebrado han concurrido mayor -ó menor número de animales de los mas perfectos que produce la raza -indígena; sino en grande escala, porque no lo permiten las condiciones -del país, en proporcion suficiente para demostrar el interes que -inspira ese acto. - -Desde 1854, como acabo de decir, vienen celebrándose esas exposiciones -cada dos años, segun lo dispuso S. M.; pero como el concurso de -caballos formaba parte del programa de la Exposicion general de -productos del país y en aquel corto intérvalo de tiempo, estos actos -no podian ofrecer un conjunto tan variado y de tanta utilidad como se -necesitaba para que produjeran á la provincia todos los beneficios que -se habia propuesto nuestra Augusta Soberana; á los diez años, ó sea en -el de 1864, se dispuso que las exposiciones no se celebraran sino cada -cuatro años, á contar desde el último citado y en consecuencia pasó el -de 1866 sin que se celebrara el concurso de caballos. - -En 1867, el Ayuntamiento que habia visto el mal éxito de las fiestas -de San Juan, entregadas exclusivamente al pueblo en 1866 y que trató -por tanto de reanimarlas en el año siguiente, queriendo sin duda unir -lo útil á lo agradable, pensó desde luego en el concurso de caballos -y lo incluyó en su programa de fiestas; teniendo la satisfaccion de -ver que el mejor éxito coronó sus laudables deseos, pues un crecido -número de caballos tomaron parte en la competencia y el público acogió -con entusiasmo un acto que, á la par de proporcionarle una diversion -agradable, era útil á la cria de animales que tan necesarios son en el -país. - -Animado por tan buen resultado, natural era que en el presente año -no se olvidara la Corporacion popular de incluir tambien en su -programa de fiestas el concurso de caballos; y anunciado para el 22 -de Junio, ya con dos dias de anticipacion podia predecirse que el -éxito superaria con mucho al del año anterior, en vista del número de -caballos inscritos. A cincuenta llegaba ese número sin que hubiera -muchos caballos que entraran á disfrutar diferentes premios; y todos -ellos se presentaron en la tarde del indicado dia á sostener la -honrosa lucha que se abría. La carretera de Rio-piedras, en el trozo -que corre al final de la tercera línea de fortificacion del campo de -Puerta de Tierra, era el lugar designado para la exposicion; y en sitio -conveniente y frente el uno del otro se levantaban dos bonitos palcos, -uno para la Autoridad Superior y otro para el Jurado nombrado por el -Ayuntamiento y que habia de apreciar las pruebas de los contendientes -y otorgar los premios. - -Estos eran cinco, con los objetos siguientes: - -Al caballo de mejor andadura del país. - -Al de mas bellas formas. - -Al de mas alzada. - -Al mas ligero en el escape. - -Al de mejor y mas igual paso de camino. - -Una concurrencia numerosísima llenaba las dos orillas del camino y -muchos coches particulares llenos de espectadores y otros muchos de -estos á caballo se movian por todos los alrededores para presenciar -la fiesta. A la hora prefijada se presentó el Gobernador Superior que -fué recibido por la Comision del Ayuntamiento, á la vez que una banda -de música le hacia los honores que le corresponden, y en seguida dió -principio el acto. - -Apesar de lo largas que son las tardes de verano, el crecido número -de caballos que tomó parte en el concurso hizo que solo pudieran -discernirse tres de los cinco premios anunciados; y al concluir -el crepúsculo vespertino hubo de suspenderse la fiesta para ser -continuada al dia siguiente. Al retirarse la concurrencia bastaba oir -las conversaciones de los diferentes grupos, que en tales casos se -forman siempre, para juzgar no tanto del entusiasmo que generalmente -hay aquí por los caballos, sino mas bien del convencimiento que todos -tienen de la conveniencia de que haya buenos caballos. Uno hablaba de -la rapidez con que haria un viage en tal caballo de los que acababa -de ver; otro preferia la comodidad de aquel que mejor paso de camino -tenia; un tercero, mas amigo de lo bello que de lo bueno, ó quizás -con menos necesidad de movimiento y solo con deseo de lucir, daba la -preferencia al caballo de mas bellas formas; y así de los demás, pero -todos convenian en la indispensable precision de tener buenos caballos. - -En la tarde del siguiente dia, otra concurrencia tan numerosa como la -del anterior presenciaba igualmente la terminacion del acto, que tuvo -efecto en medio del contento y de la satisfaccion de los que en él -tomaron parte y de los que solo eran meros espectadores. - -Los premios fueron otorgados de la manera siguiente: - - El de _andadura_, por iguales partes á los caballos - ARROGANTE de D. Baldomero Collazo y COLIBLANCO de D. - Gerónimo Landró. - - El de _bellas formas_ al caballo GALAN de D. José Berrios. - - El de _alzada_ al caballo L'ECLAIR de D. Juan P. Camy. - - El de _escape_ al caballo GACELA, de D. Agustin Guizul. - - Y el de _paso de camino_ al caballo NENE de D. Lorenzo - Vizcarrondo. - -Cada premio era de cien escudos; y se distinguieron los caballos -premiados con grandes borlas de seda pendientes del cuello y de -diversos colores, segun la cualidad que los habia hecho acreedores al -premio. - -Además de la animacion que esta fiesta produjo en la ciudad, atrajo -tambien una numerosa concurrencia de forasteros que vinieron de -distintos puntos de la Isla, unos para presentar sus propios caballos, -otros arrastrados por la aficion y algunos que, dispuestos á venir -á gozar de las otras fiestas, no quisieron perder aquella que -consideraban sin duda de las mas importantes. - -La concurrencia al concurso hubiera sido ciertamente mayor, en -particular del bello sexo, á no haberse elegido el mismo dia para las -carreras y para el baile del Ayuntamiento; pues casi todas las señoras -que se disponian para este hubieron de dejar de concurrir á aquellas, -por causa de los cuidados que exije su _toilette_; pero, sin embargo de -esto, la fiesta puede decirse que fué muy buena y una de las que mas -realce dieron al conjunto de las del Patron en el presente año. - -El lector me permitirá que, antes de terminar este capítulo y dar -por concluido el concurso de caballos, llame la atencion de quien -corresponda para lo sucesivo sobre un vacio que, en mi humilde juicio, -se nota en los premios que hasta ahora han venido asignándose, y que no -pasó, empero, olvidado para mi amigo Alonso al escribir su ilustrado -artículo sobre las carreras. - -Ciertamente que los cinco premios que contenia el programa del -Ayuntamiento corresponden, digámoslo así, á cinco cualidades -indispensables en nuestros caballos, que debe tratarse de conservar y -perfeccionar cada vez mas; pero si esas cinco cualidades en su conjunto -propenden al fomento de la cria caballar, yo creo como el Dr. Alonso, -que no deben olvidarse las yeguas de vientre; y que por el contrario -debieran ser objeto de un premio especial, porque sin ellas nada podrá -conseguirse en el mejoramiento de nuestra raza de caballos. - -Tal vez no se ha fijado este premio teniendo en cuenta las dificultades -que habria para asignarlo con justicia, porque no podrian someterse -los animales que se presentaran á una prueba como las que se exijen -para los otros premios; pero me parece que no faltan medios ciertos -de comprobacion, contando con la buena disposicion de todas las -Autoridades locales de la Isla para cuanto se refiera al adelanto del -país; y bien valdría la pena de que se tuviera un poco de trabajo el -conseguir uno de los medios mas eficaces á no dudarlo para mejorar la -raza caballar. - -Nada importa, en mi pobre opinion, que solo haya por ahora en toda la -Isla dos ó tres dueños de potreros que puedan presentar animales para -optar al premio á que me refiero; entre ellos solo se disputaria, y -aun cuando en muchos años no se aumentase el número de competidores, -los dueños de buenas yeguas, habiendo estímulo, podrian recurrir á -aquellos y obtener mayor lucro por sus animales al venderlos. - -Tratándose de la mejora de la raza no puede prescindirse de la -procreacion; y, para esta, tan importante es el uno como el otro sexo -y los dos deben ser estimulados para que se obtengan buenos frutos. Me -prometo que si esta observacion se encuentra fundada, tendrá el eco -que corresponde en la Comision que haya de ocuparse de este ramo de la -Exposicion pública, para el año entrante; de cuya ilustracion no puede -ponerse en duda que buscará y hallará los medios de que el premio á la -mejor yegua de vientre sea dado con toda la justicia con que el público -ha visto que se han dado los demás en el presente año. - - - - -[Ilustración] - - - - -XII. - -_Bailes._ - - -Siguiendo el órden del programa de fiestas publicado por el -Ayuntamiento, al concurso de caballos sigue el baile dado por la -Corporacion popular en la noche del mismo dia que aquel tuvo lugar; -pero el lector me permitirá que, separándome un poco del rigoroso órden -de fechas con que se celebraron los diferentes bailes efectuados con -motivo de las fiestas del Patron, los comprenda todos en este solo -capítulo, ya para no esponerme á caer en repeticiones que por fuerza -habian de aparecer cansadas, ya tambien para no cansar demasiado la -atencion de los que me favorezcan recorriendo estas líneas; que el -terreno de la fantasía ha de ser vaporoso y sutil como las ilusiones -que engendra y estas desaparecen fugazmente con solo que se trate de -manosearlas algun tanto. - -Cuatro fueron los bailes que se efectuaron durante el mes de Junio: -uno en el Casino el dia 15; otro el dia 22 dado por el Ayuntamiento; -otro el 25 por los Gefes y Oficiales de los Cuerpos de la guarnicion; y -otro el 29 por los Empleados Civiles; estos tres últimos en el salon -levantado por el Municipio en la plaza de Santiago. - -El baile del Casino fué una de esas bonitas fiestas con que de vez -en cuando obsequia á sus favorecedores aquella galante sociedad; y -los elegantes salones del espacioso edificio, exhornados con el mejor -gusto, contenian lo mas selecto de la sociedad puerto-riqueña. Aun -cuando la concurrencia no era muy numerosa, para la que en otras -fiestas de este género hemos visto en aquel local, habia sin embargo un -número bastante crecido de damas y caballeros; y el baile se mantuvo -animado hasta las primeras horas de la mañana del dia siguiente, y al -eco de las dulces danzas del país y en medio de la cordial franqueza -que distingue nuestras reuniones, vimos brotar y conservarse la -alegría y la animacion que son la vida y el encanto de esta clase de -diversiones. - -El servicio de dulces y refrescos fué esmerado y profuso; y los -concurrentes de uno y otro sexo no pudieron menos de salir complacidos -de tan agradable reunion, que sin duda se distinguió entre las que -ordinariamente da aquella Sociedad, tanto por lo que ella misma se -habia esforzado y con buen éxito para dar mas lustre á su fiesta, -cuanto por la mayor concurrencia que á ella asistió comparada con la de -las fiestas ordinarias de la misma sociedad. - -Lástima es que esta no pueda hacer mas frecuentes tan agradables -reuniones y que sus secciones lírica y dramática no se organicen -de una manera conveniente para poder proporcionar, á lo menos una -vez por mes, noches de grato y culto solaz, que tanta falta hacen en -nuestra sociedad. Y causa dolor en verdad recordar que ahora veinte -años se sostenia siempre animada una Sociedad filarmónica que en -nuestra capital existió y proporcionó muchas y muy buenas fiestas -lírico-dramáticas á la par de lucidos bailes, y que hoy, con mas -elementos, porque la educacion artística es mayor y el gusto por las -bellas artes se ha desarrollado á no dudarlo mucho mas en las clases -elevadas de nuestra sociedad, con tantos ó mejores deseos por parte de -los directores y sócios del Casino, no pueda este conseguir el objeto -que entonces alcanzaba. - -Al ver este y otros fenómenos semejantes que se producen en la vida -pública de nuestro pueblo, se llega hasta pensar que hay en él latentes -motivos de malestar y de disgusto que no alcanzo á explicarme, pero -que neutralizan la expansion y la alegría que caracterizan á los -habitantes de este suelo y que les impiden entregarse á las diversiones -y distracciones propias de toda sociedad con la misma franqueza que en -otros tiempos lo hicieran. Sea de ello lo que quiera, mis deseos son -que el Casino prospere y pueda organizarse de una manera conveniente -á llenar el objeto que sus sostenedores se proponen, como un medio -de cultura digno de toda buena sociedad y que no debemos dejar pasar -desapercibido. - -Continuando la reseña de los bailes, tócame ahora ocuparme del que dió -el Ayuntamiento la noche del 22 de Junio. Al redactar el programa de -las fiestas populares, la Corporacion municipal comprendió que no podia -prescindir del baile, tanto por ser una fiesta propia de todo pueblo -culto, cuanto porque ya lo habia hecho en muchos años anteriores con -objeto de suplir las diversiones que el cambio de costumbres venia -suprimiendo; pero al consignar el baile en el programa hubo de tropezar -con la dificultad de que no podia efectuarlo en los salones de su casa, -por el estado de deterioro en que esta se encuentra y cuya reparacion -exije algunos millares de duros, ni tampoco en el teatro porque las -obras que para ello eran indispensables requerian tambien una suma muy -crecida: fuéle necesario pues pensar en otro local y no encontrándolo -en la ciudad, que no cuenta con edificios que puedan ser propios para -el objeto, se decidió á levantar un salon _ad hoc_ en la plazuela de -Santiago, de cuyo modo se hallarian con mas seguridad y confianza los -concurrentes que estuvieran todavia temerosos por la impresion de los -pasados temblores. - -La plazuela de Santiago hacia algun tiempo que se hallaba abandonada, -no obstante las nuevas fábricas en ella emprendidas y ya el Municipio -se veia en la necesidad de adoptar una resolucion que diese de nuevo á -aquel lugar la belleza que en otro tiempo tuvo, aun cuando no quedase -del todo despejado como siempre lo habia estado; y esto indudablemente -lo impulsó á elegir aquel sitio, consiguiendo con ello á la vez que -el objeto primordial que se proponia para las fiestas el no menos -atendible de hacer esta mejora en la poblacion. - -Pocos dias bastaron para realizar el pensamiento del Municipio, merced -á la festinacion con que se trabajó; y el dia prefijado para el baile -aquella plazuela poco antes abandonada se habia convertido como por -encanto en uno de esos lindos palacios de hadas de que nos hablan las -leyendas orientales. Un elegante edificio cuadrilongo de cincuenta -varas de largo por treinta de ancho, abierto por todos sus costados, -excepto el del textero principal, dejaba ver un espacioso salon de -techo plano, exhornado simplemente con grandes medallones de flores y -alegorías del baile y sostenido por cien esbeltas columnas cuyo único -adorno consistia en brazos de luces de gas y en lindas lámparas de -cristal que daban al centro del salon. En los cuatro ángulos de este se -hallaban cuatro departamentos cerrados que comprendian un gabinete para -la familia del Gobernador Superior y otro para tocador de Sras.; un -salon de descanso para caballeros; otro para café y otro para ropería; -y á los costados del pórtico dos tribunas para la música. Vaporosas -cortinas de gasa era todo lo que cerraba aquel bellísimo templo de -Terpsícore, que adornaban grandes guirnaldas de flores prendidas del -techo y uniendo entre sí las columnas, en cuyos centros y sobre las -balaustradas que circuian el ámbito descollaban grandes jarrones -de flores naturales que hacian juego con otros jarrones de pórfido -que adornaban el textero principal hasta su mismo centro, en el que -descollaba bajo un sencillo pero bonito docel el retrato de nuestra -Augusta Soberana. Los pocos macizos que presenta interiormente el -edificio estaban cubiertos de elegantes espejos de grandes dimensiones -que reproduciendo la luz, el movimiento y las espaciosas naves del -salon, aumentaban todavia más el aspecto fantástico de aquel lugar en -que rivalizaban sin duda la grandiosidad, la sencillez y el buen gusto. - -Los dos gabinetes dispuestos para la familia del Gobernador Superior y -para tocador de las damas, figuraban dos tiendas elegantes de ligera -tela, la primera azul con estrellas de oro y la segunda verde salpicada -de pequeños grupos de flores, cerrándose las entradas y ventanas con -grandes biombos y cortinas de damasco carmesí. Ricas y caprichosas -alfombras tapizaban los pisos; perfumadas fuentes embalsamaban el -ambiente, y lujosas consolas y sillones decoraban ambas habitaciones. - -Visto desde fuera aquel diáfano salon, al resplandor de los centenares -de brillantes luces que en su interior ardian reproduciéndose hasta el -infinito en los numerosos espejos y dando vida á los vívidos y variados -colores de las flores que en profusion habia por todas partes, -presentaba en verdad un aspecto fantástico y encantador, que ninguna -otra fiesta habia tenido hasta entonces en nuestro pueblo; y animado -por los ecos de la música y el voluptuoso movimiento de centenares de -parejas que lo llenaban sin oprimirse, ofrecia un conjunto tan nuevo y -caprichoso que el público en general ni aun se habia formado idea de -él. Por eso, además del crecidísimo número de personas que visitaron -el salon antes de que diera principio el baile, en cuanto este comenzó -cinco mil personas lo menos, de todas clases y condiciones, se -agruparon en todas las calles de los alrededores para gozar de aquel -bellísimo espectáculo, que salia con mucho de la esfera de todo lo que -se ha realizado hasta ahora entre nosotros. - -Si por los motivos que antes he indicado y que indudablemente existian -era necesario que la fiesta fuese expléndida, el Ayuntamiento puede -tener la satisfaccion de que ha superado á todo lo que se esperaba; y -la numerosa concurrencia que á ella asistió y pasó horas tan cortas -como gratas, obsequiada profusa y finamente por la Corporacion popular, -lo mismo que los espectadores que no hicieron mas que ver la diversion -desde fuera, conservarán siempre los mas agradables recuerdos de ella. -Las horas pasaban allí tan rápidamente que sin apercibirse de ello se -agotó el programa del baile y hubo de prorrogarse este hasta que el -nuevo dia llamaba á la gente á la alborada de la leche. - -Hoy ya el corazon del cronista no tiene mas que las decepciones hijas -de los años y las tristezas propias de quien ha perdido sus mas caras -afecciones; pero, á traves de este fúnebre crespon, se le presentan -con toda la gala de los años juveniles, con todo el encanto que les -presta el amor, las ilusiones que fascinan á la juventud, dulces como -el primer beso del aura en la mañana, halagadoras como las alegres -esperanzas que en sí llevan; y pasan por la imaginacion como vívidos -relámpagos que iluminan por un momento brillantemente la atmósfera -de nuestros mas hermosos recuerdos. Por eso el corazon del cronista, -aunque no las siente, comprende las ilusiones que transportan á las -almas jóvenes, cuando halagadas por una fiesta como la de que me ocupo, -experimentan las gratas emociones que de ella brotan y que un casto y -puro amor engalana y llena de nuevos encantos. - -¡Cuántas y cuán dulces emociones! ¡Cuántos y cuán puros placeres del -alma, que se evaporan con los años ó que la materialidad de la vida -llega á veces á corromper! Aquí, sin embargo, se halla el límite del -cronista, que no debe ir mas allá, reducido como tiene que estar á la -descripcion de lo que vé y cuando mas á sus propias impresiones. Las -agenas deben ser terreno vedado para él; y correría mucho riesgo de -ser impertinente para alguna jóven á quien está muy lejos de querer -disgustar; ó de despertar celos infundados perturbando alguna dicha -que tendria complacencia por el contrario en conservar. Hagamos pues, -lector, punto redondo y continuemos la descripcion de los bailes, no -me atrevo á decir interrumpida, porque las ilusiones forman la parte -principal de aquellas fiestas. - -Despues del baile del Ayuntamiento sigue por órden cronológico el que -dieron los Gefes y Oficiales de la guarnicion. Poco ó nada parecia -que podia esperarse en vista de la esplendidez y buen éxito de la -fiesta dada por la Corporacion popular; pero, en obsequio á la verdad, -necesario es reconocer que la de los Militares tuvo ciertamente novedad -respecto á la primera. El local en que se dieron ambas era el mismo, -pero se hallaba completamente transformado. A los costados esteriores -del edificio se habia levantado un parterre adornado con arquerías de -follage é iluminado con farolitos de colores; y en los cuatro ángulos -se habian colocado cuatro lijeros kioscos que servian de cenadores. En -el interior, además de los profusos adornos de luces, flores y espejos -que habia habido la primera noche, exhornaban el salon multitud de -trofeos é insignias militares distribuidos con simétrico gusto y que -daban un aspecto del todo nuevo á aquel lindo local. - -La concurrencia en esta noche fué sin duda mucho mas numerosa que en la -anterior, en términos de oprimirse á pesar de lo espacioso del salon; -y si grata le fué la primera fiesta no menos complacida quedó en esta -por la novedad que en ella encontró. Al fulgor de las multiplicadas -luces que iluminaban el salon y de la ardiente languidez de las miradas -propias de las hijas de nuestro suelo, de seguro que brotaron allí -las ilusiones del amor cual lozanas flores, que tal vez marchite mas -tarde el soplo helado del olvido, ó que quizás se conviertan en alegres -realidades que concluirán por brillar á la luz de la antorcha de -Himeneo. - -El cronista se guardará muy mucho de adelantar un solo paso en estas -historias íntimas que no pertenecen á las fiestas del S. Juan por mas -que una de estas les haya dado vida; y se concreta por consiguiente -á consignar que el baile de los Militares fué tan espléndido como -lo habia sido el del Ayuntamiento; y que reinaron la animacion y la -alegría haciendo correr dulce é insensiblemente las horas de la noche, -hasta que la luz del nuevo dia vino á anunciar á los concurrentes que -era necesario abandonar aquel sitio de tan grato solaz. - -Cuatro dias despues, el 29, tuvo lugar el baile de los Empleados -civiles y no parece sino que por arte mágico se transformaba el salon -de Santiago tan rápida como elegantemente, ofreciendo nuevos y variados -atractivos cuando era de suponerse que se habian agotado todos los -que pudieran emplearse. El golpe de vista que en esta última noche -presentaba aquel bonito local era en efecto completamente distinto del -de las noches anteriores; y si en estas habia reinado buen gusto en los -adornos no lo hubo menos en la que le toca ahora el turno. - -Los adornos principales, además de las luces, flores y espejos, -consistian en el revestimiento de las columnas con los colores -nacionales que ostentaban en sus centros los escudos de armas de -todas las provincias españolas de uno y otro lado del Atlántico y del -Pacífico. En la parte superior de la entrada se habia además levantado -un bonito pórtico de follage y flores iluminado profusamente; y en -la parte interior y en el textero principal adornaban los lados del -trono en que se hallaba el retrato de S. M. cuatro alegorías de los -Ministerios de Gracia y Justicia, Hacienda, Gobernacion y Fomento. Los -gabinetes tambien sufrieron su tercera transformacion; y tanto estos, -como el conjunto todo del edificio revelaba no solo el buen gusto sino -el ingenio de los que intervinieron en su ornato. - -Una concurrencia, tan alegre, animada y numerosa como la que habia -concurrido á los anteriores bailes, invadió el salon á la hora fijada -para comenzar la fiesta; y el tiempo se deslizó dulce é impensadamente -en medio de las gratas emociones que producen tan agradables -diversiones, sin que ni una sola persona de las que allí se hallaban -tuviera otro pesar que el de ver terminar el baile y con él la série de -festejos con que se obsequiaba al Patron. - -Estas tres fiestas dejaron sin duda tan gratas impresiones en todos -los que á ellas concurrieron; causaron en sus almas tan agradable -sorpresa, que conservarán mientras vivan su dulce recuerdo, como la -memoria de uno de esos gratos ensueños que despues de habernos hecho -gozar mientras dormimos nos halagan despiertos aun mas dulcemente. -Horas de alegría pasadas tanto mas agradablemente cuanto que -transcurrieron en medio de una fantástica realidad que ni siquiera -habiamos soñado. Noches de puro placer para la juventud, que rara vez -se reproducen en el curso de la vida, porque el tiempo oscurece la -luz de las ilusiones á cuyo fulgor brillaron. Despues que han pasado -solo le queda al alma el gusto de recordarlas, disfrutando de esa -melancólica alegría que acompaña siempre la memoria de todo lo que nos -ha sido grato. - - - - -[Ilustración] - - - - -XIII. - -_Funcion religiosa._ - - -Tiempo es ya de que nos ocupemos de la verdadera fiesta del Patron; de -lo que en todas épocas ha considerado el Ayuntamiento como un deber -ineludible, puesto que es el representante de un pueblo católico, que -sabe conservar y dar cada dia mayor realce á sus gloriosas tradiciones -y bien cimentadas creencias; y de lo que sin duda dió orígen á las -fiestas y regocijos que, de tiempo inmemorial, viene celebrando -anualmente esta ciudad. Refiérome á la fiesta religiosa de San Juan. - -Ya han visto los lectores que, á mediados del siglo pasado, el -Ayuntamiento hacia rendir guardia de honor al Santo Patron en el -tabernáculo que al efecto se levantaba en la Santa Iglesia Catedral y -en los dias 24 y 25 de Junio se llevaban á sus piés las llaves de la -ciudad, en reconocimiento á su soberana proteccion. Estos actos, de un -homenage tan tierno como respetuoso, han desaparecido con los años, -porque no afectando al dogma murieron junto con las costumbres que les -habian dado vida; y hoy que los actos religiosos se verifican, con muy -raras excepciones, únicamente dentro de los templos, se ha suprimido -tambien la procesion que en otros tiempos se efectuaba. Así pues la -fiesta religiosa se reduce al decenario, salve, misa y panegírico del -Santo Precursor. - -El Ayuntamiento, no pudiendo ni alterar ni aumentar nada á estas -funciones y deseando sin embargo que, al cumplir con el sagrado deber -que le han legado sus antecesores, se comprendiese que no podia -haberse olvidado de él y antes por el contrario lo habia visto con la -predileccion que exijen las venerandas prácticas de nuestra sacrosanta -religion, acordó dar á dichos actos toda la pompa y solemnidad que -fuera posible y al efecto hizo adornar el altar del Santo con flores -y luces; la orquesta de capilla tocó completa en todo el decenario y -para la misa se aumentaron hasta cincuenta instrumentos entre los que -se contaban casi todos nuestros principales profesores y doce voces; -habiendo pronunciado el panegírico del Patron uno de nuestros mejores -oradores sagrados. - -De mas está decir que la concurrencia á todos los actos religiosos -fué cual era de esperarse en un pueblo que tanto gusta de todas las -prácticas de la religion y mucho mas tratándose de San Juan Bautista, -á quien se venera como el especial protector é intercesor en favor de -la Isla; y sobre todo cuando el sentimiento religioso excitado por el -temor que en todos los ánimos habian producido los pasados conflictos, -llevaba á todos los corazones á buscar el consuelo inagotable y puro -que solo se encuentra á los piés de aquel que con su palabra crió -el universo y lo sostiene por su sola voluntad. En especial para la -misa el templo se vió lleno como pocas veces sucede; y no fué esta -circunstancia la que menos contribuyó á que la fiesta quedara tan -solemne como se lo habia prometido el Ayuntamiento y lo deseaba la -poblacion que mitigaba así sus penas todavia no pasadas del todo. - -El lector me permitirá que me ocupe por un momento de la música de la -misa; el arte, como antes he tenido ocasion de decirlo, goza del raro -privilegio de herir el alma en sus mas delicadas fibras; y por eso no -es extraño que la religion haga uso de la música que con sus brillantes -armonías nos arrebata á veces entusiasmada y rápidamente hasta las -alturas celestiales en que nuestra fé nos hace contemplar los coros de -alados ángeles y querubines postrados ante el acatamiento del Altísimo; -ó nos conduce dulce y misteriosamente con tiernas melodías hasta las -profundidades mas recónditas de nuestra propia alma para que derramemos -en ella el llanto regenerador del arrepentimiento. - -Los ecos melodiosos de la música son un misterioso amuleto, á cuyo -contacto brotan en nuestra alma las ideas de lo bueno, tal vez porque -lo bueno y lo bello son hermanos é hijos de la verdad que nunca nos -hiere con mas fuerza y esplendidez que cuando, en alas de fervorosa -oracion, levantamos el corazon, contrito y humillado, hasta donde se -halla Aquel que es la verdad misma. - -La misa ejecutada, por segunda vez, en la festividad de San Juan, es -obra de mi apreciado amigo el Maestro de Capilla D. Felipe Gutierrez -que la escribió en 1861 dedicándola al que era y es todavia dignísimo -Obispo de esta Diócesis, el Excmo. é Illmo. Sr. D. Fr. Benigno Carrion -de Málaga. - -El Sr. Gutierrez es demasiado conocido como Músico en la Isla y aun -fuera de ella; pero eso no me excusa de tener la grata complacencia -de reconocerle y proclamarle como un hijo distinguido del arte. Rico -de sentimiento, fecundo en la concepcion y conocedor profundo de los -secretos de la armonía, sus obras brillan con toda la riqueza de una -fantasía ardiente y segura en su vuelo. - -La misa de San Juan es sin duda una de sus mejores composiciones y -por esta razon como por el objeto con que fué escrita, que es el -mismo que tiene este libro, he creido deber ocuparme de ella con -algun detenimiento; esperando de mi amigo Gutierrez lo que antes he -esperado de mi amigo Oller, que, en obsequio á mis rectas intenciones, -sabrá disimular á un profano en el arte el que pretenda, no hacer un -juicio crítico, pues no alcanza á tanto mi pretension, sino emitir -una opinion que, aun cuando basada en el buen sentido y en la aficion -decidida por todas las bellas artes, no puede apoyarse en los sólidos -conocimientos que le serian necesarios para no errar tan frecuentemente. - -Los kiries de la misa de que me ocupo están basados en un himno que -oimos entonar en la Iglesia en canto llano, y tienen por solo este -motivo esa solemnidad, esa elevacion, esa pureza que distingue á todos -los himnos religiosos, que no por contar muchos años y aun siglos de -existencia han llegado á envejecer; pues, por el contrario, siempre -se oyen con el mismo gusto que la vez primera y como si fuesen cantos -nuevos. - -La Gloria es brillante, siendo de sentirse únicamente que no se hagan -desaparecer los primeros compases del _andante_ con que empieza, porque -hay en ellos cierta lasitud que se aviene muy mal con la viveza del -resto de la composicion, que podria dar principio sin inconveniente -alguno por el _allegro_ que sigue inmediatamente. Tanto este aire, -como los demás que continuan hasta llegar al _Quoniam_, revelan el -buen gusto y la fecundidad del compositor, pues abundan los trozos de -melodías originales y del mas exquisito sentimiento. El aria de tenor -que comprende el _Quoniam_ se resiente bastante de falta de novedad; -pero, tal vez temiéndolo, el autor ha estado muy acertado embelleciendo -todo este trozo con una preciosa glosa del primer violin, en que nos -da á conocer su ingenio, á la vez que el perfecto conocimiento que -tiene de la instrumentacion y del valor y partido que puede sacarse de -cada uno de los instrumentos. - -La Gloria termina con un _moderato maestoso_ de cantos dulces y -expresivos, en que se revela el alma del poeta, poniendo de manifiesto -sus gustos puros y modestos. Hay en esos cantos un eco ternísimo que -despierta en el corazon de los que conocemos al autor el recuerdo de -sus estimables virtudes, al mismo tiempo que la sencillez que distingue -todos sus actos. Mi amigo Gutierrez además, que tan asíduamente estudia -los grandes maestros músicos, sabe perfectamente que esa sencillez es -la que hace que tanto gusten las obras religiosas de Miné, como gustan -por igual razon en pintura las obras de Velazquez; y conoce muy bien el -partido que debe sacar de tan distinguida cualidad. - -Da fin la pieza con un presto final, para el _In gloria Dei patris_. -_Amen_, del género fugado tan propio de la música de Iglesia; y en -el que demuestra Gutierrez sus extensos y seguros conocimientos como -compositor, haciendo gala de su rica imaginacion así en los _motivos_, -como en la _esposicion_ y los _episodios_; cuya variedad y buen gusto -cierran dignamente tan brillante composicion. - -El _Credo_ es de un género muy superior al _gloria_, en términos de -que, en mi humilde juicio, se rompe la unidad de mérito que debiera -reinar en el conjunto de la misa; pero probablemente el autor se ha -visto arrastrado á ello por la abundancia de sentimientos que dominan -en el primero, de tan distinto carácter entre sí y de tanta grandeza -todos ellos. El Credo, que contiene los principales misterios de -nuestra Santa Religion, no ha podido menos de conmover profundamente el -alma sensible del músico; y de aquí que su obra haya salido riquísima -de contrastes de grande efecto y de armonías muy variadas, que la hacen -elevar, en mi sentir, al género de música clásica. Sobre todo brilla -en ese sentido el trozo que comprende el _Incarnatus_ y que lleno de -magestad y firmeza produce sin duda en el corazon de los oyentes la -profunda veneracion que tan elevado misterio exige. - -El _allegro_ del _Resurrexit_ corresponde perfectamente á la alegría -de la Iglesia y de los fieles por la resurreccion del Salvador, que -envolvia en sí la regeneracion del mundo; y es sorprendente por la -novedad del canto con que concluye, en el que parece se alejan los -sonidos hasta terminar por no percibirse; siguiendo inmediatamente -otro canto que imita, como á igual distancia de aquel, el eco lejano -de un órgano de Iglesia: la primera vez lo ejecutan los instrumentos -de metal; y la segunda, mas cercano al sitio de donde aquellos parten, -lo repiten las voces y todos los instrumentos. El efecto en ambas -veces es prodigioso; y toda esta parte de la obra es de un carácter -tan verdaderamente religioso que al oirla se llena el alma de ese -recogimiento místico que lo acerca á uno á la Divinidad. - -La música toda de la misa está llena de muchas y variadas glosas y de -solos de instrumentos que contribuyen á embellecerla: pero, aunque -profano, me atrevo á aconsejar á mi amigo Gutierrez que no prodigue -tanto las unas y los otros, ni prolongue tanto los últimos como lo ha -hecho con el solo de fiscorno que antecede al _Benedictus_, porque -esto no da mas resultado que el distraer á los fieles del verdadero -objeto que los lleva al templo, sobre todo cuando, como esta vez, son -ejecutados por un buen Maestro; y son recursos que no necesita su rica -imaginacion. - -La misa es una obra completa y suficiente para formar un juicio -favorable de su autor, quien sin duda alguna está llamado á esperar -la gloria pura y esplendente que guarda el arte para los que saben -gustarlo con la delicadeza de sentimiento que distingue á mi amigo -Gutierrez. Hoy sin embargo que nos ha hecho conocer con otra obra -distinguida, del género dramático, que se ha dado al estudio de -la música clásica alemana, me atrevo no á aconsejarle, pues no me -considero facultado para tanto, sino simplemente á indicarle que tenga -especial cuidado en el estudio de la música alemana moderna porque en -medio de su originalidad y de las infinitas bellezas en que abunda, -sobre todo en armonía, se resiente algun tanto de ese mal que por -desgracia se ha apoderado de todos los conocimientos humanos y que en -literatura se conoce con el nombre de realismo. El buen criterio de mi -amigo Gutierrez y el conocimiento que tiene de los grandes maestros -músicos alemanes del siglo pasado y principios del presente, le deben -servir de guia en sus estudios, y evitarle el que caiga en el defecto -que he indicado. - -Por mas que no me lo permita el objeto de este capítulo de mi reseña, -me veo forzado á no terminarlo sin expresar el sentimiento que me -domina al ver que no hay una academia de música en nuestra Ciudad, -apesar de la aficion que en ella se nota por tan bello arte; y gracias -á que la existencia de la orquesta de capilla dé motivo, de tiempo en -tiempo, para que el público se ocupe de alguna obra religiosa que lo -merezca. En lo profano hay sin embargo tambien mucho bueno que estudiar -y que admirar. - - - - -[Ilustración] - - - - -XIV. - -_Carreras de San Juan._ - - -He aquí el punto culminante de las antiguas fiestas populares de -nuestra Ciudad; lo que ha sido causa de alegría y de pesar para el -pueblo; y lo que en otro tiempo constituia la principal diversion -en los festejos del San Juan. Desde esa época á hoy las cosas, no -obstante, han variado mucho, puesto que sin prohibicion de ningun -género vemos que ya no se corre á caballo en las noches de las vísperas -y dias de San Juan y San Pedro, como en otro tiempo se corria; y vemos -que el pueblo, que tan frio se muestra para las carreras, se aficiona y -mucho á otras clases de fiestas que no entraban nunca en el programa de -las que celebraron sus antepasados. - -En el presente año apenas veinte caballos recorrian las calles en las -citadas noches; y si no hubiera sido por algunos pocos que se veian -en la plaza dispuestos para ser alquilados, aunque no encontraron -alquiladores, nada hubiera hecho presumir que nos hallábamos en -aquellos dias en que este pueblo corriendo frenéticamente por las -calles parecia un pueblo de locos, como nos dice el historiador Fr. -Iñigo. - -¿En qué consiste esta variacion? ¿Por qué se ha perdido la aficion á -las corridas de caballos que eran en otro tiempo la diversion favorita? - -El lector recordará que algo he dicho antes de ahora acerca de las -causas que han motivado la variacion; y bien obvias deben ser, en mi -humilde juicio, para todo el que se detenga á estudiar el cambio que ha -sufrido nuestro pueblo en la media centuria últimamente transcurrida. -Hasta principios de este siglo casi estuvo la Isla completamente -incomunicada con el resto del mundo, sin que la visitaran mas que los -poquísimos buques que hacian el monopolio mercantil de América y los -corsarios y piratas que desgraciadamente no eran tan escasos como -aquellos. Mas de una vez fueron incendiadas por estos últimos las -humildes poblaciones que se habian levantado en las costas; y el temor -de que semejantes escenas se reprodujeran, obligó á los habitantes á -desparramarse por el interior de los campos, sin pensar por el momento -en formar grupo alguno de poblacion; y buscando por el contrario cada -cual el sitio mas recóndito donde guarecerse. Pero como no era posible -que de esta manera viviesen gentes que habian gustado de los placeres -de la sociedad, ni era dable tampoco que se concretasen á residir en -determinada porcion de terreno sin pasar nunca mas allá; necesitando -hacer los cambios propios del hombre social y anhelando por las -relaciones que constituyen su trato mas noble, hubieron de encontrarse -en el caso de moverse en todos sentidos, segun la conveniencia de -cada dia y de cada atencion; y para conseguir este objeto en medio -de un terreno escabroso y sin recursos para proporcionarse vias de -comunicacion no habia mas que un animal que pudiera servir al hombre; -este animal era el caballo. El caballo debió llegar á ser por estas -razones una necesidad mas perentoria á veces que el alimento; y no es -extraño que gozara de tanta predileccion entre todos los habitantes -de la Isla: la familia, para establecerse en esta, debia tener la -casa en que albergarse y el caballo en que moverse; sin este último -recurso no se concebia ni podia concebirse la vida en el campo, como no -se concebia ni podia concebirse sin la casa ó choza en que ponerse á -cubierto de la intemperie. - -Por eso el caballo fué objeto de tantas distinciones, de tantos -cuidados, de tanta estimacion; y por eso así como casi puede decirse -que formaba parte de la familia, tambien tomaba parte en todas las -fiestas y regocijos. No solo por el animal que en tanta estima se tenia -sino tambien por las personas, que se veian obligadas á saber montarlo -y manejarle con la ligereza y seguridad que exigian los diversos -lances de la vida, el caballo figuraba en todas partes y para todo se -hacia uso de él. No era pues posible que al tratarse de las fiestas -del Patron se olvidase aquel noble animal y mucho menos cuando de él -se necesitaba para concurrir á aquellas. Esta misma circunstancia era -un nuevo motivo para que cada cual tratase de traer su mejor caballo, -ó que cuidase el que poseia con mas esmero al aproximarse la fiesta, -ya por lo que en ello influiría indispensablemente el amor propio, ya -tambien porque en muchos obraria la esperanza de hacer un negocio mas ó -menos lucrativo, segun lo que gustara el animal que presentaba. - -Y como de todos los pueblos de la Isla concurria gente á la ciudad, no -debe admirar que se reuniese un número considerable de caballos y que -estos fuesen de los mejores, porque precisamente era aquella la ocasion -de lucirse. Excitados con el espectáculo los habitantes de la Capital, -que no tenian la necesidad de poseer caballos, y animados por la misma -privacion en que estaban todo el año para montar, proporcionaban á los -_jíbaros_, ó campesinos pobres, la ocasion de traer sus jamelgos que -encontraban fácil alquiler; y así se reunia un número prodigioso de -ginetes en las noches antes citadas, porque de tarde no se atrevian á -correr sino los que podian lucir buenos caballos. - -En esas carreras tumultuosas y sin órden, preciso será confesar, -aun en contra de la respetable opinion de nuestro historiador, que -acontecian frecuentes desgracias; y algunas personas se encuentran -todavia lisiadas por consecuencia de ellas. Así tenia que suceder -corriéndose á todo escape por las estrechas calles de nuestra ciudad, -en grupos demasiado numerosos y á veces hasta en sentido opuesto, que -nunca faltan en estos casos, imprudentes, que, al pagar su falta, hacen -víctimas de ella á otros que ninguna culpa tuvieron. - -Hacian todavia mas peligrosas las carreras las _candeladas_ ú hogueras -que se encendian en las esquinas ó sea en el centro de las confluencias -de las calles, y en las que mas de un caballo, ciego por la velocidad -de la carrera y por el mismo resplandor de las llamas, precipitó alguna -vez ginete y _cumarracha_. Por mas que parezca hasta algo bárbaro -el uso de estas hogueras, preciso será á convenir en que no fueron -invencion de nuestro pueblo, puesto que las han encendido casi todos -los de la tierra y desde la mas remota antigüedad las encendian tambien -muchos pueblos del Oriente, justamente en los mismos dias de San Juan -y de San Pedro, ó sea en el solsticio de verano, aunque lo hacian -en honor del Sol. Aquí, sin duda, siguiendo tan añeja tradicion la -encontraron muy propia para alumbrar las carreras, en aquellos tiempos -en que nada alumbraba las calles de la ciudad. - -Uno de los principales atractivos de estas carreras eran á no dudarlo -las _cumarrachas_, que así se llamaban las compañeras que se llevaban -á la grupa y que se sostenian en equilibrio sin mas que sujetarse del -borde de las _banastillas_[12]. No conozco la etimología de la palabra -_cumarracha_, pero si se ha de juzgar por las dos voces de que se -forma, _cuma_ y _racha_, su significacion ofende hasta el pudor del -menos delicado y da una pobre idea de aquella costumbre que muchos -califican de inocente, sin recordar tal vez que en la conciencia -pública existia la conviccion de que nada ganaban con ella ni las -familias ni la moral pública; y que aun cuando hubiera muchos que -gozaran con toda pureza de la extraña impresion de llevar junto á sí -á la amada de su corazon y encontraran un nuevo placer en el mismo -peligro que podia proporcionarles la ocasion de salvarla valerosamente -de él; otros y no pocos por desgracia solo veian un motivo para burlar -la vigilancia materna y sembrar en medio de la fiesta los gérmenes de -un profundo dolor que no tardaba mucho en pronunciarse. - - [12] Especie de montura que forma una banasta de cada - lado en la parte superior. - -El pueblo, que siempre tiene, por decirlo así, frases gráficas para -expresarlo todo, cada vez que veia una _cumarracha_ exclamaba en -seguida: _¡á la cantera!_[13] ó _¡cuidado con la cantera!_, segun el -carácter del que gritaba; y estas simples palabras envolvian la idea de -escenas que yo no permitiria jamas que mi pluma reprodujera, porque -aun á traves de los años y existiendo solo como recuerdos ofenderian al -público. - - [13] Lugar fuera de poblado que se halla en el campo - del Morro y donde se arrojaban las basuras de la - poblacion. - -En vista de lo expuesto, que estoy cierto nadie podrá rechazar como -falso, creo que las carreras de San Juan eran un espectáculo, no diré -salvage como lo he oido calificar por algunos, pero sí impropio de un -pueblo culto; y esta es la razon porque á medida que el nuestro ha ido -adelantando en el camino de la civilizacion ha ido dejando aquellas -costumbres que no pueden menos de rechazar sus nuevos gustos cada vez -mas cultos; y justo será añadir que de veinte años á esta parte, en -aquellos en que ha habido carreras, han presentado estas una fisonomía -bastante distinta de la que en otras épocas ofrecian; lo cual prueba -la trasformacion de las costumbres, que se efectúa, aquí lo mismo que -todas partes, desapercibida y lentamente. - -Lenta y desapercibidamente tambien fueron cesando las carreras -hasta que concluyeron del todo, sin que las contradicciones que -esperimentaron hace algunos años sirvieran mas que para reanimarlas -momentáneamente, cual las últimas llamaradas de una lámpara próxima á -apagarse. Hoy ya no es posible hacer revivir esta diversion, porque -ni las condiciones ni los gustos del pueblo son los que fueron en las -épocas en que tan concurridas y animadas eran las carreras. - -Aunque el caballo sea todavia muy necesario por las razones que he -indicado al hablar del concurso de estos animales; la distinta manera -de ser de la poblacion, sino reconcentrada por lo menos agrupada en -su mayor parte en las costas, en donde los intereses mercantiles é -industriales superan á los agrícolas, por mas que no puedan vivir sin -ellos; no teniendo la misma necesidad de moverse que cuando se hallaba -desparramada por el interior; ó aun cuando la tenga, poseyendo la -facilidad de hacerlo por mar; el caballo ha perdido su importancia -en una considerable estension de terreno, en la que casi no figura -mas que como artículo de lujo; y de aquí el que no se le tenga en -ese territorio en la estimacion de que otro tiempo disfrutó y por -consiguiente que se vea con indiferencia la mejora de sus razas: de -donde proviene que no se vean con el mismo interes que antes aquellas -fiestas que no eran en realidad, como ya he tenido ocasion de decirlo, -mas que unas ferias anuales. - -Agréguese á esto que, á medida que iba desapareciendo la necesidad -de andar á caballo en todo el territorio del litoral, se iba tambien -perdiendo el gusto y el hábito de montar, como no podia menos de -acontecer; y se comprenderá fácilmente que haya dejado de ser diversion -para el público lo que en otro tiempo lo fué y tan predilecta. - -¿Hemos ganado ó hemos perdido con este cambio? - -Bajo el punto de vista de la conveniencia nada hay que decir porque -las cuestiones de interes se resuelven por sí solas en el sentido -favorable para este y ya vemos que al paso que se adelanta en las vias -y medios de comunicacion se va relegando el caballo, hasta el estremo -de que en los paises mas adelantados solo sirve hoy para los trabajos -agrícolas ó para solaz de algunas pocas personas que se hallan en -posicion de gastar su tiempo y su dinero en objetos y pasatiempos de -lujo. En general el caballo no se estima en la actualidad mas que como -un motor, aplicable solo en ciertos casos; y es indudable que á este -punto se tenderá tambien en nuestra Isla á proporcion que aumente en -ella el progreso material. Nada hay por consecuencia que justifique la -diversion de las carreras de caballos bajo el punto de vista de los -intereses; si bien creo que deben sostenerse los concursos de esos -animales, no tan solo porgue hay una gran parte de la Isla que los -necesita como medios de locomocion, sino tambien porque, de cualquier -modo que se los considere, debe siempre tenderse á mejorar su raza, -tratando de que predominen en ellos las cualidades que mas útiles -puedan ser. - -En el concepto de fiesta solo tengo que exponer que no habiendo nada -que coarte la libertad del pueblo para entregarse á las carreras de -caballos como antes lo hacia, prueba es de que ya no gusta de ellas, -como en otro tiempo gustaba; y entre la diversion en que por lo -menos se corria el peligro de una caida que lo inutilizara á uno y -los sencillos espectáculos de bailes, funciones dramáticas y otros en -que hasta pueden mejorarse las costumbres, nadie podrá titubear en la -eleccion, como no ha titubeado el pueblo al decidirse por los últimos, -dando así una prueba de muy buen sentido. - -Creo pues en conciencia y con la lealtad que siempre trato de observar -que hemos ganado con que desaparezcan las carreras de caballos, como -ganaremos todavia mas el dia que se acaben las jugadas de gallos, por -mas que en estos momentos lluevan sobre mí las censuras, que no temo en -verdad porque las ataco por el bien del país y con la confianza de que -han de desaparecer. - -Las carreras de caballos y las riñas de gallos eran las dos diversiones -típicas de esta poblacion antiguamente; las primeras han terminado al -dar los primeros pasos en el progreso material; cuando se dén algunos -mas en el progreso moral é intelectual terminarán tambien las segundas -sin que nadie las prohiba y solo porque las ha de rechazar por sí solo -el mismo pueblo que tanto las acoge hoy. - -No he tratado de hacer un artículo necrológico sobre las carreras de -San Juan, porque rehuyo siempre el declamar contra lo que puede ser del -gusto de la mayoría; me he concretado á poner de relieve los hechos, -como era necesario lo hiciera, al tratar de escribir una crónica: así -pues, si ha salido una necrología no se me culpe de ello, cúlpese sí á -la misma cosa que ha muerto de puro vieja y extemporánea ya en la época -que atravesamos. - -Paréceme, sin embargo, que sobre este cadáver solo tienen que -derramarse lágrimas de alegría y de pura satisfaccion, cual debe -experimentarse siempre que se da un paso de verdadero adelanto. - - - - -[Ilustración] - - - - -XV. - -_Fiesta de los militares.--Concierto._ - - -Deseando la clase militar, como ella misma lo decia en su programa, -coadyuvar á las funciones con que esta poblacion celebraba las fiestas -de su Patron San Juan Bautista; y queriendo todos participar de la -espansiva alegría de aquellos dias, no solo dió el baile que antes -dejo descrito, sino que tomó un dia tanto para el aumento de las -diversiones, cuanto para manifestar sus afectuosas simpatías por los -habitantes de esta Capital. - -Ese dia fué el 26 de Junio y además se habian preparado muchos -y variados fuegos artificiales para la noche del 25, pero -desgraciadamente un descuido involuntario hizo que ardieran todos -instantáneamente á las tres de la tarde del dia anterior, en la casa -del pirotécnico que los confeccionaba, quitando la diversion al -vecindario y ocasionando no pequeño susto por la fuerte detonacion -que se sintió en todos los ámbitos de la Ciudad y que en el primer -momento hizo temer á muchas personas que se repitieran los pasados -conflictos. El temor, sin embargo, desapareció bien pronto porque, como -de costumbre, un numeroso concurso se reunió inmediatamente en el punto -de la catástrofe y á los pocos instantes habia cesado el fuego sin -tener que lamentarse desgracia alguna ni otras pérdidas que las de los -fuegos que representaban un valor de quinientos duros próximamente y -las averías sufridas por la casa en que se hallaban. - -La alborada del dia siguiente fué anunciada á la poblacion por las -bandas de música y tambores de todos los cuerpos de la guarnicion, -que con sus armoniosos sonidos recordaron á los habitantes, que medio -dormidos se refocilaban en el lecho, que aun no habia terminado el -alegre mes de Junio; y pronto los gratos ecos de la diana llevaron á -todas partes el anuncio de un nuevo dia de fiestas y regocijo públicos. -El sol al levantarse sobre nuestro horizonte iluminó otra vez la ciudad -engalanada con sus mil banderas de vívidos colores, y los alegres -habitantes se dispusieron á gozar por última vez de los festejos del -Patron. - -A las tres de la tarde, segun lo anunciaba el programa, diferentes -comparsas representando distintos provinciales de la Madre patria, -salieron á recorrer las calles, ofreciendo un espectáculo, sinó nuevo, -poco comun en nuestro pueblo y que siempre es visto con gusto, así por -aquellos en quienes despierta el recuerdo del suelo natal, como por los -demás que miran como propio todo lo de aquellos con quienes los une el -dulce lazo de una misma nacionalidad. Habia Catalanes, Salamanquinos, -Montañeses, Valencianos, Aragoneses y Gallegos; y todos ellos llevaban -la música propia de sus bailes provinciales que ejecutaban con la -propiedad del que nada tiene que copiar y el gozo del que trae á su -memoria los alegres dias de la juventud, pasados en los atractivos -placeres del hogar doméstico. - -La noche anterior los cuerpos sacaron una gran _alborada_, en la que -se cantó el himno cuya letra encontrarán los lectores en el apéndice; -dando esto motivo á que hubiera extraordinaria concurrencia en la -plaza principal y grande animacion en las calles que aquella recorrió. -En esta fiesta fué de notarse, además de la espansiva alegría que en -todas las otras reinó, la franca cordialidad con que se vieron unidos -el pueblo y el ejército, dando así una nueva prueba de que son comunes -sus pensamientos, como es comun en ambos el amor de la patria que ambos -reconocen. - -Con las fiestas de los militares que proporcionaron dos dias de -regocijo al pueblo y terminaron con el baile que antes queda descrito, -concluyeron las fiestas del Patron; pero creo justo decir dos palabras -sobre el concierto dado en las Salas de la Sociedad Económica por -algunos jóvenes artistas; pues aunque no entrara en el programa de -aquellas, contribuyó á su mayor lucimiento y ofreció uno de esos -espectáculos puramente artísticos, tan poco comunes por desgracia entre -nosotros. - -El salon en que se dió el concierto era el mismo en que se hallaba la -exposicion de pinturas del Sr. Oller, cuya circunstancia daba mayor -realce á la fiesta y ofrecia un enlace entre la música, la poesía y -la pintura que decia al corazon mas que todo lo que hubieran podido -expresar los artistas que llevaron á cabo el espectáculo. Eran dichos -artistas los jóvenes D. Manuel Tavarez, D. Francisco Oller y don -Ignacio Marti, ventajosamente conocidos en nuestro país y fuera de -él, el primero como un notable pianista, el segundo como pintor que -revela el genio en sus obras y el tercero como requinto que no solo -brilla por su maestria en la ejecucion sino por el sentimiento con que -ejecuta. Unióse á ellos además el jóven D. Lorenzo Puente que leyó -una bonita composicion escrita por él mismo y la señorita doña Josefa -Gautier y Benitez que, con voz de timbre mas dulce y puro que las -tiernísimas notas arrancadas por Tavarez al piano para acompañarla, -leyó una melópea escrita por el mismo Puente Acosta. Oller que, como -buen artista, rinde tambien culto á Euterpe, nos hizo gustar, con su -simpática y segura voz de barítono, distintas piezas de diversas óperas -y algunas canciones de muy buen gusto. Tavarez entusiasmó, como de -costumbre, á la concurrencia que, cualquiera que sea, admirará siempre -su genio músico no contenido ni aun por los obstáculos que ha querido -oponerle su naturaleza física, víctima de una terrible enfermedad; -y Marti dió á comprender una vez mas lo que puede el arte sabiendo -arrancar dulcísimas melodías aun al mas ingrato instrumento. - -La fiesta de los jóvenes artistas no pudo menos de dejar -agradabilísimas impresiones en todos los que á ella concurrieron; y -cerró de una manera cumplida y digna el largo cortejo de fiestas que, -en obsequio del Santo Patron, se habian sucedido, casi sin intermision, -durante todo el mes de Junio. - - - - -CONCLUSION. - - -He llegado al término de mi trabajo; y si bien no me es posible ni aun -suponer el juicio que de él haya de formar cada uno de los lectores que -encuentre, por pocos que sean; tengo al menos la pretension de creer -que, cualquiera que sea su número, habrán de convenir en que no he -faltado ni en lo mas mínimo á la verdad de los hechos que me propuse -narrar; así como que las apreciaciones que haya podido emitir son -conformes á las que de antemano habia formado la generalidad de los -habitantes. - -Justificada como queda la necesidad de las fiestas y consignado el -entusiasmo con que fueron recibidas por el pueblo, así como lo que -benéficamente influyeron en el espíritu público, decaido completamente -por causa de los funestos acontecimientos de que fué testigo el año -de 1867, la historia no podrá menos de aplaudir el pensamiento que en -su realizacion se tuvo por objeto y fallar favorablemente en pro de -aquellos que, guardianes de los intereses de este pueblo, supieron -trabajar en su favor por todos los medios de que pudieron disponer, -teniendo el buen acierto de elegir los mas eficaces. - -Si causas que hayan aparecido posteriormente han inutilizado algun -tanto su obra, la responsabilidad será de los que las hayan promovido; -y en esto, como en todo, sabrá tambien ser justiciera la historia. - - - - -[Ilustración] - - - - -APENDICE. - - - HIMNO - - DEDICADO AL EXCELENTÍSIMO SEÑOR GOBERNADOR - Y CAPITAN GENERAL - - D. JULIAN JUAN PAVIA, - - EN LA ALBORADA DE LAS CUATRO COMPAÑIAS DE - Borriqueros, Caleteros, la Providad - y la Borinqueña. - - - CORO. - - Puerto-Rico al Progreso camina, - Ya vé el sol en su oriente salir, - Vuestra estrella, Señor, ilumina, - Su esperanza y feliz porvenir. - - "Borriqueros" de un pueblo tranquilo - Llegue á vos su leal pensamiento, - Como un eco del fiel sentimiento - Que inspirais al país, General. - "Caleteros" que ven el trabajo - Como un bello principio en que el hombre, - Vive honrado y conserva su nombre, - Hoy os vienen tambien á cantar. - - "Providad" es un lema que ostenta - Nuestra humilde y feliz compañía; - Al brillar cada aurora del dia - Se repite en su centro esa voz. - "Borinqueña" es la cinta patriótica - Que nos hace servir con firmeza, - Conservarla con brillo y nobleza - Es del alma la grata impresion. - - ¿No es glorioso que un pueblo entusiasta - Ovaciones de amor os tribute, - Que se ligue y que unido disfrute, - Contemplando un Gobierno de paz? - Vuestro brazo, Señor, lo encamina - A la senda del bien, de la gloria, - Puerto-Rico mañana en su historia, - Vuestro nombre lo hará recordar. - - Esos cambios inciertos del tiempo - En la triste inaccion nos tenia, - Triste crísis que el pueblo sufria - Y que vos combatísteis, Señor. - Hombres somos del pueblo; el trabajo - Nuestra clase industriosa lo indica, - La proteje el "Comercio" y suplica - PUERTO FRANCO al Gobierno español. - - - AL EXCMO. SEÑOR - - D. JULIAN JUAN PAVIA Y LACY. - - EL GREMIO DE DETALLISTAS - EN LAS FIESTAS DE SAN JUAN. - - - Ya luce en Oriente - De SAN JUAN el dia, - De grata armonía - De plácido ambiente. - - De la verde alfombra - Que esmaltan las flores, - La luz y colores - Destierran la sombra. - - Soltemos al viento - La patria bandera, - Que en nuestra ribera - Ya reina el contento. - - De los astros rey - Alegra el espacio, - El campo, el palacio, - Y la humana grey. - - Un astro radiante - De paz y alegría, - El astro es PAVIA - La enseña, ¡adelante! - - Venid borinqueñas - De rasgados ojos, - Las de lábios rojos - Y trovas risueñas. - - Venid, y diadema - De rosas y olivas, - Tejed espresivas - Del amor emblema. - - Ponedla en la senda - Del héroe que amamos, - Al que tributamos - Nuestra pobre ofrenda. - - De la patria el dia - Preside la fiesta - Repita la orquesta - ¡Que viva PAVIA! - - - HIMNO - DEDICADO AL EXCELENTÍSIMO SEÑOR GOBERNADOR - Y CAPITAN GENERAL - - D. JULIAN JUAN PAVIA, - - EN LA ALBORADA DE LA CLASE DE ALBAÑILES - EN LAS FIESTAS DE SAN JUAN - - - CORO. - - Salve, salve, cien veces, Señor, - ¡Que regís este bello País! - Gloria, gloria al buen hombre español - ¡Que nos brinda una vida feliz! - - Sólo el hábil piloto que guia - Hoy la nave del pueblo riqueño, - Pudo darle un aspecto risueño - A un país que encontró en el dolor: - ¿Quién mejor que esos hombres que nunca, - Con la trama del arte han finjido, - Son la prueba de un Gefe querido, - Recto, justo, leal, bienhechor? - - ¡Plegue á Dios que esa estrella de gracia - Que en el cielo se vé de esta Antilla, - Que sin mancha y purísima brilla, - No se llegue mañana á ocultar! - Estos son nuestros votos fervientes, - Ecos puros que brotan del alma, - Cual las notas del ave en la palma - De esta bella region tropical. - - ¡Ay Señor, Puerto-Rico ya es otro! - Ya olvidó su pesar, su amargura; - Ya entre sueños de dicha y ventura - Vuelve á abrirse su hermosa ilusion: - Ya hoy un aire de amor se respira, - ¡Salve, salve, do quiera se aclama, - Al Gobierno feliz que nos ama - Y animó nuestro Santo Patron! - - - AL EXCMO. SEÑOR - - D. JULIAN JUAN PAVIA. - - El Gremio de ZAPATEROS, en su alborada - EN LAS FIESTAS DE SAN JUAN. - - - CORO. - - Al alzarse en su carro la aurora - Le dá el ave su dulce cancion, - Y una voz de la Patria sonora - ¡Salve, salve, le dice al PATRON! - - Esa voz, General, es del pueblo - Que no ha mucho sus ayes lanzaba, - Que volver á su dicha anhelaba - Y entregarle al trabajo con paz. - Quiso Dios inspirar á la Reina - Y mandaros, Señor, á esta Antilla, - Y PAVIA es el nombre que brilla - ¡En la inmensa ovacion popular! - - No tenemos riquezas, ni glorias, - Que venir á ostentar en Palacio, - Nuestra esfera, Señor, nuestro espacio - El trabajo lo indica y el bien. - Pero en cambio del oro y del lujo - Es mejor nuestra fiel simpatía, - Que los hijos del pueblo en el dia, - Son ovejas que van al PODER. - - Los dos mundos se juntan y ligan - Por un lazo de amor soberano, - Vuestra hija es del pueblo cubano, - Y vos, honra del pueblo español. - Era ayer nuestra patria un sepulcro, - Una noche sin luz, sin estrellas, - Y hoy un grupo de vírgenes bellas - Van cantando sus himnos de AMOR. - - ¡Bello cambio de un bello Gobierno - Que nos brinda un raudal de esperanza, - Y que sábio ha formado esa alianza - Que promete la paz y la union! - ¡ARTESANOS! nos toca el obsequio - Ofreceros, Señor, este dia! - ¡Viva, viva el ilustre PAVIA! - ¡Viva, viva SAN JUAN el Patron! - - - HIMNO - - AL PATRON SAN JUAN BAUTISTA, - - POR LOS MUSICOS - En la noche de su alborada. - - - CORO. - - Los pueblos cristianos, - Henchidos de amor, - Celebran contentos - Al Santo PATRON. - - San Juan el BAUTISTA, - Por Dios destinado - A ser denodado - El nuestro PATRON. - Sus dones envia - Del cielo á raudales, - Y cesan los males - De nuestra afliccion. - - Su gracia invoquémos - Con júbilo santo, - Y en místico canto - Su nombre ensalzad. - Porque él nos proteje - Y bienes derrama - Humilde al que clama, - Su dulce piedad. - - Salud y abundancia - Prodiga al porteño - Y el timbre halagüeño, - De noble y leal: - La MUSICA bella, - La hermosa PINTURA, - Le dió por natura - Con Lira inmortal. - - Sus dones preciosos - Do quiera los vemos, - Y mas que tenemos - Un buen General. - Que el SANTO le inspira - Pureza y justicia, - Cumplida pericia, - Bondad sin igual. - - - LOS CARPINTEROS - - FESTEJAN A SAN JUAN BAUTISTA. - - Henchidos de contento - y entusiasmados - saludando á vuecencia - todos cantamos, - y le traemos - la gratitud humilde - de nuestros pechos. - - Entre alegres festines - la gente salta - revelando tan solo - goces del alma; - y con delirio - nosotros revelamos - lo que sentimos. - - A SAN JUAN entonemos - sencillos cantos, - porque es el patron nuestro - que festejamos, - y que los vivas, - se repitan por todos - con alegría. - - Cuando un padre no olvida - nunca á sus hijos - siempre le están aquestos - agradecidos; - así nosotros - cuando vuecencia goza; - gozamos todos. - - Esta alborada inmensa - que aquí traemos, - se compone de todos - los carpinteros, - y algunos otros - que al mirarnos alegres - saltan de gozo. - - Vuecencia abrió la puerta - á la alegría, - y hácia ella la gente - voló en seguida, - pues es tan bueno, - que es digno que le siga - el pueblo entero. - - Se ha llamado bastante - la atencion vuestra, - y por eso nos vamos - con su licencia, - y le pedimos - que siempre sea tan bueno - como ahora ha sido. - - - HIMNO. - - CANTADO EN EL PALACIO DE SANTA CATALINA, - LA NOCHE DEL 12 DE JUNIO DE 1868. - En la Serenata del Gremio de Barberos. - - Todo pueblo sensato y cristiano - Entusiasta celebra al Patron, - Que le envia del cielo el Eterno - Para darle eficaz proteccion. - - Si es Borínquen feraz y salubre; - Si sus campos se visten de flores; - Si los pájaros son trovadores, - Suave y pura la brisa del mar; - Si apacible, eternal primavera - Fertiliza dichoso este suelo, - Bellos dones los trajo del cielo - El amado Patrono SAN JUAN. - - Celebremos su fiesta, porteños, - Recordando los años pasados; - No seamos de aquellos menguados - Que olvidaron al Santo Patron. - Elevemos magníficos globos - Ledo canto resuene do quiera, - Que figure la hermosa bandera - Y se adorne con lujo el balcon. - - Vengan luego briosos corceles - Manejados por lindas cagüeñas, - Que son lindas las porto-riqueñas, - Amazonas con gracia gentil. - Y la bulla, algazara y la vela - Nos presente al SAN JUAN animado, - Que gozaban en tiempo pasado - Desde el viejo hasta el niño infantil. - - Hoy tenemos un Gefe preclaro, - El ilustre PAVIA querido; - Que el amor conquistarse ha sabido - De este pueblo que es digno y muy fiel. - A su nombre gozamos tranquilos, - Dulce paz, espansion y contento; - Apreciemos feliz el momento - Y al PATRONO pidamos por él. - - - SERENATA. - - Mariposas galanas, tiernas palomas, - Flores que dan al viento suaves aromas, - Arreboladas nubes de la mañana - Que en el espacio vierten nácar y grana; - Perlas que entretejidas en cien collares, - Abrillantan la orilla de nuestros mares; - Angeles hechiceros, hadas risueñas.... - ¡Así son las gallardas Puerto-riqueñas! - ¡Preciosas niñas, - Gala, encanto y orgullo de estas campiñas! - ¡Niñas preciosas, - Angeles, perlas, flores y mariposas! - - De sus ojos brillantes á los fulgores - Ilumínase el cielo de los amores, - El carmin de su boca la miel derrama - En armónico arrullo, que el pecho inflama: - En su frente trigueña pura luz brilla, - Los claveles resaltan en su mejilla, - La delgada cintura con garbo mueve, - Con lijero abandono la planta breve: - ¡Cuánta belleza, - Cuántas gracias, encantos y gentileza! - ¡Cuánta hermosura, - En ojos y mejillas, boca y cintura! - - ¿Quién al ver tanta dama gentil y apuesta - Celebrando la grata popular fiesta? - ¿Quién al verlas reunidas como este dia - Por do quiera vertiendo dulce alegría, - No se enagena, - Y á la red de sus gracias no se encadena? - ¿Quién dejaria - De exclamar con el alma de gozo llena? - ¡Viva el Patrono, - Pues las niñas Riqueñas son en su abono! - ¡El San Juan viva - Y siempre de las bellas culto reciba! - - J. G. P. - - - AL EXCMO. SR. CAPITAN GENERAL - - DON JULIAN JUAN PAVIA. - - El Jóven Comercio de Puerto-Rico, - EN LAS FIESTAS DE SAN JUAN. - - - CORO. - - Luce el sol en la inmensa estension - Ostentando su roja diadema, - Y en su centro fulgura un emblema - De PAVIA y el SANTO PATRON. - - Como brilla en su carro la aurora, - Como el ave nos dá su armonía - De igual modo el Gobierno en PAVIA - Tiene un eco de amor popular. - Y nosotros, Señor, entusiastas, - Recordando de España las glorias, - Al hacer esas gratas memorias - Recordamos á España y SAN JUAN. - - El COMERCIO es la vida del pueblo - El trabaja, se industria, se afana, - Y es su gloria que brille un mañana - De un mas bello y feliz porvenir. - Que entre España, Señor, y esta Antilla - El Comercio variando de traje, - Pueda un dia decir ¡¡CABOTAJE!! - ¡Ya tenemos un mundo feliz! - - Ya MERCURIO desplega sus alas, - Protejiendo esta fértil Antilla, - Sea la ola serena que brilla - Sobre el bello turquí de la mar. - El Comercio es la voz de ADELANTO - La VIRTUD y el TRABAJO comprende, - Y en las fiestas gozoso desprende, - Cuanto pueda al país alegrar. - - Hay un gozo sublime, del alma, - Que nos dice ¡GOZAR! ¡ALEGRARSE! - Y ALGO debe en verdad esperarse - De la santa bondad del PATRON. - Y este jóven Comercio reunido - ¡Salve! ¡salve! le dice á PAVIA, - Porque ofrece su noble hidalguía - PUERTO-FRANCO, la PAZ y la UNION. - - - HIMNO - - EN LA ALBORADA DE LOS MILITARES. - - - CORO. - - Puerto-Rico entusiasta tributa - Mil ofrendas al buen General, - Y nosotros unidos al pueblo - El afecto del fiel militar. - - Puerto-Rico se ostenta apacible - Siempre vive tranquilo y contento, - Arraigando ese leal sentimiento - Que es el timbre del pueblo español. - Y nosotros gozando en sus fiestas - De la mas fraternal alegría, - De SAN JUAN celebramos el dia, - De SAN JUAN su divino PATRON. - - Si en la cruda batalla cumplimos - Con el noble deber del soldado, - Y la fé que á la Reina ha jurado - El que acata la ley militar. - En las horas de dichas y goces - Llena el goce tambien nuestras almas, - Y con vivas con cantos y palmas - Celebramos tambien á SAN JUAN. - - Son los votos fervientes del pueblo, - Que su paz no se turbe en la vida, - Dulce paz que al progreso convida - Y asegura un feliz porvenir. - Con la paz Puerto-Rico florece - Y sus dias discurren serenos. - Como van por el mundo los buenos - Que supieron del crímen huir. - - - HIMNO - - Cantado por la Guarnicion de Puerto-Rico - EN SU ALBORADA - - CON MOTIVO DE LA FIESTA DEL SANTO PATRON. - - Que viva el Patron San Juan--¡viva! - Su mediacion asegura, - En pos de dolor, y afan, - Riqueza, paz y ventura. - - Esas armas cubiertas de gloria - Que resuenan de un polo á otro polo, - Y blandimos, Soldados, tan solo - De la Reina y la Patria en sosten, - Depongamos por hoy en memoria - Del que á Dios elevando sus manos, - Santa égida de nuestros hermanos - Bendiciones traerá á Borínquen. - - Pueblo somos, del pueblo salidos, - Nuestros son su trabajo y pesares, - Nuestros sean los puros cantares - Que en el viento se dejan oir. - Y en su alegre festin confundidos - Diferencia tan solo encontremos - En que es deuda y pagarla sabremos, - Defendiendo á Borínquen, morir. - - Invencible es el pueblo y la hueste - Que animados por un pensamiento - De fraterno y leal sentimiento - Hace eterna su enérgica union. - Que el peligro do quiera se apreste; - Abrazados de nuestros hermanos, - Compañeros, venderle esperamos - Con la ayuda del SANTO PATRON. - -[Ilustración] - - - - -INDICE. - - - PAGINAS. - - Introduccion 7 - - I.--Ojeada retrospectiva 14 - - II.--Alternativas del San Juan 29 - - III.--El San Juan en el presente siglo 39 - - IV.--El San Juan en los últimos treinta - años 49 - - V.--Situacion del país 60 - - VI.--Principio de las fiestas 70 - - VII.--Recepcion del Gobernador Superior - de la Isla 80 - - VIII.--Las alboradas 86 - - IX.--Exposicion de pinturas 93 - - X.--Festividad religiosa, Fuegos, Mascarada, - Cabalgata, Regata, Alborada 113 - - XI.--Concurso de caballos 130 - - XII.--Bailes 141 - - XIII.--Funcion religiosa 153 - - XIV.--Carreras de San Juan 162 - - XV.--Fiestas militares.--Concierto. 173 - - Conclusion 177 - - Apéndice 179 - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Las fiestas de San Juan, reseña -histórica de lo que han sido y de lo que son, by Federico Asenjo - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LAS FIESTAS DE SAN JUAN *** - -***** This file should be named 60210-8.txt or 60210-8.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/6/0/2/1/60210/ - -Produced by Carlos Colon, Biblioteca Digital Puertorriqueña -and the Online Distributed Proofreading Team at -http://www.pgdp.net - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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If you are not located in the United States, you'll -have to check the laws of the country where you are located before using -this ebook. - - - -Title: Las fiestas de San Juan, reseña histórica de lo que han sido y de lo que son - Relación verídica de las que se celebran en este año de 1868 - -Author: Federico Asenjo - -Release Date: September 1, 2019 [EBook #60210] - -Language: Spanish - -Character set encoding: ISO-8859-1 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LAS FIESTAS DE SAN JUAN *** - - - - -Produced by Carlos Colon, Biblioteca Digital Puertorriqueña -and the Online Distributed Proofreading Team at -http://www.pgdp.net - - - - - - -</pre> - - -<p class="box">Nota del Transcriptor:<br/><br/> - -Se ha respetado la ortografía y la acentuación del original.<br/><br /> - Errores obvios de imprenta han sido corregidos.<br/><br /> - - Páginas en blanco han sido eliminadas.<br/><br/> -La portada fue diseñada por el transcriptor y se considera dominio público.<br /></p> -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> - -<h1>LAS FIESTAS DE SAN JUAN.<br /> -<span class="medium">RESEÑA HISTORICA<br /> -de</span><br /> -LO QUE HAN SIDO Y DE LO QUE SON</h1> - -<p class="center">Y</p> - -<p class="center p2">RELACION VERIDICA<br /> -de las que se celebran en este año de 1868,</p> - -<p class="center p2">por</p> - -<p class="center p2">Federico Asenjo.</p> - -<p class="center p2">PUERTO-RICO.<br /> -<i>Imprenta del Comercio.</i><br /> -1868</p></div> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> - -<p class="p6 center">AL EXCMO. AYUNTAMIENTO<br /> -de la Ciudad de S. Juan Bautista<br /> -DE PUERTO-RICO.</p> - - -<p class="p2"><i>A nadie mejor que á V. E., que ha sabido -conservar las fiestas populares de la muy noble y muy -leal Ciudad que representa, puede ser dedicado este -librito. Sírvase V. E. aceptarlo como una débil muestra -de la gratitud de aquel á quien ha hecho la honra de -elegir para su Secretario.</i></p> - -<p class="right">Federico Asenjo.</p></div> - -<hr class="chap" /> -<div class="chapter"> -<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_7" id="Page_7">[7]</a></span></p> - - - - -<div class="figcenter4em"><img src="images/i007.jpg" width="500" height="56" alt=""/></div> - - -<h2 id="INTRODUCCION">INTRODUCCION.</h2></div> - - -<p>Cosa sabida es por todo el mundo que los -pueblos, como los individuos, tienen su infancia, -su juventud, su edad viril y su vejez; y que -en cada una de estas épocas, lo mismo que el -hombre, cambian de faz, aunque conservando -siempre ciertos caracteres que constituyen la -fisonomía especial de cada uno, y tambien el -carácter moral que les es propio.</p> - -<p>El hombre tranquilo y circunspecto, que -ocupa un lugar distinguido en sociedad por su -juicioso proceder, no deja de ser el mismo niño -jugueton y travieso que en otro tiempo era el -disgusto de sus padres; pero la edad le ha hecho -variar de condiciones y sus usos y costumbres -han cambiado, si bien conservan siempre -cierto sello particular que distingue su individualidad. -Es el mismo hombre que fué desde -que nació, pero no tiene ya ni la vivacidad de -la niñez, ni la impetuosidad de la juventud: -sus impulsos violentos se han calmado, sus -mismas pasiones se han apaciguado algun tanto.<span class="pagenum"><a name="Page_8" id="Page_8">[8]</a></span> -Su genio, por mas que un adagio vulgar diga -que</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line">genio y figura</div> -<div class="line">hasta la sepultura,</div></div></div></div> - -<p>su genio, repito, ha decaido mucho; sin que -por todo eso, deje de reconocerse constantemente -el mismo hombre.</p> - -<p>Tal es la obra lenta pero segura del tiempo, -que todo lo muda y lo trastorna todo sin -permitir, por lo comun, que ni aun nos apercibamos -de ello. Y esa obra se realiza sin intermision, -no solo en el hombre, sino tambien -en todo lo que le rodea; desde la tierra que -cambia de naturaleza, sin cambiar de lugar ni -de fisonomía, digámoslo así, y el mineral que -acrece y muda de faz sin mudar de naturaleza; -hasta el árbol que tiene en su vida las mismas -épocas que el hombre en la suya y el animal -que se aproxima mas á este; y el mar inmenso -que rodea la tierra y que muda sin cesar de -aspecto siendo no obstante el mismo en todos -tiempos; y el cielo hermoso que nos cubre y -que aparece frecuentemente á nuestra vista -con distintas faces, por mas que sea siempre el -espacio infinito en que se pierde la razon del -sábio.</p> - -<p>Los pueblos se hallan tambien sugetos á -esta ley; y por eso los vemos cambiar de faz -á medida que pasan años; y mudar de condiciones -segun van recorriendo las diferentes épocas -de su vida, mucho mas largas por cierto que -las de la vida del hombre. Este pueblo, sencillo<span class="pagenum"><a name="Page_9" id="Page_9">[9]</a></span> -y frugal en otro tiempo, apenas conserva algunos -restos de su pasada sobriedad; aquel otro -de carácter alegre y bullicioso, rie todavia y -se regocija, pero con cierta compostura que le -era antes desconocida; este otro casi no conserva -nada del carácter melancólico que distinguia -á sus hijos, en medio del estruendo de los negocios -que hoy le ocupan; pero en medio de -todos estos cambios y mudanzas, que ya desde -la época del célebre orador romano hacian -exclamar á los viejos <i>¡O tempora! ¡O mores!</i> -y que continuan todavia, apesar de los diez y -nueve siglos transcurridos, haciéndoles exclamar -<i>¡Qué tiempos aquellos!</i> refiriendose á los de -su juventud; esos cambios y mudanzas, vuelvo -á decir, se llevan á cabo sin que los pueblos -dejen de ser los que son y sin que dejen -de conservar siempre algo que distingue á cada -cual de ellos de todos los demás que cubren la -superficie de la tierra.</p> - -<p>Ese algo, que forma la distincion, lo constituyen -los usos y costumbres, así como tambien -las tradiciones.</p> - -<p>La tradicion es para un pueblo lo que la -memoria para el hombre.</p> - -<p>Si la memoria es infiel, el hombre no sabe -dar cuenta de los hechos que ha visto sucederse.</p> - -<p>Si la tradicion no es verídica se pierde la -memoria de los acontecimientos que la historia -no ha sabido, ó no ha querido, ó no ha podido -conservar; y como que, en tratándose de la<span class="pagenum"><a name="Page_10" id="Page_10">[10]</a></span> -vida de un pueblo, los hechos cambian á medida -que la edad de aquel varia, de aquí el -que, á la vuelta de los años que componen la -vida de dos ó tres generaciones, se pierda la -memoria de sucesos muy vulgares; ó cambie de -tal modo su recuerdo que ni remotamente pueda -nadie darse cuenta de lo que fueron los hechos -en su orígen.</p> - -<p>Esto es lo que mas generalmente acontece -con los usos y costumbres populares; porque -llamados unos y otras á variar constantemente, -en proporcion de las variaciones que sufre el -estado de adelanto ó de atraso del pueblo á que -pertenecen, llegan á alejarse á veces tanto de -lo que fueron en su principio que difícilmente -se reconoce su modo primitivo de existencia.</p> - -<p>Por eso yo creo que mientras mas varien -los usos y costumbres de un pueblo, mas empeño -debe este poner en conservar incólumes -las tradiciones que á ellos se refieren; y procurar -que, á traves de las alteraciones que esperimentan -con el tiempo, se trasluzca siempre -con toda claridad el punto donde nacieron -y la forma que tuvieron al comenzar.</p> - -<p>Quizas parecerá á mis lectores que no -merecen la pena de que se les consagre una -atencion tan especial los usos y costumbres; -pero, si así pensaran, bastaria para convencerles -de lo contrario, recordarles que por solo las -variaciones de los usos y costumbres se puede -conocer la historia entera de un pueblo; y que -el carácter y las condiciones de cualquier pue<span class="pagenum"><a name="Page_11" id="Page_11">[11]</a></span>blo -se hallan retratados en sus usos y costumbres.</p> - -<p>Ciceron escribió un libro sobre las costumbres -en que dejó pintado el pueblo romano; -y Voltaire nos ha dejado un "Ensayo sobre -las costumbres" en que trata de reseñar las -diferencias que separan entre sí á todos los -pueblos de la tierra y los puntos de contacto en -que se unen.</p> - -<p>Yo voy pues á reseñar algunos usos y -costumbres de este hermoso país, que tan desconocido -es hasta para muchos de los mismos -que lo habitan; y no solo reseñaré algunos -de los mas culminantes, sino que lo haré -comparándolos en diversas épocas de la vida -de este pueblo, para que pueda formarse juicio -de sus progresos ó retrogadaciones; y se conciba -la marcha que ha traido de algunas décadas -á esta parte.</p> - -<p>Este trabajo, pues, que no me atrevo á -llamar libro, no será simplemente una crónica, -por mas que no tenga pretensiones de ser historia; -será sí la tradicion escrita, tal cual la hemos -oido de nuestros padres, segun se la refirieron -nuestros abuelos; y segun consta de algunos -documentos incoherentes que la casualidad ha -puesto en mis manos cuando la necesidad ó la -ociosidad me han obligado á revolver algunos -archivos.</p> - -<p>Empero, para que la tradicion, que he -tratado de tomar desde su orígen, pueda ser -continuada sin interrupcion, no solo me con<span class="pagenum"><a name="Page_12" id="Page_12">[12]</a></span>cretaré -á la parte histórica de las <i>Fiestas de -San Juan</i>, sino que trataré de describir, lo mejor -que me sea posible, las que se celebren en -este año.</p> - -<p>El <i>San Juan</i>, como vulgarmente hemos -dicho siempre, ha sido en todos tiempos, una -fiesta tan popular en esta ciudad, tan peculiar -de esta poblacion, y ha ofrecido una fisonomía -tan especial, que examinándola con algun detenimiento -podriamos concluir por conocer esta -localidad.</p> - -<p>Así como los juegos olímpicos de la antigua -Grecia demostraban la necesidad que aquel -pueblo esperimentaba de tener hombres fuertes -y ágiles para la guerra; las carreras de San -Juan ponen de manifiesto la necesidad que este -pueblo ha esperimentado siempre de poseer -buenos caballos que no se arredren ante los -frecuentes obstáculos de su erizado suelo.</p> - -<p>Así como los Israelitas y los Romanos y -los Normandos y los Francos celebraban con -júbilo y alegría la conmemoracion de hechos -de grande importancia en su vida, así tambien -los Puerto-riqueños ven con júbilo las <i>alboradas</i> -que les recuerdan hechos no menos gratos -que eran el consuelo de esta poblacion en épocas -tristes y azarosas; como tendrán ocasion -de verlo los lectores mas adelante.</p> - -<p>Y aun la suprimida <i>vela</i> tuvo tambien su -razon de ser, y hubiera podido quedar justificada, -á no habérsela hecho degenerar en de<span class="pagenum"><a name="Page_13" id="Page_13">[13]</a></span>mostraciones -poco dignas de un pueblo que -con razon se precia de culto y de avanzado.</p> - -<p>Por lo visto, el lector comprenderá que -me prometo hacerle conocer <i>las fiestas de San -Juan</i>, tales como han sido en otros tiempos y -cuales son en los presentes. Fáltame solo que -mis fuerzas correspondan á mis prometimientos; -que no por ser el asunto alegre y al parecer -ligero, deja siempre de ser difícil en extremo -el llenar cumplidamente el papel de cronista -verdadero y no cansado.</p> - -<p>Espero que mas que mi poca disposicion, -contribuirá á ello en mucha parte el entusiasmo -que por todas partes se nota y que comunicará -á mi tosca pluma la vida y la animacion -de que de otro modo careciera.</p> - -<hr class="chap" /> -<div class="chapter"> -<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_14" id="Page_14">[14]</a></span></p> - - - - -<div class="figcenter4em"><img src="images/i014.jpg" width="500" height="52" alt=""/></div> - - - -<h2 id="I">I.<br /> -<i>Ojeada restrospectiva.</i></h2></div> - - -<p>San Juan Bautista fué declarado Patron de -la Isla, tal vez por el nombre que á esta habia -dado el Almirante Colon al descubrirla en 16 -de Noviembre de 1493, quizás por el de la Reina -que entonces se sentaba en el trono de las Españas, -que nada dicen sobre ello las historias; -pero es lo cierto que al expedir su primera pastoral -en Sevilla el 26 de Setiembre de 1512 el -Sr. D. Alonso Manso, primer Obispo de esta -diócesis, trasladando la bula de ereccion de -nuestra Santa Iglesia, declara que esta se levanta -á honra del dicho Sr. San Juan; y como -tal patrono fué desde entonces y ha sido siempre -reconocido el Divino Precursor.</p> - -<p>Sin embargo de esta declaratoria, no aparece -que, en el primer siglo transcurrido desde -la citada fecha, se celebrara la fiesta del patron -San Juan ni aun con el culto que debiera haberle -dado la Iglesia que se habia puesto bajo -su advocacion; y mucho menos con fiesta ni -regocijo alguno público y profano. Verdad es -que en aquellos tiempos primitivos harto tenian -que hacer nuestros valientes antepasados<span class="pagenum"><a name="Page_15" id="Page_15">[15]</a></span> -con atender primero á los caribes y despues á -los corsarios que constantemente los tenian en -jaque; y el poco tiempo de paz y tranquilidad -que podian gozar lo necesitaban demasiado, -ya para el laboreo de las minas, ya para la labranza -de la tierra, ya tambien para construirse -las pobres habitaciones en que se albergaban; -sin que pudieran por lo visto pensar en -diversiones.</p> - -<p>Así se pasó un siglo ó poco mas, sin que -nadie se acordara al parecer del Santo Patron, -ni aun el mismo Obispo que le escogió como -tal, ni su sucesor el Maestro D. Fray Manuel -de Mercado, hasta que en 1637 ó 38, que no -sabemos á punto fijo la fecha, el Gobernador, -de buena memoria para esta Isla, D. Iñigo de -la Mota Sarmiento hizo reconstruir el crucero -de la Santa Iglesia y echar á esta una cerca, -solicitando al efecto la cobranza de deudas que -por su antigüedad se creian incobrables; y el -Cabildo eclesiástico, reconocido á estos beneficios, -se obligó perpétuamente á decirle una -misa cantada todos los años al Sr. San Juan -Bautista en su dia, en obsequio de la devocion -especial que por él tenia el indicado Gobernador.<a name="FNanchor_1" id="FNanchor_1" href="#Footnote_1" class="fnanchor">[1]</a></p> - -<p>Con la fiesta religiosa de San Juan y tal -vez por afecto á D. Iñigo de la Mota Sarmiento, -que fué muy querido y muy llorado por<span class="pagenum"><a name="Page_16" id="Page_16">[16]</a></span> -esta poblacion, nacieron probablemente las -fiestas populares de San Juan; pero nada nos -dicen ni la historia ni la tradicion, y solo lo supongo -porque componiéndose las fiestas primitivas -de este pueblo de danzas, toros y cañas, -aparece que ya en 1644 se celebraban para -San Antonio, que es en un dia del mes de Junio, -como lo atestigua el Sr. Obispo D. Fray -Damian Lopez de Haro en su carta á Juan -Diaz de la Calle.<a name="FNanchor_2" id="FNanchor_2" href="#Footnote_2" class="fnanchor">[2]</a></p> - -<p>Las corridas de toros y cañas debieron empezar -á efectuarse por los años de 1610 ú 11, -y se hacian en su principio solo en honor de -Santiago, por disposicion del Gobernador don -Gabriel de Rojas.</p> - -<p>En medio de la oscuridad que se sigue á -la poquísima luz que sobre las fiestas de San -Juan proporcionan estos ligeros apuntes, únicos -que se encuentran al asunto referentes en -los pocos documentos que se conocen relativos -á Puerto-Rico, es sin duda permitido suponer -que el orígen de las carreras de caballos data -de la época en que se establecieron las corridas -de toros y cañas; y que probablemente las -primeras de estas se suprimieron, andando el -tiempo, por la dificultad de encontrar animales -propios para ellas; y las segundas se convirtieron -solo en carreras para dar mas soltura á la -ligereza de los caballos indígenas que necesitan -libre rienda y ancho espacio para lucir su -gallardía y excelente paso.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_17" id="Page_17">[17]</a></span> -Y difícil seria salir de una hipótesis cualquiera, -mas ó menos fundada, en lo relativo á -la época que hemos pasado, porque el holandés -Boduyno Henrico arrasó con el fuego todos -los archivos de la ciudad en 1625.</p> - -<p>Continuando el siglo diez y siete, las fiestas -de San Juan y algunas otras notables del -año hubieron de regularizarse hasta el extremo -de hacerse fiestas votivas para el Ayuntamiento -de la Ciudad, al cual se le concedió por los -años de 1685 ú 87 (que no consta con exactitud -la fecha) el impuesto de un maravedí en -cuartillo de aloja y ocho en el de aguardiente -para cubrir, entre otras atenciones, las de las -citadas fiestas: ese impuesto, que solo se concedió -en su principio por seis años, fué prorrogado -por igual tiempo en 1693 y volvió á serlo -en 1702 y en 1709 y en 1714, como aparece de -una carta real fechada en Sevilla á 13 de Diciembre -de 1730 y dirijida al Concejo, Justicias -y Regimiento de esta Ciudad.</p> - -<p>Las fiestas votivas á que se ha hecho referencia, -eran las de la Purificacion de Nuestra -Señora, el Corpus Christi, San Juan, Santiago -y Santa Rosa; y en tres de ellas se efectuaban -sin duda carreras de caballos, á juzgar por -lo que dicen los historiadores que copiaré -dentro de poco; pero un acuerdo del Ayuntamiento -de 30 de Junio de 1778, que he tenido -ocasion de consultar, hace conocer que -las de San Juan se celebraban con especial -solemnidad, desde tiempo inmemorial (tal vez<span class="pagenum"><a name="Page_18" id="Page_18">[18]</a></span> -desde que empezaron, á fines del siglo XVII) -no solo como honor debido al Santo Patron, -sino tambien como prueba de feudo vasallage -al Soberano de las Españas. Y en efecto, -en dicha fiesta no solo se celebraba solemne -funcion de iglesia con vísperas, rindiéndose -guardia de honor al Santo, en el tabernáculo -en que se colocaba; sino que en los dias 24 y -25 de Junio se llevaban á sus piés las llaves -de la ciudad, "en reconocimiento á su soberana -proteccion," como lo dice el acuerdo consultado. -Por su parte los regocijos públicos eran -tambien de un carácter especial que los distinguia -completamente de las demás festividades -votivas: efectuábanse carreras de caballos desde -la víspera de San Juan hasta el dia de San -Pedro, en que tenian participacion todos los -habitantes, bien como ginetes, bien como espectadores -que se convertian en actores dando -ó respondiendo las chanzas mas ó menos agudas -que entre unos y otros se cruzaban.</p> - -<p>Oigamos como describe estas carreras el -único historiador de la Isla, Fr. Iñigo Abad -de la Sierra, que escribió su historia quizás en -el mismo año en que fué tomado el acuerdo -del Cabildo que acaba de citarse.</p> - -<p>"Las fiestas principales, dice el ilustrado -historiador, las celebran tambien con corridas -de caballos, á que son tan propensos como -diestros. Nadie pierde esta diversion: hasta las -niñas mas tiernas, que no pueden tenerse, las -lleva alguno sentadas en el arzon de la silla de<span class="pagenum"><a name="Page_19" id="Page_19">[19]</a></span> -su caballo. En cada pueblo hay fiestas señaladas -para correr los dias mas solemnes. En la -Capital son los de San Juan, San Pedro y San -Mateo.<a name="FNanchor_3" id="FNanchor_3" href="#Footnote_3" class="fnanchor">[3]</a> La víspera de San Juan al amanecer -entra gran multitud de corredores que vienen -de los pueblos de la Isla á lucir sus caballos: -cuando dan las doce del dia salen de las -casas hombres y mugeres de todas edades y -clases montados en sus caballos enjaezados con -toda la mayor ostentacion á que puede arribar -cada uno. Son muchos los que llevan las sillas, -mantillas y tapafundas de terciopelo bordado -ó galoneado de oro, mosquitero de lo mismo, -frenos, estribos y espuelas de plata: algunos -añaden pretales cubiertos de cascabeles del -mismo metal. Los que no tienen caudal para -tanto cubren sus caballos de variedad de cintas, -haciéndoles crines, colas y jaeces de este -género adornándolos con todo el primor y gusto -que pueden, sin detenerse en empeñar ó -vender lo mejor de su casa para lucir en la corrida.</p> - -<p>"Esta no tiene órden ni disposicion alguna: -luego que dan las doce de la víspera de -San Juan salen por aquellas calles con sus caballos, -que son muy veloces y de una marcha -muy cómoda. Corren en pelotones, que por lo -comun son de los amigos ó parientes de una -familia; dan vueltas por toda la Ciudad sin<span class="pagenum"><a name="Page_20" id="Page_20">[20]</a></span> -parar ni descansar en toda la noche, hasta que -los caballos se rinden. Entonces toman otros y -continúan su corrida con tanta vehemencia, -que parece un pueblo desatado y frenético que -corre por todas partes.</p> - -<p>"No obstante la confusion y tropel de la -corrida, rara vez sucede desgracia alguna y si -ocurre algun azar es á algun Español que encontrándose -con el peloton de corredores al -volver alguna esquina, no sabe evitar los encuentros -con la destreza que los criollos. Estos, -aunque el caballo corra á toda carrera, dejan -sueltas las riendas sobre el arzon de la silla, -los brazos cruzados, fumando su cigarro, diciendo -algunas gracias á las de las ventanas y -á las que corren. Al llegar á las esquinas que -han de doblar, llaman al caballo con aquella -rienda, y aunque vengan muchos por la misma -calle, saben pasar por medio de los pelotones -sin tropezar con nadie. Las mugeres van con -igual ó mayor desembarazo y seguridad que -los hombres, sentadas de medio lado sobre sillas -á la gineta, con solo un estribo. Llevan espuela -y látigo para avivar la velocidad de los -caballos, de los cuales algunos suelen caer -muertos sin haber manifestado flaqueza en la -carrera y todos quedan estropeados y sin provecho -para mucho tiempo; verdad es que todo -el año los cuidan con esmero para lucirlos en -estas fiestas<a name="FNanchor_4" id="FNanchor_4" href="#Footnote_4" class="fnanchor">[4]</a>.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_21" id="Page_21">[21]</a></span> -"No toda la carrera es tumultuosa y confusa: -á las nueve del dia sale el pendon de la -ciudad acompañado del Cabildo, Nobleza y -Oficialidad, de la tropa; dos compañías de caballería, -presididos del Gobernador; este paseo -se ejecuta con toda pompa y buen órden, y en -él lucen las galas, palafrenes, jaeces, criados y -caballos. Va por las calles principales de la -Ciudad, y en una de ellas corren parejas por -su órden, despues de las cuales llevan el pendon -á la Catedral, que recibe el Cabildo eclesiástico -y vuelve á despedir despues de la misa -mayor, que lo restituyen á la Casa de la Ciudad -con toda la ostentacion posible, sin que -por este acto tan circunspecto y magnífico se -suspendan en las otras calles las carreras, voces -y zambra con que las gentes desahogan su extremado -regocijo ó loca pasion, que reina aquel -dia."</p> - -<p>Otro escritor,<a name="FNanchor_5" id="FNanchor_5" href="#Footnote_5" class="fnanchor">[5]</a> francés de orígen y que -no tuvo motivos para conocer la isla como el -historiador que acabo de copiar, de acuerdo sin -embargo en casi todo con él, aunque no pudo -conocerle ni es probable que tuviera noticia de -su obra, escribia lo siguiente en 1797.</p> - -<p>"Sábese cuanto gustan á los Españoles las -fiestas y las ceremonias públicas. En Europa<span class="pagenum"><a name="Page_22" id="Page_22">[22]</a></span> -son aficionados á las corridas de toros; en América -á las carreras de caballos. Hacia dos dias<a name="FNanchor_6" id="FNanchor_6" href="#Footnote_6" class="fnanchor">[6]</a> -que este último espectáculo ocupaba á la Ciudad -entera, que me pareció convertida en un -vasto picadero. Una multitud de habitantes de -los campos habian concurrido para esta diversion. -Imagínense tres ó cuatrocientos caballeros, -enmascarados ó vestidos con trages extraños, -corriendo sin órden por las calles, tan -pronto solos, tan pronto reunidos en grupos -numerosos. Por aquí muchos petimetres disfrazados -de mendigos divertian á los espectadores -con el contraste de los harapos que los -cubrian y el rico arnés de los corceles que oprimian; -por allá levantaba una polvareda un -grupo de jóvenes oficiales. Muchos franceses, -mezclados con ellos, eran reconocidos fácilmente -por su ligero y bullicioso talante. Su amable -locura, variada bajo mil formas diferentes, -esparcia á su paso la risa y la alegría. Muchas -jóvenes entraron en la lid; todas se llevaron -el honor de la carrera, tanto por su gracioso y -seductor porte, como por la velocidad de su -palafren. Dudo que nuestras bellas de Paris -puedan disputar con las amazonas de Puerto-Rico -el arte de manejar un caballo con tanta -gracia como atrevimiento. La velocidad de estos -caballos indígenas es admirable: no tienen -trote ni el galope ordinario, sino una especie -de andadura, un paso tan precipitado que el<span class="pagenum"><a name="Page_23" id="Page_23">[23]</a></span> -ojo mas atento no puede seguir el movimiento -de sus patas.</p> - -<p>"Los habitantes de Puerto-Rico celebran -con semejantes carreras las principales fiestas -del calendario romano, especialmente las de -Páscuas, San Juan, Santiago, San Mateo<a name="FNanchor_7" id="FNanchor_7" href="#Footnote_7" class="fnanchor">[7]</a>. -Desde la víspera viene á la Ciudad un gran -número de ginetes de todos los puntos de la -Isla. Los juegos comienzan á medio dia precisamente -y continúan sin interrupcion hasta la -noche. Es un espectáculo agradable ver las -calles y las plazas llenas de corredores al galope; -y los balcones, las puertos y hasta los -techos llenos de curiosos; por todas partes se -oyen risas, provocaciones que recuerdan los -picantes placeres del carnaval. Al dia siguiente -la fiesta toma un carácter mas sério. El Gobernador, -seguido de los miembros del Cabildo<a name="FNanchor_8" id="FNanchor_8" href="#Footnote_8" class="fnanchor">[8]</a>, -de la oficialidad, de la nobleza, escoltado -por la guarnicion, todos á caballo y ricamente -vestidos, sale á las nueve de la casa consistorial: -el cortejo recorre gravemente las -principales calles, al sonido de una música -guerrera, y se dirije en seguida hácia la Catedral, -en donde se celebra una solemne misa, -terminada la cual vuelve en el mismo órden -á la casa consistorial; y entonces dan principio -de nuevo las carreras de la víspera, que -duran hasta por la noche, aunque esta no siempre -da la señal de retirada."</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_24" id="Page_24">[24]</a></span> -Esta última parte de Mr. Ledru, como la -última tambien de los párrafos tomados á Fr. -Iñigo, se refiere á un dia en particular, que no -era otro que el de la festividad del Santo Patron.</p> - -<p>En medio de la algaraza y gresca generales -habia algunas horas de intérvalo en la -mañana del dia de San Juan, en las que la -fiesta tomaba un carácter sério y hasta magestuoso, -en tanto que el pendon Real paseaba -las calles de la Ciudad, que con esa demostracion -rendia un tributo de homenage al Soberano, -segun la antigua usanza de los tiempos -feudales que todavia se conservaba en todas -las provincias de la nacion.</p> - -<p>Hallábase el pendon depositado en las -Salas Capitulares y el dia indicado, reunido el -Ayuntamiento en el mismo local pasaba en -cuerpo á buscar al Regidor Alférez Real, que -era el que levantaba aquella insignia y despues -al Gobernador Superior, Presidente de la Corporacion, -volviendo en seguida á la casa consistorial. -Frente á esta, y de antemano, esperaban -en la plaza los principales funcionarios, -la oficialidad de la guarnicion, los escribanos -y las personas mas notables de la poblacion, -caballeros en los mas briosos corceles que podian -encontrar, pues era lujo lucir los de mejor -paso y gallardía.</p> - -<p>Tomado el pendon por el Alférez Real, -á presencia de toda la Corporacion que le escoltaba, -á manera de guardia de honor, mon<span class="pagenum"><a name="Page_25" id="Page_25">[25]</a></span>taban -todos los individuos que la componian -y se ponia en marcha el cortejo, seguido de -una compañia de milicias de caballería, recorriendo -en forma procesional las principales calles -de la Ciudad. Terminado el paseo, se situaban -el Gobernador y Ayuntamiento en un -palco ó tribuna que al efecto se levantaba, lujosamente -engalanado, al extremo de una de -dichas calles, que en el siglo pasado era la de -la Fortaleza y posteriormente fué la de San -Sebastian; y daban principio las carreras de -caballos, en parejas de á dos, comenzando por -los miembros del Ayuntamiento y concluyendo -por los últimos soldados de la escolta.</p> - -<p>Escusado es que yo diga que la poblacion -entera concurria á presenciar esta fiesta, agolpándose -en las avenidas de las calles que confluian -á la en que aquella se celebraba, y llenando -las puertas y balcones de las casas que -ostentaban vistosas colgaduras. Aun recuerdo, -tal vez confusamente si bien con todo el grato -placer que producen en el alma las memorias -de los alegres dias de la infancia, que mi casa, -situada en la calle de la fiesta, se llenaba, como -todas las del vecindario, de amigos invitados -que compartian aquel dia nuestro almuerzo, y -nos exijian, como de rigor, el tradicional <i>manjar-blanco</i>. -Y eso que yo solo alcancé el último de -los años en que se celebró la fiesta del pendon.</p> - -<p>Terminadas las carreras, volvia el cortejo -á ponerse en marcha y se dirijia á la Catedral; -allí el Alférez Real tomaba su puesto al lado<span class="pagenum"><a name="Page_26" id="Page_26">[26]</a></span> -izquierdo del Preste durante la procesion y -despues del Presidente del Ayuntamiento mientras -la misa: en tanto que esta duraba, el pendon -permanecia en el presbiterio, al lado del -Evangelio; y concluido, era tomado de nuevo -por el Alférez Real y conducido con la misma -pompa á la casa de Ciudad, en cuyos balcones -ondeaba despues por el resto del dia.</p> - -<p>Los Alféreces reales y los Regidores que -los suplian en vacantes, ausencias ó enfermedades, -competian en dar cada cual mas esplendor -á esta fiesta; y no se reducian á lo oficial, -por decirlo así, sino que, terminado el acto, -obsequiaban á los concurrentes con un espléndido -refresco; y en la noche del mismo dia, ó -en la del siguiente generalmente, daban baile -en su casa.<a name="FNanchor_9" id="FNanchor_9" href="#Footnote_9" class="fnanchor">[9]</a> Este baile era por lo comun el -anuncio de los que despues seguian hasta el 30 -de Agosto, en que se celebraba la fiesta de -Santa Rosa, como patrona de las Indias; aunque -aquella diversion no era tan frecuente como -lo es en nuestros tiempos, sin duda porque -las gentes de aquella época, aunque aficionadas -á Terpsícore, estaban mas bien que por el -<i>dulce merengue</i>, como hoy se dice, por el movimiento -del caballo; puesto que si los bailes no -eran frecuentes, las carreras se repetian bien -amenudo, como lo dicen los escritores que he -citado.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_27" id="Page_27">[27]</a></span> -Además de estas fiestas, se efectuó indudablemente -desde principios ó mediados del -siglo pasado la que se conoce con el nombre -de <i>alborada de la leche</i>, que á tan malos términos -la hemos visto llegar en la década anterior -á la presente. A juzgar por las medidas de -policía que se tomaron por los años de 1780 y -81, esta fiesta nació de que los forasteros que -concurrian á las carreras llegaban generalmente -á la ciudad en la madrugada de la víspera -de San Juan y sus amigos salian á recibirlos -al campo de Puerta de tierra, cosa por cierto -bien natural en tiempo de tanta franqueza y -en que era costumbre general dejar el lecho -antes que la aurora derramara sus rosados resplandores.</p> - -<p>Pero es el caso que á la misma hora llegaban -tambien al mismo sitio los jíbaros que -traian frutos para el mercado y mas especialmente -los espendedores de leche; y detenidos -estos unas veces por los ginetes que se les -adelantaban impidiéndoles el paso; y chasqueados -otras los que salian de la Ciudad al ver que -no llegaban las personas que iban á recibir; se -amostazaban unos y otros, prorumpiendo los -mas fogosos en dichos agudos é inocentes que -eran aplaudidos por toda la concurrencia y -adelantándose algunos á lanzar picantes epígramas -que no quedaban sin contestacion. Y -como que el camino de la burla es resbaladizo -de suyo, pronto de los dichos se pasó á los -hechos; y se lanzaban de una á otra parte pro<span class="pagenum"><a name="Page_28" id="Page_28">[28]</a></span>yectiles -que la decencia no debió permitir -siquiera que se tomaran en las manos, como -no permite tampoco el que se nombren.</p> - -<p>Andando el tiempo esta diversion llegó á -verificarse con música; pero los que salian no -eran ya los amigos que iban á recibir á sus -amigos, sino los chiquillos que iban á impedir, -con obstáculos poco limpios, el paso de los jíbaros; -y algunos curiosos que encontraban en -ello una diversion que no lo era desde el momento -en que ocasionaba perjuicios á un número -considerable de individuos.</p> - -<p>Por fortuna la última vez que recuerdo -esta diversion de algunos años á esta parte, lejos -de ofrecer el aspecto repugnante que tenia -en el tiempo que acabo de indicar, fué por el -contrario un obsequio hecho á muchas señoras -y señoritas distinguidas que tuvieron la complacencia -de ir á tomar el café en una de las -glorietas del paseo de Puerta de tierra, que estaba -preparada para este objeto. Reunióse una -numerosa y escogida concurrencia; y la novedad -de esta especie de ribota, así como el atractivo -de la música, distrageron al público de su -anterior costumbre.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_29" id="Page_29">[29]</a></span></p> - - - - -<div class="figcenter4em"><img src="images/i029.jpg" width="500" height="52" alt=""/></div> - - -<h2 id="II">II.<br /> -<i>Alternativas del San Juan.</i></h2></div> - - -<p>Ya los lectores conocen lo que fueron las -fiestas del Patron en sus primeros tiempos y -hasta terminar el siglo pasado.</p> - -<p>Funcion religiosa, el paseo del pendon y -las carreras de caballos. ¿Quién no trasluce á -traves de estas tres simples cosas todo el carácter -de aquella sociedad que vivia en nuestro -país, como habia vivido la de Europa en -plena edad media? Dios, el Rey y la patria, -tomada esta en la estrecha acepcion de la provincia, -(lo que no era extraño en las prácticas -feudales) eran en resúmen el significado de -aquellas tres clases de fiestas que componian -el conjunto de las de San Juan. Imposible era -en verdad que gentes, no solo tan religiosas -sino hasta tan respetuosas como las de aquella -época, en todos los actos de su vida, de -cualquier género que fueran, no comenzaran -por volver los ojos hácia el cielo y dar gracias -ó impetrar la clemencia del que todo lo -rige. Los hombres que entonces dirijian, sinó -los destinos, por lo menos la vida cuotidiana de<span class="pagenum"><a name="Page_30" id="Page_30">[30]</a></span> -este pueblo; aquellos que formaban el respetable -cuerpo que se conocia bajo el significativo -título de Concejo, Justicias y Regimiento de -Puerto-Rico, juzgaban que su primera demostracion -de homenage debia ser ofrecida al Santo -bajo cuya advocacion se habia levantado la -ciudad, para obtener así su favorable intercesion -ante el trono del Omnipotente; por eso se -apresuraban desde la víspera de San Juan á ir -á presentar á este las llaves de la ciudad como -el mejor testimonio de que se reconocian colocados -bajo su especial proteccion. Acto sencillo -pero solemne que envuelve en sí un no sé -qué de ternura respetuosa que conmueve las -fibras del sentimiento hasta en el alma mas -descreida.</p> - -<p>Despues venia el acto de vasallage á aquel -bajo cuya proteccion vivian en la tierra; y el -paseo del pendon no era mas que un tributo -de homenage rendido al Soberano que regia -los destinos de esta Isla.</p> - -<p>Por último, le tocaba su vez al país. Apesar -de que en mas de una ocasion y muy generalmente, -aun por personas de buen criterio, -he oido criticar las carreras de caballos como -una diversion casi salvaje, creo que las carreras -formaban la principal fiesta del pueblo porque -envolvian en sí el remedio de una gran -necesidad que aquel esperimentaba, sobre todo -en aquellos tiempos; y la conviccion íntima -de esa necesidad trabajaba quizás mas que la -tradicion en conservar el medio de subvenir<span class="pagenum"><a name="Page_31" id="Page_31">[31]</a></span> -á ella, sin darse razon ni aun los mismos que -lo hacian, como amenudo acontece con todo -aquello en que interviene el público.</p> - -<p>Mas adelante tendré ocasion de volver á presentar -á mis lectores este asunto que, en mi humilde -juicio, constituye la esencia ó por lo menos -la razon de ser de las carreras de San Juan.</p> - -<p>Pasemos ahora al objeto de este capítulo.</p> - -<p>No obstante el esplendor y realce que se -ha visto trataba de dar el Ayuntamiento á las -fiestas de su Santo Patron, no por esto se libraron -estas de sufrir las alternativas que tan -propias son de todas las cosas humanas; y ya -en el año de 1778 fué tan grande la desanimacion -que reinó en el público, á consecuencia -de la falta de asistencia de los principales funcionarios, -de la oficialidad y de las personas -visibles, que el Ayuntamiento creyó oportuno -elevar su voz hasta el Trono y esponer á S. M. -los perjuicios que irrogaria á la poblacion y á -la Isla entera la falta de la fiesta; porque habian -quedado "desanimados estos moradores y -naturales y totalmente desmayados en la -crianza de sus caballos, con el esmero que lo -habian acostumbrado para lograr una ventajosa -estimacion y utilidad del público, objeto -que les obligaba á encarecer su peticion de -que no tan solo no se dejasen decaer las fiestas -de San Juan, sino que, por el contrario, -se observara en este asunto el estilo de tantos -años pasados."<a name="FNanchor_10" id="FNanchor_10" href="#Footnote_10" class="fnanchor">[10]</a></p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_32" id="Page_32">[32]</a></span> -El acta capitular en que consta esta peticion, -tomada sin duda alguna en medio de la -impresion desagradable que esperimentara la -Corporacion, revela, entre otras cosas, que la -desanimacion pública era tal que, aun la víspera -del dia de San Pedro en que tanto se -corria antes y se corrió despues, no habia -habido carreras.</p> - -<p>El Rey se sirvió declarar obligatoria<a name="FNanchor_11" id="FNanchor_11" href="#Footnote_11" class="fnanchor">[11]</a> -para todas las Corporaciones y funcionarios -civiles y militares la concurrencia á las fiestas -religiosa y del pendon; pero, sin embargo de -esto, las diversiones decayeron mucho en los -años subsecuentes y fué necesario que transcurrieran -algunos y que se presentara un acontecimiento -tan estraordinario como el del sitio -puesto por los Ingleses á esta plaza, para que -las carreras volvieran á ser lo que antiguamente -fueron y tuvieran toda la animacion que -vió en ellas el naturalista Mr. Ledru.</p> - -<p>Al comenzar el siglo XIX las fiestas de -San Juan estaban probablemente decaidas, -apesar de que las carreras de caballos fueran -siempre concurridísimas; pero, en cambio, esta -clase de diversion iba concretándose á solo las -fiestas del Patron y fué poco á poco dejando -de correrse para San Mateo y aun para Santiago, -cesando de hacerse definitivamente en -estos dos últimos dias cuando apenas habian -transcurrido diez ó doce años del presente si<span class="pagenum"><a name="Page_33" id="Page_33">[33]</a></span>glo; -y de tal manera se desistió de ello que no -pudo conseguirse el que volviera á correrse en -el dia de Santiago, no obstante los esfuerzos -que para ello hicieron muchos aficionados algunos -años mas tarde.</p> - -<p>Como era consiguiente, concretadas las -carreras de caballos á solo la fiesta de San -Juan, ó mejor dicho á la víspera y dia de este -santo y víspera y dia de San Pedro, notábase -mas animacion para ellas; y las <i>candeladas</i>, ú -hogueras en las esquinas de las calles, que venian -de tiempo inmemorial y habian caido en -desuso casi completamente, volvieron á encenderse -con mas ardor en las noches de aquellos -dias; no pareciendo sino que el deseo con que -cada año se esperaba la fiesta avivaba la llama -de aquellas.</p> - -<p>En el segundo año de este siglo, ó sea el -de 1801, un nuevo motivo, extraño del todo á -las fiestas del Santo Patron, fué sin embargo -causa de que tomaran estas un esplendor cual -nunca se habia conocido, haciendo á la vez -que su recuerdo conservara por mucho tiempo -vivo el ardor de estos habitantes para celebrar -el San Juan. En dicho año, y no antes, porque -segun aparece de las actas capitulares, no -fué posible efectuarlo, el Ayuntamiento de la -Capital dispuso celebrar la victoria que este -pueblo habia obtenido en 1797 sobre los Ingleses -que sitiaron la Ciudad, al mismo tiempo -que demostrar su gratitud por las gracias que -el Soberano concedia á la Capital, á conse<span class="pagenum"><a name="Page_34" id="Page_34">[34]</a></span>cuencia -de dicha victoria, entre las que se -cuenta la del título de <span class="smcap">Muy noble y muy leal</span> -con que hoy se distingue. Unióse á estas funciones -la de la inauguracion de la nueva Casa -Consistorial que se habia terminado por la -misma fecha y que es la que hoy existe, aunque -bastante reformada; y con tales motivos, -designados los dias de Julio que median entre -San Pedro y Santiago para la fiesta de la conmemoracion -de la victoria, hubo sin duda -aquel año una fiesta no interrumpida desde los -primeros de Junio hasta los primeros de Agosto, -ó quizás hasta los últimos de este último -mes, en que se celebra á Santa Rosa.</p> - -<p>No he podido encontrar documento alguno -ni crónica que describa estas fiestas, ni la -tradicion conserva, que yo sepa, (y he hecho -diligencias por averiguarlo) recuerdo alguno -del éxito que tuvieron; pero es de suponerse -que fueran espléndidas porque la concurrencia -de forasteros á la Ciudad fué tal que hubieron -de levantarse viviendas provisionales en todos -los barrios altos de la Capital; y hallándose -muy escasos los artículos de subsistencia, hasta -la misma carne, el Gobierno se vió obligado -á disponer que se formara un padron de vecinos -y los que no lo fueran de esta localidad -volvieran á la suya en un término que excedia -al de los dias de las fiestas. ¡Medida sensible -por lo que afectaba al ensanche y engrandecimiento -futuros de esta poblacion!</p> - -<p>En este año tuvo orígen la <i>vela</i>, segun los<span class="pagenum"><a name="Page_35" id="Page_35">[35]</a></span> -datos que me suministró un honrado y alegre -anciano cuya memoria recuerdo siempre con -gusto; la <i>vela</i>, que no pueden menos de recordar -todos aquellos que, como yo, puedan por -desgracia hacer memoria de los sucesos acaecidos -en las tres últimas décadas, era, segun -yo la conocí, una silva, una demostracion de -burla hecha á las personas que pasaban por la -calle y especialmente á los forasteros que venian -á las fiestas y que encontraban un recibimiento -descortés en lugar de la amistosa hospitalidad -que debia dispensárseles, y que se les -daba sin duda pero amargándola con frecuentes -y descompasados gritos que casi les impedian -salir á la calle en los dias anteriores á la -víspera y festividad del Patron, en los que por -fortuna cesaba semejante demostracion. La <i>vela</i>, -frase que en su principio debió tener el -verbo en plural y decir por lo tanto <i>vedla</i>, era -un espectáculo tan grotesco como original que -no se concibe en un pueblo de tan buenos sentimientos -y de tan honrado corazon como el de -Puerto-Rico: hoy que ha pasado completamente, -no se explica que por todas partes se encontraran -gentes dispuestas á burlarse de todo -el que veian pasar por delante de la puerta de -su casa, usando para ello de instrumentos desagradables, -como el cuerno, el <i>fotuto</i>, los almireces -empleados como campanas, matracas y -todo lo que formara ruido inarmónico y descompasado. -Con dolor es necesario confesar -que estábamos mal educados todavia; si bien<span class="pagenum"><a name="Page_36" id="Page_36">[36]</a></span> -debemos regocijarnos de lo que en este camino -hemos adelantado.</p> - -<p>¡Y cuán distinta cosa era esta grosera burla -de lo que habia sido en su principio la <i>vela</i>! -Acostumbrado este pueblo en aquellos tiempos -á vivir casi en familia, sus actos llevaban un -sello de franqueza que no puede hoy existir, -pero que no por eso deja de ser lamentable -que no puedan tenerlo. Aquellas buenas gentes -que ya hemos visto que desde casi mediados -del siglo pasado salian á Puerta de tierra -á recibir á sus amigos que venian á las fiestas, -conservaban todavia esta costumbre en 1801; -pero como la inmigracion fué estraordinaria en -este año y siendo los medios de locomocion -muy escasos no todos hubieron de ponerse en -marcha cuando lo pensaron, sucedia frecuentemente -que los que esperaban se llevaban -chasco mas de una vez no viendo llegar á los -que eran esperados; y cuando al fin los descubrian -bien en el sitio designado ó á la puerta -de sus casas, eran sorprendidos agradablemente -y prorumpian en aclamaciones de júbilo, -en las que casi siempre tomaban parte los -vecinos, porque los vecinos en aquella época -gozaban del derecho de entrar y salir en las -casas contiguas como en la suya propia, tomando -parte en las alegrías y en los pesares -de la familia. ¡Qué tiempos y qué costumbres! -Verdad es que, echadas en una balanza las -ventajas y los inconvenientes de semejantes -franquezas, no sé en verdad cual de los dos<span class="pagenum"><a name="Page_37" id="Page_37">[37]</a></span> -platillos seria el que apareciera mas recargado, -por mas que hoy tronemos contra los abusos -de aquella costumbre, sin tener en cuenta que -nuestros abuelos, al contrario de nosotros que -nos movemos mucho, nacian, vivian y morian -en una misma casa; y como de igual modo -procedian el que vivia enfrente y los que vivian -á los costados, los vecinos que tenian tanta -franqueza no eran en resúmen mas que -cuatro ó seis amigos verdaderos, como quizás -no se encuentran hoy. A esas demostraciones -de júbilo solia agregarse de vez en cuando una -música, aunque no fuera muy armoniosa; y -hé aquí lo que engendró la <i>vela</i>, que el tiempo -y quizás el cambio de costumbres se encargaron -de degenerar, hasta el extremo de convertir -en una cosa, por lo menos inaceptable, lo -que en su principio fué sin duda laudable; una -muestra de afecto propia de aquellos tiempos -y de aquellas gentes. Por fortuna nuestro pueblo -que, sin perder su natural bondad, va adquiriendo -cada dia mas cultura ha rechazado -hace ya muchos años esas burlas incalificables -y nada tendré por tanto que decir de ellas -como cronista.</p> - -<p>En los años de 1802 y 1803, las fiestas de -San Juan decayeron algun tanto, por consecuencia -de que ni el Ayuntamiento ni el público -concurrieron á las funciones religiosas, á -causa del mal estado de la pequeña parte del -templo que hacia de Catedral, por hallarse esta -arruinada á consecuencia de temporales su<span class="pagenum"><a name="Page_38" id="Page_38">[38]</a></span>fridos, -y sabido es que el pueblo de Puerto-Rico -ha antepuesto siempre á todo sus sentimientos -y sus prácticas religiosas; pero rehabilitada, -aunque no del todo, la Iglesia, en 1804 -volvieron á continuar las fiestas de San Juan, -sin otra innovacion en los años subsiguientes -que la de la introduccion de las <i>alboradas</i>, de -que tendré ocasion de ocuparme mas adelante; -y así se conservaron con mas ó menos auge, -con mas ó menos animacion, hasta estos últimos -treinta años en que han sufrido las variadas -peripecias que se verán en el capítulo siguiente.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_39" id="Page_39">[39]</a></span></p> - - - - -<div class="figcenter4em"><img src="images/i039.jpg" width="500" height="59" alt=""/></div> - - -<h2 id="III">III.<br /> -<i>El San Juan en el presente siglo.</i></h2></div> - - -<p>Poco despues de los años en que quedó el -relato al terminar el anterior capítulo y cuando -aun no habian corrido mas que veinte del presente -siglo, la poblacion de la Isla tuvo un aumento -repentino y de notable consideracion, producido -por las emigraciones, primero de la parte -francesa de la América del Norte, y despues -de los paises situados á orillas del mar Caribe -en la América del Sud. Esas emigraciones trageron -á la vez que capitales y conocimientos, -que hicieron tomar un desarrollo inesperado al -trabajo de la Isla, un grado de cultura superior -sin duda al de esta sociedad, que harta tenia -en medio del aislamiento en que se encontraba, -y que tuvo el talento de apropiarse muy pronto -los adelantos que se le entraron por las -puertas cuando menos lo imaginaba.</p> - -<p>El número de familias que llegó á la Isla, -por crecido que fuera y por mucha influencia -que ejerciera en la prosperidad social y material -del país, no fué sin embargo bastante para<span class="pagenum"><a name="Page_40" id="Page_40">[40]</a></span> -reformar las costumbres; y mucho menos los -actos oficiales que figuraban como una de las -mas importantes partes de las fiestas populares -de esta ciudad, porque precisamente esos actos -representaban principios por los que los emigrantes -acababan de sacrificar su porvenir, su -posicion, sus familias y todo cuanto puede constituir -el bienestar del hombre sobre la tierra. -¡Rasgo sublime de abnegacion en aras del amor -patrio, que me complazco en recordar con admiracion -y respeto, por mas que él me obligue -hoy á doblar mi humilde frente para buscar -en el trabajo el alimento de mis hijos y el mio -propio! Así pues las costumbres de este pueblo -continuaron siendo lo que eran y las fiestas -populares de San Juan se vieron cada vez mas -animadas, merced al mayor número de individuos -que en ellas tomaban parte; y que la tomaban -con tanto mayor gusto cuanto que la -diversion de las carreras se amoldaba bastante -á los usos de su país.</p> - -<p>El mismo aumento de poblacion y por -consecuencia la necesidad de mayor número -de caballerías para facilitar el mayor movimiento -que aquel producia en el interior de la Isla, -desprovista de toda clase de caminos que no -fueran los de herradura y aun estos mismos en -mal estado casi siempre, eran un nuevo estímulo -para las carreras de San Juan, que sin propósito -determinado y por solo la fuerza de la -necesidad llegaron á ser, sin que nadie lo dijera, -una especie de féria anual que estimulaba<span class="pagenum"><a name="Page_41" id="Page_41">[41]</a></span> -la crianza del ganado mejorando constantemente -las razas de caballos.</p> - -<p>Así pasaron algunos años, celebrándose -en todos ellos las fiestas del Patron, sin que se -introdujeran mas variaciones que aquellas que -sin duda producia en cada año el mejor ó peor -humor de los vecinos y por consiguiente la -mas ó menos predisposicion para divertirse. -Llegó empero el año de 1812 y con él la nueva -forma constitucional que el Gobierno Supremo -dió á la nacion, inclusas estas sus apartadas -provincias; y variada por completo la -organizacion del Ayuntamiento de esta Ciudad, -como la de todos los demás del Reino, cesaron -los actos públicos oficiales que se celebraban -para San Juan y las fiestas tomaron entonces -un carácter enteramente popular, al que en -nada contribuyó por de pronto el Municipio, -como no fuera en sostener las funciones religiosas -que se efectuaban en obsequio del Santo -tutelar.</p> - -<p>Pasada la época constitucional volvió el -pendon á pasear las calles de la Capital y los -Alféreces Reales volvieron á festejar aquel acto -con refrescos y bailes, como se habia acostumbrado -hacerlo en los años anteriores; y -este pueblo, tan sencillo como fiel y respetuoso, -vió de nuevo, con la misma consideracion con -que siempre la habia visto, aquella ceremonia -que no era mas que un recuerdo de lo que de -hecho habia dejado de existir.</p> - -<p>Por esta época tuvieron orígen las albo<span class="pagenum"><a name="Page_42" id="Page_42">[42]</a></span>radas -como parte de las fiestas de San Juan; -y al incluirlas en el número de estas sin duda -que fué la intencion de perpetuar la memoria -de acontecimientos que habian sido de grande -importancia en su tiempo.</p> - -<p>Sabido es que nuestra Isla fué considerada -hasta principios de este siglo simplemente -como un presidio y de consiguiente ni nunca -se le permitió comunicacion de ningun género -con los paises estrangeros, ni aun la misma -Madre patria hacia con nuestra provincia otros -negocios que el simple aprovisionamiento de -que regularmente estaba encargada alguna de -las compañías marítimas que, por un error económico, -pretendieron ejercer un monopolio -con la América, desde los tiempos de su descubrimiento. -En tal estado, no teniendo comercio -ni pudiendo nacer en el interior industria -alguna, por carecer de estímulo para la produccion, -la Isla languidecia constantemente, sin -ofrecer recursos de ninguna clase á la poblacion -que acrecia sin embargo cada dia, merced -á la abundancia de la tierra; y las atenciones -públicas se veian relegadas al olvido por la -falta de medios con que cubrirlas, pues el país -no daba ni podia dar rentas ni aun para las -cargas personales mas perentorias.</p> - -<p>De nada valió que allá por los años de -1768 y con motivo de los daños ocasionados -por los terremotos sufridos en 1766, el Gobierno -Supremo concediera franquicias á la importacion -de provisiones; ni habia comerciantes<span class="pagenum"><a name="Page_43" id="Page_43">[43]</a></span> -que se hallaran en aptitud de hacer competencia -á las compañías que tenian la esclusiva -mercantil de América, ni el consumo de la Isla -ofrecia sumas de suficiente consideracion para -estimarse el beneficio. Penetrado de que no lo -habia el Gobierno Supremo y no queriendo -dejar abandonada á la Isla, dispuso que sus -atenciones se cubrieran por las cajas de Méjico, -las que hacian al efecto cada tres ó cuatro -meses una remesa de numerario en cantidad -suficiente para cubrir el presupuesto de -esta antilla.</p> - -<p>Estas remesas, que el pueblo conocia con -el nombre de situados, sufrian casi siempre los -retardos propios de las dificultades con que en -aquella época luchaba la navegacion; y como -que de ellas dependia el bienestar de muchas -familias, especialmente en esta ciudad, centro -de la administracion general de la provincia, -no es extraño que fueran esperadas con toda la -ansiedad propia de quien confia mejorar su situacion. -Desde que se acercaba el tiempo en -que se suponia que debia llegar el buque portador -de la moneda, todo el mundo concurria -con excesiva, pero justificada frecuencia, á las -alturas de la poblacion, y se excudriñaba minuciosamente -el horizonte, queriendo las miradas -traspasar esa línea imaginaria que nos oculta -un mas allá que nada sin embargo encubre. Y -no solamente concurrian todos ó la mayor parte -de los vecinos á interrogar con el deseo al -impasible Océano, sino que á medida que se<span class="pagenum"><a name="Page_44" id="Page_44">[44]</a></span> -calculaba mas próximo el dia de la llegada de -la nave, se establecian guardias que pasaban -los dias y las noches en constante vigilancia, -hasta que al fin eran coronados los deseos con -el feliz éxito de ver aparecer en el horizonte -un punto blanco que á proporcion que crecia -ensanchaba los corazones de los espectadores. -Cuando el buque era reconocido, la ansiedad -se convertia en regocijo y grandes y pequeños, -hombres y mugeres, niños y ancianos -de todas clases y condiciones, porque para todos -era una verdadera alegría, recorrian las -calles, acompañados de una música y desahogando -su entusiasmo con estrepitosos vivas y -bulliciosa algazara. Y como esta escena se producia -casi siempre en las primeras horas de la -mañana, cuando la luz del alba dejaba distinguir -la embarcacion, de aquí el orígen y el -nombre de la <i>alborada</i>, que se conservó despues, -segun he dicho, como un recuerdo, cuando -ya las cajas de la provincia no necesitaron -de auxilio extraño, merced al celo y amor patrio -de un hijo ilustre de este suelo, el Sr. don -Ramon Power, Vice-presidente que fué de las -Córtes constituyentes de la Nacion en 1812, y -al genio del Intendente D. Alejandro Ramirez -que organizó económicamente la Isla, con un -acierto digno de que nunca deje de tenerse por -ejemplo.</p> - -<p>Las <i>alboradas</i> quedaron pues reducidas á -una especie de aniversarios festivos; que sin -duda debian serlo en mayor grado para aque<span class="pagenum"><a name="Page_45" id="Page_45">[45]</a></span>llas -personas que habian tenido ocasion de apreciar -lo que valia una de aquellas fiestas; y que lo -fueron despues aun para aquellos que solo por -tradicion alcanzaron la diversion. Andando el -tiempo las <i>alboradas</i> fueron adelantando su hora -de salida y ya no fué al romper el dia cuando -dieron principio sinó que avanzaban á las -horas de la noche, hasta llegar á las primas noches; -y como no es posible que una diversion -que solo consiste en recorrer las calles al sonido -de la música y en medio de vivas y gritos -de alegría se haga durar sin cansancio por -muchas horas, sucedió y sucede que dando -principio en las primeras horas de la noche no -pueden prolongarse mas allá de la media noche, -convirtiéndose así en una antítesis de su -nombre.</p> - -<p>Al llegar el nuevo período constitucional -de los años de 1820 y 21 cesó otra vez la ceremonia -del pendon, en solo los años que aquel -duró; y volvió á reproducirse y conservarse -desde 1823 hasta 1836 en que concluyó definitivamente, -como se verá mas adelante. En este -intérvalo de trece años, las fiestas populares de -San Juan presentaron una progresiva animacion, -que deja entrever sin duda la prosperidad -material que tomaba la Isla; y la aficion -creciente por las carreras de caballos, el deseo -general de lucir los mejores animales de esta -especie y la facilidad estraordinaria con que -por consecuencia de las fiestas se hacian negocios -de caballos, demuestran que cada vez se<span class="pagenum"><a name="Page_46" id="Page_46">[46]</a></span> -hacia sentir mas y mas la necesidad de esos animales -para el movimiento interior de la provincia, -que aumentaba rápidamente con el crecimiento -de la poblacion. Esos trece años y algunos -pocos mas, posteriores al de 1836, pueden -considerarse como el período culminante -de las antiguas fiestas del Patron; la vela, la -alborada; los bailes, muchas veces realizados -en algunas calles, bajo el ligero techo de lienzo -de las enramadas que al intento se levantaban; -y las carreras de caballos en las vísperas y -dias de San Juan y de San Pedro, estas últimas -de máscaras, formaban el conjunto de diversiones -que constituian la fiesta del Patron, -en la que solo intervenia el Ayuntamiento sosteniendo -las funciones religiosas y conservando -la ceremonia oficial del pendon que cada año -se celebraba con mas pompa y solemnidad. Todavia -existe una generacion entera que recuerda -con gusto aquellos placeres en los que reinaba -la mas franca amistad; y sin duda por el -encanto que comunica á todas las cosas el recuerdo -de lo pasado, muchos hay que nada encuentran -capaz de suplir á aquellas fiestas que -el tiempo ha transformado.</p> - -<p>Sin embargo de esta opinion y por mas -que se reconozca que las carreras de caballos, -tales como se efectuaban, tenian su razon de -ser en la conveniencia pública, preciso es confesar -que esta fiesta ofrecia detalles que se armonizan -poco con las condiciones de un pueblo -culto. Refiérome á las gritas que, especialmente<span class="pagenum"><a name="Page_47" id="Page_47">[47]</a></span> -por las noches, se daban á los que iban á caballo; -y en las que se proferian palabras y -frases que la decencia no consiente. Y era esto -tanto menos dispensable cuanto que no se reducian -á un solo lugar ni á un solo momento, -sino que se reproducia tan poco decorosa escena -en todas las horas que duraban las carreras -de la noche y en todos los sitios de la capital; -puesto que los que no montaban sentábanse -en sillas á las puertas de las casas y -muchos se reunian en el atrio de la Catedral -que metafóricamente se llamaba <i>el balcon de los -arrancados</i>, suponiéndose que los que allí asistian -no tenian con qué tomar parte en la fiesta.</p> - -<p>La verdad me obliga á consignar con dolor -que en esas gritas se hacia muchas veces -figurar la reputacion de familias enteras, que -la envidia ó la maledicencia pretendia deslustrar -valiéndose para ello de los momentos en -que ciertamente habia mas expansion, pero expansion -de cordial alegría que fué alterada mas -de una vez por aquella causa; y ninguna persona -sensata podia mirar con indiferencia tan -odioso proceder. Por fortuna esos abusos, que -nunca pudieron ser usos y costumbres semejantes -faltas, pasaron ya del todo; y me complazco, -por amor á mi país, en dejar tambien -consignado que este pueblo ha variado mucho -de entonces acá, merced, mas que á la educacion -que se le ha dado hasta ahora, por desgracia -muy escasa, á la que él mismo ha adquirido, -siquiera no sea mas que por el roce fre<span class="pagenum"><a name="Page_48" id="Page_48">[48]</a></span>cuente -de los forasteros y estrangeros que todos -los dias nos visitan.</p> - -<p>Tales eran las antiguas fiestas de San -Juan, en su período de mayor auge, segun las -recuerdan todavia muchas personas; y aun -cuando no me atreva yo á calificarlas de locura, -como lo hace el respetable Fr. Iñigo, por -mas que en las carreras particularmente hubiera -cierto desenfreno poco compatible con las -maneras de un pueblo culto; juzgo sí que la -transformacion social que desde entonces ha tenido -la poblacion hizo imposible que continuaran -las fiestas como venian; y por eso se verán -entrar en el período de decadencia que paso á -describir.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_49" id="Page_49">[49]</a></span></p> - - -<div class="figcenter4em"><img src="images/i049.jpg" width="500" height="43" alt=""/></div> - - -<h2 id="IV">IV.<br /> -<i>El San Juan en los últimos treinta años.</i></h2></div> - - -<p>En el año de 1836 volvió á aparecer la -forma constitucional en nuestro sistema político -y con ella la transformacion del antiguo -Ayuntamiento; y como era de esperarse desde -luego fué suprimida la ceremonia del pendon, -sin que haya vuelto á figurar posteriormente, -no obstante las variaciones gubernamentales -que hemos tenido, porque en medio de estas, -los Ayuntamientos conservaron por algunos -años la organizacion constitucional y despues -que la perdieron ya se habia perdido la costumbre -de aquellas demostraciones.</p> - -<p>Suprimido el paseo del pendon, no tomó -parte por de pronto el Ayuntamiento mas que -en lo tocante á la funcion religiosa; pero corriendo -los años y sin duda para que no se perdieran -del todo las costumbres anteriores, se -encuentra que pocos años mas tarde, por el de -1841 y 42, la Corporacion municipal costeaba -la música de la <i>alborada de la leche</i>, de que ya -he dado noticia.</p> - -<p>Apesar de esta poca participacion del<span class="pagenum"><a name="Page_50" id="Page_50">[50]</a></span> -Cuerpo popular y sin embargo de la falta de la -ceremonia oficial, las fiestas del Patron fueron -muy animadas algunos años; y las variaciones -de su mayor ó menor esplendor dependian regularmente -de la mejor ó peor situacion económica -de la Isla. Empero, á medida que pasaban -años y en medio mismo de la alegría con -que se veia llegar el mes de San Juan, notóse -que las carreras de caballos iban siendo menos -concurridas; y que el número de animales de -aquella especie que venian á alquilarse en las -noches de las fiestas disminuia de un año á -otro. El bando burlesco que se acostumbraba -publicar la víspera de San Pedro á medio dia -ya no era ni con mucho, en 1847, lo que solia -ser en otros tiempos; y la mascarada que para -él recorria las calles, apenas contaba una docena -de ginetes, restos quizás de la gente de buen -humor que á centenares se reunia en otras -épocas.</p> - -<p>De qué dependiera la decadencia que cada -vez en mayor grado ofrecian las fiestas populares, -es cosa que no creo que nadie pueda -decir terminantemente; pues ni en toda la década -de 1836 á 1846 tuvieron prohibicion alguna, -ni se conoció motivo alguno ostensible que -produjera el desaliento. La única razon que á -ello puede atribuirse es el cambio rápido que -en aquella época sufrieron las costumbres del -pueblo, en proporcion del desarrollo mercantil -que tenia la Isla y que, aumentando el movimiento -marítimo, hacia acrecer de una manera,<span class="pagenum"><a name="Page_51" id="Page_51">[51]</a></span> -extraordinaria para entonces, el número de -forasteros y estrangeros que se encontraban -en nuestra ciudad. Tal vez contribuyó tambien -algo á ello la disminucion que hubo en los negocios -de caballos, sin duda porque la poblacion, -que antes acudia á desparramarse por los -campos, empezó ya desde 1837 á agruparse -en las costas en donde la retenian los intereses -mercantiles que al poco tiempo se vieron desarrollarse. -La verdad es que en 1847 las fiestas -de San Juan se encontraban muy decaidas; -y que ni se encendian ya sino en muy corto número, -en las noches de las vísperas y dias de -San Juan y San Pedro, las <i>candeladas</i> ú hogueras, -que en otro tiempo alumbraban todas las -esquinas; ni habia en verdad motivo para hacerlo, -puesto que era muy escaso el número -de ginetes que recorrian las calles.</p> - -<p>El San Juan de 1848, que estuvo muy -animado por la circunstancia de que la poblacion -quiso obsequiar al Gobernador Superior -que entonces regia la Isla, hubiera sido sin duda -la última llamarada de aquella luz que se -apagaba por sí sola y por propia consuncion, -á no haber venido posteriormente á reanimarla -causas que pronto verán los lectores. -En dicho año, no obstante, la misma diversion -de las carreras tomó un aspecto que no era el -que se le conocia; pues si bien se reunieron -centenares de caballos que montaban ágiles -ginetes y elegantes amazonas, no corrian aquellos -desbandados por las calles, como era la cos<span class="pagenum"><a name="Page_52" id="Page_52">[52]</a></span>tumbre, -sino que formado cerrado escuadron -llevaron una gran <i>alborada</i>, ó mejor dicho, una -gran serenata al Gefe Superior de la Provincia; -y en el mismo órden con que á su palacio -concurrieron, continuaron la marcha por todas -las calles, á la luz de los blandones que llevaban -los lacayos. Y aun en medio mismo de la -animacion que esta fiesta produjo, fué de notarse -la decadencia en que ya estaban las diversiones, -por el hecho de que, pasadas las -noches de la víspera y dia de San Juan, en -la primera de las cuales tuvo efecto la serenata, -desaparecieron los caballos sin esperar las -noches de San Pedro, en que muy pocos ginetes -se vieron por las calles.</p> - -<p>Las carreras de por las tardes, que en años -anteriores ofrecian un bonito espectáculo por -el crecido número de apuestas damas que, en -ellas tomaban parte, casi no llamaban la atencion; -porque ni habia aficionadas que quisieran -conservar la costumbre, ni se traian ya caballos, -como en otro tiempo, notables por su -gallardía y escogido paso.</p> - -<p>En tal estado se hallaban las fiestas de -San Juan, al llegar el año de 1849; y pocos -años mas hubieran tardado en terminarse del -todo para no aparecer en adelante mas que entre -los recuerdos de los que vivieron en aquella -época, cuando salió un bando que prohibia -las carreras de San Juan.</p> - -<p>La índole del libro que escribo no me permite -juzgar esta disposicion, que necesita ade<span class="pagenum"><a name="Page_53" id="Page_53">[53]</a></span>más -el transcurso del tiempo para serlo con la -imparcialidad que deben considerarse todas las -cuestiones históricas, por pequeña ó grande -que sea su importancia. Basta á mi intento manifestar -que todos los deseos se vieron contrariados, -por mas que ya no existieran por sostener -las carreras de caballos; y que si poco empeño -se habia mostrado por estas en los últimos -años, menos fué el que hubo en 1849 por -las diversiones con que trataron de suplirse; -debido todo, sin duda, á la forma en que se -hizo la transicion, puesto que transicion habia -y se iba realizando paulatinamente.</p> - -<p>Ni las serenatas, ni los bailes públicos, ni -ninguna de las diversiones inventadas para suplir -á las carreras, tuvieron eco en el pueblo, -ni aun llamaron su atencion; y la maledicencia, -siempre pronta á morder, suplió desde el -primer momento al dulce y poético nombre de -<i>veladas de San Juan</i>, el de <i>velorio de San Juan</i>; -para representar de este modo la muerte de las -antiguas costumbres.</p> - -<p>El buen sentido práctico de este pueblo y -su amor al órden, hicieron que pasaran estos -hechos como desapercibidos; y, en los dos años -subsiguientes, bien hubiera podido asegurarse -que habia muerto el San Juan completamente. -Sin embargo, el recuerdo de las fiestas populares -subsistia latente en todos los espíritus; -tal vez mas que por el deseo de conservarlas, -por la contrariedad que habian esperimentado: -así fué que, apenas llegó á la Isla<span class="pagenum"><a name="Page_54" id="Page_54">[54]</a></span> -otro gobernador, una de las primeras peticiones -que tuvo fueron las carreras de caballos; -mas como la prohibicion se extendia para -siempre, el Gobernador se vió obligado á recurrir -á S. M. para que resolviese lo que estimase -mas conveniente. Por fortuna la Augusta -Reina, á quien no en valde se apellida la Buena -y que tantas pruebas tiene dadas de su amor á -estas apartadas provincias, cedió, como siempre, -á la súplica que se le hizo; y no solo concedió -las carreras, sino que, comprendiendo la -razon de ser de estas, ordenó que se celebrara -cada dos años una exposicion pública de los -productos de la Isla y un concurso de caballos, -que fuera estímulo bastante para la mejora de las -razas: cuyos actos debian efectuarse en el mes de -San Juan, por considerarse que en él habia mayor -concurrencia de forasteros en esta ciudad.</p> - -<p>El año de 1854, en que, por primera vez, -se cumplió este soberano mandato, fué una época -de plácemes y de alegría durante todo el -mes de Junio; y la afluencia de gentes extrañas, -atraidas por la fiesta, la novedad de la exposicion, -y el empeño que mostraron por tomar -parte en el concurso todos aquellos que -tenian caballos propios para ello, produjeron -una animacion desconocida hacia ya muchos -años y que nadie se hubiera imaginado en los -cuatro anteriores: las carreras de las vísperas -y dias de San Juan y San Pedro estuvieron -tan concurridas como en sus mejores tiempos; -los obsequios que se prodigaron al digno Go<span class="pagenum"><a name="Page_55" id="Page_55">[55]</a></span>bernador -fueron tan multiplicados como sinceros -y espontáneos; hubo ruidosas alboradas, á -pié y á caballo, entre ellas alguna jibaresca, -en la que en dialecto provincial lució su ingenio -algun <i>trovador</i> del país; las diversiones se -sucedieron sin interrupcion durante los treinta -dias de Junio; y por último, la <i>resurreccion -del San Juan</i>, como se llamó vulgarmente á -aquella fiesta fué tan completa que las antiguas -costumbres, muertas ya por los años, volvieron -á aparecer rejuvenecidas, ofreciendo vivir por -mucho tiempo. Carreras, alboradas á pié y á -caballo, regatas, concursos de caballos, bailes, -y todo cuanto en los tiempos pasados habia tenido -lugar para las fiestas del Patron, entró en -el programa de aquel año, mas las nuevas diversiones -que iban apareciendo poco á poco -para encargarse de suplir las antiguas. Esta -circunstancia y la de que la primera exposicion -pública de productos del país se celebró en el -mismo mes, atrajo una concurrencia extraordinaria -de gentes de todas las partes de la Isla, -que dieron sin duda mayor realce á aquellas -fiestas, en las que tomó ya una parte mas activa -el Ayuntamiento de la Capital, puesto que -costeó diferentes diversiones públicas como las -regatas y un baile que dió en los salones de su -casa; fiesta digna de la Corporacion que la -ofrecia y del pueblo al que iba dedicada y que -veia ir así cambiándose sus costumbres antiguas -por el camino en que debian encontrarse -con las de pueblos mas cultos.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_56" id="Page_56">[56]</a></span> -En el año de 1855 las fiestas de San Juan -no ofrecieron ni tanta variedad de diversiones -ni tanta animacion como en 1854; pero en -cambio se introdujo la costumbre de los disparos -y detonaciones de todos calibres, con una -abundancia tal que no pareció sino que cada -cual quiso hacer gala de poseer alguna arma -de fuego y de saber manejarla. Puede decirse -que las fiestas se reasumieron todas en tiros; -pues apesar de que hubo alboradas y carreras, -ni en unas ni en otras se notó la animacion -y la concurrencia que tuvieron en el año -anterior. Habia pasado el motivo que reanimó -las diversiones de 1854 y las fiestas de San -Juan volvieron á presentarse en un nuevo período -de decadencia que nada fué capaz de interrumpir -durante diez años seguidos. Cada -año que transcurria iba siendo menor el número -de ginetes que se presentaban en las tardes -de las vísperas y dias de San Juan y San Pedro; -y años hubo en que ni un solo caballo se -veia por las noches, las cuales pasaban indiferentes, -sin mostrar indicio alguno de lo que -habian sido en otro tiempo.</p> - -<p>Y no se diga que esto acontecia porque el -pueblo no se hallaba en ánimo de divertirse; -ocasiones tubo de probar lo contrario con distintas -causas y particularmente en las fiestas -reales celebradas por el Natalicio de S. A. R. el -Serenísimo Sr. Príncipe de Asturias; en las que -hubo la franca y expansiva alegría que caracteriza -á estos habitantes; y en las que se suce<span class="pagenum"><a name="Page_57" id="Page_57">[57]</a></span>dieron -sin interrupcion durante diez ó doce -dias las mas variadas diversiones. La verdadera -causa era que ya el pueblo no gustaba, por lo -menos en el grado que antes, de las fiestas tradicionales -con que se celebraba al Patron; y ó -que habian de cambiarse aquellas en armonía -con las variaciones que en las costumbres se -notaban, ó que concluirian por terminar definitivamente -sin dejar mas que su recuerdo que -se estinguiria probablemente con el tiempo.</p> - -<p>El Ayuntamiento, que hacia tantos años -habia dejado de tomar en las fiestas la parte -activa que en otras épocas tomaba, tuvo el -acierto de no ver con indiferencia la transformacion -que se operaba; y sin intervenir en -la voluntad pública, ni para cohartar ni para -impulsar al pueblo á que se divirtiese en la -forma que quisiera, ofreció constantemente en -la década á que acabo de referirme bailes y -alboradas que siempre fueron acogidas con -gusto por el pueblo; pero el primitivo San -Juan decaia y eran necesarios nuevos esfuerzos -para hacerle revivir, probablemente por un -corto tiempo, como ya habia acontecido diversas -veces.</p> - -<p>En el año de 1865 se realizaron esos esfuerzos, -con motivo de la invitacion hecha á -las señoritas de Cáguas, que estas tuvieron la -amabilidad de aceptar; y su presencia en nuestra -ciudad produjo una animacion de que hacia -tiempo no se daba muestras; siendo de notarse -que en todos los dias del mes de Junio<span class="pagenum"><a name="Page_58" id="Page_58">[58]</a></span> -salieron <i>alboradas</i> de cuantos gremios comerciales -é industriales contiene la poblacion. Con -tales precedentes y en medio de la alegría general -que reinaba, natural era esperar que revivieran -las carreras de caballos y que las calles -volvieran á verse, en las noches de San -Juan y San Pedro, tan concurridas como lo -habian estado en otras épocas. ¡Vana esperanza! -Apenas hubo por las tardes algunas jóvenes -que, por cortesía sin duda, acompañaron á -correr á las Cagüeñas; por la noche, la misma -soledad de los años anteriores, la misma falta -de caballos. No parece sino que el pueblo habia -adquirido ya la conviccion de que era pasada -la época de la diversion favorita de -nuestros antepasados; y voluntariamente abandonaba -las costumbres que aquellos le legaran.</p> - -<p>El contraste de gustos entre unas y otras -generaciones se puso mas de relieve el año último, -en el que el Ayuntamiento comprendiendo -la variacion que el tiempo habia introducido -en las costumbres, sin rechazar las que ya -lo han sido por la opinion, ofreció nuevas diversiones -que anteriormente nunca habian formado -parte de las fiestas. Esas diversiones nuevas -fueron, sin embargo, aceptadas de muy -buen grado por el público que las favoreció concurriendo -á ellas en número muy considerable; -mientras que dejaba pasar indiferente las que -en otro tiempo eran el principal atractivo del -San Juan.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_59" id="Page_59">[59]</a></span> -Y no se atribuya esta eleccion al encanto -que siempre ofrece la novedad; porque en el -presente año hemos vuelto á ver las citadas diversiones -tan favorecidas como en el anterior, -y no obstante ya no eran nuevas. La causa -verdadera de la variacion estriba, pues, indudablemente -en la transformacion de los gustos; -en la alteracion que han sufrido las costumbres; -y así es de creerse, con mas razon, cuando -se reflexiona sobre las profundas variaciones -que han tenido todos nuestros hábitos y -hasta los mas pequeños detalles de la vida en -esta antilla. Y no es extraño que tal acontezca -porque lo propio pasa con la humanidad entera; -y esa es la obra lenta pero indefectible del -tiempo que, como he dicho antes, todo lo cambia -y lo trastorna todo, sin que frecuentemente -nos apercibamos de ello, ni aun sepamos darnos -cuenta de lo que sucede á nuestra vista.</p> - -<p>Ha terminado la ligera reseña que me propuse -hacer de la historia de las fiestas del Patron: -antes de pasar á la descripcion de las que -se han efectuado en presente año preciso será -que, aunque en breves palabras, dé una idea -de la situacion del país en los momentos en -que aquellas se aproximaban, para que pueda -formarse juicio del motivo que, en mi humilde -sentir, ha forzado al Ayuntamiento á verificarlas -con la esplendidez con que las hemos visto -efectuarse.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_60" id="Page_60">[60]</a></span></p> - - - -<div class="figcenter4em"><img src="images/i060.jpg" width="500" height="37" alt=""/></div> - - -<h2 id="V">V.<br /> -<i>Situacion del país.</i></h2></div> - - -<p>Que este mundo es un valle de lágrimas -es cosa que por sabida debe callarse, sobre todo -entre los que profesamos la religion, única verdadera -de Jesu-Cristo; y que los dias de la -vida son pocos y están llenos de miserias, hace -algunos centenares de siglos que lo dejó consignado -el paciente Job. Desde el instante en -que por vez primera sentimos el aire que alimenta -nuestra existencia, hasta los últimos suspiros -que arroja el moribundo, es una série no -interrumpida de impresiones desagradables, -que concluirian por matarnos sino fuera porque -llevamos dentro del alma el olvido, bálsamo -eficaz que cura las dolencias del corazon. -Por eso el hombre rie y canta y se regocija, no -obstante los pesares que casi sin cesar le abruman. -Pero hay impresiones y hay pesares de -tal magnitud que, arrojando el espanto y la -desolacion, lo mismo en los hombres que en -los pueblos, dejan tras sí una huella que tarda -mucho en desaparecer: hay momentos y dias<span class="pagenum"><a name="Page_61" id="Page_61">[61]</a></span> -y épocas enteras, tan aciagas en la vida de los -hombres y de los pueblos, que no es dable borrar -su memoria, por mas que pasen las sensaciones -desagradables que produjeron mientras -su duracion. Puerto-Rico acaba de pasar por -una de esas épocas fatales y no es extraño por -tanto encontrar todavia en estos momentos muchos -ánimos contristados que no saben ni aun -darse razon de su profunda tristeza.</p> - -<p>La série de males que ha venido afligiendo -á esta poblacion y á toda la Isla desde hace -algunos meses no puede menos que dejar -un recuerdo imperecedero en todos los que lo -han sufrido y que se trasmitirá, sin duda alguna, -á las generaciones venideras. Aun no -habiamos llegado al último tercio del año último, -y ya hacia por lo menos año y medio que -una crísis tan profunda como prolongada habia -producido la mas completa perturbacion en la -vida económica de este pueblo y de la antilla -entera. El dinero, agente sostenedor de todas -las transacciones, habia huido precipitadamente -de todas partes; y con él desapareció la animacion, -el movimiento de los mercados que -constituye la vida de las poblaciones; todo el -mundo se encontraba mal; y así como antiguamente -los físicos decian que la naturaleza tenia -horror al vacio, todo el mundo no decia sino -que tenia horror por el vacio de los bolsillos.</p> - -<p>No entra en el objeto de este libro indagar -las causas que dieron orígen á esta situacion; -y por lo tanto solo diré de ella que el<span class="pagenum"><a name="Page_62" id="Page_62">[62]</a></span> -pueblo, con el buen sentido práctico que muestra -tan amenudo, la llamaba la época de la yuca, -aludiendo á lo áspera y amarga que es esta -raiz. Y fué tan larga la época de la <span class="smcap">yuca</span>, que -de seguro todo el mundo se indigestó para largo -tiempo. Es lo cierto que la situacion era -muy tirante; y que ni el proletario encontraba -como ganar el pan, ni el empleado podia recibir -á tiempo su sueldo, ni el casero su mesada, -ni el comerciante salia de su mercancía, ni se -cumplian los compromisos contraidos, ni nadie -sabia como habia de seguir viviendo. Solo -la usura levantaba floreciente su cabeza en medio -de este campo de ruinas; concluyendo de -devastar, á manera de terrible parásito cuanto -quedaba en pié y cogia entre sus mortíferas -ramas.</p> - -<p>Así corria el mes de Octubre último y todos -esperaban la llegada de las próximas cosechas -para salir algun tanto del malestar que -generalmente se esperimentaba; pero la Providencia, -en sus altos é inescrutables juicios, tenia -decretada otra cosa. El pueblo de Puerto-Rico -habia de sufrir mayores pruebas; y la -crísis económica no era mas que un preludio de -lo que venia tras ella. El dia 29 de Octubre terminó -en medio del soplo devastador del huracan: -en menos de dos horas, desencadenados los elementos, -arrasaron cuanto en su camino se interpuso; -desde los débiles arbustos, que en sus -espigas contenian el alimento de centenares de -familias, hasta los árboles seculares, que pro<span class="pagenum"><a name="Page_63" id="Page_63">[63]</a></span>porcionan -la materia prima de las habitaciones -ó el combustible que arde diariamente en las -casas, fueron arrancados violentamente y arrastrados -por los rios que desencadenados corrian -hácia el mar llevando en su impetuosa corriente -cuanto encontraban á su paso.</p> - -<p>El sol del dia siguiente alumbró una escena -de desolacion que nadie hubiera imaginado -la víspera: los campos que el dia anterior ostentaban -lozanas plantaciones, esperanza del -laborioso cultivador, estaban talados, por el soplo -destructor del vendabal, ó anegados por el -desbordamiento de los rios; y los pobres campesinos -lloraban desconsolados la pérdida del -hogar en que algunas horas antes se albergaban. -En las costas, el mar habia arrojado á las -orillas los restos de las embarcaciones que no -pudieron soportar el empuje de los vientos. No -era posible contemplar con ojos indiferentes -tantos intereses destruidos, tanto trabajo perdido, -tantas esperanzas frustradas en el intérvalo -de una sola noche; y en medio del pesar que -embargaba todos los corazones resonó espontánea -y pura la voz de la caridad en favor de -los desgraciados que mas habian sufrido en -aquella espantosa catástrofe. Pocos dias bastaron -para mitigar las penas y consolar las aflicciones -que dejó tras sí la noche del 29 de Octubre, -gracias al privilegio que para ello tiene -la hermosa virtud de la caridad.</p> - -<p>Empero aun no estaba agotada la amarga -copa que debia apurar este pueblo; el porve<span class="pagenum"><a name="Page_64" id="Page_64">[64]</a></span>nir -contenia aun para él nuevas amarguras que -pronto debia gustar; y apenas debian transcurrir -algunos dias sin que la desventura llamara -de nuevo á nuestras puertas.</p> - -<p>Corria el dia 18 de Noviembre en medio -de un calor sofocante, extraño ya para lo avanzado -de la estacion; y la calma precursora casi -siempre de los grandes trastornos de la naturaleza, -parecia amagar nuestra existencia. -El pueblo, sin embargo, entregado á sus -habituales faenas no podia presentir lo que -momentos despues le habia de pasar: de repente -la tierra se estremece, tan fuerte y prolongadamente, -que todo el mundo huye despavorido -de las habitaciones, buscando los sitios -despejados en donde evitar las desgracias -propias de las ruinas. La madre llora por su -hijo ausente; el esposo busca solícito la esposa; -el hijo corre á encontrar el amparo de su -padre; y todos consternados imploran el auxilio -divino: ¡el auxilio divino! que es la fuente -inagotable de todas las verdaderas esperanzas, -de todos los consuelos positivos. Por fortuna la -fé se conserva robusta en nuestro suelo; y el -pueblo encuentra en ella un bálsamo que mitiga -sus aflicciones, un poderoso brazo que le -sostiene en sus conflictos.</p> - -<p>Despues de un minuto de afanosa é interminable -angustia, en que la vida y la muerte -lucharon enfurecidamente sobre nuestras cabezas, -la tierra volvió á su estado normal y los -habitantes se retiraron á sus casas, tal vez sin<span class="pagenum"><a name="Page_65" id="Page_65">[65]</a></span> -darse cuenta de lo que hacian é impulsados solo -por el poderoso atractivo del hogar doméstico. -Bien poco, sin embargo, duró su reposo, -porque la tierra volvió á temblar pocos momentos -despues; y tembló hasta diez ó doce veces -mas en el intérvalo de veinte y cuatro horas. -Entonces la poblacion despavorida huyó á los -campos y á las afueras de la ciudad, sin cuidarse -de las incomodidades y aun de los riesgos -propios de semejante peregrinacion. La capital, -poco antes bulliciosa y animada se vió reducida -á triste soledad; y la dulce paz doméstica -habia desaparecido en breves instantes, sin que -nadie pudiera decirse cuando habria de ser recuperada.</p> - -<p>Así pasaron largos dias y prolongadas noches -llenos de ansiedad y de amargura; y mientras -tanto la ciudad esperimentaba todos los -fatales resultados de la ausencia de la poblacion; -su comercio decaia rápidamente; su riqueza -territorial sufria las consecuencias de las -violentas sacudidas que esperimentaba el suelo; -y la desconfianza, alimentada por la constante -repeticion de los temblores durante seis -meses seguidos, retenia á los habitantes fuera de -la poblacion, viniendo solo á ella el tiempo preciso -aquellos que tenian obligaciones que cumplir, -los cuales se retiraban diariamente á pasar -las noches donde no les impidiera el sueño el -amago constante de los techos.</p> - -<p>Inútil es pintar los terribles perjuicios que -tan anormal situacion trajo consigo; los gastos<span class="pagenum"><a name="Page_66" id="Page_66">[66]</a></span> -de cada familia se multiplicaron en una proporcion -que distaba mucho de lo que podian dar -de sí los recursos, y la falta de equilibrio se hizo -aun mayor por las enfermedades que pronto -entraron á formar parte de aquel cortejo de -males que afligía á la poblacion. Los lazos sociales, -si no se rompieron por completo, estuvieron -disueltos largo tiempo, porque cada uno -atendia á su propia conservacion y á la de su -familia; y salvo aquellos que tienen el deber de -velar por el público ó aquellos pocos á quienes -la caridad mueve siempre á tender una mano -generosa á la desgracia, bajo cualquiera faz -que se presente, los demás no se ocupaban de lo -que á su alrededor pasaba, porque el terror y la -angustia en que vivian los embargaban por -completo.</p> - -<p>Sin duda alguna que el malestar que produjo -la emigracion daba resultados peores quizás -que los de la misma causa que engendró -aquella; y que de prolongarse por poco tiempo -mas tan anómala situacion hubiera decaido -la ciudad de tal manera que difícilmente se habria -repuesto en muchos años.</p> - -<p>Por fortuna la Providencia se apiadó de -este pueblo y despues de seis meses de penas -y disgustos, la confianza apareció otra vez sobre -nuestro horizonte, con débil luz en su principio, -pero al fin dejando entrever mejores dias. -Contristados, sin embargo, todavia los ánimos -y mas apesarados por la misma soledad en que -se vivia, no todos los que habian salido de la<span class="pagenum"><a name="Page_67" id="Page_67">[67]</a></span> -ciudad se atrevian á volver; y solo la necesidad -obligó á algunos á ocupar sus antiguos hogares. -El espíritu público estaba tan decaido que -la ciudad daba pocas muestras de vida; y no ya -diversiones, en las que nadie pensaba, pero ni -aun reuniones amistosas se contaban en que -poder esparcir el ánimo abatido: las tiendas de -comercio se veian constantemente desiertas y -las mismas calles no presentaban ni con mucho -el movimiento que anteriormente les era propio.</p> - -<p>Cada dia que pasaba agravaba mas y mas -tan terrible situacion; y ó era preciso dejar -morir de inanicion un pueblo que cuenta elementos -bastantes para vivir y prosperar; ó se -necesitaba un remedio pronto y eficaz que hiciese -desaparecer el triste estado en que se -hallaba la ciudad. ¿Quién podia y debia emprender -esta obra de regeneracion, digámoslo -así? ¿Quién podia y debia trabajar para levantar -el espíritu público de la postracion en que -yacia? ¿Y qué medios debian emplearse para -ello, cuando la mitad de la poblacion aun no -habia vuelto á sus hogares?</p> - -<p>Puesta la mano sobre el corazon y con la -imparcialidad que siempre debe reinar cuando -se trata de la cosa pública, declaro que, en mi -humilde juicio, el único llamado á realizar esa -obra era el Ayuntamiento, como representante -legítimo de ese mismo pueblo que habia de -reanimarse; y por eso me congratulo en declarar -que el Ayuntamiento estuvo oportuno y -acertado cuando resolvió emprender la obra;<span class="pagenum"><a name="Page_68" id="Page_68">[68]</a></span> -y mas oportuno y acertado estuvo cuando escogió -como medios para ello las fiestas de San -Juan. Siguiendo así su propia tradicion, nunca -interrumpida, como lo han visto los lectores, -presentaba al público, á la vez que los placeres -propios de un pueblo culto, los encantos de la -tradicion, siempre agradable y tal vez más -cuando ha empezado á entrar en la época de -los recuerdos.</p> - -<p>Este doble atractivo era irresistible; y -mucho mas lo era al anuncio de la esplendidez -que debian tener las fiestas. Si el Ayuntamiento -no hubiera sido pródigo en las diversiones, no -habria tenido que pensar en conseguir el principal -objeto de ellas; y demás hubiera estado -que hubiese realizado algunas de aquellas que -ni siquiera habrian merecido el honor de ser -vistas por los que se hallaban fuera de la ciudad. -Por otra parte y bajo el punto de vista económico -y tambien social, la acertada resolucion -del Ayuntamiento está justificada por la sentencia -en que se apoya la higiene pública: <i>Salux -populi suprema lex esto.</i> Si la parte material de -la sociedad exige tal ley, con más rigor debe -observarse cuando se trata no solo de intereses -materiales, sino tambien de los morales é intelectuales.</p> - -<p>Hoy que, al escribir estas líneas, han pasado -ya las fiestas, para saber si el Ayuntamiento -ha conseguido su objeto, basta apelar -á los habitantes todos de la ciudad que han -vuelto á sus hogares; basta contemplar como<span class="pagenum"><a name="Page_69" id="Page_69">[69]</a></span> -ha vuelto á existir la confianza que todos tenian, -antes de la terrible época pasada, para entregarse -á sus habituales faenas y tambien para -trabajar por el porvenir, que si nadie es capaz -de entrever, por lo menos no se halla envuelto -en las opacas nubes que lo han ocultado largo -tiempo.</p> - -<p>Si causas agenas completamente á la Corporacion -popular han podido impedir que se -levante el espíritu público con todo el empuje -que lo hubiera hecho, no se la culpe á ella de -actos en que no ha intervenido y que tal vez -deplora mas que cualquiera otro. Júzguesela -exclusivamente en su obra; y tómese en consideracion -su pensamiento, no bajo la mezquina -mira de un egoísmo siempre injustificable, sino -teniendo en cuenta el noble y generoso intento -que se propuso, superior en mucho al exíguo -valor de unos pocos millares de escudos.</p> - -<p>Tales son las razones que justifican las -fiestas de San Juan en el presente año; como -las recibió el público lo verá el lector en los capítulos -que siguen, en que trataré de describirlas -de la mejor manera que le sea posible á -mi pobre pluma.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_70" id="Page_70">[70]</a></span></p> - - - -<div class="figcenter4em"><img src="images/i070.jpg" width="500" height="53" alt=""/></div> - - -<h2 id="VI">VI.<br /> -<i>Principio de las Fiestas.</i></h2></div> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line">Florido mes de Junio,</div> -<div class="line">Bendito seas......</div> -<div class="liner">(<i>Trueba.</i>)</div></div></div></div> - - -<p>He aquí que ha dado principio el alegre -mes de Junio, con sus plácidas noches, sus frescas -brisas, sus gratos recuerdos y sus halagadoras -fiestas. El pueblo de Puerto-Rico vuelve -á verlo en medio del regocijo y del bullicio -que en otros tiempos animaban á la Ciudad y -en el alborozo general, que por todas partes -cunde, con la rapidez del relámpago, se conoce -que estamos en el alegre mes de San Juan. -¡Bendito mes que, de generacion en generacion, -ha sabido ir conservando, siempre frescos y -palpitantes, los recuerdos de nuestros antepasados; -por mas que las eventualidades y los -fracasos propios de la vida humana hayan perturbado -mas de una vez las costumbres que -de muy antiguo conocemos!</p> - -<p>El mes de Junio trae consigo, entre las -olas embalsamadas de sus puras brisas, el mis<span class="pagenum"><a name="Page_71" id="Page_71">[71]</a></span>terioso -encanto de la tradicion; ese no sé qué -que hace vibrar mas ó menos fuertemente en -todos los corazones el sentimiento de la alegría, -de esa alegría melancólica que constituye -uno de los mas gratos y dulces placeres del alma, -bien que se halle uno en la soledad de los -campos, ó en el retiro de su habitacion, ó en -medio mismo de las espansiones de una fiesta. -Por eso, aun cuando no todos los habitantes de -esta Ciudad desean siempre el mes de San -Juan, todos en general lo ven llegar con ese -gozo interior que engendra muy pronto el regocijo -público; y es porque las costumbres tienen -en sí un atractivo irresistible que subyuga -todos los corazones, que los predispone -para el placer y que despierta en ellos una tierna -simpatía por todo aquello que nos legaron -nuestros antepasados.</p> - -<p>¿Quién no recuerda los hermosos dias de -la niñez en los que el mes de Junio conserva -un lugar tan predilecto? ¿Quién no hace memoria -de aquellas inocentes alegrías que todos -hemos gustado á la luz de los hachones que -alumbraban y aun alumbran las <i>alboradas</i> ó al -resplandor de las hogueras que iluminaban las -calles en las noches de las carreras? ¿Quién, de -los que alcanzó San Juan en todo su esplendor, -no guarda con gusto en el fondo de su alma -el puro placer de haber acompañado una -elegante <i>camarracha</i>, á la que el amor aumentaba -los encantos de los años juveniles? Verdad -es que en aquellos tiempos de franca amistad,<span class="pagenum"><a name="Page_72" id="Page_72">[72]</a></span> -en que este pueblo componia por decirlo así -una sola familia, esas fiestas tenian casi el -atractivo del hogar doméstico y la expansion -por consecuencia era mas verdadera y mas -general; pero aunque las condiciones sociales -de la poblacion hayan cambiado mucho, sus -costumbres se han sostenido á traves de los -años y todavia las vemos subsistir, si bien con -las transformaciones propias de los cambios -que ha sufrido esta sociedad.</p> - -<p>Prueba de ello la alegría y el júbilo que -en todos rebozan desde que ha comenzado el -grato mes de las fiestas. La inauguracion de -estas no ha podido ser mas animada: á medida -que se aproximaban las doce del dia 1º de Junio -iban apareciendo en todos los balcones -asta-banderas y cordeles, indicio cierto de que -todos los vecinos se preparaban á tomar parte -en el regocijo público; y las calles principales -y especialmente las que afluyen á la plaza en -que se halla la Casa Consistorial se llenaban -de gente que con semblante placentero esperaba -solo el momento de dar expansion á la alegría -que experimentaba; dejando escapar de -vez en cuando alegres risas ó formando corros -en que reinaba bulliciosa algazara comprimida -todavia por no ser la ocasion; los petardos y -detonaciones que, como á hurtadillas, se dejaban -oir, completaban aquel conjunto de emociones -que bullian por todas partes sin atreverse -á brotar libremente, á la manera que bulle -entre la máquina, buscando expansion, el vapor<span class="pagenum"><a name="Page_73" id="Page_73">[73]</a></span> -que un instante despues la pone en movimiento.</p> - -<p>A medio dia en punto la banda de música -militar que acompañaba el piquete para la -publicacion del bando tocó la marcha real en -señal de que se enarbolaba en el Ayuntamiento -el pabellon nacional, y en seguida que subieron -por los aires los cohetes que lo anunciaban, -la ciudad entera se vió rápidamente empavesada -con centenares de banderas que, batidas -por la brisa, animaban las calles con sus -variados y brillantes colores, en los que descollaban -con predileccion los hermosos colores -nacionales. Leido el bando frente á los portales -de la Casa de la ciudad se puso en marcha -el cortejo, al que seguian millares de personas -de todas clases y condiciones; aumentando -progresivamente el ruido de las detonaciones -que se sucedian sin interrupcion, los alegres -ecos de la música que cual rápidos mensageros -cruzaban los aires en todas direcciones para -avisar al vecindario el principio de la fiesta -y la bulliciosa y festiva algazara del gentío que -llenaba las calles. Aun no habia recorrido mas -que dos ó tres de estas el bando, cuando ya se -dejaron oir los armoniosos sonidos de dos orquestas -mas, una en el café de "La Zaragozana" -y otra en la puerta del bonito establecimiento -de "Los Precios fijos"; quemándose en uno y -otro punto multitud de cohetes y petardos, á -cuyo ruido concurria la gente ocupando bien -pronto las avenidas de las calles que confluyen -en aquellos sitios.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_74" id="Page_74">[74]</a></span> -La ciudad entera presentaba un aspecto -encantador con sus mil banderas desplegadas -por el viento y el eco de alegría que por todas -partes resonaba á la par de los continuados disparos -que sin cesar se oian. Hombres y mugeres -y niños, toda la poblacion en fin, entusiasmada -con el júbilo general acudia á las calles -ó á los balcones de las casas para tomar parte -de algun modo en la fiesta pública.</p> - -<p>La novedad del adorno que apareció frente -al establecimiento antes citado de "Los Precios -Fijos," atrajo por el momento mayor concurrencia -hácia aquel punto; y en efecto presentaba -un bonito golpe de vista la confluencia -de las calles de San Justo y la Fortaleza; en -el mismo centro y á conveniente altura pende -una caprichosa mongolfiera de vivos y bien -combinados colores y de forma octogona, teniendo -en cada una de sus caras ó facetas un -viva al <span class="smcap">Patron</span>, á <span class="smcap">Nuestra Reina</span>, al <span class="smcap">Príncipe</span>, -á la <span class="smcap">PATRIA</span>, á la <span class="smcap">PROVINCIA</span> y á su <span class="smcap">digno -Gobernador</span>; y los escudos nacional y de -Puerto-Rico: en la parte inferior cuelga un -bonito canastillo sostenido por elegantes lazos -de cintas y exhornado con pequeñas banderolas; -y al rededor, en forma de aspa y en direccion -á las cuatro esquinas de las calles flamean -vistosos pabellones nacionales y banderas provinciales -de Cataluña y Puerto-Rico.</p> - -<p>Apenas habia terminado la zambra en este -lugar y empezaba á dispersarse la concurrencia, -cuando los ecos de una nueva orquesta<span class="pagenum"><a name="Page_75" id="Page_75">[75]</a></span> -que avanzaba por la calle de San Justo, en direccion -de sur á norte, volvieron á hacerla apiñar -y seguir el nuevo foco de alegría que se -presentaba; detúvose la música en el trozo de -la citada calle que corre desde la de San Francisco -á la Luna y despues de entusiastas vivas -y nuevas detonaciones y cohetes, en medio de -los alegres gritos de la multitud, apareció un -hermoso globo que bien pronto se lanzó al espacio -seguido de las miradas de la muchedumbre, -que, en su curiosidad, desafiaban los vívidos -resplandores solares.</p> - -<p>La fuerza del sol, sin embargo, mas sensible -aun cuando reverbera en el enlozado de -nuestras calles, apaciguó algun tanto la animacion -que habia reinado durante tres horas consecutivas; -y la gente se retiró á sus casas hasta -que llegada la tarde y refrescada la atmósfera -por la brisa que no cesó de soplar en todo -el dia, volvió á notarse concurrencia, sobre todo -en los puntos principales de la poblacion.</p> - -<p>Miéntras en la plaza principal se preparaban, -ante un público numeroso, los fuegos -de artificio que debian quemarse por la -noche, en la calle de San Francisco una orquesta -dejó oir sus primeros acordes y pronto -atrajo hácia aquel punto centenares de espectadores, -deseosos de presenciar todas las fiestas. -La que anunciaba la música se reducia, sin -embargo, por esa vez al simple acto de enarbolar -las banderas de algunas casas que no las -habian izado á medio dia; y los concurrentes<span class="pagenum"><a name="Page_76" id="Page_76">[76]</a></span> -hubieron de conformarse por tanto con el solo -espectáculo del bullicio propio del caso y de -los disparos que abundaron como de costumbre; -siendo agradablemente sorprendidos, cuando -al retirarse, ya entrada la noche, se vieron -iluminados de repente por una intensa y brillante -luz roja de Bengala, que ardía frente á -la puerta de la farmacia del sucesor del señor -Teillard, y cuya duracion hizo que se prolongara -la permanencia de los espectadores en -aquel sitio.</p> - -<p>Cuando cesó el efecto producido por la -luz, pudo contemplarse una de esas hermosísimas -noches de los trópicos que superan á toda -descripcion: en un cielo de azul puro y transparente, -tachonado de lucientes estrellas, brillaba -en todo su esplendor la luna, esa diosa de -los paganos, cantada por todos los poetas y tan -querida de todos los amantes, sin duda porque -al ténue resplandor de sus blanquecinos rayos, -la naturaleza se reviste de un encanto indescifrable -que hermosea los objetos bajo el tinte de -melancolía en que los envuelve. La ciudad se -hallaba doblemente iluminada y hasta la misma -naturaleza parecia contribuir á la fiesta con -la esplendidez propia de todas sus escenas.</p> - -<p>Por todas las calles que dan á la plaza -principal afluia la gente en tropel para presenciar -los fuegos que dieron principio á las ocho -en punto. Cohetes, ruedas, llamas ardieron sucesivamente, -en medio de los aplausos del público -y de los armoniosos acordes de una mú<span class="pagenum"><a name="Page_77" id="Page_77">[77]</a></span>sica -militar que amenizaba el acto; y con intérvalo -de una hora se elevaron dos globos de -distintas formas y dimensiones, venciendo el -mayor la contrariedad de haberse roto contra -uno de los adornos del salon de la plaza. Despues -de una hora de grato entretenimiento, del -que disfrutaron millares de personas que hacinadas -ocupaban la plaza, las calles de los alrededores -y los balcones, puertas y azoteas de -las casas que dan al primer sitio, se dió fuego á -un castillo de tres cuerpos, y unos quince piés -de alto, que era la pieza principal de los fuegos. -Empezó á arder por el cuerpo inferior que -presentó de pronto iluminadas con bonitas luces -de variados colores las puertas que adornaban -los cuatro frentes; y antes de que esas -luces se estinguieran, comunicándose el fuego -á los cuerpos superiores, se iluminaron de repente, -haciendo disparos en todas direcciones -y dejando escapar cohetes. Cuando el fuego -era mas intenso, el espectáculo no podia ser -mas hermoso; torrentes de luz entremezclados -de torrentes de fuego aparecian por los cuatro -lados, dejando ver de vez en cuando los fogages -de los disparos de mas ó menos intensidad -que salian de los distintos cuerpos del edificio, -hasta concluir en el remate superior por la -elevacion de cohetes de gran fuerza.</p> - -<p>Un momento despues la ilusion habia desaparecido -y solo quedaba un poco de humo -que el perezoso viento de la noche arrastraba -lentamente por los aires. Así pasan todas las<span class="pagenum"><a name="Page_78" id="Page_78">[78]</a></span> -ilusiones de la vida, sin dejar mas que un poco -de humo; á veces brillante cuando la luz de la -gloria lo ilumina, á veces denso y opaco cuando -lo ennegrece el remordimiento de lo pasado.</p> - -<p>Una llama blanquísima de Bengala que -iluminó la plaza por fin de fiesta, permitió ver -la apiñada muchedumbre que se oprimia buscando -salida; aquellos millares de cabezas presentaban -en su fluctuacion la imágen del embravecido -mar cuando sus olas encrespadas se -precipitan las unas sobre las otras, amenazando -destruir cuanto encuentren á su paso. El mar -humano que allí se movia, nada, sin embargo, -destruyó; y pronto por el contrario desparramada -por las calles desapareció la numerosa -concurrencia satisfecha y alegre, narrando cada -cual aquello que mas habia llamado su atencion.</p> - -<p>La plaza, no obstante, no quedó desierta; -permanecian firmes en ella todos los que se -disponian á acompañar la música que debia -recorrer las calles; y los chiquillos se disputaban -acaloradamente el derecho de convertirse -en portadores de las teas con que por costumbre -se habia de iluminar aquel alegre paseo -nocturno.</p> - -<p>A las diez en punto partió la música acompañada -de un numeroso séquito que no la -abandonó ni por un momento en la larga escursion -que hizo por todas las calles de la ciudad. -Media noche era cuando todavia se dejaban -oir sus dulces ecos y el alegre bullicio de<span class="pagenum"><a name="Page_79" id="Page_79">[79]</a></span> -los acompañantes que no querian perder ni una -sola nota ni tampoco un solo incidente de los -de aquel dia.</p> - -<p>Así terminó el 1º. de Junio en medio -del contento general de la poblacion que veia -inaugurar las fiestas con un brillo y una animacion -que competia sino excedia á la de los -tiempos mas alegres; y todos se prometieron -desde aquel momento un dichoso mes de San -Juan.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_80" id="Page_80">[80]</a></span></p> - - - -<div class="figcenter4em"><img src="images/i080.jpg" width="500" height="53" alt=""/></div> - - -<h2 id="VII">VII.<br /> -<i>Recepcion del Gobernador Superior de la Isla.</i></h2></div> - - -<p>Las poblaciones obedecen indudablemente -á la misma ley física á que se hallan sujetos -todos los cuerpos de la naturaleza; y una vez -impulsados en un sentido siguen el movimiento -mientras no encuentran una resistencia superior -á la fuerza de impulsion. Así acontece -con esta ciudad en las presentes fiestas; dada -la señal del principio de estas, en seguida se -hizo notar la animacion que en todos los habitantes -reinaba y que ha venido en <i>crescendo</i> -constante, á medida que se adelantaban los -dias; y como generalmente sucede que, despues -del primer impulso, cada paso que se dá no es -mas que el estímulo de uno nuevo; y que suelen -improvisarse fiestas, cuando de estas se trata, -que nadie hubiera soñado incluir en el programa; -resulta frecuentemente que este se perturba -y aun se anula, porque precisamente lo -que no contenia es lo que mas luce ó llama la<span class="pagenum"><a name="Page_81" id="Page_81">[81]</a></span> -atencion, sobre todo si el pensamiento que encierra -merece la aprobacion ó las simpatías del -público.</p> - -<p>Tal ha acontecido en el presente año con -la recepcion hecha el 2 de Junio al Gobernador -Superior y á su amable y apreciada familia. -Hallábanse SS. EE. en el pueblo de Cáguas, -adonde habian concurrido á presenciar las -fiestas que en su obsequio se celebraron en los -dias de las páscuas de Pentecostes y súpose -aquí que debian volver á esta ciudad el mártes -2 de Junio. Veinte y cuatro horas faltaban para -el momento de la llegada; pero lo corto de -este espacio de tiempo no arredró al Ayuntamiento -de la Capital para preparar una recepcion -digna de las elevadas personas que esperaba -y digna tambien del afecto que han sabido -despertar en esta poblacion. El representante -de ella supo comprender que era el momento -oportuno de hacer conocer al Gefe Superior -de la Isla las simpatías que por él y por su estimable -familia siente la ciudad y con la festinacion -que exijia el corto tiempo de que podia -disponerse se preparó todo lo conveniente para -la recepcion.</p> - -<p>Al dia siguiente á las cuatro y media de -la tarde salia el Excmo. Ayuntamiento en coches -de lujo que lo condujeron hasta el puente -de la Aurora, límite de su jurisdiccion municipal: -allí se levantaba un sencillo arco de follage -que ostentaba por todos adornos varios frutos -del país y una banda de música militar es<span class="pagenum"><a name="Page_82" id="Page_82">[82]</a></span>peraba -el instante en que se presentaran SS. EE. -La marcha de Infantes ejecutada por aquella -anunció la llegada á los pocos momentos; y adelantándose -por un lado el Ayuntamiento y por -otro el Excmo. Sr. Gobernador que al efecto -habia bajado del coche, despues de los saludos -de cortesía, tomando la palabra el Presidente -de la Corporacion popular expuso al Gobernador, -en breves pero sentidas frases, los sentimientos -del Municipio y de toda la poblacion, -que deseaba dar á S. E. aquella prueba de respetuoso -afecto. S. E., impresionado y sorprendido -agradablemente, manifestó la satisfaccion -que en aquellos instantes esperimentaba por la -deferencia que hácia él mostraba el Ayuntamiento -y que en medio del placer que sentia -al recibir las atenciones de los pueblos que acababa -de visitar y en particular las de la Capital -de la Isla, se prometia que, levantado el espíritu -público, podria trabajar con buen éxito -en la prosperidad de esta hermosa provincia.</p> - -<p>Ocupado por S. E. el lugar preferente en -la hermosa carretela que se llevaba al efecto -dispuesta, en union del General 2º. Cabo y del -Corregidor de la Capital, se puso en marcha la -comitiva compuesta de doce ó catorce coches -en que iban en el primer término la señora y -niños de S. E., despues los miembros del Ayuntamiento, -los Ayudantes de SS. EE. y por último -algunas personas particulares.</p> - -<p>Frente á la subida del pueblo de Cangrejos -se levantaba otro arco de follaje y flores<span class="pagenum"><a name="Page_83" id="Page_83">[83]</a></span> -del tiempo, cuyo adorno principal consistia en -una lijera nubecilla que pendia del centro y -que al pasar por debajo el coche en que venia -la familia de S. E. se abrió tan oportunamente -que casi cayeron dentro de él las dos palomas -que contenia en su seno.</p> - -<p>A la entrada del Puente de San Antonio -se levantaba otro elegante arco gótico que lucia -á sus costados lozanas matas de plátano; y -otra música militar ejecutó la marcha al aproximarse -SS. EE. Dos miembros del Ayuntamiento -que esperaban al efecto, se adelantaron -á los estribos del coche en que venian la señora -y la niña de S. E. y ofreciéndoles dos bonitos -<i>bouquets</i>, uno de ellos dirigió á la señora -las siguientes ó parecidas palabras: "Excma. -Sra.:—En nombre del Excmo. Ayuntamiento -de la ciudad ofrecemos á V. E. estos ramos -que en su sencillez simbolizan la de los habitantes -de Puerto-Rico, y en la viveza de -sus colores la alegría de los corazones que -hoy victorean al digno esposo de V. E. Sírvase -V. E. aceptarlos, como muestra del afecto -que por su Gobernador siente la ciudad en -cuya representacion venimos." La señora contestó -dando las gracias por la muestra de distincion -que recibia y suplicó se hiciera así presente -á los habitantes de la ciudad, cuyos buenos -sentimientos ya conocia. En seguida volvió -á ponerse en marcha la comitiva; y despues -de pasar por otro arco de ramaje que se -levantaba al terminar el paseo de Puerta de<span class="pagenum"><a name="Page_84" id="Page_84">[84]</a></span> -Tierra, en el que se hallaba otra banda de música; -y de haber entrado en la capital, á cuya -puerta estaba otra orquesta, se dirijió á la Casa -de Ayuntamiento, por la calle de San Francisco, -cuyos balcones se hallaban vistosamente -colgados y cuajados de gente que victoreaba -al Gobernador de la isla, á la vez que variadas -llamas de Bengala alumbraban el trayecto. -Delante de los portales de la Casa capitular -se levantaba el último arco adornado de -trofeos militares y superado por las armas de -España y las de Puerto-Rico y apoyándose en -sus dos columnas dos maceros de la Corporacion -en trage de gala.</p> - -<p>Llegada á este punto, la comitiva bajó de -los coches y subió á los salones del Municipio -en donde una mesa sencilla pero bien dispuesta -ofrecia un <i>lunch</i> reparador á los ilustres viageros. -Diversas señoras de las familias de los -Concejales recibieron á la familia de S. E. y -despues de los saludos de cortesía todos ocuparon -lugar en la mesa y pronto reinó una franca -cuanto digna alegría que animaba aun mas -la música que en la parte exterior ejecutaba -preciosas danzas. Al concluir el <i>lunch</i> y puestos -de pié S. E. y demás señores que se hallaban -presentes; el Gobernador tomando la copa -brindó por S. M. la Reina (q. D. g.) á quien -ofreció dar cuenta de los nobles y leales sentimientos -de los habitantes de esta antilla; por -el Ayuntamiento de la Capital, al cual no podia -menos que agradecer las deferentes aten<span class="pagenum"><a name="Page_85" id="Page_85">[85]</a></span>ciones -que recibia y que aceptaba como representante -de la Suprema Autoridad de la nacion, -á la vez que agradecia por sí mismo.</p> - -<p>Despues de una hora de agradable reunion -SS. EE. siguieron para su palacio acompañados -del Excmo. Sr. General 2º. Cabo, y de los -Sres. Corregidor, Teniente-Alcaldes y algunos -Concejales; á los cuales volvió á manifestar -su reconocimiento al despedirse de ellos.</p> - -<p>La concurrencia que atrajo este acto á las -afueras de Puerta de tierra, á la plaza de Santiago -y calle de San Francisco y á la plaza -principal era numerosísima; y sin duda alguna -dió la medida de las simpatías que disfruta el -Gefe Superior de la Isla entre los habitantes -de la ciudad el como se apiñaba la gente -para verle pasar así como los repetidos vivas -y aclamaciones que por todas partes se oian. -Fué una verdadera fiesta popular tan alegre y -animada como bien aceptada por el público; -y digna por todos conceptos de la Autoridad -á quien se dirigia y de la Corporacion que la -ofrecia.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_86" id="Page_86">[86]</a></span></p> - - - -<div class="figcenter4em"><img src="images/i086.jpg" width="500" height="50" alt=""/></div> - - - -<h2 id="VIII">VIII.<br /> -<i>Las alboradas.</i></h2></div> - - -<p>Ya saben los lectores cual fué el orígen -de las alboradas y como han venido á parar -en celebrarse en las primas noches en vez -de serlo en los primeros albores del dia. Esta -fiesta ha venido á quedar reducida con el tiempo -á no tener otra significacion que la de una -manifestacion pública, dada por los que la efectúan, -de su deseo de tomar parte en el regocijo -general.</p> - -<p>Por esta razon, sin duda, cuando se trata -de las fiestas de San Juan, es de rigor que todos -los que realizan alguna diversion, ó toman -parte en el conjunto de las que constituyen los -festejos, saquen una alborada; y casi siempre -tambien ha acontecido que las sacan igualmente -los que impulsados por la alegría quieren -hacer partícipes de ella á sus convecinos, aun -cuando para ello no haya precedido programa -alguno.</p> - -<p>En el presente año, como en todos los demás, -no era posible prescindir de esta diver<span class="pagenum"><a name="Page_87" id="Page_87">[87]</a></span>sion -peculiar de las fiestas de San Juan; y han -celebrado sus alboradas no solo los gremios -que constaban en el apéndice al programa del -Ayuntamiento, sino que tambien las ha habido -sin anuncio de ningun género y con mas ó menos -pompa, segun los que las sacaban.</p> - -<p>En los dias 3, 6, 7, 8, 10, 11 y 12 celebraron -las suyas respectivamente los gremios -de Acarreadores, Albañiles, Detallistas de provisiones, -Zapateros, Músicos, Carpinteros y Barberos; -y demás está que diga que con mas ó -menos animacion, con mas ó menos ruido, en todas -ellas hubo reunion de gentes, profusion de -disparos, franca y sencilla algazara y todo lo que -constituye esa clase de fiesta popular, que no -por ser vista con indiferencia por las personas -que pueden disfrutar de otra clase de diversiones, -deja de ser bien aceptada por el público en -general; y hace bien en aceptarla porque es -una diversion sencilla que en nada ofende á la -cultura del pueblo. Esa orquesta que recorre -las calles, acompañada de una multitud mas ó -menos numerosa, que marcha á la luz de los -achones y en medio de los gritos de la mas cordial -y alegre espansion, interrumpida solo por el -ruido de los cohetes ó por el silencio que reina -mientras se remonta á los aires un globo, es á -no dudarlo un espectáculo que participa mucho -de la sencillez de los tiempos antiguos, pero -que en nada se opone á las exigencias de la -mas avanzada civilizacion, ni tiene nada que -sea contrario á la moral, ni que pueda recha<span class="pagenum"><a name="Page_88" id="Page_88">[88]</a></span>zarse -por motivo alguno; siquiera no se la considere -mas que como un medio de llevar á todos -los ángulos de la poblacion la animacion y la -alegría, que brota siempre con mas expontaneidad -entre la gente de buen humor que se -halla dispuesta á divertirse á todas horas.</p> - -<p>Tal ha sido el carácter general de las alboradas -que he anotado; y ninguna de ellas, á -excepcion de la de los Detallistas de provisiones, -de que mas adelante me ocuparé, ha ofrecido -novedad alguna que merezca mencionarse; -como no sea la de un bonito himno cantado -en la de los Barberos; y cuya letra, lo mismo que -las composiciones poéticas distribuidas en los -demás, se hallarán en el apéndice. Pero aunque -ninguna novedad hayan ofrecido estas fiestas -para los que saben lo que siempre han sido, -proporcionaron algunas noches de pública -animacion, en que se vieron mas ó menos concurridas -las calles y mas ó menos alegría en -las gentes que por ellas paseaban, segun la -importancia de cada una de aquellas diversiones.</p> - -<p>La justicia exije que hable especialmente -de la de los Detallistas de provisiones, porque -estos dieron lugar no solo á los espectáculos -propios de fiestas, sino que á la vez efectuaron -actos que contribuyendo al mayor realce de -aquellas, pusieron de relieve los sentimientos -filantrópicos de los que lo realizaban. Nunca -es mas justificada la alegría y se generaliza mas -fácilmente que cuando procede de causas no<span class="pagenum"><a name="Page_89" id="Page_89">[89]</a></span>bles -que contribuyan al alivio de los afligidos; -porque, de ese modo, estos últimos no solo se -encuentran favorecidos en su desgracia y remediados -en sus necesidades, sino que se encuentran -en disposicion de tomar parte en los -regocijos públicos, tanto porque á ello se presta -la satisfaccion que esperimenta aquel cuya -suerte se mejora, aunque sea momentáneamente, -cuánto porque la gratitud los obliga á unirse -á sus bienhechores y participar de sus satisfacciones.</p> - -<p>La caridad es una virtud que tiene el don -especial de llevar la alegría, así á los corazones -de los que la ejercitan, como á los de los que -la reciben; y por eso no es estraño ver que todos -los actos de caridad que se hacen públicos -llevan consigo un sello determinado de regocijo, -tan puro y expontáneo como quizás no se -encuentre en otras fiestas; y por esto tambien -se ve generalmente que el público se apresura -á adherirse, aunque solo sea con el deseo, á -los actos de ese género que llegan á su dominio.</p> - -<p>Esto es precisamente lo que ha acontecido -con la limosna anunciada por los Detallistas -para distribuir el dia de su alborada; y los pobres -á quienes la miseria, sin duda, retenia estraños -á las fiestas, se creyeron desde luego -obligados á hacerse partícipes, al ver que no se -les habia olvidado en medio del conjunto de diversiones -que á todos distraian.</p> - -<p>Era un espectáculo alegre á la par que<span class="pagenum"><a name="Page_90" id="Page_90">[90]</a></span> -conmovedor ver desfilar cuatrocientas personas -cuyos rostros anunciaban la satisfaccion del -que, en medio de la mas absoluta carencia de -todo lo que sirve para cubrir las necesidades -comunes de la vida, se encuentra de repente -con que lleva entre sus manos el alimento de -dos dias. Aunque la hora en que se verificó el -acto no era la mas apropósito para la reunion, -por ser á las doce del dia, muchas personas lo -presenciaron, sin embargo; y los detallistas -pueden conservar además de la dulce satisfaccion -que proporciona siempre el hacer el bien, -el grato recuerdo de que cuantos tuvieron conocimiento -de este acto no pudieron menos que -aplaudirle de corazon, y, lo que es mas, sentir el -no haber tenido parte en aquella obra de misericordia, -que aunque fuera por un solo dia, llevaba -el contento á tantas familias.</p> - -<p>El mismo gremio tuvo por la noche fuegos -artificiales en la plaza principal; pero, ó bien -por la lluvia que cayó poco antes de la hora -prefijada para quemarlos y probablemente los -humedeció, ó bien por cualquiera otra causa, -tuvieron mal éxito y la numerosa concurrencia -que en aquel sitio se habia reunido hubo de -conformarse con disfrutar de la música que ejecutó -entre otras piezas una brillante sinfonía á -toda orquesta.</p> - -<p>El gremio de Carpinteros que, como he -indicado, tuvo su alborada el dia 11, dedicó al -Gefe Superior de la Isla no solo la composicion -poética que es costumbre, sino tambien una<span class="pagenum"><a name="Page_91" id="Page_91">[91]</a></span> -alocucion que en el apéndice encontrarán los -lectores y que tiene el mérito de manifestar los -sentimientos de este pueblo sencillo y las esperanzas -que ha fundado en el Gobernador de -la provincia. El cielo le ilumine, no para hacer -el bien, que yo no dudo que lo desea y trabajará -por ello, sino para conocer á este pueblo digno -sin duda, por mas de una cualidad, de que se le -conduzca por el verdadero camino del progreso.</p> - -<p>Si los lectores se detienen algun tanto en -los himnos y demás composiciones poéticas distribuidas -en las alboradas, abstraccion hecha -de sus condiciones literarias, sobre las que por -desgracia habria mucho que decir, encontrarán -en ellas, sin duda alguna, un indicio cierto de -los deseos, de las aspiraciones de este pueblo -sencillo y leal que lucha por abrirse paso á -traves de los obstáculos que impiden su prosperidad; -y que espera, siempre tranquilo y -siempre confiado en la maternal solicitud de -Nuestra Augusta Soberana, que medidas salvadoras -le saquen del estacionamiento en que se -halla sumido hace ya algunos años.</p> - -<p>Volvamos empero, á las alboradas, que, -aparte de lo que acaba de verse, sinó han tenido -el mérito de la novedad en el presente -año, preciso será reconocer que han dado á la -poblacion, durante ocho ó diez dias del mes de -Junio, una animacion que puede competir en -muchas de ellas con las de las fiestas mas principales -que se han efectuado. Casi todos los -gremios del comercio y de la industria han te<span class="pagenum"><a name="Page_92" id="Page_92">[92]</a></span>nido -en ellas su parte; y así era de esperarse -tratándose de una fiesta popular y de una fiesta -que la tradicion viene conservando hace mas -de medio siglo; por mas que, como antes lo he -dicho, estemos muy lejos de la causa que le -diera orígen y que de seguro era hasta ignorada -por la mayoría de los lectores y tambien de -los mismos que hoy sostienen las alboradas.</p> - -<p>Inútil seria que yo tratara de hacer la -descripcion de cada una de las que he enumerado: -todas ellas presentan la misma fisonomía, -con las pequeñas variantes de que he hecho -mérito; y basta haber visto una sola vez esos -grupos numerosos que, en confusion pero sin -desórden, recorren las calles precedidos por -banderas nacionales y farolas de colores con -inscripciones alegóricas á la fiesta, alumbrados -por los hachos de <i>tabanuco</i>, animados por la -alegre algazara de un enjambre de chiquillos, -que abundan como granos de arroz en la tala -del laborioso <i>jíbaro</i>, y seguidos por orquestas -mas ó menos importantes, que en general ejecutan -siempre danzas, dando así mayor animacion -á la fiesta y produciendo en una gran parte -del público un regocijo siempre nuevo cuando -se trata de este baile provincial, para formarse -idea exacta de lo que es una alborada; -y de lo que han sido todas las que hemos anotado -al empezar este capítulo. Fiestas inocentes, -mensajeras de la alegría y que son como las -precursoras de las que han de venir tras ellas; -y de que me ocuparé mas adelante.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_93" id="Page_93">[93]</a></span></p> - - - -<div class="figcenter4em"><img src="images/i093.jpg" width="500" height="52" alt=""/></div> - -<h2 id="IX">IX.<br /> -<i>Exposicion de pinturas.</i></h2></div> - - -<p>El lector me permitirá que por un momento -me separe del órden del programa que -he venido observando en la descripcion de las -fiestas, para hablarle de un hecho que en realidad -no constituye una diversion, pero que ha -sido de los que mas realce han dado á las fiestas -de San Juan en el presente año. Refiérome -á la exposicion de pinturas de mi querido amigo -el jóven artista Puerto-Riqueño D. Francisco -Oller, que ha estado abierta desde el 14 al -30 de Junio y que ha sido favorecida no solo -por la concurrencia de todas las personas de -buen gusto y de sentimiento artístico que han -ido á admirar mas de una belleza de las muchas -que ha exhibido el pintor de nuestra isla; -sino tambien por numeroso pueblo que, con -menos criterio artístico, pero quizás con mejor -sentimiento á veces, aplaude lo bello sin saberse -explicar la razon de ello.</p> - -<p>Así como no hubiera sido justo pasar desapercibida -la exposicion de pinturas, así tam<span class="pagenum"><a name="Page_94" id="Page_94">[94]</a></span>bien -confieso paladinamente que no me atreveré -á entrar de lleno en un juicio crítico de las obras -de mi amigo Oller, porque reconozco que sería -tarea muy superior á mis débiles fuerzas, por mas -que haya oido respetables opiniones y me haya -detenido en estudiar los cuadros presentados. -Confórmese, pues, el lector con una simple -opinion <i>ex cathedra</i>, formulada dentro del -modesto círculo á que alcanza mi sentimiento -estético; y sepa el amigo Oller que no tengo -aquí la pretension de ofrecer una crítica razonada, -sino simplemente hacer una descripcion -mas ó menos cierta del hermoso espectáculo -que nos ha dado ocasion de admirar.</p> - -<p>Hermoso espectáculo, sí, porque lo son -todos aquellos que hablan á la imaginacion y -al sentimiento y tienen el privilegio especial -de conmover los corazones que saben gustar -de lo verdadero, de lo bueno, de lo bello. Solo -al arte le es dado brindarnos un conjunto de -procedimientos que hieran el alma en sus mas -delicadas fibras, produciendo sensaciones de -dolor ó de placer, con las que tal vez no sabríamos -de otro modo connaturalizarnos.</p> - -<p>Entremos en el salon de pinturas y ocupémonos -de los cuadros por el órden mismo -con que los presenta el Sr. Oller en su catálogo.</p> - -<p>1º—Retrato de S. M. la Reina Doña Isabel -II (q. D. g.), copia del que posee el Excelentísimo -Ayuntamiento de la Capital, obra del -distinguido pintor Sr. Madrazo y único original -que existe en esta Isla.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_95" id="Page_95">[95]</a></span> -En esta copia el artista ha introducido algunas -variaciones, sin duda teniendo en cuenta -que el original fué hecho en 1850 y tambien -por ser imposible sugetar la mano de un artista -que se encuentra á cierta altura para ceñirla á -hacer una copia servil: todo, sin embargo, está -estudiado en este cuadro y el estilo del Maestro -bastante bien interpretado.</p> - -<p>2º.—Retrato de la Excma. Sra. Doña Clementina -Buttler de Marchessi. Este cuadro me -ha hecho comprender que cuando en la espresion -de una cabeza predomina un sentimiento -cualquiera, el artista se siente entusiasmado y -ejecuta su obra lleno de ardor. La Sra. Marchessi -es buena y esa bondad se demuestra en -su rostro, al cual la naturaleza hizo además -hermoso; ambas dotes han contribuido, á no -dudarlo, á que el artista haya sabido aprovechar -tan hermoso modelo, como lo prueba el -estilo largo y franco que distingue al cuadro. -Los detalles, como en general todos los de mi -amigo Oller, están bien estudiados; la perspectiva -del fondo bien entendida; y las carnes -ofrecen tintes mas suaves que las de otras figuras -de que me ocuparé mas adelante.</p> - -<p>3º.—Cuadro religioso Santa Cecilia, original.—¡Lástima -grande que mi amigo Oller -sea discípulo tan consecuente de esa escuela -realista contemporánea que ha deificado á -Proudhon en su estética! Y digo esto porque -se me figura que de no ser así habria mas vaporosidad -en el cuadro que contemplamos;<span class="pagenum"><a name="Page_96" id="Page_96">[96]</a></span> -hubiera presentado con mas ligereza ese conjunto -de formas, humanas es verdad, que constituyen -el cuadro, pero que tienden á lo ideal -por medio de esa vaguedad indefinible que la -escuela realista no encontrará nunca en la materialidad -de sus modelos.</p> - -<p>La composicion, sin embargo, está llena -de gracia; las figuras y en particular la de la -Santa se destacan bien del fondo, que es un -cielo azul muy transparente; y el conjunto revela -el ingenio y el buen gusto del autor. Las -nubes están ejecutadas de tal manera que parecen -moverse; y esto hace que se vea á la Santa -como subir lentamente, á lo que se armoniza -del todo la espresion de dulzura de su rostro -que hace un contraste agradable con el movimiento -inquieto de las nubes. El colorido, estudiado -con detenimiento, prueba la inteligencia -artística de mi amigo Oller; pues los objetos -que se oponen al aire libre y sobre todo -contra una fuerte luz, como la que revela el -fondo tan claro del cuadro, y particularmente -las carnes, adquieren un tono mucho mas fuerte, -que las hace en el cuadro aparecer de un -rojo muy subido, por efecto de la oposicion -del color azul del cielo. Estas observaciones -que para el público en general suelen pasar -desapercibidas por la falta de costumbre de -estudiar los efectos de luz, son muy apreciadas -por los artistas y aun por los profanos que tienen -gusto para admirar la exactitud con que el -arte imita los fenómenos de la naturaleza.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_97" id="Page_97">[97]</a></span> -Deseo que mi amigo Oller tenga tipos como -el de que me ocupo siempre que haya de -hacer cuadros como este; seguro de que concluirá -por darles la idealidad que su artista corazon -sabe comprender perfectamente, por mas -que su cabeza y su mano quieran sujetarse á -preceptos escolares que siempre contendrán el -vuelo de toda imaginacion entusiasta.</p> - -<p>Recuerde mi amigo Oller que en la materialidad -de la vida difícil será que encuentre -nunca una sola de esas bellezas infinitas que -únicamente la fé nos revela; y deje á su alma -creyente que se lance en las regiones celestiales, -cuyas armonías y delicias estoy seguro sabe -apreciar, sobre todo cuando trate asuntos -religiosos.</p> - -<p>La primera vez que ví este cuadro (hace -año y medio) nada revelaba que Santa Cecilia -habia sido mártir, pues solo estaba representada -su virginidad con flores: hoy he encontrado -un bello ángel al lado izquierdo del cuadro, -que lleva la palma del martirio: es una correccion -tanto mas oportuna, en mi humilde juicio, -cuanto que además de no echarse de menos -un símbolo indispensable, se ha llenado un vacio -del cuadro que producia mal efecto.</p> - -<p>4°—Retrato de D. Manuel Sicardó y Osuna. -No he podido pasar por delante de este -cuadro, en las diferentes veces que lo he hecho, -sin detenerme largo rato á contemplar -aquella figura noble que tantos recuerdos despierta -en mi imaginacion; y cuyos detalles me<span class="pagenum"><a name="Page_98" id="Page_98">[98]</a></span> -traen á la memoria los alegres dias de la infancia -llenos de las travesuras propias de esa edad -en la que solo se piensa en burlar la vigilancia -del Maestro: puede decirse que este retrato es -un cuadro de costumbres, por representar no -solo al individuo sino tambien una escena de -su vida, demasiado conocida para los que la -veíamos discurrir siempre ocupada de las áridas -operaciones de una proporcion algebráica -ó de un problema geométrico mas ó menos -complicado.</p> - -<p>El Sr. Oller quiso representar al que á todos -nos ha enseñado, al que tanta actividad y -constancia tenia para la enseñanza, á aquel á -quien tantas maldades hemos hecho y al que -tan buenos y tan malos ratos pasó por nosotros; -y no encontrando ni el original ni un retrato -bueno, el artista, con mucho tacto, se ha -valido de los recuerdos que tenia del que tambien -fuera su Maestro y no siéndole posible -hacer el parecido de la forma, que siempre es -insípido cuando no lo acompaña ese <i>yo no sé -que</i> que caracteriza el individuo, lo ha representado -moralmente tal como lo hemos conocido; -aquel es en efecto, nuestro querido D. Manuel, -con su indagadora é inquieta mirada, buscando -siempre la travesura de los discípulos y atento -siempre á la pizarra de las operaciones; espresando -la viveza de su carácter en la ligereza -con que hacia girar sobre su índice el cordon -de que pendian los quevedos. Poco importa que -el contraste de los colores no sea de los mejo<span class="pagenum"><a name="Page_99" id="Page_99">[99]</a></span>res -y que la entonacion del colorido adolezca -de flojedad por una parte y de tirantez por -otra: la verdad de la figura oculta estas ligeras -faltas.</p> - -<p>Felicito sinceramente á mi amigo Oller y -tambien á la Sociedad Económica, porque el -retrato de D. Manuel Sicardó será, en mi pobre -opinion, uno de los mejores que posea entre su -coleccion de hombres útiles al país.</p> - -<p>5º—Retrato del Illmo. Sr. D. Lorenzo de -Obregon y Villarroel.—No puedo juzgar del -parecido; pero hay brillantez de color, y movimiento -en armonía con el personaje que representa. -Se conoce que el artista ha frecuentado -y comprendido la alta sociedad.</p> - -<p>6º—Retrato.—D. Augusto de Cottes es un -respetable anciano que todos conocemos. La -mejor crítica que puede hacerse de este cuadro -es que nadie parará la atencion en la pintura -por creerse que está delante del original. Mi -amigo Oller me permitirá, no obstante, que le -llame la atencion sobre la entonacion de las -carnes; de su inteligencia artística se debe esperar -que haya mas verdad y limpieza en el -colorido.</p> - -<p>7º—Retrato.—Una señora de hermosa naturaleza -y llena de robustez; el artista ha escogido -una de esas posiciones tan naturales en -las hijas de los trópicos, cuyo orígen descubren -la vaguedad de la mirada y la molicie de la -mano izquierda que se entretiene con el velo -que la quiere cubrir. Lo que mas llama, en mi<span class="pagenum"><a name="Page_100" id="Page_100">[100]</a></span> -sentir, la atencion en este cuadro, es el pecho -de la Sra., cuya perfeccion revela que la Osteología -y la Miología no tienen secretos para mi -amigo Oller.</p> - -<p>8°—Retrato.—Otra señora á quien no tengo -el honor de conocer. En este cuadro, de algunas -dimensiones, parece que el artista ha -querido entrar en lucha con ciertas dificultades; -y no ha temido poner en oposicion la viveza -de los colores en los detalles con la del color -de la figura que es lo principal del cuadro; -y aunque luchando entre sí, están, sin embargo, -en armonía. El paño de la mesa es de una -tela fuerte y doble, á la par que el vestido -transparente y ligero parece que fácilmente -puede moverse con el aire. Sobre la mesa hay -un vaso de porcelana con flores tan naturales, -que parecen despedir olor; pero cuya misma -naturalidad me hace daño tratándose de detalles -que podrian pasar sin ser tan atendidos.</p> - -<p>La gran dificultad de este cuadro y el escollo -para cualquier artista consiste en la naturaleza -fina y delicada de la figura; pero mi -amigo Oller ha sabido armonizarla perfectamente -con la posicion que le ha dado; y solo -siento tener que hacer la salvedad de las carnes -que antes de ahora he indicado.</p> - -<p>9°—Retrato.—No conozco el original; pero -es tal la espresion que lo caracteriza que me -atrevo á suponer debe estar parecido. En contra -de la costumbre de mi amigo Oller, nótase -algun descuido en las ropas; circunstancia que<span class="pagenum"><a name="Page_101" id="Page_101">[101]</a></span> -no se puede atribuir á olvido en quien con -tanta predileccion vé los detalles, y por consecuencia -hay motivo para sospechar que se ha -hecho apropósito, con el fin de dar mas valor -á la cabeza: es una libertad artística, por decirlo -así, patrocinada por Vandick, el Ticiano -y otros Maestros que no hacian mas que indicar -los accesorios para conseguir lo que ha -querido Oller; y esto debe servirle de razon -bastante para no detenerse mucho en los detalles, -por mas que á veces nos ofrezca en ellos -bellezas dignas de admiracion.</p> - -<p>10º.—Retrato.—En una de las veces que -tomaba yo apuntes para escribir este capítulo, -hallábase Oller en el salon y le pregunté si en -este retrato habia querido representarse él mismo, -á lo cual me contestó afirmativamente, pero -allá en tiempos en que era muy desgraciado -y que sin embargo echaba muy de menos; -en una época en que con el pobre vestido que -ostenta el cuadro y un pedazo de pan por todo -alimento iba á visitar á Rafael, al Españoleto, -á Veronese y sobre todo al gran Velazquez, -por quien parece tiene nuestro artista -una pasion especial, hasta el estremo de colocarle -á la cabeza de toda la série de genios que -cuenta su arte. Díjome tambien que, para él, -su retrato era lo mejor que habia en la exposicion; -pero que desgraciadamente no habria -nadie de su opinion en Puerto-Rico.</p> - -<p>No me atreveré yo á decir tanto como el -artista, cuya opinion en verdad me parece un<span class="pagenum"><a name="Page_102" id="Page_102">[102]</a></span> -tanto arriesgada, no obstante que está bien ejecutada -su cabeza y con el cabello largo y el -sombrero chambergo se presta mucho al estilo -flamenco empleado en el cuadro; pero sí me -parece que tanto el capricho de haber escogido -este estilo, en lo que se revela la inteligencia -del artista, cuanto el trage que viste y -hasta la misma opinion que ha formado el autor -de su obra, encierran un misterio que yo -respeto; y por consecuencia paso á otro cuadro.</p> - -<p>11.—Un boceto.—Parece que es el que ha -servido para el cuadro de Santa Cecilia. Está -hecho con mucha destreza y el movimiento de -los ángeles es muy bonito: podria llamársele -la Vírgen de las flores, tal es la bien entendida -profusion que de ellas hay en todo el cuadro.</p> - -<p>12.—Cuadro de costumbres.—Una niña -despues de acostada y persuadida de que nadie -la ve, toma la vela y con mucho ahinco lee -la carta de su.... no, no sé de quien sea; pero -de seguro que no es ni de su papá ni de su -mamá.</p> - -<p>Si me he equivocado, el artista tiene la -culpa; pero creo que positivamente estoy en el -secreto y por esta parte paréceme que mi amigo -Oller ha conseguido cumplidamente el objeto -que se propuso; tal es la espresion de aquel -bonito rostro juvenil, aun cuando se halla casi -velado por las sombras de la noche que la luz -artificial no alcanza á disipar.</p> - -<p>Los efectos de luz artificial son de suma -dificultad por los inconvenientes que ofrece su<span class="pagenum"><a name="Page_103" id="Page_103">[103]</a></span> -estudio por lo penoso de la ejecucion, á causa -de los grandes contrastes de mucha luz y -de mucha sombra; pero en este cuadro, sin embargo -de sus pequeñas dimensiones, el artista -nos ha revelado su gran inteligencia; y en mi -humilde opinion este cuadrito bien puede figurar -entre las obras mas selectas de mi amigo -Oller.</p> - -<p>13.—Cuadro alegórico.—La Venus de Borínquen.—Pintura -decorativa en que el autor -parece que ha querido representarnos la muger -primitiva de este suelo; en medio de la esplendidez -de su naturaleza. Si alguna falta de -exactitud puede notarse en el color propio de -la raza que ha querido representar mi amigo -Oller; si alguna incorreccion, aunque pequeña, -existe en el dibujo; en cambio el cuadro ofrece -bellezas que no pueden menos de fijar las miradas -de todo el que lo contempla; la figura es -tan hermosa como encantador el cielo que le -sirve de fondo; y no parece sino que en aquella -orilla del mar se respira la perfumada brisa de -los trópicos. Sensible es que el artista no hubiera -podido colocar sus cuadros en mejores -condiciones de luz y tambien de distancia conveniente, -sobre todo en el de que me ocupo; -porque de cierto hubieran podido ser mejor -apreciados.</p> - -<p>14.—Retrato.—El original, á quien tengo -el gusto de conocer, debe encontrarse mas satisfecho -de ver su verdadero rostro mirando -el retrato que contemplándose en un espejo.<span class="pagenum"><a name="Page_104" id="Page_104">[104]</a></span> -Aquella cabeza, que se destaca perfectamente -del fondo, tiene no solo las mismas facciones -de mi amigo R. sino que presenta la misma -animacion de su fisonomía, ese <i>no sé qué</i> -que distingue á cada cara de todas las demás -que se le parecen. Tanto por esta circunstancia, -como por la buena entonacion de los colores, -creo que es uno de los mejores cuadros de -nuestro artista.</p> - -<p>15.—Retrato de un negrito alegre, no tan -alegre como debió quedar el original al verse -representado en el lienzo con la maestria que -ha desplegado mi amigo Oller en este cuadro. -Verdad en la figura, armonía en el colorido, -mas difícil tratándose de una piel negra; estilo -franco y desembarazado; y una ligereza que -descubre la seguridad del pincel, son las cualidades -que mas resaltan en este retrato y que -nos dan á conocer al artista que hace honor á -su país.</p> - -<p>16—Retrato.—Nada diré del parecido porque -no conozco el original; pero creo, en mi -humilde opinion, que aquella cabeza se destaca -poco del fondo.</p> - -<p>17.—La Vírgen de la Providencia.—Hay mas -idealidad en esta figura que en la de Santa Cecilia; -y se conoce que el artista podria seguir á -Rafael en su pléyade de Vírgenes, presentándonos -no copias serviles sino imitaciones dignas -de un buen Maestro.</p> - -<p>18.—Paisage.—Fachada principal de la -Casa de Convalescencia en Rio-piedras. Noto<span class="pagenum"><a name="Page_105" id="Page_105">[105]</a></span> -en este cuadro demasiada rigidez; no sé si porque, -poco afecto á los serios estudios matemáticos, -no me avengo á las líneas rectas en las -que habrá de todo menos poesía.</p> - -<p>19.—Paisage.—Fachada de la misma casa -que dá al jardin.—No hay tanto estudio como -en el anterior en los detalles, que son demasiado -minuciosos; pero, por el efecto de luz -que ofrece, es superior en brillantez y en lo -bien que ha comprendido el pintor ese efecto -del sol que en las horas del medio dia, en que -es mas fuerte, hace perder la forma á los objetos -que ilumina. Las figuras que se pasean en -el jardin están tocadas con habilidad y me atrevería -á designar en ellas, aunque muy pequeñas, -las personas que quiso representar el artista. -El cuadro marcado número 18 me parece -un poco opaco; y aunque es efecto de mañana -creo que falta por completo la impresion de la -naturaleza. Perdone mi amigo Oller esta opinion -á quien se reconoce profano en su arte; -pero le conozco lo bastante para saber que oye -los consejos que no carecen de buen sentido y -esto dice mucho en su favor.</p> - -<p>20, 21, 22 y 23.—Paisages.—Vistas de -Copenhague.—Estos cuatro paisages presentan -la naturaleza fria de aquel clima que no conozco -y cuyas bellezas me considero incompetente -para juzgar; permítame pues el lector que -pase á otra cosa susceptible de mas calor; el -cual encontraremos sin duda alguna en los siguientes -cuadros de comedor.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_106" id="Page_106">[106]</a></span> -24.—Bodegon.—Mi amigo Oller ha comprendido -perfectamente, como todos los pintores de la -escuela española á la que pertenece esta clase de -cuadros, que dicho género de pintura debe ser -de una gran verdad para que tenga mérito. Nada -quisiera decir de este cuadro y de los demás -de su clase; sino que cada uno de mis lectores -lo viera y escribiese aisladamente su opinion, -seguro de que todos dirian lo mismo que yo. -La verdad es tan grande que, al ver la gallina -muerta y pelada, la taza de manteca y el utensilio -de cocina que está detrás y al que la cocinera -se olvidó de quitar la grasa del dia anterior, -me entran impulsos de soltar la pluma y -mandar preparar una gallina igual, por mas -que no sea muy conveniente cuando se está sufriendo -una gastrítis. En segundo término aparece -una hermosa calabaza, tan hermosa que -si, en vez de hombre, fuera yo mujer y por añadidura -jóven, y á mi amigo Oller se le ocurriera -regalarme este cuadro, lo tomaría como un -epígrama punzante. No me parece, sin embargo, -que al artista se le haya pasado por las -mientes semejante idea.</p> - -<p>Tanto este cuadro como los que siguen -marcados con los números 25, 26 y 27 son sin -duda de indisputable mérito artístico.</p> - -<p>25.—Bodegon.—Otra gallina pero viva, -huevos, un caldero de cobre en que se ven -manchas de cardenillo y una botella de vidrio. -El tono es mas vigoroso y su ejecucion poderosa -demuestra claramente la firmeza que ca<span class="pagenum"><a name="Page_107" id="Page_107">[107]</a></span>racteriza -el estilo de Oller y que impide el que -en la generalidad de sus cuadros se encuentre -ninguna parte relamida. El cardenillo adolece -de falta de color.</p> - -<p>26.—Bodegon.—El canasto de la cocinera, -que difícilmente se mejora; un papel de -avichuelas; una naranja agria que da dentera -con solo verla; tomates, unas botellas y unas -monedas de cobre; todo lleno de verdad como -en los anteriores.</p> - -<p>27.—Bodegon.—A mi amigo Oller debe -gustarle mucho el <i>carato</i> de guanábana, porque -en este cuadro ha dispuesto todo lo necesario -para prepararlo y lo ha dispuesto con tal -verdad que, á mí por lo menos, me produce -siempre sed la vista del cuadro. Una hermosa -guanábana partida en dos por un cuchillo que -casi le incita á uno á sugetarlo para que no se resbale -de la orilla del plato en que se apoya, tal es -la exactitud con que está hecho; una botella de -barro que debe hacer muy fresca el agua y un -vaso con su correspondiente azúcar, esperando -la madura tajada de la fruta, son los objetos -que contiene el cuadro y en cada uno de -los cuales luchan la inteligencia y la mano del -artista por vencerse á sí propias.</p> - -<p>28.—Bodegon.—Una cacerola y un trapo -de cocina, que parecen decir que han sido hechos -el uno para la otra; y un queso ya partido -colocado sobre una hoja fresca de plátano, -de una verdad tan patente, que de seguro tra<span class="pagenum"><a name="Page_108" id="Page_108">[108]</a></span>tarían -de utilizarla todas las pasteleras de este -país que tuvieran ocasion de verla.</p> - -<p>29.—Bodegon.—Una cafetera, un medio -pan, un plátano y dos mazorcas de maiz tan -hermosas que me hace recordar los versos de -Bello.</p> - -<p>Gefe altanero, de la espigada tribu.</p> - -<p>30 y 31.—Bodegones.—Plátanos y mangos -de no tanta verdad como la guanábana, la -calabaza y demás frutos de que he hecho referencia.</p> - -<p>32 al 45 inclusives.—Estudios de paisages -en que hay bellezas admirables de imitacion, -cielos como solo los ofrece nuestra zona tropical, -perspectivas deliciosas y mucha poesía en -algunos de ellos; en otros, sin embargo, segun -mi humilde opinion, hay falta de entonacion -en el colorido y en uno que otro como el 40 y -43 hasta falta de armonía en los detalles: pero -en general son de un efecto maravilloso y parece -imposible que se pueda jugar de esa manera -con los colores y conseguir una impresion -tan exacta. En estos estudios quiere sin -duda mi amigo Oller demostrarnos que ha bebido -en la fuente de los grandes Maestros; y -que, como el poeta, se deja seducir por la inspiracion -sin detenerse nunca en la materialidad -de lo que vulgarmente se conoce con el nombre -de <i>pincel fino</i>; gusto amanerado y ridículo -de los que, con poca imaginacion, no son capaces -de producir otra cosa mas que esos cuadros -que ciertamente están acabados pero no<span class="pagenum"><a name="Page_109" id="Page_109">[109]</a></span> -están <i>hechos</i>. Para convencerse de que no he -consignado una paradoja por mas que lo parezca -á primera vista, basta, en mi juicio, recordar -esos cuadros de pinceladas muy iguales, -de líneas muy correctas y hechas con mucha -paciencia, que podrian pasar por trabajos perfectos -de caligrafía, pero que distan mucho de -ser buenas obras de pintura: á esos cuadros es -á los que me refiero y de los que digo que están -á no dudarlo acabados, pero que les falta -lo principal para estar hechos; les falta armonía, -les falta verdad en los tonos, les falta el -aire que rodea todo el cuerpo que representan; -y, si se me permite el atrevimiento, les falta el -aire que se mueve entre el pintor y el objeto -que copia y que es lo que constituye un cuadro -<i>hecho</i>.</p> - -<p>Por eso yo creo que los jóvenes puerto-riqueños -que se dediquen á la pintura deben -examinar los estudios de mi amigo Oller, para -que como él aprendan á copiar la naturaleza y -á sacar de ella reglas invariables que les sirvan -en todos los casos, sabiéndolas aplicar con -acierto, como lo hace nuestro artista; y sepan -tambien conocer á tiempo que en la pintura, -como en la música, como en todas las bellas -artes, hay algo que no se aprende, sino que -nace con el individuo y que en faltando debe -abandonarse el arte. Por esto los Italianos dicen -que solo se puede ser artista <i>per dono di -Dio</i>.</p> - -<p>Ese don lo ha recibido mi amigo Oller<span class="pagenum"><a name="Page_110" id="Page_110">[110]</a></span> -y ha sabido cultivarlo y sabrá engrandecerlo -todavia mucho mas, porque es jóven y su alma -sabe sentir todas las grandezas y todas -las bellezas de su divino arte, y no querrá que -esta sublime llama se estinga en medio de la -soledad artística en que hoy se halla sumido; -sino que volviendo á la atmósfera en que nunca -se extinguen las auras perfumadas por los -recuerdos de los grandes Maestros y por los -ejemplos de los que les han sucedido, respirará -de nuevo el aire vivificador que comunique -nuevo impulso á su ardiente corazon.</p> - -<p>El artista que llega á la altura de mi amigo -Oller tiene derecho á aspirar á la gloria; y ésta, -por desgracia, no puede dársela nuestra pobre -sociedad, en la que ni siquiera hay una sola -cosa que revele la existencia de las bellas artes; lo -único que podemos hacer aquí, y es muy poco -en verdad, es reconocerle como nuestro mejor -pintor, superior al mismo Campeche, cuyos -cuadros casi todos relamidos y muchos de incorrecto -dibujo, jamas le hubieran hecho reconocer -como genio, á no ser por la época y las -circunstancias en que vivió. Perdóneseme que -juzgue tan sin piedad la gloria, como dice Lamartine, -y no se me tache de inconsecuente; -siempre he apreciado y siempre sabré apreciar -á Campeche, pero no por eso dejo de reconocer -los defectos de que adolece y de que -no tuvo medios de corregirse.</p> - -<p>Despues de escrito lo anterior ha salido á -luz en los periódicos de esta plaza un anuncio<span class="pagenum"><a name="Page_111" id="Page_111">[111]</a></span> -de mi amigo Oller manifestando que fija su residencia -en esta ciudad y abre una clase de dibujo, -gratis, para los artesanos. Hé ahí el corazon -del artista que no puede menos de admirarse; -pero á traves de la admiracion brota en -mi corazon un sentimiento de dolor que nace -al ver oscurecerse el porvenir de mi amigo. -Acuérdate, amigo mio, que aquí no pueden -darse bellezas artísticas,</p> - -<p>que las flores no nacen entre el hielo, -como dice Martinez de la Rosa; y tú nada tienes -que esperar ni nada que adelantar entre -nosotros....</p> - -<p>Pero puesto que has hecho el sacrificio, -aceptémoslo; y que el país te sepa agradecer la -espontaneidad con que le has consagrado tu -primer pensamiento.</p> - -<p>La clase que anuncia Oller, como él mismo -lo ha dicho al anunciar su esposicion; será -una verdadera academia de Geometría práctica, -de dibujo lineal, de adorno y natural aplicado -á la industria; y en ella encontrarán los -artesanos todos los conocimientos útiles á sus diversas -profesiones y especialmente los decoradores -de casas que ejerciendo hoy su oficio solo -por práctica rutinaria y de mal gusto, perpetuan -este, aunque no sea sensible á la vista -de la generalidad, pero sí á la de las personas -que en otros paises hayan tenido ocasion de -observarlo.</p> - -<p>Y sin embargo, el pintor se lamenta de no -haber encontrado quien quiera auxiliarle en<span class="pagenum"><a name="Page_112" id="Page_112">[112]</a></span> -tan laudable propósito; no parece sino que se -ignora lo que semejante clase puede influir en -el adelanto de las artes mecánicas, tan atrasadas -hoy en nuestro país y contra las que tanto -se clama, culpando generalmente á los que menos -responsables son del atraso. Empero creo -que el auxilio que habrá buscado mi amigo -Oller será puramente particular; y en mi juicio -los llamados á realizar en toda su extension -su útil pensamiento son los cuerpos que -tienen por objeto el desarrollo de los intereses -materiales y el progreso de la educacion -moral é intelectual. Que apele el artista á la -Sociedad Económica y al Ayuntamiento de la -Capital y no dudo que será oido con gusto y -secundado con provecho; ambas Corporaciones -tienen el deber de trabajar en la instruccion pública -y el Municipio que tan fuertes sumas consagra -á ella, es de esperarse que no titubee en -añadir lo poco que el pintor puede necesitar.</p> - -<p>No sé si el amigo Oller estará de acuerdo -con estas ideas; pero de todos modos yo trabajo -en favor de esta poblacion, á la que lo debo -todo, y eso justificará mis sentimientos. No -obstante esto, deseo que al leer el artista estas -líneas, todo lo que tenga que decir de mí sea -lo que con tan buen estilo, como sentimiento y -delicadeza dice La Fontaine en su bellísima -fábula Los <span class="smcap">DOS AMIGOS</span>:</p> - -<p>Qué un ami veritable est une douce chose!</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_113" id="Page_113">[113]</a></span></p> - - - -<div class="figcenter4em"><img src="images/i113.jpg" width="500" height="60" alt=""/></div> - -<h2 id="X">X.<br /> -<i>Festividad religiosa, Fuegos, Mascarada, -Cabalgata, Regata, Alborada.</i></h2></div> - - -<p>Volvamos á las fiestas cuya descripcion -interrumpí en el capítulo anterior para ocuparme -de la exposicion de pinturas. A medida que -adelantaba el mes de San Juan íbase notando -mayor animacion en la Ciudad y ya el dia 11, -que se celebró la fiesta del Corpus, veíanse -muchos forasteros atraidos por el deseo de disfrutar -de las diversiones con que la Capital celebraba -á su Santo Patron.</p> - -<p>En los tres dias anteriores á esa gran festividad -del Catolicismo se efectuó otra, tambien -religiosa, en la iglesia de los PP. de la -Compañía de Jesus, en honor de los Beatos -Mártires del Japon, que atrajo á aquel templo -una concurrencia tan numerosa como lo es -siempre la que asiste á las funciones de los Jesuitas, -notables sin duda alguna por la solemnidad -que saben darles y el buen gusto con -que adornan la Iglesia. Esta presentaba un gol<span class="pagenum"><a name="Page_114" id="Page_114">[114]</a></span>pe -de vista tan nuevo como encantador en los -dias á que me refiero: sus sencillos arcos se habian -convertido en elegantes arcos de estilo gótico, -pintados con esquisito gusto y que se armonizaban -perfectamente con las espaciosas -bóvedas del hermoso templo de los antiguos -Domínicos; y grandes guirnaldas de flores exhornaban -los macizos de las paredes, en cuya -parte baja aparecian inscripciones en latin, de -estilo antiguo, alusivas á la festividad y á las -virtudes de los Santos; del centro de los arcos -pendian elegantes arañas y en el interior de -los mismos lucian hermosos ramilletes en sencillos -pero bonitos jarrones.</p> - -<p>El altar mayor se elevaba hasta la altura -de las cornisas del edificio por medio de un -transparente de grandes dimensiones que representaba -en su parte baja una galería en que -figuraban todos los nuevos Santos, en cuyo honor -se hacia la fiesta; y sobre esta galería se -descubria la gloria, en el momento de entrar -en ella los mártires; los símbolos de su martirio -completaban este cuadro, que así por su dibujo -como los efectos de luz, revela la inteligencia -del artista Mr. Petit para la pintura decorativa. -En las tres noches que duraron las -fiestas se hizo la apología de los Santos por boca -de algunos de nuestros mas ilustres oradores; -y en las misas se ejecutaron composiciones de -grandes maestros por una orquesta tan numerosa -como escogida. Justicia será consignar que -no fué de las que menos brilló, apesar de la<span class="pagenum"><a name="Page_115" id="Page_115">[115]</a></span> -terrible competencia que hubo de sufrir, la gran -misa del Sr. Aruti, artista italiano que hace algun -tiempo reside en este país y que ha revelado -su buen gusto y su inteligencia música en -la obra de que me ocupo. Toda la composicion -pero especialmente los kiries son notables por -la brillantez y las bellezas que contienen.</p> - -<p>Los PP. Jesuitas no se redujeron solo á -las funciones religiosas, sino que celebraron -una academia literaria la noche del 14, en el -gran pátio del Colegio-Seminario, en cuyo testero -principal se habia levantado un bonito escenario -de gusto oriental, iluminado como todo -el pátio por arañas y faroles de color. En -aquel se colocaron los alumnos que debian leer -composiciones y en el último el numeroso y escogido -público que concurrió al acto.</p> - -<p>Dióse principio á este por una prolusion -en que se describia la historia de la canonizacion -de los Mártires y la satisfaccion que experimentara -la Iglesia al aumentar el número de -sus intercesores en el Cielo, precisamente cuando -tanta necesidad tiene de ellos, por las aflicciones -y los peligros en que se halla. Siguió á esto -una sinfonía ejecutada por una banda de música -militar y se leyeron despues siete composiciones -poéticas, entre las que sobresalieron, en -mi humilde juicio, por sus bellezas literarias y -la cadencia y armonía de sus versos una oda -alcáica-latina "La Iglesia pidiendo á Dios la -conversion de los Japoneses" y una cancion castellana -"Los misioneros fugitivos," que leyeron<span class="pagenum"><a name="Page_116" id="Page_116">[116]</a></span> -con bastante propiedad, los jóvenes D. Federico -Perez y D. Félix Echavarría.</p> - -<p>Un intermedio de canto dió algun descanso -á los jóvenes académicos; concluido el -cual se recitaron otras nueve composiciones, -siendo notables entre ellas una elegía francesa -"Los fieles lloran la muerte de los misioneros;" -unos tercetos castellanos "La cristiandad del -Japon desolada;" y unos bellísimos exámetros -latinos, "Los mártires glorificados por la Iglesia -en su beatificacion." Creo imparcialmente -que la elegía francesa lució mas que todas las -otras composiciones por la pureza de pronunciacion, -la buena entonacion y la propiedad en -la expresion con que fué recitada por el jóven -D. Calixto Romero, que dió así una prueba de -lo familiarizado que se halla con el idioma -francés.</p> - -<p>Al terminar esta agradable fiesta, hermosas -luces de Bengala, de variados colores, iluminaron -la concurrencia que llenaba el pátio y -las galerías, al mismo tiempo que se quemaron -diversos fuegos de artificio; todos los allí presentes, -se retiraron con el sentimiento de ver -terminar un espectáculo que tanto decia al corazon -y á la inteligencia; y satisfechos de las -dulces horas que con su reconocidas ilustracion -habian sabido proporcionarles los amables PP. -Jesuitas, que probablemente, sin intencion en -lelo, contribuyeron así al mayor esplendor de -las fiestas populares.</p> - -<p>Tres dias antes de esto, el 11 por la no<span class="pagenum"><a name="Page_117" id="Page_117">[117]</a></span>che, -el Ayuntamiento ofreció otro espectáculo -de los que mas favor gozan en el público, cuales -son los fuegos artificiales. Demás está decir -que una apiñada muchedumbre llenaba no solo -la plaza y las calles que la rodean y las avenidas -de las que á ella confluyen, sino tambien -los balcones y las azoteas de las casas de los alrededores, -tratando cada cual de buscar el mejor -sitio para gozar de la fiesta. Una banda de -música amenizaba el acto que dió principio á -las ocho de la noche.</p> - -<p>Quemáronse como en la primera noche -arcos, ruedas, cohetes, llamas, monteros y otras -muchas piezas en que lució su habilidad el pirotécnico; -sin embargo de que habria razon para -decirle lo que la abeja dijo al cuclillo, segun -nos cuenta Iriarte:</p> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line">Pero en obra destinada</div> -<div class="line">Solo al gusto y diversion,</div> -<div class="line">Si no es varia la invencion,</div> -<div class="line">Todo lo demás es nada.</div></div></div></div> - -<p>La invencion con todo no dejó de variar -algo, pues la pieza principal de los fuegos era -un gran templete con la imágen del Santo Patron -que lucia ornada de brillantes luces de -distintos colores, en medio de caprichosas combinaciones -de ruedas, cohetes, velas Romanas -y otros adornos de muy buen gusto y que ofrecian -un hermoso conjunto de fuego, de luz, de -movimiento y de colores. El público sorprendido -agradablemente aplaudió al constructor;<span class="pagenum"><a name="Page_118" id="Page_118">[118]</a></span> -y transcurrieron dos horas de sencilla y entretenida -diversion, de que disfrutaron todas las -clases de la sociedad, sin que el mas leve incidente -desagradable turbase ni por un momento -el órden y la compostura que forman el distintivo -de este pueblo, siempre que se reune -en grandes masas.</p> - -<p>Despues cada cual se retiró á su hogar -contento de haber disfrutado de una de las fiestas -que mas favor gozan hoy entre este público, -que sabe perfectamente amoldarse á todo lo que -sea de buen gusto y represente un progreso; por -mas que, como antes lo he dicho, no se le haya -dado hasta ahora educacion, siquiera no sea -mas que hasta donde lo exijen la importancia -de su crecida poblacion y de los intereses que -representa.</p> - -<p>El domingo siguiente, ó sea el dia 14 del -mes, hubo otro espectáculo, si no nuevo porque -ya otra vez lo hemos visto efectuar con -muy buen éxito, de mucho gusto tambien -y de gran variedad relativamente á lo que podia -esperarse por el programa publicado.</p> - -<p>En la tarde del indicado dia, varios jóvenes -del comercio de mercería sacaron una gran -mascarada que recorrió todas las calles de la -poblacion. Diez y seis ó diez y ocho coches, -precedidos por un gran carro triunfal, bonitamente -exhornado con todos los atributos del -comercio y superado por el dios Mercurio, y -seguidos de una brillante orquesta que ejecutaba -preciosas danzas, llevaban cincuenta ó se<span class="pagenum"><a name="Page_119" id="Page_119">[119]</a></span>senta -máscaras, en las que se hallaban representados -desde el chistoso andaluz con su galana -chaquetilla y su calañé hasta el taciturno -turco envuelto en los interminables pliegues -del tradicional turbante. Allí iban mezcladas en -alegre confusion todas las naciones y todas las -edades; y no era extraño ver junto á un finchado -hidalgo, que de seguro habria sabido gozar -á sus anchas de un feudo si le hubiera pillado -á mano, un hijo del Celeste imperio con toda -la estupidez propia de aquella tierra en que los -conocimientos humanos son el privilegio esclusivo -de un número muy reducido de hombres. -En otro coche departian amistosamente Polichinela, -ese hijo espureo de la moderna sociedad, -que con solo levantar una pierna en Maville -pone en movimiento toda la policía francesa, -y un pensativo Nostradamus que de fijo, -lo mismo que le ha sucedido á todos sus antecesores, -se ha quedado sin encontrar la piedra -filosofal.</p> - -<p>Por fortuna, en los momentos de la mascarada, -no se trataba de vencer tamañas dificultades, -á las que tan inútilmente para sí y -con tanto provecho á veces de la ciencia, ha -consagrado su vida entera ese respetable número -de individuos á quienes dice Racine:</p> - -<p>Toi qui riche en fumée oh sublime alchimiste!</p> - -<p>Tratábase solo de divertirse, lo cual es -siempre mas fácil para el hombre, sin duda en -cambio de que las penas vienen por sí solas; y -lo hacian á las mil maravillas moros y cristia<span class="pagenum"><a name="Page_120" id="Page_120">[120]</a></span>nos; -feudos y vasallos, chinos y europeos; llevando -la alegría á todas partes y repartiendo -por todas dulces y versos con profusion.</p> - -<p>La mascarada salió del Teatro y recorriendo -la calle de la Fortaleza, en toda su estension, -fué á detenerse en el estremo oeste, en -el palacio del Gobernador Superior, subiendo -dos ó tres máscaras á saludar á S. E. y á su -apreciable familia, quienes los recibieron con -toda la finura que los distingue. Hubo <i>speechs</i>, -aunque cortos, y en ellos se manifestaron los -deseos por la felicidad y bienestar del Gefe de -la provincia, así como por el engrandecimiento -del comercio de esta; á lo que contestó S. E. -que por su parte hacia cuanto le era dable por -conseguirlo y que cada dia tenia nuevos motivos -para trabajar con mas empeño en ello; encontrándonos -así con que la alegre fiesta, cuyo -objeto era solo la pública diversion, reunia en -sí el <i>utile dulce</i>, de que nos habla el viejo poeta -latino.</p> - -<p>Terminado el acto de cortesía, volvió á -ponerse en marcha la mascarada rodeada de -un inmenso concurso de toda clase de gentes, -que la acompañó en su escursion por las demás -calles de la ciudad; y se pasó la tarde alegre -y divertida, merced al bonito espectáculo -discurrido y ejecutado por los jóvenes merceros.</p> - -<p>A los cuatro dias de esta fiesta nos ofreció -otra, no menos alegre, nueva y favorecida, -el gremio de Comisionistas que, deseando tomar -parta en los regocijos públicos, dispuso<span class="pagenum"><a name="Page_121" id="Page_121">[121]</a></span> -una diversion digna de la buena sociedad que -en ella tomó parte y digna de los que preciándose -con razon de cultos, no olvidan por lo mismo -que los sentimientos caritativos son uno de -los mas sólidos fundamentos en que puede apoyarse -la cultura de cualquier pueblo.</p> - -<p>Dió principio esta fiesta por la distribucion -de siete limosnas á igual número de huérfanas -pobres, una de cada barrio de la Capital, -cuyo acto se verificó el sábado 20 de Junio -por la tarde en el salon de la plaza principal -y ante un concurso numerosísimo que se -habia reunido para presenciar la fiesta. Veinte -y cinco duros fueron entregados á cada una de -las favorecidas por la suerte entre las que se -habian considerado acreedoras á gozar de aquel -donativo; y al regocijo público que produjo esta -accion benéfica se unió, con mucho mas motivo, -el de las siete familias que se encontraban -con un socorro inesperado y de gran estimacion -para las que, luchando con las escaceses -de una horfandad desvalida, no tienen mas -esperanzas regularmente que ver una mano generosa -que hácia ellas se extienda.</p> - -<p>Esa mano representa un don espléndido -de la Providencia, el de la misericordia; y no -puede menos de ser besada con respeto y con -amor por aquellos á quienes favorece. Terminado -el acto de caridad reuniéronse en el mismo -salon de la plaza las amazonas y caballeros -que iban á tomar parte en la cabalgata; mientras -que en las calles de los alrededores se co<span class="pagenum"><a name="Page_122" id="Page_122">[122]</a></span>locaban -en hileras los coches para las demás señoras -y señores que tambien pertenecian á ella. -A poco rato y cuando ya se hallaban todos reunidos, -se puso en marcha la comitiva por la -calle de San Francisco. Rompian aquella diversos -criados que llevaban las banderas contraseñas -de las casas comisionistas; seguía detrás -una banda numerosa de música que ejecutaba -preciosas danzas; despues y sobre un -pequeño carro preparado para el efecto se levantaba -una pirámide trunca en cuya parte superior -ardian mas tarde variadas luces de Bengala -para alumbrar el alegre cortejo; en seguida -lucian sus gracias cincuenta esbeltas ginetas -que vestian variados y caprichosos trages, -presentando así un conjunto mas agradable; y -junto á ellas otros tantos apuestos caballeros -que hacian los debidos honores á sus damas, -no obstante que junto á cada una de estas marchaba -un lacayo. Por último, venian los coches -en que lucian muchas otras señoritas y señoras, -así como tambien numerosos señores.</p> - -<p>La elegante comitiva reunia á no dudarlo -todo lo principal de la sociedad puerto-riqueña; -y fué un espectáculo, tan nuevo como agradable, -ver tantas jóvenes hermosas y elegantes -prestarse con la amabilidad que les es propia -al buen éxito de tan culta diversion; por eso el -gremio de Comisionistas anduvo asaz acertado -cuando las ofreció en justo tributo de su bondad -la bellísima serenata escrita por el distinguido -poeta Dr. D. J. G. Padilla, con todas las<span class="pagenum"><a name="Page_123" id="Page_123">[123]</a></span> -galas de su inagotable fantasía, con toda la armonía -de su rico laud. Delicada composicion -que tiene en sí tanta ternura como una enamorada -hija de los trópicos, tantas bellezas como -los rostros angelicales de aquellas á quienes ha -sido dedicada.</p> - -<p>Pero volvamos á la Cabalgata, que la he -dejado en marcha por la calle de San Francisco, -la cual recorrió en toda su extension hasta -dar la vuelta por la plazuela de Santiago y tomar -la de la Fortaleza en direccion al palacio -del Gobernador Superior, con objeto de presentar -sus respetos al Gefe que tambien tomaba -parte en la fiesta, puesto que su niña era la primera -y bien apuesta amazona de la cabalgata.</p> - -<p>Una vez terminado este acto de justa deferencia, -la comitiva recorrió las principales calles -de la ciudad, encontrando por todas ellas -curiosos espectadores de todos sexos y condiciones -que se agrupaban á las puertas y balcones -de las casas, en las avenidas de las calles y -en todos los sitios, desde donde podian admirar -aquel bello y alegre cortejo.</p> - -<p>Para terminar la fiesta la comitiva se dirijió -á la casa de uno de los principales comerciantes, -cuyos hermosos salones se habian exhornado -con el mejor gusto y despues del descanso -necesario y de haberse servido profusamente -dulces escogidos, sorbetes y refrescos, -se dió principio á un animado baile que duró -hasta cerca de las once de la noche, en medio -del contento y satisfaccion de todos los que ha<span class="pagenum"><a name="Page_124" id="Page_124">[124]</a></span>bian -tomado parte en fiesta tan distinguida; -haciéndonos conocer que no siempre están en -riña, como á veces tenemos que creer, la primacía -del bolsillo con la del buen gusto y los -mas bellos sentimientos. Por eso, en mi imparcialidad, -tengo un verdadero placer en consignar -que la fiesta de los señores comisionistas -fué una de las mejores con que se celebró el -San Juan del presente año; y que han correspondido, -como todos los demás gremios, pero -en la esfera que les es propia, á la indicacion hecha -por el Ayuntamiento; supliendo la vulgar -alborada con una fiesta que no pudo menos de -ser bien aceptada por el público.</p> - -<p>En la tarde del dia siguiente al de esta -fiesta, el Ayuntamiento celebró la regata anunciada -en el programa, y que tuvo efecto en la -línea de la bahía que corre desde la dársena de -los botes hasta la mitad del trayecto que se hace -para llegar á la punta de Cataño. Frente á -la dársena se levantaban dos bonitos palcos, -uno para el Gefe Superior de la provincia y su -familia y otro para el Jurado que habia de dar -los premios y delante de ellos se habian colocado -asientos para el público; al otro estremo -de la línea que debian recorrer los botes luchadores -hallábase una esbelta goletita empavesada -con mil banderas de todos colores y conteniendo -además del Comisionado del jurado una -banda de música militar que recibia alegremente -á los contendientes. Toda la carrera se -hallaba limpia de embarcaciones, para que<span class="pagenum"><a name="Page_125" id="Page_125">[125]</a></span> -los regateadores no encontraran obstáculo alguno.</p> - -<p>A las cinco de la tarde llegó al sitio designado -el Excmo. Sr. Gobernador Superior Civil, -en union de su familia y ayudantes, siendo -recibido por la Comision del Ayuntamiento -y saludado por otra música militar que habia -preparada con dicho objeto, y en seguida dió -principio la diversion.</p> - -<p>La tarde no podia presentarse mas apropósito. -El cielo despejado lucia ese azul brillante -que solo muestra en nuestra zona; una -hermosa brisa rizaba suavemente la superficie -transparente del mar y embalsamaba el ambiente -que se respiraba, y la temperatura deliciosa -de primavera que en aquellos momentos -se disfrutaba, hacia olvidar que estábamos ya -en la época de los fuertes calores.</p> - -<p>Siete ú ocho mil personas se agrupaban -en los muelles, en las azoteas de los almacenes -de la Marina, en botes particulares que no habian -de tomar parte en la lucha, en las murallas -de todo el recinto que da á la bahía y en los balcones -y azoteas de las casas de la ciudad que -tienen frente al mismo sitio. Contemplado el -cuadro que ofrecian desde el medio de la bahía, -era un anfiteatro inmenso, lleno de gentes -de todas clases que, cual en los antiguos circos, -se disponian bulliciosas para gozar de la -fiesta que iba á celebrarse, sinó con mas entusiasmo, -por lo menos con mas tranquilidad de -espíritu que aquellos romanos que se congra<span class="pagenum"><a name="Page_126" id="Page_126">[126]</a></span>tulaban -en ver correr la sangre de los infelices -gladiadores. La lucha que aquí iba á presenciarse -era mas pacífica, mas dulce; y tan provechosa -para el adelanto del trabajo y de la -industria, como perjudicial era la de los tiempos -antiguos para aquellos pobres seres que -habia degradado la feroz altivez de los que, -aun cuando señores del mundo, profesaban los -disolventes y anti-humanitarios principios del -paganismo.</p> - -<p>El espectáculo dió comienzo por una regata -á remo en que tomaron parte hasta unos -once botes, de diferentes formas y dimensiones -y variado número de remeros. Como sucede -siempre en estos espectáculos, en el momento -de partir los contendientes se despierta en los -espectadores un sentimiento de ansiedad, en -tanto que alguno de aquellos no toma una reconocida -ventaja sobre los demás; una vez -declarada esta, las simpatías del público se -pronuncian en favor del que la obtiene, porque, -desgraciadamente, la humanidad siempre -se adhiere al vencedor, aun cuando no le falte -una lágrima de compasion para el vencido -y aun cuando conozca que las circunstancias -adversas hayan sido las únicas que á tal extremo -hayan traido al último.</p> - -<p>A los diez minutos la partida estaba terminada -y el bote <i>Pájaro</i>, de los del tráfico de -la bahía, volvia triunfante ostentando la bandera -de premio que habia conseguido al llegar el -primero al término de la carrera.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_127" id="Page_127">[127]</a></span> -La segunda regata fué á la vela; y aquí -la ansiedad de los espectadores estribaba especialmente -en ver los ligeros botes que casi -presentaban sus quillas al aire, doblados por -el escesivo empuje del viento en el voluminoso -velámen de que se habian armado. Pocos -fueron los contendientes, pues si mal no recuerdo -apenas conté cinco al partir de la -dársena; y muy pocos momentos tambien fueran -bastantes para prever en favor de quien -se decidia la suerte. El bote <i>Bella Gabriela</i>, del -tráfico de la bahía, tomó desde luego notable -ventaja sobre sus competidores, y sin esfuerzo -alguno alcanzó la bandera de premio que volvió -ostentando al poco rato.</p> - -<p>En la tercera regata, el número de los -contendientes fué tan numeroso como en la -primera, porque tambien se efectuaba á remo; -pero la fortuna se decidió desde el principio -por un elegante botecito del vapor <i>Triunfo</i>, -que sin grande lucha volvió al cuarto de hora -engalanado con la banderola de premio.</p> - -<p>Estas banderolas fueron despues cangeadas -por las que el Gobernador Superior entregó -como premio á los vencedores, las cuales á -su vez debian servirles para recoger los premios -pecuniarios que dió el Ayuntamiento; y -numerosos vivas y aclamaciones resonaron por -todas partes, haciendo conocer el contento general -de los que presenciaban tan agradable -fiesta.</p> - -<p>Aquí debió haber concluido esta, segun<span class="pagenum"><a name="Page_128" id="Page_128">[128]</a></span> -el programa, pero estando poco avanzada la -tarde y en consideracion á los buenos servicios -de policía marítima que habian prestado los -botes de los buques de guerra nacionales surtos -en el puerto, el Jurado decidió otorgar en -aquel momento otro premio mas que solo habia -de disputarse por las citadas embarcaciones; y -prévio el beneplácito del Gefe Superior, diéronse -las órdenes oportunas al efecto, con gran -contentamiento por parte del público que veia -así prolongarse la diversion.</p> - -<p>Esta nueva lucha presentaba mas igualdad -por parte de los contendientes, puesto que -los esquifes, poco mas ó menos, tenian las mismas -condiciones y los remeros eran todos expertos -y acostumbrados á la uniformidad tan -necesaria para el rápido y cómodo movimiento. -Entre todos los que tomaron parte en la regata, -distinguióse la canoa del Sr. Comandante -del vapor <i>Blanco de Garay</i>, que, más rápida -que sus compañeros, llegó antes que ellos al -término, ganando el premio que se disputaba -y volviendo á la dársena en medio de las aclamaciones -de la muchedumbre; que viendo terminada -la fiesta volvió á entrar en la ciudad, -satisfecha de la agradable tarde que habia pasado.</p> - -<p>No tuvo, sin embargo, mucho tiempo para -dispersarse; pues apenas habia cerrado la -noche cuando la alborada del gremio de almacenistas, -volvió á llamarla á las calles para -concluir aquel dia en medio de la alegría y<span class="pagenum"><a name="Page_129" id="Page_129">[129]</a></span> -la fiesta. Despues de recorrer la música algunas -calles hubo fuegos artificiales en la plaza -principal; y como de costumbre se reunió -un gentío inmenso, que pasó algunas horas -agradablemente entretenido, dispersándose enseguida -que concluyó la diversion.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_130" id="Page_130">[130]</a></span></p> - - -<div class="figcenter4em"><img src="images/i141.jpg" width="500" height="45" alt=""/></div> - -<h2 id="XI">XI.<br /> -<i>Concurso de Caballos.</i></h2></div> - - -<p>"Todos sabemos el furor de corridas, -apuestas & que hay en las principales capitales -de Europa; mas no es esto lo que yo -pretendo que pudiera plantearse en Puerto-Rico: -porque á mi modo de ver, el premiar -el caballo que corra mas en media hora, no -es, como nota muy bien nuestro festivo Fr. -Gerundio, el modo de mejorar la raza: además -aquello de que el mismo dueño no sea -el que monte su caballo sino que sea un <i>Yokey</i>, -aunque muy bueno para las capitales de -Europa, lo juzgo inoportuno y hasta ridículo -en mi país; y así otras muchas cosas que, -atendida la diversidad de costumbres, fuera -errado el querer trasplantar.</p> - -<p>"Yo preferiría á todo que hubiese una junta -de criadores y aficionados, que no faltan -en la isla, que tienen actividad, buenos deseos -y que se alegrarían mucho de que hubiese -para ello un estímulo.</p> - -<p>"Que esta junta presidida por la autoridad<span class="pagenum"><a name="Page_131" id="Page_131">[131]</a></span> -superior, ú otra que esta nombrase, hiciese -un reglamento sin mas artículos que los precisos, -para señalar á cada uno sus atribuciones -y los premios que habian de darse.</p> - -<p>"1º.—A la mejor yegua de vientre.</p> - -<p>"2º.—Al caballo mas ligero.</p> - -<p>"3º.—Al mas bien domado y enseñado.</p> - -<p>"4º.—Al mas corpulento y de mas fuerza.</p> - -<p>"5º.—Al de mejor estampa.</p> - -<p>"Que cada año por San Juan y San Pedro -se reuniesen en la Capital, como lo verifican -ahora, para la prueba, comparacion y adjudicacion -de premios, en cuyo acto se desplegase -todo el aparato posible.</p> - -<p>"Que se publicasen en los periódicos los -nombres del dueño y del caballo premiados, -y que se luciesen algunas otras cosas que son -buenas para dichas en un reglamento, y agenas -de un artículo como este."</p> - -<p>Esto escribia en el "Cancionero de Borínquen," -que vió la luz en 1846 en Barcelona, -mi ilustrado amigo el Dr. Médico D. Manuel -A. Alonso; y de seguro que, conociendo las -condiciones de nuestro país, muy lejos estaría -de creer al escribirlo que á los ocho años habia -de verse realizado su pensamiento. Sin embargo, -este envolvia una reconocida utilidad para -el país; y como toda buena semilla, aun cayendo -en terreno mal preparado, hubo de prender -y desarrollarse si bien lentamente.</p> - -<p>Ya el lector ha visto que en el año de 1854 -y por disposicion Soberana fué que se estable<span class="pagenum"><a name="Page_132" id="Page_132">[132]</a></span>cieron -los concursos de caballos en nuestra ciudad, -como medio eficaz para fomentar las buenas -razas de esos animales. Conocido es de todo -el mundo el entusiasmo con que dichos concursos -se celebran en España, Francia é Inglaterra -y los valiosos premios que se dan en -los tres puntos á los caballos que salen vencedores -en las carreras; y eso que el caballo es -hoy en Europa un animal de recreo, desde que -la locomotora arrastra con mas rapidez y baratura -los vehículos en que el hombre se transporta -de un punto á otro, ó en que hace transportar -las mercancías que alimentan el comercio -y satisfacen las necesidades de los pueblos. Pero -por lo mismo que el caballo se ha convertido -en un objeto de recreo y por consecuencia -de lujo, las clases ricas sostienen con mas empeño -esas luchas del noble animal que por tan -largo espacio de tiempo ha ocupado un lugar -tan predilecto en el hogar doméstico, que tantos -y tan distinguidos servicios ha prestado al -hombre y que aun hoy mismo forma parte de -la familia entre los pueblos del oriente que, -algo refractarios á la civilizacion, conservan -las costumbres de otros siglos. En Lóndres, -como en Paris, como en Madrid, no solo se -celebran carreras de caballos y se dan crecidos -premios de dinero; sino que se saben -apreciar las diversas cualidades de las diferentes -razas de caballos y se trata de conservarlas -en toda su pureza, mezclándolas únicamente, -con toda precaucion y estudio, para mejorarlas.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_133" id="Page_133">[133]</a></span> -En nuestra Isla, el caballo por desgracia, -y digo por desgracia porque la falta de otros -medios de comunicacion revela nuestro atraso, -el caballo no es todavia un artículo de lujo; lejos -de eso, es, en general, el único medio útil de -locomocion; porque, desprovisto de carreteras todo -el interior de la provincia, solo el caballo -puede transportar al hombre por los estrechos y -quebrados senderos que tienen que atravesarse -en todos sentidos, y solo el caballo pasa con -pié firme las multiplicadas cuestas del montañoso -terreno que forma el corazon de la Isla. -Verdad es que de algunos años á esta parte -puede recorrerse en carruage casi todo el litoral; -pero sus inconvenientes presenta todavia -este pequeñísimo adelanto en las épocas de lluvia, -porque, no teniendo afirmado la mayor -parte de los caminos, se forman prontamente -baches peligrosos que no pueden menos de infundir -respeto al transeunte y obligarle á que -en los casos de urgencia prefiera el caballo al -carruage.</p> - -<p>No es extraño, pues, en vista de estas condiciones, -que el caballo sea un objeto de preferente -atencion, sobre todo para los que residen -en los campos; y preciso será convenir en -que si en Europa hay motivo para que ofrezcan -interes los concursos de caballos, mucho -mayor es el que debe existir en nuestra Isla, -donde el caballo es un animal de que no puede -prescindir el hombre, si no quiere encontrarse -en un momento dado detenido en medio de<span class="pagenum"><a name="Page_134" id="Page_134">[134]</a></span> -los campos, por no tener otros medios de moverse.</p> - -<p>Por eso las exposiciones de caballos han -sido vistas con cierta predileccion desde que en -1854 se sirvió S. M. declarar que se celebraran -cada dos años, medida laudable que revela que -esa vez al menos se comprendieron los verdaderos -intereses de la provincia; y por eso hemos -visto que siempre que se han celebrado -han concurrido mayor ó menor número de animales -de los mas perfectos que produce la raza -indígena; sino en grande escala, porque no lo -permiten las condiciones del país, en proporcion -suficiente para demostrar el interes que -inspira ese acto.</p> - -<p>Desde 1854, como acabo de decir, vienen -celebrándose esas exposiciones cada dos años, -segun lo dispuso S. M.; pero como el concurso -de caballos formaba parte del programa de la -Exposicion general de productos del país y en -aquel corto intérvalo de tiempo, estos actos no -podian ofrecer un conjunto tan variado y de -tanta utilidad como se necesitaba para que produjeran -á la provincia todos los beneficios que -se habia propuesto nuestra Augusta Soberana; -á los diez años, ó sea en el de 1864, se dispuso -que las exposiciones no se celebraran sino cada -cuatro años, á contar desde el último citado -y en consecuencia pasó el de 1866 sin que se -celebrara el concurso de caballos.</p> - -<p>En 1867, el Ayuntamiento que habia visto -el mal éxito de las fiestas de San Juan, en<span class="pagenum"><a name="Page_135" id="Page_135">[135]</a></span>tregadas -exclusivamente al pueblo en 1866 y -que trató por tanto de reanimarlas en el año -siguiente, queriendo sin duda unir lo útil á lo -agradable, pensó desde luego en el concurso -de caballos y lo incluyó en su programa de -fiestas; teniendo la satisfaccion de ver que el -mejor éxito coronó sus laudables deseos, pues -un crecido número de caballos tomaron parte -en la competencia y el público acogió con entusiasmo -un acto que, á la par de proporcionarle -una diversion agradable, era útil á la cria -de animales que tan necesarios son en el país.</p> - -<p>Animado por tan buen resultado, natural -era que en el presente año no se olvidara la -Corporacion popular de incluir tambien en su -programa de fiestas el concurso de caballos; y -anunciado para el 22 de Junio, ya con dos dias -de anticipacion podia predecirse que el éxito -superaria con mucho al del año anterior, en -vista del número de caballos inscritos. A cincuenta -llegaba ese número sin que hubiera muchos -caballos que entraran á disfrutar diferentes -premios; y todos ellos se presentaron en la -tarde del indicado dia á sostener la honrosa lucha -que se abría. La carretera de Rio-piedras, -en el trozo que corre al final de la tercera línea -de fortificacion del campo de Puerta de -Tierra, era el lugar designado para la exposicion; -y en sitio conveniente y frente el uno del -otro se levantaban dos bonitos palcos, uno para -la Autoridad Superior y otro para el Jurado -nombrado por el Ayuntamiento y que ha<span class="pagenum"><a name="Page_136" id="Page_136">[136]</a></span>bia -de apreciar las pruebas de los contendientes -y otorgar los premios.</p> - -<p>Estos eran cinco, con los objetos siguientes:</p> - -<p>Al caballo de mejor andadura del país.</p> - -<p>Al de mas bellas formas.</p> - -<p>Al de mas alzada.</p> - -<p>Al mas ligero en el escape.</p> - -<p>Al de mejor y mas igual paso de camino.</p> - -<p>Una concurrencia numerosísima llenaba -las dos orillas del camino y muchos coches -particulares llenos de espectadores y otros muchos -de estos á caballo se movian por todos los -alrededores para presenciar la fiesta. A la hora -prefijada se presentó el Gobernador Superior -que fué recibido por la Comision del Ayuntamiento, -á la vez que una banda de música le -hacia los honores que le corresponden, y en -seguida dió principio el acto.</p> - -<p>Apesar de lo largas que son las tardes de -verano, el crecido número de caballos que tomó -parte en el concurso hizo que solo pudieran -discernirse tres de los cinco premios anunciados; -y al concluir el crepúsculo vespertino -hubo de suspenderse la fiesta para ser continuada -al dia siguiente. Al retirarse la concurrencia -bastaba oir las conversaciones de los -diferentes grupos, que en tales casos se forman -siempre, para juzgar no tanto del entusiasmo -que generalmente hay aquí por los caballos, -sino mas bien del convencimiento que todos -tienen de la conveniencia de que haya buenos -caballos. Uno hablaba de la rapidez con que<span class="pagenum"><a name="Page_137" id="Page_137">[137]</a></span> -haria un viage en tal caballo de los que acababa -de ver; otro preferia la comodidad de aquel -que mejor paso de camino tenia; un tercero, -mas amigo de lo bello que de lo bueno, ó quizás -con menos necesidad de movimiento y solo -con deseo de lucir, daba la preferencia al caballo -de mas bellas formas; y así de los demás, -pero todos convenian en la indispensable precision -de tener buenos caballos.</p> - -<p>En la tarde del siguiente dia, otra concurrencia -tan numerosa como la del anterior -presenciaba igualmente la terminacion del acto, -que tuvo efecto en medio del contento y de la -satisfaccion de los que en él tomaron parte y -de los que solo eran meros espectadores.</p> - -<p>Los premios fueron otorgados de la manera -siguiente:</p> - -<p class="p2 i2">El de <i>andadura</i>, por iguales partes á los -caballos <span class="smcap">Arrogante</span> de D. Baldomero Collazo -y <span class="smcap">Coliblanco</span> de D. Gerónimo Landró.</p> - -<p class="i2">El de <i>bellas formas</i> al caballo <span class="smcap">Galan</span> de -D. José Berrios.</p> - -<p class="i2">El de <i>alzada</i> al caballo <span class="smcap">L'Eclair</span> de D. -Juan P. Camy.</p> - -<p class="i2">El de <i>escape</i> al caballo <span class="smcap">Gacela</span>, de D. Agustin -Guizul.</p> - -<p class="i2">Y el de <i>paso de camino</i> al caballo <span class="smcap">Nene</span> de -D. Lorenzo Vizcarrondo.</p> - -<p class="p2">Cada premio era de cien escudos; y se -distinguieron los caballos premiados con grandes -borlas de seda pendientes del cuello y de<span class="pagenum"><a name="Page_138" id="Page_138">[138]</a></span> -diversos colores, segun la cualidad que los habia -hecho acreedores al premio.</p> - -<p>Además de la animacion que esta fiesta -produjo en la ciudad, atrajo tambien una numerosa -concurrencia de forasteros que vinieron -de distintos puntos de la Isla, unos para presentar -sus propios caballos, otros arrastrados -por la aficion y algunos que, dispuestos á venir -á gozar de las otras fiestas, no quisieron -perder aquella que consideraban sin duda de -las mas importantes.</p> - -<p>La concurrencia al concurso hubiera sido -ciertamente mayor, en particular del bello sexo, -á no haberse elegido el mismo dia para las -carreras y para el baile del Ayuntamiento; -pues casi todas las señoras que se disponian -para este hubieron de dejar de concurrir á -aquellas, por causa de los cuidados que exije -su <i>toilette</i>; pero, sin embargo de esto, la fiesta -puede decirse que fué muy buena y una de las -que mas realce dieron al conjunto de las del -Patron en el presente año.</p> - -<p>El lector me permitirá que, antes de terminar -este capítulo y dar por concluido el concurso -de caballos, llame la atencion de quien -corresponda para lo sucesivo sobre un vacio -que, en mi humilde juicio, se nota en los premios -que hasta ahora han venido asignándose, -y que no pasó, empero, olvidado para mi amigo -Alonso al escribir su ilustrado artículo sobre -las carreras.</p> - -<p>Ciertamente que los cinco premios que<span class="pagenum"><a name="Page_139" id="Page_139">[139]</a></span> -contenia el programa del Ayuntamiento corresponden, -digámoslo así, á cinco cualidades -indispensables en nuestros caballos, que debe -tratarse de conservar y perfeccionar cada vez -mas; pero si esas cinco cualidades en su conjunto -propenden al fomento de la cria caballar, -yo creo como el Dr. Alonso, que no deben olvidarse -las yeguas de vientre; y que por el -contrario debieran ser objeto de un premio especial, -porque sin ellas nada podrá conseguirse -en el mejoramiento de nuestra raza de caballos.</p> - -<p>Tal vez no se ha fijado este premio teniendo -en cuenta las dificultades que habria -para asignarlo con justicia, porque no podrian -someterse los animales que se presentaran á -una prueba como las que se exijen para los otros -premios; pero me parece que no faltan medios -ciertos de comprobacion, contando con la buena -disposicion de todas las Autoridades locales -de la Isla para cuanto se refiera al adelanto del -país; y bien valdría la pena de que se tuviera -un poco de trabajo el conseguir uno de los medios -mas eficaces á no dudarlo para mejorar -la raza caballar.</p> - -<p>Nada importa, en mi pobre opinion, que -solo haya por ahora en toda la Isla dos ó tres -dueños de potreros que puedan presentar animales -para optar al premio á que me refiero; -entre ellos solo se disputaria, y aun cuando en -muchos años no se aumentase el número de -competidores, los dueños de buenas yeguas, ha<span class="pagenum"><a name="Page_140" id="Page_140">[140]</a></span>biendo -estímulo, podrian recurrir á aquellos y -obtener mayor lucro por sus animales al venderlos.</p> - -<p>Tratándose de la mejora de la raza no -puede prescindirse de la procreacion; y, para -esta, tan importante es el uno como el otro sexo -y los dos deben ser estimulados para que se -obtengan buenos frutos. Me prometo que si esta -observacion se encuentra fundada, tendrá el -eco que corresponde en la Comision que haya -de ocuparse de este ramo de la Exposicion pública, -para el año entrante; de cuya ilustracion -no puede ponerse en duda que buscará y hallará -los medios de que el premio á la mejor -yegua de vientre sea dado con toda la justicia -con que el público ha visto que se han dado los -demás en el presente año.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_141" id="Page_141">[141]</a></span></p> - - - - -<div class="figcenter4em"><img src="images/i141.jpg" width="500" height="45" alt=""/></div> - -<h2 id="XII">XII.<br /> -<i>Bailes.</i></h2></div> - - -<p>Siguiendo el órden del programa de fiestas -publicado por el Ayuntamiento, al concurso de -caballos sigue el baile dado por la Corporacion -popular en la noche del mismo dia que aquel -tuvo lugar; pero el lector me permitirá que, separándome -un poco del rigoroso órden de fechas -con que se celebraron los diferentes bailes -efectuados con motivo de las fiestas del Patron, -los comprenda todos en este solo capítulo, -ya para no esponerme á caer en repeticiones -que por fuerza habian de aparecer cansadas, -ya tambien para no cansar demasiado la -atencion de los que me favorezcan recorriendo -estas líneas; que el terreno de la fantasía ha de -ser vaporoso y sutil como las ilusiones que engendra -y estas desaparecen fugazmente con solo -que se trate de manosearlas algun tanto.</p> - -<p>Cuatro fueron los bailes que se efectuaron -durante el mes de Junio: uno en el Casino el -dia 15; otro el dia 22 dado por el Ayuntamiento; -otro el 25 por los Gefes y Oficiales de los -Cuerpos de la guarnicion; y otro el 29 por los -Empleados Civiles; estos tres últimos en el sa<span class="pagenum"><a name="Page_142" id="Page_142">[142]</a></span>lon -levantado por el Municipio en la plaza de -Santiago.</p> - -<p>El baile del Casino fué una de esas bonitas -fiestas con que de vez en cuando obsequia -á sus favorecedores aquella galante sociedad; -y los elegantes salones del espacioso edificio, -exhornados con el mejor gusto, contenian lo -mas selecto de la sociedad puerto-riqueña. Aun -cuando la concurrencia no era muy numerosa, -para la que en otras fiestas de este género hemos -visto en aquel local, habia sin embargo un -número bastante crecido de damas y caballeros; -y el baile se mantuvo animado hasta las -primeras horas de la mañana del dia siguiente, -y al eco de las dulces danzas del país y en medio -de la cordial franqueza que distingue nuestras reuniones, -vimos brotar y conservarse la -alegría y la animacion que son la vida y el encanto -de esta clase de diversiones.</p> - -<p>El servicio de dulces y refrescos fué esmerado -y profuso; y los concurrentes de uno y -otro sexo no pudieron menos de salir complacidos -de tan agradable reunion, que sin duda -se distinguió entre las que ordinariamente da -aquella Sociedad, tanto por lo que ella misma -se habia esforzado y con buen éxito para dar -mas lustre á su fiesta, cuanto por la mayor concurrencia -que á ella asistió comparada con la -de las fiestas ordinarias de la misma sociedad.</p> - -<p>Lástima es que esta no pueda hacer mas -frecuentes tan agradables reuniones y que sus -secciones lírica y dramática no se organicen<span class="pagenum"><a name="Page_143" id="Page_143">[143]</a></span> -de una manera conveniente para poder proporcionar, -á lo menos una vez por mes, noches de -grato y culto solaz, que tanta falta hacen en -nuestra sociedad. Y causa dolor en verdad recordar -que ahora veinte años se sostenia siempre -animada una Sociedad filarmónica que en -nuestra capital existió y proporcionó muchas y -muy buenas fiestas lírico-dramáticas á la par -de lucidos bailes, y que hoy, con mas elementos, -porque la educacion artística es mayor y -el gusto por las bellas artes se ha desarrollado -á no dudarlo mucho mas en las clases elevadas -de nuestra sociedad, con tantos ó mejores deseos -por parte de los directores y sócios del -Casino, no pueda este conseguir el objeto que -entonces alcanzaba.</p> - -<p>Al ver este y otros fenómenos semejantes -que se producen en la vida pública de nuestro -pueblo, se llega hasta pensar que hay en él latentes -motivos de malestar y de disgusto que -no alcanzo á explicarme, pero que neutralizan -la expansion y la alegría que caracterizan á -los habitantes de este suelo y que les impiden -entregarse á las diversiones y distracciones propias -de toda sociedad con la misma franqueza -que en otros tiempos lo hicieran. Sea de ello lo -que quiera, mis deseos son que el Casino -prospere y pueda organizarse de una manera -conveniente á llenar el objeto que sus sostenedores -se proponen, como un medio de cultura -digno de toda buena sociedad y que no debemos -dejar pasar desapercibido.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_144" id="Page_144">[144]</a></span> -Continuando la reseña de los bailes, tócame -ahora ocuparme del que dió el Ayuntamiento -la noche del 22 de Junio. Al redactar el programa -de las fiestas populares, la Corporacion -municipal comprendió que no podia prescindir -del baile, tanto por ser una fiesta propia de todo -pueblo culto, cuanto porque ya lo habia -hecho en muchos años anteriores con objeto -de suplir las diversiones que el cambio de costumbres -venia suprimiendo; pero al consignar -el baile en el programa hubo de tropezar con la -dificultad de que no podia efectuarlo en los salones -de su casa, por el estado de deterioro en -que esta se encuentra y cuya reparacion exije -algunos millares de duros, ni tampoco en el -teatro porque las obras que para ello eran indispensables -requerian tambien una suma muy -crecida: fuéle necesario pues pensar en otro local -y no encontrándolo en la ciudad, que no -cuenta con edificios que puedan ser propios -para el objeto, se decidió á levantar un salon -<i>ad hoc</i> en la plazuela de Santiago, de cuyo modo -se hallarian con mas seguridad y confianza -los concurrentes que estuvieran todavia temerosos -por la impresion de los pasados temblores.</p> - -<p>La plazuela de Santiago hacia algun tiempo -que se hallaba abandonada, no obstante las -nuevas fábricas en ella emprendidas y ya el -Municipio se veia en la necesidad de adoptar -una resolucion que diese de nuevo á aquel lugar -la belleza que en otro tiempo tuvo, aun<span class="pagenum"><a name="Page_145" id="Page_145">[145]</a></span> -cuando no quedase del todo despejado como -siempre lo habia estado; y esto indudablemente -lo impulsó á elegir aquel sitio, consiguiendo -con ello á la vez que el objeto primordial que -se proponia para las fiestas el no menos atendible -de hacer esta mejora en la poblacion.</p> - -<p>Pocos dias bastaron para realizar el pensamiento -del Municipio, merced á la festinacion -con que se trabajó; y el dia prefijado para -el baile aquella plazuela poco antes abandonada -se habia convertido como por encanto en uno -de esos lindos palacios de hadas de que nos -hablan las leyendas orientales. Un elegante -edificio cuadrilongo de cincuenta varas de largo -por treinta de ancho, abierto por todos sus -costados, excepto el del textero principal, dejaba -ver un espacioso salon de techo plano, exhornado -simplemente con grandes medallones de -flores y alegorías del baile y sostenido por cien -esbeltas columnas cuyo único adorno consistia -en brazos de luces de gas y en lindas lámparas -de cristal que daban al centro del salon. En -los cuatro ángulos de este se hallaban cuatro -departamentos cerrados que comprendian un -gabinete para la familia del Gobernador Superior -y otro para tocador de Sras.; un salon de -descanso para caballeros; otro para café y otro -para ropería; y á los costados del pórtico dos -tribunas para la música. Vaporosas cortinas de -gasa era todo lo que cerraba aquel bellísimo -templo de Terpsícore, que adornaban grandes -guirnaldas de flores prendidas del techo y unien<span class="pagenum"><a name="Page_146" id="Page_146">[146]</a></span>do -entre sí las columnas, en cuyos centros y -sobre las balaustradas que circuian el ámbito -descollaban grandes jarrones de flores naturales -que hacian juego con otros jarrones de pórfido que -adornaban el textero principal hasta su mismo -centro, en el que descollaba bajo un sencillo -pero bonito docel el retrato de nuestra Augusta -Soberana. Los pocos macizos que presenta -interiormente el edificio estaban cubiertos de -elegantes espejos de grandes dimensiones que -reproduciendo la luz, el movimiento y las espaciosas -naves del salon, aumentaban todavia -más el aspecto fantástico de aquel lugar en que -rivalizaban sin duda la grandiosidad, la sencillez -y el buen gusto.</p> - -<p>Los dos gabinetes dispuestos para la familia -del Gobernador Superior y para tocador -de las damas, figuraban dos tiendas elegantes -de ligera tela, la primera azul con estrellas de -oro y la segunda verde salpicada de pequeños -grupos de flores, cerrándose las entradas y ventanas -con grandes biombos y cortinas de damasco -carmesí. Ricas y caprichosas alfombras -tapizaban los pisos; perfumadas fuentes embalsamaban -el ambiente, y lujosas consolas y sillones -decoraban ambas habitaciones.</p> - -<p>Visto desde fuera aquel diáfano salon, al -resplandor de los centenares de brillantes luces -que en su interior ardian reproduciéndose -hasta el infinito en los numerosos espejos y dando -vida á los vívidos y variados colores de las -flores que en profusion habia por todas partes,<span class="pagenum"><a name="Page_147" id="Page_147">[147]</a></span> -presentaba en verdad un aspecto fantástico y -encantador, que ninguna otra fiesta habia tenido -hasta entonces en nuestro pueblo; y animado -por los ecos de la música y el voluptuoso -movimiento de centenares de parejas que lo -llenaban sin oprimirse, ofrecia un conjunto tan -nuevo y caprichoso que el público en general -ni aun se habia formado idea de él. Por eso, -además del crecidísimo número de personas -que visitaron el salon antes de que diera principio -el baile, en cuanto este comenzó cinco mil -personas lo menos, de todas clases y condiciones, -se agruparon en todas las calles de los -alrededores para gozar de aquel bellísimo espectáculo, -que salia con mucho de la esfera de -todo lo que se ha realizado hasta ahora entre -nosotros.</p> - -<p>Si por los motivos que antes he indicado -y que indudablemente existian era necesario -que la fiesta fuese expléndida, el Ayuntamiento -puede tener la satisfaccion de que ha superado -á todo lo que se esperaba; y la numerosa -concurrencia que á ella asistió y pasó horas tan -cortas como gratas, obsequiada profusa y finamente -por la Corporacion popular, lo mismo -que los espectadores que no hicieron mas que -ver la diversion desde fuera, conservarán siempre -los mas agradables recuerdos de ella. Las -horas pasaban allí tan rápidamente que sin apercibirse -de ello se agotó el programa del baile y -hubo de prorrogarse este hasta que el nuevo dia -llamaba á la gente á la alborada de la leche.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_148" id="Page_148">[148]</a></span> -Hoy ya el corazon del cronista no tiene -mas que las decepciones hijas de los años -y las tristezas propias de quien ha perdido sus -mas caras afecciones; pero, á traves de este -fúnebre crespon, se le presentan con toda la -gala de los años juveniles, con todo el encanto -que les presta el amor, las ilusiones que fascinan -á la juventud, dulces como el primer beso -del aura en la mañana, halagadoras como las -alegres esperanzas que en sí llevan; y pasan -por la imaginacion como vívidos relámpagos -que iluminan por un momento brillantemente -la atmósfera de nuestros mas hermosos recuerdos. -Por eso el corazon del cronista, aunque -no las siente, comprende las ilusiones que transportan -á las almas jóvenes, cuando halagadas -por una fiesta como la de que me ocupo, experimentan -las gratas emociones que de ella brotan -y que un casto y puro amor engalana y -llena de nuevos encantos.</p> - -<p>¡Cuántas y cuán dulces emociones! ¡Cuántos -y cuán puros placeres del alma, que se evaporan -con los años ó que la materialidad de -la vida llega á veces á corromper! Aquí, sin -embargo, se halla el límite del cronista, que no -debe ir mas allá, reducido como tiene que estar -á la descripcion de lo que vé y cuando mas -á sus propias impresiones. Las agenas deben -ser terreno vedado para él; y correría mucho -riesgo de ser impertinente para alguna jóven á -quien está muy lejos de querer disgustar; ó de -despertar celos infundados perturbando alguna<span class="pagenum"><a name="Page_149" id="Page_149">[149]</a></span> -dicha que tendria complacencia por el contrario -en conservar. Hagamos pues, lector, punto -redondo y continuemos la descripcion de los -bailes, no me atrevo á decir interrumpida, porque -las ilusiones forman la parte principal de -aquellas fiestas.</p> - -<p>Despues del baile del Ayuntamiento sigue -por órden cronológico el que dieron los Gefes -y Oficiales de la guarnicion. Poco ó nada parecia -que podia esperarse en vista de la esplendidez -y buen éxito de la fiesta dada por la -Corporacion popular; pero, en obsequio á la -verdad, necesario es reconocer que la de los -Militares tuvo ciertamente novedad respecto á -la primera. El local en que se dieron ambas -era el mismo, pero se hallaba completamente -transformado. A los costados esteriores del edificio -se habia levantado un parterre adornado -con arquerías de follage é iluminado con farolitos -de colores; y en los cuatro ángulos se habian -colocado cuatro lijeros kioscos que servian -de cenadores. En el interior, además de los profusos -adornos de luces, flores y espejos que habia -habido la primera noche, exhornaban el salon -multitud de trofeos é insignias militares -distribuidos con simétrico gusto y que daban -un aspecto del todo nuevo á aquel lindo local.</p> - -<p>La concurrencia en esta noche fué sin duda -mucho mas numerosa que en la anterior, -en términos de oprimirse á pesar de lo espacioso -del salon; y si grata le fué la primera fiesta -no menos complacida quedó en esta por la no<span class="pagenum"><a name="Page_150" id="Page_150">[150]</a></span>vedad -que en ella encontró. Al fulgor de las -multiplicadas luces que iluminaban el salon y -de la ardiente languidez de las miradas propias -de las hijas de nuestro suelo, de seguro que -brotaron allí las ilusiones del amor cual lozanas -flores, que tal vez marchite mas tarde el -soplo helado del olvido, ó que quizás se conviertan -en alegres realidades que concluirán -por brillar á la luz de la antorcha de Himeneo.</p> - -<p>El cronista se guardará muy mucho de -adelantar un solo paso en estas historias íntimas -que no pertenecen á las fiestas del S. Juan -por mas que una de estas les haya dado vida; -y se concreta por consiguiente á consignar que -el baile de los Militares fué tan espléndido como -lo habia sido el del Ayuntamiento; y que -reinaron la animacion y la alegría haciendo -correr dulce é insensiblemente las horas de la -noche, hasta que la luz del nuevo dia vino á -anunciar á los concurrentes que era necesario -abandonar aquel sitio de tan grato solaz.</p> - -<p>Cuatro dias despues, el 29, tuvo lugar el -baile de los Empleados civiles y no parece sino -que por arte mágico se transformaba el salon -de Santiago tan rápida como elegantemente, -ofreciendo nuevos y variados atractivos -cuando era de suponerse que se habian agotado -todos los que pudieran emplearse. El golpe -de vista que en esta última noche presentaba -aquel bonito local era en efecto completamente -distinto del de las noches anteriores; y si en -estas habia reinado buen gusto en los adornos<span class="pagenum"><a name="Page_151" id="Page_151">[151]</a></span> -no lo hubo menos en la que le toca ahora el -turno.</p> - -<p>Los adornos principales, además de las -luces, flores y espejos, consistian en el revestimiento -de las columnas con los colores nacionales -que ostentaban en sus centros los escudos -de armas de todas las provincias españolas de -uno y otro lado del Atlántico y del Pacífico. -En la parte superior de la entrada se habia -además levantado un bonito pórtico de follage -y flores iluminado profusamente; y en -la parte interior y en el textero principal adornaban -los lados del trono en que se hallaba el -retrato de S. M. cuatro alegorías de los Ministerios -de Gracia y Justicia, Hacienda, Gobernacion -y Fomento. Los gabinetes tambien sufrieron -su tercera transformacion; y tanto estos, -como el conjunto todo del edificio revelaba no -solo el buen gusto sino el ingenio de los que -intervinieron en su ornato.</p> - -<p>Una concurrencia, tan alegre, animada y -numerosa como la que habia concurrido á los -anteriores bailes, invadió el salon á la hora fijada -para comenzar la fiesta; y el tiempo se deslizó -dulce é impensadamente en medio de las -gratas emociones que producen tan agradables -diversiones, sin que ni una sola persona de las -que allí se hallaban tuviera otro pesar que el -de ver terminar el baile y con él la série de -festejos con que se obsequiaba al Patron.</p> - -<p>Estas tres fiestas dejaron sin duda tan gratas -impresiones en todos los que á ellas con<span class="pagenum"><a name="Page_152" id="Page_152">[152]</a></span>currieron; -causaron en sus almas tan agradable -sorpresa, que conservarán mientras vivan -su dulce recuerdo, como la memoria de uno de -esos gratos ensueños que despues de habernos -hecho gozar mientras dormimos nos halagan -despiertos aun mas dulcemente. Horas de alegría -pasadas tanto mas agradablemente cuanto -que transcurrieron en medio de una fantástica -realidad que ni siquiera habiamos soñado. Noches -de puro placer para la juventud, que rara -vez se reproducen en el curso de la vida, porque -el tiempo oscurece la luz de las ilusiones á -cuyo fulgor brillaron. Despues que han pasado -solo le queda al alma el gusto de recordarlas, -disfrutando de esa melancólica alegría que -acompaña siempre la memoria de todo lo que -nos ha sido grato.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_153" id="Page_153">[153]</a></span></p> - - -<div class="figcenter4em"><img src="images/i153.jpg" width="500" height="46" alt=""/></div> - -<h2 id="XIII">XIII.<br /> -<i>Funcion religiosa.</i></h2></div> - - -<p>Tiempo es ya de que nos ocupemos de la -verdadera fiesta del Patron; de lo que en todas -épocas ha considerado el Ayuntamiento como -un deber ineludible, puesto que es el representante -de un pueblo católico, que sabe conservar -y dar cada dia mayor realce á sus gloriosas -tradiciones y bien cimentadas creencias; y -de lo que sin duda dió orígen á las fiestas y regocijos -que, de tiempo inmemorial, viene celebrando -anualmente esta ciudad. Refiérome á -la fiesta religiosa de San Juan.</p> - -<p>Ya han visto los lectores que, á mediados -del siglo pasado, el Ayuntamiento hacia rendir -guardia de honor al Santo Patron en el tabernáculo -que al efecto se levantaba en la Santa -Iglesia Catedral y en los dias 24 y 25 de Junio -se llevaban á sus piés las llaves de la ciudad, -en reconocimiento á su soberana proteccion. -Estos actos, de un homenage tan tierno como respetuoso, -han desaparecido con los años, porque -no afectando al dogma murieron junto con las<span class="pagenum"><a name="Page_154" id="Page_154">[154]</a></span> -costumbres que les habian dado vida; y hoy -que los actos religiosos se verifican, con muy -raras excepciones, únicamente dentro de los -templos, se ha suprimido tambien la procesion -que en otros tiempos se efectuaba. Así pues la -fiesta religiosa se reduce al decenario, salve, -misa y panegírico del Santo Precursor.</p> - -<p>El Ayuntamiento, no pudiendo ni alterar -ni aumentar nada á estas funciones y deseando -sin embargo que, al cumplir con el sagrado -deber que le han legado sus antecesores, se -comprendiese que no podia haberse olvidado -de él y antes por el contrario lo habia visto -con la predileccion que exijen las venerandas -prácticas de nuestra sacrosanta religion, acordó -dar á dichos actos toda la pompa y solemnidad -que fuera posible y al efecto hizo adornar el -altar del Santo con flores y luces; la orquesta -de capilla tocó completa en todo el decenario -y para la misa se aumentaron hasta cincuenta -instrumentos entre los que se contaban casi -todos nuestros principales profesores y doce voces; -habiendo pronunciado el panegírico del -Patron uno de nuestros mejores oradores sagrados.</p> - -<p>De mas está decir que la concurrencia á -todos los actos religiosos fué cual era de esperarse -en un pueblo que tanto gusta de todas -las prácticas de la religion y mucho mas tratándose -de San Juan Bautista, á quien se venera -como el especial protector é intercesor en -favor de la Isla; y sobre todo cuando el senti<span class="pagenum"><a name="Page_155" id="Page_155">[155]</a></span>miento -religioso excitado por el temor que en -todos los ánimos habian producido los pasados -conflictos, llevaba á todos los corazones á buscar -el consuelo inagotable y puro que solo se -encuentra á los piés de aquel que con su palabra -crió el universo y lo sostiene por su sola -voluntad. En especial para la misa el templo -se vió lleno como pocas veces sucede; y no fué -esta circunstancia la que menos contribuyó á -que la fiesta quedara tan solemne como se lo -habia prometido el Ayuntamiento y lo deseaba -la poblacion que mitigaba así sus penas todavia -no pasadas del todo.</p> - -<p>El lector me permitirá que me ocupe por -un momento de la música de la misa; el arte, -como antes he tenido ocasion de decirlo, goza -del raro privilegio de herir el alma en sus mas -delicadas fibras; y por eso no es extraño que la -religion haga uso de la música que con sus -brillantes armonías nos arrebata á veces entusiasmada -y rápidamente hasta las alturas celestiales -en que nuestra fé nos hace contemplar -los coros de alados ángeles y querubines postrados -ante el acatamiento del Altísimo; ó nos -conduce dulce y misteriosamente con tiernas melodías -hasta las profundidades mas recónditas -de nuestra propia alma para que derramemos -en ella el llanto regenerador del arrepentimiento.</p> - -<p>Los ecos melodiosos de la música son un -misterioso amuleto, á cuyo contacto brotan en -nuestra alma las ideas de lo bueno, tal vez<span class="pagenum"><a name="Page_156" id="Page_156">[156]</a></span> -porque lo bueno y lo bello son hermanos é hijos -de la verdad que nunca nos hiere con mas -fuerza y esplendidez que cuando, en alas de -fervorosa oracion, levantamos el corazon, contrito -y humillado, hasta donde se halla Aquel -que es la verdad misma.</p> - -<p>La misa ejecutada, por segunda vez, en la -festividad de San Juan, es obra de mi apreciado -amigo el Maestro de Capilla D. Felipe Gutierrez -que la escribió en 1861 dedicándola al -que era y es todavia dignísimo Obispo de esta -Diócesis, el Excmo. é Illmo. Sr. D. Fr. Benigno -Carrion de Málaga.</p> - -<p>El Sr. Gutierrez es demasiado conocido -como Músico en la Isla y aun fuera de ella; -pero eso no me excusa de tener la grata complacencia -de reconocerle y proclamarle como un -hijo distinguido del arte. Rico de sentimiento, -fecundo en la concepcion y conocedor profundo -de los secretos de la armonía, sus obras brillan -con toda la riqueza de una fantasía ardiente y -segura en su vuelo.</p> - -<p>La misa de San Juan es sin duda una de -sus mejores composiciones y por esta razon -como por el objeto con que fué escrita, que es -el mismo que tiene este libro, he creido deber -ocuparme de ella con algun detenimiento; esperando -de mi amigo Gutierrez lo que antes -he esperado de mi amigo Oller, que, en obsequio -á mis rectas intenciones, sabrá disimular -á un profano en el arte el que pretenda, no hacer -un juicio crítico, pues no alcanza á tanto<span class="pagenum"><a name="Page_157" id="Page_157">[157]</a></span> -mi pretension, sino emitir una opinion que, aun -cuando basada en el buen sentido y en la aficion -decidida por todas las bellas artes, no puede -apoyarse en los sólidos conocimientos que -le serian necesarios para no errar tan frecuentemente.</p> - -<p>Los kiries de la misa de que me ocupo -están basados en un himno que oimos entonar -en la Iglesia en canto llano, y tienen por solo -este motivo esa solemnidad, esa elevacion, esa -pureza que distingue á todos los himnos religiosos, -que no por contar muchos años y aun -siglos de existencia han llegado á envejecer; -pues, por el contrario, siempre se oyen con el -mismo gusto que la vez primera y como si -fuesen cantos nuevos.</p> - -<p>La Gloria es brillante, siendo de sentirse -únicamente que no se hagan desaparecer los -primeros compases del <i>andante</i> con que empieza, -porque hay en ellos cierta lasitud que se -aviene muy mal con la viveza del resto de la -composicion, que podria dar principio sin inconveniente -alguno por el <i>allegro</i> que sigue inmediatamente. -Tanto este aire, como los demás -que continuan hasta llegar al <i>Quoniam</i>, -revelan el buen gusto y la fecundidad del compositor, -pues abundan los trozos de melodías -originales y del mas exquisito sentimiento. El -aria de tenor que comprende el <i>Quoniam</i> se -resiente bastante de falta de novedad; pero, tal -vez temiéndolo, el autor ha estado muy acertado -embelleciendo todo este trozo con una pre<span class="pagenum"><a name="Page_158" id="Page_158">[158]</a></span>ciosa -glosa del primer violin, en que nos da á -conocer su ingenio, á la vez que el perfecto -conocimiento que tiene de la instrumentacion -y del valor y partido que puede sacarse de cada -uno de los instrumentos.</p> - -<p>La Gloria termina con un <i>moderato maestoso</i> -de cantos dulces y expresivos, en que se -revela el alma del poeta, poniendo de manifiesto -sus gustos puros y modestos. Hay en -esos cantos un eco ternísimo que despierta en -el corazon de los que conocemos al autor el -recuerdo de sus estimables virtudes, al mismo -tiempo que la sencillez que distingue todos sus -actos. Mi amigo Gutierrez además, que tan asíduamente -estudia los grandes maestros músicos, -sabe perfectamente que esa sencillez es la que -hace que tanto gusten las obras religiosas de -Miné, como gustan por igual razon en pintura -las obras de Velazquez; y conoce muy bien el -partido que debe sacar de tan distinguida cualidad.</p> - -<p>Da fin la pieza con un presto final, para el -<i>In gloria Dei patris</i>. <i>Amen</i>, del género fugado -tan propio de la música de Iglesia; y en el -que demuestra Gutierrez sus extensos y seguros -conocimientos como compositor, haciendo -gala de su rica imaginacion así en los <i>motivos</i>, -como en la <i>esposicion</i> y los <i>episodios</i>; cuya variedad -y buen gusto cierran dignamente tan -brillante composicion.</p> - -<p>El <i>Credo</i> es de un género muy superior -al <i>gloria</i>, en términos de que, en mi humilde<span class="pagenum"><a name="Page_159" id="Page_159">[159]</a></span> -juicio, se rompe la unidad de mérito que debiera -reinar en el conjunto de la misa; pero -probablemente el autor se ha visto arrastrado á -ello por la abundancia de sentimientos que dominan -en el primero, de tan distinto carácter -entre sí y de tanta grandeza todos ellos. El -Credo, que contiene los principales misterios -de nuestra Santa Religion, no ha podido menos -de conmover profundamente el alma sensible -del músico; y de aquí que su obra haya salido -riquísima de contrastes de grande efecto y de -armonías muy variadas, que la hacen elevar, -en mi sentir, al género de música clásica. Sobre -todo brilla en ese sentido el trozo que comprende -el <i>Incarnatus</i> y que lleno de magestad -y firmeza produce sin duda en el corazon de -los oyentes la profunda veneracion que tan -elevado misterio exige.</p> - -<p>El <i>allegro</i> del <i>Resurrexit</i> corresponde perfectamente -á la alegría de la Iglesia y de los -fieles por la resurreccion del Salvador, que envolvia -en sí la regeneracion del mundo; y es -sorprendente por la novedad del canto con que -concluye, en el que parece se alejan los sonidos -hasta terminar por no percibirse; siguiendo -inmediatamente otro canto que imita, como á -igual distancia de aquel, el eco lejano de un -órgano de Iglesia: la primera vez lo ejecutan -los instrumentos de metal; y la segunda, mas -cercano al sitio de donde aquellos parten, lo -repiten las voces y todos los instrumentos. El -efecto en ambas veces es prodigioso; y toda<span class="pagenum"><a name="Page_160" id="Page_160">[160]</a></span> -esta parte de la obra es de un carácter tan verdaderamente -religioso que al oirla se llena el -alma de ese recogimiento místico que lo acerca -á uno á la Divinidad.</p> - -<p>La música toda de la misa está llena de -muchas y variadas glosas y de solos de instrumentos -que contribuyen á embellecerla: pero, -aunque profano, me atrevo á aconsejar á -mi amigo Gutierrez que no prodigue tanto las -unas y los otros, ni prolongue tanto los últimos -como lo ha hecho con el solo de fiscorno que -antecede al <i>Benedictus</i>, porque esto no da mas -resultado que el distraer á los fieles del verdadero -objeto que los lleva al templo, sobre todo -cuando, como esta vez, son ejecutados por un -buen Maestro; y son recursos que no necesita -su rica imaginacion.</p> - -<p>La misa es una obra completa y suficiente -para formar un juicio favorable de su autor, -quien sin duda alguna está llamado á esperar -la gloria pura y esplendente que guarda el arte -para los que saben gustarlo con la delicadeza -de sentimiento que distingue á mi amigo -Gutierrez. Hoy sin embargo que nos ha hecho -conocer con otra obra distinguida, del género -dramático, que se ha dado al estudio de la música -clásica alemana, me atrevo no á aconsejarle, -pues no me considero facultado para tanto, -sino simplemente á indicarle que tenga especial -cuidado en el estudio de la música alemana -moderna porque en medio de su originalidad -y de las infinitas bellezas en que abunda<span class="pagenum"><a name="Page_161" id="Page_161">[161]</a></span>, -sobre todo en armonía, se resiente algun tanto -de ese mal que por desgracia se ha apoderado -de todos los conocimientos humanos y que en -literatura se conoce con el nombre de realismo. -El buen criterio de mi amigo Gutierrez y -el conocimiento que tiene de los grandes maestros -músicos alemanes del siglo pasado y principios -del presente, le deben servir de guia en -sus estudios, y evitarle el que caiga en el defecto -que he indicado.</p> - -<p>Por mas que no me lo permita el objeto -de este capítulo de mi reseña, me veo forzado -á no terminarlo sin expresar el sentimiento -que me domina al ver que no hay una academia -de música en nuestra Ciudad, apesar de la -aficion que en ella se nota por tan bello arte; -y gracias á que la existencia de la orquesta -de capilla dé motivo, de tiempo en tiempo, para -que el público se ocupe de alguna obra religiosa -que lo merezca. En lo profano hay sin -embargo tambien mucho bueno que estudiar y -que admirar.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_162" id="Page_162">[162]</a></span></p> - - -<div class="figcenter4em"><img src="images/i162.jpg" width="500" height="54" alt=""/></div> - -<h2 id="XIV">XIV.<br /> -<i>Carreras de San Juan.</i></h2></div> - - -<p>He aquí el punto culminante de las antiguas -fiestas populares de nuestra Ciudad; lo -que ha sido causa de alegría y de pesar para -el pueblo; y lo que en otro tiempo constituia -la principal diversion en los festejos del San -Juan. Desde esa época á hoy las cosas, no obstante, -han variado mucho, puesto que sin prohibicion -de ningun género vemos que ya no -se corre á caballo en las noches de las vísperas -y dias de San Juan y San Pedro, como en -otro tiempo se corria; y vemos que el pueblo, -que tan frio se muestra para las carreras, se -aficiona y mucho á otras clases de fiestas que -no entraban nunca en el programa de las que -celebraron sus antepasados.</p> - -<p>En el presente año apenas veinte caballos -recorrian las calles en las citadas noches; y si no -hubiera sido por algunos pocos que se veian -en la plaza dispuestos para ser alquilados, aunque -no encontraron alquiladores, nada hubiera<span class="pagenum"><a name="Page_163" id="Page_163">[163]</a></span> -hecho presumir que nos hallábamos en aquellos -dias en que este pueblo corriendo frenéticamente -por las calles parecia un pueblo de -locos, como nos dice el historiador Fr. Iñigo.</p> - -<p>¿En qué consiste esta variacion? ¿Por qué -se ha perdido la aficion á las corridas de caballos -que eran en otro tiempo la diversion favorita?</p> - -<p>El lector recordará que algo he dicho antes -de ahora acerca de las causas que han motivado -la variacion; y bien obvias deben ser, -en mi humilde juicio, para todo el que se detenga -á estudiar el cambio que ha sufrido nuestro -pueblo en la media centuria últimamente -transcurrida. Hasta principios de este siglo -casi estuvo la Isla completamente incomunicada -con el resto del mundo, sin que la visitaran -mas que los poquísimos buques que hacian -el monopolio mercantil de América y los corsarios -y piratas que desgraciadamente no eran -tan escasos como aquellos. Mas de una vez fueron -incendiadas por estos últimos las humildes -poblaciones que se habian levantado en las -costas; y el temor de que semejantes escenas -se reprodujeran, obligó á los habitantes á desparramarse -por el interior de los campos, sin -pensar por el momento en formar grupo alguno -de poblacion; y buscando por el contrario -cada cual el sitio mas recóndito donde guarecerse. -Pero como no era posible que de esta -manera viviesen gentes que habian gustado de -los placeres de la sociedad, ni era dable tam<span class="pagenum"><a name="Page_164" id="Page_164">[164]</a></span>poco -que se concretasen á residir en determinada -porcion de terreno sin pasar nunca mas -allá; necesitando hacer los cambios propios del -hombre social y anhelando por las relaciones -que constituyen su trato mas noble, hubieron -de encontrarse en el caso de moverse en todos -sentidos, segun la conveniencia de cada dia y -de cada atencion; y para conseguir este objeto -en medio de un terreno escabroso y sin recursos -para proporcionarse vias de comunicacion -no habia mas que un animal que pudiera -servir al hombre; este animal era el caballo. -El caballo debió llegar á ser por estas razones -una necesidad mas perentoria á veces que el -alimento; y no es extraño que gozara de tanta -predileccion entre todos los habitantes de la -Isla: la familia, para establecerse en esta, debia -tener la casa en que albergarse y el caballo -en que moverse; sin este último recurso no -se concebia ni podia concebirse la vida en el -campo, como no se concebia ni podia concebirse -sin la casa ó choza en que ponerse á cubierto -de la intemperie.</p> - -<p>Por eso el caballo fué objeto de tantas distinciones, -de tantos cuidados, de tanta estimacion; -y por eso así como casi puede decirse -que formaba parte de la familia, tambien tomaba -parte en todas las fiestas y regocijos. No -solo por el animal que en tanta estima se tenia -sino tambien por las personas, que se veian -obligadas á saber montarlo y manejarle con la -ligereza y seguridad que exigian los diversos<span class="pagenum"><a name="Page_165" id="Page_165">[165]</a></span> -lances de la vida, el caballo figuraba en todas -partes y para todo se hacia uso de él. No era -pues posible que al tratarse de las fiestas del -Patron se olvidase aquel noble animal y mucho -menos cuando de él se necesitaba para -concurrir á aquellas. Esta misma circunstancia -era un nuevo motivo para que cada cual -tratase de traer su mejor caballo, ó que cuidase -el que poseia con mas esmero al aproximarse -la fiesta, ya por lo que en ello influiría indispensablemente -el amor propio, ya tambien -porque en muchos obraria la esperanza de -hacer un negocio mas ó menos lucrativo, segun -lo que gustara el animal que presentaba.</p> - -<p>Y como de todos los pueblos de la Isla -concurria gente á la ciudad, no debe admirar -que se reuniese un número considerable de -caballos y que estos fuesen de los mejores, -porque precisamente era aquella la ocasion de -lucirse. Excitados con el espectáculo los habitantes -de la Capital, que no tenian la necesidad -de poseer caballos, y animados por la misma -privacion en que estaban todo el año para -montar, proporcionaban á los <i>jíbaros</i>, ó campesinos -pobres, la ocasion de traer sus jamelgos -que encontraban fácil alquiler; y así se -reunia un número prodigioso de ginetes en las -noches antes citadas, porque de tarde no se -atrevian á correr sino los que podian lucir buenos -caballos.</p> - -<p>En esas carreras tumultuosas y sin órden, -preciso será confesar, aun en contra de la res<span class="pagenum"><a name="Page_166" id="Page_166">[166]</a></span>petable -opinion de nuestro historiador, que -acontecian frecuentes desgracias; y algunas -personas se encuentran todavia lisiadas por -consecuencia de ellas. Así tenia que suceder -corriéndose á todo escape por las estrechas -calles de nuestra ciudad, en grupos demasiado -numerosos y á veces hasta en sentido opuesto, -que nunca faltan en estos casos, imprudentes, -que, al pagar su falta, hacen víctimas de ella -á otros que ninguna culpa tuvieron.</p> - -<p>Hacian todavia mas peligrosas las carreras -las <i>candeladas</i> ú hogueras que se encendian -en las esquinas ó sea en el centro de las confluencias -de las calles, y en las que mas de un -caballo, ciego por la velocidad de la carrera y -por el mismo resplandor de las llamas, precipitó -alguna vez ginete y <i>cumarracha</i>. Por mas -que parezca hasta algo bárbaro el uso de estas -hogueras, preciso será á convenir en que no fueron -invencion de nuestro pueblo, puesto que -las han encendido casi todos los de la tierra y -desde la mas remota antigüedad las encendian -tambien muchos pueblos del Oriente, justamente -en los mismos dias de San Juan y de -San Pedro, ó sea en el solsticio de verano, aunque -lo hacian en honor del Sol. Aquí, sin duda, -siguiendo tan añeja tradicion la encontraron -muy propia para alumbrar las carreras, -en aquellos tiempos en que nada alumbraba -las calles de la ciudad.</p> - -<p>Uno de los principales atractivos de estas -carreras eran á no dudarlo las <i>cumarrachas</i>,<span class="pagenum"><a name="Page_167" id="Page_167">[167]</a></span> -que así se llamaban las compañeras que se llevaban -á la grupa y que se sostenian en equilibrio -sin mas que sujetarse del borde de las -<i>banastillas</i><a name="FNanchor_12" id="FNanchor_12" href="#Footnote_12" class="fnanchor">[12]</a>. No conozco la etimología de la -palabra <i>cumarracha</i>, pero si se ha de juzgar -por las dos voces de que se forma, <i>cuma</i> y -<i>racha</i>, su significacion ofende hasta el pudor -del menos delicado y da una pobre idea de -aquella costumbre que muchos califican de -inocente, sin recordar tal vez que en la conciencia -pública existia la conviccion de que -nada ganaban con ella ni las familias ni la -moral pública; y que aun cuando hubiera -muchos que gozaran con toda pureza de la -extraña impresion de llevar junto á sí á la -amada de su corazon y encontraran un nuevo -placer en el mismo peligro que podia proporcionarles -la ocasion de salvarla valerosamente -de él; otros y no pocos por desgracia solo veian -un motivo para burlar la vigilancia materna y -sembrar en medio de la fiesta los gérmenes de -un profundo dolor que no tardaba mucho en -pronunciarse.</p> - -<p>El pueblo, que siempre tiene, por decirlo -así, frases gráficas para expresarlo todo, cada -vez que veia una <i>cumarracha</i> exclamaba en seguida: -<i>¡á la cantera!</i><a name="FNanchor_13" id="FNanchor_13" href="#Footnote_13" class="fnanchor">[13]</a> ó <i>¡cuidado con la cantera!</i>, -segun el carácter del que gritaba; y estas -simples palabras envolvian la idea de escenas -<span class="pagenum"><a name="Page_168" id="Page_168">[168]</a></span>que yo no permitiria jamas que mi pluma reprodujera, -porque aun á traves de los años y -existiendo solo como recuerdos ofenderian al -público.</p> - -<p>En vista de lo expuesto, que estoy cierto -nadie podrá rechazar como falso, creo que las -carreras de San Juan eran un espectáculo, no -diré salvage como lo he oido calificar por algunos, -pero sí impropio de un pueblo culto; y -esta es la razon porque á medida que el nuestro -ha ido adelantando en el camino de la civilizacion -ha ido dejando aquellas costumbres -que no pueden menos de rechazar sus nuevos -gustos cada vez mas cultos; y justo será añadir -que de veinte años á esta parte, en aquellos en -que ha habido carreras, han presentado estas -una fisonomía bastante distinta de la que en -otras épocas ofrecian; lo cual prueba la trasformacion -de las costumbres, que se efectúa, aquí -lo mismo que todas partes, desapercibida y lentamente.</p> - -<p>Lenta y desapercibidamente tambien fueron -cesando las carreras hasta que concluyeron -del todo, sin que las contradicciones que esperimentaron -hace algunos años sirvieran mas -que para reanimarlas momentáneamente, cual -las últimas llamaradas de una lámpara próxima -á apagarse. Hoy ya no es posible hacer revivir -esta diversion, porque ni las condiciones -ni los gustos del pueblo son los que fueron en -las épocas en que tan concurridas y animadas -eran las carreras.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_169" id="Page_169">[169]</a></span></p> - -<p>Aunque el caballo sea todavia muy necesario -por las razones que he indicado al hablar del -concurso de estos animales; la distinta manera -de ser de la poblacion, sino reconcentrada por -lo menos agrupada en su mayor parte en las -costas, en donde los intereses mercantiles é industriales -superan á los agrícolas, por mas que -no puedan vivir sin ellos; no teniendo la misma -necesidad de moverse que cuando se hallaba -desparramada por el interior; ó aun cuando -la tenga, poseyendo la facilidad de hacerlo por -mar; el caballo ha perdido su importancia en -una considerable estension de terreno, en la -que casi no figura mas que como artículo de -lujo; y de aquí el que no se le tenga en ese -territorio en la estimacion de que otro tiempo -disfrutó y por consiguiente que se vea con indiferencia -la mejora de sus razas: de donde -proviene que no se vean con el mismo interes -que antes aquellas fiestas que no eran en realidad, -como ya he tenido ocasion de decirlo, mas -que unas ferias anuales.</p> - -<p>Agréguese á esto que, á medida que iba -desapareciendo la necesidad de andar á caballo -en todo el territorio del litoral, se iba tambien -perdiendo el gusto y el hábito de montar, -como no podia menos de acontecer; y se comprenderá -fácilmente que haya dejado de ser -diversion para el público lo que en otro tiempo -lo fué y tan predilecta.</p> - -<p>¿Hemos ganado ó hemos perdido con este -cambio?</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_170" id="Page_170">[170]</a></span></p> - -<p>Bajo el punto de vista de la conveniencia -nada hay que decir porque las cuestiones de -interes se resuelven por sí solas en el sentido -favorable para este y ya vemos que al paso -que se adelanta en las vias y medios de comunicacion -se va relegando el caballo, hasta el -estremo de que en los paises mas adelantados -solo sirve hoy para los trabajos agrícolas ó para -solaz de algunas pocas personas que se hallan -en posicion de gastar su tiempo y su dinero -en objetos y pasatiempos de lujo. En general -el caballo no se estima en la actualidad mas -que como un motor, aplicable solo en ciertos -casos; y es indudable que á este punto se tenderá -tambien en nuestra Isla á proporcion que -aumente en ella el progreso material. Nada hay -por consecuencia que justifique la diversion de -las carreras de caballos bajo el punto de vista -de los intereses; si bien creo que deben sostenerse -los concursos de esos animales, no tan -solo porgue hay una gran parte de la Isla que -los necesita como medios de locomocion, sino -tambien porque, de cualquier modo que se los -considere, debe siempre tenderse á mejorar su -raza, tratando de que predominen en ellos las -cualidades que mas útiles puedan ser.</p> - -<p>En el concepto de fiesta solo tengo que -exponer que no habiendo nada que coarte la -libertad del pueblo para entregarse á las carreras -de caballos como antes lo hacia, prueba es -de que ya no gusta de ellas, como en otro tiempo -gustaba; y entre la diversion en que por lo<span class="pagenum"><a name="Page_171" id="Page_171">[171]</a></span> -menos se corria el peligro de una caida que lo -inutilizara á uno y los sencillos espectáculos -de bailes, funciones dramáticas y otros en que -hasta pueden mejorarse las costumbres, nadie -podrá titubear en la eleccion, como no ha titubeado -el pueblo al decidirse por los últimos, -dando así una prueba de muy buen sentido.</p> - -<p>Creo pues en conciencia y con la lealtad -que siempre trato de observar que hemos ganado -con que desaparezcan las carreras de caballos, -como ganaremos todavia mas el dia que se -acaben las jugadas de gallos, por mas que en -estos momentos lluevan sobre mí las censuras, -que no temo en verdad porque las ataco por -el bien del país y con la confianza de que han -de desaparecer.</p> - -<p>Las carreras de caballos y las riñas de -gallos eran las dos diversiones típicas de esta -poblacion antiguamente; las primeras han terminado -al dar los primeros pasos en el progreso -material; cuando se dén algunos mas en el -progreso moral é intelectual terminarán tambien -las segundas sin que nadie las prohiba y -solo porque las ha de rechazar por sí solo el -mismo pueblo que tanto las acoge hoy.</p> - -<p>No he tratado de hacer un artículo necrológico -sobre las carreras de San Juan, porque -rehuyo siempre el declamar contra lo que puede -ser del gusto de la mayoría; me he concretado -á poner de relieve los hechos, como era -necesario lo hiciera, al tratar de escribir una -crónica: así pues, si ha salido una necrología<span class="pagenum"><a name="Page_172" id="Page_172">[172]</a></span> -no se me culpe de ello, cúlpese sí á la misma -cosa que ha muerto de puro vieja y extemporánea -ya en la época que atravesamos.</p> - -<p>Paréceme, sin embargo, que sobre este -cadáver solo tienen que derramarse lágrimas -de alegría y de pura satisfaccion, cual debe experimentarse -siempre que se da un paso de -verdadero adelanto.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_173" id="Page_173">[173]</a></span></p> - - -<div class="figcenter4em"><img src="images/i173.jpg" width="500" height="53" alt=""/></div> - -<h2 id="XV">XV.<br /> -<i>Fiesta de los militares.—Concierto.</i></h2></div> - - -<p>Deseando la clase militar, como ella misma -lo decia en su programa, coadyuvar á las funciones -con que esta poblacion celebraba las -fiestas de su Patron San Juan Bautista; y queriendo -todos participar de la espansiva alegría -de aquellos dias, no solo dió el baile que antes -dejo descrito, sino que tomó un dia tanto para -el aumento de las diversiones, cuanto para manifestar -sus afectuosas simpatías por los habitantes -de esta Capital.</p> - -<p>Ese dia fué el 26 de Junio y además se -habian preparado muchos y variados fuegos -artificiales para la noche del 25, pero desgraciadamente -un descuido involuntario hizo que -ardieran todos instantáneamente á las tres de -la tarde del dia anterior, en la casa del pirotécnico -que los confeccionaba, quitando la diversion -al vecindario y ocasionando no pequeño -susto por la fuerte detonacion que se sintió en<span class="pagenum"><a name="Page_174" id="Page_174">[174]</a></span> -todos los ámbitos de la Ciudad y que en el -primer momento hizo temer á muchas personas -que se repitieran los pasados conflictos. El -temor, sin embargo, desapareció bien pronto -porque, como de costumbre, un numeroso concurso -se reunió inmediatamente en el punto de -la catástrofe y á los pocos instantes habia cesado -el fuego sin tener que lamentarse desgracia -alguna ni otras pérdidas que las de los fuegos -que representaban un valor de quinientos duros -próximamente y las averías sufridas por la -casa en que se hallaban.</p> - -<p>La alborada del dia siguiente fué anunciada -á la poblacion por las bandas de música -y tambores de todos los cuerpos de la guarnicion, -que con sus armoniosos sonidos recordaron -á los habitantes, que medio dormidos se refocilaban -en el lecho, que aun no habia terminado -el alegre mes de Junio; y pronto los -gratos ecos de la diana llevaron á todas partes -el anuncio de un nuevo dia de fiestas y regocijo -públicos. El sol al levantarse sobre nuestro horizonte -iluminó otra vez la ciudad engalanada -con sus mil banderas de vívidos colores, y los -alegres habitantes se dispusieron á gozar por -última vez de los festejos del Patron.</p> - -<p>A las tres de la tarde, segun lo anunciaba -el programa, diferentes comparsas representando -distintos provinciales de la Madre patria, -salieron á recorrer las calles, ofreciendo un espectáculo, -sinó nuevo, poco comun en nuestro -pueblo y que siempre es visto con gusto, así<span class="pagenum"><a name="Page_175" id="Page_175">[175]</a></span> -por aquellos en quienes despierta el recuerdo -del suelo natal, como por los demás que miran -como propio todo lo de aquellos con quienes -los une el dulce lazo de una misma nacionalidad. -Habia Catalanes, Salamanquinos, Montañeses, -Valencianos, Aragoneses y Gallegos; -y todos ellos llevaban la música propia de sus -bailes provinciales que ejecutaban con la propiedad -del que nada tiene que copiar y el gozo -del que trae á su memoria los alegres dias de -la juventud, pasados en los atractivos placeres -del hogar doméstico.</p> - -<p>La noche anterior los cuerpos sacaron -una gran <i>alborada</i>, en la que se cantó el himno -cuya letra encontrarán los lectores en el apéndice; -dando esto motivo á que hubiera extraordinaria -concurrencia en la plaza principal y -grande animacion en las calles que aquella recorrió. -En esta fiesta fué de notarse, además de -la espansiva alegría que en todas las otras reinó, -la franca cordialidad con que se vieron -unidos el pueblo y el ejército, dando así una -nueva prueba de que son comunes sus pensamientos, -como es comun en ambos el amor de -la patria que ambos reconocen.</p> - -<p>Con las fiestas de los militares que proporcionaron -dos dias de regocijo al pueblo y -terminaron con el baile que antes queda descrito, -concluyeron las fiestas del Patron; pero -creo justo decir dos palabras sobre el concierto -dado en las Salas de la Sociedad Económica -por algunos jóvenes artistas; pues aunque no<span class="pagenum"><a name="Page_176" id="Page_176">[176]</a></span> -entrara en el programa de aquellas, contribuyó -á su mayor lucimiento y ofreció uno de esos -espectáculos puramente artísticos, tan poco comunes -por desgracia entre nosotros.</p> - -<p>El salon en que se dió el concierto era el -mismo en que se hallaba la exposicion de pinturas -del Sr. Oller, cuya circunstancia daba -mayor realce á la fiesta y ofrecia un enlace -entre la música, la poesía y la pintura que decia -al corazon mas que todo lo que hubieran -podido expresar los artistas que llevaron á cabo -el espectáculo. Eran dichos artistas los jóvenes -D. Manuel Tavarez, D. Francisco Oller y don -Ignacio Marti, ventajosamente conocidos en -nuestro país y fuera de él, el primero como un -notable pianista, el segundo como pintor que -revela el genio en sus obras y el tercero como -requinto que no solo brilla por su maestria en -la ejecucion sino por el sentimiento con que -ejecuta. Unióse á ellos además el jóven D. Lorenzo -Puente que leyó una bonita composicion -escrita por él mismo y la señorita doña Josefa -Gautier y Benitez que, con voz de timbre mas -dulce y puro que las tiernísimas notas arrancadas -por Tavarez al piano para acompañarla, -leyó una melópea escrita por el mismo Puente -Acosta. Oller que, como buen artista, rinde -tambien culto á Euterpe, nos hizo gustar, con -su simpática y segura voz de barítono, distintas -piezas de diversas óperas y algunas canciones -de muy buen gusto. Tavarez entusiasmó, -como de costumbre, á la concurrencia que,<span class="pagenum"><a name="Page_177" id="Page_177">[177]</a></span> -cualquiera que sea, admirará siempre su genio -músico no contenido ni aun por los obstáculos -que ha querido oponerle su naturaleza física, -víctima de una terrible enfermedad; y Marti -dió á comprender una vez mas lo que puede -el arte sabiendo arrancar dulcísimas melodías -aun al mas ingrato instrumento.</p> - -<p>La fiesta de los jóvenes artistas no pudo -menos de dejar agradabilísimas impresiones en -todos los que á ella concurrieron; y cerró de -una manera cumplida y digna el largo cortejo -de fiestas que, en obsequio del Santo Patron, -se habian sucedido, casi sin intermision, durante -todo el mes de Junio.</p> - - - -<hr class="chap" /> -<div class="chapter"> - - -<h2 id="CONCLUSION">CONCLUSION.</h2></div> - - -<p>He llegado al término de mi trabajo; y -si bien no me es posible ni aun suponer el juicio -que de él haya de formar cada uno de los -lectores que encuentre, por pocos que sean; -tengo al menos la pretension de creer que, cualquiera -que sea su número, habrán de convenir -en que no he faltado ni en lo mas mínimo á la -verdad de los hechos que me propuse narrar; -así como que las apreciaciones que haya podido -emitir son conformes á las que de antemano -habia formado la generalidad de los habitantes.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="Page_178" id="Page_178">[178]</a></span> -Justificada como queda la necesidad de -las fiestas y consignado el entusiasmo con que -fueron recibidas por el pueblo, así como lo que -benéficamente influyeron en el espíritu público, -decaido completamente por causa de los -funestos acontecimientos de que fué testigo el -año de 1867, la historia no podrá menos de -aplaudir el pensamiento que en su realizacion -se tuvo por objeto y fallar favorablemente en -pro de aquellos que, guardianes de los intereses -de este pueblo, supieron trabajar en su favor -por todos los medios de que pudieron disponer, -teniendo el buen acierto de elegir los -mas eficaces.</p> - -<p>Si causas que hayan aparecido posteriormente -han inutilizado algun tanto su obra, la -responsabilidad será de los que las hayan promovido; -y en esto, como en todo, sabrá tambien -ser justiciera la historia.</p> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<p class="p4"><span class="pagenum"><a name="Page_179" id="Page_179">[179]</a></span></p> - - - -<div class="figcenter4em"><img src="images/i179.jpg" width="500" height="52" alt=""/></div> - -<h2 id="APENDICE">APENDICE.</h2></div> - - -<p class="center">HIMNO</p> -<p class="center smcap p2">dedicado al Excelentísimo Señor Gobernador -y Capitan General</p> - -<p class="center p2"><b>D. JULIAN JUAN PAVIA,</b></p> - -<p class="center p2"><span class="smcap">En la alborada de las cuatro compañias de</span><br /> -Borriqueros, Caleteros, la Providad<br /> -y la Borinqueña.</p> - - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="linec">CORO.</div> - -<div class="line i4">Puerto-Rico al Progreso camina,</div> -<div class="line i3">Ya vé el sol en su oriente salir,</div> -<div class="line i3">Vuestra estrella, Señor, ilumina,</div> -<div class="line i3">Su esperanza y feliz porvenir.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">"Borriqueros" de un pueblo tranquilo</div> -<div class="line">Llegue á vos su leal pensamiento,</div> -<div class="line">Como un eco del fiel sentimiento</div> -<div class="line">Que inspirais al país, General.</div> -<div class="line">"Caleteros" que ven el trabajo</div> -<div class="line">Como un bello principio en que el hombre,</div> -<div class="line">Vive honrado y conserva su nombre,</div> -<div class="line">Hoy os vienen tambien á cantar.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">"Providad" es un lema que ostenta<span class="pagenum"><a name="Page_180" id="Page_180">[180]</a></span></div> -<div class="line">Nuestra humilde y feliz compañía;</div> -<div class="line">Al brillar cada aurora del dia</div> -<div class="line">Se repite en su centro esa voz.</div> -<div class="line">"Borinqueña" es la cinta patriótica</div> -<div class="line">Que nos hace servir con firmeza,</div> -<div class="line">Conservarla con brillo y nobleza</div> -<div class="line">Es del alma la grata impresion.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">¿No es glorioso que un pueblo entusiasta</div> -<div class="line">Ovaciones de amor os tribute,</div> -<div class="line">Que se ligue y que unido disfrute,</div> -<div class="line">Contemplando un Gobierno de paz?</div> -<div class="line">Vuestro brazo, Señor, lo encamina</div> -<div class="line">A la senda del bien, de la gloria,</div> -<div class="line">Puerto-Rico mañana en su historia,</div> -<div class="line">Vuestro nombre lo hará recordar.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Esos cambios inciertos del tiempo</div> -<div class="line">En la triste inaccion nos tenia,</div> -<div class="line">Triste crísis que el pueblo sufria</div> -<div class="line">Y que vos combatísteis, Señor.</div> -<div class="line">Hombres somos del pueblo; el trabajo</div> -<div class="line">Nuestra clase industriosa lo indica,</div> -<div class="line">La proteje el "Comercio" y suplica</div> -<div class="line"><span class="smcap">Puerto franco</span> al Gobierno español.</div> -</div></div></div> - -<hr class="chap" /> -<div class="chapter"> -<p class="p6 center">AL EXCMO. SEÑOR</p> - -<p class="p2 center"><b>D. JULIAN JUAN PAVIA Y LACY.</b></p> - -<p class="p2m center">EL GREMIO DE DETALLISTAS<br /> -EN LAS FIESTAS DE SAN JUAN.</p></div> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Ya luce en Oriente</div> -<div class="line">De SAN JUAN el dia,</div> -<div class="line">De grata armonía</div> -<div class="line">De plácido ambiente.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">De la verde alfombra<span class="pagenum"><a name="Page_181" id="Page_181">[181]</a></span></div> -<div class="line">Que esmaltan las flores,</div> -<div class="line">La luz y colores</div> -<div class="line">Destierran la sombra.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Soltemos al viento</div> -<div class="line">La patria bandera,</div> -<div class="line">Que en nuestra ribera</div> -<div class="line">Ya reina el contento.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">De los astros rey</div> -<div class="line">Alegra el espacio,</div> -<div class="line">El campo, el palacio,</div> -<div class="line">Y la humana grey.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Un astro radiante</div> -<div class="line">De paz y alegría,</div> -<div class="line">El astro es PAVIA</div> -<div class="line">La enseña, ¡adelante!</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Venid borinqueñas</div> -<div class="line">De rasgados ojos,</div> -<div class="line">Las de lábios rojos</div> -<div class="line">Y trovas risueñas.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Venid, y diadema</div> -<div class="line">De rosas y olivas,</div> -<div class="line">Tejed espresivas</div> -<div class="line">Del amor emblema.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Ponedla en la senda</div> -<div class="line">Del héroe que amamos,</div> -<div class="line">Al que tributamos</div> -<div class="line">Nuestra pobre ofrenda.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">De la patria el dia</div> -<div class="line">Preside la fiesta</div> -<div class="line">Repita la orquesta</div> -<div class="line">¡Que viva PAVIA!</div> -</div></div></div> - - -<hr class="chap" /> -<div class="chapter"> - -<p class="center p6">HIMNO</p> -<p class="center smcap p2">dedicado al Excelentísimo Señor Gobernador -y Capitan General</p> - -<p class="center p2"><b>D. JULIAN JUAN PAVIA,</b></p> - -<p class="center p2 smcap">En la alborada de la clase de albañiles<br /> -en las fiestas de san juan</p></div> - - - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="linec">CORO.</div> - -<div class="line i4">Salve, salve, cien veces, Señor,</div> -<div class="line i3">¡Que regís este bello País!</div> -<div class="line i3">Gloria, gloria al buen hombre español</div> -<div class="line i3">¡Que nos brinda una vida feliz!</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Sólo el hábil piloto que guia</div> -<div class="line">Hoy la nave del pueblo riqueño,</div> -<div class="line">Pudo darle un aspecto risueño<span class="pagenum"><a name="Page_182" id="Page_182">[182]</a></span></div> -<div class="line">A un país que encontró en el dolor:</div> -<div class="line">¿Quién mejor que esos hombres que nunca,</div> -<div class="line">Con la trama del arte han finjido,</div> -<div class="line">Son la prueba de un Gefe querido,</div> -<div class="line">Recto, justo, leal, bienhechor?</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">¡Plegue á Dios que esa estrella de gracia</div> -<div class="line">Que en el cielo se vé de esta Antilla,</div> -<div class="line">Que sin mancha y purísima brilla,</div> -<div class="line">No se llegue mañana á ocultar!</div> -<div class="line">Estos son nuestros votos fervientes,</div> -<div class="line">Ecos puros que brotan del alma,</div> -<div class="line">Cual las notas del ave en la palma</div> -<div class="line">De esta bella region tropical.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">¡Ay Señor, Puerto-Rico ya es otro!</div> -<div class="line">Ya olvidó su pesar, su amargura;</div> -<div class="line">Ya entre sueños de dicha y ventura</div> -<div class="line">Vuelve á abrirse su hermosa ilusion:</div> -<div class="line">Ya hoy un aire de amor se respira,</div> -<div class="line">¡Salve, salve, do quiera se aclama,</div> -<div class="line">Al Gobierno feliz que nos ama</div> -<div class="line">Y animó nuestro Santo Patron!</div> -</div></div></div> - - -<hr class="chap" /> -<div class="chapter"> - -<p class="center p6">AL EXCMO. SEÑOR</p> - -<p class="center p2"><b>D. JULIAN JUAN PAVIA.</b></p> - -<p class="center p2">El Gremio de ZAPATEROS, en su alborada<br /> -<span class="smcap">en las fiestas de San Juan</span>.</p></div> - - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="linec">CORO.</div> - -<div class="line i4">Al alzarse en su carro la aurora</div> -<div class="line i3">Le dá el ave su dulce cancion,</div> -<div class="line i3">Y una voz de la Patria sonora</div> -<div class="line i3">¡Salve, salve, le dice al PATRON!</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Esa voz, General, es del pueblo<span class="pagenum"><a name="Page_183" id="Page_183">[183]</a></span></div> -<div class="line">Que no ha mucho sus ayes lanzaba,</div> -<div class="line">Que volver á su dicha anhelaba</div> -<div class="line">Y entregarle al trabajo con paz.</div> -<div class="line">Quiso Dios inspirar á la Reina</div> -<div class="line">Y mandaros, Señor, á esta Antilla,</div> -<div class="line">Y PAVIA es el nombre que brilla</div> -<div class="line">¡En la inmensa ovacion popular!</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">No tenemos riquezas, ni glorias,</div> -<div class="line">Que venir á ostentar en Palacio,</div> -<div class="line">Nuestra esfera, Señor, nuestro espacio</div> -<div class="line">El trabajo lo indica y el bien.</div> -<div class="line">Pero en cambio del oro y del lujo</div> -<div class="line">Es mejor nuestra fiel simpatía,</div> -<div class="line">Que los hijos del pueblo en el dia,</div> -<div class="line">Son ovejas que van al <span class="smcap">Poder</span>.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Los dos mundos se juntan y ligan</div> -<div class="line">Por un lazo de amor soberano,</div> -<div class="line">Vuestra hija es del pueblo cubano,</div> -<div class="line">Y vos, honra del pueblo español.</div> -<div class="line">Era ayer nuestra patria un sepulcro,</div> -<div class="line">Una noche sin luz, sin estrellas,</div> -<div class="line">Y hoy un grupo de vírgenes bellas</div> -<div class="line">Van cantando sus himnos de <span class="smcap">AMOR</span>.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">¡Bello cambio de un bello Gobierno</div> -<div class="line">Que nos brinda un raudal de esperanza,</div> -<div class="line">Y que sábio ha formado esa alianza</div> -<div class="line">Que promete la paz y la union!</div> -<div class="line"><span class="smcap">¡Artesanos!</span> nos toca el obsequio</div> -<div class="line">Ofreceros, Señor, este dia!</div> -<div class="line">¡Viva, viva el ilustre PAVIA!</div> -<div class="line">¡Viva, viva SAN JUAN el Patron!</div> -</div></div></div> - - - - -<hr class="chap" /> -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_184" id="Page_184">[184]</a></span></p> - - -<p class="center p6">HIMNO</p> - -<p class="center p2">AL PATRON SAN JUAN BAUTISTA,</p> - -<p class="center p2">POR LOS MUSICOS<br /> -En la noche de su alborada.</p></div> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="linec">CORO.</div> - -<div class="line i4">Los pueblos cristianos,</div> -<div class="line i3">Henchidos de amor,</div> -<div class="line i3">Celebran contentos</div> -<div class="line i3">Al Santo PATRON.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">San Juan el <span class="smcap">Bautista</span>,</div> -<div class="line">Por Dios destinado</div> -<div class="line">A ser denodado</div> -<div class="line">El nuestro PATRON.</div> -<div class="line i1">Sus dones envia</div> -<div class="line">Del cielo á raudales,</div> -<div class="line">Y cesan los males</div> -<div class="line">De nuestra afliccion.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Su gracia invoquémos</div> -<div class="line">Con júbilo santo,</div> -<div class="line">Y en místico canto</div> -<div class="line">Su nombre ensalzad.</div> -<div class="line i1">Porque él nos proteje</div> -<div class="line">Y bienes derrama</div> -<div class="line">Humilde al que clama,</div> -<div class="line">Su dulce piedad.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Salud y abundancia</div> -<div class="line">Prodiga al porteño</div> -<div class="line">Y el timbre halagüeño,</div> -<div class="line">De noble y leal:</div> -<div class="line i1">La MUSICA bella,</div> -<div class="line">La hermosa PINTURA,</div> -<div class="line">Le dió por natura</div> -<div class="line">Con Lira inmortal.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Sus dones preciosos</div> -<div class="line">Do quiera los vemos,</div> -<div class="line">Y mas que tenemos</div> -<div class="line">Un buen General.</div> -<div class="line i1">Que el <span class="smcap">Santo</span> le inspira</div> -<div class="line">Pureza y justicia,</div> -<div class="line">Cumplida pericia,</div> -<div class="line">Bondad sin igual.</div> -</div></div></div> - -<hr class="chap" /> -<div class="chapter"> -<p class="p6 center">LOS CARPINTEROS</p> - -<p class="p2m center">FESTEJAN A SAN JUAN BAUTISTA.</p></div> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line">Henchidos de contento</div> -<div class="line i3">y entusiasmados</div> -<div class="line">saludando á vuecencia</div> -<div class="line i3">todos cantamos,</div> -<div class="line i3">y le traemos<span class="pagenum"><a name="Page_185" id="Page_185">[185]</a></span></div> -<div class="line">la gratitud humilde</div> -<div class="line i3">de nuestros pechos.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line">Entre alegres festines</div> -<div class="line i3">la gente salta</div> -<div class="line">revelando tan solo</div> -<div class="line i3">goces del alma;</div> -<div class="line i3">y con delirio</div> -<div class="line">nosotros revelamos</div> -<div class="line i3">lo que sentimos.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line">A <span class="smcap">San Juan</span> entonemos</div> -<div class="line i3">sencillos cantos,</div> -<div class="line">porque es el patron nuestro</div> -<div class="line i3">que festejamos,</div> -<div class="line i3">y que los vivas,</div> -<div class="line">se repitan por todos</div> -<div class="line i3">con alegría.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line">Cuando un padre no olvida</div> -<div class="line i3">nunca á sus hijos</div> -<div class="line">siempre le están aquestos</div> -<div class="line i3">agradecidos;</div> -<div class="line i3">así nosotros</div> -<div class="line">cuando vuecencia goza;</div> -<div class="line i3">gozamos todos.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line">Esta alborada inmensa</div> -<div class="line i3">que aquí traemos,</div> -<div class="line">se compone de todos</div> -<div class="line i3">los carpinteros,</div> -<div class="line i3">y algunos otros</div> -<div class="line">que al mirarnos alegres</div> -<div class="line i3">saltan de gozo.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line">Vuecencia abrió la puerta</div> -<div class="line i3">á la alegría,</div> -<div class="line">y hácia ella la gente</div> -<div class="line i3">voló en seguida,</div> -<div class="line i3">pues es tan bueno,</div> -<div class="line">que es digno que le siga</div> -<div class="line i3">el pueblo entero.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line">Se ha llamado bastante</div> -<div class="line i3">la atencion vuestra,</div> -<div class="line">y por eso nos vamos</div> -<div class="line i3">con su licencia,</div> -<div class="line i3">y le pedimos</div> -<div class="line">que siempre sea tan bueno</div> -<div class="line i3">como ahora ha sido.</div> -</div></div></div> - - - -<hr class="chap" /> -<div class="chapter"> -<p class="p6 center">HIMNO.</p> - -<p class="p2 center">CANTADO EN EL PALACIO DE SANTA CATALINA,</p> -<p class="p2m center"><span class="smcap">La noche del 12 de Junio de 1868</span>.<br /> -En la Serenata del Gremio de Barberos.</p></div> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Todo pueblo sensato y cristiano</div> -<div class="line">Entusiasta celebra al Patron,</div> -<div class="line">Que le envia del cielo el Eterno</div> -<div class="line">Para darle eficaz proteccion.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Si es Borínquen feraz y salubre;</div> -<div class="line">Si sus campos se visten de flores;<span class="pagenum"><a name="Page_186" id="Page_186">[186]</a></span></div> -<div class="line">Si los pájaros son trovadores,</div> -<div class="line">Suave y pura la brisa del mar;</div> -<div class="line">Si apacible, eternal primavera</div> -<div class="line">Fertiliza dichoso este suelo,</div> -<div class="line">Bellos dones los trajo del cielo</div> -<div class="line">El amado Patrono SAN JUAN.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Celebremos su fiesta, porteños,</div> -<div class="line">Recordando los años pasados;</div> -<div class="line">No seamos de aquellos menguados</div> -<div class="line">Que olvidaron al Santo Patron.</div> -<div class="line">Elevemos magníficos globos</div> -<div class="line">Ledo canto resuene do quiera,</div> -<div class="line">Que figure la hermosa bandera</div> -<div class="line">Y se adorne con lujo el balcon.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Vengan luego briosos corceles</div> -<div class="line">Manejados por lindas cagüeñas,</div> -<div class="line">Que son lindas las porto-riqueñas,</div> -<div class="line">Amazonas con gracia gentil.</div> -<div class="line">Y la bulla, algazara y la vela</div> -<div class="line">Nos presente al SAN JUAN animado,</div> -<div class="line">Que gozaban en tiempo pasado</div> -<div class="line">Desde el viejo hasta el niño infantil.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Hoy tenemos un Gefe preclaro,</div> -<div class="line">El ilustre PAVIA querido;</div> -<div class="line">Que el amor conquistarse ha sabido</div> -<div class="line">De este pueblo que es digno y muy fiel.</div> -<div class="line">A su nombre gozamos tranquilos,</div> -<div class="line">Dulce paz, espansion y contento;</div> -<div class="line">Apreciemos feliz el momento</div> -<div class="line">Y al PATRONO pidamos por él.</div> -</div></div></div> - - - -<hr class="chap" /> -<div class="chapter"> -<p class="p6m center">SERENATA.</p></div> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Mariposas galanas, tiernas palomas,</div> -<div class="line">Flores que dan al viento suaves aromas,</div> -<div class="line">Arreboladas nubes de la mañana<span class="pagenum"><a name="Page_187" id="Page_187">[187]</a></span></div> -<div class="line">Que en el espacio vierten nácar y grana;</div> -<div class="line">Perlas que entretejidas en cien collares,</div> -<div class="line">Abrillantan la orilla de nuestros mares;</div> -<div class="line">Angeles hechiceros, hadas risueñas....</div> -<div class="line">¡Así son las gallardas Puerto-riqueñas!</div> -<div class="liner">¡Preciosas niñas,</div> -<div class="line">Gala, encanto y orgullo de estas campiñas!</div> -<div class="liner">¡Niñas preciosas,</div> -<div class="line">Angeles, perlas, flores y mariposas!</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">De sus ojos brillantes á los fulgores</div> -<div class="line">Ilumínase el cielo de los amores,</div> -<div class="line">El carmin de su boca la miel derrama</div> -<div class="line">En armónico arrullo, que el pecho inflama:</div> -<div class="line">En su frente trigueña pura luz brilla,</div> -<div class="line">Los claveles resaltan en su mejilla,</div> -<div class="line">La delgada cintura con garbo mueve,</div> -<div class="line">Con lijero abandono la planta breve:</div> -<div class="liner">¡Cuánta belleza,</div> -<div class="line">Cuántas gracias, encantos y gentileza!</div> -<div class="liner">¡Cuánta hermosura,</div> -<div class="line">En ojos y mejillas, boca y cintura!</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">¿Quién al ver tanta dama gentil y apuesta</div> -<div class="line">Celebrando la grata popular fiesta?</div> -<div class="line">¿Quién al verlas reunidas como este dia</div> -<div class="line">Por do quiera vertiendo dulce alegría,</div> -<div class="liner">No se enagena,</div> -<div class="line">Y á la red de sus gracias no se encadena?</div> -<div class="liner">¿Quién dejaria</div> -<div class="line">De exclamar con el alma de gozo llena?</div> -<div class="liner">¡Viva el Patrono,</div> -<div class="line">Pues las niñas Riqueñas son en su abono!</div> -<div class="liner">¡El San Juan viva</div> -<div class="line">Y siempre de las bellas culto reciba!</div> -<div class="linerm"><b>J. G. P.</b></div> -</div></div></div> - - - -<hr class="chap" /> -<div class="chapter"> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_188" id="Page_188">[188]</a></span></p> -<p class="p6 center smcap">Al Excmo. Sr. Capitan General</p> - -<p class="p2 center"><b>DON JULIAN JUAN PAVIA.</b></p> - -<p class="p2 center">El Jóven Comercio de Puerto-Rico,<br /> -<span class="smcap">En las fiestas de San Juan</span>.</p></div> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="linec">CORO.</div> - -<div class="line i4">Luce el sol en la inmensa estension</div> -<div class="line i3">Ostentando su roja diadema,</div> -<div class="line i3">Y en su centro fulgura un emblema</div> -<div class="line i3">De <span class="smcap">Pavia</span> y el <span class="smcap">Santo Patron</span>.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Como brilla en su carro la aurora,</div> -<div class="line">Como el ave nos dá su armonía</div> -<div class="line">De igual modo el Gobierno en PAVIA</div> -<div class="line">Tiene un eco de amor popular.</div> -<div class="line">Y nosotros, Señor, entusiastas,</div> -<div class="line">Recordando de España las glorias,</div> -<div class="line">Al hacer esas gratas memorias</div> -<div class="line">Recordamos á España y SAN JUAN.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">El COMERCIO es la vida del pueblo</div> -<div class="line">El trabaja, se industria, se afana,</div> -<div class="line">Y es su gloria que brille un mañana</div> -<div class="line">De un mas bello y feliz porvenir.</div> -<div class="line">Que entre España, Señor, y esta Antilla</div> -<div class="line">El Comercio variando de traje,</div> -<div class="line">Pueda un dia decir ¡¡CABOTAJE!!</div> -<div class="line">¡Ya tenemos un mundo feliz!</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Ya <span class="smcap">Mercurio</span> desplega sus alas,</div> -<div class="line">Protejiendo esta fértil Antilla,</div> -<div class="line">Sea la ola serena que brilla</div> -<div class="line">Sobre el bello turquí de la mar.</div> -<div class="line">El Comercio es la voz de <span class="smcap">ADELANTO</span></div> -<div class="line">La <span class="smcap">VIRTUD</span> y el <span class="smcap">TRABAJO</span> comprende,</div> -<div class="line">Y en las fiestas gozoso desprende,</div> -<div class="line">Cuanto pueda al país alegrar.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line">Hay un gozo sublime, del alma,</div> -<div class="line">Que nos dice <span class="smcap">¡Gozar!</span> <span class="smcap">¡Alegrarse!</span></div> -<div class="line">Y ALGO debe en verdad esperarse</div> -<div class="line">De la santa bondad del PATRON.<span class="pagenum"><a name="Page_189" id="Page_189">[189]</a></span></div> -<div class="line">Y este jóven Comercio reunido</div> -<div class="line">¡Salve! ¡salve! le dice á <span class="smcap">Pavia</span>,</div> -<div class="line">Porque ofrece su noble hidalguía</div> -<div class="line"><span class="smcap">Puerto-franco</span>, la <span class="smcap">Paz</span> y la <span class="smcap">Union</span>.</div> -</div></div></div> - - -<hr class="chap" /> -<div class="chapter"> -<p class="p6 center">HIMNO</p> - -<p class="p2 center">EN LA ALBORADA DE LOS MILITARES.</p></div> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="linec">CORO.</div> - -<div class="line i4">Puerto-Rico entusiasta tributa</div> -<div class="line i3">Mil ofrendas al buen General,</div> -<div class="line i3">Y nosotros unidos al pueblo</div> -<div class="line i3">El afecto del fiel militar.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Puerto-Rico se ostenta apacible</div> -<div class="line">Siempre vive tranquilo y contento,</div> -<div class="line">Arraigando ese leal sentimiento</div> -<div class="line">Que es el timbre del pueblo español.</div> -<div class="line">Y nosotros gozando en sus fiestas</div> -<div class="line">De la mas fraternal alegría,</div> -<div class="line">De <span class="smcap">San Juan</span> celebramos el dia,</div> -<div class="line">De <span class="smcap">San Juan</span> su divino <span class="smcap">Patron</span>.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Si en la cruda batalla cumplimos</div> -<div class="line">Con el noble deber del soldado,</div> -<div class="line">Y la fé que á la Reina ha jurado</div> -<div class="line">El que acata la ley militar.</div> -<div class="line">En las horas de dichas y goces</div> -<div class="line">Llena el goce tambien nuestras almas,</div> -<div class="line">Y con vivas con cantos y palmas</div> -<div class="line">Celebramos tambien á <span class="smcap">San Juan</span>.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Son los votos fervientes del pueblo,</div> -<div class="line">Que su paz no se turbe en la vida,</div> -<div class="line">Dulce paz que al progreso convida</div> -<div class="line">Y asegura un feliz porvenir.</div> -<div class="line">Con la paz Puerto-Rico florece</div> -<div class="line">Y sus dias discurren serenos.</div> -<div class="line">Como van por el mundo los buenos</div> -<div class="line">Que supieron del crímen huir.</div> -</div></div></div> - -<hr class="chap" /> -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_190" id="Page_190">[190]</a></span></p> - -<div class="chapter"> -<p class="p6 center">HIMNO</p> - -<p class="p2 center">Cantado por la Guarnicion de Puerto-Rico<br /> -EN SU ALBORADA</p> - -<p class="p2m center smcap">Con motivo de la fiesta del Santo Patron.</p></div> - -<div class="poetry-container"> -<div class="poetry"><div class="stanza"> -<div class="line i1">Que viva el Patron San Juan—¡viva!</div> -<div class="line i3">Su mediacion asegura,</div> -<div class="line i3">En pos de dolor, y afan,</div> -<div class="line i3">Riqueza, paz y ventura.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Esas armas cubiertas de gloria</div> -<div class="line">Que resuenan de un polo á otro polo,</div> -<div class="line">Y blandimos, Soldados, tan solo</div> -<div class="line">De la Reina y la Patria en sosten,</div> -<div class="line">Depongamos por hoy en memoria</div> -<div class="line">Del que á Dios elevando sus manos,</div> -<div class="line">Santa égida de nuestros hermanos</div> -<div class="line">Bendiciones traerá á Borínquen.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Pueblo somos, del pueblo salidos,</div> -<div class="line">Nuestros son su trabajo y pesares,</div> -<div class="line">Nuestros sean los puros cantares</div> -<div class="line">Que en el viento se dejan oir.</div> -<div class="line">Y en su alegre festin confundidos</div> -<div class="line">Diferencia tan solo encontremos</div> -<div class="line">En que es deuda y pagarla sabremos,</div> -<div class="line">Defendiendo á Borínquen, morir.</div> -</div><div class="stanza"> -<div class="line i1">Invencible es el pueblo y la hueste</div> -<div class="line">Que animados por un pensamiento</div> -<div class="line">De fraterno y leal sentimiento</div> -<div class="line">Hace eterna su enérgica union.</div> -<div class="line">Que el peligro do quiera se apreste;</div> -<div class="line">Abrazados de nuestros hermanos,</div> -<div class="line">Compañeros, venderle esperamos</div> -<div class="line">Con la ayuda del SANTO PATRON.</div> -</div></div></div> - -<div class="figcenter2em"><img src="images/i190.jpg" width="250" height="35" alt=""/></div> - - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> -<h2>NOTAS:</h2> -<div class="footnote"> -<p><a name="Footnote_1" id="Footnote_1" href="#FNanchor_1"><span class="label">[1]</span></a> Carta del Sr. Canónigo de esta Santa Iglesia, Don -Diego de Torres Vargas al Cronista Maestro Gil Gonzalez -Dávila—23 de Abril de 1647—(Biblioteca histórica de Puerto-Rico).</p> - -<p><a name="Footnote_2" id="Footnote_2" href="#FNanchor_2"><span class="label">[2]</span></a> Biblioteca histórica de Puerto-Rico, pág. 439.</p> - -<p><a name="Footnote_3" id="Footnote_3" href="#FNanchor_3"><span class="label">[3]</span></a> Fr. Iñigo fué testigo ocular y hay que creerle que -se corria para San Mateo, por mas que este dia no se encuentre -citado en ningun documento. En cambio no figuran los -dias de la Candelaria y Santiago.</p> - -<p><a name="Footnote_4" id="Footnote_4" href="#FNanchor_4"><span class="label">[4]</span></a> Perdóneme el respetable Fr. Iñigo, pero temo que -haya andado algun tanto exagerado en ciertos puntos de esta -descripcion, probablemente porque su carácter sacerdotal -no le permitió ver la fiesta de cerca. Ni es concebible lo de -correr el mismo ginete dia y noche sin descanso, ni puede admitirse -lo de que los caballos estuvieran inútiles todo el año -sin servir mas que para la fiesta de San Juan.</p> - -<p><a name="Footnote_5" id="Footnote_5" href="#FNanchor_5"><span class="label">[5]</span></a> Mr. Andrès Pedro Ledru en su obra titulada "Voyage -aux iles de Teneriffe, la Trinité, Saint-Thomas, Saint-Croix -et Porto-Rico", traduccion de D. Julio L. de Vizcarrondo.</p> - -<p><a name="Footnote_6" id="Footnote_6" href="#FNanchor_6"><span class="label">[6]</span></a> El 15 y el 16 de Julio de 1797 puesto que el 17 fué -que llegó Mr. Ledru.</p> - -<p><a name="Footnote_7" id="Footnote_7" href="#FNanchor_7"><span class="label">[7]</span></a> Mr. Ledru permaneció un año y un mes en Puerto-Rico -y debió ver que en efecto se corria en todas estas fiestas.</p> - -<p><a name="Footnote_8" id="Footnote_8" href="#FNanchor_8"><span class="label">[8]</span></a> Ayuntamiento.</p> - -<p><a name="Footnote_9" id="Footnote_9" href="#FNanchor_9"><span class="label">[9]</span></a> Estos detalles están tomados del acta del Ayuntamiento, -de 14 de Mayo de 1804, que los describe minuciosamente -á consecuencia de una cuestion de ceremonia promovida -por el Alférez Real, que lo era entonces D. José Power.</p> - -<p><a name="Footnote_10" id="Footnote_10" href="#FNanchor_10"><span class="label">[10]</span></a> Acuerdo de 30 de Junio de 1778.</p> - -<p><a name="Footnote_11" id="Footnote_11" href="#FNanchor_11"><span class="label">[11]</span></a> No he encontrado disposicion alguna que lo diga; -pero así se deduce de varias actas de años posteriores.</p> - -<p><a name="Footnote_12" id="Footnote_12" href="#FNanchor_12"><span class="label">[12]</span></a> Especie de montura que forma una banasta de cada -lado en la parte superior.</p> - -<p><a name="Footnote_13" id="Footnote_13" href="#FNanchor_13"><span class="label">[13]</span></a> Lugar fuera de poblado que se halla en el campo del -Morro y donde se arrojaban las basuras de la poblacion.</p> -</div></div> - -<hr class="chap" /> - -<div class="chapter"> - -<p class="p6"><span class="pagenum"><a name="Page_191" id="Page_191">[191]</a></span></p> - - - - -<h2>INDICE.</h2></div> - - -<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" summary="INDICE"> - -<tr> -<td class="tdrt"> </td> -<td class="tdl"> </td> -<td class="tdrb">PAGINAS.</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt"> </td> -<td class="tdl"><a href="#INTRODUCCION">Introduccion</a></td> -<td class="tdrb">7</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">I.—</td> -<td class="tdl"><a href="#I">Ojeada retrospectiva</a></td> -<td class="tdrb">14</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">II.—</td> -<td class="tdl"><a href="#II">Alternativas del San Juan</a></td> -<td class="tdrb">29</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">III.—</td> -<td class="tdl"><a href="#III">El San Juan en el presente siglo</a></td> -<td class="tdrb">39</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">IV.—</td> -<td class="tdl"><a href="#IV">El San Juan en los últimos treinta años</a></td> -<td class="tdrb">49</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">V.—</td> -<td class="tdl"><a href="#V">Situacion del país</a></td> -<td class="tdrb">60</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">VI.—</td> -<td class="tdl"><a href="#VI">Principio de las fiestas</a></td> -<td class="tdrb">70</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">VII.—</td> -<td class="tdl"><a href="#VII">Recepcion del Gobernador Superior de la Isla</a></td> -<td class="tdrb">80</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">VIII.—</td> -<td class="tdl"><a href="#VIII">Las alboradas</a></td> -<td class="tdrb">86</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">IX.—</td> -<td class="tdl"><a href="#IX">Exposicion de pinturas</a></td> -<td class="tdrb">93</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">X.—</td> -<td class="tdl"><a href="#X">Festividad religiosa, Fuegos, Mascarada, Cabalgata, Regata, Alborada</a></td> -<td class="tdrb">113</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">XI.—</td> -<td class="tdl"><a href="#XI">Concurso de caballos</a></td> -<td class="tdrb">130</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">XII.—</td> -<td class="tdl"><a href="#XII">Bailes</a></td> -<td class="tdrb">141</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">XIII.—</td> -<td class="tdl"><a href="#XIII">Funcion religiosa</a></td> -<td class="tdrb">153</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">XIV.—</td> -<td class="tdl"><a href="#XIV">Carreras de San Juan</a></td> -<td class="tdrb">162</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt">XV.—</td> -<td class="tdl"><a href="#XV">Fiestas militares.—Concierto.</a></td> -<td class="tdrb">173</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt"> </td> -<td class="tdl"><a href="#CONCLUSION">Conclusion</a></td> -<td class="tdrb">177</td> -</tr> - -<tr> -<td class="tdrt"> </td> -<td class="tdl"><a href="#APENDICE">Apéndice</a></td> -<td class="tdrb">179</td> -</tr> -</table> - - - - - - - - -<pre> - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Las fiestas de San Juan, reseña -histórica de lo que han sido y de lo que son, by Federico Asenjo - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LAS FIESTAS DE SAN JUAN *** - -***** This file should be named 60210-h.htm or 60210-h.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/6/0/2/1/60210/ - -Produced by Carlos Colon, Biblioteca Digital Puertorriqueña -and the Online Distributed Proofreading Team at -http://www.pgdp.net - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. - -Most people start at our Web site which has the main PG search -facility: www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. - - - -</pre> - -</body> -</html> diff --git a/old/60210-h/images/cover.jpg b/old/60210-h/images/cover.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 1908003..0000000 --- a/old/60210-h/images/cover.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60210-h/images/i007.jpg b/old/60210-h/images/i007.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index d94b87d..0000000 --- a/old/60210-h/images/i007.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60210-h/images/i014.jpg b/old/60210-h/images/i014.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index ee550e6..0000000 --- a/old/60210-h/images/i014.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60210-h/images/i029.jpg b/old/60210-h/images/i029.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 89192e3..0000000 --- a/old/60210-h/images/i029.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60210-h/images/i039.jpg b/old/60210-h/images/i039.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 6a0001c..0000000 --- a/old/60210-h/images/i039.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60210-h/images/i049.jpg b/old/60210-h/images/i049.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index d2b95b4..0000000 --- a/old/60210-h/images/i049.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60210-h/images/i060.jpg b/old/60210-h/images/i060.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index ccf8f8a..0000000 --- a/old/60210-h/images/i060.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60210-h/images/i070.jpg b/old/60210-h/images/i070.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 6a8ca12..0000000 --- a/old/60210-h/images/i070.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60210-h/images/i080.jpg b/old/60210-h/images/i080.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 718297e..0000000 --- a/old/60210-h/images/i080.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60210-h/images/i086.jpg b/old/60210-h/images/i086.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 2cc4240..0000000 --- a/old/60210-h/images/i086.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60210-h/images/i093.jpg b/old/60210-h/images/i093.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index aff93b5..0000000 --- a/old/60210-h/images/i093.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60210-h/images/i113.jpg b/old/60210-h/images/i113.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 1bcd2b7..0000000 --- a/old/60210-h/images/i113.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60210-h/images/i141.jpg b/old/60210-h/images/i141.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index d5faf6a..0000000 --- a/old/60210-h/images/i141.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60210-h/images/i153.jpg b/old/60210-h/images/i153.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index ff9ad9d..0000000 --- a/old/60210-h/images/i153.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60210-h/images/i162.jpg b/old/60210-h/images/i162.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 9c530b3..0000000 --- a/old/60210-h/images/i162.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60210-h/images/i173.jpg b/old/60210-h/images/i173.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 20a9917..0000000 --- a/old/60210-h/images/i173.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60210-h/images/i179.jpg b/old/60210-h/images/i179.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 4ee0e58..0000000 --- a/old/60210-h/images/i179.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/60210-h/images/i190.jpg b/old/60210-h/images/i190.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index 3853c70..0000000 --- a/old/60210-h/images/i190.jpg +++ /dev/null |
