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+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58375 ***
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+ Nota del Transcriptor:
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+ Se ha respetado la ortografía y la acentuación del original.
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+ Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
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+ Páginas en blanco han sido eliminadas.
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+ Letras itálicas son denotadas con _líneas_.
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+ Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las minúsculas)
+ han sido sustituidas por letras mayúsculas de tamaño normal.
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+ LA CARAVANA PASA
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+ POR
+
+ Rubén Darío
+
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+ Prólogo
+ de
+ Alberto Ghiraldo
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+ Volumen I de las obras completas.
+ Administración: Editorial
+ MUNDO LATINO
+ Madrid
+
+
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+ ES PROPIEDAD
+ QUEDA HECHO EL DEPÓSITO
+ QUE MARCA LA LEY
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+PRÓLOGO
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+[Ilustración]
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+_RUBÉN DARÍO_
+
+
+_El alma de América ha repercutido en el mundo a los sones portentosos
+de la lira de este admirable poeta. Admirable y único, porque en él
+se ha concentrado el esfuerzo de infinitas generaciones, siendo algo
+así como la resultante de la evolución de la gran raza hispana que,
+allende el mar Atlántico, condujo el fuego latino sobre el lomo de las
+carabelas conquistadoras._
+
+_La hora es llegada, pues; la hora de las grandes afirmaciones sobre
+la obra de Rubén Darío. Levantemos la voz entonces para afirmar,
+definitivamente, lo que ha tiempo viene concretándose en el fondo de
+los espíritus: La influencia decisiva de este poeta en la literatura
+española, ya que él es un fruto, el mejor fruto del árbol padre, pero
+enriquecido por el aura de las florestas vírgenes, coloreado por
+luces de cielos de libertad y sazonado por el sol esplendoroso de los
+trópicos que doró su frente de predestinado._
+
+_Y sin caer en la vulgaridad de exaltar, vanamente, la figura de
+Darío al nivel del creador de una nueva literatura, cosa fuera de ley
+natural, establezcamos el lugar verdadero ocupado por este magnífico
+poeta, creador, a su vez, eso sí, de un nuevo valor, de una nueva
+sensibilidad, de la que va impregnándose toda la literatura española y
+española-americana, contagiada por su numen._
+
+ * * * * *
+
+_Contra la opinión general creo, como lo he dicho en una reciente
+impresión literaria, que es a través de Darío, que la joven literatura
+española se satura de Francia y de Verlaine... Pero es también a
+través de Darío--el poeta que, para quienes saben mirar y ahondar en
+las cosas y en los seres, atesora en su espíritu mayor cantidad de luz
+americana--, que la joven literatura española adquiere una ductilidad,
+una maleabilidad, una tersura, una sutileza, una sugestión, una
+energía nuevas, bebidas por el precursor en sus Momotombos amenazantes
+y tronadores, en sus florestas bellamente salvajes, en sus cielos
+límpidos, en sus soles ardientes y en las gotas de sangre que sus
+ascendientes, chorotegas o nagrandanos, mezclaron al tronco hispano,
+místico y guerrero._
+
+_Y he aquí cómo, a pesar de la influencia de París, americana es la
+fuerza, americano el fuego, americana la sugestión del estilo que da
+modalidad y carácter a este admirable movimiento literario de que es
+bandera Darío._
+
+_Escuchad cómo, él mismo, ha explicado su situación artística en estos
+párrafos, tan llenos de sugestividades, que extraigo de la_ Historia de
+mis libros:
+
+ «_En el fondo de mi espíritu, a pesar de mis vistas cosmopolitas,
+ existe el inarrancable filón de la raza; mi pensar y mi sentir
+ continúan un proceso histórico y tradicional; mas de la capital del
+ arte y de la gracia, de la elegancia, de la claridad y del buen
+ gusto, habría de tomar lo que contribuyese a embellecer y decorar
+ mis eclosiones autóctonas..._
+
+ »_En_ Del campo (_véase_ Prosas Profanas) _me amparaba la sombra
+ de Banville, en un tema y en una atmósfera criollos. La_ Canción
+ de Carnaval _es también a lo Banville, una oda funambulesca, de
+ sabor argentino, bonaerense. La_ Sinfonía en gris mayor _trae,
+ necesariamente, el recuerdo del mágico Theo, del exquisito Gautier
+ y su_ Symphonie en blanc majeur.
+
+ »_La mía es anotada_ d'apres nature, _bajo el sol de mi patria
+ tropical. Yo he visto esas aguas en estagnación, las costas como
+ candentes, los viejos lobos de mar que iban a cargar en goletas y
+ bergantines maderas de tinte y que partían, a velas desplegadas,
+ con rumbo a Europa. Bebedores, taciturnos o risueños, cantaban en
+ los crepúsculos, a la popa de sus barcos, mientras exhalaban los
+ bosques y los esteros cercanos, rodeados de manglares, bocanadas
+ cálidas y relentes palúdicos..._
+
+ »_Y tal es ese libro_ (_se refiere a_ Prosas Profanas) _que amo
+ intensamente y con delicadeza, no tanto como obra propia, sino
+ porque a su aparición se animó en nuestro Continente toda una
+ cordillera de poesía poblada de magníficos y jóvenes espíritus._»
+
+_Y, ya seguro del triunfo, agrega_:
+
+ «_Y nuestra alba se reflejó en el viejo solar._»
+
+_Después, aludiendo a_ Cantos de Vida y Esperanza, _dice_:
+
+ «_Español de América y americano de España, canté, eligiendo como
+ instrumento al hexámetro griego y latino, mi confianza y mi fe en
+ el renacimiento de la vieja Hispania, en el propio solar, y del
+ otro lado del Océano, en el coro de naciones que hacen contrapeso,
+ en la balanza sentimental, a la fuerte y osada raza del norte._»
+
+_Y siempre, desde la_ Sinfonía en gris mayor _de_ Prosas Profanas
+_hasta el_ Allá lejos _de_ Cantos de Vida y Esperanza, _un «rememorar
+constante de paisajes tropicales» lo embarga, refloreciendo
+perpetuamente en toda su obra «el recuerdo de la ardiente tierra
+natal»_.
+
+ * * * * *
+
+_He hablado de predestinación, y nunca como en este caso podría
+justificarse el uso de tal vocablo, puesto que una fuerza oculta,
+secreta y soberana, parece impulsar a este peregrino del arte
+que, zaherido por los necios y por los que no entienden_--celui
+qui-ne-comprends-pas, _¡oh, Gourmont!--injuriado en su amor
+propio--más bien dicho, en su orgullo inmenso de forjador de
+belleza--por el insulto, rastreante y baboso, de toda especie de
+pedantes y pendolistas sin estro, anquilosados y grises moluscos sin
+alma y sin brillantez; perseguido y calumniado, al iniciarse en su
+carrera de escritor, por el cúmulo de analfabetos zafios y leguleyos
+circundantes; en plena y triunfante juventud, guiado sólo por el hada
+milagrosa que lo besó al nacer, échase a andar por el mundo, el nuevo
+mundo de su cuna, recorre los lindes de su pueblo y, después, con su
+lira al brazo, sale de su Nicaragua lujuriante, va al Salvador, va a
+Guatemala, va a Costa Rica, va a Honduras, cruza por segunda vez, en un
+vuelo de águila, a Chile, y allí, a raíz de una brega fantástica con
+la vida, con la mísera vida que pretende, inútilmente, atarlo por el
+corazón y el estómago, a la piedra de sus molinos, en pleno vértigo de
+iluminado, lanza a los vientos de la gloria el génesis de toda su obra
+futura, encerrado, envuelto en el_ Azul _de sus ensueños. Después...
+Después, escuchad: Vuelve de Chile a su Momotombo. Permanece una corta
+temporada en la tierra que le vió nacer, tal como si hubiera ido a ella
+sólo para acumular algunas fuerzas complementarias de su energía, y
+el incansable peregrino del arte, lira al brazo de nuevo, parte esta
+vez en busca de la Cruz del Sur... Regresa a Chile para entrar a la
+Argentina por en medio de sus altas cumbres, y allí, en ese pueblo
+nuevo, fuerte y predestinado también a cosas grandes, hace su aparición
+triunfal._
+
+ * * * * *
+
+_Ha llegado a su primera y grande etapa. Allí, en la Argentina,
+trabajará denodadamente, luchará como un esforzado, bandera y verbo de
+su arte, contra todo y contra todos. Convertido en fuerza dinámica,
+reunirá a su alrededor a la flor de la juventud llena de ideales y
+ansiosa de expandirse; fundará revistas donde ensayarán sus vuelos
+los pichones que hoy tienen alas de cóndor; hará periodismo alto,
+fuerte, educador, sin mácula; será caudillo literario, a cuyo paso se
+abrirán rosas perfumadas y ardientes y se erguirán cactus malignos
+y punzadores; hará oir su palabra serena, armoniosa, llena de fuego
+y de música extraña y sugestiva, en defensa de su credo renovador;
+escribirá dos de sus libros fundamentales_, Prosas Profanas _y_ Los
+Raros, _y, por fin, en el cenáculo nocturno, rodeado de los elegidos
+de su espíritu, agitado y nervioso, presa del estimulante alcohólico y
+trágico, será siempre el apóstol del arte, exaltado hasta el delirio
+si queréis, embriagado hasta la locura, pero soñando, perennemente, con
+la belleza y la luz_.
+
+ * * * * *
+
+_En la Argentina debía terminar su viaje por América. Ya de allí
+vendría a Europa para irradiar desde aquí con más poder en todo el orbe
+de habla castellana. Cumple así su peregrinación, y durante quince o
+más años de batalla sin tregua--porque Darío fué un laborioso, hombre
+de arte siempre, absorbido por la idea de la superación, evolucionando
+y ascendiendo por la luminosa cuesta de su montaña de ensueño--,
+realiza esa obra admirable, de la que son jalones soberbios sus_
+Cantos de Vida y Esperanza, El poema de Otoño, Peregrinaciones, La
+caravana pasa, _el_ Canto a la Argentina _y el_ Canto errante, _broche
+diamantino con que cierra el ciclo de su acción fecunda interrumpida
+por temprana muerte_.
+
+ * * * * *
+
+_¿Poeta por antonomasia? Sí, poeta, el poeta, el ser entregado, todo
+entero, al arte, a su arte, que era el de poner música perdurable al
+pensamiento._
+
+_Apóstol de la belleza, cuya alma, todo sinceridad,_
+
+ ¡Si hay un alma sincera esa es la mía!
+
+_alentó vibrando siempre al ritmo musical de la naturaleza, percibiendo
+los sonidos más armoniosos, sutiles y puros, para trasmitirlos, hechos
+notas de luz, en sus estrofas aladas._
+
+_En la lírica española queda para siempre marcada la influencia de este
+poeta concretador, envidiable y generoso, de una nueva sensibilidad, la
+sensibilidad de su época, que él supo hacer palpable en su estilo de
+magno y mágico artífice._
+
+ Alberto GHIRALDO
+
+ Madrid, 1917.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración: LIBRO PRIMERO]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+I
+
+
+Desde el aparecer de la primavera he vuelto a ver cantores ambulantes.
+Al dar vuelta a una calle, un corro de oyentes, un _camelot_ lírico,
+una mujer o un hombre que vende las canciones impresas. Siempre hay
+quienes compran esos saludos a la fragante estación con música nueva
+o con aire conocido. El negocio, así considerado, no es malo para los
+troveros del arroyo. ¿Qué dicen? En poco estimables versos el renuevo
+de las plantas, la alegría de los pájaros, el cariño del sol, los besos
+de los labios amantes. Eso se oye en todos los barrios; y es un curioso
+contraste el de que podéis oir por la tarde la claudicante melodía
+de un aeda vagabundo en el mismo lugar en que de noche podéis estar
+expuesto al garrote o al puñal de un _terror_ de Montmartre, o de un
+_apache_ de Belleville. Mas, es grato sentir estas callejeras músicas,
+y ver que hay muchas gentes que se detienen a escucharlas, hombres,
+mujeres, ancianos, niños. La afónica guitarra casi ya no puede; los
+pulmones y las gargantas no le van en zaga, pero los ciudadanos
+sentimentales se deleitan con la romanza. Se repite el triunfo del
+canto. Las caras bestiales se animan, las máscaras facinerosas se
+suavizan; Luisa sonríe, Luisón se enciende. El mal está contenido por
+unos instantes; el _voyou_ ratero no piensa en extraer el portamonedas
+a su vecino, pues la fascinación de las notas lo ha dominado. Los
+cobres salen después de los bolsillos, con provecho de los improvisados
+hijos de Orfeo--o de Orfeón--. El cantante sigue su camino, para
+recomenzar más allá la misma estrofa. La canción en la calle.
+
+El dicho de que en Francia todo acaba en canciones es de la más
+perfecta verdad. La canción es una expresión nacional y Beranger no es
+tan mal poeta como dicen por ahí. La canción que sale a la calle, vive
+en el _cabaret_, va al campo, ocupa su puesto en el periódico, hace
+filosofía, gracia, dice duelo, fisga, o simplemente comenta un hecho de
+gacetilla. Ya la talentosa ladrona señora Humbert anda en canciones,
+junto con la catástrofe de la Martinica, y la vuelta de Rusia de M.
+Loubet. En Buenos Aires hay poetas populares que dicen en verso los
+crímenes célebres o los hechos sonoros, como en Madrid los cantan los
+ciegos. En Londres se venden también canciones que dicen el pensar del
+pueblo, lleno de cosas hondas y verdaderas, «a tres peniques los cinco
+metros» de rimas. Ese embotellamiento castalioperiodístico es útil a
+la economía de las musas.
+
+ * * * * *
+
+Dos cancionistas acaban de irse a hacer una jira alrededor del mundo.
+Conozco a uno de ellos, a Bouyer, excelente muchacho que hace versos
+lindos. Ese viaje alrededor del mundo es con el objeto de hacer dinero.
+La empresa es loable, aunque un poco difícil. Esas cigarras corren el
+peligro de abandonar la lira en el camino a pesar de la _réclame_ de
+_Le Figaro_, de la protección de las colonias y del talento de los
+viajeros. La canción y el cancionista parisienses fuera de París, no
+resultan. Siempre consideré la bella y generosa idea del Dr. Cané, en
+uno de sus artículos, el establecimiento de un _cabaret_ artístico en
+Buenos Aires, como irrealizable. La canción de aquí necesita primero
+su idioma, sus oficiantes melenudos, su ambiente singular, la cultura
+de un auditorio ático. Ya me imagino en un café criollo, una especie
+de _Quat'z-arts_, la figura de Yon Lug, por ejemplo, cantando, con su
+melena, y sus pantalones. ¡Pobre melena, pobres pantalones y pobre Yon
+Lug! Louise France no saldría dos veces. Y en cuanto a los _hyspas_ que
+quisiesen ridiculizar a tales o cuales personajes mundanos o políticos,
+no quiero pensar en los percances que les sucederían.
+
+La calle y el aire libre dan su nota especial a todo lo que en ellos
+pasa, cortejo, personas, música o palabra. El mismo ensueño brota en
+veces de la calle. ¿Quién no se ha sentido vagamente sentimental, en
+la tristeza de una tarde, al oir cómo brota en fatigadas ondas de
+melancolía la música soñadora de un organillo limosnero? ¿No ha escrito
+un altísimo poeta un maravilloso poema en prosa con ese motivo?
+
+La canción anda por las calles y callejuelas de París desde hace
+tiempo. Los triolés de Saint Amand nos dicen algo de las que se oían
+por aquí por mi vecindad, en el Pont Neuf. «Se las oye entre ocho y
+nueve, las raras canciones del Pont Neuf. Su papel es menos blanco que
+un huevo, pero mi lacayo las encuentra bellas. Las canciones del Pont
+Neuf se unen a los raros libelos.» El espíritu popular ha florecido
+siempre en las canciones, en blancos amorosos, en rosados alegres, o en
+los rojos furiosos de las locas carmañolas. Charles Arzano nos renueva
+la historia de la canción callejera desde su aparición en ese Pont Neuf
+y sus alrededores,
+
+ ...rendez-vous des charlatans,
+ Des chanteurs de chansons nouvelles.
+
+Los cancionistas eran un poco bohemios, un poco prestidigitadores o
+maestros de animales sabios, perros o monos. Y sus cantos eran solos o
+acompañados de lamentables violas o violines. Un pobre diablo de poeta
+del tiempo de Saint Amand se llamaba el Perigourdin, andaba hecho una
+lástima, vendiendo sus composiciones o haciendo que las vendía. Luego
+hay otros, como el loco Guillaume, que divertía a Enrique IV y a Luis
+XIII. Las mazarinadas aparecieron. Scarron afilaba sus tijeras. La
+sátira de todos se encarnaba en volantes estrofas.
+
+ Un vent de fronde
+ A souflé ce matin:
+ Je crois qu'il gronde
+ Contre le Mazarin.
+
+Las mujeres no faltan. Ya es la Mathurine compañera de Guillaume el
+bufón, ya la terrible verdulera «dame Anne» que andaba en el mercado y
+fuera de él esparciendo invectivas contra su regia tocaya de las bellas
+manos, Ana de Austria. Desfilan en la curiosa lista de la canción
+flotante, Phillipof el ciego, que
+
+ ...a gueule ouverte et torse
+ A voix hautaine et de toute sa force
+ Se gorgiase a dire des chansons;
+
+el cojo Guillaume de Limoges, el Apolo de la Grève, Mondor y Tabarin
+su criado, Bruscambille, Duchemin, y el gran charlatán barón de
+Grattelard. Bajo Luis XV, Minart y Leclerc, Valsiano y esa hermosa
+Fanchon, cantora atrevida, pródiga de su cuerpo, que llevaba encajes de
+Chantilly en su delantal. «Verdadera cancionista de las calles, a la
+Watteau, ningún _souper fin_ digno de ese nombre se podía dar sin la
+presencia de la bella Fanchon, a quien se festejaba y se llamaba por
+todas partes.»
+
+Bajo la Revolución no surge más figura que la de Angel Pitou, tan
+famoso en el mundo gracias a Dumas. Pero la canción callejera entonces
+va en coro, en grandes coros trágicos. Lleva el gorro frigio, rojo
+como la sangre, y en las puntas de las picas, cabezas. Después la
+canción ha degenerado. No aparecen figuras concretas y notables. Los
+caricaturistas, como Daumier y Gavarni, se ocupan de ella como una
+página de miseria al servicio de la filosofía de su lápiz.
+
+Hoy los cantores ambulantes, como he dicho, son siempre camelots que
+venden canciones con ocasión de un suceso cualquiera, así como venden
+juguetes, grabados, tarjetas postales o abanicos. Y cantan ellos del
+mismo modo que pronuncian discursos o _bonimenst_. La primavera es un
+pretexto, Víctor Hugo otro, Boulanger otro, el 14 de Julio otro; y la
+venta aumenta con un hecho criminal de resonancia como el asesinato de
+Corancez:
+
+ Ecoutez le terrible drame
+ Qu'à tous ici je vais chanter,
+ Vous en s'rez tous épouvantés
+ Et pleurerez á chaudes larmes.
+ ¡Faudrait qu'vous n'ayez rien dans l'âme
+ Si vous réfusez de me l'acheter!
+ Un père, un inmonde assassin
+ Dont le coeur n'était pas humain
+ Et quin n'est poín digne d'estime,
+ Commit les plus horribles crimes.
+ La colère guidant sa main,
+ Il assomma tout's ses victimes.
+
+La canción, editada generalmente en el Faubourg Saint-Denis o en la
+calle du Croissant, lleva su ilustración, su grabado espeluznante,
+o amoroso, o patriótico. Así la canción en la calle va presentada
+por la pintura, por la música y por la poesía. No podrá quejarse el
+aficionado. Los temas cambian como la actualidad, y de este modo la
+profesión no tiene tiempo perdido, y la ganancia es segura. Vale más
+que asaltar, robar o hacer el oficio de los célebres, por ahora, Leca y
+Manda, dueños que fueron de la innominable _Casque d'or_.
+
+ * * * * *
+
+Eugenie Buffet logró gran fama, hace algunos años, saliendo a
+cantar para los pobres; y en las calles de París recogió muy buenas
+cantidades, ayudada por su agradable figura, su buena voz y su buen
+talento. La vi en tiempo de la Exposición, en el París viejo, en el
+_Cabaret de la pomme de pin_. Y la he vuelto a ver en otro cabaret que
+ha hecho ruido al fundarse en Montmartre, pues no se podía conseguir el
+permiso para su fundación: _La Purée_. En esos _cabarets_ montmartreses
+y en algunos del barrio Latino, se refugia la canción que guarda las
+tradiciones y las preeminencias de antaño, aunque muy venida a menos.
+Los poetas cancionistas de esos lugares son casi todos comerciantes
+al pormenor de talentos sin salida o sin colocación. Esos artistas
+que tanto han dicho y dicen de la burguesía, son servidores de ella,
+histriones de ella. El renombrado Fursy tiene como clientela la flor
+mundana y _demi_-mundana. Los poetas de su _boîte_ divierten a las
+cortesanas y a las gentes de dinero, diciendo sátiras más o menos
+graciosas contra personalidades conocidas, y formando, por así decir,
+una gaceta lírica con todos los sucesos que llaman la atención pública.
+El _cabaret_ de Fursy es caro como un teatro de primer orden, y se va
+a él después de comer en casa de Paillard... Esa no es la canción en la
+calle. Es la canción del tiempo en que vivimos.
+
+¡Ah! las ilusiones de tantos jóvenes americanos cuyas cartas recibo, en
+que me hablan como de un soñado paraíso intelectual de esos centros en
+que ellos juzgan triunfantes a la bella Poesía y al Arte adorado.
+
+Hay, en esos centros, unos cuantos hombres de bastante talento, aquí
+donde _todo el mundo tiene talento_, que le saben sacar su provecho
+al oficio de rimar; y unos cuantos pobres diablos que cantan por unos
+pocos francos la romanza sentimental o la canción de _faits divers_.
+Y entre los concurrentes, gentes de todo pelaje, mujercitas fáciles,
+botticellis que se dicen eterómanas, poetastros, viejos _ratés_, o
+muchachos con fortuna que van a pasar el rato con su amiga. Por una
+hermosa poesía, muchas mediocres, escatológicas, o tontamente obscenas.
+Por una manifestación de arte, o de sentimiento, un sinnúmero de
+bufonadas sin sal ni gracia. No faltan exóticos y rastacueros que
+aparentan gozar con todo lo que allí se ve y oye, dando por un hecho
+que, para ser parisiense, hay que gustar de ello.
+
+La época actual ha bastardeado las cosas del espíritu y del
+entendimiento y corazón. El utilitarismo y la poca fe han mermado el
+soñar y el sentir. La vieja lira se ha vuelto un instrumento que hay
+que poseer a escondidas, _en catimini_, como dicen por acá.
+
+Las rimas en Francia están de baja. A pesar de ser Hugo divinizado,
+los libros de versos no tienen salida en las librerías, ni los poetas
+nuevos logran romper el hielo general. No debe ser esto signo de
+progreso, porque en Inglaterra y en los Estados Unidos no hay familia
+que no tenga su poeta favorito junto a la biblioteca del hogar.
+
+Los poetas oficiales son como M. Rostand o como M. Sully Prudhomme...
+Ni unos ni otros llenan el vacío ideal. Los otros se van cada cual por
+su camino, mientras las sombras de Verlaine y Mallarmé desaparecen
+entre los cipreses obscuros de una hermosa leyenda. La canción se echa
+a la calle...
+
+Prefiero oir el organillo, el «orgue de Barbarie»...
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+II
+
+
+Ha habido en estos días dos exposiciones que han atraído la atención
+parisiense, sobre todo la de la gente elegante: una de perros, otra
+de flores. Tan de buen tono es una perrera de distinción, como una
+colección de orquídeas o crisantemos.
+
+En la plaza de la Concordia, frente a la exposición canina, se ha
+instalado todos los días un grupo singular de hombres y canes, una
+especie de pequeño mercado al aire libre: los perros pobres, los perros
+de la calle, los «cuatro patas de París» cantados por Bruant cuando
+Bruant no tenía rentas. Es algo como el Salón de los Independientes,
+ante los medallados y ricos...
+
+Ciertamente, en todo hay clases, hay jerarquías. Los perros del
+coloquio de Cervantes no eran del mismo rango que los que acompañan,
+decorativos, a los príncipes, en los retratos de Velázquez, y un perro
+de ciego no es igual a un perro de millonario. El otro día, en el hall
+del Elysée Palace Hôtel, he visto algo que preocupaba a la servidumbre.
+Los _larbins_ sonreían, casi se humillaban... Solicitaban una caricia,
+una mirada, quizá una mordida... Se trataba de los perros de la
+baronesa Hirch, que andaban ahí por los salones, señores distinguidos
+aunque importunos y mal educados.
+
+Allí en la exposición se ha reunido una larga cantidad y variedad del
+quizá extremadamente alabado animal, que usufructúa la mejor fama de
+fidelidad y de nobleza. Todos los pelajes y todas las formas, desde
+los enormes mastines hasta los perrillos redondeados como pelotas para
+alfileres o semejantes a manguitos. Entre los visitantes he visto
+personas que miraban con verdadera ternura a las notables bestias y
+he recordado la suscripción abierta por el _New York Herald_ para un
+hospital de perros, y a la cual han contribuído con buenas sumas,
+nobles foxterriers y blasonados galgos. Y hay, en una isla del Sena, un
+cementerio cínico que...
+
+--«Cuanto más vivo entre los hombres, amo más a los perros», dejó dicho
+alguien. «Yo, agregó un filósofo bastante cuerdo, con quien departía
+junto a la gran perrera de las Tullerías, cuanto más vivo entre los
+hombres envidio más a los perros. De ellos es la tierra prometida y
+sus sucursales: París, Londres, New York. «La más noble conquista del
+hombre» y el perro, han logrado gran parte en el imperio del mundo.
+
+La ocurrencia de Calígula fué un presentimiento. Antes que en París, en
+los Estados Unidos los perros han llegado, merced a la complacencia y
+al capricho de sus amos millonarios, a la filozoología, parangón de las
+obras y del sentimiento de los filántropos. Los perros ricos han dado
+dinero a los perros pobres, sus hermanos desheredados. La caridad es
+una noble virtud.
+
+Los perros parisienses de la _élite_, gozan de todas las ventajas de su
+excepcional posición. Disfrutan de ésta con un exceso chocante. Los hay
+que no disimulan su petulancia y su vanidad. Los hay que van solos, en
+los carruajes de sus amos al Bosque, en estas dulces tardes doradas de
+sol. Miran, desde sus cojines, con un desdén manifiesto; no bajan de
+su preeminencia social. Su desdén abarca a los hombres, a los hombres
+pobres. Son autoritarios con los perros de la clase media, y tiranos
+con los perros callejeros.
+
+Jamás consentirían en una _messaliance_; tienen decoro. Hasta hoy,
+en este favoritismo de que gozan, la gente de buena voluntad veía
+algo como una coerción benéfica en los caballos y en los gatos; pero
+los gatos se han dado demasiado a la literatura desde Beaudelaire;
+y sufren, a causa del _civet_ de liebre, la predilección de los
+cocineros de _rotiserías_ mediocres. En cuanto a los caballos que se
+dirían exclusivamente favorecidos por las sociedades protectoras de
+animales, están demasiado degenerados y abatidos por un servilismo que
+retrogradará muchos siglos su progreso... ¡Hay el gran Prix, sí; pero
+hay también la hipofagia! En tanto que los perros...
+
+Haraposos, hombres y mujeres, los del mercado improvisado de perros,
+estaban allí frente a la terraza de Orangerie. Les rodeaban un grupo
+de pobres diablos y de curiosos; y por el aspecto, muchos de ellos
+necesitados, hambrientos. Dentro se oía la algazara de los perros
+ilustres; perros que valen una fortuna _y que lo saben_; perros
+titulados y con holgadas rentas anuales; perros que tienen cocinero,
+veterinario y modisto; perros _parvenus_, hijos del azar, perros
+cristianos y perros judíos.
+
+¡Ah! admirable Teufelsdroeckh.
+
+«A los ojos de la lógica vulgar, ¿qué es el hombre?--¡Un bípedo
+omnívoro que usa calzones!» Tú serías hoy impagable para una
+conferencia trascendente sobre la psicología de los perros y su
+relación con los humanos.
+
+A la puerta de la exposición, un gran perro, vagabundo, un verdadero
+«quat'patt's de París», sarnoso, flaco, lleno de remiendos y peladuras,
+pero fuerte, con una gran boca que deja ver muy firmes y agudos
+dientes, mira hacia adentro con ojos que sin ser humanos podrían decir
+muchas cosas.
+
+¡Si él pudiera!...
+
+ * * * * *
+
+Turno de las flores.
+
+Esto es más grato. ¿Recordáis las maravillas florales de la Exposición
+Universal? Habría que repetir el mismo himno, que glosar el mismo
+canto. Flores de todos los climas, de todos los colores y de todas
+las formas se presentan en las _serres_ nuevas, en el jardín de las
+Tullerías, al lado de la rue Rívoli La jardinería confina ya con
+la escultura, con la pintura, con la literatura. Hay aquí también
+nobleza y distinción. Junto a las rosas reinas y las princesas
+exóticas, están las flores de los campos, las flores rústicas que
+han recibido educación, que han aprendido a ser elegantes, que han
+aumentado y afinado sus trajes, que saben, al paso del aire, hacer
+cumplidas reverencias y que pueden ser cortejadas por las más exigentes
+mariposas. Un soplo de penetrantes aromas brota de tantas delicadas
+carnes, de tantas magníficas corolas. Mil formas se combinan, se
+juntan, y todos los tintes lucen a la luz que pasa amorosa por los
+vidrios de las galerías. ¡Qué vasta nomenclatura! Las familias se
+multiplican y se llega en ocasiones a perder el conocimiento. Rosas,
+¿cuántas rosas? Claveles, ¿cuántas especies de claveles? Llaman las
+clemátides japonesas de colores episcopales; los geranios de todos los
+colores, los caladiums tropicales, las otras flores de sonantes nombres
+latinos y griegos; las rosas siempre, de cien, de mil nombres, desde
+los de las leyendas hasta los de las vulgares dedicadas a subprefectos
+y propietarios; las reina-margaritas, los jazmines, las múltiples
+violetas; las cestas de amapolas civilizadas; la anémona antigua que en
+el latín de Plinio como bajo el cielo se abre al soplo del aire: _Flos
+numquam se aperit nisi vento spirante, unde et nomen ejus_. Y otras, y
+otras, infinitas joyas de los _parterres_.
+
+Las marquesas, los ministros, militares, ricos mundanos iban y venían
+gozando en la fiesta primaveral y perfumada.
+
+El filósofo, silencioso, meditabundo me dijo de pronto:
+
+--La verdad es que el derecho al pan es indiscutible.
+
+--Sí, le contesté.
+
+--Y también este otro: que cada cual tenga en la vida su parte de rosas.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+III
+
+_Andrianamanitra mby an-trano_, en correcto malgacho, quiere decir:
+«El buen Dios está en la casa», lo cual se aplica, allá en Tananarive,
+cuando la luz del sol invade las habitaciones. Es una manera de
+expresarse poética, sencilla, religiosa, como conviene a gentes
+salvajes, negras, desprovistas de toda civilización.
+
+En París, capital de la cultura, cuando llega oficialmente cornacqueada
+la pobre reina Ranavalo, se la llama «la negrita de la rue Pauquet», se
+la aloja en un «garni» de segundo orden, se la pinta como una mona, en
+los periódicos; lo cual no obsta para que, en la estación, al llegar su
+majestad hova, se haya gritado, a falta de algo mejor: «¡vive la reine!»
+
+La reinita morena--_nigra sum sed formosa_--es bastante agradable y
+simpática; no es, ni mucho menos, una salvaje, puesto que pedalea
+y lee novelas francesas. Si la pensión que se la pasa no fuese tan
+limitada, se entregaría quizá al automovilismo. Prisionera, después de
+ser destronada de un modo completamente progresista, ha vivido en una
+villa que la sirve de jaula en Argel. Es algo en cambio de su palacio
+de plata, en la capital de su reino, en donde, soberana, gozaba de su
+libertad poderosa y de sus caprichos. La tierra de su nacimiento es de
+singular hermosura; y al llegar a París, no ha dejado de recordarla.
+
+Ese país, hoy bajo la fuerza francesa, es descrito así por Pierre
+Mille: «Allí, dice, las tempestades mismas no obscurecen la claridad
+del cielo. Las estrellas no son las mismas que en Europa, y la luna
+es tan bella y majestuosa que los niños la llaman «abuela», queriendo
+significar así su respeto y su afecto por ese astro. La tierra en ese
+país es roja y casi sin árboles.
+
+«Los ríos, detenidos por diques frecuentes, se extienden en los valles
+y favorecen así el cultivo del arroz, que rinde ciento por uno. En fin,
+los habitantes, siendo de origen polinesio, tienen más inocencia que
+virtud. Aman el amor, los niños, los cantos fáciles, y, sobre todo, la
+luz.»
+
+Como véis son absolutamente bárbaros; y se ha procurado y se procura
+infundirles ideas nuevas e importarles diferentes artefactos, así como
+iniciarles en los refinados adelantos de nuestro ilustre Occidente.
+Como Ranavalo lee los periódicos, se ha encontrado, a su llegada, con
+el asunto de la secuestrada de Poitiers, una señorita encerrada por
+su distinguida madre y su ex suprefecto hermano, durante un período
+de veinticinco años, y encontrada medio podrida en un infecto cuarto;
+varios procesos de delitos contra natura; un obispo estafador; un
+tal príncipe de Vitenval, pontificio, preso por idénticos motivos;
+descubrimiento de torturas y castigos vergonzosos en el ejército; la
+cuestión dudosa del _Figaro_; y los odios antisemitas y nacionalistas.
+Y al enterarse habrá exclamado: _¡Andrianamanitra mby an-trano!_ lo
+que, como ya sabéis, quiere decir en lengua de Madagascar: _¡El buen
+Dios está en la casa!_
+
+ * * * * *
+
+A la reina se la dan--hay que ser justos--25.000 francos al año; lo
+cual representan el _revenu_ de cualquiera buena burguesa retirada de
+sus negocitos. En cambio, el militarismo nacional impuso a la honesta
+república la conquista de un país ya unido a Francia por lazos morales
+y políticos, desde el tiempo de Luis XIV. El dulce Mercier fué el alma
+de esta campaña heroica que costó a los franceses siete mil soldados
+muertos de disentería y fiebres tropicales. La toma de Tananarive no
+costó un solo cañonazo: la reina y los príncipes se entregaron a la
+generosidad de los invasores. Francia asumió el protectorado directo
+de la isla. Las cosas andaban muy bien y ya empezaba a reinar el
+bienestar en el país, cuando, con pretextos más o menos fútiles, el
+general Galieni, secuestró violentamente a Ranavalo, la despojó de
+toda autoridad, e hizo fusilar en la plaza pública a los parientes y
+ministros de la pobre soberana esclava.
+
+Por eso cuando ahora la preguntan a ésta si ha tenido noticias de _la
+bas_ se pone casi a temblar y olvida el francés que ha aprendido.--«Des
+nouvelles? Non, non. Jamais des nouvelles. Rasanjy? Sais pas. Philippe
+Razafimandimby? Sais pas!» No, no quiere saber nada. Se imaginará que
+la van a fusilar.
+
+Y la sobrinita María Luisa, que se llama en malgacho Zatú, tiene ya
+nociones de lo que es la civilización europea. Y cuando la preguntan:
+«¿Qué quieres ser tú cuando seas grande?» contesta:
+
+--«¡General!»
+
+El año pasado, en la Exposición, tuve oportunidad de conocer a una
+señora francesa que había habitado por largo tiempo en Madagascar.
+Llevaba consigo a una morenita hova, como de siete años, vestida con
+su traje nacional, de lanas y sedas rojas y blancas. El pequeño bronce
+vivaz tenía los más lindos ojos negros y una graciosa sonrisa que
+enseñaba la finura de sus preciosos dientes. Hablaba la malgachita
+con toda facilidad el francés y el inglés, y sus gestos y movimientos
+denunciaban selección de raza y origen principal. La señora contaba la
+historia de su bello hallazgo exótico, y es singular. Era la niña hija
+de un alto dignatario. Cuando los pacificadores de Galieni quisieron
+sofocar una pretendida rebelión, cuya causa mayor eran exacciones
+de colonos aventureros, no encontraron mejor medio que imponer el
+terror, y así fusilaron a gran parte de personajes influyentes, cuyo
+concurso habría sido justamente indispensable para calmar cualquier
+movimiento sedicioso o de protesta. Refugiados los sobrevivientes en
+lo intrincado de las selvas, vivieron allí meses de hambre y angustia.
+Los que se atrevían a salir servían de blanco a los soldados. Por otra
+parte no era un sport nuevo. Los ingleses lo conocen.
+
+Un día, después de una matanza de indígenas, encontraron abandonada a
+esa chicuela, en un estado de lamentable extenuación. La buena señora
+la recogió y después de muchos cuidados, logró salvarla. La niña
+contaba que por largo tiempo había vivido alimentándose de raíces.
+La misma señora no cesaba de alabar la inteligencia de su protegida.
+La raza hova--decía--es de las más nobles y fáciles de gobernar. Es
+verdaderamente una inmensa injusticia la que se ha cometido imponiendo
+el régimen militar con su séquito de excesos y sus crueldades.
+Actualmente todavía se impone allá la ley marcial. Fusiles y espadas
+dominan.
+
+Y la niña como que quería agregar:--_Andrianamanitra mby an-trano!_...
+
+ * * * * *
+
+El redactor de un periódico, recién llegada la reina Ranavalo,
+recibió una carta en estos términos: «Señor, quedaré muy agradecido
+si me explicáis porqué la reina Ranavalo ha sido recibida de otra
+manera que el presidente Krüger. El caso es idéntico. Ambos, víctimas
+de la violencia, han tenido que abandonar su patria invadida por
+el estranjero. La única diferencia está en que la reina ha sido
+despojada por hombres que usan guerreras obscuras y pantalones rojos
+y el presidente por soldados que tienen guerreras rojas y pantalones
+obscuros. Esta diferencia es muy poco importante para que la suerte de
+la una sea menos interesante que la suerte del otro y despierte menos
+simpatías. Por lo tanto, me preguntó: ¿a qué causa atribuir la actitud
+tan contradictoria de la población parisiense?
+
+La respuesta es sumamente sencilla y el periodista ha contestado
+en consecuencia. El inglés encuentra muy legítima su acción en el
+Transvaal, y condena la del francés en Madagascar; el francés considera
+que tenía derecho a tomarse Madagascar; pero que el inglés, al
+conquistar el Transvaal, se ha portado como un salteador. «Resulta,
+decía una notable carta publicada en _La Nación_, de Buenos Aires,
+que cuando la mueve su pasión, su interés o su conveniencia, la
+civilización europea es más bárbara que los bárbaros».
+
+Ciertamente, entre Krüger y Ranavalo hay considerable diferencia.
+El viejo boer está libre y la reina no; Krüger tiene salva toda su
+fortuna--quince millones, por lo menos, de pesos oro--, y la reina
+no dispone sino de lo que el gobierno de Francia la quiere dar, en
+pupilaje; Krüger lee la _Biblia_, y a Ranavalo se le ha contaminado de
+Ohnet, Mary, y compañía. Y para colmo de desventuras de la infeliz,
+cuando ha adoptado las modas europeas, comprado bicicleta, aprendido un
+poco de piano y venido a París con licencia, se la recibe como a una
+macaca, se la llama negra y fea a cada paso, y poco falta para que se
+la proponga una contrata en un circo, para bailar la bámbula al lado de
+Chocolat.
+
+Entretanto, ella recibe su pensioncita, que la viene a ser como el
+coronelato de Namuncurá.
+
+Y el mariscal Waldersee vuelve ya de la China, en donde los soldados
+de la civilización desventraron chinitas tan monas como María Luisa
+Zatú. En el sur de Marruecos _se pacifica_. En Cuba la enmienda Platt
+protege a la isla ex española. Tacna y Arica no saben a qué atenerse.
+En el Transvaal, Cecil Rhodes hospeda a Jameson, el del raid, en su
+mansión que tiene un jardín, según nos cuenta Jean Carrère, como no lo
+tuvieron Césares romanos, lleno de flores raras y de leones enormes
+prisioneros...
+
+Decididamente, _Andrianamanitra mby an-trano_.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+IV
+
+
+Suelo encontrarme con gentes imaginativas y con gentes prácticas,
+con caballeros de la célula y doctores místicos, con personas que
+todo lo arreglan como dos y dos son cuatro y con personas que están
+esperando en estos momentos el caballo blanco del Apocalipsis. Toda
+la biblioteca Alcan me merece mucho respeto, y doble la figura de los
+santos padres que inspiran esa y otras bibliotecas parecidas. Los
+espiritualistas hasta el éxtasis y los swedenborguianos de la rue
+Thouin, me inspiran vagos temores que algunas risueñas ideas suelen
+aminorar. A propósito de una autopsia ruidosa que tuvo por anfiteatro
+el del hospital Saint-Antoine, y en la cual unos estudiantes de buen
+humor rellenaron de periódicos el cráneo de un ex gendarme--simbólica
+ocurrencia,--multiplicaron su hígado y desparramaron sus demás
+miembros, se ha hablado y escrito mucho en París. He oído la opinión
+de los de la célula, y no encuentran de particular en el hecho sino
+la mala administración del hospital; los del caballo blanco, por
+el contrario, me han prometido para dentro de muy poco tiempo, la
+destrucción del mundo por el fuego del cielo. No sé qué dirá la
+«Camarde» de la sabia tranquilidad de los unos y de las bíblicas
+seguridades de los otros; pero algo debe preparar después de tantas
+ofensas, olvidos y burlas ante los cuales ese cómico descuartizamiento
+de un difunto agente de orden público, es poca cosa. La verdad es que
+_No hay que jugar con la muerte_, y París está jugando con ella, sin
+mirar que desde lo obscuro de su abismo, horrible como en el fresco del
+campo-santo pisano, esa flaca fatal ve mucho más allá de sus ausentes
+narices.
+
+Desde luego el olvido. ¿Quién recuerda, en el bullicio de esta vida
+de continuos placeres en la lucha incesante por el dinero, por la
+posición o por la fama--que todo en el fondo es uno,--quién recuerda
+que tiene que morir? Es el perpetuo ejercicio de los sentidos, y
+la fatiga consiguiente. Cuando llega _la hora_, todo el mundo está
+desprevenido. Si se es algo, la noticia irá en las secciones de crónica
+social de los periódicos, y a nadie se le ocurrirá que tal cosa pueda
+acontecerle. Las ofensas son más. La frecuencia del duelo es una de
+tantas manifestaciones. Otra, la destrucción de la vida en su germen,
+los fraudes del amor, las connivencias de M. y M^{me} Saturno. La
+estadística enseña resultados increíbles, y la simple conversación con
+un portero instruye como un libro. Las «hacedoras de ángeles» han
+ocupado tanto a la justicia, como la cirugía galante que abelardizó
+una crecida clientela de damas ultraprudentes, partidarias de la
+despoblación francesa. Estos terribles menoscabos a la vida, son otros
+tantos insultos a la Muerte, que se ve privada de gran parte de su
+cosecha y suplantada en sus futuras funciones.
+
+La burla es peor. Existe en Montmartre un _cabaret_, que puede ser
+considerado como uno de los templos en que mayor culto recibe la
+estupidez y la grosería humanas. Se llama el _cabaret du Néant_, y
+es una de las «curiosidades» que el recién llegado a París se ve
+obligado a visitar, inducido por el cicerone, por el amigo bromista,
+por la guía o por haber oído hablar del obscuro rincón en que se
+toma a la muerte como un inconcebible pretexto de bufonería. Atenas
+no habría consentido ese infecto bebedero, y en otra capital que no
+se llamase París no habría ni policía ni público para la siniestra
+farsa. La fachada del _cabaret_ está pintada de negro y una lámpara
+verdosa ilumina la entrada. Ya en lo interior, os reciben unos cuantos
+_croquemorts_ con saludos fúnebres, y os llaman la atención las
+decoraciones absolutamente mortuorias. Calaveras, tibias, esqueletos,
+inscripciones tumbales hieren la vista en las paredes; y las mesitas
+para los consumos, están substituídas por ataúdes. El _croquemort_
+que hace de mozo, al servir lo que se le pide, no deja de acompañarlo
+con comentarios escatológicos, y de evocar ideas de carroña y de
+inmundicia; las provocaciones al asco suelen ir acompañadas de insultos
+grotescos, y todo esto, por lo general, es recibido por un público
+singular, con risas aprobativas:
+
+Luego se pasa a una especie de teatrito, en donde, por un juego óptico,
+se presencia la descomposición de un cadáver. Y he encontrado un típico
+personaje en ese antro: una infeliz muchacha, que cuando el lúgubre
+barnum pregunta al público: «¿No hay quien quiera hacer de muerto? y
+no surge de los asistentes el mozo ocurrente, o la joven lista, se
+presta--dos francos la noche--a la macabra apariencia. Se ve entrar a
+la persona en el ataúd, y se va advirtiendo poco a poco la lividez, la
+podredumbre, la cuasi liquefacción y el esqueleto. El resultado es un
+¡uff! de desahogo, al salir de tan abyecta cueva. ¡Cuán lejos, en el
+camino de lo infinito, el fresco de Lorenzetti!»
+
+ * * * * *
+
+Tengo gran estimación por los médicos y gran devoción por la medicina,
+entre otras cosas, porque Esculapio es hijo de Apolo. Por esto mismo he
+sentido correr frío por mis venas cuando he oído a varios estudiantes
+de medicina ciertos informes y juicios. «Yo, señor, me dijo uno, voy
+a recibir mi título dentro de poco, pero ni ejerceré mi profesión, ni
+me pondré jamás en manos de un colega.» ¿Me habla usted del desprecio
+de la muerte, de los chistes cadavéricos, de bromas de _carabin_? Aún
+hay algo peor en los internados. ¿Qué diría usted si le dijese que
+suelen verse y no con rara frecuencia, casos de absurdas necrofilias,
+e inconcebibles profanaciones por inicuos farsantes? Pues bien, el
+desprecio de la vida, la burla de la vida, es algo que da escalofríos.
+¿Ha leído usted _Les Morticoles_, de León Daudet? ¿Le han narrado casos
+curiosos? Yo le diré de uno observado por mí.
+
+Llega un infeliz, el profesor diagnostica: apendicitis. Ya sabe usted
+la enfermedad que estuvo hace poco de moda. Va uno a operar. Se le
+abre el vientre al pobre paciente, se ve, y se encuentra que no tiene
+en absoluto tal apendicitis. El profesor, muy tranquilo: «¡Está bien,
+cósanle!» ¿No es esta la peor de las vivisecciones y la más horrible de
+las infamias?
+
+Otro caso. Un marido, recién casado, va a consultar a un médico,
+acompañado de su señora. Era un asunto ginecológico. El matrimonio,
+rico. El doctor asegura al marido que hay que hacer una operación, una
+operación muy ligera, cosa de cortos instantes, «mientras usted se fuma
+un cigarrillo». Y el marido enciende el suyo, y se queda, no sin cierto
+temor, esperando los resultados de la carnicería, en la antesala. Yo,
+me dice mi amigo, tenía el cloroformo y otro ayudante el pulso; el
+doctor comenzó a operar, y a poco vi un chorro de sangre que se elevaba
+casi hasta el techo. No hubo remedio posible.
+
+El médico, asustado, dijo: _¡Ça y est!_ Unos instantes después la
+mujer era cadáver; el ayudante tuvo que salir a dar la noticia al
+marido, pues el doctor tenía, y con razón, miedo de que le matara.
+Y como éste, otros tantos casos. Naturalmente, esto no lo dicen los
+Doyen, los Albarrán, los Mauclair. Otros me narran historias que serían
+hoffmanescas si no fuesen netamente repugnantes, de las horas inútiles
+del internado. Cuando el reciente hombre descuartizado, que es todavía
+incógnita para la policía, se supuso una broma de estudiantes. ¡Ah,
+las bromas! hay imbéciles que para asustar al profano, se lanzan hasta
+hacer sospechar, con ambiguas reticencias, ocurrentes antropofagias.
+Ante esta clase de internos, futuros doctores, me complazco en
+recordar a buenos amigos míos, del hospital San Roque de Buenos Aires,
+excelentes muchachos que cuando las fatigas de la obligación y del
+estudio concluían, pasaban sus horas libres hablando de arte, dibujando
+o interpretando en el armonium a Wagner, a Beethoven, a Grieg.
+
+¿Y los vagos rumores de enfermedades sostenidas, de monstruosos
+abortos, de verdaderos asesinatos en favor de impertérritos herederos,
+de esos que han tenido su comentario mejor en una popularísima
+caricatura de Caran D'Ache, y los encierros de gentes en su sana razón
+en manicomios y casas de salud? Cierto; esto sucede en todas partes, y
+entre vosotros podéis señalar algunos ejemplos que la prensa ha hecho
+visibles y resonantes; pero en esta vastísima capital del placer, del
+oro, del amor, los hechos son muchos.
+
+Los _camelots_ venden juguetes macabros, el esqueleto se prodiga en
+dijes y pisapapeles. En una ocasión no lejana se dió un concierto en
+las catacumbas y se _flirtó_ al amor de una sensación nueva. La poesía
+de Rollinat, que hoy ya nadie recuerda, tuvo muchos aficionados, y
+_Mademoiselle Squelette_ muchos intérpretes. La Gran Histrionisa genial
+Sarah Bernhardt, hizo famoso su féretro-lecho. La duquesa de Pomar,
+tocada de teosofía, daba bailes en donde aparecía, según se dice, el
+espectro de María Stuart; y el de Esseintes de Huysmans, cuyo modelo
+en carne y hueso es el conde Robert de Montesquieu Fezensac, ofrecía
+comidas negras, a las que no hubiera tenido inconveniente en sentarse
+la sombra del Comendador.
+
+Hay una literatura _faisandée_, que huele mucho a cadaverina con su
+poco de cantárida; a ella pertenecen, para señalar un ejemplo, ciertos
+cuentos de M. Jean Lorrain, caro a lectores reblandecidos.
+
+La guillotina ha sido llamada por un escritor «el espectáculo
+nacional», como los toros de España; y hay gentes, sobre todo en
+un especial medio femenino, que buscan esos sangrientos pimientos
+eróticos, para condimentar deseos insaciados y animar ensueños viciosos.
+
+Claro, que no es todo París, hay que fijarse bien y claramente, no
+es todo París, sin excepción; pues hay un París que trabaja y es
+inmenso ese París, y hay un París que reza, inmenso también, aunque
+parezca esto una eminente paradoja. Gran parte de la enfermedad está
+sostenida por la carne cosmopolita que dominguea en la ciudad fabulosa
+y maelstrómica.
+
+Pero de un modo o de otro, París, en medio de su gloria, en medio de
+la alegre agitación de sus pecados amables y terribles; en medio de la
+avalancha de oro que un solo soplo de sus labios hace rodar al abismo;
+en medio de tantas músicas y canciones que no hacen oir las quejas de
+los de abajo, de los que están, _como los muertos_, en sus negras
+catacumbas, miseria y hambre; en medio de una primavera que presenta
+incesantemente sus flores y un otoño continuo que da sus frutos a los
+paladares favorecidos de la suerte; en medio de un paraíso de locura en
+que la mujer en su sentido más carnal y animal, es la reina invencible
+y la devoradora todopoderosa, ha olvidado que hay algo inevitable y
+tremendo, sobre los besos, sobre los senos, sobre la alegría, sobre la
+música, sobre el capital, sobre la lujuria, sobre la risa, sobre la
+primavera y sobre el otoño; y este algo es sencillamente la Muerte; la
+Muerte, a la cual se olvida, o se ofende, o se burla.
+
+No hay que meter periódicos en el cráneo de los muertos, como el mozo
+del hospital Saint-Antoine. Se pueden poner al tanto de lo que pasa.
+
+No hay que dar conciertos en las catacumbas. Se puede despertar la
+Muerte; y ponerse a bailar, como en la Edad Media...
+
+Ese sería el desquite de la Muerte...
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+V
+
+
+Un distinguido asesino inglés, o al menos apellidado Smith, ha
+intentado, con mal éxito, degollar a una vieja cortesana retirada, ya
+sin cotización en plaza, pero que tiene automóvil. Las señoritas de
+Pougy y otras Oteros, se han estremecido ante sus diamantes. En Maxim's
+la noticia del suceso hizo palidecer muchas caras bonitas. El hecho
+del día ha sido la preocupación de _esas damas_, que por mucho tiempo
+tendrán que pensar en los inconvenientes de su lucrativa carrera. Han
+parado mientes en que, en Babilonia y en el mundo _ou l'on s'amuse_,
+bajo una buena levita se oculta un buen estrangulador, y en que Smith
+es uno más en la lista de los Pranzinis, Prados y compañía.
+
+¡Ah! estas graciosas desplumadoras de pichones y gallos viejos,
+encuentran de repente la garra de la bestia bruta que por quitarlas
+el collar les quiebra el lindo cuello, o les pega una puñalada, o les
+ahoga, o emplea las armas principio de siglo del héroe de ahora: la
+pelota de plomo en la cáscara de la mandarina, y el anillo atado a la
+fina cuerda. Y no será quien las mate el hambriento desesperado de los
+suburbios o el _marlou_ de gorra y blusa. Será uno de esos desechos
+humanos, uno de esos intrusos de todas partes, caballeros de industria,
+«rastas» empobrecidos y sin oficio, rondadores de mesas de juego,
+componedores de amor ajeno a tanto la pieza, parásitos de hetairas y
+candidatos a la momentánea o larga celebridad que ofrece el aparato de
+M. Deibler.
+
+En los cafés de mujeres elegantes y venales, habéis visto esos
+extraños tipos, de nacionalidades dudosas, valacos, griegos,
+levantinos, americanos del norte y también del sur, rubios u obscuros,
+elegantemente vestidos, con prendedores hirientes, bigotes tziganos,
+conocidos de muchos sin que ninguno sepa a punto fijo quiénes son,
+amigos confianzudos de las más señaladas Emilianas y Margaritas, y
+que levantan a su paso vagas interrogaciones: «¿De qué vive éste?
+¿Cómo gasta, cómo derrocha?» Vive, casi siempre, de los calaveras que
+le prestan y de las mujeres que le dan. Pero de repente, una noticia
+circula al son de los valses húngaros, por las mesas envanecidas de
+champaña: «¡Sabes! Fulano, preso. Una estafa. O un robo.» Cuando el
+aventurero es de hígados negros, la campanada anuncia un asesinato.
+¿Cuántos de esos van por el bosque, haciendo el rico, en equipajes
+ajenos? ¿Cuántos se sientan a jugar en los casinos al lado de títulos y
+personajes, hasta que un día se les agarra en la engañifa, se les echa
+a puntapiés, o se les desenmascara?
+
+Mas, es cerca de «esas damas» donde ellos aprovechan con más
+frecuencia, pseudo protectores, «señores de compañía» como el grotesco
+tipo que acaba de presentar Coolus, secretarios, o perros de presa. Por
+ese camino se llega a todo. El dinero a que están acostumbrados les
+hace falta de pronto, y hay que buscarlo de cualquier manera. Tienen
+muchas amigas de las carreras, del aperitivo, de la cena, del teatro,
+conocen sus joyeros, sus habitaciones, sus hábitos. Y así, de cuando en
+cuando, una pobre pecadora muere de sangrienta y trágica muerte.
+
+ * * * * *
+
+Esas damas...
+
+¡Preciosas estatuas de carne, pulidas y lustradas como dijes, como
+joyas, flores, o animales encantadores, estuches de placer, maestras de
+caricias, dignas de una corona de emperatriz, ducales, angelicales, y
+tan brutas, tan ignorantes, tan plebeyas en su mayoría!
+
+Cuando más os deleitan un gesto atávico, un modal hereditario, os
+revelan la antigua granja, el gallinero, el lavadero o la cocina
+maternales. Todas las aguas de Lubín, todas las invenciones de Lenteric
+no bastarán a quitar la original mancha nativa; todos los roces
+con Gales, con Borbón o con Sagán no las suavizarán la aspereza de
+generaciones de servidumbre y vulgaridad, y cuando el carácter exalta
+o se agria brotan de los más bellos labios palabras y hacen los más
+blancos brazos gestos, que piden la portería o el mercado.
+
+Ésta nació en un pueblecito de provincia; vino a París no se sabe cómo;
+quiso trabajar y no pudo; le cayó del cielo de un lecho casual una liga
+medianamente favorable. Abandonada, fué _soubrett_, y de criada de
+señora alegre, fué arrebatada por tal viejo vicioso que la lanzó, es el
+término. Tuvo suerte, y hoy posee una mediana educación, un hotelito,
+caballos, y su nombre figura en las crónicas del _Gil Blas_.
+
+Esa otra es gallega. Sirvió en Madrid en una casa de huéspedes. Todos
+los estudiantes supieron en su pensión de a dos pesetas lo que era
+el amor de la sirvientita, cuya cara primaveral era un plantío de
+sonrisas, y cuya generosidad no tuvo límites. ¿Quién le enseñó a bailar
+el vito y el fandango? ¿Quién la levantó de tan bajo como había caído?
+¿Qué ángel le mostró el camino de París, y quién la hizo descaderarse
+ante un concurso de periodistas? Es el hecho que triunfó en un
+instante, y sus castañuelas hicieron llover luises. Los jóvenes vivos
+y los viejos bobos la llenaron de diamantes. ¡Qué de diamantes! Sus
+diamantes fueron tan célebres como sus conquistas. Torpe como un pato,
+tiene en su época la celebridad de una Aspasia. Tiene hotel, casas que
+alquila, todavía más diamantes, y mil trompetas que anuncian al mundo
+el reinado de su belleza.
+
+Aquélla, tuvo por cuna un montón de coles, se corrompió casi en la
+niñez, circuló por los barrios parisienses, en noches de frío, en busca
+del paseante trasnochador. La casualidad la hizo hallar su suerte buena
+en un desconocido. Ascendió. Ganó. Acaparó. Juega a los caballos. Su
+llegada a Niza y Monte-Carlo causa siempre sensación.
+
+Aquella otra, ¿se acordará del pobre pintor que fué su amor primero en
+un cuartucho del barrio Latino? ¿Se acordará de las noches danzantes
+de Bullier? ¿De la escasa cena a la madrugada, en los mercados? Quizá,
+porque se la suele ver en ocasiones pasear sus trajes de Doucet por
+cafetines del Boul' Mich y saludar a sus antiguos conocimientos.
+
+Las obreritas miran con envidia a estas desdichadas con fortuna, cuyas
+faldas, cuyos sombreros, valen un año de trabajo en un taller matador.
+El lujo las fascina, ese lujo gritón y exhibicionista; y el ver a las
+ilustres pelanduscas en compañía del lord, del conde y del millonario.
+Y no sospechan los lados duros y trágicos de esos aparatos de placeres,
+a quienes el placer mismo martiriza.
+
+Algunas empiezan ya a guardar dinero, a poner en el Banco economías, y
+suelen ser menos frecuentes los fines de fiesta a lo Cora Peral. Pero
+la riqueza no es segura y un crecido tanto por ciento va siempre a
+los hospitales y a la miseria degradada, cuando un ímpetu salvador no
+lleva la vieja carne inútil al Sena. Las que logran asegurar los años
+últimos, ya se sabe en lo que paran. Como el diablo viejo, en fraile;
+la diablesa gastada, en devota.
+
+Hay sus raros ejemplos de afición a la literatura, y sobre todo a las
+tablas. Lo primero no deja de ser una especie de _réclame_, como en el
+caso de Mlle. de Pougy; y lo otro no es más que el _affiche_ viviente,
+la muestra plástica, el escaparate del «restaurador» que pone a la
+vista lo que atrae a los amantes de la _bonne chére_, o si queréis,
+_bonne chair_...
+
+ * * * * *
+
+¿Habéis estado alguna vez, pasada la media noche, en casa de Maxin?
+Cito este lugar, por ser uno de los que más ha estado de moda en
+este último tiempo. Una muchedumbre de beldades caras se instala
+en las mesas, que no tardáis en ver coronadas del indispensable
+cordon-rouge o extrady. Caballeros de todos portes invaden el recinto
+y entablan la partida amorosa de la cena, mientras los tziganos, que
+casi siempre son españoles, italianos y franceses, martirizan los
+violines en un suplicio orféico que no cesa. Jovencitos adinerados y
+más que maduros _marcheurs_ se disputan la primacía del halago a las
+mujeres, radiantes de joyas, maravillosamente vestidas, irresistibles
+de vicio. Hay sonrisas, charlas, risas, y no son raros los insultos.
+Allí están las varias Guerreros, estranguladas de perlas, repartiendo
+sus tentaciones españolas; allí varias yanquis, soberbias y duras,
+con las manos pesadas de brillantes; y las innumerables Fulanas de
+Tal Cosa, Perengana de Tal Otra, francesas con su falso apelativo
+nobiliario, graciosas, atrayentes, pálidas de noches blancas, a pesar
+de los afeites. Y se come y se bebe; y cuando llega la madrugada, ya
+las mesas se han apartado y el baile se inicia, y dale _Valse bleue_
+y demás músicas en boga. Por el lado del bar pasan los equívocos
+_chasseurs_ que llevan mensajes; por otro circulan los mozos serviles,
+renovando la champañada. Y la _quête_ de los músicos, completa los
+indispensables desembolsos. (¿Qué diríais al saber que los violineros
+del _Café de París_ se han ganado en un año de propinas setenta y
+tantos mil francos?) Y las mozas se alegran más y más. Cada cual cuenta
+con su presa. Y el inadvertido mozalbete no consulta su cartera; y el
+animado _gagá_ no halla qué hacer con su emperatriz de a tantos luises.
+Y hay entre ellas celos y recelos. La ninfa no esconde a veces a la
+verdulera, y la marquesita Watteau no oculta que sabe el vocabulario de
+su papá el cochero.
+
+El triunfo está a la salida, cuando cada víctima se lleva a su
+compañera del brazo. No se cambiaría un caballero de éstos, en ese
+instante, por el mismo ex príncipe de Gales.
+
+Allí he visto auténticos potentados asiáticos e inconfundibles
+majestades yanquis; conocidos lores, y, ¡qué honor para el continente!
+gran variedad de afortunados hispano-americanos.
+
+Allí he visto--y ya comprenderéis que no he asistido como uno de
+tantos, pues no tengo inconveniente en manifestaros que no me llamo
+Vanderbildt, y que la buena mensualidad que me paga _La Nación_ no me
+alcanzaría para dos noches;--allí he visto, con cierto pesar, a ricos
+argentinos, desparramar los billetes azules, esfumar los oros con
+prodigalidades que no dejaban mal puesta la bandera... Pero os juro que
+más de una vez he tenido la tentación de decir a uno de esos notables
+gozadores de la vida: «Señor, es una bella pasión la pasión de la
+belleza, y la grata compañía de estas princesas, envidiable desde todo
+punto de vista, de oído, de olfato, de tacto. Tenéis un capital que
+no palidece ante el de algunos de estos nababs cosmopolitas. No sería
+yo quien os aconsejara tomar la vida por su lado obscuro, cuando las
+estancias producen tanto y no gastáis sino los intereses de vuestro
+haber total. Pero permitidme que os haga esta pequeña observación. Con
+lo que gastáis en una semana de superfluos derroches, podría seguir por
+mucho tiempo sus estudios un joven pintor, músico, escultor, escritor,
+de los muchos que en vuestro país son pobres, y podrían más tarde dar
+honra y brillo a la patria. Con lo que gastáis en dos semanas podríais
+obsequiar al Museo nacional de Bellas Artes, una hermosa obra, que
+acrecentaría al naciente emporio artístico; con lo que gastáis en
+un año--y hablo de gastos absolutamente sin razón--¡calculad lo que
+podríais hacer!»
+
+Pero, casi siempre, cuando voy a hablar esto, suenan los violines, se
+esparce la _Valse bleu_, se interponen los _chasseurs_, hace cuatro
+reverencias el _sommelier_...
+
+¡Y esas damas...!
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+VI
+
+
+Lo que se llama aquí la Gran Semana, es dedicada principalmente a «la
+más noble conquista del hombre»; «la más noble conquista del hombre» ya
+se sabe que es el caballo.
+
+Ya fué la fiesta de Auteuil, en donde, con la complacencia de un día
+amoroso y dorado, se vió un brillante ejército de mujeres deliciosas,
+vestidas con el arte de encantamiento que los costureros saben;
+irrupción de rostros sonrientes, trajes de primavera, sombreros y
+sombrillas que alegran de armoniosos colores el espectáculo: un ir y
+venir de gentes elegantes; en las tribunas una aglomeración de notas
+encantadoras; y cerca, los lagos, los carruajes ostentosos, también
+con su carga de belleza y de riqueza; ya Chantilly, con su Derby que
+hace competencia y vence en Epsom, Chantilly, lugar aristocrático y
+deleitoso; ya Longchamps, adornado de lujo e hirviente de mundo; al
+Gran Prix, con sus pompas y ruido.
+
+El entusiasmo que hay en París por las carreras, sólo puede compararse
+al que hay en España por los toros. Se juega mucho, se juega
+demasiado. El sport actual no ve la mejora de la raza caballar sino
+en la ganancia. El cuadro estético interesa poco. La equitación,
+atacada por la bicicleta y el automóvil, está en decadencia. _Saxon_,
+_Jocely_, _Chéri_ son aclamados, más que como «violentos hipógrifos»,
+como fuentes de entradas, de francos o de luises. Los que pierden,
+ciertamente, no aclaman al cuadrúpedo triunfante. Pero por el momento
+los nombres de los ganadores van hasta las constelaciones. Desde
+1873, una larga lista señala triunfos sucesivos--tal una enumeración
+de papas, de reyes o de generales: The Ranger, Vermont, Gladiateur,
+Ceylan, Férvacques, The Earl, Glaneur, Sornette, Cremome, Boïard,
+Trent, Salvator, Kisber, Si-Cristope, Thurio, Nubienne, Robert-Devil,
+Foxhall, Bruce, Frontín, Little Duhk, Paradox, Mintin, Tenebreuse,
+Stuart, Vasistas, Fitz, Roya, Clamart, Rueil, Ragotski, Dolman
+Baghtche, Andree Arreau, Doge, Le Roi Soleil, Pert, Semandria, hasta
+el glorioso bruto de ahora, _Chéri_, cuyo propietario, Caillaut, no
+cabe en su orgullo. Calígula no andaba muy errado. Las publicaciones
+sportivas son numerosísimas y el público las compra como el periódico
+noticioso, el diario preferido. Los principales cafés y bars tienen
+un servicio de información inmediata para las carreras; las gentes
+del alto mundo, tanto como las del bajo, tienen su animal favorito y
+apuestan. Los suicidios a consecuencia de pérdidas en los hipódromos
+no son escasos. Hay quienes opinan que las carreras son útiles y de
+alta moralidad política. Las ha llamado alguien «pararrayos de las
+revoluciones», exactamente como Huysmans llama pararrayos de las
+tempestades diurnas a los conventos. El pueblo se divierte, dicen, y
+así no hay temor de que se subleve. _Panem et circenses._ Mas no se
+fijan que las carreras sin el pan, no contentan a los proletarios; y
+lo que se está preparando en lo nebuloso del porvenir, por obra del
+fermento popular, y de la miseria negra que contrasta con la insolencia
+de la riqueza exhibicionista, no es la caída de un ministerio más o
+menos Waldeck, o de una república más o menos radical o clerical;
+es algo que soñó demasiado hermoso Hugo y que previó demasiado rojo
+Heine; algo que le va a quitar el automóvil al príncipe D'Arenberg y
+las caballerizas a M. Edmond Blanc. Eso no lo sabe tanto orgulloso
+satisfecho de los que tienen por Homero a Jean Lorrain y por gráfico
+retratista al mordiente Sem.
+
+Grandes sportwomen hay, que se apasionan por el juego elegante, y otras
+que son dueñas de _haras_. Por mucho tiempo la vizcondesa d'Harcourt
+hizo lucir sus caballos, con sus jockeys blanco y oro. Hoy se ve
+siempre en la tribuna a la duquesa d'Uzés, a la de Noailles, a muchas
+duquesas; a las condesas de Roederer, de Le Marois, de Saint-Phallier,
+de Portales, a la princesa Murat, y cien otras nobles más, y señoras
+de propietarios de _écurie_, y mundanas en profusión tanto como
+_semi-mundanas_... Y es desde luego una parada de elegancias, una
+exposición de trajes y joyas, en competencia; visión de sedas y
+encajes sutiles, visión de flores y de sombreros, de sonrisas, de
+gestos graciosos. Del lado de los hombres, el todo d'Hozier, la banca,
+los negocios, los clubs. Entre las barbas blancas, la del duque de
+Chartres y del rey Leopoldo, y las patillas que enmarcan la cara dura
+del barón Alfonso de Rothschild. Luego el grupo de los comisarios,
+dueños de caballos, corredores, etc., y la tribuna de _entraîneurs_ y
+jockeys.
+
+Los jugadores y curiosos pobres están más allá, bajo los árboles, a la
+hora del salchichón al aire libre, y junto a la reja en el momento de
+la corrida de las ligeras bestias.
+
+Y cuando la carrera empieza es el enorme griterío, la expectación, la
+impaciencia por saber cuál ha de ser el dichoso ganador; y los nombres
+de los animales que corren en competencia se pronuncian entre el ruido,
+mientras los caballos van por la pista como la bola en la ruleta. Así,
+como el _entraîneur_ de M. Caillaut, propietario de _Chéri_, llegase
+tarde cuando el Gran Prix se corría, no encontró lugar en la tribuna
+en que le correspondía estar, y no supo la victoria de los caballos
+de su amo sino por las exclamaciones que entre la tempestad de gritos
+llegaban a sus oídos: se nombraba a _Saxon_, el ganador de Chantilly,
+y al inglés _Lady Killer_, hasta que el hábil hombre de caballeriza
+sintió un soplo de alegría al oir aclamar en último instante a _Tibère_
+y a _Chéri_.
+
+Desde el presidente de la República al último _camelot_, pasa en
+triunfo el nombre del vencedor, los colores del patrón adquieren un
+nuevo brillo y como que, al pasear al bruto triunfante, se dejase
+ver, en cuatro patas flacas y con una cabeza soberbia, la imagen de
+la vanidad, pasajera y momentánea. Pues el doble _event_ es cosa
+rara, y _Saxon_, ganador en Chantilly, no tuvo el gran premio. Y ese
+principado hípico tiene el fin de todos los principados humanos.
+Arquías hacía ya lamentarse al corcel antiguo triunfador en la carrera;
+«me he visto, dicen los versos de la Antología, coronado, en otra
+época, en las orillas del Alfeo; gané dos veces el premio junto a la
+fuente Castalia; y obtuve aclamaciones de la muchedumbre y aplausos,
+en Nemea y en el Istmo; a la piedra de Nisipo pasaba como llevado por
+el aire, ¡Oh desdoro! hoy doy vueltas a la piedra de un molino, en
+ruin ocupación, y sufro el látigo». Los _Saxon_ y los _Chéri_ no irán,
+gracias a los progresos de la industria, a hacer harina; pero no está
+en lo imposible que sus gloriosas carnes sean mañana, cuando la vejez
+llegue, consumidas en beefteaks de culinaria subrepticia, o claramente
+ofrecidos a la hipofagia parisiense. No serán los primeros _outsiders_
+víctimas del apetito.
+
+Un bello espectáculo es sin duda alguna el desfile, cuando las horas
+doradas de la tarde ponen en el Bosque su ambiente de amorosa alegría,
+en esta estación que hace hervir las savias y precipitarse la sangre.
+El presidente de la República se retira, y generalmente es aclamado
+a su paso. Una interminable procesión de vehículos se extiende, en
+un resonar sordo de cascos y un sacudimiento de sonorosos arneses.
+Pasa el mundo oficial, el gran mundo, los batallones de clubmen. Las
+hetairas no son las menos miradas como comprenderéis--, la Emilienne
+d'Alençon en su cab inglés, la Otero en su equipaje superior al del
+mismo millonario Chauchard, y todas las celebridades de la gracia en
+venta y del amor profesional. Se disemina el inmenso río de carruajes
+y automóviles y bicicletas. Quiénes van a los restaurants del Bosque,
+quiénes a la ciudad. París murmura, se estremece, bañado de fuego
+vespertino, y al entrar a la plaza de la Concordia, al ver el casco de
+oro de los Inválidos, las lejanas agujas de Santa Clotilde y, en el
+inmenso _forum_ que engrandece y alegra el espíritu al propio tiempo,
+el obelisco sobre el fondo verde de las Tullerías; al respirar este
+ambiente y sentir filtrarse en uno el alma del día, se experimenta un
+singular placer. Se viene de coronar a un caballo; pero no importa.
+Allá está enterrado Napoleón, aquí respiró Víctor Hugo; sentimos como
+que vamos sobre el pecho del mundo.
+
+Venimos de la coronación de un caballo; en Atenas también se hacía lo
+mismo. Un caballo bueno vale más que un general malo. Y luego, «la más
+noble conquista del hombre» siempre ha sido compañera de la gloria; no
+se concibe a Alejandro sin Bucéfalo, al Cid sin Babieca; no puede haber
+Santiago en pie, Quijote sin Rocinante ni poeta sin Pegaso. El caballo
+es noble, es generoso, es bueno. Merece más que los elogios de M. de
+Buffon.
+
+ * * * * *
+
+Lo lamentable es que en el sport moderno, lo repito, en las carreras,
+no se tenga por mira el espectáculo estético, sino el lucro, el azar,
+la ganancia. La gran _pelousse_ equivale a una mesa de billar, a una
+carpeta de juego. La Gran Semana es la semana de la ostentación del
+lujo por un lado y la apoteosis del juego por otro. Dicen que esto es
+el 14 de Julio sportivo. Hay razón en decir eso. Mas no es envidiable
+la celebración desde aquel punto de vista.
+
+Mejorar la raza caballar es una gran cosa. Se ha llegado en
+esto a resultados admirables. Mejorar las razas humanas sería
+indiscutiblemente mejor. Mejorar los cuerpos, mejorar las almas. No la
+persecución imposible de una humanidad perfecta, pues esto no está en
+la misma naturaleza; pero sí un progreso relativo, seguir el camino
+que muchos conductores de ideas han señalado y señalan para bien de
+los pueblos. Es mucho el contraste entre la maravillosa exposición de
+bienestar y de riqueza sobrante y desafiadora, y la enorme miseria que
+se agita, y el enorme aplastamiento del obrero por la masa del capital.
+
+La noche del Grand Prix he visto a la célebre Fagette, una mediocre
+_divette_ que sale a las tablas con un «bolero» que cuesta millón y
+medio. No es equivocación del corrector: _millón y medio_.
+
+Luego, se asustan de Ravachol.
+
+La mejor conquista del hombre tiene que ser, Dios lo quiera, el hombre
+mismo.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+VII
+
+
+_Ludus._
+
+O para decirlo en moderno, sport; o para decirlo en castizo, deporte.
+Yo, por mi parte, nunca diré deporte; primero, porque así dicen los
+puristas, y luego, porque esa palabra no quiere decir las fiestas de
+agilidad y los concursos de fuerzas, que, en nuestros días, dominan el
+aburrimiento de los desocupados del mundo.
+
+_Ludus_ es en latín, y esto puede ya hacer que me perdonen ciertos
+jueces que no me permito atender, sobre todo cuando voy a hablaros del
+sport francés, asunto agradable.
+
+Hay aquí desde hace tiempo un despertamiento de afición a las cosas
+sportivas que tanto dan que hacer a los anglosajones, a punto que se
+creería que ellos son los inventores. El ejercicio es humano; la fuerza
+sorda es bárbara; la gracia en la fuerza es latina; la elegancia
+es latina. Por eso se ha necesitado descender en el concepto de la
+ornamentación personal hasta la chatura de nuestro tiempo, para que
+Pool sea el árbitro de la sastrería masculina, y que la elegancia tenga
+su papa en Londres. La elegancia es helénica y latina. Ella hace que
+el gladiador busque un bello gesto para la muerte, y que al toro del
+sacrificio se le pongan pámpanos y rosas en los cuernos. Ella hace que
+los aspectos de los centauros y lapitas en el mármol de las metopas se
+afirmen hermosos y decorosos.
+
+No puede haber comparación, sino para mengua de lo moderno, en el
+concepto de la hermosura, entre los juegos antiguos que celebraba
+Píndaro y los de ahora, que cantan el _Auto-Vélo_ o el _París Sport_.
+Pero aun así, los actuales ejercicios y divertimientos ofrecen cuadros
+y escenas de innegable atractivo. El teufteur, el pneu y los diversos
+matchs de velocidad o agilidad, que hoy están de moda, entrarían
+difícilmente en la oda. El automóvil ha encontrado un robusto poeta en
+prosa en Paul Adam, y algún pequeño poeta ha celebrado a las varias
+bellezas que se visten de oso y se ponen caretas extraordinarias para
+ir a gozar de las delicias del torbellino de polvo, sobre el demonio de
+caucho y hierro, fulminador de pavos, patos, gallinas y perros, cuando
+no del desventurado peatón.
+
+Otra vez he hablado de las carreras de caballos. Hoy se interesa
+el público por las carreras de automóviles. «¡El caballo se muere!
+¡El caballo ha muerto!» gritan algunos. Pero el Grand Prix no deja
+de ser la fiesta por excelencia, y Auteuil y Chantilly y demás
+lugares de hipógrifos con pedigree, se siguen viendo tan concurridos
+como siempre. Un periodista afirma que «un simple Rothschild puede
+franquear en una armazón eléctrica, en diez y siete horas y media,
+la distancia que separa Stuttgard de París; es decir, setecientos
+fulgurantes kilómetros, y eso en el momento mismo en que la pobre
+Kizil Kourgan--ilustre yegua--hija de Eolo, gana el antiguo premio
+de los hipódromos _vieux jeu_, y da vueltas ante el presidente de la
+República. ¿Qué decís, oh días del corcel caro a Píndaro, y qué vais
+a hacer? Triste sport de tortugas, ¿qué nos quieres? El Grand Prix de
+París me parece tan lejano en la historia como las lupercales en honor
+del dios Pan. Epsom, Longchamps, Auteuil y Chantilly, otros tantos
+nombres que suenan a viejo régimen, viejos principios y _radotage_.
+Yo estoy por los pneus, por los teuf-teufs, por los _autos_,--y los
+express son nuestras diligencias.» A lo cual otro le contesta que el
+automóvil no es para todo el mundo, pues hay que ser rico para pagarse
+las delicias de los 100 por hora. No ha llegado tampoco el tiempo
+en que el caballo sea únicamente un comestible en las carnicerías
+hipofágicas. «Creemos, dice el bravo defensor del animal poético que
+relincha en Job y galopa en Virgilio, creemos que los _autos_ no
+reemplazarán jamás nuestra caballería armada, la cual, con las actuales
+máquinas de guerra y con las que nos prepara el porvenir, se hacen más
+y más indispensables. Esas solemnidades hípicas cuya ironía os parece
+risible, son, pues, más útiles y de un orden más elevado que nunca,
+y el día que anunciáis en que se abolirán las corridas de caballos,
+mientras el caballo volverá a las pampas; el día, en fin, en que «los
+coraceros cargarán en triciclos a petróleo»--no es broma, eso está en
+el artículo--ese día encontrará mejor su lugar en carnaval que aquel
+predicho por vos, en que «el caballo gordo, despacio, coronado de
+pámpano, mitológico y comestible», desfilará por el bulevar. El mismo
+Paul Adam ha preconizado la potencia destructora de los automóviles de
+guerra, y lo que se creía una imaginación suya se ha visto confirmado
+por la opinión de revistas técnicas y algún ensayo práctico en el
+ejército inglés. Pero nada le quitará al caballo su triunfo estatuario
+y su belleza lírica. No hay que olvidar que Pegaso es caballo.
+
+ * * * * *
+
+El ping-pong revoluciona las horas del salón, sin el encanto del
+aire libre del lawn-tennis. Pero vino de Inglaterra y vence. La
+pesca tiene sus aficionados, los de la paciencia inaudita con caña,
+y los de la red, a _l'épervier_ en los ríos cercanos, sobre todo en
+el amable Marne; o en el mismo Sena, o en Lagny, Andresy, Chelles o
+Poissy. El caballo de silla tiene sus campeones y amadores, como ese
+pobre millonario, el joven Sterne, sobrino del pintor Carolus Durad,
+que acaba de matarse en un steeple. Hace poco se han efectuado los
+steeples militares en Verie-Saumur, donde hará un año se ejercitaba
+con lucimiento algún jinete argentino. Los concursos hípicos se
+verifican en Vichy, Limoges, Roubaix, Brest, Rouen, Nancy, Poitiers,
+Bologne-sur-Mer y Spa. Por lo general, son pruebas de obstáculos,
+saltos de fosos, de barreras y de ríos. Son famosos los Habits-Rouges
+de París. Y hay luego los tiradores de armas, desde los de la esgrima
+de sala hasta los aficionados al cañón, que van a probarse en
+Fontainebleau.
+
+El jockey es un personaje; el pelotari aún figura; el maestro de billar
+se hace nombrar; los _entraîneurs_ tienen como los Watson, de las
+caballerizas Rotschild, sueldos de embajadores. Y aquellos hombrecitos
+que corren los caballos, monos de seda, ligeros y osados, con los
+colores tales o cuales, logran conquistas amorosas que tan solamente
+tuvieron un tiempo los tenores, y que hoy pudieran apenas disputarles
+los toreros. Dígalo ese muchacho yanqui, de diez y ocho años, Rieff...
+
+Los concursos ciclistas van uno tras otro, en donde se ponen en liza
+Meyers, Grogna, Ellegaard y cien más, cuando no negro prodigio, como
+Major Taylor.
+
+Los más a la antigua son los atletas. Desde la resurrección de los
+famosos juegos olímpicos, hay todos los años campeones que, como
+en la vieja Grecia, se disputan el lauro de la carrera, del disco,
+del salto. Los triunfadores, en imagen, son popularizados por la
+fotografía, como antes el bronce o el mármol en Pitia u Olimpia honraba
+a los corredores, gimnastas o pancraciastas. En los vasos de Volci o
+en la estatua de Mirón se admiran los antiguos cuerpos amacizados de
+ejercicio y en posturas nobles y gallardas, que, por más que hagan, no
+pueden igualar los gimnastas, luchadores y discóbolos de ahora. Antes
+que el maravilloso estadio que inmortalizan las helénicas antologías,
+lo que evocan, vencedores y todo, es la feria, el tablado de Neuilly,
+las barracas anuales de los bulevares exteriores.
+
+Otros son los del remo, como los que tuvieron también su celebración
+de campeonato el día mismo en que se concluía la carrera automovílica
+París-Viena y se verificaba la fiesta del Grand Prix de Paris Cycliste.
+El Rowing Club proclamó a Roche y d'Helley campeones de Francia en
+doble-scull; a Hiser campeón de los juniors en skiff, y a Prével
+campeón de Francia en skiff. No hay la locura seria de los oxfordianos
+y cambridgianos; los aficionados se ejercitan con pasión, pero no con
+la decidida convicción patriótica que los colegas de ultra Mancha.
+
+ * * * * *
+
+¡Ah! y esa carrera París-Viena, ¡lo que ha dado que hablar! No hay
+carrera de esas en que no haya su muerto, o cuando menos su herido.
+Como los que tienen automóvil son gentes de fortuna, nobles o
+burgueses, sucede que los anarquistas tienen en la máquina violenta
+una colaboradora de más de la marca. Ya van varios millonarios muertos
+por la pasión de la velocidad. Aquí sí que confunden precipitación
+con velocidad; y así un Cahan d'Anvers fué lanzado por su _auto_ a la
+otra vida; y Vanderbilt estuvo el otro día en gran peligro de perder
+la suya; y muchos otros eminentes automovilistas, aun testas coronadas
+como el rey de Italia, han pasado por ciertos peligros que el modesto y
+elegante caballo, y aun mejor el vehículo de San Francisco, no ofrecen
+a quienes se dedican a ellos.
+
+No niego que hay su belleza en el automóvil, y que una vez puesto
+uno en la silla, se va ensanchando Castilla delante del armatoste
+formidable y no se acuerda uno más de los aplastados, desde el momento
+en que se siente aplastador. La gloria de ir como en un vuelo fabuloso,
+dominando el espacio en un monstruo casi mitológico o bíblico, puesto
+que ha habido quien crea que Eliseo al dejar su manto lo hizo yéndose
+en un automóvil _avant la lettre_; el placer físico de la ligereza,
+de sentirse liviano como el aire mismo, son cosas innegables, pese a
+los que, como yo, no pueden ver pasar una máquina de esas sin cierta
+sublevación de ánimo. Pero, tal como se usa, es un placer inestético
+y sucio. Inestético, porque jamás la mejor _dion_ o _mercedes_, o
+_deschamps_, equivaldrá en gracia y elegancia a un soberbio carruaje
+tirado por tronco más soberbio aún de brillantes caballos; y porque
+para hacer esas vertiginosas caminatas hay que vestirse de máscara, con
+inusitados balandranes o capas esquimalescas; y sucio, porque mientras
+no se rieguen con petróleo todos los caminos del mundo, el que se
+atreva a correr parejas con el huracán resultará lleno de polvo, negro
+de tierra, incómodo y feo. Y luego, es un sport para privilegiados. La
+más barata máquina cuesta cuatro mil, seis mil, y ocho mil francos. Las
+hay de cincuenta mil, de cien mil, y no sé si de doscientos mil. Y no
+todos somos el cha.
+
+Todo sport tiene su encanto, su placer relativo; natación, caza, pesca,
+remo, duelos a primera sangre, billar, turf, teuf-teuf y compañía El
+placer está en no llegar a la exageración, en no romperse el alma por
+hacer 101 kilómetros; el no ahogarse por querer pasar el Canal de la
+Mancha; el no pescar una insolación antes que una trucha, caña en mano.
+El ejercicio y la distracción hacen más amable la vida con tal de que
+ésta no se exponga inútilmente.
+
+Si el perilustre Mr. Vanderbilt, conocido del payo Roqué, me
+dijese.--«Voy a regalar a usted un automóvil, y va usted a hacer 103
+por hora», yo le contestaría:--«Muchas gracias, Mr. Vanderbilt, J'aime
+mieux ma mie ô gue! J'aime mieux ma mie!»
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+VIII
+
+
+La vuelta de Jules Bois de la India ha coincidido con un despertamiento
+de curiosidad para los estudios psíquicos. _Le Journal_ y _Le Matin_
+han publicado relaciones de milagros, reportajes de personas iniciadas
+en los asuntos del _au-delà_; y han hablado sacerdotes, médicos,
+magos, espiritistas y videntes. He creído oportuno, pues ocuparme en
+este asunto; y me he dirigido a un amigo mío muy versado en lo que
+pasa de tejas arriba, artista y teólogo, perteneciente a los círculos
+swendemborguianos y espíritu convencido. He hablado ya de él en otra
+ocasión: me refiero a G. Núñez.
+
+Era una tarde opaca, como de comienzos otoñales; llegué a la casa de
+mi amigo con objeto de saber su opinión a propósito de los milagros
+de Lourdes. Le encontré en medio de su familia y en unión de su
+inseparable Henri De Groux. Una gran Biblia estaba abierta en una mesa.
+Mientras el crepúsculo penetraba por los vidrios de los balcones, una
+de las hijas del artista despertaba suavemente en el piano, música
+vaga, triste, como adecuada al momento.
+
+Debo advertir que creo en absoluto en la sinceridad de mi amigo. A
+pesar de que muchas veces he oído de sus labios narraciones, sucedidos
+y hechos personales que parecerían increíbles, no me han sorprendido
+tanto, después de haberme dedicado, en otros tiempos, a lecturas
+teosóficas y ocultistas. Las historias y experimentos de Núñez, no me
+parece que sobrepasen a lo que todos conocemos en William Crookes, H.
+P. Blavatsky, Richet, Lombroso y tantos otros. Núñez es un oculista
+cristiano; y, repito, es un hombre sincero. Es este el principal valor
+de su opinión.
+
+Sentadas mis proposiciones y hechas mis preguntas, quedóse mi amigo
+meditando. Luego, comenzó a hablar:
+
+ * * * * *
+
+--No pueden, me dijo, negarse los hechos. El mismo canónigo Brettes,
+dice que esas maravillas están anunciando en renacimiento de fe.
+
+Animado por la lectura de esas polémicas y opiniones, había creído
+oportuno publicar algo de lo que yo creo comprender sobre los
+innegables milagros que se han producido y se siguen produciendo en
+Lourdes. Es muy cierto que la humanidad está esperando hoy un nuevo
+_fiat lux_.
+
+Es muy cierto que aguardamos ese _fiat lux_, que venga a restablecer el
+orden moral que todos ansiamos.
+
+Nos encontramos en plena era de lo metafísico.
+
+Tenemos, por lo tanto, que hablar de todos los asuntos metafísicamente.
+Lo que es del «espíritu», «espíritu es», como dice el Evangelio, y
+lo que es de la «carne», «carne es». Tenemos, pues, que estudiar los
+milagros de Lourdes, desde el punto de vista espiritual, pues son un
+efecto material que nos admira, y para comprender su significación hay
+que estudiar sus causas.
+
+Yo, como todos los que amamos la verdad, he estado durante años
+esperando el santo advenimiento de esa fe tan deseada, y después
+de muchos estudios he llegado a conseguir aquella voz del alma que
+Dios concede a los que buscan sinceramente. Fundando mis razones en
+esa verdad, en esa fe, voy a decir lo que sé sobre este singular y
+discutible fenómeno de los milagros de Lourdes y a poner de acuerdo
+a los que, como facciones opuestas todas ellas en guerra, buscan la
+solución y no la encuentran.
+
+Tenemos enfrente una dificultad parecida a la del huevo de Colón. Vamos
+a verla. Vamos a romperla.
+
+Según declaraciones personales del canónigo Brettes, el clero romano
+no quiere imponer al mundo católico la creencia en los milagros de
+Lourdes, y en sus palabras textuales califica de ignorante, de hombre
+de mala fe y de otras cosas que se abstiene de escribir, a todo aquel
+que se atreva a asegurar que el rebaño católico está obligado por
+Roma a sostener como artículo de fe que los milagros de Lourdes son
+auténtica obra del cielo.
+
+M. Brettes sabe muy bien lo que está diciendo. Sus palabras son la
+expresión de todo el clero romano.
+
+Este sabio e inteligente prelado añade a renglón seguido que los
+hombres pueden salvarse sin que sea para ello indispensable creer en
+los milagros de Lourdes, pero que su salvación sería más segura y fácil
+si creyeran. Por otra parte, monsieur Brettes cree firmemente en ellos
+y declara haber presenciado diez y siete curaciones milagrosas que se
+efectuaron entre cincuenta enfermos que él personalmente condujo en
+peregrinación al santo lugar de las aguas encantadas.
+
+El que sepa leer entre renglones observará que el clero romano no se
+atreve a imponer la creencia en los milagros de Lourdes como dogma de
+la religión romana, porque en presencia de los hechos imposibles de
+negar, hay un vago presentimiento que les está diciendo que Lourdes
+puede llegar a ser su propia ruina, pues si por un lado la evidencia
+de los hechos los obliga a defender la existencia de los milagros, por
+otra parte ve y palpa que dichos milagros no tienen carácter divino; y
+si se niegan a reconocerlos como verdades del cielo, no por eso dejan
+de preconizarlos, de predicarlos y de desplegar en su honor todo el
+culto y respeto y pompa eclesiástica, con toda la grandeza y lujo que
+son capaces de ostentar cuando lo crea necesario.
+
+El clero romano está dando al mundo el ridículo espectáculo de un
+pueblo arrodillado ante un rey que ellos mismos han reconocido, y que
+no se atreven a coronar, porque le temen. Esa misma es la actitud de
+M. Brettes. En su carácter de prelado romano no le es posible reconocer
+a Lourdes como una verdad, pero en su opinión particular se postra ante
+esa verdad que le es imposible negar.
+
+Estas cosas tienen un sentido muy hondo, pues al mismo tiempo que
+Roma desconfía de Lourdes, las medallas, las imágenes, las reliquias
+y las aguas embotelladas como de Vichy o las de Huyady Janos circulan
+por el mundo católico recomendadas por todos los clérigos, dando con
+este proceder una prueba irrefutable de que sin querer dar la cara,
+están ellos mismos persuadidos de una verdad que no comprenden y temen
+reconocer abiertamente. Los milagros de Lourdes han puesto a Roma en un
+triste predicamento.
+
+La ausencia completa de grandeza y majestad que se observa en ellos,
+los tiene perplejos, pues si es incontestable que hay curaciones
+milagrosas (eso no lo puede negar nadie), esos milagros no llegan nunca
+a la altura de dignidad y nobleza de los milagros que se relatan en
+los Evangelios y en el Viejo Testamento. Son de carácter interior y
+limitado. Imperfectos.
+
+Monsieur Naudeau, hombre inteligente y sincero, presintiendo la verdad
+simple y sencilla, pregunta al canónigo de Brettes por qué no se ve
+nunca en Lourdes el renacimiento de un brazo o de una pierna amputada.
+
+Si yo hubiera estado presente le hubiera preguntado a M. de Brettes por
+qué no se ha visto nunca en Lourdes un muerto resucitado por las aguas
+milagrosas.
+
+Todo el clero romano, empezando por el papa y acabando por el
+sacristán, se hubiera visto imposibilitado de dar una respuesta
+satisfactoria.
+
+¿Es que Dios le ha señalado un límite a la Reina de los Angeles, para
+producir milagros?
+
+¿Por qué no se ven en Lourdes otros milagros sino el de la curación de
+enfermos?
+
+Jesucristo resucitaba muertos, calmaba tempestades, convertía el agua
+en vino, andaba sobre los mares, dividía cinco panes para que comieran
+y se hartaran 5.000 personas.
+
+¿Cómo es que a su Santísima Madre en Lourdes no le ha permitido curar
+sino a un diez por ciento de miles de enfermos que imploran la salud?
+
+El clero romano, que sabe estas cosas, no ha establecido a Lourdes
+artículo de fe católica, porque no tiene mucha confianza en el
+autor del milagro, y tiene razón; pues si esos milagros dimanaran
+de la Divina Providencia, las virtudes de las aguas no estarían tan
+circunscriptas como se ve que están.
+
+Los milagros verdaderos que proceden de Dios, no están limitados en
+manera alguna: son netos, redondos, francos, completos.
+
+San Pedro y San Pablo resucitaron muertos, como consta en los Actos de
+los Apóstoles.
+
+Según la teneduría de libros de las oficinas de Lourdes, los enfermos
+restablecidos en salud no han pasado nunca de un diez por ciento
+(información que se le dió a M. Emile Zola), y, sin embargo, es sabido
+que hay gente que ha hecho el viaje a Lourdes durante ocho y diez años
+consecutivos sin lograr que el milagro los toque.
+
+No puede darse mayor fe que la de esos desgraciados. Nunca logran su
+curación, a pesar de su persistencia, y, sin embargo, Jesús ha dicho
+que la fe transporta las montañas. Jesús no ha mentido, pero los
+hombres trastornan su fe; ahí está la explicación.
+
+¿Debemos creer, por los fiascos de Lourdes, que los poderes de Dios
+sean limitados o encuentren en el mundo material obstáculos imprevistos
+para realizarse?
+
+No. Pero es lo cierto que nos encontramos en Lourdes con un dilema
+colosal. Hélo aquí: O Dios se encuentra imposibilitado para curar a
+todos los enfermos que van allí, o le ha puesto un freno al autor de
+los milagros para que no traspase los límites determinados por su
+infinita sabiduría.
+
+El mismo M. de Brettes reconoce que hay en todo eso un designio
+particular de Dios que nosotros los hombres ignoramos. Tiene razón.
+Eso no puede negarse, como ha habido también un designio de Dios, y
+esto tampoco puede negarse--en las apariciones de espíritus (que M. de
+Brettes reconoce) y sus hechos ampliamente demostrados por los hombres
+de ciencia que no son capaces de mentir, y entre los cuales se nombra a
+M. Camille Flammarión, William Krookes, Zoelner y otros.
+
+También ha habido designio particular de la Providencia cuando permitió
+que el príncipe de Gales, hoy rey de Inglaterra, presenciara los
+milagros portentosos hechos por los fakires indios, y que han sido
+relatados en sus viajes para asombro de los que los leen. Ya se ve
+por todo eso que Dios prepara un renacimiento de fe, como dice M. de
+Brettes.
+
+El clero romano sabe o debe saber estas cosas. El mismo canónigo dice
+en su conferencia con Naudeau, que la aparición de los espíritus es
+un hecho, y si él y el clero romano saben a qué atenerse con respecto
+a los espíritus y a sus mentirosos milagros, habrán observado también
+que todos ellos tienen un mismo carácter, que todos están limitados a
+ciertos casos y a condiciones determinadas. Como pasa en Lourdes.
+
+Los fines de la Providencia al permitir esos milagros, no son otros que
+el restablecimiento de la fe contra la ciencia experimental, contra el
+materialismo moderno y la filosofía positiva, que sin esos obstáculos
+que se oponen a su progreso se despeñarían como un torrente maligno.
+Dios ha querido desacreditar y destruir la ciencia de mala ley que se
+esfuerza en atacar el principio espiritual de la naturaleza.
+
+El triunfo no puede ser más completo, pues aunque el clero católico se
+encuentre en un gran predicamento, la existencia de Dios y del mundo
+espiritual está bien probada. La ciencia y el positivismo moderno han
+sufrido y sufren un golpe mortal con los portentos de Lourdes. Lo
+espiritual ha vencido a lo material.
+
+Con la misma piedra, sin embargo, Dios ha matado dos pájaros: a la
+ciencia materialista, y al catolicismo romano. Ambos van a morir en
+Lourdes. Voy a explicar por qué y de qué manera los milagros de Lourdes
+van a ser el Waterloo del clero romano.
+
+Esta vieja y venerada institución no se atreve a declarar a Lourdes
+como artículo de la fe romana, y al mismo tiempo se encuentra, hoy por
+hoy, altamente comprometida a declararse abiertamente sin reticencias
+ni hipocresías, puesto que atribuye los milagros a la influencia y
+poderes de la Purísima Concepción; hemos de ver muy pronto que Roma en
+su agonía reconoce oficialmente a Lourdes como milagro de la Virgen,
+y cuando este reconocimiento tome la forma canónica y esté sancionado
+por la infalibilidad, hemos de ver que las aguas pierden sus virtudes
+y Roma se quedará abochornada, como sucedió con el cementerio de Saint
+Medard, en el siglo antepasado. La ciencia positiva, por otra parte, no
+tiene fuerzas en lo que ha dicho hasta hoy para negar a Dios y al alma,
+pero les sobra con las que tiene para negar con éxito las supercherías
+romanas.
+
+Las razones que expone M. de Brettes para justificar el hecho de que
+esos milagros se efectúen con preferencia en Francia, no están bien
+explicadas en su conferencia con M. Naudeau. M. de Brettes no ha
+querido confesar que la Francia es hoy el país más materialista de la
+tierra. No sentaría bien en un clérigo romano semejante declaración,
+puesto que Roma no desea hoy otra cosa que tener de su parte a _la
+fille aînée de l'église_ a la primera de las naciones latinas, a la más
+rica, y a la que podría poner a su disposición capitales, ejército,
+escuadras y un millón de hombres, dado caso de que la Francia doblara
+la rodilla a su santidad. Francia sería la más preciosa perla en la
+tiara de los papas.
+
+Dice M. de Brettes que la prueba de que Dios ha preferido a la Francia
+para esas manifestaciones, es que hay enfermos que hacen el viaje a
+Lourdes cinco y seis veces, y que su fe permanece. No me parece que
+una cosa sea consecuencia de la otra; pero, en fin, que recuerde M. de
+Brettes que la Francia es el país de los Enciclopedistas, de Voltaire,
+de Diderot; que recuerde que en Francia fusilaron a un arzobispo en los
+tiempos de la Comuna, y que recuerde por fin que en Francia casi no hay
+sino materialistas y católicos fanáticos. Que recuerde que en Francia
+están hoy expulsando las congregaciones, y que aunque esto no sea
+completamente grave para Roma, prueba muy bien de una manera o de otra
+que la Francia es un país con quien no pueden contar abiertamente.
+
+Por otra parte, yo creo que si Dios permite esas maravillas en Francia
+no es con el objeto de proteger a Roma, sino para extinguir la
+incredulidad que reina en este importante país. M. de Brettes es un
+clérigo muy discreto en lo que dice. Lo reconozco, y admiro su talento.
+
+Ahora bien. «Un milagro, según la explicación que da el ilustre
+canónigo, es un fenómeno que se produce fuera de las reglas ordinarias,
+por la intervención directa de la Divinidad.» Eso podría negarse por
+los textos sagrados; pero pasemos adelante. Continúa el canónigo
+diciendo que las reglas ordinarias no son las reglas que rigen en el
+mundo. Así es como la resurrección de un muerto (según el canónigo), es
+menos grande que la creación de un ser humano, y la mies del campo que
+se produce todos los años es un milagro mayor que el de la división de
+los cinco panes entre 5.000 personas.
+
+Yo, por mi parte, creo que son tan grandes el uno como el otro,
+pero reconozco que M. de Brettes es un pensador y, por lo tanto, le
+preguntaría lo siguiente:
+
+¿Por qué Dios, en Lourdes, no puede resucitar a un muerto, siendo esto
+más fácil que hacer nacer el número de niños que seguramente nace allí
+diariamente?
+
+¿Por qué Dios no puede curar más que un diez por ciento de los enfermos
+que van a Lourdes, ni reconstituir piernas amputadas, ni repartir su
+bien y su bondad con la misma abundancia con que Cristo dió de comer a
+5.000 hombres, y con la seguridad y grandeza con que levantó a Lázaro,
+ya podrido, de su sepulcro, y con la certeza que Dios da la mies al
+campo?
+
+No creo que esos milagros sean hechos por Dios, y si no lo son, son
+obra _de su enemigo_.
+
+_Son obra del Genio del Mal._ De la entidad Demonio.
+
+Y si fuera Dios quien los hiciera, no resultaría un diez por ciento del
+milagro, sino el milagro completo, pues según derrama Dios la luz del
+sol sobre justos e injustos, y llueve sobre buenos y malos, como dice
+Jesús, asimismo daría alivio y curación a todos los que se toman el
+trabajo de ir a Lourdes para ser curados por la gracia Divina.
+
+Sin embargo, Roma, que desconfía mucho del milagro de Lourdes, quiere
+valerse de él para prolongar por más tiempo su dominio en el mundo.
+
+El poder y el prestigio romanos están en las últimas, y Roma hace hoy
+alianzas con todo lo que cree que puede salvarla. Esa es su política
+presente.
+
+Suponiendo que los milagros de Lourdes sean hechos por Dios con el
+objeto de levantar la fe católica y proteger a Roma y sus clérigos,
+éstos están dando ejemplo de una inconcebible ingratitud al Ser
+Supremo, no reconociendo esos milagros como artículo de fe; y si
+no, dan prueba de una gran apostasía entregándose hipócritamente a
+la especulación con un hecho que no creen procedente de la Divina
+Providencia.
+
+Además de eso, debemos observar que esa celeste religión está
+recibiendo desde hace tiempo los golpes más rudos que la política del
+mundo puede darla. Por todas partes está perseguida. Ella cree que
+tiene vida eterna, pero toma sus precauciones atesorando cuanto puede
+por si vienen los malos días. Hoy no hay en ella sino especulación.
+Amor al dinero.
+
+Esa religión querida y protegida por Dios, perdió en 1870 el poder
+temporal de los papas, milagro, en mi concepto, más grande que el
+de Lourdes; perdió anteriormente a la Inglaterra y a los países
+reformados; pierde su prestigio de día en día hasta el punto que la
+misma España, la nación más católica del mundo, quiere expulsar a sus
+religiosos; y sus congregaciones no saben dónde sentar el pie, pues
+su decadencia es manifiesta y conocida de todos. Eso sí es obra de la
+Divina Providencia.
+
+¿No tiene Dios otro medio de salvarla que haciendo milagros con un diez
+por ciento de verdad? Si Dios quisiera restablecer la Iglesia romana
+en su anterior grandeza, otros medios tendría de hacerlo sin recurrir a
+esas cosas.
+
+Los designios de la Providencia son otros. Más bien parece que quiere
+acabar con ella. En efecto, ¿Qué ha hecho el catolicismo romano en el
+siglo XIX? ¿Qué le deben los hombres? La ruina de España. La ruina y
+la anarquía de las repúblicas sudamericanas. La pobreza de Italia. La
+decadencia actual de la Francia. Los países católicos están perdidos,
+pobres, ignorantes, infelices, debiles, y Roma quiere continuar
+dirigiendo el mundo habiendo sido un árbol que ha producido tan malos
+frutos.
+
+¿Y cree Roma que Dios no ve estas cosas?
+
+¿Cree Roma que puede continuar la adoración de huesos muertos en
+los tiempos presentes, y las simonías, y el comercio de almas, y la
+serie de iniquidades espantosas que insultan a Dios, y que cometen
+diariamente en el nombre de un Dios todo amor, que murió en una cruz
+para salvarnos?
+
+Si yo creyera en la transmisión hereditaria de las llaves de Pedro,
+diría desde luego que de dos llaves entregadas a los pontífices
+romanos, ellos no han sabido usar sino una, y ésta es la que ha abierto
+las puertas del infierno y lo ha desencadenado como torrente espantoso
+sobre el mundo, y entre los hombres. La otra llave no han sabido usarla
+sino para abrirse ellos mismos las puertas de su propio cielo, que
+consiste en el poderío, el lujo y los deleites.
+
+--¿Sabe usted, le dije, que habla como un clarín del Juicio final? ¿Y
+los milagros?
+
+--Para comprender las cosas de procedencia espiritual hay que
+estudiarlas espiritualmente.
+
+El fenómeno de Lourdes es espiritual en el fondo. Busquemos, pues, su
+explicación en el sentido espiritual que encierra, pues en el espíritu
+es donde hay que buscar las causas, y las causas no pueden conocerse
+estudiando los efectos; hay que proceder por el orden opuesto; buscar
+la causa para conocer el efecto. El hecho material que presenciamos
+en Lourdes, es un efecto, un hecho palpable, pero para encontrar su
+significación hay que buscarla en las causas que lo producen, y éstas
+las iremos esclareciendo poco a poco hasta que aclaremos bien lo que
+tenemos delante.
+
+Como Dios no es un ser sujeto a vanidades ni a caprichos, ni es lícito
+suponer que haga lo que hace para ser mirado por los hombres, nos vemos
+forzados a convenir que los milagros de Lourdes, así imperfectos como
+son, han sido permitidos por Dios para que los hombres aprendamos con
+ellos algo que nos interesa saber.
+
+El estudio y la observación en los tiempos presentes en la historia
+de la humanidad, nos están revelando que el mundo ha de cambiar de
+un momento a otro; que está cambiando. El canónigo de Brettes ha
+dicho, con mucha razón, que la crisis presente es demasiado fuerte.
+Que estamos en una época de agonía, de angustia, y que el sér humano
+implora la Verdad, cueste lo que cueste. Que es preciso que la Verdad
+se presente, que aparezca. El sér humano la llama a gritos, la invoca,
+la quiere. Una revolución moral está a la vista. Esas son sus palabras.
+
+Todos los grandes pensadores están diciendo lo mismo. No hay quien no
+lo observe, y, sin embargo, mentira parece, nadie quiere darse cuenta
+de que estamos entrando en el gran día del Juicio final. Monsieur
+Brettes lo presiente.
+
+Nadie se da cuenta de esa Verdad. Todos creen que aquel gran día está a
+una distancia inconmensurable de nosotros, sin advertir que lo tenemos
+encima.
+
+No me sería difícil explicar las razones en que reposa ese engaño,
+pero, como quiera que sea, en ese gran día hay muchas cosas que
+están condenadas a perecer, y una de ellas es la religión católica,
+apostólica, romana.
+
+El que quiera verlo claro, que lea los capítulos XVII y XVIII del
+Apocalipsis y se convencerá de ello; verá a esta religión tratada como
+una mujer vestida de oro y pedrería, con un cáliz en la mano lleno de
+abominaciones y un nombre en la frente: _Misterium_, etcétera.
+
+Roma está condenada a desaparecer, y lo prueba su decadencia y su
+perdido prestigio.
+
+Una nueva religión vendrá en que se adorará a Cristo en toda su gloria.
+
+La gloria de Cristo va brillando más y más cada día, y el hombre
+observador notará que hay una gran verdad que se abre paso en medio de
+esta crisis, que aparece como envuelta en nubes, pero que cada día se
+ve más clara.
+
+Esa es la nueva religión. La verdad cristiana en toda su pureza.
+
+--¿Y el Antecristo?... me atreví a preguntar.
+
+--Aquí es donde vamos a encontrar la solución del misterio de Lourdes;
+pero antes es necesario saber quién es el Antecristo.
+
+El Antecristo no es un guerrero (como se ha dicho), que ha de venir del
+Oriente con grandes ejércitos cual otro Atila, a destruir la religión
+católica, apostólica, romana. Eso es un absurdo. No se necesita tanta
+fuerza y aparato semejante para destruir una institución que ya a estas
+horas está agonizando.
+
+Cuando sepamos quién es el Antecristo, hemos de verlo cara a cara tal
+cual es; pero antes de desenmascararlo es conveniente que oigamos
+algunas palabras de los apóstoles, y especialmente de San Pablo, que lo
+tiene bien apuntado con el dedo.
+
+Oigamos a San Pablo, hablando del Juicio final:
+
+ «No os engañe nadie en manera
+ alguna; porque no vendrá aquel día
+ sin que venga antes la Apostasía,
+ y se manifieste el hombre de
+ pecado, el hijo de perdición.
+
+ El que se opone y se levanta sobre
+ todo lo que se llama Dios o es
+ adorado; tanto que, como Dios,
+ se asienta en el templo de Dios,
+ haciéndose parecer Dios, ¿No os
+ acordáis que cuando estaba con
+ vosotros, os decía esto?
+
+ Y vosotros sabéis qué es lo que
+ impide ahora para que a su tiempo
+ se manifieste. Porque ya se
+ obra el misterio de iniquidad:
+ solamente que el que ahora impide,
+ impedirá hasta que sea quitado del
+ medio.
+
+ Y entonces será manifestado aquel
+ _inicuo_, al cual el Señor matará
+ con el espíritu de su boca, y
+ destruirá con la claridad de su
+ venida.
+
+ Aquél cuya venida será, según la
+ operación de Satanás, _con toda
+ potencia, y señales, y milagros
+ mentirosos_.
+
+ Y con todo engaño de iniquidad
+ obrando en los que perecen.»
+
+ (II de los Tesalonicenses. Cap.
+ II, 3-10.)
+
+El Antecristo es _La Muerte_.
+
+La muerte es un ser invisible, un espíritu malvado que habita en el
+mundo y que no desea ni hace otra cosa que trabajar por separarnos de
+la tierra. En otra Epístola de San Pablo, hablando también del Juicio
+final, dice lo siguiente:
+
+ «El postrer enemigo que será
+ destruído es la muerte.»
+
+ (1a. de Corintios XV, 25.)
+
+Ese hombre invisible es el _hombre de pecado_, _el hijo de perdición_
+de que habla San Pablo.
+
+Nosotros no hemos visto en la muerte sino el fenómeno natural con todos
+sus horrores, pero no hemos visto la causa de ese fenómeno. Vamos a
+verla.
+
+Si los hombres no pecaran nunca, ese hombre invisible no podría entrar
+en nosotros y habitar en nuestro cuerpo, pues el hombre no fué creado
+por Dios para morir como se muere, sino para transformarse de otra
+manera, y si fuéramos justos y no pecáramos nunca, seríamos al mismo
+tiempo inteligentes, sobrios, precavidos, y ese _inicuo hijo de pecado
+y perdición_ no encontraría ocasiones de sorprendernos con su cortejo
+de enfermedades sucias y dolorosas y asquerosas que prepara con astucia
+en nuestro cuerpo, destruyendo nuestro organismo y arrebatándonos
+antes del tiempo en que nuestra transformación, semejante a la
+crisálida que se transforma en mariposa, hubiera de efectuarse. La
+muerte se desencadenó entre los hombres por medio de Caín, primer
+homicida en el mundo (la de Corintios XV, 21).
+
+Ese hombre invisible, con la astucia que lo caracteriza, se ceba
+también en los animales, pero no con tanto celo como en los hombres, y
+por eso las enfermedades son menos frecuentes en ellos. Sabido es que
+los espíritus entran en los animales como entraron en los puercos que
+Jesús expulsó del loco de los sepulcros. (Marcos V, 13.)
+
+La muerte tiene dominada a la humanidad por el _miedo_, _el espanto_,
+_el terror_.
+
+La muerte vino al mundo por Caín.
+
+El que quiera abrir una Biblia, encontrará un pequeño diálogo entre
+Caín y el Eterno, que ya sabía que Caín había de asesinar a Abel.
+
+El Eterno le dice lo siguiente:
+
+Si hicieres bien, ¿no serás aceptado? Mas si no hicieres bien, el
+pecado está a la puerta. _Y a ti estará sujeta su voluntad y tú serás
+su señor._ (Génesis IV, 7.)
+
+Quiere decir que el pecado está obligado a hacer la voluntad del _genio
+homicida_. El pecado, pues, abre las puertas a la muerte.
+
+Caín fué el primer homicida que hubo entre los hombres, y su espíritu
+ha dominado a la humanidad entera desde entonces acá.
+
+Jesucristo vino al mundo precisamente para deshacer la obra de la
+muerte. Él no padeció jamás enfermedad, porque nunca pecó, ni tampoco
+murió de lo que llaman muerte natural, porque le mataron, y para
+revelarle a los hombres _la gran mentira de la muerte_, resucitó con su
+cuerpo y apareció varias veces después, delante de más de 500 personas,
+según el Nuevo Testamento. (la. de Corintios XV, 6.)
+
+Los cristianos de la iglesia primitiva sabían estas cosas (ya
+olvidadas), y por eso vemos en los crucifijos el cráneo y los huesos
+debajo de los pies de Jesús. Es una tradición que viene desde entonces.
+El espíritu de la muerte puede entrar y salir en el cuerpo del pecador
+si así le conviene. Su puerta es el pecado, como le dijo el Eterno a
+Caín, y el pecado hace su voluntad.
+
+Las enfermedades de los hombres son pecados funcionando en un organismo
+humano. Es lo que querían decir los apóstoles cuando decían que «todo
+_pecado engendra la muerte_.» La enfermedad es la materialización de un
+pecado. Se abriga en la carne.
+
+La lepra (enfermedad incurable hoy), la curaban los sacerdotes de Leví
+con ritos y ceremonias religiosas que Jehova mismo reveló a Moisés.
+
+Jesucristo les decía a los enfermos que curaba: «tus pecados te son
+perdonados»; y otras veces: «vete y no peques más». La enfermedad es
+efecto del pecado, que se anida en la carne y la destruye.
+
+La muerte (el hombre invisible), se burla de los doctores y sus drogas.
+
+Los milagros operados por reliquias, huesos de muertos, tierra de
+sepulcros, aguas encantadas, etcétera, son milagros de _hombre
+invisible_, de Caín, que como dice San Pablo, se sienta en el templo de
+Dios, haciéndose parecer Dios.
+
+Ahí lo tenemos en Lourdes, subido en los altares y realizando milagros
+mentirosos.
+
+Cuando ese hombre invisible, a quien la enfermedad obedece, no ha
+llegado todavía a destruir alguno de los órganos indispensables de la
+vida, la curación se opera con sólo retirarse del cuerpo enfermo, como
+sucede con las enfermedades nerviosas, parálisis, reumatismo y todas
+las enumeradas por M. Darieux en su entrevista con M. Naudeau. Pero
+cuando se ha destruído uno de los órganos indispensables del organismo,
+el hombre invisible no puede reconstruirlo, porque al infierno no le es
+dado _crear_ sino _matar_.
+
+Esa es la razón porque en Lourdes no se pueden ver muertos resucitados,
+ni piernas reconstruidas, y que las famosas aguas no pueden curar sino
+un diez por ciento de los enfermos.
+
+Algunos de los que se curan tienen apariencia de muy enfermos, pero
+no lo están en realidad. Si fuera posible hacerles una autopsia, se
+encontrarían sus órganos enteros todavía, aunque enfermos muy graves en
+apariencia.
+
+Milagros semejantes a los de Lourdes se han visto y se ven en todas
+partes del mundo, con todas las religiones; en el siglo pasado, cuando
+la muerte del diácono jansenista François de París, se vieron las
+mismas maravillas en el cementerio de Saint-Médard, hasta el punto que
+se tuvo que cerrar por orden del rey. Las curaciones eran idénticas.
+
+La ciencia moderna ha dado un paso muy importante, descubriendo que
+las enfermedades son ejércitos de animales microscópicos destruyendo
+un organismo humano. Muy bien. Ya se empieza a ver que en la muerte
+hay un principio de vida. Lo único que falta es descubrir al capitán
+de esos minúsculos ejércitos. Ese es el hombre invisible, el genio de
+destrucción que está en nosotros y que en todas partes se ha sentado en
+los altares haciéndose pasar por Dios. En el antiguo Egipto, bajo la
+forma descarnada de Isis; en la Caldea, como un pez enorme; entre los
+negros de Africa, como un cocodrilo; en China, como un dragón, etc.,
+etc.
+
+Los hombres de todos los países y en todos tiempos, aterrados por el
+espectáculo de la muerte con su espantoso estado mayor de enfermedades
+y terriblezas, le atribuyó a la muerte poderes divinos y suprema
+omnipotencia.
+
+No pudiendo imaginarse a ese Dios sino bajo aspecto horroroso, creyeron
+ver su símbolo en animales espantosos, como cocodrilos, serpientes y
+otras fieras asquerosas que realizaban en ellos la idea de la potencia
+destructora. De aquí viene el origen de aquellas idolatrías que tan
+salvajes nos parecen hoy. Pero no nos hagamos ilusiones; nosotros
+mismos, los civilizados del siglo XX, somos víctimas de los mismos
+errores, pues si es cierto que no adoramos serpientes ni dragones,
+veneramos como dioses encarnados a aquellos de nuestros semejantes
+que mejor han sabido matar hombres en grandes cantidades. La muerte
+nos engaña de mil maneras para echarnos fuera del mundo. Hoy se ven
+naciones que se despueblan por los vicios y la corrupción. Esa es
+su obra. Por último, los milagros de Lourdes son milagros del inicuo
+invisible, traídos por el infierno y permitidos por Dios para que
+sepamos que hay un más allá que no vemos con los ojos, pero desde donde
+se dirige la máquina del mundo.»
+
+Me despedí, no sin cierta inquietud.
+
+Era ya la noche.
+
+Un tranvía eléctrico pasó ante mi vista. Subí y partí.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración: LIBRO SEGUNDO]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+I
+
+
+Tres horas de mar y héme aquí en Londres. La inmensa ciudad está
+lluviosa, lodosa, y una tempestad ha hecho chasquear sobre ella rayo
+tras rayo. De Victoria Station al hotel me lleva el _cab_ y al _cab_
+lo lleva empujando el viento. Al paso desfilan las casas obscuras
+rayadas de lluvia. Lluvia que ya arrecia, ya persiste cernida, y que
+me ha de aguar la visita por varios días. Mas como no tengo tiempo
+que perder, encontrado un amable amigo que me espera, nos lanzamos a
+la calle. Enorme, bulle el profuso amontonamiento de hombres, cinco
+millones casi, en su fabuloso inmóvil océano de sombrías construcciones
+partido por el glauco Támesis sobre el que flotan brumas y pesadillas.
+¡Capital potente y misteriosa! Cuantas veces la visitéis, siempre
+os dominará bajo el influjo de su severa fuerza. (¿En dónde estás,
+dulce sonrisa femenina de París?) Viril orgullo en las cosas mismas,
+aspecto de humana dignidad en las manifestaciones monumentales, serena
+majestad en la naturaleza. Es explicable en estas gentes confiadas en
+sí mismas, el ímpetu a la dominación, la necesidad leonina; porque no
+es el leopardo, sino el león del escudo el que, sobre la isla, vuelve
+la mirada a los cuatro puntos del horizonte.
+
+Esta gente va, va. ¿Adónde va? Adelante, más adelante. Lo dicen en
+sus divisas, en sus proloquios, cortos, porque no son verbosos como
+nosotros los latinos, raza de retores. Y lo hacen. País de rapiña, se
+dice; tanto peor para los que no puedan resistirle y caigan bajo su
+zarpa... Esta gente va, va.
+
+ Gallia causidicos docuit facunda britannos;
+
+pero no son pródigos en sus palabras ni de gestos, como el vecino de
+enfrente; van a lo que consideran indicado por su deber; su deber les
+dice ser vigorosos, crecer, engrandecerse más y más; y es el caso
+que desde ese navío anclado se tiene en jaque al mundo. Sin entrar
+a las pedagogías de M. Demolins, no es difícil explicarse que ese
+vigor colectivo viene del ejercicio de la energía individual. Ser
+hombres; ese es el oficio de los ingleses. _This was a man_ es elogio
+shakespeareano. En ninguna parte se amacizan por igual cuerpo y
+espíritu como en la Gran Bretaña. La conciencia propia y particular ha
+creado la conciencia nacional y común. El orgullo norteamericano tiene
+aquí su origen, y las recientes fanfarronadas del millonario Carnegie,
+metido a periodista, debían haber comenzado por esa profesión. Pero
+el yanqui, como buen advenedizo--advenedizo colosal, es cierto--,
+es rastacuero y exhibicionista. El inglés es silencioso y guarda su
+íntimo conocimiento y convencimiento. Su _respectability_ forma parte
+de su coraza. La raíz celta y la raíz anglosajona nutrieron de savia
+concentrada el tronco nativo; y desde la heptarquía hasta la dominación
+danesa y la conquista normanda, se fué desarrollando el árbol de
+Guillermo, que fué el árbol de Isabel, que fué el árbol de Victoria. No
+sabemos que exista aún acero para hacer un hacha que pudiera cortarle.
+
+El inglés, generalmente, es fuerte y grande, bien musculado, de
+movimientos ágiles y seguros; pero no se crea que todo el mundo
+es en Londres coloso. Fuera de los _policemen_ y de magníficos
+ejemplares de la raza anglosajona que sobresalen, el tipo medio es de
+un equilibrado desarrollo. Mas una cosa he de advertir: la inglesa
+fea de las caricaturas y la elegancia que siguen los anglómanos del
+extranjero, también un poco y hasta un mucho caricatural, son para
+la exportación. Sí, he visto en mis viajes de Italia, de España, de
+Francia, las caravanas de la agencia Cook, con muestras de la más
+exquisita fealdad; pero en Londres no he dado un paso sin encontrarme
+con deliciosas figuras de mujer; de un particular atractivo y dignas de
+ser incontinenti madrigalizadas y amadas. En cuanto a la _fashión_, en
+lo que he advertido, se sigue a la letra por los verdaderos _gentlemen_
+el principio aristocrático de Brummel: La elegancia suprema consiste en
+no hacerse notar.
+
+El sentimiento de la dignidad personal y el respeto de sí mismo, son
+innatos en todo inglés. Esto obliga a la reserva. Cada inglés es isla.
+En su unidad y solidaridad moral, nada tiene el país soberbio que
+envidiar al mundo. Es dueño de Shakespeare y del Océano. Impera el oro
+en la tierra; los norteamericanos hablan de sus millonarios... Bastará
+nombrar a este imperial Beit, jefe de la casa Vernher, Beit and Co.,
+propietario de la mitad de las minas del Africa del Sur, y, sobre todo,
+las de Kimberley...
+
+Algunos agudos espíritus han creído ver en el coloso los síntomas de
+una decadencia. Es el efecto de la residencia tenaz de las repúblicas
+africanas. W. H. Darvey, en el _Mercure de France_, y Andrew Carnegie
+en la _Nineteenth Century_, han presentado razones y datos que traerían
+por consecuencia la disminución del antiguo poderío, la constancia
+de un desmoronamiento en la base del secular edificio. La marina,
+que antes se creía invencible, estaría hoy, según datos técnicos y
+estadísticos, en condiciones que dejan mucho que desear; el comercio,
+en merma; el poder militar, impotente para decidir de una vez la
+cuestión boer. Durante las guerras de Napoleón, dice el almirante
+Seymour, con un gran genio como Nelson a la cabeza de nuestra marina,
+sabéis qué dificultades no tuvo para descubrir aun las idas y venidas
+de sus enemigos; sabéis que, a despecho de su infatigable vigilancia,
+Napoleón logró escaparse de Egipto después de la destrucción de su
+marina en el combate del Nilo; recordáis las luchas desesperadas de
+Nelson en el gobierno, a propósito de la falta de barcos y de hombres;
+y todo eso con el mayor genio conocido para el mando. ¿Creeréis que
+nuestra marina en esa época era igual y aun un poco superior a la del
+resto de la Europa reunida? ¿Y a qué iguala nuestra marina actualmente?
+¡Apenas a las Francia y Rusia combinadas! ¿Y dónde está el Nelson,
+en estas condiciones mucho más difíciles? Es un estado de cosas que
+debe hacer reflexionar. Y los calculadores, alarmados de la oposición,
+claman a los imperialistas tenaces el peligro económico. El comienzo de
+la época victoriana no fué copioso a este respecto. El tesoro inglés
+padecía las consecuencias de las guerras que turbaron los albores de
+la pasada centuria. Mientras en las altas regiones se verificaban los
+apuros, descendían sobre el pueblo los aumentos de impuestos, que
+eran recibidos con las protestas consiguientes. Así la situación al
+advenimiento de la difunta reina. Por muchos esfuerzos logrados no se
+mejoró ese difícil estado de cosas hasta el año 45, más o menos. Se
+realizaron economías, y la deuda pública fué suavizada en los últimos
+años.
+
+Mucho tiempo--casi todo el reinado de Victoria,--la cordura vigiló la
+hacienda, con escasos intervalos, hasta el año 97, en que empezaron
+nuevos y extraordinarios gastos. Calculad con algunos datos sobre lo
+que se ha aumentado nada más que en el ramo de guerra y marina. El año
+de la coronación de la reina Victoria, 1837, los gastos de guerra y
+marina eran algo más de 300.000.000 de francos. Cincuenta años después
+han subido ya a 762.500.000 francos. Hay que advertir, naturalmente,
+que las fuentes de entradas crecieron en igual relación o algo más.
+Diez años después se ve aumentado el mismo presupuesto a más de mil
+millones. Después, en este último tiempo, ha llegado a 1.575.000.000.
+
+Así los impuestos se han multiplicado. Hace menos de diez años eran
+de 1.875.000.000 de francos y este año han subido a 3.050.000.000.
+Sin contar los gastos de guerra, esa suma apenas basta para llenar
+el presupuesto ordinario del país. Los prudentes se miran con temor,
+pensando en que las tendencias, tanto en el Parlamento como fuera de
+él, van a mayores empresas. El imperialismo pide sangre y oro, ¡Pero
+son tan fuertes estos hombres!
+
+Entretanto, Chamberlain cuida sus orquídeas. Roberts es colocado en el
+sentimiento popular entre Marlborough y Wellington, y al nuevo _Iron
+Duque_ se le regala un buen por qué de libras esterlinas, juntando a
+la gloria el sentido práctico. Declara Kitchener fuera de la ley a los
+boers aún resistentes. El _hard man_ demuestra que es el _steel lord_ y
+que merece serlo. Y el rey Eduardo, que parece decir como su antecesor
+Enrique IV, en el drama tan bellamente vertido por Cané:
+
+ I have long dream'd of such a kind of man
+ So surfeit-swell'd, so old, and so profane;
+ But being awake, loide despise my dream,
+
+se prepara medioevalmente para su coronación del año entrante--lo
+que no le impide seguir siendo rey de la moda y partidario del
+automovilismo.
+
+Encuentro por las calles de Londres soldados vestidos de kaki, con la
+flamante medalla que acaba de colocarles en el pecho el rey Eduardo.
+Parece que su majestad cuida de llevar bien la corona como el «ocho
+reflejos». Así sea.
+
+Interesante monarca el rey Eduardo. Se creía, antes de morir la reina
+Victoria, que al pueblo británico no sería simpático el reinado del
+célebre príncipe de Gales. Una vez éste en el trono--_When thou dost
+oppear I am as I have been..._--se ha visto que todo ha continuado de
+la misma manera. El rey, aclamado y querido, ha enterrado al ruidoso
+calavera de antaño. Él ha entrado en su papel, y puede decirse que es
+un digno soberano de su nación. Cada rey tiene el reino que merece.
+Guillermo II es estudiante y vive casi siempre en ópera wagneriana;
+Alfonsito XIII acaba de presentarse por primera vez en el coso
+madrileño y ha sido aclamado por la tauromaquia nacional; Inglaterra,
+«país tradicionalista y práctico en que la decoración de la vida social
+yustapone armoniosamente vestigios de arte gótico a construcciones de
+usina», está muy satisfecha con un rey que viste púrpura, armiño y
+oro, se coloca en la cabeza la corona de los viejos monarcas, ante su
+parlamento animado de fórmulas y ceremoniales, y luego, con un habano
+en la boca, se va en su automóvil, en menos de una hora, de Londres
+a Windsor; visita el yate que ha de disputar la copa a los yanquis,
+o se interesa por sus caballos Diamond Jubilee, Ambusch o Persimmon.
+Ese rey sportman es grato a su país de sportmen, es amable para los
+ciudadanos que gustan del tiro al blanco en Bisley, del remo en
+Henley, de las carreras en Ascot o en Epsom. El _corpore sano_ de los
+universitarios, es una de las causas de la robustez, de la salud de la
+nación. Como algunos de nuestros repúblicos americanos, como algunos
+de nuestros directores de pueblos, el rey se interesa por las razas
+caballares, gusta de los ejercicios físicos, pero sabe su Shakespeare
+admirablemente, entiende de arte a maravilla, y puede consultar su
+Homero en griego y su Horacio en latín, como os lo certificarán sus
+compañeros de Oxford y de Cambridge.
+
+No es Eduardo un príncipe guerrero. Llega ya tarde al trono y mal
+sentarían aires marciales y feroces al _arbiter elegantiarum_ de los
+reyes y al rey de los gentlemen. El gran país de presa es odiado en la
+tierra toda; y ese odio se ha agriado más por los recientes sucesos
+africanos; mas es casi cierto que si el rey de la Gran Bretaña se
+presenta en esa misma Francia recelosa, será, como en Italia, acogido
+con la misma simpatía que la poderosa anciana imperial que pasaba con
+sus hindús y su burrito. La reina Alejandra, por su parte, es digna
+del cariño de sus súbditos y del respeto de los extraños. ¿No es acaso
+la princesita que cosía modestamente en compañía de su hermana, una
+zarina futura, en días de escasa fortuna en Copenhague? ¿No es la culta
+doctora en música de la Universidad de Irlanda? Y sobre todo, ¿no posee
+un carácter sencillo y amable desde la altura en que acompaña a su
+marido y no sabe adornar de suave majestad la gracia encantadora de su
+belleza? En Sandringhan como en Marlborough Palace, ha sabido ser una
+ejemplar señora, y en la corte de su suegra una ejemplar princesa.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+II
+
+
+Mientras Waldersee se ponía en camino de Pekín a Berlín, tuve ocasión
+de ver en París y en Londres sendas pantomimas en sendos circos, en los
+cuales se representaba la guerra de China. Había chinitas preciosas y
+chinos muy ridículos y feos, y bizarros y bonitos oficiales de Europa
+que les quitaban las muchachas a los chinos y _ainda mais_ les daban
+palos; había batallas con música y fuegos vivos, en que los chinos
+cobardes salían corriendo y los soldados de Francia cantaban la
+Marsellesa y se tomaban un fuerte; soldados ingleses con la chaquetilla
+roja; marinos rusos muy grandes; oficiales americanos con sombreros
+de cowboy y enorme revólver; italianos coronados con colas de gallo,
+y japoneses menudos que, ni carne ni pescado, hacen el caucásico sin
+dejar de ser el mongólico. De todo ello resultaba que los celestes son
+un pueblo bárbaro e infeliz al cual hay que descuartizar en provecho de
+nuestro glorioso Occidente.
+
+De esas farsas pintorescas, pirotécnicas y filosóficas me acordaba al
+ir por Witechapel a ver la exposición china que se halla abierta en la
+Art Gallery del barrio de _Jack the Ripper_. Fijaos bien, lectores;
+es el barrio del destripador, el barrio terrible, y voy a él, no a la
+taberna a ver a los asesinos, sino a una galería de arte, en donde se
+exponen objetos raros, curiosos y preciosos que enseñan mucho de la
+vida y del sentido artístico del imperio chino. Así, pues, el barrio
+que os imagináis poblado de gentes dantescas y en donde, en efecto,
+se encuentran como en otros puntos, por ciertas callejuelas, pobres
+diablos y diablesas ebrios, posee lugares de estudio y de cultivo
+espiritual y organiza exposiciones que no podemos tener nosotros.
+¿Por qué? Porque aquí la iniciativa particular se emplea en obras que
+aprovechan a la cultura común. Y esta exposición, por ejemplo, que se
+sostiene con lo que los visitantes quieren dejar, unos pocos céntimos,
+si gustáis, se realiza porque asociaciones religiosas o bancarias como
+la British and Foreing Bible Society, la London Missionary Society,
+la Hong-Kong and Shanghai Banking Corporation, y personas como lady
+Hannen, lady Hart, sir Walter Hilier, sir William Des Voeux, sir
+Claude Macdonald y otros, han enviado objetos y cuadros de que son
+propietarios y que constituyen la exhibición. La entrada no cuesta
+nada, y, como he dicho, el que quiere deja algo para los gastos de
+sostenimiento. Allí se dan lecturas que explican el significado de
+muchas cosas, y, ya sea con intención conquistadora, ya con deseo
+de divulgar conocimientos, se hace ver lo que es esa inmensa nación
+asiática que, o será comida o comerá, según lo han de ver los años.
+
+El local de la exposición no es muy extenso, pero en él se contiene
+notable cantidad de objetos y documentos del celeste imperio. Ya
+estaréis pensando que algo de todo eso habrá sido comprado y mucho
+perteneciente al botín de las tropas que demostraron en la tierra de
+Lao-Tseu la dulzura de nuestra civilización. Desde luego, veo una
+bandera imperial, de riquísima seda amarilla, con caracteres que
+me hacen envidiar los conocimientos de madama Judith Gautier, o de
+Alexandre Ular. Según los datos del catálogo, esta bella pieza fué
+tomada en 1900 en los fuertes de Shan Hai-Kuan, por sir Walter Hillier
+y 18 soldados, aunque los chinos que los ocupaban eran 5.000.
+
+Paso ante maniquíes vestidos de truculentos guerreros, ante la Puerta
+de los Espíritus, y cuadros y fotografías que representan escenas de la
+vida china, y un gran mapa de Asia, en el cual está bien señalada la
+región celeste, como un plato que habrá que dividir, tocando la mejor
+parte, a no dudarlo, a estos terribles importadores de misioneros y de
+opio... Hay rollos decorativos con representaciones religiosas y un
+par de «paraguas de diez mil nombres», paraguas de honor. Esto merece
+su explicación. Cuando en China se quiere honrar notablemente a una
+persona, se le regala un gran paraguas de seda, en el cual van bordados
+o escritos los nombres de los donantes. Cuando muere el personaje
+a quien se ha regalado tan extraño presente, éste se lleva en el
+entierro. ¡El paraguas de honor! Cedo el dato gustosamente al lápiz de
+Mayol. Veo un dormitorio, en el cual una cama construída y ataraceada
+en Ningpo. Es una cama de lujo con cobertores de finas telas, y que me
+enseña cómo los ricos chinos no usan colchones, sino mullidas colchas.
+De todos modos, no debe ser muy cómodo dormir en cama semejante. Una
+mesita hay cerca, para jugar al ajedrez, y dos sillas, todo incrustado
+con habilidad y gusto completamente orientales.
+
+Hay muestras interesantes del arte pictórico chino; sus faltas
+de perspectiva, la manera singular de ver los objetos, en planos
+contradictorios, choca desde luego; pero no hay que olvidar, que como
+dice una conocedora, Mrs. Little, «antes de que Giotto naciera, los
+chinos pintaban la figura humana como no pueden hoy hacerlo». Y cuenta
+esta misma señora que en la ciudad de Chung-King, ha conocido un
+pintor de flores maravilloso, que vende sus pinturas... por centímetro
+cuadrado, por decirlo así.
+
+Las lacas son variadas y valiosas, y hay ejemplares de la rara laca
+roja de Soa-Chow, cuyo secreto de fabricación se perdió cuando el
+incendio de aquella ciudad, devastada en la rebelión Tai-Ping de hace
+cincuenta años. Incomparable de riqueza los bordados que hay en ropas
+femeninas,--muy parecidas por otra parte a las masculinas. Y los
+rollos suceden a los rollos, y las banderas amarillas a las banderas
+amarillas. Luego vienen fotografías de los templos, confucistas,
+taoistas y budistas. A los taoistas se debe principalmente el extremo
+culto a los antepasados, que los chinos tanto conservan y defienden. Ya
+recordaréis la amenaza de las potencias, en tiempo de la última guerra,
+de hacer desenterrar los huesos de las antiguas tumbas imperiales.
+
+Veo fotografías de bonzos y objetos pertenecientes al culto, y
+reproducciones de ídolos e ídolos legítimos. Allí está el dios del
+Fuego, el dios del Mundo Inferior, el dios de la Música y el feo dios
+de la Guerra. Sabido es que los chinos miran con gran desdén la carrera
+de las armas, así como reverencian altamente la de las letras. Quiera
+Dios que continúen con tales ideas, pues ya os imaginaréis qué pasaría
+con el inmenso pueblo bien armado, jingoísta e imperialista, y con
+muchos Rud-Yard-Ki-Pling, cantando la conquista y el exterminio de los
+bárbaros de Occidente.
+
+Buda, en bronce y madera, entrecruza sus piernas como un sastre y
+expresa el éxtasis; la virgen Kwan-Yin está, madona amarilla, cercada
+de raros candeleros y aun más raros incensarios. Junto a un vaso de
+bronce _cloisonné_, vése una antigua pintura que representa a Buda
+y que proviene de un convento de lamas tibetanos. Figuras mil en
+papel de arroz; y vestidos de la clase pobre; pinturas al óleo hechas
+hace más de cincuenta años--, los japoneses han creído innovar al
+presentar las suyas en la pasada exposición. Luego, maniquíes de cera
+vestidos de seda, figurando actores y juglares; y modelos de juncos
+con sus velas cuadradas. Es de notarse la colección de acuarelas de
+asuntos chinos, paisajes, vistas urbanas, edificios que presenta
+miss Gordon-Cumming. Maravillas de habilidad se confunden, hechas de
+plato o marfil, cucharas, pimenteros, junquitos, cajas, pipas; y al
+lado tejas amarillas de la tumba de los emperadores Ming; incensarios
+de bronce labrados finamente, y que representan monstruos como el
+Ki-lin. Un magnífico vaso de cristal de roca parece extraído de un
+palacio miliunanochesco. De tiempos anteriores a Cristo son los vasos
+sagrados que figuran cabezas de dragones y varios monstruos, y hay un
+precioso vaso de sacrificio, de oro y plata, de la más extraña y bella
+orfebrería. Y bronces, y más bronces, de pagodas, de palacios, de
+monasterios. Es también de raro valor la colección de jades labrados.
+
+No es muy curiosa la de monedas modernas, como el papel moneda antiguo.
+Los chinos, como sabéis, lo usan desde hace muchos siglos. Marco Polo
+comienza uno de los capítulos de sus viajes, al hablar de un lugar
+que visitó: «Los habitantes de esta ciudad son idólatras y usan papel
+moneda».
+
+La parte relativa a la imprenta es de interés, sobre todo para un
+hombre de letras. Hay muchos libros viejos impresos en planchas, y hay
+impresiones modernas hechas con caracteres movibles. Llama la atención
+el sello imperial, un sello enorme, con grandes caracteres, que deben
+significar las virtudes y potencias del Hijo del Cielo. Y tres números
+del decano de los diarios del universo: la _Gaceta de Pekín_. Al lado
+vénse carteles, invitaciones en enormes tarjetas o en trozos de rica
+seda, y un libro de caja de lo más extraño.
+
+Hay instrumentos de música. Conocéis la anécdota del embajador chino,
+que creyó lo mejor de la ópera el momento en que la orquesta templaba
+sus violines. Y de mí diré que los músicos chinos que he oído en los
+teatros celestes de la Habana y otros lugares, no me han entusiasmado.
+Pero eso debe ser cuestión de costumbre y de iniciación... Porque si
+no, no podría haberle pasado lo que le pasó a Confucio. Este filósofo
+se conmovió una vez tanto con un trozo musical de su país, que no probó
+un bocado de carne por tres días seguidos. Y eso que la escala china
+se compone solamente de cinco notas; los instrumentos pueden ir en
+tonos desacordes; sus melodías van siempre al unísono, y otras tantas
+condiciones que a nuestros gustos no sientan bien. Aquí veo violines
+bicordes; la especie de órgano llamado _cheng_, un laúd de diez
+cuerdas; címbalos que acompañan en los templos las plegarias.
+
+Y más perfiles y más jades, con decoraciones de leyenda y de pesadilla.
+Aquí está en jade el Ki-lin, cuerpo de ciervo, cola de zorro y cabeza
+de unicornio. Saludo la tumba de Confucio representada en miniatura,
+y admiro al pasar las porcelanas, ya antiquísimas, ya de fabricación
+no tan lejana en el tiempo. Se recuerdan versos de Gautier y de Hugo,
+y al emperador Houng-Li, bajo cuyo poder se descubrió el arte de
+esta exquisita alfarería, y al emperador Wac-Li, bajo cuyo poder se
+escribieron unos versos que deben ser muy hermosos, y en los cuales se
+nombra por primera vez la porcelana. Se miran piezas de todas formas
+y de varios colores, sobre todo un vaso de la dinastía Ming, cuya
+arquitectura y adornos son de la más exótica elegancia y gracia. Hay
+representados varios caballeros y emblemas budistas como el parasol,
+que significa el honor; dos peces, que significan la abundancia; el
+loto, que está dedicado a Buda, y otras tantas cosas más. Y una tacita
+preciosa, con los más brillantes colores; y varios pequeños vasos, con
+mariposas, con pájaros, con flores, de la más delicada pasta y del más
+admirable tono.
+
+No acabaría en muchas páginas, si me detuviera a admirar tantas
+cosas que revelan en aquellas almas extrañas una comprensión y una
+observación de la vida y de la naturaleza, que no es propiamente
+para tratarlas de salvajes e irles a incendiar sus palacios y casas
+y a robarles sus tesoros y asesinarles sus niños. ¡Sus niños! He
+visto retratos, fotografías encantadoras de chinos chicos y de
+chinas adolescentes, bellas, bellísimas en su gracia singular de
+seres como venidos de otro astro, de seres misteriosos que tienen
+otras sensaciones y otro concepto de la vida que el que con nuestra
+civilización nos hemos hecho nosotros.
+
+Tés y plantas odoríferas, sedas, ceras, esmaltes, metales, ricos
+trabajos por artistas de manos ágiles y como aéreas líneas que han
+trazado esos dedos sutiles y visto ojos como de pájaros; arquitecturas
+de cuento, paramentos de cuento, casas, cosas, ideas, manifestaciones
+de gentes de fábula, almas antiguas como el mundo, ¿no es más bien
+un lugar de paz y ensueño, esa China noble y poética que se ha ido a
+despertar a cañonazos?
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+III
+
+
+Partí rápido a Dunkerque. De Brujas, toda paz, toda quietud, espiritual
+y natural, a Dunkerque, en donde se colgaban todos sus escabeles los
+actores de la comedia patriótica, en una danza de naves, con música
+de cañones y Mariana recibía con su más amable sonrisa y hacía su
+mejor reverencia al dueño del Oso. Decir las durezas de mi viaje, las
+apreturas en las estaciones de ferrocarril, la falta de correspondencia
+de trenes, los roces horribles de las aglomeraciones, las difíciles
+comidas en los restaurants, la cama por ochenta francos en cuartos
+compartidos, lo fabuloso del tupe cocheril y otras cosas que deseo
+echar en olvido, sería historia amarga y larga, sin contar con la
+demanda de papeles por la policía a cada instante, y la imposibilidad
+de poder acercarse a mirar la faz de los autócratas cuando éstos
+pasaron por la ciudad de Jean Bart, veloces, como por un tubo de
+acero, empujados por un soplo. ¿Un soplo de miedo?...
+
+Miedo... Mientras Francia se ponía de gala para saludar al emperador
+aliado; mientras se preparaba Compiègne, antiguo nido de águilas,
+para recibir a la bicéfala de las Rusias; mientras Nicolás y su linda
+mujer se alistaban con el mejor humor posible a escuchar marsellesas
+y a entrar de fiesta en donde han de sonreir a _Liberté_, dar la mano
+a _Egalité_ e ir del brazo de _Fraternité_; mientras se disponen las
+trompetas de los saludos y los violines de los bailes, y todo el mundo
+está muy contento, en espera de un regio y regalado divertimiento...
+_quelqu'un, troubla la fête_, allá lejos, en los Estados Unidos,
+_quelqu'un_ que quita la vida al jefe de la inmensa república
+imperialista que estaba por tender un tentáculo a la América del Sur;
+y _quelqu'un_ hijo de un país que se llama Polonia... Nicolás se puso
+pálido; pues no es cómodo ya el oficio de Rey, habiéndose llegado a
+fuerza de civilización a tener en perpetua realidad la prueba simbólica
+de Dionisio de Siracusa.
+
+Mas la cita estaba dada, y debía cumplirse con el pequeño prólogo
+suavizado de Dantzig, suavizador para Guillermo, _amado primo_, que
+busca a las claras el _flirt_.
+
+Cuando llegué a Dunkerque, la ciudad hervía de gozo municipal y
+forastero; mas en verdad, fuera de las manifestaciones de gremios
+aislados y de la pompa y engalamiento oficiales, no encontré que
+hubiese allí un foco de entusiasmo, una de esas fiebres que ponen a
+los pueblos en delirio en ocasiones semejantes. No encontré, por
+ejemplo, el estremecimiento ciudadano de París cuando la llegada de
+Krüger, o cuando la primera venida de este mismo zar. Quizá serían las
+precauciones, absolutamente rusas, tomadas para evitar un atentado,
+las cuales llegaron a impedir casi por completo que los dunkerqueses
+contemplasen la figura de las imperiales personas; o, quizá también,
+una disminución del ardor con que se tomó al principio la alianza,
+cuando no estaba tan menguante la inquina con el alemán; o quizá,
+porque no deja de estar en buen sentido del _populo_ la filosofía que
+oí hacer a un quidam, frente al arco de triunfo, elevado ante los
+_bassins_ del puerto:--«¡Mirad!--decía, y en voz alta, de modo que no
+sé cómo no fué arrestado--; ¡mirad! ¡tanta bandera y tanto _lampion_
+por un hombre que viene a quitarnos dinero!»
+
+La ciudad presentaba un aspecto florido, toda ceñida de estandartes,
+pabellones, banderas y banderolas. La noche anterior a la llegada del
+zar, las iluminaciones hacían de toda la población un inmenso ramo
+de fuegos de colores; y, por el lado del mar improvisaban el día, un
+día blanco y deslumbrante en el vago tapiz de la sombra, los focos y
+reflectores de la escuadra. Imposibles los hoteles, los cafés rebosando
+de gentes, las calles con arcos de linternas, estofas vistosas y bombas
+japonesas; la catedral empavesada como una colosal nave; las músicas
+resonando a lo lejos; los grupos circulando por todas partes; todo el
+mundo en espera del acontecimiento del siguiente día, la entrevista,
+más que la revista. Aunque no se ocultaba en las conversaciones el
+despecho del pueblo: «¿Somos acaso unos parias para que se nos prohiba
+que le miremos?» Mas este despecho se aminoraba por la causa: el
+Gobierno quería prevenir cualquier atentado; nadie podría acercarse al
+séquito; la línea misma del ferrocarril por donde habría de pasar el
+tren, estaría como en Rusia, guardada por doble fila de soldados.
+
+A las siete de la mañana del día 18, M. Emile Loubet se embarcaba en el
+_Casini_, para ir al encuentro del _Standart_, yate imperial. Las olas
+hacían bailar los barcos, y los cañones daban un continuo trueno. Nadie
+más que las gentes oficiales pudo llegar al punto de desembarco. La
+revista: vasta cuadrilla y tempestuoso cañoneo. El zar, por fin, llegó
+a tierra, y con él la zarina: él de uniforme, ella de negro, dicen los
+que los percibieron. Yo no vi con el anteojo, desde lejos, más que
+muñequitos, al son de los clarines y de las bocas de fuego. Llegaba en
+los aires el severo himno ruso y la siempre impetuosa Marsellesa; y
+los aires deben haberse encontrado perplejos al presentarse cosas tan
+contradictorias: «_¡Dios salve al zar!_»... _y_: «_¡contra nosotros se
+ha levantado el estandarte sangriento de la tiranía!_»...
+
+Loubet, cuya buena madre aldeana, quizá, daría en ese instante de comer
+a sus gallinas en la casa de campo de Montelimar, iba del brazo de la
+zarina Alix; Alix, la zarina de Rusia, que aparece allá, en la pompa
+de su corte semiasiática, semejante a una emperatriz bizantina, ídolo
+autocrático de un colosal imperio cuasi bárbaro. En la galería que une
+el desembarcadero con la Cámara de Comercio, un grupo de pescadoras, de
+ropas obscuras y blancas cofias, ofrece a Alix un pez de plata sobre
+un cojín de seda. El séquito se detiene en la Cámara de Comercio. En
+Dunkerque, el zar Nicolás, el Pacificador, es saludado por la Guerra y
+hospedado por el Dinero. Y son luego los cortesanos, los protocolares,
+las presentaciones y los _salamalecs_. Y el ágape, en que han de oirse
+nuevas protestas de amistad y liga, y los brindis que llegan y repiten
+en esa manera oficial, que cree decirlo todo y no dice nada, palabras
+que parecen simpáticas y fraternas, pero de las cuales los siglos
+sonríen.
+
+Luego el tren partió con los porfirogénitos huéspedes, hacia Compiègne.
+El recuerdo de Luis el Piadoso sería propicio al emperador, y el de
+Juana de Arco a la emperatriz, y a ambos los de Napoleón y María Luisa,
+en cuyas alcobas iban a dormir.
+
+ * * * * *
+
+Cuando el _maire_ de Compiègne ofreció a la emperatriz un ramo de
+brezos, su flor preferida, M. José María de Heredia había ya lanzado
+el suyo por las columnas de su diario. No era un soneto. Eran versos
+serios, académicos y mediocres, como si hubiesen sido de encargo.
+Versos a la emperatriz a la cual trataba de _vous_... _Car le poète
+seul peut tutoyer les rois._ Rostand, por su parte, encargado oficial
+esta vez, había escrito una oda, en la cual dice a su majestad cosas
+como ésta:
+
+ En revenant de Danemark,
+ Vous avez, pour gagner ce parc
+ Passé devant chez Jeanne D'Arc.
+
+Ante los malos versos aristocráticos, prefiramos los buenos versos
+anarquistas. En la presente ocasión, las musas de la Cúpula no han
+ayudado al ilustre autor de los _Trofeos_, y el autor de _Cyrano_.
+
+París no sabía si iría a recibir la visita de los soberanos amigos.
+Tras el _bouquet_ de brezos y el cumplimiento, se durmió en el castillo
+de Compiègne, donde debe vagar algunas noches una sombra cesárea que
+extrañaría mucho ver al amo de los cosacos en íntima unión con la
+República francesa. Se consolaría observando que el Bósforo no es ruso
+todavía.
+
+La revista de Dunkerque, como las grandes maniobras del Este, eran el
+principal objeto de la venida de los autócratas; al día siguiente,
+pues, el 19, se dirigieron al campo de operaciones. El zar montó a
+caballo, galopó a su placer, se hizo explicar cañones, almorzó tarde y
+precipitado, examinó el nuevo freno hidráulico en la artillería, meditó
+ante el nuevo cañón de 75 milímetros, vió desfilar los batallones,
+las corazas, los penachos, las espadas desnudas, las lanzas, los
+uniformes vistosos, oro, hierro, acero, escarlata, oyó las bandas y el
+ensordecedor trompeterío; bebió el vino del soldado bajo la tienda de
+campaña, y sumó en su interior la fuerza de la aliada república con la
+fuerza de sus dominios inmensos; y después de esto, recordando quizá
+el pasado Congreso de la Haya celebrado junto a la gracia sonrosada y
+joven de la última flor de la rama de Orange, habrá repetido el verso
+del lírico italiano:
+
+ ¡Io vo gridando pace, pace, pace!
+
+Y he pensado en que aquel pobre y grande Castelar, que vivió y murió
+tachado de poeta, tuvo una palabra profética al escribir, a la orilla
+de la muerte, esta sensación del porvenir: «El descontento del gobierno
+italiano, producido recientemente a consecuencia de sus fracasos
+diplomáticos en la cuestión de China; las dificultades suscitadas
+entre Francia e Inglaterra por el Sudán y el Nilo; el aumento de la
+escuadra inglesa, que ha necesitado una suspensión de la amortización
+y un déficit de importancia; el cambio de América, que ha modificado
+su temperamento industrial y trabajador para marchar a la guerra
+y a la conquista; el reparto de la China, deseado por universales
+ambiciones; los progresos del ferrocarril ruso en la Mongolia; los
+conflictos del Transvaal entre la presidencia de Krüger y la dictadura
+del desequilibrio del Napoleón del Cabo; las amenazas contra Portugal y
+sus colonias; los temores y los espantos, tan fundados como legítimos,
+de nuestra desgraciada España; la rivalidad de Turquía y de Grecia, de
+Francia y de Prusia, de Rusia e Inglaterra; los motines de Austria; el
+movimiento interior que reclama y pide una Alemania más considerable, y
+numerosa que la Alemania actual; los gérmenes de desacuerdo entre las
+primeras potencias por consecuencia de las extensiones territoriales
+de sus colonias. Todas estas cosas dicen que después de la exposición
+de 1900 no tendremos una hora de paz, y que los elementos de guerra
+estarán diseminados y extendidos por todas partes.» Mas como el zar
+Nicolás ha sido el coronado mensajero de pacificación universal, ante
+el cual hombres como el bravo periodista Stead han creído ver un ser
+casi elegido por la Providencia, pronuncia después de la revista frases
+que no cuentan con la codicia de las naciones y con las trampas de los
+políticos, esta gran manifestación de guerra, como la revista naval de
+Dunkerque, serían, ¡oh, paradoja! el mejor sostén de la paz en el mundo.
+
+Y tras la revista, el sacrocesáreo ortodoxo visita la basílica de
+Reims, en que han sido consagrados los reyes de Francia; allí el
+representante de la paz, esto es, de Cristo, le recibe en su pompa
+ritual, rojo entre negras sotanas. Allí, bajo el rosetón que corona
+la doble entrada, ante la estatua de la Virgen, entre las estatuas de
+santos que decoran la vieja arquitectura, el cardenal arzobispo saluda
+al jefe de la iglesia rusa, que penetra en la catedral católica. Y
+la catedral dice en su inscripción de entrada: _Deo Optimo Maximo_.
+Prudente sería su eminencia para no rozar la religión rusogreca ni
+hablar con untuosa diplomacia pontificia, ya que de uniones se trata,
+de la unión de las cristianas iglesias. En el _Diario de Pedro el
+Grande_, al referirse a la visita que aquel duro emperador hiciera a
+París en 1717, se lee: «El 3 de Junio su majestad se presentó en la
+Academia, donde los doctores de la Sorbona trataron ante su majestad
+de la unión en la fe, diciendo que sería fácil establecerla. A lo que
+su majestad se dignó responderles que este asunto era grave y que era
+imposible arreglarlo en un breve término; que por lo demás, su majestad
+se ocupaba principalmente de asuntos militares. Pero que si lo deseaban
+en realidad, no tenían más que escribir a los obispos rusos, pues
+este era un asunto importante, que exigía una asamblea eclesiástica;
+al mismo tiempo se dignó prometer a los doctores que si escribían a
+los obispos rusos, ordenaría a éstos contestar según la autoridad
+que Dios les había dado.» Como véis, aquel espeso autócrata tenía la
+malicia fina. No se trató ahora en Reims con doctores de la Sorbona,
+sino con un purpurado de la república, bajo el pontificado de León el
+Diplomático.
+
+Después fué el día de real holgorio en Compiègne: paseos en el parque
+lleno de encantos, el bello parque poblado de arboledas magníficas,
+de estatuas que saben secretos eclógicos y aguas tranquilas realzadas
+de cisnes; y por la noche, en el teatro del mismo castillo, la fiesta
+de gala, con declamación, danzas preciosas y divertimientos lindos y
+delicados como conviene a los reyes. Y la emperatriz con su diadema
+imperial, y el zar, pequeño y apretado en su uniforme y en su orgullo,
+formando un contraste curioso con el bueno, honesto y sonriente
+Loubet, la excelente presidenta y el coro de ministresas burguesas
+que han tenido que estudiar con profesor de baile la reverencia, y
+que lo que menos pudieran tener sería al taburete en la corte de
+Francia, la almohada en la corte de España. Y Millerand por allí, al
+antiguo atacador de este mismo zar; elementos que se rozan con el
+socialismo, contemporizando con elementos autocráticos; la república
+de los Derechos del Hombre, el país que se precia de ir adelante en
+la historia con la bandera de la libertad, festejando al jefe de un
+imperio en que reina el despotismo más absoluto, en donde Tolstöi bajo
+Nicolás, sufre por sus ideas más que Soloviov bajo Alejandro; el
+país que predica la soberanía de la prensa, unido al país en donde el
+_caviar_ tradicional empuerca y mutila periódicos y libros; la tierra
+en donde por todas partes se encuentran las letras L. E. F., hecha una
+con la tierra en donde el Knut existe y la Siberia continúa siendo
+lugar de deportación y de castigo, y en donde los estudiantes acaban de
+ser apaleados y heridos y muertos. Es cosa verdaderamente singular. Los
+versos de Rostand resuenan en el teatrito:
+
+ En revenant de Danemark
+ Vous avez, pour gagner ce parc
+ Passé devant chez Jeanne D'Arc...
+
+La tierra de Juana de Arco, con la tierra que se ha tragado a la
+desventurada Polonia. El grande anciano de la lesnaia-Polonia lo acaba
+de aclamar a los cuatro vientos de la justicia y de la verdad: la unión
+entre Francia y Rusia es un enorme absurdo y una mentira colosal.
+
+ * * * * *
+
+Pedro el grande, que era inculto, hasta limpiarse los dedos en los
+trajes de sus vecinas de mesa, vino aquí a observar civilización: la
+observó, junto con la cara de la hábil viuda Scarrón. El abuelo del
+actual zar, Alejandro I, vino también, pero con otro objeto, después
+de Austerlitz, después de Friedland, después de Eylau y después de
+la paz de Tilsit; vino en compañía de los Borbones, y entonces no se
+le cantaron marsellesas. Alejandro II vino o estrechar amistades con
+Napoleón III, lo que no obstó para que en el 70 la Francia estuviera
+sola. Alejandro III no vino, pero dice que dijo estas palabras: «La
+Francia debe ser grande, para que la Rusia se desarrolle. La Rusia debe
+ser fuerte y armada hasta los dientes, para que la Francia viva en
+paz». ¿No creeríais oir en el cuento de Perrault el toc, toc, toc, del
+lobo en la puerta de la cabaña? Nicolás ha venido porque ama a Francia,
+dicen unos; otros, porque quiera saber cómo está de armas el aliado;
+otros, por un empréstito. Este joven zar aseguran que, siendo niño,
+al ver un álbum con vistas de París, exclamó: «_¡oh comme je voudrais
+la visiter!_» Quizá sea París su fascinación, y como el gran rey crea
+que bien vale una misa. París le ha correspondido. Ni en sus Lividias,
+Petersburgos y Vladivostocks; ni cuando siendo zarewich recorrió medio
+mundo, encontró nunca acogida tan formidablemente satisfactoria cual
+la que le brindó París en su primer viaje. Por todas partes va regando
+frases que halagan el amor propio francés. Y cuando el metropolita de
+San Petersburgo, Paladius, le casó con la princesa Alix, la mujer que
+tomaba era, según se cuenta, una adoradora de Francia. Cuando la visita
+a esta capital, Nuestra Señora de París recibió como correspondía a
+los devotos de Nuestra Señora de Kazan. Hasta se ha encontrado una
+descendencia francesa a Alix de Hesse. Una hija de Santa Isabel de
+Hungría se casó en el siglo XIII con Enrique el Magnánimo, duque de
+Brabante y príncipe de la casa de Lorena. Hijo de ellos fué Enrique
+el Niño, quien abandonó el ducado y fué a Hungría, donde fundó una
+rama nueva que fué después la casa de Hesse. La genealogía tiene más
+utilidad y oportunidad de lo que aparenta. Es una dulce y bella mujer
+la zarina de Rusia que está al lado de su esposo como un escudo de
+marfil. Desgraciadamente, ¿no era hecha de marfil y rosas fragantes
+y de espirituales perlas, aquella infeliz Elisabeth de Austria que
+encontró en Ginebra, en su soledad errante, el puñal que va derecho y
+no distingue?
+
+¡Terrible vida la de un César como el zar eslavo! Aparte de las
+víctimas que el anarquismo ha hecho y sigue haciendo por todos los
+lugares de la tierra, tiene en su propio país la misteriosa sombra
+del nihilismo, que duerme, pero no ha muerto; y el recuerdo de su
+padre, el coloso Alejandro, despedazado por las bombas, debe venir a
+cada instante a su mente, aun en los momentos del hogar y del amor.
+Porque está visto que cuando llega la hora señalada por lo desconocido,
+el príncipe de las Mil y una Noches, encerrado en su torre, muere
+violentamente, y el monarca encuentra su asesino en su centinela o en
+su ayuda de cámara. Parece que mientras mayor potencia opresora se
+aglomerase arriba, por ley de presión, asciende la fuerza de abajo.
+
+No vino esta vez a París el zar, claramente se mira, no porque no
+tuviese deseos, o porque tan sólo hiciera su visita a la marina y
+al ejército, como lo dió a entender en el brindis de Bhéteny el
+presidente; no vino porque la policía rusa no lo quiso consentir de
+ninguna manera, porque hay muchos rusos vigilados en París, y porque
+de donde menos se pensara podía brotar la certera locura de cualquier
+libertario.
+
+Porque: es bella y triunfante una coronación cuasi divina bajo el
+amparo del Santo Sínodo, en ceremoniales que recuerdan la prestigiosa
+Bizancio que Jean Lombard ha evocado de tan magnífico modo; es bello y
+grandioso el dominar el imperio más potente del globo, y ser aún, en el
+siglo XX, las dos divinas mitades de que habla Hugo, papa y emperador;
+son soberbias las excursiones a Livadia, y la mirada omnipotente
+sobre el mar Negro, y la caza del oso con parientes de real sangre;
+es dulce e imperial tener por esposa una animada y rubia figura de
+icono, «ser que parece que anda en las nubes», ser nefelibato; tener
+como guardias dorados gigantes, rudos y pomposos heiducos; comer a la
+mesa más exquisita del mundo; poder lanzar hordas de cosacos como los
+hunos de Atila, cabalgar con los húsares de Grodno o con los soldados
+del Preobrajensky; poseer el Kremlin en Moscú, el Palacio de Invierno,
+el Anichkoff y el Ermitaje en Petersburgo; y el Tsarkeio-Selo, y el
+de Peterhof, Versalles ruso; ser saludado «padrecito» por el mujick,
+cuando se va en el chato drosky o en la rápida troika; reunirse con
+la familia de coronas y diademas en la mesa del «suegro de Europa»,
+allá en Fredensborg; tener por antepasados a los majestuosos Romanoff,
+autócratas de hierro; reposar en la Casa de Pesca en Finlandia, a la
+orilla del río lleno de peces como de oro y plata; recibir de más de
+120 millones de hombres, en lenguas distintas, el respeto y la casi
+adoración como _Imperatorkij Goubernator_ y como cabeza de la iglesia;
+y todo eso para estar en el continuo cuidado de un condenado a muerte
+que no sabe si logrará el indulto... estas cosas son la sonrisa de la
+Boca de Sombra.
+
+En el 98, por orden del emperador Nicolás, decía el _Messager Oficiel_,
+de Saint-Petersburgo, que «el mantenimiento de la paz general y una
+reducción posible de los armamentos excesivos que pesan sobre todas las
+naciones, se presentan en la situación actual del mundo entero, como
+el ideal a que deberían tender los esfuerzos de todos los gobiernos.
+Los deseos humanitarios y magnánimos de su majestad el emperador, mi
+augusto amo, están allí enteramente dirigidos. En la convicción que
+ese elevado fin responde a los intereses más esenciales y a los votos
+legítimos de todas las potencias, el gobierno imperial cree que el
+momento presente sería más favorable a la rebusca, en la vía de la
+discusión internacional, de los medios más eficaces para asegurar
+a todos los pueblos los beneficios de una paz real y durable, y a
+poner ante todo un término al desarrollo progresivo de los armamentos
+actuales. Penetrado de ese sentimiento, su majestad se ha dignado
+ordenarme proponer a todos los gobiernos cuyos representantes están
+acreditados cerca de la corte imperial, la reunión de una conferencia
+que habría de ocuparse en ese grave problema.
+
+»Esta conferencia sería, con la ayuda de Dios, de un feliz presagio
+para el siglo que va a empezar; ella juntaría en su haz poderoso
+los esfuerzos de todos los Estados que buscan sinceramente hacer
+triunfar la gran concepción de la paz universal, sobre los elementos
+de perturbación y de discordia. Ella cimentaría al propio tiempo sus
+acuerdos por una consagración solidaria de los principios de equidad y
+de derecho sobre los cuales reposan la seguridad de los Estados y el
+bienestar de los pueblos.» De allí el Congreso de la Haya. ¿Qué salió
+de esa conferencia en la capital de la fresca Guillermina? Inglaterra
+saltó sobre el Africa del Sur; Alemania agarró más fuertemente la
+Alsacia y la Lorena; Francia apuró sus fábricas del Creusot; la China
+fué «castigada» por la pacífica y civilizadora Europa; y hoy Nicolás,
+cuyo ferrocarril transiberiano conduce las más sanas intenciones, viene
+en visita de paz, a admirar marinos y soldados, nuevos armamentos y
+nuevas invenciones para matar mejor. Los perros de la destrucción y de
+la muerte están mejor amaestrados que nunca: _Death and destruction
+dog_... dice Shakespeare. El sueño de la paz universal queda reducido
+a espuma en esa revista de Reims, tierra florida de dulce vino de
+champaña. Allá en las largas estepas, en las chozas de los pobres,
+la figura del zar es colocada al lado de la milagrosa panagia, y San
+Félix Faure está a su lado. Rusia, Francia, Alemania, Inglaterra, los
+amenazantes yanquis, el entero mundo civil está listo para la matanza y
+para la rapiña. Los reyes, por más que busquen la paz, son siempre, en
+la inmensa fauna humana, águilas, las águilas son pájaros de presa, son
+carnívoras. Mas en lo hondo de la montaña misteriosa, en lo profundo de
+los valles del porvenir, se oyen de cuando en cuando sones de cuernos,
+ladridos, tropeles. Se mira en el Oriente como una alba terrible. Los
+pueblos presienten algo: el presente está en cinta: y quién sabe si de
+repente el hombre a tientas encontrará el camino que desde el principio
+de los tiempos le tiene señalado la voluntad infinita, el Dios de todas
+las razas y de todas las almas.
+
+¡Entonces será tal vez el advenimiento de la Justicia y de la Paz!
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+IV
+
+
+Una noticia llega: el príncipe consorte de los Países Bajos, le ha
+pegado a su mujer... Sensación. Indignación... Sonrisa... ¡Cómo! ¿Ese
+muchachón teutón, educado a la prusiana, ha podido levantar la mano
+contra una reinita que París ha visto, saludado y aplaudido, entre el
+ruido y alegría de los bulevares?
+
+...La reina habría dicho a su marido algunas palabras, en la mesa, que
+provocaron después la cólera del Mecklemburgo... ¡Cómo! ¿Las majestades
+y las altezas se tiran los platos y se tratan exactamente como el
+vecino del entresuelo, o del primero, o del segundo?
+
+La Prensa comenta el hecho, comenta y aumenta, e inventa... Los salones
+de Europa tienen por muchos días un asombroso y pimentado tema que
+gustar... Guillermina, que es, con Nicolás, la soberana de la paz...
+¡Buena está la paz! Los caballeros franceses que quedan, censuran
+ásperamente a ese caballero de ultra Rhin que olvida el precepto
+oriental: ni con una rosa... Exigen al príncipe de Holanda que se esté
+bien quieto, dentro de su queso.--Los detalles llegan. El príncipe es
+un hombre poco galante, muy seco, muy militar, muy _soudard_. Desde los
+primeros días del matrimonio, se le ha visto alejarse más y más de la
+reina, demostrarle diferencia y desvío, él que no tiene más oficio que
+ser el marido de su mujer... Los detalles aumentan. El príncipe debe
+y bebe... Los acreedores pasan sus cuentas y la reina no quiere saber
+nada de eso, de las cuentas enormes del príncipe Enrique... En cuanto
+a su afición báquica, se complica de pasión cinegética y el príncipe
+prefiere irse al campo, con sus amigos a permanecer junto a su esposa.
+Además, se dice que el consorte no tiene simpatías por Holanda, y
+los holandeses le pagan en la misma moneda... La reina se disgusta,
+se enferma... Salen a su defensa oficiales de su real casa, que son
+heridos en duelo por el marido espadachín. El castillo de Loo está en
+conmoción.
+
+Por otra parte, trae el telégrafo nuevas que desmienten todo eso... No,
+no ha pasado nada en el castillo de Loo, y los _racontars_ no tienen
+fundamento ninguno... El príncipe Enrique no debe nada a nadie y sus
+relaciones con la reina están en perfecto estado. La corte está apenada
+por todas esas invenciones, obra de malintencionados socialistas...
+La indisposición de su graciosa majestad ha tenido otras causas que
+las que las que se murmuran y van por las gacetas, por la _Gazzette
+de Hollande_... La reinita del cuento azul, o de poemita en prosa de
+Gaspard de la Nuit, la favorita de la paz, vive en paz con su marido,
+quien no tiene inconveniente en apartarse de los negocios del Estado
+por consagrarse por entero a las funciones para que ha sido elegido.
+Cuando deja la grata compañía de Guillermina, es para dedicarse a la
+agricultura... Hay en ello siempre el idilio.
+
+ * * * * *
+
+_¡Hélas!_ como se dice por aquí. ¡Y cuán cotidiana es la vida, según el
+verso del admirable montevideano Jules Laforje, áun para los que viven
+en palacios reales, y han nacido porfirogénitos! Verdad: no se necesita
+de anarquistas amenazadores para que se tenga por poco envidiable, una
+cantidad de derecho divino y una figuración en el almanaque de Gotha.
+
+Hablaba el ministro argentino una vez, en Bruselas, con una de las
+princesas, mujer cuerda y de inteligencia, y a propósito de algo,
+concluyó una de sus frases: ...«para las que tienen la dicha, o la
+desgracia, de ser princesa»... _Le malheur, monsieur le ministre, le
+malheur!..._», contestó en seguida su alteza real. _Le malheur..._
+Ciertamente, no es una historia de dichas la de las testas coronadas, y
+circunscribiéndonos al caso de la reina de Holanda, el hogar y el trono
+no pueden caber, sino con raras excepciones, en el mismo sitio... Las
+Jantipas coronadas han sido muchas, y reyes que puedan señalarse como
+modelos de virtud conyugal son tan escasos.... El prudente Ulises queda
+para Homero con la reina Penélope, que sabía tejer, y la princesa
+Nansicaa, que sabía lavar su ropa.
+
+En nuestro tiempo, con dirigir la vista alrededor de Europa, hay para
+estarse quieto, en la apacible medianía horaciana, en la descansada
+vida de fray Luis o en la modesta burguesía que tiene su ideal supremo
+en un automóvil.
+
+Mirad allá en Rusia, en donde hoy, según se ve, reina la más envidiable
+paz doméstica bajo las techumbres de los palacios imperiales, no puede
+borrarse el no muy lejano recuerdo de un matrimonio como el del zar
+Pedro III, el marido de la gran Catalina... Ser el marido de la gran
+Catalina... ¡Morir como murió ese pobre zar Pedro...! No, en verdad, no
+era ese un hogar modelo, ni de varios grandes duques, cuyas aventuras
+y desventuras suenan por ahí. En Austria, la tragedia... Vagará
+por mucho tiempo, en Mayerling, la sombra de aquel pobre príncipe
+heredero, muerto de tan romántica muerte con la Vetsera... Para que
+su buena esposa después se case con un elegido de su corazón; y luego
+se hable del divorcio de la condesa de Lonyay... Agregad las varias
+_méssalliances_ cuajadas de anécdotas, ya cómicas o dramáticas...
+
+En Italia, todo muy bien... Solamente, un gran rey de grandes bigotes,
+es apellidado el _Galantuomo_. Y luego, en el reinado siguiente, en la
+paz de la corte, una bicicleta francesa va por allí, dando vueltas,
+causando perturbaciones... en la familia.
+
+En Alemania, perfectamente, en las altas regiones; pero escándalo
+sonoro y granducal, en el país de Hesse y de Aquel...
+
+En España como es de razón, por el sol y por la sangre. Hay libros,
+memorias, cuentos, anécdotas, chascarrillos. Isabel II, Don Francisco
+de Asís... Alfonso XII, el rey Barbián... La reina Mercedes que pasa
+malos ratos, la reina Cristina, que quiere irse a casa de su familia...
+el Papa que Interviene. Y los matrimonios que vienen. La infanta
+Eulalia y su divorcio ruidoso... Un pueblo entero queriendo impedir que
+se case una joven infanta con un joven Caserta... ¡Es delicioso el goce
+del hogar, en el esplendor de la corte de España!
+
+En Servia... Este era un rey que se llamaba Milano... Por España
+anda la viuda, que fué tan hermosa, la reina Natalia... Se ha hecho
+católica, reza mucho... El hijo se casó con una señora que es hoy la
+reina Draga... Y en su palacio pasan cosas, cosas tan tristes... ¡Y tan
+ridículas... Fué un matrimonio por amor, el del hijo del rey Milano y
+de la reina Natalia!
+
+En Rumania, la reina continúa haciendo literatura y la señorita
+Vacaresco también, aquí en París... Esta pobre señorita Vacaresco, que
+pensaba posibles los cuentos azules, que creía llegar a ser reina,
+o cuando menos, esposa morganática, según se cuenta... Para venir a
+parar aquí, soltera, siempre, haciendo versos, coronada poetisa por la
+Academia francesa, y recitando en casa del ministro Haití...
+
+En Portugal...
+
+¿Los príncipes de antes eran más felices que los de ahora?... Hay quien
+achaca la culpa de las desventuras de los actuales al periodismo,
+al reporterismo. Antaño la maledicencia cortesana no transcendía
+como hoy, a las hojas de los periódicos; los decires iban de boca en
+boca, tan solamente circulaban en las cortes, en el plano superior...
+Ahora, todo va a todos. Y las debilidades de los afortunados son el
+regocijo de los de abajo... El pueblo siente un verdadero placer en
+la demostración práctica de que todos los seres privilegiados que
+tienen una corona o una autoridad, están sujetos a las mismas pequeñas
+miserias que el más humilde de los hombres. Y como el periodismo
+no deja noticia sin publicar y detalle sin aprovechar, las alcobas
+imperiales y reales son exhibidas a la mirada de un público lleno de
+odios y malignidades.
+
+Volviendo, pues, al caso tan comentado de la reina de Holanda, hay que
+convenir en que la posición del príncipe no es de las más envidiables.
+Del rey de Dinamarca se ha dicho que es «el suegro de Europa». Es
+una inestimable ventaja. En el príncipe Enrique de Mecklemburgo,
+la situación es desventajosísima: la nación es su suegra. En todo
+otro Estado, el papel de príncipe consorte habría sido lleno de
+inconvenientes y de molestias; pero en Holanda, en donde la reina es el
+ídolo del pueblo, en donde todo el mundo está con los ojos fijos para
+velar por su completa tranquilidad y por su dicha, el puesto es de todo
+punto incómodo. De aquí han venido los recientes ruidos, con base real
+o ficticia, pero que tienen por un momento la atención y curiosidad de
+Europa dirigidas al castillo de Loo.
+
+La verdad, según personas bien informadas, es que el matrimonio es muy
+dichoso, la reina y el rey se quieren mucho, y todo lo que se ha dicho
+ha sido producto de muchas imaginaciones. La más enamorada pareja está
+sujeta a pequeñas nubes estivales. Algún instante hay en que el mejor
+amor interrumpe su constante faz por un ligero choque, que suele tener
+siempre exquisitas consecuencias y aumentos de afecto, si es posible.
+Uno de esos instantes ha sido sorprendido por alguien, que ha aumentado
+el hecho, y la bola de nieve ha llegado al alud periodístico. La reina
+Guillermina, por su belleza, por su juventud, por sus bellos gestos
+como el de tender la mano al errante y lamentable viejo Krüger, por las
+cualidades de su espíritu, de su carácter, de su corazón es adorada
+de sus súbditos. Al príncipe le tienen en perpetua observación, como
+a quien se ha confiado una joya incomparable o la existencia de un
+hijo. Y los celos públicos son terribles. Por algo se ha silbado en
+los music-halls holandeses el retrato del príncipe Enrique, después
+de saludar con aclamaciones y aplausos el de la reina... El príncipe
+hace lo que puede, para pasar inadvertido, para dejar que la reina sea
+única y exclusivamente saludada, para apartar su persona de las miradas
+del pueblo. Y cuando va con su graciosa mujer, ya en la Haya, o en
+la linda población de Apeeldorn, en donde se ha elevado un monumento
+conmemorativo de las regias nupcias, él hace como que no escucha, y
+apenas si saluda, ante las manifestaciones de la muchedumbre. Sabe
+bien que él es nadie--el esposo de su majestad;--y parte, desde que lo
+puede, a la campaña, a interesarse por cuestiones agrícolas y a cazar.
+
+Es muy conocido el cuento del rey que andaba en busca de la camisa del
+hombre feliz, y que nunca la encontró, pues el hombre más feliz que
+había en todos sus Estados no tenía camisa... No es muy probable que
+esa prenda se encontrase hoy en ninguna de las cortes de Europa.
+
+¡Quizá, como nos hace pensar cierta filosofía, la camisa del hombre
+feliz existe, y es la que a uno le ponen cuando va a dormir el último
+sueño...! Si se la ponen.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+V
+
+
+Los franceses suelen mirar con cierto menosprecio a los belgas.
+Cuando digo los franceses, digo sobre todo los parisienses. Es una
+injusticia, y Víctor Hugo no pensaba de la misma manera. Baudelaire fué
+cruel, en «su corazón puesto al desnudo». Hugo vivió aquí desterrado,
+Baudelaire también: Hugo por la política, Baudelaire, por la vida.
+No sé si Baudelaire se arrepintió; pero los intelectuales belgas de
+hoy han olvidado la amargura del hombre del estremecimiento nuevo.
+Intelectuales y en su parte latina, Bélgica está unida a Francia y ha
+dado a la literatura francesa contemporánea buena parte de sus mejores
+espíritus. «_¡Eh, Eh! ¡Bruselles! Vous n'avez qu'a vous bien tenir
+vous autres ici. ¡Bruxelles, oui, je n'en dis pas plus!_» Es Villiers
+de l'Isle Adam el que habla y es Mallarmé el que lo cuenta. Aquí
+vino Hugo, aquí sufrió Verlaine, aquí sufrió Baudelaire; y Mallarmé
+aquí regó satisfecho en su campo propicio, mucho de la simiente de
+sus sembrados mágicos. Los Verhaeren, los Maeterlinck, los Rodenbach,
+como poco antes y ahora los Huysmans, acrecen la común heredad del
+pensamiento de lengua francesa, siendo en Francia entre los nativos los
+primeros. «Bruselas, se dice, es un París chico.» Mas si Bruselas imita
+a París; Bélgica no sigue a Francia. Aparte está su gran movimiento
+industrial; sus ciudades de trabajo, flamencas y walonas representan
+las propias energías, conservadas de la activa vitalidad de antaño. Son
+los hombres sanos y fuertes, pesadamente alegres, ruda flotación de
+pueblo. La flamenca canta, por boca de uno de sus más bravos poetas:
+
+ Mon homme est fort.
+ Dans tout le port
+ On sait les fardeaux qu'il souleve;
+ Il a le coeur au bon endroit.
+ Il marehe vite et marche droit...
+ Son sang monte comme la sève...
+ Je suis heureuse de mon sort.
+ Mon homme est fort.
+
+ Mon homme est fort.
+ Le froid du nord
+ Le soleil pas plus que la grêle
+ N'usera son cuir de flamand:
+ C'es en vain qu'en leur tournoiemet
+ La neige et le vent pêle-mêle
+ Le cernent. Intact il en sort
+ Mon homme est fort.
+
+Las mujeres también, fuerte son, hermosas de carnes, frescas de
+colores; y el primer día, al llegar, pude contar: uno, dos, tres, diez,
+muchas Rubens y Jordaens. Bruselas peripuesta a la moderna, tiene,
+verdad, en pequeño, mucho del París bulevardero, con poco de aquella
+sensualidad ambiente que lo cantaridiza todo. La ciudad trepida al paso
+de los tranvías eléctricos; los carruajes circulan, y deja su mal olor
+o bufa cuando menos lo pensáis, el odioso automóvil; y las bicicletas
+pasan a cada instante por las avenidas y desfilan por el bosque de la
+Cambre. Hay cafés con terrazas, en las vitrinas se ven retratos de
+bellas parisienses, sobre todo el de la señorita Cleo de Merode; en
+las librerías se venden con profusión libros de franceses; las damas
+se visten con Doucet o Paquín, o cualquiera de esos señores; se lucha
+por Wagner; Sarah y Coquelin vienen a trabajar en estos teatros; los
+diarios tienen algunos redactores franceses. Me diréis que todo eso
+pasa en Buenos Aires también. Perfectamente. No argumento, sino que
+certifico.
+
+Al que está acostumbrado al francés de París, el de aquí parece duro
+y amarsellado. Otra cosa que extraña es el cambio de carácter en la
+población. Tienen fama de insolentes los cocheros belgas. ¡Jamás
+podrán igualar a los parisienses! El servilismo del _larbín_ no se
+encuentra tampoco aquí. Aquí no os estrujan a genuflexiones y a _s.
+v. p._ La obra social ha adelantado mucho. El obrero conserva aún el
+orgullo de los gremios antiguos. En cuanto a la burguesía no hay que
+olvidar que es en su fondo la misma que ennoblecieron los pintores de
+siglos gloriosos. El mejor _maire_ tiene algo de vulgar; en el último
+burgomaestre se cree hallar algo de dignidad atávica...
+
+Una de las ocurrencias biliosas e injustas de Baudelaire fué ésta. «Los
+belgas piensan en banda». El pensamiento belga está, por el contrario,
+compuesto de individualidades. Bastaría con señalar actualmente a
+Rodenbach, a Lemonnier, a Maeterlinck, a Felicien Rops, y a ese
+potente Wiertz, cuyo atrevimiento y libertad anteceden a tentativas
+revolucionarias artísticas que han triunfado en el mundo, y al cual
+sería una injusticia no considerar como un precursor. Aquí laboran
+silenciosos sabios y artistas, trabajadores de la transformación
+social, aquí viven tranquilos; aquí he visto la persona venerable del
+viejo Reclus pasar bajo la sombra fresca de la avenida Luisa, cuyos
+árboles, ahora pálidos de otoño, son hospitalarios y acogen pensativos.
+
+En el bosque de la Cambre, paisajes y lugares a que la naturaleza y el
+hombre contribuyen, entretienen la mirada, brindan su regalo de salud y
+de belleza. No os libraréis del restaurant a la moda en que se retienen
+mesas y os asesinan alma y paciencia los violines de los tziganos, ni
+tampoco de la amenaza vandálica del _chauffeur_. Mas hallaréis amables
+umbrías, dulces rincones en que vagar y meditar, y en donde lo que
+menos pensáis es en que aquí reina el rey Leopoldo, ese señor _bien_
+que tiene una estancia negra que se llama el Congo.
+
+_Kiekenfretter_ quiere decir en flamenco comepollos. Jordaens y sus
+reyes glotones y obesos me han traído a hablaros del apetito brabanzón,
+y en cadenas de ideas, de la comida bruselesa. Aquí se come mucho, y
+juro que muy bien; así los refinados encuentran la _bonne chère_ que
+sueñan, los cultivadores del estómago la sana y bondadosa cocina local,
+cuyas carbonadas y gallinas asadas con compotas de fruta, llaman el
+acompañamiento del lambic. Hallaréis buenos vinos; pero las cervezas
+os brindan su reino; los reyes de Jordaens todos son parientes de
+Gambrinus. Y comiendo bien y bebiendo bien, el pueblo es francamente
+alegre---; lejos las pálidas faces de los ajenjistas de París, la
+inmensa bruma verde que envuelve tantos espíritus en aquella alegría
+nerviosa y torturada; aquí, por la tarde o al anochecer, he solido
+encontrar grupos de muchachos y muchachas que van por las calles
+cogidos de los brazos como en las rondas de las kermeses, y lanzando
+sus cantos en coro, muchachos robustos, muchachas con carrillos como
+manzanas, de estos mismos que en el florecimiento de su pubertad dejan
+ver, bajo la corta falda, las más firmes y torneadas piernas.
+
+Como en todas partes, gusto más de la parte vieja de la ciudad
+que de la nueva. La ciudad, en sus signos monumentales, habla de
+grandes cosas pasadas; y tan solamente en San Marcos de Venecia he
+sentido el respetuoso placer de la contemplación, de la evocación de
+siglos difuntos, que en la Grand Place, a la cual Hugo, con alguna
+exageración, llamara la primera del mundo. Nada más hermoso que este
+conjunto de nobles arquitecturas en que la Maison du Roy es cincelada
+joya, las casas de las corporaciones, bellas páginas de piedra, y el
+Hotel de Ville, osado y soberbio, la más admirable catedral cívica que
+haya labrado la legendaria masonería gótica. La imaginativa de los
+antiguos escultores se revela en simples detalles de una concepción
+definitiva, que forman en el vasto libro arquitectónico, lecciones
+estupendas en la interpretación de la faz humana y en el simbolismo
+zoológico. Al entrar, nada más, podéis adivinar ciertas páginas de
+Huysmans y ciertos gestos de Henri de Groux, en un simple murciélago
+lapidario o un rostro humano decorativo.
+
+Las casas históricas con su estilo, sus dorados, su aristocracia de
+monumentos, parece que aguardan la presencia de cortejos reales o
+procesiones de dignatarios. Y mientras miro y admiro, me solicita una
+muchacha que vende flores, ofreciéndome pompísimas rosas, y pasa una
+lechera flamenca con su carrito tirado por tres magníficos y pacientes
+perros.
+
+Un pensamiento que no dejará de despertarse en vuestra mente es el
+del perdido poderío español... Aún vaga por aquí la sombra del «duque
+de sangre», y las estatuas fraternales de los condes de Egmont y
+de Hornes, en el square del Petit Sallón, fijan en bronce el duro
+recuerdo. Se perdió Flandes; se perdió la América continental, se
+perdió Cuba...; el general Weyler no tendrá a mal que se le compare con
+don Fernando Alvarez de Toledo...
+
+Santa Gudula es hermana de Notre-Dame de París, de la familia de tantas
+otras iglesias venerables en que las dos torres góticas se alzan,
+enormes centinelas del tabernáculo, trabajadas por la virtud de siglos
+de fe; urnas vastas en que se guardaba la esperanza cristiana y cuyas
+anchas ojivales puertas se abren hacia las bullentes ciudades, como con
+sed de almas.
+
+Tan descriptos están los monumentos, que no caben de ellos ya más que
+las impresiones. Diríase que el _tourisme_ ha profanado todos los
+santuarios de la tierra en que la religión y el arte conservan sus
+reliquias y elevan sus plegarias. La agencia Cook borra todas las
+huellas sagradas e interrumpe las meditaciones de los fervorosos que
+aún quedan. Es un complemento del experimentalismo... Mientras admiro
+en el severo templo los vitraux de Van Oreley y de Frans Florís, hay
+unas cuantas personas que rezan en el más profundo y piadoso silencio;
+mas de pronto una tropa (¿tropilla?) de viajeros con cornacq hace su
+irrupción y se percibe que la gente que ora sufre con la entrada de
+la caravana. La voz del guía pronuncia en inglés con mediano tono de
+discurso: «Aquí tenéis el cenotafio de Juan II, duque de Brabante y de
+Margarita de York, 1312 a 1318; y enfrente el del archiduque Ernesto,
+gobernador general de los Países Bajos, etc...»
+
+La vista del palacio de Justicia da idea de un aplastamiento; es un
+edificio de Babilonia; lo rechoncho en lo enorme; la gran corona que
+remata el monumento semeja la tapa de una colosal pieza de postre en
+una mesa de Brobdignac. Polaert, el arquitecto, pensaba poner en lo
+alto una pirámide hindú; sus planes no se pudieron llevar a la práctica
+por imposibilidad material, y se construyó un domo con estatuas. Se
+alaba mucho esta gigantesca ensalada de estilos: hay griego, egipcio,
+asirio, romano, romántico, renacimiento. A mi entender, es una creación
+semiyanqui que asombra por su tamaño, y que queda bien entre las cosas
+_greatest in the world_.
+
+Prefiero ir a admirar el Mercado, esa obra maestra de la ferreteria
+moderna, que encontró un cantor magnífico y _férreo_ en Huysmans, y
+en donde el metal domado une la solidez a la gracia y a la elegancia;
+trabajo ciclópeo y artístico que no se cita ni se recomienda en las
+guías.
+
+¿Cómo no hablaros de la gloria municipal de Bruselas, el muñequito de
+bronce que ha llegado a ser un símbolo, y que, en ejercicio de una
+de las más prosaicas funciones fisiológicas, ha adquirido el cariño
+popular, renombre y honores, todo como un hombre? Como habrá muchos de
+mis lectores que no sepan lo que es el Manneken-Pis, trataré de decirlo
+en pocas palabras. Cuéntase que un noble ciudadano de Bruselas tenía
+un niño a quien quería entrañablemente, el cual niño desapareció un
+día sin que su padre, que lo hizo buscar por todas partes, diese con
+su paradero. Por fin, fué encontrado en la calle, y en una posición
+difícil de explicar si se guardan las conveniencias. Hacía... lo que un
+personaje de Rabelais para apagar incendios; no tanto como Sancho en
+una de las más bravas aventuras de Don Quijote...; lo que se dice en
+un usual latín después de _Domine labia_... Si con tantas indicaciones
+hay quien no haya comprendido, que haga el viaje a la capital
+brabanzona y vea lo que está haciendo Manneken-Pis.
+
+En conmemoración del hallazgo, el padre del niño hizo elevar la
+estatua, que se atribuye a Duquesnoy. Después, ésta tuvo tanta fama
+como la de Pasquino en Roma. Fué robada dos veces y encontrada. Luis
+XV le concedió la orden del Espíritu Santo; en ciertas épocas la
+han vestido de guardia cívico; se la mezcla en política; una vieja
+solterona la dejó mil francos de herencia, como a un simple gato o
+perro, y la municipalidad paga a un _valet de chambre_, para que la
+cuide, 200 francos anuales.
+
+No es demasiado. En todas partes hay hombres que en la política,
+las letras, las ciencias y demás disciplinas hacen cosas peores que
+Manneken-Pis, y tienen buenas posiciones y ganan pingües rentas.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+VI
+
+
+La sola palabra Trianón evoca el espíritu y la vida de toda una
+época. Se acerca, en el tiempo, como un perfume antiguo; se oye
+un son de viola de amor, un minué en el clavicordio de la abuela;
+se mira, con los ojos entrecerrados de la memoria melancólica, un
+conjunto de suntuosidades y elegancias. Los arriesgados ejercicios
+de la coquetería, las declaraciones de los caballeros y las sutiles
+conversaciones de los abates; horas de encaje y seda; embarques
+para Citeres; idilios rústicos entre pastores gongorinos y pastoras
+«preciosas». Collar de horas que fué como una guirnalda de rosas que
+cubriese de pronto una ola de púrpura. Tiempo encantador, ciertamente,
+que tiene su parangón en los libros de cuentos de hadas y que adoraban
+los Goncourt. Hoy, ese tiempo florido hace escribir algunos buenos
+libros; inspira a ciertos poetas musicales deleitosas poesías;
+interesa a los compradores de cuadros y a los modistos y peluqueros,
+con ocasión de los bailes de trajes o cabezas empolvadas. ¡Buen baile
+de cabezas dió fin a la perenne fiesta en que la reina María Antonieta
+imperaba de todas guisas!
+
+Los lugares que sirvieron de teatro a tantas maravillas, tienen hoy en
+su severa soledad una dulce tristeza que no querría ser perturbada.
+Versalles y sus rincones de amor y de recuerdo, parece que no deberían
+profanarse con ruidos modernos, con vulgares paradas contemporáneas.
+Déjense las umbrías de los nobles bosques, las gloriosas y abandonadas
+arquitecturas, a los soñadores, a los enamorados, a los solitarios.
+Esas lindas gracias del siglo XVIII que quedan en memorias que parecen
+leyendas, y se admiran en cuadros y retratos que semejan sitios y
+figuras de encanto, gocen de la quietud que les dió su trágico final.
+
+Eso han pensado algunos parisienses con motivo de un acontecimiento
+mundano que ha ocupado grandemente la atención en estos días. Cierto
+grupo de damas de la alta sociedad ha querido resucitar por unas
+cuantas horas aquel hermoso vivir. Mas ha habido grandes dificultades.
+La vieja y restringida aristocracia, no ve con buenos ojos algunas
+iniciativas que vienen de la nobleza adventicia. Una verdadera condesa,
+con verdaderos cuarteles, protesta ante la intromisión en asuntos de
+su sola incumbencia, de tal o cual marquesa o condesa de ultramar,
+coronada de perlas heráldicas en virtud de los millones de papá. Cierto
+es que entre las iniciadoras había nobles de auténticos pergaminos,
+como una La Rochefoucauld y una Folingnac; pero la persistente
+imposición de tal miss Gould, por ejemplo, devenida condesa de
+Castellane, arruga muchas frentes. «En el _hameau_ de la reina, observa
+alguien, antes las grandes damas hacían papel de _fermières_; hoy las
+_fermières_ intentan hacer de grandes damas.» Otro dice: «He soñado
+mucho con las bellas figuras que animaron tan admirables escenarios
+para arriesgarme a ir a padecer con la desilusión de personas
+actuales desprovistas de toda poesía.» Pasada la reunión, un cronista
+anota, junto a una Clermont-Tonnerre, «noblezas del Ural y de las
+Cordilleras». El poeta Montesquiou-Fezensac se asusta encontrando allí
+«cabezas que rehusaría seguramente la guillotina»; y el Jean Lorrain,
+desventrado cien veces por Laurent Tailhade, agrega en verso:
+
+_La pique en les voyant recule epouvantée._ Con todo, la celebración
+histórica ha sido variada, alegre y hermosa. Las princesas de hoy,
+aburguesadas de gustos y aficiones, cuentan, sin embargo, con
+preciosos ejemplares; y con dinero, todo se dora y se imita. En los
+salones actuales, los abates de antaño están sustituídos por ciertos
+sacerdotes distinguidos que el autor del _Journal d'un défroqué_ ha
+sabido retratar, y los Copée, Lemaître y Barrés, reemplazan el espíritu
+del buen tono de la vieja Francia. No han faltado pavanas y minuetos
+bailados por bailarinas; y la taimada madame de Thébes ha hecho de
+Cagliostro, diciendo la buena ventura y vendiendo amuletos _para
+ganar dinero y para ser amado_. Hay que confesar que los segundos se
+vendieron más que los primeros.
+
+La resurrección de una época no se hace únicamente con trajes costosos
+y comparsas teatrales. Ciertos juegos necesitan señalado estado moral
+y cultivo espiritual. Cuando lo griego y lo romano estuvo de moda, en
+época distinta de la Francia, flotaba por las salas como un ambiente
+de academias. Las damas se ilustraban y, petulantes o marisabidillas,
+representaban con perfección sus papeles. Los salones oían con
+frecuencia las palabras de los sabios, los discursos de los poetas, las
+agudezas de los hombres de ingenio. Madama Recamier invitaba. Ahora,
+los nobles legítimos y los advenedizos, con notadas excepciones, al
+decir de los bien informados, no se han ocupado en la cita de elegancia
+que se dieron más que de la carrera de automóviles París-Berlín, y
+otros asuntos de igual transcendencia estética. Las berquinadas tienen
+otro nombre. Lancret, Fragonard, Watteau, nada tienen que ver ante
+Woth, Paquín o Redfern. Un Morgan cualquiera se lleva a Chicago o a
+Nueva York tesoros del más puro arte francés; el señor de Iturri,
+tucumano según me dicen, y amigo íntimo de Montesquiou-Fezensac,
+descubre en un convento de Versalles la tina en que se bañaban la
+Montespan y el rey juntos y la instala en Neully.
+
+¡Ah, el alma fina del siglo de las frágiles y pomposas elegancias y de
+las gracias sutiles, del siglo de Florian y de Boucher, no pertenece,
+como otras tantas cosas, a los ricos de hoy! Es la herencia de los
+artistas, de los Verlaine, los Samain, de los Helleu. Los pobres
+príncipes de belleza y de armonía tienen este desquite.
+
+Cuentan que el ya muy nombrado poeta de los «olores suaves», uno de
+los pocos portalira de que la nobleza puede hoy glorificarse, dió una
+fiesta en Versalles en honor del _Pauvre Lelian_, a la cual fiesta
+concurrió buen golpe de bellas marquesitas, duquesitas, princesitas y
+baronesitas de su parentela y amistad.
+
+No sé qué cara pondría el viejo fauno delante de ellas, como no sea la
+máscara satiríaca que solía expresar la alegría pánica y báquica. Mas
+entre todas, ¡qué impresión haría la presencia del triste y terrible
+poeta, triste de amor, terrible de dolor! Ninguna, supongo, fuera de la
+malsana curiosidad, o el superficial snobismo.
+
+La nobleza femenina, en todas partes, se dedica hoy con preferencia al
+sport, se interesa mucho por el cuerpo, descuida bastante el espíritu.
+Este rumbo siguen las jóvenes «bien» de nuestras democracias y la
+adinerada burguesía universal.
+
+La bicicleta ha juntado al príncipe con el hortera, la «Mors» une
+el chocolate con la flor de lis. Y entre todos los sports hay uno,
+nivelador también, en el divertimiento y en el flirt: la caridad...
+La fiesta de Trianón, como la del Bazar memorable, era una fiesta de
+caridad.
+
+He querido, principalmente, en estas líneas hacer notar la cuestión del
+conflicto de las noblezas, la antigua y tradicional y la adquirida. El
+papel en que se coloca a las americanas ricas casadas con títulos, es
+poco envidiable.
+
+Un alto desdén, justificado hasta cierto punto, e irremisible, se
+cierne sobre las cabezas recién ilustradas con la corona nobiliaria.
+
+No borrará toda la catarata del Niágara pactolizada, la mancha nativa
+de Porcópolis, o de Oil City. En todas partes existe, en el gran cuerpo
+de la aristocracia, una aristocracia chica y cerrada, que no transige
+ni admite mescolanzas ni componendas. D'Hozier frunce el entrecejo ante
+los reyes del acero y los barones del dollar. Hay nobles arruinados que
+se ponen a precio, y nobles de manga ancha que contemporizan con las
+plutocracias exóticas; pero las tres docenas de familias que vienen de
+muy lejos en la historia, y que miran sobre el hombre a los titulados
+de Luis XIII acá son impenetrables en su mayoría. La _messaliance_ es
+cosa rarísima. Para eso se fué a las cruzadas.
+
+ * * * * *
+
+Reflexionen las niñas que en nuestras Américas incuben la lejana
+esperanza de entrocar en el árbol genealógico de uno de estos viejos
+nombres europeos. Es bonito, «viste mucho», como dicen en España, eso
+de oirse llamar Madame la Comtesse, Madame la Marquise, Madame la
+Princesse; pero desde el momento en que se sabe que ese tratamiento es
+para una «galería» especial, que el verdadero núcleo a que se aspira
+rechaza la solidaridad y se señala a cada momento la liga; que su
+paso levantará siempre un equívoco murmullo y provocará más de una
+afilada sonrisa; que la coburguisación, digamos así, o la adquisición
+de un marido, por lo general de escaso intelecto, de costumbres poco
+ejemplares y de salud casi siempre averiada, no valen la pena de
+sacrificar una juventud y una vida a la vanidad más improductiva,
+creo que no habrá una sola que prefiera a un dorado ridículo y a un
+flordelisado martirio, ser cabeza de ratón entre los suyos, en su casa,
+en su tierra, en su sociedad, en su patria.
+
+Ahora, la nobleza del dinero, lo que hace resonar el globo con su metal
+desparramado, los principados del cheque, las baronías del casino, el
+armonial de hierro y caucho, los marquesados del jeckey, los cuarteles
+del yate eso es otra cosa.
+
+Yo sé de un filósofo a quien admiro.
+
+Guarda ovejas en la pampa.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+VII
+
+
+París, ardiente me ha soplado con boca de horno empujándome a la orilla
+del mar, a Dieppe, frente a Inglaterra, en el Canal de la Mancha. Es lo
+que está más cerca de París, para pasar el tiempo de verano al amparo
+del frescor marino, sin ir a los deliciosos y peligrosos paraísos de
+la Costa de Azur, de la Grande Bleue. He llegado en días gratos y
+de espectáculos pintorescos. Buena cosecha, o si queréis, pesca de
+impresiones.
+
+Anidado, cerca del agua, comienzo por dar un buen vistazo a la ciudad.
+La cual se divide en dos partes: la elegante y muy moderna, ceñida de
+villas y chalets, que se extiende por la calle Aguado hasta el viejo
+castillo y el morisco edificio del Casino, y la que contiene el bario
+de Pollet, en donde está el puerto. Calles interiores estrechas, casas
+sin carácter, más no exentas de uno que otro golpe pintoresco. Por las
+cuadradas ventanas que se decoran de tiestos floridos como en España
+o Italia, suele aparecer la faz graciosa de una muchacha, o la vieja
+coronada de apretado trapo blanco, muy semejante a un gorro de dormir.
+
+Por la Grande Rue, un comercio y un vivir de ciudad de pocos ruidos. No
+encuentro mucho de original, como no sean los escaparates de labores
+en marfil que un tiempo tuvieron tanta boga y renombre. Al paso, en
+una plaza, la Nacional, veo a Duquesne en bronce, gran dieppense aquel
+marino; crespa y larga cabellera, bravo talante, firme en sus botas,
+bocina en mano. Cerca una vieja iglesia, con su torre que recuerda
+la de Saint Jacques, de París, y que lleva el mismo nombre, afirma
+la nobleza severa del arte antiguo que la levantó y la fuerza de la
+olvidada piedad.
+
+Una callejuela me hace caer de pronto en pleno mercado de cosas
+marinas, la Poissonnerie. En un instante pasan por mi mente figuras de
+Thwlow; versos de Richepin. Un olor salado flota en el aire. De las
+barcas que atracan al muelle sacan los cestos de mariscos; los azulados
+bonitos, anchas y sonrosadas rayas, plomizas anguilas, aranques como
+puñales, y el «cardenal de los mares» todavía sin su púrpura, y enormes
+cangrejos y erizadas centollas. Como salidos de un baño de rosas se
+miran los salmonetes, de rosas y madreperlas; lácteos, azulados y
+semitransparentes, los calamares; como pasados por laminador, los
+lenguados grises; y los gordos peces mayores, dejando entrever la flor
+escarlata de las agallas. Aquí de Simón Pedro, aquí de Tobías, aquí
+de las Mil Noches y una Noche y de Brillat Savarín. ¡Y los admirables
+tipos de gentes de mar! No hace falta sino saber dibujar, _eroquer_,
+tanta cara singular, tanto aspecto lleno de carácter: la anciana
+revendedora que asiste al remate, fuera del recinto propio del mercado;
+la joven más fresca que el pez recién sacado, y perfumada de mar
+también, atrayente con su rostro encendido, sus copiosos cabellos, su
+sonrisa; los viejos y duros pescadores, cabezas de pipa como hechos
+en madera; narices rojas, barbas en barboqueio o herradura; el bigote
+afeitado, las anchas manazas, las firmes patazas; quien con el arete
+de oro a la oreja, o la cachimba entre los dientes, y en la mirada una
+profundidad inmensa, esa profundidad serena e inmensa que comunica la
+frecuencia del Océano, el azul de los golfos, lo vasto del cielo, a
+los hombres que viven y trabajan sobre las olas, acostumbrados así a
+los cantos del alba, a la dulzura de las saladas brisas, como a las
+injurias de la espuma y las bofetadas de la tempestad.
+
+El lugar de la venta del pescado no es muy extenso. Es una sólida
+galería de hierro, con puestos laterales, en donde las pescadoras
+exponen sus artículos ¿Es una obsesión, o es la asendereada ley del
+medio?
+
+Parece que todas estas mujeres, las de edad como las mozas, tuviesen
+en su rostro algo de pescado; los ojos y las bocas, sobre todo, casi
+ictiomorfos... Una pescaderita de quince años, que ríe con finos
+dientes y tiene en su cabellera reflejos de algas, se me antoja que
+tiene algo de sirena. _Guardo_ y paso.
+
+Ante sus langostas, me detiene con su figura una robusta anciana, como
+sacada de no sé qué olvidado cuadro. Bajo el cucurucho blanco del
+gorro dos macizas arracadas de oro puro descienden hasta los hombros;
+un corpiño obscuro aprisiona auténticos y generosos testimonios de
+maternidad; una falda corta acampanada, deja ver las columnas de las
+piernas cubiertas por medias de lana; sobre los duros zuecos, dos bien
+construídas carabelas en que un Colón de Liliput podría ir a descubrir
+en Noche Buena no importa cuál América de nacimiento.
+
+La venta es buena. Al día siguiente han de comenzar las fiestas. Así,
+pasan a mi lado haciendo sus compras varios burgueses de Dieppe; y,
+nota parisiense entre la concurrencia, blanca toda, fina, bella, una
+señorita que ha bajado de su carruaje, llega, acompañada del groom,
+compra un buen paquete de langostinos y se va, rápida como un pájaro.
+
+El apetito, más que despierto, me hace dirigirme a un restaurant
+vecino, cerca de las arcadas del Café Suizo--aquí, como en todas partes
+del universo, hay un café Suizo.--Comida barata sabrosa, marisco
+fresco, ausencia de vino y presencia de sidra, rica sidra de ámbar o
+de topacio, pues en Normandía, como en el paraíso terrenal, triunfa la
+manzana. Mientras almuerzo, oigo de lejos cantar la draga en el canal,
+como un gran grillo de hierro.
+
+El día comienza a ponerse opaco. Se hace recordar la vecindad de
+Inglaterra. Mientras en París se derriten los sesos de las gentes,
+aquí se siente un grato frescor. Después del café, me dirijo a la
+playa. Llega al desembarcadero un vapor de Newhaven. La niebla aumenta
+poco a poco. Casi ha invadido todo el mar, toda la costa. La tarde
+naciente se ahuma. Empieza a vocear, triste, insistente, la campana
+de la bruma, allá en el faro. La campana, en tiempo de niebla, hace
+las veces de la luz; es el faro del oído. Las olas llegan a la arena
+en actividad y encrespamiento que hacen resbalarse a la continua los
+guijarros; mas no es la soberbia acompasada que enarca las gruesas
+marejadas cuando se enoja el viento. El agua no carnerea, hierve, en la
+enorme extensión, sin rasgarse. De cuando en cuando una vela fantasma,
+una sombra de barca, se percibe en el tupido vapor flotante; a través
+del aire espeso llegan lejanos ruidos de sirenas y de esquilas. La
+humedad se insinúa en la piel, barba y cabellos. Se gusta la sal del
+ambiente.
+
+El sol, que se asemejaba a luna una, o a un astro de pesadilla, no
+logra hacerse paso entre las espesas nubazones. Así se desliza el
+tiempo hasta la noche, en que se aclara un tanto el espacio. Las luces
+de los faros rielan sobre las aguas. Las aguas, más tranquilas, dan
+campo a la mirada que puede ya lanzarse al horizonte. Quietud.
+
+ * * * * *
+
+Volvía yo de recorrer el bulevar marítimo, a eso de las diez, cuando
+una aglomeración de muchedumbre, un son de trompetas y un brillo de
+antorchas en la sombra de una calle me hicieron detener. ¿Qué capitulo
+de viejo libro estaba viendo? Ante el pueblo reunido, había dos
+heraldos, de armas y un regidor, montados en sendos caballos un pelotón
+de arcabuceros y otro de arqueros. Uno de los heraldos desenrolló un
+largo papel, y con una gran voz, dijo:
+
+
+ Or, tost, accourez tous, faictes bonne silence et oyez.
+
+ Es nom des schevins et tout ayant étè par eux arresté avec très
+ honorable sire Charles des Marets, capitaine du Chastel et de la
+ ville de Dieppe, pour Notre Roy et soubverain segneur Charles le
+ septième.
+
+
+ Faisons assavoir:
+
+ Que le jour de demain, dimanche, septième de Juillet, se doibvent
+ tenir en ceste cité des festes soulennelles et espéciales pour le
+ resjouissement et grand proffit de tous.
+
+ Adonc, en celluy jour de demain, sus le midy ou environ, si haura
+ par les voies et carrefours de ceste ville, une belle y avenante
+ monstre numéreuse a la vérité diré, jusques a passer cinq censt
+ parsonnes, et figurant, sommairement et comme par abrégé, avec
+ personnages les mieux en point que puet estre, les faicts les plus
+ illustres en l'histoire de Dieppe à travers les âages et les plus
+ dignes de ramentevance.
+
+ Et maintenant, cecy dit, de vostre part, bourgeoys, manans et
+ vilains, faut jà vous retirer. Et sitôf que s'oyra covre feu soner,
+ bien nous vos advison que tout bruyt se doibt cesser, que toute
+ chandoille de sieu ou resine doibt estre esteinte.
+
+ Et bien vous préparez, par un bon somme, à estre frais et dispoz
+ pour célébrer dignement et alégrement la grant journée de demain.
+
+ ¡NOEL! ¡NOEL! ¡VIVE LA FRANCE!
+
+
+Como el grupo era pintoresco, la música alegre y la noche fresca, seguí
+a los heraldos de Charles des Marets «capitaine du Chastel et de la
+ville de Dieppe», entre el regocijo de crecido número de pescadores
+y pescadoras que iban en la procesión, y así escuché varias veces el
+pregón. Y siguiendo después el consejo de prepararme con un buen sueño,
+para estar _frais et dispoz_ para la fiesta próxima, me encaminé a
+mi hospedaje, en donde, al amor del mar, dormí gratamente, hasta que
+la animación de la aurora entró por los cristales de mi ventana y la
+armoniosa lengua de las olas me dió los buenos días.
+
+Bueno era ese, de sol claro, de cielo lavado y bruñido. La ciudad,
+llena de banderas, se agita en su fiesta. Gente del lugar y forastera
+circula por las calles principales e invade la playa. Se oyen a lo
+lejos gritos, cantos y petardos. _Camelots_ de París venden sonoros
+mirlitones. En la Grande Rue se extiende un mercado improvisado, un
+mercado de aves, de manteca y quesos, de verduras, de productos de la
+campaña; y en la plaza Nacional se instala un bazar de cuanto os podáis
+imaginar de cosas viejas y nuevas, con el aditamento de muy baratas.
+Hay desde frenos hasta calzoncillos, y mientras un zapatero remendón
+elogia las botas claveteadas que ha rejuvenecido, un vistoso charlatán
+canta su ditirambo delante de una cabellera fenómeno que debe su famosa
+riqueza a una botella de agua milagrosa.
+
+Llegan los trenes de París y Rouen repletos de gente. Los vecinos
+de Treport, Puy, Varengeville, aumentan la suma de visitantes. Se
+advierten tipos de la capital, mujercitas del bulevar, y no faltan
+cabezas del Barrio Latino y de Montmartre. No son los que menos se
+notan los ingleses. Hay bastantes bicicletas, y, bufando, se han hecho
+presentes dos o tres automóviles. Los marinos y pescadores no ponen
+buena cara al hipógrifo de caucho.
+
+El cortejo, el gran cortejo histórico «Dieppe a través de los siglos»,
+comenzará a desfilar dentro de poco.
+
+El cortejo. Era primero el siglo XV, y venía a la cabeza dando al
+aire sus sones la fanfarra de la milicia burguesa. Son los tiempos
+en que los dieppenses, fatigados de la lucha con el inglés, acaban
+de volver a su independencia, por obra y empuje de Desmarest. Allí
+viene Desmarest tras el preboste de los comerciantes, los ballesteros
+casqueados y forrados en sus túnicas rojas, los regidores de negro,
+los trompeteros violeta, azul y encarnado, y los heraldos de armas
+con dalmáticas y cota. Es el bravo Desmarest o Des Mares, caudillo
+desde la adolescencia, y que luego, brazo poderoso, fué creciendo en
+empuje hasta sus acciones en Dieppe y Bures, y a quien después de rudo
+batallar y vencer, no pudo la muerte arrancar del mundo sino cuando en
+el descanso de su ancianidad, había llegado a ciento quince años.
+
+Viene después Dieppe en el siglo siguiente en la época de su mayor
+auge. Este tiempo opulento se anuncia desde luego con oros y colores.
+Un grupo de niños llega con palmas doradas en las manos y sombreros de
+airosas plumas sobre las rosadas cabezas. Preceden a Descellier, el
+geógrafo que antes de Gerardo Mercator publicaba su planisferio que
+mejoraba los trazados ptoloméicos. Viene Descellier en el carro de
+la hidrografía enseñando a sus discípulos, pues, según las palabras
+de Asseline, a propósito de las cartas marinas, «le sieur Pierre des
+Cheliers, preste a Arques, a eu la gloire de'avoir ètè le premier
+qui en a fait en France. Aussi estoit-il un si habile géographe et
+astronôme qu'il fit une sphère plate, au milleu de laquelle en voioit
+un globe qui représentait toutes les parties du monde.» Vestido de
+negro pasa en su carro, que imita una bella _boiserie_ que existe en
+el castillo de Gaillón; y tras él la música de los arcabuceros, negro
+y azul, jóvenes pajes, a la manera florentina, y precedidos de sus
+capitanes, el armador magnífico y fuerte Jean Angó, aquél que solo y
+con flota propia, declaró la guerra al rey de Portugal, sin que nada
+tuviese que ver en la empresa el gran rey Francisco. Angó es la figura
+más brillante de Dieppe. Por él la ciudad, antes de que las luchas
+de religión contribuyesen a su ruina, se levantó a una situación de
+riqueza y de poderío. Angó heredaba de su padre el espíritu. Como él,
+Angó se lanzó a empresas coloniales en la India y en América. De allá
+viniéronle riquezas en sus navíos, y con ellas llevó vida de príncipe,
+opulento, lujoso, y al mismo tiempo de pensar maduro y juicioso. Hizo
+aquí construir un palacio admirable. «La fachada, de madera de encina,
+había sido esculpida por los más hábiles artistas y representaba
+escenas de navegación, combates entre ingleses y normandos. Los cuadros
+y las estatuas de los más grandes maestros ornaban ese palacio, y le
+daban un aire de magnificencia incomparable. Desde sus ventanas Jean
+Angó tendía sus miradas sobre el puerto, sobre el mar y sobre el valle
+de Arques.» Francisco I le visitó, y la ciudad permitió al magnate que
+las fiestas fuesen pagadas con su peculio. El rey quedó maravillado de
+la fastuosidad de su anfitrión. Hubo lujo de vajilla italiana, en plata
+labrada, viandas exquisitas y vinos incomparables, arcos de triunfo,
+y, para paseo por el mar, barcas doradas que corrieron las aguas con
+buen tiempo y cielo propicio. Angó murió en la pobreza, y he recordado
+su grandeza de un tiempo ante la piedra tumbal que cubre sus viejos
+huesos, en la iglesia de Saint-Jacques.
+
+Redoble de tambores. Acorazados de cuero y en la cabeza el casco, pasan
+los soldados de la milicia burguesa; los oficiales de a caballo van
+casqueados también, y brillan sus coseletes de hierro. Los gremios
+desfilan en seguida, los de la industria del hierro que llevan jubón
+azul; los de la cerveza, violeta, y los del marfil, en cuero de gamuza.
+Amarilla y negra la banda de la guardia real, lanza su música, y
+oro y negro y a la espalda un manto, los heraldos del rey. Sigue el
+gobernador Aymar de Charles, con su uniforme de caballero de Malta; el
+capitán de Vardes luce su jubón gris, y luego seis pajes azules en
+grandes caballos, antes del gran escudero que porta el real estandarte,
+anunciador del rey soberbio, cuya magnífica armadura relampaguea al
+sol. Allí va luego el «padre de la agricultura», el buen Sully, de
+negro, al que hacen fondo los suizos vestidos de verde. Es el tiempo en
+que Enrique IV ha venido a Dieppe antes de la batalla de Arques y de
+Ivry, en que hubo de salir triunfante del duque de Mayenne.
+
+Tras el tiempo caballeresco y heroico, el siglo pomposo. Semejantes
+a otros tanto Aramises y Portos, los mosqueteros a caballo, gran
+chambergo emplumado, coraza y larga capa negra de terciopelo, desfilan
+seguidos del gobernador Montigny. El rey Sol es aún niño, y en una
+carroza de gala va en compañía de Ana de Austria, la de las bellas
+manos. La reina está representada por una graciosa moza que saluda
+linda y realmente. A caballo sigue el rojo Mazarino, y un grupo de
+cortesanos le acompaña. Llegan gentes de mar. Son los hombres de
+Duquesne. Allá, sobre una reducción de la _Sainte André_, el gran
+marino, el orgulloso calvinista que desecha por su fe el bastón de
+mariscal, está de pie. Angó era el fuerte armador del comercio;
+Duquesne es el hombre de la guerra. Es el combatiente de Suecia como
+vicealmirante de Cristina; es el reorganizador de la armada francesa
+y el jefe de la expedición de Nápoles; es el luchador feliz contra
+españoles, ingleses y holandeses; es el generoso vencedor de Ruyter, el
+bloqueador de Chio y el temor del Dux veneciano. Cuando Duquesne murió,
+el rey le negó una sepultura...
+
+Tambores. A compás marchando van ocho tamborcitos, luego una banda
+militar y el pabellón. Dos ujieres de la ciudad se adelantan al _maire_
+y al cuerpo comunal; en todos los negros trajes lucen tan sólo las
+hebillas de plata de los zapatos. Y luego Balidar. ¿Quién es Balidar?
+Es el desconocido turbulento y terrible, el que impuso su nombre como
+una bandera de amenaza en la Mancha, el corsario de quien John Bull
+supo mucho, y que en Roscoff, cansado de pelear bajo el poder de
+Napoleón, puso a su casa balcón de plata maciza, y _freía_ monedas de
+plata y oro para arrojárselas al populacho bien calientes. Cuando la
+independencia americana, Balidar fué a pedir carta de corsario, y no se
+supo más de él que su paso por las costas mejicanas. Ese fué Balidar.
+Así, pasa orgulloso entre sus hombres de mar; síguele un grupo de
+marinos veteranos; luego, la guardia consular y los trompetas vestidos
+de amaranto o blancos brandeburgos. En su caballo blanco cierra la
+marcha Napoleón, el Napoleón de largos cabellos del tiempo consular.
+Unos cuantos oficiales le acompañan; los húsares, de azules dormanes
+van tras él. Tal ve Dieppe pasar su pasado. Un pasado casi legendario,
+de empresas bravas y singulares conquistas, con princesas bellas,
+reyes gallardos, bizarros capitanes, corsarios temerarios, magníficos
+marinos. Y así inaugura el Dieppe de hoy su bulevar marítimo, que pone
+hacia las olas que vieron tantas proezas, un balcón extenso para los
+veraneantes que no, es por cierto, de plata, como el de Balidar.
+
+«Al principio no había nada.» El mar cubría la mitad de la playa y la
+marea llegaba hasta el valle del Arques. Luego hubo un lento retiro,
+de siglos. Un día se creó la _pelouse_ donde hoy se alzan los grandes
+hoteles de la calle Aguado. Creció allí hierba y pastaron rebaños. La
+ciudad prosperaba, comerciaba y entonces los ingleses, como siempre,
+aparecieron. Los _échevins_ alzaron entonces fortificaciones, y tres
+grandes torres para polvorines. Luego vino la iniciación de los
+baños de mar en Dieppe. La sociedad parisiense comenzó a venir en
+«largas diligencias», y la moda se hizo. A comienzos de este siglo
+ya venía mucha gente cuando la duquesa de Berry afirmó la boga. Se
+construyó un teatro, se alzó un casino para los grandes señores de la
+Restauración. En 1836, el Estado vendió los terrenos en que antes había
+fortalezas. Se levantaron casas y se creó la calle Aguado, cuyo nombre
+tiene a causa del banquero español que intentó dotar a Dieppe de un
+ferrocarril, intentó, pero no lo realizó. La calle, sin embargo, lleva
+su nombre. Napoleón III quiso pasar su luna de miel en Dieppe. Eugenia
+quedó encantada del lugar. Gracias a ella se embelleció y prosperó en
+poco tiempo. Veinticinco años después la ciudad hizo fuertes gastos
+para el establecimiento de sus primeros casinos. Los terrenos de la
+playa centuplicaron su valor, y el Estado, interviniendo entonces,
+vendió a la ciudad la playa en 451.000 francos. En 1895 el alumbrado
+eléctrico fué introducido. Así continuó hermoseándose, hasta que
+se observó el daño que causaban a la plaza las invasiones del mar.
+La municipalidad dieppense resolvió la construcción del bulevar,
+una sólida muralla, flanqueada de rotondas provista de un parapeto
+con un ancho _trottoir carrelé_ alumbrado con numerosos postes de
+luz eléctrica. Entre este bulevar y la calle Aguado se extiende la
+espaciosa plaza llena de césped. El bulevar tiene cerca de un kilómetro
+de largo, es un paseo excelente y fué construído por el ingeniero
+Herzog.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración: LIBRO TERCERO]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+I
+
+
+He recibido un libro importante y curioso, de M. Henri d'Alméras,
+_Avant la Gloire_. El autor ha tenido la amabilidad de enviarme un
+ejemplar antes de que aparezca en las librerías. Es un volumen que
+trata, en un estilo sin penachos, sencillo, a veces malicioso y casi
+siempre espiritual, de los comienzos de muchos grandes nombres de las
+letras francesas contemporáneas. Grandes nombres es mucho decir. Hay
+en la obra mezcla de grandes y medianos. Lo mismo que «gloria» habría
+quedado mejor sustituída por «celebridad». El autor ha averiguado con
+paciencia e interés los detalles de los comienzos y primeros pasos
+de los escritores que figuran en su obra, desde que, completamente
+desconocidos, hicieron los iniciales esfuerzos para lograr renombre.
+Los escritores son de diferentes tamaños. Los hay enormes, como Zola, y
+chatos, como Ohnet. El libro es ameno y logra que el lector se interese
+por más de un precioso dato.
+
+¡Los comienzos! Es decir, los sueños, las esperanzas, el entusiasmo.
+Esos principios son más bellos muchas veces que las más triunfantes
+victorias. Siquiera porque toda esperanza es hermosa, y todo logro
+quita el placer de esperar y da el cansancio humano de lo conseguido.
+La posesión de la gloria es lo mismo que la posesión de la mujer.
+
+El libro de M. D'Alméras está lleno de anécdotas, que son la sonrisa de
+tantas luchas. Él ha buscado documentarse en conversaciones, lecturas
+y recuerdos. Comienza con Alejandro Dumas, hijo, de cuyo nacimiento
+habla su padre en sus Memorias con estas palabras: «El 29 de Julio de
+1824, mientras el duque de Montpensier venía al mundo, a mí me nacía
+un duque de Chartres, plaza de los Italianos, número 1.» Cuenta sus
+primeros años de colegio, sus versos, porque hizo versos. Su entrada en
+el mundo, muy joven, y estos paternales consejos, muy del viejo Dumas:
+«¡Ya eres hombre! Escucha mis instrucciones. Cuando se tiene el honor
+de llamarse Alejandro Dumas, no se debe vivir como un mercachifle o
+como un hortera. Se come en el Café de París. Se tiene lindas mujeres
+y se les paga regiamente. No se priva uno de nada. Anda, hijo mío, y
+cuenta conmigo. En tres o cuatro años, si quieres casarte--porque al
+fin se llega a eso--te daré trescientos mil francos para comenzar.»
+Demás decir que Dumas, hijo, siguió con todo empeño el consejo de su
+padre, y en muy poco tiempo llegó a tener cincuenta mil francos de
+deudas. Cuando le pidió al autor del _Montecristo_ para pagar, aquél le
+contestó: «¿Cómo diablos te voy a poder dar cincuenta mil francos para
+pagar, yo que debo seiscientos mil?» Con todo, el hijo, que se vió en
+la necesidad de pedir prestado a muchos amigos, hasta en verso, murió
+rico y avaro.
+
+De los Goncourt hay noticias que ya conocemos en algunas páginas
+autobiográficas, como las referentes a la publicación de _En 18_... No
+son de los que menos han sufrido en su iniciación, los dos hermanos
+Zemgano de la escritura artística. Solicitudes, fracasos, desdenes
+de editores, incomprensión, amarguras de toda especie acompañaron su
+entrada a la literatura. En cuanto a Alfonso Daudet, M. D'Alméras se
+ha encontrado el trabajo hecho, en el encantador _Petit Chose_. Mas
+hay otros puntos nuevos y páginas bien narradas sobre la juventud
+del padre de Tartarín. «El joven escritor, dice en su párrafo, había
+escapado, gracias a una casualidad feliz--la protección de un hombre de
+_esprit_--a la negra miseria de los comienzos, de que no se avergonzó
+jamás. Ya no estaba expuesto a comer con un apetito de diez y ocho
+años, por toda comida, un pedazo de pan y un trozo de salchichón.
+No corría ya el riesgo de verse echado, por un bárbaro propietario,
+por algunas mensualidades atrasadas, y pasar la noche--felizmente
+en verano--en un banco del Luxemburgo.» Y la anécdota del «paso de
+_Fromont jeune et de Risler aîné_.» Son las primeras ganancias serias
+que aseguran la vida. Esa novela, de una observación tan penetrante y
+tan conmovedora, había sido compuesta en medio del París industrial, en
+un cuadro material y moral que le convenía, a maravilla. »Mi gabinete,
+escribía el autor, años más tarde, daba sobre los verdores y los
+negros enrejados de un jardín. Pero más allá de esta zona de frescor
+y de trinos de pájaro, había la vida obrera de los barrios, la recta
+humareda de las usinas, el rodar de los carretones, y aún oigo sobre el
+pavimento de un corralón vecino el ruido de una carretilla de comercio
+que en la época de los regalos iba llena de tambores para niños. La
+vuelta, la salida de los talleres, las campanas de las fábricas pasaban
+sobre mis páginas a hora fija. Ni el menor esfuerzo para conseguir el
+color, la atmósfera ambiente; estaba lleno de ello.» _Fromont jeune
+et Risler aîné_--que la Academia debía coronar en su sesión de 15 de
+Noviembre de 1875--tuvo un gran éxito de Prensa y llegó muy pronto
+a ese número de ediciones que asegura--a veces injustamente--a un
+escritor el mérito de su obra. En el mes que siguió a la puesta en
+venta, Alfonso Daudet había sido invitado a almorzar en casa de su
+editor Charpentier. Este, cuando se levantaron de la mesa, le dijo en
+voz baja: «No os olvidéis, ante todo, antes de iros, de pasar a la
+caja.» Cuando él se presentó, un poco conmovido, ante la ventanilla,
+el cajero le entregó en luises de oro, en monedas de a cinco francos y
+en moneda menuda, según dese manifestado, una suma muy respetable--los
+primeros beneficios del libro--. Daudet salió como un loco, tomó un
+coche para llegar más pronto a su casa, subió la escalera rapidísimo,
+entró sofocado, encantado, en la pieza en que se encontraba su mujer, y
+después de haber arrojado a manos llenas sobre la alfombra, sin tener
+fuerzas para decir una palabra, el dinero que acababa de dársele,
+bailó lo que después se llamó entre los suyos «el paso de _Fromont
+jeune et de Risler aîné_». Y con ese paso de _ballet_ fué como entró en
+la gloria».
+
+De Maupassant hace notar la rapidez en la reputación, desde sus
+primeros trabajos. De paso habla de sus versos. De éstos se dijo
+que revelaban un excelente prosista. Sin entrar en esas sutiles
+distinciones, es el caso que en Maupassant había un verdadero poeta
+ahogado después en necesidades de producción y de oficio. _¡Voilà le
+mort d'amour avec savandière!_ Veamos algunas líneas de M. D'Alméras:
+«Sabía sacar partido maravilloso de su literatura, fabricada
+concienzudamente y con método. Se le pagaba lo que valía, lo cual es
+muy raro en el mundo de las letras. Evitaba las colaboraciones a la
+ventura y las casas cuya prosperidad no le parecía bastante cierta. Su
+reputación aumentaba cada día». _Bel Ami_ le colocó en primer rango
+entre los novelistas, nuevos y viejos, y le dió gloria. Así, en cuatro
+años de vida literaria llegó a la cima; pero ya se desarrollaba en
+él, como una enfermedad incurable, ese doloroso estado de alma que
+debía emponzoñar todas sus alegrías. El medio de los literatos, de
+los artistas, en que estaba obligado a vivir, le repugnaba más y más,
+y a los treinta años experimentaba el cansancio y los disgustos de
+un escritor envejecido y fatigado. El periodismo, con su necesidad
+banal y monótona, no le interesaba ya: «No tengo sino un deseo en mi
+vida--escribía a un director de revista--; y es el de no escribir
+jamás una sola línea en ningún diario del mundo»; y agregaba esta
+otra confesión, que muestra hasta qué punto estaba desencantado:
+«Tengo una imperiosa necesidad de no oir hablar más de literatura, de
+no hacerla más, de no vivir en eso y de ir a respirar lejos un aire
+menos artístico que el nuestro». Todo esto, en verdad, es excesivo,
+pero se explica. A través de lo justo de esos desencantos prematuros
+se transparenta la inquietud mental del enfermo, que debía acabar por
+perderse en la locura y en la violenta muerte.
+
+De Verlaine hay poco que no se sepa en su accidentada vida. Por
+otra parte, él ha dejado mucha confesión, recuerdos y páginas de
+autobiografía. Saint-Paul-Roux descubrió en el campo a un labrador,
+tío del pobre Lelián. Poco nuevo hay en este libro que pueda interesar
+a los verlainistas. Por lo que toca a Catulle Mendès, sí hay noticias
+escasamente sabidas. Desde luego, estos versos escritos en la infancia,
+y que son inéditos:
+
+ Le poêle brûlant, rouge, accroupi dans son angle
+ Comme un âne poussif par sa corde étranglé.
+ Râlait sous une bande en cuivre roux, qui sangle
+ Son gros ventre d'argile aux feux tout écaillé.
+
+Aunque apoyado largamente al principio por su padre, Mendès no dejó
+de pasar horas muy duras, después de haber fundado varias revistas
+y alzado y derribado muchos castillos en el aire. «Casi célebre ya,
+aquél, a quien se llamaba el Clodión de la pequeña literatura, gastaba
+mucho y ganaba poco. Allá por 1868, la recomendación de la princesa
+Matilde le hizo obtener una plaza de expedicionario--90 francos al mes
+sin contar gratificaciones--en no sé qué ministerio que dependía del
+mariscal Vaillant. La primera vez que Catulle Mendès se presentó en
+su oficina, un ujier vino a buscarlo de parte del mariscal Vaillant.
+Persuadido, con ese tocante candor de la juventud que la mayor edad no
+corrige casi, de que se le va a ofrecer un puesto digno de él, entra,
+lleno de confianza y buscando fórmulas de gratitud, en una gran pieza
+en que se encontraba un hombre gordo en mangas de camisa. El hombre
+gordo se vuelve apenas, y con una voz brusca:
+
+--¿Es usted el que ha escrito esto?--le dijo mostrándole un ejemplar
+del _Román d'une nuit_, con las páginas sin cortar.
+
+--Sí, señor--respondió Mendès; pero, a una seña de las personas que
+estaban presentes, corrigió:--Sí, mariscal.
+
+--No lo he leído, pero me parece que es inconveniente. Yo no quiero en
+mis oficinas empleados que escriban inconveniencias. ¡Lárguese!
+
+Así terminó la carrera burocrática de Catulle Mendès. La princesa
+Matilde, resentida de que se hubiese echado tan poco atentamente a
+su protegido, el yerno de su viejo amigo Gautier, le estableció una
+pensión. Poco tiempo después, la gloria y el provecho llegaron.
+
+Mucho se sabe de la leyenda de Jean Richepin. En su vida, la leyenda
+y la realidad se confunden. Nació en Argel; su padre fué un médico
+militar, y fué bautizado por un sacerdote que había sido zuavo.
+
+Veinte años más tarde comienzan sus esfuerzos para proclamarse turanio,
+bohemio y por _épater_ a las gentes. Fué periodista, profesor, gimnasta
+y pasó mil necesidades. Fué soldado. Usó un gran sombrero que fué
+célebre.
+
+--«¿Qué es ese sombrerón?--murmuraban las gentes ya conquistadas.
+
+--Es Jean Richepin, joven poeta de porvenir. Se habla muy bien de las
+obras que va a escribir.»
+
+Luego fué la gran campanada de la _Chanson des Gueux_, por el cual
+libro de versos fué llevado a la prisión de Sainte-Pelagie.
+
+Después dejó París. «Otro quizá habría quedado aplastado,
+definitivamente vencido por la persistencia de su mala suerte; pero el
+vigor físico, en Richepin, venía en ayuda del vigor moral. Después de
+haber cantando a los _gueux_, no vaciló en serlo él mismo, y el rudo
+oficio de cargador en los muelles de Burdeos permitió al poeta esperar
+días mejores. Vuelto a París, pudo entrar en el _Gil Blas_ y encontró
+una colaboración seria. Eso no era aún la gloria, pero sí la vida
+asegurada». Después fué cómico, con Sarah Bernhardt, en _Nana Sahib_, y
+luego fué célebre.
+
+En las páginas sobre Sardou son de señalar las que tratan de su
+espiritismo. Sardou se apasionó de esos estudios desde la llegada del
+medium Homc. Conocidos son sus dibujos y sus escritos de ese género; ya
+se sabe que todavía persevera en sus creencias y en sus experimentos.
+En cuanto a su estreno teatral, fué con la _Taverne des étudiants_, y
+la historia de esa comedia es de lo más interesante y sugerente.
+
+A Jules Lemaître, hoy perdido en los laberintos obscuros de la
+política, la suerte le vino por el lado del normalismo. En la
+Escuela Normal se inició en las letras, y hasta escribió versos, no
+completamente católicos.
+
+ Qui ne la connaissait, hélas!
+ Aux bons endroits du Boule-Miche?
+ Mon Dieu! comme elle parlait gras
+ Et buvait sec la pauvre biche!
+ O Nini,
+ N, i, ni,
+ C'est fini.
+ Elle n'avait jamais un sou
+ Elle était franche et facile,
+ On l'appelait Nini Voyou.
+ «Encore une étoile qui file.»
+
+Ya véis que cuesta mucho creer que eso sea del actual sostenedor
+del nacionalismo en unión de Coppée. Vinieron después los trabajos
+críticos, la seriedad, la celebridad, las ganancias. Un artículo duro
+contra George Ohnet hizo ruido. D'Alméras tiene a este propósito una
+frase deliciosa: «Attaquer le talent de George Ohnet, c'était dire du
+mal d'un absent.»
+
+¿Y Scholl? Aquí están también los comienzos de este famoso periodista,
+hoy muy viejo, a quien algunos creen muerto. Son también interesantes y
+ayudan a conocer esa personalidad ya casi desaparecida, pero que tuvo
+el imperio de la crónica.
+
+ C'est le mousquetaire Aurélien Scholl,
+ Au Palais-Royal, le soir, quand il passe,
+ Les arbres, courbant leur front avec grâce,
+ Lui disent: Bonjour, Monsieur Rivarol.
+
+En las páginas sobre Claretie encontramos cómo fué que el actual
+administrador de la Comedie Française aprendió español: llevando
+los libros y la correspondencia de un comisionista en mercaderias.
+Hay un detalle asimismo muy curioso. ¿Quién conoce la primer novela
+de Claretie, _Les secrets d'Exili_? Esta obra no se ha publicado en
+francés. Véase cómo. El autor había guardado su manuscrito en un
+colegio, y un chileno lo descubrió y lo mandó a la América del Sur. He
+aquí por qué esa obra apareció en un diario de Chile, en español. ¿Cuál
+fué ese diario? ¿Quién fué ese chileno? ¿Quién sabe en Chile detalles
+sobre ese asunto?
+
+Y así sobre el perilustre Montepin, sobre Zola, sobre Anatole France
+y otros autores menos altos. M. d'Améras ha compuesto su libro y le
+ha hecho amable a la lectura, con el halago que presentan las cosas
+inéditas, las confidencias, los lados ocultos o poco sabidos de la
+existencia de los hombres notables.
+
+La moral de la obra está en que no hay que desesperar si la suerte
+se presenta poco favorable al principio. Casi todos los dueños de la
+gloria y de la fortuna han tenido que luchar, que sufrir, que pasar
+horas muy amargas, muy terribles. Con fe y con voluntad han triunfado.
+Después ha venido la fama, y con ella el dinero, precipitado actual de
+la celebridad, ya que no de la verdadera y soberana Gloria.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+II
+
+
+No se sabría ignorar que París ha atraído y atrae a la intelectualidad
+de todos los lugares del mundo. Numerosos artistas y escritores
+extranjeros hacen de París su residencia preferida. No se encuentra
+en ninguna parte este ambiente espiritual y esta contagiosa vibración
+de vida. Si la inmigración a este respecto no es mayor, débese a que
+París no consiente el triunfo constante de un extranjero. Un escritor,
+un sabio o un artista, será alabado en este centro en tanto que su
+nombre llegue de lejos. Cuando ese artista, ese escritor o ese sabio,
+instalado en París, se convierte en un rival, cuando su producción
+llega a hacer competencia a la producción propia, se le atacará, se le
+demolerá o se le desdeñará.
+
+Strindberg, entre cien, pagó cara su carta de vecindad parisiense;
+D'Annunzio no ha vuelto a pensar en escribir en francés, y Sienkiewicz,
+aun allá en Varsovia, por sus multiplicadas ediciones, es apellidado
+ya _le juif polonnais_. Viven, pues, aquí muchos hombres de letras,
+extranjeros, que escriben para sus respectivos países, o como Max
+Nordau, para públicos de distintas naciones.
+
+La literatura hispanoamericana es, como lo he dicho en otra ocasión,
+completamente desconocida. Apenas el _Mercure de France_ abrió por
+algún tiempo en sus páginas una sección, que ha desaparecido. Por otra
+parte, todo lo hispanoamericano se confunde con lo netamente español.
+Y es digno de notar que gran parte de la _élite_ de las letras de
+nuestras repúblicas vive hoy en París.
+
+En épocas pasadas, París albergó a notables personalidades de
+la intelectualidad de nuestro continente. La figura más alta,
+indiscutiblemente, fué la de Alberdi. El chileno Bilbao fué aquí donde
+recibió las lecciones directas de sus maestros Lamennais y Quinet.
+El colombiano Torres Galcedo, diplomático y escritor de muy buenas
+intenciones, logró hacerse una personalidad un tanto parisiense, y
+Jules Janin le escribió un prólogo para un libro de versos. Héctor
+Varela, de bulliciosa memoria, hizo por un instante volver la vista
+hacia sus fuegos artificiales. Numa Pompilio Llona, el respetable poeta
+ecuatoriano, tuvo muy buenas amistades en la corte de Hugo.
+
+Más recientemente, otro ecuatoriano genial muy poco conocido en la
+América de este lado de los Andes, Juan Montalvo, pasó los últimos años
+de su vida, duros y penosos, bajo este cielo. Demás decir que en cuanto
+murió se le levantó una estatua en Quito o Guayaquil.
+
+Actualmente residen en París, establecidos desde hace tiempo, el
+célebre filólogo colombiano J. Rufino Cuervo y el crítico cubano
+Enrique Piñeiro. El señor Cuervo es un prodigioso trabajador de
+infinitas pequeñeces transcendentalmente lexicográficas. ¡Es el autor
+asombroso del _Diccionario de regímenes_! Es, indudablemente, un
+lingüista sabio, y la Academia española se inclina ante su inmensa
+labor, que ocupará, concluída, varios estantes. El señor Piñeiro
+publicó hace muchos años en Nueva York un libro sobre poetas modernos,
+que puede considerarse como una de las más serias y elevadas obras de
+crítica intentadas en la América latina. El señor Cuervo continúa en
+su tarea lexicológica fabulosa, que ha hecho que en Colombia se le
+compare, con ventaja, a Littré.
+
+Entre los diplomáticos hay algunos nombres. El ministro de Guatemala,
+D. Fernando Cruz, ha, en sus tiempos floridos, «pulsado la lira», y
+Clori y Filis le agradecieron más de un _bouquet_ galante, allá en
+tierra guatemalteca. Su secretario, Domingo Estrada, ha publicado
+prosas y versos muy estimables, entre estos últimos la traducción
+de _Las Campanas_, de Poe. Recientemente ha merecido tener éxito su
+librito bien sentido sobre José Martí.
+
+El marqués de Peralta, ministro de Costa Rica, parece que no tiene su
+conciencia bien tranquila respecto a asuntos del Parnaso, y, ahondando
+en sus recuerdos, se encontraría más de una ligera confabulación en las
+musas. Fernández Guardia, secretario de la Legación, autor de un muy
+bonito volumen de cuentos, es de los más notables escritores de los
+países centroamericanos.
+
+A este respecto se lleva la palma de poeta el secretario de la Legación
+argentina, García Mansilla, cuyos versos, de una elegancia discreta,
+y escritos en francés, no quieren traspasar los límites del salón, en
+donde se tratan confidencialmente con las flores de Magdalena Lemaire y
+las músicas de Benberg.
+
+El marqués de Rojas es un escritor de sólido saber, y cuya autoridad en
+asuntos económicos es por todos acatada.
+
+El ministro de Chile, Señor Blest Gana, es autor de varias novelas que
+tuvieron en su época gran acogida. Si Miguel de Unamuno las lee, irá
+Martín Rivas junto con Nastasio a la Universidad de Salamanca. El ex
+presidente de Honduras, Marco Aurelio Soto, uno de los dos miembros
+honorarios de la Real Academia Española, y que hizo el Luis XIV
+bastante bien hecho, en Tegucigalpa, hace años que no tiene nada que
+ver con la literatura, lo propio que el señor Gustavo Baz, encargado
+de Negocios de Méjico. Hay otros literatos residentes en París, los
+activos, algunos de ellos no desconocidos en Buenos Aires.
+
+ * * * * *
+
+Luis Bonafoux, corresponsal del _Heraldo de Madrid_ y el director del
+_Heraldo de París_, es un crítico temido y de autoridad en España. Es
+nacido en Puerto Rico, pero se le considera como español. El señor
+Bonafoux, satírico violento, elegante y sutil cuando sujeta sus ímpetus
+flagelantes, y de una aspereza que en Francia tan solamente podría
+compararse con las justicias e injusticias de Bloy o de Tailhade, casi
+siempre tiene razón cuando ataca. Como cuentista ha publicado, entre
+otras cosas, un reciente pequeño volumen de narraciones y _nouvelles_,
+en donde hay verdaderos hallazgos de invención y bellas gracias de
+estilo.
+
+Miguel Eduardo Pardo, autor de una buena novela venezolana, _Todo un
+pueblo_, es un temperamento de luchador y acompaña en el _Heraldo de
+Madrid_ al señor Bonafoux. Escribe allí generalmente sobre asuntos
+políticos sudamericanos, y en especial sobre los sucesos de su patria,
+Venezuela, en donde, dado su carácter, no será difícil verle ocupar un
+puesto público.
+
+Otro venezolano reside en París, cuyo nombre entre los intelectuales
+argentinos es saludado con simpatía y respeto: ha nombrado a Manuel
+Díaz Rodríguez. Es éste un espíritu de excepción, de los pocos que
+forman la naciente y limitada aristocracia mental de nuestra América.
+Es un entendimiento serio y reflexivo, aislado de las bulliciosas
+tentativas de un arte de moda, como de las filas de momias que duermen
+entre sus _bandelettes_ tradicionales. Desde su primer libro, la
+nobleza de su pensamiento y la distinción de su estilo le colocaron
+en un lugar aparte en nuestra literatura. _Confidencias de Psiquis_,
+_De mis romerías_, _Cuentos de color_ nos pusieron en comunión con
+una de las más fervientes almas de arte que hayan aparecido en tierra
+americana. Dentro de poco se publicará una novela, obra de médula y
+aliento, muy americana en su psicología, y muy europea en la forma
+arquitectural del libro, que revela desde luego en el autor la
+seguridad y la fuerza de un maestro. Y el señor Díaz Rodríguez es aún
+muy joven, apenas roza la treintena. Yo quisiera que todos los nuevos
+talentos de América cultivasen la propia personalidad con la firmeza
+y discreta gallardía de este generoso trabajador. La publicación
+de _Ídolos rotos_, si no se pudiera llamar con el usado clisé, un
+acontecimiento literario, causará innegable agrado. Y levantará los más
+justos y sinceros aplausos en los grupos pensantes de las repúblicas
+de lengua española. Esta es de las novelas que, traducidas, pueden
+incorporar una literatura hasta hoy ignorada, como la hispanoamericana,
+al movimiento cosmopolita. La idea de Max Nordau no anda muy lejos de
+la verdad, al ver en lo porvenir una rica primavera para el pensamiento
+americano. Si Europa llega a poner su curiosidad en nuestros productos
+intelectuales, habrá de comenzar por obras como las del señor Díaz
+Rodríguez.
+
+Amado Nervo, el poeta mejicano, se ha establecido también en esta
+capital de las capitales. Buen artista, buen monje de la belleza,
+buen muchacho, lleva su nombre con toda seguridad; se le conoce, y
+al llamársele, no se miente. Sensitivo, verleniano, virtuoso en la
+ejecución del verso, y, sobre todo, sincero y de conciencia, que en
+esto, como en todo, es lo principal, tiene su triunfo seguro. He dicho
+que es mejicano, y, naturalmente, es en Méjico donde se le ataca. El
+ambiente de París ha dado nuevas vibraciones a los nervios de Nervo,
+y hecho el indispensable y complementario viaje a Italia, el fiel
+laborioso prepara nuevas obras que han de superar desde luego a
+_Perlas negras_ y a _Místicas_, en donde un cuidado de _métier_ y una
+preocupación de técnica y de _décor_, apartaban la fuente oculta de la
+íntima poesía de verdad y de vitalidad que empieza a aparecer en _Savia
+enferma_. Hay en el fondo de este poeta mucha savia sana, y es la que
+hemos de ver pronto en poemas de energía y de gozo, en una epifanía
+espiritual, en una exaltación de las propias fuerzas, sobre la simple
+«literatura», y que llevará en sí una virtud comunicativa de anhelos de
+bien, de esparcimientos de puro y caritativo arte. ¡Gloria sea dada en
+la tierra y en el cielo a los artistas de buena voluntad!
+
+Vargas Vilas es un escritor genial, novelista y poeta. Su vida es
+también un poema, de luchas y de triunfos en la política agitada de
+nuestras repúblicas hispanoamericanas. Su obra, incorrecta como un
+torbellino, sonora como un mar, es una obra de bien. Vargas Vilas no es
+ni de su tiempo ni de su país. Su época habría sido la de la Italia del
+Renacimiento, y su país, esa misma Italia que él ama y en la cual su
+espíritu se ha aparecido y ha creado páginas de amor, dolor y belleza.
+
+Rufino Blanco Fombona es un artista delicado y raro, al propio tiempo
+que un espíritu osado y violento; hay en sus versos trino y aletazo,
+suave pluma y garra de bronce. Sus cuentos son páginas de emoción y
+de pasión. La juventud, con todos sus dones primaverales y todas sus
+exuberancias irreflexivas, se abre paso en toda la producción, ya
+considerable, de este autor brillante y elegante. Ha viajado mucho y ha
+gozado mucho. Conoce el color de todas las cabelleras amorosas, y le
+han dicho «yo te amo» en todas las lenguas conocidas. Mañana será la
+madurez y el peso del pensamiento y la acción provechosa que su patria
+espera. Hoy, en la copa de oro, es justo y natural ver deshojar rosa y
+rosa o disolverse una perla.
+
+Un folleto publicado en Nueva York hace algún tiempo, _El continente
+enfermo_, causó bastante ruido en algunas repúblicas hispanoamericanas.
+Su autor, un venezolano, César Zumeta, exponía con valiente franqueza
+las dolencias y vicios continentales, los peligros de nuestras
+democracias, la constitución dañada del social organismo, las
+consecuencias fatales de las malas políticas y lo inevitable de la
+amenaza yanqui. Este folleto ocasionó la publicación de un libro de
+alto mérito del señor Francisco Bulnes, mejicano. Como hombre de
+letras, el señor Zumeta merece un renombre superior al que ha logrado
+por su labor sociológica. Un libro suyo, de calidad exquisita, pero
+abrumado por un título que recuerda los cuadernos de escuela primaria:
+_Escrituras y lecturas_, conocido por un escaso número de lectores
+y apreciado en su justo valor por limitadísimo grupo intelectual,
+bastaría para dar a su autor la autoridad y consideración respetuosa.
+Es un sincero adorador de belleza. Produce poco y muy de tiempo en
+tiempo. En París sostiene precariamente una revista de intereses
+americanos, que, a pesar del talento de su director, no es sino una de
+tantas, por culpa esencialmente criolla.
+
+El _Mercure de France_ tenía como redactor de su sección de letras
+hispanoamericanas, a Pedro Emilio Coll, también, como el señor Zumeta,
+de Venezuela. Espíritu fino y delicado, Coll ha publicado escasamente;
+pero lo poco suyo conocido nos revela una fuerza mental sobre la
+mentalidad provisional de nuestra América. Como todo lo poco que pesa
+y se impone en las repúblicas de lengua española. ¡Estas repúblicas
+de Sud América son en todo tan provisionales! exclamaba con su sabia
+ironía monsieur Rémy de Gourmont, en uno de sus últimos _Epilogues_.
+
+ «POLONIO.--¿Qué leéis, monseñor?
+
+ HAMLET.--Palabras, palabras, palabras.
+
+ POLONIO.--¿Pero de qué se trata?
+
+ HAMLET.--¿Entre quiénes?
+
+ POLONIO.--Quiero decir ¿de qué asunto trata el libro que leéis?
+
+ HAMLET.--¡Calumnias! El perverso satírico afirma que los viejos
+ tienen la barba gris, el rostro lleno de arrugas, que sus ojos
+ vierten ámbar y goma, y que unen a la falta de entendimiento una
+ gran debilidad de piernas; lo cual creo plenamente, y, sin embargo,
+ no me parece honesto hallarlo consignado en tales términos, pues
+ vos mismo, señor, seríais de mi misma edad, si os fuera posible
+ andar hacia atrás como el cangrejo.
+
+ POLONIO, _in péctore_.--Aunque todo lo que habla son locuras, no
+ deja de tener en el fondo cierto método.»
+
+Esta cita de Shakespeare sirve de prólogo al primer libro de
+Coll, _Palabras_, unida a estas exclamaciones de _Hamlet_, en las
+maravillosas _Moralités Legendaires_: «¡Ah, qué solo estoy! Y en
+verdad, la época no es culpable de ello. Tengo cinco sentidos que me
+atan a la vida; pero, este sexto sentido este sentido de lo infinito...
+Soy joven todavía, y en tanto goce de mi excelente salud, todo irá
+bien. ¡Pero la Libertad! ¡La Libertad! Sí, me marcharé de aquí y viviré
+anónimo entre gentes honradas y me casaré para siempre, la cual será
+la más hamlética de mis ideas. Pero hoy es preciso obrar, es necesario
+objetivarse. ¡Adelante por sobre las tumbas, como la Naturaleza!»
+
+Estas preferencias inducen al conocimiento de un temperamento. Como
+crítico, el señor Coll ha dado a conocer, siempre con amable optimismo,
+en sus revistas del _Mercure_, la producción intelectual de la América
+española en estos últimos años. Es una lástima que su partida a
+Venezuela haya puesto fin a tan plausible tarea.
+
+Otro venezolano aún, Pedro César Dominici, una de las más activas y
+abiertas inteligencias de su país, publicó el año pasado una novela,
+_La tristeza voluptuosa_, de innegable valor psicológico, aunque
+torturada de descuidos de forma; que no tendrían en absoluto excusa por
+ser voluntarios.
+
+Bolivia tiene un representante en el joven poeta Franz Tamayo, autor
+de un libro de _Odas_ muy meritorias que se dirían calcadas en Hugo.
+Este culto talento, cuyo solo contrapeso está en la difícil digestión
+de unas cuantas filosofías y variedad de erudiciones, honrará, si su
+voluntad persevera, al pensamiento de su patria, ya glorioso en el
+mundo de la nueva poesía, con el solo nombre de Ricardo Jaimes Freyre.
+
+Argentino es el señor Soto y Calvo, autor de picantes páginas de
+viajes, y que por su mentado _Nastasio_ ha juntado a lo que la
+naturaleza le dió lo que Salamanca le presta. Los méritos poéticos del
+señor Soto y Calvo han sido revelados a nuestro público por el sabio
+rector de la Universidad salmantina, ¡mozo jinetazo ahijuna! que no
+halla inconveniente es estudiar a un tiempo la patrología griega y ser
+el escoliasta de Martín Fierro o Anastasio el Pollo.
+
+Argentino asimismo es Manuel Ugarte, joven cuyo talento ponderado y
+buscador ha logrado la realización de más de una bella joya de arte.
+Su sobriedad le ha impedido los pasos en falso, las caídas icarias.
+No tiende sino hasta donde sus fuerzas le alcanzan y el pegaso, en
+los vuelos precisos, jamás se ha dislocado un solo hueso. Su vaso es
+pequeño; pero cuando lo necesita, se fabrica otro más grande, y bebe
+así en sus dos vasos. Sabe lo que se propone, y el cielo de París le ha
+alentado en sus deseos. Sus versos son siempre gratos; bellos algunas
+veces. Busca la originalidad y se aparta de la extravagancia. En prosa
+es claro y pictórico cuando describe. Es socialista, y aun creo que en
+el fondo de sus voliciones, anarquista:
+
+Y argentino Angel Estrada, cuyo libro _El color y la piedra_ tanta
+agitación causó con su aparecimiento en Buenos Aires. Como el Dr.
+Cané, no pocos hemos sido los que hemos visto como un signo de vida
+nueva en la juventud argentina--yo digo en la juventud americana--el
+hermoso aparecer de este joven talento, cuyo libro primigenio tiene
+todo el color y la gracia del primer fruto de un árbol sano y gozoso
+de savia. Generoso temperamento ante la naturaleza, espíritu religioso
+y al propio tiempo dueño de la libertad del arte, ha viajado mucho, y
+en todos lugares, los paisajes de la tierra, las luces del cielo, las
+armonías de las cosas le han hecho vibrar como un instrumento acordado,
+y el don de Dios ha hecho fluir la digna idea en noble ritmo, en la
+música de la palabra. Ya conocido en nuestro mundo intelectual por su
+poema especular, en que el alma de Rodenbach se romantiza en la emoción
+lírica de una juventud coronada de sueños, su obra en prosa vino a
+asentar la fuerza de su pasión artística, la discreción aristocrática
+de su buen gusto. Nuevas poesías han brotado al influjo de climas
+diversos, y nuevas páginas de impresiones y de recuerdos, mentales y
+sentimentales.
+
+Las prosas cantan en su música interna de ideas y evocaciones más
+sutilmente aún que en sus cuerdas de palabras; son las hermanas de los
+versos, educados ambos por la misma voluntad paternal, en un cuidado
+de armonía y en un anhelo de ascensión que se diría tienen las mismas
+voces y las mismas alas. Mayor sobriedad, el desdén de la preocupación
+puramente «artística», y que asoma con más frecuencia, apareciendo
+entre la riqueza del _décor_, el alma sincera y fresca del poeta,
+que sabe la inmensidad de su virtud íntima y tiene el orgullo de su
+tesoro--, orgullo que no se muestra más que benévolo en el don de su
+primavera.
+
+Todos estos escritores y poetas que he rápidamente nombrado, y yo el
+último, vivimos en París; pero París no nos conoce en absoluto, como ya
+lo he dicho otras veces. Algunos tenemos amigos entre las gentes de
+letras; pero ninguno de estos señores entiende el español. El _Mercure_
+abrió la _rubrique_ de letras hispanoamericanas, hoy desaparecida
+por un extremado cosmopolitismo, y M. Finot, director de la _Revue
+et Revue des Revues_, al encargarme un estudio sobre el movimiento
+intelectual argentino, fué franco en no ocultarme que tomaba el asunto
+casi como perteneciente al folk-lore. Así, de la literatura malaya
+se pasa a la literatura dominicana o a la poesía de las islas Fidji.
+Desgraciadamente todo es cuestión de moda. Hace algunos años todo lo
+ruso privaba y luego lo escandinavo. Se hizo una estación en Italia
+con D'Annunzio y la Serao, y hoy se grita _¡Vive la Pologne Monsieur!_
+a causa del fatigante y asenderado _Quo Vadis_? A nosotros no nos ha
+tocado aún el momento; y mucho es que el poeta Díaz Romero encuentre
+su prosa traducida en revista como el _Mercure_, a propósito de Albert
+Samaín. Cuando uno piensa que hace más de dos meses que Bjorsterne
+Bjornson se encuentra en París y que si no fuera un grupo de naturistas
+y otros entusiastas que han pensado en hacer representar una obra suya,
+nadie sabría que el pobre grande hombre está en la enorme capital...
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+III
+
+
+El acontecimiento del día es la entrada a la Academia del marqués de
+Vogüé, su discurso y la respuesta de José María de Heredia. El «preux»
+y el conquistador. Se ha visto más que nunca que la Academia es, ante
+todo, un oficial salón aristocrático. La fiesta ha sido un triunfo del
+mundanismo y de la nobleza. Allí había Gotha, d'Hozier y el _Almanach
+des châteaux_. La pompa solemne era sacada de una página de historia.
+El académico entrante y el que le recibía tienen una buena parentela de
+armaduras. Heredia lleva en su blasón, si mal no recuerdo, una ciudad
+de plata bajo una palmera de oro, o viceversa; Vogüé, un gallo de oro
+sobre campo azul.
+
+Como es natural, Vogüé hace el elogio de su antecesor, el duque de
+Broglie. Habla de su vivaz inteligencia, de su espíritu penetrante
+e incisivo y del fondo vigoroso de su alma. Y no calla sus lados
+opuestos y defectuosos, como su timidez. ¿Quién diría que el fuerte
+duque de Broglie fuera un tímido? «Este hombre, cuyo coraje cívico y
+valentía moral no se desmintieron nunca, era un tímido que el contacto
+de sus semejantes embarazaba, a quien un acto de autoridad costaba
+un penoso esfuerzo. Su naturaleza, un poco dura, sujeta a extrañas
+distracciones, no respondía siempre a los impulsos de su corazón o a
+las intenciones de su perfecta cortesía.» Cuestión de «raza». Tanto
+en un discurso como en otro, a cada momento se habla de raza. Largos
+párrafos van desenvolviéndose, evocando rasgos históricos, presentando
+tipos vigorosos de mariscales, de estadistas o de obispos. Aguarda
+uno el momento en que, por fin, llegue la parte de las letras, objeto
+principal, al parecer, de la Academia. Y llega sin gran brillo, aunque
+respetable, la cita de la obra intelectual del duque de Broglie. Algún
+sentimental lamentaría que no aparezca en todo el discurso una sola vez
+citado el nombre del pobre Doudan, el áulico preceptor, el filósofo
+doméstico, el fiel cronista de los Broglie. Cierto es que no era sino
+un criado para el cerebro.
+
+El discurso de Vogüé es una obra maestra de ese estilo correcto,
+distinguido, eminente, que conviene a los escritores de su laya,
+temerosos o desdeñosos de la metáfora; literatura de buen tono. En un
+párrafo, creeríase oir una repetición de la escena de los retratos
+en _Hernani_... «Francisco María de Broglie, el primero que sirviera
+a Francia y que se hizo matar a los cincuenta y seis años por su
+patria adoptiva--Víctor Mauricio, que fué el primer mariscal de su
+nombre--; Francisco María, el lugarteniente preferido de Villars, que
+fué el último en dejar el campo de batalla de Malplaquet y entró el
+primero en la de Denain, y que a su vez mariscal de Francia, peleaba
+aún en Bohemia a los setenta años, Víctor Francisco, tercer mariscal,
+el vencedor de Bergen y de Sondershausen; su hermano, el discreto y
+valiente depositario del _secreto del rey_; su hijo Mauricio, obispo
+de Gante, quien resistió a Napoleón y preparó la emancipación de la
+Bélgica. Otros aún, cuyos servicios, no por ser menos brillantes
+fueron menos abnegados.» Los párrafos y las frases van en el discurso
+guardando su categoría; sin precipitaciones ni violencias. La
+admiración misma se manifiesta con pulcritud. Aun en los pasajes en que
+se trata de política, nada revela que se altere la noble limitación
+de la pieza académica. Apenas en un punto, a propósito de la actitud
+de Broglie con Chateaubriand, expresa: «Una voz solamente salió del
+círculo habitual de sus trabajos y de su moderación habitual, Las
+_Memorias de ultratumba_ acaban de aparecer; esta confesión póstuma
+del genio, que descubría sin prudencia las más secretas llagas de un
+alma desgarrada, y mostraba, sin velos, todo lo que la irremediable
+flaqueza humana puede mezclar de pequeñeces y de egoísmo a las
+sublimes aspiraciones del patriotismo. El joven crítico se indignó.
+Vertió su indignación en rasgos de un raro vigor y viril elocuencia
+en que flagelaba con mano implacable las tristes confidencias de un
+viejo lúgubre, las injustas recriminaciones del político desengañado,
+levantando la piedra de su tumba para verter la calumnia, en la
+seguridad y la irresponsabilidad de la muerte.» Confesaréis que, aun
+lo de «viejo lúgubre», aplicado nada menos que a Chateaubriand en tal
+recinto, guarda siempre ciertas conveniencias.
+
+La producción intelectual de Broglie aparece, ya que no grandiosa,
+respetable. Como historiador, su _Historia de la Iglesia y del
+Imperio Romano en el siglo IV_, le da una buena base. Es una obra
+de estudio, de reflexión y de labor, pero hecha con un criterio
+parcial en cuanto a ideas religiosas, y muy lejos de un procedimiento
+estrictamente científico. En dos revistas, la _Revue des Deux Mondes_
+y el _Correspondant_, dejó gran parte de sus lucubraciones el autor
+blasonado que, a los cuarenta años, era acogido por la Academia,
+bendecido por Pío IX y defendido por Lacordaire.
+
+M. de Heredia, para responder a la aristocrática arenga, se puso todos
+sus hierros españoles; sacó la vieja espadona del abuelo de Cartagena,
+y tuvo gestos de adelantado que ni el mismo Pedrarias Dávila o Pedro
+de Mendoza. Sabido es que Heredia tiene la nobleza homérica de los
+fundadores de ciudades, y guarda en su salón, como una joya heráldica,
+una evocación de «L'Ancêtre» por Claudius Popelin.
+
+Su discurso fué otro desfile de figuras nobiliarias y de hechos
+heroicos, iluminados esta vez por el resplandor meridional de su verbo
+de poeta, y en la música de un idioma sonoro y metálico. Hay allí una
+gran cantidad de sonetos perdidos.
+
+El severo y magnífico D. José María ha demostrado una ocasión más
+que el _deus_ no abandona a los favorecidos de las Gracias en ninguna
+ocasión, así sea en la ardua de contestar el discurso académico de un
+Vogüé. Galeras conquistadoras, choques de armas, vuelos de gerifaltes,
+todos los trofeos aparecen en el animado fondo de esa prosa elegante y
+soberbia. No dejará él de dirigir sus párrafos genealógicos a propósito
+de los Vogüé, como al cubrirse por vez primera un grande de España.
+«En el año de 1084 Bertrand de Vogüé funda el monasterio de San Martín
+de Villadieu. Raymond de Vogüé estuvo en la tercera cruzada, si he
+de creer a una escritura fechada en 1191 en el campo cristiano, bajo
+los muros de Ptolemais sitiada, por la cual el buen caballero recibe
+prestados de algún judío o lombardo ochenta y cinco marcos de plata.
+Paso, en el curso de los siglos, más de un Raymond, Jorges, Pedros,
+Geoffroys y Audebertos. De todos esos barones, caballeros o donceles,
+los mayores guerreaban, se casaban con herederas y vivían noblemente,
+acreciendo su dominio y su descendencia. Grandes bailíos de espada
+del alto y bajo Vivarais, caballeros de la Orden, se asentaban en
+los estados de la nobleza de Languedoc. Los menores eran obispos o
+canónigos de Viviers y de Trois-Châteaux, o entraban en la Orden de
+San Juan de Jerusalén, mientras que las hijas no casadas se hacían
+religiosas o abadesas de Saint-Bernard d'Alais y de Saint-Benoît
+d'Aubenas.» Con toda la dignidad del caso, el hidalgo enumera todas las
+glorias familiares de ese antiguo y frondoso árbol de Vogüé, en que
+han florecido muchos reyes magos; conviene a saber, varios Gaspares,
+Baltasares y Melchores, uno de los cuales ocupaba ya un sillón de la
+Academia Francesa y es uno de los escritores más eruditos, discretos
+y sabrosos de estas letras contemporáneas. M. de Heredia quiere
+disculparse, en un pasaje de su persistencia, en tratar esos asuntos
+personales, y da por excusa que en la Academia, «l'homme, quel qu'il
+soit, n'est estimé qu'à sa valeur personnell». Haciendo el elogio de
+toda la ilustre parentela, halaga al recién venido y de paso a la
+Corporación que, como la otra que sabéis, pretende o aparenta fijar,
+limpiar y dar esplendor a la lengua de Flaubert y de Baudelaire--, dos
+que no pertenecieron al senado «inmortal».
+
+La prosa de M. de Heredia tiene mucho de marcialidad; cosa no extraña
+en el traductor de _Bernal Díaz_, y compulsador de tanta crónica
+y página de viejos soldados escritores. El épico penacho de crin
+aparece de cuando en cuando. Y la gallardía, la _superbia_ lírica, no
+abandonará en todo el tiempo al adorador de Musagetes. Por esto no
+puedo menos que imaginarme una vaga sonrisa en ciertos colegas suyos
+que se sientan en el ilustre Instituto única y exclusivamente «por su
+valor personal». «¡Poeta, pensarán, poeta!» mientras los pensamientos
+heroicos y las cláusulas sonantes se van por el aire de la inmortalidad
+
+ Comme un vol de gerfaults hors de charniers nata.
+
+Los méritos del marqués de Vogüé son, por otra parte, positivos,
+y su entrada a la Academia estaba prevista desde hacía tiempo.
+Además, era ya miembro del Instituto en su sección de Inscripciones
+y Bellas Letras. Los trabajos de ese noble son muchos y enormes.
+M de Heredia saluda admirado esas _Iglesias de la Tierra Santa_,
+_Templo de Jerusalén_, _Siria Central_, _Inscripciones semíticas_,
+que han colocado a su autor en un honorable puesto entre los modernos
+arqueólogos: «Vos habéis fijado las reglas sobre la paleografía fenicia
+y aramea, aclarado más de un punto de historia por las inscripciones
+y la numismática, establecido el carácter del arte fenicio, revelado
+el arte chipriota, explicado la representación religiosa y comercial
+de los hebreos y de los arameos en Siria, y arrojado una luz nueva
+sobre los palmirianos y los nabateos, esos dos pueblos que el comercio
+del Oriente hizo tan prósperos y que han desaparecido dejando dos
+maravillas: las ruinas de Thadmor y las de Petra. Cuando en 1868 fuiste
+elegido miembro libre de la Academia de Inscripciones y Bellas Letras,
+ya estábais considerado desde hacía largo tiempo como uno de los
+maestros de la arqueología oriental». Ya veis, pues, que en este caso
+las brillantes armas de Heredia rinden bien los honores, y esos honores
+son justos, puesto que se hacen a un aristócrata del estudio y de la
+sabiduría, antes, o al mismo tiempo que al descendiente de una docena
+de mariscales y una veintena de duros y «ferrados» barones, matizados
+de amatistas con varias abadesas y dignatarios episcopales.
+
+La Academia une, después de todo, a los hombres de genio que alberga
+como a los mediocres de espíritu resplandecientes de apellidos, en una
+misma tarea, vaga y eterna: hacer el diccionario. Un diccionario que
+se está haciendo desde hace muchísimo tiempo y que, probablemente, no
+se acabará nunca. Sospecho que ese es el secreto de la «inmortalidad».
+Si algún poeta está en su puesto en tan misteriosa y dilatada tarea, es
+M. de Heredia, que tardó los años que se sabe en dar a luz sus famosos
+sonetos.
+
+Ya hay, pues, dos de Vogüé en el ilustre recinto «bajo la Cúpula»,
+como se dice por aquí. El vizconde Melchor guarda silencio desde hace
+algún tiempo. No hay que olvidar que se le deben libros resonantes y
+meritorios, y que es un gran admirador y celebrador del espíritu y
+de la solidaridad latinos. Él fué quien, oficialmente, digamos así,
+presentó la obra de Gabriel D'Annunzio a los franceses.
+
+El marqués, una vez en posesión de su silla, podrá hacer notar a su
+pariente que falta otro Vogüé todavía en el Instituto, para que quede
+completo el número de los reyes magos tradicionales.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+IV
+
+
+Por fin Enrique Heine tendrá su estatua en París, verdadera patria
+suya. Sabido es que su patria original, la tierra de su nacimiento,
+Alemania, no ha consentido en que se levante el menor monumento.
+
+Razones ha tenido Alemania para no tratar con excesivo cariño al
+portalira de la sardónica musa, que le dijo y cantó tantas verdades.
+Amor con amor se paga. Mas lo cierto es que los profetas y las
+patrias no han hecho nunca buenas migas. Un profeta molesta mucho al
+vecindario, perturba al cura, inquieta al alcalde; vale más que vaya a
+otra parte a hacer sus profecías. Si no se va, se le crucifica, se le
+apalea o se le desdeña. Pero entonces, sí, inmediatamente que muere,
+se le dedica una calle o se le inaugura un simulacro de mármol o de
+bronce. Heine amó grandemente a Francia; amó, sobre todo, a París,
+respiró este ambiente, sufrió aquí la terrible enfermedad que tanto le
+hizo padecer, y reposa en un rincón del cementerio de Montmartre. Allí
+están los despojos de aquel que dijo: «Yo soy un ruiseñor alemán que
+vino a hacer su nido en la peluca de Voltaire.»
+
+Un ruiseñor alemán... Cantó divinamente aquel ruiseñor. Cantó divina y
+dolorosamente; así Dios, según dicen, saca los ojos a sus pájaros de
+poesía para que canten mejor.
+
+Muchas gracias. Valdrá más, entonces, no cantar ni bien ni mal. ¿Por
+qué la desventura ha de ser condición del genio, y, sobre todo, de los
+maestros de la armonía, desde Homero, rey de los ciegos y de los cisnes?
+
+Heine, dulce y áspero, risueño y sollozante a veces, padeció muchísimo,
+espiritual y corporalmente. Por eso se construyó su fina armadura de
+ironía, su escudo de desdén, su espada de amargura. Y de esa manera,
+alejado de los olimpos de un Goethe, o de la serena meditación de
+un Novalis, rompe con todos los dioses y desconfía de todos los
+hombres. Apenas algo antecesor en esto de Nietzsche, dedica una parte
+de su admiración a los grandes conquistadores, a los acaparadores
+de la gloria que, como el emperador francés, dominan en los siglos.
+Francia le atrajo con el irresistible encanto de sus seducciones.
+Alemania, gran madre, sin embargo, _Germania mater_, no ha llenado
+los sueños y aspiraciones de más de uno de sus ilustres hijos. Fuera
+de sus cazadores de absoluto, Fichte, Schelling, Hegel, están los
+que protestan y se erizan. «Previendo mi muerte, dice Schopenhauer,
+declaro: que desprecio la patria alemana, a causa de su estupidez, y
+que me avergüenzo de pertenecer a ella.» Y Heine: «El pueblo prusiano,
+es siempre el mismo pueblo de muñecos pedantes; siempre el mismo ángulo
+recto a cada movimiento, y, en el rostro, la misma suficiencia helada
+e estereotipada. Se apretaban, siempre tan tiesos, tan estirados, tan
+estrechos como antes, y derechos como una I. Diríase que se han tragado
+la vara de cabo con que antes les zurraban». «Es el país chato de
+Europa», escribe de su Alemania el flagelante Nietzsche: _Das Flachlan
+Europas_.
+
+Pero la verdad es que aquel judío melodioso ha entrado a la eterna
+Walhalla de la gloria, si no a la consideración oficial del imperio de
+Guillermo II. Si en su _Alemania_, si en su _Atta Troll_, si en muchas
+partes de su obra admirable, zahiere la patria que no le fué maternal
+ni simpática, extrajo de ella misma una inmensa riqueza poética. En la
+luz de sus claros de luna cristalizó más de un collar de perlas del más
+mágico oriente; hay versos suyos eternamente húmedos de rocío de sus
+florestas y campos; el ensueño alemán flota, con su legendaria bruma,
+en el canto musical y entristecido del prusiano rhenano.
+
+De su permanencia en París, Gautier nos ha dejado algunas páginas muy
+bellas. Cuando sufría el ruiseñor alemán, ya herido por su dolencia,
+no en la peluca de M. de Voltaire, sino en la silla de enfermo de la
+que no podía levantarse, le pinta un escritor, habitando rue de la
+Chataigneraie en Montmorency: «Vivía solo, pobre, orgulloso, cuidado
+por su mujer, que era muy bella, un poco vulgar. La amaba mucho y le
+toleraba, sin embargo, un compañero bastante desagradable: un loro
+hablador. Era una gran condescendencia de su parte, pues el menor ruido
+le irritaba. No podía ni resistir el tic-tac de un reloj en el bolsillo
+de un visitante; su sensibilidad exacerbada transformó la mitad de su
+existencia en áspera agonía. Pasó sus días como un desollado vivo.»
+
+Suplicio prometeano, suplicio dantesco. Hay en él entonces algo de un
+Job irónico. No cabe en su delicadeza de imaginativo y de sensitivo la
+dura blasfemia, el desahogo brutal. Las abejas de su jardín zumban,
+melancólicamente, y extraen su miel heráclea de los más amargos ajenjos
+y gencianas.
+
+ * * * * *
+
+Es interesante, vivamente interesante el culto, el cariño admirativo
+de la pobre y trágica emperatriz de Austria, Isabel la mártir, por la
+memoria y la obra del lírico alemán.
+
+La tontería ultrapatriótica rechazó a éste de Berlín; la torpeza
+antisemita le negó la ciudadanía de Viena. No quisieron en la capital
+austriaca su estatua porque era israelita. No querían el azor ni
+los ejemplos buenos, por nacer en «vil nio» y «por los decir judío»
+como reza el verso de Rabbi Sem Tob. La princesa atrida, entonces,
+en su villa de Corfú le levantó su monumento. Muerta la emperatriz y
+puesto a la venta el Achilleion, un millonario italiano ha querido
+ser generoso también con el poeta, y ha dado la estatua para que sea
+colocada en la tumba del cementerio de Montmartre. No ha de faltar
+el día de la inauguración el cumplido homenaje de París. El primero
+de los satíricos modernos, según el sentir de Menéndez Pelayo; pero
+sobre todo, el poeta, el melodioso y triste poeta, tendrá flores en su
+sepulcro y se celebrará su gloria como en lugar propio.
+
+Sí; Heine el volteriano es ciudadano de París, Heine, el admirador de
+Napoleón, tiene ganada su carta de ciudadanía francesa.
+
+¿Recordáis la balada? Dos granaderos, prisioneros en Rusia, volvían
+a Francia. Y al entrar en país alemán, inclinaron la frente. Allí
+escucharon ambos esta triste noticia, la Francia perdida, el gran
+ejército vencido y mutilado y el emperador, el emperador prisionero.
+Entonces, los dos granaderos se pusieron a llorar juntos, al saber
+tan tristes nuevas. El uno dijo: «¡Cuánto dolor siento! ¡Cómo me arde
+mi vieja herida!» El otro dijo: «La canción ha concluído; yo también
+quisiera morir; tengo, sin embargo, mujer e hijo en la casa que, sin
+mí, perecerían. Qué me importa mi mujer, qué me importa el hijo: tengo
+más alto un deseo mejor. Que mendiguen cuando tengan hambre. ¡Mi
+emperador, mi emperador prisionero!
+
+»Hermano, concédeme lo que te ruego: si muriere ahora, lleva mi cadáver
+a Francia, entiérrame en la tierra de Francia. La cruz de honor con la
+cinta roja me la colocarás sobre el pecho; me pondrás el fusil en la
+mano y me ceñirás mi espada.
+
+»Quedaré acostado así, el oído atento, como un centinela en la tumba,
+hasta que escuche al fin los aullidos del cañón y el sonar de cascos de
+los caballos relinchantes.
+
+»Mi emperador entonces, tal vez pasará sobre mi tumba, mil espadas
+se chocarán y brillarán. Así, saldré todo armado de la tumba, para
+proteger al emperador, ¡al emperador!...»
+
+Pocas liras francesas han celebrado con más bello sonar la grandeza del
+Cabito, del _Petit Caporal_.
+
+M. George d'Esparbes debe hacerse presente en la fiesta de Heine, su
+antecesor, en el culto de la leyenda del Aguila.
+
+Tanto peor para las patrias que desconocen a sus hijos ilustres;
+tanto peor para las patrias cuando los hijos gloriosos las dicen
+con justicia: «No tendrás mis huesos». Alemania hará construir cien
+monumentos más a sus mariscales, políticos y Césares.
+
+Heine descansa contento en París.
+
+ * * * * *
+
+Tiempo después de escritas las anteriores líneas he asistido a la
+inauguración del monumento, un modestísimo monumento. No hubo, pues,
+regalo de millonario. Tanto mejor.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+V
+
+
+Dos artistas--uno argentino, el señor Irurtia, otro mejicano, el señor
+Ramos Martínez--, me habían invitado para ir con ellos esta mañana al
+campo, a respirar el fresco aire y ver los hermosos paisajes que ellos
+trasladan a la tela. Había que levantarse temprano. Yo fuí muy matinal
+y me dirigí a buscarlos a la rue Campagne Première. Nos encaminamos
+luego a la Avenue du Maine en donde debíamos sacar a otro compañero.
+Serían las seis, más o menos. El cielo estaba tranquilo y claro.
+Caminábamos conversando alegremente de proyectos, de luchas, de obras
+por hacer, de sueños por realizar. De repente, al llegar a la avenida,
+uno de mis amigos llama la atención:
+
+--«Eh, miren allá, en el cielo. Santos Dumont, seguramente». Un globo,
+no lejos, estaba a nuestra vista. Se dirigía como hacia el lado de Mont
+Rouge.
+
+Yo hice notar que Santos Dumont, según los diarios, había llegado hacía
+dos o tres días, de los Estados Unidos, bastante enfermo. Seguimos
+mirando el aerostato, que se acercaba más, cuando no pudimos menos de
+lanzar un grito: «¡Se quema!» Del globo salió una luz, una llama, y se
+produjo una detonación, un corto trueno, y luego un humo que nos llenó
+de espanto a todos, a nosotros y a unos cuantos transeuntes que se
+habían detenido a ver... No; es algo tan horrible que no encuentro cómo
+escribirlo. La impresión penosa me dura, y el recuerdo me durará por
+toda la vida. El globo reventado descendió en un momento, arrastrado
+por el pesado aparato que servía de barquilla. Fué tan rápido eso, que
+no nos dimos cuenta exacta del tiempo; unos pocos segundos. Oímos el
+ruido del choque, horroroso choque, como a unos doscientos metros...
+El espanto parecía que había paralizado a todo el mundo. Mis amigos
+y yo no nos hablábamos una sola palabra hasta momentos después, que
+pasaron varios automóviles que venían en socorro de los aeronautas. A
+lo largo de la avenida, cerca de la rue de la Gaîté, estaban los restos
+del globo, y bajo ellos, los despedazados restos de dos bravos hombres:
+el pobre señor Severo, diputado brasileño, émulo de Santos Dumont, y
+su mecánico, M. Sachet. A poco llegaban las camillas y se recogían
+los cuerpos... Yo no quise ver... sacos sangrientos de carne y huesos
+deshechos... Luego supimos que allá, en el parque de Vaugirard, la
+pobre mujer del aeronauta y su hijito mayor, habían presenciado, locos
+de terror, la caída...
+
+Ya no pensamos más en paseo ni en paisajes... Nos volvimos, rudamente
+conmovidos, enfermos, a nuestras casas. No, no olvidaré esto nunca,
+nunca...
+
+ * * * * *
+
+Este pobre señor Severo, brasileño como Santos Dumont, había venido a
+París con el objeto de encontrar gloria, gloria y provecho, superando
+a su ya famoso compatriota. Aún no vieron algunos con buenos ojos el
+aparecer de este competidor, en los días mismos en que aquel joven
+aeronauta lograba sus mejores triunfos. Se apartó toda idea de envidia
+y mala intención, cuando se supo que fué a iniciativa de Severo, que
+el Congreso del Brasil acordó un premio valioso a Santos Dumont. Pero
+es el caso que él también estaba poseído por el demonio del invento, y
+unía a su carácter tesonero un valor singular. Lo que le faltaba, según
+dicen los entendidos, eran conocimientos prácticos en la navegación
+aérea, pues no había subido en globo a pesar de sus estudios teóricos,
+sino dos o tres veces, lo cual hace más temeraria la tentativa que le
+ocasionó la muerte. Un hombre más en la larga lista de los devorados
+por la ciencia, de los rechazados y destruídos por la fuerza secreta de
+la naturaleza, que no quiere dejarse conocer y vencer. Muchos designios
+desconocidos se oponen a la conquista del universo, al _humani generis
+potentiam et imperium in rerum_, de Bacón. Después de que muchos
+han caído, después de que la muerte y la desgracia han deshecho mil
+constancias y paciencias, un día llega en que alguien logra dar un
+paso adelante, entrar un poco en el campo ambicionado. Enorme es el
+martirologio de la ciencia, y su número acrecerá hasta lo infinito. Es
+constante el que un abanderado caiga y otro recoja la bandera. Y el
+ejército silencioso sufre mermas y claros que se reponen luego. Caen
+las construcciones, explotan los laboratorios, muelen las máquinas,
+envenenan los gases, fulminan las fuerzas eléctricas, emponzoñan los
+microbios, y los consagrados a hacer adelantar la felicidad y el
+progreso humanos siguen en su labor ardua y paciente.
+
+En la lucha con los elementos, el aire resiste, misterioso y traidor.
+Muchísimos son ya los que han corrido la suerte del antiguo Icaro;
+muchos los imprudentes y osados.
+
+Recuerdo haber visto en el museo Borbónico un vaso pintado en que
+representa a Dédalo poniéndose las alas, ayudado por Minerva. Juzgo
+que esta pintura debía estar en el escudo de cada aeronauta, pues la
+cordura debe presidir a cada tentativa, so pena de exponerse a la
+irremediable catástrofe. Al echar a volar de la prisión cretense en que
+los tenía aprisionados el rey Minos, llevaban alas iguales Dédalo y su
+hijo Icaro; pero éste no escuchó los consejos prudentes de su padre
+y fué precipitado en el Egeo. Así, los Icaros modernos deben tener
+siempre fijo el significado del mito griego.
+
+El desgraciado Severo, como el hijo de Dédalo, fué víctima del fuego;
+al uno los rayos del sol derritieron la cera de sus alas, y al otro
+el encendido motor hizo explotar el hidrógeno de su globo. La trágica
+prosa de estos infelices estrellados en pleno París, convertidos en
+una sangrienta masa, supera en su horror al poético descenso del
+personaje legendario a las aguas de un mar armonioso. Severo era
+fatalista. «Si he de morir hoy, dijo, moriré.» Y murió. Era también
+bastante meridional. Gustaba de las hermosas frases, y llevaba en su
+barquilla papeles impresos en que «El Brasil saludaba a Francia desde
+el Pax». Su entusiasmo era superior a su reflexión, cosa que no ocurre
+en los verdaderos sabios... Su ímpetu poético le fué fatal, y su noble
+impaciencia de victoria. Pensaba construir después de su primer triunfo
+un gran globo que se llamaría Jesús, y con el cual atravesaría el
+Océano. Soñaba en la paz humana, en la conquista de tranquilidad del
+mundo por la ciencia y por la virtud cristiana. La casualidad, que es
+misteriosa pariente de la ironía, hizo que el globo llamado Pax cayese
+con su creador Severo en la calle de la Gaîté, y que el globo Jesús
+quedase en proyecto en el despedazado cerebro del lamentable brasileño.
+
+No se arredran los que tienen la fiebre del descubrimiento. No les
+atemoriza la terrible lección de un antecesor que fracasa en un drama
+espantoso. Todos saben que hay escollos y dificultades, y lo que es
+peor, la probable muerte. No importa. La fe va de guía; la fe, que es
+ciega. Así el desventurado Severo. Así tantos otros. Pilatre de Rieres
+no aleccionó a Zambeccari, ni Zambeccari a Giffard, ni Giffard, entre
+muchos, a Woelfert, ni Woelfert a Jagels, ni Jagels a los Tissanddier,
+a Renard y Krebs, a Santos Dumont y al soñador del Pax y del Jesús.
+
+Los chinos y los japoneses tienen dioses horribles de los elementos.
+Los dioses del aire, de la tierra, del fuego, son seres a quienes
+hay que hacer sacrificios y no ofender en sus distintos reinos. La
+iglesia católica reconoce en cada elemento una potencia que obedece
+a sus conjuros, y a los cuales el sacerdote bendice en día señalado,
+conforme al ritual. Mas el esfuerzo humano va conquistando a cada paso
+el dominio del mundo, en continua lucha con lo desconocido. Y dioses
+nuevos se descubren: el dios de la electricidad, el dios del vapor
+asientan más y más su potencia sobre la faz de la tierra. Mas para
+alcanzar esas victorias, ¡cuántas víctimas, cuánta sangre, cuánta vida!
+
+¡Pleno cielo! cantaba Hugo. Ninguna conquista más atrayente, más
+grande, más transcendental que la del espacio. La locomoción aérea
+dirigida y voluntaria, es el cambio de la existencia actual; el
+advenimiento de una nueva era, la revolución más decisiva en el estado
+actual de las sociedades humanas. La guerra no desaparecería de entre
+los hombres; pero sí mil leyes, convenciones y modos de ser. Hay en
+ello mucho en que soñar, y la sonrisa del lápiz ha trazado ya más de
+una graciosa imaginación con ese tema.
+
+Se explica el entusiasmo de un inventor, al creer ya en su poder las
+riendas del huracán, el imperio del cielo azul. Ser como el águila o el
+cóndor, sobre la pequeñez de las fronteras y de las aduanas, y realizar
+una vez más la grandeza del mito, siendo sencillamente y con fuerza
+simplemente humanas, una voluntad casi divina. Es, en verdad, demasiado
+hermoso. Mas la esfinge, no se deja vencer fácilmente. La energía de lo
+oculto se manifiesta contra el hombre invasor que se atreve a rasgar
+el velo de lo misterioso.
+
+ Et les bûchers flambaient, multipliés, dans l'air
+ Fétide, consumant la pensée et la chair
+ De ceux qui, de l'antique Isis levant les voiles
+ Emportaient l'âme humaine au delà des étoiles.
+
+Así dice el poeta, y así se cumple. Y así se ha ido en el penoso y
+largo camino desde el hombre lacustre hasta los Pasteur y los Edisson,
+desde Tubalcaín hasta Eiffel, desde el fabuloso hasta los modernos
+Icaros.
+
+--¿Qué hará usted ahora?--han preguntado a Santos Dumont después del
+trágico suceso de la Avenue du Maine.
+
+--Recomenzar--contestó.
+
+Y comenzará de nuevo. Y quizá él también vaya a aumentar la lista de
+los sacrificados, por la noble tenacidad que hace a los héroes y a los
+sabios. ¿Creerá él también en la fatalidad?
+
+El elemento que pasa por la naturaleza entera y al cual llamamos
+vulgarmente fatalidad, toma un aspecto brutal y bárbaro, dice Emerson.
+Y Chaucer: El destino, ministro general que ejecuta todo aquí abajo--la
+cosa prevista por Dios--, es tan fuerte, que, así el mundo entero
+hubiese jurado lo contrario, por sí o por no, un acontecimiento que no
+llega en mil años, llegaría en un día dado; pues, ciertamente, nuestros
+deseos o apetitos, guerreros o pacíficos, de odio o de amor, están aquí
+gobernados por una presidencia superior.
+
+Y si el luchador ha de triunfar, triunfará, pues la fatalidad del bien
+es igual a la fatalidad del mal, y en donde el acorazado que sabe
+adonde se dirige, se hunde, la carabela de Colón, pasa guiada por el
+destino hacia en donde ha de aparecer la deseada América.
+
+Icaro ha de ser, por fin, dueño del elemento con que ha tanto tiempo
+brega. De las legendarias alas a la aviación actual, los trofeos
+ganados son muchos. La raza es generosa y potente. Eupalamo, que
+inventó los barcos, y cuyo laberinto, que se creía invención de la
+fantasía, acaban de encontrar felices arqueólogos fué un ser de carne
+y hueso y el maravilloso arquitecto fué el abuelo de Icaro. Hoy surge
+un hijo de la tierra americana, que representa la antigua estirpe y que
+quizá sea el señalado por la suerte para el logro definitivo.
+
+Es de notarse que es el nuevo continente quien da hoy esos nombres a la
+gloria. Y Severo muerto, y Santos Dumont en la obra que le posee, son
+lustre y orgullo, no solamente del Brasil, sino también de la América
+toda. O para decir mejor, de la humanidad.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración: LIBRO CUARTO]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+I
+
+
+Una sensación de bosque. Los árboles llenos de hojas forman cúpulas
+de frescura de donde se escapa suave rumor y una incesante polémica
+de pájaros. La fuente de Médicis evoca la gracia italiana que trajo
+aquella magnífica María, flor florentina. Las estatuas se duplican
+en el agua especular. A lo largo de las alamedas juegan los niños de
+piernas desnudas. Más allá, frescas muchachas se divierten con el
+_lawntenis_. Bandadas de gorriones saltan familiares sobre el terreno
+cubierto de hierba menuda y fina. Vuelan palabras, gritos, risas. La
+fuente central, frente al palacio, lanza su chorro verticalmente, que
+el aire transforma en una larga pluma cristalina y espumosa. En los
+bancos, al amor del delicioso ambiente, las gentes leen sus periódicos
+o sus libros. Varias mujeres hacen su labor. Uno que otro pintor
+copia rincones pintorescos. Abro mi diario y recorro sus columnas: la
+nueva ley sobre el servicio militar; una endemoniada en un convento;
+detalles sobre la catástrofe de la Martinica; todavía los Humbert...
+Llegan a mis oídos los acentos de una música militar. Por una almeada
+un sacerdote despacioso se adelanta; frente a él vienen dos estudiantes
+que discuten. Oigo la palabra _laico_... He ahí las dos fuerzas que
+hoy en Francia luchan con encarnizamiento... Y recuerdo la pregunta de
+Zola: «¿Adónde váis, jóvenes; adónde váis, estudiantes, que recorréis
+las calles manifestando, arrojando en medio de nuestras discordias la
+bravura y la esperanza de vuestros veinte años?--Vamos a la humanidad,
+a la verdad, a la justicia.» La Francia de mañana, los hombres de lo
+porvenir, no todos siguen el mismo rumbo. Hay la juventud atada a las
+tradiciones y prejuicios, y la juventud violenta de deseo, llena de
+ansias de futuro, dispuesta a la conquista de la felicidad humana.
+Hay la juventud gárrula, los hijos de papá, los trasnochadores de la
+taberna del Pantheon y otros d'Harcourts, y los laboriosos que siguen
+una carrera y la coronan, y no cesan de estudiar y bregar noche y día,
+dando lecciones, viviendo del propio esfuerzo, en tarea y en dignidad.
+Hay los ciegos o vendados por la influencia de la educación sectaria,
+voluntariamente inútiles, o poseídos de su idea parcial, y los que con
+los ojos bien abiertos buscan la vía segura, confían en la fuerza del
+pensamiento y se abrevan de ciencia vestidos de constancia y acorazados
+de voluntad. No creo mucho en las exageraciones de cierta juventud
+laica, que confinan con la filosofía de la crueldad y del absoluto
+egoísmo so pretexto de librar el alma de todo yugo dogmático. Ser
+laico, dice Lavisse, no es limitar al horizonte visible el pensamiento
+humano, ni prohibir al hombre el ensueño, y la perpetua rebusca de
+Dios; es reinvindicar para la vida presente el esfuerzo del deber. No
+es querer violentar, no es despreciar las conciencias aún detenidas
+en el encanto de las viejas creencias; es rehusar a las religiones
+que pasan, el derecho de gobernar a la humanidad que dura. No es
+odiar tal o cual iglesia o todas las iglesias juntas; es combatir el
+espíritu de odio que sopla de las religiones, y que ha sido causa de
+tantas violencias, carnicerías y ruinas. Ser laico no es consentir
+en la sumisión de la razón al dogma inmutable, ni la abdicación del
+espíritu humano delante de lo incomprensible; es no afiliarse a ninguna
+ignorancia. Es creer que la vida vale la pena de ser vivida, rechazar
+la definición de la tierra «valle de lágrimas», no admitir que las
+lágrimas sean necesarias y bienhechoras, ni que el sufrimiento sea
+providencial; es no tomar partido por ninguna miseria. Es no esperar en
+un juez que está sentado más allá de la vida, que ha de dar de comer
+al hambriento, de beber al sediento, de reparar las injusticias y de
+consolar a los que lloran; es librar batalla contra el mal en nombre de
+la justicia. Ser laico es tener tres virtudes: la caridad, es decir, el
+amor a los hombres; la esperanza, es decir, el sentimiento bienhechor
+de que un día vendrá, en la posteridad lejana, en que se realizarán los
+ensueños de justicia, de paz y de felicidad que, mirando al cielo,
+acariciaban los lejanos antepasados; la fe, es decir, la voluntad de
+creer en la victoriosa utilidad del esfuerzo perpetuo. Estas palabras,
+escuchadas del labio del sabio maestro, me parecen simplemente una
+interpretación moderna de la antigua idea cristiana. Y no encuentro la
+razón de ser del anticristianismo que en estos momentos se manifiesta
+en una parte del joven pensamiento francés. Un ideal de verdad, de
+justicia y de paz universal no está en contradicción con la doctrina
+del Nazareno, como la fe, la esperanza y la caridad. El dañó está en
+el estrecho clericalismo. La juventud idealista francesa oye desde
+hace tiempo el anuncio de un alba nueva, de una aurora de redención,
+y lo que ve surgir de cuando en cuando, en una noche cada vez más
+obscura, son manifestaciones medioevales, apariciones de retroceso,
+odios sectarios, nacionalismo odioso, antisemitismo ferozmente arcaico,
+el elogio de las matanzas de religión, el despertamiento de las
+Dragonadas, la dormida Montagne Pelée de los ancestrales rencores que
+hace erupción cuando menos se piensa, poniendo en peligro la ciudad
+de libertad, de igualdad, de fraternidad que se va construyendo poco
+a poco. Una parte de la juventud se esfuerza en evitar el mal. Las
+otras partes la han amenazado, la han burlado, se le han opuesto. Los
+descendientes de la Revolución no han dejado, no dejan de proseguir
+su campaña, alentados por unos cuantos maestros. Ellos buscan que la
+educación política se emprenda sobre bases sólidas para que luego
+mantenga el edificio de la nación. Nuestro objeto, dicen, es hacer la
+educación republicana de las jóvenes generaciones de nuestro país.
+Su profesión de fe filosófica, política, social y artística, está
+concentrada en este verso de Fernand Gregh:
+
+ Aimer le vrai, rêver le beau, dire le juste.
+
+Ponen frente al viejo ensueño semita del Evangelio, la «unión de la
+cordura antigua y de la ciencia moderna.» Luchan entre la anarquía
+moral por un ideal moderado, «en nombre de la Verdad contra los Dogmas,
+en nombre del Derecho contra la Fuerza, en nombre de la Justicia contra
+todas las iniquidades sociales.» Otros van más lejos y traspasan los
+muros de la ciudad utópica de la comunidad humana, mientras se mueren
+en su ingrato oficio los Trublions de Anatole France. El ejército se
+mira combatido por los que, como el marqués de Rochefort, abanderado
+del Estado Mayor, atacan de todas guisas la idea del militarismo. «Ah,
+voilà assez longtemps qu'on nous embête avec l'honneur militaire!»
+grita ese furioso viejo _gamin_. Drumont predica el patriotismo, al
+propio tiempo que llama al Ministerio de la Guerra «una caverna, un
+lugar de perpetuos escándalos, una cloaca que no podría compararse a
+los establos de Augías». El coronel Villebois-Mareuil, en una carta
+resonante, confiesa que «ciertamente, los galones no valen la pena.» El
+diputado nacionalista Alfonso Humbert, llama al pabellón símbolo de la
+patria, una «loque tricolore». El mismo Rochefort escribe que «nuestros
+vencedores no son más crueles respecto de nosotros que lo que nosotros
+hemos sido feroces con nuestros vencidos, y que «il faut absolument en
+finir avec le rêgne des soudards». Cassagnac deja constancia de que,
+bajo la república, se prefiere siempre a «un imbécil o a un canalla,
+y que el Estado Mayor está compuesto de imbéciles, de vanidosos y de
+ganapanes». Edmond Lepelletier demuestra que los jefes del ejército
+comienzan ya a ser escogidos entre los antiguos alumnos de las casas
+religiosas. Se citan versos de Coppée:
+
+ Vous portez, mon bel officier
+ Avec une grâce parfaite,
+ Votre sabre a garde d'acier;
+ Mais je songe à notre défaite.
+
+ Cette pelisse de drap fin
+ Dessine à ravir votre taille;
+ Vous êtes charmant, mais enfin
+ Nous avons perdu la bataille,
+
+ On lit votre intrépidité
+ Dans vos yeux noirs aux sourcils minces
+ Aucun mal d'être bien ganté!
+ Mais on nous a pris deux provinces.
+
+ Vos soldats sont-ils vos enfants?
+ Etes-vous leur chef et leur père?
+ Je veux le croire et me défends
+ D'un doute qui me désespère.
+
+Lemaître declara que las promociones se hacen en el ejército entre los
+«flexibles, los intrigantes y los imprudentes», Charles de Freycinet,
+senador y tres veces ministro de la Guerra, afirma que hoy la vida del
+soldado más bien merma que aumenta su valor moral. M. Jules Delafosse,
+diputado conservador, asegura que con el servicio militar obligatorio
+y universal, no podrían rivalizar en obra de mal, «ni las epidemias
+mortíferas, como la peste o el cólera, ni las convulsiones del mundo
+físico, como los terremotos y los ciclones, ni las catástrofes
+devastadoras, como los incendios y las inundaciones». Y esto lo
+escuchan los jóvenes espíritus que han cantado la Marsellesa y que
+piensan en futuros ataques a la integridad de la patria. Otros piensan
+en otra patria mayor, en los intereses universales, en la solidaridad
+de los hombres. No admiten la divisa romana en el concepto romano de la
+patria: _Tu regere imperio populos, Romane, Memento_, y oyen palabras
+que, como la de Paul Bert, les dicen: «Queremos que se respete la
+patria, porque allí vemos una expresión, una de las manifestaciones
+más elevadas de la libertad humana.» La patria no se define por los
+límites naturales; no se define por la lengua, por la raza; no tiene
+que ver casi con la geografía, la lingüística, la etnografía. La
+patria se constituye por el libre y mutuo consentimiento de hombres
+que quieren vivir bajo un régimen político y social que han libremente
+creado o adoptado. Se cimenta por el recuerdo de las luchas sostenidas
+para conquistar ese estado social, por la fraternidad de los campos de
+batalla, de la sangre vertida y también por las aspiraciones comunes
+y por los intereses comunes. El peligro está, indudablemente, bien
+señalado, y contra él van los franceses de buena voluntad, jóvenes y
+viejos. Los sueños libertarios por bellos que sean, no dejan de estar
+muy lejanos. Los hombres de lo pasado, los representantes de las viejas
+ideas, se diría que son los únicos que tienen valor, energía, voluntad.
+
+Ellos defienden bravamente su terreno conquistado desde tantos siglos,
+y no se dejarán destruir, armados como están de todas armas, y con un
+vigor que no demuestran los contrarios.
+
+A un paso se alza la cúpula del Pantheon. A un paso está el Museo.
+Reinan un ambiente de gloria y un soplo de arte. El arte, la ciencia,
+la investigación del misterio humano, la liberación de todos los
+espíritus por medio de la Verdad y de la Belleza, he ahí la verdadera
+salvación de la Francia, de la tierra, de la humanidad entera. Los
+grandes creadores de luz son los verdaderos bienhechores, son los
+únicos que se opondrán al torrente de odios, de injusticias y de
+iniquidades. He ahí la gran aristocracia de las ideas, la sola, la
+verdadera que desciende al pueblo la impregna de su aliento, le
+comunica su potencia y su virtud, le transfigura y le enseña la bondad
+de la vida. Y es el camino hacia lo desconocido, en busca del secreto
+de nuestro ser. Mientras en la calle se entrechocan las antipatías y
+las hostilidades, mientras los portavoces de las pasiones violentas
+y malignas agotan sus terribles diccionarios, mientras se gastan en
+campañas miserables, i en trabajos de destrucción y de rencor fuerzas
+que podrían ser empleadas en bien de la comunidad, en provecho de
+la república, unos cuantos sabios prosiguen en sus laboratorios sus
+investigaciones; unos cuantos pensadores se afanan en la solución de
+más de un problema benéfico; unos cuantos artistas se aislan en su obra
+diaria, en la metódica labor que crea poco a poco la obra durable. Y
+hay por eso que confiar, que no desesperar. A la consecución de altos
+fines tiende el impulso vehemente de las almas nuevas. No sabemos si
+ese pálido joven de larga cabellera que acaba de pasar con un libro
+debajo del brazo es uno de los salvadores de mañana. Lo que sí sabemos
+es que los salvadores de mañana no están entre los danzantes de Bullier
+y donjuanes de la terraza. Felizmente, la juventud estudiosa americana
+que viene a París, buena parte encara los grandes problemas y consagra
+a la observación y a los libros sus mejores horas. No toda viene a
+bailar y beber.
+
+He de ocuparme en los estudiantes americanos. He de escribir de su
+vida y de sus esfuerzos. He de visitarlos en los hospitales, en los
+laboratorios, en los talleres. Y he de contar la existencia del
+artista, pensionado o no, que pasa sus horas en la esperanza de su
+visión, en la fe en su arte, en el amor de su propósito. Estos no van a
+gritar a los monomios, ni buscan recomendaciones. Aprenden las maneras
+de la juventud libre y sana. No desdeñan reir, a pesar de la arruga
+que el pensamiento les cincela en la frente. Piensan en engrandecer
+la patria lejana, con todo y la indiferencia de los gobiernos y
+las sociales miserias, cegueras e injusticias. Miran, observan las
+agitaciones de las naciones europeas, los progresos, las tentativas,
+los fracasos y las victorias. Meditan en sus pensiones, en sus cuartos,
+en sus estudios más o menos pobres. Sonríen a uno que otro amor
+pasajero. Y, a la hora de los poetas, suelen venir a respirar olor de
+bosque bajo los árboles del jardín próximo, como estos verdes y frescos
+del Luxemburgo.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+II
+
+
+M. Jean Finot, al hablar de la Inglaterra enferma, no deja de hacer
+notar la vitalidad creciente de los Estados Unidos. No poco le ha
+servido para sus estudios y comparaciones la obra de M. Stead sobre
+la americanización del mundo, la cual tiene como epígrafe una frase
+de Cobden, en 1835: «We fervently believe that our only chance of
+national prosperity lies in the timely remodelling of our system, so
+as to put it as nearly as possible upon an equality with the improved
+management of the Americans.» M. Stead considera con razón como el más
+grande fenómeno político, social y comercial, la ascensión de la gran
+república al primer puesto entre las potencias del mundo.
+
+El valiente periodista ha dicho claramente a sus connacionales: Si no
+renunciamos a un ficticio orgullo y no imitamos los procedimientos
+de los americanos, y no trabajamos para la concordia y unión del
+_english-speaking world_, vamos a quedar reducidos a la posición
+mediocre de Holanda o de Bélgica.
+
+«Los norteamericanos se esfuerzan con inaudito despliegue de energía
+en rehacer el mundo a su imagen y semejanza. Y la americanización
+universal ha comenzado. Inglaterra está invadida. Irlanda es más
+americana que inglesa. Un irlandés preferirá siempre, y estará
+orgulloso de ser ciudadano americano, a ser súbdito de la Gran Bretaña.
+La mayoría de los irlandeses miran con hostilidad al imperio británico.
+El partido revolucionario irlandés es en América donde tiene su base,
+sus banqueros, sus comités. Cada día Irlanda está más americanizada,
+más y más asimilada a las ideas de la democracia del Oeste.
+
+»Lo que América ha dado a los irlandeses es mucho más valioso que
+dollars. Es únicamente en las ciudades de la Unión Americana donde los
+irlandeses han tenido oportunidad de desplegar aquellas facultades
+políticas, cuyo ejercicio se les niega en su tierra natal.» M. Stead es
+un escritor franco, que no disfraza nunca su pensamiento y que habla
+claro.
+
+Las Antillas están llamadas a la anexión a los Estados Unidos; y es muy
+significativa una caricatura yanqui en que van, en forma de pollitos,
+a caer bajo el sombrero-trampa del Tío Sam. En cuanto al Canadá,
+juzga M. Stead que será la primera entre todas las antiguas colonias
+inglesas que se separe del Imperio para echarse en brazos de la forma
+republicana, aunque no para una anexión a los Estados Unidos.
+
+Sin embargo, hay muchos partidarios de ella, sobre todo entre los
+canadienses de origen francés.
+
+Australia está influenciada por los principios de la república
+americana. En la organización del Australian Commonwealth se ha tenido
+la mira puesta en los Estados Unidos. «El nuevo parlamento no tiene
+un año, pero ya ha formulado una petición de grandes alcances para la
+adopción de una doctrina de Monroe para el Pacífico.» Por lo que toca
+a la vida y costumbres, los australianos son mucho más americanos que
+ingleses, como lo han hecho notar algunos escritores y viajeros, entre
+ellos Henry George.
+
+De paso, notemos una de las principales bases de la fuerza
+norteamericana en la inmigración. Son enormes aumentos de aspiraciones
+y energías las que han ido a acrecer la potencia propia. «La
+emigración, que a menudo es mirada por los americanos como un elemento
+de peligro, ha probablemente contribuído más que nada, excepto el
+puritanismo en la educación de la Nueva Inglaterra, a la formación de
+la república.» El profesor Starr ha asombrado recientemente con su
+afirmación de que, si no fuese el continuo influjo de la emigración
+extranjera con sus prolíficas familias, el tipo genuíno americano se
+aproximaría al piel roja, y, como el piel roja, estaría llamado a
+desaparecer. El país ha sido «un crisol de naciones».
+
+La americanización de Europa va en una rápida progresión, aunque a
+ella se opongan unos cuantos espíritus defensores y previsores,
+cuyo principal representante y director es el emperador de Alemania.
+M. Stead tiene una frase muy feliz a su respecto: es Canuto, dice,
+enfrente del mar. La ola no deja de avanzar poco a poco a pesar de
+todas las protestas y de todos los esfuerzos. Y el viaje reciente del
+príncipe Enrique ha podido convencer al magnate viajero de la verdadera
+fuerza yanqui en su centro y origen, y el kaiser, una vez más, habrá
+sido bien informado. A esta oposición del kaiser obedecen las nuevas
+disposiciones y las nuevas tendencias de encauce de la emigración de
+que he hablado en una de mis correspondencias anteriores. Pero oigamos:
+«No hay ciudades más americanizadas en Europa que Hamburgo y Berlín.
+Son americanas en la rapidez de su progreso, americanas en su nerviosa
+energía, americanas en su pronta apropiación de las facilidades para
+el rápido transporte. El americano se encuentra mucho más en su casa,
+a pesar de la diferencia de idioma, en la concentrada y febril energía
+de la vida de Hamburgo y de Berlín, que en las más estacionarias y
+conservadoras ciudades de Liverpool y Londres. El manufacturero alemán,
+el armador alemán, el ingeniero alemán, están prontos a emplear las
+más recientes máquinas americanas. La máquina de escribir americana
+impera tanto en Alemania como en la Gran Bretaña; y, lo que es mucho
+más importante, el estanciero americano continúa proveyendo de pan y
+tocino, en cantidades cada vez mayores, la mesa alemana». Hay además la
+transfusión de ideas políticas, que ha preocupado mucho al emperador,
+con justo motivo.
+
+La influencia norteamericana en el imperio otomano se ha entrevisto
+recientemente, a propósito de la captura de miss Stone. El misionero
+yanqui ha fundado colegios y centros que, al propio tiempo, son de
+propaganda evangélica y de provecho para los Estados Unidos. En
+Bulgaria, la mujer mas influyente era una discípula de la famosa miss
+Stone; la señora W. B. Kossuroth. Si el gobierno americano hubiese
+querido tomar la cosa a pechos, cuando el secuestro sonoro, «las
+Estrellas y Listas hubieran flameado pronto sobre las aguas del mar
+de Mármara, y el trueno de los cañones americanos hubiera sonado la
+agonía de la dinastía otomana. Ningún poder sobre la tierra hubiera
+podido detener el avance de los barcos americanos, y ninguna potencia
+de Europa, por supuesto, se habría atrevido a intentarlo.»
+
+En el resto de Europa la americanización ha tomado otras vías. La
+invasión es sentida por todos y en la conciencia de todos parece
+incontenible.
+
+En Asia, los Estados Unidos, después de la guerra con España, han
+llegado a ser un poder activo con la toma de las islas Filipinas. El
+influjo del capital americano en China y en el Japón ha ido en aumento
+desde hace tiempo.
+
+Por lo que entrañan y lo que dejan gráficamente significado, las
+caricaturas son muy valiosas lecciones, y en este caso hay innumerables
+obras de dibujantes ingleses y americanos.
+
+En una está el «Colonel Jonathan J. Bull», o lo que llegará a ser
+John Bull. En un fondo londinense, pero lleno de casas a lo yanqui,
+está plantado John Bull, la personificación simbólica de Inglaterra.
+Pero viste un traje que participa del traje propio conocido y del del
+tío Sam. A su lado está el águila americana, pero con cabeza de león,
+del león británico. Esa híbrida mezcla quiere decir demasiado para
+detenerse a explicarla. El dibujo es del _Punck_.
+
+Ya he hecho referencia al sombrero-trampa que coge los pollitos de las
+Antillas. En otra caricatura, a propósito de la tarifa Wal, se alude a
+la anexión de Cuba. La única salvación está, ante el muro levantado,
+en un santos-dumont que se llama _Annexation_ y que va montado por un
+cubano. Ambas caricaturas son de origen yanqui.
+
+Hay otra del _Punck_ de Nueva York, en que, ante las naciones de
+Europa, gallos enjaulados en la jaula de la doctrina de Monroe, se
+pasea, gallo enorme entre los pollos de las naciones latinas de
+América, el Uncle Sam. En otra el mapa de la América del Sur forma
+una cabeza cuyo sombrero es el del mismo Tío. En otra, con motivo
+de la terminación del tratado Clayton Bulwer, John Bull se inclina
+descubierto al abrir una puerta por la que entra orgulloso, armado de
+pico y pala, a abrir el canal de Nicaragua, el Tío consabido. En otra,
+un monstruo, una extraordinaria serpiente marina formada de arados,
+locomotoras, vagones, bolsas de trigo, máquinas agrícolas, barricas
+y algodón, avanza hacia el continente europeo, y a su vista salen
+corriendo, espantados, los tipos representativos de las naciones de
+Europa, John Bull el primero. Y en otras, ya es John Bull que sale a
+pasear por su propio país, y se encuentra con que todas las propiedades
+que ve están compradas por capitalistas norteamericanos; ya es el
+mismo John Bull que trabaja en una oficina en donde todo es «made
+in U. S.», o en una calle no encuentra tranvía en que subir que no
+sea de Compañía americana. Aquí va Jonathan llevándose un talego que
+representa el comercio del mundo, y a su paso atropella a las naciones
+del viejo mundo; más allá se demuestran las victorias seguidas de los
+Estados Unidos en materia de sport. O se ve a John Bull víctima de una
+pesadilla, viendo por todas partes tíos Samueles que le estorban el
+paso, que le prenden, que le juzgan, que le pegan en el box, que le
+dejan sentarse, que le vencen a la carrera o que se ganan todos los
+aplausos en los teatros. Por un lado, un retrato _charge_ de Pierpont
+Morgan, cubierto con un sombrero que simboliza los _truts_ y vestido de
+un chaleco de dollars. En otra parte, él mismo, como Atlas, lleva el
+mundo al hombro; y en otras tiene los tentáculos de un pulpo, o va en
+una bicicleta cuyas dos ruedas son los dos hemisferios del planeta.
+
+¿Cuáles son los medios con que la dominadora América americaniza? Tiene
+la religión, por medio de sus innumerables ejércitos de misioneros y
+asociaciones de todos los cultos e iglesias americanas.
+
+Hasta el espiritismo ha sido un útil medio en sus manos. Luego, la obra
+del Christian Endeavour movement, se ha extendido en toda tierra de
+habla inglesa.
+
+Su influencia en el mundo intelectual y en el periodístico es grande.
+Desde el almanaque del Poor Richard hasta los ensayos de Emerson y
+la obra sociológica de Henry George. En el siglo pasado ha dado dos
+poetas de una originalidad y vuelo que se han impuesto al Universo:
+Poe y Whitman. Sus humoristas han contagiado a todas las literaturas
+de la tierra, a punto de hacer pesado en más de un autor «gai» francés
+el tradicional y ligero espíritu de la risa gala. Novelistas como
+Bellamy han logrado fama en un momento. Sus diarios son los colosos del
+diarismo mundial, y sus «magazines» son insuperables. En arte tienen un
+movimiento enorme que comienza a conocer el mundo; y la pintura saluda
+a Vhistler como la escultura a St. Gaudens, entre los grandes maestros.
+Su ciencia ha conseguido varias victorias. Su teatro ha invadido
+plenamente a Inglaterra. Su sociedad se ha ennoblecido por alianzas,
+gracias a su riqueza. Yanquis son la virreina de la India, lady Curzon,
+como la duquesa de Marlborough, y como muchas tituladas de todas las
+cortes de Europa. En el mundo del sport son reyes los yanquis. Y
+el _Truts_ tiene carta de ciudadanía americana. Son los directores
+actuales de la Fuerza en la Humanidad.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+II
+
+
+La vieja cuestión del canal interoceánico se renueva de tiempo en
+tiempo. En estos momentos, se agita en los Estados Unidos y tiene
+naturalmente gran repercusión en Francia. ¿Se realizará el canal por
+fin? ¿Cuál de los canales? ¿El de Nicaragua? ¿El de Panamá? ¿Los dos?
+Colombia, Nicaragua, Costa Rica están a la espera de las resoluciones
+definitivas. El proyecto de Nicaragua parece ganar terreno; el cadáver
+de Panamá se diría conmovido eléctricamente como la rana de Galvani.
+M. Buno-Barilla lanzó aquí hace algunos meses un llamamiento a los
+panamistas, en el buen sentido de la palabra, para interesarlos en
+favor de una empresa que podría resarcir las antiguas pérdidas;
+nadie hizo caso. M. Hutin hizo un viaje a los Estados Unidos para
+tratar de ofrecer al yanqui los restos de Panamá, a un buen precio.
+Las influencias y los ofrecimientos usuales en los medios políticos
+americanos, no han escaseado. Nada se ha resuelto todavía. Entretanto,
+los norteamericanos se posesionan poco a poco de Nicaragua, en donde
+el gobierno ha comenzado por hacer concesiones que han sido aminoradas
+por declaración del presidente Zelaya, pero que, por parte de los
+Estados Unidos, han sido mantenidas, según las primeros versiones que
+la Prensa hizo conocer; es decir, cesiones territoriales a un lado y
+otro del futuro canal, con derecho de establecer guarniciones militares
+y tribunales de justicia. No se podrá alegar, pues, en tal caso, la
+«soberanía» de la república centroamericana, aunque hay que confiar en
+el reconocido patriotismo y tacto político del general Zelaya.
+
+El señor Crisanto Medina, antiguo ministro de varias repúblicas
+de Centro América en Europa, persona de consejo y habilidad, que
+conoce perfectamente la cuestión del canal, como que ha sido actor
+en muchos preliminares de ella, ha ido recientemente a Nicaragua,
+y no es de dudar que sus indicaciones hayan sido escuchadas en el
+gobierno. Ha escrito con oportunidad una interesante historia del
+canal interoceánico, que reviste la mayor actualidad. No es el señor
+Medina de los dudosos, él cree probable que llegará, tarde o temprano,
+la necesidad, para el comercio del mundo, de los dos canales, el de
+Panamá y el de Nicaragua. Por de pronto, y por más que se asegure que
+los entusiasmos norteamericanos por el istmo nicaragüense son aparentes
+y tan sólo manifestados para encontrar más fáciles las ofertas del
+Panamá, abandonado por la mano francesa, parece extraordinario que
+se pueda suponer interés en continuar la ruta fracasada de Lesseps.
+Me ha tocado visitar en compañía de ingenieros desolados ante el
+espectáculo ciertamente conmovedor, aquel inmenso cementerio de
+construcciones, aquel colosal osario de máquinas, entre las ruinas, en
+el lugar fatídico en que la imprudencia por un lado y el delito por
+otro, enterraron un sinnúmero de vidas y un sinnúmero de ahorros de
+pobres gentes... Proseguir, animar de nuevo las viejas dragas llenas de
+herrumbre, volver a turbar con nuevos ruidos el silencio que dejó allí
+la más formidable de las «débacles», una especie de Sedán económico de
+Francia, sería una locura que no cabe, sobre todo, en cerebros yanquis.
+Pero, todo puede ser.
+
+Los días pasados, en casa del señor Medina, recorría yo las líneas
+que ha dedicado a la obra ístmica. Él hace primero, y antes de entrar
+en recuerdos y apreciaciones personales, una reseña ligera de las
+tentativas que, a través de los siglos, se han iniciado para unir los
+dos océanos. Tiene el buen gusto de no citar la previsión de Séneca:
+«aquí está la vasta puerta de dos mares» demasiado mellada por el uso
+que de ella han hecho cuantos han tenido que ocuparse en el asunto.
+Habla de los ingenieros del Renacimiento, que fueron a buscar oro de
+Cipango, y que señalaron varias rutas factibles. Refiriéndose a ellos,
+cuenta que M. de Lesseps le dijo un día: _Ils n'étaient pas fixés!_ Él
+tampoco, el pobre grande hombre _n'était pas fixé!_...
+
+--Vea V., me dice el señor Medina--mientras la madera crepita en la
+chimenea de su «bureau» de diplomático, en la rue Boccador--; vea
+V. lo curioso que es ese proyecto de un antiguo español, Diego de
+Mercado, cuya relación se ha encontrado hace poco en los archivos
+de Sevilla: «Diego de Mercado no era un ingeniero; tampoco era un
+geógrafo. Él mismo dice modestamente a su soberano, Felipe III, que
+es «fabricante de pólvora, y antiguo soldado, a la sazón vecino desta
+ciudad de Santiago, de la provincia de Goathemala.» No obstante,
+sus descripciones son de una precisión admirable, y sus proyectos
+no carecen de buen sentido práctico. Principia Diego de Mercado por
+diseñar un cuadro muy completo de los puertos de San Juan al Norte y
+San Juan al Sur de Nicaragua; y explica en seguida la conformación
+del río San Juan y las muchas, pero no insuperables, dificultades que
+ofrece para la navegación a causa de sus arenas, sobre todo de sus
+raudales. Luego indica el trabajo que sería necesario hacer en él.
+Hace en seguida comparaciones entre los puertos de Panamá, Colón, San
+Juan del Norte y San Juan del Sur, y después de algunas descripciones
+prolijas y entusiastas, en las cuales el buen Diego de Mercado revela
+su alma de flamenco, hablando con más entusiasmo de los cereales que
+de las selvas vírgenes; después de un largo examen de las riquezas
+conocidas del suelo costarricense y de las riquezas y misterios y
+de la costa de Mosquitia, cuyo nombre primitivo de _Sierra del Oro_
+(Saguzgalpa), hace germinar en su imaginación ensueños de fortuna y
+de conquista, llega a su proyecto de canal y lo expone con sencillez
+y claridad en páginas que muestran su gran deseo de ser útil a
+la humanidad y al rey. Diego de Mercado fué un hombre estudioso y
+perspicaz, de buena voluntad y de fe entera, que comprendió desde
+luego las grandes ventajas que la canalización de Nicaragua ofrecía a
+la navegación universal en cambio de un ligero sacrificio. El rey Don
+Felipe III, no obstante, debe de haber dado muy poco crédito a sus
+palabras, puesto que aun teniendo seguridad de que, según sus propias
+palabras, «los trabajadores llevarían la obra a cabo sin necesidad de
+pagarles salario alguno», dejó sin respuesta definitiva la proposición
+de su leal vasallo.
+
+Antes habían ya hecho propuestas semejantes al emperador Carlos V,
+Hernán Cortés y Angel de Saavedra; el primero señalaba como utilizable
+el curso del Darien y creía hacedero el canal por Panamá, basado en los
+estudios hechos por Vasco Núñez de Balboa en 1513; Cortés optaba por
+Tehuantepec, y encargó de hacer los estudios a Gonzalo de Sandoval.
+Carlos V se encogió de hombros. Tenía otras cosas que intentar. Luego,
+un aventurero portugués, llamado Antonio Galvao, encontró hacedero
+el canal por cuatro vías diferentes: Nicaragua, el istmo de Méjico,
+Panamá, entre el golfo de Uraba y el golfo de San Miguel. Felipe II
+recibió los pedidos de López de Gomara para que llevase a la práctica
+la obra del canal. Mucho tiempo pasó sin que ningún paso importante se
+diese. El fundador del Banco de Inglaterra, William Patterson, hizo
+que su rey aprobase un plan de colonización del Darien y de un canal
+por ese punto; aunque la expedición se organizó, no pudo efectuarse.
+Después tenemos la iniciativa de Bolívar, que, naturalmente, encontraba
+muy factible la obra por el istmo panameño; el Libertador se ocupó en
+el asunto antes y después de la realización de sus sueños políticos.
+
+La primera expedición científica fué en tiempo y por orden de Carlos
+III. «Dos ingenieros eminentes, dice el señor Medina, uno francés y
+otro español, Martín de la Bastide y Manuel Galistro, fueron a Panamá
+y a Nicaragua; examinaron el terreno, hicieron minuciosos sondajes
+y volvieron a Europa con un proyecto favorable a Nicaragua (y no a
+Panamá, como dicen algunos historiadores), según consta del _Abanico
+Geográfico_ que Martín de la Bastide depositó en la Biblioteca Nacional
+de París en 1805, es decir, en el mismo año del nacimiento de Ferdinand
+de Lesseps.»
+
+No pudo tener buena acogida el plan de esos dos ingenieros; el tiempo
+y el medio no estaban de su parte. Es el tiempo y el medio pintados
+y evocados magistralmente en ese _Enfant d'Austerlitz_ que acaba de
+producir el genial poder de Paul Adam. Todo lo envolvía el soplo
+agitado de la Revolución, y luego el estruendo y la tempestad de las
+guerras imperiales. En cambio, a comienzos del siglo pasado, fueron
+legión los proyectos y tentativas. Los grandes países, hace notar el
+señor Medina, enviaban entonces comisiones tras comisiones, y los
+sabios iban personalmente a América. Es la época del barón de Humboldt,
+panamista, también en el buen sentido, _avant la lettre_. Por parte de
+Nicaragua estaban Crosman, Baily, Félix Belly, Childs, Tay y otros;
+y Tehuantepec tenía a varios, sobre todo norteamericanos, por interés
+de vecindad y, por tanto, de absorción. «El historiador D. Alejandro
+Marure refiere que un hijo de Nicaragua, el señor Manuel Antonio de
+la Cerda, jefe que fué después de aquel Estado, tuvo la gloria de
+ser el primer centro americano que promoviese (en Julio de 1823) el
+asunto del canal, y explica los motivos que le impidieron llegar a un
+resultado. El señor Cañas, ministro de Centro América en Wáshington,
+en un oficio dirigido al departamento de Estado, en 1825, propuso la
+cooperación de Centro América con los Estados Unidos para abrir el
+canal por la provincia de Nicaragua. Como consecuencia, el famoso Clay,
+entonces secretario de Estado, comunicó sus instrucciones a Williams,
+ministro de la Unión en Centro América, para hacer las investigaciones
+necesarias y aún se celebró un contrato para la construcción del canal,
+que adolecía de defectos consiguientes a la ignorancia en que por falta
+de estudios exactos, se estaba todavía sobre el costo y las necesidades
+de la obra.» Entonces fué cuando el gobierno centro-americano recurrió
+a Holanda. La política europea echó abajo las buenas intenciones de la
+compañía holandesa que se organizó. Centro América intentó de nuevo,
+esta vez con los Estados Unidos, en tiempo del presidente Jackson.
+Hace tiempo que se solicita la boca del lobo... Las negociaciones
+siguieron su curso hasta que, en 1853, el Senado adoptó una resolución
+excitando al presidente a abrir negociaciones al efecto de proteger
+por tratados a cualesquiera compañía o individuos que acometiesen la
+construcción del canal, para los Estados Unidos lo mismo que para las
+demás naciones. En 1849, los Estados Unidos dieron dos buenos pasos
+a ambos lados del istmo: obtuvieron una concesión del ferrocarril de
+Panamá, y firmaron un tratado con Nicaragua para la apertura del canal.
+Inglaterra paró la oreja; y a propósito de los indios de la Mosquitia,
+celebró el famoso tratado de Clayton-Bulwer, tan llevado y traído en
+estos últimos tiempos.
+
+En 1880, siendo presidente de Nicaragua el general Zavala, se firmó
+el contrato Cárdenas-Menocal, que quedó en nada. En 1884 firmó en
+Wáshington el ministro Zavala un tratado, «en virtud del cual los
+Estados Unidos se comprometían a construir el canal con acompañamiento
+de ferrocarriles y telégrafo, concediendo Nicaragua no sólo el
+territorio al efecto, sino una faja de dos y media millas inglesas de
+ancho en toda la longitud de la obra. La empresa sería virtualmente
+administrada por el gobierno americano quien entregaría al de Nicaragua
+una tercera parte de los productos netos.» Este tratado no obtuvo la
+ratificación del Senado americano; Cleveland lo retiró. Luego hubo
+otros arreglos y contratos que caducaron sin resultado ninguno.
+
+Respecto a la tristemente célebre Compañía Universal del Canal de
+Panamá, el señor Medina es más explícito. «Tendré que tratarla,
+dice, con más detalles, por haber sido testigo presencial de los
+acontecimientos desde su origen hasta el fracaso definitivo.» Así,
+recuerda el primer Congreso científico que haya tratado del canal, en
+Amberes, el año de 1871, de donde salió muy recomendado el proyecto
+por el Darien, entre los ríos Tuyra y Atrato, presentado por M. de
+Gogorza. En 1875 la cuestión fué tratada en el Congreso de Geografía
+de París. Se trató de la reunión de un Congreso internacional que
+decidiría. Ya Lesseps aparece; y luego el Sindicato que él apoyaría y
+que tuvo por presidente al general Türr. Conseguidos los capitales,
+la Comisión de estudio que debía dictaminar fué enviada. La Comisión
+partió para América en Noviembre del 76. Iba a bordo del vapor
+_Lafayette_, y entre sus miembros se contaban el ingeniero Reclus, el
+oficial italiano Bixio, Víctor Celler y seis ingenieros más, bajo las
+órdenes de Luciano Napoleón Bonaparte Wyse. Tocóle al señor Medina ir
+en ese vapor en tal ocasión. Varios de los miembros de la Comisión eran
+amigos personales suyos y hace memoria de sus impresiones.
+
+Sabido es que en ese tratado se estipula que las partes contratantes
+se comprometen a no ejercer un contrato exclusivo sobre el canal, a
+no alzar fortificaciones en él, a no ejercer dominio alguno sobre
+Nicaragua, Costa Rica, la costa Mosquitia ni parte alguna de la América
+Central, ni directamente, ni por medio de alianzas o protectorados. Ya
+se sabe cómo es la política de los países anglosajones, y cómo saben
+interpretar, según el caso, sus tratados y sus doctrinas. El canal no
+pudo tampoco hacerse entonces. Luego fué la invasión filibustera de
+Walker. Si Walker triunfa, el canal estaría hace tiempo abierto. En el
+63 los Estados Unidos, que ya tenían plantado el jalón del ferrocarril
+en Panamá, propusieron a Colombia la construcción del canal; tales
+condiciones ponían, que Colombia no aceptó. «Se dice--agrega el señor
+Medina--que el príncipe Luis Napoleón estuvo en San Juan del Sur, y
+fué uno de los más entusiastas partidarios del canal por Nicaragua,
+aunque más tarde, dueño ya de un imperio, no hizo nada para llevar a la
+práctica la realización de sus ensueños juveniles.» En efecto, Napoleón
+III publicó un estudio sobre el canal de Nicaragua, muy meditado e
+importante, y del cual, ya en tiempos en que era emperador, se ocupó
+el Instituto de Francia. Pero la cosa no pasó a más. El señor Medina
+habría podido investigar y darnos a conocer algo de las relaciones
+estrechas que ligaron al monarca francés y al ministro nicaragüense
+Castellón.
+
+«En nuestras largas conversaciones--cuenta el diplomático
+centro-americano--, los ingenieros y, especialmente, Bonaparte Wyse
+y Bixio, me hicieron ver la importancia decisiva de la misión que
+ellos llevaban, asegurándome que, una vez sus estudios terminados, la
+obra se ejecutaría sin demora, gracias al poderío y a la influencia
+de Lesseps, en quien la Europa toda había depositado una confianza
+ilimitada después de Suez. Yo lo creía también así, y, naturalmente,
+no dejé pasar una sola de las ocasiones que se me presentaron para
+influir en sus ánimos, haciéndoles ver las mil ventajas que Nicaragua
+ofrecía a la empresa; indicándoles la clemencia relativa del clima, la
+densidad de la población, superior a la de Panamá, la abundancia de
+maderas y víveres, etcétera. Tan pronto como terminaran sus estudios
+en el istmo y firmaran un contrato con el gobierno colombiano, tenían
+la idea de pasar a Nicaragua con igual objeto. Así pensaban regresar
+a Europa con todos los elementos necesarios para que la resolución del
+Congreso pudiera darse con entera imparcialidad y perfecto conocimiento
+del asunto. Pero cuando Bonaparte Wyse regresó de Colombia y Nicaragua,
+resultó que sólo con el primero había celebrado contrato para la
+construcción del canal de Panamá. Esta era la situación cuando se
+reunió el Congreso internacional que debía resolver definitivamente el
+punto.» Aquí los recuerdos personales del señor Medina se precisan.
+«Reunióse el Congreso en París, y celebró sus sesiones en el hotel de
+la Sociedad de Geografía, en los días 15 a 29 de Mayo del año de 1879.
+El elemento extranjero en dicho Congreso se componía de 62 delegados,
+representantes de Alemania, Austria, Bélgica, China, España, Estados
+Unidos, Colombia, Gran Bretaña, Hawai, Holanda, Méjico, Noruega,
+Perú, Portugal, Rusia, Suecia y Suiza. En cuento a las Repúblicas
+de Centro América, sólo estaban allí representadas: el Salvador,
+por el ilustrado publicista colombiano D. José María Torres Caicedo
+(con quien el señor Medina tuvo un duelo célebre); Costa Rica, por
+don Manuel M. Peralta. Yo representaba entonces a Guatemala. Además
+de estos delegados extranjeros, había en el Congreso más de ochenta
+representantes franceses, en su mayor parte ingenieros distinguidos
+y casi todos hombres de verdadero talento y de real sabiduría;
+pero que, habiendo sido hábilmente escogidos por M. de Lesseps,
+estaban dispuestos a apoyar sus planes y a formar siempre la mayoría
+necesaria al triunfo de su inquebrantable voluntad. Para llevar a
+cabo metódicamente sus labores científicas, dividióse el Congreso en
+cinco Comisiones especiales, y a mí me tocó en suerte, a pesar de mis
+escasos méritos, ser el vicepresidente de la primera de ellas y de
+dirigir sus debates durante las ausencias del ilustre sabio francés
+M. Levasseur. Tratábase, ante todo, en el seno de esta Comisión de
+establecer, gracias a datos y cálculos estadísticos, los rendimientos
+probables del canal, para poder, desde luego, estar seguros de la
+equitativa relación que debía existir entre el capital empleado y los
+dividendos futuros. En este sentido traté siempre de inclinar los
+ánimos en favor de Nicaragua, basándome en cifras exactas, pues todos
+o casi todos los proyectos de apertura de la vía interocéanica por el
+Lago y el San Juan, marcaban la necesidad de un capital menor al que
+era indispensable para llevar a cabo la obra en el Darien, y, por lo
+mismo, ofrecían más probabilidades de ganancias para los accionistas.
+Esta cuestión era, en el fondo, una de las más importantes, y si mis
+ideas hubiesen prevalecido entonces, no hay duda de que la opinión
+pública hubiera ejercido una presión contra Panamá; pero el público no
+prestó gran interés a ese punto de detalle y dejó obrar a los hombres
+que, estando encargados de hacer los cálculos estadísticos, con una
+libertad hasta cierto punto fantástica, debían decidir, en última
+instancia. Dispuesto M. de Lesseps a no aceptar a Nicaragua sino en
+último caso, pidió que los datos fueran calculados con toda la posible
+largueza, basándolos en el tráfico probable del porvenir, teniendo en
+cuenta el aumento gradual que habría obtenido el comercio cosmopolita
+cuando el canal empezase a funcionar; es decir, estableciendo los
+cálculos según lo que ese aumento estaba llamado a producir en 1866.
+El tonelaje previsto fué de 7.250.000. A pesar de la elevación en tal
+cifra fué necesario subir el precio primitivamente fijado como derechos
+de tránsito del canal; y, aun con todo eso, apenas se llegaba a obtener
+los rendimientos indispensables para pagar los intereses del capital
+que se necesitaba invertir en la obra. No así adoptando el proyecto
+Menocal por Nicaragua, que revelaba una economía de 500.000.000,
+comparado con el presupuesto hecho para Panamá, por el ingeniero
+Ribourt.»
+
+Las revelaciones del señor Medina son muchas y muy interesantes. Sería
+de desear que extendiese sus Memorias, que aumentase los detalles
+y diese a luz un verdadero libro que, de seguro, contendría datos
+curiosos, previsiones cumplidas y rasgos pintorescos. Recuerda el
+informe de Levasseur y los estudios de la cuarta Comisión del Congreso,
+compuesta de los más sabios ingenieros del universo, y que tenía que
+ocuparse de la parte técnica de los proyectos, que fueron muchos. Me
+llama grandemente la atención lo que rememora de una carta de M. Lucien
+Puydt y que leyó en una sesión el secretario de la Comisión. Era un eco
+anticipado de la catástrofe que debía venir, un anuncio del formidable
+«Panamá» que debía minar la base de la gloria del Gran Francés. En
+esa carta se decía que «M. de Lesseps se ocupa exclusivamente del
+éxito y del porvenir de la compañía civil, y que la cuestión de la
+apertura del canal, desde el punto de vista del interés universal,
+queda regalada a un plan secundario, y su solución subordinada a la
+aceptación del proyecto de su protegido.»
+
+Más, mucho más contienen las apuntaciones y la riquísima Memoria del
+señor Medina, respecto a los entretelones de la cuestión del canal,
+de asuntos técnicos y pasos diplomáticos, tanto en Europa como en los
+Estados Unidos. No dejaré de citar sus impresiones en las últimas
+sesiones de ese Congreso con M. de Lesseps. «La opinión extranjera,
+dice el señor Medina, se había pronunciado casi con unanimidad en
+favor de Nicaragua. Viendo esa presión desinteresada, M. de Lesseps se
+dirigió confidencialmente a mí y me dijo textualmente lo que sigue:
+«El sentimiento de la mayoría del Congreso parece pronunciarse en
+favor de Nicaragua; yo no tengo ningún interés personal en que se
+favorezca tal o cual vía, tanto más, cuanto que los gastos hechos por
+el Sindicato de exploración Türr y Wyse pueden ser reembolsados por la
+compañía que se forme; pero sería necesario formalizar algunas bases de
+arreglo con el gobierno de Nicaragua, porque si el Congreso opta por
+el canal de Nicaragua y enviamos después un comisionado a tratar con
+aquel gobierno, sin arreglo previo de ningún género, las pretensiones
+serán tales que no habrá modo de hacer un contrato realizable. ¿Hay
+alguien aquí autorizado para hacer cualquier ofrecimiento en nombre
+de Nicaragua?» «Yo sabía desgraciadamente que no, y me limité a
+asegurar a M. de Lesseps, como amigo de Centro América, que Nicaragua
+comprendería demasiado sus intereses para demostrar la intransigencia
+que él temía, y le insté para que dejara que el Congreso se pronunciase
+libremente; pero mis instancias, como las de otros, se estrellaron
+contra los temores de M. de Lesseps y contra la presión del Sindicato
+colombiano que trabajaba por que la decisión fuera enteramente
+favorable a sus proyectos.» Lesseps se decidió firmemente por Panamá.
+En la votación general la mayoría de los representantes extranjeros
+se abstuvo. Entonces resultaron 87 votos por Panamá, y sólo 8 por
+Nicaragua. El Gran Francés había triunfado...
+
+Ahora es en los Estados Unidos. Se verá, por fin, cuál será la vía
+elegida por los yanquis, pues ellos son los que han de hacer práctico
+tanto proyecto. Por Panamá, o por Nicaragua o por ambas partes, ellos
+buscan que América sea para los americanos. O para la humanidad... que
+habla inglés.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+IV
+
+
+Un almirante de la marina de Francia se quejaba los días pasados, en
+el Congreso, de las disposiciones del gobierno que suprimen a bordo de
+los barcos de la armada toda manifestación religiosa, desde luego la
+bandera con la cruz, que se izaba durante el sacrificio de la misa,
+y después, la misma misa... «No sé qué mal puede hacer a la marina
+francesa, decía el almirante, el signo y el nombre de Cristo, cuando en
+Francia casi todos son cristianos, y en una enorme mayoría, católicos.»
+Una vez puesta la atención en estos asuntos, la verdad que encontraréis
+es que el espíritu que anima a este país no es el de un pueblo ateo.
+Un espiritualismo histórico impregna la médula de la raza, y no es
+por cierto una seca filosofía lo que subsiste junto con la claridad
+tradicional al influjo lejano del ensueño celta. Aun en la locura
+diluviar de la Revolución, la idea de la divinidad queda flotante. «Si
+no existiese Dios, dice un demoledor, sería preciso inventarlo». Los
+hombres de la Enciclopedia, aun los osados como D'Alember, confinan con
+la tolerancia. Toda la literatura clásica converge a una concepción
+deísta.
+
+_Dieu laissa-t-il jamais ses enfants au besoin?_, es la voz de Racine
+en _Atalia_; mientras Corneille deja el drama cristiano encarnado en
+toda su intensidad en su admirable _Poliuto_... A veces una explosión
+revela los ardientes elementos contenidos en el seno de la nación, las
+exasperaciones del fanatismo, el fermento de una creencia demasiado
+recelosa; según los tiempos, la complicación de causas se caracteriza,
+y así es el movimiento de las Cruzadas, la revocación del edicto de
+Nantes, la noche de San Bartolomé, y en nuestros lamentables tiempos el
+antisemitismo reforzado del veneno de políticas caseras. Mas un soplo
+religioso agita todas las florestas, pasa por todas las ciudades, y no
+está echada en el olvido la antigua divisa _Gesta Dei per Francos_; la
+corona de los emperadores de Occidente fué colocada en la frente del
+gran Carlomagno por las manos de un Papa, y la ampolla de San Remy aún
+guarda en Reims el recuerdo de Juana de Arco... Son cosas que tiene en
+entredicho la república francmasona o pseudosocialista... No pertenece
+al reino de lo imposible que las palabras a Clovis sean repetidas más
+tarde a tantos fieros sicambros... No está destruída, ni con mucho,
+en esta Francia generosa, la savia de la conciencia religiosa. Hay
+unas frases de Tolstoï, que así dicen: «No ignoro que, siguiendo una
+opinión extendida en nuestro tiempo, la religión es un prejuicio del
+que la humanidad está ya libre, y resultará de esto que no existe en
+nuestro tiempo conciencia religiosa común a todos los hombres... Sé
+también que esta opinión pasa por ser la de las clases más ilustradas
+de nuestra sociedad. Los hombres que no quieren reconocer el verdadero
+sentido del cristianismo, inventando toda suerte de doctrinas
+filosóficas y estéticas para ocultar a sus propios ojos la sinrazón
+de su vida, esos hombres no pueden ser de otra opinión. Sinceramente
+o no, confunden la idea de un culto religioso, y rechazando el culto,
+se imaginan rechazar con el mismo golpe a la conciencia religiosa.
+Pero todos esos ataques contra la religión, todas esas tentativas
+de establecer una filosofía contraria a la conciencia religiosa de
+nuestro tiempo, todo eso prueba bastante claramente la existencia de
+aquella conciencia, y que ella reprueba la vida de los hombres que la
+atacan y la contradicen. Si se determina en la humanidad un progreso,
+es decir, un paso hacia adelante, preciso es necesariamente que algo
+designe a los hombres la dirección que deben seguir en la marcha. Pues
+tal ha sido siempre el papel de las religiones. Toda la historia nos
+demuestra que el progreso de la humanidad se ha verificado siempre
+bajo la guía de una religión. Y como el progreso no se detiene, como
+su marcha ha de continuar durante mucho tiempo, mucho tiempo necesita
+también una religión propia.» Es lo que acontece en todas partes y en
+Francia en particular, revelado por signos que un día son las grullas
+de M. de Vogüé; otro, las tendencias artísticas y literarias de una
+_élite_; otro, la palabra de tal o cual representante del espíritu
+universitario, como M. Brunetiere. A una inclinación exagerada,
+responden un enderazamiento y un impulso en ángulo igual. Veremos,
+quizá pronto, la contraparte de la ley de las Congregaciones. Tómese
+como ejemplo la ley Falloux, de cuya abrogación se trata en estos
+momentos.
+
+En 1850, el ministro Falloux propuso la ley que lleva su nombre y que
+fué aceptada, en favor de la enseñanza primaria de las Congregaciones
+religiosas. En 1886, la ley de 30 de Octubre quitó los privilegios.
+Actualmente, el maestro de primaria religioso tiene los mismos grados
+que el institutor laico. Y la resultante es que, si en 1849, según la
+declaración del hermano Philippe ante la Comisión extraparlamentaria,
+los Hermanos de la Doctrina Cristiana, solamente, enseñaban unos
+200.000 niños, y las Hermanas de la Caridad, cerca de 120.000 niñas,
+hoy las Congregaciones sostienen, según los mejores datos estadísticos,
+por lo menos 1.600.000 niños.
+
+ * * * * *
+
+Acaba de ser juzgado en consejo de guerra el soldado Grasselin, del
+batallón de artillería, después del soldado Delsol--dos especies de
+«doukhobors»,--influencia de Tolstoï en el medio del «pioupiou». No he
+de presentaros sino un fragmento del interrogatorio:
+
+ --«El 19 de Noviembre se os ha dado la misma orden; os habéis
+ negado a ejecutarla. Pasan días y seguís con la misma actitud
+ de oposición. Se os ha leído el Código penal cinco veces.
+ Ruegos, amenazas, reprensiones, nada ha logrado vencer vuestra
+ obstinación. ¿Por qué obráis así?
+
+ --»Jesucristo ha dicho: _No matarás_. Amaos los unos a los otros.
+ Yo no he querido ser dañoso para nadie.
+
+ --»Abrir una culata no es dañar a nadie.
+
+ --»Más tarde se me habría dado un fusil; un fusil sirve para matar,
+ como el hierro del arado sirve para cultivar la tierra.
+
+ --»En fin, no teníais que discutir; se os daba una orden.
+
+ --»Sobre mis superiores, que son hombres, está el Cristo.
+
+ --»Por último, ¿no queréis ir a la guerra?
+
+ --»No.
+
+ --»¿Aceptáis, al menos, someteros a la ley?
+
+ --»No para matar. Que se me ordene hacer otra cosa.
+
+ --»¿Haríais lo que se os mandó, abrir las culatas, ahora?
+
+ --»Querría prometer, pero no cumpliría. No podría cumplir. Esto no
+ es insubordinación, es sumisión a mi conciencia.»
+
+Esto no está tomado del «acta» de ningún mártir, no está en la Leyenda
+Dorada ni en los Bollandistas: está en los periódicos. Todo el mundo
+ha podido leerlo. Muchos se han encogido de hombros, y han creído
+que esos dos casos son simplemente casos clínicos. Esos dos soldados
+que toman al pie de la letra los mandamientos de Jesucristo no son
+irresponsables, puesto que han sido condenados... y son ciertamente
+significativos.
+
+La aristocracia francesa y la alta burguesía no son anticristianos.
+Es la república la que--y esto no siempre--ha sido hostil a las
+creencias nacionales. Y aun en la república no ha habido gobiernos
+antirreligiosos, sino ministerios antirreligiosos. La Revolución ha
+sido, según el P. Delaporte, «este acto de felonía de la Francia
+oficial para con el Hombre-Dios.»
+
+Este activo sacerdote lleva a un plan decisivo su concepción de la
+salud de la patria. «Dos perspectivas se ofrecen a nosotros: una,
+la de la vuelta de las naciones a la aceptación de la soberanía de
+Dios; otra, la de la potencia que se disfraza con nombres diversos:
+revolución, ciencia, estado laico, soberanía del sufragio universal. Lo
+que hay que hacer es restablecer el orden verdadero. El orden verdadero
+es la preeminencia de la sociedad religiosa, la sola absolutamente
+esencial.»
+
+Es el lenguaje de un bravo sectario. «¡Leed, releed el
+Evangelio!--dicen otros.--El Evangelio está descuidado aún en los
+colegios de enseñanza religiosa, en los seminarios; hay que volver
+a él y dejarse guiar por él.» Así lo ha hecho M. François Coppée; y
+el otro día le he visto, por el jardín del Luxemburgo, muy contento
+y rejuvenecido... Antes, uno de los personajes de su drama _Pour la
+couronne_, certifica el bien de tales fuentes:
+
+ --Qui t'a rendu si bon?
+ Ma mére et l'Evangile.
+
+El evangelismo no está ausente en la literatura contemporánea más
+en boga. ¿Quién diría que un tan fino inmoralista como Paul Bourget
+lo predica discretamente? Cristo ha sido y continúa siendo una
+preocupación de los intelectuales y de los socialistas, así se le
+considere como un simple cartel, como dice _Severini_ con demasiado
+oratorio irrespeto: «El tribuno pálido, clavado, como el primer
+_affiche_ socialista, sobre el madero del Gólgota.» Jules Guesde
+declaraba en una sesión del Congreso, la del 19 de Febrero de 1794:
+«Estamos obligados a dejar constancia de que hay en esta asamblea, al
+menos un miembro, el abate Lemire, que representa el Evangelio del
+Cristo, ante el cual se inclinan hoy los socialistas». Los anarquistas
+mismos, si cuentan con elegantes blasfemos como M. Tailhad, tienen
+poetas que no desdeñan nombrar al Divino Libertario en versos como
+éstos:
+
+ Puisque le Christ, le sang, les pleurs
+ Tyrans! no'ont pu former vos coeurs
+ Aux sentiments de la Colombe:
+ Gare la bombe!
+
+Cuando llega la Cuaresma, los diarios suelen presentar muestras de
+literatura fervorosa, a propósito de los oradores sagrados. Los
+conferencistas como monsieur Brunetiere, son casi considerados como
+apóstoles; y lo cierto es que muchas de sus conferencias tienen el arte
+y el tono de los mejores sermones y homilias. Y con Brunetiere, otros
+cuantos severos y respetables varones. Para mí todo eso no vale en
+piedad, y fe verdaderas una plegaria del Verlaine de _Sagesse_.
+
+A través de los últimos salones se ha visto también el arte preocupado
+de religiosidad. Después de las grandes «machines» de Munckassy,
+nada ha causado tanto ruido como las reconstituciones de Tissot. Las
+profanaciones de Juan Beraud no dejan de ser también señal de una idea
+en marcha. Hasta los pintores mundanos se han sentido influídos, y M.
+Carolus Duran tiene su Calvario, como el museo de cera Grevin tiene su
+pasión en tiempos de Semana Santa.
+
+Al dar cuenta del Salón del Champ de Mars, en 1894, hacía notar M.
+Turquet: «Llama la atención el número de cuadros religiosos. Los
+unos son puramente religiosos y representan escenas de la historia
+cristiana; los otros, inspirados por un profundo sentimiento religioso,
+reproducen escenas de la vida moderna.
+
+Los que piensan, se preguntarán lo que quiere decir ese movimiento en
+el mundo de los artistas, y ese renuevo en un arte que los escépticos
+se felicitaban de ver desaparecer. Eso no es sin motivo; y corresponde
+evidentemente a un nuevo estado de alma en la nación. No solamente
+los cuadros religiosos y los que están impregnados de sentimiento
+religioso son numerosos, sino que atraen a los visitantes. He querido
+darme cuenta de la impresión producida, y he escuchado a menudo las
+observaciones hechas. Rara vez he oído reir; raramente he visto
+burlarse. Es un signo del tiempo, que deben tomar en cuenta los que
+quieren gobernar el país.» Hay que apartar del movimiento religioso las
+comedias del diletantismo, las misas wagnerianas y el preciosísimo
+decorativo de un misticismo literario completamente superficial. Mas
+los casos de recogimiento, las victorias morales como la de Huysmans,
+son, sí, de atraer al observador. La Samaritana de M. Rostand frecuenta
+demasiado la calle de la Paix, como la María Magdalena de M. Massenet;
+pero los frescos de Besnard dicen demasiado, y en tales monasterios de
+París, un núcleo de creyentes artistas oye aún el verdadero canto de la
+música antigua que dice cosas de Dios, y se oyen flautas angélicas como
+en los versos de Schiller:
+
+ Sie floeten so süs,
+ Wie Stimmen der Engel im Paradies...
+
+La provincia está llena de religiosidad, desde la clara Provenza hasta
+la negra Bretaña. Las pinturas realistas hechas con el talento que
+distingue al conde Austin de Croze, no son completamente imparciales.
+M. de Croze es un enemigo declarado del clericalismo. Mas tanto en
+la provincia como en el centro, la verdadero levadura religiosa no
+debe ser confundida con la obra de una política que tiene muy poco de
+evangélica. La Francia cristianísima, lo es, a pesar de los errores
+comprometedores de los sectarios y de las campañas ruidosas de un clero
+harto combatido.
+
+Suelo penetrar en los templos--Saint Severin, Notre Dame, Saint
+Eustache--lejos de la devoción elegante y ostentosa--, y allí veo,
+siempre, muchas buenas almas francesas, con humildad, en silencio,
+haciendo una cosa muy sencilla e inmensa, que se creería que ya no se
+hace, y menos en París,--orando.
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+V
+
+
+He recibido de M. Jacques Morland la comunicación siguiente: «En un
+discurso reciente, el emperador Guillermo II ha proclamado de nuevo la
+pretensión del espíritu germánico a una supremacía mundial.»
+
+Parece, no obstante, que una reacción se produce contra la influencia
+intelectual alemana que fué tan fuerte en maestros como Renán y aun
+Taine en Francia, y en la mayor parte de los espíritus de la segunda
+mitad del siglo XIX.
+
+Las victorias de 1870 han valido a Alemania un ascendiente universal.
+Los franceses, vencidos, estuvieron por reconocer esa preponderancia y
+creyeron deben instruirse en el país de sus vencedores.
+
+De vuelta de ultra-Rhin, los jóvenes franceses se interrogan, se
+felicitan de algunos fecundos procedimientos de trabajo adquiridos en
+las universidades alemanas, pero muchos confiesan una decepción.
+
+Numerosos síntomas indican un descenso de esa autoridad que se había
+acordado a la cultura germánica.
+
+Hace dos años, el célebre crítico dinamarqués, Georg Brandes, al
+dar una serie de conferencias en Hungría sobre las diferentes
+civilizaciones europeas, preconizó el genio francés, con gran enojo de
+los diarios de Berlín, de Leipzig y de Hamburgo.
+
+Hoy las estadísticas demuestran que los estudiantes ingleses comienzan
+a desertar de las universidades alemanas para venir a instruirse a
+París.
+
+En fin, en Alemania misma, Nietzsche, después de Goethe y Schopenhauer,
+ha hablado de sus compatriotas con desdén.
+
+Se cree interesante hacer una «enquête» entre algunos sabios,
+filósofos, literatos y artistas franceses y extranjeros, con el objeto
+de obtener testimonios competentes que no podrían ser suplidos por un
+examen personal. El _Mercure de France_ emprende esta «enquête», sin
+«parti pris», solamente para aclarar la opinión y también el juicio de
+los alemanes, si es posible, respecto a su propio valor.
+
+«¿Qué piensa usted sobre la influencia alemana desde el punto de vista
+general intelectual, y más especialmente desde el punto de vista
+filosófico y moral en la América del Sur?
+
+¿Esta influencia existe aún y se justifica por sus resultados?»
+
+Siendo muy niño, allá en mi país natal, recuerdo haber tenido, por
+primera vez, la sensación de la influencia alemana, gracias a un famoso
+asunto Eisenstuck: el pequeño puerto de Corinto amenazado por las
+bocas de fuego de los buques de guerra alemanes. Fué mucho después que
+leí la _Crítica de la razón pura_...
+
+Después de recorrer casi toda la América española y de haber residido
+por algún tiempo en varias de las Repúblicas, creo poder afirmar que
+las ideas alemanas no han encontrado ni pueden encontrar buen terreno
+en nuestro continente. A medida que la civilización ha avanzado,
+el pensamiento naciente ha buscado diversos rumbos en los tanteos
+de un comienzo deseoso y entusiasta. Filosófica y moralmente se ha
+seguido hasta hace algunos años por el antiguo cauce español. Pero
+una tendencia continua al progreso ha hecho que cada movimiento de
+ideas europeo haya tenido allá repercusión. Las «ideas abuelas», como
+las llama M. Paul Adam, han fructificado sobre todo; la mental savia
+latina se ha mantenido incólume, a pesar del poderoso y vecino elemento
+bárbaro. Toda gran voz humana se ha hecho oir allá por el órgano de la
+Francia. La América latina, después de la Revolución, en el orden de
+las ideas, mira en Francia su verdadera madre patria. Cuando en España
+causó una especie de revolución filosófica un mediocre profesor alemán
+poco admirado en su país--he nombrado a Krause--, el contagio no pasó
+el Atlántico, y la América española estuvo libre de él. En cambio,
+Comte encontró allá largas simpatías y el positivismo discípulos y
+seguidores. Si hoy Nietzsche ha obrado en algunas intelectualidades, ha
+sido después de pasar por Francia.
+
+Ciertamente, alguna parte de la juventud hispanoamericana se ha educado
+en Alemania y ha logrado grandes progresos desde el punto de vista
+profesional. No nos falta el médico que guarda en su cara el recuerdo
+de los estúpidos duelos universitarios y la dilatación de estómago de
+los aún más estúpidos trasegamientos obligatorios de cerveza. Pero
+no se tiene, en el grupo pensante, puesta la mirada y el ensueño en
+Berlín ni en Bonn, sino en París. Aun algunos de nuestros mejores
+intelectuales que por sangre y cultura tienen más de un punto de
+contacto con los alemanes, como el argentino doctor Bunge, autor del
+notable libro sobre la _Educación_, el centro-americano Ramón Salazar
+y el colombiano Pérez Triana, son a su manera lógicos y a su estilo
+claros, influídos voluntariamente o no, por los pensadores y escritores
+franceses. Chile es quizá el único país de la América hispana en donde
+el espíritu alemán haya logrado alguna conquista. De Ventura Marín a
+Valentín Letelier, los estudios filosóficos dan un paso enorme del aula
+hispanocatólica a la enseñanza universitaria alemana. Con todo, después
+de las doctrinas de un Lastarria, no creo que las ideas del señor
+Letelier, representante el más conspicuo de las tendencias germánicas
+en Chile, influyan mayormente sobre sus compatriotas.
+
+Las victorias alemanas sobre Francia han producido, naturalmente, en
+aquellos países nuevos un acrecentamiento del militarismo. La divisa
+chilena cierto es que parece pensada por Bismarck: _Por la razón
+o la fuerza_. En cada pequeña República no ha faltado un pequeño
+conquistador que quiera hacer de su país una pequeña Prusia. El
+progreso ha llegado a la importación del casco de punta y del paso
+gimnástico marcial. En ciertos gobiernos una moral a uso de tiranos
+se ha implantado. Pero esos gobiernos han caído, caen o presto caerán,
+al impulso del pensamiento nuevo, de la mayor cultura, de la dignidad
+humana. Los sudamericanos que meditan en la verdadera grandeza de los
+pueblos, los hombres de buena voluntad y de juicio noble, no se hacen
+ilusiones sobre la virtud y alteza del alma alemana.
+
+Se conocen los versos célebres de Arndt:
+
+ Deutsche Freiheit, deutscher Gott,
+ Deutscher Glauber ohne Spott,
+ Deutsches Herz und deutscher Stahl
+ Sind vier Helden allzumal.
+
+Y sabemos que la libertad de los alemanes es tanta, que casi no hay día
+en que no haya un proceso de lesa majestad; que el dios de los alemanes
+no es otro que el bíblico «dios de los ejércitos», que les ayudó en
+Sedán; que la buena fe sin burla la conoció muy bien Jules Favre por
+el «canciller de hierro», y París sitiado nada menos que por Wagner,
+y que el acero de los alemanes cuesta muy caro a las pobres naciones
+militarizadas de la América española, en donde hay la desgracia de
+tener un agente de la casa Krupp.
+
+ * * * * *
+
+No, no puede ser simpático para nuestro espíritu abierto y generoso,
+para nuestro sentir cosmopolita, ese país pesado, duro, ingenuamente
+opresor, patria de césares de hierro y de enemigos netos de la gloria y
+de la tradición latina.
+
+Los eruditos de la última gaceta os dirán que han aprendido que no
+hay raza latina, y que en Europa misma los elementos componentes de
+la nacionalidad española o francesa son todo menos latinos en su
+mayor parte. «La nacionalidad latina, responderá Paul Adam, es toda
+de ideas, no de sangre.» Nosotros somos latinos por las ideas, por la
+lengua, por el soplo ancestral que viene de muy lejos. «En la América
+del Sur, ha escrito M. Hanotaux, ramas vigorosas han florecido sobre
+el viejo tronco latino y le preparan el más brillante porvenir.» En
+países como los nuestros, en que, ante todo, se busca hoy un ideal
+comercial, han podido deslumbrar, junto con la victoria de las armas,
+las conquistas de la industria y del comercio alemanes hasta hace poco
+preponderantes. Pero ese ideal, absolutamente cartaginés, no podría
+ser durable. Tenemos a la vista el ejemplo de los Estados Unidos. El
+país de Caliban busca también las alas de Ariel. Y volviendo a la
+Alemania, un escritor francés que la conoce mucho y que ha sido el
+introductor de Nietzsche en Francia, acaba de expresar: «Los Heine,
+los Boerne, los Herwegh--para no nombrar sino poetas--, han encontrado
+entre nosotros una segunda patria y la libertad de escribir. Sin
+duda, los tiempos han cambiado, y la Alemania de los Hohenzollern ha
+reemplazado gloriosamente el caos de las Germanias de antes. La holgura
+ha venido, la prosperidad material, pero también la arrogancia y la
+hinchazón. Se trabaja, se gana dinero, pero ya no se tiene tiempo de
+tener espíritu. No se impide a Hegel profesar, pero es tal vez porque
+no hay otro Hegel. Se tiene el orgullo de las libertades políticas,
+pero ¿se admite acaso la libertad moral? Hace algunas semanas ha
+circulado una protesta entre los escritores alemanes. En ella se pedía
+la abrogación del párrafo 166 del Código penal del imperio, que se
+refiere a los «ultrajes a las instituciones religiosas». ¿Y a propósito
+de qué? A propósito de una traducción alemana de un volumen de Tolstoï,
+titulado _El sentido de la vida_, y que contenía, entre otras cosas, la
+_Respuesta al Sínodo_, volumen confiscado en Leipzig--y no en Rusia--.
+El escritor polaco Estanislao Przybyzewski, que publicaba sus obras en
+lengua alemana, tuvo que dejar Berlín hace algunos años. Escribe ahora
+libremente en Varsovia. Lejos de mejorar las condiciones intelectuales
+de Alemania, ¿no se agravan más?
+
+La tiranía de la opinión pública iguala a la severidad policial y la
+estrechez de espíritu no fué quizá nunca como hoy. Hace cincuenta
+años, Max Stirner, hizo aparecer _Lo único y su propiedad_, sin
+ser inquietado. Hoy, los calabozos de Weichselmünde, le enseñarían
+a reflexionar. Hace cien años, los poetas románticos se mostraban
+por todas partes con sus queridas... y Goethe sonreía. ¿Es que,
+acaso, musicalmente, nos habrá conquistado el espíritu alemán? No
+me parece que el wagnerismo mecánico de la moda haya obrado muy
+transcendentalmente en nuestros talentos musicales.
+
+Por más que se diga, somos, más que otra cosa, hijos mentales de
+Francia, de la civilización latina. Un impulso latino mantiene nuestro
+anhelo de libertad y de belleza. Los mismos defectos son heredados y
+tradicionales cuando no reflejados o impuestos por una ley simpática.
+
+Y hay atrevidos descendientes del «ruiseñor alemán que hizo su nido en
+la Peluca de Voltaire», que dicen y cantan la verdad a la orgullosa
+patria. Así Oscar Panizza, el autor de _Parisiana_, que vive aquí, como
+Heine, y que ha sido tan atacado y perseguido por sus versos valientes
+y ásperos, y que habiendo reconocido en Francia una madre intelectual,
+la celebra y anuncia sus futuras victorias, a despecho de la patria
+original.
+
+Las patrias madrastras deben cuidarse de los hijos que desconocen y
+ofenden.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+VI
+
+
+M. A. Viallate acaba de publicar en una de las revistas más
+importantes, _La Revue de París_, un estudio en que, con motivo del
+Congreso panamericano de Méjico, trata de las relaciones de la gran
+república norteamericana con sus hermanas menores del Sur, y de las
+varias tentativas hechas para extender la influencia yanqui por todo
+el continente. Comienza por hacer notar que durante la guerra de la
+independencia, los Estados Unidos no prestaron ayuda oficial alguna a
+los pueblos hispano-americanos que luchaban por su libertad; pero, que
+no obstante, los ciudadanos norteamericanos demostraron sus simpatías.
+Por otra parte, los Estados Unidos fueron quienes primeramente
+reconocieron su rango de naciones a las antiguas colonias de España.
+Desde entonces aparece el pensamiento de las ventajas futuras que el
+país anglosajón entrevé, y es el célebre Henry Clay, representante de
+Kentucky, el que expresa en el Congreso estas palabras en 1818: «La
+América española, una vez independiente, cualquiera que sea la forma de
+gobierno que sus habitantes elijan, estará necesariamente animada por
+un sentimiento americano y guiada por una política americana.
+
+»Y en 1820, la América del Sur, dice, a la hora actual tiene 18.000.000
+de habitantes.
+
+»La población de esos países se desenvolverá con una rapidez igual
+a la nuestra. En veinticinco años se puede prever que será de
+36.000.000; en cincuenta años de 72.000.000. Los Estados Unidos
+tienen ahora 10.000.000 de habitantes. Gracias al carácter de nuestra
+población, nuestra nación será siempre la primera de este continente
+desde el punto de vista industrial y comercial. Imaginad cuál será
+la potencialidad de ambos países y la importancia de sus relaciones
+comerciales cuando nosotros tengamos 40.000.000 de habitantes, y la
+América del Sur 70.000.000.» Aunque los cálculos de Clay no hayan
+salido exactos, puesto que hoy los Estados Unidos cuentan 66.000.000 y
+la América española 55.000.000, la idea del orador no ha desaparecido,
+afianzada después por la doctrina de Monroe. A pesar de las
+declaraciones de Mac Kinley y de Roosevelt, los Estados Unidos buscan
+no solamente influencia, sino también dominación. Han demostrado ya
+prácticamente buen apetito.
+
+Habla M. Viallate de las varias tentativas de unión hispanoamericana,
+que, desde Bolívar, se han hecho. El libertador no envió invitación a
+los Estados Unidos para la conferencia de Panamá en 1824. Pero el año
+siguiente los gobiernos de Colombia y Méjico pidieron al de la Unión
+que enviase sus representantes. Era secretario de Estado el mismo Henry
+Clay, y, aunque el entonces presidente Quincy Adams, no estaba muy
+bien dispuesto a entrar a esas vías, Clay lo convenció, viendo en ese
+Congreso, según sus palabras, «el principio de una era nueva en los
+asuntos humanos.» Veía un inmenso triunfo para la democracia universal,
+y la demostración más clara, a los pueblos europeos dominados por la
+monarquía, del valor y grandeza de las instituciones republicanas.
+Clay, dice M. Viallate, temía también una unión de la América latina,
+de la cual estuviesen completamente excluídos los Estados Unidos. Dos
+grupos de origen, de lengua, de aspiraciones diferentes se encontrarían
+creados en el continente americano. La decisión de Adams para enviar
+representantes a Panamá, tuvo gran oposición en el Senado. El Congreso
+se verificó, y con ningún éxito, en 1826. No hubo más delegados que los
+de Colombia, Centro América, Méjico y Perú.
+
+Desde 1825 a 1845, los Estados Unidos no se preocupan de la América
+latina. Tanto rehusaron intervenir en la cuestión de las islas
+Falkland, entre la Argentina e Inglaterra en 1831 como el año de 1840,
+cuando dejaron a Francia e Inglaterra tomar parte en la cuestión de
+la Argentina con el Uruguay. En 1835 y en 1848, no se dieron por
+entendidos de la ocupación inglesa en Nicaragua--como tampoco en el
+no lejano desembarco en el puerto nicaragüense de Corinto.--Atacaron
+a Méjico y se anexionaron Tejas en 1835, y en 1848 Nuevo Méjico y
+California. Buchanan proyectaba el establecimiento de un protectorado
+sobre las provincias mejicanas septentrionales, y pedía al Congreso
+el derecho de entrar, en caso necesario, en territorios de Méjico,
+Nicaragua y Nueva Granada, para defender las personas y los bienes de
+los ciudadanos americanos. Si el Congreso hubiera cedido, el presidente
+de los Estados Unidos hubiera sido pronto el dictador de la América
+Central. Las tentativas del filibustero Walker en Nicaragua no fueron
+sino vistas con gran simpatía en los Estados Unidos.
+
+La intervención europea en Méjico, en tiempo de Maximiliano, hizo que
+la república anglosajona tomase su papel de defensora de Sud-América,
+por el temor del establecimiento de una monarquía en el vecindario;
+pero las cuestiones peruano-chileno-españolas, que trajeron como
+consecuencia actos como el bombardeo de Valparaiso, los dejaron
+tranquilos: y como dice M. Viallate, los Estados Unidos se proponían
+impedir a Europa instalarse de fijo, aunque fuese disimuladamente, en
+la América del Sur, pero no querían defender a las repúblicas latinas
+contra las consecuencias naturales de sus faltas políticas. Esto se
+acaba de ver confirmado una vez más con la actitud que tomaron con
+motivo de las amenazas de Alemania en Venezuela.
+
+¿La causa? El mal uso que de su independencia y autonomía han hecho
+las naciones de la América española, manteniéndose desde su separación
+de la madre patria en revolución continua, retardando su progreso y
+dando al mundo todo el espectáculo más desconsolador y lamentable. Las
+cuestiones territoriales fueron causa continua de desavenencias, y las
+varias tentativas de un arreglo por el arbitraje no tuvieron ningún
+resultado en las varias conferencias de Lima. La conferencia de Panamá
+iniciada por Colombia en 1880, no pudo realizarse a causa de la guerra
+del Perú y Chile. Luego fué la iniciativa de los Estados Unidos bajo
+la presidencia de Garfield. En ese momento, la situación política en
+la América latina estaba muy perturbada. Chile, vencedor del Perú,
+amenazaba imponer a éste condiciones de paz que le habrían casi
+anulado, mientras que Méjico se preparaba a posesionarse de Guatemala.
+Blaine vió el peligro que había para los Estados Unidos en dejar libre
+carrera a esas ambiciones. Ellos no tenían interés en ver desarrollarse
+indefinidamente la potencia de un pequeño número de Estados en el
+hemisferio Sur; por otra parte, esas guerras presentaban siempre el
+peligro de una intervención europea que podría solicitar, así fuese
+pagando con una parte de su independencia la potencia más débil. Blaine
+estaba convencido de la necesidad para los Estados Unidos de hacerse
+los árbitros de las querellas entre las naciones sudamericanas. Era
+preciso hacer aceptar por esas potencias el principio del arbitraje.
+Ese debía de ser el objeto de un Congreso panamericano cuya idea hizo
+aceptar al presidente. La muerte de Garfield, asesinado meses después
+de la inauguración, llevó al vicepresidente Arthur a la presidencia.
+Éste resolvió continuar la política de su predecesor, y el 29 de
+Noviembre de 1881, Blaine dirigía a las naciones independientes
+de la América invitaciones a un Congreso que se verificaría en
+Wáshington al año siguiente, «con el objeto de estudiar y discutir los
+medios de impedir en lo futuro los horrores de las luchas crueles y
+sangrientas entre países casi siempre de la misma sangre y lengua, o
+las calamidades mayores aún de la guerra civil.» Las ideas de Blaine
+fueron más claras después. «No hemos llevado nuestras relaciones con la
+América española tan cuerdamente y tan firmemente como pudimos hacerlo.
+Durante más de una generación nada hemos hecho para atraernos las
+simpatías de esos países. Deberíamos hacer todos los esfuerzos posibles
+para ganarnos su amistad. Mientras que las grandes potencias europeas
+aumentan constantemente su poderío territorial en Africa y en Asia,
+lo que nosotros debemos hacer es acrecentar nuestro comercio con las
+naciones americanas. Ningún campo nos ofrece una cosecha tan abundante,
+ninguno ha sido tan poco cultivado. Nuestra política extranjera debería
+ser una política americana en el sentido más amplio; una política de
+paz, de amistad y de desenvolvimiento comercial.» La conferencia no se
+realizó porque el Congreso no votó los créditos necesarios, a la salida
+de Blaine, en 1881.
+
+En 1884 el Congreso creó una Comisión para estudiar «los mejores medios
+de asegurar las relaciones internacionales y comerciales más íntimas
+entre los Estados Unidos y los países de Centro y Sud-América.» Se
+vió que el comercio norteamericano había perdido mucho, y después de
+varios tanteos, se encontraron bien dispuestas todas las repúblicas,
+con excepción de Chile, a celebrar tratados de reciprocidad comercial
+con los Estados Unidos. En 1888, la ley de 24 de Mayo autorizó al
+presidente a invitar a las naciones independientes de América a una
+conferencia en Wáshington, «con el objeto de discutir un plan de
+arbitraje para el arreglo de las diferencias susceptibles de nacer
+entre ellos en lo futuro, y estudiar las cuestiones relativas al
+mejoramiento de las relaciones comerciales, al establecimiento de
+las comunicaciones directas entre esos países y al desarrollo del
+comercio recíproco, capaz de asegurar a sus productos mercados más
+extensos.» La conferencia se reunió, como es sabido, en Wáshington.
+Blaine presidió, y en su saludo de bienvenida habló de «confianza
+sincera» y «ayuda mutua»; pero los diarios hablaban con demasiada
+claridad de las intenciones ogrescas. «Queremos, decía el _Sun_, de
+Baltimore, monopolizar, si es posible, el comercio de la América
+central y meridional, no por la baratura y buena calidad de nuestros
+productos, sino encerrando a esos países en nuestra tarifa protectora.
+Queremos poder entrar en los puertos de esos países, mientras que la
+entrada en ellos será prohibida a nuestros competidores europeos.» Era
+un lazo tendido a todos los mercados latinoamericanos. Poco se habló
+en el Congreso de arbitraje; todo fué casi alrededor del comercio, y a
+cada paso salía a relucir la palabra de Monroe. Entonces fué cuando el
+representante argentino contestó con su célebre frase: «La América para
+la humanidad.»
+
+El escritor francés demuestra cómo la obra económica del Congreso de
+Wáshington fué casi tan vana como su obra política. Luego se ocupa de
+ese inútil _Bureau de las repúblicas americanas_, que aún se mantiene
+en la capital anglosajona. En realidad, el mundo comercial ignora su
+existencia y no se cuida casi de él.»
+
+Se refiere luego a las repetidas tentativas norteamericanas para
+lograr el dominio de los mercados de las demás repúblicas. Ya son los
+trabajos en la Exposición de Chicago, ya la fundación del _Philadelphia
+Commercial Museum_, la reciente Exposición de Buffalo y el Congreso de
+Méjico. Citaré a este respecto las palabras de M. Viallate: «Con menos
+prisa que hace diez años, las repúblicas sudamericanas han aceptado
+la invitación de Méjico. Algunas de ellas no parecían esperar que el
+Congreso pudiese llegar a un resultado serio. Además, la situación
+política no se ha modificado en el hemisferio meridional. Los peligros
+de revolución y de guerra son siempre grandes; los diferentes gobiernos
+no han adquirido una estabilidad interior bien sólida; apenas si se
+puede fiar en la calma que ofrecen desde hace algunos años un pequeño
+número de entre ellas. La situación internacional no es mejor, y esos
+pueblos de la misma lengua y de la misma raza continúan ofreciendo el
+triste espectáculo de hermanos enemigos, siempre listos a despedazarse.
+Poco tiempo antes de la apertura del Congreso, un conflicto que dura
+todavía estalló entre Venezuela y Colombia. El odio entre Chile y el
+Perú, consecuencia de la guerra de 1880, no está cerca de calmarse, y
+existe, desde hace muchos años un estado de antagonismo latente entre
+Chile y la República Argentina, que ha estado por traer la guerra
+al mismo tiempo en que sus plenipotenciarios discutían en Méjico
+los medios de hacerla imposible. En fin, los triunfos recientes de
+los Estados Unidos, sus conquistas nuevas, sus éxitos industriales
+mismos, no son para no causar a las naciones de la América latina
+naturales cuidados. Ellas vacilan en unir demasiado estrechamente su
+porvenir político al de tamaña potencia: tener en ella un protector
+interesado que tiene demasiados medios de transformarse un día en dueño
+autoritario.» Respecto al Congreso, la obra política, concluye, en lo
+que concierne a las ambiciones de los Estados Unidos, ha fracasado. Su
+obra económica no podría tener resultado mejor. Los Estados Unidos,
+según el articulista, tienen infinitos obstáculos que vencer en la
+América del Sur, aunque hayan logrado la supremacía en el Golfo
+de Méjico. No cree, como algunos estadistas, que esté muy próxima
+la hegemonía de los Estados Unidos sobre el continente todo, con
+perjuicio de los intereses de Europa. El peligro existe, pero puede
+ser evitado. Y concluye: «La orgullosa afirmación de mister Olney,
+cuando la querella de los Estados Unidos e Inglaterra, a propósito
+de territorios de Venezuela, de que «los Estados Unidos son hoy
+prácticamente soberanos sobre el continente americano», no está de
+ningún modo de acuerdo con la realidad de los hechos. Ellos aspiran a
+serlo, es verdad, y el colosal desarrollo de sus riquezas, la profunda
+confianza que tienen en sí mismos, les hacen creer en la fácil
+realización de esos ambiciosos deseos; pero están lejos de haberlo
+logrado. Puede esperarse que la construcción del canal interoceánico
+traiga el establecimiento de un protectorado más o menos disfrazado de
+los Estados Unidos sobre los pequeños Estados de la América Central;
+se puede prever que las Antillas escapen poco a poco a la dominación
+europea para caer en las de ellos. Quizá, también, si anda falto de
+cordura y prudencia, Méjico, a pesar de su importancia, concluya por
+ser asimismo un satélite de los Estados Unidos. Les será preciso a
+éstos mucho más largo tiempo y muchísimos más grandes esfuerzos para
+extender su hegemonía sobre las naciones sudamericanas, suponiendo que
+puedan llegar a ello. Sin duda, los Estados Unidos verán aumentarse
+sus relaciones comerciales con esos países y participarán de los
+efectos de crecimiento y prosperidad que parecen estarles reservados.
+El desarrollo de su potencia industrial, la reconstrucción de su
+marina mercante, les ayudará mucho; pero, por muchos años aún la gran
+corriente comercial de la América del Sur continuará dirigiéndose hacia
+Europa, cualesquiera que sean los medios que empleen los Estados Unidos
+para desviarla. _Y si el Brasil, la Argentina y Chile, abandonando
+sus querellas intestinas y sus rivalidades, hallasen la estabilidad
+política y se consagrasen a cultivar las riquezas maravillosas de
+su suelo, se podría ver, en un cuarto de siglo, o en medio siglo,
+constituirse en esa región naciones potentes, capaces de contrapesar a
+la América anglosajona, y de hacer en lo de adelante vano el sueño de
+hegemonía panamericana acariciado por los Estados Unidos._»
+
+Subrayo las palabras finales, porque ellas son la expresión del juicio
+que la Europa sensata y previsora tiene de nuestras repúblicas, ante la
+amenaza del imperialismo yanqui. Es de desear que nuestros hombres de
+Estado se fijen en estas manifestaciones. El estudio que he extractado,
+encierra la opinión del criterio serio europeo, y ojalá los pensadores
+nuestros tomen en cuenta estas altas vistas[1].
+
+ [1] Recomiendo a quienes interese, en este sentido, un
+ reciente artículo del _Times_ sobre el imperialismo americano.
+ «El canal de Nicaragua», en el _Kolnische Zeistung_. Y «La
+ lucha por la preponderancia en la América del Sur», en el
+ _Frankfurter Zeitung_.
+
+[Ilustración]
+
+
+
+
+[Ilustración:
+
+ ACABÓSE
+ DE IMPRIMIR
+ ESTE LIBRO EN
+ MADRID, EN EL ESTABLECIMIENTO
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+ SANZ, EL DÍA XXVII
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+
+ ENRIQUE OCHOA
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+End of the Project Gutenberg EBook of La Caravana Pasa, by Rubén Darío
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+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58375 ***
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-The Project Gutenberg EBook of La Caravana Pasa, by Rubn Daro
-
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-
-Title: La Caravana Pasa
- Obras Completas Vol. I
-
-Author: Rubn Daro
-
-Contributor: Alberto Ghiraldo
-
-Release Date: November 29, 2018 [EBook #58375]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: ISO-8859-1
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA CARAVANA PASA ***
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-Produced by Josep Cols Canals, Carlo Traverso, Carlos Coln
-and the Online Distributed Proofreading Team at
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-generously made available by The Internet Archive/Canadian
-Libraries)
-
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-
- Nota del Transcriptor:
-
-
- Se ha respetado la ortografa y la acentuacin del original.
-
- Errores obvios de imprenta han sido corregidos.
-
- Pginas en blanco han sido eliminadas.
-
- Letras itlicas son denotadas con _lneas_.
-
- Las versalitas (letras maysculas de tamao igual a las minsculas)
- han sido sustituidas por letras maysculas de tamao normal.
-
-
-
-
- LA CARAVANA PASA
-
- POR
-
- Rubn Daro
-
-
- Prlogo
- de
- Alberto Ghiraldo
-
-
- Volumen I de las obras completas.
- Administracin: Editorial
- MUNDO LATINO
- Madrid
-
-
-
-
- ES PROPIEDAD
- QUEDA HECHO EL DEPSITO
- QUE MARCA LA LEY
-
-
-
-
-PRLOGO
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-_RUBN DARO_
-
-
-_El alma de Amrica ha repercutido en el mundo a los sones portentosos
-de la lira de este admirable poeta. Admirable y nico, porque en l
-se ha concentrado el esfuerzo de infinitas generaciones, siendo algo
-as como la resultante de la evolucin de la gran raza hispana que,
-allende el mar Atlntico, condujo el fuego latino sobre el lomo de las
-carabelas conquistadoras._
-
-_La hora es llegada, pues; la hora de las grandes afirmaciones sobre
-la obra de Rubn Daro. Levantemos la voz entonces para afirmar,
-definitivamente, lo que ha tiempo viene concretndose en el fondo de
-los espritus: La influencia decisiva de este poeta en la literatura
-espaola, ya que l es un fruto, el mejor fruto del rbol padre, pero
-enriquecido por el aura de las florestas vrgenes, coloreado por
-luces de cielos de libertad y sazonado por el sol esplendoroso de los
-trpicos que dor su frente de predestinado._
-
-_Y sin caer en la vulgaridad de exaltar, vanamente, la figura de
-Daro al nivel del creador de una nueva literatura, cosa fuera de ley
-natural, establezcamos el lugar verdadero ocupado por este magnfico
-poeta, creador, a su vez, eso s, de un nuevo valor, de una nueva
-sensibilidad, de la que va impregnndose toda la literatura espaola y
-espaola-americana, contagiada por su numen._
-
- * * * * *
-
-_Contra la opinin general creo, como lo he dicho en una reciente
-impresin literaria, que es a travs de Daro, que la joven literatura
-espaola se satura de Francia y de Verlaine... Pero es tambin a
-travs de Daro--el poeta que, para quienes saben mirar y ahondar en
-las cosas y en los seres, atesora en su espritu mayor cantidad de luz
-americana--, que la joven literatura espaola adquiere una ductilidad,
-una maleabilidad, una tersura, una sutileza, una sugestin, una
-energa nuevas, bebidas por el precursor en sus Momotombos amenazantes
-y tronadores, en sus florestas bellamente salvajes, en sus cielos
-lmpidos, en sus soles ardientes y en las gotas de sangre que sus
-ascendientes, chorotegas o nagrandanos, mezclaron al tronco hispano,
-mstico y guerrero._
-
-_Y he aqu cmo, a pesar de la influencia de Pars, americana es la
-fuerza, americano el fuego, americana la sugestin del estilo que da
-modalidad y carcter a este admirable movimiento literario de que es
-bandera Daro._
-
-_Escuchad cmo, l mismo, ha explicado su situacin artstica en estos
-prrafos, tan llenos de sugestividades, que extraigo de la_ Historia de
-mis libros:
-
- _En el fondo de mi espritu, a pesar de mis vistas cosmopolitas,
- existe el inarrancable filn de la raza; mi pensar y mi sentir
- continan un proceso histrico y tradicional; mas de la capital del
- arte y de la gracia, de la elegancia, de la claridad y del buen
- gusto, habra de tomar lo que contribuyese a embellecer y decorar
- mis eclosiones autctonas..._
-
- _En_ Del campo (_vase_ Prosas Profanas) _me amparaba la sombra
- de Banville, en un tema y en una atmsfera criollos. La_ Cancin
- de Carnaval _es tambin a lo Banville, una oda funambulesca, de
- sabor argentino, bonaerense. La_ Sinfona en gris mayor _trae,
- necesariamente, el recuerdo del mgico Theo, del exquisito Gautier
- y su_ Symphonie en blanc majeur.
-
- _La ma es anotada_ d'apres nature, _bajo el sol de mi patria
- tropical. Yo he visto esas aguas en estagnacin, las costas como
- candentes, los viejos lobos de mar que iban a cargar en goletas y
- bergantines maderas de tinte y que partan, a velas desplegadas,
- con rumbo a Europa. Bebedores, taciturnos o risueos, cantaban en
- los crepsculos, a la popa de sus barcos, mientras exhalaban los
- bosques y los esteros cercanos, rodeados de manglares, bocanadas
- clidas y relentes paldicos..._
-
- _Y tal es ese libro_ (_se refiere a_ Prosas Profanas) _que amo
- intensamente y con delicadeza, no tanto como obra propia, sino
- porque a su aparicin se anim en nuestro Continente toda una
- cordillera de poesa poblada de magnficos y jvenes espritus._
-
-_Y, ya seguro del triunfo, agrega_:
-
- _Y nuestra alba se reflej en el viejo solar._
-
-_Despus, aludiendo a_ Cantos de Vida y Esperanza, _dice_:
-
- _Espaol de Amrica y americano de Espaa, cant, eligiendo como
- instrumento al hexmetro griego y latino, mi confianza y mi fe en
- el renacimiento de la vieja Hispania, en el propio solar, y del
- otro lado del Ocano, en el coro de naciones que hacen contrapeso,
- en la balanza sentimental, a la fuerte y osada raza del norte._
-
-_Y siempre, desde la_ Sinfona en gris mayor _de_ Prosas Profanas
-_hasta el_ All lejos _de_ Cantos de Vida y Esperanza, _un rememorar
-constante de paisajes tropicales lo embarga, refloreciendo
-perpetuamente en toda su obra el recuerdo de la ardiente tierra
-natal_.
-
- * * * * *
-
-_He hablado de predestinacin, y nunca como en este caso podra
-justificarse el uso de tal vocablo, puesto que una fuerza oculta,
-secreta y soberana, parece impulsar a este peregrino del arte
-que, zaherido por los necios y por los que no entienden_--celui
-qui-ne-comprends-pas, _oh, Gourmont!--injuriado en su amor
-propio--ms bien dicho, en su orgullo inmenso de forjador de
-belleza--por el insulto, rastreante y baboso, de toda especie de
-pedantes y pendolistas sin estro, anquilosados y grises moluscos sin
-alma y sin brillantez; perseguido y calumniado, al iniciarse en su
-carrera de escritor, por el cmulo de analfabetos zafios y leguleyos
-circundantes; en plena y triunfante juventud, guiado slo por el hada
-milagrosa que lo bes al nacer, chase a andar por el mundo, el nuevo
-mundo de su cuna, recorre los lindes de su pueblo y, despus, con su
-lira al brazo, sale de su Nicaragua lujuriante, va al Salvador, va a
-Guatemala, va a Costa Rica, va a Honduras, cruza por segunda vez, en un
-vuelo de guila, a Chile, y all, a raz de una brega fantstica con
-la vida, con la msera vida que pretende, intilmente, atarlo por el
-corazn y el estmago, a la piedra de sus molinos, en pleno vrtigo de
-iluminado, lanza a los vientos de la gloria el gnesis de toda su obra
-futura, encerrado, envuelto en el_ Azul _de sus ensueos. Despus...
-Despus, escuchad: Vuelve de Chile a su Momotombo. Permanece una corta
-temporada en la tierra que le vi nacer, tal como si hubiera ido a ella
-slo para acumular algunas fuerzas complementarias de su energa, y
-el incansable peregrino del arte, lira al brazo de nuevo, parte esta
-vez en busca de la Cruz del Sur... Regresa a Chile para entrar a la
-Argentina por en medio de sus altas cumbres, y all, en ese pueblo
-nuevo, fuerte y predestinado tambin a cosas grandes, hace su aparicin
-triunfal._
-
- * * * * *
-
-_Ha llegado a su primera y grande etapa. All, en la Argentina,
-trabajar denodadamente, luchar como un esforzado, bandera y verbo de
-su arte, contra todo y contra todos. Convertido en fuerza dinmica,
-reunir a su alrededor a la flor de la juventud llena de ideales y
-ansiosa de expandirse; fundar revistas donde ensayarn sus vuelos
-los pichones que hoy tienen alas de cndor; har periodismo alto,
-fuerte, educador, sin mcula; ser caudillo literario, a cuyo paso se
-abrirn rosas perfumadas y ardientes y se erguirn cactus malignos
-y punzadores; har oir su palabra serena, armoniosa, llena de fuego
-y de msica extraa y sugestiva, en defensa de su credo renovador;
-escribir dos de sus libros fundamentales_, Prosas Profanas _y_ Los
-Raros, _y, por fin, en el cenculo nocturno, rodeado de los elegidos
-de su espritu, agitado y nervioso, presa del estimulante alcohlico y
-trgico, ser siempre el apstol del arte, exaltado hasta el delirio
-si queris, embriagado hasta la locura, pero soando, perennemente, con
-la belleza y la luz_.
-
- * * * * *
-
-_En la Argentina deba terminar su viaje por Amrica. Ya de all
-vendra a Europa para irradiar desde aqu con ms poder en todo el orbe
-de habla castellana. Cumple as su peregrinacin, y durante quince o
-ms aos de batalla sin tregua--porque Daro fu un laborioso, hombre
-de arte siempre, absorbido por la idea de la superacin, evolucionando
-y ascendiendo por la luminosa cuesta de su montaa de ensueo--,
-realiza esa obra admirable, de la que son jalones soberbios sus_
-Cantos de Vida y Esperanza, El poema de Otoo, Peregrinaciones, La
-caravana pasa, _el_ Canto a la Argentina _y el_ Canto errante, _broche
-diamantino con que cierra el ciclo de su accin fecunda interrumpida
-por temprana muerte_.
-
- * * * * *
-
-_Poeta por antonomasia? S, poeta, el poeta, el ser entregado, todo
-entero, al arte, a su arte, que era el de poner msica perdurable al
-pensamiento._
-
-_Apstol de la belleza, cuya alma, todo sinceridad,_
-
- Si hay un alma sincera esa es la ma!
-
-_alent vibrando siempre al ritmo musical de la naturaleza, percibiendo
-los sonidos ms armoniosos, sutiles y puros, para trasmitirlos, hechos
-notas de luz, en sus estrofas aladas._
-
-_En la lrica espaola queda para siempre marcada la influencia de este
-poeta concretador, envidiable y generoso, de una nueva sensibilidad, la
-sensibilidad de su poca, que l supo hacer palpable en su estilo de
-magno y mgico artfice._
-
- Alberto GHIRALDO
-
- Madrid, 1917.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin: LIBRO PRIMERO]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-I
-
-
-Desde el aparecer de la primavera he vuelto a ver cantores ambulantes.
-Al dar vuelta a una calle, un corro de oyentes, un _camelot_ lrico,
-una mujer o un hombre que vende las canciones impresas. Siempre hay
-quienes compran esos saludos a la fragante estacin con msica nueva
-o con aire conocido. El negocio, as considerado, no es malo para los
-troveros del arroyo. Qu dicen? En poco estimables versos el renuevo
-de las plantas, la alegra de los pjaros, el cario del sol, los besos
-de los labios amantes. Eso se oye en todos los barrios; y es un curioso
-contraste el de que podis oir por la tarde la claudicante meloda
-de un aeda vagabundo en el mismo lugar en que de noche podis estar
-expuesto al garrote o al pual de un _terror_ de Montmartre, o de un
-_apache_ de Belleville. Mas, es grato sentir estas callejeras msicas,
-y ver que hay muchas gentes que se detienen a escucharlas, hombres,
-mujeres, ancianos, nios. La afnica guitarra casi ya no puede; los
-pulmones y las gargantas no le van en zaga, pero los ciudadanos
-sentimentales se deleitan con la romanza. Se repite el triunfo del
-canto. Las caras bestiales se animan, las mscaras facinerosas se
-suavizan; Luisa sonre, Luisn se enciende. El mal est contenido por
-unos instantes; el _voyou_ ratero no piensa en extraer el portamonedas
-a su vecino, pues la fascinacin de las notas lo ha dominado. Los
-cobres salen despus de los bolsillos, con provecho de los improvisados
-hijos de Orfeo--o de Orfen--. El cantante sigue su camino, para
-recomenzar ms all la misma estrofa. La cancin en la calle.
-
-El dicho de que en Francia todo acaba en canciones es de la ms
-perfecta verdad. La cancin es una expresin nacional y Beranger no es
-tan mal poeta como dicen por ah. La cancin que sale a la calle, vive
-en el _cabaret_, va al campo, ocupa su puesto en el peridico, hace
-filosofa, gracia, dice duelo, fisga, o simplemente comenta un hecho de
-gacetilla. Ya la talentosa ladrona seora Humbert anda en canciones,
-junto con la catstrofe de la Martinica, y la vuelta de Rusia de M.
-Loubet. En Buenos Aires hay poetas populares que dicen en verso los
-crmenes clebres o los hechos sonoros, como en Madrid los cantan los
-ciegos. En Londres se venden tambin canciones que dicen el pensar del
-pueblo, lleno de cosas hondas y verdaderas, a tres peniques los cinco
-metros de rimas. Ese embotellamiento castalioperiodstico es til a
-la economa de las musas.
-
- * * * * *
-
-Dos cancionistas acaban de irse a hacer una jira alrededor del mundo.
-Conozco a uno de ellos, a Bouyer, excelente muchacho que hace versos
-lindos. Ese viaje alrededor del mundo es con el objeto de hacer dinero.
-La empresa es loable, aunque un poco difcil. Esas cigarras corren el
-peligro de abandonar la lira en el camino a pesar de la _rclame_ de
-_Le Figaro_, de la proteccin de las colonias y del talento de los
-viajeros. La cancin y el cancionista parisienses fuera de Pars, no
-resultan. Siempre consider la bella y generosa idea del Dr. Can, en
-uno de sus artculos, el establecimiento de un _cabaret_ artstico en
-Buenos Aires, como irrealizable. La cancin de aqu necesita primero
-su idioma, sus oficiantes melenudos, su ambiente singular, la cultura
-de un auditorio tico. Ya me imagino en un caf criollo, una especie
-de _Quat'z-arts_, la figura de Yon Lug, por ejemplo, cantando, con su
-melena, y sus pantalones. Pobre melena, pobres pantalones y pobre Yon
-Lug! Louise France no saldra dos veces. Y en cuanto a los _hyspas_ que
-quisiesen ridiculizar a tales o cuales personajes mundanos o polticos,
-no quiero pensar en los percances que les sucederan.
-
-La calle y el aire libre dan su nota especial a todo lo que en ellos
-pasa, cortejo, personas, msica o palabra. El mismo ensueo brota en
-veces de la calle. Quin no se ha sentido vagamente sentimental, en
-la tristeza de una tarde, al oir cmo brota en fatigadas ondas de
-melancola la msica soadora de un organillo limosnero? No ha escrito
-un altsimo poeta un maravilloso poema en prosa con ese motivo?
-
-La cancin anda por las calles y callejuelas de Pars desde hace
-tiempo. Los triols de Saint Amand nos dicen algo de las que se oan
-por aqu por mi vecindad, en el Pont Neuf. Se las oye entre ocho y
-nueve, las raras canciones del Pont Neuf. Su papel es menos blanco que
-un huevo, pero mi lacayo las encuentra bellas. Las canciones del Pont
-Neuf se unen a los raros libelos. El espritu popular ha florecido
-siempre en las canciones, en blancos amorosos, en rosados alegres, o en
-los rojos furiosos de las locas carmaolas. Charles Arzano nos renueva
-la historia de la cancin callejera desde su aparicin en ese Pont Neuf
-y sus alrededores,
-
- ...rendez-vous des charlatans,
- Des chanteurs de chansons nouvelles.
-
-Los cancionistas eran un poco bohemios, un poco prestidigitadores o
-maestros de animales sabios, perros o monos. Y sus cantos eran solos o
-acompaados de lamentables violas o violines. Un pobre diablo de poeta
-del tiempo de Saint Amand se llamaba el Perigourdin, andaba hecho una
-lstima, vendiendo sus composiciones o haciendo que las venda. Luego
-hay otros, como el loco Guillaume, que diverta a Enrique IV y a Luis
-XIII. Las mazarinadas aparecieron. Scarron afilaba sus tijeras. La
-stira de todos se encarnaba en volantes estrofas.
-
- Un vent de fronde
- A soufl ce matin:
- Je crois qu'il gronde
- Contre le Mazarin.
-
-Las mujeres no faltan. Ya es la Mathurine compaera de Guillaume el
-bufn, ya la terrible verdulera dame Anne que andaba en el mercado y
-fuera de l esparciendo invectivas contra su regia tocaya de las bellas
-manos, Ana de Austria. Desfilan en la curiosa lista de la cancin
-flotante, Phillipof el ciego, que
-
- ...a gueule ouverte et torse
- A voix hautaine et de toute sa force
- Se gorgiase a dire des chansons;
-
-el cojo Guillaume de Limoges, el Apolo de la Grve, Mondor y Tabarin
-su criado, Bruscambille, Duchemin, y el gran charlatn barn de
-Grattelard. Bajo Luis XV, Minart y Leclerc, Valsiano y esa hermosa
-Fanchon, cantora atrevida, prdiga de su cuerpo, que llevaba encajes de
-Chantilly en su delantal. Verdadera cancionista de las calles, a la
-Watteau, ningn _souper fin_ digno de ese nombre se poda dar sin la
-presencia de la bella Fanchon, a quien se festejaba y se llamaba por
-todas partes.
-
-Bajo la Revolucin no surge ms figura que la de Angel Pitou, tan
-famoso en el mundo gracias a Dumas. Pero la cancin callejera entonces
-va en coro, en grandes coros trgicos. Lleva el gorro frigio, rojo
-como la sangre, y en las puntas de las picas, cabezas. Despus la
-cancin ha degenerado. No aparecen figuras concretas y notables. Los
-caricaturistas, como Daumier y Gavarni, se ocupan de ella como una
-pgina de miseria al servicio de la filosofa de su lpiz.
-
-Hoy los cantores ambulantes, como he dicho, son siempre camelots que
-venden canciones con ocasin de un suceso cualquiera, as como venden
-juguetes, grabados, tarjetas postales o abanicos. Y cantan ellos del
-mismo modo que pronuncian discursos o _bonimenst_. La primavera es un
-pretexto, Vctor Hugo otro, Boulanger otro, el 14 de Julio otro; y la
-venta aumenta con un hecho criminal de resonancia como el asesinato de
-Corancez:
-
- Ecoutez le terrible drame
- Qu' tous ici je vais chanter,
- Vous en s'rez tous pouvants
- Et pleurerez chaudes larmes.
- Faudrait qu'vous n'ayez rien dans l'me
- Si vous rfusez de me l'acheter!
- Un pre, un inmonde assassin
- Dont le coeur n'tait pas humain
- Et quin n'est pon digne d'estime,
- Commit les plus horribles crimes.
- La colre guidant sa main,
- Il assomma tout's ses victimes.
-
-La cancin, editada generalmente en el Faubourg Saint-Denis o en la
-calle du Croissant, lleva su ilustracin, su grabado espeluznante,
-o amoroso, o patritico. As la cancin en la calle va presentada
-por la pintura, por la msica y por la poesa. No podr quejarse el
-aficionado. Los temas cambian como la actualidad, y de este modo la
-profesin no tiene tiempo perdido, y la ganancia es segura. Vale ms
-que asaltar, robar o hacer el oficio de los clebres, por ahora, Leca y
-Manda, dueos que fueron de la innominable _Casque d'or_.
-
- * * * * *
-
-Eugenie Buffet logr gran fama, hace algunos aos, saliendo a
-cantar para los pobres; y en las calles de Pars recogi muy buenas
-cantidades, ayudada por su agradable figura, su buena voz y su buen
-talento. La vi en tiempo de la Exposicin, en el Pars viejo, en el
-_Cabaret de la pomme de pin_. Y la he vuelto a ver en otro cabaret que
-ha hecho ruido al fundarse en Montmartre, pues no se poda conseguir el
-permiso para su fundacin: _La Pure_. En esos _cabarets_ montmartreses
-y en algunos del barrio Latino, se refugia la cancin que guarda las
-tradiciones y las preeminencias de antao, aunque muy venida a menos.
-Los poetas cancionistas de esos lugares son casi todos comerciantes
-al pormenor de talentos sin salida o sin colocacin. Esos artistas
-que tanto han dicho y dicen de la burguesa, son servidores de ella,
-histriones de ella. El renombrado Fursy tiene como clientela la flor
-mundana y _demi_-mundana. Los poetas de su _bote_ divierten a las
-cortesanas y a las gentes de dinero, diciendo stiras ms o menos
-graciosas contra personalidades conocidas, y formando, por as decir,
-una gaceta lrica con todos los sucesos que llaman la atencin pblica.
-El _cabaret_ de Fursy es caro como un teatro de primer orden, y se va
-a l despus de comer en casa de Paillard... Esa no es la cancin en la
-calle. Es la cancin del tiempo en que vivimos.
-
-Ah! las ilusiones de tantos jvenes americanos cuyas cartas recibo, en
-que me hablan como de un soado paraso intelectual de esos centros en
-que ellos juzgan triunfantes a la bella Poesa y al Arte adorado.
-
-Hay, en esos centros, unos cuantos hombres de bastante talento, aqu
-donde _todo el mundo tiene talento_, que le saben sacar su provecho
-al oficio de rimar; y unos cuantos pobres diablos que cantan por unos
-pocos francos la romanza sentimental o la cancin de _faits divers_.
-Y entre los concurrentes, gentes de todo pelaje, mujercitas fciles,
-botticellis que se dicen etermanas, poetastros, viejos _rats_, o
-muchachos con fortuna que van a pasar el rato con su amiga. Por una
-hermosa poesa, muchas mediocres, escatolgicas, o tontamente obscenas.
-Por una manifestacin de arte, o de sentimiento, un sinnmero de
-bufonadas sin sal ni gracia. No faltan exticos y rastacueros que
-aparentan gozar con todo lo que all se ve y oye, dando por un hecho
-que, para ser parisiense, hay que gustar de ello.
-
-La poca actual ha bastardeado las cosas del espritu y del
-entendimiento y corazn. El utilitarismo y la poca fe han mermado el
-soar y el sentir. La vieja lira se ha vuelto un instrumento que hay
-que poseer a escondidas, _en catimini_, como dicen por ac.
-
-Las rimas en Francia estn de baja. A pesar de ser Hugo divinizado,
-los libros de versos no tienen salida en las libreras, ni los poetas
-nuevos logran romper el hielo general. No debe ser esto signo de
-progreso, porque en Inglaterra y en los Estados Unidos no hay familia
-que no tenga su poeta favorito junto a la biblioteca del hogar.
-
-Los poetas oficiales son como M. Rostand o como M. Sully Prudhomme...
-Ni unos ni otros llenan el vaco ideal. Los otros se van cada cual por
-su camino, mientras las sombras de Verlaine y Mallarm desaparecen
-entre los cipreses obscuros de una hermosa leyenda. La cancin se echa
-a la calle...
-
-Prefiero oir el organillo, el orgue de Barbarie...
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-II
-
-
-Ha habido en estos das dos exposiciones que han atrado la atencin
-parisiense, sobre todo la de la gente elegante: una de perros, otra
-de flores. Tan de buen tono es una perrera de distincin, como una
-coleccin de orqudeas o crisantemos.
-
-En la plaza de la Concordia, frente a la exposicin canina, se ha
-instalado todos los das un grupo singular de hombres y canes, una
-especie de pequeo mercado al aire libre: los perros pobres, los perros
-de la calle, los cuatro patas de Pars cantados por Bruant cuando
-Bruant no tena rentas. Es algo como el Saln de los Independientes,
-ante los medallados y ricos...
-
-Ciertamente, en todo hay clases, hay jerarquas. Los perros del
-coloquio de Cervantes no eran del mismo rango que los que acompaan,
-decorativos, a los prncipes, en los retratos de Velzquez, y un perro
-de ciego no es igual a un perro de millonario. El otro da, en el hall
-del Elyse Palace Htel, he visto algo que preocupaba a la servidumbre.
-Los _larbins_ sonrean, casi se humillaban... Solicitaban una caricia,
-una mirada, quiz una mordida... Se trataba de los perros de la
-baronesa Hirch, que andaban ah por los salones, seores distinguidos
-aunque importunos y mal educados.
-
-All en la exposicin se ha reunido una larga cantidad y variedad del
-quiz extremadamente alabado animal, que usufructa la mejor fama de
-fidelidad y de nobleza. Todos los pelajes y todas las formas, desde
-los enormes mastines hasta los perrillos redondeados como pelotas para
-alfileres o semejantes a manguitos. Entre los visitantes he visto
-personas que miraban con verdadera ternura a las notables bestias y
-he recordado la suscripcin abierta por el _New York Herald_ para un
-hospital de perros, y a la cual han contribudo con buenas sumas,
-nobles foxterriers y blasonados galgos. Y hay, en una isla del Sena, un
-cementerio cnico que...
-
---Cuanto ms vivo entre los hombres, amo ms a los perros, dej dicho
-alguien. Yo, agreg un filsofo bastante cuerdo, con quien departa
-junto a la gran perrera de las Tulleras, cuanto ms vivo entre los
-hombres envidio ms a los perros. De ellos es la tierra prometida y
-sus sucursales: Pars, Londres, New York. La ms noble conquista del
-hombre y el perro, han logrado gran parte en el imperio del mundo.
-
-La ocurrencia de Calgula fu un presentimiento. Antes que en Pars, en
-los Estados Unidos los perros han llegado, merced a la complacencia y
-al capricho de sus amos millonarios, a la filozoologa, parangn de las
-obras y del sentimiento de los filntropos. Los perros ricos han dado
-dinero a los perros pobres, sus hermanos desheredados. La caridad es
-una noble virtud.
-
-Los perros parisienses de la _lite_, gozan de todas las ventajas de su
-excepcional posicin. Disfrutan de sta con un exceso chocante. Los hay
-que no disimulan su petulancia y su vanidad. Los hay que van solos, en
-los carruajes de sus amos al Bosque, en estas dulces tardes doradas de
-sol. Miran, desde sus cojines, con un desdn manifiesto; no bajan de
-su preeminencia social. Su desdn abarca a los hombres, a los hombres
-pobres. Son autoritarios con los perros de la clase media, y tiranos
-con los perros callejeros.
-
-Jams consentiran en una _messaliance_; tienen decoro. Hasta hoy,
-en este favoritismo de que gozan, la gente de buena voluntad vea
-algo como una coercin benfica en los caballos y en los gatos; pero
-los gatos se han dado demasiado a la literatura desde Beaudelaire;
-y sufren, a causa del _civet_ de liebre, la predileccin de los
-cocineros de _rotiseras_ mediocres. En cuanto a los caballos que se
-diran exclusivamente favorecidos por las sociedades protectoras de
-animales, estn demasiado degenerados y abatidos por un servilismo que
-retrogradar muchos siglos su progreso... Hay el gran Prix, s; pero
-hay tambin la hipofagia! En tanto que los perros...
-
-Haraposos, hombres y mujeres, los del mercado improvisado de perros,
-estaban all frente a la terraza de Orangerie. Les rodeaban un grupo
-de pobres diablos y de curiosos; y por el aspecto, muchos de ellos
-necesitados, hambrientos. Dentro se oa la algazara de los perros
-ilustres; perros que valen una fortuna _y que lo saben_; perros
-titulados y con holgadas rentas anuales; perros que tienen cocinero,
-veterinario y modisto; perros _parvenus_, hijos del azar, perros
-cristianos y perros judos.
-
-Ah! admirable Teufelsdroeckh.
-
-A los ojos de la lgica vulgar, qu es el hombre?--Un bpedo
-omnvoro que usa calzones! T seras hoy impagable para una
-conferencia trascendente sobre la psicologa de los perros y su
-relacin con los humanos.
-
-A la puerta de la exposicin, un gran perro, vagabundo, un verdadero
-quat'patt's de Pars, sarnoso, flaco, lleno de remiendos y peladuras,
-pero fuerte, con una gran boca que deja ver muy firmes y agudos
-dientes, mira hacia adentro con ojos que sin ser humanos podran decir
-muchas cosas.
-
-Si l pudiera!...
-
- * * * * *
-
-Turno de las flores.
-
-Esto es ms grato. Recordis las maravillas florales de la Exposicin
-Universal? Habra que repetir el mismo himno, que glosar el mismo
-canto. Flores de todos los climas, de todos los colores y de todas
-las formas se presentan en las _serres_ nuevas, en el jardn de las
-Tulleras, al lado de la rue Rvoli La jardinera confina ya con
-la escultura, con la pintura, con la literatura. Hay aqu tambin
-nobleza y distincin. Junto a las rosas reinas y las princesas
-exticas, estn las flores de los campos, las flores rsticas que
-han recibido educacin, que han aprendido a ser elegantes, que han
-aumentado y afinado sus trajes, que saben, al paso del aire, hacer
-cumplidas reverencias y que pueden ser cortejadas por las ms exigentes
-mariposas. Un soplo de penetrantes aromas brota de tantas delicadas
-carnes, de tantas magnficas corolas. Mil formas se combinan, se
-juntan, y todos los tintes lucen a la luz que pasa amorosa por los
-vidrios de las galeras. Qu vasta nomenclatura! Las familias se
-multiplican y se llega en ocasiones a perder el conocimiento. Rosas,
-cuntas rosas? Claveles, cuntas especies de claveles? Llaman las
-clemtides japonesas de colores episcopales; los geranios de todos los
-colores, los caladiums tropicales, las otras flores de sonantes nombres
-latinos y griegos; las rosas siempre, de cien, de mil nombres, desde
-los de las leyendas hasta los de las vulgares dedicadas a subprefectos
-y propietarios; las reina-margaritas, los jazmines, las mltiples
-violetas; las cestas de amapolas civilizadas; la anmona antigua que en
-el latn de Plinio como bajo el cielo se abre al soplo del aire: _Flos
-numquam se aperit nisi vento spirante, unde et nomen ejus_. Y otras, y
-otras, infinitas joyas de los _parterres_.
-
-Las marquesas, los ministros, militares, ricos mundanos iban y venan
-gozando en la fiesta primaveral y perfumada.
-
-El filsofo, silencioso, meditabundo me dijo de pronto:
-
---La verdad es que el derecho al pan es indiscutible.
-
---S, le contest.
-
---Y tambin este otro: que cada cual tenga en la vida su parte de rosas.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-III
-
-_Andrianamanitra mby an-trano_, en correcto malgacho, quiere decir:
-El buen Dios est en la casa, lo cual se aplica, all en Tananarive,
-cuando la luz del sol invade las habitaciones. Es una manera de
-expresarse potica, sencilla, religiosa, como conviene a gentes
-salvajes, negras, desprovistas de toda civilizacin.
-
-En Pars, capital de la cultura, cuando llega oficialmente cornacqueada
-la pobre reina Ranavalo, se la llama la negrita de la rue Pauquet, se
-la aloja en un garni de segundo orden, se la pinta como una mona, en
-los peridicos; lo cual no obsta para que, en la estacin, al llegar su
-majestad hova, se haya gritado, a falta de algo mejor: vive la reine!
-
-La reinita morena--_nigra sum sed formosa_--es bastante agradable y
-simptica; no es, ni mucho menos, una salvaje, puesto que pedalea
-y lee novelas francesas. Si la pensin que se la pasa no fuese tan
-limitada, se entregara quiz al automovilismo. Prisionera, despus de
-ser destronada de un modo completamente progresista, ha vivido en una
-villa que la sirve de jaula en Argel. Es algo en cambio de su palacio
-de plata, en la capital de su reino, en donde, soberana, gozaba de su
-libertad poderosa y de sus caprichos. La tierra de su nacimiento es de
-singular hermosura; y al llegar a Pars, no ha dejado de recordarla.
-
-Ese pas, hoy bajo la fuerza francesa, es descrito as por Pierre
-Mille: All, dice, las tempestades mismas no obscurecen la claridad
-del cielo. Las estrellas no son las mismas que en Europa, y la luna
-es tan bella y majestuosa que los nios la llaman abuela, queriendo
-significar as su respeto y su afecto por ese astro. La tierra en ese
-pas es roja y casi sin rboles.
-
-Los ros, detenidos por diques frecuentes, se extienden en los valles
-y favorecen as el cultivo del arroz, que rinde ciento por uno. En fin,
-los habitantes, siendo de origen polinesio, tienen ms inocencia que
-virtud. Aman el amor, los nios, los cantos fciles, y, sobre todo, la
-luz.
-
-Como vis son absolutamente brbaros; y se ha procurado y se procura
-infundirles ideas nuevas e importarles diferentes artefactos, as como
-iniciarles en los refinados adelantos de nuestro ilustre Occidente.
-Como Ranavalo lee los peridicos, se ha encontrado, a su llegada, con
-el asunto de la secuestrada de Poitiers, una seorita encerrada por
-su distinguida madre y su ex suprefecto hermano, durante un perodo
-de veinticinco aos, y encontrada medio podrida en un infecto cuarto;
-varios procesos de delitos contra natura; un obispo estafador; un
-tal prncipe de Vitenval, pontificio, preso por idnticos motivos;
-descubrimiento de torturas y castigos vergonzosos en el ejrcito; la
-cuestin dudosa del _Figaro_; y los odios antisemitas y nacionalistas.
-Y al enterarse habr exclamado: _Andrianamanitra mby an-trano!_ lo
-que, como ya sabis, quiere decir en lengua de Madagascar: _El buen
-Dios est en la casa!_
-
- * * * * *
-
-A la reina se la dan--hay que ser justos--25.000 francos al ao; lo
-cual representan el _revenu_ de cualquiera buena burguesa retirada de
-sus negocitos. En cambio, el militarismo nacional impuso a la honesta
-repblica la conquista de un pas ya unido a Francia por lazos morales
-y polticos, desde el tiempo de Luis XIV. El dulce Mercier fu el alma
-de esta campaa heroica que cost a los franceses siete mil soldados
-muertos de disentera y fiebres tropicales. La toma de Tananarive no
-cost un solo caonazo: la reina y los prncipes se entregaron a la
-generosidad de los invasores. Francia asumi el protectorado directo
-de la isla. Las cosas andaban muy bien y ya empezaba a reinar el
-bienestar en el pas, cuando, con pretextos ms o menos ftiles, el
-general Galieni, secuestr violentamente a Ranavalo, la despoj de
-toda autoridad, e hizo fusilar en la plaza pblica a los parientes y
-ministros de la pobre soberana esclava.
-
-Por eso cuando ahora la preguntan a sta si ha tenido noticias de _la
-bas_ se pone casi a temblar y olvida el francs que ha aprendido.--Des
-nouvelles? Non, non. Jamais des nouvelles. Rasanjy? Sais pas. Philippe
-Razafimandimby? Sais pas! No, no quiere saber nada. Se imaginar que
-la van a fusilar.
-
-Y la sobrinita Mara Luisa, que se llama en malgacho Zat, tiene ya
-nociones de lo que es la civilizacin europea. Y cuando la preguntan:
-Qu quieres ser t cuando seas grande? contesta:
-
---General!
-
-El ao pasado, en la Exposicin, tuve oportunidad de conocer a una
-seora francesa que haba habitado por largo tiempo en Madagascar.
-Llevaba consigo a una morenita hova, como de siete aos, vestida con
-su traje nacional, de lanas y sedas rojas y blancas. El pequeo bronce
-vivaz tena los ms lindos ojos negros y una graciosa sonrisa que
-enseaba la finura de sus preciosos dientes. Hablaba la malgachita
-con toda facilidad el francs y el ingls, y sus gestos y movimientos
-denunciaban seleccin de raza y origen principal. La seora contaba la
-historia de su bello hallazgo extico, y es singular. Era la nia hija
-de un alto dignatario. Cuando los pacificadores de Galieni quisieron
-sofocar una pretendida rebelin, cuya causa mayor eran exacciones
-de colonos aventureros, no encontraron mejor medio que imponer el
-terror, y as fusilaron a gran parte de personajes influyentes, cuyo
-concurso habra sido justamente indispensable para calmar cualquier
-movimiento sedicioso o de protesta. Refugiados los sobrevivientes en
-lo intrincado de las selvas, vivieron all meses de hambre y angustia.
-Los que se atrevan a salir servan de blanco a los soldados. Por otra
-parte no era un sport nuevo. Los ingleses lo conocen.
-
-Un da, despus de una matanza de indgenas, encontraron abandonada a
-esa chicuela, en un estado de lamentable extenuacin. La buena seora
-la recogi y despus de muchos cuidados, logr salvarla. La nia
-contaba que por largo tiempo haba vivido alimentndose de races.
-La misma seora no cesaba de alabar la inteligencia de su protegida.
-La raza hova--deca--es de las ms nobles y fciles de gobernar. Es
-verdaderamente una inmensa injusticia la que se ha cometido imponiendo
-el rgimen militar con su squito de excesos y sus crueldades.
-Actualmente todava se impone all la ley marcial. Fusiles y espadas
-dominan.
-
-Y la nia como que quera agregar:--_Andrianamanitra mby an-trano!_...
-
- * * * * *
-
-El redactor de un peridico, recin llegada la reina Ranavalo,
-recibi una carta en estos trminos: Seor, quedar muy agradecido
-si me explicis porqu la reina Ranavalo ha sido recibida de otra
-manera que el presidente Krger. El caso es idntico. Ambos, vctimas
-de la violencia, han tenido que abandonar su patria invadida por
-el estranjero. La nica diferencia est en que la reina ha sido
-despojada por hombres que usan guerreras obscuras y pantalones rojos
-y el presidente por soldados que tienen guerreras rojas y pantalones
-obscuros. Esta diferencia es muy poco importante para que la suerte de
-la una sea menos interesante que la suerte del otro y despierte menos
-simpatas. Por lo tanto, me pregunt: a qu causa atribuir la actitud
-tan contradictoria de la poblacin parisiense?
-
-La respuesta es sumamente sencilla y el periodista ha contestado
-en consecuencia. El ingls encuentra muy legtima su accin en el
-Transvaal, y condena la del francs en Madagascar; el francs considera
-que tena derecho a tomarse Madagascar; pero que el ingls, al
-conquistar el Transvaal, se ha portado como un salteador. Resulta,
-deca una notable carta publicada en _La Nacin_, de Buenos Aires,
-que cuando la mueve su pasin, su inters o su conveniencia, la
-civilizacin europea es ms brbara que los brbaros.
-
-Ciertamente, entre Krger y Ranavalo hay considerable diferencia.
-El viejo boer est libre y la reina no; Krger tiene salva toda su
-fortuna--quince millones, por lo menos, de pesos oro--, y la reina
-no dispone sino de lo que el gobierno de Francia la quiere dar, en
-pupilaje; Krger lee la _Biblia_, y a Ranavalo se le ha contaminado de
-Ohnet, Mary, y compaa. Y para colmo de desventuras de la infeliz,
-cuando ha adoptado las modas europeas, comprado bicicleta, aprendido un
-poco de piano y venido a Pars con licencia, se la recibe como a una
-macaca, se la llama negra y fea a cada paso, y poco falta para que se
-la proponga una contrata en un circo, para bailar la bmbula al lado de
-Chocolat.
-
-Entretanto, ella recibe su pensioncita, que la viene a ser como el
-coronelato de Namuncur.
-
-Y el mariscal Waldersee vuelve ya de la China, en donde los soldados
-de la civilizacin desventraron chinitas tan monas como Mara Luisa
-Zat. En el sur de Marruecos _se pacifica_. En Cuba la enmienda Platt
-protege a la isla ex espaola. Tacna y Arica no saben a qu atenerse.
-En el Transvaal, Cecil Rhodes hospeda a Jameson, el del raid, en su
-mansin que tiene un jardn, segn nos cuenta Jean Carrre, como no lo
-tuvieron Csares romanos, lleno de flores raras y de leones enormes
-prisioneros...
-
-Decididamente, _Andrianamanitra mby an-trano_.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-IV
-
-
-Suelo encontrarme con gentes imaginativas y con gentes prcticas,
-con caballeros de la clula y doctores msticos, con personas que
-todo lo arreglan como dos y dos son cuatro y con personas que estn
-esperando en estos momentos el caballo blanco del Apocalipsis. Toda
-la biblioteca Alcan me merece mucho respeto, y doble la figura de los
-santos padres que inspiran esa y otras bibliotecas parecidas. Los
-espiritualistas hasta el xtasis y los swedenborguianos de la rue
-Thouin, me inspiran vagos temores que algunas risueas ideas suelen
-aminorar. A propsito de una autopsia ruidosa que tuvo por anfiteatro
-el del hospital Saint-Antoine, y en la cual unos estudiantes de buen
-humor rellenaron de peridicos el crneo de un ex gendarme--simblica
-ocurrencia,--multiplicaron su hgado y desparramaron sus dems
-miembros, se ha hablado y escrito mucho en Pars. He odo la opinin
-de los de la clula, y no encuentran de particular en el hecho sino
-la mala administracin del hospital; los del caballo blanco, por
-el contrario, me han prometido para dentro de muy poco tiempo, la
-destruccin del mundo por el fuego del cielo. No s qu dir la
-Camarde de la sabia tranquilidad de los unos y de las bblicas
-seguridades de los otros; pero algo debe preparar despus de tantas
-ofensas, olvidos y burlas ante los cuales ese cmico descuartizamiento
-de un difunto agente de orden pblico, es poca cosa. La verdad es que
-_No hay que jugar con la muerte_, y Pars est jugando con ella, sin
-mirar que desde lo obscuro de su abismo, horrible como en el fresco del
-campo-santo pisano, esa flaca fatal ve mucho ms all de sus ausentes
-narices.
-
-Desde luego el olvido. Quin recuerda, en el bullicio de esta vida
-de continuos placeres en la lucha incesante por el dinero, por la
-posicin o por la fama--que todo en el fondo es uno,--quin recuerda
-que tiene que morir? Es el perpetuo ejercicio de los sentidos, y
-la fatiga consiguiente. Cuando llega _la hora_, todo el mundo est
-desprevenido. Si se es algo, la noticia ir en las secciones de crnica
-social de los peridicos, y a nadie se le ocurrir que tal cosa pueda
-acontecerle. Las ofensas son ms. La frecuencia del duelo es una de
-tantas manifestaciones. Otra, la destruccin de la vida en su germen,
-los fraudes del amor, las connivencias de M. y M^{me} Saturno. La
-estadstica ensea resultados increbles, y la simple conversacin con
-un portero instruye como un libro. Las hacedoras de ngeles han
-ocupado tanto a la justicia, como la ciruga galante que abelardiz
-una crecida clientela de damas ultraprudentes, partidarias de la
-despoblacin francesa. Estos terribles menoscabos a la vida, son otros
-tantos insultos a la Muerte, que se ve privada de gran parte de su
-cosecha y suplantada en sus futuras funciones.
-
-La burla es peor. Existe en Montmartre un _cabaret_, que puede ser
-considerado como uno de los templos en que mayor culto recibe la
-estupidez y la grosera humanas. Se llama el _cabaret du Nant_, y
-es una de las curiosidades que el recin llegado a Pars se ve
-obligado a visitar, inducido por el cicerone, por el amigo bromista,
-por la gua o por haber odo hablar del obscuro rincn en que se
-toma a la muerte como un inconcebible pretexto de bufonera. Atenas
-no habra consentido ese infecto bebedero, y en otra capital que no
-se llamase Pars no habra ni polica ni pblico para la siniestra
-farsa. La fachada del _cabaret_ est pintada de negro y una lmpara
-verdosa ilumina la entrada. Ya en lo interior, os reciben unos cuantos
-_croquemorts_ con saludos fnebres, y os llaman la atencin las
-decoraciones absolutamente mortuorias. Calaveras, tibias, esqueletos,
-inscripciones tumbales hieren la vista en las paredes; y las mesitas
-para los consumos, estn substitudas por atades. El _croquemort_
-que hace de mozo, al servir lo que se le pide, no deja de acompaarlo
-con comentarios escatolgicos, y de evocar ideas de carroa y de
-inmundicia; las provocaciones al asco suelen ir acompaadas de insultos
-grotescos, y todo esto, por lo general, es recibido por un pblico
-singular, con risas aprobativas:
-
-Luego se pasa a una especie de teatrito, en donde, por un juego ptico,
-se presencia la descomposicin de un cadver. Y he encontrado un tpico
-personaje en ese antro: una infeliz muchacha, que cuando el lgubre
-barnum pregunta al pblico: No hay quien quiera hacer de muerto? y
-no surge de los asistentes el mozo ocurrente, o la joven lista, se
-presta--dos francos la noche--a la macabra apariencia. Se ve entrar a
-la persona en el atad, y se va advirtiendo poco a poco la lividez, la
-podredumbre, la cuasi liquefaccin y el esqueleto. El resultado es un
-uff! de desahogo, al salir de tan abyecta cueva. Cun lejos, en el
-camino de lo infinito, el fresco de Lorenzetti!
-
- * * * * *
-
-Tengo gran estimacin por los mdicos y gran devocin por la medicina,
-entre otras cosas, porque Esculapio es hijo de Apolo. Por esto mismo he
-sentido correr fro por mis venas cuando he odo a varios estudiantes
-de medicina ciertos informes y juicios. Yo, seor, me dijo uno, voy
-a recibir mi ttulo dentro de poco, pero ni ejercer mi profesin, ni
-me pondr jams en manos de un colega. Me habla usted del desprecio
-de la muerte, de los chistes cadavricos, de bromas de _carabin_? An
-hay algo peor en los internados. Qu dira usted si le dijese que
-suelen verse y no con rara frecuencia, casos de absurdas necrofilias,
-e inconcebibles profanaciones por inicuos farsantes? Pues bien, el
-desprecio de la vida, la burla de la vida, es algo que da escalofros.
-Ha ledo usted _Les Morticoles_, de Len Daudet? Le han narrado casos
-curiosos? Yo le dir de uno observado por m.
-
-Llega un infeliz, el profesor diagnostica: apendicitis. Ya sabe usted
-la enfermedad que estuvo hace poco de moda. Va uno a operar. Se le
-abre el vientre al pobre paciente, se ve, y se encuentra que no tiene
-en absoluto tal apendicitis. El profesor, muy tranquilo: Est bien,
-csanle! No es esta la peor de las vivisecciones y la ms horrible de
-las infamias?
-
-Otro caso. Un marido, recin casado, va a consultar a un mdico,
-acompaado de su seora. Era un asunto ginecolgico. El matrimonio,
-rico. El doctor asegura al marido que hay que hacer una operacin, una
-operacin muy ligera, cosa de cortos instantes, mientras usted se fuma
-un cigarrillo. Y el marido enciende el suyo, y se queda, no sin cierto
-temor, esperando los resultados de la carnicera, en la antesala. Yo,
-me dice mi amigo, tena el cloroformo y otro ayudante el pulso; el
-doctor comenz a operar, y a poco vi un chorro de sangre que se elevaba
-casi hasta el techo. No hubo remedio posible.
-
-El mdico, asustado, dijo: _a y est!_ Unos instantes despus la
-mujer era cadver; el ayudante tuvo que salir a dar la noticia al
-marido, pues el doctor tena, y con razn, miedo de que le matara.
-Y como ste, otros tantos casos. Naturalmente, esto no lo dicen los
-Doyen, los Albarrn, los Mauclair. Otros me narran historias que seran
-hoffmanescas si no fuesen netamente repugnantes, de las horas intiles
-del internado. Cuando el reciente hombre descuartizado, que es todava
-incgnita para la polica, se supuso una broma de estudiantes. Ah,
-las bromas! hay imbciles que para asustar al profano, se lanzan hasta
-hacer sospechar, con ambiguas reticencias, ocurrentes antropofagias.
-Ante esta clase de internos, futuros doctores, me complazco en
-recordar a buenos amigos mos, del hospital San Roque de Buenos Aires,
-excelentes muchachos que cuando las fatigas de la obligacin y del
-estudio concluan, pasaban sus horas libres hablando de arte, dibujando
-o interpretando en el armonium a Wagner, a Beethoven, a Grieg.
-
-Y los vagos rumores de enfermedades sostenidas, de monstruosos
-abortos, de verdaderos asesinatos en favor de impertrritos herederos,
-de esos que han tenido su comentario mejor en una popularsima
-caricatura de Caran D'Ache, y los encierros de gentes en su sana razn
-en manicomios y casas de salud? Cierto; esto sucede en todas partes, y
-entre vosotros podis sealar algunos ejemplos que la prensa ha hecho
-visibles y resonantes; pero en esta vastsima capital del placer, del
-oro, del amor, los hechos son muchos.
-
-Los _camelots_ venden juguetes macabros, el esqueleto se prodiga en
-dijes y pisapapeles. En una ocasin no lejana se di un concierto en
-las catacumbas y se _flirt_ al amor de una sensacin nueva. La poesa
-de Rollinat, que hoy ya nadie recuerda, tuvo muchos aficionados, y
-_Mademoiselle Squelette_ muchos intrpretes. La Gran Histrionisa genial
-Sarah Bernhardt, hizo famoso su fretro-lecho. La duquesa de Pomar,
-tocada de teosofa, daba bailes en donde apareca, segn se dice, el
-espectro de Mara Stuart; y el de Esseintes de Huysmans, cuyo modelo
-en carne y hueso es el conde Robert de Montesquieu Fezensac, ofreca
-comidas negras, a las que no hubiera tenido inconveniente en sentarse
-la sombra del Comendador.
-
-Hay una literatura _faisande_, que huele mucho a cadaverina con su
-poco de cantrida; a ella pertenecen, para sealar un ejemplo, ciertos
-cuentos de M. Jean Lorrain, caro a lectores reblandecidos.
-
-La guillotina ha sido llamada por un escritor el espectculo
-nacional, como los toros de Espaa; y hay gentes, sobre todo en
-un especial medio femenino, que buscan esos sangrientos pimientos
-erticos, para condimentar deseos insaciados y animar ensueos viciosos.
-
-Claro, que no es todo Pars, hay que fijarse bien y claramente, no
-es todo Pars, sin excepcin; pues hay un Pars que trabaja y es
-inmenso ese Pars, y hay un Pars que reza, inmenso tambin, aunque
-parezca esto una eminente paradoja. Gran parte de la enfermedad est
-sostenida por la carne cosmopolita que dominguea en la ciudad fabulosa
-y maelstrmica.
-
-Pero de un modo o de otro, Pars, en medio de su gloria, en medio de
-la alegre agitacin de sus pecados amables y terribles; en medio de la
-avalancha de oro que un solo soplo de sus labios hace rodar al abismo;
-en medio de tantas msicas y canciones que no hacen oir las quejas de
-los de abajo, de los que estn, _como los muertos_, en sus negras
-catacumbas, miseria y hambre; en medio de una primavera que presenta
-incesantemente sus flores y un otoo continuo que da sus frutos a los
-paladares favorecidos de la suerte; en medio de un paraso de locura en
-que la mujer en su sentido ms carnal y animal, es la reina invencible
-y la devoradora todopoderosa, ha olvidado que hay algo inevitable y
-tremendo, sobre los besos, sobre los senos, sobre la alegra, sobre la
-msica, sobre el capital, sobre la lujuria, sobre la risa, sobre la
-primavera y sobre el otoo; y este algo es sencillamente la Muerte; la
-Muerte, a la cual se olvida, o se ofende, o se burla.
-
-No hay que meter peridicos en el crneo de los muertos, como el mozo
-del hospital Saint-Antoine. Se pueden poner al tanto de lo que pasa.
-
-No hay que dar conciertos en las catacumbas. Se puede despertar la
-Muerte; y ponerse a bailar, como en la Edad Media...
-
-Ese sera el desquite de la Muerte...
-
-[Ilustracin]
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-
-
-
-[Ilustracin]
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-
-
-
-V
-
-
-Un distinguido asesino ingls, o al menos apellidado Smith, ha
-intentado, con mal xito, degollar a una vieja cortesana retirada, ya
-sin cotizacin en plaza, pero que tiene automvil. Las seoritas de
-Pougy y otras Oteros, se han estremecido ante sus diamantes. En Maxim's
-la noticia del suceso hizo palidecer muchas caras bonitas. El hecho
-del da ha sido la preocupacin de _esas damas_, que por mucho tiempo
-tendrn que pensar en los inconvenientes de su lucrativa carrera. Han
-parado mientes en que, en Babilonia y en el mundo _ou l'on s'amuse_,
-bajo una buena levita se oculta un buen estrangulador, y en que Smith
-es uno ms en la lista de los Pranzinis, Prados y compaa.
-
-Ah! estas graciosas desplumadoras de pichones y gallos viejos,
-encuentran de repente la garra de la bestia bruta que por quitarlas
-el collar les quiebra el lindo cuello, o les pega una pualada, o les
-ahoga, o emplea las armas principio de siglo del hroe de ahora: la
-pelota de plomo en la cscara de la mandarina, y el anillo atado a la
-fina cuerda. Y no ser quien las mate el hambriento desesperado de los
-suburbios o el _marlou_ de gorra y blusa. Ser uno de esos desechos
-humanos, uno de esos intrusos de todas partes, caballeros de industria,
-rastas empobrecidos y sin oficio, rondadores de mesas de juego,
-componedores de amor ajeno a tanto la pieza, parsitos de hetairas y
-candidatos a la momentnea o larga celebridad que ofrece el aparato de
-M. Deibler.
-
-En los cafs de mujeres elegantes y venales, habis visto esos
-extraos tipos, de nacionalidades dudosas, valacos, griegos,
-levantinos, americanos del norte y tambin del sur, rubios u obscuros,
-elegantemente vestidos, con prendedores hirientes, bigotes tziganos,
-conocidos de muchos sin que ninguno sepa a punto fijo quines son,
-amigos confianzudos de las ms sealadas Emilianas y Margaritas, y
-que levantan a su paso vagas interrogaciones: De qu vive ste?
-Cmo gasta, cmo derrocha? Vive, casi siempre, de los calaveras que
-le prestan y de las mujeres que le dan. Pero de repente, una noticia
-circula al son de los valses hngaros, por las mesas envanecidas de
-champaa: Sabes! Fulano, preso. Una estafa. O un robo. Cuando el
-aventurero es de hgados negros, la campanada anuncia un asesinato.
-Cuntos de esos van por el bosque, haciendo el rico, en equipajes
-ajenos? Cuntos se sientan a jugar en los casinos al lado de ttulos y
-personajes, hasta que un da se les agarra en la engaifa, se les echa
-a puntapis, o se les desenmascara?
-
-Mas, es cerca de esas damas donde ellos aprovechan con ms
-frecuencia, pseudo protectores, seores de compaa como el grotesco
-tipo que acaba de presentar Coolus, secretarios, o perros de presa. Por
-ese camino se llega a todo. El dinero a que estn acostumbrados les
-hace falta de pronto, y hay que buscarlo de cualquier manera. Tienen
-muchas amigas de las carreras, del aperitivo, de la cena, del teatro,
-conocen sus joyeros, sus habitaciones, sus hbitos. Y as, de cuando en
-cuando, una pobre pecadora muere de sangrienta y trgica muerte.
-
- * * * * *
-
-Esas damas...
-
-Preciosas estatuas de carne, pulidas y lustradas como dijes, como
-joyas, flores, o animales encantadores, estuches de placer, maestras de
-caricias, dignas de una corona de emperatriz, ducales, angelicales, y
-tan brutas, tan ignorantes, tan plebeyas en su mayora!
-
-Cuando ms os deleitan un gesto atvico, un modal hereditario, os
-revelan la antigua granja, el gallinero, el lavadero o la cocina
-maternales. Todas las aguas de Lubn, todas las invenciones de Lenteric
-no bastarn a quitar la original mancha nativa; todos los roces
-con Gales, con Borbn o con Sagn no las suavizarn la aspereza de
-generaciones de servidumbre y vulgaridad, y cuando el carcter exalta
-o se agria brotan de los ms bellos labios palabras y hacen los ms
-blancos brazos gestos, que piden la portera o el mercado.
-
-sta naci en un pueblecito de provincia; vino a Pars no se sabe cmo;
-quiso trabajar y no pudo; le cay del cielo de un lecho casual una liga
-medianamente favorable. Abandonada, fu _soubrett_, y de criada de
-seora alegre, fu arrebatada por tal viejo vicioso que la lanz, es el
-trmino. Tuvo suerte, y hoy posee una mediana educacin, un hotelito,
-caballos, y su nombre figura en las crnicas del _Gil Blas_.
-
-Esa otra es gallega. Sirvi en Madrid en una casa de huspedes. Todos
-los estudiantes supieron en su pensin de a dos pesetas lo que era
-el amor de la sirvientita, cuya cara primaveral era un planto de
-sonrisas, y cuya generosidad no tuvo lmites. Quin le ense a bailar
-el vito y el fandango? Quin la levant de tan bajo como haba cado?
-Qu ngel le mostr el camino de Pars, y quin la hizo descaderarse
-ante un concurso de periodistas? Es el hecho que triunf en un
-instante, y sus castauelas hicieron llover luises. Los jvenes vivos
-y los viejos bobos la llenaron de diamantes. Qu de diamantes! Sus
-diamantes fueron tan clebres como sus conquistas. Torpe como un pato,
-tiene en su poca la celebridad de una Aspasia. Tiene hotel, casas que
-alquila, todava ms diamantes, y mil trompetas que anuncian al mundo
-el reinado de su belleza.
-
-Aqulla, tuvo por cuna un montn de coles, se corrompi casi en la
-niez, circul por los barrios parisienses, en noches de fro, en busca
-del paseante trasnochador. La casualidad la hizo hallar su suerte buena
-en un desconocido. Ascendi. Gan. Acapar. Juega a los caballos. Su
-llegada a Niza y Monte-Carlo causa siempre sensacin.
-
-Aquella otra, se acordar del pobre pintor que fu su amor primero en
-un cuartucho del barrio Latino? Se acordar de las noches danzantes
-de Bullier? De la escasa cena a la madrugada, en los mercados? Quiz,
-porque se la suele ver en ocasiones pasear sus trajes de Doucet por
-cafetines del Boul' Mich y saludar a sus antiguos conocimientos.
-
-Las obreritas miran con envidia a estas desdichadas con fortuna, cuyas
-faldas, cuyos sombreros, valen un ao de trabajo en un taller matador.
-El lujo las fascina, ese lujo gritn y exhibicionista; y el ver a las
-ilustres pelanduscas en compaa del lord, del conde y del millonario.
-Y no sospechan los lados duros y trgicos de esos aparatos de placeres,
-a quienes el placer mismo martiriza.
-
-Algunas empiezan ya a guardar dinero, a poner en el Banco economas, y
-suelen ser menos frecuentes los fines de fiesta a lo Cora Peral. Pero
-la riqueza no es segura y un crecido tanto por ciento va siempre a
-los hospitales y a la miseria degradada, cuando un mpetu salvador no
-lleva la vieja carne intil al Sena. Las que logran asegurar los aos
-ltimos, ya se sabe en lo que paran. Como el diablo viejo, en fraile;
-la diablesa gastada, en devota.
-
-Hay sus raros ejemplos de aficin a la literatura, y sobre todo a las
-tablas. Lo primero no deja de ser una especie de _rclame_, como en el
-caso de Mlle. de Pougy; y lo otro no es ms que el _affiche_ viviente,
-la muestra plstica, el escaparate del restaurador que pone a la
-vista lo que atrae a los amantes de la _bonne chre_, o si queris,
-_bonne chair_...
-
- * * * * *
-
-Habis estado alguna vez, pasada la media noche, en casa de Maxin?
-Cito este lugar, por ser uno de los que ms ha estado de moda en
-este ltimo tiempo. Una muchedumbre de beldades caras se instala
-en las mesas, que no tardis en ver coronadas del indispensable
-cordon-rouge o extrady. Caballeros de todos portes invaden el recinto
-y entablan la partida amorosa de la cena, mientras los tziganos, que
-casi siempre son espaoles, italianos y franceses, martirizan los
-violines en un suplicio orfico que no cesa. Jovencitos adinerados y
-ms que maduros _marcheurs_ se disputan la primaca del halago a las
-mujeres, radiantes de joyas, maravillosamente vestidas, irresistibles
-de vicio. Hay sonrisas, charlas, risas, y no son raros los insultos.
-All estn las varias Guerreros, estranguladas de perlas, repartiendo
-sus tentaciones espaolas; all varias yanquis, soberbias y duras,
-con las manos pesadas de brillantes; y las innumerables Fulanas de
-Tal Cosa, Perengana de Tal Otra, francesas con su falso apelativo
-nobiliario, graciosas, atrayentes, plidas de noches blancas, a pesar
-de los afeites. Y se come y se bebe; y cuando llega la madrugada, ya
-las mesas se han apartado y el baile se inicia, y dale _Valse bleue_
-y dems msicas en boga. Por el lado del bar pasan los equvocos
-_chasseurs_ que llevan mensajes; por otro circulan los mozos serviles,
-renovando la champaada. Y la _qute_ de los msicos, completa los
-indispensables desembolsos. (Qu dirais al saber que los violineros
-del _Caf de Pars_ se han ganado en un ao de propinas setenta y
-tantos mil francos?) Y las mozas se alegran ms y ms. Cada cual cuenta
-con su presa. Y el inadvertido mozalbete no consulta su cartera; y el
-animado _gag_ no halla qu hacer con su emperatriz de a tantos luises.
-Y hay entre ellas celos y recelos. La ninfa no esconde a veces a la
-verdulera, y la marquesita Watteau no oculta que sabe el vocabulario de
-su pap el cochero.
-
-El triunfo est a la salida, cuando cada vctima se lleva a su
-compaera del brazo. No se cambiara un caballero de stos, en ese
-instante, por el mismo ex prncipe de Gales.
-
-All he visto autnticos potentados asiticos e inconfundibles
-majestades yanquis; conocidos lores, y, qu honor para el continente!
-gran variedad de afortunados hispano-americanos.
-
-All he visto--y ya comprenderis que no he asistido como uno de
-tantos, pues no tengo inconveniente en manifestaros que no me llamo
-Vanderbildt, y que la buena mensualidad que me paga _La Nacin_ no me
-alcanzara para dos noches;--all he visto, con cierto pesar, a ricos
-argentinos, desparramar los billetes azules, esfumar los oros con
-prodigalidades que no dejaban mal puesta la bandera... Pero os juro que
-ms de una vez he tenido la tentacin de decir a uno de esos notables
-gozadores de la vida: Seor, es una bella pasin la pasin de la
-belleza, y la grata compaa de estas princesas, envidiable desde todo
-punto de vista, de odo, de olfato, de tacto. Tenis un capital que
-no palidece ante el de algunos de estos nababs cosmopolitas. No sera
-yo quien os aconsejara tomar la vida por su lado obscuro, cuando las
-estancias producen tanto y no gastis sino los intereses de vuestro
-haber total. Pero permitidme que os haga esta pequea observacin. Con
-lo que gastis en una semana de superfluos derroches, podra seguir por
-mucho tiempo sus estudios un joven pintor, msico, escultor, escritor,
-de los muchos que en vuestro pas son pobres, y podran ms tarde dar
-honra y brillo a la patria. Con lo que gastis en dos semanas podrais
-obsequiar al Museo nacional de Bellas Artes, una hermosa obra, que
-acrecentara al naciente emporio artstico; con lo que gastis en
-un ao--y hablo de gastos absolutamente sin razn--calculad lo que
-podrais hacer!
-
-Pero, casi siempre, cuando voy a hablar esto, suenan los violines, se
-esparce la _Valse bleu_, se interponen los _chasseurs_, hace cuatro
-reverencias el _sommelier_...
-
-Y esas damas...!
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-VI
-
-
-Lo que se llama aqu la Gran Semana, es dedicada principalmente a la
-ms noble conquista del hombre; la ms noble conquista del hombre ya
-se sabe que es el caballo.
-
-Ya fu la fiesta de Auteuil, en donde, con la complacencia de un da
-amoroso y dorado, se vi un brillante ejrcito de mujeres deliciosas,
-vestidas con el arte de encantamiento que los costureros saben;
-irrupcin de rostros sonrientes, trajes de primavera, sombreros y
-sombrillas que alegran de armoniosos colores el espectculo: un ir y
-venir de gentes elegantes; en las tribunas una aglomeracin de notas
-encantadoras; y cerca, los lagos, los carruajes ostentosos, tambin
-con su carga de belleza y de riqueza; ya Chantilly, con su Derby que
-hace competencia y vence en Epsom, Chantilly, lugar aristocrtico y
-deleitoso; ya Longchamps, adornado de lujo e hirviente de mundo; al
-Gran Prix, con sus pompas y ruido.
-
-El entusiasmo que hay en Pars por las carreras, slo puede compararse
-al que hay en Espaa por los toros. Se juega mucho, se juega
-demasiado. El sport actual no ve la mejora de la raza caballar sino
-en la ganancia. El cuadro esttico interesa poco. La equitacin,
-atacada por la bicicleta y el automvil, est en decadencia. _Saxon_,
-_Jocely_, _Chri_ son aclamados, ms que como violentos hipgrifos,
-como fuentes de entradas, de francos o de luises. Los que pierden,
-ciertamente, no aclaman al cuadrpedo triunfante. Pero por el momento
-los nombres de los ganadores van hasta las constelaciones. Desde
-1873, una larga lista seala triunfos sucesivos--tal una enumeracin
-de papas, de reyes o de generales: The Ranger, Vermont, Gladiateur,
-Ceylan, Frvacques, The Earl, Glaneur, Sornette, Cremome, Board,
-Trent, Salvator, Kisber, Si-Cristope, Thurio, Nubienne, Robert-Devil,
-Foxhall, Bruce, Frontn, Little Duhk, Paradox, Mintin, Tenebreuse,
-Stuart, Vasistas, Fitz, Roya, Clamart, Rueil, Ragotski, Dolman
-Baghtche, Andree Arreau, Doge, Le Roi Soleil, Pert, Semandria, hasta
-el glorioso bruto de ahora, _Chri_, cuyo propietario, Caillaut, no
-cabe en su orgullo. Calgula no andaba muy errado. Las publicaciones
-sportivas son numerossimas y el pblico las compra como el peridico
-noticioso, el diario preferido. Los principales cafs y bars tienen
-un servicio de informacin inmediata para las carreras; las gentes
-del alto mundo, tanto como las del bajo, tienen su animal favorito y
-apuestan. Los suicidios a consecuencia de prdidas en los hipdromos
-no son escasos. Hay quienes opinan que las carreras son tiles y de
-alta moralidad poltica. Las ha llamado alguien pararrayos de las
-revoluciones, exactamente como Huysmans llama pararrayos de las
-tempestades diurnas a los conventos. El pueblo se divierte, dicen, y
-as no hay temor de que se subleve. _Panem et circenses._ Mas no se
-fijan que las carreras sin el pan, no contentan a los proletarios; y
-lo que se est preparando en lo nebuloso del porvenir, por obra del
-fermento popular, y de la miseria negra que contrasta con la insolencia
-de la riqueza exhibicionista, no es la cada de un ministerio ms o
-menos Waldeck, o de una repblica ms o menos radical o clerical;
-es algo que so demasiado hermoso Hugo y que previ demasiado rojo
-Heine; algo que le va a quitar el automvil al prncipe D'Arenberg y
-las caballerizas a M. Edmond Blanc. Eso no lo sabe tanto orgulloso
-satisfecho de los que tienen por Homero a Jean Lorrain y por grfico
-retratista al mordiente Sem.
-
-Grandes sportwomen hay, que se apasionan por el juego elegante, y otras
-que son dueas de _haras_. Por mucho tiempo la vizcondesa d'Harcourt
-hizo lucir sus caballos, con sus jockeys blanco y oro. Hoy se ve
-siempre en la tribuna a la duquesa d'Uzs, a la de Noailles, a muchas
-duquesas; a las condesas de Roederer, de Le Marois, de Saint-Phallier,
-de Portales, a la princesa Murat, y cien otras nobles ms, y seoras
-de propietarios de _curie_, y mundanas en profusin tanto como
-_semi-mundanas_... Y es desde luego una parada de elegancias, una
-exposicin de trajes y joyas, en competencia; visin de sedas y
-encajes sutiles, visin de flores y de sombreros, de sonrisas, de
-gestos graciosos. Del lado de los hombres, el todo d'Hozier, la banca,
-los negocios, los clubs. Entre las barbas blancas, la del duque de
-Chartres y del rey Leopoldo, y las patillas que enmarcan la cara dura
-del barn Alfonso de Rothschild. Luego el grupo de los comisarios,
-dueos de caballos, corredores, etc., y la tribuna de _entraneurs_ y
-jockeys.
-
-Los jugadores y curiosos pobres estn ms all, bajo los rboles, a la
-hora del salchichn al aire libre, y junto a la reja en el momento de
-la corrida de las ligeras bestias.
-
-Y cuando la carrera empieza es el enorme gritero, la expectacin, la
-impaciencia por saber cul ha de ser el dichoso ganador; y los nombres
-de los animales que corren en competencia se pronuncian entre el ruido,
-mientras los caballos van por la pista como la bola en la ruleta. As,
-como el _entraneur_ de M. Caillaut, propietario de _Chri_, llegase
-tarde cuando el Gran Prix se corra, no encontr lugar en la tribuna
-en que le corresponda estar, y no supo la victoria de los caballos
-de su amo sino por las exclamaciones que entre la tempestad de gritos
-llegaban a sus odos: se nombraba a _Saxon_, el ganador de Chantilly,
-y al ingls _Lady Killer_, hasta que el hbil hombre de caballeriza
-sinti un soplo de alegra al oir aclamar en ltimo instante a _Tibre_
-y a _Chri_.
-
-Desde el presidente de la Repblica al ltimo _camelot_, pasa en
-triunfo el nombre del vencedor, los colores del patrn adquieren un
-nuevo brillo y como que, al pasear al bruto triunfante, se dejase
-ver, en cuatro patas flacas y con una cabeza soberbia, la imagen de
-la vanidad, pasajera y momentnea. Pues el doble _event_ es cosa
-rara, y _Saxon_, ganador en Chantilly, no tuvo el gran premio. Y ese
-principado hpico tiene el fin de todos los principados humanos.
-Arquas haca ya lamentarse al corcel antiguo triunfador en la carrera;
-me he visto, dicen los versos de la Antologa, coronado, en otra
-poca, en las orillas del Alfeo; gan dos veces el premio junto a la
-fuente Castalia; y obtuve aclamaciones de la muchedumbre y aplausos,
-en Nemea y en el Istmo; a la piedra de Nisipo pasaba como llevado por
-el aire, Oh desdoro! hoy doy vueltas a la piedra de un molino, en
-ruin ocupacin, y sufro el ltigo. Los _Saxon_ y los _Chri_ no irn,
-gracias a los progresos de la industria, a hacer harina; pero no est
-en lo imposible que sus gloriosas carnes sean maana, cuando la vejez
-llegue, consumidas en beefteaks de culinaria subrepticia, o claramente
-ofrecidos a la hipofagia parisiense. No sern los primeros _outsiders_
-vctimas del apetito.
-
-Un bello espectculo es sin duda alguna el desfile, cuando las horas
-doradas de la tarde ponen en el Bosque su ambiente de amorosa alegra,
-en esta estacin que hace hervir las savias y precipitarse la sangre.
-El presidente de la Repblica se retira, y generalmente es aclamado
-a su paso. Una interminable procesin de vehculos se extiende, en
-un resonar sordo de cascos y un sacudimiento de sonorosos arneses.
-Pasa el mundo oficial, el gran mundo, los batallones de clubmen. Las
-hetairas no son las menos miradas como comprenderis--, la Emilienne
-d'Alenon en su cab ingls, la Otero en su equipaje superior al del
-mismo millonario Chauchard, y todas las celebridades de la gracia en
-venta y del amor profesional. Se disemina el inmenso ro de carruajes
-y automviles y bicicletas. Quines van a los restaurants del Bosque,
-quines a la ciudad. Pars murmura, se estremece, baado de fuego
-vespertino, y al entrar a la plaza de la Concordia, al ver el casco de
-oro de los Invlidos, las lejanas agujas de Santa Clotilde y, en el
-inmenso _forum_ que engrandece y alegra el espritu al propio tiempo,
-el obelisco sobre el fondo verde de las Tulleras; al respirar este
-ambiente y sentir filtrarse en uno el alma del da, se experimenta un
-singular placer. Se viene de coronar a un caballo; pero no importa.
-All est enterrado Napolen, aqu respir Vctor Hugo; sentimos como
-que vamos sobre el pecho del mundo.
-
-Venimos de la coronacin de un caballo; en Atenas tambin se haca lo
-mismo. Un caballo bueno vale ms que un general malo. Y luego, la ms
-noble conquista del hombre siempre ha sido compaera de la gloria; no
-se concibe a Alejandro sin Bucfalo, al Cid sin Babieca; no puede haber
-Santiago en pie, Quijote sin Rocinante ni poeta sin Pegaso. El caballo
-es noble, es generoso, es bueno. Merece ms que los elogios de M. de
-Buffon.
-
- * * * * *
-
-Lo lamentable es que en el sport moderno, lo repito, en las carreras,
-no se tenga por mira el espectculo esttico, sino el lucro, el azar,
-la ganancia. La gran _pelousse_ equivale a una mesa de billar, a una
-carpeta de juego. La Gran Semana es la semana de la ostentacin del
-lujo por un lado y la apoteosis del juego por otro. Dicen que esto es
-el 14 de Julio sportivo. Hay razn en decir eso. Mas no es envidiable
-la celebracin desde aquel punto de vista.
-
-Mejorar la raza caballar es una gran cosa. Se ha llegado en
-esto a resultados admirables. Mejorar las razas humanas sera
-indiscutiblemente mejor. Mejorar los cuerpos, mejorar las almas. No la
-persecucin imposible de una humanidad perfecta, pues esto no est en
-la misma naturaleza; pero s un progreso relativo, seguir el camino
-que muchos conductores de ideas han sealado y sealan para bien de
-los pueblos. Es mucho el contraste entre la maravillosa exposicin de
-bienestar y de riqueza sobrante y desafiadora, y la enorme miseria que
-se agita, y el enorme aplastamiento del obrero por la masa del capital.
-
-La noche del Grand Prix he visto a la clebre Fagette, una mediocre
-_divette_ que sale a las tablas con un bolero que cuesta milln y
-medio. No es equivocacin del corrector: _milln y medio_.
-
-Luego, se asustan de Ravachol.
-
-La mejor conquista del hombre tiene que ser, Dios lo quiera, el hombre
-mismo.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-VII
-
-
-_Ludus._
-
-O para decirlo en moderno, sport; o para decirlo en castizo, deporte.
-Yo, por mi parte, nunca dir deporte; primero, porque as dicen los
-puristas, y luego, porque esa palabra no quiere decir las fiestas de
-agilidad y los concursos de fuerzas, que, en nuestros das, dominan el
-aburrimiento de los desocupados del mundo.
-
-_Ludus_ es en latn, y esto puede ya hacer que me perdonen ciertos
-jueces que no me permito atender, sobre todo cuando voy a hablaros del
-sport francs, asunto agradable.
-
-Hay aqu desde hace tiempo un despertamiento de aficin a las cosas
-sportivas que tanto dan que hacer a los anglosajones, a punto que se
-creera que ellos son los inventores. El ejercicio es humano; la fuerza
-sorda es brbara; la gracia en la fuerza es latina; la elegancia
-es latina. Por eso se ha necesitado descender en el concepto de la
-ornamentacin personal hasta la chatura de nuestro tiempo, para que
-Pool sea el rbitro de la sastrera masculina, y que la elegancia tenga
-su papa en Londres. La elegancia es helnica y latina. Ella hace que
-el gladiador busque un bello gesto para la muerte, y que al toro del
-sacrificio se le pongan pmpanos y rosas en los cuernos. Ella hace que
-los aspectos de los centauros y lapitas en el mrmol de las metopas se
-afirmen hermosos y decorosos.
-
-No puede haber comparacin, sino para mengua de lo moderno, en el
-concepto de la hermosura, entre los juegos antiguos que celebraba
-Pndaro y los de ahora, que cantan el _Auto-Vlo_ o el _Pars Sport_.
-Pero aun as, los actuales ejercicios y divertimientos ofrecen cuadros
-y escenas de innegable atractivo. El teufteur, el pneu y los diversos
-matchs de velocidad o agilidad, que hoy estn de moda, entraran
-difcilmente en la oda. El automvil ha encontrado un robusto poeta en
-prosa en Paul Adam, y algn pequeo poeta ha celebrado a las varias
-bellezas que se visten de oso y se ponen caretas extraordinarias para
-ir a gozar de las delicias del torbellino de polvo, sobre el demonio de
-caucho y hierro, fulminador de pavos, patos, gallinas y perros, cuando
-no del desventurado peatn.
-
-Otra vez he hablado de las carreras de caballos. Hoy se interesa
-el pblico por las carreras de automviles. El caballo se muere!
-El caballo ha muerto! gritan algunos. Pero el Grand Prix no deja
-de ser la fiesta por excelencia, y Auteuil y Chantilly y dems
-lugares de hipgrifos con pedigree, se siguen viendo tan concurridos
-como siempre. Un periodista afirma que un simple Rothschild puede
-franquear en una armazn elctrica, en diez y siete horas y media,
-la distancia que separa Stuttgard de Pars; es decir, setecientos
-fulgurantes kilmetros, y eso en el momento mismo en que la pobre
-Kizil Kourgan--ilustre yegua--hija de Eolo, gana el antiguo premio
-de los hipdromos _vieux jeu_, y da vueltas ante el presidente de la
-Repblica. Qu decs, oh das del corcel caro a Pndaro, y qu vais
-a hacer? Triste sport de tortugas, qu nos quieres? El Grand Prix de
-Pars me parece tan lejano en la historia como las lupercales en honor
-del dios Pan. Epsom, Longchamps, Auteuil y Chantilly, otros tantos
-nombres que suenan a viejo rgimen, viejos principios y _radotage_.
-Yo estoy por los pneus, por los teuf-teufs, por los _autos_,--y los
-express son nuestras diligencias. A lo cual otro le contesta que el
-automvil no es para todo el mundo, pues hay que ser rico para pagarse
-las delicias de los 100 por hora. No ha llegado tampoco el tiempo
-en que el caballo sea nicamente un comestible en las carniceras
-hipofgicas. Creemos, dice el bravo defensor del animal potico que
-relincha en Job y galopa en Virgilio, creemos que los _autos_ no
-reemplazarn jams nuestra caballera armada, la cual, con las actuales
-mquinas de guerra y con las que nos prepara el porvenir, se hacen ms
-y ms indispensables. Esas solemnidades hpicas cuya irona os parece
-risible, son, pues, ms tiles y de un orden ms elevado que nunca,
-y el da que anunciis en que se abolirn las corridas de caballos,
-mientras el caballo volver a las pampas; el da, en fin, en que los
-coraceros cargarn en triciclos a petrleo--no es broma, eso est en
-el artculo--ese da encontrar mejor su lugar en carnaval que aquel
-predicho por vos, en que el caballo gordo, despacio, coronado de
-pmpano, mitolgico y comestible, desfilar por el bulevar. El mismo
-Paul Adam ha preconizado la potencia destructora de los automviles de
-guerra, y lo que se crea una imaginacin suya se ha visto confirmado
-por la opinin de revistas tcnicas y algn ensayo prctico en el
-ejrcito ingls. Pero nada le quitar al caballo su triunfo estatuario
-y su belleza lrica. No hay que olvidar que Pegaso es caballo.
-
- * * * * *
-
-El ping-pong revoluciona las horas del saln, sin el encanto del
-aire libre del lawn-tennis. Pero vino de Inglaterra y vence. La
-pesca tiene sus aficionados, los de la paciencia inaudita con caa,
-y los de la red, a _l'pervier_ en los ros cercanos, sobre todo en
-el amable Marne; o en el mismo Sena, o en Lagny, Andresy, Chelles o
-Poissy. El caballo de silla tiene sus campeones y amadores, como ese
-pobre millonario, el joven Sterne, sobrino del pintor Carolus Durad,
-que acaba de matarse en un steeple. Hace poco se han efectuado los
-steeples militares en Verie-Saumur, donde har un ao se ejercitaba
-con lucimiento algn jinete argentino. Los concursos hpicos se
-verifican en Vichy, Limoges, Roubaix, Brest, Rouen, Nancy, Poitiers,
-Bologne-sur-Mer y Spa. Por lo general, son pruebas de obstculos,
-saltos de fosos, de barreras y de ros. Son famosos los Habits-Rouges
-de Pars. Y hay luego los tiradores de armas, desde los de la esgrima
-de sala hasta los aficionados al can, que van a probarse en
-Fontainebleau.
-
-El jockey es un personaje; el pelotari an figura; el maestro de billar
-se hace nombrar; los _entraneurs_ tienen como los Watson, de las
-caballerizas Rotschild, sueldos de embajadores. Y aquellos hombrecitos
-que corren los caballos, monos de seda, ligeros y osados, con los
-colores tales o cuales, logran conquistas amorosas que tan solamente
-tuvieron un tiempo los tenores, y que hoy pudieran apenas disputarles
-los toreros. Dgalo ese muchacho yanqui, de diez y ocho aos, Rieff...
-
-Los concursos ciclistas van uno tras otro, en donde se ponen en liza
-Meyers, Grogna, Ellegaard y cien ms, cuando no negro prodigio, como
-Major Taylor.
-
-Los ms a la antigua son los atletas. Desde la resurreccin de los
-famosos juegos olmpicos, hay todos los aos campeones que, como
-en la vieja Grecia, se disputan el lauro de la carrera, del disco,
-del salto. Los triunfadores, en imagen, son popularizados por la
-fotografa, como antes el bronce o el mrmol en Pitia u Olimpia honraba
-a los corredores, gimnastas o pancraciastas. En los vasos de Volci o
-en la estatua de Mirn se admiran los antiguos cuerpos amacizados de
-ejercicio y en posturas nobles y gallardas, que, por ms que hagan, no
-pueden igualar los gimnastas, luchadores y discbolos de ahora. Antes
-que el maravilloso estadio que inmortalizan las helnicas antologas,
-lo que evocan, vencedores y todo, es la feria, el tablado de Neuilly,
-las barracas anuales de los bulevares exteriores.
-
-Otros son los del remo, como los que tuvieron tambin su celebracin
-de campeonato el da mismo en que se conclua la carrera automovlica
-Pars-Viena y se verificaba la fiesta del Grand Prix de Paris Cycliste.
-El Rowing Club proclam a Roche y d'Helley campeones de Francia en
-doble-scull; a Hiser campen de los juniors en skiff, y a Prvel
-campen de Francia en skiff. No hay la locura seria de los oxfordianos
-y cambridgianos; los aficionados se ejercitan con pasin, pero no con
-la decidida conviccin patritica que los colegas de ultra Mancha.
-
- * * * * *
-
-Ah! y esa carrera Pars-Viena, lo que ha dado que hablar! No hay
-carrera de esas en que no haya su muerto, o cuando menos su herido.
-Como los que tienen automvil son gentes de fortuna, nobles o
-burgueses, sucede que los anarquistas tienen en la mquina violenta
-una colaboradora de ms de la marca. Ya van varios millonarios muertos
-por la pasin de la velocidad. Aqu s que confunden precipitacin
-con velocidad; y as un Cahan d'Anvers fu lanzado por su _auto_ a la
-otra vida; y Vanderbilt estuvo el otro da en gran peligro de perder
-la suya; y muchos otros eminentes automovilistas, aun testas coronadas
-como el rey de Italia, han pasado por ciertos peligros que el modesto y
-elegante caballo, y aun mejor el vehculo de San Francisco, no ofrecen
-a quienes se dedican a ellos.
-
-No niego que hay su belleza en el automvil, y que una vez puesto
-uno en la silla, se va ensanchando Castilla delante del armatoste
-formidable y no se acuerda uno ms de los aplastados, desde el momento
-en que se siente aplastador. La gloria de ir como en un vuelo fabuloso,
-dominando el espacio en un monstruo casi mitolgico o bblico, puesto
-que ha habido quien crea que Eliseo al dejar su manto lo hizo yndose
-en un automvil _avant la lettre_; el placer fsico de la ligereza,
-de sentirse liviano como el aire mismo, son cosas innegables, pese a
-los que, como yo, no pueden ver pasar una mquina de esas sin cierta
-sublevacin de nimo. Pero, tal como se usa, es un placer inesttico
-y sucio. Inesttico, porque jams la mejor _dion_ o _mercedes_, o
-_deschamps_, equivaldr en gracia y elegancia a un soberbio carruaje
-tirado por tronco ms soberbio an de brillantes caballos; y porque
-para hacer esas vertiginosas caminatas hay que vestirse de mscara, con
-inusitados balandranes o capas esquimalescas; y sucio, porque mientras
-no se rieguen con petrleo todos los caminos del mundo, el que se
-atreva a correr parejas con el huracn resultar lleno de polvo, negro
-de tierra, incmodo y feo. Y luego, es un sport para privilegiados. La
-ms barata mquina cuesta cuatro mil, seis mil, y ocho mil francos. Las
-hay de cincuenta mil, de cien mil, y no s si de doscientos mil. Y no
-todos somos el cha.
-
-Todo sport tiene su encanto, su placer relativo; natacin, caza, pesca,
-remo, duelos a primera sangre, billar, turf, teuf-teuf y compaa El
-placer est en no llegar a la exageracin, en no romperse el alma por
-hacer 101 kilmetros; el no ahogarse por querer pasar el Canal de la
-Mancha; el no pescar una insolacin antes que una trucha, caa en mano.
-El ejercicio y la distraccin hacen ms amable la vida con tal de que
-sta no se exponga intilmente.
-
-Si el perilustre Mr. Vanderbilt, conocido del payo Roqu, me
-dijese.--Voy a regalar a usted un automvil, y va usted a hacer 103
-por hora, yo le contestara:--Muchas gracias, Mr. Vanderbilt, J'aime
-mieux ma mie gue! J'aime mieux ma mie!
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-VIII
-
-
-La vuelta de Jules Bois de la India ha coincidido con un despertamiento
-de curiosidad para los estudios psquicos. _Le Journal_ y _Le Matin_
-han publicado relaciones de milagros, reportajes de personas iniciadas
-en los asuntos del _au-del_; y han hablado sacerdotes, mdicos,
-magos, espiritistas y videntes. He credo oportuno, pues ocuparme en
-este asunto; y me he dirigido a un amigo mo muy versado en lo que
-pasa de tejas arriba, artista y telogo, perteneciente a los crculos
-swendemborguianos y espritu convencido. He hablado ya de l en otra
-ocasin: me refiero a G. Nez.
-
-Era una tarde opaca, como de comienzos otoales; llegu a la casa de
-mi amigo con objeto de saber su opinin a propsito de los milagros
-de Lourdes. Le encontr en medio de su familia y en unin de su
-inseparable Henri De Groux. Una gran Biblia estaba abierta en una mesa.
-Mientras el crepsculo penetraba por los vidrios de los balcones, una
-de las hijas del artista despertaba suavemente en el piano, msica
-vaga, triste, como adecuada al momento.
-
-Debo advertir que creo en absoluto en la sinceridad de mi amigo. A
-pesar de que muchas veces he odo de sus labios narraciones, sucedidos
-y hechos personales que pareceran increbles, no me han sorprendido
-tanto, despus de haberme dedicado, en otros tiempos, a lecturas
-teosficas y ocultistas. Las historias y experimentos de Nez, no me
-parece que sobrepasen a lo que todos conocemos en William Crookes, H.
-P. Blavatsky, Richet, Lombroso y tantos otros. Nez es un oculista
-cristiano; y, repito, es un hombre sincero. Es este el principal valor
-de su opinin.
-
-Sentadas mis proposiciones y hechas mis preguntas, quedse mi amigo
-meditando. Luego, comenz a hablar:
-
- * * * * *
-
---No pueden, me dijo, negarse los hechos. El mismo cannigo Brettes,
-dice que esas maravillas estn anunciando en renacimiento de fe.
-
-Animado por la lectura de esas polmicas y opiniones, haba credo
-oportuno publicar algo de lo que yo creo comprender sobre los
-innegables milagros que se han producido y se siguen produciendo en
-Lourdes. Es muy cierto que la humanidad est esperando hoy un nuevo
-_fiat lux_.
-
-Es muy cierto que aguardamos ese _fiat lux_, que venga a restablecer el
-orden moral que todos ansiamos.
-
-Nos encontramos en plena era de lo metafsico.
-
-Tenemos, por lo tanto, que hablar de todos los asuntos metafsicamente.
-Lo que es del espritu, espritu es, como dice el Evangelio, y
-lo que es de la carne, carne es. Tenemos, pues, que estudiar los
-milagros de Lourdes, desde el punto de vista espiritual, pues son un
-efecto material que nos admira, y para comprender su significacin hay
-que estudiar sus causas.
-
-Yo, como todos los que amamos la verdad, he estado durante aos
-esperando el santo advenimiento de esa fe tan deseada, y despus
-de muchos estudios he llegado a conseguir aquella voz del alma que
-Dios concede a los que buscan sinceramente. Fundando mis razones en
-esa verdad, en esa fe, voy a decir lo que s sobre este singular y
-discutible fenmeno de los milagros de Lourdes y a poner de acuerdo
-a los que, como facciones opuestas todas ellas en guerra, buscan la
-solucin y no la encuentran.
-
-Tenemos enfrente una dificultad parecida a la del huevo de Coln. Vamos
-a verla. Vamos a romperla.
-
-Segn declaraciones personales del cannigo Brettes, el clero romano
-no quiere imponer al mundo catlico la creencia en los milagros de
-Lourdes, y en sus palabras textuales califica de ignorante, de hombre
-de mala fe y de otras cosas que se abstiene de escribir, a todo aquel
-que se atreva a asegurar que el rebao catlico est obligado por
-Roma a sostener como artculo de fe que los milagros de Lourdes son
-autntica obra del cielo.
-
-M. Brettes sabe muy bien lo que est diciendo. Sus palabras son la
-expresin de todo el clero romano.
-
-Este sabio e inteligente prelado aade a rengln seguido que los
-hombres pueden salvarse sin que sea para ello indispensable creer en
-los milagros de Lourdes, pero que su salvacin sera ms segura y fcil
-si creyeran. Por otra parte, monsieur Brettes cree firmemente en ellos
-y declara haber presenciado diez y siete curaciones milagrosas que se
-efectuaron entre cincuenta enfermos que l personalmente condujo en
-peregrinacin al santo lugar de las aguas encantadas.
-
-El que sepa leer entre renglones observar que el clero romano no se
-atreve a imponer la creencia en los milagros de Lourdes como dogma de
-la religin romana, porque en presencia de los hechos imposibles de
-negar, hay un vago presentimiento que les est diciendo que Lourdes
-puede llegar a ser su propia ruina, pues si por un lado la evidencia
-de los hechos los obliga a defender la existencia de los milagros, por
-otra parte ve y palpa que dichos milagros no tienen carcter divino; y
-si se niegan a reconocerlos como verdades del cielo, no por eso dejan
-de preconizarlos, de predicarlos y de desplegar en su honor todo el
-culto y respeto y pompa eclesistica, con toda la grandeza y lujo que
-son capaces de ostentar cuando lo crea necesario.
-
-El clero romano est dando al mundo el ridculo espectculo de un
-pueblo arrodillado ante un rey que ellos mismos han reconocido, y que
-no se atreven a coronar, porque le temen. Esa misma es la actitud de
-M. Brettes. En su carcter de prelado romano no le es posible reconocer
-a Lourdes como una verdad, pero en su opinin particular se postra ante
-esa verdad que le es imposible negar.
-
-Estas cosas tienen un sentido muy hondo, pues al mismo tiempo que
-Roma desconfa de Lourdes, las medallas, las imgenes, las reliquias
-y las aguas embotelladas como de Vichy o las de Huyady Janos circulan
-por el mundo catlico recomendadas por todos los clrigos, dando con
-este proceder una prueba irrefutable de que sin querer dar la cara,
-estn ellos mismos persuadidos de una verdad que no comprenden y temen
-reconocer abiertamente. Los milagros de Lourdes han puesto a Roma en un
-triste predicamento.
-
-La ausencia completa de grandeza y majestad que se observa en ellos,
-los tiene perplejos, pues si es incontestable que hay curaciones
-milagrosas (eso no lo puede negar nadie), esos milagros no llegan nunca
-a la altura de dignidad y nobleza de los milagros que se relatan en
-los Evangelios y en el Viejo Testamento. Son de carcter interior y
-limitado. Imperfectos.
-
-Monsieur Naudeau, hombre inteligente y sincero, presintiendo la verdad
-simple y sencilla, pregunta al cannigo de Brettes por qu no se ve
-nunca en Lourdes el renacimiento de un brazo o de una pierna amputada.
-
-Si yo hubiera estado presente le hubiera preguntado a M. de Brettes por
-qu no se ha visto nunca en Lourdes un muerto resucitado por las aguas
-milagrosas.
-
-Todo el clero romano, empezando por el papa y acabando por el
-sacristn, se hubiera visto imposibilitado de dar una respuesta
-satisfactoria.
-
-Es que Dios le ha sealado un lmite a la Reina de los Angeles, para
-producir milagros?
-
-Por qu no se ven en Lourdes otros milagros sino el de la curacin de
-enfermos?
-
-Jesucristo resucitaba muertos, calmaba tempestades, converta el agua
-en vino, andaba sobre los mares, divida cinco panes para que comieran
-y se hartaran 5.000 personas.
-
-Cmo es que a su Santsima Madre en Lourdes no le ha permitido curar
-sino a un diez por ciento de miles de enfermos que imploran la salud?
-
-El clero romano, que sabe estas cosas, no ha establecido a Lourdes
-artculo de fe catlica, porque no tiene mucha confianza en el
-autor del milagro, y tiene razn; pues si esos milagros dimanaran
-de la Divina Providencia, las virtudes de las aguas no estaran tan
-circunscriptas como se ve que estn.
-
-Los milagros verdaderos que proceden de Dios, no estn limitados en
-manera alguna: son netos, redondos, francos, completos.
-
-San Pedro y San Pablo resucitaron muertos, como consta en los Actos de
-los Apstoles.
-
-Segn la tenedura de libros de las oficinas de Lourdes, los enfermos
-restablecidos en salud no han pasado nunca de un diez por ciento
-(informacin que se le di a M. Emile Zola), y, sin embargo, es sabido
-que hay gente que ha hecho el viaje a Lourdes durante ocho y diez aos
-consecutivos sin lograr que el milagro los toque.
-
-No puede darse mayor fe que la de esos desgraciados. Nunca logran su
-curacin, a pesar de su persistencia, y, sin embargo, Jess ha dicho
-que la fe transporta las montaas. Jess no ha mentido, pero los
-hombres trastornan su fe; ah est la explicacin.
-
-Debemos creer, por los fiascos de Lourdes, que los poderes de Dios
-sean limitados o encuentren en el mundo material obstculos imprevistos
-para realizarse?
-
-No. Pero es lo cierto que nos encontramos en Lourdes con un dilema
-colosal. Hlo aqu: O Dios se encuentra imposibilitado para curar a
-todos los enfermos que van all, o le ha puesto un freno al autor de
-los milagros para que no traspase los lmites determinados por su
-infinita sabidura.
-
-El mismo M. de Brettes reconoce que hay en todo eso un designio
-particular de Dios que nosotros los hombres ignoramos. Tiene razn.
-Eso no puede negarse, como ha habido tambin un designio de Dios, y
-esto tampoco puede negarse--en las apariciones de espritus (que M. de
-Brettes reconoce) y sus hechos ampliamente demostrados por los hombres
-de ciencia que no son capaces de mentir, y entre los cuales se nombra a
-M. Camille Flammarin, William Krookes, Zoelner y otros.
-
-Tambin ha habido designio particular de la Providencia cuando permiti
-que el prncipe de Gales, hoy rey de Inglaterra, presenciara los
-milagros portentosos hechos por los fakires indios, y que han sido
-relatados en sus viajes para asombro de los que los leen. Ya se ve
-por todo eso que Dios prepara un renacimiento de fe, como dice M. de
-Brettes.
-
-El clero romano sabe o debe saber estas cosas. El mismo cannigo dice
-en su conferencia con Naudeau, que la aparicin de los espritus es
-un hecho, y si l y el clero romano saben a qu atenerse con respecto
-a los espritus y a sus mentirosos milagros, habrn observado tambin
-que todos ellos tienen un mismo carcter, que todos estn limitados a
-ciertos casos y a condiciones determinadas. Como pasa en Lourdes.
-
-Los fines de la Providencia al permitir esos milagros, no son otros que
-el restablecimiento de la fe contra la ciencia experimental, contra el
-materialismo moderno y la filosofa positiva, que sin esos obstculos
-que se oponen a su progreso se despearan como un torrente maligno.
-Dios ha querido desacreditar y destruir la ciencia de mala ley que se
-esfuerza en atacar el principio espiritual de la naturaleza.
-
-El triunfo no puede ser ms completo, pues aunque el clero catlico se
-encuentre en un gran predicamento, la existencia de Dios y del mundo
-espiritual est bien probada. La ciencia y el positivismo moderno han
-sufrido y sufren un golpe mortal con los portentos de Lourdes. Lo
-espiritual ha vencido a lo material.
-
-Con la misma piedra, sin embargo, Dios ha matado dos pjaros: a la
-ciencia materialista, y al catolicismo romano. Ambos van a morir en
-Lourdes. Voy a explicar por qu y de qu manera los milagros de Lourdes
-van a ser el Waterloo del clero romano.
-
-Esta vieja y venerada institucin no se atreve a declarar a Lourdes
-como artculo de la fe romana, y al mismo tiempo se encuentra, hoy por
-hoy, altamente comprometida a declararse abiertamente sin reticencias
-ni hipocresas, puesto que atribuye los milagros a la influencia y
-poderes de la Pursima Concepcin; hemos de ver muy pronto que Roma en
-su agona reconoce oficialmente a Lourdes como milagro de la Virgen,
-y cuando este reconocimiento tome la forma cannica y est sancionado
-por la infalibilidad, hemos de ver que las aguas pierden sus virtudes
-y Roma se quedar abochornada, como sucedi con el cementerio de Saint
-Medard, en el siglo antepasado. La ciencia positiva, por otra parte, no
-tiene fuerzas en lo que ha dicho hasta hoy para negar a Dios y al alma,
-pero les sobra con las que tiene para negar con xito las supercheras
-romanas.
-
-Las razones que expone M. de Brettes para justificar el hecho de que
-esos milagros se efecten con preferencia en Francia, no estn bien
-explicadas en su conferencia con M. Naudeau. M. de Brettes no ha
-querido confesar que la Francia es hoy el pas ms materialista de la
-tierra. No sentara bien en un clrigo romano semejante declaracin,
-puesto que Roma no desea hoy otra cosa que tener de su parte a _la
-fille ane de l'glise_ a la primera de las naciones latinas, a la ms
-rica, y a la que podra poner a su disposicin capitales, ejrcito,
-escuadras y un milln de hombres, dado caso de que la Francia doblara
-la rodilla a su santidad. Francia sera la ms preciosa perla en la
-tiara de los papas.
-
-Dice M. de Brettes que la prueba de que Dios ha preferido a la Francia
-para esas manifestaciones, es que hay enfermos que hacen el viaje a
-Lourdes cinco y seis veces, y que su fe permanece. No me parece que
-una cosa sea consecuencia de la otra; pero, en fin, que recuerde M. de
-Brettes que la Francia es el pas de los Enciclopedistas, de Voltaire,
-de Diderot; que recuerde que en Francia fusilaron a un arzobispo en los
-tiempos de la Comuna, y que recuerde por fin que en Francia casi no hay
-sino materialistas y catlicos fanticos. Que recuerde que en Francia
-estn hoy expulsando las congregaciones, y que aunque esto no sea
-completamente grave para Roma, prueba muy bien de una manera o de otra
-que la Francia es un pas con quien no pueden contar abiertamente.
-
-Por otra parte, yo creo que si Dios permite esas maravillas en Francia
-no es con el objeto de proteger a Roma, sino para extinguir la
-incredulidad que reina en este importante pas. M. de Brettes es un
-clrigo muy discreto en lo que dice. Lo reconozco, y admiro su talento.
-
-Ahora bien. Un milagro, segn la explicacin que da el ilustre
-cannigo, es un fenmeno que se produce fuera de las reglas ordinarias,
-por la intervencin directa de la Divinidad. Eso podra negarse por
-los textos sagrados; pero pasemos adelante. Contina el cannigo
-diciendo que las reglas ordinarias no son las reglas que rigen en el
-mundo. As es como la resurreccin de un muerto (segn el cannigo), es
-menos grande que la creacin de un ser humano, y la mies del campo que
-se produce todos los aos es un milagro mayor que el de la divisin de
-los cinco panes entre 5.000 personas.
-
-Yo, por mi parte, creo que son tan grandes el uno como el otro,
-pero reconozco que M. de Brettes es un pensador y, por lo tanto, le
-preguntara lo siguiente:
-
-Por qu Dios, en Lourdes, no puede resucitar a un muerto, siendo esto
-ms fcil que hacer nacer el nmero de nios que seguramente nace all
-diariamente?
-
-Por qu Dios no puede curar ms que un diez por ciento de los enfermos
-que van a Lourdes, ni reconstituir piernas amputadas, ni repartir su
-bien y su bondad con la misma abundancia con que Cristo di de comer a
-5.000 hombres, y con la seguridad y grandeza con que levant a Lzaro,
-ya podrido, de su sepulcro, y con la certeza que Dios da la mies al
-campo?
-
-No creo que esos milagros sean hechos por Dios, y si no lo son, son
-obra _de su enemigo_.
-
-_Son obra del Genio del Mal._ De la entidad Demonio.
-
-Y si fuera Dios quien los hiciera, no resultara un diez por ciento del
-milagro, sino el milagro completo, pues segn derrama Dios la luz del
-sol sobre justos e injustos, y llueve sobre buenos y malos, como dice
-Jess, asimismo dara alivio y curacin a todos los que se toman el
-trabajo de ir a Lourdes para ser curados por la gracia Divina.
-
-Sin embargo, Roma, que desconfa mucho del milagro de Lourdes, quiere
-valerse de l para prolongar por ms tiempo su dominio en el mundo.
-
-El poder y el prestigio romanos estn en las ltimas, y Roma hace hoy
-alianzas con todo lo que cree que puede salvarla. Esa es su poltica
-presente.
-
-Suponiendo que los milagros de Lourdes sean hechos por Dios con el
-objeto de levantar la fe catlica y proteger a Roma y sus clrigos,
-stos estn dando ejemplo de una inconcebible ingratitud al Ser
-Supremo, no reconociendo esos milagros como artculo de fe; y si
-no, dan prueba de una gran apostasa entregndose hipcritamente a
-la especulacin con un hecho que no creen procedente de la Divina
-Providencia.
-
-Adems de eso, debemos observar que esa celeste religin est
-recibiendo desde hace tiempo los golpes ms rudos que la poltica del
-mundo puede darla. Por todas partes est perseguida. Ella cree que
-tiene vida eterna, pero toma sus precauciones atesorando cuanto puede
-por si vienen los malos das. Hoy no hay en ella sino especulacin.
-Amor al dinero.
-
-Esa religin querida y protegida por Dios, perdi en 1870 el poder
-temporal de los papas, milagro, en mi concepto, ms grande que el
-de Lourdes; perdi anteriormente a la Inglaterra y a los pases
-reformados; pierde su prestigio de da en da hasta el punto que la
-misma Espaa, la nacin ms catlica del mundo, quiere expulsar a sus
-religiosos; y sus congregaciones no saben dnde sentar el pie, pues
-su decadencia es manifiesta y conocida de todos. Eso s es obra de la
-Divina Providencia.
-
-No tiene Dios otro medio de salvarla que haciendo milagros con un diez
-por ciento de verdad? Si Dios quisiera restablecer la Iglesia romana
-en su anterior grandeza, otros medios tendra de hacerlo sin recurrir a
-esas cosas.
-
-Los designios de la Providencia son otros. Ms bien parece que quiere
-acabar con ella. En efecto, Qu ha hecho el catolicismo romano en el
-siglo XIX? Qu le deben los hombres? La ruina de Espaa. La ruina y
-la anarqua de las repblicas sudamericanas. La pobreza de Italia. La
-decadencia actual de la Francia. Los pases catlicos estn perdidos,
-pobres, ignorantes, infelices, debiles, y Roma quiere continuar
-dirigiendo el mundo habiendo sido un rbol que ha producido tan malos
-frutos.
-
-Y cree Roma que Dios no ve estas cosas?
-
-Cree Roma que puede continuar la adoracin de huesos muertos en
-los tiempos presentes, y las simonas, y el comercio de almas, y la
-serie de iniquidades espantosas que insultan a Dios, y que cometen
-diariamente en el nombre de un Dios todo amor, que muri en una cruz
-para salvarnos?
-
-Si yo creyera en la transmisin hereditaria de las llaves de Pedro,
-dira desde luego que de dos llaves entregadas a los pontfices
-romanos, ellos no han sabido usar sino una, y sta es la que ha abierto
-las puertas del infierno y lo ha desencadenado como torrente espantoso
-sobre el mundo, y entre los hombres. La otra llave no han sabido usarla
-sino para abrirse ellos mismos las puertas de su propio cielo, que
-consiste en el podero, el lujo y los deleites.
-
---Sabe usted, le dije, que habla como un clarn del Juicio final? Y
-los milagros?
-
---Para comprender las cosas de procedencia espiritual hay que
-estudiarlas espiritualmente.
-
-El fenmeno de Lourdes es espiritual en el fondo. Busquemos, pues, su
-explicacin en el sentido espiritual que encierra, pues en el espritu
-es donde hay que buscar las causas, y las causas no pueden conocerse
-estudiando los efectos; hay que proceder por el orden opuesto; buscar
-la causa para conocer el efecto. El hecho material que presenciamos
-en Lourdes, es un efecto, un hecho palpable, pero para encontrar su
-significacin hay que buscarla en las causas que lo producen, y stas
-las iremos esclareciendo poco a poco hasta que aclaremos bien lo que
-tenemos delante.
-
-Como Dios no es un ser sujeto a vanidades ni a caprichos, ni es lcito
-suponer que haga lo que hace para ser mirado por los hombres, nos vemos
-forzados a convenir que los milagros de Lourdes, as imperfectos como
-son, han sido permitidos por Dios para que los hombres aprendamos con
-ellos algo que nos interesa saber.
-
-El estudio y la observacin en los tiempos presentes en la historia
-de la humanidad, nos estn revelando que el mundo ha de cambiar de
-un momento a otro; que est cambiando. El cannigo de Brettes ha
-dicho, con mucha razn, que la crisis presente es demasiado fuerte.
-Que estamos en una poca de agona, de angustia, y que el sr humano
-implora la Verdad, cueste lo que cueste. Que es preciso que la Verdad
-se presente, que aparezca. El sr humano la llama a gritos, la invoca,
-la quiere. Una revolucin moral est a la vista. Esas son sus palabras.
-
-Todos los grandes pensadores estn diciendo lo mismo. No hay quien no
-lo observe, y, sin embargo, mentira parece, nadie quiere darse cuenta
-de que estamos entrando en el gran da del Juicio final. Monsieur
-Brettes lo presiente.
-
-Nadie se da cuenta de esa Verdad. Todos creen que aquel gran da est a
-una distancia inconmensurable de nosotros, sin advertir que lo tenemos
-encima.
-
-No me sera difcil explicar las razones en que reposa ese engao,
-pero, como quiera que sea, en ese gran da hay muchas cosas que
-estn condenadas a perecer, y una de ellas es la religin catlica,
-apostlica, romana.
-
-El que quiera verlo claro, que lea los captulos XVII y XVIII del
-Apocalipsis y se convencer de ello; ver a esta religin tratada como
-una mujer vestida de oro y pedrera, con un cliz en la mano lleno de
-abominaciones y un nombre en la frente: _Misterium_, etctera.
-
-Roma est condenada a desaparecer, y lo prueba su decadencia y su
-perdido prestigio.
-
-Una nueva religin vendr en que se adorar a Cristo en toda su gloria.
-
-La gloria de Cristo va brillando ms y ms cada da, y el hombre
-observador notar que hay una gran verdad que se abre paso en medio de
-esta crisis, que aparece como envuelta en nubes, pero que cada da se
-ve ms clara.
-
-Esa es la nueva religin. La verdad cristiana en toda su pureza.
-
---Y el Antecristo?... me atrev a preguntar.
-
---Aqu es donde vamos a encontrar la solucin del misterio de Lourdes;
-pero antes es necesario saber quin es el Antecristo.
-
-El Antecristo no es un guerrero (como se ha dicho), que ha de venir del
-Oriente con grandes ejrcitos cual otro Atila, a destruir la religin
-catlica, apostlica, romana. Eso es un absurdo. No se necesita tanta
-fuerza y aparato semejante para destruir una institucin que ya a estas
-horas est agonizando.
-
-Cuando sepamos quin es el Antecristo, hemos de verlo cara a cara tal
-cual es; pero antes de desenmascararlo es conveniente que oigamos
-algunas palabras de los apstoles, y especialmente de San Pablo, que lo
-tiene bien apuntado con el dedo.
-
-Oigamos a San Pablo, hablando del Juicio final:
-
- No os engae nadie en manera
- alguna; porque no vendr aquel da
- sin que venga antes la Apostasa,
- y se manifieste el hombre de
- pecado, el hijo de perdicin.
-
- El que se opone y se levanta sobre
- todo lo que se llama Dios o es
- adorado; tanto que, como Dios,
- se asienta en el templo de Dios,
- hacindose parecer Dios, No os
- acordis que cuando estaba con
- vosotros, os deca esto?
-
- Y vosotros sabis qu es lo que
- impide ahora para que a su tiempo
- se manifieste. Porque ya se
- obra el misterio de iniquidad:
- solamente que el que ahora impide,
- impedir hasta que sea quitado del
- medio.
-
- Y entonces ser manifestado aquel
- _inicuo_, al cual el Seor matar
- con el espritu de su boca, y
- destruir con la claridad de su
- venida.
-
- Aqul cuya venida ser, segn la
- operacin de Satans, _con toda
- potencia, y seales, y milagros
- mentirosos_.
-
- Y con todo engao de iniquidad
- obrando en los que perecen.
-
- (II de los Tesalonicenses. Cap.
- II, 3-10.)
-
-El Antecristo es _La Muerte_.
-
-La muerte es un ser invisible, un espritu malvado que habita en el
-mundo y que no desea ni hace otra cosa que trabajar por separarnos de
-la tierra. En otra Epstola de San Pablo, hablando tambin del Juicio
-final, dice lo siguiente:
-
- El postrer enemigo que ser
- destrudo es la muerte.
-
- (1a. de Corintios XV, 25.)
-
-Ese hombre invisible es el _hombre de pecado_, _el hijo de perdicin_
-de que habla San Pablo.
-
-Nosotros no hemos visto en la muerte sino el fenmeno natural con todos
-sus horrores, pero no hemos visto la causa de ese fenmeno. Vamos a
-verla.
-
-Si los hombres no pecaran nunca, ese hombre invisible no podra entrar
-en nosotros y habitar en nuestro cuerpo, pues el hombre no fu creado
-por Dios para morir como se muere, sino para transformarse de otra
-manera, y si furamos justos y no pecramos nunca, seramos al mismo
-tiempo inteligentes, sobrios, precavidos, y ese _inicuo hijo de pecado
-y perdicin_ no encontrara ocasiones de sorprendernos con su cortejo
-de enfermedades sucias y dolorosas y asquerosas que prepara con astucia
-en nuestro cuerpo, destruyendo nuestro organismo y arrebatndonos
-antes del tiempo en que nuestra transformacin, semejante a la
-crislida que se transforma en mariposa, hubiera de efectuarse. La
-muerte se desencaden entre los hombres por medio de Can, primer
-homicida en el mundo (la de Corintios XV, 21).
-
-Ese hombre invisible, con la astucia que lo caracteriza, se ceba
-tambin en los animales, pero no con tanto celo como en los hombres, y
-por eso las enfermedades son menos frecuentes en ellos. Sabido es que
-los espritus entran en los animales como entraron en los puercos que
-Jess expuls del loco de los sepulcros. (Marcos V, 13.)
-
-La muerte tiene dominada a la humanidad por el _miedo_, _el espanto_,
-_el terror_.
-
-La muerte vino al mundo por Can.
-
-El que quiera abrir una Biblia, encontrar un pequeo dilogo entre
-Can y el Eterno, que ya saba que Can haba de asesinar a Abel.
-
-El Eterno le dice lo siguiente:
-
-Si hicieres bien, no sers aceptado? Mas si no hicieres bien, el
-pecado est a la puerta. _Y a ti estar sujeta su voluntad y t sers
-su seor._ (Gnesis IV, 7.)
-
-Quiere decir que el pecado est obligado a hacer la voluntad del _genio
-homicida_. El pecado, pues, abre las puertas a la muerte.
-
-Can fu el primer homicida que hubo entre los hombres, y su espritu
-ha dominado a la humanidad entera desde entonces ac.
-
-Jesucristo vino al mundo precisamente para deshacer la obra de la
-muerte. l no padeci jams enfermedad, porque nunca pec, ni tampoco
-muri de lo que llaman muerte natural, porque le mataron, y para
-revelarle a los hombres _la gran mentira de la muerte_, resucit con su
-cuerpo y apareci varias veces despus, delante de ms de 500 personas,
-segn el Nuevo Testamento. (la. de Corintios XV, 6.)
-
-Los cristianos de la iglesia primitiva saban estas cosas (ya
-olvidadas), y por eso vemos en los crucifijos el crneo y los huesos
-debajo de los pies de Jess. Es una tradicin que viene desde entonces.
-El espritu de la muerte puede entrar y salir en el cuerpo del pecador
-si as le conviene. Su puerta es el pecado, como le dijo el Eterno a
-Can, y el pecado hace su voluntad.
-
-Las enfermedades de los hombres son pecados funcionando en un organismo
-humano. Es lo que queran decir los apstoles cuando decan que todo
-_pecado engendra la muerte_. La enfermedad es la materializacin de un
-pecado. Se abriga en la carne.
-
-La lepra (enfermedad incurable hoy), la curaban los sacerdotes de Lev
-con ritos y ceremonias religiosas que Jehova mismo revel a Moiss.
-
-Jesucristo les deca a los enfermos que curaba: tus pecados te son
-perdonados; y otras veces: vete y no peques ms. La enfermedad es
-efecto del pecado, que se anida en la carne y la destruye.
-
-La muerte (el hombre invisible), se burla de los doctores y sus drogas.
-
-Los milagros operados por reliquias, huesos de muertos, tierra de
-sepulcros, aguas encantadas, etctera, son milagros de _hombre
-invisible_, de Can, que como dice San Pablo, se sienta en el templo de
-Dios, hacindose parecer Dios.
-
-Ah lo tenemos en Lourdes, subido en los altares y realizando milagros
-mentirosos.
-
-Cuando ese hombre invisible, a quien la enfermedad obedece, no ha
-llegado todava a destruir alguno de los rganos indispensables de la
-vida, la curacin se opera con slo retirarse del cuerpo enfermo, como
-sucede con las enfermedades nerviosas, parlisis, reumatismo y todas
-las enumeradas por M. Darieux en su entrevista con M. Naudeau. Pero
-cuando se ha destrudo uno de los rganos indispensables del organismo,
-el hombre invisible no puede reconstruirlo, porque al infierno no le es
-dado _crear_ sino _matar_.
-
-Esa es la razn porque en Lourdes no se pueden ver muertos resucitados,
-ni piernas reconstruidas, y que las famosas aguas no pueden curar sino
-un diez por ciento de los enfermos.
-
-Algunos de los que se curan tienen apariencia de muy enfermos, pero
-no lo estn en realidad. Si fuera posible hacerles una autopsia, se
-encontraran sus rganos enteros todava, aunque enfermos muy graves en
-apariencia.
-
-Milagros semejantes a los de Lourdes se han visto y se ven en todas
-partes del mundo, con todas las religiones; en el siglo pasado, cuando
-la muerte del dicono jansenista Franois de Pars, se vieron las
-mismas maravillas en el cementerio de Saint-Mdard, hasta el punto que
-se tuvo que cerrar por orden del rey. Las curaciones eran idnticas.
-
-La ciencia moderna ha dado un paso muy importante, descubriendo que
-las enfermedades son ejrcitos de animales microscpicos destruyendo
-un organismo humano. Muy bien. Ya se empieza a ver que en la muerte
-hay un principio de vida. Lo nico que falta es descubrir al capitn
-de esos minsculos ejrcitos. Ese es el hombre invisible, el genio de
-destruccin que est en nosotros y que en todas partes se ha sentado en
-los altares hacindose pasar por Dios. En el antiguo Egipto, bajo la
-forma descarnada de Isis; en la Caldea, como un pez enorme; entre los
-negros de Africa, como un cocodrilo; en China, como un dragn, etc.,
-etc.
-
-Los hombres de todos los pases y en todos tiempos, aterrados por el
-espectculo de la muerte con su espantoso estado mayor de enfermedades
-y terriblezas, le atribuy a la muerte poderes divinos y suprema
-omnipotencia.
-
-No pudiendo imaginarse a ese Dios sino bajo aspecto horroroso, creyeron
-ver su smbolo en animales espantosos, como cocodrilos, serpientes y
-otras fieras asquerosas que realizaban en ellos la idea de la potencia
-destructora. De aqu viene el origen de aquellas idolatras que tan
-salvajes nos parecen hoy. Pero no nos hagamos ilusiones; nosotros
-mismos, los civilizados del siglo XX, somos vctimas de los mismos
-errores, pues si es cierto que no adoramos serpientes ni dragones,
-veneramos como dioses encarnados a aquellos de nuestros semejantes
-que mejor han sabido matar hombres en grandes cantidades. La muerte
-nos engaa de mil maneras para echarnos fuera del mundo. Hoy se ven
-naciones que se despueblan por los vicios y la corrupcin. Esa es
-su obra. Por ltimo, los milagros de Lourdes son milagros del inicuo
-invisible, trados por el infierno y permitidos por Dios para que
-sepamos que hay un ms all que no vemos con los ojos, pero desde donde
-se dirige la mquina del mundo.
-
-Me desped, no sin cierta inquietud.
-
-Era ya la noche.
-
-Un tranva elctrico pas ante mi vista. Sub y part.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin: LIBRO SEGUNDO]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-I
-
-
-Tres horas de mar y hme aqu en Londres. La inmensa ciudad est
-lluviosa, lodosa, y una tempestad ha hecho chasquear sobre ella rayo
-tras rayo. De Victoria Station al hotel me lleva el _cab_ y al _cab_
-lo lleva empujando el viento. Al paso desfilan las casas obscuras
-rayadas de lluvia. Lluvia que ya arrecia, ya persiste cernida, y que
-me ha de aguar la visita por varios das. Mas como no tengo tiempo
-que perder, encontrado un amable amigo que me espera, nos lanzamos a
-la calle. Enorme, bulle el profuso amontonamiento de hombres, cinco
-millones casi, en su fabuloso inmvil ocano de sombras construcciones
-partido por el glauco Tmesis sobre el que flotan brumas y pesadillas.
-Capital potente y misteriosa! Cuantas veces la visitis, siempre
-os dominar bajo el influjo de su severa fuerza. (En dnde ests,
-dulce sonrisa femenina de Pars?) Viril orgullo en las cosas mismas,
-aspecto de humana dignidad en las manifestaciones monumentales, serena
-majestad en la naturaleza. Es explicable en estas gentes confiadas en
-s mismas, el mpetu a la dominacin, la necesidad leonina; porque no
-es el leopardo, sino el len del escudo el que, sobre la isla, vuelve
-la mirada a los cuatro puntos del horizonte.
-
-Esta gente va, va. Adnde va? Adelante, ms adelante. Lo dicen en
-sus divisas, en sus proloquios, cortos, porque no son verbosos como
-nosotros los latinos, raza de retores. Y lo hacen. Pas de rapia, se
-dice; tanto peor para los que no puedan resistirle y caigan bajo su
-zarpa... Esta gente va, va.
-
- Gallia causidicos docuit facunda britannos;
-
-pero no son prdigos en sus palabras ni de gestos, como el vecino de
-enfrente; van a lo que consideran indicado por su deber; su deber les
-dice ser vigorosos, crecer, engrandecerse ms y ms; y es el caso
-que desde ese navo anclado se tiene en jaque al mundo. Sin entrar
-a las pedagogas de M. Demolins, no es difcil explicarse que ese
-vigor colectivo viene del ejercicio de la energa individual. Ser
-hombres; ese es el oficio de los ingleses. _This was a man_ es elogio
-shakespeareano. En ninguna parte se amacizan por igual cuerpo y
-espritu como en la Gran Bretaa. La conciencia propia y particular ha
-creado la conciencia nacional y comn. El orgullo norteamericano tiene
-aqu su origen, y las recientes fanfarronadas del millonario Carnegie,
-metido a periodista, deban haber comenzado por esa profesin. Pero
-el yanqui, como buen advenedizo--advenedizo colosal, es cierto--,
-es rastacuero y exhibicionista. El ingls es silencioso y guarda su
-ntimo conocimiento y convencimiento. Su _respectability_ forma parte
-de su coraza. La raz celta y la raz anglosajona nutrieron de savia
-concentrada el tronco nativo; y desde la heptarqua hasta la dominacin
-danesa y la conquista normanda, se fu desarrollando el rbol de
-Guillermo, que fu el rbol de Isabel, que fu el rbol de Victoria. No
-sabemos que exista an acero para hacer un hacha que pudiera cortarle.
-
-El ingls, generalmente, es fuerte y grande, bien musculado, de
-movimientos giles y seguros; pero no se crea que todo el mundo
-es en Londres coloso. Fuera de los _policemen_ y de magnficos
-ejemplares de la raza anglosajona que sobresalen, el tipo medio es de
-un equilibrado desarrollo. Mas una cosa he de advertir: la inglesa
-fea de las caricaturas y la elegancia que siguen los anglmanos del
-extranjero, tambin un poco y hasta un mucho caricatural, son para
-la exportacin. S, he visto en mis viajes de Italia, de Espaa, de
-Francia, las caravanas de la agencia Cook, con muestras de la ms
-exquisita fealdad; pero en Londres no he dado un paso sin encontrarme
-con deliciosas figuras de mujer; de un particular atractivo y dignas de
-ser incontinenti madrigalizadas y amadas. En cuanto a la _fashin_, en
-lo que he advertido, se sigue a la letra por los verdaderos _gentlemen_
-el principio aristocrtico de Brummel: La elegancia suprema consiste en
-no hacerse notar.
-
-El sentimiento de la dignidad personal y el respeto de s mismo, son
-innatos en todo ingls. Esto obliga a la reserva. Cada ingls es isla.
-En su unidad y solidaridad moral, nada tiene el pas soberbio que
-envidiar al mundo. Es dueo de Shakespeare y del Ocano. Impera el oro
-en la tierra; los norteamericanos hablan de sus millonarios... Bastar
-nombrar a este imperial Beit, jefe de la casa Vernher, Beit and Co.,
-propietario de la mitad de las minas del Africa del Sur, y, sobre todo,
-las de Kimberley...
-
-Algunos agudos espritus han credo ver en el coloso los sntomas de
-una decadencia. Es el efecto de la residencia tenaz de las repblicas
-africanas. W. H. Darvey, en el _Mercure de France_, y Andrew Carnegie
-en la _Nineteenth Century_, han presentado razones y datos que traeran
-por consecuencia la disminucin del antiguo podero, la constancia
-de un desmoronamiento en la base del secular edificio. La marina,
-que antes se crea invencible, estara hoy, segn datos tcnicos y
-estadsticos, en condiciones que dejan mucho que desear; el comercio,
-en merma; el poder militar, impotente para decidir de una vez la
-cuestin boer. Durante las guerras de Napolen, dice el almirante
-Seymour, con un gran genio como Nelson a la cabeza de nuestra marina,
-sabis qu dificultades no tuvo para descubrir aun las idas y venidas
-de sus enemigos; sabis que, a despecho de su infatigable vigilancia,
-Napolen logr escaparse de Egipto despus de la destruccin de su
-marina en el combate del Nilo; recordis las luchas desesperadas de
-Nelson en el gobierno, a propsito de la falta de barcos y de hombres;
-y todo eso con el mayor genio conocido para el mando. Creeris que
-nuestra marina en esa poca era igual y aun un poco superior a la del
-resto de la Europa reunida? Y a qu iguala nuestra marina actualmente?
-Apenas a las Francia y Rusia combinadas! Y dnde est el Nelson,
-en estas condiciones mucho ms difciles? Es un estado de cosas que
-debe hacer reflexionar. Y los calculadores, alarmados de la oposicin,
-claman a los imperialistas tenaces el peligro econmico. El comienzo de
-la poca victoriana no fu copioso a este respecto. El tesoro ingls
-padeca las consecuencias de las guerras que turbaron los albores de
-la pasada centuria. Mientras en las altas regiones se verificaban los
-apuros, descendan sobre el pueblo los aumentos de impuestos, que
-eran recibidos con las protestas consiguientes. As la situacin al
-advenimiento de la difunta reina. Por muchos esfuerzos logrados no se
-mejor ese difcil estado de cosas hasta el ao 45, ms o menos. Se
-realizaron economas, y la deuda pblica fu suavizada en los ltimos
-aos.
-
-Mucho tiempo--casi todo el reinado de Victoria,--la cordura vigil la
-hacienda, con escasos intervalos, hasta el ao 97, en que empezaron
-nuevos y extraordinarios gastos. Calculad con algunos datos sobre lo
-que se ha aumentado nada ms que en el ramo de guerra y marina. El ao
-de la coronacin de la reina Victoria, 1837, los gastos de guerra y
-marina eran algo ms de 300.000.000 de francos. Cincuenta aos despus
-han subido ya a 762.500.000 francos. Hay que advertir, naturalmente,
-que las fuentes de entradas crecieron en igual relacin o algo ms.
-Diez aos despus se ve aumentado el mismo presupuesto a ms de mil
-millones. Despus, en este ltimo tiempo, ha llegado a 1.575.000.000.
-
-As los impuestos se han multiplicado. Hace menos de diez aos eran
-de 1.875.000.000 de francos y este ao han subido a 3.050.000.000.
-Sin contar los gastos de guerra, esa suma apenas basta para llenar
-el presupuesto ordinario del pas. Los prudentes se miran con temor,
-pensando en que las tendencias, tanto en el Parlamento como fuera de
-l, van a mayores empresas. El imperialismo pide sangre y oro, Pero
-son tan fuertes estos hombres!
-
-Entretanto, Chamberlain cuida sus orqudeas. Roberts es colocado en el
-sentimiento popular entre Marlborough y Wellington, y al nuevo _Iron
-Duque_ se le regala un buen por qu de libras esterlinas, juntando a
-la gloria el sentido prctico. Declara Kitchener fuera de la ley a los
-boers an resistentes. El _hard man_ demuestra que es el _steel lord_ y
-que merece serlo. Y el rey Eduardo, que parece decir como su antecesor
-Enrique IV, en el drama tan bellamente vertido por Can:
-
- I have long dream'd of such a kind of man
- So surfeit-swell'd, so old, and so profane;
- But being awake, loide despise my dream,
-
-se prepara medioevalmente para su coronacin del ao entrante--lo
-que no le impide seguir siendo rey de la moda y partidario del
-automovilismo.
-
-Encuentro por las calles de Londres soldados vestidos de kaki, con la
-flamante medalla que acaba de colocarles en el pecho el rey Eduardo.
-Parece que su majestad cuida de llevar bien la corona como el ocho
-reflejos. As sea.
-
-Interesante monarca el rey Eduardo. Se crea, antes de morir la reina
-Victoria, que al pueblo britnico no sera simptico el reinado del
-clebre prncipe de Gales. Una vez ste en el trono--_When thou dost
-oppear I am as I have been..._--se ha visto que todo ha continuado de
-la misma manera. El rey, aclamado y querido, ha enterrado al ruidoso
-calavera de antao. l ha entrado en su papel, y puede decirse que es
-un digno soberano de su nacin. Cada rey tiene el reino que merece.
-Guillermo II es estudiante y vive casi siempre en pera wagneriana;
-Alfonsito XIII acaba de presentarse por primera vez en el coso
-madrileo y ha sido aclamado por la tauromaquia nacional; Inglaterra,
-pas tradicionalista y prctico en que la decoracin de la vida social
-yustapone armoniosamente vestigios de arte gtico a construcciones de
-usina, est muy satisfecha con un rey que viste prpura, armio y
-oro, se coloca en la cabeza la corona de los viejos monarcas, ante su
-parlamento animado de frmulas y ceremoniales, y luego, con un habano
-en la boca, se va en su automvil, en menos de una hora, de Londres
-a Windsor; visita el yate que ha de disputar la copa a los yanquis,
-o se interesa por sus caballos Diamond Jubilee, Ambusch o Persimmon.
-Ese rey sportman es grato a su pas de sportmen, es amable para los
-ciudadanos que gustan del tiro al blanco en Bisley, del remo en
-Henley, de las carreras en Ascot o en Epsom. El _corpore sano_ de los
-universitarios, es una de las causas de la robustez, de la salud de la
-nacin. Como algunos de nuestros repblicos americanos, como algunos
-de nuestros directores de pueblos, el rey se interesa por las razas
-caballares, gusta de los ejercicios fsicos, pero sabe su Shakespeare
-admirablemente, entiende de arte a maravilla, y puede consultar su
-Homero en griego y su Horacio en latn, como os lo certificarn sus
-compaeros de Oxford y de Cambridge.
-
-No es Eduardo un prncipe guerrero. Llega ya tarde al trono y mal
-sentaran aires marciales y feroces al _arbiter elegantiarum_ de los
-reyes y al rey de los gentlemen. El gran pas de presa es odiado en la
-tierra toda; y ese odio se ha agriado ms por los recientes sucesos
-africanos; mas es casi cierto que si el rey de la Gran Bretaa se
-presenta en esa misma Francia recelosa, ser, como en Italia, acogido
-con la misma simpata que la poderosa anciana imperial que pasaba con
-sus hinds y su burrito. La reina Alejandra, por su parte, es digna
-del cario de sus sbditos y del respeto de los extraos. No es acaso
-la princesita que cosa modestamente en compaa de su hermana, una
-zarina futura, en das de escasa fortuna en Copenhague? No es la culta
-doctora en msica de la Universidad de Irlanda? Y sobre todo, no posee
-un carcter sencillo y amable desde la altura en que acompaa a su
-marido y no sabe adornar de suave majestad la gracia encantadora de su
-belleza? En Sandringhan como en Marlborough Palace, ha sabido ser una
-ejemplar seora, y en la corte de su suegra una ejemplar princesa.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-II
-
-
-Mientras Waldersee se pona en camino de Pekn a Berln, tuve ocasin
-de ver en Pars y en Londres sendas pantomimas en sendos circos, en los
-cuales se representaba la guerra de China. Haba chinitas preciosas y
-chinos muy ridculos y feos, y bizarros y bonitos oficiales de Europa
-que les quitaban las muchachas a los chinos y _ainda mais_ les daban
-palos; haba batallas con msica y fuegos vivos, en que los chinos
-cobardes salan corriendo y los soldados de Francia cantaban la
-Marsellesa y se tomaban un fuerte; soldados ingleses con la chaquetilla
-roja; marinos rusos muy grandes; oficiales americanos con sombreros
-de cowboy y enorme revlver; italianos coronados con colas de gallo,
-y japoneses menudos que, ni carne ni pescado, hacen el caucsico sin
-dejar de ser el monglico. De todo ello resultaba que los celestes son
-un pueblo brbaro e infeliz al cual hay que descuartizar en provecho de
-nuestro glorioso Occidente.
-
-De esas farsas pintorescas, pirotcnicas y filosficas me acordaba al
-ir por Witechapel a ver la exposicin china que se halla abierta en la
-Art Gallery del barrio de _Jack the Ripper_. Fijaos bien, lectores;
-es el barrio del destripador, el barrio terrible, y voy a l, no a la
-taberna a ver a los asesinos, sino a una galera de arte, en donde se
-exponen objetos raros, curiosos y preciosos que ensean mucho de la
-vida y del sentido artstico del imperio chino. As, pues, el barrio
-que os imaginis poblado de gentes dantescas y en donde, en efecto,
-se encuentran como en otros puntos, por ciertas callejuelas, pobres
-diablos y diablesas ebrios, posee lugares de estudio y de cultivo
-espiritual y organiza exposiciones que no podemos tener nosotros.
-Por qu? Porque aqu la iniciativa particular se emplea en obras que
-aprovechan a la cultura comn. Y esta exposicin, por ejemplo, que se
-sostiene con lo que los visitantes quieren dejar, unos pocos cntimos,
-si gustis, se realiza porque asociaciones religiosas o bancarias como
-la British and Foreing Bible Society, la London Missionary Society,
-la Hong-Kong and Shanghai Banking Corporation, y personas como lady
-Hannen, lady Hart, sir Walter Hilier, sir William Des Voeux, sir
-Claude Macdonald y otros, han enviado objetos y cuadros de que son
-propietarios y que constituyen la exhibicin. La entrada no cuesta
-nada, y, como he dicho, el que quiere deja algo para los gastos de
-sostenimiento. All se dan lecturas que explican el significado de
-muchas cosas, y, ya sea con intencin conquistadora, ya con deseo
-de divulgar conocimientos, se hace ver lo que es esa inmensa nacin
-asitica que, o ser comida o comer, segn lo han de ver los aos.
-
-El local de la exposicin no es muy extenso, pero en l se contiene
-notable cantidad de objetos y documentos del celeste imperio. Ya
-estaris pensando que algo de todo eso habr sido comprado y mucho
-perteneciente al botn de las tropas que demostraron en la tierra de
-Lao-Tseu la dulzura de nuestra civilizacin. Desde luego, veo una
-bandera imperial, de riqusima seda amarilla, con caracteres que
-me hacen envidiar los conocimientos de madama Judith Gautier, o de
-Alexandre Ular. Segn los datos del catlogo, esta bella pieza fu
-tomada en 1900 en los fuertes de Shan Hai-Kuan, por sir Walter Hillier
-y 18 soldados, aunque los chinos que los ocupaban eran 5.000.
-
-Paso ante maniques vestidos de truculentos guerreros, ante la Puerta
-de los Espritus, y cuadros y fotografas que representan escenas de la
-vida china, y un gran mapa de Asia, en el cual est bien sealada la
-regin celeste, como un plato que habr que dividir, tocando la mejor
-parte, a no dudarlo, a estos terribles importadores de misioneros y de
-opio... Hay rollos decorativos con representaciones religiosas y un
-par de paraguas de diez mil nombres, paraguas de honor. Esto merece
-su explicacin. Cuando en China se quiere honrar notablemente a una
-persona, se le regala un gran paraguas de seda, en el cual van bordados
-o escritos los nombres de los donantes. Cuando muere el personaje
-a quien se ha regalado tan extrao presente, ste se lleva en el
-entierro. El paraguas de honor! Cedo el dato gustosamente al lpiz de
-Mayol. Veo un dormitorio, en el cual una cama construda y ataraceada
-en Ningpo. Es una cama de lujo con cobertores de finas telas, y que me
-ensea cmo los ricos chinos no usan colchones, sino mullidas colchas.
-De todos modos, no debe ser muy cmodo dormir en cama semejante. Una
-mesita hay cerca, para jugar al ajedrez, y dos sillas, todo incrustado
-con habilidad y gusto completamente orientales.
-
-Hay muestras interesantes del arte pictrico chino; sus faltas
-de perspectiva, la manera singular de ver los objetos, en planos
-contradictorios, choca desde luego; pero no hay que olvidar, que como
-dice una conocedora, Mrs. Little, antes de que Giotto naciera, los
-chinos pintaban la figura humana como no pueden hoy hacerlo. Y cuenta
-esta misma seora que en la ciudad de Chung-King, ha conocido un
-pintor de flores maravilloso, que vende sus pinturas... por centmetro
-cuadrado, por decirlo as.
-
-Las lacas son variadas y valiosas, y hay ejemplares de la rara laca
-roja de Soa-Chow, cuyo secreto de fabricacin se perdi cuando el
-incendio de aquella ciudad, devastada en la rebelin Tai-Ping de hace
-cincuenta aos. Incomparable de riqueza los bordados que hay en ropas
-femeninas,--muy parecidas por otra parte a las masculinas. Y los
-rollos suceden a los rollos, y las banderas amarillas a las banderas
-amarillas. Luego vienen fotografas de los templos, confucistas,
-taoistas y budistas. A los taoistas se debe principalmente el extremo
-culto a los antepasados, que los chinos tanto conservan y defienden. Ya
-recordaris la amenaza de las potencias, en tiempo de la ltima guerra,
-de hacer desenterrar los huesos de las antiguas tumbas imperiales.
-
-Veo fotografas de bonzos y objetos pertenecientes al culto, y
-reproducciones de dolos e dolos legtimos. All est el dios del
-Fuego, el dios del Mundo Inferior, el dios de la Msica y el feo dios
-de la Guerra. Sabido es que los chinos miran con gran desdn la carrera
-de las armas, as como reverencian altamente la de las letras. Quiera
-Dios que continen con tales ideas, pues ya os imaginaris qu pasara
-con el inmenso pueblo bien armado, jingosta e imperialista, y con
-muchos Rud-Yard-Ki-Pling, cantando la conquista y el exterminio de los
-brbaros de Occidente.
-
-Buda, en bronce y madera, entrecruza sus piernas como un sastre y
-expresa el xtasis; la virgen Kwan-Yin est, madona amarilla, cercada
-de raros candeleros y aun ms raros incensarios. Junto a un vaso de
-bronce _cloisonn_, vse una antigua pintura que representa a Buda
-y que proviene de un convento de lamas tibetanos. Figuras mil en
-papel de arroz; y vestidos de la clase pobre; pinturas al leo hechas
-hace ms de cincuenta aos--, los japoneses han credo innovar al
-presentar las suyas en la pasada exposicin. Luego, maniques de cera
-vestidos de seda, figurando actores y juglares; y modelos de juncos
-con sus velas cuadradas. Es de notarse la coleccin de acuarelas de
-asuntos chinos, paisajes, vistas urbanas, edificios que presenta
-miss Gordon-Cumming. Maravillas de habilidad se confunden, hechas de
-plato o marfil, cucharas, pimenteros, junquitos, cajas, pipas; y al
-lado tejas amarillas de la tumba de los emperadores Ming; incensarios
-de bronce labrados finamente, y que representan monstruos como el
-Ki-lin. Un magnfico vaso de cristal de roca parece extrado de un
-palacio miliunanochesco. De tiempos anteriores a Cristo son los vasos
-sagrados que figuran cabezas de dragones y varios monstruos, y hay un
-precioso vaso de sacrificio, de oro y plata, de la ms extraa y bella
-orfebrera. Y bronces, y ms bronces, de pagodas, de palacios, de
-monasterios. Es tambin de raro valor la coleccin de jades labrados.
-
-No es muy curiosa la de monedas modernas, como el papel moneda antiguo.
-Los chinos, como sabis, lo usan desde hace muchos siglos. Marco Polo
-comienza uno de los captulos de sus viajes, al hablar de un lugar
-que visit: Los habitantes de esta ciudad son idlatras y usan papel
-moneda.
-
-La parte relativa a la imprenta es de inters, sobre todo para un
-hombre de letras. Hay muchos libros viejos impresos en planchas, y hay
-impresiones modernas hechas con caracteres movibles. Llama la atencin
-el sello imperial, un sello enorme, con grandes caracteres, que deben
-significar las virtudes y potencias del Hijo del Cielo. Y tres nmeros
-del decano de los diarios del universo: la _Gaceta de Pekn_. Al lado
-vnse carteles, invitaciones en enormes tarjetas o en trozos de rica
-seda, y un libro de caja de lo ms extrao.
-
-Hay instrumentos de msica. Conocis la ancdota del embajador chino,
-que crey lo mejor de la pera el momento en que la orquesta templaba
-sus violines. Y de m dir que los msicos chinos que he odo en los
-teatros celestes de la Habana y otros lugares, no me han entusiasmado.
-Pero eso debe ser cuestin de costumbre y de iniciacin... Porque si
-no, no podra haberle pasado lo que le pas a Confucio. Este filsofo
-se conmovi una vez tanto con un trozo musical de su pas, que no prob
-un bocado de carne por tres das seguidos. Y eso que la escala china
-se compone solamente de cinco notas; los instrumentos pueden ir en
-tonos desacordes; sus melodas van siempre al unsono, y otras tantas
-condiciones que a nuestros gustos no sientan bien. Aqu veo violines
-bicordes; la especie de rgano llamado _cheng_, un lad de diez
-cuerdas; cmbalos que acompaan en los templos las plegarias.
-
-Y ms perfiles y ms jades, con decoraciones de leyenda y de pesadilla.
-Aqu est en jade el Ki-lin, cuerpo de ciervo, cola de zorro y cabeza
-de unicornio. Saludo la tumba de Confucio representada en miniatura,
-y admiro al pasar las porcelanas, ya antiqusimas, ya de fabricacin
-no tan lejana en el tiempo. Se recuerdan versos de Gautier y de Hugo,
-y al emperador Houng-Li, bajo cuyo poder se descubri el arte de
-esta exquisita alfarera, y al emperador Wac-Li, bajo cuyo poder se
-escribieron unos versos que deben ser muy hermosos, y en los cuales se
-nombra por primera vez la porcelana. Se miran piezas de todas formas
-y de varios colores, sobre todo un vaso de la dinasta Ming, cuya
-arquitectura y adornos son de la ms extica elegancia y gracia. Hay
-representados varios caballeros y emblemas budistas como el parasol,
-que significa el honor; dos peces, que significan la abundancia; el
-loto, que est dedicado a Buda, y otras tantas cosas ms. Y una tacita
-preciosa, con los ms brillantes colores; y varios pequeos vasos, con
-mariposas, con pjaros, con flores, de la ms delicada pasta y del ms
-admirable tono.
-
-No acabara en muchas pginas, si me detuviera a admirar tantas
-cosas que revelan en aquellas almas extraas una comprensin y una
-observacin de la vida y de la naturaleza, que no es propiamente
-para tratarlas de salvajes e irles a incendiar sus palacios y casas
-y a robarles sus tesoros y asesinarles sus nios. Sus nios! He
-visto retratos, fotografas encantadoras de chinos chicos y de
-chinas adolescentes, bellas, bellsimas en su gracia singular de
-seres como venidos de otro astro, de seres misteriosos que tienen
-otras sensaciones y otro concepto de la vida que el que con nuestra
-civilizacin nos hemos hecho nosotros.
-
-Ts y plantas odorferas, sedas, ceras, esmaltes, metales, ricos
-trabajos por artistas de manos giles y como areas lneas que han
-trazado esos dedos sutiles y visto ojos como de pjaros; arquitecturas
-de cuento, paramentos de cuento, casas, cosas, ideas, manifestaciones
-de gentes de fbula, almas antiguas como el mundo, no es ms bien
-un lugar de paz y ensueo, esa China noble y potica que se ha ido a
-despertar a caonazos?
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-III
-
-
-Part rpido a Dunkerque. De Brujas, toda paz, toda quietud, espiritual
-y natural, a Dunkerque, en donde se colgaban todos sus escabeles los
-actores de la comedia patritica, en una danza de naves, con msica
-de caones y Mariana reciba con su ms amable sonrisa y haca su
-mejor reverencia al dueo del Oso. Decir las durezas de mi viaje, las
-apreturas en las estaciones de ferrocarril, la falta de correspondencia
-de trenes, los roces horribles de las aglomeraciones, las difciles
-comidas en los restaurants, la cama por ochenta francos en cuartos
-compartidos, lo fabuloso del tupe cocheril y otras cosas que deseo
-echar en olvido, sera historia amarga y larga, sin contar con la
-demanda de papeles por la polica a cada instante, y la imposibilidad
-de poder acercarse a mirar la faz de los autcratas cuando stos
-pasaron por la ciudad de Jean Bart, veloces, como por un tubo de
-acero, empujados por un soplo. Un soplo de miedo?...
-
-Miedo... Mientras Francia se pona de gala para saludar al emperador
-aliado; mientras se preparaba Compigne, antiguo nido de guilas,
-para recibir a la bicfala de las Rusias; mientras Nicols y su linda
-mujer se alistaban con el mejor humor posible a escuchar marsellesas
-y a entrar de fiesta en donde han de sonreir a _Libert_, dar la mano
-a _Egalit_ e ir del brazo de _Fraternit_; mientras se disponen las
-trompetas de los saludos y los violines de los bailes, y todo el mundo
-est muy contento, en espera de un regio y regalado divertimiento...
-_quelqu'un, troubla la fte_, all lejos, en los Estados Unidos,
-_quelqu'un_ que quita la vida al jefe de la inmensa repblica
-imperialista que estaba por tender un tentculo a la Amrica del Sur;
-y _quelqu'un_ hijo de un pas que se llama Polonia... Nicols se puso
-plido; pues no es cmodo ya el oficio de Rey, habindose llegado a
-fuerza de civilizacin a tener en perpetua realidad la prueba simblica
-de Dionisio de Siracusa.
-
-Mas la cita estaba dada, y deba cumplirse con el pequeo prlogo
-suavizado de Dantzig, suavizador para Guillermo, _amado primo_, que
-busca a las claras el _flirt_.
-
-Cuando llegu a Dunkerque, la ciudad herva de gozo municipal y
-forastero; mas en verdad, fuera de las manifestaciones de gremios
-aislados y de la pompa y engalamiento oficiales, no encontr que
-hubiese all un foco de entusiasmo, una de esas fiebres que ponen a
-los pueblos en delirio en ocasiones semejantes. No encontr, por
-ejemplo, el estremecimiento ciudadano de Pars cuando la llegada de
-Krger, o cuando la primera venida de este mismo zar. Quiz seran las
-precauciones, absolutamente rusas, tomadas para evitar un atentado,
-las cuales llegaron a impedir casi por completo que los dunkerqueses
-contemplasen la figura de las imperiales personas; o, quiz tambin,
-una disminucin del ardor con que se tom al principio la alianza,
-cuando no estaba tan menguante la inquina con el alemn; o quiz,
-porque no deja de estar en buen sentido del _populo_ la filosofa que
-o hacer a un quidam, frente al arco de triunfo, elevado ante los
-_bassins_ del puerto:--Mirad!--deca, y en voz alta, de modo que no
-s cmo no fu arrestado--; mirad! tanta bandera y tanto _lampion_
-por un hombre que viene a quitarnos dinero!
-
-La ciudad presentaba un aspecto florido, toda ceida de estandartes,
-pabellones, banderas y banderolas. La noche anterior a la llegada del
-zar, las iluminaciones hacan de toda la poblacin un inmenso ramo
-de fuegos de colores; y, por el lado del mar improvisaban el da, un
-da blanco y deslumbrante en el vago tapiz de la sombra, los focos y
-reflectores de la escuadra. Imposibles los hoteles, los cafs rebosando
-de gentes, las calles con arcos de linternas, estofas vistosas y bombas
-japonesas; la catedral empavesada como una colosal nave; las msicas
-resonando a lo lejos; los grupos circulando por todas partes; todo el
-mundo en espera del acontecimiento del siguiente da, la entrevista,
-ms que la revista. Aunque no se ocultaba en las conversaciones el
-despecho del pueblo: Somos acaso unos parias para que se nos prohiba
-que le miremos? Mas este despecho se aminoraba por la causa: el
-Gobierno quera prevenir cualquier atentado; nadie podra acercarse al
-squito; la lnea misma del ferrocarril por donde habra de pasar el
-tren, estara como en Rusia, guardada por doble fila de soldados.
-
-A las siete de la maana del da 18, M. Emile Loubet se embarcaba en el
-_Casini_, para ir al encuentro del _Standart_, yate imperial. Las olas
-hacan bailar los barcos, y los caones daban un continuo trueno. Nadie
-ms que las gentes oficiales pudo llegar al punto de desembarco. La
-revista: vasta cuadrilla y tempestuoso caoneo. El zar, por fin, lleg
-a tierra, y con l la zarina: l de uniforme, ella de negro, dicen los
-que los percibieron. Yo no vi con el anteojo, desde lejos, ms que
-muequitos, al son de los clarines y de las bocas de fuego. Llegaba en
-los aires el severo himno ruso y la siempre impetuosa Marsellesa; y
-los aires deben haberse encontrado perplejos al presentarse cosas tan
-contradictorias: _Dios salve al zar!_... _y_: _contra nosotros se
-ha levantado el estandarte sangriento de la tirana!_...
-
-Loubet, cuya buena madre aldeana, quiz, dara en ese instante de comer
-a sus gallinas en la casa de campo de Montelimar, iba del brazo de la
-zarina Alix; Alix, la zarina de Rusia, que aparece all, en la pompa
-de su corte semiasitica, semejante a una emperatriz bizantina, dolo
-autocrtico de un colosal imperio cuasi brbaro. En la galera que une
-el desembarcadero con la Cmara de Comercio, un grupo de pescadoras, de
-ropas obscuras y blancas cofias, ofrece a Alix un pez de plata sobre
-un cojn de seda. El squito se detiene en la Cmara de Comercio. En
-Dunkerque, el zar Nicols, el Pacificador, es saludado por la Guerra y
-hospedado por el Dinero. Y son luego los cortesanos, los protocolares,
-las presentaciones y los _salamalecs_. Y el gape, en que han de oirse
-nuevas protestas de amistad y liga, y los brindis que llegan y repiten
-en esa manera oficial, que cree decirlo todo y no dice nada, palabras
-que parecen simpticas y fraternas, pero de las cuales los siglos
-sonren.
-
-Luego el tren parti con los porfirognitos huspedes, hacia Compigne.
-El recuerdo de Luis el Piadoso sera propicio al emperador, y el de
-Juana de Arco a la emperatriz, y a ambos los de Napolen y Mara Luisa,
-en cuyas alcobas iban a dormir.
-
- * * * * *
-
-Cuando el _maire_ de Compigne ofreci a la emperatriz un ramo de
-brezos, su flor preferida, M. Jos Mara de Heredia haba ya lanzado
-el suyo por las columnas de su diario. No era un soneto. Eran versos
-serios, acadmicos y mediocres, como si hubiesen sido de encargo.
-Versos a la emperatriz a la cual trataba de _vous_... _Car le pote
-seul peut tutoyer les rois._ Rostand, por su parte, encargado oficial
-esta vez, haba escrito una oda, en la cual dice a su majestad cosas
-como sta:
-
- En revenant de Danemark,
- Vous avez, pour gagner ce parc
- Pass devant chez Jeanne D'Arc.
-
-Ante los malos versos aristocrticos, prefiramos los buenos versos
-anarquistas. En la presente ocasin, las musas de la Cpula no han
-ayudado al ilustre autor de los _Trofeos_, y el autor de _Cyrano_.
-
-Pars no saba si ira a recibir la visita de los soberanos amigos.
-Tras el _bouquet_ de brezos y el cumplimiento, se durmi en el castillo
-de Compigne, donde debe vagar algunas noches una sombra cesrea que
-extraara mucho ver al amo de los cosacos en ntima unin con la
-Repblica francesa. Se consolara observando que el Bsforo no es ruso
-todava.
-
-La revista de Dunkerque, como las grandes maniobras del Este, eran el
-principal objeto de la venida de los autcratas; al da siguiente,
-pues, el 19, se dirigieron al campo de operaciones. El zar mont a
-caballo, galop a su placer, se hizo explicar caones, almorz tarde y
-precipitado, examin el nuevo freno hidrulico en la artillera, medit
-ante el nuevo can de 75 milmetros, vi desfilar los batallones,
-las corazas, los penachos, las espadas desnudas, las lanzas, los
-uniformes vistosos, oro, hierro, acero, escarlata, oy las bandas y el
-ensordecedor trompetero; bebi el vino del soldado bajo la tienda de
-campaa, y sum en su interior la fuerza de la aliada repblica con la
-fuerza de sus dominios inmensos; y despus de esto, recordando quiz
-el pasado Congreso de la Haya celebrado junto a la gracia sonrosada y
-joven de la ltima flor de la rama de Orange, habr repetido el verso
-del lrico italiano:
-
- Io vo gridando pace, pace, pace!
-
-Y he pensado en que aquel pobre y grande Castelar, que vivi y muri
-tachado de poeta, tuvo una palabra proftica al escribir, a la orilla
-de la muerte, esta sensacin del porvenir: El descontento del gobierno
-italiano, producido recientemente a consecuencia de sus fracasos
-diplomticos en la cuestin de China; las dificultades suscitadas
-entre Francia e Inglaterra por el Sudn y el Nilo; el aumento de la
-escuadra inglesa, que ha necesitado una suspensin de la amortizacin
-y un dficit de importancia; el cambio de Amrica, que ha modificado
-su temperamento industrial y trabajador para marchar a la guerra
-y a la conquista; el reparto de la China, deseado por universales
-ambiciones; los progresos del ferrocarril ruso en la Mongolia; los
-conflictos del Transvaal entre la presidencia de Krger y la dictadura
-del desequilibrio del Napolen del Cabo; las amenazas contra Portugal y
-sus colonias; los temores y los espantos, tan fundados como legtimos,
-de nuestra desgraciada Espaa; la rivalidad de Turqua y de Grecia, de
-Francia y de Prusia, de Rusia e Inglaterra; los motines de Austria; el
-movimiento interior que reclama y pide una Alemania ms considerable, y
-numerosa que la Alemania actual; los grmenes de desacuerdo entre las
-primeras potencias por consecuencia de las extensiones territoriales
-de sus colonias. Todas estas cosas dicen que despus de la exposicin
-de 1900 no tendremos una hora de paz, y que los elementos de guerra
-estarn diseminados y extendidos por todas partes. Mas como el zar
-Nicols ha sido el coronado mensajero de pacificacin universal, ante
-el cual hombres como el bravo periodista Stead han credo ver un ser
-casi elegido por la Providencia, pronuncia despus de la revista frases
-que no cuentan con la codicia de las naciones y con las trampas de los
-polticos, esta gran manifestacin de guerra, como la revista naval de
-Dunkerque, seran, oh, paradoja! el mejor sostn de la paz en el mundo.
-
-Y tras la revista, el sacrocesreo ortodoxo visita la baslica de
-Reims, en que han sido consagrados los reyes de Francia; all el
-representante de la paz, esto es, de Cristo, le recibe en su pompa
-ritual, rojo entre negras sotanas. All, bajo el rosetn que corona
-la doble entrada, ante la estatua de la Virgen, entre las estatuas de
-santos que decoran la vieja arquitectura, el cardenal arzobispo saluda
-al jefe de la iglesia rusa, que penetra en la catedral catlica. Y
-la catedral dice en su inscripcin de entrada: _Deo Optimo Maximo_.
-Prudente sera su eminencia para no rozar la religin rusogreca ni
-hablar con untuosa diplomacia pontificia, ya que de uniones se trata,
-de la unin de las cristianas iglesias. En el _Diario de Pedro el
-Grande_, al referirse a la visita que aquel duro emperador hiciera a
-Pars en 1717, se lee: El 3 de Junio su majestad se present en la
-Academia, donde los doctores de la Sorbona trataron ante su majestad
-de la unin en la fe, diciendo que sera fcil establecerla. A lo que
-su majestad se dign responderles que este asunto era grave y que era
-imposible arreglarlo en un breve trmino; que por lo dems, su majestad
-se ocupaba principalmente de asuntos militares. Pero que si lo deseaban
-en realidad, no tenan ms que escribir a los obispos rusos, pues
-este era un asunto importante, que exiga una asamblea eclesistica;
-al mismo tiempo se dign prometer a los doctores que si escriban a
-los obispos rusos, ordenara a stos contestar segn la autoridad
-que Dios les haba dado. Como vis, aquel espeso autcrata tena la
-malicia fina. No se trat ahora en Reims con doctores de la Sorbona,
-sino con un purpurado de la repblica, bajo el pontificado de Len el
-Diplomtico.
-
-Despus fu el da de real holgorio en Compigne: paseos en el parque
-lleno de encantos, el bello parque poblado de arboledas magnficas,
-de estatuas que saben secretos eclgicos y aguas tranquilas realzadas
-de cisnes; y por la noche, en el teatro del mismo castillo, la fiesta
-de gala, con declamacin, danzas preciosas y divertimientos lindos y
-delicados como conviene a los reyes. Y la emperatriz con su diadema
-imperial, y el zar, pequeo y apretado en su uniforme y en su orgullo,
-formando un contraste curioso con el bueno, honesto y sonriente
-Loubet, la excelente presidenta y el coro de ministresas burguesas
-que han tenido que estudiar con profesor de baile la reverencia, y
-que lo que menos pudieran tener sera al taburete en la corte de
-Francia, la almohada en la corte de Espaa. Y Millerand por all, al
-antiguo atacador de este mismo zar; elementos que se rozan con el
-socialismo, contemporizando con elementos autocrticos; la repblica
-de los Derechos del Hombre, el pas que se precia de ir adelante en
-la historia con la bandera de la libertad, festejando al jefe de un
-imperio en que reina el despotismo ms absoluto, en donde Tolsti bajo
-Nicols, sufre por sus ideas ms que Soloviov bajo Alejandro; el
-pas que predica la soberana de la prensa, unido al pas en donde el
-_caviar_ tradicional empuerca y mutila peridicos y libros; la tierra
-en donde por todas partes se encuentran las letras L. E. F., hecha una
-con la tierra en donde el Knut existe y la Siberia contina siendo
-lugar de deportacin y de castigo, y en donde los estudiantes acaban de
-ser apaleados y heridos y muertos. Es cosa verdaderamente singular. Los
-versos de Rostand resuenan en el teatrito:
-
- En revenant de Danemark
- Vous avez, pour gagner ce parc
- Pass devant chez Jeanne D'Arc...
-
-La tierra de Juana de Arco, con la tierra que se ha tragado a la
-desventurada Polonia. El grande anciano de la lesnaia-Polonia lo acaba
-de aclamar a los cuatro vientos de la justicia y de la verdad: la unin
-entre Francia y Rusia es un enorme absurdo y una mentira colosal.
-
- * * * * *
-
-Pedro el grande, que era inculto, hasta limpiarse los dedos en los
-trajes de sus vecinas de mesa, vino aqu a observar civilizacin: la
-observ, junto con la cara de la hbil viuda Scarrn. El abuelo del
-actual zar, Alejandro I, vino tambin, pero con otro objeto, despus
-de Austerlitz, despus de Friedland, despus de Eylau y despus de
-la paz de Tilsit; vino en compaa de los Borbones, y entonces no se
-le cantaron marsellesas. Alejandro II vino o estrechar amistades con
-Napolen III, lo que no obst para que en el 70 la Francia estuviera
-sola. Alejandro III no vino, pero dice que dijo estas palabras: La
-Francia debe ser grande, para que la Rusia se desarrolle. La Rusia debe
-ser fuerte y armada hasta los dientes, para que la Francia viva en
-paz. No creerais oir en el cuento de Perrault el toc, toc, toc, del
-lobo en la puerta de la cabaa? Nicols ha venido porque ama a Francia,
-dicen unos; otros, porque quiera saber cmo est de armas el aliado;
-otros, por un emprstito. Este joven zar aseguran que, siendo nio,
-al ver un lbum con vistas de Pars, exclam: _oh comme je voudrais
-la visiter!_ Quiz sea Pars su fascinacin, y como el gran rey crea
-que bien vale una misa. Pars le ha correspondido. Ni en sus Lividias,
-Petersburgos y Vladivostocks; ni cuando siendo zarewich recorri medio
-mundo, encontr nunca acogida tan formidablemente satisfactoria cual
-la que le brind Pars en su primer viaje. Por todas partes va regando
-frases que halagan el amor propio francs. Y cuando el metropolita de
-San Petersburgo, Paladius, le cas con la princesa Alix, la mujer que
-tomaba era, segn se cuenta, una adoradora de Francia. Cuando la visita
-a esta capital, Nuestra Seora de Pars recibi como corresponda a
-los devotos de Nuestra Seora de Kazan. Hasta se ha encontrado una
-descendencia francesa a Alix de Hesse. Una hija de Santa Isabel de
-Hungra se cas en el siglo XIII con Enrique el Magnnimo, duque de
-Brabante y prncipe de la casa de Lorena. Hijo de ellos fu Enrique
-el Nio, quien abandon el ducado y fu a Hungra, donde fund una
-rama nueva que fu despus la casa de Hesse. La genealoga tiene ms
-utilidad y oportunidad de lo que aparenta. Es una dulce y bella mujer
-la zarina de Rusia que est al lado de su esposo como un escudo de
-marfil. Desgraciadamente, no era hecha de marfil y rosas fragantes
-y de espirituales perlas, aquella infeliz Elisabeth de Austria que
-encontr en Ginebra, en su soledad errante, el pual que va derecho y
-no distingue?
-
-Terrible vida la de un Csar como el zar eslavo! Aparte de las
-vctimas que el anarquismo ha hecho y sigue haciendo por todos los
-lugares de la tierra, tiene en su propio pas la misteriosa sombra
-del nihilismo, que duerme, pero no ha muerto; y el recuerdo de su
-padre, el coloso Alejandro, despedazado por las bombas, debe venir a
-cada instante a su mente, aun en los momentos del hogar y del amor.
-Porque est visto que cuando llega la hora sealada por lo desconocido,
-el prncipe de las Mil y una Noches, encerrado en su torre, muere
-violentamente, y el monarca encuentra su asesino en su centinela o en
-su ayuda de cmara. Parece que mientras mayor potencia opresora se
-aglomerase arriba, por ley de presin, asciende la fuerza de abajo.
-
-No vino esta vez a Pars el zar, claramente se mira, no porque no
-tuviese deseos, o porque tan slo hiciera su visita a la marina y
-al ejrcito, como lo di a entender en el brindis de Bhteny el
-presidente; no vino porque la polica rusa no lo quiso consentir de
-ninguna manera, porque hay muchos rusos vigilados en Pars, y porque
-de donde menos se pensara poda brotar la certera locura de cualquier
-libertario.
-
-Porque: es bella y triunfante una coronacin cuasi divina bajo el
-amparo del Santo Snodo, en ceremoniales que recuerdan la prestigiosa
-Bizancio que Jean Lombard ha evocado de tan magnfico modo; es bello y
-grandioso el dominar el imperio ms potente del globo, y ser an, en el
-siglo XX, las dos divinas mitades de que habla Hugo, papa y emperador;
-son soberbias las excursiones a Livadia, y la mirada omnipotente
-sobre el mar Negro, y la caza del oso con parientes de real sangre;
-es dulce e imperial tener por esposa una animada y rubia figura de
-icono, ser que parece que anda en las nubes, ser nefelibato; tener
-como guardias dorados gigantes, rudos y pomposos heiducos; comer a la
-mesa ms exquisita del mundo; poder lanzar hordas de cosacos como los
-hunos de Atila, cabalgar con los hsares de Grodno o con los soldados
-del Preobrajensky; poseer el Kremlin en Mosc, el Palacio de Invierno,
-el Anichkoff y el Ermitaje en Petersburgo; y el Tsarkeio-Selo, y el
-de Peterhof, Versalles ruso; ser saludado padrecito por el mujick,
-cuando se va en el chato drosky o en la rpida troika; reunirse con
-la familia de coronas y diademas en la mesa del suegro de Europa,
-all en Fredensborg; tener por antepasados a los majestuosos Romanoff,
-autcratas de hierro; reposar en la Casa de Pesca en Finlandia, a la
-orilla del ro lleno de peces como de oro y plata; recibir de ms de
-120 millones de hombres, en lenguas distintas, el respeto y la casi
-adoracin como _Imperatorkij Goubernator_ y como cabeza de la iglesia;
-y todo eso para estar en el continuo cuidado de un condenado a muerte
-que no sabe si lograr el indulto... estas cosas son la sonrisa de la
-Boca de Sombra.
-
-En el 98, por orden del emperador Nicols, deca el _Messager Oficiel_,
-de Saint-Petersburgo, que el mantenimiento de la paz general y una
-reduccin posible de los armamentos excesivos que pesan sobre todas las
-naciones, se presentan en la situacin actual del mundo entero, como
-el ideal a que deberan tender los esfuerzos de todos los gobiernos.
-Los deseos humanitarios y magnnimos de su majestad el emperador, mi
-augusto amo, estn all enteramente dirigidos. En la conviccin que
-ese elevado fin responde a los intereses ms esenciales y a los votos
-legtimos de todas las potencias, el gobierno imperial cree que el
-momento presente sera ms favorable a la rebusca, en la va de la
-discusin internacional, de los medios ms eficaces para asegurar
-a todos los pueblos los beneficios de una paz real y durable, y a
-poner ante todo un trmino al desarrollo progresivo de los armamentos
-actuales. Penetrado de ese sentimiento, su majestad se ha dignado
-ordenarme proponer a todos los gobiernos cuyos representantes estn
-acreditados cerca de la corte imperial, la reunin de una conferencia
-que habra de ocuparse en ese grave problema.
-
-Esta conferencia sera, con la ayuda de Dios, de un feliz presagio
-para el siglo que va a empezar; ella juntara en su haz poderoso
-los esfuerzos de todos los Estados que buscan sinceramente hacer
-triunfar la gran concepcin de la paz universal, sobre los elementos
-de perturbacin y de discordia. Ella cimentara al propio tiempo sus
-acuerdos por una consagracin solidaria de los principios de equidad y
-de derecho sobre los cuales reposan la seguridad de los Estados y el
-bienestar de los pueblos. De all el Congreso de la Haya. Qu sali
-de esa conferencia en la capital de la fresca Guillermina? Inglaterra
-salt sobre el Africa del Sur; Alemania agarr ms fuertemente la
-Alsacia y la Lorena; Francia apur sus fbricas del Creusot; la China
-fu castigada por la pacfica y civilizadora Europa; y hoy Nicols,
-cuyo ferrocarril transiberiano conduce las ms sanas intenciones, viene
-en visita de paz, a admirar marinos y soldados, nuevos armamentos y
-nuevas invenciones para matar mejor. Los perros de la destruccin y de
-la muerte estn mejor amaestrados que nunca: _Death and destruction
-dog_... dice Shakespeare. El sueo de la paz universal queda reducido
-a espuma en esa revista de Reims, tierra florida de dulce vino de
-champaa. All en las largas estepas, en las chozas de los pobres,
-la figura del zar es colocada al lado de la milagrosa panagia, y San
-Flix Faure est a su lado. Rusia, Francia, Alemania, Inglaterra, los
-amenazantes yanquis, el entero mundo civil est listo para la matanza y
-para la rapia. Los reyes, por ms que busquen la paz, son siempre, en
-la inmensa fauna humana, guilas, las guilas son pjaros de presa, son
-carnvoras. Mas en lo hondo de la montaa misteriosa, en lo profundo de
-los valles del porvenir, se oyen de cuando en cuando sones de cuernos,
-ladridos, tropeles. Se mira en el Oriente como una alba terrible. Los
-pueblos presienten algo: el presente est en cinta: y quin sabe si de
-repente el hombre a tientas encontrar el camino que desde el principio
-de los tiempos le tiene sealado la voluntad infinita, el Dios de todas
-las razas y de todas las almas.
-
-Entonces ser tal vez el advenimiento de la Justicia y de la Paz!
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-IV
-
-
-Una noticia llega: el prncipe consorte de los Pases Bajos, le ha
-pegado a su mujer... Sensacin. Indignacin... Sonrisa... Cmo! Ese
-muchachn teutn, educado a la prusiana, ha podido levantar la mano
-contra una reinita que Pars ha visto, saludado y aplaudido, entre el
-ruido y alegra de los bulevares?
-
-...La reina habra dicho a su marido algunas palabras, en la mesa, que
-provocaron despus la clera del Mecklemburgo... Cmo! Las majestades
-y las altezas se tiran los platos y se tratan exactamente como el
-vecino del entresuelo, o del primero, o del segundo?
-
-La Prensa comenta el hecho, comenta y aumenta, e inventa... Los salones
-de Europa tienen por muchos das un asombroso y pimentado tema que
-gustar... Guillermina, que es, con Nicols, la soberana de la paz...
-Buena est la paz! Los caballeros franceses que quedan, censuran
-speramente a ese caballero de ultra Rhin que olvida el precepto
-oriental: ni con una rosa... Exigen al prncipe de Holanda que se est
-bien quieto, dentro de su queso.--Los detalles llegan. El prncipe es
-un hombre poco galante, muy seco, muy militar, muy _soudard_. Desde los
-primeros das del matrimonio, se le ha visto alejarse ms y ms de la
-reina, demostrarle diferencia y desvo, l que no tiene ms oficio que
-ser el marido de su mujer... Los detalles aumentan. El prncipe debe
-y bebe... Los acreedores pasan sus cuentas y la reina no quiere saber
-nada de eso, de las cuentas enormes del prncipe Enrique... En cuanto
-a su aficin bquica, se complica de pasin cinegtica y el prncipe
-prefiere irse al campo, con sus amigos a permanecer junto a su esposa.
-Adems, se dice que el consorte no tiene simpatas por Holanda, y
-los holandeses le pagan en la misma moneda... La reina se disgusta,
-se enferma... Salen a su defensa oficiales de su real casa, que son
-heridos en duelo por el marido espadachn. El castillo de Loo est en
-conmocin.
-
-Por otra parte, trae el telgrafo nuevas que desmienten todo eso... No,
-no ha pasado nada en el castillo de Loo, y los _racontars_ no tienen
-fundamento ninguno... El prncipe Enrique no debe nada a nadie y sus
-relaciones con la reina estn en perfecto estado. La corte est apenada
-por todas esas invenciones, obra de malintencionados socialistas...
-La indisposicin de su graciosa majestad ha tenido otras causas que
-las que las que se murmuran y van por las gacetas, por la _Gazzette
-de Hollande_... La reinita del cuento azul, o de poemita en prosa de
-Gaspard de la Nuit, la favorita de la paz, vive en paz con su marido,
-quien no tiene inconveniente en apartarse de los negocios del Estado
-por consagrarse por entero a las funciones para que ha sido elegido.
-Cuando deja la grata compaa de Guillermina, es para dedicarse a la
-agricultura... Hay en ello siempre el idilio.
-
- * * * * *
-
-_Hlas!_ como se dice por aqu. Y cun cotidiana es la vida, segn el
-verso del admirable montevideano Jules Laforje, un para los que viven
-en palacios reales, y han nacido porfirognitos! Verdad: no se necesita
-de anarquistas amenazadores para que se tenga por poco envidiable, una
-cantidad de derecho divino y una figuracin en el almanaque de Gotha.
-
-Hablaba el ministro argentino una vez, en Bruselas, con una de las
-princesas, mujer cuerda y de inteligencia, y a propsito de algo,
-concluy una de sus frases: ...para las que tienen la dicha, o la
-desgracia, de ser princesa... _Le malheur, monsieur le ministre, le
-malheur!..._, contest en seguida su alteza real. _Le malheur..._
-Ciertamente, no es una historia de dichas la de las testas coronadas, y
-circunscribindonos al caso de la reina de Holanda, el hogar y el trono
-no pueden caber, sino con raras excepciones, en el mismo sitio... Las
-Jantipas coronadas han sido muchas, y reyes que puedan sealarse como
-modelos de virtud conyugal son tan escasos.... El prudente Ulises queda
-para Homero con la reina Penlope, que saba tejer, y la princesa
-Nansicaa, que saba lavar su ropa.
-
-En nuestro tiempo, con dirigir la vista alrededor de Europa, hay para
-estarse quieto, en la apacible mediana horaciana, en la descansada
-vida de fray Luis o en la modesta burguesa que tiene su ideal supremo
-en un automvil.
-
-Mirad all en Rusia, en donde hoy, segn se ve, reina la ms envidiable
-paz domstica bajo las techumbres de los palacios imperiales, no puede
-borrarse el no muy lejano recuerdo de un matrimonio como el del zar
-Pedro III, el marido de la gran Catalina... Ser el marido de la gran
-Catalina... Morir como muri ese pobre zar Pedro...! No, en verdad, no
-era ese un hogar modelo, ni de varios grandes duques, cuyas aventuras
-y desventuras suenan por ah. En Austria, la tragedia... Vagar
-por mucho tiempo, en Mayerling, la sombra de aquel pobre prncipe
-heredero, muerto de tan romntica muerte con la Vetsera... Para que
-su buena esposa despus se case con un elegido de su corazn; y luego
-se hable del divorcio de la condesa de Lonyay... Agregad las varias
-_mssalliances_ cuajadas de ancdotas, ya cmicas o dramticas...
-
-En Italia, todo muy bien... Solamente, un gran rey de grandes bigotes,
-es apellidado el _Galantuomo_. Y luego, en el reinado siguiente, en la
-paz de la corte, una bicicleta francesa va por all, dando vueltas,
-causando perturbaciones... en la familia.
-
-En Alemania, perfectamente, en las altas regiones; pero escndalo
-sonoro y granducal, en el pas de Hesse y de Aquel...
-
-En Espaa como es de razn, por el sol y por la sangre. Hay libros,
-memorias, cuentos, ancdotas, chascarrillos. Isabel II, Don Francisco
-de Ass... Alfonso XII, el rey Barbin... La reina Mercedes que pasa
-malos ratos, la reina Cristina, que quiere irse a casa de su familia...
-el Papa que Interviene. Y los matrimonios que vienen. La infanta
-Eulalia y su divorcio ruidoso... Un pueblo entero queriendo impedir que
-se case una joven infanta con un joven Caserta... Es delicioso el goce
-del hogar, en el esplendor de la corte de Espaa!
-
-En Servia... Este era un rey que se llamaba Milano... Por Espaa
-anda la viuda, que fu tan hermosa, la reina Natalia... Se ha hecho
-catlica, reza mucho... El hijo se cas con una seora que es hoy la
-reina Draga... Y en su palacio pasan cosas, cosas tan tristes... Y tan
-ridculas... Fu un matrimonio por amor, el del hijo del rey Milano y
-de la reina Natalia!
-
-En Rumania, la reina contina haciendo literatura y la seorita
-Vacaresco tambin, aqu en Pars... Esta pobre seorita Vacaresco, que
-pensaba posibles los cuentos azules, que crea llegar a ser reina,
-o cuando menos, esposa morgantica, segn se cuenta... Para venir a
-parar aqu, soltera, siempre, haciendo versos, coronada poetisa por la
-Academia francesa, y recitando en casa del ministro Hait...
-
-En Portugal...
-
-Los prncipes de antes eran ms felices que los de ahora?... Hay quien
-achaca la culpa de las desventuras de los actuales al periodismo,
-al reporterismo. Antao la maledicencia cortesana no transcenda
-como hoy, a las hojas de los peridicos; los decires iban de boca en
-boca, tan solamente circulaban en las cortes, en el plano superior...
-Ahora, todo va a todos. Y las debilidades de los afortunados son el
-regocijo de los de abajo... El pueblo siente un verdadero placer en
-la demostracin prctica de que todos los seres privilegiados que
-tienen una corona o una autoridad, estn sujetos a las mismas pequeas
-miserias que el ms humilde de los hombres. Y como el periodismo
-no deja noticia sin publicar y detalle sin aprovechar, las alcobas
-imperiales y reales son exhibidas a la mirada de un pblico lleno de
-odios y malignidades.
-
-Volviendo, pues, al caso tan comentado de la reina de Holanda, hay que
-convenir en que la posicin del prncipe no es de las ms envidiables.
-Del rey de Dinamarca se ha dicho que es el suegro de Europa. Es
-una inestimable ventaja. En el prncipe Enrique de Mecklemburgo,
-la situacin es desventajossima: la nacin es su suegra. En todo
-otro Estado, el papel de prncipe consorte habra sido lleno de
-inconvenientes y de molestias; pero en Holanda, en donde la reina es el
-dolo del pueblo, en donde todo el mundo est con los ojos fijos para
-velar por su completa tranquilidad y por su dicha, el puesto es de todo
-punto incmodo. De aqu han venido los recientes ruidos, con base real
-o ficticia, pero que tienen por un momento la atencin y curiosidad de
-Europa dirigidas al castillo de Loo.
-
-La verdad, segn personas bien informadas, es que el matrimonio es muy
-dichoso, la reina y el rey se quieren mucho, y todo lo que se ha dicho
-ha sido producto de muchas imaginaciones. La ms enamorada pareja est
-sujeta a pequeas nubes estivales. Algn instante hay en que el mejor
-amor interrumpe su constante faz por un ligero choque, que suele tener
-siempre exquisitas consecuencias y aumentos de afecto, si es posible.
-Uno de esos instantes ha sido sorprendido por alguien, que ha aumentado
-el hecho, y la bola de nieve ha llegado al alud periodstico. La reina
-Guillermina, por su belleza, por su juventud, por sus bellos gestos
-como el de tender la mano al errante y lamentable viejo Krger, por las
-cualidades de su espritu, de su carcter, de su corazn es adorada
-de sus sbditos. Al prncipe le tienen en perpetua observacin, como
-a quien se ha confiado una joya incomparable o la existencia de un
-hijo. Y los celos pblicos son terribles. Por algo se ha silbado en
-los music-halls holandeses el retrato del prncipe Enrique, despus
-de saludar con aclamaciones y aplausos el de la reina... El prncipe
-hace lo que puede, para pasar inadvertido, para dejar que la reina sea
-nica y exclusivamente saludada, para apartar su persona de las miradas
-del pueblo. Y cuando va con su graciosa mujer, ya en la Haya, o en
-la linda poblacin de Apeeldorn, en donde se ha elevado un monumento
-conmemorativo de las regias nupcias, l hace como que no escucha, y
-apenas si saluda, ante las manifestaciones de la muchedumbre. Sabe
-bien que l es nadie--el esposo de su majestad;--y parte, desde que lo
-puede, a la campaa, a interesarse por cuestiones agrcolas y a cazar.
-
-Es muy conocido el cuento del rey que andaba en busca de la camisa del
-hombre feliz, y que nunca la encontr, pues el hombre ms feliz que
-haba en todos sus Estados no tena camisa... No es muy probable que
-esa prenda se encontrase hoy en ninguna de las cortes de Europa.
-
-Quiz, como nos hace pensar cierta filosofa, la camisa del hombre
-feliz existe, y es la que a uno le ponen cuando va a dormir el ltimo
-sueo...! Si se la ponen.
-
-[Ilustracin]
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-
-[Ilustracin]
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-
-
-V
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-
-Los franceses suelen mirar con cierto menosprecio a los belgas.
-Cuando digo los franceses, digo sobre todo los parisienses. Es una
-injusticia, y Vctor Hugo no pensaba de la misma manera. Baudelaire fu
-cruel, en su corazn puesto al desnudo. Hugo vivi aqu desterrado,
-Baudelaire tambin: Hugo por la poltica, Baudelaire, por la vida.
-No s si Baudelaire se arrepinti; pero los intelectuales belgas de
-hoy han olvidado la amargura del hombre del estremecimiento nuevo.
-Intelectuales y en su parte latina, Blgica est unida a Francia y ha
-dado a la literatura francesa contempornea buena parte de sus mejores
-espritus. _Eh, Eh! Bruselles! Vous n'avez qu'a vous bien tenir
-vous autres ici. Bruxelles, oui, je n'en dis pas plus!_ Es Villiers
-de l'Isle Adam el que habla y es Mallarm el que lo cuenta. Aqu
-vino Hugo, aqu sufri Verlaine, aqu sufri Baudelaire; y Mallarm
-aqu reg satisfecho en su campo propicio, mucho de la simiente de
-sus sembrados mgicos. Los Verhaeren, los Maeterlinck, los Rodenbach,
-como poco antes y ahora los Huysmans, acrecen la comn heredad del
-pensamiento de lengua francesa, siendo en Francia entre los nativos los
-primeros. Bruselas, se dice, es un Pars chico. Mas si Bruselas imita
-a Pars; Blgica no sigue a Francia. Aparte est su gran movimiento
-industrial; sus ciudades de trabajo, flamencas y walonas representan
-las propias energas, conservadas de la activa vitalidad de antao. Son
-los hombres sanos y fuertes, pesadamente alegres, ruda flotacin de
-pueblo. La flamenca canta, por boca de uno de sus ms bravos poetas:
-
- Mon homme est fort.
- Dans tout le port
- On sait les fardeaux qu'il souleve;
- Il a le coeur au bon endroit.
- Il marehe vite et marche droit...
- Son sang monte comme la sve...
- Je suis heureuse de mon sort.
- Mon homme est fort.
-
- Mon homme est fort.
- Le froid du nord
- Le soleil pas plus que la grle
- N'usera son cuir de flamand:
- C'es en vain qu'en leur tournoiemet
- La neige et le vent ple-mle
- Le cernent. Intact il en sort
- Mon homme est fort.
-
-Las mujeres tambin, fuerte son, hermosas de carnes, frescas de
-colores; y el primer da, al llegar, pude contar: uno, dos, tres, diez,
-muchas Rubens y Jordaens. Bruselas peripuesta a la moderna, tiene,
-verdad, en pequeo, mucho del Pars bulevardero, con poco de aquella
-sensualidad ambiente que lo cantaridiza todo. La ciudad trepida al paso
-de los tranvas elctricos; los carruajes circulan, y deja su mal olor
-o bufa cuando menos lo pensis, el odioso automvil; y las bicicletas
-pasan a cada instante por las avenidas y desfilan por el bosque de la
-Cambre. Hay cafs con terrazas, en las vitrinas se ven retratos de
-bellas parisienses, sobre todo el de la seorita Cleo de Merode; en
-las libreras se venden con profusin libros de franceses; las damas
-se visten con Doucet o Paqun, o cualquiera de esos seores; se lucha
-por Wagner; Sarah y Coquelin vienen a trabajar en estos teatros; los
-diarios tienen algunos redactores franceses. Me diris que todo eso
-pasa en Buenos Aires tambin. Perfectamente. No argumento, sino que
-certifico.
-
-Al que est acostumbrado al francs de Pars, el de aqu parece duro
-y amarsellado. Otra cosa que extraa es el cambio de carcter en la
-poblacin. Tienen fama de insolentes los cocheros belgas. Jams
-podrn igualar a los parisienses! El servilismo del _larbn_ no se
-encuentra tampoco aqu. Aqu no os estrujan a genuflexiones y a _s.
-v. p._ La obra social ha adelantado mucho. El obrero conserva an el
-orgullo de los gremios antiguos. En cuanto a la burguesa no hay que
-olvidar que es en su fondo la misma que ennoblecieron los pintores de
-siglos gloriosos. El mejor _maire_ tiene algo de vulgar; en el ltimo
-burgomaestre se cree hallar algo de dignidad atvica...
-
-Una de las ocurrencias biliosas e injustas de Baudelaire fu sta. Los
-belgas piensan en banda. El pensamiento belga est, por el contrario,
-compuesto de individualidades. Bastara con sealar actualmente a
-Rodenbach, a Lemonnier, a Maeterlinck, a Felicien Rops, y a ese
-potente Wiertz, cuyo atrevimiento y libertad anteceden a tentativas
-revolucionarias artsticas que han triunfado en el mundo, y al cual
-sera una injusticia no considerar como un precursor. Aqu laboran
-silenciosos sabios y artistas, trabajadores de la transformacin
-social, aqu viven tranquilos; aqu he visto la persona venerable del
-viejo Reclus pasar bajo la sombra fresca de la avenida Luisa, cuyos
-rboles, ahora plidos de otoo, son hospitalarios y acogen pensativos.
-
-En el bosque de la Cambre, paisajes y lugares a que la naturaleza y el
-hombre contribuyen, entretienen la mirada, brindan su regalo de salud y
-de belleza. No os libraris del restaurant a la moda en que se retienen
-mesas y os asesinan alma y paciencia los violines de los tziganos, ni
-tampoco de la amenaza vandlica del _chauffeur_. Mas hallaris amables
-umbras, dulces rincones en que vagar y meditar, y en donde lo que
-menos pensis es en que aqu reina el rey Leopoldo, ese seor _bien_
-que tiene una estancia negra que se llama el Congo.
-
-_Kiekenfretter_ quiere decir en flamenco comepollos. Jordaens y sus
-reyes glotones y obesos me han trado a hablaros del apetito brabanzn,
-y en cadenas de ideas, de la comida bruselesa. Aqu se come mucho, y
-juro que muy bien; as los refinados encuentran la _bonne chre_ que
-suean, los cultivadores del estmago la sana y bondadosa cocina local,
-cuyas carbonadas y gallinas asadas con compotas de fruta, llaman el
-acompaamiento del lambic. Hallaris buenos vinos; pero las cervezas
-os brindan su reino; los reyes de Jordaens todos son parientes de
-Gambrinus. Y comiendo bien y bebiendo bien, el pueblo es francamente
-alegre---; lejos las plidas faces de los ajenjistas de Pars, la
-inmensa bruma verde que envuelve tantos espritus en aquella alegra
-nerviosa y torturada; aqu, por la tarde o al anochecer, he solido
-encontrar grupos de muchachos y muchachas que van por las calles
-cogidos de los brazos como en las rondas de las kermeses, y lanzando
-sus cantos en coro, muchachos robustos, muchachas con carrillos como
-manzanas, de estos mismos que en el florecimiento de su pubertad dejan
-ver, bajo la corta falda, las ms firmes y torneadas piernas.
-
-Como en todas partes, gusto ms de la parte vieja de la ciudad
-que de la nueva. La ciudad, en sus signos monumentales, habla de
-grandes cosas pasadas; y tan solamente en San Marcos de Venecia he
-sentido el respetuoso placer de la contemplacin, de la evocacin de
-siglos difuntos, que en la Grand Place, a la cual Hugo, con alguna
-exageracin, llamara la primera del mundo. Nada ms hermoso que este
-conjunto de nobles arquitecturas en que la Maison du Roy es cincelada
-joya, las casas de las corporaciones, bellas pginas de piedra, y el
-Hotel de Ville, osado y soberbio, la ms admirable catedral cvica que
-haya labrado la legendaria masonera gtica. La imaginativa de los
-antiguos escultores se revela en simples detalles de una concepcin
-definitiva, que forman en el vasto libro arquitectnico, lecciones
-estupendas en la interpretacin de la faz humana y en el simbolismo
-zoolgico. Al entrar, nada ms, podis adivinar ciertas pginas de
-Huysmans y ciertos gestos de Henri de Groux, en un simple murcilago
-lapidario o un rostro humano decorativo.
-
-Las casas histricas con su estilo, sus dorados, su aristocracia de
-monumentos, parece que aguardan la presencia de cortejos reales o
-procesiones de dignatarios. Y mientras miro y admiro, me solicita una
-muchacha que vende flores, ofrecindome pompsimas rosas, y pasa una
-lechera flamenca con su carrito tirado por tres magnficos y pacientes
-perros.
-
-Un pensamiento que no dejar de despertarse en vuestra mente es el
-del perdido podero espaol... An vaga por aqu la sombra del duque
-de sangre, y las estatuas fraternales de los condes de Egmont y
-de Hornes, en el square del Petit Salln, fijan en bronce el duro
-recuerdo. Se perdi Flandes; se perdi la Amrica continental, se
-perdi Cuba...; el general Weyler no tendr a mal que se le compare con
-don Fernando Alvarez de Toledo...
-
-Santa Gudula es hermana de Notre-Dame de Pars, de la familia de tantas
-otras iglesias venerables en que las dos torres gticas se alzan,
-enormes centinelas del tabernculo, trabajadas por la virtud de siglos
-de fe; urnas vastas en que se guardaba la esperanza cristiana y cuyas
-anchas ojivales puertas se abren hacia las bullentes ciudades, como con
-sed de almas.
-
-Tan descriptos estn los monumentos, que no caben de ellos ya ms que
-las impresiones. Dirase que el _tourisme_ ha profanado todos los
-santuarios de la tierra en que la religin y el arte conservan sus
-reliquias y elevan sus plegarias. La agencia Cook borra todas las
-huellas sagradas e interrumpe las meditaciones de los fervorosos que
-an quedan. Es un complemento del experimentalismo... Mientras admiro
-en el severo templo los vitraux de Van Oreley y de Frans Flors, hay
-unas cuantas personas que rezan en el ms profundo y piadoso silencio;
-mas de pronto una tropa (tropilla?) de viajeros con cornacq hace su
-irrupcin y se percibe que la gente que ora sufre con la entrada de
-la caravana. La voz del gua pronuncia en ingls con mediano tono de
-discurso: Aqu tenis el cenotafio de Juan II, duque de Brabante y de
-Margarita de York, 1312 a 1318; y enfrente el del archiduque Ernesto,
-gobernador general de los Pases Bajos, etc...
-
-La vista del palacio de Justicia da idea de un aplastamiento; es un
-edificio de Babilonia; lo rechoncho en lo enorme; la gran corona que
-remata el monumento semeja la tapa de una colosal pieza de postre en
-una mesa de Brobdignac. Polaert, el arquitecto, pensaba poner en lo
-alto una pirmide hind; sus planes no se pudieron llevar a la prctica
-por imposibilidad material, y se construy un domo con estatuas. Se
-alaba mucho esta gigantesca ensalada de estilos: hay griego, egipcio,
-asirio, romano, romntico, renacimiento. A mi entender, es una creacin
-semiyanqui que asombra por su tamao, y que queda bien entre las cosas
-_greatest in the world_.
-
-Prefiero ir a admirar el Mercado, esa obra maestra de la ferreteria
-moderna, que encontr un cantor magnfico y _frreo_ en Huysmans, y
-en donde el metal domado une la solidez a la gracia y a la elegancia;
-trabajo ciclpeo y artstico que no se cita ni se recomienda en las
-guas.
-
-Cmo no hablaros de la gloria municipal de Bruselas, el muequito de
-bronce que ha llegado a ser un smbolo, y que, en ejercicio de una
-de las ms prosaicas funciones fisiolgicas, ha adquirido el cario
-popular, renombre y honores, todo como un hombre? Como habr muchos de
-mis lectores que no sepan lo que es el Manneken-Pis, tratar de decirlo
-en pocas palabras. Cuntase que un noble ciudadano de Bruselas tena
-un nio a quien quera entraablemente, el cual nio desapareci un
-da sin que su padre, que lo hizo buscar por todas partes, diese con
-su paradero. Por fin, fu encontrado en la calle, y en una posicin
-difcil de explicar si se guardan las conveniencias. Haca... lo que un
-personaje de Rabelais para apagar incendios; no tanto como Sancho en
-una de las ms bravas aventuras de Don Quijote...; lo que se dice en
-un usual latn despus de _Domine labia_... Si con tantas indicaciones
-hay quien no haya comprendido, que haga el viaje a la capital
-brabanzona y vea lo que est haciendo Manneken-Pis.
-
-En conmemoracin del hallazgo, el padre del nio hizo elevar la
-estatua, que se atribuye a Duquesnoy. Despus, sta tuvo tanta fama
-como la de Pasquino en Roma. Fu robada dos veces y encontrada. Luis
-XV le concedi la orden del Espritu Santo; en ciertas pocas la
-han vestido de guardia cvico; se la mezcla en poltica; una vieja
-solterona la dej mil francos de herencia, como a un simple gato o
-perro, y la municipalidad paga a un _valet de chambre_, para que la
-cuide, 200 francos anuales.
-
-No es demasiado. En todas partes hay hombres que en la poltica,
-las letras, las ciencias y dems disciplinas hacen cosas peores que
-Manneken-Pis, y tienen buenas posiciones y ganan pinges rentas.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-VI
-
-
-La sola palabra Triann evoca el espritu y la vida de toda una
-poca. Se acerca, en el tiempo, como un perfume antiguo; se oye
-un son de viola de amor, un minu en el clavicordio de la abuela;
-se mira, con los ojos entrecerrados de la memoria melanclica, un
-conjunto de suntuosidades y elegancias. Los arriesgados ejercicios
-de la coquetera, las declaraciones de los caballeros y las sutiles
-conversaciones de los abates; horas de encaje y seda; embarques
-para Citeres; idilios rsticos entre pastores gongorinos y pastoras
-preciosas. Collar de horas que fu como una guirnalda de rosas que
-cubriese de pronto una ola de prpura. Tiempo encantador, ciertamente,
-que tiene su parangn en los libros de cuentos de hadas y que adoraban
-los Goncourt. Hoy, ese tiempo florido hace escribir algunos buenos
-libros; inspira a ciertos poetas musicales deleitosas poesas;
-interesa a los compradores de cuadros y a los modistos y peluqueros,
-con ocasin de los bailes de trajes o cabezas empolvadas. Buen baile
-de cabezas di fin a la perenne fiesta en que la reina Mara Antonieta
-imperaba de todas guisas!
-
-Los lugares que sirvieron de teatro a tantas maravillas, tienen hoy en
-su severa soledad una dulce tristeza que no querra ser perturbada.
-Versalles y sus rincones de amor y de recuerdo, parece que no deberan
-profanarse con ruidos modernos, con vulgares paradas contemporneas.
-Djense las umbras de los nobles bosques, las gloriosas y abandonadas
-arquitecturas, a los soadores, a los enamorados, a los solitarios.
-Esas lindas gracias del siglo XVIII que quedan en memorias que parecen
-leyendas, y se admiran en cuadros y retratos que semejan sitios y
-figuras de encanto, gocen de la quietud que les di su trgico final.
-
-Eso han pensado algunos parisienses con motivo de un acontecimiento
-mundano que ha ocupado grandemente la atencin en estos das. Cierto
-grupo de damas de la alta sociedad ha querido resucitar por unas
-cuantas horas aquel hermoso vivir. Mas ha habido grandes dificultades.
-La vieja y restringida aristocracia, no ve con buenos ojos algunas
-iniciativas que vienen de la nobleza adventicia. Una verdadera condesa,
-con verdaderos cuarteles, protesta ante la intromisin en asuntos de
-su sola incumbencia, de tal o cual marquesa o condesa de ultramar,
-coronada de perlas herldicas en virtud de los millones de pap. Cierto
-es que entre las iniciadoras haba nobles de autnticos pergaminos,
-como una La Rochefoucauld y una Folingnac; pero la persistente
-imposicin de tal miss Gould, por ejemplo, devenida condesa de
-Castellane, arruga muchas frentes. En el _hameau_ de la reina, observa
-alguien, antes las grandes damas hacan papel de _fermires_; hoy las
-_fermires_ intentan hacer de grandes damas. Otro dice: He soado
-mucho con las bellas figuras que animaron tan admirables escenarios
-para arriesgarme a ir a padecer con la desilusin de personas
-actuales desprovistas de toda poesa. Pasada la reunin, un cronista
-anota, junto a una Clermont-Tonnerre, noblezas del Ural y de las
-Cordilleras. El poeta Montesquiou-Fezensac se asusta encontrando all
-cabezas que rehusara seguramente la guillotina; y el Jean Lorrain,
-desventrado cien veces por Laurent Tailhade, agrega en verso:
-
-_La pique en les voyant recule epouvante._ Con todo, la celebracin
-histrica ha sido variada, alegre y hermosa. Las princesas de hoy,
-aburguesadas de gustos y aficiones, cuentan, sin embargo, con
-preciosos ejemplares; y con dinero, todo se dora y se imita. En los
-salones actuales, los abates de antao estn sustitudos por ciertos
-sacerdotes distinguidos que el autor del _Journal d'un dfroqu_ ha
-sabido retratar, y los Cope, Lematre y Barrs, reemplazan el espritu
-del buen tono de la vieja Francia. No han faltado pavanas y minuetos
-bailados por bailarinas; y la taimada madame de Thbes ha hecho de
-Cagliostro, diciendo la buena ventura y vendiendo amuletos _para
-ganar dinero y para ser amado_. Hay que confesar que los segundos se
-vendieron ms que los primeros.
-
-La resurreccin de una poca no se hace nicamente con trajes costosos
-y comparsas teatrales. Ciertos juegos necesitan sealado estado moral
-y cultivo espiritual. Cuando lo griego y lo romano estuvo de moda, en
-poca distinta de la Francia, flotaba por las salas como un ambiente
-de academias. Las damas se ilustraban y, petulantes o marisabidillas,
-representaban con perfeccin sus papeles. Los salones oan con
-frecuencia las palabras de los sabios, los discursos de los poetas, las
-agudezas de los hombres de ingenio. Madama Recamier invitaba. Ahora,
-los nobles legtimos y los advenedizos, con notadas excepciones, al
-decir de los bien informados, no se han ocupado en la cita de elegancia
-que se dieron ms que de la carrera de automviles Pars-Berln, y
-otros asuntos de igual transcendencia esttica. Las berquinadas tienen
-otro nombre. Lancret, Fragonard, Watteau, nada tienen que ver ante
-Woth, Paqun o Redfern. Un Morgan cualquiera se lleva a Chicago o a
-Nueva York tesoros del ms puro arte francs; el seor de Iturri,
-tucumano segn me dicen, y amigo ntimo de Montesquiou-Fezensac,
-descubre en un convento de Versalles la tina en que se baaban la
-Montespan y el rey juntos y la instala en Neully.
-
-Ah, el alma fina del siglo de las frgiles y pomposas elegancias y de
-las gracias sutiles, del siglo de Florian y de Boucher, no pertenece,
-como otras tantas cosas, a los ricos de hoy! Es la herencia de los
-artistas, de los Verlaine, los Samain, de los Helleu. Los pobres
-prncipes de belleza y de armona tienen este desquite.
-
-Cuentan que el ya muy nombrado poeta de los olores suaves, uno de
-los pocos portalira de que la nobleza puede hoy glorificarse, di una
-fiesta en Versalles en honor del _Pauvre Lelian_, a la cual fiesta
-concurri buen golpe de bellas marquesitas, duquesitas, princesitas y
-baronesitas de su parentela y amistad.
-
-No s qu cara pondra el viejo fauno delante de ellas, como no sea la
-mscara satiraca que sola expresar la alegra pnica y bquica. Mas
-entre todas, qu impresin hara la presencia del triste y terrible
-poeta, triste de amor, terrible de dolor! Ninguna, supongo, fuera de la
-malsana curiosidad, o el superficial snobismo.
-
-La nobleza femenina, en todas partes, se dedica hoy con preferencia al
-sport, se interesa mucho por el cuerpo, descuida bastante el espritu.
-Este rumbo siguen las jvenes bien de nuestras democracias y la
-adinerada burguesa universal.
-
-La bicicleta ha juntado al prncipe con el hortera, la Mors une
-el chocolate con la flor de lis. Y entre todos los sports hay uno,
-nivelador tambin, en el divertimiento y en el flirt: la caridad...
-La fiesta de Triann, como la del Bazar memorable, era una fiesta de
-caridad.
-
-He querido, principalmente, en estas lneas hacer notar la cuestin del
-conflicto de las noblezas, la antigua y tradicional y la adquirida. El
-papel en que se coloca a las americanas ricas casadas con ttulos, es
-poco envidiable.
-
-Un alto desdn, justificado hasta cierto punto, e irremisible, se
-cierne sobre las cabezas recin ilustradas con la corona nobiliaria.
-
-No borrar toda la catarata del Nigara pactolizada, la mancha nativa
-de Porcpolis, o de Oil City. En todas partes existe, en el gran cuerpo
-de la aristocracia, una aristocracia chica y cerrada, que no transige
-ni admite mescolanzas ni componendas. D'Hozier frunce el entrecejo ante
-los reyes del acero y los barones del dollar. Hay nobles arruinados que
-se ponen a precio, y nobles de manga ancha que contemporizan con las
-plutocracias exticas; pero las tres docenas de familias que vienen de
-muy lejos en la historia, y que miran sobre el hombre a los titulados
-de Luis XIII ac son impenetrables en su mayora. La _messaliance_ es
-cosa rarsima. Para eso se fu a las cruzadas.
-
- * * * * *
-
-Reflexionen las nias que en nuestras Amricas incuben la lejana
-esperanza de entrocar en el rbol genealgico de uno de estos viejos
-nombres europeos. Es bonito, viste mucho, como dicen en Espaa, eso
-de oirse llamar Madame la Comtesse, Madame la Marquise, Madame la
-Princesse; pero desde el momento en que se sabe que ese tratamiento es
-para una galera especial, que el verdadero ncleo a que se aspira
-rechaza la solidaridad y se seala a cada momento la liga; que su
-paso levantar siempre un equvoco murmullo y provocar ms de una
-afilada sonrisa; que la coburguisacin, digamos as, o la adquisicin
-de un marido, por lo general de escaso intelecto, de costumbres poco
-ejemplares y de salud casi siempre averiada, no valen la pena de
-sacrificar una juventud y una vida a la vanidad ms improductiva,
-creo que no habr una sola que prefiera a un dorado ridculo y a un
-flordelisado martirio, ser cabeza de ratn entre los suyos, en su casa,
-en su tierra, en su sociedad, en su patria.
-
-Ahora, la nobleza del dinero, lo que hace resonar el globo con su metal
-desparramado, los principados del cheque, las baronas del casino, el
-armonial de hierro y caucho, los marquesados del jeckey, los cuarteles
-del yate eso es otra cosa.
-
-Yo s de un filsofo a quien admiro.
-
-Guarda ovejas en la pampa.
-
-[Ilustracin]
-
-
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-
-[Ilustracin]
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-
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-
-VII
-
-
-Pars, ardiente me ha soplado con boca de horno empujndome a la orilla
-del mar, a Dieppe, frente a Inglaterra, en el Canal de la Mancha. Es lo
-que est ms cerca de Pars, para pasar el tiempo de verano al amparo
-del frescor marino, sin ir a los deliciosos y peligrosos parasos de
-la Costa de Azur, de la Grande Bleue. He llegado en das gratos y
-de espectculos pintorescos. Buena cosecha, o si queris, pesca de
-impresiones.
-
-Anidado, cerca del agua, comienzo por dar un buen vistazo a la ciudad.
-La cual se divide en dos partes: la elegante y muy moderna, ceida de
-villas y chalets, que se extiende por la calle Aguado hasta el viejo
-castillo y el morisco edificio del Casino, y la que contiene el bario
-de Pollet, en donde est el puerto. Calles interiores estrechas, casas
-sin carcter, ms no exentas de uno que otro golpe pintoresco. Por las
-cuadradas ventanas que se decoran de tiestos floridos como en Espaa
-o Italia, suele aparecer la faz graciosa de una muchacha, o la vieja
-coronada de apretado trapo blanco, muy semejante a un gorro de dormir.
-
-Por la Grande Rue, un comercio y un vivir de ciudad de pocos ruidos. No
-encuentro mucho de original, como no sean los escaparates de labores
-en marfil que un tiempo tuvieron tanta boga y renombre. Al paso, en
-una plaza, la Nacional, veo a Duquesne en bronce, gran dieppense aquel
-marino; crespa y larga cabellera, bravo talante, firme en sus botas,
-bocina en mano. Cerca una vieja iglesia, con su torre que recuerda
-la de Saint Jacques, de Pars, y que lleva el mismo nombre, afirma
-la nobleza severa del arte antiguo que la levant y la fuerza de la
-olvidada piedad.
-
-Una callejuela me hace caer de pronto en pleno mercado de cosas
-marinas, la Poissonnerie. En un instante pasan por mi mente figuras de
-Thwlow; versos de Richepin. Un olor salado flota en el aire. De las
-barcas que atracan al muelle sacan los cestos de mariscos; los azulados
-bonitos, anchas y sonrosadas rayas, plomizas anguilas, aranques como
-puales, y el cardenal de los mares todava sin su prpura, y enormes
-cangrejos y erizadas centollas. Como salidos de un bao de rosas se
-miran los salmonetes, de rosas y madreperlas; lcteos, azulados y
-semitransparentes, los calamares; como pasados por laminador, los
-lenguados grises; y los gordos peces mayores, dejando entrever la flor
-escarlata de las agallas. Aqu de Simn Pedro, aqu de Tobas, aqu
-de las Mil Noches y una Noche y de Brillat Savarn. Y los admirables
-tipos de gentes de mar! No hace falta sino saber dibujar, _eroquer_,
-tanta cara singular, tanto aspecto lleno de carcter: la anciana
-revendedora que asiste al remate, fuera del recinto propio del mercado;
-la joven ms fresca que el pez recin sacado, y perfumada de mar
-tambin, atrayente con su rostro encendido, sus copiosos cabellos, su
-sonrisa; los viejos y duros pescadores, cabezas de pipa como hechos
-en madera; narices rojas, barbas en barboqueio o herradura; el bigote
-afeitado, las anchas manazas, las firmes patazas; quien con el arete
-de oro a la oreja, o la cachimba entre los dientes, y en la mirada una
-profundidad inmensa, esa profundidad serena e inmensa que comunica la
-frecuencia del Ocano, el azul de los golfos, lo vasto del cielo, a
-los hombres que viven y trabajan sobre las olas, acostumbrados as a
-los cantos del alba, a la dulzura de las saladas brisas, como a las
-injurias de la espuma y las bofetadas de la tempestad.
-
-El lugar de la venta del pescado no es muy extenso. Es una slida
-galera de hierro, con puestos laterales, en donde las pescadoras
-exponen sus artculos Es una obsesin, o es la asendereada ley del
-medio?
-
-Parece que todas estas mujeres, las de edad como las mozas, tuviesen
-en su rostro algo de pescado; los ojos y las bocas, sobre todo, casi
-ictiomorfos... Una pescaderita de quince aos, que re con finos
-dientes y tiene en su cabellera reflejos de algas, se me antoja que
-tiene algo de sirena. _Guardo_ y paso.
-
-Ante sus langostas, me detiene con su figura una robusta anciana, como
-sacada de no s qu olvidado cuadro. Bajo el cucurucho blanco del
-gorro dos macizas arracadas de oro puro descienden hasta los hombros;
-un corpio obscuro aprisiona autnticos y generosos testimonios de
-maternidad; una falda corta acampanada, deja ver las columnas de las
-piernas cubiertas por medias de lana; sobre los duros zuecos, dos bien
-construdas carabelas en que un Coln de Liliput podra ir a descubrir
-en Noche Buena no importa cul Amrica de nacimiento.
-
-La venta es buena. Al da siguiente han de comenzar las fiestas. As,
-pasan a mi lado haciendo sus compras varios burgueses de Dieppe; y,
-nota parisiense entre la concurrencia, blanca toda, fina, bella, una
-seorita que ha bajado de su carruaje, llega, acompaada del groom,
-compra un buen paquete de langostinos y se va, rpida como un pjaro.
-
-El apetito, ms que despierto, me hace dirigirme a un restaurant
-vecino, cerca de las arcadas del Caf Suizo--aqu, como en todas partes
-del universo, hay un caf Suizo.--Comida barata sabrosa, marisco
-fresco, ausencia de vino y presencia de sidra, rica sidra de mbar o
-de topacio, pues en Normanda, como en el paraso terrenal, triunfa la
-manzana. Mientras almuerzo, oigo de lejos cantar la draga en el canal,
-como un gran grillo de hierro.
-
-El da comienza a ponerse opaco. Se hace recordar la vecindad de
-Inglaterra. Mientras en Pars se derriten los sesos de las gentes,
-aqu se siente un grato frescor. Despus del caf, me dirijo a la
-playa. Llega al desembarcadero un vapor de Newhaven. La niebla aumenta
-poco a poco. Casi ha invadido todo el mar, toda la costa. La tarde
-naciente se ahuma. Empieza a vocear, triste, insistente, la campana
-de la bruma, all en el faro. La campana, en tiempo de niebla, hace
-las veces de la luz; es el faro del odo. Las olas llegan a la arena
-en actividad y encrespamiento que hacen resbalarse a la continua los
-guijarros; mas no es la soberbia acompasada que enarca las gruesas
-marejadas cuando se enoja el viento. El agua no carnerea, hierve, en la
-enorme extensin, sin rasgarse. De cuando en cuando una vela fantasma,
-una sombra de barca, se percibe en el tupido vapor flotante; a travs
-del aire espeso llegan lejanos ruidos de sirenas y de esquilas. La
-humedad se insina en la piel, barba y cabellos. Se gusta la sal del
-ambiente.
-
-El sol, que se asemejaba a luna una, o a un astro de pesadilla, no
-logra hacerse paso entre las espesas nubazones. As se desliza el
-tiempo hasta la noche, en que se aclara un tanto el espacio. Las luces
-de los faros rielan sobre las aguas. Las aguas, ms tranquilas, dan
-campo a la mirada que puede ya lanzarse al horizonte. Quietud.
-
- * * * * *
-
-Volva yo de recorrer el bulevar martimo, a eso de las diez, cuando
-una aglomeracin de muchedumbre, un son de trompetas y un brillo de
-antorchas en la sombra de una calle me hicieron detener. Qu capitulo
-de viejo libro estaba viendo? Ante el pueblo reunido, haba dos
-heraldos, de armas y un regidor, montados en sendos caballos un pelotn
-de arcabuceros y otro de arqueros. Uno de los heraldos desenroll un
-largo papel, y con una gran voz, dijo:
-
-
- Or, tost, accourez tous, faictes bonne silence et oyez.
-
- Es nom des schevins et tout ayant t par eux arrest avec trs
- honorable sire Charles des Marets, capitaine du Chastel et de la
- ville de Dieppe, pour Notre Roy et soubverain segneur Charles le
- septime.
-
-
- Faisons assavoir:
-
- Que le jour de demain, dimanche, septime de Juillet, se doibvent
- tenir en ceste cit des festes soulennelles et espciales pour le
- resjouissement et grand proffit de tous.
-
- Adonc, en celluy jour de demain, sus le midy ou environ, si haura
- par les voies et carrefours de ceste ville, une belle y avenante
- monstre numreuse a la vrit dir, jusques a passer cinq censt
- parsonnes, et figurant, sommairement et comme par abrg, avec
- personnages les mieux en point que puet estre, les faicts les plus
- illustres en l'histoire de Dieppe travers les ages et les plus
- dignes de ramentevance.
-
- Et maintenant, cecy dit, de vostre part, bourgeoys, manans et
- vilains, faut j vous retirer. Et sitf que s'oyra covre feu soner,
- bien nous vos advison que tout bruyt se doibt cesser, que toute
- chandoille de sieu ou resine doibt estre esteinte.
-
- Et bien vous prparez, par un bon somme, estre frais et dispoz
- pour clbrer dignement et algrement la grant journe de demain.
-
- NOEL! NOEL! VIVE LA FRANCE!
-
-
-Como el grupo era pintoresco, la msica alegre y la noche fresca, segu
-a los heraldos de Charles des Marets capitaine du Chastel et de la
-ville de Dieppe, entre el regocijo de crecido nmero de pescadores
-y pescadoras que iban en la procesin, y as escuch varias veces el
-pregn. Y siguiendo despus el consejo de prepararme con un buen sueo,
-para estar _frais et dispoz_ para la fiesta prxima, me encamin a
-mi hospedaje, en donde, al amor del mar, dorm gratamente, hasta que
-la animacin de la aurora entr por los cristales de mi ventana y la
-armoniosa lengua de las olas me di los buenos das.
-
-Bueno era ese, de sol claro, de cielo lavado y bruido. La ciudad,
-llena de banderas, se agita en su fiesta. Gente del lugar y forastera
-circula por las calles principales e invade la playa. Se oyen a lo
-lejos gritos, cantos y petardos. _Camelots_ de Pars venden sonoros
-mirlitones. En la Grande Rue se extiende un mercado improvisado, un
-mercado de aves, de manteca y quesos, de verduras, de productos de la
-campaa; y en la plaza Nacional se instala un bazar de cuanto os podis
-imaginar de cosas viejas y nuevas, con el aditamento de muy baratas.
-Hay desde frenos hasta calzoncillos, y mientras un zapatero remendn
-elogia las botas claveteadas que ha rejuvenecido, un vistoso charlatn
-canta su ditirambo delante de una cabellera fenmeno que debe su famosa
-riqueza a una botella de agua milagrosa.
-
-Llegan los trenes de Pars y Rouen repletos de gente. Los vecinos
-de Treport, Puy, Varengeville, aumentan la suma de visitantes. Se
-advierten tipos de la capital, mujercitas del bulevar, y no faltan
-cabezas del Barrio Latino y de Montmartre. No son los que menos se
-notan los ingleses. Hay bastantes bicicletas, y, bufando, se han hecho
-presentes dos o tres automviles. Los marinos y pescadores no ponen
-buena cara al hipgrifo de caucho.
-
-El cortejo, el gran cortejo histrico Dieppe a travs de los siglos,
-comenzar a desfilar dentro de poco.
-
-El cortejo. Era primero el siglo XV, y vena a la cabeza dando al
-aire sus sones la fanfarra de la milicia burguesa. Son los tiempos
-en que los dieppenses, fatigados de la lucha con el ingls, acaban
-de volver a su independencia, por obra y empuje de Desmarest. All
-viene Desmarest tras el preboste de los comerciantes, los ballesteros
-casqueados y forrados en sus tnicas rojas, los regidores de negro,
-los trompeteros violeta, azul y encarnado, y los heraldos de armas
-con dalmticas y cota. Es el bravo Desmarest o Des Mares, caudillo
-desde la adolescencia, y que luego, brazo poderoso, fu creciendo en
-empuje hasta sus acciones en Dieppe y Bures, y a quien despus de rudo
-batallar y vencer, no pudo la muerte arrancar del mundo sino cuando en
-el descanso de su ancianidad, haba llegado a ciento quince aos.
-
-Viene despus Dieppe en el siglo siguiente en la poca de su mayor
-auge. Este tiempo opulento se anuncia desde luego con oros y colores.
-Un grupo de nios llega con palmas doradas en las manos y sombreros de
-airosas plumas sobre las rosadas cabezas. Preceden a Descellier, el
-gegrafo que antes de Gerardo Mercator publicaba su planisferio que
-mejoraba los trazados ptolomicos. Viene Descellier en el carro de
-la hidrografa enseando a sus discpulos, pues, segn las palabras
-de Asseline, a propsito de las cartas marinas, le sieur Pierre des
-Cheliers, preste a Arques, a eu la gloire de'avoir t le premier
-qui en a fait en France. Aussi estoit-il un si habile gographe et
-astronme qu'il fit une sphre plate, au milleu de laquelle en voioit
-un globe qui reprsentait toutes les parties du monde. Vestido de
-negro pasa en su carro, que imita una bella _boiserie_ que existe en
-el castillo de Gailln; y tras l la msica de los arcabuceros, negro
-y azul, jvenes pajes, a la manera florentina, y precedidos de sus
-capitanes, el armador magnfico y fuerte Jean Ang, aqul que solo y
-con flota propia, declar la guerra al rey de Portugal, sin que nada
-tuviese que ver en la empresa el gran rey Francisco. Ang es la figura
-ms brillante de Dieppe. Por l la ciudad, antes de que las luchas
-de religin contribuyesen a su ruina, se levant a una situacin de
-riqueza y de podero. Ang heredaba de su padre el espritu. Como l,
-Ang se lanz a empresas coloniales en la India y en Amrica. De all
-vinironle riquezas en sus navos, y con ellas llev vida de prncipe,
-opulento, lujoso, y al mismo tiempo de pensar maduro y juicioso. Hizo
-aqu construir un palacio admirable. La fachada, de madera de encina,
-haba sido esculpida por los ms hbiles artistas y representaba
-escenas de navegacin, combates entre ingleses y normandos. Los cuadros
-y las estatuas de los ms grandes maestros ornaban ese palacio, y le
-daban un aire de magnificencia incomparable. Desde sus ventanas Jean
-Ang tenda sus miradas sobre el puerto, sobre el mar y sobre el valle
-de Arques. Francisco I le visit, y la ciudad permiti al magnate que
-las fiestas fuesen pagadas con su peculio. El rey qued maravillado de
-la fastuosidad de su anfitrin. Hubo lujo de vajilla italiana, en plata
-labrada, viandas exquisitas y vinos incomparables, arcos de triunfo,
-y, para paseo por el mar, barcas doradas que corrieron las aguas con
-buen tiempo y cielo propicio. Ang muri en la pobreza, y he recordado
-su grandeza de un tiempo ante la piedra tumbal que cubre sus viejos
-huesos, en la iglesia de Saint-Jacques.
-
-Redoble de tambores. Acorazados de cuero y en la cabeza el casco, pasan
-los soldados de la milicia burguesa; los oficiales de a caballo van
-casqueados tambin, y brillan sus coseletes de hierro. Los gremios
-desfilan en seguida, los de la industria del hierro que llevan jubn
-azul; los de la cerveza, violeta, y los del marfil, en cuero de gamuza.
-Amarilla y negra la banda de la guardia real, lanza su msica, y
-oro y negro y a la espalda un manto, los heraldos del rey. Sigue el
-gobernador Aymar de Charles, con su uniforme de caballero de Malta; el
-capitn de Vardes luce su jubn gris, y luego seis pajes azules en
-grandes caballos, antes del gran escudero que porta el real estandarte,
-anunciador del rey soberbio, cuya magnfica armadura relampaguea al
-sol. All va luego el padre de la agricultura, el buen Sully, de
-negro, al que hacen fondo los suizos vestidos de verde. Es el tiempo en
-que Enrique IV ha venido a Dieppe antes de la batalla de Arques y de
-Ivry, en que hubo de salir triunfante del duque de Mayenne.
-
-Tras el tiempo caballeresco y heroico, el siglo pomposo. Semejantes
-a otros tanto Aramises y Portos, los mosqueteros a caballo, gran
-chambergo emplumado, coraza y larga capa negra de terciopelo, desfilan
-seguidos del gobernador Montigny. El rey Sol es an nio, y en una
-carroza de gala va en compaa de Ana de Austria, la de las bellas
-manos. La reina est representada por una graciosa moza que saluda
-linda y realmente. A caballo sigue el rojo Mazarino, y un grupo de
-cortesanos le acompaa. Llegan gentes de mar. Son los hombres de
-Duquesne. All, sobre una reduccin de la _Sainte Andr_, el gran
-marino, el orgulloso calvinista que desecha por su fe el bastn de
-mariscal, est de pie. Ang era el fuerte armador del comercio;
-Duquesne es el hombre de la guerra. Es el combatiente de Suecia como
-vicealmirante de Cristina; es el reorganizador de la armada francesa
-y el jefe de la expedicin de Npoles; es el luchador feliz contra
-espaoles, ingleses y holandeses; es el generoso vencedor de Ruyter, el
-bloqueador de Chio y el temor del Dux veneciano. Cuando Duquesne muri,
-el rey le neg una sepultura...
-
-Tambores. A comps marchando van ocho tamborcitos, luego una banda
-militar y el pabelln. Dos ujieres de la ciudad se adelantan al _maire_
-y al cuerpo comunal; en todos los negros trajes lucen tan slo las
-hebillas de plata de los zapatos. Y luego Balidar. Quin es Balidar?
-Es el desconocido turbulento y terrible, el que impuso su nombre como
-una bandera de amenaza en la Mancha, el corsario de quien John Bull
-supo mucho, y que en Roscoff, cansado de pelear bajo el poder de
-Napolen, puso a su casa balcn de plata maciza, y _frea_ monedas de
-plata y oro para arrojrselas al populacho bien calientes. Cuando la
-independencia americana, Balidar fu a pedir carta de corsario, y no se
-supo ms de l que su paso por las costas mejicanas. Ese fu Balidar.
-As, pasa orgulloso entre sus hombres de mar; sguele un grupo de
-marinos veteranos; luego, la guardia consular y los trompetas vestidos
-de amaranto o blancos brandeburgos. En su caballo blanco cierra la
-marcha Napolen, el Napolen de largos cabellos del tiempo consular.
-Unos cuantos oficiales le acompaan; los hsares, de azules dormanes
-van tras l. Tal ve Dieppe pasar su pasado. Un pasado casi legendario,
-de empresas bravas y singulares conquistas, con princesas bellas,
-reyes gallardos, bizarros capitanes, corsarios temerarios, magnficos
-marinos. Y as inaugura el Dieppe de hoy su bulevar martimo, que pone
-hacia las olas que vieron tantas proezas, un balcn extenso para los
-veraneantes que no, es por cierto, de plata, como el de Balidar.
-
-Al principio no haba nada. El mar cubra la mitad de la playa y la
-marea llegaba hasta el valle del Arques. Luego hubo un lento retiro,
-de siglos. Un da se cre la _pelouse_ donde hoy se alzan los grandes
-hoteles de la calle Aguado. Creci all hierba y pastaron rebaos. La
-ciudad prosperaba, comerciaba y entonces los ingleses, como siempre,
-aparecieron. Los _chevins_ alzaron entonces fortificaciones, y tres
-grandes torres para polvorines. Luego vino la iniciacin de los
-baos de mar en Dieppe. La sociedad parisiense comenz a venir en
-largas diligencias, y la moda se hizo. A comienzos de este siglo
-ya vena mucha gente cuando la duquesa de Berry afirm la boga. Se
-construy un teatro, se alz un casino para los grandes seores de la
-Restauracin. En 1836, el Estado vendi los terrenos en que antes haba
-fortalezas. Se levantaron casas y se cre la calle Aguado, cuyo nombre
-tiene a causa del banquero espaol que intent dotar a Dieppe de un
-ferrocarril, intent, pero no lo realiz. La calle, sin embargo, lleva
-su nombre. Napolen III quiso pasar su luna de miel en Dieppe. Eugenia
-qued encantada del lugar. Gracias a ella se embelleci y prosper en
-poco tiempo. Veinticinco aos despus la ciudad hizo fuertes gastos
-para el establecimiento de sus primeros casinos. Los terrenos de la
-playa centuplicaron su valor, y el Estado, interviniendo entonces,
-vendi a la ciudad la playa en 451.000 francos. En 1895 el alumbrado
-elctrico fu introducido. As continu hermosendose, hasta que
-se observ el dao que causaban a la plaza las invasiones del mar.
-La municipalidad dieppense resolvi la construccin del bulevar,
-una slida muralla, flanqueada de rotondas provista de un parapeto
-con un ancho _trottoir carrel_ alumbrado con numerosos postes de
-luz elctrica. Entre este bulevar y la calle Aguado se extiende la
-espaciosa plaza llena de csped. El bulevar tiene cerca de un kilmetro
-de largo, es un paseo excelente y fu construdo por el ingeniero
-Herzog.
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-[Ilustracin]
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-
-[Ilustracin: LIBRO TERCERO]
-
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-[Ilustracin]
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-
-I
-
-
-He recibido un libro importante y curioso, de M. Henri d'Almras,
-_Avant la Gloire_. El autor ha tenido la amabilidad de enviarme un
-ejemplar antes de que aparezca en las libreras. Es un volumen que
-trata, en un estilo sin penachos, sencillo, a veces malicioso y casi
-siempre espiritual, de los comienzos de muchos grandes nombres de las
-letras francesas contemporneas. Grandes nombres es mucho decir. Hay
-en la obra mezcla de grandes y medianos. Lo mismo que gloria habra
-quedado mejor sustituda por celebridad. El autor ha averiguado con
-paciencia e inters los detalles de los comienzos y primeros pasos
-de los escritores que figuran en su obra, desde que, completamente
-desconocidos, hicieron los iniciales esfuerzos para lograr renombre.
-Los escritores son de diferentes tamaos. Los hay enormes, como Zola, y
-chatos, como Ohnet. El libro es ameno y logra que el lector se interese
-por ms de un precioso dato.
-
-Los comienzos! Es decir, los sueos, las esperanzas, el entusiasmo.
-Esos principios son ms bellos muchas veces que las ms triunfantes
-victorias. Siquiera porque toda esperanza es hermosa, y todo logro
-quita el placer de esperar y da el cansancio humano de lo conseguido.
-La posesin de la gloria es lo mismo que la posesin de la mujer.
-
-El libro de M. D'Almras est lleno de ancdotas, que son la sonrisa de
-tantas luchas. l ha buscado documentarse en conversaciones, lecturas
-y recuerdos. Comienza con Alejandro Dumas, hijo, de cuyo nacimiento
-habla su padre en sus Memorias con estas palabras: El 29 de Julio de
-1824, mientras el duque de Montpensier vena al mundo, a m me naca
-un duque de Chartres, plaza de los Italianos, nmero 1. Cuenta sus
-primeros aos de colegio, sus versos, porque hizo versos. Su entrada en
-el mundo, muy joven, y estos paternales consejos, muy del viejo Dumas:
-Ya eres hombre! Escucha mis instrucciones. Cuando se tiene el honor
-de llamarse Alejandro Dumas, no se debe vivir como un mercachifle o
-como un hortera. Se come en el Caf de Pars. Se tiene lindas mujeres
-y se les paga regiamente. No se priva uno de nada. Anda, hijo mo, y
-cuenta conmigo. En tres o cuatro aos, si quieres casarte--porque al
-fin se llega a eso--te dar trescientos mil francos para comenzar.
-Dems decir que Dumas, hijo, sigui con todo empeo el consejo de su
-padre, y en muy poco tiempo lleg a tener cincuenta mil francos de
-deudas. Cuando le pidi al autor del _Montecristo_ para pagar, aqul le
-contest: Cmo diablos te voy a poder dar cincuenta mil francos para
-pagar, yo que debo seiscientos mil? Con todo, el hijo, que se vi en
-la necesidad de pedir prestado a muchos amigos, hasta en verso, muri
-rico y avaro.
-
-De los Goncourt hay noticias que ya conocemos en algunas pginas
-autobiogrficas, como las referentes a la publicacin de _En 18_... No
-son de los que menos han sufrido en su iniciacin, los dos hermanos
-Zemgano de la escritura artstica. Solicitudes, fracasos, desdenes
-de editores, incomprensin, amarguras de toda especie acompaaron su
-entrada a la literatura. En cuanto a Alfonso Daudet, M. D'Almras se
-ha encontrado el trabajo hecho, en el encantador _Petit Chose_. Mas
-hay otros puntos nuevos y pginas bien narradas sobre la juventud
-del padre de Tartarn. El joven escritor, dice en su prrafo, haba
-escapado, gracias a una casualidad feliz--la proteccin de un hombre de
-_esprit_--a la negra miseria de los comienzos, de que no se avergonz
-jams. Ya no estaba expuesto a comer con un apetito de diez y ocho
-aos, por toda comida, un pedazo de pan y un trozo de salchichn.
-No corra ya el riesgo de verse echado, por un brbaro propietario,
-por algunas mensualidades atrasadas, y pasar la noche--felizmente
-en verano--en un banco del Luxemburgo. Y la ancdota del paso de
-_Fromont jeune et de Risler an_. Son las primeras ganancias serias
-que aseguran la vida. Esa novela, de una observacin tan penetrante y
-tan conmovedora, haba sido compuesta en medio del Pars industrial, en
-un cuadro material y moral que le convena, a maravilla. Mi gabinete,
-escriba el autor, aos ms tarde, daba sobre los verdores y los
-negros enrejados de un jardn. Pero ms all de esta zona de frescor
-y de trinos de pjaro, haba la vida obrera de los barrios, la recta
-humareda de las usinas, el rodar de los carretones, y an oigo sobre el
-pavimento de un corraln vecino el ruido de una carretilla de comercio
-que en la poca de los regalos iba llena de tambores para nios. La
-vuelta, la salida de los talleres, las campanas de las fbricas pasaban
-sobre mis pginas a hora fija. Ni el menor esfuerzo para conseguir el
-color, la atmsfera ambiente; estaba lleno de ello. _Fromont jeune
-et Risler an_--que la Academia deba coronar en su sesin de 15 de
-Noviembre de 1875--tuvo un gran xito de Prensa y lleg muy pronto
-a ese nmero de ediciones que asegura--a veces injustamente--a un
-escritor el mrito de su obra. En el mes que sigui a la puesta en
-venta, Alfonso Daudet haba sido invitado a almorzar en casa de su
-editor Charpentier. Este, cuando se levantaron de la mesa, le dijo en
-voz baja: No os olvidis, ante todo, antes de iros, de pasar a la
-caja. Cuando l se present, un poco conmovido, ante la ventanilla,
-el cajero le entreg en luises de oro, en monedas de a cinco francos y
-en moneda menuda, segn dese manifestado, una suma muy respetable--los
-primeros beneficios del libro--. Daudet sali como un loco, tom un
-coche para llegar ms pronto a su casa, subi la escalera rapidsimo,
-entr sofocado, encantado, en la pieza en que se encontraba su mujer, y
-despus de haber arrojado a manos llenas sobre la alfombra, sin tener
-fuerzas para decir una palabra, el dinero que acababa de drsele,
-bail lo que despus se llam entre los suyos el paso de _Fromont
-jeune et de Risler an_. Y con ese paso de _ballet_ fu como entr en
-la gloria.
-
-De Maupassant hace notar la rapidez en la reputacin, desde sus
-primeros trabajos. De paso habla de sus versos. De stos se dijo
-que revelaban un excelente prosista. Sin entrar en esas sutiles
-distinciones, es el caso que en Maupassant haba un verdadero poeta
-ahogado despus en necesidades de produccin y de oficio. _Voil le
-mort d'amour avec savandire!_ Veamos algunas lneas de M. D'Almras:
-Saba sacar partido maravilloso de su literatura, fabricada
-concienzudamente y con mtodo. Se le pagaba lo que vala, lo cual es
-muy raro en el mundo de las letras. Evitaba las colaboraciones a la
-ventura y las casas cuya prosperidad no le pareca bastante cierta. Su
-reputacin aumentaba cada da. _Bel Ami_ le coloc en primer rango
-entre los novelistas, nuevos y viejos, y le di gloria. As, en cuatro
-aos de vida literaria lleg a la cima; pero ya se desarrollaba en
-l, como una enfermedad incurable, ese doloroso estado de alma que
-deba emponzoar todas sus alegras. El medio de los literatos, de
-los artistas, en que estaba obligado a vivir, le repugnaba ms y ms,
-y a los treinta aos experimentaba el cansancio y los disgustos de
-un escritor envejecido y fatigado. El periodismo, con su necesidad
-banal y montona, no le interesaba ya: No tengo sino un deseo en mi
-vida--escriba a un director de revista--; y es el de no escribir
-jams una sola lnea en ningn diario del mundo; y agregaba esta
-otra confesin, que muestra hasta qu punto estaba desencantado:
-Tengo una imperiosa necesidad de no oir hablar ms de literatura, de
-no hacerla ms, de no vivir en eso y de ir a respirar lejos un aire
-menos artstico que el nuestro. Todo esto, en verdad, es excesivo,
-pero se explica. A travs de lo justo de esos desencantos prematuros
-se transparenta la inquietud mental del enfermo, que deba acabar por
-perderse en la locura y en la violenta muerte.
-
-De Verlaine hay poco que no se sepa en su accidentada vida. Por
-otra parte, l ha dejado mucha confesin, recuerdos y pginas de
-autobiografa. Saint-Paul-Roux descubri en el campo a un labrador,
-to del pobre Lelin. Poco nuevo hay en este libro que pueda interesar
-a los verlainistas. Por lo que toca a Catulle Mends, s hay noticias
-escasamente sabidas. Desde luego, estos versos escritos en la infancia,
-y que son inditos:
-
- Le pole brlant, rouge, accroupi dans son angle
- Comme un ne poussif par sa corde trangl.
- Rlait sous une bande en cuivre roux, qui sangle
- Son gros ventre d'argile aux feux tout caill.
-
-Aunque apoyado largamente al principio por su padre, Mends no dej
-de pasar horas muy duras, despus de haber fundado varias revistas
-y alzado y derribado muchos castillos en el aire. Casi clebre ya,
-aqul, a quien se llamaba el Clodin de la pequea literatura, gastaba
-mucho y ganaba poco. All por 1868, la recomendacin de la princesa
-Matilde le hizo obtener una plaza de expedicionario--90 francos al mes
-sin contar gratificaciones--en no s qu ministerio que dependa del
-mariscal Vaillant. La primera vez que Catulle Mends se present en
-su oficina, un ujier vino a buscarlo de parte del mariscal Vaillant.
-Persuadido, con ese tocante candor de la juventud que la mayor edad no
-corrige casi, de que se le va a ofrecer un puesto digno de l, entra,
-lleno de confianza y buscando frmulas de gratitud, en una gran pieza
-en que se encontraba un hombre gordo en mangas de camisa. El hombre
-gordo se vuelve apenas, y con una voz brusca:
-
---Es usted el que ha escrito esto?--le dijo mostrndole un ejemplar
-del _Romn d'une nuit_, con las pginas sin cortar.
-
---S, seor--respondi Mends; pero, a una sea de las personas que
-estaban presentes, corrigi:--S, mariscal.
-
---No lo he ledo, pero me parece que es inconveniente. Yo no quiero en
-mis oficinas empleados que escriban inconveniencias. Lrguese!
-
-As termin la carrera burocrtica de Catulle Mends. La princesa
-Matilde, resentida de que se hubiese echado tan poco atentamente a
-su protegido, el yerno de su viejo amigo Gautier, le estableci una
-pensin. Poco tiempo despus, la gloria y el provecho llegaron.
-
-Mucho se sabe de la leyenda de Jean Richepin. En su vida, la leyenda
-y la realidad se confunden. Naci en Argel; su padre fu un mdico
-militar, y fu bautizado por un sacerdote que haba sido zuavo.
-
-Veinte aos ms tarde comienzan sus esfuerzos para proclamarse turanio,
-bohemio y por _pater_ a las gentes. Fu periodista, profesor, gimnasta
-y pas mil necesidades. Fu soldado. Us un gran sombrero que fu
-clebre.
-
---Qu es ese sombrern?--murmuraban las gentes ya conquistadas.
-
---Es Jean Richepin, joven poeta de porvenir. Se habla muy bien de las
-obras que va a escribir.
-
-Luego fu la gran campanada de la _Chanson des Gueux_, por el cual
-libro de versos fu llevado a la prisin de Sainte-Pelagie.
-
-Despus dej Pars. Otro quiz habra quedado aplastado,
-definitivamente vencido por la persistencia de su mala suerte; pero el
-vigor fsico, en Richepin, vena en ayuda del vigor moral. Despus de
-haber cantando a los _gueux_, no vacil en serlo l mismo, y el rudo
-oficio de cargador en los muelles de Burdeos permiti al poeta esperar
-das mejores. Vuelto a Pars, pudo entrar en el _Gil Blas_ y encontr
-una colaboracin seria. Eso no era an la gloria, pero s la vida
-asegurada. Despus fu cmico, con Sarah Bernhardt, en _Nana Sahib_, y
-luego fu clebre.
-
-En las pginas sobre Sardou son de sealar las que tratan de su
-espiritismo. Sardou se apasion de esos estudios desde la llegada del
-medium Homc. Conocidos son sus dibujos y sus escritos de ese gnero; ya
-se sabe que todava persevera en sus creencias y en sus experimentos.
-En cuanto a su estreno teatral, fu con la _Taverne des tudiants_, y
-la historia de esa comedia es de lo ms interesante y sugerente.
-
-A Jules Lematre, hoy perdido en los laberintos obscuros de la
-poltica, la suerte le vino por el lado del normalismo. En la
-Escuela Normal se inici en las letras, y hasta escribi versos, no
-completamente catlicos.
-
- Qui ne la connaissait, hlas!
- Aux bons endroits du Boule-Miche?
- Mon Dieu! comme elle parlait gras
- Et buvait sec la pauvre biche!
- O Nini,
- N, i, ni,
- C'est fini.
- Elle n'avait jamais un sou
- Elle tait franche et facile,
- On l'appelait Nini Voyou.
- Encore une toile qui file.
-
-Ya vis que cuesta mucho creer que eso sea del actual sostenedor
-del nacionalismo en unin de Coppe. Vinieron despus los trabajos
-crticos, la seriedad, la celebridad, las ganancias. Un artculo duro
-contra George Ohnet hizo ruido. D'Almras tiene a este propsito una
-frase deliciosa: Attaquer le talent de George Ohnet, c'tait dire du
-mal d'un absent.
-
-Y Scholl? Aqu estn tambin los comienzos de este famoso periodista,
-hoy muy viejo, a quien algunos creen muerto. Son tambin interesantes y
-ayudan a conocer esa personalidad ya casi desaparecida, pero que tuvo
-el imperio de la crnica.
-
- C'est le mousquetaire Aurlien Scholl,
- Au Palais-Royal, le soir, quand il passe,
- Les arbres, courbant leur front avec grce,
- Lui disent: Bonjour, Monsieur Rivarol.
-
-En las pginas sobre Claretie encontramos cmo fu que el actual
-administrador de la Comedie Franaise aprendi espaol: llevando
-los libros y la correspondencia de un comisionista en mercaderias.
-Hay un detalle asimismo muy curioso. Quin conoce la primer novela
-de Claretie, _Les secrets d'Exili_? Esta obra no se ha publicado en
-francs. Vase cmo. El autor haba guardado su manuscrito en un
-colegio, y un chileno lo descubri y lo mand a la Amrica del Sur. He
-aqu por qu esa obra apareci en un diario de Chile, en espaol. Cul
-fu ese diario? Quin fu ese chileno? Quin sabe en Chile detalles
-sobre ese asunto?
-
-Y as sobre el perilustre Montepin, sobre Zola, sobre Anatole France
-y otros autores menos altos. M. d'Amras ha compuesto su libro y le
-ha hecho amable a la lectura, con el halago que presentan las cosas
-inditas, las confidencias, los lados ocultos o poco sabidos de la
-existencia de los hombres notables.
-
-La moral de la obra est en que no hay que desesperar si la suerte
-se presenta poco favorable al principio. Casi todos los dueos de la
-gloria y de la fortuna han tenido que luchar, que sufrir, que pasar
-horas muy amargas, muy terribles. Con fe y con voluntad han triunfado.
-Despus ha venido la fama, y con ella el dinero, precipitado actual de
-la celebridad, ya que no de la verdadera y soberana Gloria.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-II
-
-
-No se sabra ignorar que Pars ha atrado y atrae a la intelectualidad
-de todos los lugares del mundo. Numerosos artistas y escritores
-extranjeros hacen de Pars su residencia preferida. No se encuentra
-en ninguna parte este ambiente espiritual y esta contagiosa vibracin
-de vida. Si la inmigracin a este respecto no es mayor, dbese a que
-Pars no consiente el triunfo constante de un extranjero. Un escritor,
-un sabio o un artista, ser alabado en este centro en tanto que su
-nombre llegue de lejos. Cuando ese artista, ese escritor o ese sabio,
-instalado en Pars, se convierte en un rival, cuando su produccin
-llega a hacer competencia a la produccin propia, se le atacar, se le
-demoler o se le desdear.
-
-Strindberg, entre cien, pag cara su carta de vecindad parisiense;
-D'Annunzio no ha vuelto a pensar en escribir en francs, y Sienkiewicz,
-aun all en Varsovia, por sus multiplicadas ediciones, es apellidado
-ya _le juif polonnais_. Viven, pues, aqu muchos hombres de letras,
-extranjeros, que escriben para sus respectivos pases, o como Max
-Nordau, para pblicos de distintas naciones.
-
-La literatura hispanoamericana es, como lo he dicho en otra ocasin,
-completamente desconocida. Apenas el _Mercure de France_ abri por
-algn tiempo en sus pginas una seccin, que ha desaparecido. Por otra
-parte, todo lo hispanoamericano se confunde con lo netamente espaol.
-Y es digno de notar que gran parte de la _lite_ de las letras de
-nuestras repblicas vive hoy en Pars.
-
-En pocas pasadas, Pars alberg a notables personalidades de
-la intelectualidad de nuestro continente. La figura ms alta,
-indiscutiblemente, fu la de Alberdi. El chileno Bilbao fu aqu donde
-recibi las lecciones directas de sus maestros Lamennais y Quinet.
-El colombiano Torres Galcedo, diplomtico y escritor de muy buenas
-intenciones, logr hacerse una personalidad un tanto parisiense, y
-Jules Janin le escribi un prlogo para un libro de versos. Hctor
-Varela, de bulliciosa memoria, hizo por un instante volver la vista
-hacia sus fuegos artificiales. Numa Pompilio Llona, el respetable poeta
-ecuatoriano, tuvo muy buenas amistades en la corte de Hugo.
-
-Ms recientemente, otro ecuatoriano genial muy poco conocido en la
-Amrica de este lado de los Andes, Juan Montalvo, pas los ltimos aos
-de su vida, duros y penosos, bajo este cielo. Dems decir que en cuanto
-muri se le levant una estatua en Quito o Guayaquil.
-
-Actualmente residen en Pars, establecidos desde hace tiempo, el
-clebre fillogo colombiano J. Rufino Cuervo y el crtico cubano
-Enrique Pieiro. El seor Cuervo es un prodigioso trabajador de
-infinitas pequeeces transcendentalmente lexicogrficas. Es el autor
-asombroso del _Diccionario de regmenes_! Es, indudablemente, un
-lingista sabio, y la Academia espaola se inclina ante su inmensa
-labor, que ocupar, concluda, varios estantes. El seor Pieiro
-public hace muchos aos en Nueva York un libro sobre poetas modernos,
-que puede considerarse como una de las ms serias y elevadas obras de
-crtica intentadas en la Amrica latina. El seor Cuervo contina en
-su tarea lexicolgica fabulosa, que ha hecho que en Colombia se le
-compare, con ventaja, a Littr.
-
-Entre los diplomticos hay algunos nombres. El ministro de Guatemala,
-D. Fernando Cruz, ha, en sus tiempos floridos, pulsado la lira, y
-Clori y Filis le agradecieron ms de un _bouquet_ galante, all en
-tierra guatemalteca. Su secretario, Domingo Estrada, ha publicado
-prosas y versos muy estimables, entre estos ltimos la traduccin
-de _Las Campanas_, de Poe. Recientemente ha merecido tener xito su
-librito bien sentido sobre Jos Mart.
-
-El marqus de Peralta, ministro de Costa Rica, parece que no tiene su
-conciencia bien tranquila respecto a asuntos del Parnaso, y, ahondando
-en sus recuerdos, se encontrara ms de una ligera confabulacin en las
-musas. Fernndez Guardia, secretario de la Legacin, autor de un muy
-bonito volumen de cuentos, es de los ms notables escritores de los
-pases centroamericanos.
-
-A este respecto se lleva la palma de poeta el secretario de la Legacin
-argentina, Garca Mansilla, cuyos versos, de una elegancia discreta,
-y escritos en francs, no quieren traspasar los lmites del saln, en
-donde se tratan confidencialmente con las flores de Magdalena Lemaire y
-las msicas de Benberg.
-
-El marqus de Rojas es un escritor de slido saber, y cuya autoridad en
-asuntos econmicos es por todos acatada.
-
-El ministro de Chile, Seor Blest Gana, es autor de varias novelas que
-tuvieron en su poca gran acogida. Si Miguel de Unamuno las lee, ir
-Martn Rivas junto con Nastasio a la Universidad de Salamanca. El ex
-presidente de Honduras, Marco Aurelio Soto, uno de los dos miembros
-honorarios de la Real Academia Espaola, y que hizo el Luis XIV
-bastante bien hecho, en Tegucigalpa, hace aos que no tiene nada que
-ver con la literatura, lo propio que el seor Gustavo Baz, encargado
-de Negocios de Mjico. Hay otros literatos residentes en Pars, los
-activos, algunos de ellos no desconocidos en Buenos Aires.
-
- * * * * *
-
-Luis Bonafoux, corresponsal del _Heraldo de Madrid_ y el director del
-_Heraldo de Pars_, es un crtico temido y de autoridad en Espaa. Es
-nacido en Puerto Rico, pero se le considera como espaol. El seor
-Bonafoux, satrico violento, elegante y sutil cuando sujeta sus mpetus
-flagelantes, y de una aspereza que en Francia tan solamente podra
-compararse con las justicias e injusticias de Bloy o de Tailhade, casi
-siempre tiene razn cuando ataca. Como cuentista ha publicado, entre
-otras cosas, un reciente pequeo volumen de narraciones y _nouvelles_,
-en donde hay verdaderos hallazgos de invencin y bellas gracias de
-estilo.
-
-Miguel Eduardo Pardo, autor de una buena novela venezolana, _Todo un
-pueblo_, es un temperamento de luchador y acompaa en el _Heraldo de
-Madrid_ al seor Bonafoux. Escribe all generalmente sobre asuntos
-polticos sudamericanos, y en especial sobre los sucesos de su patria,
-Venezuela, en donde, dado su carcter, no ser difcil verle ocupar un
-puesto pblico.
-
-Otro venezolano reside en Pars, cuyo nombre entre los intelectuales
-argentinos es saludado con simpata y respeto: ha nombrado a Manuel
-Daz Rodrguez. Es ste un espritu de excepcin, de los pocos que
-forman la naciente y limitada aristocracia mental de nuestra Amrica.
-Es un entendimiento serio y reflexivo, aislado de las bulliciosas
-tentativas de un arte de moda, como de las filas de momias que duermen
-entre sus _bandelettes_ tradicionales. Desde su primer libro, la
-nobleza de su pensamiento y la distincin de su estilo le colocaron
-en un lugar aparte en nuestra literatura. _Confidencias de Psiquis_,
-_De mis romeras_, _Cuentos de color_ nos pusieron en comunin con
-una de las ms fervientes almas de arte que hayan aparecido en tierra
-americana. Dentro de poco se publicar una novela, obra de mdula y
-aliento, muy americana en su psicologa, y muy europea en la forma
-arquitectural del libro, que revela desde luego en el autor la
-seguridad y la fuerza de un maestro. Y el seor Daz Rodrguez es an
-muy joven, apenas roza la treintena. Yo quisiera que todos los nuevos
-talentos de Amrica cultivasen la propia personalidad con la firmeza
-y discreta gallarda de este generoso trabajador. La publicacin
-de _dolos rotos_, si no se pudiera llamar con el usado clis, un
-acontecimiento literario, causar innegable agrado. Y levantar los ms
-justos y sinceros aplausos en los grupos pensantes de las repblicas
-de lengua espaola. Esta es de las novelas que, traducidas, pueden
-incorporar una literatura hasta hoy ignorada, como la hispanoamericana,
-al movimiento cosmopolita. La idea de Max Nordau no anda muy lejos de
-la verdad, al ver en lo porvenir una rica primavera para el pensamiento
-americano. Si Europa llega a poner su curiosidad en nuestros productos
-intelectuales, habr de comenzar por obras como las del seor Daz
-Rodrguez.
-
-Amado Nervo, el poeta mejicano, se ha establecido tambin en esta
-capital de las capitales. Buen artista, buen monje de la belleza,
-buen muchacho, lleva su nombre con toda seguridad; se le conoce, y
-al llamrsele, no se miente. Sensitivo, verleniano, virtuoso en la
-ejecucin del verso, y, sobre todo, sincero y de conciencia, que en
-esto, como en todo, es lo principal, tiene su triunfo seguro. He dicho
-que es mejicano, y, naturalmente, es en Mjico donde se le ataca. El
-ambiente de Pars ha dado nuevas vibraciones a los nervios de Nervo,
-y hecho el indispensable y complementario viaje a Italia, el fiel
-laborioso prepara nuevas obras que han de superar desde luego a
-_Perlas negras_ y a _Msticas_, en donde un cuidado de _mtier_ y una
-preocupacin de tcnica y de _dcor_, apartaban la fuente oculta de la
-ntima poesa de verdad y de vitalidad que empieza a aparecer en _Savia
-enferma_. Hay en el fondo de este poeta mucha savia sana, y es la que
-hemos de ver pronto en poemas de energa y de gozo, en una epifana
-espiritual, en una exaltacin de las propias fuerzas, sobre la simple
-literatura, y que llevar en s una virtud comunicativa de anhelos de
-bien, de esparcimientos de puro y caritativo arte. Gloria sea dada en
-la tierra y en el cielo a los artistas de buena voluntad!
-
-Vargas Vilas es un escritor genial, novelista y poeta. Su vida es
-tambin un poema, de luchas y de triunfos en la poltica agitada de
-nuestras repblicas hispanoamericanas. Su obra, incorrecta como un
-torbellino, sonora como un mar, es una obra de bien. Vargas Vilas no es
-ni de su tiempo ni de su pas. Su poca habra sido la de la Italia del
-Renacimiento, y su pas, esa misma Italia que l ama y en la cual su
-espritu se ha aparecido y ha creado pginas de amor, dolor y belleza.
-
-Rufino Blanco Fombona es un artista delicado y raro, al propio tiempo
-que un espritu osado y violento; hay en sus versos trino y aletazo,
-suave pluma y garra de bronce. Sus cuentos son pginas de emocin y
-de pasin. La juventud, con todos sus dones primaverales y todas sus
-exuberancias irreflexivas, se abre paso en toda la produccin, ya
-considerable, de este autor brillante y elegante. Ha viajado mucho y ha
-gozado mucho. Conoce el color de todas las cabelleras amorosas, y le
-han dicho yo te amo en todas las lenguas conocidas. Maana ser la
-madurez y el peso del pensamiento y la accin provechosa que su patria
-espera. Hoy, en la copa de oro, es justo y natural ver deshojar rosa y
-rosa o disolverse una perla.
-
-Un folleto publicado en Nueva York hace algn tiempo, _El continente
-enfermo_, caus bastante ruido en algunas repblicas hispanoamericanas.
-Su autor, un venezolano, Csar Zumeta, expona con valiente franqueza
-las dolencias y vicios continentales, los peligros de nuestras
-democracias, la constitucin daada del social organismo, las
-consecuencias fatales de las malas polticas y lo inevitable de la
-amenaza yanqui. Este folleto ocasion la publicacin de un libro de
-alto mrito del seor Francisco Bulnes, mejicano. Como hombre de
-letras, el seor Zumeta merece un renombre superior al que ha logrado
-por su labor sociolgica. Un libro suyo, de calidad exquisita, pero
-abrumado por un ttulo que recuerda los cuadernos de escuela primaria:
-_Escrituras y lecturas_, conocido por un escaso nmero de lectores
-y apreciado en su justo valor por limitadsimo grupo intelectual,
-bastara para dar a su autor la autoridad y consideracin respetuosa.
-Es un sincero adorador de belleza. Produce poco y muy de tiempo en
-tiempo. En Pars sostiene precariamente una revista de intereses
-americanos, que, a pesar del talento de su director, no es sino una de
-tantas, por culpa esencialmente criolla.
-
-El _Mercure de France_ tena como redactor de su seccin de letras
-hispanoamericanas, a Pedro Emilio Coll, tambin, como el seor Zumeta,
-de Venezuela. Espritu fino y delicado, Coll ha publicado escasamente;
-pero lo poco suyo conocido nos revela una fuerza mental sobre la
-mentalidad provisional de nuestra Amrica. Como todo lo poco que pesa
-y se impone en las repblicas de lengua espaola. Estas repblicas
-de Sud Amrica son en todo tan provisionales! exclamaba con su sabia
-irona monsieur Rmy de Gourmont, en uno de sus ltimos _Epilogues_.
-
- POLONIO.--Qu leis, monseor?
-
- HAMLET.--Palabras, palabras, palabras.
-
- POLONIO.--Pero de qu se trata?
-
- HAMLET.--Entre quines?
-
- POLONIO.--Quiero decir de qu asunto trata el libro que leis?
-
- HAMLET.--Calumnias! El perverso satrico afirma que los viejos
- tienen la barba gris, el rostro lleno de arrugas, que sus ojos
- vierten mbar y goma, y que unen a la falta de entendimiento una
- gran debilidad de piernas; lo cual creo plenamente, y, sin embargo,
- no me parece honesto hallarlo consignado en tales trminos, pues
- vos mismo, seor, serais de mi misma edad, si os fuera posible
- andar hacia atrs como el cangrejo.
-
- POLONIO, _in pctore_.--Aunque todo lo que habla son locuras, no
- deja de tener en el fondo cierto mtodo.
-
-Esta cita de Shakespeare sirve de prlogo al primer libro de
-Coll, _Palabras_, unida a estas exclamaciones de _Hamlet_, en las
-maravillosas _Moralits Legendaires_: Ah, qu solo estoy! Y en
-verdad, la poca no es culpable de ello. Tengo cinco sentidos que me
-atan a la vida; pero, este sexto sentido este sentido de lo infinito...
-Soy joven todava, y en tanto goce de mi excelente salud, todo ir
-bien. Pero la Libertad! La Libertad! S, me marchar de aqu y vivir
-annimo entre gentes honradas y me casar para siempre, la cual ser
-la ms hamltica de mis ideas. Pero hoy es preciso obrar, es necesario
-objetivarse. Adelante por sobre las tumbas, como la Naturaleza!
-
-Estas preferencias inducen al conocimiento de un temperamento. Como
-crtico, el seor Coll ha dado a conocer, siempre con amable optimismo,
-en sus revistas del _Mercure_, la produccin intelectual de la Amrica
-espaola en estos ltimos aos. Es una lstima que su partida a
-Venezuela haya puesto fin a tan plausible tarea.
-
-Otro venezolano an, Pedro Csar Dominici, una de las ms activas y
-abiertas inteligencias de su pas, public el ao pasado una novela,
-_La tristeza voluptuosa_, de innegable valor psicolgico, aunque
-torturada de descuidos de forma; que no tendran en absoluto excusa por
-ser voluntarios.
-
-Bolivia tiene un representante en el joven poeta Franz Tamayo, autor
-de un libro de _Odas_ muy meritorias que se diran calcadas en Hugo.
-Este culto talento, cuyo solo contrapeso est en la difcil digestin
-de unas cuantas filosofas y variedad de erudiciones, honrar, si su
-voluntad persevera, al pensamiento de su patria, ya glorioso en el
-mundo de la nueva poesa, con el solo nombre de Ricardo Jaimes Freyre.
-
-Argentino es el seor Soto y Calvo, autor de picantes pginas de
-viajes, y que por su mentado _Nastasio_ ha juntado a lo que la
-naturaleza le di lo que Salamanca le presta. Los mritos poticos del
-seor Soto y Calvo han sido revelados a nuestro pblico por el sabio
-rector de la Universidad salmantina, mozo jinetazo ahijuna! que no
-halla inconveniente es estudiar a un tiempo la patrologa griega y ser
-el escoliasta de Martn Fierro o Anastasio el Pollo.
-
-Argentino asimismo es Manuel Ugarte, joven cuyo talento ponderado y
-buscador ha logrado la realizacin de ms de una bella joya de arte.
-Su sobriedad le ha impedido los pasos en falso, las cadas icarias.
-No tiende sino hasta donde sus fuerzas le alcanzan y el pegaso, en
-los vuelos precisos, jams se ha dislocado un solo hueso. Su vaso es
-pequeo; pero cuando lo necesita, se fabrica otro ms grande, y bebe
-as en sus dos vasos. Sabe lo que se propone, y el cielo de Pars le ha
-alentado en sus deseos. Sus versos son siempre gratos; bellos algunas
-veces. Busca la originalidad y se aparta de la extravagancia. En prosa
-es claro y pictrico cuando describe. Es socialista, y aun creo que en
-el fondo de sus voliciones, anarquista:
-
-Y argentino Angel Estrada, cuyo libro _El color y la piedra_ tanta
-agitacin caus con su aparecimiento en Buenos Aires. Como el Dr.
-Can, no pocos hemos sido los que hemos visto como un signo de vida
-nueva en la juventud argentina--yo digo en la juventud americana--el
-hermoso aparecer de este joven talento, cuyo libro primigenio tiene
-todo el color y la gracia del primer fruto de un rbol sano y gozoso
-de savia. Generoso temperamento ante la naturaleza, espritu religioso
-y al propio tiempo dueo de la libertad del arte, ha viajado mucho, y
-en todos lugares, los paisajes de la tierra, las luces del cielo, las
-armonas de las cosas le han hecho vibrar como un instrumento acordado,
-y el don de Dios ha hecho fluir la digna idea en noble ritmo, en la
-msica de la palabra. Ya conocido en nuestro mundo intelectual por su
-poema especular, en que el alma de Rodenbach se romantiza en la emocin
-lrica de una juventud coronada de sueos, su obra en prosa vino a
-asentar la fuerza de su pasin artstica, la discrecin aristocrtica
-de su buen gusto. Nuevas poesas han brotado al influjo de climas
-diversos, y nuevas pginas de impresiones y de recuerdos, mentales y
-sentimentales.
-
-Las prosas cantan en su msica interna de ideas y evocaciones ms
-sutilmente an que en sus cuerdas de palabras; son las hermanas de los
-versos, educados ambos por la misma voluntad paternal, en un cuidado
-de armona y en un anhelo de ascensin que se dira tienen las mismas
-voces y las mismas alas. Mayor sobriedad, el desdn de la preocupacin
-puramente artstica, y que asoma con ms frecuencia, apareciendo
-entre la riqueza del _dcor_, el alma sincera y fresca del poeta,
-que sabe la inmensidad de su virtud ntima y tiene el orgullo de su
-tesoro--, orgullo que no se muestra ms que benvolo en el don de su
-primavera.
-
-Todos estos escritores y poetas que he rpidamente nombrado, y yo el
-ltimo, vivimos en Pars; pero Pars no nos conoce en absoluto, como ya
-lo he dicho otras veces. Algunos tenemos amigos entre las gentes de
-letras; pero ninguno de estos seores entiende el espaol. El _Mercure_
-abri la _rubrique_ de letras hispanoamericanas, hoy desaparecida
-por un extremado cosmopolitismo, y M. Finot, director de la _Revue
-et Revue des Revues_, al encargarme un estudio sobre el movimiento
-intelectual argentino, fu franco en no ocultarme que tomaba el asunto
-casi como perteneciente al folk-lore. As, de la literatura malaya
-se pasa a la literatura dominicana o a la poesa de las islas Fidji.
-Desgraciadamente todo es cuestin de moda. Hace algunos aos todo lo
-ruso privaba y luego lo escandinavo. Se hizo una estacin en Italia
-con D'Annunzio y la Serao, y hoy se grita _Vive la Pologne Monsieur!_
-a causa del fatigante y asenderado _Quo Vadis_? A nosotros no nos ha
-tocado an el momento; y mucho es que el poeta Daz Romero encuentre
-su prosa traducida en revista como el _Mercure_, a propsito de Albert
-Saman. Cuando uno piensa que hace ms de dos meses que Bjorsterne
-Bjornson se encuentra en Pars y que si no fuera un grupo de naturistas
-y otros entusiastas que han pensado en hacer representar una obra suya,
-nadie sabra que el pobre grande hombre est en la enorme capital...
-
-[Ilustracin]
-
-
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-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-III
-
-
-El acontecimiento del da es la entrada a la Academia del marqus de
-Vog, su discurso y la respuesta de Jos Mara de Heredia. El preux
-y el conquistador. Se ha visto ms que nunca que la Academia es, ante
-todo, un oficial saln aristocrtico. La fiesta ha sido un triunfo del
-mundanismo y de la nobleza. All haba Gotha, d'Hozier y el _Almanach
-des chteaux_. La pompa solemne era sacada de una pgina de historia.
-El acadmico entrante y el que le reciba tienen una buena parentela de
-armaduras. Heredia lleva en su blasn, si mal no recuerdo, una ciudad
-de plata bajo una palmera de oro, o viceversa; Vog, un gallo de oro
-sobre campo azul.
-
-Como es natural, Vog hace el elogio de su antecesor, el duque de
-Broglie. Habla de su vivaz inteligencia, de su espritu penetrante
-e incisivo y del fondo vigoroso de su alma. Y no calla sus lados
-opuestos y defectuosos, como su timidez. Quin dira que el fuerte
-duque de Broglie fuera un tmido? Este hombre, cuyo coraje cvico y
-valenta moral no se desmintieron nunca, era un tmido que el contacto
-de sus semejantes embarazaba, a quien un acto de autoridad costaba
-un penoso esfuerzo. Su naturaleza, un poco dura, sujeta a extraas
-distracciones, no responda siempre a los impulsos de su corazn o a
-las intenciones de su perfecta cortesa. Cuestin de raza. Tanto
-en un discurso como en otro, a cada momento se habla de raza. Largos
-prrafos van desenvolvindose, evocando rasgos histricos, presentando
-tipos vigorosos de mariscales, de estadistas o de obispos. Aguarda
-uno el momento en que, por fin, llegue la parte de las letras, objeto
-principal, al parecer, de la Academia. Y llega sin gran brillo, aunque
-respetable, la cita de la obra intelectual del duque de Broglie. Algn
-sentimental lamentara que no aparezca en todo el discurso una sola vez
-citado el nombre del pobre Doudan, el ulico preceptor, el filsofo
-domstico, el fiel cronista de los Broglie. Cierto es que no era sino
-un criado para el cerebro.
-
-El discurso de Vog es una obra maestra de ese estilo correcto,
-distinguido, eminente, que conviene a los escritores de su laya,
-temerosos o desdeosos de la metfora; literatura de buen tono. En un
-prrafo, creerase oir una repeticin de la escena de los retratos
-en _Hernani_... Francisco Mara de Broglie, el primero que sirviera
-a Francia y que se hizo matar a los cincuenta y seis aos por su
-patria adoptiva--Vctor Mauricio, que fu el primer mariscal de su
-nombre--; Francisco Mara, el lugarteniente preferido de Villars, que
-fu el ltimo en dejar el campo de batalla de Malplaquet y entr el
-primero en la de Denain, y que a su vez mariscal de Francia, peleaba
-an en Bohemia a los setenta aos, Vctor Francisco, tercer mariscal,
-el vencedor de Bergen y de Sondershausen; su hermano, el discreto y
-valiente depositario del _secreto del rey_; su hijo Mauricio, obispo
-de Gante, quien resisti a Napolen y prepar la emancipacin de la
-Blgica. Otros an, cuyos servicios, no por ser menos brillantes
-fueron menos abnegados. Los prrafos y las frases van en el discurso
-guardando su categora; sin precipitaciones ni violencias. La
-admiracin misma se manifiesta con pulcritud. Aun en los pasajes en que
-se trata de poltica, nada revela que se altere la noble limitacin
-de la pieza acadmica. Apenas en un punto, a propsito de la actitud
-de Broglie con Chateaubriand, expresa: Una voz solamente sali del
-crculo habitual de sus trabajos y de su moderacin habitual, Las
-_Memorias de ultratumba_ acaban de aparecer; esta confesin pstuma
-del genio, que descubra sin prudencia las ms secretas llagas de un
-alma desgarrada, y mostraba, sin velos, todo lo que la irremediable
-flaqueza humana puede mezclar de pequeeces y de egosmo a las
-sublimes aspiraciones del patriotismo. El joven crtico se indign.
-Verti su indignacin en rasgos de un raro vigor y viril elocuencia
-en que flagelaba con mano implacable las tristes confidencias de un
-viejo lgubre, las injustas recriminaciones del poltico desengaado,
-levantando la piedra de su tumba para verter la calumnia, en la
-seguridad y la irresponsabilidad de la muerte. Confesaris que, aun
-lo de viejo lgubre, aplicado nada menos que a Chateaubriand en tal
-recinto, guarda siempre ciertas conveniencias.
-
-La produccin intelectual de Broglie aparece, ya que no grandiosa,
-respetable. Como historiador, su _Historia de la Iglesia y del
-Imperio Romano en el siglo IV_, le da una buena base. Es una obra
-de estudio, de reflexin y de labor, pero hecha con un criterio
-parcial en cuanto a ideas religiosas, y muy lejos de un procedimiento
-estrictamente cientfico. En dos revistas, la _Revue des Deux Mondes_
-y el _Correspondant_, dej gran parte de sus lucubraciones el autor
-blasonado que, a los cuarenta aos, era acogido por la Academia,
-bendecido por Po IX y defendido por Lacordaire.
-
-M. de Heredia, para responder a la aristocrtica arenga, se puso todos
-sus hierros espaoles; sac la vieja espadona del abuelo de Cartagena,
-y tuvo gestos de adelantado que ni el mismo Pedrarias Dvila o Pedro
-de Mendoza. Sabido es que Heredia tiene la nobleza homrica de los
-fundadores de ciudades, y guarda en su saln, como una joya herldica,
-una evocacin de L'Anctre por Claudius Popelin.
-
-Su discurso fu otro desfile de figuras nobiliarias y de hechos
-heroicos, iluminados esta vez por el resplandor meridional de su verbo
-de poeta, y en la msica de un idioma sonoro y metlico. Hay all una
-gran cantidad de sonetos perdidos.
-
-El severo y magnfico D. Jos Mara ha demostrado una ocasin ms
-que el _deus_ no abandona a los favorecidos de las Gracias en ninguna
-ocasin, as sea en la ardua de contestar el discurso acadmico de un
-Vog. Galeras conquistadoras, choques de armas, vuelos de gerifaltes,
-todos los trofeos aparecen en el animado fondo de esa prosa elegante y
-soberbia. No dejar l de dirigir sus prrafos genealgicos a propsito
-de los Vog, como al cubrirse por vez primera un grande de Espaa.
-En el ao de 1084 Bertrand de Vog funda el monasterio de San Martn
-de Villadieu. Raymond de Vog estuvo en la tercera cruzada, si he
-de creer a una escritura fechada en 1191 en el campo cristiano, bajo
-los muros de Ptolemais sitiada, por la cual el buen caballero recibe
-prestados de algn judo o lombardo ochenta y cinco marcos de plata.
-Paso, en el curso de los siglos, ms de un Raymond, Jorges, Pedros,
-Geoffroys y Audebertos. De todos esos barones, caballeros o donceles,
-los mayores guerreaban, se casaban con herederas y vivan noblemente,
-acreciendo su dominio y su descendencia. Grandes bailos de espada
-del alto y bajo Vivarais, caballeros de la Orden, se asentaban en
-los estados de la nobleza de Languedoc. Los menores eran obispos o
-cannigos de Viviers y de Trois-Chteaux, o entraban en la Orden de
-San Juan de Jerusaln, mientras que las hijas no casadas se hacan
-religiosas o abadesas de Saint-Bernard d'Alais y de Saint-Benot
-d'Aubenas. Con toda la dignidad del caso, el hidalgo enumera todas las
-glorias familiares de ese antiguo y frondoso rbol de Vog, en que
-han florecido muchos reyes magos; conviene a saber, varios Gaspares,
-Baltasares y Melchores, uno de los cuales ocupaba ya un silln de la
-Academia Francesa y es uno de los escritores ms eruditos, discretos
-y sabrosos de estas letras contemporneas. M. de Heredia quiere
-disculparse, en un pasaje de su persistencia, en tratar esos asuntos
-personales, y da por excusa que en la Academia, l'homme, quel qu'il
-soit, n'est estim qu' sa valeur personnell. Haciendo el elogio de
-toda la ilustre parentela, halaga al recin venido y de paso a la
-Corporacin que, como la otra que sabis, pretende o aparenta fijar,
-limpiar y dar esplendor a la lengua de Flaubert y de Baudelaire--, dos
-que no pertenecieron al senado inmortal.
-
-La prosa de M. de Heredia tiene mucho de marcialidad; cosa no extraa
-en el traductor de _Bernal Daz_, y compulsador de tanta crnica
-y pgina de viejos soldados escritores. El pico penacho de crin
-aparece de cuando en cuando. Y la gallarda, la _superbia_ lrica, no
-abandonar en todo el tiempo al adorador de Musagetes. Por esto no
-puedo menos que imaginarme una vaga sonrisa en ciertos colegas suyos
-que se sientan en el ilustre Instituto nica y exclusivamente por su
-valor personal. Poeta, pensarn, poeta! mientras los pensamientos
-heroicos y las clusulas sonantes se van por el aire de la inmortalidad
-
- Comme un vol de gerfaults hors de charniers nata.
-
-Los mritos del marqus de Vog son, por otra parte, positivos,
-y su entrada a la Academia estaba prevista desde haca tiempo.
-Adems, era ya miembro del Instituto en su seccin de Inscripciones
-y Bellas Letras. Los trabajos de ese noble son muchos y enormes.
-M de Heredia saluda admirado esas _Iglesias de la Tierra Santa_,
-_Templo de Jerusaln_, _Siria Central_, _Inscripciones semticas_,
-que han colocado a su autor en un honorable puesto entre los modernos
-arquelogos: Vos habis fijado las reglas sobre la paleografa fenicia
-y aramea, aclarado ms de un punto de historia por las inscripciones
-y la numismtica, establecido el carcter del arte fenicio, revelado
-el arte chipriota, explicado la representacin religiosa y comercial
-de los hebreos y de los arameos en Siria, y arrojado una luz nueva
-sobre los palmirianos y los nabateos, esos dos pueblos que el comercio
-del Oriente hizo tan prsperos y que han desaparecido dejando dos
-maravillas: las ruinas de Thadmor y las de Petra. Cuando en 1868 fuiste
-elegido miembro libre de la Academia de Inscripciones y Bellas Letras,
-ya estbais considerado desde haca largo tiempo como uno de los
-maestros de la arqueologa oriental. Ya veis, pues, que en este caso
-las brillantes armas de Heredia rinden bien los honores, y esos honores
-son justos, puesto que se hacen a un aristcrata del estudio y de la
-sabidura, antes, o al mismo tiempo que al descendiente de una docena
-de mariscales y una veintena de duros y ferrados barones, matizados
-de amatistas con varias abadesas y dignatarios episcopales.
-
-La Academia une, despus de todo, a los hombres de genio que alberga
-como a los mediocres de espritu resplandecientes de apellidos, en una
-misma tarea, vaga y eterna: hacer el diccionario. Un diccionario que
-se est haciendo desde hace muchsimo tiempo y que, probablemente, no
-se acabar nunca. Sospecho que ese es el secreto de la inmortalidad.
-Si algn poeta est en su puesto en tan misteriosa y dilatada tarea, es
-M. de Heredia, que tard los aos que se sabe en dar a luz sus famosos
-sonetos.
-
-Ya hay, pues, dos de Vog en el ilustre recinto bajo la Cpula,
-como se dice por aqu. El vizconde Melchor guarda silencio desde hace
-algn tiempo. No hay que olvidar que se le deben libros resonantes y
-meritorios, y que es un gran admirador y celebrador del espritu y
-de la solidaridad latinos. l fu quien, oficialmente, digamos as,
-present la obra de Gabriel D'Annunzio a los franceses.
-
-El marqus, una vez en posesin de su silla, podr hacer notar a su
-pariente que falta otro Vog todava en el Instituto, para que quede
-completo el nmero de los reyes magos tradicionales.
-
-[Ilustracin]
-
-
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-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-IV
-
-
-Por fin Enrique Heine tendr su estatua en Pars, verdadera patria
-suya. Sabido es que su patria original, la tierra de su nacimiento,
-Alemania, no ha consentido en que se levante el menor monumento.
-
-Razones ha tenido Alemania para no tratar con excesivo cario al
-portalira de la sardnica musa, que le dijo y cant tantas verdades.
-Amor con amor se paga. Mas lo cierto es que los profetas y las
-patrias no han hecho nunca buenas migas. Un profeta molesta mucho al
-vecindario, perturba al cura, inquieta al alcalde; vale ms que vaya a
-otra parte a hacer sus profecas. Si no se va, se le crucifica, se le
-apalea o se le desdea. Pero entonces, s, inmediatamente que muere,
-se le dedica una calle o se le inaugura un simulacro de mrmol o de
-bronce. Heine am grandemente a Francia; am, sobre todo, a Pars,
-respir este ambiente, sufri aqu la terrible enfermedad que tanto le
-hizo padecer, y reposa en un rincn del cementerio de Montmartre. All
-estn los despojos de aquel que dijo: Yo soy un ruiseor alemn que
-vino a hacer su nido en la peluca de Voltaire.
-
-Un ruiseor alemn... Cant divinamente aquel ruiseor. Cant divina y
-dolorosamente; as Dios, segn dicen, saca los ojos a sus pjaros de
-poesa para que canten mejor.
-
-Muchas gracias. Valdr ms, entonces, no cantar ni bien ni mal. Por
-qu la desventura ha de ser condicin del genio, y, sobre todo, de los
-maestros de la armona, desde Homero, rey de los ciegos y de los cisnes?
-
-Heine, dulce y spero, risueo y sollozante a veces, padeci muchsimo,
-espiritual y corporalmente. Por eso se construy su fina armadura de
-irona, su escudo de desdn, su espada de amargura. Y de esa manera,
-alejado de los olimpos de un Goethe, o de la serena meditacin de
-un Novalis, rompe con todos los dioses y desconfa de todos los
-hombres. Apenas algo antecesor en esto de Nietzsche, dedica una parte
-de su admiracin a los grandes conquistadores, a los acaparadores
-de la gloria que, como el emperador francs, dominan en los siglos.
-Francia le atrajo con el irresistible encanto de sus seducciones.
-Alemania, gran madre, sin embargo, _Germania mater_, no ha llenado
-los sueos y aspiraciones de ms de uno de sus ilustres hijos. Fuera
-de sus cazadores de absoluto, Fichte, Schelling, Hegel, estn los
-que protestan y se erizan. Previendo mi muerte, dice Schopenhauer,
-declaro: que desprecio la patria alemana, a causa de su estupidez, y
-que me avergenzo de pertenecer a ella. Y Heine: El pueblo prusiano,
-es siempre el mismo pueblo de muecos pedantes; siempre el mismo ngulo
-recto a cada movimiento, y, en el rostro, la misma suficiencia helada
-e estereotipada. Se apretaban, siempre tan tiesos, tan estirados, tan
-estrechos como antes, y derechos como una I. Dirase que se han tragado
-la vara de cabo con que antes les zurraban. Es el pas chato de
-Europa, escribe de su Alemania el flagelante Nietzsche: _Das Flachlan
-Europas_.
-
-Pero la verdad es que aquel judo melodioso ha entrado a la eterna
-Walhalla de la gloria, si no a la consideracin oficial del imperio de
-Guillermo II. Si en su _Alemania_, si en su _Atta Troll_, si en muchas
-partes de su obra admirable, zahiere la patria que no le fu maternal
-ni simptica, extrajo de ella misma una inmensa riqueza potica. En la
-luz de sus claros de luna cristaliz ms de un collar de perlas del ms
-mgico oriente; hay versos suyos eternamente hmedos de roco de sus
-florestas y campos; el ensueo alemn flota, con su legendaria bruma,
-en el canto musical y entristecido del prusiano rhenano.
-
-De su permanencia en Pars, Gautier nos ha dejado algunas pginas muy
-bellas. Cuando sufra el ruiseor alemn, ya herido por su dolencia,
-no en la peluca de M. de Voltaire, sino en la silla de enfermo de la
-que no poda levantarse, le pinta un escritor, habitando rue de la
-Chataigneraie en Montmorency: Viva solo, pobre, orgulloso, cuidado
-por su mujer, que era muy bella, un poco vulgar. La amaba mucho y le
-toleraba, sin embargo, un compaero bastante desagradable: un loro
-hablador. Era una gran condescendencia de su parte, pues el menor ruido
-le irritaba. No poda ni resistir el tic-tac de un reloj en el bolsillo
-de un visitante; su sensibilidad exacerbada transform la mitad de su
-existencia en spera agona. Pas sus das como un desollado vivo.
-
-Suplicio prometeano, suplicio dantesco. Hay en l entonces algo de un
-Job irnico. No cabe en su delicadeza de imaginativo y de sensitivo la
-dura blasfemia, el desahogo brutal. Las abejas de su jardn zumban,
-melanclicamente, y extraen su miel herclea de los ms amargos ajenjos
-y gencianas.
-
- * * * * *
-
-Es interesante, vivamente interesante el culto, el cario admirativo
-de la pobre y trgica emperatriz de Austria, Isabel la mrtir, por la
-memoria y la obra del lrico alemn.
-
-La tontera ultrapatritica rechaz a ste de Berln; la torpeza
-antisemita le neg la ciudadana de Viena. No quisieron en la capital
-austriaca su estatua porque era israelita. No queran el azor ni
-los ejemplos buenos, por nacer en vil nio y por los decir judo
-como reza el verso de Rabbi Sem Tob. La princesa atrida, entonces,
-en su villa de Corf le levant su monumento. Muerta la emperatriz y
-puesto a la venta el Achilleion, un millonario italiano ha querido
-ser generoso tambin con el poeta, y ha dado la estatua para que sea
-colocada en la tumba del cementerio de Montmartre. No ha de faltar
-el da de la inauguracin el cumplido homenaje de Pars. El primero
-de los satricos modernos, segn el sentir de Menndez Pelayo; pero
-sobre todo, el poeta, el melodioso y triste poeta, tendr flores en su
-sepulcro y se celebrar su gloria como en lugar propio.
-
-S; Heine el volteriano es ciudadano de Pars, Heine, el admirador de
-Napolen, tiene ganada su carta de ciudadana francesa.
-
-Recordis la balada? Dos granaderos, prisioneros en Rusia, volvan
-a Francia. Y al entrar en pas alemn, inclinaron la frente. All
-escucharon ambos esta triste noticia, la Francia perdida, el gran
-ejrcito vencido y mutilado y el emperador, el emperador prisionero.
-Entonces, los dos granaderos se pusieron a llorar juntos, al saber
-tan tristes nuevas. El uno dijo: Cunto dolor siento! Cmo me arde
-mi vieja herida! El otro dijo: La cancin ha concludo; yo tambin
-quisiera morir; tengo, sin embargo, mujer e hijo en la casa que, sin
-m, pereceran. Qu me importa mi mujer, qu me importa el hijo: tengo
-ms alto un deseo mejor. Que mendiguen cuando tengan hambre. Mi
-emperador, mi emperador prisionero!
-
-Hermano, concdeme lo que te ruego: si muriere ahora, lleva mi cadver
-a Francia, entirrame en la tierra de Francia. La cruz de honor con la
-cinta roja me la colocars sobre el pecho; me pondrs el fusil en la
-mano y me ceirs mi espada.
-
-Quedar acostado as, el odo atento, como un centinela en la tumba,
-hasta que escuche al fin los aullidos del can y el sonar de cascos de
-los caballos relinchantes.
-
-Mi emperador entonces, tal vez pasar sobre mi tumba, mil espadas
-se chocarn y brillarn. As, saldr todo armado de la tumba, para
-proteger al emperador, al emperador!...
-
-Pocas liras francesas han celebrado con ms bello sonar la grandeza del
-Cabito, del _Petit Caporal_.
-
-M. George d'Esparbes debe hacerse presente en la fiesta de Heine, su
-antecesor, en el culto de la leyenda del Aguila.
-
-Tanto peor para las patrias que desconocen a sus hijos ilustres;
-tanto peor para las patrias cuando los hijos gloriosos las dicen
-con justicia: No tendrs mis huesos. Alemania har construir cien
-monumentos ms a sus mariscales, polticos y Csares.
-
-Heine descansa contento en Pars.
-
- * * * * *
-
-Tiempo despus de escritas las anteriores lneas he asistido a la
-inauguracin del monumento, un modestsimo monumento. No hubo, pues,
-regalo de millonario. Tanto mejor.
-
-[Ilustracin]
-
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-
-
-[Ilustracin]
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-
-
-V
-
-
-Dos artistas--uno argentino, el seor Irurtia, otro mejicano, el seor
-Ramos Martnez--, me haban invitado para ir con ellos esta maana al
-campo, a respirar el fresco aire y ver los hermosos paisajes que ellos
-trasladan a la tela. Haba que levantarse temprano. Yo fu muy matinal
-y me dirig a buscarlos a la rue Campagne Premire. Nos encaminamos
-luego a la Avenue du Maine en donde debamos sacar a otro compaero.
-Seran las seis, ms o menos. El cielo estaba tranquilo y claro.
-Caminbamos conversando alegremente de proyectos, de luchas, de obras
-por hacer, de sueos por realizar. De repente, al llegar a la avenida,
-uno de mis amigos llama la atencin:
-
---Eh, miren all, en el cielo. Santos Dumont, seguramente. Un globo,
-no lejos, estaba a nuestra vista. Se diriga como hacia el lado de Mont
-Rouge.
-
-Yo hice notar que Santos Dumont, segn los diarios, haba llegado haca
-dos o tres das, de los Estados Unidos, bastante enfermo. Seguimos
-mirando el aerostato, que se acercaba ms, cuando no pudimos menos de
-lanzar un grito: Se quema! Del globo sali una luz, una llama, y se
-produjo una detonacin, un corto trueno, y luego un humo que nos llen
-de espanto a todos, a nosotros y a unos cuantos transeuntes que se
-haban detenido a ver... No; es algo tan horrible que no encuentro cmo
-escribirlo. La impresin penosa me dura, y el recuerdo me durar por
-toda la vida. El globo reventado descendi en un momento, arrastrado
-por el pesado aparato que serva de barquilla. Fu tan rpido eso, que
-no nos dimos cuenta exacta del tiempo; unos pocos segundos. Omos el
-ruido del choque, horroroso choque, como a unos doscientos metros...
-El espanto pareca que haba paralizado a todo el mundo. Mis amigos
-y yo no nos hablbamos una sola palabra hasta momentos despus, que
-pasaron varios automviles que venan en socorro de los aeronautas. A
-lo largo de la avenida, cerca de la rue de la Gat, estaban los restos
-del globo, y bajo ellos, los despedazados restos de dos bravos hombres:
-el pobre seor Severo, diputado brasileo, mulo de Santos Dumont, y
-su mecnico, M. Sachet. A poco llegaban las camillas y se recogan
-los cuerpos... Yo no quise ver... sacos sangrientos de carne y huesos
-deshechos... Luego supimos que all, en el parque de Vaugirard, la
-pobre mujer del aeronauta y su hijito mayor, haban presenciado, locos
-de terror, la cada...
-
-Ya no pensamos ms en paseo ni en paisajes... Nos volvimos, rudamente
-conmovidos, enfermos, a nuestras casas. No, no olvidar esto nunca,
-nunca...
-
- * * * * *
-
-Este pobre seor Severo, brasileo como Santos Dumont, haba venido a
-Pars con el objeto de encontrar gloria, gloria y provecho, superando
-a su ya famoso compatriota. An no vieron algunos con buenos ojos el
-aparecer de este competidor, en los das mismos en que aquel joven
-aeronauta lograba sus mejores triunfos. Se apart toda idea de envidia
-y mala intencin, cuando se supo que fu a iniciativa de Severo, que
-el Congreso del Brasil acord un premio valioso a Santos Dumont. Pero
-es el caso que l tambin estaba posedo por el demonio del invento, y
-una a su carcter tesonero un valor singular. Lo que le faltaba, segn
-dicen los entendidos, eran conocimientos prcticos en la navegacin
-area, pues no haba subido en globo a pesar de sus estudios tericos,
-sino dos o tres veces, lo cual hace ms temeraria la tentativa que le
-ocasion la muerte. Un hombre ms en la larga lista de los devorados
-por la ciencia, de los rechazados y destrudos por la fuerza secreta de
-la naturaleza, que no quiere dejarse conocer y vencer. Muchos designios
-desconocidos se oponen a la conquista del universo, al _humani generis
-potentiam et imperium in rerum_, de Bacn. Despus de que muchos
-han cado, despus de que la muerte y la desgracia han deshecho mil
-constancias y paciencias, un da llega en que alguien logra dar un
-paso adelante, entrar un poco en el campo ambicionado. Enorme es el
-martirologio de la ciencia, y su nmero acrecer hasta lo infinito. Es
-constante el que un abanderado caiga y otro recoja la bandera. Y el
-ejrcito silencioso sufre mermas y claros que se reponen luego. Caen
-las construcciones, explotan los laboratorios, muelen las mquinas,
-envenenan los gases, fulminan las fuerzas elctricas, emponzoan los
-microbios, y los consagrados a hacer adelantar la felicidad y el
-progreso humanos siguen en su labor ardua y paciente.
-
-En la lucha con los elementos, el aire resiste, misterioso y traidor.
-Muchsimos son ya los que han corrido la suerte del antiguo Icaro;
-muchos los imprudentes y osados.
-
-Recuerdo haber visto en el museo Borbnico un vaso pintado en que
-representa a Ddalo ponindose las alas, ayudado por Minerva. Juzgo
-que esta pintura deba estar en el escudo de cada aeronauta, pues la
-cordura debe presidir a cada tentativa, so pena de exponerse a la
-irremediable catstrofe. Al echar a volar de la prisin cretense en que
-los tena aprisionados el rey Minos, llevaban alas iguales Ddalo y su
-hijo Icaro; pero ste no escuch los consejos prudentes de su padre
-y fu precipitado en el Egeo. As, los Icaros modernos deben tener
-siempre fijo el significado del mito griego.
-
-El desgraciado Severo, como el hijo de Ddalo, fu vctima del fuego;
-al uno los rayos del sol derritieron la cera de sus alas, y al otro
-el encendido motor hizo explotar el hidrgeno de su globo. La trgica
-prosa de estos infelices estrellados en pleno Pars, convertidos en
-una sangrienta masa, supera en su horror al potico descenso del
-personaje legendario a las aguas de un mar armonioso. Severo era
-fatalista. Si he de morir hoy, dijo, morir. Y muri. Era tambin
-bastante meridional. Gustaba de las hermosas frases, y llevaba en su
-barquilla papeles impresos en que El Brasil saludaba a Francia desde
-el Pax. Su entusiasmo era superior a su reflexin, cosa que no ocurre
-en los verdaderos sabios... Su mpetu potico le fu fatal, y su noble
-impaciencia de victoria. Pensaba construir despus de su primer triunfo
-un gran globo que se llamara Jess, y con el cual atravesara el
-Ocano. Soaba en la paz humana, en la conquista de tranquilidad del
-mundo por la ciencia y por la virtud cristiana. La casualidad, que es
-misteriosa pariente de la irona, hizo que el globo llamado Pax cayese
-con su creador Severo en la calle de la Gat, y que el globo Jess
-quedase en proyecto en el despedazado cerebro del lamentable brasileo.
-
-No se arredran los que tienen la fiebre del descubrimiento. No les
-atemoriza la terrible leccin de un antecesor que fracasa en un drama
-espantoso. Todos saben que hay escollos y dificultades, y lo que es
-peor, la probable muerte. No importa. La fe va de gua; la fe, que es
-ciega. As el desventurado Severo. As tantos otros. Pilatre de Rieres
-no aleccion a Zambeccari, ni Zambeccari a Giffard, ni Giffard, entre
-muchos, a Woelfert, ni Woelfert a Jagels, ni Jagels a los Tissanddier,
-a Renard y Krebs, a Santos Dumont y al soador del Pax y del Jess.
-
-Los chinos y los japoneses tienen dioses horribles de los elementos.
-Los dioses del aire, de la tierra, del fuego, son seres a quienes
-hay que hacer sacrificios y no ofender en sus distintos reinos. La
-iglesia catlica reconoce en cada elemento una potencia que obedece
-a sus conjuros, y a los cuales el sacerdote bendice en da sealado,
-conforme al ritual. Mas el esfuerzo humano va conquistando a cada paso
-el dominio del mundo, en continua lucha con lo desconocido. Y dioses
-nuevos se descubren: el dios de la electricidad, el dios del vapor
-asientan ms y ms su potencia sobre la faz de la tierra. Mas para
-alcanzar esas victorias, cuntas vctimas, cunta sangre, cunta vida!
-
-Pleno cielo! cantaba Hugo. Ninguna conquista ms atrayente, ms
-grande, ms transcendental que la del espacio. La locomocin area
-dirigida y voluntaria, es el cambio de la existencia actual; el
-advenimiento de una nueva era, la revolucin ms decisiva en el estado
-actual de las sociedades humanas. La guerra no desaparecera de entre
-los hombres; pero s mil leyes, convenciones y modos de ser. Hay en
-ello mucho en que soar, y la sonrisa del lpiz ha trazado ya ms de
-una graciosa imaginacin con ese tema.
-
-Se explica el entusiasmo de un inventor, al creer ya en su poder las
-riendas del huracn, el imperio del cielo azul. Ser como el guila o el
-cndor, sobre la pequeez de las fronteras y de las aduanas, y realizar
-una vez ms la grandeza del mito, siendo sencillamente y con fuerza
-simplemente humanas, una voluntad casi divina. Es, en verdad, demasiado
-hermoso. Mas la esfinge, no se deja vencer fcilmente. La energa de lo
-oculto se manifiesta contra el hombre invasor que se atreve a rasgar
-el velo de lo misterioso.
-
- Et les bchers flambaient, multiplis, dans l'air
- Ftide, consumant la pense et la chair
- De ceux qui, de l'antique Isis levant les voiles
- Emportaient l'me humaine au del des toiles.
-
-As dice el poeta, y as se cumple. Y as se ha ido en el penoso y
-largo camino desde el hombre lacustre hasta los Pasteur y los Edisson,
-desde Tubalcan hasta Eiffel, desde el fabuloso hasta los modernos
-Icaros.
-
---Qu har usted ahora?--han preguntado a Santos Dumont despus del
-trgico suceso de la Avenue du Maine.
-
---Recomenzar--contest.
-
-Y comenzar de nuevo. Y quiz l tambin vaya a aumentar la lista de
-los sacrificados, por la noble tenacidad que hace a los hroes y a los
-sabios. Creer l tambin en la fatalidad?
-
-El elemento que pasa por la naturaleza entera y al cual llamamos
-vulgarmente fatalidad, toma un aspecto brutal y brbaro, dice Emerson.
-Y Chaucer: El destino, ministro general que ejecuta todo aqu abajo--la
-cosa prevista por Dios--, es tan fuerte, que, as el mundo entero
-hubiese jurado lo contrario, por s o por no, un acontecimiento que no
-llega en mil aos, llegara en un da dado; pues, ciertamente, nuestros
-deseos o apetitos, guerreros o pacficos, de odio o de amor, estn aqu
-gobernados por una presidencia superior.
-
-Y si el luchador ha de triunfar, triunfar, pues la fatalidad del bien
-es igual a la fatalidad del mal, y en donde el acorazado que sabe
-adonde se dirige, se hunde, la carabela de Coln, pasa guiada por el
-destino hacia en donde ha de aparecer la deseada Amrica.
-
-Icaro ha de ser, por fin, dueo del elemento con que ha tanto tiempo
-brega. De las legendarias alas a la aviacin actual, los trofeos
-ganados son muchos. La raza es generosa y potente. Eupalamo, que
-invent los barcos, y cuyo laberinto, que se crea invencin de la
-fantasa, acaban de encontrar felices arquelogos fu un ser de carne
-y hueso y el maravilloso arquitecto fu el abuelo de Icaro. Hoy surge
-un hijo de la tierra americana, que representa la antigua estirpe y que
-quiz sea el sealado por la suerte para el logro definitivo.
-
-Es de notarse que es el nuevo continente quien da hoy esos nombres a la
-gloria. Y Severo muerto, y Santos Dumont en la obra que le posee, son
-lustre y orgullo, no solamente del Brasil, sino tambin de la Amrica
-toda. O para decir mejor, de la humanidad.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin: LIBRO CUARTO]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
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-
-
-I
-
-
-Una sensacin de bosque. Los rboles llenos de hojas forman cpulas
-de frescura de donde se escapa suave rumor y una incesante polmica
-de pjaros. La fuente de Mdicis evoca la gracia italiana que trajo
-aquella magnfica Mara, flor florentina. Las estatuas se duplican
-en el agua especular. A lo largo de las alamedas juegan los nios de
-piernas desnudas. Ms all, frescas muchachas se divierten con el
-_lawntenis_. Bandadas de gorriones saltan familiares sobre el terreno
-cubierto de hierba menuda y fina. Vuelan palabras, gritos, risas. La
-fuente central, frente al palacio, lanza su chorro verticalmente, que
-el aire transforma en una larga pluma cristalina y espumosa. En los
-bancos, al amor del delicioso ambiente, las gentes leen sus peridicos
-o sus libros. Varias mujeres hacen su labor. Uno que otro pintor
-copia rincones pintorescos. Abro mi diario y recorro sus columnas: la
-nueva ley sobre el servicio militar; una endemoniada en un convento;
-detalles sobre la catstrofe de la Martinica; todava los Humbert...
-Llegan a mis odos los acentos de una msica militar. Por una almeada
-un sacerdote despacioso se adelanta; frente a l vienen dos estudiantes
-que discuten. Oigo la palabra _laico_... He ah las dos fuerzas que
-hoy en Francia luchan con encarnizamiento... Y recuerdo la pregunta de
-Zola: Adnde vis, jvenes; adnde vis, estudiantes, que recorris
-las calles manifestando, arrojando en medio de nuestras discordias la
-bravura y la esperanza de vuestros veinte aos?--Vamos a la humanidad,
-a la verdad, a la justicia. La Francia de maana, los hombres de lo
-porvenir, no todos siguen el mismo rumbo. Hay la juventud atada a las
-tradiciones y prejuicios, y la juventud violenta de deseo, llena de
-ansias de futuro, dispuesta a la conquista de la felicidad humana.
-Hay la juventud grrula, los hijos de pap, los trasnochadores de la
-taberna del Pantheon y otros d'Harcourts, y los laboriosos que siguen
-una carrera y la coronan, y no cesan de estudiar y bregar noche y da,
-dando lecciones, viviendo del propio esfuerzo, en tarea y en dignidad.
-Hay los ciegos o vendados por la influencia de la educacin sectaria,
-voluntariamente intiles, o posedos de su idea parcial, y los que con
-los ojos bien abiertos buscan la va segura, confan en la fuerza del
-pensamiento y se abrevan de ciencia vestidos de constancia y acorazados
-de voluntad. No creo mucho en las exageraciones de cierta juventud
-laica, que confinan con la filosofa de la crueldad y del absoluto
-egosmo so pretexto de librar el alma de todo yugo dogmtico. Ser
-laico, dice Lavisse, no es limitar al horizonte visible el pensamiento
-humano, ni prohibir al hombre el ensueo, y la perpetua rebusca de
-Dios; es reinvindicar para la vida presente el esfuerzo del deber. No
-es querer violentar, no es despreciar las conciencias an detenidas
-en el encanto de las viejas creencias; es rehusar a las religiones
-que pasan, el derecho de gobernar a la humanidad que dura. No es
-odiar tal o cual iglesia o todas las iglesias juntas; es combatir el
-espritu de odio que sopla de las religiones, y que ha sido causa de
-tantas violencias, carniceras y ruinas. Ser laico no es consentir
-en la sumisin de la razn al dogma inmutable, ni la abdicacin del
-espritu humano delante de lo incomprensible; es no afiliarse a ninguna
-ignorancia. Es creer que la vida vale la pena de ser vivida, rechazar
-la definicin de la tierra valle de lgrimas, no admitir que las
-lgrimas sean necesarias y bienhechoras, ni que el sufrimiento sea
-providencial; es no tomar partido por ninguna miseria. Es no esperar en
-un juez que est sentado ms all de la vida, que ha de dar de comer
-al hambriento, de beber al sediento, de reparar las injusticias y de
-consolar a los que lloran; es librar batalla contra el mal en nombre de
-la justicia. Ser laico es tener tres virtudes: la caridad, es decir, el
-amor a los hombres; la esperanza, es decir, el sentimiento bienhechor
-de que un da vendr, en la posteridad lejana, en que se realizarn los
-ensueos de justicia, de paz y de felicidad que, mirando al cielo,
-acariciaban los lejanos antepasados; la fe, es decir, la voluntad de
-creer en la victoriosa utilidad del esfuerzo perpetuo. Estas palabras,
-escuchadas del labio del sabio maestro, me parecen simplemente una
-interpretacin moderna de la antigua idea cristiana. Y no encuentro la
-razn de ser del anticristianismo que en estos momentos se manifiesta
-en una parte del joven pensamiento francs. Un ideal de verdad, de
-justicia y de paz universal no est en contradiccin con la doctrina
-del Nazareno, como la fe, la esperanza y la caridad. El da est en
-el estrecho clericalismo. La juventud idealista francesa oye desde
-hace tiempo el anuncio de un alba nueva, de una aurora de redencin,
-y lo que ve surgir de cuando en cuando, en una noche cada vez ms
-obscura, son manifestaciones medioevales, apariciones de retroceso,
-odios sectarios, nacionalismo odioso, antisemitismo ferozmente arcaico,
-el elogio de las matanzas de religin, el despertamiento de las
-Dragonadas, la dormida Montagne Pele de los ancestrales rencores que
-hace erupcin cuando menos se piensa, poniendo en peligro la ciudad
-de libertad, de igualdad, de fraternidad que se va construyendo poco
-a poco. Una parte de la juventud se esfuerza en evitar el mal. Las
-otras partes la han amenazado, la han burlado, se le han opuesto. Los
-descendientes de la Revolucin no han dejado, no dejan de proseguir
-su campaa, alentados por unos cuantos maestros. Ellos buscan que la
-educacin poltica se emprenda sobre bases slidas para que luego
-mantenga el edificio de la nacin. Nuestro objeto, dicen, es hacer la
-educacin republicana de las jvenes generaciones de nuestro pas.
-Su profesin de fe filosfica, poltica, social y artstica, est
-concentrada en este verso de Fernand Gregh:
-
- Aimer le vrai, rver le beau, dire le juste.
-
-Ponen frente al viejo ensueo semita del Evangelio, la unin de la
-cordura antigua y de la ciencia moderna. Luchan entre la anarqua
-moral por un ideal moderado, en nombre de la Verdad contra los Dogmas,
-en nombre del Derecho contra la Fuerza, en nombre de la Justicia contra
-todas las iniquidades sociales. Otros van ms lejos y traspasan los
-muros de la ciudad utpica de la comunidad humana, mientras se mueren
-en su ingrato oficio los Trublions de Anatole France. El ejrcito se
-mira combatido por los que, como el marqus de Rochefort, abanderado
-del Estado Mayor, atacan de todas guisas la idea del militarismo. Ah,
-voil assez longtemps qu'on nous embte avec l'honneur militaire!
-grita ese furioso viejo _gamin_. Drumont predica el patriotismo, al
-propio tiempo que llama al Ministerio de la Guerra una caverna, un
-lugar de perpetuos escndalos, una cloaca que no podra compararse a
-los establos de Augas. El coronel Villebois-Mareuil, en una carta
-resonante, confiesa que ciertamente, los galones no valen la pena. El
-diputado nacionalista Alfonso Humbert, llama al pabelln smbolo de la
-patria, una loque tricolore. El mismo Rochefort escribe que nuestros
-vencedores no son ms crueles respecto de nosotros que lo que nosotros
-hemos sido feroces con nuestros vencidos, y que il faut absolument en
-finir avec le rgne des soudards. Cassagnac deja constancia de que,
-bajo la repblica, se prefiere siempre a un imbcil o a un canalla,
-y que el Estado Mayor est compuesto de imbciles, de vanidosos y de
-ganapanes. Edmond Lepelletier demuestra que los jefes del ejrcito
-comienzan ya a ser escogidos entre los antiguos alumnos de las casas
-religiosas. Se citan versos de Coppe:
-
- Vous portez, mon bel officier
- Avec une grce parfaite,
- Votre sabre a garde d'acier;
- Mais je songe notre dfaite.
-
- Cette pelisse de drap fin
- Dessine ravir votre taille;
- Vous tes charmant, mais enfin
- Nous avons perdu la bataille,
-
- On lit votre intrpidit
- Dans vos yeux noirs aux sourcils minces
- Aucun mal d'tre bien gant!
- Mais on nous a pris deux provinces.
-
- Vos soldats sont-ils vos enfants?
- Etes-vous leur chef et leur pre?
- Je veux le croire et me dfends
- D'un doute qui me dsespre.
-
-Lematre declara que las promociones se hacen en el ejrcito entre los
-flexibles, los intrigantes y los imprudentes, Charles de Freycinet,
-senador y tres veces ministro de la Guerra, afirma que hoy la vida del
-soldado ms bien merma que aumenta su valor moral. M. Jules Delafosse,
-diputado conservador, asegura que con el servicio militar obligatorio
-y universal, no podran rivalizar en obra de mal, ni las epidemias
-mortferas, como la peste o el clera, ni las convulsiones del mundo
-fsico, como los terremotos y los ciclones, ni las catstrofes
-devastadoras, como los incendios y las inundaciones. Y esto lo
-escuchan los jvenes espritus que han cantado la Marsellesa y que
-piensan en futuros ataques a la integridad de la patria. Otros piensan
-en otra patria mayor, en los intereses universales, en la solidaridad
-de los hombres. No admiten la divisa romana en el concepto romano de la
-patria: _Tu regere imperio populos, Romane, Memento_, y oyen palabras
-que, como la de Paul Bert, les dicen: Queremos que se respete la
-patria, porque all vemos una expresin, una de las manifestaciones
-ms elevadas de la libertad humana. La patria no se define por los
-lmites naturales; no se define por la lengua, por la raza; no tiene
-que ver casi con la geografa, la lingstica, la etnografa. La
-patria se constituye por el libre y mutuo consentimiento de hombres
-que quieren vivir bajo un rgimen poltico y social que han libremente
-creado o adoptado. Se cimenta por el recuerdo de las luchas sostenidas
-para conquistar ese estado social, por la fraternidad de los campos de
-batalla, de la sangre vertida y tambin por las aspiraciones comunes
-y por los intereses comunes. El peligro est, indudablemente, bien
-sealado, y contra l van los franceses de buena voluntad, jvenes y
-viejos. Los sueos libertarios por bellos que sean, no dejan de estar
-muy lejanos. Los hombres de lo pasado, los representantes de las viejas
-ideas, se dira que son los nicos que tienen valor, energa, voluntad.
-
-Ellos defienden bravamente su terreno conquistado desde tantos siglos,
-y no se dejarn destruir, armados como estn de todas armas, y con un
-vigor que no demuestran los contrarios.
-
-A un paso se alza la cpula del Pantheon. A un paso est el Museo.
-Reinan un ambiente de gloria y un soplo de arte. El arte, la ciencia,
-la investigacin del misterio humano, la liberacin de todos los
-espritus por medio de la Verdad y de la Belleza, he ah la verdadera
-salvacin de la Francia, de la tierra, de la humanidad entera. Los
-grandes creadores de luz son los verdaderos bienhechores, son los
-nicos que se opondrn al torrente de odios, de injusticias y de
-iniquidades. He ah la gran aristocracia de las ideas, la sola, la
-verdadera que desciende al pueblo la impregna de su aliento, le
-comunica su potencia y su virtud, le transfigura y le ensea la bondad
-de la vida. Y es el camino hacia lo desconocido, en busca del secreto
-de nuestro ser. Mientras en la calle se entrechocan las antipatas y
-las hostilidades, mientras los portavoces de las pasiones violentas
-y malignas agotan sus terribles diccionarios, mientras se gastan en
-campaas miserables, i en trabajos de destruccin y de rencor fuerzas
-que podran ser empleadas en bien de la comunidad, en provecho de
-la repblica, unos cuantos sabios prosiguen en sus laboratorios sus
-investigaciones; unos cuantos pensadores se afanan en la solucin de
-ms de un problema benfico; unos cuantos artistas se aislan en su obra
-diaria, en la metdica labor que crea poco a poco la obra durable. Y
-hay por eso que confiar, que no desesperar. A la consecucin de altos
-fines tiende el impulso vehemente de las almas nuevas. No sabemos si
-ese plido joven de larga cabellera que acaba de pasar con un libro
-debajo del brazo es uno de los salvadores de maana. Lo que s sabemos
-es que los salvadores de maana no estn entre los danzantes de Bullier
-y donjuanes de la terraza. Felizmente, la juventud estudiosa americana
-que viene a Pars, buena parte encara los grandes problemas y consagra
-a la observacin y a los libros sus mejores horas. No toda viene a
-bailar y beber.
-
-He de ocuparme en los estudiantes americanos. He de escribir de su
-vida y de sus esfuerzos. He de visitarlos en los hospitales, en los
-laboratorios, en los talleres. Y he de contar la existencia del
-artista, pensionado o no, que pasa sus horas en la esperanza de su
-visin, en la fe en su arte, en el amor de su propsito. Estos no van a
-gritar a los monomios, ni buscan recomendaciones. Aprenden las maneras
-de la juventud libre y sana. No desdean reir, a pesar de la arruga
-que el pensamiento les cincela en la frente. Piensan en engrandecer
-la patria lejana, con todo y la indiferencia de los gobiernos y
-las sociales miserias, cegueras e injusticias. Miran, observan las
-agitaciones de las naciones europeas, los progresos, las tentativas,
-los fracasos y las victorias. Meditan en sus pensiones, en sus cuartos,
-en sus estudios ms o menos pobres. Sonren a uno que otro amor
-pasajero. Y, a la hora de los poetas, suelen venir a respirar olor de
-bosque bajo los rboles del jardn prximo, como estos verdes y frescos
-del Luxemburgo.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-II
-
-
-M. Jean Finot, al hablar de la Inglaterra enferma, no deja de hacer
-notar la vitalidad creciente de los Estados Unidos. No poco le ha
-servido para sus estudios y comparaciones la obra de M. Stead sobre
-la americanizacin del mundo, la cual tiene como epgrafe una frase
-de Cobden, en 1835: We fervently believe that our only chance of
-national prosperity lies in the timely remodelling of our system, so
-as to put it as nearly as possible upon an equality with the improved
-management of the Americans. M. Stead considera con razn como el ms
-grande fenmeno poltico, social y comercial, la ascensin de la gran
-repblica al primer puesto entre las potencias del mundo.
-
-El valiente periodista ha dicho claramente a sus connacionales: Si no
-renunciamos a un ficticio orgullo y no imitamos los procedimientos
-de los americanos, y no trabajamos para la concordia y unin del
-_english-speaking world_, vamos a quedar reducidos a la posicin
-mediocre de Holanda o de Blgica.
-
-Los norteamericanos se esfuerzan con inaudito despliegue de energa
-en rehacer el mundo a su imagen y semejanza. Y la americanizacin
-universal ha comenzado. Inglaterra est invadida. Irlanda es ms
-americana que inglesa. Un irlands preferir siempre, y estar
-orgulloso de ser ciudadano americano, a ser sbdito de la Gran Bretaa.
-La mayora de los irlandeses miran con hostilidad al imperio britnico.
-El partido revolucionario irlands es en Amrica donde tiene su base,
-sus banqueros, sus comits. Cada da Irlanda est ms americanizada,
-ms y ms asimilada a las ideas de la democracia del Oeste.
-
-Lo que Amrica ha dado a los irlandeses es mucho ms valioso que
-dollars. Es nicamente en las ciudades de la Unin Americana donde los
-irlandeses han tenido oportunidad de desplegar aquellas facultades
-polticas, cuyo ejercicio se les niega en su tierra natal. M. Stead es
-un escritor franco, que no disfraza nunca su pensamiento y que habla
-claro.
-
-Las Antillas estn llamadas a la anexin a los Estados Unidos; y es muy
-significativa una caricatura yanqui en que van, en forma de pollitos,
-a caer bajo el sombrero-trampa del To Sam. En cuanto al Canad,
-juzga M. Stead que ser la primera entre todas las antiguas colonias
-inglesas que se separe del Imperio para echarse en brazos de la forma
-republicana, aunque no para una anexin a los Estados Unidos.
-
-Sin embargo, hay muchos partidarios de ella, sobre todo entre los
-canadienses de origen francs.
-
-Australia est influenciada por los principios de la repblica
-americana. En la organizacin del Australian Commonwealth se ha tenido
-la mira puesta en los Estados Unidos. El nuevo parlamento no tiene
-un ao, pero ya ha formulado una peticin de grandes alcances para la
-adopcin de una doctrina de Monroe para el Pacfico. Por lo que toca
-a la vida y costumbres, los australianos son mucho ms americanos que
-ingleses, como lo han hecho notar algunos escritores y viajeros, entre
-ellos Henry George.
-
-De paso, notemos una de las principales bases de la fuerza
-norteamericana en la inmigracin. Son enormes aumentos de aspiraciones
-y energas las que han ido a acrecer la potencia propia. La
-emigracin, que a menudo es mirada por los americanos como un elemento
-de peligro, ha probablemente contribudo ms que nada, excepto el
-puritanismo en la educacin de la Nueva Inglaterra, a la formacin de
-la repblica. El profesor Starr ha asombrado recientemente con su
-afirmacin de que, si no fuese el continuo influjo de la emigracin
-extranjera con sus prolficas familias, el tipo genuno americano se
-aproximara al piel roja, y, como el piel roja, estara llamado a
-desaparecer. El pas ha sido un crisol de naciones.
-
-La americanizacin de Europa va en una rpida progresin, aunque a
-ella se opongan unos cuantos espritus defensores y previsores,
-cuyo principal representante y director es el emperador de Alemania.
-M. Stead tiene una frase muy feliz a su respecto: es Canuto, dice,
-enfrente del mar. La ola no deja de avanzar poco a poco a pesar de
-todas las protestas y de todos los esfuerzos. Y el viaje reciente del
-prncipe Enrique ha podido convencer al magnate viajero de la verdadera
-fuerza yanqui en su centro y origen, y el kaiser, una vez ms, habr
-sido bien informado. A esta oposicin del kaiser obedecen las nuevas
-disposiciones y las nuevas tendencias de encauce de la emigracin de
-que he hablado en una de mis correspondencias anteriores. Pero oigamos:
-No hay ciudades ms americanizadas en Europa que Hamburgo y Berln.
-Son americanas en la rapidez de su progreso, americanas en su nerviosa
-energa, americanas en su pronta apropiacin de las facilidades para
-el rpido transporte. El americano se encuentra mucho ms en su casa,
-a pesar de la diferencia de idioma, en la concentrada y febril energa
-de la vida de Hamburgo y de Berln, que en las ms estacionarias y
-conservadoras ciudades de Liverpool y Londres. El manufacturero alemn,
-el armador alemn, el ingeniero alemn, estn prontos a emplear las
-ms recientes mquinas americanas. La mquina de escribir americana
-impera tanto en Alemania como en la Gran Bretaa; y, lo que es mucho
-ms importante, el estanciero americano contina proveyendo de pan y
-tocino, en cantidades cada vez mayores, la mesa alemana. Hay adems la
-transfusin de ideas polticas, que ha preocupado mucho al emperador,
-con justo motivo.
-
-La influencia norteamericana en el imperio otomano se ha entrevisto
-recientemente, a propsito de la captura de miss Stone. El misionero
-yanqui ha fundado colegios y centros que, al propio tiempo, son de
-propaganda evanglica y de provecho para los Estados Unidos. En
-Bulgaria, la mujer mas influyente era una discpula de la famosa miss
-Stone; la seora W. B. Kossuroth. Si el gobierno americano hubiese
-querido tomar la cosa a pechos, cuando el secuestro sonoro, las
-Estrellas y Listas hubieran flameado pronto sobre las aguas del mar
-de Mrmara, y el trueno de los caones americanos hubiera sonado la
-agona de la dinasta otomana. Ningn poder sobre la tierra hubiera
-podido detener el avance de los barcos americanos, y ninguna potencia
-de Europa, por supuesto, se habra atrevido a intentarlo.
-
-En el resto de Europa la americanizacin ha tomado otras vas. La
-invasin es sentida por todos y en la conciencia de todos parece
-incontenible.
-
-En Asia, los Estados Unidos, despus de la guerra con Espaa, han
-llegado a ser un poder activo con la toma de las islas Filipinas. El
-influjo del capital americano en China y en el Japn ha ido en aumento
-desde hace tiempo.
-
-Por lo que entraan y lo que dejan grficamente significado, las
-caricaturas son muy valiosas lecciones, y en este caso hay innumerables
-obras de dibujantes ingleses y americanos.
-
-En una est el Colonel Jonathan J. Bull, o lo que llegar a ser
-John Bull. En un fondo londinense, pero lleno de casas a lo yanqui,
-est plantado John Bull, la personificacin simblica de Inglaterra.
-Pero viste un traje que participa del traje propio conocido y del del
-to Sam. A su lado est el guila americana, pero con cabeza de len,
-del len britnico. Esa hbrida mezcla quiere decir demasiado para
-detenerse a explicarla. El dibujo es del _Punck_.
-
-Ya he hecho referencia al sombrero-trampa que coge los pollitos de las
-Antillas. En otra caricatura, a propsito de la tarifa Wal, se alude a
-la anexin de Cuba. La nica salvacin est, ante el muro levantado,
-en un santos-dumont que se llama _Annexation_ y que va montado por un
-cubano. Ambas caricaturas son de origen yanqui.
-
-Hay otra del _Punck_ de Nueva York, en que, ante las naciones de
-Europa, gallos enjaulados en la jaula de la doctrina de Monroe, se
-pasea, gallo enorme entre los pollos de las naciones latinas de
-Amrica, el Uncle Sam. En otra el mapa de la Amrica del Sur forma
-una cabeza cuyo sombrero es el del mismo To. En otra, con motivo
-de la terminacin del tratado Clayton Bulwer, John Bull se inclina
-descubierto al abrir una puerta por la que entra orgulloso, armado de
-pico y pala, a abrir el canal de Nicaragua, el To consabido. En otra,
-un monstruo, una extraordinaria serpiente marina formada de arados,
-locomotoras, vagones, bolsas de trigo, mquinas agrcolas, barricas
-y algodn, avanza hacia el continente europeo, y a su vista salen
-corriendo, espantados, los tipos representativos de las naciones de
-Europa, John Bull el primero. Y en otras, ya es John Bull que sale a
-pasear por su propio pas, y se encuentra con que todas las propiedades
-que ve estn compradas por capitalistas norteamericanos; ya es el
-mismo John Bull que trabaja en una oficina en donde todo es made
-in U. S., o en una calle no encuentra tranva en que subir que no
-sea de Compaa americana. Aqu va Jonathan llevndose un talego que
-representa el comercio del mundo, y a su paso atropella a las naciones
-del viejo mundo; ms all se demuestran las victorias seguidas de los
-Estados Unidos en materia de sport. O se ve a John Bull vctima de una
-pesadilla, viendo por todas partes tos Samueles que le estorban el
-paso, que le prenden, que le juzgan, que le pegan en el box, que le
-dejan sentarse, que le vencen a la carrera o que se ganan todos los
-aplausos en los teatros. Por un lado, un retrato _charge_ de Pierpont
-Morgan, cubierto con un sombrero que simboliza los _truts_ y vestido de
-un chaleco de dollars. En otra parte, l mismo, como Atlas, lleva el
-mundo al hombro; y en otras tiene los tentculos de un pulpo, o va en
-una bicicleta cuyas dos ruedas son los dos hemisferios del planeta.
-
-Cules son los medios con que la dominadora Amrica americaniza? Tiene
-la religin, por medio de sus innumerables ejrcitos de misioneros y
-asociaciones de todos los cultos e iglesias americanas.
-
-Hasta el espiritismo ha sido un til medio en sus manos. Luego, la obra
-del Christian Endeavour movement, se ha extendido en toda tierra de
-habla inglesa.
-
-Su influencia en el mundo intelectual y en el periodstico es grande.
-Desde el almanaque del Poor Richard hasta los ensayos de Emerson y
-la obra sociolgica de Henry George. En el siglo pasado ha dado dos
-poetas de una originalidad y vuelo que se han impuesto al Universo:
-Poe y Whitman. Sus humoristas han contagiado a todas las literaturas
-de la tierra, a punto de hacer pesado en ms de un autor gai francs
-el tradicional y ligero espritu de la risa gala. Novelistas como
-Bellamy han logrado fama en un momento. Sus diarios son los colosos del
-diarismo mundial, y sus magazines son insuperables. En arte tienen un
-movimiento enorme que comienza a conocer el mundo; y la pintura saluda
-a Vhistler como la escultura a St. Gaudens, entre los grandes maestros.
-Su ciencia ha conseguido varias victorias. Su teatro ha invadido
-plenamente a Inglaterra. Su sociedad se ha ennoblecido por alianzas,
-gracias a su riqueza. Yanquis son la virreina de la India, lady Curzon,
-como la duquesa de Marlborough, y como muchas tituladas de todas las
-cortes de Europa. En el mundo del sport son reyes los yanquis. Y
-el _Truts_ tiene carta de ciudadana americana. Son los directores
-actuales de la Fuerza en la Humanidad.
-
-[Ilustracin]
-
-
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-
-[Ilustracin]
-
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-
-II
-
-
-La vieja cuestin del canal interocenico se renueva de tiempo en
-tiempo. En estos momentos, se agita en los Estados Unidos y tiene
-naturalmente gran repercusin en Francia. Se realizar el canal por
-fin? Cul de los canales? El de Nicaragua? El de Panam? Los dos?
-Colombia, Nicaragua, Costa Rica estn a la espera de las resoluciones
-definitivas. El proyecto de Nicaragua parece ganar terreno; el cadver
-de Panam se dira conmovido elctricamente como la rana de Galvani.
-M. Buno-Barilla lanz aqu hace algunos meses un llamamiento a los
-panamistas, en el buen sentido de la palabra, para interesarlos en
-favor de una empresa que podra resarcir las antiguas prdidas;
-nadie hizo caso. M. Hutin hizo un viaje a los Estados Unidos para
-tratar de ofrecer al yanqui los restos de Panam, a un buen precio.
-Las influencias y los ofrecimientos usuales en los medios polticos
-americanos, no han escaseado. Nada se ha resuelto todava. Entretanto,
-los norteamericanos se posesionan poco a poco de Nicaragua, en donde
-el gobierno ha comenzado por hacer concesiones que han sido aminoradas
-por declaracin del presidente Zelaya, pero que, por parte de los
-Estados Unidos, han sido mantenidas, segn las primeros versiones que
-la Prensa hizo conocer; es decir, cesiones territoriales a un lado y
-otro del futuro canal, con derecho de establecer guarniciones militares
-y tribunales de justicia. No se podr alegar, pues, en tal caso, la
-soberana de la repblica centroamericana, aunque hay que confiar en
-el reconocido patriotismo y tacto poltico del general Zelaya.
-
-El seor Crisanto Medina, antiguo ministro de varias repblicas
-de Centro Amrica en Europa, persona de consejo y habilidad, que
-conoce perfectamente la cuestin del canal, como que ha sido actor
-en muchos preliminares de ella, ha ido recientemente a Nicaragua,
-y no es de dudar que sus indicaciones hayan sido escuchadas en el
-gobierno. Ha escrito con oportunidad una interesante historia del
-canal interocenico, que reviste la mayor actualidad. No es el seor
-Medina de los dudosos, l cree probable que llegar, tarde o temprano,
-la necesidad, para el comercio del mundo, de los dos canales, el de
-Panam y el de Nicaragua. Por de pronto, y por ms que se asegure que
-los entusiasmos norteamericanos por el istmo nicaragense son aparentes
-y tan slo manifestados para encontrar ms fciles las ofertas del
-Panam, abandonado por la mano francesa, parece extraordinario que
-se pueda suponer inters en continuar la ruta fracasada de Lesseps.
-Me ha tocado visitar en compaa de ingenieros desolados ante el
-espectculo ciertamente conmovedor, aquel inmenso cementerio de
-construcciones, aquel colosal osario de mquinas, entre las ruinas, en
-el lugar fatdico en que la imprudencia por un lado y el delito por
-otro, enterraron un sinnmero de vidas y un sinnmero de ahorros de
-pobres gentes... Proseguir, animar de nuevo las viejas dragas llenas de
-herrumbre, volver a turbar con nuevos ruidos el silencio que dej all
-la ms formidable de las dbacles, una especie de Sedn econmico de
-Francia, sera una locura que no cabe, sobre todo, en cerebros yanquis.
-Pero, todo puede ser.
-
-Los das pasados, en casa del seor Medina, recorra yo las lneas
-que ha dedicado a la obra stmica. l hace primero, y antes de entrar
-en recuerdos y apreciaciones personales, una resea ligera de las
-tentativas que, a travs de los siglos, se han iniciado para unir los
-dos ocanos. Tiene el buen gusto de no citar la previsin de Sneca:
-aqu est la vasta puerta de dos mares demasiado mellada por el uso
-que de ella han hecho cuantos han tenido que ocuparse en el asunto.
-Habla de los ingenieros del Renacimiento, que fueron a buscar oro de
-Cipango, y que sealaron varias rutas factibles. Refirindose a ellos,
-cuenta que M. de Lesseps le dijo un da: _Ils n'taient pas fixs!_ l
-tampoco, el pobre grande hombre _n'tait pas fix!_...
-
---Vea V., me dice el seor Medina--mientras la madera crepita en la
-chimenea de su bureau de diplomtico, en la rue Boccador--; vea
-V. lo curioso que es ese proyecto de un antiguo espaol, Diego de
-Mercado, cuya relacin se ha encontrado hace poco en los archivos
-de Sevilla: Diego de Mercado no era un ingeniero; tampoco era un
-gegrafo. l mismo dice modestamente a su soberano, Felipe III, que
-es fabricante de plvora, y antiguo soldado, a la sazn vecino desta
-ciudad de Santiago, de la provincia de Goathemala. No obstante,
-sus descripciones son de una precisin admirable, y sus proyectos
-no carecen de buen sentido prctico. Principia Diego de Mercado por
-disear un cuadro muy completo de los puertos de San Juan al Norte y
-San Juan al Sur de Nicaragua; y explica en seguida la conformacin
-del ro San Juan y las muchas, pero no insuperables, dificultades que
-ofrece para la navegacin a causa de sus arenas, sobre todo de sus
-raudales. Luego indica el trabajo que sera necesario hacer en l.
-Hace en seguida comparaciones entre los puertos de Panam, Coln, San
-Juan del Norte y San Juan del Sur, y despus de algunas descripciones
-prolijas y entusiastas, en las cuales el buen Diego de Mercado revela
-su alma de flamenco, hablando con ms entusiasmo de los cereales que
-de las selvas vrgenes; despus de un largo examen de las riquezas
-conocidas del suelo costarricense y de las riquezas y misterios y
-de la costa de Mosquitia, cuyo nombre primitivo de _Sierra del Oro_
-(Saguzgalpa), hace germinar en su imaginacin ensueos de fortuna y
-de conquista, llega a su proyecto de canal y lo expone con sencillez
-y claridad en pginas que muestran su gran deseo de ser til a
-la humanidad y al rey. Diego de Mercado fu un hombre estudioso y
-perspicaz, de buena voluntad y de fe entera, que comprendi desde
-luego las grandes ventajas que la canalizacin de Nicaragua ofreca a
-la navegacin universal en cambio de un ligero sacrificio. El rey Don
-Felipe III, no obstante, debe de haber dado muy poco crdito a sus
-palabras, puesto que aun teniendo seguridad de que, segn sus propias
-palabras, los trabajadores llevaran la obra a cabo sin necesidad de
-pagarles salario alguno, dej sin respuesta definitiva la proposicin
-de su leal vasallo.
-
-Antes haban ya hecho propuestas semejantes al emperador Carlos V,
-Hernn Corts y Angel de Saavedra; el primero sealaba como utilizable
-el curso del Darien y crea hacedero el canal por Panam, basado en los
-estudios hechos por Vasco Nez de Balboa en 1513; Corts optaba por
-Tehuantepec, y encarg de hacer los estudios a Gonzalo de Sandoval.
-Carlos V se encogi de hombros. Tena otras cosas que intentar. Luego,
-un aventurero portugus, llamado Antonio Galvao, encontr hacedero
-el canal por cuatro vas diferentes: Nicaragua, el istmo de Mjico,
-Panam, entre el golfo de Uraba y el golfo de San Miguel. Felipe II
-recibi los pedidos de Lpez de Gomara para que llevase a la prctica
-la obra del canal. Mucho tiempo pas sin que ningn paso importante se
-diese. El fundador del Banco de Inglaterra, William Patterson, hizo
-que su rey aprobase un plan de colonizacin del Darien y de un canal
-por ese punto; aunque la expedicin se organiz, no pudo efectuarse.
-Despus tenemos la iniciativa de Bolvar, que, naturalmente, encontraba
-muy factible la obra por el istmo panameo; el Libertador se ocup en
-el asunto antes y despus de la realizacin de sus sueos polticos.
-
-La primera expedicin cientfica fu en tiempo y por orden de Carlos
-III. Dos ingenieros eminentes, dice el seor Medina, uno francs y
-otro espaol, Martn de la Bastide y Manuel Galistro, fueron a Panam
-y a Nicaragua; examinaron el terreno, hicieron minuciosos sondajes
-y volvieron a Europa con un proyecto favorable a Nicaragua (y no a
-Panam, como dicen algunos historiadores), segn consta del _Abanico
-Geogrfico_ que Martn de la Bastide deposit en la Biblioteca Nacional
-de Pars en 1805, es decir, en el mismo ao del nacimiento de Ferdinand
-de Lesseps.
-
-No pudo tener buena acogida el plan de esos dos ingenieros; el tiempo
-y el medio no estaban de su parte. Es el tiempo y el medio pintados
-y evocados magistralmente en ese _Enfant d'Austerlitz_ que acaba de
-producir el genial poder de Paul Adam. Todo lo envolva el soplo
-agitado de la Revolucin, y luego el estruendo y la tempestad de las
-guerras imperiales. En cambio, a comienzos del siglo pasado, fueron
-legin los proyectos y tentativas. Los grandes pases, hace notar el
-seor Medina, enviaban entonces comisiones tras comisiones, y los
-sabios iban personalmente a Amrica. Es la poca del barn de Humboldt,
-panamista, tambin en el buen sentido, _avant la lettre_. Por parte de
-Nicaragua estaban Crosman, Baily, Flix Belly, Childs, Tay y otros;
-y Tehuantepec tena a varios, sobre todo norteamericanos, por inters
-de vecindad y, por tanto, de absorcin. El historiador D. Alejandro
-Marure refiere que un hijo de Nicaragua, el seor Manuel Antonio de
-la Cerda, jefe que fu despus de aquel Estado, tuvo la gloria de
-ser el primer centro americano que promoviese (en Julio de 1823) el
-asunto del canal, y explica los motivos que le impidieron llegar a un
-resultado. El seor Caas, ministro de Centro Amrica en Wshington,
-en un oficio dirigido al departamento de Estado, en 1825, propuso la
-cooperacin de Centro Amrica con los Estados Unidos para abrir el
-canal por la provincia de Nicaragua. Como consecuencia, el famoso Clay,
-entonces secretario de Estado, comunic sus instrucciones a Williams,
-ministro de la Unin en Centro Amrica, para hacer las investigaciones
-necesarias y an se celebr un contrato para la construccin del canal,
-que adoleca de defectos consiguientes a la ignorancia en que por falta
-de estudios exactos, se estaba todava sobre el costo y las necesidades
-de la obra. Entonces fu cuando el gobierno centro-americano recurri
-a Holanda. La poltica europea ech abajo las buenas intenciones de la
-compaa holandesa que se organiz. Centro Amrica intent de nuevo,
-esta vez con los Estados Unidos, en tiempo del presidente Jackson.
-Hace tiempo que se solicita la boca del lobo... Las negociaciones
-siguieron su curso hasta que, en 1853, el Senado adopt una resolucin
-excitando al presidente a abrir negociaciones al efecto de proteger
-por tratados a cualesquiera compaa o individuos que acometiesen la
-construccin del canal, para los Estados Unidos lo mismo que para las
-dems naciones. En 1849, los Estados Unidos dieron dos buenos pasos
-a ambos lados del istmo: obtuvieron una concesin del ferrocarril de
-Panam, y firmaron un tratado con Nicaragua para la apertura del canal.
-Inglaterra par la oreja; y a propsito de los indios de la Mosquitia,
-celebr el famoso tratado de Clayton-Bulwer, tan llevado y trado en
-estos ltimos tiempos.
-
-En 1880, siendo presidente de Nicaragua el general Zavala, se firm
-el contrato Crdenas-Menocal, que qued en nada. En 1884 firm en
-Wshington el ministro Zavala un tratado, en virtud del cual los
-Estados Unidos se comprometan a construir el canal con acompaamiento
-de ferrocarriles y telgrafo, concediendo Nicaragua no slo el
-territorio al efecto, sino una faja de dos y media millas inglesas de
-ancho en toda la longitud de la obra. La empresa sera virtualmente
-administrada por el gobierno americano quien entregara al de Nicaragua
-una tercera parte de los productos netos. Este tratado no obtuvo la
-ratificacin del Senado americano; Cleveland lo retir. Luego hubo
-otros arreglos y contratos que caducaron sin resultado ninguno.
-
-Respecto a la tristemente clebre Compaa Universal del Canal de
-Panam, el seor Medina es ms explcito. Tendr que tratarla,
-dice, con ms detalles, por haber sido testigo presencial de los
-acontecimientos desde su origen hasta el fracaso definitivo. As,
-recuerda el primer Congreso cientfico que haya tratado del canal, en
-Amberes, el ao de 1871, de donde sali muy recomendado el proyecto
-por el Darien, entre los ros Tuyra y Atrato, presentado por M. de
-Gogorza. En 1875 la cuestin fu tratada en el Congreso de Geografa
-de Pars. Se trat de la reunin de un Congreso internacional que
-decidira. Ya Lesseps aparece; y luego el Sindicato que l apoyara y
-que tuvo por presidente al general Trr. Conseguidos los capitales,
-la Comisin de estudio que deba dictaminar fu enviada. La Comisin
-parti para Amrica en Noviembre del 76. Iba a bordo del vapor
-_Lafayette_, y entre sus miembros se contaban el ingeniero Reclus, el
-oficial italiano Bixio, Vctor Celler y seis ingenieros ms, bajo las
-rdenes de Luciano Napolen Bonaparte Wyse. Tocle al seor Medina ir
-en ese vapor en tal ocasin. Varios de los miembros de la Comisin eran
-amigos personales suyos y hace memoria de sus impresiones.
-
-Sabido es que en ese tratado se estipula que las partes contratantes
-se comprometen a no ejercer un contrato exclusivo sobre el canal, a
-no alzar fortificaciones en l, a no ejercer dominio alguno sobre
-Nicaragua, Costa Rica, la costa Mosquitia ni parte alguna de la Amrica
-Central, ni directamente, ni por medio de alianzas o protectorados. Ya
-se sabe cmo es la poltica de los pases anglosajones, y cmo saben
-interpretar, segn el caso, sus tratados y sus doctrinas. El canal no
-pudo tampoco hacerse entonces. Luego fu la invasin filibustera de
-Walker. Si Walker triunfa, el canal estara hace tiempo abierto. En el
-63 los Estados Unidos, que ya tenan plantado el jaln del ferrocarril
-en Panam, propusieron a Colombia la construccin del canal; tales
-condiciones ponan, que Colombia no acept. Se dice--agrega el seor
-Medina--que el prncipe Luis Napolen estuvo en San Juan del Sur, y
-fu uno de los ms entusiastas partidarios del canal por Nicaragua,
-aunque ms tarde, dueo ya de un imperio, no hizo nada para llevar a la
-prctica la realizacin de sus ensueos juveniles. En efecto, Napolen
-III public un estudio sobre el canal de Nicaragua, muy meditado e
-importante, y del cual, ya en tiempos en que era emperador, se ocup
-el Instituto de Francia. Pero la cosa no pas a ms. El seor Medina
-habra podido investigar y darnos a conocer algo de las relaciones
-estrechas que ligaron al monarca francs y al ministro nicaragense
-Castelln.
-
-En nuestras largas conversaciones--cuenta el diplomtico
-centro-americano--, los ingenieros y, especialmente, Bonaparte Wyse
-y Bixio, me hicieron ver la importancia decisiva de la misin que
-ellos llevaban, asegurndome que, una vez sus estudios terminados, la
-obra se ejecutara sin demora, gracias al podero y a la influencia
-de Lesseps, en quien la Europa toda haba depositado una confianza
-ilimitada despus de Suez. Yo lo crea tambin as, y, naturalmente,
-no dej pasar una sola de las ocasiones que se me presentaron para
-influir en sus nimos, hacindoles ver las mil ventajas que Nicaragua
-ofreca a la empresa; indicndoles la clemencia relativa del clima, la
-densidad de la poblacin, superior a la de Panam, la abundancia de
-maderas y vveres, etctera. Tan pronto como terminaran sus estudios
-en el istmo y firmaran un contrato con el gobierno colombiano, tenan
-la idea de pasar a Nicaragua con igual objeto. As pensaban regresar
-a Europa con todos los elementos necesarios para que la resolucin del
-Congreso pudiera darse con entera imparcialidad y perfecto conocimiento
-del asunto. Pero cuando Bonaparte Wyse regres de Colombia y Nicaragua,
-result que slo con el primero haba celebrado contrato para la
-construccin del canal de Panam. Esta era la situacin cuando se
-reuni el Congreso internacional que deba resolver definitivamente el
-punto. Aqu los recuerdos personales del seor Medina se precisan.
-Reunise el Congreso en Pars, y celebr sus sesiones en el hotel de
-la Sociedad de Geografa, en los das 15 a 29 de Mayo del ao de 1879.
-El elemento extranjero en dicho Congreso se compona de 62 delegados,
-representantes de Alemania, Austria, Blgica, China, Espaa, Estados
-Unidos, Colombia, Gran Bretaa, Hawai, Holanda, Mjico, Noruega,
-Per, Portugal, Rusia, Suecia y Suiza. En cuento a las Repblicas
-de Centro Amrica, slo estaban all representadas: el Salvador,
-por el ilustrado publicista colombiano D. Jos Mara Torres Caicedo
-(con quien el seor Medina tuvo un duelo clebre); Costa Rica, por
-don Manuel M. Peralta. Yo representaba entonces a Guatemala. Adems
-de estos delegados extranjeros, haba en el Congreso ms de ochenta
-representantes franceses, en su mayor parte ingenieros distinguidos
-y casi todos hombres de verdadero talento y de real sabidura;
-pero que, habiendo sido hbilmente escogidos por M. de Lesseps,
-estaban dispuestos a apoyar sus planes y a formar siempre la mayora
-necesaria al triunfo de su inquebrantable voluntad. Para llevar a
-cabo metdicamente sus labores cientficas, dividise el Congreso en
-cinco Comisiones especiales, y a m me toc en suerte, a pesar de mis
-escasos mritos, ser el vicepresidente de la primera de ellas y de
-dirigir sus debates durante las ausencias del ilustre sabio francs
-M. Levasseur. Tratbase, ante todo, en el seno de esta Comisin de
-establecer, gracias a datos y clculos estadsticos, los rendimientos
-probables del canal, para poder, desde luego, estar seguros de la
-equitativa relacin que deba existir entre el capital empleado y los
-dividendos futuros. En este sentido trat siempre de inclinar los
-nimos en favor de Nicaragua, basndome en cifras exactas, pues todos
-o casi todos los proyectos de apertura de la va interocanica por el
-Lago y el San Juan, marcaban la necesidad de un capital menor al que
-era indispensable para llevar a cabo la obra en el Darien, y, por lo
-mismo, ofrecan ms probabilidades de ganancias para los accionistas.
-Esta cuestin era, en el fondo, una de las ms importantes, y si mis
-ideas hubiesen prevalecido entonces, no hay duda de que la opinin
-pblica hubiera ejercido una presin contra Panam; pero el pblico no
-prest gran inters a ese punto de detalle y dej obrar a los hombres
-que, estando encargados de hacer los clculos estadsticos, con una
-libertad hasta cierto punto fantstica, deban decidir, en ltima
-instancia. Dispuesto M. de Lesseps a no aceptar a Nicaragua sino en
-ltimo caso, pidi que los datos fueran calculados con toda la posible
-largueza, basndolos en el trfico probable del porvenir, teniendo en
-cuenta el aumento gradual que habra obtenido el comercio cosmopolita
-cuando el canal empezase a funcionar; es decir, estableciendo los
-clculos segn lo que ese aumento estaba llamado a producir en 1866.
-El tonelaje previsto fu de 7.250.000. A pesar de la elevacin en tal
-cifra fu necesario subir el precio primitivamente fijado como derechos
-de trnsito del canal; y, aun con todo eso, apenas se llegaba a obtener
-los rendimientos indispensables para pagar los intereses del capital
-que se necesitaba invertir en la obra. No as adoptando el proyecto
-Menocal por Nicaragua, que revelaba una economa de 500.000.000,
-comparado con el presupuesto hecho para Panam, por el ingeniero
-Ribourt.
-
-Las revelaciones del seor Medina son muchas y muy interesantes. Sera
-de desear que extendiese sus Memorias, que aumentase los detalles
-y diese a luz un verdadero libro que, de seguro, contendra datos
-curiosos, previsiones cumplidas y rasgos pintorescos. Recuerda el
-informe de Levasseur y los estudios de la cuarta Comisin del Congreso,
-compuesta de los ms sabios ingenieros del universo, y que tena que
-ocuparse de la parte tcnica de los proyectos, que fueron muchos. Me
-llama grandemente la atencin lo que rememora de una carta de M. Lucien
-Puydt y que ley en una sesin el secretario de la Comisin. Era un eco
-anticipado de la catstrofe que deba venir, un anuncio del formidable
-Panam que deba minar la base de la gloria del Gran Francs. En
-esa carta se deca que M. de Lesseps se ocupa exclusivamente del
-xito y del porvenir de la compaa civil, y que la cuestin de la
-apertura del canal, desde el punto de vista del inters universal,
-queda regalada a un plan secundario, y su solucin subordinada a la
-aceptacin del proyecto de su protegido.
-
-Ms, mucho ms contienen las apuntaciones y la riqusima Memoria del
-seor Medina, respecto a los entretelones de la cuestin del canal,
-de asuntos tcnicos y pasos diplomticos, tanto en Europa como en los
-Estados Unidos. No dejar de citar sus impresiones en las ltimas
-sesiones de ese Congreso con M. de Lesseps. La opinin extranjera,
-dice el seor Medina, se haba pronunciado casi con unanimidad en
-favor de Nicaragua. Viendo esa presin desinteresada, M. de Lesseps se
-dirigi confidencialmente a m y me dijo textualmente lo que sigue:
-El sentimiento de la mayora del Congreso parece pronunciarse en
-favor de Nicaragua; yo no tengo ningn inters personal en que se
-favorezca tal o cual va, tanto ms, cuanto que los gastos hechos por
-el Sindicato de exploracin Trr y Wyse pueden ser reembolsados por la
-compaa que se forme; pero sera necesario formalizar algunas bases de
-arreglo con el gobierno de Nicaragua, porque si el Congreso opta por
-el canal de Nicaragua y enviamos despus un comisionado a tratar con
-aquel gobierno, sin arreglo previo de ningn gnero, las pretensiones
-sern tales que no habr modo de hacer un contrato realizable. Hay
-alguien aqu autorizado para hacer cualquier ofrecimiento en nombre
-de Nicaragua? Yo saba desgraciadamente que no, y me limit a
-asegurar a M. de Lesseps, como amigo de Centro Amrica, que Nicaragua
-comprendera demasiado sus intereses para demostrar la intransigencia
-que l tema, y le inst para que dejara que el Congreso se pronunciase
-libremente; pero mis instancias, como las de otros, se estrellaron
-contra los temores de M. de Lesseps y contra la presin del Sindicato
-colombiano que trabajaba por que la decisin fuera enteramente
-favorable a sus proyectos. Lesseps se decidi firmemente por Panam.
-En la votacin general la mayora de los representantes extranjeros
-se abstuvo. Entonces resultaron 87 votos por Panam, y slo 8 por
-Nicaragua. El Gran Francs haba triunfado...
-
-Ahora es en los Estados Unidos. Se ver, por fin, cul ser la va
-elegida por los yanquis, pues ellos son los que han de hacer prctico
-tanto proyecto. Por Panam, o por Nicaragua o por ambas partes, ellos
-buscan que Amrica sea para los americanos. O para la humanidad... que
-habla ingls.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-IV
-
-
-Un almirante de la marina de Francia se quejaba los das pasados, en
-el Congreso, de las disposiciones del gobierno que suprimen a bordo de
-los barcos de la armada toda manifestacin religiosa, desde luego la
-bandera con la cruz, que se izaba durante el sacrificio de la misa,
-y despus, la misma misa... No s qu mal puede hacer a la marina
-francesa, deca el almirante, el signo y el nombre de Cristo, cuando en
-Francia casi todos son cristianos, y en una enorme mayora, catlicos.
-Una vez puesta la atencin en estos asuntos, la verdad que encontraris
-es que el espritu que anima a este pas no es el de un pueblo ateo.
-Un espiritualismo histrico impregna la mdula de la raza, y no es
-por cierto una seca filosofa lo que subsiste junto con la claridad
-tradicional al influjo lejano del ensueo celta. Aun en la locura
-diluviar de la Revolucin, la idea de la divinidad queda flotante. Si
-no existiese Dios, dice un demoledor, sera preciso inventarlo. Los
-hombres de la Enciclopedia, aun los osados como D'Alember, confinan con
-la tolerancia. Toda la literatura clsica converge a una concepcin
-desta.
-
-_Dieu laissa-t-il jamais ses enfants au besoin?_, es la voz de Racine
-en _Atalia_; mientras Corneille deja el drama cristiano encarnado en
-toda su intensidad en su admirable _Poliuto_... A veces una explosin
-revela los ardientes elementos contenidos en el seno de la nacin, las
-exasperaciones del fanatismo, el fermento de una creencia demasiado
-recelosa; segn los tiempos, la complicacin de causas se caracteriza,
-y as es el movimiento de las Cruzadas, la revocacin del edicto de
-Nantes, la noche de San Bartolom, y en nuestros lamentables tiempos el
-antisemitismo reforzado del veneno de polticas caseras. Mas un soplo
-religioso agita todas las florestas, pasa por todas las ciudades, y no
-est echada en el olvido la antigua divisa _Gesta Dei per Francos_; la
-corona de los emperadores de Occidente fu colocada en la frente del
-gran Carlomagno por las manos de un Papa, y la ampolla de San Remy an
-guarda en Reims el recuerdo de Juana de Arco... Son cosas que tiene en
-entredicho la repblica francmasona o pseudosocialista... No pertenece
-al reino de lo imposible que las palabras a Clovis sean repetidas ms
-tarde a tantos fieros sicambros... No est destruda, ni con mucho,
-en esta Francia generosa, la savia de la conciencia religiosa. Hay
-unas frases de Tolsto, que as dicen: No ignoro que, siguiendo una
-opinin extendida en nuestro tiempo, la religin es un prejuicio del
-que la humanidad est ya libre, y resultar de esto que no existe en
-nuestro tiempo conciencia religiosa comn a todos los hombres... S
-tambin que esta opinin pasa por ser la de las clases ms ilustradas
-de nuestra sociedad. Los hombres que no quieren reconocer el verdadero
-sentido del cristianismo, inventando toda suerte de doctrinas
-filosficas y estticas para ocultar a sus propios ojos la sinrazn
-de su vida, esos hombres no pueden ser de otra opinin. Sinceramente
-o no, confunden la idea de un culto religioso, y rechazando el culto,
-se imaginan rechazar con el mismo golpe a la conciencia religiosa.
-Pero todos esos ataques contra la religin, todas esas tentativas
-de establecer una filosofa contraria a la conciencia religiosa de
-nuestro tiempo, todo eso prueba bastante claramente la existencia de
-aquella conciencia, y que ella reprueba la vida de los hombres que la
-atacan y la contradicen. Si se determina en la humanidad un progreso,
-es decir, un paso hacia adelante, preciso es necesariamente que algo
-designe a los hombres la direccin que deben seguir en la marcha. Pues
-tal ha sido siempre el papel de las religiones. Toda la historia nos
-demuestra que el progreso de la humanidad se ha verificado siempre
-bajo la gua de una religin. Y como el progreso no se detiene, como
-su marcha ha de continuar durante mucho tiempo, mucho tiempo necesita
-tambin una religin propia. Es lo que acontece en todas partes y en
-Francia en particular, revelado por signos que un da son las grullas
-de M. de Vog; otro, las tendencias artsticas y literarias de una
-_lite_; otro, la palabra de tal o cual representante del espritu
-universitario, como M. Brunetiere. A una inclinacin exagerada,
-responden un enderazamiento y un impulso en ngulo igual. Veremos,
-quiz pronto, la contraparte de la ley de las Congregaciones. Tmese
-como ejemplo la ley Falloux, de cuya abrogacin se trata en estos
-momentos.
-
-En 1850, el ministro Falloux propuso la ley que lleva su nombre y que
-fu aceptada, en favor de la enseanza primaria de las Congregaciones
-religiosas. En 1886, la ley de 30 de Octubre quit los privilegios.
-Actualmente, el maestro de primaria religioso tiene los mismos grados
-que el institutor laico. Y la resultante es que, si en 1849, segn la
-declaracin del hermano Philippe ante la Comisin extraparlamentaria,
-los Hermanos de la Doctrina Cristiana, solamente, enseaban unos
-200.000 nios, y las Hermanas de la Caridad, cerca de 120.000 nias,
-hoy las Congregaciones sostienen, segn los mejores datos estadsticos,
-por lo menos 1.600.000 nios.
-
- * * * * *
-
-Acaba de ser juzgado en consejo de guerra el soldado Grasselin, del
-batalln de artillera, despus del soldado Delsol--dos especies de
-doukhobors,--influencia de Tolsto en el medio del pioupiou. No he
-de presentaros sino un fragmento del interrogatorio:
-
- --El 19 de Noviembre se os ha dado la misma orden; os habis
- negado a ejecutarla. Pasan das y segus con la misma actitud
- de oposicin. Se os ha ledo el Cdigo penal cinco veces.
- Ruegos, amenazas, reprensiones, nada ha logrado vencer vuestra
- obstinacin. Por qu obris as?
-
- --Jesucristo ha dicho: _No matars_. Amaos los unos a los otros.
- Yo no he querido ser daoso para nadie.
-
- --Abrir una culata no es daar a nadie.
-
- --Ms tarde se me habra dado un fusil; un fusil sirve para matar,
- como el hierro del arado sirve para cultivar la tierra.
-
- --En fin, no tenais que discutir; se os daba una orden.
-
- --Sobre mis superiores, que son hombres, est el Cristo.
-
- --Por ltimo, no queris ir a la guerra?
-
- --No.
-
- --Aceptis, al menos, someteros a la ley?
-
- --No para matar. Que se me ordene hacer otra cosa.
-
- --Harais lo que se os mand, abrir las culatas, ahora?
-
- --Querra prometer, pero no cumplira. No podra cumplir. Esto no
- es insubordinacin, es sumisin a mi conciencia.
-
-Esto no est tomado del acta de ningn mrtir, no est en la Leyenda
-Dorada ni en los Bollandistas: est en los peridicos. Todo el mundo
-ha podido leerlo. Muchos se han encogido de hombros, y han credo
-que esos dos casos son simplemente casos clnicos. Esos dos soldados
-que toman al pie de la letra los mandamientos de Jesucristo no son
-irresponsables, puesto que han sido condenados... y son ciertamente
-significativos.
-
-La aristocracia francesa y la alta burguesa no son anticristianos.
-Es la repblica la que--y esto no siempre--ha sido hostil a las
-creencias nacionales. Y aun en la repblica no ha habido gobiernos
-antirreligiosos, sino ministerios antirreligiosos. La Revolucin ha
-sido, segn el P. Delaporte, este acto de felona de la Francia
-oficial para con el Hombre-Dios.
-
-Este activo sacerdote lleva a un plan decisivo su concepcin de la
-salud de la patria. Dos perspectivas se ofrecen a nosotros: una,
-la de la vuelta de las naciones a la aceptacin de la soberana de
-Dios; otra, la de la potencia que se disfraza con nombres diversos:
-revolucin, ciencia, estado laico, soberana del sufragio universal. Lo
-que hay que hacer es restablecer el orden verdadero. El orden verdadero
-es la preeminencia de la sociedad religiosa, la sola absolutamente
-esencial.
-
-Es el lenguaje de un bravo sectario. Leed, releed el
-Evangelio!--dicen otros.--El Evangelio est descuidado an en los
-colegios de enseanza religiosa, en los seminarios; hay que volver
-a l y dejarse guiar por l. As lo ha hecho M. Franois Coppe; y
-el otro da le he visto, por el jardn del Luxemburgo, muy contento
-y rejuvenecido... Antes, uno de los personajes de su drama _Pour la
-couronne_, certifica el bien de tales fuentes:
-
- --Qui t'a rendu si bon?
- Ma mre et l'Evangile.
-
-El evangelismo no est ausente en la literatura contempornea ms
-en boga. Quin dira que un tan fino inmoralista como Paul Bourget
-lo predica discretamente? Cristo ha sido y contina siendo una
-preocupacin de los intelectuales y de los socialistas, as se le
-considere como un simple cartel, como dice _Severini_ con demasiado
-oratorio irrespeto: El tribuno plido, clavado, como el primer
-_affiche_ socialista, sobre el madero del Glgota. Jules Guesde
-declaraba en una sesin del Congreso, la del 19 de Febrero de 1794:
-Estamos obligados a dejar constancia de que hay en esta asamblea, al
-menos un miembro, el abate Lemire, que representa el Evangelio del
-Cristo, ante el cual se inclinan hoy los socialistas. Los anarquistas
-mismos, si cuentan con elegantes blasfemos como M. Tailhad, tienen
-poetas que no desdean nombrar al Divino Libertario en versos como
-stos:
-
- Puisque le Christ, le sang, les pleurs
- Tyrans! no'ont pu former vos coeurs
- Aux sentiments de la Colombe:
- Gare la bombe!
-
-Cuando llega la Cuaresma, los diarios suelen presentar muestras de
-literatura fervorosa, a propsito de los oradores sagrados. Los
-conferencistas como monsieur Brunetiere, son casi considerados como
-apstoles; y lo cierto es que muchas de sus conferencias tienen el arte
-y el tono de los mejores sermones y homilias. Y con Brunetiere, otros
-cuantos severos y respetables varones. Para m todo eso no vale en
-piedad, y fe verdaderas una plegaria del Verlaine de _Sagesse_.
-
-A travs de los ltimos salones se ha visto tambin el arte preocupado
-de religiosidad. Despus de las grandes machines de Munckassy,
-nada ha causado tanto ruido como las reconstituciones de Tissot. Las
-profanaciones de Juan Beraud no dejan de ser tambin seal de una idea
-en marcha. Hasta los pintores mundanos se han sentido infludos, y M.
-Carolus Duran tiene su Calvario, como el museo de cera Grevin tiene su
-pasin en tiempos de Semana Santa.
-
-Al dar cuenta del Saln del Champ de Mars, en 1894, haca notar M.
-Turquet: Llama la atencin el nmero de cuadros religiosos. Los
-unos son puramente religiosos y representan escenas de la historia
-cristiana; los otros, inspirados por un profundo sentimiento religioso,
-reproducen escenas de la vida moderna.
-
-Los que piensan, se preguntarn lo que quiere decir ese movimiento en
-el mundo de los artistas, y ese renuevo en un arte que los escpticos
-se felicitaban de ver desaparecer. Eso no es sin motivo; y corresponde
-evidentemente a un nuevo estado de alma en la nacin. No solamente
-los cuadros religiosos y los que estn impregnados de sentimiento
-religioso son numerosos, sino que atraen a los visitantes. He querido
-darme cuenta de la impresin producida, y he escuchado a menudo las
-observaciones hechas. Rara vez he odo reir; raramente he visto
-burlarse. Es un signo del tiempo, que deben tomar en cuenta los que
-quieren gobernar el pas. Hay que apartar del movimiento religioso las
-comedias del diletantismo, las misas wagnerianas y el preciossimo
-decorativo de un misticismo literario completamente superficial. Mas
-los casos de recogimiento, las victorias morales como la de Huysmans,
-son, s, de atraer al observador. La Samaritana de M. Rostand frecuenta
-demasiado la calle de la Paix, como la Mara Magdalena de M. Massenet;
-pero los frescos de Besnard dicen demasiado, y en tales monasterios de
-Pars, un ncleo de creyentes artistas oye an el verdadero canto de la
-msica antigua que dice cosas de Dios, y se oyen flautas anglicas como
-en los versos de Schiller:
-
- Sie floeten so ss,
- Wie Stimmen der Engel im Paradies...
-
-La provincia est llena de religiosidad, desde la clara Provenza hasta
-la negra Bretaa. Las pinturas realistas hechas con el talento que
-distingue al conde Austin de Croze, no son completamente imparciales.
-M. de Croze es un enemigo declarado del clericalismo. Mas tanto en
-la provincia como en el centro, la verdadero levadura religiosa no
-debe ser confundida con la obra de una poltica que tiene muy poco de
-evanglica. La Francia cristiansima, lo es, a pesar de los errores
-comprometedores de los sectarios y de las campaas ruidosas de un clero
-harto combatido.
-
-Suelo penetrar en los templos--Saint Severin, Notre Dame, Saint
-Eustache--lejos de la devocin elegante y ostentosa--, y all veo,
-siempre, muchas buenas almas francesas, con humildad, en silencio,
-haciendo una cosa muy sencilla e inmensa, que se creera que ya no se
-hace, y menos en Pars,--orando.
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-V
-
-
-He recibido de M. Jacques Morland la comunicacin siguiente: En un
-discurso reciente, el emperador Guillermo II ha proclamado de nuevo la
-pretensin del espritu germnico a una supremaca mundial.
-
-Parece, no obstante, que una reaccin se produce contra la influencia
-intelectual alemana que fu tan fuerte en maestros como Renn y aun
-Taine en Francia, y en la mayor parte de los espritus de la segunda
-mitad del siglo XIX.
-
-Las victorias de 1870 han valido a Alemania un ascendiente universal.
-Los franceses, vencidos, estuvieron por reconocer esa preponderancia y
-creyeron deben instruirse en el pas de sus vencedores.
-
-De vuelta de ultra-Rhin, los jvenes franceses se interrogan, se
-felicitan de algunos fecundos procedimientos de trabajo adquiridos en
-las universidades alemanas, pero muchos confiesan una decepcin.
-
-Numerosos sntomas indican un descenso de esa autoridad que se haba
-acordado a la cultura germnica.
-
-Hace dos aos, el clebre crtico dinamarqus, Georg Brandes, al
-dar una serie de conferencias en Hungra sobre las diferentes
-civilizaciones europeas, preconiz el genio francs, con gran enojo de
-los diarios de Berln, de Leipzig y de Hamburgo.
-
-Hoy las estadsticas demuestran que los estudiantes ingleses comienzan
-a desertar de las universidades alemanas para venir a instruirse a
-Pars.
-
-En fin, en Alemania misma, Nietzsche, despus de Goethe y Schopenhauer,
-ha hablado de sus compatriotas con desdn.
-
-Se cree interesante hacer una enqute entre algunos sabios,
-filsofos, literatos y artistas franceses y extranjeros, con el objeto
-de obtener testimonios competentes que no podran ser suplidos por un
-examen personal. El _Mercure de France_ emprende esta enqute, sin
-parti pris, solamente para aclarar la opinin y tambin el juicio de
-los alemanes, si es posible, respecto a su propio valor.
-
-Qu piensa usted sobre la influencia alemana desde el punto de vista
-general intelectual, y ms especialmente desde el punto de vista
-filosfico y moral en la Amrica del Sur?
-
-Esta influencia existe an y se justifica por sus resultados?
-
-Siendo muy nio, all en mi pas natal, recuerdo haber tenido, por
-primera vez, la sensacin de la influencia alemana, gracias a un famoso
-asunto Eisenstuck: el pequeo puerto de Corinto amenazado por las
-bocas de fuego de los buques de guerra alemanes. Fu mucho despus que
-le la _Crtica de la razn pura_...
-
-Despus de recorrer casi toda la Amrica espaola y de haber residido
-por algn tiempo en varias de las Repblicas, creo poder afirmar que
-las ideas alemanas no han encontrado ni pueden encontrar buen terreno
-en nuestro continente. A medida que la civilizacin ha avanzado,
-el pensamiento naciente ha buscado diversos rumbos en los tanteos
-de un comienzo deseoso y entusiasta. Filosfica y moralmente se ha
-seguido hasta hace algunos aos por el antiguo cauce espaol. Pero
-una tendencia continua al progreso ha hecho que cada movimiento de
-ideas europeo haya tenido all repercusin. Las ideas abuelas, como
-las llama M. Paul Adam, han fructificado sobre todo; la mental savia
-latina se ha mantenido inclume, a pesar del poderoso y vecino elemento
-brbaro. Toda gran voz humana se ha hecho oir all por el rgano de la
-Francia. La Amrica latina, despus de la Revolucin, en el orden de
-las ideas, mira en Francia su verdadera madre patria. Cuando en Espaa
-caus una especie de revolucin filosfica un mediocre profesor alemn
-poco admirado en su pas--he nombrado a Krause--, el contagio no pas
-el Atlntico, y la Amrica espaola estuvo libre de l. En cambio,
-Comte encontr all largas simpatas y el positivismo discpulos y
-seguidores. Si hoy Nietzsche ha obrado en algunas intelectualidades, ha
-sido despus de pasar por Francia.
-
-Ciertamente, alguna parte de la juventud hispanoamericana se ha educado
-en Alemania y ha logrado grandes progresos desde el punto de vista
-profesional. No nos falta el mdico que guarda en su cara el recuerdo
-de los estpidos duelos universitarios y la dilatacin de estmago de
-los an ms estpidos trasegamientos obligatorios de cerveza. Pero
-no se tiene, en el grupo pensante, puesta la mirada y el ensueo en
-Berln ni en Bonn, sino en Pars. Aun algunos de nuestros mejores
-intelectuales que por sangre y cultura tienen ms de un punto de
-contacto con los alemanes, como el argentino doctor Bunge, autor del
-notable libro sobre la _Educacin_, el centro-americano Ramn Salazar
-y el colombiano Prez Triana, son a su manera lgicos y a su estilo
-claros, infludos voluntariamente o no, por los pensadores y escritores
-franceses. Chile es quiz el nico pas de la Amrica hispana en donde
-el espritu alemn haya logrado alguna conquista. De Ventura Marn a
-Valentn Letelier, los estudios filosficos dan un paso enorme del aula
-hispanocatlica a la enseanza universitaria alemana. Con todo, despus
-de las doctrinas de un Lastarria, no creo que las ideas del seor
-Letelier, representante el ms conspicuo de las tendencias germnicas
-en Chile, influyan mayormente sobre sus compatriotas.
-
-Las victorias alemanas sobre Francia han producido, naturalmente, en
-aquellos pases nuevos un acrecentamiento del militarismo. La divisa
-chilena cierto es que parece pensada por Bismarck: _Por la razn
-o la fuerza_. En cada pequea Repblica no ha faltado un pequeo
-conquistador que quiera hacer de su pas una pequea Prusia. El
-progreso ha llegado a la importacin del casco de punta y del paso
-gimnstico marcial. En ciertos gobiernos una moral a uso de tiranos
-se ha implantado. Pero esos gobiernos han cado, caen o presto caern,
-al impulso del pensamiento nuevo, de la mayor cultura, de la dignidad
-humana. Los sudamericanos que meditan en la verdadera grandeza de los
-pueblos, los hombres de buena voluntad y de juicio noble, no se hacen
-ilusiones sobre la virtud y alteza del alma alemana.
-
-Se conocen los versos clebres de Arndt:
-
- Deutsche Freiheit, deutscher Gott,
- Deutscher Glauber ohne Spott,
- Deutsches Herz und deutscher Stahl
- Sind vier Helden allzumal.
-
-Y sabemos que la libertad de los alemanes es tanta, que casi no hay da
-en que no haya un proceso de lesa majestad; que el dios de los alemanes
-no es otro que el bblico dios de los ejrcitos, que les ayud en
-Sedn; que la buena fe sin burla la conoci muy bien Jules Favre por
-el canciller de hierro, y Pars sitiado nada menos que por Wagner,
-y que el acero de los alemanes cuesta muy caro a las pobres naciones
-militarizadas de la Amrica espaola, en donde hay la desgracia de
-tener un agente de la casa Krupp.
-
- * * * * *
-
-No, no puede ser simptico para nuestro espritu abierto y generoso,
-para nuestro sentir cosmopolita, ese pas pesado, duro, ingenuamente
-opresor, patria de csares de hierro y de enemigos netos de la gloria y
-de la tradicin latina.
-
-Los eruditos de la ltima gaceta os dirn que han aprendido que no
-hay raza latina, y que en Europa misma los elementos componentes de
-la nacionalidad espaola o francesa son todo menos latinos en su
-mayor parte. La nacionalidad latina, responder Paul Adam, es toda
-de ideas, no de sangre. Nosotros somos latinos por las ideas, por la
-lengua, por el soplo ancestral que viene de muy lejos. En la Amrica
-del Sur, ha escrito M. Hanotaux, ramas vigorosas han florecido sobre
-el viejo tronco latino y le preparan el ms brillante porvenir. En
-pases como los nuestros, en que, ante todo, se busca hoy un ideal
-comercial, han podido deslumbrar, junto con la victoria de las armas,
-las conquistas de la industria y del comercio alemanes hasta hace poco
-preponderantes. Pero ese ideal, absolutamente cartagins, no podra
-ser durable. Tenemos a la vista el ejemplo de los Estados Unidos. El
-pas de Caliban busca tambin las alas de Ariel. Y volviendo a la
-Alemania, un escritor francs que la conoce mucho y que ha sido el
-introductor de Nietzsche en Francia, acaba de expresar: Los Heine,
-los Boerne, los Herwegh--para no nombrar sino poetas--, han encontrado
-entre nosotros una segunda patria y la libertad de escribir. Sin
-duda, los tiempos han cambiado, y la Alemania de los Hohenzollern ha
-reemplazado gloriosamente el caos de las Germanias de antes. La holgura
-ha venido, la prosperidad material, pero tambin la arrogancia y la
-hinchazn. Se trabaja, se gana dinero, pero ya no se tiene tiempo de
-tener espritu. No se impide a Hegel profesar, pero es tal vez porque
-no hay otro Hegel. Se tiene el orgullo de las libertades polticas,
-pero se admite acaso la libertad moral? Hace algunas semanas ha
-circulado una protesta entre los escritores alemanes. En ella se peda
-la abrogacin del prrafo 166 del Cdigo penal del imperio, que se
-refiere a los ultrajes a las instituciones religiosas. Y a propsito
-de qu? A propsito de una traduccin alemana de un volumen de Tolsto,
-titulado _El sentido de la vida_, y que contena, entre otras cosas, la
-_Respuesta al Snodo_, volumen confiscado en Leipzig--y no en Rusia--.
-El escritor polaco Estanislao Przybyzewski, que publicaba sus obras en
-lengua alemana, tuvo que dejar Berln hace algunos aos. Escribe ahora
-libremente en Varsovia. Lejos de mejorar las condiciones intelectuales
-de Alemania, no se agravan ms?
-
-La tirana de la opinin pblica iguala a la severidad policial y la
-estrechez de espritu no fu quiz nunca como hoy. Hace cincuenta
-aos, Max Stirner, hizo aparecer _Lo nico y su propiedad_, sin
-ser inquietado. Hoy, los calabozos de Weichselmnde, le ensearan
-a reflexionar. Hace cien aos, los poetas romnticos se mostraban
-por todas partes con sus queridas... y Goethe sonrea. Es que,
-acaso, musicalmente, nos habr conquistado el espritu alemn? No
-me parece que el wagnerismo mecnico de la moda haya obrado muy
-transcendentalmente en nuestros talentos musicales.
-
-Por ms que se diga, somos, ms que otra cosa, hijos mentales de
-Francia, de la civilizacin latina. Un impulso latino mantiene nuestro
-anhelo de libertad y de belleza. Los mismos defectos son heredados y
-tradicionales cuando no reflejados o impuestos por una ley simptica.
-
-Y hay atrevidos descendientes del ruiseor alemn que hizo su nido en
-la Peluca de Voltaire, que dicen y cantan la verdad a la orgullosa
-patria. As Oscar Panizza, el autor de _Parisiana_, que vive aqu, como
-Heine, y que ha sido tan atacado y perseguido por sus versos valientes
-y speros, y que habiendo reconocido en Francia una madre intelectual,
-la celebra y anuncia sus futuras victorias, a despecho de la patria
-original.
-
-Las patrias madrastras deben cuidarse de los hijos que desconocen y
-ofenden.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-VI
-
-
-M. A. Viallate acaba de publicar en una de las revistas ms
-importantes, _La Revue de Pars_, un estudio en que, con motivo del
-Congreso panamericano de Mjico, trata de las relaciones de la gran
-repblica norteamericana con sus hermanas menores del Sur, y de las
-varias tentativas hechas para extender la influencia yanqui por todo
-el continente. Comienza por hacer notar que durante la guerra de la
-independencia, los Estados Unidos no prestaron ayuda oficial alguna a
-los pueblos hispano-americanos que luchaban por su libertad; pero, que
-no obstante, los ciudadanos norteamericanos demostraron sus simpatas.
-Por otra parte, los Estados Unidos fueron quienes primeramente
-reconocieron su rango de naciones a las antiguas colonias de Espaa.
-Desde entonces aparece el pensamiento de las ventajas futuras que el
-pas anglosajn entrev, y es el clebre Henry Clay, representante de
-Kentucky, el que expresa en el Congreso estas palabras en 1818: La
-Amrica espaola, una vez independiente, cualquiera que sea la forma de
-gobierno que sus habitantes elijan, estar necesariamente animada por
-un sentimiento americano y guiada por una poltica americana.
-
-Y en 1820, la Amrica del Sur, dice, a la hora actual tiene 18.000.000
-de habitantes.
-
-La poblacin de esos pases se desenvolver con una rapidez igual
-a la nuestra. En veinticinco aos se puede prever que ser de
-36.000.000; en cincuenta aos de 72.000.000. Los Estados Unidos
-tienen ahora 10.000.000 de habitantes. Gracias al carcter de nuestra
-poblacin, nuestra nacin ser siempre la primera de este continente
-desde el punto de vista industrial y comercial. Imaginad cul ser
-la potencialidad de ambos pases y la importancia de sus relaciones
-comerciales cuando nosotros tengamos 40.000.000 de habitantes, y la
-Amrica del Sur 70.000.000. Aunque los clculos de Clay no hayan
-salido exactos, puesto que hoy los Estados Unidos cuentan 66.000.000 y
-la Amrica espaola 55.000.000, la idea del orador no ha desaparecido,
-afianzada despus por la doctrina de Monroe. A pesar de las
-declaraciones de Mac Kinley y de Roosevelt, los Estados Unidos buscan
-no solamente influencia, sino tambin dominacin. Han demostrado ya
-prcticamente buen apetito.
-
-Habla M. Viallate de las varias tentativas de unin hispanoamericana,
-que, desde Bolvar, se han hecho. El libertador no envi invitacin a
-los Estados Unidos para la conferencia de Panam en 1824. Pero el ao
-siguiente los gobiernos de Colombia y Mjico pidieron al de la Unin
-que enviase sus representantes. Era secretario de Estado el mismo Henry
-Clay, y, aunque el entonces presidente Quincy Adams, no estaba muy
-bien dispuesto a entrar a esas vas, Clay lo convenci, viendo en ese
-Congreso, segn sus palabras, el principio de una era nueva en los
-asuntos humanos. Vea un inmenso triunfo para la democracia universal,
-y la demostracin ms clara, a los pueblos europeos dominados por la
-monarqua, del valor y grandeza de las instituciones republicanas.
-Clay, dice M. Viallate, tema tambin una unin de la Amrica latina,
-de la cual estuviesen completamente excludos los Estados Unidos. Dos
-grupos de origen, de lengua, de aspiraciones diferentes se encontraran
-creados en el continente americano. La decisin de Adams para enviar
-representantes a Panam, tuvo gran oposicin en el Senado. El Congreso
-se verific, y con ningn xito, en 1826. No hubo ms delegados que los
-de Colombia, Centro Amrica, Mjico y Per.
-
-Desde 1825 a 1845, los Estados Unidos no se preocupan de la Amrica
-latina. Tanto rehusaron intervenir en la cuestin de las islas
-Falkland, entre la Argentina e Inglaterra en 1831 como el ao de 1840,
-cuando dejaron a Francia e Inglaterra tomar parte en la cuestin de
-la Argentina con el Uruguay. En 1835 y en 1848, no se dieron por
-entendidos de la ocupacin inglesa en Nicaragua--como tampoco en el
-no lejano desembarco en el puerto nicaragense de Corinto.--Atacaron
-a Mjico y se anexionaron Tejas en 1835, y en 1848 Nuevo Mjico y
-California. Buchanan proyectaba el establecimiento de un protectorado
-sobre las provincias mejicanas septentrionales, y peda al Congreso
-el derecho de entrar, en caso necesario, en territorios de Mjico,
-Nicaragua y Nueva Granada, para defender las personas y los bienes de
-los ciudadanos americanos. Si el Congreso hubiera cedido, el presidente
-de los Estados Unidos hubiera sido pronto el dictador de la Amrica
-Central. Las tentativas del filibustero Walker en Nicaragua no fueron
-sino vistas con gran simpata en los Estados Unidos.
-
-La intervencin europea en Mjico, en tiempo de Maximiliano, hizo que
-la repblica anglosajona tomase su papel de defensora de Sud-Amrica,
-por el temor del establecimiento de una monarqua en el vecindario;
-pero las cuestiones peruano-chileno-espaolas, que trajeron como
-consecuencia actos como el bombardeo de Valparaiso, los dejaron
-tranquilos: y como dice M. Viallate, los Estados Unidos se proponan
-impedir a Europa instalarse de fijo, aunque fuese disimuladamente, en
-la Amrica del Sur, pero no queran defender a las repblicas latinas
-contra las consecuencias naturales de sus faltas polticas. Esto se
-acaba de ver confirmado una vez ms con la actitud que tomaron con
-motivo de las amenazas de Alemania en Venezuela.
-
-La causa? El mal uso que de su independencia y autonoma han hecho
-las naciones de la Amrica espaola, mantenindose desde su separacin
-de la madre patria en revolucin continua, retardando su progreso y
-dando al mundo todo el espectculo ms desconsolador y lamentable. Las
-cuestiones territoriales fueron causa continua de desavenencias, y las
-varias tentativas de un arreglo por el arbitraje no tuvieron ningn
-resultado en las varias conferencias de Lima. La conferencia de Panam
-iniciada por Colombia en 1880, no pudo realizarse a causa de la guerra
-del Per y Chile. Luego fu la iniciativa de los Estados Unidos bajo
-la presidencia de Garfield. En ese momento, la situacin poltica en
-la Amrica latina estaba muy perturbada. Chile, vencedor del Per,
-amenazaba imponer a ste condiciones de paz que le habran casi
-anulado, mientras que Mjico se preparaba a posesionarse de Guatemala.
-Blaine vi el peligro que haba para los Estados Unidos en dejar libre
-carrera a esas ambiciones. Ellos no tenan inters en ver desarrollarse
-indefinidamente la potencia de un pequeo nmero de Estados en el
-hemisferio Sur; por otra parte, esas guerras presentaban siempre el
-peligro de una intervencin europea que podra solicitar, as fuese
-pagando con una parte de su independencia la potencia ms dbil. Blaine
-estaba convencido de la necesidad para los Estados Unidos de hacerse
-los rbitros de las querellas entre las naciones sudamericanas. Era
-preciso hacer aceptar por esas potencias el principio del arbitraje.
-Ese deba de ser el objeto de un Congreso panamericano cuya idea hizo
-aceptar al presidente. La muerte de Garfield, asesinado meses despus
-de la inauguracin, llev al vicepresidente Arthur a la presidencia.
-ste resolvi continuar la poltica de su predecesor, y el 29 de
-Noviembre de 1881, Blaine diriga a las naciones independientes
-de la Amrica invitaciones a un Congreso que se verificara en
-Wshington al ao siguiente, con el objeto de estudiar y discutir los
-medios de impedir en lo futuro los horrores de las luchas crueles y
-sangrientas entre pases casi siempre de la misma sangre y lengua, o
-las calamidades mayores an de la guerra civil. Las ideas de Blaine
-fueron ms claras despus. No hemos llevado nuestras relaciones con la
-Amrica espaola tan cuerdamente y tan firmemente como pudimos hacerlo.
-Durante ms de una generacin nada hemos hecho para atraernos las
-simpatas de esos pases. Deberamos hacer todos los esfuerzos posibles
-para ganarnos su amistad. Mientras que las grandes potencias europeas
-aumentan constantemente su podero territorial en Africa y en Asia,
-lo que nosotros debemos hacer es acrecentar nuestro comercio con las
-naciones americanas. Ningn campo nos ofrece una cosecha tan abundante,
-ninguno ha sido tan poco cultivado. Nuestra poltica extranjera debera
-ser una poltica americana en el sentido ms amplio; una poltica de
-paz, de amistad y de desenvolvimiento comercial. La conferencia no se
-realiz porque el Congreso no vot los crditos necesarios, a la salida
-de Blaine, en 1881.
-
-En 1884 el Congreso cre una Comisin para estudiar los mejores medios
-de asegurar las relaciones internacionales y comerciales ms ntimas
-entre los Estados Unidos y los pases de Centro y Sud-Amrica. Se
-vi que el comercio norteamericano haba perdido mucho, y despus de
-varios tanteos, se encontraron bien dispuestas todas las repblicas,
-con excepcin de Chile, a celebrar tratados de reciprocidad comercial
-con los Estados Unidos. En 1888, la ley de 24 de Mayo autoriz al
-presidente a invitar a las naciones independientes de Amrica a una
-conferencia en Wshington, con el objeto de discutir un plan de
-arbitraje para el arreglo de las diferencias susceptibles de nacer
-entre ellos en lo futuro, y estudiar las cuestiones relativas al
-mejoramiento de las relaciones comerciales, al establecimiento de
-las comunicaciones directas entre esos pases y al desarrollo del
-comercio recproco, capaz de asegurar a sus productos mercados ms
-extensos. La conferencia se reuni, como es sabido, en Wshington.
-Blaine presidi, y en su saludo de bienvenida habl de confianza
-sincera y ayuda mutua; pero los diarios hablaban con demasiada
-claridad de las intenciones ogrescas. Queremos, deca el _Sun_, de
-Baltimore, monopolizar, si es posible, el comercio de la Amrica
-central y meridional, no por la baratura y buena calidad de nuestros
-productos, sino encerrando a esos pases en nuestra tarifa protectora.
-Queremos poder entrar en los puertos de esos pases, mientras que la
-entrada en ellos ser prohibida a nuestros competidores europeos. Era
-un lazo tendido a todos los mercados latinoamericanos. Poco se habl
-en el Congreso de arbitraje; todo fu casi alrededor del comercio, y a
-cada paso sala a relucir la palabra de Monroe. Entonces fu cuando el
-representante argentino contest con su clebre frase: La Amrica para
-la humanidad.
-
-El escritor francs demuestra cmo la obra econmica del Congreso de
-Wshington fu casi tan vana como su obra poltica. Luego se ocupa de
-ese intil _Bureau de las repblicas americanas_, que an se mantiene
-en la capital anglosajona. En realidad, el mundo comercial ignora su
-existencia y no se cuida casi de l.
-
-Se refiere luego a las repetidas tentativas norteamericanas para
-lograr el dominio de los mercados de las dems repblicas. Ya son los
-trabajos en la Exposicin de Chicago, ya la fundacin del _Philadelphia
-Commercial Museum_, la reciente Exposicin de Buffalo y el Congreso de
-Mjico. Citar a este respecto las palabras de M. Viallate: Con menos
-prisa que hace diez aos, las repblicas sudamericanas han aceptado
-la invitacin de Mjico. Algunas de ellas no parecan esperar que el
-Congreso pudiese llegar a un resultado serio. Adems, la situacin
-poltica no se ha modificado en el hemisferio meridional. Los peligros
-de revolucin y de guerra son siempre grandes; los diferentes gobiernos
-no han adquirido una estabilidad interior bien slida; apenas si se
-puede fiar en la calma que ofrecen desde hace algunos aos un pequeo
-nmero de entre ellas. La situacin internacional no es mejor, y esos
-pueblos de la misma lengua y de la misma raza continan ofreciendo el
-triste espectculo de hermanos enemigos, siempre listos a despedazarse.
-Poco tiempo antes de la apertura del Congreso, un conflicto que dura
-todava estall entre Venezuela y Colombia. El odio entre Chile y el
-Per, consecuencia de la guerra de 1880, no est cerca de calmarse, y
-existe, desde hace muchos aos un estado de antagonismo latente entre
-Chile y la Repblica Argentina, que ha estado por traer la guerra
-al mismo tiempo en que sus plenipotenciarios discutan en Mjico
-los medios de hacerla imposible. En fin, los triunfos recientes de
-los Estados Unidos, sus conquistas nuevas, sus xitos industriales
-mismos, no son para no causar a las naciones de la Amrica latina
-naturales cuidados. Ellas vacilan en unir demasiado estrechamente su
-porvenir poltico al de tamaa potencia: tener en ella un protector
-interesado que tiene demasiados medios de transformarse un da en dueo
-autoritario. Respecto al Congreso, la obra poltica, concluye, en lo
-que concierne a las ambiciones de los Estados Unidos, ha fracasado. Su
-obra econmica no podra tener resultado mejor. Los Estados Unidos,
-segn el articulista, tienen infinitos obstculos que vencer en la
-Amrica del Sur, aunque hayan logrado la supremaca en el Golfo
-de Mjico. No cree, como algunos estadistas, que est muy prxima
-la hegemona de los Estados Unidos sobre el continente todo, con
-perjuicio de los intereses de Europa. El peligro existe, pero puede
-ser evitado. Y concluye: La orgullosa afirmacin de mister Olney,
-cuando la querella de los Estados Unidos e Inglaterra, a propsito
-de territorios de Venezuela, de que los Estados Unidos son hoy
-prcticamente soberanos sobre el continente americano, no est de
-ningn modo de acuerdo con la realidad de los hechos. Ellos aspiran a
-serlo, es verdad, y el colosal desarrollo de sus riquezas, la profunda
-confianza que tienen en s mismos, les hacen creer en la fcil
-realizacin de esos ambiciosos deseos; pero estn lejos de haberlo
-logrado. Puede esperarse que la construccin del canal interocenico
-traiga el establecimiento de un protectorado ms o menos disfrazado de
-los Estados Unidos sobre los pequeos Estados de la Amrica Central;
-se puede prever que las Antillas escapen poco a poco a la dominacin
-europea para caer en las de ellos. Quiz, tambin, si anda falto de
-cordura y prudencia, Mjico, a pesar de su importancia, concluya por
-ser asimismo un satlite de los Estados Unidos. Les ser preciso a
-stos mucho ms largo tiempo y muchsimos ms grandes esfuerzos para
-extender su hegemona sobre las naciones sudamericanas, suponiendo que
-puedan llegar a ello. Sin duda, los Estados Unidos vern aumentarse
-sus relaciones comerciales con esos pases y participarn de los
-efectos de crecimiento y prosperidad que parecen estarles reservados.
-El desarrollo de su potencia industrial, la reconstruccin de su
-marina mercante, les ayudar mucho; pero, por muchos aos an la gran
-corriente comercial de la Amrica del Sur continuar dirigindose hacia
-Europa, cualesquiera que sean los medios que empleen los Estados Unidos
-para desviarla. _Y si el Brasil, la Argentina y Chile, abandonando
-sus querellas intestinas y sus rivalidades, hallasen la estabilidad
-poltica y se consagrasen a cultivar las riquezas maravillosas de
-su suelo, se podra ver, en un cuarto de siglo, o en medio siglo,
-constituirse en esa regin naciones potentes, capaces de contrapesar a
-la Amrica anglosajona, y de hacer en lo de adelante vano el sueo de
-hegemona panamericana acariciado por los Estados Unidos._
-
-Subrayo las palabras finales, porque ellas son la expresin del juicio
-que la Europa sensata y previsora tiene de nuestras repblicas, ante la
-amenaza del imperialismo yanqui. Es de desear que nuestros hombres de
-Estado se fijen en estas manifestaciones. El estudio que he extractado,
-encierra la opinin del criterio serio europeo, y ojal los pensadores
-nuestros tomen en cuenta estas altas vistas[1].
-
- [1] Recomiendo a quienes interese, en este sentido, un
- reciente artculo del _Times_ sobre el imperialismo americano.
- El canal de Nicaragua, en el _Kolnische Zeistung_. Y La
- lucha por la preponderancia en la Amrica del Sur, en el
- _Frankfurter Zeitung_.
-
-[Ilustracin]
-
-
-
-
-[Ilustracin:
-
- ACABSE
- DE IMPRIMIR
- ESTE LIBRO EN
- MADRID, EN EL ESTABLECIMIENTO
- TIPOGRFICO
- DE JOS YAGES
- SANZ, EL DA XXVII
- DE JUNIO DEL AO
- MCMXVII]
-
-
-
-
- PRIMERA Y NICA EDICIN
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- DE LAS
-
- OBRAS COMPLETAS
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- DEL GLORIOSO POETA HISPANO-AMERICANO
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-Las suscripciones, tanto a Espaa como al Extranjero, se servirn
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- _SEMESTRES ADELANTADOS_
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-impresas en papel fabricado especialmente y encuadernadas en pergamino,
-que se servirn nicamente por suscripcin, en las mismas condiciones
-que las anteriores, al precio de
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-En cada tomo se harn constar los nombres de los suscriptores a
-todas las colecciones, tanto de la edicin corriente como de sta,
-especialmente dedicada a biblifilos, la cual llevar adems, si as lo
-desea el interesado, su nombre o iniciales en la tapa de encuadernacin
-sin ningn otro adorno; pero si el suscriptor desea que la tapa vaya
-decorada a mano por el Sr. Ochoa, habr de aumentar otras =10= pesetas
-por este trabajo. Cada tomo llevar distinta decoracin.
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-Para suscripciones y pedidos de ejemplares, dirigirse a la casa
-administradora de esta edicin,
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- Editorial MUNDO LATINO
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- Barbieri, 1 duplicado.--Apartado 502.
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-Las libreras de Espaa y Amrica debern dirigir sus pedidos a la
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- SOCIEDAD GENERAL ESPAOLA DE LIBRERA,
- DIARIOS, REVISTAS Y PUBLICACIONES (S. A.)
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- _Ferraz, 21._ .......... _Madrid._
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-EN EL PRXIMO VOLUMEN SE PUBLICARAN LOS NOMBRES DE LOS SUSCRIPTORES
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-End of the Project Gutenberg EBook of La Caravana Pasa, by Rubn Daro
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-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA CARAVANA PASA ***
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index 9b1e38c..dc6ee68 100644
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-<pre>
-
-The Project Gutenberg EBook of La Caravana Pasa, by Rubn Daro
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-
-Title: La Caravana Pasa
- Obras Completas Vol. I
-
-Author: Rubn Daro
-
-Contributor: Alberto Ghiraldo
-
-Release Date: November 29, 2018 [EBook #58375]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: ISO-8859-1
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA CARAVANA PASA ***
-
-
-
-
-Produced by Josep Cols Canals, Carlo Traverso, Carlos Coln
-and the Online Distributed Proofreading Team at
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-generously made available by The Internet Archive/Canadian
-Libraries)
-
-
-
-
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-
-</pre>
+<div>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58375 ***</div>
@@ -9070,382 +9030,7 @@ pedidos a la</p>
-<pre>
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of La Caravana Pasa, by Rubn Daro
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA CARAVANA PASA ***
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-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
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-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
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+<div>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58375 ***</div>
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