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diff --git a/58375-0.txt b/58375-0.txt new file mode 100644 index 0000000..ba9bed8 --- /dev/null +++ b/58375-0.txt @@ -0,0 +1,6712 @@ +*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58375 *** + + + + + + + + + + + + + + Nota del Transcriptor: + + + Se ha respetado la ortografía y la acentuación del original. + + Errores obvios de imprenta han sido corregidos. + + Páginas en blanco han sido eliminadas. + + Letras itálicas son denotadas con _líneas_. + + Las versalitas (letras mayúsculas de tamaño igual a las minúsculas) + han sido sustituidas por letras mayúsculas de tamaño normal. + + + + + LA CARAVANA PASA + + POR + + Rubén Darío + + + Prólogo + de + Alberto Ghiraldo + + + Volumen I de las obras completas. + Administración: Editorial + MUNDO LATINO + Madrid + + + + + ES PROPIEDAD + QUEDA HECHO EL DEPÓSITO + QUE MARCA LA LEY + + + + +PRÓLOGO + + + + +[Ilustración] + + + + +_RUBÉN DARÍO_ + + +_El alma de América ha repercutido en el mundo a los sones portentosos +de la lira de este admirable poeta. Admirable y único, porque en él +se ha concentrado el esfuerzo de infinitas generaciones, siendo algo +así como la resultante de la evolución de la gran raza hispana que, +allende el mar Atlántico, condujo el fuego latino sobre el lomo de las +carabelas conquistadoras._ + +_La hora es llegada, pues; la hora de las grandes afirmaciones sobre +la obra de Rubén Darío. Levantemos la voz entonces para afirmar, +definitivamente, lo que ha tiempo viene concretándose en el fondo de +los espíritus: La influencia decisiva de este poeta en la literatura +española, ya que él es un fruto, el mejor fruto del árbol padre, pero +enriquecido por el aura de las florestas vírgenes, coloreado por +luces de cielos de libertad y sazonado por el sol esplendoroso de los +trópicos que doró su frente de predestinado._ + +_Y sin caer en la vulgaridad de exaltar, vanamente, la figura de +Darío al nivel del creador de una nueva literatura, cosa fuera de ley +natural, establezcamos el lugar verdadero ocupado por este magnífico +poeta, creador, a su vez, eso sí, de un nuevo valor, de una nueva +sensibilidad, de la que va impregnándose toda la literatura española y +española-americana, contagiada por su numen._ + + * * * * * + +_Contra la opinión general creo, como lo he dicho en una reciente +impresión literaria, que es a través de Darío, que la joven literatura +española se satura de Francia y de Verlaine... Pero es también a +través de Darío--el poeta que, para quienes saben mirar y ahondar en +las cosas y en los seres, atesora en su espíritu mayor cantidad de luz +americana--, que la joven literatura española adquiere una ductilidad, +una maleabilidad, una tersura, una sutileza, una sugestión, una +energía nuevas, bebidas por el precursor en sus Momotombos amenazantes +y tronadores, en sus florestas bellamente salvajes, en sus cielos +límpidos, en sus soles ardientes y en las gotas de sangre que sus +ascendientes, chorotegas o nagrandanos, mezclaron al tronco hispano, +místico y guerrero._ + +_Y he aquí cómo, a pesar de la influencia de París, americana es la +fuerza, americano el fuego, americana la sugestión del estilo que da +modalidad y carácter a este admirable movimiento literario de que es +bandera Darío._ + +_Escuchad cómo, él mismo, ha explicado su situación artística en estos +párrafos, tan llenos de sugestividades, que extraigo de la_ Historia de +mis libros: + + «_En el fondo de mi espíritu, a pesar de mis vistas cosmopolitas, + existe el inarrancable filón de la raza; mi pensar y mi sentir + continúan un proceso histórico y tradicional; mas de la capital del + arte y de la gracia, de la elegancia, de la claridad y del buen + gusto, habría de tomar lo que contribuyese a embellecer y decorar + mis eclosiones autóctonas..._ + + »_En_ Del campo (_véase_ Prosas Profanas) _me amparaba la sombra + de Banville, en un tema y en una atmósfera criollos. La_ Canción + de Carnaval _es también a lo Banville, una oda funambulesca, de + sabor argentino, bonaerense. La_ Sinfonía en gris mayor _trae, + necesariamente, el recuerdo del mágico Theo, del exquisito Gautier + y su_ Symphonie en blanc majeur. + + »_La mía es anotada_ d'apres nature, _bajo el sol de mi patria + tropical. Yo he visto esas aguas en estagnación, las costas como + candentes, los viejos lobos de mar que iban a cargar en goletas y + bergantines maderas de tinte y que partían, a velas desplegadas, + con rumbo a Europa. Bebedores, taciturnos o risueños, cantaban en + los crepúsculos, a la popa de sus barcos, mientras exhalaban los + bosques y los esteros cercanos, rodeados de manglares, bocanadas + cálidas y relentes palúdicos..._ + + »_Y tal es ese libro_ (_se refiere a_ Prosas Profanas) _que amo + intensamente y con delicadeza, no tanto como obra propia, sino + porque a su aparición se animó en nuestro Continente toda una + cordillera de poesía poblada de magníficos y jóvenes espíritus._» + +_Y, ya seguro del triunfo, agrega_: + + «_Y nuestra alba se reflejó en el viejo solar._» + +_Después, aludiendo a_ Cantos de Vida y Esperanza, _dice_: + + «_Español de América y americano de España, canté, eligiendo como + instrumento al hexámetro griego y latino, mi confianza y mi fe en + el renacimiento de la vieja Hispania, en el propio solar, y del + otro lado del Océano, en el coro de naciones que hacen contrapeso, + en la balanza sentimental, a la fuerte y osada raza del norte._» + +_Y siempre, desde la_ Sinfonía en gris mayor _de_ Prosas Profanas +_hasta el_ Allá lejos _de_ Cantos de Vida y Esperanza, _un «rememorar +constante de paisajes tropicales» lo embarga, refloreciendo +perpetuamente en toda su obra «el recuerdo de la ardiente tierra +natal»_. + + * * * * * + +_He hablado de predestinación, y nunca como en este caso podría +justificarse el uso de tal vocablo, puesto que una fuerza oculta, +secreta y soberana, parece impulsar a este peregrino del arte +que, zaherido por los necios y por los que no entienden_--celui +qui-ne-comprends-pas, _¡oh, Gourmont!--injuriado en su amor +propio--más bien dicho, en su orgullo inmenso de forjador de +belleza--por el insulto, rastreante y baboso, de toda especie de +pedantes y pendolistas sin estro, anquilosados y grises moluscos sin +alma y sin brillantez; perseguido y calumniado, al iniciarse en su +carrera de escritor, por el cúmulo de analfabetos zafios y leguleyos +circundantes; en plena y triunfante juventud, guiado sólo por el hada +milagrosa que lo besó al nacer, échase a andar por el mundo, el nuevo +mundo de su cuna, recorre los lindes de su pueblo y, después, con su +lira al brazo, sale de su Nicaragua lujuriante, va al Salvador, va a +Guatemala, va a Costa Rica, va a Honduras, cruza por segunda vez, en un +vuelo de águila, a Chile, y allí, a raíz de una brega fantástica con +la vida, con la mísera vida que pretende, inútilmente, atarlo por el +corazón y el estómago, a la piedra de sus molinos, en pleno vértigo de +iluminado, lanza a los vientos de la gloria el génesis de toda su obra +futura, encerrado, envuelto en el_ Azul _de sus ensueños. Después... +Después, escuchad: Vuelve de Chile a su Momotombo. Permanece una corta +temporada en la tierra que le vió nacer, tal como si hubiera ido a ella +sólo para acumular algunas fuerzas complementarias de su energía, y +el incansable peregrino del arte, lira al brazo de nuevo, parte esta +vez en busca de la Cruz del Sur... Regresa a Chile para entrar a la +Argentina por en medio de sus altas cumbres, y allí, en ese pueblo +nuevo, fuerte y predestinado también a cosas grandes, hace su aparición +triunfal._ + + * * * * * + +_Ha llegado a su primera y grande etapa. Allí, en la Argentina, +trabajará denodadamente, luchará como un esforzado, bandera y verbo de +su arte, contra todo y contra todos. Convertido en fuerza dinámica, +reunirá a su alrededor a la flor de la juventud llena de ideales y +ansiosa de expandirse; fundará revistas donde ensayarán sus vuelos +los pichones que hoy tienen alas de cóndor; hará periodismo alto, +fuerte, educador, sin mácula; será caudillo literario, a cuyo paso se +abrirán rosas perfumadas y ardientes y se erguirán cactus malignos +y punzadores; hará oir su palabra serena, armoniosa, llena de fuego +y de música extraña y sugestiva, en defensa de su credo renovador; +escribirá dos de sus libros fundamentales_, Prosas Profanas _y_ Los +Raros, _y, por fin, en el cenáculo nocturno, rodeado de los elegidos +de su espíritu, agitado y nervioso, presa del estimulante alcohólico y +trágico, será siempre el apóstol del arte, exaltado hasta el delirio +si queréis, embriagado hasta la locura, pero soñando, perennemente, con +la belleza y la luz_. + + * * * * * + +_En la Argentina debía terminar su viaje por América. Ya de allí +vendría a Europa para irradiar desde aquí con más poder en todo el orbe +de habla castellana. Cumple así su peregrinación, y durante quince o +más años de batalla sin tregua--porque Darío fué un laborioso, hombre +de arte siempre, absorbido por la idea de la superación, evolucionando +y ascendiendo por la luminosa cuesta de su montaña de ensueño--, +realiza esa obra admirable, de la que son jalones soberbios sus_ +Cantos de Vida y Esperanza, El poema de Otoño, Peregrinaciones, La +caravana pasa, _el_ Canto a la Argentina _y el_ Canto errante, _broche +diamantino con que cierra el ciclo de su acción fecunda interrumpida +por temprana muerte_. + + * * * * * + +_¿Poeta por antonomasia? Sí, poeta, el poeta, el ser entregado, todo +entero, al arte, a su arte, que era el de poner música perdurable al +pensamiento._ + +_Apóstol de la belleza, cuya alma, todo sinceridad,_ + + ¡Si hay un alma sincera esa es la mía! + +_alentó vibrando siempre al ritmo musical de la naturaleza, percibiendo +los sonidos más armoniosos, sutiles y puros, para trasmitirlos, hechos +notas de luz, en sus estrofas aladas._ + +_En la lírica española queda para siempre marcada la influencia de este +poeta concretador, envidiable y generoso, de una nueva sensibilidad, la +sensibilidad de su época, que él supo hacer palpable en su estilo de +magno y mágico artífice._ + + Alberto GHIRALDO + + Madrid, 1917. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración: LIBRO PRIMERO] + + + + +[Ilustración] + + + + +I + + +Desde el aparecer de la primavera he vuelto a ver cantores ambulantes. +Al dar vuelta a una calle, un corro de oyentes, un _camelot_ lírico, +una mujer o un hombre que vende las canciones impresas. Siempre hay +quienes compran esos saludos a la fragante estación con música nueva +o con aire conocido. El negocio, así considerado, no es malo para los +troveros del arroyo. ¿Qué dicen? En poco estimables versos el renuevo +de las plantas, la alegría de los pájaros, el cariño del sol, los besos +de los labios amantes. Eso se oye en todos los barrios; y es un curioso +contraste el de que podéis oir por la tarde la claudicante melodía +de un aeda vagabundo en el mismo lugar en que de noche podéis estar +expuesto al garrote o al puñal de un _terror_ de Montmartre, o de un +_apache_ de Belleville. Mas, es grato sentir estas callejeras músicas, +y ver que hay muchas gentes que se detienen a escucharlas, hombres, +mujeres, ancianos, niños. La afónica guitarra casi ya no puede; los +pulmones y las gargantas no le van en zaga, pero los ciudadanos +sentimentales se deleitan con la romanza. Se repite el triunfo del +canto. Las caras bestiales se animan, las máscaras facinerosas se +suavizan; Luisa sonríe, Luisón se enciende. El mal está contenido por +unos instantes; el _voyou_ ratero no piensa en extraer el portamonedas +a su vecino, pues la fascinación de las notas lo ha dominado. Los +cobres salen después de los bolsillos, con provecho de los improvisados +hijos de Orfeo--o de Orfeón--. El cantante sigue su camino, para +recomenzar más allá la misma estrofa. La canción en la calle. + +El dicho de que en Francia todo acaba en canciones es de la más +perfecta verdad. La canción es una expresión nacional y Beranger no es +tan mal poeta como dicen por ahí. La canción que sale a la calle, vive +en el _cabaret_, va al campo, ocupa su puesto en el periódico, hace +filosofía, gracia, dice duelo, fisga, o simplemente comenta un hecho de +gacetilla. Ya la talentosa ladrona señora Humbert anda en canciones, +junto con la catástrofe de la Martinica, y la vuelta de Rusia de M. +Loubet. En Buenos Aires hay poetas populares que dicen en verso los +crímenes célebres o los hechos sonoros, como en Madrid los cantan los +ciegos. En Londres se venden también canciones que dicen el pensar del +pueblo, lleno de cosas hondas y verdaderas, «a tres peniques los cinco +metros» de rimas. Ese embotellamiento castalioperiodístico es útil a +la economía de las musas. + + * * * * * + +Dos cancionistas acaban de irse a hacer una jira alrededor del mundo. +Conozco a uno de ellos, a Bouyer, excelente muchacho que hace versos +lindos. Ese viaje alrededor del mundo es con el objeto de hacer dinero. +La empresa es loable, aunque un poco difícil. Esas cigarras corren el +peligro de abandonar la lira en el camino a pesar de la _réclame_ de +_Le Figaro_, de la protección de las colonias y del talento de los +viajeros. La canción y el cancionista parisienses fuera de París, no +resultan. Siempre consideré la bella y generosa idea del Dr. Cané, en +uno de sus artículos, el establecimiento de un _cabaret_ artístico en +Buenos Aires, como irrealizable. La canción de aquí necesita primero +su idioma, sus oficiantes melenudos, su ambiente singular, la cultura +de un auditorio ático. Ya me imagino en un café criollo, una especie +de _Quat'z-arts_, la figura de Yon Lug, por ejemplo, cantando, con su +melena, y sus pantalones. ¡Pobre melena, pobres pantalones y pobre Yon +Lug! Louise France no saldría dos veces. Y en cuanto a los _hyspas_ que +quisiesen ridiculizar a tales o cuales personajes mundanos o políticos, +no quiero pensar en los percances que les sucederían. + +La calle y el aire libre dan su nota especial a todo lo que en ellos +pasa, cortejo, personas, música o palabra. El mismo ensueño brota en +veces de la calle. ¿Quién no se ha sentido vagamente sentimental, en +la tristeza de una tarde, al oir cómo brota en fatigadas ondas de +melancolía la música soñadora de un organillo limosnero? ¿No ha escrito +un altísimo poeta un maravilloso poema en prosa con ese motivo? + +La canción anda por las calles y callejuelas de París desde hace +tiempo. Los triolés de Saint Amand nos dicen algo de las que se oían +por aquí por mi vecindad, en el Pont Neuf. «Se las oye entre ocho y +nueve, las raras canciones del Pont Neuf. Su papel es menos blanco que +un huevo, pero mi lacayo las encuentra bellas. Las canciones del Pont +Neuf se unen a los raros libelos.» El espíritu popular ha florecido +siempre en las canciones, en blancos amorosos, en rosados alegres, o en +los rojos furiosos de las locas carmañolas. Charles Arzano nos renueva +la historia de la canción callejera desde su aparición en ese Pont Neuf +y sus alrededores, + + ...rendez-vous des charlatans, + Des chanteurs de chansons nouvelles. + +Los cancionistas eran un poco bohemios, un poco prestidigitadores o +maestros de animales sabios, perros o monos. Y sus cantos eran solos o +acompañados de lamentables violas o violines. Un pobre diablo de poeta +del tiempo de Saint Amand se llamaba el Perigourdin, andaba hecho una +lástima, vendiendo sus composiciones o haciendo que las vendía. Luego +hay otros, como el loco Guillaume, que divertía a Enrique IV y a Luis +XIII. Las mazarinadas aparecieron. Scarron afilaba sus tijeras. La +sátira de todos se encarnaba en volantes estrofas. + + Un vent de fronde + A souflé ce matin: + Je crois qu'il gronde + Contre le Mazarin. + +Las mujeres no faltan. Ya es la Mathurine compañera de Guillaume el +bufón, ya la terrible verdulera «dame Anne» que andaba en el mercado y +fuera de él esparciendo invectivas contra su regia tocaya de las bellas +manos, Ana de Austria. Desfilan en la curiosa lista de la canción +flotante, Phillipof el ciego, que + + ...a gueule ouverte et torse + A voix hautaine et de toute sa force + Se gorgiase a dire des chansons; + +el cojo Guillaume de Limoges, el Apolo de la Grève, Mondor y Tabarin +su criado, Bruscambille, Duchemin, y el gran charlatán barón de +Grattelard. Bajo Luis XV, Minart y Leclerc, Valsiano y esa hermosa +Fanchon, cantora atrevida, pródiga de su cuerpo, que llevaba encajes de +Chantilly en su delantal. «Verdadera cancionista de las calles, a la +Watteau, ningún _souper fin_ digno de ese nombre se podía dar sin la +presencia de la bella Fanchon, a quien se festejaba y se llamaba por +todas partes.» + +Bajo la Revolución no surge más figura que la de Angel Pitou, tan +famoso en el mundo gracias a Dumas. Pero la canción callejera entonces +va en coro, en grandes coros trágicos. Lleva el gorro frigio, rojo +como la sangre, y en las puntas de las picas, cabezas. Después la +canción ha degenerado. No aparecen figuras concretas y notables. Los +caricaturistas, como Daumier y Gavarni, se ocupan de ella como una +página de miseria al servicio de la filosofía de su lápiz. + +Hoy los cantores ambulantes, como he dicho, son siempre camelots que +venden canciones con ocasión de un suceso cualquiera, así como venden +juguetes, grabados, tarjetas postales o abanicos. Y cantan ellos del +mismo modo que pronuncian discursos o _bonimenst_. La primavera es un +pretexto, Víctor Hugo otro, Boulanger otro, el 14 de Julio otro; y la +venta aumenta con un hecho criminal de resonancia como el asesinato de +Corancez: + + Ecoutez le terrible drame + Qu'à tous ici je vais chanter, + Vous en s'rez tous épouvantés + Et pleurerez á chaudes larmes. + ¡Faudrait qu'vous n'ayez rien dans l'âme + Si vous réfusez de me l'acheter! + Un père, un inmonde assassin + Dont le coeur n'était pas humain + Et quin n'est poín digne d'estime, + Commit les plus horribles crimes. + La colère guidant sa main, + Il assomma tout's ses victimes. + +La canción, editada generalmente en el Faubourg Saint-Denis o en la +calle du Croissant, lleva su ilustración, su grabado espeluznante, +o amoroso, o patriótico. Así la canción en la calle va presentada +por la pintura, por la música y por la poesía. No podrá quejarse el +aficionado. Los temas cambian como la actualidad, y de este modo la +profesión no tiene tiempo perdido, y la ganancia es segura. Vale más +que asaltar, robar o hacer el oficio de los célebres, por ahora, Leca y +Manda, dueños que fueron de la innominable _Casque d'or_. + + * * * * * + +Eugenie Buffet logró gran fama, hace algunos años, saliendo a +cantar para los pobres; y en las calles de París recogió muy buenas +cantidades, ayudada por su agradable figura, su buena voz y su buen +talento. La vi en tiempo de la Exposición, en el París viejo, en el +_Cabaret de la pomme de pin_. Y la he vuelto a ver en otro cabaret que +ha hecho ruido al fundarse en Montmartre, pues no se podía conseguir el +permiso para su fundación: _La Purée_. En esos _cabarets_ montmartreses +y en algunos del barrio Latino, se refugia la canción que guarda las +tradiciones y las preeminencias de antaño, aunque muy venida a menos. +Los poetas cancionistas de esos lugares son casi todos comerciantes +al pormenor de talentos sin salida o sin colocación. Esos artistas +que tanto han dicho y dicen de la burguesía, son servidores de ella, +histriones de ella. El renombrado Fursy tiene como clientela la flor +mundana y _demi_-mundana. Los poetas de su _boîte_ divierten a las +cortesanas y a las gentes de dinero, diciendo sátiras más o menos +graciosas contra personalidades conocidas, y formando, por así decir, +una gaceta lírica con todos los sucesos que llaman la atención pública. +El _cabaret_ de Fursy es caro como un teatro de primer orden, y se va +a él después de comer en casa de Paillard... Esa no es la canción en la +calle. Es la canción del tiempo en que vivimos. + +¡Ah! las ilusiones de tantos jóvenes americanos cuyas cartas recibo, en +que me hablan como de un soñado paraíso intelectual de esos centros en +que ellos juzgan triunfantes a la bella Poesía y al Arte adorado. + +Hay, en esos centros, unos cuantos hombres de bastante talento, aquí +donde _todo el mundo tiene talento_, que le saben sacar su provecho +al oficio de rimar; y unos cuantos pobres diablos que cantan por unos +pocos francos la romanza sentimental o la canción de _faits divers_. +Y entre los concurrentes, gentes de todo pelaje, mujercitas fáciles, +botticellis que se dicen eterómanas, poetastros, viejos _ratés_, o +muchachos con fortuna que van a pasar el rato con su amiga. Por una +hermosa poesía, muchas mediocres, escatológicas, o tontamente obscenas. +Por una manifestación de arte, o de sentimiento, un sinnúmero de +bufonadas sin sal ni gracia. No faltan exóticos y rastacueros que +aparentan gozar con todo lo que allí se ve y oye, dando por un hecho +que, para ser parisiense, hay que gustar de ello. + +La época actual ha bastardeado las cosas del espíritu y del +entendimiento y corazón. El utilitarismo y la poca fe han mermado el +soñar y el sentir. La vieja lira se ha vuelto un instrumento que hay +que poseer a escondidas, _en catimini_, como dicen por acá. + +Las rimas en Francia están de baja. A pesar de ser Hugo divinizado, +los libros de versos no tienen salida en las librerías, ni los poetas +nuevos logran romper el hielo general. No debe ser esto signo de +progreso, porque en Inglaterra y en los Estados Unidos no hay familia +que no tenga su poeta favorito junto a la biblioteca del hogar. + +Los poetas oficiales son como M. Rostand o como M. Sully Prudhomme... +Ni unos ni otros llenan el vacío ideal. Los otros se van cada cual por +su camino, mientras las sombras de Verlaine y Mallarmé desaparecen +entre los cipreses obscuros de una hermosa leyenda. La canción se echa +a la calle... + +Prefiero oir el organillo, el «orgue de Barbarie»... + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +II + + +Ha habido en estos días dos exposiciones que han atraído la atención +parisiense, sobre todo la de la gente elegante: una de perros, otra +de flores. Tan de buen tono es una perrera de distinción, como una +colección de orquídeas o crisantemos. + +En la plaza de la Concordia, frente a la exposición canina, se ha +instalado todos los días un grupo singular de hombres y canes, una +especie de pequeño mercado al aire libre: los perros pobres, los perros +de la calle, los «cuatro patas de París» cantados por Bruant cuando +Bruant no tenía rentas. Es algo como el Salón de los Independientes, +ante los medallados y ricos... + +Ciertamente, en todo hay clases, hay jerarquías. Los perros del +coloquio de Cervantes no eran del mismo rango que los que acompañan, +decorativos, a los príncipes, en los retratos de Velázquez, y un perro +de ciego no es igual a un perro de millonario. El otro día, en el hall +del Elysée Palace Hôtel, he visto algo que preocupaba a la servidumbre. +Los _larbins_ sonreían, casi se humillaban... Solicitaban una caricia, +una mirada, quizá una mordida... Se trataba de los perros de la +baronesa Hirch, que andaban ahí por los salones, señores distinguidos +aunque importunos y mal educados. + +Allí en la exposición se ha reunido una larga cantidad y variedad del +quizá extremadamente alabado animal, que usufructúa la mejor fama de +fidelidad y de nobleza. Todos los pelajes y todas las formas, desde +los enormes mastines hasta los perrillos redondeados como pelotas para +alfileres o semejantes a manguitos. Entre los visitantes he visto +personas que miraban con verdadera ternura a las notables bestias y +he recordado la suscripción abierta por el _New York Herald_ para un +hospital de perros, y a la cual han contribuído con buenas sumas, +nobles foxterriers y blasonados galgos. Y hay, en una isla del Sena, un +cementerio cínico que... + +--«Cuanto más vivo entre los hombres, amo más a los perros», dejó dicho +alguien. «Yo, agregó un filósofo bastante cuerdo, con quien departía +junto a la gran perrera de las Tullerías, cuanto más vivo entre los +hombres envidio más a los perros. De ellos es la tierra prometida y +sus sucursales: París, Londres, New York. «La más noble conquista del +hombre» y el perro, han logrado gran parte en el imperio del mundo. + +La ocurrencia de Calígula fué un presentimiento. Antes que en París, en +los Estados Unidos los perros han llegado, merced a la complacencia y +al capricho de sus amos millonarios, a la filozoología, parangón de las +obras y del sentimiento de los filántropos. Los perros ricos han dado +dinero a los perros pobres, sus hermanos desheredados. La caridad es +una noble virtud. + +Los perros parisienses de la _élite_, gozan de todas las ventajas de su +excepcional posición. Disfrutan de ésta con un exceso chocante. Los hay +que no disimulan su petulancia y su vanidad. Los hay que van solos, en +los carruajes de sus amos al Bosque, en estas dulces tardes doradas de +sol. Miran, desde sus cojines, con un desdén manifiesto; no bajan de +su preeminencia social. Su desdén abarca a los hombres, a los hombres +pobres. Son autoritarios con los perros de la clase media, y tiranos +con los perros callejeros. + +Jamás consentirían en una _messaliance_; tienen decoro. Hasta hoy, +en este favoritismo de que gozan, la gente de buena voluntad veía +algo como una coerción benéfica en los caballos y en los gatos; pero +los gatos se han dado demasiado a la literatura desde Beaudelaire; +y sufren, a causa del _civet_ de liebre, la predilección de los +cocineros de _rotiserías_ mediocres. En cuanto a los caballos que se +dirían exclusivamente favorecidos por las sociedades protectoras de +animales, están demasiado degenerados y abatidos por un servilismo que +retrogradará muchos siglos su progreso... ¡Hay el gran Prix, sí; pero +hay también la hipofagia! En tanto que los perros... + +Haraposos, hombres y mujeres, los del mercado improvisado de perros, +estaban allí frente a la terraza de Orangerie. Les rodeaban un grupo +de pobres diablos y de curiosos; y por el aspecto, muchos de ellos +necesitados, hambrientos. Dentro se oía la algazara de los perros +ilustres; perros que valen una fortuna _y que lo saben_; perros +titulados y con holgadas rentas anuales; perros que tienen cocinero, +veterinario y modisto; perros _parvenus_, hijos del azar, perros +cristianos y perros judíos. + +¡Ah! admirable Teufelsdroeckh. + +«A los ojos de la lógica vulgar, ¿qué es el hombre?--¡Un bípedo +omnívoro que usa calzones!» Tú serías hoy impagable para una +conferencia trascendente sobre la psicología de los perros y su +relación con los humanos. + +A la puerta de la exposición, un gran perro, vagabundo, un verdadero +«quat'patt's de París», sarnoso, flaco, lleno de remiendos y peladuras, +pero fuerte, con una gran boca que deja ver muy firmes y agudos +dientes, mira hacia adentro con ojos que sin ser humanos podrían decir +muchas cosas. + +¡Si él pudiera!... + + * * * * * + +Turno de las flores. + +Esto es más grato. ¿Recordáis las maravillas florales de la Exposición +Universal? Habría que repetir el mismo himno, que glosar el mismo +canto. Flores de todos los climas, de todos los colores y de todas +las formas se presentan en las _serres_ nuevas, en el jardín de las +Tullerías, al lado de la rue Rívoli La jardinería confina ya con +la escultura, con la pintura, con la literatura. Hay aquí también +nobleza y distinción. Junto a las rosas reinas y las princesas +exóticas, están las flores de los campos, las flores rústicas que +han recibido educación, que han aprendido a ser elegantes, que han +aumentado y afinado sus trajes, que saben, al paso del aire, hacer +cumplidas reverencias y que pueden ser cortejadas por las más exigentes +mariposas. Un soplo de penetrantes aromas brota de tantas delicadas +carnes, de tantas magníficas corolas. Mil formas se combinan, se +juntan, y todos los tintes lucen a la luz que pasa amorosa por los +vidrios de las galerías. ¡Qué vasta nomenclatura! Las familias se +multiplican y se llega en ocasiones a perder el conocimiento. Rosas, +¿cuántas rosas? Claveles, ¿cuántas especies de claveles? Llaman las +clemátides japonesas de colores episcopales; los geranios de todos los +colores, los caladiums tropicales, las otras flores de sonantes nombres +latinos y griegos; las rosas siempre, de cien, de mil nombres, desde +los de las leyendas hasta los de las vulgares dedicadas a subprefectos +y propietarios; las reina-margaritas, los jazmines, las múltiples +violetas; las cestas de amapolas civilizadas; la anémona antigua que en +el latín de Plinio como bajo el cielo se abre al soplo del aire: _Flos +numquam se aperit nisi vento spirante, unde et nomen ejus_. Y otras, y +otras, infinitas joyas de los _parterres_. + +Las marquesas, los ministros, militares, ricos mundanos iban y venían +gozando en la fiesta primaveral y perfumada. + +El filósofo, silencioso, meditabundo me dijo de pronto: + +--La verdad es que el derecho al pan es indiscutible. + +--Sí, le contesté. + +--Y también este otro: que cada cual tenga en la vida su parte de rosas. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +III + +_Andrianamanitra mby an-trano_, en correcto malgacho, quiere decir: +«El buen Dios está en la casa», lo cual se aplica, allá en Tananarive, +cuando la luz del sol invade las habitaciones. Es una manera de +expresarse poética, sencilla, religiosa, como conviene a gentes +salvajes, negras, desprovistas de toda civilización. + +En París, capital de la cultura, cuando llega oficialmente cornacqueada +la pobre reina Ranavalo, se la llama «la negrita de la rue Pauquet», se +la aloja en un «garni» de segundo orden, se la pinta como una mona, en +los periódicos; lo cual no obsta para que, en la estación, al llegar su +majestad hova, se haya gritado, a falta de algo mejor: «¡vive la reine!» + +La reinita morena--_nigra sum sed formosa_--es bastante agradable y +simpática; no es, ni mucho menos, una salvaje, puesto que pedalea +y lee novelas francesas. Si la pensión que se la pasa no fuese tan +limitada, se entregaría quizá al automovilismo. Prisionera, después de +ser destronada de un modo completamente progresista, ha vivido en una +villa que la sirve de jaula en Argel. Es algo en cambio de su palacio +de plata, en la capital de su reino, en donde, soberana, gozaba de su +libertad poderosa y de sus caprichos. La tierra de su nacimiento es de +singular hermosura; y al llegar a París, no ha dejado de recordarla. + +Ese país, hoy bajo la fuerza francesa, es descrito así por Pierre +Mille: «Allí, dice, las tempestades mismas no obscurecen la claridad +del cielo. Las estrellas no son las mismas que en Europa, y la luna +es tan bella y majestuosa que los niños la llaman «abuela», queriendo +significar así su respeto y su afecto por ese astro. La tierra en ese +país es roja y casi sin árboles. + +«Los ríos, detenidos por diques frecuentes, se extienden en los valles +y favorecen así el cultivo del arroz, que rinde ciento por uno. En fin, +los habitantes, siendo de origen polinesio, tienen más inocencia que +virtud. Aman el amor, los niños, los cantos fáciles, y, sobre todo, la +luz.» + +Como véis son absolutamente bárbaros; y se ha procurado y se procura +infundirles ideas nuevas e importarles diferentes artefactos, así como +iniciarles en los refinados adelantos de nuestro ilustre Occidente. +Como Ranavalo lee los periódicos, se ha encontrado, a su llegada, con +el asunto de la secuestrada de Poitiers, una señorita encerrada por +su distinguida madre y su ex suprefecto hermano, durante un período +de veinticinco años, y encontrada medio podrida en un infecto cuarto; +varios procesos de delitos contra natura; un obispo estafador; un +tal príncipe de Vitenval, pontificio, preso por idénticos motivos; +descubrimiento de torturas y castigos vergonzosos en el ejército; la +cuestión dudosa del _Figaro_; y los odios antisemitas y nacionalistas. +Y al enterarse habrá exclamado: _¡Andrianamanitra mby an-trano!_ lo +que, como ya sabéis, quiere decir en lengua de Madagascar: _¡El buen +Dios está en la casa!_ + + * * * * * + +A la reina se la dan--hay que ser justos--25.000 francos al año; lo +cual representan el _revenu_ de cualquiera buena burguesa retirada de +sus negocitos. En cambio, el militarismo nacional impuso a la honesta +república la conquista de un país ya unido a Francia por lazos morales +y políticos, desde el tiempo de Luis XIV. El dulce Mercier fué el alma +de esta campaña heroica que costó a los franceses siete mil soldados +muertos de disentería y fiebres tropicales. La toma de Tananarive no +costó un solo cañonazo: la reina y los príncipes se entregaron a la +generosidad de los invasores. Francia asumió el protectorado directo +de la isla. Las cosas andaban muy bien y ya empezaba a reinar el +bienestar en el país, cuando, con pretextos más o menos fútiles, el +general Galieni, secuestró violentamente a Ranavalo, la despojó de +toda autoridad, e hizo fusilar en la plaza pública a los parientes y +ministros de la pobre soberana esclava. + +Por eso cuando ahora la preguntan a ésta si ha tenido noticias de _la +bas_ se pone casi a temblar y olvida el francés que ha aprendido.--«Des +nouvelles? Non, non. Jamais des nouvelles. Rasanjy? Sais pas. Philippe +Razafimandimby? Sais pas!» No, no quiere saber nada. Se imaginará que +la van a fusilar. + +Y la sobrinita María Luisa, que se llama en malgacho Zatú, tiene ya +nociones de lo que es la civilización europea. Y cuando la preguntan: +«¿Qué quieres ser tú cuando seas grande?» contesta: + +--«¡General!» + +El año pasado, en la Exposición, tuve oportunidad de conocer a una +señora francesa que había habitado por largo tiempo en Madagascar. +Llevaba consigo a una morenita hova, como de siete años, vestida con +su traje nacional, de lanas y sedas rojas y blancas. El pequeño bronce +vivaz tenía los más lindos ojos negros y una graciosa sonrisa que +enseñaba la finura de sus preciosos dientes. Hablaba la malgachita +con toda facilidad el francés y el inglés, y sus gestos y movimientos +denunciaban selección de raza y origen principal. La señora contaba la +historia de su bello hallazgo exótico, y es singular. Era la niña hija +de un alto dignatario. Cuando los pacificadores de Galieni quisieron +sofocar una pretendida rebelión, cuya causa mayor eran exacciones +de colonos aventureros, no encontraron mejor medio que imponer el +terror, y así fusilaron a gran parte de personajes influyentes, cuyo +concurso habría sido justamente indispensable para calmar cualquier +movimiento sedicioso o de protesta. Refugiados los sobrevivientes en +lo intrincado de las selvas, vivieron allí meses de hambre y angustia. +Los que se atrevían a salir servían de blanco a los soldados. Por otra +parte no era un sport nuevo. Los ingleses lo conocen. + +Un día, después de una matanza de indígenas, encontraron abandonada a +esa chicuela, en un estado de lamentable extenuación. La buena señora +la recogió y después de muchos cuidados, logró salvarla. La niña +contaba que por largo tiempo había vivido alimentándose de raíces. +La misma señora no cesaba de alabar la inteligencia de su protegida. +La raza hova--decía--es de las más nobles y fáciles de gobernar. Es +verdaderamente una inmensa injusticia la que se ha cometido imponiendo +el régimen militar con su séquito de excesos y sus crueldades. +Actualmente todavía se impone allá la ley marcial. Fusiles y espadas +dominan. + +Y la niña como que quería agregar:--_Andrianamanitra mby an-trano!_... + + * * * * * + +El redactor de un periódico, recién llegada la reina Ranavalo, +recibió una carta en estos términos: «Señor, quedaré muy agradecido +si me explicáis porqué la reina Ranavalo ha sido recibida de otra +manera que el presidente Krüger. El caso es idéntico. Ambos, víctimas +de la violencia, han tenido que abandonar su patria invadida por +el estranjero. La única diferencia está en que la reina ha sido +despojada por hombres que usan guerreras obscuras y pantalones rojos +y el presidente por soldados que tienen guerreras rojas y pantalones +obscuros. Esta diferencia es muy poco importante para que la suerte de +la una sea menos interesante que la suerte del otro y despierte menos +simpatías. Por lo tanto, me preguntó: ¿a qué causa atribuir la actitud +tan contradictoria de la población parisiense? + +La respuesta es sumamente sencilla y el periodista ha contestado +en consecuencia. El inglés encuentra muy legítima su acción en el +Transvaal, y condena la del francés en Madagascar; el francés considera +que tenía derecho a tomarse Madagascar; pero que el inglés, al +conquistar el Transvaal, se ha portado como un salteador. «Resulta, +decía una notable carta publicada en _La Nación_, de Buenos Aires, +que cuando la mueve su pasión, su interés o su conveniencia, la +civilización europea es más bárbara que los bárbaros». + +Ciertamente, entre Krüger y Ranavalo hay considerable diferencia. +El viejo boer está libre y la reina no; Krüger tiene salva toda su +fortuna--quince millones, por lo menos, de pesos oro--, y la reina +no dispone sino de lo que el gobierno de Francia la quiere dar, en +pupilaje; Krüger lee la _Biblia_, y a Ranavalo se le ha contaminado de +Ohnet, Mary, y compañía. Y para colmo de desventuras de la infeliz, +cuando ha adoptado las modas europeas, comprado bicicleta, aprendido un +poco de piano y venido a París con licencia, se la recibe como a una +macaca, se la llama negra y fea a cada paso, y poco falta para que se +la proponga una contrata en un circo, para bailar la bámbula al lado de +Chocolat. + +Entretanto, ella recibe su pensioncita, que la viene a ser como el +coronelato de Namuncurá. + +Y el mariscal Waldersee vuelve ya de la China, en donde los soldados +de la civilización desventraron chinitas tan monas como María Luisa +Zatú. En el sur de Marruecos _se pacifica_. En Cuba la enmienda Platt +protege a la isla ex española. Tacna y Arica no saben a qué atenerse. +En el Transvaal, Cecil Rhodes hospeda a Jameson, el del raid, en su +mansión que tiene un jardín, según nos cuenta Jean Carrère, como no lo +tuvieron Césares romanos, lleno de flores raras y de leones enormes +prisioneros... + +Decididamente, _Andrianamanitra mby an-trano_. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +IV + + +Suelo encontrarme con gentes imaginativas y con gentes prácticas, +con caballeros de la célula y doctores místicos, con personas que +todo lo arreglan como dos y dos son cuatro y con personas que están +esperando en estos momentos el caballo blanco del Apocalipsis. Toda +la biblioteca Alcan me merece mucho respeto, y doble la figura de los +santos padres que inspiran esa y otras bibliotecas parecidas. Los +espiritualistas hasta el éxtasis y los swedenborguianos de la rue +Thouin, me inspiran vagos temores que algunas risueñas ideas suelen +aminorar. A propósito de una autopsia ruidosa que tuvo por anfiteatro +el del hospital Saint-Antoine, y en la cual unos estudiantes de buen +humor rellenaron de periódicos el cráneo de un ex gendarme--simbólica +ocurrencia,--multiplicaron su hígado y desparramaron sus demás +miembros, se ha hablado y escrito mucho en París. He oído la opinión +de los de la célula, y no encuentran de particular en el hecho sino +la mala administración del hospital; los del caballo blanco, por +el contrario, me han prometido para dentro de muy poco tiempo, la +destrucción del mundo por el fuego del cielo. No sé qué dirá la +«Camarde» de la sabia tranquilidad de los unos y de las bíblicas +seguridades de los otros; pero algo debe preparar después de tantas +ofensas, olvidos y burlas ante los cuales ese cómico descuartizamiento +de un difunto agente de orden público, es poca cosa. La verdad es que +_No hay que jugar con la muerte_, y París está jugando con ella, sin +mirar que desde lo obscuro de su abismo, horrible como en el fresco del +campo-santo pisano, esa flaca fatal ve mucho más allá de sus ausentes +narices. + +Desde luego el olvido. ¿Quién recuerda, en el bullicio de esta vida +de continuos placeres en la lucha incesante por el dinero, por la +posición o por la fama--que todo en el fondo es uno,--quién recuerda +que tiene que morir? Es el perpetuo ejercicio de los sentidos, y +la fatiga consiguiente. Cuando llega _la hora_, todo el mundo está +desprevenido. Si se es algo, la noticia irá en las secciones de crónica +social de los periódicos, y a nadie se le ocurrirá que tal cosa pueda +acontecerle. Las ofensas son más. La frecuencia del duelo es una de +tantas manifestaciones. Otra, la destrucción de la vida en su germen, +los fraudes del amor, las connivencias de M. y M^{me} Saturno. La +estadística enseña resultados increíbles, y la simple conversación con +un portero instruye como un libro. Las «hacedoras de ángeles» han +ocupado tanto a la justicia, como la cirugía galante que abelardizó +una crecida clientela de damas ultraprudentes, partidarias de la +despoblación francesa. Estos terribles menoscabos a la vida, son otros +tantos insultos a la Muerte, que se ve privada de gran parte de su +cosecha y suplantada en sus futuras funciones. + +La burla es peor. Existe en Montmartre un _cabaret_, que puede ser +considerado como uno de los templos en que mayor culto recibe la +estupidez y la grosería humanas. Se llama el _cabaret du Néant_, y +es una de las «curiosidades» que el recién llegado a París se ve +obligado a visitar, inducido por el cicerone, por el amigo bromista, +por la guía o por haber oído hablar del obscuro rincón en que se +toma a la muerte como un inconcebible pretexto de bufonería. Atenas +no habría consentido ese infecto bebedero, y en otra capital que no +se llamase París no habría ni policía ni público para la siniestra +farsa. La fachada del _cabaret_ está pintada de negro y una lámpara +verdosa ilumina la entrada. Ya en lo interior, os reciben unos cuantos +_croquemorts_ con saludos fúnebres, y os llaman la atención las +decoraciones absolutamente mortuorias. Calaveras, tibias, esqueletos, +inscripciones tumbales hieren la vista en las paredes; y las mesitas +para los consumos, están substituídas por ataúdes. El _croquemort_ +que hace de mozo, al servir lo que se le pide, no deja de acompañarlo +con comentarios escatológicos, y de evocar ideas de carroña y de +inmundicia; las provocaciones al asco suelen ir acompañadas de insultos +grotescos, y todo esto, por lo general, es recibido por un público +singular, con risas aprobativas: + +Luego se pasa a una especie de teatrito, en donde, por un juego óptico, +se presencia la descomposición de un cadáver. Y he encontrado un típico +personaje en ese antro: una infeliz muchacha, que cuando el lúgubre +barnum pregunta al público: «¿No hay quien quiera hacer de muerto? y +no surge de los asistentes el mozo ocurrente, o la joven lista, se +presta--dos francos la noche--a la macabra apariencia. Se ve entrar a +la persona en el ataúd, y se va advirtiendo poco a poco la lividez, la +podredumbre, la cuasi liquefacción y el esqueleto. El resultado es un +¡uff! de desahogo, al salir de tan abyecta cueva. ¡Cuán lejos, en el +camino de lo infinito, el fresco de Lorenzetti!» + + * * * * * + +Tengo gran estimación por los médicos y gran devoción por la medicina, +entre otras cosas, porque Esculapio es hijo de Apolo. Por esto mismo he +sentido correr frío por mis venas cuando he oído a varios estudiantes +de medicina ciertos informes y juicios. «Yo, señor, me dijo uno, voy +a recibir mi título dentro de poco, pero ni ejerceré mi profesión, ni +me pondré jamás en manos de un colega.» ¿Me habla usted del desprecio +de la muerte, de los chistes cadavéricos, de bromas de _carabin_? Aún +hay algo peor en los internados. ¿Qué diría usted si le dijese que +suelen verse y no con rara frecuencia, casos de absurdas necrofilias, +e inconcebibles profanaciones por inicuos farsantes? Pues bien, el +desprecio de la vida, la burla de la vida, es algo que da escalofríos. +¿Ha leído usted _Les Morticoles_, de León Daudet? ¿Le han narrado casos +curiosos? Yo le diré de uno observado por mí. + +Llega un infeliz, el profesor diagnostica: apendicitis. Ya sabe usted +la enfermedad que estuvo hace poco de moda. Va uno a operar. Se le +abre el vientre al pobre paciente, se ve, y se encuentra que no tiene +en absoluto tal apendicitis. El profesor, muy tranquilo: «¡Está bien, +cósanle!» ¿No es esta la peor de las vivisecciones y la más horrible de +las infamias? + +Otro caso. Un marido, recién casado, va a consultar a un médico, +acompañado de su señora. Era un asunto ginecológico. El matrimonio, +rico. El doctor asegura al marido que hay que hacer una operación, una +operación muy ligera, cosa de cortos instantes, «mientras usted se fuma +un cigarrillo». Y el marido enciende el suyo, y se queda, no sin cierto +temor, esperando los resultados de la carnicería, en la antesala. Yo, +me dice mi amigo, tenía el cloroformo y otro ayudante el pulso; el +doctor comenzó a operar, y a poco vi un chorro de sangre que se elevaba +casi hasta el techo. No hubo remedio posible. + +El médico, asustado, dijo: _¡Ça y est!_ Unos instantes después la +mujer era cadáver; el ayudante tuvo que salir a dar la noticia al +marido, pues el doctor tenía, y con razón, miedo de que le matara. +Y como éste, otros tantos casos. Naturalmente, esto no lo dicen los +Doyen, los Albarrán, los Mauclair. Otros me narran historias que serían +hoffmanescas si no fuesen netamente repugnantes, de las horas inútiles +del internado. Cuando el reciente hombre descuartizado, que es todavía +incógnita para la policía, se supuso una broma de estudiantes. ¡Ah, +las bromas! hay imbéciles que para asustar al profano, se lanzan hasta +hacer sospechar, con ambiguas reticencias, ocurrentes antropofagias. +Ante esta clase de internos, futuros doctores, me complazco en +recordar a buenos amigos míos, del hospital San Roque de Buenos Aires, +excelentes muchachos que cuando las fatigas de la obligación y del +estudio concluían, pasaban sus horas libres hablando de arte, dibujando +o interpretando en el armonium a Wagner, a Beethoven, a Grieg. + +¿Y los vagos rumores de enfermedades sostenidas, de monstruosos +abortos, de verdaderos asesinatos en favor de impertérritos herederos, +de esos que han tenido su comentario mejor en una popularísima +caricatura de Caran D'Ache, y los encierros de gentes en su sana razón +en manicomios y casas de salud? Cierto; esto sucede en todas partes, y +entre vosotros podéis señalar algunos ejemplos que la prensa ha hecho +visibles y resonantes; pero en esta vastísima capital del placer, del +oro, del amor, los hechos son muchos. + +Los _camelots_ venden juguetes macabros, el esqueleto se prodiga en +dijes y pisapapeles. En una ocasión no lejana se dió un concierto en +las catacumbas y se _flirtó_ al amor de una sensación nueva. La poesía +de Rollinat, que hoy ya nadie recuerda, tuvo muchos aficionados, y +_Mademoiselle Squelette_ muchos intérpretes. La Gran Histrionisa genial +Sarah Bernhardt, hizo famoso su féretro-lecho. La duquesa de Pomar, +tocada de teosofía, daba bailes en donde aparecía, según se dice, el +espectro de María Stuart; y el de Esseintes de Huysmans, cuyo modelo +en carne y hueso es el conde Robert de Montesquieu Fezensac, ofrecía +comidas negras, a las que no hubiera tenido inconveniente en sentarse +la sombra del Comendador. + +Hay una literatura _faisandée_, que huele mucho a cadaverina con su +poco de cantárida; a ella pertenecen, para señalar un ejemplo, ciertos +cuentos de M. Jean Lorrain, caro a lectores reblandecidos. + +La guillotina ha sido llamada por un escritor «el espectáculo +nacional», como los toros de España; y hay gentes, sobre todo en +un especial medio femenino, que buscan esos sangrientos pimientos +eróticos, para condimentar deseos insaciados y animar ensueños viciosos. + +Claro, que no es todo París, hay que fijarse bien y claramente, no +es todo París, sin excepción; pues hay un París que trabaja y es +inmenso ese París, y hay un París que reza, inmenso también, aunque +parezca esto una eminente paradoja. Gran parte de la enfermedad está +sostenida por la carne cosmopolita que dominguea en la ciudad fabulosa +y maelstrómica. + +Pero de un modo o de otro, París, en medio de su gloria, en medio de +la alegre agitación de sus pecados amables y terribles; en medio de la +avalancha de oro que un solo soplo de sus labios hace rodar al abismo; +en medio de tantas músicas y canciones que no hacen oir las quejas de +los de abajo, de los que están, _como los muertos_, en sus negras +catacumbas, miseria y hambre; en medio de una primavera que presenta +incesantemente sus flores y un otoño continuo que da sus frutos a los +paladares favorecidos de la suerte; en medio de un paraíso de locura en +que la mujer en su sentido más carnal y animal, es la reina invencible +y la devoradora todopoderosa, ha olvidado que hay algo inevitable y +tremendo, sobre los besos, sobre los senos, sobre la alegría, sobre la +música, sobre el capital, sobre la lujuria, sobre la risa, sobre la +primavera y sobre el otoño; y este algo es sencillamente la Muerte; la +Muerte, a la cual se olvida, o se ofende, o se burla. + +No hay que meter periódicos en el cráneo de los muertos, como el mozo +del hospital Saint-Antoine. Se pueden poner al tanto de lo que pasa. + +No hay que dar conciertos en las catacumbas. Se puede despertar la +Muerte; y ponerse a bailar, como en la Edad Media... + +Ese sería el desquite de la Muerte... + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +V + + +Un distinguido asesino inglés, o al menos apellidado Smith, ha +intentado, con mal éxito, degollar a una vieja cortesana retirada, ya +sin cotización en plaza, pero que tiene automóvil. Las señoritas de +Pougy y otras Oteros, se han estremecido ante sus diamantes. En Maxim's +la noticia del suceso hizo palidecer muchas caras bonitas. El hecho +del día ha sido la preocupación de _esas damas_, que por mucho tiempo +tendrán que pensar en los inconvenientes de su lucrativa carrera. Han +parado mientes en que, en Babilonia y en el mundo _ou l'on s'amuse_, +bajo una buena levita se oculta un buen estrangulador, y en que Smith +es uno más en la lista de los Pranzinis, Prados y compañía. + +¡Ah! estas graciosas desplumadoras de pichones y gallos viejos, +encuentran de repente la garra de la bestia bruta que por quitarlas +el collar les quiebra el lindo cuello, o les pega una puñalada, o les +ahoga, o emplea las armas principio de siglo del héroe de ahora: la +pelota de plomo en la cáscara de la mandarina, y el anillo atado a la +fina cuerda. Y no será quien las mate el hambriento desesperado de los +suburbios o el _marlou_ de gorra y blusa. Será uno de esos desechos +humanos, uno de esos intrusos de todas partes, caballeros de industria, +«rastas» empobrecidos y sin oficio, rondadores de mesas de juego, +componedores de amor ajeno a tanto la pieza, parásitos de hetairas y +candidatos a la momentánea o larga celebridad que ofrece el aparato de +M. Deibler. + +En los cafés de mujeres elegantes y venales, habéis visto esos +extraños tipos, de nacionalidades dudosas, valacos, griegos, +levantinos, americanos del norte y también del sur, rubios u obscuros, +elegantemente vestidos, con prendedores hirientes, bigotes tziganos, +conocidos de muchos sin que ninguno sepa a punto fijo quiénes son, +amigos confianzudos de las más señaladas Emilianas y Margaritas, y +que levantan a su paso vagas interrogaciones: «¿De qué vive éste? +¿Cómo gasta, cómo derrocha?» Vive, casi siempre, de los calaveras que +le prestan y de las mujeres que le dan. Pero de repente, una noticia +circula al son de los valses húngaros, por las mesas envanecidas de +champaña: «¡Sabes! Fulano, preso. Una estafa. O un robo.» Cuando el +aventurero es de hígados negros, la campanada anuncia un asesinato. +¿Cuántos de esos van por el bosque, haciendo el rico, en equipajes +ajenos? ¿Cuántos se sientan a jugar en los casinos al lado de títulos y +personajes, hasta que un día se les agarra en la engañifa, se les echa +a puntapiés, o se les desenmascara? + +Mas, es cerca de «esas damas» donde ellos aprovechan con más +frecuencia, pseudo protectores, «señores de compañía» como el grotesco +tipo que acaba de presentar Coolus, secretarios, o perros de presa. Por +ese camino se llega a todo. El dinero a que están acostumbrados les +hace falta de pronto, y hay que buscarlo de cualquier manera. Tienen +muchas amigas de las carreras, del aperitivo, de la cena, del teatro, +conocen sus joyeros, sus habitaciones, sus hábitos. Y así, de cuando en +cuando, una pobre pecadora muere de sangrienta y trágica muerte. + + * * * * * + +Esas damas... + +¡Preciosas estatuas de carne, pulidas y lustradas como dijes, como +joyas, flores, o animales encantadores, estuches de placer, maestras de +caricias, dignas de una corona de emperatriz, ducales, angelicales, y +tan brutas, tan ignorantes, tan plebeyas en su mayoría! + +Cuando más os deleitan un gesto atávico, un modal hereditario, os +revelan la antigua granja, el gallinero, el lavadero o la cocina +maternales. Todas las aguas de Lubín, todas las invenciones de Lenteric +no bastarán a quitar la original mancha nativa; todos los roces +con Gales, con Borbón o con Sagán no las suavizarán la aspereza de +generaciones de servidumbre y vulgaridad, y cuando el carácter exalta +o se agria brotan de los más bellos labios palabras y hacen los más +blancos brazos gestos, que piden la portería o el mercado. + +Ésta nació en un pueblecito de provincia; vino a París no se sabe cómo; +quiso trabajar y no pudo; le cayó del cielo de un lecho casual una liga +medianamente favorable. Abandonada, fué _soubrett_, y de criada de +señora alegre, fué arrebatada por tal viejo vicioso que la lanzó, es el +término. Tuvo suerte, y hoy posee una mediana educación, un hotelito, +caballos, y su nombre figura en las crónicas del _Gil Blas_. + +Esa otra es gallega. Sirvió en Madrid en una casa de huéspedes. Todos +los estudiantes supieron en su pensión de a dos pesetas lo que era +el amor de la sirvientita, cuya cara primaveral era un plantío de +sonrisas, y cuya generosidad no tuvo límites. ¿Quién le enseñó a bailar +el vito y el fandango? ¿Quién la levantó de tan bajo como había caído? +¿Qué ángel le mostró el camino de París, y quién la hizo descaderarse +ante un concurso de periodistas? Es el hecho que triunfó en un +instante, y sus castañuelas hicieron llover luises. Los jóvenes vivos +y los viejos bobos la llenaron de diamantes. ¡Qué de diamantes! Sus +diamantes fueron tan célebres como sus conquistas. Torpe como un pato, +tiene en su época la celebridad de una Aspasia. Tiene hotel, casas que +alquila, todavía más diamantes, y mil trompetas que anuncian al mundo +el reinado de su belleza. + +Aquélla, tuvo por cuna un montón de coles, se corrompió casi en la +niñez, circuló por los barrios parisienses, en noches de frío, en busca +del paseante trasnochador. La casualidad la hizo hallar su suerte buena +en un desconocido. Ascendió. Ganó. Acaparó. Juega a los caballos. Su +llegada a Niza y Monte-Carlo causa siempre sensación. + +Aquella otra, ¿se acordará del pobre pintor que fué su amor primero en +un cuartucho del barrio Latino? ¿Se acordará de las noches danzantes +de Bullier? ¿De la escasa cena a la madrugada, en los mercados? Quizá, +porque se la suele ver en ocasiones pasear sus trajes de Doucet por +cafetines del Boul' Mich y saludar a sus antiguos conocimientos. + +Las obreritas miran con envidia a estas desdichadas con fortuna, cuyas +faldas, cuyos sombreros, valen un año de trabajo en un taller matador. +El lujo las fascina, ese lujo gritón y exhibicionista; y el ver a las +ilustres pelanduscas en compañía del lord, del conde y del millonario. +Y no sospechan los lados duros y trágicos de esos aparatos de placeres, +a quienes el placer mismo martiriza. + +Algunas empiezan ya a guardar dinero, a poner en el Banco economías, y +suelen ser menos frecuentes los fines de fiesta a lo Cora Peral. Pero +la riqueza no es segura y un crecido tanto por ciento va siempre a +los hospitales y a la miseria degradada, cuando un ímpetu salvador no +lleva la vieja carne inútil al Sena. Las que logran asegurar los años +últimos, ya se sabe en lo que paran. Como el diablo viejo, en fraile; +la diablesa gastada, en devota. + +Hay sus raros ejemplos de afición a la literatura, y sobre todo a las +tablas. Lo primero no deja de ser una especie de _réclame_, como en el +caso de Mlle. de Pougy; y lo otro no es más que el _affiche_ viviente, +la muestra plástica, el escaparate del «restaurador» que pone a la +vista lo que atrae a los amantes de la _bonne chére_, o si queréis, +_bonne chair_... + + * * * * * + +¿Habéis estado alguna vez, pasada la media noche, en casa de Maxin? +Cito este lugar, por ser uno de los que más ha estado de moda en +este último tiempo. Una muchedumbre de beldades caras se instala +en las mesas, que no tardáis en ver coronadas del indispensable +cordon-rouge o extrady. Caballeros de todos portes invaden el recinto +y entablan la partida amorosa de la cena, mientras los tziganos, que +casi siempre son españoles, italianos y franceses, martirizan los +violines en un suplicio orféico que no cesa. Jovencitos adinerados y +más que maduros _marcheurs_ se disputan la primacía del halago a las +mujeres, radiantes de joyas, maravillosamente vestidas, irresistibles +de vicio. Hay sonrisas, charlas, risas, y no son raros los insultos. +Allí están las varias Guerreros, estranguladas de perlas, repartiendo +sus tentaciones españolas; allí varias yanquis, soberbias y duras, +con las manos pesadas de brillantes; y las innumerables Fulanas de +Tal Cosa, Perengana de Tal Otra, francesas con su falso apelativo +nobiliario, graciosas, atrayentes, pálidas de noches blancas, a pesar +de los afeites. Y se come y se bebe; y cuando llega la madrugada, ya +las mesas se han apartado y el baile se inicia, y dale _Valse bleue_ +y demás músicas en boga. Por el lado del bar pasan los equívocos +_chasseurs_ que llevan mensajes; por otro circulan los mozos serviles, +renovando la champañada. Y la _quête_ de los músicos, completa los +indispensables desembolsos. (¿Qué diríais al saber que los violineros +del _Café de París_ se han ganado en un año de propinas setenta y +tantos mil francos?) Y las mozas se alegran más y más. Cada cual cuenta +con su presa. Y el inadvertido mozalbete no consulta su cartera; y el +animado _gagá_ no halla qué hacer con su emperatriz de a tantos luises. +Y hay entre ellas celos y recelos. La ninfa no esconde a veces a la +verdulera, y la marquesita Watteau no oculta que sabe el vocabulario de +su papá el cochero. + +El triunfo está a la salida, cuando cada víctima se lleva a su +compañera del brazo. No se cambiaría un caballero de éstos, en ese +instante, por el mismo ex príncipe de Gales. + +Allí he visto auténticos potentados asiáticos e inconfundibles +majestades yanquis; conocidos lores, y, ¡qué honor para el continente! +gran variedad de afortunados hispano-americanos. + +Allí he visto--y ya comprenderéis que no he asistido como uno de +tantos, pues no tengo inconveniente en manifestaros que no me llamo +Vanderbildt, y que la buena mensualidad que me paga _La Nación_ no me +alcanzaría para dos noches;--allí he visto, con cierto pesar, a ricos +argentinos, desparramar los billetes azules, esfumar los oros con +prodigalidades que no dejaban mal puesta la bandera... Pero os juro que +más de una vez he tenido la tentación de decir a uno de esos notables +gozadores de la vida: «Señor, es una bella pasión la pasión de la +belleza, y la grata compañía de estas princesas, envidiable desde todo +punto de vista, de oído, de olfato, de tacto. Tenéis un capital que +no palidece ante el de algunos de estos nababs cosmopolitas. No sería +yo quien os aconsejara tomar la vida por su lado obscuro, cuando las +estancias producen tanto y no gastáis sino los intereses de vuestro +haber total. Pero permitidme que os haga esta pequeña observación. Con +lo que gastáis en una semana de superfluos derroches, podría seguir por +mucho tiempo sus estudios un joven pintor, músico, escultor, escritor, +de los muchos que en vuestro país son pobres, y podrían más tarde dar +honra y brillo a la patria. Con lo que gastáis en dos semanas podríais +obsequiar al Museo nacional de Bellas Artes, una hermosa obra, que +acrecentaría al naciente emporio artístico; con lo que gastáis en +un año--y hablo de gastos absolutamente sin razón--¡calculad lo que +podríais hacer!» + +Pero, casi siempre, cuando voy a hablar esto, suenan los violines, se +esparce la _Valse bleu_, se interponen los _chasseurs_, hace cuatro +reverencias el _sommelier_... + +¡Y esas damas...! + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +VI + + +Lo que se llama aquí la Gran Semana, es dedicada principalmente a «la +más noble conquista del hombre»; «la más noble conquista del hombre» ya +se sabe que es el caballo. + +Ya fué la fiesta de Auteuil, en donde, con la complacencia de un día +amoroso y dorado, se vió un brillante ejército de mujeres deliciosas, +vestidas con el arte de encantamiento que los costureros saben; +irrupción de rostros sonrientes, trajes de primavera, sombreros y +sombrillas que alegran de armoniosos colores el espectáculo: un ir y +venir de gentes elegantes; en las tribunas una aglomeración de notas +encantadoras; y cerca, los lagos, los carruajes ostentosos, también +con su carga de belleza y de riqueza; ya Chantilly, con su Derby que +hace competencia y vence en Epsom, Chantilly, lugar aristocrático y +deleitoso; ya Longchamps, adornado de lujo e hirviente de mundo; al +Gran Prix, con sus pompas y ruido. + +El entusiasmo que hay en París por las carreras, sólo puede compararse +al que hay en España por los toros. Se juega mucho, se juega +demasiado. El sport actual no ve la mejora de la raza caballar sino +en la ganancia. El cuadro estético interesa poco. La equitación, +atacada por la bicicleta y el automóvil, está en decadencia. _Saxon_, +_Jocely_, _Chéri_ son aclamados, más que como «violentos hipógrifos», +como fuentes de entradas, de francos o de luises. Los que pierden, +ciertamente, no aclaman al cuadrúpedo triunfante. Pero por el momento +los nombres de los ganadores van hasta las constelaciones. Desde +1873, una larga lista señala triunfos sucesivos--tal una enumeración +de papas, de reyes o de generales: The Ranger, Vermont, Gladiateur, +Ceylan, Férvacques, The Earl, Glaneur, Sornette, Cremome, Boïard, +Trent, Salvator, Kisber, Si-Cristope, Thurio, Nubienne, Robert-Devil, +Foxhall, Bruce, Frontín, Little Duhk, Paradox, Mintin, Tenebreuse, +Stuart, Vasistas, Fitz, Roya, Clamart, Rueil, Ragotski, Dolman +Baghtche, Andree Arreau, Doge, Le Roi Soleil, Pert, Semandria, hasta +el glorioso bruto de ahora, _Chéri_, cuyo propietario, Caillaut, no +cabe en su orgullo. Calígula no andaba muy errado. Las publicaciones +sportivas son numerosísimas y el público las compra como el periódico +noticioso, el diario preferido. Los principales cafés y bars tienen +un servicio de información inmediata para las carreras; las gentes +del alto mundo, tanto como las del bajo, tienen su animal favorito y +apuestan. Los suicidios a consecuencia de pérdidas en los hipódromos +no son escasos. Hay quienes opinan que las carreras son útiles y de +alta moralidad política. Las ha llamado alguien «pararrayos de las +revoluciones», exactamente como Huysmans llama pararrayos de las +tempestades diurnas a los conventos. El pueblo se divierte, dicen, y +así no hay temor de que se subleve. _Panem et circenses._ Mas no se +fijan que las carreras sin el pan, no contentan a los proletarios; y +lo que se está preparando en lo nebuloso del porvenir, por obra del +fermento popular, y de la miseria negra que contrasta con la insolencia +de la riqueza exhibicionista, no es la caída de un ministerio más o +menos Waldeck, o de una república más o menos radical o clerical; +es algo que soñó demasiado hermoso Hugo y que previó demasiado rojo +Heine; algo que le va a quitar el automóvil al príncipe D'Arenberg y +las caballerizas a M. Edmond Blanc. Eso no lo sabe tanto orgulloso +satisfecho de los que tienen por Homero a Jean Lorrain y por gráfico +retratista al mordiente Sem. + +Grandes sportwomen hay, que se apasionan por el juego elegante, y otras +que son dueñas de _haras_. Por mucho tiempo la vizcondesa d'Harcourt +hizo lucir sus caballos, con sus jockeys blanco y oro. Hoy se ve +siempre en la tribuna a la duquesa d'Uzés, a la de Noailles, a muchas +duquesas; a las condesas de Roederer, de Le Marois, de Saint-Phallier, +de Portales, a la princesa Murat, y cien otras nobles más, y señoras +de propietarios de _écurie_, y mundanas en profusión tanto como +_semi-mundanas_... Y es desde luego una parada de elegancias, una +exposición de trajes y joyas, en competencia; visión de sedas y +encajes sutiles, visión de flores y de sombreros, de sonrisas, de +gestos graciosos. Del lado de los hombres, el todo d'Hozier, la banca, +los negocios, los clubs. Entre las barbas blancas, la del duque de +Chartres y del rey Leopoldo, y las patillas que enmarcan la cara dura +del barón Alfonso de Rothschild. Luego el grupo de los comisarios, +dueños de caballos, corredores, etc., y la tribuna de _entraîneurs_ y +jockeys. + +Los jugadores y curiosos pobres están más allá, bajo los árboles, a la +hora del salchichón al aire libre, y junto a la reja en el momento de +la corrida de las ligeras bestias. + +Y cuando la carrera empieza es el enorme griterío, la expectación, la +impaciencia por saber cuál ha de ser el dichoso ganador; y los nombres +de los animales que corren en competencia se pronuncian entre el ruido, +mientras los caballos van por la pista como la bola en la ruleta. Así, +como el _entraîneur_ de M. Caillaut, propietario de _Chéri_, llegase +tarde cuando el Gran Prix se corría, no encontró lugar en la tribuna +en que le correspondía estar, y no supo la victoria de los caballos +de su amo sino por las exclamaciones que entre la tempestad de gritos +llegaban a sus oídos: se nombraba a _Saxon_, el ganador de Chantilly, +y al inglés _Lady Killer_, hasta que el hábil hombre de caballeriza +sintió un soplo de alegría al oir aclamar en último instante a _Tibère_ +y a _Chéri_. + +Desde el presidente de la República al último _camelot_, pasa en +triunfo el nombre del vencedor, los colores del patrón adquieren un +nuevo brillo y como que, al pasear al bruto triunfante, se dejase +ver, en cuatro patas flacas y con una cabeza soberbia, la imagen de +la vanidad, pasajera y momentánea. Pues el doble _event_ es cosa +rara, y _Saxon_, ganador en Chantilly, no tuvo el gran premio. Y ese +principado hípico tiene el fin de todos los principados humanos. +Arquías hacía ya lamentarse al corcel antiguo triunfador en la carrera; +«me he visto, dicen los versos de la Antología, coronado, en otra +época, en las orillas del Alfeo; gané dos veces el premio junto a la +fuente Castalia; y obtuve aclamaciones de la muchedumbre y aplausos, +en Nemea y en el Istmo; a la piedra de Nisipo pasaba como llevado por +el aire, ¡Oh desdoro! hoy doy vueltas a la piedra de un molino, en +ruin ocupación, y sufro el látigo». Los _Saxon_ y los _Chéri_ no irán, +gracias a los progresos de la industria, a hacer harina; pero no está +en lo imposible que sus gloriosas carnes sean mañana, cuando la vejez +llegue, consumidas en beefteaks de culinaria subrepticia, o claramente +ofrecidos a la hipofagia parisiense. No serán los primeros _outsiders_ +víctimas del apetito. + +Un bello espectáculo es sin duda alguna el desfile, cuando las horas +doradas de la tarde ponen en el Bosque su ambiente de amorosa alegría, +en esta estación que hace hervir las savias y precipitarse la sangre. +El presidente de la República se retira, y generalmente es aclamado +a su paso. Una interminable procesión de vehículos se extiende, en +un resonar sordo de cascos y un sacudimiento de sonorosos arneses. +Pasa el mundo oficial, el gran mundo, los batallones de clubmen. Las +hetairas no son las menos miradas como comprenderéis--, la Emilienne +d'Alençon en su cab inglés, la Otero en su equipaje superior al del +mismo millonario Chauchard, y todas las celebridades de la gracia en +venta y del amor profesional. Se disemina el inmenso río de carruajes +y automóviles y bicicletas. Quiénes van a los restaurants del Bosque, +quiénes a la ciudad. París murmura, se estremece, bañado de fuego +vespertino, y al entrar a la plaza de la Concordia, al ver el casco de +oro de los Inválidos, las lejanas agujas de Santa Clotilde y, en el +inmenso _forum_ que engrandece y alegra el espíritu al propio tiempo, +el obelisco sobre el fondo verde de las Tullerías; al respirar este +ambiente y sentir filtrarse en uno el alma del día, se experimenta un +singular placer. Se viene de coronar a un caballo; pero no importa. +Allá está enterrado Napoleón, aquí respiró Víctor Hugo; sentimos como +que vamos sobre el pecho del mundo. + +Venimos de la coronación de un caballo; en Atenas también se hacía lo +mismo. Un caballo bueno vale más que un general malo. Y luego, «la más +noble conquista del hombre» siempre ha sido compañera de la gloria; no +se concibe a Alejandro sin Bucéfalo, al Cid sin Babieca; no puede haber +Santiago en pie, Quijote sin Rocinante ni poeta sin Pegaso. El caballo +es noble, es generoso, es bueno. Merece más que los elogios de M. de +Buffon. + + * * * * * + +Lo lamentable es que en el sport moderno, lo repito, en las carreras, +no se tenga por mira el espectáculo estético, sino el lucro, el azar, +la ganancia. La gran _pelousse_ equivale a una mesa de billar, a una +carpeta de juego. La Gran Semana es la semana de la ostentación del +lujo por un lado y la apoteosis del juego por otro. Dicen que esto es +el 14 de Julio sportivo. Hay razón en decir eso. Mas no es envidiable +la celebración desde aquel punto de vista. + +Mejorar la raza caballar es una gran cosa. Se ha llegado en +esto a resultados admirables. Mejorar las razas humanas sería +indiscutiblemente mejor. Mejorar los cuerpos, mejorar las almas. No la +persecución imposible de una humanidad perfecta, pues esto no está en +la misma naturaleza; pero sí un progreso relativo, seguir el camino +que muchos conductores de ideas han señalado y señalan para bien de +los pueblos. Es mucho el contraste entre la maravillosa exposición de +bienestar y de riqueza sobrante y desafiadora, y la enorme miseria que +se agita, y el enorme aplastamiento del obrero por la masa del capital. + +La noche del Grand Prix he visto a la célebre Fagette, una mediocre +_divette_ que sale a las tablas con un «bolero» que cuesta millón y +medio. No es equivocación del corrector: _millón y medio_. + +Luego, se asustan de Ravachol. + +La mejor conquista del hombre tiene que ser, Dios lo quiera, el hombre +mismo. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +VII + + +_Ludus._ + +O para decirlo en moderno, sport; o para decirlo en castizo, deporte. +Yo, por mi parte, nunca diré deporte; primero, porque así dicen los +puristas, y luego, porque esa palabra no quiere decir las fiestas de +agilidad y los concursos de fuerzas, que, en nuestros días, dominan el +aburrimiento de los desocupados del mundo. + +_Ludus_ es en latín, y esto puede ya hacer que me perdonen ciertos +jueces que no me permito atender, sobre todo cuando voy a hablaros del +sport francés, asunto agradable. + +Hay aquí desde hace tiempo un despertamiento de afición a las cosas +sportivas que tanto dan que hacer a los anglosajones, a punto que se +creería que ellos son los inventores. El ejercicio es humano; la fuerza +sorda es bárbara; la gracia en la fuerza es latina; la elegancia +es latina. Por eso se ha necesitado descender en el concepto de la +ornamentación personal hasta la chatura de nuestro tiempo, para que +Pool sea el árbitro de la sastrería masculina, y que la elegancia tenga +su papa en Londres. La elegancia es helénica y latina. Ella hace que +el gladiador busque un bello gesto para la muerte, y que al toro del +sacrificio se le pongan pámpanos y rosas en los cuernos. Ella hace que +los aspectos de los centauros y lapitas en el mármol de las metopas se +afirmen hermosos y decorosos. + +No puede haber comparación, sino para mengua de lo moderno, en el +concepto de la hermosura, entre los juegos antiguos que celebraba +Píndaro y los de ahora, que cantan el _Auto-Vélo_ o el _París Sport_. +Pero aun así, los actuales ejercicios y divertimientos ofrecen cuadros +y escenas de innegable atractivo. El teufteur, el pneu y los diversos +matchs de velocidad o agilidad, que hoy están de moda, entrarían +difícilmente en la oda. El automóvil ha encontrado un robusto poeta en +prosa en Paul Adam, y algún pequeño poeta ha celebrado a las varias +bellezas que se visten de oso y se ponen caretas extraordinarias para +ir a gozar de las delicias del torbellino de polvo, sobre el demonio de +caucho y hierro, fulminador de pavos, patos, gallinas y perros, cuando +no del desventurado peatón. + +Otra vez he hablado de las carreras de caballos. Hoy se interesa +el público por las carreras de automóviles. «¡El caballo se muere! +¡El caballo ha muerto!» gritan algunos. Pero el Grand Prix no deja +de ser la fiesta por excelencia, y Auteuil y Chantilly y demás +lugares de hipógrifos con pedigree, se siguen viendo tan concurridos +como siempre. Un periodista afirma que «un simple Rothschild puede +franquear en una armazón eléctrica, en diez y siete horas y media, +la distancia que separa Stuttgard de París; es decir, setecientos +fulgurantes kilómetros, y eso en el momento mismo en que la pobre +Kizil Kourgan--ilustre yegua--hija de Eolo, gana el antiguo premio +de los hipódromos _vieux jeu_, y da vueltas ante el presidente de la +República. ¿Qué decís, oh días del corcel caro a Píndaro, y qué vais +a hacer? Triste sport de tortugas, ¿qué nos quieres? El Grand Prix de +París me parece tan lejano en la historia como las lupercales en honor +del dios Pan. Epsom, Longchamps, Auteuil y Chantilly, otros tantos +nombres que suenan a viejo régimen, viejos principios y _radotage_. +Yo estoy por los pneus, por los teuf-teufs, por los _autos_,--y los +express son nuestras diligencias.» A lo cual otro le contesta que el +automóvil no es para todo el mundo, pues hay que ser rico para pagarse +las delicias de los 100 por hora. No ha llegado tampoco el tiempo +en que el caballo sea únicamente un comestible en las carnicerías +hipofágicas. «Creemos, dice el bravo defensor del animal poético que +relincha en Job y galopa en Virgilio, creemos que los _autos_ no +reemplazarán jamás nuestra caballería armada, la cual, con las actuales +máquinas de guerra y con las que nos prepara el porvenir, se hacen más +y más indispensables. Esas solemnidades hípicas cuya ironía os parece +risible, son, pues, más útiles y de un orden más elevado que nunca, +y el día que anunciáis en que se abolirán las corridas de caballos, +mientras el caballo volverá a las pampas; el día, en fin, en que «los +coraceros cargarán en triciclos a petróleo»--no es broma, eso está en +el artículo--ese día encontrará mejor su lugar en carnaval que aquel +predicho por vos, en que «el caballo gordo, despacio, coronado de +pámpano, mitológico y comestible», desfilará por el bulevar. El mismo +Paul Adam ha preconizado la potencia destructora de los automóviles de +guerra, y lo que se creía una imaginación suya se ha visto confirmado +por la opinión de revistas técnicas y algún ensayo práctico en el +ejército inglés. Pero nada le quitará al caballo su triunfo estatuario +y su belleza lírica. No hay que olvidar que Pegaso es caballo. + + * * * * * + +El ping-pong revoluciona las horas del salón, sin el encanto del +aire libre del lawn-tennis. Pero vino de Inglaterra y vence. La +pesca tiene sus aficionados, los de la paciencia inaudita con caña, +y los de la red, a _l'épervier_ en los ríos cercanos, sobre todo en +el amable Marne; o en el mismo Sena, o en Lagny, Andresy, Chelles o +Poissy. El caballo de silla tiene sus campeones y amadores, como ese +pobre millonario, el joven Sterne, sobrino del pintor Carolus Durad, +que acaba de matarse en un steeple. Hace poco se han efectuado los +steeples militares en Verie-Saumur, donde hará un año se ejercitaba +con lucimiento algún jinete argentino. Los concursos hípicos se +verifican en Vichy, Limoges, Roubaix, Brest, Rouen, Nancy, Poitiers, +Bologne-sur-Mer y Spa. Por lo general, son pruebas de obstáculos, +saltos de fosos, de barreras y de ríos. Son famosos los Habits-Rouges +de París. Y hay luego los tiradores de armas, desde los de la esgrima +de sala hasta los aficionados al cañón, que van a probarse en +Fontainebleau. + +El jockey es un personaje; el pelotari aún figura; el maestro de billar +se hace nombrar; los _entraîneurs_ tienen como los Watson, de las +caballerizas Rotschild, sueldos de embajadores. Y aquellos hombrecitos +que corren los caballos, monos de seda, ligeros y osados, con los +colores tales o cuales, logran conquistas amorosas que tan solamente +tuvieron un tiempo los tenores, y que hoy pudieran apenas disputarles +los toreros. Dígalo ese muchacho yanqui, de diez y ocho años, Rieff... + +Los concursos ciclistas van uno tras otro, en donde se ponen en liza +Meyers, Grogna, Ellegaard y cien más, cuando no negro prodigio, como +Major Taylor. + +Los más a la antigua son los atletas. Desde la resurrección de los +famosos juegos olímpicos, hay todos los años campeones que, como +en la vieja Grecia, se disputan el lauro de la carrera, del disco, +del salto. Los triunfadores, en imagen, son popularizados por la +fotografía, como antes el bronce o el mármol en Pitia u Olimpia honraba +a los corredores, gimnastas o pancraciastas. En los vasos de Volci o +en la estatua de Mirón se admiran los antiguos cuerpos amacizados de +ejercicio y en posturas nobles y gallardas, que, por más que hagan, no +pueden igualar los gimnastas, luchadores y discóbolos de ahora. Antes +que el maravilloso estadio que inmortalizan las helénicas antologías, +lo que evocan, vencedores y todo, es la feria, el tablado de Neuilly, +las barracas anuales de los bulevares exteriores. + +Otros son los del remo, como los que tuvieron también su celebración +de campeonato el día mismo en que se concluía la carrera automovílica +París-Viena y se verificaba la fiesta del Grand Prix de Paris Cycliste. +El Rowing Club proclamó a Roche y d'Helley campeones de Francia en +doble-scull; a Hiser campeón de los juniors en skiff, y a Prével +campeón de Francia en skiff. No hay la locura seria de los oxfordianos +y cambridgianos; los aficionados se ejercitan con pasión, pero no con +la decidida convicción patriótica que los colegas de ultra Mancha. + + * * * * * + +¡Ah! y esa carrera París-Viena, ¡lo que ha dado que hablar! No hay +carrera de esas en que no haya su muerto, o cuando menos su herido. +Como los que tienen automóvil son gentes de fortuna, nobles o +burgueses, sucede que los anarquistas tienen en la máquina violenta +una colaboradora de más de la marca. Ya van varios millonarios muertos +por la pasión de la velocidad. Aquí sí que confunden precipitación +con velocidad; y así un Cahan d'Anvers fué lanzado por su _auto_ a la +otra vida; y Vanderbilt estuvo el otro día en gran peligro de perder +la suya; y muchos otros eminentes automovilistas, aun testas coronadas +como el rey de Italia, han pasado por ciertos peligros que el modesto y +elegante caballo, y aun mejor el vehículo de San Francisco, no ofrecen +a quienes se dedican a ellos. + +No niego que hay su belleza en el automóvil, y que una vez puesto +uno en la silla, se va ensanchando Castilla delante del armatoste +formidable y no se acuerda uno más de los aplastados, desde el momento +en que se siente aplastador. La gloria de ir como en un vuelo fabuloso, +dominando el espacio en un monstruo casi mitológico o bíblico, puesto +que ha habido quien crea que Eliseo al dejar su manto lo hizo yéndose +en un automóvil _avant la lettre_; el placer físico de la ligereza, +de sentirse liviano como el aire mismo, son cosas innegables, pese a +los que, como yo, no pueden ver pasar una máquina de esas sin cierta +sublevación de ánimo. Pero, tal como se usa, es un placer inestético +y sucio. Inestético, porque jamás la mejor _dion_ o _mercedes_, o +_deschamps_, equivaldrá en gracia y elegancia a un soberbio carruaje +tirado por tronco más soberbio aún de brillantes caballos; y porque +para hacer esas vertiginosas caminatas hay que vestirse de máscara, con +inusitados balandranes o capas esquimalescas; y sucio, porque mientras +no se rieguen con petróleo todos los caminos del mundo, el que se +atreva a correr parejas con el huracán resultará lleno de polvo, negro +de tierra, incómodo y feo. Y luego, es un sport para privilegiados. La +más barata máquina cuesta cuatro mil, seis mil, y ocho mil francos. Las +hay de cincuenta mil, de cien mil, y no sé si de doscientos mil. Y no +todos somos el cha. + +Todo sport tiene su encanto, su placer relativo; natación, caza, pesca, +remo, duelos a primera sangre, billar, turf, teuf-teuf y compañía El +placer está en no llegar a la exageración, en no romperse el alma por +hacer 101 kilómetros; el no ahogarse por querer pasar el Canal de la +Mancha; el no pescar una insolación antes que una trucha, caña en mano. +El ejercicio y la distracción hacen más amable la vida con tal de que +ésta no se exponga inútilmente. + +Si el perilustre Mr. Vanderbilt, conocido del payo Roqué, me +dijese.--«Voy a regalar a usted un automóvil, y va usted a hacer 103 +por hora», yo le contestaría:--«Muchas gracias, Mr. Vanderbilt, J'aime +mieux ma mie ô gue! J'aime mieux ma mie!» + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +VIII + + +La vuelta de Jules Bois de la India ha coincidido con un despertamiento +de curiosidad para los estudios psíquicos. _Le Journal_ y _Le Matin_ +han publicado relaciones de milagros, reportajes de personas iniciadas +en los asuntos del _au-delà_; y han hablado sacerdotes, médicos, +magos, espiritistas y videntes. He creído oportuno, pues ocuparme en +este asunto; y me he dirigido a un amigo mío muy versado en lo que +pasa de tejas arriba, artista y teólogo, perteneciente a los círculos +swendemborguianos y espíritu convencido. He hablado ya de él en otra +ocasión: me refiero a G. Núñez. + +Era una tarde opaca, como de comienzos otoñales; llegué a la casa de +mi amigo con objeto de saber su opinión a propósito de los milagros +de Lourdes. Le encontré en medio de su familia y en unión de su +inseparable Henri De Groux. Una gran Biblia estaba abierta en una mesa. +Mientras el crepúsculo penetraba por los vidrios de los balcones, una +de las hijas del artista despertaba suavemente en el piano, música +vaga, triste, como adecuada al momento. + +Debo advertir que creo en absoluto en la sinceridad de mi amigo. A +pesar de que muchas veces he oído de sus labios narraciones, sucedidos +y hechos personales que parecerían increíbles, no me han sorprendido +tanto, después de haberme dedicado, en otros tiempos, a lecturas +teosóficas y ocultistas. Las historias y experimentos de Núñez, no me +parece que sobrepasen a lo que todos conocemos en William Crookes, H. +P. Blavatsky, Richet, Lombroso y tantos otros. Núñez es un oculista +cristiano; y, repito, es un hombre sincero. Es este el principal valor +de su opinión. + +Sentadas mis proposiciones y hechas mis preguntas, quedóse mi amigo +meditando. Luego, comenzó a hablar: + + * * * * * + +--No pueden, me dijo, negarse los hechos. El mismo canónigo Brettes, +dice que esas maravillas están anunciando en renacimiento de fe. + +Animado por la lectura de esas polémicas y opiniones, había creído +oportuno publicar algo de lo que yo creo comprender sobre los +innegables milagros que se han producido y se siguen produciendo en +Lourdes. Es muy cierto que la humanidad está esperando hoy un nuevo +_fiat lux_. + +Es muy cierto que aguardamos ese _fiat lux_, que venga a restablecer el +orden moral que todos ansiamos. + +Nos encontramos en plena era de lo metafísico. + +Tenemos, por lo tanto, que hablar de todos los asuntos metafísicamente. +Lo que es del «espíritu», «espíritu es», como dice el Evangelio, y +lo que es de la «carne», «carne es». Tenemos, pues, que estudiar los +milagros de Lourdes, desde el punto de vista espiritual, pues son un +efecto material que nos admira, y para comprender su significación hay +que estudiar sus causas. + +Yo, como todos los que amamos la verdad, he estado durante años +esperando el santo advenimiento de esa fe tan deseada, y después +de muchos estudios he llegado a conseguir aquella voz del alma que +Dios concede a los que buscan sinceramente. Fundando mis razones en +esa verdad, en esa fe, voy a decir lo que sé sobre este singular y +discutible fenómeno de los milagros de Lourdes y a poner de acuerdo +a los que, como facciones opuestas todas ellas en guerra, buscan la +solución y no la encuentran. + +Tenemos enfrente una dificultad parecida a la del huevo de Colón. Vamos +a verla. Vamos a romperla. + +Según declaraciones personales del canónigo Brettes, el clero romano +no quiere imponer al mundo católico la creencia en los milagros de +Lourdes, y en sus palabras textuales califica de ignorante, de hombre +de mala fe y de otras cosas que se abstiene de escribir, a todo aquel +que se atreva a asegurar que el rebaño católico está obligado por +Roma a sostener como artículo de fe que los milagros de Lourdes son +auténtica obra del cielo. + +M. Brettes sabe muy bien lo que está diciendo. Sus palabras son la +expresión de todo el clero romano. + +Este sabio e inteligente prelado añade a renglón seguido que los +hombres pueden salvarse sin que sea para ello indispensable creer en +los milagros de Lourdes, pero que su salvación sería más segura y fácil +si creyeran. Por otra parte, monsieur Brettes cree firmemente en ellos +y declara haber presenciado diez y siete curaciones milagrosas que se +efectuaron entre cincuenta enfermos que él personalmente condujo en +peregrinación al santo lugar de las aguas encantadas. + +El que sepa leer entre renglones observará que el clero romano no se +atreve a imponer la creencia en los milagros de Lourdes como dogma de +la religión romana, porque en presencia de los hechos imposibles de +negar, hay un vago presentimiento que les está diciendo que Lourdes +puede llegar a ser su propia ruina, pues si por un lado la evidencia +de los hechos los obliga a defender la existencia de los milagros, por +otra parte ve y palpa que dichos milagros no tienen carácter divino; y +si se niegan a reconocerlos como verdades del cielo, no por eso dejan +de preconizarlos, de predicarlos y de desplegar en su honor todo el +culto y respeto y pompa eclesiástica, con toda la grandeza y lujo que +son capaces de ostentar cuando lo crea necesario. + +El clero romano está dando al mundo el ridículo espectáculo de un +pueblo arrodillado ante un rey que ellos mismos han reconocido, y que +no se atreven a coronar, porque le temen. Esa misma es la actitud de +M. Brettes. En su carácter de prelado romano no le es posible reconocer +a Lourdes como una verdad, pero en su opinión particular se postra ante +esa verdad que le es imposible negar. + +Estas cosas tienen un sentido muy hondo, pues al mismo tiempo que +Roma desconfía de Lourdes, las medallas, las imágenes, las reliquias +y las aguas embotelladas como de Vichy o las de Huyady Janos circulan +por el mundo católico recomendadas por todos los clérigos, dando con +este proceder una prueba irrefutable de que sin querer dar la cara, +están ellos mismos persuadidos de una verdad que no comprenden y temen +reconocer abiertamente. Los milagros de Lourdes han puesto a Roma en un +triste predicamento. + +La ausencia completa de grandeza y majestad que se observa en ellos, +los tiene perplejos, pues si es incontestable que hay curaciones +milagrosas (eso no lo puede negar nadie), esos milagros no llegan nunca +a la altura de dignidad y nobleza de los milagros que se relatan en +los Evangelios y en el Viejo Testamento. Son de carácter interior y +limitado. Imperfectos. + +Monsieur Naudeau, hombre inteligente y sincero, presintiendo la verdad +simple y sencilla, pregunta al canónigo de Brettes por qué no se ve +nunca en Lourdes el renacimiento de un brazo o de una pierna amputada. + +Si yo hubiera estado presente le hubiera preguntado a M. de Brettes por +qué no se ha visto nunca en Lourdes un muerto resucitado por las aguas +milagrosas. + +Todo el clero romano, empezando por el papa y acabando por el +sacristán, se hubiera visto imposibilitado de dar una respuesta +satisfactoria. + +¿Es que Dios le ha señalado un límite a la Reina de los Angeles, para +producir milagros? + +¿Por qué no se ven en Lourdes otros milagros sino el de la curación de +enfermos? + +Jesucristo resucitaba muertos, calmaba tempestades, convertía el agua +en vino, andaba sobre los mares, dividía cinco panes para que comieran +y se hartaran 5.000 personas. + +¿Cómo es que a su Santísima Madre en Lourdes no le ha permitido curar +sino a un diez por ciento de miles de enfermos que imploran la salud? + +El clero romano, que sabe estas cosas, no ha establecido a Lourdes +artículo de fe católica, porque no tiene mucha confianza en el +autor del milagro, y tiene razón; pues si esos milagros dimanaran +de la Divina Providencia, las virtudes de las aguas no estarían tan +circunscriptas como se ve que están. + +Los milagros verdaderos que proceden de Dios, no están limitados en +manera alguna: son netos, redondos, francos, completos. + +San Pedro y San Pablo resucitaron muertos, como consta en los Actos de +los Apóstoles. + +Según la teneduría de libros de las oficinas de Lourdes, los enfermos +restablecidos en salud no han pasado nunca de un diez por ciento +(información que se le dió a M. Emile Zola), y, sin embargo, es sabido +que hay gente que ha hecho el viaje a Lourdes durante ocho y diez años +consecutivos sin lograr que el milagro los toque. + +No puede darse mayor fe que la de esos desgraciados. Nunca logran su +curación, a pesar de su persistencia, y, sin embargo, Jesús ha dicho +que la fe transporta las montañas. Jesús no ha mentido, pero los +hombres trastornan su fe; ahí está la explicación. + +¿Debemos creer, por los fiascos de Lourdes, que los poderes de Dios +sean limitados o encuentren en el mundo material obstáculos imprevistos +para realizarse? + +No. Pero es lo cierto que nos encontramos en Lourdes con un dilema +colosal. Hélo aquí: O Dios se encuentra imposibilitado para curar a +todos los enfermos que van allí, o le ha puesto un freno al autor de +los milagros para que no traspase los límites determinados por su +infinita sabiduría. + +El mismo M. de Brettes reconoce que hay en todo eso un designio +particular de Dios que nosotros los hombres ignoramos. Tiene razón. +Eso no puede negarse, como ha habido también un designio de Dios, y +esto tampoco puede negarse--en las apariciones de espíritus (que M. de +Brettes reconoce) y sus hechos ampliamente demostrados por los hombres +de ciencia que no son capaces de mentir, y entre los cuales se nombra a +M. Camille Flammarión, William Krookes, Zoelner y otros. + +También ha habido designio particular de la Providencia cuando permitió +que el príncipe de Gales, hoy rey de Inglaterra, presenciara los +milagros portentosos hechos por los fakires indios, y que han sido +relatados en sus viajes para asombro de los que los leen. Ya se ve +por todo eso que Dios prepara un renacimiento de fe, como dice M. de +Brettes. + +El clero romano sabe o debe saber estas cosas. El mismo canónigo dice +en su conferencia con Naudeau, que la aparición de los espíritus es +un hecho, y si él y el clero romano saben a qué atenerse con respecto +a los espíritus y a sus mentirosos milagros, habrán observado también +que todos ellos tienen un mismo carácter, que todos están limitados a +ciertos casos y a condiciones determinadas. Como pasa en Lourdes. + +Los fines de la Providencia al permitir esos milagros, no son otros que +el restablecimiento de la fe contra la ciencia experimental, contra el +materialismo moderno y la filosofía positiva, que sin esos obstáculos +que se oponen a su progreso se despeñarían como un torrente maligno. +Dios ha querido desacreditar y destruir la ciencia de mala ley que se +esfuerza en atacar el principio espiritual de la naturaleza. + +El triunfo no puede ser más completo, pues aunque el clero católico se +encuentre en un gran predicamento, la existencia de Dios y del mundo +espiritual está bien probada. La ciencia y el positivismo moderno han +sufrido y sufren un golpe mortal con los portentos de Lourdes. Lo +espiritual ha vencido a lo material. + +Con la misma piedra, sin embargo, Dios ha matado dos pájaros: a la +ciencia materialista, y al catolicismo romano. Ambos van a morir en +Lourdes. Voy a explicar por qué y de qué manera los milagros de Lourdes +van a ser el Waterloo del clero romano. + +Esta vieja y venerada institución no se atreve a declarar a Lourdes +como artículo de la fe romana, y al mismo tiempo se encuentra, hoy por +hoy, altamente comprometida a declararse abiertamente sin reticencias +ni hipocresías, puesto que atribuye los milagros a la influencia y +poderes de la Purísima Concepción; hemos de ver muy pronto que Roma en +su agonía reconoce oficialmente a Lourdes como milagro de la Virgen, +y cuando este reconocimiento tome la forma canónica y esté sancionado +por la infalibilidad, hemos de ver que las aguas pierden sus virtudes +y Roma se quedará abochornada, como sucedió con el cementerio de Saint +Medard, en el siglo antepasado. La ciencia positiva, por otra parte, no +tiene fuerzas en lo que ha dicho hasta hoy para negar a Dios y al alma, +pero les sobra con las que tiene para negar con éxito las supercherías +romanas. + +Las razones que expone M. de Brettes para justificar el hecho de que +esos milagros se efectúen con preferencia en Francia, no están bien +explicadas en su conferencia con M. Naudeau. M. de Brettes no ha +querido confesar que la Francia es hoy el país más materialista de la +tierra. No sentaría bien en un clérigo romano semejante declaración, +puesto que Roma no desea hoy otra cosa que tener de su parte a _la +fille aînée de l'église_ a la primera de las naciones latinas, a la más +rica, y a la que podría poner a su disposición capitales, ejército, +escuadras y un millón de hombres, dado caso de que la Francia doblara +la rodilla a su santidad. Francia sería la más preciosa perla en la +tiara de los papas. + +Dice M. de Brettes que la prueba de que Dios ha preferido a la Francia +para esas manifestaciones, es que hay enfermos que hacen el viaje a +Lourdes cinco y seis veces, y que su fe permanece. No me parece que +una cosa sea consecuencia de la otra; pero, en fin, que recuerde M. de +Brettes que la Francia es el país de los Enciclopedistas, de Voltaire, +de Diderot; que recuerde que en Francia fusilaron a un arzobispo en los +tiempos de la Comuna, y que recuerde por fin que en Francia casi no hay +sino materialistas y católicos fanáticos. Que recuerde que en Francia +están hoy expulsando las congregaciones, y que aunque esto no sea +completamente grave para Roma, prueba muy bien de una manera o de otra +que la Francia es un país con quien no pueden contar abiertamente. + +Por otra parte, yo creo que si Dios permite esas maravillas en Francia +no es con el objeto de proteger a Roma, sino para extinguir la +incredulidad que reina en este importante país. M. de Brettes es un +clérigo muy discreto en lo que dice. Lo reconozco, y admiro su talento. + +Ahora bien. «Un milagro, según la explicación que da el ilustre +canónigo, es un fenómeno que se produce fuera de las reglas ordinarias, +por la intervención directa de la Divinidad.» Eso podría negarse por +los textos sagrados; pero pasemos adelante. Continúa el canónigo +diciendo que las reglas ordinarias no son las reglas que rigen en el +mundo. Así es como la resurrección de un muerto (según el canónigo), es +menos grande que la creación de un ser humano, y la mies del campo que +se produce todos los años es un milagro mayor que el de la división de +los cinco panes entre 5.000 personas. + +Yo, por mi parte, creo que son tan grandes el uno como el otro, +pero reconozco que M. de Brettes es un pensador y, por lo tanto, le +preguntaría lo siguiente: + +¿Por qué Dios, en Lourdes, no puede resucitar a un muerto, siendo esto +más fácil que hacer nacer el número de niños que seguramente nace allí +diariamente? + +¿Por qué Dios no puede curar más que un diez por ciento de los enfermos +que van a Lourdes, ni reconstituir piernas amputadas, ni repartir su +bien y su bondad con la misma abundancia con que Cristo dió de comer a +5.000 hombres, y con la seguridad y grandeza con que levantó a Lázaro, +ya podrido, de su sepulcro, y con la certeza que Dios da la mies al +campo? + +No creo que esos milagros sean hechos por Dios, y si no lo son, son +obra _de su enemigo_. + +_Son obra del Genio del Mal._ De la entidad Demonio. + +Y si fuera Dios quien los hiciera, no resultaría un diez por ciento del +milagro, sino el milagro completo, pues según derrama Dios la luz del +sol sobre justos e injustos, y llueve sobre buenos y malos, como dice +Jesús, asimismo daría alivio y curación a todos los que se toman el +trabajo de ir a Lourdes para ser curados por la gracia Divina. + +Sin embargo, Roma, que desconfía mucho del milagro de Lourdes, quiere +valerse de él para prolongar por más tiempo su dominio en el mundo. + +El poder y el prestigio romanos están en las últimas, y Roma hace hoy +alianzas con todo lo que cree que puede salvarla. Esa es su política +presente. + +Suponiendo que los milagros de Lourdes sean hechos por Dios con el +objeto de levantar la fe católica y proteger a Roma y sus clérigos, +éstos están dando ejemplo de una inconcebible ingratitud al Ser +Supremo, no reconociendo esos milagros como artículo de fe; y si +no, dan prueba de una gran apostasía entregándose hipócritamente a +la especulación con un hecho que no creen procedente de la Divina +Providencia. + +Además de eso, debemos observar que esa celeste religión está +recibiendo desde hace tiempo los golpes más rudos que la política del +mundo puede darla. Por todas partes está perseguida. Ella cree que +tiene vida eterna, pero toma sus precauciones atesorando cuanto puede +por si vienen los malos días. Hoy no hay en ella sino especulación. +Amor al dinero. + +Esa religión querida y protegida por Dios, perdió en 1870 el poder +temporal de los papas, milagro, en mi concepto, más grande que el +de Lourdes; perdió anteriormente a la Inglaterra y a los países +reformados; pierde su prestigio de día en día hasta el punto que la +misma España, la nación más católica del mundo, quiere expulsar a sus +religiosos; y sus congregaciones no saben dónde sentar el pie, pues +su decadencia es manifiesta y conocida de todos. Eso sí es obra de la +Divina Providencia. + +¿No tiene Dios otro medio de salvarla que haciendo milagros con un diez +por ciento de verdad? Si Dios quisiera restablecer la Iglesia romana +en su anterior grandeza, otros medios tendría de hacerlo sin recurrir a +esas cosas. + +Los designios de la Providencia son otros. Más bien parece que quiere +acabar con ella. En efecto, ¿Qué ha hecho el catolicismo romano en el +siglo XIX? ¿Qué le deben los hombres? La ruina de España. La ruina y +la anarquía de las repúblicas sudamericanas. La pobreza de Italia. La +decadencia actual de la Francia. Los países católicos están perdidos, +pobres, ignorantes, infelices, debiles, y Roma quiere continuar +dirigiendo el mundo habiendo sido un árbol que ha producido tan malos +frutos. + +¿Y cree Roma que Dios no ve estas cosas? + +¿Cree Roma que puede continuar la adoración de huesos muertos en +los tiempos presentes, y las simonías, y el comercio de almas, y la +serie de iniquidades espantosas que insultan a Dios, y que cometen +diariamente en el nombre de un Dios todo amor, que murió en una cruz +para salvarnos? + +Si yo creyera en la transmisión hereditaria de las llaves de Pedro, +diría desde luego que de dos llaves entregadas a los pontífices +romanos, ellos no han sabido usar sino una, y ésta es la que ha abierto +las puertas del infierno y lo ha desencadenado como torrente espantoso +sobre el mundo, y entre los hombres. La otra llave no han sabido usarla +sino para abrirse ellos mismos las puertas de su propio cielo, que +consiste en el poderío, el lujo y los deleites. + +--¿Sabe usted, le dije, que habla como un clarín del Juicio final? ¿Y +los milagros? + +--Para comprender las cosas de procedencia espiritual hay que +estudiarlas espiritualmente. + +El fenómeno de Lourdes es espiritual en el fondo. Busquemos, pues, su +explicación en el sentido espiritual que encierra, pues en el espíritu +es donde hay que buscar las causas, y las causas no pueden conocerse +estudiando los efectos; hay que proceder por el orden opuesto; buscar +la causa para conocer el efecto. El hecho material que presenciamos +en Lourdes, es un efecto, un hecho palpable, pero para encontrar su +significación hay que buscarla en las causas que lo producen, y éstas +las iremos esclareciendo poco a poco hasta que aclaremos bien lo que +tenemos delante. + +Como Dios no es un ser sujeto a vanidades ni a caprichos, ni es lícito +suponer que haga lo que hace para ser mirado por los hombres, nos vemos +forzados a convenir que los milagros de Lourdes, así imperfectos como +son, han sido permitidos por Dios para que los hombres aprendamos con +ellos algo que nos interesa saber. + +El estudio y la observación en los tiempos presentes en la historia +de la humanidad, nos están revelando que el mundo ha de cambiar de +un momento a otro; que está cambiando. El canónigo de Brettes ha +dicho, con mucha razón, que la crisis presente es demasiado fuerte. +Que estamos en una época de agonía, de angustia, y que el sér humano +implora la Verdad, cueste lo que cueste. Que es preciso que la Verdad +se presente, que aparezca. El sér humano la llama a gritos, la invoca, +la quiere. Una revolución moral está a la vista. Esas son sus palabras. + +Todos los grandes pensadores están diciendo lo mismo. No hay quien no +lo observe, y, sin embargo, mentira parece, nadie quiere darse cuenta +de que estamos entrando en el gran día del Juicio final. Monsieur +Brettes lo presiente. + +Nadie se da cuenta de esa Verdad. Todos creen que aquel gran día está a +una distancia inconmensurable de nosotros, sin advertir que lo tenemos +encima. + +No me sería difícil explicar las razones en que reposa ese engaño, +pero, como quiera que sea, en ese gran día hay muchas cosas que +están condenadas a perecer, y una de ellas es la religión católica, +apostólica, romana. + +El que quiera verlo claro, que lea los capítulos XVII y XVIII del +Apocalipsis y se convencerá de ello; verá a esta religión tratada como +una mujer vestida de oro y pedrería, con un cáliz en la mano lleno de +abominaciones y un nombre en la frente: _Misterium_, etcétera. + +Roma está condenada a desaparecer, y lo prueba su decadencia y su +perdido prestigio. + +Una nueva religión vendrá en que se adorará a Cristo en toda su gloria. + +La gloria de Cristo va brillando más y más cada día, y el hombre +observador notará que hay una gran verdad que se abre paso en medio de +esta crisis, que aparece como envuelta en nubes, pero que cada día se +ve más clara. + +Esa es la nueva religión. La verdad cristiana en toda su pureza. + +--¿Y el Antecristo?... me atreví a preguntar. + +--Aquí es donde vamos a encontrar la solución del misterio de Lourdes; +pero antes es necesario saber quién es el Antecristo. + +El Antecristo no es un guerrero (como se ha dicho), que ha de venir del +Oriente con grandes ejércitos cual otro Atila, a destruir la religión +católica, apostólica, romana. Eso es un absurdo. No se necesita tanta +fuerza y aparato semejante para destruir una institución que ya a estas +horas está agonizando. + +Cuando sepamos quién es el Antecristo, hemos de verlo cara a cara tal +cual es; pero antes de desenmascararlo es conveniente que oigamos +algunas palabras de los apóstoles, y especialmente de San Pablo, que lo +tiene bien apuntado con el dedo. + +Oigamos a San Pablo, hablando del Juicio final: + + «No os engañe nadie en manera + alguna; porque no vendrá aquel día + sin que venga antes la Apostasía, + y se manifieste el hombre de + pecado, el hijo de perdición. + + El que se opone y se levanta sobre + todo lo que se llama Dios o es + adorado; tanto que, como Dios, + se asienta en el templo de Dios, + haciéndose parecer Dios, ¿No os + acordáis que cuando estaba con + vosotros, os decía esto? + + Y vosotros sabéis qué es lo que + impide ahora para que a su tiempo + se manifieste. Porque ya se + obra el misterio de iniquidad: + solamente que el que ahora impide, + impedirá hasta que sea quitado del + medio. + + Y entonces será manifestado aquel + _inicuo_, al cual el Señor matará + con el espíritu de su boca, y + destruirá con la claridad de su + venida. + + Aquél cuya venida será, según la + operación de Satanás, _con toda + potencia, y señales, y milagros + mentirosos_. + + Y con todo engaño de iniquidad + obrando en los que perecen.» + + (II de los Tesalonicenses. Cap. + II, 3-10.) + +El Antecristo es _La Muerte_. + +La muerte es un ser invisible, un espíritu malvado que habita en el +mundo y que no desea ni hace otra cosa que trabajar por separarnos de +la tierra. En otra Epístola de San Pablo, hablando también del Juicio +final, dice lo siguiente: + + «El postrer enemigo que será + destruído es la muerte.» + + (1a. de Corintios XV, 25.) + +Ese hombre invisible es el _hombre de pecado_, _el hijo de perdición_ +de que habla San Pablo. + +Nosotros no hemos visto en la muerte sino el fenómeno natural con todos +sus horrores, pero no hemos visto la causa de ese fenómeno. Vamos a +verla. + +Si los hombres no pecaran nunca, ese hombre invisible no podría entrar +en nosotros y habitar en nuestro cuerpo, pues el hombre no fué creado +por Dios para morir como se muere, sino para transformarse de otra +manera, y si fuéramos justos y no pecáramos nunca, seríamos al mismo +tiempo inteligentes, sobrios, precavidos, y ese _inicuo hijo de pecado +y perdición_ no encontraría ocasiones de sorprendernos con su cortejo +de enfermedades sucias y dolorosas y asquerosas que prepara con astucia +en nuestro cuerpo, destruyendo nuestro organismo y arrebatándonos +antes del tiempo en que nuestra transformación, semejante a la +crisálida que se transforma en mariposa, hubiera de efectuarse. La +muerte se desencadenó entre los hombres por medio de Caín, primer +homicida en el mundo (la de Corintios XV, 21). + +Ese hombre invisible, con la astucia que lo caracteriza, se ceba +también en los animales, pero no con tanto celo como en los hombres, y +por eso las enfermedades son menos frecuentes en ellos. Sabido es que +los espíritus entran en los animales como entraron en los puercos que +Jesús expulsó del loco de los sepulcros. (Marcos V, 13.) + +La muerte tiene dominada a la humanidad por el _miedo_, _el espanto_, +_el terror_. + +La muerte vino al mundo por Caín. + +El que quiera abrir una Biblia, encontrará un pequeño diálogo entre +Caín y el Eterno, que ya sabía que Caín había de asesinar a Abel. + +El Eterno le dice lo siguiente: + +Si hicieres bien, ¿no serás aceptado? Mas si no hicieres bien, el +pecado está a la puerta. _Y a ti estará sujeta su voluntad y tú serás +su señor._ (Génesis IV, 7.) + +Quiere decir que el pecado está obligado a hacer la voluntad del _genio +homicida_. El pecado, pues, abre las puertas a la muerte. + +Caín fué el primer homicida que hubo entre los hombres, y su espíritu +ha dominado a la humanidad entera desde entonces acá. + +Jesucristo vino al mundo precisamente para deshacer la obra de la +muerte. Él no padeció jamás enfermedad, porque nunca pecó, ni tampoco +murió de lo que llaman muerte natural, porque le mataron, y para +revelarle a los hombres _la gran mentira de la muerte_, resucitó con su +cuerpo y apareció varias veces después, delante de más de 500 personas, +según el Nuevo Testamento. (la. de Corintios XV, 6.) + +Los cristianos de la iglesia primitiva sabían estas cosas (ya +olvidadas), y por eso vemos en los crucifijos el cráneo y los huesos +debajo de los pies de Jesús. Es una tradición que viene desde entonces. +El espíritu de la muerte puede entrar y salir en el cuerpo del pecador +si así le conviene. Su puerta es el pecado, como le dijo el Eterno a +Caín, y el pecado hace su voluntad. + +Las enfermedades de los hombres son pecados funcionando en un organismo +humano. Es lo que querían decir los apóstoles cuando decían que «todo +_pecado engendra la muerte_.» La enfermedad es la materialización de un +pecado. Se abriga en la carne. + +La lepra (enfermedad incurable hoy), la curaban los sacerdotes de Leví +con ritos y ceremonias religiosas que Jehova mismo reveló a Moisés. + +Jesucristo les decía a los enfermos que curaba: «tus pecados te son +perdonados»; y otras veces: «vete y no peques más». La enfermedad es +efecto del pecado, que se anida en la carne y la destruye. + +La muerte (el hombre invisible), se burla de los doctores y sus drogas. + +Los milagros operados por reliquias, huesos de muertos, tierra de +sepulcros, aguas encantadas, etcétera, son milagros de _hombre +invisible_, de Caín, que como dice San Pablo, se sienta en el templo de +Dios, haciéndose parecer Dios. + +Ahí lo tenemos en Lourdes, subido en los altares y realizando milagros +mentirosos. + +Cuando ese hombre invisible, a quien la enfermedad obedece, no ha +llegado todavía a destruir alguno de los órganos indispensables de la +vida, la curación se opera con sólo retirarse del cuerpo enfermo, como +sucede con las enfermedades nerviosas, parálisis, reumatismo y todas +las enumeradas por M. Darieux en su entrevista con M. Naudeau. Pero +cuando se ha destruído uno de los órganos indispensables del organismo, +el hombre invisible no puede reconstruirlo, porque al infierno no le es +dado _crear_ sino _matar_. + +Esa es la razón porque en Lourdes no se pueden ver muertos resucitados, +ni piernas reconstruidas, y que las famosas aguas no pueden curar sino +un diez por ciento de los enfermos. + +Algunos de los que se curan tienen apariencia de muy enfermos, pero +no lo están en realidad. Si fuera posible hacerles una autopsia, se +encontrarían sus órganos enteros todavía, aunque enfermos muy graves en +apariencia. + +Milagros semejantes a los de Lourdes se han visto y se ven en todas +partes del mundo, con todas las religiones; en el siglo pasado, cuando +la muerte del diácono jansenista François de París, se vieron las +mismas maravillas en el cementerio de Saint-Médard, hasta el punto que +se tuvo que cerrar por orden del rey. Las curaciones eran idénticas. + +La ciencia moderna ha dado un paso muy importante, descubriendo que +las enfermedades son ejércitos de animales microscópicos destruyendo +un organismo humano. Muy bien. Ya se empieza a ver que en la muerte +hay un principio de vida. Lo único que falta es descubrir al capitán +de esos minúsculos ejércitos. Ese es el hombre invisible, el genio de +destrucción que está en nosotros y que en todas partes se ha sentado en +los altares haciéndose pasar por Dios. En el antiguo Egipto, bajo la +forma descarnada de Isis; en la Caldea, como un pez enorme; entre los +negros de Africa, como un cocodrilo; en China, como un dragón, etc., +etc. + +Los hombres de todos los países y en todos tiempos, aterrados por el +espectáculo de la muerte con su espantoso estado mayor de enfermedades +y terriblezas, le atribuyó a la muerte poderes divinos y suprema +omnipotencia. + +No pudiendo imaginarse a ese Dios sino bajo aspecto horroroso, creyeron +ver su símbolo en animales espantosos, como cocodrilos, serpientes y +otras fieras asquerosas que realizaban en ellos la idea de la potencia +destructora. De aquí viene el origen de aquellas idolatrías que tan +salvajes nos parecen hoy. Pero no nos hagamos ilusiones; nosotros +mismos, los civilizados del siglo XX, somos víctimas de los mismos +errores, pues si es cierto que no adoramos serpientes ni dragones, +veneramos como dioses encarnados a aquellos de nuestros semejantes +que mejor han sabido matar hombres en grandes cantidades. La muerte +nos engaña de mil maneras para echarnos fuera del mundo. Hoy se ven +naciones que se despueblan por los vicios y la corrupción. Esa es +su obra. Por último, los milagros de Lourdes son milagros del inicuo +invisible, traídos por el infierno y permitidos por Dios para que +sepamos que hay un más allá que no vemos con los ojos, pero desde donde +se dirige la máquina del mundo.» + +Me despedí, no sin cierta inquietud. + +Era ya la noche. + +Un tranvía eléctrico pasó ante mi vista. Subí y partí. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración: LIBRO SEGUNDO] + + + + +[Ilustración] + + + + +I + + +Tres horas de mar y héme aquí en Londres. La inmensa ciudad está +lluviosa, lodosa, y una tempestad ha hecho chasquear sobre ella rayo +tras rayo. De Victoria Station al hotel me lleva el _cab_ y al _cab_ +lo lleva empujando el viento. Al paso desfilan las casas obscuras +rayadas de lluvia. Lluvia que ya arrecia, ya persiste cernida, y que +me ha de aguar la visita por varios días. Mas como no tengo tiempo +que perder, encontrado un amable amigo que me espera, nos lanzamos a +la calle. Enorme, bulle el profuso amontonamiento de hombres, cinco +millones casi, en su fabuloso inmóvil océano de sombrías construcciones +partido por el glauco Támesis sobre el que flotan brumas y pesadillas. +¡Capital potente y misteriosa! Cuantas veces la visitéis, siempre +os dominará bajo el influjo de su severa fuerza. (¿En dónde estás, +dulce sonrisa femenina de París?) Viril orgullo en las cosas mismas, +aspecto de humana dignidad en las manifestaciones monumentales, serena +majestad en la naturaleza. Es explicable en estas gentes confiadas en +sí mismas, el ímpetu a la dominación, la necesidad leonina; porque no +es el leopardo, sino el león del escudo el que, sobre la isla, vuelve +la mirada a los cuatro puntos del horizonte. + +Esta gente va, va. ¿Adónde va? Adelante, más adelante. Lo dicen en +sus divisas, en sus proloquios, cortos, porque no son verbosos como +nosotros los latinos, raza de retores. Y lo hacen. País de rapiña, se +dice; tanto peor para los que no puedan resistirle y caigan bajo su +zarpa... Esta gente va, va. + + Gallia causidicos docuit facunda britannos; + +pero no son pródigos en sus palabras ni de gestos, como el vecino de +enfrente; van a lo que consideran indicado por su deber; su deber les +dice ser vigorosos, crecer, engrandecerse más y más; y es el caso +que desde ese navío anclado se tiene en jaque al mundo. Sin entrar +a las pedagogías de M. Demolins, no es difícil explicarse que ese +vigor colectivo viene del ejercicio de la energía individual. Ser +hombres; ese es el oficio de los ingleses. _This was a man_ es elogio +shakespeareano. En ninguna parte se amacizan por igual cuerpo y +espíritu como en la Gran Bretaña. La conciencia propia y particular ha +creado la conciencia nacional y común. El orgullo norteamericano tiene +aquí su origen, y las recientes fanfarronadas del millonario Carnegie, +metido a periodista, debían haber comenzado por esa profesión. Pero +el yanqui, como buen advenedizo--advenedizo colosal, es cierto--, +es rastacuero y exhibicionista. El inglés es silencioso y guarda su +íntimo conocimiento y convencimiento. Su _respectability_ forma parte +de su coraza. La raíz celta y la raíz anglosajona nutrieron de savia +concentrada el tronco nativo; y desde la heptarquía hasta la dominación +danesa y la conquista normanda, se fué desarrollando el árbol de +Guillermo, que fué el árbol de Isabel, que fué el árbol de Victoria. No +sabemos que exista aún acero para hacer un hacha que pudiera cortarle. + +El inglés, generalmente, es fuerte y grande, bien musculado, de +movimientos ágiles y seguros; pero no se crea que todo el mundo +es en Londres coloso. Fuera de los _policemen_ y de magníficos +ejemplares de la raza anglosajona que sobresalen, el tipo medio es de +un equilibrado desarrollo. Mas una cosa he de advertir: la inglesa +fea de las caricaturas y la elegancia que siguen los anglómanos del +extranjero, también un poco y hasta un mucho caricatural, son para +la exportación. Sí, he visto en mis viajes de Italia, de España, de +Francia, las caravanas de la agencia Cook, con muestras de la más +exquisita fealdad; pero en Londres no he dado un paso sin encontrarme +con deliciosas figuras de mujer; de un particular atractivo y dignas de +ser incontinenti madrigalizadas y amadas. En cuanto a la _fashión_, en +lo que he advertido, se sigue a la letra por los verdaderos _gentlemen_ +el principio aristocrático de Brummel: La elegancia suprema consiste en +no hacerse notar. + +El sentimiento de la dignidad personal y el respeto de sí mismo, son +innatos en todo inglés. Esto obliga a la reserva. Cada inglés es isla. +En su unidad y solidaridad moral, nada tiene el país soberbio que +envidiar al mundo. Es dueño de Shakespeare y del Océano. Impera el oro +en la tierra; los norteamericanos hablan de sus millonarios... Bastará +nombrar a este imperial Beit, jefe de la casa Vernher, Beit and Co., +propietario de la mitad de las minas del Africa del Sur, y, sobre todo, +las de Kimberley... + +Algunos agudos espíritus han creído ver en el coloso los síntomas de +una decadencia. Es el efecto de la residencia tenaz de las repúblicas +africanas. W. H. Darvey, en el _Mercure de France_, y Andrew Carnegie +en la _Nineteenth Century_, han presentado razones y datos que traerían +por consecuencia la disminución del antiguo poderío, la constancia +de un desmoronamiento en la base del secular edificio. La marina, +que antes se creía invencible, estaría hoy, según datos técnicos y +estadísticos, en condiciones que dejan mucho que desear; el comercio, +en merma; el poder militar, impotente para decidir de una vez la +cuestión boer. Durante las guerras de Napoleón, dice el almirante +Seymour, con un gran genio como Nelson a la cabeza de nuestra marina, +sabéis qué dificultades no tuvo para descubrir aun las idas y venidas +de sus enemigos; sabéis que, a despecho de su infatigable vigilancia, +Napoleón logró escaparse de Egipto después de la destrucción de su +marina en el combate del Nilo; recordáis las luchas desesperadas de +Nelson en el gobierno, a propósito de la falta de barcos y de hombres; +y todo eso con el mayor genio conocido para el mando. ¿Creeréis que +nuestra marina en esa época era igual y aun un poco superior a la del +resto de la Europa reunida? ¿Y a qué iguala nuestra marina actualmente? +¡Apenas a las Francia y Rusia combinadas! ¿Y dónde está el Nelson, +en estas condiciones mucho más difíciles? Es un estado de cosas que +debe hacer reflexionar. Y los calculadores, alarmados de la oposición, +claman a los imperialistas tenaces el peligro económico. El comienzo de +la época victoriana no fué copioso a este respecto. El tesoro inglés +padecía las consecuencias de las guerras que turbaron los albores de +la pasada centuria. Mientras en las altas regiones se verificaban los +apuros, descendían sobre el pueblo los aumentos de impuestos, que +eran recibidos con las protestas consiguientes. Así la situación al +advenimiento de la difunta reina. Por muchos esfuerzos logrados no se +mejoró ese difícil estado de cosas hasta el año 45, más o menos. Se +realizaron economías, y la deuda pública fué suavizada en los últimos +años. + +Mucho tiempo--casi todo el reinado de Victoria,--la cordura vigiló la +hacienda, con escasos intervalos, hasta el año 97, en que empezaron +nuevos y extraordinarios gastos. Calculad con algunos datos sobre lo +que se ha aumentado nada más que en el ramo de guerra y marina. El año +de la coronación de la reina Victoria, 1837, los gastos de guerra y +marina eran algo más de 300.000.000 de francos. Cincuenta años después +han subido ya a 762.500.000 francos. Hay que advertir, naturalmente, +que las fuentes de entradas crecieron en igual relación o algo más. +Diez años después se ve aumentado el mismo presupuesto a más de mil +millones. Después, en este último tiempo, ha llegado a 1.575.000.000. + +Así los impuestos se han multiplicado. Hace menos de diez años eran +de 1.875.000.000 de francos y este año han subido a 3.050.000.000. +Sin contar los gastos de guerra, esa suma apenas basta para llenar +el presupuesto ordinario del país. Los prudentes se miran con temor, +pensando en que las tendencias, tanto en el Parlamento como fuera de +él, van a mayores empresas. El imperialismo pide sangre y oro, ¡Pero +son tan fuertes estos hombres! + +Entretanto, Chamberlain cuida sus orquídeas. Roberts es colocado en el +sentimiento popular entre Marlborough y Wellington, y al nuevo _Iron +Duque_ se le regala un buen por qué de libras esterlinas, juntando a +la gloria el sentido práctico. Declara Kitchener fuera de la ley a los +boers aún resistentes. El _hard man_ demuestra que es el _steel lord_ y +que merece serlo. Y el rey Eduardo, que parece decir como su antecesor +Enrique IV, en el drama tan bellamente vertido por Cané: + + I have long dream'd of such a kind of man + So surfeit-swell'd, so old, and so profane; + But being awake, loide despise my dream, + +se prepara medioevalmente para su coronación del año entrante--lo +que no le impide seguir siendo rey de la moda y partidario del +automovilismo. + +Encuentro por las calles de Londres soldados vestidos de kaki, con la +flamante medalla que acaba de colocarles en el pecho el rey Eduardo. +Parece que su majestad cuida de llevar bien la corona como el «ocho +reflejos». Así sea. + +Interesante monarca el rey Eduardo. Se creía, antes de morir la reina +Victoria, que al pueblo británico no sería simpático el reinado del +célebre príncipe de Gales. Una vez éste en el trono--_When thou dost +oppear I am as I have been..._--se ha visto que todo ha continuado de +la misma manera. El rey, aclamado y querido, ha enterrado al ruidoso +calavera de antaño. Él ha entrado en su papel, y puede decirse que es +un digno soberano de su nación. Cada rey tiene el reino que merece. +Guillermo II es estudiante y vive casi siempre en ópera wagneriana; +Alfonsito XIII acaba de presentarse por primera vez en el coso +madrileño y ha sido aclamado por la tauromaquia nacional; Inglaterra, +«país tradicionalista y práctico en que la decoración de la vida social +yustapone armoniosamente vestigios de arte gótico a construcciones de +usina», está muy satisfecha con un rey que viste púrpura, armiño y +oro, se coloca en la cabeza la corona de los viejos monarcas, ante su +parlamento animado de fórmulas y ceremoniales, y luego, con un habano +en la boca, se va en su automóvil, en menos de una hora, de Londres +a Windsor; visita el yate que ha de disputar la copa a los yanquis, +o se interesa por sus caballos Diamond Jubilee, Ambusch o Persimmon. +Ese rey sportman es grato a su país de sportmen, es amable para los +ciudadanos que gustan del tiro al blanco en Bisley, del remo en +Henley, de las carreras en Ascot o en Epsom. El _corpore sano_ de los +universitarios, es una de las causas de la robustez, de la salud de la +nación. Como algunos de nuestros repúblicos americanos, como algunos +de nuestros directores de pueblos, el rey se interesa por las razas +caballares, gusta de los ejercicios físicos, pero sabe su Shakespeare +admirablemente, entiende de arte a maravilla, y puede consultar su +Homero en griego y su Horacio en latín, como os lo certificarán sus +compañeros de Oxford y de Cambridge. + +No es Eduardo un príncipe guerrero. Llega ya tarde al trono y mal +sentarían aires marciales y feroces al _arbiter elegantiarum_ de los +reyes y al rey de los gentlemen. El gran país de presa es odiado en la +tierra toda; y ese odio se ha agriado más por los recientes sucesos +africanos; mas es casi cierto que si el rey de la Gran Bretaña se +presenta en esa misma Francia recelosa, será, como en Italia, acogido +con la misma simpatía que la poderosa anciana imperial que pasaba con +sus hindús y su burrito. La reina Alejandra, por su parte, es digna +del cariño de sus súbditos y del respeto de los extraños. ¿No es acaso +la princesita que cosía modestamente en compañía de su hermana, una +zarina futura, en días de escasa fortuna en Copenhague? ¿No es la culta +doctora en música de la Universidad de Irlanda? Y sobre todo, ¿no posee +un carácter sencillo y amable desde la altura en que acompaña a su +marido y no sabe adornar de suave majestad la gracia encantadora de su +belleza? En Sandringhan como en Marlborough Palace, ha sabido ser una +ejemplar señora, y en la corte de su suegra una ejemplar princesa. + + + + +[Ilustración] + + + + +II + + +Mientras Waldersee se ponía en camino de Pekín a Berlín, tuve ocasión +de ver en París y en Londres sendas pantomimas en sendos circos, en los +cuales se representaba la guerra de China. Había chinitas preciosas y +chinos muy ridículos y feos, y bizarros y bonitos oficiales de Europa +que les quitaban las muchachas a los chinos y _ainda mais_ les daban +palos; había batallas con música y fuegos vivos, en que los chinos +cobardes salían corriendo y los soldados de Francia cantaban la +Marsellesa y se tomaban un fuerte; soldados ingleses con la chaquetilla +roja; marinos rusos muy grandes; oficiales americanos con sombreros +de cowboy y enorme revólver; italianos coronados con colas de gallo, +y japoneses menudos que, ni carne ni pescado, hacen el caucásico sin +dejar de ser el mongólico. De todo ello resultaba que los celestes son +un pueblo bárbaro e infeliz al cual hay que descuartizar en provecho de +nuestro glorioso Occidente. + +De esas farsas pintorescas, pirotécnicas y filosóficas me acordaba al +ir por Witechapel a ver la exposición china que se halla abierta en la +Art Gallery del barrio de _Jack the Ripper_. Fijaos bien, lectores; +es el barrio del destripador, el barrio terrible, y voy a él, no a la +taberna a ver a los asesinos, sino a una galería de arte, en donde se +exponen objetos raros, curiosos y preciosos que enseñan mucho de la +vida y del sentido artístico del imperio chino. Así, pues, el barrio +que os imagináis poblado de gentes dantescas y en donde, en efecto, +se encuentran como en otros puntos, por ciertas callejuelas, pobres +diablos y diablesas ebrios, posee lugares de estudio y de cultivo +espiritual y organiza exposiciones que no podemos tener nosotros. +¿Por qué? Porque aquí la iniciativa particular se emplea en obras que +aprovechan a la cultura común. Y esta exposición, por ejemplo, que se +sostiene con lo que los visitantes quieren dejar, unos pocos céntimos, +si gustáis, se realiza porque asociaciones religiosas o bancarias como +la British and Foreing Bible Society, la London Missionary Society, +la Hong-Kong and Shanghai Banking Corporation, y personas como lady +Hannen, lady Hart, sir Walter Hilier, sir William Des Voeux, sir +Claude Macdonald y otros, han enviado objetos y cuadros de que son +propietarios y que constituyen la exhibición. La entrada no cuesta +nada, y, como he dicho, el que quiere deja algo para los gastos de +sostenimiento. Allí se dan lecturas que explican el significado de +muchas cosas, y, ya sea con intención conquistadora, ya con deseo +de divulgar conocimientos, se hace ver lo que es esa inmensa nación +asiática que, o será comida o comerá, según lo han de ver los años. + +El local de la exposición no es muy extenso, pero en él se contiene +notable cantidad de objetos y documentos del celeste imperio. Ya +estaréis pensando que algo de todo eso habrá sido comprado y mucho +perteneciente al botín de las tropas que demostraron en la tierra de +Lao-Tseu la dulzura de nuestra civilización. Desde luego, veo una +bandera imperial, de riquísima seda amarilla, con caracteres que +me hacen envidiar los conocimientos de madama Judith Gautier, o de +Alexandre Ular. Según los datos del catálogo, esta bella pieza fué +tomada en 1900 en los fuertes de Shan Hai-Kuan, por sir Walter Hillier +y 18 soldados, aunque los chinos que los ocupaban eran 5.000. + +Paso ante maniquíes vestidos de truculentos guerreros, ante la Puerta +de los Espíritus, y cuadros y fotografías que representan escenas de la +vida china, y un gran mapa de Asia, en el cual está bien señalada la +región celeste, como un plato que habrá que dividir, tocando la mejor +parte, a no dudarlo, a estos terribles importadores de misioneros y de +opio... Hay rollos decorativos con representaciones religiosas y un +par de «paraguas de diez mil nombres», paraguas de honor. Esto merece +su explicación. Cuando en China se quiere honrar notablemente a una +persona, se le regala un gran paraguas de seda, en el cual van bordados +o escritos los nombres de los donantes. Cuando muere el personaje +a quien se ha regalado tan extraño presente, éste se lleva en el +entierro. ¡El paraguas de honor! Cedo el dato gustosamente al lápiz de +Mayol. Veo un dormitorio, en el cual una cama construída y ataraceada +en Ningpo. Es una cama de lujo con cobertores de finas telas, y que me +enseña cómo los ricos chinos no usan colchones, sino mullidas colchas. +De todos modos, no debe ser muy cómodo dormir en cama semejante. Una +mesita hay cerca, para jugar al ajedrez, y dos sillas, todo incrustado +con habilidad y gusto completamente orientales. + +Hay muestras interesantes del arte pictórico chino; sus faltas +de perspectiva, la manera singular de ver los objetos, en planos +contradictorios, choca desde luego; pero no hay que olvidar, que como +dice una conocedora, Mrs. Little, «antes de que Giotto naciera, los +chinos pintaban la figura humana como no pueden hoy hacerlo». Y cuenta +esta misma señora que en la ciudad de Chung-King, ha conocido un +pintor de flores maravilloso, que vende sus pinturas... por centímetro +cuadrado, por decirlo así. + +Las lacas son variadas y valiosas, y hay ejemplares de la rara laca +roja de Soa-Chow, cuyo secreto de fabricación se perdió cuando el +incendio de aquella ciudad, devastada en la rebelión Tai-Ping de hace +cincuenta años. Incomparable de riqueza los bordados que hay en ropas +femeninas,--muy parecidas por otra parte a las masculinas. Y los +rollos suceden a los rollos, y las banderas amarillas a las banderas +amarillas. Luego vienen fotografías de los templos, confucistas, +taoistas y budistas. A los taoistas se debe principalmente el extremo +culto a los antepasados, que los chinos tanto conservan y defienden. Ya +recordaréis la amenaza de las potencias, en tiempo de la última guerra, +de hacer desenterrar los huesos de las antiguas tumbas imperiales. + +Veo fotografías de bonzos y objetos pertenecientes al culto, y +reproducciones de ídolos e ídolos legítimos. Allí está el dios del +Fuego, el dios del Mundo Inferior, el dios de la Música y el feo dios +de la Guerra. Sabido es que los chinos miran con gran desdén la carrera +de las armas, así como reverencian altamente la de las letras. Quiera +Dios que continúen con tales ideas, pues ya os imaginaréis qué pasaría +con el inmenso pueblo bien armado, jingoísta e imperialista, y con +muchos Rud-Yard-Ki-Pling, cantando la conquista y el exterminio de los +bárbaros de Occidente. + +Buda, en bronce y madera, entrecruza sus piernas como un sastre y +expresa el éxtasis; la virgen Kwan-Yin está, madona amarilla, cercada +de raros candeleros y aun más raros incensarios. Junto a un vaso de +bronce _cloisonné_, vése una antigua pintura que representa a Buda +y que proviene de un convento de lamas tibetanos. Figuras mil en +papel de arroz; y vestidos de la clase pobre; pinturas al óleo hechas +hace más de cincuenta años--, los japoneses han creído innovar al +presentar las suyas en la pasada exposición. Luego, maniquíes de cera +vestidos de seda, figurando actores y juglares; y modelos de juncos +con sus velas cuadradas. Es de notarse la colección de acuarelas de +asuntos chinos, paisajes, vistas urbanas, edificios que presenta +miss Gordon-Cumming. Maravillas de habilidad se confunden, hechas de +plato o marfil, cucharas, pimenteros, junquitos, cajas, pipas; y al +lado tejas amarillas de la tumba de los emperadores Ming; incensarios +de bronce labrados finamente, y que representan monstruos como el +Ki-lin. Un magnífico vaso de cristal de roca parece extraído de un +palacio miliunanochesco. De tiempos anteriores a Cristo son los vasos +sagrados que figuran cabezas de dragones y varios monstruos, y hay un +precioso vaso de sacrificio, de oro y plata, de la más extraña y bella +orfebrería. Y bronces, y más bronces, de pagodas, de palacios, de +monasterios. Es también de raro valor la colección de jades labrados. + +No es muy curiosa la de monedas modernas, como el papel moneda antiguo. +Los chinos, como sabéis, lo usan desde hace muchos siglos. Marco Polo +comienza uno de los capítulos de sus viajes, al hablar de un lugar +que visitó: «Los habitantes de esta ciudad son idólatras y usan papel +moneda». + +La parte relativa a la imprenta es de interés, sobre todo para un +hombre de letras. Hay muchos libros viejos impresos en planchas, y hay +impresiones modernas hechas con caracteres movibles. Llama la atención +el sello imperial, un sello enorme, con grandes caracteres, que deben +significar las virtudes y potencias del Hijo del Cielo. Y tres números +del decano de los diarios del universo: la _Gaceta de Pekín_. Al lado +vénse carteles, invitaciones en enormes tarjetas o en trozos de rica +seda, y un libro de caja de lo más extraño. + +Hay instrumentos de música. Conocéis la anécdota del embajador chino, +que creyó lo mejor de la ópera el momento en que la orquesta templaba +sus violines. Y de mí diré que los músicos chinos que he oído en los +teatros celestes de la Habana y otros lugares, no me han entusiasmado. +Pero eso debe ser cuestión de costumbre y de iniciación... Porque si +no, no podría haberle pasado lo que le pasó a Confucio. Este filósofo +se conmovió una vez tanto con un trozo musical de su país, que no probó +un bocado de carne por tres días seguidos. Y eso que la escala china +se compone solamente de cinco notas; los instrumentos pueden ir en +tonos desacordes; sus melodías van siempre al unísono, y otras tantas +condiciones que a nuestros gustos no sientan bien. Aquí veo violines +bicordes; la especie de órgano llamado _cheng_, un laúd de diez +cuerdas; címbalos que acompañan en los templos las plegarias. + +Y más perfiles y más jades, con decoraciones de leyenda y de pesadilla. +Aquí está en jade el Ki-lin, cuerpo de ciervo, cola de zorro y cabeza +de unicornio. Saludo la tumba de Confucio representada en miniatura, +y admiro al pasar las porcelanas, ya antiquísimas, ya de fabricación +no tan lejana en el tiempo. Se recuerdan versos de Gautier y de Hugo, +y al emperador Houng-Li, bajo cuyo poder se descubrió el arte de +esta exquisita alfarería, y al emperador Wac-Li, bajo cuyo poder se +escribieron unos versos que deben ser muy hermosos, y en los cuales se +nombra por primera vez la porcelana. Se miran piezas de todas formas +y de varios colores, sobre todo un vaso de la dinastía Ming, cuya +arquitectura y adornos son de la más exótica elegancia y gracia. Hay +representados varios caballeros y emblemas budistas como el parasol, +que significa el honor; dos peces, que significan la abundancia; el +loto, que está dedicado a Buda, y otras tantas cosas más. Y una tacita +preciosa, con los más brillantes colores; y varios pequeños vasos, con +mariposas, con pájaros, con flores, de la más delicada pasta y del más +admirable tono. + +No acabaría en muchas páginas, si me detuviera a admirar tantas +cosas que revelan en aquellas almas extrañas una comprensión y una +observación de la vida y de la naturaleza, que no es propiamente +para tratarlas de salvajes e irles a incendiar sus palacios y casas +y a robarles sus tesoros y asesinarles sus niños. ¡Sus niños! He +visto retratos, fotografías encantadoras de chinos chicos y de +chinas adolescentes, bellas, bellísimas en su gracia singular de +seres como venidos de otro astro, de seres misteriosos que tienen +otras sensaciones y otro concepto de la vida que el que con nuestra +civilización nos hemos hecho nosotros. + +Tés y plantas odoríferas, sedas, ceras, esmaltes, metales, ricos +trabajos por artistas de manos ágiles y como aéreas líneas que han +trazado esos dedos sutiles y visto ojos como de pájaros; arquitecturas +de cuento, paramentos de cuento, casas, cosas, ideas, manifestaciones +de gentes de fábula, almas antiguas como el mundo, ¿no es más bien +un lugar de paz y ensueño, esa China noble y poética que se ha ido a +despertar a cañonazos? + + + + +[Ilustración] + + + + +III + + +Partí rápido a Dunkerque. De Brujas, toda paz, toda quietud, espiritual +y natural, a Dunkerque, en donde se colgaban todos sus escabeles los +actores de la comedia patriótica, en una danza de naves, con música +de cañones y Mariana recibía con su más amable sonrisa y hacía su +mejor reverencia al dueño del Oso. Decir las durezas de mi viaje, las +apreturas en las estaciones de ferrocarril, la falta de correspondencia +de trenes, los roces horribles de las aglomeraciones, las difíciles +comidas en los restaurants, la cama por ochenta francos en cuartos +compartidos, lo fabuloso del tupe cocheril y otras cosas que deseo +echar en olvido, sería historia amarga y larga, sin contar con la +demanda de papeles por la policía a cada instante, y la imposibilidad +de poder acercarse a mirar la faz de los autócratas cuando éstos +pasaron por la ciudad de Jean Bart, veloces, como por un tubo de +acero, empujados por un soplo. ¿Un soplo de miedo?... + +Miedo... Mientras Francia se ponía de gala para saludar al emperador +aliado; mientras se preparaba Compiègne, antiguo nido de águilas, +para recibir a la bicéfala de las Rusias; mientras Nicolás y su linda +mujer se alistaban con el mejor humor posible a escuchar marsellesas +y a entrar de fiesta en donde han de sonreir a _Liberté_, dar la mano +a _Egalité_ e ir del brazo de _Fraternité_; mientras se disponen las +trompetas de los saludos y los violines de los bailes, y todo el mundo +está muy contento, en espera de un regio y regalado divertimiento... +_quelqu'un, troubla la fête_, allá lejos, en los Estados Unidos, +_quelqu'un_ que quita la vida al jefe de la inmensa república +imperialista que estaba por tender un tentáculo a la América del Sur; +y _quelqu'un_ hijo de un país que se llama Polonia... Nicolás se puso +pálido; pues no es cómodo ya el oficio de Rey, habiéndose llegado a +fuerza de civilización a tener en perpetua realidad la prueba simbólica +de Dionisio de Siracusa. + +Mas la cita estaba dada, y debía cumplirse con el pequeño prólogo +suavizado de Dantzig, suavizador para Guillermo, _amado primo_, que +busca a las claras el _flirt_. + +Cuando llegué a Dunkerque, la ciudad hervía de gozo municipal y +forastero; mas en verdad, fuera de las manifestaciones de gremios +aislados y de la pompa y engalamiento oficiales, no encontré que +hubiese allí un foco de entusiasmo, una de esas fiebres que ponen a +los pueblos en delirio en ocasiones semejantes. No encontré, por +ejemplo, el estremecimiento ciudadano de París cuando la llegada de +Krüger, o cuando la primera venida de este mismo zar. Quizá serían las +precauciones, absolutamente rusas, tomadas para evitar un atentado, +las cuales llegaron a impedir casi por completo que los dunkerqueses +contemplasen la figura de las imperiales personas; o, quizá también, +una disminución del ardor con que se tomó al principio la alianza, +cuando no estaba tan menguante la inquina con el alemán; o quizá, +porque no deja de estar en buen sentido del _populo_ la filosofía que +oí hacer a un quidam, frente al arco de triunfo, elevado ante los +_bassins_ del puerto:--«¡Mirad!--decía, y en voz alta, de modo que no +sé cómo no fué arrestado--; ¡mirad! ¡tanta bandera y tanto _lampion_ +por un hombre que viene a quitarnos dinero!» + +La ciudad presentaba un aspecto florido, toda ceñida de estandartes, +pabellones, banderas y banderolas. La noche anterior a la llegada del +zar, las iluminaciones hacían de toda la población un inmenso ramo +de fuegos de colores; y, por el lado del mar improvisaban el día, un +día blanco y deslumbrante en el vago tapiz de la sombra, los focos y +reflectores de la escuadra. Imposibles los hoteles, los cafés rebosando +de gentes, las calles con arcos de linternas, estofas vistosas y bombas +japonesas; la catedral empavesada como una colosal nave; las músicas +resonando a lo lejos; los grupos circulando por todas partes; todo el +mundo en espera del acontecimiento del siguiente día, la entrevista, +más que la revista. Aunque no se ocultaba en las conversaciones el +despecho del pueblo: «¿Somos acaso unos parias para que se nos prohiba +que le miremos?» Mas este despecho se aminoraba por la causa: el +Gobierno quería prevenir cualquier atentado; nadie podría acercarse al +séquito; la línea misma del ferrocarril por donde habría de pasar el +tren, estaría como en Rusia, guardada por doble fila de soldados. + +A las siete de la mañana del día 18, M. Emile Loubet se embarcaba en el +_Casini_, para ir al encuentro del _Standart_, yate imperial. Las olas +hacían bailar los barcos, y los cañones daban un continuo trueno. Nadie +más que las gentes oficiales pudo llegar al punto de desembarco. La +revista: vasta cuadrilla y tempestuoso cañoneo. El zar, por fin, llegó +a tierra, y con él la zarina: él de uniforme, ella de negro, dicen los +que los percibieron. Yo no vi con el anteojo, desde lejos, más que +muñequitos, al son de los clarines y de las bocas de fuego. Llegaba en +los aires el severo himno ruso y la siempre impetuosa Marsellesa; y +los aires deben haberse encontrado perplejos al presentarse cosas tan +contradictorias: «_¡Dios salve al zar!_»... _y_: «_¡contra nosotros se +ha levantado el estandarte sangriento de la tiranía!_»... + +Loubet, cuya buena madre aldeana, quizá, daría en ese instante de comer +a sus gallinas en la casa de campo de Montelimar, iba del brazo de la +zarina Alix; Alix, la zarina de Rusia, que aparece allá, en la pompa +de su corte semiasiática, semejante a una emperatriz bizantina, ídolo +autocrático de un colosal imperio cuasi bárbaro. En la galería que une +el desembarcadero con la Cámara de Comercio, un grupo de pescadoras, de +ropas obscuras y blancas cofias, ofrece a Alix un pez de plata sobre +un cojín de seda. El séquito se detiene en la Cámara de Comercio. En +Dunkerque, el zar Nicolás, el Pacificador, es saludado por la Guerra y +hospedado por el Dinero. Y son luego los cortesanos, los protocolares, +las presentaciones y los _salamalecs_. Y el ágape, en que han de oirse +nuevas protestas de amistad y liga, y los brindis que llegan y repiten +en esa manera oficial, que cree decirlo todo y no dice nada, palabras +que parecen simpáticas y fraternas, pero de las cuales los siglos +sonríen. + +Luego el tren partió con los porfirogénitos huéspedes, hacia Compiègne. +El recuerdo de Luis el Piadoso sería propicio al emperador, y el de +Juana de Arco a la emperatriz, y a ambos los de Napoleón y María Luisa, +en cuyas alcobas iban a dormir. + + * * * * * + +Cuando el _maire_ de Compiègne ofreció a la emperatriz un ramo de +brezos, su flor preferida, M. José María de Heredia había ya lanzado +el suyo por las columnas de su diario. No era un soneto. Eran versos +serios, académicos y mediocres, como si hubiesen sido de encargo. +Versos a la emperatriz a la cual trataba de _vous_... _Car le poète +seul peut tutoyer les rois._ Rostand, por su parte, encargado oficial +esta vez, había escrito una oda, en la cual dice a su majestad cosas +como ésta: + + En revenant de Danemark, + Vous avez, pour gagner ce parc + Passé devant chez Jeanne D'Arc. + +Ante los malos versos aristocráticos, prefiramos los buenos versos +anarquistas. En la presente ocasión, las musas de la Cúpula no han +ayudado al ilustre autor de los _Trofeos_, y el autor de _Cyrano_. + +París no sabía si iría a recibir la visita de los soberanos amigos. +Tras el _bouquet_ de brezos y el cumplimiento, se durmió en el castillo +de Compiègne, donde debe vagar algunas noches una sombra cesárea que +extrañaría mucho ver al amo de los cosacos en íntima unión con la +República francesa. Se consolaría observando que el Bósforo no es ruso +todavía. + +La revista de Dunkerque, como las grandes maniobras del Este, eran el +principal objeto de la venida de los autócratas; al día siguiente, +pues, el 19, se dirigieron al campo de operaciones. El zar montó a +caballo, galopó a su placer, se hizo explicar cañones, almorzó tarde y +precipitado, examinó el nuevo freno hidráulico en la artillería, meditó +ante el nuevo cañón de 75 milímetros, vió desfilar los batallones, +las corazas, los penachos, las espadas desnudas, las lanzas, los +uniformes vistosos, oro, hierro, acero, escarlata, oyó las bandas y el +ensordecedor trompeterío; bebió el vino del soldado bajo la tienda de +campaña, y sumó en su interior la fuerza de la aliada república con la +fuerza de sus dominios inmensos; y después de esto, recordando quizá +el pasado Congreso de la Haya celebrado junto a la gracia sonrosada y +joven de la última flor de la rama de Orange, habrá repetido el verso +del lírico italiano: + + ¡Io vo gridando pace, pace, pace! + +Y he pensado en que aquel pobre y grande Castelar, que vivió y murió +tachado de poeta, tuvo una palabra profética al escribir, a la orilla +de la muerte, esta sensación del porvenir: «El descontento del gobierno +italiano, producido recientemente a consecuencia de sus fracasos +diplomáticos en la cuestión de China; las dificultades suscitadas +entre Francia e Inglaterra por el Sudán y el Nilo; el aumento de la +escuadra inglesa, que ha necesitado una suspensión de la amortización +y un déficit de importancia; el cambio de América, que ha modificado +su temperamento industrial y trabajador para marchar a la guerra +y a la conquista; el reparto de la China, deseado por universales +ambiciones; los progresos del ferrocarril ruso en la Mongolia; los +conflictos del Transvaal entre la presidencia de Krüger y la dictadura +del desequilibrio del Napoleón del Cabo; las amenazas contra Portugal y +sus colonias; los temores y los espantos, tan fundados como legítimos, +de nuestra desgraciada España; la rivalidad de Turquía y de Grecia, de +Francia y de Prusia, de Rusia e Inglaterra; los motines de Austria; el +movimiento interior que reclama y pide una Alemania más considerable, y +numerosa que la Alemania actual; los gérmenes de desacuerdo entre las +primeras potencias por consecuencia de las extensiones territoriales +de sus colonias. Todas estas cosas dicen que después de la exposición +de 1900 no tendremos una hora de paz, y que los elementos de guerra +estarán diseminados y extendidos por todas partes.» Mas como el zar +Nicolás ha sido el coronado mensajero de pacificación universal, ante +el cual hombres como el bravo periodista Stead han creído ver un ser +casi elegido por la Providencia, pronuncia después de la revista frases +que no cuentan con la codicia de las naciones y con las trampas de los +políticos, esta gran manifestación de guerra, como la revista naval de +Dunkerque, serían, ¡oh, paradoja! el mejor sostén de la paz en el mundo. + +Y tras la revista, el sacrocesáreo ortodoxo visita la basílica de +Reims, en que han sido consagrados los reyes de Francia; allí el +representante de la paz, esto es, de Cristo, le recibe en su pompa +ritual, rojo entre negras sotanas. Allí, bajo el rosetón que corona +la doble entrada, ante la estatua de la Virgen, entre las estatuas de +santos que decoran la vieja arquitectura, el cardenal arzobispo saluda +al jefe de la iglesia rusa, que penetra en la catedral católica. Y +la catedral dice en su inscripción de entrada: _Deo Optimo Maximo_. +Prudente sería su eminencia para no rozar la religión rusogreca ni +hablar con untuosa diplomacia pontificia, ya que de uniones se trata, +de la unión de las cristianas iglesias. En el _Diario de Pedro el +Grande_, al referirse a la visita que aquel duro emperador hiciera a +París en 1717, se lee: «El 3 de Junio su majestad se presentó en la +Academia, donde los doctores de la Sorbona trataron ante su majestad +de la unión en la fe, diciendo que sería fácil establecerla. A lo que +su majestad se dignó responderles que este asunto era grave y que era +imposible arreglarlo en un breve término; que por lo demás, su majestad +se ocupaba principalmente de asuntos militares. Pero que si lo deseaban +en realidad, no tenían más que escribir a los obispos rusos, pues +este era un asunto importante, que exigía una asamblea eclesiástica; +al mismo tiempo se dignó prometer a los doctores que si escribían a +los obispos rusos, ordenaría a éstos contestar según la autoridad +que Dios les había dado.» Como véis, aquel espeso autócrata tenía la +malicia fina. No se trató ahora en Reims con doctores de la Sorbona, +sino con un purpurado de la república, bajo el pontificado de León el +Diplomático. + +Después fué el día de real holgorio en Compiègne: paseos en el parque +lleno de encantos, el bello parque poblado de arboledas magníficas, +de estatuas que saben secretos eclógicos y aguas tranquilas realzadas +de cisnes; y por la noche, en el teatro del mismo castillo, la fiesta +de gala, con declamación, danzas preciosas y divertimientos lindos y +delicados como conviene a los reyes. Y la emperatriz con su diadema +imperial, y el zar, pequeño y apretado en su uniforme y en su orgullo, +formando un contraste curioso con el bueno, honesto y sonriente +Loubet, la excelente presidenta y el coro de ministresas burguesas +que han tenido que estudiar con profesor de baile la reverencia, y +que lo que menos pudieran tener sería al taburete en la corte de +Francia, la almohada en la corte de España. Y Millerand por allí, al +antiguo atacador de este mismo zar; elementos que se rozan con el +socialismo, contemporizando con elementos autocráticos; la república +de los Derechos del Hombre, el país que se precia de ir adelante en +la historia con la bandera de la libertad, festejando al jefe de un +imperio en que reina el despotismo más absoluto, en donde Tolstöi bajo +Nicolás, sufre por sus ideas más que Soloviov bajo Alejandro; el +país que predica la soberanía de la prensa, unido al país en donde el +_caviar_ tradicional empuerca y mutila periódicos y libros; la tierra +en donde por todas partes se encuentran las letras L. E. F., hecha una +con la tierra en donde el Knut existe y la Siberia continúa siendo +lugar de deportación y de castigo, y en donde los estudiantes acaban de +ser apaleados y heridos y muertos. Es cosa verdaderamente singular. Los +versos de Rostand resuenan en el teatrito: + + En revenant de Danemark + Vous avez, pour gagner ce parc + Passé devant chez Jeanne D'Arc... + +La tierra de Juana de Arco, con la tierra que se ha tragado a la +desventurada Polonia. El grande anciano de la lesnaia-Polonia lo acaba +de aclamar a los cuatro vientos de la justicia y de la verdad: la unión +entre Francia y Rusia es un enorme absurdo y una mentira colosal. + + * * * * * + +Pedro el grande, que era inculto, hasta limpiarse los dedos en los +trajes de sus vecinas de mesa, vino aquí a observar civilización: la +observó, junto con la cara de la hábil viuda Scarrón. El abuelo del +actual zar, Alejandro I, vino también, pero con otro objeto, después +de Austerlitz, después de Friedland, después de Eylau y después de +la paz de Tilsit; vino en compañía de los Borbones, y entonces no se +le cantaron marsellesas. Alejandro II vino o estrechar amistades con +Napoleón III, lo que no obstó para que en el 70 la Francia estuviera +sola. Alejandro III no vino, pero dice que dijo estas palabras: «La +Francia debe ser grande, para que la Rusia se desarrolle. La Rusia debe +ser fuerte y armada hasta los dientes, para que la Francia viva en +paz». ¿No creeríais oir en el cuento de Perrault el toc, toc, toc, del +lobo en la puerta de la cabaña? Nicolás ha venido porque ama a Francia, +dicen unos; otros, porque quiera saber cómo está de armas el aliado; +otros, por un empréstito. Este joven zar aseguran que, siendo niño, +al ver un álbum con vistas de París, exclamó: «_¡oh comme je voudrais +la visiter!_» Quizá sea París su fascinación, y como el gran rey crea +que bien vale una misa. París le ha correspondido. Ni en sus Lividias, +Petersburgos y Vladivostocks; ni cuando siendo zarewich recorrió medio +mundo, encontró nunca acogida tan formidablemente satisfactoria cual +la que le brindó París en su primer viaje. Por todas partes va regando +frases que halagan el amor propio francés. Y cuando el metropolita de +San Petersburgo, Paladius, le casó con la princesa Alix, la mujer que +tomaba era, según se cuenta, una adoradora de Francia. Cuando la visita +a esta capital, Nuestra Señora de París recibió como correspondía a +los devotos de Nuestra Señora de Kazan. Hasta se ha encontrado una +descendencia francesa a Alix de Hesse. Una hija de Santa Isabel de +Hungría se casó en el siglo XIII con Enrique el Magnánimo, duque de +Brabante y príncipe de la casa de Lorena. Hijo de ellos fué Enrique +el Niño, quien abandonó el ducado y fué a Hungría, donde fundó una +rama nueva que fué después la casa de Hesse. La genealogía tiene más +utilidad y oportunidad de lo que aparenta. Es una dulce y bella mujer +la zarina de Rusia que está al lado de su esposo como un escudo de +marfil. Desgraciadamente, ¿no era hecha de marfil y rosas fragantes +y de espirituales perlas, aquella infeliz Elisabeth de Austria que +encontró en Ginebra, en su soledad errante, el puñal que va derecho y +no distingue? + +¡Terrible vida la de un César como el zar eslavo! Aparte de las +víctimas que el anarquismo ha hecho y sigue haciendo por todos los +lugares de la tierra, tiene en su propio país la misteriosa sombra +del nihilismo, que duerme, pero no ha muerto; y el recuerdo de su +padre, el coloso Alejandro, despedazado por las bombas, debe venir a +cada instante a su mente, aun en los momentos del hogar y del amor. +Porque está visto que cuando llega la hora señalada por lo desconocido, +el príncipe de las Mil y una Noches, encerrado en su torre, muere +violentamente, y el monarca encuentra su asesino en su centinela o en +su ayuda de cámara. Parece que mientras mayor potencia opresora se +aglomerase arriba, por ley de presión, asciende la fuerza de abajo. + +No vino esta vez a París el zar, claramente se mira, no porque no +tuviese deseos, o porque tan sólo hiciera su visita a la marina y +al ejército, como lo dió a entender en el brindis de Bhéteny el +presidente; no vino porque la policía rusa no lo quiso consentir de +ninguna manera, porque hay muchos rusos vigilados en París, y porque +de donde menos se pensara podía brotar la certera locura de cualquier +libertario. + +Porque: es bella y triunfante una coronación cuasi divina bajo el +amparo del Santo Sínodo, en ceremoniales que recuerdan la prestigiosa +Bizancio que Jean Lombard ha evocado de tan magnífico modo; es bello y +grandioso el dominar el imperio más potente del globo, y ser aún, en el +siglo XX, las dos divinas mitades de que habla Hugo, papa y emperador; +son soberbias las excursiones a Livadia, y la mirada omnipotente +sobre el mar Negro, y la caza del oso con parientes de real sangre; +es dulce e imperial tener por esposa una animada y rubia figura de +icono, «ser que parece que anda en las nubes», ser nefelibato; tener +como guardias dorados gigantes, rudos y pomposos heiducos; comer a la +mesa más exquisita del mundo; poder lanzar hordas de cosacos como los +hunos de Atila, cabalgar con los húsares de Grodno o con los soldados +del Preobrajensky; poseer el Kremlin en Moscú, el Palacio de Invierno, +el Anichkoff y el Ermitaje en Petersburgo; y el Tsarkeio-Selo, y el +de Peterhof, Versalles ruso; ser saludado «padrecito» por el mujick, +cuando se va en el chato drosky o en la rápida troika; reunirse con +la familia de coronas y diademas en la mesa del «suegro de Europa», +allá en Fredensborg; tener por antepasados a los majestuosos Romanoff, +autócratas de hierro; reposar en la Casa de Pesca en Finlandia, a la +orilla del río lleno de peces como de oro y plata; recibir de más de +120 millones de hombres, en lenguas distintas, el respeto y la casi +adoración como _Imperatorkij Goubernator_ y como cabeza de la iglesia; +y todo eso para estar en el continuo cuidado de un condenado a muerte +que no sabe si logrará el indulto... estas cosas son la sonrisa de la +Boca de Sombra. + +En el 98, por orden del emperador Nicolás, decía el _Messager Oficiel_, +de Saint-Petersburgo, que «el mantenimiento de la paz general y una +reducción posible de los armamentos excesivos que pesan sobre todas las +naciones, se presentan en la situación actual del mundo entero, como +el ideal a que deberían tender los esfuerzos de todos los gobiernos. +Los deseos humanitarios y magnánimos de su majestad el emperador, mi +augusto amo, están allí enteramente dirigidos. En la convicción que +ese elevado fin responde a los intereses más esenciales y a los votos +legítimos de todas las potencias, el gobierno imperial cree que el +momento presente sería más favorable a la rebusca, en la vía de la +discusión internacional, de los medios más eficaces para asegurar +a todos los pueblos los beneficios de una paz real y durable, y a +poner ante todo un término al desarrollo progresivo de los armamentos +actuales. Penetrado de ese sentimiento, su majestad se ha dignado +ordenarme proponer a todos los gobiernos cuyos representantes están +acreditados cerca de la corte imperial, la reunión de una conferencia +que habría de ocuparse en ese grave problema. + +»Esta conferencia sería, con la ayuda de Dios, de un feliz presagio +para el siglo que va a empezar; ella juntaría en su haz poderoso +los esfuerzos de todos los Estados que buscan sinceramente hacer +triunfar la gran concepción de la paz universal, sobre los elementos +de perturbación y de discordia. Ella cimentaría al propio tiempo sus +acuerdos por una consagración solidaria de los principios de equidad y +de derecho sobre los cuales reposan la seguridad de los Estados y el +bienestar de los pueblos.» De allí el Congreso de la Haya. ¿Qué salió +de esa conferencia en la capital de la fresca Guillermina? Inglaterra +saltó sobre el Africa del Sur; Alemania agarró más fuertemente la +Alsacia y la Lorena; Francia apuró sus fábricas del Creusot; la China +fué «castigada» por la pacífica y civilizadora Europa; y hoy Nicolás, +cuyo ferrocarril transiberiano conduce las más sanas intenciones, viene +en visita de paz, a admirar marinos y soldados, nuevos armamentos y +nuevas invenciones para matar mejor. Los perros de la destrucción y de +la muerte están mejor amaestrados que nunca: _Death and destruction +dog_... dice Shakespeare. El sueño de la paz universal queda reducido +a espuma en esa revista de Reims, tierra florida de dulce vino de +champaña. Allá en las largas estepas, en las chozas de los pobres, +la figura del zar es colocada al lado de la milagrosa panagia, y San +Félix Faure está a su lado. Rusia, Francia, Alemania, Inglaterra, los +amenazantes yanquis, el entero mundo civil está listo para la matanza y +para la rapiña. Los reyes, por más que busquen la paz, son siempre, en +la inmensa fauna humana, águilas, las águilas son pájaros de presa, son +carnívoras. Mas en lo hondo de la montaña misteriosa, en lo profundo de +los valles del porvenir, se oyen de cuando en cuando sones de cuernos, +ladridos, tropeles. Se mira en el Oriente como una alba terrible. Los +pueblos presienten algo: el presente está en cinta: y quién sabe si de +repente el hombre a tientas encontrará el camino que desde el principio +de los tiempos le tiene señalado la voluntad infinita, el Dios de todas +las razas y de todas las almas. + +¡Entonces será tal vez el advenimiento de la Justicia y de la Paz! + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +IV + + +Una noticia llega: el príncipe consorte de los Países Bajos, le ha +pegado a su mujer... Sensación. Indignación... Sonrisa... ¡Cómo! ¿Ese +muchachón teutón, educado a la prusiana, ha podido levantar la mano +contra una reinita que París ha visto, saludado y aplaudido, entre el +ruido y alegría de los bulevares? + +...La reina habría dicho a su marido algunas palabras, en la mesa, que +provocaron después la cólera del Mecklemburgo... ¡Cómo! ¿Las majestades +y las altezas se tiran los platos y se tratan exactamente como el +vecino del entresuelo, o del primero, o del segundo? + +La Prensa comenta el hecho, comenta y aumenta, e inventa... Los salones +de Europa tienen por muchos días un asombroso y pimentado tema que +gustar... Guillermina, que es, con Nicolás, la soberana de la paz... +¡Buena está la paz! Los caballeros franceses que quedan, censuran +ásperamente a ese caballero de ultra Rhin que olvida el precepto +oriental: ni con una rosa... Exigen al príncipe de Holanda que se esté +bien quieto, dentro de su queso.--Los detalles llegan. El príncipe es +un hombre poco galante, muy seco, muy militar, muy _soudard_. Desde los +primeros días del matrimonio, se le ha visto alejarse más y más de la +reina, demostrarle diferencia y desvío, él que no tiene más oficio que +ser el marido de su mujer... Los detalles aumentan. El príncipe debe +y bebe... Los acreedores pasan sus cuentas y la reina no quiere saber +nada de eso, de las cuentas enormes del príncipe Enrique... En cuanto +a su afición báquica, se complica de pasión cinegética y el príncipe +prefiere irse al campo, con sus amigos a permanecer junto a su esposa. +Además, se dice que el consorte no tiene simpatías por Holanda, y +los holandeses le pagan en la misma moneda... La reina se disgusta, +se enferma... Salen a su defensa oficiales de su real casa, que son +heridos en duelo por el marido espadachín. El castillo de Loo está en +conmoción. + +Por otra parte, trae el telégrafo nuevas que desmienten todo eso... No, +no ha pasado nada en el castillo de Loo, y los _racontars_ no tienen +fundamento ninguno... El príncipe Enrique no debe nada a nadie y sus +relaciones con la reina están en perfecto estado. La corte está apenada +por todas esas invenciones, obra de malintencionados socialistas... +La indisposición de su graciosa majestad ha tenido otras causas que +las que las que se murmuran y van por las gacetas, por la _Gazzette +de Hollande_... La reinita del cuento azul, o de poemita en prosa de +Gaspard de la Nuit, la favorita de la paz, vive en paz con su marido, +quien no tiene inconveniente en apartarse de los negocios del Estado +por consagrarse por entero a las funciones para que ha sido elegido. +Cuando deja la grata compañía de Guillermina, es para dedicarse a la +agricultura... Hay en ello siempre el idilio. + + * * * * * + +_¡Hélas!_ como se dice por aquí. ¡Y cuán cotidiana es la vida, según el +verso del admirable montevideano Jules Laforje, áun para los que viven +en palacios reales, y han nacido porfirogénitos! Verdad: no se necesita +de anarquistas amenazadores para que se tenga por poco envidiable, una +cantidad de derecho divino y una figuración en el almanaque de Gotha. + +Hablaba el ministro argentino una vez, en Bruselas, con una de las +princesas, mujer cuerda y de inteligencia, y a propósito de algo, +concluyó una de sus frases: ...«para las que tienen la dicha, o la +desgracia, de ser princesa»... _Le malheur, monsieur le ministre, le +malheur!..._», contestó en seguida su alteza real. _Le malheur..._ +Ciertamente, no es una historia de dichas la de las testas coronadas, y +circunscribiéndonos al caso de la reina de Holanda, el hogar y el trono +no pueden caber, sino con raras excepciones, en el mismo sitio... Las +Jantipas coronadas han sido muchas, y reyes que puedan señalarse como +modelos de virtud conyugal son tan escasos.... El prudente Ulises queda +para Homero con la reina Penélope, que sabía tejer, y la princesa +Nansicaa, que sabía lavar su ropa. + +En nuestro tiempo, con dirigir la vista alrededor de Europa, hay para +estarse quieto, en la apacible medianía horaciana, en la descansada +vida de fray Luis o en la modesta burguesía que tiene su ideal supremo +en un automóvil. + +Mirad allá en Rusia, en donde hoy, según se ve, reina la más envidiable +paz doméstica bajo las techumbres de los palacios imperiales, no puede +borrarse el no muy lejano recuerdo de un matrimonio como el del zar +Pedro III, el marido de la gran Catalina... Ser el marido de la gran +Catalina... ¡Morir como murió ese pobre zar Pedro...! No, en verdad, no +era ese un hogar modelo, ni de varios grandes duques, cuyas aventuras +y desventuras suenan por ahí. En Austria, la tragedia... Vagará +por mucho tiempo, en Mayerling, la sombra de aquel pobre príncipe +heredero, muerto de tan romántica muerte con la Vetsera... Para que +su buena esposa después se case con un elegido de su corazón; y luego +se hable del divorcio de la condesa de Lonyay... Agregad las varias +_méssalliances_ cuajadas de anécdotas, ya cómicas o dramáticas... + +En Italia, todo muy bien... Solamente, un gran rey de grandes bigotes, +es apellidado el _Galantuomo_. Y luego, en el reinado siguiente, en la +paz de la corte, una bicicleta francesa va por allí, dando vueltas, +causando perturbaciones... en la familia. + +En Alemania, perfectamente, en las altas regiones; pero escándalo +sonoro y granducal, en el país de Hesse y de Aquel... + +En España como es de razón, por el sol y por la sangre. Hay libros, +memorias, cuentos, anécdotas, chascarrillos. Isabel II, Don Francisco +de Asís... Alfonso XII, el rey Barbián... La reina Mercedes que pasa +malos ratos, la reina Cristina, que quiere irse a casa de su familia... +el Papa que Interviene. Y los matrimonios que vienen. La infanta +Eulalia y su divorcio ruidoso... Un pueblo entero queriendo impedir que +se case una joven infanta con un joven Caserta... ¡Es delicioso el goce +del hogar, en el esplendor de la corte de España! + +En Servia... Este era un rey que se llamaba Milano... Por España +anda la viuda, que fué tan hermosa, la reina Natalia... Se ha hecho +católica, reza mucho... El hijo se casó con una señora que es hoy la +reina Draga... Y en su palacio pasan cosas, cosas tan tristes... ¡Y tan +ridículas... Fué un matrimonio por amor, el del hijo del rey Milano y +de la reina Natalia! + +En Rumania, la reina continúa haciendo literatura y la señorita +Vacaresco también, aquí en París... Esta pobre señorita Vacaresco, que +pensaba posibles los cuentos azules, que creía llegar a ser reina, +o cuando menos, esposa morganática, según se cuenta... Para venir a +parar aquí, soltera, siempre, haciendo versos, coronada poetisa por la +Academia francesa, y recitando en casa del ministro Haití... + +En Portugal... + +¿Los príncipes de antes eran más felices que los de ahora?... Hay quien +achaca la culpa de las desventuras de los actuales al periodismo, +al reporterismo. Antaño la maledicencia cortesana no transcendía +como hoy, a las hojas de los periódicos; los decires iban de boca en +boca, tan solamente circulaban en las cortes, en el plano superior... +Ahora, todo va a todos. Y las debilidades de los afortunados son el +regocijo de los de abajo... El pueblo siente un verdadero placer en +la demostración práctica de que todos los seres privilegiados que +tienen una corona o una autoridad, están sujetos a las mismas pequeñas +miserias que el más humilde de los hombres. Y como el periodismo +no deja noticia sin publicar y detalle sin aprovechar, las alcobas +imperiales y reales son exhibidas a la mirada de un público lleno de +odios y malignidades. + +Volviendo, pues, al caso tan comentado de la reina de Holanda, hay que +convenir en que la posición del príncipe no es de las más envidiables. +Del rey de Dinamarca se ha dicho que es «el suegro de Europa». Es +una inestimable ventaja. En el príncipe Enrique de Mecklemburgo, +la situación es desventajosísima: la nación es su suegra. En todo +otro Estado, el papel de príncipe consorte habría sido lleno de +inconvenientes y de molestias; pero en Holanda, en donde la reina es el +ídolo del pueblo, en donde todo el mundo está con los ojos fijos para +velar por su completa tranquilidad y por su dicha, el puesto es de todo +punto incómodo. De aquí han venido los recientes ruidos, con base real +o ficticia, pero que tienen por un momento la atención y curiosidad de +Europa dirigidas al castillo de Loo. + +La verdad, según personas bien informadas, es que el matrimonio es muy +dichoso, la reina y el rey se quieren mucho, y todo lo que se ha dicho +ha sido producto de muchas imaginaciones. La más enamorada pareja está +sujeta a pequeñas nubes estivales. Algún instante hay en que el mejor +amor interrumpe su constante faz por un ligero choque, que suele tener +siempre exquisitas consecuencias y aumentos de afecto, si es posible. +Uno de esos instantes ha sido sorprendido por alguien, que ha aumentado +el hecho, y la bola de nieve ha llegado al alud periodístico. La reina +Guillermina, por su belleza, por su juventud, por sus bellos gestos +como el de tender la mano al errante y lamentable viejo Krüger, por las +cualidades de su espíritu, de su carácter, de su corazón es adorada +de sus súbditos. Al príncipe le tienen en perpetua observación, como +a quien se ha confiado una joya incomparable o la existencia de un +hijo. Y los celos públicos son terribles. Por algo se ha silbado en +los music-halls holandeses el retrato del príncipe Enrique, después +de saludar con aclamaciones y aplausos el de la reina... El príncipe +hace lo que puede, para pasar inadvertido, para dejar que la reina sea +única y exclusivamente saludada, para apartar su persona de las miradas +del pueblo. Y cuando va con su graciosa mujer, ya en la Haya, o en +la linda población de Apeeldorn, en donde se ha elevado un monumento +conmemorativo de las regias nupcias, él hace como que no escucha, y +apenas si saluda, ante las manifestaciones de la muchedumbre. Sabe +bien que él es nadie--el esposo de su majestad;--y parte, desde que lo +puede, a la campaña, a interesarse por cuestiones agrícolas y a cazar. + +Es muy conocido el cuento del rey que andaba en busca de la camisa del +hombre feliz, y que nunca la encontró, pues el hombre más feliz que +había en todos sus Estados no tenía camisa... No es muy probable que +esa prenda se encontrase hoy en ninguna de las cortes de Europa. + +¡Quizá, como nos hace pensar cierta filosofía, la camisa del hombre +feliz existe, y es la que a uno le ponen cuando va a dormir el último +sueño...! Si se la ponen. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +V + + +Los franceses suelen mirar con cierto menosprecio a los belgas. +Cuando digo los franceses, digo sobre todo los parisienses. Es una +injusticia, y Víctor Hugo no pensaba de la misma manera. Baudelaire fué +cruel, en «su corazón puesto al desnudo». Hugo vivió aquí desterrado, +Baudelaire también: Hugo por la política, Baudelaire, por la vida. +No sé si Baudelaire se arrepintió; pero los intelectuales belgas de +hoy han olvidado la amargura del hombre del estremecimiento nuevo. +Intelectuales y en su parte latina, Bélgica está unida a Francia y ha +dado a la literatura francesa contemporánea buena parte de sus mejores +espíritus. «_¡Eh, Eh! ¡Bruselles! Vous n'avez qu'a vous bien tenir +vous autres ici. ¡Bruxelles, oui, je n'en dis pas plus!_» Es Villiers +de l'Isle Adam el que habla y es Mallarmé el que lo cuenta. Aquí +vino Hugo, aquí sufrió Verlaine, aquí sufrió Baudelaire; y Mallarmé +aquí regó satisfecho en su campo propicio, mucho de la simiente de +sus sembrados mágicos. Los Verhaeren, los Maeterlinck, los Rodenbach, +como poco antes y ahora los Huysmans, acrecen la común heredad del +pensamiento de lengua francesa, siendo en Francia entre los nativos los +primeros. «Bruselas, se dice, es un París chico.» Mas si Bruselas imita +a París; Bélgica no sigue a Francia. Aparte está su gran movimiento +industrial; sus ciudades de trabajo, flamencas y walonas representan +las propias energías, conservadas de la activa vitalidad de antaño. Son +los hombres sanos y fuertes, pesadamente alegres, ruda flotación de +pueblo. La flamenca canta, por boca de uno de sus más bravos poetas: + + Mon homme est fort. + Dans tout le port + On sait les fardeaux qu'il souleve; + Il a le coeur au bon endroit. + Il marehe vite et marche droit... + Son sang monte comme la sève... + Je suis heureuse de mon sort. + Mon homme est fort. + + Mon homme est fort. + Le froid du nord + Le soleil pas plus que la grêle + N'usera son cuir de flamand: + C'es en vain qu'en leur tournoiemet + La neige et le vent pêle-mêle + Le cernent. Intact il en sort + Mon homme est fort. + +Las mujeres también, fuerte son, hermosas de carnes, frescas de +colores; y el primer día, al llegar, pude contar: uno, dos, tres, diez, +muchas Rubens y Jordaens. Bruselas peripuesta a la moderna, tiene, +verdad, en pequeño, mucho del París bulevardero, con poco de aquella +sensualidad ambiente que lo cantaridiza todo. La ciudad trepida al paso +de los tranvías eléctricos; los carruajes circulan, y deja su mal olor +o bufa cuando menos lo pensáis, el odioso automóvil; y las bicicletas +pasan a cada instante por las avenidas y desfilan por el bosque de la +Cambre. Hay cafés con terrazas, en las vitrinas se ven retratos de +bellas parisienses, sobre todo el de la señorita Cleo de Merode; en +las librerías se venden con profusión libros de franceses; las damas +se visten con Doucet o Paquín, o cualquiera de esos señores; se lucha +por Wagner; Sarah y Coquelin vienen a trabajar en estos teatros; los +diarios tienen algunos redactores franceses. Me diréis que todo eso +pasa en Buenos Aires también. Perfectamente. No argumento, sino que +certifico. + +Al que está acostumbrado al francés de París, el de aquí parece duro +y amarsellado. Otra cosa que extraña es el cambio de carácter en la +población. Tienen fama de insolentes los cocheros belgas. ¡Jamás +podrán igualar a los parisienses! El servilismo del _larbín_ no se +encuentra tampoco aquí. Aquí no os estrujan a genuflexiones y a _s. +v. p._ La obra social ha adelantado mucho. El obrero conserva aún el +orgullo de los gremios antiguos. En cuanto a la burguesía no hay que +olvidar que es en su fondo la misma que ennoblecieron los pintores de +siglos gloriosos. El mejor _maire_ tiene algo de vulgar; en el último +burgomaestre se cree hallar algo de dignidad atávica... + +Una de las ocurrencias biliosas e injustas de Baudelaire fué ésta. «Los +belgas piensan en banda». El pensamiento belga está, por el contrario, +compuesto de individualidades. Bastaría con señalar actualmente a +Rodenbach, a Lemonnier, a Maeterlinck, a Felicien Rops, y a ese +potente Wiertz, cuyo atrevimiento y libertad anteceden a tentativas +revolucionarias artísticas que han triunfado en el mundo, y al cual +sería una injusticia no considerar como un precursor. Aquí laboran +silenciosos sabios y artistas, trabajadores de la transformación +social, aquí viven tranquilos; aquí he visto la persona venerable del +viejo Reclus pasar bajo la sombra fresca de la avenida Luisa, cuyos +árboles, ahora pálidos de otoño, son hospitalarios y acogen pensativos. + +En el bosque de la Cambre, paisajes y lugares a que la naturaleza y el +hombre contribuyen, entretienen la mirada, brindan su regalo de salud y +de belleza. No os libraréis del restaurant a la moda en que se retienen +mesas y os asesinan alma y paciencia los violines de los tziganos, ni +tampoco de la amenaza vandálica del _chauffeur_. Mas hallaréis amables +umbrías, dulces rincones en que vagar y meditar, y en donde lo que +menos pensáis es en que aquí reina el rey Leopoldo, ese señor _bien_ +que tiene una estancia negra que se llama el Congo. + +_Kiekenfretter_ quiere decir en flamenco comepollos. Jordaens y sus +reyes glotones y obesos me han traído a hablaros del apetito brabanzón, +y en cadenas de ideas, de la comida bruselesa. Aquí se come mucho, y +juro que muy bien; así los refinados encuentran la _bonne chère_ que +sueñan, los cultivadores del estómago la sana y bondadosa cocina local, +cuyas carbonadas y gallinas asadas con compotas de fruta, llaman el +acompañamiento del lambic. Hallaréis buenos vinos; pero las cervezas +os brindan su reino; los reyes de Jordaens todos son parientes de +Gambrinus. Y comiendo bien y bebiendo bien, el pueblo es francamente +alegre---; lejos las pálidas faces de los ajenjistas de París, la +inmensa bruma verde que envuelve tantos espíritus en aquella alegría +nerviosa y torturada; aquí, por la tarde o al anochecer, he solido +encontrar grupos de muchachos y muchachas que van por las calles +cogidos de los brazos como en las rondas de las kermeses, y lanzando +sus cantos en coro, muchachos robustos, muchachas con carrillos como +manzanas, de estos mismos que en el florecimiento de su pubertad dejan +ver, bajo la corta falda, las más firmes y torneadas piernas. + +Como en todas partes, gusto más de la parte vieja de la ciudad +que de la nueva. La ciudad, en sus signos monumentales, habla de +grandes cosas pasadas; y tan solamente en San Marcos de Venecia he +sentido el respetuoso placer de la contemplación, de la evocación de +siglos difuntos, que en la Grand Place, a la cual Hugo, con alguna +exageración, llamara la primera del mundo. Nada más hermoso que este +conjunto de nobles arquitecturas en que la Maison du Roy es cincelada +joya, las casas de las corporaciones, bellas páginas de piedra, y el +Hotel de Ville, osado y soberbio, la más admirable catedral cívica que +haya labrado la legendaria masonería gótica. La imaginativa de los +antiguos escultores se revela en simples detalles de una concepción +definitiva, que forman en el vasto libro arquitectónico, lecciones +estupendas en la interpretación de la faz humana y en el simbolismo +zoológico. Al entrar, nada más, podéis adivinar ciertas páginas de +Huysmans y ciertos gestos de Henri de Groux, en un simple murciélago +lapidario o un rostro humano decorativo. + +Las casas históricas con su estilo, sus dorados, su aristocracia de +monumentos, parece que aguardan la presencia de cortejos reales o +procesiones de dignatarios. Y mientras miro y admiro, me solicita una +muchacha que vende flores, ofreciéndome pompísimas rosas, y pasa una +lechera flamenca con su carrito tirado por tres magníficos y pacientes +perros. + +Un pensamiento que no dejará de despertarse en vuestra mente es el +del perdido poderío español... Aún vaga por aquí la sombra del «duque +de sangre», y las estatuas fraternales de los condes de Egmont y +de Hornes, en el square del Petit Sallón, fijan en bronce el duro +recuerdo. Se perdió Flandes; se perdió la América continental, se +perdió Cuba...; el general Weyler no tendrá a mal que se le compare con +don Fernando Alvarez de Toledo... + +Santa Gudula es hermana de Notre-Dame de París, de la familia de tantas +otras iglesias venerables en que las dos torres góticas se alzan, +enormes centinelas del tabernáculo, trabajadas por la virtud de siglos +de fe; urnas vastas en que se guardaba la esperanza cristiana y cuyas +anchas ojivales puertas se abren hacia las bullentes ciudades, como con +sed de almas. + +Tan descriptos están los monumentos, que no caben de ellos ya más que +las impresiones. Diríase que el _tourisme_ ha profanado todos los +santuarios de la tierra en que la religión y el arte conservan sus +reliquias y elevan sus plegarias. La agencia Cook borra todas las +huellas sagradas e interrumpe las meditaciones de los fervorosos que +aún quedan. Es un complemento del experimentalismo... Mientras admiro +en el severo templo los vitraux de Van Oreley y de Frans Florís, hay +unas cuantas personas que rezan en el más profundo y piadoso silencio; +mas de pronto una tropa (¿tropilla?) de viajeros con cornacq hace su +irrupción y se percibe que la gente que ora sufre con la entrada de +la caravana. La voz del guía pronuncia en inglés con mediano tono de +discurso: «Aquí tenéis el cenotafio de Juan II, duque de Brabante y de +Margarita de York, 1312 a 1318; y enfrente el del archiduque Ernesto, +gobernador general de los Países Bajos, etc...» + +La vista del palacio de Justicia da idea de un aplastamiento; es un +edificio de Babilonia; lo rechoncho en lo enorme; la gran corona que +remata el monumento semeja la tapa de una colosal pieza de postre en +una mesa de Brobdignac. Polaert, el arquitecto, pensaba poner en lo +alto una pirámide hindú; sus planes no se pudieron llevar a la práctica +por imposibilidad material, y se construyó un domo con estatuas. Se +alaba mucho esta gigantesca ensalada de estilos: hay griego, egipcio, +asirio, romano, romántico, renacimiento. A mi entender, es una creación +semiyanqui que asombra por su tamaño, y que queda bien entre las cosas +_greatest in the world_. + +Prefiero ir a admirar el Mercado, esa obra maestra de la ferreteria +moderna, que encontró un cantor magnífico y _férreo_ en Huysmans, y +en donde el metal domado une la solidez a la gracia y a la elegancia; +trabajo ciclópeo y artístico que no se cita ni se recomienda en las +guías. + +¿Cómo no hablaros de la gloria municipal de Bruselas, el muñequito de +bronce que ha llegado a ser un símbolo, y que, en ejercicio de una +de las más prosaicas funciones fisiológicas, ha adquirido el cariño +popular, renombre y honores, todo como un hombre? Como habrá muchos de +mis lectores que no sepan lo que es el Manneken-Pis, trataré de decirlo +en pocas palabras. Cuéntase que un noble ciudadano de Bruselas tenía +un niño a quien quería entrañablemente, el cual niño desapareció un +día sin que su padre, que lo hizo buscar por todas partes, diese con +su paradero. Por fin, fué encontrado en la calle, y en una posición +difícil de explicar si se guardan las conveniencias. Hacía... lo que un +personaje de Rabelais para apagar incendios; no tanto como Sancho en +una de las más bravas aventuras de Don Quijote...; lo que se dice en +un usual latín después de _Domine labia_... Si con tantas indicaciones +hay quien no haya comprendido, que haga el viaje a la capital +brabanzona y vea lo que está haciendo Manneken-Pis. + +En conmemoración del hallazgo, el padre del niño hizo elevar la +estatua, que se atribuye a Duquesnoy. Después, ésta tuvo tanta fama +como la de Pasquino en Roma. Fué robada dos veces y encontrada. Luis +XV le concedió la orden del Espíritu Santo; en ciertas épocas la +han vestido de guardia cívico; se la mezcla en política; una vieja +solterona la dejó mil francos de herencia, como a un simple gato o +perro, y la municipalidad paga a un _valet de chambre_, para que la +cuide, 200 francos anuales. + +No es demasiado. En todas partes hay hombres que en la política, +las letras, las ciencias y demás disciplinas hacen cosas peores que +Manneken-Pis, y tienen buenas posiciones y ganan pingües rentas. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +VI + + +La sola palabra Trianón evoca el espíritu y la vida de toda una +época. Se acerca, en el tiempo, como un perfume antiguo; se oye +un son de viola de amor, un minué en el clavicordio de la abuela; +se mira, con los ojos entrecerrados de la memoria melancólica, un +conjunto de suntuosidades y elegancias. Los arriesgados ejercicios +de la coquetería, las declaraciones de los caballeros y las sutiles +conversaciones de los abates; horas de encaje y seda; embarques +para Citeres; idilios rústicos entre pastores gongorinos y pastoras +«preciosas». Collar de horas que fué como una guirnalda de rosas que +cubriese de pronto una ola de púrpura. Tiempo encantador, ciertamente, +que tiene su parangón en los libros de cuentos de hadas y que adoraban +los Goncourt. Hoy, ese tiempo florido hace escribir algunos buenos +libros; inspira a ciertos poetas musicales deleitosas poesías; +interesa a los compradores de cuadros y a los modistos y peluqueros, +con ocasión de los bailes de trajes o cabezas empolvadas. ¡Buen baile +de cabezas dió fin a la perenne fiesta en que la reina María Antonieta +imperaba de todas guisas! + +Los lugares que sirvieron de teatro a tantas maravillas, tienen hoy en +su severa soledad una dulce tristeza que no querría ser perturbada. +Versalles y sus rincones de amor y de recuerdo, parece que no deberían +profanarse con ruidos modernos, con vulgares paradas contemporáneas. +Déjense las umbrías de los nobles bosques, las gloriosas y abandonadas +arquitecturas, a los soñadores, a los enamorados, a los solitarios. +Esas lindas gracias del siglo XVIII que quedan en memorias que parecen +leyendas, y se admiran en cuadros y retratos que semejan sitios y +figuras de encanto, gocen de la quietud que les dió su trágico final. + +Eso han pensado algunos parisienses con motivo de un acontecimiento +mundano que ha ocupado grandemente la atención en estos días. Cierto +grupo de damas de la alta sociedad ha querido resucitar por unas +cuantas horas aquel hermoso vivir. Mas ha habido grandes dificultades. +La vieja y restringida aristocracia, no ve con buenos ojos algunas +iniciativas que vienen de la nobleza adventicia. Una verdadera condesa, +con verdaderos cuarteles, protesta ante la intromisión en asuntos de +su sola incumbencia, de tal o cual marquesa o condesa de ultramar, +coronada de perlas heráldicas en virtud de los millones de papá. Cierto +es que entre las iniciadoras había nobles de auténticos pergaminos, +como una La Rochefoucauld y una Folingnac; pero la persistente +imposición de tal miss Gould, por ejemplo, devenida condesa de +Castellane, arruga muchas frentes. «En el _hameau_ de la reina, observa +alguien, antes las grandes damas hacían papel de _fermières_; hoy las +_fermières_ intentan hacer de grandes damas.» Otro dice: «He soñado +mucho con las bellas figuras que animaron tan admirables escenarios +para arriesgarme a ir a padecer con la desilusión de personas +actuales desprovistas de toda poesía.» Pasada la reunión, un cronista +anota, junto a una Clermont-Tonnerre, «noblezas del Ural y de las +Cordilleras». El poeta Montesquiou-Fezensac se asusta encontrando allí +«cabezas que rehusaría seguramente la guillotina»; y el Jean Lorrain, +desventrado cien veces por Laurent Tailhade, agrega en verso: + +_La pique en les voyant recule epouvantée._ Con todo, la celebración +histórica ha sido variada, alegre y hermosa. Las princesas de hoy, +aburguesadas de gustos y aficiones, cuentan, sin embargo, con +preciosos ejemplares; y con dinero, todo se dora y se imita. En los +salones actuales, los abates de antaño están sustituídos por ciertos +sacerdotes distinguidos que el autor del _Journal d'un défroqué_ ha +sabido retratar, y los Copée, Lemaître y Barrés, reemplazan el espíritu +del buen tono de la vieja Francia. No han faltado pavanas y minuetos +bailados por bailarinas; y la taimada madame de Thébes ha hecho de +Cagliostro, diciendo la buena ventura y vendiendo amuletos _para +ganar dinero y para ser amado_. Hay que confesar que los segundos se +vendieron más que los primeros. + +La resurrección de una época no se hace únicamente con trajes costosos +y comparsas teatrales. Ciertos juegos necesitan señalado estado moral +y cultivo espiritual. Cuando lo griego y lo romano estuvo de moda, en +época distinta de la Francia, flotaba por las salas como un ambiente +de academias. Las damas se ilustraban y, petulantes o marisabidillas, +representaban con perfección sus papeles. Los salones oían con +frecuencia las palabras de los sabios, los discursos de los poetas, las +agudezas de los hombres de ingenio. Madama Recamier invitaba. Ahora, +los nobles legítimos y los advenedizos, con notadas excepciones, al +decir de los bien informados, no se han ocupado en la cita de elegancia +que se dieron más que de la carrera de automóviles París-Berlín, y +otros asuntos de igual transcendencia estética. Las berquinadas tienen +otro nombre. Lancret, Fragonard, Watteau, nada tienen que ver ante +Woth, Paquín o Redfern. Un Morgan cualquiera se lleva a Chicago o a +Nueva York tesoros del más puro arte francés; el señor de Iturri, +tucumano según me dicen, y amigo íntimo de Montesquiou-Fezensac, +descubre en un convento de Versalles la tina en que se bañaban la +Montespan y el rey juntos y la instala en Neully. + +¡Ah, el alma fina del siglo de las frágiles y pomposas elegancias y de +las gracias sutiles, del siglo de Florian y de Boucher, no pertenece, +como otras tantas cosas, a los ricos de hoy! Es la herencia de los +artistas, de los Verlaine, los Samain, de los Helleu. Los pobres +príncipes de belleza y de armonía tienen este desquite. + +Cuentan que el ya muy nombrado poeta de los «olores suaves», uno de +los pocos portalira de que la nobleza puede hoy glorificarse, dió una +fiesta en Versalles en honor del _Pauvre Lelian_, a la cual fiesta +concurrió buen golpe de bellas marquesitas, duquesitas, princesitas y +baronesitas de su parentela y amistad. + +No sé qué cara pondría el viejo fauno delante de ellas, como no sea la +máscara satiríaca que solía expresar la alegría pánica y báquica. Mas +entre todas, ¡qué impresión haría la presencia del triste y terrible +poeta, triste de amor, terrible de dolor! Ninguna, supongo, fuera de la +malsana curiosidad, o el superficial snobismo. + +La nobleza femenina, en todas partes, se dedica hoy con preferencia al +sport, se interesa mucho por el cuerpo, descuida bastante el espíritu. +Este rumbo siguen las jóvenes «bien» de nuestras democracias y la +adinerada burguesía universal. + +La bicicleta ha juntado al príncipe con el hortera, la «Mors» une +el chocolate con la flor de lis. Y entre todos los sports hay uno, +nivelador también, en el divertimiento y en el flirt: la caridad... +La fiesta de Trianón, como la del Bazar memorable, era una fiesta de +caridad. + +He querido, principalmente, en estas líneas hacer notar la cuestión del +conflicto de las noblezas, la antigua y tradicional y la adquirida. El +papel en que se coloca a las americanas ricas casadas con títulos, es +poco envidiable. + +Un alto desdén, justificado hasta cierto punto, e irremisible, se +cierne sobre las cabezas recién ilustradas con la corona nobiliaria. + +No borrará toda la catarata del Niágara pactolizada, la mancha nativa +de Porcópolis, o de Oil City. En todas partes existe, en el gran cuerpo +de la aristocracia, una aristocracia chica y cerrada, que no transige +ni admite mescolanzas ni componendas. D'Hozier frunce el entrecejo ante +los reyes del acero y los barones del dollar. Hay nobles arruinados que +se ponen a precio, y nobles de manga ancha que contemporizan con las +plutocracias exóticas; pero las tres docenas de familias que vienen de +muy lejos en la historia, y que miran sobre el hombre a los titulados +de Luis XIII acá son impenetrables en su mayoría. La _messaliance_ es +cosa rarísima. Para eso se fué a las cruzadas. + + * * * * * + +Reflexionen las niñas que en nuestras Américas incuben la lejana +esperanza de entrocar en el árbol genealógico de uno de estos viejos +nombres europeos. Es bonito, «viste mucho», como dicen en España, eso +de oirse llamar Madame la Comtesse, Madame la Marquise, Madame la +Princesse; pero desde el momento en que se sabe que ese tratamiento es +para una «galería» especial, que el verdadero núcleo a que se aspira +rechaza la solidaridad y se señala a cada momento la liga; que su +paso levantará siempre un equívoco murmullo y provocará más de una +afilada sonrisa; que la coburguisación, digamos así, o la adquisición +de un marido, por lo general de escaso intelecto, de costumbres poco +ejemplares y de salud casi siempre averiada, no valen la pena de +sacrificar una juventud y una vida a la vanidad más improductiva, +creo que no habrá una sola que prefiera a un dorado ridículo y a un +flordelisado martirio, ser cabeza de ratón entre los suyos, en su casa, +en su tierra, en su sociedad, en su patria. + +Ahora, la nobleza del dinero, lo que hace resonar el globo con su metal +desparramado, los principados del cheque, las baronías del casino, el +armonial de hierro y caucho, los marquesados del jeckey, los cuarteles +del yate eso es otra cosa. + +Yo sé de un filósofo a quien admiro. + +Guarda ovejas en la pampa. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +VII + + +París, ardiente me ha soplado con boca de horno empujándome a la orilla +del mar, a Dieppe, frente a Inglaterra, en el Canal de la Mancha. Es lo +que está más cerca de París, para pasar el tiempo de verano al amparo +del frescor marino, sin ir a los deliciosos y peligrosos paraísos de +la Costa de Azur, de la Grande Bleue. He llegado en días gratos y +de espectáculos pintorescos. Buena cosecha, o si queréis, pesca de +impresiones. + +Anidado, cerca del agua, comienzo por dar un buen vistazo a la ciudad. +La cual se divide en dos partes: la elegante y muy moderna, ceñida de +villas y chalets, que se extiende por la calle Aguado hasta el viejo +castillo y el morisco edificio del Casino, y la que contiene el bario +de Pollet, en donde está el puerto. Calles interiores estrechas, casas +sin carácter, más no exentas de uno que otro golpe pintoresco. Por las +cuadradas ventanas que se decoran de tiestos floridos como en España +o Italia, suele aparecer la faz graciosa de una muchacha, o la vieja +coronada de apretado trapo blanco, muy semejante a un gorro de dormir. + +Por la Grande Rue, un comercio y un vivir de ciudad de pocos ruidos. No +encuentro mucho de original, como no sean los escaparates de labores +en marfil que un tiempo tuvieron tanta boga y renombre. Al paso, en +una plaza, la Nacional, veo a Duquesne en bronce, gran dieppense aquel +marino; crespa y larga cabellera, bravo talante, firme en sus botas, +bocina en mano. Cerca una vieja iglesia, con su torre que recuerda +la de Saint Jacques, de París, y que lleva el mismo nombre, afirma +la nobleza severa del arte antiguo que la levantó y la fuerza de la +olvidada piedad. + +Una callejuela me hace caer de pronto en pleno mercado de cosas +marinas, la Poissonnerie. En un instante pasan por mi mente figuras de +Thwlow; versos de Richepin. Un olor salado flota en el aire. De las +barcas que atracan al muelle sacan los cestos de mariscos; los azulados +bonitos, anchas y sonrosadas rayas, plomizas anguilas, aranques como +puñales, y el «cardenal de los mares» todavía sin su púrpura, y enormes +cangrejos y erizadas centollas. Como salidos de un baño de rosas se +miran los salmonetes, de rosas y madreperlas; lácteos, azulados y +semitransparentes, los calamares; como pasados por laminador, los +lenguados grises; y los gordos peces mayores, dejando entrever la flor +escarlata de las agallas. Aquí de Simón Pedro, aquí de Tobías, aquí +de las Mil Noches y una Noche y de Brillat Savarín. ¡Y los admirables +tipos de gentes de mar! No hace falta sino saber dibujar, _eroquer_, +tanta cara singular, tanto aspecto lleno de carácter: la anciana +revendedora que asiste al remate, fuera del recinto propio del mercado; +la joven más fresca que el pez recién sacado, y perfumada de mar +también, atrayente con su rostro encendido, sus copiosos cabellos, su +sonrisa; los viejos y duros pescadores, cabezas de pipa como hechos +en madera; narices rojas, barbas en barboqueio o herradura; el bigote +afeitado, las anchas manazas, las firmes patazas; quien con el arete +de oro a la oreja, o la cachimba entre los dientes, y en la mirada una +profundidad inmensa, esa profundidad serena e inmensa que comunica la +frecuencia del Océano, el azul de los golfos, lo vasto del cielo, a +los hombres que viven y trabajan sobre las olas, acostumbrados así a +los cantos del alba, a la dulzura de las saladas brisas, como a las +injurias de la espuma y las bofetadas de la tempestad. + +El lugar de la venta del pescado no es muy extenso. Es una sólida +galería de hierro, con puestos laterales, en donde las pescadoras +exponen sus artículos ¿Es una obsesión, o es la asendereada ley del +medio? + +Parece que todas estas mujeres, las de edad como las mozas, tuviesen +en su rostro algo de pescado; los ojos y las bocas, sobre todo, casi +ictiomorfos... Una pescaderita de quince años, que ríe con finos +dientes y tiene en su cabellera reflejos de algas, se me antoja que +tiene algo de sirena. _Guardo_ y paso. + +Ante sus langostas, me detiene con su figura una robusta anciana, como +sacada de no sé qué olvidado cuadro. Bajo el cucurucho blanco del +gorro dos macizas arracadas de oro puro descienden hasta los hombros; +un corpiño obscuro aprisiona auténticos y generosos testimonios de +maternidad; una falda corta acampanada, deja ver las columnas de las +piernas cubiertas por medias de lana; sobre los duros zuecos, dos bien +construídas carabelas en que un Colón de Liliput podría ir a descubrir +en Noche Buena no importa cuál América de nacimiento. + +La venta es buena. Al día siguiente han de comenzar las fiestas. Así, +pasan a mi lado haciendo sus compras varios burgueses de Dieppe; y, +nota parisiense entre la concurrencia, blanca toda, fina, bella, una +señorita que ha bajado de su carruaje, llega, acompañada del groom, +compra un buen paquete de langostinos y se va, rápida como un pájaro. + +El apetito, más que despierto, me hace dirigirme a un restaurant +vecino, cerca de las arcadas del Café Suizo--aquí, como en todas partes +del universo, hay un café Suizo.--Comida barata sabrosa, marisco +fresco, ausencia de vino y presencia de sidra, rica sidra de ámbar o +de topacio, pues en Normandía, como en el paraíso terrenal, triunfa la +manzana. Mientras almuerzo, oigo de lejos cantar la draga en el canal, +como un gran grillo de hierro. + +El día comienza a ponerse opaco. Se hace recordar la vecindad de +Inglaterra. Mientras en París se derriten los sesos de las gentes, +aquí se siente un grato frescor. Después del café, me dirijo a la +playa. Llega al desembarcadero un vapor de Newhaven. La niebla aumenta +poco a poco. Casi ha invadido todo el mar, toda la costa. La tarde +naciente se ahuma. Empieza a vocear, triste, insistente, la campana +de la bruma, allá en el faro. La campana, en tiempo de niebla, hace +las veces de la luz; es el faro del oído. Las olas llegan a la arena +en actividad y encrespamiento que hacen resbalarse a la continua los +guijarros; mas no es la soberbia acompasada que enarca las gruesas +marejadas cuando se enoja el viento. El agua no carnerea, hierve, en la +enorme extensión, sin rasgarse. De cuando en cuando una vela fantasma, +una sombra de barca, se percibe en el tupido vapor flotante; a través +del aire espeso llegan lejanos ruidos de sirenas y de esquilas. La +humedad se insinúa en la piel, barba y cabellos. Se gusta la sal del +ambiente. + +El sol, que se asemejaba a luna una, o a un astro de pesadilla, no +logra hacerse paso entre las espesas nubazones. Así se desliza el +tiempo hasta la noche, en que se aclara un tanto el espacio. Las luces +de los faros rielan sobre las aguas. Las aguas, más tranquilas, dan +campo a la mirada que puede ya lanzarse al horizonte. Quietud. + + * * * * * + +Volvía yo de recorrer el bulevar marítimo, a eso de las diez, cuando +una aglomeración de muchedumbre, un son de trompetas y un brillo de +antorchas en la sombra de una calle me hicieron detener. ¿Qué capitulo +de viejo libro estaba viendo? Ante el pueblo reunido, había dos +heraldos, de armas y un regidor, montados en sendos caballos un pelotón +de arcabuceros y otro de arqueros. Uno de los heraldos desenrolló un +largo papel, y con una gran voz, dijo: + + + Or, tost, accourez tous, faictes bonne silence et oyez. + + Es nom des schevins et tout ayant étè par eux arresté avec très + honorable sire Charles des Marets, capitaine du Chastel et de la + ville de Dieppe, pour Notre Roy et soubverain segneur Charles le + septième. + + + Faisons assavoir: + + Que le jour de demain, dimanche, septième de Juillet, se doibvent + tenir en ceste cité des festes soulennelles et espéciales pour le + resjouissement et grand proffit de tous. + + Adonc, en celluy jour de demain, sus le midy ou environ, si haura + par les voies et carrefours de ceste ville, une belle y avenante + monstre numéreuse a la vérité diré, jusques a passer cinq censt + parsonnes, et figurant, sommairement et comme par abrégé, avec + personnages les mieux en point que puet estre, les faicts les plus + illustres en l'histoire de Dieppe à travers les âages et les plus + dignes de ramentevance. + + Et maintenant, cecy dit, de vostre part, bourgeoys, manans et + vilains, faut jà vous retirer. Et sitôf que s'oyra covre feu soner, + bien nous vos advison que tout bruyt se doibt cesser, que toute + chandoille de sieu ou resine doibt estre esteinte. + + Et bien vous préparez, par un bon somme, à estre frais et dispoz + pour célébrer dignement et alégrement la grant journée de demain. + + ¡NOEL! ¡NOEL! ¡VIVE LA FRANCE! + + +Como el grupo era pintoresco, la música alegre y la noche fresca, seguí +a los heraldos de Charles des Marets «capitaine du Chastel et de la +ville de Dieppe», entre el regocijo de crecido número de pescadores +y pescadoras que iban en la procesión, y así escuché varias veces el +pregón. Y siguiendo después el consejo de prepararme con un buen sueño, +para estar _frais et dispoz_ para la fiesta próxima, me encaminé a +mi hospedaje, en donde, al amor del mar, dormí gratamente, hasta que +la animación de la aurora entró por los cristales de mi ventana y la +armoniosa lengua de las olas me dió los buenos días. + +Bueno era ese, de sol claro, de cielo lavado y bruñido. La ciudad, +llena de banderas, se agita en su fiesta. Gente del lugar y forastera +circula por las calles principales e invade la playa. Se oyen a lo +lejos gritos, cantos y petardos. _Camelots_ de París venden sonoros +mirlitones. En la Grande Rue se extiende un mercado improvisado, un +mercado de aves, de manteca y quesos, de verduras, de productos de la +campaña; y en la plaza Nacional se instala un bazar de cuanto os podáis +imaginar de cosas viejas y nuevas, con el aditamento de muy baratas. +Hay desde frenos hasta calzoncillos, y mientras un zapatero remendón +elogia las botas claveteadas que ha rejuvenecido, un vistoso charlatán +canta su ditirambo delante de una cabellera fenómeno que debe su famosa +riqueza a una botella de agua milagrosa. + +Llegan los trenes de París y Rouen repletos de gente. Los vecinos +de Treport, Puy, Varengeville, aumentan la suma de visitantes. Se +advierten tipos de la capital, mujercitas del bulevar, y no faltan +cabezas del Barrio Latino y de Montmartre. No son los que menos se +notan los ingleses. Hay bastantes bicicletas, y, bufando, se han hecho +presentes dos o tres automóviles. Los marinos y pescadores no ponen +buena cara al hipógrifo de caucho. + +El cortejo, el gran cortejo histórico «Dieppe a través de los siglos», +comenzará a desfilar dentro de poco. + +El cortejo. Era primero el siglo XV, y venía a la cabeza dando al +aire sus sones la fanfarra de la milicia burguesa. Son los tiempos +en que los dieppenses, fatigados de la lucha con el inglés, acaban +de volver a su independencia, por obra y empuje de Desmarest. Allí +viene Desmarest tras el preboste de los comerciantes, los ballesteros +casqueados y forrados en sus túnicas rojas, los regidores de negro, +los trompeteros violeta, azul y encarnado, y los heraldos de armas +con dalmáticas y cota. Es el bravo Desmarest o Des Mares, caudillo +desde la adolescencia, y que luego, brazo poderoso, fué creciendo en +empuje hasta sus acciones en Dieppe y Bures, y a quien después de rudo +batallar y vencer, no pudo la muerte arrancar del mundo sino cuando en +el descanso de su ancianidad, había llegado a ciento quince años. + +Viene después Dieppe en el siglo siguiente en la época de su mayor +auge. Este tiempo opulento se anuncia desde luego con oros y colores. +Un grupo de niños llega con palmas doradas en las manos y sombreros de +airosas plumas sobre las rosadas cabezas. Preceden a Descellier, el +geógrafo que antes de Gerardo Mercator publicaba su planisferio que +mejoraba los trazados ptoloméicos. Viene Descellier en el carro de +la hidrografía enseñando a sus discípulos, pues, según las palabras +de Asseline, a propósito de las cartas marinas, «le sieur Pierre des +Cheliers, preste a Arques, a eu la gloire de'avoir ètè le premier +qui en a fait en France. Aussi estoit-il un si habile géographe et +astronôme qu'il fit une sphère plate, au milleu de laquelle en voioit +un globe qui représentait toutes les parties du monde.» Vestido de +negro pasa en su carro, que imita una bella _boiserie_ que existe en +el castillo de Gaillón; y tras él la música de los arcabuceros, negro +y azul, jóvenes pajes, a la manera florentina, y precedidos de sus +capitanes, el armador magnífico y fuerte Jean Angó, aquél que solo y +con flota propia, declaró la guerra al rey de Portugal, sin que nada +tuviese que ver en la empresa el gran rey Francisco. Angó es la figura +más brillante de Dieppe. Por él la ciudad, antes de que las luchas +de religión contribuyesen a su ruina, se levantó a una situación de +riqueza y de poderío. Angó heredaba de su padre el espíritu. Como él, +Angó se lanzó a empresas coloniales en la India y en América. De allá +viniéronle riquezas en sus navíos, y con ellas llevó vida de príncipe, +opulento, lujoso, y al mismo tiempo de pensar maduro y juicioso. Hizo +aquí construir un palacio admirable. «La fachada, de madera de encina, +había sido esculpida por los más hábiles artistas y representaba +escenas de navegación, combates entre ingleses y normandos. Los cuadros +y las estatuas de los más grandes maestros ornaban ese palacio, y le +daban un aire de magnificencia incomparable. Desde sus ventanas Jean +Angó tendía sus miradas sobre el puerto, sobre el mar y sobre el valle +de Arques.» Francisco I le visitó, y la ciudad permitió al magnate que +las fiestas fuesen pagadas con su peculio. El rey quedó maravillado de +la fastuosidad de su anfitrión. Hubo lujo de vajilla italiana, en plata +labrada, viandas exquisitas y vinos incomparables, arcos de triunfo, +y, para paseo por el mar, barcas doradas que corrieron las aguas con +buen tiempo y cielo propicio. Angó murió en la pobreza, y he recordado +su grandeza de un tiempo ante la piedra tumbal que cubre sus viejos +huesos, en la iglesia de Saint-Jacques. + +Redoble de tambores. Acorazados de cuero y en la cabeza el casco, pasan +los soldados de la milicia burguesa; los oficiales de a caballo van +casqueados también, y brillan sus coseletes de hierro. Los gremios +desfilan en seguida, los de la industria del hierro que llevan jubón +azul; los de la cerveza, violeta, y los del marfil, en cuero de gamuza. +Amarilla y negra la banda de la guardia real, lanza su música, y +oro y negro y a la espalda un manto, los heraldos del rey. Sigue el +gobernador Aymar de Charles, con su uniforme de caballero de Malta; el +capitán de Vardes luce su jubón gris, y luego seis pajes azules en +grandes caballos, antes del gran escudero que porta el real estandarte, +anunciador del rey soberbio, cuya magnífica armadura relampaguea al +sol. Allí va luego el «padre de la agricultura», el buen Sully, de +negro, al que hacen fondo los suizos vestidos de verde. Es el tiempo en +que Enrique IV ha venido a Dieppe antes de la batalla de Arques y de +Ivry, en que hubo de salir triunfante del duque de Mayenne. + +Tras el tiempo caballeresco y heroico, el siglo pomposo. Semejantes +a otros tanto Aramises y Portos, los mosqueteros a caballo, gran +chambergo emplumado, coraza y larga capa negra de terciopelo, desfilan +seguidos del gobernador Montigny. El rey Sol es aún niño, y en una +carroza de gala va en compañía de Ana de Austria, la de las bellas +manos. La reina está representada por una graciosa moza que saluda +linda y realmente. A caballo sigue el rojo Mazarino, y un grupo de +cortesanos le acompaña. Llegan gentes de mar. Son los hombres de +Duquesne. Allá, sobre una reducción de la _Sainte André_, el gran +marino, el orgulloso calvinista que desecha por su fe el bastón de +mariscal, está de pie. Angó era el fuerte armador del comercio; +Duquesne es el hombre de la guerra. Es el combatiente de Suecia como +vicealmirante de Cristina; es el reorganizador de la armada francesa +y el jefe de la expedición de Nápoles; es el luchador feliz contra +españoles, ingleses y holandeses; es el generoso vencedor de Ruyter, el +bloqueador de Chio y el temor del Dux veneciano. Cuando Duquesne murió, +el rey le negó una sepultura... + +Tambores. A compás marchando van ocho tamborcitos, luego una banda +militar y el pabellón. Dos ujieres de la ciudad se adelantan al _maire_ +y al cuerpo comunal; en todos los negros trajes lucen tan sólo las +hebillas de plata de los zapatos. Y luego Balidar. ¿Quién es Balidar? +Es el desconocido turbulento y terrible, el que impuso su nombre como +una bandera de amenaza en la Mancha, el corsario de quien John Bull +supo mucho, y que en Roscoff, cansado de pelear bajo el poder de +Napoleón, puso a su casa balcón de plata maciza, y _freía_ monedas de +plata y oro para arrojárselas al populacho bien calientes. Cuando la +independencia americana, Balidar fué a pedir carta de corsario, y no se +supo más de él que su paso por las costas mejicanas. Ese fué Balidar. +Así, pasa orgulloso entre sus hombres de mar; síguele un grupo de +marinos veteranos; luego, la guardia consular y los trompetas vestidos +de amaranto o blancos brandeburgos. En su caballo blanco cierra la +marcha Napoleón, el Napoleón de largos cabellos del tiempo consular. +Unos cuantos oficiales le acompañan; los húsares, de azules dormanes +van tras él. Tal ve Dieppe pasar su pasado. Un pasado casi legendario, +de empresas bravas y singulares conquistas, con princesas bellas, +reyes gallardos, bizarros capitanes, corsarios temerarios, magníficos +marinos. Y así inaugura el Dieppe de hoy su bulevar marítimo, que pone +hacia las olas que vieron tantas proezas, un balcón extenso para los +veraneantes que no, es por cierto, de plata, como el de Balidar. + +«Al principio no había nada.» El mar cubría la mitad de la playa y la +marea llegaba hasta el valle del Arques. Luego hubo un lento retiro, +de siglos. Un día se creó la _pelouse_ donde hoy se alzan los grandes +hoteles de la calle Aguado. Creció allí hierba y pastaron rebaños. La +ciudad prosperaba, comerciaba y entonces los ingleses, como siempre, +aparecieron. Los _échevins_ alzaron entonces fortificaciones, y tres +grandes torres para polvorines. Luego vino la iniciación de los +baños de mar en Dieppe. La sociedad parisiense comenzó a venir en +«largas diligencias», y la moda se hizo. A comienzos de este siglo +ya venía mucha gente cuando la duquesa de Berry afirmó la boga. Se +construyó un teatro, se alzó un casino para los grandes señores de la +Restauración. En 1836, el Estado vendió los terrenos en que antes había +fortalezas. Se levantaron casas y se creó la calle Aguado, cuyo nombre +tiene a causa del banquero español que intentó dotar a Dieppe de un +ferrocarril, intentó, pero no lo realizó. La calle, sin embargo, lleva +su nombre. Napoleón III quiso pasar su luna de miel en Dieppe. Eugenia +quedó encantada del lugar. Gracias a ella se embelleció y prosperó en +poco tiempo. Veinticinco años después la ciudad hizo fuertes gastos +para el establecimiento de sus primeros casinos. Los terrenos de la +playa centuplicaron su valor, y el Estado, interviniendo entonces, +vendió a la ciudad la playa en 451.000 francos. En 1895 el alumbrado +eléctrico fué introducido. Así continuó hermoseándose, hasta que +se observó el daño que causaban a la plaza las invasiones del mar. +La municipalidad dieppense resolvió la construcción del bulevar, +una sólida muralla, flanqueada de rotondas provista de un parapeto +con un ancho _trottoir carrelé_ alumbrado con numerosos postes de +luz eléctrica. Entre este bulevar y la calle Aguado se extiende la +espaciosa plaza llena de césped. El bulevar tiene cerca de un kilómetro +de largo, es un paseo excelente y fué construído por el ingeniero +Herzog. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración: LIBRO TERCERO] + + + + +[Ilustración] + + + + +I + + +He recibido un libro importante y curioso, de M. Henri d'Alméras, +_Avant la Gloire_. El autor ha tenido la amabilidad de enviarme un +ejemplar antes de que aparezca en las librerías. Es un volumen que +trata, en un estilo sin penachos, sencillo, a veces malicioso y casi +siempre espiritual, de los comienzos de muchos grandes nombres de las +letras francesas contemporáneas. Grandes nombres es mucho decir. Hay +en la obra mezcla de grandes y medianos. Lo mismo que «gloria» habría +quedado mejor sustituída por «celebridad». El autor ha averiguado con +paciencia e interés los detalles de los comienzos y primeros pasos +de los escritores que figuran en su obra, desde que, completamente +desconocidos, hicieron los iniciales esfuerzos para lograr renombre. +Los escritores son de diferentes tamaños. Los hay enormes, como Zola, y +chatos, como Ohnet. El libro es ameno y logra que el lector se interese +por más de un precioso dato. + +¡Los comienzos! Es decir, los sueños, las esperanzas, el entusiasmo. +Esos principios son más bellos muchas veces que las más triunfantes +victorias. Siquiera porque toda esperanza es hermosa, y todo logro +quita el placer de esperar y da el cansancio humano de lo conseguido. +La posesión de la gloria es lo mismo que la posesión de la mujer. + +El libro de M. D'Alméras está lleno de anécdotas, que son la sonrisa de +tantas luchas. Él ha buscado documentarse en conversaciones, lecturas +y recuerdos. Comienza con Alejandro Dumas, hijo, de cuyo nacimiento +habla su padre en sus Memorias con estas palabras: «El 29 de Julio de +1824, mientras el duque de Montpensier venía al mundo, a mí me nacía +un duque de Chartres, plaza de los Italianos, número 1.» Cuenta sus +primeros años de colegio, sus versos, porque hizo versos. Su entrada en +el mundo, muy joven, y estos paternales consejos, muy del viejo Dumas: +«¡Ya eres hombre! Escucha mis instrucciones. Cuando se tiene el honor +de llamarse Alejandro Dumas, no se debe vivir como un mercachifle o +como un hortera. Se come en el Café de París. Se tiene lindas mujeres +y se les paga regiamente. No se priva uno de nada. Anda, hijo mío, y +cuenta conmigo. En tres o cuatro años, si quieres casarte--porque al +fin se llega a eso--te daré trescientos mil francos para comenzar.» +Demás decir que Dumas, hijo, siguió con todo empeño el consejo de su +padre, y en muy poco tiempo llegó a tener cincuenta mil francos de +deudas. Cuando le pidió al autor del _Montecristo_ para pagar, aquél le +contestó: «¿Cómo diablos te voy a poder dar cincuenta mil francos para +pagar, yo que debo seiscientos mil?» Con todo, el hijo, que se vió en +la necesidad de pedir prestado a muchos amigos, hasta en verso, murió +rico y avaro. + +De los Goncourt hay noticias que ya conocemos en algunas páginas +autobiográficas, como las referentes a la publicación de _En 18_... No +son de los que menos han sufrido en su iniciación, los dos hermanos +Zemgano de la escritura artística. Solicitudes, fracasos, desdenes +de editores, incomprensión, amarguras de toda especie acompañaron su +entrada a la literatura. En cuanto a Alfonso Daudet, M. D'Alméras se +ha encontrado el trabajo hecho, en el encantador _Petit Chose_. Mas +hay otros puntos nuevos y páginas bien narradas sobre la juventud +del padre de Tartarín. «El joven escritor, dice en su párrafo, había +escapado, gracias a una casualidad feliz--la protección de un hombre de +_esprit_--a la negra miseria de los comienzos, de que no se avergonzó +jamás. Ya no estaba expuesto a comer con un apetito de diez y ocho +años, por toda comida, un pedazo de pan y un trozo de salchichón. +No corría ya el riesgo de verse echado, por un bárbaro propietario, +por algunas mensualidades atrasadas, y pasar la noche--felizmente +en verano--en un banco del Luxemburgo.» Y la anécdota del «paso de +_Fromont jeune et de Risler aîné_.» Son las primeras ganancias serias +que aseguran la vida. Esa novela, de una observación tan penetrante y +tan conmovedora, había sido compuesta en medio del París industrial, en +un cuadro material y moral que le convenía, a maravilla. »Mi gabinete, +escribía el autor, años más tarde, daba sobre los verdores y los +negros enrejados de un jardín. Pero más allá de esta zona de frescor +y de trinos de pájaro, había la vida obrera de los barrios, la recta +humareda de las usinas, el rodar de los carretones, y aún oigo sobre el +pavimento de un corralón vecino el ruido de una carretilla de comercio +que en la época de los regalos iba llena de tambores para niños. La +vuelta, la salida de los talleres, las campanas de las fábricas pasaban +sobre mis páginas a hora fija. Ni el menor esfuerzo para conseguir el +color, la atmósfera ambiente; estaba lleno de ello.» _Fromont jeune +et Risler aîné_--que la Academia debía coronar en su sesión de 15 de +Noviembre de 1875--tuvo un gran éxito de Prensa y llegó muy pronto +a ese número de ediciones que asegura--a veces injustamente--a un +escritor el mérito de su obra. En el mes que siguió a la puesta en +venta, Alfonso Daudet había sido invitado a almorzar en casa de su +editor Charpentier. Este, cuando se levantaron de la mesa, le dijo en +voz baja: «No os olvidéis, ante todo, antes de iros, de pasar a la +caja.» Cuando él se presentó, un poco conmovido, ante la ventanilla, +el cajero le entregó en luises de oro, en monedas de a cinco francos y +en moneda menuda, según dese manifestado, una suma muy respetable--los +primeros beneficios del libro--. Daudet salió como un loco, tomó un +coche para llegar más pronto a su casa, subió la escalera rapidísimo, +entró sofocado, encantado, en la pieza en que se encontraba su mujer, y +después de haber arrojado a manos llenas sobre la alfombra, sin tener +fuerzas para decir una palabra, el dinero que acababa de dársele, +bailó lo que después se llamó entre los suyos «el paso de _Fromont +jeune et de Risler aîné_». Y con ese paso de _ballet_ fué como entró en +la gloria». + +De Maupassant hace notar la rapidez en la reputación, desde sus +primeros trabajos. De paso habla de sus versos. De éstos se dijo +que revelaban un excelente prosista. Sin entrar en esas sutiles +distinciones, es el caso que en Maupassant había un verdadero poeta +ahogado después en necesidades de producción y de oficio. _¡Voilà le +mort d'amour avec savandière!_ Veamos algunas líneas de M. D'Alméras: +«Sabía sacar partido maravilloso de su literatura, fabricada +concienzudamente y con método. Se le pagaba lo que valía, lo cual es +muy raro en el mundo de las letras. Evitaba las colaboraciones a la +ventura y las casas cuya prosperidad no le parecía bastante cierta. Su +reputación aumentaba cada día». _Bel Ami_ le colocó en primer rango +entre los novelistas, nuevos y viejos, y le dió gloria. Así, en cuatro +años de vida literaria llegó a la cima; pero ya se desarrollaba en +él, como una enfermedad incurable, ese doloroso estado de alma que +debía emponzoñar todas sus alegrías. El medio de los literatos, de +los artistas, en que estaba obligado a vivir, le repugnaba más y más, +y a los treinta años experimentaba el cansancio y los disgustos de +un escritor envejecido y fatigado. El periodismo, con su necesidad +banal y monótona, no le interesaba ya: «No tengo sino un deseo en mi +vida--escribía a un director de revista--; y es el de no escribir +jamás una sola línea en ningún diario del mundo»; y agregaba esta +otra confesión, que muestra hasta qué punto estaba desencantado: +«Tengo una imperiosa necesidad de no oir hablar más de literatura, de +no hacerla más, de no vivir en eso y de ir a respirar lejos un aire +menos artístico que el nuestro». Todo esto, en verdad, es excesivo, +pero se explica. A través de lo justo de esos desencantos prematuros +se transparenta la inquietud mental del enfermo, que debía acabar por +perderse en la locura y en la violenta muerte. + +De Verlaine hay poco que no se sepa en su accidentada vida. Por +otra parte, él ha dejado mucha confesión, recuerdos y páginas de +autobiografía. Saint-Paul-Roux descubrió en el campo a un labrador, +tío del pobre Lelián. Poco nuevo hay en este libro que pueda interesar +a los verlainistas. Por lo que toca a Catulle Mendès, sí hay noticias +escasamente sabidas. Desde luego, estos versos escritos en la infancia, +y que son inéditos: + + Le poêle brûlant, rouge, accroupi dans son angle + Comme un âne poussif par sa corde étranglé. + Râlait sous une bande en cuivre roux, qui sangle + Son gros ventre d'argile aux feux tout écaillé. + +Aunque apoyado largamente al principio por su padre, Mendès no dejó +de pasar horas muy duras, después de haber fundado varias revistas +y alzado y derribado muchos castillos en el aire. «Casi célebre ya, +aquél, a quien se llamaba el Clodión de la pequeña literatura, gastaba +mucho y ganaba poco. Allá por 1868, la recomendación de la princesa +Matilde le hizo obtener una plaza de expedicionario--90 francos al mes +sin contar gratificaciones--en no sé qué ministerio que dependía del +mariscal Vaillant. La primera vez que Catulle Mendès se presentó en +su oficina, un ujier vino a buscarlo de parte del mariscal Vaillant. +Persuadido, con ese tocante candor de la juventud que la mayor edad no +corrige casi, de que se le va a ofrecer un puesto digno de él, entra, +lleno de confianza y buscando fórmulas de gratitud, en una gran pieza +en que se encontraba un hombre gordo en mangas de camisa. El hombre +gordo se vuelve apenas, y con una voz brusca: + +--¿Es usted el que ha escrito esto?--le dijo mostrándole un ejemplar +del _Román d'une nuit_, con las páginas sin cortar. + +--Sí, señor--respondió Mendès; pero, a una seña de las personas que +estaban presentes, corrigió:--Sí, mariscal. + +--No lo he leído, pero me parece que es inconveniente. Yo no quiero en +mis oficinas empleados que escriban inconveniencias. ¡Lárguese! + +Así terminó la carrera burocrática de Catulle Mendès. La princesa +Matilde, resentida de que se hubiese echado tan poco atentamente a +su protegido, el yerno de su viejo amigo Gautier, le estableció una +pensión. Poco tiempo después, la gloria y el provecho llegaron. + +Mucho se sabe de la leyenda de Jean Richepin. En su vida, la leyenda +y la realidad se confunden. Nació en Argel; su padre fué un médico +militar, y fué bautizado por un sacerdote que había sido zuavo. + +Veinte años más tarde comienzan sus esfuerzos para proclamarse turanio, +bohemio y por _épater_ a las gentes. Fué periodista, profesor, gimnasta +y pasó mil necesidades. Fué soldado. Usó un gran sombrero que fué +célebre. + +--«¿Qué es ese sombrerón?--murmuraban las gentes ya conquistadas. + +--Es Jean Richepin, joven poeta de porvenir. Se habla muy bien de las +obras que va a escribir.» + +Luego fué la gran campanada de la _Chanson des Gueux_, por el cual +libro de versos fué llevado a la prisión de Sainte-Pelagie. + +Después dejó París. «Otro quizá habría quedado aplastado, +definitivamente vencido por la persistencia de su mala suerte; pero el +vigor físico, en Richepin, venía en ayuda del vigor moral. Después de +haber cantando a los _gueux_, no vaciló en serlo él mismo, y el rudo +oficio de cargador en los muelles de Burdeos permitió al poeta esperar +días mejores. Vuelto a París, pudo entrar en el _Gil Blas_ y encontró +una colaboración seria. Eso no era aún la gloria, pero sí la vida +asegurada». Después fué cómico, con Sarah Bernhardt, en _Nana Sahib_, y +luego fué célebre. + +En las páginas sobre Sardou son de señalar las que tratan de su +espiritismo. Sardou se apasionó de esos estudios desde la llegada del +medium Homc. Conocidos son sus dibujos y sus escritos de ese género; ya +se sabe que todavía persevera en sus creencias y en sus experimentos. +En cuanto a su estreno teatral, fué con la _Taverne des étudiants_, y +la historia de esa comedia es de lo más interesante y sugerente. + +A Jules Lemaître, hoy perdido en los laberintos obscuros de la +política, la suerte le vino por el lado del normalismo. En la +Escuela Normal se inició en las letras, y hasta escribió versos, no +completamente católicos. + + Qui ne la connaissait, hélas! + Aux bons endroits du Boule-Miche? + Mon Dieu! comme elle parlait gras + Et buvait sec la pauvre biche! + O Nini, + N, i, ni, + C'est fini. + Elle n'avait jamais un sou + Elle était franche et facile, + On l'appelait Nini Voyou. + «Encore une étoile qui file.» + +Ya véis que cuesta mucho creer que eso sea del actual sostenedor +del nacionalismo en unión de Coppée. Vinieron después los trabajos +críticos, la seriedad, la celebridad, las ganancias. Un artículo duro +contra George Ohnet hizo ruido. D'Alméras tiene a este propósito una +frase deliciosa: «Attaquer le talent de George Ohnet, c'était dire du +mal d'un absent.» + +¿Y Scholl? Aquí están también los comienzos de este famoso periodista, +hoy muy viejo, a quien algunos creen muerto. Son también interesantes y +ayudan a conocer esa personalidad ya casi desaparecida, pero que tuvo +el imperio de la crónica. + + C'est le mousquetaire Aurélien Scholl, + Au Palais-Royal, le soir, quand il passe, + Les arbres, courbant leur front avec grâce, + Lui disent: Bonjour, Monsieur Rivarol. + +En las páginas sobre Claretie encontramos cómo fué que el actual +administrador de la Comedie Française aprendió español: llevando +los libros y la correspondencia de un comisionista en mercaderias. +Hay un detalle asimismo muy curioso. ¿Quién conoce la primer novela +de Claretie, _Les secrets d'Exili_? Esta obra no se ha publicado en +francés. Véase cómo. El autor había guardado su manuscrito en un +colegio, y un chileno lo descubrió y lo mandó a la América del Sur. He +aquí por qué esa obra apareció en un diario de Chile, en español. ¿Cuál +fué ese diario? ¿Quién fué ese chileno? ¿Quién sabe en Chile detalles +sobre ese asunto? + +Y así sobre el perilustre Montepin, sobre Zola, sobre Anatole France +y otros autores menos altos. M. d'Améras ha compuesto su libro y le +ha hecho amable a la lectura, con el halago que presentan las cosas +inéditas, las confidencias, los lados ocultos o poco sabidos de la +existencia de los hombres notables. + +La moral de la obra está en que no hay que desesperar si la suerte +se presenta poco favorable al principio. Casi todos los dueños de la +gloria y de la fortuna han tenido que luchar, que sufrir, que pasar +horas muy amargas, muy terribles. Con fe y con voluntad han triunfado. +Después ha venido la fama, y con ella el dinero, precipitado actual de +la celebridad, ya que no de la verdadera y soberana Gloria. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +II + + +No se sabría ignorar que París ha atraído y atrae a la intelectualidad +de todos los lugares del mundo. Numerosos artistas y escritores +extranjeros hacen de París su residencia preferida. No se encuentra +en ninguna parte este ambiente espiritual y esta contagiosa vibración +de vida. Si la inmigración a este respecto no es mayor, débese a que +París no consiente el triunfo constante de un extranjero. Un escritor, +un sabio o un artista, será alabado en este centro en tanto que su +nombre llegue de lejos. Cuando ese artista, ese escritor o ese sabio, +instalado en París, se convierte en un rival, cuando su producción +llega a hacer competencia a la producción propia, se le atacará, se le +demolerá o se le desdeñará. + +Strindberg, entre cien, pagó cara su carta de vecindad parisiense; +D'Annunzio no ha vuelto a pensar en escribir en francés, y Sienkiewicz, +aun allá en Varsovia, por sus multiplicadas ediciones, es apellidado +ya _le juif polonnais_. Viven, pues, aquí muchos hombres de letras, +extranjeros, que escriben para sus respectivos países, o como Max +Nordau, para públicos de distintas naciones. + +La literatura hispanoamericana es, como lo he dicho en otra ocasión, +completamente desconocida. Apenas el _Mercure de France_ abrió por +algún tiempo en sus páginas una sección, que ha desaparecido. Por otra +parte, todo lo hispanoamericano se confunde con lo netamente español. +Y es digno de notar que gran parte de la _élite_ de las letras de +nuestras repúblicas vive hoy en París. + +En épocas pasadas, París albergó a notables personalidades de +la intelectualidad de nuestro continente. La figura más alta, +indiscutiblemente, fué la de Alberdi. El chileno Bilbao fué aquí donde +recibió las lecciones directas de sus maestros Lamennais y Quinet. +El colombiano Torres Galcedo, diplomático y escritor de muy buenas +intenciones, logró hacerse una personalidad un tanto parisiense, y +Jules Janin le escribió un prólogo para un libro de versos. Héctor +Varela, de bulliciosa memoria, hizo por un instante volver la vista +hacia sus fuegos artificiales. Numa Pompilio Llona, el respetable poeta +ecuatoriano, tuvo muy buenas amistades en la corte de Hugo. + +Más recientemente, otro ecuatoriano genial muy poco conocido en la +América de este lado de los Andes, Juan Montalvo, pasó los últimos años +de su vida, duros y penosos, bajo este cielo. Demás decir que en cuanto +murió se le levantó una estatua en Quito o Guayaquil. + +Actualmente residen en París, establecidos desde hace tiempo, el +célebre filólogo colombiano J. Rufino Cuervo y el crítico cubano +Enrique Piñeiro. El señor Cuervo es un prodigioso trabajador de +infinitas pequeñeces transcendentalmente lexicográficas. ¡Es el autor +asombroso del _Diccionario de regímenes_! Es, indudablemente, un +lingüista sabio, y la Academia española se inclina ante su inmensa +labor, que ocupará, concluída, varios estantes. El señor Piñeiro +publicó hace muchos años en Nueva York un libro sobre poetas modernos, +que puede considerarse como una de las más serias y elevadas obras de +crítica intentadas en la América latina. El señor Cuervo continúa en +su tarea lexicológica fabulosa, que ha hecho que en Colombia se le +compare, con ventaja, a Littré. + +Entre los diplomáticos hay algunos nombres. El ministro de Guatemala, +D. Fernando Cruz, ha, en sus tiempos floridos, «pulsado la lira», y +Clori y Filis le agradecieron más de un _bouquet_ galante, allá en +tierra guatemalteca. Su secretario, Domingo Estrada, ha publicado +prosas y versos muy estimables, entre estos últimos la traducción +de _Las Campanas_, de Poe. Recientemente ha merecido tener éxito su +librito bien sentido sobre José Martí. + +El marqués de Peralta, ministro de Costa Rica, parece que no tiene su +conciencia bien tranquila respecto a asuntos del Parnaso, y, ahondando +en sus recuerdos, se encontraría más de una ligera confabulación en las +musas. Fernández Guardia, secretario de la Legación, autor de un muy +bonito volumen de cuentos, es de los más notables escritores de los +países centroamericanos. + +A este respecto se lleva la palma de poeta el secretario de la Legación +argentina, García Mansilla, cuyos versos, de una elegancia discreta, +y escritos en francés, no quieren traspasar los límites del salón, en +donde se tratan confidencialmente con las flores de Magdalena Lemaire y +las músicas de Benberg. + +El marqués de Rojas es un escritor de sólido saber, y cuya autoridad en +asuntos económicos es por todos acatada. + +El ministro de Chile, Señor Blest Gana, es autor de varias novelas que +tuvieron en su época gran acogida. Si Miguel de Unamuno las lee, irá +Martín Rivas junto con Nastasio a la Universidad de Salamanca. El ex +presidente de Honduras, Marco Aurelio Soto, uno de los dos miembros +honorarios de la Real Academia Española, y que hizo el Luis XIV +bastante bien hecho, en Tegucigalpa, hace años que no tiene nada que +ver con la literatura, lo propio que el señor Gustavo Baz, encargado +de Negocios de Méjico. Hay otros literatos residentes en París, los +activos, algunos de ellos no desconocidos en Buenos Aires. + + * * * * * + +Luis Bonafoux, corresponsal del _Heraldo de Madrid_ y el director del +_Heraldo de París_, es un crítico temido y de autoridad en España. Es +nacido en Puerto Rico, pero se le considera como español. El señor +Bonafoux, satírico violento, elegante y sutil cuando sujeta sus ímpetus +flagelantes, y de una aspereza que en Francia tan solamente podría +compararse con las justicias e injusticias de Bloy o de Tailhade, casi +siempre tiene razón cuando ataca. Como cuentista ha publicado, entre +otras cosas, un reciente pequeño volumen de narraciones y _nouvelles_, +en donde hay verdaderos hallazgos de invención y bellas gracias de +estilo. + +Miguel Eduardo Pardo, autor de una buena novela venezolana, _Todo un +pueblo_, es un temperamento de luchador y acompaña en el _Heraldo de +Madrid_ al señor Bonafoux. Escribe allí generalmente sobre asuntos +políticos sudamericanos, y en especial sobre los sucesos de su patria, +Venezuela, en donde, dado su carácter, no será difícil verle ocupar un +puesto público. + +Otro venezolano reside en París, cuyo nombre entre los intelectuales +argentinos es saludado con simpatía y respeto: ha nombrado a Manuel +Díaz Rodríguez. Es éste un espíritu de excepción, de los pocos que +forman la naciente y limitada aristocracia mental de nuestra América. +Es un entendimiento serio y reflexivo, aislado de las bulliciosas +tentativas de un arte de moda, como de las filas de momias que duermen +entre sus _bandelettes_ tradicionales. Desde su primer libro, la +nobleza de su pensamiento y la distinción de su estilo le colocaron +en un lugar aparte en nuestra literatura. _Confidencias de Psiquis_, +_De mis romerías_, _Cuentos de color_ nos pusieron en comunión con +una de las más fervientes almas de arte que hayan aparecido en tierra +americana. Dentro de poco se publicará una novela, obra de médula y +aliento, muy americana en su psicología, y muy europea en la forma +arquitectural del libro, que revela desde luego en el autor la +seguridad y la fuerza de un maestro. Y el señor Díaz Rodríguez es aún +muy joven, apenas roza la treintena. Yo quisiera que todos los nuevos +talentos de América cultivasen la propia personalidad con la firmeza +y discreta gallardía de este generoso trabajador. La publicación +de _Ídolos rotos_, si no se pudiera llamar con el usado clisé, un +acontecimiento literario, causará innegable agrado. Y levantará los más +justos y sinceros aplausos en los grupos pensantes de las repúblicas +de lengua española. Esta es de las novelas que, traducidas, pueden +incorporar una literatura hasta hoy ignorada, como la hispanoamericana, +al movimiento cosmopolita. La idea de Max Nordau no anda muy lejos de +la verdad, al ver en lo porvenir una rica primavera para el pensamiento +americano. Si Europa llega a poner su curiosidad en nuestros productos +intelectuales, habrá de comenzar por obras como las del señor Díaz +Rodríguez. + +Amado Nervo, el poeta mejicano, se ha establecido también en esta +capital de las capitales. Buen artista, buen monje de la belleza, +buen muchacho, lleva su nombre con toda seguridad; se le conoce, y +al llamársele, no se miente. Sensitivo, verleniano, virtuoso en la +ejecución del verso, y, sobre todo, sincero y de conciencia, que en +esto, como en todo, es lo principal, tiene su triunfo seguro. He dicho +que es mejicano, y, naturalmente, es en Méjico donde se le ataca. El +ambiente de París ha dado nuevas vibraciones a los nervios de Nervo, +y hecho el indispensable y complementario viaje a Italia, el fiel +laborioso prepara nuevas obras que han de superar desde luego a +_Perlas negras_ y a _Místicas_, en donde un cuidado de _métier_ y una +preocupación de técnica y de _décor_, apartaban la fuente oculta de la +íntima poesía de verdad y de vitalidad que empieza a aparecer en _Savia +enferma_. Hay en el fondo de este poeta mucha savia sana, y es la que +hemos de ver pronto en poemas de energía y de gozo, en una epifanía +espiritual, en una exaltación de las propias fuerzas, sobre la simple +«literatura», y que llevará en sí una virtud comunicativa de anhelos de +bien, de esparcimientos de puro y caritativo arte. ¡Gloria sea dada en +la tierra y en el cielo a los artistas de buena voluntad! + +Vargas Vilas es un escritor genial, novelista y poeta. Su vida es +también un poema, de luchas y de triunfos en la política agitada de +nuestras repúblicas hispanoamericanas. Su obra, incorrecta como un +torbellino, sonora como un mar, es una obra de bien. Vargas Vilas no es +ni de su tiempo ni de su país. Su época habría sido la de la Italia del +Renacimiento, y su país, esa misma Italia que él ama y en la cual su +espíritu se ha aparecido y ha creado páginas de amor, dolor y belleza. + +Rufino Blanco Fombona es un artista delicado y raro, al propio tiempo +que un espíritu osado y violento; hay en sus versos trino y aletazo, +suave pluma y garra de bronce. Sus cuentos son páginas de emoción y +de pasión. La juventud, con todos sus dones primaverales y todas sus +exuberancias irreflexivas, se abre paso en toda la producción, ya +considerable, de este autor brillante y elegante. Ha viajado mucho y ha +gozado mucho. Conoce el color de todas las cabelleras amorosas, y le +han dicho «yo te amo» en todas las lenguas conocidas. Mañana será la +madurez y el peso del pensamiento y la acción provechosa que su patria +espera. Hoy, en la copa de oro, es justo y natural ver deshojar rosa y +rosa o disolverse una perla. + +Un folleto publicado en Nueva York hace algún tiempo, _El continente +enfermo_, causó bastante ruido en algunas repúblicas hispanoamericanas. +Su autor, un venezolano, César Zumeta, exponía con valiente franqueza +las dolencias y vicios continentales, los peligros de nuestras +democracias, la constitución dañada del social organismo, las +consecuencias fatales de las malas políticas y lo inevitable de la +amenaza yanqui. Este folleto ocasionó la publicación de un libro de +alto mérito del señor Francisco Bulnes, mejicano. Como hombre de +letras, el señor Zumeta merece un renombre superior al que ha logrado +por su labor sociológica. Un libro suyo, de calidad exquisita, pero +abrumado por un título que recuerda los cuadernos de escuela primaria: +_Escrituras y lecturas_, conocido por un escaso número de lectores +y apreciado en su justo valor por limitadísimo grupo intelectual, +bastaría para dar a su autor la autoridad y consideración respetuosa. +Es un sincero adorador de belleza. Produce poco y muy de tiempo en +tiempo. En París sostiene precariamente una revista de intereses +americanos, que, a pesar del talento de su director, no es sino una de +tantas, por culpa esencialmente criolla. + +El _Mercure de France_ tenía como redactor de su sección de letras +hispanoamericanas, a Pedro Emilio Coll, también, como el señor Zumeta, +de Venezuela. Espíritu fino y delicado, Coll ha publicado escasamente; +pero lo poco suyo conocido nos revela una fuerza mental sobre la +mentalidad provisional de nuestra América. Como todo lo poco que pesa +y se impone en las repúblicas de lengua española. ¡Estas repúblicas +de Sud América son en todo tan provisionales! exclamaba con su sabia +ironía monsieur Rémy de Gourmont, en uno de sus últimos _Epilogues_. + + «POLONIO.--¿Qué leéis, monseñor? + + HAMLET.--Palabras, palabras, palabras. + + POLONIO.--¿Pero de qué se trata? + + HAMLET.--¿Entre quiénes? + + POLONIO.--Quiero decir ¿de qué asunto trata el libro que leéis? + + HAMLET.--¡Calumnias! El perverso satírico afirma que los viejos + tienen la barba gris, el rostro lleno de arrugas, que sus ojos + vierten ámbar y goma, y que unen a la falta de entendimiento una + gran debilidad de piernas; lo cual creo plenamente, y, sin embargo, + no me parece honesto hallarlo consignado en tales términos, pues + vos mismo, señor, seríais de mi misma edad, si os fuera posible + andar hacia atrás como el cangrejo. + + POLONIO, _in péctore_.--Aunque todo lo que habla son locuras, no + deja de tener en el fondo cierto método.» + +Esta cita de Shakespeare sirve de prólogo al primer libro de +Coll, _Palabras_, unida a estas exclamaciones de _Hamlet_, en las +maravillosas _Moralités Legendaires_: «¡Ah, qué solo estoy! Y en +verdad, la época no es culpable de ello. Tengo cinco sentidos que me +atan a la vida; pero, este sexto sentido este sentido de lo infinito... +Soy joven todavía, y en tanto goce de mi excelente salud, todo irá +bien. ¡Pero la Libertad! ¡La Libertad! Sí, me marcharé de aquí y viviré +anónimo entre gentes honradas y me casaré para siempre, la cual será +la más hamlética de mis ideas. Pero hoy es preciso obrar, es necesario +objetivarse. ¡Adelante por sobre las tumbas, como la Naturaleza!» + +Estas preferencias inducen al conocimiento de un temperamento. Como +crítico, el señor Coll ha dado a conocer, siempre con amable optimismo, +en sus revistas del _Mercure_, la producción intelectual de la América +española en estos últimos años. Es una lástima que su partida a +Venezuela haya puesto fin a tan plausible tarea. + +Otro venezolano aún, Pedro César Dominici, una de las más activas y +abiertas inteligencias de su país, publicó el año pasado una novela, +_La tristeza voluptuosa_, de innegable valor psicológico, aunque +torturada de descuidos de forma; que no tendrían en absoluto excusa por +ser voluntarios. + +Bolivia tiene un representante en el joven poeta Franz Tamayo, autor +de un libro de _Odas_ muy meritorias que se dirían calcadas en Hugo. +Este culto talento, cuyo solo contrapeso está en la difícil digestión +de unas cuantas filosofías y variedad de erudiciones, honrará, si su +voluntad persevera, al pensamiento de su patria, ya glorioso en el +mundo de la nueva poesía, con el solo nombre de Ricardo Jaimes Freyre. + +Argentino es el señor Soto y Calvo, autor de picantes páginas de +viajes, y que por su mentado _Nastasio_ ha juntado a lo que la +naturaleza le dió lo que Salamanca le presta. Los méritos poéticos del +señor Soto y Calvo han sido revelados a nuestro público por el sabio +rector de la Universidad salmantina, ¡mozo jinetazo ahijuna! que no +halla inconveniente es estudiar a un tiempo la patrología griega y ser +el escoliasta de Martín Fierro o Anastasio el Pollo. + +Argentino asimismo es Manuel Ugarte, joven cuyo talento ponderado y +buscador ha logrado la realización de más de una bella joya de arte. +Su sobriedad le ha impedido los pasos en falso, las caídas icarias. +No tiende sino hasta donde sus fuerzas le alcanzan y el pegaso, en +los vuelos precisos, jamás se ha dislocado un solo hueso. Su vaso es +pequeño; pero cuando lo necesita, se fabrica otro más grande, y bebe +así en sus dos vasos. Sabe lo que se propone, y el cielo de París le ha +alentado en sus deseos. Sus versos son siempre gratos; bellos algunas +veces. Busca la originalidad y se aparta de la extravagancia. En prosa +es claro y pictórico cuando describe. Es socialista, y aun creo que en +el fondo de sus voliciones, anarquista: + +Y argentino Angel Estrada, cuyo libro _El color y la piedra_ tanta +agitación causó con su aparecimiento en Buenos Aires. Como el Dr. +Cané, no pocos hemos sido los que hemos visto como un signo de vida +nueva en la juventud argentina--yo digo en la juventud americana--el +hermoso aparecer de este joven talento, cuyo libro primigenio tiene +todo el color y la gracia del primer fruto de un árbol sano y gozoso +de savia. Generoso temperamento ante la naturaleza, espíritu religioso +y al propio tiempo dueño de la libertad del arte, ha viajado mucho, y +en todos lugares, los paisajes de la tierra, las luces del cielo, las +armonías de las cosas le han hecho vibrar como un instrumento acordado, +y el don de Dios ha hecho fluir la digna idea en noble ritmo, en la +música de la palabra. Ya conocido en nuestro mundo intelectual por su +poema especular, en que el alma de Rodenbach se romantiza en la emoción +lírica de una juventud coronada de sueños, su obra en prosa vino a +asentar la fuerza de su pasión artística, la discreción aristocrática +de su buen gusto. Nuevas poesías han brotado al influjo de climas +diversos, y nuevas páginas de impresiones y de recuerdos, mentales y +sentimentales. + +Las prosas cantan en su música interna de ideas y evocaciones más +sutilmente aún que en sus cuerdas de palabras; son las hermanas de los +versos, educados ambos por la misma voluntad paternal, en un cuidado +de armonía y en un anhelo de ascensión que se diría tienen las mismas +voces y las mismas alas. Mayor sobriedad, el desdén de la preocupación +puramente «artística», y que asoma con más frecuencia, apareciendo +entre la riqueza del _décor_, el alma sincera y fresca del poeta, +que sabe la inmensidad de su virtud íntima y tiene el orgullo de su +tesoro--, orgullo que no se muestra más que benévolo en el don de su +primavera. + +Todos estos escritores y poetas que he rápidamente nombrado, y yo el +último, vivimos en París; pero París no nos conoce en absoluto, como ya +lo he dicho otras veces. Algunos tenemos amigos entre las gentes de +letras; pero ninguno de estos señores entiende el español. El _Mercure_ +abrió la _rubrique_ de letras hispanoamericanas, hoy desaparecida +por un extremado cosmopolitismo, y M. Finot, director de la _Revue +et Revue des Revues_, al encargarme un estudio sobre el movimiento +intelectual argentino, fué franco en no ocultarme que tomaba el asunto +casi como perteneciente al folk-lore. Así, de la literatura malaya +se pasa a la literatura dominicana o a la poesía de las islas Fidji. +Desgraciadamente todo es cuestión de moda. Hace algunos años todo lo +ruso privaba y luego lo escandinavo. Se hizo una estación en Italia +con D'Annunzio y la Serao, y hoy se grita _¡Vive la Pologne Monsieur!_ +a causa del fatigante y asenderado _Quo Vadis_? A nosotros no nos ha +tocado aún el momento; y mucho es que el poeta Díaz Romero encuentre +su prosa traducida en revista como el _Mercure_, a propósito de Albert +Samaín. Cuando uno piensa que hace más de dos meses que Bjorsterne +Bjornson se encuentra en París y que si no fuera un grupo de naturistas +y otros entusiastas que han pensado en hacer representar una obra suya, +nadie sabría que el pobre grande hombre está en la enorme capital... + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +III + + +El acontecimiento del día es la entrada a la Academia del marqués de +Vogüé, su discurso y la respuesta de José María de Heredia. El «preux» +y el conquistador. Se ha visto más que nunca que la Academia es, ante +todo, un oficial salón aristocrático. La fiesta ha sido un triunfo del +mundanismo y de la nobleza. Allí había Gotha, d'Hozier y el _Almanach +des châteaux_. La pompa solemne era sacada de una página de historia. +El académico entrante y el que le recibía tienen una buena parentela de +armaduras. Heredia lleva en su blasón, si mal no recuerdo, una ciudad +de plata bajo una palmera de oro, o viceversa; Vogüé, un gallo de oro +sobre campo azul. + +Como es natural, Vogüé hace el elogio de su antecesor, el duque de +Broglie. Habla de su vivaz inteligencia, de su espíritu penetrante +e incisivo y del fondo vigoroso de su alma. Y no calla sus lados +opuestos y defectuosos, como su timidez. ¿Quién diría que el fuerte +duque de Broglie fuera un tímido? «Este hombre, cuyo coraje cívico y +valentía moral no se desmintieron nunca, era un tímido que el contacto +de sus semejantes embarazaba, a quien un acto de autoridad costaba +un penoso esfuerzo. Su naturaleza, un poco dura, sujeta a extrañas +distracciones, no respondía siempre a los impulsos de su corazón o a +las intenciones de su perfecta cortesía.» Cuestión de «raza». Tanto +en un discurso como en otro, a cada momento se habla de raza. Largos +párrafos van desenvolviéndose, evocando rasgos históricos, presentando +tipos vigorosos de mariscales, de estadistas o de obispos. Aguarda +uno el momento en que, por fin, llegue la parte de las letras, objeto +principal, al parecer, de la Academia. Y llega sin gran brillo, aunque +respetable, la cita de la obra intelectual del duque de Broglie. Algún +sentimental lamentaría que no aparezca en todo el discurso una sola vez +citado el nombre del pobre Doudan, el áulico preceptor, el filósofo +doméstico, el fiel cronista de los Broglie. Cierto es que no era sino +un criado para el cerebro. + +El discurso de Vogüé es una obra maestra de ese estilo correcto, +distinguido, eminente, que conviene a los escritores de su laya, +temerosos o desdeñosos de la metáfora; literatura de buen tono. En un +párrafo, creeríase oir una repetición de la escena de los retratos +en _Hernani_... «Francisco María de Broglie, el primero que sirviera +a Francia y que se hizo matar a los cincuenta y seis años por su +patria adoptiva--Víctor Mauricio, que fué el primer mariscal de su +nombre--; Francisco María, el lugarteniente preferido de Villars, que +fué el último en dejar el campo de batalla de Malplaquet y entró el +primero en la de Denain, y que a su vez mariscal de Francia, peleaba +aún en Bohemia a los setenta años, Víctor Francisco, tercer mariscal, +el vencedor de Bergen y de Sondershausen; su hermano, el discreto y +valiente depositario del _secreto del rey_; su hijo Mauricio, obispo +de Gante, quien resistió a Napoleón y preparó la emancipación de la +Bélgica. Otros aún, cuyos servicios, no por ser menos brillantes +fueron menos abnegados.» Los párrafos y las frases van en el discurso +guardando su categoría; sin precipitaciones ni violencias. La +admiración misma se manifiesta con pulcritud. Aun en los pasajes en que +se trata de política, nada revela que se altere la noble limitación +de la pieza académica. Apenas en un punto, a propósito de la actitud +de Broglie con Chateaubriand, expresa: «Una voz solamente salió del +círculo habitual de sus trabajos y de su moderación habitual, Las +_Memorias de ultratumba_ acaban de aparecer; esta confesión póstuma +del genio, que descubría sin prudencia las más secretas llagas de un +alma desgarrada, y mostraba, sin velos, todo lo que la irremediable +flaqueza humana puede mezclar de pequeñeces y de egoísmo a las +sublimes aspiraciones del patriotismo. El joven crítico se indignó. +Vertió su indignación en rasgos de un raro vigor y viril elocuencia +en que flagelaba con mano implacable las tristes confidencias de un +viejo lúgubre, las injustas recriminaciones del político desengañado, +levantando la piedra de su tumba para verter la calumnia, en la +seguridad y la irresponsabilidad de la muerte.» Confesaréis que, aun +lo de «viejo lúgubre», aplicado nada menos que a Chateaubriand en tal +recinto, guarda siempre ciertas conveniencias. + +La producción intelectual de Broglie aparece, ya que no grandiosa, +respetable. Como historiador, su _Historia de la Iglesia y del +Imperio Romano en el siglo IV_, le da una buena base. Es una obra +de estudio, de reflexión y de labor, pero hecha con un criterio +parcial en cuanto a ideas religiosas, y muy lejos de un procedimiento +estrictamente científico. En dos revistas, la _Revue des Deux Mondes_ +y el _Correspondant_, dejó gran parte de sus lucubraciones el autor +blasonado que, a los cuarenta años, era acogido por la Academia, +bendecido por Pío IX y defendido por Lacordaire. + +M. de Heredia, para responder a la aristocrática arenga, se puso todos +sus hierros españoles; sacó la vieja espadona del abuelo de Cartagena, +y tuvo gestos de adelantado que ni el mismo Pedrarias Dávila o Pedro +de Mendoza. Sabido es que Heredia tiene la nobleza homérica de los +fundadores de ciudades, y guarda en su salón, como una joya heráldica, +una evocación de «L'Ancêtre» por Claudius Popelin. + +Su discurso fué otro desfile de figuras nobiliarias y de hechos +heroicos, iluminados esta vez por el resplandor meridional de su verbo +de poeta, y en la música de un idioma sonoro y metálico. Hay allí una +gran cantidad de sonetos perdidos. + +El severo y magnífico D. José María ha demostrado una ocasión más +que el _deus_ no abandona a los favorecidos de las Gracias en ninguna +ocasión, así sea en la ardua de contestar el discurso académico de un +Vogüé. Galeras conquistadoras, choques de armas, vuelos de gerifaltes, +todos los trofeos aparecen en el animado fondo de esa prosa elegante y +soberbia. No dejará él de dirigir sus párrafos genealógicos a propósito +de los Vogüé, como al cubrirse por vez primera un grande de España. +«En el año de 1084 Bertrand de Vogüé funda el monasterio de San Martín +de Villadieu. Raymond de Vogüé estuvo en la tercera cruzada, si he +de creer a una escritura fechada en 1191 en el campo cristiano, bajo +los muros de Ptolemais sitiada, por la cual el buen caballero recibe +prestados de algún judío o lombardo ochenta y cinco marcos de plata. +Paso, en el curso de los siglos, más de un Raymond, Jorges, Pedros, +Geoffroys y Audebertos. De todos esos barones, caballeros o donceles, +los mayores guerreaban, se casaban con herederas y vivían noblemente, +acreciendo su dominio y su descendencia. Grandes bailíos de espada +del alto y bajo Vivarais, caballeros de la Orden, se asentaban en +los estados de la nobleza de Languedoc. Los menores eran obispos o +canónigos de Viviers y de Trois-Châteaux, o entraban en la Orden de +San Juan de Jerusalén, mientras que las hijas no casadas se hacían +religiosas o abadesas de Saint-Bernard d'Alais y de Saint-Benoît +d'Aubenas.» Con toda la dignidad del caso, el hidalgo enumera todas las +glorias familiares de ese antiguo y frondoso árbol de Vogüé, en que +han florecido muchos reyes magos; conviene a saber, varios Gaspares, +Baltasares y Melchores, uno de los cuales ocupaba ya un sillón de la +Academia Francesa y es uno de los escritores más eruditos, discretos +y sabrosos de estas letras contemporáneas. M. de Heredia quiere +disculparse, en un pasaje de su persistencia, en tratar esos asuntos +personales, y da por excusa que en la Academia, «l'homme, quel qu'il +soit, n'est estimé qu'à sa valeur personnell». Haciendo el elogio de +toda la ilustre parentela, halaga al recién venido y de paso a la +Corporación que, como la otra que sabéis, pretende o aparenta fijar, +limpiar y dar esplendor a la lengua de Flaubert y de Baudelaire--, dos +que no pertenecieron al senado «inmortal». + +La prosa de M. de Heredia tiene mucho de marcialidad; cosa no extraña +en el traductor de _Bernal Díaz_, y compulsador de tanta crónica +y página de viejos soldados escritores. El épico penacho de crin +aparece de cuando en cuando. Y la gallardía, la _superbia_ lírica, no +abandonará en todo el tiempo al adorador de Musagetes. Por esto no +puedo menos que imaginarme una vaga sonrisa en ciertos colegas suyos +que se sientan en el ilustre Instituto única y exclusivamente «por su +valor personal». «¡Poeta, pensarán, poeta!» mientras los pensamientos +heroicos y las cláusulas sonantes se van por el aire de la inmortalidad + + Comme un vol de gerfaults hors de charniers nata. + +Los méritos del marqués de Vogüé son, por otra parte, positivos, +y su entrada a la Academia estaba prevista desde hacía tiempo. +Además, era ya miembro del Instituto en su sección de Inscripciones +y Bellas Letras. Los trabajos de ese noble son muchos y enormes. +M de Heredia saluda admirado esas _Iglesias de la Tierra Santa_, +_Templo de Jerusalén_, _Siria Central_, _Inscripciones semíticas_, +que han colocado a su autor en un honorable puesto entre los modernos +arqueólogos: «Vos habéis fijado las reglas sobre la paleografía fenicia +y aramea, aclarado más de un punto de historia por las inscripciones +y la numismática, establecido el carácter del arte fenicio, revelado +el arte chipriota, explicado la representación religiosa y comercial +de los hebreos y de los arameos en Siria, y arrojado una luz nueva +sobre los palmirianos y los nabateos, esos dos pueblos que el comercio +del Oriente hizo tan prósperos y que han desaparecido dejando dos +maravillas: las ruinas de Thadmor y las de Petra. Cuando en 1868 fuiste +elegido miembro libre de la Academia de Inscripciones y Bellas Letras, +ya estábais considerado desde hacía largo tiempo como uno de los +maestros de la arqueología oriental». Ya veis, pues, que en este caso +las brillantes armas de Heredia rinden bien los honores, y esos honores +son justos, puesto que se hacen a un aristócrata del estudio y de la +sabiduría, antes, o al mismo tiempo que al descendiente de una docena +de mariscales y una veintena de duros y «ferrados» barones, matizados +de amatistas con varias abadesas y dignatarios episcopales. + +La Academia une, después de todo, a los hombres de genio que alberga +como a los mediocres de espíritu resplandecientes de apellidos, en una +misma tarea, vaga y eterna: hacer el diccionario. Un diccionario que +se está haciendo desde hace muchísimo tiempo y que, probablemente, no +se acabará nunca. Sospecho que ese es el secreto de la «inmortalidad». +Si algún poeta está en su puesto en tan misteriosa y dilatada tarea, es +M. de Heredia, que tardó los años que se sabe en dar a luz sus famosos +sonetos. + +Ya hay, pues, dos de Vogüé en el ilustre recinto «bajo la Cúpula», +como se dice por aquí. El vizconde Melchor guarda silencio desde hace +algún tiempo. No hay que olvidar que se le deben libros resonantes y +meritorios, y que es un gran admirador y celebrador del espíritu y +de la solidaridad latinos. Él fué quien, oficialmente, digamos así, +presentó la obra de Gabriel D'Annunzio a los franceses. + +El marqués, una vez en posesión de su silla, podrá hacer notar a su +pariente que falta otro Vogüé todavía en el Instituto, para que quede +completo el número de los reyes magos tradicionales. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +IV + + +Por fin Enrique Heine tendrá su estatua en París, verdadera patria +suya. Sabido es que su patria original, la tierra de su nacimiento, +Alemania, no ha consentido en que se levante el menor monumento. + +Razones ha tenido Alemania para no tratar con excesivo cariño al +portalira de la sardónica musa, que le dijo y cantó tantas verdades. +Amor con amor se paga. Mas lo cierto es que los profetas y las +patrias no han hecho nunca buenas migas. Un profeta molesta mucho al +vecindario, perturba al cura, inquieta al alcalde; vale más que vaya a +otra parte a hacer sus profecías. Si no se va, se le crucifica, se le +apalea o se le desdeña. Pero entonces, sí, inmediatamente que muere, +se le dedica una calle o se le inaugura un simulacro de mármol o de +bronce. Heine amó grandemente a Francia; amó, sobre todo, a París, +respiró este ambiente, sufrió aquí la terrible enfermedad que tanto le +hizo padecer, y reposa en un rincón del cementerio de Montmartre. Allí +están los despojos de aquel que dijo: «Yo soy un ruiseñor alemán que +vino a hacer su nido en la peluca de Voltaire.» + +Un ruiseñor alemán... Cantó divinamente aquel ruiseñor. Cantó divina y +dolorosamente; así Dios, según dicen, saca los ojos a sus pájaros de +poesía para que canten mejor. + +Muchas gracias. Valdrá más, entonces, no cantar ni bien ni mal. ¿Por +qué la desventura ha de ser condición del genio, y, sobre todo, de los +maestros de la armonía, desde Homero, rey de los ciegos y de los cisnes? + +Heine, dulce y áspero, risueño y sollozante a veces, padeció muchísimo, +espiritual y corporalmente. Por eso se construyó su fina armadura de +ironía, su escudo de desdén, su espada de amargura. Y de esa manera, +alejado de los olimpos de un Goethe, o de la serena meditación de +un Novalis, rompe con todos los dioses y desconfía de todos los +hombres. Apenas algo antecesor en esto de Nietzsche, dedica una parte +de su admiración a los grandes conquistadores, a los acaparadores +de la gloria que, como el emperador francés, dominan en los siglos. +Francia le atrajo con el irresistible encanto de sus seducciones. +Alemania, gran madre, sin embargo, _Germania mater_, no ha llenado +los sueños y aspiraciones de más de uno de sus ilustres hijos. Fuera +de sus cazadores de absoluto, Fichte, Schelling, Hegel, están los +que protestan y se erizan. «Previendo mi muerte, dice Schopenhauer, +declaro: que desprecio la patria alemana, a causa de su estupidez, y +que me avergüenzo de pertenecer a ella.» Y Heine: «El pueblo prusiano, +es siempre el mismo pueblo de muñecos pedantes; siempre el mismo ángulo +recto a cada movimiento, y, en el rostro, la misma suficiencia helada +e estereotipada. Se apretaban, siempre tan tiesos, tan estirados, tan +estrechos como antes, y derechos como una I. Diríase que se han tragado +la vara de cabo con que antes les zurraban». «Es el país chato de +Europa», escribe de su Alemania el flagelante Nietzsche: _Das Flachlan +Europas_. + +Pero la verdad es que aquel judío melodioso ha entrado a la eterna +Walhalla de la gloria, si no a la consideración oficial del imperio de +Guillermo II. Si en su _Alemania_, si en su _Atta Troll_, si en muchas +partes de su obra admirable, zahiere la patria que no le fué maternal +ni simpática, extrajo de ella misma una inmensa riqueza poética. En la +luz de sus claros de luna cristalizó más de un collar de perlas del más +mágico oriente; hay versos suyos eternamente húmedos de rocío de sus +florestas y campos; el ensueño alemán flota, con su legendaria bruma, +en el canto musical y entristecido del prusiano rhenano. + +De su permanencia en París, Gautier nos ha dejado algunas páginas muy +bellas. Cuando sufría el ruiseñor alemán, ya herido por su dolencia, +no en la peluca de M. de Voltaire, sino en la silla de enfermo de la +que no podía levantarse, le pinta un escritor, habitando rue de la +Chataigneraie en Montmorency: «Vivía solo, pobre, orgulloso, cuidado +por su mujer, que era muy bella, un poco vulgar. La amaba mucho y le +toleraba, sin embargo, un compañero bastante desagradable: un loro +hablador. Era una gran condescendencia de su parte, pues el menor ruido +le irritaba. No podía ni resistir el tic-tac de un reloj en el bolsillo +de un visitante; su sensibilidad exacerbada transformó la mitad de su +existencia en áspera agonía. Pasó sus días como un desollado vivo.» + +Suplicio prometeano, suplicio dantesco. Hay en él entonces algo de un +Job irónico. No cabe en su delicadeza de imaginativo y de sensitivo la +dura blasfemia, el desahogo brutal. Las abejas de su jardín zumban, +melancólicamente, y extraen su miel heráclea de los más amargos ajenjos +y gencianas. + + * * * * * + +Es interesante, vivamente interesante el culto, el cariño admirativo +de la pobre y trágica emperatriz de Austria, Isabel la mártir, por la +memoria y la obra del lírico alemán. + +La tontería ultrapatriótica rechazó a éste de Berlín; la torpeza +antisemita le negó la ciudadanía de Viena. No quisieron en la capital +austriaca su estatua porque era israelita. No querían el azor ni +los ejemplos buenos, por nacer en «vil nio» y «por los decir judío» +como reza el verso de Rabbi Sem Tob. La princesa atrida, entonces, +en su villa de Corfú le levantó su monumento. Muerta la emperatriz y +puesto a la venta el Achilleion, un millonario italiano ha querido +ser generoso también con el poeta, y ha dado la estatua para que sea +colocada en la tumba del cementerio de Montmartre. No ha de faltar +el día de la inauguración el cumplido homenaje de París. El primero +de los satíricos modernos, según el sentir de Menéndez Pelayo; pero +sobre todo, el poeta, el melodioso y triste poeta, tendrá flores en su +sepulcro y se celebrará su gloria como en lugar propio. + +Sí; Heine el volteriano es ciudadano de París, Heine, el admirador de +Napoleón, tiene ganada su carta de ciudadanía francesa. + +¿Recordáis la balada? Dos granaderos, prisioneros en Rusia, volvían +a Francia. Y al entrar en país alemán, inclinaron la frente. Allí +escucharon ambos esta triste noticia, la Francia perdida, el gran +ejército vencido y mutilado y el emperador, el emperador prisionero. +Entonces, los dos granaderos se pusieron a llorar juntos, al saber +tan tristes nuevas. El uno dijo: «¡Cuánto dolor siento! ¡Cómo me arde +mi vieja herida!» El otro dijo: «La canción ha concluído; yo también +quisiera morir; tengo, sin embargo, mujer e hijo en la casa que, sin +mí, perecerían. Qué me importa mi mujer, qué me importa el hijo: tengo +más alto un deseo mejor. Que mendiguen cuando tengan hambre. ¡Mi +emperador, mi emperador prisionero! + +»Hermano, concédeme lo que te ruego: si muriere ahora, lleva mi cadáver +a Francia, entiérrame en la tierra de Francia. La cruz de honor con la +cinta roja me la colocarás sobre el pecho; me pondrás el fusil en la +mano y me ceñirás mi espada. + +»Quedaré acostado así, el oído atento, como un centinela en la tumba, +hasta que escuche al fin los aullidos del cañón y el sonar de cascos de +los caballos relinchantes. + +»Mi emperador entonces, tal vez pasará sobre mi tumba, mil espadas +se chocarán y brillarán. Así, saldré todo armado de la tumba, para +proteger al emperador, ¡al emperador!...» + +Pocas liras francesas han celebrado con más bello sonar la grandeza del +Cabito, del _Petit Caporal_. + +M. George d'Esparbes debe hacerse presente en la fiesta de Heine, su +antecesor, en el culto de la leyenda del Aguila. + +Tanto peor para las patrias que desconocen a sus hijos ilustres; +tanto peor para las patrias cuando los hijos gloriosos las dicen +con justicia: «No tendrás mis huesos». Alemania hará construir cien +monumentos más a sus mariscales, políticos y Césares. + +Heine descansa contento en París. + + * * * * * + +Tiempo después de escritas las anteriores líneas he asistido a la +inauguración del monumento, un modestísimo monumento. No hubo, pues, +regalo de millonario. Tanto mejor. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +V + + +Dos artistas--uno argentino, el señor Irurtia, otro mejicano, el señor +Ramos Martínez--, me habían invitado para ir con ellos esta mañana al +campo, a respirar el fresco aire y ver los hermosos paisajes que ellos +trasladan a la tela. Había que levantarse temprano. Yo fuí muy matinal +y me dirigí a buscarlos a la rue Campagne Première. Nos encaminamos +luego a la Avenue du Maine en donde debíamos sacar a otro compañero. +Serían las seis, más o menos. El cielo estaba tranquilo y claro. +Caminábamos conversando alegremente de proyectos, de luchas, de obras +por hacer, de sueños por realizar. De repente, al llegar a la avenida, +uno de mis amigos llama la atención: + +--«Eh, miren allá, en el cielo. Santos Dumont, seguramente». Un globo, +no lejos, estaba a nuestra vista. Se dirigía como hacia el lado de Mont +Rouge. + +Yo hice notar que Santos Dumont, según los diarios, había llegado hacía +dos o tres días, de los Estados Unidos, bastante enfermo. Seguimos +mirando el aerostato, que se acercaba más, cuando no pudimos menos de +lanzar un grito: «¡Se quema!» Del globo salió una luz, una llama, y se +produjo una detonación, un corto trueno, y luego un humo que nos llenó +de espanto a todos, a nosotros y a unos cuantos transeuntes que se +habían detenido a ver... No; es algo tan horrible que no encuentro cómo +escribirlo. La impresión penosa me dura, y el recuerdo me durará por +toda la vida. El globo reventado descendió en un momento, arrastrado +por el pesado aparato que servía de barquilla. Fué tan rápido eso, que +no nos dimos cuenta exacta del tiempo; unos pocos segundos. Oímos el +ruido del choque, horroroso choque, como a unos doscientos metros... +El espanto parecía que había paralizado a todo el mundo. Mis amigos +y yo no nos hablábamos una sola palabra hasta momentos después, que +pasaron varios automóviles que venían en socorro de los aeronautas. A +lo largo de la avenida, cerca de la rue de la Gaîté, estaban los restos +del globo, y bajo ellos, los despedazados restos de dos bravos hombres: +el pobre señor Severo, diputado brasileño, émulo de Santos Dumont, y +su mecánico, M. Sachet. A poco llegaban las camillas y se recogían +los cuerpos... Yo no quise ver... sacos sangrientos de carne y huesos +deshechos... Luego supimos que allá, en el parque de Vaugirard, la +pobre mujer del aeronauta y su hijito mayor, habían presenciado, locos +de terror, la caída... + +Ya no pensamos más en paseo ni en paisajes... Nos volvimos, rudamente +conmovidos, enfermos, a nuestras casas. No, no olvidaré esto nunca, +nunca... + + * * * * * + +Este pobre señor Severo, brasileño como Santos Dumont, había venido a +París con el objeto de encontrar gloria, gloria y provecho, superando +a su ya famoso compatriota. Aún no vieron algunos con buenos ojos el +aparecer de este competidor, en los días mismos en que aquel joven +aeronauta lograba sus mejores triunfos. Se apartó toda idea de envidia +y mala intención, cuando se supo que fué a iniciativa de Severo, que +el Congreso del Brasil acordó un premio valioso a Santos Dumont. Pero +es el caso que él también estaba poseído por el demonio del invento, y +unía a su carácter tesonero un valor singular. Lo que le faltaba, según +dicen los entendidos, eran conocimientos prácticos en la navegación +aérea, pues no había subido en globo a pesar de sus estudios teóricos, +sino dos o tres veces, lo cual hace más temeraria la tentativa que le +ocasionó la muerte. Un hombre más en la larga lista de los devorados +por la ciencia, de los rechazados y destruídos por la fuerza secreta de +la naturaleza, que no quiere dejarse conocer y vencer. Muchos designios +desconocidos se oponen a la conquista del universo, al _humani generis +potentiam et imperium in rerum_, de Bacón. Después de que muchos +han caído, después de que la muerte y la desgracia han deshecho mil +constancias y paciencias, un día llega en que alguien logra dar un +paso adelante, entrar un poco en el campo ambicionado. Enorme es el +martirologio de la ciencia, y su número acrecerá hasta lo infinito. Es +constante el que un abanderado caiga y otro recoja la bandera. Y el +ejército silencioso sufre mermas y claros que se reponen luego. Caen +las construcciones, explotan los laboratorios, muelen las máquinas, +envenenan los gases, fulminan las fuerzas eléctricas, emponzoñan los +microbios, y los consagrados a hacer adelantar la felicidad y el +progreso humanos siguen en su labor ardua y paciente. + +En la lucha con los elementos, el aire resiste, misterioso y traidor. +Muchísimos son ya los que han corrido la suerte del antiguo Icaro; +muchos los imprudentes y osados. + +Recuerdo haber visto en el museo Borbónico un vaso pintado en que +representa a Dédalo poniéndose las alas, ayudado por Minerva. Juzgo +que esta pintura debía estar en el escudo de cada aeronauta, pues la +cordura debe presidir a cada tentativa, so pena de exponerse a la +irremediable catástrofe. Al echar a volar de la prisión cretense en que +los tenía aprisionados el rey Minos, llevaban alas iguales Dédalo y su +hijo Icaro; pero éste no escuchó los consejos prudentes de su padre +y fué precipitado en el Egeo. Así, los Icaros modernos deben tener +siempre fijo el significado del mito griego. + +El desgraciado Severo, como el hijo de Dédalo, fué víctima del fuego; +al uno los rayos del sol derritieron la cera de sus alas, y al otro +el encendido motor hizo explotar el hidrógeno de su globo. La trágica +prosa de estos infelices estrellados en pleno París, convertidos en +una sangrienta masa, supera en su horror al poético descenso del +personaje legendario a las aguas de un mar armonioso. Severo era +fatalista. «Si he de morir hoy, dijo, moriré.» Y murió. Era también +bastante meridional. Gustaba de las hermosas frases, y llevaba en su +barquilla papeles impresos en que «El Brasil saludaba a Francia desde +el Pax». Su entusiasmo era superior a su reflexión, cosa que no ocurre +en los verdaderos sabios... Su ímpetu poético le fué fatal, y su noble +impaciencia de victoria. Pensaba construir después de su primer triunfo +un gran globo que se llamaría Jesús, y con el cual atravesaría el +Océano. Soñaba en la paz humana, en la conquista de tranquilidad del +mundo por la ciencia y por la virtud cristiana. La casualidad, que es +misteriosa pariente de la ironía, hizo que el globo llamado Pax cayese +con su creador Severo en la calle de la Gaîté, y que el globo Jesús +quedase en proyecto en el despedazado cerebro del lamentable brasileño. + +No se arredran los que tienen la fiebre del descubrimiento. No les +atemoriza la terrible lección de un antecesor que fracasa en un drama +espantoso. Todos saben que hay escollos y dificultades, y lo que es +peor, la probable muerte. No importa. La fe va de guía; la fe, que es +ciega. Así el desventurado Severo. Así tantos otros. Pilatre de Rieres +no aleccionó a Zambeccari, ni Zambeccari a Giffard, ni Giffard, entre +muchos, a Woelfert, ni Woelfert a Jagels, ni Jagels a los Tissanddier, +a Renard y Krebs, a Santos Dumont y al soñador del Pax y del Jesús. + +Los chinos y los japoneses tienen dioses horribles de los elementos. +Los dioses del aire, de la tierra, del fuego, son seres a quienes +hay que hacer sacrificios y no ofender en sus distintos reinos. La +iglesia católica reconoce en cada elemento una potencia que obedece +a sus conjuros, y a los cuales el sacerdote bendice en día señalado, +conforme al ritual. Mas el esfuerzo humano va conquistando a cada paso +el dominio del mundo, en continua lucha con lo desconocido. Y dioses +nuevos se descubren: el dios de la electricidad, el dios del vapor +asientan más y más su potencia sobre la faz de la tierra. Mas para +alcanzar esas victorias, ¡cuántas víctimas, cuánta sangre, cuánta vida! + +¡Pleno cielo! cantaba Hugo. Ninguna conquista más atrayente, más +grande, más transcendental que la del espacio. La locomoción aérea +dirigida y voluntaria, es el cambio de la existencia actual; el +advenimiento de una nueva era, la revolución más decisiva en el estado +actual de las sociedades humanas. La guerra no desaparecería de entre +los hombres; pero sí mil leyes, convenciones y modos de ser. Hay en +ello mucho en que soñar, y la sonrisa del lápiz ha trazado ya más de +una graciosa imaginación con ese tema. + +Se explica el entusiasmo de un inventor, al creer ya en su poder las +riendas del huracán, el imperio del cielo azul. Ser como el águila o el +cóndor, sobre la pequeñez de las fronteras y de las aduanas, y realizar +una vez más la grandeza del mito, siendo sencillamente y con fuerza +simplemente humanas, una voluntad casi divina. Es, en verdad, demasiado +hermoso. Mas la esfinge, no se deja vencer fácilmente. La energía de lo +oculto se manifiesta contra el hombre invasor que se atreve a rasgar +el velo de lo misterioso. + + Et les bûchers flambaient, multipliés, dans l'air + Fétide, consumant la pensée et la chair + De ceux qui, de l'antique Isis levant les voiles + Emportaient l'âme humaine au delà des étoiles. + +Así dice el poeta, y así se cumple. Y así se ha ido en el penoso y +largo camino desde el hombre lacustre hasta los Pasteur y los Edisson, +desde Tubalcaín hasta Eiffel, desde el fabuloso hasta los modernos +Icaros. + +--¿Qué hará usted ahora?--han preguntado a Santos Dumont después del +trágico suceso de la Avenue du Maine. + +--Recomenzar--contestó. + +Y comenzará de nuevo. Y quizá él también vaya a aumentar la lista de +los sacrificados, por la noble tenacidad que hace a los héroes y a los +sabios. ¿Creerá él también en la fatalidad? + +El elemento que pasa por la naturaleza entera y al cual llamamos +vulgarmente fatalidad, toma un aspecto brutal y bárbaro, dice Emerson. +Y Chaucer: El destino, ministro general que ejecuta todo aquí abajo--la +cosa prevista por Dios--, es tan fuerte, que, así el mundo entero +hubiese jurado lo contrario, por sí o por no, un acontecimiento que no +llega en mil años, llegaría en un día dado; pues, ciertamente, nuestros +deseos o apetitos, guerreros o pacíficos, de odio o de amor, están aquí +gobernados por una presidencia superior. + +Y si el luchador ha de triunfar, triunfará, pues la fatalidad del bien +es igual a la fatalidad del mal, y en donde el acorazado que sabe +adonde se dirige, se hunde, la carabela de Colón, pasa guiada por el +destino hacia en donde ha de aparecer la deseada América. + +Icaro ha de ser, por fin, dueño del elemento con que ha tanto tiempo +brega. De las legendarias alas a la aviación actual, los trofeos +ganados son muchos. La raza es generosa y potente. Eupalamo, que +inventó los barcos, y cuyo laberinto, que se creía invención de la +fantasía, acaban de encontrar felices arqueólogos fué un ser de carne +y hueso y el maravilloso arquitecto fué el abuelo de Icaro. Hoy surge +un hijo de la tierra americana, que representa la antigua estirpe y que +quizá sea el señalado por la suerte para el logro definitivo. + +Es de notarse que es el nuevo continente quien da hoy esos nombres a la +gloria. Y Severo muerto, y Santos Dumont en la obra que le posee, son +lustre y orgullo, no solamente del Brasil, sino también de la América +toda. O para decir mejor, de la humanidad. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración: LIBRO CUARTO] + + + + +[Ilustración] + + + + +I + + +Una sensación de bosque. Los árboles llenos de hojas forman cúpulas +de frescura de donde se escapa suave rumor y una incesante polémica +de pájaros. La fuente de Médicis evoca la gracia italiana que trajo +aquella magnífica María, flor florentina. Las estatuas se duplican +en el agua especular. A lo largo de las alamedas juegan los niños de +piernas desnudas. Más allá, frescas muchachas se divierten con el +_lawntenis_. Bandadas de gorriones saltan familiares sobre el terreno +cubierto de hierba menuda y fina. Vuelan palabras, gritos, risas. La +fuente central, frente al palacio, lanza su chorro verticalmente, que +el aire transforma en una larga pluma cristalina y espumosa. En los +bancos, al amor del delicioso ambiente, las gentes leen sus periódicos +o sus libros. Varias mujeres hacen su labor. Uno que otro pintor +copia rincones pintorescos. Abro mi diario y recorro sus columnas: la +nueva ley sobre el servicio militar; una endemoniada en un convento; +detalles sobre la catástrofe de la Martinica; todavía los Humbert... +Llegan a mis oídos los acentos de una música militar. Por una almeada +un sacerdote despacioso se adelanta; frente a él vienen dos estudiantes +que discuten. Oigo la palabra _laico_... He ahí las dos fuerzas que +hoy en Francia luchan con encarnizamiento... Y recuerdo la pregunta de +Zola: «¿Adónde váis, jóvenes; adónde váis, estudiantes, que recorréis +las calles manifestando, arrojando en medio de nuestras discordias la +bravura y la esperanza de vuestros veinte años?--Vamos a la humanidad, +a la verdad, a la justicia.» La Francia de mañana, los hombres de lo +porvenir, no todos siguen el mismo rumbo. Hay la juventud atada a las +tradiciones y prejuicios, y la juventud violenta de deseo, llena de +ansias de futuro, dispuesta a la conquista de la felicidad humana. +Hay la juventud gárrula, los hijos de papá, los trasnochadores de la +taberna del Pantheon y otros d'Harcourts, y los laboriosos que siguen +una carrera y la coronan, y no cesan de estudiar y bregar noche y día, +dando lecciones, viviendo del propio esfuerzo, en tarea y en dignidad. +Hay los ciegos o vendados por la influencia de la educación sectaria, +voluntariamente inútiles, o poseídos de su idea parcial, y los que con +los ojos bien abiertos buscan la vía segura, confían en la fuerza del +pensamiento y se abrevan de ciencia vestidos de constancia y acorazados +de voluntad. No creo mucho en las exageraciones de cierta juventud +laica, que confinan con la filosofía de la crueldad y del absoluto +egoísmo so pretexto de librar el alma de todo yugo dogmático. Ser +laico, dice Lavisse, no es limitar al horizonte visible el pensamiento +humano, ni prohibir al hombre el ensueño, y la perpetua rebusca de +Dios; es reinvindicar para la vida presente el esfuerzo del deber. No +es querer violentar, no es despreciar las conciencias aún detenidas +en el encanto de las viejas creencias; es rehusar a las religiones +que pasan, el derecho de gobernar a la humanidad que dura. No es +odiar tal o cual iglesia o todas las iglesias juntas; es combatir el +espíritu de odio que sopla de las religiones, y que ha sido causa de +tantas violencias, carnicerías y ruinas. Ser laico no es consentir +en la sumisión de la razón al dogma inmutable, ni la abdicación del +espíritu humano delante de lo incomprensible; es no afiliarse a ninguna +ignorancia. Es creer que la vida vale la pena de ser vivida, rechazar +la definición de la tierra «valle de lágrimas», no admitir que las +lágrimas sean necesarias y bienhechoras, ni que el sufrimiento sea +providencial; es no tomar partido por ninguna miseria. Es no esperar en +un juez que está sentado más allá de la vida, que ha de dar de comer +al hambriento, de beber al sediento, de reparar las injusticias y de +consolar a los que lloran; es librar batalla contra el mal en nombre de +la justicia. Ser laico es tener tres virtudes: la caridad, es decir, el +amor a los hombres; la esperanza, es decir, el sentimiento bienhechor +de que un día vendrá, en la posteridad lejana, en que se realizarán los +ensueños de justicia, de paz y de felicidad que, mirando al cielo, +acariciaban los lejanos antepasados; la fe, es decir, la voluntad de +creer en la victoriosa utilidad del esfuerzo perpetuo. Estas palabras, +escuchadas del labio del sabio maestro, me parecen simplemente una +interpretación moderna de la antigua idea cristiana. Y no encuentro la +razón de ser del anticristianismo que en estos momentos se manifiesta +en una parte del joven pensamiento francés. Un ideal de verdad, de +justicia y de paz universal no está en contradicción con la doctrina +del Nazareno, como la fe, la esperanza y la caridad. El dañó está en +el estrecho clericalismo. La juventud idealista francesa oye desde +hace tiempo el anuncio de un alba nueva, de una aurora de redención, +y lo que ve surgir de cuando en cuando, en una noche cada vez más +obscura, son manifestaciones medioevales, apariciones de retroceso, +odios sectarios, nacionalismo odioso, antisemitismo ferozmente arcaico, +el elogio de las matanzas de religión, el despertamiento de las +Dragonadas, la dormida Montagne Pelée de los ancestrales rencores que +hace erupción cuando menos se piensa, poniendo en peligro la ciudad +de libertad, de igualdad, de fraternidad que se va construyendo poco +a poco. Una parte de la juventud se esfuerza en evitar el mal. Las +otras partes la han amenazado, la han burlado, se le han opuesto. Los +descendientes de la Revolución no han dejado, no dejan de proseguir +su campaña, alentados por unos cuantos maestros. Ellos buscan que la +educación política se emprenda sobre bases sólidas para que luego +mantenga el edificio de la nación. Nuestro objeto, dicen, es hacer la +educación republicana de las jóvenes generaciones de nuestro país. +Su profesión de fe filosófica, política, social y artística, está +concentrada en este verso de Fernand Gregh: + + Aimer le vrai, rêver le beau, dire le juste. + +Ponen frente al viejo ensueño semita del Evangelio, la «unión de la +cordura antigua y de la ciencia moderna.» Luchan entre la anarquía +moral por un ideal moderado, «en nombre de la Verdad contra los Dogmas, +en nombre del Derecho contra la Fuerza, en nombre de la Justicia contra +todas las iniquidades sociales.» Otros van más lejos y traspasan los +muros de la ciudad utópica de la comunidad humana, mientras se mueren +en su ingrato oficio los Trublions de Anatole France. El ejército se +mira combatido por los que, como el marqués de Rochefort, abanderado +del Estado Mayor, atacan de todas guisas la idea del militarismo. «Ah, +voilà assez longtemps qu'on nous embête avec l'honneur militaire!» +grita ese furioso viejo _gamin_. Drumont predica el patriotismo, al +propio tiempo que llama al Ministerio de la Guerra «una caverna, un +lugar de perpetuos escándalos, una cloaca que no podría compararse a +los establos de Augías». El coronel Villebois-Mareuil, en una carta +resonante, confiesa que «ciertamente, los galones no valen la pena.» El +diputado nacionalista Alfonso Humbert, llama al pabellón símbolo de la +patria, una «loque tricolore». El mismo Rochefort escribe que «nuestros +vencedores no son más crueles respecto de nosotros que lo que nosotros +hemos sido feroces con nuestros vencidos, y que «il faut absolument en +finir avec le rêgne des soudards». Cassagnac deja constancia de que, +bajo la república, se prefiere siempre a «un imbécil o a un canalla, +y que el Estado Mayor está compuesto de imbéciles, de vanidosos y de +ganapanes». Edmond Lepelletier demuestra que los jefes del ejército +comienzan ya a ser escogidos entre los antiguos alumnos de las casas +religiosas. Se citan versos de Coppée: + + Vous portez, mon bel officier + Avec une grâce parfaite, + Votre sabre a garde d'acier; + Mais je songe à notre défaite. + + Cette pelisse de drap fin + Dessine à ravir votre taille; + Vous êtes charmant, mais enfin + Nous avons perdu la bataille, + + On lit votre intrépidité + Dans vos yeux noirs aux sourcils minces + Aucun mal d'être bien ganté! + Mais on nous a pris deux provinces. + + Vos soldats sont-ils vos enfants? + Etes-vous leur chef et leur père? + Je veux le croire et me défends + D'un doute qui me désespère. + +Lemaître declara que las promociones se hacen en el ejército entre los +«flexibles, los intrigantes y los imprudentes», Charles de Freycinet, +senador y tres veces ministro de la Guerra, afirma que hoy la vida del +soldado más bien merma que aumenta su valor moral. M. Jules Delafosse, +diputado conservador, asegura que con el servicio militar obligatorio +y universal, no podrían rivalizar en obra de mal, «ni las epidemias +mortíferas, como la peste o el cólera, ni las convulsiones del mundo +físico, como los terremotos y los ciclones, ni las catástrofes +devastadoras, como los incendios y las inundaciones». Y esto lo +escuchan los jóvenes espíritus que han cantado la Marsellesa y que +piensan en futuros ataques a la integridad de la patria. Otros piensan +en otra patria mayor, en los intereses universales, en la solidaridad +de los hombres. No admiten la divisa romana en el concepto romano de la +patria: _Tu regere imperio populos, Romane, Memento_, y oyen palabras +que, como la de Paul Bert, les dicen: «Queremos que se respete la +patria, porque allí vemos una expresión, una de las manifestaciones +más elevadas de la libertad humana.» La patria no se define por los +límites naturales; no se define por la lengua, por la raza; no tiene +que ver casi con la geografía, la lingüística, la etnografía. La +patria se constituye por el libre y mutuo consentimiento de hombres +que quieren vivir bajo un régimen político y social que han libremente +creado o adoptado. Se cimenta por el recuerdo de las luchas sostenidas +para conquistar ese estado social, por la fraternidad de los campos de +batalla, de la sangre vertida y también por las aspiraciones comunes +y por los intereses comunes. El peligro está, indudablemente, bien +señalado, y contra él van los franceses de buena voluntad, jóvenes y +viejos. Los sueños libertarios por bellos que sean, no dejan de estar +muy lejanos. Los hombres de lo pasado, los representantes de las viejas +ideas, se diría que son los únicos que tienen valor, energía, voluntad. + +Ellos defienden bravamente su terreno conquistado desde tantos siglos, +y no se dejarán destruir, armados como están de todas armas, y con un +vigor que no demuestran los contrarios. + +A un paso se alza la cúpula del Pantheon. A un paso está el Museo. +Reinan un ambiente de gloria y un soplo de arte. El arte, la ciencia, +la investigación del misterio humano, la liberación de todos los +espíritus por medio de la Verdad y de la Belleza, he ahí la verdadera +salvación de la Francia, de la tierra, de la humanidad entera. Los +grandes creadores de luz son los verdaderos bienhechores, son los +únicos que se opondrán al torrente de odios, de injusticias y de +iniquidades. He ahí la gran aristocracia de las ideas, la sola, la +verdadera que desciende al pueblo la impregna de su aliento, le +comunica su potencia y su virtud, le transfigura y le enseña la bondad +de la vida. Y es el camino hacia lo desconocido, en busca del secreto +de nuestro ser. Mientras en la calle se entrechocan las antipatías y +las hostilidades, mientras los portavoces de las pasiones violentas +y malignas agotan sus terribles diccionarios, mientras se gastan en +campañas miserables, i en trabajos de destrucción y de rencor fuerzas +que podrían ser empleadas en bien de la comunidad, en provecho de +la república, unos cuantos sabios prosiguen en sus laboratorios sus +investigaciones; unos cuantos pensadores se afanan en la solución de +más de un problema benéfico; unos cuantos artistas se aislan en su obra +diaria, en la metódica labor que crea poco a poco la obra durable. Y +hay por eso que confiar, que no desesperar. A la consecución de altos +fines tiende el impulso vehemente de las almas nuevas. No sabemos si +ese pálido joven de larga cabellera que acaba de pasar con un libro +debajo del brazo es uno de los salvadores de mañana. Lo que sí sabemos +es que los salvadores de mañana no están entre los danzantes de Bullier +y donjuanes de la terraza. Felizmente, la juventud estudiosa americana +que viene a París, buena parte encara los grandes problemas y consagra +a la observación y a los libros sus mejores horas. No toda viene a +bailar y beber. + +He de ocuparme en los estudiantes americanos. He de escribir de su +vida y de sus esfuerzos. He de visitarlos en los hospitales, en los +laboratorios, en los talleres. Y he de contar la existencia del +artista, pensionado o no, que pasa sus horas en la esperanza de su +visión, en la fe en su arte, en el amor de su propósito. Estos no van a +gritar a los monomios, ni buscan recomendaciones. Aprenden las maneras +de la juventud libre y sana. No desdeñan reir, a pesar de la arruga +que el pensamiento les cincela en la frente. Piensan en engrandecer +la patria lejana, con todo y la indiferencia de los gobiernos y +las sociales miserias, cegueras e injusticias. Miran, observan las +agitaciones de las naciones europeas, los progresos, las tentativas, +los fracasos y las victorias. Meditan en sus pensiones, en sus cuartos, +en sus estudios más o menos pobres. Sonríen a uno que otro amor +pasajero. Y, a la hora de los poetas, suelen venir a respirar olor de +bosque bajo los árboles del jardín próximo, como estos verdes y frescos +del Luxemburgo. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +II + + +M. Jean Finot, al hablar de la Inglaterra enferma, no deja de hacer +notar la vitalidad creciente de los Estados Unidos. No poco le ha +servido para sus estudios y comparaciones la obra de M. Stead sobre +la americanización del mundo, la cual tiene como epígrafe una frase +de Cobden, en 1835: «We fervently believe that our only chance of +national prosperity lies in the timely remodelling of our system, so +as to put it as nearly as possible upon an equality with the improved +management of the Americans.» M. Stead considera con razón como el más +grande fenómeno político, social y comercial, la ascensión de la gran +república al primer puesto entre las potencias del mundo. + +El valiente periodista ha dicho claramente a sus connacionales: Si no +renunciamos a un ficticio orgullo y no imitamos los procedimientos +de los americanos, y no trabajamos para la concordia y unión del +_english-speaking world_, vamos a quedar reducidos a la posición +mediocre de Holanda o de Bélgica. + +«Los norteamericanos se esfuerzan con inaudito despliegue de energía +en rehacer el mundo a su imagen y semejanza. Y la americanización +universal ha comenzado. Inglaterra está invadida. Irlanda es más +americana que inglesa. Un irlandés preferirá siempre, y estará +orgulloso de ser ciudadano americano, a ser súbdito de la Gran Bretaña. +La mayoría de los irlandeses miran con hostilidad al imperio británico. +El partido revolucionario irlandés es en América donde tiene su base, +sus banqueros, sus comités. Cada día Irlanda está más americanizada, +más y más asimilada a las ideas de la democracia del Oeste. + +»Lo que América ha dado a los irlandeses es mucho más valioso que +dollars. Es únicamente en las ciudades de la Unión Americana donde los +irlandeses han tenido oportunidad de desplegar aquellas facultades +políticas, cuyo ejercicio se les niega en su tierra natal.» M. Stead es +un escritor franco, que no disfraza nunca su pensamiento y que habla +claro. + +Las Antillas están llamadas a la anexión a los Estados Unidos; y es muy +significativa una caricatura yanqui en que van, en forma de pollitos, +a caer bajo el sombrero-trampa del Tío Sam. En cuanto al Canadá, +juzga M. Stead que será la primera entre todas las antiguas colonias +inglesas que se separe del Imperio para echarse en brazos de la forma +republicana, aunque no para una anexión a los Estados Unidos. + +Sin embargo, hay muchos partidarios de ella, sobre todo entre los +canadienses de origen francés. + +Australia está influenciada por los principios de la república +americana. En la organización del Australian Commonwealth se ha tenido +la mira puesta en los Estados Unidos. «El nuevo parlamento no tiene +un año, pero ya ha formulado una petición de grandes alcances para la +adopción de una doctrina de Monroe para el Pacífico.» Por lo que toca +a la vida y costumbres, los australianos son mucho más americanos que +ingleses, como lo han hecho notar algunos escritores y viajeros, entre +ellos Henry George. + +De paso, notemos una de las principales bases de la fuerza +norteamericana en la inmigración. Son enormes aumentos de aspiraciones +y energías las que han ido a acrecer la potencia propia. «La +emigración, que a menudo es mirada por los americanos como un elemento +de peligro, ha probablemente contribuído más que nada, excepto el +puritanismo en la educación de la Nueva Inglaterra, a la formación de +la república.» El profesor Starr ha asombrado recientemente con su +afirmación de que, si no fuese el continuo influjo de la emigración +extranjera con sus prolíficas familias, el tipo genuíno americano se +aproximaría al piel roja, y, como el piel roja, estaría llamado a +desaparecer. El país ha sido «un crisol de naciones». + +La americanización de Europa va en una rápida progresión, aunque a +ella se opongan unos cuantos espíritus defensores y previsores, +cuyo principal representante y director es el emperador de Alemania. +M. Stead tiene una frase muy feliz a su respecto: es Canuto, dice, +enfrente del mar. La ola no deja de avanzar poco a poco a pesar de +todas las protestas y de todos los esfuerzos. Y el viaje reciente del +príncipe Enrique ha podido convencer al magnate viajero de la verdadera +fuerza yanqui en su centro y origen, y el kaiser, una vez más, habrá +sido bien informado. A esta oposición del kaiser obedecen las nuevas +disposiciones y las nuevas tendencias de encauce de la emigración de +que he hablado en una de mis correspondencias anteriores. Pero oigamos: +«No hay ciudades más americanizadas en Europa que Hamburgo y Berlín. +Son americanas en la rapidez de su progreso, americanas en su nerviosa +energía, americanas en su pronta apropiación de las facilidades para +el rápido transporte. El americano se encuentra mucho más en su casa, +a pesar de la diferencia de idioma, en la concentrada y febril energía +de la vida de Hamburgo y de Berlín, que en las más estacionarias y +conservadoras ciudades de Liverpool y Londres. El manufacturero alemán, +el armador alemán, el ingeniero alemán, están prontos a emplear las +más recientes máquinas americanas. La máquina de escribir americana +impera tanto en Alemania como en la Gran Bretaña; y, lo que es mucho +más importante, el estanciero americano continúa proveyendo de pan y +tocino, en cantidades cada vez mayores, la mesa alemana». Hay además la +transfusión de ideas políticas, que ha preocupado mucho al emperador, +con justo motivo. + +La influencia norteamericana en el imperio otomano se ha entrevisto +recientemente, a propósito de la captura de miss Stone. El misionero +yanqui ha fundado colegios y centros que, al propio tiempo, son de +propaganda evangélica y de provecho para los Estados Unidos. En +Bulgaria, la mujer mas influyente era una discípula de la famosa miss +Stone; la señora W. B. Kossuroth. Si el gobierno americano hubiese +querido tomar la cosa a pechos, cuando el secuestro sonoro, «las +Estrellas y Listas hubieran flameado pronto sobre las aguas del mar +de Mármara, y el trueno de los cañones americanos hubiera sonado la +agonía de la dinastía otomana. Ningún poder sobre la tierra hubiera +podido detener el avance de los barcos americanos, y ninguna potencia +de Europa, por supuesto, se habría atrevido a intentarlo.» + +En el resto de Europa la americanización ha tomado otras vías. La +invasión es sentida por todos y en la conciencia de todos parece +incontenible. + +En Asia, los Estados Unidos, después de la guerra con España, han +llegado a ser un poder activo con la toma de las islas Filipinas. El +influjo del capital americano en China y en el Japón ha ido en aumento +desde hace tiempo. + +Por lo que entrañan y lo que dejan gráficamente significado, las +caricaturas son muy valiosas lecciones, y en este caso hay innumerables +obras de dibujantes ingleses y americanos. + +En una está el «Colonel Jonathan J. Bull», o lo que llegará a ser +John Bull. En un fondo londinense, pero lleno de casas a lo yanqui, +está plantado John Bull, la personificación simbólica de Inglaterra. +Pero viste un traje que participa del traje propio conocido y del del +tío Sam. A su lado está el águila americana, pero con cabeza de león, +del león británico. Esa híbrida mezcla quiere decir demasiado para +detenerse a explicarla. El dibujo es del _Punck_. + +Ya he hecho referencia al sombrero-trampa que coge los pollitos de las +Antillas. En otra caricatura, a propósito de la tarifa Wal, se alude a +la anexión de Cuba. La única salvación está, ante el muro levantado, +en un santos-dumont que se llama _Annexation_ y que va montado por un +cubano. Ambas caricaturas son de origen yanqui. + +Hay otra del _Punck_ de Nueva York, en que, ante las naciones de +Europa, gallos enjaulados en la jaula de la doctrina de Monroe, se +pasea, gallo enorme entre los pollos de las naciones latinas de +América, el Uncle Sam. En otra el mapa de la América del Sur forma +una cabeza cuyo sombrero es el del mismo Tío. En otra, con motivo +de la terminación del tratado Clayton Bulwer, John Bull se inclina +descubierto al abrir una puerta por la que entra orgulloso, armado de +pico y pala, a abrir el canal de Nicaragua, el Tío consabido. En otra, +un monstruo, una extraordinaria serpiente marina formada de arados, +locomotoras, vagones, bolsas de trigo, máquinas agrícolas, barricas +y algodón, avanza hacia el continente europeo, y a su vista salen +corriendo, espantados, los tipos representativos de las naciones de +Europa, John Bull el primero. Y en otras, ya es John Bull que sale a +pasear por su propio país, y se encuentra con que todas las propiedades +que ve están compradas por capitalistas norteamericanos; ya es el +mismo John Bull que trabaja en una oficina en donde todo es «made +in U. S.», o en una calle no encuentra tranvía en que subir que no +sea de Compañía americana. Aquí va Jonathan llevándose un talego que +representa el comercio del mundo, y a su paso atropella a las naciones +del viejo mundo; más allá se demuestran las victorias seguidas de los +Estados Unidos en materia de sport. O se ve a John Bull víctima de una +pesadilla, viendo por todas partes tíos Samueles que le estorban el +paso, que le prenden, que le juzgan, que le pegan en el box, que le +dejan sentarse, que le vencen a la carrera o que se ganan todos los +aplausos en los teatros. Por un lado, un retrato _charge_ de Pierpont +Morgan, cubierto con un sombrero que simboliza los _truts_ y vestido de +un chaleco de dollars. En otra parte, él mismo, como Atlas, lleva el +mundo al hombro; y en otras tiene los tentáculos de un pulpo, o va en +una bicicleta cuyas dos ruedas son los dos hemisferios del planeta. + +¿Cuáles son los medios con que la dominadora América americaniza? Tiene +la religión, por medio de sus innumerables ejércitos de misioneros y +asociaciones de todos los cultos e iglesias americanas. + +Hasta el espiritismo ha sido un útil medio en sus manos. Luego, la obra +del Christian Endeavour movement, se ha extendido en toda tierra de +habla inglesa. + +Su influencia en el mundo intelectual y en el periodístico es grande. +Desde el almanaque del Poor Richard hasta los ensayos de Emerson y +la obra sociológica de Henry George. En el siglo pasado ha dado dos +poetas de una originalidad y vuelo que se han impuesto al Universo: +Poe y Whitman. Sus humoristas han contagiado a todas las literaturas +de la tierra, a punto de hacer pesado en más de un autor «gai» francés +el tradicional y ligero espíritu de la risa gala. Novelistas como +Bellamy han logrado fama en un momento. Sus diarios son los colosos del +diarismo mundial, y sus «magazines» son insuperables. En arte tienen un +movimiento enorme que comienza a conocer el mundo; y la pintura saluda +a Vhistler como la escultura a St. Gaudens, entre los grandes maestros. +Su ciencia ha conseguido varias victorias. Su teatro ha invadido +plenamente a Inglaterra. Su sociedad se ha ennoblecido por alianzas, +gracias a su riqueza. Yanquis son la virreina de la India, lady Curzon, +como la duquesa de Marlborough, y como muchas tituladas de todas las +cortes de Europa. En el mundo del sport son reyes los yanquis. Y +el _Truts_ tiene carta de ciudadanía americana. Son los directores +actuales de la Fuerza en la Humanidad. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +II + + +La vieja cuestión del canal interoceánico se renueva de tiempo en +tiempo. En estos momentos, se agita en los Estados Unidos y tiene +naturalmente gran repercusión en Francia. ¿Se realizará el canal por +fin? ¿Cuál de los canales? ¿El de Nicaragua? ¿El de Panamá? ¿Los dos? +Colombia, Nicaragua, Costa Rica están a la espera de las resoluciones +definitivas. El proyecto de Nicaragua parece ganar terreno; el cadáver +de Panamá se diría conmovido eléctricamente como la rana de Galvani. +M. Buno-Barilla lanzó aquí hace algunos meses un llamamiento a los +panamistas, en el buen sentido de la palabra, para interesarlos en +favor de una empresa que podría resarcir las antiguas pérdidas; +nadie hizo caso. M. Hutin hizo un viaje a los Estados Unidos para +tratar de ofrecer al yanqui los restos de Panamá, a un buen precio. +Las influencias y los ofrecimientos usuales en los medios políticos +americanos, no han escaseado. Nada se ha resuelto todavía. Entretanto, +los norteamericanos se posesionan poco a poco de Nicaragua, en donde +el gobierno ha comenzado por hacer concesiones que han sido aminoradas +por declaración del presidente Zelaya, pero que, por parte de los +Estados Unidos, han sido mantenidas, según las primeros versiones que +la Prensa hizo conocer; es decir, cesiones territoriales a un lado y +otro del futuro canal, con derecho de establecer guarniciones militares +y tribunales de justicia. No se podrá alegar, pues, en tal caso, la +«soberanía» de la república centroamericana, aunque hay que confiar en +el reconocido patriotismo y tacto político del general Zelaya. + +El señor Crisanto Medina, antiguo ministro de varias repúblicas +de Centro América en Europa, persona de consejo y habilidad, que +conoce perfectamente la cuestión del canal, como que ha sido actor +en muchos preliminares de ella, ha ido recientemente a Nicaragua, +y no es de dudar que sus indicaciones hayan sido escuchadas en el +gobierno. Ha escrito con oportunidad una interesante historia del +canal interoceánico, que reviste la mayor actualidad. No es el señor +Medina de los dudosos, él cree probable que llegará, tarde o temprano, +la necesidad, para el comercio del mundo, de los dos canales, el de +Panamá y el de Nicaragua. Por de pronto, y por más que se asegure que +los entusiasmos norteamericanos por el istmo nicaragüense son aparentes +y tan sólo manifestados para encontrar más fáciles las ofertas del +Panamá, abandonado por la mano francesa, parece extraordinario que +se pueda suponer interés en continuar la ruta fracasada de Lesseps. +Me ha tocado visitar en compañía de ingenieros desolados ante el +espectáculo ciertamente conmovedor, aquel inmenso cementerio de +construcciones, aquel colosal osario de máquinas, entre las ruinas, en +el lugar fatídico en que la imprudencia por un lado y el delito por +otro, enterraron un sinnúmero de vidas y un sinnúmero de ahorros de +pobres gentes... Proseguir, animar de nuevo las viejas dragas llenas de +herrumbre, volver a turbar con nuevos ruidos el silencio que dejó allí +la más formidable de las «débacles», una especie de Sedán económico de +Francia, sería una locura que no cabe, sobre todo, en cerebros yanquis. +Pero, todo puede ser. + +Los días pasados, en casa del señor Medina, recorría yo las líneas +que ha dedicado a la obra ístmica. Él hace primero, y antes de entrar +en recuerdos y apreciaciones personales, una reseña ligera de las +tentativas que, a través de los siglos, se han iniciado para unir los +dos océanos. Tiene el buen gusto de no citar la previsión de Séneca: +«aquí está la vasta puerta de dos mares» demasiado mellada por el uso +que de ella han hecho cuantos han tenido que ocuparse en el asunto. +Habla de los ingenieros del Renacimiento, que fueron a buscar oro de +Cipango, y que señalaron varias rutas factibles. Refiriéndose a ellos, +cuenta que M. de Lesseps le dijo un día: _Ils n'étaient pas fixés!_ Él +tampoco, el pobre grande hombre _n'était pas fixé!_... + +--Vea V., me dice el señor Medina--mientras la madera crepita en la +chimenea de su «bureau» de diplomático, en la rue Boccador--; vea +V. lo curioso que es ese proyecto de un antiguo español, Diego de +Mercado, cuya relación se ha encontrado hace poco en los archivos +de Sevilla: «Diego de Mercado no era un ingeniero; tampoco era un +geógrafo. Él mismo dice modestamente a su soberano, Felipe III, que +es «fabricante de pólvora, y antiguo soldado, a la sazón vecino desta +ciudad de Santiago, de la provincia de Goathemala.» No obstante, +sus descripciones son de una precisión admirable, y sus proyectos +no carecen de buen sentido práctico. Principia Diego de Mercado por +diseñar un cuadro muy completo de los puertos de San Juan al Norte y +San Juan al Sur de Nicaragua; y explica en seguida la conformación +del río San Juan y las muchas, pero no insuperables, dificultades que +ofrece para la navegación a causa de sus arenas, sobre todo de sus +raudales. Luego indica el trabajo que sería necesario hacer en él. +Hace en seguida comparaciones entre los puertos de Panamá, Colón, San +Juan del Norte y San Juan del Sur, y después de algunas descripciones +prolijas y entusiastas, en las cuales el buen Diego de Mercado revela +su alma de flamenco, hablando con más entusiasmo de los cereales que +de las selvas vírgenes; después de un largo examen de las riquezas +conocidas del suelo costarricense y de las riquezas y misterios y +de la costa de Mosquitia, cuyo nombre primitivo de _Sierra del Oro_ +(Saguzgalpa), hace germinar en su imaginación ensueños de fortuna y +de conquista, llega a su proyecto de canal y lo expone con sencillez +y claridad en páginas que muestran su gran deseo de ser útil a +la humanidad y al rey. Diego de Mercado fué un hombre estudioso y +perspicaz, de buena voluntad y de fe entera, que comprendió desde +luego las grandes ventajas que la canalización de Nicaragua ofrecía a +la navegación universal en cambio de un ligero sacrificio. El rey Don +Felipe III, no obstante, debe de haber dado muy poco crédito a sus +palabras, puesto que aun teniendo seguridad de que, según sus propias +palabras, «los trabajadores llevarían la obra a cabo sin necesidad de +pagarles salario alguno», dejó sin respuesta definitiva la proposición +de su leal vasallo. + +Antes habían ya hecho propuestas semejantes al emperador Carlos V, +Hernán Cortés y Angel de Saavedra; el primero señalaba como utilizable +el curso del Darien y creía hacedero el canal por Panamá, basado en los +estudios hechos por Vasco Núñez de Balboa en 1513; Cortés optaba por +Tehuantepec, y encargó de hacer los estudios a Gonzalo de Sandoval. +Carlos V se encogió de hombros. Tenía otras cosas que intentar. Luego, +un aventurero portugués, llamado Antonio Galvao, encontró hacedero +el canal por cuatro vías diferentes: Nicaragua, el istmo de Méjico, +Panamá, entre el golfo de Uraba y el golfo de San Miguel. Felipe II +recibió los pedidos de López de Gomara para que llevase a la práctica +la obra del canal. Mucho tiempo pasó sin que ningún paso importante se +diese. El fundador del Banco de Inglaterra, William Patterson, hizo +que su rey aprobase un plan de colonización del Darien y de un canal +por ese punto; aunque la expedición se organizó, no pudo efectuarse. +Después tenemos la iniciativa de Bolívar, que, naturalmente, encontraba +muy factible la obra por el istmo panameño; el Libertador se ocupó en +el asunto antes y después de la realización de sus sueños políticos. + +La primera expedición científica fué en tiempo y por orden de Carlos +III. «Dos ingenieros eminentes, dice el señor Medina, uno francés y +otro español, Martín de la Bastide y Manuel Galistro, fueron a Panamá +y a Nicaragua; examinaron el terreno, hicieron minuciosos sondajes +y volvieron a Europa con un proyecto favorable a Nicaragua (y no a +Panamá, como dicen algunos historiadores), según consta del _Abanico +Geográfico_ que Martín de la Bastide depositó en la Biblioteca Nacional +de París en 1805, es decir, en el mismo año del nacimiento de Ferdinand +de Lesseps.» + +No pudo tener buena acogida el plan de esos dos ingenieros; el tiempo +y el medio no estaban de su parte. Es el tiempo y el medio pintados +y evocados magistralmente en ese _Enfant d'Austerlitz_ que acaba de +producir el genial poder de Paul Adam. Todo lo envolvía el soplo +agitado de la Revolución, y luego el estruendo y la tempestad de las +guerras imperiales. En cambio, a comienzos del siglo pasado, fueron +legión los proyectos y tentativas. Los grandes países, hace notar el +señor Medina, enviaban entonces comisiones tras comisiones, y los +sabios iban personalmente a América. Es la época del barón de Humboldt, +panamista, también en el buen sentido, _avant la lettre_. Por parte de +Nicaragua estaban Crosman, Baily, Félix Belly, Childs, Tay y otros; +y Tehuantepec tenía a varios, sobre todo norteamericanos, por interés +de vecindad y, por tanto, de absorción. «El historiador D. Alejandro +Marure refiere que un hijo de Nicaragua, el señor Manuel Antonio de +la Cerda, jefe que fué después de aquel Estado, tuvo la gloria de +ser el primer centro americano que promoviese (en Julio de 1823) el +asunto del canal, y explica los motivos que le impidieron llegar a un +resultado. El señor Cañas, ministro de Centro América en Wáshington, +en un oficio dirigido al departamento de Estado, en 1825, propuso la +cooperación de Centro América con los Estados Unidos para abrir el +canal por la provincia de Nicaragua. Como consecuencia, el famoso Clay, +entonces secretario de Estado, comunicó sus instrucciones a Williams, +ministro de la Unión en Centro América, para hacer las investigaciones +necesarias y aún se celebró un contrato para la construcción del canal, +que adolecía de defectos consiguientes a la ignorancia en que por falta +de estudios exactos, se estaba todavía sobre el costo y las necesidades +de la obra.» Entonces fué cuando el gobierno centro-americano recurrió +a Holanda. La política europea echó abajo las buenas intenciones de la +compañía holandesa que se organizó. Centro América intentó de nuevo, +esta vez con los Estados Unidos, en tiempo del presidente Jackson. +Hace tiempo que se solicita la boca del lobo... Las negociaciones +siguieron su curso hasta que, en 1853, el Senado adoptó una resolución +excitando al presidente a abrir negociaciones al efecto de proteger +por tratados a cualesquiera compañía o individuos que acometiesen la +construcción del canal, para los Estados Unidos lo mismo que para las +demás naciones. En 1849, los Estados Unidos dieron dos buenos pasos +a ambos lados del istmo: obtuvieron una concesión del ferrocarril de +Panamá, y firmaron un tratado con Nicaragua para la apertura del canal. +Inglaterra paró la oreja; y a propósito de los indios de la Mosquitia, +celebró el famoso tratado de Clayton-Bulwer, tan llevado y traído en +estos últimos tiempos. + +En 1880, siendo presidente de Nicaragua el general Zavala, se firmó +el contrato Cárdenas-Menocal, que quedó en nada. En 1884 firmó en +Wáshington el ministro Zavala un tratado, «en virtud del cual los +Estados Unidos se comprometían a construir el canal con acompañamiento +de ferrocarriles y telégrafo, concediendo Nicaragua no sólo el +territorio al efecto, sino una faja de dos y media millas inglesas de +ancho en toda la longitud de la obra. La empresa sería virtualmente +administrada por el gobierno americano quien entregaría al de Nicaragua +una tercera parte de los productos netos.» Este tratado no obtuvo la +ratificación del Senado americano; Cleveland lo retiró. Luego hubo +otros arreglos y contratos que caducaron sin resultado ninguno. + +Respecto a la tristemente célebre Compañía Universal del Canal de +Panamá, el señor Medina es más explícito. «Tendré que tratarla, +dice, con más detalles, por haber sido testigo presencial de los +acontecimientos desde su origen hasta el fracaso definitivo.» Así, +recuerda el primer Congreso científico que haya tratado del canal, en +Amberes, el año de 1871, de donde salió muy recomendado el proyecto +por el Darien, entre los ríos Tuyra y Atrato, presentado por M. de +Gogorza. En 1875 la cuestión fué tratada en el Congreso de Geografía +de París. Se trató de la reunión de un Congreso internacional que +decidiría. Ya Lesseps aparece; y luego el Sindicato que él apoyaría y +que tuvo por presidente al general Türr. Conseguidos los capitales, +la Comisión de estudio que debía dictaminar fué enviada. La Comisión +partió para América en Noviembre del 76. Iba a bordo del vapor +_Lafayette_, y entre sus miembros se contaban el ingeniero Reclus, el +oficial italiano Bixio, Víctor Celler y seis ingenieros más, bajo las +órdenes de Luciano Napoleón Bonaparte Wyse. Tocóle al señor Medina ir +en ese vapor en tal ocasión. Varios de los miembros de la Comisión eran +amigos personales suyos y hace memoria de sus impresiones. + +Sabido es que en ese tratado se estipula que las partes contratantes +se comprometen a no ejercer un contrato exclusivo sobre el canal, a +no alzar fortificaciones en él, a no ejercer dominio alguno sobre +Nicaragua, Costa Rica, la costa Mosquitia ni parte alguna de la América +Central, ni directamente, ni por medio de alianzas o protectorados. Ya +se sabe cómo es la política de los países anglosajones, y cómo saben +interpretar, según el caso, sus tratados y sus doctrinas. El canal no +pudo tampoco hacerse entonces. Luego fué la invasión filibustera de +Walker. Si Walker triunfa, el canal estaría hace tiempo abierto. En el +63 los Estados Unidos, que ya tenían plantado el jalón del ferrocarril +en Panamá, propusieron a Colombia la construcción del canal; tales +condiciones ponían, que Colombia no aceptó. «Se dice--agrega el señor +Medina--que el príncipe Luis Napoleón estuvo en San Juan del Sur, y +fué uno de los más entusiastas partidarios del canal por Nicaragua, +aunque más tarde, dueño ya de un imperio, no hizo nada para llevar a la +práctica la realización de sus ensueños juveniles.» En efecto, Napoleón +III publicó un estudio sobre el canal de Nicaragua, muy meditado e +importante, y del cual, ya en tiempos en que era emperador, se ocupó +el Instituto de Francia. Pero la cosa no pasó a más. El señor Medina +habría podido investigar y darnos a conocer algo de las relaciones +estrechas que ligaron al monarca francés y al ministro nicaragüense +Castellón. + +«En nuestras largas conversaciones--cuenta el diplomático +centro-americano--, los ingenieros y, especialmente, Bonaparte Wyse +y Bixio, me hicieron ver la importancia decisiva de la misión que +ellos llevaban, asegurándome que, una vez sus estudios terminados, la +obra se ejecutaría sin demora, gracias al poderío y a la influencia +de Lesseps, en quien la Europa toda había depositado una confianza +ilimitada después de Suez. Yo lo creía también así, y, naturalmente, +no dejé pasar una sola de las ocasiones que se me presentaron para +influir en sus ánimos, haciéndoles ver las mil ventajas que Nicaragua +ofrecía a la empresa; indicándoles la clemencia relativa del clima, la +densidad de la población, superior a la de Panamá, la abundancia de +maderas y víveres, etcétera. Tan pronto como terminaran sus estudios +en el istmo y firmaran un contrato con el gobierno colombiano, tenían +la idea de pasar a Nicaragua con igual objeto. Así pensaban regresar +a Europa con todos los elementos necesarios para que la resolución del +Congreso pudiera darse con entera imparcialidad y perfecto conocimiento +del asunto. Pero cuando Bonaparte Wyse regresó de Colombia y Nicaragua, +resultó que sólo con el primero había celebrado contrato para la +construcción del canal de Panamá. Esta era la situación cuando se +reunió el Congreso internacional que debía resolver definitivamente el +punto.» Aquí los recuerdos personales del señor Medina se precisan. +«Reunióse el Congreso en París, y celebró sus sesiones en el hotel de +la Sociedad de Geografía, en los días 15 a 29 de Mayo del año de 1879. +El elemento extranjero en dicho Congreso se componía de 62 delegados, +representantes de Alemania, Austria, Bélgica, China, España, Estados +Unidos, Colombia, Gran Bretaña, Hawai, Holanda, Méjico, Noruega, +Perú, Portugal, Rusia, Suecia y Suiza. En cuento a las Repúblicas +de Centro América, sólo estaban allí representadas: el Salvador, +por el ilustrado publicista colombiano D. José María Torres Caicedo +(con quien el señor Medina tuvo un duelo célebre); Costa Rica, por +don Manuel M. Peralta. Yo representaba entonces a Guatemala. Además +de estos delegados extranjeros, había en el Congreso más de ochenta +representantes franceses, en su mayor parte ingenieros distinguidos +y casi todos hombres de verdadero talento y de real sabiduría; +pero que, habiendo sido hábilmente escogidos por M. de Lesseps, +estaban dispuestos a apoyar sus planes y a formar siempre la mayoría +necesaria al triunfo de su inquebrantable voluntad. Para llevar a +cabo metódicamente sus labores científicas, dividióse el Congreso en +cinco Comisiones especiales, y a mí me tocó en suerte, a pesar de mis +escasos méritos, ser el vicepresidente de la primera de ellas y de +dirigir sus debates durante las ausencias del ilustre sabio francés +M. Levasseur. Tratábase, ante todo, en el seno de esta Comisión de +establecer, gracias a datos y cálculos estadísticos, los rendimientos +probables del canal, para poder, desde luego, estar seguros de la +equitativa relación que debía existir entre el capital empleado y los +dividendos futuros. En este sentido traté siempre de inclinar los +ánimos en favor de Nicaragua, basándome en cifras exactas, pues todos +o casi todos los proyectos de apertura de la vía interocéanica por el +Lago y el San Juan, marcaban la necesidad de un capital menor al que +era indispensable para llevar a cabo la obra en el Darien, y, por lo +mismo, ofrecían más probabilidades de ganancias para los accionistas. +Esta cuestión era, en el fondo, una de las más importantes, y si mis +ideas hubiesen prevalecido entonces, no hay duda de que la opinión +pública hubiera ejercido una presión contra Panamá; pero el público no +prestó gran interés a ese punto de detalle y dejó obrar a los hombres +que, estando encargados de hacer los cálculos estadísticos, con una +libertad hasta cierto punto fantástica, debían decidir, en última +instancia. Dispuesto M. de Lesseps a no aceptar a Nicaragua sino en +último caso, pidió que los datos fueran calculados con toda la posible +largueza, basándolos en el tráfico probable del porvenir, teniendo en +cuenta el aumento gradual que habría obtenido el comercio cosmopolita +cuando el canal empezase a funcionar; es decir, estableciendo los +cálculos según lo que ese aumento estaba llamado a producir en 1866. +El tonelaje previsto fué de 7.250.000. A pesar de la elevación en tal +cifra fué necesario subir el precio primitivamente fijado como derechos +de tránsito del canal; y, aun con todo eso, apenas se llegaba a obtener +los rendimientos indispensables para pagar los intereses del capital +que se necesitaba invertir en la obra. No así adoptando el proyecto +Menocal por Nicaragua, que revelaba una economía de 500.000.000, +comparado con el presupuesto hecho para Panamá, por el ingeniero +Ribourt.» + +Las revelaciones del señor Medina son muchas y muy interesantes. Sería +de desear que extendiese sus Memorias, que aumentase los detalles +y diese a luz un verdadero libro que, de seguro, contendría datos +curiosos, previsiones cumplidas y rasgos pintorescos. Recuerda el +informe de Levasseur y los estudios de la cuarta Comisión del Congreso, +compuesta de los más sabios ingenieros del universo, y que tenía que +ocuparse de la parte técnica de los proyectos, que fueron muchos. Me +llama grandemente la atención lo que rememora de una carta de M. Lucien +Puydt y que leyó en una sesión el secretario de la Comisión. Era un eco +anticipado de la catástrofe que debía venir, un anuncio del formidable +«Panamá» que debía minar la base de la gloria del Gran Francés. En +esa carta se decía que «M. de Lesseps se ocupa exclusivamente del +éxito y del porvenir de la compañía civil, y que la cuestión de la +apertura del canal, desde el punto de vista del interés universal, +queda regalada a un plan secundario, y su solución subordinada a la +aceptación del proyecto de su protegido.» + +Más, mucho más contienen las apuntaciones y la riquísima Memoria del +señor Medina, respecto a los entretelones de la cuestión del canal, +de asuntos técnicos y pasos diplomáticos, tanto en Europa como en los +Estados Unidos. No dejaré de citar sus impresiones en las últimas +sesiones de ese Congreso con M. de Lesseps. «La opinión extranjera, +dice el señor Medina, se había pronunciado casi con unanimidad en +favor de Nicaragua. Viendo esa presión desinteresada, M. de Lesseps se +dirigió confidencialmente a mí y me dijo textualmente lo que sigue: +«El sentimiento de la mayoría del Congreso parece pronunciarse en +favor de Nicaragua; yo no tengo ningún interés personal en que se +favorezca tal o cual vía, tanto más, cuanto que los gastos hechos por +el Sindicato de exploración Türr y Wyse pueden ser reembolsados por la +compañía que se forme; pero sería necesario formalizar algunas bases de +arreglo con el gobierno de Nicaragua, porque si el Congreso opta por +el canal de Nicaragua y enviamos después un comisionado a tratar con +aquel gobierno, sin arreglo previo de ningún género, las pretensiones +serán tales que no habrá modo de hacer un contrato realizable. ¿Hay +alguien aquí autorizado para hacer cualquier ofrecimiento en nombre +de Nicaragua?» «Yo sabía desgraciadamente que no, y me limité a +asegurar a M. de Lesseps, como amigo de Centro América, que Nicaragua +comprendería demasiado sus intereses para demostrar la intransigencia +que él temía, y le insté para que dejara que el Congreso se pronunciase +libremente; pero mis instancias, como las de otros, se estrellaron +contra los temores de M. de Lesseps y contra la presión del Sindicato +colombiano que trabajaba por que la decisión fuera enteramente +favorable a sus proyectos.» Lesseps se decidió firmemente por Panamá. +En la votación general la mayoría de los representantes extranjeros +se abstuvo. Entonces resultaron 87 votos por Panamá, y sólo 8 por +Nicaragua. El Gran Francés había triunfado... + +Ahora es en los Estados Unidos. Se verá, por fin, cuál será la vía +elegida por los yanquis, pues ellos son los que han de hacer práctico +tanto proyecto. Por Panamá, o por Nicaragua o por ambas partes, ellos +buscan que América sea para los americanos. O para la humanidad... que +habla inglés. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +IV + + +Un almirante de la marina de Francia se quejaba los días pasados, en +el Congreso, de las disposiciones del gobierno que suprimen a bordo de +los barcos de la armada toda manifestación religiosa, desde luego la +bandera con la cruz, que se izaba durante el sacrificio de la misa, +y después, la misma misa... «No sé qué mal puede hacer a la marina +francesa, decía el almirante, el signo y el nombre de Cristo, cuando en +Francia casi todos son cristianos, y en una enorme mayoría, católicos.» +Una vez puesta la atención en estos asuntos, la verdad que encontraréis +es que el espíritu que anima a este país no es el de un pueblo ateo. +Un espiritualismo histórico impregna la médula de la raza, y no es +por cierto una seca filosofía lo que subsiste junto con la claridad +tradicional al influjo lejano del ensueño celta. Aun en la locura +diluviar de la Revolución, la idea de la divinidad queda flotante. «Si +no existiese Dios, dice un demoledor, sería preciso inventarlo». Los +hombres de la Enciclopedia, aun los osados como D'Alember, confinan con +la tolerancia. Toda la literatura clásica converge a una concepción +deísta. + +_Dieu laissa-t-il jamais ses enfants au besoin?_, es la voz de Racine +en _Atalia_; mientras Corneille deja el drama cristiano encarnado en +toda su intensidad en su admirable _Poliuto_... A veces una explosión +revela los ardientes elementos contenidos en el seno de la nación, las +exasperaciones del fanatismo, el fermento de una creencia demasiado +recelosa; según los tiempos, la complicación de causas se caracteriza, +y así es el movimiento de las Cruzadas, la revocación del edicto de +Nantes, la noche de San Bartolomé, y en nuestros lamentables tiempos el +antisemitismo reforzado del veneno de políticas caseras. Mas un soplo +religioso agita todas las florestas, pasa por todas las ciudades, y no +está echada en el olvido la antigua divisa _Gesta Dei per Francos_; la +corona de los emperadores de Occidente fué colocada en la frente del +gran Carlomagno por las manos de un Papa, y la ampolla de San Remy aún +guarda en Reims el recuerdo de Juana de Arco... Son cosas que tiene en +entredicho la república francmasona o pseudosocialista... No pertenece +al reino de lo imposible que las palabras a Clovis sean repetidas más +tarde a tantos fieros sicambros... No está destruída, ni con mucho, +en esta Francia generosa, la savia de la conciencia religiosa. Hay +unas frases de Tolstoï, que así dicen: «No ignoro que, siguiendo una +opinión extendida en nuestro tiempo, la religión es un prejuicio del +que la humanidad está ya libre, y resultará de esto que no existe en +nuestro tiempo conciencia religiosa común a todos los hombres... Sé +también que esta opinión pasa por ser la de las clases más ilustradas +de nuestra sociedad. Los hombres que no quieren reconocer el verdadero +sentido del cristianismo, inventando toda suerte de doctrinas +filosóficas y estéticas para ocultar a sus propios ojos la sinrazón +de su vida, esos hombres no pueden ser de otra opinión. Sinceramente +o no, confunden la idea de un culto religioso, y rechazando el culto, +se imaginan rechazar con el mismo golpe a la conciencia religiosa. +Pero todos esos ataques contra la religión, todas esas tentativas +de establecer una filosofía contraria a la conciencia religiosa de +nuestro tiempo, todo eso prueba bastante claramente la existencia de +aquella conciencia, y que ella reprueba la vida de los hombres que la +atacan y la contradicen. Si se determina en la humanidad un progreso, +es decir, un paso hacia adelante, preciso es necesariamente que algo +designe a los hombres la dirección que deben seguir en la marcha. Pues +tal ha sido siempre el papel de las religiones. Toda la historia nos +demuestra que el progreso de la humanidad se ha verificado siempre +bajo la guía de una religión. Y como el progreso no se detiene, como +su marcha ha de continuar durante mucho tiempo, mucho tiempo necesita +también una religión propia.» Es lo que acontece en todas partes y en +Francia en particular, revelado por signos que un día son las grullas +de M. de Vogüé; otro, las tendencias artísticas y literarias de una +_élite_; otro, la palabra de tal o cual representante del espíritu +universitario, como M. Brunetiere. A una inclinación exagerada, +responden un enderazamiento y un impulso en ángulo igual. Veremos, +quizá pronto, la contraparte de la ley de las Congregaciones. Tómese +como ejemplo la ley Falloux, de cuya abrogación se trata en estos +momentos. + +En 1850, el ministro Falloux propuso la ley que lleva su nombre y que +fué aceptada, en favor de la enseñanza primaria de las Congregaciones +religiosas. En 1886, la ley de 30 de Octubre quitó los privilegios. +Actualmente, el maestro de primaria religioso tiene los mismos grados +que el institutor laico. Y la resultante es que, si en 1849, según la +declaración del hermano Philippe ante la Comisión extraparlamentaria, +los Hermanos de la Doctrina Cristiana, solamente, enseñaban unos +200.000 niños, y las Hermanas de la Caridad, cerca de 120.000 niñas, +hoy las Congregaciones sostienen, según los mejores datos estadísticos, +por lo menos 1.600.000 niños. + + * * * * * + +Acaba de ser juzgado en consejo de guerra el soldado Grasselin, del +batallón de artillería, después del soldado Delsol--dos especies de +«doukhobors»,--influencia de Tolstoï en el medio del «pioupiou». No he +de presentaros sino un fragmento del interrogatorio: + + --«El 19 de Noviembre se os ha dado la misma orden; os habéis + negado a ejecutarla. Pasan días y seguís con la misma actitud + de oposición. Se os ha leído el Código penal cinco veces. + Ruegos, amenazas, reprensiones, nada ha logrado vencer vuestra + obstinación. ¿Por qué obráis así? + + --»Jesucristo ha dicho: _No matarás_. Amaos los unos a los otros. + Yo no he querido ser dañoso para nadie. + + --»Abrir una culata no es dañar a nadie. + + --»Más tarde se me habría dado un fusil; un fusil sirve para matar, + como el hierro del arado sirve para cultivar la tierra. + + --»En fin, no teníais que discutir; se os daba una orden. + + --»Sobre mis superiores, que son hombres, está el Cristo. + + --»Por último, ¿no queréis ir a la guerra? + + --»No. + + --»¿Aceptáis, al menos, someteros a la ley? + + --»No para matar. Que se me ordene hacer otra cosa. + + --»¿Haríais lo que se os mandó, abrir las culatas, ahora? + + --»Querría prometer, pero no cumpliría. No podría cumplir. Esto no + es insubordinación, es sumisión a mi conciencia.» + +Esto no está tomado del «acta» de ningún mártir, no está en la Leyenda +Dorada ni en los Bollandistas: está en los periódicos. Todo el mundo +ha podido leerlo. Muchos se han encogido de hombros, y han creído +que esos dos casos son simplemente casos clínicos. Esos dos soldados +que toman al pie de la letra los mandamientos de Jesucristo no son +irresponsables, puesto que han sido condenados... y son ciertamente +significativos. + +La aristocracia francesa y la alta burguesía no son anticristianos. +Es la república la que--y esto no siempre--ha sido hostil a las +creencias nacionales. Y aun en la república no ha habido gobiernos +antirreligiosos, sino ministerios antirreligiosos. La Revolución ha +sido, según el P. Delaporte, «este acto de felonía de la Francia +oficial para con el Hombre-Dios.» + +Este activo sacerdote lleva a un plan decisivo su concepción de la +salud de la patria. «Dos perspectivas se ofrecen a nosotros: una, +la de la vuelta de las naciones a la aceptación de la soberanía de +Dios; otra, la de la potencia que se disfraza con nombres diversos: +revolución, ciencia, estado laico, soberanía del sufragio universal. Lo +que hay que hacer es restablecer el orden verdadero. El orden verdadero +es la preeminencia de la sociedad religiosa, la sola absolutamente +esencial.» + +Es el lenguaje de un bravo sectario. «¡Leed, releed el +Evangelio!--dicen otros.--El Evangelio está descuidado aún en los +colegios de enseñanza religiosa, en los seminarios; hay que volver +a él y dejarse guiar por él.» Así lo ha hecho M. François Coppée; y +el otro día le he visto, por el jardín del Luxemburgo, muy contento +y rejuvenecido... Antes, uno de los personajes de su drama _Pour la +couronne_, certifica el bien de tales fuentes: + + --Qui t'a rendu si bon? + Ma mére et l'Evangile. + +El evangelismo no está ausente en la literatura contemporánea más +en boga. ¿Quién diría que un tan fino inmoralista como Paul Bourget +lo predica discretamente? Cristo ha sido y continúa siendo una +preocupación de los intelectuales y de los socialistas, así se le +considere como un simple cartel, como dice _Severini_ con demasiado +oratorio irrespeto: «El tribuno pálido, clavado, como el primer +_affiche_ socialista, sobre el madero del Gólgota.» Jules Guesde +declaraba en una sesión del Congreso, la del 19 de Febrero de 1794: +«Estamos obligados a dejar constancia de que hay en esta asamblea, al +menos un miembro, el abate Lemire, que representa el Evangelio del +Cristo, ante el cual se inclinan hoy los socialistas». Los anarquistas +mismos, si cuentan con elegantes blasfemos como M. Tailhad, tienen +poetas que no desdeñan nombrar al Divino Libertario en versos como +éstos: + + Puisque le Christ, le sang, les pleurs + Tyrans! no'ont pu former vos coeurs + Aux sentiments de la Colombe: + Gare la bombe! + +Cuando llega la Cuaresma, los diarios suelen presentar muestras de +literatura fervorosa, a propósito de los oradores sagrados. Los +conferencistas como monsieur Brunetiere, son casi considerados como +apóstoles; y lo cierto es que muchas de sus conferencias tienen el arte +y el tono de los mejores sermones y homilias. Y con Brunetiere, otros +cuantos severos y respetables varones. Para mí todo eso no vale en +piedad, y fe verdaderas una plegaria del Verlaine de _Sagesse_. + +A través de los últimos salones se ha visto también el arte preocupado +de religiosidad. Después de las grandes «machines» de Munckassy, +nada ha causado tanto ruido como las reconstituciones de Tissot. Las +profanaciones de Juan Beraud no dejan de ser también señal de una idea +en marcha. Hasta los pintores mundanos se han sentido influídos, y M. +Carolus Duran tiene su Calvario, como el museo de cera Grevin tiene su +pasión en tiempos de Semana Santa. + +Al dar cuenta del Salón del Champ de Mars, en 1894, hacía notar M. +Turquet: «Llama la atención el número de cuadros religiosos. Los +unos son puramente religiosos y representan escenas de la historia +cristiana; los otros, inspirados por un profundo sentimiento religioso, +reproducen escenas de la vida moderna. + +Los que piensan, se preguntarán lo que quiere decir ese movimiento en +el mundo de los artistas, y ese renuevo en un arte que los escépticos +se felicitaban de ver desaparecer. Eso no es sin motivo; y corresponde +evidentemente a un nuevo estado de alma en la nación. No solamente +los cuadros religiosos y los que están impregnados de sentimiento +religioso son numerosos, sino que atraen a los visitantes. He querido +darme cuenta de la impresión producida, y he escuchado a menudo las +observaciones hechas. Rara vez he oído reir; raramente he visto +burlarse. Es un signo del tiempo, que deben tomar en cuenta los que +quieren gobernar el país.» Hay que apartar del movimiento religioso las +comedias del diletantismo, las misas wagnerianas y el preciosísimo +decorativo de un misticismo literario completamente superficial. Mas +los casos de recogimiento, las victorias morales como la de Huysmans, +son, sí, de atraer al observador. La Samaritana de M. Rostand frecuenta +demasiado la calle de la Paix, como la María Magdalena de M. Massenet; +pero los frescos de Besnard dicen demasiado, y en tales monasterios de +París, un núcleo de creyentes artistas oye aún el verdadero canto de la +música antigua que dice cosas de Dios, y se oyen flautas angélicas como +en los versos de Schiller: + + Sie floeten so süs, + Wie Stimmen der Engel im Paradies... + +La provincia está llena de religiosidad, desde la clara Provenza hasta +la negra Bretaña. Las pinturas realistas hechas con el talento que +distingue al conde Austin de Croze, no son completamente imparciales. +M. de Croze es un enemigo declarado del clericalismo. Mas tanto en +la provincia como en el centro, la verdadero levadura religiosa no +debe ser confundida con la obra de una política que tiene muy poco de +evangélica. La Francia cristianísima, lo es, a pesar de los errores +comprometedores de los sectarios y de las campañas ruidosas de un clero +harto combatido. + +Suelo penetrar en los templos--Saint Severin, Notre Dame, Saint +Eustache--lejos de la devoción elegante y ostentosa--, y allí veo, +siempre, muchas buenas almas francesas, con humildad, en silencio, +haciendo una cosa muy sencilla e inmensa, que se creería que ya no se +hace, y menos en París,--orando. + + + + +[Ilustración] + + + + +V + + +He recibido de M. Jacques Morland la comunicación siguiente: «En un +discurso reciente, el emperador Guillermo II ha proclamado de nuevo la +pretensión del espíritu germánico a una supremacía mundial.» + +Parece, no obstante, que una reacción se produce contra la influencia +intelectual alemana que fué tan fuerte en maestros como Renán y aun +Taine en Francia, y en la mayor parte de los espíritus de la segunda +mitad del siglo XIX. + +Las victorias de 1870 han valido a Alemania un ascendiente universal. +Los franceses, vencidos, estuvieron por reconocer esa preponderancia y +creyeron deben instruirse en el país de sus vencedores. + +De vuelta de ultra-Rhin, los jóvenes franceses se interrogan, se +felicitan de algunos fecundos procedimientos de trabajo adquiridos en +las universidades alemanas, pero muchos confiesan una decepción. + +Numerosos síntomas indican un descenso de esa autoridad que se había +acordado a la cultura germánica. + +Hace dos años, el célebre crítico dinamarqués, Georg Brandes, al +dar una serie de conferencias en Hungría sobre las diferentes +civilizaciones europeas, preconizó el genio francés, con gran enojo de +los diarios de Berlín, de Leipzig y de Hamburgo. + +Hoy las estadísticas demuestran que los estudiantes ingleses comienzan +a desertar de las universidades alemanas para venir a instruirse a +París. + +En fin, en Alemania misma, Nietzsche, después de Goethe y Schopenhauer, +ha hablado de sus compatriotas con desdén. + +Se cree interesante hacer una «enquête» entre algunos sabios, +filósofos, literatos y artistas franceses y extranjeros, con el objeto +de obtener testimonios competentes que no podrían ser suplidos por un +examen personal. El _Mercure de France_ emprende esta «enquête», sin +«parti pris», solamente para aclarar la opinión y también el juicio de +los alemanes, si es posible, respecto a su propio valor. + +«¿Qué piensa usted sobre la influencia alemana desde el punto de vista +general intelectual, y más especialmente desde el punto de vista +filosófico y moral en la América del Sur? + +¿Esta influencia existe aún y se justifica por sus resultados?» + +Siendo muy niño, allá en mi país natal, recuerdo haber tenido, por +primera vez, la sensación de la influencia alemana, gracias a un famoso +asunto Eisenstuck: el pequeño puerto de Corinto amenazado por las +bocas de fuego de los buques de guerra alemanes. Fué mucho después que +leí la _Crítica de la razón pura_... + +Después de recorrer casi toda la América española y de haber residido +por algún tiempo en varias de las Repúblicas, creo poder afirmar que +las ideas alemanas no han encontrado ni pueden encontrar buen terreno +en nuestro continente. A medida que la civilización ha avanzado, +el pensamiento naciente ha buscado diversos rumbos en los tanteos +de un comienzo deseoso y entusiasta. Filosófica y moralmente se ha +seguido hasta hace algunos años por el antiguo cauce español. Pero +una tendencia continua al progreso ha hecho que cada movimiento de +ideas europeo haya tenido allá repercusión. Las «ideas abuelas», como +las llama M. Paul Adam, han fructificado sobre todo; la mental savia +latina se ha mantenido incólume, a pesar del poderoso y vecino elemento +bárbaro. Toda gran voz humana se ha hecho oir allá por el órgano de la +Francia. La América latina, después de la Revolución, en el orden de +las ideas, mira en Francia su verdadera madre patria. Cuando en España +causó una especie de revolución filosófica un mediocre profesor alemán +poco admirado en su país--he nombrado a Krause--, el contagio no pasó +el Atlántico, y la América española estuvo libre de él. En cambio, +Comte encontró allá largas simpatías y el positivismo discípulos y +seguidores. Si hoy Nietzsche ha obrado en algunas intelectualidades, ha +sido después de pasar por Francia. + +Ciertamente, alguna parte de la juventud hispanoamericana se ha educado +en Alemania y ha logrado grandes progresos desde el punto de vista +profesional. No nos falta el médico que guarda en su cara el recuerdo +de los estúpidos duelos universitarios y la dilatación de estómago de +los aún más estúpidos trasegamientos obligatorios de cerveza. Pero +no se tiene, en el grupo pensante, puesta la mirada y el ensueño en +Berlín ni en Bonn, sino en París. Aun algunos de nuestros mejores +intelectuales que por sangre y cultura tienen más de un punto de +contacto con los alemanes, como el argentino doctor Bunge, autor del +notable libro sobre la _Educación_, el centro-americano Ramón Salazar +y el colombiano Pérez Triana, son a su manera lógicos y a su estilo +claros, influídos voluntariamente o no, por los pensadores y escritores +franceses. Chile es quizá el único país de la América hispana en donde +el espíritu alemán haya logrado alguna conquista. De Ventura Marín a +Valentín Letelier, los estudios filosóficos dan un paso enorme del aula +hispanocatólica a la enseñanza universitaria alemana. Con todo, después +de las doctrinas de un Lastarria, no creo que las ideas del señor +Letelier, representante el más conspicuo de las tendencias germánicas +en Chile, influyan mayormente sobre sus compatriotas. + +Las victorias alemanas sobre Francia han producido, naturalmente, en +aquellos países nuevos un acrecentamiento del militarismo. La divisa +chilena cierto es que parece pensada por Bismarck: _Por la razón +o la fuerza_. En cada pequeña República no ha faltado un pequeño +conquistador que quiera hacer de su país una pequeña Prusia. El +progreso ha llegado a la importación del casco de punta y del paso +gimnástico marcial. En ciertos gobiernos una moral a uso de tiranos +se ha implantado. Pero esos gobiernos han caído, caen o presto caerán, +al impulso del pensamiento nuevo, de la mayor cultura, de la dignidad +humana. Los sudamericanos que meditan en la verdadera grandeza de los +pueblos, los hombres de buena voluntad y de juicio noble, no se hacen +ilusiones sobre la virtud y alteza del alma alemana. + +Se conocen los versos célebres de Arndt: + + Deutsche Freiheit, deutscher Gott, + Deutscher Glauber ohne Spott, + Deutsches Herz und deutscher Stahl + Sind vier Helden allzumal. + +Y sabemos que la libertad de los alemanes es tanta, que casi no hay día +en que no haya un proceso de lesa majestad; que el dios de los alemanes +no es otro que el bíblico «dios de los ejércitos», que les ayudó en +Sedán; que la buena fe sin burla la conoció muy bien Jules Favre por +el «canciller de hierro», y París sitiado nada menos que por Wagner, +y que el acero de los alemanes cuesta muy caro a las pobres naciones +militarizadas de la América española, en donde hay la desgracia de +tener un agente de la casa Krupp. + + * * * * * + +No, no puede ser simpático para nuestro espíritu abierto y generoso, +para nuestro sentir cosmopolita, ese país pesado, duro, ingenuamente +opresor, patria de césares de hierro y de enemigos netos de la gloria y +de la tradición latina. + +Los eruditos de la última gaceta os dirán que han aprendido que no +hay raza latina, y que en Europa misma los elementos componentes de +la nacionalidad española o francesa son todo menos latinos en su +mayor parte. «La nacionalidad latina, responderá Paul Adam, es toda +de ideas, no de sangre.» Nosotros somos latinos por las ideas, por la +lengua, por el soplo ancestral que viene de muy lejos. «En la América +del Sur, ha escrito M. Hanotaux, ramas vigorosas han florecido sobre +el viejo tronco latino y le preparan el más brillante porvenir.» En +países como los nuestros, en que, ante todo, se busca hoy un ideal +comercial, han podido deslumbrar, junto con la victoria de las armas, +las conquistas de la industria y del comercio alemanes hasta hace poco +preponderantes. Pero ese ideal, absolutamente cartaginés, no podría +ser durable. Tenemos a la vista el ejemplo de los Estados Unidos. El +país de Caliban busca también las alas de Ariel. Y volviendo a la +Alemania, un escritor francés que la conoce mucho y que ha sido el +introductor de Nietzsche en Francia, acaba de expresar: «Los Heine, +los Boerne, los Herwegh--para no nombrar sino poetas--, han encontrado +entre nosotros una segunda patria y la libertad de escribir. Sin +duda, los tiempos han cambiado, y la Alemania de los Hohenzollern ha +reemplazado gloriosamente el caos de las Germanias de antes. La holgura +ha venido, la prosperidad material, pero también la arrogancia y la +hinchazón. Se trabaja, se gana dinero, pero ya no se tiene tiempo de +tener espíritu. No se impide a Hegel profesar, pero es tal vez porque +no hay otro Hegel. Se tiene el orgullo de las libertades políticas, +pero ¿se admite acaso la libertad moral? Hace algunas semanas ha +circulado una protesta entre los escritores alemanes. En ella se pedía +la abrogación del párrafo 166 del Código penal del imperio, que se +refiere a los «ultrajes a las instituciones religiosas». ¿Y a propósito +de qué? A propósito de una traducción alemana de un volumen de Tolstoï, +titulado _El sentido de la vida_, y que contenía, entre otras cosas, la +_Respuesta al Sínodo_, volumen confiscado en Leipzig--y no en Rusia--. +El escritor polaco Estanislao Przybyzewski, que publicaba sus obras en +lengua alemana, tuvo que dejar Berlín hace algunos años. Escribe ahora +libremente en Varsovia. Lejos de mejorar las condiciones intelectuales +de Alemania, ¿no se agravan más? + +La tiranía de la opinión pública iguala a la severidad policial y la +estrechez de espíritu no fué quizá nunca como hoy. Hace cincuenta +años, Max Stirner, hizo aparecer _Lo único y su propiedad_, sin +ser inquietado. Hoy, los calabozos de Weichselmünde, le enseñarían +a reflexionar. Hace cien años, los poetas románticos se mostraban +por todas partes con sus queridas... y Goethe sonreía. ¿Es que, +acaso, musicalmente, nos habrá conquistado el espíritu alemán? No +me parece que el wagnerismo mecánico de la moda haya obrado muy +transcendentalmente en nuestros talentos musicales. + +Por más que se diga, somos, más que otra cosa, hijos mentales de +Francia, de la civilización latina. Un impulso latino mantiene nuestro +anhelo de libertad y de belleza. Los mismos defectos son heredados y +tradicionales cuando no reflejados o impuestos por una ley simpática. + +Y hay atrevidos descendientes del «ruiseñor alemán que hizo su nido en +la Peluca de Voltaire», que dicen y cantan la verdad a la orgullosa +patria. Así Oscar Panizza, el autor de _Parisiana_, que vive aquí, como +Heine, y que ha sido tan atacado y perseguido por sus versos valientes +y ásperos, y que habiendo reconocido en Francia una madre intelectual, +la celebra y anuncia sus futuras victorias, a despecho de la patria +original. + +Las patrias madrastras deben cuidarse de los hijos que desconocen y +ofenden. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración] + + + + +VI + + +M. A. Viallate acaba de publicar en una de las revistas más +importantes, _La Revue de París_, un estudio en que, con motivo del +Congreso panamericano de Méjico, trata de las relaciones de la gran +república norteamericana con sus hermanas menores del Sur, y de las +varias tentativas hechas para extender la influencia yanqui por todo +el continente. Comienza por hacer notar que durante la guerra de la +independencia, los Estados Unidos no prestaron ayuda oficial alguna a +los pueblos hispano-americanos que luchaban por su libertad; pero, que +no obstante, los ciudadanos norteamericanos demostraron sus simpatías. +Por otra parte, los Estados Unidos fueron quienes primeramente +reconocieron su rango de naciones a las antiguas colonias de España. +Desde entonces aparece el pensamiento de las ventajas futuras que el +país anglosajón entrevé, y es el célebre Henry Clay, representante de +Kentucky, el que expresa en el Congreso estas palabras en 1818: «La +América española, una vez independiente, cualquiera que sea la forma de +gobierno que sus habitantes elijan, estará necesariamente animada por +un sentimiento americano y guiada por una política americana. + +»Y en 1820, la América del Sur, dice, a la hora actual tiene 18.000.000 +de habitantes. + +»La población de esos países se desenvolverá con una rapidez igual +a la nuestra. En veinticinco años se puede prever que será de +36.000.000; en cincuenta años de 72.000.000. Los Estados Unidos +tienen ahora 10.000.000 de habitantes. Gracias al carácter de nuestra +población, nuestra nación será siempre la primera de este continente +desde el punto de vista industrial y comercial. Imaginad cuál será +la potencialidad de ambos países y la importancia de sus relaciones +comerciales cuando nosotros tengamos 40.000.000 de habitantes, y la +América del Sur 70.000.000.» Aunque los cálculos de Clay no hayan +salido exactos, puesto que hoy los Estados Unidos cuentan 66.000.000 y +la América española 55.000.000, la idea del orador no ha desaparecido, +afianzada después por la doctrina de Monroe. A pesar de las +declaraciones de Mac Kinley y de Roosevelt, los Estados Unidos buscan +no solamente influencia, sino también dominación. Han demostrado ya +prácticamente buen apetito. + +Habla M. Viallate de las varias tentativas de unión hispanoamericana, +que, desde Bolívar, se han hecho. El libertador no envió invitación a +los Estados Unidos para la conferencia de Panamá en 1824. Pero el año +siguiente los gobiernos de Colombia y Méjico pidieron al de la Unión +que enviase sus representantes. Era secretario de Estado el mismo Henry +Clay, y, aunque el entonces presidente Quincy Adams, no estaba muy +bien dispuesto a entrar a esas vías, Clay lo convenció, viendo en ese +Congreso, según sus palabras, «el principio de una era nueva en los +asuntos humanos.» Veía un inmenso triunfo para la democracia universal, +y la demostración más clara, a los pueblos europeos dominados por la +monarquía, del valor y grandeza de las instituciones republicanas. +Clay, dice M. Viallate, temía también una unión de la América latina, +de la cual estuviesen completamente excluídos los Estados Unidos. Dos +grupos de origen, de lengua, de aspiraciones diferentes se encontrarían +creados en el continente americano. La decisión de Adams para enviar +representantes a Panamá, tuvo gran oposición en el Senado. El Congreso +se verificó, y con ningún éxito, en 1826. No hubo más delegados que los +de Colombia, Centro América, Méjico y Perú. + +Desde 1825 a 1845, los Estados Unidos no se preocupan de la América +latina. Tanto rehusaron intervenir en la cuestión de las islas +Falkland, entre la Argentina e Inglaterra en 1831 como el año de 1840, +cuando dejaron a Francia e Inglaterra tomar parte en la cuestión de +la Argentina con el Uruguay. En 1835 y en 1848, no se dieron por +entendidos de la ocupación inglesa en Nicaragua--como tampoco en el +no lejano desembarco en el puerto nicaragüense de Corinto.--Atacaron +a Méjico y se anexionaron Tejas en 1835, y en 1848 Nuevo Méjico y +California. Buchanan proyectaba el establecimiento de un protectorado +sobre las provincias mejicanas septentrionales, y pedía al Congreso +el derecho de entrar, en caso necesario, en territorios de Méjico, +Nicaragua y Nueva Granada, para defender las personas y los bienes de +los ciudadanos americanos. Si el Congreso hubiera cedido, el presidente +de los Estados Unidos hubiera sido pronto el dictador de la América +Central. Las tentativas del filibustero Walker en Nicaragua no fueron +sino vistas con gran simpatía en los Estados Unidos. + +La intervención europea en Méjico, en tiempo de Maximiliano, hizo que +la república anglosajona tomase su papel de defensora de Sud-América, +por el temor del establecimiento de una monarquía en el vecindario; +pero las cuestiones peruano-chileno-españolas, que trajeron como +consecuencia actos como el bombardeo de Valparaiso, los dejaron +tranquilos: y como dice M. Viallate, los Estados Unidos se proponían +impedir a Europa instalarse de fijo, aunque fuese disimuladamente, en +la América del Sur, pero no querían defender a las repúblicas latinas +contra las consecuencias naturales de sus faltas políticas. Esto se +acaba de ver confirmado una vez más con la actitud que tomaron con +motivo de las amenazas de Alemania en Venezuela. + +¿La causa? El mal uso que de su independencia y autonomía han hecho +las naciones de la América española, manteniéndose desde su separación +de la madre patria en revolución continua, retardando su progreso y +dando al mundo todo el espectáculo más desconsolador y lamentable. Las +cuestiones territoriales fueron causa continua de desavenencias, y las +varias tentativas de un arreglo por el arbitraje no tuvieron ningún +resultado en las varias conferencias de Lima. La conferencia de Panamá +iniciada por Colombia en 1880, no pudo realizarse a causa de la guerra +del Perú y Chile. Luego fué la iniciativa de los Estados Unidos bajo +la presidencia de Garfield. En ese momento, la situación política en +la América latina estaba muy perturbada. Chile, vencedor del Perú, +amenazaba imponer a éste condiciones de paz que le habrían casi +anulado, mientras que Méjico se preparaba a posesionarse de Guatemala. +Blaine vió el peligro que había para los Estados Unidos en dejar libre +carrera a esas ambiciones. Ellos no tenían interés en ver desarrollarse +indefinidamente la potencia de un pequeño número de Estados en el +hemisferio Sur; por otra parte, esas guerras presentaban siempre el +peligro de una intervención europea que podría solicitar, así fuese +pagando con una parte de su independencia la potencia más débil. Blaine +estaba convencido de la necesidad para los Estados Unidos de hacerse +los árbitros de las querellas entre las naciones sudamericanas. Era +preciso hacer aceptar por esas potencias el principio del arbitraje. +Ese debía de ser el objeto de un Congreso panamericano cuya idea hizo +aceptar al presidente. La muerte de Garfield, asesinado meses después +de la inauguración, llevó al vicepresidente Arthur a la presidencia. +Éste resolvió continuar la política de su predecesor, y el 29 de +Noviembre de 1881, Blaine dirigía a las naciones independientes +de la América invitaciones a un Congreso que se verificaría en +Wáshington al año siguiente, «con el objeto de estudiar y discutir los +medios de impedir en lo futuro los horrores de las luchas crueles y +sangrientas entre países casi siempre de la misma sangre y lengua, o +las calamidades mayores aún de la guerra civil.» Las ideas de Blaine +fueron más claras después. «No hemos llevado nuestras relaciones con la +América española tan cuerdamente y tan firmemente como pudimos hacerlo. +Durante más de una generación nada hemos hecho para atraernos las +simpatías de esos países. Deberíamos hacer todos los esfuerzos posibles +para ganarnos su amistad. Mientras que las grandes potencias europeas +aumentan constantemente su poderío territorial en Africa y en Asia, +lo que nosotros debemos hacer es acrecentar nuestro comercio con las +naciones americanas. Ningún campo nos ofrece una cosecha tan abundante, +ninguno ha sido tan poco cultivado. Nuestra política extranjera debería +ser una política americana en el sentido más amplio; una política de +paz, de amistad y de desenvolvimiento comercial.» La conferencia no se +realizó porque el Congreso no votó los créditos necesarios, a la salida +de Blaine, en 1881. + +En 1884 el Congreso creó una Comisión para estudiar «los mejores medios +de asegurar las relaciones internacionales y comerciales más íntimas +entre los Estados Unidos y los países de Centro y Sud-América.» Se +vió que el comercio norteamericano había perdido mucho, y después de +varios tanteos, se encontraron bien dispuestas todas las repúblicas, +con excepción de Chile, a celebrar tratados de reciprocidad comercial +con los Estados Unidos. En 1888, la ley de 24 de Mayo autorizó al +presidente a invitar a las naciones independientes de América a una +conferencia en Wáshington, «con el objeto de discutir un plan de +arbitraje para el arreglo de las diferencias susceptibles de nacer +entre ellos en lo futuro, y estudiar las cuestiones relativas al +mejoramiento de las relaciones comerciales, al establecimiento de +las comunicaciones directas entre esos países y al desarrollo del +comercio recíproco, capaz de asegurar a sus productos mercados más +extensos.» La conferencia se reunió, como es sabido, en Wáshington. +Blaine presidió, y en su saludo de bienvenida habló de «confianza +sincera» y «ayuda mutua»; pero los diarios hablaban con demasiada +claridad de las intenciones ogrescas. «Queremos, decía el _Sun_, de +Baltimore, monopolizar, si es posible, el comercio de la América +central y meridional, no por la baratura y buena calidad de nuestros +productos, sino encerrando a esos países en nuestra tarifa protectora. +Queremos poder entrar en los puertos de esos países, mientras que la +entrada en ellos será prohibida a nuestros competidores europeos.» Era +un lazo tendido a todos los mercados latinoamericanos. Poco se habló +en el Congreso de arbitraje; todo fué casi alrededor del comercio, y a +cada paso salía a relucir la palabra de Monroe. Entonces fué cuando el +representante argentino contestó con su célebre frase: «La América para +la humanidad.» + +El escritor francés demuestra cómo la obra económica del Congreso de +Wáshington fué casi tan vana como su obra política. Luego se ocupa de +ese inútil _Bureau de las repúblicas americanas_, que aún se mantiene +en la capital anglosajona. En realidad, el mundo comercial ignora su +existencia y no se cuida casi de él.» + +Se refiere luego a las repetidas tentativas norteamericanas para +lograr el dominio de los mercados de las demás repúblicas. Ya son los +trabajos en la Exposición de Chicago, ya la fundación del _Philadelphia +Commercial Museum_, la reciente Exposición de Buffalo y el Congreso de +Méjico. Citaré a este respecto las palabras de M. Viallate: «Con menos +prisa que hace diez años, las repúblicas sudamericanas han aceptado +la invitación de Méjico. Algunas de ellas no parecían esperar que el +Congreso pudiese llegar a un resultado serio. Además, la situación +política no se ha modificado en el hemisferio meridional. Los peligros +de revolución y de guerra son siempre grandes; los diferentes gobiernos +no han adquirido una estabilidad interior bien sólida; apenas si se +puede fiar en la calma que ofrecen desde hace algunos años un pequeño +número de entre ellas. La situación internacional no es mejor, y esos +pueblos de la misma lengua y de la misma raza continúan ofreciendo el +triste espectáculo de hermanos enemigos, siempre listos a despedazarse. +Poco tiempo antes de la apertura del Congreso, un conflicto que dura +todavía estalló entre Venezuela y Colombia. El odio entre Chile y el +Perú, consecuencia de la guerra de 1880, no está cerca de calmarse, y +existe, desde hace muchos años un estado de antagonismo latente entre +Chile y la República Argentina, que ha estado por traer la guerra +al mismo tiempo en que sus plenipotenciarios discutían en Méjico +los medios de hacerla imposible. En fin, los triunfos recientes de +los Estados Unidos, sus conquistas nuevas, sus éxitos industriales +mismos, no son para no causar a las naciones de la América latina +naturales cuidados. Ellas vacilan en unir demasiado estrechamente su +porvenir político al de tamaña potencia: tener en ella un protector +interesado que tiene demasiados medios de transformarse un día en dueño +autoritario.» Respecto al Congreso, la obra política, concluye, en lo +que concierne a las ambiciones de los Estados Unidos, ha fracasado. Su +obra económica no podría tener resultado mejor. Los Estados Unidos, +según el articulista, tienen infinitos obstáculos que vencer en la +América del Sur, aunque hayan logrado la supremacía en el Golfo +de Méjico. No cree, como algunos estadistas, que esté muy próxima +la hegemonía de los Estados Unidos sobre el continente todo, con +perjuicio de los intereses de Europa. El peligro existe, pero puede +ser evitado. Y concluye: «La orgullosa afirmación de mister Olney, +cuando la querella de los Estados Unidos e Inglaterra, a propósito +de territorios de Venezuela, de que «los Estados Unidos son hoy +prácticamente soberanos sobre el continente americano», no está de +ningún modo de acuerdo con la realidad de los hechos. Ellos aspiran a +serlo, es verdad, y el colosal desarrollo de sus riquezas, la profunda +confianza que tienen en sí mismos, les hacen creer en la fácil +realización de esos ambiciosos deseos; pero están lejos de haberlo +logrado. Puede esperarse que la construcción del canal interoceánico +traiga el establecimiento de un protectorado más o menos disfrazado de +los Estados Unidos sobre los pequeños Estados de la América Central; +se puede prever que las Antillas escapen poco a poco a la dominación +europea para caer en las de ellos. Quizá, también, si anda falto de +cordura y prudencia, Méjico, a pesar de su importancia, concluya por +ser asimismo un satélite de los Estados Unidos. Les será preciso a +éstos mucho más largo tiempo y muchísimos más grandes esfuerzos para +extender su hegemonía sobre las naciones sudamericanas, suponiendo que +puedan llegar a ello. Sin duda, los Estados Unidos verán aumentarse +sus relaciones comerciales con esos países y participarán de los +efectos de crecimiento y prosperidad que parecen estarles reservados. +El desarrollo de su potencia industrial, la reconstrucción de su +marina mercante, les ayudará mucho; pero, por muchos años aún la gran +corriente comercial de la América del Sur continuará dirigiéndose hacia +Europa, cualesquiera que sean los medios que empleen los Estados Unidos +para desviarla. _Y si el Brasil, la Argentina y Chile, abandonando +sus querellas intestinas y sus rivalidades, hallasen la estabilidad +política y se consagrasen a cultivar las riquezas maravillosas de +su suelo, se podría ver, en un cuarto de siglo, o en medio siglo, +constituirse en esa región naciones potentes, capaces de contrapesar a +la América anglosajona, y de hacer en lo de adelante vano el sueño de +hegemonía panamericana acariciado por los Estados Unidos._» + +Subrayo las palabras finales, porque ellas son la expresión del juicio +que la Europa sensata y previsora tiene de nuestras repúblicas, ante la +amenaza del imperialismo yanqui. Es de desear que nuestros hombres de +Estado se fijen en estas manifestaciones. El estudio que he extractado, +encierra la opinión del criterio serio europeo, y ojalá los pensadores +nuestros tomen en cuenta estas altas vistas[1]. + + [1] Recomiendo a quienes interese, en este sentido, un + reciente artículo del _Times_ sobre el imperialismo americano. + «El canal de Nicaragua», en el _Kolnische Zeistung_. Y «La + lucha por la preponderancia en la América del Sur», en el + _Frankfurter Zeitung_. + +[Ilustración] + + + + +[Ilustración: + + ACABÓSE + DE IMPRIMIR + ESTE LIBRO EN + MADRID, EN EL ESTABLECIMIENTO + TIPOGRÁFICO + DE JOSÉ YAGÜES + SANZ, EL DÍA XXVII + DE JUNIO DEL AÑO + MCMXVII] + + + + + PRIMERA Y ÚNICA EDICIÓN + + DE LAS + + OBRAS COMPLETAS + + DEL GLORIOSO POETA HISPANO-AMERICANO + + RUBÉN DARÍO + +Cuidadosamente seleccionadas, corregidas e impresas en tomos de 300 a +400 páginas, con magníficas decoraciones del insigne artista. + + + ENRIQUE OCHOA + +Se publicará un volumen mensual a partir del actual mes de Junio. + +Para la adquisición de estas colecciones se admiten suscripciones a los +precios siguientes: + +Suscripción anual, o sea de doce volúmenes: + + En el + En España. Extranjero. + ----------- ----------- + En rústica................... 40 pesetas. 45 pesetas. + En tela con planchas doradas. 52 » 55 » + En pasta española........... 58 » 62 » + +Las suscripciones, tanto a España como al Extranjero, se servirán +=FRANCO DE PORTE= y se cobrarán por + + _SEMESTRES ADELANTADOS_ + + + + + EDICIÓN ESPECIAL PARA BIBLIOFILOS + + +Además se hará una tirada extraordinaria de cien colecciones numeradas, +impresas en papel fabricado especialmente y encuadernadas en pergamino, +que se servirán únicamente por suscripción, en las mismas condiciones +que las anteriores, al precio de + + + DIEZ PESETAS CADA TOMO + +En cada tomo se harán constar los nombres de los suscriptores a +todas las colecciones, tanto de la edición corriente como de ésta, +especialmente dedicada a bibliófilos, la cual llevará además, si así lo +desea el interesado, su nombre o iniciales en la tapa de encuadernación +sin ningún otro adorno; pero si el suscriptor desea que la tapa vaya +decorada a mano por el Sr. Ochoa, habrá de aumentar otras =10= pesetas +por este trabajo. Cada tomo llevará distinta decoración. + +Para suscripciones y pedidos de ejemplares, dirigirse a la casa +administradora de esta edición, + + + Editorial MUNDO LATINO + + Barbieri, 1 duplicado.--Apartado 502. + +Las librerías de España y América deberán dirigir sus pedidos a la + + SOCIEDAD GENERAL ESPAÑOLA DE LIBRERÍA, + DIARIOS, REVISTAS Y PUBLICACIONES (S. A.) + + _Ferraz, 21._ .......... _Madrid._ + +EN EL PRÓXIMO VOLUMEN SE PUBLICARAN LOS NOMBRES DE LOS SUSCRIPTORES + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of La Caravana Pasa, by Rubén Darío + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58375 *** diff --git a/58375-8.txt b/58375-8.txt deleted file mode 100644 index 30c0397..0000000 --- a/58375-8.txt +++ /dev/null @@ -1,7104 +0,0 @@ -The Project Gutenberg EBook of La Caravana Pasa, by Rubn Daro - -This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most -other parts of the world at no cost and with almost no restrictions -whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of -the Project Gutenberg License included with this eBook or online at -www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - -Title: La Caravana Pasa - Obras Completas Vol. I - -Author: Rubn Daro - -Contributor: Alberto Ghiraldo - -Release Date: November 29, 2018 [EBook #58375] - -Language: Spanish - -Character set encoding: ISO-8859-1 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA CARAVANA PASA *** - - - - -Produced by Josep Cols Canals, Carlo Traverso, Carlos Coln -and the Online Distributed Proofreading Team at -http://www.pgdp.net (This file was produced from images -generously made available by The Internet Archive/Canadian -Libraries) - - - - - - - - - - - Nota del Transcriptor: - - - Se ha respetado la ortografa y la acentuacin del original. - - Errores obvios de imprenta han sido corregidos. - - Pginas en blanco han sido eliminadas. - - Letras itlicas son denotadas con _lneas_. - - Las versalitas (letras maysculas de tamao igual a las minsculas) - han sido sustituidas por letras maysculas de tamao normal. - - - - - LA CARAVANA PASA - - POR - - Rubn Daro - - - Prlogo - de - Alberto Ghiraldo - - - Volumen I de las obras completas. - Administracin: Editorial - MUNDO LATINO - Madrid - - - - - ES PROPIEDAD - QUEDA HECHO EL DEPSITO - QUE MARCA LA LEY - - - - -PRLOGO - - - - -[Ilustracin] - - - - -_RUBN DARO_ - - -_El alma de Amrica ha repercutido en el mundo a los sones portentosos -de la lira de este admirable poeta. Admirable y nico, porque en l -se ha concentrado el esfuerzo de infinitas generaciones, siendo algo -as como la resultante de la evolucin de la gran raza hispana que, -allende el mar Atlntico, condujo el fuego latino sobre el lomo de las -carabelas conquistadoras._ - -_La hora es llegada, pues; la hora de las grandes afirmaciones sobre -la obra de Rubn Daro. Levantemos la voz entonces para afirmar, -definitivamente, lo que ha tiempo viene concretndose en el fondo de -los espritus: La influencia decisiva de este poeta en la literatura -espaola, ya que l es un fruto, el mejor fruto del rbol padre, pero -enriquecido por el aura de las florestas vrgenes, coloreado por -luces de cielos de libertad y sazonado por el sol esplendoroso de los -trpicos que dor su frente de predestinado._ - -_Y sin caer en la vulgaridad de exaltar, vanamente, la figura de -Daro al nivel del creador de una nueva literatura, cosa fuera de ley -natural, establezcamos el lugar verdadero ocupado por este magnfico -poeta, creador, a su vez, eso s, de un nuevo valor, de una nueva -sensibilidad, de la que va impregnndose toda la literatura espaola y -espaola-americana, contagiada por su numen._ - - * * * * * - -_Contra la opinin general creo, como lo he dicho en una reciente -impresin literaria, que es a travs de Daro, que la joven literatura -espaola se satura de Francia y de Verlaine... Pero es tambin a -travs de Daro--el poeta que, para quienes saben mirar y ahondar en -las cosas y en los seres, atesora en su espritu mayor cantidad de luz -americana--, que la joven literatura espaola adquiere una ductilidad, -una maleabilidad, una tersura, una sutileza, una sugestin, una -energa nuevas, bebidas por el precursor en sus Momotombos amenazantes -y tronadores, en sus florestas bellamente salvajes, en sus cielos -lmpidos, en sus soles ardientes y en las gotas de sangre que sus -ascendientes, chorotegas o nagrandanos, mezclaron al tronco hispano, -mstico y guerrero._ - -_Y he aqu cmo, a pesar de la influencia de Pars, americana es la -fuerza, americano el fuego, americana la sugestin del estilo que da -modalidad y carcter a este admirable movimiento literario de que es -bandera Daro._ - -_Escuchad cmo, l mismo, ha explicado su situacin artstica en estos -prrafos, tan llenos de sugestividades, que extraigo de la_ Historia de -mis libros: - - _En el fondo de mi espritu, a pesar de mis vistas cosmopolitas, - existe el inarrancable filn de la raza; mi pensar y mi sentir - continan un proceso histrico y tradicional; mas de la capital del - arte y de la gracia, de la elegancia, de la claridad y del buen - gusto, habra de tomar lo que contribuyese a embellecer y decorar - mis eclosiones autctonas..._ - - _En_ Del campo (_vase_ Prosas Profanas) _me amparaba la sombra - de Banville, en un tema y en una atmsfera criollos. La_ Cancin - de Carnaval _es tambin a lo Banville, una oda funambulesca, de - sabor argentino, bonaerense. La_ Sinfona en gris mayor _trae, - necesariamente, el recuerdo del mgico Theo, del exquisito Gautier - y su_ Symphonie en blanc majeur. - - _La ma es anotada_ d'apres nature, _bajo el sol de mi patria - tropical. Yo he visto esas aguas en estagnacin, las costas como - candentes, los viejos lobos de mar que iban a cargar en goletas y - bergantines maderas de tinte y que partan, a velas desplegadas, - con rumbo a Europa. Bebedores, taciturnos o risueos, cantaban en - los crepsculos, a la popa de sus barcos, mientras exhalaban los - bosques y los esteros cercanos, rodeados de manglares, bocanadas - clidas y relentes paldicos..._ - - _Y tal es ese libro_ (_se refiere a_ Prosas Profanas) _que amo - intensamente y con delicadeza, no tanto como obra propia, sino - porque a su aparicin se anim en nuestro Continente toda una - cordillera de poesa poblada de magnficos y jvenes espritus._ - -_Y, ya seguro del triunfo, agrega_: - - _Y nuestra alba se reflej en el viejo solar._ - -_Despus, aludiendo a_ Cantos de Vida y Esperanza, _dice_: - - _Espaol de Amrica y americano de Espaa, cant, eligiendo como - instrumento al hexmetro griego y latino, mi confianza y mi fe en - el renacimiento de la vieja Hispania, en el propio solar, y del - otro lado del Ocano, en el coro de naciones que hacen contrapeso, - en la balanza sentimental, a la fuerte y osada raza del norte._ - -_Y siempre, desde la_ Sinfona en gris mayor _de_ Prosas Profanas -_hasta el_ All lejos _de_ Cantos de Vida y Esperanza, _un rememorar -constante de paisajes tropicales lo embarga, refloreciendo -perpetuamente en toda su obra el recuerdo de la ardiente tierra -natal_. - - * * * * * - -_He hablado de predestinacin, y nunca como en este caso podra -justificarse el uso de tal vocablo, puesto que una fuerza oculta, -secreta y soberana, parece impulsar a este peregrino del arte -que, zaherido por los necios y por los que no entienden_--celui -qui-ne-comprends-pas, _oh, Gourmont!--injuriado en su amor -propio--ms bien dicho, en su orgullo inmenso de forjador de -belleza--por el insulto, rastreante y baboso, de toda especie de -pedantes y pendolistas sin estro, anquilosados y grises moluscos sin -alma y sin brillantez; perseguido y calumniado, al iniciarse en su -carrera de escritor, por el cmulo de analfabetos zafios y leguleyos -circundantes; en plena y triunfante juventud, guiado slo por el hada -milagrosa que lo bes al nacer, chase a andar por el mundo, el nuevo -mundo de su cuna, recorre los lindes de su pueblo y, despus, con su -lira al brazo, sale de su Nicaragua lujuriante, va al Salvador, va a -Guatemala, va a Costa Rica, va a Honduras, cruza por segunda vez, en un -vuelo de guila, a Chile, y all, a raz de una brega fantstica con -la vida, con la msera vida que pretende, intilmente, atarlo por el -corazn y el estmago, a la piedra de sus molinos, en pleno vrtigo de -iluminado, lanza a los vientos de la gloria el gnesis de toda su obra -futura, encerrado, envuelto en el_ Azul _de sus ensueos. Despus... -Despus, escuchad: Vuelve de Chile a su Momotombo. Permanece una corta -temporada en la tierra que le vi nacer, tal como si hubiera ido a ella -slo para acumular algunas fuerzas complementarias de su energa, y -el incansable peregrino del arte, lira al brazo de nuevo, parte esta -vez en busca de la Cruz del Sur... Regresa a Chile para entrar a la -Argentina por en medio de sus altas cumbres, y all, en ese pueblo -nuevo, fuerte y predestinado tambin a cosas grandes, hace su aparicin -triunfal._ - - * * * * * - -_Ha llegado a su primera y grande etapa. All, en la Argentina, -trabajar denodadamente, luchar como un esforzado, bandera y verbo de -su arte, contra todo y contra todos. Convertido en fuerza dinmica, -reunir a su alrededor a la flor de la juventud llena de ideales y -ansiosa de expandirse; fundar revistas donde ensayarn sus vuelos -los pichones que hoy tienen alas de cndor; har periodismo alto, -fuerte, educador, sin mcula; ser caudillo literario, a cuyo paso se -abrirn rosas perfumadas y ardientes y se erguirn cactus malignos -y punzadores; har oir su palabra serena, armoniosa, llena de fuego -y de msica extraa y sugestiva, en defensa de su credo renovador; -escribir dos de sus libros fundamentales_, Prosas Profanas _y_ Los -Raros, _y, por fin, en el cenculo nocturno, rodeado de los elegidos -de su espritu, agitado y nervioso, presa del estimulante alcohlico y -trgico, ser siempre el apstol del arte, exaltado hasta el delirio -si queris, embriagado hasta la locura, pero soando, perennemente, con -la belleza y la luz_. - - * * * * * - -_En la Argentina deba terminar su viaje por Amrica. Ya de all -vendra a Europa para irradiar desde aqu con ms poder en todo el orbe -de habla castellana. Cumple as su peregrinacin, y durante quince o -ms aos de batalla sin tregua--porque Daro fu un laborioso, hombre -de arte siempre, absorbido por la idea de la superacin, evolucionando -y ascendiendo por la luminosa cuesta de su montaa de ensueo--, -realiza esa obra admirable, de la que son jalones soberbios sus_ -Cantos de Vida y Esperanza, El poema de Otoo, Peregrinaciones, La -caravana pasa, _el_ Canto a la Argentina _y el_ Canto errante, _broche -diamantino con que cierra el ciclo de su accin fecunda interrumpida -por temprana muerte_. - - * * * * * - -_Poeta por antonomasia? S, poeta, el poeta, el ser entregado, todo -entero, al arte, a su arte, que era el de poner msica perdurable al -pensamiento._ - -_Apstol de la belleza, cuya alma, todo sinceridad,_ - - Si hay un alma sincera esa es la ma! - -_alent vibrando siempre al ritmo musical de la naturaleza, percibiendo -los sonidos ms armoniosos, sutiles y puros, para trasmitirlos, hechos -notas de luz, en sus estrofas aladas._ - -_En la lrica espaola queda para siempre marcada la influencia de este -poeta concretador, envidiable y generoso, de una nueva sensibilidad, la -sensibilidad de su poca, que l supo hacer palpable en su estilo de -magno y mgico artfice._ - - Alberto GHIRALDO - - Madrid, 1917. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin: LIBRO PRIMERO] - - - - -[Ilustracin] - - - - -I - - -Desde el aparecer de la primavera he vuelto a ver cantores ambulantes. -Al dar vuelta a una calle, un corro de oyentes, un _camelot_ lrico, -una mujer o un hombre que vende las canciones impresas. Siempre hay -quienes compran esos saludos a la fragante estacin con msica nueva -o con aire conocido. El negocio, as considerado, no es malo para los -troveros del arroyo. Qu dicen? En poco estimables versos el renuevo -de las plantas, la alegra de los pjaros, el cario del sol, los besos -de los labios amantes. Eso se oye en todos los barrios; y es un curioso -contraste el de que podis oir por la tarde la claudicante meloda -de un aeda vagabundo en el mismo lugar en que de noche podis estar -expuesto al garrote o al pual de un _terror_ de Montmartre, o de un -_apache_ de Belleville. Mas, es grato sentir estas callejeras msicas, -y ver que hay muchas gentes que se detienen a escucharlas, hombres, -mujeres, ancianos, nios. La afnica guitarra casi ya no puede; los -pulmones y las gargantas no le van en zaga, pero los ciudadanos -sentimentales se deleitan con la romanza. Se repite el triunfo del -canto. Las caras bestiales se animan, las mscaras facinerosas se -suavizan; Luisa sonre, Luisn se enciende. El mal est contenido por -unos instantes; el _voyou_ ratero no piensa en extraer el portamonedas -a su vecino, pues la fascinacin de las notas lo ha dominado. Los -cobres salen despus de los bolsillos, con provecho de los improvisados -hijos de Orfeo--o de Orfen--. El cantante sigue su camino, para -recomenzar ms all la misma estrofa. La cancin en la calle. - -El dicho de que en Francia todo acaba en canciones es de la ms -perfecta verdad. La cancin es una expresin nacional y Beranger no es -tan mal poeta como dicen por ah. La cancin que sale a la calle, vive -en el _cabaret_, va al campo, ocupa su puesto en el peridico, hace -filosofa, gracia, dice duelo, fisga, o simplemente comenta un hecho de -gacetilla. Ya la talentosa ladrona seora Humbert anda en canciones, -junto con la catstrofe de la Martinica, y la vuelta de Rusia de M. -Loubet. En Buenos Aires hay poetas populares que dicen en verso los -crmenes clebres o los hechos sonoros, como en Madrid los cantan los -ciegos. En Londres se venden tambin canciones que dicen el pensar del -pueblo, lleno de cosas hondas y verdaderas, a tres peniques los cinco -metros de rimas. Ese embotellamiento castalioperiodstico es til a -la economa de las musas. - - * * * * * - -Dos cancionistas acaban de irse a hacer una jira alrededor del mundo. -Conozco a uno de ellos, a Bouyer, excelente muchacho que hace versos -lindos. Ese viaje alrededor del mundo es con el objeto de hacer dinero. -La empresa es loable, aunque un poco difcil. Esas cigarras corren el -peligro de abandonar la lira en el camino a pesar de la _rclame_ de -_Le Figaro_, de la proteccin de las colonias y del talento de los -viajeros. La cancin y el cancionista parisienses fuera de Pars, no -resultan. Siempre consider la bella y generosa idea del Dr. Can, en -uno de sus artculos, el establecimiento de un _cabaret_ artstico en -Buenos Aires, como irrealizable. La cancin de aqu necesita primero -su idioma, sus oficiantes melenudos, su ambiente singular, la cultura -de un auditorio tico. Ya me imagino en un caf criollo, una especie -de _Quat'z-arts_, la figura de Yon Lug, por ejemplo, cantando, con su -melena, y sus pantalones. Pobre melena, pobres pantalones y pobre Yon -Lug! Louise France no saldra dos veces. Y en cuanto a los _hyspas_ que -quisiesen ridiculizar a tales o cuales personajes mundanos o polticos, -no quiero pensar en los percances que les sucederan. - -La calle y el aire libre dan su nota especial a todo lo que en ellos -pasa, cortejo, personas, msica o palabra. El mismo ensueo brota en -veces de la calle. Quin no se ha sentido vagamente sentimental, en -la tristeza de una tarde, al oir cmo brota en fatigadas ondas de -melancola la msica soadora de un organillo limosnero? No ha escrito -un altsimo poeta un maravilloso poema en prosa con ese motivo? - -La cancin anda por las calles y callejuelas de Pars desde hace -tiempo. Los triols de Saint Amand nos dicen algo de las que se oan -por aqu por mi vecindad, en el Pont Neuf. Se las oye entre ocho y -nueve, las raras canciones del Pont Neuf. Su papel es menos blanco que -un huevo, pero mi lacayo las encuentra bellas. Las canciones del Pont -Neuf se unen a los raros libelos. El espritu popular ha florecido -siempre en las canciones, en blancos amorosos, en rosados alegres, o en -los rojos furiosos de las locas carmaolas. Charles Arzano nos renueva -la historia de la cancin callejera desde su aparicin en ese Pont Neuf -y sus alrededores, - - ...rendez-vous des charlatans, - Des chanteurs de chansons nouvelles. - -Los cancionistas eran un poco bohemios, un poco prestidigitadores o -maestros de animales sabios, perros o monos. Y sus cantos eran solos o -acompaados de lamentables violas o violines. Un pobre diablo de poeta -del tiempo de Saint Amand se llamaba el Perigourdin, andaba hecho una -lstima, vendiendo sus composiciones o haciendo que las venda. Luego -hay otros, como el loco Guillaume, que diverta a Enrique IV y a Luis -XIII. Las mazarinadas aparecieron. Scarron afilaba sus tijeras. La -stira de todos se encarnaba en volantes estrofas. - - Un vent de fronde - A soufl ce matin: - Je crois qu'il gronde - Contre le Mazarin. - -Las mujeres no faltan. Ya es la Mathurine compaera de Guillaume el -bufn, ya la terrible verdulera dame Anne que andaba en el mercado y -fuera de l esparciendo invectivas contra su regia tocaya de las bellas -manos, Ana de Austria. Desfilan en la curiosa lista de la cancin -flotante, Phillipof el ciego, que - - ...a gueule ouverte et torse - A voix hautaine et de toute sa force - Se gorgiase a dire des chansons; - -el cojo Guillaume de Limoges, el Apolo de la Grve, Mondor y Tabarin -su criado, Bruscambille, Duchemin, y el gran charlatn barn de -Grattelard. Bajo Luis XV, Minart y Leclerc, Valsiano y esa hermosa -Fanchon, cantora atrevida, prdiga de su cuerpo, que llevaba encajes de -Chantilly en su delantal. Verdadera cancionista de las calles, a la -Watteau, ningn _souper fin_ digno de ese nombre se poda dar sin la -presencia de la bella Fanchon, a quien se festejaba y se llamaba por -todas partes. - -Bajo la Revolucin no surge ms figura que la de Angel Pitou, tan -famoso en el mundo gracias a Dumas. Pero la cancin callejera entonces -va en coro, en grandes coros trgicos. Lleva el gorro frigio, rojo -como la sangre, y en las puntas de las picas, cabezas. Despus la -cancin ha degenerado. No aparecen figuras concretas y notables. Los -caricaturistas, como Daumier y Gavarni, se ocupan de ella como una -pgina de miseria al servicio de la filosofa de su lpiz. - -Hoy los cantores ambulantes, como he dicho, son siempre camelots que -venden canciones con ocasin de un suceso cualquiera, as como venden -juguetes, grabados, tarjetas postales o abanicos. Y cantan ellos del -mismo modo que pronuncian discursos o _bonimenst_. La primavera es un -pretexto, Vctor Hugo otro, Boulanger otro, el 14 de Julio otro; y la -venta aumenta con un hecho criminal de resonancia como el asesinato de -Corancez: - - Ecoutez le terrible drame - Qu' tous ici je vais chanter, - Vous en s'rez tous pouvants - Et pleurerez chaudes larmes. - Faudrait qu'vous n'ayez rien dans l'me - Si vous rfusez de me l'acheter! - Un pre, un inmonde assassin - Dont le coeur n'tait pas humain - Et quin n'est pon digne d'estime, - Commit les plus horribles crimes. - La colre guidant sa main, - Il assomma tout's ses victimes. - -La cancin, editada generalmente en el Faubourg Saint-Denis o en la -calle du Croissant, lleva su ilustracin, su grabado espeluznante, -o amoroso, o patritico. As la cancin en la calle va presentada -por la pintura, por la msica y por la poesa. No podr quejarse el -aficionado. Los temas cambian como la actualidad, y de este modo la -profesin no tiene tiempo perdido, y la ganancia es segura. Vale ms -que asaltar, robar o hacer el oficio de los clebres, por ahora, Leca y -Manda, dueos que fueron de la innominable _Casque d'or_. - - * * * * * - -Eugenie Buffet logr gran fama, hace algunos aos, saliendo a -cantar para los pobres; y en las calles de Pars recogi muy buenas -cantidades, ayudada por su agradable figura, su buena voz y su buen -talento. La vi en tiempo de la Exposicin, en el Pars viejo, en el -_Cabaret de la pomme de pin_. Y la he vuelto a ver en otro cabaret que -ha hecho ruido al fundarse en Montmartre, pues no se poda conseguir el -permiso para su fundacin: _La Pure_. En esos _cabarets_ montmartreses -y en algunos del barrio Latino, se refugia la cancin que guarda las -tradiciones y las preeminencias de antao, aunque muy venida a menos. -Los poetas cancionistas de esos lugares son casi todos comerciantes -al pormenor de talentos sin salida o sin colocacin. Esos artistas -que tanto han dicho y dicen de la burguesa, son servidores de ella, -histriones de ella. El renombrado Fursy tiene como clientela la flor -mundana y _demi_-mundana. Los poetas de su _bote_ divierten a las -cortesanas y a las gentes de dinero, diciendo stiras ms o menos -graciosas contra personalidades conocidas, y formando, por as decir, -una gaceta lrica con todos los sucesos que llaman la atencin pblica. -El _cabaret_ de Fursy es caro como un teatro de primer orden, y se va -a l despus de comer en casa de Paillard... Esa no es la cancin en la -calle. Es la cancin del tiempo en que vivimos. - -Ah! las ilusiones de tantos jvenes americanos cuyas cartas recibo, en -que me hablan como de un soado paraso intelectual de esos centros en -que ellos juzgan triunfantes a la bella Poesa y al Arte adorado. - -Hay, en esos centros, unos cuantos hombres de bastante talento, aqu -donde _todo el mundo tiene talento_, que le saben sacar su provecho -al oficio de rimar; y unos cuantos pobres diablos que cantan por unos -pocos francos la romanza sentimental o la cancin de _faits divers_. -Y entre los concurrentes, gentes de todo pelaje, mujercitas fciles, -botticellis que se dicen etermanas, poetastros, viejos _rats_, o -muchachos con fortuna que van a pasar el rato con su amiga. Por una -hermosa poesa, muchas mediocres, escatolgicas, o tontamente obscenas. -Por una manifestacin de arte, o de sentimiento, un sinnmero de -bufonadas sin sal ni gracia. No faltan exticos y rastacueros que -aparentan gozar con todo lo que all se ve y oye, dando por un hecho -que, para ser parisiense, hay que gustar de ello. - -La poca actual ha bastardeado las cosas del espritu y del -entendimiento y corazn. El utilitarismo y la poca fe han mermado el -soar y el sentir. La vieja lira se ha vuelto un instrumento que hay -que poseer a escondidas, _en catimini_, como dicen por ac. - -Las rimas en Francia estn de baja. A pesar de ser Hugo divinizado, -los libros de versos no tienen salida en las libreras, ni los poetas -nuevos logran romper el hielo general. No debe ser esto signo de -progreso, porque en Inglaterra y en los Estados Unidos no hay familia -que no tenga su poeta favorito junto a la biblioteca del hogar. - -Los poetas oficiales son como M. Rostand o como M. Sully Prudhomme... -Ni unos ni otros llenan el vaco ideal. Los otros se van cada cual por -su camino, mientras las sombras de Verlaine y Mallarm desaparecen -entre los cipreses obscuros de una hermosa leyenda. La cancin se echa -a la calle... - -Prefiero oir el organillo, el orgue de Barbarie... - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -II - - -Ha habido en estos das dos exposiciones que han atrado la atencin -parisiense, sobre todo la de la gente elegante: una de perros, otra -de flores. Tan de buen tono es una perrera de distincin, como una -coleccin de orqudeas o crisantemos. - -En la plaza de la Concordia, frente a la exposicin canina, se ha -instalado todos los das un grupo singular de hombres y canes, una -especie de pequeo mercado al aire libre: los perros pobres, los perros -de la calle, los cuatro patas de Pars cantados por Bruant cuando -Bruant no tena rentas. Es algo como el Saln de los Independientes, -ante los medallados y ricos... - -Ciertamente, en todo hay clases, hay jerarquas. Los perros del -coloquio de Cervantes no eran del mismo rango que los que acompaan, -decorativos, a los prncipes, en los retratos de Velzquez, y un perro -de ciego no es igual a un perro de millonario. El otro da, en el hall -del Elyse Palace Htel, he visto algo que preocupaba a la servidumbre. -Los _larbins_ sonrean, casi se humillaban... Solicitaban una caricia, -una mirada, quiz una mordida... Se trataba de los perros de la -baronesa Hirch, que andaban ah por los salones, seores distinguidos -aunque importunos y mal educados. - -All en la exposicin se ha reunido una larga cantidad y variedad del -quiz extremadamente alabado animal, que usufructa la mejor fama de -fidelidad y de nobleza. Todos los pelajes y todas las formas, desde -los enormes mastines hasta los perrillos redondeados como pelotas para -alfileres o semejantes a manguitos. Entre los visitantes he visto -personas que miraban con verdadera ternura a las notables bestias y -he recordado la suscripcin abierta por el _New York Herald_ para un -hospital de perros, y a la cual han contribudo con buenas sumas, -nobles foxterriers y blasonados galgos. Y hay, en una isla del Sena, un -cementerio cnico que... - ---Cuanto ms vivo entre los hombres, amo ms a los perros, dej dicho -alguien. Yo, agreg un filsofo bastante cuerdo, con quien departa -junto a la gran perrera de las Tulleras, cuanto ms vivo entre los -hombres envidio ms a los perros. De ellos es la tierra prometida y -sus sucursales: Pars, Londres, New York. La ms noble conquista del -hombre y el perro, han logrado gran parte en el imperio del mundo. - -La ocurrencia de Calgula fu un presentimiento. Antes que en Pars, en -los Estados Unidos los perros han llegado, merced a la complacencia y -al capricho de sus amos millonarios, a la filozoologa, parangn de las -obras y del sentimiento de los filntropos. Los perros ricos han dado -dinero a los perros pobres, sus hermanos desheredados. La caridad es -una noble virtud. - -Los perros parisienses de la _lite_, gozan de todas las ventajas de su -excepcional posicin. Disfrutan de sta con un exceso chocante. Los hay -que no disimulan su petulancia y su vanidad. Los hay que van solos, en -los carruajes de sus amos al Bosque, en estas dulces tardes doradas de -sol. Miran, desde sus cojines, con un desdn manifiesto; no bajan de -su preeminencia social. Su desdn abarca a los hombres, a los hombres -pobres. Son autoritarios con los perros de la clase media, y tiranos -con los perros callejeros. - -Jams consentiran en una _messaliance_; tienen decoro. Hasta hoy, -en este favoritismo de que gozan, la gente de buena voluntad vea -algo como una coercin benfica en los caballos y en los gatos; pero -los gatos se han dado demasiado a la literatura desde Beaudelaire; -y sufren, a causa del _civet_ de liebre, la predileccin de los -cocineros de _rotiseras_ mediocres. En cuanto a los caballos que se -diran exclusivamente favorecidos por las sociedades protectoras de -animales, estn demasiado degenerados y abatidos por un servilismo que -retrogradar muchos siglos su progreso... Hay el gran Prix, s; pero -hay tambin la hipofagia! En tanto que los perros... - -Haraposos, hombres y mujeres, los del mercado improvisado de perros, -estaban all frente a la terraza de Orangerie. Les rodeaban un grupo -de pobres diablos y de curiosos; y por el aspecto, muchos de ellos -necesitados, hambrientos. Dentro se oa la algazara de los perros -ilustres; perros que valen una fortuna _y que lo saben_; perros -titulados y con holgadas rentas anuales; perros que tienen cocinero, -veterinario y modisto; perros _parvenus_, hijos del azar, perros -cristianos y perros judos. - -Ah! admirable Teufelsdroeckh. - -A los ojos de la lgica vulgar, qu es el hombre?--Un bpedo -omnvoro que usa calzones! T seras hoy impagable para una -conferencia trascendente sobre la psicologa de los perros y su -relacin con los humanos. - -A la puerta de la exposicin, un gran perro, vagabundo, un verdadero -quat'patt's de Pars, sarnoso, flaco, lleno de remiendos y peladuras, -pero fuerte, con una gran boca que deja ver muy firmes y agudos -dientes, mira hacia adentro con ojos que sin ser humanos podran decir -muchas cosas. - -Si l pudiera!... - - * * * * * - -Turno de las flores. - -Esto es ms grato. Recordis las maravillas florales de la Exposicin -Universal? Habra que repetir el mismo himno, que glosar el mismo -canto. Flores de todos los climas, de todos los colores y de todas -las formas se presentan en las _serres_ nuevas, en el jardn de las -Tulleras, al lado de la rue Rvoli La jardinera confina ya con -la escultura, con la pintura, con la literatura. Hay aqu tambin -nobleza y distincin. Junto a las rosas reinas y las princesas -exticas, estn las flores de los campos, las flores rsticas que -han recibido educacin, que han aprendido a ser elegantes, que han -aumentado y afinado sus trajes, que saben, al paso del aire, hacer -cumplidas reverencias y que pueden ser cortejadas por las ms exigentes -mariposas. Un soplo de penetrantes aromas brota de tantas delicadas -carnes, de tantas magnficas corolas. Mil formas se combinan, se -juntan, y todos los tintes lucen a la luz que pasa amorosa por los -vidrios de las galeras. Qu vasta nomenclatura! Las familias se -multiplican y se llega en ocasiones a perder el conocimiento. Rosas, -cuntas rosas? Claveles, cuntas especies de claveles? Llaman las -clemtides japonesas de colores episcopales; los geranios de todos los -colores, los caladiums tropicales, las otras flores de sonantes nombres -latinos y griegos; las rosas siempre, de cien, de mil nombres, desde -los de las leyendas hasta los de las vulgares dedicadas a subprefectos -y propietarios; las reina-margaritas, los jazmines, las mltiples -violetas; las cestas de amapolas civilizadas; la anmona antigua que en -el latn de Plinio como bajo el cielo se abre al soplo del aire: _Flos -numquam se aperit nisi vento spirante, unde et nomen ejus_. Y otras, y -otras, infinitas joyas de los _parterres_. - -Las marquesas, los ministros, militares, ricos mundanos iban y venan -gozando en la fiesta primaveral y perfumada. - -El filsofo, silencioso, meditabundo me dijo de pronto: - ---La verdad es que el derecho al pan es indiscutible. - ---S, le contest. - ---Y tambin este otro: que cada cual tenga en la vida su parte de rosas. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -III - -_Andrianamanitra mby an-trano_, en correcto malgacho, quiere decir: -El buen Dios est en la casa, lo cual se aplica, all en Tananarive, -cuando la luz del sol invade las habitaciones. Es una manera de -expresarse potica, sencilla, religiosa, como conviene a gentes -salvajes, negras, desprovistas de toda civilizacin. - -En Pars, capital de la cultura, cuando llega oficialmente cornacqueada -la pobre reina Ranavalo, se la llama la negrita de la rue Pauquet, se -la aloja en un garni de segundo orden, se la pinta como una mona, en -los peridicos; lo cual no obsta para que, en la estacin, al llegar su -majestad hova, se haya gritado, a falta de algo mejor: vive la reine! - -La reinita morena--_nigra sum sed formosa_--es bastante agradable y -simptica; no es, ni mucho menos, una salvaje, puesto que pedalea -y lee novelas francesas. Si la pensin que se la pasa no fuese tan -limitada, se entregara quiz al automovilismo. Prisionera, despus de -ser destronada de un modo completamente progresista, ha vivido en una -villa que la sirve de jaula en Argel. Es algo en cambio de su palacio -de plata, en la capital de su reino, en donde, soberana, gozaba de su -libertad poderosa y de sus caprichos. La tierra de su nacimiento es de -singular hermosura; y al llegar a Pars, no ha dejado de recordarla. - -Ese pas, hoy bajo la fuerza francesa, es descrito as por Pierre -Mille: All, dice, las tempestades mismas no obscurecen la claridad -del cielo. Las estrellas no son las mismas que en Europa, y la luna -es tan bella y majestuosa que los nios la llaman abuela, queriendo -significar as su respeto y su afecto por ese astro. La tierra en ese -pas es roja y casi sin rboles. - -Los ros, detenidos por diques frecuentes, se extienden en los valles -y favorecen as el cultivo del arroz, que rinde ciento por uno. En fin, -los habitantes, siendo de origen polinesio, tienen ms inocencia que -virtud. Aman el amor, los nios, los cantos fciles, y, sobre todo, la -luz. - -Como vis son absolutamente brbaros; y se ha procurado y se procura -infundirles ideas nuevas e importarles diferentes artefactos, as como -iniciarles en los refinados adelantos de nuestro ilustre Occidente. -Como Ranavalo lee los peridicos, se ha encontrado, a su llegada, con -el asunto de la secuestrada de Poitiers, una seorita encerrada por -su distinguida madre y su ex suprefecto hermano, durante un perodo -de veinticinco aos, y encontrada medio podrida en un infecto cuarto; -varios procesos de delitos contra natura; un obispo estafador; un -tal prncipe de Vitenval, pontificio, preso por idnticos motivos; -descubrimiento de torturas y castigos vergonzosos en el ejrcito; la -cuestin dudosa del _Figaro_; y los odios antisemitas y nacionalistas. -Y al enterarse habr exclamado: _Andrianamanitra mby an-trano!_ lo -que, como ya sabis, quiere decir en lengua de Madagascar: _El buen -Dios est en la casa!_ - - * * * * * - -A la reina se la dan--hay que ser justos--25.000 francos al ao; lo -cual representan el _revenu_ de cualquiera buena burguesa retirada de -sus negocitos. En cambio, el militarismo nacional impuso a la honesta -repblica la conquista de un pas ya unido a Francia por lazos morales -y polticos, desde el tiempo de Luis XIV. El dulce Mercier fu el alma -de esta campaa heroica que cost a los franceses siete mil soldados -muertos de disentera y fiebres tropicales. La toma de Tananarive no -cost un solo caonazo: la reina y los prncipes se entregaron a la -generosidad de los invasores. Francia asumi el protectorado directo -de la isla. Las cosas andaban muy bien y ya empezaba a reinar el -bienestar en el pas, cuando, con pretextos ms o menos ftiles, el -general Galieni, secuestr violentamente a Ranavalo, la despoj de -toda autoridad, e hizo fusilar en la plaza pblica a los parientes y -ministros de la pobre soberana esclava. - -Por eso cuando ahora la preguntan a sta si ha tenido noticias de _la -bas_ se pone casi a temblar y olvida el francs que ha aprendido.--Des -nouvelles? Non, non. Jamais des nouvelles. Rasanjy? Sais pas. Philippe -Razafimandimby? Sais pas! No, no quiere saber nada. Se imaginar que -la van a fusilar. - -Y la sobrinita Mara Luisa, que se llama en malgacho Zat, tiene ya -nociones de lo que es la civilizacin europea. Y cuando la preguntan: -Qu quieres ser t cuando seas grande? contesta: - ---General! - -El ao pasado, en la Exposicin, tuve oportunidad de conocer a una -seora francesa que haba habitado por largo tiempo en Madagascar. -Llevaba consigo a una morenita hova, como de siete aos, vestida con -su traje nacional, de lanas y sedas rojas y blancas. El pequeo bronce -vivaz tena los ms lindos ojos negros y una graciosa sonrisa que -enseaba la finura de sus preciosos dientes. Hablaba la malgachita -con toda facilidad el francs y el ingls, y sus gestos y movimientos -denunciaban seleccin de raza y origen principal. La seora contaba la -historia de su bello hallazgo extico, y es singular. Era la nia hija -de un alto dignatario. Cuando los pacificadores de Galieni quisieron -sofocar una pretendida rebelin, cuya causa mayor eran exacciones -de colonos aventureros, no encontraron mejor medio que imponer el -terror, y as fusilaron a gran parte de personajes influyentes, cuyo -concurso habra sido justamente indispensable para calmar cualquier -movimiento sedicioso o de protesta. Refugiados los sobrevivientes en -lo intrincado de las selvas, vivieron all meses de hambre y angustia. -Los que se atrevan a salir servan de blanco a los soldados. Por otra -parte no era un sport nuevo. Los ingleses lo conocen. - -Un da, despus de una matanza de indgenas, encontraron abandonada a -esa chicuela, en un estado de lamentable extenuacin. La buena seora -la recogi y despus de muchos cuidados, logr salvarla. La nia -contaba que por largo tiempo haba vivido alimentndose de races. -La misma seora no cesaba de alabar la inteligencia de su protegida. -La raza hova--deca--es de las ms nobles y fciles de gobernar. Es -verdaderamente una inmensa injusticia la que se ha cometido imponiendo -el rgimen militar con su squito de excesos y sus crueldades. -Actualmente todava se impone all la ley marcial. Fusiles y espadas -dominan. - -Y la nia como que quera agregar:--_Andrianamanitra mby an-trano!_... - - * * * * * - -El redactor de un peridico, recin llegada la reina Ranavalo, -recibi una carta en estos trminos: Seor, quedar muy agradecido -si me explicis porqu la reina Ranavalo ha sido recibida de otra -manera que el presidente Krger. El caso es idntico. Ambos, vctimas -de la violencia, han tenido que abandonar su patria invadida por -el estranjero. La nica diferencia est en que la reina ha sido -despojada por hombres que usan guerreras obscuras y pantalones rojos -y el presidente por soldados que tienen guerreras rojas y pantalones -obscuros. Esta diferencia es muy poco importante para que la suerte de -la una sea menos interesante que la suerte del otro y despierte menos -simpatas. Por lo tanto, me pregunt: a qu causa atribuir la actitud -tan contradictoria de la poblacin parisiense? - -La respuesta es sumamente sencilla y el periodista ha contestado -en consecuencia. El ingls encuentra muy legtima su accin en el -Transvaal, y condena la del francs en Madagascar; el francs considera -que tena derecho a tomarse Madagascar; pero que el ingls, al -conquistar el Transvaal, se ha portado como un salteador. Resulta, -deca una notable carta publicada en _La Nacin_, de Buenos Aires, -que cuando la mueve su pasin, su inters o su conveniencia, la -civilizacin europea es ms brbara que los brbaros. - -Ciertamente, entre Krger y Ranavalo hay considerable diferencia. -El viejo boer est libre y la reina no; Krger tiene salva toda su -fortuna--quince millones, por lo menos, de pesos oro--, y la reina -no dispone sino de lo que el gobierno de Francia la quiere dar, en -pupilaje; Krger lee la _Biblia_, y a Ranavalo se le ha contaminado de -Ohnet, Mary, y compaa. Y para colmo de desventuras de la infeliz, -cuando ha adoptado las modas europeas, comprado bicicleta, aprendido un -poco de piano y venido a Pars con licencia, se la recibe como a una -macaca, se la llama negra y fea a cada paso, y poco falta para que se -la proponga una contrata en un circo, para bailar la bmbula al lado de -Chocolat. - -Entretanto, ella recibe su pensioncita, que la viene a ser como el -coronelato de Namuncur. - -Y el mariscal Waldersee vuelve ya de la China, en donde los soldados -de la civilizacin desventraron chinitas tan monas como Mara Luisa -Zat. En el sur de Marruecos _se pacifica_. En Cuba la enmienda Platt -protege a la isla ex espaola. Tacna y Arica no saben a qu atenerse. -En el Transvaal, Cecil Rhodes hospeda a Jameson, el del raid, en su -mansin que tiene un jardn, segn nos cuenta Jean Carrre, como no lo -tuvieron Csares romanos, lleno de flores raras y de leones enormes -prisioneros... - -Decididamente, _Andrianamanitra mby an-trano_. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -IV - - -Suelo encontrarme con gentes imaginativas y con gentes prcticas, -con caballeros de la clula y doctores msticos, con personas que -todo lo arreglan como dos y dos son cuatro y con personas que estn -esperando en estos momentos el caballo blanco del Apocalipsis. Toda -la biblioteca Alcan me merece mucho respeto, y doble la figura de los -santos padres que inspiran esa y otras bibliotecas parecidas. Los -espiritualistas hasta el xtasis y los swedenborguianos de la rue -Thouin, me inspiran vagos temores que algunas risueas ideas suelen -aminorar. A propsito de una autopsia ruidosa que tuvo por anfiteatro -el del hospital Saint-Antoine, y en la cual unos estudiantes de buen -humor rellenaron de peridicos el crneo de un ex gendarme--simblica -ocurrencia,--multiplicaron su hgado y desparramaron sus dems -miembros, se ha hablado y escrito mucho en Pars. He odo la opinin -de los de la clula, y no encuentran de particular en el hecho sino -la mala administracin del hospital; los del caballo blanco, por -el contrario, me han prometido para dentro de muy poco tiempo, la -destruccin del mundo por el fuego del cielo. No s qu dir la -Camarde de la sabia tranquilidad de los unos y de las bblicas -seguridades de los otros; pero algo debe preparar despus de tantas -ofensas, olvidos y burlas ante los cuales ese cmico descuartizamiento -de un difunto agente de orden pblico, es poca cosa. La verdad es que -_No hay que jugar con la muerte_, y Pars est jugando con ella, sin -mirar que desde lo obscuro de su abismo, horrible como en el fresco del -campo-santo pisano, esa flaca fatal ve mucho ms all de sus ausentes -narices. - -Desde luego el olvido. Quin recuerda, en el bullicio de esta vida -de continuos placeres en la lucha incesante por el dinero, por la -posicin o por la fama--que todo en el fondo es uno,--quin recuerda -que tiene que morir? Es el perpetuo ejercicio de los sentidos, y -la fatiga consiguiente. Cuando llega _la hora_, todo el mundo est -desprevenido. Si se es algo, la noticia ir en las secciones de crnica -social de los peridicos, y a nadie se le ocurrir que tal cosa pueda -acontecerle. Las ofensas son ms. La frecuencia del duelo es una de -tantas manifestaciones. Otra, la destruccin de la vida en su germen, -los fraudes del amor, las connivencias de M. y M^{me} Saturno. La -estadstica ensea resultados increbles, y la simple conversacin con -un portero instruye como un libro. Las hacedoras de ngeles han -ocupado tanto a la justicia, como la ciruga galante que abelardiz -una crecida clientela de damas ultraprudentes, partidarias de la -despoblacin francesa. Estos terribles menoscabos a la vida, son otros -tantos insultos a la Muerte, que se ve privada de gran parte de su -cosecha y suplantada en sus futuras funciones. - -La burla es peor. Existe en Montmartre un _cabaret_, que puede ser -considerado como uno de los templos en que mayor culto recibe la -estupidez y la grosera humanas. Se llama el _cabaret du Nant_, y -es una de las curiosidades que el recin llegado a Pars se ve -obligado a visitar, inducido por el cicerone, por el amigo bromista, -por la gua o por haber odo hablar del obscuro rincn en que se -toma a la muerte como un inconcebible pretexto de bufonera. Atenas -no habra consentido ese infecto bebedero, y en otra capital que no -se llamase Pars no habra ni polica ni pblico para la siniestra -farsa. La fachada del _cabaret_ est pintada de negro y una lmpara -verdosa ilumina la entrada. Ya en lo interior, os reciben unos cuantos -_croquemorts_ con saludos fnebres, y os llaman la atencin las -decoraciones absolutamente mortuorias. Calaveras, tibias, esqueletos, -inscripciones tumbales hieren la vista en las paredes; y las mesitas -para los consumos, estn substitudas por atades. El _croquemort_ -que hace de mozo, al servir lo que se le pide, no deja de acompaarlo -con comentarios escatolgicos, y de evocar ideas de carroa y de -inmundicia; las provocaciones al asco suelen ir acompaadas de insultos -grotescos, y todo esto, por lo general, es recibido por un pblico -singular, con risas aprobativas: - -Luego se pasa a una especie de teatrito, en donde, por un juego ptico, -se presencia la descomposicin de un cadver. Y he encontrado un tpico -personaje en ese antro: una infeliz muchacha, que cuando el lgubre -barnum pregunta al pblico: No hay quien quiera hacer de muerto? y -no surge de los asistentes el mozo ocurrente, o la joven lista, se -presta--dos francos la noche--a la macabra apariencia. Se ve entrar a -la persona en el atad, y se va advirtiendo poco a poco la lividez, la -podredumbre, la cuasi liquefaccin y el esqueleto. El resultado es un -uff! de desahogo, al salir de tan abyecta cueva. Cun lejos, en el -camino de lo infinito, el fresco de Lorenzetti! - - * * * * * - -Tengo gran estimacin por los mdicos y gran devocin por la medicina, -entre otras cosas, porque Esculapio es hijo de Apolo. Por esto mismo he -sentido correr fro por mis venas cuando he odo a varios estudiantes -de medicina ciertos informes y juicios. Yo, seor, me dijo uno, voy -a recibir mi ttulo dentro de poco, pero ni ejercer mi profesin, ni -me pondr jams en manos de un colega. Me habla usted del desprecio -de la muerte, de los chistes cadavricos, de bromas de _carabin_? An -hay algo peor en los internados. Qu dira usted si le dijese que -suelen verse y no con rara frecuencia, casos de absurdas necrofilias, -e inconcebibles profanaciones por inicuos farsantes? Pues bien, el -desprecio de la vida, la burla de la vida, es algo que da escalofros. -Ha ledo usted _Les Morticoles_, de Len Daudet? Le han narrado casos -curiosos? Yo le dir de uno observado por m. - -Llega un infeliz, el profesor diagnostica: apendicitis. Ya sabe usted -la enfermedad que estuvo hace poco de moda. Va uno a operar. Se le -abre el vientre al pobre paciente, se ve, y se encuentra que no tiene -en absoluto tal apendicitis. El profesor, muy tranquilo: Est bien, -csanle! No es esta la peor de las vivisecciones y la ms horrible de -las infamias? - -Otro caso. Un marido, recin casado, va a consultar a un mdico, -acompaado de su seora. Era un asunto ginecolgico. El matrimonio, -rico. El doctor asegura al marido que hay que hacer una operacin, una -operacin muy ligera, cosa de cortos instantes, mientras usted se fuma -un cigarrillo. Y el marido enciende el suyo, y se queda, no sin cierto -temor, esperando los resultados de la carnicera, en la antesala. Yo, -me dice mi amigo, tena el cloroformo y otro ayudante el pulso; el -doctor comenz a operar, y a poco vi un chorro de sangre que se elevaba -casi hasta el techo. No hubo remedio posible. - -El mdico, asustado, dijo: _a y est!_ Unos instantes despus la -mujer era cadver; el ayudante tuvo que salir a dar la noticia al -marido, pues el doctor tena, y con razn, miedo de que le matara. -Y como ste, otros tantos casos. Naturalmente, esto no lo dicen los -Doyen, los Albarrn, los Mauclair. Otros me narran historias que seran -hoffmanescas si no fuesen netamente repugnantes, de las horas intiles -del internado. Cuando el reciente hombre descuartizado, que es todava -incgnita para la polica, se supuso una broma de estudiantes. Ah, -las bromas! hay imbciles que para asustar al profano, se lanzan hasta -hacer sospechar, con ambiguas reticencias, ocurrentes antropofagias. -Ante esta clase de internos, futuros doctores, me complazco en -recordar a buenos amigos mos, del hospital San Roque de Buenos Aires, -excelentes muchachos que cuando las fatigas de la obligacin y del -estudio concluan, pasaban sus horas libres hablando de arte, dibujando -o interpretando en el armonium a Wagner, a Beethoven, a Grieg. - -Y los vagos rumores de enfermedades sostenidas, de monstruosos -abortos, de verdaderos asesinatos en favor de impertrritos herederos, -de esos que han tenido su comentario mejor en una popularsima -caricatura de Caran D'Ache, y los encierros de gentes en su sana razn -en manicomios y casas de salud? Cierto; esto sucede en todas partes, y -entre vosotros podis sealar algunos ejemplos que la prensa ha hecho -visibles y resonantes; pero en esta vastsima capital del placer, del -oro, del amor, los hechos son muchos. - -Los _camelots_ venden juguetes macabros, el esqueleto se prodiga en -dijes y pisapapeles. En una ocasin no lejana se di un concierto en -las catacumbas y se _flirt_ al amor de una sensacin nueva. La poesa -de Rollinat, que hoy ya nadie recuerda, tuvo muchos aficionados, y -_Mademoiselle Squelette_ muchos intrpretes. La Gran Histrionisa genial -Sarah Bernhardt, hizo famoso su fretro-lecho. La duquesa de Pomar, -tocada de teosofa, daba bailes en donde apareca, segn se dice, el -espectro de Mara Stuart; y el de Esseintes de Huysmans, cuyo modelo -en carne y hueso es el conde Robert de Montesquieu Fezensac, ofreca -comidas negras, a las que no hubiera tenido inconveniente en sentarse -la sombra del Comendador. - -Hay una literatura _faisande_, que huele mucho a cadaverina con su -poco de cantrida; a ella pertenecen, para sealar un ejemplo, ciertos -cuentos de M. Jean Lorrain, caro a lectores reblandecidos. - -La guillotina ha sido llamada por un escritor el espectculo -nacional, como los toros de Espaa; y hay gentes, sobre todo en -un especial medio femenino, que buscan esos sangrientos pimientos -erticos, para condimentar deseos insaciados y animar ensueos viciosos. - -Claro, que no es todo Pars, hay que fijarse bien y claramente, no -es todo Pars, sin excepcin; pues hay un Pars que trabaja y es -inmenso ese Pars, y hay un Pars que reza, inmenso tambin, aunque -parezca esto una eminente paradoja. Gran parte de la enfermedad est -sostenida por la carne cosmopolita que dominguea en la ciudad fabulosa -y maelstrmica. - -Pero de un modo o de otro, Pars, en medio de su gloria, en medio de -la alegre agitacin de sus pecados amables y terribles; en medio de la -avalancha de oro que un solo soplo de sus labios hace rodar al abismo; -en medio de tantas msicas y canciones que no hacen oir las quejas de -los de abajo, de los que estn, _como los muertos_, en sus negras -catacumbas, miseria y hambre; en medio de una primavera que presenta -incesantemente sus flores y un otoo continuo que da sus frutos a los -paladares favorecidos de la suerte; en medio de un paraso de locura en -que la mujer en su sentido ms carnal y animal, es la reina invencible -y la devoradora todopoderosa, ha olvidado que hay algo inevitable y -tremendo, sobre los besos, sobre los senos, sobre la alegra, sobre la -msica, sobre el capital, sobre la lujuria, sobre la risa, sobre la -primavera y sobre el otoo; y este algo es sencillamente la Muerte; la -Muerte, a la cual se olvida, o se ofende, o se burla. - -No hay que meter peridicos en el crneo de los muertos, como el mozo -del hospital Saint-Antoine. Se pueden poner al tanto de lo que pasa. - -No hay que dar conciertos en las catacumbas. Se puede despertar la -Muerte; y ponerse a bailar, como en la Edad Media... - -Ese sera el desquite de la Muerte... - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -V - - -Un distinguido asesino ingls, o al menos apellidado Smith, ha -intentado, con mal xito, degollar a una vieja cortesana retirada, ya -sin cotizacin en plaza, pero que tiene automvil. Las seoritas de -Pougy y otras Oteros, se han estremecido ante sus diamantes. En Maxim's -la noticia del suceso hizo palidecer muchas caras bonitas. El hecho -del da ha sido la preocupacin de _esas damas_, que por mucho tiempo -tendrn que pensar en los inconvenientes de su lucrativa carrera. Han -parado mientes en que, en Babilonia y en el mundo _ou l'on s'amuse_, -bajo una buena levita se oculta un buen estrangulador, y en que Smith -es uno ms en la lista de los Pranzinis, Prados y compaa. - -Ah! estas graciosas desplumadoras de pichones y gallos viejos, -encuentran de repente la garra de la bestia bruta que por quitarlas -el collar les quiebra el lindo cuello, o les pega una pualada, o les -ahoga, o emplea las armas principio de siglo del hroe de ahora: la -pelota de plomo en la cscara de la mandarina, y el anillo atado a la -fina cuerda. Y no ser quien las mate el hambriento desesperado de los -suburbios o el _marlou_ de gorra y blusa. Ser uno de esos desechos -humanos, uno de esos intrusos de todas partes, caballeros de industria, -rastas empobrecidos y sin oficio, rondadores de mesas de juego, -componedores de amor ajeno a tanto la pieza, parsitos de hetairas y -candidatos a la momentnea o larga celebridad que ofrece el aparato de -M. Deibler. - -En los cafs de mujeres elegantes y venales, habis visto esos -extraos tipos, de nacionalidades dudosas, valacos, griegos, -levantinos, americanos del norte y tambin del sur, rubios u obscuros, -elegantemente vestidos, con prendedores hirientes, bigotes tziganos, -conocidos de muchos sin que ninguno sepa a punto fijo quines son, -amigos confianzudos de las ms sealadas Emilianas y Margaritas, y -que levantan a su paso vagas interrogaciones: De qu vive ste? -Cmo gasta, cmo derrocha? Vive, casi siempre, de los calaveras que -le prestan y de las mujeres que le dan. Pero de repente, una noticia -circula al son de los valses hngaros, por las mesas envanecidas de -champaa: Sabes! Fulano, preso. Una estafa. O un robo. Cuando el -aventurero es de hgados negros, la campanada anuncia un asesinato. -Cuntos de esos van por el bosque, haciendo el rico, en equipajes -ajenos? Cuntos se sientan a jugar en los casinos al lado de ttulos y -personajes, hasta que un da se les agarra en la engaifa, se les echa -a puntapis, o se les desenmascara? - -Mas, es cerca de esas damas donde ellos aprovechan con ms -frecuencia, pseudo protectores, seores de compaa como el grotesco -tipo que acaba de presentar Coolus, secretarios, o perros de presa. Por -ese camino se llega a todo. El dinero a que estn acostumbrados les -hace falta de pronto, y hay que buscarlo de cualquier manera. Tienen -muchas amigas de las carreras, del aperitivo, de la cena, del teatro, -conocen sus joyeros, sus habitaciones, sus hbitos. Y as, de cuando en -cuando, una pobre pecadora muere de sangrienta y trgica muerte. - - * * * * * - -Esas damas... - -Preciosas estatuas de carne, pulidas y lustradas como dijes, como -joyas, flores, o animales encantadores, estuches de placer, maestras de -caricias, dignas de una corona de emperatriz, ducales, angelicales, y -tan brutas, tan ignorantes, tan plebeyas en su mayora! - -Cuando ms os deleitan un gesto atvico, un modal hereditario, os -revelan la antigua granja, el gallinero, el lavadero o la cocina -maternales. Todas las aguas de Lubn, todas las invenciones de Lenteric -no bastarn a quitar la original mancha nativa; todos los roces -con Gales, con Borbn o con Sagn no las suavizarn la aspereza de -generaciones de servidumbre y vulgaridad, y cuando el carcter exalta -o se agria brotan de los ms bellos labios palabras y hacen los ms -blancos brazos gestos, que piden la portera o el mercado. - -sta naci en un pueblecito de provincia; vino a Pars no se sabe cmo; -quiso trabajar y no pudo; le cay del cielo de un lecho casual una liga -medianamente favorable. Abandonada, fu _soubrett_, y de criada de -seora alegre, fu arrebatada por tal viejo vicioso que la lanz, es el -trmino. Tuvo suerte, y hoy posee una mediana educacin, un hotelito, -caballos, y su nombre figura en las crnicas del _Gil Blas_. - -Esa otra es gallega. Sirvi en Madrid en una casa de huspedes. Todos -los estudiantes supieron en su pensin de a dos pesetas lo que era -el amor de la sirvientita, cuya cara primaveral era un planto de -sonrisas, y cuya generosidad no tuvo lmites. Quin le ense a bailar -el vito y el fandango? Quin la levant de tan bajo como haba cado? -Qu ngel le mostr el camino de Pars, y quin la hizo descaderarse -ante un concurso de periodistas? Es el hecho que triunf en un -instante, y sus castauelas hicieron llover luises. Los jvenes vivos -y los viejos bobos la llenaron de diamantes. Qu de diamantes! Sus -diamantes fueron tan clebres como sus conquistas. Torpe como un pato, -tiene en su poca la celebridad de una Aspasia. Tiene hotel, casas que -alquila, todava ms diamantes, y mil trompetas que anuncian al mundo -el reinado de su belleza. - -Aqulla, tuvo por cuna un montn de coles, se corrompi casi en la -niez, circul por los barrios parisienses, en noches de fro, en busca -del paseante trasnochador. La casualidad la hizo hallar su suerte buena -en un desconocido. Ascendi. Gan. Acapar. Juega a los caballos. Su -llegada a Niza y Monte-Carlo causa siempre sensacin. - -Aquella otra, se acordar del pobre pintor que fu su amor primero en -un cuartucho del barrio Latino? Se acordar de las noches danzantes -de Bullier? De la escasa cena a la madrugada, en los mercados? Quiz, -porque se la suele ver en ocasiones pasear sus trajes de Doucet por -cafetines del Boul' Mich y saludar a sus antiguos conocimientos. - -Las obreritas miran con envidia a estas desdichadas con fortuna, cuyas -faldas, cuyos sombreros, valen un ao de trabajo en un taller matador. -El lujo las fascina, ese lujo gritn y exhibicionista; y el ver a las -ilustres pelanduscas en compaa del lord, del conde y del millonario. -Y no sospechan los lados duros y trgicos de esos aparatos de placeres, -a quienes el placer mismo martiriza. - -Algunas empiezan ya a guardar dinero, a poner en el Banco economas, y -suelen ser menos frecuentes los fines de fiesta a lo Cora Peral. Pero -la riqueza no es segura y un crecido tanto por ciento va siempre a -los hospitales y a la miseria degradada, cuando un mpetu salvador no -lleva la vieja carne intil al Sena. Las que logran asegurar los aos -ltimos, ya se sabe en lo que paran. Como el diablo viejo, en fraile; -la diablesa gastada, en devota. - -Hay sus raros ejemplos de aficin a la literatura, y sobre todo a las -tablas. Lo primero no deja de ser una especie de _rclame_, como en el -caso de Mlle. de Pougy; y lo otro no es ms que el _affiche_ viviente, -la muestra plstica, el escaparate del restaurador que pone a la -vista lo que atrae a los amantes de la _bonne chre_, o si queris, -_bonne chair_... - - * * * * * - -Habis estado alguna vez, pasada la media noche, en casa de Maxin? -Cito este lugar, por ser uno de los que ms ha estado de moda en -este ltimo tiempo. Una muchedumbre de beldades caras se instala -en las mesas, que no tardis en ver coronadas del indispensable -cordon-rouge o extrady. Caballeros de todos portes invaden el recinto -y entablan la partida amorosa de la cena, mientras los tziganos, que -casi siempre son espaoles, italianos y franceses, martirizan los -violines en un suplicio orfico que no cesa. Jovencitos adinerados y -ms que maduros _marcheurs_ se disputan la primaca del halago a las -mujeres, radiantes de joyas, maravillosamente vestidas, irresistibles -de vicio. Hay sonrisas, charlas, risas, y no son raros los insultos. -All estn las varias Guerreros, estranguladas de perlas, repartiendo -sus tentaciones espaolas; all varias yanquis, soberbias y duras, -con las manos pesadas de brillantes; y las innumerables Fulanas de -Tal Cosa, Perengana de Tal Otra, francesas con su falso apelativo -nobiliario, graciosas, atrayentes, plidas de noches blancas, a pesar -de los afeites. Y se come y se bebe; y cuando llega la madrugada, ya -las mesas se han apartado y el baile se inicia, y dale _Valse bleue_ -y dems msicas en boga. Por el lado del bar pasan los equvocos -_chasseurs_ que llevan mensajes; por otro circulan los mozos serviles, -renovando la champaada. Y la _qute_ de los msicos, completa los -indispensables desembolsos. (Qu dirais al saber que los violineros -del _Caf de Pars_ se han ganado en un ao de propinas setenta y -tantos mil francos?) Y las mozas se alegran ms y ms. Cada cual cuenta -con su presa. Y el inadvertido mozalbete no consulta su cartera; y el -animado _gag_ no halla qu hacer con su emperatriz de a tantos luises. -Y hay entre ellas celos y recelos. La ninfa no esconde a veces a la -verdulera, y la marquesita Watteau no oculta que sabe el vocabulario de -su pap el cochero. - -El triunfo est a la salida, cuando cada vctima se lleva a su -compaera del brazo. No se cambiara un caballero de stos, en ese -instante, por el mismo ex prncipe de Gales. - -All he visto autnticos potentados asiticos e inconfundibles -majestades yanquis; conocidos lores, y, qu honor para el continente! -gran variedad de afortunados hispano-americanos. - -All he visto--y ya comprenderis que no he asistido como uno de -tantos, pues no tengo inconveniente en manifestaros que no me llamo -Vanderbildt, y que la buena mensualidad que me paga _La Nacin_ no me -alcanzara para dos noches;--all he visto, con cierto pesar, a ricos -argentinos, desparramar los billetes azules, esfumar los oros con -prodigalidades que no dejaban mal puesta la bandera... Pero os juro que -ms de una vez he tenido la tentacin de decir a uno de esos notables -gozadores de la vida: Seor, es una bella pasin la pasin de la -belleza, y la grata compaa de estas princesas, envidiable desde todo -punto de vista, de odo, de olfato, de tacto. Tenis un capital que -no palidece ante el de algunos de estos nababs cosmopolitas. No sera -yo quien os aconsejara tomar la vida por su lado obscuro, cuando las -estancias producen tanto y no gastis sino los intereses de vuestro -haber total. Pero permitidme que os haga esta pequea observacin. Con -lo que gastis en una semana de superfluos derroches, podra seguir por -mucho tiempo sus estudios un joven pintor, msico, escultor, escritor, -de los muchos que en vuestro pas son pobres, y podran ms tarde dar -honra y brillo a la patria. Con lo que gastis en dos semanas podrais -obsequiar al Museo nacional de Bellas Artes, una hermosa obra, que -acrecentara al naciente emporio artstico; con lo que gastis en -un ao--y hablo de gastos absolutamente sin razn--calculad lo que -podrais hacer! - -Pero, casi siempre, cuando voy a hablar esto, suenan los violines, se -esparce la _Valse bleu_, se interponen los _chasseurs_, hace cuatro -reverencias el _sommelier_... - -Y esas damas...! - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -VI - - -Lo que se llama aqu la Gran Semana, es dedicada principalmente a la -ms noble conquista del hombre; la ms noble conquista del hombre ya -se sabe que es el caballo. - -Ya fu la fiesta de Auteuil, en donde, con la complacencia de un da -amoroso y dorado, se vi un brillante ejrcito de mujeres deliciosas, -vestidas con el arte de encantamiento que los costureros saben; -irrupcin de rostros sonrientes, trajes de primavera, sombreros y -sombrillas que alegran de armoniosos colores el espectculo: un ir y -venir de gentes elegantes; en las tribunas una aglomeracin de notas -encantadoras; y cerca, los lagos, los carruajes ostentosos, tambin -con su carga de belleza y de riqueza; ya Chantilly, con su Derby que -hace competencia y vence en Epsom, Chantilly, lugar aristocrtico y -deleitoso; ya Longchamps, adornado de lujo e hirviente de mundo; al -Gran Prix, con sus pompas y ruido. - -El entusiasmo que hay en Pars por las carreras, slo puede compararse -al que hay en Espaa por los toros. Se juega mucho, se juega -demasiado. El sport actual no ve la mejora de la raza caballar sino -en la ganancia. El cuadro esttico interesa poco. La equitacin, -atacada por la bicicleta y el automvil, est en decadencia. _Saxon_, -_Jocely_, _Chri_ son aclamados, ms que como violentos hipgrifos, -como fuentes de entradas, de francos o de luises. Los que pierden, -ciertamente, no aclaman al cuadrpedo triunfante. Pero por el momento -los nombres de los ganadores van hasta las constelaciones. Desde -1873, una larga lista seala triunfos sucesivos--tal una enumeracin -de papas, de reyes o de generales: The Ranger, Vermont, Gladiateur, -Ceylan, Frvacques, The Earl, Glaneur, Sornette, Cremome, Board, -Trent, Salvator, Kisber, Si-Cristope, Thurio, Nubienne, Robert-Devil, -Foxhall, Bruce, Frontn, Little Duhk, Paradox, Mintin, Tenebreuse, -Stuart, Vasistas, Fitz, Roya, Clamart, Rueil, Ragotski, Dolman -Baghtche, Andree Arreau, Doge, Le Roi Soleil, Pert, Semandria, hasta -el glorioso bruto de ahora, _Chri_, cuyo propietario, Caillaut, no -cabe en su orgullo. Calgula no andaba muy errado. Las publicaciones -sportivas son numerossimas y el pblico las compra como el peridico -noticioso, el diario preferido. Los principales cafs y bars tienen -un servicio de informacin inmediata para las carreras; las gentes -del alto mundo, tanto como las del bajo, tienen su animal favorito y -apuestan. Los suicidios a consecuencia de prdidas en los hipdromos -no son escasos. Hay quienes opinan que las carreras son tiles y de -alta moralidad poltica. Las ha llamado alguien pararrayos de las -revoluciones, exactamente como Huysmans llama pararrayos de las -tempestades diurnas a los conventos. El pueblo se divierte, dicen, y -as no hay temor de que se subleve. _Panem et circenses._ Mas no se -fijan que las carreras sin el pan, no contentan a los proletarios; y -lo que se est preparando en lo nebuloso del porvenir, por obra del -fermento popular, y de la miseria negra que contrasta con la insolencia -de la riqueza exhibicionista, no es la cada de un ministerio ms o -menos Waldeck, o de una repblica ms o menos radical o clerical; -es algo que so demasiado hermoso Hugo y que previ demasiado rojo -Heine; algo que le va a quitar el automvil al prncipe D'Arenberg y -las caballerizas a M. Edmond Blanc. Eso no lo sabe tanto orgulloso -satisfecho de los que tienen por Homero a Jean Lorrain y por grfico -retratista al mordiente Sem. - -Grandes sportwomen hay, que se apasionan por el juego elegante, y otras -que son dueas de _haras_. Por mucho tiempo la vizcondesa d'Harcourt -hizo lucir sus caballos, con sus jockeys blanco y oro. Hoy se ve -siempre en la tribuna a la duquesa d'Uzs, a la de Noailles, a muchas -duquesas; a las condesas de Roederer, de Le Marois, de Saint-Phallier, -de Portales, a la princesa Murat, y cien otras nobles ms, y seoras -de propietarios de _curie_, y mundanas en profusin tanto como -_semi-mundanas_... Y es desde luego una parada de elegancias, una -exposicin de trajes y joyas, en competencia; visin de sedas y -encajes sutiles, visin de flores y de sombreros, de sonrisas, de -gestos graciosos. Del lado de los hombres, el todo d'Hozier, la banca, -los negocios, los clubs. Entre las barbas blancas, la del duque de -Chartres y del rey Leopoldo, y las patillas que enmarcan la cara dura -del barn Alfonso de Rothschild. Luego el grupo de los comisarios, -dueos de caballos, corredores, etc., y la tribuna de _entraneurs_ y -jockeys. - -Los jugadores y curiosos pobres estn ms all, bajo los rboles, a la -hora del salchichn al aire libre, y junto a la reja en el momento de -la corrida de las ligeras bestias. - -Y cuando la carrera empieza es el enorme gritero, la expectacin, la -impaciencia por saber cul ha de ser el dichoso ganador; y los nombres -de los animales que corren en competencia se pronuncian entre el ruido, -mientras los caballos van por la pista como la bola en la ruleta. As, -como el _entraneur_ de M. Caillaut, propietario de _Chri_, llegase -tarde cuando el Gran Prix se corra, no encontr lugar en la tribuna -en que le corresponda estar, y no supo la victoria de los caballos -de su amo sino por las exclamaciones que entre la tempestad de gritos -llegaban a sus odos: se nombraba a _Saxon_, el ganador de Chantilly, -y al ingls _Lady Killer_, hasta que el hbil hombre de caballeriza -sinti un soplo de alegra al oir aclamar en ltimo instante a _Tibre_ -y a _Chri_. - -Desde el presidente de la Repblica al ltimo _camelot_, pasa en -triunfo el nombre del vencedor, los colores del patrn adquieren un -nuevo brillo y como que, al pasear al bruto triunfante, se dejase -ver, en cuatro patas flacas y con una cabeza soberbia, la imagen de -la vanidad, pasajera y momentnea. Pues el doble _event_ es cosa -rara, y _Saxon_, ganador en Chantilly, no tuvo el gran premio. Y ese -principado hpico tiene el fin de todos los principados humanos. -Arquas haca ya lamentarse al corcel antiguo triunfador en la carrera; -me he visto, dicen los versos de la Antologa, coronado, en otra -poca, en las orillas del Alfeo; gan dos veces el premio junto a la -fuente Castalia; y obtuve aclamaciones de la muchedumbre y aplausos, -en Nemea y en el Istmo; a la piedra de Nisipo pasaba como llevado por -el aire, Oh desdoro! hoy doy vueltas a la piedra de un molino, en -ruin ocupacin, y sufro el ltigo. Los _Saxon_ y los _Chri_ no irn, -gracias a los progresos de la industria, a hacer harina; pero no est -en lo imposible que sus gloriosas carnes sean maana, cuando la vejez -llegue, consumidas en beefteaks de culinaria subrepticia, o claramente -ofrecidos a la hipofagia parisiense. No sern los primeros _outsiders_ -vctimas del apetito. - -Un bello espectculo es sin duda alguna el desfile, cuando las horas -doradas de la tarde ponen en el Bosque su ambiente de amorosa alegra, -en esta estacin que hace hervir las savias y precipitarse la sangre. -El presidente de la Repblica se retira, y generalmente es aclamado -a su paso. Una interminable procesin de vehculos se extiende, en -un resonar sordo de cascos y un sacudimiento de sonorosos arneses. -Pasa el mundo oficial, el gran mundo, los batallones de clubmen. Las -hetairas no son las menos miradas como comprenderis--, la Emilienne -d'Alenon en su cab ingls, la Otero en su equipaje superior al del -mismo millonario Chauchard, y todas las celebridades de la gracia en -venta y del amor profesional. Se disemina el inmenso ro de carruajes -y automviles y bicicletas. Quines van a los restaurants del Bosque, -quines a la ciudad. Pars murmura, se estremece, baado de fuego -vespertino, y al entrar a la plaza de la Concordia, al ver el casco de -oro de los Invlidos, las lejanas agujas de Santa Clotilde y, en el -inmenso _forum_ que engrandece y alegra el espritu al propio tiempo, -el obelisco sobre el fondo verde de las Tulleras; al respirar este -ambiente y sentir filtrarse en uno el alma del da, se experimenta un -singular placer. Se viene de coronar a un caballo; pero no importa. -All est enterrado Napolen, aqu respir Vctor Hugo; sentimos como -que vamos sobre el pecho del mundo. - -Venimos de la coronacin de un caballo; en Atenas tambin se haca lo -mismo. Un caballo bueno vale ms que un general malo. Y luego, la ms -noble conquista del hombre siempre ha sido compaera de la gloria; no -se concibe a Alejandro sin Bucfalo, al Cid sin Babieca; no puede haber -Santiago en pie, Quijote sin Rocinante ni poeta sin Pegaso. El caballo -es noble, es generoso, es bueno. Merece ms que los elogios de M. de -Buffon. - - * * * * * - -Lo lamentable es que en el sport moderno, lo repito, en las carreras, -no se tenga por mira el espectculo esttico, sino el lucro, el azar, -la ganancia. La gran _pelousse_ equivale a una mesa de billar, a una -carpeta de juego. La Gran Semana es la semana de la ostentacin del -lujo por un lado y la apoteosis del juego por otro. Dicen que esto es -el 14 de Julio sportivo. Hay razn en decir eso. Mas no es envidiable -la celebracin desde aquel punto de vista. - -Mejorar la raza caballar es una gran cosa. Se ha llegado en -esto a resultados admirables. Mejorar las razas humanas sera -indiscutiblemente mejor. Mejorar los cuerpos, mejorar las almas. No la -persecucin imposible de una humanidad perfecta, pues esto no est en -la misma naturaleza; pero s un progreso relativo, seguir el camino -que muchos conductores de ideas han sealado y sealan para bien de -los pueblos. Es mucho el contraste entre la maravillosa exposicin de -bienestar y de riqueza sobrante y desafiadora, y la enorme miseria que -se agita, y el enorme aplastamiento del obrero por la masa del capital. - -La noche del Grand Prix he visto a la clebre Fagette, una mediocre -_divette_ que sale a las tablas con un bolero que cuesta milln y -medio. No es equivocacin del corrector: _milln y medio_. - -Luego, se asustan de Ravachol. - -La mejor conquista del hombre tiene que ser, Dios lo quiera, el hombre -mismo. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -VII - - -_Ludus._ - -O para decirlo en moderno, sport; o para decirlo en castizo, deporte. -Yo, por mi parte, nunca dir deporte; primero, porque as dicen los -puristas, y luego, porque esa palabra no quiere decir las fiestas de -agilidad y los concursos de fuerzas, que, en nuestros das, dominan el -aburrimiento de los desocupados del mundo. - -_Ludus_ es en latn, y esto puede ya hacer que me perdonen ciertos -jueces que no me permito atender, sobre todo cuando voy a hablaros del -sport francs, asunto agradable. - -Hay aqu desde hace tiempo un despertamiento de aficin a las cosas -sportivas que tanto dan que hacer a los anglosajones, a punto que se -creera que ellos son los inventores. El ejercicio es humano; la fuerza -sorda es brbara; la gracia en la fuerza es latina; la elegancia -es latina. Por eso se ha necesitado descender en el concepto de la -ornamentacin personal hasta la chatura de nuestro tiempo, para que -Pool sea el rbitro de la sastrera masculina, y que la elegancia tenga -su papa en Londres. La elegancia es helnica y latina. Ella hace que -el gladiador busque un bello gesto para la muerte, y que al toro del -sacrificio se le pongan pmpanos y rosas en los cuernos. Ella hace que -los aspectos de los centauros y lapitas en el mrmol de las metopas se -afirmen hermosos y decorosos. - -No puede haber comparacin, sino para mengua de lo moderno, en el -concepto de la hermosura, entre los juegos antiguos que celebraba -Pndaro y los de ahora, que cantan el _Auto-Vlo_ o el _Pars Sport_. -Pero aun as, los actuales ejercicios y divertimientos ofrecen cuadros -y escenas de innegable atractivo. El teufteur, el pneu y los diversos -matchs de velocidad o agilidad, que hoy estn de moda, entraran -difcilmente en la oda. El automvil ha encontrado un robusto poeta en -prosa en Paul Adam, y algn pequeo poeta ha celebrado a las varias -bellezas que se visten de oso y se ponen caretas extraordinarias para -ir a gozar de las delicias del torbellino de polvo, sobre el demonio de -caucho y hierro, fulminador de pavos, patos, gallinas y perros, cuando -no del desventurado peatn. - -Otra vez he hablado de las carreras de caballos. Hoy se interesa -el pblico por las carreras de automviles. El caballo se muere! -El caballo ha muerto! gritan algunos. Pero el Grand Prix no deja -de ser la fiesta por excelencia, y Auteuil y Chantilly y dems -lugares de hipgrifos con pedigree, se siguen viendo tan concurridos -como siempre. Un periodista afirma que un simple Rothschild puede -franquear en una armazn elctrica, en diez y siete horas y media, -la distancia que separa Stuttgard de Pars; es decir, setecientos -fulgurantes kilmetros, y eso en el momento mismo en que la pobre -Kizil Kourgan--ilustre yegua--hija de Eolo, gana el antiguo premio -de los hipdromos _vieux jeu_, y da vueltas ante el presidente de la -Repblica. Qu decs, oh das del corcel caro a Pndaro, y qu vais -a hacer? Triste sport de tortugas, qu nos quieres? El Grand Prix de -Pars me parece tan lejano en la historia como las lupercales en honor -del dios Pan. Epsom, Longchamps, Auteuil y Chantilly, otros tantos -nombres que suenan a viejo rgimen, viejos principios y _radotage_. -Yo estoy por los pneus, por los teuf-teufs, por los _autos_,--y los -express son nuestras diligencias. A lo cual otro le contesta que el -automvil no es para todo el mundo, pues hay que ser rico para pagarse -las delicias de los 100 por hora. No ha llegado tampoco el tiempo -en que el caballo sea nicamente un comestible en las carniceras -hipofgicas. Creemos, dice el bravo defensor del animal potico que -relincha en Job y galopa en Virgilio, creemos que los _autos_ no -reemplazarn jams nuestra caballera armada, la cual, con las actuales -mquinas de guerra y con las que nos prepara el porvenir, se hacen ms -y ms indispensables. Esas solemnidades hpicas cuya irona os parece -risible, son, pues, ms tiles y de un orden ms elevado que nunca, -y el da que anunciis en que se abolirn las corridas de caballos, -mientras el caballo volver a las pampas; el da, en fin, en que los -coraceros cargarn en triciclos a petrleo--no es broma, eso est en -el artculo--ese da encontrar mejor su lugar en carnaval que aquel -predicho por vos, en que el caballo gordo, despacio, coronado de -pmpano, mitolgico y comestible, desfilar por el bulevar. El mismo -Paul Adam ha preconizado la potencia destructora de los automviles de -guerra, y lo que se crea una imaginacin suya se ha visto confirmado -por la opinin de revistas tcnicas y algn ensayo prctico en el -ejrcito ingls. Pero nada le quitar al caballo su triunfo estatuario -y su belleza lrica. No hay que olvidar que Pegaso es caballo. - - * * * * * - -El ping-pong revoluciona las horas del saln, sin el encanto del -aire libre del lawn-tennis. Pero vino de Inglaterra y vence. La -pesca tiene sus aficionados, los de la paciencia inaudita con caa, -y los de la red, a _l'pervier_ en los ros cercanos, sobre todo en -el amable Marne; o en el mismo Sena, o en Lagny, Andresy, Chelles o -Poissy. El caballo de silla tiene sus campeones y amadores, como ese -pobre millonario, el joven Sterne, sobrino del pintor Carolus Durad, -que acaba de matarse en un steeple. Hace poco se han efectuado los -steeples militares en Verie-Saumur, donde har un ao se ejercitaba -con lucimiento algn jinete argentino. Los concursos hpicos se -verifican en Vichy, Limoges, Roubaix, Brest, Rouen, Nancy, Poitiers, -Bologne-sur-Mer y Spa. Por lo general, son pruebas de obstculos, -saltos de fosos, de barreras y de ros. Son famosos los Habits-Rouges -de Pars. Y hay luego los tiradores de armas, desde los de la esgrima -de sala hasta los aficionados al can, que van a probarse en -Fontainebleau. - -El jockey es un personaje; el pelotari an figura; el maestro de billar -se hace nombrar; los _entraneurs_ tienen como los Watson, de las -caballerizas Rotschild, sueldos de embajadores. Y aquellos hombrecitos -que corren los caballos, monos de seda, ligeros y osados, con los -colores tales o cuales, logran conquistas amorosas que tan solamente -tuvieron un tiempo los tenores, y que hoy pudieran apenas disputarles -los toreros. Dgalo ese muchacho yanqui, de diez y ocho aos, Rieff... - -Los concursos ciclistas van uno tras otro, en donde se ponen en liza -Meyers, Grogna, Ellegaard y cien ms, cuando no negro prodigio, como -Major Taylor. - -Los ms a la antigua son los atletas. Desde la resurreccin de los -famosos juegos olmpicos, hay todos los aos campeones que, como -en la vieja Grecia, se disputan el lauro de la carrera, del disco, -del salto. Los triunfadores, en imagen, son popularizados por la -fotografa, como antes el bronce o el mrmol en Pitia u Olimpia honraba -a los corredores, gimnastas o pancraciastas. En los vasos de Volci o -en la estatua de Mirn se admiran los antiguos cuerpos amacizados de -ejercicio y en posturas nobles y gallardas, que, por ms que hagan, no -pueden igualar los gimnastas, luchadores y discbolos de ahora. Antes -que el maravilloso estadio que inmortalizan las helnicas antologas, -lo que evocan, vencedores y todo, es la feria, el tablado de Neuilly, -las barracas anuales de los bulevares exteriores. - -Otros son los del remo, como los que tuvieron tambin su celebracin -de campeonato el da mismo en que se conclua la carrera automovlica -Pars-Viena y se verificaba la fiesta del Grand Prix de Paris Cycliste. -El Rowing Club proclam a Roche y d'Helley campeones de Francia en -doble-scull; a Hiser campen de los juniors en skiff, y a Prvel -campen de Francia en skiff. No hay la locura seria de los oxfordianos -y cambridgianos; los aficionados se ejercitan con pasin, pero no con -la decidida conviccin patritica que los colegas de ultra Mancha. - - * * * * * - -Ah! y esa carrera Pars-Viena, lo que ha dado que hablar! No hay -carrera de esas en que no haya su muerto, o cuando menos su herido. -Como los que tienen automvil son gentes de fortuna, nobles o -burgueses, sucede que los anarquistas tienen en la mquina violenta -una colaboradora de ms de la marca. Ya van varios millonarios muertos -por la pasin de la velocidad. Aqu s que confunden precipitacin -con velocidad; y as un Cahan d'Anvers fu lanzado por su _auto_ a la -otra vida; y Vanderbilt estuvo el otro da en gran peligro de perder -la suya; y muchos otros eminentes automovilistas, aun testas coronadas -como el rey de Italia, han pasado por ciertos peligros que el modesto y -elegante caballo, y aun mejor el vehculo de San Francisco, no ofrecen -a quienes se dedican a ellos. - -No niego que hay su belleza en el automvil, y que una vez puesto -uno en la silla, se va ensanchando Castilla delante del armatoste -formidable y no se acuerda uno ms de los aplastados, desde el momento -en que se siente aplastador. La gloria de ir como en un vuelo fabuloso, -dominando el espacio en un monstruo casi mitolgico o bblico, puesto -que ha habido quien crea que Eliseo al dejar su manto lo hizo yndose -en un automvil _avant la lettre_; el placer fsico de la ligereza, -de sentirse liviano como el aire mismo, son cosas innegables, pese a -los que, como yo, no pueden ver pasar una mquina de esas sin cierta -sublevacin de nimo. Pero, tal como se usa, es un placer inesttico -y sucio. Inesttico, porque jams la mejor _dion_ o _mercedes_, o -_deschamps_, equivaldr en gracia y elegancia a un soberbio carruaje -tirado por tronco ms soberbio an de brillantes caballos; y porque -para hacer esas vertiginosas caminatas hay que vestirse de mscara, con -inusitados balandranes o capas esquimalescas; y sucio, porque mientras -no se rieguen con petrleo todos los caminos del mundo, el que se -atreva a correr parejas con el huracn resultar lleno de polvo, negro -de tierra, incmodo y feo. Y luego, es un sport para privilegiados. La -ms barata mquina cuesta cuatro mil, seis mil, y ocho mil francos. Las -hay de cincuenta mil, de cien mil, y no s si de doscientos mil. Y no -todos somos el cha. - -Todo sport tiene su encanto, su placer relativo; natacin, caza, pesca, -remo, duelos a primera sangre, billar, turf, teuf-teuf y compaa El -placer est en no llegar a la exageracin, en no romperse el alma por -hacer 101 kilmetros; el no ahogarse por querer pasar el Canal de la -Mancha; el no pescar una insolacin antes que una trucha, caa en mano. -El ejercicio y la distraccin hacen ms amable la vida con tal de que -sta no se exponga intilmente. - -Si el perilustre Mr. Vanderbilt, conocido del payo Roqu, me -dijese.--Voy a regalar a usted un automvil, y va usted a hacer 103 -por hora, yo le contestara:--Muchas gracias, Mr. Vanderbilt, J'aime -mieux ma mie gue! J'aime mieux ma mie! - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -VIII - - -La vuelta de Jules Bois de la India ha coincidido con un despertamiento -de curiosidad para los estudios psquicos. _Le Journal_ y _Le Matin_ -han publicado relaciones de milagros, reportajes de personas iniciadas -en los asuntos del _au-del_; y han hablado sacerdotes, mdicos, -magos, espiritistas y videntes. He credo oportuno, pues ocuparme en -este asunto; y me he dirigido a un amigo mo muy versado en lo que -pasa de tejas arriba, artista y telogo, perteneciente a los crculos -swendemborguianos y espritu convencido. He hablado ya de l en otra -ocasin: me refiero a G. Nez. - -Era una tarde opaca, como de comienzos otoales; llegu a la casa de -mi amigo con objeto de saber su opinin a propsito de los milagros -de Lourdes. Le encontr en medio de su familia y en unin de su -inseparable Henri De Groux. Una gran Biblia estaba abierta en una mesa. -Mientras el crepsculo penetraba por los vidrios de los balcones, una -de las hijas del artista despertaba suavemente en el piano, msica -vaga, triste, como adecuada al momento. - -Debo advertir que creo en absoluto en la sinceridad de mi amigo. A -pesar de que muchas veces he odo de sus labios narraciones, sucedidos -y hechos personales que pareceran increbles, no me han sorprendido -tanto, despus de haberme dedicado, en otros tiempos, a lecturas -teosficas y ocultistas. Las historias y experimentos de Nez, no me -parece que sobrepasen a lo que todos conocemos en William Crookes, H. -P. Blavatsky, Richet, Lombroso y tantos otros. Nez es un oculista -cristiano; y, repito, es un hombre sincero. Es este el principal valor -de su opinin. - -Sentadas mis proposiciones y hechas mis preguntas, quedse mi amigo -meditando. Luego, comenz a hablar: - - * * * * * - ---No pueden, me dijo, negarse los hechos. El mismo cannigo Brettes, -dice que esas maravillas estn anunciando en renacimiento de fe. - -Animado por la lectura de esas polmicas y opiniones, haba credo -oportuno publicar algo de lo que yo creo comprender sobre los -innegables milagros que se han producido y se siguen produciendo en -Lourdes. Es muy cierto que la humanidad est esperando hoy un nuevo -_fiat lux_. - -Es muy cierto que aguardamos ese _fiat lux_, que venga a restablecer el -orden moral que todos ansiamos. - -Nos encontramos en plena era de lo metafsico. - -Tenemos, por lo tanto, que hablar de todos los asuntos metafsicamente. -Lo que es del espritu, espritu es, como dice el Evangelio, y -lo que es de la carne, carne es. Tenemos, pues, que estudiar los -milagros de Lourdes, desde el punto de vista espiritual, pues son un -efecto material que nos admira, y para comprender su significacin hay -que estudiar sus causas. - -Yo, como todos los que amamos la verdad, he estado durante aos -esperando el santo advenimiento de esa fe tan deseada, y despus -de muchos estudios he llegado a conseguir aquella voz del alma que -Dios concede a los que buscan sinceramente. Fundando mis razones en -esa verdad, en esa fe, voy a decir lo que s sobre este singular y -discutible fenmeno de los milagros de Lourdes y a poner de acuerdo -a los que, como facciones opuestas todas ellas en guerra, buscan la -solucin y no la encuentran. - -Tenemos enfrente una dificultad parecida a la del huevo de Coln. Vamos -a verla. Vamos a romperla. - -Segn declaraciones personales del cannigo Brettes, el clero romano -no quiere imponer al mundo catlico la creencia en los milagros de -Lourdes, y en sus palabras textuales califica de ignorante, de hombre -de mala fe y de otras cosas que se abstiene de escribir, a todo aquel -que se atreva a asegurar que el rebao catlico est obligado por -Roma a sostener como artculo de fe que los milagros de Lourdes son -autntica obra del cielo. - -M. Brettes sabe muy bien lo que est diciendo. Sus palabras son la -expresin de todo el clero romano. - -Este sabio e inteligente prelado aade a rengln seguido que los -hombres pueden salvarse sin que sea para ello indispensable creer en -los milagros de Lourdes, pero que su salvacin sera ms segura y fcil -si creyeran. Por otra parte, monsieur Brettes cree firmemente en ellos -y declara haber presenciado diez y siete curaciones milagrosas que se -efectuaron entre cincuenta enfermos que l personalmente condujo en -peregrinacin al santo lugar de las aguas encantadas. - -El que sepa leer entre renglones observar que el clero romano no se -atreve a imponer la creencia en los milagros de Lourdes como dogma de -la religin romana, porque en presencia de los hechos imposibles de -negar, hay un vago presentimiento que les est diciendo que Lourdes -puede llegar a ser su propia ruina, pues si por un lado la evidencia -de los hechos los obliga a defender la existencia de los milagros, por -otra parte ve y palpa que dichos milagros no tienen carcter divino; y -si se niegan a reconocerlos como verdades del cielo, no por eso dejan -de preconizarlos, de predicarlos y de desplegar en su honor todo el -culto y respeto y pompa eclesistica, con toda la grandeza y lujo que -son capaces de ostentar cuando lo crea necesario. - -El clero romano est dando al mundo el ridculo espectculo de un -pueblo arrodillado ante un rey que ellos mismos han reconocido, y que -no se atreven a coronar, porque le temen. Esa misma es la actitud de -M. Brettes. En su carcter de prelado romano no le es posible reconocer -a Lourdes como una verdad, pero en su opinin particular se postra ante -esa verdad que le es imposible negar. - -Estas cosas tienen un sentido muy hondo, pues al mismo tiempo que -Roma desconfa de Lourdes, las medallas, las imgenes, las reliquias -y las aguas embotelladas como de Vichy o las de Huyady Janos circulan -por el mundo catlico recomendadas por todos los clrigos, dando con -este proceder una prueba irrefutable de que sin querer dar la cara, -estn ellos mismos persuadidos de una verdad que no comprenden y temen -reconocer abiertamente. Los milagros de Lourdes han puesto a Roma en un -triste predicamento. - -La ausencia completa de grandeza y majestad que se observa en ellos, -los tiene perplejos, pues si es incontestable que hay curaciones -milagrosas (eso no lo puede negar nadie), esos milagros no llegan nunca -a la altura de dignidad y nobleza de los milagros que se relatan en -los Evangelios y en el Viejo Testamento. Son de carcter interior y -limitado. Imperfectos. - -Monsieur Naudeau, hombre inteligente y sincero, presintiendo la verdad -simple y sencilla, pregunta al cannigo de Brettes por qu no se ve -nunca en Lourdes el renacimiento de un brazo o de una pierna amputada. - -Si yo hubiera estado presente le hubiera preguntado a M. de Brettes por -qu no se ha visto nunca en Lourdes un muerto resucitado por las aguas -milagrosas. - -Todo el clero romano, empezando por el papa y acabando por el -sacristn, se hubiera visto imposibilitado de dar una respuesta -satisfactoria. - -Es que Dios le ha sealado un lmite a la Reina de los Angeles, para -producir milagros? - -Por qu no se ven en Lourdes otros milagros sino el de la curacin de -enfermos? - -Jesucristo resucitaba muertos, calmaba tempestades, converta el agua -en vino, andaba sobre los mares, divida cinco panes para que comieran -y se hartaran 5.000 personas. - -Cmo es que a su Santsima Madre en Lourdes no le ha permitido curar -sino a un diez por ciento de miles de enfermos que imploran la salud? - -El clero romano, que sabe estas cosas, no ha establecido a Lourdes -artculo de fe catlica, porque no tiene mucha confianza en el -autor del milagro, y tiene razn; pues si esos milagros dimanaran -de la Divina Providencia, las virtudes de las aguas no estaran tan -circunscriptas como se ve que estn. - -Los milagros verdaderos que proceden de Dios, no estn limitados en -manera alguna: son netos, redondos, francos, completos. - -San Pedro y San Pablo resucitaron muertos, como consta en los Actos de -los Apstoles. - -Segn la tenedura de libros de las oficinas de Lourdes, los enfermos -restablecidos en salud no han pasado nunca de un diez por ciento -(informacin que se le di a M. Emile Zola), y, sin embargo, es sabido -que hay gente que ha hecho el viaje a Lourdes durante ocho y diez aos -consecutivos sin lograr que el milagro los toque. - -No puede darse mayor fe que la de esos desgraciados. Nunca logran su -curacin, a pesar de su persistencia, y, sin embargo, Jess ha dicho -que la fe transporta las montaas. Jess no ha mentido, pero los -hombres trastornan su fe; ah est la explicacin. - -Debemos creer, por los fiascos de Lourdes, que los poderes de Dios -sean limitados o encuentren en el mundo material obstculos imprevistos -para realizarse? - -No. Pero es lo cierto que nos encontramos en Lourdes con un dilema -colosal. Hlo aqu: O Dios se encuentra imposibilitado para curar a -todos los enfermos que van all, o le ha puesto un freno al autor de -los milagros para que no traspase los lmites determinados por su -infinita sabidura. - -El mismo M. de Brettes reconoce que hay en todo eso un designio -particular de Dios que nosotros los hombres ignoramos. Tiene razn. -Eso no puede negarse, como ha habido tambin un designio de Dios, y -esto tampoco puede negarse--en las apariciones de espritus (que M. de -Brettes reconoce) y sus hechos ampliamente demostrados por los hombres -de ciencia que no son capaces de mentir, y entre los cuales se nombra a -M. Camille Flammarin, William Krookes, Zoelner y otros. - -Tambin ha habido designio particular de la Providencia cuando permiti -que el prncipe de Gales, hoy rey de Inglaterra, presenciara los -milagros portentosos hechos por los fakires indios, y que han sido -relatados en sus viajes para asombro de los que los leen. Ya se ve -por todo eso que Dios prepara un renacimiento de fe, como dice M. de -Brettes. - -El clero romano sabe o debe saber estas cosas. El mismo cannigo dice -en su conferencia con Naudeau, que la aparicin de los espritus es -un hecho, y si l y el clero romano saben a qu atenerse con respecto -a los espritus y a sus mentirosos milagros, habrn observado tambin -que todos ellos tienen un mismo carcter, que todos estn limitados a -ciertos casos y a condiciones determinadas. Como pasa en Lourdes. - -Los fines de la Providencia al permitir esos milagros, no son otros que -el restablecimiento de la fe contra la ciencia experimental, contra el -materialismo moderno y la filosofa positiva, que sin esos obstculos -que se oponen a su progreso se despearan como un torrente maligno. -Dios ha querido desacreditar y destruir la ciencia de mala ley que se -esfuerza en atacar el principio espiritual de la naturaleza. - -El triunfo no puede ser ms completo, pues aunque el clero catlico se -encuentre en un gran predicamento, la existencia de Dios y del mundo -espiritual est bien probada. La ciencia y el positivismo moderno han -sufrido y sufren un golpe mortal con los portentos de Lourdes. Lo -espiritual ha vencido a lo material. - -Con la misma piedra, sin embargo, Dios ha matado dos pjaros: a la -ciencia materialista, y al catolicismo romano. Ambos van a morir en -Lourdes. Voy a explicar por qu y de qu manera los milagros de Lourdes -van a ser el Waterloo del clero romano. - -Esta vieja y venerada institucin no se atreve a declarar a Lourdes -como artculo de la fe romana, y al mismo tiempo se encuentra, hoy por -hoy, altamente comprometida a declararse abiertamente sin reticencias -ni hipocresas, puesto que atribuye los milagros a la influencia y -poderes de la Pursima Concepcin; hemos de ver muy pronto que Roma en -su agona reconoce oficialmente a Lourdes como milagro de la Virgen, -y cuando este reconocimiento tome la forma cannica y est sancionado -por la infalibilidad, hemos de ver que las aguas pierden sus virtudes -y Roma se quedar abochornada, como sucedi con el cementerio de Saint -Medard, en el siglo antepasado. La ciencia positiva, por otra parte, no -tiene fuerzas en lo que ha dicho hasta hoy para negar a Dios y al alma, -pero les sobra con las que tiene para negar con xito las supercheras -romanas. - -Las razones que expone M. de Brettes para justificar el hecho de que -esos milagros se efecten con preferencia en Francia, no estn bien -explicadas en su conferencia con M. Naudeau. M. de Brettes no ha -querido confesar que la Francia es hoy el pas ms materialista de la -tierra. No sentara bien en un clrigo romano semejante declaracin, -puesto que Roma no desea hoy otra cosa que tener de su parte a _la -fille ane de l'glise_ a la primera de las naciones latinas, a la ms -rica, y a la que podra poner a su disposicin capitales, ejrcito, -escuadras y un milln de hombres, dado caso de que la Francia doblara -la rodilla a su santidad. Francia sera la ms preciosa perla en la -tiara de los papas. - -Dice M. de Brettes que la prueba de que Dios ha preferido a la Francia -para esas manifestaciones, es que hay enfermos que hacen el viaje a -Lourdes cinco y seis veces, y que su fe permanece. No me parece que -una cosa sea consecuencia de la otra; pero, en fin, que recuerde M. de -Brettes que la Francia es el pas de los Enciclopedistas, de Voltaire, -de Diderot; que recuerde que en Francia fusilaron a un arzobispo en los -tiempos de la Comuna, y que recuerde por fin que en Francia casi no hay -sino materialistas y catlicos fanticos. Que recuerde que en Francia -estn hoy expulsando las congregaciones, y que aunque esto no sea -completamente grave para Roma, prueba muy bien de una manera o de otra -que la Francia es un pas con quien no pueden contar abiertamente. - -Por otra parte, yo creo que si Dios permite esas maravillas en Francia -no es con el objeto de proteger a Roma, sino para extinguir la -incredulidad que reina en este importante pas. M. de Brettes es un -clrigo muy discreto en lo que dice. Lo reconozco, y admiro su talento. - -Ahora bien. Un milagro, segn la explicacin que da el ilustre -cannigo, es un fenmeno que se produce fuera de las reglas ordinarias, -por la intervencin directa de la Divinidad. Eso podra negarse por -los textos sagrados; pero pasemos adelante. Contina el cannigo -diciendo que las reglas ordinarias no son las reglas que rigen en el -mundo. As es como la resurreccin de un muerto (segn el cannigo), es -menos grande que la creacin de un ser humano, y la mies del campo que -se produce todos los aos es un milagro mayor que el de la divisin de -los cinco panes entre 5.000 personas. - -Yo, por mi parte, creo que son tan grandes el uno como el otro, -pero reconozco que M. de Brettes es un pensador y, por lo tanto, le -preguntara lo siguiente: - -Por qu Dios, en Lourdes, no puede resucitar a un muerto, siendo esto -ms fcil que hacer nacer el nmero de nios que seguramente nace all -diariamente? - -Por qu Dios no puede curar ms que un diez por ciento de los enfermos -que van a Lourdes, ni reconstituir piernas amputadas, ni repartir su -bien y su bondad con la misma abundancia con que Cristo di de comer a -5.000 hombres, y con la seguridad y grandeza con que levant a Lzaro, -ya podrido, de su sepulcro, y con la certeza que Dios da la mies al -campo? - -No creo que esos milagros sean hechos por Dios, y si no lo son, son -obra _de su enemigo_. - -_Son obra del Genio del Mal._ De la entidad Demonio. - -Y si fuera Dios quien los hiciera, no resultara un diez por ciento del -milagro, sino el milagro completo, pues segn derrama Dios la luz del -sol sobre justos e injustos, y llueve sobre buenos y malos, como dice -Jess, asimismo dara alivio y curacin a todos los que se toman el -trabajo de ir a Lourdes para ser curados por la gracia Divina. - -Sin embargo, Roma, que desconfa mucho del milagro de Lourdes, quiere -valerse de l para prolongar por ms tiempo su dominio en el mundo. - -El poder y el prestigio romanos estn en las ltimas, y Roma hace hoy -alianzas con todo lo que cree que puede salvarla. Esa es su poltica -presente. - -Suponiendo que los milagros de Lourdes sean hechos por Dios con el -objeto de levantar la fe catlica y proteger a Roma y sus clrigos, -stos estn dando ejemplo de una inconcebible ingratitud al Ser -Supremo, no reconociendo esos milagros como artculo de fe; y si -no, dan prueba de una gran apostasa entregndose hipcritamente a -la especulacin con un hecho que no creen procedente de la Divina -Providencia. - -Adems de eso, debemos observar que esa celeste religin est -recibiendo desde hace tiempo los golpes ms rudos que la poltica del -mundo puede darla. Por todas partes est perseguida. Ella cree que -tiene vida eterna, pero toma sus precauciones atesorando cuanto puede -por si vienen los malos das. Hoy no hay en ella sino especulacin. -Amor al dinero. - -Esa religin querida y protegida por Dios, perdi en 1870 el poder -temporal de los papas, milagro, en mi concepto, ms grande que el -de Lourdes; perdi anteriormente a la Inglaterra y a los pases -reformados; pierde su prestigio de da en da hasta el punto que la -misma Espaa, la nacin ms catlica del mundo, quiere expulsar a sus -religiosos; y sus congregaciones no saben dnde sentar el pie, pues -su decadencia es manifiesta y conocida de todos. Eso s es obra de la -Divina Providencia. - -No tiene Dios otro medio de salvarla que haciendo milagros con un diez -por ciento de verdad? Si Dios quisiera restablecer la Iglesia romana -en su anterior grandeza, otros medios tendra de hacerlo sin recurrir a -esas cosas. - -Los designios de la Providencia son otros. Ms bien parece que quiere -acabar con ella. En efecto, Qu ha hecho el catolicismo romano en el -siglo XIX? Qu le deben los hombres? La ruina de Espaa. La ruina y -la anarqua de las repblicas sudamericanas. La pobreza de Italia. La -decadencia actual de la Francia. Los pases catlicos estn perdidos, -pobres, ignorantes, infelices, debiles, y Roma quiere continuar -dirigiendo el mundo habiendo sido un rbol que ha producido tan malos -frutos. - -Y cree Roma que Dios no ve estas cosas? - -Cree Roma que puede continuar la adoracin de huesos muertos en -los tiempos presentes, y las simonas, y el comercio de almas, y la -serie de iniquidades espantosas que insultan a Dios, y que cometen -diariamente en el nombre de un Dios todo amor, que muri en una cruz -para salvarnos? - -Si yo creyera en la transmisin hereditaria de las llaves de Pedro, -dira desde luego que de dos llaves entregadas a los pontfices -romanos, ellos no han sabido usar sino una, y sta es la que ha abierto -las puertas del infierno y lo ha desencadenado como torrente espantoso -sobre el mundo, y entre los hombres. La otra llave no han sabido usarla -sino para abrirse ellos mismos las puertas de su propio cielo, que -consiste en el podero, el lujo y los deleites. - ---Sabe usted, le dije, que habla como un clarn del Juicio final? Y -los milagros? - ---Para comprender las cosas de procedencia espiritual hay que -estudiarlas espiritualmente. - -El fenmeno de Lourdes es espiritual en el fondo. Busquemos, pues, su -explicacin en el sentido espiritual que encierra, pues en el espritu -es donde hay que buscar las causas, y las causas no pueden conocerse -estudiando los efectos; hay que proceder por el orden opuesto; buscar -la causa para conocer el efecto. El hecho material que presenciamos -en Lourdes, es un efecto, un hecho palpable, pero para encontrar su -significacin hay que buscarla en las causas que lo producen, y stas -las iremos esclareciendo poco a poco hasta que aclaremos bien lo que -tenemos delante. - -Como Dios no es un ser sujeto a vanidades ni a caprichos, ni es lcito -suponer que haga lo que hace para ser mirado por los hombres, nos vemos -forzados a convenir que los milagros de Lourdes, as imperfectos como -son, han sido permitidos por Dios para que los hombres aprendamos con -ellos algo que nos interesa saber. - -El estudio y la observacin en los tiempos presentes en la historia -de la humanidad, nos estn revelando que el mundo ha de cambiar de -un momento a otro; que est cambiando. El cannigo de Brettes ha -dicho, con mucha razn, que la crisis presente es demasiado fuerte. -Que estamos en una poca de agona, de angustia, y que el sr humano -implora la Verdad, cueste lo que cueste. Que es preciso que la Verdad -se presente, que aparezca. El sr humano la llama a gritos, la invoca, -la quiere. Una revolucin moral est a la vista. Esas son sus palabras. - -Todos los grandes pensadores estn diciendo lo mismo. No hay quien no -lo observe, y, sin embargo, mentira parece, nadie quiere darse cuenta -de que estamos entrando en el gran da del Juicio final. Monsieur -Brettes lo presiente. - -Nadie se da cuenta de esa Verdad. Todos creen que aquel gran da est a -una distancia inconmensurable de nosotros, sin advertir que lo tenemos -encima. - -No me sera difcil explicar las razones en que reposa ese engao, -pero, como quiera que sea, en ese gran da hay muchas cosas que -estn condenadas a perecer, y una de ellas es la religin catlica, -apostlica, romana. - -El que quiera verlo claro, que lea los captulos XVII y XVIII del -Apocalipsis y se convencer de ello; ver a esta religin tratada como -una mujer vestida de oro y pedrera, con un cliz en la mano lleno de -abominaciones y un nombre en la frente: _Misterium_, etctera. - -Roma est condenada a desaparecer, y lo prueba su decadencia y su -perdido prestigio. - -Una nueva religin vendr en que se adorar a Cristo en toda su gloria. - -La gloria de Cristo va brillando ms y ms cada da, y el hombre -observador notar que hay una gran verdad que se abre paso en medio de -esta crisis, que aparece como envuelta en nubes, pero que cada da se -ve ms clara. - -Esa es la nueva religin. La verdad cristiana en toda su pureza. - ---Y el Antecristo?... me atrev a preguntar. - ---Aqu es donde vamos a encontrar la solucin del misterio de Lourdes; -pero antes es necesario saber quin es el Antecristo. - -El Antecristo no es un guerrero (como se ha dicho), que ha de venir del -Oriente con grandes ejrcitos cual otro Atila, a destruir la religin -catlica, apostlica, romana. Eso es un absurdo. No se necesita tanta -fuerza y aparato semejante para destruir una institucin que ya a estas -horas est agonizando. - -Cuando sepamos quin es el Antecristo, hemos de verlo cara a cara tal -cual es; pero antes de desenmascararlo es conveniente que oigamos -algunas palabras de los apstoles, y especialmente de San Pablo, que lo -tiene bien apuntado con el dedo. - -Oigamos a San Pablo, hablando del Juicio final: - - No os engae nadie en manera - alguna; porque no vendr aquel da - sin que venga antes la Apostasa, - y se manifieste el hombre de - pecado, el hijo de perdicin. - - El que se opone y se levanta sobre - todo lo que se llama Dios o es - adorado; tanto que, como Dios, - se asienta en el templo de Dios, - hacindose parecer Dios, No os - acordis que cuando estaba con - vosotros, os deca esto? - - Y vosotros sabis qu es lo que - impide ahora para que a su tiempo - se manifieste. Porque ya se - obra el misterio de iniquidad: - solamente que el que ahora impide, - impedir hasta que sea quitado del - medio. - - Y entonces ser manifestado aquel - _inicuo_, al cual el Seor matar - con el espritu de su boca, y - destruir con la claridad de su - venida. - - Aqul cuya venida ser, segn la - operacin de Satans, _con toda - potencia, y seales, y milagros - mentirosos_. - - Y con todo engao de iniquidad - obrando en los que perecen. - - (II de los Tesalonicenses. Cap. - II, 3-10.) - -El Antecristo es _La Muerte_. - -La muerte es un ser invisible, un espritu malvado que habita en el -mundo y que no desea ni hace otra cosa que trabajar por separarnos de -la tierra. En otra Epstola de San Pablo, hablando tambin del Juicio -final, dice lo siguiente: - - El postrer enemigo que ser - destrudo es la muerte. - - (1a. de Corintios XV, 25.) - -Ese hombre invisible es el _hombre de pecado_, _el hijo de perdicin_ -de que habla San Pablo. - -Nosotros no hemos visto en la muerte sino el fenmeno natural con todos -sus horrores, pero no hemos visto la causa de ese fenmeno. Vamos a -verla. - -Si los hombres no pecaran nunca, ese hombre invisible no podra entrar -en nosotros y habitar en nuestro cuerpo, pues el hombre no fu creado -por Dios para morir como se muere, sino para transformarse de otra -manera, y si furamos justos y no pecramos nunca, seramos al mismo -tiempo inteligentes, sobrios, precavidos, y ese _inicuo hijo de pecado -y perdicin_ no encontrara ocasiones de sorprendernos con su cortejo -de enfermedades sucias y dolorosas y asquerosas que prepara con astucia -en nuestro cuerpo, destruyendo nuestro organismo y arrebatndonos -antes del tiempo en que nuestra transformacin, semejante a la -crislida que se transforma en mariposa, hubiera de efectuarse. La -muerte se desencaden entre los hombres por medio de Can, primer -homicida en el mundo (la de Corintios XV, 21). - -Ese hombre invisible, con la astucia que lo caracteriza, se ceba -tambin en los animales, pero no con tanto celo como en los hombres, y -por eso las enfermedades son menos frecuentes en ellos. Sabido es que -los espritus entran en los animales como entraron en los puercos que -Jess expuls del loco de los sepulcros. (Marcos V, 13.) - -La muerte tiene dominada a la humanidad por el _miedo_, _el espanto_, -_el terror_. - -La muerte vino al mundo por Can. - -El que quiera abrir una Biblia, encontrar un pequeo dilogo entre -Can y el Eterno, que ya saba que Can haba de asesinar a Abel. - -El Eterno le dice lo siguiente: - -Si hicieres bien, no sers aceptado? Mas si no hicieres bien, el -pecado est a la puerta. _Y a ti estar sujeta su voluntad y t sers -su seor._ (Gnesis IV, 7.) - -Quiere decir que el pecado est obligado a hacer la voluntad del _genio -homicida_. El pecado, pues, abre las puertas a la muerte. - -Can fu el primer homicida que hubo entre los hombres, y su espritu -ha dominado a la humanidad entera desde entonces ac. - -Jesucristo vino al mundo precisamente para deshacer la obra de la -muerte. l no padeci jams enfermedad, porque nunca pec, ni tampoco -muri de lo que llaman muerte natural, porque le mataron, y para -revelarle a los hombres _la gran mentira de la muerte_, resucit con su -cuerpo y apareci varias veces despus, delante de ms de 500 personas, -segn el Nuevo Testamento. (la. de Corintios XV, 6.) - -Los cristianos de la iglesia primitiva saban estas cosas (ya -olvidadas), y por eso vemos en los crucifijos el crneo y los huesos -debajo de los pies de Jess. Es una tradicin que viene desde entonces. -El espritu de la muerte puede entrar y salir en el cuerpo del pecador -si as le conviene. Su puerta es el pecado, como le dijo el Eterno a -Can, y el pecado hace su voluntad. - -Las enfermedades de los hombres son pecados funcionando en un organismo -humano. Es lo que queran decir los apstoles cuando decan que todo -_pecado engendra la muerte_. La enfermedad es la materializacin de un -pecado. Se abriga en la carne. - -La lepra (enfermedad incurable hoy), la curaban los sacerdotes de Lev -con ritos y ceremonias religiosas que Jehova mismo revel a Moiss. - -Jesucristo les deca a los enfermos que curaba: tus pecados te son -perdonados; y otras veces: vete y no peques ms. La enfermedad es -efecto del pecado, que se anida en la carne y la destruye. - -La muerte (el hombre invisible), se burla de los doctores y sus drogas. - -Los milagros operados por reliquias, huesos de muertos, tierra de -sepulcros, aguas encantadas, etctera, son milagros de _hombre -invisible_, de Can, que como dice San Pablo, se sienta en el templo de -Dios, hacindose parecer Dios. - -Ah lo tenemos en Lourdes, subido en los altares y realizando milagros -mentirosos. - -Cuando ese hombre invisible, a quien la enfermedad obedece, no ha -llegado todava a destruir alguno de los rganos indispensables de la -vida, la curacin se opera con slo retirarse del cuerpo enfermo, como -sucede con las enfermedades nerviosas, parlisis, reumatismo y todas -las enumeradas por M. Darieux en su entrevista con M. Naudeau. Pero -cuando se ha destrudo uno de los rganos indispensables del organismo, -el hombre invisible no puede reconstruirlo, porque al infierno no le es -dado _crear_ sino _matar_. - -Esa es la razn porque en Lourdes no se pueden ver muertos resucitados, -ni piernas reconstruidas, y que las famosas aguas no pueden curar sino -un diez por ciento de los enfermos. - -Algunos de los que se curan tienen apariencia de muy enfermos, pero -no lo estn en realidad. Si fuera posible hacerles una autopsia, se -encontraran sus rganos enteros todava, aunque enfermos muy graves en -apariencia. - -Milagros semejantes a los de Lourdes se han visto y se ven en todas -partes del mundo, con todas las religiones; en el siglo pasado, cuando -la muerte del dicono jansenista Franois de Pars, se vieron las -mismas maravillas en el cementerio de Saint-Mdard, hasta el punto que -se tuvo que cerrar por orden del rey. Las curaciones eran idnticas. - -La ciencia moderna ha dado un paso muy importante, descubriendo que -las enfermedades son ejrcitos de animales microscpicos destruyendo -un organismo humano. Muy bien. Ya se empieza a ver que en la muerte -hay un principio de vida. Lo nico que falta es descubrir al capitn -de esos minsculos ejrcitos. Ese es el hombre invisible, el genio de -destruccin que est en nosotros y que en todas partes se ha sentado en -los altares hacindose pasar por Dios. En el antiguo Egipto, bajo la -forma descarnada de Isis; en la Caldea, como un pez enorme; entre los -negros de Africa, como un cocodrilo; en China, como un dragn, etc., -etc. - -Los hombres de todos los pases y en todos tiempos, aterrados por el -espectculo de la muerte con su espantoso estado mayor de enfermedades -y terriblezas, le atribuy a la muerte poderes divinos y suprema -omnipotencia. - -No pudiendo imaginarse a ese Dios sino bajo aspecto horroroso, creyeron -ver su smbolo en animales espantosos, como cocodrilos, serpientes y -otras fieras asquerosas que realizaban en ellos la idea de la potencia -destructora. De aqu viene el origen de aquellas idolatras que tan -salvajes nos parecen hoy. Pero no nos hagamos ilusiones; nosotros -mismos, los civilizados del siglo XX, somos vctimas de los mismos -errores, pues si es cierto que no adoramos serpientes ni dragones, -veneramos como dioses encarnados a aquellos de nuestros semejantes -que mejor han sabido matar hombres en grandes cantidades. La muerte -nos engaa de mil maneras para echarnos fuera del mundo. Hoy se ven -naciones que se despueblan por los vicios y la corrupcin. Esa es -su obra. Por ltimo, los milagros de Lourdes son milagros del inicuo -invisible, trados por el infierno y permitidos por Dios para que -sepamos que hay un ms all que no vemos con los ojos, pero desde donde -se dirige la mquina del mundo. - -Me desped, no sin cierta inquietud. - -Era ya la noche. - -Un tranva elctrico pas ante mi vista. Sub y part. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin: LIBRO SEGUNDO] - - - - -[Ilustracin] - - - - -I - - -Tres horas de mar y hme aqu en Londres. La inmensa ciudad est -lluviosa, lodosa, y una tempestad ha hecho chasquear sobre ella rayo -tras rayo. De Victoria Station al hotel me lleva el _cab_ y al _cab_ -lo lleva empujando el viento. Al paso desfilan las casas obscuras -rayadas de lluvia. Lluvia que ya arrecia, ya persiste cernida, y que -me ha de aguar la visita por varios das. Mas como no tengo tiempo -que perder, encontrado un amable amigo que me espera, nos lanzamos a -la calle. Enorme, bulle el profuso amontonamiento de hombres, cinco -millones casi, en su fabuloso inmvil ocano de sombras construcciones -partido por el glauco Tmesis sobre el que flotan brumas y pesadillas. -Capital potente y misteriosa! Cuantas veces la visitis, siempre -os dominar bajo el influjo de su severa fuerza. (En dnde ests, -dulce sonrisa femenina de Pars?) Viril orgullo en las cosas mismas, -aspecto de humana dignidad en las manifestaciones monumentales, serena -majestad en la naturaleza. Es explicable en estas gentes confiadas en -s mismas, el mpetu a la dominacin, la necesidad leonina; porque no -es el leopardo, sino el len del escudo el que, sobre la isla, vuelve -la mirada a los cuatro puntos del horizonte. - -Esta gente va, va. Adnde va? Adelante, ms adelante. Lo dicen en -sus divisas, en sus proloquios, cortos, porque no son verbosos como -nosotros los latinos, raza de retores. Y lo hacen. Pas de rapia, se -dice; tanto peor para los que no puedan resistirle y caigan bajo su -zarpa... Esta gente va, va. - - Gallia causidicos docuit facunda britannos; - -pero no son prdigos en sus palabras ni de gestos, como el vecino de -enfrente; van a lo que consideran indicado por su deber; su deber les -dice ser vigorosos, crecer, engrandecerse ms y ms; y es el caso -que desde ese navo anclado se tiene en jaque al mundo. Sin entrar -a las pedagogas de M. Demolins, no es difcil explicarse que ese -vigor colectivo viene del ejercicio de la energa individual. Ser -hombres; ese es el oficio de los ingleses. _This was a man_ es elogio -shakespeareano. En ninguna parte se amacizan por igual cuerpo y -espritu como en la Gran Bretaa. La conciencia propia y particular ha -creado la conciencia nacional y comn. El orgullo norteamericano tiene -aqu su origen, y las recientes fanfarronadas del millonario Carnegie, -metido a periodista, deban haber comenzado por esa profesin. Pero -el yanqui, como buen advenedizo--advenedizo colosal, es cierto--, -es rastacuero y exhibicionista. El ingls es silencioso y guarda su -ntimo conocimiento y convencimiento. Su _respectability_ forma parte -de su coraza. La raz celta y la raz anglosajona nutrieron de savia -concentrada el tronco nativo; y desde la heptarqua hasta la dominacin -danesa y la conquista normanda, se fu desarrollando el rbol de -Guillermo, que fu el rbol de Isabel, que fu el rbol de Victoria. No -sabemos que exista an acero para hacer un hacha que pudiera cortarle. - -El ingls, generalmente, es fuerte y grande, bien musculado, de -movimientos giles y seguros; pero no se crea que todo el mundo -es en Londres coloso. Fuera de los _policemen_ y de magnficos -ejemplares de la raza anglosajona que sobresalen, el tipo medio es de -un equilibrado desarrollo. Mas una cosa he de advertir: la inglesa -fea de las caricaturas y la elegancia que siguen los anglmanos del -extranjero, tambin un poco y hasta un mucho caricatural, son para -la exportacin. S, he visto en mis viajes de Italia, de Espaa, de -Francia, las caravanas de la agencia Cook, con muestras de la ms -exquisita fealdad; pero en Londres no he dado un paso sin encontrarme -con deliciosas figuras de mujer; de un particular atractivo y dignas de -ser incontinenti madrigalizadas y amadas. En cuanto a la _fashin_, en -lo que he advertido, se sigue a la letra por los verdaderos _gentlemen_ -el principio aristocrtico de Brummel: La elegancia suprema consiste en -no hacerse notar. - -El sentimiento de la dignidad personal y el respeto de s mismo, son -innatos en todo ingls. Esto obliga a la reserva. Cada ingls es isla. -En su unidad y solidaridad moral, nada tiene el pas soberbio que -envidiar al mundo. Es dueo de Shakespeare y del Ocano. Impera el oro -en la tierra; los norteamericanos hablan de sus millonarios... Bastar -nombrar a este imperial Beit, jefe de la casa Vernher, Beit and Co., -propietario de la mitad de las minas del Africa del Sur, y, sobre todo, -las de Kimberley... - -Algunos agudos espritus han credo ver en el coloso los sntomas de -una decadencia. Es el efecto de la residencia tenaz de las repblicas -africanas. W. H. Darvey, en el _Mercure de France_, y Andrew Carnegie -en la _Nineteenth Century_, han presentado razones y datos que traeran -por consecuencia la disminucin del antiguo podero, la constancia -de un desmoronamiento en la base del secular edificio. La marina, -que antes se crea invencible, estara hoy, segn datos tcnicos y -estadsticos, en condiciones que dejan mucho que desear; el comercio, -en merma; el poder militar, impotente para decidir de una vez la -cuestin boer. Durante las guerras de Napolen, dice el almirante -Seymour, con un gran genio como Nelson a la cabeza de nuestra marina, -sabis qu dificultades no tuvo para descubrir aun las idas y venidas -de sus enemigos; sabis que, a despecho de su infatigable vigilancia, -Napolen logr escaparse de Egipto despus de la destruccin de su -marina en el combate del Nilo; recordis las luchas desesperadas de -Nelson en el gobierno, a propsito de la falta de barcos y de hombres; -y todo eso con el mayor genio conocido para el mando. Creeris que -nuestra marina en esa poca era igual y aun un poco superior a la del -resto de la Europa reunida? Y a qu iguala nuestra marina actualmente? -Apenas a las Francia y Rusia combinadas! Y dnde est el Nelson, -en estas condiciones mucho ms difciles? Es un estado de cosas que -debe hacer reflexionar. Y los calculadores, alarmados de la oposicin, -claman a los imperialistas tenaces el peligro econmico. El comienzo de -la poca victoriana no fu copioso a este respecto. El tesoro ingls -padeca las consecuencias de las guerras que turbaron los albores de -la pasada centuria. Mientras en las altas regiones se verificaban los -apuros, descendan sobre el pueblo los aumentos de impuestos, que -eran recibidos con las protestas consiguientes. As la situacin al -advenimiento de la difunta reina. Por muchos esfuerzos logrados no se -mejor ese difcil estado de cosas hasta el ao 45, ms o menos. Se -realizaron economas, y la deuda pblica fu suavizada en los ltimos -aos. - -Mucho tiempo--casi todo el reinado de Victoria,--la cordura vigil la -hacienda, con escasos intervalos, hasta el ao 97, en que empezaron -nuevos y extraordinarios gastos. Calculad con algunos datos sobre lo -que se ha aumentado nada ms que en el ramo de guerra y marina. El ao -de la coronacin de la reina Victoria, 1837, los gastos de guerra y -marina eran algo ms de 300.000.000 de francos. Cincuenta aos despus -han subido ya a 762.500.000 francos. Hay que advertir, naturalmente, -que las fuentes de entradas crecieron en igual relacin o algo ms. -Diez aos despus se ve aumentado el mismo presupuesto a ms de mil -millones. Despus, en este ltimo tiempo, ha llegado a 1.575.000.000. - -As los impuestos se han multiplicado. Hace menos de diez aos eran -de 1.875.000.000 de francos y este ao han subido a 3.050.000.000. -Sin contar los gastos de guerra, esa suma apenas basta para llenar -el presupuesto ordinario del pas. Los prudentes se miran con temor, -pensando en que las tendencias, tanto en el Parlamento como fuera de -l, van a mayores empresas. El imperialismo pide sangre y oro, Pero -son tan fuertes estos hombres! - -Entretanto, Chamberlain cuida sus orqudeas. Roberts es colocado en el -sentimiento popular entre Marlborough y Wellington, y al nuevo _Iron -Duque_ se le regala un buen por qu de libras esterlinas, juntando a -la gloria el sentido prctico. Declara Kitchener fuera de la ley a los -boers an resistentes. El _hard man_ demuestra que es el _steel lord_ y -que merece serlo. Y el rey Eduardo, que parece decir como su antecesor -Enrique IV, en el drama tan bellamente vertido por Can: - - I have long dream'd of such a kind of man - So surfeit-swell'd, so old, and so profane; - But being awake, loide despise my dream, - -se prepara medioevalmente para su coronacin del ao entrante--lo -que no le impide seguir siendo rey de la moda y partidario del -automovilismo. - -Encuentro por las calles de Londres soldados vestidos de kaki, con la -flamante medalla que acaba de colocarles en el pecho el rey Eduardo. -Parece que su majestad cuida de llevar bien la corona como el ocho -reflejos. As sea. - -Interesante monarca el rey Eduardo. Se crea, antes de morir la reina -Victoria, que al pueblo britnico no sera simptico el reinado del -clebre prncipe de Gales. Una vez ste en el trono--_When thou dost -oppear I am as I have been..._--se ha visto que todo ha continuado de -la misma manera. El rey, aclamado y querido, ha enterrado al ruidoso -calavera de antao. l ha entrado en su papel, y puede decirse que es -un digno soberano de su nacin. Cada rey tiene el reino que merece. -Guillermo II es estudiante y vive casi siempre en pera wagneriana; -Alfonsito XIII acaba de presentarse por primera vez en el coso -madrileo y ha sido aclamado por la tauromaquia nacional; Inglaterra, -pas tradicionalista y prctico en que la decoracin de la vida social -yustapone armoniosamente vestigios de arte gtico a construcciones de -usina, est muy satisfecha con un rey que viste prpura, armio y -oro, se coloca en la cabeza la corona de los viejos monarcas, ante su -parlamento animado de frmulas y ceremoniales, y luego, con un habano -en la boca, se va en su automvil, en menos de una hora, de Londres -a Windsor; visita el yate que ha de disputar la copa a los yanquis, -o se interesa por sus caballos Diamond Jubilee, Ambusch o Persimmon. -Ese rey sportman es grato a su pas de sportmen, es amable para los -ciudadanos que gustan del tiro al blanco en Bisley, del remo en -Henley, de las carreras en Ascot o en Epsom. El _corpore sano_ de los -universitarios, es una de las causas de la robustez, de la salud de la -nacin. Como algunos de nuestros repblicos americanos, como algunos -de nuestros directores de pueblos, el rey se interesa por las razas -caballares, gusta de los ejercicios fsicos, pero sabe su Shakespeare -admirablemente, entiende de arte a maravilla, y puede consultar su -Homero en griego y su Horacio en latn, como os lo certificarn sus -compaeros de Oxford y de Cambridge. - -No es Eduardo un prncipe guerrero. Llega ya tarde al trono y mal -sentaran aires marciales y feroces al _arbiter elegantiarum_ de los -reyes y al rey de los gentlemen. El gran pas de presa es odiado en la -tierra toda; y ese odio se ha agriado ms por los recientes sucesos -africanos; mas es casi cierto que si el rey de la Gran Bretaa se -presenta en esa misma Francia recelosa, ser, como en Italia, acogido -con la misma simpata que la poderosa anciana imperial que pasaba con -sus hinds y su burrito. La reina Alejandra, por su parte, es digna -del cario de sus sbditos y del respeto de los extraos. No es acaso -la princesita que cosa modestamente en compaa de su hermana, una -zarina futura, en das de escasa fortuna en Copenhague? No es la culta -doctora en msica de la Universidad de Irlanda? Y sobre todo, no posee -un carcter sencillo y amable desde la altura en que acompaa a su -marido y no sabe adornar de suave majestad la gracia encantadora de su -belleza? En Sandringhan como en Marlborough Palace, ha sabido ser una -ejemplar seora, y en la corte de su suegra una ejemplar princesa. - - - - -[Ilustracin] - - - - -II - - -Mientras Waldersee se pona en camino de Pekn a Berln, tuve ocasin -de ver en Pars y en Londres sendas pantomimas en sendos circos, en los -cuales se representaba la guerra de China. Haba chinitas preciosas y -chinos muy ridculos y feos, y bizarros y bonitos oficiales de Europa -que les quitaban las muchachas a los chinos y _ainda mais_ les daban -palos; haba batallas con msica y fuegos vivos, en que los chinos -cobardes salan corriendo y los soldados de Francia cantaban la -Marsellesa y se tomaban un fuerte; soldados ingleses con la chaquetilla -roja; marinos rusos muy grandes; oficiales americanos con sombreros -de cowboy y enorme revlver; italianos coronados con colas de gallo, -y japoneses menudos que, ni carne ni pescado, hacen el caucsico sin -dejar de ser el monglico. De todo ello resultaba que los celestes son -un pueblo brbaro e infeliz al cual hay que descuartizar en provecho de -nuestro glorioso Occidente. - -De esas farsas pintorescas, pirotcnicas y filosficas me acordaba al -ir por Witechapel a ver la exposicin china que se halla abierta en la -Art Gallery del barrio de _Jack the Ripper_. Fijaos bien, lectores; -es el barrio del destripador, el barrio terrible, y voy a l, no a la -taberna a ver a los asesinos, sino a una galera de arte, en donde se -exponen objetos raros, curiosos y preciosos que ensean mucho de la -vida y del sentido artstico del imperio chino. As, pues, el barrio -que os imaginis poblado de gentes dantescas y en donde, en efecto, -se encuentran como en otros puntos, por ciertas callejuelas, pobres -diablos y diablesas ebrios, posee lugares de estudio y de cultivo -espiritual y organiza exposiciones que no podemos tener nosotros. -Por qu? Porque aqu la iniciativa particular se emplea en obras que -aprovechan a la cultura comn. Y esta exposicin, por ejemplo, que se -sostiene con lo que los visitantes quieren dejar, unos pocos cntimos, -si gustis, se realiza porque asociaciones religiosas o bancarias como -la British and Foreing Bible Society, la London Missionary Society, -la Hong-Kong and Shanghai Banking Corporation, y personas como lady -Hannen, lady Hart, sir Walter Hilier, sir William Des Voeux, sir -Claude Macdonald y otros, han enviado objetos y cuadros de que son -propietarios y que constituyen la exhibicin. La entrada no cuesta -nada, y, como he dicho, el que quiere deja algo para los gastos de -sostenimiento. All se dan lecturas que explican el significado de -muchas cosas, y, ya sea con intencin conquistadora, ya con deseo -de divulgar conocimientos, se hace ver lo que es esa inmensa nacin -asitica que, o ser comida o comer, segn lo han de ver los aos. - -El local de la exposicin no es muy extenso, pero en l se contiene -notable cantidad de objetos y documentos del celeste imperio. Ya -estaris pensando que algo de todo eso habr sido comprado y mucho -perteneciente al botn de las tropas que demostraron en la tierra de -Lao-Tseu la dulzura de nuestra civilizacin. Desde luego, veo una -bandera imperial, de riqusima seda amarilla, con caracteres que -me hacen envidiar los conocimientos de madama Judith Gautier, o de -Alexandre Ular. Segn los datos del catlogo, esta bella pieza fu -tomada en 1900 en los fuertes de Shan Hai-Kuan, por sir Walter Hillier -y 18 soldados, aunque los chinos que los ocupaban eran 5.000. - -Paso ante maniques vestidos de truculentos guerreros, ante la Puerta -de los Espritus, y cuadros y fotografas que representan escenas de la -vida china, y un gran mapa de Asia, en el cual est bien sealada la -regin celeste, como un plato que habr que dividir, tocando la mejor -parte, a no dudarlo, a estos terribles importadores de misioneros y de -opio... Hay rollos decorativos con representaciones religiosas y un -par de paraguas de diez mil nombres, paraguas de honor. Esto merece -su explicacin. Cuando en China se quiere honrar notablemente a una -persona, se le regala un gran paraguas de seda, en el cual van bordados -o escritos los nombres de los donantes. Cuando muere el personaje -a quien se ha regalado tan extrao presente, ste se lleva en el -entierro. El paraguas de honor! Cedo el dato gustosamente al lpiz de -Mayol. Veo un dormitorio, en el cual una cama construda y ataraceada -en Ningpo. Es una cama de lujo con cobertores de finas telas, y que me -ensea cmo los ricos chinos no usan colchones, sino mullidas colchas. -De todos modos, no debe ser muy cmodo dormir en cama semejante. Una -mesita hay cerca, para jugar al ajedrez, y dos sillas, todo incrustado -con habilidad y gusto completamente orientales. - -Hay muestras interesantes del arte pictrico chino; sus faltas -de perspectiva, la manera singular de ver los objetos, en planos -contradictorios, choca desde luego; pero no hay que olvidar, que como -dice una conocedora, Mrs. Little, antes de que Giotto naciera, los -chinos pintaban la figura humana como no pueden hoy hacerlo. Y cuenta -esta misma seora que en la ciudad de Chung-King, ha conocido un -pintor de flores maravilloso, que vende sus pinturas... por centmetro -cuadrado, por decirlo as. - -Las lacas son variadas y valiosas, y hay ejemplares de la rara laca -roja de Soa-Chow, cuyo secreto de fabricacin se perdi cuando el -incendio de aquella ciudad, devastada en la rebelin Tai-Ping de hace -cincuenta aos. Incomparable de riqueza los bordados que hay en ropas -femeninas,--muy parecidas por otra parte a las masculinas. Y los -rollos suceden a los rollos, y las banderas amarillas a las banderas -amarillas. Luego vienen fotografas de los templos, confucistas, -taoistas y budistas. A los taoistas se debe principalmente el extremo -culto a los antepasados, que los chinos tanto conservan y defienden. Ya -recordaris la amenaza de las potencias, en tiempo de la ltima guerra, -de hacer desenterrar los huesos de las antiguas tumbas imperiales. - -Veo fotografas de bonzos y objetos pertenecientes al culto, y -reproducciones de dolos e dolos legtimos. All est el dios del -Fuego, el dios del Mundo Inferior, el dios de la Msica y el feo dios -de la Guerra. Sabido es que los chinos miran con gran desdn la carrera -de las armas, as como reverencian altamente la de las letras. Quiera -Dios que continen con tales ideas, pues ya os imaginaris qu pasara -con el inmenso pueblo bien armado, jingosta e imperialista, y con -muchos Rud-Yard-Ki-Pling, cantando la conquista y el exterminio de los -brbaros de Occidente. - -Buda, en bronce y madera, entrecruza sus piernas como un sastre y -expresa el xtasis; la virgen Kwan-Yin est, madona amarilla, cercada -de raros candeleros y aun ms raros incensarios. Junto a un vaso de -bronce _cloisonn_, vse una antigua pintura que representa a Buda -y que proviene de un convento de lamas tibetanos. Figuras mil en -papel de arroz; y vestidos de la clase pobre; pinturas al leo hechas -hace ms de cincuenta aos--, los japoneses han credo innovar al -presentar las suyas en la pasada exposicin. Luego, maniques de cera -vestidos de seda, figurando actores y juglares; y modelos de juncos -con sus velas cuadradas. Es de notarse la coleccin de acuarelas de -asuntos chinos, paisajes, vistas urbanas, edificios que presenta -miss Gordon-Cumming. Maravillas de habilidad se confunden, hechas de -plato o marfil, cucharas, pimenteros, junquitos, cajas, pipas; y al -lado tejas amarillas de la tumba de los emperadores Ming; incensarios -de bronce labrados finamente, y que representan monstruos como el -Ki-lin. Un magnfico vaso de cristal de roca parece extrado de un -palacio miliunanochesco. De tiempos anteriores a Cristo son los vasos -sagrados que figuran cabezas de dragones y varios monstruos, y hay un -precioso vaso de sacrificio, de oro y plata, de la ms extraa y bella -orfebrera. Y bronces, y ms bronces, de pagodas, de palacios, de -monasterios. Es tambin de raro valor la coleccin de jades labrados. - -No es muy curiosa la de monedas modernas, como el papel moneda antiguo. -Los chinos, como sabis, lo usan desde hace muchos siglos. Marco Polo -comienza uno de los captulos de sus viajes, al hablar de un lugar -que visit: Los habitantes de esta ciudad son idlatras y usan papel -moneda. - -La parte relativa a la imprenta es de inters, sobre todo para un -hombre de letras. Hay muchos libros viejos impresos en planchas, y hay -impresiones modernas hechas con caracteres movibles. Llama la atencin -el sello imperial, un sello enorme, con grandes caracteres, que deben -significar las virtudes y potencias del Hijo del Cielo. Y tres nmeros -del decano de los diarios del universo: la _Gaceta de Pekn_. Al lado -vnse carteles, invitaciones en enormes tarjetas o en trozos de rica -seda, y un libro de caja de lo ms extrao. - -Hay instrumentos de msica. Conocis la ancdota del embajador chino, -que crey lo mejor de la pera el momento en que la orquesta templaba -sus violines. Y de m dir que los msicos chinos que he odo en los -teatros celestes de la Habana y otros lugares, no me han entusiasmado. -Pero eso debe ser cuestin de costumbre y de iniciacin... Porque si -no, no podra haberle pasado lo que le pas a Confucio. Este filsofo -se conmovi una vez tanto con un trozo musical de su pas, que no prob -un bocado de carne por tres das seguidos. Y eso que la escala china -se compone solamente de cinco notas; los instrumentos pueden ir en -tonos desacordes; sus melodas van siempre al unsono, y otras tantas -condiciones que a nuestros gustos no sientan bien. Aqu veo violines -bicordes; la especie de rgano llamado _cheng_, un lad de diez -cuerdas; cmbalos que acompaan en los templos las plegarias. - -Y ms perfiles y ms jades, con decoraciones de leyenda y de pesadilla. -Aqu est en jade el Ki-lin, cuerpo de ciervo, cola de zorro y cabeza -de unicornio. Saludo la tumba de Confucio representada en miniatura, -y admiro al pasar las porcelanas, ya antiqusimas, ya de fabricacin -no tan lejana en el tiempo. Se recuerdan versos de Gautier y de Hugo, -y al emperador Houng-Li, bajo cuyo poder se descubri el arte de -esta exquisita alfarera, y al emperador Wac-Li, bajo cuyo poder se -escribieron unos versos que deben ser muy hermosos, y en los cuales se -nombra por primera vez la porcelana. Se miran piezas de todas formas -y de varios colores, sobre todo un vaso de la dinasta Ming, cuya -arquitectura y adornos son de la ms extica elegancia y gracia. Hay -representados varios caballeros y emblemas budistas como el parasol, -que significa el honor; dos peces, que significan la abundancia; el -loto, que est dedicado a Buda, y otras tantas cosas ms. Y una tacita -preciosa, con los ms brillantes colores; y varios pequeos vasos, con -mariposas, con pjaros, con flores, de la ms delicada pasta y del ms -admirable tono. - -No acabara en muchas pginas, si me detuviera a admirar tantas -cosas que revelan en aquellas almas extraas una comprensin y una -observacin de la vida y de la naturaleza, que no es propiamente -para tratarlas de salvajes e irles a incendiar sus palacios y casas -y a robarles sus tesoros y asesinarles sus nios. Sus nios! He -visto retratos, fotografas encantadoras de chinos chicos y de -chinas adolescentes, bellas, bellsimas en su gracia singular de -seres como venidos de otro astro, de seres misteriosos que tienen -otras sensaciones y otro concepto de la vida que el que con nuestra -civilizacin nos hemos hecho nosotros. - -Ts y plantas odorferas, sedas, ceras, esmaltes, metales, ricos -trabajos por artistas de manos giles y como areas lneas que han -trazado esos dedos sutiles y visto ojos como de pjaros; arquitecturas -de cuento, paramentos de cuento, casas, cosas, ideas, manifestaciones -de gentes de fbula, almas antiguas como el mundo, no es ms bien -un lugar de paz y ensueo, esa China noble y potica que se ha ido a -despertar a caonazos? - - - - -[Ilustracin] - - - - -III - - -Part rpido a Dunkerque. De Brujas, toda paz, toda quietud, espiritual -y natural, a Dunkerque, en donde se colgaban todos sus escabeles los -actores de la comedia patritica, en una danza de naves, con msica -de caones y Mariana reciba con su ms amable sonrisa y haca su -mejor reverencia al dueo del Oso. Decir las durezas de mi viaje, las -apreturas en las estaciones de ferrocarril, la falta de correspondencia -de trenes, los roces horribles de las aglomeraciones, las difciles -comidas en los restaurants, la cama por ochenta francos en cuartos -compartidos, lo fabuloso del tupe cocheril y otras cosas que deseo -echar en olvido, sera historia amarga y larga, sin contar con la -demanda de papeles por la polica a cada instante, y la imposibilidad -de poder acercarse a mirar la faz de los autcratas cuando stos -pasaron por la ciudad de Jean Bart, veloces, como por un tubo de -acero, empujados por un soplo. Un soplo de miedo?... - -Miedo... Mientras Francia se pona de gala para saludar al emperador -aliado; mientras se preparaba Compigne, antiguo nido de guilas, -para recibir a la bicfala de las Rusias; mientras Nicols y su linda -mujer se alistaban con el mejor humor posible a escuchar marsellesas -y a entrar de fiesta en donde han de sonreir a _Libert_, dar la mano -a _Egalit_ e ir del brazo de _Fraternit_; mientras se disponen las -trompetas de los saludos y los violines de los bailes, y todo el mundo -est muy contento, en espera de un regio y regalado divertimiento... -_quelqu'un, troubla la fte_, all lejos, en los Estados Unidos, -_quelqu'un_ que quita la vida al jefe de la inmensa repblica -imperialista que estaba por tender un tentculo a la Amrica del Sur; -y _quelqu'un_ hijo de un pas que se llama Polonia... Nicols se puso -plido; pues no es cmodo ya el oficio de Rey, habindose llegado a -fuerza de civilizacin a tener en perpetua realidad la prueba simblica -de Dionisio de Siracusa. - -Mas la cita estaba dada, y deba cumplirse con el pequeo prlogo -suavizado de Dantzig, suavizador para Guillermo, _amado primo_, que -busca a las claras el _flirt_. - -Cuando llegu a Dunkerque, la ciudad herva de gozo municipal y -forastero; mas en verdad, fuera de las manifestaciones de gremios -aislados y de la pompa y engalamiento oficiales, no encontr que -hubiese all un foco de entusiasmo, una de esas fiebres que ponen a -los pueblos en delirio en ocasiones semejantes. No encontr, por -ejemplo, el estremecimiento ciudadano de Pars cuando la llegada de -Krger, o cuando la primera venida de este mismo zar. Quiz seran las -precauciones, absolutamente rusas, tomadas para evitar un atentado, -las cuales llegaron a impedir casi por completo que los dunkerqueses -contemplasen la figura de las imperiales personas; o, quiz tambin, -una disminucin del ardor con que se tom al principio la alianza, -cuando no estaba tan menguante la inquina con el alemn; o quiz, -porque no deja de estar en buen sentido del _populo_ la filosofa que -o hacer a un quidam, frente al arco de triunfo, elevado ante los -_bassins_ del puerto:--Mirad!--deca, y en voz alta, de modo que no -s cmo no fu arrestado--; mirad! tanta bandera y tanto _lampion_ -por un hombre que viene a quitarnos dinero! - -La ciudad presentaba un aspecto florido, toda ceida de estandartes, -pabellones, banderas y banderolas. La noche anterior a la llegada del -zar, las iluminaciones hacan de toda la poblacin un inmenso ramo -de fuegos de colores; y, por el lado del mar improvisaban el da, un -da blanco y deslumbrante en el vago tapiz de la sombra, los focos y -reflectores de la escuadra. Imposibles los hoteles, los cafs rebosando -de gentes, las calles con arcos de linternas, estofas vistosas y bombas -japonesas; la catedral empavesada como una colosal nave; las msicas -resonando a lo lejos; los grupos circulando por todas partes; todo el -mundo en espera del acontecimiento del siguiente da, la entrevista, -ms que la revista. Aunque no se ocultaba en las conversaciones el -despecho del pueblo: Somos acaso unos parias para que se nos prohiba -que le miremos? Mas este despecho se aminoraba por la causa: el -Gobierno quera prevenir cualquier atentado; nadie podra acercarse al -squito; la lnea misma del ferrocarril por donde habra de pasar el -tren, estara como en Rusia, guardada por doble fila de soldados. - -A las siete de la maana del da 18, M. Emile Loubet se embarcaba en el -_Casini_, para ir al encuentro del _Standart_, yate imperial. Las olas -hacan bailar los barcos, y los caones daban un continuo trueno. Nadie -ms que las gentes oficiales pudo llegar al punto de desembarco. La -revista: vasta cuadrilla y tempestuoso caoneo. El zar, por fin, lleg -a tierra, y con l la zarina: l de uniforme, ella de negro, dicen los -que los percibieron. Yo no vi con el anteojo, desde lejos, ms que -muequitos, al son de los clarines y de las bocas de fuego. Llegaba en -los aires el severo himno ruso y la siempre impetuosa Marsellesa; y -los aires deben haberse encontrado perplejos al presentarse cosas tan -contradictorias: _Dios salve al zar!_... _y_: _contra nosotros se -ha levantado el estandarte sangriento de la tirana!_... - -Loubet, cuya buena madre aldeana, quiz, dara en ese instante de comer -a sus gallinas en la casa de campo de Montelimar, iba del brazo de la -zarina Alix; Alix, la zarina de Rusia, que aparece all, en la pompa -de su corte semiasitica, semejante a una emperatriz bizantina, dolo -autocrtico de un colosal imperio cuasi brbaro. En la galera que une -el desembarcadero con la Cmara de Comercio, un grupo de pescadoras, de -ropas obscuras y blancas cofias, ofrece a Alix un pez de plata sobre -un cojn de seda. El squito se detiene en la Cmara de Comercio. En -Dunkerque, el zar Nicols, el Pacificador, es saludado por la Guerra y -hospedado por el Dinero. Y son luego los cortesanos, los protocolares, -las presentaciones y los _salamalecs_. Y el gape, en que han de oirse -nuevas protestas de amistad y liga, y los brindis que llegan y repiten -en esa manera oficial, que cree decirlo todo y no dice nada, palabras -que parecen simpticas y fraternas, pero de las cuales los siglos -sonren. - -Luego el tren parti con los porfirognitos huspedes, hacia Compigne. -El recuerdo de Luis el Piadoso sera propicio al emperador, y el de -Juana de Arco a la emperatriz, y a ambos los de Napolen y Mara Luisa, -en cuyas alcobas iban a dormir. - - * * * * * - -Cuando el _maire_ de Compigne ofreci a la emperatriz un ramo de -brezos, su flor preferida, M. Jos Mara de Heredia haba ya lanzado -el suyo por las columnas de su diario. No era un soneto. Eran versos -serios, acadmicos y mediocres, como si hubiesen sido de encargo. -Versos a la emperatriz a la cual trataba de _vous_... _Car le pote -seul peut tutoyer les rois._ Rostand, por su parte, encargado oficial -esta vez, haba escrito una oda, en la cual dice a su majestad cosas -como sta: - - En revenant de Danemark, - Vous avez, pour gagner ce parc - Pass devant chez Jeanne D'Arc. - -Ante los malos versos aristocrticos, prefiramos los buenos versos -anarquistas. En la presente ocasin, las musas de la Cpula no han -ayudado al ilustre autor de los _Trofeos_, y el autor de _Cyrano_. - -Pars no saba si ira a recibir la visita de los soberanos amigos. -Tras el _bouquet_ de brezos y el cumplimiento, se durmi en el castillo -de Compigne, donde debe vagar algunas noches una sombra cesrea que -extraara mucho ver al amo de los cosacos en ntima unin con la -Repblica francesa. Se consolara observando que el Bsforo no es ruso -todava. - -La revista de Dunkerque, como las grandes maniobras del Este, eran el -principal objeto de la venida de los autcratas; al da siguiente, -pues, el 19, se dirigieron al campo de operaciones. El zar mont a -caballo, galop a su placer, se hizo explicar caones, almorz tarde y -precipitado, examin el nuevo freno hidrulico en la artillera, medit -ante el nuevo can de 75 milmetros, vi desfilar los batallones, -las corazas, los penachos, las espadas desnudas, las lanzas, los -uniformes vistosos, oro, hierro, acero, escarlata, oy las bandas y el -ensordecedor trompetero; bebi el vino del soldado bajo la tienda de -campaa, y sum en su interior la fuerza de la aliada repblica con la -fuerza de sus dominios inmensos; y despus de esto, recordando quiz -el pasado Congreso de la Haya celebrado junto a la gracia sonrosada y -joven de la ltima flor de la rama de Orange, habr repetido el verso -del lrico italiano: - - Io vo gridando pace, pace, pace! - -Y he pensado en que aquel pobre y grande Castelar, que vivi y muri -tachado de poeta, tuvo una palabra proftica al escribir, a la orilla -de la muerte, esta sensacin del porvenir: El descontento del gobierno -italiano, producido recientemente a consecuencia de sus fracasos -diplomticos en la cuestin de China; las dificultades suscitadas -entre Francia e Inglaterra por el Sudn y el Nilo; el aumento de la -escuadra inglesa, que ha necesitado una suspensin de la amortizacin -y un dficit de importancia; el cambio de Amrica, que ha modificado -su temperamento industrial y trabajador para marchar a la guerra -y a la conquista; el reparto de la China, deseado por universales -ambiciones; los progresos del ferrocarril ruso en la Mongolia; los -conflictos del Transvaal entre la presidencia de Krger y la dictadura -del desequilibrio del Napolen del Cabo; las amenazas contra Portugal y -sus colonias; los temores y los espantos, tan fundados como legtimos, -de nuestra desgraciada Espaa; la rivalidad de Turqua y de Grecia, de -Francia y de Prusia, de Rusia e Inglaterra; los motines de Austria; el -movimiento interior que reclama y pide una Alemania ms considerable, y -numerosa que la Alemania actual; los grmenes de desacuerdo entre las -primeras potencias por consecuencia de las extensiones territoriales -de sus colonias. Todas estas cosas dicen que despus de la exposicin -de 1900 no tendremos una hora de paz, y que los elementos de guerra -estarn diseminados y extendidos por todas partes. Mas como el zar -Nicols ha sido el coronado mensajero de pacificacin universal, ante -el cual hombres como el bravo periodista Stead han credo ver un ser -casi elegido por la Providencia, pronuncia despus de la revista frases -que no cuentan con la codicia de las naciones y con las trampas de los -polticos, esta gran manifestacin de guerra, como la revista naval de -Dunkerque, seran, oh, paradoja! el mejor sostn de la paz en el mundo. - -Y tras la revista, el sacrocesreo ortodoxo visita la baslica de -Reims, en que han sido consagrados los reyes de Francia; all el -representante de la paz, esto es, de Cristo, le recibe en su pompa -ritual, rojo entre negras sotanas. All, bajo el rosetn que corona -la doble entrada, ante la estatua de la Virgen, entre las estatuas de -santos que decoran la vieja arquitectura, el cardenal arzobispo saluda -al jefe de la iglesia rusa, que penetra en la catedral catlica. Y -la catedral dice en su inscripcin de entrada: _Deo Optimo Maximo_. -Prudente sera su eminencia para no rozar la religin rusogreca ni -hablar con untuosa diplomacia pontificia, ya que de uniones se trata, -de la unin de las cristianas iglesias. En el _Diario de Pedro el -Grande_, al referirse a la visita que aquel duro emperador hiciera a -Pars en 1717, se lee: El 3 de Junio su majestad se present en la -Academia, donde los doctores de la Sorbona trataron ante su majestad -de la unin en la fe, diciendo que sera fcil establecerla. A lo que -su majestad se dign responderles que este asunto era grave y que era -imposible arreglarlo en un breve trmino; que por lo dems, su majestad -se ocupaba principalmente de asuntos militares. Pero que si lo deseaban -en realidad, no tenan ms que escribir a los obispos rusos, pues -este era un asunto importante, que exiga una asamblea eclesistica; -al mismo tiempo se dign prometer a los doctores que si escriban a -los obispos rusos, ordenara a stos contestar segn la autoridad -que Dios les haba dado. Como vis, aquel espeso autcrata tena la -malicia fina. No se trat ahora en Reims con doctores de la Sorbona, -sino con un purpurado de la repblica, bajo el pontificado de Len el -Diplomtico. - -Despus fu el da de real holgorio en Compigne: paseos en el parque -lleno de encantos, el bello parque poblado de arboledas magnficas, -de estatuas que saben secretos eclgicos y aguas tranquilas realzadas -de cisnes; y por la noche, en el teatro del mismo castillo, la fiesta -de gala, con declamacin, danzas preciosas y divertimientos lindos y -delicados como conviene a los reyes. Y la emperatriz con su diadema -imperial, y el zar, pequeo y apretado en su uniforme y en su orgullo, -formando un contraste curioso con el bueno, honesto y sonriente -Loubet, la excelente presidenta y el coro de ministresas burguesas -que han tenido que estudiar con profesor de baile la reverencia, y -que lo que menos pudieran tener sera al taburete en la corte de -Francia, la almohada en la corte de Espaa. Y Millerand por all, al -antiguo atacador de este mismo zar; elementos que se rozan con el -socialismo, contemporizando con elementos autocrticos; la repblica -de los Derechos del Hombre, el pas que se precia de ir adelante en -la historia con la bandera de la libertad, festejando al jefe de un -imperio en que reina el despotismo ms absoluto, en donde Tolsti bajo -Nicols, sufre por sus ideas ms que Soloviov bajo Alejandro; el -pas que predica la soberana de la prensa, unido al pas en donde el -_caviar_ tradicional empuerca y mutila peridicos y libros; la tierra -en donde por todas partes se encuentran las letras L. E. F., hecha una -con la tierra en donde el Knut existe y la Siberia contina siendo -lugar de deportacin y de castigo, y en donde los estudiantes acaban de -ser apaleados y heridos y muertos. Es cosa verdaderamente singular. Los -versos de Rostand resuenan en el teatrito: - - En revenant de Danemark - Vous avez, pour gagner ce parc - Pass devant chez Jeanne D'Arc... - -La tierra de Juana de Arco, con la tierra que se ha tragado a la -desventurada Polonia. El grande anciano de la lesnaia-Polonia lo acaba -de aclamar a los cuatro vientos de la justicia y de la verdad: la unin -entre Francia y Rusia es un enorme absurdo y una mentira colosal. - - * * * * * - -Pedro el grande, que era inculto, hasta limpiarse los dedos en los -trajes de sus vecinas de mesa, vino aqu a observar civilizacin: la -observ, junto con la cara de la hbil viuda Scarrn. El abuelo del -actual zar, Alejandro I, vino tambin, pero con otro objeto, despus -de Austerlitz, despus de Friedland, despus de Eylau y despus de -la paz de Tilsit; vino en compaa de los Borbones, y entonces no se -le cantaron marsellesas. Alejandro II vino o estrechar amistades con -Napolen III, lo que no obst para que en el 70 la Francia estuviera -sola. Alejandro III no vino, pero dice que dijo estas palabras: La -Francia debe ser grande, para que la Rusia se desarrolle. La Rusia debe -ser fuerte y armada hasta los dientes, para que la Francia viva en -paz. No creerais oir en el cuento de Perrault el toc, toc, toc, del -lobo en la puerta de la cabaa? Nicols ha venido porque ama a Francia, -dicen unos; otros, porque quiera saber cmo est de armas el aliado; -otros, por un emprstito. Este joven zar aseguran que, siendo nio, -al ver un lbum con vistas de Pars, exclam: _oh comme je voudrais -la visiter!_ Quiz sea Pars su fascinacin, y como el gran rey crea -que bien vale una misa. Pars le ha correspondido. Ni en sus Lividias, -Petersburgos y Vladivostocks; ni cuando siendo zarewich recorri medio -mundo, encontr nunca acogida tan formidablemente satisfactoria cual -la que le brind Pars en su primer viaje. Por todas partes va regando -frases que halagan el amor propio francs. Y cuando el metropolita de -San Petersburgo, Paladius, le cas con la princesa Alix, la mujer que -tomaba era, segn se cuenta, una adoradora de Francia. Cuando la visita -a esta capital, Nuestra Seora de Pars recibi como corresponda a -los devotos de Nuestra Seora de Kazan. Hasta se ha encontrado una -descendencia francesa a Alix de Hesse. Una hija de Santa Isabel de -Hungra se cas en el siglo XIII con Enrique el Magnnimo, duque de -Brabante y prncipe de la casa de Lorena. Hijo de ellos fu Enrique -el Nio, quien abandon el ducado y fu a Hungra, donde fund una -rama nueva que fu despus la casa de Hesse. La genealoga tiene ms -utilidad y oportunidad de lo que aparenta. Es una dulce y bella mujer -la zarina de Rusia que est al lado de su esposo como un escudo de -marfil. Desgraciadamente, no era hecha de marfil y rosas fragantes -y de espirituales perlas, aquella infeliz Elisabeth de Austria que -encontr en Ginebra, en su soledad errante, el pual que va derecho y -no distingue? - -Terrible vida la de un Csar como el zar eslavo! Aparte de las -vctimas que el anarquismo ha hecho y sigue haciendo por todos los -lugares de la tierra, tiene en su propio pas la misteriosa sombra -del nihilismo, que duerme, pero no ha muerto; y el recuerdo de su -padre, el coloso Alejandro, despedazado por las bombas, debe venir a -cada instante a su mente, aun en los momentos del hogar y del amor. -Porque est visto que cuando llega la hora sealada por lo desconocido, -el prncipe de las Mil y una Noches, encerrado en su torre, muere -violentamente, y el monarca encuentra su asesino en su centinela o en -su ayuda de cmara. Parece que mientras mayor potencia opresora se -aglomerase arriba, por ley de presin, asciende la fuerza de abajo. - -No vino esta vez a Pars el zar, claramente se mira, no porque no -tuviese deseos, o porque tan slo hiciera su visita a la marina y -al ejrcito, como lo di a entender en el brindis de Bhteny el -presidente; no vino porque la polica rusa no lo quiso consentir de -ninguna manera, porque hay muchos rusos vigilados en Pars, y porque -de donde menos se pensara poda brotar la certera locura de cualquier -libertario. - -Porque: es bella y triunfante una coronacin cuasi divina bajo el -amparo del Santo Snodo, en ceremoniales que recuerdan la prestigiosa -Bizancio que Jean Lombard ha evocado de tan magnfico modo; es bello y -grandioso el dominar el imperio ms potente del globo, y ser an, en el -siglo XX, las dos divinas mitades de que habla Hugo, papa y emperador; -son soberbias las excursiones a Livadia, y la mirada omnipotente -sobre el mar Negro, y la caza del oso con parientes de real sangre; -es dulce e imperial tener por esposa una animada y rubia figura de -icono, ser que parece que anda en las nubes, ser nefelibato; tener -como guardias dorados gigantes, rudos y pomposos heiducos; comer a la -mesa ms exquisita del mundo; poder lanzar hordas de cosacos como los -hunos de Atila, cabalgar con los hsares de Grodno o con los soldados -del Preobrajensky; poseer el Kremlin en Mosc, el Palacio de Invierno, -el Anichkoff y el Ermitaje en Petersburgo; y el Tsarkeio-Selo, y el -de Peterhof, Versalles ruso; ser saludado padrecito por el mujick, -cuando se va en el chato drosky o en la rpida troika; reunirse con -la familia de coronas y diademas en la mesa del suegro de Europa, -all en Fredensborg; tener por antepasados a los majestuosos Romanoff, -autcratas de hierro; reposar en la Casa de Pesca en Finlandia, a la -orilla del ro lleno de peces como de oro y plata; recibir de ms de -120 millones de hombres, en lenguas distintas, el respeto y la casi -adoracin como _Imperatorkij Goubernator_ y como cabeza de la iglesia; -y todo eso para estar en el continuo cuidado de un condenado a muerte -que no sabe si lograr el indulto... estas cosas son la sonrisa de la -Boca de Sombra. - -En el 98, por orden del emperador Nicols, deca el _Messager Oficiel_, -de Saint-Petersburgo, que el mantenimiento de la paz general y una -reduccin posible de los armamentos excesivos que pesan sobre todas las -naciones, se presentan en la situacin actual del mundo entero, como -el ideal a que deberan tender los esfuerzos de todos los gobiernos. -Los deseos humanitarios y magnnimos de su majestad el emperador, mi -augusto amo, estn all enteramente dirigidos. En la conviccin que -ese elevado fin responde a los intereses ms esenciales y a los votos -legtimos de todas las potencias, el gobierno imperial cree que el -momento presente sera ms favorable a la rebusca, en la va de la -discusin internacional, de los medios ms eficaces para asegurar -a todos los pueblos los beneficios de una paz real y durable, y a -poner ante todo un trmino al desarrollo progresivo de los armamentos -actuales. Penetrado de ese sentimiento, su majestad se ha dignado -ordenarme proponer a todos los gobiernos cuyos representantes estn -acreditados cerca de la corte imperial, la reunin de una conferencia -que habra de ocuparse en ese grave problema. - -Esta conferencia sera, con la ayuda de Dios, de un feliz presagio -para el siglo que va a empezar; ella juntara en su haz poderoso -los esfuerzos de todos los Estados que buscan sinceramente hacer -triunfar la gran concepcin de la paz universal, sobre los elementos -de perturbacin y de discordia. Ella cimentara al propio tiempo sus -acuerdos por una consagracin solidaria de los principios de equidad y -de derecho sobre los cuales reposan la seguridad de los Estados y el -bienestar de los pueblos. De all el Congreso de la Haya. Qu sali -de esa conferencia en la capital de la fresca Guillermina? Inglaterra -salt sobre el Africa del Sur; Alemania agarr ms fuertemente la -Alsacia y la Lorena; Francia apur sus fbricas del Creusot; la China -fu castigada por la pacfica y civilizadora Europa; y hoy Nicols, -cuyo ferrocarril transiberiano conduce las ms sanas intenciones, viene -en visita de paz, a admirar marinos y soldados, nuevos armamentos y -nuevas invenciones para matar mejor. Los perros de la destruccin y de -la muerte estn mejor amaestrados que nunca: _Death and destruction -dog_... dice Shakespeare. El sueo de la paz universal queda reducido -a espuma en esa revista de Reims, tierra florida de dulce vino de -champaa. All en las largas estepas, en las chozas de los pobres, -la figura del zar es colocada al lado de la milagrosa panagia, y San -Flix Faure est a su lado. Rusia, Francia, Alemania, Inglaterra, los -amenazantes yanquis, el entero mundo civil est listo para la matanza y -para la rapia. Los reyes, por ms que busquen la paz, son siempre, en -la inmensa fauna humana, guilas, las guilas son pjaros de presa, son -carnvoras. Mas en lo hondo de la montaa misteriosa, en lo profundo de -los valles del porvenir, se oyen de cuando en cuando sones de cuernos, -ladridos, tropeles. Se mira en el Oriente como una alba terrible. Los -pueblos presienten algo: el presente est en cinta: y quin sabe si de -repente el hombre a tientas encontrar el camino que desde el principio -de los tiempos le tiene sealado la voluntad infinita, el Dios de todas -las razas y de todas las almas. - -Entonces ser tal vez el advenimiento de la Justicia y de la Paz! - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -IV - - -Una noticia llega: el prncipe consorte de los Pases Bajos, le ha -pegado a su mujer... Sensacin. Indignacin... Sonrisa... Cmo! Ese -muchachn teutn, educado a la prusiana, ha podido levantar la mano -contra una reinita que Pars ha visto, saludado y aplaudido, entre el -ruido y alegra de los bulevares? - -...La reina habra dicho a su marido algunas palabras, en la mesa, que -provocaron despus la clera del Mecklemburgo... Cmo! Las majestades -y las altezas se tiran los platos y se tratan exactamente como el -vecino del entresuelo, o del primero, o del segundo? - -La Prensa comenta el hecho, comenta y aumenta, e inventa... Los salones -de Europa tienen por muchos das un asombroso y pimentado tema que -gustar... Guillermina, que es, con Nicols, la soberana de la paz... -Buena est la paz! Los caballeros franceses que quedan, censuran -speramente a ese caballero de ultra Rhin que olvida el precepto -oriental: ni con una rosa... Exigen al prncipe de Holanda que se est -bien quieto, dentro de su queso.--Los detalles llegan. El prncipe es -un hombre poco galante, muy seco, muy militar, muy _soudard_. Desde los -primeros das del matrimonio, se le ha visto alejarse ms y ms de la -reina, demostrarle diferencia y desvo, l que no tiene ms oficio que -ser el marido de su mujer... Los detalles aumentan. El prncipe debe -y bebe... Los acreedores pasan sus cuentas y la reina no quiere saber -nada de eso, de las cuentas enormes del prncipe Enrique... En cuanto -a su aficin bquica, se complica de pasin cinegtica y el prncipe -prefiere irse al campo, con sus amigos a permanecer junto a su esposa. -Adems, se dice que el consorte no tiene simpatas por Holanda, y -los holandeses le pagan en la misma moneda... La reina se disgusta, -se enferma... Salen a su defensa oficiales de su real casa, que son -heridos en duelo por el marido espadachn. El castillo de Loo est en -conmocin. - -Por otra parte, trae el telgrafo nuevas que desmienten todo eso... No, -no ha pasado nada en el castillo de Loo, y los _racontars_ no tienen -fundamento ninguno... El prncipe Enrique no debe nada a nadie y sus -relaciones con la reina estn en perfecto estado. La corte est apenada -por todas esas invenciones, obra de malintencionados socialistas... -La indisposicin de su graciosa majestad ha tenido otras causas que -las que las que se murmuran y van por las gacetas, por la _Gazzette -de Hollande_... La reinita del cuento azul, o de poemita en prosa de -Gaspard de la Nuit, la favorita de la paz, vive en paz con su marido, -quien no tiene inconveniente en apartarse de los negocios del Estado -por consagrarse por entero a las funciones para que ha sido elegido. -Cuando deja la grata compaa de Guillermina, es para dedicarse a la -agricultura... Hay en ello siempre el idilio. - - * * * * * - -_Hlas!_ como se dice por aqu. Y cun cotidiana es la vida, segn el -verso del admirable montevideano Jules Laforje, un para los que viven -en palacios reales, y han nacido porfirognitos! Verdad: no se necesita -de anarquistas amenazadores para que se tenga por poco envidiable, una -cantidad de derecho divino y una figuracin en el almanaque de Gotha. - -Hablaba el ministro argentino una vez, en Bruselas, con una de las -princesas, mujer cuerda y de inteligencia, y a propsito de algo, -concluy una de sus frases: ...para las que tienen la dicha, o la -desgracia, de ser princesa... _Le malheur, monsieur le ministre, le -malheur!..._, contest en seguida su alteza real. _Le malheur..._ -Ciertamente, no es una historia de dichas la de las testas coronadas, y -circunscribindonos al caso de la reina de Holanda, el hogar y el trono -no pueden caber, sino con raras excepciones, en el mismo sitio... Las -Jantipas coronadas han sido muchas, y reyes que puedan sealarse como -modelos de virtud conyugal son tan escasos.... El prudente Ulises queda -para Homero con la reina Penlope, que saba tejer, y la princesa -Nansicaa, que saba lavar su ropa. - -En nuestro tiempo, con dirigir la vista alrededor de Europa, hay para -estarse quieto, en la apacible mediana horaciana, en la descansada -vida de fray Luis o en la modesta burguesa que tiene su ideal supremo -en un automvil. - -Mirad all en Rusia, en donde hoy, segn se ve, reina la ms envidiable -paz domstica bajo las techumbres de los palacios imperiales, no puede -borrarse el no muy lejano recuerdo de un matrimonio como el del zar -Pedro III, el marido de la gran Catalina... Ser el marido de la gran -Catalina... Morir como muri ese pobre zar Pedro...! No, en verdad, no -era ese un hogar modelo, ni de varios grandes duques, cuyas aventuras -y desventuras suenan por ah. En Austria, la tragedia... Vagar -por mucho tiempo, en Mayerling, la sombra de aquel pobre prncipe -heredero, muerto de tan romntica muerte con la Vetsera... Para que -su buena esposa despus se case con un elegido de su corazn; y luego -se hable del divorcio de la condesa de Lonyay... Agregad las varias -_mssalliances_ cuajadas de ancdotas, ya cmicas o dramticas... - -En Italia, todo muy bien... Solamente, un gran rey de grandes bigotes, -es apellidado el _Galantuomo_. Y luego, en el reinado siguiente, en la -paz de la corte, una bicicleta francesa va por all, dando vueltas, -causando perturbaciones... en la familia. - -En Alemania, perfectamente, en las altas regiones; pero escndalo -sonoro y granducal, en el pas de Hesse y de Aquel... - -En Espaa como es de razn, por el sol y por la sangre. Hay libros, -memorias, cuentos, ancdotas, chascarrillos. Isabel II, Don Francisco -de Ass... Alfonso XII, el rey Barbin... La reina Mercedes que pasa -malos ratos, la reina Cristina, que quiere irse a casa de su familia... -el Papa que Interviene. Y los matrimonios que vienen. La infanta -Eulalia y su divorcio ruidoso... Un pueblo entero queriendo impedir que -se case una joven infanta con un joven Caserta... Es delicioso el goce -del hogar, en el esplendor de la corte de Espaa! - -En Servia... Este era un rey que se llamaba Milano... Por Espaa -anda la viuda, que fu tan hermosa, la reina Natalia... Se ha hecho -catlica, reza mucho... El hijo se cas con una seora que es hoy la -reina Draga... Y en su palacio pasan cosas, cosas tan tristes... Y tan -ridculas... Fu un matrimonio por amor, el del hijo del rey Milano y -de la reina Natalia! - -En Rumania, la reina contina haciendo literatura y la seorita -Vacaresco tambin, aqu en Pars... Esta pobre seorita Vacaresco, que -pensaba posibles los cuentos azules, que crea llegar a ser reina, -o cuando menos, esposa morgantica, segn se cuenta... Para venir a -parar aqu, soltera, siempre, haciendo versos, coronada poetisa por la -Academia francesa, y recitando en casa del ministro Hait... - -En Portugal... - -Los prncipes de antes eran ms felices que los de ahora?... Hay quien -achaca la culpa de las desventuras de los actuales al periodismo, -al reporterismo. Antao la maledicencia cortesana no transcenda -como hoy, a las hojas de los peridicos; los decires iban de boca en -boca, tan solamente circulaban en las cortes, en el plano superior... -Ahora, todo va a todos. Y las debilidades de los afortunados son el -regocijo de los de abajo... El pueblo siente un verdadero placer en -la demostracin prctica de que todos los seres privilegiados que -tienen una corona o una autoridad, estn sujetos a las mismas pequeas -miserias que el ms humilde de los hombres. Y como el periodismo -no deja noticia sin publicar y detalle sin aprovechar, las alcobas -imperiales y reales son exhibidas a la mirada de un pblico lleno de -odios y malignidades. - -Volviendo, pues, al caso tan comentado de la reina de Holanda, hay que -convenir en que la posicin del prncipe no es de las ms envidiables. -Del rey de Dinamarca se ha dicho que es el suegro de Europa. Es -una inestimable ventaja. En el prncipe Enrique de Mecklemburgo, -la situacin es desventajossima: la nacin es su suegra. En todo -otro Estado, el papel de prncipe consorte habra sido lleno de -inconvenientes y de molestias; pero en Holanda, en donde la reina es el -dolo del pueblo, en donde todo el mundo est con los ojos fijos para -velar por su completa tranquilidad y por su dicha, el puesto es de todo -punto incmodo. De aqu han venido los recientes ruidos, con base real -o ficticia, pero que tienen por un momento la atencin y curiosidad de -Europa dirigidas al castillo de Loo. - -La verdad, segn personas bien informadas, es que el matrimonio es muy -dichoso, la reina y el rey se quieren mucho, y todo lo que se ha dicho -ha sido producto de muchas imaginaciones. La ms enamorada pareja est -sujeta a pequeas nubes estivales. Algn instante hay en que el mejor -amor interrumpe su constante faz por un ligero choque, que suele tener -siempre exquisitas consecuencias y aumentos de afecto, si es posible. -Uno de esos instantes ha sido sorprendido por alguien, que ha aumentado -el hecho, y la bola de nieve ha llegado al alud periodstico. La reina -Guillermina, por su belleza, por su juventud, por sus bellos gestos -como el de tender la mano al errante y lamentable viejo Krger, por las -cualidades de su espritu, de su carcter, de su corazn es adorada -de sus sbditos. Al prncipe le tienen en perpetua observacin, como -a quien se ha confiado una joya incomparable o la existencia de un -hijo. Y los celos pblicos son terribles. Por algo se ha silbado en -los music-halls holandeses el retrato del prncipe Enrique, despus -de saludar con aclamaciones y aplausos el de la reina... El prncipe -hace lo que puede, para pasar inadvertido, para dejar que la reina sea -nica y exclusivamente saludada, para apartar su persona de las miradas -del pueblo. Y cuando va con su graciosa mujer, ya en la Haya, o en -la linda poblacin de Apeeldorn, en donde se ha elevado un monumento -conmemorativo de las regias nupcias, l hace como que no escucha, y -apenas si saluda, ante las manifestaciones de la muchedumbre. Sabe -bien que l es nadie--el esposo de su majestad;--y parte, desde que lo -puede, a la campaa, a interesarse por cuestiones agrcolas y a cazar. - -Es muy conocido el cuento del rey que andaba en busca de la camisa del -hombre feliz, y que nunca la encontr, pues el hombre ms feliz que -haba en todos sus Estados no tena camisa... No es muy probable que -esa prenda se encontrase hoy en ninguna de las cortes de Europa. - -Quiz, como nos hace pensar cierta filosofa, la camisa del hombre -feliz existe, y es la que a uno le ponen cuando va a dormir el ltimo -sueo...! Si se la ponen. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -V - - -Los franceses suelen mirar con cierto menosprecio a los belgas. -Cuando digo los franceses, digo sobre todo los parisienses. Es una -injusticia, y Vctor Hugo no pensaba de la misma manera. Baudelaire fu -cruel, en su corazn puesto al desnudo. Hugo vivi aqu desterrado, -Baudelaire tambin: Hugo por la poltica, Baudelaire, por la vida. -No s si Baudelaire se arrepinti; pero los intelectuales belgas de -hoy han olvidado la amargura del hombre del estremecimiento nuevo. -Intelectuales y en su parte latina, Blgica est unida a Francia y ha -dado a la literatura francesa contempornea buena parte de sus mejores -espritus. _Eh, Eh! Bruselles! Vous n'avez qu'a vous bien tenir -vous autres ici. Bruxelles, oui, je n'en dis pas plus!_ Es Villiers -de l'Isle Adam el que habla y es Mallarm el que lo cuenta. Aqu -vino Hugo, aqu sufri Verlaine, aqu sufri Baudelaire; y Mallarm -aqu reg satisfecho en su campo propicio, mucho de la simiente de -sus sembrados mgicos. Los Verhaeren, los Maeterlinck, los Rodenbach, -como poco antes y ahora los Huysmans, acrecen la comn heredad del -pensamiento de lengua francesa, siendo en Francia entre los nativos los -primeros. Bruselas, se dice, es un Pars chico. Mas si Bruselas imita -a Pars; Blgica no sigue a Francia. Aparte est su gran movimiento -industrial; sus ciudades de trabajo, flamencas y walonas representan -las propias energas, conservadas de la activa vitalidad de antao. Son -los hombres sanos y fuertes, pesadamente alegres, ruda flotacin de -pueblo. La flamenca canta, por boca de uno de sus ms bravos poetas: - - Mon homme est fort. - Dans tout le port - On sait les fardeaux qu'il souleve; - Il a le coeur au bon endroit. - Il marehe vite et marche droit... - Son sang monte comme la sve... - Je suis heureuse de mon sort. - Mon homme est fort. - - Mon homme est fort. - Le froid du nord - Le soleil pas plus que la grle - N'usera son cuir de flamand: - C'es en vain qu'en leur tournoiemet - La neige et le vent ple-mle - Le cernent. Intact il en sort - Mon homme est fort. - -Las mujeres tambin, fuerte son, hermosas de carnes, frescas de -colores; y el primer da, al llegar, pude contar: uno, dos, tres, diez, -muchas Rubens y Jordaens. Bruselas peripuesta a la moderna, tiene, -verdad, en pequeo, mucho del Pars bulevardero, con poco de aquella -sensualidad ambiente que lo cantaridiza todo. La ciudad trepida al paso -de los tranvas elctricos; los carruajes circulan, y deja su mal olor -o bufa cuando menos lo pensis, el odioso automvil; y las bicicletas -pasan a cada instante por las avenidas y desfilan por el bosque de la -Cambre. Hay cafs con terrazas, en las vitrinas se ven retratos de -bellas parisienses, sobre todo el de la seorita Cleo de Merode; en -las libreras se venden con profusin libros de franceses; las damas -se visten con Doucet o Paqun, o cualquiera de esos seores; se lucha -por Wagner; Sarah y Coquelin vienen a trabajar en estos teatros; los -diarios tienen algunos redactores franceses. Me diris que todo eso -pasa en Buenos Aires tambin. Perfectamente. No argumento, sino que -certifico. - -Al que est acostumbrado al francs de Pars, el de aqu parece duro -y amarsellado. Otra cosa que extraa es el cambio de carcter en la -poblacin. Tienen fama de insolentes los cocheros belgas. Jams -podrn igualar a los parisienses! El servilismo del _larbn_ no se -encuentra tampoco aqu. Aqu no os estrujan a genuflexiones y a _s. -v. p._ La obra social ha adelantado mucho. El obrero conserva an el -orgullo de los gremios antiguos. En cuanto a la burguesa no hay que -olvidar que es en su fondo la misma que ennoblecieron los pintores de -siglos gloriosos. El mejor _maire_ tiene algo de vulgar; en el ltimo -burgomaestre se cree hallar algo de dignidad atvica... - -Una de las ocurrencias biliosas e injustas de Baudelaire fu sta. Los -belgas piensan en banda. El pensamiento belga est, por el contrario, -compuesto de individualidades. Bastara con sealar actualmente a -Rodenbach, a Lemonnier, a Maeterlinck, a Felicien Rops, y a ese -potente Wiertz, cuyo atrevimiento y libertad anteceden a tentativas -revolucionarias artsticas que han triunfado en el mundo, y al cual -sera una injusticia no considerar como un precursor. Aqu laboran -silenciosos sabios y artistas, trabajadores de la transformacin -social, aqu viven tranquilos; aqu he visto la persona venerable del -viejo Reclus pasar bajo la sombra fresca de la avenida Luisa, cuyos -rboles, ahora plidos de otoo, son hospitalarios y acogen pensativos. - -En el bosque de la Cambre, paisajes y lugares a que la naturaleza y el -hombre contribuyen, entretienen la mirada, brindan su regalo de salud y -de belleza. No os libraris del restaurant a la moda en que se retienen -mesas y os asesinan alma y paciencia los violines de los tziganos, ni -tampoco de la amenaza vandlica del _chauffeur_. Mas hallaris amables -umbras, dulces rincones en que vagar y meditar, y en donde lo que -menos pensis es en que aqu reina el rey Leopoldo, ese seor _bien_ -que tiene una estancia negra que se llama el Congo. - -_Kiekenfretter_ quiere decir en flamenco comepollos. Jordaens y sus -reyes glotones y obesos me han trado a hablaros del apetito brabanzn, -y en cadenas de ideas, de la comida bruselesa. Aqu se come mucho, y -juro que muy bien; as los refinados encuentran la _bonne chre_ que -suean, los cultivadores del estmago la sana y bondadosa cocina local, -cuyas carbonadas y gallinas asadas con compotas de fruta, llaman el -acompaamiento del lambic. Hallaris buenos vinos; pero las cervezas -os brindan su reino; los reyes de Jordaens todos son parientes de -Gambrinus. Y comiendo bien y bebiendo bien, el pueblo es francamente -alegre---; lejos las plidas faces de los ajenjistas de Pars, la -inmensa bruma verde que envuelve tantos espritus en aquella alegra -nerviosa y torturada; aqu, por la tarde o al anochecer, he solido -encontrar grupos de muchachos y muchachas que van por las calles -cogidos de los brazos como en las rondas de las kermeses, y lanzando -sus cantos en coro, muchachos robustos, muchachas con carrillos como -manzanas, de estos mismos que en el florecimiento de su pubertad dejan -ver, bajo la corta falda, las ms firmes y torneadas piernas. - -Como en todas partes, gusto ms de la parte vieja de la ciudad -que de la nueva. La ciudad, en sus signos monumentales, habla de -grandes cosas pasadas; y tan solamente en San Marcos de Venecia he -sentido el respetuoso placer de la contemplacin, de la evocacin de -siglos difuntos, que en la Grand Place, a la cual Hugo, con alguna -exageracin, llamara la primera del mundo. Nada ms hermoso que este -conjunto de nobles arquitecturas en que la Maison du Roy es cincelada -joya, las casas de las corporaciones, bellas pginas de piedra, y el -Hotel de Ville, osado y soberbio, la ms admirable catedral cvica que -haya labrado la legendaria masonera gtica. La imaginativa de los -antiguos escultores se revela en simples detalles de una concepcin -definitiva, que forman en el vasto libro arquitectnico, lecciones -estupendas en la interpretacin de la faz humana y en el simbolismo -zoolgico. Al entrar, nada ms, podis adivinar ciertas pginas de -Huysmans y ciertos gestos de Henri de Groux, en un simple murcilago -lapidario o un rostro humano decorativo. - -Las casas histricas con su estilo, sus dorados, su aristocracia de -monumentos, parece que aguardan la presencia de cortejos reales o -procesiones de dignatarios. Y mientras miro y admiro, me solicita una -muchacha que vende flores, ofrecindome pompsimas rosas, y pasa una -lechera flamenca con su carrito tirado por tres magnficos y pacientes -perros. - -Un pensamiento que no dejar de despertarse en vuestra mente es el -del perdido podero espaol... An vaga por aqu la sombra del duque -de sangre, y las estatuas fraternales de los condes de Egmont y -de Hornes, en el square del Petit Salln, fijan en bronce el duro -recuerdo. Se perdi Flandes; se perdi la Amrica continental, se -perdi Cuba...; el general Weyler no tendr a mal que se le compare con -don Fernando Alvarez de Toledo... - -Santa Gudula es hermana de Notre-Dame de Pars, de la familia de tantas -otras iglesias venerables en que las dos torres gticas se alzan, -enormes centinelas del tabernculo, trabajadas por la virtud de siglos -de fe; urnas vastas en que se guardaba la esperanza cristiana y cuyas -anchas ojivales puertas se abren hacia las bullentes ciudades, como con -sed de almas. - -Tan descriptos estn los monumentos, que no caben de ellos ya ms que -las impresiones. Dirase que el _tourisme_ ha profanado todos los -santuarios de la tierra en que la religin y el arte conservan sus -reliquias y elevan sus plegarias. La agencia Cook borra todas las -huellas sagradas e interrumpe las meditaciones de los fervorosos que -an quedan. Es un complemento del experimentalismo... Mientras admiro -en el severo templo los vitraux de Van Oreley y de Frans Flors, hay -unas cuantas personas que rezan en el ms profundo y piadoso silencio; -mas de pronto una tropa (tropilla?) de viajeros con cornacq hace su -irrupcin y se percibe que la gente que ora sufre con la entrada de -la caravana. La voz del gua pronuncia en ingls con mediano tono de -discurso: Aqu tenis el cenotafio de Juan II, duque de Brabante y de -Margarita de York, 1312 a 1318; y enfrente el del archiduque Ernesto, -gobernador general de los Pases Bajos, etc... - -La vista del palacio de Justicia da idea de un aplastamiento; es un -edificio de Babilonia; lo rechoncho en lo enorme; la gran corona que -remata el monumento semeja la tapa de una colosal pieza de postre en -una mesa de Brobdignac. Polaert, el arquitecto, pensaba poner en lo -alto una pirmide hind; sus planes no se pudieron llevar a la prctica -por imposibilidad material, y se construy un domo con estatuas. Se -alaba mucho esta gigantesca ensalada de estilos: hay griego, egipcio, -asirio, romano, romntico, renacimiento. A mi entender, es una creacin -semiyanqui que asombra por su tamao, y que queda bien entre las cosas -_greatest in the world_. - -Prefiero ir a admirar el Mercado, esa obra maestra de la ferreteria -moderna, que encontr un cantor magnfico y _frreo_ en Huysmans, y -en donde el metal domado une la solidez a la gracia y a la elegancia; -trabajo ciclpeo y artstico que no se cita ni se recomienda en las -guas. - -Cmo no hablaros de la gloria municipal de Bruselas, el muequito de -bronce que ha llegado a ser un smbolo, y que, en ejercicio de una -de las ms prosaicas funciones fisiolgicas, ha adquirido el cario -popular, renombre y honores, todo como un hombre? Como habr muchos de -mis lectores que no sepan lo que es el Manneken-Pis, tratar de decirlo -en pocas palabras. Cuntase que un noble ciudadano de Bruselas tena -un nio a quien quera entraablemente, el cual nio desapareci un -da sin que su padre, que lo hizo buscar por todas partes, diese con -su paradero. Por fin, fu encontrado en la calle, y en una posicin -difcil de explicar si se guardan las conveniencias. Haca... lo que un -personaje de Rabelais para apagar incendios; no tanto como Sancho en -una de las ms bravas aventuras de Don Quijote...; lo que se dice en -un usual latn despus de _Domine labia_... Si con tantas indicaciones -hay quien no haya comprendido, que haga el viaje a la capital -brabanzona y vea lo que est haciendo Manneken-Pis. - -En conmemoracin del hallazgo, el padre del nio hizo elevar la -estatua, que se atribuye a Duquesnoy. Despus, sta tuvo tanta fama -como la de Pasquino en Roma. Fu robada dos veces y encontrada. Luis -XV le concedi la orden del Espritu Santo; en ciertas pocas la -han vestido de guardia cvico; se la mezcla en poltica; una vieja -solterona la dej mil francos de herencia, como a un simple gato o -perro, y la municipalidad paga a un _valet de chambre_, para que la -cuide, 200 francos anuales. - -No es demasiado. En todas partes hay hombres que en la poltica, -las letras, las ciencias y dems disciplinas hacen cosas peores que -Manneken-Pis, y tienen buenas posiciones y ganan pinges rentas. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -VI - - -La sola palabra Triann evoca el espritu y la vida de toda una -poca. Se acerca, en el tiempo, como un perfume antiguo; se oye -un son de viola de amor, un minu en el clavicordio de la abuela; -se mira, con los ojos entrecerrados de la memoria melanclica, un -conjunto de suntuosidades y elegancias. Los arriesgados ejercicios -de la coquetera, las declaraciones de los caballeros y las sutiles -conversaciones de los abates; horas de encaje y seda; embarques -para Citeres; idilios rsticos entre pastores gongorinos y pastoras -preciosas. Collar de horas que fu como una guirnalda de rosas que -cubriese de pronto una ola de prpura. Tiempo encantador, ciertamente, -que tiene su parangn en los libros de cuentos de hadas y que adoraban -los Goncourt. Hoy, ese tiempo florido hace escribir algunos buenos -libros; inspira a ciertos poetas musicales deleitosas poesas; -interesa a los compradores de cuadros y a los modistos y peluqueros, -con ocasin de los bailes de trajes o cabezas empolvadas. Buen baile -de cabezas di fin a la perenne fiesta en que la reina Mara Antonieta -imperaba de todas guisas! - -Los lugares que sirvieron de teatro a tantas maravillas, tienen hoy en -su severa soledad una dulce tristeza que no querra ser perturbada. -Versalles y sus rincones de amor y de recuerdo, parece que no deberan -profanarse con ruidos modernos, con vulgares paradas contemporneas. -Djense las umbras de los nobles bosques, las gloriosas y abandonadas -arquitecturas, a los soadores, a los enamorados, a los solitarios. -Esas lindas gracias del siglo XVIII que quedan en memorias que parecen -leyendas, y se admiran en cuadros y retratos que semejan sitios y -figuras de encanto, gocen de la quietud que les di su trgico final. - -Eso han pensado algunos parisienses con motivo de un acontecimiento -mundano que ha ocupado grandemente la atencin en estos das. Cierto -grupo de damas de la alta sociedad ha querido resucitar por unas -cuantas horas aquel hermoso vivir. Mas ha habido grandes dificultades. -La vieja y restringida aristocracia, no ve con buenos ojos algunas -iniciativas que vienen de la nobleza adventicia. Una verdadera condesa, -con verdaderos cuarteles, protesta ante la intromisin en asuntos de -su sola incumbencia, de tal o cual marquesa o condesa de ultramar, -coronada de perlas herldicas en virtud de los millones de pap. Cierto -es que entre las iniciadoras haba nobles de autnticos pergaminos, -como una La Rochefoucauld y una Folingnac; pero la persistente -imposicin de tal miss Gould, por ejemplo, devenida condesa de -Castellane, arruga muchas frentes. En el _hameau_ de la reina, observa -alguien, antes las grandes damas hacan papel de _fermires_; hoy las -_fermires_ intentan hacer de grandes damas. Otro dice: He soado -mucho con las bellas figuras que animaron tan admirables escenarios -para arriesgarme a ir a padecer con la desilusin de personas -actuales desprovistas de toda poesa. Pasada la reunin, un cronista -anota, junto a una Clermont-Tonnerre, noblezas del Ural y de las -Cordilleras. El poeta Montesquiou-Fezensac se asusta encontrando all -cabezas que rehusara seguramente la guillotina; y el Jean Lorrain, -desventrado cien veces por Laurent Tailhade, agrega en verso: - -_La pique en les voyant recule epouvante._ Con todo, la celebracin -histrica ha sido variada, alegre y hermosa. Las princesas de hoy, -aburguesadas de gustos y aficiones, cuentan, sin embargo, con -preciosos ejemplares; y con dinero, todo se dora y se imita. En los -salones actuales, los abates de antao estn sustitudos por ciertos -sacerdotes distinguidos que el autor del _Journal d'un dfroqu_ ha -sabido retratar, y los Cope, Lematre y Barrs, reemplazan el espritu -del buen tono de la vieja Francia. No han faltado pavanas y minuetos -bailados por bailarinas; y la taimada madame de Thbes ha hecho de -Cagliostro, diciendo la buena ventura y vendiendo amuletos _para -ganar dinero y para ser amado_. Hay que confesar que los segundos se -vendieron ms que los primeros. - -La resurreccin de una poca no se hace nicamente con trajes costosos -y comparsas teatrales. Ciertos juegos necesitan sealado estado moral -y cultivo espiritual. Cuando lo griego y lo romano estuvo de moda, en -poca distinta de la Francia, flotaba por las salas como un ambiente -de academias. Las damas se ilustraban y, petulantes o marisabidillas, -representaban con perfeccin sus papeles. Los salones oan con -frecuencia las palabras de los sabios, los discursos de los poetas, las -agudezas de los hombres de ingenio. Madama Recamier invitaba. Ahora, -los nobles legtimos y los advenedizos, con notadas excepciones, al -decir de los bien informados, no se han ocupado en la cita de elegancia -que se dieron ms que de la carrera de automviles Pars-Berln, y -otros asuntos de igual transcendencia esttica. Las berquinadas tienen -otro nombre. Lancret, Fragonard, Watteau, nada tienen que ver ante -Woth, Paqun o Redfern. Un Morgan cualquiera se lleva a Chicago o a -Nueva York tesoros del ms puro arte francs; el seor de Iturri, -tucumano segn me dicen, y amigo ntimo de Montesquiou-Fezensac, -descubre en un convento de Versalles la tina en que se baaban la -Montespan y el rey juntos y la instala en Neully. - -Ah, el alma fina del siglo de las frgiles y pomposas elegancias y de -las gracias sutiles, del siglo de Florian y de Boucher, no pertenece, -como otras tantas cosas, a los ricos de hoy! Es la herencia de los -artistas, de los Verlaine, los Samain, de los Helleu. Los pobres -prncipes de belleza y de armona tienen este desquite. - -Cuentan que el ya muy nombrado poeta de los olores suaves, uno de -los pocos portalira de que la nobleza puede hoy glorificarse, di una -fiesta en Versalles en honor del _Pauvre Lelian_, a la cual fiesta -concurri buen golpe de bellas marquesitas, duquesitas, princesitas y -baronesitas de su parentela y amistad. - -No s qu cara pondra el viejo fauno delante de ellas, como no sea la -mscara satiraca que sola expresar la alegra pnica y bquica. Mas -entre todas, qu impresin hara la presencia del triste y terrible -poeta, triste de amor, terrible de dolor! Ninguna, supongo, fuera de la -malsana curiosidad, o el superficial snobismo. - -La nobleza femenina, en todas partes, se dedica hoy con preferencia al -sport, se interesa mucho por el cuerpo, descuida bastante el espritu. -Este rumbo siguen las jvenes bien de nuestras democracias y la -adinerada burguesa universal. - -La bicicleta ha juntado al prncipe con el hortera, la Mors une -el chocolate con la flor de lis. Y entre todos los sports hay uno, -nivelador tambin, en el divertimiento y en el flirt: la caridad... -La fiesta de Triann, como la del Bazar memorable, era una fiesta de -caridad. - -He querido, principalmente, en estas lneas hacer notar la cuestin del -conflicto de las noblezas, la antigua y tradicional y la adquirida. El -papel en que se coloca a las americanas ricas casadas con ttulos, es -poco envidiable. - -Un alto desdn, justificado hasta cierto punto, e irremisible, se -cierne sobre las cabezas recin ilustradas con la corona nobiliaria. - -No borrar toda la catarata del Nigara pactolizada, la mancha nativa -de Porcpolis, o de Oil City. En todas partes existe, en el gran cuerpo -de la aristocracia, una aristocracia chica y cerrada, que no transige -ni admite mescolanzas ni componendas. D'Hozier frunce el entrecejo ante -los reyes del acero y los barones del dollar. Hay nobles arruinados que -se ponen a precio, y nobles de manga ancha que contemporizan con las -plutocracias exticas; pero las tres docenas de familias que vienen de -muy lejos en la historia, y que miran sobre el hombre a los titulados -de Luis XIII ac son impenetrables en su mayora. La _messaliance_ es -cosa rarsima. Para eso se fu a las cruzadas. - - * * * * * - -Reflexionen las nias que en nuestras Amricas incuben la lejana -esperanza de entrocar en el rbol genealgico de uno de estos viejos -nombres europeos. Es bonito, viste mucho, como dicen en Espaa, eso -de oirse llamar Madame la Comtesse, Madame la Marquise, Madame la -Princesse; pero desde el momento en que se sabe que ese tratamiento es -para una galera especial, que el verdadero ncleo a que se aspira -rechaza la solidaridad y se seala a cada momento la liga; que su -paso levantar siempre un equvoco murmullo y provocar ms de una -afilada sonrisa; que la coburguisacin, digamos as, o la adquisicin -de un marido, por lo general de escaso intelecto, de costumbres poco -ejemplares y de salud casi siempre averiada, no valen la pena de -sacrificar una juventud y una vida a la vanidad ms improductiva, -creo que no habr una sola que prefiera a un dorado ridculo y a un -flordelisado martirio, ser cabeza de ratn entre los suyos, en su casa, -en su tierra, en su sociedad, en su patria. - -Ahora, la nobleza del dinero, lo que hace resonar el globo con su metal -desparramado, los principados del cheque, las baronas del casino, el -armonial de hierro y caucho, los marquesados del jeckey, los cuarteles -del yate eso es otra cosa. - -Yo s de un filsofo a quien admiro. - -Guarda ovejas en la pampa. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -VII - - -Pars, ardiente me ha soplado con boca de horno empujndome a la orilla -del mar, a Dieppe, frente a Inglaterra, en el Canal de la Mancha. Es lo -que est ms cerca de Pars, para pasar el tiempo de verano al amparo -del frescor marino, sin ir a los deliciosos y peligrosos parasos de -la Costa de Azur, de la Grande Bleue. He llegado en das gratos y -de espectculos pintorescos. Buena cosecha, o si queris, pesca de -impresiones. - -Anidado, cerca del agua, comienzo por dar un buen vistazo a la ciudad. -La cual se divide en dos partes: la elegante y muy moderna, ceida de -villas y chalets, que se extiende por la calle Aguado hasta el viejo -castillo y el morisco edificio del Casino, y la que contiene el bario -de Pollet, en donde est el puerto. Calles interiores estrechas, casas -sin carcter, ms no exentas de uno que otro golpe pintoresco. Por las -cuadradas ventanas que se decoran de tiestos floridos como en Espaa -o Italia, suele aparecer la faz graciosa de una muchacha, o la vieja -coronada de apretado trapo blanco, muy semejante a un gorro de dormir. - -Por la Grande Rue, un comercio y un vivir de ciudad de pocos ruidos. No -encuentro mucho de original, como no sean los escaparates de labores -en marfil que un tiempo tuvieron tanta boga y renombre. Al paso, en -una plaza, la Nacional, veo a Duquesne en bronce, gran dieppense aquel -marino; crespa y larga cabellera, bravo talante, firme en sus botas, -bocina en mano. Cerca una vieja iglesia, con su torre que recuerda -la de Saint Jacques, de Pars, y que lleva el mismo nombre, afirma -la nobleza severa del arte antiguo que la levant y la fuerza de la -olvidada piedad. - -Una callejuela me hace caer de pronto en pleno mercado de cosas -marinas, la Poissonnerie. En un instante pasan por mi mente figuras de -Thwlow; versos de Richepin. Un olor salado flota en el aire. De las -barcas que atracan al muelle sacan los cestos de mariscos; los azulados -bonitos, anchas y sonrosadas rayas, plomizas anguilas, aranques como -puales, y el cardenal de los mares todava sin su prpura, y enormes -cangrejos y erizadas centollas. Como salidos de un bao de rosas se -miran los salmonetes, de rosas y madreperlas; lcteos, azulados y -semitransparentes, los calamares; como pasados por laminador, los -lenguados grises; y los gordos peces mayores, dejando entrever la flor -escarlata de las agallas. Aqu de Simn Pedro, aqu de Tobas, aqu -de las Mil Noches y una Noche y de Brillat Savarn. Y los admirables -tipos de gentes de mar! No hace falta sino saber dibujar, _eroquer_, -tanta cara singular, tanto aspecto lleno de carcter: la anciana -revendedora que asiste al remate, fuera del recinto propio del mercado; -la joven ms fresca que el pez recin sacado, y perfumada de mar -tambin, atrayente con su rostro encendido, sus copiosos cabellos, su -sonrisa; los viejos y duros pescadores, cabezas de pipa como hechos -en madera; narices rojas, barbas en barboqueio o herradura; el bigote -afeitado, las anchas manazas, las firmes patazas; quien con el arete -de oro a la oreja, o la cachimba entre los dientes, y en la mirada una -profundidad inmensa, esa profundidad serena e inmensa que comunica la -frecuencia del Ocano, el azul de los golfos, lo vasto del cielo, a -los hombres que viven y trabajan sobre las olas, acostumbrados as a -los cantos del alba, a la dulzura de las saladas brisas, como a las -injurias de la espuma y las bofetadas de la tempestad. - -El lugar de la venta del pescado no es muy extenso. Es una slida -galera de hierro, con puestos laterales, en donde las pescadoras -exponen sus artculos Es una obsesin, o es la asendereada ley del -medio? - -Parece que todas estas mujeres, las de edad como las mozas, tuviesen -en su rostro algo de pescado; los ojos y las bocas, sobre todo, casi -ictiomorfos... Una pescaderita de quince aos, que re con finos -dientes y tiene en su cabellera reflejos de algas, se me antoja que -tiene algo de sirena. _Guardo_ y paso. - -Ante sus langostas, me detiene con su figura una robusta anciana, como -sacada de no s qu olvidado cuadro. Bajo el cucurucho blanco del -gorro dos macizas arracadas de oro puro descienden hasta los hombros; -un corpio obscuro aprisiona autnticos y generosos testimonios de -maternidad; una falda corta acampanada, deja ver las columnas de las -piernas cubiertas por medias de lana; sobre los duros zuecos, dos bien -construdas carabelas en que un Coln de Liliput podra ir a descubrir -en Noche Buena no importa cul Amrica de nacimiento. - -La venta es buena. Al da siguiente han de comenzar las fiestas. As, -pasan a mi lado haciendo sus compras varios burgueses de Dieppe; y, -nota parisiense entre la concurrencia, blanca toda, fina, bella, una -seorita que ha bajado de su carruaje, llega, acompaada del groom, -compra un buen paquete de langostinos y se va, rpida como un pjaro. - -El apetito, ms que despierto, me hace dirigirme a un restaurant -vecino, cerca de las arcadas del Caf Suizo--aqu, como en todas partes -del universo, hay un caf Suizo.--Comida barata sabrosa, marisco -fresco, ausencia de vino y presencia de sidra, rica sidra de mbar o -de topacio, pues en Normanda, como en el paraso terrenal, triunfa la -manzana. Mientras almuerzo, oigo de lejos cantar la draga en el canal, -como un gran grillo de hierro. - -El da comienza a ponerse opaco. Se hace recordar la vecindad de -Inglaterra. Mientras en Pars se derriten los sesos de las gentes, -aqu se siente un grato frescor. Despus del caf, me dirijo a la -playa. Llega al desembarcadero un vapor de Newhaven. La niebla aumenta -poco a poco. Casi ha invadido todo el mar, toda la costa. La tarde -naciente se ahuma. Empieza a vocear, triste, insistente, la campana -de la bruma, all en el faro. La campana, en tiempo de niebla, hace -las veces de la luz; es el faro del odo. Las olas llegan a la arena -en actividad y encrespamiento que hacen resbalarse a la continua los -guijarros; mas no es la soberbia acompasada que enarca las gruesas -marejadas cuando se enoja el viento. El agua no carnerea, hierve, en la -enorme extensin, sin rasgarse. De cuando en cuando una vela fantasma, -una sombra de barca, se percibe en el tupido vapor flotante; a travs -del aire espeso llegan lejanos ruidos de sirenas y de esquilas. La -humedad se insina en la piel, barba y cabellos. Se gusta la sal del -ambiente. - -El sol, que se asemejaba a luna una, o a un astro de pesadilla, no -logra hacerse paso entre las espesas nubazones. As se desliza el -tiempo hasta la noche, en que se aclara un tanto el espacio. Las luces -de los faros rielan sobre las aguas. Las aguas, ms tranquilas, dan -campo a la mirada que puede ya lanzarse al horizonte. Quietud. - - * * * * * - -Volva yo de recorrer el bulevar martimo, a eso de las diez, cuando -una aglomeracin de muchedumbre, un son de trompetas y un brillo de -antorchas en la sombra de una calle me hicieron detener. Qu capitulo -de viejo libro estaba viendo? Ante el pueblo reunido, haba dos -heraldos, de armas y un regidor, montados en sendos caballos un pelotn -de arcabuceros y otro de arqueros. Uno de los heraldos desenroll un -largo papel, y con una gran voz, dijo: - - - Or, tost, accourez tous, faictes bonne silence et oyez. - - Es nom des schevins et tout ayant t par eux arrest avec trs - honorable sire Charles des Marets, capitaine du Chastel et de la - ville de Dieppe, pour Notre Roy et soubverain segneur Charles le - septime. - - - Faisons assavoir: - - Que le jour de demain, dimanche, septime de Juillet, se doibvent - tenir en ceste cit des festes soulennelles et espciales pour le - resjouissement et grand proffit de tous. - - Adonc, en celluy jour de demain, sus le midy ou environ, si haura - par les voies et carrefours de ceste ville, une belle y avenante - monstre numreuse a la vrit dir, jusques a passer cinq censt - parsonnes, et figurant, sommairement et comme par abrg, avec - personnages les mieux en point que puet estre, les faicts les plus - illustres en l'histoire de Dieppe travers les ages et les plus - dignes de ramentevance. - - Et maintenant, cecy dit, de vostre part, bourgeoys, manans et - vilains, faut j vous retirer. Et sitf que s'oyra covre feu soner, - bien nous vos advison que tout bruyt se doibt cesser, que toute - chandoille de sieu ou resine doibt estre esteinte. - - Et bien vous prparez, par un bon somme, estre frais et dispoz - pour clbrer dignement et algrement la grant journe de demain. - - NOEL! NOEL! VIVE LA FRANCE! - - -Como el grupo era pintoresco, la msica alegre y la noche fresca, segu -a los heraldos de Charles des Marets capitaine du Chastel et de la -ville de Dieppe, entre el regocijo de crecido nmero de pescadores -y pescadoras que iban en la procesin, y as escuch varias veces el -pregn. Y siguiendo despus el consejo de prepararme con un buen sueo, -para estar _frais et dispoz_ para la fiesta prxima, me encamin a -mi hospedaje, en donde, al amor del mar, dorm gratamente, hasta que -la animacin de la aurora entr por los cristales de mi ventana y la -armoniosa lengua de las olas me di los buenos das. - -Bueno era ese, de sol claro, de cielo lavado y bruido. La ciudad, -llena de banderas, se agita en su fiesta. Gente del lugar y forastera -circula por las calles principales e invade la playa. Se oyen a lo -lejos gritos, cantos y petardos. _Camelots_ de Pars venden sonoros -mirlitones. En la Grande Rue se extiende un mercado improvisado, un -mercado de aves, de manteca y quesos, de verduras, de productos de la -campaa; y en la plaza Nacional se instala un bazar de cuanto os podis -imaginar de cosas viejas y nuevas, con el aditamento de muy baratas. -Hay desde frenos hasta calzoncillos, y mientras un zapatero remendn -elogia las botas claveteadas que ha rejuvenecido, un vistoso charlatn -canta su ditirambo delante de una cabellera fenmeno que debe su famosa -riqueza a una botella de agua milagrosa. - -Llegan los trenes de Pars y Rouen repletos de gente. Los vecinos -de Treport, Puy, Varengeville, aumentan la suma de visitantes. Se -advierten tipos de la capital, mujercitas del bulevar, y no faltan -cabezas del Barrio Latino y de Montmartre. No son los que menos se -notan los ingleses. Hay bastantes bicicletas, y, bufando, se han hecho -presentes dos o tres automviles. Los marinos y pescadores no ponen -buena cara al hipgrifo de caucho. - -El cortejo, el gran cortejo histrico Dieppe a travs de los siglos, -comenzar a desfilar dentro de poco. - -El cortejo. Era primero el siglo XV, y vena a la cabeza dando al -aire sus sones la fanfarra de la milicia burguesa. Son los tiempos -en que los dieppenses, fatigados de la lucha con el ingls, acaban -de volver a su independencia, por obra y empuje de Desmarest. All -viene Desmarest tras el preboste de los comerciantes, los ballesteros -casqueados y forrados en sus tnicas rojas, los regidores de negro, -los trompeteros violeta, azul y encarnado, y los heraldos de armas -con dalmticas y cota. Es el bravo Desmarest o Des Mares, caudillo -desde la adolescencia, y que luego, brazo poderoso, fu creciendo en -empuje hasta sus acciones en Dieppe y Bures, y a quien despus de rudo -batallar y vencer, no pudo la muerte arrancar del mundo sino cuando en -el descanso de su ancianidad, haba llegado a ciento quince aos. - -Viene despus Dieppe en el siglo siguiente en la poca de su mayor -auge. Este tiempo opulento se anuncia desde luego con oros y colores. -Un grupo de nios llega con palmas doradas en las manos y sombreros de -airosas plumas sobre las rosadas cabezas. Preceden a Descellier, el -gegrafo que antes de Gerardo Mercator publicaba su planisferio que -mejoraba los trazados ptolomicos. Viene Descellier en el carro de -la hidrografa enseando a sus discpulos, pues, segn las palabras -de Asseline, a propsito de las cartas marinas, le sieur Pierre des -Cheliers, preste a Arques, a eu la gloire de'avoir t le premier -qui en a fait en France. Aussi estoit-il un si habile gographe et -astronme qu'il fit une sphre plate, au milleu de laquelle en voioit -un globe qui reprsentait toutes les parties du monde. Vestido de -negro pasa en su carro, que imita una bella _boiserie_ que existe en -el castillo de Gailln; y tras l la msica de los arcabuceros, negro -y azul, jvenes pajes, a la manera florentina, y precedidos de sus -capitanes, el armador magnfico y fuerte Jean Ang, aqul que solo y -con flota propia, declar la guerra al rey de Portugal, sin que nada -tuviese que ver en la empresa el gran rey Francisco. Ang es la figura -ms brillante de Dieppe. Por l la ciudad, antes de que las luchas -de religin contribuyesen a su ruina, se levant a una situacin de -riqueza y de podero. Ang heredaba de su padre el espritu. Como l, -Ang se lanz a empresas coloniales en la India y en Amrica. De all -vinironle riquezas en sus navos, y con ellas llev vida de prncipe, -opulento, lujoso, y al mismo tiempo de pensar maduro y juicioso. Hizo -aqu construir un palacio admirable. La fachada, de madera de encina, -haba sido esculpida por los ms hbiles artistas y representaba -escenas de navegacin, combates entre ingleses y normandos. Los cuadros -y las estatuas de los ms grandes maestros ornaban ese palacio, y le -daban un aire de magnificencia incomparable. Desde sus ventanas Jean -Ang tenda sus miradas sobre el puerto, sobre el mar y sobre el valle -de Arques. Francisco I le visit, y la ciudad permiti al magnate que -las fiestas fuesen pagadas con su peculio. El rey qued maravillado de -la fastuosidad de su anfitrin. Hubo lujo de vajilla italiana, en plata -labrada, viandas exquisitas y vinos incomparables, arcos de triunfo, -y, para paseo por el mar, barcas doradas que corrieron las aguas con -buen tiempo y cielo propicio. Ang muri en la pobreza, y he recordado -su grandeza de un tiempo ante la piedra tumbal que cubre sus viejos -huesos, en la iglesia de Saint-Jacques. - -Redoble de tambores. Acorazados de cuero y en la cabeza el casco, pasan -los soldados de la milicia burguesa; los oficiales de a caballo van -casqueados tambin, y brillan sus coseletes de hierro. Los gremios -desfilan en seguida, los de la industria del hierro que llevan jubn -azul; los de la cerveza, violeta, y los del marfil, en cuero de gamuza. -Amarilla y negra la banda de la guardia real, lanza su msica, y -oro y negro y a la espalda un manto, los heraldos del rey. Sigue el -gobernador Aymar de Charles, con su uniforme de caballero de Malta; el -capitn de Vardes luce su jubn gris, y luego seis pajes azules en -grandes caballos, antes del gran escudero que porta el real estandarte, -anunciador del rey soberbio, cuya magnfica armadura relampaguea al -sol. All va luego el padre de la agricultura, el buen Sully, de -negro, al que hacen fondo los suizos vestidos de verde. Es el tiempo en -que Enrique IV ha venido a Dieppe antes de la batalla de Arques y de -Ivry, en que hubo de salir triunfante del duque de Mayenne. - -Tras el tiempo caballeresco y heroico, el siglo pomposo. Semejantes -a otros tanto Aramises y Portos, los mosqueteros a caballo, gran -chambergo emplumado, coraza y larga capa negra de terciopelo, desfilan -seguidos del gobernador Montigny. El rey Sol es an nio, y en una -carroza de gala va en compaa de Ana de Austria, la de las bellas -manos. La reina est representada por una graciosa moza que saluda -linda y realmente. A caballo sigue el rojo Mazarino, y un grupo de -cortesanos le acompaa. Llegan gentes de mar. Son los hombres de -Duquesne. All, sobre una reduccin de la _Sainte Andr_, el gran -marino, el orgulloso calvinista que desecha por su fe el bastn de -mariscal, est de pie. Ang era el fuerte armador del comercio; -Duquesne es el hombre de la guerra. Es el combatiente de Suecia como -vicealmirante de Cristina; es el reorganizador de la armada francesa -y el jefe de la expedicin de Npoles; es el luchador feliz contra -espaoles, ingleses y holandeses; es el generoso vencedor de Ruyter, el -bloqueador de Chio y el temor del Dux veneciano. Cuando Duquesne muri, -el rey le neg una sepultura... - -Tambores. A comps marchando van ocho tamborcitos, luego una banda -militar y el pabelln. Dos ujieres de la ciudad se adelantan al _maire_ -y al cuerpo comunal; en todos los negros trajes lucen tan slo las -hebillas de plata de los zapatos. Y luego Balidar. Quin es Balidar? -Es el desconocido turbulento y terrible, el que impuso su nombre como -una bandera de amenaza en la Mancha, el corsario de quien John Bull -supo mucho, y que en Roscoff, cansado de pelear bajo el poder de -Napolen, puso a su casa balcn de plata maciza, y _frea_ monedas de -plata y oro para arrojrselas al populacho bien calientes. Cuando la -independencia americana, Balidar fu a pedir carta de corsario, y no se -supo ms de l que su paso por las costas mejicanas. Ese fu Balidar. -As, pasa orgulloso entre sus hombres de mar; sguele un grupo de -marinos veteranos; luego, la guardia consular y los trompetas vestidos -de amaranto o blancos brandeburgos. En su caballo blanco cierra la -marcha Napolen, el Napolen de largos cabellos del tiempo consular. -Unos cuantos oficiales le acompaan; los hsares, de azules dormanes -van tras l. Tal ve Dieppe pasar su pasado. Un pasado casi legendario, -de empresas bravas y singulares conquistas, con princesas bellas, -reyes gallardos, bizarros capitanes, corsarios temerarios, magnficos -marinos. Y as inaugura el Dieppe de hoy su bulevar martimo, que pone -hacia las olas que vieron tantas proezas, un balcn extenso para los -veraneantes que no, es por cierto, de plata, como el de Balidar. - -Al principio no haba nada. El mar cubra la mitad de la playa y la -marea llegaba hasta el valle del Arques. Luego hubo un lento retiro, -de siglos. Un da se cre la _pelouse_ donde hoy se alzan los grandes -hoteles de la calle Aguado. Creci all hierba y pastaron rebaos. La -ciudad prosperaba, comerciaba y entonces los ingleses, como siempre, -aparecieron. Los _chevins_ alzaron entonces fortificaciones, y tres -grandes torres para polvorines. Luego vino la iniciacin de los -baos de mar en Dieppe. La sociedad parisiense comenz a venir en -largas diligencias, y la moda se hizo. A comienzos de este siglo -ya vena mucha gente cuando la duquesa de Berry afirm la boga. Se -construy un teatro, se alz un casino para los grandes seores de la -Restauracin. En 1836, el Estado vendi los terrenos en que antes haba -fortalezas. Se levantaron casas y se cre la calle Aguado, cuyo nombre -tiene a causa del banquero espaol que intent dotar a Dieppe de un -ferrocarril, intent, pero no lo realiz. La calle, sin embargo, lleva -su nombre. Napolen III quiso pasar su luna de miel en Dieppe. Eugenia -qued encantada del lugar. Gracias a ella se embelleci y prosper en -poco tiempo. Veinticinco aos despus la ciudad hizo fuertes gastos -para el establecimiento de sus primeros casinos. Los terrenos de la -playa centuplicaron su valor, y el Estado, interviniendo entonces, -vendi a la ciudad la playa en 451.000 francos. En 1895 el alumbrado -elctrico fu introducido. As continu hermosendose, hasta que -se observ el dao que causaban a la plaza las invasiones del mar. -La municipalidad dieppense resolvi la construccin del bulevar, -una slida muralla, flanqueada de rotondas provista de un parapeto -con un ancho _trottoir carrel_ alumbrado con numerosos postes de -luz elctrica. Entre este bulevar y la calle Aguado se extiende la -espaciosa plaza llena de csped. El bulevar tiene cerca de un kilmetro -de largo, es un paseo excelente y fu construdo por el ingeniero -Herzog. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin: LIBRO TERCERO] - - - - -[Ilustracin] - - - - -I - - -He recibido un libro importante y curioso, de M. Henri d'Almras, -_Avant la Gloire_. El autor ha tenido la amabilidad de enviarme un -ejemplar antes de que aparezca en las libreras. Es un volumen que -trata, en un estilo sin penachos, sencillo, a veces malicioso y casi -siempre espiritual, de los comienzos de muchos grandes nombres de las -letras francesas contemporneas. Grandes nombres es mucho decir. Hay -en la obra mezcla de grandes y medianos. Lo mismo que gloria habra -quedado mejor sustituda por celebridad. El autor ha averiguado con -paciencia e inters los detalles de los comienzos y primeros pasos -de los escritores que figuran en su obra, desde que, completamente -desconocidos, hicieron los iniciales esfuerzos para lograr renombre. -Los escritores son de diferentes tamaos. Los hay enormes, como Zola, y -chatos, como Ohnet. El libro es ameno y logra que el lector se interese -por ms de un precioso dato. - -Los comienzos! Es decir, los sueos, las esperanzas, el entusiasmo. -Esos principios son ms bellos muchas veces que las ms triunfantes -victorias. Siquiera porque toda esperanza es hermosa, y todo logro -quita el placer de esperar y da el cansancio humano de lo conseguido. -La posesin de la gloria es lo mismo que la posesin de la mujer. - -El libro de M. D'Almras est lleno de ancdotas, que son la sonrisa de -tantas luchas. l ha buscado documentarse en conversaciones, lecturas -y recuerdos. Comienza con Alejandro Dumas, hijo, de cuyo nacimiento -habla su padre en sus Memorias con estas palabras: El 29 de Julio de -1824, mientras el duque de Montpensier vena al mundo, a m me naca -un duque de Chartres, plaza de los Italianos, nmero 1. Cuenta sus -primeros aos de colegio, sus versos, porque hizo versos. Su entrada en -el mundo, muy joven, y estos paternales consejos, muy del viejo Dumas: -Ya eres hombre! Escucha mis instrucciones. Cuando se tiene el honor -de llamarse Alejandro Dumas, no se debe vivir como un mercachifle o -como un hortera. Se come en el Caf de Pars. Se tiene lindas mujeres -y se les paga regiamente. No se priva uno de nada. Anda, hijo mo, y -cuenta conmigo. En tres o cuatro aos, si quieres casarte--porque al -fin se llega a eso--te dar trescientos mil francos para comenzar. -Dems decir que Dumas, hijo, sigui con todo empeo el consejo de su -padre, y en muy poco tiempo lleg a tener cincuenta mil francos de -deudas. Cuando le pidi al autor del _Montecristo_ para pagar, aqul le -contest: Cmo diablos te voy a poder dar cincuenta mil francos para -pagar, yo que debo seiscientos mil? Con todo, el hijo, que se vi en -la necesidad de pedir prestado a muchos amigos, hasta en verso, muri -rico y avaro. - -De los Goncourt hay noticias que ya conocemos en algunas pginas -autobiogrficas, como las referentes a la publicacin de _En 18_... No -son de los que menos han sufrido en su iniciacin, los dos hermanos -Zemgano de la escritura artstica. Solicitudes, fracasos, desdenes -de editores, incomprensin, amarguras de toda especie acompaaron su -entrada a la literatura. En cuanto a Alfonso Daudet, M. D'Almras se -ha encontrado el trabajo hecho, en el encantador _Petit Chose_. Mas -hay otros puntos nuevos y pginas bien narradas sobre la juventud -del padre de Tartarn. El joven escritor, dice en su prrafo, haba -escapado, gracias a una casualidad feliz--la proteccin de un hombre de -_esprit_--a la negra miseria de los comienzos, de que no se avergonz -jams. Ya no estaba expuesto a comer con un apetito de diez y ocho -aos, por toda comida, un pedazo de pan y un trozo de salchichn. -No corra ya el riesgo de verse echado, por un brbaro propietario, -por algunas mensualidades atrasadas, y pasar la noche--felizmente -en verano--en un banco del Luxemburgo. Y la ancdota del paso de -_Fromont jeune et de Risler an_. Son las primeras ganancias serias -que aseguran la vida. Esa novela, de una observacin tan penetrante y -tan conmovedora, haba sido compuesta en medio del Pars industrial, en -un cuadro material y moral que le convena, a maravilla. Mi gabinete, -escriba el autor, aos ms tarde, daba sobre los verdores y los -negros enrejados de un jardn. Pero ms all de esta zona de frescor -y de trinos de pjaro, haba la vida obrera de los barrios, la recta -humareda de las usinas, el rodar de los carretones, y an oigo sobre el -pavimento de un corraln vecino el ruido de una carretilla de comercio -que en la poca de los regalos iba llena de tambores para nios. La -vuelta, la salida de los talleres, las campanas de las fbricas pasaban -sobre mis pginas a hora fija. Ni el menor esfuerzo para conseguir el -color, la atmsfera ambiente; estaba lleno de ello. _Fromont jeune -et Risler an_--que la Academia deba coronar en su sesin de 15 de -Noviembre de 1875--tuvo un gran xito de Prensa y lleg muy pronto -a ese nmero de ediciones que asegura--a veces injustamente--a un -escritor el mrito de su obra. En el mes que sigui a la puesta en -venta, Alfonso Daudet haba sido invitado a almorzar en casa de su -editor Charpentier. Este, cuando se levantaron de la mesa, le dijo en -voz baja: No os olvidis, ante todo, antes de iros, de pasar a la -caja. Cuando l se present, un poco conmovido, ante la ventanilla, -el cajero le entreg en luises de oro, en monedas de a cinco francos y -en moneda menuda, segn dese manifestado, una suma muy respetable--los -primeros beneficios del libro--. Daudet sali como un loco, tom un -coche para llegar ms pronto a su casa, subi la escalera rapidsimo, -entr sofocado, encantado, en la pieza en que se encontraba su mujer, y -despus de haber arrojado a manos llenas sobre la alfombra, sin tener -fuerzas para decir una palabra, el dinero que acababa de drsele, -bail lo que despus se llam entre los suyos el paso de _Fromont -jeune et de Risler an_. Y con ese paso de _ballet_ fu como entr en -la gloria. - -De Maupassant hace notar la rapidez en la reputacin, desde sus -primeros trabajos. De paso habla de sus versos. De stos se dijo -que revelaban un excelente prosista. Sin entrar en esas sutiles -distinciones, es el caso que en Maupassant haba un verdadero poeta -ahogado despus en necesidades de produccin y de oficio. _Voil le -mort d'amour avec savandire!_ Veamos algunas lneas de M. D'Almras: -Saba sacar partido maravilloso de su literatura, fabricada -concienzudamente y con mtodo. Se le pagaba lo que vala, lo cual es -muy raro en el mundo de las letras. Evitaba las colaboraciones a la -ventura y las casas cuya prosperidad no le pareca bastante cierta. Su -reputacin aumentaba cada da. _Bel Ami_ le coloc en primer rango -entre los novelistas, nuevos y viejos, y le di gloria. As, en cuatro -aos de vida literaria lleg a la cima; pero ya se desarrollaba en -l, como una enfermedad incurable, ese doloroso estado de alma que -deba emponzoar todas sus alegras. El medio de los literatos, de -los artistas, en que estaba obligado a vivir, le repugnaba ms y ms, -y a los treinta aos experimentaba el cansancio y los disgustos de -un escritor envejecido y fatigado. El periodismo, con su necesidad -banal y montona, no le interesaba ya: No tengo sino un deseo en mi -vida--escriba a un director de revista--; y es el de no escribir -jams una sola lnea en ningn diario del mundo; y agregaba esta -otra confesin, que muestra hasta qu punto estaba desencantado: -Tengo una imperiosa necesidad de no oir hablar ms de literatura, de -no hacerla ms, de no vivir en eso y de ir a respirar lejos un aire -menos artstico que el nuestro. Todo esto, en verdad, es excesivo, -pero se explica. A travs de lo justo de esos desencantos prematuros -se transparenta la inquietud mental del enfermo, que deba acabar por -perderse en la locura y en la violenta muerte. - -De Verlaine hay poco que no se sepa en su accidentada vida. Por -otra parte, l ha dejado mucha confesin, recuerdos y pginas de -autobiografa. Saint-Paul-Roux descubri en el campo a un labrador, -to del pobre Lelin. Poco nuevo hay en este libro que pueda interesar -a los verlainistas. Por lo que toca a Catulle Mends, s hay noticias -escasamente sabidas. Desde luego, estos versos escritos en la infancia, -y que son inditos: - - Le pole brlant, rouge, accroupi dans son angle - Comme un ne poussif par sa corde trangl. - Rlait sous une bande en cuivre roux, qui sangle - Son gros ventre d'argile aux feux tout caill. - -Aunque apoyado largamente al principio por su padre, Mends no dej -de pasar horas muy duras, despus de haber fundado varias revistas -y alzado y derribado muchos castillos en el aire. Casi clebre ya, -aqul, a quien se llamaba el Clodin de la pequea literatura, gastaba -mucho y ganaba poco. All por 1868, la recomendacin de la princesa -Matilde le hizo obtener una plaza de expedicionario--90 francos al mes -sin contar gratificaciones--en no s qu ministerio que dependa del -mariscal Vaillant. La primera vez que Catulle Mends se present en -su oficina, un ujier vino a buscarlo de parte del mariscal Vaillant. -Persuadido, con ese tocante candor de la juventud que la mayor edad no -corrige casi, de que se le va a ofrecer un puesto digno de l, entra, -lleno de confianza y buscando frmulas de gratitud, en una gran pieza -en que se encontraba un hombre gordo en mangas de camisa. El hombre -gordo se vuelve apenas, y con una voz brusca: - ---Es usted el que ha escrito esto?--le dijo mostrndole un ejemplar -del _Romn d'une nuit_, con las pginas sin cortar. - ---S, seor--respondi Mends; pero, a una sea de las personas que -estaban presentes, corrigi:--S, mariscal. - ---No lo he ledo, pero me parece que es inconveniente. Yo no quiero en -mis oficinas empleados que escriban inconveniencias. Lrguese! - -As termin la carrera burocrtica de Catulle Mends. La princesa -Matilde, resentida de que se hubiese echado tan poco atentamente a -su protegido, el yerno de su viejo amigo Gautier, le estableci una -pensin. Poco tiempo despus, la gloria y el provecho llegaron. - -Mucho se sabe de la leyenda de Jean Richepin. En su vida, la leyenda -y la realidad se confunden. Naci en Argel; su padre fu un mdico -militar, y fu bautizado por un sacerdote que haba sido zuavo. - -Veinte aos ms tarde comienzan sus esfuerzos para proclamarse turanio, -bohemio y por _pater_ a las gentes. Fu periodista, profesor, gimnasta -y pas mil necesidades. Fu soldado. Us un gran sombrero que fu -clebre. - ---Qu es ese sombrern?--murmuraban las gentes ya conquistadas. - ---Es Jean Richepin, joven poeta de porvenir. Se habla muy bien de las -obras que va a escribir. - -Luego fu la gran campanada de la _Chanson des Gueux_, por el cual -libro de versos fu llevado a la prisin de Sainte-Pelagie. - -Despus dej Pars. Otro quiz habra quedado aplastado, -definitivamente vencido por la persistencia de su mala suerte; pero el -vigor fsico, en Richepin, vena en ayuda del vigor moral. Despus de -haber cantando a los _gueux_, no vacil en serlo l mismo, y el rudo -oficio de cargador en los muelles de Burdeos permiti al poeta esperar -das mejores. Vuelto a Pars, pudo entrar en el _Gil Blas_ y encontr -una colaboracin seria. Eso no era an la gloria, pero s la vida -asegurada. Despus fu cmico, con Sarah Bernhardt, en _Nana Sahib_, y -luego fu clebre. - -En las pginas sobre Sardou son de sealar las que tratan de su -espiritismo. Sardou se apasion de esos estudios desde la llegada del -medium Homc. Conocidos son sus dibujos y sus escritos de ese gnero; ya -se sabe que todava persevera en sus creencias y en sus experimentos. -En cuanto a su estreno teatral, fu con la _Taverne des tudiants_, y -la historia de esa comedia es de lo ms interesante y sugerente. - -A Jules Lematre, hoy perdido en los laberintos obscuros de la -poltica, la suerte le vino por el lado del normalismo. En la -Escuela Normal se inici en las letras, y hasta escribi versos, no -completamente catlicos. - - Qui ne la connaissait, hlas! - Aux bons endroits du Boule-Miche? - Mon Dieu! comme elle parlait gras - Et buvait sec la pauvre biche! - O Nini, - N, i, ni, - C'est fini. - Elle n'avait jamais un sou - Elle tait franche et facile, - On l'appelait Nini Voyou. - Encore une toile qui file. - -Ya vis que cuesta mucho creer que eso sea del actual sostenedor -del nacionalismo en unin de Coppe. Vinieron despus los trabajos -crticos, la seriedad, la celebridad, las ganancias. Un artculo duro -contra George Ohnet hizo ruido. D'Almras tiene a este propsito una -frase deliciosa: Attaquer le talent de George Ohnet, c'tait dire du -mal d'un absent. - -Y Scholl? Aqu estn tambin los comienzos de este famoso periodista, -hoy muy viejo, a quien algunos creen muerto. Son tambin interesantes y -ayudan a conocer esa personalidad ya casi desaparecida, pero que tuvo -el imperio de la crnica. - - C'est le mousquetaire Aurlien Scholl, - Au Palais-Royal, le soir, quand il passe, - Les arbres, courbant leur front avec grce, - Lui disent: Bonjour, Monsieur Rivarol. - -En las pginas sobre Claretie encontramos cmo fu que el actual -administrador de la Comedie Franaise aprendi espaol: llevando -los libros y la correspondencia de un comisionista en mercaderias. -Hay un detalle asimismo muy curioso. Quin conoce la primer novela -de Claretie, _Les secrets d'Exili_? Esta obra no se ha publicado en -francs. Vase cmo. El autor haba guardado su manuscrito en un -colegio, y un chileno lo descubri y lo mand a la Amrica del Sur. He -aqu por qu esa obra apareci en un diario de Chile, en espaol. Cul -fu ese diario? Quin fu ese chileno? Quin sabe en Chile detalles -sobre ese asunto? - -Y as sobre el perilustre Montepin, sobre Zola, sobre Anatole France -y otros autores menos altos. M. d'Amras ha compuesto su libro y le -ha hecho amable a la lectura, con el halago que presentan las cosas -inditas, las confidencias, los lados ocultos o poco sabidos de la -existencia de los hombres notables. - -La moral de la obra est en que no hay que desesperar si la suerte -se presenta poco favorable al principio. Casi todos los dueos de la -gloria y de la fortuna han tenido que luchar, que sufrir, que pasar -horas muy amargas, muy terribles. Con fe y con voluntad han triunfado. -Despus ha venido la fama, y con ella el dinero, precipitado actual de -la celebridad, ya que no de la verdadera y soberana Gloria. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -II - - -No se sabra ignorar que Pars ha atrado y atrae a la intelectualidad -de todos los lugares del mundo. Numerosos artistas y escritores -extranjeros hacen de Pars su residencia preferida. No se encuentra -en ninguna parte este ambiente espiritual y esta contagiosa vibracin -de vida. Si la inmigracin a este respecto no es mayor, dbese a que -Pars no consiente el triunfo constante de un extranjero. Un escritor, -un sabio o un artista, ser alabado en este centro en tanto que su -nombre llegue de lejos. Cuando ese artista, ese escritor o ese sabio, -instalado en Pars, se convierte en un rival, cuando su produccin -llega a hacer competencia a la produccin propia, se le atacar, se le -demoler o se le desdear. - -Strindberg, entre cien, pag cara su carta de vecindad parisiense; -D'Annunzio no ha vuelto a pensar en escribir en francs, y Sienkiewicz, -aun all en Varsovia, por sus multiplicadas ediciones, es apellidado -ya _le juif polonnais_. Viven, pues, aqu muchos hombres de letras, -extranjeros, que escriben para sus respectivos pases, o como Max -Nordau, para pblicos de distintas naciones. - -La literatura hispanoamericana es, como lo he dicho en otra ocasin, -completamente desconocida. Apenas el _Mercure de France_ abri por -algn tiempo en sus pginas una seccin, que ha desaparecido. Por otra -parte, todo lo hispanoamericano se confunde con lo netamente espaol. -Y es digno de notar que gran parte de la _lite_ de las letras de -nuestras repblicas vive hoy en Pars. - -En pocas pasadas, Pars alberg a notables personalidades de -la intelectualidad de nuestro continente. La figura ms alta, -indiscutiblemente, fu la de Alberdi. El chileno Bilbao fu aqu donde -recibi las lecciones directas de sus maestros Lamennais y Quinet. -El colombiano Torres Galcedo, diplomtico y escritor de muy buenas -intenciones, logr hacerse una personalidad un tanto parisiense, y -Jules Janin le escribi un prlogo para un libro de versos. Hctor -Varela, de bulliciosa memoria, hizo por un instante volver la vista -hacia sus fuegos artificiales. Numa Pompilio Llona, el respetable poeta -ecuatoriano, tuvo muy buenas amistades en la corte de Hugo. - -Ms recientemente, otro ecuatoriano genial muy poco conocido en la -Amrica de este lado de los Andes, Juan Montalvo, pas los ltimos aos -de su vida, duros y penosos, bajo este cielo. Dems decir que en cuanto -muri se le levant una estatua en Quito o Guayaquil. - -Actualmente residen en Pars, establecidos desde hace tiempo, el -clebre fillogo colombiano J. Rufino Cuervo y el crtico cubano -Enrique Pieiro. El seor Cuervo es un prodigioso trabajador de -infinitas pequeeces transcendentalmente lexicogrficas. Es el autor -asombroso del _Diccionario de regmenes_! Es, indudablemente, un -lingista sabio, y la Academia espaola se inclina ante su inmensa -labor, que ocupar, concluda, varios estantes. El seor Pieiro -public hace muchos aos en Nueva York un libro sobre poetas modernos, -que puede considerarse como una de las ms serias y elevadas obras de -crtica intentadas en la Amrica latina. El seor Cuervo contina en -su tarea lexicolgica fabulosa, que ha hecho que en Colombia se le -compare, con ventaja, a Littr. - -Entre los diplomticos hay algunos nombres. El ministro de Guatemala, -D. Fernando Cruz, ha, en sus tiempos floridos, pulsado la lira, y -Clori y Filis le agradecieron ms de un _bouquet_ galante, all en -tierra guatemalteca. Su secretario, Domingo Estrada, ha publicado -prosas y versos muy estimables, entre estos ltimos la traduccin -de _Las Campanas_, de Poe. Recientemente ha merecido tener xito su -librito bien sentido sobre Jos Mart. - -El marqus de Peralta, ministro de Costa Rica, parece que no tiene su -conciencia bien tranquila respecto a asuntos del Parnaso, y, ahondando -en sus recuerdos, se encontrara ms de una ligera confabulacin en las -musas. Fernndez Guardia, secretario de la Legacin, autor de un muy -bonito volumen de cuentos, es de los ms notables escritores de los -pases centroamericanos. - -A este respecto se lleva la palma de poeta el secretario de la Legacin -argentina, Garca Mansilla, cuyos versos, de una elegancia discreta, -y escritos en francs, no quieren traspasar los lmites del saln, en -donde se tratan confidencialmente con las flores de Magdalena Lemaire y -las msicas de Benberg. - -El marqus de Rojas es un escritor de slido saber, y cuya autoridad en -asuntos econmicos es por todos acatada. - -El ministro de Chile, Seor Blest Gana, es autor de varias novelas que -tuvieron en su poca gran acogida. Si Miguel de Unamuno las lee, ir -Martn Rivas junto con Nastasio a la Universidad de Salamanca. El ex -presidente de Honduras, Marco Aurelio Soto, uno de los dos miembros -honorarios de la Real Academia Espaola, y que hizo el Luis XIV -bastante bien hecho, en Tegucigalpa, hace aos que no tiene nada que -ver con la literatura, lo propio que el seor Gustavo Baz, encargado -de Negocios de Mjico. Hay otros literatos residentes en Pars, los -activos, algunos de ellos no desconocidos en Buenos Aires. - - * * * * * - -Luis Bonafoux, corresponsal del _Heraldo de Madrid_ y el director del -_Heraldo de Pars_, es un crtico temido y de autoridad en Espaa. Es -nacido en Puerto Rico, pero se le considera como espaol. El seor -Bonafoux, satrico violento, elegante y sutil cuando sujeta sus mpetus -flagelantes, y de una aspereza que en Francia tan solamente podra -compararse con las justicias e injusticias de Bloy o de Tailhade, casi -siempre tiene razn cuando ataca. Como cuentista ha publicado, entre -otras cosas, un reciente pequeo volumen de narraciones y _nouvelles_, -en donde hay verdaderos hallazgos de invencin y bellas gracias de -estilo. - -Miguel Eduardo Pardo, autor de una buena novela venezolana, _Todo un -pueblo_, es un temperamento de luchador y acompaa en el _Heraldo de -Madrid_ al seor Bonafoux. Escribe all generalmente sobre asuntos -polticos sudamericanos, y en especial sobre los sucesos de su patria, -Venezuela, en donde, dado su carcter, no ser difcil verle ocupar un -puesto pblico. - -Otro venezolano reside en Pars, cuyo nombre entre los intelectuales -argentinos es saludado con simpata y respeto: ha nombrado a Manuel -Daz Rodrguez. Es ste un espritu de excepcin, de los pocos que -forman la naciente y limitada aristocracia mental de nuestra Amrica. -Es un entendimiento serio y reflexivo, aislado de las bulliciosas -tentativas de un arte de moda, como de las filas de momias que duermen -entre sus _bandelettes_ tradicionales. Desde su primer libro, la -nobleza de su pensamiento y la distincin de su estilo le colocaron -en un lugar aparte en nuestra literatura. _Confidencias de Psiquis_, -_De mis romeras_, _Cuentos de color_ nos pusieron en comunin con -una de las ms fervientes almas de arte que hayan aparecido en tierra -americana. Dentro de poco se publicar una novela, obra de mdula y -aliento, muy americana en su psicologa, y muy europea en la forma -arquitectural del libro, que revela desde luego en el autor la -seguridad y la fuerza de un maestro. Y el seor Daz Rodrguez es an -muy joven, apenas roza la treintena. Yo quisiera que todos los nuevos -talentos de Amrica cultivasen la propia personalidad con la firmeza -y discreta gallarda de este generoso trabajador. La publicacin -de _dolos rotos_, si no se pudiera llamar con el usado clis, un -acontecimiento literario, causar innegable agrado. Y levantar los ms -justos y sinceros aplausos en los grupos pensantes de las repblicas -de lengua espaola. Esta es de las novelas que, traducidas, pueden -incorporar una literatura hasta hoy ignorada, como la hispanoamericana, -al movimiento cosmopolita. La idea de Max Nordau no anda muy lejos de -la verdad, al ver en lo porvenir una rica primavera para el pensamiento -americano. Si Europa llega a poner su curiosidad en nuestros productos -intelectuales, habr de comenzar por obras como las del seor Daz -Rodrguez. - -Amado Nervo, el poeta mejicano, se ha establecido tambin en esta -capital de las capitales. Buen artista, buen monje de la belleza, -buen muchacho, lleva su nombre con toda seguridad; se le conoce, y -al llamrsele, no se miente. Sensitivo, verleniano, virtuoso en la -ejecucin del verso, y, sobre todo, sincero y de conciencia, que en -esto, como en todo, es lo principal, tiene su triunfo seguro. He dicho -que es mejicano, y, naturalmente, es en Mjico donde se le ataca. El -ambiente de Pars ha dado nuevas vibraciones a los nervios de Nervo, -y hecho el indispensable y complementario viaje a Italia, el fiel -laborioso prepara nuevas obras que han de superar desde luego a -_Perlas negras_ y a _Msticas_, en donde un cuidado de _mtier_ y una -preocupacin de tcnica y de _dcor_, apartaban la fuente oculta de la -ntima poesa de verdad y de vitalidad que empieza a aparecer en _Savia -enferma_. Hay en el fondo de este poeta mucha savia sana, y es la que -hemos de ver pronto en poemas de energa y de gozo, en una epifana -espiritual, en una exaltacin de las propias fuerzas, sobre la simple -literatura, y que llevar en s una virtud comunicativa de anhelos de -bien, de esparcimientos de puro y caritativo arte. Gloria sea dada en -la tierra y en el cielo a los artistas de buena voluntad! - -Vargas Vilas es un escritor genial, novelista y poeta. Su vida es -tambin un poema, de luchas y de triunfos en la poltica agitada de -nuestras repblicas hispanoamericanas. Su obra, incorrecta como un -torbellino, sonora como un mar, es una obra de bien. Vargas Vilas no es -ni de su tiempo ni de su pas. Su poca habra sido la de la Italia del -Renacimiento, y su pas, esa misma Italia que l ama y en la cual su -espritu se ha aparecido y ha creado pginas de amor, dolor y belleza. - -Rufino Blanco Fombona es un artista delicado y raro, al propio tiempo -que un espritu osado y violento; hay en sus versos trino y aletazo, -suave pluma y garra de bronce. Sus cuentos son pginas de emocin y -de pasin. La juventud, con todos sus dones primaverales y todas sus -exuberancias irreflexivas, se abre paso en toda la produccin, ya -considerable, de este autor brillante y elegante. Ha viajado mucho y ha -gozado mucho. Conoce el color de todas las cabelleras amorosas, y le -han dicho yo te amo en todas las lenguas conocidas. Maana ser la -madurez y el peso del pensamiento y la accin provechosa que su patria -espera. Hoy, en la copa de oro, es justo y natural ver deshojar rosa y -rosa o disolverse una perla. - -Un folleto publicado en Nueva York hace algn tiempo, _El continente -enfermo_, caus bastante ruido en algunas repblicas hispanoamericanas. -Su autor, un venezolano, Csar Zumeta, expona con valiente franqueza -las dolencias y vicios continentales, los peligros de nuestras -democracias, la constitucin daada del social organismo, las -consecuencias fatales de las malas polticas y lo inevitable de la -amenaza yanqui. Este folleto ocasion la publicacin de un libro de -alto mrito del seor Francisco Bulnes, mejicano. Como hombre de -letras, el seor Zumeta merece un renombre superior al que ha logrado -por su labor sociolgica. Un libro suyo, de calidad exquisita, pero -abrumado por un ttulo que recuerda los cuadernos de escuela primaria: -_Escrituras y lecturas_, conocido por un escaso nmero de lectores -y apreciado en su justo valor por limitadsimo grupo intelectual, -bastara para dar a su autor la autoridad y consideracin respetuosa. -Es un sincero adorador de belleza. Produce poco y muy de tiempo en -tiempo. En Pars sostiene precariamente una revista de intereses -americanos, que, a pesar del talento de su director, no es sino una de -tantas, por culpa esencialmente criolla. - -El _Mercure de France_ tena como redactor de su seccin de letras -hispanoamericanas, a Pedro Emilio Coll, tambin, como el seor Zumeta, -de Venezuela. Espritu fino y delicado, Coll ha publicado escasamente; -pero lo poco suyo conocido nos revela una fuerza mental sobre la -mentalidad provisional de nuestra Amrica. Como todo lo poco que pesa -y se impone en las repblicas de lengua espaola. Estas repblicas -de Sud Amrica son en todo tan provisionales! exclamaba con su sabia -irona monsieur Rmy de Gourmont, en uno de sus ltimos _Epilogues_. - - POLONIO.--Qu leis, monseor? - - HAMLET.--Palabras, palabras, palabras. - - POLONIO.--Pero de qu se trata? - - HAMLET.--Entre quines? - - POLONIO.--Quiero decir de qu asunto trata el libro que leis? - - HAMLET.--Calumnias! El perverso satrico afirma que los viejos - tienen la barba gris, el rostro lleno de arrugas, que sus ojos - vierten mbar y goma, y que unen a la falta de entendimiento una - gran debilidad de piernas; lo cual creo plenamente, y, sin embargo, - no me parece honesto hallarlo consignado en tales trminos, pues - vos mismo, seor, serais de mi misma edad, si os fuera posible - andar hacia atrs como el cangrejo. - - POLONIO, _in pctore_.--Aunque todo lo que habla son locuras, no - deja de tener en el fondo cierto mtodo. - -Esta cita de Shakespeare sirve de prlogo al primer libro de -Coll, _Palabras_, unida a estas exclamaciones de _Hamlet_, en las -maravillosas _Moralits Legendaires_: Ah, qu solo estoy! Y en -verdad, la poca no es culpable de ello. Tengo cinco sentidos que me -atan a la vida; pero, este sexto sentido este sentido de lo infinito... -Soy joven todava, y en tanto goce de mi excelente salud, todo ir -bien. Pero la Libertad! La Libertad! S, me marchar de aqu y vivir -annimo entre gentes honradas y me casar para siempre, la cual ser -la ms hamltica de mis ideas. Pero hoy es preciso obrar, es necesario -objetivarse. Adelante por sobre las tumbas, como la Naturaleza! - -Estas preferencias inducen al conocimiento de un temperamento. Como -crtico, el seor Coll ha dado a conocer, siempre con amable optimismo, -en sus revistas del _Mercure_, la produccin intelectual de la Amrica -espaola en estos ltimos aos. Es una lstima que su partida a -Venezuela haya puesto fin a tan plausible tarea. - -Otro venezolano an, Pedro Csar Dominici, una de las ms activas y -abiertas inteligencias de su pas, public el ao pasado una novela, -_La tristeza voluptuosa_, de innegable valor psicolgico, aunque -torturada de descuidos de forma; que no tendran en absoluto excusa por -ser voluntarios. - -Bolivia tiene un representante en el joven poeta Franz Tamayo, autor -de un libro de _Odas_ muy meritorias que se diran calcadas en Hugo. -Este culto talento, cuyo solo contrapeso est en la difcil digestin -de unas cuantas filosofas y variedad de erudiciones, honrar, si su -voluntad persevera, al pensamiento de su patria, ya glorioso en el -mundo de la nueva poesa, con el solo nombre de Ricardo Jaimes Freyre. - -Argentino es el seor Soto y Calvo, autor de picantes pginas de -viajes, y que por su mentado _Nastasio_ ha juntado a lo que la -naturaleza le di lo que Salamanca le presta. Los mritos poticos del -seor Soto y Calvo han sido revelados a nuestro pblico por el sabio -rector de la Universidad salmantina, mozo jinetazo ahijuna! que no -halla inconveniente es estudiar a un tiempo la patrologa griega y ser -el escoliasta de Martn Fierro o Anastasio el Pollo. - -Argentino asimismo es Manuel Ugarte, joven cuyo talento ponderado y -buscador ha logrado la realizacin de ms de una bella joya de arte. -Su sobriedad le ha impedido los pasos en falso, las cadas icarias. -No tiende sino hasta donde sus fuerzas le alcanzan y el pegaso, en -los vuelos precisos, jams se ha dislocado un solo hueso. Su vaso es -pequeo; pero cuando lo necesita, se fabrica otro ms grande, y bebe -as en sus dos vasos. Sabe lo que se propone, y el cielo de Pars le ha -alentado en sus deseos. Sus versos son siempre gratos; bellos algunas -veces. Busca la originalidad y se aparta de la extravagancia. En prosa -es claro y pictrico cuando describe. Es socialista, y aun creo que en -el fondo de sus voliciones, anarquista: - -Y argentino Angel Estrada, cuyo libro _El color y la piedra_ tanta -agitacin caus con su aparecimiento en Buenos Aires. Como el Dr. -Can, no pocos hemos sido los que hemos visto como un signo de vida -nueva en la juventud argentina--yo digo en la juventud americana--el -hermoso aparecer de este joven talento, cuyo libro primigenio tiene -todo el color y la gracia del primer fruto de un rbol sano y gozoso -de savia. Generoso temperamento ante la naturaleza, espritu religioso -y al propio tiempo dueo de la libertad del arte, ha viajado mucho, y -en todos lugares, los paisajes de la tierra, las luces del cielo, las -armonas de las cosas le han hecho vibrar como un instrumento acordado, -y el don de Dios ha hecho fluir la digna idea en noble ritmo, en la -msica de la palabra. Ya conocido en nuestro mundo intelectual por su -poema especular, en que el alma de Rodenbach se romantiza en la emocin -lrica de una juventud coronada de sueos, su obra en prosa vino a -asentar la fuerza de su pasin artstica, la discrecin aristocrtica -de su buen gusto. Nuevas poesas han brotado al influjo de climas -diversos, y nuevas pginas de impresiones y de recuerdos, mentales y -sentimentales. - -Las prosas cantan en su msica interna de ideas y evocaciones ms -sutilmente an que en sus cuerdas de palabras; son las hermanas de los -versos, educados ambos por la misma voluntad paternal, en un cuidado -de armona y en un anhelo de ascensin que se dira tienen las mismas -voces y las mismas alas. Mayor sobriedad, el desdn de la preocupacin -puramente artstica, y que asoma con ms frecuencia, apareciendo -entre la riqueza del _dcor_, el alma sincera y fresca del poeta, -que sabe la inmensidad de su virtud ntima y tiene el orgullo de su -tesoro--, orgullo que no se muestra ms que benvolo en el don de su -primavera. - -Todos estos escritores y poetas que he rpidamente nombrado, y yo el -ltimo, vivimos en Pars; pero Pars no nos conoce en absoluto, como ya -lo he dicho otras veces. Algunos tenemos amigos entre las gentes de -letras; pero ninguno de estos seores entiende el espaol. El _Mercure_ -abri la _rubrique_ de letras hispanoamericanas, hoy desaparecida -por un extremado cosmopolitismo, y M. Finot, director de la _Revue -et Revue des Revues_, al encargarme un estudio sobre el movimiento -intelectual argentino, fu franco en no ocultarme que tomaba el asunto -casi como perteneciente al folk-lore. As, de la literatura malaya -se pasa a la literatura dominicana o a la poesa de las islas Fidji. -Desgraciadamente todo es cuestin de moda. Hace algunos aos todo lo -ruso privaba y luego lo escandinavo. Se hizo una estacin en Italia -con D'Annunzio y la Serao, y hoy se grita _Vive la Pologne Monsieur!_ -a causa del fatigante y asenderado _Quo Vadis_? A nosotros no nos ha -tocado an el momento; y mucho es que el poeta Daz Romero encuentre -su prosa traducida en revista como el _Mercure_, a propsito de Albert -Saman. Cuando uno piensa que hace ms de dos meses que Bjorsterne -Bjornson se encuentra en Pars y que si no fuera un grupo de naturistas -y otros entusiastas que han pensado en hacer representar una obra suya, -nadie sabra que el pobre grande hombre est en la enorme capital... - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -III - - -El acontecimiento del da es la entrada a la Academia del marqus de -Vog, su discurso y la respuesta de Jos Mara de Heredia. El preux -y el conquistador. Se ha visto ms que nunca que la Academia es, ante -todo, un oficial saln aristocrtico. La fiesta ha sido un triunfo del -mundanismo y de la nobleza. All haba Gotha, d'Hozier y el _Almanach -des chteaux_. La pompa solemne era sacada de una pgina de historia. -El acadmico entrante y el que le reciba tienen una buena parentela de -armaduras. Heredia lleva en su blasn, si mal no recuerdo, una ciudad -de plata bajo una palmera de oro, o viceversa; Vog, un gallo de oro -sobre campo azul. - -Como es natural, Vog hace el elogio de su antecesor, el duque de -Broglie. Habla de su vivaz inteligencia, de su espritu penetrante -e incisivo y del fondo vigoroso de su alma. Y no calla sus lados -opuestos y defectuosos, como su timidez. Quin dira que el fuerte -duque de Broglie fuera un tmido? Este hombre, cuyo coraje cvico y -valenta moral no se desmintieron nunca, era un tmido que el contacto -de sus semejantes embarazaba, a quien un acto de autoridad costaba -un penoso esfuerzo. Su naturaleza, un poco dura, sujeta a extraas -distracciones, no responda siempre a los impulsos de su corazn o a -las intenciones de su perfecta cortesa. Cuestin de raza. Tanto -en un discurso como en otro, a cada momento se habla de raza. Largos -prrafos van desenvolvindose, evocando rasgos histricos, presentando -tipos vigorosos de mariscales, de estadistas o de obispos. Aguarda -uno el momento en que, por fin, llegue la parte de las letras, objeto -principal, al parecer, de la Academia. Y llega sin gran brillo, aunque -respetable, la cita de la obra intelectual del duque de Broglie. Algn -sentimental lamentara que no aparezca en todo el discurso una sola vez -citado el nombre del pobre Doudan, el ulico preceptor, el filsofo -domstico, el fiel cronista de los Broglie. Cierto es que no era sino -un criado para el cerebro. - -El discurso de Vog es una obra maestra de ese estilo correcto, -distinguido, eminente, que conviene a los escritores de su laya, -temerosos o desdeosos de la metfora; literatura de buen tono. En un -prrafo, creerase oir una repeticin de la escena de los retratos -en _Hernani_... Francisco Mara de Broglie, el primero que sirviera -a Francia y que se hizo matar a los cincuenta y seis aos por su -patria adoptiva--Vctor Mauricio, que fu el primer mariscal de su -nombre--; Francisco Mara, el lugarteniente preferido de Villars, que -fu el ltimo en dejar el campo de batalla de Malplaquet y entr el -primero en la de Denain, y que a su vez mariscal de Francia, peleaba -an en Bohemia a los setenta aos, Vctor Francisco, tercer mariscal, -el vencedor de Bergen y de Sondershausen; su hermano, el discreto y -valiente depositario del _secreto del rey_; su hijo Mauricio, obispo -de Gante, quien resisti a Napolen y prepar la emancipacin de la -Blgica. Otros an, cuyos servicios, no por ser menos brillantes -fueron menos abnegados. Los prrafos y las frases van en el discurso -guardando su categora; sin precipitaciones ni violencias. La -admiracin misma se manifiesta con pulcritud. Aun en los pasajes en que -se trata de poltica, nada revela que se altere la noble limitacin -de la pieza acadmica. Apenas en un punto, a propsito de la actitud -de Broglie con Chateaubriand, expresa: Una voz solamente sali del -crculo habitual de sus trabajos y de su moderacin habitual, Las -_Memorias de ultratumba_ acaban de aparecer; esta confesin pstuma -del genio, que descubra sin prudencia las ms secretas llagas de un -alma desgarrada, y mostraba, sin velos, todo lo que la irremediable -flaqueza humana puede mezclar de pequeeces y de egosmo a las -sublimes aspiraciones del patriotismo. El joven crtico se indign. -Verti su indignacin en rasgos de un raro vigor y viril elocuencia -en que flagelaba con mano implacable las tristes confidencias de un -viejo lgubre, las injustas recriminaciones del poltico desengaado, -levantando la piedra de su tumba para verter la calumnia, en la -seguridad y la irresponsabilidad de la muerte. Confesaris que, aun -lo de viejo lgubre, aplicado nada menos que a Chateaubriand en tal -recinto, guarda siempre ciertas conveniencias. - -La produccin intelectual de Broglie aparece, ya que no grandiosa, -respetable. Como historiador, su _Historia de la Iglesia y del -Imperio Romano en el siglo IV_, le da una buena base. Es una obra -de estudio, de reflexin y de labor, pero hecha con un criterio -parcial en cuanto a ideas religiosas, y muy lejos de un procedimiento -estrictamente cientfico. En dos revistas, la _Revue des Deux Mondes_ -y el _Correspondant_, dej gran parte de sus lucubraciones el autor -blasonado que, a los cuarenta aos, era acogido por la Academia, -bendecido por Po IX y defendido por Lacordaire. - -M. de Heredia, para responder a la aristocrtica arenga, se puso todos -sus hierros espaoles; sac la vieja espadona del abuelo de Cartagena, -y tuvo gestos de adelantado que ni el mismo Pedrarias Dvila o Pedro -de Mendoza. Sabido es que Heredia tiene la nobleza homrica de los -fundadores de ciudades, y guarda en su saln, como una joya herldica, -una evocacin de L'Anctre por Claudius Popelin. - -Su discurso fu otro desfile de figuras nobiliarias y de hechos -heroicos, iluminados esta vez por el resplandor meridional de su verbo -de poeta, y en la msica de un idioma sonoro y metlico. Hay all una -gran cantidad de sonetos perdidos. - -El severo y magnfico D. Jos Mara ha demostrado una ocasin ms -que el _deus_ no abandona a los favorecidos de las Gracias en ninguna -ocasin, as sea en la ardua de contestar el discurso acadmico de un -Vog. Galeras conquistadoras, choques de armas, vuelos de gerifaltes, -todos los trofeos aparecen en el animado fondo de esa prosa elegante y -soberbia. No dejar l de dirigir sus prrafos genealgicos a propsito -de los Vog, como al cubrirse por vez primera un grande de Espaa. -En el ao de 1084 Bertrand de Vog funda el monasterio de San Martn -de Villadieu. Raymond de Vog estuvo en la tercera cruzada, si he -de creer a una escritura fechada en 1191 en el campo cristiano, bajo -los muros de Ptolemais sitiada, por la cual el buen caballero recibe -prestados de algn judo o lombardo ochenta y cinco marcos de plata. -Paso, en el curso de los siglos, ms de un Raymond, Jorges, Pedros, -Geoffroys y Audebertos. De todos esos barones, caballeros o donceles, -los mayores guerreaban, se casaban con herederas y vivan noblemente, -acreciendo su dominio y su descendencia. Grandes bailos de espada -del alto y bajo Vivarais, caballeros de la Orden, se asentaban en -los estados de la nobleza de Languedoc. Los menores eran obispos o -cannigos de Viviers y de Trois-Chteaux, o entraban en la Orden de -San Juan de Jerusaln, mientras que las hijas no casadas se hacan -religiosas o abadesas de Saint-Bernard d'Alais y de Saint-Benot -d'Aubenas. Con toda la dignidad del caso, el hidalgo enumera todas las -glorias familiares de ese antiguo y frondoso rbol de Vog, en que -han florecido muchos reyes magos; conviene a saber, varios Gaspares, -Baltasares y Melchores, uno de los cuales ocupaba ya un silln de la -Academia Francesa y es uno de los escritores ms eruditos, discretos -y sabrosos de estas letras contemporneas. M. de Heredia quiere -disculparse, en un pasaje de su persistencia, en tratar esos asuntos -personales, y da por excusa que en la Academia, l'homme, quel qu'il -soit, n'est estim qu' sa valeur personnell. Haciendo el elogio de -toda la ilustre parentela, halaga al recin venido y de paso a la -Corporacin que, como la otra que sabis, pretende o aparenta fijar, -limpiar y dar esplendor a la lengua de Flaubert y de Baudelaire--, dos -que no pertenecieron al senado inmortal. - -La prosa de M. de Heredia tiene mucho de marcialidad; cosa no extraa -en el traductor de _Bernal Daz_, y compulsador de tanta crnica -y pgina de viejos soldados escritores. El pico penacho de crin -aparece de cuando en cuando. Y la gallarda, la _superbia_ lrica, no -abandonar en todo el tiempo al adorador de Musagetes. Por esto no -puedo menos que imaginarme una vaga sonrisa en ciertos colegas suyos -que se sientan en el ilustre Instituto nica y exclusivamente por su -valor personal. Poeta, pensarn, poeta! mientras los pensamientos -heroicos y las clusulas sonantes se van por el aire de la inmortalidad - - Comme un vol de gerfaults hors de charniers nata. - -Los mritos del marqus de Vog son, por otra parte, positivos, -y su entrada a la Academia estaba prevista desde haca tiempo. -Adems, era ya miembro del Instituto en su seccin de Inscripciones -y Bellas Letras. Los trabajos de ese noble son muchos y enormes. -M de Heredia saluda admirado esas _Iglesias de la Tierra Santa_, -_Templo de Jerusaln_, _Siria Central_, _Inscripciones semticas_, -que han colocado a su autor en un honorable puesto entre los modernos -arquelogos: Vos habis fijado las reglas sobre la paleografa fenicia -y aramea, aclarado ms de un punto de historia por las inscripciones -y la numismtica, establecido el carcter del arte fenicio, revelado -el arte chipriota, explicado la representacin religiosa y comercial -de los hebreos y de los arameos en Siria, y arrojado una luz nueva -sobre los palmirianos y los nabateos, esos dos pueblos que el comercio -del Oriente hizo tan prsperos y que han desaparecido dejando dos -maravillas: las ruinas de Thadmor y las de Petra. Cuando en 1868 fuiste -elegido miembro libre de la Academia de Inscripciones y Bellas Letras, -ya estbais considerado desde haca largo tiempo como uno de los -maestros de la arqueologa oriental. Ya veis, pues, que en este caso -las brillantes armas de Heredia rinden bien los honores, y esos honores -son justos, puesto que se hacen a un aristcrata del estudio y de la -sabidura, antes, o al mismo tiempo que al descendiente de una docena -de mariscales y una veintena de duros y ferrados barones, matizados -de amatistas con varias abadesas y dignatarios episcopales. - -La Academia une, despus de todo, a los hombres de genio que alberga -como a los mediocres de espritu resplandecientes de apellidos, en una -misma tarea, vaga y eterna: hacer el diccionario. Un diccionario que -se est haciendo desde hace muchsimo tiempo y que, probablemente, no -se acabar nunca. Sospecho que ese es el secreto de la inmortalidad. -Si algn poeta est en su puesto en tan misteriosa y dilatada tarea, es -M. de Heredia, que tard los aos que se sabe en dar a luz sus famosos -sonetos. - -Ya hay, pues, dos de Vog en el ilustre recinto bajo la Cpula, -como se dice por aqu. El vizconde Melchor guarda silencio desde hace -algn tiempo. No hay que olvidar que se le deben libros resonantes y -meritorios, y que es un gran admirador y celebrador del espritu y -de la solidaridad latinos. l fu quien, oficialmente, digamos as, -present la obra de Gabriel D'Annunzio a los franceses. - -El marqus, una vez en posesin de su silla, podr hacer notar a su -pariente que falta otro Vog todava en el Instituto, para que quede -completo el nmero de los reyes magos tradicionales. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -IV - - -Por fin Enrique Heine tendr su estatua en Pars, verdadera patria -suya. Sabido es que su patria original, la tierra de su nacimiento, -Alemania, no ha consentido en que se levante el menor monumento. - -Razones ha tenido Alemania para no tratar con excesivo cario al -portalira de la sardnica musa, que le dijo y cant tantas verdades. -Amor con amor se paga. Mas lo cierto es que los profetas y las -patrias no han hecho nunca buenas migas. Un profeta molesta mucho al -vecindario, perturba al cura, inquieta al alcalde; vale ms que vaya a -otra parte a hacer sus profecas. Si no se va, se le crucifica, se le -apalea o se le desdea. Pero entonces, s, inmediatamente que muere, -se le dedica una calle o se le inaugura un simulacro de mrmol o de -bronce. Heine am grandemente a Francia; am, sobre todo, a Pars, -respir este ambiente, sufri aqu la terrible enfermedad que tanto le -hizo padecer, y reposa en un rincn del cementerio de Montmartre. All -estn los despojos de aquel que dijo: Yo soy un ruiseor alemn que -vino a hacer su nido en la peluca de Voltaire. - -Un ruiseor alemn... Cant divinamente aquel ruiseor. Cant divina y -dolorosamente; as Dios, segn dicen, saca los ojos a sus pjaros de -poesa para que canten mejor. - -Muchas gracias. Valdr ms, entonces, no cantar ni bien ni mal. Por -qu la desventura ha de ser condicin del genio, y, sobre todo, de los -maestros de la armona, desde Homero, rey de los ciegos y de los cisnes? - -Heine, dulce y spero, risueo y sollozante a veces, padeci muchsimo, -espiritual y corporalmente. Por eso se construy su fina armadura de -irona, su escudo de desdn, su espada de amargura. Y de esa manera, -alejado de los olimpos de un Goethe, o de la serena meditacin de -un Novalis, rompe con todos los dioses y desconfa de todos los -hombres. Apenas algo antecesor en esto de Nietzsche, dedica una parte -de su admiracin a los grandes conquistadores, a los acaparadores -de la gloria que, como el emperador francs, dominan en los siglos. -Francia le atrajo con el irresistible encanto de sus seducciones. -Alemania, gran madre, sin embargo, _Germania mater_, no ha llenado -los sueos y aspiraciones de ms de uno de sus ilustres hijos. Fuera -de sus cazadores de absoluto, Fichte, Schelling, Hegel, estn los -que protestan y se erizan. Previendo mi muerte, dice Schopenhauer, -declaro: que desprecio la patria alemana, a causa de su estupidez, y -que me avergenzo de pertenecer a ella. Y Heine: El pueblo prusiano, -es siempre el mismo pueblo de muecos pedantes; siempre el mismo ngulo -recto a cada movimiento, y, en el rostro, la misma suficiencia helada -e estereotipada. Se apretaban, siempre tan tiesos, tan estirados, tan -estrechos como antes, y derechos como una I. Dirase que se han tragado -la vara de cabo con que antes les zurraban. Es el pas chato de -Europa, escribe de su Alemania el flagelante Nietzsche: _Das Flachlan -Europas_. - -Pero la verdad es que aquel judo melodioso ha entrado a la eterna -Walhalla de la gloria, si no a la consideracin oficial del imperio de -Guillermo II. Si en su _Alemania_, si en su _Atta Troll_, si en muchas -partes de su obra admirable, zahiere la patria que no le fu maternal -ni simptica, extrajo de ella misma una inmensa riqueza potica. En la -luz de sus claros de luna cristaliz ms de un collar de perlas del ms -mgico oriente; hay versos suyos eternamente hmedos de roco de sus -florestas y campos; el ensueo alemn flota, con su legendaria bruma, -en el canto musical y entristecido del prusiano rhenano. - -De su permanencia en Pars, Gautier nos ha dejado algunas pginas muy -bellas. Cuando sufra el ruiseor alemn, ya herido por su dolencia, -no en la peluca de M. de Voltaire, sino en la silla de enfermo de la -que no poda levantarse, le pinta un escritor, habitando rue de la -Chataigneraie en Montmorency: Viva solo, pobre, orgulloso, cuidado -por su mujer, que era muy bella, un poco vulgar. La amaba mucho y le -toleraba, sin embargo, un compaero bastante desagradable: un loro -hablador. Era una gran condescendencia de su parte, pues el menor ruido -le irritaba. No poda ni resistir el tic-tac de un reloj en el bolsillo -de un visitante; su sensibilidad exacerbada transform la mitad de su -existencia en spera agona. Pas sus das como un desollado vivo. - -Suplicio prometeano, suplicio dantesco. Hay en l entonces algo de un -Job irnico. No cabe en su delicadeza de imaginativo y de sensitivo la -dura blasfemia, el desahogo brutal. Las abejas de su jardn zumban, -melanclicamente, y extraen su miel herclea de los ms amargos ajenjos -y gencianas. - - * * * * * - -Es interesante, vivamente interesante el culto, el cario admirativo -de la pobre y trgica emperatriz de Austria, Isabel la mrtir, por la -memoria y la obra del lrico alemn. - -La tontera ultrapatritica rechaz a ste de Berln; la torpeza -antisemita le neg la ciudadana de Viena. No quisieron en la capital -austriaca su estatua porque era israelita. No queran el azor ni -los ejemplos buenos, por nacer en vil nio y por los decir judo -como reza el verso de Rabbi Sem Tob. La princesa atrida, entonces, -en su villa de Corf le levant su monumento. Muerta la emperatriz y -puesto a la venta el Achilleion, un millonario italiano ha querido -ser generoso tambin con el poeta, y ha dado la estatua para que sea -colocada en la tumba del cementerio de Montmartre. No ha de faltar -el da de la inauguracin el cumplido homenaje de Pars. El primero -de los satricos modernos, segn el sentir de Menndez Pelayo; pero -sobre todo, el poeta, el melodioso y triste poeta, tendr flores en su -sepulcro y se celebrar su gloria como en lugar propio. - -S; Heine el volteriano es ciudadano de Pars, Heine, el admirador de -Napolen, tiene ganada su carta de ciudadana francesa. - -Recordis la balada? Dos granaderos, prisioneros en Rusia, volvan -a Francia. Y al entrar en pas alemn, inclinaron la frente. All -escucharon ambos esta triste noticia, la Francia perdida, el gran -ejrcito vencido y mutilado y el emperador, el emperador prisionero. -Entonces, los dos granaderos se pusieron a llorar juntos, al saber -tan tristes nuevas. El uno dijo: Cunto dolor siento! Cmo me arde -mi vieja herida! El otro dijo: La cancin ha concludo; yo tambin -quisiera morir; tengo, sin embargo, mujer e hijo en la casa que, sin -m, pereceran. Qu me importa mi mujer, qu me importa el hijo: tengo -ms alto un deseo mejor. Que mendiguen cuando tengan hambre. Mi -emperador, mi emperador prisionero! - -Hermano, concdeme lo que te ruego: si muriere ahora, lleva mi cadver -a Francia, entirrame en la tierra de Francia. La cruz de honor con la -cinta roja me la colocars sobre el pecho; me pondrs el fusil en la -mano y me ceirs mi espada. - -Quedar acostado as, el odo atento, como un centinela en la tumba, -hasta que escuche al fin los aullidos del can y el sonar de cascos de -los caballos relinchantes. - -Mi emperador entonces, tal vez pasar sobre mi tumba, mil espadas -se chocarn y brillarn. As, saldr todo armado de la tumba, para -proteger al emperador, al emperador!... - -Pocas liras francesas han celebrado con ms bello sonar la grandeza del -Cabito, del _Petit Caporal_. - -M. George d'Esparbes debe hacerse presente en la fiesta de Heine, su -antecesor, en el culto de la leyenda del Aguila. - -Tanto peor para las patrias que desconocen a sus hijos ilustres; -tanto peor para las patrias cuando los hijos gloriosos las dicen -con justicia: No tendrs mis huesos. Alemania har construir cien -monumentos ms a sus mariscales, polticos y Csares. - -Heine descansa contento en Pars. - - * * * * * - -Tiempo despus de escritas las anteriores lneas he asistido a la -inauguracin del monumento, un modestsimo monumento. No hubo, pues, -regalo de millonario. Tanto mejor. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -V - - -Dos artistas--uno argentino, el seor Irurtia, otro mejicano, el seor -Ramos Martnez--, me haban invitado para ir con ellos esta maana al -campo, a respirar el fresco aire y ver los hermosos paisajes que ellos -trasladan a la tela. Haba que levantarse temprano. Yo fu muy matinal -y me dirig a buscarlos a la rue Campagne Premire. Nos encaminamos -luego a la Avenue du Maine en donde debamos sacar a otro compaero. -Seran las seis, ms o menos. El cielo estaba tranquilo y claro. -Caminbamos conversando alegremente de proyectos, de luchas, de obras -por hacer, de sueos por realizar. De repente, al llegar a la avenida, -uno de mis amigos llama la atencin: - ---Eh, miren all, en el cielo. Santos Dumont, seguramente. Un globo, -no lejos, estaba a nuestra vista. Se diriga como hacia el lado de Mont -Rouge. - -Yo hice notar que Santos Dumont, segn los diarios, haba llegado haca -dos o tres das, de los Estados Unidos, bastante enfermo. Seguimos -mirando el aerostato, que se acercaba ms, cuando no pudimos menos de -lanzar un grito: Se quema! Del globo sali una luz, una llama, y se -produjo una detonacin, un corto trueno, y luego un humo que nos llen -de espanto a todos, a nosotros y a unos cuantos transeuntes que se -haban detenido a ver... No; es algo tan horrible que no encuentro cmo -escribirlo. La impresin penosa me dura, y el recuerdo me durar por -toda la vida. El globo reventado descendi en un momento, arrastrado -por el pesado aparato que serva de barquilla. Fu tan rpido eso, que -no nos dimos cuenta exacta del tiempo; unos pocos segundos. Omos el -ruido del choque, horroroso choque, como a unos doscientos metros... -El espanto pareca que haba paralizado a todo el mundo. Mis amigos -y yo no nos hablbamos una sola palabra hasta momentos despus, que -pasaron varios automviles que venan en socorro de los aeronautas. A -lo largo de la avenida, cerca de la rue de la Gat, estaban los restos -del globo, y bajo ellos, los despedazados restos de dos bravos hombres: -el pobre seor Severo, diputado brasileo, mulo de Santos Dumont, y -su mecnico, M. Sachet. A poco llegaban las camillas y se recogan -los cuerpos... Yo no quise ver... sacos sangrientos de carne y huesos -deshechos... Luego supimos que all, en el parque de Vaugirard, la -pobre mujer del aeronauta y su hijito mayor, haban presenciado, locos -de terror, la cada... - -Ya no pensamos ms en paseo ni en paisajes... Nos volvimos, rudamente -conmovidos, enfermos, a nuestras casas. No, no olvidar esto nunca, -nunca... - - * * * * * - -Este pobre seor Severo, brasileo como Santos Dumont, haba venido a -Pars con el objeto de encontrar gloria, gloria y provecho, superando -a su ya famoso compatriota. An no vieron algunos con buenos ojos el -aparecer de este competidor, en los das mismos en que aquel joven -aeronauta lograba sus mejores triunfos. Se apart toda idea de envidia -y mala intencin, cuando se supo que fu a iniciativa de Severo, que -el Congreso del Brasil acord un premio valioso a Santos Dumont. Pero -es el caso que l tambin estaba posedo por el demonio del invento, y -una a su carcter tesonero un valor singular. Lo que le faltaba, segn -dicen los entendidos, eran conocimientos prcticos en la navegacin -area, pues no haba subido en globo a pesar de sus estudios tericos, -sino dos o tres veces, lo cual hace ms temeraria la tentativa que le -ocasion la muerte. Un hombre ms en la larga lista de los devorados -por la ciencia, de los rechazados y destrudos por la fuerza secreta de -la naturaleza, que no quiere dejarse conocer y vencer. Muchos designios -desconocidos se oponen a la conquista del universo, al _humani generis -potentiam et imperium in rerum_, de Bacn. Despus de que muchos -han cado, despus de que la muerte y la desgracia han deshecho mil -constancias y paciencias, un da llega en que alguien logra dar un -paso adelante, entrar un poco en el campo ambicionado. Enorme es el -martirologio de la ciencia, y su nmero acrecer hasta lo infinito. Es -constante el que un abanderado caiga y otro recoja la bandera. Y el -ejrcito silencioso sufre mermas y claros que se reponen luego. Caen -las construcciones, explotan los laboratorios, muelen las mquinas, -envenenan los gases, fulminan las fuerzas elctricas, emponzoan los -microbios, y los consagrados a hacer adelantar la felicidad y el -progreso humanos siguen en su labor ardua y paciente. - -En la lucha con los elementos, el aire resiste, misterioso y traidor. -Muchsimos son ya los que han corrido la suerte del antiguo Icaro; -muchos los imprudentes y osados. - -Recuerdo haber visto en el museo Borbnico un vaso pintado en que -representa a Ddalo ponindose las alas, ayudado por Minerva. Juzgo -que esta pintura deba estar en el escudo de cada aeronauta, pues la -cordura debe presidir a cada tentativa, so pena de exponerse a la -irremediable catstrofe. Al echar a volar de la prisin cretense en que -los tena aprisionados el rey Minos, llevaban alas iguales Ddalo y su -hijo Icaro; pero ste no escuch los consejos prudentes de su padre -y fu precipitado en el Egeo. As, los Icaros modernos deben tener -siempre fijo el significado del mito griego. - -El desgraciado Severo, como el hijo de Ddalo, fu vctima del fuego; -al uno los rayos del sol derritieron la cera de sus alas, y al otro -el encendido motor hizo explotar el hidrgeno de su globo. La trgica -prosa de estos infelices estrellados en pleno Pars, convertidos en -una sangrienta masa, supera en su horror al potico descenso del -personaje legendario a las aguas de un mar armonioso. Severo era -fatalista. Si he de morir hoy, dijo, morir. Y muri. Era tambin -bastante meridional. Gustaba de las hermosas frases, y llevaba en su -barquilla papeles impresos en que El Brasil saludaba a Francia desde -el Pax. Su entusiasmo era superior a su reflexin, cosa que no ocurre -en los verdaderos sabios... Su mpetu potico le fu fatal, y su noble -impaciencia de victoria. Pensaba construir despus de su primer triunfo -un gran globo que se llamara Jess, y con el cual atravesara el -Ocano. Soaba en la paz humana, en la conquista de tranquilidad del -mundo por la ciencia y por la virtud cristiana. La casualidad, que es -misteriosa pariente de la irona, hizo que el globo llamado Pax cayese -con su creador Severo en la calle de la Gat, y que el globo Jess -quedase en proyecto en el despedazado cerebro del lamentable brasileo. - -No se arredran los que tienen la fiebre del descubrimiento. No les -atemoriza la terrible leccin de un antecesor que fracasa en un drama -espantoso. Todos saben que hay escollos y dificultades, y lo que es -peor, la probable muerte. No importa. La fe va de gua; la fe, que es -ciega. As el desventurado Severo. As tantos otros. Pilatre de Rieres -no aleccion a Zambeccari, ni Zambeccari a Giffard, ni Giffard, entre -muchos, a Woelfert, ni Woelfert a Jagels, ni Jagels a los Tissanddier, -a Renard y Krebs, a Santos Dumont y al soador del Pax y del Jess. - -Los chinos y los japoneses tienen dioses horribles de los elementos. -Los dioses del aire, de la tierra, del fuego, son seres a quienes -hay que hacer sacrificios y no ofender en sus distintos reinos. La -iglesia catlica reconoce en cada elemento una potencia que obedece -a sus conjuros, y a los cuales el sacerdote bendice en da sealado, -conforme al ritual. Mas el esfuerzo humano va conquistando a cada paso -el dominio del mundo, en continua lucha con lo desconocido. Y dioses -nuevos se descubren: el dios de la electricidad, el dios del vapor -asientan ms y ms su potencia sobre la faz de la tierra. Mas para -alcanzar esas victorias, cuntas vctimas, cunta sangre, cunta vida! - -Pleno cielo! cantaba Hugo. Ninguna conquista ms atrayente, ms -grande, ms transcendental que la del espacio. La locomocin area -dirigida y voluntaria, es el cambio de la existencia actual; el -advenimiento de una nueva era, la revolucin ms decisiva en el estado -actual de las sociedades humanas. La guerra no desaparecera de entre -los hombres; pero s mil leyes, convenciones y modos de ser. Hay en -ello mucho en que soar, y la sonrisa del lpiz ha trazado ya ms de -una graciosa imaginacin con ese tema. - -Se explica el entusiasmo de un inventor, al creer ya en su poder las -riendas del huracn, el imperio del cielo azul. Ser como el guila o el -cndor, sobre la pequeez de las fronteras y de las aduanas, y realizar -una vez ms la grandeza del mito, siendo sencillamente y con fuerza -simplemente humanas, una voluntad casi divina. Es, en verdad, demasiado -hermoso. Mas la esfinge, no se deja vencer fcilmente. La energa de lo -oculto se manifiesta contra el hombre invasor que se atreve a rasgar -el velo de lo misterioso. - - Et les bchers flambaient, multiplis, dans l'air - Ftide, consumant la pense et la chair - De ceux qui, de l'antique Isis levant les voiles - Emportaient l'me humaine au del des toiles. - -As dice el poeta, y as se cumple. Y as se ha ido en el penoso y -largo camino desde el hombre lacustre hasta los Pasteur y los Edisson, -desde Tubalcan hasta Eiffel, desde el fabuloso hasta los modernos -Icaros. - ---Qu har usted ahora?--han preguntado a Santos Dumont despus del -trgico suceso de la Avenue du Maine. - ---Recomenzar--contest. - -Y comenzar de nuevo. Y quiz l tambin vaya a aumentar la lista de -los sacrificados, por la noble tenacidad que hace a los hroes y a los -sabios. Creer l tambin en la fatalidad? - -El elemento que pasa por la naturaleza entera y al cual llamamos -vulgarmente fatalidad, toma un aspecto brutal y brbaro, dice Emerson. -Y Chaucer: El destino, ministro general que ejecuta todo aqu abajo--la -cosa prevista por Dios--, es tan fuerte, que, as el mundo entero -hubiese jurado lo contrario, por s o por no, un acontecimiento que no -llega en mil aos, llegara en un da dado; pues, ciertamente, nuestros -deseos o apetitos, guerreros o pacficos, de odio o de amor, estn aqu -gobernados por una presidencia superior. - -Y si el luchador ha de triunfar, triunfar, pues la fatalidad del bien -es igual a la fatalidad del mal, y en donde el acorazado que sabe -adonde se dirige, se hunde, la carabela de Coln, pasa guiada por el -destino hacia en donde ha de aparecer la deseada Amrica. - -Icaro ha de ser, por fin, dueo del elemento con que ha tanto tiempo -brega. De las legendarias alas a la aviacin actual, los trofeos -ganados son muchos. La raza es generosa y potente. Eupalamo, que -invent los barcos, y cuyo laberinto, que se crea invencin de la -fantasa, acaban de encontrar felices arquelogos fu un ser de carne -y hueso y el maravilloso arquitecto fu el abuelo de Icaro. Hoy surge -un hijo de la tierra americana, que representa la antigua estirpe y que -quiz sea el sealado por la suerte para el logro definitivo. - -Es de notarse que es el nuevo continente quien da hoy esos nombres a la -gloria. Y Severo muerto, y Santos Dumont en la obra que le posee, son -lustre y orgullo, no solamente del Brasil, sino tambin de la Amrica -toda. O para decir mejor, de la humanidad. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin: LIBRO CUARTO] - - - - -[Ilustracin] - - - - -I - - -Una sensacin de bosque. Los rboles llenos de hojas forman cpulas -de frescura de donde se escapa suave rumor y una incesante polmica -de pjaros. La fuente de Mdicis evoca la gracia italiana que trajo -aquella magnfica Mara, flor florentina. Las estatuas se duplican -en el agua especular. A lo largo de las alamedas juegan los nios de -piernas desnudas. Ms all, frescas muchachas se divierten con el -_lawntenis_. Bandadas de gorriones saltan familiares sobre el terreno -cubierto de hierba menuda y fina. Vuelan palabras, gritos, risas. La -fuente central, frente al palacio, lanza su chorro verticalmente, que -el aire transforma en una larga pluma cristalina y espumosa. En los -bancos, al amor del delicioso ambiente, las gentes leen sus peridicos -o sus libros. Varias mujeres hacen su labor. Uno que otro pintor -copia rincones pintorescos. Abro mi diario y recorro sus columnas: la -nueva ley sobre el servicio militar; una endemoniada en un convento; -detalles sobre la catstrofe de la Martinica; todava los Humbert... -Llegan a mis odos los acentos de una msica militar. Por una almeada -un sacerdote despacioso se adelanta; frente a l vienen dos estudiantes -que discuten. Oigo la palabra _laico_... He ah las dos fuerzas que -hoy en Francia luchan con encarnizamiento... Y recuerdo la pregunta de -Zola: Adnde vis, jvenes; adnde vis, estudiantes, que recorris -las calles manifestando, arrojando en medio de nuestras discordias la -bravura y la esperanza de vuestros veinte aos?--Vamos a la humanidad, -a la verdad, a la justicia. La Francia de maana, los hombres de lo -porvenir, no todos siguen el mismo rumbo. Hay la juventud atada a las -tradiciones y prejuicios, y la juventud violenta de deseo, llena de -ansias de futuro, dispuesta a la conquista de la felicidad humana. -Hay la juventud grrula, los hijos de pap, los trasnochadores de la -taberna del Pantheon y otros d'Harcourts, y los laboriosos que siguen -una carrera y la coronan, y no cesan de estudiar y bregar noche y da, -dando lecciones, viviendo del propio esfuerzo, en tarea y en dignidad. -Hay los ciegos o vendados por la influencia de la educacin sectaria, -voluntariamente intiles, o posedos de su idea parcial, y los que con -los ojos bien abiertos buscan la va segura, confan en la fuerza del -pensamiento y se abrevan de ciencia vestidos de constancia y acorazados -de voluntad. No creo mucho en las exageraciones de cierta juventud -laica, que confinan con la filosofa de la crueldad y del absoluto -egosmo so pretexto de librar el alma de todo yugo dogmtico. Ser -laico, dice Lavisse, no es limitar al horizonte visible el pensamiento -humano, ni prohibir al hombre el ensueo, y la perpetua rebusca de -Dios; es reinvindicar para la vida presente el esfuerzo del deber. No -es querer violentar, no es despreciar las conciencias an detenidas -en el encanto de las viejas creencias; es rehusar a las religiones -que pasan, el derecho de gobernar a la humanidad que dura. No es -odiar tal o cual iglesia o todas las iglesias juntas; es combatir el -espritu de odio que sopla de las religiones, y que ha sido causa de -tantas violencias, carniceras y ruinas. Ser laico no es consentir -en la sumisin de la razn al dogma inmutable, ni la abdicacin del -espritu humano delante de lo incomprensible; es no afiliarse a ninguna -ignorancia. Es creer que la vida vale la pena de ser vivida, rechazar -la definicin de la tierra valle de lgrimas, no admitir que las -lgrimas sean necesarias y bienhechoras, ni que el sufrimiento sea -providencial; es no tomar partido por ninguna miseria. Es no esperar en -un juez que est sentado ms all de la vida, que ha de dar de comer -al hambriento, de beber al sediento, de reparar las injusticias y de -consolar a los que lloran; es librar batalla contra el mal en nombre de -la justicia. Ser laico es tener tres virtudes: la caridad, es decir, el -amor a los hombres; la esperanza, es decir, el sentimiento bienhechor -de que un da vendr, en la posteridad lejana, en que se realizarn los -ensueos de justicia, de paz y de felicidad que, mirando al cielo, -acariciaban los lejanos antepasados; la fe, es decir, la voluntad de -creer en la victoriosa utilidad del esfuerzo perpetuo. Estas palabras, -escuchadas del labio del sabio maestro, me parecen simplemente una -interpretacin moderna de la antigua idea cristiana. Y no encuentro la -razn de ser del anticristianismo que en estos momentos se manifiesta -en una parte del joven pensamiento francs. Un ideal de verdad, de -justicia y de paz universal no est en contradiccin con la doctrina -del Nazareno, como la fe, la esperanza y la caridad. El da est en -el estrecho clericalismo. La juventud idealista francesa oye desde -hace tiempo el anuncio de un alba nueva, de una aurora de redencin, -y lo que ve surgir de cuando en cuando, en una noche cada vez ms -obscura, son manifestaciones medioevales, apariciones de retroceso, -odios sectarios, nacionalismo odioso, antisemitismo ferozmente arcaico, -el elogio de las matanzas de religin, el despertamiento de las -Dragonadas, la dormida Montagne Pele de los ancestrales rencores que -hace erupcin cuando menos se piensa, poniendo en peligro la ciudad -de libertad, de igualdad, de fraternidad que se va construyendo poco -a poco. Una parte de la juventud se esfuerza en evitar el mal. Las -otras partes la han amenazado, la han burlado, se le han opuesto. Los -descendientes de la Revolucin no han dejado, no dejan de proseguir -su campaa, alentados por unos cuantos maestros. Ellos buscan que la -educacin poltica se emprenda sobre bases slidas para que luego -mantenga el edificio de la nacin. Nuestro objeto, dicen, es hacer la -educacin republicana de las jvenes generaciones de nuestro pas. -Su profesin de fe filosfica, poltica, social y artstica, est -concentrada en este verso de Fernand Gregh: - - Aimer le vrai, rver le beau, dire le juste. - -Ponen frente al viejo ensueo semita del Evangelio, la unin de la -cordura antigua y de la ciencia moderna. Luchan entre la anarqua -moral por un ideal moderado, en nombre de la Verdad contra los Dogmas, -en nombre del Derecho contra la Fuerza, en nombre de la Justicia contra -todas las iniquidades sociales. Otros van ms lejos y traspasan los -muros de la ciudad utpica de la comunidad humana, mientras se mueren -en su ingrato oficio los Trublions de Anatole France. El ejrcito se -mira combatido por los que, como el marqus de Rochefort, abanderado -del Estado Mayor, atacan de todas guisas la idea del militarismo. Ah, -voil assez longtemps qu'on nous embte avec l'honneur militaire! -grita ese furioso viejo _gamin_. Drumont predica el patriotismo, al -propio tiempo que llama al Ministerio de la Guerra una caverna, un -lugar de perpetuos escndalos, una cloaca que no podra compararse a -los establos de Augas. El coronel Villebois-Mareuil, en una carta -resonante, confiesa que ciertamente, los galones no valen la pena. El -diputado nacionalista Alfonso Humbert, llama al pabelln smbolo de la -patria, una loque tricolore. El mismo Rochefort escribe que nuestros -vencedores no son ms crueles respecto de nosotros que lo que nosotros -hemos sido feroces con nuestros vencidos, y que il faut absolument en -finir avec le rgne des soudards. Cassagnac deja constancia de que, -bajo la repblica, se prefiere siempre a un imbcil o a un canalla, -y que el Estado Mayor est compuesto de imbciles, de vanidosos y de -ganapanes. Edmond Lepelletier demuestra que los jefes del ejrcito -comienzan ya a ser escogidos entre los antiguos alumnos de las casas -religiosas. Se citan versos de Coppe: - - Vous portez, mon bel officier - Avec une grce parfaite, - Votre sabre a garde d'acier; - Mais je songe notre dfaite. - - Cette pelisse de drap fin - Dessine ravir votre taille; - Vous tes charmant, mais enfin - Nous avons perdu la bataille, - - On lit votre intrpidit - Dans vos yeux noirs aux sourcils minces - Aucun mal d'tre bien gant! - Mais on nous a pris deux provinces. - - Vos soldats sont-ils vos enfants? - Etes-vous leur chef et leur pre? - Je veux le croire et me dfends - D'un doute qui me dsespre. - -Lematre declara que las promociones se hacen en el ejrcito entre los -flexibles, los intrigantes y los imprudentes, Charles de Freycinet, -senador y tres veces ministro de la Guerra, afirma que hoy la vida del -soldado ms bien merma que aumenta su valor moral. M. Jules Delafosse, -diputado conservador, asegura que con el servicio militar obligatorio -y universal, no podran rivalizar en obra de mal, ni las epidemias -mortferas, como la peste o el clera, ni las convulsiones del mundo -fsico, como los terremotos y los ciclones, ni las catstrofes -devastadoras, como los incendios y las inundaciones. Y esto lo -escuchan los jvenes espritus que han cantado la Marsellesa y que -piensan en futuros ataques a la integridad de la patria. Otros piensan -en otra patria mayor, en los intereses universales, en la solidaridad -de los hombres. No admiten la divisa romana en el concepto romano de la -patria: _Tu regere imperio populos, Romane, Memento_, y oyen palabras -que, como la de Paul Bert, les dicen: Queremos que se respete la -patria, porque all vemos una expresin, una de las manifestaciones -ms elevadas de la libertad humana. La patria no se define por los -lmites naturales; no se define por la lengua, por la raza; no tiene -que ver casi con la geografa, la lingstica, la etnografa. La -patria se constituye por el libre y mutuo consentimiento de hombres -que quieren vivir bajo un rgimen poltico y social que han libremente -creado o adoptado. Se cimenta por el recuerdo de las luchas sostenidas -para conquistar ese estado social, por la fraternidad de los campos de -batalla, de la sangre vertida y tambin por las aspiraciones comunes -y por los intereses comunes. El peligro est, indudablemente, bien -sealado, y contra l van los franceses de buena voluntad, jvenes y -viejos. Los sueos libertarios por bellos que sean, no dejan de estar -muy lejanos. Los hombres de lo pasado, los representantes de las viejas -ideas, se dira que son los nicos que tienen valor, energa, voluntad. - -Ellos defienden bravamente su terreno conquistado desde tantos siglos, -y no se dejarn destruir, armados como estn de todas armas, y con un -vigor que no demuestran los contrarios. - -A un paso se alza la cpula del Pantheon. A un paso est el Museo. -Reinan un ambiente de gloria y un soplo de arte. El arte, la ciencia, -la investigacin del misterio humano, la liberacin de todos los -espritus por medio de la Verdad y de la Belleza, he ah la verdadera -salvacin de la Francia, de la tierra, de la humanidad entera. Los -grandes creadores de luz son los verdaderos bienhechores, son los -nicos que se opondrn al torrente de odios, de injusticias y de -iniquidades. He ah la gran aristocracia de las ideas, la sola, la -verdadera que desciende al pueblo la impregna de su aliento, le -comunica su potencia y su virtud, le transfigura y le ensea la bondad -de la vida. Y es el camino hacia lo desconocido, en busca del secreto -de nuestro ser. Mientras en la calle se entrechocan las antipatas y -las hostilidades, mientras los portavoces de las pasiones violentas -y malignas agotan sus terribles diccionarios, mientras se gastan en -campaas miserables, i en trabajos de destruccin y de rencor fuerzas -que podran ser empleadas en bien de la comunidad, en provecho de -la repblica, unos cuantos sabios prosiguen en sus laboratorios sus -investigaciones; unos cuantos pensadores se afanan en la solucin de -ms de un problema benfico; unos cuantos artistas se aislan en su obra -diaria, en la metdica labor que crea poco a poco la obra durable. Y -hay por eso que confiar, que no desesperar. A la consecucin de altos -fines tiende el impulso vehemente de las almas nuevas. No sabemos si -ese plido joven de larga cabellera que acaba de pasar con un libro -debajo del brazo es uno de los salvadores de maana. Lo que s sabemos -es que los salvadores de maana no estn entre los danzantes de Bullier -y donjuanes de la terraza. Felizmente, la juventud estudiosa americana -que viene a Pars, buena parte encara los grandes problemas y consagra -a la observacin y a los libros sus mejores horas. No toda viene a -bailar y beber. - -He de ocuparme en los estudiantes americanos. He de escribir de su -vida y de sus esfuerzos. He de visitarlos en los hospitales, en los -laboratorios, en los talleres. Y he de contar la existencia del -artista, pensionado o no, que pasa sus horas en la esperanza de su -visin, en la fe en su arte, en el amor de su propsito. Estos no van a -gritar a los monomios, ni buscan recomendaciones. Aprenden las maneras -de la juventud libre y sana. No desdean reir, a pesar de la arruga -que el pensamiento les cincela en la frente. Piensan en engrandecer -la patria lejana, con todo y la indiferencia de los gobiernos y -las sociales miserias, cegueras e injusticias. Miran, observan las -agitaciones de las naciones europeas, los progresos, las tentativas, -los fracasos y las victorias. Meditan en sus pensiones, en sus cuartos, -en sus estudios ms o menos pobres. Sonren a uno que otro amor -pasajero. Y, a la hora de los poetas, suelen venir a respirar olor de -bosque bajo los rboles del jardn prximo, como estos verdes y frescos -del Luxemburgo. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -II - - -M. Jean Finot, al hablar de la Inglaterra enferma, no deja de hacer -notar la vitalidad creciente de los Estados Unidos. No poco le ha -servido para sus estudios y comparaciones la obra de M. Stead sobre -la americanizacin del mundo, la cual tiene como epgrafe una frase -de Cobden, en 1835: We fervently believe that our only chance of -national prosperity lies in the timely remodelling of our system, so -as to put it as nearly as possible upon an equality with the improved -management of the Americans. M. Stead considera con razn como el ms -grande fenmeno poltico, social y comercial, la ascensin de la gran -repblica al primer puesto entre las potencias del mundo. - -El valiente periodista ha dicho claramente a sus connacionales: Si no -renunciamos a un ficticio orgullo y no imitamos los procedimientos -de los americanos, y no trabajamos para la concordia y unin del -_english-speaking world_, vamos a quedar reducidos a la posicin -mediocre de Holanda o de Blgica. - -Los norteamericanos se esfuerzan con inaudito despliegue de energa -en rehacer el mundo a su imagen y semejanza. Y la americanizacin -universal ha comenzado. Inglaterra est invadida. Irlanda es ms -americana que inglesa. Un irlands preferir siempre, y estar -orgulloso de ser ciudadano americano, a ser sbdito de la Gran Bretaa. -La mayora de los irlandeses miran con hostilidad al imperio britnico. -El partido revolucionario irlands es en Amrica donde tiene su base, -sus banqueros, sus comits. Cada da Irlanda est ms americanizada, -ms y ms asimilada a las ideas de la democracia del Oeste. - -Lo que Amrica ha dado a los irlandeses es mucho ms valioso que -dollars. Es nicamente en las ciudades de la Unin Americana donde los -irlandeses han tenido oportunidad de desplegar aquellas facultades -polticas, cuyo ejercicio se les niega en su tierra natal. M. Stead es -un escritor franco, que no disfraza nunca su pensamiento y que habla -claro. - -Las Antillas estn llamadas a la anexin a los Estados Unidos; y es muy -significativa una caricatura yanqui en que van, en forma de pollitos, -a caer bajo el sombrero-trampa del To Sam. En cuanto al Canad, -juzga M. Stead que ser la primera entre todas las antiguas colonias -inglesas que se separe del Imperio para echarse en brazos de la forma -republicana, aunque no para una anexin a los Estados Unidos. - -Sin embargo, hay muchos partidarios de ella, sobre todo entre los -canadienses de origen francs. - -Australia est influenciada por los principios de la repblica -americana. En la organizacin del Australian Commonwealth se ha tenido -la mira puesta en los Estados Unidos. El nuevo parlamento no tiene -un ao, pero ya ha formulado una peticin de grandes alcances para la -adopcin de una doctrina de Monroe para el Pacfico. Por lo que toca -a la vida y costumbres, los australianos son mucho ms americanos que -ingleses, como lo han hecho notar algunos escritores y viajeros, entre -ellos Henry George. - -De paso, notemos una de las principales bases de la fuerza -norteamericana en la inmigracin. Son enormes aumentos de aspiraciones -y energas las que han ido a acrecer la potencia propia. La -emigracin, que a menudo es mirada por los americanos como un elemento -de peligro, ha probablemente contribudo ms que nada, excepto el -puritanismo en la educacin de la Nueva Inglaterra, a la formacin de -la repblica. El profesor Starr ha asombrado recientemente con su -afirmacin de que, si no fuese el continuo influjo de la emigracin -extranjera con sus prolficas familias, el tipo genuno americano se -aproximara al piel roja, y, como el piel roja, estara llamado a -desaparecer. El pas ha sido un crisol de naciones. - -La americanizacin de Europa va en una rpida progresin, aunque a -ella se opongan unos cuantos espritus defensores y previsores, -cuyo principal representante y director es el emperador de Alemania. -M. Stead tiene una frase muy feliz a su respecto: es Canuto, dice, -enfrente del mar. La ola no deja de avanzar poco a poco a pesar de -todas las protestas y de todos los esfuerzos. Y el viaje reciente del -prncipe Enrique ha podido convencer al magnate viajero de la verdadera -fuerza yanqui en su centro y origen, y el kaiser, una vez ms, habr -sido bien informado. A esta oposicin del kaiser obedecen las nuevas -disposiciones y las nuevas tendencias de encauce de la emigracin de -que he hablado en una de mis correspondencias anteriores. Pero oigamos: -No hay ciudades ms americanizadas en Europa que Hamburgo y Berln. -Son americanas en la rapidez de su progreso, americanas en su nerviosa -energa, americanas en su pronta apropiacin de las facilidades para -el rpido transporte. El americano se encuentra mucho ms en su casa, -a pesar de la diferencia de idioma, en la concentrada y febril energa -de la vida de Hamburgo y de Berln, que en las ms estacionarias y -conservadoras ciudades de Liverpool y Londres. El manufacturero alemn, -el armador alemn, el ingeniero alemn, estn prontos a emplear las -ms recientes mquinas americanas. La mquina de escribir americana -impera tanto en Alemania como en la Gran Bretaa; y, lo que es mucho -ms importante, el estanciero americano contina proveyendo de pan y -tocino, en cantidades cada vez mayores, la mesa alemana. Hay adems la -transfusin de ideas polticas, que ha preocupado mucho al emperador, -con justo motivo. - -La influencia norteamericana en el imperio otomano se ha entrevisto -recientemente, a propsito de la captura de miss Stone. El misionero -yanqui ha fundado colegios y centros que, al propio tiempo, son de -propaganda evanglica y de provecho para los Estados Unidos. En -Bulgaria, la mujer mas influyente era una discpula de la famosa miss -Stone; la seora W. B. Kossuroth. Si el gobierno americano hubiese -querido tomar la cosa a pechos, cuando el secuestro sonoro, las -Estrellas y Listas hubieran flameado pronto sobre las aguas del mar -de Mrmara, y el trueno de los caones americanos hubiera sonado la -agona de la dinasta otomana. Ningn poder sobre la tierra hubiera -podido detener el avance de los barcos americanos, y ninguna potencia -de Europa, por supuesto, se habra atrevido a intentarlo. - -En el resto de Europa la americanizacin ha tomado otras vas. La -invasin es sentida por todos y en la conciencia de todos parece -incontenible. - -En Asia, los Estados Unidos, despus de la guerra con Espaa, han -llegado a ser un poder activo con la toma de las islas Filipinas. El -influjo del capital americano en China y en el Japn ha ido en aumento -desde hace tiempo. - -Por lo que entraan y lo que dejan grficamente significado, las -caricaturas son muy valiosas lecciones, y en este caso hay innumerables -obras de dibujantes ingleses y americanos. - -En una est el Colonel Jonathan J. Bull, o lo que llegar a ser -John Bull. En un fondo londinense, pero lleno de casas a lo yanqui, -est plantado John Bull, la personificacin simblica de Inglaterra. -Pero viste un traje que participa del traje propio conocido y del del -to Sam. A su lado est el guila americana, pero con cabeza de len, -del len britnico. Esa hbrida mezcla quiere decir demasiado para -detenerse a explicarla. El dibujo es del _Punck_. - -Ya he hecho referencia al sombrero-trampa que coge los pollitos de las -Antillas. En otra caricatura, a propsito de la tarifa Wal, se alude a -la anexin de Cuba. La nica salvacin est, ante el muro levantado, -en un santos-dumont que se llama _Annexation_ y que va montado por un -cubano. Ambas caricaturas son de origen yanqui. - -Hay otra del _Punck_ de Nueva York, en que, ante las naciones de -Europa, gallos enjaulados en la jaula de la doctrina de Monroe, se -pasea, gallo enorme entre los pollos de las naciones latinas de -Amrica, el Uncle Sam. En otra el mapa de la Amrica del Sur forma -una cabeza cuyo sombrero es el del mismo To. En otra, con motivo -de la terminacin del tratado Clayton Bulwer, John Bull se inclina -descubierto al abrir una puerta por la que entra orgulloso, armado de -pico y pala, a abrir el canal de Nicaragua, el To consabido. En otra, -un monstruo, una extraordinaria serpiente marina formada de arados, -locomotoras, vagones, bolsas de trigo, mquinas agrcolas, barricas -y algodn, avanza hacia el continente europeo, y a su vista salen -corriendo, espantados, los tipos representativos de las naciones de -Europa, John Bull el primero. Y en otras, ya es John Bull que sale a -pasear por su propio pas, y se encuentra con que todas las propiedades -que ve estn compradas por capitalistas norteamericanos; ya es el -mismo John Bull que trabaja en una oficina en donde todo es made -in U. S., o en una calle no encuentra tranva en que subir que no -sea de Compaa americana. Aqu va Jonathan llevndose un talego que -representa el comercio del mundo, y a su paso atropella a las naciones -del viejo mundo; ms all se demuestran las victorias seguidas de los -Estados Unidos en materia de sport. O se ve a John Bull vctima de una -pesadilla, viendo por todas partes tos Samueles que le estorban el -paso, que le prenden, que le juzgan, que le pegan en el box, que le -dejan sentarse, que le vencen a la carrera o que se ganan todos los -aplausos en los teatros. Por un lado, un retrato _charge_ de Pierpont -Morgan, cubierto con un sombrero que simboliza los _truts_ y vestido de -un chaleco de dollars. En otra parte, l mismo, como Atlas, lleva el -mundo al hombro; y en otras tiene los tentculos de un pulpo, o va en -una bicicleta cuyas dos ruedas son los dos hemisferios del planeta. - -Cules son los medios con que la dominadora Amrica americaniza? Tiene -la religin, por medio de sus innumerables ejrcitos de misioneros y -asociaciones de todos los cultos e iglesias americanas. - -Hasta el espiritismo ha sido un til medio en sus manos. Luego, la obra -del Christian Endeavour movement, se ha extendido en toda tierra de -habla inglesa. - -Su influencia en el mundo intelectual y en el periodstico es grande. -Desde el almanaque del Poor Richard hasta los ensayos de Emerson y -la obra sociolgica de Henry George. En el siglo pasado ha dado dos -poetas de una originalidad y vuelo que se han impuesto al Universo: -Poe y Whitman. Sus humoristas han contagiado a todas las literaturas -de la tierra, a punto de hacer pesado en ms de un autor gai francs -el tradicional y ligero espritu de la risa gala. Novelistas como -Bellamy han logrado fama en un momento. Sus diarios son los colosos del -diarismo mundial, y sus magazines son insuperables. En arte tienen un -movimiento enorme que comienza a conocer el mundo; y la pintura saluda -a Vhistler como la escultura a St. Gaudens, entre los grandes maestros. -Su ciencia ha conseguido varias victorias. Su teatro ha invadido -plenamente a Inglaterra. Su sociedad se ha ennoblecido por alianzas, -gracias a su riqueza. Yanquis son la virreina de la India, lady Curzon, -como la duquesa de Marlborough, y como muchas tituladas de todas las -cortes de Europa. En el mundo del sport son reyes los yanquis. Y -el _Truts_ tiene carta de ciudadana americana. Son los directores -actuales de la Fuerza en la Humanidad. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -II - - -La vieja cuestin del canal interocenico se renueva de tiempo en -tiempo. En estos momentos, se agita en los Estados Unidos y tiene -naturalmente gran repercusin en Francia. Se realizar el canal por -fin? Cul de los canales? El de Nicaragua? El de Panam? Los dos? -Colombia, Nicaragua, Costa Rica estn a la espera de las resoluciones -definitivas. El proyecto de Nicaragua parece ganar terreno; el cadver -de Panam se dira conmovido elctricamente como la rana de Galvani. -M. Buno-Barilla lanz aqu hace algunos meses un llamamiento a los -panamistas, en el buen sentido de la palabra, para interesarlos en -favor de una empresa que podra resarcir las antiguas prdidas; -nadie hizo caso. M. Hutin hizo un viaje a los Estados Unidos para -tratar de ofrecer al yanqui los restos de Panam, a un buen precio. -Las influencias y los ofrecimientos usuales en los medios polticos -americanos, no han escaseado. Nada se ha resuelto todava. Entretanto, -los norteamericanos se posesionan poco a poco de Nicaragua, en donde -el gobierno ha comenzado por hacer concesiones que han sido aminoradas -por declaracin del presidente Zelaya, pero que, por parte de los -Estados Unidos, han sido mantenidas, segn las primeros versiones que -la Prensa hizo conocer; es decir, cesiones territoriales a un lado y -otro del futuro canal, con derecho de establecer guarniciones militares -y tribunales de justicia. No se podr alegar, pues, en tal caso, la -soberana de la repblica centroamericana, aunque hay que confiar en -el reconocido patriotismo y tacto poltico del general Zelaya. - -El seor Crisanto Medina, antiguo ministro de varias repblicas -de Centro Amrica en Europa, persona de consejo y habilidad, que -conoce perfectamente la cuestin del canal, como que ha sido actor -en muchos preliminares de ella, ha ido recientemente a Nicaragua, -y no es de dudar que sus indicaciones hayan sido escuchadas en el -gobierno. Ha escrito con oportunidad una interesante historia del -canal interocenico, que reviste la mayor actualidad. No es el seor -Medina de los dudosos, l cree probable que llegar, tarde o temprano, -la necesidad, para el comercio del mundo, de los dos canales, el de -Panam y el de Nicaragua. Por de pronto, y por ms que se asegure que -los entusiasmos norteamericanos por el istmo nicaragense son aparentes -y tan slo manifestados para encontrar ms fciles las ofertas del -Panam, abandonado por la mano francesa, parece extraordinario que -se pueda suponer inters en continuar la ruta fracasada de Lesseps. -Me ha tocado visitar en compaa de ingenieros desolados ante el -espectculo ciertamente conmovedor, aquel inmenso cementerio de -construcciones, aquel colosal osario de mquinas, entre las ruinas, en -el lugar fatdico en que la imprudencia por un lado y el delito por -otro, enterraron un sinnmero de vidas y un sinnmero de ahorros de -pobres gentes... Proseguir, animar de nuevo las viejas dragas llenas de -herrumbre, volver a turbar con nuevos ruidos el silencio que dej all -la ms formidable de las dbacles, una especie de Sedn econmico de -Francia, sera una locura que no cabe, sobre todo, en cerebros yanquis. -Pero, todo puede ser. - -Los das pasados, en casa del seor Medina, recorra yo las lneas -que ha dedicado a la obra stmica. l hace primero, y antes de entrar -en recuerdos y apreciaciones personales, una resea ligera de las -tentativas que, a travs de los siglos, se han iniciado para unir los -dos ocanos. Tiene el buen gusto de no citar la previsin de Sneca: -aqu est la vasta puerta de dos mares demasiado mellada por el uso -que de ella han hecho cuantos han tenido que ocuparse en el asunto. -Habla de los ingenieros del Renacimiento, que fueron a buscar oro de -Cipango, y que sealaron varias rutas factibles. Refirindose a ellos, -cuenta que M. de Lesseps le dijo un da: _Ils n'taient pas fixs!_ l -tampoco, el pobre grande hombre _n'tait pas fix!_... - ---Vea V., me dice el seor Medina--mientras la madera crepita en la -chimenea de su bureau de diplomtico, en la rue Boccador--; vea -V. lo curioso que es ese proyecto de un antiguo espaol, Diego de -Mercado, cuya relacin se ha encontrado hace poco en los archivos -de Sevilla: Diego de Mercado no era un ingeniero; tampoco era un -gegrafo. l mismo dice modestamente a su soberano, Felipe III, que -es fabricante de plvora, y antiguo soldado, a la sazn vecino desta -ciudad de Santiago, de la provincia de Goathemala. No obstante, -sus descripciones son de una precisin admirable, y sus proyectos -no carecen de buen sentido prctico. Principia Diego de Mercado por -disear un cuadro muy completo de los puertos de San Juan al Norte y -San Juan al Sur de Nicaragua; y explica en seguida la conformacin -del ro San Juan y las muchas, pero no insuperables, dificultades que -ofrece para la navegacin a causa de sus arenas, sobre todo de sus -raudales. Luego indica el trabajo que sera necesario hacer en l. -Hace en seguida comparaciones entre los puertos de Panam, Coln, San -Juan del Norte y San Juan del Sur, y despus de algunas descripciones -prolijas y entusiastas, en las cuales el buen Diego de Mercado revela -su alma de flamenco, hablando con ms entusiasmo de los cereales que -de las selvas vrgenes; despus de un largo examen de las riquezas -conocidas del suelo costarricense y de las riquezas y misterios y -de la costa de Mosquitia, cuyo nombre primitivo de _Sierra del Oro_ -(Saguzgalpa), hace germinar en su imaginacin ensueos de fortuna y -de conquista, llega a su proyecto de canal y lo expone con sencillez -y claridad en pginas que muestran su gran deseo de ser til a -la humanidad y al rey. Diego de Mercado fu un hombre estudioso y -perspicaz, de buena voluntad y de fe entera, que comprendi desde -luego las grandes ventajas que la canalizacin de Nicaragua ofreca a -la navegacin universal en cambio de un ligero sacrificio. El rey Don -Felipe III, no obstante, debe de haber dado muy poco crdito a sus -palabras, puesto que aun teniendo seguridad de que, segn sus propias -palabras, los trabajadores llevaran la obra a cabo sin necesidad de -pagarles salario alguno, dej sin respuesta definitiva la proposicin -de su leal vasallo. - -Antes haban ya hecho propuestas semejantes al emperador Carlos V, -Hernn Corts y Angel de Saavedra; el primero sealaba como utilizable -el curso del Darien y crea hacedero el canal por Panam, basado en los -estudios hechos por Vasco Nez de Balboa en 1513; Corts optaba por -Tehuantepec, y encarg de hacer los estudios a Gonzalo de Sandoval. -Carlos V se encogi de hombros. Tena otras cosas que intentar. Luego, -un aventurero portugus, llamado Antonio Galvao, encontr hacedero -el canal por cuatro vas diferentes: Nicaragua, el istmo de Mjico, -Panam, entre el golfo de Uraba y el golfo de San Miguel. Felipe II -recibi los pedidos de Lpez de Gomara para que llevase a la prctica -la obra del canal. Mucho tiempo pas sin que ningn paso importante se -diese. El fundador del Banco de Inglaterra, William Patterson, hizo -que su rey aprobase un plan de colonizacin del Darien y de un canal -por ese punto; aunque la expedicin se organiz, no pudo efectuarse. -Despus tenemos la iniciativa de Bolvar, que, naturalmente, encontraba -muy factible la obra por el istmo panameo; el Libertador se ocup en -el asunto antes y despus de la realizacin de sus sueos polticos. - -La primera expedicin cientfica fu en tiempo y por orden de Carlos -III. Dos ingenieros eminentes, dice el seor Medina, uno francs y -otro espaol, Martn de la Bastide y Manuel Galistro, fueron a Panam -y a Nicaragua; examinaron el terreno, hicieron minuciosos sondajes -y volvieron a Europa con un proyecto favorable a Nicaragua (y no a -Panam, como dicen algunos historiadores), segn consta del _Abanico -Geogrfico_ que Martn de la Bastide deposit en la Biblioteca Nacional -de Pars en 1805, es decir, en el mismo ao del nacimiento de Ferdinand -de Lesseps. - -No pudo tener buena acogida el plan de esos dos ingenieros; el tiempo -y el medio no estaban de su parte. Es el tiempo y el medio pintados -y evocados magistralmente en ese _Enfant d'Austerlitz_ que acaba de -producir el genial poder de Paul Adam. Todo lo envolva el soplo -agitado de la Revolucin, y luego el estruendo y la tempestad de las -guerras imperiales. En cambio, a comienzos del siglo pasado, fueron -legin los proyectos y tentativas. Los grandes pases, hace notar el -seor Medina, enviaban entonces comisiones tras comisiones, y los -sabios iban personalmente a Amrica. Es la poca del barn de Humboldt, -panamista, tambin en el buen sentido, _avant la lettre_. Por parte de -Nicaragua estaban Crosman, Baily, Flix Belly, Childs, Tay y otros; -y Tehuantepec tena a varios, sobre todo norteamericanos, por inters -de vecindad y, por tanto, de absorcin. El historiador D. Alejandro -Marure refiere que un hijo de Nicaragua, el seor Manuel Antonio de -la Cerda, jefe que fu despus de aquel Estado, tuvo la gloria de -ser el primer centro americano que promoviese (en Julio de 1823) el -asunto del canal, y explica los motivos que le impidieron llegar a un -resultado. El seor Caas, ministro de Centro Amrica en Wshington, -en un oficio dirigido al departamento de Estado, en 1825, propuso la -cooperacin de Centro Amrica con los Estados Unidos para abrir el -canal por la provincia de Nicaragua. Como consecuencia, el famoso Clay, -entonces secretario de Estado, comunic sus instrucciones a Williams, -ministro de la Unin en Centro Amrica, para hacer las investigaciones -necesarias y an se celebr un contrato para la construccin del canal, -que adoleca de defectos consiguientes a la ignorancia en que por falta -de estudios exactos, se estaba todava sobre el costo y las necesidades -de la obra. Entonces fu cuando el gobierno centro-americano recurri -a Holanda. La poltica europea ech abajo las buenas intenciones de la -compaa holandesa que se organiz. Centro Amrica intent de nuevo, -esta vez con los Estados Unidos, en tiempo del presidente Jackson. -Hace tiempo que se solicita la boca del lobo... Las negociaciones -siguieron su curso hasta que, en 1853, el Senado adopt una resolucin -excitando al presidente a abrir negociaciones al efecto de proteger -por tratados a cualesquiera compaa o individuos que acometiesen la -construccin del canal, para los Estados Unidos lo mismo que para las -dems naciones. En 1849, los Estados Unidos dieron dos buenos pasos -a ambos lados del istmo: obtuvieron una concesin del ferrocarril de -Panam, y firmaron un tratado con Nicaragua para la apertura del canal. -Inglaterra par la oreja; y a propsito de los indios de la Mosquitia, -celebr el famoso tratado de Clayton-Bulwer, tan llevado y trado en -estos ltimos tiempos. - -En 1880, siendo presidente de Nicaragua el general Zavala, se firm -el contrato Crdenas-Menocal, que qued en nada. En 1884 firm en -Wshington el ministro Zavala un tratado, en virtud del cual los -Estados Unidos se comprometan a construir el canal con acompaamiento -de ferrocarriles y telgrafo, concediendo Nicaragua no slo el -territorio al efecto, sino una faja de dos y media millas inglesas de -ancho en toda la longitud de la obra. La empresa sera virtualmente -administrada por el gobierno americano quien entregara al de Nicaragua -una tercera parte de los productos netos. Este tratado no obtuvo la -ratificacin del Senado americano; Cleveland lo retir. Luego hubo -otros arreglos y contratos que caducaron sin resultado ninguno. - -Respecto a la tristemente clebre Compaa Universal del Canal de -Panam, el seor Medina es ms explcito. Tendr que tratarla, -dice, con ms detalles, por haber sido testigo presencial de los -acontecimientos desde su origen hasta el fracaso definitivo. As, -recuerda el primer Congreso cientfico que haya tratado del canal, en -Amberes, el ao de 1871, de donde sali muy recomendado el proyecto -por el Darien, entre los ros Tuyra y Atrato, presentado por M. de -Gogorza. En 1875 la cuestin fu tratada en el Congreso de Geografa -de Pars. Se trat de la reunin de un Congreso internacional que -decidira. Ya Lesseps aparece; y luego el Sindicato que l apoyara y -que tuvo por presidente al general Trr. Conseguidos los capitales, -la Comisin de estudio que deba dictaminar fu enviada. La Comisin -parti para Amrica en Noviembre del 76. Iba a bordo del vapor -_Lafayette_, y entre sus miembros se contaban el ingeniero Reclus, el -oficial italiano Bixio, Vctor Celler y seis ingenieros ms, bajo las -rdenes de Luciano Napolen Bonaparte Wyse. Tocle al seor Medina ir -en ese vapor en tal ocasin. Varios de los miembros de la Comisin eran -amigos personales suyos y hace memoria de sus impresiones. - -Sabido es que en ese tratado se estipula que las partes contratantes -se comprometen a no ejercer un contrato exclusivo sobre el canal, a -no alzar fortificaciones en l, a no ejercer dominio alguno sobre -Nicaragua, Costa Rica, la costa Mosquitia ni parte alguna de la Amrica -Central, ni directamente, ni por medio de alianzas o protectorados. Ya -se sabe cmo es la poltica de los pases anglosajones, y cmo saben -interpretar, segn el caso, sus tratados y sus doctrinas. El canal no -pudo tampoco hacerse entonces. Luego fu la invasin filibustera de -Walker. Si Walker triunfa, el canal estara hace tiempo abierto. En el -63 los Estados Unidos, que ya tenan plantado el jaln del ferrocarril -en Panam, propusieron a Colombia la construccin del canal; tales -condiciones ponan, que Colombia no acept. Se dice--agrega el seor -Medina--que el prncipe Luis Napolen estuvo en San Juan del Sur, y -fu uno de los ms entusiastas partidarios del canal por Nicaragua, -aunque ms tarde, dueo ya de un imperio, no hizo nada para llevar a la -prctica la realizacin de sus ensueos juveniles. En efecto, Napolen -III public un estudio sobre el canal de Nicaragua, muy meditado e -importante, y del cual, ya en tiempos en que era emperador, se ocup -el Instituto de Francia. Pero la cosa no pas a ms. El seor Medina -habra podido investigar y darnos a conocer algo de las relaciones -estrechas que ligaron al monarca francs y al ministro nicaragense -Castelln. - -En nuestras largas conversaciones--cuenta el diplomtico -centro-americano--, los ingenieros y, especialmente, Bonaparte Wyse -y Bixio, me hicieron ver la importancia decisiva de la misin que -ellos llevaban, asegurndome que, una vez sus estudios terminados, la -obra se ejecutara sin demora, gracias al podero y a la influencia -de Lesseps, en quien la Europa toda haba depositado una confianza -ilimitada despus de Suez. Yo lo crea tambin as, y, naturalmente, -no dej pasar una sola de las ocasiones que se me presentaron para -influir en sus nimos, hacindoles ver las mil ventajas que Nicaragua -ofreca a la empresa; indicndoles la clemencia relativa del clima, la -densidad de la poblacin, superior a la de Panam, la abundancia de -maderas y vveres, etctera. Tan pronto como terminaran sus estudios -en el istmo y firmaran un contrato con el gobierno colombiano, tenan -la idea de pasar a Nicaragua con igual objeto. As pensaban regresar -a Europa con todos los elementos necesarios para que la resolucin del -Congreso pudiera darse con entera imparcialidad y perfecto conocimiento -del asunto. Pero cuando Bonaparte Wyse regres de Colombia y Nicaragua, -result que slo con el primero haba celebrado contrato para la -construccin del canal de Panam. Esta era la situacin cuando se -reuni el Congreso internacional que deba resolver definitivamente el -punto. Aqu los recuerdos personales del seor Medina se precisan. -Reunise el Congreso en Pars, y celebr sus sesiones en el hotel de -la Sociedad de Geografa, en los das 15 a 29 de Mayo del ao de 1879. -El elemento extranjero en dicho Congreso se compona de 62 delegados, -representantes de Alemania, Austria, Blgica, China, Espaa, Estados -Unidos, Colombia, Gran Bretaa, Hawai, Holanda, Mjico, Noruega, -Per, Portugal, Rusia, Suecia y Suiza. En cuento a las Repblicas -de Centro Amrica, slo estaban all representadas: el Salvador, -por el ilustrado publicista colombiano D. Jos Mara Torres Caicedo -(con quien el seor Medina tuvo un duelo clebre); Costa Rica, por -don Manuel M. Peralta. Yo representaba entonces a Guatemala. Adems -de estos delegados extranjeros, haba en el Congreso ms de ochenta -representantes franceses, en su mayor parte ingenieros distinguidos -y casi todos hombres de verdadero talento y de real sabidura; -pero que, habiendo sido hbilmente escogidos por M. de Lesseps, -estaban dispuestos a apoyar sus planes y a formar siempre la mayora -necesaria al triunfo de su inquebrantable voluntad. Para llevar a -cabo metdicamente sus labores cientficas, dividise el Congreso en -cinco Comisiones especiales, y a m me toc en suerte, a pesar de mis -escasos mritos, ser el vicepresidente de la primera de ellas y de -dirigir sus debates durante las ausencias del ilustre sabio francs -M. Levasseur. Tratbase, ante todo, en el seno de esta Comisin de -establecer, gracias a datos y clculos estadsticos, los rendimientos -probables del canal, para poder, desde luego, estar seguros de la -equitativa relacin que deba existir entre el capital empleado y los -dividendos futuros. En este sentido trat siempre de inclinar los -nimos en favor de Nicaragua, basndome en cifras exactas, pues todos -o casi todos los proyectos de apertura de la va interocanica por el -Lago y el San Juan, marcaban la necesidad de un capital menor al que -era indispensable para llevar a cabo la obra en el Darien, y, por lo -mismo, ofrecan ms probabilidades de ganancias para los accionistas. -Esta cuestin era, en el fondo, una de las ms importantes, y si mis -ideas hubiesen prevalecido entonces, no hay duda de que la opinin -pblica hubiera ejercido una presin contra Panam; pero el pblico no -prest gran inters a ese punto de detalle y dej obrar a los hombres -que, estando encargados de hacer los clculos estadsticos, con una -libertad hasta cierto punto fantstica, deban decidir, en ltima -instancia. Dispuesto M. de Lesseps a no aceptar a Nicaragua sino en -ltimo caso, pidi que los datos fueran calculados con toda la posible -largueza, basndolos en el trfico probable del porvenir, teniendo en -cuenta el aumento gradual que habra obtenido el comercio cosmopolita -cuando el canal empezase a funcionar; es decir, estableciendo los -clculos segn lo que ese aumento estaba llamado a producir en 1866. -El tonelaje previsto fu de 7.250.000. A pesar de la elevacin en tal -cifra fu necesario subir el precio primitivamente fijado como derechos -de trnsito del canal; y, aun con todo eso, apenas se llegaba a obtener -los rendimientos indispensables para pagar los intereses del capital -que se necesitaba invertir en la obra. No as adoptando el proyecto -Menocal por Nicaragua, que revelaba una economa de 500.000.000, -comparado con el presupuesto hecho para Panam, por el ingeniero -Ribourt. - -Las revelaciones del seor Medina son muchas y muy interesantes. Sera -de desear que extendiese sus Memorias, que aumentase los detalles -y diese a luz un verdadero libro que, de seguro, contendra datos -curiosos, previsiones cumplidas y rasgos pintorescos. Recuerda el -informe de Levasseur y los estudios de la cuarta Comisin del Congreso, -compuesta de los ms sabios ingenieros del universo, y que tena que -ocuparse de la parte tcnica de los proyectos, que fueron muchos. Me -llama grandemente la atencin lo que rememora de una carta de M. Lucien -Puydt y que ley en una sesin el secretario de la Comisin. Era un eco -anticipado de la catstrofe que deba venir, un anuncio del formidable -Panam que deba minar la base de la gloria del Gran Francs. En -esa carta se deca que M. de Lesseps se ocupa exclusivamente del -xito y del porvenir de la compaa civil, y que la cuestin de la -apertura del canal, desde el punto de vista del inters universal, -queda regalada a un plan secundario, y su solucin subordinada a la -aceptacin del proyecto de su protegido. - -Ms, mucho ms contienen las apuntaciones y la riqusima Memoria del -seor Medina, respecto a los entretelones de la cuestin del canal, -de asuntos tcnicos y pasos diplomticos, tanto en Europa como en los -Estados Unidos. No dejar de citar sus impresiones en las ltimas -sesiones de ese Congreso con M. de Lesseps. La opinin extranjera, -dice el seor Medina, se haba pronunciado casi con unanimidad en -favor de Nicaragua. Viendo esa presin desinteresada, M. de Lesseps se -dirigi confidencialmente a m y me dijo textualmente lo que sigue: -El sentimiento de la mayora del Congreso parece pronunciarse en -favor de Nicaragua; yo no tengo ningn inters personal en que se -favorezca tal o cual va, tanto ms, cuanto que los gastos hechos por -el Sindicato de exploracin Trr y Wyse pueden ser reembolsados por la -compaa que se forme; pero sera necesario formalizar algunas bases de -arreglo con el gobierno de Nicaragua, porque si el Congreso opta por -el canal de Nicaragua y enviamos despus un comisionado a tratar con -aquel gobierno, sin arreglo previo de ningn gnero, las pretensiones -sern tales que no habr modo de hacer un contrato realizable. Hay -alguien aqu autorizado para hacer cualquier ofrecimiento en nombre -de Nicaragua? Yo saba desgraciadamente que no, y me limit a -asegurar a M. de Lesseps, como amigo de Centro Amrica, que Nicaragua -comprendera demasiado sus intereses para demostrar la intransigencia -que l tema, y le inst para que dejara que el Congreso se pronunciase -libremente; pero mis instancias, como las de otros, se estrellaron -contra los temores de M. de Lesseps y contra la presin del Sindicato -colombiano que trabajaba por que la decisin fuera enteramente -favorable a sus proyectos. Lesseps se decidi firmemente por Panam. -En la votacin general la mayora de los representantes extranjeros -se abstuvo. Entonces resultaron 87 votos por Panam, y slo 8 por -Nicaragua. El Gran Francs haba triunfado... - -Ahora es en los Estados Unidos. Se ver, por fin, cul ser la va -elegida por los yanquis, pues ellos son los que han de hacer prctico -tanto proyecto. Por Panam, o por Nicaragua o por ambas partes, ellos -buscan que Amrica sea para los americanos. O para la humanidad... que -habla ingls. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -IV - - -Un almirante de la marina de Francia se quejaba los das pasados, en -el Congreso, de las disposiciones del gobierno que suprimen a bordo de -los barcos de la armada toda manifestacin religiosa, desde luego la -bandera con la cruz, que se izaba durante el sacrificio de la misa, -y despus, la misma misa... No s qu mal puede hacer a la marina -francesa, deca el almirante, el signo y el nombre de Cristo, cuando en -Francia casi todos son cristianos, y en una enorme mayora, catlicos. -Una vez puesta la atencin en estos asuntos, la verdad que encontraris -es que el espritu que anima a este pas no es el de un pueblo ateo. -Un espiritualismo histrico impregna la mdula de la raza, y no es -por cierto una seca filosofa lo que subsiste junto con la claridad -tradicional al influjo lejano del ensueo celta. Aun en la locura -diluviar de la Revolucin, la idea de la divinidad queda flotante. Si -no existiese Dios, dice un demoledor, sera preciso inventarlo. Los -hombres de la Enciclopedia, aun los osados como D'Alember, confinan con -la tolerancia. Toda la literatura clsica converge a una concepcin -desta. - -_Dieu laissa-t-il jamais ses enfants au besoin?_, es la voz de Racine -en _Atalia_; mientras Corneille deja el drama cristiano encarnado en -toda su intensidad en su admirable _Poliuto_... A veces una explosin -revela los ardientes elementos contenidos en el seno de la nacin, las -exasperaciones del fanatismo, el fermento de una creencia demasiado -recelosa; segn los tiempos, la complicacin de causas se caracteriza, -y as es el movimiento de las Cruzadas, la revocacin del edicto de -Nantes, la noche de San Bartolom, y en nuestros lamentables tiempos el -antisemitismo reforzado del veneno de polticas caseras. Mas un soplo -religioso agita todas las florestas, pasa por todas las ciudades, y no -est echada en el olvido la antigua divisa _Gesta Dei per Francos_; la -corona de los emperadores de Occidente fu colocada en la frente del -gran Carlomagno por las manos de un Papa, y la ampolla de San Remy an -guarda en Reims el recuerdo de Juana de Arco... Son cosas que tiene en -entredicho la repblica francmasona o pseudosocialista... No pertenece -al reino de lo imposible que las palabras a Clovis sean repetidas ms -tarde a tantos fieros sicambros... No est destruda, ni con mucho, -en esta Francia generosa, la savia de la conciencia religiosa. Hay -unas frases de Tolsto, que as dicen: No ignoro que, siguiendo una -opinin extendida en nuestro tiempo, la religin es un prejuicio del -que la humanidad est ya libre, y resultar de esto que no existe en -nuestro tiempo conciencia religiosa comn a todos los hombres... S -tambin que esta opinin pasa por ser la de las clases ms ilustradas -de nuestra sociedad. Los hombres que no quieren reconocer el verdadero -sentido del cristianismo, inventando toda suerte de doctrinas -filosficas y estticas para ocultar a sus propios ojos la sinrazn -de su vida, esos hombres no pueden ser de otra opinin. Sinceramente -o no, confunden la idea de un culto religioso, y rechazando el culto, -se imaginan rechazar con el mismo golpe a la conciencia religiosa. -Pero todos esos ataques contra la religin, todas esas tentativas -de establecer una filosofa contraria a la conciencia religiosa de -nuestro tiempo, todo eso prueba bastante claramente la existencia de -aquella conciencia, y que ella reprueba la vida de los hombres que la -atacan y la contradicen. Si se determina en la humanidad un progreso, -es decir, un paso hacia adelante, preciso es necesariamente que algo -designe a los hombres la direccin que deben seguir en la marcha. Pues -tal ha sido siempre el papel de las religiones. Toda la historia nos -demuestra que el progreso de la humanidad se ha verificado siempre -bajo la gua de una religin. Y como el progreso no se detiene, como -su marcha ha de continuar durante mucho tiempo, mucho tiempo necesita -tambin una religin propia. Es lo que acontece en todas partes y en -Francia en particular, revelado por signos que un da son las grullas -de M. de Vog; otro, las tendencias artsticas y literarias de una -_lite_; otro, la palabra de tal o cual representante del espritu -universitario, como M. Brunetiere. A una inclinacin exagerada, -responden un enderazamiento y un impulso en ngulo igual. Veremos, -quiz pronto, la contraparte de la ley de las Congregaciones. Tmese -como ejemplo la ley Falloux, de cuya abrogacin se trata en estos -momentos. - -En 1850, el ministro Falloux propuso la ley que lleva su nombre y que -fu aceptada, en favor de la enseanza primaria de las Congregaciones -religiosas. En 1886, la ley de 30 de Octubre quit los privilegios. -Actualmente, el maestro de primaria religioso tiene los mismos grados -que el institutor laico. Y la resultante es que, si en 1849, segn la -declaracin del hermano Philippe ante la Comisin extraparlamentaria, -los Hermanos de la Doctrina Cristiana, solamente, enseaban unos -200.000 nios, y las Hermanas de la Caridad, cerca de 120.000 nias, -hoy las Congregaciones sostienen, segn los mejores datos estadsticos, -por lo menos 1.600.000 nios. - - * * * * * - -Acaba de ser juzgado en consejo de guerra el soldado Grasselin, del -batalln de artillera, despus del soldado Delsol--dos especies de -doukhobors,--influencia de Tolsto en el medio del pioupiou. No he -de presentaros sino un fragmento del interrogatorio: - - --El 19 de Noviembre se os ha dado la misma orden; os habis - negado a ejecutarla. Pasan das y segus con la misma actitud - de oposicin. Se os ha ledo el Cdigo penal cinco veces. - Ruegos, amenazas, reprensiones, nada ha logrado vencer vuestra - obstinacin. Por qu obris as? - - --Jesucristo ha dicho: _No matars_. Amaos los unos a los otros. - Yo no he querido ser daoso para nadie. - - --Abrir una culata no es daar a nadie. - - --Ms tarde se me habra dado un fusil; un fusil sirve para matar, - como el hierro del arado sirve para cultivar la tierra. - - --En fin, no tenais que discutir; se os daba una orden. - - --Sobre mis superiores, que son hombres, est el Cristo. - - --Por ltimo, no queris ir a la guerra? - - --No. - - --Aceptis, al menos, someteros a la ley? - - --No para matar. Que se me ordene hacer otra cosa. - - --Harais lo que se os mand, abrir las culatas, ahora? - - --Querra prometer, pero no cumplira. No podra cumplir. Esto no - es insubordinacin, es sumisin a mi conciencia. - -Esto no est tomado del acta de ningn mrtir, no est en la Leyenda -Dorada ni en los Bollandistas: est en los peridicos. Todo el mundo -ha podido leerlo. Muchos se han encogido de hombros, y han credo -que esos dos casos son simplemente casos clnicos. Esos dos soldados -que toman al pie de la letra los mandamientos de Jesucristo no son -irresponsables, puesto que han sido condenados... y son ciertamente -significativos. - -La aristocracia francesa y la alta burguesa no son anticristianos. -Es la repblica la que--y esto no siempre--ha sido hostil a las -creencias nacionales. Y aun en la repblica no ha habido gobiernos -antirreligiosos, sino ministerios antirreligiosos. La Revolucin ha -sido, segn el P. Delaporte, este acto de felona de la Francia -oficial para con el Hombre-Dios. - -Este activo sacerdote lleva a un plan decisivo su concepcin de la -salud de la patria. Dos perspectivas se ofrecen a nosotros: una, -la de la vuelta de las naciones a la aceptacin de la soberana de -Dios; otra, la de la potencia que se disfraza con nombres diversos: -revolucin, ciencia, estado laico, soberana del sufragio universal. Lo -que hay que hacer es restablecer el orden verdadero. El orden verdadero -es la preeminencia de la sociedad religiosa, la sola absolutamente -esencial. - -Es el lenguaje de un bravo sectario. Leed, releed el -Evangelio!--dicen otros.--El Evangelio est descuidado an en los -colegios de enseanza religiosa, en los seminarios; hay que volver -a l y dejarse guiar por l. As lo ha hecho M. Franois Coppe; y -el otro da le he visto, por el jardn del Luxemburgo, muy contento -y rejuvenecido... Antes, uno de los personajes de su drama _Pour la -couronne_, certifica el bien de tales fuentes: - - --Qui t'a rendu si bon? - Ma mre et l'Evangile. - -El evangelismo no est ausente en la literatura contempornea ms -en boga. Quin dira que un tan fino inmoralista como Paul Bourget -lo predica discretamente? Cristo ha sido y contina siendo una -preocupacin de los intelectuales y de los socialistas, as se le -considere como un simple cartel, como dice _Severini_ con demasiado -oratorio irrespeto: El tribuno plido, clavado, como el primer -_affiche_ socialista, sobre el madero del Glgota. Jules Guesde -declaraba en una sesin del Congreso, la del 19 de Febrero de 1794: -Estamos obligados a dejar constancia de que hay en esta asamblea, al -menos un miembro, el abate Lemire, que representa el Evangelio del -Cristo, ante el cual se inclinan hoy los socialistas. Los anarquistas -mismos, si cuentan con elegantes blasfemos como M. Tailhad, tienen -poetas que no desdean nombrar al Divino Libertario en versos como -stos: - - Puisque le Christ, le sang, les pleurs - Tyrans! no'ont pu former vos coeurs - Aux sentiments de la Colombe: - Gare la bombe! - -Cuando llega la Cuaresma, los diarios suelen presentar muestras de -literatura fervorosa, a propsito de los oradores sagrados. Los -conferencistas como monsieur Brunetiere, son casi considerados como -apstoles; y lo cierto es que muchas de sus conferencias tienen el arte -y el tono de los mejores sermones y homilias. Y con Brunetiere, otros -cuantos severos y respetables varones. Para m todo eso no vale en -piedad, y fe verdaderas una plegaria del Verlaine de _Sagesse_. - -A travs de los ltimos salones se ha visto tambin el arte preocupado -de religiosidad. Despus de las grandes machines de Munckassy, -nada ha causado tanto ruido como las reconstituciones de Tissot. Las -profanaciones de Juan Beraud no dejan de ser tambin seal de una idea -en marcha. Hasta los pintores mundanos se han sentido infludos, y M. -Carolus Duran tiene su Calvario, como el museo de cera Grevin tiene su -pasin en tiempos de Semana Santa. - -Al dar cuenta del Saln del Champ de Mars, en 1894, haca notar M. -Turquet: Llama la atencin el nmero de cuadros religiosos. Los -unos son puramente religiosos y representan escenas de la historia -cristiana; los otros, inspirados por un profundo sentimiento religioso, -reproducen escenas de la vida moderna. - -Los que piensan, se preguntarn lo que quiere decir ese movimiento en -el mundo de los artistas, y ese renuevo en un arte que los escpticos -se felicitaban de ver desaparecer. Eso no es sin motivo; y corresponde -evidentemente a un nuevo estado de alma en la nacin. No solamente -los cuadros religiosos y los que estn impregnados de sentimiento -religioso son numerosos, sino que atraen a los visitantes. He querido -darme cuenta de la impresin producida, y he escuchado a menudo las -observaciones hechas. Rara vez he odo reir; raramente he visto -burlarse. Es un signo del tiempo, que deben tomar en cuenta los que -quieren gobernar el pas. Hay que apartar del movimiento religioso las -comedias del diletantismo, las misas wagnerianas y el preciossimo -decorativo de un misticismo literario completamente superficial. Mas -los casos de recogimiento, las victorias morales como la de Huysmans, -son, s, de atraer al observador. La Samaritana de M. Rostand frecuenta -demasiado la calle de la Paix, como la Mara Magdalena de M. Massenet; -pero los frescos de Besnard dicen demasiado, y en tales monasterios de -Pars, un ncleo de creyentes artistas oye an el verdadero canto de la -msica antigua que dice cosas de Dios, y se oyen flautas anglicas como -en los versos de Schiller: - - Sie floeten so ss, - Wie Stimmen der Engel im Paradies... - -La provincia est llena de religiosidad, desde la clara Provenza hasta -la negra Bretaa. Las pinturas realistas hechas con el talento que -distingue al conde Austin de Croze, no son completamente imparciales. -M. de Croze es un enemigo declarado del clericalismo. Mas tanto en -la provincia como en el centro, la verdadero levadura religiosa no -debe ser confundida con la obra de una poltica que tiene muy poco de -evanglica. La Francia cristiansima, lo es, a pesar de los errores -comprometedores de los sectarios y de las campaas ruidosas de un clero -harto combatido. - -Suelo penetrar en los templos--Saint Severin, Notre Dame, Saint -Eustache--lejos de la devocin elegante y ostentosa--, y all veo, -siempre, muchas buenas almas francesas, con humildad, en silencio, -haciendo una cosa muy sencilla e inmensa, que se creera que ya no se -hace, y menos en Pars,--orando. - - - - -[Ilustracin] - - - - -V - - -He recibido de M. Jacques Morland la comunicacin siguiente: En un -discurso reciente, el emperador Guillermo II ha proclamado de nuevo la -pretensin del espritu germnico a una supremaca mundial. - -Parece, no obstante, que una reaccin se produce contra la influencia -intelectual alemana que fu tan fuerte en maestros como Renn y aun -Taine en Francia, y en la mayor parte de los espritus de la segunda -mitad del siglo XIX. - -Las victorias de 1870 han valido a Alemania un ascendiente universal. -Los franceses, vencidos, estuvieron por reconocer esa preponderancia y -creyeron deben instruirse en el pas de sus vencedores. - -De vuelta de ultra-Rhin, los jvenes franceses se interrogan, se -felicitan de algunos fecundos procedimientos de trabajo adquiridos en -las universidades alemanas, pero muchos confiesan una decepcin. - -Numerosos sntomas indican un descenso de esa autoridad que se haba -acordado a la cultura germnica. - -Hace dos aos, el clebre crtico dinamarqus, Georg Brandes, al -dar una serie de conferencias en Hungra sobre las diferentes -civilizaciones europeas, preconiz el genio francs, con gran enojo de -los diarios de Berln, de Leipzig y de Hamburgo. - -Hoy las estadsticas demuestran que los estudiantes ingleses comienzan -a desertar de las universidades alemanas para venir a instruirse a -Pars. - -En fin, en Alemania misma, Nietzsche, despus de Goethe y Schopenhauer, -ha hablado de sus compatriotas con desdn. - -Se cree interesante hacer una enqute entre algunos sabios, -filsofos, literatos y artistas franceses y extranjeros, con el objeto -de obtener testimonios competentes que no podran ser suplidos por un -examen personal. El _Mercure de France_ emprende esta enqute, sin -parti pris, solamente para aclarar la opinin y tambin el juicio de -los alemanes, si es posible, respecto a su propio valor. - -Qu piensa usted sobre la influencia alemana desde el punto de vista -general intelectual, y ms especialmente desde el punto de vista -filosfico y moral en la Amrica del Sur? - -Esta influencia existe an y se justifica por sus resultados? - -Siendo muy nio, all en mi pas natal, recuerdo haber tenido, por -primera vez, la sensacin de la influencia alemana, gracias a un famoso -asunto Eisenstuck: el pequeo puerto de Corinto amenazado por las -bocas de fuego de los buques de guerra alemanes. Fu mucho despus que -le la _Crtica de la razn pura_... - -Despus de recorrer casi toda la Amrica espaola y de haber residido -por algn tiempo en varias de las Repblicas, creo poder afirmar que -las ideas alemanas no han encontrado ni pueden encontrar buen terreno -en nuestro continente. A medida que la civilizacin ha avanzado, -el pensamiento naciente ha buscado diversos rumbos en los tanteos -de un comienzo deseoso y entusiasta. Filosfica y moralmente se ha -seguido hasta hace algunos aos por el antiguo cauce espaol. Pero -una tendencia continua al progreso ha hecho que cada movimiento de -ideas europeo haya tenido all repercusin. Las ideas abuelas, como -las llama M. Paul Adam, han fructificado sobre todo; la mental savia -latina se ha mantenido inclume, a pesar del poderoso y vecino elemento -brbaro. Toda gran voz humana se ha hecho oir all por el rgano de la -Francia. La Amrica latina, despus de la Revolucin, en el orden de -las ideas, mira en Francia su verdadera madre patria. Cuando en Espaa -caus una especie de revolucin filosfica un mediocre profesor alemn -poco admirado en su pas--he nombrado a Krause--, el contagio no pas -el Atlntico, y la Amrica espaola estuvo libre de l. En cambio, -Comte encontr all largas simpatas y el positivismo discpulos y -seguidores. Si hoy Nietzsche ha obrado en algunas intelectualidades, ha -sido despus de pasar por Francia. - -Ciertamente, alguna parte de la juventud hispanoamericana se ha educado -en Alemania y ha logrado grandes progresos desde el punto de vista -profesional. No nos falta el mdico que guarda en su cara el recuerdo -de los estpidos duelos universitarios y la dilatacin de estmago de -los an ms estpidos trasegamientos obligatorios de cerveza. Pero -no se tiene, en el grupo pensante, puesta la mirada y el ensueo en -Berln ni en Bonn, sino en Pars. Aun algunos de nuestros mejores -intelectuales que por sangre y cultura tienen ms de un punto de -contacto con los alemanes, como el argentino doctor Bunge, autor del -notable libro sobre la _Educacin_, el centro-americano Ramn Salazar -y el colombiano Prez Triana, son a su manera lgicos y a su estilo -claros, infludos voluntariamente o no, por los pensadores y escritores -franceses. Chile es quiz el nico pas de la Amrica hispana en donde -el espritu alemn haya logrado alguna conquista. De Ventura Marn a -Valentn Letelier, los estudios filosficos dan un paso enorme del aula -hispanocatlica a la enseanza universitaria alemana. Con todo, despus -de las doctrinas de un Lastarria, no creo que las ideas del seor -Letelier, representante el ms conspicuo de las tendencias germnicas -en Chile, influyan mayormente sobre sus compatriotas. - -Las victorias alemanas sobre Francia han producido, naturalmente, en -aquellos pases nuevos un acrecentamiento del militarismo. La divisa -chilena cierto es que parece pensada por Bismarck: _Por la razn -o la fuerza_. En cada pequea Repblica no ha faltado un pequeo -conquistador que quiera hacer de su pas una pequea Prusia. El -progreso ha llegado a la importacin del casco de punta y del paso -gimnstico marcial. En ciertos gobiernos una moral a uso de tiranos -se ha implantado. Pero esos gobiernos han cado, caen o presto caern, -al impulso del pensamiento nuevo, de la mayor cultura, de la dignidad -humana. Los sudamericanos que meditan en la verdadera grandeza de los -pueblos, los hombres de buena voluntad y de juicio noble, no se hacen -ilusiones sobre la virtud y alteza del alma alemana. - -Se conocen los versos clebres de Arndt: - - Deutsche Freiheit, deutscher Gott, - Deutscher Glauber ohne Spott, - Deutsches Herz und deutscher Stahl - Sind vier Helden allzumal. - -Y sabemos que la libertad de los alemanes es tanta, que casi no hay da -en que no haya un proceso de lesa majestad; que el dios de los alemanes -no es otro que el bblico dios de los ejrcitos, que les ayud en -Sedn; que la buena fe sin burla la conoci muy bien Jules Favre por -el canciller de hierro, y Pars sitiado nada menos que por Wagner, -y que el acero de los alemanes cuesta muy caro a las pobres naciones -militarizadas de la Amrica espaola, en donde hay la desgracia de -tener un agente de la casa Krupp. - - * * * * * - -No, no puede ser simptico para nuestro espritu abierto y generoso, -para nuestro sentir cosmopolita, ese pas pesado, duro, ingenuamente -opresor, patria de csares de hierro y de enemigos netos de la gloria y -de la tradicin latina. - -Los eruditos de la ltima gaceta os dirn que han aprendido que no -hay raza latina, y que en Europa misma los elementos componentes de -la nacionalidad espaola o francesa son todo menos latinos en su -mayor parte. La nacionalidad latina, responder Paul Adam, es toda -de ideas, no de sangre. Nosotros somos latinos por las ideas, por la -lengua, por el soplo ancestral que viene de muy lejos. En la Amrica -del Sur, ha escrito M. Hanotaux, ramas vigorosas han florecido sobre -el viejo tronco latino y le preparan el ms brillante porvenir. En -pases como los nuestros, en que, ante todo, se busca hoy un ideal -comercial, han podido deslumbrar, junto con la victoria de las armas, -las conquistas de la industria y del comercio alemanes hasta hace poco -preponderantes. Pero ese ideal, absolutamente cartagins, no podra -ser durable. Tenemos a la vista el ejemplo de los Estados Unidos. El -pas de Caliban busca tambin las alas de Ariel. Y volviendo a la -Alemania, un escritor francs que la conoce mucho y que ha sido el -introductor de Nietzsche en Francia, acaba de expresar: Los Heine, -los Boerne, los Herwegh--para no nombrar sino poetas--, han encontrado -entre nosotros una segunda patria y la libertad de escribir. Sin -duda, los tiempos han cambiado, y la Alemania de los Hohenzollern ha -reemplazado gloriosamente el caos de las Germanias de antes. La holgura -ha venido, la prosperidad material, pero tambin la arrogancia y la -hinchazn. Se trabaja, se gana dinero, pero ya no se tiene tiempo de -tener espritu. No se impide a Hegel profesar, pero es tal vez porque -no hay otro Hegel. Se tiene el orgullo de las libertades polticas, -pero se admite acaso la libertad moral? Hace algunas semanas ha -circulado una protesta entre los escritores alemanes. En ella se peda -la abrogacin del prrafo 166 del Cdigo penal del imperio, que se -refiere a los ultrajes a las instituciones religiosas. Y a propsito -de qu? A propsito de una traduccin alemana de un volumen de Tolsto, -titulado _El sentido de la vida_, y que contena, entre otras cosas, la -_Respuesta al Snodo_, volumen confiscado en Leipzig--y no en Rusia--. -El escritor polaco Estanislao Przybyzewski, que publicaba sus obras en -lengua alemana, tuvo que dejar Berln hace algunos aos. Escribe ahora -libremente en Varsovia. Lejos de mejorar las condiciones intelectuales -de Alemania, no se agravan ms? - -La tirana de la opinin pblica iguala a la severidad policial y la -estrechez de espritu no fu quiz nunca como hoy. Hace cincuenta -aos, Max Stirner, hizo aparecer _Lo nico y su propiedad_, sin -ser inquietado. Hoy, los calabozos de Weichselmnde, le ensearan -a reflexionar. Hace cien aos, los poetas romnticos se mostraban -por todas partes con sus queridas... y Goethe sonrea. Es que, -acaso, musicalmente, nos habr conquistado el espritu alemn? No -me parece que el wagnerismo mecnico de la moda haya obrado muy -transcendentalmente en nuestros talentos musicales. - -Por ms que se diga, somos, ms que otra cosa, hijos mentales de -Francia, de la civilizacin latina. Un impulso latino mantiene nuestro -anhelo de libertad y de belleza. Los mismos defectos son heredados y -tradicionales cuando no reflejados o impuestos por una ley simptica. - -Y hay atrevidos descendientes del ruiseor alemn que hizo su nido en -la Peluca de Voltaire, que dicen y cantan la verdad a la orgullosa -patria. As Oscar Panizza, el autor de _Parisiana_, que vive aqu, como -Heine, y que ha sido tan atacado y perseguido por sus versos valientes -y speros, y que habiendo reconocido en Francia una madre intelectual, -la celebra y anuncia sus futuras victorias, a despecho de la patria -original. - -Las patrias madrastras deben cuidarse de los hijos que desconocen y -ofenden. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin] - - - - -VI - - -M. A. Viallate acaba de publicar en una de las revistas ms -importantes, _La Revue de Pars_, un estudio en que, con motivo del -Congreso panamericano de Mjico, trata de las relaciones de la gran -repblica norteamericana con sus hermanas menores del Sur, y de las -varias tentativas hechas para extender la influencia yanqui por todo -el continente. Comienza por hacer notar que durante la guerra de la -independencia, los Estados Unidos no prestaron ayuda oficial alguna a -los pueblos hispano-americanos que luchaban por su libertad; pero, que -no obstante, los ciudadanos norteamericanos demostraron sus simpatas. -Por otra parte, los Estados Unidos fueron quienes primeramente -reconocieron su rango de naciones a las antiguas colonias de Espaa. -Desde entonces aparece el pensamiento de las ventajas futuras que el -pas anglosajn entrev, y es el clebre Henry Clay, representante de -Kentucky, el que expresa en el Congreso estas palabras en 1818: La -Amrica espaola, una vez independiente, cualquiera que sea la forma de -gobierno que sus habitantes elijan, estar necesariamente animada por -un sentimiento americano y guiada por una poltica americana. - -Y en 1820, la Amrica del Sur, dice, a la hora actual tiene 18.000.000 -de habitantes. - -La poblacin de esos pases se desenvolver con una rapidez igual -a la nuestra. En veinticinco aos se puede prever que ser de -36.000.000; en cincuenta aos de 72.000.000. Los Estados Unidos -tienen ahora 10.000.000 de habitantes. Gracias al carcter de nuestra -poblacin, nuestra nacin ser siempre la primera de este continente -desde el punto de vista industrial y comercial. Imaginad cul ser -la potencialidad de ambos pases y la importancia de sus relaciones -comerciales cuando nosotros tengamos 40.000.000 de habitantes, y la -Amrica del Sur 70.000.000. Aunque los clculos de Clay no hayan -salido exactos, puesto que hoy los Estados Unidos cuentan 66.000.000 y -la Amrica espaola 55.000.000, la idea del orador no ha desaparecido, -afianzada despus por la doctrina de Monroe. A pesar de las -declaraciones de Mac Kinley y de Roosevelt, los Estados Unidos buscan -no solamente influencia, sino tambin dominacin. Han demostrado ya -prcticamente buen apetito. - -Habla M. Viallate de las varias tentativas de unin hispanoamericana, -que, desde Bolvar, se han hecho. El libertador no envi invitacin a -los Estados Unidos para la conferencia de Panam en 1824. Pero el ao -siguiente los gobiernos de Colombia y Mjico pidieron al de la Unin -que enviase sus representantes. Era secretario de Estado el mismo Henry -Clay, y, aunque el entonces presidente Quincy Adams, no estaba muy -bien dispuesto a entrar a esas vas, Clay lo convenci, viendo en ese -Congreso, segn sus palabras, el principio de una era nueva en los -asuntos humanos. Vea un inmenso triunfo para la democracia universal, -y la demostracin ms clara, a los pueblos europeos dominados por la -monarqua, del valor y grandeza de las instituciones republicanas. -Clay, dice M. Viallate, tema tambin una unin de la Amrica latina, -de la cual estuviesen completamente excludos los Estados Unidos. Dos -grupos de origen, de lengua, de aspiraciones diferentes se encontraran -creados en el continente americano. La decisin de Adams para enviar -representantes a Panam, tuvo gran oposicin en el Senado. El Congreso -se verific, y con ningn xito, en 1826. No hubo ms delegados que los -de Colombia, Centro Amrica, Mjico y Per. - -Desde 1825 a 1845, los Estados Unidos no se preocupan de la Amrica -latina. Tanto rehusaron intervenir en la cuestin de las islas -Falkland, entre la Argentina e Inglaterra en 1831 como el ao de 1840, -cuando dejaron a Francia e Inglaterra tomar parte en la cuestin de -la Argentina con el Uruguay. En 1835 y en 1848, no se dieron por -entendidos de la ocupacin inglesa en Nicaragua--como tampoco en el -no lejano desembarco en el puerto nicaragense de Corinto.--Atacaron -a Mjico y se anexionaron Tejas en 1835, y en 1848 Nuevo Mjico y -California. Buchanan proyectaba el establecimiento de un protectorado -sobre las provincias mejicanas septentrionales, y peda al Congreso -el derecho de entrar, en caso necesario, en territorios de Mjico, -Nicaragua y Nueva Granada, para defender las personas y los bienes de -los ciudadanos americanos. Si el Congreso hubiera cedido, el presidente -de los Estados Unidos hubiera sido pronto el dictador de la Amrica -Central. Las tentativas del filibustero Walker en Nicaragua no fueron -sino vistas con gran simpata en los Estados Unidos. - -La intervencin europea en Mjico, en tiempo de Maximiliano, hizo que -la repblica anglosajona tomase su papel de defensora de Sud-Amrica, -por el temor del establecimiento de una monarqua en el vecindario; -pero las cuestiones peruano-chileno-espaolas, que trajeron como -consecuencia actos como el bombardeo de Valparaiso, los dejaron -tranquilos: y como dice M. Viallate, los Estados Unidos se proponan -impedir a Europa instalarse de fijo, aunque fuese disimuladamente, en -la Amrica del Sur, pero no queran defender a las repblicas latinas -contra las consecuencias naturales de sus faltas polticas. Esto se -acaba de ver confirmado una vez ms con la actitud que tomaron con -motivo de las amenazas de Alemania en Venezuela. - -La causa? El mal uso que de su independencia y autonoma han hecho -las naciones de la Amrica espaola, mantenindose desde su separacin -de la madre patria en revolucin continua, retardando su progreso y -dando al mundo todo el espectculo ms desconsolador y lamentable. Las -cuestiones territoriales fueron causa continua de desavenencias, y las -varias tentativas de un arreglo por el arbitraje no tuvieron ningn -resultado en las varias conferencias de Lima. La conferencia de Panam -iniciada por Colombia en 1880, no pudo realizarse a causa de la guerra -del Per y Chile. Luego fu la iniciativa de los Estados Unidos bajo -la presidencia de Garfield. En ese momento, la situacin poltica en -la Amrica latina estaba muy perturbada. Chile, vencedor del Per, -amenazaba imponer a ste condiciones de paz que le habran casi -anulado, mientras que Mjico se preparaba a posesionarse de Guatemala. -Blaine vi el peligro que haba para los Estados Unidos en dejar libre -carrera a esas ambiciones. Ellos no tenan inters en ver desarrollarse -indefinidamente la potencia de un pequeo nmero de Estados en el -hemisferio Sur; por otra parte, esas guerras presentaban siempre el -peligro de una intervencin europea que podra solicitar, as fuese -pagando con una parte de su independencia la potencia ms dbil. Blaine -estaba convencido de la necesidad para los Estados Unidos de hacerse -los rbitros de las querellas entre las naciones sudamericanas. Era -preciso hacer aceptar por esas potencias el principio del arbitraje. -Ese deba de ser el objeto de un Congreso panamericano cuya idea hizo -aceptar al presidente. La muerte de Garfield, asesinado meses despus -de la inauguracin, llev al vicepresidente Arthur a la presidencia. -ste resolvi continuar la poltica de su predecesor, y el 29 de -Noviembre de 1881, Blaine diriga a las naciones independientes -de la Amrica invitaciones a un Congreso que se verificara en -Wshington al ao siguiente, con el objeto de estudiar y discutir los -medios de impedir en lo futuro los horrores de las luchas crueles y -sangrientas entre pases casi siempre de la misma sangre y lengua, o -las calamidades mayores an de la guerra civil. Las ideas de Blaine -fueron ms claras despus. No hemos llevado nuestras relaciones con la -Amrica espaola tan cuerdamente y tan firmemente como pudimos hacerlo. -Durante ms de una generacin nada hemos hecho para atraernos las -simpatas de esos pases. Deberamos hacer todos los esfuerzos posibles -para ganarnos su amistad. Mientras que las grandes potencias europeas -aumentan constantemente su podero territorial en Africa y en Asia, -lo que nosotros debemos hacer es acrecentar nuestro comercio con las -naciones americanas. Ningn campo nos ofrece una cosecha tan abundante, -ninguno ha sido tan poco cultivado. Nuestra poltica extranjera debera -ser una poltica americana en el sentido ms amplio; una poltica de -paz, de amistad y de desenvolvimiento comercial. La conferencia no se -realiz porque el Congreso no vot los crditos necesarios, a la salida -de Blaine, en 1881. - -En 1884 el Congreso cre una Comisin para estudiar los mejores medios -de asegurar las relaciones internacionales y comerciales ms ntimas -entre los Estados Unidos y los pases de Centro y Sud-Amrica. Se -vi que el comercio norteamericano haba perdido mucho, y despus de -varios tanteos, se encontraron bien dispuestas todas las repblicas, -con excepcin de Chile, a celebrar tratados de reciprocidad comercial -con los Estados Unidos. En 1888, la ley de 24 de Mayo autoriz al -presidente a invitar a las naciones independientes de Amrica a una -conferencia en Wshington, con el objeto de discutir un plan de -arbitraje para el arreglo de las diferencias susceptibles de nacer -entre ellos en lo futuro, y estudiar las cuestiones relativas al -mejoramiento de las relaciones comerciales, al establecimiento de -las comunicaciones directas entre esos pases y al desarrollo del -comercio recproco, capaz de asegurar a sus productos mercados ms -extensos. La conferencia se reuni, como es sabido, en Wshington. -Blaine presidi, y en su saludo de bienvenida habl de confianza -sincera y ayuda mutua; pero los diarios hablaban con demasiada -claridad de las intenciones ogrescas. Queremos, deca el _Sun_, de -Baltimore, monopolizar, si es posible, el comercio de la Amrica -central y meridional, no por la baratura y buena calidad de nuestros -productos, sino encerrando a esos pases en nuestra tarifa protectora. -Queremos poder entrar en los puertos de esos pases, mientras que la -entrada en ellos ser prohibida a nuestros competidores europeos. Era -un lazo tendido a todos los mercados latinoamericanos. Poco se habl -en el Congreso de arbitraje; todo fu casi alrededor del comercio, y a -cada paso sala a relucir la palabra de Monroe. Entonces fu cuando el -representante argentino contest con su clebre frase: La Amrica para -la humanidad. - -El escritor francs demuestra cmo la obra econmica del Congreso de -Wshington fu casi tan vana como su obra poltica. Luego se ocupa de -ese intil _Bureau de las repblicas americanas_, que an se mantiene -en la capital anglosajona. En realidad, el mundo comercial ignora su -existencia y no se cuida casi de l. - -Se refiere luego a las repetidas tentativas norteamericanas para -lograr el dominio de los mercados de las dems repblicas. Ya son los -trabajos en la Exposicin de Chicago, ya la fundacin del _Philadelphia -Commercial Museum_, la reciente Exposicin de Buffalo y el Congreso de -Mjico. Citar a este respecto las palabras de M. Viallate: Con menos -prisa que hace diez aos, las repblicas sudamericanas han aceptado -la invitacin de Mjico. Algunas de ellas no parecan esperar que el -Congreso pudiese llegar a un resultado serio. Adems, la situacin -poltica no se ha modificado en el hemisferio meridional. Los peligros -de revolucin y de guerra son siempre grandes; los diferentes gobiernos -no han adquirido una estabilidad interior bien slida; apenas si se -puede fiar en la calma que ofrecen desde hace algunos aos un pequeo -nmero de entre ellas. La situacin internacional no es mejor, y esos -pueblos de la misma lengua y de la misma raza continan ofreciendo el -triste espectculo de hermanos enemigos, siempre listos a despedazarse. -Poco tiempo antes de la apertura del Congreso, un conflicto que dura -todava estall entre Venezuela y Colombia. El odio entre Chile y el -Per, consecuencia de la guerra de 1880, no est cerca de calmarse, y -existe, desde hace muchos aos un estado de antagonismo latente entre -Chile y la Repblica Argentina, que ha estado por traer la guerra -al mismo tiempo en que sus plenipotenciarios discutan en Mjico -los medios de hacerla imposible. En fin, los triunfos recientes de -los Estados Unidos, sus conquistas nuevas, sus xitos industriales -mismos, no son para no causar a las naciones de la Amrica latina -naturales cuidados. Ellas vacilan en unir demasiado estrechamente su -porvenir poltico al de tamaa potencia: tener en ella un protector -interesado que tiene demasiados medios de transformarse un da en dueo -autoritario. Respecto al Congreso, la obra poltica, concluye, en lo -que concierne a las ambiciones de los Estados Unidos, ha fracasado. Su -obra econmica no podra tener resultado mejor. Los Estados Unidos, -segn el articulista, tienen infinitos obstculos que vencer en la -Amrica del Sur, aunque hayan logrado la supremaca en el Golfo -de Mjico. No cree, como algunos estadistas, que est muy prxima -la hegemona de los Estados Unidos sobre el continente todo, con -perjuicio de los intereses de Europa. El peligro existe, pero puede -ser evitado. Y concluye: La orgullosa afirmacin de mister Olney, -cuando la querella de los Estados Unidos e Inglaterra, a propsito -de territorios de Venezuela, de que los Estados Unidos son hoy -prcticamente soberanos sobre el continente americano, no est de -ningn modo de acuerdo con la realidad de los hechos. Ellos aspiran a -serlo, es verdad, y el colosal desarrollo de sus riquezas, la profunda -confianza que tienen en s mismos, les hacen creer en la fcil -realizacin de esos ambiciosos deseos; pero estn lejos de haberlo -logrado. Puede esperarse que la construccin del canal interocenico -traiga el establecimiento de un protectorado ms o menos disfrazado de -los Estados Unidos sobre los pequeos Estados de la Amrica Central; -se puede prever que las Antillas escapen poco a poco a la dominacin -europea para caer en las de ellos. Quiz, tambin, si anda falto de -cordura y prudencia, Mjico, a pesar de su importancia, concluya por -ser asimismo un satlite de los Estados Unidos. Les ser preciso a -stos mucho ms largo tiempo y muchsimos ms grandes esfuerzos para -extender su hegemona sobre las naciones sudamericanas, suponiendo que -puedan llegar a ello. Sin duda, los Estados Unidos vern aumentarse -sus relaciones comerciales con esos pases y participarn de los -efectos de crecimiento y prosperidad que parecen estarles reservados. -El desarrollo de su potencia industrial, la reconstruccin de su -marina mercante, les ayudar mucho; pero, por muchos aos an la gran -corriente comercial de la Amrica del Sur continuar dirigindose hacia -Europa, cualesquiera que sean los medios que empleen los Estados Unidos -para desviarla. _Y si el Brasil, la Argentina y Chile, abandonando -sus querellas intestinas y sus rivalidades, hallasen la estabilidad -poltica y se consagrasen a cultivar las riquezas maravillosas de -su suelo, se podra ver, en un cuarto de siglo, o en medio siglo, -constituirse en esa regin naciones potentes, capaces de contrapesar a -la Amrica anglosajona, y de hacer en lo de adelante vano el sueo de -hegemona panamericana acariciado por los Estados Unidos._ - -Subrayo las palabras finales, porque ellas son la expresin del juicio -que la Europa sensata y previsora tiene de nuestras repblicas, ante la -amenaza del imperialismo yanqui. Es de desear que nuestros hombres de -Estado se fijen en estas manifestaciones. El estudio que he extractado, -encierra la opinin del criterio serio europeo, y ojal los pensadores -nuestros tomen en cuenta estas altas vistas[1]. - - [1] Recomiendo a quienes interese, en este sentido, un - reciente artculo del _Times_ sobre el imperialismo americano. - El canal de Nicaragua, en el _Kolnische Zeistung_. Y La - lucha por la preponderancia en la Amrica del Sur, en el - _Frankfurter Zeitung_. - -[Ilustracin] - - - - -[Ilustracin: - - ACABSE - DE IMPRIMIR - ESTE LIBRO EN - MADRID, EN EL ESTABLECIMIENTO - TIPOGRFICO - DE JOS YAGES - SANZ, EL DA XXVII - DE JUNIO DEL AO - MCMXVII] - - - - - PRIMERA Y NICA EDICIN - - DE LAS - - OBRAS COMPLETAS - - DEL GLORIOSO POETA HISPANO-AMERICANO - - RUBN DARO - -Cuidadosamente seleccionadas, corregidas e impresas en tomos de 300 a -400 pginas, con magnficas decoraciones del insigne artista. - - - ENRIQUE OCHOA - -Se publicar un volumen mensual a partir del actual mes de Junio. - -Para la adquisicin de estas colecciones se admiten suscripciones a los -precios siguientes: - -Suscripcin anual, o sea de doce volmenes: - - En el - En Espaa. Extranjero. - ----------- ----------- - En rstica................... 40 pesetas. 45 pesetas. - En tela con planchas doradas. 52 55 - En pasta espaola........... 58 62 - -Las suscripciones, tanto a Espaa como al Extranjero, se servirn -=FRANCO DE PORTE= y se cobrarn por - - _SEMESTRES ADELANTADOS_ - - - - - EDICIN ESPECIAL PARA BIBLIOFILOS - - -Adems se har una tirada extraordinaria de cien colecciones numeradas, -impresas en papel fabricado especialmente y encuadernadas en pergamino, -que se servirn nicamente por suscripcin, en las mismas condiciones -que las anteriores, al precio de - - - DIEZ PESETAS CADA TOMO - -En cada tomo se harn constar los nombres de los suscriptores a -todas las colecciones, tanto de la edicin corriente como de sta, -especialmente dedicada a biblifilos, la cual llevar adems, si as lo -desea el interesado, su nombre o iniciales en la tapa de encuadernacin -sin ningn otro adorno; pero si el suscriptor desea que la tapa vaya -decorada a mano por el Sr. Ochoa, habr de aumentar otras =10= pesetas -por este trabajo. Cada tomo llevar distinta decoracin. - -Para suscripciones y pedidos de ejemplares, dirigirse a la casa -administradora de esta edicin, - - - Editorial MUNDO LATINO - - Barbieri, 1 duplicado.--Apartado 502. - -Las libreras de Espaa y Amrica debern dirigir sus pedidos a la - - SOCIEDAD GENERAL ESPAOLA DE LIBRERA, - DIARIOS, REVISTAS Y PUBLICACIONES (S. A.) - - _Ferraz, 21._ .......... _Madrid._ - -EN EL PRXIMO VOLUMEN SE PUBLICARAN LOS NOMBRES DE LOS SUSCRIPTORES - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of La Caravana Pasa, by Rubn Daro - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA CARAVANA PASA *** - -***** This file should be named 58375-8.txt or 58375-8.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/8/3/7/58375/ - -Produced by Josep Cols Canals, Carlo Traverso, Carlos Coln -and the Online Distributed Proofreading Team at -http://www.pgdp.net (This file was produced from images -generously made available by The Internet Archive/Canadian -Libraries) - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. 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LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right -of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project -Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project -Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all -liability to you for damages, costs and expenses, including legal -fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT -LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE -PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE -TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE -LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR -INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH -DAMAGE. - -1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a -defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can -receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a -written explanation to the person you received the work from. If you -received the work on a physical medium, you must return the medium -with your written explanation. The person or entity that provided you -with the defective work may elect to provide a replacement copy in -lieu of a refund. If you received the work electronically, the person -or entity providing it to you may choose to give you a second -opportunity to receive the work electronically in lieu of a refund. If -the second copy is also defective, you may demand a refund in writing -without further opportunities to fix the problem. - -1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth -in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS', WITH NO -OTHER WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT -LIMITED TO WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE. - -1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied -warranties or the exclusion or limitation of certain types of -damages. If any disclaimer or limitation set forth in this agreement -violates the law of the state applicable to this agreement, the -agreement shall be interpreted to make the maximum disclaimer or -limitation permitted by the applicable state law. The invalidity or -unenforceability of any provision of this agreement shall not void the -remaining provisions. - -1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in -accordance with this agreement, and any volunteers associated with the -production, promotion and distribution of Project Gutenberg-tm -electronic works, harmless from all liability, costs and expenses, -including legal fees, that arise directly or indirectly from any of -the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this -or any Project Gutenberg-tm work, (b) alteration, modification, or -additions or deletions to any Project Gutenberg-tm work, and (c) any -Defect you cause. - -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm - -Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of -computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at -www.gutenberg.org - - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the -mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its -volunteers and employees are scattered throughout numerous -locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt -Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to -date contact information can be found at the Foundation's web site and -official page at www.gutenberg.org/contact - -For additional contact information: - - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To SEND -DONATIONS or determine the status of compliance for any particular -state visit www.gutenberg.org/donate - -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. - -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. - -Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. To -donate, please visit: www.gutenberg.org/donate - -Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works. - -Professor Michael S. Hart was the originator of the Project -Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be -freely shared with anyone. For forty years, he produced and -distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of -volunteer support. - -Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in -the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. - -Most people start at our Web site which has the main PG search -facility: www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. - diff --git a/58375-h/58375-h.htm b/58375-h/58375-h.htm index 9b1e38c..dc6ee68 100644 --- a/58375-h/58375-h.htm +++ b/58375-h/58375-h.htm @@ -191,47 +191,7 @@ table { <body> -<pre> - -The Project Gutenberg EBook of La Caravana Pasa, by Rubn Daro - -This eBook is for the use of anyone anywhere in the United States and most -other parts of the world at no cost and with almost no restrictions -whatsoever. You may copy it, give it away or re-use it under the terms of -the Project Gutenberg License included with this eBook or online at -www.gutenberg.org. If you are not located in the United States, you'll have -to check the laws of the country where you are located before using this ebook. - -Title: La Caravana Pasa - Obras Completas Vol. I - -Author: Rubn Daro - -Contributor: Alberto Ghiraldo - -Release Date: November 29, 2018 [EBook #58375] - -Language: Spanish - -Character set encoding: ISO-8859-1 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA CARAVANA PASA *** - - - - -Produced by Josep Cols Canals, Carlo Traverso, Carlos Coln -and the Online Distributed Proofreading Team at -http://www.pgdp.net (This file was produced from images -generously made available by The Internet Archive/Canadian -Libraries) - - - - - - -</pre> +<div>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58375 ***</div> @@ -9070,382 +9030,7 @@ pedidos a la</p> -<pre> - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of La Caravana Pasa, by Rubn Daro - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA CARAVANA PASA *** - -***** This file should be named 58375-h.htm or 58375-h.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/8/3/7/58375/ - -Produced by Josep Cols Canals, Carlo Traverso, Carlos Coln -and the Online Distributed Proofreading Team at -http://www.pgdp.net (This file was produced from images -generously made available by The Internet Archive/Canadian -Libraries) - -Updated editions will replace the previous one--the old editions will -be renamed. - -Creating the works from print editions not protected by U.S. copyright -law means that no one owns a United States copyright in these works, -so the Foundation (and you!) can copy and distribute it in the United -States without permission and without paying copyright -royalties. Special rules, set forth in the General Terms of Use part -of this license, apply to copying and distributing Project -Gutenberg-tm electronic works to protect the PROJECT GUTENBERG-tm -concept and trademark. Project Gutenberg is a registered trademark, -and may not be used if you charge for the eBooks, unless you receive -specific permission. If you do not charge anything for copies of this -eBook, complying with the rules is very easy. You may use this eBook -for nearly any purpose such as creation of derivative works, reports, -performances and research. They may be modified and printed and given -away--you may do practically ANYTHING in the United States with eBooks -not protected by U.S. copyright law. Redistribution is subject to the -trademark license, especially commercial redistribution. - -START: FULL LICENSE - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full -Project Gutenberg-tm License available with this file or online at -www.gutenberg.org/license. - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project -Gutenberg-tm electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. 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There are a lot of things you can do with Project -Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this -agreement and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm -electronic works. See paragraph 1.E below. - -1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the -Foundation" or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection -of Project Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual -works in the collection are in the public domain in the United -States. If an individual work is unprotected by copyright law in the -United States and you are located in the United States, we do not -claim a right to prevent you from copying, distributing, performing, -displaying or creating derivative works based on the work as long as -all references to Project Gutenberg are removed. Of course, we hope -that you will support the Project Gutenberg-tm mission of promoting -free access to electronic works by freely sharing Project Gutenberg-tm -works in compliance with the terms of this agreement for keeping the -Project Gutenberg-tm name associated with the work. You can easily -comply with the terms of this agreement by keeping this work in the -same format with its attached full Project Gutenberg-tm License when -you share it without charge with others. - -1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern -what you can do with this work. Copyright laws in most countries are -in a constant state of change. If you are outside the United States, -check the laws of your country in addition to the terms of this -agreement before downloading, copying, displaying, performing, -distributing or creating derivative works based on this work or any -other Project Gutenberg-tm work. 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You may convert to and distribute this work in any binary, -compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including -any word processing or hypertext form. However, if you provide access -to or distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format -other than "Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official -version posted on the official Project Gutenberg-tm web site -(www.gutenberg.org), you must, at no additional cost, fee or expense -to the user, provide a copy, a means of exporting a copy, or a means -of obtaining a copy upon request, of the work in its original "Plain -Vanilla ASCII" or other form. Any alternate format must include the -full Project Gutenberg-tm License as specified in paragraph 1.E.1. - -1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying, -performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works -unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9. - -1.E.8. 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Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable -effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread -works not protected by U.S. copyright law in creating the Project -Gutenberg-tm collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm -electronic works, and the medium on which they may be stored, may -contain "Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate -or corrupt data, transcription errors, a copyright or other -intellectual property infringement, a defective or damaged disk or -other medium, a computer virus, or computer codes that damage or -cannot be read by your equipment. - -1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right -of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project -Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project -Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all -liability to you for damages, costs and expenses, including legal -fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT -LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE -PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE -TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE -LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR -INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH -DAMAGE. - -1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a -defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can -receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a -written explanation to the person you received the work from. If you -received the work on a physical medium, you must return the medium -with your written explanation. The person or entity that provided you -with the defective work may elect to provide a replacement copy in -lieu of a refund. If you received the work electronically, the person -or entity providing it to you may choose to give you a second -opportunity to receive the work electronically in lieu of a refund. If -the second copy is also defective, you may demand a refund in writing -without further opportunities to fix the problem. - -1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth -in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS', WITH NO -OTHER WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT -LIMITED TO WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE. - -1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied -warranties or the exclusion or limitation of certain types of -damages. If any disclaimer or limitation set forth in this agreement -violates the law of the state applicable to this agreement, the -agreement shall be interpreted to make the maximum disclaimer or -limitation permitted by the applicable state law. The invalidity or -unenforceability of any provision of this agreement shall not void the -remaining provisions. - -1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the -trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone -providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in -accordance with this agreement, and any volunteers associated with the -production, promotion and distribution of Project Gutenberg-tm -electronic works, harmless from all liability, costs and expenses, -including legal fees, that arise directly or indirectly from any of -the following which you do or cause to occur: (a) distribution of this -or any Project Gutenberg-tm work, (b) alteration, modification, or -additions or deletions to any Project Gutenberg-tm work, and (c) any -Defect you cause. - -Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm - -Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of -electronic works in formats readable by the widest variety of -computers including obsolete, old, middle-aged and new computers. It -exists because of the efforts of hundreds of volunteers and donations -from people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future -generations. To learn more about the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation and how your efforts and donations can help, see -Sections 3 and 4 and the Foundation information page at -www.gutenberg.org - - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation are tax deductible to the full extent permitted by -U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is in Fairbanks, Alaska, with the -mailing address: PO Box 750175, Fairbanks, AK 99775, but its -volunteers and employees are scattered throughout numerous -locations. Its business office is located at 809 North 1500 West, Salt -Lake City, UT 84116, (801) 596-1887. Email contact links and up to -date contact information can be found at the Foundation's web site and -official page at www.gutenberg.org/contact - -For additional contact information: - - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To SEND -DONATIONS or determine the status of compliance for any particular -state visit www.gutenberg.org/donate - -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. - -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. - -Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. To -donate, please visit: www.gutenberg.org/donate - -Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic works. - -Professor Michael S. Hart was the originator of the Project -Gutenberg-tm concept of a library of electronic works that could be -freely shared with anyone. For forty years, he produced and -distributed Project Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of -volunteer support. - -Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as not protected by copyright in -the U.S. unless a copyright notice is included. Thus, we do not -necessarily keep eBooks in compliance with any particular paper -edition. - -Most people start at our Web site which has the main PG search -facility: www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. - - - -</pre> +<div>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 58375 ***</div> </body> </html> |
