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+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 56454 ***
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+ HAMLET
+
+ DRAMA EN CINCO ACTOS
+
+ TRADUCCION DE LA OBRA
+
+ DE
+
+ GUILLERMO SHAKESPEARE
+
+ POR
+
+ L. FERNANDEZ MORATIN
+
+ [Illustration: colofón]
+
+ CASA EDITORIAL MAUCCI
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+ Gran medalla de oro en las Exposiciones de Viena de 1903, Madrid
+ 1907, Budapest 1907, Londres 1913, París 1913, y gran premio
+ en la de Buenos Aires 1910
+
+ Calle de Mallorca, núm. 166
+
+
+
+
+ SHAKESPEARE
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+ PRINTED IN SPAIN
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+ ES PROPIEDAD DE ESTA CASA EDITORIAL
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+
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+ HAMLET
+
+ DRAMA EN CINCO ACTOS
+
+ TRADUCCION DE LA OBRA
+
+ DE
+
+ GUILLERMO SHAKESPEARE
+
+ POR
+
+ L. FERNANDEZ MORATIN
+
+ [Illustration: colofón]
+
+ CASA EDITORIAL MAUCCI
+
+ Gran medalla de oro en las Exposiciones de Viena de 1903, Madrid
+ 1907, Budapest 1907, Londres 1913, París 1913, y gran premio
+ en la de Buenos Aires 1910
+
+ Calle de Mallorca, núm. 166
+
+
+
+
+ PERSONAJES
+
+
+ CLAUDIO, rey de Dinamarca.
+ GERTRUDIS, reina de Dinamarca.
+ HAMLET, príncipe.
+ FORTIMBRAS, príncipe de Noruega.
+ La sombra del rey Hamlet.
+ POLONIO, sumiller de corps.
+ LAERTES, hijo de Polonio.
+ OFELIA, hija de Polonio.
+ HORACIO, amigo de Hamlet.
+ VOLTIMAN, |
+ CORNELIO, }
+ RICARDO, } cortesanos.
+ GUILLERMO, }
+ ENRIQUE, |
+ MARCELO, }
+ BERNARDO, } soldados.
+ FRANCISCO, }
+ REINALDO, criado de Polonio.
+ Dos embajadores de Inglaterra.
+ Un cura.
+ Un caballero.
+ Un capitán.
+ Un guardia.
+ Un criado.
+ Dos marineros.
+ Dos sepultureros.
+ Cuatro cómicos.
+ Acompañamiento de grandes, caballeros, damas, soldados, curas,
+ cómicos, criados, etc.
+
+ * * * * *
+
+ La escena se representa en el palacio y ciudad de Elsingor, en sus
+ cercanías y en las fronteras de Dinamarca.
+
+
+
+
+[Illustration: barra decorativa]
+
+
+
+
+ACTO PRIMERO
+
+
+ESCENA PRIMERA
+
+Explanada delante del palacio real de Elsingor. Noche obscura
+
+FRANCISCO, BERNARDO
+
+ Francisco estará paseándose haciendo centinela. Bernardo se va
+ acercando hacia él. Estos personajes y los de la escena siguiente
+ estarán armados con espada y lanza.
+
+
+BERNARDO.--¿Quién está ahí?
+
+FRANCISCO.--No: respóndame él á mí. Deténgase, y diga quién es...
+
+BERNARDO.--Viva el rey.
+
+FRANCISCO.--¿Es Bernardo?
+
+BERNARDO.--El mismo.
+
+FRANCISCO.--Tú eres el más puntual en venir á la hora.
+
+BERNARDO.--Las doce han dado ya; bien puedes ir á recogerte.
+
+FRANCISCO.--Te doy mil gracias por la mudanza. Hace un frío que penetra,
+y yo estoy delicado del pecho.
+
+BERNARDO.--¿Has hecho tu guardia tranquilamente?
+
+FRANCISCO.--Ni un ratón se ha movido.
+
+BERNARDO.--Muy bien. Buenas noches. Si encuentras á Horacio y Marcelo,
+mis compañeros de guardia, diles que vengan presto.
+
+FRANCISCO.--Me parece que los oigo... Alto ahí. ¡Eh! ¿Quién va?
+
+
+ESCENA II
+
+HORACIO, MARCELO y dichos
+
+
+HORACIO.--Amigos de este país.
+
+MARCELO.--Y fieles vasallos del rey de Dinamarca.
+
+FRANCISCO.--Buenas noches.
+
+MARCELO.--¡Oh honrado soldado! Pásalo bien. ¿Quién te relevó de la
+centinela?
+
+FRANCISCO.--Bernardo, que queda en mi lugar. Buenas noches.
+
+ (_Vase Francisco. Marcelo y Horacio se acercan adonde está Bernardo
+ haciendo centinela_).
+
+MARCELO.--¡Hola, Bernardo!
+
+BERNARDO.--¿Quién está ahí? ¿Es Horacio?
+
+HORACIO.--Un pedazo de él.
+
+BERNARDO.--Bien venido, Horacio; Marcelo, bien venido.
+
+MARCELO.--Y qué, ¿se ha vuelto á aparecer aquella cosa esta noche?
+
+BERNARDO.--Yo nada he visto.
+
+MARCELO.--Horacio dice que es aprensión nuestra, y nada quiere creer de
+cuanto le he dicho acerca de ese espantoso fantasma que hemos visto ya
+en dos ocasiones. Por eso le he rogado que se venga á la guardia con
+nosotros, para que si esta noche vuelve el aparecido, pueda dar crédito
+á nuestros ojos, y le hable si quiere.
+
+HORACIO.--¡Qué! No, no vendrá.
+
+BERNARDO.--Sentémonos un rato, y deja que asaltemos de nuevo tus oídos
+con el suceso que tanto repugnan oir, y que en dos noches seguidas hemos
+ya presenciado nosotros.
+
+HORACIO.--Muy bien: sentémonos, y oigamos lo que Bernardo nos cuente.
+(_Siéntanse los tres_).
+
+BERNARDO.--La noche pasada, cuando esa misma estrella que está al
+occidente del polo había hecho ya su carrera para iluminar aquel espacio
+del cielo donde ahora resplandece, Marcelo y yo, á tiempo que el reloj
+daba la una...
+
+MARCELO.--Chit. Calla; mírale por dónde viene otra vez.
+
+ (_Se aparece á un extremo del teatro la sombra del rey Hamlet
+ armado de todas armas, con un manto real, yelmo en la cabeza, y la
+ visera alzada. Los soldados y Horacio se levantan despavoridos_).
+
+BERNARDO.--Con la misma figura que tenía el difunto rey.
+
+MARCELO.--Horacio, tú que eres hombre de estudios, háblale.
+
+BERNARDO.--¿No se parece todo al rey? Mírale, Horacio.
+
+HORACIO.--Muy parecido es... Su vista me conturba con miedo y asombro.
+
+BERNARDO.--Querrá que le hablen.
+
+MARCELO.--Háblale, Horacio.
+
+HORACIO (_se encamina hacia donde está la sombra_).--¿Quién eres tú, que
+así usurpas este tiempo á la noche, y esa presencia noble y guerrera que
+tuvo un día la majestad del soberano dinamarqués que yace en el
+sepulcro? Habla: por el cielo te lo pido.
+
+(_Vase la sombra á paso lento_).
+
+MARCELO.--Parece que está irritado.
+
+BERNARDO.--¿Ves? Se va como despreciándonos.
+
+HORACIO.--Deténte, habla. Yo te lo mando, habla.
+
+MARCELO.--Ya se fué. No quiere responderos.
+
+BERNARDO.--¿Qué tal, Horacio? Tú tiemblas, y has perdido el color. ¿No
+es esto algo más que aprensión? ¿Qué te parece?
+
+HORACIO.--Por Dios, que nunca lo hubiera creído sin la sensible y cierta
+demostración de mis propios ojos.
+
+MARCELO.--¿No es enteramente parecido al rey?
+
+HORACIO.--Como tú á ti mismo. Y tal era el arnés de que iba ceñido
+cuando peleó con el ambicioso rey de Noruega; y así le ví arrugar ceñudo
+la frente cuando en una alteración colérica hizo caer al de Polonia
+sobre el hielo, de un solo golpe... ¡Extraña aparición es ésta!
+
+MARCELO.--Pues de esa manera, y á esta misma hora de la noche, se ha
+paseado dos veces con ademán guerrero delante de nuestra guardia.
+
+HORACIO.--Yo no comprendo el fin particular con que esto sucede; pero en
+mi ruda manera de pensar, pronostica alguna extraordinaria mudanza á
+nuestra nación.
+
+MARCELO.--Ahora bien, sentémonos (_siéntanse_); y decidme, cualquiera de
+vosotros que lo sepa, ¿por qué fatigan todas las noches á los vasallos
+con estas guardias tan penosas y vigilantes? ¿Para qué es esta fundición
+de cañones de bronce, y este acopio extranjero de máquinas de guerra? ¿A
+qué fin esa multitud de carpinteros de marina, precisados á un afán
+molesto, que no distingue el domingo de lo restante de la semana? ¿Qué
+causas puede haber para que sudando el trabajador apresurado junte las
+noches á los días? ¿Quién de vosotros podrá decírmelo?
+
+HORACIO.--Yo te lo diré, ó á lo menos los rumores que sobre esto corren.
+Nuestro último rey (cuya imagen acaba de aparecérsenos) fué provocado a
+combate, como ya sabéis, por Fortimbrás de Noruega, estimulado éste de
+la más orgullosa emulación. En aquel desafío, nuestro valeroso Hamlet
+(que tal renombre alcanzó en la parte del mundo que nos es conocida)
+mató á Fortimbrás, el cual por un contrato sellado y ratificado según el
+fuero de las armas, cedía al vencedor (dado caso que muriese en la
+pelea) todos aquellos países que estaban bajo su dominio. Nuestro rey se
+obligó también á cederle una porción equivalente, que hubiera pasado a
+manos de Fortimbrás, como herencia suya, si hubiese vencido; así como,
+en virtud de aquel convenio y de los artículos estipulados, recayó todo
+en Hamlet. Ahora el joven Fortimbrás, de un carácter fogoso, falto de
+experiencia y lleno de presunción, ha ido recogiendo de aquí y de allí
+por las fronteras de Noruega una turba de gente resuelta y perdida, á
+quien la necesidad de comer determina á intentar empresas que piden
+valor; y según claramente vemos, su fin no es otro que el de recobrar
+con violencia y á fuerza de armas los mencionados países que perdió su
+padre. Este es, en mi dictamen, el motivo principal de nuestras
+prevenciones, el de esta guardia que hacemos, y la verdadera causa de la
+agitación y movimiento en que toda la nación está.
+
+BERNARDO.--Si no es ésa, ya no alcanzo cuál puede ser... Y en parte lo
+confirma la visión espantosa que se ha presentado armada en nuestro
+puesto con la figura misma del rey que fué y es todavía el autor de
+estas guerras.
+
+HORACIO.--Es por cierto una mota que turba los ojos del entendimiento.
+En la época más gloriosa y feliz de Roma, poco antes que el poderoso
+César cayese, quedaron vacíos los sepulcros, y los amortajados cadáveres
+vagaron por las calles de la ciudad gimiendo en voz confusa; las
+estrellas resplandecieron con encendidas colas, cayó lluvia de sangre,
+se ocultó el sol entre celajes funestos, y el húmedo planeta, cuya
+influencia gobierna el imperio de Neptuno, padeció eclipse, como si el
+fin del mundo hubiese llegado. Hemos visto ya iguales anuncios de
+sucesos terribles, precursores que avisan los futuros destinos: el cielo
+y la tierra juntos los han manifestado á nuestro país y á nuestra
+gente... Pero... silencio... ¿Veis?... Allí... Otra vez vuelve...
+(_Vuelve á salir la sombra por otro lado. Se levantan los tres, y echan
+mano á las lanzas. Horacio se encamina hacia la sombra, y los otros dos
+siguen detrás_). Aunque el terror me hiela, yo le quiero salir al
+encuentro... Deténte, fantasma. Si puedes articular sonidos, si tienes
+voz, háblame. Si allá donde estás puedes recibir algún beneficio para tu
+descanso y mi perdón, háblame. Si sabes los hados que amenazan á tu
+país, los cuales felizmente previstos puedan evitarse, ¡ay! habla... O
+si acaso durante tu vida acumulaste en las entrañas de la tierra mal
+habidos tesoros, por lo que se dice que vosotros, infelices espíritus,
+después de la muerte vagáis inquietos, decláralo... deténte y habla...
+Marcelo, deténle...
+
+ (_Canta un gallo á lo lejos, y empieza á retirarse la sombra; los
+ soldados quieren detenerla haciendo uso de las lanzas: pero la
+ sombra los evita, y desaparece con prontitud_).
+
+MARCELO.--¿Le daré con mi lanza?
+
+HORACIO.--Sí, hiérele, si no quiere detenerse.
+
+BERNARDO.--Aquí está.
+
+HORACIO.--Aquí.
+
+MARCELO.--Se ha ido. Nosotros le ofendemos, siendo él un soberano, en
+hacer demostraciones de violencia. Bien que, según parece, es
+invulnerable como el aire, y nuestros esfuerzos vanos y cosa de burla.
+
+BERNARDO.--El iba ya á hablar cuando el gallo cantó.
+
+HORACIO.--Es verdad, y al punto se estremeció como el delincuente
+apremiado con terrible precepto. Yo he oído decir que el gallo, trompeta
+de la mañana, hace despertar al dios del día con la alta y aguda voz de
+su garganta sonora, y que á este anuncio todo extraño espíritu errante
+por la tierra ó el mar, el fuego ó el aire, huye á su centro; y el
+fantasma que hemos visto acaba de confirmar la certeza de esta opinión.
+
+(_Empieza á iluminarse lentamente el teatro_).
+
+MARCELO.--En efecto, desapareció al cantar el gallo. Algunos dicen que
+cuando se acerca el tiempo en que se celebra el nacimiento de nuestro
+Redentor, este pájaro matutino canta toda la noche, y que entonces
+ningún espíritu se atreve á salir de su morada; las noches son
+saludables, ningún planeta influye siniestramente, ningún maleficio
+produce efecto, ni las hechiceras tienen poder para sus encantos: ¡tan
+sagrados son y tan felices aquellos días!
+
+HORACIO.--Yo también lo tengo entendido así, y en parte lo creo. Pero
+ved cómo ya la mañana, cubierta con la rosada túnica, viene pisando el
+rocío de aquel alto monte oriental. Demos fin á la guardia, y soy de
+opinión que digamos al joven Hamlet lo que hemos visto esta noche;
+porque yo os prometo que este espíritu hablará con él, aunque ha sido
+para nosotros mudo. ¿No os parece que le demos esta noticia,
+indispensable en nuestro celo y tan propia de nuestra obligación?
+
+MARCELO.--Sí, sí, hagámoslo. Yo sé en dónde le hallaremos esta mañana
+con más seguridad.
+
+
+ESCENA III
+
+Salón de palacio
+
+ CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO, LAERTES, VOLTIMAN, CORNELIO,
+ caballeros, damas y acompañamiento.
+
+
+CLAUDIO.--Aunque la muerte de mi querido hermano Hamlet está todavía tan
+reciente en nuestra memoria, que obliga á mantener en tristeza los
+corazones, y á que en todo el reino sólo se observe la imagen del dolor,
+con todo eso, tanto ha combatido en mí la razón á la naturaleza, que he
+conservado un prudente sentimiento de su pérdida, junto con la memoria
+de lo que á nosotros nos debemos. A este fin he recibido por esposa á la
+que un tiempo fué mi hermana y hoy reina conmigo, compañera en el trono
+de esta belicosa nación; si bien estas alegrías son imperfectas, pues en
+ellas se han unido á la felicidad las lágrimas, las fiestas á la pompa
+fúnebre, los cánticos de muerte á los epitalamios de himeneo, pesados en
+igual balanza el placer y la aflicción. Ni hemos dejado de seguir los
+dictámenes de vuestra prudencia, que en esta ocasión ha procedido con
+absoluta libertad, de lo cual os quedo muy agradecido. Ahora falta
+deciros que el joven Fortimbrás, estimándome en poco, ó presumiendo que
+la reciente muerte de mi querido hermano habrá producido en el reino
+trastorno y desunión, fiado en esta soñada superioridad, no ha cesado de
+importunarme con mensajes, pidiéndome le restituya aquellas tierras que
+perdió su padre, y adquirió mi valeroso hermano con todas las
+formalidades de la ley. Basta ya lo que de él he dicho. Por lo que á mí
+toca, y en cuanto al objeto que hoy nos reune, véisle aquí: Escribo al
+rey de Noruega, tío del joven Fortimbrás, que doliente y postrado en el
+lecho apenas tiene noticia de los proyectos de su sobrino, á fin de que
+le impida llevarlos adelante; pues tengo ya exactos informes de la gente
+que levanta contra mí, su calidad, su número y fuerzas. Prudente
+Cornelio, y tú, Voltiman, vosotros saludaréis en mi nombre al anciano
+rey; aunque no os doy facultad personal para celebrar con él tratado
+alguno que exceda los límites expresados en estos artículos. (_Les da
+unas cartas_). Id con Dios, y espero que manifestaréis en vuestra
+diligencia el celo de servirme.
+
+VOLTIMAN.--En ésta y cualquiera otra comisión os daremos pruebas de
+nuestro respeto.
+
+CLAUDIO.--No lo dudaré. El cielo os guarde.
+
+
+ESCENA IV
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO, LAERTES, damas, caballeros y
+acompañamiento
+
+
+CLAUDIO.--Y tú, Laertes, ¿qué solicitas? Me has hablado de una
+pretensión: ¿no me dirás cuál sea? En cualquiera cosa justa que pidas al
+rey de Dinamarca, no será vano el ruego. ¿Ni qué podrás pedirme, que no
+sea más ofrecimiento mío que demanda tuya? No es más adicto á la cabeza
+el corazón, ni más pronta la mano en servir á la boca, que lo es el
+trono de Dinamarca para con tu padre. En fin, ¿qué pretendes?
+
+LAERTES.--Respetable soberano, solicito la gracia de vuestro permiso
+para volver á Francia. De allí he venido voluntariamente á Dinamarca á
+manifestaros mi leal afecto, con motivo de vuestra coronación; pero ya
+cumplida esta deuda, fuerza es confesaros que mis ideas y mi inclinación
+me llaman de nuevo á aquel país, y espero de vuestra mucha bondad esta
+licencia.
+
+CLAUDIO.--¿Has obtenido ya la de tu padre? ¿Qué dices, Polonio?
+
+POLONIO.--A fuerza de importunaciones ha logrado arrancar mi tardío
+consentimiento. Al verle tan inclinado, firmé últimamente la licencia de
+que se vaya, aunque á pesar mío, y os ruego, señor, que se la concedáis.
+
+CLAUDIO.--Elige el tiempo que te parezca más oportuno para salir, y haz
+cuanto gustes y sea más conducente á tu felicidad. ¡Y tú, Hamlet, mi
+deudo, mi hijo!
+
+HAMLET.--Algo más que deudo y menos que amigo.
+
+CLAUDIO.--¿Qué sombras de tristeza te cubren siempre?
+
+HAMLET.--Al contrario, señor: estoy demasiado á la luz.
+
+GERTRUDIS.--Mi buen Hamlet, no así tu semblante manifieste aflicción;
+véase en él que eres amigo de Dinamarca: ni siempre con abatidos
+párpados busques entre el polvo á tu generoso padre. Tú lo sabes, común
+es á todos; el que vive debe morir, pasando de la naturaleza á la
+eternidad.
+
+HAMLET.--Sí, señora, á todos es común.
+
+GERTRUDIS.--Pues si lo es, ¿por qué aparentas tan particular
+sentimiento?
+
+HAMLET.--¿Aparentar? No, señora, yo no sé aparentar. Ni el color negro
+de este manto, ni el traje acostumbrado en solemnes lutos, ni los
+interrumpidos sollozos, ni en los ojos un abundante río, ni la dolorida
+expresión del semblante, junto con las fórmulas, los ademanes, las
+exterioridades de sentimiento, bastarán por sí solos, mi querida madre,
+á manifestar el verdadero afecto que me ocupa el ánimo. Estos signos
+aparentan, es verdad, pero son acciones que un hombre puede fingir...
+Aquí (_tocándose el pecho_), aquí dentro tengo lo que es más que
+apariencia: lo restante no es otra cosa que atavíos y adornos del dolor.
+
+CLAUDIO.--Bueno y laudable es que tu corazón pague á un padre esa
+lúgubre deuda, Hamlet; pero no debes ignorarlo: tu padre perdió un padre
+también, y aquél perdió el suyo. El que sobrevive limita la filial
+obligación de su obsequiosa tristeza á un cierto término; pero continuar
+en interminable desconsuelo es una conducta de obstinación impía. Ni es
+natural en el hombre tan permanente afecto, que anuncia una voluntad
+rebelde á los decretos de la Providencia, un corazón débil, un alma
+indócil, un talento limitado y falto de luces. ¿Será bien que el corazón
+padezca, queriendo neciamente resistir á lo que es y debe ser
+inevitable? ¿á lo que es tan común como cualquiera de las cosas que más
+á menudo hieren nuestros sentidos? Este es un delito contra el cielo,
+contra la muerte, contra la naturaleza misma; es hacer una injuria
+absurda á la razón, que nos da en la muerte de nuestros padres la más
+frecuente de sus lecciones, y que nos está diciendo desde el primero de
+los hombres hasta el último que hoy espira: «mortales, ved aquí vuestra
+irrevocable suerte.» Modera, pues, yo te lo ruego, esa inútil tristeza;
+considera que tienes un padre en mí, puesto que debe ser notorio al
+mundo que tú eres la persona más inmediata á mi trono, y que te amo con
+el afecto más puro que puede tener á su hijo un padre. Tu resolución de
+volver á los estudios de Witemberga es la más opuesta á nuestro deseo, y
+antes bien te pedimos que desistas de ella, permaneciendo aquí estimado
+y querido á vista nuestra, como el primero de mis cortesanos, mi
+pariente y mi hijo.
+
+GERTRUDIS.--Yo te ruego, Hamlet, que no vayas á Witemberga: quédate con
+nosotros. No sean vanas las súplicas de tu madre.
+
+HAMLET.--Obedeceros en todo será siempre mi primer conato.
+
+CLAUDIO.--Por esa afectuosa y plausible respuesta quiero que seas otro
+yo en el imperio danés. Venid, señora. La sincera y fiel condescendencia
+de Hamlet ha llenado de alegría mi corazón. En aplauso de este
+acontecimiento no celebrará hoy Dinamarca festivos brindis, sin que lo
+anuncie á las nubes el cañón robusto, y el cielo retumbe muchas veces á
+las aclamaciones del rey, repitiendo el trueno de la tierra. Venid.
+
+
+ESCENA V
+
+HAMLET
+
+
+¡Oh, si esta demasiado sólida masa de carne pudiera ablandarse y
+liquidarse disuelta en lluvia de lágrimas, ó el Todopoderoso no asestara
+el cañón contra el homicida de sí mismo! ¡Oh Dios! ¡oh Dios mío! ¡Cuán
+fatigado ya de todo, juzgo molestos, insípidos y vanos los placeres del
+mundo! Nada, nada quiero de él: es un campo inculto y rudo, que sólo
+abunda en frutos groseros y amargos. ¡Que esto haya llegado á suceder á
+los dos meses que él ha muerto!... No, ni tanto; aun no há dos meses.
+Aquel excelente rey que fué, comparado con éste, como con un sátiro,
+Hiperión; tan amante de mi madre, que ni á los aires celestes permitía
+llegar atrevidos á su rostro. ¡Oh cielo y tierra!... ¿para qué conservo
+la memoria? Ella, que se le mostraba tan amorosa como si en la posesión
+hubieran crecido sus deseos. Y no obstante, en un mes... ¡ah! no
+quisiera pensar en esto. ¡Fragilidad, tú tienes nombre de mujer! En el
+corto espacio de un mes, y aun antes de romper los zapatos con que,
+semejante á Niobe, bañada en lágrimas, acompañó el cuerpo de mi triste
+padre... sí, ella, ella misma... ¡Cielos! una fiera, incapaz de razón y
+discurso, hubiera mostrado aflicción más durable. Se ha casado, en fin,
+con mi tío, hermano de mi padre; pero no más parecido á él, que yo lo
+soy á Hércules. En un mes... enrojecidos aún los ojos con el pérfido
+llanto, se casó. ¡Ah delincuente precipitación, ir á ocupar con tal
+diligencia un lecho incestuoso! Ni esto es bueno, ni puede producir
+bien. Pero hazte pedazos, corazón mío, que mi lengua debe reprimirse.
+
+
+ESCENA VI
+
+HAMLET, HORACIO, BERNARDO, MARCELO
+
+
+HORACIO.--Buenos días, señor.
+
+HAMLET.--Me alegro de verte bueno... ¿Es Horacio, ó me he olvidado de mí
+propio?
+
+HORACIO.--El mismo soy, y siempre vuestro humilde criado.
+
+HAMLET.--Mi buen amigo, yo quiero trocar contigo ese título que te das.
+¿A qué has venido de Witemberga?... ¡Ah, Marcelo!
+
+MARCELO.--Señor.
+
+HAMLET.--Mucho me alegro de verte con salud también. Pero, la verdad, ¿a
+qué has venido de Witemberga?
+
+HORACIO.--Señor... deseos de holgarme.
+
+HAMLET.--No quiera oir de boca de tu enemigo otro tanto; ni podrás
+forzar mis oídos á que admitan una disculpa que te ofende. Yo sé que no
+eres desaplicado. Pero dime, ¿qué asuntos tienes en Elsingor? Aquí te
+enseñaremos á ser gran bebedor antes que te vuelvas.
+
+HORACIO.--He venido á ver los funerales de vuestro padre.
+
+HAMLET.--No se burle de mí, por Dios, señor condiscípulo. Yo creo que
+habrás venido á las bodas de mi madre.
+
+HORACIO.--Es verdad: ¡como se han celebrado inmediatamente!
+
+HAMLET.--Economía, Horacio, economía. Aun no se habían enfriado los
+manjares cocidos para el convite del duelo, cuando se sirvieron en las
+mesas de la boda... ¡Oh! yo quisiera haberme hallado en el cielo con mi
+mayor enemigo, antes que haber visto aquel día. ¡Mi padre!... me parece
+que veo á mi padre.
+
+HORACIO.--¿En dónde, señor?
+
+HAMLET.--Con los ojos del alma, Horacio.
+
+HORACIO.--Alguna vez le ví. Era un buen rey.
+
+HAMLET.--Era un hombre tan cabal en todo, que no espero hallar otro
+semejante.
+
+HORACIO.--Señor, yo creo que le ví anoche.
+
+HAMLET.--¿Le viste? ¿A quién?
+
+HORACIO.--Al rey vuestro padre.
+
+HAMLET.--¿Al rey mi padre?
+
+HORACIO.--Prestadme oído atento, suspendiendo un rato vuestra
+admiración, mientras os refiero este caso maravilloso, apoyado con el
+testimonio de estos caballeros.
+
+HAMLET.--Sí, por Dios, dímelo.
+
+HORACIO.--Estos dos señores, Marcelo y Bernardo, le habían visto dos
+veces hallándose de guardia, como á la mitad de la profunda noche. Una
+figura semejante á vuestro padre, armado según él solía de piés a
+cabeza, se les puso delante, caminando grave, tardo y majestuoso por
+donde ellos estaban. Tres veces pasó de esta manera ante sus ojos, que
+oprimía el pavor, acercándose hasta donde ellos podían alcanzar con sus
+lanzas; pero débiles y casi helados con el miedo, permanecieron mudos
+sin osar hablarle. Diéronme parte de este secreto horrible; voime a la
+guardia con ellos la tercera noche, y allí encontré ser cierto cuanto me
+habían dicho, así en la hora como en la forma y circunstancias de
+aquella aparición. La sombra volvió en efecto. Yo conocí á vuestro
+padre, y es tan parecido á él, como lo son entre sí estas dos manos
+mías.
+
+HAMLET.--¿Y en dónde fué eso?
+
+MARCELO.--En la muralla de palacio, donde estábamos de centinela.
+
+HAMLET.--¿Y no le hablasteis?
+
+HORACIO.--Sí, señor, yo le hablé; pero no me dió respuesta alguna. No
+obstante, una vez me parece que alzó la cabeza haciendo con ella un
+movimiento, como si fuese a hablarme; pero al mismo tiempo se oyó la
+aguda voz del gallo matutino, y al sonido huyó con presta fuga
+desapareciendo de nuestra vista.
+
+HAMLET.--¡Es cosa bien admirable!
+
+HORACIO.--Y tan cierta como mi existencia. Nosotros hemos creído que era
+obligación nuestra avisaros de ello, mi venerable príncipe.
+
+HAMLET.--Sí, amigos, sí... pero esto no me llena de turbación. ¿Estáis
+de centinela esta noche?
+
+TODOS.--Sí, señor.
+
+HAMLET.--¿Decís que iba armado?
+
+TODOS.--Sí, señor, armado.
+
+HAMLET.--¿De la frente al pie?
+
+TODOS.--Sí, señor, de pies á cabeza.
+
+HAMLET.--Luego no le visteis el rostro.
+
+HORACIO.--Le vimos, porque traía la visera alzada.
+
+HAMLET.--Y qué, ¿parecía que estaba irritado?
+
+HORACIO.--Más anunciaba su semblante el dolor, que la ira.
+
+HAMLET.--¿Pálido, ó encendido?
+
+HORACIO.--No, muy pálido.
+
+HAMLET.--¿Y fijaba la vista en vosotros?
+
+HORACIO.--Constantemente.
+
+HAMLET.--Yo hubiera querido hallarme allí.
+
+HORACIO.--Mucho pavor os hubiera causado.
+
+HAMLET.--Sí, es verdad, sí... ¿Y permaneció mucho tiempo?
+
+HORACIO.--El que puede emplearse en contar desde uno hasta ciento con
+moderada diligencia.
+
+MARCELO.--Más, más estuvo.
+
+HORACIO.--Cuando yo le ví, no.
+
+HAMLET.--La barba blanca, ¿eh?
+
+HORACIO.--Sí, señor, como yo se la había visto, cuando vivía, de un
+color ceniciento.
+
+HAMLET.--Quiero ir esta noche con vosotros al puesto, por si acaso
+vuelve.
+
+HORACIO.--¡Oh! sí volverá, yo os lo aseguro.
+
+HAMLET.--Si él se me presenta en la figura de mi noble padre, yo le
+hablaré, aunque el infierno mismo abriendo sus entrañas, me impusiera
+silencio. Yo os pido á todos, que así como hasta ahora habéis callado a
+los demás lo que visteis, de hoy en adelante lo ocultéis con el mayor
+sigilo; y sea cual fuere el suceso de esta noche, fiadlo al pensamiento,
+pero no a la lengua; yo sabré remunerar vuestro celo. Dios os guarde,
+amigos. Entre once y doce iré á buscaros á la muralla.
+
+TODOS.--Nuestra obligación es serviros.
+
+HAMLET.--Sí, conservadme vuestro amor, y estad seguros del mío. Adiós.
+(_Vanse los tres._) El espíritu de mi padre... con armas... no es esto
+bueno. Recelo alguna maldad. ¡Oh, si la noche hubiese ya llegado!
+Esperémosla tranquilamente, alma mía. Las malas acciones, aunque toda la
+tierra las oculte, se descubren al fin á la vista humana.
+
+
+ESCENA VII
+
+Sala de casa de Polonio
+
+LAERTES, OFELIA
+
+
+LAERTES.--Ya tengo todo mi equipaje á bordo. Adiós, hermana, y cuando
+los vientos sean favorables y seguro el paso del mar, no te descuides en
+darme nuevas de ti.
+
+OFELIA.--¿Puedes dudarlo?
+
+LAERTES.--Por lo que hace al frívolo obsequio de Hamlet, debes
+considerarle como una mera cortesanía, un hervor de la sangre, una
+violeta que en la primavera juvenil de la naturaleza se adelanta á
+vivir, y no permanece; hermosa, no durable; perfume de un momento, y
+nada más.
+
+OFELIA.--¿Nada más?
+
+LAERTES.--Pienso que no; porque no sólo en nuestra juventud se aumentan
+las fuerzas y tamaño del cuerpo, sino que las facultades interiores del
+talento y del alma crecen también con el templo en que ella reside.
+Puede ser que él te ame ahora con sinceridad, sin que manche borrón
+alguno la pureza de su intención; pero debes temer al considerar su
+grandeza, que no tiene voluntad propia, y que vive sujeto á obrar según
+á su nacimiento corresponde. El no puede, como una persona vulgar,
+elegir por sí mismo, puesto que de su elección depende la salud y la
+prosperidad de todo un reino; y ve aquí por qué esta elección debe
+arreglarse a la condescendencia unánime de aquel cuerpo de quien es
+cabeza. Así pues, cuando él diga que te ama, será prudencia en ti no
+darle crédito, reflexionando que en el alto lugar que ocupa, nada puede
+cumplir de lo que promete, sino aquello que obtenga el consentimiento de
+la parte más principal de Dinamarca. Considera cuál pérdida padecería tu
+honor, si con demasiada credulidad dieras oídos á su voz lisonjera,
+perdiendo la libertad del corazón, ó facilitando á sus instancias
+impetuosas el tesoro de tu honestidad. Teme, Ofelia; teme, querida
+hermana; no sigas inconsiderada tu inclinación; huye el peligro,
+colocándote fuera de tiro de los amorosos deseos. La doncella más
+honesta es libre en exceso, si descubre su belleza al rayo de la luna.
+La virtud misma no puede librarse de los golpes de la calumnia. Muchas
+veces el insecto roe las flores hijas del verano, aun antes que su botón
+se rompa; y al tiempo que la aurora matutina de la juventud esparce su
+blando rocío, los vientos mortíferos son más frecuentes. Conviene pues
+no omitir precaución alguna, pues la mayor seguridad estriba en el
+temor prudente. La juventud, aun cuando nadie la combata, halla en sí
+misma su propio enemigo.
+
+OFELIA.--Yo conservaré para defensa de mi corazón tus saludables
+máximas. Pero, mi buen hermano, mira no hagas tú lo que algunos rígidos
+pastores hacen, mostrando áspero y espinoso el camino del cielo,
+mientras como impíos y abandonados disolutos pisan ellos la senda
+florida de los placeres, sin cuidarse de practicar su propia doctrina.
+
+LAERTES.--¡Oh! no lo receles. Yo me detengo demasiado; pero allí viene
+mi padre: pues la ocasión es favorable, me despediré de él otra vez. Su
+bendición repetida será un nuevo consuelo para mí.
+
+
+ESCENA VIII
+
+POLONIO, LAERTES, OFELIA
+
+
+POLONIO.--¿Aún estás aquí? ¡Qué mala vergüenza! A bordo, á bordo; el
+viento impele ya por la popa tus velas, y á ti solo aguardan. Recibe mi
+bendición, y procura imprimir en la memoria estos pocos preceptos: No
+publiques con facilidad lo que pienses, ni ejecutes cosa no bien
+premeditada primero. Debes ser afable, pero no vulgar en el trato. Une á
+tu alma con vínculos de acero aquellos amigos que adoptaste después de
+examinada su conducta; pero no acaricies con mano pródiga á los que
+acaban de salir del cascarón y aún están sin plumas. Huye siempre de
+mezclarte en disputas; pero una vez metido en ellas, obra de manera que
+tu contrario huya de ti. Presta el oído á todos, y á pocos la voz. Oye
+las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión. Sea tu
+vestido tan costoso cuanto tus facultades lo permitan, pero no afectado
+en su hechura; rico, no extravagante; porque el traje dice por lo común
+quién es el sujeto, y los caballeros y principales señores franceses
+tienen el gusto muy delicado en esta materia. Procura no dar ni pedir
+prestado á nadie; porque el que presta suele perder á un tiempo el
+dinero y el amigo, y el que se acostumbra á pedir prestado falta al
+espíritu de economía y buen orden que nos es tan útil. Pero sobre todo,
+usa de ingenuidad contigo mismo, y no podrás ser falso con los demás:
+consecuencia tan necesaria como que la noche suceda al día. Adiós, y él
+permita que mi bendición haga fructificar en ti esos consejos.
+
+LAERTES.--Humildemente os pido vuestra licencia.
+
+(_Se arrodilla y besa la mano á Polonio._)
+
+POLONIO.--Sí, el tiempo te está convidando, y tus criados esperan; véte.
+
+LAERTES.--Adiós, Ofelia (_abrazándose Ofelia y Laertes_) y acuérdate
+bien de lo que te he dicho.
+
+OFELIA.--En mi memoria queda guardado, y tú mismo tendrás la llave.
+
+LAERTES.--Adiós.
+
+
+ESCENA IX
+
+POLONIO, OFELIA
+
+
+POLONIO.--¿Y qué es lo que te ha dicho, Ofelia?
+
+OFELIA.--Si gustáis de saberlo, cosas relativas al príncipe Hamlet.
+
+POLONIO.--Bien pensado, en verdad. Me han dicho que de poco tiempo á
+esta parte te ha visitado varias veces privadamente, y que tú le has
+admitido con mucha complacencia y libertad. Si esto es así (como me lo
+han asegurado, á fin de que prevenga el riesgo), debo advertirte que no
+te has portado con aquella delicadeza que corresponde á una hija mía y á
+tu propio honor. ¿Qué es lo que ha pasado entre los dos? Dime la verdad.
+
+OFELIA.--Ultimamente me ha declarado con mucha ternura su amor.
+
+POLONIO.--¡Amor! ¡ah! Tú hablas como una muchacha loquilla y sin
+experiencia en circunstancias tan peligrosas. ¡Ternura la llamas! ¿Y tú
+das crédito á esa ternura?
+
+OFELIA.--Yo, señor, ignoro lo que debo creer.
+
+POLONIO.--En efecto es así, y yo quiero enseñártelo. Piensa bien, que
+eres una niña, que has recibido por verdadera paga esas ternuras que no
+son moneda corriente. Estímate en más á ti propia; pues si te aprecias
+en menos de lo que vales (por seguir la comenzada alusión), harás que
+pierda el entendimiento.
+
+OFELIA.--El me ha requerido de amores, es verdad; pero siempre con una
+apariencia honesta, que...
+
+POLONIO.--Sí, por cierto; apariencia puedes llamarla. ¿Y bien? Prosigue.
+
+OFELIA.--Y autorizó cuanto me decía con los más sagrados juramentos.
+
+POLONIO.--Sí, ésas son redes para coger codornices. Yo sé muy bien,
+cuando la sangre hierve, con cuánta prodigalidad presta el alma
+juramentos á la lengua; pero son relámpagos, hija mía, que dan más luz
+que calor: éstos y aquéllos se apagan pronto, y no debes tomarlos por
+fuego verdadero, ni aun en el instante mismo en que parece que sus
+promesas van á efectuarse. De hoy en adelante cuida de ser más avara de
+tu presencia virginal; pon tu conversación á precio más alto, y no á la
+primera insinuación admitas coloquios. Por lo que toca al príncipe,
+debes creer de él solamente que es un joven, y que si una vez afloja las
+riendas, pasará más allá de lo que tú le puedes permitir. En suma,
+Ofelia, no creas sus palabras, que son fementidas, ni es verdadero el
+color que aparenta; son intercesoras de profanos deseos; y si parecen
+sagrados y piadosos votos, es sólo para engañar mejor. Por último, te
+digo claramente, que de hoy más no quiero que pierdas los momentos
+ociosos en hablar ni mantener conversación con el príncipe. Cuidado con
+hacerlo así; yo te lo mando. Vete á tu aposento.
+
+OFELIA.--Así lo haré, señor.
+
+
+ESCENA X
+
+Explanada delante del palacio. Noche obscura
+
+HAMLET, HORACIO, MARCELO
+
+
+HAMLET.--El aire es frío y sutil en demasía.
+
+HORACIO.--En efecto, es agudo y penetrante.
+
+HAMLET.--¿Qué hora es ya?
+
+HORACIO.--Me parece que aun no son las doce.
+
+MARCELO.--No, ya han dado.
+
+HORACIO.--No las he oído. Pues en tal caso ya está cerca el tiempo en
+que el muerto suele pasearse. Pero ¿qué significa este ruido, señor?
+
+(_Suena á lo lejos música de clarines y timbales._)
+
+HAMLET.--Esta noche se huelga el rey, pasándola desvelado en un banquete
+con gran vocería y traspiés de embriaguez; y a cada copa del Rhin que
+bebe, los timbales y trompetas anuncian con estrépito sus victoriosos
+brindis.
+
+HORACIO.--¿Se acostumbra eso aquí?
+
+HAMLET.--Sí se acostumbra; pero aunque he nacido en este país y estoy
+hecho á sus estilos, me parece que sería más decoroso quebrantar esta
+costumbre que seguirla. Un exceso tal, que embrutece el entendimiento,
+nos infama á los ojos de las otras naciones desde oriente á occidente.
+Nos llaman ebrios; manchan nuestro nombre con este dictado afrentoso, y
+en verdad que él solo, por más que poseamos en alto grado otras buenas
+cualidades, basta á empañar el lustre de nuestra reputación. Así
+acontece frecuentemente a los hombres. Cualquier defecto natural en
+ellos, sea de nacimiento, del cual no son culpables (puesto que nadie
+puede escoger su origen), sea cualquier desorden ocurrido en su
+temperamento, que muchas veces rompe los límites y reparos de la razón,
+ó sea cualquier hábito que se aparta demasiado de las costumbres
+recibidas, llevando estos hombres consigo el signo de un solo defecto
+que imprimió en ellos la naturaleza ó el acaso, aunque sus virtudes
+fuesen tantas cuantas es concedido á un mortal, y tan puras como la
+bondad celeste, serán, no obstante, amancilladas en el concepto público
+por aquel único vicio que las acompaña; un solo adarme de mezcla quita
+el valor al más precioso metal, y le envilece.
+
+HORACIO.--¿Veis, señor? ya viene.
+
+ (_Aparécese la sombra del rey Hamlet hacia el fondo del teatro.
+ Hamlet al verla se retira lleno de horror, y después se encamina
+ hacia ella._)
+
+HAMLET.--¡Angeles, y ministros de piedad, defendednos! Ya seas alma
+dichosa ó condenada visión, traigas contigo aura celestial ó ardores del
+infierno, sea malvada ó benéfica intención la tuya, en tal forma te me
+presentas, que es necesario que yo te hable. Sí, te he de hablar...
+Hamlet, mi rey, mi padre, soberano de Dinamarca... ¡Oh! respóndeme, no
+me atormentes con la duda. Dime, ¿por qué tus venerables huesos, ya
+sepultados, han roto su vestidura fúnebre? ¿Por qué el sepulcro, donde
+te dimos urna pacífica te ha echado de sí, abriendo sus senos que
+cerraban pesados mármoles? ¿Cuál puede ser la causa de que tu difunto
+cuerpo, del todo armado, vuelva otra vez á ver los rayos pálidos de la
+luna, añadiendo á la noche horror? ¿y que nosotros, ignorantes y débiles
+por naturaleza, padezcamos agitación espantosa con ideas que exceden á
+los alcances de nuestra razón? Dí, ¿por qué es esto? ¿por qué? ó ¿qué
+debemos hacer nosotros?
+
+HORACIO.--Os hace señas de que le sigáis, como si deseara comunicaros
+algo á solas.
+
+MARCELO.--Ved con qué expresivo ademán os indica que le acompañéis á
+lugar más remoto; pero no hay que ir con él.
+
+HORACIO.--No, por ningún motivo.
+
+HAMLET.--Si no quiere hablar, habré de seguirle.
+
+HORACIO.--No hagáis tal, señor.
+
+HAMLET.--¿Y por qué no? ¿Qué temores debo tener? Yo no estimo la vida en
+nada, y á mi alma ¿qué puede él hacerle, siendo como él mismo cosa
+inmortal?... Otra vez me llama... Voile a seguir.
+
+HORACIO.--Pero, señor, si os arrebata al mar o á la espantosa cima de
+ese monte, levantado sobre los peñascos que baten las ondas, y allí
+tomase alguna otra forma horrible, capaz de impediros el uso de razón, y
+enajenarla con frenesí... ¡Ay! ved lo que hacéis. El lugar solo inspira
+ideas melancólicas á cualquiera que mire la enorme distancia desde
+aquella cumbre al mar, y sienta en la profundidad su bramido ronco.
+
+HAMLET.--Todavía me llama... Camina. Ya te sigo.
+
+ (_La sombra hará los movimientos que indica el diálogo. Horacio y
+ Marcelo quieren detener á Hamlet, y él los aparta con violencia, y
+ la sigue._)
+
+MARCELO.--No, señor, no iréis.
+
+HAMLET.--Dejadme.
+
+HORACIO.--Creedme, no le sigáis.
+
+HAMLET.--Mis hados me conducen y prestan á la menor fibra de mi cuerpo
+la nerviosa robustez del león de Nemea. Aun me llama... Señores, apartad
+esas manos... por Dios... ó quedará muerto á las mías el que me
+detenga... Otra vez te digo que andes, que voy á seguirte.
+
+
+ESCENA XI
+
+HORACIO, MARCELO
+
+
+HORACIO.--Su exaltada imaginación le arrebata.
+
+MARCELO.--Sigámosle, que en esto no debemos obedecerle.
+
+HORACIO.--Sí, vamos detrás de él... ¿Cuál será el fin de este suceso?
+
+MARCELO.--Algún grave mal se oculta en Dinamarca.
+
+HORACIO.--Los cielos dirigirán el éxito.
+
+MARCELO.--Vamos, sigámosle.
+
+
+ESCENA XII
+
+Parte remota cercana al mar vista á lo lejos del palacio de Elsingor
+
+HAMLET, la sombra del rey HAMLET
+
+
+HAMLET.--¿A dónde me quieres llevar? Habla, yo no paso de aquí.
+
+LA SOMBRA.--Mírame.
+
+HAMLET.--Ya te miro.
+
+LA SOMBRA.--Cuasi es ya llegada la hora en que debo restituirme á las
+sulfúreas y atormentadoras llamas.
+
+HAMLET.--¡Oh, alma infeliz!
+
+LA SOMBRA.--No me compadezcas: presta sólo atentos oídos á lo que voy á
+revelarte.
+
+HAMLET.--Habla, yo te prometo atención.
+
+LA SOMBRA.--Luego que me oigas, prometerás venganza.
+
+HAMLET.--¿Por qué?
+
+LA SOMBRA.--Yo soy el alma de tu padre, destinada por cierto tiempo á
+vagar de noche, y aprisionada en fuego durante el día, hasta que sus
+llamas purifiquen las culpas que cometí en el mundo. ¡Oh! si no me fuera
+vedado manifestar los secretos de la prisión que habito, pudiera decirte
+cosas que la menor de ellas bastaría á despedazar tu corazón; helar tu
+sangre joven; tus ojos, inflamados como estrellas, saltar de sus
+órbitas; tus anudados cabellos separarse, erizándose como las púas del
+colérico espín. Pero estos eternos misterios no son para los oídos
+humanos. Atiende, ¡ay! atiende. Si tuviste amor á tu tierno padre...
+
+HAMLET.--¡Oh Dios!
+
+LA SOMBRA.--Venga su muerte; venga un homicidio cruel y atroz.
+
+HAMLET.--¿Homicidio?
+
+LA SOMBRA.--Sí, homicidio cruel, como todos lo son; pero el más cruel y
+el más injusto y el más aleve.
+
+HAMLET.--Refiéremelo presto, para que con alas veloces como la fantasía,
+o con la prontitud de los pensamientos amorosos, me precipite á la
+venganza.
+
+LA SOMBRA.--Ya veo cuán dispuesto te hallas, y aunque tan insensible
+fueras como las malezas que se pudren incultas en las orillas del Leteo,
+no dejaría de conmoverte lo que voy á decir. Escúchame ahora, Hamlet.
+Esparcióse la voz de que estando en mi jardín dormido me mordió una
+serpiente. Todos los oídos de Dinamarca fueron groseramente engañados
+con esta fabulosa invención; pero tú debes saber, mancebo generoso, que
+la serpiente que mordió á tu padre hoy ciñe su corona.
+
+HAMLET.--¡Oh! Présago me lo decía el corazón. ¡Mi tío!...
+
+LA SOMBRA.--Sí, aquel incestuoso, aquel monstruo adúltero, valiéndose de
+su talento diabólico, valiéndose de traidores dádivas... (¡Oh, talento y
+dádivas malditas, que tal poder tenéis para seducir!) supo inclinar á su
+deshonesto apetito la voluntad de la reina mi esposa, que yo creía tan
+llena de virtud. ¡Oh, Hamlet, cuan grande fué su caída! Yo, cuyo amor
+para con ella fué tan puro... yo, siempre tan fiel á los solemnes
+juramentos que en nuestro desposorio le hice, yo fuí aborrecido, y se
+rindió a aquel miserable, cuyas prendas eran en verdad harto inferiores
+á las mías. Pero así como la virtud será incorruptible aunque la
+disolución procure excitarla bajo divina forma, así la incontinencia,
+aunque viviese unida á un ángel radiante, profanará con oprobio su
+tálamo celeste... Pero ya me parece que percibo el ambiente de la
+mañana. Debo ser breve. Dormía yo una tarde en mi jardín, según lo
+acostumbraba siempre. Tu tío me sorprende en aquella hora de quietud, y
+trayendo consigo una ampolla de licor venenoso, derrama en mi oído su
+ponzoñosa destilación, la cual de tal manera es contraria á la sangre
+del hombre, que semejante en la sutileza al mercurio, se dilata por
+todas las entradas y conductos del cuerpo, y con súbita fuerza le ocupa,
+cuajando la más pura y robusta sangre como la leche con las gotas
+ácidas. Este efecto produjo inmediatamente en mí, y el cutis hinchado,
+comenzó á despegarse á trechos con una especie de lepra en ásperas y
+asquerosas costras. Así fué, que estando durmiendo perdí á manos de mi
+hermano mismo mi corona, mi esposa y mi vida á un tiempo. Perdí la vida
+cuando mi pecado estaba en todo su vigor, sin hallarme dispuesto para
+aquel trance, sin haber recibido el pan eucarístico, sin haber sonado el
+clamor de la agonía, sin lugar al reconocimiento de tanta culpa,
+presentado al tribunal eterno con todas mis imperfecciones sobre mi
+cabeza. ¡Oh, maldad horrible, horrible!... Si oyes la voz de la
+naturaleza, no sufras, no, que el tálamo real de Dinamarca sea el lecho
+de la lujuria y abominable incesto. Pero de cualquier modo que dirijas
+la acción, no manches con delito el alma, previniendo ofensas á tu
+madre. Abandona este cuidado al cielo; deja que aquellas agudas puntas,
+que tiene fijas en su pecho, la hieran y atormenten. Adiós. Ya la
+luciérnaga, amortiguando su aparente fuego, nos anuncia la proximidad
+del día. Adiós, adiós. Acuérdate de mí.
+
+
+ESCENA XIII
+
+HAMLET, y después HORACIO y MARCELO
+
+
+HAMLET.--¡Oh vosotros, ejércitos celestiales! ¡oh tierra!... ¿y quién
+más? ¿invocaré al infierno también?... ¡Eh! no... Deténte, corazón mío,
+deténte; y vos, mis nervios, no así os debilitéis en un momento,
+sostenedme robustos... ¡Acordarme de ti! Sí, alma infeliz, mientras haya
+memoria en este agitado mundo. ¡Acordarme de ti! Sí, yo me acordaré y yo
+borraré de mi fantasía todos los recuerdos frívolos, las sentencias de
+los libros, las ideas é impresiones de lo pasado que la juventud y la
+observación estamparon en ella. Tu precepto solo, sin mezcla de otra
+cosa menos digna, vivirá escrito en el volumen de mi entendimiento. Sí,
+por los cielos te lo juro... ¡Oh, mujer la más delincuente! ¡Oh,
+malvado, malvado! ¡halagüeño y execrable malvado! Conviene que yo apunte
+en este libro... (_Saca un libro de memorias y escribe en él._) Sí...
+que un hombre puede halagar y sonreirse, y ser un malvado: á lo menos
+estoy seguro de que en Dinamarca hay un hombre así, y éste es mi tío...
+Sí, tú eres... ¡ Ah! pero la expresión que debo conservar es ésta:
+«Adiós, adiós, acuérdate de mí». Yo he jurado acordarme.
+
+HORACIO (_gritando desde adentro_).--¡Señor! ¡señor!
+
+MARCELO (_gritando desde adentro_).--¡Hamlet!
+
+HORACIO.--Los cielos le asistan.
+
+HAMLET.--¡Oh! háganlo así.
+
+MARCELO.--¡Hola! ¡eh! señor.
+
+HAMLET.--¡Hola amigos, ¡eh! venid, venid acá
+
+(_Salen Horacio y Marcelo._)
+
+MARCELO.--¿Qué ha sucedido?
+
+HORACIO.--¿Qué noticias nos dais?
+
+HAMLET.--¡Oh! maravillosas.
+
+HORACIO.--Mi amado señor, decidlas.
+
+HAMLET.--No, que lo revelaréis.
+
+HORACIO.--No, yo os prometo que no haré tal.
+
+MARCELO.--Ni yo tampoco.
+
+HAMLET.--¿Creéis vosotros que pudiese haber cabido en el corazón
+humano...? Pero ¿guardaréis secreto?
+
+LOS DOS.--Sí, señor, yo os lo juro.
+
+HAMLET.--No existe en toda Dinamarca un infame... que no sea un gran
+malvado.
+
+HORACIO.--Pero no era necesario, señor, que un muerto saliera del
+sepulcro á persuadirnos esa verdad.
+
+HAMLET.--Sí, cierto, tenéis razón; y por eso mismo, sin tratar más del
+asunto, será bien despedirnos y separarnos; vosotros adonde vuestros
+negocios ó vuestra inclinación os lleven... que todos tienen sus
+inclinaciones y negocios, sean los que sean; y yo, ya lo sabéis, á mi
+triste ejercicio, á rezar.
+
+HORACIO.--Todas esas palabras, señor, carecen de sentido y orden.
+
+HAMLET.--Mucho me pesa de haberos ofendido con ellas; sí, por cierto, me
+pesa en el alma.
+
+HORACIO.--¡Oh! señor, no hay ofensa ninguna.
+
+HAMLET.--Sí, por san Patricio que sí la hay, y muy grande, Horacio... En
+cuanto á la aparición... es un difunto venerable... sí, yo os lo
+aseguro... Pero reprimid cuanto os fuese posible el deseo de saber lo
+que ha pasado entre él y yo. ¡Ah, mis buenos amigos! yo os pido, pues
+sois mis amigos y mis compañeros en el estudio y en las armas, que me
+concedáis una corta merced.
+
+HORACIO.--Con mucho gusto, señor; decid cuál sea.
+
+HAMLET.--Que nunca revelaréis á nadie lo que habéis visto esta noche.
+
+LOS DOS.--A nadie lo diremos.
+
+HAMLET.--Pero es menester que lo juréis.
+
+HORACIO.--Os doy mi palabra de no decirlo.
+
+MARCELO.--Yo os prometo lo mismo.
+
+HAMLET.--Sobre mi espada.
+
+MARCELO.--Ved que ya lo hemos prometido.
+
+HAMLET.--Sí, sí, sobre mi espada.
+
+LA SOMBRA.--Juradlo.
+
+ (_Se oirá la voz de la sombra, que suena á varias distancias debajo
+ de tierra. Hamlet y los demás, horrorizados, mudan de situación,
+ según lo indica el diálogo._)
+
+HAMLET.--¡Ah! ¿eso dices?... ¿Estás ahí, hombre de bien?... Vamos, ya le
+oís hablar en lo profundo. ¿Queréis jurar?
+
+HORACIO.--Proponed la fórmula.
+
+HAMLET.--Que nunca diréis lo que habéis visto. Juradlo por mi espada.
+
+LA SOMBRA.--Juradlo.
+
+HAMLET.--_¿Hic et ubique?_ Mudaremos de lugar. Señores, acercaos aquí;
+poned otra vez las manos en mi espada, y jurad por ella que nunca diréis
+nada de esto que habéis oído y visto.
+
+LA SOMBRA.--Juradlo por su espada.
+
+HAMLET.--Bien has dicho, topo viejo, bien has dicho... Pero ¿cómo puedes
+taladrar con tal prontitud los senos de la tierra, diestro minador?
+Mudemos otra vez de puesto, amigos.
+
+HORACIO.--¡Oh! Dios de la luz y de las tinieblas, ¡qué extraño prodigio
+es este!
+
+HAMLET.--Por eso como á un extraño debéis hospedarle y tenerle oculto.
+Ello es, Horacio, que en el cielo y en la tierra hay más de lo que puede
+soñar tu filosofía. Pero venid acá, y, como antes dije, prometedme (así
+el cielo os haga felices) que por más singular y extraordinaria que sea
+de hoy más mi conducta (puesto que acaso juzgaré á propósito afectar un
+proceder del todo extravagante), nunca vosotros al verme así daréis nada
+á entender, cruzando los brazos de esta manera, ó haciendo con la cabeza
+este movimiento, ó con frases equívocas como: sí, sí, nosotros sabemos;
+nosotros pudiéramos si quisiéramos... si gustáramos de hablar; hay tanto
+que decir en eso; pudiera ser que... ó en fin, cualquiera otra expresión
+ambigua, semejante á estas, por donde se infiera que vosotros sabéis
+algo de mí. Juradlo: así en vuestras necesidades os asista el favor de
+Dios. Juradlo.
+
+LA SOMBRA.--Jurad.
+
+HAMLET.--Descansa, descansa, agitado espíritu. Señores, yo me recomiendo
+a vosotros con la mayor instancia, y creed que por más infeliz que
+Hamlet se halle, Dios querrá que no le falten medios para manifestaros
+la estimación y amistad que os profesa. Vámonos. Poned el dedo en la
+boca, yo os lo ruego... La naturaleza está en desorden... ¡Iniquidad
+execrable! ¡Oh! ¡nunca yo hubiera nacido para castigarla! Venid, vámonos
+juntos.
+
+
+
+
+ACTO II
+
+
+ESCENA PRIMERA
+
+Sala en casa de Polonio
+
+POLONIO, REINALDO
+
+
+POLONIO.--Reinaldo, entrégale este dinero y estas cartas.
+
+(_Le da un bolsillo y unas cartas._)
+
+REINALDO.--Así lo haré, señor.
+
+POLONIO.--Sería un admirable golpe de prudencia, que antes de verle te
+informaras de su conducta.
+
+REINALDO.--En eso mismo estaba yo.
+
+POLONIO.--Sí, es muy buena idea, muy buena. Mira, lo primero has de
+averiguar qué dinamarqueses hay en París, y cómo, en qué términos, con
+quién y dónde están, á quién tratan, qué gastos tienen; y sabiendo por
+estos rodeos y preguntas indirectas que conocen á mi hijo, entonces ve
+en derechura á tu objeto, encaminando á él en particular tus
+indagaciones. Haz como si le conocieras de lejos, diciendo: sí, conozco
+á su padre, y á algunos amigos suyos, y aun á él un poco... ¿Lo has
+entendido?
+
+REINALDO.--Sí, señor, muy bien.
+
+POLONIO.--Sí, le conozco un poco; pero... (has de añadir entonces) pero
+no le he tratado. Si es el que yo creo, á fe que es bien calavera;
+inclinado á tal ó tal vicio... y luego dirás de él cuanto quieras
+fingir; digo, pero que no sean cosas tan fuertes que puedan deshonrarle.
+Cuidado con eso. Habla sólo de aquellas travesuras, aquellas locuras y
+extravíos comunes á todos que ya se reconocen por compañeros
+inseparables de la juventud y la libertad.
+
+REINALDO.--Como el jugar, ¿eh?
+
+POLONIO.--Sí, el jugar, beber, esgrimir, jurar, disputar, putear...
+Hasta esto bien puedes alargarte.
+
+REINALDO.--Y aun con eso hay harto para quitarle el honor.
+
+POLONIO.--No por cierto; además, que todo depende del modo que le
+acuses. No debes achacarle delitos escandalosos, ni pintarle como un
+joven abandonado enteramente a la disolución; no, no es ésa mi idea. Has
+de insinuar sus defectos con tal arte, que parezcan nulidades producidas
+de falta de sujeción, y no otra cosa, extravíos de una imaginación
+ardiente, ímpetus nacidos de la efervescencia general de la sangre.
+
+REINALDO.--Pero, señor...
+
+POLONIO.--¡Ah! tú querrás saber con qué fin debes hacer esto, ¿eh?
+
+REINALDO.--Gustaría de saberlo.
+
+POLONIO.--Pues, señor, mi fin es éste, y creo que es proceder con mucha
+cordura. Cargando estas pequeñas faltas sobre mi hijo (como ligeras
+manchas de una obra preciosa), ganarás por medio de la conversación la
+confianza de aquél a quien pretendas examinar. Si él está persuadido de
+que el muchacho tiene los mencionados vicios que tú le imputas, no dudes
+que él convenga con tu opinión, diciendo: señor mío, ó amigo, ó
+caballero, en fin, según el título ó dictado de la persona ó del país...
+
+REINALDO.--Sí, ya estoy.
+
+POLONIO.--Pues entonces él dice... dice... ¿Qué iba yo a decir ahora...?
+Algo iba yo a decir. ¿En qué estábamos?
+
+REINALDO.--En que él concluirá diciendo al amigo ó al caballero...
+
+POLONIO.--Sí, concluirá diciendo... es verdad... así te dirá
+precisamente: Es verdad, yo conozco á ese mozo, ayer le ví, ó cualquier
+otro día, ó en tal y tal ocasión, con éste ó con aquel sujeto; y allí,
+como habéis dicho, le ví que jugaba, allá le encontré en una comilona,
+acullá en una quimera sobre el juego de pelota, y... (puede ser que
+añada) le he visto entrar en una casa pública, _videlicet_, en un
+burdel, ó cosa tal. ¿Lo entiendes ahora? Con el anzuelo de la mentira
+pescarás la verdad, que así es como nosotros los que tenemos talento y
+prudencia solemos conseguir por indirectas el fin directo, usando de
+artificios y disimulación. Así lo harás con mi hijo, según la
+instrucción y advertencias que acabo de darte. ¿Me has entendido?
+
+REINALDO.--Sí, señor, quedo enterado.
+
+POLONIO.--Pues adiós, buen viaje.
+
+REINALDO.--Señor...
+
+POLONIO.--Examina por ti mismo sus inclinaciones.
+
+REINALDO.--Así lo haré.
+
+POLONIO.--Dejándole que obre libremente.
+
+REINALDO.--Está bien, señor.
+
+POLONIO.--Adiós.
+
+
+ESCENA II
+
+POLONIO, OFELIA
+
+
+POLONIO.--Y bien, Ofelia, ¿qué hay de nuevo?
+
+OFELIA.--¡Ay, señor, que he tenido un susto muy grande!
+
+POLONIO.--¿Con qué motivo? Por Dios que me lo digas.
+
+OFELIA.--Yo estaba haciendo labor en mi cuarto, cuando el príncipe
+Hamlet, la ropa desceñida, sin sombrero en la cabeza, sucias las medias,
+sin atar, caídas hasta los pies, pálido como su camisa, las piernas
+trémulas, el semblante triste como si hubiera salido del infierno para
+anunciar horror... se presenta delante de mí.
+
+POLONIO.--Loco, sin duda por tus amores, ¿eh?
+
+OFELIA.--Yo, señor, no lo sé; pero en verdad lo temo.
+
+POLONIO.--¿Y qué te dijo?
+
+OFELIA.--Me asió una mano y me la apretó fuertemente. Apartóse después á
+la distancia de su brazo, y poniendo así la otra mano sobre su frente,
+fijó la vista en mi rostro recorriéndole con atención, como si hubiera
+de retratarle. De este modo permaneció largo rato, hasta que por último
+sacudiéndome ligeramente el brazo, y moviendo tres veces la cabeza abajo
+y arriba, exhaló un suspiro tan profundo y triste, que pareció
+deshacérsele en pedazos el cuerpo y dar fin á su vida. Hecho esto, me
+dejó, y levantada la cabeza comenzó á andar, sin valerse de los ojos
+para hallar el camino; salió de la puerta sin verla, y al pasar por ella
+fijó la vista en mí.
+
+POLONIO.--Ven, conmigo; quiero ver al rey. Ese es un verdadero éxtasis
+de amor, que siempre fatal á sí mismo en un exceso violento, inclina la
+voluntad á empresas temerarias, más que ninguna otra pasión de cuantas
+debajo del cielo combaten nuestra naturaleza. Mucho siento este
+accidente. Pero dime, ¿le has tratado con dureza en estos últimos días?
+
+OFELIA.--No, señor: sólo en cumplimiento de lo que mandasteis, le he
+devuelto sus cartas, y me he negado á sus visitas.
+
+POLONIO.--Y eso basta para haberle trastornado así. Me pesa no haber
+juzgado con más acierto de su pasión. Yo temí que era sólo un artificio
+suyo para perderte... ¡Sospecha indigna! ¡Eh! Tan propio parece de la
+edad anciana pasar más allá de lo justo en sus conjeturas, como lo es en
+la juventud la falta de previsión. Vamos á ver al rey. Conviene que lo
+sepa. Si le callo este amor, sería más grande el sentimiento que pudiera
+causarte teniéndole oculto, que el disgusto que recibirá al saberlo.
+Vamos.
+
+
+ESCENA III
+
+Salón de palacio
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, RICARDO, GUILLERMO, acompañamiento
+
+
+CLAUDIO.--Bien venido, Guillermo; y tú también, querido Ricardo. Además
+de lo mucho que se me dilata el veros, la necesidad que tengo de
+vosotros me ha determinado á solicitar vuestra venida. Algo habéis oído
+ya de la transformación de Hamlet. Así puedo llamarla, puesto que ni en
+lo interior ni en lo exterior se parece nada al que antes era; ni llego
+á imaginar qué otra causa haya podido privarle así de la razón, si ya no
+es la muerte de su padre. Yo os ruego á entrambos, pues desde la primera
+infancia os habéis criado con él, y existe entre vosotros aquella
+intimidad nacida de la igualdad en los años y el genio, que tengáis á
+bien deteneros en mi corte algunos días. Acaso el trato vuestro
+restablecerá su alegría; y aprovechando las ocasiones que se presenten,
+ved cuál sea la ignorada aflicción que así le consume, para que
+descubriéndola procuremos su alivio.
+
+GERTRUDIS.--El ha hablado mucho de vosotros, mis buenos señores, y estoy
+segura de que no se hallarán otros dos sujetos á quienes él profese
+mayor cariño. Si tanta fuese vuestra bondad, que gustéis de pasar con
+nosotros algún tiempo para contribuir al logro de mi esperanza, vuestra
+asistencia será remunerada como corresponde al agradecimiento de un rey.
+
+RICARDO.--VV. MM. tienen soberana autoridad en nosotros, y en vez de
+rogar deben mandarnos.
+
+GUILLERMO.--Uno y otro obedeceremos, y postramos á vuestros pies, con el
+más puro afecto, el celo de serviros que nos anima.
+
+CLAUDIO.--Muchas gracias, cortés Guillermo. Gracias, Ricardo.
+
+GERTRUDIS.--Os quedo muy agradecida, señores, y os pido que veáis cuanto
+antes á mi doliente hijo. (_A los criados._) Conduzca alguno de vosotros
+á estos caballeros adonde Hamlet se halle.
+
+GUILLERMO.--Haga el cielo que nuestra compañía y nuestros conatos puedan
+serle agradables y útiles.
+
+GERTRUDIS.--Sí. Amén.
+
+
+ESCENA IV
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, acompañamiento
+
+
+POLONIO.--Señor: los embajadores enviados a Noruega han vuelto ya en
+extremo contentos.
+
+CLAUDIO.--Siempre has sido tú padre de buenas nuevas.
+
+POLONIO.--¡Oh! sí, ¿no es verdad? Y os puedo asegurar, venerado señor,
+que mis acciones y mi corazón no tienen otro objeto que el servicio de
+Dios y el de mi rey; y si ese talento mío no ha perdido enteramente
+aquel seguro olfato con que supo siempre rastrear asuntos políticos,
+pienso haber descubierto ya la verdadera causa de la locura del
+príncipe.
+
+CLAUDIO.--Pues dínosla, que estoy impaciente de saberla.
+
+POLONIO.--Será bien que deis primero audiencia á los embajadores: mi
+informe servirá de postres a este gran festín.
+
+CLAUDIO.--Tú mismo puedes ir á cumplimentarlos é introducirlos. (_Vase
+Polonio._) Dice que ha descubierto, amada Gertrudis, la causa verdadera
+de la indisposición de tu hijo.
+
+GERTRUDIS.--¡Ah! yo dudo que él tenga otra mayor que la muerte de su
+padre y nuestro acelerado casamiento.
+
+CLAUDIO.--Yo sabré examinarle.
+
+
+ESCENA V
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, VOLTIMAN, CORNELIO, acompañamiento
+
+
+CLAUDIO.--Bien venidos, amigos. Dí, Voltiman, ¿qué respondió nuestro
+hermano el rey de Noruega?
+
+VOLTIMAN.--Corresponde con la más sincera amistad á vuestras atenciones
+y á vuestro ruego. Así que llegamos mandó suspender los armamentos que
+hacía su sobrino, fingiendo ser preparativos contra el polaco; pero
+mejor informado después halló ser cierto que se dirigían en ofensa
+vuestra. Indignado de que abusaran así de la impotencia á que le han
+reducido su edad y sus males, envió estrechas órdenes á Fortimbrás, que
+sometiéndose prontamente á las reprensiones del tío, le ha jurado por
+último que nunca más tomará las armas contra V. M. Satisfecho de este
+procedimiento el anciano rey, le señala sesenta mil escudos anuales, y
+le permite emplear contra Polonia las tropas que había levantado. A este
+fin os ruega concedáis paso libre por vuestros estados al ejército
+prevenido para tal empresa, bajo las condiciones de recíproca seguridad,
+expresadas aquí.
+
+(_Saca unos papeles y se los da a Claudio._)
+
+CLAUDIO.--Está bien: leeré en tiempo más oportuno sus proposiciones, y
+reflexionaré lo que debo en este caso responderle. Entre tanto os doy
+gracias por el feliz desempeño de vuestro encargo. Descansad. A la noche
+seréis conmigo en el festín. Tendré gusto de veros.
+
+
+ESCENA VI
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO
+
+
+POLONIO.--Este asunto se ha concluído muy bien. (_Claudio hace una seña,
+y se retira el acompañamiento_). Mi soberano, y vos, señora: explicar lo
+que es la dignidad de un monarca, las obligaciones del vasallo, por qué
+el día es día, noche la noche, y tiempo el tiempo. Así pues, como quiera
+que la brevedad es el alma del talento, y que nada hay más enfadoso que
+los rodeos y perífrasis... seré muy breve. Vuestro noble hijo está loco;
+y le llamo loco, porque, si en rigor se examina, ¿qué otra cosa es la
+locura sino estar uno enteramente loco? Pero dejando esto aparte...
+
+GERTRUDIS.--Al caso, Polonio, al caso, y menos artificios.
+
+POLONIO.--Yo os prometo, señora, que no me valgo de artificio alguno;
+¡es cierto que él está loco! es cierto que es lástima, y es lástima que
+sea cierto; pero dejemos á un lado pueril antítesis, que no quiero usar
+de artificios. Convengamos pues en que está loco, y ahora falta
+descubrir la causa de este efecto, ó por decir, la causa de este
+defecto; porque este efecto defectuoso nace de una causa, y así resta
+considerar lo restante. Yo tengo una hija... la tengo mientras es mía:
+que en prueba de su respeto y sumisión... notad lo que os digo... me ha
+entregado esta carta. (_Saca una carta y lee en ella los pedazos que
+indica el diálogo._) Ahora resumid los hechos y sacaréis la
+consecuencia. «Al ídolo celestial de mi alma, á la sin par Ofelia»... Es
+una alta frase... una falta de frase sin par... Es una falta de frase,
+pero oíd lo demás. _Estas letras destinadas á que tu blanco y hermoso
+pecho las guarde: estas_...
+
+GERTRUDIS.--¿Y esa carta se la ha enviado Hamlet?
+
+POLONIO.--¡Bueno por cierto! Esperad un poco, seré muy fiel.
+
+ _Duda que son de fuego las estrellas,
+ duda si al sol el movimiento falta,
+ duda lo cierto, admite lo dudoso;
+ pero no dudes de mi amor las ansias._
+
+ _Estos versos aumentan mi dolor, querida Ofelia; ni sé tampoco
+ expresar mis penas con arte; pero cree que te amo en extremo, con
+ el mayor extremo posible. Adiós. Tuyo siempre, mi adorada niña,
+ mientras esta máquina exista._--HAMLET.
+
+Mi hija, en fuerza de su obediencia, me ha hecho ver esta carta, y
+además me ha contado las solicitudes del príncipe, según han ocurrido,
+con todas las circunstancias del tiempo, el lugar y el modo.
+
+CLAUDIO.--Y ella ¿cómo ha recibido su amor?
+
+POLONIO.--¿En qué opinión me tenéis?
+
+CLAUDIO.--En la de un hombre honrado y veraz.
+
+POLONIO.--Y me complazco en probaros que lo soy. Pero ¿qué hubierais
+pensado de mí, si cuando he visto que tomaba vuelo este ardiente amor...
+porque os puedo asegurar que aun antes que mi hija me hablase, ya lo
+había yo advertido?... ¿qué hubiera pensado de mí V. M. y la reina que
+está presente si hubiera tolerado este galanteo? ¿Si haciéndome
+violencia á mí propio hubiera permanecido silencioso y mudo, mirándolo
+con indiferencia? ¿Qué hubierais pensado de mí? No, señor, yo he ido en
+derechura al asunto, y le dije a la niña, ni más ni menos: hija, el
+señor Hamlet es un príncipe muy superior á tu esfera... Esto no debe
+pasar adelante. Y después le mandé que se encerrase en su estancia, sin
+admitir recados ni recibir presentes. Ella ha sabido aprovecharse de mis
+preceptos, y el príncipe... (para abreviar la historia) al verse
+desdeñado, comenzó á padecer melancolías, después inapetencia, después
+vigilias, después debilidad, después aturdimiento, y después (por una
+graduación natural) la locura que le saca de sí, y que todos nosotros
+lloramos.
+
+CLAUDIO.--¿Creéis, señora, que esto haya pasado así?
+
+GERTRUDIS.--Me parece bastante probable.
+
+POLONIO.--¿Ha sucedido alguna vez... (tendría gusto de saberlo) que yo
+haya dicho positivamente: «Esto hay», y que haya resultado lo contrario?
+
+CLAUDIO.--No se me acuerda.
+
+POLONIO.--Pues separadme ésta de éste (_señalando la cabeza y el
+cuello_) si otra cosa hubiere en el asunto... ¡Ah! por poco que las
+circunstancias me ayuden, yo descubriré la verdad donde quiera que se
+oculte, aunque el centro de la tierra la sepultara.
+
+CLAUDIO.--¿Y cómo te parece que pudiéramos hacer nuevas indagaciones?
+
+POLONIO.--Bien sabéis que el príncipe suele pasearse algunas veces por
+esa galería cuatro horas enteras.
+
+GERTRUDIS.--Es verdad, así suele hacerlo.
+
+POLONIO.--Pues cuando él venga, yo haré que mi hija le salga al paso.
+Vos y yo nos ocultaremos detrás de los tapices, para observar lo que
+hace al verla. Si él no la ama y no es ésta la causa de haber perdido el
+juicio, despedidme de vuestro lado y de vuestra corte, y enviadme á una
+alquería á guiar un arado.
+
+CLAUDIO.--Sí, y lo quiero averiguar.
+
+GERTRUDIS.--Pero, ¿veis? ¡Qué lástima! Leyendo viene el infeliz.
+
+POLONIO.--Retiraos, yo os lo suplico: retiraos entrambos, que le quiero
+hablar si me dais licencia.
+
+
+ESCENA VII
+
+POLONIO, HAMLET
+
+
+POLONIO.--¿Cómo os va, mi buen señor?
+
+(_Hamlet sale leyendo un libro._)
+
+HAMLET.--Bien, á Dios gracias.
+
+POLONIO.--¿Me conocéis?
+
+HAMLET.--Perfectamente. Tú vendes peces.
+
+POLONIO.--¿Yo? No, señor.
+
+HAMLET.--Así fueras honrado.
+
+POLONIO.--¿Honrado decís?
+
+HAMLET.--Sí, señor, que lo digo. El ser honrado, según va el mundo, es
+lo mismo que ser escogido uno entre diez mil.
+
+POLONIO.--Todo eso es verdad.
+
+HAMLET.--Si el sol engendra gusanos en un perro muerto, y aunque es un
+dios, alumbra benigno con sus rayos á un cadáver corrupto... ¿No tienes
+una hija?
+
+POLONIO.--Sí, señor, una tengo.
+
+HAMLET.--Pues no la dejes pasear al sol. La concepción es una bendición
+del cielo, pero no del modo en que tu hija podrá concebir. Cuida mucho
+de esto, amigo.
+
+POLONIO.--Pero ¿qué queréis decir con eso? Siempre está pensando en mi
+hija. No obstante, al principio no me conoció... Dice que vendo peces...
+¡Está rematado, rematado!... Y en verdad que yo también, siendo mozo, me
+vi muy trastornado por el amor... casi tanto como él. Quiero hablarle
+otra vez. ¿Qué estáis leyendo?
+
+HAMLET.--Palabras, palabras, todo palabras.
+
+POLONIO.--¿Y de qué se trata?
+
+HAMLET.--¿Entre quién?
+
+POLONIO.--Digo que de qué trata el libro que leéis.
+
+HAMLET.--De calumnias. Aquí dice el malvado satírico, que los viejos
+tienen la barba blanca, las caras con arrugas, que vierten de sus ojos
+ámbar abundante y goma de ciruela, que padecen gran debilidad de piernas
+y mucha falta de entendimiento. Todo lo cual, señor mío, aunque yo plena
+y eficazmente lo creo, con todo eso, no me parece bien hallarlo afirmado
+en tales términos; porque al fin vos seríais sin duda tan joven como yo,
+si os fuera posible andar hacia atrás como el cangrejo.
+
+POLONIO.--Aunque todo es locura, no deja de observar método en lo que
+dice. ¿Queréis venir, señor, adonde no os dé el aire?
+
+HAMLET.--¿Adónde? ¿A la sepultura?
+
+POLONIO.--Cierto que allí no da el aire. ¡Con qué agudeza responde
+siempre! Estos golpes felices son frecuentes en la locura, cuando en el
+estado de razón y salud tal vez no se logran. Voyle a dejar; y disponer
+al instante el careo entre él y mi hija. Señor, si me dais licencia de
+que me vaya...
+
+HAMLET.--No me puedes pedir cosa que con más gusto te conceda,
+exceptuando la vida, eso sí, exceptuando la vida.
+
+POLONIO.--Adiós, señor.
+
+HAMLET.--¡Fastidiosos y extravagantes viejos!
+
+POLONIO (_á Guillermo y Ricardo, que salen por donde él se va_).--Si
+buscáis al príncipe, vedle ahí.
+
+
+ESCENA VIII
+
+HAMLET, RICARDO, GUILLERMO
+
+
+RICARDO.--Buenos días, señor.
+
+GUILLERMO.--Dios guarde á V. A.
+
+RICARDO.--Mi venerado príncipe.
+
+HAMLET.--¡Oh, buenos amigos! ¿Cómo va? ¡Guillermo, Ricardo, guapos
+mozos! ¿Cómo va? ¿Qué se hace de bueno?
+
+RICARDO.--Nada, señor: pasamos una vida muy indiferente.
+
+GUILLERMO.--Nos creemos felices en no ser demasiado felices. No, no
+servimos de airón al tocado de la fortuna.
+
+HAMLET.--¿Ni de suelas á su calzado?
+
+RICARDO.--Ni uno, ni otro.
+
+HAMLET.--En tal caso estaréis colocados hacia su cintura: allí es el
+centro de los favores.
+
+GUILLERMO.--Cierto, como privados suyos.
+
+HAMLET.--Pues allí en lo más oculto... ¡Ah! dices bien, ella es una
+prostituta... ¿Qué hay de nuevo?
+
+RICARDO.--Nada, sino que ya los hombres van siendo buenos.
+
+HAMLET.--Señal que el día del juicio va á venir pronto. Pero vuestras
+noticias no son ciertas... Permitid que os pregunte más particularmente:
+¿por qué delitos os ha traído aquí vuestra mala suerte á vivir en
+prisión?
+
+GUILLERMO.--¿En prisión decís?
+
+HAMLET.--Sí: Dinamarca es una cárcel.
+
+RICARDO.--También el mundo lo será.
+
+HAMLET.--Y muy grande, con muchas guardas, encierros y calabozos; y
+Dinamarca es uno de los peores.
+
+RICARDO.--Nosotros no éramos de esa opinión.
+
+HAMLET.--Para vosotros podrá no serlo, porque nada hay bueno ni malo
+sino en fuerza de nuestra fantasía. Para mí es una verdadera cárcel.
+
+RICARDO.--Será vuestra ambición la que os le figura tal: la grandeza de
+vuestro ánimo le hallará estrecho.
+
+HAMLET.--¡Oh, Dios mío! Yo pudiera estar encerrado en la cáscara de una
+nuez, y creerme soberano de un estado inmenso.... Pero estos sueños
+terribles me hacen infeliz.
+
+RICARDO.--Todos esos sueños son ambición, y todo cuanto al ambicioso le
+agita no es más que la sombra de un sueño.
+
+HAMLET.--El sueño en sí no es más que una sombra.
+
+RICARDO.--Ciertamente, y yo considero la ambición por tan ligera y vana,
+que me parece la sombra de una sombra.
+
+HAMLET.--De donde resulta que los mendigos son cuerpos, y los monarcas y
+héroes agigantados, sombras de los mendigos... Iremos un rato á la
+corte, señores, porque á la verdad no tengo la cabeza para discurrir.
+
+LOS DOS.--Os iremos sirviendo.
+
+HAMLET.--¡Oh! no se trate de eso. No os quiero confundir con mis
+criados, que, á fe de hombre de bien, me sirven indignamente. Pero
+decidme, por nuestra amistad antigua: ¿qué hacéis en Elsingor?
+
+RICARDO.--Señor, hemos venido únicamente á veros.
+
+HAMLET.--Tan pobre soy, que aun de gracias estoy escaso: no obstante,
+agradezco vuestra fineza... Bien que os puedo asegurar que mis gracias,
+aunque se paguen á ochavo, se pagan mucho. ¿Y quién os ha hecho venir?
+¿Es libre esta visita? ¿Me la hacéis por vuestro gusto propio? Vaya,
+habladme con franqueza; vaya, decídmelo.
+
+GUILLERMO.--¿Y qué os hemos de decir, señor?
+
+HAMLET.--Todo lo que haya acerca de esto. A vosotros os envían sin duda,
+y en vuestros ojos hallo una especie de confesión, que toda vuestra
+reserva no puede desmentir. Yo sé que el bueno del rey y también la
+reina os han mandado que vengáis.
+
+RICARDO.--Pero ¿á qué fin?
+
+HAMLET.--Eso es lo que debéis decirme. Pero os pido por los derechos de
+nuestra amistad, por la conformidad de nuestros años juveniles, por las
+obligaciones de nuestro no interrumpido afecto, por todo aquello, en
+fin, que sea para vosotros más grato y respetable, que me digáis con
+sencillez la verdad. ¿Os han mandado venir, ó no?
+
+RICARDO (_mirando á Guillermo_).--¿Qué dices tú?
+
+HAMLET.--Ya os he dicho que lo estoy viendo en vuestros ojos: si me
+estimáis de veras, no hay que desmentirlos.
+
+GUILLERMO.--Pues, señor, es cierto: nos han hecho venir.
+
+HAMLET.--Y yo os voy á decir el motivo: así me anticiparé á vuestra
+propia confesión, sin que la fidelidad que debéis al rey y la reina
+quede por vosotros ofendida. Yo he perdido de poco tiempo á esta parte,
+sin saber la causa, toda mi alegría, olvidando mis ordinarias
+ocupaciones; y este accidente ha sido tan funesto á mi salud, que la
+tierra, esa divina máquina, me parece un promontorio estéril; ese dosel
+magnífico de los cielos, ese hermoso firmamento que veis sobre nosotros,
+esa techumbre majestuosa sembrada de doradas luces, no otra cosa me
+parece que una desagradable y pestífera multitud de vapores. ¡Qué
+admirable fábrica es la del hombre! ¡Qué noble su razón! ¡Qué infinitas
+sus facultades! ¡Qué expresivo y maravilloso en su forma y sus
+movimientos! ¡Qué semejante á un ángel en sus acciones! Y en su
+espíritu, ¡qué semejante a Dios! El es, sin duda lo más hermoso de la
+tierra, el más perfecto de todos los animales. Pues no obstante, ¿qué
+juzgáis que es en mi estimación ese purificado polvo? El hombre no me
+deleita... ni menos la mujer... bien que ya veo en vuestra sonrisa que
+aprobáis mi opinión.
+
+RICARDO.--En verdad, señor, que no habéis acertado mis ideas.
+
+HAMLET.--Pues ¿por qué te reías cuando dije que no me deleita el
+hombre?
+
+RICARDO.--Me reí al considerar, puesto que los hombres no os deleitan,
+qué comidas de cuaresma daréis á los cómicos que hemos hallado en el
+camino, y están ahí deseando emplearse en servicio vuestro.
+
+HAMLET.--El que hace de rey sea muy bien venido; S. M. recibirá mis
+obsequios como es de razón: el arrojado caballero sacará á lucir su
+espada y su broquel, el enamorado no suspirará en balde, el que hace de
+loco acabará su papel en paz, el patán dará aquellas risotadas con que
+sacude los pulmones áridos, y la dama expresará libremente su pasión, ó
+las interrupciones del verso hablarán por ella. ¿Y qué cómicos son?
+
+RICARDO.--Los que más os agradan regularmente. La compañía trágica de
+nuestra ciudad.
+
+HAMLET.--¿Y por qué andan vagando así? ¿No les sería mejor para su
+reputación y sus intereses establecerse en alguna parte?
+
+RICARDO.--Creo que los últimos reglamentos se lo prohiben.
+
+HAMLET.--¿Son hoy tan bien recibidos como cuando yo estuve en la ciudad?
+¿Acude siempre el mismo concurso?
+
+RICARDO.--No; señor; no, por cierto.
+
+HAMLET.--¿Y en qué consiste? ¿Se han echado á perder?
+
+RICARDO.--No, señor. Ellos han procurado seguir siempre su acostumbrado
+método; pero hay aquí una cría de chiquillos, vencejos chillones, que
+gritando en la declamación fuera de propósito, son por esto mismo
+palmoteados hasta el exceso. Esta es la diversión del día; y tanto han
+denigrado los espectáculos ordinarios (como ellos los llaman), que
+muchos caballeros de espada en cinta, atemorizados de las plumas de
+ganso de este teatro, rara vez se atreven á poner el pie en los otros.
+
+HAMLET.--¡Oiga! ¿Conque son muchachos? ¿Y quién los sostiene? ¿Qué
+sueldo les dan? ¿Abandonarán el ejercicio cuando pierdan la voz para
+cantar? Y cuando tengan que hacerse cómicos ordinarios, como parece
+verosímil que suceda, si carecen de otros medios, ¿no dirán entonces que
+sus compositores los han perjudicado, haciéndolos declamar contra la
+profesión misma que han tenido que abrazar después?
+
+RICARDO.--Lo cierto es que han ocurrido ya muchos disgustos por ambas
+partes, y la nación ve sin escrúpulo continuarse la discordia entre
+ellos. Ha habido tiempo en que el dinero de las piezas no se cobraba
+hasta que el poeta y el cómico reñían y se hartaban de bofetones.
+
+HAMLET.--¿Es posible?
+
+GUILLERMO.--¡Oh, si lo es! Como que ha habido ya muchas cabezas rotas.
+
+HAMLET.--Y qué, ¿los chicos han vencido en esas peleas?
+
+RICARDO.--Cierto que sí, y se hubieran burlado del mismo Hércules con
+maza y todo.
+
+HAMLET.--No es extraño. Ya veis mi tío, rey de Dinamarca. Los que se
+mofaban de él mientras vivió mi padre, ahora dan veinte, cuarenta y aun
+cien ducados por su retrato de miniatura. En esto hay algo que es más
+que natural, si la filosofía pudiera describirlo.
+
+GUILLERMO.--Ya están ahí los cómicos.
+
+HAMLET.--Pues, caballeros, muy bien venidos á Elsingor; acercaos aquí,
+dadme las manos. Las señales de una buena acogida consisten por lo común
+en ceremonias y cumplimientos; pero permitid que os trate así, porque os
+hago saber que yo debo recibir muy bien á los cómicos en lo exterior, y
+no quisiera que las distinciones que á ellos les haga pareciesen mayores
+que las que os hago á vosotros. Bien venidos... Pero mi tío padre, y mi
+madre tía, á fe á fe, que se equivocan mucho.
+
+GUILLERMO.--¿En qué, señor?
+
+HAMLET.--Yo no estoy loco, sino cuando sopla el nordeste; pero cuando
+corre el sur, distingo muy bien un huevo de una castaña.
+
+
+ESCENA IX
+
+POLONIO y dichos
+
+
+POLONIO.--Dios os guarde, señores.
+
+HAMLET.--Oye aquí, Guillermo, y tú también... un oyente á cada lado.
+¿Veis aquel vejestorio que acaba de entrar? Pues aun no ha salido de
+mantillas.
+
+RICARDO.--O acaso habrá vuelto á ellas, porque según se dice, la vejez
+es segunda infancia.
+
+HAMLET.--Apostaré que me viene á hablar de los cómicos, tened cuidado...
+Pues, señor, tú tienes razón; eso fué el lunes por la mañana, no hay
+duda.
+
+POLONIO.--Señor, tengo que daros una noticia.
+
+HAMLET.--Señor, tengo que daros una noticia. (_Imitando la voz de
+Polonio_). Cuando Roscio era actor en Roma...
+
+POLONIO.--Señor, los cómicos han venido.
+
+HAMLET.--¡Tuh! ¡tuh! ¡tuh!
+
+POLONIO.--Como soy hombre de bien que sí.
+
+HAMLET.--Cada actor viene caballero en burro.
+
+ (_Hamlet declama este verso en tono trágico y los que dice poco
+ después_).
+
+POLONIO.--Estos son los más excelentes actores del mundo, así en la
+tragedia como en la comedia, historia ó pastoral, en lo cómico-pastoral,
+histórico-pastoral, trágico-histórico, tragi-cómico-histórico-pastoral,
+escena indivisible, poema ilimitado... ¡Qué! Para ellos ni Séneca es
+demasiado grave, ni Plauto demasiado ligero, y en cuanto á las reglas de
+composición y a la franqueza cómica, éstos son los únicos.
+
+HAMLET.--¡Oh Jefté, juez de Israel!...
+ ¡Qué tesoro poseíste!
+
+POLONIO.--¿Y qué tesoro era el suyo, señor?
+
+HAMLET.--¿Qué tesoro?
+
+ No más que una hermosa hija
+ á quien amaba en extremo.
+
+POLONIO.--Siempre pensando en mi hija.
+
+HAMLET.--¿No tengo razón, anciano Jefté?
+
+POLONIO.--Señor, si me llamáis Jefté, cierto es que tengo una hija á
+quien amo en extremo.
+
+HAMLET.--¡Oh! no es eso lo que sigue.
+
+POLONIO.--Pues ¿qué sigue, señor?
+
+HAMLET.--Esto:
+
+No hay más suerte que Dios, ni más destino. Y luego, ya sabes:
+
+ Que cuanto nos sucede El lo previno.
+
+Lee la primera línea de aquella devota canción, y ella sola te
+manifestará lo demás. Pero, ¿veis? Ahí vienen otros á hablar por mí.
+
+
+ESCENA X
+
+HAMLET, RICARDO, GUILLERMO, POLONIO y cuatro cómicos
+
+
+HAMLET.--Bien venidos, señores; me alegro de veros á todos tan buenos.
+Bien venidos... ¡Oh! ¡oh camarada antiguo! mucho se te ha arrugado la
+cara desde la última vez que te vi. ¿Vienes á Dinamarca á hacerme
+parecer viejo á mí también? ¡Y tú, mi niña, oiga! ya eres una señorita;
+por la Virgen, que ya está vuesamerced una cuarta más cerca del cielo
+desde que no la he visto. Dios quiera que tu voz, semejante á una pieza
+de oro falso, no se descubra al echarla en el crisol. Señores, muy bien
+venidos todos. Pero, amigos, yo voy en derechura al caso, y corro detrás
+del primer objeto que se me presenta, como halconero francés. Yo quiero
+al instante una relación. Sí, veamos alguna prueba de vuestra habilidad.
+Vaya un pasaje afectuoso.
+
+CÓMICO 1.º--¿Y cuál queréis, señor?
+
+HAMLET.--Me acuerdo de haberte oído en otro tiempo una relación que
+nunca se ha representado al público, ó una sola vez cuando más... Sí, y
+me acuerdo también que no agradaba á la multitud; no era ciertamente
+manjar para el vulgo. Pero á mí me pareció entonces, y aun á otros cuyo
+dictamen vale más que el mío, una excelente pieza, bien dispuesta la
+fábula, y escrita con elegancia y decoro. No faltó, sin embargo, quien
+dijo que no había en los versos toda la sal necesaria para sazonar el
+asunto, y que lo insignificante del estilo anunciaba poca sensibilidad
+en el autor; bien que no dejaban de tenerla por obra escrita con método,
+instructiva y elegante, y más brillante que delicada. Particularmente me
+gustó mucho en ella una relación que Eneas hace á Dido, y sobre todo
+cuando habla de muerte de Príamo. Si la tienes en la memoria... empieza
+por aquel verso... deja, deja, veré si me acuerdo.
+
+ Pirro feroz como la hircana tigre...
+
+ (_Todos los versos de esta escena los dicen con declamación
+ trágica_).
+
+No es este; pero empieza con Pirro... ¡ah!...
+
+ Pirro feroz, con pavonadas armas,
+ negras como su intento, reclinado
+ dentro en los senos del caballo enorme,
+ á la lóbrega noche parecía.
+ Ya su terrible, ennegrecido aspecto
+ mayor espanto da. Todo lo tiñe
+ de la cabeza al pie caliente sangre
+ de ancianos y matronas, de robustos
+ mancebos y de vírgenes, que abrasa
+ el fuego de inflamados edificios
+ en confuso montón; á cuya horrenda
+ luz que despiden, el caudillo insano
+ muerte y estrago esparce. Ardiendo en ira,
+ cubierto de cuajada sangre, vuelve
+ los ojos, al carbunclo semejantes,
+ y busca, instado de infernal venganza,
+ al viejo abuelo Príamo...
+
+Prosigue tú.
+
+POLONIO.--¡Muy bien declamado, á fe mía! con buen acento y bella
+expresión.
+
+CÓMICO 1.º-- Al momento
+ le ve lidiando, ¡resistencia breve!
+ contra los griegos; su temida espada
+ rebelde al brazo ya, le pesa inútil.
+ Pirro, de furias lleno, le provoca
+ á liza desigual; herirle intenta,
+ y el aire solo del funesto acero
+ postra al débil anciano. Y cual si fuese
+ a tanto golpe el Ilïon sensible,
+ al suelo desplomó sus techos altos,
+ ardiendo en llamas, y al rumor suspenso.
+ Pirro... ¿Le veis? la espada que venía
+ á herir del teucro la nevada frente
+ se detiene en los aires, y él inmoble,
+ absorto y mudo y sin acción su enojo,
+ la imagen de un tirano representa
+ que figuró el pincel. Mas como suele
+ tal vez el cielo en tempestad obscura
+ parar su movimiento, de los aires
+ el ímpetu cesar, y en silenciosa
+ quietud de muerte reposar el orbe,
+ hasta que el trueno, con horror zumbando,
+ rompe la alta región; así un instante
+ suspensa fué la cólera de Pirro,
+ y así, dispuesto á la venganza, el duro
+ combate renovó. No más tremendo
+ golpe en las armas de Mavorte eternas
+ dieron jamás los cíclopes tostados,
+ que sobre el triste anciano la cuchilla
+ sangrienta dió del sucesor de Aquiles.
+ ¡Oh fortuna falaz!... Vos, poderosos
+ dioses, quitadle su dominio injusto;
+ romped los rayos de su rueda y calces,
+ y el eje circular desde el Olimpo
+ caiga en pedazos del abismo al centro.
+
+POLONIO.--Es demasiado largo.
+
+HAMLET.--Lo mismo dirá de tus barbas el barbero. Prosigue. Este sólo
+gusta de ver bailar ó de oir cuentos de alcahuetas, ó si no se duerme.
+Prosigue con aquello de Hécuba.
+
+CÓMICO 1.º--Pero quien viese ¡oh vista dolorosa! la mal ceñida reina...
+
+HAMLET.--¡La mal ceñida reina!
+
+POLONIO.--Esto es bueno, mal ceñida reina, ¡bueno!
+
+Cómico 1.º--Pero quien viese ¡oh vista dolorosa!
+ la mal ceñida reina, el pie desnudo,
+ girar de un lado al otro, amenazando
+ extinguir con sus lágrimas el fuego...
+ En vez de vestidura rozagante
+ cubierto el seno, harto fecundo un día,
+ con las ropas del lecho arrebatadas
+ (ni a más le dió lugar el susto horrible),
+ rasgado un velo en su cabeza, donde
+ antes resplandeció corona augusta...
+ ¡Ay! quien la viese, á los supremos hados
+ con lengua venenosa execraría.
+ Los dioses mismos, si a piedad los mueve
+ el linaje mortal, dolor sintieran
+ de verla, cuando al implacable Pirro
+ halló esparciendo en trozos con su espada
+ del muerto esposo los helados miembros.
+ Lo ve, y exclama con gemido triste,
+ bastante á conturbar allá en su altura
+ las deidades de Olimpo, y los brillantes
+ ojos del cielo humedecer en lloro.
+
+POLONIO.--Ved cómo muda de color, y se le han saltado las lágrimas. No,
+no prosigáis.
+
+HAMLET.--Basta ya, presto me dirás lo que falta. Señor mío, es menester
+hacer que estos cómicos se establezcan, ¿lo entiendes? y agasajarlos
+bien. Ellos son sin duda el epítome histórico de los siglos, y más te
+valdrá tener después de muerto un mal epitafio que una mala reputación
+entre ellos mientras vivas.
+
+POLONIO.--Yo, señor, los trataré conforme á sus méritos.
+
+HAMLET.--¡Qué cabeza ésta! No, señor, mucho mejor. Si a los hombres se
+los hubiese de tratar según merecen, ¿quién escaparía de ser azotado?
+Trátalos como corresponde á tu nobleza y á tu propio honor; cuanto menor
+sea su mérito, mayor sea tu bondad. Acompáñalos.
+
+POLONIO.--Venid, señores.
+
+HAMLET.--Amigos, id con él. Mañana habrá comedia. Oye aquí tú, amigo,
+dime, ¿no pudierais representar _la Muerte de Gonzago_?
+
+CÓMICO 1.º--Sí, señor.
+
+HAMLET.--Pues mañana á la noche quiero que se haga. ¿Y no podrías, si
+fuese menester aprender de memoria unos doce ó diez y seis versos que
+quiero escribir é insertar en la pieza? ¿Podrás?
+
+CÓMICO 1.º--Sí, señor.
+
+HAMLET.--Muy bien; pues vete con aquel caballero, y cuenta no hagáis
+burla de él. Amigos, hasta la noche. Pasadlo bien.
+
+RICARDO.--Señor...
+
+HAMLET.--Id con Dios.
+
+
+ESCENA XI
+
+HAMLET
+
+
+Ya estoy solo. ¡Qué abatido, qué insensible soy! ¿No es admirable que
+este actor, en una fábula, en una ficción, pueda dirigir tan á su placer
+el ánimo, que así agite y desfigure el rostro en la declamación,
+vertiendo de sus ojos lágrimas, débil la voz, y todas sus acciones tan
+acomodadas á lo que quiere expresar? Y esto por nadie: por Hécuba. ¿Y
+quién es Hécuba para él, ó él para ella, que así llora sus infortunios?
+Pues ¡qué no haría si él tuviese los tristes motivos de dolor que yo
+tengo! Inundaría el teatro con llanto, su terrible acento conturbaría á
+cuantos le oyesen, llenaría de desesperación al culpado, de temor al
+inocente, al ignorante de confusión, y sorprendería con asombro la
+facultad de los ojos y los oídos. ¡Pero yo, miserable, sin vigor y
+estúpido, sueño adormecido, permanezco mudo, y miro con tal indiferencia
+mis agravios! Qué, ¿nada merece un rey con quien se cometió el más atroz
+delito para despojarle del cetro y la vida? ¿Soy cobarde yo? ¿Quién se
+atreve á llamarme villano, ó á insultarme en mi presencia, arrancarme la
+barba, soplármela al rostro, asirme de la nariz, ó hacerme tragar lejía
+que me llegue al pulmón? ¿Quién se atreve a tanto? ¿Sería yo capaz de
+sufrirlo? Sí, que no es posible sino que yo sea como la paloma, que
+carece de hiel, incapaz de acciones crueles; á no ser esto, ya se
+hubieran cebado los milanos del aire en los despojos de aquel indigno,
+deshonesto, homicida, pérfido seductor, feroz malvado, que vive sin
+remordimientos de su culpa. Pero ¿por qué he de ser tan necio? ¿Será
+generoso proceder el mío, que yo, hijo de un querido padre (de cuya
+muerte alevosa el cielo y el infierno mismo me piden venganza),
+afeminado y débil desahogue con palabras el corazón, prorrumpa en
+execraciones vanas como una prostituta vil ó un pillo de cocina? ¡Ah!
+no, ni aun sólo imaginarlo. ¡Eh!... Yo he oído que tal vez asistiendo á
+una representación hombres muy culpados, han sido heridos en el alma con
+tal violencia por la ilusión del teatro, que á vista de todos han
+publicado sus delitos; que la culpa, aunque sin lengua, siempre se
+manifestará por medios maravillosos. Yo haré que estos actores
+representen delante de mi tío algún pasaje que tenga semejanza con la
+muerte de mi padre. Yo le heriré en lo más vivo del corazón, observaré
+sus miradas; si muda de color, si se estremece, ya sé lo que me toca
+hacer. La aparición que vi pudiera ser un espíritu del infierno. Al
+demonio no le es difícil presentarse bajo la más agradable forma; sí, y
+acaso como él es tan poderoso sobre una imaginación perturbada,
+valiéndose de mi propia debilidad y melancolía, me engaña para perderme.
+Yo voy á adquirir pruebas más sólidas, y esta representación ha de ser
+el lazo en que se enrede la conciencia del rey.
+
+
+
+
+ACTO III
+
+
+ESCENA PRIMERA
+
+Galería de palacio
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, OFELIA, RICARDO, GUILLERMO
+
+
+CLAUDIO.--¿Y no os fué posible indagar en la conversación que con él
+tuvisteis, de qué nace aquel desorden de espíritu que tan cruelmente
+altera su quietud con turbulenta y peligrosa demencia?
+
+RICARDO.--El mismo reconoce los extravíos de su razón, pero no ha
+querido manifestarnos el origen de ellos.
+
+GUILLERMO.--Ni le hallamos en disposición de ser examinado, porque
+siempre huye de la cuestión con un rasgo de locura, cuando ve que le
+conducimos al punto de descubrir la verdad.
+
+GERTRUDIS.--¿Fuisteis bien recibidos de él?
+
+RICARDO.--Con mucha cortesía.
+
+GUILLERMO.--Pero se le conocía una cierta sujeción.
+
+RICARDO.--Preguntó poco, pero respondía á todo con prontitud.
+
+GERTRUDIS.--¿Le habéis convidado para alguna diversión?
+
+RICARDO.--Sí, señora, porque casualmente habíamos encontrado una
+compañía de cómicos en el camino: se lo dijimos, y mostró complacencia
+al oirlo. Están ya en la corte, y creo que tienen orden de representarle
+esta noche una pieza.
+
+POLONIO.--Así es la verdad, y me ha encargado de suplicar á VV. MM. que
+asistan á verla y oirla.
+
+CLAUDIO.--Con mucho gusto: me complace en extremo saber que tiene tal
+inclinación. Vosotros, señores, excitadle á ella, y aplaudid su
+propensión á este género de placeres.
+
+RICARDO.--Así lo haremos.
+
+
+ESCENA II
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, OFELIA
+
+
+CLAUDIO.--Tú, mi amada Gertrudis, deberás también retirarte, porque
+hemos dispuesto que Hamlet al venir aquí, como si fuera casualidad,
+encuentre á Ofelia. Su padre y yo, testigos los más aptos para el fin,
+nos colocaremos donde veamos sin ser vistos: así podremos juzgar de lo
+que entre ambos pase, y en las acciones y palabras del príncipe
+conoceremos si es pasión de amor el mal de que adolece.
+
+GERTRUDIS.--Voy á obedeceros; y por mi parte, Ofelia, ¡oh, cuánto
+desearía que tu rara hermosura fuese el dichoso origen de la demencia de
+Hamlet! Entonces yo debería esperar que tus prendas amables pudieran
+para vuestra mutua felicidad restituirle su salud perdida.
+
+OFELIA.--Yo, señora, también quisiera que fuese así.
+
+
+ESCENA III
+
+CLAUDIO, POLONIO, OFELIA
+
+
+POLONIO.--Paséate por aquí, Ofelia. Si V. M. gusta podemos ya
+ocultarnos. Haz que lees en este libro (_dándole un libro_): esta
+ocupación disculpará la soledad del sitio... ¡Materia es por cierto en
+que tenemos mucho de que acusarnos! ¡Cuántas veces con el semblante de
+la devoción y la apariencia de acciones piadosas engañamos al diablo
+mismo!
+
+CLAUDIO.--Demasiado cierto es... (_Ap._) ¡Qué cruelmente ha herido esa
+reflexión mi conciencia! El rostro de la meretriz, hermoseada con el
+arte, no es más feo despojado de los afeites, que lo es mi delito
+disimulado en palabras traidoras. ¡Oh, qué pesada carga me oprime!
+
+POLONIO.--Ya le siento llegar, señor; conviene retirarnos.
+
+
+ESCENA IV
+
+HAMLET, OFELIA
+
+(Hamlet dirá este monólogo, creyéndose solo. Ofelia á un extremo del
+teatro lee.)
+
+
+HAMLET.--Existir o no existir, ésta es la cuestión. ¿Cuál es más digna
+acción del ánimo: sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, ú
+oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darles fin con
+atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño,
+diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número,
+patrimonio de nuestra débil naturaleza?... Este es un término que
+deberíamos solicitar con ansia. Morir es dormir... y tal vez soñar. Sí,
+y ved aquí el grande obstáculo; porque el considerar qué sueños podrán
+ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este
+despojo mortal, es razón harto poderosa para detenernos. Esta es la
+consideración que hace nuestra infelicidad tan larga. ¿Quién, si esto no
+fuese, aguantaría la lentitud de los tribunales, la insolencia de los
+empleados, las tropelías que recibe pacífico el mérito, de los hombres
+más indignos, las angustias de un mal pagado amor, las injurias y
+quebrantos de la edad, la violencia de los tiranos, el desprecio de los
+soberbios, cuando el que esto sufre pudiera procurar su quietud con sólo
+un puñal? ¿Quién podría tolerar tanta opresión, sudando, gimiendo bajo
+el peso de una vida molesta, si no fuese que el temor de que existe
+alguna cosa más allá de la muerte (aquel país desconocido, de cuyos
+límites ningún caminante torna) nos embaraza en dudas y nos hace sufrir
+los males que nos cercan, antes que ir á buscar otros de que no tenemos
+seguro conocimiento? Esta previsión nos hace á todos cobardes: así la
+natural tintura de valor se debilita con los barnices pálidos de la
+prudencia; las empresas de mayor importancia por esta sola consideración
+mudan camino, no se ejecutan, y se reducen á designios vanos. Pero...
+¡la hermosa Ofelia! Graciosa niña, espero que mis defectos no serán
+olvidados en tus oraciones.
+
+OFELIA.--¿Cómo os habéis sentido, señor, en todos estos días?
+
+HAMLET.--Muchas gracias. Bien.
+
+OFELIA.--Conservo en mi poder algunas expresiones vuestras que deseo
+restituiros mucho tiempo ha, y os pido que ahora las toméis.
+
+HAMLET.--No, yo nunca te di nada.
+
+OFELIA.--Bien sabéis, señor, que os digo verdad... Y con ellas me
+dísteis palabras de tan suave aliento compuestas, que alimentaron con
+extremo su valor; pero ya disipado aquel perfume, recibidlas, que un
+alma generosa considera como viles los más opulentos dones, si llega á
+entibiarse el afecto de quien los dió. Vedlos aquí.
+
+(_Presentándole algunas joyas. Hamlet rehusa tomarlas_).
+
+HAMLET.--¡Oh! ¡oh! ¿Eres honesta?
+
+OFELIA.--Señor...
+
+HAMLET.--¿Eres hermosa?
+
+OFELIA.--¿Qué pretendéis decir con eso?
+
+HAMLET.--Que si eres honesta y hermosa, no debes consentir que tu
+honestidad trate con tu belleza.
+
+OFELIA.--¿Puede acaso tener la hermosura mejor compañera que la
+honestidad?
+
+HAMLET.--Sin duda alguna. El poder de la hermosura convertirá á la
+honestidad en una alcahueta, antes que la honestidad logre dar á la
+hermosura su semejanza. En otro tiempo se tenía esto por una paradoja;
+pero en la edad presente es cosa probada... Yo te quería antes, Ofelia.
+
+OFELIA.--Así me lo dabais á entender.
+
+HAMLET.--Y tú no debieras haberme creído, porque nunca puede la virtud
+ingerirse tan perfectamente en nuestro endurecido tronco, que nos quite
+aquel resquemo original... Yo no te he querido nunca.
+
+OFELIA.--Muy engañada estuve.
+
+HAMLET.--Mira, vete á un convento: ¿para qué te has de exponer á ser
+madre de hijos pecadores? Yo soy medianamente bueno; pero al considerar
+algunas cosas de que puedo acusarme, sería mejor que mi madre no me
+hubiese parido. Yo soy muy soberbio, vengativo, ambicioso, con más
+pecados sobre mi cabeza que pensamientos para explicarlos, fantasía para
+darles forma, ni tiempo para llevarlos á ejecución. ¿A qué fin los
+miserables como yo han de existir arrastrados entre el cielo y la
+tierra? Todos somos insignes malvados: no creas á ninguno de nosotros;
+vete, vete á un convento... ¿En dónde está tu padre?
+
+OFELIA.--En casa está, señor.
+
+HAMLET.--¿Sí? pues que cierren bien todas las puertas, para que si
+quiere hacer locuras las haga dentro de su casa. Adiós.
+
+(_Hace que se va, y vuelve_)
+
+OFELIA.--¡Oh, mi buen Dios, favorecedle!
+
+HAMLET.--Si te casas, quiero darte esta maldición en dote. Aunque seas
+un hielo en la castidad, aunque seas tan pura como la nieve, no podrás
+librarte de la calumnia. Vete á un convento. Adiós. Pero... escucha: si
+tienes necesidad de casarte, cásate con un tonto; porque los hombres
+avisados saben muy bien que vosotras los convertís en fieras... Al
+convento, y pronto. Adiós.
+
+(_Hace, que se va, y vuelve_).
+
+OFELIA.--¡El cielo con su poder le alivie!
+
+HAMLET.--He oído hablar mucho de vuestros afeites y embelecos. La
+naturaleza os dió una cara, y vosotras os hacéis otra distinta. Con esos
+brinquillos, ese pasito corto, ese hablar aniñado, pasáis por inocentes
+y convertís en gracia vuestros defectos mismos. Pero no hablemos más de
+esta materia, que me ha hecho perder la razón... Digo sólo que de hoy en
+adelante no habrá más casamientos; los que ya están casados (exceptuando
+uno) permanecerán así; los otros se quedarán solteros... Véte al
+convento, véte.
+
+
+ESCENA V
+
+OFELIA
+
+
+¡Oh, qué trastorno ha padecido esa alma generosa! La penetración del
+cortesano, la lengua del sabio, la espada del guerrero, la esperanza y
+delicias del estado, el espejo de la cultura, el modelo de la gentileza
+que estudiaban los más advertidos, todo, todo se ha aniquilado. Y yo, la
+más desconsolada é infeliz de las mujeres, que gusté algún día la miel
+de sus promesas suaves, veo ahora aquel noble y sublime entendimiento
+desacordado, como la campana sonora que se hiende; aquella incomparable
+presencia, aquel semblante de florida juventud, alterado con el frenesí.
+¡ Oh, cuánta, cuánta es mi desdicha de haber visto lo que vi, para ver
+ahora lo que veo!
+
+
+ESCENA VI
+
+CLAUDIO, POLONIO, OFELIA
+
+
+CLAUDIO.--¡Amor! ¡Qué! No van por este camino sus afectos; ni en lo que
+ha dicho, aunque algo falto de orden, hay nada que parezca locura.
+Alguna idea tiene en el ánimo que cubre y fomenta su melancolía, y
+recelo que ha de ser un mal el fruto que produzca. A fin de prevenirlo,
+he resuelto que salga prontamente para Inglaterra á pedir en mi nombre
+los atrasados tributos. Acaso el mar y los países diferentes podrán con
+la variedad de objetos alejar esta pasión que le ocupa, sea la que
+fuere, sobre la cual su imaginación sin cesar golpea. ¿Qué te parece?
+
+POLONIO.--Que así es lo mejor. Pero yo creo, no obstante, que el origen
+y principio de su aflicción provengan de un amor mal correspondido. Tú,
+Ofelia, no hay para qué nos cuentes lo que te ha dicho el príncipe, que
+todo lo hemos oído.
+
+
+ESCENA VII
+
+CLAUDIO, POLONIO
+
+
+POLONIO.--Haced lo que os parezca, señor; pero si lo juzgáis á
+propósito, sería bien que la reina retirada á solas con él, luego que se
+acabe el espectáculo le inste a que le manifieste sus penas, hablándole
+con entera libertad. Yo, si lo permitís, me pondré en paraje de donde
+pueda oir toda la conversación. Si no logra su madre descubrir este
+arcano, enviadle á Inglaterra, ó desterradle adonde vuestra prudencia os
+dicte.
+
+CLAUDIO.--Así se hará. La locura de los poderosos debe ser examinada con
+escrupulosa atención.
+
+
+ESCENA VIII
+
+Salón de palacio
+
+ El salón estará iluminado; habrá asientos que formen semicírculo
+ para el concurso que ha de asistir al espectáculo. Ha de haber en
+ el foro una gran puerta con pabellones y cortina, por donde saldrán
+ á su tiempo los actores que deben representar.
+
+HAMLET y dos cómicos
+
+
+HAMLET.--Dirás este pasaje en la forma que te le he declamado yo: con
+soltura de lengua, no con voz desentonada, como lo hacen muchos de
+nuestros cómicos; más valdría entonces dar mis versos al pregonero para
+que los dijese. Ni manotees así acuchillando el aire; moderación en
+todo, puesto que aun en el torrente, la tempestad, y por mejor decir, el
+huracán de las pasiones, se debe conservar aquella templanza que hace
+suave y elegante la expresión. A mí me desazona en extremo ver á un
+hombre muy cubierta la cabeza con su cabellera, que á fuerza de gritos
+estropea los afectos que quiere exprimir, y rompe y desgarra los oídos
+del vulgo rudo, que sólo gusta de gesticulaciones insignificantes y de
+estrépito. Yo mandaría azotar á un energúmeno de tal especie; Herodes de
+farsa, más furioso que el mismo Herodes. Evita, evita este vicio.
+
+CÓMICO 1.º--Así os lo prometo.
+
+HAMLET.--Ni seas tampoco demasiado frío; tu misma prudencia debe
+guiarte. La acción debe corresponder á la palabra, y ésta á la acción,
+cuidando siempre de no atropellar la simplicidad de la naturaleza. No
+hay defecto que más se oponga al fin de la representación, que desde el
+principio hasta ahora ha sido y es ofrecer á la naturaleza un espejo en
+que vea la virtud su propia forma, el vicio su imagen, cada nación y
+cada siglo sus principales caracteres. Si esta pintura se exagera ó se
+debilita, excitará la risa de los ignorantes; pero no puede menos de
+disgustar á los hombres de buena razón, cuya censura debe ser para
+vosotros de más peso que la de toda la multitud que llena el teatro. Yo
+he visto representar á algunos cómicos, que otros aplaudían con
+entusiasmo, por no decir con escándalo, los cuales no tenían acento ni
+figura de cristianos, ni de gentiles, ni de hombres; que al verlos
+hincharse y bramar no los juzgué de la especie humana, sino unos
+simulacros rudos de hombres, hechos por algún mal aprendiz. Tan
+inicuamente imitaban la naturaleza.
+
+CÓMICO 1.º--Yo creo que en nuestra compañía se ha corregido bastante ese
+defecto.
+
+HAMLET.--Corregidle del todo, y cuidad también que los que hacen de
+payos no añadan nada á lo que está escrito en su papel; porque algunos
+de ellos, para hacer reir á los oyentes más adustos, empiezan á dar
+risotadas, cuando el interés del drama debería ocupar toda la atención.
+Esto es indigno, y manifiesta en los necios que lo practican el ridículo
+empeño de lucirlo. Id á prepararos.
+
+
+ESCENA IX
+
+HAMLET, POLONIO, RICARDO, GUILLERMO
+
+
+HAMLET.--Y bien, Polonio, ¿gustará al rey de oir esta pieza?
+
+POLONIO.--Sí, señor, al instante, y la reina también.
+
+HAMLET.--Ve á decir á los cómicos que se despachen. ¿Queréis ir vosotros
+á darles prisa?
+
+RICARDO.--Con mucho gusto.
+
+
+ESCENA X
+
+HAMLET, HORACIO
+
+
+HAMLET.--¿Quién es?... ¡Ah! Horacio.
+
+HORACIO.--Veisme aquí, señor, á vuestras órdenes.
+
+HAMLET.--Tú, Horacio, eres un hombre cuyo trato me ha agradado siempre.
+
+HORACIO.--¡Oh! señor...
+
+HAMLET.--No creas que pretendo adularte; ¿ni qué utilidades puedo yo
+esperar de ti, que exceptuando tus buenas prendas, no tienes otras
+rentas para alimentarte y vestirte? ¿Habrá quien adule al pobre? No...
+Los que tienen almibarada la lengua, váyanse á lamer con ella la
+grandeza estúpida, y doblen los goznes de sus rodillas donde la lisonja
+encuentre galardón. ¿Me has entendido? Desde que mi alma se halló capaz
+de conocer á los hombres y pudo elegirlos, tú fuiste el escogido y
+marcado para ella; porque siempre, ó desgraciado ó feliz, has recibido
+con igual semblante los premios y los reveses de la fortuna. Dichosos
+aquéllos cuyo temperamento y juicio se combinan con tal acuerdo, que no
+son entre los dedos de la fortuna una flauta dispuesta á sonar según
+ella guste. Dame un hombre que no sea esclavo de sus pasiones, y yo le
+colocaré en el centro de mi corazón: sí, en el corazón de mi corazón,
+como lo hago contigo. Pero yo me dilato demasiado en esto. Esta noche se
+representa un drama delante del rey; una de sus escenas contiene
+circunstancias muy parecidas á las de la muerte de mi padre, de que ya
+te hablé. Te encargo que cuando este paso se represente observes á mi
+tío con la más viva atención del alma; si al ver uno de aquellos lances
+su oculto delito no se descubre por sí solo, sin duda el que hemos visto
+es un espíritu infernal, y son todas mis ideas más negras que los
+yunques de Vulcano. Examínale cuidadosamente: yo también fijaré mi vista
+en su rostro, y después uniremos nuestras observaciones para juzgar lo
+que su exterior nos anuncie.
+
+HORACIO.--Está bien, señor; y si durante el espectáculo logra hurtar á
+nuestra indagación el menor arcano, yo pago el hurto.
+
+HAMLET.--Ya vienen á la función; vuélvome á hacer el loco, y tú busca
+asiento.
+
+
+ESCENA XI
+
+ CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, HORACIO, POLONIO, OFELIA, RICARDO,
+ GUILLERMO y acompañamiento de damas, caballeros, pajes y guardias.
+
+(_Suena marcha dánica_).
+
+
+CLAUDIO.--¿Cómo estás, mi querido Hamlet?
+
+HAMLET.--Muy bueno, señor; me mantengo del aire como el camaleón,
+engordo de esperanzas. No podréis vos cebar así á vuestros capones.
+
+CLAUDIO.--No comprendo esa respuesta, Hamlet, ni tales razones son para
+mí.
+
+HAMLET.--Ni para mí tampoco. ¿No dices tú que una vez representaste en
+la universidad? ¿eh?
+
+POLONIO.--Sí, señor, así es; y fuí reputado por muy buen actor.
+
+HAMLET.--¿Y qué hiciste?
+
+POLONIO.--El papel de Julio César. Bruto me asesinaba en el Capitolio.
+
+HAMLET.--Muy bruto fué el que cometió en el Capitolio tan capital
+delito. ¿Están ya prevenidos los cómicos?
+
+RICARDO.--Sí, señor, y esperan sólo vuestras órdenes.
+
+GERTRUDIS.--Ven aquí, mi querido Hamlet, ponte á mi lado.
+
+ (_Gertrudis y Claudio se sientan junto á la puerta por donde han de
+ salir los actores. Siguen por su orden las damas y caballeros.
+ Hamlet se sienta en el suelo á los pies de Ofelia_).
+
+HAMLET.--No, señora; aquí hay un imán de más atracción para mí.
+
+POLONIO.--¡Ah! ¡ah! ¿habéis notado eso?
+
+HAMLET.--¿Permitiréis que me ponga sobre vuestra rodilla?
+
+OFELIA.--No, señor.
+
+HAMLET.--Quiero decir, apoyar mi cabeza en vuestra rodilla.
+
+OFELIA.--Sí, señor.
+
+HAMLET.--¿Pensáis que yo quisiera cometer alguna indecencia?
+
+OFELIA.--No, no pienso nada de eso.
+
+HAMLET.--¡Qué dulce cosa es...!
+
+OFELIA.--¿Qué decís, señor?
+
+HAMLET.--Nada.
+
+OFELIA.--Se conoce que estáis de fiesta.
+
+HAMLET.--¿Quién yo?
+
+OFELIA.--Sí, señor.
+
+HAMLET.--Lo hago sólo por divertiros. Y bien mirado, ¿qué debe hacer un
+hombre sino vivir alegre? Ved mi madre qué contenta está, y mi padre
+murió ayer.
+
+OFELIA.--¡Eh! no, señor, que ya hace dos meses.
+
+HAMLET.--¿Tanto ha? ¡Oh! pues quiero vestirme todo de armiños, y llévese
+el diablo el luto. ¡Dios mío! ¿dos meses há que murió, y todavía se
+acuerdan de él? De esa manera ya puede esperarse que la memoria de un
+grande hombre le sobreviva quizás medio año; bien que es menester que
+haya sido fundador de iglesias, que si no, por la Virgen santa no habrá
+nadie que de él se acuerde, como del caballo de palo, de quien dice
+aquel epitafio:
+
+ Ya murió el caballito de palo,
+ Y ya le olvidaron así que murió.
+
+ (Suenan trompetas, y se da principio á la escena muda.--Salen el
+ duque y la duquesa (que lo harán los cómicos primero y segundo); al
+ encontrarse, se saludan y abrazan afectuosamente; ella se arrodilla
+ mostrando el mayor respeto; él la levanta y reclina la cabeza
+ sobre el pecho de su esposa. Acuéstase el duque en un lecho de
+ flores, y ella se retira al verle dormido. Sale el cómico tercero
+ (que hace el papel de Luciano, sobrino del duque), se acerca, le
+ quita al duque la corona, la besa, le derrama en el oído una
+ porción de licor que lleva en un frasco, y hecho esto se va. Vuelve
+ la duquesa, y hallando muerto á su marido, manifiesta gran
+ sentimiento. Sale Luciano con dos ó tres que le acompañan, y hace
+ ademanes de dolor; manda retirar el cadáver, y quedando á solas con
+ la duquesa, la solicita y la ofrece dádivas; ella resiste un poco y
+ le desdeña, pero al fin admite su amor. Vanse.)
+
+OFELIA.--¿Qué significa esto, señor?
+
+HAMLET.--Esto es un asesinato oculto, y anuncia grandes maldades.
+
+OFELIA.--Según parece, la escena muda contiene el argumento del drama.
+
+
+ESCENA XII
+
+Cómico cuarto y dichos
+
+
+HAMLET.--Ahora lo sabremos por lo que nos diga ese actor; los cómicos no
+pueden callar un secreto, todo lo cuentan.
+
+OFELIA.--¿Nos dirá éste lo que significa la escena que hemos visto?
+
+HAMLET.--Sí, por cierto, y cualquiera otra escena que le hagáis ver.
+Como no os avergoncéis de representársela, él no se avergonzará de
+deciros lo que significa.
+
+OFELIA.--¡Qué malo, qué malo sois! Pero dejadme atender á la pieza.
+
+CÓMICO 4.º--Humildemente os pedimos
+ que escuchéis esta tragedia,
+ disimulando las faltas
+ que haya en nosotros y en ella.
+
+HAMLET.--¿Es esto prólogo, ú mote de sortija?
+
+OFELIA.--¡Qué corto ha sido!
+
+HAMLET.--Como cariño de mujer.
+
+
+ESCENA XIII
+
+Cómico primero, cómico segundo y dichos
+
+CÓMICO 1.º--Ya treinta vueltas dió de Febo el carro á las ondas
+ saladas de Nereo y al globo de la tierra, y treinta veces con luz
+ prestada han alumbrado el suelo doce lunas, en giros repetidos,
+ después que el dios de amor y el himeneo nos enlazaron, para dicha
+ nuestra, en nudo santo el corazón y el cuello.
+
+CÓMICO 2.º--Y ¡oh! quiera el cielo que otros tantos giros á la luna
+ y al sol, señor, contemos antes que el fuego; de este amor se
+ apague. Pero es mi pena inconsolable al veros doliente, triste y
+ tan diverso ahora de aquel que fuisteis... Tímida recelo... Mas
+ toda mi aflicción nada os conturbe; que en pecho femenil llega al
+ exceso el temor y el amor. Allí residen en igual proporción ambos
+ afectos, ó no existe ninguno, ó se combinan éste y aquél con el
+ mayor extremo. Cuán grande es el amor que á vos me inclina, las
+ pruebas lo dirán que dadas tengo; pues tal es mi temor. Si un fino
+ amante, sin motivo tal vez vive temiendo, la que al veros así toda
+ es temores, muy puro amor abrigará en el pecho.
+
+ CÓMICO 1.º--Sí, yo debo dejarte, amada mía; inevitable es ya;
+ cederán presto á la muerte mis fuerzas fatigadas; tú vivirás,
+ gozando del obsequio y el amor de la tierra. Acaso entonces un
+ digno esposo...
+
+CÓMICO 2.º--No, dad al silencio esos anuncios. ¿Yo? Pues ¿no serían
+ traición culpable en mí tales afectos? ¿Yo un nuevo esposo? No; la
+ que se entrega al segundo señor, mató al primero.
+
+HAMLET.--Esto es zumo de ajenjos.
+
+CÓMICO 2.º--Motivos de interés tal vez inducen á renovar los nudos
+ de himeneo, no motivos de amor; yo causaría segunda muerte á mi
+ difunto dueño, cuando del nuevo esposo recibiera en tálamo nupcial
+ amantes besos.
+
+CÓMICO 1.º--No dudaré que el corazón te dicta lo que aseguras hoy;
+ fácil creemos cumplir lo prometido, y fácilmente se quebranta y se
+ olvida. Los deseos del hombre á la memoria están sumisos, que nace
+ activa y desfallece presto. Así pende del ramo acerbo el fruto, y
+ así maduro, sin impulso ajeno, se desprende después. Difícilmente
+ nos acordamos de llevar á efecto promesas hechas á nosotros mismos,
+ que al cesar la pasión cesa el empeño. Cuando de la aflicción y la
+ alegría se moderan los ímpetus violentos, con ellos se disipan las
+ ideas á que dieron lugar, y el más ligero acaso los placeres en
+ afanes muda tal vez, y en risa los lamentos. Amor, como la suerte,
+ es inconstante: que en este mundo al fin nada hay eterno, y aun se
+ ignora si él manda á la fortuna, ó si ésta del amor cede al
+ imperio. Si el poderoso del lugar sublime se precipita, le
+ abandonan luego cuantos gozaron su favor; si el pobre sube á
+ prosperidad, los que le fueron más enemigos su amistad procuran (y
+ el amor sigue á la fortuna en esto) que nunca al venturoso amigos
+ faltan, ni al pobre desengaños y desprecios. Por diferente senda se
+ encaminan los destinos del hombre y sus afectos, y sólo en él la
+ voluntad es libre, mas no la ejecución; y así el suceso nuestros
+ designios todos desvanece. Tú me prometes no rendir á nuevo yugo
+ tu libertad... Esas ideas ¡ay! morirán cuando me vieres muerto.
+
+CÓMICO 2.º--Luces me niegue el sol, frutos la tierra, sin descanso
+ y placer viva muriendo, desesperada y en prisión obscura, su mesa
+ envidie al eremita austero; cuantas penas el ánimo entristecen,
+ todas turben el fin de mis deseos y los destruyan, ni quietud
+ encuentre en parte alguna con afán eterno; si ya difunto mi primer
+ esposo, segundas bodas pérfida celebro.
+
+HAMLET.--Si ella no cumpliese lo que promete...
+
+CÓMICO 1.º--Mucho juraste... Aquí gozar quisiera
+ solitaria quietud; rendido siento
+ al cansancio mi espíritu. Permite
+ que alguna parte le conceda al sueño
+ de las molestas horas.
+
+(_Se acuesta en un lecho de flores_)
+
+Cómico 2.º-- El te halague
+ con tranquilo descanso, y nunca el cielo
+ en unión tan feliz pesares mezcle. (_Vase_).
+
+HAMLET.--Y bien, señora, ¿qué tal os va pareciendo la pieza?
+
+GERTRUDIS.--Me parece que esa mujer promete demasiado.
+
+HAMLET.--Sí, pero lo cumplirá.
+
+CLAUDIO.--¿Te has enterado bien del asunto? ¿Tiene algo que sea de mal
+ejemplo?
+
+HAMLET.--No, señor, no. Si todo ello es mera ficción; un veneno...
+fingido; pero mal ejemplo, ¡qué! no, señor.
+
+CLAUDIO.--¿Cómo se intitula este drama?
+
+HAMLET.--_La Ratonera._ Cierto que sí... es un título metafórico. En
+esta pieza se trata de un homicidio cometido en Viena... el duque se
+llama Gonzago, y su mujer Baptista... Ya, ya veréis presto... ¡Oh! ¡es
+un enredo maldito! ¿Y qué importa? A V. M. y á mí, que no tenemos
+culpado el ánimo, no nos puede incomodar; al rocín que esté lleno de
+mataduras le hará dar coces; pero á bien que nosotros no tenemos
+desollado el lomo.
+
+
+ESCENA XIV
+
+Cómico tercero y dichos
+
+
+HAMLET.--Este que sale ahora se llama Luciano, sobrino del duque.
+
+OFELIA.--Vos suplís perfectamente la falta del coro.
+
+HAMLET.--Y aun pudiera servir de intérprete entre vos y vuestro amante,
+si viese puestos en acción entrambos títeres.
+
+OFELIA.--¡Vaya, que tenéis una lengua que corta!
+
+HAMLET.--Con un buen suspiro que deis, se le quita el filo.
+
+OFELIA.--Eso es; siempre de mal en peor.
+
+HAMLET.--Así hacéis vosotras en la elección de marido: de mal en peor...
+Empieza, asesino... Déjate de poner ese gesto de condenado, y empieza.
+Vamos... el cuervo graznador está ya gritando venganza.
+
+CÓMICO 3.º--Negros designios, brazo ya dispuesto
+ á ejecutarlos, tósigo oportuno,
+ sitio remoto, favorable el tiempo,
+ y nadie que lo observe. Tú, extraído
+ de la profunda noche en el silencio,
+ atroz veneno de mortales hierbas
+ (invocada Prosérpina) compuesto;
+ infectadas tres veces, y otras tantas
+ exprimidas después, sirve á mi intento;
+ pues á tu actividad mágica, horrible,
+ la robustez vital cede tan presto.
+
+ (_Acércase adonde está durmiendo el cómico primero; destapa un
+ frasquillo, y le echa una porción de licor en el oído_).
+
+HAMLET.--¿Veis? Ahora le envenena en el jardín para usurparle el cetro.
+El duque se llama Gonzago... Es historia cierta, y corre escrita en muy
+buen italiano. Presto veréis cómo la mujer de Gonzago se enamora del
+matador.
+
+ (_Levántase Claudio lleno de indignación. Gertrudis, los
+ caballeros, damas y acompañamiento hacen lo mismo, y se van según
+ lo indica el diálogo_).
+
+OFELIA.--El rey se levanta.
+
+HAMLET.--Qué, ¿le atemoriza un fuego aparente?
+
+GERTRUDIS.--¿Qué tenéis, señor?
+
+POLONIO.--No paséis adelante, dejadlo.
+
+CLAUDIO.--Traed luces. Vamos de aquí.
+
+TODOS.--Luces, luces.
+
+
+ESCENA XV
+
+HAMLET, HORACIO, cómico primero, cómico tercero
+
+ (_Hamlet canta estos versos en voz baja, y representa los que
+ siguen después. Los cómicos primero y tercero estarán retirados á
+ un extremo del teatro, esperando sus órdenes_).
+
+
+HAMLET.--El ciervo herido llora,
+ y el corzo no tocado
+ de flecha voladora,
+ se huelga por el prado;
+ duerme aquel, y á deshora
+ veis éste desvelado;
+ que tanto el mundo va desordenado.
+
+Y dígame, señor mío: si en adelante la fortuna me tratase mal, con esta
+gracia que tengo para la música y un bosque de plumas en la cabeza, y un
+par de lazos provenzales en mis zapatos rayados, ¿no podría hacerme
+lugar entre un coro de comediantes?
+
+HORACIO.--Mediano papel.
+
+HAMLET.--¿Mediano? excelente.
+ Tú sabes, Damón querido,
+ que esta nación ha perdido
+ al mismo Jove y violento
+ tirano le ha sucedido
+ en el trono mal habido,
+ un... ¿quién diré yo? un... un sapo.
+
+HORACIO.--Bien pudierais haber conservado el consonante.
+
+HAMLET.--¡Oh! mi buen Horacio; cuanto aquel espíritu dijo es demasiado
+cierto. ¿Lo has visto ahora?
+
+HORACIO.--Sí, señor, bien lo he visto.
+
+HAMLET.--¿Cuando se trató del veneno?
+
+HORACIO.--Bien, bien le observé entonces.
+
+HAMLET.--¡Ah! quisiera algo de música (_A los cómicos_:) traedme unas
+flautas... Si el rey no gusta de la comedia, será sin duda porque...
+porque no le gusta. Vaya un poco de música.
+
+
+ESCENA XVI
+
+HAMLET, HORACIO, RICARDO, GUILLERMO
+
+
+GUILLERMO.--Señor, ¿permitiréis que os diga una palabra?
+
+HAMLET.--Y una historia entera.
+
+GUILLERMO.--El rey...
+
+HAMLET.--Muy bien: ¿qué le sucede?
+
+GUILLERMO.--Se ha retirado á su cuarto con mucha destemplanza.
+
+HAMLET.--¿De vino, eh?
+
+GUILLERMO.--No, señor, de cólera.
+
+HAMLET.--Pero ¿no sería más acertado írselo á contar al médico? ¿No veis
+que si yo me meto en hacerle purgar ese humor bilioso, puede ser que se
+le aumente?
+
+GUILLERMO.--¡Oh! señor, dad algún sentido á lo que habláis, sin
+desentenderos con tales extravagancias de lo que os vengo á decir.
+
+HAMLET.--Estamos de acuerdo. Prosigue pues.
+
+GUILLERMO.--La reina vuestra madre, llena de la mayor aflicción, me
+envía á buscaros.
+
+HAMLET.--Seáis muy bien venido.
+
+GUILLERMO.--Esos cumplimientos no tienen nada de sinceridad. Si queréis
+darme una respuesta sensata, desempeñaré el cargo de la reina; si no,
+con pediros perdón y retirarme se acabó todo.
+
+HAMLET.--Pues, señor, no puedo.
+
+GUILLERMO.--¿Cómo?
+
+HAMLET.--Me pides una respuesta, y mi razón está un poco achacosa: no
+obstante, responderé del modo que pueda á cuanto me mandes, ó por mejor
+decir, á lo que mi madre me manda. Con que nada hay que añadir en esto.
+Vamos al caso. Tú has dicho que mi madre...
+
+RICARDO.--Señor, lo que dice es que vuestra conducta la ha llenado de
+sorpresa y admiración.
+
+HAMLET.--¡Oh maravilloso hijo, que así ha podido aturdir á su madre!
+Pero díme, ¿esa admiración no ha traído otra consecuencia? ¿No hay algo
+más?
+
+RICARDO.--Sólo que desea hablaros en su gabinete antes que os vayáis a
+recoger.
+
+HAMLET.--La obedeceré, si diez veces fuera mi madre. ¿Tienes algún otro
+negocio que tratar conmigo?
+
+RICARDO.--Señor, yo me acuerdo de que en otro tiempo me estimabais
+mucho.
+
+HAMLET.--Y ahora también. Te lo juro por estas manos rateras.
+
+RICARDO.--Pero ¿cuál puede ser el motivo de vuestra indisposición? Eso,
+por cierto, es cerrar vos mismo las puertas á vuestra libertad, no
+queriendo comunicar con vuestros amigos los pesares que sentís.
+
+HAMLET.--Estoy muy atrasado.
+
+RICARDO.--¿Cómo es posible, cuando tenéis el voto del rey mismo para
+sucederle en el trono de Dinamarca?
+
+HAMLET.--Sí, pero mientras nace la hierba... Ya es un poco antiguo el
+tal refrán. ¡Ah! ya están aquí las flautas.
+
+
+ESCENA XVII
+
+Cómico tercero y dichos
+
+
+HAMLET.--Dejadme ver una.... ¿A qué tengo de ir ahí? (_Guillermo y
+Ricardo se acercan á Hamlet con ademán obsequioso, siguiéndole adonde
+quiera que se vuelve, hasta que viendo su enfado se apartan_) Parece que
+me quieres hacer caer en alguna trampa, según me cercas por todos lados.
+
+GUILLERMO.--Ya veo, señor, que si el deseo de cumplir con mi obligación
+me da osadía, acaso el amor que os tengo me hace grosero también é
+importuno.
+
+HAMLET.--No entiendo bien eso. ¿Quieres tocar esta flauta?
+
+GUILLERMO.--Yo no puedo, señor.
+
+HAMLET.--Vamos.
+
+GUILLERMO.--De veras que no puedo.
+
+HAMLET.--Yo te lo suplico.
+
+GUILLERMO.--Pero si no sé palabra de eso...
+
+HAMLET.--Más fácil es que tenderse á la larga. Mira, pon el pulgar y los
+demás dedos según convenga sobre estos agujeros, sopla con la boca, y
+verás qué lindo sonido resulta. ¿Ves? Estos son los puntos.
+
+GUILLERMO.--Bien, pero si no sé hacer uso de ellos para que produzcan
+armonía. Como ignoro el arte...
+
+HAMLET.--Pues mira tú en qué opinión tan baja me tienes. Tú me quieres
+tocar, presumes conocer mis registros, pretendes extraer lo más íntimo
+de mis secretos, quieres hacer que suene desde el más grave al más agudo
+de mis tonos; y ve aquí este pequeño órgano, capaz de excelentes voces y
+de armonía, que tú no puedes hacer sonar. ¿Y juzgas que se me tañe á mí
+con más facilidad que á una flauta? No, dame el nombre del instrumento
+que quieras: por más que le manejes y te fatigues, jamás conseguirás
+hacerle producir el menor sonido.
+
+
+ESCENA XVIII
+
+POLONIO y otros
+
+
+HAMLET.--¡Oh! Dios te bendiga.
+
+POLONIO.--Señor, la reina quisiera hablaros al instante.
+
+HAMLET.--¿No ves allí aquella nube que parece un camello?
+
+POLONIO.--Cierto, así en el tamaño parece un camello.
+
+HAMLET.--Pues ahora me parece una comadreja.
+
+POLONIO.--No hay duda, tiene figura de comadreja.
+
+HAMLET.--O como una ballena.
+
+POLONIO.--Es verdad, sí, como una ballena.
+
+HAMLET.--Pues al instante iré á ver á mi madre. Tanto harán éstos, que
+me volverán loco de veras. Iré, iré al instante.
+
+POLONIO.--Así se lo diré.
+
+HAMLET.--Fácilmente se dice: al instante viene... Dejadme solo, amigos.
+
+
+ESCENA XIX
+
+HAMLET
+
+
+Este es el espacio de la noche apto á los maleficios. Esta es la hora en
+que los cementerios se abren, y el infierno respira contagios al mundo.
+Ahora podría yo beber caliente sangre; ahora podría ejecutar tales
+acciones, que el día se estremeciese al verlas. Pero vamos á ver á mi
+madre. ¡Oh corazón! no desconozcas la naturaleza, ni permitas que en
+este firme pecho se albergue la fiereza de Nerón. Déjame ser cruel, pero
+no parricida. El puñal que ha de herirla esté en mis palabras, no en mi
+mano; disimulen el corazón y la lengua; sean las que fueren las
+execraciones que contra ella pronuncie, nunca, nunca mi alma solicitará
+que se cumplan.
+
+
+ESCENA XX
+
+Gabinete
+
+CLAUDIO, RICARDO, GUILLERMO
+
+
+CLAUDIO.--No, no le quiero aquí, ni conviene á nuestra seguridad dejar
+libre el campo á su locura. Preveníos, pues, y haré que inmediatamente
+se os despache para que él os acompañe á Inglaterra. El interés de mi
+corona no permite ya exponerme á un riesgo tan inmediato, que crece por
+instantes en los accesos de su demencia.
+
+GUILLERMO.--Al momento dispondremos nuestra marcha. El más santo y
+religioso temor es aquél que procura la existencia de tantos individuos,
+cuya vida pende de V. M.
+
+RICARDO.--Si es obligación en un particular defender su vida de toda
+ofensa, por medio de la fuerza y el arte, ¿cuánto más lo será conservar
+aquélla en quien estriba la felicidad pública? Cuando llega á faltar el
+monarca, no muere él solo, sino que á manera de un torrente precipitado
+arrebata consigo cuanto le rodea, como una gran rueda colocada en la
+cima del más alto monte, á cuyos enormes rayos están asidas
+innumerables piezas menores, que si llega á caer, no hay ninguna de
+ellas, por más pequeña que sea, que no padezca igualmente en el total
+destrozo. Nunca el soberano exhala un suspiro, sin excitar en su nación
+general lamento.
+
+CLAUDIO.--Yo os ruego que os prevengáis sin dilación para el viaje.
+Quiero encadenar este temor, que ahora camina demasiado libre.
+
+LOS DOS.--Vamos á obedeceros con la mayor prontitud.
+
+
+ESCENA XXI
+
+CLAUDIO, POLONIO
+
+
+POLONIO.--Señor, ya se ha encaminado al cuarto de su madre. Voy á
+ocultarme detrás de los tapices para ver el suceso. Es seguro que ella
+le reprenderá fuertemente; y como vos mismo habéis observado muy bien,
+conviene que asista á oir la conversación alguien más que su madre, que
+naturalmente le ha de ser parcial, como á todas sucede. Quedaos adiós;
+yo volveré á veros antes que os recojáis, para deciros lo que haya
+pasado.
+
+CLAUDIO.--Gracias, querido Polonio.
+
+
+ESCENA XXII
+
+CLAUDIO
+
+
+¡Oh, mi culpa es atroz! Su hedor sube al cielo, llevando consigo la
+maldición más terrible; la muerte de un hermano. No puedo recogerme á
+orar, por más que eficazmente lo procuro; que es más fuerte que mi
+voluntad el delito que la destruye. Como el hombre á quien dos
+obligaciones llaman, me detengo á considerar por cuál empezaré primero,
+y no cumplo ninguna... Pero si este brazo execrable estuviese aún más
+teñido en la sangre fraterna, ¿faltará en los cielos piadosos suficiente
+lluvia para volverle cándido como la nieve misma? ¿De qué sirve la
+misericordia, si se niega a ver el rostro del pecado? ¿Qué hay en la
+oración sino aquella duplicada fuerza, capaz de sostenernos al ir á
+caer, ó de adquirirnos el perdón habiendo caído? Sí, alzaré mis ojos al
+cielo, y quedará borrada mi culpa... Pero ¿qué género de oración habré
+de usar? Olvida, Señor, olvida el horrible homicidio que cometí... ¡Ah!
+que será imposible, mientras vivo poseyendo los objetos que me
+determinaron á la maldad: mi ambición, mi corona, mi esposa... ¿Podrá
+merecerse el perdón cuando la ofensa existe? En este mundo estragado
+sucede con frecuencia que la mano delincuente, derramando el oro, aleja
+la justicia y corrompe con dádivas la integridad de las leyes; no así en
+el cielo, que allí no hay engaños, allí comparecen las acciones humanas
+como ellas son, y nos vemos compelidos á manifestar nuestras faltas
+todas sin excusa, sin rebozo alguno... En fin, ¿qué debo hacer?...
+Probemos lo que puede el arrepentimiento... ¿y qué no podrá?... Pero
+¿qué ha de poder con quien no puede arrepentirse? ¡Oh situación infeliz!
+¡Oh conciencia, ennegrecida con sombras de muerte! ¡Oh alma mía
+aprisionada! que cuanto más te esfuerzas para ser libre, más quedas
+oprimida. ¡Angeles, asistidme! Probad en mí vuestro poder. Dóblense mis
+rodillas tenaces; y tú, corazón mío de aceradas fibras, hazte blando
+como los nervios del niño que acaba de nacer. Todo, todo puede
+enmendarse.
+
+ (_Se arrodilla y apoya los brazos y la cabeza en un sillón_).
+
+
+ESCENA XXIII
+
+CLAUDIO, HAMLET
+
+
+HAMLET.--Esta es la ocasión propicia. Ahora está rezando, ahora le
+mato... (_Saca la espada, da algunos pasos en ademán de herirle; se
+detiene, y se retira otra vez hacia la puerta_). Y así se irá al
+cielo... ¿Y es esta mi venganza? No, reflexionemos. Un malvado asesina á
+mi padre, y yo, su hijo único, aseguro al malhechor la gloria; ¿no es
+esto, en vez de castigo, premio y recompensa? El sorprendió á mi padre
+acabados los desórdenes del banquete, cubierto de más culpas que mayo
+tiene flores... ¿Quién sabe, sino Dios, la estrecha cuenta que hubo de
+dar? Pero, según nuestra razón concibe, terrible ha sido su sentencia.
+¿Y quedaré vengado dándole á éste la muerte, precisamente cuando
+purifica su alma, cuando se dispone para la partida? No, espada mía,
+vuelve á tu lugar, y espera ocasión de ejecutar más tremendo golpe.
+Cuando esté ocupado en el juego, cuando blasfeme colérico, ó duerma con
+la embriaguez, ó se abandone á los placeres incestuosos del lecho, ó
+cometa acciones contrarias á su salvación, hiérele entonces; caiga
+precipitado al profundo, y su alma quede negra y maldita, como el
+infierno que ha de recibirle. (_Envaina la espada_). Mi madre me espera.
+Malvado, esta medicina, que te dilata la dolencia, no evitará tu muerte.
+
+
+ESCENA XXIV
+
+CLAUDIO
+
+
+Mis palabras suben al cielo, mis afectos quedan en la tierra. (_Se
+levanta, con agitación_). Palabras sin afectos nunca llegan á los oídos
+de Dios.
+
+
+ESCENA XXV
+
+Cuarto de la reina
+
+GERTRUDIS, POLONIO, HAMLET
+
+
+POLONIO.--Va á venir al momento. Mostradle entereza; decidle que sus
+locuras han sido demasiado atrevidas é intolerables, que vuestra bondad
+le ha protegido, mediando entre él y la justa indignación que excitó. Yo
+entre tanto retirado aquí, guardaré silencio. Habladle con libertad, yo
+os lo suplico.
+
+HAMLET (_gritando desde adentro_).--¡Madre! ¡madre!
+
+GERTRUDIS.--Así te lo prometo; nada temo. Ya le siento llegar. Retírate.
+
+(_Polonio se oculta detrás de unos tapices_).
+
+
+ESCENA XXVI
+
+GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO
+
+
+HAMLET.--¿Qué me mandáis, señora?
+
+GERTRUDIS.--Hamlet, muy ofendido tienes á tu padre.
+
+HAMLET.--Madre, muy ofendido tenéis al mío.
+
+GERTRUDIS.--Ven, ven aquí; tú me respondes con lengua demasiado libre.
+
+HAMLET.--Voy, voy allá... y vos me preguntáis con lengua bien perversa.
+
+GERTRUDIS.--¿Qué es esto, Hamlet?
+
+HAMLET.--¿Y qué es eso, madre?
+
+GERTRUDIS.--¿Te olvidas de quien soy?
+
+HAMLET.--No, por la cruz bendita que no me olvido. Sois la reina, casada
+con el hermano de vuestro primer esposo, y... ¡ojalá no fuera así!...
+¡Eh! sois mi madre.
+
+GERTRUDIS.--Bien está. Yo te pondré delante de quien te haga hablar con
+más acuerdo.
+
+HAMLET.--Venid (_Hamlet, asiendo de un brazo á Gertrudis, la hace
+sentar_), sentaos, y no saldréis de aquí, no os moveréis, sin que os
+ponga un espejo delante, en que veáis lo más oculto de vuestra
+conciencia.
+
+GERTRUDIS.--¿Qué intentas hacer? ¿Quieres matarme?... ¿Quién me socorre?
+¡Cielos!
+
+ (Al ver Gertrudis la extraordinaria agitación que Hamlet manifiesta
+ en su semblante y acciones, teme que va á matarla, y grita
+ despavorida pidiendo socorro. Polonio quiere salir de donde está
+ oculto, y después se detiene. Hamlet advierte que los tapices se
+ mueven, sospecha que Claudio está escondido detrás de ellos, saca
+ la espada, da dos ó tres estocadas sobre el bulto que halla, y
+ prosigue hablando con su madre.)
+
+POLONIO.--Socorro pide... ¡oh!...
+
+HAMLET.--¿Qué es esto?... Un ratón... Murió... Un ducado á que ya está
+muerto.
+
+POLONIO.--¡Ay de mí!
+
+GERTRUDIS.--¿Qué has hecho?
+
+HAMLET.--Nada... ¿Qué sé yo?... ¿Si sería el rey?
+
+GERTRUDIS.--¡Qué acción tan precipitada y sangrienta!
+
+HAMLET.--Es verdad, madre mía, acción sangrienta, y cuasi tan horrible
+como la de matar á un rey, y casarse después con su hermano.
+
+GERTRUDIS.--¿Matar á un rey?
+
+HAMLET.--Sí, señora, eso he dicho. (_Alza el tapiz, y aparece Polonio
+muerto en el suelo_). Y tú, miserable, temerario, entrometido, loco...
+Adiós. Yo te tomé por otra persona de más consideración. Mira el premio
+que has adquirido; ve ahí el riesgo que tiene la demasiada curiosidad...
+(_Volviendo á hablar con Gertrudis, á quien hace sentar de nuevo_). No,
+no os torzáis las manos... Sentaos aquí, y dejad que yo os tuerza el
+corazón. Así he de hacerlo, si no le tenéis formado de impenetrable
+pasta, si las costumbres malditas no le han convertido en un muro de
+bronce opuesto á toda sensibilidad.
+
+GERTRUDIS.--¿Qué hice yo, Hamlet, para que con tal aspereza me insultes?
+
+HAMLET.--Una acción que mancha la tez purpúrea de la modestia, y da
+nombre de hipocresía á la virtud; arrebata las flores de la frente
+hermosa de un inocente amor, colocando un vejigatorio en ella; que hace
+más pérfidos los votos conyugales que las promesas del tahur; una acción
+que destruye la buena fe, alma de los contratos, y convierte la inefable
+religión en una complicación frívola de palabras; una acción, en fin,
+capaz de inflamar en ira la faz del cielo, y trastornar con desorden
+horrible esta sólida y artificiosa máquina del mundo, como si se
+aproximara su fin temido.
+
+GERTRUDIS.--¡Ay de mí! ¿Y qué acción es esa, que así exclamas al
+anunciarla con espantosa voz de trueno?
+
+HAMLET.--Veis aquí presentes en esta y esta pintura (_señalando á dos
+retratos que habrá en la pared, uno del rey Hamlet, y otro de Claudio_)
+los retratos de dos hermanos. ¡Ved cuánta gracia residía en aquel
+semblante! Los cabellos del sol, la frente como la del mismo Júpiter, su
+vista imperiosa y amenazadora como la de Marte, su gentileza semejante á
+la del mensajero Mercurio cuando aparece sobre una montaña cuya cima
+llega á los cielos. ¡Hermosa combinación de formas, donde cada uno de
+los dioses imprimió su carácter, para que el mundo admirase tantas
+perfecciones en un hombre solo. Este fué vuestro esposo. Ved ahora el
+que sigue. Este es vuestro esposo, que como la espiga con tizón destruye
+la santidad de su hermano. ¿Lo veis bien?... Ni podéis llamarlo amor,
+porque en vuestra edad los hervores de la sangre están ya tibios y
+obedientes á la prudencia; ¿y qué prudencia descendería desde aquél a
+éste? Sentidos tenéis, que a no ser así, no tuvierais afectos; pero esos
+sentidos deben de padecer letargo profundo. La demencia misma no podría
+incurrir en tanto error; ni el frenesí tiraniza con tal exceso las
+sensaciones, que no quede suficiente juicio para saber elegir entre dos
+objetos cuya diferencia es tan visible... ¿Qué espíritu infernal os pudo
+engañar y cegar así? Los ojos sin el tacto, el tacto sin la vista, los
+oídos, el olfato solo, una débil porción de cualquier sentido hubiera
+bastado á impedir tal estupidez... ¡Oh modestia! ¿y no te sonrojas?
+¡Rebelde infierno! si así pudiste inflamar las médulas de una matrona,
+permite, permite que la virtud en la edad juvenil sea dócil como la
+cera, y se liquide en sus propios fuegos; ni se invoque al pudor para
+resistir su violencia, puesto que el hielo mismo con tal actividad se
+enciende, y es ya el entendimiento el que prostituye el corazón.
+
+GERTRUDIS.--¡Oh Hamlet! no digas más... Tus razones me hacen dirigir la
+vista á mi conciencia, y advierto allí las más negras y groseras
+manchas, que acaso nunca podrán borrarse.
+
+HAMLET.--¡Y permanecer así entre el pestilente sudor en un lecho
+incestuoso, envilecida en corrupción, prodigando caricias de amor en
+aquella sentina impura!
+
+GERTRUDIS.--No más, no más, que esas palabras como agudos puñales hieren
+mis oídos... No más, querido Hamlet.
+
+HAMLET.--Un asesino... un malvado... vil... inferior mil veces á vuestro
+difunto esposo... escarnio de los reyes, ratero del imperio y el mando,
+que robó la preciosa corona, y se la guardó en el bolsillo.
+
+GERTRUDIS.--No más...
+
+
+ESCENA XXVII
+
+GERTRUDIS, HAMLET, la sombra del rey Hamlet
+
+
+HAMLET.--Un rey de botarga... ¡Oh espíritus celestes! defendedme,
+cubridme con vuestras alas... ¿Qué quieres, venerada sombra?
+
+GERTRUDIS.--¡Ay! que está fuera de sí.
+
+HAMLET.--¿Vienes acaso á culpar la negligencia de tu hijo, que
+debilitado por la compasión y la tardanza, olvida la importante
+ejecución de tu precepto terrible?... Habla.
+
+LA SOMBRA.--No lo olvides. Vengo á inflamar de nuevo tu ardor casi
+extinguido. Pero ¿ves? Mira cómo has llenado de asombro á tu madre.
+Ponte entre ella y su alma agitada, y hallarás que la imaginación obra
+con mayor violencia en los cuerpos más débiles. Háblala, Hamlet.
+
+HAMLET.--¿En qué pensáis, señora?
+
+GERTRUDIS.--¡Ay! ¿y en qué piensas tú, que así diriges la vista donde no
+hay nada, razonando con el aire incorpóreo?... Toda tu alma se ha pasado
+á tus ojos, que se mueven horribles; y tus cabellos, que pendían,
+adquiriendo vida y movimiento, se erizan y levantan como los soldados á
+quienes improviso rebato despierta. ¡Hijo de mi alma! ¡Oh! derrama sobre
+el ardiente fuego de tu agitación la paciencia fría... ¿A quién estás
+mirando?
+
+HAMLET.--A él, á él... ¿Le veis qué pálida luz despide? Su aspecto y su
+dolor bastarían á conmover las piedras... ¡Ay! no me mires así; no sea
+que ese lastimoso semblante destruya mis designios crueles, no sea que
+al ejecutarlos equivoque los medios, y en vez de sangre se derramen
+lágrimas.
+
+GERTRUDIS.--¿A quién dices eso?
+
+HAMLET.--¿No veis nada allí?
+
+GERTRUDIS.--Nada, y veo todo lo que hay.
+
+HAMLET.--¿Ni oísteis nada tampoco?
+
+GERTRUDIS.--Nada más que lo que nosotros hablamos.
+
+HAMLET.--Mirad, allí... ¿Le veis?... Ahora se va... Mi padre... con el
+traje mismo que se vestía... ¿Veis por dónde va?... Ahora llega al
+pórtico.
+
+
+ESCENA XXVIII
+
+GERTRUDIS, HAMLET
+
+
+GERTRUDIS.--Todo es efecto de la fantasía. El desorden que padece tu
+espíritu produce esas ilusiones vanas.
+
+HAMLET.--¿Desorden? Mi pulso, como el vuestro late con regular
+intervalo, y anuncia igual salud en sus compases... Nada de lo que he
+dicho es locura. Haced la prueba, y veréis si os repito cuantas ideas y
+palabras acabo de proferir, y un loco no puede hacerlo. ¡Ah, madre mía!
+en merced os pido que no apliquéis al alma esa unción halagüeña,
+creyendo que es mi locura la que habla, y no vuestro delito. Con tal
+medicina lograréis sólo irritar la parte ulcerada, aumentando la ponzoña
+pestífera que interiormente la corrompe... Confesad al cielo vuestra
+culpa, llorad lo pasado, precaved lo futuro, y no extendáis el beneficio
+sobre las malas hierbas para que prosperen lozanas. Perdonad este
+desahogo á mi virtud, ya que en esta delincuente edad la virtud misma
+tiene que pedir perdón al vicio, y aun para hacerle bien le halaga y le
+ruega.
+
+GERTRUDIS.--¡Ay, Hamlet! tú despedazas mi corazón.
+
+HAMLET.--¿Sí? Pues apartad de vos aquella porción más dañada, y vivid
+con la que resta más inocente. Buenas noches... Pero no volváis al lecho
+de mi tío. Si carecéis de virtud, aparentadla al menos. La costumbre,
+aquel monstruo que destruye las inclinaciones y afectos del alma, si en
+lo demás es un demonio, tal vez es un ángel cuando sabe dar á las buenas
+acciones una cierta facilidad con que insensiblemente las hace parecer
+innatas. Conteneos por esta noche; este esfuerzo os hará más fácil la
+abstinencia próxima, y la que siga después la hallaréis más fácil
+todavía. La costumbre es capaz de borrar la impresión misma de la
+naturaleza, reprimir las malas inclinaciones y alejarlas de nosotros con
+maravilloso poder. Buenas noches; y cuando aspiréis de veras á la
+bendición del cielo, entonces yo os pediré vuestra bendición... La
+desgracia de este hombre (_hace ademán de cargar con el cuerpo de
+Polonio; pero dejándole en el suelo otra vez vuelve á hablar á
+Gertrudis_) me aflige en extremo; pero Dios lo ha querido así: á él le
+ha castigado por mi mano, y á mí también precisándome á ser el
+instrumento de su enojo. Yo le conduciré adonde convenga, y sabré
+justificar la muerte que le dí. Basta. Buenas noches. Porque soy
+piadoso, debo ser cruel; ve aquí el primer daño cometido; pero aun es
+mayor el que después ha de ejecutarse... ¡Ah! escuchad otra cosa.
+
+GERTRUDIS.--¿Cuál es? ¿Qué debo hacer?
+
+HAMLET.--No hacer nada de cuanto os he dicho, nada. Permitid que el rey
+hinchado con el vino, os conduzca otra vez al lecho, y allí os acaricie,
+apretando lascivo vuestras mejillas, y os tiente el pecho con sus
+malditas manos, y os bese con negra boca. Agradecida, entonces,
+declaradle cuanto hay en el caso: decidle que mi locura no es verdadera,
+que todo es artificio... Sí, decídselo; porque ¿cómo sería posible
+callárselo? Id, y á pesar de la razón y del sigilo, abrid la jaula sobre
+el techo de la casa y haced que los pájaros se vuelen; y semejante al
+mono (tan amigo de hacer experiencias), meted la cabeza en la trampa, á
+riesgo de perecer en ella misma.
+
+GERTRUDIS.--No, no lo temas; que si las palabras se forman del aliento,
+y éste anuncia vida, no hay vida ni aliento en mí para repetir lo que me
+has dicho.
+
+HAMLET.--¿Sabéis que debo ir á Inglaterra?
+
+GERTRUDIS.--¡Ah! ya lo había olvidado. Sí, es cosa resuelta.
+
+HAMLET.--He sabido que hay ciertas cartas selladas, y que mis dos
+condiscípulos (de quienes yo me fiaré como de una víbora ponzoñosa) van
+encargados de llevar el mensaje, facilitarme la marcha y conducirme al
+precipicio. Pero yo los dejaré hacer; que es mucho gusto ver volar al
+minador con su propio hornillo, y mal irán las cosas o yo excavaré una
+vara no más, debajo de sus minas, y los haré saltar hasta la luna. ¡Oh,
+es mucho gusto cuando un pícaro tropieza con quien se las
+entiende!..... Este hombre me hace ahora su ganapán... (_Quiere llevar á
+cuestas el cadáver, y no pudiendo hacerlo cómodamente, le ase de un pie,
+y se le lleva arrastrando_) le llevaré arrastrando á la pieza inmediata.
+Madre, buenas noches... Por cierto que el señor consejero (que fué en
+vida un hablador impertinente) es ahora bien reposado, bien serio y
+taciturno. Vamos, amigo, que es menester sacaros de aquí y acabar con
+ello. Buenas noches, madre.
+
+
+
+
+ACTO IV
+
+
+ESCENA PRIMERA
+
+Salón de palacio
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, RICARDO, GUILLERMO
+
+
+CLAUDIO.--Esos suspiros, esos profundos sollozos alguna causa tienen;
+dime cuál es, conviene que la sepa yo... ¿En dónde está tu hijo?
+
+GERTRUDIS.--Dejadnos solos un instante. (_Vanse Ricardo y Guillermo_).
+¡Ah, señor, lo que he visto esta noche!
+
+CLAUDIO.--¿Qué ha sido, Gertrudis? ¿Qué hace Hamlet?
+
+GERTRUDIS.--Furioso está como el mar y el viento cuando disputan entre
+sí cuál es más fuerte. Turbado con la demencia que le agita, oyó algún
+ruido detrás del tapiz; saca la espada, grita: un ratón, un ratón; y en
+su ilusión frenética mató al buen anciano que se hallaba oculto.
+
+CLAUDIO.--¡Funesto accidente! Lo mismo hubiera hecho conmigo si hubiera
+estado allí. Ese desenfreno insolente amenaza á todos: á mí, á ti misma,
+á todos en fin. ¡Oh!... ¿y cómo disculparemos una acción tan sangrienta?
+Nos la imputarán, sin duda, á nosotros, porque nuestra autoridad
+debería haber reprimido á ese joven loco, poniéndole en paraje donde á
+nadie pudiera ofender. Pero el excesivo amor que le tenemos nos ha
+impedido hacer lo que más convenía; bien así como el que padece una
+enfermedad vergonzosa, que por no declararla, consiente primero que le
+devore la sustancia vital. ¿Y dónde ha ido?
+
+GERTRUDIS.--A retirar de allí el difunto cuerpo, y en medio de su locura
+llora el error que ha cometido. Así el oro manifiesta su pureza, aunque
+mezclado tal vez con metales viles.
+
+CLAUDIO.--Vamos, Gertrudis, y apenas toque el sol la cima de los montes
+haré que se embarque y se vaya; en tanto será necesario emplear toda
+nuestra autoridad y nuestra prudencia para ocultar ó disculpar un hecho
+tan indigno.
+
+
+ESCENA II
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, RICARDO, GUILLERMO
+
+
+CLAUDIO.--¡Oh Guillermo, amigos! Id entrambos con alguna gente que os
+ayude... Hamlet, ciego de frenesí, ha muerto á Polonio, y le ha sacado
+arrastrando del cuarto de su madre. Id á buscarle; habladle con dulzura;
+y haced llevar el cadáver á la capilla. No os detengáis. (_Vanse Ricardo
+y Guillermo_). Vamos, que pienso llamar á nuestros más prudentes amigos
+para darles cuenta de esta imprevista desgracia, y de lo que resuelvo
+hacer. Acaso por este medio la calumnia (cuyo rumor ocupa la extensión
+del orbe, y dirige sus emponzoñados tiros con la certeza que el cañón á
+su blanco), errando esta vez el golpe, dejará nuestro nombre ileso y
+herirá sólo al viento insensible. ¡Oh!... Vamos de aquí... mi alma está
+llena de agitación y de terror.
+
+
+ESCENA III
+
+Cuarto de Hamlet
+
+HAMLET, RICARDO, GUILLERMO
+
+
+HAMLET.--Colocado ya en lugar seguro... Pero...
+
+RICARDO (_desde adentro_).--¡Hamlet! ¡señor!
+
+HAMLET.--¿Qué ruido es este? ¿Quién llama á Hamlet?... ¡Oh! ya están
+aquí. (_Salen Ricardo y Guillermo_).
+
+RICARDO.--Señor, ¿qué habéis hecho del cadáver?
+
+HAMLET.--Ya está entre el polvo, del cual es pariente cercano.
+
+RICARDO.--Decidnos dónde está, para que le hagamos llevar á la capilla.
+
+HAMLET.--¡Ah!... no lo creáis, no.
+
+RICARDO.--¿Qué es lo que no debemos creer?
+
+HAMLET.--Que yo pueda guardar vuestro secreto, y os revele el mío... Y
+además, ¿qué ha de responder el hijo de un rey a las instancias de un
+entrometido palaciego?
+
+RICARDO.--¿Entrometido me llamáis?
+
+HAMLET.--Sí, señor, entrometido; que como una esponja chupa del favor
+del rey las riquezas y la autoridad. Pero estas gentes á lo último de su
+carrera es cuando sirven mejor al príncipe; porque éste, semejante al
+mono, se los mete en un rincón de la boca; allí los conserva, y el
+primero que entró es el último que se traga. Cuando el rey necesite lo
+que tú (que eres su esponja) le hayas chupado, te coge, te exprime, y
+quedas enjuto otra vez.
+
+RICARDO.--No comprendo lo que decís.
+
+HAMLET.--Me place en extremo. Las razones agudas son ronquidos para los
+oídos tontos.
+
+RICARDO.--Señor, lo que importa es que nos digáis en dónde está el
+cuerpo, y os vengáis con nosotros á ver al rey.
+
+HAMLET.--El cuerpo está con el rey; pero el rey no está con el cuerpo.
+El rey viene á ser una cosa, como...
+
+GUILLERMO.--¿Qué cosa, señor?
+
+HAMLET.--Una cosa que no vale nada... Pero guarda, Pablo... Vamos á
+verle.
+
+
+ESCENA IV
+
+Salón de palacio
+
+
+CLAUDIO
+
+Le he enviado á llamar, y he mandado buscar el cadáver. ¡Qué peligroso
+es dejar en libertad á este mancebo! Pero no es posible tampoco ejercer
+sobre él la severidad de las leyes. Está muy querido de la fanática
+multitud, cuyos afectos se determinan por los ojos, no por la razón, y
+que en tales casos considera el castigo del delincuente, y no el delito.
+Conviene, para mantener la tranquilidad, que esa repentina ausencia de
+Hamlet aparezca como cosa muy de antemano meditada y resuelta. Los males
+desesperados, ó son incurables, ó se alivian con desesperados remedios.
+
+
+ESCENA V
+
+CLAUDIO, RICARDO
+
+
+CLAUDIO.--¿Qué hay, qué ha sucedido?
+
+RICARDO.--No hemos podido lograr que nos diga adonde ha llevado el
+cadáver.
+
+CLAUDIO.--Pero él ¿en dónde está?
+
+RICARDO.--Afuera quedó con gente que le guarda, esperando vuestras
+órdenes.
+
+CLAUDIO.--Traedle á mi presencia.
+
+RICARDO.--Guillermo: que venga el príncipe.
+
+
+ESCENA VI
+
+CLAUDIO, RICARDO, HAMLET, GUILLERMO, criados
+
+
+CLAUDIO.--Y bien, Hamlet, ¿en dónde está Polonio?
+
+HAMLET.--Ha ido á cenar.
+
+CLAUDIO.--¿A cenar? ¿Adonde?
+
+HAMLET.--No adonde coma, sino adonde es comido, entre una numerosa
+congregación de gusanos. El gusano es el monarca supremo de todos los
+comedores. Nosotros engordamos á los demás animales para engordarnos, y
+engordamos para el gusanillo que nos come después. El rey gordo y el
+mendigo flaco son dos platos diferentes, pero se sirven á una misma
+mesa. En esto para todo.
+
+CLAUDIO.--¡Ah!
+
+HAMLET.--Tal vez un hombre puede pescar con el gusano que ha comido á un
+rey, y comerse después el pez que se alimentó de aquel gusano.
+
+CLAUDIO.--¿Y qué quieres decir con eso?
+
+HAMLET.--Nada más que manifestar cómo un rey puede pasar progresivamente
+á las tripas de un mendigo.
+
+CLAUDIO.--¿En dónde está Polonio?
+
+HAMLET.--En el cielo. Enviad á alguno que lo vea, y si vuestro
+comisionado no le encuentra allí, entonces podéis vos mismo irle á
+buscar á otra parte. Bien que, si no le halláis en todo este mes, le
+oleréis sin duda al subir los escalones de la galería.
+
+CLAUDIO.--Id á buscarle.
+
+(_Vanse los criados_).
+
+HAMLET.--No, él no se moverá de allí hasta que vayan por él.
+
+CLAUDIO.--Este suceso, Hamlet, exige que atiendas á tu propia seguridad,
+la cual me interesa tanto como lo demuestra el sentimiento que me causa
+la acción que has hecho. Conviene que salgas de aquí con acelerada
+diligencia. Prepárate pues. La nave está ya prevenida, el viento es
+favorable, los compañeros aguardan, y todo está pronto para tu viaje á
+Inglaterra.
+
+HAMLET.--¿A Inglaterra?
+
+CLAUDIO.--Sí, Hamlet.
+
+HAMLET.--Muy bien.
+
+CLAUDIO.--Sí, muy bien debe parecerte, si has comprendido el fin á que
+se encaminan mis deseos.
+
+HAMLET.--Yo veo un ángel que los ve... Pero vamos á Inglaterra. ¡Adiós,
+mi querida madre!
+
+CLAUDIO.--¿Y tu padre que te ama, Hamlet?
+
+HAMLET.--Mi madre... Padre y madre son marido y mujer; marido y mujer
+son una carne misma, con que... mi madre... ¡Eh! Vamos á Inglaterra.
+
+
+ESCENA VII
+
+CLAUDIO, RICARDO, GUILLERMO
+
+
+CLAUDIO.--Seguidle inmediatamente; instad con viveza su embarco, no se
+dilate un punto. Quiero verle fuera de aquí esta noche. Partid. Cuanto
+es necesario á esta comisión, está sellado y pronto. Id, no os
+detengáis. (_Vanse Ricardo y Guillermo._) Y tú, Inglaterra, si en algo
+estimas mi amistad (de cuya importancia mi gran poder te avisa), pues
+aun miras sangrientas las heridas que recibiste del acero dinamarqués, y
+en dócil temor me pagas tributos, no dilates tibia la ejecución de mi
+suprema voluntad, que por cartas escritas á este fin te pide con la
+mayor instancia la pronta muerte de Hamlet. Su vida es para mí una
+fiebre ardiente, y tú sola puedes aliviarme. Hazlo así, Inglaterra, y
+hasta que sepa que descargaste el golpe, por más feliz que mi suerte
+sea, no se restablecerán en mi corazón la tranquilidad ni la alegría.
+
+
+ESCENA VIII
+
+Campo solitario en las fronteras de Dinamarca
+
+FORTIMBRAS, un capitán, soldados
+
+
+FORTIMBRÁS.--Id, capitán, saludad en mi nombre al monarca danés; decidle
+que en virtud de su licencia, Fortimbrás pide el paso libre por su
+reino, según se le ha prometido. Ya sabéis el sitio de nuestra reunión.
+Si algo quiere S. M. comunicarme, hacedle saber que estoy pronto á ir en
+persona á darle pruebas de mi respeto.
+
+CAPITÁN.--Así lo haré, señor.
+
+FORTIMBRÁS.--Y vosotros caminad con paso vagaroso.
+
+
+ESCENA IX
+
+Un capitán, HAMLET, RICARDO, GUILLERMO, soldados
+
+
+HAMLET.--Caballero, ¿de dónde son estas tropas?
+
+CAPITÁN.--De Noruega, señor.
+
+HAMLET.--Y decidme, ¿adónde se encaminan?
+
+CAPITÁN.--Contra una parte de Polonia.
+
+HAMLET.--¿Quién las acaudilla?
+
+CAPITÁN.--Fortimbrás, sobrino del anciano rey de Noruega.
+
+HAMLET.--¿Se dirigen contra toda Polonia, ó sólo á alguna parte de sus
+fronteras?
+
+CAPITÁN.--Para deciros sin rodeos la verdad, vamos á adquirir una
+porción de tierra, de la cual (exceptuando el honor) ninguna otra
+utilidad puede esperarse. Si me la diesen arrendada en cinco ducados, no
+la tomaría, ni pienso que produzca mayor interés al de Noruega ni al
+polaco, aunque á pública subasta la vendan.
+
+HAMLET.--¿Sin duda el polaco no tratará de resistir?
+
+CAPITÁN.--Antes bien ha puesto ya en ella tropas que la guarden.
+
+HAMLET.--De ese modo el sacrificio de dos mil hombres y veinte mil
+ducados no decidirán la posesión de un objeto tan frívolo. Esa es una
+apostema del cuerpo político, nacida de la paz y excesiva abundancia que
+revienta en lo interior, sin que exteriormente se vea la razón por que
+el hombre perece. Os doy muchas gracias de vuestra cortesía.
+
+CAPITÁN.--Dios os guarde.
+
+(_Vanse el capitán y los soldados_).
+
+RICARDO.--¿Queréis proseguir el camino?
+
+HAMLET.--Presto os alcanzaré. Id adelante un poco.
+
+
+ESCENA X
+
+HAMLET
+
+
+Cuantos accidentes ocurren, todos me acusan, excitando á la venganza mi
+adormecido aliento. ¿Qué es el hombre que funda su mayor felicidad, y
+emplea todo su tiempo sólo en dormir y alimentarse? Es un bruto y no
+más. No: aquel que nos formó dotados de tan extenso conocimiento, que
+con él podemos ver lo pasado y lo futuro, no nos dió ciertamente esta
+facultad, esta razón divina, para que estuviera nosotros sin uso y
+torpe. Sea, pues, brutal negligencia, sea tímido escrúpulo que no se
+atreve á penetrar los casos venideros (proceder en que hay más parte de
+cobardía que de prudencia), yo no sé para qué existo, diciendo siempre:
+razón, voluntad, fuerza y medios para ejecutarla. Por todas partes hallo
+ejemplos grandes que me estimulan. Prueba es bastante ese fuerte y
+numeroso ejército conducido por un príncipe joven y delicado, cuyo
+espíritu impelido de ambición generosa desprecia la incertidumbre de los
+sucesos, y expone su existencia frágil y mortal á los golpes de la
+fortuna, á la muerte, á los peligros más terribles, y todo por un objeto
+de tan leve interés. El ser grande no consiste, por cierto, en obrar
+sólo cuando ocurre un gran motivo, sino en saber hallar una razón
+plausible de contienda, aunque sea pequeña la causa, cuando se trata de
+adquirir honor. ¿Cómo, pues, permanezco yo en ocio indigno, muerto mi
+padre alevosamente, mi madre envilecida... estímulos capaces de excitar
+mi razón y mi ardimiento, que yacen dormidos? Mientras para vergüenza
+mía veo la destrucción inmediata de veinte mil hombres, que por un
+capricho, por una estéril gloria van al sepulcro como á sus lechos,
+combatiendo por una causa que la multitud es incapaz de comprender, por
+un terreno que aun no es suficiente sepultura á tantos cadáveres... ¡Oh!
+de hoy más, ó no existirá en mi fantasía idea ninguna, ó cuantas forme
+serán sangrientas.
+
+
+ESCENA XI
+
+Galería de palacio
+
+GERTRUDIS, HORACIO
+
+
+GERTRUDIS.--No, no quiero hablarla.
+
+HORACIO.--Ella insta por veros. Está loca, es verdad; pero eso mismo
+debe excitar vuestra compasión.
+
+GERTRUDIS.--¿Y qué pretende? ¿Qué dice?
+
+HORACIO.--Habla mucho de su padre: dice que continuamente oye que el
+mundo está lleno de maldad; solloza, se lastima el pecho, y airada
+trastorna con el pie cuanto tal pasar encuentra. Profiere razones
+equívocas en que apenas se halla sentido; pero la misma extravagancia de
+ellas mueve á los que las oyen á retenerlas, examinando el fin con que
+las dice, y dando á sus palabras una combinación arbitraria, según la
+idea de cada uno. Al observar sus miradas, sus movimientos de cabeza, su
+gesticulación expresiva, llegan á creer que puede haber en ella algún
+asomo de razón; pero nada hay de cierto sino que se halla en el estado
+más infeliz.
+
+GERTRUDIS.--Será bien hablarla, antes que mi repulsa esparza conjeturas
+fatales en aquellos ánimos que todo lo interpretan siniestramente. Hazla
+venir. (_Vase Horacio_). El más frívolo acaso parece á mi dañada
+conciencia presagio de algún grave desastre. Propia es de la culpa esta
+desconfianza. Tan lleno está siempre de recelos el delincuente, que el
+temor de ser descubierto hace tal vez que él mismo se descubra.
+
+
+ESCENA XII
+
+GERTRUDIS, OFELIA, HORACIO
+
+
+OFELIA.--¿En dónde está la hermosa reina de Dinamarca?
+
+GERTRUDIS.--¿Cómo va, Ofelia?
+
+OFELIA.--(_Estos versos, y todos los que siguen en el presente acto, los
+canta Ofelia_).
+
+ ¿Cómo va al amante
+ que fiel te sirva,
+ de otro cualquiera
+ distinguiría?
+ Por las veneras
+ de su esclavina,
+ bordón, sombrero
+ con plumas rizas,
+ y su calzado
+ que adornan cintas.
+
+GERTRUDIS.--¡Oh querida mía! ¿y á qué propósito viene esa canción?
+
+OFELIA.--¿Eso decís?... Atended a ésta:
+
+ Muerto es ya, señora,
+ muerto, y no está aquí.
+ Una tosca piedra
+ á sus plantas vi,
+ y al césped del prado
+ su frente cubrir.
+
+¡Ah! ¡ah! ¡ah! (_Dando risotadas_).
+
+GERTRUDIS.--Sí; pero, Ofelia...
+
+OFELIA.--Oíd, oíd.
+
+ Blancos pañales le vestían...
+
+
+ESCENA XIII
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, OFELIA, HORACIO
+
+
+GERTRUDIS.--¡Desgraciada! ¿Veis esto, señor?
+
+ OFELIA.--Blancos pañales le vestían
+ como la nieve del monte,
+ y al sepulcro le conducen
+ cubierto de bellas flores,
+ que en tierno llanto de amor
+ se humedecieron entonces.
+
+CLAUDIO.--¿Cómo estás, graciosa niña?
+
+OFELIA.--Buena: Dios os lo pague... Dicen que la lechuza fué antes una
+doncella, hija de un panadero... ¡Ah!... Sabemos lo que somos ahora.
+Pero no lo que podemos ser... Dios vendrá á visitarnos.
+
+CLAUDIO.--Alusión á su padre.
+
+OFELIA.--Pero no, no hablemos más en esto; y si os preguntan lo que
+significa, decid:
+
+ De san Valentino
+ la fiesta es mañana:
+ yo, niña amorosa,
+ al toque del alba
+ iré á que me veas
+ desde tu ventana,
+ para que la suerte
+ dichosa me caiga.
+ Despierta el mancebo,
+ se viste de gala.
+
+Y él responde entonces:
+
+ Por el sol te juro
+ que no lo olvidara,
+ si tú no te hubieras
+ venido á mi cama.
+
+CLAUDIO.--¡Graciosa Ofelia!
+
+OFELIA.--Sí, voy á acabar: sin jurarlo, os prometo que la voy á
+concluir.
+
+ ¡Ay, mísera! ¡Cielos!
+ ¡Torpeza, villana!
+ ¿Qué galán desprecia
+ ventura tan alta?
+ Pues todos son falsos,
+ le dice indignada:
+ antes que en tus brazos
+ me mirase incauta,
+ de hacerme tu esposa
+ me diste palabra.
+ Y abriendo las puertas
+ entró la muchacha,
+ que viniendo virgen
+ volvió desflorada.
+
+CLAUDIO.--¿Cuánto ha que está así?
+
+OFELIA.--Yo espero que todo irá bien... Debemos tener paciencia... (_Se
+entristece y llora_). Pero yo no puedo menos de llorar considerando que
+le han dejado sobre la tierra fría... Mi hermano lo sabrá... preciso...
+Y yo os doy las gracias por vuestros buenos consejos... (_Con mucha
+viveza y alegría_). Vamos, la carroza. Buenas noches, señoras, buenas
+noches. Amiguitas, buenas noches, buenas noches, buenas noches.
+
+CLAUDIO (_á Horacio_).--Acompáñala á su cuarto, y haz que la asista
+suficiente guardia. Yo te lo ruego.
+
+
+ESCENA XIV
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS
+
+
+CLAUDIO.--¡Oh! todo es efecto de un profundo dolor; todo nace de la
+muerte de su padre; y ahora observo, Gertrudis, que cuando los males
+vienen, no vienen esparcidos como espías, sino reunidos en escuadrones.
+Su padre muerto, tu hijo ausente habiendo dado él mismo justo motivo á
+su destierro), el pueblo alterado en tumulto con dañadas ideas y
+murmuraciones sobre la muerte del buen Polonio, cuyo entierro oculto ha
+sido no leve imprudencia de nuestra parte; la desdichada Ofelia fuera de
+sí, turbada su razón, sin la cual somos vanos simulacros, ó comparables
+sólo á los brutos, y por último (y esto no es menos esencial que todo lo
+restante), su hermano, que ha venido secretamente de Francia, y en medio
+de tan extraños casos, se oculta entre sombras misteriosas, sin que
+falten lenguas maldicientes que envenenen sus oídos, hablándole de la
+muerte de su padre. Ni en tales discursos, á falta de noticias seguras,
+dejaremos de ser citados continuamente de boca en boca. Todos estos
+afanes juntos, mi querida Gertrudis, como una máquina destructora que se
+dispara, me dan muchas muertes á un tiempo.
+
+ (_Suena á lo lejos un rumor confuso, que se irá aumentando durante
+ la escena siguiente_).
+
+GERTRUDIS.--¡Ay Dios! ¿Qué estruendo es éste?
+
+
+ESCENA XV
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, un caballero
+
+
+CLAUDIO.--¿En dónde está mi guardia?... Acudid... defended las
+puertas... ¿Qué es esto?
+
+CABALLERO.--Huíd, señor. El Océano, sobrepujando sus términos, no traga
+las llanuras con ímpetu más espantoso, que el que manifiesta el joven
+Laertes ciego de furor, venciendo la resistencia que le oponen vuestros
+soldados. El vulgo le apellida señor; y como si ahora comenzase á
+existir el mundo, la antigüedad y la costumbre (apoyo y seguridad de
+todo buen gobierno) se olvidan y se desconocen. Gritan por todas partes:
+«Nosotros elegimos por rey a Laertes.» Los sombreros arrojados al aire,
+las manos y las lenguas le aplauden, llegando á las nubes la voz general
+que repite: «Laertes será nuestro rey. ¡Viva Laertes!»
+
+GERTRUDIS.--¡Con qué alegría sigue, ladrando, esa traílla pérfida el
+rastro mal seguro en que va á perderse!
+
+CLAUDIO.--Ya han roto las puertas.
+
+
+ESCENA XVI
+
+LAERTES, CLAUDIO, GERTRUDIS, soldados y pueblo
+
+
+LAERTES.--¿En dónde está el rey? (_Volviéndose hacia la puerta por donde
+ha salido, detiene á los conjurados que le acompañan, y hace que se
+retiren_). Vosotros quedaos todos afuera.
+
+VOCES.--No, entremos.
+
+LAERTES.--Yo os pido que me dejéis.
+
+VOCES.--Bien, bien está.
+
+LAERTES.--Gracias, señores. Guardad las puertas... y tú, indigno
+príncipe, dame á mi padre.
+
+GERTRUDIS.--Menos, menos ardor, querido Laertes.
+
+LAERTES.--Si hubiese en mí una gota de sangre con menos ardor, me
+declararía por hijo espurio, infamaría de cornudo á mi padre, é
+imprimiría sobre la frente limpia y casta de mi madre honestísima la
+nota infame de prostituta.
+
+CLAUDIO.--Pero, Laertes, ¿cuál es el motivo de tan atrevida rebelión?...
+Déjale, Gertrudis, no le contengas... no temas nada contra mí. Existe
+una fuerza divina que defiende á los reyes; la traición no puede como
+quisiera penetrar hasta ellos, y ve malogrados en la ejecución todos sus
+designios... Dime, Laertes, ¿por qué estás tan airado?... Déjale,
+Gertrudis... Habla tú.
+
+LAERTES.--¿En dónde está mi padre?
+
+CLAUDIO.--Murió.
+
+GERTRUDIS.--Pero no le ha muerto el rey.
+
+CLAUDIO.--Déjale preguntar cuanto quiera.
+
+LAERTES.--¿Y cómo ha sido su muerte?... ¡Eh!... No, á mí no se me
+engaña. Váyase al infierno la fidelidad, llévese el más atezado demonio
+los juramentos de vasallaje, sepúltense la conciencia, la esperanza de
+salvación en el abismo más profundo... La condenación eterna no me
+horroriza; suceda lo que quiera, ni éste ni el otro mundo me importan
+nada... Sólo aspiro, y éste es el punto en que insisto, sólo aspiro á
+dar completa venganza á mi difunto padre.
+
+CLAUDIO.--¿Y quién te lo puede estorbar?
+
+LAERTES.--Mi voluntad sola, y no todo el universo; y en cuanto á los
+medios de que he de valerme, no sabré economizarlos de suerte que un
+pequeño esfuerzo produzca efectos grandes.
+
+CLAUDIO.--Buen Laertes, si deseas saber la verdad acerca de la muerte de
+tu amado padre, ¿está escrito acaso en tu venganza que hayas de
+atropellar sin distinción amigos y enemigos, culpados é inocentes?
+
+LAERTES.--No, sólo á mis enemigos.
+
+CLAUDIO.--¿Querrás, sin duda, conocerlos?
+
+LAERTES.--¡Oh! á mis buenos amigos yo los recibiré con abiertos brazos,
+y semejante al pelícano amoroso los alimentaré, si necesario fuese, con
+mi sangre misma.
+
+CLAUDIO.--Ahora hablaste como buen hijo y como caballero. Laertes, ni
+tengo culpa en la muerte de tu padre, ni alguno ha sentido como yo su
+desgracia. Esta verdad deberá ser tan clara á tu razón, como á tus ojos
+la luz del día.
+
+VOCES.--Dejadla entrar.
+
+(_Ruido y voces dentro_).
+
+LAERTES.--¿Qué novedad... qué ruido es éste?
+
+
+ESCENA XVII
+
+ CLAUDIO, GERTRUDIS, LAERTES, OFELIA, acompañamiento. Ofelia sale
+ vestida de blanco, el cabello suelto, y una guirnalda en la cabeza,
+ hecha de paja y flores silvestres, trayendo, en el faldellín muchas
+ flores y hierbas.
+
+LAERTES.--¡Oh, calor activo, abrasa mi cerebro! ¡Lágrimas en extremo
+cáusticas, consumid la potencia y la sensibilidad de mis ojos! Por los
+cielos te juro que esa demencia tuya será pagada por mí con tal exceso,
+que el peso del castigo tuerza el fiel y baje la balanza... ¡Oh, rosa de
+mayo! ¡amable niña! ¡mi querida Ofelia! ¡mi dulce hermana!... ¡Oh
+cielos! ¿y es posible que el entendimiento de una tierna joven sea tan
+frágil como la vida del hombre decrépito?... Pero la naturaleza es muy
+fina en amor y cuando éste llega al exceso, el alma se desprende tal vez
+de alguna preciosa parte de sí misma, para ofrecérsela en don al objeto
+amado.
+
+ OFELIA.--Lleváronle en su ataúd
+ con el rostro descubierto.
+ Ay no ni, ay ay ay no ni.
+ Y sobre su sepultura
+ muchas lágrimas llovieron.
+ Ay no ni, ay ay ay no ni.
+
+Adiós, querido mío. Adiós.
+
+LAERTES.--Si gozando de tu razón me incitaras á la venganza, no pudieras
+conmoverme tanto.
+
+OFELIA.--Debéis cantar aquello de:
+
+ Abajito está:
+ llámele, señor, que abajito está.
+
+¡Ay, qué á propósito viene el estribillo!... El pícaro del mayordomo fué
+el que robó á la señorita.
+
+LAERTES.--Esas palabras vanas producen mayor efecto en mí, que el más
+concertado discurso.
+
+OFELIA.--Aquí traigo romero, que es bueno para la memoria. (_A
+Laertes_). Tomad, amigo, para que os acordéis... Y aquí hay trinitarias,
+que son para los pensamientos.
+
+LAERTES.--Aun en medio de su delirio quiere aludir á los pensamientos
+que la agitan y á sus memorias tristes.
+
+OFELIA (_á Gertrudis_).--Aquí hay hinojo para vos, y palomillas y
+ruda... para vos también, y esto poquito es para mí... Nosotros podemos
+llamarla hierba santa del domingo... vos la usaréis con la distinción
+que os parezca... (_A Claudio_). Esta es una margarita... Bien os
+quisiera dar algunas violetas; pero todas se marchitaron cuando murió mi
+padre. Dicen que tuvo un buen fin.
+
+ Un solitario
+ de plumas vario
+ me da placer.
+
+LAERTES.--Ideas funestas, aflicción, pasiones terribles, los horrores
+del infierno mismo, todo en su boca es gracioso y suave.
+
+ OFELIA.--Nos deja, se va,
+ y no ha de volver.
+ No, que ya murió,
+ no vendrá otra vez...
+ Su barba era nieve,
+ su pelo también.
+ Se fué ¡dolorosa
+ partida! se fué.
+ En vano exhalamos
+ suspiros por él.
+ Los cielos piadosos
+ descanso le den.
+
+A él y á todas las almas cristianas. Dios lo quiera... ¡Eh! señores,
+adiós.
+
+
+ESCENA XVIII
+
+CLAUDIO, GERTRUDIS, LAERTES
+
+
+LAERTES.--¡Veis esto, Dios mío!
+
+CLAUDIO.--Yo debo tomar parte en tu aflicción, Laertes: no me niegues
+este derecho. Oyeme aparte. Elige entre los más prudentes de tus amigos
+aquéllos que te parezca. Oigannos á entrambos, y juzguen. Si por mí
+propio ó por mano ajena resultó culpado, mi reino, mi corona, mi vida,
+cuanto puedo llamar mío, todo te lo daré para satisfacerte. Si no hay
+culpa en mí, deberé contar otra vez con tu obediencia, y unidos ambos,
+buscaremos los medios de aliviar tu dolor.
+
+LAERTES.--Hágase lo que decís... Su arrebatada muerte, su obscuro
+funeral, sin trofeos, armas, ni escudos sobre el cadáver, ni debidos
+honores, ni decorosa pompa; todo, todo está clamando del cielo á la
+tierra por un examen el más riguroso.
+
+CLAUDIO.--Tú le obtendrás, y la segur terrible de la justicia caerá
+sobre el que fuere delincuente. Ven conmigo.
+
+
+ESCENA XIX
+
+Sala en casa de Horacio
+
+HORACIO, un criado
+
+
+HORACIO.--¿Quiénes son los que me quieren hablar?
+
+CRIADO.--Unos marineros que, según dicen, os traen cartas.
+
+HORACIO.--Hazlos entrar. (_Vase el criado_). Yo no sé de qué parte del
+mundo pueda nadie escribirme, si ya no es Hamlet mi señor.
+
+
+ESCENA XX
+
+HORACIO, dos marineros
+
+
+MARINERO 1.º--Dios os guarde.
+
+HORACIO.--Y á vosotros también.
+
+MARINERO 1.º--Así lo hará, si es su voluntad. Estas cartas del embajador
+que se embarcó para Inglaterra vienen dirigidas á vos, si os llamáis
+Horacio como nos han dicho.
+
+HORACIO. (_Lee la carta._)--«Horacio: luego que hayas leído esta,
+dirigirás esos hombres al rey, para el cual les he dado una carta.
+Apenas llevábamos dos días de navegación, cuando empezó á darnos caza un
+pirata muy bien armado. Viendo que nuestro navío era poco velero, nos
+vimos precisados á apelar al valor. Llegamos al abordaje: yo salté el
+primero en la embarcación enemiga, que al mismo tiempo logró
+desaferrarse de la nuestra, y por consiguiente me hallé solo y
+prisionero. Ellos se han portado conmigo como ladrones compasivos; pero
+ya sabían lo que se hacían, y se lo he pagado muy bien. Haz que el rey
+reciba las cartas que le envío, y tú ven á verme con tanta diligencia
+como si huyeras de la muerte. Tengo unas cuantas palabras que decirte al
+oído, que te dejarán atónito, bien que todas ellas no serán suficientes
+á expresar la importancia del caso. Esos buenos hombres te conducirán
+hasta aquí. Guillermo y Ricardo siguieron su camino á Inglaterra. Mucho
+tengo que decirte de ellos. Adiós. Tuyo siempre.--HAMLET.»
+
+Vamos. Yo os introduciré para que presentéis esas cartas. Conviene
+hacerlo pronto, á fin de que me llevéis después adonde queda el que os
+las entregó.
+
+
+ESCENA XXI
+
+Gabinete del rey
+
+CLAUDIO, LAERTES
+
+
+CLAUDIO.--Sin duda tu rectitud aprobará ya mi descargo, y me darás lugar
+en el corazón como á tu amigo, después que has oído con pruebas
+evidentes que el matador de tu noble padre conspiraba contra mi vida.
+
+LAERTES.--Claramente se manifiesta... Pero decidme: ¿por qué no
+procedéis contra excesos tan graves y culpables, cuando vuestra
+prudencia, vuestra grandeza, vuestra propia seguridad, todas las
+consideraciones juntas deberían excitaros tan particularmente á
+reprimirlos?
+
+CLAUDIO.--Por dos razones, que aunque tal vez las juzgarás débiles, para
+mí han sido muy poderosas. Una es que la reina su madre vive pendiente
+casi de sus miradas, y al mismo tiempo (sea desgracia ó felicidad mía)
+tan estrechamente unió el amor mi vida y mi alma á la de mi esposa, que
+así como los astros no se mueven sino dentro de su propia esfera, así en
+mí no hay movimiento alguno que no dependa de su voluntad. La otra razón
+por que no puedo proceder contra el agresor públicamente, es el grande
+cariño que le tiene el pueblo; el cual, como la fuente cuyas aguas mudan
+los troncos en piedras, bañando en su afecto las faltas del príncipe,
+convierte en gracias todos sus yerros. Mis flechas no pueden con tal
+violencia dispararse, que resistan á huracán tan fuerte; y sin tocar el
+punto á que las dirija, se volverán otra vez al arco.
+
+LAERTES.--Sí, y en tanto yo he perdido á un ilustre padre, y hallo á
+una hermana en la más deplorable situación... Mi hermana, cuyo mérito
+(si alcanza el elogio á lo que ya no existe) se levantó sobre lo más
+sublime de su siglo, por las raras prendas que en ella se admiraron
+juntas... Pero llegará, llegará el tiempo de mi venganza.
+
+CLAUDIO.--Ese cuidado no debe interrumpirte el sueño, ni has de presumir
+que yo esté formado de materia tan insensible y dura, que me deje
+remesar la barba y lo tome á fiesta... Presto te informaré de lo demás.
+Basta decirte que amé á tu padre, que nosotros nos amamos también, y que
+espero darte á conocer la... Pero... ¿Qué noticias traes?
+
+
+ESCENA XXII
+
+CLAUDIO, LAERTES, un guardia
+
+
+GUARDIA.--Señor, veis aquí las cartas del príncipe: ésta, para V. M., y
+ésta, para la reina.
+
+(_Da unas cartas á Claudio_).
+
+CLAUDIO.--¡De Hamlet! ¿Quién las ha traído!
+
+GUARDIA.--Dicen que unos marineros; yo no los he visto. Horacio, que las
+recibió del que las trajo, es el que me las ha entregado á mí.
+
+CLAUDIO.--Oirás lo que dicen, Laertes. Déjanos solos.
+
+
+ESCENA XXIII
+
+CLAUDIO, LAERTES
+
+
+CLAUDIO. (_Lee una carta._)--«Alto y poderoso señor: os hago saber cómo
+he llegado desnudo á vuestro reino. Mañana os pediré permiso de ver
+vuestra presencia real; y entonces, mediante vuestro perdón, os diré la
+causa de mi extraña y repentina vuelta.--HAMLET.»
+
+¿Qué quiere decir esto? ¿Se habrán vuelto los otros también, ó hay
+alguna equivocación, ó acaso todo es falso?
+
+LAERTES.--¿Conocéis la letra?
+
+CLAUDIO (_examinando con atención la carta_).--Sí, es de Hamlet...
+_Desnudo_... y en una enmienda que hay aquí, dice: _solo_... ¿Qué puede
+ser esto?
+
+LAERTES.--Yo nada alcanzo... Pero dejadle venir, que ya siento
+encenderse en nuevas iras mi corazón... Sí, yo viviré, y le diré en su
+cara: tú lo hiciste, y fué de esta manera.
+
+CLAUDIO.--Si el caso es cierto... ¡Eh! ¡Cómo es posible!... ¿Y qué otra
+cosa puede ser?... ¿Quieres dirigirte por mí, Laertes?
+
+LAERTES.--Sí, señor, como no procuréis inclinarme á la paz.
+
+CLAUDIO.--A tu propia paz, no á otra ninguna. Si él vuelve ahora
+disgustado de este viaje y rehusa comenzarle de nuevo, yo le ocuparé en
+una empresa que medito, en la cual perecerá sin duda. Esta muerte no
+excitará el aura más leve de acusación; su madre misma absolverá el
+hecho juzgándole casual.
+
+LAERTES.--Seguiré en todo vuestras ideas, y mucho más si disponéis que
+yo sea el instrumento que le ejecute.
+
+CLAUDIO.--Todo sucede bien... Desde que te fuiste se ha hablado mucho de
+ti delante de Hamlet, por una habilidad en que dicen que sobresales. Las
+demás que tienes no movieron tanto su envidia como ésta sola, que en mi
+opinión ocupa el último lugar.
+
+LAERTES.--¿Y qué habilidad es, señor?
+
+CLAUDIO.--No es más que un lazo en el sombrero de la juventud, pero que
+le es muy necesario; puesto que así son propios de la juventud los
+adornos ligeros y alegres, como de la edad madura las ropas y pieles que
+se viste por abrigo y decencia... Dos meses ha que estuvo aquí un
+caballero de Normandía... Yo conozco á los franceses muy bien, he
+militado contra ellos, y son, por cierto, buenos jinetes; pero el galán
+de quien hablo era un prodigio en esto. Parecía haber nacido sobre la
+silla, y hacía ejecutar al caballo tan admirables movimientos como si él
+y su valiente bruto animaran un cuerpo solo; y tanto excedió á mis
+ideas, que todas las formas y actitudes que yo pude imaginar no llegaron
+á lo que él hizo.
+
+LAERTES.--¿Decís que era normando?
+
+CLAUDIO.--Sí, normando.
+
+LAERTES.--Ese es Lamond, sin duda.
+
+CLAUDIO.--El mismo.
+
+LAERTES.--Le conozco bien, y es la joya más preciosa de su nación.
+
+CLAUDIO.--Pues éste, hablando de ti públicamente, te llenaba de elogios
+por tu inteligencia y ejercicio en la esgrima, y la bondad de tu espada
+en la defensa y el ataque; tanto, que dijo alguna vez que sería un
+espectáculo admirable verte lidiar con otro de igual mérito, si pudiera
+hallarse; puesto que, según aseguraba él mismo, los más diestros de su
+nación carecían de agilidad para las estocadas y los quites cuando tú
+esgrimías con ellos. Este informe irritó la envidia de Hamlet, y en nada
+pensó desde entonces sino en solicitar con instancia tu pronto regreso
+para batallar contigo. Fuera de esto...
+
+LAERTES.--¿Y qué hay además de eso, señor?
+
+CLAUDIO.--Laertes, ¿amaste á tu padre, ó eres como las figuras de un
+lienzo, que tal vez aparentan tristeza en el semblante cuando les falta
+un corazón?
+
+LAERTES.--¿Por qué lo preguntáis?
+
+CLAUDIO.--No porque piense que no amabas á tu padre, sino porque sé que
+el amor está sujeto al tiempo, y que el tiempo extingue su ardor y sus
+centellas, según me lo hace ver la experiencia de los sucesos. Existe en
+medio de la llama de amor una mecha ó pábilo que la destruye al fin;
+nada permanece en un mismo grado de bondad constantemente, pues la salud
+misma degenerando en plétora perece por su propio exceso. Cuanto nos
+proponemos hacer debería ejecutarse en el instante mismo en que lo
+deseamos, porque la voluntad se altera fácilmente, se debilita y se
+entorpece, según las lenguas, las manos y los accidentes que se
+atraviesan; y entonces aquel estéril deseo es semejante á un suspiro que
+exhalando pródigo el aliento, causa daño en vez de dar alivio... Pero
+toquemos en lo vivo de la herida. Hamlet vuelve... ¿Qué acción
+emprenderías tú para manifestar más con las obras que con las palabras
+que eres digno hijo de tu padre?
+
+LAERTES.--¿Qué haré? Le cortaré la cabeza en el templo mismo.
+
+CLAUDIO.--Cierto que no debería un homicida hallar asilo en parte
+alguna, ni reconocer límites una justa venganza; pero, buen Laertes, haz
+lo que te diré: Permanece oculto en tu cuarto; cuando llegue Hamlet,
+sabrá que tú has venido; yo le haré acompañar por algunos que alabando
+tu destreza den un nuevo lustre á los elogios que hizo de ti el francés.
+Por último, llegaréis á veros; se harán apuestas en favor de uno y
+otro... él, que es descuidado, generoso, incapaz de toda malicia, no
+reconocerá los floretes; de suerte que te será muy fácil, con poca
+sutileza que uses, elegir una espada sin botón, y en cualquiera de las
+jugadas tomar satisfacción de la muerte de tu padre.
+
+LAERTES.--Así lo haré, y á ese fin quiero envenenar la espada con cierto
+ungüento que compré de un charlatán, de cualidad tan mortífera, que
+mojando un cuchillo en él, adondequiera que haga sangre introduce la
+muerte, sin que haya emplasto eficaz que pueda evitarla, por más que se
+componga de cuantos simples medicinales crecen debajo de la luna. Yo
+bañaré la punta de mi espada con este veneno, para que apenas le toque
+muera.
+
+CLAUDIO.--Reflexionemos más sobre esto... Examinemos qué ocasión, qué
+medios serán más oportunos á nuestro engaño; porque si tal vez se
+malogra, y equivocada la ejecución se descubren los fines, valiera más
+no haberlo emprendido. Conviene, pues, que este proyecto vaya sostenido
+con otro segundo, capaz de asegurar el golpe, cuando por el primero no
+se consiga. Espera... Déjame ver si... Haremos una apuesta solemne sobre
+vuestra habilidad y... Sí, ya hallé el medio. Cuando con la agitación os
+sintáis acalorados y sedientos (puesto que al fin deberá ser mayor la
+violencia del combate), él pedirá de beber, y yo le tendré prevenida
+expresamente una copa, que al gustarla sólo, aunque haya podido librarse
+de tu espada ungida, veremos cumplido nuestro deseo. Pero... calla...
+¿Qué ruido se escucha?
+
+(_Suena ruido dentro_).
+
+
+ESCENA XXIV
+
+GERTRUDIS, CLAUDIO, LAERTES
+
+
+CLAUDIO.--¿Qué ocurre de nuevo, amada reina?
+
+GERTRUDIS.--Una desgracia va siempre pisando las ropas de otra; tan
+inmediatas caminan. Laertes, tu hermana acaba de ahogarse.
+
+LAERTES.--¡Ahogada!... ¿En dónde?... ¡Cielos!
+
+GERTRUDIS.--Donde hallaréis un sauce que crece á las orillas de ese
+arroyo, repitiendo en las ondas cristalinas la imagen de sus hojas
+pálidas. Allí se encaminó ridículamente coronada de ranúnculos, ortigas,
+margaritas y luengas flores purpúreas, que entre los sencillos
+labradores se reconocen bajo una denominación grosera, y las modestas
+doncellas llaman dedos de muerto. Llegada que fué, se quitó la
+guirnalda, y queriendo subir á suspenderla de los pendientes ramos, se
+troncha un vástago envidioso, y caen al torrente fatal ella y todos sus
+adornos rústicos. Las ropas huecas y extendidas la llevaron un rato
+sobre las aguas, semejante á una sirena, y en tanto iba cantando pedazos
+de tonadas antiguas, como ignorante de su desgracia, ó como criada y
+nacida en aquel elemento. Pero no era posible que así durase por mucho
+espacio... Las vestiduras, pesadas ya con el agua que absorbían, la
+arrebataron á la infeliz, interrumpiendo su canto dulcísimo la muerte,
+llena de angustias.
+
+LAERTES.--Qué, ¿en fin se ahogó? ¡Mísero!
+
+GERTRUDIS.--Sí, se ahogó, se ahogó.
+
+LAERTES.--¡Desdichada Ofelia! demasiada agua tienes ya; por eso quisiera
+reprimir la de mis ojos.... Bien que á pesar de todos nuestros
+esfuerzos, imperiosa la naturaleza sigue su costumbre, por más que el
+valor se avergüence... Pero luego que este llanto se vierta, nada
+quedará en mí de femenil ni de cobarde... Adiós, señores... Mis palabras
+de fuego arderían en llamas, si no las apagasen estas lágrimas
+imprudentes.
+
+(_Vase Laertes_).
+
+CLAUDIO.--Sigámosle, Gertrudis, que después de haberme costado tanto
+aplacar su cólera, temo ahora que esta desgracia no la irrite otra vez.
+Conviene seguirle.
+
+
+
+
+ACTO V
+
+
+ESCENA PRIMERA
+
+Cementerio contiguo á una iglesia
+
+Sepultureros primero y segundo
+
+
+SEPULTURERO 1.º--¿Y es la que ha de sepultarse en tierra sagrada, la que
+deliberadamente ha conspirado contra su propia salvación?
+
+SEPULTURERO 2.º--Dígote que sí: con que haz presto el hoyo. El juez ha
+reconocido ya el cadáver, y ha dispuesto que se la entierre en sagrado.
+
+SEPULTURERO 1.º--Yo no entiendo cómo va eso... Aun si se hubiera ahogado
+haciendo esfuerzos para librarse, anda con Dios.
+
+SEPULTURERO 2.º--Así han juzgado que fué.
+
+SEPULTURERO 1.º--No, no, eso fué _se offendendo_; ni puede haber sido de
+otra manera, porque... ve aquí el punto de la dificultad: Si yo me ahogo
+voluntariamente, esto arguye por de contado una acción, y toda acción
+consta de tres partes, que son: hacer, obrar y ejecutar; de donde se
+infiere, amigo Rasura, que ella se ahogó voluntariamente.
+
+SEPULTURERO 2.º--¡Qué!... Pero óigame ahora el tío Socaba.
+
+SEPULTURERO 1.º--No, deja, yo te diré. Mira, aquí está el agua. Bien.
+Aquí está el hombre. Muy bien... Pues, señor, si este hombre va y se
+mete dentro del agua, se ahoga á sí mismo; porque por fas ó por nefas,
+ello es que él va... Pero atiende á lo que digo. Si el agua viene hacia
+él y le sorprende y le ahoga, entonces no se ahoga él á sí propio...
+Compadre Rasura, el que no desea su muerte no se acorta la vida.
+
+SEPULTURERO 2.º--Y qué, ¿hay leyes para eso?
+
+SEPULTURERO 1.º--Ya se ve que las hay, y por ella se guía el juez que
+examina estos casos.
+
+SEPULTURERO 2.º--¿Quieres que te diga la verdad? Pues mira, si la muerta
+no fuese una señora, yo te aseguro que no la enterrarían en sagrado.
+
+SEPULTURERO 1.º--En efecto, dices bien; y es mucha lástima que los
+grandes personajes hayan de tener en este mundo especial privilegio,
+entre todos los demás cristianos, para ahogarse y ahorcarse cuando
+quieren, sin que nadie les diga nada... Vamos allá con el azadón...
+(_Pónense los dos á abrir una sepultura en medio del teatro, sacando la
+tierra con espuertas, y entre ella calaveras y huesos_). Ello es que no
+hay caballeros de nobleza más antigua que los jardineros, sepultureros y
+cavadores, que son los que ejercen la profesión de Adán.
+
+SEPULTURERO 2.º--Pues qué, ¿Adán fue caballero?
+
+SEPULTURERO 1.º--¡Toma! como que fué el primero que llevó armas... Pero
+voy á hacerte una pregunta, y si no me respondes á cuento, has de
+confesar que eres un...
+
+SEPULTURERO 2.º--Adelante.
+
+SEPULTURERO 1.º--¿Cuál es el que construye edificios más fuertes que los
+que hacen los albañiles y los carpinteros de casas y navíos?
+
+SEPULTURERO 2.º--El que hace la horca, porque aquella fábrica sobrevive
+á mil inquilinos.
+
+SEPULTURERO 1.º--Agudo eres, por vida mía. Buen edificio es la horca;
+pero ¿cómo es bueno? Es bueno para los que hacen mal: ahora bien, tú
+haces mal en decir que la horca es fábrica más fuerte que una iglesia;
+con que la horca podría ser buena para ti... Volvamos á la pregunta.
+
+SEPULTURERO 2.º--¿Cuál es el que hace habitaciones más durables que las
+que hacen los albañiles, los carpinteros de casas y de navíos?
+
+SEPULTURERO 1.º--Sí, dímelo, y sales del apuro.
+
+SEPULTURERO 2.º--Ya se ve que te lo digo.
+
+SEPULTURERO 1.º--Pues vamos.
+
+SEPULTURERO 2.º--Pues no puedo decirlo.
+
+SEPULTURERO 1.º--Vaya, no te rompas la cabeza sobre ello... Tú eres un
+burro lerdo que no saldrá de su paso por más que le apaleen. Cuando te
+hagan esta pregunta, has de responder: «El sepulturero.» ¿No ves que las
+casas que él hace duran hasta el día del juicio?... Anda, ve ahí á casa
+de Juanillo, y tráeme una copa de aguardiente.
+
+
+ESCENA II
+
+HAMLET, HORACIO, sepulturero primero
+
+
+SEPULTURERO 1.º--Yo amé en mis primeros años,
+
+(_Cantando_).
+
+ dulce cosa lo juzgué;
+ pero casarme, eso no,
+ que no me estuviera bien.
+
+HAMLET.--¡Qué poco siente ese hombre lo que hace, que abre una sepultura
+y canta!
+
+HORACIO.--La costumbre le ha hecho ya familiar esa ocupación.
+
+HAMLET.--Así es la verdad. La mano que menos trabaja tiene más delicado
+el tacto.
+
+SEPULTURERO 1.º--La edad callada en la huesa
+
+(_Cantando_).
+
+ me hundió con mano crüel,
+ y toda se destruyó
+ la existencia que gocé.
+
+HAMLET.--Aquella calavera tendría lengua en otro tiempo, y con ella
+podría también cantar...¡ Cómo la tira al suelo el pícaro! Como si fuese
+la quijada con que hizo Caín el primer homicidio. Y la que está
+maltratando ahora ese bruto, podría ser muy bien la cabeza de algún
+estadista, que acaso pretendió engañar al cielo mismo. ¿No te parece?
+
+HORACIO.--Bien puede ser.
+
+HAMLET.--O la de algún cortesano que diría: «Felicísimos días, señor
+excelentísimo; ¿cómo va de salud, mi venerado señor?» Esta puede ser la
+del caballero Fulano, que hacía grandes elogios del potro del caballero
+Zutano para pedírsele prestado después. ¿No puede ser así?
+
+HORACIO.--Sí, señor.
+
+HAMLET.--¡Oh! sí por cierto; y ahora está en poder del señor gusano,
+estropeada y hecha pedazos con el azadón de un sepulturero... Grandes
+revoluciones se hacen aquí, si hubiera entre nosotros medios para
+observarlas... Pero ¿costó acaso tan poco la formación de estos huesos á
+la naturaleza, que hayan de servir para que esa gente se divierta en sus
+garitos con ellos? ¡Eh! Los míos se estremecen al considerarlo.
+
+ SEPULTURERO 1.º--Una piqueta (_Cantando_).
+ con una azada,
+ un lienzo donde
+ revuelto vaya,
+ y un hoyo en tierra
+ que le preparan:
+ para tal huésped
+ esto le basta.
+
+HAMLET.--Y ésa otra, ¿por qué no podría ser la calavera de un
+letrado?... ¿A dónde se fueron sus equívocos y sutilezas, sus litigios,
+sus interpretaciones, sus embrollos? ¿Por qué sufre ahora que ese bribón
+grosero le golpee contra la pared con el azadón lleno de barro!... ¡Y no
+dirá palabra acerca de un hecho tan criminal!... Este sería quizás,
+mientras vivió, un gran comprador de tierras, con sus obligaciones,
+reconocimientos, transacciones, seguridades mutuas, pagos, recibos... Ve
+aquí el arriendo de sus arriendos, y el cobro de sus cobranzas: todo ha
+venido á parar en una calavera llena de lodo. Los títulos de los bienes
+que poseyó cabrían difícilmente en su ataúd, y no obstante eso, todas
+las fianzas y seguridades recíprocas de sus adquisiciones no le han
+podido asegurar otra posesión que la de un espacio pequeño capaz de
+cubrirse con un par de sus escrituras... ¡Oh! y á su opulento sucesor
+tampoco le quedará más.
+
+HORACIO.--Verdad es, señor.
+
+HAMLET.--¿No se hace el pergamino de piel de carnero?
+
+HORACIO.--Sí, señor, y de piel de ternera también.
+
+HAMLET.--Pues dígote, que son más irracionales que las terneras y
+carneros los que fundan su felicidad en la posesión de tales
+pergaminos... Voy á tramar conversación con este hombre. (_Al
+sepulturero_). ¿De quién es esa sepultura, buena pieza?
+
+SEPULTURERO 1.º--Mía, señor.
+
+ Y un hoya en tierra (_Cantando_).
+ que le preparan:
+ para tal huésped
+ eso le basta.
+
+HAMLET.--Sí; yo creo que es tuya porque estás ahora dentro de ella...
+Pero la sepultura es para los muertos, no para los vivos: conque has
+mentido.
+
+SEPULTURERO 1.º--Ve ahí un mentís demasiado vivo; pero yo os le volveré.
+
+HAMLET.--¿Para qué muerto cavas esta sepultura?
+
+SEPULTURERO 1.º--No es hombre, señor.
+
+HAMLET.--Pues bien, ¿para qué mujer?
+
+SEPULTURERO 1.º--Tampoco es eso.
+
+HAMLET.--Pues ¿qué es lo que ha de enterrarse ahí?
+
+SEPULTURERO 1.º--Un cadáver que fué mujer; pero ya murió... Dios la
+perdone.
+
+HAMLET.--¡Qué taimado es! Hablémosle clara y sencillamente, porque sino,
+es capaz de confundirnos á equívocos. De tres años á esta parte he
+observado cuánto se va sutilizando la edad en que vivimos... Por vida
+mía, Horacio, que ya el villano sigue tan de cerca al caballero, que muy
+pronto le desollará el talón... ¿Cuánto tiempo há que eres sepulturero?
+
+SEPULTURERO 1.º--Toda mi vida, se puede decir. Yo comencé el oficio el
+día que nuestro último rey Hamlet venció á Fortimbrás.
+
+HAMLET.--¿Y cuánto tiempo habrá?
+
+SEPULTURERO 1.º--¡Toma! ¿No lo sabéis? Eso sucedió el mismo día en que
+nació el joven Hamlet, el que está loco y se ha ido á Inglaterra.
+
+HAMLET.--¡Oiga! ¿Y por qué se ha ido a Inglaterra?
+
+SEPULTURERO 1.º--Porque... porgue está loco, y allí cobrará su juicio;
+y si no lo cobra, á bien que poco importa.
+
+HAMLET.--¿Por qué?
+
+SEPULTURERO 1.º--Porque allí todos son tan locos como él, y no será
+reparado.
+
+HAMLET.--¿Y cómo ha sido volverse loco?
+
+SEPULTURERO 1.º--De un modo muy extraño, según dicen.
+
+HAMLET.--¿De qué modo?
+
+SEPULTURERO 1.º--Habiendo perdido el entendimiento.
+
+HAMLET.--Pero, ¿qué motivo dió lugar á eso?
+
+SEPULTURERO 1.º--¿Qué lugar? Aquí en Dinamarca, donde soy enterrador, y
+lo he sido de chico y de grande por espacio de treinta años.
+
+HAMLET.--¿Cuánto tiempo podrá estar enterrado un hombre sin corromperse?
+
+SEPULTURERO 1.º--De suerte que si él no corrompía ya en vida (como nos
+sucede todos los días con muchos cuerpos galicados, que no hay por dónde
+asirlos), podrá durar cosa de ocho ó nueve años. Un curtidor durará
+nueve años seguramente.
+
+HAMLET.--Pues ¿qué tiene él más que otro cualquiera?
+
+SEPULTURERO 1.º--Lo que tiene es un pellejo tan curtido ya por mor de su
+ejercicio, que puede resistir mucho tiempo al agua; y el agua, señor
+mío, es la cosa que más pronto destruye á cualquier hideputa de muerto.
+Ve aquí una calavera que ha estado debajo de tierra veintitrés años.
+
+HAMLET.--¿De quién es?
+
+SEPULTURERO 1.º--¡Mayor hideputa, loco!..... ¿De quién os parece que
+será?
+
+HAMLET.--Yo ¿cómo he de saberlo?
+
+SEPULTURERO 1.º--¡Mala peste en él y en sus travesuras!... Una vez me
+echó un frasco de vino del Rhin por los cabezones... Pues, señor, esta
+calavera es la calavera de Yorick, el bufón del rey.
+
+(_El sepulturero le da una calavera á Hamlet_).
+
+HAMLET.--¿Esta?
+
+SEPULTURERO 1.º--La misma.
+
+HAMLET.--¡Ay, pobre Yorick...! Yo le conocí, Horacio... Era un hombre
+sumamente gracioso, de la más fecunda imaginación. Me acuerdo que
+siendo yo niño me llevó mil veces sobre sus hombros... y ahora su vista
+me llena de horror, y oprimido el pecho palpita... Aquí estuvieron
+aquellos labios donde yo dí besos sin número... ¿Qué se hicieron tus
+burlas, tus brincos, tus cantares y aquellos chistes repentinos que de
+ordinario animaban la mesa con alegre estrépito? Ahora, falto ya
+enteramente de músculos, ni aun puedes reirte de tu propia deformidad...
+Ve al tocador de una de nuestras damas, y dile, para excitar su risa,
+que por más que se ponga una pulgada de afeite en el rostro, al fin
+habrá de experimentar esta misma transformación... (_Tira la calavera al
+montón de tierra inmediato á la sepultura_). Díme una cosa, Horacio.
+
+HORACIO.--¿Cuál es, señor?
+
+HAMLET.--¿Crees tú que Alejandro metido debajo de tierra tendría esa
+forma?
+
+HORACIO.--Cierto que sí.
+
+HAMLET.--¿Y exhalaría este mismo hedor?... ¡Uh!
+
+HORACIO.--Sin diferencia alguna.
+
+ (El sepulturero primero, acabada la excavación, sale de la
+ sepultura y se pasea hacia el fondo del teatro. Viene después el
+ sepulturero segundo, que trae el aguardiente; beben y hablan entre
+ sí, permaneciendo retirados hasta la escena siguiente, como lo
+ indica el diálogo.)
+
+HAMLET.--¡En qué abatimiento hemos de parar, Horacio!... Y ¿por qué no
+podría la imaginación seguir las ilustres cenizas de Alejandro hasta
+encontrarlas tapando la boca de algún barril?
+
+HORACIO.--A fe, que sería excesiva curiosidad ir á examinarlo.
+
+HAMLET.--No, no por cierto. No hay sino irle siguiendo hasta conducirle
+allí con probabilidad y sin violencia alguna. Como si dijéramos:
+Alejandro murió, Alejandro fué sepultado, Alejandro se redujo á polvo,
+el polvo es tierra, de la tierra hacemos barro... Y ¿por qué con este
+barro, en que él está ya convertido, no habrán podido tapar un barril de
+cerveza? El emperador César, muerto y hecho tierra, puede tapar un
+agujero para estorbar que pase el aire... ¡Oh! Y aquella tierra que tuvo
+atemorizado el orbe, servirá tal vez de reparar las hendiduras de un
+tabique contra las intemperies del invierno... Pero callemos...
+hagámonos á un lado, que... Sí... aquí viene el rey, la reina, los
+grandes... ¿A quién acompañan? ¡Qué ceremonial tan incompleto es
+éste!... Todo ello me anuncia que el difunto que conducen dió fin á su
+vida con desesperada mano... Sin duda era persona de calidad.
+Ocultémonos un poco, y observa.
+
+
+ESCENA III
+
+ CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, LAERTES, HORACIO, un cura, dos
+ sepultureros, acompañamiento de damas, caballeros y criados.
+
+ (Conducen entre cuatro hombres el cadáver de Ofelia, vestida con
+ túnica blanca y coronada de flores. Detrás sigue el preste y todos
+ los que hacen el duelo, atravesando el teatro á paso lento, hasta
+ llegar á donde está la sepultura. Suena el clamor de las campanas.
+ Hamlet y Horacio se retiran á un extremo del teatro.)
+
+LAERTES.--¿Qué otra ceremonia falta?
+
+HAMLET.--Mira, aquél es Laertes, joven muy ilustre.
+
+LAERTES.--¿Qué ceremonia falta?
+
+EL CURA.--Ya se han celebrado sus exequias con toda la decencia posible.
+Su muerte da lugar á muchas dudas, y á no haberse interpuesto la suprema
+autoridad que modifica las leyes, hubiera sido colocada en lugar
+profano; allí estuviera hasta que sonase la trompeta final, y en vez de
+oraciones piadosas, hubieran caído sobre su cadáver guijarros, piedras y
+cascote. No obstante esto, se le han concedido las vestiduras y adornos
+virginales, el clamor de las campanas y la sepultura.
+
+LAERTES.--¿Con que no se debe hacer más?
+
+EL CURA.--No más. Profanaríamos los honores sagrados de los difuntos,
+cantando un _requiem_ para implorar el descanso de su alma, como se hace
+por aquéllos que parten de esta vida con más cristiana disposición.
+
+LAERTES.--Dadle tierra, pues. _(Ponen el cadáver de Ofelia en la
+sepultura_). Sus hermosos é intactos miembros acaso producirán violetas
+suaves. Y á ti, clérigo zafio, te anuncio que mi hermana será un ángel
+del Señor, mientras tú estarás bramando en los abismos.
+
+HAMLET.--¡Qué!... ¡La hermosa Ofelia!
+
+GERTRUDIS.--Dulces dones á mi dulce amiga. (_Esparce flores sobre el
+cadáver_). Adiós... Yo deseaba que hubieras sido la esposa de mi Hamlet,
+graciosa doncella, y esperé cubrir de flores tu lecho nupcial... pero no
+tu sepulcro.
+
+LAERTES.--¡Oh! ¡una y mil veces sea maldito aquél cuya acción inhumana
+te privó á ti del más sublime entendimiento!... No... esperad un
+instante; no echéis la tierra todavía... no... hasta que otra vez la
+estreche en mis brazos... (_Métese en la sepultura_). Echadla ahora
+sobre la muerta y el vivo, hasta que de este llano hagáis un monte que
+descuelle sobre el antiguo Pelión, ó sobre la azul extremidad del Olimpo
+que toca los cielos.
+
+HAMLET.--¿Quién es el que da á sus penas idioma tan enfático, el que así
+invoca en su aflicción á las estrellas errantes, haciéndolas detenerse
+admiradas á oirle?... Yo soy Hamlet, príncipe de Dinamarca.
+
+ (Atravesando por en medio de todos, va hacia la sepultura, entra en
+ ella, y luchan él y Laertes, y se dan puñadas. Algunos de los
+ circunstantes van allá, los sacan del hoyo y los separan.)
+
+LAERTES.--El demonio lleve tu alma.
+
+HAMLET.--No es justo lo que pides... Quita esos dedos de mi cuello;
+porque aunque no soy precipitado ni colérico, algún riesgo hay en
+ofenderme, y si eres prudente debes evitarle... Quita de ahí esa mano.
+
+CLAUDIO.--Separadlos.
+
+GERTRUDIS.--¡Hamlet! ¡Hamlet!
+
+TODOS.--¡Señores!
+
+HORACIO.--Moderaos, señor.
+
+HAMLET.--No; por causa tan justa lidiaré con él hasta que cierre mis
+párpados la muerte.
+
+GERTRUDIS.--¿Qué causa puede haber, hijo mío?
+
+HAMLET.--Yo he querido á Ofelia, y cuatro mil hermanos juntos no podrán
+con todo su amor exceder al mío... ¿Qué quieres hacer por ella? Dí.
+
+CLAUDIO.--Laertes, mira que está loco.
+
+GERTRUDIS.--Por Dios, Laertes, déjale.
+
+HAMLET.--Dime lo que intentas hacer. (_Los sepultureros llenan la
+sepultura de tierra y la apisonan_). ¿Quieres llorar, combatir, negarte
+al sustento, hacerte pedazos, beber todo el Esil, devorar un caimán? Yo
+lo haré también... ¿Vienes aquí á lamentar su muerte, á insultarme
+precipitándote en su sepulcro, á ser enterrado vivo con ella? Pues bien,
+eso quiero yo; y si hablas de montes, descarguen sobre nosotros yugadas
+de tierra innumerables, hasta que estos campos tuesten su frente en la
+tórrida zona, y el alto Osa parezca en su comparación un terrón
+pequeño... Si me hablas con soberbia, yo usaré un lenguaje tan altanero
+como el tuyo.
+
+GERTRUDIS.--Todos son efectos de su frenesí, cuya violencia podrá
+agitarle por algún tiempo; pero después, semejante á la mansa paloma
+cuando siente animadas las mellizas crías, le veréis sin movimiento y
+mudo.
+
+HAMLET.--Oyeme: ¿cuál es la razón de obrar así conmigo?... Siempre te he
+querido bien... Pero... nada importa. Aunque el mismo Hércules con todo
+su poder quisiera estorbarlo, el gato mayará y el perro quedará
+vencedor. (_Vase Hamlet y Horacio le sigue_).
+
+CLAUDIO.--Horacio, ve, no le abandones... Laertes, nuestra plática de la
+noche anterior fortificará tu paciencia mientras dispongo lo que importa
+en la ocasión presente... Amada Gertrudis, será bien que alguno se
+encargue de la guarda de tu hijo... Esta sepultura se adornará con un
+monumento durable... Espero que gozaremos brevemente horas más
+tranquilas; pero entre tanto conviene sufrir.
+
+
+ESCENA IV
+
+ Salón de palacio, el mismo que sirvió para la representación, con
+ asientos que han de ocuparse en la escena IX.
+
+HAMLET, HORACIO
+
+
+HAMLET.--Baste ya lo dicho sobre esta materia. Ahora quisiera informarte
+de lo demás; pero, ¿te acuerdas bien de todas las circunstancias?
+
+HORACIO.--¿No he de acordarme, señor?
+
+HAMLET.--Pues sabrás, amigo, que agitado continuamente mi corazón en una
+especie de combate, no me permitía conciliar el sueño, y en tal
+situación me juzgaba más infeliz que el delincuente cargado de
+prisiones. Una temeridad... Bien que debo dar gracias á esta temeridad,
+pues por ella existo... Sí, confesemos que tal vez nuestra indiscreción
+suele sernos útil, al paso que los planes concertados con la mayor
+sagacidad se malogran; prueba certísima de que la mano de Dios conduce á
+su fin todas nuestras acciones, por más que el hombre las ordene sin
+inteligencia.
+
+HORACIO.--Así es la verdad.
+
+HAMLET.--Salgo, pues, de mi camarote, mal rebujado con un vestido de
+marinero; y á tientas, favorecido de la obscuridad, llego hasta donde
+ellos estaban. Logro mi deseo, me apodero de sus papeles, y me vuelvo á
+mi cuarto. Allí, olvidando mis recelos toda consideración, tuve la
+osadía de abrir sus despachos, y en ellos encuentro, amigo, una alevosía
+del rey. Una orden precisa, apoyada en varias razones de ser importante
+á la tranquilidad de Dinamarca y aun á la de Inglaterra, y... ¡oh! mil
+temores y anuncios de mal, si me dejan vivo... En fin, decía que luego
+que fuese leída, sin dilación ni aun para afinar á la segur el filo, me
+cortasen la cabeza.
+
+HORACIO.--¿Es posible?
+
+HAMLET.--Mira la orden aquí (_le enseña un pliego, y vuelve á
+guardársele_), podrás leerla en mejor ocasión. Pero, ¿quieres saber lo
+que yo hice?
+
+HORACIO.--Sí, yo os lo ruego.
+
+HAMLET.--Ya ves cómo rodeado así de traiciones, ya ellos habían empezado
+el drama aun antes de que yo hubiese comprendido el prólogo. No
+obstante, siéntome al bufete, imagino una orden distinta, y la escribo
+inmediatamente de buena letra... Yo creí algún tiempo (como todos los
+grandes señores) que el escribir bien fuese un desdoro, y aun no dejé de
+hacer muchos esfuerzos para olvidar esta habilidad; pero ahora conozco,
+Horacio, cuán útil me ha sido tenerla. ¿Quieres saber lo que el escrito
+contenía?
+
+HORACIO.--Sí, señor.
+
+HAMLET.--Una súplica del rey dirigida con grandes instancias al de
+Inglaterra, como á su obediente mandatario, diciéndole que su recíproca
+amistad florecerá como la palma robusta; que la paz coronada de espigas
+mantendría la quietud de ambos imperios, uniéndolos en amor durable, con
+otras expresiones no menos afectuosas; pidiéndole por último, que vista
+que fuese aquella carta, sin otro examen, hiciese perecer con pronta
+muerte á los dos mensajeros, no dándoles tiempo ni aun para confesar su
+delito.
+
+HORACIO.--¿Y cómo la pudisteis sellar?
+
+HAMLET.--Aun eso también parece que lo dispuso el cielo; porque
+felizmente traía conmigo el sello de mi padre, por el cual se hizo el
+que hoy usa el rey. Cierro el pliego en la forma que el anterior,
+póngole la misma dirección, el mismo sello, le conduzco sin ser visto al
+mismo paraje, y nadie nota el cambio... Al día siguiente ocurrió el
+combate naval: lo que después sucedió, ya lo sabes.
+
+HORACIO.--De ese modo, Guillermo y Ricardo caminan derechos a la muerte.
+
+HAMLET.--Ya ves que ellos han solicitado este encargo; mi conciencia no
+me acusa acerca de su castigo... Ellos mismos se han procurado su
+ruina... Es muy peligroso al inferior meterse entre las puntas de las
+espadas, cuando dos enemigos poderosos lidian.
+
+HORACIO.--¡Oh, qué rey éste!
+
+HAMLET.--¿Juzgas tú que no estoy en obligación de proseguir lo que
+falta? El que asesinó a mi padre y mi rey, que ha deshonrado á mi
+madre, que se ha introducido furtivamente entre el solio y mis derechos
+justos, que ha conspirado contra mi vida valiéndose de medios tan
+aleves... ¿no será justicia rectísima castigarle con esta mano? ¿No será
+culpa en mí tolerar que ese monstruo exista para cometer, como hasta
+aquí, maldades atroces?
+
+HORACIO.--Presto le avisarán de Inglaterra cuál ha sido el éxito de su
+solicitud.
+
+HAMLET.--Sí, presto lo sabrá; pero entre tanto el tiempo es mío, y para
+quitar á un hombre la vida un instante basta... Sólo me disgusta, amigo
+Horacio, el lance ocurrido con Laertes, en que olvidado de mí propio, no
+vi en mi sentimiento la imagen y semejanza del suyo. Procuraré su
+amistad, sí... Pero, ciertamente, aquel tono amenazador que daba á sus
+quejas irritó en exceso mi cólera.
+
+HORACIO.--Callad... ¿Quién viene aquí?
+
+
+ESCENA V
+
+HAMLET, HORACIO, ENRIQUE
+
+
+ENRIQUE.--En hora feliz haya regresado V. A. á Dinamarca.
+
+HAMLET.--Muchas gracias, caballero... ¿Conoces á este moscón?
+
+HORACIO.--No, señor.
+
+HAMLET.--Nada se te dé, que el conocerle es por cierto, poco agradable.
+Este es señor de muchas tierras y muy fértiles, y por más que él sea un
+bestia que manda en otros tan bestias como él, ya se sabe, tiene su
+pesebre fijo en la mesa del rey... Es la corneja más charlera que en mi
+vida he visto; pero, como te he dicho ya, posee una gran porción de
+polvo.
+
+ENRIQUE.--Amable príncipe, si vuestra grandeza no tiene ocupación que se
+lo estorbe, yo le comunicaría una cosa de parte del rey.
+
+HAMLET.--Estoy dispuesto á oirla con la mayor atención... Pero emplead
+el sombrero en el uso á que fué destinado. El sombrero se hizo para la
+cabeza.
+
+ENRIQUE.--Muchas gracias, señor... ¡Eh! el tiempo está caluroso.
+
+HAMLET.--No, al contrario, muy frío. El viento es norte.
+
+ENRIQUE.--Cierto, que hace bastante frío.
+
+HAMLET.--Antes yo creo... á lo menos para mi complexión, hace un calor
+que abrasa.
+
+ENRIQUE.--¡Oh! en extremo... sumamente fuerte, como... yo no sé cómo
+diga... Pues, señor, el rey me manda que os informe de que ha hecho una
+grande apuesta en vuestro favor. Este es el asunto.
+
+HAMLET.--Tened presente que el sombrero se...
+
+ENRIQUE.--¡Oh! señor... lo hago por comodidad... cierto... Pues ello es
+que Laertes acaba de llegar á la corte... ¡Oh! es un perfecto caballero,
+no cabe duda. Excelentes cualidades, un trato muy dulce, muy bienquisto
+de todos... Cierto, hablando sin pasión, es menester confesar que es la
+nata y flor de la nobleza, porque en él se hallan cuantas prendas pueden
+verse en un caballero.
+
+HAMLET.--La pintura que de él hacéis no desmerece nada en vuestra boca,
+aunque yo creí que al hacer el inventario de sus virtudes se
+confundirían la aritmética y la memoria, y ambas serían insuficientes
+para suma tan larga. Pero sin exagerar su elogio, yo le tengo por un
+hombre de grande espíritu y de tan particular y extraordinaria
+naturaleza, que (hablando con toda la exactitud posible) no se hallará
+su semejanza sino en su mismo espejo; pues el que presuma buscarla en
+otra parte sólo encontrará bosquejos informes.
+
+ENRIQUE.--V. A. acaba de hacer justicia imparcial en cuanto ha dicho de
+él.
+
+HAMLET.--Sí; pero sépase á qué propósito nos enronquecemos ahora,
+entrometiendo en nuestra conversación las alabanzas de ese galán.
+
+ENRIQUE.--¿Cómo decís, señor?
+
+HORACIO.--¿No fuera mejor que le hablarais con más claridad? Yo creo,
+señor, que no os sería difícil.
+
+HAMLET.--Digo que ¿á qué viene ahora hablar de ese caballero?
+
+ENRIQUE.--¿De Laertes?
+
+HORACIO.--¡Eh! ya vació cuanto tenía, y se le acabó la provisión de
+frases brillantes.
+
+HAMLET.--Sí; señor; de ése mismo.
+
+ENRIQUE.--Yo creo que no estaréis ignorante de...
+
+HAMLET.--Quisiera que no me tuvierais por ignorante; bien que vuestra
+opinión no me añadiría un gran concepto... Y bien, ¿qué más?
+
+ENRIQUE.--Decía, que no podéis ignorar el mérito de Laertes.
+
+HAMLET.--Yo no me atreveré á confesarlo por no igualarme con él, siendo
+averiguado que para conocer bien á otro es menester conocerse bien á sí
+mismo.
+
+ENRIQUE.--Yo lo decía por su destreza en el arma, puesto que según la
+voz general, no se le conoce compañero.
+
+HAMLET.--¿Y qué arma es la suya?
+
+ENRIQUE.--Espada y daga.
+
+HAMLET.--Esas son dos armas... Vaya, adelante.
+
+ENRIQUE.--Pues, señor, el rey ha apostado contra él seis caballos
+bárbaros, y él ha impuesto por su parte (según he sabido) seis espadas
+francesas con sus dagas y guarniciones correspondientes, como cinturón,
+colgantes, y así á este tenor... Tres de estas cureñas particularmente
+son la cosa más bien hecha que puede darse. ¡Cureñas como ellas!... ¡Oh!
+es obra de mucho gusto y primor.
+
+HAMLET.--Y ¿á qué cosa llamáis cureñas?
+
+HORACIO.--Ya recelaba yo que sin el socorro de notas marginales no
+pudierais acabar el diálogo.
+
+ENRIQUE.--Señor, por cureñas entiendo yo, así, los... los cinturones...
+
+HAMLET.--La expresión sería mucho más propia, si pudiéramos llevar al
+lado un cañón de artillería; pero en tanto que este uso no se introduce,
+los llamaremos cinturones... En fin, vamos al asunto. Seis caballos
+bárbaros contra seis espadas francesas con sus cinturones, y entre ellos
+tres cureñas primorosas... ¿Conque esto es lo que apuesta el francés
+contra el dinamarqués? ¿Y á qué fin se han impuesto (como vos decís)
+todas esas cosas?
+
+ENRIQUE.--El rey ha apostado que si batalláis con Laertes, en doce
+jugadas no pasarán de tres botonazos los que él os dé; y él dice, que
+en las mismas doce os dará nueve cuando menos, y desea que esto se
+juzgue inmediatamente, si os dignáis de responder.
+
+HAMLET.--¿Y si respondo que no?
+
+ENRIQUE.--Quiero decir, si admitís el partido que os propone.
+
+HAMLET.--Pues, señor, yo tengo que pasearme todavía en esta sala; porque
+si S. M. no lo ha por enojo, ésta es la hora crítica en que yo
+acostumbro respirar el ambiente. Tráiganse aquí los floretes, y si ese
+caballero lo quiere así, y el rey se mantiene en lo dicho, le haré ganar
+la apuesta si puedo; y si no puedo, lo que yo ganaré será vergüenza y
+golpes.
+
+ENRIQUE.--Con que ¿lo diré en esos términos?
+
+HAMLET.--Esta es la substancia; después lo podéis adornar con todas las
+flores de vuestro ingenio.
+
+ENRIQUE.--Señor, recomiendo nuevamente mis respetos á vuestra grandeza.
+
+HAMLET.--Siempre vuestro, siempre.
+
+
+ESCENA VI
+
+HAMLET, HORACIO
+
+
+HAMLET.--El hace muy bien de recomendarse á si mismo; porque si no, dudo
+mucho que nadie lo hiciese por él.
+
+HORACIO.--Este me parece un vencejo que empezó á volar y chillar con el
+cascarón pegado á las plumas.
+
+HAMLET.--Sí, y aun antes de mamar hacía ya cumplimientos á la teta...
+Este es uno de los muchos que en nuestra corrompida edad son estimados,
+únicamente porque saben acomodarse al gusto del día con esa exterioridad
+halagüeña y obsequiosa... y con ella tal vez suelen sorprender el
+aprecio de los hombres prudentes; pero se parecen demasiado á la espuma,
+que por más que hierva y abulte, al dar un soplo se reconoce lo que es;
+todas las ampollas huecas se deshacen, y no queda nada en el vaso.
+
+
+ESCENA VII
+
+HAMLET, HORACIO, un Caballero
+
+
+CABALLERO.--Señor, parece que S. M. os envió un recado con el joven
+Enrique, y éste ha vuelto diciendo que esperabais en esta sala. El rey
+me envía á saber si gustáis de batallar con Laertes inmediatamente, ó si
+queréis que se dilate.
+
+HAMLET.--Yo soy constante en mi resolución, y la sujeto á la voluntad
+del rey. Si esta hora fuese cómoda para él, también lo es para mí:
+conque hágase al instante ó cuando guste, con tal que me halle en la
+buena disposición que ahora.
+
+CABALLERO.--El rey y la reina bajan con toda la corte.
+
+HAMLET.--Muy bien.
+
+CABALLERO.--La reina quisiera que antes de comenzar la batalla,
+hablarais á Laertes con dulzura y expresiones de amistad.
+
+HAMLET.--Es advertencia muy prudente.
+
+
+ESCENA VIII
+
+HAMLET, HORACIO
+
+
+HORACIO.--Temo que habéis de perder, señor.
+
+HAMLET.--No, yo pienso que no. Desde que él partió para Francia, no he
+cesado de ejercitarme, y creo que le llevaré ventaja... Pero... no
+podrás imaginarte qué angustia siento aquí en el corazón... ¿Y sobre
+qué?... No hay motivo...
+
+HORACIO.--Con todo eso, señor...
+
+HAMLET.--¡Ilusiones vanas!... Especies de presentimientos capaces sólo
+de turbar un alma femenil.
+
+HORACIO.--Si sentís interiormente alguna repugnancia, no hay por qué
+empeñaros. Yo me adelantaré á encontrarlos, y les diré que estáis
+indispuesto.
+
+HAMLET.--No, no... Me burlo yo de tales presagios. Hasta en la muerte de
+un pajarillo interviene una providencia irresistible. Si mi hora es
+llegada, no hay que esperarla; si no ha de venir ya, señal que es hora;
+y si ahora no fuese, habrá de ser después: todo consiste en hallarse
+prevenido para cuando venga. Si el hombre al terminar su vida ignora
+siempre lo que podría ocurrir después, ¿qué importa que la pierda tarde
+ó presto? Sepa morir.
+
+
+ESCENA IX
+
+ HAMLET, HORACIO, CLAUDIO, GERTRUDIS, LAERTES, ENRIQUE, caballeros,
+ damas, acompañamiento
+
+
+CLAUDIO.--Ven, Hamlet, ven y recibe esta mano que te presento. (_Hace
+que Hamlet y Laertes se den la mano_).
+
+HAMLET.--Laertes, si estáis ofendido de mí, os pido perdón. Perdonadme
+como caballero. Cuantos se hallan presentes saben, y aun vos mismo lo
+habréis oído, el desorden que mi razón padece. Cuanto haya hecho
+insultando la ternura de vuestro corazón, vuestra nobleza ó vuestro
+honor, cualquiera acción, en fin, capaz de irritaros, declaro
+solemnemente en este lugar que ha sido efecto de mi locura. ¿Puede
+Hamlet haber ofendido á Laertes? No. Hamlet no ha sido, porque estaba
+fuera de sí; y si en tal ocasión (en que él á sí propio se desconocía)
+ofendió á Laertes, no fué Hamlet el agresor, porque Hamlet lo desaprueba
+y lo desmiente. Pues ¿quién puede ser? Su demencia sola... Siendo esto
+así, el desdichado Hamlet es partidario del ofendido, al paso que en su
+propia locura reconoce su mayor contrario. Permitid, pues, que delante
+de esta asamblea me justifique de toda siniestra intención, y espero de
+vuestro ánimo generoso el olvido de mis desaciertos. Disparaba el arpón
+sobre los muros de ese edificio; y por error herí á mi hermano.
+
+LAERTES.--Mi corazón, cuyos impulsos naturales eran los primeros á
+pedirme en este caso venganza, queda satisfecho. Mi honra no me permite
+pasar adelante, ni admitir reconciliación alguna, hasta que examinado el
+hecho por ancianos y virtuosos árbitros, se declare que mi pundonor está
+sin mancilla. Mientras llega este caso, admito con afecto recíproco el
+que me anunciáis, y os prometo de no ofenderle.
+
+HAMLET.--Yo recibo con sincera gratitud ese ofrecimiento, y en cuanto á
+la batalla que va á comenzarse, lidiaré con vos como si mi competidor
+fuese mi hermano... Vamos. Dadnos floretes.
+
+LAERTES.--Sí, vamos... uno á mí.
+
+HAMLET.--La victoria no os será difícil: vuestra habilidad lucirá sobre
+mi ignorancia, como una estrella resplandeciente entre las tinieblas de
+la noche.
+
+LAERTES.--No os burléis, señor.
+
+HAMLET.--No, no me burlo.
+
+CLAUDIO.--Dales floretes, joven Enrique. Hamlet, ya sabes cuáles son las
+condiciones.
+
+HAMLET.--Sí, señor, y en verdad que habéis apostado por el más débil.
+
+ (Traen los criados una mesa, y en ella, cuando lo manda Claudio,
+ ponen jarros y copas de oro que llenan de vino. Claudio y Gertrudis
+ se sientan junto á la mesa, y todos los demás, según su clase,
+ ocupan los asientos restantes. Quedan en pie los criados que sirven
+ las copas, Hamlet y Laertes, que se disponen para batallar, y
+ Horacio y Enrique en calidad de jueces ó padrinos.)
+
+CLAUDIO.--No temo perder. Yo os he visto ya esgrimir á entrambos, y
+aunque él haya adelantado después, por eso mismo el premio es mayor á
+favor nuestro.
+
+LAERTES.--Este es muy pasado. Dejadme ver otro.
+
+ (_Enrique presenta varios floretes. Hamlet toma uno, y Laertes
+ escoge otro_).
+
+HAMLET.--Este me parece bueno... ¿Son todos iguales?
+
+ENRIQUE.--Sí, señor.
+
+CLAUDIO.--Cubrid esta mesa de copas llenas de vino. Si Hamlet da la
+primera ó segunda estocada, ó en la tercera suerte da un quite al
+contrario, disparen toda la artillería de las almenas. El rey beberá á
+la salud de Hamlet, echando en la copa una perla más preciosa que la que
+han usado en su corona los cuatro últimos soberanos daneses... Traed las
+copas, y el timbal diga á las trompetas, las trompetas al artillero
+distante, los cañones al cielo, y el cielo á la tierra: ahora brinda el
+rey de Dinamarca á la salud de Hamlet... Comenzad, y vosotros, que
+habéis de juzgarlos, observad atentos.
+
+HAMLET.--Vamos.
+
+LAERTES.--Vamos, señor. (_Batallan Hamlet y Laertes_).
+
+HAMLET.--Una.
+
+LAERTES.--No.
+
+HAMLET.--Que juzguen.
+
+ENRIQUE.--Una estocada, no hay duda.
+
+LAERTES.--Bien; a otra.
+
+CLAUDIO.--Esperad... Dadme de beber. (_Claudio echa una perla en la copa
+y bebe, alarga después la copa á Hamlet, y él rehusa tomarla. Suena á lo
+lejos ruido de trompetas y cañonazos_). Hamlet, esta perla es pana ti, y
+brindo con ella á tu salud. Dadle la copa.
+
+HAMLET.--Esperad un poco. (_Vuelven á batallar_). Quiero dar este bote
+primero. Vamos... Otra estocada. ¿Qué decís?
+
+LAERTES.--Sí, me ha tocado: lo confieso.
+
+CLAUDIO.--¡Oh! nuestro hijo vencerá.
+
+GERTRUDIS.--Está grueso y se fatiga demasiado. Ven aquí, Hamlet, toma
+este lienzo y límpiate el rostro... La reina brinda á tu buena fortuna,
+querido Hamlet.
+
+ (_Toma la copa y bebe; Claudio lo quiere estorbar; y Gertrudis bebe
+ segunda vez_).
+
+HAMLET.--Muchas gracias, señora.
+
+CLAUDIO.--No, no bebáis.
+
+GERTRUDIS.--¡Oh! señor, perdonadme, yo he de beber.
+
+CLAUDIO.--¡La copia envenenada!... Pero... no hay remedio.
+
+HAMLET.--No, ahora no bebo, esperad un instante.
+
+GERTRUDIS.--Ven, hijo mío, te limpiaré el sudor del rostro.
+
+LAERTES.--Ahora veréis si le acierto.
+
+ (_Laertes habla con Claudio en voz baja, mientras Gertrudis limpia
+ con un lienzo el sudor á Hamlet_).
+
+CLAUDIO.--Yo pienso que no.
+
+LAERTES.--No sé qué repugnancia siento al ir á ejecutarlo.
+
+HAMLET.--Vamos á la tercera, Laertes... Pero bien se ve que lo tomáis a
+fiesta: batallad, os ruego, con más ahinco. Mucho temo que os burléis de
+mí.
+
+LAERTES.--¿Eso decís, señor? Vamos. (_Batallan_).
+
+ENRIQUE.--Nada: ni uno ni otro.
+
+LAERTES.--Ahora... ésta...
+
+ (Vuelven á batallar; se enfurecen, truécanse las espadas y quedan
+ heridos los dos. Horacio y Enrique los separan con dificultad;
+ Gertrudis cae moribunda en los brazos de Claudio. Todo es terror y
+ confusión.)
+
+CLAUDIO.--Parece que se acaloran demasiado... Separadlos.
+
+HAMLET.--No, no, vamos otra vez.
+
+ENRIQUE.--Ved qué tiene la reina... ¡Cielos!
+
+HORACIO.--¡Ambos heridos! ¿Qué es esto, señor?
+
+ENRIQUE.--¿Cómo ha sido, Laertes?
+
+LAERTES.--Esto es haber caído en el lazo que preparé... justamente muero
+víctima de mi propia traición.
+
+HAMLET.--¿Qué tiene la reina?
+
+CLAUDIO.--Se ha desmayado al veros heridos.
+
+GERTRUDIS.--No, no... ¡La bebida!... ¡Querido Hamlet!... ¡La bebida!....
+¡Me han envenenado!
+
+(_Queda muerta en la silla_).
+
+HAMLET.--¡Oh, qué alevosía!... ¡Oh!... Cerrad las puertas... Traición...
+Buscad por todas partes...
+
+LAERTES.--No, el traidor está aquí. (_Dirá esto sostenido por Enrique_).
+Hamlet, tú eres muerto... No hay medicina que pueda salvarte: vivirás
+media hora apenas... En tu mano está el instrumento aleve, bañada con
+ponzoña su aguda punta... ¡Volvióse en mi daño la trama indigna!...
+Vesme aquí postrado para no levantarme jamás... Tu madre ha bebido un
+tósigo... No puedo proseguir... El rey, el rey es el delincuente.
+
+ (Claudio quiere huir. Hamlet corre á él furioso, y le atraviesa la
+ espada por el cuerpo. Toma la copa envenenada, y se la hace apurar
+ por fuerza. Le deja muerto en el suelo, y vuelve á oir las últimas
+ palabras de Laertes.)
+
+HAMLET.--¿Está envenenada esta punta? Pues, veneno, produce tus
+efectos.
+
+TODOS.--Traición, traición.
+
+CLAUDIO.--Amigos, estoy herido... Defendedme.
+
+HAMLET.--¡Malvado, incestuoso, asesino! Bebe esta ponzoña... ¿Está la
+perla aquí? Sí, toma, acompaña á mi madre.
+
+LAERTES.--¡Justo castigo!... El mismo preparó la poción mortal...
+Olvidémonos de todo, generoso Hamlet, y... ¡Oh, no caiga sobre ti la
+muerte de mi padre y la mía, ni sobre mí la tuya! (_Cae muerto_).
+
+HAMLET.--El cielo te perdone... Ya voy á seguirte... Yo muero,
+Horacio... Adiós, reina infeliz... (_Abrazando el cadáver de
+Gertrudis_). Vosotros, que asistís pálidos y mudos con el temor á este
+suceso terrible.... Si yo tuviera tiempo... (_Empieza á manifestar
+desfallecimiento y angustias de muerte. Parte de los manifestantes le
+acompañan y sostienen. Horacio hace extremos de dolor_). La muerte es un
+ministro inexorable que no dilata la ejecución... Yo pudiera deciros...
+pero no es posible. Horacio, yo muero. Tú, que vivirás, refiere la
+verdad y los motivos de mi conducta á quien los ignora.
+
+HORACIO.--¿Vivir? No lo creáis. Yo tengo alma romana, y aun ha quedado
+aquí parte del tósigo.
+
+ (Busca en la mesa el jarro del veneno, echa porción de él en una
+ copa, va á beber. Hamlet quiere estorbárselo. Los criados quitan la
+ copa á Horacio, la toma Hamlet, y la tira al suelo.)
+
+HAMLET.--Dame esa copa... presto... por Dios te lo pido. ¡Oh, querido
+Horacio! si esto permanece oculto, ¡qué manchada reputación dejaré
+después de mi muerte! Si alguna vez me diste lugar en tu corazón,
+retarda un poco esa felicidad que apeteces, alarga por algún tiempo la
+fatigosa vida en este mundo lleno de miserias, y divulga por él mi
+historia... ¿Qué estrépito militar es éste?
+
+(_Suena música militar, que se va aproximando lentamente_).
+
+
+ESCENA X
+
+HAMLET, HORACIO, ENRIQUE, un Caballero y acompañamiento
+
+
+CABALLERO.--El joven Fortimbrás, que vuelve vencedor de Polonia, saluda
+con la salva marcial que oís, a los embajadores de Inglaterra.
+
+HAMLET.--Yo espiro, Horacio; la activa ponzoña sofoca mi aliento... No
+puedo vivir para saber nuevas de Inglaterra; pero me atrevo á anunciar
+que Fortimbrás será elegido por aquella nación. Yo moribundo le doy mi
+voto... Díselo tú, e infórmale de cuanto acaba de ocurrir... ¡Oh! Para
+mí sólo queda ya... silencio eterno.
+
+(_Muere_).
+
+HORACIO.--¡En fin, se rompe ese gran corazón!... Adiós, adiós, amado
+príncipe. (_Le besa las manos, y hace ademanes de dolor_). ¡Los coros
+angélicos te acompañen al celeste descanso!... Pero, ¿cómo se acerca
+hasta aquí ese estruendo de tambores?
+
+
+ESCENA XI
+
+ FORTIMBRAS, dos embajadores, HORACIO, ENRIQUE, soldados,
+ acompañamiento
+
+
+FORTIMBRÁS.--¿En dónde está ese espectáculo?
+
+HORACIO.--¿Qué buscáis aquí? Si no queréis ver desgracias espantosas, no
+paséis adelante.
+
+FORTIMBRÁS.--¡Oh! Este destrozo pide sangrienta venganza... Soberbia
+muerte, ¿qué festín dispones en tu morada infernal, que así has herido
+con un golpe solo tantas ilustres víctimas?
+
+EMBAJADOR 1.º.--¡Horroriza el verlo!... Tarde hemos llegado con los
+mensajes de Inglaterra. Los oídos á quienes debíamos dirigirlos son ya
+insensibles. Sus órdenes fueron puntualmente ejecutadas. Ricardo y
+Guillermo perdieron la vida... Pero, ¿quién nos dará las gracias de
+nuestra obediencia?
+
+HORACIO.--No las recibiríais de su boca aunque viviese todavía, que él
+nunca dió orden para tales muertes. Pero puesto que vos, viniendo
+victorioso de la guerra contra Polonia, y vosotros, enviados de
+Inglaterra, os halláis juntos en este lugar, y os veo deseosos de
+averiguar este suceso trágico, disponed que esos cadáveres se expongan
+sobre una tumba elevada á la vista pública, y entonces haré saber al
+mundo, que lo ignora, el motivo de estas desgracias. Me oiréis hablar
+(pues todo os lo sabré referir fielmente) de acciones crueles, bárbaras,
+atroces: sentencias que dictó el acaso, estragos imprevistos, muertes
+ejecutadas con violencia y aleve astucia, y al fin proyectos malogrados
+que han hecho perecer á sus autores mismos.
+
+FORTIMBRÁS.--Deseo con impaciencia oiros, y convendrá que se reuna con
+este objeto la nobleza de la nación. No puedo mirar sin horror los dones
+que me ofrece la fortuna; pero tengo derechos muy antiguos á esta
+corona, y en tal ocasión es justo reclamarlos.
+
+HORACIO.--También puedo hablar en ese propósito, declarando el voto que
+pronunció aquella boca que ya no formará sonido alguno... Pero ahora que
+los ánimos están en peligroso movimiento, no se dilate la ejecución un
+instante solo, para evitar los males que pudieran causar la malignidad ó
+el error.
+
+FORTIMBRÁS.--Cuatro de mis capitanes lleven al túmulo el cuerpo de
+Hamlet con las insignias correspondientes á un guerrero. ¡Ah! si él
+hubiese ocupado el trono, sin duda hubiera sido un excelente monarca...
+Resuene la música militar por donde pase la pompa fúnebre, y hágansele
+todos los honores de la guerra... Quitad, quitad de ahí esos cadáveres.
+Espectáculo sangriento más es propio de un campo de batalla que de este
+sitio... Y vosotros haced que salude con descargas todo el ejército.
+
+
+ FIN DEL DRAMA
+
+ * * * * *
+
+ TEATRO FACIL
+
+
+Obras de facilísima representación por su sencillez de decorado y pocos
+personajes
+
+Hombres Mujeres
+
+ 1 0 =Como rezan las solteras=, por R. de Campoamor
+
+ 2 3 =Sistema Ollendorff=, por Felipe Pérez Capo
+
+ 1 1 =Cartas de novios=, por Enrique Arroyo
+
+ 0 2 =Pescadores de caña=, por A. Mundet
+
+ 0 5 =A prima fija=, por P. Muñoz Seca
+
+ 1 0 =La última carta=, por F. Flores García.
+
+ 2 2 =La marquesita loca=, por A. Jimenez Lora
+
+ 1 1 =El caminante=, por R. J. Catarineu
+
+ 1 0 =Marinera=, por Joaquín Dicenta
+
+ 1 1 =Caminico e la juente=, por Portusach y Castellví
+
+ 0 2 =El león de bronce=, por Joaquín Dicenta
+
+ 3 0 =Rosas todo el año=, por Julio Dantas
+
+ 2 2 =El billete del baile=, por L. Millá y E. Arroyo
+
+ 1 2 =Los hombres=, por Armando Oliveros
+
+ 1 1 =Lo que hace el querer=, por Domingo Moreno
+
+ 5 2 =Nunca es tarde=, por A. Insua y A. Hernández Catá
+
+ 1 5 =El grito de libertad=, por Augusto Fochs
+
+ 1 2 =Petición de mano=, por Alberto Cosin
+
+ 2 2 =Locura=, boceto de drama en un acto, por J. A.
+
+ 2 2 =¡Por una furlana!=, juguete por T. de Mun
+
+ 1 2 =Un ojo de cristal=, juguete en un acto, por L. Emegé
+
+ 2 3 =Bailes rusos=, juguete por T. de Mun
+
+ 0 6 =El 4.º acto del Tenorio=, por Pío M. Glañin
+
+ 0 6 =La factura de un incendio=, por Gil Pimoñan
+
+ 0 7 =El tío de su sobrino=, por M. P. y R.
+
+ 2 3 =¡Qué escándalo!=, juguete cómico, por Gil Pimoñan
+
+ 0 5 =Expiación=, cuadro dramático, por M. P. Areri
+
+ 1 1 =La cajita de rapé=, diálogo por Luis Millá
+
+ 1 6 =Los tres novios de Petrilla=, por Magin P. Riera
+
+ 1 5 =El señor empresario=, por Gil Pimoñon
+
+=A 50 céntimos cada obra=
+
+Casa Editorial Maucci, Mallorca, 166.--Barcelona
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Hamlet, by
+William Shakespeare and L. Fernández Moratín
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 56454 ***
diff --git a/56454-8.txt b/56454-8.txt
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index 5ddcb35..0000000
--- a/56454-8.txt
+++ /dev/null
@@ -1,6027 +0,0 @@
-Project Gutenberg's Hamlet, by William Shakespeare and L. Fernndez Moratn
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
-almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
-re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
-with this eBook or online at www.gutenberg.org/license
-
-
-Title: Hamlet
- Drama en cinco actos
-
-Author: William Shakespeare
- L. Fernndez Moratn
-
-Release Date: January 28, 2018 [EBook #56454]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: ISO-8859-1
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HAMLET ***
-
-
-
-
-Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
-Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was
-produced from images available at The Internet Archive)
-
-
-
-
-
-
-
-
-
- HAMLET
-
- DRAMA EN CINCO ACTOS
-
- TRADUCCION DE LA OBRA
-
- DE
-
- GUILLERMO SHAKESPEARE
-
- POR
-
- L. FERNANDEZ MORATIN
-
- [Illustration: colofn]
-
- CASA EDITORIAL MAUCCI
-
- Gran medalla de oro en las Exposiciones de Viena de 1903, Madrid
- 1907, Budapest 1907, Londres 1913, Pars 1913, y gran premio
- en la de Buenos Aires 1910
-
- Calle de Mallorca, nm. 166
-
-
-
-
- SHAKESPEARE
-
-
- PRINTED IN SPAIN
-
-
-
-
- ES PROPIEDAD DE ESTA CASA EDITORIAL
-
-
-
-
- HAMLET
-
- DRAMA EN CINCO ACTOS
-
- TRADUCCION DE LA OBRA
-
- DE
-
- GUILLERMO SHAKESPEARE
-
- POR
-
- L. FERNANDEZ MORATIN
-
- [Illustration: colofn]
-
- CASA EDITORIAL MAUCCI
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- Gran medalla de oro en las Exposiciones de Viena de 1903, Madrid
- 1907, Budapest 1907, Londres 1913, Pars 1913, y gran premio
- en la de Buenos Aires 1910
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- Calle de Mallorca, nm. 166
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- PERSONAJES
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- CLAUDIO, rey de Dinamarca.
- GERTRUDIS, reina de Dinamarca.
- HAMLET, prncipe.
- FORTIMBRAS, prncipe de Noruega.
- La sombra del rey Hamlet.
- POLONIO, sumiller de corps.
- LAERTES, hijo de Polonio.
- OFELIA, hija de Polonio.
- HORACIO, amigo de Hamlet.
- VOLTIMAN, |
- CORNELIO, }
- RICARDO, } cortesanos.
- GUILLERMO, }
- ENRIQUE, |
- MARCELO, }
- BERNARDO, } soldados.
- FRANCISCO, }
- REINALDO, criado de Polonio.
- Dos embajadores de Inglaterra.
- Un cura.
- Un caballero.
- Un capitn.
- Un guardia.
- Un criado.
- Dos marineros.
- Dos sepultureros.
- Cuatro cmicos.
- Acompaamiento de grandes, caballeros, damas, soldados, curas,
- cmicos, criados, etc.
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- La escena se representa en el palacio y ciudad de Elsingor, en sus
- cercanas y en las fronteras de Dinamarca.
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-[Illustration: barra decorativa]
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-ACTO PRIMERO
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-ESCENA PRIMERA
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-Explanada delante del palacio real de Elsingor. Noche obscura
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-FRANCISCO, BERNARDO
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- Francisco estar pasendose haciendo centinela. Bernardo se va
- acercando hacia l. Estos personajes y los de la escena siguiente
- estarn armados con espada y lanza.
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-BERNARDO.--Quin est ah?
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-FRANCISCO.--No: respndame l m. Detngase, y diga quin es...
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-BERNARDO.--Viva el rey.
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-FRANCISCO.--Es Bernardo?
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-BERNARDO.--El mismo.
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-FRANCISCO.--T eres el ms puntual en venir la hora.
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-BERNARDO.--Las doce han dado ya; bien puedes ir recogerte.
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-FRANCISCO.--Te doy mil gracias por la mudanza. Hace un fro que penetra,
-y yo estoy delicado del pecho.
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-BERNARDO.--Has hecho tu guardia tranquilamente?
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-FRANCISCO.--Ni un ratn se ha movido.
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-BERNARDO.--Muy bien. Buenas noches. Si encuentras Horacio y Marcelo,
-mis compaeros de guardia, diles que vengan presto.
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-FRANCISCO.--Me parece que los oigo... Alto ah. Eh! Quin va?
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-ESCENA II
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-HORACIO, MARCELO y dichos
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-HORACIO.--Amigos de este pas.
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-MARCELO.--Y fieles vasallos del rey de Dinamarca.
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-FRANCISCO.--Buenas noches.
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-MARCELO.--Oh honrado soldado! Psalo bien. Quin te relev de la
-centinela?
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-FRANCISCO.--Bernardo, que queda en mi lugar. Buenas noches.
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- (_Vase Francisco. Marcelo y Horacio se acercan adonde est Bernardo
- haciendo centinela_).
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-MARCELO.--Hola, Bernardo!
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-BERNARDO.--Quin est ah? Es Horacio?
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-HORACIO.--Un pedazo de l.
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-BERNARDO.--Bien venido, Horacio; Marcelo, bien venido.
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-MARCELO.--Y qu, se ha vuelto aparecer aquella cosa esta noche?
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-BERNARDO.--Yo nada he visto.
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-MARCELO.--Horacio dice que es aprensin nuestra, y nada quiere creer de
-cuanto le he dicho acerca de ese espantoso fantasma que hemos visto ya
-en dos ocasiones. Por eso le he rogado que se venga la guardia con
-nosotros, para que si esta noche vuelve el aparecido, pueda dar crdito
- nuestros ojos, y le hable si quiere.
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-HORACIO.--Qu! No, no vendr.
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-BERNARDO.--Sentmonos un rato, y deja que asaltemos de nuevo tus odos
-con el suceso que tanto repugnan oir, y que en dos noches seguidas hemos
-ya presenciado nosotros.
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-HORACIO.--Muy bien: sentmonos, y oigamos lo que Bernardo nos cuente.
-(_Sintanse los tres_).
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-BERNARDO.--La noche pasada, cuando esa misma estrella que est al
-occidente del polo haba hecho ya su carrera para iluminar aquel espacio
-del cielo donde ahora resplandece, Marcelo y yo, tiempo que el reloj
-daba la una...
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-MARCELO.--Chit. Calla; mrale por dnde viene otra vez.
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- (_Se aparece un extremo del teatro la sombra del rey Hamlet
- armado de todas armas, con un manto real, yelmo en la cabeza, y la
- visera alzada. Los soldados y Horacio se levantan despavoridos_).
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-BERNARDO.--Con la misma figura que tena el difunto rey.
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-MARCELO.--Horacio, t que eres hombre de estudios, hblale.
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-BERNARDO.--No se parece todo al rey? Mrale, Horacio.
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-HORACIO.--Muy parecido es... Su vista me conturba con miedo y asombro.
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-BERNARDO.--Querr que le hablen.
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-MARCELO.--Hblale, Horacio.
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-HORACIO (_se encamina hacia donde est la sombra_).--Quin eres t, que
-as usurpas este tiempo la noche, y esa presencia noble y guerrera que
-tuvo un da la majestad del soberano dinamarqus que yace en el
-sepulcro? Habla: por el cielo te lo pido.
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-(_Vase la sombra paso lento_).
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-MARCELO.--Parece que est irritado.
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-BERNARDO.--Ves? Se va como desprecindonos.
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-HORACIO.--Detnte, habla. Yo te lo mando, habla.
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-MARCELO.--Ya se fu. No quiere responderos.
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-BERNARDO.--Qu tal, Horacio? T tiemblas, y has perdido el color. No
-es esto algo ms que aprensin? Qu te parece?
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-HORACIO.--Por Dios, que nunca lo hubiera credo sin la sensible y cierta
-demostracin de mis propios ojos.
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-MARCELO.--No es enteramente parecido al rey?
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-HORACIO.--Como t ti mismo. Y tal era el arns de que iba ceido
-cuando pele con el ambicioso rey de Noruega; y as le v arrugar ceudo
-la frente cuando en una alteracin colrica hizo caer al de Polonia
-sobre el hielo, de un solo golpe... Extraa aparicin es sta!
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-MARCELO.--Pues de esa manera, y esta misma hora de la noche, se ha
-paseado dos veces con ademn guerrero delante de nuestra guardia.
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-HORACIO.--Yo no comprendo el fin particular con que esto sucede; pero en
-mi ruda manera de pensar, pronostica alguna extraordinaria mudanza
-nuestra nacin.
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-MARCELO.--Ahora bien, sentmonos (_sintanse_); y decidme, cualquiera de
-vosotros que lo sepa, por qu fatigan todas las noches los vasallos
-con estas guardias tan penosas y vigilantes? Para qu es esta fundicin
-de caones de bronce, y este acopio extranjero de mquinas de guerra? A
-qu fin esa multitud de carpinteros de marina, precisados un afn
-molesto, que no distingue el domingo de lo restante de la semana? Qu
-causas puede haber para que sudando el trabajador apresurado junte las
-noches los das? Quin de vosotros podr decrmelo?
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-HORACIO.--Yo te lo dir, lo menos los rumores que sobre esto corren.
-Nuestro ltimo rey (cuya imagen acaba de aparecrsenos) fu provocado a
-combate, como ya sabis, por Fortimbrs de Noruega, estimulado ste de
-la ms orgullosa emulacin. En aquel desafo, nuestro valeroso Hamlet
-(que tal renombre alcanz en la parte del mundo que nos es conocida)
-mat Fortimbrs, el cual por un contrato sellado y ratificado segn el
-fuero de las armas, ceda al vencedor (dado caso que muriese en la
-pelea) todos aquellos pases que estaban bajo su dominio. Nuestro rey se
-oblig tambin cederle una porcin equivalente, que hubiera pasado a
-manos de Fortimbrs, como herencia suya, si hubiese vencido; as como,
-en virtud de aquel convenio y de los artculos estipulados, recay todo
-en Hamlet. Ahora el joven Fortimbrs, de un carcter fogoso, falto de
-experiencia y lleno de presuncin, ha ido recogiendo de aqu y de all
-por las fronteras de Noruega una turba de gente resuelta y perdida,
-quien la necesidad de comer determina intentar empresas que piden
-valor; y segn claramente vemos, su fin no es otro que el de recobrar
-con violencia y fuerza de armas los mencionados pases que perdi su
-padre. Este es, en mi dictamen, el motivo principal de nuestras
-prevenciones, el de esta guardia que hacemos, y la verdadera causa de la
-agitacin y movimiento en que toda la nacin est.
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-BERNARDO.--Si no es sa, ya no alcanzo cul puede ser... Y en parte lo
-confirma la visin espantosa que se ha presentado armada en nuestro
-puesto con la figura misma del rey que fu y es todava el autor de
-estas guerras.
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-HORACIO.--Es por cierto una mota que turba los ojos del entendimiento.
-En la poca ms gloriosa y feliz de Roma, poco antes que el poderoso
-Csar cayese, quedaron vacos los sepulcros, y los amortajados cadveres
-vagaron por las calles de la ciudad gimiendo en voz confusa; las
-estrellas resplandecieron con encendidas colas, cay lluvia de sangre,
-se ocult el sol entre celajes funestos, y el hmedo planeta, cuya
-influencia gobierna el imperio de Neptuno, padeci eclipse, como si el
-fin del mundo hubiese llegado. Hemos visto ya iguales anuncios de
-sucesos terribles, precursores que avisan los futuros destinos: el cielo
-y la tierra juntos los han manifestado nuestro pas y nuestra
-gente... Pero... silencio... Veis?... All... Otra vez vuelve...
-(_Vuelve salir la sombra por otro lado. Se levantan los tres, y echan
-mano las lanzas. Horacio se encamina hacia la sombra, y los otros dos
-siguen detrs_). Aunque el terror me hiela, yo le quiero salir al
-encuentro... Detnte, fantasma. Si puedes articular sonidos, si tienes
-voz, hblame. Si all donde ests puedes recibir algn beneficio para tu
-descanso y mi perdn, hblame. Si sabes los hados que amenazan tu
-pas, los cuales felizmente previstos puedan evitarse, ay! habla... O
-si acaso durante tu vida acumulaste en las entraas de la tierra mal
-habidos tesoros, por lo que se dice que vosotros, infelices espritus,
-despus de la muerte vagis inquietos, declralo... detnte y habla...
-Marcelo, detnle...
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- (_Canta un gallo lo lejos, y empieza retirarse la sombra; los
- soldados quieren detenerla haciendo uso de las lanzas: pero la
- sombra los evita, y desaparece con prontitud_).
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-MARCELO.--Le dar con mi lanza?
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-HORACIO.--S, hirele, si no quiere detenerse.
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-BERNARDO.--Aqu est.
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-HORACIO.--Aqu.
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-MARCELO.--Se ha ido. Nosotros le ofendemos, siendo l un soberano, en
-hacer demostraciones de violencia. Bien que, segn parece, es
-invulnerable como el aire, y nuestros esfuerzos vanos y cosa de burla.
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-BERNARDO.--El iba ya hablar cuando el gallo cant.
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-HORACIO.--Es verdad, y al punto se estremeci como el delincuente
-apremiado con terrible precepto. Yo he odo decir que el gallo, trompeta
-de la maana, hace despertar al dios del da con la alta y aguda voz de
-su garganta sonora, y que este anuncio todo extrao espritu errante
-por la tierra el mar, el fuego el aire, huye su centro; y el
-fantasma que hemos visto acaba de confirmar la certeza de esta opinin.
-
-(_Empieza iluminarse lentamente el teatro_).
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-MARCELO.--En efecto, desapareci al cantar el gallo. Algunos dicen que
-cuando se acerca el tiempo en que se celebra el nacimiento de nuestro
-Redentor, este pjaro matutino canta toda la noche, y que entonces
-ningn espritu se atreve salir de su morada; las noches son
-saludables, ningn planeta influye siniestramente, ningn maleficio
-produce efecto, ni las hechiceras tienen poder para sus encantos: tan
-sagrados son y tan felices aquellos das!
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-HORACIO.--Yo tambin lo tengo entendido as, y en parte lo creo. Pero
-ved cmo ya la maana, cubierta con la rosada tnica, viene pisando el
-roco de aquel alto monte oriental. Demos fin la guardia, y soy de
-opinin que digamos al joven Hamlet lo que hemos visto esta noche;
-porque yo os prometo que este espritu hablar con l, aunque ha sido
-para nosotros mudo. No os parece que le demos esta noticia,
-indispensable en nuestro celo y tan propia de nuestra obligacin?
-
-MARCELO.--S, s, hagmoslo. Yo s en dnde le hallaremos esta maana
-con ms seguridad.
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-ESCENA III
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-Saln de palacio
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- CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO, LAERTES, VOLTIMAN, CORNELIO,
- caballeros, damas y acompaamiento.
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-CLAUDIO.--Aunque la muerte de mi querido hermano Hamlet est todava tan
-reciente en nuestra memoria, que obliga mantener en tristeza los
-corazones, y que en todo el reino slo se observe la imagen del dolor,
-con todo eso, tanto ha combatido en m la razn la naturaleza, que he
-conservado un prudente sentimiento de su prdida, junto con la memoria
-de lo que nosotros nos debemos. A este fin he recibido por esposa la
-que un tiempo fu mi hermana y hoy reina conmigo, compaera en el trono
-de esta belicosa nacin; si bien estas alegras son imperfectas, pues en
-ellas se han unido la felicidad las lgrimas, las fiestas la pompa
-fnebre, los cnticos de muerte los epitalamios de himeneo, pesados en
-igual balanza el placer y la afliccin. Ni hemos dejado de seguir los
-dictmenes de vuestra prudencia, que en esta ocasin ha procedido con
-absoluta libertad, de lo cual os quedo muy agradecido. Ahora falta
-deciros que el joven Fortimbrs, estimndome en poco, presumiendo que
-la reciente muerte de mi querido hermano habr producido en el reino
-trastorno y desunin, fiado en esta soada superioridad, no ha cesado de
-importunarme con mensajes, pidindome le restituya aquellas tierras que
-perdi su padre, y adquiri mi valeroso hermano con todas las
-formalidades de la ley. Basta ya lo que de l he dicho. Por lo que m
-toca, y en cuanto al objeto que hoy nos reune, visle aqu: Escribo al
-rey de Noruega, to del joven Fortimbrs, que doliente y postrado en el
-lecho apenas tiene noticia de los proyectos de su sobrino, fin de que
-le impida llevarlos adelante; pues tengo ya exactos informes de la gente
-que levanta contra m, su calidad, su nmero y fuerzas. Prudente
-Cornelio, y t, Voltiman, vosotros saludaris en mi nombre al anciano
-rey; aunque no os doy facultad personal para celebrar con l tratado
-alguno que exceda los lmites expresados en estos artculos. (_Les da
-unas cartas_). Id con Dios, y espero que manifestaris en vuestra
-diligencia el celo de servirme.
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-VOLTIMAN.--En sta y cualquiera otra comisin os daremos pruebas de
-nuestro respeto.
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-CLAUDIO.--No lo dudar. El cielo os guarde.
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-ESCENA IV
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-CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO, LAERTES, damas, caballeros y
-acompaamiento
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-CLAUDIO.--Y t, Laertes, qu solicitas? Me has hablado de una
-pretensin: no me dirs cul sea? En cualquiera cosa justa que pidas al
-rey de Dinamarca, no ser vano el ruego. Ni qu podrs pedirme, que no
-sea ms ofrecimiento mo que demanda tuya? No es ms adicto la cabeza
-el corazn, ni ms pronta la mano en servir la boca, que lo es el
-trono de Dinamarca para con tu padre. En fin, qu pretendes?
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-LAERTES.--Respetable soberano, solicito la gracia de vuestro permiso
-para volver Francia. De all he venido voluntariamente Dinamarca
-manifestaros mi leal afecto, con motivo de vuestra coronacin; pero ya
-cumplida esta deuda, fuerza es confesaros que mis ideas y mi inclinacin
-me llaman de nuevo aquel pas, y espero de vuestra mucha bondad esta
-licencia.
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-CLAUDIO.--Has obtenido ya la de tu padre? Qu dices, Polonio?
-
-POLONIO.--A fuerza de importunaciones ha logrado arrancar mi tardo
-consentimiento. Al verle tan inclinado, firm ltimamente la licencia de
-que se vaya, aunque pesar mo, y os ruego, seor, que se la concedis.
-
-CLAUDIO.--Elige el tiempo que te parezca ms oportuno para salir, y haz
-cuanto gustes y sea ms conducente tu felicidad. Y t, Hamlet, mi
-deudo, mi hijo!
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-HAMLET.--Algo ms que deudo y menos que amigo.
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-CLAUDIO.--Qu sombras de tristeza te cubren siempre?
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-HAMLET.--Al contrario, seor: estoy demasiado la luz.
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-GERTRUDIS.--Mi buen Hamlet, no as tu semblante manifieste afliccin;
-vase en l que eres amigo de Dinamarca: ni siempre con abatidos
-prpados busques entre el polvo tu generoso padre. T lo sabes, comn
-es todos; el que vive debe morir, pasando de la naturaleza la
-eternidad.
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-HAMLET.--S, seora, todos es comn.
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-GERTRUDIS.--Pues si lo es, por qu aparentas tan particular
-sentimiento?
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-HAMLET.--Aparentar? No, seora, yo no s aparentar. Ni el color negro
-de este manto, ni el traje acostumbrado en solemnes lutos, ni los
-interrumpidos sollozos, ni en los ojos un abundante ro, ni la dolorida
-expresin del semblante, junto con las frmulas, los ademanes, las
-exterioridades de sentimiento, bastarn por s solos, mi querida madre,
- manifestar el verdadero afecto que me ocupa el nimo. Estos signos
-aparentan, es verdad, pero son acciones que un hombre puede fingir...
-Aqu (_tocndose el pecho_), aqu dentro tengo lo que es ms que
-apariencia: lo restante no es otra cosa que atavos y adornos del dolor.
-
-CLAUDIO.--Bueno y laudable es que tu corazn pague un padre esa
-lgubre deuda, Hamlet; pero no debes ignorarlo: tu padre perdi un padre
-tambin, y aqul perdi el suyo. El que sobrevive limita la filial
-obligacin de su obsequiosa tristeza un cierto trmino; pero continuar
-en interminable desconsuelo es una conducta de obstinacin impa. Ni es
-natural en el hombre tan permanente afecto, que anuncia una voluntad
-rebelde los decretos de la Providencia, un corazn dbil, un alma
-indcil, un talento limitado y falto de luces. Ser bien que el corazn
-padezca, queriendo neciamente resistir lo que es y debe ser
-inevitable? lo que es tan comn como cualquiera de las cosas que ms
- menudo hieren nuestros sentidos? Este es un delito contra el cielo,
-contra la muerte, contra la naturaleza misma; es hacer una injuria
-absurda la razn, que nos da en la muerte de nuestros padres la ms
-frecuente de sus lecciones, y que nos est diciendo desde el primero de
-los hombres hasta el ltimo que hoy espira: mortales, ved aqu vuestra
-irrevocable suerte. Modera, pues, yo te lo ruego, esa intil tristeza;
-considera que tienes un padre en m, puesto que debe ser notorio al
-mundo que t eres la persona ms inmediata mi trono, y que te amo con
-el afecto ms puro que puede tener su hijo un padre. Tu resolucin de
-volver los estudios de Witemberga es la ms opuesta nuestro deseo, y
-antes bien te pedimos que desistas de ella, permaneciendo aqu estimado
-y querido vista nuestra, como el primero de mis cortesanos, mi
-pariente y mi hijo.
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-GERTRUDIS.--Yo te ruego, Hamlet, que no vayas Witemberga: qudate con
-nosotros. No sean vanas las splicas de tu madre.
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-HAMLET.--Obedeceros en todo ser siempre mi primer conato.
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-CLAUDIO.--Por esa afectuosa y plausible respuesta quiero que seas otro
-yo en el imperio dans. Venid, seora. La sincera y fiel condescendencia
-de Hamlet ha llenado de alegra mi corazn. En aplauso de este
-acontecimiento no celebrar hoy Dinamarca festivos brindis, sin que lo
-anuncie las nubes el can robusto, y el cielo retumbe muchas veces
-las aclamaciones del rey, repitiendo el trueno de la tierra. Venid.
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-ESCENA V
-
-HAMLET
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-Oh, si esta demasiado slida masa de carne pudiera ablandarse y
-liquidarse disuelta en lluvia de lgrimas, el Todopoderoso no asestara
-el can contra el homicida de s mismo! Oh Dios! oh Dios mo! Cun
-fatigado ya de todo, juzgo molestos, inspidos y vanos los placeres del
-mundo! Nada, nada quiero de l: es un campo inculto y rudo, que slo
-abunda en frutos groseros y amargos. Que esto haya llegado suceder
-los dos meses que l ha muerto!... No, ni tanto; aun no h dos meses.
-Aquel excelente rey que fu, comparado con ste, como con un stiro,
-Hiperin; tan amante de mi madre, que ni los aires celestes permita
-llegar atrevidos su rostro. Oh cielo y tierra!... para qu conservo
-la memoria? Ella, que se le mostraba tan amorosa como si en la posesin
-hubieran crecido sus deseos. Y no obstante, en un mes... ah! no
-quisiera pensar en esto. Fragilidad, t tienes nombre de mujer! En el
-corto espacio de un mes, y aun antes de romper los zapatos con que,
-semejante Niobe, baada en lgrimas, acompa el cuerpo de mi triste
-padre... s, ella, ella misma... Cielos! una fiera, incapaz de razn y
-discurso, hubiera mostrado afliccin ms durable. Se ha casado, en fin,
-con mi to, hermano de mi padre; pero no ms parecido l, que yo lo
-soy Hrcules. En un mes... enrojecidos an los ojos con el prfido
-llanto, se cas. Ah delincuente precipitacin, ir ocupar con tal
-diligencia un lecho incestuoso! Ni esto es bueno, ni puede producir
-bien. Pero hazte pedazos, corazn mo, que mi lengua debe reprimirse.
-
-
-ESCENA VI
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-HAMLET, HORACIO, BERNARDO, MARCELO
-
-
-HORACIO.--Buenos das, seor.
-
-HAMLET.--Me alegro de verte bueno... Es Horacio, me he olvidado de m
-propio?
-
-HORACIO.--El mismo soy, y siempre vuestro humilde criado.
-
-HAMLET.--Mi buen amigo, yo quiero trocar contigo ese ttulo que te das.
-A qu has venido de Witemberga?... Ah, Marcelo!
-
-MARCELO.--Seor.
-
-HAMLET.--Mucho me alegro de verte con salud tambin. Pero, la verdad, a
-qu has venido de Witemberga?
-
-HORACIO.--Seor... deseos de holgarme.
-
-HAMLET.--No quiera oir de boca de tu enemigo otro tanto; ni podrs
-forzar mis odos que admitan una disculpa que te ofende. Yo s que no
-eres desaplicado. Pero dime, qu asuntos tienes en Elsingor? Aqu te
-ensearemos ser gran bebedor antes que te vuelvas.
-
-HORACIO.--He venido ver los funerales de vuestro padre.
-
-HAMLET.--No se burle de m, por Dios, seor condiscpulo. Yo creo que
-habrs venido las bodas de mi madre.
-
-HORACIO.--Es verdad: como se han celebrado inmediatamente!
-
-HAMLET.--Economa, Horacio, economa. Aun no se haban enfriado los
-manjares cocidos para el convite del duelo, cuando se sirvieron en las
-mesas de la boda... Oh! yo quisiera haberme hallado en el cielo con mi
-mayor enemigo, antes que haber visto aquel da. Mi padre!... me parece
-que veo mi padre.
-
-HORACIO.--En dnde, seor?
-
-HAMLET.--Con los ojos del alma, Horacio.
-
-HORACIO.--Alguna vez le v. Era un buen rey.
-
-HAMLET.--Era un hombre tan cabal en todo, que no espero hallar otro
-semejante.
-
-HORACIO.--Seor, yo creo que le v anoche.
-
-HAMLET.--Le viste? A quin?
-
-HORACIO.--Al rey vuestro padre.
-
-HAMLET.--Al rey mi padre?
-
-HORACIO.--Prestadme odo atento, suspendiendo un rato vuestra
-admiracin, mientras os refiero este caso maravilloso, apoyado con el
-testimonio de estos caballeros.
-
-HAMLET.--S, por Dios, dmelo.
-
-HORACIO.--Estos dos seores, Marcelo y Bernardo, le haban visto dos
-veces hallndose de guardia, como la mitad de la profunda noche. Una
-figura semejante vuestro padre, armado segn l sola de pis a
-cabeza, se les puso delante, caminando grave, tardo y majestuoso por
-donde ellos estaban. Tres veces pas de esta manera ante sus ojos, que
-oprima el pavor, acercndose hasta donde ellos podan alcanzar con sus
-lanzas; pero dbiles y casi helados con el miedo, permanecieron mudos
-sin osar hablarle. Dironme parte de este secreto horrible; voime a la
-guardia con ellos la tercera noche, y all encontr ser cierto cuanto me
-haban dicho, as en la hora como en la forma y circunstancias de
-aquella aparicin. La sombra volvi en efecto. Yo conoc vuestro
-padre, y es tan parecido l, como lo son entre s estas dos manos
-mas.
-
-HAMLET.--Y en dnde fu eso?
-
-MARCELO.--En la muralla de palacio, donde estbamos de centinela.
-
-HAMLET.--Y no le hablasteis?
-
-HORACIO.--S, seor, yo le habl; pero no me di respuesta alguna. No
-obstante, una vez me parece que alz la cabeza haciendo con ella un
-movimiento, como si fuese a hablarme; pero al mismo tiempo se oy la
-aguda voz del gallo matutino, y al sonido huy con presta fuga
-desapareciendo de nuestra vista.
-
-HAMLET.--Es cosa bien admirable!
-
-HORACIO.--Y tan cierta como mi existencia. Nosotros hemos credo que era
-obligacin nuestra avisaros de ello, mi venerable prncipe.
-
-HAMLET.--S, amigos, s... pero esto no me llena de turbacin. Estis
-de centinela esta noche?
-
-TODOS.--S, seor.
-
-HAMLET.--Decs que iba armado?
-
-TODOS.--S, seor, armado.
-
-HAMLET.--De la frente al pie?
-
-TODOS.--S, seor, de pies cabeza.
-
-HAMLET.--Luego no le visteis el rostro.
-
-HORACIO.--Le vimos, porque traa la visera alzada.
-
-HAMLET.--Y qu, pareca que estaba irritado?
-
-HORACIO.--Ms anunciaba su semblante el dolor, que la ira.
-
-HAMLET.--Plido, encendido?
-
-HORACIO.--No, muy plido.
-
-HAMLET.--Y fijaba la vista en vosotros?
-
-HORACIO.--Constantemente.
-
-HAMLET.--Yo hubiera querido hallarme all.
-
-HORACIO.--Mucho pavor os hubiera causado.
-
-HAMLET.--S, es verdad, s... Y permaneci mucho tiempo?
-
-HORACIO.--El que puede emplearse en contar desde uno hasta ciento con
-moderada diligencia.
-
-MARCELO.--Ms, ms estuvo.
-
-HORACIO.--Cuando yo le v, no.
-
-HAMLET.--La barba blanca, eh?
-
-HORACIO.--S, seor, como yo se la haba visto, cuando viva, de un
-color ceniciento.
-
-HAMLET.--Quiero ir esta noche con vosotros al puesto, por si acaso
-vuelve.
-
-HORACIO.--Oh! s volver, yo os lo aseguro.
-
-HAMLET.--Si l se me presenta en la figura de mi noble padre, yo le
-hablar, aunque el infierno mismo abriendo sus entraas, me impusiera
-silencio. Yo os pido todos, que as como hasta ahora habis callado a
-los dems lo que visteis, de hoy en adelante lo ocultis con el mayor
-sigilo; y sea cual fuere el suceso de esta noche, fiadlo al pensamiento,
-pero no a la lengua; yo sabr remunerar vuestro celo. Dios os guarde,
-amigos. Entre once y doce ir buscaros la muralla.
-
-TODOS.--Nuestra obligacin es serviros.
-
-HAMLET.--S, conservadme vuestro amor, y estad seguros del mo. Adis.
-(_Vanse los tres._) El espritu de mi padre... con armas... no es esto
-bueno. Recelo alguna maldad. Oh, si la noche hubiese ya llegado!
-Espermosla tranquilamente, alma ma. Las malas acciones, aunque toda la
-tierra las oculte, se descubren al fin la vista humana.
-
-
-ESCENA VII
-
-Sala de casa de Polonio
-
-LAERTES, OFELIA
-
-
-LAERTES.--Ya tengo todo mi equipaje bordo. Adis, hermana, y cuando
-los vientos sean favorables y seguro el paso del mar, no te descuides en
-darme nuevas de ti.
-
-OFELIA.--Puedes dudarlo?
-
-LAERTES.--Por lo que hace al frvolo obsequio de Hamlet, debes
-considerarle como una mera cortesana, un hervor de la sangre, una
-violeta que en la primavera juvenil de la naturaleza se adelanta
-vivir, y no permanece; hermosa, no durable; perfume de un momento, y
-nada ms.
-
-OFELIA.--Nada ms?
-
-LAERTES.--Pienso que no; porque no slo en nuestra juventud se aumentan
-las fuerzas y tamao del cuerpo, sino que las facultades interiores del
-talento y del alma crecen tambin con el templo en que ella reside.
-Puede ser que l te ame ahora con sinceridad, sin que manche borrn
-alguno la pureza de su intencin; pero debes temer al considerar su
-grandeza, que no tiene voluntad propia, y que vive sujeto obrar segn
- su nacimiento corresponde. El no puede, como una persona vulgar,
-elegir por s mismo, puesto que de su eleccin depende la salud y la
-prosperidad de todo un reino; y ve aqu por qu esta eleccin debe
-arreglarse a la condescendencia unnime de aquel cuerpo de quien es
-cabeza. As pues, cuando l diga que te ama, ser prudencia en ti no
-darle crdito, reflexionando que en el alto lugar que ocupa, nada puede
-cumplir de lo que promete, sino aquello que obtenga el consentimiento de
-la parte ms principal de Dinamarca. Considera cul prdida padecera tu
-honor, si con demasiada credulidad dieras odos su voz lisonjera,
-perdiendo la libertad del corazn, facilitando sus instancias
-impetuosas el tesoro de tu honestidad. Teme, Ofelia; teme, querida
-hermana; no sigas inconsiderada tu inclinacin; huye el peligro,
-colocndote fuera de tiro de los amorosos deseos. La doncella ms
-honesta es libre en exceso, si descubre su belleza al rayo de la luna.
-La virtud misma no puede librarse de los golpes de la calumnia. Muchas
-veces el insecto roe las flores hijas del verano, aun antes que su botn
-se rompa; y al tiempo que la aurora matutina de la juventud esparce su
-blando roco, los vientos mortferos son ms frecuentes. Conviene pues
-no omitir precaucin alguna, pues la mayor seguridad estriba en el
-temor prudente. La juventud, aun cuando nadie la combata, halla en s
-misma su propio enemigo.
-
-OFELIA.--Yo conservar para defensa de mi corazn tus saludables
-mximas. Pero, mi buen hermano, mira no hagas t lo que algunos rgidos
-pastores hacen, mostrando spero y espinoso el camino del cielo,
-mientras como impos y abandonados disolutos pisan ellos la senda
-florida de los placeres, sin cuidarse de practicar su propia doctrina.
-
-LAERTES.--Oh! no lo receles. Yo me detengo demasiado; pero all viene
-mi padre: pues la ocasin es favorable, me despedir de l otra vez. Su
-bendicin repetida ser un nuevo consuelo para m.
-
-
-ESCENA VIII
-
-POLONIO, LAERTES, OFELIA
-
-
-POLONIO.--An ests aqu? Qu mala vergenza! A bordo, bordo; el
-viento impele ya por la popa tus velas, y ti solo aguardan. Recibe mi
-bendicin, y procura imprimir en la memoria estos pocos preceptos: No
-publiques con facilidad lo que pienses, ni ejecutes cosa no bien
-premeditada primero. Debes ser afable, pero no vulgar en el trato. Une
-tu alma con vnculos de acero aquellos amigos que adoptaste despus de
-examinada su conducta; pero no acaricies con mano prdiga los que
-acaban de salir del cascarn y an estn sin plumas. Huye siempre de
-mezclarte en disputas; pero una vez metido en ellas, obra de manera que
-tu contrario huya de ti. Presta el odo todos, y pocos la voz. Oye
-las censuras de los dems; pero reserva tu propia opinin. Sea tu
-vestido tan costoso cuanto tus facultades lo permitan, pero no afectado
-en su hechura; rico, no extravagante; porque el traje dice por lo comn
-quin es el sujeto, y los caballeros y principales seores franceses
-tienen el gusto muy delicado en esta materia. Procura no dar ni pedir
-prestado nadie; porque el que presta suele perder un tiempo el
-dinero y el amigo, y el que se acostumbra pedir prestado falta al
-espritu de economa y buen orden que nos es tan til. Pero sobre todo,
-usa de ingenuidad contigo mismo, y no podrs ser falso con los dems:
-consecuencia tan necesaria como que la noche suceda al da. Adis, y l
-permita que mi bendicin haga fructificar en ti esos consejos.
-
-LAERTES.--Humildemente os pido vuestra licencia.
-
-(_Se arrodilla y besa la mano Polonio._)
-
-POLONIO.--S, el tiempo te est convidando, y tus criados esperan; vte.
-
-LAERTES.--Adis, Ofelia (_abrazndose Ofelia y Laertes_) y acurdate
-bien de lo que te he dicho.
-
-OFELIA.--En mi memoria queda guardado, y t mismo tendrs la llave.
-
-LAERTES.--Adis.
-
-
-ESCENA IX
-
-POLONIO, OFELIA
-
-
-POLONIO.--Y qu es lo que te ha dicho, Ofelia?
-
-OFELIA.--Si gustis de saberlo, cosas relativas al prncipe Hamlet.
-
-POLONIO.--Bien pensado, en verdad. Me han dicho que de poco tiempo
-esta parte te ha visitado varias veces privadamente, y que t le has
-admitido con mucha complacencia y libertad. Si esto es as (como me lo
-han asegurado, fin de que prevenga el riesgo), debo advertirte que no
-te has portado con aquella delicadeza que corresponde una hija ma y
-tu propio honor. Qu es lo que ha pasado entre los dos? Dime la verdad.
-
-OFELIA.--Ultimamente me ha declarado con mucha ternura su amor.
-
-POLONIO.--Amor! ah! T hablas como una muchacha loquilla y sin
-experiencia en circunstancias tan peligrosas. Ternura la llamas! Y t
-das crdito esa ternura?
-
-OFELIA.--Yo, seor, ignoro lo que debo creer.
-
-POLONIO.--En efecto es as, y yo quiero ensertelo. Piensa bien, que
-eres una nia, que has recibido por verdadera paga esas ternuras que no
-son moneda corriente. Estmate en ms ti propia; pues si te aprecias
-en menos de lo que vales (por seguir la comenzada alusin), hars que
-pierda el entendimiento.
-
-OFELIA.--El me ha requerido de amores, es verdad; pero siempre con una
-apariencia honesta, que...
-
-POLONIO.--S, por cierto; apariencia puedes llamarla. Y bien? Prosigue.
-
-OFELIA.--Y autoriz cuanto me deca con los ms sagrados juramentos.
-
-POLONIO.--S, sas son redes para coger codornices. Yo s muy bien,
-cuando la sangre hierve, con cunta prodigalidad presta el alma
-juramentos la lengua; pero son relmpagos, hija ma, que dan ms luz
-que calor: stos y aqullos se apagan pronto, y no debes tomarlos por
-fuego verdadero, ni aun en el instante mismo en que parece que sus
-promesas van efectuarse. De hoy en adelante cuida de ser ms avara de
-tu presencia virginal; pon tu conversacin precio ms alto, y no la
-primera insinuacin admitas coloquios. Por lo que toca al prncipe,
-debes creer de l solamente que es un joven, y que si una vez afloja las
-riendas, pasar ms all de lo que t le puedes permitir. En suma,
-Ofelia, no creas sus palabras, que son fementidas, ni es verdadero el
-color que aparenta; son intercesoras de profanos deseos; y si parecen
-sagrados y piadosos votos, es slo para engaar mejor. Por ltimo, te
-digo claramente, que de hoy ms no quiero que pierdas los momentos
-ociosos en hablar ni mantener conversacin con el prncipe. Cuidado con
-hacerlo as; yo te lo mando. Vete tu aposento.
-
-OFELIA.--As lo har, seor.
-
-
-ESCENA X
-
-Explanada delante del palacio. Noche obscura
-
-HAMLET, HORACIO, MARCELO
-
-
-HAMLET.--El aire es fro y sutil en demasa.
-
-HORACIO.--En efecto, es agudo y penetrante.
-
-HAMLET.--Qu hora es ya?
-
-HORACIO.--Me parece que aun no son las doce.
-
-MARCELO.--No, ya han dado.
-
-HORACIO.--No las he odo. Pues en tal caso ya est cerca el tiempo en
-que el muerto suele pasearse. Pero qu significa este ruido, seor?
-
-(_Suena lo lejos msica de clarines y timbales._)
-
-HAMLET.--Esta noche se huelga el rey, pasndola desvelado en un banquete
-con gran vocera y traspis de embriaguez; y a cada copa del Rhin que
-bebe, los timbales y trompetas anuncian con estrpito sus victoriosos
-brindis.
-
-HORACIO.--Se acostumbra eso aqu?
-
-HAMLET.--S se acostumbra; pero aunque he nacido en este pas y estoy
-hecho sus estilos, me parece que sera ms decoroso quebrantar esta
-costumbre que seguirla. Un exceso tal, que embrutece el entendimiento,
-nos infama los ojos de las otras naciones desde oriente occidente.
-Nos llaman ebrios; manchan nuestro nombre con este dictado afrentoso, y
-en verdad que l solo, por ms que poseamos en alto grado otras buenas
-cualidades, basta empaar el lustre de nuestra reputacin. As
-acontece frecuentemente a los hombres. Cualquier defecto natural en
-ellos, sea de nacimiento, del cual no son culpables (puesto que nadie
-puede escoger su origen), sea cualquier desorden ocurrido en su
-temperamento, que muchas veces rompe los lmites y reparos de la razn,
- sea cualquier hbito que se aparta demasiado de las costumbres
-recibidas, llevando estos hombres consigo el signo de un solo defecto
-que imprimi en ellos la naturaleza el acaso, aunque sus virtudes
-fuesen tantas cuantas es concedido un mortal, y tan puras como la
-bondad celeste, sern, no obstante, amancilladas en el concepto pblico
-por aquel nico vicio que las acompaa; un solo adarme de mezcla quita
-el valor al ms precioso metal, y le envilece.
-
-HORACIO.--Veis, seor? ya viene.
-
- (_Aparcese la sombra del rey Hamlet hacia el fondo del teatro.
- Hamlet al verla se retira lleno de horror, y despus se encamina
- hacia ella._)
-
-HAMLET.--Angeles, y ministros de piedad, defendednos! Ya seas alma
-dichosa condenada visin, traigas contigo aura celestial ardores del
-infierno, sea malvada benfica intencin la tuya, en tal forma te me
-presentas, que es necesario que yo te hable. S, te he de hablar...
-Hamlet, mi rey, mi padre, soberano de Dinamarca... Oh! respndeme, no
-me atormentes con la duda. Dime, por qu tus venerables huesos, ya
-sepultados, han roto su vestidura fnebre? Por qu el sepulcro, donde
-te dimos urna pacfica te ha echado de s, abriendo sus senos que
-cerraban pesados mrmoles? Cul puede ser la causa de que tu difunto
-cuerpo, del todo armado, vuelva otra vez ver los rayos plidos de la
-luna, aadiendo la noche horror? y que nosotros, ignorantes y dbiles
-por naturaleza, padezcamos agitacin espantosa con ideas que exceden
-los alcances de nuestra razn? D, por qu es esto? por qu? qu
-debemos hacer nosotros?
-
-HORACIO.--Os hace seas de que le sigis, como si deseara comunicaros
-algo solas.
-
-MARCELO.--Ved con qu expresivo ademn os indica que le acompais
-lugar ms remoto; pero no hay que ir con l.
-
-HORACIO.--No, por ningn motivo.
-
-HAMLET.--Si no quiere hablar, habr de seguirle.
-
-HORACIO.--No hagis tal, seor.
-
-HAMLET.--Y por qu no? Qu temores debo tener? Yo no estimo la vida en
-nada, y mi alma qu puede l hacerle, siendo como l mismo cosa
-inmortal?... Otra vez me llama... Voile a seguir.
-
-HORACIO.--Pero, seor, si os arrebata al mar o la espantosa cima de
-ese monte, levantado sobre los peascos que baten las ondas, y all
-tomase alguna otra forma horrible, capaz de impediros el uso de razn, y
-enajenarla con frenes... Ay! ved lo que hacis. El lugar solo inspira
-ideas melanclicas cualquiera que mire la enorme distancia desde
-aquella cumbre al mar, y sienta en la profundidad su bramido ronco.
-
-HAMLET.--Todava me llama... Camina. Ya te sigo.
-
- (_La sombra har los movimientos que indica el dilogo. Horacio y
- Marcelo quieren detener Hamlet, y l los aparta con violencia, y
- la sigue._)
-
-MARCELO.--No, seor, no iris.
-
-HAMLET.--Dejadme.
-
-HORACIO.--Creedme, no le sigis.
-
-HAMLET.--Mis hados me conducen y prestan la menor fibra de mi cuerpo
-la nerviosa robustez del len de Nemea. Aun me llama... Seores, apartad
-esas manos... por Dios... quedar muerto las mas el que me
-detenga... Otra vez te digo que andes, que voy seguirte.
-
-
-ESCENA XI
-
-HORACIO, MARCELO
-
-
-HORACIO.--Su exaltada imaginacin le arrebata.
-
-MARCELO.--Sigmosle, que en esto no debemos obedecerle.
-
-HORACIO.--S, vamos detrs de l... Cul ser el fin de este suceso?
-
-MARCELO.--Algn grave mal se oculta en Dinamarca.
-
-HORACIO.--Los cielos dirigirn el xito.
-
-MARCELO.--Vamos, sigmosle.
-
-
-ESCENA XII
-
-Parte remota cercana al mar vista lo lejos del palacio de Elsingor
-
-HAMLET, la sombra del rey HAMLET
-
-
-HAMLET.--A dnde me quieres llevar? Habla, yo no paso de aqu.
-
-LA SOMBRA.--Mrame.
-
-HAMLET.--Ya te miro.
-
-LA SOMBRA.--Cuasi es ya llegada la hora en que debo restituirme las
-sulfreas y atormentadoras llamas.
-
-HAMLET.--Oh, alma infeliz!
-
-LA SOMBRA.--No me compadezcas: presta slo atentos odos lo que voy
-revelarte.
-
-HAMLET.--Habla, yo te prometo atencin.
-
-LA SOMBRA.--Luego que me oigas, prometers venganza.
-
-HAMLET.--Por qu?
-
-LA SOMBRA.--Yo soy el alma de tu padre, destinada por cierto tiempo
-vagar de noche, y aprisionada en fuego durante el da, hasta que sus
-llamas purifiquen las culpas que comet en el mundo. Oh! si no me fuera
-vedado manifestar los secretos de la prisin que habito, pudiera decirte
-cosas que la menor de ellas bastara despedazar tu corazn; helar tu
-sangre joven; tus ojos, inflamados como estrellas, saltar de sus
-rbitas; tus anudados cabellos separarse, erizndose como las pas del
-colrico espn. Pero estos eternos misterios no son para los odos
-humanos. Atiende, ay! atiende. Si tuviste amor tu tierno padre...
-
-HAMLET.--Oh Dios!
-
-LA SOMBRA.--Venga su muerte; venga un homicidio cruel y atroz.
-
-HAMLET.--Homicidio?
-
-LA SOMBRA.--S, homicidio cruel, como todos lo son; pero el ms cruel y
-el ms injusto y el ms aleve.
-
-HAMLET.--Refiremelo presto, para que con alas veloces como la fantasa,
-o con la prontitud de los pensamientos amorosos, me precipite la
-venganza.
-
-LA SOMBRA.--Ya veo cun dispuesto te hallas, y aunque tan insensible
-fueras como las malezas que se pudren incultas en las orillas del Leteo,
-no dejara de conmoverte lo que voy decir. Escchame ahora, Hamlet.
-Esparcise la voz de que estando en mi jardn dormido me mordi una
-serpiente. Todos los odos de Dinamarca fueron groseramente engaados
-con esta fabulosa invencin; pero t debes saber, mancebo generoso, que
-la serpiente que mordi tu padre hoy cie su corona.
-
-HAMLET.--Oh! Prsago me lo deca el corazn. Mi to!...
-
-LA SOMBRA.--S, aquel incestuoso, aquel monstruo adltero, valindose de
-su talento diablico, valindose de traidores ddivas... (Oh, talento y
-ddivas malditas, que tal poder tenis para seducir!) supo inclinar su
-deshonesto apetito la voluntad de la reina mi esposa, que yo crea tan
-llena de virtud. Oh, Hamlet, cuan grande fu su cada! Yo, cuyo amor
-para con ella fu tan puro... yo, siempre tan fiel los solemnes
-juramentos que en nuestro desposorio le hice, yo fu aborrecido, y se
-rindi a aquel miserable, cuyas prendas eran en verdad harto inferiores
- las mas. Pero as como la virtud ser incorruptible aunque la
-disolucin procure excitarla bajo divina forma, as la incontinencia,
-aunque viviese unida un ngel radiante, profanar con oprobio su
-tlamo celeste... Pero ya me parece que percibo el ambiente de la
-maana. Debo ser breve. Dorma yo una tarde en mi jardn, segn lo
-acostumbraba siempre. Tu to me sorprende en aquella hora de quietud, y
-trayendo consigo una ampolla de licor venenoso, derrama en mi odo su
-ponzoosa destilacin, la cual de tal manera es contraria la sangre
-del hombre, que semejante en la sutileza al mercurio, se dilata por
-todas las entradas y conductos del cuerpo, y con sbita fuerza le ocupa,
-cuajando la ms pura y robusta sangre como la leche con las gotas
-cidas. Este efecto produjo inmediatamente en m, y el cutis hinchado,
-comenz despegarse trechos con una especie de lepra en speras y
-asquerosas costras. As fu, que estando durmiendo perd manos de mi
-hermano mismo mi corona, mi esposa y mi vida un tiempo. Perd la vida
-cuando mi pecado estaba en todo su vigor, sin hallarme dispuesto para
-aquel trance, sin haber recibido el pan eucarstico, sin haber sonado el
-clamor de la agona, sin lugar al reconocimiento de tanta culpa,
-presentado al tribunal eterno con todas mis imperfecciones sobre mi
-cabeza. Oh, maldad horrible, horrible!... Si oyes la voz de la
-naturaleza, no sufras, no, que el tlamo real de Dinamarca sea el lecho
-de la lujuria y abominable incesto. Pero de cualquier modo que dirijas
-la accin, no manches con delito el alma, previniendo ofensas tu
-madre. Abandona este cuidado al cielo; deja que aquellas agudas puntas,
-que tiene fijas en su pecho, la hieran y atormenten. Adis. Ya la
-lucirnaga, amortiguando su aparente fuego, nos anuncia la proximidad
-del da. Adis, adis. Acurdate de m.
-
-
-ESCENA XIII
-
-HAMLET, y despus HORACIO y MARCELO
-
-
-HAMLET.--Oh vosotros, ejrcitos celestiales! oh tierra!... y quin
-ms? invocar al infierno tambin?... Eh! no... Detnte, corazn mo,
-detnte; y vos, mis nervios, no as os debilitis en un momento,
-sostenedme robustos... Acordarme de ti! S, alma infeliz, mientras haya
-memoria en este agitado mundo. Acordarme de ti! S, yo me acordar y yo
-borrar de mi fantasa todos los recuerdos frvolos, las sentencias de
-los libros, las ideas impresiones de lo pasado que la juventud y la
-observacin estamparon en ella. Tu precepto solo, sin mezcla de otra
-cosa menos digna, vivir escrito en el volumen de mi entendimiento. S,
-por los cielos te lo juro... Oh, mujer la ms delincuente! Oh,
-malvado, malvado! halageo y execrable malvado! Conviene que yo apunte
-en este libro... (_Saca un libro de memorias y escribe en l._) S...
-que un hombre puede halagar y sonreirse, y ser un malvado: lo menos
-estoy seguro de que en Dinamarca hay un hombre as, y ste es mi to...
-S, t eres... Ah! pero la expresin que debo conservar es sta:
-Adis, adis, acurdate de m. Yo he jurado acordarme.
-
-HORACIO (_gritando desde adentro_).--Seor! seor!
-
-MARCELO (_gritando desde adentro_).--Hamlet!
-
-HORACIO.--Los cielos le asistan.
-
-HAMLET.--Oh! hganlo as.
-
-MARCELO.--Hola! eh! seor.
-
-HAMLET.--Hola amigos, eh! venid, venid ac
-
-(_Salen Horacio y Marcelo._)
-
-MARCELO.--Qu ha sucedido?
-
-HORACIO.--Qu noticias nos dais?
-
-HAMLET.--Oh! maravillosas.
-
-HORACIO.--Mi amado seor, decidlas.
-
-HAMLET.--No, que lo revelaris.
-
-HORACIO.--No, yo os prometo que no har tal.
-
-MARCELO.--Ni yo tampoco.
-
-HAMLET.--Creis vosotros que pudiese haber cabido en el corazn
-humano...? Pero guardaris secreto?
-
-LOS DOS.--S, seor, yo os lo juro.
-
-HAMLET.--No existe en toda Dinamarca un infame... que no sea un gran
-malvado.
-
-HORACIO.--Pero no era necesario, seor, que un muerto saliera del
-sepulcro persuadirnos esa verdad.
-
-HAMLET.--S, cierto, tenis razn; y por eso mismo, sin tratar ms del
-asunto, ser bien despedirnos y separarnos; vosotros adonde vuestros
-negocios vuestra inclinacin os lleven... que todos tienen sus
-inclinaciones y negocios, sean los que sean; y yo, ya lo sabis, mi
-triste ejercicio, rezar.
-
-HORACIO.--Todas esas palabras, seor, carecen de sentido y orden.
-
-HAMLET.--Mucho me pesa de haberos ofendido con ellas; s, por cierto, me
-pesa en el alma.
-
-HORACIO.--Oh! seor, no hay ofensa ninguna.
-
-HAMLET.--S, por san Patricio que s la hay, y muy grande, Horacio... En
-cuanto la aparicin... es un difunto venerable... s, yo os lo
-aseguro... Pero reprimid cuanto os fuese posible el deseo de saber lo
-que ha pasado entre l y yo. Ah, mis buenos amigos! yo os pido, pues
-sois mis amigos y mis compaeros en el estudio y en las armas, que me
-concedis una corta merced.
-
-HORACIO.--Con mucho gusto, seor; decid cul sea.
-
-HAMLET.--Que nunca revelaris nadie lo que habis visto esta noche.
-
-LOS DOS.--A nadie lo diremos.
-
-HAMLET.--Pero es menester que lo juris.
-
-HORACIO.--Os doy mi palabra de no decirlo.
-
-MARCELO.--Yo os prometo lo mismo.
-
-HAMLET.--Sobre mi espada.
-
-MARCELO.--Ved que ya lo hemos prometido.
-
-HAMLET.--S, s, sobre mi espada.
-
-LA SOMBRA.--Juradlo.
-
- (_Se oir la voz de la sombra, que suena varias distancias debajo
- de tierra. Hamlet y los dems, horrorizados, mudan de situacin,
- segn lo indica el dilogo._)
-
-HAMLET.--Ah! eso dices?... Ests ah, hombre de bien?... Vamos, ya le
-os hablar en lo profundo. Queris jurar?
-
-HORACIO.--Proponed la frmula.
-
-HAMLET.--Que nunca diris lo que habis visto. Juradlo por mi espada.
-
-LA SOMBRA.--Juradlo.
-
-HAMLET.--_Hic et ubique?_ Mudaremos de lugar. Seores, acercaos aqu;
-poned otra vez las manos en mi espada, y jurad por ella que nunca diris
-nada de esto que habis odo y visto.
-
-LA SOMBRA.--Juradlo por su espada.
-
-HAMLET.--Bien has dicho, topo viejo, bien has dicho... Pero cmo puedes
-taladrar con tal prontitud los senos de la tierra, diestro minador?
-Mudemos otra vez de puesto, amigos.
-
-HORACIO.--Oh! Dios de la luz y de las tinieblas, qu extrao prodigio
-es este!
-
-HAMLET.--Por eso como un extrao debis hospedarle y tenerle oculto.
-Ello es, Horacio, que en el cielo y en la tierra hay ms de lo que puede
-soar tu filosofa. Pero venid ac, y, como antes dije, prometedme (as
-el cielo os haga felices) que por ms singular y extraordinaria que sea
-de hoy ms mi conducta (puesto que acaso juzgar propsito afectar un
-proceder del todo extravagante), nunca vosotros al verme as daris nada
- entender, cruzando los brazos de esta manera, haciendo con la cabeza
-este movimiento, con frases equvocas como: s, s, nosotros sabemos;
-nosotros pudiramos si quisiramos... si gustramos de hablar; hay tanto
-que decir en eso; pudiera ser que... en fin, cualquiera otra expresin
-ambigua, semejante estas, por donde se infiera que vosotros sabis
-algo de m. Juradlo: as en vuestras necesidades os asista el favor de
-Dios. Juradlo.
-
-LA SOMBRA.--Jurad.
-
-HAMLET.--Descansa, descansa, agitado espritu. Seores, yo me recomiendo
-a vosotros con la mayor instancia, y creed que por ms infeliz que
-Hamlet se halle, Dios querr que no le falten medios para manifestaros
-la estimacin y amistad que os profesa. Vmonos. Poned el dedo en la
-boca, yo os lo ruego... La naturaleza est en desorden... Iniquidad
-execrable! Oh! nunca yo hubiera nacido para castigarla! Venid, vmonos
-juntos.
-
-
-
-
-ACTO II
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-Sala en casa de Polonio
-
-POLONIO, REINALDO
-
-
-POLONIO.--Reinaldo, entrgale este dinero y estas cartas.
-
-(_Le da un bolsillo y unas cartas._)
-
-REINALDO.--As lo har, seor.
-
-POLONIO.--Sera un admirable golpe de prudencia, que antes de verle te
-informaras de su conducta.
-
-REINALDO.--En eso mismo estaba yo.
-
-POLONIO.--S, es muy buena idea, muy buena. Mira, lo primero has de
-averiguar qu dinamarqueses hay en Pars, y cmo, en qu trminos, con
-quin y dnde estn, quin tratan, qu gastos tienen; y sabiendo por
-estos rodeos y preguntas indirectas que conocen mi hijo, entonces ve
-en derechura tu objeto, encaminando l en particular tus
-indagaciones. Haz como si le conocieras de lejos, diciendo: s, conozco
- su padre, y algunos amigos suyos, y aun l un poco... Lo has
-entendido?
-
-REINALDO.--S, seor, muy bien.
-
-POLONIO.--S, le conozco un poco; pero... (has de aadir entonces) pero
-no le he tratado. Si es el que yo creo, fe que es bien calavera;
-inclinado tal tal vicio... y luego dirs de l cuanto quieras
-fingir; digo, pero que no sean cosas tan fuertes que puedan deshonrarle.
-Cuidado con eso. Habla slo de aquellas travesuras, aquellas locuras y
-extravos comunes todos que ya se reconocen por compaeros
-inseparables de la juventud y la libertad.
-
-REINALDO.--Como el jugar, eh?
-
-POLONIO.--S, el jugar, beber, esgrimir, jurar, disputar, putear...
-Hasta esto bien puedes alargarte.
-
-REINALDO.--Y aun con eso hay harto para quitarle el honor.
-
-POLONIO.--No por cierto; adems, que todo depende del modo que le
-acuses. No debes achacarle delitos escandalosos, ni pintarle como un
-joven abandonado enteramente a la disolucin; no, no es sa mi idea. Has
-de insinuar sus defectos con tal arte, que parezcan nulidades producidas
-de falta de sujecin, y no otra cosa, extravos de una imaginacin
-ardiente, mpetus nacidos de la efervescencia general de la sangre.
-
-REINALDO.--Pero, seor...
-
-POLONIO.--Ah! t querrs saber con qu fin debes hacer esto, eh?
-
-REINALDO.--Gustara de saberlo.
-
-POLONIO.--Pues, seor, mi fin es ste, y creo que es proceder con mucha
-cordura. Cargando estas pequeas faltas sobre mi hijo (como ligeras
-manchas de una obra preciosa), ganars por medio de la conversacin la
-confianza de aqul a quien pretendas examinar. Si l est persuadido de
-que el muchacho tiene los mencionados vicios que t le imputas, no dudes
-que l convenga con tu opinin, diciendo: seor mo, amigo,
-caballero, en fin, segn el ttulo dictado de la persona del pas...
-
-REINALDO.--S, ya estoy.
-
-POLONIO.--Pues entonces l dice... dice... Qu iba yo a decir ahora...?
-Algo iba yo a decir. En qu estbamos?
-
-REINALDO.--En que l concluir diciendo al amigo al caballero...
-
-POLONIO.--S, concluir diciendo... es verdad... as te dir
-precisamente: Es verdad, yo conozco ese mozo, ayer le v, cualquier
-otro da, en tal y tal ocasin, con ste con aquel sujeto; y all,
-como habis dicho, le v que jugaba, all le encontr en una comilona,
-acull en una quimera sobre el juego de pelota, y... (puede ser que
-aada) le he visto entrar en una casa pblica, _videlicet_, en un
-burdel, cosa tal. Lo entiendes ahora? Con el anzuelo de la mentira
-pescars la verdad, que as es como nosotros los que tenemos talento y
-prudencia solemos conseguir por indirectas el fin directo, usando de
-artificios y disimulacin. As lo hars con mi hijo, segn la
-instruccin y advertencias que acabo de darte. Me has entendido?
-
-REINALDO.--S, seor, quedo enterado.
-
-POLONIO.--Pues adis, buen viaje.
-
-REINALDO.--Seor...
-
-POLONIO.--Examina por ti mismo sus inclinaciones.
-
-REINALDO.--As lo har.
-
-POLONIO.--Dejndole que obre libremente.
-
-REINALDO.--Est bien, seor.
-
-POLONIO.--Adis.
-
-
-ESCENA II
-
-POLONIO, OFELIA
-
-
-POLONIO.--Y bien, Ofelia, qu hay de nuevo?
-
-OFELIA.--Ay, seor, que he tenido un susto muy grande!
-
-POLONIO.--Con qu motivo? Por Dios que me lo digas.
-
-OFELIA.--Yo estaba haciendo labor en mi cuarto, cuando el prncipe
-Hamlet, la ropa desceida, sin sombrero en la cabeza, sucias las medias,
-sin atar, cadas hasta los pies, plido como su camisa, las piernas
-trmulas, el semblante triste como si hubiera salido del infierno para
-anunciar horror... se presenta delante de m.
-
-POLONIO.--Loco, sin duda por tus amores, eh?
-
-OFELIA.--Yo, seor, no lo s; pero en verdad lo temo.
-
-POLONIO.--Y qu te dijo?
-
-OFELIA.--Me asi una mano y me la apret fuertemente. Apartse despus
-la distancia de su brazo, y poniendo as la otra mano sobre su frente,
-fij la vista en mi rostro recorrindole con atencin, como si hubiera
-de retratarle. De este modo permaneci largo rato, hasta que por ltimo
-sacudindome ligeramente el brazo, y moviendo tres veces la cabeza abajo
-y arriba, exhal un suspiro tan profundo y triste, que pareci
-deshacrsele en pedazos el cuerpo y dar fin su vida. Hecho esto, me
-dej, y levantada la cabeza comenz andar, sin valerse de los ojos
-para hallar el camino; sali de la puerta sin verla, y al pasar por ella
-fij la vista en m.
-
-POLONIO.--Ven, conmigo; quiero ver al rey. Ese es un verdadero xtasis
-de amor, que siempre fatal s mismo en un exceso violento, inclina la
-voluntad empresas temerarias, ms que ninguna otra pasin de cuantas
-debajo del cielo combaten nuestra naturaleza. Mucho siento este
-accidente. Pero dime, le has tratado con dureza en estos ltimos das?
-
-OFELIA.--No, seor: slo en cumplimiento de lo que mandasteis, le he
-devuelto sus cartas, y me he negado sus visitas.
-
-POLONIO.--Y eso basta para haberle trastornado as. Me pesa no haber
-juzgado con ms acierto de su pasin. Yo tem que era slo un artificio
-suyo para perderte... Sospecha indigna! Eh! Tan propio parece de la
-edad anciana pasar ms all de lo justo en sus conjeturas, como lo es en
-la juventud la falta de previsin. Vamos ver al rey. Conviene que lo
-sepa. Si le callo este amor, sera ms grande el sentimiento que pudiera
-causarte tenindole oculto, que el disgusto que recibir al saberlo.
-Vamos.
-
-
-ESCENA III
-
-Saln de palacio
-
-CLAUDIO, GERTRUDIS, RICARDO, GUILLERMO, acompaamiento
-
-
-CLAUDIO.--Bien venido, Guillermo; y t tambin, querido Ricardo. Adems
-de lo mucho que se me dilata el veros, la necesidad que tengo de
-vosotros me ha determinado solicitar vuestra venida. Algo habis odo
-ya de la transformacin de Hamlet. As puedo llamarla, puesto que ni en
-lo interior ni en lo exterior se parece nada al que antes era; ni llego
- imaginar qu otra causa haya podido privarle as de la razn, si ya no
-es la muerte de su padre. Yo os ruego entrambos, pues desde la primera
-infancia os habis criado con l, y existe entre vosotros aquella
-intimidad nacida de la igualdad en los aos y el genio, que tengis
-bien deteneros en mi corte algunos das. Acaso el trato vuestro
-restablecer su alegra; y aprovechando las ocasiones que se presenten,
-ved cul sea la ignorada afliccin que as le consume, para que
-descubrindola procuremos su alivio.
-
-GERTRUDIS.--El ha hablado mucho de vosotros, mis buenos seores, y estoy
-segura de que no se hallarn otros dos sujetos quienes l profese
-mayor cario. Si tanta fuese vuestra bondad, que gustis de pasar con
-nosotros algn tiempo para contribuir al logro de mi esperanza, vuestra
-asistencia ser remunerada como corresponde al agradecimiento de un rey.
-
-RICARDO.--VV. MM. tienen soberana autoridad en nosotros, y en vez de
-rogar deben mandarnos.
-
-GUILLERMO.--Uno y otro obedeceremos, y postramos vuestros pies, con el
-ms puro afecto, el celo de serviros que nos anima.
-
-CLAUDIO.--Muchas gracias, corts Guillermo. Gracias, Ricardo.
-
-GERTRUDIS.--Os quedo muy agradecida, seores, y os pido que veis cuanto
-antes mi doliente hijo. (_A los criados._) Conduzca alguno de vosotros
- estos caballeros adonde Hamlet se halle.
-
-GUILLERMO.--Haga el cielo que nuestra compaa y nuestros conatos puedan
-serle agradables y tiles.
-
-GERTRUDIS.--S. Amn.
-
-
-ESCENA IV
-
-CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, acompaamiento
-
-
-POLONIO.--Seor: los embajadores enviados a Noruega han vuelto ya en
-extremo contentos.
-
-CLAUDIO.--Siempre has sido t padre de buenas nuevas.
-
-POLONIO.--Oh! s, no es verdad? Y os puedo asegurar, venerado seor,
-que mis acciones y mi corazn no tienen otro objeto que el servicio de
-Dios y el de mi rey; y si ese talento mo no ha perdido enteramente
-aquel seguro olfato con que supo siempre rastrear asuntos polticos,
-pienso haber descubierto ya la verdadera causa de la locura del
-prncipe.
-
-CLAUDIO.--Pues dnosla, que estoy impaciente de saberla.
-
-POLONIO.--Ser bien que deis primero audiencia los embajadores: mi
-informe servir de postres a este gran festn.
-
-CLAUDIO.--T mismo puedes ir cumplimentarlos introducirlos. (_Vase
-Polonio._) Dice que ha descubierto, amada Gertrudis, la causa verdadera
-de la indisposicin de tu hijo.
-
-GERTRUDIS.--Ah! yo dudo que l tenga otra mayor que la muerte de su
-padre y nuestro acelerado casamiento.
-
-CLAUDIO.--Yo sabr examinarle.
-
-
-ESCENA V
-
-CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, VOLTIMAN, CORNELIO, acompaamiento
-
-
-CLAUDIO.--Bien venidos, amigos. D, Voltiman, qu respondi nuestro
-hermano el rey de Noruega?
-
-VOLTIMAN.--Corresponde con la ms sincera amistad vuestras atenciones
-y vuestro ruego. As que llegamos mand suspender los armamentos que
-haca su sobrino, fingiendo ser preparativos contra el polaco; pero
-mejor informado despus hall ser cierto que se dirigan en ofensa
-vuestra. Indignado de que abusaran as de la impotencia que le han
-reducido su edad y sus males, envi estrechas rdenes Fortimbrs, que
-sometindose prontamente las reprensiones del to, le ha jurado por
-ltimo que nunca ms tomar las armas contra V. M. Satisfecho de este
-procedimiento el anciano rey, le seala sesenta mil escudos anuales, y
-le permite emplear contra Polonia las tropas que haba levantado. A este
-fin os ruega concedis paso libre por vuestros estados al ejrcito
-prevenido para tal empresa, bajo las condiciones de recproca seguridad,
-expresadas aqu.
-
-(_Saca unos papeles y se los da a Claudio._)
-
-CLAUDIO.--Est bien: leer en tiempo ms oportuno sus proposiciones, y
-reflexionar lo que debo en este caso responderle. Entre tanto os doy
-gracias por el feliz desempeo de vuestro encargo. Descansad. A la noche
-seris conmigo en el festn. Tendr gusto de veros.
-
-
-ESCENA VI
-
-CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO
-
-
-POLONIO.--Este asunto se ha concludo muy bien. (_Claudio hace una sea,
-y se retira el acompaamiento_). Mi soberano, y vos, seora: explicar lo
-que es la dignidad de un monarca, las obligaciones del vasallo, por qu
-el da es da, noche la noche, y tiempo el tiempo. As pues, como quiera
-que la brevedad es el alma del talento, y que nada hay ms enfadoso que
-los rodeos y perfrasis... ser muy breve. Vuestro noble hijo est loco;
-y le llamo loco, porque, si en rigor se examina, qu otra cosa es la
-locura sino estar uno enteramente loco? Pero dejando esto aparte...
-
-GERTRUDIS.--Al caso, Polonio, al caso, y menos artificios.
-
-POLONIO.--Yo os prometo, seora, que no me valgo de artificio alguno;
-es cierto que l est loco! es cierto que es lstima, y es lstima que
-sea cierto; pero dejemos un lado pueril anttesis, que no quiero usar
-de artificios. Convengamos pues en que est loco, y ahora falta
-descubrir la causa de este efecto, por decir, la causa de este
-defecto; porque este efecto defectuoso nace de una causa, y as resta
-considerar lo restante. Yo tengo una hija... la tengo mientras es ma:
-que en prueba de su respeto y sumisin... notad lo que os digo... me ha
-entregado esta carta. (_Saca una carta y lee en ella los pedazos que
-indica el dilogo._) Ahora resumid los hechos y sacaris la
-consecuencia. Al dolo celestial de mi alma, la sin par Ofelia... Es
-una alta frase... una falta de frase sin par... Es una falta de frase,
-pero od lo dems. _Estas letras destinadas que tu blanco y hermoso
-pecho las guarde: estas_...
-
-GERTRUDIS.--Y esa carta se la ha enviado Hamlet?
-
-POLONIO.--Bueno por cierto! Esperad un poco, ser muy fiel.
-
- _Duda que son de fuego las estrellas,
- duda si al sol el movimiento falta,
- duda lo cierto, admite lo dudoso;
- pero no dudes de mi amor las ansias._
-
- _Estos versos aumentan mi dolor, querida Ofelia; ni s tampoco
- expresar mis penas con arte; pero cree que te amo en extremo, con
- el mayor extremo posible. Adis. Tuyo siempre, mi adorada nia,
- mientras esta mquina exista._--HAMLET.
-
-Mi hija, en fuerza de su obediencia, me ha hecho ver esta carta, y
-adems me ha contado las solicitudes del prncipe, segn han ocurrido,
-con todas las circunstancias del tiempo, el lugar y el modo.
-
-CLAUDIO.--Y ella cmo ha recibido su amor?
-
-POLONIO.--En qu opinin me tenis?
-
-CLAUDIO.--En la de un hombre honrado y veraz.
-
-POLONIO.--Y me complazco en probaros que lo soy. Pero qu hubierais
-pensado de m, si cuando he visto que tomaba vuelo este ardiente amor...
-porque os puedo asegurar que aun antes que mi hija me hablase, ya lo
-haba yo advertido?... qu hubiera pensado de m V. M. y la reina que
-est presente si hubiera tolerado este galanteo? Si hacindome
-violencia m propio hubiera permanecido silencioso y mudo, mirndolo
-con indiferencia? Qu hubierais pensado de m? No, seor, yo he ido en
-derechura al asunto, y le dije a la nia, ni ms ni menos: hija, el
-seor Hamlet es un prncipe muy superior tu esfera... Esto no debe
-pasar adelante. Y despus le mand que se encerrase en su estancia, sin
-admitir recados ni recibir presentes. Ella ha sabido aprovecharse de mis
-preceptos, y el prncipe... (para abreviar la historia) al verse
-desdeado, comenz padecer melancolas, despus inapetencia, despus
-vigilias, despus debilidad, despus aturdimiento, y despus (por una
-graduacin natural) la locura que le saca de s, y que todos nosotros
-lloramos.
-
-CLAUDIO.--Creis, seora, que esto haya pasado as?
-
-GERTRUDIS.--Me parece bastante probable.
-
-POLONIO.--Ha sucedido alguna vez... (tendra gusto de saberlo) que yo
-haya dicho positivamente: Esto hay, y que haya resultado lo contrario?
-
-CLAUDIO.--No se me acuerda.
-
-POLONIO.--Pues separadme sta de ste (_sealando la cabeza y el
-cuello_) si otra cosa hubiere en el asunto... Ah! por poco que las
-circunstancias me ayuden, yo descubrir la verdad donde quiera que se
-oculte, aunque el centro de la tierra la sepultara.
-
-CLAUDIO.--Y cmo te parece que pudiramos hacer nuevas indagaciones?
-
-POLONIO.--Bien sabis que el prncipe suele pasearse algunas veces por
-esa galera cuatro horas enteras.
-
-GERTRUDIS.--Es verdad, as suele hacerlo.
-
-POLONIO.--Pues cuando l venga, yo har que mi hija le salga al paso.
-Vos y yo nos ocultaremos detrs de los tapices, para observar lo que
-hace al verla. Si l no la ama y no es sta la causa de haber perdido el
-juicio, despedidme de vuestro lado y de vuestra corte, y enviadme una
-alquera guiar un arado.
-
-CLAUDIO.--S, y lo quiero averiguar.
-
-GERTRUDIS.--Pero, veis? Qu lstima! Leyendo viene el infeliz.
-
-POLONIO.--Retiraos, yo os lo suplico: retiraos entrambos, que le quiero
-hablar si me dais licencia.
-
-
-ESCENA VII
-
-POLONIO, HAMLET
-
-
-POLONIO.--Cmo os va, mi buen seor?
-
-(_Hamlet sale leyendo un libro._)
-
-HAMLET.--Bien, Dios gracias.
-
-POLONIO.--Me conocis?
-
-HAMLET.--Perfectamente. T vendes peces.
-
-POLONIO.--Yo? No, seor.
-
-HAMLET.--As fueras honrado.
-
-POLONIO.--Honrado decs?
-
-HAMLET.--S, seor, que lo digo. El ser honrado, segn va el mundo, es
-lo mismo que ser escogido uno entre diez mil.
-
-POLONIO.--Todo eso es verdad.
-
-HAMLET.--Si el sol engendra gusanos en un perro muerto, y aunque es un
-dios, alumbra benigno con sus rayos un cadver corrupto... No tienes
-una hija?
-
-POLONIO.--S, seor, una tengo.
-
-HAMLET.--Pues no la dejes pasear al sol. La concepcin es una bendicin
-del cielo, pero no del modo en que tu hija podr concebir. Cuida mucho
-de esto, amigo.
-
-POLONIO.--Pero qu queris decir con eso? Siempre est pensando en mi
-hija. No obstante, al principio no me conoci... Dice que vendo peces...
-Est rematado, rematado!... Y en verdad que yo tambin, siendo mozo, me
-vi muy trastornado por el amor... casi tanto como l. Quiero hablarle
-otra vez. Qu estis leyendo?
-
-HAMLET.--Palabras, palabras, todo palabras.
-
-POLONIO.--Y de qu se trata?
-
-HAMLET.--Entre quin?
-
-POLONIO.--Digo que de qu trata el libro que leis.
-
-HAMLET.--De calumnias. Aqu dice el malvado satrico, que los viejos
-tienen la barba blanca, las caras con arrugas, que vierten de sus ojos
-mbar abundante y goma de ciruela, que padecen gran debilidad de piernas
-y mucha falta de entendimiento. Todo lo cual, seor mo, aunque yo plena
-y eficazmente lo creo, con todo eso, no me parece bien hallarlo afirmado
-en tales trminos; porque al fin vos serais sin duda tan joven como yo,
-si os fuera posible andar hacia atrs como el cangrejo.
-
-POLONIO.--Aunque todo es locura, no deja de observar mtodo en lo que
-dice. Queris venir, seor, adonde no os d el aire?
-
-HAMLET.--Adnde? A la sepultura?
-
-POLONIO.--Cierto que all no da el aire. Con qu agudeza responde
-siempre! Estos golpes felices son frecuentes en la locura, cuando en el
-estado de razn y salud tal vez no se logran. Voyle a dejar; y disponer
-al instante el careo entre l y mi hija. Seor, si me dais licencia de
-que me vaya...
-
-HAMLET.--No me puedes pedir cosa que con ms gusto te conceda,
-exceptuando la vida, eso s, exceptuando la vida.
-
-POLONIO.--Adis, seor.
-
-HAMLET.--Fastidiosos y extravagantes viejos!
-
-POLONIO (_ Guillermo y Ricardo, que salen por donde l se va_).--Si
-buscis al prncipe, vedle ah.
-
-
-ESCENA VIII
-
-HAMLET, RICARDO, GUILLERMO
-
-
-RICARDO.--Buenos das, seor.
-
-GUILLERMO.--Dios guarde V. A.
-
-RICARDO.--Mi venerado prncipe.
-
-HAMLET.--Oh, buenos amigos! Cmo va? Guillermo, Ricardo, guapos
-mozos! Cmo va? Qu se hace de bueno?
-
-RICARDO.--Nada, seor: pasamos una vida muy indiferente.
-
-GUILLERMO.--Nos creemos felices en no ser demasiado felices. No, no
-servimos de airn al tocado de la fortuna.
-
-HAMLET.--Ni de suelas su calzado?
-
-RICARDO.--Ni uno, ni otro.
-
-HAMLET.--En tal caso estaris colocados hacia su cintura: all es el
-centro de los favores.
-
-GUILLERMO.--Cierto, como privados suyos.
-
-HAMLET.--Pues all en lo ms oculto... Ah! dices bien, ella es una
-prostituta... Qu hay de nuevo?
-
-RICARDO.--Nada, sino que ya los hombres van siendo buenos.
-
-HAMLET.--Seal que el da del juicio va venir pronto. Pero vuestras
-noticias no son ciertas... Permitid que os pregunte ms particularmente:
-por qu delitos os ha trado aqu vuestra mala suerte vivir en
-prisin?
-
-GUILLERMO.--En prisin decs?
-
-HAMLET.--S: Dinamarca es una crcel.
-
-RICARDO.--Tambin el mundo lo ser.
-
-HAMLET.--Y muy grande, con muchas guardas, encierros y calabozos; y
-Dinamarca es uno de los peores.
-
-RICARDO.--Nosotros no ramos de esa opinin.
-
-HAMLET.--Para vosotros podr no serlo, porque nada hay bueno ni malo
-sino en fuerza de nuestra fantasa. Para m es una verdadera crcel.
-
-RICARDO.--Ser vuestra ambicin la que os le figura tal: la grandeza de
-vuestro nimo le hallar estrecho.
-
-HAMLET.--Oh, Dios mo! Yo pudiera estar encerrado en la cscara de una
-nuez, y creerme soberano de un estado inmenso.... Pero estos sueos
-terribles me hacen infeliz.
-
-RICARDO.--Todos esos sueos son ambicin, y todo cuanto al ambicioso le
-agita no es ms que la sombra de un sueo.
-
-HAMLET.--El sueo en s no es ms que una sombra.
-
-RICARDO.--Ciertamente, y yo considero la ambicin por tan ligera y vana,
-que me parece la sombra de una sombra.
-
-HAMLET.--De donde resulta que los mendigos son cuerpos, y los monarcas y
-hroes agigantados, sombras de los mendigos... Iremos un rato la
-corte, seores, porque la verdad no tengo la cabeza para discurrir.
-
-LOS DOS.--Os iremos sirviendo.
-
-HAMLET.--Oh! no se trate de eso. No os quiero confundir con mis
-criados, que, fe de hombre de bien, me sirven indignamente. Pero
-decidme, por nuestra amistad antigua: qu hacis en Elsingor?
-
-RICARDO.--Seor, hemos venido nicamente veros.
-
-HAMLET.--Tan pobre soy, que aun de gracias estoy escaso: no obstante,
-agradezco vuestra fineza... Bien que os puedo asegurar que mis gracias,
-aunque se paguen ochavo, se pagan mucho. Y quin os ha hecho venir?
-Es libre esta visita? Me la hacis por vuestro gusto propio? Vaya,
-habladme con franqueza; vaya, decdmelo.
-
-GUILLERMO.--Y qu os hemos de decir, seor?
-
-HAMLET.--Todo lo que haya acerca de esto. A vosotros os envan sin duda,
-y en vuestros ojos hallo una especie de confesin, que toda vuestra
-reserva no puede desmentir. Yo s que el bueno del rey y tambin la
-reina os han mandado que vengis.
-
-RICARDO.--Pero qu fin?
-
-HAMLET.--Eso es lo que debis decirme. Pero os pido por los derechos de
-nuestra amistad, por la conformidad de nuestros aos juveniles, por las
-obligaciones de nuestro no interrumpido afecto, por todo aquello, en
-fin, que sea para vosotros ms grato y respetable, que me digis con
-sencillez la verdad. Os han mandado venir, no?
-
-RICARDO (_mirando Guillermo_).--Qu dices t?
-
-HAMLET.--Ya os he dicho que lo estoy viendo en vuestros ojos: si me
-estimis de veras, no hay que desmentirlos.
-
-GUILLERMO.--Pues, seor, es cierto: nos han hecho venir.
-
-HAMLET.--Y yo os voy decir el motivo: as me anticipar vuestra
-propia confesin, sin que la fidelidad que debis al rey y la reina
-quede por vosotros ofendida. Yo he perdido de poco tiempo esta parte,
-sin saber la causa, toda mi alegra, olvidando mis ordinarias
-ocupaciones; y este accidente ha sido tan funesto mi salud, que la
-tierra, esa divina mquina, me parece un promontorio estril; ese dosel
-magnfico de los cielos, ese hermoso firmamento que veis sobre nosotros,
-esa techumbre majestuosa sembrada de doradas luces, no otra cosa me
-parece que una desagradable y pestfera multitud de vapores. Qu
-admirable fbrica es la del hombre! Qu noble su razn! Qu infinitas
-sus facultades! Qu expresivo y maravilloso en su forma y sus
-movimientos! Qu semejante un ngel en sus acciones! Y en su
-espritu, qu semejante a Dios! El es, sin duda lo ms hermoso de la
-tierra, el ms perfecto de todos los animales. Pues no obstante, qu
-juzgis que es en mi estimacin ese purificado polvo? El hombre no me
-deleita... ni menos la mujer... bien que ya veo en vuestra sonrisa que
-aprobis mi opinin.
-
-RICARDO.--En verdad, seor, que no habis acertado mis ideas.
-
-HAMLET.--Pues por qu te reas cuando dije que no me deleita el
-hombre?
-
-RICARDO.--Me re al considerar, puesto que los hombres no os deleitan,
-qu comidas de cuaresma daris los cmicos que hemos hallado en el
-camino, y estn ah deseando emplearse en servicio vuestro.
-
-HAMLET.--El que hace de rey sea muy bien venido; S. M. recibir mis
-obsequios como es de razn: el arrojado caballero sacar lucir su
-espada y su broquel, el enamorado no suspirar en balde, el que hace de
-loco acabar su papel en paz, el patn dar aquellas risotadas con que
-sacude los pulmones ridos, y la dama expresar libremente su pasin,
-las interrupciones del verso hablarn por ella. Y qu cmicos son?
-
-RICARDO.--Los que ms os agradan regularmente. La compaa trgica de
-nuestra ciudad.
-
-HAMLET.--Y por qu andan vagando as? No les sera mejor para su
-reputacin y sus intereses establecerse en alguna parte?
-
-RICARDO.--Creo que los ltimos reglamentos se lo prohiben.
-
-HAMLET.--Son hoy tan bien recibidos como cuando yo estuve en la ciudad?
-Acude siempre el mismo concurso?
-
-RICARDO.--No; seor; no, por cierto.
-
-HAMLET.--Y en qu consiste? Se han echado perder?
-
-RICARDO.--No, seor. Ellos han procurado seguir siempre su acostumbrado
-mtodo; pero hay aqu una cra de chiquillos, vencejos chillones, que
-gritando en la declamacin fuera de propsito, son por esto mismo
-palmoteados hasta el exceso. Esta es la diversin del da; y tanto han
-denigrado los espectculos ordinarios (como ellos los llaman), que
-muchos caballeros de espada en cinta, atemorizados de las plumas de
-ganso de este teatro, rara vez se atreven poner el pie en los otros.
-
-HAMLET.--Oiga! Conque son muchachos? Y quin los sostiene? Qu
-sueldo les dan? Abandonarn el ejercicio cuando pierdan la voz para
-cantar? Y cuando tengan que hacerse cmicos ordinarios, como parece
-verosmil que suceda, si carecen de otros medios, no dirn entonces que
-sus compositores los han perjudicado, hacindolos declamar contra la
-profesin misma que han tenido que abrazar despus?
-
-RICARDO.--Lo cierto es que han ocurrido ya muchos disgustos por ambas
-partes, y la nacin ve sin escrpulo continuarse la discordia entre
-ellos. Ha habido tiempo en que el dinero de las piezas no se cobraba
-hasta que el poeta y el cmico rean y se hartaban de bofetones.
-
-HAMLET.--Es posible?
-
-GUILLERMO.--Oh, si lo es! Como que ha habido ya muchas cabezas rotas.
-
-HAMLET.--Y qu, los chicos han vencido en esas peleas?
-
-RICARDO.--Cierto que s, y se hubieran burlado del mismo Hrcules con
-maza y todo.
-
-HAMLET.--No es extrao. Ya veis mi to, rey de Dinamarca. Los que se
-mofaban de l mientras vivi mi padre, ahora dan veinte, cuarenta y aun
-cien ducados por su retrato de miniatura. En esto hay algo que es ms
-que natural, si la filosofa pudiera describirlo.
-
-GUILLERMO.--Ya estn ah los cmicos.
-
-HAMLET.--Pues, caballeros, muy bien venidos Elsingor; acercaos aqu,
-dadme las manos. Las seales de una buena acogida consisten por lo comn
-en ceremonias y cumplimientos; pero permitid que os trate as, porque os
-hago saber que yo debo recibir muy bien los cmicos en lo exterior, y
-no quisiera que las distinciones que ellos les haga pareciesen mayores
-que las que os hago vosotros. Bien venidos... Pero mi to padre, y mi
-madre ta, fe fe, que se equivocan mucho.
-
-GUILLERMO.--En qu, seor?
-
-HAMLET.--Yo no estoy loco, sino cuando sopla el nordeste; pero cuando
-corre el sur, distingo muy bien un huevo de una castaa.
-
-
-ESCENA IX
-
-POLONIO y dichos
-
-
-POLONIO.--Dios os guarde, seores.
-
-HAMLET.--Oye aqu, Guillermo, y t tambin... un oyente cada lado.
-Veis aquel vejestorio que acaba de entrar? Pues aun no ha salido de
-mantillas.
-
-RICARDO.--O acaso habr vuelto ellas, porque segn se dice, la vejez
-es segunda infancia.
-
-HAMLET.--Apostar que me viene hablar de los cmicos, tened cuidado...
-Pues, seor, t tienes razn; eso fu el lunes por la maana, no hay
-duda.
-
-POLONIO.--Seor, tengo que daros una noticia.
-
-HAMLET.--Seor, tengo que daros una noticia. (_Imitando la voz de
-Polonio_). Cuando Roscio era actor en Roma...
-
-POLONIO.--Seor, los cmicos han venido.
-
-HAMLET.--Tuh! tuh! tuh!
-
-POLONIO.--Como soy hombre de bien que s.
-
-HAMLET.--Cada actor viene caballero en burro.
-
- (_Hamlet declama este verso en tono trgico y los que dice poco
- despus_).
-
-POLONIO.--Estos son los ms excelentes actores del mundo, as en la
-tragedia como en la comedia, historia pastoral, en lo cmico-pastoral,
-histrico-pastoral, trgico-histrico, tragi-cmico-histrico-pastoral,
-escena indivisible, poema ilimitado... Qu! Para ellos ni Sneca es
-demasiado grave, ni Plauto demasiado ligero, y en cuanto las reglas de
-composicin y a la franqueza cmica, stos son los nicos.
-
-HAMLET.--Oh Jeft, juez de Israel!...
- Qu tesoro poseste!
-
-POLONIO.--Y qu tesoro era el suyo, seor?
-
-HAMLET.--Qu tesoro?
-
- No ms que una hermosa hija
- quien amaba en extremo.
-
-POLONIO.--Siempre pensando en mi hija.
-
-HAMLET.--No tengo razn, anciano Jeft?
-
-POLONIO.--Seor, si me llamis Jeft, cierto es que tengo una hija
-quien amo en extremo.
-
-HAMLET.--Oh! no es eso lo que sigue.
-
-POLONIO.--Pues qu sigue, seor?
-
-HAMLET.--Esto:
-
-No hay ms suerte que Dios, ni ms destino. Y luego, ya sabes:
-
- Que cuanto nos sucede El lo previno.
-
-Lee la primera lnea de aquella devota cancin, y ella sola te
-manifestar lo dems. Pero, veis? Ah vienen otros hablar por m.
-
-
-ESCENA X
-
-HAMLET, RICARDO, GUILLERMO, POLONIO y cuatro cmicos
-
-
-HAMLET.--Bien venidos, seores; me alegro de veros todos tan buenos.
-Bien venidos... Oh! oh camarada antiguo! mucho se te ha arrugado la
-cara desde la ltima vez que te vi. Vienes Dinamarca hacerme
-parecer viejo m tambin? Y t, mi nia, oiga! ya eres una seorita;
-por la Virgen, que ya est vuesamerced una cuarta ms cerca del cielo
-desde que no la he visto. Dios quiera que tu voz, semejante una pieza
-de oro falso, no se descubra al echarla en el crisol. Seores, muy bien
-venidos todos. Pero, amigos, yo voy en derechura al caso, y corro detrs
-del primer objeto que se me presenta, como halconero francs. Yo quiero
-al instante una relacin. S, veamos alguna prueba de vuestra habilidad.
-Vaya un pasaje afectuoso.
-
-CMICO 1.--Y cul queris, seor?
-
-HAMLET.--Me acuerdo de haberte odo en otro tiempo una relacin que
-nunca se ha representado al pblico, una sola vez cuando ms... S, y
-me acuerdo tambin que no agradaba la multitud; no era ciertamente
-manjar para el vulgo. Pero m me pareci entonces, y aun otros cuyo
-dictamen vale ms que el mo, una excelente pieza, bien dispuesta la
-fbula, y escrita con elegancia y decoro. No falt, sin embargo, quien
-dijo que no haba en los versos toda la sal necesaria para sazonar el
-asunto, y que lo insignificante del estilo anunciaba poca sensibilidad
-en el autor; bien que no dejaban de tenerla por obra escrita con mtodo,
-instructiva y elegante, y ms brillante que delicada. Particularmente me
-gust mucho en ella una relacin que Eneas hace Dido, y sobre todo
-cuando habla de muerte de Pramo. Si la tienes en la memoria... empieza
-por aquel verso... deja, deja, ver si me acuerdo.
-
- Pirro feroz como la hircana tigre...
-
- (_Todos los versos de esta escena los dicen con declamacin
- trgica_).
-
-No es este; pero empieza con Pirro... ah!...
-
- Pirro feroz, con pavonadas armas,
- negras como su intento, reclinado
- dentro en los senos del caballo enorme,
- la lbrega noche pareca.
- Ya su terrible, ennegrecido aspecto
- mayor espanto da. Todo lo tie
- de la cabeza al pie caliente sangre
- de ancianos y matronas, de robustos
- mancebos y de vrgenes, que abrasa
- el fuego de inflamados edificios
- en confuso montn; cuya horrenda
- luz que despiden, el caudillo insano
- muerte y estrago esparce. Ardiendo en ira,
- cubierto de cuajada sangre, vuelve
- los ojos, al carbunclo semejantes,
- y busca, instado de infernal venganza,
- al viejo abuelo Pramo...
-
-Prosigue t.
-
-POLONIO.--Muy bien declamado, fe ma! con buen acento y bella
-expresin.
-
-CMICO 1.-- Al momento
- le ve lidiando, resistencia breve!
- contra los griegos; su temida espada
- rebelde al brazo ya, le pesa intil.
- Pirro, de furias lleno, le provoca
- liza desigual; herirle intenta,
- y el aire solo del funesto acero
- postra al dbil anciano. Y cual si fuese
- a tanto golpe el Ilon sensible,
- al suelo desplom sus techos altos,
- ardiendo en llamas, y al rumor suspenso.
- Pirro... Le veis? la espada que vena
- herir del teucro la nevada frente
- se detiene en los aires, y l inmoble,
- absorto y mudo y sin accin su enojo,
- la imagen de un tirano representa
- que figur el pincel. Mas como suele
- tal vez el cielo en tempestad obscura
- parar su movimiento, de los aires
- el mpetu cesar, y en silenciosa
- quietud de muerte reposar el orbe,
- hasta que el trueno, con horror zumbando,
- rompe la alta regin; as un instante
- suspensa fu la clera de Pirro,
- y as, dispuesto la venganza, el duro
- combate renov. No ms tremendo
- golpe en las armas de Mavorte eternas
- dieron jams los cclopes tostados,
- que sobre el triste anciano la cuchilla
- sangrienta di del sucesor de Aquiles.
- Oh fortuna falaz!... Vos, poderosos
- dioses, quitadle su dominio injusto;
- romped los rayos de su rueda y calces,
- y el eje circular desde el Olimpo
- caiga en pedazos del abismo al centro.
-
-POLONIO.--Es demasiado largo.
-
-HAMLET.--Lo mismo dir de tus barbas el barbero. Prosigue. Este slo
-gusta de ver bailar de oir cuentos de alcahuetas, si no se duerme.
-Prosigue con aquello de Hcuba.
-
-CMICO 1.--Pero quien viese oh vista dolorosa! la mal ceida reina...
-
-HAMLET.--La mal ceida reina!
-
-POLONIO.--Esto es bueno, mal ceida reina, bueno!
-
-Cmico 1.--Pero quien viese oh vista dolorosa!
- la mal ceida reina, el pie desnudo,
- girar de un lado al otro, amenazando
- extinguir con sus lgrimas el fuego...
- En vez de vestidura rozagante
- cubierto el seno, harto fecundo un da,
- con las ropas del lecho arrebatadas
- (ni a ms le di lugar el susto horrible),
- rasgado un velo en su cabeza, donde
- antes resplandeci corona augusta...
- Ay! quien la viese, los supremos hados
- con lengua venenosa execrara.
- Los dioses mismos, si a piedad los mueve
- el linaje mortal, dolor sintieran
- de verla, cuando al implacable Pirro
- hall esparciendo en trozos con su espada
- del muerto esposo los helados miembros.
- Lo ve, y exclama con gemido triste,
- bastante conturbar all en su altura
- las deidades de Olimpo, y los brillantes
- ojos del cielo humedecer en lloro.
-
-POLONIO.--Ved cmo muda de color, y se le han saltado las lgrimas. No,
-no prosigis.
-
-HAMLET.--Basta ya, presto me dirs lo que falta. Seor mo, es menester
-hacer que estos cmicos se establezcan, lo entiendes? y agasajarlos
-bien. Ellos son sin duda el eptome histrico de los siglos, y ms te
-valdr tener despus de muerto un mal epitafio que una mala reputacin
-entre ellos mientras vivas.
-
-POLONIO.--Yo, seor, los tratar conforme sus mritos.
-
-HAMLET.--Qu cabeza sta! No, seor, mucho mejor. Si a los hombres se
-los hubiese de tratar segn merecen, quin escapara de ser azotado?
-Trtalos como corresponde tu nobleza y tu propio honor; cuanto menor
-sea su mrito, mayor sea tu bondad. Acompalos.
-
-POLONIO.--Venid, seores.
-
-HAMLET.--Amigos, id con l. Maana habr comedia. Oye aqu t, amigo,
-dime, no pudierais representar _la Muerte de Gonzago_?
-
-CMICO 1.--S, seor.
-
-HAMLET.--Pues maana la noche quiero que se haga. Y no podras, si
-fuese menester aprender de memoria unos doce diez y seis versos que
-quiero escribir insertar en la pieza? Podrs?
-
-CMICO 1.--S, seor.
-
-HAMLET.--Muy bien; pues vete con aquel caballero, y cuenta no hagis
-burla de l. Amigos, hasta la noche. Pasadlo bien.
-
-RICARDO.--Seor...
-
-HAMLET.--Id con Dios.
-
-
-ESCENA XI
-
-HAMLET
-
-
-Ya estoy solo. Qu abatido, qu insensible soy! No es admirable que
-este actor, en una fbula, en una ficcin, pueda dirigir tan su placer
-el nimo, que as agite y desfigure el rostro en la declamacin,
-vertiendo de sus ojos lgrimas, dbil la voz, y todas sus acciones tan
-acomodadas lo que quiere expresar? Y esto por nadie: por Hcuba. Y
-quin es Hcuba para l, l para ella, que as llora sus infortunios?
-Pues qu no hara si l tuviese los tristes motivos de dolor que yo
-tengo! Inundara el teatro con llanto, su terrible acento conturbara
-cuantos le oyesen, llenara de desesperacin al culpado, de temor al
-inocente, al ignorante de confusin, y sorprendera con asombro la
-facultad de los ojos y los odos. Pero yo, miserable, sin vigor y
-estpido, sueo adormecido, permanezco mudo, y miro con tal indiferencia
-mis agravios! Qu, nada merece un rey con quien se cometi el ms atroz
-delito para despojarle del cetro y la vida? Soy cobarde yo? Quin se
-atreve llamarme villano, insultarme en mi presencia, arrancarme la
-barba, soplrmela al rostro, asirme de la nariz, hacerme tragar leja
-que me llegue al pulmn? Quin se atreve a tanto? Sera yo capaz de
-sufrirlo? S, que no es posible sino que yo sea como la paloma, que
-carece de hiel, incapaz de acciones crueles; no ser esto, ya se
-hubieran cebado los milanos del aire en los despojos de aquel indigno,
-deshonesto, homicida, prfido seductor, feroz malvado, que vive sin
-remordimientos de su culpa. Pero por qu he de ser tan necio? Ser
-generoso proceder el mo, que yo, hijo de un querido padre (de cuya
-muerte alevosa el cielo y el infierno mismo me piden venganza),
-afeminado y dbil desahogue con palabras el corazn, prorrumpa en
-execraciones vanas como una prostituta vil un pillo de cocina? Ah!
-no, ni aun slo imaginarlo. Eh!... Yo he odo que tal vez asistiendo
-una representacin hombres muy culpados, han sido heridos en el alma con
-tal violencia por la ilusin del teatro, que vista de todos han
-publicado sus delitos; que la culpa, aunque sin lengua, siempre se
-manifestar por medios maravillosos. Yo har que estos actores
-representen delante de mi to algn pasaje que tenga semejanza con la
-muerte de mi padre. Yo le herir en lo ms vivo del corazn, observar
-sus miradas; si muda de color, si se estremece, ya s lo que me toca
-hacer. La aparicin que vi pudiera ser un espritu del infierno. Al
-demonio no le es difcil presentarse bajo la ms agradable forma; s, y
-acaso como l es tan poderoso sobre una imaginacin perturbada,
-valindose de mi propia debilidad y melancola, me engaa para perderme.
-Yo voy adquirir pruebas ms slidas, y esta representacin ha de ser
-el lazo en que se enrede la conciencia del rey.
-
-
-
-
-ACTO III
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-Galera de palacio
-
-CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, OFELIA, RICARDO, GUILLERMO
-
-
-CLAUDIO.--Y no os fu posible indagar en la conversacin que con l
-tuvisteis, de qu nace aquel desorden de espritu que tan cruelmente
-altera su quietud con turbulenta y peligrosa demencia?
-
-RICARDO.--El mismo reconoce los extravos de su razn, pero no ha
-querido manifestarnos el origen de ellos.
-
-GUILLERMO.--Ni le hallamos en disposicin de ser examinado, porque
-siempre huye de la cuestin con un rasgo de locura, cuando ve que le
-conducimos al punto de descubrir la verdad.
-
-GERTRUDIS.--Fuisteis bien recibidos de l?
-
-RICARDO.--Con mucha cortesa.
-
-GUILLERMO.--Pero se le conoca una cierta sujecin.
-
-RICARDO.--Pregunt poco, pero responda todo con prontitud.
-
-GERTRUDIS.--Le habis convidado para alguna diversin?
-
-RICARDO.--S, seora, porque casualmente habamos encontrado una
-compaa de cmicos en el camino: se lo dijimos, y mostr complacencia
-al oirlo. Estn ya en la corte, y creo que tienen orden de representarle
-esta noche una pieza.
-
-POLONIO.--As es la verdad, y me ha encargado de suplicar VV. MM. que
-asistan verla y oirla.
-
-CLAUDIO.--Con mucho gusto: me complace en extremo saber que tiene tal
-inclinacin. Vosotros, seores, excitadle ella, y aplaudid su
-propensin este gnero de placeres.
-
-RICARDO.--As lo haremos.
-
-
-ESCENA II
-
-CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, OFELIA
-
-
-CLAUDIO.--T, mi amada Gertrudis, debers tambin retirarte, porque
-hemos dispuesto que Hamlet al venir aqu, como si fuera casualidad,
-encuentre Ofelia. Su padre y yo, testigos los ms aptos para el fin,
-nos colocaremos donde veamos sin ser vistos: as podremos juzgar de lo
-que entre ambos pase, y en las acciones y palabras del prncipe
-conoceremos si es pasin de amor el mal de que adolece.
-
-GERTRUDIS.--Voy obedeceros; y por mi parte, Ofelia, oh, cunto
-deseara que tu rara hermosura fuese el dichoso origen de la demencia de
-Hamlet! Entonces yo debera esperar que tus prendas amables pudieran
-para vuestra mutua felicidad restituirle su salud perdida.
-
-OFELIA.--Yo, seora, tambin quisiera que fuese as.
-
-
-ESCENA III
-
-CLAUDIO, POLONIO, OFELIA
-
-
-POLONIO.--Pasate por aqu, Ofelia. Si V. M. gusta podemos ya
-ocultarnos. Haz que lees en este libro (_dndole un libro_): esta
-ocupacin disculpar la soledad del sitio... Materia es por cierto en
-que tenemos mucho de que acusarnos! Cuntas veces con el semblante de
-la devocin y la apariencia de acciones piadosas engaamos al diablo
-mismo!
-
-CLAUDIO.--Demasiado cierto es... (_Ap._) Qu cruelmente ha herido esa
-reflexin mi conciencia! El rostro de la meretriz, hermoseada con el
-arte, no es ms feo despojado de los afeites, que lo es mi delito
-disimulado en palabras traidoras. Oh, qu pesada carga me oprime!
-
-POLONIO.--Ya le siento llegar, seor; conviene retirarnos.
-
-
-ESCENA IV
-
-HAMLET, OFELIA
-
-(Hamlet dir este monlogo, creyndose solo. Ofelia un extremo del
-teatro lee.)
-
-
-HAMLET.--Existir o no existir, sta es la cuestin. Cul es ms digna
-accin del nimo: sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta,
-oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darles fin con
-atrevida resistencia? Morir es dormir. No ms? Y por un sueo,
-diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin nmero,
-patrimonio de nuestra dbil naturaleza?... Este es un trmino que
-deberamos solicitar con ansia. Morir es dormir... y tal vez soar. S,
-y ved aqu el grande obstculo; porque el considerar qu sueos podrn
-ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este
-despojo mortal, es razn harto poderosa para detenernos. Esta es la
-consideracin que hace nuestra infelicidad tan larga. Quin, si esto no
-fuese, aguantara la lentitud de los tribunales, la insolencia de los
-empleados, las tropelas que recibe pacfico el mrito, de los hombres
-ms indignos, las angustias de un mal pagado amor, las injurias y
-quebrantos de la edad, la violencia de los tiranos, el desprecio de los
-soberbios, cuando el que esto sufre pudiera procurar su quietud con slo
-un pual? Quin podra tolerar tanta opresin, sudando, gimiendo bajo
-el peso de una vida molesta, si no fuese que el temor de que existe
-alguna cosa ms all de la muerte (aquel pas desconocido, de cuyos
-lmites ningn caminante torna) nos embaraza en dudas y nos hace sufrir
-los males que nos cercan, antes que ir buscar otros de que no tenemos
-seguro conocimiento? Esta previsin nos hace todos cobardes: as la
-natural tintura de valor se debilita con los barnices plidos de la
-prudencia; las empresas de mayor importancia por esta sola consideracin
-mudan camino, no se ejecutan, y se reducen designios vanos. Pero...
-la hermosa Ofelia! Graciosa nia, espero que mis defectos no sern
-olvidados en tus oraciones.
-
-OFELIA.--Cmo os habis sentido, seor, en todos estos das?
-
-HAMLET.--Muchas gracias. Bien.
-
-OFELIA.--Conservo en mi poder algunas expresiones vuestras que deseo
-restituiros mucho tiempo ha, y os pido que ahora las tomis.
-
-HAMLET.--No, yo nunca te di nada.
-
-OFELIA.--Bien sabis, seor, que os digo verdad... Y con ellas me
-dsteis palabras de tan suave aliento compuestas, que alimentaron con
-extremo su valor; pero ya disipado aquel perfume, recibidlas, que un
-alma generosa considera como viles los ms opulentos dones, si llega
-entibiarse el afecto de quien los di. Vedlos aqu.
-
-(_Presentndole algunas joyas. Hamlet rehusa tomarlas_).
-
-HAMLET.--Oh! oh! Eres honesta?
-
-OFELIA.--Seor...
-
-HAMLET.--Eres hermosa?
-
-OFELIA.--Qu pretendis decir con eso?
-
-HAMLET.--Que si eres honesta y hermosa, no debes consentir que tu
-honestidad trate con tu belleza.
-
-OFELIA.--Puede acaso tener la hermosura mejor compaera que la
-honestidad?
-
-HAMLET.--Sin duda alguna. El poder de la hermosura convertir la
-honestidad en una alcahueta, antes que la honestidad logre dar la
-hermosura su semejanza. En otro tiempo se tena esto por una paradoja;
-pero en la edad presente es cosa probada... Yo te quera antes, Ofelia.
-
-OFELIA.--As me lo dabais entender.
-
-HAMLET.--Y t no debieras haberme credo, porque nunca puede la virtud
-ingerirse tan perfectamente en nuestro endurecido tronco, que nos quite
-aquel resquemo original... Yo no te he querido nunca.
-
-OFELIA.--Muy engaada estuve.
-
-HAMLET.--Mira, vete un convento: para qu te has de exponer ser
-madre de hijos pecadores? Yo soy medianamente bueno; pero al considerar
-algunas cosas de que puedo acusarme, sera mejor que mi madre no me
-hubiese parido. Yo soy muy soberbio, vengativo, ambicioso, con ms
-pecados sobre mi cabeza que pensamientos para explicarlos, fantasa para
-darles forma, ni tiempo para llevarlos ejecucin. A qu fin los
-miserables como yo han de existir arrastrados entre el cielo y la
-tierra? Todos somos insignes malvados: no creas ninguno de nosotros;
-vete, vete un convento... En dnde est tu padre?
-
-OFELIA.--En casa est, seor.
-
-HAMLET.--S? pues que cierren bien todas las puertas, para que si
-quiere hacer locuras las haga dentro de su casa. Adis.
-
-(_Hace que se va, y vuelve_)
-
-OFELIA.--Oh, mi buen Dios, favorecedle!
-
-HAMLET.--Si te casas, quiero darte esta maldicin en dote. Aunque seas
-un hielo en la castidad, aunque seas tan pura como la nieve, no podrs
-librarte de la calumnia. Vete un convento. Adis. Pero... escucha: si
-tienes necesidad de casarte, csate con un tonto; porque los hombres
-avisados saben muy bien que vosotras los converts en fieras... Al
-convento, y pronto. Adis.
-
-(_Hace, que se va, y vuelve_).
-
-OFELIA.--El cielo con su poder le alivie!
-
-HAMLET.--He odo hablar mucho de vuestros afeites y embelecos. La
-naturaleza os di una cara, y vosotras os hacis otra distinta. Con esos
-brinquillos, ese pasito corto, ese hablar aniado, pasis por inocentes
-y converts en gracia vuestros defectos mismos. Pero no hablemos ms de
-esta materia, que me ha hecho perder la razn... Digo slo que de hoy en
-adelante no habr ms casamientos; los que ya estn casados (exceptuando
-uno) permanecern as; los otros se quedarn solteros... Vte al
-convento, vte.
-
-
-ESCENA V
-
-OFELIA
-
-
-Oh, qu trastorno ha padecido esa alma generosa! La penetracin del
-cortesano, la lengua del sabio, la espada del guerrero, la esperanza y
-delicias del estado, el espejo de la cultura, el modelo de la gentileza
-que estudiaban los ms advertidos, todo, todo se ha aniquilado. Y yo, la
-ms desconsolada infeliz de las mujeres, que gust algn da la miel
-de sus promesas suaves, veo ahora aquel noble y sublime entendimiento
-desacordado, como la campana sonora que se hiende; aquella incomparable
-presencia, aquel semblante de florida juventud, alterado con el frenes.
- Oh, cunta, cunta es mi desdicha de haber visto lo que vi, para ver
-ahora lo que veo!
-
-
-ESCENA VI
-
-CLAUDIO, POLONIO, OFELIA
-
-
-CLAUDIO.--Amor! Qu! No van por este camino sus afectos; ni en lo que
-ha dicho, aunque algo falto de orden, hay nada que parezca locura.
-Alguna idea tiene en el nimo que cubre y fomenta su melancola, y
-recelo que ha de ser un mal el fruto que produzca. A fin de prevenirlo,
-he resuelto que salga prontamente para Inglaterra pedir en mi nombre
-los atrasados tributos. Acaso el mar y los pases diferentes podrn con
-la variedad de objetos alejar esta pasin que le ocupa, sea la que
-fuere, sobre la cual su imaginacin sin cesar golpea. Qu te parece?
-
-POLONIO.--Que as es lo mejor. Pero yo creo, no obstante, que el origen
-y principio de su afliccin provengan de un amor mal correspondido. T,
-Ofelia, no hay para qu nos cuentes lo que te ha dicho el prncipe, que
-todo lo hemos odo.
-
-
-ESCENA VII
-
-CLAUDIO, POLONIO
-
-
-POLONIO.--Haced lo que os parezca, seor; pero si lo juzgis
-propsito, sera bien que la reina retirada solas con l, luego que se
-acabe el espectculo le inste a que le manifieste sus penas, hablndole
-con entera libertad. Yo, si lo permits, me pondr en paraje de donde
-pueda oir toda la conversacin. Si no logra su madre descubrir este
-arcano, enviadle Inglaterra, desterradle adonde vuestra prudencia os
-dicte.
-
-CLAUDIO.--As se har. La locura de los poderosos debe ser examinada con
-escrupulosa atencin.
-
-
-ESCENA VIII
-
-Saln de palacio
-
- El saln estar iluminado; habr asientos que formen semicrculo
- para el concurso que ha de asistir al espectculo. Ha de haber en
- el foro una gran puerta con pabellones y cortina, por donde saldrn
- su tiempo los actores que deben representar.
-
-HAMLET y dos cmicos
-
-
-HAMLET.--Dirs este pasaje en la forma que te le he declamado yo: con
-soltura de lengua, no con voz desentonada, como lo hacen muchos de
-nuestros cmicos; ms valdra entonces dar mis versos al pregonero para
-que los dijese. Ni manotees as acuchillando el aire; moderacin en
-todo, puesto que aun en el torrente, la tempestad, y por mejor decir, el
-huracn de las pasiones, se debe conservar aquella templanza que hace
-suave y elegante la expresin. A m me desazona en extremo ver un
-hombre muy cubierta la cabeza con su cabellera, que fuerza de gritos
-estropea los afectos que quiere exprimir, y rompe y desgarra los odos
-del vulgo rudo, que slo gusta de gesticulaciones insignificantes y de
-estrpito. Yo mandara azotar un energmeno de tal especie; Herodes de
-farsa, ms furioso que el mismo Herodes. Evita, evita este vicio.
-
-CMICO 1.--As os lo prometo.
-
-HAMLET.--Ni seas tampoco demasiado fro; tu misma prudencia debe
-guiarte. La accin debe corresponder la palabra, y sta la accin,
-cuidando siempre de no atropellar la simplicidad de la naturaleza. No
-hay defecto que ms se oponga al fin de la representacin, que desde el
-principio hasta ahora ha sido y es ofrecer la naturaleza un espejo en
-que vea la virtud su propia forma, el vicio su imagen, cada nacin y
-cada siglo sus principales caracteres. Si esta pintura se exagera se
-debilita, excitar la risa de los ignorantes; pero no puede menos de
-disgustar los hombres de buena razn, cuya censura debe ser para
-vosotros de ms peso que la de toda la multitud que llena el teatro. Yo
-he visto representar algunos cmicos, que otros aplaudan con
-entusiasmo, por no decir con escndalo, los cuales no tenan acento ni
-figura de cristianos, ni de gentiles, ni de hombres; que al verlos
-hincharse y bramar no los juzgu de la especie humana, sino unos
-simulacros rudos de hombres, hechos por algn mal aprendiz. Tan
-inicuamente imitaban la naturaleza.
-
-CMICO 1.--Yo creo que en nuestra compaa se ha corregido bastante ese
-defecto.
-
-HAMLET.--Corregidle del todo, y cuidad tambin que los que hacen de
-payos no aadan nada lo que est escrito en su papel; porque algunos
-de ellos, para hacer reir los oyentes ms adustos, empiezan dar
-risotadas, cuando el inters del drama debera ocupar toda la atencin.
-Esto es indigno, y manifiesta en los necios que lo practican el ridculo
-empeo de lucirlo. Id prepararos.
-
-
-ESCENA IX
-
-HAMLET, POLONIO, RICARDO, GUILLERMO
-
-
-HAMLET.--Y bien, Polonio, gustar al rey de oir esta pieza?
-
-POLONIO.--S, seor, al instante, y la reina tambin.
-
-HAMLET.--Ve decir los cmicos que se despachen. Queris ir vosotros
- darles prisa?
-
-RICARDO.--Con mucho gusto.
-
-
-ESCENA X
-
-HAMLET, HORACIO
-
-
-HAMLET.--Quin es?... Ah! Horacio.
-
-HORACIO.--Veisme aqu, seor, vuestras rdenes.
-
-HAMLET.--T, Horacio, eres un hombre cuyo trato me ha agradado siempre.
-
-HORACIO.--Oh! seor...
-
-HAMLET.--No creas que pretendo adularte; ni qu utilidades puedo yo
-esperar de ti, que exceptuando tus buenas prendas, no tienes otras
-rentas para alimentarte y vestirte? Habr quien adule al pobre? No...
-Los que tienen almibarada la lengua, vyanse lamer con ella la
-grandeza estpida, y doblen los goznes de sus rodillas donde la lisonja
-encuentre galardn. Me has entendido? Desde que mi alma se hall capaz
-de conocer los hombres y pudo elegirlos, t fuiste el escogido y
-marcado para ella; porque siempre, desgraciado feliz, has recibido
-con igual semblante los premios y los reveses de la fortuna. Dichosos
-aqullos cuyo temperamento y juicio se combinan con tal acuerdo, que no
-son entre los dedos de la fortuna una flauta dispuesta sonar segn
-ella guste. Dame un hombre que no sea esclavo de sus pasiones, y yo le
-colocar en el centro de mi corazn: s, en el corazn de mi corazn,
-como lo hago contigo. Pero yo me dilato demasiado en esto. Esta noche se
-representa un drama delante del rey; una de sus escenas contiene
-circunstancias muy parecidas las de la muerte de mi padre, de que ya
-te habl. Te encargo que cuando este paso se represente observes mi
-to con la ms viva atencin del alma; si al ver uno de aquellos lances
-su oculto delito no se descubre por s solo, sin duda el que hemos visto
-es un espritu infernal, y son todas mis ideas ms negras que los
-yunques de Vulcano. Examnale cuidadosamente: yo tambin fijar mi vista
-en su rostro, y despus uniremos nuestras observaciones para juzgar lo
-que su exterior nos anuncie.
-
-HORACIO.--Est bien, seor; y si durante el espectculo logra hurtar
-nuestra indagacin el menor arcano, yo pago el hurto.
-
-HAMLET.--Ya vienen la funcin; vulvome hacer el loco, y t busca
-asiento.
-
-
-ESCENA XI
-
- CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, HORACIO, POLONIO, OFELIA, RICARDO,
- GUILLERMO y acompaamiento de damas, caballeros, pajes y guardias.
-
-(_Suena marcha dnica_).
-
-
-CLAUDIO.--Cmo ests, mi querido Hamlet?
-
-HAMLET.--Muy bueno, seor; me mantengo del aire como el camalen,
-engordo de esperanzas. No podris vos cebar as vuestros capones.
-
-CLAUDIO.--No comprendo esa respuesta, Hamlet, ni tales razones son para
-m.
-
-HAMLET.--Ni para m tampoco. No dices t que una vez representaste en
-la universidad? eh?
-
-POLONIO.--S, seor, as es; y fu reputado por muy buen actor.
-
-HAMLET.--Y qu hiciste?
-
-POLONIO.--El papel de Julio Csar. Bruto me asesinaba en el Capitolio.
-
-HAMLET.--Muy bruto fu el que cometi en el Capitolio tan capital
-delito. Estn ya prevenidos los cmicos?
-
-RICARDO.--S, seor, y esperan slo vuestras rdenes.
-
-GERTRUDIS.--Ven aqu, mi querido Hamlet, ponte mi lado.
-
- (_Gertrudis y Claudio se sientan junto la puerta por donde han de
- salir los actores. Siguen por su orden las damas y caballeros.
- Hamlet se sienta en el suelo los pies de Ofelia_).
-
-HAMLET.--No, seora; aqu hay un imn de ms atraccin para m.
-
-POLONIO.--Ah! ah! habis notado eso?
-
-HAMLET.--Permitiris que me ponga sobre vuestra rodilla?
-
-OFELIA.--No, seor.
-
-HAMLET.--Quiero decir, apoyar mi cabeza en vuestra rodilla.
-
-OFELIA.--S, seor.
-
-HAMLET.--Pensis que yo quisiera cometer alguna indecencia?
-
-OFELIA.--No, no pienso nada de eso.
-
-HAMLET.--Qu dulce cosa es...!
-
-OFELIA.--Qu decs, seor?
-
-HAMLET.--Nada.
-
-OFELIA.--Se conoce que estis de fiesta.
-
-HAMLET.--Quin yo?
-
-OFELIA.--S, seor.
-
-HAMLET.--Lo hago slo por divertiros. Y bien mirado, qu debe hacer un
-hombre sino vivir alegre? Ved mi madre qu contenta est, y mi padre
-muri ayer.
-
-OFELIA.--Eh! no, seor, que ya hace dos meses.
-
-HAMLET.--Tanto ha? Oh! pues quiero vestirme todo de armios, y llvese
-el diablo el luto. Dios mo! dos meses h que muri, y todava se
-acuerdan de l? De esa manera ya puede esperarse que la memoria de un
-grande hombre le sobreviva quizs medio ao; bien que es menester que
-haya sido fundador de iglesias, que si no, por la Virgen santa no habr
-nadie que de l se acuerde, como del caballo de palo, de quien dice
-aquel epitafio:
-
- Ya muri el caballito de palo,
- Y ya le olvidaron as que muri.
-
- (Suenan trompetas, y se da principio la escena muda.--Salen el
- duque y la duquesa (que lo harn los cmicos primero y segundo); al
- encontrarse, se saludan y abrazan afectuosamente; ella se arrodilla
- mostrando el mayor respeto; l la levanta y reclina la cabeza
- sobre el pecho de su esposa. Acustase el duque en un lecho de
- flores, y ella se retira al verle dormido. Sale el cmico tercero
- (que hace el papel de Luciano, sobrino del duque), se acerca, le
- quita al duque la corona, la besa, le derrama en el odo una
- porcin de licor que lleva en un frasco, y hecho esto se va. Vuelve
- la duquesa, y hallando muerto su marido, manifiesta gran
- sentimiento. Sale Luciano con dos tres que le acompaan, y hace
- ademanes de dolor; manda retirar el cadver, y quedando solas con
- la duquesa, la solicita y la ofrece ddivas; ella resiste un poco y
- le desdea, pero al fin admite su amor. Vanse.)
-
-OFELIA.--Qu significa esto, seor?
-
-HAMLET.--Esto es un asesinato oculto, y anuncia grandes maldades.
-
-OFELIA.--Segn parece, la escena muda contiene el argumento del drama.
-
-
-ESCENA XII
-
-Cmico cuarto y dichos
-
-
-HAMLET.--Ahora lo sabremos por lo que nos diga ese actor; los cmicos no
-pueden callar un secreto, todo lo cuentan.
-
-OFELIA.--Nos dir ste lo que significa la escena que hemos visto?
-
-HAMLET.--S, por cierto, y cualquiera otra escena que le hagis ver.
-Como no os avergoncis de representrsela, l no se avergonzar de
-deciros lo que significa.
-
-OFELIA.--Qu malo, qu malo sois! Pero dejadme atender la pieza.
-
-CMICO 4.--Humildemente os pedimos
- que escuchis esta tragedia,
- disimulando las faltas
- que haya en nosotros y en ella.
-
-HAMLET.--Es esto prlogo, mote de sortija?
-
-OFELIA.--Qu corto ha sido!
-
-HAMLET.--Como cario de mujer.
-
-
-ESCENA XIII
-
-Cmico primero, cmico segundo y dichos
-
-CMICO 1.--Ya treinta vueltas di de Febo el carro las ondas
- saladas de Nereo y al globo de la tierra, y treinta veces con luz
- prestada han alumbrado el suelo doce lunas, en giros repetidos,
- despus que el dios de amor y el himeneo nos enlazaron, para dicha
- nuestra, en nudo santo el corazn y el cuello.
-
-CMICO 2.--Y oh! quiera el cielo que otros tantos giros la luna
- y al sol, seor, contemos antes que el fuego; de este amor se
- apague. Pero es mi pena inconsolable al veros doliente, triste y
- tan diverso ahora de aquel que fuisteis... Tmida recelo... Mas
- toda mi afliccin nada os conturbe; que en pecho femenil llega al
- exceso el temor y el amor. All residen en igual proporcin ambos
- afectos, no existe ninguno, se combinan ste y aqul con el
- mayor extremo. Cun grande es el amor que vos me inclina, las
- pruebas lo dirn que dadas tengo; pues tal es mi temor. Si un fino
- amante, sin motivo tal vez vive temiendo, la que al veros as toda
- es temores, muy puro amor abrigar en el pecho.
-
- CMICO 1.--S, yo debo dejarte, amada ma; inevitable es ya;
- cedern presto la muerte mis fuerzas fatigadas; t vivirs,
- gozando del obsequio y el amor de la tierra. Acaso entonces un
- digno esposo...
-
-CMICO 2.--No, dad al silencio esos anuncios. Yo? Pues no seran
- traicin culpable en m tales afectos? Yo un nuevo esposo? No; la
- que se entrega al segundo seor, mat al primero.
-
-HAMLET.--Esto es zumo de ajenjos.
-
-CMICO 2.--Motivos de inters tal vez inducen renovar los nudos
- de himeneo, no motivos de amor; yo causara segunda muerte mi
- difunto dueo, cuando del nuevo esposo recibiera en tlamo nupcial
- amantes besos.
-
-CMICO 1.--No dudar que el corazn te dicta lo que aseguras hoy;
- fcil creemos cumplir lo prometido, y fcilmente se quebranta y se
- olvida. Los deseos del hombre la memoria estn sumisos, que nace
- activa y desfallece presto. As pende del ramo acerbo el fruto, y
- as maduro, sin impulso ajeno, se desprende despus. Difcilmente
- nos acordamos de llevar efecto promesas hechas nosotros mismos,
- que al cesar la pasin cesa el empeo. Cuando de la afliccin y la
- alegra se moderan los mpetus violentos, con ellos se disipan las
- ideas que dieron lugar, y el ms ligero acaso los placeres en
- afanes muda tal vez, y en risa los lamentos. Amor, como la suerte,
- es inconstante: que en este mundo al fin nada hay eterno, y aun se
- ignora si l manda la fortuna, si sta del amor cede al
- imperio. Si el poderoso del lugar sublime se precipita, le
- abandonan luego cuantos gozaron su favor; si el pobre sube
- prosperidad, los que le fueron ms enemigos su amistad procuran (y
- el amor sigue la fortuna en esto) que nunca al venturoso amigos
- faltan, ni al pobre desengaos y desprecios. Por diferente senda se
- encaminan los destinos del hombre y sus afectos, y slo en l la
- voluntad es libre, mas no la ejecucin; y as el suceso nuestros
- designios todos desvanece. T me prometes no rendir nuevo yugo
- tu libertad... Esas ideas ay! morirn cuando me vieres muerto.
-
-CMICO 2.--Luces me niegue el sol, frutos la tierra, sin descanso
- y placer viva muriendo, desesperada y en prisin obscura, su mesa
- envidie al eremita austero; cuantas penas el nimo entristecen,
- todas turben el fin de mis deseos y los destruyan, ni quietud
- encuentre en parte alguna con afn eterno; si ya difunto mi primer
- esposo, segundas bodas prfida celebro.
-
-HAMLET.--Si ella no cumpliese lo que promete...
-
-CMICO 1.--Mucho juraste... Aqu gozar quisiera
- solitaria quietud; rendido siento
- al cansancio mi espritu. Permite
- que alguna parte le conceda al sueo
- de las molestas horas.
-
-(_Se acuesta en un lecho de flores_)
-
-Cmico 2.-- El te halague
- con tranquilo descanso, y nunca el cielo
- en unin tan feliz pesares mezcle. (_Vase_).
-
-HAMLET.--Y bien, seora, qu tal os va pareciendo la pieza?
-
-GERTRUDIS.--Me parece que esa mujer promete demasiado.
-
-HAMLET.--S, pero lo cumplir.
-
-CLAUDIO.--Te has enterado bien del asunto? Tiene algo que sea de mal
-ejemplo?
-
-HAMLET.--No, seor, no. Si todo ello es mera ficcin; un veneno...
-fingido; pero mal ejemplo, qu! no, seor.
-
-CLAUDIO.--Cmo se intitula este drama?
-
-HAMLET.--_La Ratonera._ Cierto que s... es un ttulo metafrico. En
-esta pieza se trata de un homicidio cometido en Viena... el duque se
-llama Gonzago, y su mujer Baptista... Ya, ya veris presto... Oh! es
-un enredo maldito! Y qu importa? A V. M. y m, que no tenemos
-culpado el nimo, no nos puede incomodar; al rocn que est lleno de
-mataduras le har dar coces; pero bien que nosotros no tenemos
-desollado el lomo.
-
-
-ESCENA XIV
-
-Cmico tercero y dichos
-
-
-HAMLET.--Este que sale ahora se llama Luciano, sobrino del duque.
-
-OFELIA.--Vos supls perfectamente la falta del coro.
-
-HAMLET.--Y aun pudiera servir de intrprete entre vos y vuestro amante,
-si viese puestos en accin entrambos tteres.
-
-OFELIA.--Vaya, que tenis una lengua que corta!
-
-HAMLET.--Con un buen suspiro que deis, se le quita el filo.
-
-OFELIA.--Eso es; siempre de mal en peor.
-
-HAMLET.--As hacis vosotras en la eleccin de marido: de mal en peor...
-Empieza, asesino... Djate de poner ese gesto de condenado, y empieza.
-Vamos... el cuervo graznador est ya gritando venganza.
-
-CMICO 3.--Negros designios, brazo ya dispuesto
- ejecutarlos, tsigo oportuno,
- sitio remoto, favorable el tiempo,
- y nadie que lo observe. T, extrado
- de la profunda noche en el silencio,
- atroz veneno de mortales hierbas
- (invocada Prosrpina) compuesto;
- infectadas tres veces, y otras tantas
- exprimidas despus, sirve mi intento;
- pues tu actividad mgica, horrible,
- la robustez vital cede tan presto.
-
- (_Acrcase adonde est durmiendo el cmico primero; destapa un
- frasquillo, y le echa una porcin de licor en el odo_).
-
-HAMLET.--Veis? Ahora le envenena en el jardn para usurparle el cetro.
-El duque se llama Gonzago... Es historia cierta, y corre escrita en muy
-buen italiano. Presto veris cmo la mujer de Gonzago se enamora del
-matador.
-
- (_Levntase Claudio lleno de indignacin. Gertrudis, los
- caballeros, damas y acompaamiento hacen lo mismo, y se van segn
- lo indica el dilogo_).
-
-OFELIA.--El rey se levanta.
-
-HAMLET.--Qu, le atemoriza un fuego aparente?
-
-GERTRUDIS.--Qu tenis, seor?
-
-POLONIO.--No pasis adelante, dejadlo.
-
-CLAUDIO.--Traed luces. Vamos de aqu.
-
-TODOS.--Luces, luces.
-
-
-ESCENA XV
-
-HAMLET, HORACIO, cmico primero, cmico tercero
-
- (_Hamlet canta estos versos en voz baja, y representa los que
- siguen despus. Los cmicos primero y tercero estarn retirados
- un extremo del teatro, esperando sus rdenes_).
-
-
-HAMLET.--El ciervo herido llora,
- y el corzo no tocado
- de flecha voladora,
- se huelga por el prado;
- duerme aquel, y deshora
- veis ste desvelado;
- que tanto el mundo va desordenado.
-
-Y dgame, seor mo: si en adelante la fortuna me tratase mal, con esta
-gracia que tengo para la msica y un bosque de plumas en la cabeza, y un
-par de lazos provenzales en mis zapatos rayados, no podra hacerme
-lugar entre un coro de comediantes?
-
-HORACIO.--Mediano papel.
-
-HAMLET.--Mediano? excelente.
- T sabes, Damn querido,
- que esta nacin ha perdido
- al mismo Jove y violento
- tirano le ha sucedido
- en el trono mal habido,
- un... quin dir yo? un... un sapo.
-
-HORACIO.--Bien pudierais haber conservado el consonante.
-
-HAMLET.--Oh! mi buen Horacio; cuanto aquel espritu dijo es demasiado
-cierto. Lo has visto ahora?
-
-HORACIO.--S, seor, bien lo he visto.
-
-HAMLET.--Cuando se trat del veneno?
-
-HORACIO.--Bien, bien le observ entonces.
-
-HAMLET.--Ah! quisiera algo de msica (_A los cmicos_:) traedme unas
-flautas... Si el rey no gusta de la comedia, ser sin duda porque...
-porque no le gusta. Vaya un poco de msica.
-
-
-ESCENA XVI
-
-HAMLET, HORACIO, RICARDO, GUILLERMO
-
-
-GUILLERMO.--Seor, permitiris que os diga una palabra?
-
-HAMLET.--Y una historia entera.
-
-GUILLERMO.--El rey...
-
-HAMLET.--Muy bien: qu le sucede?
-
-GUILLERMO.--Se ha retirado su cuarto con mucha destemplanza.
-
-HAMLET.--De vino, eh?
-
-GUILLERMO.--No, seor, de clera.
-
-HAMLET.--Pero no sera ms acertado rselo contar al mdico? No veis
-que si yo me meto en hacerle purgar ese humor bilioso, puede ser que se
-le aumente?
-
-GUILLERMO.--Oh! seor, dad algn sentido lo que hablis, sin
-desentenderos con tales extravagancias de lo que os vengo decir.
-
-HAMLET.--Estamos de acuerdo. Prosigue pues.
-
-GUILLERMO.--La reina vuestra madre, llena de la mayor afliccin, me
-enva buscaros.
-
-HAMLET.--Seis muy bien venido.
-
-GUILLERMO.--Esos cumplimientos no tienen nada de sinceridad. Si queris
-darme una respuesta sensata, desempear el cargo de la reina; si no,
-con pediros perdn y retirarme se acab todo.
-
-HAMLET.--Pues, seor, no puedo.
-
-GUILLERMO.--Cmo?
-
-HAMLET.--Me pides una respuesta, y mi razn est un poco achacosa: no
-obstante, responder del modo que pueda cuanto me mandes, por mejor
-decir, lo que mi madre me manda. Con que nada hay que aadir en esto.
-Vamos al caso. T has dicho que mi madre...
-
-RICARDO.--Seor, lo que dice es que vuestra conducta la ha llenado de
-sorpresa y admiracin.
-
-HAMLET.--Oh maravilloso hijo, que as ha podido aturdir su madre!
-Pero dme, esa admiracin no ha trado otra consecuencia? No hay algo
-ms?
-
-RICARDO.--Slo que desea hablaros en su gabinete antes que os vayis a
-recoger.
-
-HAMLET.--La obedecer, si diez veces fuera mi madre. Tienes algn otro
-negocio que tratar conmigo?
-
-RICARDO.--Seor, yo me acuerdo de que en otro tiempo me estimabais
-mucho.
-
-HAMLET.--Y ahora tambin. Te lo juro por estas manos rateras.
-
-RICARDO.--Pero cul puede ser el motivo de vuestra indisposicin? Eso,
-por cierto, es cerrar vos mismo las puertas vuestra libertad, no
-queriendo comunicar con vuestros amigos los pesares que sents.
-
-HAMLET.--Estoy muy atrasado.
-
-RICARDO.--Cmo es posible, cuando tenis el voto del rey mismo para
-sucederle en el trono de Dinamarca?
-
-HAMLET.--S, pero mientras nace la hierba... Ya es un poco antiguo el
-tal refrn. Ah! ya estn aqu las flautas.
-
-
-ESCENA XVII
-
-Cmico tercero y dichos
-
-
-HAMLET.--Dejadme ver una.... A qu tengo de ir ah? (_Guillermo y
-Ricardo se acercan Hamlet con ademn obsequioso, siguindole adonde
-quiera que se vuelve, hasta que viendo su enfado se apartan_) Parece que
-me quieres hacer caer en alguna trampa, segn me cercas por todos lados.
-
-GUILLERMO.--Ya veo, seor, que si el deseo de cumplir con mi obligacin
-me da osada, acaso el amor que os tengo me hace grosero tambin
-importuno.
-
-HAMLET.--No entiendo bien eso. Quieres tocar esta flauta?
-
-GUILLERMO.--Yo no puedo, seor.
-
-HAMLET.--Vamos.
-
-GUILLERMO.--De veras que no puedo.
-
-HAMLET.--Yo te lo suplico.
-
-GUILLERMO.--Pero si no s palabra de eso...
-
-HAMLET.--Ms fcil es que tenderse la larga. Mira, pon el pulgar y los
-dems dedos segn convenga sobre estos agujeros, sopla con la boca, y
-vers qu lindo sonido resulta. Ves? Estos son los puntos.
-
-GUILLERMO.--Bien, pero si no s hacer uso de ellos para que produzcan
-armona. Como ignoro el arte...
-
-HAMLET.--Pues mira t en qu opinin tan baja me tienes. T me quieres
-tocar, presumes conocer mis registros, pretendes extraer lo ms ntimo
-de mis secretos, quieres hacer que suene desde el ms grave al ms agudo
-de mis tonos; y ve aqu este pequeo rgano, capaz de excelentes voces y
-de armona, que t no puedes hacer sonar. Y juzgas que se me tae m
-con ms facilidad que una flauta? No, dame el nombre del instrumento
-que quieras: por ms que le manejes y te fatigues, jams conseguirs
-hacerle producir el menor sonido.
-
-
-ESCENA XVIII
-
-POLONIO y otros
-
-
-HAMLET.--Oh! Dios te bendiga.
-
-POLONIO.--Seor, la reina quisiera hablaros al instante.
-
-HAMLET.--No ves all aquella nube que parece un camello?
-
-POLONIO.--Cierto, as en el tamao parece un camello.
-
-HAMLET.--Pues ahora me parece una comadreja.
-
-POLONIO.--No hay duda, tiene figura de comadreja.
-
-HAMLET.--O como una ballena.
-
-POLONIO.--Es verdad, s, como una ballena.
-
-HAMLET.--Pues al instante ir ver mi madre. Tanto harn stos, que
-me volvern loco de veras. Ir, ir al instante.
-
-POLONIO.--As se lo dir.
-
-HAMLET.--Fcilmente se dice: al instante viene... Dejadme solo, amigos.
-
-
-ESCENA XIX
-
-HAMLET
-
-
-Este es el espacio de la noche apto los maleficios. Esta es la hora en
-que los cementerios se abren, y el infierno respira contagios al mundo.
-Ahora podra yo beber caliente sangre; ahora podra ejecutar tales
-acciones, que el da se estremeciese al verlas. Pero vamos ver mi
-madre. Oh corazn! no desconozcas la naturaleza, ni permitas que en
-este firme pecho se albergue la fiereza de Nern. Djame ser cruel, pero
-no parricida. El pual que ha de herirla est en mis palabras, no en mi
-mano; disimulen el corazn y la lengua; sean las que fueren las
-execraciones que contra ella pronuncie, nunca, nunca mi alma solicitar
-que se cumplan.
-
-
-ESCENA XX
-
-Gabinete
-
-CLAUDIO, RICARDO, GUILLERMO
-
-
-CLAUDIO.--No, no le quiero aqu, ni conviene nuestra seguridad dejar
-libre el campo su locura. Prevenos, pues, y har que inmediatamente
-se os despache para que l os acompae Inglaterra. El inters de mi
-corona no permite ya exponerme un riesgo tan inmediato, que crece por
-instantes en los accesos de su demencia.
-
-GUILLERMO.--Al momento dispondremos nuestra marcha. El ms santo y
-religioso temor es aqul que procura la existencia de tantos individuos,
-cuya vida pende de V. M.
-
-RICARDO.--Si es obligacin en un particular defender su vida de toda
-ofensa, por medio de la fuerza y el arte, cunto ms lo ser conservar
-aqulla en quien estriba la felicidad pblica? Cuando llega faltar el
-monarca, no muere l solo, sino que manera de un torrente precipitado
-arrebata consigo cuanto le rodea, como una gran rueda colocada en la
-cima del ms alto monte, cuyos enormes rayos estn asidas
-innumerables piezas menores, que si llega caer, no hay ninguna de
-ellas, por ms pequea que sea, que no padezca igualmente en el total
-destrozo. Nunca el soberano exhala un suspiro, sin excitar en su nacin
-general lamento.
-
-CLAUDIO.--Yo os ruego que os prevengis sin dilacin para el viaje.
-Quiero encadenar este temor, que ahora camina demasiado libre.
-
-LOS DOS.--Vamos obedeceros con la mayor prontitud.
-
-
-ESCENA XXI
-
-CLAUDIO, POLONIO
-
-
-POLONIO.--Seor, ya se ha encaminado al cuarto de su madre. Voy
-ocultarme detrs de los tapices para ver el suceso. Es seguro que ella
-le reprender fuertemente; y como vos mismo habis observado muy bien,
-conviene que asista oir la conversacin alguien ms que su madre, que
-naturalmente le ha de ser parcial, como todas sucede. Quedaos adis;
-yo volver veros antes que os recojis, para deciros lo que haya
-pasado.
-
-CLAUDIO.--Gracias, querido Polonio.
-
-
-ESCENA XXII
-
-CLAUDIO
-
-
-Oh, mi culpa es atroz! Su hedor sube al cielo, llevando consigo la
-maldicin ms terrible; la muerte de un hermano. No puedo recogerme
-orar, por ms que eficazmente lo procuro; que es ms fuerte que mi
-voluntad el delito que la destruye. Como el hombre quien dos
-obligaciones llaman, me detengo considerar por cul empezar primero,
-y no cumplo ninguna... Pero si este brazo execrable estuviese an ms
-teido en la sangre fraterna, faltar en los cielos piadosos suficiente
-lluvia para volverle cndido como la nieve misma? De qu sirve la
-misericordia, si se niega a ver el rostro del pecado? Qu hay en la
-oracin sino aquella duplicada fuerza, capaz de sostenernos al ir
-caer, de adquirirnos el perdn habiendo cado? S, alzar mis ojos al
-cielo, y quedar borrada mi culpa... Pero qu gnero de oracin habr
-de usar? Olvida, Seor, olvida el horrible homicidio que comet... Ah!
-que ser imposible, mientras vivo poseyendo los objetos que me
-determinaron la maldad: mi ambicin, mi corona, mi esposa... Podr
-merecerse el perdn cuando la ofensa existe? En este mundo estragado
-sucede con frecuencia que la mano delincuente, derramando el oro, aleja
-la justicia y corrompe con ddivas la integridad de las leyes; no as en
-el cielo, que all no hay engaos, all comparecen las acciones humanas
-como ellas son, y nos vemos compelidos manifestar nuestras faltas
-todas sin excusa, sin rebozo alguno... En fin, qu debo hacer?...
-Probemos lo que puede el arrepentimiento... y qu no podr?... Pero
-qu ha de poder con quien no puede arrepentirse? Oh situacin infeliz!
-Oh conciencia, ennegrecida con sombras de muerte! Oh alma ma
-aprisionada! que cuanto ms te esfuerzas para ser libre, ms quedas
-oprimida. Angeles, asistidme! Probad en m vuestro poder. Dblense mis
-rodillas tenaces; y t, corazn mo de aceradas fibras, hazte blando
-como los nervios del nio que acaba de nacer. Todo, todo puede
-enmendarse.
-
- (_Se arrodilla y apoya los brazos y la cabeza en un silln_).
-
-
-ESCENA XXIII
-
-CLAUDIO, HAMLET
-
-
-HAMLET.--Esta es la ocasin propicia. Ahora est rezando, ahora le
-mato... (_Saca la espada, da algunos pasos en ademn de herirle; se
-detiene, y se retira otra vez hacia la puerta_). Y as se ir al
-cielo... Y es esta mi venganza? No, reflexionemos. Un malvado asesina
-mi padre, y yo, su hijo nico, aseguro al malhechor la gloria; no es
-esto, en vez de castigo, premio y recompensa? El sorprendi mi padre
-acabados los desrdenes del banquete, cubierto de ms culpas que mayo
-tiene flores... Quin sabe, sino Dios, la estrecha cuenta que hubo de
-dar? Pero, segn nuestra razn concibe, terrible ha sido su sentencia.
-Y quedar vengado dndole ste la muerte, precisamente cuando
-purifica su alma, cuando se dispone para la partida? No, espada ma,
-vuelve tu lugar, y espera ocasin de ejecutar ms tremendo golpe.
-Cuando est ocupado en el juego, cuando blasfeme colrico, duerma con
-la embriaguez, se abandone los placeres incestuosos del lecho,
-cometa acciones contrarias su salvacin, hirele entonces; caiga
-precipitado al profundo, y su alma quede negra y maldita, como el
-infierno que ha de recibirle. (_Envaina la espada_). Mi madre me espera.
-Malvado, esta medicina, que te dilata la dolencia, no evitar tu muerte.
-
-
-ESCENA XXIV
-
-CLAUDIO
-
-
-Mis palabras suben al cielo, mis afectos quedan en la tierra. (_Se
-levanta, con agitacin_). Palabras sin afectos nunca llegan los odos
-de Dios.
-
-
-ESCENA XXV
-
-Cuarto de la reina
-
-GERTRUDIS, POLONIO, HAMLET
-
-
-POLONIO.--Va venir al momento. Mostradle entereza; decidle que sus
-locuras han sido demasiado atrevidas intolerables, que vuestra bondad
-le ha protegido, mediando entre l y la justa indignacin que excit. Yo
-entre tanto retirado aqu, guardar silencio. Habladle con libertad, yo
-os lo suplico.
-
-HAMLET (_gritando desde adentro_).--Madre! madre!
-
-GERTRUDIS.--As te lo prometo; nada temo. Ya le siento llegar. Retrate.
-
-(_Polonio se oculta detrs de unos tapices_).
-
-
-ESCENA XXVI
-
-GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO
-
-
-HAMLET.--Qu me mandis, seora?
-
-GERTRUDIS.--Hamlet, muy ofendido tienes tu padre.
-
-HAMLET.--Madre, muy ofendido tenis al mo.
-
-GERTRUDIS.--Ven, ven aqu; t me respondes con lengua demasiado libre.
-
-HAMLET.--Voy, voy all... y vos me preguntis con lengua bien perversa.
-
-GERTRUDIS.--Qu es esto, Hamlet?
-
-HAMLET.--Y qu es eso, madre?
-
-GERTRUDIS.--Te olvidas de quien soy?
-
-HAMLET.--No, por la cruz bendita que no me olvido. Sois la reina, casada
-con el hermano de vuestro primer esposo, y... ojal no fuera as!...
-Eh! sois mi madre.
-
-GERTRUDIS.--Bien est. Yo te pondr delante de quien te haga hablar con
-ms acuerdo.
-
-HAMLET.--Venid (_Hamlet, asiendo de un brazo Gertrudis, la hace
-sentar_), sentaos, y no saldris de aqu, no os moveris, sin que os
-ponga un espejo delante, en que veis lo ms oculto de vuestra
-conciencia.
-
-GERTRUDIS.--Qu intentas hacer? Quieres matarme?... Quin me socorre?
-Cielos!
-
- (Al ver Gertrudis la extraordinaria agitacin que Hamlet manifiesta
- en su semblante y acciones, teme que va matarla, y grita
- despavorida pidiendo socorro. Polonio quiere salir de donde est
- oculto, y despus se detiene. Hamlet advierte que los tapices se
- mueven, sospecha que Claudio est escondido detrs de ellos, saca
- la espada, da dos tres estocadas sobre el bulto que halla, y
- prosigue hablando con su madre.)
-
-POLONIO.--Socorro pide... oh!...
-
-HAMLET.--Qu es esto?... Un ratn... Muri... Un ducado que ya est
-muerto.
-
-POLONIO.--Ay de m!
-
-GERTRUDIS.--Qu has hecho?
-
-HAMLET.--Nada... Qu s yo?... Si sera el rey?
-
-GERTRUDIS.--Qu accin tan precipitada y sangrienta!
-
-HAMLET.--Es verdad, madre ma, accin sangrienta, y cuasi tan horrible
-como la de matar un rey, y casarse despus con su hermano.
-
-GERTRUDIS.--Matar un rey?
-
-HAMLET.--S, seora, eso he dicho. (_Alza el tapiz, y aparece Polonio
-muerto en el suelo_). Y t, miserable, temerario, entrometido, loco...
-Adis. Yo te tom por otra persona de ms consideracin. Mira el premio
-que has adquirido; ve ah el riesgo que tiene la demasiada curiosidad...
-(_Volviendo hablar con Gertrudis, quien hace sentar de nuevo_). No,
-no os torzis las manos... Sentaos aqu, y dejad que yo os tuerza el
-corazn. As he de hacerlo, si no le tenis formado de impenetrable
-pasta, si las costumbres malditas no le han convertido en un muro de
-bronce opuesto toda sensibilidad.
-
-GERTRUDIS.--Qu hice yo, Hamlet, para que con tal aspereza me insultes?
-
-HAMLET.--Una accin que mancha la tez purprea de la modestia, y da
-nombre de hipocresa la virtud; arrebata las flores de la frente
-hermosa de un inocente amor, colocando un vejigatorio en ella; que hace
-ms prfidos los votos conyugales que las promesas del tahur; una accin
-que destruye la buena fe, alma de los contratos, y convierte la inefable
-religin en una complicacin frvola de palabras; una accin, en fin,
-capaz de inflamar en ira la faz del cielo, y trastornar con desorden
-horrible esta slida y artificiosa mquina del mundo, como si se
-aproximara su fin temido.
-
-GERTRUDIS.--Ay de m! Y qu accin es esa, que as exclamas al
-anunciarla con espantosa voz de trueno?
-
-HAMLET.--Veis aqu presentes en esta y esta pintura (_sealando dos
-retratos que habr en la pared, uno del rey Hamlet, y otro de Claudio_)
-los retratos de dos hermanos. Ved cunta gracia resida en aquel
-semblante! Los cabellos del sol, la frente como la del mismo Jpiter, su
-vista imperiosa y amenazadora como la de Marte, su gentileza semejante
-la del mensajero Mercurio cuando aparece sobre una montaa cuya cima
-llega los cielos. Hermosa combinacin de formas, donde cada uno de
-los dioses imprimi su carcter, para que el mundo admirase tantas
-perfecciones en un hombre solo. Este fu vuestro esposo. Ved ahora el
-que sigue. Este es vuestro esposo, que como la espiga con tizn destruye
-la santidad de su hermano. Lo veis bien?... Ni podis llamarlo amor,
-porque en vuestra edad los hervores de la sangre estn ya tibios y
-obedientes la prudencia; y qu prudencia descendera desde aqul a
-ste? Sentidos tenis, que a no ser as, no tuvierais afectos; pero esos
-sentidos deben de padecer letargo profundo. La demencia misma no podra
-incurrir en tanto error; ni el frenes tiraniza con tal exceso las
-sensaciones, que no quede suficiente juicio para saber elegir entre dos
-objetos cuya diferencia es tan visible... Qu espritu infernal os pudo
-engaar y cegar as? Los ojos sin el tacto, el tacto sin la vista, los
-odos, el olfato solo, una dbil porcin de cualquier sentido hubiera
-bastado impedir tal estupidez... Oh modestia! y no te sonrojas?
-Rebelde infierno! si as pudiste inflamar las mdulas de una matrona,
-permite, permite que la virtud en la edad juvenil sea dcil como la
-cera, y se liquide en sus propios fuegos; ni se invoque al pudor para
-resistir su violencia, puesto que el hielo mismo con tal actividad se
-enciende, y es ya el entendimiento el que prostituye el corazn.
-
-GERTRUDIS.--Oh Hamlet! no digas ms... Tus razones me hacen dirigir la
-vista mi conciencia, y advierto all las ms negras y groseras
-manchas, que acaso nunca podrn borrarse.
-
-HAMLET.--Y permanecer as entre el pestilente sudor en un lecho
-incestuoso, envilecida en corrupcin, prodigando caricias de amor en
-aquella sentina impura!
-
-GERTRUDIS.--No ms, no ms, que esas palabras como agudos puales hieren
-mis odos... No ms, querido Hamlet.
-
-HAMLET.--Un asesino... un malvado... vil... inferior mil veces vuestro
-difunto esposo... escarnio de los reyes, ratero del imperio y el mando,
-que rob la preciosa corona, y se la guard en el bolsillo.
-
-GERTRUDIS.--No ms...
-
-
-ESCENA XXVII
-
-GERTRUDIS, HAMLET, la sombra del rey Hamlet
-
-
-HAMLET.--Un rey de botarga... Oh espritus celestes! defendedme,
-cubridme con vuestras alas... Qu quieres, venerada sombra?
-
-GERTRUDIS.--Ay! que est fuera de s.
-
-HAMLET.--Vienes acaso culpar la negligencia de tu hijo, que
-debilitado por la compasin y la tardanza, olvida la importante
-ejecucin de tu precepto terrible?... Habla.
-
-LA SOMBRA.--No lo olvides. Vengo inflamar de nuevo tu ardor casi
-extinguido. Pero ves? Mira cmo has llenado de asombro tu madre.
-Ponte entre ella y su alma agitada, y hallars que la imaginacin obra
-con mayor violencia en los cuerpos ms dbiles. Hblala, Hamlet.
-
-HAMLET.--En qu pensis, seora?
-
-GERTRUDIS.--Ay! y en qu piensas t, que as diriges la vista donde no
-hay nada, razonando con el aire incorpreo?... Toda tu alma se ha pasado
- tus ojos, que se mueven horribles; y tus cabellos, que pendan,
-adquiriendo vida y movimiento, se erizan y levantan como los soldados
-quienes improviso rebato despierta. Hijo de mi alma! Oh! derrama sobre
-el ardiente fuego de tu agitacin la paciencia fra... A quin ests
-mirando?
-
-HAMLET.--A l, l... Le veis qu plida luz despide? Su aspecto y su
-dolor bastaran conmover las piedras... Ay! no me mires as; no sea
-que ese lastimoso semblante destruya mis designios crueles, no sea que
-al ejecutarlos equivoque los medios, y en vez de sangre se derramen
-lgrimas.
-
-GERTRUDIS.--A quin dices eso?
-
-HAMLET.--No veis nada all?
-
-GERTRUDIS.--Nada, y veo todo lo que hay.
-
-HAMLET.--Ni osteis nada tampoco?
-
-GERTRUDIS.--Nada ms que lo que nosotros hablamos.
-
-HAMLET.--Mirad, all... Le veis?... Ahora se va... Mi padre... con el
-traje mismo que se vesta... Veis por dnde va?... Ahora llega al
-prtico.
-
-
-ESCENA XXVIII
-
-GERTRUDIS, HAMLET
-
-
-GERTRUDIS.--Todo es efecto de la fantasa. El desorden que padece tu
-espritu produce esas ilusiones vanas.
-
-HAMLET.--Desorden? Mi pulso, como el vuestro late con regular
-intervalo, y anuncia igual salud en sus compases... Nada de lo que he
-dicho es locura. Haced la prueba, y veris si os repito cuantas ideas y
-palabras acabo de proferir, y un loco no puede hacerlo. Ah, madre ma!
-en merced os pido que no apliquis al alma esa uncin halagea,
-creyendo que es mi locura la que habla, y no vuestro delito. Con tal
-medicina lograris slo irritar la parte ulcerada, aumentando la ponzoa
-pestfera que interiormente la corrompe... Confesad al cielo vuestra
-culpa, llorad lo pasado, precaved lo futuro, y no extendis el beneficio
-sobre las malas hierbas para que prosperen lozanas. Perdonad este
-desahogo mi virtud, ya que en esta delincuente edad la virtud misma
-tiene que pedir perdn al vicio, y aun para hacerle bien le halaga y le
-ruega.
-
-GERTRUDIS.--Ay, Hamlet! t despedazas mi corazn.
-
-HAMLET.--S? Pues apartad de vos aquella porcin ms daada, y vivid
-con la que resta ms inocente. Buenas noches... Pero no volvis al lecho
-de mi to. Si carecis de virtud, aparentadla al menos. La costumbre,
-aquel monstruo que destruye las inclinaciones y afectos del alma, si en
-lo dems es un demonio, tal vez es un ngel cuando sabe dar las buenas
-acciones una cierta facilidad con que insensiblemente las hace parecer
-innatas. Conteneos por esta noche; este esfuerzo os har ms fcil la
-abstinencia prxima, y la que siga despus la hallaris ms fcil
-todava. La costumbre es capaz de borrar la impresin misma de la
-naturaleza, reprimir las malas inclinaciones y alejarlas de nosotros con
-maravilloso poder. Buenas noches; y cuando aspiris de veras la
-bendicin del cielo, entonces yo os pedir vuestra bendicin... La
-desgracia de este hombre (_hace ademn de cargar con el cuerpo de
-Polonio; pero dejndole en el suelo otra vez vuelve hablar
-Gertrudis_) me aflige en extremo; pero Dios lo ha querido as: l le
-ha castigado por mi mano, y m tambin precisndome ser el
-instrumento de su enojo. Yo le conducir adonde convenga, y sabr
-justificar la muerte que le d. Basta. Buenas noches. Porque soy
-piadoso, debo ser cruel; ve aqu el primer dao cometido; pero aun es
-mayor el que despus ha de ejecutarse... Ah! escuchad otra cosa.
-
-GERTRUDIS.--Cul es? Qu debo hacer?
-
-HAMLET.--No hacer nada de cuanto os he dicho, nada. Permitid que el rey
-hinchado con el vino, os conduzca otra vez al lecho, y all os acaricie,
-apretando lascivo vuestras mejillas, y os tiente el pecho con sus
-malditas manos, y os bese con negra boca. Agradecida, entonces,
-declaradle cuanto hay en el caso: decidle que mi locura no es verdadera,
-que todo es artificio... S, decdselo; porque cmo sera posible
-callrselo? Id, y pesar de la razn y del sigilo, abrid la jaula sobre
-el techo de la casa y haced que los pjaros se vuelen; y semejante al
-mono (tan amigo de hacer experiencias), meted la cabeza en la trampa,
-riesgo de perecer en ella misma.
-
-GERTRUDIS.--No, no lo temas; que si las palabras se forman del aliento,
-y ste anuncia vida, no hay vida ni aliento en m para repetir lo que me
-has dicho.
-
-HAMLET.--Sabis que debo ir Inglaterra?
-
-GERTRUDIS.--Ah! ya lo haba olvidado. S, es cosa resuelta.
-
-HAMLET.--He sabido que hay ciertas cartas selladas, y que mis dos
-condiscpulos (de quienes yo me fiar como de una vbora ponzoosa) van
-encargados de llevar el mensaje, facilitarme la marcha y conducirme al
-precipicio. Pero yo los dejar hacer; que es mucho gusto ver volar al
-minador con su propio hornillo, y mal irn las cosas o yo excavar una
-vara no ms, debajo de sus minas, y los har saltar hasta la luna. Oh,
-es mucho gusto cuando un pcaro tropieza con quien se las
-entiende!..... Este hombre me hace ahora su ganapn... (_Quiere llevar
-cuestas el cadver, y no pudiendo hacerlo cmodamente, le ase de un pie,
-y se le lleva arrastrando_) le llevar arrastrando la pieza inmediata.
-Madre, buenas noches... Por cierto que el seor consejero (que fu en
-vida un hablador impertinente) es ahora bien reposado, bien serio y
-taciturno. Vamos, amigo, que es menester sacaros de aqu y acabar con
-ello. Buenas noches, madre.
-
-
-
-
-ACTO IV
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-Saln de palacio
-
-CLAUDIO, GERTRUDIS, RICARDO, GUILLERMO
-
-
-CLAUDIO.--Esos suspiros, esos profundos sollozos alguna causa tienen;
-dime cul es, conviene que la sepa yo... En dnde est tu hijo?
-
-GERTRUDIS.--Dejadnos solos un instante. (_Vanse Ricardo y Guillermo_).
-Ah, seor, lo que he visto esta noche!
-
-CLAUDIO.--Qu ha sido, Gertrudis? Qu hace Hamlet?
-
-GERTRUDIS.--Furioso est como el mar y el viento cuando disputan entre
-s cul es ms fuerte. Turbado con la demencia que le agita, oy algn
-ruido detrs del tapiz; saca la espada, grita: un ratn, un ratn; y en
-su ilusin frentica mat al buen anciano que se hallaba oculto.
-
-CLAUDIO.--Funesto accidente! Lo mismo hubiera hecho conmigo si hubiera
-estado all. Ese desenfreno insolente amenaza todos: m, ti misma,
- todos en fin. Oh!... y cmo disculparemos una accin tan sangrienta?
-Nos la imputarn, sin duda, nosotros, porque nuestra autoridad
-debera haber reprimido ese joven loco, ponindole en paraje donde
-nadie pudiera ofender. Pero el excesivo amor que le tenemos nos ha
-impedido hacer lo que ms convena; bien as como el que padece una
-enfermedad vergonzosa, que por no declararla, consiente primero que le
-devore la sustancia vital. Y dnde ha ido?
-
-GERTRUDIS.--A retirar de all el difunto cuerpo, y en medio de su locura
-llora el error que ha cometido. As el oro manifiesta su pureza, aunque
-mezclado tal vez con metales viles.
-
-CLAUDIO.--Vamos, Gertrudis, y apenas toque el sol la cima de los montes
-har que se embarque y se vaya; en tanto ser necesario emplear toda
-nuestra autoridad y nuestra prudencia para ocultar disculpar un hecho
-tan indigno.
-
-
-ESCENA II
-
-CLAUDIO, GERTRUDIS, RICARDO, GUILLERMO
-
-
-CLAUDIO.--Oh Guillermo, amigos! Id entrambos con alguna gente que os
-ayude... Hamlet, ciego de frenes, ha muerto Polonio, y le ha sacado
-arrastrando del cuarto de su madre. Id buscarle; habladle con dulzura;
-y haced llevar el cadver la capilla. No os detengis. (_Vanse Ricardo
-y Guillermo_). Vamos, que pienso llamar nuestros ms prudentes amigos
-para darles cuenta de esta imprevista desgracia, y de lo que resuelvo
-hacer. Acaso por este medio la calumnia (cuyo rumor ocupa la extensin
-del orbe, y dirige sus emponzoados tiros con la certeza que el can
-su blanco), errando esta vez el golpe, dejar nuestro nombre ileso y
-herir slo al viento insensible. Oh!... Vamos de aqu... mi alma est
-llena de agitacin y de terror.
-
-
-ESCENA III
-
-Cuarto de Hamlet
-
-HAMLET, RICARDO, GUILLERMO
-
-
-HAMLET.--Colocado ya en lugar seguro... Pero...
-
-RICARDO (_desde adentro_).--Hamlet! seor!
-
-HAMLET.--Qu ruido es este? Quin llama Hamlet?... Oh! ya estn
-aqu. (_Salen Ricardo y Guillermo_).
-
-RICARDO.--Seor, qu habis hecho del cadver?
-
-HAMLET.--Ya est entre el polvo, del cual es pariente cercano.
-
-RICARDO.--Decidnos dnde est, para que le hagamos llevar la capilla.
-
-HAMLET.--Ah!... no lo creis, no.
-
-RICARDO.--Qu es lo que no debemos creer?
-
-HAMLET.--Que yo pueda guardar vuestro secreto, y os revele el mo... Y
-adems, qu ha de responder el hijo de un rey a las instancias de un
-entrometido palaciego?
-
-RICARDO.--Entrometido me llamis?
-
-HAMLET.--S, seor, entrometido; que como una esponja chupa del favor
-del rey las riquezas y la autoridad. Pero estas gentes lo ltimo de su
-carrera es cuando sirven mejor al prncipe; porque ste, semejante al
-mono, se los mete en un rincn de la boca; all los conserva, y el
-primero que entr es el ltimo que se traga. Cuando el rey necesite lo
-que t (que eres su esponja) le hayas chupado, te coge, te exprime, y
-quedas enjuto otra vez.
-
-RICARDO.--No comprendo lo que decs.
-
-HAMLET.--Me place en extremo. Las razones agudas son ronquidos para los
-odos tontos.
-
-RICARDO.--Seor, lo que importa es que nos digis en dnde est el
-cuerpo, y os vengis con nosotros ver al rey.
-
-HAMLET.--El cuerpo est con el rey; pero el rey no est con el cuerpo.
-El rey viene ser una cosa, como...
-
-GUILLERMO.--Qu cosa, seor?
-
-HAMLET.--Una cosa que no vale nada... Pero guarda, Pablo... Vamos
-verle.
-
-
-ESCENA IV
-
-Saln de palacio
-
-
-CLAUDIO
-
-Le he enviado llamar, y he mandado buscar el cadver. Qu peligroso
-es dejar en libertad este mancebo! Pero no es posible tampoco ejercer
-sobre l la severidad de las leyes. Est muy querido de la fantica
-multitud, cuyos afectos se determinan por los ojos, no por la razn, y
-que en tales casos considera el castigo del delincuente, y no el delito.
-Conviene, para mantener la tranquilidad, que esa repentina ausencia de
-Hamlet aparezca como cosa muy de antemano meditada y resuelta. Los males
-desesperados, son incurables, se alivian con desesperados remedios.
-
-
-ESCENA V
-
-CLAUDIO, RICARDO
-
-
-CLAUDIO.--Qu hay, qu ha sucedido?
-
-RICARDO.--No hemos podido lograr que nos diga adonde ha llevado el
-cadver.
-
-CLAUDIO.--Pero l en dnde est?
-
-RICARDO.--Afuera qued con gente que le guarda, esperando vuestras
-rdenes.
-
-CLAUDIO.--Traedle mi presencia.
-
-RICARDO.--Guillermo: que venga el prncipe.
-
-
-ESCENA VI
-
-CLAUDIO, RICARDO, HAMLET, GUILLERMO, criados
-
-
-CLAUDIO.--Y bien, Hamlet, en dnde est Polonio?
-
-HAMLET.--Ha ido cenar.
-
-CLAUDIO.--A cenar? Adonde?
-
-HAMLET.--No adonde coma, sino adonde es comido, entre una numerosa
-congregacin de gusanos. El gusano es el monarca supremo de todos los
-comedores. Nosotros engordamos los dems animales para engordarnos, y
-engordamos para el gusanillo que nos come despus. El rey gordo y el
-mendigo flaco son dos platos diferentes, pero se sirven una misma
-mesa. En esto para todo.
-
-CLAUDIO.--Ah!
-
-HAMLET.--Tal vez un hombre puede pescar con el gusano que ha comido un
-rey, y comerse despus el pez que se aliment de aquel gusano.
-
-CLAUDIO.--Y qu quieres decir con eso?
-
-HAMLET.--Nada ms que manifestar cmo un rey puede pasar progresivamente
- las tripas de un mendigo.
-
-CLAUDIO.--En dnde est Polonio?
-
-HAMLET.--En el cielo. Enviad alguno que lo vea, y si vuestro
-comisionado no le encuentra all, entonces podis vos mismo irle
-buscar otra parte. Bien que, si no le hallis en todo este mes, le
-oleris sin duda al subir los escalones de la galera.
-
-CLAUDIO.--Id buscarle.
-
-(_Vanse los criados_).
-
-HAMLET.--No, l no se mover de all hasta que vayan por l.
-
-CLAUDIO.--Este suceso, Hamlet, exige que atiendas tu propia seguridad,
-la cual me interesa tanto como lo demuestra el sentimiento que me causa
-la accin que has hecho. Conviene que salgas de aqu con acelerada
-diligencia. Preprate pues. La nave est ya prevenida, el viento es
-favorable, los compaeros aguardan, y todo est pronto para tu viaje
-Inglaterra.
-
-HAMLET.--A Inglaterra?
-
-CLAUDIO.--S, Hamlet.
-
-HAMLET.--Muy bien.
-
-CLAUDIO.--S, muy bien debe parecerte, si has comprendido el fin que
-se encaminan mis deseos.
-
-HAMLET.--Yo veo un ngel que los ve... Pero vamos Inglaterra. Adis,
-mi querida madre!
-
-CLAUDIO.--Y tu padre que te ama, Hamlet?
-
-HAMLET.--Mi madre... Padre y madre son marido y mujer; marido y mujer
-son una carne misma, con que... mi madre... Eh! Vamos Inglaterra.
-
-
-ESCENA VII
-
-CLAUDIO, RICARDO, GUILLERMO
-
-
-CLAUDIO.--Seguidle inmediatamente; instad con viveza su embarco, no se
-dilate un punto. Quiero verle fuera de aqu esta noche. Partid. Cuanto
-es necesario esta comisin, est sellado y pronto. Id, no os
-detengis. (_Vanse Ricardo y Guillermo._) Y t, Inglaterra, si en algo
-estimas mi amistad (de cuya importancia mi gran poder te avisa), pues
-aun miras sangrientas las heridas que recibiste del acero dinamarqus, y
-en dcil temor me pagas tributos, no dilates tibia la ejecucin de mi
-suprema voluntad, que por cartas escritas este fin te pide con la
-mayor instancia la pronta muerte de Hamlet. Su vida es para m una
-fiebre ardiente, y t sola puedes aliviarme. Hazlo as, Inglaterra, y
-hasta que sepa que descargaste el golpe, por ms feliz que mi suerte
-sea, no se restablecern en mi corazn la tranquilidad ni la alegra.
-
-
-ESCENA VIII
-
-Campo solitario en las fronteras de Dinamarca
-
-FORTIMBRAS, un capitn, soldados
-
-
-FORTIMBRS.--Id, capitn, saludad en mi nombre al monarca dans; decidle
-que en virtud de su licencia, Fortimbrs pide el paso libre por su
-reino, segn se le ha prometido. Ya sabis el sitio de nuestra reunin.
-Si algo quiere S. M. comunicarme, hacedle saber que estoy pronto ir en
-persona darle pruebas de mi respeto.
-
-CAPITN.--As lo har, seor.
-
-FORTIMBRS.--Y vosotros caminad con paso vagaroso.
-
-
-ESCENA IX
-
-Un capitn, HAMLET, RICARDO, GUILLERMO, soldados
-
-
-HAMLET.--Caballero, de dnde son estas tropas?
-
-CAPITN.--De Noruega, seor.
-
-HAMLET.--Y decidme, adnde se encaminan?
-
-CAPITN.--Contra una parte de Polonia.
-
-HAMLET.--Quin las acaudilla?
-
-CAPITN.--Fortimbrs, sobrino del anciano rey de Noruega.
-
-HAMLET.--Se dirigen contra toda Polonia, slo alguna parte de sus
-fronteras?
-
-CAPITN.--Para deciros sin rodeos la verdad, vamos adquirir una
-porcin de tierra, de la cual (exceptuando el honor) ninguna otra
-utilidad puede esperarse. Si me la diesen arrendada en cinco ducados, no
-la tomara, ni pienso que produzca mayor inters al de Noruega ni al
-polaco, aunque pblica subasta la vendan.
-
-HAMLET.--Sin duda el polaco no tratar de resistir?
-
-CAPITN.--Antes bien ha puesto ya en ella tropas que la guarden.
-
-HAMLET.--De ese modo el sacrificio de dos mil hombres y veinte mil
-ducados no decidirn la posesin de un objeto tan frvolo. Esa es una
-apostema del cuerpo poltico, nacida de la paz y excesiva abundancia que
-revienta en lo interior, sin que exteriormente se vea la razn por que
-el hombre perece. Os doy muchas gracias de vuestra cortesa.
-
-CAPITN.--Dios os guarde.
-
-(_Vanse el capitn y los soldados_).
-
-RICARDO.--Queris proseguir el camino?
-
-HAMLET.--Presto os alcanzar. Id adelante un poco.
-
-
-ESCENA X
-
-HAMLET
-
-
-Cuantos accidentes ocurren, todos me acusan, excitando la venganza mi
-adormecido aliento. Qu es el hombre que funda su mayor felicidad, y
-emplea todo su tiempo slo en dormir y alimentarse? Es un bruto y no
-ms. No: aquel que nos form dotados de tan extenso conocimiento, que
-con l podemos ver lo pasado y lo futuro, no nos di ciertamente esta
-facultad, esta razn divina, para que estuviera nosotros sin uso y
-torpe. Sea, pues, brutal negligencia, sea tmido escrpulo que no se
-atreve penetrar los casos venideros (proceder en que hay ms parte de
-cobarda que de prudencia), yo no s para qu existo, diciendo siempre:
-razn, voluntad, fuerza y medios para ejecutarla. Por todas partes hallo
-ejemplos grandes que me estimulan. Prueba es bastante ese fuerte y
-numeroso ejrcito conducido por un prncipe joven y delicado, cuyo
-espritu impelido de ambicin generosa desprecia la incertidumbre de los
-sucesos, y expone su existencia frgil y mortal los golpes de la
-fortuna, la muerte, los peligros ms terribles, y todo por un objeto
-de tan leve inters. El ser grande no consiste, por cierto, en obrar
-slo cuando ocurre un gran motivo, sino en saber hallar una razn
-plausible de contienda, aunque sea pequea la causa, cuando se trata de
-adquirir honor. Cmo, pues, permanezco yo en ocio indigno, muerto mi
-padre alevosamente, mi madre envilecida... estmulos capaces de excitar
-mi razn y mi ardimiento, que yacen dormidos? Mientras para vergenza
-ma veo la destruccin inmediata de veinte mil hombres, que por un
-capricho, por una estril gloria van al sepulcro como sus lechos,
-combatiendo por una causa que la multitud es incapaz de comprender, por
-un terreno que aun no es suficiente sepultura tantos cadveres... Oh!
-de hoy ms, no existir en mi fantasa idea ninguna, cuantas forme
-sern sangrientas.
-
-
-ESCENA XI
-
-Galera de palacio
-
-GERTRUDIS, HORACIO
-
-
-GERTRUDIS.--No, no quiero hablarla.
-
-HORACIO.--Ella insta por veros. Est loca, es verdad; pero eso mismo
-debe excitar vuestra compasin.
-
-GERTRUDIS.--Y qu pretende? Qu dice?
-
-HORACIO.--Habla mucho de su padre: dice que continuamente oye que el
-mundo est lleno de maldad; solloza, se lastima el pecho, y airada
-trastorna con el pie cuanto tal pasar encuentra. Profiere razones
-equvocas en que apenas se halla sentido; pero la misma extravagancia de
-ellas mueve los que las oyen retenerlas, examinando el fin con que
-las dice, y dando sus palabras una combinacin arbitraria, segn la
-idea de cada uno. Al observar sus miradas, sus movimientos de cabeza, su
-gesticulacin expresiva, llegan creer que puede haber en ella algn
-asomo de razn; pero nada hay de cierto sino que se halla en el estado
-ms infeliz.
-
-GERTRUDIS.--Ser bien hablarla, antes que mi repulsa esparza conjeturas
-fatales en aquellos nimos que todo lo interpretan siniestramente. Hazla
-venir. (_Vase Horacio_). El ms frvolo acaso parece mi daada
-conciencia presagio de algn grave desastre. Propia es de la culpa esta
-desconfianza. Tan lleno est siempre de recelos el delincuente, que el
-temor de ser descubierto hace tal vez que l mismo se descubra.
-
-
-ESCENA XII
-
-GERTRUDIS, OFELIA, HORACIO
-
-
-OFELIA.--En dnde est la hermosa reina de Dinamarca?
-
-GERTRUDIS.--Cmo va, Ofelia?
-
-OFELIA.--(_Estos versos, y todos los que siguen en el presente acto, los
-canta Ofelia_).
-
- Cmo va al amante
- que fiel te sirva,
- de otro cualquiera
- distinguira?
- Por las veneras
- de su esclavina,
- bordn, sombrero
- con plumas rizas,
- y su calzado
- que adornan cintas.
-
-GERTRUDIS.--Oh querida ma! y qu propsito viene esa cancin?
-
-OFELIA.--Eso decs?... Atended a sta:
-
- Muerto es ya, seora,
- muerto, y no est aqu.
- Una tosca piedra
- sus plantas vi,
- y al csped del prado
- su frente cubrir.
-
-Ah! ah! ah! (_Dando risotadas_).
-
-GERTRUDIS.--S; pero, Ofelia...
-
-OFELIA.--Od, od.
-
- Blancos paales le vestan...
-
-
-ESCENA XIII
-
-CLAUDIO, GERTRUDIS, OFELIA, HORACIO
-
-
-GERTRUDIS.--Desgraciada! Veis esto, seor?
-
- OFELIA.--Blancos paales le vestan
- como la nieve del monte,
- y al sepulcro le conducen
- cubierto de bellas flores,
- que en tierno llanto de amor
- se humedecieron entonces.
-
-CLAUDIO.--Cmo ests, graciosa nia?
-
-OFELIA.--Buena: Dios os lo pague... Dicen que la lechuza fu antes una
-doncella, hija de un panadero... Ah!... Sabemos lo que somos ahora.
-Pero no lo que podemos ser... Dios vendr visitarnos.
-
-CLAUDIO.--Alusin su padre.
-
-OFELIA.--Pero no, no hablemos ms en esto; y si os preguntan lo que
-significa, decid:
-
- De san Valentino
- la fiesta es maana:
- yo, nia amorosa,
- al toque del alba
- ir que me veas
- desde tu ventana,
- para que la suerte
- dichosa me caiga.
- Despierta el mancebo,
- se viste de gala.
-
-Y l responde entonces:
-
- Por el sol te juro
- que no lo olvidara,
- si t no te hubieras
- venido mi cama.
-
-CLAUDIO.--Graciosa Ofelia!
-
-OFELIA.--S, voy acabar: sin jurarlo, os prometo que la voy
-concluir.
-
- Ay, msera! Cielos!
- Torpeza, villana!
- Qu galn desprecia
- ventura tan alta?
- Pues todos son falsos,
- le dice indignada:
- antes que en tus brazos
- me mirase incauta,
- de hacerme tu esposa
- me diste palabra.
- Y abriendo las puertas
- entr la muchacha,
- que viniendo virgen
- volvi desflorada.
-
-CLAUDIO.--Cunto ha que est as?
-
-OFELIA.--Yo espero que todo ir bien... Debemos tener paciencia... (_Se
-entristece y llora_). Pero yo no puedo menos de llorar considerando que
-le han dejado sobre la tierra fra... Mi hermano lo sabr... preciso...
-Y yo os doy las gracias por vuestros buenos consejos... (_Con mucha
-viveza y alegra_). Vamos, la carroza. Buenas noches, seoras, buenas
-noches. Amiguitas, buenas noches, buenas noches, buenas noches.
-
-CLAUDIO (_ Horacio_).--Acompala su cuarto, y haz que la asista
-suficiente guardia. Yo te lo ruego.
-
-
-ESCENA XIV
-
-CLAUDIO, GERTRUDIS
-
-
-CLAUDIO.--Oh! todo es efecto de un profundo dolor; todo nace de la
-muerte de su padre; y ahora observo, Gertrudis, que cuando los males
-vienen, no vienen esparcidos como espas, sino reunidos en escuadrones.
-Su padre muerto, tu hijo ausente habiendo dado l mismo justo motivo
-su destierro), el pueblo alterado en tumulto con daadas ideas y
-murmuraciones sobre la muerte del buen Polonio, cuyo entierro oculto ha
-sido no leve imprudencia de nuestra parte; la desdichada Ofelia fuera de
-s, turbada su razn, sin la cual somos vanos simulacros, comparables
-slo los brutos, y por ltimo (y esto no es menos esencial que todo lo
-restante), su hermano, que ha venido secretamente de Francia, y en medio
-de tan extraos casos, se oculta entre sombras misteriosas, sin que
-falten lenguas maldicientes que envenenen sus odos, hablndole de la
-muerte de su padre. Ni en tales discursos, falta de noticias seguras,
-dejaremos de ser citados continuamente de boca en boca. Todos estos
-afanes juntos, mi querida Gertrudis, como una mquina destructora que se
-dispara, me dan muchas muertes un tiempo.
-
- (_Suena lo lejos un rumor confuso, que se ir aumentando durante
- la escena siguiente_).
-
-GERTRUDIS.--Ay Dios! Qu estruendo es ste?
-
-
-ESCENA XV
-
-CLAUDIO, GERTRUDIS, un caballero
-
-
-CLAUDIO.--En dnde est mi guardia?... Acudid... defended las
-puertas... Qu es esto?
-
-CABALLERO.--Hud, seor. El Ocano, sobrepujando sus trminos, no traga
-las llanuras con mpetu ms espantoso, que el que manifiesta el joven
-Laertes ciego de furor, venciendo la resistencia que le oponen vuestros
-soldados. El vulgo le apellida seor; y como si ahora comenzase
-existir el mundo, la antigedad y la costumbre (apoyo y seguridad de
-todo buen gobierno) se olvidan y se desconocen. Gritan por todas partes:
-Nosotros elegimos por rey a Laertes. Los sombreros arrojados al aire,
-las manos y las lenguas le aplauden, llegando las nubes la voz general
-que repite: Laertes ser nuestro rey. Viva Laertes!
-
-GERTRUDIS.--Con qu alegra sigue, ladrando, esa tralla prfida el
-rastro mal seguro en que va perderse!
-
-CLAUDIO.--Ya han roto las puertas.
-
-
-ESCENA XVI
-
-LAERTES, CLAUDIO, GERTRUDIS, soldados y pueblo
-
-
-LAERTES.--En dnde est el rey? (_Volvindose hacia la puerta por donde
-ha salido, detiene los conjurados que le acompaan, y hace que se
-retiren_). Vosotros quedaos todos afuera.
-
-VOCES.--No, entremos.
-
-LAERTES.--Yo os pido que me dejis.
-
-VOCES.--Bien, bien est.
-
-LAERTES.--Gracias, seores. Guardad las puertas... y t, indigno
-prncipe, dame mi padre.
-
-GERTRUDIS.--Menos, menos ardor, querido Laertes.
-
-LAERTES.--Si hubiese en m una gota de sangre con menos ardor, me
-declarara por hijo espurio, infamara de cornudo mi padre,
-imprimira sobre la frente limpia y casta de mi madre honestsima la
-nota infame de prostituta.
-
-CLAUDIO.--Pero, Laertes, cul es el motivo de tan atrevida rebelin?...
-Djale, Gertrudis, no le contengas... no temas nada contra m. Existe
-una fuerza divina que defiende los reyes; la traicin no puede como
-quisiera penetrar hasta ellos, y ve malogrados en la ejecucin todos sus
-designios... Dime, Laertes, por qu ests tan airado?... Djale,
-Gertrudis... Habla t.
-
-LAERTES.--En dnde est mi padre?
-
-CLAUDIO.--Muri.
-
-GERTRUDIS.--Pero no le ha muerto el rey.
-
-CLAUDIO.--Djale preguntar cuanto quiera.
-
-LAERTES.--Y cmo ha sido su muerte?... Eh!... No, m no se me
-engaa. Vyase al infierno la fidelidad, llvese el ms atezado demonio
-los juramentos de vasallaje, sepltense la conciencia, la esperanza de
-salvacin en el abismo ms profundo... La condenacin eterna no me
-horroriza; suceda lo que quiera, ni ste ni el otro mundo me importan
-nada... Slo aspiro, y ste es el punto en que insisto, slo aspiro
-dar completa venganza mi difunto padre.
-
-CLAUDIO.--Y quin te lo puede estorbar?
-
-LAERTES.--Mi voluntad sola, y no todo el universo; y en cuanto los
-medios de que he de valerme, no sabr economizarlos de suerte que un
-pequeo esfuerzo produzca efectos grandes.
-
-CLAUDIO.--Buen Laertes, si deseas saber la verdad acerca de la muerte de
-tu amado padre, est escrito acaso en tu venganza que hayas de
-atropellar sin distincin amigos y enemigos, culpados inocentes?
-
-LAERTES.--No, slo mis enemigos.
-
-CLAUDIO.--Querrs, sin duda, conocerlos?
-
-LAERTES.--Oh! mis buenos amigos yo los recibir con abiertos brazos,
-y semejante al pelcano amoroso los alimentar, si necesario fuese, con
-mi sangre misma.
-
-CLAUDIO.--Ahora hablaste como buen hijo y como caballero. Laertes, ni
-tengo culpa en la muerte de tu padre, ni alguno ha sentido como yo su
-desgracia. Esta verdad deber ser tan clara tu razn, como tus ojos
-la luz del da.
-
-VOCES.--Dejadla entrar.
-
-(_Ruido y voces dentro_).
-
-LAERTES.--Qu novedad... qu ruido es ste?
-
-
-ESCENA XVII
-
- CLAUDIO, GERTRUDIS, LAERTES, OFELIA, acompaamiento. Ofelia sale
- vestida de blanco, el cabello suelto, y una guirnalda en la cabeza,
- hecha de paja y flores silvestres, trayendo, en el faldelln muchas
- flores y hierbas.
-
-LAERTES.--Oh, calor activo, abrasa mi cerebro! Lgrimas en extremo
-custicas, consumid la potencia y la sensibilidad de mis ojos! Por los
-cielos te juro que esa demencia tuya ser pagada por m con tal exceso,
-que el peso del castigo tuerza el fiel y baje la balanza... Oh, rosa de
-mayo! amable nia! mi querida Ofelia! mi dulce hermana!... Oh
-cielos! y es posible que el entendimiento de una tierna joven sea tan
-frgil como la vida del hombre decrpito?... Pero la naturaleza es muy
-fina en amor y cuando ste llega al exceso, el alma se desprende tal vez
-de alguna preciosa parte de s misma, para ofrecrsela en don al objeto
-amado.
-
- OFELIA.--Llevronle en su atad
- con el rostro descubierto.
- Ay no ni, ay ay ay no ni.
- Y sobre su sepultura
- muchas lgrimas llovieron.
- Ay no ni, ay ay ay no ni.
-
-Adis, querido mo. Adis.
-
-LAERTES.--Si gozando de tu razn me incitaras la venganza, no pudieras
-conmoverme tanto.
-
-OFELIA.--Debis cantar aquello de:
-
- Abajito est:
- llmele, seor, que abajito est.
-
-Ay, qu propsito viene el estribillo!... El pcaro del mayordomo fu
-el que rob la seorita.
-
-LAERTES.--Esas palabras vanas producen mayor efecto en m, que el ms
-concertado discurso.
-
-OFELIA.--Aqu traigo romero, que es bueno para la memoria. (_A
-Laertes_). Tomad, amigo, para que os acordis... Y aqu hay trinitarias,
-que son para los pensamientos.
-
-LAERTES.--Aun en medio de su delirio quiere aludir los pensamientos
-que la agitan y sus memorias tristes.
-
-OFELIA (_ Gertrudis_).--Aqu hay hinojo para vos, y palomillas y
-ruda... para vos tambin, y esto poquito es para m... Nosotros podemos
-llamarla hierba santa del domingo... vos la usaris con la distincin
-que os parezca... (_A Claudio_). Esta es una margarita... Bien os
-quisiera dar algunas violetas; pero todas se marchitaron cuando muri mi
-padre. Dicen que tuvo un buen fin.
-
- Un solitario
- de plumas vario
- me da placer.
-
-LAERTES.--Ideas funestas, afliccin, pasiones terribles, los horrores
-del infierno mismo, todo en su boca es gracioso y suave.
-
- OFELIA.--Nos deja, se va,
- y no ha de volver.
- No, que ya muri,
- no vendr otra vez...
- Su barba era nieve,
- su pelo tambin.
- Se fu dolorosa
- partida! se fu.
- En vano exhalamos
- suspiros por l.
- Los cielos piadosos
- descanso le den.
-
-A l y todas las almas cristianas. Dios lo quiera... Eh! seores,
-adis.
-
-
-ESCENA XVIII
-
-CLAUDIO, GERTRUDIS, LAERTES
-
-
-LAERTES.--Veis esto, Dios mo!
-
-CLAUDIO.--Yo debo tomar parte en tu afliccin, Laertes: no me niegues
-este derecho. Oyeme aparte. Elige entre los ms prudentes de tus amigos
-aqullos que te parezca. Oigannos entrambos, y juzguen. Si por m
-propio por mano ajena result culpado, mi reino, mi corona, mi vida,
-cuanto puedo llamar mo, todo te lo dar para satisfacerte. Si no hay
-culpa en m, deber contar otra vez con tu obediencia, y unidos ambos,
-buscaremos los medios de aliviar tu dolor.
-
-LAERTES.--Hgase lo que decs... Su arrebatada muerte, su obscuro
-funeral, sin trofeos, armas, ni escudos sobre el cadver, ni debidos
-honores, ni decorosa pompa; todo, todo est clamando del cielo la
-tierra por un examen el ms riguroso.
-
-CLAUDIO.--T le obtendrs, y la segur terrible de la justicia caer
-sobre el que fuere delincuente. Ven conmigo.
-
-
-ESCENA XIX
-
-Sala en casa de Horacio
-
-HORACIO, un criado
-
-
-HORACIO.--Quines son los que me quieren hablar?
-
-CRIADO.--Unos marineros que, segn dicen, os traen cartas.
-
-HORACIO.--Hazlos entrar. (_Vase el criado_). Yo no s de qu parte del
-mundo pueda nadie escribirme, si ya no es Hamlet mi seor.
-
-
-ESCENA XX
-
-HORACIO, dos marineros
-
-
-MARINERO 1.--Dios os guarde.
-
-HORACIO.--Y vosotros tambin.
-
-MARINERO 1.--As lo har, si es su voluntad. Estas cartas del embajador
-que se embarc para Inglaterra vienen dirigidas vos, si os llamis
-Horacio como nos han dicho.
-
-HORACIO. (_Lee la carta._)--Horacio: luego que hayas ledo esta,
-dirigirs esos hombres al rey, para el cual les he dado una carta.
-Apenas llevbamos dos das de navegacin, cuando empez darnos caza un
-pirata muy bien armado. Viendo que nuestro navo era poco velero, nos
-vimos precisados apelar al valor. Llegamos al abordaje: yo salt el
-primero en la embarcacin enemiga, que al mismo tiempo logr
-desaferrarse de la nuestra, y por consiguiente me hall solo y
-prisionero. Ellos se han portado conmigo como ladrones compasivos; pero
-ya saban lo que se hacan, y se lo he pagado muy bien. Haz que el rey
-reciba las cartas que le envo, y t ven verme con tanta diligencia
-como si huyeras de la muerte. Tengo unas cuantas palabras que decirte al
-odo, que te dejarn atnito, bien que todas ellas no sern suficientes
- expresar la importancia del caso. Esos buenos hombres te conducirn
-hasta aqu. Guillermo y Ricardo siguieron su camino Inglaterra. Mucho
-tengo que decirte de ellos. Adis. Tuyo siempre.--HAMLET.
-
-Vamos. Yo os introducir para que presentis esas cartas. Conviene
-hacerlo pronto, fin de que me llevis despus adonde queda el que os
-las entreg.
-
-
-ESCENA XXI
-
-Gabinete del rey
-
-CLAUDIO, LAERTES
-
-
-CLAUDIO.--Sin duda tu rectitud aprobar ya mi descargo, y me dars lugar
-en el corazn como tu amigo, despus que has odo con pruebas
-evidentes que el matador de tu noble padre conspiraba contra mi vida.
-
-LAERTES.--Claramente se manifiesta... Pero decidme: por qu no
-procedis contra excesos tan graves y culpables, cuando vuestra
-prudencia, vuestra grandeza, vuestra propia seguridad, todas las
-consideraciones juntas deberan excitaros tan particularmente
-reprimirlos?
-
-CLAUDIO.--Por dos razones, que aunque tal vez las juzgars dbiles, para
-m han sido muy poderosas. Una es que la reina su madre vive pendiente
-casi de sus miradas, y al mismo tiempo (sea desgracia felicidad ma)
-tan estrechamente uni el amor mi vida y mi alma la de mi esposa, que
-as como los astros no se mueven sino dentro de su propia esfera, as en
-m no hay movimiento alguno que no dependa de su voluntad. La otra razn
-por que no puedo proceder contra el agresor pblicamente, es el grande
-cario que le tiene el pueblo; el cual, como la fuente cuyas aguas mudan
-los troncos en piedras, baando en su afecto las faltas del prncipe,
-convierte en gracias todos sus yerros. Mis flechas no pueden con tal
-violencia dispararse, que resistan huracn tan fuerte; y sin tocar el
-punto que las dirija, se volvern otra vez al arco.
-
-LAERTES.--S, y en tanto yo he perdido un ilustre padre, y hallo
-una hermana en la ms deplorable situacin... Mi hermana, cuyo mrito
-(si alcanza el elogio lo que ya no existe) se levant sobre lo ms
-sublime de su siglo, por las raras prendas que en ella se admiraron
-juntas... Pero llegar, llegar el tiempo de mi venganza.
-
-CLAUDIO.--Ese cuidado no debe interrumpirte el sueo, ni has de presumir
-que yo est formado de materia tan insensible y dura, que me deje
-remesar la barba y lo tome fiesta... Presto te informar de lo dems.
-Basta decirte que am tu padre, que nosotros nos amamos tambin, y que
-espero darte conocer la... Pero... Qu noticias traes?
-
-
-ESCENA XXII
-
-CLAUDIO, LAERTES, un guardia
-
-
-GUARDIA.--Seor, veis aqu las cartas del prncipe: sta, para V. M., y
-sta, para la reina.
-
-(_Da unas cartas Claudio_).
-
-CLAUDIO.--De Hamlet! Quin las ha trado!
-
-GUARDIA.--Dicen que unos marineros; yo no los he visto. Horacio, que las
-recibi del que las trajo, es el que me las ha entregado m.
-
-CLAUDIO.--Oirs lo que dicen, Laertes. Djanos solos.
-
-
-ESCENA XXIII
-
-CLAUDIO, LAERTES
-
-
-CLAUDIO. (_Lee una carta._)--Alto y poderoso seor: os hago saber cmo
-he llegado desnudo vuestro reino. Maana os pedir permiso de ver
-vuestra presencia real; y entonces, mediante vuestro perdn, os dir la
-causa de mi extraa y repentina vuelta.--HAMLET.
-
-Qu quiere decir esto? Se habrn vuelto los otros tambin, hay
-alguna equivocacin, acaso todo es falso?
-
-LAERTES.--Conocis la letra?
-
-CLAUDIO (_examinando con atencin la carta_).--S, es de Hamlet...
-_Desnudo_... y en una enmienda que hay aqu, dice: _solo_... Qu puede
-ser esto?
-
-LAERTES.--Yo nada alcanzo... Pero dejadle venir, que ya siento
-encenderse en nuevas iras mi corazn... S, yo vivir, y le dir en su
-cara: t lo hiciste, y fu de esta manera.
-
-CLAUDIO.--Si el caso es cierto... Eh! Cmo es posible!... Y qu otra
-cosa puede ser?... Quieres dirigirte por m, Laertes?
-
-LAERTES.--S, seor, como no procuris inclinarme la paz.
-
-CLAUDIO.--A tu propia paz, no otra ninguna. Si l vuelve ahora
-disgustado de este viaje y rehusa comenzarle de nuevo, yo le ocupar en
-una empresa que medito, en la cual perecer sin duda. Esta muerte no
-excitar el aura ms leve de acusacin; su madre misma absolver el
-hecho juzgndole casual.
-
-LAERTES.--Seguir en todo vuestras ideas, y mucho ms si disponis que
-yo sea el instrumento que le ejecute.
-
-CLAUDIO.--Todo sucede bien... Desde que te fuiste se ha hablado mucho de
-ti delante de Hamlet, por una habilidad en que dicen que sobresales. Las
-dems que tienes no movieron tanto su envidia como sta sola, que en mi
-opinin ocupa el ltimo lugar.
-
-LAERTES.--Y qu habilidad es, seor?
-
-CLAUDIO.--No es ms que un lazo en el sombrero de la juventud, pero que
-le es muy necesario; puesto que as son propios de la juventud los
-adornos ligeros y alegres, como de la edad madura las ropas y pieles que
-se viste por abrigo y decencia... Dos meses ha que estuvo aqu un
-caballero de Normanda... Yo conozco los franceses muy bien, he
-militado contra ellos, y son, por cierto, buenos jinetes; pero el galn
-de quien hablo era un prodigio en esto. Pareca haber nacido sobre la
-silla, y haca ejecutar al caballo tan admirables movimientos como si l
-y su valiente bruto animaran un cuerpo solo; y tanto excedi mis
-ideas, que todas las formas y actitudes que yo pude imaginar no llegaron
- lo que l hizo.
-
-LAERTES.--Decs que era normando?
-
-CLAUDIO.--S, normando.
-
-LAERTES.--Ese es Lamond, sin duda.
-
-CLAUDIO.--El mismo.
-
-LAERTES.--Le conozco bien, y es la joya ms preciosa de su nacin.
-
-CLAUDIO.--Pues ste, hablando de ti pblicamente, te llenaba de elogios
-por tu inteligencia y ejercicio en la esgrima, y la bondad de tu espada
-en la defensa y el ataque; tanto, que dijo alguna vez que sera un
-espectculo admirable verte lidiar con otro de igual mrito, si pudiera
-hallarse; puesto que, segn aseguraba l mismo, los ms diestros de su
-nacin carecan de agilidad para las estocadas y los quites cuando t
-esgrimas con ellos. Este informe irrit la envidia de Hamlet, y en nada
-pens desde entonces sino en solicitar con instancia tu pronto regreso
-para batallar contigo. Fuera de esto...
-
-LAERTES.--Y qu hay adems de eso, seor?
-
-CLAUDIO.--Laertes, amaste tu padre, eres como las figuras de un
-lienzo, que tal vez aparentan tristeza en el semblante cuando les falta
-un corazn?
-
-LAERTES.--Por qu lo preguntis?
-
-CLAUDIO.--No porque piense que no amabas tu padre, sino porque s que
-el amor est sujeto al tiempo, y que el tiempo extingue su ardor y sus
-centellas, segn me lo hace ver la experiencia de los sucesos. Existe en
-medio de la llama de amor una mecha pbilo que la destruye al fin;
-nada permanece en un mismo grado de bondad constantemente, pues la salud
-misma degenerando en pltora perece por su propio exceso. Cuanto nos
-proponemos hacer debera ejecutarse en el instante mismo en que lo
-deseamos, porque la voluntad se altera fcilmente, se debilita y se
-entorpece, segn las lenguas, las manos y los accidentes que se
-atraviesan; y entonces aquel estril deseo es semejante un suspiro que
-exhalando prdigo el aliento, causa dao en vez de dar alivio... Pero
-toquemos en lo vivo de la herida. Hamlet vuelve... Qu accin
-emprenderas t para manifestar ms con las obras que con las palabras
-que eres digno hijo de tu padre?
-
-LAERTES.--Qu har? Le cortar la cabeza en el templo mismo.
-
-CLAUDIO.--Cierto que no debera un homicida hallar asilo en parte
-alguna, ni reconocer lmites una justa venganza; pero, buen Laertes, haz
-lo que te dir: Permanece oculto en tu cuarto; cuando llegue Hamlet,
-sabr que t has venido; yo le har acompaar por algunos que alabando
-tu destreza den un nuevo lustre los elogios que hizo de ti el francs.
-Por ltimo, llegaris veros; se harn apuestas en favor de uno y
-otro... l, que es descuidado, generoso, incapaz de toda malicia, no
-reconocer los floretes; de suerte que te ser muy fcil, con poca
-sutileza que uses, elegir una espada sin botn, y en cualquiera de las
-jugadas tomar satisfaccin de la muerte de tu padre.
-
-LAERTES.--As lo har, y ese fin quiero envenenar la espada con cierto
-ungento que compr de un charlatn, de cualidad tan mortfera, que
-mojando un cuchillo en l, adondequiera que haga sangre introduce la
-muerte, sin que haya emplasto eficaz que pueda evitarla, por ms que se
-componga de cuantos simples medicinales crecen debajo de la luna. Yo
-baar la punta de mi espada con este veneno, para que apenas le toque
-muera.
-
-CLAUDIO.--Reflexionemos ms sobre esto... Examinemos qu ocasin, qu
-medios sern ms oportunos nuestro engao; porque si tal vez se
-malogra, y equivocada la ejecucin se descubren los fines, valiera ms
-no haberlo emprendido. Conviene, pues, que este proyecto vaya sostenido
-con otro segundo, capaz de asegurar el golpe, cuando por el primero no
-se consiga. Espera... Djame ver si... Haremos una apuesta solemne sobre
-vuestra habilidad y... S, ya hall el medio. Cuando con la agitacin os
-sintis acalorados y sedientos (puesto que al fin deber ser mayor la
-violencia del combate), l pedir de beber, y yo le tendr prevenida
-expresamente una copa, que al gustarla slo, aunque haya podido librarse
-de tu espada ungida, veremos cumplido nuestro deseo. Pero... calla...
-Qu ruido se escucha?
-
-(_Suena ruido dentro_).
-
-
-ESCENA XXIV
-
-GERTRUDIS, CLAUDIO, LAERTES
-
-
-CLAUDIO.--Qu ocurre de nuevo, amada reina?
-
-GERTRUDIS.--Una desgracia va siempre pisando las ropas de otra; tan
-inmediatas caminan. Laertes, tu hermana acaba de ahogarse.
-
-LAERTES.--Ahogada!... En dnde?... Cielos!
-
-GERTRUDIS.--Donde hallaris un sauce que crece las orillas de ese
-arroyo, repitiendo en las ondas cristalinas la imagen de sus hojas
-plidas. All se encamin ridculamente coronada de rannculos, ortigas,
-margaritas y luengas flores purpreas, que entre los sencillos
-labradores se reconocen bajo una denominacin grosera, y las modestas
-doncellas llaman dedos de muerto. Llegada que fu, se quit la
-guirnalda, y queriendo subir suspenderla de los pendientes ramos, se
-troncha un vstago envidioso, y caen al torrente fatal ella y todos sus
-adornos rsticos. Las ropas huecas y extendidas la llevaron un rato
-sobre las aguas, semejante una sirena, y en tanto iba cantando pedazos
-de tonadas antiguas, como ignorante de su desgracia, como criada y
-nacida en aquel elemento. Pero no era posible que as durase por mucho
-espacio... Las vestiduras, pesadas ya con el agua que absorban, la
-arrebataron la infeliz, interrumpiendo su canto dulcsimo la muerte,
-llena de angustias.
-
-LAERTES.--Qu, en fin se ahog? Msero!
-
-GERTRUDIS.--S, se ahog, se ahog.
-
-LAERTES.--Desdichada Ofelia! demasiada agua tienes ya; por eso quisiera
-reprimir la de mis ojos.... Bien que pesar de todos nuestros
-esfuerzos, imperiosa la naturaleza sigue su costumbre, por ms que el
-valor se avergence... Pero luego que este llanto se vierta, nada
-quedar en m de femenil ni de cobarde... Adis, seores... Mis palabras
-de fuego arderan en llamas, si no las apagasen estas lgrimas
-imprudentes.
-
-(_Vase Laertes_).
-
-CLAUDIO.--Sigmosle, Gertrudis, que despus de haberme costado tanto
-aplacar su clera, temo ahora que esta desgracia no la irrite otra vez.
-Conviene seguirle.
-
-
-
-
-ACTO V
-
-
-ESCENA PRIMERA
-
-Cementerio contiguo una iglesia
-
-Sepultureros primero y segundo
-
-
-SEPULTURERO 1.--Y es la que ha de sepultarse en tierra sagrada, la que
-deliberadamente ha conspirado contra su propia salvacin?
-
-SEPULTURERO 2.--Dgote que s: con que haz presto el hoyo. El juez ha
-reconocido ya el cadver, y ha dispuesto que se la entierre en sagrado.
-
-SEPULTURERO 1.--Yo no entiendo cmo va eso... Aun si se hubiera ahogado
-haciendo esfuerzos para librarse, anda con Dios.
-
-SEPULTURERO 2.--As han juzgado que fu.
-
-SEPULTURERO 1.--No, no, eso fu _se offendendo_; ni puede haber sido de
-otra manera, porque... ve aqu el punto de la dificultad: Si yo me ahogo
-voluntariamente, esto arguye por de contado una accin, y toda accin
-consta de tres partes, que son: hacer, obrar y ejecutar; de donde se
-infiere, amigo Rasura, que ella se ahog voluntariamente.
-
-SEPULTURERO 2.--Qu!... Pero igame ahora el to Socaba.
-
-SEPULTURERO 1.--No, deja, yo te dir. Mira, aqu est el agua. Bien.
-Aqu est el hombre. Muy bien... Pues, seor, si este hombre va y se
-mete dentro del agua, se ahoga s mismo; porque por fas por nefas,
-ello es que l va... Pero atiende lo que digo. Si el agua viene hacia
-l y le sorprende y le ahoga, entonces no se ahoga l s propio...
-Compadre Rasura, el que no desea su muerte no se acorta la vida.
-
-SEPULTURERO 2.--Y qu, hay leyes para eso?
-
-SEPULTURERO 1.--Ya se ve que las hay, y por ella se gua el juez que
-examina estos casos.
-
-SEPULTURERO 2.--Quieres que te diga la verdad? Pues mira, si la muerta
-no fuese una seora, yo te aseguro que no la enterraran en sagrado.
-
-SEPULTURERO 1.--En efecto, dices bien; y es mucha lstima que los
-grandes personajes hayan de tener en este mundo especial privilegio,
-entre todos los dems cristianos, para ahogarse y ahorcarse cuando
-quieren, sin que nadie les diga nada... Vamos all con el azadn...
-(_Pnense los dos abrir una sepultura en medio del teatro, sacando la
-tierra con espuertas, y entre ella calaveras y huesos_). Ello es que no
-hay caballeros de nobleza ms antigua que los jardineros, sepultureros y
-cavadores, que son los que ejercen la profesin de Adn.
-
-SEPULTURERO 2.--Pues qu, Adn fue caballero?
-
-SEPULTURERO 1.--Toma! como que fu el primero que llev armas... Pero
-voy hacerte una pregunta, y si no me respondes cuento, has de
-confesar que eres un...
-
-SEPULTURERO 2.--Adelante.
-
-SEPULTURERO 1.--Cul es el que construye edificios ms fuertes que los
-que hacen los albailes y los carpinteros de casas y navos?
-
-SEPULTURERO 2.--El que hace la horca, porque aquella fbrica sobrevive
- mil inquilinos.
-
-SEPULTURERO 1.--Agudo eres, por vida ma. Buen edificio es la horca;
-pero cmo es bueno? Es bueno para los que hacen mal: ahora bien, t
-haces mal en decir que la horca es fbrica ms fuerte que una iglesia;
-con que la horca podra ser buena para ti... Volvamos la pregunta.
-
-SEPULTURERO 2.--Cul es el que hace habitaciones ms durables que las
-que hacen los albailes, los carpinteros de casas y de navos?
-
-SEPULTURERO 1.--S, dmelo, y sales del apuro.
-
-SEPULTURERO 2.--Ya se ve que te lo digo.
-
-SEPULTURERO 1.--Pues vamos.
-
-SEPULTURERO 2.--Pues no puedo decirlo.
-
-SEPULTURERO 1.--Vaya, no te rompas la cabeza sobre ello... T eres un
-burro lerdo que no saldr de su paso por ms que le apaleen. Cuando te
-hagan esta pregunta, has de responder: El sepulturero. No ves que las
-casas que l hace duran hasta el da del juicio?... Anda, ve ah casa
-de Juanillo, y treme una copa de aguardiente.
-
-
-ESCENA II
-
-HAMLET, HORACIO, sepulturero primero
-
-
-SEPULTURERO 1.--Yo am en mis primeros aos,
-
-(_Cantando_).
-
- dulce cosa lo juzgu;
- pero casarme, eso no,
- que no me estuviera bien.
-
-HAMLET.--Qu poco siente ese hombre lo que hace, que abre una sepultura
-y canta!
-
-HORACIO.--La costumbre le ha hecho ya familiar esa ocupacin.
-
-HAMLET.--As es la verdad. La mano que menos trabaja tiene ms delicado
-el tacto.
-
-SEPULTURERO 1.--La edad callada en la huesa
-
-(_Cantando_).
-
- me hundi con mano crel,
- y toda se destruy
- la existencia que goc.
-
-HAMLET.--Aquella calavera tendra lengua en otro tiempo, y con ella
-podra tambin cantar... Cmo la tira al suelo el pcaro! Como si fuese
-la quijada con que hizo Can el primer homicidio. Y la que est
-maltratando ahora ese bruto, podra ser muy bien la cabeza de algn
-estadista, que acaso pretendi engaar al cielo mismo. No te parece?
-
-HORACIO.--Bien puede ser.
-
-HAMLET.--O la de algn cortesano que dira: Felicsimos das, seor
-excelentsimo; cmo va de salud, mi venerado seor? Esta puede ser la
-del caballero Fulano, que haca grandes elogios del potro del caballero
-Zutano para pedrsele prestado despus. No puede ser as?
-
-HORACIO.--S, seor.
-
-HAMLET.--Oh! s por cierto; y ahora est en poder del seor gusano,
-estropeada y hecha pedazos con el azadn de un sepulturero... Grandes
-revoluciones se hacen aqu, si hubiera entre nosotros medios para
-observarlas... Pero cost acaso tan poco la formacin de estos huesos
-la naturaleza, que hayan de servir para que esa gente se divierta en sus
-garitos con ellos? Eh! Los mos se estremecen al considerarlo.
-
- SEPULTURERO 1.--Una piqueta (_Cantando_).
- con una azada,
- un lienzo donde
- revuelto vaya,
- y un hoyo en tierra
- que le preparan:
- para tal husped
- esto le basta.
-
-HAMLET.--Y sa otra, por qu no podra ser la calavera de un
-letrado?... A dnde se fueron sus equvocos y sutilezas, sus litigios,
-sus interpretaciones, sus embrollos? Por qu sufre ahora que ese bribn
-grosero le golpee contra la pared con el azadn lleno de barro!... Y no
-dir palabra acerca de un hecho tan criminal!... Este sera quizs,
-mientras vivi, un gran comprador de tierras, con sus obligaciones,
-reconocimientos, transacciones, seguridades mutuas, pagos, recibos... Ve
-aqu el arriendo de sus arriendos, y el cobro de sus cobranzas: todo ha
-venido parar en una calavera llena de lodo. Los ttulos de los bienes
-que posey cabran difcilmente en su atad, y no obstante eso, todas
-las fianzas y seguridades recprocas de sus adquisiciones no le han
-podido asegurar otra posesin que la de un espacio pequeo capaz de
-cubrirse con un par de sus escrituras... Oh! y su opulento sucesor
-tampoco le quedar ms.
-
-HORACIO.--Verdad es, seor.
-
-HAMLET.--No se hace el pergamino de piel de carnero?
-
-HORACIO.--S, seor, y de piel de ternera tambin.
-
-HAMLET.--Pues dgote, que son ms irracionales que las terneras y
-carneros los que fundan su felicidad en la posesin de tales
-pergaminos... Voy tramar conversacin con este hombre. (_Al
-sepulturero_). De quin es esa sepultura, buena pieza?
-
-SEPULTURERO 1.--Ma, seor.
-
- Y un hoya en tierra (_Cantando_).
- que le preparan:
- para tal husped
- eso le basta.
-
-HAMLET.--S; yo creo que es tuya porque ests ahora dentro de ella...
-Pero la sepultura es para los muertos, no para los vivos: conque has
-mentido.
-
-SEPULTURERO 1.--Ve ah un ments demasiado vivo; pero yo os le volver.
-
-HAMLET.--Para qu muerto cavas esta sepultura?
-
-SEPULTURERO 1.--No es hombre, seor.
-
-HAMLET.--Pues bien, para qu mujer?
-
-SEPULTURERO 1.--Tampoco es eso.
-
-HAMLET.--Pues qu es lo que ha de enterrarse ah?
-
-SEPULTURERO 1.--Un cadver que fu mujer; pero ya muri... Dios la
-perdone.
-
-HAMLET.--Qu taimado es! Hablmosle clara y sencillamente, porque sino,
-es capaz de confundirnos equvocos. De tres aos esta parte he
-observado cunto se va sutilizando la edad en que vivimos... Por vida
-ma, Horacio, que ya el villano sigue tan de cerca al caballero, que muy
-pronto le desollar el taln... Cunto tiempo h que eres sepulturero?
-
-SEPULTURERO 1.--Toda mi vida, se puede decir. Yo comenc el oficio el
-da que nuestro ltimo rey Hamlet venci Fortimbrs.
-
-HAMLET.--Y cunto tiempo habr?
-
-SEPULTURERO 1.--Toma! No lo sabis? Eso sucedi el mismo da en que
-naci el joven Hamlet, el que est loco y se ha ido Inglaterra.
-
-HAMLET.--Oiga! Y por qu se ha ido a Inglaterra?
-
-SEPULTURERO 1.--Porque... porgue est loco, y all cobrar su juicio;
-y si no lo cobra, bien que poco importa.
-
-HAMLET.--Por qu?
-
-SEPULTURERO 1.--Porque all todos son tan locos como l, y no ser
-reparado.
-
-HAMLET.--Y cmo ha sido volverse loco?
-
-SEPULTURERO 1.--De un modo muy extrao, segn dicen.
-
-HAMLET.--De qu modo?
-
-SEPULTURERO 1.--Habiendo perdido el entendimiento.
-
-HAMLET.--Pero, qu motivo di lugar eso?
-
-SEPULTURERO 1.--Qu lugar? Aqu en Dinamarca, donde soy enterrador, y
-lo he sido de chico y de grande por espacio de treinta aos.
-
-HAMLET.--Cunto tiempo podr estar enterrado un hombre sin corromperse?
-
-SEPULTURERO 1.--De suerte que si l no corrompa ya en vida (como nos
-sucede todos los das con muchos cuerpos galicados, que no hay por dnde
-asirlos), podr durar cosa de ocho nueve aos. Un curtidor durar
-nueve aos seguramente.
-
-HAMLET.--Pues qu tiene l ms que otro cualquiera?
-
-SEPULTURERO 1.--Lo que tiene es un pellejo tan curtido ya por mor de su
-ejercicio, que puede resistir mucho tiempo al agua; y el agua, seor
-mo, es la cosa que ms pronto destruye cualquier hideputa de muerto.
-Ve aqu una calavera que ha estado debajo de tierra veintitrs aos.
-
-HAMLET.--De quin es?
-
-SEPULTURERO 1.--Mayor hideputa, loco!..... De quin os parece que
-ser?
-
-HAMLET.--Yo cmo he de saberlo?
-
-SEPULTURERO 1.--Mala peste en l y en sus travesuras!... Una vez me
-ech un frasco de vino del Rhin por los cabezones... Pues, seor, esta
-calavera es la calavera de Yorick, el bufn del rey.
-
-(_El sepulturero le da una calavera Hamlet_).
-
-HAMLET.--Esta?
-
-SEPULTURERO 1.--La misma.
-
-HAMLET.--Ay, pobre Yorick...! Yo le conoc, Horacio... Era un hombre
-sumamente gracioso, de la ms fecunda imaginacin. Me acuerdo que
-siendo yo nio me llev mil veces sobre sus hombros... y ahora su vista
-me llena de horror, y oprimido el pecho palpita... Aqu estuvieron
-aquellos labios donde yo d besos sin nmero... Qu se hicieron tus
-burlas, tus brincos, tus cantares y aquellos chistes repentinos que de
-ordinario animaban la mesa con alegre estrpito? Ahora, falto ya
-enteramente de msculos, ni aun puedes reirte de tu propia deformidad...
-Ve al tocador de una de nuestras damas, y dile, para excitar su risa,
-que por ms que se ponga una pulgada de afeite en el rostro, al fin
-habr de experimentar esta misma transformacin... (_Tira la calavera al
-montn de tierra inmediato la sepultura_). Dme una cosa, Horacio.
-
-HORACIO.--Cul es, seor?
-
-HAMLET.--Crees t que Alejandro metido debajo de tierra tendra esa
-forma?
-
-HORACIO.--Cierto que s.
-
-HAMLET.--Y exhalara este mismo hedor?... Uh!
-
-HORACIO.--Sin diferencia alguna.
-
- (El sepulturero primero, acabada la excavacin, sale de la
- sepultura y se pasea hacia el fondo del teatro. Viene despus el
- sepulturero segundo, que trae el aguardiente; beben y hablan entre
- s, permaneciendo retirados hasta la escena siguiente, como lo
- indica el dilogo.)
-
-HAMLET.--En qu abatimiento hemos de parar, Horacio!... Y por qu no
-podra la imaginacin seguir las ilustres cenizas de Alejandro hasta
-encontrarlas tapando la boca de algn barril?
-
-HORACIO.--A fe, que sera excesiva curiosidad ir examinarlo.
-
-HAMLET.--No, no por cierto. No hay sino irle siguiendo hasta conducirle
-all con probabilidad y sin violencia alguna. Como si dijramos:
-Alejandro muri, Alejandro fu sepultado, Alejandro se redujo polvo,
-el polvo es tierra, de la tierra hacemos barro... Y por qu con este
-barro, en que l est ya convertido, no habrn podido tapar un barril de
-cerveza? El emperador Csar, muerto y hecho tierra, puede tapar un
-agujero para estorbar que pase el aire... Oh! Y aquella tierra que tuvo
-atemorizado el orbe, servir tal vez de reparar las hendiduras de un
-tabique contra las intemperies del invierno... Pero callemos...
-hagmonos un lado, que... S... aqu viene el rey, la reina, los
-grandes... A quin acompaan? Qu ceremonial tan incompleto es
-ste!... Todo ello me anuncia que el difunto que conducen di fin su
-vida con desesperada mano... Sin duda era persona de calidad.
-Ocultmonos un poco, y observa.
-
-
-ESCENA III
-
- CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, LAERTES, HORACIO, un cura, dos
- sepultureros, acompaamiento de damas, caballeros y criados.
-
- (Conducen entre cuatro hombres el cadver de Ofelia, vestida con
- tnica blanca y coronada de flores. Detrs sigue el preste y todos
- los que hacen el duelo, atravesando el teatro paso lento, hasta
- llegar donde est la sepultura. Suena el clamor de las campanas.
- Hamlet y Horacio se retiran un extremo del teatro.)
-
-LAERTES.--Qu otra ceremonia falta?
-
-HAMLET.--Mira, aqul es Laertes, joven muy ilustre.
-
-LAERTES.--Qu ceremonia falta?
-
-EL CURA.--Ya se han celebrado sus exequias con toda la decencia posible.
-Su muerte da lugar muchas dudas, y no haberse interpuesto la suprema
-autoridad que modifica las leyes, hubiera sido colocada en lugar
-profano; all estuviera hasta que sonase la trompeta final, y en vez de
-oraciones piadosas, hubieran cado sobre su cadver guijarros, piedras y
-cascote. No obstante esto, se le han concedido las vestiduras y adornos
-virginales, el clamor de las campanas y la sepultura.
-
-LAERTES.--Con que no se debe hacer ms?
-
-EL CURA.--No ms. Profanaramos los honores sagrados de los difuntos,
-cantando un _requiem_ para implorar el descanso de su alma, como se hace
-por aqullos que parten de esta vida con ms cristiana disposicin.
-
-LAERTES.--Dadle tierra, pues. _(Ponen el cadver de Ofelia en la
-sepultura_). Sus hermosos intactos miembros acaso producirn violetas
-suaves. Y ti, clrigo zafio, te anuncio que mi hermana ser un ngel
-del Seor, mientras t estars bramando en los abismos.
-
-HAMLET.--Qu!... La hermosa Ofelia!
-
-GERTRUDIS.--Dulces dones mi dulce amiga. (_Esparce flores sobre el
-cadver_). Adis... Yo deseaba que hubieras sido la esposa de mi Hamlet,
-graciosa doncella, y esper cubrir de flores tu lecho nupcial... pero no
-tu sepulcro.
-
-LAERTES.--Oh! una y mil veces sea maldito aqul cuya accin inhumana
-te priv ti del ms sublime entendimiento!... No... esperad un
-instante; no echis la tierra todava... no... hasta que otra vez la
-estreche en mis brazos... (_Mtese en la sepultura_). Echadla ahora
-sobre la muerta y el vivo, hasta que de este llano hagis un monte que
-descuelle sobre el antiguo Pelin, sobre la azul extremidad del Olimpo
-que toca los cielos.
-
-HAMLET.--Quin es el que da sus penas idioma tan enftico, el que as
-invoca en su afliccin las estrellas errantes, hacindolas detenerse
-admiradas oirle?... Yo soy Hamlet, prncipe de Dinamarca.
-
- (Atravesando por en medio de todos, va hacia la sepultura, entra en
- ella, y luchan l y Laertes, y se dan puadas. Algunos de los
- circunstantes van all, los sacan del hoyo y los separan.)
-
-LAERTES.--El demonio lleve tu alma.
-
-HAMLET.--No es justo lo que pides... Quita esos dedos de mi cuello;
-porque aunque no soy precipitado ni colrico, algn riesgo hay en
-ofenderme, y si eres prudente debes evitarle... Quita de ah esa mano.
-
-CLAUDIO.--Separadlos.
-
-GERTRUDIS.--Hamlet! Hamlet!
-
-TODOS.--Seores!
-
-HORACIO.--Moderaos, seor.
-
-HAMLET.--No; por causa tan justa lidiar con l hasta que cierre mis
-prpados la muerte.
-
-GERTRUDIS.--Qu causa puede haber, hijo mo?
-
-HAMLET.--Yo he querido Ofelia, y cuatro mil hermanos juntos no podrn
-con todo su amor exceder al mo... Qu quieres hacer por ella? D.
-
-CLAUDIO.--Laertes, mira que est loco.
-
-GERTRUDIS.--Por Dios, Laertes, djale.
-
-HAMLET.--Dime lo que intentas hacer. (_Los sepultureros llenan la
-sepultura de tierra y la apisonan_). Quieres llorar, combatir, negarte
-al sustento, hacerte pedazos, beber todo el Esil, devorar un caimn? Yo
-lo har tambin... Vienes aqu lamentar su muerte, insultarme
-precipitndote en su sepulcro, ser enterrado vivo con ella? Pues bien,
-eso quiero yo; y si hablas de montes, descarguen sobre nosotros yugadas
-de tierra innumerables, hasta que estos campos tuesten su frente en la
-trrida zona, y el alto Osa parezca en su comparacin un terrn
-pequeo... Si me hablas con soberbia, yo usar un lenguaje tan altanero
-como el tuyo.
-
-GERTRUDIS.--Todos son efectos de su frenes, cuya violencia podr
-agitarle por algn tiempo; pero despus, semejante la mansa paloma
-cuando siente animadas las mellizas cras, le veris sin movimiento y
-mudo.
-
-HAMLET.--Oyeme: cul es la razn de obrar as conmigo?... Siempre te he
-querido bien... Pero... nada importa. Aunque el mismo Hrcules con todo
-su poder quisiera estorbarlo, el gato mayar y el perro quedar
-vencedor. (_Vase Hamlet y Horacio le sigue_).
-
-CLAUDIO.--Horacio, ve, no le abandones... Laertes, nuestra pltica de la
-noche anterior fortificar tu paciencia mientras dispongo lo que importa
-en la ocasin presente... Amada Gertrudis, ser bien que alguno se
-encargue de la guarda de tu hijo... Esta sepultura se adornar con un
-monumento durable... Espero que gozaremos brevemente horas ms
-tranquilas; pero entre tanto conviene sufrir.
-
-
-ESCENA IV
-
- Saln de palacio, el mismo que sirvi para la representacin, con
- asientos que han de ocuparse en la escena IX.
-
-HAMLET, HORACIO
-
-
-HAMLET.--Baste ya lo dicho sobre esta materia. Ahora quisiera informarte
-de lo dems; pero, te acuerdas bien de todas las circunstancias?
-
-HORACIO.--No he de acordarme, seor?
-
-HAMLET.--Pues sabrs, amigo, que agitado continuamente mi corazn en una
-especie de combate, no me permita conciliar el sueo, y en tal
-situacin me juzgaba ms infeliz que el delincuente cargado de
-prisiones. Una temeridad... Bien que debo dar gracias esta temeridad,
-pues por ella existo... S, confesemos que tal vez nuestra indiscrecin
-suele sernos til, al paso que los planes concertados con la mayor
-sagacidad se malogran; prueba certsima de que la mano de Dios conduce
-su fin todas nuestras acciones, por ms que el hombre las ordene sin
-inteligencia.
-
-HORACIO.--As es la verdad.
-
-HAMLET.--Salgo, pues, de mi camarote, mal rebujado con un vestido de
-marinero; y tientas, favorecido de la obscuridad, llego hasta donde
-ellos estaban. Logro mi deseo, me apodero de sus papeles, y me vuelvo
-mi cuarto. All, olvidando mis recelos toda consideracin, tuve la
-osada de abrir sus despachos, y en ellos encuentro, amigo, una alevosa
-del rey. Una orden precisa, apoyada en varias razones de ser importante
- la tranquilidad de Dinamarca y aun la de Inglaterra, y... oh! mil
-temores y anuncios de mal, si me dejan vivo... En fin, deca que luego
-que fuese leda, sin dilacin ni aun para afinar la segur el filo, me
-cortasen la cabeza.
-
-HORACIO.--Es posible?
-
-HAMLET.--Mira la orden aqu (_le ensea un pliego, y vuelve
-guardrsele_), podrs leerla en mejor ocasin. Pero, quieres saber lo
-que yo hice?
-
-HORACIO.--S, yo os lo ruego.
-
-HAMLET.--Ya ves cmo rodeado as de traiciones, ya ellos haban empezado
-el drama aun antes de que yo hubiese comprendido el prlogo. No
-obstante, sintome al bufete, imagino una orden distinta, y la escribo
-inmediatamente de buena letra... Yo cre algn tiempo (como todos los
-grandes seores) que el escribir bien fuese un desdoro, y aun no dej de
-hacer muchos esfuerzos para olvidar esta habilidad; pero ahora conozco,
-Horacio, cun til me ha sido tenerla. Quieres saber lo que el escrito
-contena?
-
-HORACIO.--S, seor.
-
-HAMLET.--Una splica del rey dirigida con grandes instancias al de
-Inglaterra, como su obediente mandatario, dicindole que su recproca
-amistad florecer como la palma robusta; que la paz coronada de espigas
-mantendra la quietud de ambos imperios, unindolos en amor durable, con
-otras expresiones no menos afectuosas; pidindole por ltimo, que vista
-que fuese aquella carta, sin otro examen, hiciese perecer con pronta
-muerte los dos mensajeros, no dndoles tiempo ni aun para confesar su
-delito.
-
-HORACIO.--Y cmo la pudisteis sellar?
-
-HAMLET.--Aun eso tambin parece que lo dispuso el cielo; porque
-felizmente traa conmigo el sello de mi padre, por el cual se hizo el
-que hoy usa el rey. Cierro el pliego en la forma que el anterior,
-pngole la misma direccin, el mismo sello, le conduzco sin ser visto al
-mismo paraje, y nadie nota el cambio... Al da siguiente ocurri el
-combate naval: lo que despus sucedi, ya lo sabes.
-
-HORACIO.--De ese modo, Guillermo y Ricardo caminan derechos a la muerte.
-
-HAMLET.--Ya ves que ellos han solicitado este encargo; mi conciencia no
-me acusa acerca de su castigo... Ellos mismos se han procurado su
-ruina... Es muy peligroso al inferior meterse entre las puntas de las
-espadas, cuando dos enemigos poderosos lidian.
-
-HORACIO.--Oh, qu rey ste!
-
-HAMLET.--Juzgas t que no estoy en obligacin de proseguir lo que
-falta? El que asesin a mi padre y mi rey, que ha deshonrado mi
-madre, que se ha introducido furtivamente entre el solio y mis derechos
-justos, que ha conspirado contra mi vida valindose de medios tan
-aleves... no ser justicia rectsima castigarle con esta mano? No ser
-culpa en m tolerar que ese monstruo exista para cometer, como hasta
-aqu, maldades atroces?
-
-HORACIO.--Presto le avisarn de Inglaterra cul ha sido el xito de su
-solicitud.
-
-HAMLET.--S, presto lo sabr; pero entre tanto el tiempo es mo, y para
-quitar un hombre la vida un instante basta... Slo me disgusta, amigo
-Horacio, el lance ocurrido con Laertes, en que olvidado de m propio, no
-vi en mi sentimiento la imagen y semejanza del suyo. Procurar su
-amistad, s... Pero, ciertamente, aquel tono amenazador que daba sus
-quejas irrit en exceso mi clera.
-
-HORACIO.--Callad... Quin viene aqu?
-
-
-ESCENA V
-
-HAMLET, HORACIO, ENRIQUE
-
-
-ENRIQUE.--En hora feliz haya regresado V. A. Dinamarca.
-
-HAMLET.--Muchas gracias, caballero... Conoces este moscn?
-
-HORACIO.--No, seor.
-
-HAMLET.--Nada se te d, que el conocerle es por cierto, poco agradable.
-Este es seor de muchas tierras y muy frtiles, y por ms que l sea un
-bestia que manda en otros tan bestias como l, ya se sabe, tiene su
-pesebre fijo en la mesa del rey... Es la corneja ms charlera que en mi
-vida he visto; pero, como te he dicho ya, posee una gran porcin de
-polvo.
-
-ENRIQUE.--Amable prncipe, si vuestra grandeza no tiene ocupacin que se
-lo estorbe, yo le comunicara una cosa de parte del rey.
-
-HAMLET.--Estoy dispuesto oirla con la mayor atencin... Pero emplead
-el sombrero en el uso que fu destinado. El sombrero se hizo para la
-cabeza.
-
-ENRIQUE.--Muchas gracias, seor... Eh! el tiempo est caluroso.
-
-HAMLET.--No, al contrario, muy fro. El viento es norte.
-
-ENRIQUE.--Cierto, que hace bastante fro.
-
-HAMLET.--Antes yo creo... lo menos para mi complexin, hace un calor
-que abrasa.
-
-ENRIQUE.--Oh! en extremo... sumamente fuerte, como... yo no s cmo
-diga... Pues, seor, el rey me manda que os informe de que ha hecho una
-grande apuesta en vuestro favor. Este es el asunto.
-
-HAMLET.--Tened presente que el sombrero se...
-
-ENRIQUE.--Oh! seor... lo hago por comodidad... cierto... Pues ello es
-que Laertes acaba de llegar la corte... Oh! es un perfecto caballero,
-no cabe duda. Excelentes cualidades, un trato muy dulce, muy bienquisto
-de todos... Cierto, hablando sin pasin, es menester confesar que es la
-nata y flor de la nobleza, porque en l se hallan cuantas prendas pueden
-verse en un caballero.
-
-HAMLET.--La pintura que de l hacis no desmerece nada en vuestra boca,
-aunque yo cre que al hacer el inventario de sus virtudes se
-confundiran la aritmtica y la memoria, y ambas seran insuficientes
-para suma tan larga. Pero sin exagerar su elogio, yo le tengo por un
-hombre de grande espritu y de tan particular y extraordinaria
-naturaleza, que (hablando con toda la exactitud posible) no se hallar
-su semejanza sino en su mismo espejo; pues el que presuma buscarla en
-otra parte slo encontrar bosquejos informes.
-
-ENRIQUE.--V. A. acaba de hacer justicia imparcial en cuanto ha dicho de
-l.
-
-HAMLET.--S; pero spase qu propsito nos enronquecemos ahora,
-entrometiendo en nuestra conversacin las alabanzas de ese galn.
-
-ENRIQUE.--Cmo decs, seor?
-
-HORACIO.--No fuera mejor que le hablarais con ms claridad? Yo creo,
-seor, que no os sera difcil.
-
-HAMLET.--Digo que qu viene ahora hablar de ese caballero?
-
-ENRIQUE.--De Laertes?
-
-HORACIO.--Eh! ya vaci cuanto tena, y se le acab la provisin de
-frases brillantes.
-
-HAMLET.--S; seor; de se mismo.
-
-ENRIQUE.--Yo creo que no estaris ignorante de...
-
-HAMLET.--Quisiera que no me tuvierais por ignorante; bien que vuestra
-opinin no me aadira un gran concepto... Y bien, qu ms?
-
-ENRIQUE.--Deca, que no podis ignorar el mrito de Laertes.
-
-HAMLET.--Yo no me atrever confesarlo por no igualarme con l, siendo
-averiguado que para conocer bien otro es menester conocerse bien s
-mismo.
-
-ENRIQUE.--Yo lo deca por su destreza en el arma, puesto que segn la
-voz general, no se le conoce compaero.
-
-HAMLET.--Y qu arma es la suya?
-
-ENRIQUE.--Espada y daga.
-
-HAMLET.--Esas son dos armas... Vaya, adelante.
-
-ENRIQUE.--Pues, seor, el rey ha apostado contra l seis caballos
-brbaros, y l ha impuesto por su parte (segn he sabido) seis espadas
-francesas con sus dagas y guarniciones correspondientes, como cinturn,
-colgantes, y as este tenor... Tres de estas cureas particularmente
-son la cosa ms bien hecha que puede darse. Cureas como ellas!... Oh!
-es obra de mucho gusto y primor.
-
-HAMLET.--Y qu cosa llamis cureas?
-
-HORACIO.--Ya recelaba yo que sin el socorro de notas marginales no
-pudierais acabar el dilogo.
-
-ENRIQUE.--Seor, por cureas entiendo yo, as, los... los cinturones...
-
-HAMLET.--La expresin sera mucho ms propia, si pudiramos llevar al
-lado un can de artillera; pero en tanto que este uso no se introduce,
-los llamaremos cinturones... En fin, vamos al asunto. Seis caballos
-brbaros contra seis espadas francesas con sus cinturones, y entre ellos
-tres cureas primorosas... Conque esto es lo que apuesta el francs
-contra el dinamarqus? Y qu fin se han impuesto (como vos decs)
-todas esas cosas?
-
-ENRIQUE.--El rey ha apostado que si batallis con Laertes, en doce
-jugadas no pasarn de tres botonazos los que l os d; y l dice, que
-en las mismas doce os dar nueve cuando menos, y desea que esto se
-juzgue inmediatamente, si os dignis de responder.
-
-HAMLET.--Y si respondo que no?
-
-ENRIQUE.--Quiero decir, si admits el partido que os propone.
-
-HAMLET.--Pues, seor, yo tengo que pasearme todava en esta sala; porque
-si S. M. no lo ha por enojo, sta es la hora crtica en que yo
-acostumbro respirar el ambiente. Triganse aqu los floretes, y si ese
-caballero lo quiere as, y el rey se mantiene en lo dicho, le har ganar
-la apuesta si puedo; y si no puedo, lo que yo ganar ser vergenza y
-golpes.
-
-ENRIQUE.--Con que lo dir en esos trminos?
-
-HAMLET.--Esta es la substancia; despus lo podis adornar con todas las
-flores de vuestro ingenio.
-
-ENRIQUE.--Seor, recomiendo nuevamente mis respetos vuestra grandeza.
-
-HAMLET.--Siempre vuestro, siempre.
-
-
-ESCENA VI
-
-HAMLET, HORACIO
-
-
-HAMLET.--El hace muy bien de recomendarse si mismo; porque si no, dudo
-mucho que nadie lo hiciese por l.
-
-HORACIO.--Este me parece un vencejo que empez volar y chillar con el
-cascarn pegado las plumas.
-
-HAMLET.--S, y aun antes de mamar haca ya cumplimientos la teta...
-Este es uno de los muchos que en nuestra corrompida edad son estimados,
-nicamente porque saben acomodarse al gusto del da con esa exterioridad
-halagea y obsequiosa... y con ella tal vez suelen sorprender el
-aprecio de los hombres prudentes; pero se parecen demasiado la espuma,
-que por ms que hierva y abulte, al dar un soplo se reconoce lo que es;
-todas las ampollas huecas se deshacen, y no queda nada en el vaso.
-
-
-ESCENA VII
-
-HAMLET, HORACIO, un Caballero
-
-
-CABALLERO.--Seor, parece que S. M. os envi un recado con el joven
-Enrique, y ste ha vuelto diciendo que esperabais en esta sala. El rey
-me enva saber si gustis de batallar con Laertes inmediatamente, si
-queris que se dilate.
-
-HAMLET.--Yo soy constante en mi resolucin, y la sujeto la voluntad
-del rey. Si esta hora fuese cmoda para l, tambin lo es para m:
-conque hgase al instante cuando guste, con tal que me halle en la
-buena disposicin que ahora.
-
-CABALLERO.--El rey y la reina bajan con toda la corte.
-
-HAMLET.--Muy bien.
-
-CABALLERO.--La reina quisiera que antes de comenzar la batalla,
-hablarais Laertes con dulzura y expresiones de amistad.
-
-HAMLET.--Es advertencia muy prudente.
-
-
-ESCENA VIII
-
-HAMLET, HORACIO
-
-
-HORACIO.--Temo que habis de perder, seor.
-
-HAMLET.--No, yo pienso que no. Desde que l parti para Francia, no he
-cesado de ejercitarme, y creo que le llevar ventaja... Pero... no
-podrs imaginarte qu angustia siento aqu en el corazn... Y sobre
-qu?... No hay motivo...
-
-HORACIO.--Con todo eso, seor...
-
-HAMLET.--Ilusiones vanas!... Especies de presentimientos capaces slo
-de turbar un alma femenil.
-
-HORACIO.--Si sents interiormente alguna repugnancia, no hay por qu
-empearos. Yo me adelantar encontrarlos, y les dir que estis
-indispuesto.
-
-HAMLET.--No, no... Me burlo yo de tales presagios. Hasta en la muerte de
-un pajarillo interviene una providencia irresistible. Si mi hora es
-llegada, no hay que esperarla; si no ha de venir ya, seal que es hora;
-y si ahora no fuese, habr de ser despus: todo consiste en hallarse
-prevenido para cuando venga. Si el hombre al terminar su vida ignora
-siempre lo que podra ocurrir despus, qu importa que la pierda tarde
- presto? Sepa morir.
-
-
-ESCENA IX
-
- HAMLET, HORACIO, CLAUDIO, GERTRUDIS, LAERTES, ENRIQUE, caballeros,
- damas, acompaamiento
-
-
-CLAUDIO.--Ven, Hamlet, ven y recibe esta mano que te presento. (_Hace
-que Hamlet y Laertes se den la mano_).
-
-HAMLET.--Laertes, si estis ofendido de m, os pido perdn. Perdonadme
-como caballero. Cuantos se hallan presentes saben, y aun vos mismo lo
-habris odo, el desorden que mi razn padece. Cuanto haya hecho
-insultando la ternura de vuestro corazn, vuestra nobleza vuestro
-honor, cualquiera accin, en fin, capaz de irritaros, declaro
-solemnemente en este lugar que ha sido efecto de mi locura. Puede
-Hamlet haber ofendido Laertes? No. Hamlet no ha sido, porque estaba
-fuera de s; y si en tal ocasin (en que l s propio se desconoca)
-ofendi Laertes, no fu Hamlet el agresor, porque Hamlet lo desaprueba
-y lo desmiente. Pues quin puede ser? Su demencia sola... Siendo esto
-as, el desdichado Hamlet es partidario del ofendido, al paso que en su
-propia locura reconoce su mayor contrario. Permitid, pues, que delante
-de esta asamblea me justifique de toda siniestra intencin, y espero de
-vuestro nimo generoso el olvido de mis desaciertos. Disparaba el arpn
-sobre los muros de ese edificio; y por error her mi hermano.
-
-LAERTES.--Mi corazn, cuyos impulsos naturales eran los primeros
-pedirme en este caso venganza, queda satisfecho. Mi honra no me permite
-pasar adelante, ni admitir reconciliacin alguna, hasta que examinado el
-hecho por ancianos y virtuosos rbitros, se declare que mi pundonor est
-sin mancilla. Mientras llega este caso, admito con afecto recproco el
-que me anunciis, y os prometo de no ofenderle.
-
-HAMLET.--Yo recibo con sincera gratitud ese ofrecimiento, y en cuanto
-la batalla que va comenzarse, lidiar con vos como si mi competidor
-fuese mi hermano... Vamos. Dadnos floretes.
-
-LAERTES.--S, vamos... uno m.
-
-HAMLET.--La victoria no os ser difcil: vuestra habilidad lucir sobre
-mi ignorancia, como una estrella resplandeciente entre las tinieblas de
-la noche.
-
-LAERTES.--No os burlis, seor.
-
-HAMLET.--No, no me burlo.
-
-CLAUDIO.--Dales floretes, joven Enrique. Hamlet, ya sabes cules son las
-condiciones.
-
-HAMLET.--S, seor, y en verdad que habis apostado por el ms dbil.
-
- (Traen los criados una mesa, y en ella, cuando lo manda Claudio,
- ponen jarros y copas de oro que llenan de vino. Claudio y Gertrudis
- se sientan junto la mesa, y todos los dems, segn su clase,
- ocupan los asientos restantes. Quedan en pie los criados que sirven
- las copas, Hamlet y Laertes, que se disponen para batallar, y
- Horacio y Enrique en calidad de jueces padrinos.)
-
-CLAUDIO.--No temo perder. Yo os he visto ya esgrimir entrambos, y
-aunque l haya adelantado despus, por eso mismo el premio es mayor
-favor nuestro.
-
-LAERTES.--Este es muy pasado. Dejadme ver otro.
-
- (_Enrique presenta varios floretes. Hamlet toma uno, y Laertes
- escoge otro_).
-
-HAMLET.--Este me parece bueno... Son todos iguales?
-
-ENRIQUE.--S, seor.
-
-CLAUDIO.--Cubrid esta mesa de copas llenas de vino. Si Hamlet da la
-primera segunda estocada, en la tercera suerte da un quite al
-contrario, disparen toda la artillera de las almenas. El rey beber
-la salud de Hamlet, echando en la copa una perla ms preciosa que la que
-han usado en su corona los cuatro ltimos soberanos daneses... Traed las
-copas, y el timbal diga las trompetas, las trompetas al artillero
-distante, los caones al cielo, y el cielo la tierra: ahora brinda el
-rey de Dinamarca la salud de Hamlet... Comenzad, y vosotros, que
-habis de juzgarlos, observad atentos.
-
-HAMLET.--Vamos.
-
-LAERTES.--Vamos, seor. (_Batallan Hamlet y Laertes_).
-
-HAMLET.--Una.
-
-LAERTES.--No.
-
-HAMLET.--Que juzguen.
-
-ENRIQUE.--Una estocada, no hay duda.
-
-LAERTES.--Bien; a otra.
-
-CLAUDIO.--Esperad... Dadme de beber. (_Claudio echa una perla en la copa
-y bebe, alarga despus la copa Hamlet, y l rehusa tomarla. Suena lo
-lejos ruido de trompetas y caonazos_). Hamlet, esta perla es pana ti, y
-brindo con ella tu salud. Dadle la copa.
-
-HAMLET.--Esperad un poco. (_Vuelven batallar_). Quiero dar este bote
-primero. Vamos... Otra estocada. Qu decs?
-
-LAERTES.--S, me ha tocado: lo confieso.
-
-CLAUDIO.--Oh! nuestro hijo vencer.
-
-GERTRUDIS.--Est grueso y se fatiga demasiado. Ven aqu, Hamlet, toma
-este lienzo y lmpiate el rostro... La reina brinda tu buena fortuna,
-querido Hamlet.
-
- (_Toma la copa y bebe; Claudio lo quiere estorbar; y Gertrudis bebe
- segunda vez_).
-
-HAMLET.--Muchas gracias, seora.
-
-CLAUDIO.--No, no bebis.
-
-GERTRUDIS.--Oh! seor, perdonadme, yo he de beber.
-
-CLAUDIO.--La copia envenenada!... Pero... no hay remedio.
-
-HAMLET.--No, ahora no bebo, esperad un instante.
-
-GERTRUDIS.--Ven, hijo mo, te limpiar el sudor del rostro.
-
-LAERTES.--Ahora veris si le acierto.
-
- (_Laertes habla con Claudio en voz baja, mientras Gertrudis limpia
- con un lienzo el sudor Hamlet_).
-
-CLAUDIO.--Yo pienso que no.
-
-LAERTES.--No s qu repugnancia siento al ir ejecutarlo.
-
-HAMLET.--Vamos la tercera, Laertes... Pero bien se ve que lo tomis a
-fiesta: batallad, os ruego, con ms ahinco. Mucho temo que os burlis de
-m.
-
-LAERTES.--Eso decs, seor? Vamos. (_Batallan_).
-
-ENRIQUE.--Nada: ni uno ni otro.
-
-LAERTES.--Ahora... sta...
-
- (Vuelven batallar; se enfurecen, trucanse las espadas y quedan
- heridos los dos. Horacio y Enrique los separan con dificultad;
- Gertrudis cae moribunda en los brazos de Claudio. Todo es terror y
- confusin.)
-
-CLAUDIO.--Parece que se acaloran demasiado... Separadlos.
-
-HAMLET.--No, no, vamos otra vez.
-
-ENRIQUE.--Ved qu tiene la reina... Cielos!
-
-HORACIO.--Ambos heridos! Qu es esto, seor?
-
-ENRIQUE.--Cmo ha sido, Laertes?
-
-LAERTES.--Esto es haber cado en el lazo que prepar... justamente muero
-vctima de mi propia traicin.
-
-HAMLET.--Qu tiene la reina?
-
-CLAUDIO.--Se ha desmayado al veros heridos.
-
-GERTRUDIS.--No, no... La bebida!... Querido Hamlet!... La bebida!....
-Me han envenenado!
-
-(_Queda muerta en la silla_).
-
-HAMLET.--Oh, qu alevosa!... Oh!... Cerrad las puertas... Traicin...
-Buscad por todas partes...
-
-LAERTES.--No, el traidor est aqu. (_Dir esto sostenido por Enrique_).
-Hamlet, t eres muerto... No hay medicina que pueda salvarte: vivirs
-media hora apenas... En tu mano est el instrumento aleve, baada con
-ponzoa su aguda punta... Volvise en mi dao la trama indigna!...
-Vesme aqu postrado para no levantarme jams... Tu madre ha bebido un
-tsigo... No puedo proseguir... El rey, el rey es el delincuente.
-
- (Claudio quiere huir. Hamlet corre l furioso, y le atraviesa la
- espada por el cuerpo. Toma la copa envenenada, y se la hace apurar
- por fuerza. Le deja muerto en el suelo, y vuelve oir las ltimas
- palabras de Laertes.)
-
-HAMLET.--Est envenenada esta punta? Pues, veneno, produce tus
-efectos.
-
-TODOS.--Traicin, traicin.
-
-CLAUDIO.--Amigos, estoy herido... Defendedme.
-
-HAMLET.--Malvado, incestuoso, asesino! Bebe esta ponzoa... Est la
-perla aqu? S, toma, acompaa mi madre.
-
-LAERTES.--Justo castigo!... El mismo prepar la pocin mortal...
-Olvidmonos de todo, generoso Hamlet, y... Oh, no caiga sobre ti la
-muerte de mi padre y la ma, ni sobre m la tuya! (_Cae muerto_).
-
-HAMLET.--El cielo te perdone... Ya voy seguirte... Yo muero,
-Horacio... Adis, reina infeliz... (_Abrazando el cadver de
-Gertrudis_). Vosotros, que asists plidos y mudos con el temor este
-suceso terrible.... Si yo tuviera tiempo... (_Empieza manifestar
-desfallecimiento y angustias de muerte. Parte de los manifestantes le
-acompaan y sostienen. Horacio hace extremos de dolor_). La muerte es un
-ministro inexorable que no dilata la ejecucin... Yo pudiera deciros...
-pero no es posible. Horacio, yo muero. T, que vivirs, refiere la
-verdad y los motivos de mi conducta quien los ignora.
-
-HORACIO.--Vivir? No lo creis. Yo tengo alma romana, y aun ha quedado
-aqu parte del tsigo.
-
- (Busca en la mesa el jarro del veneno, echa porcin de l en una
- copa, va beber. Hamlet quiere estorbrselo. Los criados quitan la
- copa Horacio, la toma Hamlet, y la tira al suelo.)
-
-HAMLET.--Dame esa copa... presto... por Dios te lo pido. Oh, querido
-Horacio! si esto permanece oculto, qu manchada reputacin dejar
-despus de mi muerte! Si alguna vez me diste lugar en tu corazn,
-retarda un poco esa felicidad que apeteces, alarga por algn tiempo la
-fatigosa vida en este mundo lleno de miserias, y divulga por l mi
-historia... Qu estrpito militar es ste?
-
-(_Suena msica militar, que se va aproximando lentamente_).
-
-
-ESCENA X
-
-HAMLET, HORACIO, ENRIQUE, un Caballero y acompaamiento
-
-
-CABALLERO.--El joven Fortimbrs, que vuelve vencedor de Polonia, saluda
-con la salva marcial que os, a los embajadores de Inglaterra.
-
-HAMLET.--Yo espiro, Horacio; la activa ponzoa sofoca mi aliento... No
-puedo vivir para saber nuevas de Inglaterra; pero me atrevo anunciar
-que Fortimbrs ser elegido por aquella nacin. Yo moribundo le doy mi
-voto... Dselo t, e infrmale de cuanto acaba de ocurrir... Oh! Para
-m slo queda ya... silencio eterno.
-
-(_Muere_).
-
-HORACIO.--En fin, se rompe ese gran corazn!... Adis, adis, amado
-prncipe. (_Le besa las manos, y hace ademanes de dolor_). Los coros
-anglicos te acompaen al celeste descanso!... Pero, cmo se acerca
-hasta aqu ese estruendo de tambores?
-
-
-ESCENA XI
-
- FORTIMBRAS, dos embajadores, HORACIO, ENRIQUE, soldados,
- acompaamiento
-
-
-FORTIMBRS.--En dnde est ese espectculo?
-
-HORACIO.--Qu buscis aqu? Si no queris ver desgracias espantosas, no
-pasis adelante.
-
-FORTIMBRS.--Oh! Este destrozo pide sangrienta venganza... Soberbia
-muerte, qu festn dispones en tu morada infernal, que as has herido
-con un golpe solo tantas ilustres vctimas?
-
-EMBAJADOR 1..--Horroriza el verlo!... Tarde hemos llegado con los
-mensajes de Inglaterra. Los odos quienes debamos dirigirlos son ya
-insensibles. Sus rdenes fueron puntualmente ejecutadas. Ricardo y
-Guillermo perdieron la vida... Pero, quin nos dar las gracias de
-nuestra obediencia?
-
-HORACIO.--No las recibirais de su boca aunque viviese todava, que l
-nunca di orden para tales muertes. Pero puesto que vos, viniendo
-victorioso de la guerra contra Polonia, y vosotros, enviados de
-Inglaterra, os hallis juntos en este lugar, y os veo deseosos de
-averiguar este suceso trgico, disponed que esos cadveres se expongan
-sobre una tumba elevada la vista pblica, y entonces har saber al
-mundo, que lo ignora, el motivo de estas desgracias. Me oiris hablar
-(pues todo os lo sabr referir fielmente) de acciones crueles, brbaras,
-atroces: sentencias que dict el acaso, estragos imprevistos, muertes
-ejecutadas con violencia y aleve astucia, y al fin proyectos malogrados
-que han hecho perecer sus autores mismos.
-
-FORTIMBRS.--Deseo con impaciencia oiros, y convendr que se reuna con
-este objeto la nobleza de la nacin. No puedo mirar sin horror los dones
-que me ofrece la fortuna; pero tengo derechos muy antiguos esta
-corona, y en tal ocasin es justo reclamarlos.
-
-HORACIO.--Tambin puedo hablar en ese propsito, declarando el voto que
-pronunci aquella boca que ya no formar sonido alguno... Pero ahora que
-los nimos estn en peligroso movimiento, no se dilate la ejecucin un
-instante solo, para evitar los males que pudieran causar la malignidad
-el error.
-
-FORTIMBRS.--Cuatro de mis capitanes lleven al tmulo el cuerpo de
-Hamlet con las insignias correspondientes un guerrero. Ah! si l
-hubiese ocupado el trono, sin duda hubiera sido un excelente monarca...
-Resuene la msica militar por donde pase la pompa fnebre, y hgansele
-todos los honores de la guerra... Quitad, quitad de ah esos cadveres.
-Espectculo sangriento ms es propio de un campo de batalla que de este
-sitio... Y vosotros haced que salude con descargas todo el ejrcito.
-
-
- FIN DEL DRAMA
-
- * * * * *
-
- TEATRO FACIL
-
-
-Obras de facilsima representacin por su sencillez de decorado y pocos
-personajes
-
-Hombres Mujeres
-
- 1 0 =Como rezan las solteras=, por R. de Campoamor
-
- 2 3 =Sistema Ollendorff=, por Felipe Prez Capo
-
- 1 1 =Cartas de novios=, por Enrique Arroyo
-
- 0 2 =Pescadores de caa=, por A. Mundet
-
- 0 5 =A prima fija=, por P. Muoz Seca
-
- 1 0 =La ltima carta=, por F. Flores Garca.
-
- 2 2 =La marquesita loca=, por A. Jimenez Lora
-
- 1 1 =El caminante=, por R. J. Catarineu
-
- 1 0 =Marinera=, por Joaqun Dicenta
-
- 1 1 =Caminico e la juente=, por Portusach y Castellv
-
- 0 2 =El len de bronce=, por Joaqun Dicenta
-
- 3 0 =Rosas todo el ao=, por Julio Dantas
-
- 2 2 =El billete del baile=, por L. Mill y E. Arroyo
-
- 1 2 =Los hombres=, por Armando Oliveros
-
- 1 1 =Lo que hace el querer=, por Domingo Moreno
-
- 5 2 =Nunca es tarde=, por A. Insua y A. Hernndez Cat
-
- 1 5 =El grito de libertad=, por Augusto Fochs
-
- 1 2 =Peticin de mano=, por Alberto Cosin
-
- 2 2 =Locura=, boceto de drama en un acto, por J. A.
-
- 2 2 =Por una furlana!=, juguete por T. de Mun
-
- 1 2 =Un ojo de cristal=, juguete en un acto, por L. Emeg
-
- 2 3 =Bailes rusos=, juguete por T. de Mun
-
- 0 6 =El 4. acto del Tenorio=, por Po M. Glain
-
- 0 6 =La factura de un incendio=, por Gil Pimoan
-
- 0 7 =El to de su sobrino=, por M. P. y R.
-
- 2 3 =Qu escndalo!=, juguete cmico, por Gil Pimoan
-
- 0 5 =Expiacin=, cuadro dramtico, por M. P. Areri
-
- 1 1 =La cajita de rap=, dilogo por Luis Mill
-
- 1 6 =Los tres novios de Petrilla=, por Magin P. Riera
-
- 1 5 =El seor empresario=, por Gil Pimoon
-
-=A 50 cntimos cada obra=
-
-Casa Editorial Maucci, Mallorca, 166.--Barcelona
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of Hamlet, by
-William Shakespeare and L. Fernndez Moratn
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HAMLET ***
-
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-works. See paragraph 1.E below.
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-1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm
-electronic work or group of works on different terms than are set
-forth in this agreement, you must obtain permission in writing from
-both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael
-Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the
-Foundation as set forth in Section 3 below.
-
-1.F.
-
-1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
-effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
-public domain works in creating the Project Gutenberg-tm
-collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic
-works, and the medium on which they may be stored, may contain
-"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or
-corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual
-property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a
-computer virus, or computer codes that damage or cannot be read by
-your equipment.
-
-1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right
-of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project
-Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project
-Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all
-liability to you for damages, costs and expenses, including legal
-fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT
-LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE
-PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE
-TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE
-LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR
-INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH
-DAMAGE.
-
-1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a
-defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can
-receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a
-written explanation to the person you received the work from. If you
-received the work on a physical medium, you must return the medium with
-your written explanation. The person or entity that provided you with
-the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a
-refund. If you received the work electronically, the person or entity
-providing it to you may choose to give you a second opportunity to
-receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy
-is also defective, you may demand a refund in writing without further
-opportunities to fix the problem.
-
-1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
-in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER
-WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
-WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
-
-1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
-warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
-If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
-law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
-interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
-the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
-provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
-
-1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
-trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
-providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance
-with this agreement, and any volunteers associated with the production,
-promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
-harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
-that arise directly or indirectly from any of the following which you do
-or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
-work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
-Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
-
-
-Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
-
-Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
-electronic works in formats readable by the widest variety of computers
-including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
-because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
-people in all walks of life.
-
-Volunteers and financial support to provide volunteers with the
-assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
-goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
-remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
-and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
-To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
-and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
-
-
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
-Foundation
-
-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
-number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
-http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
-permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
-
-The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
-Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
-throughout numerous locations. Its business office is located at
-809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
-business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
-information can be found at the Foundation's web site and official
-page at http://pglaf.org
-
-For additional contact information:
- Dr. Gregory B. Newby
- Chief Executive and Director
- gbnewby@pglaf.org
-
-
-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation
-
-Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
-spread public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
-status with the IRS.
-
-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
-charities and charitable donations in all 50 states of the United
-States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
-considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
-with these requirements. We do not solicit donations in locations
-where we have not received written confirmation of compliance. To
-SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
-particular state visit http://pglaf.org
-
-While we cannot and do not solicit contributions from states where we
-have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
-against accepting unsolicited donations from donors in such states who
-approach us with offers to donate.
-
-International donations are gratefully accepted, but we cannot make
-any statements concerning tax treatment of donations received from
-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
-
-Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
-methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
-ways including checks, online payments and credit card donations.
-To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
-
-
-Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
-works.
-
-Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
-concept of a library of electronic works that could be freely shared
-with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
-Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
-
-
-Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
-unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
-keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
-
-
-Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
-
- http://www.gutenberg.org
-
-This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
-including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
-subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
diff --git a/56454-h/56454-h.htm b/56454-h/56454-h.htm
index 4afba45..80c2c74 100644
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@@ -81,43 +81,7 @@ background-color:#ffffff;font-variant:normal;font-style:normal;font-weight:norma
<body>
-<pre>
-
-Project Gutenberg's Hamlet, by William Shakespeare and L. Fernndez Moratn
-
-This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
-almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
-re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
-with this eBook or online at www.gutenberg.org/license
-
-
-Title: Hamlet
- Drama en cinco actos
-
-Author: William Shakespeare
- L. Fernndez Moratn
-
-Release Date: January 28, 2018 [EBook #56454]
-
-Language: Spanish
-
-Character set encoding: ISO-8859-1
-
-*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HAMLET ***
-
-
-
-
-Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
-Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was
-produced from images available at The Internet Archive)
-
-
-
-
-
-
-</pre>
+<div>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 56454 ***</div>
<hr class="full" />
@@ -5536,380 +5500,7 @@ personajes</p>
-<pre>
-
-
-
-
-
-End of the Project Gutenberg EBook of Hamlet, by
-William Shakespeare and L. Fernndez Moratn
-
-*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HAMLET ***
-
-***** This file should be named 56454-h.htm or 56454-h.zip *****
-This and all associated files of various formats will be found in:
- http://www.gutenberg.org/5/6/4/5/56454/
-
-Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
-Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was
-produced from images available at The Internet Archive)
-
-
-Updated editions will replace the previous one--the old editions
-will be renamed.
-
-Creating the works from public domain print editions means that no
-one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
-(and you!) can copy and distribute it in the United States without
-permission and without paying copyright royalties. Special rules,
-set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to
-copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to
-protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project
-Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
-charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you
-do not charge anything for copies of this eBook, complying with the
-rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose
-such as creation of derivative works, reports, performances and
-research. They may be modified and printed and given away--you may do
-practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is
-subject to the trademark license, especially commercial
-redistribution.
-
-
-
-*** START: FULL LICENSE ***
-
-THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
-PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK
-
-To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free
-distribution of electronic works, by using or distributing this work
-(or any other work associated in any way with the phrase "Project
-Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project
-Gutenberg-tm License (available with this file or online at
-http://gutenberg.org/license).
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-Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm
-electronic works
-
-1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm
-electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to
-and accept all the terms of this license and intellectual property
-(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all
-the terms of this agreement, you must cease using and return or destroy
-all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your possession.
-If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project
-Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the
-terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or
-entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.
-
-1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
-used on or associated in any way with an electronic work by people who
-agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
-things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
-even without complying with the full terms of this agreement. See
-paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
-Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
-and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
-works. See paragraph 1.E below.
-
-1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
-or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
-Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
-collection are in the public domain in the United States. If an
-individual work is in the public domain in the United States and you are
-located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
-copying, distributing, performing, displaying or creating derivative
-works based on the work as long as all references to Project Gutenberg
-are removed. Of course, we hope that you will support the Project
-Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by
-freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of
-this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with
-the work. You can easily comply with the terms of this agreement by
-keeping this work in the same format with its attached full Project
-Gutenberg-tm License when you share it without charge with others.
-
-1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern
-what you can do with this work. Copyright laws in most countries are in
-a constant state of change. If you are outside the United States, check
-the laws of your country in addition to the terms of this agreement
-before downloading, copying, displaying, performing, distributing or
-creating derivative works based on this work or any other Project
-Gutenberg-tm work. The Foundation makes no representations concerning
-the copyright status of any work in any country outside the United
-States.
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-1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg:
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-1.E.1. The following sentence, with active links to, or other immediate
-access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently
-whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the
-phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project
-Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed,
-copied or distributed:
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-This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
-almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
-re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
-with this eBook or online at www.gutenberg.org/license
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-1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived
-from the public domain (does not contain a notice indicating that it is
-posted with permission of the copyright holder), the work can be copied
-and distributed to anyone in the United States without paying any fees
-or charges. If you are redistributing or providing access to a work
-with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the
-work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1
-through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the
-Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or
-1.E.9.
-
-1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted
-with the permission of the copyright holder, your use and distribution
-must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional
-terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked
-to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the
-permission of the copyright holder found at the beginning of this work.
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-1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm
-License terms from this work, or any files containing a part of this
-work or any other work associated with Project Gutenberg-tm.
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-1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
-electronic work, or any part of this electronic work, without
-prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with
-active links or immediate access to the full terms of the Project
-Gutenberg-tm License.
-
-1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary,
-compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any
-word processing or hypertext form. However, if you provide access to or
-distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than
-"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version
-posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org),
-you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a
-copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon
-request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other
-form. Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm
-License as specified in paragraph 1.E.1.
-
-1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
-performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works
-unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.
-
-1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing
-access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works provided
-that
-
-- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
- the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
- you already use to calculate your applicable taxes. The fee is
- owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he
- has agreed to donate royalties under this paragraph to the
- Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments
- must be paid within 60 days following each date on which you
- prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax
- returns. Royalty payments should be clearly marked as such and
- sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the
- address specified in Section 4, "Information about donations to
- the Project Gutenberg Literary Archive Foundation."
-
-- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
- you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
- does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
- License. You must require such a user to return or
- destroy all copies of the works possessed in a physical medium
- and discontinue all use of and all access to other copies of
- Project Gutenberg-tm works.
-
-- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any
- money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
- electronic work is discovered and reported to you within 90 days
- of receipt of the work.
-
-- You comply with all other terms of this agreement for free
- distribution of Project Gutenberg-tm works.
-
-1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm
-electronic work or group of works on different terms than are set
-forth in this agreement, you must obtain permission in writing from
-both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael
-Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the
-Foundation as set forth in Section 3 below.
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-1.F.
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-1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
-effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
-public domain works in creating the Project Gutenberg-tm
-collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic
-works, and the medium on which they may be stored, may contain
-"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or
-corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual
-property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a
-computer virus, or computer codes that damage or cannot be read by
-your equipment.
-
-1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right
-of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project
-Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project
-Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all
-liability to you for damages, costs and expenses, including legal
-fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT
-LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE
-PROVIDED IN PARAGRAPH 1.F.3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE
-TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE
-LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR
-INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH
-DAMAGE.
-
-1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a
-defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can
-receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a
-written explanation to the person you received the work from. If you
-received the work on a physical medium, you must return the medium with
-your written explanation. The person or entity that provided you with
-the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a
-refund. If you received the work electronically, the person or entity
-providing it to you may choose to give you a second opportunity to
-receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy
-is also defective, you may demand a refund in writing without further
-opportunities to fix the problem.
-
-1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
-in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER
-WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
-WARRANTIES OF MERCHANTABILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
-
-1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
-warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
-If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
-law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
-interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
-the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
-provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
-
-1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
-trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
-providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance
-with this agreement, and any volunteers associated with the production,
-promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
-harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
-that arise directly or indirectly from any of the following which you do
-or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
-work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
-Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
-
-
-Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
-
-Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
-electronic works in formats readable by the widest variety of computers
-including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
-because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
-people in all walks of life.
-
-Volunteers and financial support to provide volunteers with the
-assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
-goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
-remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
-Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
-and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
-To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
-and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
-and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
-
-
-Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
-Foundation
-
-The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
-501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
-state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
-Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
-number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
-http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
-permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
-
-The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
-Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
-throughout numerous locations. Its business office is located at
-809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
-business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
-information can be found at the Foundation's web site and official
-page at http://pglaf.org
-
-For additional contact information:
- Dr. Gregory B. Newby
- Chief Executive and Director
- gbnewby@pglaf.org
-
-
-Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
-Literary Archive Foundation
-
-Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
-spread public support and donations to carry out its mission of
-increasing the number of public domain and licensed works that can be
-freely distributed in machine readable form accessible by the widest
-array of equipment including outdated equipment. Many small donations
-($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
-status with the IRS.
-
-The Foundation is committed to complying with the laws regulating
-charities and charitable donations in all 50 states of the United
-States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
-considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
-with these requirements. We do not solicit donations in locations
-where we have not received written confirmation of compliance. To
-SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
-particular state visit http://pglaf.org
-
-While we cannot and do not solicit contributions from states where we
-have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
-against accepting unsolicited donations from donors in such states who
-approach us with offers to donate.
-
-International donations are gratefully accepted, but we cannot make
-any statements concerning tax treatment of donations received from
-outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
-
-Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
-methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
-ways including checks, online payments and credit card donations.
-To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
-
-
-Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
-works.
-
-Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
-concept of a library of electronic works that could be freely shared
-with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
-Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
-
-
-Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
-editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
-unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
-keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
-
-
-Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
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-
-This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
-including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
-Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
-subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
-
-
-</pre>
+<div>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 56454 ***</div>
</body>
</html>