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| author | nfenwick <nfenwick@pglaf.org> | 2025-02-07 22:45:42 -0800 |
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FERNANDEZ MORATIN + + [Illustration: colofón] + + CASA EDITORIAL MAUCCI + + Gran medalla de oro en las Exposiciones de Viena de 1903, Madrid + 1907, Budapest 1907, Londres 1913, París 1913, y gran premio + en la de Buenos Aires 1910 + + Calle de Mallorca, núm. 166 + + + + + PERSONAJES + + + CLAUDIO, rey de Dinamarca. + GERTRUDIS, reina de Dinamarca. + HAMLET, príncipe. + FORTIMBRAS, príncipe de Noruega. + La sombra del rey Hamlet. + POLONIO, sumiller de corps. + LAERTES, hijo de Polonio. + OFELIA, hija de Polonio. + HORACIO, amigo de Hamlet. + VOLTIMAN, | + CORNELIO, } + RICARDO, } cortesanos. + GUILLERMO, } + ENRIQUE, | + MARCELO, } + BERNARDO, } soldados. + FRANCISCO, } + REINALDO, criado de Polonio. + Dos embajadores de Inglaterra. + Un cura. + Un caballero. + Un capitán. + Un guardia. + Un criado. + Dos marineros. + Dos sepultureros. + Cuatro cómicos. + Acompañamiento de grandes, caballeros, damas, soldados, curas, + cómicos, criados, etc. + + * * * * * + + La escena se representa en el palacio y ciudad de Elsingor, en sus + cercanías y en las fronteras de Dinamarca. + + + + +[Illustration: barra decorativa] + + + + +ACTO PRIMERO + + +ESCENA PRIMERA + +Explanada delante del palacio real de Elsingor. Noche obscura + +FRANCISCO, BERNARDO + + Francisco estará paseándose haciendo centinela. Bernardo se va + acercando hacia él. Estos personajes y los de la escena siguiente + estarán armados con espada y lanza. + + +BERNARDO.--¿Quién está ahí? + +FRANCISCO.--No: respóndame él á mí. Deténgase, y diga quién es... + +BERNARDO.--Viva el rey. + +FRANCISCO.--¿Es Bernardo? + +BERNARDO.--El mismo. + +FRANCISCO.--Tú eres el más puntual en venir á la hora. + +BERNARDO.--Las doce han dado ya; bien puedes ir á recogerte. + +FRANCISCO.--Te doy mil gracias por la mudanza. Hace un frío que penetra, +y yo estoy delicado del pecho. + +BERNARDO.--¿Has hecho tu guardia tranquilamente? + +FRANCISCO.--Ni un ratón se ha movido. + +BERNARDO.--Muy bien. Buenas noches. Si encuentras á Horacio y Marcelo, +mis compañeros de guardia, diles que vengan presto. + +FRANCISCO.--Me parece que los oigo... Alto ahí. ¡Eh! ¿Quién va? + + +ESCENA II + +HORACIO, MARCELO y dichos + + +HORACIO.--Amigos de este país. + +MARCELO.--Y fieles vasallos del rey de Dinamarca. + +FRANCISCO.--Buenas noches. + +MARCELO.--¡Oh honrado soldado! Pásalo bien. ¿Quién te relevó de la +centinela? + +FRANCISCO.--Bernardo, que queda en mi lugar. Buenas noches. + + (_Vase Francisco. Marcelo y Horacio se acercan adonde está Bernardo + haciendo centinela_). + +MARCELO.--¡Hola, Bernardo! + +BERNARDO.--¿Quién está ahí? ¿Es Horacio? + +HORACIO.--Un pedazo de él. + +BERNARDO.--Bien venido, Horacio; Marcelo, bien venido. + +MARCELO.--Y qué, ¿se ha vuelto á aparecer aquella cosa esta noche? + +BERNARDO.--Yo nada he visto. + +MARCELO.--Horacio dice que es aprensión nuestra, y nada quiere creer de +cuanto le he dicho acerca de ese espantoso fantasma que hemos visto ya +en dos ocasiones. Por eso le he rogado que se venga á la guardia con +nosotros, para que si esta noche vuelve el aparecido, pueda dar crédito +á nuestros ojos, y le hable si quiere. + +HORACIO.--¡Qué! No, no vendrá. + +BERNARDO.--Sentémonos un rato, y deja que asaltemos de nuevo tus oídos +con el suceso que tanto repugnan oir, y que en dos noches seguidas hemos +ya presenciado nosotros. + +HORACIO.--Muy bien: sentémonos, y oigamos lo que Bernardo nos cuente. +(_Siéntanse los tres_). + +BERNARDO.--La noche pasada, cuando esa misma estrella que está al +occidente del polo había hecho ya su carrera para iluminar aquel espacio +del cielo donde ahora resplandece, Marcelo y yo, á tiempo que el reloj +daba la una... + +MARCELO.--Chit. Calla; mírale por dónde viene otra vez. + + (_Se aparece á un extremo del teatro la sombra del rey Hamlet + armado de todas armas, con un manto real, yelmo en la cabeza, y la + visera alzada. Los soldados y Horacio se levantan despavoridos_). + +BERNARDO.--Con la misma figura que tenía el difunto rey. + +MARCELO.--Horacio, tú que eres hombre de estudios, háblale. + +BERNARDO.--¿No se parece todo al rey? Mírale, Horacio. + +HORACIO.--Muy parecido es... Su vista me conturba con miedo y asombro. + +BERNARDO.--Querrá que le hablen. + +MARCELO.--Háblale, Horacio. + +HORACIO (_se encamina hacia donde está la sombra_).--¿Quién eres tú, que +así usurpas este tiempo á la noche, y esa presencia noble y guerrera que +tuvo un día la majestad del soberano dinamarqués que yace en el +sepulcro? Habla: por el cielo te lo pido. + +(_Vase la sombra á paso lento_). + +MARCELO.--Parece que está irritado. + +BERNARDO.--¿Ves? Se va como despreciándonos. + +HORACIO.--Deténte, habla. Yo te lo mando, habla. + +MARCELO.--Ya se fué. No quiere responderos. + +BERNARDO.--¿Qué tal, Horacio? Tú tiemblas, y has perdido el color. ¿No +es esto algo más que aprensión? ¿Qué te parece? + +HORACIO.--Por Dios, que nunca lo hubiera creído sin la sensible y cierta +demostración de mis propios ojos. + +MARCELO.--¿No es enteramente parecido al rey? + +HORACIO.--Como tú á ti mismo. Y tal era el arnés de que iba ceñido +cuando peleó con el ambicioso rey de Noruega; y así le ví arrugar ceñudo +la frente cuando en una alteración colérica hizo caer al de Polonia +sobre el hielo, de un solo golpe... ¡Extraña aparición es ésta! + +MARCELO.--Pues de esa manera, y á esta misma hora de la noche, se ha +paseado dos veces con ademán guerrero delante de nuestra guardia. + +HORACIO.--Yo no comprendo el fin particular con que esto sucede; pero en +mi ruda manera de pensar, pronostica alguna extraordinaria mudanza á +nuestra nación. + +MARCELO.--Ahora bien, sentémonos (_siéntanse_); y decidme, cualquiera de +vosotros que lo sepa, ¿por qué fatigan todas las noches á los vasallos +con estas guardias tan penosas y vigilantes? ¿Para qué es esta fundición +de cañones de bronce, y este acopio extranjero de máquinas de guerra? ¿A +qué fin esa multitud de carpinteros de marina, precisados á un afán +molesto, que no distingue el domingo de lo restante de la semana? ¿Qué +causas puede haber para que sudando el trabajador apresurado junte las +noches á los días? ¿Quién de vosotros podrá decírmelo? + +HORACIO.--Yo te lo diré, ó á lo menos los rumores que sobre esto corren. +Nuestro último rey (cuya imagen acaba de aparecérsenos) fué provocado a +combate, como ya sabéis, por Fortimbrás de Noruega, estimulado éste de +la más orgullosa emulación. En aquel desafío, nuestro valeroso Hamlet +(que tal renombre alcanzó en la parte del mundo que nos es conocida) +mató á Fortimbrás, el cual por un contrato sellado y ratificado según el +fuero de las armas, cedía al vencedor (dado caso que muriese en la +pelea) todos aquellos países que estaban bajo su dominio. Nuestro rey se +obligó también á cederle una porción equivalente, que hubiera pasado a +manos de Fortimbrás, como herencia suya, si hubiese vencido; así como, +en virtud de aquel convenio y de los artículos estipulados, recayó todo +en Hamlet. Ahora el joven Fortimbrás, de un carácter fogoso, falto de +experiencia y lleno de presunción, ha ido recogiendo de aquí y de allí +por las fronteras de Noruega una turba de gente resuelta y perdida, á +quien la necesidad de comer determina á intentar empresas que piden +valor; y según claramente vemos, su fin no es otro que el de recobrar +con violencia y á fuerza de armas los mencionados países que perdió su +padre. Este es, en mi dictamen, el motivo principal de nuestras +prevenciones, el de esta guardia que hacemos, y la verdadera causa de la +agitación y movimiento en que toda la nación está. + +BERNARDO.--Si no es ésa, ya no alcanzo cuál puede ser... Y en parte lo +confirma la visión espantosa que se ha presentado armada en nuestro +puesto con la figura misma del rey que fué y es todavía el autor de +estas guerras. + +HORACIO.--Es por cierto una mota que turba los ojos del entendimiento. +En la época más gloriosa y feliz de Roma, poco antes que el poderoso +César cayese, quedaron vacíos los sepulcros, y los amortajados cadáveres +vagaron por las calles de la ciudad gimiendo en voz confusa; las +estrellas resplandecieron con encendidas colas, cayó lluvia de sangre, +se ocultó el sol entre celajes funestos, y el húmedo planeta, cuya +influencia gobierna el imperio de Neptuno, padeció eclipse, como si el +fin del mundo hubiese llegado. Hemos visto ya iguales anuncios de +sucesos terribles, precursores que avisan los futuros destinos: el cielo +y la tierra juntos los han manifestado á nuestro país y á nuestra +gente... Pero... silencio... ¿Veis?... Allí... Otra vez vuelve... +(_Vuelve á salir la sombra por otro lado. Se levantan los tres, y echan +mano á las lanzas. Horacio se encamina hacia la sombra, y los otros dos +siguen detrás_). Aunque el terror me hiela, yo le quiero salir al +encuentro... Deténte, fantasma. Si puedes articular sonidos, si tienes +voz, háblame. Si allá donde estás puedes recibir algún beneficio para tu +descanso y mi perdón, háblame. Si sabes los hados que amenazan á tu +país, los cuales felizmente previstos puedan evitarse, ¡ay! habla... O +si acaso durante tu vida acumulaste en las entrañas de la tierra mal +habidos tesoros, por lo que se dice que vosotros, infelices espíritus, +después de la muerte vagáis inquietos, decláralo... deténte y habla... +Marcelo, deténle... + + (_Canta un gallo á lo lejos, y empieza á retirarse la sombra; los + soldados quieren detenerla haciendo uso de las lanzas: pero la + sombra los evita, y desaparece con prontitud_). + +MARCELO.--¿Le daré con mi lanza? + +HORACIO.--Sí, hiérele, si no quiere detenerse. + +BERNARDO.--Aquí está. + +HORACIO.--Aquí. + +MARCELO.--Se ha ido. Nosotros le ofendemos, siendo él un soberano, en +hacer demostraciones de violencia. Bien que, según parece, es +invulnerable como el aire, y nuestros esfuerzos vanos y cosa de burla. + +BERNARDO.--El iba ya á hablar cuando el gallo cantó. + +HORACIO.--Es verdad, y al punto se estremeció como el delincuente +apremiado con terrible precepto. Yo he oído decir que el gallo, trompeta +de la mañana, hace despertar al dios del día con la alta y aguda voz de +su garganta sonora, y que á este anuncio todo extraño espíritu errante +por la tierra ó el mar, el fuego ó el aire, huye á su centro; y el +fantasma que hemos visto acaba de confirmar la certeza de esta opinión. + +(_Empieza á iluminarse lentamente el teatro_). + +MARCELO.--En efecto, desapareció al cantar el gallo. Algunos dicen que +cuando se acerca el tiempo en que se celebra el nacimiento de nuestro +Redentor, este pájaro matutino canta toda la noche, y que entonces +ningún espíritu se atreve á salir de su morada; las noches son +saludables, ningún planeta influye siniestramente, ningún maleficio +produce efecto, ni las hechiceras tienen poder para sus encantos: ¡tan +sagrados son y tan felices aquellos días! + +HORACIO.--Yo también lo tengo entendido así, y en parte lo creo. Pero +ved cómo ya la mañana, cubierta con la rosada túnica, viene pisando el +rocío de aquel alto monte oriental. Demos fin á la guardia, y soy de +opinión que digamos al joven Hamlet lo que hemos visto esta noche; +porque yo os prometo que este espíritu hablará con él, aunque ha sido +para nosotros mudo. ¿No os parece que le demos esta noticia, +indispensable en nuestro celo y tan propia de nuestra obligación? + +MARCELO.--Sí, sí, hagámoslo. Yo sé en dónde le hallaremos esta mañana +con más seguridad. + + +ESCENA III + +Salón de palacio + + CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO, LAERTES, VOLTIMAN, CORNELIO, + caballeros, damas y acompañamiento. + + +CLAUDIO.--Aunque la muerte de mi querido hermano Hamlet está todavía tan +reciente en nuestra memoria, que obliga á mantener en tristeza los +corazones, y á que en todo el reino sólo se observe la imagen del dolor, +con todo eso, tanto ha combatido en mí la razón á la naturaleza, que he +conservado un prudente sentimiento de su pérdida, junto con la memoria +de lo que á nosotros nos debemos. A este fin he recibido por esposa á la +que un tiempo fué mi hermana y hoy reina conmigo, compañera en el trono +de esta belicosa nación; si bien estas alegrías son imperfectas, pues en +ellas se han unido á la felicidad las lágrimas, las fiestas á la pompa +fúnebre, los cánticos de muerte á los epitalamios de himeneo, pesados en +igual balanza el placer y la aflicción. Ni hemos dejado de seguir los +dictámenes de vuestra prudencia, que en esta ocasión ha procedido con +absoluta libertad, de lo cual os quedo muy agradecido. Ahora falta +deciros que el joven Fortimbrás, estimándome en poco, ó presumiendo que +la reciente muerte de mi querido hermano habrá producido en el reino +trastorno y desunión, fiado en esta soñada superioridad, no ha cesado de +importunarme con mensajes, pidiéndome le restituya aquellas tierras que +perdió su padre, y adquirió mi valeroso hermano con todas las +formalidades de la ley. Basta ya lo que de él he dicho. Por lo que á mí +toca, y en cuanto al objeto que hoy nos reune, véisle aquí: Escribo al +rey de Noruega, tío del joven Fortimbrás, que doliente y postrado en el +lecho apenas tiene noticia de los proyectos de su sobrino, á fin de que +le impida llevarlos adelante; pues tengo ya exactos informes de la gente +que levanta contra mí, su calidad, su número y fuerzas. Prudente +Cornelio, y tú, Voltiman, vosotros saludaréis en mi nombre al anciano +rey; aunque no os doy facultad personal para celebrar con él tratado +alguno que exceda los límites expresados en estos artículos. (_Les da +unas cartas_). Id con Dios, y espero que manifestaréis en vuestra +diligencia el celo de servirme. + +VOLTIMAN.--En ésta y cualquiera otra comisión os daremos pruebas de +nuestro respeto. + +CLAUDIO.--No lo dudaré. El cielo os guarde. + + +ESCENA IV + +CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO, LAERTES, damas, caballeros y +acompañamiento + + +CLAUDIO.--Y tú, Laertes, ¿qué solicitas? Me has hablado de una +pretensión: ¿no me dirás cuál sea? En cualquiera cosa justa que pidas al +rey de Dinamarca, no será vano el ruego. ¿Ni qué podrás pedirme, que no +sea más ofrecimiento mío que demanda tuya? No es más adicto á la cabeza +el corazón, ni más pronta la mano en servir á la boca, que lo es el +trono de Dinamarca para con tu padre. En fin, ¿qué pretendes? + +LAERTES.--Respetable soberano, solicito la gracia de vuestro permiso +para volver á Francia. De allí he venido voluntariamente á Dinamarca á +manifestaros mi leal afecto, con motivo de vuestra coronación; pero ya +cumplida esta deuda, fuerza es confesaros que mis ideas y mi inclinación +me llaman de nuevo á aquel país, y espero de vuestra mucha bondad esta +licencia. + +CLAUDIO.--¿Has obtenido ya la de tu padre? ¿Qué dices, Polonio? + +POLONIO.--A fuerza de importunaciones ha logrado arrancar mi tardío +consentimiento. Al verle tan inclinado, firmé últimamente la licencia de +que se vaya, aunque á pesar mío, y os ruego, señor, que se la concedáis. + +CLAUDIO.--Elige el tiempo que te parezca más oportuno para salir, y haz +cuanto gustes y sea más conducente á tu felicidad. ¡Y tú, Hamlet, mi +deudo, mi hijo! + +HAMLET.--Algo más que deudo y menos que amigo. + +CLAUDIO.--¿Qué sombras de tristeza te cubren siempre? + +HAMLET.--Al contrario, señor: estoy demasiado á la luz. + +GERTRUDIS.--Mi buen Hamlet, no así tu semblante manifieste aflicción; +véase en él que eres amigo de Dinamarca: ni siempre con abatidos +párpados busques entre el polvo á tu generoso padre. Tú lo sabes, común +es á todos; el que vive debe morir, pasando de la naturaleza á la +eternidad. + +HAMLET.--Sí, señora, á todos es común. + +GERTRUDIS.--Pues si lo es, ¿por qué aparentas tan particular +sentimiento? + +HAMLET.--¿Aparentar? No, señora, yo no sé aparentar. Ni el color negro +de este manto, ni el traje acostumbrado en solemnes lutos, ni los +interrumpidos sollozos, ni en los ojos un abundante río, ni la dolorida +expresión del semblante, junto con las fórmulas, los ademanes, las +exterioridades de sentimiento, bastarán por sí solos, mi querida madre, +á manifestar el verdadero afecto que me ocupa el ánimo. Estos signos +aparentan, es verdad, pero son acciones que un hombre puede fingir... +Aquí (_tocándose el pecho_), aquí dentro tengo lo que es más que +apariencia: lo restante no es otra cosa que atavíos y adornos del dolor. + +CLAUDIO.--Bueno y laudable es que tu corazón pague á un padre esa +lúgubre deuda, Hamlet; pero no debes ignorarlo: tu padre perdió un padre +también, y aquél perdió el suyo. El que sobrevive limita la filial +obligación de su obsequiosa tristeza á un cierto término; pero continuar +en interminable desconsuelo es una conducta de obstinación impía. Ni es +natural en el hombre tan permanente afecto, que anuncia una voluntad +rebelde á los decretos de la Providencia, un corazón débil, un alma +indócil, un talento limitado y falto de luces. ¿Será bien que el corazón +padezca, queriendo neciamente resistir á lo que es y debe ser +inevitable? ¿á lo que es tan común como cualquiera de las cosas que más +á menudo hieren nuestros sentidos? Este es un delito contra el cielo, +contra la muerte, contra la naturaleza misma; es hacer una injuria +absurda á la razón, que nos da en la muerte de nuestros padres la más +frecuente de sus lecciones, y que nos está diciendo desde el primero de +los hombres hasta el último que hoy espira: «mortales, ved aquí vuestra +irrevocable suerte.» Modera, pues, yo te lo ruego, esa inútil tristeza; +considera que tienes un padre en mí, puesto que debe ser notorio al +mundo que tú eres la persona más inmediata á mi trono, y que te amo con +el afecto más puro que puede tener á su hijo un padre. Tu resolución de +volver á los estudios de Witemberga es la más opuesta á nuestro deseo, y +antes bien te pedimos que desistas de ella, permaneciendo aquí estimado +y querido á vista nuestra, como el primero de mis cortesanos, mi +pariente y mi hijo. + +GERTRUDIS.--Yo te ruego, Hamlet, que no vayas á Witemberga: quédate con +nosotros. No sean vanas las súplicas de tu madre. + +HAMLET.--Obedeceros en todo será siempre mi primer conato. + +CLAUDIO.--Por esa afectuosa y plausible respuesta quiero que seas otro +yo en el imperio danés. Venid, señora. La sincera y fiel condescendencia +de Hamlet ha llenado de alegría mi corazón. En aplauso de este +acontecimiento no celebrará hoy Dinamarca festivos brindis, sin que lo +anuncie á las nubes el cañón robusto, y el cielo retumbe muchas veces á +las aclamaciones del rey, repitiendo el trueno de la tierra. Venid. + + +ESCENA V + +HAMLET + + +¡Oh, si esta demasiado sólida masa de carne pudiera ablandarse y +liquidarse disuelta en lluvia de lágrimas, ó el Todopoderoso no asestara +el cañón contra el homicida de sí mismo! ¡Oh Dios! ¡oh Dios mío! ¡Cuán +fatigado ya de todo, juzgo molestos, insípidos y vanos los placeres del +mundo! Nada, nada quiero de él: es un campo inculto y rudo, que sólo +abunda en frutos groseros y amargos. ¡Que esto haya llegado á suceder á +los dos meses que él ha muerto!... No, ni tanto; aun no há dos meses. +Aquel excelente rey que fué, comparado con éste, como con un sátiro, +Hiperión; tan amante de mi madre, que ni á los aires celestes permitía +llegar atrevidos á su rostro. ¡Oh cielo y tierra!... ¿para qué conservo +la memoria? Ella, que se le mostraba tan amorosa como si en la posesión +hubieran crecido sus deseos. Y no obstante, en un mes... ¡ah! no +quisiera pensar en esto. ¡Fragilidad, tú tienes nombre de mujer! En el +corto espacio de un mes, y aun antes de romper los zapatos con que, +semejante á Niobe, bañada en lágrimas, acompañó el cuerpo de mi triste +padre... sí, ella, ella misma... ¡Cielos! una fiera, incapaz de razón y +discurso, hubiera mostrado aflicción más durable. Se ha casado, en fin, +con mi tío, hermano de mi padre; pero no más parecido á él, que yo lo +soy á Hércules. En un mes... enrojecidos aún los ojos con el pérfido +llanto, se casó. ¡Ah delincuente precipitación, ir á ocupar con tal +diligencia un lecho incestuoso! Ni esto es bueno, ni puede producir +bien. Pero hazte pedazos, corazón mío, que mi lengua debe reprimirse. + + +ESCENA VI + +HAMLET, HORACIO, BERNARDO, MARCELO + + +HORACIO.--Buenos días, señor. + +HAMLET.--Me alegro de verte bueno... ¿Es Horacio, ó me he olvidado de mí +propio? + +HORACIO.--El mismo soy, y siempre vuestro humilde criado. + +HAMLET.--Mi buen amigo, yo quiero trocar contigo ese título que te das. +¿A qué has venido de Witemberga?... ¡Ah, Marcelo! + +MARCELO.--Señor. + +HAMLET.--Mucho me alegro de verte con salud también. Pero, la verdad, ¿a +qué has venido de Witemberga? + +HORACIO.--Señor... deseos de holgarme. + +HAMLET.--No quiera oir de boca de tu enemigo otro tanto; ni podrás +forzar mis oídos á que admitan una disculpa que te ofende. Yo sé que no +eres desaplicado. Pero dime, ¿qué asuntos tienes en Elsingor? Aquí te +enseñaremos á ser gran bebedor antes que te vuelvas. + +HORACIO.--He venido á ver los funerales de vuestro padre. + +HAMLET.--No se burle de mí, por Dios, señor condiscípulo. Yo creo que +habrás venido á las bodas de mi madre. + +HORACIO.--Es verdad: ¡como se han celebrado inmediatamente! + +HAMLET.--Economía, Horacio, economía. Aun no se habían enfriado los +manjares cocidos para el convite del duelo, cuando se sirvieron en las +mesas de la boda... ¡Oh! yo quisiera haberme hallado en el cielo con mi +mayor enemigo, antes que haber visto aquel día. ¡Mi padre!... me parece +que veo á mi padre. + +HORACIO.--¿En dónde, señor? + +HAMLET.--Con los ojos del alma, Horacio. + +HORACIO.--Alguna vez le ví. Era un buen rey. + +HAMLET.--Era un hombre tan cabal en todo, que no espero hallar otro +semejante. + +HORACIO.--Señor, yo creo que le ví anoche. + +HAMLET.--¿Le viste? ¿A quién? + +HORACIO.--Al rey vuestro padre. + +HAMLET.--¿Al rey mi padre? + +HORACIO.--Prestadme oído atento, suspendiendo un rato vuestra +admiración, mientras os refiero este caso maravilloso, apoyado con el +testimonio de estos caballeros. + +HAMLET.--Sí, por Dios, dímelo. + +HORACIO.--Estos dos señores, Marcelo y Bernardo, le habían visto dos +veces hallándose de guardia, como á la mitad de la profunda noche. Una +figura semejante á vuestro padre, armado según él solía de piés a +cabeza, se les puso delante, caminando grave, tardo y majestuoso por +donde ellos estaban. Tres veces pasó de esta manera ante sus ojos, que +oprimía el pavor, acercándose hasta donde ellos podían alcanzar con sus +lanzas; pero débiles y casi helados con el miedo, permanecieron mudos +sin osar hablarle. Diéronme parte de este secreto horrible; voime a la +guardia con ellos la tercera noche, y allí encontré ser cierto cuanto me +habían dicho, así en la hora como en la forma y circunstancias de +aquella aparición. La sombra volvió en efecto. Yo conocí á vuestro +padre, y es tan parecido á él, como lo son entre sí estas dos manos +mías. + +HAMLET.--¿Y en dónde fué eso? + +MARCELO.--En la muralla de palacio, donde estábamos de centinela. + +HAMLET.--¿Y no le hablasteis? + +HORACIO.--Sí, señor, yo le hablé; pero no me dió respuesta alguna. No +obstante, una vez me parece que alzó la cabeza haciendo con ella un +movimiento, como si fuese a hablarme; pero al mismo tiempo se oyó la +aguda voz del gallo matutino, y al sonido huyó con presta fuga +desapareciendo de nuestra vista. + +HAMLET.--¡Es cosa bien admirable! + +HORACIO.--Y tan cierta como mi existencia. Nosotros hemos creído que era +obligación nuestra avisaros de ello, mi venerable príncipe. + +HAMLET.--Sí, amigos, sí... pero esto no me llena de turbación. ¿Estáis +de centinela esta noche? + +TODOS.--Sí, señor. + +HAMLET.--¿Decís que iba armado? + +TODOS.--Sí, señor, armado. + +HAMLET.--¿De la frente al pie? + +TODOS.--Sí, señor, de pies á cabeza. + +HAMLET.--Luego no le visteis el rostro. + +HORACIO.--Le vimos, porque traía la visera alzada. + +HAMLET.--Y qué, ¿parecía que estaba irritado? + +HORACIO.--Más anunciaba su semblante el dolor, que la ira. + +HAMLET.--¿Pálido, ó encendido? + +HORACIO.--No, muy pálido. + +HAMLET.--¿Y fijaba la vista en vosotros? + +HORACIO.--Constantemente. + +HAMLET.--Yo hubiera querido hallarme allí. + +HORACIO.--Mucho pavor os hubiera causado. + +HAMLET.--Sí, es verdad, sí... ¿Y permaneció mucho tiempo? + +HORACIO.--El que puede emplearse en contar desde uno hasta ciento con +moderada diligencia. + +MARCELO.--Más, más estuvo. + +HORACIO.--Cuando yo le ví, no. + +HAMLET.--La barba blanca, ¿eh? + +HORACIO.--Sí, señor, como yo se la había visto, cuando vivía, de un +color ceniciento. + +HAMLET.--Quiero ir esta noche con vosotros al puesto, por si acaso +vuelve. + +HORACIO.--¡Oh! sí volverá, yo os lo aseguro. + +HAMLET.--Si él se me presenta en la figura de mi noble padre, yo le +hablaré, aunque el infierno mismo abriendo sus entrañas, me impusiera +silencio. Yo os pido á todos, que así como hasta ahora habéis callado a +los demás lo que visteis, de hoy en adelante lo ocultéis con el mayor +sigilo; y sea cual fuere el suceso de esta noche, fiadlo al pensamiento, +pero no a la lengua; yo sabré remunerar vuestro celo. Dios os guarde, +amigos. Entre once y doce iré á buscaros á la muralla. + +TODOS.--Nuestra obligación es serviros. + +HAMLET.--Sí, conservadme vuestro amor, y estad seguros del mío. Adiós. +(_Vanse los tres._) El espíritu de mi padre... con armas... no es esto +bueno. Recelo alguna maldad. ¡Oh, si la noche hubiese ya llegado! +Esperémosla tranquilamente, alma mía. Las malas acciones, aunque toda la +tierra las oculte, se descubren al fin á la vista humana. + + +ESCENA VII + +Sala de casa de Polonio + +LAERTES, OFELIA + + +LAERTES.--Ya tengo todo mi equipaje á bordo. Adiós, hermana, y cuando +los vientos sean favorables y seguro el paso del mar, no te descuides en +darme nuevas de ti. + +OFELIA.--¿Puedes dudarlo? + +LAERTES.--Por lo que hace al frívolo obsequio de Hamlet, debes +considerarle como una mera cortesanía, un hervor de la sangre, una +violeta que en la primavera juvenil de la naturaleza se adelanta á +vivir, y no permanece; hermosa, no durable; perfume de un momento, y +nada más. + +OFELIA.--¿Nada más? + +LAERTES.--Pienso que no; porque no sólo en nuestra juventud se aumentan +las fuerzas y tamaño del cuerpo, sino que las facultades interiores del +talento y del alma crecen también con el templo en que ella reside. +Puede ser que él te ame ahora con sinceridad, sin que manche borrón +alguno la pureza de su intención; pero debes temer al considerar su +grandeza, que no tiene voluntad propia, y que vive sujeto á obrar según +á su nacimiento corresponde. El no puede, como una persona vulgar, +elegir por sí mismo, puesto que de su elección depende la salud y la +prosperidad de todo un reino; y ve aquí por qué esta elección debe +arreglarse a la condescendencia unánime de aquel cuerpo de quien es +cabeza. Así pues, cuando él diga que te ama, será prudencia en ti no +darle crédito, reflexionando que en el alto lugar que ocupa, nada puede +cumplir de lo que promete, sino aquello que obtenga el consentimiento de +la parte más principal de Dinamarca. Considera cuál pérdida padecería tu +honor, si con demasiada credulidad dieras oídos á su voz lisonjera, +perdiendo la libertad del corazón, ó facilitando á sus instancias +impetuosas el tesoro de tu honestidad. Teme, Ofelia; teme, querida +hermana; no sigas inconsiderada tu inclinación; huye el peligro, +colocándote fuera de tiro de los amorosos deseos. La doncella más +honesta es libre en exceso, si descubre su belleza al rayo de la luna. +La virtud misma no puede librarse de los golpes de la calumnia. Muchas +veces el insecto roe las flores hijas del verano, aun antes que su botón +se rompa; y al tiempo que la aurora matutina de la juventud esparce su +blando rocío, los vientos mortíferos son más frecuentes. Conviene pues +no omitir precaución alguna, pues la mayor seguridad estriba en el +temor prudente. La juventud, aun cuando nadie la combata, halla en sí +misma su propio enemigo. + +OFELIA.--Yo conservaré para defensa de mi corazón tus saludables +máximas. Pero, mi buen hermano, mira no hagas tú lo que algunos rígidos +pastores hacen, mostrando áspero y espinoso el camino del cielo, +mientras como impíos y abandonados disolutos pisan ellos la senda +florida de los placeres, sin cuidarse de practicar su propia doctrina. + +LAERTES.--¡Oh! no lo receles. Yo me detengo demasiado; pero allí viene +mi padre: pues la ocasión es favorable, me despediré de él otra vez. Su +bendición repetida será un nuevo consuelo para mí. + + +ESCENA VIII + +POLONIO, LAERTES, OFELIA + + +POLONIO.--¿Aún estás aquí? ¡Qué mala vergüenza! A bordo, á bordo; el +viento impele ya por la popa tus velas, y á ti solo aguardan. Recibe mi +bendición, y procura imprimir en la memoria estos pocos preceptos: No +publiques con facilidad lo que pienses, ni ejecutes cosa no bien +premeditada primero. Debes ser afable, pero no vulgar en el trato. Une á +tu alma con vínculos de acero aquellos amigos que adoptaste después de +examinada su conducta; pero no acaricies con mano pródiga á los que +acaban de salir del cascarón y aún están sin plumas. Huye siempre de +mezclarte en disputas; pero una vez metido en ellas, obra de manera que +tu contrario huya de ti. Presta el oído á todos, y á pocos la voz. Oye +las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión. Sea tu +vestido tan costoso cuanto tus facultades lo permitan, pero no afectado +en su hechura; rico, no extravagante; porque el traje dice por lo común +quién es el sujeto, y los caballeros y principales señores franceses +tienen el gusto muy delicado en esta materia. Procura no dar ni pedir +prestado á nadie; porque el que presta suele perder á un tiempo el +dinero y el amigo, y el que se acostumbra á pedir prestado falta al +espíritu de economía y buen orden que nos es tan útil. Pero sobre todo, +usa de ingenuidad contigo mismo, y no podrás ser falso con los demás: +consecuencia tan necesaria como que la noche suceda al día. Adiós, y él +permita que mi bendición haga fructificar en ti esos consejos. + +LAERTES.--Humildemente os pido vuestra licencia. + +(_Se arrodilla y besa la mano á Polonio._) + +POLONIO.--Sí, el tiempo te está convidando, y tus criados esperan; véte. + +LAERTES.--Adiós, Ofelia (_abrazándose Ofelia y Laertes_) y acuérdate +bien de lo que te he dicho. + +OFELIA.--En mi memoria queda guardado, y tú mismo tendrás la llave. + +LAERTES.--Adiós. + + +ESCENA IX + +POLONIO, OFELIA + + +POLONIO.--¿Y qué es lo que te ha dicho, Ofelia? + +OFELIA.--Si gustáis de saberlo, cosas relativas al príncipe Hamlet. + +POLONIO.--Bien pensado, en verdad. Me han dicho que de poco tiempo á +esta parte te ha visitado varias veces privadamente, y que tú le has +admitido con mucha complacencia y libertad. Si esto es así (como me lo +han asegurado, á fin de que prevenga el riesgo), debo advertirte que no +te has portado con aquella delicadeza que corresponde á una hija mía y á +tu propio honor. ¿Qué es lo que ha pasado entre los dos? Dime la verdad. + +OFELIA.--Ultimamente me ha declarado con mucha ternura su amor. + +POLONIO.--¡Amor! ¡ah! Tú hablas como una muchacha loquilla y sin +experiencia en circunstancias tan peligrosas. ¡Ternura la llamas! ¿Y tú +das crédito á esa ternura? + +OFELIA.--Yo, señor, ignoro lo que debo creer. + +POLONIO.--En efecto es así, y yo quiero enseñártelo. Piensa bien, que +eres una niña, que has recibido por verdadera paga esas ternuras que no +son moneda corriente. Estímate en más á ti propia; pues si te aprecias +en menos de lo que vales (por seguir la comenzada alusión), harás que +pierda el entendimiento. + +OFELIA.--El me ha requerido de amores, es verdad; pero siempre con una +apariencia honesta, que... + +POLONIO.--Sí, por cierto; apariencia puedes llamarla. ¿Y bien? Prosigue. + +OFELIA.--Y autorizó cuanto me decía con los más sagrados juramentos. + +POLONIO.--Sí, ésas son redes para coger codornices. Yo sé muy bien, +cuando la sangre hierve, con cuánta prodigalidad presta el alma +juramentos á la lengua; pero son relámpagos, hija mía, que dan más luz +que calor: éstos y aquéllos se apagan pronto, y no debes tomarlos por +fuego verdadero, ni aun en el instante mismo en que parece que sus +promesas van á efectuarse. De hoy en adelante cuida de ser más avara de +tu presencia virginal; pon tu conversación á precio más alto, y no á la +primera insinuación admitas coloquios. Por lo que toca al príncipe, +debes creer de él solamente que es un joven, y que si una vez afloja las +riendas, pasará más allá de lo que tú le puedes permitir. En suma, +Ofelia, no creas sus palabras, que son fementidas, ni es verdadero el +color que aparenta; son intercesoras de profanos deseos; y si parecen +sagrados y piadosos votos, es sólo para engañar mejor. Por último, te +digo claramente, que de hoy más no quiero que pierdas los momentos +ociosos en hablar ni mantener conversación con el príncipe. Cuidado con +hacerlo así; yo te lo mando. Vete á tu aposento. + +OFELIA.--Así lo haré, señor. + + +ESCENA X + +Explanada delante del palacio. Noche obscura + +HAMLET, HORACIO, MARCELO + + +HAMLET.--El aire es frío y sutil en demasía. + +HORACIO.--En efecto, es agudo y penetrante. + +HAMLET.--¿Qué hora es ya? + +HORACIO.--Me parece que aun no son las doce. + +MARCELO.--No, ya han dado. + +HORACIO.--No las he oído. Pues en tal caso ya está cerca el tiempo en +que el muerto suele pasearse. Pero ¿qué significa este ruido, señor? + +(_Suena á lo lejos música de clarines y timbales._) + +HAMLET.--Esta noche se huelga el rey, pasándola desvelado en un banquete +con gran vocería y traspiés de embriaguez; y a cada copa del Rhin que +bebe, los timbales y trompetas anuncian con estrépito sus victoriosos +brindis. + +HORACIO.--¿Se acostumbra eso aquí? + +HAMLET.--Sí se acostumbra; pero aunque he nacido en este país y estoy +hecho á sus estilos, me parece que sería más decoroso quebrantar esta +costumbre que seguirla. Un exceso tal, que embrutece el entendimiento, +nos infama á los ojos de las otras naciones desde oriente á occidente. +Nos llaman ebrios; manchan nuestro nombre con este dictado afrentoso, y +en verdad que él solo, por más que poseamos en alto grado otras buenas +cualidades, basta á empañar el lustre de nuestra reputación. Así +acontece frecuentemente a los hombres. Cualquier defecto natural en +ellos, sea de nacimiento, del cual no son culpables (puesto que nadie +puede escoger su origen), sea cualquier desorden ocurrido en su +temperamento, que muchas veces rompe los límites y reparos de la razón, +ó sea cualquier hábito que se aparta demasiado de las costumbres +recibidas, llevando estos hombres consigo el signo de un solo defecto +que imprimió en ellos la naturaleza ó el acaso, aunque sus virtudes +fuesen tantas cuantas es concedido á un mortal, y tan puras como la +bondad celeste, serán, no obstante, amancilladas en el concepto público +por aquel único vicio que las acompaña; un solo adarme de mezcla quita +el valor al más precioso metal, y le envilece. + +HORACIO.--¿Veis, señor? ya viene. + + (_Aparécese la sombra del rey Hamlet hacia el fondo del teatro. + Hamlet al verla se retira lleno de horror, y después se encamina + hacia ella._) + +HAMLET.--¡Angeles, y ministros de piedad, defendednos! Ya seas alma +dichosa ó condenada visión, traigas contigo aura celestial ó ardores del +infierno, sea malvada ó benéfica intención la tuya, en tal forma te me +presentas, que es necesario que yo te hable. Sí, te he de hablar... +Hamlet, mi rey, mi padre, soberano de Dinamarca... ¡Oh! respóndeme, no +me atormentes con la duda. Dime, ¿por qué tus venerables huesos, ya +sepultados, han roto su vestidura fúnebre? ¿Por qué el sepulcro, donde +te dimos urna pacífica te ha echado de sí, abriendo sus senos que +cerraban pesados mármoles? ¿Cuál puede ser la causa de que tu difunto +cuerpo, del todo armado, vuelva otra vez á ver los rayos pálidos de la +luna, añadiendo á la noche horror? ¿y que nosotros, ignorantes y débiles +por naturaleza, padezcamos agitación espantosa con ideas que exceden á +los alcances de nuestra razón? Dí, ¿por qué es esto? ¿por qué? ó ¿qué +debemos hacer nosotros? + +HORACIO.--Os hace señas de que le sigáis, como si deseara comunicaros +algo á solas. + +MARCELO.--Ved con qué expresivo ademán os indica que le acompañéis á +lugar más remoto; pero no hay que ir con él. + +HORACIO.--No, por ningún motivo. + +HAMLET.--Si no quiere hablar, habré de seguirle. + +HORACIO.--No hagáis tal, señor. + +HAMLET.--¿Y por qué no? ¿Qué temores debo tener? Yo no estimo la vida en +nada, y á mi alma ¿qué puede él hacerle, siendo como él mismo cosa +inmortal?... Otra vez me llama... Voile a seguir. + +HORACIO.--Pero, señor, si os arrebata al mar o á la espantosa cima de +ese monte, levantado sobre los peñascos que baten las ondas, y allí +tomase alguna otra forma horrible, capaz de impediros el uso de razón, y +enajenarla con frenesí... ¡Ay! ved lo que hacéis. El lugar solo inspira +ideas melancólicas á cualquiera que mire la enorme distancia desde +aquella cumbre al mar, y sienta en la profundidad su bramido ronco. + +HAMLET.--Todavía me llama... Camina. Ya te sigo. + + (_La sombra hará los movimientos que indica el diálogo. Horacio y + Marcelo quieren detener á Hamlet, y él los aparta con violencia, y + la sigue._) + +MARCELO.--No, señor, no iréis. + +HAMLET.--Dejadme. + +HORACIO.--Creedme, no le sigáis. + +HAMLET.--Mis hados me conducen y prestan á la menor fibra de mi cuerpo +la nerviosa robustez del león de Nemea. Aun me llama... Señores, apartad +esas manos... por Dios... ó quedará muerto á las mías el que me +detenga... Otra vez te digo que andes, que voy á seguirte. + + +ESCENA XI + +HORACIO, MARCELO + + +HORACIO.--Su exaltada imaginación le arrebata. + +MARCELO.--Sigámosle, que en esto no debemos obedecerle. + +HORACIO.--Sí, vamos detrás de él... ¿Cuál será el fin de este suceso? + +MARCELO.--Algún grave mal se oculta en Dinamarca. + +HORACIO.--Los cielos dirigirán el éxito. + +MARCELO.--Vamos, sigámosle. + + +ESCENA XII + +Parte remota cercana al mar vista á lo lejos del palacio de Elsingor + +HAMLET, la sombra del rey HAMLET + + +HAMLET.--¿A dónde me quieres llevar? Habla, yo no paso de aquí. + +LA SOMBRA.--Mírame. + +HAMLET.--Ya te miro. + +LA SOMBRA.--Cuasi es ya llegada la hora en que debo restituirme á las +sulfúreas y atormentadoras llamas. + +HAMLET.--¡Oh, alma infeliz! + +LA SOMBRA.--No me compadezcas: presta sólo atentos oídos á lo que voy á +revelarte. + +HAMLET.--Habla, yo te prometo atención. + +LA SOMBRA.--Luego que me oigas, prometerás venganza. + +HAMLET.--¿Por qué? + +LA SOMBRA.--Yo soy el alma de tu padre, destinada por cierto tiempo á +vagar de noche, y aprisionada en fuego durante el día, hasta que sus +llamas purifiquen las culpas que cometí en el mundo. ¡Oh! si no me fuera +vedado manifestar los secretos de la prisión que habito, pudiera decirte +cosas que la menor de ellas bastaría á despedazar tu corazón; helar tu +sangre joven; tus ojos, inflamados como estrellas, saltar de sus +órbitas; tus anudados cabellos separarse, erizándose como las púas del +colérico espín. Pero estos eternos misterios no son para los oídos +humanos. Atiende, ¡ay! atiende. Si tuviste amor á tu tierno padre... + +HAMLET.--¡Oh Dios! + +LA SOMBRA.--Venga su muerte; venga un homicidio cruel y atroz. + +HAMLET.--¿Homicidio? + +LA SOMBRA.--Sí, homicidio cruel, como todos lo son; pero el más cruel y +el más injusto y el más aleve. + +HAMLET.--Refiéremelo presto, para que con alas veloces como la fantasía, +o con la prontitud de los pensamientos amorosos, me precipite á la +venganza. + +LA SOMBRA.--Ya veo cuán dispuesto te hallas, y aunque tan insensible +fueras como las malezas que se pudren incultas en las orillas del Leteo, +no dejaría de conmoverte lo que voy á decir. Escúchame ahora, Hamlet. +Esparcióse la voz de que estando en mi jardín dormido me mordió una +serpiente. Todos los oídos de Dinamarca fueron groseramente engañados +con esta fabulosa invención; pero tú debes saber, mancebo generoso, que +la serpiente que mordió á tu padre hoy ciñe su corona. + +HAMLET.--¡Oh! Présago me lo decía el corazón. ¡Mi tío!... + +LA SOMBRA.--Sí, aquel incestuoso, aquel monstruo adúltero, valiéndose de +su talento diabólico, valiéndose de traidores dádivas... (¡Oh, talento y +dádivas malditas, que tal poder tenéis para seducir!) supo inclinar á su +deshonesto apetito la voluntad de la reina mi esposa, que yo creía tan +llena de virtud. ¡Oh, Hamlet, cuan grande fué su caída! Yo, cuyo amor +para con ella fué tan puro... yo, siempre tan fiel á los solemnes +juramentos que en nuestro desposorio le hice, yo fuí aborrecido, y se +rindió a aquel miserable, cuyas prendas eran en verdad harto inferiores +á las mías. Pero así como la virtud será incorruptible aunque la +disolución procure excitarla bajo divina forma, así la incontinencia, +aunque viviese unida á un ángel radiante, profanará con oprobio su +tálamo celeste... Pero ya me parece que percibo el ambiente de la +mañana. Debo ser breve. Dormía yo una tarde en mi jardín, según lo +acostumbraba siempre. Tu tío me sorprende en aquella hora de quietud, y +trayendo consigo una ampolla de licor venenoso, derrama en mi oído su +ponzoñosa destilación, la cual de tal manera es contraria á la sangre +del hombre, que semejante en la sutileza al mercurio, se dilata por +todas las entradas y conductos del cuerpo, y con súbita fuerza le ocupa, +cuajando la más pura y robusta sangre como la leche con las gotas +ácidas. Este efecto produjo inmediatamente en mí, y el cutis hinchado, +comenzó á despegarse á trechos con una especie de lepra en ásperas y +asquerosas costras. Así fué, que estando durmiendo perdí á manos de mi +hermano mismo mi corona, mi esposa y mi vida á un tiempo. Perdí la vida +cuando mi pecado estaba en todo su vigor, sin hallarme dispuesto para +aquel trance, sin haber recibido el pan eucarístico, sin haber sonado el +clamor de la agonía, sin lugar al reconocimiento de tanta culpa, +presentado al tribunal eterno con todas mis imperfecciones sobre mi +cabeza. ¡Oh, maldad horrible, horrible!... Si oyes la voz de la +naturaleza, no sufras, no, que el tálamo real de Dinamarca sea el lecho +de la lujuria y abominable incesto. Pero de cualquier modo que dirijas +la acción, no manches con delito el alma, previniendo ofensas á tu +madre. Abandona este cuidado al cielo; deja que aquellas agudas puntas, +que tiene fijas en su pecho, la hieran y atormenten. Adiós. Ya la +luciérnaga, amortiguando su aparente fuego, nos anuncia la proximidad +del día. Adiós, adiós. Acuérdate de mí. + + +ESCENA XIII + +HAMLET, y después HORACIO y MARCELO + + +HAMLET.--¡Oh vosotros, ejércitos celestiales! ¡oh tierra!... ¿y quién +más? ¿invocaré al infierno también?... ¡Eh! no... Deténte, corazón mío, +deténte; y vos, mis nervios, no así os debilitéis en un momento, +sostenedme robustos... ¡Acordarme de ti! Sí, alma infeliz, mientras haya +memoria en este agitado mundo. ¡Acordarme de ti! Sí, yo me acordaré y yo +borraré de mi fantasía todos los recuerdos frívolos, las sentencias de +los libros, las ideas é impresiones de lo pasado que la juventud y la +observación estamparon en ella. Tu precepto solo, sin mezcla de otra +cosa menos digna, vivirá escrito en el volumen de mi entendimiento. Sí, +por los cielos te lo juro... ¡Oh, mujer la más delincuente! ¡Oh, +malvado, malvado! ¡halagüeño y execrable malvado! Conviene que yo apunte +en este libro... (_Saca un libro de memorias y escribe en él._) Sí... +que un hombre puede halagar y sonreirse, y ser un malvado: á lo menos +estoy seguro de que en Dinamarca hay un hombre así, y éste es mi tío... +Sí, tú eres... ¡ Ah! pero la expresión que debo conservar es ésta: +«Adiós, adiós, acuérdate de mí». Yo he jurado acordarme. + +HORACIO (_gritando desde adentro_).--¡Señor! ¡señor! + +MARCELO (_gritando desde adentro_).--¡Hamlet! + +HORACIO.--Los cielos le asistan. + +HAMLET.--¡Oh! háganlo así. + +MARCELO.--¡Hola! ¡eh! señor. + +HAMLET.--¡Hola amigos, ¡eh! venid, venid acá + +(_Salen Horacio y Marcelo._) + +MARCELO.--¿Qué ha sucedido? + +HORACIO.--¿Qué noticias nos dais? + +HAMLET.--¡Oh! maravillosas. + +HORACIO.--Mi amado señor, decidlas. + +HAMLET.--No, que lo revelaréis. + +HORACIO.--No, yo os prometo que no haré tal. + +MARCELO.--Ni yo tampoco. + +HAMLET.--¿Creéis vosotros que pudiese haber cabido en el corazón +humano...? Pero ¿guardaréis secreto? + +LOS DOS.--Sí, señor, yo os lo juro. + +HAMLET.--No existe en toda Dinamarca un infame... que no sea un gran +malvado. + +HORACIO.--Pero no era necesario, señor, que un muerto saliera del +sepulcro á persuadirnos esa verdad. + +HAMLET.--Sí, cierto, tenéis razón; y por eso mismo, sin tratar más del +asunto, será bien despedirnos y separarnos; vosotros adonde vuestros +negocios ó vuestra inclinación os lleven... que todos tienen sus +inclinaciones y negocios, sean los que sean; y yo, ya lo sabéis, á mi +triste ejercicio, á rezar. + +HORACIO.--Todas esas palabras, señor, carecen de sentido y orden. + +HAMLET.--Mucho me pesa de haberos ofendido con ellas; sí, por cierto, me +pesa en el alma. + +HORACIO.--¡Oh! señor, no hay ofensa ninguna. + +HAMLET.--Sí, por san Patricio que sí la hay, y muy grande, Horacio... En +cuanto á la aparición... es un difunto venerable... sí, yo os lo +aseguro... Pero reprimid cuanto os fuese posible el deseo de saber lo +que ha pasado entre él y yo. ¡Ah, mis buenos amigos! yo os pido, pues +sois mis amigos y mis compañeros en el estudio y en las armas, que me +concedáis una corta merced. + +HORACIO.--Con mucho gusto, señor; decid cuál sea. + +HAMLET.--Que nunca revelaréis á nadie lo que habéis visto esta noche. + +LOS DOS.--A nadie lo diremos. + +HAMLET.--Pero es menester que lo juréis. + +HORACIO.--Os doy mi palabra de no decirlo. + +MARCELO.--Yo os prometo lo mismo. + +HAMLET.--Sobre mi espada. + +MARCELO.--Ved que ya lo hemos prometido. + +HAMLET.--Sí, sí, sobre mi espada. + +LA SOMBRA.--Juradlo. + + (_Se oirá la voz de la sombra, que suena á varias distancias debajo + de tierra. Hamlet y los demás, horrorizados, mudan de situación, + según lo indica el diálogo._) + +HAMLET.--¡Ah! ¿eso dices?... ¿Estás ahí, hombre de bien?... Vamos, ya le +oís hablar en lo profundo. ¿Queréis jurar? + +HORACIO.--Proponed la fórmula. + +HAMLET.--Que nunca diréis lo que habéis visto. Juradlo por mi espada. + +LA SOMBRA.--Juradlo. + +HAMLET.--_¿Hic et ubique?_ Mudaremos de lugar. Señores, acercaos aquí; +poned otra vez las manos en mi espada, y jurad por ella que nunca diréis +nada de esto que habéis oído y visto. + +LA SOMBRA.--Juradlo por su espada. + +HAMLET.--Bien has dicho, topo viejo, bien has dicho... Pero ¿cómo puedes +taladrar con tal prontitud los senos de la tierra, diestro minador? +Mudemos otra vez de puesto, amigos. + +HORACIO.--¡Oh! Dios de la luz y de las tinieblas, ¡qué extraño prodigio +es este! + +HAMLET.--Por eso como á un extraño debéis hospedarle y tenerle oculto. +Ello es, Horacio, que en el cielo y en la tierra hay más de lo que puede +soñar tu filosofía. Pero venid acá, y, como antes dije, prometedme (así +el cielo os haga felices) que por más singular y extraordinaria que sea +de hoy más mi conducta (puesto que acaso juzgaré á propósito afectar un +proceder del todo extravagante), nunca vosotros al verme así daréis nada +á entender, cruzando los brazos de esta manera, ó haciendo con la cabeza +este movimiento, ó con frases equívocas como: sí, sí, nosotros sabemos; +nosotros pudiéramos si quisiéramos... si gustáramos de hablar; hay tanto +que decir en eso; pudiera ser que... ó en fin, cualquiera otra expresión +ambigua, semejante á estas, por donde se infiera que vosotros sabéis +algo de mí. Juradlo: así en vuestras necesidades os asista el favor de +Dios. Juradlo. + +LA SOMBRA.--Jurad. + +HAMLET.--Descansa, descansa, agitado espíritu. Señores, yo me recomiendo +a vosotros con la mayor instancia, y creed que por más infeliz que +Hamlet se halle, Dios querrá que no le falten medios para manifestaros +la estimación y amistad que os profesa. Vámonos. Poned el dedo en la +boca, yo os lo ruego... La naturaleza está en desorden... ¡Iniquidad +execrable! ¡Oh! ¡nunca yo hubiera nacido para castigarla! Venid, vámonos +juntos. + + + + +ACTO II + + +ESCENA PRIMERA + +Sala en casa de Polonio + +POLONIO, REINALDO + + +POLONIO.--Reinaldo, entrégale este dinero y estas cartas. + +(_Le da un bolsillo y unas cartas._) + +REINALDO.--Así lo haré, señor. + +POLONIO.--Sería un admirable golpe de prudencia, que antes de verle te +informaras de su conducta. + +REINALDO.--En eso mismo estaba yo. + +POLONIO.--Sí, es muy buena idea, muy buena. Mira, lo primero has de +averiguar qué dinamarqueses hay en París, y cómo, en qué términos, con +quién y dónde están, á quién tratan, qué gastos tienen; y sabiendo por +estos rodeos y preguntas indirectas que conocen á mi hijo, entonces ve +en derechura á tu objeto, encaminando á él en particular tus +indagaciones. Haz como si le conocieras de lejos, diciendo: sí, conozco +á su padre, y á algunos amigos suyos, y aun á él un poco... ¿Lo has +entendido? + +REINALDO.--Sí, señor, muy bien. + +POLONIO.--Sí, le conozco un poco; pero... (has de añadir entonces) pero +no le he tratado. Si es el que yo creo, á fe que es bien calavera; +inclinado á tal ó tal vicio... y luego dirás de él cuanto quieras +fingir; digo, pero que no sean cosas tan fuertes que puedan deshonrarle. +Cuidado con eso. Habla sólo de aquellas travesuras, aquellas locuras y +extravíos comunes á todos que ya se reconocen por compañeros +inseparables de la juventud y la libertad. + +REINALDO.--Como el jugar, ¿eh? + +POLONIO.--Sí, el jugar, beber, esgrimir, jurar, disputar, putear... +Hasta esto bien puedes alargarte. + +REINALDO.--Y aun con eso hay harto para quitarle el honor. + +POLONIO.--No por cierto; además, que todo depende del modo que le +acuses. No debes achacarle delitos escandalosos, ni pintarle como un +joven abandonado enteramente a la disolución; no, no es ésa mi idea. Has +de insinuar sus defectos con tal arte, que parezcan nulidades producidas +de falta de sujeción, y no otra cosa, extravíos de una imaginación +ardiente, ímpetus nacidos de la efervescencia general de la sangre. + +REINALDO.--Pero, señor... + +POLONIO.--¡Ah! tú querrás saber con qué fin debes hacer esto, ¿eh? + +REINALDO.--Gustaría de saberlo. + +POLONIO.--Pues, señor, mi fin es éste, y creo que es proceder con mucha +cordura. Cargando estas pequeñas faltas sobre mi hijo (como ligeras +manchas de una obra preciosa), ganarás por medio de la conversación la +confianza de aquél a quien pretendas examinar. Si él está persuadido de +que el muchacho tiene los mencionados vicios que tú le imputas, no dudes +que él convenga con tu opinión, diciendo: señor mío, ó amigo, ó +caballero, en fin, según el título ó dictado de la persona ó del país... + +REINALDO.--Sí, ya estoy. + +POLONIO.--Pues entonces él dice... dice... ¿Qué iba yo a decir ahora...? +Algo iba yo a decir. ¿En qué estábamos? + +REINALDO.--En que él concluirá diciendo al amigo ó al caballero... + +POLONIO.--Sí, concluirá diciendo... es verdad... así te dirá +precisamente: Es verdad, yo conozco á ese mozo, ayer le ví, ó cualquier +otro día, ó en tal y tal ocasión, con éste ó con aquel sujeto; y allí, +como habéis dicho, le ví que jugaba, allá le encontré en una comilona, +acullá en una quimera sobre el juego de pelota, y... (puede ser que +añada) le he visto entrar en una casa pública, _videlicet_, en un +burdel, ó cosa tal. ¿Lo entiendes ahora? Con el anzuelo de la mentira +pescarás la verdad, que así es como nosotros los que tenemos talento y +prudencia solemos conseguir por indirectas el fin directo, usando de +artificios y disimulación. Así lo harás con mi hijo, según la +instrucción y advertencias que acabo de darte. ¿Me has entendido? + +REINALDO.--Sí, señor, quedo enterado. + +POLONIO.--Pues adiós, buen viaje. + +REINALDO.--Señor... + +POLONIO.--Examina por ti mismo sus inclinaciones. + +REINALDO.--Así lo haré. + +POLONIO.--Dejándole que obre libremente. + +REINALDO.--Está bien, señor. + +POLONIO.--Adiós. + + +ESCENA II + +POLONIO, OFELIA + + +POLONIO.--Y bien, Ofelia, ¿qué hay de nuevo? + +OFELIA.--¡Ay, señor, que he tenido un susto muy grande! + +POLONIO.--¿Con qué motivo? Por Dios que me lo digas. + +OFELIA.--Yo estaba haciendo labor en mi cuarto, cuando el príncipe +Hamlet, la ropa desceñida, sin sombrero en la cabeza, sucias las medias, +sin atar, caídas hasta los pies, pálido como su camisa, las piernas +trémulas, el semblante triste como si hubiera salido del infierno para +anunciar horror... se presenta delante de mí. + +POLONIO.--Loco, sin duda por tus amores, ¿eh? + +OFELIA.--Yo, señor, no lo sé; pero en verdad lo temo. + +POLONIO.--¿Y qué te dijo? + +OFELIA.--Me asió una mano y me la apretó fuertemente. Apartóse después á +la distancia de su brazo, y poniendo así la otra mano sobre su frente, +fijó la vista en mi rostro recorriéndole con atención, como si hubiera +de retratarle. De este modo permaneció largo rato, hasta que por último +sacudiéndome ligeramente el brazo, y moviendo tres veces la cabeza abajo +y arriba, exhaló un suspiro tan profundo y triste, que pareció +deshacérsele en pedazos el cuerpo y dar fin á su vida. Hecho esto, me +dejó, y levantada la cabeza comenzó á andar, sin valerse de los ojos +para hallar el camino; salió de la puerta sin verla, y al pasar por ella +fijó la vista en mí. + +POLONIO.--Ven, conmigo; quiero ver al rey. Ese es un verdadero éxtasis +de amor, que siempre fatal á sí mismo en un exceso violento, inclina la +voluntad á empresas temerarias, más que ninguna otra pasión de cuantas +debajo del cielo combaten nuestra naturaleza. Mucho siento este +accidente. Pero dime, ¿le has tratado con dureza en estos últimos días? + +OFELIA.--No, señor: sólo en cumplimiento de lo que mandasteis, le he +devuelto sus cartas, y me he negado á sus visitas. + +POLONIO.--Y eso basta para haberle trastornado así. Me pesa no haber +juzgado con más acierto de su pasión. Yo temí que era sólo un artificio +suyo para perderte... ¡Sospecha indigna! ¡Eh! Tan propio parece de la +edad anciana pasar más allá de lo justo en sus conjeturas, como lo es en +la juventud la falta de previsión. Vamos á ver al rey. Conviene que lo +sepa. Si le callo este amor, sería más grande el sentimiento que pudiera +causarte teniéndole oculto, que el disgusto que recibirá al saberlo. +Vamos. + + +ESCENA III + +Salón de palacio + +CLAUDIO, GERTRUDIS, RICARDO, GUILLERMO, acompañamiento + + +CLAUDIO.--Bien venido, Guillermo; y tú también, querido Ricardo. Además +de lo mucho que se me dilata el veros, la necesidad que tengo de +vosotros me ha determinado á solicitar vuestra venida. Algo habéis oído +ya de la transformación de Hamlet. Así puedo llamarla, puesto que ni en +lo interior ni en lo exterior se parece nada al que antes era; ni llego +á imaginar qué otra causa haya podido privarle así de la razón, si ya no +es la muerte de su padre. Yo os ruego á entrambos, pues desde la primera +infancia os habéis criado con él, y existe entre vosotros aquella +intimidad nacida de la igualdad en los años y el genio, que tengáis á +bien deteneros en mi corte algunos días. Acaso el trato vuestro +restablecerá su alegría; y aprovechando las ocasiones que se presenten, +ved cuál sea la ignorada aflicción que así le consume, para que +descubriéndola procuremos su alivio. + +GERTRUDIS.--El ha hablado mucho de vosotros, mis buenos señores, y estoy +segura de que no se hallarán otros dos sujetos á quienes él profese +mayor cariño. Si tanta fuese vuestra bondad, que gustéis de pasar con +nosotros algún tiempo para contribuir al logro de mi esperanza, vuestra +asistencia será remunerada como corresponde al agradecimiento de un rey. + +RICARDO.--VV. MM. tienen soberana autoridad en nosotros, y en vez de +rogar deben mandarnos. + +GUILLERMO.--Uno y otro obedeceremos, y postramos á vuestros pies, con el +más puro afecto, el celo de serviros que nos anima. + +CLAUDIO.--Muchas gracias, cortés Guillermo. Gracias, Ricardo. + +GERTRUDIS.--Os quedo muy agradecida, señores, y os pido que veáis cuanto +antes á mi doliente hijo. (_A los criados._) Conduzca alguno de vosotros +á estos caballeros adonde Hamlet se halle. + +GUILLERMO.--Haga el cielo que nuestra compañía y nuestros conatos puedan +serle agradables y útiles. + +GERTRUDIS.--Sí. Amén. + + +ESCENA IV + +CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, acompañamiento + + +POLONIO.--Señor: los embajadores enviados a Noruega han vuelto ya en +extremo contentos. + +CLAUDIO.--Siempre has sido tú padre de buenas nuevas. + +POLONIO.--¡Oh! sí, ¿no es verdad? Y os puedo asegurar, venerado señor, +que mis acciones y mi corazón no tienen otro objeto que el servicio de +Dios y el de mi rey; y si ese talento mío no ha perdido enteramente +aquel seguro olfato con que supo siempre rastrear asuntos políticos, +pienso haber descubierto ya la verdadera causa de la locura del +príncipe. + +CLAUDIO.--Pues dínosla, que estoy impaciente de saberla. + +POLONIO.--Será bien que deis primero audiencia á los embajadores: mi +informe servirá de postres a este gran festín. + +CLAUDIO.--Tú mismo puedes ir á cumplimentarlos é introducirlos. (_Vase +Polonio._) Dice que ha descubierto, amada Gertrudis, la causa verdadera +de la indisposición de tu hijo. + +GERTRUDIS.--¡Ah! yo dudo que él tenga otra mayor que la muerte de su +padre y nuestro acelerado casamiento. + +CLAUDIO.--Yo sabré examinarle. + + +ESCENA V + +CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, VOLTIMAN, CORNELIO, acompañamiento + + +CLAUDIO.--Bien venidos, amigos. Dí, Voltiman, ¿qué respondió nuestro +hermano el rey de Noruega? + +VOLTIMAN.--Corresponde con la más sincera amistad á vuestras atenciones +y á vuestro ruego. Así que llegamos mandó suspender los armamentos que +hacía su sobrino, fingiendo ser preparativos contra el polaco; pero +mejor informado después halló ser cierto que se dirigían en ofensa +vuestra. Indignado de que abusaran así de la impotencia á que le han +reducido su edad y sus males, envió estrechas órdenes á Fortimbrás, que +sometiéndose prontamente á las reprensiones del tío, le ha jurado por +último que nunca más tomará las armas contra V. M. Satisfecho de este +procedimiento el anciano rey, le señala sesenta mil escudos anuales, y +le permite emplear contra Polonia las tropas que había levantado. A este +fin os ruega concedáis paso libre por vuestros estados al ejército +prevenido para tal empresa, bajo las condiciones de recíproca seguridad, +expresadas aquí. + +(_Saca unos papeles y se los da a Claudio._) + +CLAUDIO.--Está bien: leeré en tiempo más oportuno sus proposiciones, y +reflexionaré lo que debo en este caso responderle. Entre tanto os doy +gracias por el feliz desempeño de vuestro encargo. Descansad. A la noche +seréis conmigo en el festín. Tendré gusto de veros. + + +ESCENA VI + +CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO + + +POLONIO.--Este asunto se ha concluído muy bien. (_Claudio hace una seña, +y se retira el acompañamiento_). Mi soberano, y vos, señora: explicar lo +que es la dignidad de un monarca, las obligaciones del vasallo, por qué +el día es día, noche la noche, y tiempo el tiempo. Así pues, como quiera +que la brevedad es el alma del talento, y que nada hay más enfadoso que +los rodeos y perífrasis... seré muy breve. Vuestro noble hijo está loco; +y le llamo loco, porque, si en rigor se examina, ¿qué otra cosa es la +locura sino estar uno enteramente loco? Pero dejando esto aparte... + +GERTRUDIS.--Al caso, Polonio, al caso, y menos artificios. + +POLONIO.--Yo os prometo, señora, que no me valgo de artificio alguno; +¡es cierto que él está loco! es cierto que es lástima, y es lástima que +sea cierto; pero dejemos á un lado pueril antítesis, que no quiero usar +de artificios. Convengamos pues en que está loco, y ahora falta +descubrir la causa de este efecto, ó por decir, la causa de este +defecto; porque este efecto defectuoso nace de una causa, y así resta +considerar lo restante. Yo tengo una hija... la tengo mientras es mía: +que en prueba de su respeto y sumisión... notad lo que os digo... me ha +entregado esta carta. (_Saca una carta y lee en ella los pedazos que +indica el diálogo._) Ahora resumid los hechos y sacaréis la +consecuencia. «Al ídolo celestial de mi alma, á la sin par Ofelia»... Es +una alta frase... una falta de frase sin par... Es una falta de frase, +pero oíd lo demás. _Estas letras destinadas á que tu blanco y hermoso +pecho las guarde: estas_... + +GERTRUDIS.--¿Y esa carta se la ha enviado Hamlet? + +POLONIO.--¡Bueno por cierto! Esperad un poco, seré muy fiel. + + _Duda que son de fuego las estrellas, + duda si al sol el movimiento falta, + duda lo cierto, admite lo dudoso; + pero no dudes de mi amor las ansias._ + + _Estos versos aumentan mi dolor, querida Ofelia; ni sé tampoco + expresar mis penas con arte; pero cree que te amo en extremo, con + el mayor extremo posible. Adiós. Tuyo siempre, mi adorada niña, + mientras esta máquina exista._--HAMLET. + +Mi hija, en fuerza de su obediencia, me ha hecho ver esta carta, y +además me ha contado las solicitudes del príncipe, según han ocurrido, +con todas las circunstancias del tiempo, el lugar y el modo. + +CLAUDIO.--Y ella ¿cómo ha recibido su amor? + +POLONIO.--¿En qué opinión me tenéis? + +CLAUDIO.--En la de un hombre honrado y veraz. + +POLONIO.--Y me complazco en probaros que lo soy. Pero ¿qué hubierais +pensado de mí, si cuando he visto que tomaba vuelo este ardiente amor... +porque os puedo asegurar que aun antes que mi hija me hablase, ya lo +había yo advertido?... ¿qué hubiera pensado de mí V. M. y la reina que +está presente si hubiera tolerado este galanteo? ¿Si haciéndome +violencia á mí propio hubiera permanecido silencioso y mudo, mirándolo +con indiferencia? ¿Qué hubierais pensado de mí? No, señor, yo he ido en +derechura al asunto, y le dije a la niña, ni más ni menos: hija, el +señor Hamlet es un príncipe muy superior á tu esfera... Esto no debe +pasar adelante. Y después le mandé que se encerrase en su estancia, sin +admitir recados ni recibir presentes. Ella ha sabido aprovecharse de mis +preceptos, y el príncipe... (para abreviar la historia) al verse +desdeñado, comenzó á padecer melancolías, después inapetencia, después +vigilias, después debilidad, después aturdimiento, y después (por una +graduación natural) la locura que le saca de sí, y que todos nosotros +lloramos. + +CLAUDIO.--¿Creéis, señora, que esto haya pasado así? + +GERTRUDIS.--Me parece bastante probable. + +POLONIO.--¿Ha sucedido alguna vez... (tendría gusto de saberlo) que yo +haya dicho positivamente: «Esto hay», y que haya resultado lo contrario? + +CLAUDIO.--No se me acuerda. + +POLONIO.--Pues separadme ésta de éste (_señalando la cabeza y el +cuello_) si otra cosa hubiere en el asunto... ¡Ah! por poco que las +circunstancias me ayuden, yo descubriré la verdad donde quiera que se +oculte, aunque el centro de la tierra la sepultara. + +CLAUDIO.--¿Y cómo te parece que pudiéramos hacer nuevas indagaciones? + +POLONIO.--Bien sabéis que el príncipe suele pasearse algunas veces por +esa galería cuatro horas enteras. + +GERTRUDIS.--Es verdad, así suele hacerlo. + +POLONIO.--Pues cuando él venga, yo haré que mi hija le salga al paso. +Vos y yo nos ocultaremos detrás de los tapices, para observar lo que +hace al verla. Si él no la ama y no es ésta la causa de haber perdido el +juicio, despedidme de vuestro lado y de vuestra corte, y enviadme á una +alquería á guiar un arado. + +CLAUDIO.--Sí, y lo quiero averiguar. + +GERTRUDIS.--Pero, ¿veis? ¡Qué lástima! Leyendo viene el infeliz. + +POLONIO.--Retiraos, yo os lo suplico: retiraos entrambos, que le quiero +hablar si me dais licencia. + + +ESCENA VII + +POLONIO, HAMLET + + +POLONIO.--¿Cómo os va, mi buen señor? + +(_Hamlet sale leyendo un libro._) + +HAMLET.--Bien, á Dios gracias. + +POLONIO.--¿Me conocéis? + +HAMLET.--Perfectamente. Tú vendes peces. + +POLONIO.--¿Yo? No, señor. + +HAMLET.--Así fueras honrado. + +POLONIO.--¿Honrado decís? + +HAMLET.--Sí, señor, que lo digo. El ser honrado, según va el mundo, es +lo mismo que ser escogido uno entre diez mil. + +POLONIO.--Todo eso es verdad. + +HAMLET.--Si el sol engendra gusanos en un perro muerto, y aunque es un +dios, alumbra benigno con sus rayos á un cadáver corrupto... ¿No tienes +una hija? + +POLONIO.--Sí, señor, una tengo. + +HAMLET.--Pues no la dejes pasear al sol. La concepción es una bendición +del cielo, pero no del modo en que tu hija podrá concebir. Cuida mucho +de esto, amigo. + +POLONIO.--Pero ¿qué queréis decir con eso? Siempre está pensando en mi +hija. No obstante, al principio no me conoció... Dice que vendo peces... +¡Está rematado, rematado!... Y en verdad que yo también, siendo mozo, me +vi muy trastornado por el amor... casi tanto como él. Quiero hablarle +otra vez. ¿Qué estáis leyendo? + +HAMLET.--Palabras, palabras, todo palabras. + +POLONIO.--¿Y de qué se trata? + +HAMLET.--¿Entre quién? + +POLONIO.--Digo que de qué trata el libro que leéis. + +HAMLET.--De calumnias. Aquí dice el malvado satírico, que los viejos +tienen la barba blanca, las caras con arrugas, que vierten de sus ojos +ámbar abundante y goma de ciruela, que padecen gran debilidad de piernas +y mucha falta de entendimiento. Todo lo cual, señor mío, aunque yo plena +y eficazmente lo creo, con todo eso, no me parece bien hallarlo afirmado +en tales términos; porque al fin vos seríais sin duda tan joven como yo, +si os fuera posible andar hacia atrás como el cangrejo. + +POLONIO.--Aunque todo es locura, no deja de observar método en lo que +dice. ¿Queréis venir, señor, adonde no os dé el aire? + +HAMLET.--¿Adónde? ¿A la sepultura? + +POLONIO.--Cierto que allí no da el aire. ¡Con qué agudeza responde +siempre! Estos golpes felices son frecuentes en la locura, cuando en el +estado de razón y salud tal vez no se logran. Voyle a dejar; y disponer +al instante el careo entre él y mi hija. Señor, si me dais licencia de +que me vaya... + +HAMLET.--No me puedes pedir cosa que con más gusto te conceda, +exceptuando la vida, eso sí, exceptuando la vida. + +POLONIO.--Adiós, señor. + +HAMLET.--¡Fastidiosos y extravagantes viejos! + +POLONIO (_á Guillermo y Ricardo, que salen por donde él se va_).--Si +buscáis al príncipe, vedle ahí. + + +ESCENA VIII + +HAMLET, RICARDO, GUILLERMO + + +RICARDO.--Buenos días, señor. + +GUILLERMO.--Dios guarde á V. A. + +RICARDO.--Mi venerado príncipe. + +HAMLET.--¡Oh, buenos amigos! ¿Cómo va? ¡Guillermo, Ricardo, guapos +mozos! ¿Cómo va? ¿Qué se hace de bueno? + +RICARDO.--Nada, señor: pasamos una vida muy indiferente. + +GUILLERMO.--Nos creemos felices en no ser demasiado felices. No, no +servimos de airón al tocado de la fortuna. + +HAMLET.--¿Ni de suelas á su calzado? + +RICARDO.--Ni uno, ni otro. + +HAMLET.--En tal caso estaréis colocados hacia su cintura: allí es el +centro de los favores. + +GUILLERMO.--Cierto, como privados suyos. + +HAMLET.--Pues allí en lo más oculto... ¡Ah! dices bien, ella es una +prostituta... ¿Qué hay de nuevo? + +RICARDO.--Nada, sino que ya los hombres van siendo buenos. + +HAMLET.--Señal que el día del juicio va á venir pronto. Pero vuestras +noticias no son ciertas... Permitid que os pregunte más particularmente: +¿por qué delitos os ha traído aquí vuestra mala suerte á vivir en +prisión? + +GUILLERMO.--¿En prisión decís? + +HAMLET.--Sí: Dinamarca es una cárcel. + +RICARDO.--También el mundo lo será. + +HAMLET.--Y muy grande, con muchas guardas, encierros y calabozos; y +Dinamarca es uno de los peores. + +RICARDO.--Nosotros no éramos de esa opinión. + +HAMLET.--Para vosotros podrá no serlo, porque nada hay bueno ni malo +sino en fuerza de nuestra fantasía. Para mí es una verdadera cárcel. + +RICARDO.--Será vuestra ambición la que os le figura tal: la grandeza de +vuestro ánimo le hallará estrecho. + +HAMLET.--¡Oh, Dios mío! Yo pudiera estar encerrado en la cáscara de una +nuez, y creerme soberano de un estado inmenso.... Pero estos sueños +terribles me hacen infeliz. + +RICARDO.--Todos esos sueños son ambición, y todo cuanto al ambicioso le +agita no es más que la sombra de un sueño. + +HAMLET.--El sueño en sí no es más que una sombra. + +RICARDO.--Ciertamente, y yo considero la ambición por tan ligera y vana, +que me parece la sombra de una sombra. + +HAMLET.--De donde resulta que los mendigos son cuerpos, y los monarcas y +héroes agigantados, sombras de los mendigos... Iremos un rato á la +corte, señores, porque á la verdad no tengo la cabeza para discurrir. + +LOS DOS.--Os iremos sirviendo. + +HAMLET.--¡Oh! no se trate de eso. No os quiero confundir con mis +criados, que, á fe de hombre de bien, me sirven indignamente. Pero +decidme, por nuestra amistad antigua: ¿qué hacéis en Elsingor? + +RICARDO.--Señor, hemos venido únicamente á veros. + +HAMLET.--Tan pobre soy, que aun de gracias estoy escaso: no obstante, +agradezco vuestra fineza... Bien que os puedo asegurar que mis gracias, +aunque se paguen á ochavo, se pagan mucho. ¿Y quién os ha hecho venir? +¿Es libre esta visita? ¿Me la hacéis por vuestro gusto propio? Vaya, +habladme con franqueza; vaya, decídmelo. + +GUILLERMO.--¿Y qué os hemos de decir, señor? + +HAMLET.--Todo lo que haya acerca de esto. A vosotros os envían sin duda, +y en vuestros ojos hallo una especie de confesión, que toda vuestra +reserva no puede desmentir. Yo sé que el bueno del rey y también la +reina os han mandado que vengáis. + +RICARDO.--Pero ¿á qué fin? + +HAMLET.--Eso es lo que debéis decirme. Pero os pido por los derechos de +nuestra amistad, por la conformidad de nuestros años juveniles, por las +obligaciones de nuestro no interrumpido afecto, por todo aquello, en +fin, que sea para vosotros más grato y respetable, que me digáis con +sencillez la verdad. ¿Os han mandado venir, ó no? + +RICARDO (_mirando á Guillermo_).--¿Qué dices tú? + +HAMLET.--Ya os he dicho que lo estoy viendo en vuestros ojos: si me +estimáis de veras, no hay que desmentirlos. + +GUILLERMO.--Pues, señor, es cierto: nos han hecho venir. + +HAMLET.--Y yo os voy á decir el motivo: así me anticiparé á vuestra +propia confesión, sin que la fidelidad que debéis al rey y la reina +quede por vosotros ofendida. Yo he perdido de poco tiempo á esta parte, +sin saber la causa, toda mi alegría, olvidando mis ordinarias +ocupaciones; y este accidente ha sido tan funesto á mi salud, que la +tierra, esa divina máquina, me parece un promontorio estéril; ese dosel +magnífico de los cielos, ese hermoso firmamento que veis sobre nosotros, +esa techumbre majestuosa sembrada de doradas luces, no otra cosa me +parece que una desagradable y pestífera multitud de vapores. ¡Qué +admirable fábrica es la del hombre! ¡Qué noble su razón! ¡Qué infinitas +sus facultades! ¡Qué expresivo y maravilloso en su forma y sus +movimientos! ¡Qué semejante á un ángel en sus acciones! Y en su +espíritu, ¡qué semejante a Dios! El es, sin duda lo más hermoso de la +tierra, el más perfecto de todos los animales. Pues no obstante, ¿qué +juzgáis que es en mi estimación ese purificado polvo? El hombre no me +deleita... ni menos la mujer... bien que ya veo en vuestra sonrisa que +aprobáis mi opinión. + +RICARDO.--En verdad, señor, que no habéis acertado mis ideas. + +HAMLET.--Pues ¿por qué te reías cuando dije que no me deleita el +hombre? + +RICARDO.--Me reí al considerar, puesto que los hombres no os deleitan, +qué comidas de cuaresma daréis á los cómicos que hemos hallado en el +camino, y están ahí deseando emplearse en servicio vuestro. + +HAMLET.--El que hace de rey sea muy bien venido; S. M. recibirá mis +obsequios como es de razón: el arrojado caballero sacará á lucir su +espada y su broquel, el enamorado no suspirará en balde, el que hace de +loco acabará su papel en paz, el patán dará aquellas risotadas con que +sacude los pulmones áridos, y la dama expresará libremente su pasión, ó +las interrupciones del verso hablarán por ella. ¿Y qué cómicos son? + +RICARDO.--Los que más os agradan regularmente. La compañía trágica de +nuestra ciudad. + +HAMLET.--¿Y por qué andan vagando así? ¿No les sería mejor para su +reputación y sus intereses establecerse en alguna parte? + +RICARDO.--Creo que los últimos reglamentos se lo prohiben. + +HAMLET.--¿Son hoy tan bien recibidos como cuando yo estuve en la ciudad? +¿Acude siempre el mismo concurso? + +RICARDO.--No; señor; no, por cierto. + +HAMLET.--¿Y en qué consiste? ¿Se han echado á perder? + +RICARDO.--No, señor. Ellos han procurado seguir siempre su acostumbrado +método; pero hay aquí una cría de chiquillos, vencejos chillones, que +gritando en la declamación fuera de propósito, son por esto mismo +palmoteados hasta el exceso. Esta es la diversión del día; y tanto han +denigrado los espectáculos ordinarios (como ellos los llaman), que +muchos caballeros de espada en cinta, atemorizados de las plumas de +ganso de este teatro, rara vez se atreven á poner el pie en los otros. + +HAMLET.--¡Oiga! ¿Conque son muchachos? ¿Y quién los sostiene? ¿Qué +sueldo les dan? ¿Abandonarán el ejercicio cuando pierdan la voz para +cantar? Y cuando tengan que hacerse cómicos ordinarios, como parece +verosímil que suceda, si carecen de otros medios, ¿no dirán entonces que +sus compositores los han perjudicado, haciéndolos declamar contra la +profesión misma que han tenido que abrazar después? + +RICARDO.--Lo cierto es que han ocurrido ya muchos disgustos por ambas +partes, y la nación ve sin escrúpulo continuarse la discordia entre +ellos. Ha habido tiempo en que el dinero de las piezas no se cobraba +hasta que el poeta y el cómico reñían y se hartaban de bofetones. + +HAMLET.--¿Es posible? + +GUILLERMO.--¡Oh, si lo es! Como que ha habido ya muchas cabezas rotas. + +HAMLET.--Y qué, ¿los chicos han vencido en esas peleas? + +RICARDO.--Cierto que sí, y se hubieran burlado del mismo Hércules con +maza y todo. + +HAMLET.--No es extraño. Ya veis mi tío, rey de Dinamarca. Los que se +mofaban de él mientras vivió mi padre, ahora dan veinte, cuarenta y aun +cien ducados por su retrato de miniatura. En esto hay algo que es más +que natural, si la filosofía pudiera describirlo. + +GUILLERMO.--Ya están ahí los cómicos. + +HAMLET.--Pues, caballeros, muy bien venidos á Elsingor; acercaos aquí, +dadme las manos. Las señales de una buena acogida consisten por lo común +en ceremonias y cumplimientos; pero permitid que os trate así, porque os +hago saber que yo debo recibir muy bien á los cómicos en lo exterior, y +no quisiera que las distinciones que á ellos les haga pareciesen mayores +que las que os hago á vosotros. Bien venidos... Pero mi tío padre, y mi +madre tía, á fe á fe, que se equivocan mucho. + +GUILLERMO.--¿En qué, señor? + +HAMLET.--Yo no estoy loco, sino cuando sopla el nordeste; pero cuando +corre el sur, distingo muy bien un huevo de una castaña. + + +ESCENA IX + +POLONIO y dichos + + +POLONIO.--Dios os guarde, señores. + +HAMLET.--Oye aquí, Guillermo, y tú también... un oyente á cada lado. +¿Veis aquel vejestorio que acaba de entrar? Pues aun no ha salido de +mantillas. + +RICARDO.--O acaso habrá vuelto á ellas, porque según se dice, la vejez +es segunda infancia. + +HAMLET.--Apostaré que me viene á hablar de los cómicos, tened cuidado... +Pues, señor, tú tienes razón; eso fué el lunes por la mañana, no hay +duda. + +POLONIO.--Señor, tengo que daros una noticia. + +HAMLET.--Señor, tengo que daros una noticia. (_Imitando la voz de +Polonio_). Cuando Roscio era actor en Roma... + +POLONIO.--Señor, los cómicos han venido. + +HAMLET.--¡Tuh! ¡tuh! ¡tuh! + +POLONIO.--Como soy hombre de bien que sí. + +HAMLET.--Cada actor viene caballero en burro. + + (_Hamlet declama este verso en tono trágico y los que dice poco + después_). + +POLONIO.--Estos son los más excelentes actores del mundo, así en la +tragedia como en la comedia, historia ó pastoral, en lo cómico-pastoral, +histórico-pastoral, trágico-histórico, tragi-cómico-histórico-pastoral, +escena indivisible, poema ilimitado... ¡Qué! Para ellos ni Séneca es +demasiado grave, ni Plauto demasiado ligero, y en cuanto á las reglas de +composición y a la franqueza cómica, éstos son los únicos. + +HAMLET.--¡Oh Jefté, juez de Israel!... + ¡Qué tesoro poseíste! + +POLONIO.--¿Y qué tesoro era el suyo, señor? + +HAMLET.--¿Qué tesoro? + + No más que una hermosa hija + á quien amaba en extremo. + +POLONIO.--Siempre pensando en mi hija. + +HAMLET.--¿No tengo razón, anciano Jefté? + +POLONIO.--Señor, si me llamáis Jefté, cierto es que tengo una hija á +quien amo en extremo. + +HAMLET.--¡Oh! no es eso lo que sigue. + +POLONIO.--Pues ¿qué sigue, señor? + +HAMLET.--Esto: + +No hay más suerte que Dios, ni más destino. Y luego, ya sabes: + + Que cuanto nos sucede El lo previno. + +Lee la primera línea de aquella devota canción, y ella sola te +manifestará lo demás. Pero, ¿veis? Ahí vienen otros á hablar por mí. + + +ESCENA X + +HAMLET, RICARDO, GUILLERMO, POLONIO y cuatro cómicos + + +HAMLET.--Bien venidos, señores; me alegro de veros á todos tan buenos. +Bien venidos... ¡Oh! ¡oh camarada antiguo! mucho se te ha arrugado la +cara desde la última vez que te vi. ¿Vienes á Dinamarca á hacerme +parecer viejo á mí también? ¡Y tú, mi niña, oiga! ya eres una señorita; +por la Virgen, que ya está vuesamerced una cuarta más cerca del cielo +desde que no la he visto. Dios quiera que tu voz, semejante á una pieza +de oro falso, no se descubra al echarla en el crisol. Señores, muy bien +venidos todos. Pero, amigos, yo voy en derechura al caso, y corro detrás +del primer objeto que se me presenta, como halconero francés. Yo quiero +al instante una relación. Sí, veamos alguna prueba de vuestra habilidad. +Vaya un pasaje afectuoso. + +CÓMICO 1.º--¿Y cuál queréis, señor? + +HAMLET.--Me acuerdo de haberte oído en otro tiempo una relación que +nunca se ha representado al público, ó una sola vez cuando más... Sí, y +me acuerdo también que no agradaba á la multitud; no era ciertamente +manjar para el vulgo. Pero á mí me pareció entonces, y aun á otros cuyo +dictamen vale más que el mío, una excelente pieza, bien dispuesta la +fábula, y escrita con elegancia y decoro. No faltó, sin embargo, quien +dijo que no había en los versos toda la sal necesaria para sazonar el +asunto, y que lo insignificante del estilo anunciaba poca sensibilidad +en el autor; bien que no dejaban de tenerla por obra escrita con método, +instructiva y elegante, y más brillante que delicada. Particularmente me +gustó mucho en ella una relación que Eneas hace á Dido, y sobre todo +cuando habla de muerte de Príamo. Si la tienes en la memoria... empieza +por aquel verso... deja, deja, veré si me acuerdo. + + Pirro feroz como la hircana tigre... + + (_Todos los versos de esta escena los dicen con declamación + trágica_). + +No es este; pero empieza con Pirro... ¡ah!... + + Pirro feroz, con pavonadas armas, + negras como su intento, reclinado + dentro en los senos del caballo enorme, + á la lóbrega noche parecía. + Ya su terrible, ennegrecido aspecto + mayor espanto da. Todo lo tiñe + de la cabeza al pie caliente sangre + de ancianos y matronas, de robustos + mancebos y de vírgenes, que abrasa + el fuego de inflamados edificios + en confuso montón; á cuya horrenda + luz que despiden, el caudillo insano + muerte y estrago esparce. Ardiendo en ira, + cubierto de cuajada sangre, vuelve + los ojos, al carbunclo semejantes, + y busca, instado de infernal venganza, + al viejo abuelo Príamo... + +Prosigue tú. + +POLONIO.--¡Muy bien declamado, á fe mía! con buen acento y bella +expresión. + +CÓMICO 1.º-- Al momento + le ve lidiando, ¡resistencia breve! + contra los griegos; su temida espada + rebelde al brazo ya, le pesa inútil. + Pirro, de furias lleno, le provoca + á liza desigual; herirle intenta, + y el aire solo del funesto acero + postra al débil anciano. Y cual si fuese + a tanto golpe el Ilïon sensible, + al suelo desplomó sus techos altos, + ardiendo en llamas, y al rumor suspenso. + Pirro... ¿Le veis? la espada que venía + á herir del teucro la nevada frente + se detiene en los aires, y él inmoble, + absorto y mudo y sin acción su enojo, + la imagen de un tirano representa + que figuró el pincel. Mas como suele + tal vez el cielo en tempestad obscura + parar su movimiento, de los aires + el ímpetu cesar, y en silenciosa + quietud de muerte reposar el orbe, + hasta que el trueno, con horror zumbando, + rompe la alta región; así un instante + suspensa fué la cólera de Pirro, + y así, dispuesto á la venganza, el duro + combate renovó. No más tremendo + golpe en las armas de Mavorte eternas + dieron jamás los cíclopes tostados, + que sobre el triste anciano la cuchilla + sangrienta dió del sucesor de Aquiles. + ¡Oh fortuna falaz!... Vos, poderosos + dioses, quitadle su dominio injusto; + romped los rayos de su rueda y calces, + y el eje circular desde el Olimpo + caiga en pedazos del abismo al centro. + +POLONIO.--Es demasiado largo. + +HAMLET.--Lo mismo dirá de tus barbas el barbero. Prosigue. Este sólo +gusta de ver bailar ó de oir cuentos de alcahuetas, ó si no se duerme. +Prosigue con aquello de Hécuba. + +CÓMICO 1.º--Pero quien viese ¡oh vista dolorosa! la mal ceñida reina... + +HAMLET.--¡La mal ceñida reina! + +POLONIO.--Esto es bueno, mal ceñida reina, ¡bueno! + +Cómico 1.º--Pero quien viese ¡oh vista dolorosa! + la mal ceñida reina, el pie desnudo, + girar de un lado al otro, amenazando + extinguir con sus lágrimas el fuego... + En vez de vestidura rozagante + cubierto el seno, harto fecundo un día, + con las ropas del lecho arrebatadas + (ni a más le dió lugar el susto horrible), + rasgado un velo en su cabeza, donde + antes resplandeció corona augusta... + ¡Ay! quien la viese, á los supremos hados + con lengua venenosa execraría. + Los dioses mismos, si a piedad los mueve + el linaje mortal, dolor sintieran + de verla, cuando al implacable Pirro + halló esparciendo en trozos con su espada + del muerto esposo los helados miembros. + Lo ve, y exclama con gemido triste, + bastante á conturbar allá en su altura + las deidades de Olimpo, y los brillantes + ojos del cielo humedecer en lloro. + +POLONIO.--Ved cómo muda de color, y se le han saltado las lágrimas. No, +no prosigáis. + +HAMLET.--Basta ya, presto me dirás lo que falta. Señor mío, es menester +hacer que estos cómicos se establezcan, ¿lo entiendes? y agasajarlos +bien. Ellos son sin duda el epítome histórico de los siglos, y más te +valdrá tener después de muerto un mal epitafio que una mala reputación +entre ellos mientras vivas. + +POLONIO.--Yo, señor, los trataré conforme á sus méritos. + +HAMLET.--¡Qué cabeza ésta! No, señor, mucho mejor. Si a los hombres se +los hubiese de tratar según merecen, ¿quién escaparía de ser azotado? +Trátalos como corresponde á tu nobleza y á tu propio honor; cuanto menor +sea su mérito, mayor sea tu bondad. Acompáñalos. + +POLONIO.--Venid, señores. + +HAMLET.--Amigos, id con él. Mañana habrá comedia. Oye aquí tú, amigo, +dime, ¿no pudierais representar _la Muerte de Gonzago_? + +CÓMICO 1.º--Sí, señor. + +HAMLET.--Pues mañana á la noche quiero que se haga. ¿Y no podrías, si +fuese menester aprender de memoria unos doce ó diez y seis versos que +quiero escribir é insertar en la pieza? ¿Podrás? + +CÓMICO 1.º--Sí, señor. + +HAMLET.--Muy bien; pues vete con aquel caballero, y cuenta no hagáis +burla de él. Amigos, hasta la noche. Pasadlo bien. + +RICARDO.--Señor... + +HAMLET.--Id con Dios. + + +ESCENA XI + +HAMLET + + +Ya estoy solo. ¡Qué abatido, qué insensible soy! ¿No es admirable que +este actor, en una fábula, en una ficción, pueda dirigir tan á su placer +el ánimo, que así agite y desfigure el rostro en la declamación, +vertiendo de sus ojos lágrimas, débil la voz, y todas sus acciones tan +acomodadas á lo que quiere expresar? Y esto por nadie: por Hécuba. ¿Y +quién es Hécuba para él, ó él para ella, que así llora sus infortunios? +Pues ¡qué no haría si él tuviese los tristes motivos de dolor que yo +tengo! Inundaría el teatro con llanto, su terrible acento conturbaría á +cuantos le oyesen, llenaría de desesperación al culpado, de temor al +inocente, al ignorante de confusión, y sorprendería con asombro la +facultad de los ojos y los oídos. ¡Pero yo, miserable, sin vigor y +estúpido, sueño adormecido, permanezco mudo, y miro con tal indiferencia +mis agravios! Qué, ¿nada merece un rey con quien se cometió el más atroz +delito para despojarle del cetro y la vida? ¿Soy cobarde yo? ¿Quién se +atreve á llamarme villano, ó á insultarme en mi presencia, arrancarme la +barba, soplármela al rostro, asirme de la nariz, ó hacerme tragar lejía +que me llegue al pulmón? ¿Quién se atreve a tanto? ¿Sería yo capaz de +sufrirlo? Sí, que no es posible sino que yo sea como la paloma, que +carece de hiel, incapaz de acciones crueles; á no ser esto, ya se +hubieran cebado los milanos del aire en los despojos de aquel indigno, +deshonesto, homicida, pérfido seductor, feroz malvado, que vive sin +remordimientos de su culpa. Pero ¿por qué he de ser tan necio? ¿Será +generoso proceder el mío, que yo, hijo de un querido padre (de cuya +muerte alevosa el cielo y el infierno mismo me piden venganza), +afeminado y débil desahogue con palabras el corazón, prorrumpa en +execraciones vanas como una prostituta vil ó un pillo de cocina? ¡Ah! +no, ni aun sólo imaginarlo. ¡Eh!... Yo he oído que tal vez asistiendo á +una representación hombres muy culpados, han sido heridos en el alma con +tal violencia por la ilusión del teatro, que á vista de todos han +publicado sus delitos; que la culpa, aunque sin lengua, siempre se +manifestará por medios maravillosos. Yo haré que estos actores +representen delante de mi tío algún pasaje que tenga semejanza con la +muerte de mi padre. Yo le heriré en lo más vivo del corazón, observaré +sus miradas; si muda de color, si se estremece, ya sé lo que me toca +hacer. La aparición que vi pudiera ser un espíritu del infierno. Al +demonio no le es difícil presentarse bajo la más agradable forma; sí, y +acaso como él es tan poderoso sobre una imaginación perturbada, +valiéndose de mi propia debilidad y melancolía, me engaña para perderme. +Yo voy á adquirir pruebas más sólidas, y esta representación ha de ser +el lazo en que se enrede la conciencia del rey. + + + + +ACTO III + + +ESCENA PRIMERA + +Galería de palacio + +CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, OFELIA, RICARDO, GUILLERMO + + +CLAUDIO.--¿Y no os fué posible indagar en la conversación que con él +tuvisteis, de qué nace aquel desorden de espíritu que tan cruelmente +altera su quietud con turbulenta y peligrosa demencia? + +RICARDO.--El mismo reconoce los extravíos de su razón, pero no ha +querido manifestarnos el origen de ellos. + +GUILLERMO.--Ni le hallamos en disposición de ser examinado, porque +siempre huye de la cuestión con un rasgo de locura, cuando ve que le +conducimos al punto de descubrir la verdad. + +GERTRUDIS.--¿Fuisteis bien recibidos de él? + +RICARDO.--Con mucha cortesía. + +GUILLERMO.--Pero se le conocía una cierta sujeción. + +RICARDO.--Preguntó poco, pero respondía á todo con prontitud. + +GERTRUDIS.--¿Le habéis convidado para alguna diversión? + +RICARDO.--Sí, señora, porque casualmente habíamos encontrado una +compañía de cómicos en el camino: se lo dijimos, y mostró complacencia +al oirlo. Están ya en la corte, y creo que tienen orden de representarle +esta noche una pieza. + +POLONIO.--Así es la verdad, y me ha encargado de suplicar á VV. MM. que +asistan á verla y oirla. + +CLAUDIO.--Con mucho gusto: me complace en extremo saber que tiene tal +inclinación. Vosotros, señores, excitadle á ella, y aplaudid su +propensión á este género de placeres. + +RICARDO.--Así lo haremos. + + +ESCENA II + +CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, OFELIA + + +CLAUDIO.--Tú, mi amada Gertrudis, deberás también retirarte, porque +hemos dispuesto que Hamlet al venir aquí, como si fuera casualidad, +encuentre á Ofelia. Su padre y yo, testigos los más aptos para el fin, +nos colocaremos donde veamos sin ser vistos: así podremos juzgar de lo +que entre ambos pase, y en las acciones y palabras del príncipe +conoceremos si es pasión de amor el mal de que adolece. + +GERTRUDIS.--Voy á obedeceros; y por mi parte, Ofelia, ¡oh, cuánto +desearía que tu rara hermosura fuese el dichoso origen de la demencia de +Hamlet! Entonces yo debería esperar que tus prendas amables pudieran +para vuestra mutua felicidad restituirle su salud perdida. + +OFELIA.--Yo, señora, también quisiera que fuese así. + + +ESCENA III + +CLAUDIO, POLONIO, OFELIA + + +POLONIO.--Paséate por aquí, Ofelia. Si V. M. gusta podemos ya +ocultarnos. Haz que lees en este libro (_dándole un libro_): esta +ocupación disculpará la soledad del sitio... ¡Materia es por cierto en +que tenemos mucho de que acusarnos! ¡Cuántas veces con el semblante de +la devoción y la apariencia de acciones piadosas engañamos al diablo +mismo! + +CLAUDIO.--Demasiado cierto es... (_Ap._) ¡Qué cruelmente ha herido esa +reflexión mi conciencia! El rostro de la meretriz, hermoseada con el +arte, no es más feo despojado de los afeites, que lo es mi delito +disimulado en palabras traidoras. ¡Oh, qué pesada carga me oprime! + +POLONIO.--Ya le siento llegar, señor; conviene retirarnos. + + +ESCENA IV + +HAMLET, OFELIA + +(Hamlet dirá este monólogo, creyéndose solo. Ofelia á un extremo del +teatro lee.) + + +HAMLET.--Existir o no existir, ésta es la cuestión. ¿Cuál es más digna +acción del ánimo: sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, ú +oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darles fin con +atrevida resistencia? Morir es dormir. ¿No más? ¿Y por un sueño, +diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin número, +patrimonio de nuestra débil naturaleza?... Este es un término que +deberíamos solicitar con ansia. Morir es dormir... y tal vez soñar. Sí, +y ved aquí el grande obstáculo; porque el considerar qué sueños podrán +ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este +despojo mortal, es razón harto poderosa para detenernos. Esta es la +consideración que hace nuestra infelicidad tan larga. ¿Quién, si esto no +fuese, aguantaría la lentitud de los tribunales, la insolencia de los +empleados, las tropelías que recibe pacífico el mérito, de los hombres +más indignos, las angustias de un mal pagado amor, las injurias y +quebrantos de la edad, la violencia de los tiranos, el desprecio de los +soberbios, cuando el que esto sufre pudiera procurar su quietud con sólo +un puñal? ¿Quién podría tolerar tanta opresión, sudando, gimiendo bajo +el peso de una vida molesta, si no fuese que el temor de que existe +alguna cosa más allá de la muerte (aquel país desconocido, de cuyos +límites ningún caminante torna) nos embaraza en dudas y nos hace sufrir +los males que nos cercan, antes que ir á buscar otros de que no tenemos +seguro conocimiento? Esta previsión nos hace á todos cobardes: así la +natural tintura de valor se debilita con los barnices pálidos de la +prudencia; las empresas de mayor importancia por esta sola consideración +mudan camino, no se ejecutan, y se reducen á designios vanos. Pero... +¡la hermosa Ofelia! Graciosa niña, espero que mis defectos no serán +olvidados en tus oraciones. + +OFELIA.--¿Cómo os habéis sentido, señor, en todos estos días? + +HAMLET.--Muchas gracias. Bien. + +OFELIA.--Conservo en mi poder algunas expresiones vuestras que deseo +restituiros mucho tiempo ha, y os pido que ahora las toméis. + +HAMLET.--No, yo nunca te di nada. + +OFELIA.--Bien sabéis, señor, que os digo verdad... Y con ellas me +dísteis palabras de tan suave aliento compuestas, que alimentaron con +extremo su valor; pero ya disipado aquel perfume, recibidlas, que un +alma generosa considera como viles los más opulentos dones, si llega á +entibiarse el afecto de quien los dió. Vedlos aquí. + +(_Presentándole algunas joyas. Hamlet rehusa tomarlas_). + +HAMLET.--¡Oh! ¡oh! ¿Eres honesta? + +OFELIA.--Señor... + +HAMLET.--¿Eres hermosa? + +OFELIA.--¿Qué pretendéis decir con eso? + +HAMLET.--Que si eres honesta y hermosa, no debes consentir que tu +honestidad trate con tu belleza. + +OFELIA.--¿Puede acaso tener la hermosura mejor compañera que la +honestidad? + +HAMLET.--Sin duda alguna. El poder de la hermosura convertirá á la +honestidad en una alcahueta, antes que la honestidad logre dar á la +hermosura su semejanza. En otro tiempo se tenía esto por una paradoja; +pero en la edad presente es cosa probada... Yo te quería antes, Ofelia. + +OFELIA.--Así me lo dabais á entender. + +HAMLET.--Y tú no debieras haberme creído, porque nunca puede la virtud +ingerirse tan perfectamente en nuestro endurecido tronco, que nos quite +aquel resquemo original... Yo no te he querido nunca. + +OFELIA.--Muy engañada estuve. + +HAMLET.--Mira, vete á un convento: ¿para qué te has de exponer á ser +madre de hijos pecadores? Yo soy medianamente bueno; pero al considerar +algunas cosas de que puedo acusarme, sería mejor que mi madre no me +hubiese parido. Yo soy muy soberbio, vengativo, ambicioso, con más +pecados sobre mi cabeza que pensamientos para explicarlos, fantasía para +darles forma, ni tiempo para llevarlos á ejecución. ¿A qué fin los +miserables como yo han de existir arrastrados entre el cielo y la +tierra? Todos somos insignes malvados: no creas á ninguno de nosotros; +vete, vete á un convento... ¿En dónde está tu padre? + +OFELIA.--En casa está, señor. + +HAMLET.--¿Sí? pues que cierren bien todas las puertas, para que si +quiere hacer locuras las haga dentro de su casa. Adiós. + +(_Hace que se va, y vuelve_) + +OFELIA.--¡Oh, mi buen Dios, favorecedle! + +HAMLET.--Si te casas, quiero darte esta maldición en dote. Aunque seas +un hielo en la castidad, aunque seas tan pura como la nieve, no podrás +librarte de la calumnia. Vete á un convento. Adiós. Pero... escucha: si +tienes necesidad de casarte, cásate con un tonto; porque los hombres +avisados saben muy bien que vosotras los convertís en fieras... Al +convento, y pronto. Adiós. + +(_Hace, que se va, y vuelve_). + +OFELIA.--¡El cielo con su poder le alivie! + +HAMLET.--He oído hablar mucho de vuestros afeites y embelecos. La +naturaleza os dió una cara, y vosotras os hacéis otra distinta. Con esos +brinquillos, ese pasito corto, ese hablar aniñado, pasáis por inocentes +y convertís en gracia vuestros defectos mismos. Pero no hablemos más de +esta materia, que me ha hecho perder la razón... Digo sólo que de hoy en +adelante no habrá más casamientos; los que ya están casados (exceptuando +uno) permanecerán así; los otros se quedarán solteros... Véte al +convento, véte. + + +ESCENA V + +OFELIA + + +¡Oh, qué trastorno ha padecido esa alma generosa! La penetración del +cortesano, la lengua del sabio, la espada del guerrero, la esperanza y +delicias del estado, el espejo de la cultura, el modelo de la gentileza +que estudiaban los más advertidos, todo, todo se ha aniquilado. Y yo, la +más desconsolada é infeliz de las mujeres, que gusté algún día la miel +de sus promesas suaves, veo ahora aquel noble y sublime entendimiento +desacordado, como la campana sonora que se hiende; aquella incomparable +presencia, aquel semblante de florida juventud, alterado con el frenesí. +¡ Oh, cuánta, cuánta es mi desdicha de haber visto lo que vi, para ver +ahora lo que veo! + + +ESCENA VI + +CLAUDIO, POLONIO, OFELIA + + +CLAUDIO.--¡Amor! ¡Qué! No van por este camino sus afectos; ni en lo que +ha dicho, aunque algo falto de orden, hay nada que parezca locura. +Alguna idea tiene en el ánimo que cubre y fomenta su melancolía, y +recelo que ha de ser un mal el fruto que produzca. A fin de prevenirlo, +he resuelto que salga prontamente para Inglaterra á pedir en mi nombre +los atrasados tributos. Acaso el mar y los países diferentes podrán con +la variedad de objetos alejar esta pasión que le ocupa, sea la que +fuere, sobre la cual su imaginación sin cesar golpea. ¿Qué te parece? + +POLONIO.--Que así es lo mejor. Pero yo creo, no obstante, que el origen +y principio de su aflicción provengan de un amor mal correspondido. Tú, +Ofelia, no hay para qué nos cuentes lo que te ha dicho el príncipe, que +todo lo hemos oído. + + +ESCENA VII + +CLAUDIO, POLONIO + + +POLONIO.--Haced lo que os parezca, señor; pero si lo juzgáis á +propósito, sería bien que la reina retirada á solas con él, luego que se +acabe el espectáculo le inste a que le manifieste sus penas, hablándole +con entera libertad. Yo, si lo permitís, me pondré en paraje de donde +pueda oir toda la conversación. Si no logra su madre descubrir este +arcano, enviadle á Inglaterra, ó desterradle adonde vuestra prudencia os +dicte. + +CLAUDIO.--Así se hará. La locura de los poderosos debe ser examinada con +escrupulosa atención. + + +ESCENA VIII + +Salón de palacio + + El salón estará iluminado; habrá asientos que formen semicírculo + para el concurso que ha de asistir al espectáculo. Ha de haber en + el foro una gran puerta con pabellones y cortina, por donde saldrán + á su tiempo los actores que deben representar. + +HAMLET y dos cómicos + + +HAMLET.--Dirás este pasaje en la forma que te le he declamado yo: con +soltura de lengua, no con voz desentonada, como lo hacen muchos de +nuestros cómicos; más valdría entonces dar mis versos al pregonero para +que los dijese. Ni manotees así acuchillando el aire; moderación en +todo, puesto que aun en el torrente, la tempestad, y por mejor decir, el +huracán de las pasiones, se debe conservar aquella templanza que hace +suave y elegante la expresión. A mí me desazona en extremo ver á un +hombre muy cubierta la cabeza con su cabellera, que á fuerza de gritos +estropea los afectos que quiere exprimir, y rompe y desgarra los oídos +del vulgo rudo, que sólo gusta de gesticulaciones insignificantes y de +estrépito. Yo mandaría azotar á un energúmeno de tal especie; Herodes de +farsa, más furioso que el mismo Herodes. Evita, evita este vicio. + +CÓMICO 1.º--Así os lo prometo. + +HAMLET.--Ni seas tampoco demasiado frío; tu misma prudencia debe +guiarte. La acción debe corresponder á la palabra, y ésta á la acción, +cuidando siempre de no atropellar la simplicidad de la naturaleza. No +hay defecto que más se oponga al fin de la representación, que desde el +principio hasta ahora ha sido y es ofrecer á la naturaleza un espejo en +que vea la virtud su propia forma, el vicio su imagen, cada nación y +cada siglo sus principales caracteres. Si esta pintura se exagera ó se +debilita, excitará la risa de los ignorantes; pero no puede menos de +disgustar á los hombres de buena razón, cuya censura debe ser para +vosotros de más peso que la de toda la multitud que llena el teatro. Yo +he visto representar á algunos cómicos, que otros aplaudían con +entusiasmo, por no decir con escándalo, los cuales no tenían acento ni +figura de cristianos, ni de gentiles, ni de hombres; que al verlos +hincharse y bramar no los juzgué de la especie humana, sino unos +simulacros rudos de hombres, hechos por algún mal aprendiz. Tan +inicuamente imitaban la naturaleza. + +CÓMICO 1.º--Yo creo que en nuestra compañía se ha corregido bastante ese +defecto. + +HAMLET.--Corregidle del todo, y cuidad también que los que hacen de +payos no añadan nada á lo que está escrito en su papel; porque algunos +de ellos, para hacer reir á los oyentes más adustos, empiezan á dar +risotadas, cuando el interés del drama debería ocupar toda la atención. +Esto es indigno, y manifiesta en los necios que lo practican el ridículo +empeño de lucirlo. Id á prepararos. + + +ESCENA IX + +HAMLET, POLONIO, RICARDO, GUILLERMO + + +HAMLET.--Y bien, Polonio, ¿gustará al rey de oir esta pieza? + +POLONIO.--Sí, señor, al instante, y la reina también. + +HAMLET.--Ve á decir á los cómicos que se despachen. ¿Queréis ir vosotros +á darles prisa? + +RICARDO.--Con mucho gusto. + + +ESCENA X + +HAMLET, HORACIO + + +HAMLET.--¿Quién es?... ¡Ah! Horacio. + +HORACIO.--Veisme aquí, señor, á vuestras órdenes. + +HAMLET.--Tú, Horacio, eres un hombre cuyo trato me ha agradado siempre. + +HORACIO.--¡Oh! señor... + +HAMLET.--No creas que pretendo adularte; ¿ni qué utilidades puedo yo +esperar de ti, que exceptuando tus buenas prendas, no tienes otras +rentas para alimentarte y vestirte? ¿Habrá quien adule al pobre? No... +Los que tienen almibarada la lengua, váyanse á lamer con ella la +grandeza estúpida, y doblen los goznes de sus rodillas donde la lisonja +encuentre galardón. ¿Me has entendido? Desde que mi alma se halló capaz +de conocer á los hombres y pudo elegirlos, tú fuiste el escogido y +marcado para ella; porque siempre, ó desgraciado ó feliz, has recibido +con igual semblante los premios y los reveses de la fortuna. Dichosos +aquéllos cuyo temperamento y juicio se combinan con tal acuerdo, que no +son entre los dedos de la fortuna una flauta dispuesta á sonar según +ella guste. Dame un hombre que no sea esclavo de sus pasiones, y yo le +colocaré en el centro de mi corazón: sí, en el corazón de mi corazón, +como lo hago contigo. Pero yo me dilato demasiado en esto. Esta noche se +representa un drama delante del rey; una de sus escenas contiene +circunstancias muy parecidas á las de la muerte de mi padre, de que ya +te hablé. Te encargo que cuando este paso se represente observes á mi +tío con la más viva atención del alma; si al ver uno de aquellos lances +su oculto delito no se descubre por sí solo, sin duda el que hemos visto +es un espíritu infernal, y son todas mis ideas más negras que los +yunques de Vulcano. Examínale cuidadosamente: yo también fijaré mi vista +en su rostro, y después uniremos nuestras observaciones para juzgar lo +que su exterior nos anuncie. + +HORACIO.--Está bien, señor; y si durante el espectáculo logra hurtar á +nuestra indagación el menor arcano, yo pago el hurto. + +HAMLET.--Ya vienen á la función; vuélvome á hacer el loco, y tú busca +asiento. + + +ESCENA XI + + CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, HORACIO, POLONIO, OFELIA, RICARDO, + GUILLERMO y acompañamiento de damas, caballeros, pajes y guardias. + +(_Suena marcha dánica_). + + +CLAUDIO.--¿Cómo estás, mi querido Hamlet? + +HAMLET.--Muy bueno, señor; me mantengo del aire como el camaleón, +engordo de esperanzas. No podréis vos cebar así á vuestros capones. + +CLAUDIO.--No comprendo esa respuesta, Hamlet, ni tales razones son para +mí. + +HAMLET.--Ni para mí tampoco. ¿No dices tú que una vez representaste en +la universidad? ¿eh? + +POLONIO.--Sí, señor, así es; y fuí reputado por muy buen actor. + +HAMLET.--¿Y qué hiciste? + +POLONIO.--El papel de Julio César. Bruto me asesinaba en el Capitolio. + +HAMLET.--Muy bruto fué el que cometió en el Capitolio tan capital +delito. ¿Están ya prevenidos los cómicos? + +RICARDO.--Sí, señor, y esperan sólo vuestras órdenes. + +GERTRUDIS.--Ven aquí, mi querido Hamlet, ponte á mi lado. + + (_Gertrudis y Claudio se sientan junto á la puerta por donde han de + salir los actores. Siguen por su orden las damas y caballeros. + Hamlet se sienta en el suelo á los pies de Ofelia_). + +HAMLET.--No, señora; aquí hay un imán de más atracción para mí. + +POLONIO.--¡Ah! ¡ah! ¿habéis notado eso? + +HAMLET.--¿Permitiréis que me ponga sobre vuestra rodilla? + +OFELIA.--No, señor. + +HAMLET.--Quiero decir, apoyar mi cabeza en vuestra rodilla. + +OFELIA.--Sí, señor. + +HAMLET.--¿Pensáis que yo quisiera cometer alguna indecencia? + +OFELIA.--No, no pienso nada de eso. + +HAMLET.--¡Qué dulce cosa es...! + +OFELIA.--¿Qué decís, señor? + +HAMLET.--Nada. + +OFELIA.--Se conoce que estáis de fiesta. + +HAMLET.--¿Quién yo? + +OFELIA.--Sí, señor. + +HAMLET.--Lo hago sólo por divertiros. Y bien mirado, ¿qué debe hacer un +hombre sino vivir alegre? Ved mi madre qué contenta está, y mi padre +murió ayer. + +OFELIA.--¡Eh! no, señor, que ya hace dos meses. + +HAMLET.--¿Tanto ha? ¡Oh! pues quiero vestirme todo de armiños, y llévese +el diablo el luto. ¡Dios mío! ¿dos meses há que murió, y todavía se +acuerdan de él? De esa manera ya puede esperarse que la memoria de un +grande hombre le sobreviva quizás medio año; bien que es menester que +haya sido fundador de iglesias, que si no, por la Virgen santa no habrá +nadie que de él se acuerde, como del caballo de palo, de quien dice +aquel epitafio: + + Ya murió el caballito de palo, + Y ya le olvidaron así que murió. + + (Suenan trompetas, y se da principio á la escena muda.--Salen el + duque y la duquesa (que lo harán los cómicos primero y segundo); al + encontrarse, se saludan y abrazan afectuosamente; ella se arrodilla + mostrando el mayor respeto; él la levanta y reclina la cabeza + sobre el pecho de su esposa. Acuéstase el duque en un lecho de + flores, y ella se retira al verle dormido. Sale el cómico tercero + (que hace el papel de Luciano, sobrino del duque), se acerca, le + quita al duque la corona, la besa, le derrama en el oído una + porción de licor que lleva en un frasco, y hecho esto se va. Vuelve + la duquesa, y hallando muerto á su marido, manifiesta gran + sentimiento. Sale Luciano con dos ó tres que le acompañan, y hace + ademanes de dolor; manda retirar el cadáver, y quedando á solas con + la duquesa, la solicita y la ofrece dádivas; ella resiste un poco y + le desdeña, pero al fin admite su amor. Vanse.) + +OFELIA.--¿Qué significa esto, señor? + +HAMLET.--Esto es un asesinato oculto, y anuncia grandes maldades. + +OFELIA.--Según parece, la escena muda contiene el argumento del drama. + + +ESCENA XII + +Cómico cuarto y dichos + + +HAMLET.--Ahora lo sabremos por lo que nos diga ese actor; los cómicos no +pueden callar un secreto, todo lo cuentan. + +OFELIA.--¿Nos dirá éste lo que significa la escena que hemos visto? + +HAMLET.--Sí, por cierto, y cualquiera otra escena que le hagáis ver. +Como no os avergoncéis de representársela, él no se avergonzará de +deciros lo que significa. + +OFELIA.--¡Qué malo, qué malo sois! Pero dejadme atender á la pieza. + +CÓMICO 4.º--Humildemente os pedimos + que escuchéis esta tragedia, + disimulando las faltas + que haya en nosotros y en ella. + +HAMLET.--¿Es esto prólogo, ú mote de sortija? + +OFELIA.--¡Qué corto ha sido! + +HAMLET.--Como cariño de mujer. + + +ESCENA XIII + +Cómico primero, cómico segundo y dichos + +CÓMICO 1.º--Ya treinta vueltas dió de Febo el carro á las ondas + saladas de Nereo y al globo de la tierra, y treinta veces con luz + prestada han alumbrado el suelo doce lunas, en giros repetidos, + después que el dios de amor y el himeneo nos enlazaron, para dicha + nuestra, en nudo santo el corazón y el cuello. + +CÓMICO 2.º--Y ¡oh! quiera el cielo que otros tantos giros á la luna + y al sol, señor, contemos antes que el fuego; de este amor se + apague. Pero es mi pena inconsolable al veros doliente, triste y + tan diverso ahora de aquel que fuisteis... Tímida recelo... Mas + toda mi aflicción nada os conturbe; que en pecho femenil llega al + exceso el temor y el amor. Allí residen en igual proporción ambos + afectos, ó no existe ninguno, ó se combinan éste y aquél con el + mayor extremo. Cuán grande es el amor que á vos me inclina, las + pruebas lo dirán que dadas tengo; pues tal es mi temor. Si un fino + amante, sin motivo tal vez vive temiendo, la que al veros así toda + es temores, muy puro amor abrigará en el pecho. + + CÓMICO 1.º--Sí, yo debo dejarte, amada mía; inevitable es ya; + cederán presto á la muerte mis fuerzas fatigadas; tú vivirás, + gozando del obsequio y el amor de la tierra. Acaso entonces un + digno esposo... + +CÓMICO 2.º--No, dad al silencio esos anuncios. ¿Yo? Pues ¿no serían + traición culpable en mí tales afectos? ¿Yo un nuevo esposo? No; la + que se entrega al segundo señor, mató al primero. + +HAMLET.--Esto es zumo de ajenjos. + +CÓMICO 2.º--Motivos de interés tal vez inducen á renovar los nudos + de himeneo, no motivos de amor; yo causaría segunda muerte á mi + difunto dueño, cuando del nuevo esposo recibiera en tálamo nupcial + amantes besos. + +CÓMICO 1.º--No dudaré que el corazón te dicta lo que aseguras hoy; + fácil creemos cumplir lo prometido, y fácilmente se quebranta y se + olvida. Los deseos del hombre á la memoria están sumisos, que nace + activa y desfallece presto. Así pende del ramo acerbo el fruto, y + así maduro, sin impulso ajeno, se desprende después. Difícilmente + nos acordamos de llevar á efecto promesas hechas á nosotros mismos, + que al cesar la pasión cesa el empeño. Cuando de la aflicción y la + alegría se moderan los ímpetus violentos, con ellos se disipan las + ideas á que dieron lugar, y el más ligero acaso los placeres en + afanes muda tal vez, y en risa los lamentos. Amor, como la suerte, + es inconstante: que en este mundo al fin nada hay eterno, y aun se + ignora si él manda á la fortuna, ó si ésta del amor cede al + imperio. Si el poderoso del lugar sublime se precipita, le + abandonan luego cuantos gozaron su favor; si el pobre sube á + prosperidad, los que le fueron más enemigos su amistad procuran (y + el amor sigue á la fortuna en esto) que nunca al venturoso amigos + faltan, ni al pobre desengaños y desprecios. Por diferente senda se + encaminan los destinos del hombre y sus afectos, y sólo en él la + voluntad es libre, mas no la ejecución; y así el suceso nuestros + designios todos desvanece. Tú me prometes no rendir á nuevo yugo + tu libertad... Esas ideas ¡ay! morirán cuando me vieres muerto. + +CÓMICO 2.º--Luces me niegue el sol, frutos la tierra, sin descanso + y placer viva muriendo, desesperada y en prisión obscura, su mesa + envidie al eremita austero; cuantas penas el ánimo entristecen, + todas turben el fin de mis deseos y los destruyan, ni quietud + encuentre en parte alguna con afán eterno; si ya difunto mi primer + esposo, segundas bodas pérfida celebro. + +HAMLET.--Si ella no cumpliese lo que promete... + +CÓMICO 1.º--Mucho juraste... Aquí gozar quisiera + solitaria quietud; rendido siento + al cansancio mi espíritu. Permite + que alguna parte le conceda al sueño + de las molestas horas. + +(_Se acuesta en un lecho de flores_) + +Cómico 2.º-- El te halague + con tranquilo descanso, y nunca el cielo + en unión tan feliz pesares mezcle. (_Vase_). + +HAMLET.--Y bien, señora, ¿qué tal os va pareciendo la pieza? + +GERTRUDIS.--Me parece que esa mujer promete demasiado. + +HAMLET.--Sí, pero lo cumplirá. + +CLAUDIO.--¿Te has enterado bien del asunto? ¿Tiene algo que sea de mal +ejemplo? + +HAMLET.--No, señor, no. Si todo ello es mera ficción; un veneno... +fingido; pero mal ejemplo, ¡qué! no, señor. + +CLAUDIO.--¿Cómo se intitula este drama? + +HAMLET.--_La Ratonera._ Cierto que sí... es un título metafórico. En +esta pieza se trata de un homicidio cometido en Viena... el duque se +llama Gonzago, y su mujer Baptista... Ya, ya veréis presto... ¡Oh! ¡es +un enredo maldito! ¿Y qué importa? A V. M. y á mí, que no tenemos +culpado el ánimo, no nos puede incomodar; al rocín que esté lleno de +mataduras le hará dar coces; pero á bien que nosotros no tenemos +desollado el lomo. + + +ESCENA XIV + +Cómico tercero y dichos + + +HAMLET.--Este que sale ahora se llama Luciano, sobrino del duque. + +OFELIA.--Vos suplís perfectamente la falta del coro. + +HAMLET.--Y aun pudiera servir de intérprete entre vos y vuestro amante, +si viese puestos en acción entrambos títeres. + +OFELIA.--¡Vaya, que tenéis una lengua que corta! + +HAMLET.--Con un buen suspiro que deis, se le quita el filo. + +OFELIA.--Eso es; siempre de mal en peor. + +HAMLET.--Así hacéis vosotras en la elección de marido: de mal en peor... +Empieza, asesino... Déjate de poner ese gesto de condenado, y empieza. +Vamos... el cuervo graznador está ya gritando venganza. + +CÓMICO 3.º--Negros designios, brazo ya dispuesto + á ejecutarlos, tósigo oportuno, + sitio remoto, favorable el tiempo, + y nadie que lo observe. Tú, extraído + de la profunda noche en el silencio, + atroz veneno de mortales hierbas + (invocada Prosérpina) compuesto; + infectadas tres veces, y otras tantas + exprimidas después, sirve á mi intento; + pues á tu actividad mágica, horrible, + la robustez vital cede tan presto. + + (_Acércase adonde está durmiendo el cómico primero; destapa un + frasquillo, y le echa una porción de licor en el oído_). + +HAMLET.--¿Veis? Ahora le envenena en el jardín para usurparle el cetro. +El duque se llama Gonzago... Es historia cierta, y corre escrita en muy +buen italiano. Presto veréis cómo la mujer de Gonzago se enamora del +matador. + + (_Levántase Claudio lleno de indignación. Gertrudis, los + caballeros, damas y acompañamiento hacen lo mismo, y se van según + lo indica el diálogo_). + +OFELIA.--El rey se levanta. + +HAMLET.--Qué, ¿le atemoriza un fuego aparente? + +GERTRUDIS.--¿Qué tenéis, señor? + +POLONIO.--No paséis adelante, dejadlo. + +CLAUDIO.--Traed luces. Vamos de aquí. + +TODOS.--Luces, luces. + + +ESCENA XV + +HAMLET, HORACIO, cómico primero, cómico tercero + + (_Hamlet canta estos versos en voz baja, y representa los que + siguen después. Los cómicos primero y tercero estarán retirados á + un extremo del teatro, esperando sus órdenes_). + + +HAMLET.--El ciervo herido llora, + y el corzo no tocado + de flecha voladora, + se huelga por el prado; + duerme aquel, y á deshora + veis éste desvelado; + que tanto el mundo va desordenado. + +Y dígame, señor mío: si en adelante la fortuna me tratase mal, con esta +gracia que tengo para la música y un bosque de plumas en la cabeza, y un +par de lazos provenzales en mis zapatos rayados, ¿no podría hacerme +lugar entre un coro de comediantes? + +HORACIO.--Mediano papel. + +HAMLET.--¿Mediano? excelente. + Tú sabes, Damón querido, + que esta nación ha perdido + al mismo Jove y violento + tirano le ha sucedido + en el trono mal habido, + un... ¿quién diré yo? un... un sapo. + +HORACIO.--Bien pudierais haber conservado el consonante. + +HAMLET.--¡Oh! mi buen Horacio; cuanto aquel espíritu dijo es demasiado +cierto. ¿Lo has visto ahora? + +HORACIO.--Sí, señor, bien lo he visto. + +HAMLET.--¿Cuando se trató del veneno? + +HORACIO.--Bien, bien le observé entonces. + +HAMLET.--¡Ah! quisiera algo de música (_A los cómicos_:) traedme unas +flautas... Si el rey no gusta de la comedia, será sin duda porque... +porque no le gusta. Vaya un poco de música. + + +ESCENA XVI + +HAMLET, HORACIO, RICARDO, GUILLERMO + + +GUILLERMO.--Señor, ¿permitiréis que os diga una palabra? + +HAMLET.--Y una historia entera. + +GUILLERMO.--El rey... + +HAMLET.--Muy bien: ¿qué le sucede? + +GUILLERMO.--Se ha retirado á su cuarto con mucha destemplanza. + +HAMLET.--¿De vino, eh? + +GUILLERMO.--No, señor, de cólera. + +HAMLET.--Pero ¿no sería más acertado írselo á contar al médico? ¿No veis +que si yo me meto en hacerle purgar ese humor bilioso, puede ser que se +le aumente? + +GUILLERMO.--¡Oh! señor, dad algún sentido á lo que habláis, sin +desentenderos con tales extravagancias de lo que os vengo á decir. + +HAMLET.--Estamos de acuerdo. Prosigue pues. + +GUILLERMO.--La reina vuestra madre, llena de la mayor aflicción, me +envía á buscaros. + +HAMLET.--Seáis muy bien venido. + +GUILLERMO.--Esos cumplimientos no tienen nada de sinceridad. Si queréis +darme una respuesta sensata, desempeñaré el cargo de la reina; si no, +con pediros perdón y retirarme se acabó todo. + +HAMLET.--Pues, señor, no puedo. + +GUILLERMO.--¿Cómo? + +HAMLET.--Me pides una respuesta, y mi razón está un poco achacosa: no +obstante, responderé del modo que pueda á cuanto me mandes, ó por mejor +decir, á lo que mi madre me manda. Con que nada hay que añadir en esto. +Vamos al caso. Tú has dicho que mi madre... + +RICARDO.--Señor, lo que dice es que vuestra conducta la ha llenado de +sorpresa y admiración. + +HAMLET.--¡Oh maravilloso hijo, que así ha podido aturdir á su madre! +Pero díme, ¿esa admiración no ha traído otra consecuencia? ¿No hay algo +más? + +RICARDO.--Sólo que desea hablaros en su gabinete antes que os vayáis a +recoger. + +HAMLET.--La obedeceré, si diez veces fuera mi madre. ¿Tienes algún otro +negocio que tratar conmigo? + +RICARDO.--Señor, yo me acuerdo de que en otro tiempo me estimabais +mucho. + +HAMLET.--Y ahora también. Te lo juro por estas manos rateras. + +RICARDO.--Pero ¿cuál puede ser el motivo de vuestra indisposición? Eso, +por cierto, es cerrar vos mismo las puertas á vuestra libertad, no +queriendo comunicar con vuestros amigos los pesares que sentís. + +HAMLET.--Estoy muy atrasado. + +RICARDO.--¿Cómo es posible, cuando tenéis el voto del rey mismo para +sucederle en el trono de Dinamarca? + +HAMLET.--Sí, pero mientras nace la hierba... Ya es un poco antiguo el +tal refrán. ¡Ah! ya están aquí las flautas. + + +ESCENA XVII + +Cómico tercero y dichos + + +HAMLET.--Dejadme ver una.... ¿A qué tengo de ir ahí? (_Guillermo y +Ricardo se acercan á Hamlet con ademán obsequioso, siguiéndole adonde +quiera que se vuelve, hasta que viendo su enfado se apartan_) Parece que +me quieres hacer caer en alguna trampa, según me cercas por todos lados. + +GUILLERMO.--Ya veo, señor, que si el deseo de cumplir con mi obligación +me da osadía, acaso el amor que os tengo me hace grosero también é +importuno. + +HAMLET.--No entiendo bien eso. ¿Quieres tocar esta flauta? + +GUILLERMO.--Yo no puedo, señor. + +HAMLET.--Vamos. + +GUILLERMO.--De veras que no puedo. + +HAMLET.--Yo te lo suplico. + +GUILLERMO.--Pero si no sé palabra de eso... + +HAMLET.--Más fácil es que tenderse á la larga. Mira, pon el pulgar y los +demás dedos según convenga sobre estos agujeros, sopla con la boca, y +verás qué lindo sonido resulta. ¿Ves? Estos son los puntos. + +GUILLERMO.--Bien, pero si no sé hacer uso de ellos para que produzcan +armonía. Como ignoro el arte... + +HAMLET.--Pues mira tú en qué opinión tan baja me tienes. Tú me quieres +tocar, presumes conocer mis registros, pretendes extraer lo más íntimo +de mis secretos, quieres hacer que suene desde el más grave al más agudo +de mis tonos; y ve aquí este pequeño órgano, capaz de excelentes voces y +de armonía, que tú no puedes hacer sonar. ¿Y juzgas que se me tañe á mí +con más facilidad que á una flauta? No, dame el nombre del instrumento +que quieras: por más que le manejes y te fatigues, jamás conseguirás +hacerle producir el menor sonido. + + +ESCENA XVIII + +POLONIO y otros + + +HAMLET.--¡Oh! Dios te bendiga. + +POLONIO.--Señor, la reina quisiera hablaros al instante. + +HAMLET.--¿No ves allí aquella nube que parece un camello? + +POLONIO.--Cierto, así en el tamaño parece un camello. + +HAMLET.--Pues ahora me parece una comadreja. + +POLONIO.--No hay duda, tiene figura de comadreja. + +HAMLET.--O como una ballena. + +POLONIO.--Es verdad, sí, como una ballena. + +HAMLET.--Pues al instante iré á ver á mi madre. Tanto harán éstos, que +me volverán loco de veras. Iré, iré al instante. + +POLONIO.--Así se lo diré. + +HAMLET.--Fácilmente se dice: al instante viene... Dejadme solo, amigos. + + +ESCENA XIX + +HAMLET + + +Este es el espacio de la noche apto á los maleficios. Esta es la hora en +que los cementerios se abren, y el infierno respira contagios al mundo. +Ahora podría yo beber caliente sangre; ahora podría ejecutar tales +acciones, que el día se estremeciese al verlas. Pero vamos á ver á mi +madre. ¡Oh corazón! no desconozcas la naturaleza, ni permitas que en +este firme pecho se albergue la fiereza de Nerón. Déjame ser cruel, pero +no parricida. El puñal que ha de herirla esté en mis palabras, no en mi +mano; disimulen el corazón y la lengua; sean las que fueren las +execraciones que contra ella pronuncie, nunca, nunca mi alma solicitará +que se cumplan. + + +ESCENA XX + +Gabinete + +CLAUDIO, RICARDO, GUILLERMO + + +CLAUDIO.--No, no le quiero aquí, ni conviene á nuestra seguridad dejar +libre el campo á su locura. Preveníos, pues, y haré que inmediatamente +se os despache para que él os acompañe á Inglaterra. El interés de mi +corona no permite ya exponerme á un riesgo tan inmediato, que crece por +instantes en los accesos de su demencia. + +GUILLERMO.--Al momento dispondremos nuestra marcha. El más santo y +religioso temor es aquél que procura la existencia de tantos individuos, +cuya vida pende de V. M. + +RICARDO.--Si es obligación en un particular defender su vida de toda +ofensa, por medio de la fuerza y el arte, ¿cuánto más lo será conservar +aquélla en quien estriba la felicidad pública? Cuando llega á faltar el +monarca, no muere él solo, sino que á manera de un torrente precipitado +arrebata consigo cuanto le rodea, como una gran rueda colocada en la +cima del más alto monte, á cuyos enormes rayos están asidas +innumerables piezas menores, que si llega á caer, no hay ninguna de +ellas, por más pequeña que sea, que no padezca igualmente en el total +destrozo. Nunca el soberano exhala un suspiro, sin excitar en su nación +general lamento. + +CLAUDIO.--Yo os ruego que os prevengáis sin dilación para el viaje. +Quiero encadenar este temor, que ahora camina demasiado libre. + +LOS DOS.--Vamos á obedeceros con la mayor prontitud. + + +ESCENA XXI + +CLAUDIO, POLONIO + + +POLONIO.--Señor, ya se ha encaminado al cuarto de su madre. Voy á +ocultarme detrás de los tapices para ver el suceso. Es seguro que ella +le reprenderá fuertemente; y como vos mismo habéis observado muy bien, +conviene que asista á oir la conversación alguien más que su madre, que +naturalmente le ha de ser parcial, como á todas sucede. Quedaos adiós; +yo volveré á veros antes que os recojáis, para deciros lo que haya +pasado. + +CLAUDIO.--Gracias, querido Polonio. + + +ESCENA XXII + +CLAUDIO + + +¡Oh, mi culpa es atroz! Su hedor sube al cielo, llevando consigo la +maldición más terrible; la muerte de un hermano. No puedo recogerme á +orar, por más que eficazmente lo procuro; que es más fuerte que mi +voluntad el delito que la destruye. Como el hombre á quien dos +obligaciones llaman, me detengo á considerar por cuál empezaré primero, +y no cumplo ninguna... Pero si este brazo execrable estuviese aún más +teñido en la sangre fraterna, ¿faltará en los cielos piadosos suficiente +lluvia para volverle cándido como la nieve misma? ¿De qué sirve la +misericordia, si se niega a ver el rostro del pecado? ¿Qué hay en la +oración sino aquella duplicada fuerza, capaz de sostenernos al ir á +caer, ó de adquirirnos el perdón habiendo caído? Sí, alzaré mis ojos al +cielo, y quedará borrada mi culpa... Pero ¿qué género de oración habré +de usar? Olvida, Señor, olvida el horrible homicidio que cometí... ¡Ah! +que será imposible, mientras vivo poseyendo los objetos que me +determinaron á la maldad: mi ambición, mi corona, mi esposa... ¿Podrá +merecerse el perdón cuando la ofensa existe? En este mundo estragado +sucede con frecuencia que la mano delincuente, derramando el oro, aleja +la justicia y corrompe con dádivas la integridad de las leyes; no así en +el cielo, que allí no hay engaños, allí comparecen las acciones humanas +como ellas son, y nos vemos compelidos á manifestar nuestras faltas +todas sin excusa, sin rebozo alguno... En fin, ¿qué debo hacer?... +Probemos lo que puede el arrepentimiento... ¿y qué no podrá?... Pero +¿qué ha de poder con quien no puede arrepentirse? ¡Oh situación infeliz! +¡Oh conciencia, ennegrecida con sombras de muerte! ¡Oh alma mía +aprisionada! que cuanto más te esfuerzas para ser libre, más quedas +oprimida. ¡Angeles, asistidme! Probad en mí vuestro poder. Dóblense mis +rodillas tenaces; y tú, corazón mío de aceradas fibras, hazte blando +como los nervios del niño que acaba de nacer. Todo, todo puede +enmendarse. + + (_Se arrodilla y apoya los brazos y la cabeza en un sillón_). + + +ESCENA XXIII + +CLAUDIO, HAMLET + + +HAMLET.--Esta es la ocasión propicia. Ahora está rezando, ahora le +mato... (_Saca la espada, da algunos pasos en ademán de herirle; se +detiene, y se retira otra vez hacia la puerta_). Y así se irá al +cielo... ¿Y es esta mi venganza? No, reflexionemos. Un malvado asesina á +mi padre, y yo, su hijo único, aseguro al malhechor la gloria; ¿no es +esto, en vez de castigo, premio y recompensa? El sorprendió á mi padre +acabados los desórdenes del banquete, cubierto de más culpas que mayo +tiene flores... ¿Quién sabe, sino Dios, la estrecha cuenta que hubo de +dar? Pero, según nuestra razón concibe, terrible ha sido su sentencia. +¿Y quedaré vengado dándole á éste la muerte, precisamente cuando +purifica su alma, cuando se dispone para la partida? No, espada mía, +vuelve á tu lugar, y espera ocasión de ejecutar más tremendo golpe. +Cuando esté ocupado en el juego, cuando blasfeme colérico, ó duerma con +la embriaguez, ó se abandone á los placeres incestuosos del lecho, ó +cometa acciones contrarias á su salvación, hiérele entonces; caiga +precipitado al profundo, y su alma quede negra y maldita, como el +infierno que ha de recibirle. (_Envaina la espada_). Mi madre me espera. +Malvado, esta medicina, que te dilata la dolencia, no evitará tu muerte. + + +ESCENA XXIV + +CLAUDIO + + +Mis palabras suben al cielo, mis afectos quedan en la tierra. (_Se +levanta, con agitación_). Palabras sin afectos nunca llegan á los oídos +de Dios. + + +ESCENA XXV + +Cuarto de la reina + +GERTRUDIS, POLONIO, HAMLET + + +POLONIO.--Va á venir al momento. Mostradle entereza; decidle que sus +locuras han sido demasiado atrevidas é intolerables, que vuestra bondad +le ha protegido, mediando entre él y la justa indignación que excitó. Yo +entre tanto retirado aquí, guardaré silencio. Habladle con libertad, yo +os lo suplico. + +HAMLET (_gritando desde adentro_).--¡Madre! ¡madre! + +GERTRUDIS.--Así te lo prometo; nada temo. Ya le siento llegar. Retírate. + +(_Polonio se oculta detrás de unos tapices_). + + +ESCENA XXVI + +GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO + + +HAMLET.--¿Qué me mandáis, señora? + +GERTRUDIS.--Hamlet, muy ofendido tienes á tu padre. + +HAMLET.--Madre, muy ofendido tenéis al mío. + +GERTRUDIS.--Ven, ven aquí; tú me respondes con lengua demasiado libre. + +HAMLET.--Voy, voy allá... y vos me preguntáis con lengua bien perversa. + +GERTRUDIS.--¿Qué es esto, Hamlet? + +HAMLET.--¿Y qué es eso, madre? + +GERTRUDIS.--¿Te olvidas de quien soy? + +HAMLET.--No, por la cruz bendita que no me olvido. Sois la reina, casada +con el hermano de vuestro primer esposo, y... ¡ojalá no fuera así!... +¡Eh! sois mi madre. + +GERTRUDIS.--Bien está. Yo te pondré delante de quien te haga hablar con +más acuerdo. + +HAMLET.--Venid (_Hamlet, asiendo de un brazo á Gertrudis, la hace +sentar_), sentaos, y no saldréis de aquí, no os moveréis, sin que os +ponga un espejo delante, en que veáis lo más oculto de vuestra +conciencia. + +GERTRUDIS.--¿Qué intentas hacer? ¿Quieres matarme?... ¿Quién me socorre? +¡Cielos! + + (Al ver Gertrudis la extraordinaria agitación que Hamlet manifiesta + en su semblante y acciones, teme que va á matarla, y grita + despavorida pidiendo socorro. Polonio quiere salir de donde está + oculto, y después se detiene. Hamlet advierte que los tapices se + mueven, sospecha que Claudio está escondido detrás de ellos, saca + la espada, da dos ó tres estocadas sobre el bulto que halla, y + prosigue hablando con su madre.) + +POLONIO.--Socorro pide... ¡oh!... + +HAMLET.--¿Qué es esto?... Un ratón... Murió... Un ducado á que ya está +muerto. + +POLONIO.--¡Ay de mí! + +GERTRUDIS.--¿Qué has hecho? + +HAMLET.--Nada... ¿Qué sé yo?... ¿Si sería el rey? + +GERTRUDIS.--¡Qué acción tan precipitada y sangrienta! + +HAMLET.--Es verdad, madre mía, acción sangrienta, y cuasi tan horrible +como la de matar á un rey, y casarse después con su hermano. + +GERTRUDIS.--¿Matar á un rey? + +HAMLET.--Sí, señora, eso he dicho. (_Alza el tapiz, y aparece Polonio +muerto en el suelo_). Y tú, miserable, temerario, entrometido, loco... +Adiós. Yo te tomé por otra persona de más consideración. Mira el premio +que has adquirido; ve ahí el riesgo que tiene la demasiada curiosidad... +(_Volviendo á hablar con Gertrudis, á quien hace sentar de nuevo_). No, +no os torzáis las manos... Sentaos aquí, y dejad que yo os tuerza el +corazón. Así he de hacerlo, si no le tenéis formado de impenetrable +pasta, si las costumbres malditas no le han convertido en un muro de +bronce opuesto á toda sensibilidad. + +GERTRUDIS.--¿Qué hice yo, Hamlet, para que con tal aspereza me insultes? + +HAMLET.--Una acción que mancha la tez purpúrea de la modestia, y da +nombre de hipocresía á la virtud; arrebata las flores de la frente +hermosa de un inocente amor, colocando un vejigatorio en ella; que hace +más pérfidos los votos conyugales que las promesas del tahur; una acción +que destruye la buena fe, alma de los contratos, y convierte la inefable +religión en una complicación frívola de palabras; una acción, en fin, +capaz de inflamar en ira la faz del cielo, y trastornar con desorden +horrible esta sólida y artificiosa máquina del mundo, como si se +aproximara su fin temido. + +GERTRUDIS.--¡Ay de mí! ¿Y qué acción es esa, que así exclamas al +anunciarla con espantosa voz de trueno? + +HAMLET.--Veis aquí presentes en esta y esta pintura (_señalando á dos +retratos que habrá en la pared, uno del rey Hamlet, y otro de Claudio_) +los retratos de dos hermanos. ¡Ved cuánta gracia residía en aquel +semblante! Los cabellos del sol, la frente como la del mismo Júpiter, su +vista imperiosa y amenazadora como la de Marte, su gentileza semejante á +la del mensajero Mercurio cuando aparece sobre una montaña cuya cima +llega á los cielos. ¡Hermosa combinación de formas, donde cada uno de +los dioses imprimió su carácter, para que el mundo admirase tantas +perfecciones en un hombre solo. Este fué vuestro esposo. Ved ahora el +que sigue. Este es vuestro esposo, que como la espiga con tizón destruye +la santidad de su hermano. ¿Lo veis bien?... Ni podéis llamarlo amor, +porque en vuestra edad los hervores de la sangre están ya tibios y +obedientes á la prudencia; ¿y qué prudencia descendería desde aquél a +éste? Sentidos tenéis, que a no ser así, no tuvierais afectos; pero esos +sentidos deben de padecer letargo profundo. La demencia misma no podría +incurrir en tanto error; ni el frenesí tiraniza con tal exceso las +sensaciones, que no quede suficiente juicio para saber elegir entre dos +objetos cuya diferencia es tan visible... ¿Qué espíritu infernal os pudo +engañar y cegar así? Los ojos sin el tacto, el tacto sin la vista, los +oídos, el olfato solo, una débil porción de cualquier sentido hubiera +bastado á impedir tal estupidez... ¡Oh modestia! ¿y no te sonrojas? +¡Rebelde infierno! si así pudiste inflamar las médulas de una matrona, +permite, permite que la virtud en la edad juvenil sea dócil como la +cera, y se liquide en sus propios fuegos; ni se invoque al pudor para +resistir su violencia, puesto que el hielo mismo con tal actividad se +enciende, y es ya el entendimiento el que prostituye el corazón. + +GERTRUDIS.--¡Oh Hamlet! no digas más... Tus razones me hacen dirigir la +vista á mi conciencia, y advierto allí las más negras y groseras +manchas, que acaso nunca podrán borrarse. + +HAMLET.--¡Y permanecer así entre el pestilente sudor en un lecho +incestuoso, envilecida en corrupción, prodigando caricias de amor en +aquella sentina impura! + +GERTRUDIS.--No más, no más, que esas palabras como agudos puñales hieren +mis oídos... No más, querido Hamlet. + +HAMLET.--Un asesino... un malvado... vil... inferior mil veces á vuestro +difunto esposo... escarnio de los reyes, ratero del imperio y el mando, +que robó la preciosa corona, y se la guardó en el bolsillo. + +GERTRUDIS.--No más... + + +ESCENA XXVII + +GERTRUDIS, HAMLET, la sombra del rey Hamlet + + +HAMLET.--Un rey de botarga... ¡Oh espíritus celestes! defendedme, +cubridme con vuestras alas... ¿Qué quieres, venerada sombra? + +GERTRUDIS.--¡Ay! que está fuera de sí. + +HAMLET.--¿Vienes acaso á culpar la negligencia de tu hijo, que +debilitado por la compasión y la tardanza, olvida la importante +ejecución de tu precepto terrible?... Habla. + +LA SOMBRA.--No lo olvides. Vengo á inflamar de nuevo tu ardor casi +extinguido. Pero ¿ves? Mira cómo has llenado de asombro á tu madre. +Ponte entre ella y su alma agitada, y hallarás que la imaginación obra +con mayor violencia en los cuerpos más débiles. Háblala, Hamlet. + +HAMLET.--¿En qué pensáis, señora? + +GERTRUDIS.--¡Ay! ¿y en qué piensas tú, que así diriges la vista donde no +hay nada, razonando con el aire incorpóreo?... Toda tu alma se ha pasado +á tus ojos, que se mueven horribles; y tus cabellos, que pendían, +adquiriendo vida y movimiento, se erizan y levantan como los soldados á +quienes improviso rebato despierta. ¡Hijo de mi alma! ¡Oh! derrama sobre +el ardiente fuego de tu agitación la paciencia fría... ¿A quién estás +mirando? + +HAMLET.--A él, á él... ¿Le veis qué pálida luz despide? Su aspecto y su +dolor bastarían á conmover las piedras... ¡Ay! no me mires así; no sea +que ese lastimoso semblante destruya mis designios crueles, no sea que +al ejecutarlos equivoque los medios, y en vez de sangre se derramen +lágrimas. + +GERTRUDIS.--¿A quién dices eso? + +HAMLET.--¿No veis nada allí? + +GERTRUDIS.--Nada, y veo todo lo que hay. + +HAMLET.--¿Ni oísteis nada tampoco? + +GERTRUDIS.--Nada más que lo que nosotros hablamos. + +HAMLET.--Mirad, allí... ¿Le veis?... Ahora se va... Mi padre... con el +traje mismo que se vestía... ¿Veis por dónde va?... Ahora llega al +pórtico. + + +ESCENA XXVIII + +GERTRUDIS, HAMLET + + +GERTRUDIS.--Todo es efecto de la fantasía. El desorden que padece tu +espíritu produce esas ilusiones vanas. + +HAMLET.--¿Desorden? Mi pulso, como el vuestro late con regular +intervalo, y anuncia igual salud en sus compases... Nada de lo que he +dicho es locura. Haced la prueba, y veréis si os repito cuantas ideas y +palabras acabo de proferir, y un loco no puede hacerlo. ¡Ah, madre mía! +en merced os pido que no apliquéis al alma esa unción halagüeña, +creyendo que es mi locura la que habla, y no vuestro delito. Con tal +medicina lograréis sólo irritar la parte ulcerada, aumentando la ponzoña +pestífera que interiormente la corrompe... Confesad al cielo vuestra +culpa, llorad lo pasado, precaved lo futuro, y no extendáis el beneficio +sobre las malas hierbas para que prosperen lozanas. Perdonad este +desahogo á mi virtud, ya que en esta delincuente edad la virtud misma +tiene que pedir perdón al vicio, y aun para hacerle bien le halaga y le +ruega. + +GERTRUDIS.--¡Ay, Hamlet! tú despedazas mi corazón. + +HAMLET.--¿Sí? Pues apartad de vos aquella porción más dañada, y vivid +con la que resta más inocente. Buenas noches... Pero no volváis al lecho +de mi tío. Si carecéis de virtud, aparentadla al menos. La costumbre, +aquel monstruo que destruye las inclinaciones y afectos del alma, si en +lo demás es un demonio, tal vez es un ángel cuando sabe dar á las buenas +acciones una cierta facilidad con que insensiblemente las hace parecer +innatas. Conteneos por esta noche; este esfuerzo os hará más fácil la +abstinencia próxima, y la que siga después la hallaréis más fácil +todavía. La costumbre es capaz de borrar la impresión misma de la +naturaleza, reprimir las malas inclinaciones y alejarlas de nosotros con +maravilloso poder. Buenas noches; y cuando aspiréis de veras á la +bendición del cielo, entonces yo os pediré vuestra bendición... La +desgracia de este hombre (_hace ademán de cargar con el cuerpo de +Polonio; pero dejándole en el suelo otra vez vuelve á hablar á +Gertrudis_) me aflige en extremo; pero Dios lo ha querido así: á él le +ha castigado por mi mano, y á mí también precisándome á ser el +instrumento de su enojo. Yo le conduciré adonde convenga, y sabré +justificar la muerte que le dí. Basta. Buenas noches. Porque soy +piadoso, debo ser cruel; ve aquí el primer daño cometido; pero aun es +mayor el que después ha de ejecutarse... ¡Ah! escuchad otra cosa. + +GERTRUDIS.--¿Cuál es? ¿Qué debo hacer? + +HAMLET.--No hacer nada de cuanto os he dicho, nada. Permitid que el rey +hinchado con el vino, os conduzca otra vez al lecho, y allí os acaricie, +apretando lascivo vuestras mejillas, y os tiente el pecho con sus +malditas manos, y os bese con negra boca. Agradecida, entonces, +declaradle cuanto hay en el caso: decidle que mi locura no es verdadera, +que todo es artificio... Sí, decídselo; porque ¿cómo sería posible +callárselo? Id, y á pesar de la razón y del sigilo, abrid la jaula sobre +el techo de la casa y haced que los pájaros se vuelen; y semejante al +mono (tan amigo de hacer experiencias), meted la cabeza en la trampa, á +riesgo de perecer en ella misma. + +GERTRUDIS.--No, no lo temas; que si las palabras se forman del aliento, +y éste anuncia vida, no hay vida ni aliento en mí para repetir lo que me +has dicho. + +HAMLET.--¿Sabéis que debo ir á Inglaterra? + +GERTRUDIS.--¡Ah! ya lo había olvidado. Sí, es cosa resuelta. + +HAMLET.--He sabido que hay ciertas cartas selladas, y que mis dos +condiscípulos (de quienes yo me fiaré como de una víbora ponzoñosa) van +encargados de llevar el mensaje, facilitarme la marcha y conducirme al +precipicio. Pero yo los dejaré hacer; que es mucho gusto ver volar al +minador con su propio hornillo, y mal irán las cosas o yo excavaré una +vara no más, debajo de sus minas, y los haré saltar hasta la luna. ¡Oh, +es mucho gusto cuando un pícaro tropieza con quien se las +entiende!..... Este hombre me hace ahora su ganapán... (_Quiere llevar á +cuestas el cadáver, y no pudiendo hacerlo cómodamente, le ase de un pie, +y se le lleva arrastrando_) le llevaré arrastrando á la pieza inmediata. +Madre, buenas noches... Por cierto que el señor consejero (que fué en +vida un hablador impertinente) es ahora bien reposado, bien serio y +taciturno. Vamos, amigo, que es menester sacaros de aquí y acabar con +ello. Buenas noches, madre. + + + + +ACTO IV + + +ESCENA PRIMERA + +Salón de palacio + +CLAUDIO, GERTRUDIS, RICARDO, GUILLERMO + + +CLAUDIO.--Esos suspiros, esos profundos sollozos alguna causa tienen; +dime cuál es, conviene que la sepa yo... ¿En dónde está tu hijo? + +GERTRUDIS.--Dejadnos solos un instante. (_Vanse Ricardo y Guillermo_). +¡Ah, señor, lo que he visto esta noche! + +CLAUDIO.--¿Qué ha sido, Gertrudis? ¿Qué hace Hamlet? + +GERTRUDIS.--Furioso está como el mar y el viento cuando disputan entre +sí cuál es más fuerte. Turbado con la demencia que le agita, oyó algún +ruido detrás del tapiz; saca la espada, grita: un ratón, un ratón; y en +su ilusión frenética mató al buen anciano que se hallaba oculto. + +CLAUDIO.--¡Funesto accidente! Lo mismo hubiera hecho conmigo si hubiera +estado allí. Ese desenfreno insolente amenaza á todos: á mí, á ti misma, +á todos en fin. ¡Oh!... ¿y cómo disculparemos una acción tan sangrienta? +Nos la imputarán, sin duda, á nosotros, porque nuestra autoridad +debería haber reprimido á ese joven loco, poniéndole en paraje donde á +nadie pudiera ofender. Pero el excesivo amor que le tenemos nos ha +impedido hacer lo que más convenía; bien así como el que padece una +enfermedad vergonzosa, que por no declararla, consiente primero que le +devore la sustancia vital. ¿Y dónde ha ido? + +GERTRUDIS.--A retirar de allí el difunto cuerpo, y en medio de su locura +llora el error que ha cometido. Así el oro manifiesta su pureza, aunque +mezclado tal vez con metales viles. + +CLAUDIO.--Vamos, Gertrudis, y apenas toque el sol la cima de los montes +haré que se embarque y se vaya; en tanto será necesario emplear toda +nuestra autoridad y nuestra prudencia para ocultar ó disculpar un hecho +tan indigno. + + +ESCENA II + +CLAUDIO, GERTRUDIS, RICARDO, GUILLERMO + + +CLAUDIO.--¡Oh Guillermo, amigos! Id entrambos con alguna gente que os +ayude... Hamlet, ciego de frenesí, ha muerto á Polonio, y le ha sacado +arrastrando del cuarto de su madre. Id á buscarle; habladle con dulzura; +y haced llevar el cadáver á la capilla. No os detengáis. (_Vanse Ricardo +y Guillermo_). Vamos, que pienso llamar á nuestros más prudentes amigos +para darles cuenta de esta imprevista desgracia, y de lo que resuelvo +hacer. Acaso por este medio la calumnia (cuyo rumor ocupa la extensión +del orbe, y dirige sus emponzoñados tiros con la certeza que el cañón á +su blanco), errando esta vez el golpe, dejará nuestro nombre ileso y +herirá sólo al viento insensible. ¡Oh!... Vamos de aquí... mi alma está +llena de agitación y de terror. + + +ESCENA III + +Cuarto de Hamlet + +HAMLET, RICARDO, GUILLERMO + + +HAMLET.--Colocado ya en lugar seguro... Pero... + +RICARDO (_desde adentro_).--¡Hamlet! ¡señor! + +HAMLET.--¿Qué ruido es este? ¿Quién llama á Hamlet?... ¡Oh! ya están +aquí. (_Salen Ricardo y Guillermo_). + +RICARDO.--Señor, ¿qué habéis hecho del cadáver? + +HAMLET.--Ya está entre el polvo, del cual es pariente cercano. + +RICARDO.--Decidnos dónde está, para que le hagamos llevar á la capilla. + +HAMLET.--¡Ah!... no lo creáis, no. + +RICARDO.--¿Qué es lo que no debemos creer? + +HAMLET.--Que yo pueda guardar vuestro secreto, y os revele el mío... Y +además, ¿qué ha de responder el hijo de un rey a las instancias de un +entrometido palaciego? + +RICARDO.--¿Entrometido me llamáis? + +HAMLET.--Sí, señor, entrometido; que como una esponja chupa del favor +del rey las riquezas y la autoridad. Pero estas gentes á lo último de su +carrera es cuando sirven mejor al príncipe; porque éste, semejante al +mono, se los mete en un rincón de la boca; allí los conserva, y el +primero que entró es el último que se traga. Cuando el rey necesite lo +que tú (que eres su esponja) le hayas chupado, te coge, te exprime, y +quedas enjuto otra vez. + +RICARDO.--No comprendo lo que decís. + +HAMLET.--Me place en extremo. Las razones agudas son ronquidos para los +oídos tontos. + +RICARDO.--Señor, lo que importa es que nos digáis en dónde está el +cuerpo, y os vengáis con nosotros á ver al rey. + +HAMLET.--El cuerpo está con el rey; pero el rey no está con el cuerpo. +El rey viene á ser una cosa, como... + +GUILLERMO.--¿Qué cosa, señor? + +HAMLET.--Una cosa que no vale nada... Pero guarda, Pablo... Vamos á +verle. + + +ESCENA IV + +Salón de palacio + + +CLAUDIO + +Le he enviado á llamar, y he mandado buscar el cadáver. ¡Qué peligroso +es dejar en libertad á este mancebo! Pero no es posible tampoco ejercer +sobre él la severidad de las leyes. Está muy querido de la fanática +multitud, cuyos afectos se determinan por los ojos, no por la razón, y +que en tales casos considera el castigo del delincuente, y no el delito. +Conviene, para mantener la tranquilidad, que esa repentina ausencia de +Hamlet aparezca como cosa muy de antemano meditada y resuelta. Los males +desesperados, ó son incurables, ó se alivian con desesperados remedios. + + +ESCENA V + +CLAUDIO, RICARDO + + +CLAUDIO.--¿Qué hay, qué ha sucedido? + +RICARDO.--No hemos podido lograr que nos diga adonde ha llevado el +cadáver. + +CLAUDIO.--Pero él ¿en dónde está? + +RICARDO.--Afuera quedó con gente que le guarda, esperando vuestras +órdenes. + +CLAUDIO.--Traedle á mi presencia. + +RICARDO.--Guillermo: que venga el príncipe. + + +ESCENA VI + +CLAUDIO, RICARDO, HAMLET, GUILLERMO, criados + + +CLAUDIO.--Y bien, Hamlet, ¿en dónde está Polonio? + +HAMLET.--Ha ido á cenar. + +CLAUDIO.--¿A cenar? ¿Adonde? + +HAMLET.--No adonde coma, sino adonde es comido, entre una numerosa +congregación de gusanos. El gusano es el monarca supremo de todos los +comedores. Nosotros engordamos á los demás animales para engordarnos, y +engordamos para el gusanillo que nos come después. El rey gordo y el +mendigo flaco son dos platos diferentes, pero se sirven á una misma +mesa. En esto para todo. + +CLAUDIO.--¡Ah! + +HAMLET.--Tal vez un hombre puede pescar con el gusano que ha comido á un +rey, y comerse después el pez que se alimentó de aquel gusano. + +CLAUDIO.--¿Y qué quieres decir con eso? + +HAMLET.--Nada más que manifestar cómo un rey puede pasar progresivamente +á las tripas de un mendigo. + +CLAUDIO.--¿En dónde está Polonio? + +HAMLET.--En el cielo. Enviad á alguno que lo vea, y si vuestro +comisionado no le encuentra allí, entonces podéis vos mismo irle á +buscar á otra parte. Bien que, si no le halláis en todo este mes, le +oleréis sin duda al subir los escalones de la galería. + +CLAUDIO.--Id á buscarle. + +(_Vanse los criados_). + +HAMLET.--No, él no se moverá de allí hasta que vayan por él. + +CLAUDIO.--Este suceso, Hamlet, exige que atiendas á tu propia seguridad, +la cual me interesa tanto como lo demuestra el sentimiento que me causa +la acción que has hecho. Conviene que salgas de aquí con acelerada +diligencia. Prepárate pues. La nave está ya prevenida, el viento es +favorable, los compañeros aguardan, y todo está pronto para tu viaje á +Inglaterra. + +HAMLET.--¿A Inglaterra? + +CLAUDIO.--Sí, Hamlet. + +HAMLET.--Muy bien. + +CLAUDIO.--Sí, muy bien debe parecerte, si has comprendido el fin á que +se encaminan mis deseos. + +HAMLET.--Yo veo un ángel que los ve... Pero vamos á Inglaterra. ¡Adiós, +mi querida madre! + +CLAUDIO.--¿Y tu padre que te ama, Hamlet? + +HAMLET.--Mi madre... Padre y madre son marido y mujer; marido y mujer +son una carne misma, con que... mi madre... ¡Eh! Vamos á Inglaterra. + + +ESCENA VII + +CLAUDIO, RICARDO, GUILLERMO + + +CLAUDIO.--Seguidle inmediatamente; instad con viveza su embarco, no se +dilate un punto. Quiero verle fuera de aquí esta noche. Partid. Cuanto +es necesario á esta comisión, está sellado y pronto. Id, no os +detengáis. (_Vanse Ricardo y Guillermo._) Y tú, Inglaterra, si en algo +estimas mi amistad (de cuya importancia mi gran poder te avisa), pues +aun miras sangrientas las heridas que recibiste del acero dinamarqués, y +en dócil temor me pagas tributos, no dilates tibia la ejecución de mi +suprema voluntad, que por cartas escritas á este fin te pide con la +mayor instancia la pronta muerte de Hamlet. Su vida es para mí una +fiebre ardiente, y tú sola puedes aliviarme. Hazlo así, Inglaterra, y +hasta que sepa que descargaste el golpe, por más feliz que mi suerte +sea, no se restablecerán en mi corazón la tranquilidad ni la alegría. + + +ESCENA VIII + +Campo solitario en las fronteras de Dinamarca + +FORTIMBRAS, un capitán, soldados + + +FORTIMBRÁS.--Id, capitán, saludad en mi nombre al monarca danés; decidle +que en virtud de su licencia, Fortimbrás pide el paso libre por su +reino, según se le ha prometido. Ya sabéis el sitio de nuestra reunión. +Si algo quiere S. M. comunicarme, hacedle saber que estoy pronto á ir en +persona á darle pruebas de mi respeto. + +CAPITÁN.--Así lo haré, señor. + +FORTIMBRÁS.--Y vosotros caminad con paso vagaroso. + + +ESCENA IX + +Un capitán, HAMLET, RICARDO, GUILLERMO, soldados + + +HAMLET.--Caballero, ¿de dónde son estas tropas? + +CAPITÁN.--De Noruega, señor. + +HAMLET.--Y decidme, ¿adónde se encaminan? + +CAPITÁN.--Contra una parte de Polonia. + +HAMLET.--¿Quién las acaudilla? + +CAPITÁN.--Fortimbrás, sobrino del anciano rey de Noruega. + +HAMLET.--¿Se dirigen contra toda Polonia, ó sólo á alguna parte de sus +fronteras? + +CAPITÁN.--Para deciros sin rodeos la verdad, vamos á adquirir una +porción de tierra, de la cual (exceptuando el honor) ninguna otra +utilidad puede esperarse. Si me la diesen arrendada en cinco ducados, no +la tomaría, ni pienso que produzca mayor interés al de Noruega ni al +polaco, aunque á pública subasta la vendan. + +HAMLET.--¿Sin duda el polaco no tratará de resistir? + +CAPITÁN.--Antes bien ha puesto ya en ella tropas que la guarden. + +HAMLET.--De ese modo el sacrificio de dos mil hombres y veinte mil +ducados no decidirán la posesión de un objeto tan frívolo. Esa es una +apostema del cuerpo político, nacida de la paz y excesiva abundancia que +revienta en lo interior, sin que exteriormente se vea la razón por que +el hombre perece. Os doy muchas gracias de vuestra cortesía. + +CAPITÁN.--Dios os guarde. + +(_Vanse el capitán y los soldados_). + +RICARDO.--¿Queréis proseguir el camino? + +HAMLET.--Presto os alcanzaré. Id adelante un poco. + + +ESCENA X + +HAMLET + + +Cuantos accidentes ocurren, todos me acusan, excitando á la venganza mi +adormecido aliento. ¿Qué es el hombre que funda su mayor felicidad, y +emplea todo su tiempo sólo en dormir y alimentarse? Es un bruto y no +más. No: aquel que nos formó dotados de tan extenso conocimiento, que +con él podemos ver lo pasado y lo futuro, no nos dió ciertamente esta +facultad, esta razón divina, para que estuviera nosotros sin uso y +torpe. Sea, pues, brutal negligencia, sea tímido escrúpulo que no se +atreve á penetrar los casos venideros (proceder en que hay más parte de +cobardía que de prudencia), yo no sé para qué existo, diciendo siempre: +razón, voluntad, fuerza y medios para ejecutarla. Por todas partes hallo +ejemplos grandes que me estimulan. Prueba es bastante ese fuerte y +numeroso ejército conducido por un príncipe joven y delicado, cuyo +espíritu impelido de ambición generosa desprecia la incertidumbre de los +sucesos, y expone su existencia frágil y mortal á los golpes de la +fortuna, á la muerte, á los peligros más terribles, y todo por un objeto +de tan leve interés. El ser grande no consiste, por cierto, en obrar +sólo cuando ocurre un gran motivo, sino en saber hallar una razón +plausible de contienda, aunque sea pequeña la causa, cuando se trata de +adquirir honor. ¿Cómo, pues, permanezco yo en ocio indigno, muerto mi +padre alevosamente, mi madre envilecida... estímulos capaces de excitar +mi razón y mi ardimiento, que yacen dormidos? Mientras para vergüenza +mía veo la destrucción inmediata de veinte mil hombres, que por un +capricho, por una estéril gloria van al sepulcro como á sus lechos, +combatiendo por una causa que la multitud es incapaz de comprender, por +un terreno que aun no es suficiente sepultura á tantos cadáveres... ¡Oh! +de hoy más, ó no existirá en mi fantasía idea ninguna, ó cuantas forme +serán sangrientas. + + +ESCENA XI + +Galería de palacio + +GERTRUDIS, HORACIO + + +GERTRUDIS.--No, no quiero hablarla. + +HORACIO.--Ella insta por veros. Está loca, es verdad; pero eso mismo +debe excitar vuestra compasión. + +GERTRUDIS.--¿Y qué pretende? ¿Qué dice? + +HORACIO.--Habla mucho de su padre: dice que continuamente oye que el +mundo está lleno de maldad; solloza, se lastima el pecho, y airada +trastorna con el pie cuanto tal pasar encuentra. Profiere razones +equívocas en que apenas se halla sentido; pero la misma extravagancia de +ellas mueve á los que las oyen á retenerlas, examinando el fin con que +las dice, y dando á sus palabras una combinación arbitraria, según la +idea de cada uno. Al observar sus miradas, sus movimientos de cabeza, su +gesticulación expresiva, llegan á creer que puede haber en ella algún +asomo de razón; pero nada hay de cierto sino que se halla en el estado +más infeliz. + +GERTRUDIS.--Será bien hablarla, antes que mi repulsa esparza conjeturas +fatales en aquellos ánimos que todo lo interpretan siniestramente. Hazla +venir. (_Vase Horacio_). El más frívolo acaso parece á mi dañada +conciencia presagio de algún grave desastre. Propia es de la culpa esta +desconfianza. Tan lleno está siempre de recelos el delincuente, que el +temor de ser descubierto hace tal vez que él mismo se descubra. + + +ESCENA XII + +GERTRUDIS, OFELIA, HORACIO + + +OFELIA.--¿En dónde está la hermosa reina de Dinamarca? + +GERTRUDIS.--¿Cómo va, Ofelia? + +OFELIA.--(_Estos versos, y todos los que siguen en el presente acto, los +canta Ofelia_). + + ¿Cómo va al amante + que fiel te sirva, + de otro cualquiera + distinguiría? + Por las veneras + de su esclavina, + bordón, sombrero + con plumas rizas, + y su calzado + que adornan cintas. + +GERTRUDIS.--¡Oh querida mía! ¿y á qué propósito viene esa canción? + +OFELIA.--¿Eso decís?... Atended a ésta: + + Muerto es ya, señora, + muerto, y no está aquí. + Una tosca piedra + á sus plantas vi, + y al césped del prado + su frente cubrir. + +¡Ah! ¡ah! ¡ah! (_Dando risotadas_). + +GERTRUDIS.--Sí; pero, Ofelia... + +OFELIA.--Oíd, oíd. + + Blancos pañales le vestían... + + +ESCENA XIII + +CLAUDIO, GERTRUDIS, OFELIA, HORACIO + + +GERTRUDIS.--¡Desgraciada! ¿Veis esto, señor? + + OFELIA.--Blancos pañales le vestían + como la nieve del monte, + y al sepulcro le conducen + cubierto de bellas flores, + que en tierno llanto de amor + se humedecieron entonces. + +CLAUDIO.--¿Cómo estás, graciosa niña? + +OFELIA.--Buena: Dios os lo pague... Dicen que la lechuza fué antes una +doncella, hija de un panadero... ¡Ah!... Sabemos lo que somos ahora. +Pero no lo que podemos ser... Dios vendrá á visitarnos. + +CLAUDIO.--Alusión á su padre. + +OFELIA.--Pero no, no hablemos más en esto; y si os preguntan lo que +significa, decid: + + De san Valentino + la fiesta es mañana: + yo, niña amorosa, + al toque del alba + iré á que me veas + desde tu ventana, + para que la suerte + dichosa me caiga. + Despierta el mancebo, + se viste de gala. + +Y él responde entonces: + + Por el sol te juro + que no lo olvidara, + si tú no te hubieras + venido á mi cama. + +CLAUDIO.--¡Graciosa Ofelia! + +OFELIA.--Sí, voy á acabar: sin jurarlo, os prometo que la voy á +concluir. + + ¡Ay, mísera! ¡Cielos! + ¡Torpeza, villana! + ¿Qué galán desprecia + ventura tan alta? + Pues todos son falsos, + le dice indignada: + antes que en tus brazos + me mirase incauta, + de hacerme tu esposa + me diste palabra. + Y abriendo las puertas + entró la muchacha, + que viniendo virgen + volvió desflorada. + +CLAUDIO.--¿Cuánto ha que está así? + +OFELIA.--Yo espero que todo irá bien... Debemos tener paciencia... (_Se +entristece y llora_). Pero yo no puedo menos de llorar considerando que +le han dejado sobre la tierra fría... Mi hermano lo sabrá... preciso... +Y yo os doy las gracias por vuestros buenos consejos... (_Con mucha +viveza y alegría_). Vamos, la carroza. Buenas noches, señoras, buenas +noches. Amiguitas, buenas noches, buenas noches, buenas noches. + +CLAUDIO (_á Horacio_).--Acompáñala á su cuarto, y haz que la asista +suficiente guardia. Yo te lo ruego. + + +ESCENA XIV + +CLAUDIO, GERTRUDIS + + +CLAUDIO.--¡Oh! todo es efecto de un profundo dolor; todo nace de la +muerte de su padre; y ahora observo, Gertrudis, que cuando los males +vienen, no vienen esparcidos como espías, sino reunidos en escuadrones. +Su padre muerto, tu hijo ausente habiendo dado él mismo justo motivo á +su destierro), el pueblo alterado en tumulto con dañadas ideas y +murmuraciones sobre la muerte del buen Polonio, cuyo entierro oculto ha +sido no leve imprudencia de nuestra parte; la desdichada Ofelia fuera de +sí, turbada su razón, sin la cual somos vanos simulacros, ó comparables +sólo á los brutos, y por último (y esto no es menos esencial que todo lo +restante), su hermano, que ha venido secretamente de Francia, y en medio +de tan extraños casos, se oculta entre sombras misteriosas, sin que +falten lenguas maldicientes que envenenen sus oídos, hablándole de la +muerte de su padre. Ni en tales discursos, á falta de noticias seguras, +dejaremos de ser citados continuamente de boca en boca. Todos estos +afanes juntos, mi querida Gertrudis, como una máquina destructora que se +dispara, me dan muchas muertes á un tiempo. + + (_Suena á lo lejos un rumor confuso, que se irá aumentando durante + la escena siguiente_). + +GERTRUDIS.--¡Ay Dios! ¿Qué estruendo es éste? + + +ESCENA XV + +CLAUDIO, GERTRUDIS, un caballero + + +CLAUDIO.--¿En dónde está mi guardia?... Acudid... defended las +puertas... ¿Qué es esto? + +CABALLERO.--Huíd, señor. El Océano, sobrepujando sus términos, no traga +las llanuras con ímpetu más espantoso, que el que manifiesta el joven +Laertes ciego de furor, venciendo la resistencia que le oponen vuestros +soldados. El vulgo le apellida señor; y como si ahora comenzase á +existir el mundo, la antigüedad y la costumbre (apoyo y seguridad de +todo buen gobierno) se olvidan y se desconocen. Gritan por todas partes: +«Nosotros elegimos por rey a Laertes.» Los sombreros arrojados al aire, +las manos y las lenguas le aplauden, llegando á las nubes la voz general +que repite: «Laertes será nuestro rey. ¡Viva Laertes!» + +GERTRUDIS.--¡Con qué alegría sigue, ladrando, esa traílla pérfida el +rastro mal seguro en que va á perderse! + +CLAUDIO.--Ya han roto las puertas. + + +ESCENA XVI + +LAERTES, CLAUDIO, GERTRUDIS, soldados y pueblo + + +LAERTES.--¿En dónde está el rey? (_Volviéndose hacia la puerta por donde +ha salido, detiene á los conjurados que le acompañan, y hace que se +retiren_). Vosotros quedaos todos afuera. + +VOCES.--No, entremos. + +LAERTES.--Yo os pido que me dejéis. + +VOCES.--Bien, bien está. + +LAERTES.--Gracias, señores. Guardad las puertas... y tú, indigno +príncipe, dame á mi padre. + +GERTRUDIS.--Menos, menos ardor, querido Laertes. + +LAERTES.--Si hubiese en mí una gota de sangre con menos ardor, me +declararía por hijo espurio, infamaría de cornudo á mi padre, é +imprimiría sobre la frente limpia y casta de mi madre honestísima la +nota infame de prostituta. + +CLAUDIO.--Pero, Laertes, ¿cuál es el motivo de tan atrevida rebelión?... +Déjale, Gertrudis, no le contengas... no temas nada contra mí. Existe +una fuerza divina que defiende á los reyes; la traición no puede como +quisiera penetrar hasta ellos, y ve malogrados en la ejecución todos sus +designios... Dime, Laertes, ¿por qué estás tan airado?... Déjale, +Gertrudis... Habla tú. + +LAERTES.--¿En dónde está mi padre? + +CLAUDIO.--Murió. + +GERTRUDIS.--Pero no le ha muerto el rey. + +CLAUDIO.--Déjale preguntar cuanto quiera. + +LAERTES.--¿Y cómo ha sido su muerte?... ¡Eh!... No, á mí no se me +engaña. Váyase al infierno la fidelidad, llévese el más atezado demonio +los juramentos de vasallaje, sepúltense la conciencia, la esperanza de +salvación en el abismo más profundo... La condenación eterna no me +horroriza; suceda lo que quiera, ni éste ni el otro mundo me importan +nada... Sólo aspiro, y éste es el punto en que insisto, sólo aspiro á +dar completa venganza á mi difunto padre. + +CLAUDIO.--¿Y quién te lo puede estorbar? + +LAERTES.--Mi voluntad sola, y no todo el universo; y en cuanto á los +medios de que he de valerme, no sabré economizarlos de suerte que un +pequeño esfuerzo produzca efectos grandes. + +CLAUDIO.--Buen Laertes, si deseas saber la verdad acerca de la muerte de +tu amado padre, ¿está escrito acaso en tu venganza que hayas de +atropellar sin distinción amigos y enemigos, culpados é inocentes? + +LAERTES.--No, sólo á mis enemigos. + +CLAUDIO.--¿Querrás, sin duda, conocerlos? + +LAERTES.--¡Oh! á mis buenos amigos yo los recibiré con abiertos brazos, +y semejante al pelícano amoroso los alimentaré, si necesario fuese, con +mi sangre misma. + +CLAUDIO.--Ahora hablaste como buen hijo y como caballero. Laertes, ni +tengo culpa en la muerte de tu padre, ni alguno ha sentido como yo su +desgracia. Esta verdad deberá ser tan clara á tu razón, como á tus ojos +la luz del día. + +VOCES.--Dejadla entrar. + +(_Ruido y voces dentro_). + +LAERTES.--¿Qué novedad... qué ruido es éste? + + +ESCENA XVII + + CLAUDIO, GERTRUDIS, LAERTES, OFELIA, acompañamiento. Ofelia sale + vestida de blanco, el cabello suelto, y una guirnalda en la cabeza, + hecha de paja y flores silvestres, trayendo, en el faldellín muchas + flores y hierbas. + +LAERTES.--¡Oh, calor activo, abrasa mi cerebro! ¡Lágrimas en extremo +cáusticas, consumid la potencia y la sensibilidad de mis ojos! Por los +cielos te juro que esa demencia tuya será pagada por mí con tal exceso, +que el peso del castigo tuerza el fiel y baje la balanza... ¡Oh, rosa de +mayo! ¡amable niña! ¡mi querida Ofelia! ¡mi dulce hermana!... ¡Oh +cielos! ¿y es posible que el entendimiento de una tierna joven sea tan +frágil como la vida del hombre decrépito?... Pero la naturaleza es muy +fina en amor y cuando éste llega al exceso, el alma se desprende tal vez +de alguna preciosa parte de sí misma, para ofrecérsela en don al objeto +amado. + + OFELIA.--Lleváronle en su ataúd + con el rostro descubierto. + Ay no ni, ay ay ay no ni. + Y sobre su sepultura + muchas lágrimas llovieron. + Ay no ni, ay ay ay no ni. + +Adiós, querido mío. Adiós. + +LAERTES.--Si gozando de tu razón me incitaras á la venganza, no pudieras +conmoverme tanto. + +OFELIA.--Debéis cantar aquello de: + + Abajito está: + llámele, señor, que abajito está. + +¡Ay, qué á propósito viene el estribillo!... El pícaro del mayordomo fué +el que robó á la señorita. + +LAERTES.--Esas palabras vanas producen mayor efecto en mí, que el más +concertado discurso. + +OFELIA.--Aquí traigo romero, que es bueno para la memoria. (_A +Laertes_). Tomad, amigo, para que os acordéis... Y aquí hay trinitarias, +que son para los pensamientos. + +LAERTES.--Aun en medio de su delirio quiere aludir á los pensamientos +que la agitan y á sus memorias tristes. + +OFELIA (_á Gertrudis_).--Aquí hay hinojo para vos, y palomillas y +ruda... para vos también, y esto poquito es para mí... Nosotros podemos +llamarla hierba santa del domingo... vos la usaréis con la distinción +que os parezca... (_A Claudio_). Esta es una margarita... Bien os +quisiera dar algunas violetas; pero todas se marchitaron cuando murió mi +padre. Dicen que tuvo un buen fin. + + Un solitario + de plumas vario + me da placer. + +LAERTES.--Ideas funestas, aflicción, pasiones terribles, los horrores +del infierno mismo, todo en su boca es gracioso y suave. + + OFELIA.--Nos deja, se va, + y no ha de volver. + No, que ya murió, + no vendrá otra vez... + Su barba era nieve, + su pelo también. + Se fué ¡dolorosa + partida! se fué. + En vano exhalamos + suspiros por él. + Los cielos piadosos + descanso le den. + +A él y á todas las almas cristianas. Dios lo quiera... ¡Eh! señores, +adiós. + + +ESCENA XVIII + +CLAUDIO, GERTRUDIS, LAERTES + + +LAERTES.--¡Veis esto, Dios mío! + +CLAUDIO.--Yo debo tomar parte en tu aflicción, Laertes: no me niegues +este derecho. Oyeme aparte. Elige entre los más prudentes de tus amigos +aquéllos que te parezca. Oigannos á entrambos, y juzguen. Si por mí +propio ó por mano ajena resultó culpado, mi reino, mi corona, mi vida, +cuanto puedo llamar mío, todo te lo daré para satisfacerte. Si no hay +culpa en mí, deberé contar otra vez con tu obediencia, y unidos ambos, +buscaremos los medios de aliviar tu dolor. + +LAERTES.--Hágase lo que decís... Su arrebatada muerte, su obscuro +funeral, sin trofeos, armas, ni escudos sobre el cadáver, ni debidos +honores, ni decorosa pompa; todo, todo está clamando del cielo á la +tierra por un examen el más riguroso. + +CLAUDIO.--Tú le obtendrás, y la segur terrible de la justicia caerá +sobre el que fuere delincuente. Ven conmigo. + + +ESCENA XIX + +Sala en casa de Horacio + +HORACIO, un criado + + +HORACIO.--¿Quiénes son los que me quieren hablar? + +CRIADO.--Unos marineros que, según dicen, os traen cartas. + +HORACIO.--Hazlos entrar. (_Vase el criado_). Yo no sé de qué parte del +mundo pueda nadie escribirme, si ya no es Hamlet mi señor. + + +ESCENA XX + +HORACIO, dos marineros + + +MARINERO 1.º--Dios os guarde. + +HORACIO.--Y á vosotros también. + +MARINERO 1.º--Así lo hará, si es su voluntad. Estas cartas del embajador +que se embarcó para Inglaterra vienen dirigidas á vos, si os llamáis +Horacio como nos han dicho. + +HORACIO. (_Lee la carta._)--«Horacio: luego que hayas leído esta, +dirigirás esos hombres al rey, para el cual les he dado una carta. +Apenas llevábamos dos días de navegación, cuando empezó á darnos caza un +pirata muy bien armado. Viendo que nuestro navío era poco velero, nos +vimos precisados á apelar al valor. Llegamos al abordaje: yo salté el +primero en la embarcación enemiga, que al mismo tiempo logró +desaferrarse de la nuestra, y por consiguiente me hallé solo y +prisionero. Ellos se han portado conmigo como ladrones compasivos; pero +ya sabían lo que se hacían, y se lo he pagado muy bien. Haz que el rey +reciba las cartas que le envío, y tú ven á verme con tanta diligencia +como si huyeras de la muerte. Tengo unas cuantas palabras que decirte al +oído, que te dejarán atónito, bien que todas ellas no serán suficientes +á expresar la importancia del caso. Esos buenos hombres te conducirán +hasta aquí. Guillermo y Ricardo siguieron su camino á Inglaterra. Mucho +tengo que decirte de ellos. Adiós. Tuyo siempre.--HAMLET.» + +Vamos. Yo os introduciré para que presentéis esas cartas. Conviene +hacerlo pronto, á fin de que me llevéis después adonde queda el que os +las entregó. + + +ESCENA XXI + +Gabinete del rey + +CLAUDIO, LAERTES + + +CLAUDIO.--Sin duda tu rectitud aprobará ya mi descargo, y me darás lugar +en el corazón como á tu amigo, después que has oído con pruebas +evidentes que el matador de tu noble padre conspiraba contra mi vida. + +LAERTES.--Claramente se manifiesta... Pero decidme: ¿por qué no +procedéis contra excesos tan graves y culpables, cuando vuestra +prudencia, vuestra grandeza, vuestra propia seguridad, todas las +consideraciones juntas deberían excitaros tan particularmente á +reprimirlos? + +CLAUDIO.--Por dos razones, que aunque tal vez las juzgarás débiles, para +mí han sido muy poderosas. Una es que la reina su madre vive pendiente +casi de sus miradas, y al mismo tiempo (sea desgracia ó felicidad mía) +tan estrechamente unió el amor mi vida y mi alma á la de mi esposa, que +así como los astros no se mueven sino dentro de su propia esfera, así en +mí no hay movimiento alguno que no dependa de su voluntad. La otra razón +por que no puedo proceder contra el agresor públicamente, es el grande +cariño que le tiene el pueblo; el cual, como la fuente cuyas aguas mudan +los troncos en piedras, bañando en su afecto las faltas del príncipe, +convierte en gracias todos sus yerros. Mis flechas no pueden con tal +violencia dispararse, que resistan á huracán tan fuerte; y sin tocar el +punto á que las dirija, se volverán otra vez al arco. + +LAERTES.--Sí, y en tanto yo he perdido á un ilustre padre, y hallo á +una hermana en la más deplorable situación... Mi hermana, cuyo mérito +(si alcanza el elogio á lo que ya no existe) se levantó sobre lo más +sublime de su siglo, por las raras prendas que en ella se admiraron +juntas... Pero llegará, llegará el tiempo de mi venganza. + +CLAUDIO.--Ese cuidado no debe interrumpirte el sueño, ni has de presumir +que yo esté formado de materia tan insensible y dura, que me deje +remesar la barba y lo tome á fiesta... Presto te informaré de lo demás. +Basta decirte que amé á tu padre, que nosotros nos amamos también, y que +espero darte á conocer la... Pero... ¿Qué noticias traes? + + +ESCENA XXII + +CLAUDIO, LAERTES, un guardia + + +GUARDIA.--Señor, veis aquí las cartas del príncipe: ésta, para V. M., y +ésta, para la reina. + +(_Da unas cartas á Claudio_). + +CLAUDIO.--¡De Hamlet! ¿Quién las ha traído! + +GUARDIA.--Dicen que unos marineros; yo no los he visto. Horacio, que las +recibió del que las trajo, es el que me las ha entregado á mí. + +CLAUDIO.--Oirás lo que dicen, Laertes. Déjanos solos. + + +ESCENA XXIII + +CLAUDIO, LAERTES + + +CLAUDIO. (_Lee una carta._)--«Alto y poderoso señor: os hago saber cómo +he llegado desnudo á vuestro reino. Mañana os pediré permiso de ver +vuestra presencia real; y entonces, mediante vuestro perdón, os diré la +causa de mi extraña y repentina vuelta.--HAMLET.» + +¿Qué quiere decir esto? ¿Se habrán vuelto los otros también, ó hay +alguna equivocación, ó acaso todo es falso? + +LAERTES.--¿Conocéis la letra? + +CLAUDIO (_examinando con atención la carta_).--Sí, es de Hamlet... +_Desnudo_... y en una enmienda que hay aquí, dice: _solo_... ¿Qué puede +ser esto? + +LAERTES.--Yo nada alcanzo... Pero dejadle venir, que ya siento +encenderse en nuevas iras mi corazón... Sí, yo viviré, y le diré en su +cara: tú lo hiciste, y fué de esta manera. + +CLAUDIO.--Si el caso es cierto... ¡Eh! ¡Cómo es posible!... ¿Y qué otra +cosa puede ser?... ¿Quieres dirigirte por mí, Laertes? + +LAERTES.--Sí, señor, como no procuréis inclinarme á la paz. + +CLAUDIO.--A tu propia paz, no á otra ninguna. Si él vuelve ahora +disgustado de este viaje y rehusa comenzarle de nuevo, yo le ocuparé en +una empresa que medito, en la cual perecerá sin duda. Esta muerte no +excitará el aura más leve de acusación; su madre misma absolverá el +hecho juzgándole casual. + +LAERTES.--Seguiré en todo vuestras ideas, y mucho más si disponéis que +yo sea el instrumento que le ejecute. + +CLAUDIO.--Todo sucede bien... Desde que te fuiste se ha hablado mucho de +ti delante de Hamlet, por una habilidad en que dicen que sobresales. Las +demás que tienes no movieron tanto su envidia como ésta sola, que en mi +opinión ocupa el último lugar. + +LAERTES.--¿Y qué habilidad es, señor? + +CLAUDIO.--No es más que un lazo en el sombrero de la juventud, pero que +le es muy necesario; puesto que así son propios de la juventud los +adornos ligeros y alegres, como de la edad madura las ropas y pieles que +se viste por abrigo y decencia... Dos meses ha que estuvo aquí un +caballero de Normandía... Yo conozco á los franceses muy bien, he +militado contra ellos, y son, por cierto, buenos jinetes; pero el galán +de quien hablo era un prodigio en esto. Parecía haber nacido sobre la +silla, y hacía ejecutar al caballo tan admirables movimientos como si él +y su valiente bruto animaran un cuerpo solo; y tanto excedió á mis +ideas, que todas las formas y actitudes que yo pude imaginar no llegaron +á lo que él hizo. + +LAERTES.--¿Decís que era normando? + +CLAUDIO.--Sí, normando. + +LAERTES.--Ese es Lamond, sin duda. + +CLAUDIO.--El mismo. + +LAERTES.--Le conozco bien, y es la joya más preciosa de su nación. + +CLAUDIO.--Pues éste, hablando de ti públicamente, te llenaba de elogios +por tu inteligencia y ejercicio en la esgrima, y la bondad de tu espada +en la defensa y el ataque; tanto, que dijo alguna vez que sería un +espectáculo admirable verte lidiar con otro de igual mérito, si pudiera +hallarse; puesto que, según aseguraba él mismo, los más diestros de su +nación carecían de agilidad para las estocadas y los quites cuando tú +esgrimías con ellos. Este informe irritó la envidia de Hamlet, y en nada +pensó desde entonces sino en solicitar con instancia tu pronto regreso +para batallar contigo. Fuera de esto... + +LAERTES.--¿Y qué hay además de eso, señor? + +CLAUDIO.--Laertes, ¿amaste á tu padre, ó eres como las figuras de un +lienzo, que tal vez aparentan tristeza en el semblante cuando les falta +un corazón? + +LAERTES.--¿Por qué lo preguntáis? + +CLAUDIO.--No porque piense que no amabas á tu padre, sino porque sé que +el amor está sujeto al tiempo, y que el tiempo extingue su ardor y sus +centellas, según me lo hace ver la experiencia de los sucesos. Existe en +medio de la llama de amor una mecha ó pábilo que la destruye al fin; +nada permanece en un mismo grado de bondad constantemente, pues la salud +misma degenerando en plétora perece por su propio exceso. Cuanto nos +proponemos hacer debería ejecutarse en el instante mismo en que lo +deseamos, porque la voluntad se altera fácilmente, se debilita y se +entorpece, según las lenguas, las manos y los accidentes que se +atraviesan; y entonces aquel estéril deseo es semejante á un suspiro que +exhalando pródigo el aliento, causa daño en vez de dar alivio... Pero +toquemos en lo vivo de la herida. Hamlet vuelve... ¿Qué acción +emprenderías tú para manifestar más con las obras que con las palabras +que eres digno hijo de tu padre? + +LAERTES.--¿Qué haré? Le cortaré la cabeza en el templo mismo. + +CLAUDIO.--Cierto que no debería un homicida hallar asilo en parte +alguna, ni reconocer límites una justa venganza; pero, buen Laertes, haz +lo que te diré: Permanece oculto en tu cuarto; cuando llegue Hamlet, +sabrá que tú has venido; yo le haré acompañar por algunos que alabando +tu destreza den un nuevo lustre á los elogios que hizo de ti el francés. +Por último, llegaréis á veros; se harán apuestas en favor de uno y +otro... él, que es descuidado, generoso, incapaz de toda malicia, no +reconocerá los floretes; de suerte que te será muy fácil, con poca +sutileza que uses, elegir una espada sin botón, y en cualquiera de las +jugadas tomar satisfacción de la muerte de tu padre. + +LAERTES.--Así lo haré, y á ese fin quiero envenenar la espada con cierto +ungüento que compré de un charlatán, de cualidad tan mortífera, que +mojando un cuchillo en él, adondequiera que haga sangre introduce la +muerte, sin que haya emplasto eficaz que pueda evitarla, por más que se +componga de cuantos simples medicinales crecen debajo de la luna. Yo +bañaré la punta de mi espada con este veneno, para que apenas le toque +muera. + +CLAUDIO.--Reflexionemos más sobre esto... Examinemos qué ocasión, qué +medios serán más oportunos á nuestro engaño; porque si tal vez se +malogra, y equivocada la ejecución se descubren los fines, valiera más +no haberlo emprendido. Conviene, pues, que este proyecto vaya sostenido +con otro segundo, capaz de asegurar el golpe, cuando por el primero no +se consiga. Espera... Déjame ver si... Haremos una apuesta solemne sobre +vuestra habilidad y... Sí, ya hallé el medio. Cuando con la agitación os +sintáis acalorados y sedientos (puesto que al fin deberá ser mayor la +violencia del combate), él pedirá de beber, y yo le tendré prevenida +expresamente una copa, que al gustarla sólo, aunque haya podido librarse +de tu espada ungida, veremos cumplido nuestro deseo. Pero... calla... +¿Qué ruido se escucha? + +(_Suena ruido dentro_). + + +ESCENA XXIV + +GERTRUDIS, CLAUDIO, LAERTES + + +CLAUDIO.--¿Qué ocurre de nuevo, amada reina? + +GERTRUDIS.--Una desgracia va siempre pisando las ropas de otra; tan +inmediatas caminan. Laertes, tu hermana acaba de ahogarse. + +LAERTES.--¡Ahogada!... ¿En dónde?... ¡Cielos! + +GERTRUDIS.--Donde hallaréis un sauce que crece á las orillas de ese +arroyo, repitiendo en las ondas cristalinas la imagen de sus hojas +pálidas. Allí se encaminó ridículamente coronada de ranúnculos, ortigas, +margaritas y luengas flores purpúreas, que entre los sencillos +labradores se reconocen bajo una denominación grosera, y las modestas +doncellas llaman dedos de muerto. Llegada que fué, se quitó la +guirnalda, y queriendo subir á suspenderla de los pendientes ramos, se +troncha un vástago envidioso, y caen al torrente fatal ella y todos sus +adornos rústicos. Las ropas huecas y extendidas la llevaron un rato +sobre las aguas, semejante á una sirena, y en tanto iba cantando pedazos +de tonadas antiguas, como ignorante de su desgracia, ó como criada y +nacida en aquel elemento. Pero no era posible que así durase por mucho +espacio... Las vestiduras, pesadas ya con el agua que absorbían, la +arrebataron á la infeliz, interrumpiendo su canto dulcísimo la muerte, +llena de angustias. + +LAERTES.--Qué, ¿en fin se ahogó? ¡Mísero! + +GERTRUDIS.--Sí, se ahogó, se ahogó. + +LAERTES.--¡Desdichada Ofelia! demasiada agua tienes ya; por eso quisiera +reprimir la de mis ojos.... Bien que á pesar de todos nuestros +esfuerzos, imperiosa la naturaleza sigue su costumbre, por más que el +valor se avergüence... Pero luego que este llanto se vierta, nada +quedará en mí de femenil ni de cobarde... Adiós, señores... Mis palabras +de fuego arderían en llamas, si no las apagasen estas lágrimas +imprudentes. + +(_Vase Laertes_). + +CLAUDIO.--Sigámosle, Gertrudis, que después de haberme costado tanto +aplacar su cólera, temo ahora que esta desgracia no la irrite otra vez. +Conviene seguirle. + + + + +ACTO V + + +ESCENA PRIMERA + +Cementerio contiguo á una iglesia + +Sepultureros primero y segundo + + +SEPULTURERO 1.º--¿Y es la que ha de sepultarse en tierra sagrada, la que +deliberadamente ha conspirado contra su propia salvación? + +SEPULTURERO 2.º--Dígote que sí: con que haz presto el hoyo. El juez ha +reconocido ya el cadáver, y ha dispuesto que se la entierre en sagrado. + +SEPULTURERO 1.º--Yo no entiendo cómo va eso... Aun si se hubiera ahogado +haciendo esfuerzos para librarse, anda con Dios. + +SEPULTURERO 2.º--Así han juzgado que fué. + +SEPULTURERO 1.º--No, no, eso fué _se offendendo_; ni puede haber sido de +otra manera, porque... ve aquí el punto de la dificultad: Si yo me ahogo +voluntariamente, esto arguye por de contado una acción, y toda acción +consta de tres partes, que son: hacer, obrar y ejecutar; de donde se +infiere, amigo Rasura, que ella se ahogó voluntariamente. + +SEPULTURERO 2.º--¡Qué!... Pero óigame ahora el tío Socaba. + +SEPULTURERO 1.º--No, deja, yo te diré. Mira, aquí está el agua. Bien. +Aquí está el hombre. Muy bien... Pues, señor, si este hombre va y se +mete dentro del agua, se ahoga á sí mismo; porque por fas ó por nefas, +ello es que él va... Pero atiende á lo que digo. Si el agua viene hacia +él y le sorprende y le ahoga, entonces no se ahoga él á sí propio... +Compadre Rasura, el que no desea su muerte no se acorta la vida. + +SEPULTURERO 2.º--Y qué, ¿hay leyes para eso? + +SEPULTURERO 1.º--Ya se ve que las hay, y por ella se guía el juez que +examina estos casos. + +SEPULTURERO 2.º--¿Quieres que te diga la verdad? Pues mira, si la muerta +no fuese una señora, yo te aseguro que no la enterrarían en sagrado. + +SEPULTURERO 1.º--En efecto, dices bien; y es mucha lástima que los +grandes personajes hayan de tener en este mundo especial privilegio, +entre todos los demás cristianos, para ahogarse y ahorcarse cuando +quieren, sin que nadie les diga nada... Vamos allá con el azadón... +(_Pónense los dos á abrir una sepultura en medio del teatro, sacando la +tierra con espuertas, y entre ella calaveras y huesos_). Ello es que no +hay caballeros de nobleza más antigua que los jardineros, sepultureros y +cavadores, que son los que ejercen la profesión de Adán. + +SEPULTURERO 2.º--Pues qué, ¿Adán fue caballero? + +SEPULTURERO 1.º--¡Toma! como que fué el primero que llevó armas... Pero +voy á hacerte una pregunta, y si no me respondes á cuento, has de +confesar que eres un... + +SEPULTURERO 2.º--Adelante. + +SEPULTURERO 1.º--¿Cuál es el que construye edificios más fuertes que los +que hacen los albañiles y los carpinteros de casas y navíos? + +SEPULTURERO 2.º--El que hace la horca, porque aquella fábrica sobrevive +á mil inquilinos. + +SEPULTURERO 1.º--Agudo eres, por vida mía. Buen edificio es la horca; +pero ¿cómo es bueno? Es bueno para los que hacen mal: ahora bien, tú +haces mal en decir que la horca es fábrica más fuerte que una iglesia; +con que la horca podría ser buena para ti... Volvamos á la pregunta. + +SEPULTURERO 2.º--¿Cuál es el que hace habitaciones más durables que las +que hacen los albañiles, los carpinteros de casas y de navíos? + +SEPULTURERO 1.º--Sí, dímelo, y sales del apuro. + +SEPULTURERO 2.º--Ya se ve que te lo digo. + +SEPULTURERO 1.º--Pues vamos. + +SEPULTURERO 2.º--Pues no puedo decirlo. + +SEPULTURERO 1.º--Vaya, no te rompas la cabeza sobre ello... Tú eres un +burro lerdo que no saldrá de su paso por más que le apaleen. Cuando te +hagan esta pregunta, has de responder: «El sepulturero.» ¿No ves que las +casas que él hace duran hasta el día del juicio?... Anda, ve ahí á casa +de Juanillo, y tráeme una copa de aguardiente. + + +ESCENA II + +HAMLET, HORACIO, sepulturero primero + + +SEPULTURERO 1.º--Yo amé en mis primeros años, + +(_Cantando_). + + dulce cosa lo juzgué; + pero casarme, eso no, + que no me estuviera bien. + +HAMLET.--¡Qué poco siente ese hombre lo que hace, que abre una sepultura +y canta! + +HORACIO.--La costumbre le ha hecho ya familiar esa ocupación. + +HAMLET.--Así es la verdad. La mano que menos trabaja tiene más delicado +el tacto. + +SEPULTURERO 1.º--La edad callada en la huesa + +(_Cantando_). + + me hundió con mano crüel, + y toda se destruyó + la existencia que gocé. + +HAMLET.--Aquella calavera tendría lengua en otro tiempo, y con ella +podría también cantar...¡ Cómo la tira al suelo el pícaro! Como si fuese +la quijada con que hizo Caín el primer homicidio. Y la que está +maltratando ahora ese bruto, podría ser muy bien la cabeza de algún +estadista, que acaso pretendió engañar al cielo mismo. ¿No te parece? + +HORACIO.--Bien puede ser. + +HAMLET.--O la de algún cortesano que diría: «Felicísimos días, señor +excelentísimo; ¿cómo va de salud, mi venerado señor?» Esta puede ser la +del caballero Fulano, que hacía grandes elogios del potro del caballero +Zutano para pedírsele prestado después. ¿No puede ser así? + +HORACIO.--Sí, señor. + +HAMLET.--¡Oh! sí por cierto; y ahora está en poder del señor gusano, +estropeada y hecha pedazos con el azadón de un sepulturero... Grandes +revoluciones se hacen aquí, si hubiera entre nosotros medios para +observarlas... Pero ¿costó acaso tan poco la formación de estos huesos á +la naturaleza, que hayan de servir para que esa gente se divierta en sus +garitos con ellos? ¡Eh! Los míos se estremecen al considerarlo. + + SEPULTURERO 1.º--Una piqueta (_Cantando_). + con una azada, + un lienzo donde + revuelto vaya, + y un hoyo en tierra + que le preparan: + para tal huésped + esto le basta. + +HAMLET.--Y ésa otra, ¿por qué no podría ser la calavera de un +letrado?... ¿A dónde se fueron sus equívocos y sutilezas, sus litigios, +sus interpretaciones, sus embrollos? ¿Por qué sufre ahora que ese bribón +grosero le golpee contra la pared con el azadón lleno de barro!... ¡Y no +dirá palabra acerca de un hecho tan criminal!... Este sería quizás, +mientras vivió, un gran comprador de tierras, con sus obligaciones, +reconocimientos, transacciones, seguridades mutuas, pagos, recibos... Ve +aquí el arriendo de sus arriendos, y el cobro de sus cobranzas: todo ha +venido á parar en una calavera llena de lodo. Los títulos de los bienes +que poseyó cabrían difícilmente en su ataúd, y no obstante eso, todas +las fianzas y seguridades recíprocas de sus adquisiciones no le han +podido asegurar otra posesión que la de un espacio pequeño capaz de +cubrirse con un par de sus escrituras... ¡Oh! y á su opulento sucesor +tampoco le quedará más. + +HORACIO.--Verdad es, señor. + +HAMLET.--¿No se hace el pergamino de piel de carnero? + +HORACIO.--Sí, señor, y de piel de ternera también. + +HAMLET.--Pues dígote, que son más irracionales que las terneras y +carneros los que fundan su felicidad en la posesión de tales +pergaminos... Voy á tramar conversación con este hombre. (_Al +sepulturero_). ¿De quién es esa sepultura, buena pieza? + +SEPULTURERO 1.º--Mía, señor. + + Y un hoya en tierra (_Cantando_). + que le preparan: + para tal huésped + eso le basta. + +HAMLET.--Sí; yo creo que es tuya porque estás ahora dentro de ella... +Pero la sepultura es para los muertos, no para los vivos: conque has +mentido. + +SEPULTURERO 1.º--Ve ahí un mentís demasiado vivo; pero yo os le volveré. + +HAMLET.--¿Para qué muerto cavas esta sepultura? + +SEPULTURERO 1.º--No es hombre, señor. + +HAMLET.--Pues bien, ¿para qué mujer? + +SEPULTURERO 1.º--Tampoco es eso. + +HAMLET.--Pues ¿qué es lo que ha de enterrarse ahí? + +SEPULTURERO 1.º--Un cadáver que fué mujer; pero ya murió... Dios la +perdone. + +HAMLET.--¡Qué taimado es! Hablémosle clara y sencillamente, porque sino, +es capaz de confundirnos á equívocos. De tres años á esta parte he +observado cuánto se va sutilizando la edad en que vivimos... Por vida +mía, Horacio, que ya el villano sigue tan de cerca al caballero, que muy +pronto le desollará el talón... ¿Cuánto tiempo há que eres sepulturero? + +SEPULTURERO 1.º--Toda mi vida, se puede decir. Yo comencé el oficio el +día que nuestro último rey Hamlet venció á Fortimbrás. + +HAMLET.--¿Y cuánto tiempo habrá? + +SEPULTURERO 1.º--¡Toma! ¿No lo sabéis? Eso sucedió el mismo día en que +nació el joven Hamlet, el que está loco y se ha ido á Inglaterra. + +HAMLET.--¡Oiga! ¿Y por qué se ha ido a Inglaterra? + +SEPULTURERO 1.º--Porque... porgue está loco, y allí cobrará su juicio; +y si no lo cobra, á bien que poco importa. + +HAMLET.--¿Por qué? + +SEPULTURERO 1.º--Porque allí todos son tan locos como él, y no será +reparado. + +HAMLET.--¿Y cómo ha sido volverse loco? + +SEPULTURERO 1.º--De un modo muy extraño, según dicen. + +HAMLET.--¿De qué modo? + +SEPULTURERO 1.º--Habiendo perdido el entendimiento. + +HAMLET.--Pero, ¿qué motivo dió lugar á eso? + +SEPULTURERO 1.º--¿Qué lugar? Aquí en Dinamarca, donde soy enterrador, y +lo he sido de chico y de grande por espacio de treinta años. + +HAMLET.--¿Cuánto tiempo podrá estar enterrado un hombre sin corromperse? + +SEPULTURERO 1.º--De suerte que si él no corrompía ya en vida (como nos +sucede todos los días con muchos cuerpos galicados, que no hay por dónde +asirlos), podrá durar cosa de ocho ó nueve años. Un curtidor durará +nueve años seguramente. + +HAMLET.--Pues ¿qué tiene él más que otro cualquiera? + +SEPULTURERO 1.º--Lo que tiene es un pellejo tan curtido ya por mor de su +ejercicio, que puede resistir mucho tiempo al agua; y el agua, señor +mío, es la cosa que más pronto destruye á cualquier hideputa de muerto. +Ve aquí una calavera que ha estado debajo de tierra veintitrés años. + +HAMLET.--¿De quién es? + +SEPULTURERO 1.º--¡Mayor hideputa, loco!..... ¿De quién os parece que +será? + +HAMLET.--Yo ¿cómo he de saberlo? + +SEPULTURERO 1.º--¡Mala peste en él y en sus travesuras!... Una vez me +echó un frasco de vino del Rhin por los cabezones... Pues, señor, esta +calavera es la calavera de Yorick, el bufón del rey. + +(_El sepulturero le da una calavera á Hamlet_). + +HAMLET.--¿Esta? + +SEPULTURERO 1.º--La misma. + +HAMLET.--¡Ay, pobre Yorick...! Yo le conocí, Horacio... Era un hombre +sumamente gracioso, de la más fecunda imaginación. Me acuerdo que +siendo yo niño me llevó mil veces sobre sus hombros... y ahora su vista +me llena de horror, y oprimido el pecho palpita... Aquí estuvieron +aquellos labios donde yo dí besos sin número... ¿Qué se hicieron tus +burlas, tus brincos, tus cantares y aquellos chistes repentinos que de +ordinario animaban la mesa con alegre estrépito? Ahora, falto ya +enteramente de músculos, ni aun puedes reirte de tu propia deformidad... +Ve al tocador de una de nuestras damas, y dile, para excitar su risa, +que por más que se ponga una pulgada de afeite en el rostro, al fin +habrá de experimentar esta misma transformación... (_Tira la calavera al +montón de tierra inmediato á la sepultura_). Díme una cosa, Horacio. + +HORACIO.--¿Cuál es, señor? + +HAMLET.--¿Crees tú que Alejandro metido debajo de tierra tendría esa +forma? + +HORACIO.--Cierto que sí. + +HAMLET.--¿Y exhalaría este mismo hedor?... ¡Uh! + +HORACIO.--Sin diferencia alguna. + + (El sepulturero primero, acabada la excavación, sale de la + sepultura y se pasea hacia el fondo del teatro. Viene después el + sepulturero segundo, que trae el aguardiente; beben y hablan entre + sí, permaneciendo retirados hasta la escena siguiente, como lo + indica el diálogo.) + +HAMLET.--¡En qué abatimiento hemos de parar, Horacio!... Y ¿por qué no +podría la imaginación seguir las ilustres cenizas de Alejandro hasta +encontrarlas tapando la boca de algún barril? + +HORACIO.--A fe, que sería excesiva curiosidad ir á examinarlo. + +HAMLET.--No, no por cierto. No hay sino irle siguiendo hasta conducirle +allí con probabilidad y sin violencia alguna. Como si dijéramos: +Alejandro murió, Alejandro fué sepultado, Alejandro se redujo á polvo, +el polvo es tierra, de la tierra hacemos barro... Y ¿por qué con este +barro, en que él está ya convertido, no habrán podido tapar un barril de +cerveza? El emperador César, muerto y hecho tierra, puede tapar un +agujero para estorbar que pase el aire... ¡Oh! Y aquella tierra que tuvo +atemorizado el orbe, servirá tal vez de reparar las hendiduras de un +tabique contra las intemperies del invierno... Pero callemos... +hagámonos á un lado, que... Sí... aquí viene el rey, la reina, los +grandes... ¿A quién acompañan? ¡Qué ceremonial tan incompleto es +éste!... Todo ello me anuncia que el difunto que conducen dió fin á su +vida con desesperada mano... Sin duda era persona de calidad. +Ocultémonos un poco, y observa. + + +ESCENA III + + CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, LAERTES, HORACIO, un cura, dos + sepultureros, acompañamiento de damas, caballeros y criados. + + (Conducen entre cuatro hombres el cadáver de Ofelia, vestida con + túnica blanca y coronada de flores. Detrás sigue el preste y todos + los que hacen el duelo, atravesando el teatro á paso lento, hasta + llegar á donde está la sepultura. Suena el clamor de las campanas. + Hamlet y Horacio se retiran á un extremo del teatro.) + +LAERTES.--¿Qué otra ceremonia falta? + +HAMLET.--Mira, aquél es Laertes, joven muy ilustre. + +LAERTES.--¿Qué ceremonia falta? + +EL CURA.--Ya se han celebrado sus exequias con toda la decencia posible. +Su muerte da lugar á muchas dudas, y á no haberse interpuesto la suprema +autoridad que modifica las leyes, hubiera sido colocada en lugar +profano; allí estuviera hasta que sonase la trompeta final, y en vez de +oraciones piadosas, hubieran caído sobre su cadáver guijarros, piedras y +cascote. No obstante esto, se le han concedido las vestiduras y adornos +virginales, el clamor de las campanas y la sepultura. + +LAERTES.--¿Con que no se debe hacer más? + +EL CURA.--No más. Profanaríamos los honores sagrados de los difuntos, +cantando un _requiem_ para implorar el descanso de su alma, como se hace +por aquéllos que parten de esta vida con más cristiana disposición. + +LAERTES.--Dadle tierra, pues. _(Ponen el cadáver de Ofelia en la +sepultura_). Sus hermosos é intactos miembros acaso producirán violetas +suaves. Y á ti, clérigo zafio, te anuncio que mi hermana será un ángel +del Señor, mientras tú estarás bramando en los abismos. + +HAMLET.--¡Qué!... ¡La hermosa Ofelia! + +GERTRUDIS.--Dulces dones á mi dulce amiga. (_Esparce flores sobre el +cadáver_). Adiós... Yo deseaba que hubieras sido la esposa de mi Hamlet, +graciosa doncella, y esperé cubrir de flores tu lecho nupcial... pero no +tu sepulcro. + +LAERTES.--¡Oh! ¡una y mil veces sea maldito aquél cuya acción inhumana +te privó á ti del más sublime entendimiento!... No... esperad un +instante; no echéis la tierra todavía... no... hasta que otra vez la +estreche en mis brazos... (_Métese en la sepultura_). Echadla ahora +sobre la muerta y el vivo, hasta que de este llano hagáis un monte que +descuelle sobre el antiguo Pelión, ó sobre la azul extremidad del Olimpo +que toca los cielos. + +HAMLET.--¿Quién es el que da á sus penas idioma tan enfático, el que así +invoca en su aflicción á las estrellas errantes, haciéndolas detenerse +admiradas á oirle?... Yo soy Hamlet, príncipe de Dinamarca. + + (Atravesando por en medio de todos, va hacia la sepultura, entra en + ella, y luchan él y Laertes, y se dan puñadas. Algunos de los + circunstantes van allá, los sacan del hoyo y los separan.) + +LAERTES.--El demonio lleve tu alma. + +HAMLET.--No es justo lo que pides... Quita esos dedos de mi cuello; +porque aunque no soy precipitado ni colérico, algún riesgo hay en +ofenderme, y si eres prudente debes evitarle... Quita de ahí esa mano. + +CLAUDIO.--Separadlos. + +GERTRUDIS.--¡Hamlet! ¡Hamlet! + +TODOS.--¡Señores! + +HORACIO.--Moderaos, señor. + +HAMLET.--No; por causa tan justa lidiaré con él hasta que cierre mis +párpados la muerte. + +GERTRUDIS.--¿Qué causa puede haber, hijo mío? + +HAMLET.--Yo he querido á Ofelia, y cuatro mil hermanos juntos no podrán +con todo su amor exceder al mío... ¿Qué quieres hacer por ella? Dí. + +CLAUDIO.--Laertes, mira que está loco. + +GERTRUDIS.--Por Dios, Laertes, déjale. + +HAMLET.--Dime lo que intentas hacer. (_Los sepultureros llenan la +sepultura de tierra y la apisonan_). ¿Quieres llorar, combatir, negarte +al sustento, hacerte pedazos, beber todo el Esil, devorar un caimán? Yo +lo haré también... ¿Vienes aquí á lamentar su muerte, á insultarme +precipitándote en su sepulcro, á ser enterrado vivo con ella? Pues bien, +eso quiero yo; y si hablas de montes, descarguen sobre nosotros yugadas +de tierra innumerables, hasta que estos campos tuesten su frente en la +tórrida zona, y el alto Osa parezca en su comparación un terrón +pequeño... Si me hablas con soberbia, yo usaré un lenguaje tan altanero +como el tuyo. + +GERTRUDIS.--Todos son efectos de su frenesí, cuya violencia podrá +agitarle por algún tiempo; pero después, semejante á la mansa paloma +cuando siente animadas las mellizas crías, le veréis sin movimiento y +mudo. + +HAMLET.--Oyeme: ¿cuál es la razón de obrar así conmigo?... Siempre te he +querido bien... Pero... nada importa. Aunque el mismo Hércules con todo +su poder quisiera estorbarlo, el gato mayará y el perro quedará +vencedor. (_Vase Hamlet y Horacio le sigue_). + +CLAUDIO.--Horacio, ve, no le abandones... Laertes, nuestra plática de la +noche anterior fortificará tu paciencia mientras dispongo lo que importa +en la ocasión presente... Amada Gertrudis, será bien que alguno se +encargue de la guarda de tu hijo... Esta sepultura se adornará con un +monumento durable... Espero que gozaremos brevemente horas más +tranquilas; pero entre tanto conviene sufrir. + + +ESCENA IV + + Salón de palacio, el mismo que sirvió para la representación, con + asientos que han de ocuparse en la escena IX. + +HAMLET, HORACIO + + +HAMLET.--Baste ya lo dicho sobre esta materia. Ahora quisiera informarte +de lo demás; pero, ¿te acuerdas bien de todas las circunstancias? + +HORACIO.--¿No he de acordarme, señor? + +HAMLET.--Pues sabrás, amigo, que agitado continuamente mi corazón en una +especie de combate, no me permitía conciliar el sueño, y en tal +situación me juzgaba más infeliz que el delincuente cargado de +prisiones. Una temeridad... Bien que debo dar gracias á esta temeridad, +pues por ella existo... Sí, confesemos que tal vez nuestra indiscreción +suele sernos útil, al paso que los planes concertados con la mayor +sagacidad se malogran; prueba certísima de que la mano de Dios conduce á +su fin todas nuestras acciones, por más que el hombre las ordene sin +inteligencia. + +HORACIO.--Así es la verdad. + +HAMLET.--Salgo, pues, de mi camarote, mal rebujado con un vestido de +marinero; y á tientas, favorecido de la obscuridad, llego hasta donde +ellos estaban. Logro mi deseo, me apodero de sus papeles, y me vuelvo á +mi cuarto. Allí, olvidando mis recelos toda consideración, tuve la +osadía de abrir sus despachos, y en ellos encuentro, amigo, una alevosía +del rey. Una orden precisa, apoyada en varias razones de ser importante +á la tranquilidad de Dinamarca y aun á la de Inglaterra, y... ¡oh! mil +temores y anuncios de mal, si me dejan vivo... En fin, decía que luego +que fuese leída, sin dilación ni aun para afinar á la segur el filo, me +cortasen la cabeza. + +HORACIO.--¿Es posible? + +HAMLET.--Mira la orden aquí (_le enseña un pliego, y vuelve á +guardársele_), podrás leerla en mejor ocasión. Pero, ¿quieres saber lo +que yo hice? + +HORACIO.--Sí, yo os lo ruego. + +HAMLET.--Ya ves cómo rodeado así de traiciones, ya ellos habían empezado +el drama aun antes de que yo hubiese comprendido el prólogo. No +obstante, siéntome al bufete, imagino una orden distinta, y la escribo +inmediatamente de buena letra... Yo creí algún tiempo (como todos los +grandes señores) que el escribir bien fuese un desdoro, y aun no dejé de +hacer muchos esfuerzos para olvidar esta habilidad; pero ahora conozco, +Horacio, cuán útil me ha sido tenerla. ¿Quieres saber lo que el escrito +contenía? + +HORACIO.--Sí, señor. + +HAMLET.--Una súplica del rey dirigida con grandes instancias al de +Inglaterra, como á su obediente mandatario, diciéndole que su recíproca +amistad florecerá como la palma robusta; que la paz coronada de espigas +mantendría la quietud de ambos imperios, uniéndolos en amor durable, con +otras expresiones no menos afectuosas; pidiéndole por último, que vista +que fuese aquella carta, sin otro examen, hiciese perecer con pronta +muerte á los dos mensajeros, no dándoles tiempo ni aun para confesar su +delito. + +HORACIO.--¿Y cómo la pudisteis sellar? + +HAMLET.--Aun eso también parece que lo dispuso el cielo; porque +felizmente traía conmigo el sello de mi padre, por el cual se hizo el +que hoy usa el rey. Cierro el pliego en la forma que el anterior, +póngole la misma dirección, el mismo sello, le conduzco sin ser visto al +mismo paraje, y nadie nota el cambio... Al día siguiente ocurrió el +combate naval: lo que después sucedió, ya lo sabes. + +HORACIO.--De ese modo, Guillermo y Ricardo caminan derechos a la muerte. + +HAMLET.--Ya ves que ellos han solicitado este encargo; mi conciencia no +me acusa acerca de su castigo... Ellos mismos se han procurado su +ruina... Es muy peligroso al inferior meterse entre las puntas de las +espadas, cuando dos enemigos poderosos lidian. + +HORACIO.--¡Oh, qué rey éste! + +HAMLET.--¿Juzgas tú que no estoy en obligación de proseguir lo que +falta? El que asesinó a mi padre y mi rey, que ha deshonrado á mi +madre, que se ha introducido furtivamente entre el solio y mis derechos +justos, que ha conspirado contra mi vida valiéndose de medios tan +aleves... ¿no será justicia rectísima castigarle con esta mano? ¿No será +culpa en mí tolerar que ese monstruo exista para cometer, como hasta +aquí, maldades atroces? + +HORACIO.--Presto le avisarán de Inglaterra cuál ha sido el éxito de su +solicitud. + +HAMLET.--Sí, presto lo sabrá; pero entre tanto el tiempo es mío, y para +quitar á un hombre la vida un instante basta... Sólo me disgusta, amigo +Horacio, el lance ocurrido con Laertes, en que olvidado de mí propio, no +vi en mi sentimiento la imagen y semejanza del suyo. Procuraré su +amistad, sí... Pero, ciertamente, aquel tono amenazador que daba á sus +quejas irritó en exceso mi cólera. + +HORACIO.--Callad... ¿Quién viene aquí? + + +ESCENA V + +HAMLET, HORACIO, ENRIQUE + + +ENRIQUE.--En hora feliz haya regresado V. A. á Dinamarca. + +HAMLET.--Muchas gracias, caballero... ¿Conoces á este moscón? + +HORACIO.--No, señor. + +HAMLET.--Nada se te dé, que el conocerle es por cierto, poco agradable. +Este es señor de muchas tierras y muy fértiles, y por más que él sea un +bestia que manda en otros tan bestias como él, ya se sabe, tiene su +pesebre fijo en la mesa del rey... Es la corneja más charlera que en mi +vida he visto; pero, como te he dicho ya, posee una gran porción de +polvo. + +ENRIQUE.--Amable príncipe, si vuestra grandeza no tiene ocupación que se +lo estorbe, yo le comunicaría una cosa de parte del rey. + +HAMLET.--Estoy dispuesto á oirla con la mayor atención... Pero emplead +el sombrero en el uso á que fué destinado. El sombrero se hizo para la +cabeza. + +ENRIQUE.--Muchas gracias, señor... ¡Eh! el tiempo está caluroso. + +HAMLET.--No, al contrario, muy frío. El viento es norte. + +ENRIQUE.--Cierto, que hace bastante frío. + +HAMLET.--Antes yo creo... á lo menos para mi complexión, hace un calor +que abrasa. + +ENRIQUE.--¡Oh! en extremo... sumamente fuerte, como... yo no sé cómo +diga... Pues, señor, el rey me manda que os informe de que ha hecho una +grande apuesta en vuestro favor. Este es el asunto. + +HAMLET.--Tened presente que el sombrero se... + +ENRIQUE.--¡Oh! señor... lo hago por comodidad... cierto... Pues ello es +que Laertes acaba de llegar á la corte... ¡Oh! es un perfecto caballero, +no cabe duda. Excelentes cualidades, un trato muy dulce, muy bienquisto +de todos... Cierto, hablando sin pasión, es menester confesar que es la +nata y flor de la nobleza, porque en él se hallan cuantas prendas pueden +verse en un caballero. + +HAMLET.--La pintura que de él hacéis no desmerece nada en vuestra boca, +aunque yo creí que al hacer el inventario de sus virtudes se +confundirían la aritmética y la memoria, y ambas serían insuficientes +para suma tan larga. Pero sin exagerar su elogio, yo le tengo por un +hombre de grande espíritu y de tan particular y extraordinaria +naturaleza, que (hablando con toda la exactitud posible) no se hallará +su semejanza sino en su mismo espejo; pues el que presuma buscarla en +otra parte sólo encontrará bosquejos informes. + +ENRIQUE.--V. A. acaba de hacer justicia imparcial en cuanto ha dicho de +él. + +HAMLET.--Sí; pero sépase á qué propósito nos enronquecemos ahora, +entrometiendo en nuestra conversación las alabanzas de ese galán. + +ENRIQUE.--¿Cómo decís, señor? + +HORACIO.--¿No fuera mejor que le hablarais con más claridad? Yo creo, +señor, que no os sería difícil. + +HAMLET.--Digo que ¿á qué viene ahora hablar de ese caballero? + +ENRIQUE.--¿De Laertes? + +HORACIO.--¡Eh! ya vació cuanto tenía, y se le acabó la provisión de +frases brillantes. + +HAMLET.--Sí; señor; de ése mismo. + +ENRIQUE.--Yo creo que no estaréis ignorante de... + +HAMLET.--Quisiera que no me tuvierais por ignorante; bien que vuestra +opinión no me añadiría un gran concepto... Y bien, ¿qué más? + +ENRIQUE.--Decía, que no podéis ignorar el mérito de Laertes. + +HAMLET.--Yo no me atreveré á confesarlo por no igualarme con él, siendo +averiguado que para conocer bien á otro es menester conocerse bien á sí +mismo. + +ENRIQUE.--Yo lo decía por su destreza en el arma, puesto que según la +voz general, no se le conoce compañero. + +HAMLET.--¿Y qué arma es la suya? + +ENRIQUE.--Espada y daga. + +HAMLET.--Esas son dos armas... Vaya, adelante. + +ENRIQUE.--Pues, señor, el rey ha apostado contra él seis caballos +bárbaros, y él ha impuesto por su parte (según he sabido) seis espadas +francesas con sus dagas y guarniciones correspondientes, como cinturón, +colgantes, y así á este tenor... Tres de estas cureñas particularmente +son la cosa más bien hecha que puede darse. ¡Cureñas como ellas!... ¡Oh! +es obra de mucho gusto y primor. + +HAMLET.--Y ¿á qué cosa llamáis cureñas? + +HORACIO.--Ya recelaba yo que sin el socorro de notas marginales no +pudierais acabar el diálogo. + +ENRIQUE.--Señor, por cureñas entiendo yo, así, los... los cinturones... + +HAMLET.--La expresión sería mucho más propia, si pudiéramos llevar al +lado un cañón de artillería; pero en tanto que este uso no se introduce, +los llamaremos cinturones... En fin, vamos al asunto. Seis caballos +bárbaros contra seis espadas francesas con sus cinturones, y entre ellos +tres cureñas primorosas... ¿Conque esto es lo que apuesta el francés +contra el dinamarqués? ¿Y á qué fin se han impuesto (como vos decís) +todas esas cosas? + +ENRIQUE.--El rey ha apostado que si batalláis con Laertes, en doce +jugadas no pasarán de tres botonazos los que él os dé; y él dice, que +en las mismas doce os dará nueve cuando menos, y desea que esto se +juzgue inmediatamente, si os dignáis de responder. + +HAMLET.--¿Y si respondo que no? + +ENRIQUE.--Quiero decir, si admitís el partido que os propone. + +HAMLET.--Pues, señor, yo tengo que pasearme todavía en esta sala; porque +si S. M. no lo ha por enojo, ésta es la hora crítica en que yo +acostumbro respirar el ambiente. Tráiganse aquí los floretes, y si ese +caballero lo quiere así, y el rey se mantiene en lo dicho, le haré ganar +la apuesta si puedo; y si no puedo, lo que yo ganaré será vergüenza y +golpes. + +ENRIQUE.--Con que ¿lo diré en esos términos? + +HAMLET.--Esta es la substancia; después lo podéis adornar con todas las +flores de vuestro ingenio. + +ENRIQUE.--Señor, recomiendo nuevamente mis respetos á vuestra grandeza. + +HAMLET.--Siempre vuestro, siempre. + + +ESCENA VI + +HAMLET, HORACIO + + +HAMLET.--El hace muy bien de recomendarse á si mismo; porque si no, dudo +mucho que nadie lo hiciese por él. + +HORACIO.--Este me parece un vencejo que empezó á volar y chillar con el +cascarón pegado á las plumas. + +HAMLET.--Sí, y aun antes de mamar hacía ya cumplimientos á la teta... +Este es uno de los muchos que en nuestra corrompida edad son estimados, +únicamente porque saben acomodarse al gusto del día con esa exterioridad +halagüeña y obsequiosa... y con ella tal vez suelen sorprender el +aprecio de los hombres prudentes; pero se parecen demasiado á la espuma, +que por más que hierva y abulte, al dar un soplo se reconoce lo que es; +todas las ampollas huecas se deshacen, y no queda nada en el vaso. + + +ESCENA VII + +HAMLET, HORACIO, un Caballero + + +CABALLERO.--Señor, parece que S. M. os envió un recado con el joven +Enrique, y éste ha vuelto diciendo que esperabais en esta sala. El rey +me envía á saber si gustáis de batallar con Laertes inmediatamente, ó si +queréis que se dilate. + +HAMLET.--Yo soy constante en mi resolución, y la sujeto á la voluntad +del rey. Si esta hora fuese cómoda para él, también lo es para mí: +conque hágase al instante ó cuando guste, con tal que me halle en la +buena disposición que ahora. + +CABALLERO.--El rey y la reina bajan con toda la corte. + +HAMLET.--Muy bien. + +CABALLERO.--La reina quisiera que antes de comenzar la batalla, +hablarais á Laertes con dulzura y expresiones de amistad. + +HAMLET.--Es advertencia muy prudente. + + +ESCENA VIII + +HAMLET, HORACIO + + +HORACIO.--Temo que habéis de perder, señor. + +HAMLET.--No, yo pienso que no. Desde que él partió para Francia, no he +cesado de ejercitarme, y creo que le llevaré ventaja... Pero... no +podrás imaginarte qué angustia siento aquí en el corazón... ¿Y sobre +qué?... No hay motivo... + +HORACIO.--Con todo eso, señor... + +HAMLET.--¡Ilusiones vanas!... Especies de presentimientos capaces sólo +de turbar un alma femenil. + +HORACIO.--Si sentís interiormente alguna repugnancia, no hay por qué +empeñaros. Yo me adelantaré á encontrarlos, y les diré que estáis +indispuesto. + +HAMLET.--No, no... Me burlo yo de tales presagios. Hasta en la muerte de +un pajarillo interviene una providencia irresistible. Si mi hora es +llegada, no hay que esperarla; si no ha de venir ya, señal que es hora; +y si ahora no fuese, habrá de ser después: todo consiste en hallarse +prevenido para cuando venga. Si el hombre al terminar su vida ignora +siempre lo que podría ocurrir después, ¿qué importa que la pierda tarde +ó presto? Sepa morir. + + +ESCENA IX + + HAMLET, HORACIO, CLAUDIO, GERTRUDIS, LAERTES, ENRIQUE, caballeros, + damas, acompañamiento + + +CLAUDIO.--Ven, Hamlet, ven y recibe esta mano que te presento. (_Hace +que Hamlet y Laertes se den la mano_). + +HAMLET.--Laertes, si estáis ofendido de mí, os pido perdón. Perdonadme +como caballero. Cuantos se hallan presentes saben, y aun vos mismo lo +habréis oído, el desorden que mi razón padece. Cuanto haya hecho +insultando la ternura de vuestro corazón, vuestra nobleza ó vuestro +honor, cualquiera acción, en fin, capaz de irritaros, declaro +solemnemente en este lugar que ha sido efecto de mi locura. ¿Puede +Hamlet haber ofendido á Laertes? No. Hamlet no ha sido, porque estaba +fuera de sí; y si en tal ocasión (en que él á sí propio se desconocía) +ofendió á Laertes, no fué Hamlet el agresor, porque Hamlet lo desaprueba +y lo desmiente. Pues ¿quién puede ser? Su demencia sola... Siendo esto +así, el desdichado Hamlet es partidario del ofendido, al paso que en su +propia locura reconoce su mayor contrario. Permitid, pues, que delante +de esta asamblea me justifique de toda siniestra intención, y espero de +vuestro ánimo generoso el olvido de mis desaciertos. Disparaba el arpón +sobre los muros de ese edificio; y por error herí á mi hermano. + +LAERTES.--Mi corazón, cuyos impulsos naturales eran los primeros á +pedirme en este caso venganza, queda satisfecho. Mi honra no me permite +pasar adelante, ni admitir reconciliación alguna, hasta que examinado el +hecho por ancianos y virtuosos árbitros, se declare que mi pundonor está +sin mancilla. Mientras llega este caso, admito con afecto recíproco el +que me anunciáis, y os prometo de no ofenderle. + +HAMLET.--Yo recibo con sincera gratitud ese ofrecimiento, y en cuanto á +la batalla que va á comenzarse, lidiaré con vos como si mi competidor +fuese mi hermano... Vamos. Dadnos floretes. + +LAERTES.--Sí, vamos... uno á mí. + +HAMLET.--La victoria no os será difícil: vuestra habilidad lucirá sobre +mi ignorancia, como una estrella resplandeciente entre las tinieblas de +la noche. + +LAERTES.--No os burléis, señor. + +HAMLET.--No, no me burlo. + +CLAUDIO.--Dales floretes, joven Enrique. Hamlet, ya sabes cuáles son las +condiciones. + +HAMLET.--Sí, señor, y en verdad que habéis apostado por el más débil. + + (Traen los criados una mesa, y en ella, cuando lo manda Claudio, + ponen jarros y copas de oro que llenan de vino. Claudio y Gertrudis + se sientan junto á la mesa, y todos los demás, según su clase, + ocupan los asientos restantes. Quedan en pie los criados que sirven + las copas, Hamlet y Laertes, que se disponen para batallar, y + Horacio y Enrique en calidad de jueces ó padrinos.) + +CLAUDIO.--No temo perder. Yo os he visto ya esgrimir á entrambos, y +aunque él haya adelantado después, por eso mismo el premio es mayor á +favor nuestro. + +LAERTES.--Este es muy pasado. Dejadme ver otro. + + (_Enrique presenta varios floretes. Hamlet toma uno, y Laertes + escoge otro_). + +HAMLET.--Este me parece bueno... ¿Son todos iguales? + +ENRIQUE.--Sí, señor. + +CLAUDIO.--Cubrid esta mesa de copas llenas de vino. Si Hamlet da la +primera ó segunda estocada, ó en la tercera suerte da un quite al +contrario, disparen toda la artillería de las almenas. El rey beberá á +la salud de Hamlet, echando en la copa una perla más preciosa que la que +han usado en su corona los cuatro últimos soberanos daneses... Traed las +copas, y el timbal diga á las trompetas, las trompetas al artillero +distante, los cañones al cielo, y el cielo á la tierra: ahora brinda el +rey de Dinamarca á la salud de Hamlet... Comenzad, y vosotros, que +habéis de juzgarlos, observad atentos. + +HAMLET.--Vamos. + +LAERTES.--Vamos, señor. (_Batallan Hamlet y Laertes_). + +HAMLET.--Una. + +LAERTES.--No. + +HAMLET.--Que juzguen. + +ENRIQUE.--Una estocada, no hay duda. + +LAERTES.--Bien; a otra. + +CLAUDIO.--Esperad... Dadme de beber. (_Claudio echa una perla en la copa +y bebe, alarga después la copa á Hamlet, y él rehusa tomarla. Suena á lo +lejos ruido de trompetas y cañonazos_). Hamlet, esta perla es pana ti, y +brindo con ella á tu salud. Dadle la copa. + +HAMLET.--Esperad un poco. (_Vuelven á batallar_). Quiero dar este bote +primero. Vamos... Otra estocada. ¿Qué decís? + +LAERTES.--Sí, me ha tocado: lo confieso. + +CLAUDIO.--¡Oh! nuestro hijo vencerá. + +GERTRUDIS.--Está grueso y se fatiga demasiado. Ven aquí, Hamlet, toma +este lienzo y límpiate el rostro... La reina brinda á tu buena fortuna, +querido Hamlet. + + (_Toma la copa y bebe; Claudio lo quiere estorbar; y Gertrudis bebe + segunda vez_). + +HAMLET.--Muchas gracias, señora. + +CLAUDIO.--No, no bebáis. + +GERTRUDIS.--¡Oh! señor, perdonadme, yo he de beber. + +CLAUDIO.--¡La copia envenenada!... Pero... no hay remedio. + +HAMLET.--No, ahora no bebo, esperad un instante. + +GERTRUDIS.--Ven, hijo mío, te limpiaré el sudor del rostro. + +LAERTES.--Ahora veréis si le acierto. + + (_Laertes habla con Claudio en voz baja, mientras Gertrudis limpia + con un lienzo el sudor á Hamlet_). + +CLAUDIO.--Yo pienso que no. + +LAERTES.--No sé qué repugnancia siento al ir á ejecutarlo. + +HAMLET.--Vamos á la tercera, Laertes... Pero bien se ve que lo tomáis a +fiesta: batallad, os ruego, con más ahinco. Mucho temo que os burléis de +mí. + +LAERTES.--¿Eso decís, señor? Vamos. (_Batallan_). + +ENRIQUE.--Nada: ni uno ni otro. + +LAERTES.--Ahora... ésta... + + (Vuelven á batallar; se enfurecen, truécanse las espadas y quedan + heridos los dos. Horacio y Enrique los separan con dificultad; + Gertrudis cae moribunda en los brazos de Claudio. Todo es terror y + confusión.) + +CLAUDIO.--Parece que se acaloran demasiado... Separadlos. + +HAMLET.--No, no, vamos otra vez. + +ENRIQUE.--Ved qué tiene la reina... ¡Cielos! + +HORACIO.--¡Ambos heridos! ¿Qué es esto, señor? + +ENRIQUE.--¿Cómo ha sido, Laertes? + +LAERTES.--Esto es haber caído en el lazo que preparé... justamente muero +víctima de mi propia traición. + +HAMLET.--¿Qué tiene la reina? + +CLAUDIO.--Se ha desmayado al veros heridos. + +GERTRUDIS.--No, no... ¡La bebida!... ¡Querido Hamlet!... ¡La bebida!.... +¡Me han envenenado! + +(_Queda muerta en la silla_). + +HAMLET.--¡Oh, qué alevosía!... ¡Oh!... Cerrad las puertas... Traición... +Buscad por todas partes... + +LAERTES.--No, el traidor está aquí. (_Dirá esto sostenido por Enrique_). +Hamlet, tú eres muerto... No hay medicina que pueda salvarte: vivirás +media hora apenas... En tu mano está el instrumento aleve, bañada con +ponzoña su aguda punta... ¡Volvióse en mi daño la trama indigna!... +Vesme aquí postrado para no levantarme jamás... Tu madre ha bebido un +tósigo... No puedo proseguir... El rey, el rey es el delincuente. + + (Claudio quiere huir. Hamlet corre á él furioso, y le atraviesa la + espada por el cuerpo. Toma la copa envenenada, y se la hace apurar + por fuerza. Le deja muerto en el suelo, y vuelve á oir las últimas + palabras de Laertes.) + +HAMLET.--¿Está envenenada esta punta? Pues, veneno, produce tus +efectos. + +TODOS.--Traición, traición. + +CLAUDIO.--Amigos, estoy herido... Defendedme. + +HAMLET.--¡Malvado, incestuoso, asesino! Bebe esta ponzoña... ¿Está la +perla aquí? Sí, toma, acompaña á mi madre. + +LAERTES.--¡Justo castigo!... El mismo preparó la poción mortal... +Olvidémonos de todo, generoso Hamlet, y... ¡Oh, no caiga sobre ti la +muerte de mi padre y la mía, ni sobre mí la tuya! (_Cae muerto_). + +HAMLET.--El cielo te perdone... Ya voy á seguirte... Yo muero, +Horacio... Adiós, reina infeliz... (_Abrazando el cadáver de +Gertrudis_). Vosotros, que asistís pálidos y mudos con el temor á este +suceso terrible.... Si yo tuviera tiempo... (_Empieza á manifestar +desfallecimiento y angustias de muerte. Parte de los manifestantes le +acompañan y sostienen. Horacio hace extremos de dolor_). La muerte es un +ministro inexorable que no dilata la ejecución... Yo pudiera deciros... +pero no es posible. Horacio, yo muero. Tú, que vivirás, refiere la +verdad y los motivos de mi conducta á quien los ignora. + +HORACIO.--¿Vivir? No lo creáis. Yo tengo alma romana, y aun ha quedado +aquí parte del tósigo. + + (Busca en la mesa el jarro del veneno, echa porción de él en una + copa, va á beber. Hamlet quiere estorbárselo. Los criados quitan la + copa á Horacio, la toma Hamlet, y la tira al suelo.) + +HAMLET.--Dame esa copa... presto... por Dios te lo pido. ¡Oh, querido +Horacio! si esto permanece oculto, ¡qué manchada reputación dejaré +después de mi muerte! Si alguna vez me diste lugar en tu corazón, +retarda un poco esa felicidad que apeteces, alarga por algún tiempo la +fatigosa vida en este mundo lleno de miserias, y divulga por él mi +historia... ¿Qué estrépito militar es éste? + +(_Suena música militar, que se va aproximando lentamente_). + + +ESCENA X + +HAMLET, HORACIO, ENRIQUE, un Caballero y acompañamiento + + +CABALLERO.--El joven Fortimbrás, que vuelve vencedor de Polonia, saluda +con la salva marcial que oís, a los embajadores de Inglaterra. + +HAMLET.--Yo espiro, Horacio; la activa ponzoña sofoca mi aliento... No +puedo vivir para saber nuevas de Inglaterra; pero me atrevo á anunciar +que Fortimbrás será elegido por aquella nación. Yo moribundo le doy mi +voto... Díselo tú, e infórmale de cuanto acaba de ocurrir... ¡Oh! Para +mí sólo queda ya... silencio eterno. + +(_Muere_). + +HORACIO.--¡En fin, se rompe ese gran corazón!... Adiós, adiós, amado +príncipe. (_Le besa las manos, y hace ademanes de dolor_). ¡Los coros +angélicos te acompañen al celeste descanso!... Pero, ¿cómo se acerca +hasta aquí ese estruendo de tambores? + + +ESCENA XI + + FORTIMBRAS, dos embajadores, HORACIO, ENRIQUE, soldados, + acompañamiento + + +FORTIMBRÁS.--¿En dónde está ese espectáculo? + +HORACIO.--¿Qué buscáis aquí? Si no queréis ver desgracias espantosas, no +paséis adelante. + +FORTIMBRÁS.--¡Oh! Este destrozo pide sangrienta venganza... Soberbia +muerte, ¿qué festín dispones en tu morada infernal, que así has herido +con un golpe solo tantas ilustres víctimas? + +EMBAJADOR 1.º.--¡Horroriza el verlo!... Tarde hemos llegado con los +mensajes de Inglaterra. Los oídos á quienes debíamos dirigirlos son ya +insensibles. Sus órdenes fueron puntualmente ejecutadas. Ricardo y +Guillermo perdieron la vida... Pero, ¿quién nos dará las gracias de +nuestra obediencia? + +HORACIO.--No las recibiríais de su boca aunque viviese todavía, que él +nunca dió orden para tales muertes. Pero puesto que vos, viniendo +victorioso de la guerra contra Polonia, y vosotros, enviados de +Inglaterra, os halláis juntos en este lugar, y os veo deseosos de +averiguar este suceso trágico, disponed que esos cadáveres se expongan +sobre una tumba elevada á la vista pública, y entonces haré saber al +mundo, que lo ignora, el motivo de estas desgracias. Me oiréis hablar +(pues todo os lo sabré referir fielmente) de acciones crueles, bárbaras, +atroces: sentencias que dictó el acaso, estragos imprevistos, muertes +ejecutadas con violencia y aleve astucia, y al fin proyectos malogrados +que han hecho perecer á sus autores mismos. + +FORTIMBRÁS.--Deseo con impaciencia oiros, y convendrá que se reuna con +este objeto la nobleza de la nación. No puedo mirar sin horror los dones +que me ofrece la fortuna; pero tengo derechos muy antiguos á esta +corona, y en tal ocasión es justo reclamarlos. + +HORACIO.--También puedo hablar en ese propósito, declarando el voto que +pronunció aquella boca que ya no formará sonido alguno... Pero ahora que +los ánimos están en peligroso movimiento, no se dilate la ejecución un +instante solo, para evitar los males que pudieran causar la malignidad ó +el error. + +FORTIMBRÁS.--Cuatro de mis capitanes lleven al túmulo el cuerpo de +Hamlet con las insignias correspondientes á un guerrero. ¡Ah! si él +hubiese ocupado el trono, sin duda hubiera sido un excelente monarca... +Resuene la música militar por donde pase la pompa fúnebre, y hágansele +todos los honores de la guerra... Quitad, quitad de ahí esos cadáveres. +Espectáculo sangriento más es propio de un campo de batalla que de este +sitio... Y vosotros haced que salude con descargas todo el ejército. + + + FIN DEL DRAMA + + * * * * * + + TEATRO FACIL + + +Obras de facilísima representación por su sencillez de decorado y pocos +personajes + +Hombres Mujeres + + 1 0 =Como rezan las solteras=, por R. de Campoamor + + 2 3 =Sistema Ollendorff=, por Felipe Pérez Capo + + 1 1 =Cartas de novios=, por Enrique Arroyo + + 0 2 =Pescadores de caña=, por A. Mundet + + 0 5 =A prima fija=, por P. Muñoz Seca + + 1 0 =La última carta=, por F. Flores García. + + 2 2 =La marquesita loca=, por A. Jimenez Lora + + 1 1 =El caminante=, por R. J. Catarineu + + 1 0 =Marinera=, por Joaquín Dicenta + + 1 1 =Caminico e la juente=, por Portusach y Castellví + + 0 2 =El león de bronce=, por Joaquín Dicenta + + 3 0 =Rosas todo el año=, por Julio Dantas + + 2 2 =El billete del baile=, por L. Millá y E. Arroyo + + 1 2 =Los hombres=, por Armando Oliveros + + 1 1 =Lo que hace el querer=, por Domingo Moreno + + 5 2 =Nunca es tarde=, por A. Insua y A. Hernández Catá + + 1 5 =El grito de libertad=, por Augusto Fochs + + 1 2 =Petición de mano=, por Alberto Cosin + + 2 2 =Locura=, boceto de drama en un acto, por J. A. + + 2 2 =¡Por una furlana!=, juguete por T. de Mun + + 1 2 =Un ojo de cristal=, juguete en un acto, por L. Emegé + + 2 3 =Bailes rusos=, juguete por T. de Mun + + 0 6 =El 4.º acto del Tenorio=, por Pío M. Glañin + + 0 6 =La factura de un incendio=, por Gil Pimoñan + + 0 7 =El tío de su sobrino=, por M. P. y R. + + 2 3 =¡Qué escándalo!=, juguete cómico, por Gil Pimoñan + + 0 5 =Expiación=, cuadro dramático, por M. P. Areri + + 1 1 =La cajita de rapé=, diálogo por Luis Millá + + 1 6 =Los tres novios de Petrilla=, por Magin P. Riera + + 1 5 =El señor empresario=, por Gil Pimoñon + +=A 50 céntimos cada obra= + +Casa Editorial Maucci, Mallorca, 166.--Barcelona + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of Hamlet, by +William Shakespeare and L. Fernández Moratín + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 56454 *** diff --git a/56454-8.txt b/56454-8.txt deleted file mode 100644 index 5ddcb35..0000000 --- a/56454-8.txt +++ /dev/null @@ -1,6027 +0,0 @@ -Project Gutenberg's Hamlet, by William Shakespeare and L. Fernndez Moratn - -This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with -almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org/license - - -Title: Hamlet - Drama en cinco actos - -Author: William Shakespeare - L. Fernndez Moratn - -Release Date: January 28, 2018 [EBook #56454] - -Language: Spanish - -Character set encoding: ISO-8859-1 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HAMLET *** - - - - -Produced by Chuck Greif and the Online Distributed -Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was -produced from images available at The Internet Archive) - - - - - - - - - - HAMLET - - DRAMA EN CINCO ACTOS - - TRADUCCION DE LA OBRA - - DE - - GUILLERMO SHAKESPEARE - - POR - - L. FERNANDEZ MORATIN - - [Illustration: colofn] - - CASA EDITORIAL MAUCCI - - Gran medalla de oro en las Exposiciones de Viena de 1903, Madrid - 1907, Budapest 1907, Londres 1913, Pars 1913, y gran premio - en la de Buenos Aires 1910 - - Calle de Mallorca, nm. 166 - - - - - SHAKESPEARE - - - PRINTED IN SPAIN - - - - - ES PROPIEDAD DE ESTA CASA EDITORIAL - - - - - HAMLET - - DRAMA EN CINCO ACTOS - - TRADUCCION DE LA OBRA - - DE - - GUILLERMO SHAKESPEARE - - POR - - L. FERNANDEZ MORATIN - - [Illustration: colofn] - - CASA EDITORIAL MAUCCI - - Gran medalla de oro en las Exposiciones de Viena de 1903, Madrid - 1907, Budapest 1907, Londres 1913, Pars 1913, y gran premio - en la de Buenos Aires 1910 - - Calle de Mallorca, nm. 166 - - - - - PERSONAJES - - - CLAUDIO, rey de Dinamarca. - GERTRUDIS, reina de Dinamarca. - HAMLET, prncipe. - FORTIMBRAS, prncipe de Noruega. - La sombra del rey Hamlet. - POLONIO, sumiller de corps. - LAERTES, hijo de Polonio. - OFELIA, hija de Polonio. - HORACIO, amigo de Hamlet. - VOLTIMAN, | - CORNELIO, } - RICARDO, } cortesanos. - GUILLERMO, } - ENRIQUE, | - MARCELO, } - BERNARDO, } soldados. - FRANCISCO, } - REINALDO, criado de Polonio. - Dos embajadores de Inglaterra. - Un cura. - Un caballero. - Un capitn. - Un guardia. - Un criado. - Dos marineros. - Dos sepultureros. - Cuatro cmicos. - Acompaamiento de grandes, caballeros, damas, soldados, curas, - cmicos, criados, etc. - - * * * * * - - La escena se representa en el palacio y ciudad de Elsingor, en sus - cercanas y en las fronteras de Dinamarca. - - - - -[Illustration: barra decorativa] - - - - -ACTO PRIMERO - - -ESCENA PRIMERA - -Explanada delante del palacio real de Elsingor. Noche obscura - -FRANCISCO, BERNARDO - - Francisco estar pasendose haciendo centinela. Bernardo se va - acercando hacia l. Estos personajes y los de la escena siguiente - estarn armados con espada y lanza. - - -BERNARDO.--Quin est ah? - -FRANCISCO.--No: respndame l m. Detngase, y diga quin es... - -BERNARDO.--Viva el rey. - -FRANCISCO.--Es Bernardo? - -BERNARDO.--El mismo. - -FRANCISCO.--T eres el ms puntual en venir la hora. - -BERNARDO.--Las doce han dado ya; bien puedes ir recogerte. - -FRANCISCO.--Te doy mil gracias por la mudanza. Hace un fro que penetra, -y yo estoy delicado del pecho. - -BERNARDO.--Has hecho tu guardia tranquilamente? - -FRANCISCO.--Ni un ratn se ha movido. - -BERNARDO.--Muy bien. Buenas noches. Si encuentras Horacio y Marcelo, -mis compaeros de guardia, diles que vengan presto. - -FRANCISCO.--Me parece que los oigo... Alto ah. Eh! Quin va? - - -ESCENA II - -HORACIO, MARCELO y dichos - - -HORACIO.--Amigos de este pas. - -MARCELO.--Y fieles vasallos del rey de Dinamarca. - -FRANCISCO.--Buenas noches. - -MARCELO.--Oh honrado soldado! Psalo bien. Quin te relev de la -centinela? - -FRANCISCO.--Bernardo, que queda en mi lugar. Buenas noches. - - (_Vase Francisco. Marcelo y Horacio se acercan adonde est Bernardo - haciendo centinela_). - -MARCELO.--Hola, Bernardo! - -BERNARDO.--Quin est ah? Es Horacio? - -HORACIO.--Un pedazo de l. - -BERNARDO.--Bien venido, Horacio; Marcelo, bien venido. - -MARCELO.--Y qu, se ha vuelto aparecer aquella cosa esta noche? - -BERNARDO.--Yo nada he visto. - -MARCELO.--Horacio dice que es aprensin nuestra, y nada quiere creer de -cuanto le he dicho acerca de ese espantoso fantasma que hemos visto ya -en dos ocasiones. Por eso le he rogado que se venga la guardia con -nosotros, para que si esta noche vuelve el aparecido, pueda dar crdito - nuestros ojos, y le hable si quiere. - -HORACIO.--Qu! No, no vendr. - -BERNARDO.--Sentmonos un rato, y deja que asaltemos de nuevo tus odos -con el suceso que tanto repugnan oir, y que en dos noches seguidas hemos -ya presenciado nosotros. - -HORACIO.--Muy bien: sentmonos, y oigamos lo que Bernardo nos cuente. -(_Sintanse los tres_). - -BERNARDO.--La noche pasada, cuando esa misma estrella que est al -occidente del polo haba hecho ya su carrera para iluminar aquel espacio -del cielo donde ahora resplandece, Marcelo y yo, tiempo que el reloj -daba la una... - -MARCELO.--Chit. Calla; mrale por dnde viene otra vez. - - (_Se aparece un extremo del teatro la sombra del rey Hamlet - armado de todas armas, con un manto real, yelmo en la cabeza, y la - visera alzada. Los soldados y Horacio se levantan despavoridos_). - -BERNARDO.--Con la misma figura que tena el difunto rey. - -MARCELO.--Horacio, t que eres hombre de estudios, hblale. - -BERNARDO.--No se parece todo al rey? Mrale, Horacio. - -HORACIO.--Muy parecido es... Su vista me conturba con miedo y asombro. - -BERNARDO.--Querr que le hablen. - -MARCELO.--Hblale, Horacio. - -HORACIO (_se encamina hacia donde est la sombra_).--Quin eres t, que -as usurpas este tiempo la noche, y esa presencia noble y guerrera que -tuvo un da la majestad del soberano dinamarqus que yace en el -sepulcro? Habla: por el cielo te lo pido. - -(_Vase la sombra paso lento_). - -MARCELO.--Parece que est irritado. - -BERNARDO.--Ves? Se va como desprecindonos. - -HORACIO.--Detnte, habla. Yo te lo mando, habla. - -MARCELO.--Ya se fu. No quiere responderos. - -BERNARDO.--Qu tal, Horacio? T tiemblas, y has perdido el color. No -es esto algo ms que aprensin? Qu te parece? - -HORACIO.--Por Dios, que nunca lo hubiera credo sin la sensible y cierta -demostracin de mis propios ojos. - -MARCELO.--No es enteramente parecido al rey? - -HORACIO.--Como t ti mismo. Y tal era el arns de que iba ceido -cuando pele con el ambicioso rey de Noruega; y as le v arrugar ceudo -la frente cuando en una alteracin colrica hizo caer al de Polonia -sobre el hielo, de un solo golpe... Extraa aparicin es sta! - -MARCELO.--Pues de esa manera, y esta misma hora de la noche, se ha -paseado dos veces con ademn guerrero delante de nuestra guardia. - -HORACIO.--Yo no comprendo el fin particular con que esto sucede; pero en -mi ruda manera de pensar, pronostica alguna extraordinaria mudanza -nuestra nacin. - -MARCELO.--Ahora bien, sentmonos (_sintanse_); y decidme, cualquiera de -vosotros que lo sepa, por qu fatigan todas las noches los vasallos -con estas guardias tan penosas y vigilantes? Para qu es esta fundicin -de caones de bronce, y este acopio extranjero de mquinas de guerra? A -qu fin esa multitud de carpinteros de marina, precisados un afn -molesto, que no distingue el domingo de lo restante de la semana? Qu -causas puede haber para que sudando el trabajador apresurado junte las -noches los das? Quin de vosotros podr decrmelo? - -HORACIO.--Yo te lo dir, lo menos los rumores que sobre esto corren. -Nuestro ltimo rey (cuya imagen acaba de aparecrsenos) fu provocado a -combate, como ya sabis, por Fortimbrs de Noruega, estimulado ste de -la ms orgullosa emulacin. En aquel desafo, nuestro valeroso Hamlet -(que tal renombre alcanz en la parte del mundo que nos es conocida) -mat Fortimbrs, el cual por un contrato sellado y ratificado segn el -fuero de las armas, ceda al vencedor (dado caso que muriese en la -pelea) todos aquellos pases que estaban bajo su dominio. Nuestro rey se -oblig tambin cederle una porcin equivalente, que hubiera pasado a -manos de Fortimbrs, como herencia suya, si hubiese vencido; as como, -en virtud de aquel convenio y de los artculos estipulados, recay todo -en Hamlet. Ahora el joven Fortimbrs, de un carcter fogoso, falto de -experiencia y lleno de presuncin, ha ido recogiendo de aqu y de all -por las fronteras de Noruega una turba de gente resuelta y perdida, -quien la necesidad de comer determina intentar empresas que piden -valor; y segn claramente vemos, su fin no es otro que el de recobrar -con violencia y fuerza de armas los mencionados pases que perdi su -padre. Este es, en mi dictamen, el motivo principal de nuestras -prevenciones, el de esta guardia que hacemos, y la verdadera causa de la -agitacin y movimiento en que toda la nacin est. - -BERNARDO.--Si no es sa, ya no alcanzo cul puede ser... Y en parte lo -confirma la visin espantosa que se ha presentado armada en nuestro -puesto con la figura misma del rey que fu y es todava el autor de -estas guerras. - -HORACIO.--Es por cierto una mota que turba los ojos del entendimiento. -En la poca ms gloriosa y feliz de Roma, poco antes que el poderoso -Csar cayese, quedaron vacos los sepulcros, y los amortajados cadveres -vagaron por las calles de la ciudad gimiendo en voz confusa; las -estrellas resplandecieron con encendidas colas, cay lluvia de sangre, -se ocult el sol entre celajes funestos, y el hmedo planeta, cuya -influencia gobierna el imperio de Neptuno, padeci eclipse, como si el -fin del mundo hubiese llegado. Hemos visto ya iguales anuncios de -sucesos terribles, precursores que avisan los futuros destinos: el cielo -y la tierra juntos los han manifestado nuestro pas y nuestra -gente... Pero... silencio... Veis?... All... Otra vez vuelve... -(_Vuelve salir la sombra por otro lado. Se levantan los tres, y echan -mano las lanzas. Horacio se encamina hacia la sombra, y los otros dos -siguen detrs_). Aunque el terror me hiela, yo le quiero salir al -encuentro... Detnte, fantasma. Si puedes articular sonidos, si tienes -voz, hblame. Si all donde ests puedes recibir algn beneficio para tu -descanso y mi perdn, hblame. Si sabes los hados que amenazan tu -pas, los cuales felizmente previstos puedan evitarse, ay! habla... O -si acaso durante tu vida acumulaste en las entraas de la tierra mal -habidos tesoros, por lo que se dice que vosotros, infelices espritus, -despus de la muerte vagis inquietos, declralo... detnte y habla... -Marcelo, detnle... - - (_Canta un gallo lo lejos, y empieza retirarse la sombra; los - soldados quieren detenerla haciendo uso de las lanzas: pero la - sombra los evita, y desaparece con prontitud_). - -MARCELO.--Le dar con mi lanza? - -HORACIO.--S, hirele, si no quiere detenerse. - -BERNARDO.--Aqu est. - -HORACIO.--Aqu. - -MARCELO.--Se ha ido. Nosotros le ofendemos, siendo l un soberano, en -hacer demostraciones de violencia. Bien que, segn parece, es -invulnerable como el aire, y nuestros esfuerzos vanos y cosa de burla. - -BERNARDO.--El iba ya hablar cuando el gallo cant. - -HORACIO.--Es verdad, y al punto se estremeci como el delincuente -apremiado con terrible precepto. Yo he odo decir que el gallo, trompeta -de la maana, hace despertar al dios del da con la alta y aguda voz de -su garganta sonora, y que este anuncio todo extrao espritu errante -por la tierra el mar, el fuego el aire, huye su centro; y el -fantasma que hemos visto acaba de confirmar la certeza de esta opinin. - -(_Empieza iluminarse lentamente el teatro_). - -MARCELO.--En efecto, desapareci al cantar el gallo. Algunos dicen que -cuando se acerca el tiempo en que se celebra el nacimiento de nuestro -Redentor, este pjaro matutino canta toda la noche, y que entonces -ningn espritu se atreve salir de su morada; las noches son -saludables, ningn planeta influye siniestramente, ningn maleficio -produce efecto, ni las hechiceras tienen poder para sus encantos: tan -sagrados son y tan felices aquellos das! - -HORACIO.--Yo tambin lo tengo entendido as, y en parte lo creo. Pero -ved cmo ya la maana, cubierta con la rosada tnica, viene pisando el -roco de aquel alto monte oriental. Demos fin la guardia, y soy de -opinin que digamos al joven Hamlet lo que hemos visto esta noche; -porque yo os prometo que este espritu hablar con l, aunque ha sido -para nosotros mudo. No os parece que le demos esta noticia, -indispensable en nuestro celo y tan propia de nuestra obligacin? - -MARCELO.--S, s, hagmoslo. Yo s en dnde le hallaremos esta maana -con ms seguridad. - - -ESCENA III - -Saln de palacio - - CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO, LAERTES, VOLTIMAN, CORNELIO, - caballeros, damas y acompaamiento. - - -CLAUDIO.--Aunque la muerte de mi querido hermano Hamlet est todava tan -reciente en nuestra memoria, que obliga mantener en tristeza los -corazones, y que en todo el reino slo se observe la imagen del dolor, -con todo eso, tanto ha combatido en m la razn la naturaleza, que he -conservado un prudente sentimiento de su prdida, junto con la memoria -de lo que nosotros nos debemos. A este fin he recibido por esposa la -que un tiempo fu mi hermana y hoy reina conmigo, compaera en el trono -de esta belicosa nacin; si bien estas alegras son imperfectas, pues en -ellas se han unido la felicidad las lgrimas, las fiestas la pompa -fnebre, los cnticos de muerte los epitalamios de himeneo, pesados en -igual balanza el placer y la afliccin. Ni hemos dejado de seguir los -dictmenes de vuestra prudencia, que en esta ocasin ha procedido con -absoluta libertad, de lo cual os quedo muy agradecido. Ahora falta -deciros que el joven Fortimbrs, estimndome en poco, presumiendo que -la reciente muerte de mi querido hermano habr producido en el reino -trastorno y desunin, fiado en esta soada superioridad, no ha cesado de -importunarme con mensajes, pidindome le restituya aquellas tierras que -perdi su padre, y adquiri mi valeroso hermano con todas las -formalidades de la ley. Basta ya lo que de l he dicho. Por lo que m -toca, y en cuanto al objeto que hoy nos reune, visle aqu: Escribo al -rey de Noruega, to del joven Fortimbrs, que doliente y postrado en el -lecho apenas tiene noticia de los proyectos de su sobrino, fin de que -le impida llevarlos adelante; pues tengo ya exactos informes de la gente -que levanta contra m, su calidad, su nmero y fuerzas. Prudente -Cornelio, y t, Voltiman, vosotros saludaris en mi nombre al anciano -rey; aunque no os doy facultad personal para celebrar con l tratado -alguno que exceda los lmites expresados en estos artculos. (_Les da -unas cartas_). Id con Dios, y espero que manifestaris en vuestra -diligencia el celo de servirme. - -VOLTIMAN.--En sta y cualquiera otra comisin os daremos pruebas de -nuestro respeto. - -CLAUDIO.--No lo dudar. El cielo os guarde. - - -ESCENA IV - -CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO, LAERTES, damas, caballeros y -acompaamiento - - -CLAUDIO.--Y t, Laertes, qu solicitas? Me has hablado de una -pretensin: no me dirs cul sea? En cualquiera cosa justa que pidas al -rey de Dinamarca, no ser vano el ruego. Ni qu podrs pedirme, que no -sea ms ofrecimiento mo que demanda tuya? No es ms adicto la cabeza -el corazn, ni ms pronta la mano en servir la boca, que lo es el -trono de Dinamarca para con tu padre. En fin, qu pretendes? - -LAERTES.--Respetable soberano, solicito la gracia de vuestro permiso -para volver Francia. De all he venido voluntariamente Dinamarca -manifestaros mi leal afecto, con motivo de vuestra coronacin; pero ya -cumplida esta deuda, fuerza es confesaros que mis ideas y mi inclinacin -me llaman de nuevo aquel pas, y espero de vuestra mucha bondad esta -licencia. - -CLAUDIO.--Has obtenido ya la de tu padre? Qu dices, Polonio? - -POLONIO.--A fuerza de importunaciones ha logrado arrancar mi tardo -consentimiento. Al verle tan inclinado, firm ltimamente la licencia de -que se vaya, aunque pesar mo, y os ruego, seor, que se la concedis. - -CLAUDIO.--Elige el tiempo que te parezca ms oportuno para salir, y haz -cuanto gustes y sea ms conducente tu felicidad. Y t, Hamlet, mi -deudo, mi hijo! - -HAMLET.--Algo ms que deudo y menos que amigo. - -CLAUDIO.--Qu sombras de tristeza te cubren siempre? - -HAMLET.--Al contrario, seor: estoy demasiado la luz. - -GERTRUDIS.--Mi buen Hamlet, no as tu semblante manifieste afliccin; -vase en l que eres amigo de Dinamarca: ni siempre con abatidos -prpados busques entre el polvo tu generoso padre. T lo sabes, comn -es todos; el que vive debe morir, pasando de la naturaleza la -eternidad. - -HAMLET.--S, seora, todos es comn. - -GERTRUDIS.--Pues si lo es, por qu aparentas tan particular -sentimiento? - -HAMLET.--Aparentar? No, seora, yo no s aparentar. Ni el color negro -de este manto, ni el traje acostumbrado en solemnes lutos, ni los -interrumpidos sollozos, ni en los ojos un abundante ro, ni la dolorida -expresin del semblante, junto con las frmulas, los ademanes, las -exterioridades de sentimiento, bastarn por s solos, mi querida madre, - manifestar el verdadero afecto que me ocupa el nimo. Estos signos -aparentan, es verdad, pero son acciones que un hombre puede fingir... -Aqu (_tocndose el pecho_), aqu dentro tengo lo que es ms que -apariencia: lo restante no es otra cosa que atavos y adornos del dolor. - -CLAUDIO.--Bueno y laudable es que tu corazn pague un padre esa -lgubre deuda, Hamlet; pero no debes ignorarlo: tu padre perdi un padre -tambin, y aqul perdi el suyo. El que sobrevive limita la filial -obligacin de su obsequiosa tristeza un cierto trmino; pero continuar -en interminable desconsuelo es una conducta de obstinacin impa. Ni es -natural en el hombre tan permanente afecto, que anuncia una voluntad -rebelde los decretos de la Providencia, un corazn dbil, un alma -indcil, un talento limitado y falto de luces. Ser bien que el corazn -padezca, queriendo neciamente resistir lo que es y debe ser -inevitable? lo que es tan comn como cualquiera de las cosas que ms - menudo hieren nuestros sentidos? Este es un delito contra el cielo, -contra la muerte, contra la naturaleza misma; es hacer una injuria -absurda la razn, que nos da en la muerte de nuestros padres la ms -frecuente de sus lecciones, y que nos est diciendo desde el primero de -los hombres hasta el ltimo que hoy espira: mortales, ved aqu vuestra -irrevocable suerte. Modera, pues, yo te lo ruego, esa intil tristeza; -considera que tienes un padre en m, puesto que debe ser notorio al -mundo que t eres la persona ms inmediata mi trono, y que te amo con -el afecto ms puro que puede tener su hijo un padre. Tu resolucin de -volver los estudios de Witemberga es la ms opuesta nuestro deseo, y -antes bien te pedimos que desistas de ella, permaneciendo aqu estimado -y querido vista nuestra, como el primero de mis cortesanos, mi -pariente y mi hijo. - -GERTRUDIS.--Yo te ruego, Hamlet, que no vayas Witemberga: qudate con -nosotros. No sean vanas las splicas de tu madre. - -HAMLET.--Obedeceros en todo ser siempre mi primer conato. - -CLAUDIO.--Por esa afectuosa y plausible respuesta quiero que seas otro -yo en el imperio dans. Venid, seora. La sincera y fiel condescendencia -de Hamlet ha llenado de alegra mi corazn. En aplauso de este -acontecimiento no celebrar hoy Dinamarca festivos brindis, sin que lo -anuncie las nubes el can robusto, y el cielo retumbe muchas veces -las aclamaciones del rey, repitiendo el trueno de la tierra. Venid. - - -ESCENA V - -HAMLET - - -Oh, si esta demasiado slida masa de carne pudiera ablandarse y -liquidarse disuelta en lluvia de lgrimas, el Todopoderoso no asestara -el can contra el homicida de s mismo! Oh Dios! oh Dios mo! Cun -fatigado ya de todo, juzgo molestos, inspidos y vanos los placeres del -mundo! Nada, nada quiero de l: es un campo inculto y rudo, que slo -abunda en frutos groseros y amargos. Que esto haya llegado suceder -los dos meses que l ha muerto!... No, ni tanto; aun no h dos meses. -Aquel excelente rey que fu, comparado con ste, como con un stiro, -Hiperin; tan amante de mi madre, que ni los aires celestes permita -llegar atrevidos su rostro. Oh cielo y tierra!... para qu conservo -la memoria? Ella, que se le mostraba tan amorosa como si en la posesin -hubieran crecido sus deseos. Y no obstante, en un mes... ah! no -quisiera pensar en esto. Fragilidad, t tienes nombre de mujer! En el -corto espacio de un mes, y aun antes de romper los zapatos con que, -semejante Niobe, baada en lgrimas, acompa el cuerpo de mi triste -padre... s, ella, ella misma... Cielos! una fiera, incapaz de razn y -discurso, hubiera mostrado afliccin ms durable. Se ha casado, en fin, -con mi to, hermano de mi padre; pero no ms parecido l, que yo lo -soy Hrcules. En un mes... enrojecidos an los ojos con el prfido -llanto, se cas. Ah delincuente precipitacin, ir ocupar con tal -diligencia un lecho incestuoso! Ni esto es bueno, ni puede producir -bien. Pero hazte pedazos, corazn mo, que mi lengua debe reprimirse. - - -ESCENA VI - -HAMLET, HORACIO, BERNARDO, MARCELO - - -HORACIO.--Buenos das, seor. - -HAMLET.--Me alegro de verte bueno... Es Horacio, me he olvidado de m -propio? - -HORACIO.--El mismo soy, y siempre vuestro humilde criado. - -HAMLET.--Mi buen amigo, yo quiero trocar contigo ese ttulo que te das. -A qu has venido de Witemberga?... Ah, Marcelo! - -MARCELO.--Seor. - -HAMLET.--Mucho me alegro de verte con salud tambin. Pero, la verdad, a -qu has venido de Witemberga? - -HORACIO.--Seor... deseos de holgarme. - -HAMLET.--No quiera oir de boca de tu enemigo otro tanto; ni podrs -forzar mis odos que admitan una disculpa que te ofende. Yo s que no -eres desaplicado. Pero dime, qu asuntos tienes en Elsingor? Aqu te -ensearemos ser gran bebedor antes que te vuelvas. - -HORACIO.--He venido ver los funerales de vuestro padre. - -HAMLET.--No se burle de m, por Dios, seor condiscpulo. Yo creo que -habrs venido las bodas de mi madre. - -HORACIO.--Es verdad: como se han celebrado inmediatamente! - -HAMLET.--Economa, Horacio, economa. Aun no se haban enfriado los -manjares cocidos para el convite del duelo, cuando se sirvieron en las -mesas de la boda... Oh! yo quisiera haberme hallado en el cielo con mi -mayor enemigo, antes que haber visto aquel da. Mi padre!... me parece -que veo mi padre. - -HORACIO.--En dnde, seor? - -HAMLET.--Con los ojos del alma, Horacio. - -HORACIO.--Alguna vez le v. Era un buen rey. - -HAMLET.--Era un hombre tan cabal en todo, que no espero hallar otro -semejante. - -HORACIO.--Seor, yo creo que le v anoche. - -HAMLET.--Le viste? A quin? - -HORACIO.--Al rey vuestro padre. - -HAMLET.--Al rey mi padre? - -HORACIO.--Prestadme odo atento, suspendiendo un rato vuestra -admiracin, mientras os refiero este caso maravilloso, apoyado con el -testimonio de estos caballeros. - -HAMLET.--S, por Dios, dmelo. - -HORACIO.--Estos dos seores, Marcelo y Bernardo, le haban visto dos -veces hallndose de guardia, como la mitad de la profunda noche. Una -figura semejante vuestro padre, armado segn l sola de pis a -cabeza, se les puso delante, caminando grave, tardo y majestuoso por -donde ellos estaban. Tres veces pas de esta manera ante sus ojos, que -oprima el pavor, acercndose hasta donde ellos podan alcanzar con sus -lanzas; pero dbiles y casi helados con el miedo, permanecieron mudos -sin osar hablarle. Dironme parte de este secreto horrible; voime a la -guardia con ellos la tercera noche, y all encontr ser cierto cuanto me -haban dicho, as en la hora como en la forma y circunstancias de -aquella aparicin. La sombra volvi en efecto. Yo conoc vuestro -padre, y es tan parecido l, como lo son entre s estas dos manos -mas. - -HAMLET.--Y en dnde fu eso? - -MARCELO.--En la muralla de palacio, donde estbamos de centinela. - -HAMLET.--Y no le hablasteis? - -HORACIO.--S, seor, yo le habl; pero no me di respuesta alguna. No -obstante, una vez me parece que alz la cabeza haciendo con ella un -movimiento, como si fuese a hablarme; pero al mismo tiempo se oy la -aguda voz del gallo matutino, y al sonido huy con presta fuga -desapareciendo de nuestra vista. - -HAMLET.--Es cosa bien admirable! - -HORACIO.--Y tan cierta como mi existencia. Nosotros hemos credo que era -obligacin nuestra avisaros de ello, mi venerable prncipe. - -HAMLET.--S, amigos, s... pero esto no me llena de turbacin. Estis -de centinela esta noche? - -TODOS.--S, seor. - -HAMLET.--Decs que iba armado? - -TODOS.--S, seor, armado. - -HAMLET.--De la frente al pie? - -TODOS.--S, seor, de pies cabeza. - -HAMLET.--Luego no le visteis el rostro. - -HORACIO.--Le vimos, porque traa la visera alzada. - -HAMLET.--Y qu, pareca que estaba irritado? - -HORACIO.--Ms anunciaba su semblante el dolor, que la ira. - -HAMLET.--Plido, encendido? - -HORACIO.--No, muy plido. - -HAMLET.--Y fijaba la vista en vosotros? - -HORACIO.--Constantemente. - -HAMLET.--Yo hubiera querido hallarme all. - -HORACIO.--Mucho pavor os hubiera causado. - -HAMLET.--S, es verdad, s... Y permaneci mucho tiempo? - -HORACIO.--El que puede emplearse en contar desde uno hasta ciento con -moderada diligencia. - -MARCELO.--Ms, ms estuvo. - -HORACIO.--Cuando yo le v, no. - -HAMLET.--La barba blanca, eh? - -HORACIO.--S, seor, como yo se la haba visto, cuando viva, de un -color ceniciento. - -HAMLET.--Quiero ir esta noche con vosotros al puesto, por si acaso -vuelve. - -HORACIO.--Oh! s volver, yo os lo aseguro. - -HAMLET.--Si l se me presenta en la figura de mi noble padre, yo le -hablar, aunque el infierno mismo abriendo sus entraas, me impusiera -silencio. Yo os pido todos, que as como hasta ahora habis callado a -los dems lo que visteis, de hoy en adelante lo ocultis con el mayor -sigilo; y sea cual fuere el suceso de esta noche, fiadlo al pensamiento, -pero no a la lengua; yo sabr remunerar vuestro celo. Dios os guarde, -amigos. Entre once y doce ir buscaros la muralla. - -TODOS.--Nuestra obligacin es serviros. - -HAMLET.--S, conservadme vuestro amor, y estad seguros del mo. Adis. -(_Vanse los tres._) El espritu de mi padre... con armas... no es esto -bueno. Recelo alguna maldad. Oh, si la noche hubiese ya llegado! -Espermosla tranquilamente, alma ma. Las malas acciones, aunque toda la -tierra las oculte, se descubren al fin la vista humana. - - -ESCENA VII - -Sala de casa de Polonio - -LAERTES, OFELIA - - -LAERTES.--Ya tengo todo mi equipaje bordo. Adis, hermana, y cuando -los vientos sean favorables y seguro el paso del mar, no te descuides en -darme nuevas de ti. - -OFELIA.--Puedes dudarlo? - -LAERTES.--Por lo que hace al frvolo obsequio de Hamlet, debes -considerarle como una mera cortesana, un hervor de la sangre, una -violeta que en la primavera juvenil de la naturaleza se adelanta -vivir, y no permanece; hermosa, no durable; perfume de un momento, y -nada ms. - -OFELIA.--Nada ms? - -LAERTES.--Pienso que no; porque no slo en nuestra juventud se aumentan -las fuerzas y tamao del cuerpo, sino que las facultades interiores del -talento y del alma crecen tambin con el templo en que ella reside. -Puede ser que l te ame ahora con sinceridad, sin que manche borrn -alguno la pureza de su intencin; pero debes temer al considerar su -grandeza, que no tiene voluntad propia, y que vive sujeto obrar segn - su nacimiento corresponde. El no puede, como una persona vulgar, -elegir por s mismo, puesto que de su eleccin depende la salud y la -prosperidad de todo un reino; y ve aqu por qu esta eleccin debe -arreglarse a la condescendencia unnime de aquel cuerpo de quien es -cabeza. As pues, cuando l diga que te ama, ser prudencia en ti no -darle crdito, reflexionando que en el alto lugar que ocupa, nada puede -cumplir de lo que promete, sino aquello que obtenga el consentimiento de -la parte ms principal de Dinamarca. Considera cul prdida padecera tu -honor, si con demasiada credulidad dieras odos su voz lisonjera, -perdiendo la libertad del corazn, facilitando sus instancias -impetuosas el tesoro de tu honestidad. Teme, Ofelia; teme, querida -hermana; no sigas inconsiderada tu inclinacin; huye el peligro, -colocndote fuera de tiro de los amorosos deseos. La doncella ms -honesta es libre en exceso, si descubre su belleza al rayo de la luna. -La virtud misma no puede librarse de los golpes de la calumnia. Muchas -veces el insecto roe las flores hijas del verano, aun antes que su botn -se rompa; y al tiempo que la aurora matutina de la juventud esparce su -blando roco, los vientos mortferos son ms frecuentes. Conviene pues -no omitir precaucin alguna, pues la mayor seguridad estriba en el -temor prudente. La juventud, aun cuando nadie la combata, halla en s -misma su propio enemigo. - -OFELIA.--Yo conservar para defensa de mi corazn tus saludables -mximas. Pero, mi buen hermano, mira no hagas t lo que algunos rgidos -pastores hacen, mostrando spero y espinoso el camino del cielo, -mientras como impos y abandonados disolutos pisan ellos la senda -florida de los placeres, sin cuidarse de practicar su propia doctrina. - -LAERTES.--Oh! no lo receles. Yo me detengo demasiado; pero all viene -mi padre: pues la ocasin es favorable, me despedir de l otra vez. Su -bendicin repetida ser un nuevo consuelo para m. - - -ESCENA VIII - -POLONIO, LAERTES, OFELIA - - -POLONIO.--An ests aqu? Qu mala vergenza! A bordo, bordo; el -viento impele ya por la popa tus velas, y ti solo aguardan. Recibe mi -bendicin, y procura imprimir en la memoria estos pocos preceptos: No -publiques con facilidad lo que pienses, ni ejecutes cosa no bien -premeditada primero. Debes ser afable, pero no vulgar en el trato. Une -tu alma con vnculos de acero aquellos amigos que adoptaste despus de -examinada su conducta; pero no acaricies con mano prdiga los que -acaban de salir del cascarn y an estn sin plumas. Huye siempre de -mezclarte en disputas; pero una vez metido en ellas, obra de manera que -tu contrario huya de ti. Presta el odo todos, y pocos la voz. Oye -las censuras de los dems; pero reserva tu propia opinin. Sea tu -vestido tan costoso cuanto tus facultades lo permitan, pero no afectado -en su hechura; rico, no extravagante; porque el traje dice por lo comn -quin es el sujeto, y los caballeros y principales seores franceses -tienen el gusto muy delicado en esta materia. Procura no dar ni pedir -prestado nadie; porque el que presta suele perder un tiempo el -dinero y el amigo, y el que se acostumbra pedir prestado falta al -espritu de economa y buen orden que nos es tan til. Pero sobre todo, -usa de ingenuidad contigo mismo, y no podrs ser falso con los dems: -consecuencia tan necesaria como que la noche suceda al da. Adis, y l -permita que mi bendicin haga fructificar en ti esos consejos. - -LAERTES.--Humildemente os pido vuestra licencia. - -(_Se arrodilla y besa la mano Polonio._) - -POLONIO.--S, el tiempo te est convidando, y tus criados esperan; vte. - -LAERTES.--Adis, Ofelia (_abrazndose Ofelia y Laertes_) y acurdate -bien de lo que te he dicho. - -OFELIA.--En mi memoria queda guardado, y t mismo tendrs la llave. - -LAERTES.--Adis. - - -ESCENA IX - -POLONIO, OFELIA - - -POLONIO.--Y qu es lo que te ha dicho, Ofelia? - -OFELIA.--Si gustis de saberlo, cosas relativas al prncipe Hamlet. - -POLONIO.--Bien pensado, en verdad. Me han dicho que de poco tiempo -esta parte te ha visitado varias veces privadamente, y que t le has -admitido con mucha complacencia y libertad. Si esto es as (como me lo -han asegurado, fin de que prevenga el riesgo), debo advertirte que no -te has portado con aquella delicadeza que corresponde una hija ma y -tu propio honor. Qu es lo que ha pasado entre los dos? Dime la verdad. - -OFELIA.--Ultimamente me ha declarado con mucha ternura su amor. - -POLONIO.--Amor! ah! T hablas como una muchacha loquilla y sin -experiencia en circunstancias tan peligrosas. Ternura la llamas! Y t -das crdito esa ternura? - -OFELIA.--Yo, seor, ignoro lo que debo creer. - -POLONIO.--En efecto es as, y yo quiero ensertelo. Piensa bien, que -eres una nia, que has recibido por verdadera paga esas ternuras que no -son moneda corriente. Estmate en ms ti propia; pues si te aprecias -en menos de lo que vales (por seguir la comenzada alusin), hars que -pierda el entendimiento. - -OFELIA.--El me ha requerido de amores, es verdad; pero siempre con una -apariencia honesta, que... - -POLONIO.--S, por cierto; apariencia puedes llamarla. Y bien? Prosigue. - -OFELIA.--Y autoriz cuanto me deca con los ms sagrados juramentos. - -POLONIO.--S, sas son redes para coger codornices. Yo s muy bien, -cuando la sangre hierve, con cunta prodigalidad presta el alma -juramentos la lengua; pero son relmpagos, hija ma, que dan ms luz -que calor: stos y aqullos se apagan pronto, y no debes tomarlos por -fuego verdadero, ni aun en el instante mismo en que parece que sus -promesas van efectuarse. De hoy en adelante cuida de ser ms avara de -tu presencia virginal; pon tu conversacin precio ms alto, y no la -primera insinuacin admitas coloquios. Por lo que toca al prncipe, -debes creer de l solamente que es un joven, y que si una vez afloja las -riendas, pasar ms all de lo que t le puedes permitir. En suma, -Ofelia, no creas sus palabras, que son fementidas, ni es verdadero el -color que aparenta; son intercesoras de profanos deseos; y si parecen -sagrados y piadosos votos, es slo para engaar mejor. Por ltimo, te -digo claramente, que de hoy ms no quiero que pierdas los momentos -ociosos en hablar ni mantener conversacin con el prncipe. Cuidado con -hacerlo as; yo te lo mando. Vete tu aposento. - -OFELIA.--As lo har, seor. - - -ESCENA X - -Explanada delante del palacio. Noche obscura - -HAMLET, HORACIO, MARCELO - - -HAMLET.--El aire es fro y sutil en demasa. - -HORACIO.--En efecto, es agudo y penetrante. - -HAMLET.--Qu hora es ya? - -HORACIO.--Me parece que aun no son las doce. - -MARCELO.--No, ya han dado. - -HORACIO.--No las he odo. Pues en tal caso ya est cerca el tiempo en -que el muerto suele pasearse. Pero qu significa este ruido, seor? - -(_Suena lo lejos msica de clarines y timbales._) - -HAMLET.--Esta noche se huelga el rey, pasndola desvelado en un banquete -con gran vocera y traspis de embriaguez; y a cada copa del Rhin que -bebe, los timbales y trompetas anuncian con estrpito sus victoriosos -brindis. - -HORACIO.--Se acostumbra eso aqu? - -HAMLET.--S se acostumbra; pero aunque he nacido en este pas y estoy -hecho sus estilos, me parece que sera ms decoroso quebrantar esta -costumbre que seguirla. Un exceso tal, que embrutece el entendimiento, -nos infama los ojos de las otras naciones desde oriente occidente. -Nos llaman ebrios; manchan nuestro nombre con este dictado afrentoso, y -en verdad que l solo, por ms que poseamos en alto grado otras buenas -cualidades, basta empaar el lustre de nuestra reputacin. As -acontece frecuentemente a los hombres. Cualquier defecto natural en -ellos, sea de nacimiento, del cual no son culpables (puesto que nadie -puede escoger su origen), sea cualquier desorden ocurrido en su -temperamento, que muchas veces rompe los lmites y reparos de la razn, - sea cualquier hbito que se aparta demasiado de las costumbres -recibidas, llevando estos hombres consigo el signo de un solo defecto -que imprimi en ellos la naturaleza el acaso, aunque sus virtudes -fuesen tantas cuantas es concedido un mortal, y tan puras como la -bondad celeste, sern, no obstante, amancilladas en el concepto pblico -por aquel nico vicio que las acompaa; un solo adarme de mezcla quita -el valor al ms precioso metal, y le envilece. - -HORACIO.--Veis, seor? ya viene. - - (_Aparcese la sombra del rey Hamlet hacia el fondo del teatro. - Hamlet al verla se retira lleno de horror, y despus se encamina - hacia ella._) - -HAMLET.--Angeles, y ministros de piedad, defendednos! Ya seas alma -dichosa condenada visin, traigas contigo aura celestial ardores del -infierno, sea malvada benfica intencin la tuya, en tal forma te me -presentas, que es necesario que yo te hable. S, te he de hablar... -Hamlet, mi rey, mi padre, soberano de Dinamarca... Oh! respndeme, no -me atormentes con la duda. Dime, por qu tus venerables huesos, ya -sepultados, han roto su vestidura fnebre? Por qu el sepulcro, donde -te dimos urna pacfica te ha echado de s, abriendo sus senos que -cerraban pesados mrmoles? Cul puede ser la causa de que tu difunto -cuerpo, del todo armado, vuelva otra vez ver los rayos plidos de la -luna, aadiendo la noche horror? y que nosotros, ignorantes y dbiles -por naturaleza, padezcamos agitacin espantosa con ideas que exceden -los alcances de nuestra razn? D, por qu es esto? por qu? qu -debemos hacer nosotros? - -HORACIO.--Os hace seas de que le sigis, como si deseara comunicaros -algo solas. - -MARCELO.--Ved con qu expresivo ademn os indica que le acompais -lugar ms remoto; pero no hay que ir con l. - -HORACIO.--No, por ningn motivo. - -HAMLET.--Si no quiere hablar, habr de seguirle. - -HORACIO.--No hagis tal, seor. - -HAMLET.--Y por qu no? Qu temores debo tener? Yo no estimo la vida en -nada, y mi alma qu puede l hacerle, siendo como l mismo cosa -inmortal?... Otra vez me llama... Voile a seguir. - -HORACIO.--Pero, seor, si os arrebata al mar o la espantosa cima de -ese monte, levantado sobre los peascos que baten las ondas, y all -tomase alguna otra forma horrible, capaz de impediros el uso de razn, y -enajenarla con frenes... Ay! ved lo que hacis. El lugar solo inspira -ideas melanclicas cualquiera que mire la enorme distancia desde -aquella cumbre al mar, y sienta en la profundidad su bramido ronco. - -HAMLET.--Todava me llama... Camina. Ya te sigo. - - (_La sombra har los movimientos que indica el dilogo. Horacio y - Marcelo quieren detener Hamlet, y l los aparta con violencia, y - la sigue._) - -MARCELO.--No, seor, no iris. - -HAMLET.--Dejadme. - -HORACIO.--Creedme, no le sigis. - -HAMLET.--Mis hados me conducen y prestan la menor fibra de mi cuerpo -la nerviosa robustez del len de Nemea. Aun me llama... Seores, apartad -esas manos... por Dios... quedar muerto las mas el que me -detenga... Otra vez te digo que andes, que voy seguirte. - - -ESCENA XI - -HORACIO, MARCELO - - -HORACIO.--Su exaltada imaginacin le arrebata. - -MARCELO.--Sigmosle, que en esto no debemos obedecerle. - -HORACIO.--S, vamos detrs de l... Cul ser el fin de este suceso? - -MARCELO.--Algn grave mal se oculta en Dinamarca. - -HORACIO.--Los cielos dirigirn el xito. - -MARCELO.--Vamos, sigmosle. - - -ESCENA XII - -Parte remota cercana al mar vista lo lejos del palacio de Elsingor - -HAMLET, la sombra del rey HAMLET - - -HAMLET.--A dnde me quieres llevar? Habla, yo no paso de aqu. - -LA SOMBRA.--Mrame. - -HAMLET.--Ya te miro. - -LA SOMBRA.--Cuasi es ya llegada la hora en que debo restituirme las -sulfreas y atormentadoras llamas. - -HAMLET.--Oh, alma infeliz! - -LA SOMBRA.--No me compadezcas: presta slo atentos odos lo que voy -revelarte. - -HAMLET.--Habla, yo te prometo atencin. - -LA SOMBRA.--Luego que me oigas, prometers venganza. - -HAMLET.--Por qu? - -LA SOMBRA.--Yo soy el alma de tu padre, destinada por cierto tiempo -vagar de noche, y aprisionada en fuego durante el da, hasta que sus -llamas purifiquen las culpas que comet en el mundo. Oh! si no me fuera -vedado manifestar los secretos de la prisin que habito, pudiera decirte -cosas que la menor de ellas bastara despedazar tu corazn; helar tu -sangre joven; tus ojos, inflamados como estrellas, saltar de sus -rbitas; tus anudados cabellos separarse, erizndose como las pas del -colrico espn. Pero estos eternos misterios no son para los odos -humanos. Atiende, ay! atiende. Si tuviste amor tu tierno padre... - -HAMLET.--Oh Dios! - -LA SOMBRA.--Venga su muerte; venga un homicidio cruel y atroz. - -HAMLET.--Homicidio? - -LA SOMBRA.--S, homicidio cruel, como todos lo son; pero el ms cruel y -el ms injusto y el ms aleve. - -HAMLET.--Refiremelo presto, para que con alas veloces como la fantasa, -o con la prontitud de los pensamientos amorosos, me precipite la -venganza. - -LA SOMBRA.--Ya veo cun dispuesto te hallas, y aunque tan insensible -fueras como las malezas que se pudren incultas en las orillas del Leteo, -no dejara de conmoverte lo que voy decir. Escchame ahora, Hamlet. -Esparcise la voz de que estando en mi jardn dormido me mordi una -serpiente. Todos los odos de Dinamarca fueron groseramente engaados -con esta fabulosa invencin; pero t debes saber, mancebo generoso, que -la serpiente que mordi tu padre hoy cie su corona. - -HAMLET.--Oh! Prsago me lo deca el corazn. Mi to!... - -LA SOMBRA.--S, aquel incestuoso, aquel monstruo adltero, valindose de -su talento diablico, valindose de traidores ddivas... (Oh, talento y -ddivas malditas, que tal poder tenis para seducir!) supo inclinar su -deshonesto apetito la voluntad de la reina mi esposa, que yo crea tan -llena de virtud. Oh, Hamlet, cuan grande fu su cada! Yo, cuyo amor -para con ella fu tan puro... yo, siempre tan fiel los solemnes -juramentos que en nuestro desposorio le hice, yo fu aborrecido, y se -rindi a aquel miserable, cuyas prendas eran en verdad harto inferiores - las mas. Pero as como la virtud ser incorruptible aunque la -disolucin procure excitarla bajo divina forma, as la incontinencia, -aunque viviese unida un ngel radiante, profanar con oprobio su -tlamo celeste... Pero ya me parece que percibo el ambiente de la -maana. Debo ser breve. Dorma yo una tarde en mi jardn, segn lo -acostumbraba siempre. Tu to me sorprende en aquella hora de quietud, y -trayendo consigo una ampolla de licor venenoso, derrama en mi odo su -ponzoosa destilacin, la cual de tal manera es contraria la sangre -del hombre, que semejante en la sutileza al mercurio, se dilata por -todas las entradas y conductos del cuerpo, y con sbita fuerza le ocupa, -cuajando la ms pura y robusta sangre como la leche con las gotas -cidas. Este efecto produjo inmediatamente en m, y el cutis hinchado, -comenz despegarse trechos con una especie de lepra en speras y -asquerosas costras. As fu, que estando durmiendo perd manos de mi -hermano mismo mi corona, mi esposa y mi vida un tiempo. Perd la vida -cuando mi pecado estaba en todo su vigor, sin hallarme dispuesto para -aquel trance, sin haber recibido el pan eucarstico, sin haber sonado el -clamor de la agona, sin lugar al reconocimiento de tanta culpa, -presentado al tribunal eterno con todas mis imperfecciones sobre mi -cabeza. Oh, maldad horrible, horrible!... Si oyes la voz de la -naturaleza, no sufras, no, que el tlamo real de Dinamarca sea el lecho -de la lujuria y abominable incesto. Pero de cualquier modo que dirijas -la accin, no manches con delito el alma, previniendo ofensas tu -madre. Abandona este cuidado al cielo; deja que aquellas agudas puntas, -que tiene fijas en su pecho, la hieran y atormenten. Adis. Ya la -lucirnaga, amortiguando su aparente fuego, nos anuncia la proximidad -del da. Adis, adis. Acurdate de m. - - -ESCENA XIII - -HAMLET, y despus HORACIO y MARCELO - - -HAMLET.--Oh vosotros, ejrcitos celestiales! oh tierra!... y quin -ms? invocar al infierno tambin?... Eh! no... Detnte, corazn mo, -detnte; y vos, mis nervios, no as os debilitis en un momento, -sostenedme robustos... Acordarme de ti! S, alma infeliz, mientras haya -memoria en este agitado mundo. Acordarme de ti! S, yo me acordar y yo -borrar de mi fantasa todos los recuerdos frvolos, las sentencias de -los libros, las ideas impresiones de lo pasado que la juventud y la -observacin estamparon en ella. Tu precepto solo, sin mezcla de otra -cosa menos digna, vivir escrito en el volumen de mi entendimiento. S, -por los cielos te lo juro... Oh, mujer la ms delincuente! Oh, -malvado, malvado! halageo y execrable malvado! Conviene que yo apunte -en este libro... (_Saca un libro de memorias y escribe en l._) S... -que un hombre puede halagar y sonreirse, y ser un malvado: lo menos -estoy seguro de que en Dinamarca hay un hombre as, y ste es mi to... -S, t eres... Ah! pero la expresin que debo conservar es sta: -Adis, adis, acurdate de m. Yo he jurado acordarme. - -HORACIO (_gritando desde adentro_).--Seor! seor! - -MARCELO (_gritando desde adentro_).--Hamlet! - -HORACIO.--Los cielos le asistan. - -HAMLET.--Oh! hganlo as. - -MARCELO.--Hola! eh! seor. - -HAMLET.--Hola amigos, eh! venid, venid ac - -(_Salen Horacio y Marcelo._) - -MARCELO.--Qu ha sucedido? - -HORACIO.--Qu noticias nos dais? - -HAMLET.--Oh! maravillosas. - -HORACIO.--Mi amado seor, decidlas. - -HAMLET.--No, que lo revelaris. - -HORACIO.--No, yo os prometo que no har tal. - -MARCELO.--Ni yo tampoco. - -HAMLET.--Creis vosotros que pudiese haber cabido en el corazn -humano...? Pero guardaris secreto? - -LOS DOS.--S, seor, yo os lo juro. - -HAMLET.--No existe en toda Dinamarca un infame... que no sea un gran -malvado. - -HORACIO.--Pero no era necesario, seor, que un muerto saliera del -sepulcro persuadirnos esa verdad. - -HAMLET.--S, cierto, tenis razn; y por eso mismo, sin tratar ms del -asunto, ser bien despedirnos y separarnos; vosotros adonde vuestros -negocios vuestra inclinacin os lleven... que todos tienen sus -inclinaciones y negocios, sean los que sean; y yo, ya lo sabis, mi -triste ejercicio, rezar. - -HORACIO.--Todas esas palabras, seor, carecen de sentido y orden. - -HAMLET.--Mucho me pesa de haberos ofendido con ellas; s, por cierto, me -pesa en el alma. - -HORACIO.--Oh! seor, no hay ofensa ninguna. - -HAMLET.--S, por san Patricio que s la hay, y muy grande, Horacio... En -cuanto la aparicin... es un difunto venerable... s, yo os lo -aseguro... Pero reprimid cuanto os fuese posible el deseo de saber lo -que ha pasado entre l y yo. Ah, mis buenos amigos! yo os pido, pues -sois mis amigos y mis compaeros en el estudio y en las armas, que me -concedis una corta merced. - -HORACIO.--Con mucho gusto, seor; decid cul sea. - -HAMLET.--Que nunca revelaris nadie lo que habis visto esta noche. - -LOS DOS.--A nadie lo diremos. - -HAMLET.--Pero es menester que lo juris. - -HORACIO.--Os doy mi palabra de no decirlo. - -MARCELO.--Yo os prometo lo mismo. - -HAMLET.--Sobre mi espada. - -MARCELO.--Ved que ya lo hemos prometido. - -HAMLET.--S, s, sobre mi espada. - -LA SOMBRA.--Juradlo. - - (_Se oir la voz de la sombra, que suena varias distancias debajo - de tierra. Hamlet y los dems, horrorizados, mudan de situacin, - segn lo indica el dilogo._) - -HAMLET.--Ah! eso dices?... Ests ah, hombre de bien?... Vamos, ya le -os hablar en lo profundo. Queris jurar? - -HORACIO.--Proponed la frmula. - -HAMLET.--Que nunca diris lo que habis visto. Juradlo por mi espada. - -LA SOMBRA.--Juradlo. - -HAMLET.--_Hic et ubique?_ Mudaremos de lugar. Seores, acercaos aqu; -poned otra vez las manos en mi espada, y jurad por ella que nunca diris -nada de esto que habis odo y visto. - -LA SOMBRA.--Juradlo por su espada. - -HAMLET.--Bien has dicho, topo viejo, bien has dicho... Pero cmo puedes -taladrar con tal prontitud los senos de la tierra, diestro minador? -Mudemos otra vez de puesto, amigos. - -HORACIO.--Oh! Dios de la luz y de las tinieblas, qu extrao prodigio -es este! - -HAMLET.--Por eso como un extrao debis hospedarle y tenerle oculto. -Ello es, Horacio, que en el cielo y en la tierra hay ms de lo que puede -soar tu filosofa. Pero venid ac, y, como antes dije, prometedme (as -el cielo os haga felices) que por ms singular y extraordinaria que sea -de hoy ms mi conducta (puesto que acaso juzgar propsito afectar un -proceder del todo extravagante), nunca vosotros al verme as daris nada - entender, cruzando los brazos de esta manera, haciendo con la cabeza -este movimiento, con frases equvocas como: s, s, nosotros sabemos; -nosotros pudiramos si quisiramos... si gustramos de hablar; hay tanto -que decir en eso; pudiera ser que... en fin, cualquiera otra expresin -ambigua, semejante estas, por donde se infiera que vosotros sabis -algo de m. Juradlo: as en vuestras necesidades os asista el favor de -Dios. Juradlo. - -LA SOMBRA.--Jurad. - -HAMLET.--Descansa, descansa, agitado espritu. Seores, yo me recomiendo -a vosotros con la mayor instancia, y creed que por ms infeliz que -Hamlet se halle, Dios querr que no le falten medios para manifestaros -la estimacin y amistad que os profesa. Vmonos. Poned el dedo en la -boca, yo os lo ruego... La naturaleza est en desorden... Iniquidad -execrable! Oh! nunca yo hubiera nacido para castigarla! Venid, vmonos -juntos. - - - - -ACTO II - - -ESCENA PRIMERA - -Sala en casa de Polonio - -POLONIO, REINALDO - - -POLONIO.--Reinaldo, entrgale este dinero y estas cartas. - -(_Le da un bolsillo y unas cartas._) - -REINALDO.--As lo har, seor. - -POLONIO.--Sera un admirable golpe de prudencia, que antes de verle te -informaras de su conducta. - -REINALDO.--En eso mismo estaba yo. - -POLONIO.--S, es muy buena idea, muy buena. Mira, lo primero has de -averiguar qu dinamarqueses hay en Pars, y cmo, en qu trminos, con -quin y dnde estn, quin tratan, qu gastos tienen; y sabiendo por -estos rodeos y preguntas indirectas que conocen mi hijo, entonces ve -en derechura tu objeto, encaminando l en particular tus -indagaciones. Haz como si le conocieras de lejos, diciendo: s, conozco - su padre, y algunos amigos suyos, y aun l un poco... Lo has -entendido? - -REINALDO.--S, seor, muy bien. - -POLONIO.--S, le conozco un poco; pero... (has de aadir entonces) pero -no le he tratado. Si es el que yo creo, fe que es bien calavera; -inclinado tal tal vicio... y luego dirs de l cuanto quieras -fingir; digo, pero que no sean cosas tan fuertes que puedan deshonrarle. -Cuidado con eso. Habla slo de aquellas travesuras, aquellas locuras y -extravos comunes todos que ya se reconocen por compaeros -inseparables de la juventud y la libertad. - -REINALDO.--Como el jugar, eh? - -POLONIO.--S, el jugar, beber, esgrimir, jurar, disputar, putear... -Hasta esto bien puedes alargarte. - -REINALDO.--Y aun con eso hay harto para quitarle el honor. - -POLONIO.--No por cierto; adems, que todo depende del modo que le -acuses. No debes achacarle delitos escandalosos, ni pintarle como un -joven abandonado enteramente a la disolucin; no, no es sa mi idea. Has -de insinuar sus defectos con tal arte, que parezcan nulidades producidas -de falta de sujecin, y no otra cosa, extravos de una imaginacin -ardiente, mpetus nacidos de la efervescencia general de la sangre. - -REINALDO.--Pero, seor... - -POLONIO.--Ah! t querrs saber con qu fin debes hacer esto, eh? - -REINALDO.--Gustara de saberlo. - -POLONIO.--Pues, seor, mi fin es ste, y creo que es proceder con mucha -cordura. Cargando estas pequeas faltas sobre mi hijo (como ligeras -manchas de una obra preciosa), ganars por medio de la conversacin la -confianza de aqul a quien pretendas examinar. Si l est persuadido de -que el muchacho tiene los mencionados vicios que t le imputas, no dudes -que l convenga con tu opinin, diciendo: seor mo, amigo, -caballero, en fin, segn el ttulo dictado de la persona del pas... - -REINALDO.--S, ya estoy. - -POLONIO.--Pues entonces l dice... dice... Qu iba yo a decir ahora...? -Algo iba yo a decir. En qu estbamos? - -REINALDO.--En que l concluir diciendo al amigo al caballero... - -POLONIO.--S, concluir diciendo... es verdad... as te dir -precisamente: Es verdad, yo conozco ese mozo, ayer le v, cualquier -otro da, en tal y tal ocasin, con ste con aquel sujeto; y all, -como habis dicho, le v que jugaba, all le encontr en una comilona, -acull en una quimera sobre el juego de pelota, y... (puede ser que -aada) le he visto entrar en una casa pblica, _videlicet_, en un -burdel, cosa tal. Lo entiendes ahora? Con el anzuelo de la mentira -pescars la verdad, que as es como nosotros los que tenemos talento y -prudencia solemos conseguir por indirectas el fin directo, usando de -artificios y disimulacin. As lo hars con mi hijo, segn la -instruccin y advertencias que acabo de darte. Me has entendido? - -REINALDO.--S, seor, quedo enterado. - -POLONIO.--Pues adis, buen viaje. - -REINALDO.--Seor... - -POLONIO.--Examina por ti mismo sus inclinaciones. - -REINALDO.--As lo har. - -POLONIO.--Dejndole que obre libremente. - -REINALDO.--Est bien, seor. - -POLONIO.--Adis. - - -ESCENA II - -POLONIO, OFELIA - - -POLONIO.--Y bien, Ofelia, qu hay de nuevo? - -OFELIA.--Ay, seor, que he tenido un susto muy grande! - -POLONIO.--Con qu motivo? Por Dios que me lo digas. - -OFELIA.--Yo estaba haciendo labor en mi cuarto, cuando el prncipe -Hamlet, la ropa desceida, sin sombrero en la cabeza, sucias las medias, -sin atar, cadas hasta los pies, plido como su camisa, las piernas -trmulas, el semblante triste como si hubiera salido del infierno para -anunciar horror... se presenta delante de m. - -POLONIO.--Loco, sin duda por tus amores, eh? - -OFELIA.--Yo, seor, no lo s; pero en verdad lo temo. - -POLONIO.--Y qu te dijo? - -OFELIA.--Me asi una mano y me la apret fuertemente. Apartse despus -la distancia de su brazo, y poniendo as la otra mano sobre su frente, -fij la vista en mi rostro recorrindole con atencin, como si hubiera -de retratarle. De este modo permaneci largo rato, hasta que por ltimo -sacudindome ligeramente el brazo, y moviendo tres veces la cabeza abajo -y arriba, exhal un suspiro tan profundo y triste, que pareci -deshacrsele en pedazos el cuerpo y dar fin su vida. Hecho esto, me -dej, y levantada la cabeza comenz andar, sin valerse de los ojos -para hallar el camino; sali de la puerta sin verla, y al pasar por ella -fij la vista en m. - -POLONIO.--Ven, conmigo; quiero ver al rey. Ese es un verdadero xtasis -de amor, que siempre fatal s mismo en un exceso violento, inclina la -voluntad empresas temerarias, ms que ninguna otra pasin de cuantas -debajo del cielo combaten nuestra naturaleza. Mucho siento este -accidente. Pero dime, le has tratado con dureza en estos ltimos das? - -OFELIA.--No, seor: slo en cumplimiento de lo que mandasteis, le he -devuelto sus cartas, y me he negado sus visitas. - -POLONIO.--Y eso basta para haberle trastornado as. Me pesa no haber -juzgado con ms acierto de su pasin. Yo tem que era slo un artificio -suyo para perderte... Sospecha indigna! Eh! Tan propio parece de la -edad anciana pasar ms all de lo justo en sus conjeturas, como lo es en -la juventud la falta de previsin. Vamos ver al rey. Conviene que lo -sepa. Si le callo este amor, sera ms grande el sentimiento que pudiera -causarte tenindole oculto, que el disgusto que recibir al saberlo. -Vamos. - - -ESCENA III - -Saln de palacio - -CLAUDIO, GERTRUDIS, RICARDO, GUILLERMO, acompaamiento - - -CLAUDIO.--Bien venido, Guillermo; y t tambin, querido Ricardo. Adems -de lo mucho que se me dilata el veros, la necesidad que tengo de -vosotros me ha determinado solicitar vuestra venida. Algo habis odo -ya de la transformacin de Hamlet. As puedo llamarla, puesto que ni en -lo interior ni en lo exterior se parece nada al que antes era; ni llego - imaginar qu otra causa haya podido privarle as de la razn, si ya no -es la muerte de su padre. Yo os ruego entrambos, pues desde la primera -infancia os habis criado con l, y existe entre vosotros aquella -intimidad nacida de la igualdad en los aos y el genio, que tengis -bien deteneros en mi corte algunos das. Acaso el trato vuestro -restablecer su alegra; y aprovechando las ocasiones que se presenten, -ved cul sea la ignorada afliccin que as le consume, para que -descubrindola procuremos su alivio. - -GERTRUDIS.--El ha hablado mucho de vosotros, mis buenos seores, y estoy -segura de que no se hallarn otros dos sujetos quienes l profese -mayor cario. Si tanta fuese vuestra bondad, que gustis de pasar con -nosotros algn tiempo para contribuir al logro de mi esperanza, vuestra -asistencia ser remunerada como corresponde al agradecimiento de un rey. - -RICARDO.--VV. MM. tienen soberana autoridad en nosotros, y en vez de -rogar deben mandarnos. - -GUILLERMO.--Uno y otro obedeceremos, y postramos vuestros pies, con el -ms puro afecto, el celo de serviros que nos anima. - -CLAUDIO.--Muchas gracias, corts Guillermo. Gracias, Ricardo. - -GERTRUDIS.--Os quedo muy agradecida, seores, y os pido que veis cuanto -antes mi doliente hijo. (_A los criados._) Conduzca alguno de vosotros - estos caballeros adonde Hamlet se halle. - -GUILLERMO.--Haga el cielo que nuestra compaa y nuestros conatos puedan -serle agradables y tiles. - -GERTRUDIS.--S. Amn. - - -ESCENA IV - -CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, acompaamiento - - -POLONIO.--Seor: los embajadores enviados a Noruega han vuelto ya en -extremo contentos. - -CLAUDIO.--Siempre has sido t padre de buenas nuevas. - -POLONIO.--Oh! s, no es verdad? Y os puedo asegurar, venerado seor, -que mis acciones y mi corazn no tienen otro objeto que el servicio de -Dios y el de mi rey; y si ese talento mo no ha perdido enteramente -aquel seguro olfato con que supo siempre rastrear asuntos polticos, -pienso haber descubierto ya la verdadera causa de la locura del -prncipe. - -CLAUDIO.--Pues dnosla, que estoy impaciente de saberla. - -POLONIO.--Ser bien que deis primero audiencia los embajadores: mi -informe servir de postres a este gran festn. - -CLAUDIO.--T mismo puedes ir cumplimentarlos introducirlos. (_Vase -Polonio._) Dice que ha descubierto, amada Gertrudis, la causa verdadera -de la indisposicin de tu hijo. - -GERTRUDIS.--Ah! yo dudo que l tenga otra mayor que la muerte de su -padre y nuestro acelerado casamiento. - -CLAUDIO.--Yo sabr examinarle. - - -ESCENA V - -CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, VOLTIMAN, CORNELIO, acompaamiento - - -CLAUDIO.--Bien venidos, amigos. D, Voltiman, qu respondi nuestro -hermano el rey de Noruega? - -VOLTIMAN.--Corresponde con la ms sincera amistad vuestras atenciones -y vuestro ruego. As que llegamos mand suspender los armamentos que -haca su sobrino, fingiendo ser preparativos contra el polaco; pero -mejor informado despus hall ser cierto que se dirigan en ofensa -vuestra. Indignado de que abusaran as de la impotencia que le han -reducido su edad y sus males, envi estrechas rdenes Fortimbrs, que -sometindose prontamente las reprensiones del to, le ha jurado por -ltimo que nunca ms tomar las armas contra V. M. Satisfecho de este -procedimiento el anciano rey, le seala sesenta mil escudos anuales, y -le permite emplear contra Polonia las tropas que haba levantado. A este -fin os ruega concedis paso libre por vuestros estados al ejrcito -prevenido para tal empresa, bajo las condiciones de recproca seguridad, -expresadas aqu. - -(_Saca unos papeles y se los da a Claudio._) - -CLAUDIO.--Est bien: leer en tiempo ms oportuno sus proposiciones, y -reflexionar lo que debo en este caso responderle. Entre tanto os doy -gracias por el feliz desempeo de vuestro encargo. Descansad. A la noche -seris conmigo en el festn. Tendr gusto de veros. - - -ESCENA VI - -CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO - - -POLONIO.--Este asunto se ha concludo muy bien. (_Claudio hace una sea, -y se retira el acompaamiento_). Mi soberano, y vos, seora: explicar lo -que es la dignidad de un monarca, las obligaciones del vasallo, por qu -el da es da, noche la noche, y tiempo el tiempo. As pues, como quiera -que la brevedad es el alma del talento, y que nada hay ms enfadoso que -los rodeos y perfrasis... ser muy breve. Vuestro noble hijo est loco; -y le llamo loco, porque, si en rigor se examina, qu otra cosa es la -locura sino estar uno enteramente loco? Pero dejando esto aparte... - -GERTRUDIS.--Al caso, Polonio, al caso, y menos artificios. - -POLONIO.--Yo os prometo, seora, que no me valgo de artificio alguno; -es cierto que l est loco! es cierto que es lstima, y es lstima que -sea cierto; pero dejemos un lado pueril anttesis, que no quiero usar -de artificios. Convengamos pues en que est loco, y ahora falta -descubrir la causa de este efecto, por decir, la causa de este -defecto; porque este efecto defectuoso nace de una causa, y as resta -considerar lo restante. Yo tengo una hija... la tengo mientras es ma: -que en prueba de su respeto y sumisin... notad lo que os digo... me ha -entregado esta carta. (_Saca una carta y lee en ella los pedazos que -indica el dilogo._) Ahora resumid los hechos y sacaris la -consecuencia. Al dolo celestial de mi alma, la sin par Ofelia... Es -una alta frase... una falta de frase sin par... Es una falta de frase, -pero od lo dems. _Estas letras destinadas que tu blanco y hermoso -pecho las guarde: estas_... - -GERTRUDIS.--Y esa carta se la ha enviado Hamlet? - -POLONIO.--Bueno por cierto! Esperad un poco, ser muy fiel. - - _Duda que son de fuego las estrellas, - duda si al sol el movimiento falta, - duda lo cierto, admite lo dudoso; - pero no dudes de mi amor las ansias._ - - _Estos versos aumentan mi dolor, querida Ofelia; ni s tampoco - expresar mis penas con arte; pero cree que te amo en extremo, con - el mayor extremo posible. Adis. Tuyo siempre, mi adorada nia, - mientras esta mquina exista._--HAMLET. - -Mi hija, en fuerza de su obediencia, me ha hecho ver esta carta, y -adems me ha contado las solicitudes del prncipe, segn han ocurrido, -con todas las circunstancias del tiempo, el lugar y el modo. - -CLAUDIO.--Y ella cmo ha recibido su amor? - -POLONIO.--En qu opinin me tenis? - -CLAUDIO.--En la de un hombre honrado y veraz. - -POLONIO.--Y me complazco en probaros que lo soy. Pero qu hubierais -pensado de m, si cuando he visto que tomaba vuelo este ardiente amor... -porque os puedo asegurar que aun antes que mi hija me hablase, ya lo -haba yo advertido?... qu hubiera pensado de m V. M. y la reina que -est presente si hubiera tolerado este galanteo? Si hacindome -violencia m propio hubiera permanecido silencioso y mudo, mirndolo -con indiferencia? Qu hubierais pensado de m? No, seor, yo he ido en -derechura al asunto, y le dije a la nia, ni ms ni menos: hija, el -seor Hamlet es un prncipe muy superior tu esfera... Esto no debe -pasar adelante. Y despus le mand que se encerrase en su estancia, sin -admitir recados ni recibir presentes. Ella ha sabido aprovecharse de mis -preceptos, y el prncipe... (para abreviar la historia) al verse -desdeado, comenz padecer melancolas, despus inapetencia, despus -vigilias, despus debilidad, despus aturdimiento, y despus (por una -graduacin natural) la locura que le saca de s, y que todos nosotros -lloramos. - -CLAUDIO.--Creis, seora, que esto haya pasado as? - -GERTRUDIS.--Me parece bastante probable. - -POLONIO.--Ha sucedido alguna vez... (tendra gusto de saberlo) que yo -haya dicho positivamente: Esto hay, y que haya resultado lo contrario? - -CLAUDIO.--No se me acuerda. - -POLONIO.--Pues separadme sta de ste (_sealando la cabeza y el -cuello_) si otra cosa hubiere en el asunto... Ah! por poco que las -circunstancias me ayuden, yo descubrir la verdad donde quiera que se -oculte, aunque el centro de la tierra la sepultara. - -CLAUDIO.--Y cmo te parece que pudiramos hacer nuevas indagaciones? - -POLONIO.--Bien sabis que el prncipe suele pasearse algunas veces por -esa galera cuatro horas enteras. - -GERTRUDIS.--Es verdad, as suele hacerlo. - -POLONIO.--Pues cuando l venga, yo har que mi hija le salga al paso. -Vos y yo nos ocultaremos detrs de los tapices, para observar lo que -hace al verla. Si l no la ama y no es sta la causa de haber perdido el -juicio, despedidme de vuestro lado y de vuestra corte, y enviadme una -alquera guiar un arado. - -CLAUDIO.--S, y lo quiero averiguar. - -GERTRUDIS.--Pero, veis? Qu lstima! Leyendo viene el infeliz. - -POLONIO.--Retiraos, yo os lo suplico: retiraos entrambos, que le quiero -hablar si me dais licencia. - - -ESCENA VII - -POLONIO, HAMLET - - -POLONIO.--Cmo os va, mi buen seor? - -(_Hamlet sale leyendo un libro._) - -HAMLET.--Bien, Dios gracias. - -POLONIO.--Me conocis? - -HAMLET.--Perfectamente. T vendes peces. - -POLONIO.--Yo? No, seor. - -HAMLET.--As fueras honrado. - -POLONIO.--Honrado decs? - -HAMLET.--S, seor, que lo digo. El ser honrado, segn va el mundo, es -lo mismo que ser escogido uno entre diez mil. - -POLONIO.--Todo eso es verdad. - -HAMLET.--Si el sol engendra gusanos en un perro muerto, y aunque es un -dios, alumbra benigno con sus rayos un cadver corrupto... No tienes -una hija? - -POLONIO.--S, seor, una tengo. - -HAMLET.--Pues no la dejes pasear al sol. La concepcin es una bendicin -del cielo, pero no del modo en que tu hija podr concebir. Cuida mucho -de esto, amigo. - -POLONIO.--Pero qu queris decir con eso? Siempre est pensando en mi -hija. No obstante, al principio no me conoci... Dice que vendo peces... -Est rematado, rematado!... Y en verdad que yo tambin, siendo mozo, me -vi muy trastornado por el amor... casi tanto como l. Quiero hablarle -otra vez. Qu estis leyendo? - -HAMLET.--Palabras, palabras, todo palabras. - -POLONIO.--Y de qu se trata? - -HAMLET.--Entre quin? - -POLONIO.--Digo que de qu trata el libro que leis. - -HAMLET.--De calumnias. Aqu dice el malvado satrico, que los viejos -tienen la barba blanca, las caras con arrugas, que vierten de sus ojos -mbar abundante y goma de ciruela, que padecen gran debilidad de piernas -y mucha falta de entendimiento. Todo lo cual, seor mo, aunque yo plena -y eficazmente lo creo, con todo eso, no me parece bien hallarlo afirmado -en tales trminos; porque al fin vos serais sin duda tan joven como yo, -si os fuera posible andar hacia atrs como el cangrejo. - -POLONIO.--Aunque todo es locura, no deja de observar mtodo en lo que -dice. Queris venir, seor, adonde no os d el aire? - -HAMLET.--Adnde? A la sepultura? - -POLONIO.--Cierto que all no da el aire. Con qu agudeza responde -siempre! Estos golpes felices son frecuentes en la locura, cuando en el -estado de razn y salud tal vez no se logran. Voyle a dejar; y disponer -al instante el careo entre l y mi hija. Seor, si me dais licencia de -que me vaya... - -HAMLET.--No me puedes pedir cosa que con ms gusto te conceda, -exceptuando la vida, eso s, exceptuando la vida. - -POLONIO.--Adis, seor. - -HAMLET.--Fastidiosos y extravagantes viejos! - -POLONIO (_ Guillermo y Ricardo, que salen por donde l se va_).--Si -buscis al prncipe, vedle ah. - - -ESCENA VIII - -HAMLET, RICARDO, GUILLERMO - - -RICARDO.--Buenos das, seor. - -GUILLERMO.--Dios guarde V. A. - -RICARDO.--Mi venerado prncipe. - -HAMLET.--Oh, buenos amigos! Cmo va? Guillermo, Ricardo, guapos -mozos! Cmo va? Qu se hace de bueno? - -RICARDO.--Nada, seor: pasamos una vida muy indiferente. - -GUILLERMO.--Nos creemos felices en no ser demasiado felices. No, no -servimos de airn al tocado de la fortuna. - -HAMLET.--Ni de suelas su calzado? - -RICARDO.--Ni uno, ni otro. - -HAMLET.--En tal caso estaris colocados hacia su cintura: all es el -centro de los favores. - -GUILLERMO.--Cierto, como privados suyos. - -HAMLET.--Pues all en lo ms oculto... Ah! dices bien, ella es una -prostituta... Qu hay de nuevo? - -RICARDO.--Nada, sino que ya los hombres van siendo buenos. - -HAMLET.--Seal que el da del juicio va venir pronto. Pero vuestras -noticias no son ciertas... Permitid que os pregunte ms particularmente: -por qu delitos os ha trado aqu vuestra mala suerte vivir en -prisin? - -GUILLERMO.--En prisin decs? - -HAMLET.--S: Dinamarca es una crcel. - -RICARDO.--Tambin el mundo lo ser. - -HAMLET.--Y muy grande, con muchas guardas, encierros y calabozos; y -Dinamarca es uno de los peores. - -RICARDO.--Nosotros no ramos de esa opinin. - -HAMLET.--Para vosotros podr no serlo, porque nada hay bueno ni malo -sino en fuerza de nuestra fantasa. Para m es una verdadera crcel. - -RICARDO.--Ser vuestra ambicin la que os le figura tal: la grandeza de -vuestro nimo le hallar estrecho. - -HAMLET.--Oh, Dios mo! Yo pudiera estar encerrado en la cscara de una -nuez, y creerme soberano de un estado inmenso.... Pero estos sueos -terribles me hacen infeliz. - -RICARDO.--Todos esos sueos son ambicin, y todo cuanto al ambicioso le -agita no es ms que la sombra de un sueo. - -HAMLET.--El sueo en s no es ms que una sombra. - -RICARDO.--Ciertamente, y yo considero la ambicin por tan ligera y vana, -que me parece la sombra de una sombra. - -HAMLET.--De donde resulta que los mendigos son cuerpos, y los monarcas y -hroes agigantados, sombras de los mendigos... Iremos un rato la -corte, seores, porque la verdad no tengo la cabeza para discurrir. - -LOS DOS.--Os iremos sirviendo. - -HAMLET.--Oh! no se trate de eso. No os quiero confundir con mis -criados, que, fe de hombre de bien, me sirven indignamente. Pero -decidme, por nuestra amistad antigua: qu hacis en Elsingor? - -RICARDO.--Seor, hemos venido nicamente veros. - -HAMLET.--Tan pobre soy, que aun de gracias estoy escaso: no obstante, -agradezco vuestra fineza... Bien que os puedo asegurar que mis gracias, -aunque se paguen ochavo, se pagan mucho. Y quin os ha hecho venir? -Es libre esta visita? Me la hacis por vuestro gusto propio? Vaya, -habladme con franqueza; vaya, decdmelo. - -GUILLERMO.--Y qu os hemos de decir, seor? - -HAMLET.--Todo lo que haya acerca de esto. A vosotros os envan sin duda, -y en vuestros ojos hallo una especie de confesin, que toda vuestra -reserva no puede desmentir. Yo s que el bueno del rey y tambin la -reina os han mandado que vengis. - -RICARDO.--Pero qu fin? - -HAMLET.--Eso es lo que debis decirme. Pero os pido por los derechos de -nuestra amistad, por la conformidad de nuestros aos juveniles, por las -obligaciones de nuestro no interrumpido afecto, por todo aquello, en -fin, que sea para vosotros ms grato y respetable, que me digis con -sencillez la verdad. Os han mandado venir, no? - -RICARDO (_mirando Guillermo_).--Qu dices t? - -HAMLET.--Ya os he dicho que lo estoy viendo en vuestros ojos: si me -estimis de veras, no hay que desmentirlos. - -GUILLERMO.--Pues, seor, es cierto: nos han hecho venir. - -HAMLET.--Y yo os voy decir el motivo: as me anticipar vuestra -propia confesin, sin que la fidelidad que debis al rey y la reina -quede por vosotros ofendida. Yo he perdido de poco tiempo esta parte, -sin saber la causa, toda mi alegra, olvidando mis ordinarias -ocupaciones; y este accidente ha sido tan funesto mi salud, que la -tierra, esa divina mquina, me parece un promontorio estril; ese dosel -magnfico de los cielos, ese hermoso firmamento que veis sobre nosotros, -esa techumbre majestuosa sembrada de doradas luces, no otra cosa me -parece que una desagradable y pestfera multitud de vapores. Qu -admirable fbrica es la del hombre! Qu noble su razn! Qu infinitas -sus facultades! Qu expresivo y maravilloso en su forma y sus -movimientos! Qu semejante un ngel en sus acciones! Y en su -espritu, qu semejante a Dios! El es, sin duda lo ms hermoso de la -tierra, el ms perfecto de todos los animales. Pues no obstante, qu -juzgis que es en mi estimacin ese purificado polvo? El hombre no me -deleita... ni menos la mujer... bien que ya veo en vuestra sonrisa que -aprobis mi opinin. - -RICARDO.--En verdad, seor, que no habis acertado mis ideas. - -HAMLET.--Pues por qu te reas cuando dije que no me deleita el -hombre? - -RICARDO.--Me re al considerar, puesto que los hombres no os deleitan, -qu comidas de cuaresma daris los cmicos que hemos hallado en el -camino, y estn ah deseando emplearse en servicio vuestro. - -HAMLET.--El que hace de rey sea muy bien venido; S. M. recibir mis -obsequios como es de razn: el arrojado caballero sacar lucir su -espada y su broquel, el enamorado no suspirar en balde, el que hace de -loco acabar su papel en paz, el patn dar aquellas risotadas con que -sacude los pulmones ridos, y la dama expresar libremente su pasin, -las interrupciones del verso hablarn por ella. Y qu cmicos son? - -RICARDO.--Los que ms os agradan regularmente. La compaa trgica de -nuestra ciudad. - -HAMLET.--Y por qu andan vagando as? No les sera mejor para su -reputacin y sus intereses establecerse en alguna parte? - -RICARDO.--Creo que los ltimos reglamentos se lo prohiben. - -HAMLET.--Son hoy tan bien recibidos como cuando yo estuve en la ciudad? -Acude siempre el mismo concurso? - -RICARDO.--No; seor; no, por cierto. - -HAMLET.--Y en qu consiste? Se han echado perder? - -RICARDO.--No, seor. Ellos han procurado seguir siempre su acostumbrado -mtodo; pero hay aqu una cra de chiquillos, vencejos chillones, que -gritando en la declamacin fuera de propsito, son por esto mismo -palmoteados hasta el exceso. Esta es la diversin del da; y tanto han -denigrado los espectculos ordinarios (como ellos los llaman), que -muchos caballeros de espada en cinta, atemorizados de las plumas de -ganso de este teatro, rara vez se atreven poner el pie en los otros. - -HAMLET.--Oiga! Conque son muchachos? Y quin los sostiene? Qu -sueldo les dan? Abandonarn el ejercicio cuando pierdan la voz para -cantar? Y cuando tengan que hacerse cmicos ordinarios, como parece -verosmil que suceda, si carecen de otros medios, no dirn entonces que -sus compositores los han perjudicado, hacindolos declamar contra la -profesin misma que han tenido que abrazar despus? - -RICARDO.--Lo cierto es que han ocurrido ya muchos disgustos por ambas -partes, y la nacin ve sin escrpulo continuarse la discordia entre -ellos. Ha habido tiempo en que el dinero de las piezas no se cobraba -hasta que el poeta y el cmico rean y se hartaban de bofetones. - -HAMLET.--Es posible? - -GUILLERMO.--Oh, si lo es! Como que ha habido ya muchas cabezas rotas. - -HAMLET.--Y qu, los chicos han vencido en esas peleas? - -RICARDO.--Cierto que s, y se hubieran burlado del mismo Hrcules con -maza y todo. - -HAMLET.--No es extrao. Ya veis mi to, rey de Dinamarca. Los que se -mofaban de l mientras vivi mi padre, ahora dan veinte, cuarenta y aun -cien ducados por su retrato de miniatura. En esto hay algo que es ms -que natural, si la filosofa pudiera describirlo. - -GUILLERMO.--Ya estn ah los cmicos. - -HAMLET.--Pues, caballeros, muy bien venidos Elsingor; acercaos aqu, -dadme las manos. Las seales de una buena acogida consisten por lo comn -en ceremonias y cumplimientos; pero permitid que os trate as, porque os -hago saber que yo debo recibir muy bien los cmicos en lo exterior, y -no quisiera que las distinciones que ellos les haga pareciesen mayores -que las que os hago vosotros. Bien venidos... Pero mi to padre, y mi -madre ta, fe fe, que se equivocan mucho. - -GUILLERMO.--En qu, seor? - -HAMLET.--Yo no estoy loco, sino cuando sopla el nordeste; pero cuando -corre el sur, distingo muy bien un huevo de una castaa. - - -ESCENA IX - -POLONIO y dichos - - -POLONIO.--Dios os guarde, seores. - -HAMLET.--Oye aqu, Guillermo, y t tambin... un oyente cada lado. -Veis aquel vejestorio que acaba de entrar? Pues aun no ha salido de -mantillas. - -RICARDO.--O acaso habr vuelto ellas, porque segn se dice, la vejez -es segunda infancia. - -HAMLET.--Apostar que me viene hablar de los cmicos, tened cuidado... -Pues, seor, t tienes razn; eso fu el lunes por la maana, no hay -duda. - -POLONIO.--Seor, tengo que daros una noticia. - -HAMLET.--Seor, tengo que daros una noticia. (_Imitando la voz de -Polonio_). Cuando Roscio era actor en Roma... - -POLONIO.--Seor, los cmicos han venido. - -HAMLET.--Tuh! tuh! tuh! - -POLONIO.--Como soy hombre de bien que s. - -HAMLET.--Cada actor viene caballero en burro. - - (_Hamlet declama este verso en tono trgico y los que dice poco - despus_). - -POLONIO.--Estos son los ms excelentes actores del mundo, as en la -tragedia como en la comedia, historia pastoral, en lo cmico-pastoral, -histrico-pastoral, trgico-histrico, tragi-cmico-histrico-pastoral, -escena indivisible, poema ilimitado... Qu! Para ellos ni Sneca es -demasiado grave, ni Plauto demasiado ligero, y en cuanto las reglas de -composicin y a la franqueza cmica, stos son los nicos. - -HAMLET.--Oh Jeft, juez de Israel!... - Qu tesoro poseste! - -POLONIO.--Y qu tesoro era el suyo, seor? - -HAMLET.--Qu tesoro? - - No ms que una hermosa hija - quien amaba en extremo. - -POLONIO.--Siempre pensando en mi hija. - -HAMLET.--No tengo razn, anciano Jeft? - -POLONIO.--Seor, si me llamis Jeft, cierto es que tengo una hija -quien amo en extremo. - -HAMLET.--Oh! no es eso lo que sigue. - -POLONIO.--Pues qu sigue, seor? - -HAMLET.--Esto: - -No hay ms suerte que Dios, ni ms destino. Y luego, ya sabes: - - Que cuanto nos sucede El lo previno. - -Lee la primera lnea de aquella devota cancin, y ella sola te -manifestar lo dems. Pero, veis? Ah vienen otros hablar por m. - - -ESCENA X - -HAMLET, RICARDO, GUILLERMO, POLONIO y cuatro cmicos - - -HAMLET.--Bien venidos, seores; me alegro de veros todos tan buenos. -Bien venidos... Oh! oh camarada antiguo! mucho se te ha arrugado la -cara desde la ltima vez que te vi. Vienes Dinamarca hacerme -parecer viejo m tambin? Y t, mi nia, oiga! ya eres una seorita; -por la Virgen, que ya est vuesamerced una cuarta ms cerca del cielo -desde que no la he visto. Dios quiera que tu voz, semejante una pieza -de oro falso, no se descubra al echarla en el crisol. Seores, muy bien -venidos todos. Pero, amigos, yo voy en derechura al caso, y corro detrs -del primer objeto que se me presenta, como halconero francs. Yo quiero -al instante una relacin. S, veamos alguna prueba de vuestra habilidad. -Vaya un pasaje afectuoso. - -CMICO 1.--Y cul queris, seor? - -HAMLET.--Me acuerdo de haberte odo en otro tiempo una relacin que -nunca se ha representado al pblico, una sola vez cuando ms... S, y -me acuerdo tambin que no agradaba la multitud; no era ciertamente -manjar para el vulgo. Pero m me pareci entonces, y aun otros cuyo -dictamen vale ms que el mo, una excelente pieza, bien dispuesta la -fbula, y escrita con elegancia y decoro. No falt, sin embargo, quien -dijo que no haba en los versos toda la sal necesaria para sazonar el -asunto, y que lo insignificante del estilo anunciaba poca sensibilidad -en el autor; bien que no dejaban de tenerla por obra escrita con mtodo, -instructiva y elegante, y ms brillante que delicada. Particularmente me -gust mucho en ella una relacin que Eneas hace Dido, y sobre todo -cuando habla de muerte de Pramo. Si la tienes en la memoria... empieza -por aquel verso... deja, deja, ver si me acuerdo. - - Pirro feroz como la hircana tigre... - - (_Todos los versos de esta escena los dicen con declamacin - trgica_). - -No es este; pero empieza con Pirro... ah!... - - Pirro feroz, con pavonadas armas, - negras como su intento, reclinado - dentro en los senos del caballo enorme, - la lbrega noche pareca. - Ya su terrible, ennegrecido aspecto - mayor espanto da. Todo lo tie - de la cabeza al pie caliente sangre - de ancianos y matronas, de robustos - mancebos y de vrgenes, que abrasa - el fuego de inflamados edificios - en confuso montn; cuya horrenda - luz que despiden, el caudillo insano - muerte y estrago esparce. Ardiendo en ira, - cubierto de cuajada sangre, vuelve - los ojos, al carbunclo semejantes, - y busca, instado de infernal venganza, - al viejo abuelo Pramo... - -Prosigue t. - -POLONIO.--Muy bien declamado, fe ma! con buen acento y bella -expresin. - -CMICO 1.-- Al momento - le ve lidiando, resistencia breve! - contra los griegos; su temida espada - rebelde al brazo ya, le pesa intil. - Pirro, de furias lleno, le provoca - liza desigual; herirle intenta, - y el aire solo del funesto acero - postra al dbil anciano. Y cual si fuese - a tanto golpe el Ilon sensible, - al suelo desplom sus techos altos, - ardiendo en llamas, y al rumor suspenso. - Pirro... Le veis? la espada que vena - herir del teucro la nevada frente - se detiene en los aires, y l inmoble, - absorto y mudo y sin accin su enojo, - la imagen de un tirano representa - que figur el pincel. Mas como suele - tal vez el cielo en tempestad obscura - parar su movimiento, de los aires - el mpetu cesar, y en silenciosa - quietud de muerte reposar el orbe, - hasta que el trueno, con horror zumbando, - rompe la alta regin; as un instante - suspensa fu la clera de Pirro, - y as, dispuesto la venganza, el duro - combate renov. No ms tremendo - golpe en las armas de Mavorte eternas - dieron jams los cclopes tostados, - que sobre el triste anciano la cuchilla - sangrienta di del sucesor de Aquiles. - Oh fortuna falaz!... Vos, poderosos - dioses, quitadle su dominio injusto; - romped los rayos de su rueda y calces, - y el eje circular desde el Olimpo - caiga en pedazos del abismo al centro. - -POLONIO.--Es demasiado largo. - -HAMLET.--Lo mismo dir de tus barbas el barbero. Prosigue. Este slo -gusta de ver bailar de oir cuentos de alcahuetas, si no se duerme. -Prosigue con aquello de Hcuba. - -CMICO 1.--Pero quien viese oh vista dolorosa! la mal ceida reina... - -HAMLET.--La mal ceida reina! - -POLONIO.--Esto es bueno, mal ceida reina, bueno! - -Cmico 1.--Pero quien viese oh vista dolorosa! - la mal ceida reina, el pie desnudo, - girar de un lado al otro, amenazando - extinguir con sus lgrimas el fuego... - En vez de vestidura rozagante - cubierto el seno, harto fecundo un da, - con las ropas del lecho arrebatadas - (ni a ms le di lugar el susto horrible), - rasgado un velo en su cabeza, donde - antes resplandeci corona augusta... - Ay! quien la viese, los supremos hados - con lengua venenosa execrara. - Los dioses mismos, si a piedad los mueve - el linaje mortal, dolor sintieran - de verla, cuando al implacable Pirro - hall esparciendo en trozos con su espada - del muerto esposo los helados miembros. - Lo ve, y exclama con gemido triste, - bastante conturbar all en su altura - las deidades de Olimpo, y los brillantes - ojos del cielo humedecer en lloro. - -POLONIO.--Ved cmo muda de color, y se le han saltado las lgrimas. No, -no prosigis. - -HAMLET.--Basta ya, presto me dirs lo que falta. Seor mo, es menester -hacer que estos cmicos se establezcan, lo entiendes? y agasajarlos -bien. Ellos son sin duda el eptome histrico de los siglos, y ms te -valdr tener despus de muerto un mal epitafio que una mala reputacin -entre ellos mientras vivas. - -POLONIO.--Yo, seor, los tratar conforme sus mritos. - -HAMLET.--Qu cabeza sta! No, seor, mucho mejor. Si a los hombres se -los hubiese de tratar segn merecen, quin escapara de ser azotado? -Trtalos como corresponde tu nobleza y tu propio honor; cuanto menor -sea su mrito, mayor sea tu bondad. Acompalos. - -POLONIO.--Venid, seores. - -HAMLET.--Amigos, id con l. Maana habr comedia. Oye aqu t, amigo, -dime, no pudierais representar _la Muerte de Gonzago_? - -CMICO 1.--S, seor. - -HAMLET.--Pues maana la noche quiero que se haga. Y no podras, si -fuese menester aprender de memoria unos doce diez y seis versos que -quiero escribir insertar en la pieza? Podrs? - -CMICO 1.--S, seor. - -HAMLET.--Muy bien; pues vete con aquel caballero, y cuenta no hagis -burla de l. Amigos, hasta la noche. Pasadlo bien. - -RICARDO.--Seor... - -HAMLET.--Id con Dios. - - -ESCENA XI - -HAMLET - - -Ya estoy solo. Qu abatido, qu insensible soy! No es admirable que -este actor, en una fbula, en una ficcin, pueda dirigir tan su placer -el nimo, que as agite y desfigure el rostro en la declamacin, -vertiendo de sus ojos lgrimas, dbil la voz, y todas sus acciones tan -acomodadas lo que quiere expresar? Y esto por nadie: por Hcuba. Y -quin es Hcuba para l, l para ella, que as llora sus infortunios? -Pues qu no hara si l tuviese los tristes motivos de dolor que yo -tengo! Inundara el teatro con llanto, su terrible acento conturbara -cuantos le oyesen, llenara de desesperacin al culpado, de temor al -inocente, al ignorante de confusin, y sorprendera con asombro la -facultad de los ojos y los odos. Pero yo, miserable, sin vigor y -estpido, sueo adormecido, permanezco mudo, y miro con tal indiferencia -mis agravios! Qu, nada merece un rey con quien se cometi el ms atroz -delito para despojarle del cetro y la vida? Soy cobarde yo? Quin se -atreve llamarme villano, insultarme en mi presencia, arrancarme la -barba, soplrmela al rostro, asirme de la nariz, hacerme tragar leja -que me llegue al pulmn? Quin se atreve a tanto? Sera yo capaz de -sufrirlo? S, que no es posible sino que yo sea como la paloma, que -carece de hiel, incapaz de acciones crueles; no ser esto, ya se -hubieran cebado los milanos del aire en los despojos de aquel indigno, -deshonesto, homicida, prfido seductor, feroz malvado, que vive sin -remordimientos de su culpa. Pero por qu he de ser tan necio? Ser -generoso proceder el mo, que yo, hijo de un querido padre (de cuya -muerte alevosa el cielo y el infierno mismo me piden venganza), -afeminado y dbil desahogue con palabras el corazn, prorrumpa en -execraciones vanas como una prostituta vil un pillo de cocina? Ah! -no, ni aun slo imaginarlo. Eh!... Yo he odo que tal vez asistiendo -una representacin hombres muy culpados, han sido heridos en el alma con -tal violencia por la ilusin del teatro, que vista de todos han -publicado sus delitos; que la culpa, aunque sin lengua, siempre se -manifestar por medios maravillosos. Yo har que estos actores -representen delante de mi to algn pasaje que tenga semejanza con la -muerte de mi padre. Yo le herir en lo ms vivo del corazn, observar -sus miradas; si muda de color, si se estremece, ya s lo que me toca -hacer. La aparicin que vi pudiera ser un espritu del infierno. Al -demonio no le es difcil presentarse bajo la ms agradable forma; s, y -acaso como l es tan poderoso sobre una imaginacin perturbada, -valindose de mi propia debilidad y melancola, me engaa para perderme. -Yo voy adquirir pruebas ms slidas, y esta representacin ha de ser -el lazo en que se enrede la conciencia del rey. - - - - -ACTO III - - -ESCENA PRIMERA - -Galera de palacio - -CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, OFELIA, RICARDO, GUILLERMO - - -CLAUDIO.--Y no os fu posible indagar en la conversacin que con l -tuvisteis, de qu nace aquel desorden de espritu que tan cruelmente -altera su quietud con turbulenta y peligrosa demencia? - -RICARDO.--El mismo reconoce los extravos de su razn, pero no ha -querido manifestarnos el origen de ellos. - -GUILLERMO.--Ni le hallamos en disposicin de ser examinado, porque -siempre huye de la cuestin con un rasgo de locura, cuando ve que le -conducimos al punto de descubrir la verdad. - -GERTRUDIS.--Fuisteis bien recibidos de l? - -RICARDO.--Con mucha cortesa. - -GUILLERMO.--Pero se le conoca una cierta sujecin. - -RICARDO.--Pregunt poco, pero responda todo con prontitud. - -GERTRUDIS.--Le habis convidado para alguna diversin? - -RICARDO.--S, seora, porque casualmente habamos encontrado una -compaa de cmicos en el camino: se lo dijimos, y mostr complacencia -al oirlo. Estn ya en la corte, y creo que tienen orden de representarle -esta noche una pieza. - -POLONIO.--As es la verdad, y me ha encargado de suplicar VV. MM. que -asistan verla y oirla. - -CLAUDIO.--Con mucho gusto: me complace en extremo saber que tiene tal -inclinacin. Vosotros, seores, excitadle ella, y aplaudid su -propensin este gnero de placeres. - -RICARDO.--As lo haremos. - - -ESCENA II - -CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, OFELIA - - -CLAUDIO.--T, mi amada Gertrudis, debers tambin retirarte, porque -hemos dispuesto que Hamlet al venir aqu, como si fuera casualidad, -encuentre Ofelia. Su padre y yo, testigos los ms aptos para el fin, -nos colocaremos donde veamos sin ser vistos: as podremos juzgar de lo -que entre ambos pase, y en las acciones y palabras del prncipe -conoceremos si es pasin de amor el mal de que adolece. - -GERTRUDIS.--Voy obedeceros; y por mi parte, Ofelia, oh, cunto -deseara que tu rara hermosura fuese el dichoso origen de la demencia de -Hamlet! Entonces yo debera esperar que tus prendas amables pudieran -para vuestra mutua felicidad restituirle su salud perdida. - -OFELIA.--Yo, seora, tambin quisiera que fuese as. - - -ESCENA III - -CLAUDIO, POLONIO, OFELIA - - -POLONIO.--Pasate por aqu, Ofelia. Si V. M. gusta podemos ya -ocultarnos. Haz que lees en este libro (_dndole un libro_): esta -ocupacin disculpar la soledad del sitio... Materia es por cierto en -que tenemos mucho de que acusarnos! Cuntas veces con el semblante de -la devocin y la apariencia de acciones piadosas engaamos al diablo -mismo! - -CLAUDIO.--Demasiado cierto es... (_Ap._) Qu cruelmente ha herido esa -reflexin mi conciencia! El rostro de la meretriz, hermoseada con el -arte, no es ms feo despojado de los afeites, que lo es mi delito -disimulado en palabras traidoras. Oh, qu pesada carga me oprime! - -POLONIO.--Ya le siento llegar, seor; conviene retirarnos. - - -ESCENA IV - -HAMLET, OFELIA - -(Hamlet dir este monlogo, creyndose solo. Ofelia un extremo del -teatro lee.) - - -HAMLET.--Existir o no existir, sta es la cuestin. Cul es ms digna -accin del nimo: sufrir los tiros penetrantes de la fortuna injusta, -oponer los brazos a este torrente de calamidades, y darles fin con -atrevida resistencia? Morir es dormir. No ms? Y por un sueo, -diremos, las aflicciones se acabaron y los dolores sin nmero, -patrimonio de nuestra dbil naturaleza?... Este es un trmino que -deberamos solicitar con ansia. Morir es dormir... y tal vez soar. S, -y ved aqu el grande obstculo; porque el considerar qu sueos podrn -ocurrir en el silencio del sepulcro, cuando hayamos abandonado este -despojo mortal, es razn harto poderosa para detenernos. Esta es la -consideracin que hace nuestra infelicidad tan larga. Quin, si esto no -fuese, aguantara la lentitud de los tribunales, la insolencia de los -empleados, las tropelas que recibe pacfico el mrito, de los hombres -ms indignos, las angustias de un mal pagado amor, las injurias y -quebrantos de la edad, la violencia de los tiranos, el desprecio de los -soberbios, cuando el que esto sufre pudiera procurar su quietud con slo -un pual? Quin podra tolerar tanta opresin, sudando, gimiendo bajo -el peso de una vida molesta, si no fuese que el temor de que existe -alguna cosa ms all de la muerte (aquel pas desconocido, de cuyos -lmites ningn caminante torna) nos embaraza en dudas y nos hace sufrir -los males que nos cercan, antes que ir buscar otros de que no tenemos -seguro conocimiento? Esta previsin nos hace todos cobardes: as la -natural tintura de valor se debilita con los barnices plidos de la -prudencia; las empresas de mayor importancia por esta sola consideracin -mudan camino, no se ejecutan, y se reducen designios vanos. Pero... -la hermosa Ofelia! Graciosa nia, espero que mis defectos no sern -olvidados en tus oraciones. - -OFELIA.--Cmo os habis sentido, seor, en todos estos das? - -HAMLET.--Muchas gracias. Bien. - -OFELIA.--Conservo en mi poder algunas expresiones vuestras que deseo -restituiros mucho tiempo ha, y os pido que ahora las tomis. - -HAMLET.--No, yo nunca te di nada. - -OFELIA.--Bien sabis, seor, que os digo verdad... Y con ellas me -dsteis palabras de tan suave aliento compuestas, que alimentaron con -extremo su valor; pero ya disipado aquel perfume, recibidlas, que un -alma generosa considera como viles los ms opulentos dones, si llega -entibiarse el afecto de quien los di. Vedlos aqu. - -(_Presentndole algunas joyas. Hamlet rehusa tomarlas_). - -HAMLET.--Oh! oh! Eres honesta? - -OFELIA.--Seor... - -HAMLET.--Eres hermosa? - -OFELIA.--Qu pretendis decir con eso? - -HAMLET.--Que si eres honesta y hermosa, no debes consentir que tu -honestidad trate con tu belleza. - -OFELIA.--Puede acaso tener la hermosura mejor compaera que la -honestidad? - -HAMLET.--Sin duda alguna. El poder de la hermosura convertir la -honestidad en una alcahueta, antes que la honestidad logre dar la -hermosura su semejanza. En otro tiempo se tena esto por una paradoja; -pero en la edad presente es cosa probada... Yo te quera antes, Ofelia. - -OFELIA.--As me lo dabais entender. - -HAMLET.--Y t no debieras haberme credo, porque nunca puede la virtud -ingerirse tan perfectamente en nuestro endurecido tronco, que nos quite -aquel resquemo original... Yo no te he querido nunca. - -OFELIA.--Muy engaada estuve. - -HAMLET.--Mira, vete un convento: para qu te has de exponer ser -madre de hijos pecadores? Yo soy medianamente bueno; pero al considerar -algunas cosas de que puedo acusarme, sera mejor que mi madre no me -hubiese parido. Yo soy muy soberbio, vengativo, ambicioso, con ms -pecados sobre mi cabeza que pensamientos para explicarlos, fantasa para -darles forma, ni tiempo para llevarlos ejecucin. A qu fin los -miserables como yo han de existir arrastrados entre el cielo y la -tierra? Todos somos insignes malvados: no creas ninguno de nosotros; -vete, vete un convento... En dnde est tu padre? - -OFELIA.--En casa est, seor. - -HAMLET.--S? pues que cierren bien todas las puertas, para que si -quiere hacer locuras las haga dentro de su casa. Adis. - -(_Hace que se va, y vuelve_) - -OFELIA.--Oh, mi buen Dios, favorecedle! - -HAMLET.--Si te casas, quiero darte esta maldicin en dote. Aunque seas -un hielo en la castidad, aunque seas tan pura como la nieve, no podrs -librarte de la calumnia. Vete un convento. Adis. Pero... escucha: si -tienes necesidad de casarte, csate con un tonto; porque los hombres -avisados saben muy bien que vosotras los converts en fieras... Al -convento, y pronto. Adis. - -(_Hace, que se va, y vuelve_). - -OFELIA.--El cielo con su poder le alivie! - -HAMLET.--He odo hablar mucho de vuestros afeites y embelecos. La -naturaleza os di una cara, y vosotras os hacis otra distinta. Con esos -brinquillos, ese pasito corto, ese hablar aniado, pasis por inocentes -y converts en gracia vuestros defectos mismos. Pero no hablemos ms de -esta materia, que me ha hecho perder la razn... Digo slo que de hoy en -adelante no habr ms casamientos; los que ya estn casados (exceptuando -uno) permanecern as; los otros se quedarn solteros... Vte al -convento, vte. - - -ESCENA V - -OFELIA - - -Oh, qu trastorno ha padecido esa alma generosa! La penetracin del -cortesano, la lengua del sabio, la espada del guerrero, la esperanza y -delicias del estado, el espejo de la cultura, el modelo de la gentileza -que estudiaban los ms advertidos, todo, todo se ha aniquilado. Y yo, la -ms desconsolada infeliz de las mujeres, que gust algn da la miel -de sus promesas suaves, veo ahora aquel noble y sublime entendimiento -desacordado, como la campana sonora que se hiende; aquella incomparable -presencia, aquel semblante de florida juventud, alterado con el frenes. - Oh, cunta, cunta es mi desdicha de haber visto lo que vi, para ver -ahora lo que veo! - - -ESCENA VI - -CLAUDIO, POLONIO, OFELIA - - -CLAUDIO.--Amor! Qu! No van por este camino sus afectos; ni en lo que -ha dicho, aunque algo falto de orden, hay nada que parezca locura. -Alguna idea tiene en el nimo que cubre y fomenta su melancola, y -recelo que ha de ser un mal el fruto que produzca. A fin de prevenirlo, -he resuelto que salga prontamente para Inglaterra pedir en mi nombre -los atrasados tributos. Acaso el mar y los pases diferentes podrn con -la variedad de objetos alejar esta pasin que le ocupa, sea la que -fuere, sobre la cual su imaginacin sin cesar golpea. Qu te parece? - -POLONIO.--Que as es lo mejor. Pero yo creo, no obstante, que el origen -y principio de su afliccin provengan de un amor mal correspondido. T, -Ofelia, no hay para qu nos cuentes lo que te ha dicho el prncipe, que -todo lo hemos odo. - - -ESCENA VII - -CLAUDIO, POLONIO - - -POLONIO.--Haced lo que os parezca, seor; pero si lo juzgis -propsito, sera bien que la reina retirada solas con l, luego que se -acabe el espectculo le inste a que le manifieste sus penas, hablndole -con entera libertad. Yo, si lo permits, me pondr en paraje de donde -pueda oir toda la conversacin. Si no logra su madre descubrir este -arcano, enviadle Inglaterra, desterradle adonde vuestra prudencia os -dicte. - -CLAUDIO.--As se har. La locura de los poderosos debe ser examinada con -escrupulosa atencin. - - -ESCENA VIII - -Saln de palacio - - El saln estar iluminado; habr asientos que formen semicrculo - para el concurso que ha de asistir al espectculo. Ha de haber en - el foro una gran puerta con pabellones y cortina, por donde saldrn - su tiempo los actores que deben representar. - -HAMLET y dos cmicos - - -HAMLET.--Dirs este pasaje en la forma que te le he declamado yo: con -soltura de lengua, no con voz desentonada, como lo hacen muchos de -nuestros cmicos; ms valdra entonces dar mis versos al pregonero para -que los dijese. Ni manotees as acuchillando el aire; moderacin en -todo, puesto que aun en el torrente, la tempestad, y por mejor decir, el -huracn de las pasiones, se debe conservar aquella templanza que hace -suave y elegante la expresin. A m me desazona en extremo ver un -hombre muy cubierta la cabeza con su cabellera, que fuerza de gritos -estropea los afectos que quiere exprimir, y rompe y desgarra los odos -del vulgo rudo, que slo gusta de gesticulaciones insignificantes y de -estrpito. Yo mandara azotar un energmeno de tal especie; Herodes de -farsa, ms furioso que el mismo Herodes. Evita, evita este vicio. - -CMICO 1.--As os lo prometo. - -HAMLET.--Ni seas tampoco demasiado fro; tu misma prudencia debe -guiarte. La accin debe corresponder la palabra, y sta la accin, -cuidando siempre de no atropellar la simplicidad de la naturaleza. No -hay defecto que ms se oponga al fin de la representacin, que desde el -principio hasta ahora ha sido y es ofrecer la naturaleza un espejo en -que vea la virtud su propia forma, el vicio su imagen, cada nacin y -cada siglo sus principales caracteres. Si esta pintura se exagera se -debilita, excitar la risa de los ignorantes; pero no puede menos de -disgustar los hombres de buena razn, cuya censura debe ser para -vosotros de ms peso que la de toda la multitud que llena el teatro. Yo -he visto representar algunos cmicos, que otros aplaudan con -entusiasmo, por no decir con escndalo, los cuales no tenan acento ni -figura de cristianos, ni de gentiles, ni de hombres; que al verlos -hincharse y bramar no los juzgu de la especie humana, sino unos -simulacros rudos de hombres, hechos por algn mal aprendiz. Tan -inicuamente imitaban la naturaleza. - -CMICO 1.--Yo creo que en nuestra compaa se ha corregido bastante ese -defecto. - -HAMLET.--Corregidle del todo, y cuidad tambin que los que hacen de -payos no aadan nada lo que est escrito en su papel; porque algunos -de ellos, para hacer reir los oyentes ms adustos, empiezan dar -risotadas, cuando el inters del drama debera ocupar toda la atencin. -Esto es indigno, y manifiesta en los necios que lo practican el ridculo -empeo de lucirlo. Id prepararos. - - -ESCENA IX - -HAMLET, POLONIO, RICARDO, GUILLERMO - - -HAMLET.--Y bien, Polonio, gustar al rey de oir esta pieza? - -POLONIO.--S, seor, al instante, y la reina tambin. - -HAMLET.--Ve decir los cmicos que se despachen. Queris ir vosotros - darles prisa? - -RICARDO.--Con mucho gusto. - - -ESCENA X - -HAMLET, HORACIO - - -HAMLET.--Quin es?... Ah! Horacio. - -HORACIO.--Veisme aqu, seor, vuestras rdenes. - -HAMLET.--T, Horacio, eres un hombre cuyo trato me ha agradado siempre. - -HORACIO.--Oh! seor... - -HAMLET.--No creas que pretendo adularte; ni qu utilidades puedo yo -esperar de ti, que exceptuando tus buenas prendas, no tienes otras -rentas para alimentarte y vestirte? Habr quien adule al pobre? No... -Los que tienen almibarada la lengua, vyanse lamer con ella la -grandeza estpida, y doblen los goznes de sus rodillas donde la lisonja -encuentre galardn. Me has entendido? Desde que mi alma se hall capaz -de conocer los hombres y pudo elegirlos, t fuiste el escogido y -marcado para ella; porque siempre, desgraciado feliz, has recibido -con igual semblante los premios y los reveses de la fortuna. Dichosos -aqullos cuyo temperamento y juicio se combinan con tal acuerdo, que no -son entre los dedos de la fortuna una flauta dispuesta sonar segn -ella guste. Dame un hombre que no sea esclavo de sus pasiones, y yo le -colocar en el centro de mi corazn: s, en el corazn de mi corazn, -como lo hago contigo. Pero yo me dilato demasiado en esto. Esta noche se -representa un drama delante del rey; una de sus escenas contiene -circunstancias muy parecidas las de la muerte de mi padre, de que ya -te habl. Te encargo que cuando este paso se represente observes mi -to con la ms viva atencin del alma; si al ver uno de aquellos lances -su oculto delito no se descubre por s solo, sin duda el que hemos visto -es un espritu infernal, y son todas mis ideas ms negras que los -yunques de Vulcano. Examnale cuidadosamente: yo tambin fijar mi vista -en su rostro, y despus uniremos nuestras observaciones para juzgar lo -que su exterior nos anuncie. - -HORACIO.--Est bien, seor; y si durante el espectculo logra hurtar -nuestra indagacin el menor arcano, yo pago el hurto. - -HAMLET.--Ya vienen la funcin; vulvome hacer el loco, y t busca -asiento. - - -ESCENA XI - - CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, HORACIO, POLONIO, OFELIA, RICARDO, - GUILLERMO y acompaamiento de damas, caballeros, pajes y guardias. - -(_Suena marcha dnica_). - - -CLAUDIO.--Cmo ests, mi querido Hamlet? - -HAMLET.--Muy bueno, seor; me mantengo del aire como el camalen, -engordo de esperanzas. No podris vos cebar as vuestros capones. - -CLAUDIO.--No comprendo esa respuesta, Hamlet, ni tales razones son para -m. - -HAMLET.--Ni para m tampoco. No dices t que una vez representaste en -la universidad? eh? - -POLONIO.--S, seor, as es; y fu reputado por muy buen actor. - -HAMLET.--Y qu hiciste? - -POLONIO.--El papel de Julio Csar. Bruto me asesinaba en el Capitolio. - -HAMLET.--Muy bruto fu el que cometi en el Capitolio tan capital -delito. Estn ya prevenidos los cmicos? - -RICARDO.--S, seor, y esperan slo vuestras rdenes. - -GERTRUDIS.--Ven aqu, mi querido Hamlet, ponte mi lado. - - (_Gertrudis y Claudio se sientan junto la puerta por donde han de - salir los actores. Siguen por su orden las damas y caballeros. - Hamlet se sienta en el suelo los pies de Ofelia_). - -HAMLET.--No, seora; aqu hay un imn de ms atraccin para m. - -POLONIO.--Ah! ah! habis notado eso? - -HAMLET.--Permitiris que me ponga sobre vuestra rodilla? - -OFELIA.--No, seor. - -HAMLET.--Quiero decir, apoyar mi cabeza en vuestra rodilla. - -OFELIA.--S, seor. - -HAMLET.--Pensis que yo quisiera cometer alguna indecencia? - -OFELIA.--No, no pienso nada de eso. - -HAMLET.--Qu dulce cosa es...! - -OFELIA.--Qu decs, seor? - -HAMLET.--Nada. - -OFELIA.--Se conoce que estis de fiesta. - -HAMLET.--Quin yo? - -OFELIA.--S, seor. - -HAMLET.--Lo hago slo por divertiros. Y bien mirado, qu debe hacer un -hombre sino vivir alegre? Ved mi madre qu contenta est, y mi padre -muri ayer. - -OFELIA.--Eh! no, seor, que ya hace dos meses. - -HAMLET.--Tanto ha? Oh! pues quiero vestirme todo de armios, y llvese -el diablo el luto. Dios mo! dos meses h que muri, y todava se -acuerdan de l? De esa manera ya puede esperarse que la memoria de un -grande hombre le sobreviva quizs medio ao; bien que es menester que -haya sido fundador de iglesias, que si no, por la Virgen santa no habr -nadie que de l se acuerde, como del caballo de palo, de quien dice -aquel epitafio: - - Ya muri el caballito de palo, - Y ya le olvidaron as que muri. - - (Suenan trompetas, y se da principio la escena muda.--Salen el - duque y la duquesa (que lo harn los cmicos primero y segundo); al - encontrarse, se saludan y abrazan afectuosamente; ella se arrodilla - mostrando el mayor respeto; l la levanta y reclina la cabeza - sobre el pecho de su esposa. Acustase el duque en un lecho de - flores, y ella se retira al verle dormido. Sale el cmico tercero - (que hace el papel de Luciano, sobrino del duque), se acerca, le - quita al duque la corona, la besa, le derrama en el odo una - porcin de licor que lleva en un frasco, y hecho esto se va. Vuelve - la duquesa, y hallando muerto su marido, manifiesta gran - sentimiento. Sale Luciano con dos tres que le acompaan, y hace - ademanes de dolor; manda retirar el cadver, y quedando solas con - la duquesa, la solicita y la ofrece ddivas; ella resiste un poco y - le desdea, pero al fin admite su amor. Vanse.) - -OFELIA.--Qu significa esto, seor? - -HAMLET.--Esto es un asesinato oculto, y anuncia grandes maldades. - -OFELIA.--Segn parece, la escena muda contiene el argumento del drama. - - -ESCENA XII - -Cmico cuarto y dichos - - -HAMLET.--Ahora lo sabremos por lo que nos diga ese actor; los cmicos no -pueden callar un secreto, todo lo cuentan. - -OFELIA.--Nos dir ste lo que significa la escena que hemos visto? - -HAMLET.--S, por cierto, y cualquiera otra escena que le hagis ver. -Como no os avergoncis de representrsela, l no se avergonzar de -deciros lo que significa. - -OFELIA.--Qu malo, qu malo sois! Pero dejadme atender la pieza. - -CMICO 4.--Humildemente os pedimos - que escuchis esta tragedia, - disimulando las faltas - que haya en nosotros y en ella. - -HAMLET.--Es esto prlogo, mote de sortija? - -OFELIA.--Qu corto ha sido! - -HAMLET.--Como cario de mujer. - - -ESCENA XIII - -Cmico primero, cmico segundo y dichos - -CMICO 1.--Ya treinta vueltas di de Febo el carro las ondas - saladas de Nereo y al globo de la tierra, y treinta veces con luz - prestada han alumbrado el suelo doce lunas, en giros repetidos, - despus que el dios de amor y el himeneo nos enlazaron, para dicha - nuestra, en nudo santo el corazn y el cuello. - -CMICO 2.--Y oh! quiera el cielo que otros tantos giros la luna - y al sol, seor, contemos antes que el fuego; de este amor se - apague. Pero es mi pena inconsolable al veros doliente, triste y - tan diverso ahora de aquel que fuisteis... Tmida recelo... Mas - toda mi afliccin nada os conturbe; que en pecho femenil llega al - exceso el temor y el amor. All residen en igual proporcin ambos - afectos, no existe ninguno, se combinan ste y aqul con el - mayor extremo. Cun grande es el amor que vos me inclina, las - pruebas lo dirn que dadas tengo; pues tal es mi temor. Si un fino - amante, sin motivo tal vez vive temiendo, la que al veros as toda - es temores, muy puro amor abrigar en el pecho. - - CMICO 1.--S, yo debo dejarte, amada ma; inevitable es ya; - cedern presto la muerte mis fuerzas fatigadas; t vivirs, - gozando del obsequio y el amor de la tierra. Acaso entonces un - digno esposo... - -CMICO 2.--No, dad al silencio esos anuncios. Yo? Pues no seran - traicin culpable en m tales afectos? Yo un nuevo esposo? No; la - que se entrega al segundo seor, mat al primero. - -HAMLET.--Esto es zumo de ajenjos. - -CMICO 2.--Motivos de inters tal vez inducen renovar los nudos - de himeneo, no motivos de amor; yo causara segunda muerte mi - difunto dueo, cuando del nuevo esposo recibiera en tlamo nupcial - amantes besos. - -CMICO 1.--No dudar que el corazn te dicta lo que aseguras hoy; - fcil creemos cumplir lo prometido, y fcilmente se quebranta y se - olvida. Los deseos del hombre la memoria estn sumisos, que nace - activa y desfallece presto. As pende del ramo acerbo el fruto, y - as maduro, sin impulso ajeno, se desprende despus. Difcilmente - nos acordamos de llevar efecto promesas hechas nosotros mismos, - que al cesar la pasin cesa el empeo. Cuando de la afliccin y la - alegra se moderan los mpetus violentos, con ellos se disipan las - ideas que dieron lugar, y el ms ligero acaso los placeres en - afanes muda tal vez, y en risa los lamentos. Amor, como la suerte, - es inconstante: que en este mundo al fin nada hay eterno, y aun se - ignora si l manda la fortuna, si sta del amor cede al - imperio. Si el poderoso del lugar sublime se precipita, le - abandonan luego cuantos gozaron su favor; si el pobre sube - prosperidad, los que le fueron ms enemigos su amistad procuran (y - el amor sigue la fortuna en esto) que nunca al venturoso amigos - faltan, ni al pobre desengaos y desprecios. Por diferente senda se - encaminan los destinos del hombre y sus afectos, y slo en l la - voluntad es libre, mas no la ejecucin; y as el suceso nuestros - designios todos desvanece. T me prometes no rendir nuevo yugo - tu libertad... Esas ideas ay! morirn cuando me vieres muerto. - -CMICO 2.--Luces me niegue el sol, frutos la tierra, sin descanso - y placer viva muriendo, desesperada y en prisin obscura, su mesa - envidie al eremita austero; cuantas penas el nimo entristecen, - todas turben el fin de mis deseos y los destruyan, ni quietud - encuentre en parte alguna con afn eterno; si ya difunto mi primer - esposo, segundas bodas prfida celebro. - -HAMLET.--Si ella no cumpliese lo que promete... - -CMICO 1.--Mucho juraste... Aqu gozar quisiera - solitaria quietud; rendido siento - al cansancio mi espritu. Permite - que alguna parte le conceda al sueo - de las molestas horas. - -(_Se acuesta en un lecho de flores_) - -Cmico 2.-- El te halague - con tranquilo descanso, y nunca el cielo - en unin tan feliz pesares mezcle. (_Vase_). - -HAMLET.--Y bien, seora, qu tal os va pareciendo la pieza? - -GERTRUDIS.--Me parece que esa mujer promete demasiado. - -HAMLET.--S, pero lo cumplir. - -CLAUDIO.--Te has enterado bien del asunto? Tiene algo que sea de mal -ejemplo? - -HAMLET.--No, seor, no. Si todo ello es mera ficcin; un veneno... -fingido; pero mal ejemplo, qu! no, seor. - -CLAUDIO.--Cmo se intitula este drama? - -HAMLET.--_La Ratonera._ Cierto que s... es un ttulo metafrico. En -esta pieza se trata de un homicidio cometido en Viena... el duque se -llama Gonzago, y su mujer Baptista... Ya, ya veris presto... Oh! es -un enredo maldito! Y qu importa? A V. M. y m, que no tenemos -culpado el nimo, no nos puede incomodar; al rocn que est lleno de -mataduras le har dar coces; pero bien que nosotros no tenemos -desollado el lomo. - - -ESCENA XIV - -Cmico tercero y dichos - - -HAMLET.--Este que sale ahora se llama Luciano, sobrino del duque. - -OFELIA.--Vos supls perfectamente la falta del coro. - -HAMLET.--Y aun pudiera servir de intrprete entre vos y vuestro amante, -si viese puestos en accin entrambos tteres. - -OFELIA.--Vaya, que tenis una lengua que corta! - -HAMLET.--Con un buen suspiro que deis, se le quita el filo. - -OFELIA.--Eso es; siempre de mal en peor. - -HAMLET.--As hacis vosotras en la eleccin de marido: de mal en peor... -Empieza, asesino... Djate de poner ese gesto de condenado, y empieza. -Vamos... el cuervo graznador est ya gritando venganza. - -CMICO 3.--Negros designios, brazo ya dispuesto - ejecutarlos, tsigo oportuno, - sitio remoto, favorable el tiempo, - y nadie que lo observe. T, extrado - de la profunda noche en el silencio, - atroz veneno de mortales hierbas - (invocada Prosrpina) compuesto; - infectadas tres veces, y otras tantas - exprimidas despus, sirve mi intento; - pues tu actividad mgica, horrible, - la robustez vital cede tan presto. - - (_Acrcase adonde est durmiendo el cmico primero; destapa un - frasquillo, y le echa una porcin de licor en el odo_). - -HAMLET.--Veis? Ahora le envenena en el jardn para usurparle el cetro. -El duque se llama Gonzago... Es historia cierta, y corre escrita en muy -buen italiano. Presto veris cmo la mujer de Gonzago se enamora del -matador. - - (_Levntase Claudio lleno de indignacin. Gertrudis, los - caballeros, damas y acompaamiento hacen lo mismo, y se van segn - lo indica el dilogo_). - -OFELIA.--El rey se levanta. - -HAMLET.--Qu, le atemoriza un fuego aparente? - -GERTRUDIS.--Qu tenis, seor? - -POLONIO.--No pasis adelante, dejadlo. - -CLAUDIO.--Traed luces. Vamos de aqu. - -TODOS.--Luces, luces. - - -ESCENA XV - -HAMLET, HORACIO, cmico primero, cmico tercero - - (_Hamlet canta estos versos en voz baja, y representa los que - siguen despus. Los cmicos primero y tercero estarn retirados - un extremo del teatro, esperando sus rdenes_). - - -HAMLET.--El ciervo herido llora, - y el corzo no tocado - de flecha voladora, - se huelga por el prado; - duerme aquel, y deshora - veis ste desvelado; - que tanto el mundo va desordenado. - -Y dgame, seor mo: si en adelante la fortuna me tratase mal, con esta -gracia que tengo para la msica y un bosque de plumas en la cabeza, y un -par de lazos provenzales en mis zapatos rayados, no podra hacerme -lugar entre un coro de comediantes? - -HORACIO.--Mediano papel. - -HAMLET.--Mediano? excelente. - T sabes, Damn querido, - que esta nacin ha perdido - al mismo Jove y violento - tirano le ha sucedido - en el trono mal habido, - un... quin dir yo? un... un sapo. - -HORACIO.--Bien pudierais haber conservado el consonante. - -HAMLET.--Oh! mi buen Horacio; cuanto aquel espritu dijo es demasiado -cierto. Lo has visto ahora? - -HORACIO.--S, seor, bien lo he visto. - -HAMLET.--Cuando se trat del veneno? - -HORACIO.--Bien, bien le observ entonces. - -HAMLET.--Ah! quisiera algo de msica (_A los cmicos_:) traedme unas -flautas... Si el rey no gusta de la comedia, ser sin duda porque... -porque no le gusta. Vaya un poco de msica. - - -ESCENA XVI - -HAMLET, HORACIO, RICARDO, GUILLERMO - - -GUILLERMO.--Seor, permitiris que os diga una palabra? - -HAMLET.--Y una historia entera. - -GUILLERMO.--El rey... - -HAMLET.--Muy bien: qu le sucede? - -GUILLERMO.--Se ha retirado su cuarto con mucha destemplanza. - -HAMLET.--De vino, eh? - -GUILLERMO.--No, seor, de clera. - -HAMLET.--Pero no sera ms acertado rselo contar al mdico? No veis -que si yo me meto en hacerle purgar ese humor bilioso, puede ser que se -le aumente? - -GUILLERMO.--Oh! seor, dad algn sentido lo que hablis, sin -desentenderos con tales extravagancias de lo que os vengo decir. - -HAMLET.--Estamos de acuerdo. Prosigue pues. - -GUILLERMO.--La reina vuestra madre, llena de la mayor afliccin, me -enva buscaros. - -HAMLET.--Seis muy bien venido. - -GUILLERMO.--Esos cumplimientos no tienen nada de sinceridad. Si queris -darme una respuesta sensata, desempear el cargo de la reina; si no, -con pediros perdn y retirarme se acab todo. - -HAMLET.--Pues, seor, no puedo. - -GUILLERMO.--Cmo? - -HAMLET.--Me pides una respuesta, y mi razn est un poco achacosa: no -obstante, responder del modo que pueda cuanto me mandes, por mejor -decir, lo que mi madre me manda. Con que nada hay que aadir en esto. -Vamos al caso. T has dicho que mi madre... - -RICARDO.--Seor, lo que dice es que vuestra conducta la ha llenado de -sorpresa y admiracin. - -HAMLET.--Oh maravilloso hijo, que as ha podido aturdir su madre! -Pero dme, esa admiracin no ha trado otra consecuencia? No hay algo -ms? - -RICARDO.--Slo que desea hablaros en su gabinete antes que os vayis a -recoger. - -HAMLET.--La obedecer, si diez veces fuera mi madre. Tienes algn otro -negocio que tratar conmigo? - -RICARDO.--Seor, yo me acuerdo de que en otro tiempo me estimabais -mucho. - -HAMLET.--Y ahora tambin. Te lo juro por estas manos rateras. - -RICARDO.--Pero cul puede ser el motivo de vuestra indisposicin? Eso, -por cierto, es cerrar vos mismo las puertas vuestra libertad, no -queriendo comunicar con vuestros amigos los pesares que sents. - -HAMLET.--Estoy muy atrasado. - -RICARDO.--Cmo es posible, cuando tenis el voto del rey mismo para -sucederle en el trono de Dinamarca? - -HAMLET.--S, pero mientras nace la hierba... Ya es un poco antiguo el -tal refrn. Ah! ya estn aqu las flautas. - - -ESCENA XVII - -Cmico tercero y dichos - - -HAMLET.--Dejadme ver una.... A qu tengo de ir ah? (_Guillermo y -Ricardo se acercan Hamlet con ademn obsequioso, siguindole adonde -quiera que se vuelve, hasta que viendo su enfado se apartan_) Parece que -me quieres hacer caer en alguna trampa, segn me cercas por todos lados. - -GUILLERMO.--Ya veo, seor, que si el deseo de cumplir con mi obligacin -me da osada, acaso el amor que os tengo me hace grosero tambin -importuno. - -HAMLET.--No entiendo bien eso. Quieres tocar esta flauta? - -GUILLERMO.--Yo no puedo, seor. - -HAMLET.--Vamos. - -GUILLERMO.--De veras que no puedo. - -HAMLET.--Yo te lo suplico. - -GUILLERMO.--Pero si no s palabra de eso... - -HAMLET.--Ms fcil es que tenderse la larga. Mira, pon el pulgar y los -dems dedos segn convenga sobre estos agujeros, sopla con la boca, y -vers qu lindo sonido resulta. Ves? Estos son los puntos. - -GUILLERMO.--Bien, pero si no s hacer uso de ellos para que produzcan -armona. Como ignoro el arte... - -HAMLET.--Pues mira t en qu opinin tan baja me tienes. T me quieres -tocar, presumes conocer mis registros, pretendes extraer lo ms ntimo -de mis secretos, quieres hacer que suene desde el ms grave al ms agudo -de mis tonos; y ve aqu este pequeo rgano, capaz de excelentes voces y -de armona, que t no puedes hacer sonar. Y juzgas que se me tae m -con ms facilidad que una flauta? No, dame el nombre del instrumento -que quieras: por ms que le manejes y te fatigues, jams conseguirs -hacerle producir el menor sonido. - - -ESCENA XVIII - -POLONIO y otros - - -HAMLET.--Oh! Dios te bendiga. - -POLONIO.--Seor, la reina quisiera hablaros al instante. - -HAMLET.--No ves all aquella nube que parece un camello? - -POLONIO.--Cierto, as en el tamao parece un camello. - -HAMLET.--Pues ahora me parece una comadreja. - -POLONIO.--No hay duda, tiene figura de comadreja. - -HAMLET.--O como una ballena. - -POLONIO.--Es verdad, s, como una ballena. - -HAMLET.--Pues al instante ir ver mi madre. Tanto harn stos, que -me volvern loco de veras. Ir, ir al instante. - -POLONIO.--As se lo dir. - -HAMLET.--Fcilmente se dice: al instante viene... Dejadme solo, amigos. - - -ESCENA XIX - -HAMLET - - -Este es el espacio de la noche apto los maleficios. Esta es la hora en -que los cementerios se abren, y el infierno respira contagios al mundo. -Ahora podra yo beber caliente sangre; ahora podra ejecutar tales -acciones, que el da se estremeciese al verlas. Pero vamos ver mi -madre. Oh corazn! no desconozcas la naturaleza, ni permitas que en -este firme pecho se albergue la fiereza de Nern. Djame ser cruel, pero -no parricida. El pual que ha de herirla est en mis palabras, no en mi -mano; disimulen el corazn y la lengua; sean las que fueren las -execraciones que contra ella pronuncie, nunca, nunca mi alma solicitar -que se cumplan. - - -ESCENA XX - -Gabinete - -CLAUDIO, RICARDO, GUILLERMO - - -CLAUDIO.--No, no le quiero aqu, ni conviene nuestra seguridad dejar -libre el campo su locura. Prevenos, pues, y har que inmediatamente -se os despache para que l os acompae Inglaterra. El inters de mi -corona no permite ya exponerme un riesgo tan inmediato, que crece por -instantes en los accesos de su demencia. - -GUILLERMO.--Al momento dispondremos nuestra marcha. El ms santo y -religioso temor es aqul que procura la existencia de tantos individuos, -cuya vida pende de V. M. - -RICARDO.--Si es obligacin en un particular defender su vida de toda -ofensa, por medio de la fuerza y el arte, cunto ms lo ser conservar -aqulla en quien estriba la felicidad pblica? Cuando llega faltar el -monarca, no muere l solo, sino que manera de un torrente precipitado -arrebata consigo cuanto le rodea, como una gran rueda colocada en la -cima del ms alto monte, cuyos enormes rayos estn asidas -innumerables piezas menores, que si llega caer, no hay ninguna de -ellas, por ms pequea que sea, que no padezca igualmente en el total -destrozo. Nunca el soberano exhala un suspiro, sin excitar en su nacin -general lamento. - -CLAUDIO.--Yo os ruego que os prevengis sin dilacin para el viaje. -Quiero encadenar este temor, que ahora camina demasiado libre. - -LOS DOS.--Vamos obedeceros con la mayor prontitud. - - -ESCENA XXI - -CLAUDIO, POLONIO - - -POLONIO.--Seor, ya se ha encaminado al cuarto de su madre. Voy -ocultarme detrs de los tapices para ver el suceso. Es seguro que ella -le reprender fuertemente; y como vos mismo habis observado muy bien, -conviene que asista oir la conversacin alguien ms que su madre, que -naturalmente le ha de ser parcial, como todas sucede. Quedaos adis; -yo volver veros antes que os recojis, para deciros lo que haya -pasado. - -CLAUDIO.--Gracias, querido Polonio. - - -ESCENA XXII - -CLAUDIO - - -Oh, mi culpa es atroz! Su hedor sube al cielo, llevando consigo la -maldicin ms terrible; la muerte de un hermano. No puedo recogerme -orar, por ms que eficazmente lo procuro; que es ms fuerte que mi -voluntad el delito que la destruye. Como el hombre quien dos -obligaciones llaman, me detengo considerar por cul empezar primero, -y no cumplo ninguna... Pero si este brazo execrable estuviese an ms -teido en la sangre fraterna, faltar en los cielos piadosos suficiente -lluvia para volverle cndido como la nieve misma? De qu sirve la -misericordia, si se niega a ver el rostro del pecado? Qu hay en la -oracin sino aquella duplicada fuerza, capaz de sostenernos al ir -caer, de adquirirnos el perdn habiendo cado? S, alzar mis ojos al -cielo, y quedar borrada mi culpa... Pero qu gnero de oracin habr -de usar? Olvida, Seor, olvida el horrible homicidio que comet... Ah! -que ser imposible, mientras vivo poseyendo los objetos que me -determinaron la maldad: mi ambicin, mi corona, mi esposa... Podr -merecerse el perdn cuando la ofensa existe? En este mundo estragado -sucede con frecuencia que la mano delincuente, derramando el oro, aleja -la justicia y corrompe con ddivas la integridad de las leyes; no as en -el cielo, que all no hay engaos, all comparecen las acciones humanas -como ellas son, y nos vemos compelidos manifestar nuestras faltas -todas sin excusa, sin rebozo alguno... En fin, qu debo hacer?... -Probemos lo que puede el arrepentimiento... y qu no podr?... Pero -qu ha de poder con quien no puede arrepentirse? Oh situacin infeliz! -Oh conciencia, ennegrecida con sombras de muerte! Oh alma ma -aprisionada! que cuanto ms te esfuerzas para ser libre, ms quedas -oprimida. Angeles, asistidme! Probad en m vuestro poder. Dblense mis -rodillas tenaces; y t, corazn mo de aceradas fibras, hazte blando -como los nervios del nio que acaba de nacer. Todo, todo puede -enmendarse. - - (_Se arrodilla y apoya los brazos y la cabeza en un silln_). - - -ESCENA XXIII - -CLAUDIO, HAMLET - - -HAMLET.--Esta es la ocasin propicia. Ahora est rezando, ahora le -mato... (_Saca la espada, da algunos pasos en ademn de herirle; se -detiene, y se retira otra vez hacia la puerta_). Y as se ir al -cielo... Y es esta mi venganza? No, reflexionemos. Un malvado asesina -mi padre, y yo, su hijo nico, aseguro al malhechor la gloria; no es -esto, en vez de castigo, premio y recompensa? El sorprendi mi padre -acabados los desrdenes del banquete, cubierto de ms culpas que mayo -tiene flores... Quin sabe, sino Dios, la estrecha cuenta que hubo de -dar? Pero, segn nuestra razn concibe, terrible ha sido su sentencia. -Y quedar vengado dndole ste la muerte, precisamente cuando -purifica su alma, cuando se dispone para la partida? No, espada ma, -vuelve tu lugar, y espera ocasin de ejecutar ms tremendo golpe. -Cuando est ocupado en el juego, cuando blasfeme colrico, duerma con -la embriaguez, se abandone los placeres incestuosos del lecho, -cometa acciones contrarias su salvacin, hirele entonces; caiga -precipitado al profundo, y su alma quede negra y maldita, como el -infierno que ha de recibirle. (_Envaina la espada_). Mi madre me espera. -Malvado, esta medicina, que te dilata la dolencia, no evitar tu muerte. - - -ESCENA XXIV - -CLAUDIO - - -Mis palabras suben al cielo, mis afectos quedan en la tierra. (_Se -levanta, con agitacin_). Palabras sin afectos nunca llegan los odos -de Dios. - - -ESCENA XXV - -Cuarto de la reina - -GERTRUDIS, POLONIO, HAMLET - - -POLONIO.--Va venir al momento. Mostradle entereza; decidle que sus -locuras han sido demasiado atrevidas intolerables, que vuestra bondad -le ha protegido, mediando entre l y la justa indignacin que excit. Yo -entre tanto retirado aqu, guardar silencio. Habladle con libertad, yo -os lo suplico. - -HAMLET (_gritando desde adentro_).--Madre! madre! - -GERTRUDIS.--As te lo prometo; nada temo. Ya le siento llegar. Retrate. - -(_Polonio se oculta detrs de unos tapices_). - - -ESCENA XXVI - -GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO - - -HAMLET.--Qu me mandis, seora? - -GERTRUDIS.--Hamlet, muy ofendido tienes tu padre. - -HAMLET.--Madre, muy ofendido tenis al mo. - -GERTRUDIS.--Ven, ven aqu; t me respondes con lengua demasiado libre. - -HAMLET.--Voy, voy all... y vos me preguntis con lengua bien perversa. - -GERTRUDIS.--Qu es esto, Hamlet? - -HAMLET.--Y qu es eso, madre? - -GERTRUDIS.--Te olvidas de quien soy? - -HAMLET.--No, por la cruz bendita que no me olvido. Sois la reina, casada -con el hermano de vuestro primer esposo, y... ojal no fuera as!... -Eh! sois mi madre. - -GERTRUDIS.--Bien est. Yo te pondr delante de quien te haga hablar con -ms acuerdo. - -HAMLET.--Venid (_Hamlet, asiendo de un brazo Gertrudis, la hace -sentar_), sentaos, y no saldris de aqu, no os moveris, sin que os -ponga un espejo delante, en que veis lo ms oculto de vuestra -conciencia. - -GERTRUDIS.--Qu intentas hacer? Quieres matarme?... Quin me socorre? -Cielos! - - (Al ver Gertrudis la extraordinaria agitacin que Hamlet manifiesta - en su semblante y acciones, teme que va matarla, y grita - despavorida pidiendo socorro. Polonio quiere salir de donde est - oculto, y despus se detiene. Hamlet advierte que los tapices se - mueven, sospecha que Claudio est escondido detrs de ellos, saca - la espada, da dos tres estocadas sobre el bulto que halla, y - prosigue hablando con su madre.) - -POLONIO.--Socorro pide... oh!... - -HAMLET.--Qu es esto?... Un ratn... Muri... Un ducado que ya est -muerto. - -POLONIO.--Ay de m! - -GERTRUDIS.--Qu has hecho? - -HAMLET.--Nada... Qu s yo?... Si sera el rey? - -GERTRUDIS.--Qu accin tan precipitada y sangrienta! - -HAMLET.--Es verdad, madre ma, accin sangrienta, y cuasi tan horrible -como la de matar un rey, y casarse despus con su hermano. - -GERTRUDIS.--Matar un rey? - -HAMLET.--S, seora, eso he dicho. (_Alza el tapiz, y aparece Polonio -muerto en el suelo_). Y t, miserable, temerario, entrometido, loco... -Adis. Yo te tom por otra persona de ms consideracin. Mira el premio -que has adquirido; ve ah el riesgo que tiene la demasiada curiosidad... -(_Volviendo hablar con Gertrudis, quien hace sentar de nuevo_). No, -no os torzis las manos... Sentaos aqu, y dejad que yo os tuerza el -corazn. As he de hacerlo, si no le tenis formado de impenetrable -pasta, si las costumbres malditas no le han convertido en un muro de -bronce opuesto toda sensibilidad. - -GERTRUDIS.--Qu hice yo, Hamlet, para que con tal aspereza me insultes? - -HAMLET.--Una accin que mancha la tez purprea de la modestia, y da -nombre de hipocresa la virtud; arrebata las flores de la frente -hermosa de un inocente amor, colocando un vejigatorio en ella; que hace -ms prfidos los votos conyugales que las promesas del tahur; una accin -que destruye la buena fe, alma de los contratos, y convierte la inefable -religin en una complicacin frvola de palabras; una accin, en fin, -capaz de inflamar en ira la faz del cielo, y trastornar con desorden -horrible esta slida y artificiosa mquina del mundo, como si se -aproximara su fin temido. - -GERTRUDIS.--Ay de m! Y qu accin es esa, que as exclamas al -anunciarla con espantosa voz de trueno? - -HAMLET.--Veis aqu presentes en esta y esta pintura (_sealando dos -retratos que habr en la pared, uno del rey Hamlet, y otro de Claudio_) -los retratos de dos hermanos. Ved cunta gracia resida en aquel -semblante! Los cabellos del sol, la frente como la del mismo Jpiter, su -vista imperiosa y amenazadora como la de Marte, su gentileza semejante -la del mensajero Mercurio cuando aparece sobre una montaa cuya cima -llega los cielos. Hermosa combinacin de formas, donde cada uno de -los dioses imprimi su carcter, para que el mundo admirase tantas -perfecciones en un hombre solo. Este fu vuestro esposo. Ved ahora el -que sigue. Este es vuestro esposo, que como la espiga con tizn destruye -la santidad de su hermano. Lo veis bien?... Ni podis llamarlo amor, -porque en vuestra edad los hervores de la sangre estn ya tibios y -obedientes la prudencia; y qu prudencia descendera desde aqul a -ste? Sentidos tenis, que a no ser as, no tuvierais afectos; pero esos -sentidos deben de padecer letargo profundo. La demencia misma no podra -incurrir en tanto error; ni el frenes tiraniza con tal exceso las -sensaciones, que no quede suficiente juicio para saber elegir entre dos -objetos cuya diferencia es tan visible... Qu espritu infernal os pudo -engaar y cegar as? Los ojos sin el tacto, el tacto sin la vista, los -odos, el olfato solo, una dbil porcin de cualquier sentido hubiera -bastado impedir tal estupidez... Oh modestia! y no te sonrojas? -Rebelde infierno! si as pudiste inflamar las mdulas de una matrona, -permite, permite que la virtud en la edad juvenil sea dcil como la -cera, y se liquide en sus propios fuegos; ni se invoque al pudor para -resistir su violencia, puesto que el hielo mismo con tal actividad se -enciende, y es ya el entendimiento el que prostituye el corazn. - -GERTRUDIS.--Oh Hamlet! no digas ms... Tus razones me hacen dirigir la -vista mi conciencia, y advierto all las ms negras y groseras -manchas, que acaso nunca podrn borrarse. - -HAMLET.--Y permanecer as entre el pestilente sudor en un lecho -incestuoso, envilecida en corrupcin, prodigando caricias de amor en -aquella sentina impura! - -GERTRUDIS.--No ms, no ms, que esas palabras como agudos puales hieren -mis odos... No ms, querido Hamlet. - -HAMLET.--Un asesino... un malvado... vil... inferior mil veces vuestro -difunto esposo... escarnio de los reyes, ratero del imperio y el mando, -que rob la preciosa corona, y se la guard en el bolsillo. - -GERTRUDIS.--No ms... - - -ESCENA XXVII - -GERTRUDIS, HAMLET, la sombra del rey Hamlet - - -HAMLET.--Un rey de botarga... Oh espritus celestes! defendedme, -cubridme con vuestras alas... Qu quieres, venerada sombra? - -GERTRUDIS.--Ay! que est fuera de s. - -HAMLET.--Vienes acaso culpar la negligencia de tu hijo, que -debilitado por la compasin y la tardanza, olvida la importante -ejecucin de tu precepto terrible?... Habla. - -LA SOMBRA.--No lo olvides. Vengo inflamar de nuevo tu ardor casi -extinguido. Pero ves? Mira cmo has llenado de asombro tu madre. -Ponte entre ella y su alma agitada, y hallars que la imaginacin obra -con mayor violencia en los cuerpos ms dbiles. Hblala, Hamlet. - -HAMLET.--En qu pensis, seora? - -GERTRUDIS.--Ay! y en qu piensas t, que as diriges la vista donde no -hay nada, razonando con el aire incorpreo?... Toda tu alma se ha pasado - tus ojos, que se mueven horribles; y tus cabellos, que pendan, -adquiriendo vida y movimiento, se erizan y levantan como los soldados -quienes improviso rebato despierta. Hijo de mi alma! Oh! derrama sobre -el ardiente fuego de tu agitacin la paciencia fra... A quin ests -mirando? - -HAMLET.--A l, l... Le veis qu plida luz despide? Su aspecto y su -dolor bastaran conmover las piedras... Ay! no me mires as; no sea -que ese lastimoso semblante destruya mis designios crueles, no sea que -al ejecutarlos equivoque los medios, y en vez de sangre se derramen -lgrimas. - -GERTRUDIS.--A quin dices eso? - -HAMLET.--No veis nada all? - -GERTRUDIS.--Nada, y veo todo lo que hay. - -HAMLET.--Ni osteis nada tampoco? - -GERTRUDIS.--Nada ms que lo que nosotros hablamos. - -HAMLET.--Mirad, all... Le veis?... Ahora se va... Mi padre... con el -traje mismo que se vesta... Veis por dnde va?... Ahora llega al -prtico. - - -ESCENA XXVIII - -GERTRUDIS, HAMLET - - -GERTRUDIS.--Todo es efecto de la fantasa. El desorden que padece tu -espritu produce esas ilusiones vanas. - -HAMLET.--Desorden? Mi pulso, como el vuestro late con regular -intervalo, y anuncia igual salud en sus compases... Nada de lo que he -dicho es locura. Haced la prueba, y veris si os repito cuantas ideas y -palabras acabo de proferir, y un loco no puede hacerlo. Ah, madre ma! -en merced os pido que no apliquis al alma esa uncin halagea, -creyendo que es mi locura la que habla, y no vuestro delito. Con tal -medicina lograris slo irritar la parte ulcerada, aumentando la ponzoa -pestfera que interiormente la corrompe... Confesad al cielo vuestra -culpa, llorad lo pasado, precaved lo futuro, y no extendis el beneficio -sobre las malas hierbas para que prosperen lozanas. Perdonad este -desahogo mi virtud, ya que en esta delincuente edad la virtud misma -tiene que pedir perdn al vicio, y aun para hacerle bien le halaga y le -ruega. - -GERTRUDIS.--Ay, Hamlet! t despedazas mi corazn. - -HAMLET.--S? Pues apartad de vos aquella porcin ms daada, y vivid -con la que resta ms inocente. Buenas noches... Pero no volvis al lecho -de mi to. Si carecis de virtud, aparentadla al menos. La costumbre, -aquel monstruo que destruye las inclinaciones y afectos del alma, si en -lo dems es un demonio, tal vez es un ngel cuando sabe dar las buenas -acciones una cierta facilidad con que insensiblemente las hace parecer -innatas. Conteneos por esta noche; este esfuerzo os har ms fcil la -abstinencia prxima, y la que siga despus la hallaris ms fcil -todava. La costumbre es capaz de borrar la impresin misma de la -naturaleza, reprimir las malas inclinaciones y alejarlas de nosotros con -maravilloso poder. Buenas noches; y cuando aspiris de veras la -bendicin del cielo, entonces yo os pedir vuestra bendicin... La -desgracia de este hombre (_hace ademn de cargar con el cuerpo de -Polonio; pero dejndole en el suelo otra vez vuelve hablar -Gertrudis_) me aflige en extremo; pero Dios lo ha querido as: l le -ha castigado por mi mano, y m tambin precisndome ser el -instrumento de su enojo. Yo le conducir adonde convenga, y sabr -justificar la muerte que le d. Basta. Buenas noches. Porque soy -piadoso, debo ser cruel; ve aqu el primer dao cometido; pero aun es -mayor el que despus ha de ejecutarse... Ah! escuchad otra cosa. - -GERTRUDIS.--Cul es? Qu debo hacer? - -HAMLET.--No hacer nada de cuanto os he dicho, nada. Permitid que el rey -hinchado con el vino, os conduzca otra vez al lecho, y all os acaricie, -apretando lascivo vuestras mejillas, y os tiente el pecho con sus -malditas manos, y os bese con negra boca. Agradecida, entonces, -declaradle cuanto hay en el caso: decidle que mi locura no es verdadera, -que todo es artificio... S, decdselo; porque cmo sera posible -callrselo? Id, y pesar de la razn y del sigilo, abrid la jaula sobre -el techo de la casa y haced que los pjaros se vuelen; y semejante al -mono (tan amigo de hacer experiencias), meted la cabeza en la trampa, -riesgo de perecer en ella misma. - -GERTRUDIS.--No, no lo temas; que si las palabras se forman del aliento, -y ste anuncia vida, no hay vida ni aliento en m para repetir lo que me -has dicho. - -HAMLET.--Sabis que debo ir Inglaterra? - -GERTRUDIS.--Ah! ya lo haba olvidado. S, es cosa resuelta. - -HAMLET.--He sabido que hay ciertas cartas selladas, y que mis dos -condiscpulos (de quienes yo me fiar como de una vbora ponzoosa) van -encargados de llevar el mensaje, facilitarme la marcha y conducirme al -precipicio. Pero yo los dejar hacer; que es mucho gusto ver volar al -minador con su propio hornillo, y mal irn las cosas o yo excavar una -vara no ms, debajo de sus minas, y los har saltar hasta la luna. Oh, -es mucho gusto cuando un pcaro tropieza con quien se las -entiende!..... Este hombre me hace ahora su ganapn... (_Quiere llevar -cuestas el cadver, y no pudiendo hacerlo cmodamente, le ase de un pie, -y se le lleva arrastrando_) le llevar arrastrando la pieza inmediata. -Madre, buenas noches... Por cierto que el seor consejero (que fu en -vida un hablador impertinente) es ahora bien reposado, bien serio y -taciturno. Vamos, amigo, que es menester sacaros de aqu y acabar con -ello. Buenas noches, madre. - - - - -ACTO IV - - -ESCENA PRIMERA - -Saln de palacio - -CLAUDIO, GERTRUDIS, RICARDO, GUILLERMO - - -CLAUDIO.--Esos suspiros, esos profundos sollozos alguna causa tienen; -dime cul es, conviene que la sepa yo... En dnde est tu hijo? - -GERTRUDIS.--Dejadnos solos un instante. (_Vanse Ricardo y Guillermo_). -Ah, seor, lo que he visto esta noche! - -CLAUDIO.--Qu ha sido, Gertrudis? Qu hace Hamlet? - -GERTRUDIS.--Furioso est como el mar y el viento cuando disputan entre -s cul es ms fuerte. Turbado con la demencia que le agita, oy algn -ruido detrs del tapiz; saca la espada, grita: un ratn, un ratn; y en -su ilusin frentica mat al buen anciano que se hallaba oculto. - -CLAUDIO.--Funesto accidente! Lo mismo hubiera hecho conmigo si hubiera -estado all. Ese desenfreno insolente amenaza todos: m, ti misma, - todos en fin. Oh!... y cmo disculparemos una accin tan sangrienta? -Nos la imputarn, sin duda, nosotros, porque nuestra autoridad -debera haber reprimido ese joven loco, ponindole en paraje donde -nadie pudiera ofender. Pero el excesivo amor que le tenemos nos ha -impedido hacer lo que ms convena; bien as como el que padece una -enfermedad vergonzosa, que por no declararla, consiente primero que le -devore la sustancia vital. Y dnde ha ido? - -GERTRUDIS.--A retirar de all el difunto cuerpo, y en medio de su locura -llora el error que ha cometido. As el oro manifiesta su pureza, aunque -mezclado tal vez con metales viles. - -CLAUDIO.--Vamos, Gertrudis, y apenas toque el sol la cima de los montes -har que se embarque y se vaya; en tanto ser necesario emplear toda -nuestra autoridad y nuestra prudencia para ocultar disculpar un hecho -tan indigno. - - -ESCENA II - -CLAUDIO, GERTRUDIS, RICARDO, GUILLERMO - - -CLAUDIO.--Oh Guillermo, amigos! Id entrambos con alguna gente que os -ayude... Hamlet, ciego de frenes, ha muerto Polonio, y le ha sacado -arrastrando del cuarto de su madre. Id buscarle; habladle con dulzura; -y haced llevar el cadver la capilla. No os detengis. (_Vanse Ricardo -y Guillermo_). Vamos, que pienso llamar nuestros ms prudentes amigos -para darles cuenta de esta imprevista desgracia, y de lo que resuelvo -hacer. Acaso por este medio la calumnia (cuyo rumor ocupa la extensin -del orbe, y dirige sus emponzoados tiros con la certeza que el can -su blanco), errando esta vez el golpe, dejar nuestro nombre ileso y -herir slo al viento insensible. Oh!... Vamos de aqu... mi alma est -llena de agitacin y de terror. - - -ESCENA III - -Cuarto de Hamlet - -HAMLET, RICARDO, GUILLERMO - - -HAMLET.--Colocado ya en lugar seguro... Pero... - -RICARDO (_desde adentro_).--Hamlet! seor! - -HAMLET.--Qu ruido es este? Quin llama Hamlet?... Oh! ya estn -aqu. (_Salen Ricardo y Guillermo_). - -RICARDO.--Seor, qu habis hecho del cadver? - -HAMLET.--Ya est entre el polvo, del cual es pariente cercano. - -RICARDO.--Decidnos dnde est, para que le hagamos llevar la capilla. - -HAMLET.--Ah!... no lo creis, no. - -RICARDO.--Qu es lo que no debemos creer? - -HAMLET.--Que yo pueda guardar vuestro secreto, y os revele el mo... Y -adems, qu ha de responder el hijo de un rey a las instancias de un -entrometido palaciego? - -RICARDO.--Entrometido me llamis? - -HAMLET.--S, seor, entrometido; que como una esponja chupa del favor -del rey las riquezas y la autoridad. Pero estas gentes lo ltimo de su -carrera es cuando sirven mejor al prncipe; porque ste, semejante al -mono, se los mete en un rincn de la boca; all los conserva, y el -primero que entr es el ltimo que se traga. Cuando el rey necesite lo -que t (que eres su esponja) le hayas chupado, te coge, te exprime, y -quedas enjuto otra vez. - -RICARDO.--No comprendo lo que decs. - -HAMLET.--Me place en extremo. Las razones agudas son ronquidos para los -odos tontos. - -RICARDO.--Seor, lo que importa es que nos digis en dnde est el -cuerpo, y os vengis con nosotros ver al rey. - -HAMLET.--El cuerpo est con el rey; pero el rey no est con el cuerpo. -El rey viene ser una cosa, como... - -GUILLERMO.--Qu cosa, seor? - -HAMLET.--Una cosa que no vale nada... Pero guarda, Pablo... Vamos -verle. - - -ESCENA IV - -Saln de palacio - - -CLAUDIO - -Le he enviado llamar, y he mandado buscar el cadver. Qu peligroso -es dejar en libertad este mancebo! Pero no es posible tampoco ejercer -sobre l la severidad de las leyes. Est muy querido de la fantica -multitud, cuyos afectos se determinan por los ojos, no por la razn, y -que en tales casos considera el castigo del delincuente, y no el delito. -Conviene, para mantener la tranquilidad, que esa repentina ausencia de -Hamlet aparezca como cosa muy de antemano meditada y resuelta. Los males -desesperados, son incurables, se alivian con desesperados remedios. - - -ESCENA V - -CLAUDIO, RICARDO - - -CLAUDIO.--Qu hay, qu ha sucedido? - -RICARDO.--No hemos podido lograr que nos diga adonde ha llevado el -cadver. - -CLAUDIO.--Pero l en dnde est? - -RICARDO.--Afuera qued con gente que le guarda, esperando vuestras -rdenes. - -CLAUDIO.--Traedle mi presencia. - -RICARDO.--Guillermo: que venga el prncipe. - - -ESCENA VI - -CLAUDIO, RICARDO, HAMLET, GUILLERMO, criados - - -CLAUDIO.--Y bien, Hamlet, en dnde est Polonio? - -HAMLET.--Ha ido cenar. - -CLAUDIO.--A cenar? Adonde? - -HAMLET.--No adonde coma, sino adonde es comido, entre una numerosa -congregacin de gusanos. El gusano es el monarca supremo de todos los -comedores. Nosotros engordamos los dems animales para engordarnos, y -engordamos para el gusanillo que nos come despus. El rey gordo y el -mendigo flaco son dos platos diferentes, pero se sirven una misma -mesa. En esto para todo. - -CLAUDIO.--Ah! - -HAMLET.--Tal vez un hombre puede pescar con el gusano que ha comido un -rey, y comerse despus el pez que se aliment de aquel gusano. - -CLAUDIO.--Y qu quieres decir con eso? - -HAMLET.--Nada ms que manifestar cmo un rey puede pasar progresivamente - las tripas de un mendigo. - -CLAUDIO.--En dnde est Polonio? - -HAMLET.--En el cielo. Enviad alguno que lo vea, y si vuestro -comisionado no le encuentra all, entonces podis vos mismo irle -buscar otra parte. Bien que, si no le hallis en todo este mes, le -oleris sin duda al subir los escalones de la galera. - -CLAUDIO.--Id buscarle. - -(_Vanse los criados_). - -HAMLET.--No, l no se mover de all hasta que vayan por l. - -CLAUDIO.--Este suceso, Hamlet, exige que atiendas tu propia seguridad, -la cual me interesa tanto como lo demuestra el sentimiento que me causa -la accin que has hecho. Conviene que salgas de aqu con acelerada -diligencia. Preprate pues. La nave est ya prevenida, el viento es -favorable, los compaeros aguardan, y todo est pronto para tu viaje -Inglaterra. - -HAMLET.--A Inglaterra? - -CLAUDIO.--S, Hamlet. - -HAMLET.--Muy bien. - -CLAUDIO.--S, muy bien debe parecerte, si has comprendido el fin que -se encaminan mis deseos. - -HAMLET.--Yo veo un ngel que los ve... Pero vamos Inglaterra. Adis, -mi querida madre! - -CLAUDIO.--Y tu padre que te ama, Hamlet? - -HAMLET.--Mi madre... Padre y madre son marido y mujer; marido y mujer -son una carne misma, con que... mi madre... Eh! Vamos Inglaterra. - - -ESCENA VII - -CLAUDIO, RICARDO, GUILLERMO - - -CLAUDIO.--Seguidle inmediatamente; instad con viveza su embarco, no se -dilate un punto. Quiero verle fuera de aqu esta noche. Partid. Cuanto -es necesario esta comisin, est sellado y pronto. Id, no os -detengis. (_Vanse Ricardo y Guillermo._) Y t, Inglaterra, si en algo -estimas mi amistad (de cuya importancia mi gran poder te avisa), pues -aun miras sangrientas las heridas que recibiste del acero dinamarqus, y -en dcil temor me pagas tributos, no dilates tibia la ejecucin de mi -suprema voluntad, que por cartas escritas este fin te pide con la -mayor instancia la pronta muerte de Hamlet. Su vida es para m una -fiebre ardiente, y t sola puedes aliviarme. Hazlo as, Inglaterra, y -hasta que sepa que descargaste el golpe, por ms feliz que mi suerte -sea, no se restablecern en mi corazn la tranquilidad ni la alegra. - - -ESCENA VIII - -Campo solitario en las fronteras de Dinamarca - -FORTIMBRAS, un capitn, soldados - - -FORTIMBRS.--Id, capitn, saludad en mi nombre al monarca dans; decidle -que en virtud de su licencia, Fortimbrs pide el paso libre por su -reino, segn se le ha prometido. Ya sabis el sitio de nuestra reunin. -Si algo quiere S. M. comunicarme, hacedle saber que estoy pronto ir en -persona darle pruebas de mi respeto. - -CAPITN.--As lo har, seor. - -FORTIMBRS.--Y vosotros caminad con paso vagaroso. - - -ESCENA IX - -Un capitn, HAMLET, RICARDO, GUILLERMO, soldados - - -HAMLET.--Caballero, de dnde son estas tropas? - -CAPITN.--De Noruega, seor. - -HAMLET.--Y decidme, adnde se encaminan? - -CAPITN.--Contra una parte de Polonia. - -HAMLET.--Quin las acaudilla? - -CAPITN.--Fortimbrs, sobrino del anciano rey de Noruega. - -HAMLET.--Se dirigen contra toda Polonia, slo alguna parte de sus -fronteras? - -CAPITN.--Para deciros sin rodeos la verdad, vamos adquirir una -porcin de tierra, de la cual (exceptuando el honor) ninguna otra -utilidad puede esperarse. Si me la diesen arrendada en cinco ducados, no -la tomara, ni pienso que produzca mayor inters al de Noruega ni al -polaco, aunque pblica subasta la vendan. - -HAMLET.--Sin duda el polaco no tratar de resistir? - -CAPITN.--Antes bien ha puesto ya en ella tropas que la guarden. - -HAMLET.--De ese modo el sacrificio de dos mil hombres y veinte mil -ducados no decidirn la posesin de un objeto tan frvolo. Esa es una -apostema del cuerpo poltico, nacida de la paz y excesiva abundancia que -revienta en lo interior, sin que exteriormente se vea la razn por que -el hombre perece. Os doy muchas gracias de vuestra cortesa. - -CAPITN.--Dios os guarde. - -(_Vanse el capitn y los soldados_). - -RICARDO.--Queris proseguir el camino? - -HAMLET.--Presto os alcanzar. Id adelante un poco. - - -ESCENA X - -HAMLET - - -Cuantos accidentes ocurren, todos me acusan, excitando la venganza mi -adormecido aliento. Qu es el hombre que funda su mayor felicidad, y -emplea todo su tiempo slo en dormir y alimentarse? Es un bruto y no -ms. No: aquel que nos form dotados de tan extenso conocimiento, que -con l podemos ver lo pasado y lo futuro, no nos di ciertamente esta -facultad, esta razn divina, para que estuviera nosotros sin uso y -torpe. Sea, pues, brutal negligencia, sea tmido escrpulo que no se -atreve penetrar los casos venideros (proceder en que hay ms parte de -cobarda que de prudencia), yo no s para qu existo, diciendo siempre: -razn, voluntad, fuerza y medios para ejecutarla. Por todas partes hallo -ejemplos grandes que me estimulan. Prueba es bastante ese fuerte y -numeroso ejrcito conducido por un prncipe joven y delicado, cuyo -espritu impelido de ambicin generosa desprecia la incertidumbre de los -sucesos, y expone su existencia frgil y mortal los golpes de la -fortuna, la muerte, los peligros ms terribles, y todo por un objeto -de tan leve inters. El ser grande no consiste, por cierto, en obrar -slo cuando ocurre un gran motivo, sino en saber hallar una razn -plausible de contienda, aunque sea pequea la causa, cuando se trata de -adquirir honor. Cmo, pues, permanezco yo en ocio indigno, muerto mi -padre alevosamente, mi madre envilecida... estmulos capaces de excitar -mi razn y mi ardimiento, que yacen dormidos? Mientras para vergenza -ma veo la destruccin inmediata de veinte mil hombres, que por un -capricho, por una estril gloria van al sepulcro como sus lechos, -combatiendo por una causa que la multitud es incapaz de comprender, por -un terreno que aun no es suficiente sepultura tantos cadveres... Oh! -de hoy ms, no existir en mi fantasa idea ninguna, cuantas forme -sern sangrientas. - - -ESCENA XI - -Galera de palacio - -GERTRUDIS, HORACIO - - -GERTRUDIS.--No, no quiero hablarla. - -HORACIO.--Ella insta por veros. Est loca, es verdad; pero eso mismo -debe excitar vuestra compasin. - -GERTRUDIS.--Y qu pretende? Qu dice? - -HORACIO.--Habla mucho de su padre: dice que continuamente oye que el -mundo est lleno de maldad; solloza, se lastima el pecho, y airada -trastorna con el pie cuanto tal pasar encuentra. Profiere razones -equvocas en que apenas se halla sentido; pero la misma extravagancia de -ellas mueve los que las oyen retenerlas, examinando el fin con que -las dice, y dando sus palabras una combinacin arbitraria, segn la -idea de cada uno. Al observar sus miradas, sus movimientos de cabeza, su -gesticulacin expresiva, llegan creer que puede haber en ella algn -asomo de razn; pero nada hay de cierto sino que se halla en el estado -ms infeliz. - -GERTRUDIS.--Ser bien hablarla, antes que mi repulsa esparza conjeturas -fatales en aquellos nimos que todo lo interpretan siniestramente. Hazla -venir. (_Vase Horacio_). El ms frvolo acaso parece mi daada -conciencia presagio de algn grave desastre. Propia es de la culpa esta -desconfianza. Tan lleno est siempre de recelos el delincuente, que el -temor de ser descubierto hace tal vez que l mismo se descubra. - - -ESCENA XII - -GERTRUDIS, OFELIA, HORACIO - - -OFELIA.--En dnde est la hermosa reina de Dinamarca? - -GERTRUDIS.--Cmo va, Ofelia? - -OFELIA.--(_Estos versos, y todos los que siguen en el presente acto, los -canta Ofelia_). - - Cmo va al amante - que fiel te sirva, - de otro cualquiera - distinguira? - Por las veneras - de su esclavina, - bordn, sombrero - con plumas rizas, - y su calzado - que adornan cintas. - -GERTRUDIS.--Oh querida ma! y qu propsito viene esa cancin? - -OFELIA.--Eso decs?... Atended a sta: - - Muerto es ya, seora, - muerto, y no est aqu. - Una tosca piedra - sus plantas vi, - y al csped del prado - su frente cubrir. - -Ah! ah! ah! (_Dando risotadas_). - -GERTRUDIS.--S; pero, Ofelia... - -OFELIA.--Od, od. - - Blancos paales le vestan... - - -ESCENA XIII - -CLAUDIO, GERTRUDIS, OFELIA, HORACIO - - -GERTRUDIS.--Desgraciada! Veis esto, seor? - - OFELIA.--Blancos paales le vestan - como la nieve del monte, - y al sepulcro le conducen - cubierto de bellas flores, - que en tierno llanto de amor - se humedecieron entonces. - -CLAUDIO.--Cmo ests, graciosa nia? - -OFELIA.--Buena: Dios os lo pague... Dicen que la lechuza fu antes una -doncella, hija de un panadero... Ah!... Sabemos lo que somos ahora. -Pero no lo que podemos ser... Dios vendr visitarnos. - -CLAUDIO.--Alusin su padre. - -OFELIA.--Pero no, no hablemos ms en esto; y si os preguntan lo que -significa, decid: - - De san Valentino - la fiesta es maana: - yo, nia amorosa, - al toque del alba - ir que me veas - desde tu ventana, - para que la suerte - dichosa me caiga. - Despierta el mancebo, - se viste de gala. - -Y l responde entonces: - - Por el sol te juro - que no lo olvidara, - si t no te hubieras - venido mi cama. - -CLAUDIO.--Graciosa Ofelia! - -OFELIA.--S, voy acabar: sin jurarlo, os prometo que la voy -concluir. - - Ay, msera! Cielos! - Torpeza, villana! - Qu galn desprecia - ventura tan alta? - Pues todos son falsos, - le dice indignada: - antes que en tus brazos - me mirase incauta, - de hacerme tu esposa - me diste palabra. - Y abriendo las puertas - entr la muchacha, - que viniendo virgen - volvi desflorada. - -CLAUDIO.--Cunto ha que est as? - -OFELIA.--Yo espero que todo ir bien... Debemos tener paciencia... (_Se -entristece y llora_). Pero yo no puedo menos de llorar considerando que -le han dejado sobre la tierra fra... Mi hermano lo sabr... preciso... -Y yo os doy las gracias por vuestros buenos consejos... (_Con mucha -viveza y alegra_). Vamos, la carroza. Buenas noches, seoras, buenas -noches. Amiguitas, buenas noches, buenas noches, buenas noches. - -CLAUDIO (_ Horacio_).--Acompala su cuarto, y haz que la asista -suficiente guardia. Yo te lo ruego. - - -ESCENA XIV - -CLAUDIO, GERTRUDIS - - -CLAUDIO.--Oh! todo es efecto de un profundo dolor; todo nace de la -muerte de su padre; y ahora observo, Gertrudis, que cuando los males -vienen, no vienen esparcidos como espas, sino reunidos en escuadrones. -Su padre muerto, tu hijo ausente habiendo dado l mismo justo motivo -su destierro), el pueblo alterado en tumulto con daadas ideas y -murmuraciones sobre la muerte del buen Polonio, cuyo entierro oculto ha -sido no leve imprudencia de nuestra parte; la desdichada Ofelia fuera de -s, turbada su razn, sin la cual somos vanos simulacros, comparables -slo los brutos, y por ltimo (y esto no es menos esencial que todo lo -restante), su hermano, que ha venido secretamente de Francia, y en medio -de tan extraos casos, se oculta entre sombras misteriosas, sin que -falten lenguas maldicientes que envenenen sus odos, hablndole de la -muerte de su padre. Ni en tales discursos, falta de noticias seguras, -dejaremos de ser citados continuamente de boca en boca. Todos estos -afanes juntos, mi querida Gertrudis, como una mquina destructora que se -dispara, me dan muchas muertes un tiempo. - - (_Suena lo lejos un rumor confuso, que se ir aumentando durante - la escena siguiente_). - -GERTRUDIS.--Ay Dios! Qu estruendo es ste? - - -ESCENA XV - -CLAUDIO, GERTRUDIS, un caballero - - -CLAUDIO.--En dnde est mi guardia?... Acudid... defended las -puertas... Qu es esto? - -CABALLERO.--Hud, seor. El Ocano, sobrepujando sus trminos, no traga -las llanuras con mpetu ms espantoso, que el que manifiesta el joven -Laertes ciego de furor, venciendo la resistencia que le oponen vuestros -soldados. El vulgo le apellida seor; y como si ahora comenzase -existir el mundo, la antigedad y la costumbre (apoyo y seguridad de -todo buen gobierno) se olvidan y se desconocen. Gritan por todas partes: -Nosotros elegimos por rey a Laertes. Los sombreros arrojados al aire, -las manos y las lenguas le aplauden, llegando las nubes la voz general -que repite: Laertes ser nuestro rey. Viva Laertes! - -GERTRUDIS.--Con qu alegra sigue, ladrando, esa tralla prfida el -rastro mal seguro en que va perderse! - -CLAUDIO.--Ya han roto las puertas. - - -ESCENA XVI - -LAERTES, CLAUDIO, GERTRUDIS, soldados y pueblo - - -LAERTES.--En dnde est el rey? (_Volvindose hacia la puerta por donde -ha salido, detiene los conjurados que le acompaan, y hace que se -retiren_). Vosotros quedaos todos afuera. - -VOCES.--No, entremos. - -LAERTES.--Yo os pido que me dejis. - -VOCES.--Bien, bien est. - -LAERTES.--Gracias, seores. Guardad las puertas... y t, indigno -prncipe, dame mi padre. - -GERTRUDIS.--Menos, menos ardor, querido Laertes. - -LAERTES.--Si hubiese en m una gota de sangre con menos ardor, me -declarara por hijo espurio, infamara de cornudo mi padre, -imprimira sobre la frente limpia y casta de mi madre honestsima la -nota infame de prostituta. - -CLAUDIO.--Pero, Laertes, cul es el motivo de tan atrevida rebelin?... -Djale, Gertrudis, no le contengas... no temas nada contra m. Existe -una fuerza divina que defiende los reyes; la traicin no puede como -quisiera penetrar hasta ellos, y ve malogrados en la ejecucin todos sus -designios... Dime, Laertes, por qu ests tan airado?... Djale, -Gertrudis... Habla t. - -LAERTES.--En dnde est mi padre? - -CLAUDIO.--Muri. - -GERTRUDIS.--Pero no le ha muerto el rey. - -CLAUDIO.--Djale preguntar cuanto quiera. - -LAERTES.--Y cmo ha sido su muerte?... Eh!... No, m no se me -engaa. Vyase al infierno la fidelidad, llvese el ms atezado demonio -los juramentos de vasallaje, sepltense la conciencia, la esperanza de -salvacin en el abismo ms profundo... La condenacin eterna no me -horroriza; suceda lo que quiera, ni ste ni el otro mundo me importan -nada... Slo aspiro, y ste es el punto en que insisto, slo aspiro -dar completa venganza mi difunto padre. - -CLAUDIO.--Y quin te lo puede estorbar? - -LAERTES.--Mi voluntad sola, y no todo el universo; y en cuanto los -medios de que he de valerme, no sabr economizarlos de suerte que un -pequeo esfuerzo produzca efectos grandes. - -CLAUDIO.--Buen Laertes, si deseas saber la verdad acerca de la muerte de -tu amado padre, est escrito acaso en tu venganza que hayas de -atropellar sin distincin amigos y enemigos, culpados inocentes? - -LAERTES.--No, slo mis enemigos. - -CLAUDIO.--Querrs, sin duda, conocerlos? - -LAERTES.--Oh! mis buenos amigos yo los recibir con abiertos brazos, -y semejante al pelcano amoroso los alimentar, si necesario fuese, con -mi sangre misma. - -CLAUDIO.--Ahora hablaste como buen hijo y como caballero. Laertes, ni -tengo culpa en la muerte de tu padre, ni alguno ha sentido como yo su -desgracia. Esta verdad deber ser tan clara tu razn, como tus ojos -la luz del da. - -VOCES.--Dejadla entrar. - -(_Ruido y voces dentro_). - -LAERTES.--Qu novedad... qu ruido es ste? - - -ESCENA XVII - - CLAUDIO, GERTRUDIS, LAERTES, OFELIA, acompaamiento. Ofelia sale - vestida de blanco, el cabello suelto, y una guirnalda en la cabeza, - hecha de paja y flores silvestres, trayendo, en el faldelln muchas - flores y hierbas. - -LAERTES.--Oh, calor activo, abrasa mi cerebro! Lgrimas en extremo -custicas, consumid la potencia y la sensibilidad de mis ojos! Por los -cielos te juro que esa demencia tuya ser pagada por m con tal exceso, -que el peso del castigo tuerza el fiel y baje la balanza... Oh, rosa de -mayo! amable nia! mi querida Ofelia! mi dulce hermana!... Oh -cielos! y es posible que el entendimiento de una tierna joven sea tan -frgil como la vida del hombre decrpito?... Pero la naturaleza es muy -fina en amor y cuando ste llega al exceso, el alma se desprende tal vez -de alguna preciosa parte de s misma, para ofrecrsela en don al objeto -amado. - - OFELIA.--Llevronle en su atad - con el rostro descubierto. - Ay no ni, ay ay ay no ni. - Y sobre su sepultura - muchas lgrimas llovieron. - Ay no ni, ay ay ay no ni. - -Adis, querido mo. Adis. - -LAERTES.--Si gozando de tu razn me incitaras la venganza, no pudieras -conmoverme tanto. - -OFELIA.--Debis cantar aquello de: - - Abajito est: - llmele, seor, que abajito est. - -Ay, qu propsito viene el estribillo!... El pcaro del mayordomo fu -el que rob la seorita. - -LAERTES.--Esas palabras vanas producen mayor efecto en m, que el ms -concertado discurso. - -OFELIA.--Aqu traigo romero, que es bueno para la memoria. (_A -Laertes_). Tomad, amigo, para que os acordis... Y aqu hay trinitarias, -que son para los pensamientos. - -LAERTES.--Aun en medio de su delirio quiere aludir los pensamientos -que la agitan y sus memorias tristes. - -OFELIA (_ Gertrudis_).--Aqu hay hinojo para vos, y palomillas y -ruda... para vos tambin, y esto poquito es para m... Nosotros podemos -llamarla hierba santa del domingo... vos la usaris con la distincin -que os parezca... (_A Claudio_). Esta es una margarita... Bien os -quisiera dar algunas violetas; pero todas se marchitaron cuando muri mi -padre. Dicen que tuvo un buen fin. - - Un solitario - de plumas vario - me da placer. - -LAERTES.--Ideas funestas, afliccin, pasiones terribles, los horrores -del infierno mismo, todo en su boca es gracioso y suave. - - OFELIA.--Nos deja, se va, - y no ha de volver. - No, que ya muri, - no vendr otra vez... - Su barba era nieve, - su pelo tambin. - Se fu dolorosa - partida! se fu. - En vano exhalamos - suspiros por l. - Los cielos piadosos - descanso le den. - -A l y todas las almas cristianas. Dios lo quiera... Eh! seores, -adis. - - -ESCENA XVIII - -CLAUDIO, GERTRUDIS, LAERTES - - -LAERTES.--Veis esto, Dios mo! - -CLAUDIO.--Yo debo tomar parte en tu afliccin, Laertes: no me niegues -este derecho. Oyeme aparte. Elige entre los ms prudentes de tus amigos -aqullos que te parezca. Oigannos entrambos, y juzguen. Si por m -propio por mano ajena result culpado, mi reino, mi corona, mi vida, -cuanto puedo llamar mo, todo te lo dar para satisfacerte. Si no hay -culpa en m, deber contar otra vez con tu obediencia, y unidos ambos, -buscaremos los medios de aliviar tu dolor. - -LAERTES.--Hgase lo que decs... Su arrebatada muerte, su obscuro -funeral, sin trofeos, armas, ni escudos sobre el cadver, ni debidos -honores, ni decorosa pompa; todo, todo est clamando del cielo la -tierra por un examen el ms riguroso. - -CLAUDIO.--T le obtendrs, y la segur terrible de la justicia caer -sobre el que fuere delincuente. Ven conmigo. - - -ESCENA XIX - -Sala en casa de Horacio - -HORACIO, un criado - - -HORACIO.--Quines son los que me quieren hablar? - -CRIADO.--Unos marineros que, segn dicen, os traen cartas. - -HORACIO.--Hazlos entrar. (_Vase el criado_). Yo no s de qu parte del -mundo pueda nadie escribirme, si ya no es Hamlet mi seor. - - -ESCENA XX - -HORACIO, dos marineros - - -MARINERO 1.--Dios os guarde. - -HORACIO.--Y vosotros tambin. - -MARINERO 1.--As lo har, si es su voluntad. Estas cartas del embajador -que se embarc para Inglaterra vienen dirigidas vos, si os llamis -Horacio como nos han dicho. - -HORACIO. (_Lee la carta._)--Horacio: luego que hayas ledo esta, -dirigirs esos hombres al rey, para el cual les he dado una carta. -Apenas llevbamos dos das de navegacin, cuando empez darnos caza un -pirata muy bien armado. Viendo que nuestro navo era poco velero, nos -vimos precisados apelar al valor. Llegamos al abordaje: yo salt el -primero en la embarcacin enemiga, que al mismo tiempo logr -desaferrarse de la nuestra, y por consiguiente me hall solo y -prisionero. Ellos se han portado conmigo como ladrones compasivos; pero -ya saban lo que se hacan, y se lo he pagado muy bien. Haz que el rey -reciba las cartas que le envo, y t ven verme con tanta diligencia -como si huyeras de la muerte. Tengo unas cuantas palabras que decirte al -odo, que te dejarn atnito, bien que todas ellas no sern suficientes - expresar la importancia del caso. Esos buenos hombres te conducirn -hasta aqu. Guillermo y Ricardo siguieron su camino Inglaterra. Mucho -tengo que decirte de ellos. Adis. Tuyo siempre.--HAMLET. - -Vamos. Yo os introducir para que presentis esas cartas. Conviene -hacerlo pronto, fin de que me llevis despus adonde queda el que os -las entreg. - - -ESCENA XXI - -Gabinete del rey - -CLAUDIO, LAERTES - - -CLAUDIO.--Sin duda tu rectitud aprobar ya mi descargo, y me dars lugar -en el corazn como tu amigo, despus que has odo con pruebas -evidentes que el matador de tu noble padre conspiraba contra mi vida. - -LAERTES.--Claramente se manifiesta... Pero decidme: por qu no -procedis contra excesos tan graves y culpables, cuando vuestra -prudencia, vuestra grandeza, vuestra propia seguridad, todas las -consideraciones juntas deberan excitaros tan particularmente -reprimirlos? - -CLAUDIO.--Por dos razones, que aunque tal vez las juzgars dbiles, para -m han sido muy poderosas. Una es que la reina su madre vive pendiente -casi de sus miradas, y al mismo tiempo (sea desgracia felicidad ma) -tan estrechamente uni el amor mi vida y mi alma la de mi esposa, que -as como los astros no se mueven sino dentro de su propia esfera, as en -m no hay movimiento alguno que no dependa de su voluntad. La otra razn -por que no puedo proceder contra el agresor pblicamente, es el grande -cario que le tiene el pueblo; el cual, como la fuente cuyas aguas mudan -los troncos en piedras, baando en su afecto las faltas del prncipe, -convierte en gracias todos sus yerros. Mis flechas no pueden con tal -violencia dispararse, que resistan huracn tan fuerte; y sin tocar el -punto que las dirija, se volvern otra vez al arco. - -LAERTES.--S, y en tanto yo he perdido un ilustre padre, y hallo -una hermana en la ms deplorable situacin... Mi hermana, cuyo mrito -(si alcanza el elogio lo que ya no existe) se levant sobre lo ms -sublime de su siglo, por las raras prendas que en ella se admiraron -juntas... Pero llegar, llegar el tiempo de mi venganza. - -CLAUDIO.--Ese cuidado no debe interrumpirte el sueo, ni has de presumir -que yo est formado de materia tan insensible y dura, que me deje -remesar la barba y lo tome fiesta... Presto te informar de lo dems. -Basta decirte que am tu padre, que nosotros nos amamos tambin, y que -espero darte conocer la... Pero... Qu noticias traes? - - -ESCENA XXII - -CLAUDIO, LAERTES, un guardia - - -GUARDIA.--Seor, veis aqu las cartas del prncipe: sta, para V. M., y -sta, para la reina. - -(_Da unas cartas Claudio_). - -CLAUDIO.--De Hamlet! Quin las ha trado! - -GUARDIA.--Dicen que unos marineros; yo no los he visto. Horacio, que las -recibi del que las trajo, es el que me las ha entregado m. - -CLAUDIO.--Oirs lo que dicen, Laertes. Djanos solos. - - -ESCENA XXIII - -CLAUDIO, LAERTES - - -CLAUDIO. (_Lee una carta._)--Alto y poderoso seor: os hago saber cmo -he llegado desnudo vuestro reino. Maana os pedir permiso de ver -vuestra presencia real; y entonces, mediante vuestro perdn, os dir la -causa de mi extraa y repentina vuelta.--HAMLET. - -Qu quiere decir esto? Se habrn vuelto los otros tambin, hay -alguna equivocacin, acaso todo es falso? - -LAERTES.--Conocis la letra? - -CLAUDIO (_examinando con atencin la carta_).--S, es de Hamlet... -_Desnudo_... y en una enmienda que hay aqu, dice: _solo_... Qu puede -ser esto? - -LAERTES.--Yo nada alcanzo... Pero dejadle venir, que ya siento -encenderse en nuevas iras mi corazn... S, yo vivir, y le dir en su -cara: t lo hiciste, y fu de esta manera. - -CLAUDIO.--Si el caso es cierto... Eh! Cmo es posible!... Y qu otra -cosa puede ser?... Quieres dirigirte por m, Laertes? - -LAERTES.--S, seor, como no procuris inclinarme la paz. - -CLAUDIO.--A tu propia paz, no otra ninguna. Si l vuelve ahora -disgustado de este viaje y rehusa comenzarle de nuevo, yo le ocupar en -una empresa que medito, en la cual perecer sin duda. Esta muerte no -excitar el aura ms leve de acusacin; su madre misma absolver el -hecho juzgndole casual. - -LAERTES.--Seguir en todo vuestras ideas, y mucho ms si disponis que -yo sea el instrumento que le ejecute. - -CLAUDIO.--Todo sucede bien... Desde que te fuiste se ha hablado mucho de -ti delante de Hamlet, por una habilidad en que dicen que sobresales. Las -dems que tienes no movieron tanto su envidia como sta sola, que en mi -opinin ocupa el ltimo lugar. - -LAERTES.--Y qu habilidad es, seor? - -CLAUDIO.--No es ms que un lazo en el sombrero de la juventud, pero que -le es muy necesario; puesto que as son propios de la juventud los -adornos ligeros y alegres, como de la edad madura las ropas y pieles que -se viste por abrigo y decencia... Dos meses ha que estuvo aqu un -caballero de Normanda... Yo conozco los franceses muy bien, he -militado contra ellos, y son, por cierto, buenos jinetes; pero el galn -de quien hablo era un prodigio en esto. Pareca haber nacido sobre la -silla, y haca ejecutar al caballo tan admirables movimientos como si l -y su valiente bruto animaran un cuerpo solo; y tanto excedi mis -ideas, que todas las formas y actitudes que yo pude imaginar no llegaron - lo que l hizo. - -LAERTES.--Decs que era normando? - -CLAUDIO.--S, normando. - -LAERTES.--Ese es Lamond, sin duda. - -CLAUDIO.--El mismo. - -LAERTES.--Le conozco bien, y es la joya ms preciosa de su nacin. - -CLAUDIO.--Pues ste, hablando de ti pblicamente, te llenaba de elogios -por tu inteligencia y ejercicio en la esgrima, y la bondad de tu espada -en la defensa y el ataque; tanto, que dijo alguna vez que sera un -espectculo admirable verte lidiar con otro de igual mrito, si pudiera -hallarse; puesto que, segn aseguraba l mismo, los ms diestros de su -nacin carecan de agilidad para las estocadas y los quites cuando t -esgrimas con ellos. Este informe irrit la envidia de Hamlet, y en nada -pens desde entonces sino en solicitar con instancia tu pronto regreso -para batallar contigo. Fuera de esto... - -LAERTES.--Y qu hay adems de eso, seor? - -CLAUDIO.--Laertes, amaste tu padre, eres como las figuras de un -lienzo, que tal vez aparentan tristeza en el semblante cuando les falta -un corazn? - -LAERTES.--Por qu lo preguntis? - -CLAUDIO.--No porque piense que no amabas tu padre, sino porque s que -el amor est sujeto al tiempo, y que el tiempo extingue su ardor y sus -centellas, segn me lo hace ver la experiencia de los sucesos. Existe en -medio de la llama de amor una mecha pbilo que la destruye al fin; -nada permanece en un mismo grado de bondad constantemente, pues la salud -misma degenerando en pltora perece por su propio exceso. Cuanto nos -proponemos hacer debera ejecutarse en el instante mismo en que lo -deseamos, porque la voluntad se altera fcilmente, se debilita y se -entorpece, segn las lenguas, las manos y los accidentes que se -atraviesan; y entonces aquel estril deseo es semejante un suspiro que -exhalando prdigo el aliento, causa dao en vez de dar alivio... Pero -toquemos en lo vivo de la herida. Hamlet vuelve... Qu accin -emprenderas t para manifestar ms con las obras que con las palabras -que eres digno hijo de tu padre? - -LAERTES.--Qu har? Le cortar la cabeza en el templo mismo. - -CLAUDIO.--Cierto que no debera un homicida hallar asilo en parte -alguna, ni reconocer lmites una justa venganza; pero, buen Laertes, haz -lo que te dir: Permanece oculto en tu cuarto; cuando llegue Hamlet, -sabr que t has venido; yo le har acompaar por algunos que alabando -tu destreza den un nuevo lustre los elogios que hizo de ti el francs. -Por ltimo, llegaris veros; se harn apuestas en favor de uno y -otro... l, que es descuidado, generoso, incapaz de toda malicia, no -reconocer los floretes; de suerte que te ser muy fcil, con poca -sutileza que uses, elegir una espada sin botn, y en cualquiera de las -jugadas tomar satisfaccin de la muerte de tu padre. - -LAERTES.--As lo har, y ese fin quiero envenenar la espada con cierto -ungento que compr de un charlatn, de cualidad tan mortfera, que -mojando un cuchillo en l, adondequiera que haga sangre introduce la -muerte, sin que haya emplasto eficaz que pueda evitarla, por ms que se -componga de cuantos simples medicinales crecen debajo de la luna. Yo -baar la punta de mi espada con este veneno, para que apenas le toque -muera. - -CLAUDIO.--Reflexionemos ms sobre esto... Examinemos qu ocasin, qu -medios sern ms oportunos nuestro engao; porque si tal vez se -malogra, y equivocada la ejecucin se descubren los fines, valiera ms -no haberlo emprendido. Conviene, pues, que este proyecto vaya sostenido -con otro segundo, capaz de asegurar el golpe, cuando por el primero no -se consiga. Espera... Djame ver si... Haremos una apuesta solemne sobre -vuestra habilidad y... S, ya hall el medio. Cuando con la agitacin os -sintis acalorados y sedientos (puesto que al fin deber ser mayor la -violencia del combate), l pedir de beber, y yo le tendr prevenida -expresamente una copa, que al gustarla slo, aunque haya podido librarse -de tu espada ungida, veremos cumplido nuestro deseo. Pero... calla... -Qu ruido se escucha? - -(_Suena ruido dentro_). - - -ESCENA XXIV - -GERTRUDIS, CLAUDIO, LAERTES - - -CLAUDIO.--Qu ocurre de nuevo, amada reina? - -GERTRUDIS.--Una desgracia va siempre pisando las ropas de otra; tan -inmediatas caminan. Laertes, tu hermana acaba de ahogarse. - -LAERTES.--Ahogada!... En dnde?... Cielos! - -GERTRUDIS.--Donde hallaris un sauce que crece las orillas de ese -arroyo, repitiendo en las ondas cristalinas la imagen de sus hojas -plidas. All se encamin ridculamente coronada de rannculos, ortigas, -margaritas y luengas flores purpreas, que entre los sencillos -labradores se reconocen bajo una denominacin grosera, y las modestas -doncellas llaman dedos de muerto. Llegada que fu, se quit la -guirnalda, y queriendo subir suspenderla de los pendientes ramos, se -troncha un vstago envidioso, y caen al torrente fatal ella y todos sus -adornos rsticos. Las ropas huecas y extendidas la llevaron un rato -sobre las aguas, semejante una sirena, y en tanto iba cantando pedazos -de tonadas antiguas, como ignorante de su desgracia, como criada y -nacida en aquel elemento. Pero no era posible que as durase por mucho -espacio... Las vestiduras, pesadas ya con el agua que absorban, la -arrebataron la infeliz, interrumpiendo su canto dulcsimo la muerte, -llena de angustias. - -LAERTES.--Qu, en fin se ahog? Msero! - -GERTRUDIS.--S, se ahog, se ahog. - -LAERTES.--Desdichada Ofelia! demasiada agua tienes ya; por eso quisiera -reprimir la de mis ojos.... Bien que pesar de todos nuestros -esfuerzos, imperiosa la naturaleza sigue su costumbre, por ms que el -valor se avergence... Pero luego que este llanto se vierta, nada -quedar en m de femenil ni de cobarde... Adis, seores... Mis palabras -de fuego arderan en llamas, si no las apagasen estas lgrimas -imprudentes. - -(_Vase Laertes_). - -CLAUDIO.--Sigmosle, Gertrudis, que despus de haberme costado tanto -aplacar su clera, temo ahora que esta desgracia no la irrite otra vez. -Conviene seguirle. - - - - -ACTO V - - -ESCENA PRIMERA - -Cementerio contiguo una iglesia - -Sepultureros primero y segundo - - -SEPULTURERO 1.--Y es la que ha de sepultarse en tierra sagrada, la que -deliberadamente ha conspirado contra su propia salvacin? - -SEPULTURERO 2.--Dgote que s: con que haz presto el hoyo. El juez ha -reconocido ya el cadver, y ha dispuesto que se la entierre en sagrado. - -SEPULTURERO 1.--Yo no entiendo cmo va eso... Aun si se hubiera ahogado -haciendo esfuerzos para librarse, anda con Dios. - -SEPULTURERO 2.--As han juzgado que fu. - -SEPULTURERO 1.--No, no, eso fu _se offendendo_; ni puede haber sido de -otra manera, porque... ve aqu el punto de la dificultad: Si yo me ahogo -voluntariamente, esto arguye por de contado una accin, y toda accin -consta de tres partes, que son: hacer, obrar y ejecutar; de donde se -infiere, amigo Rasura, que ella se ahog voluntariamente. - -SEPULTURERO 2.--Qu!... Pero igame ahora el to Socaba. - -SEPULTURERO 1.--No, deja, yo te dir. Mira, aqu est el agua. Bien. -Aqu est el hombre. Muy bien... Pues, seor, si este hombre va y se -mete dentro del agua, se ahoga s mismo; porque por fas por nefas, -ello es que l va... Pero atiende lo que digo. Si el agua viene hacia -l y le sorprende y le ahoga, entonces no se ahoga l s propio... -Compadre Rasura, el que no desea su muerte no se acorta la vida. - -SEPULTURERO 2.--Y qu, hay leyes para eso? - -SEPULTURERO 1.--Ya se ve que las hay, y por ella se gua el juez que -examina estos casos. - -SEPULTURERO 2.--Quieres que te diga la verdad? Pues mira, si la muerta -no fuese una seora, yo te aseguro que no la enterraran en sagrado. - -SEPULTURERO 1.--En efecto, dices bien; y es mucha lstima que los -grandes personajes hayan de tener en este mundo especial privilegio, -entre todos los dems cristianos, para ahogarse y ahorcarse cuando -quieren, sin que nadie les diga nada... Vamos all con el azadn... -(_Pnense los dos abrir una sepultura en medio del teatro, sacando la -tierra con espuertas, y entre ella calaveras y huesos_). Ello es que no -hay caballeros de nobleza ms antigua que los jardineros, sepultureros y -cavadores, que son los que ejercen la profesin de Adn. - -SEPULTURERO 2.--Pues qu, Adn fue caballero? - -SEPULTURERO 1.--Toma! como que fu el primero que llev armas... Pero -voy hacerte una pregunta, y si no me respondes cuento, has de -confesar que eres un... - -SEPULTURERO 2.--Adelante. - -SEPULTURERO 1.--Cul es el que construye edificios ms fuertes que los -que hacen los albailes y los carpinteros de casas y navos? - -SEPULTURERO 2.--El que hace la horca, porque aquella fbrica sobrevive - mil inquilinos. - -SEPULTURERO 1.--Agudo eres, por vida ma. Buen edificio es la horca; -pero cmo es bueno? Es bueno para los que hacen mal: ahora bien, t -haces mal en decir que la horca es fbrica ms fuerte que una iglesia; -con que la horca podra ser buena para ti... Volvamos la pregunta. - -SEPULTURERO 2.--Cul es el que hace habitaciones ms durables que las -que hacen los albailes, los carpinteros de casas y de navos? - -SEPULTURERO 1.--S, dmelo, y sales del apuro. - -SEPULTURERO 2.--Ya se ve que te lo digo. - -SEPULTURERO 1.--Pues vamos. - -SEPULTURERO 2.--Pues no puedo decirlo. - -SEPULTURERO 1.--Vaya, no te rompas la cabeza sobre ello... T eres un -burro lerdo que no saldr de su paso por ms que le apaleen. Cuando te -hagan esta pregunta, has de responder: El sepulturero. No ves que las -casas que l hace duran hasta el da del juicio?... Anda, ve ah casa -de Juanillo, y treme una copa de aguardiente. - - -ESCENA II - -HAMLET, HORACIO, sepulturero primero - - -SEPULTURERO 1.--Yo am en mis primeros aos, - -(_Cantando_). - - dulce cosa lo juzgu; - pero casarme, eso no, - que no me estuviera bien. - -HAMLET.--Qu poco siente ese hombre lo que hace, que abre una sepultura -y canta! - -HORACIO.--La costumbre le ha hecho ya familiar esa ocupacin. - -HAMLET.--As es la verdad. La mano que menos trabaja tiene ms delicado -el tacto. - -SEPULTURERO 1.--La edad callada en la huesa - -(_Cantando_). - - me hundi con mano crel, - y toda se destruy - la existencia que goc. - -HAMLET.--Aquella calavera tendra lengua en otro tiempo, y con ella -podra tambin cantar... Cmo la tira al suelo el pcaro! Como si fuese -la quijada con que hizo Can el primer homicidio. Y la que est -maltratando ahora ese bruto, podra ser muy bien la cabeza de algn -estadista, que acaso pretendi engaar al cielo mismo. No te parece? - -HORACIO.--Bien puede ser. - -HAMLET.--O la de algn cortesano que dira: Felicsimos das, seor -excelentsimo; cmo va de salud, mi venerado seor? Esta puede ser la -del caballero Fulano, que haca grandes elogios del potro del caballero -Zutano para pedrsele prestado despus. No puede ser as? - -HORACIO.--S, seor. - -HAMLET.--Oh! s por cierto; y ahora est en poder del seor gusano, -estropeada y hecha pedazos con el azadn de un sepulturero... Grandes -revoluciones se hacen aqu, si hubiera entre nosotros medios para -observarlas... Pero cost acaso tan poco la formacin de estos huesos -la naturaleza, que hayan de servir para que esa gente se divierta en sus -garitos con ellos? Eh! Los mos se estremecen al considerarlo. - - SEPULTURERO 1.--Una piqueta (_Cantando_). - con una azada, - un lienzo donde - revuelto vaya, - y un hoyo en tierra - que le preparan: - para tal husped - esto le basta. - -HAMLET.--Y sa otra, por qu no podra ser la calavera de un -letrado?... A dnde se fueron sus equvocos y sutilezas, sus litigios, -sus interpretaciones, sus embrollos? Por qu sufre ahora que ese bribn -grosero le golpee contra la pared con el azadn lleno de barro!... Y no -dir palabra acerca de un hecho tan criminal!... Este sera quizs, -mientras vivi, un gran comprador de tierras, con sus obligaciones, -reconocimientos, transacciones, seguridades mutuas, pagos, recibos... Ve -aqu el arriendo de sus arriendos, y el cobro de sus cobranzas: todo ha -venido parar en una calavera llena de lodo. Los ttulos de los bienes -que posey cabran difcilmente en su atad, y no obstante eso, todas -las fianzas y seguridades recprocas de sus adquisiciones no le han -podido asegurar otra posesin que la de un espacio pequeo capaz de -cubrirse con un par de sus escrituras... Oh! y su opulento sucesor -tampoco le quedar ms. - -HORACIO.--Verdad es, seor. - -HAMLET.--No se hace el pergamino de piel de carnero? - -HORACIO.--S, seor, y de piel de ternera tambin. - -HAMLET.--Pues dgote, que son ms irracionales que las terneras y -carneros los que fundan su felicidad en la posesin de tales -pergaminos... Voy tramar conversacin con este hombre. (_Al -sepulturero_). De quin es esa sepultura, buena pieza? - -SEPULTURERO 1.--Ma, seor. - - Y un hoya en tierra (_Cantando_). - que le preparan: - para tal husped - eso le basta. - -HAMLET.--S; yo creo que es tuya porque ests ahora dentro de ella... -Pero la sepultura es para los muertos, no para los vivos: conque has -mentido. - -SEPULTURERO 1.--Ve ah un ments demasiado vivo; pero yo os le volver. - -HAMLET.--Para qu muerto cavas esta sepultura? - -SEPULTURERO 1.--No es hombre, seor. - -HAMLET.--Pues bien, para qu mujer? - -SEPULTURERO 1.--Tampoco es eso. - -HAMLET.--Pues qu es lo que ha de enterrarse ah? - -SEPULTURERO 1.--Un cadver que fu mujer; pero ya muri... Dios la -perdone. - -HAMLET.--Qu taimado es! Hablmosle clara y sencillamente, porque sino, -es capaz de confundirnos equvocos. De tres aos esta parte he -observado cunto se va sutilizando la edad en que vivimos... Por vida -ma, Horacio, que ya el villano sigue tan de cerca al caballero, que muy -pronto le desollar el taln... Cunto tiempo h que eres sepulturero? - -SEPULTURERO 1.--Toda mi vida, se puede decir. Yo comenc el oficio el -da que nuestro ltimo rey Hamlet venci Fortimbrs. - -HAMLET.--Y cunto tiempo habr? - -SEPULTURERO 1.--Toma! No lo sabis? Eso sucedi el mismo da en que -naci el joven Hamlet, el que est loco y se ha ido Inglaterra. - -HAMLET.--Oiga! Y por qu se ha ido a Inglaterra? - -SEPULTURERO 1.--Porque... porgue est loco, y all cobrar su juicio; -y si no lo cobra, bien que poco importa. - -HAMLET.--Por qu? - -SEPULTURERO 1.--Porque all todos son tan locos como l, y no ser -reparado. - -HAMLET.--Y cmo ha sido volverse loco? - -SEPULTURERO 1.--De un modo muy extrao, segn dicen. - -HAMLET.--De qu modo? - -SEPULTURERO 1.--Habiendo perdido el entendimiento. - -HAMLET.--Pero, qu motivo di lugar eso? - -SEPULTURERO 1.--Qu lugar? Aqu en Dinamarca, donde soy enterrador, y -lo he sido de chico y de grande por espacio de treinta aos. - -HAMLET.--Cunto tiempo podr estar enterrado un hombre sin corromperse? - -SEPULTURERO 1.--De suerte que si l no corrompa ya en vida (como nos -sucede todos los das con muchos cuerpos galicados, que no hay por dnde -asirlos), podr durar cosa de ocho nueve aos. Un curtidor durar -nueve aos seguramente. - -HAMLET.--Pues qu tiene l ms que otro cualquiera? - -SEPULTURERO 1.--Lo que tiene es un pellejo tan curtido ya por mor de su -ejercicio, que puede resistir mucho tiempo al agua; y el agua, seor -mo, es la cosa que ms pronto destruye cualquier hideputa de muerto. -Ve aqu una calavera que ha estado debajo de tierra veintitrs aos. - -HAMLET.--De quin es? - -SEPULTURERO 1.--Mayor hideputa, loco!..... De quin os parece que -ser? - -HAMLET.--Yo cmo he de saberlo? - -SEPULTURERO 1.--Mala peste en l y en sus travesuras!... Una vez me -ech un frasco de vino del Rhin por los cabezones... Pues, seor, esta -calavera es la calavera de Yorick, el bufn del rey. - -(_El sepulturero le da una calavera Hamlet_). - -HAMLET.--Esta? - -SEPULTURERO 1.--La misma. - -HAMLET.--Ay, pobre Yorick...! Yo le conoc, Horacio... Era un hombre -sumamente gracioso, de la ms fecunda imaginacin. Me acuerdo que -siendo yo nio me llev mil veces sobre sus hombros... y ahora su vista -me llena de horror, y oprimido el pecho palpita... Aqu estuvieron -aquellos labios donde yo d besos sin nmero... Qu se hicieron tus -burlas, tus brincos, tus cantares y aquellos chistes repentinos que de -ordinario animaban la mesa con alegre estrpito? Ahora, falto ya -enteramente de msculos, ni aun puedes reirte de tu propia deformidad... -Ve al tocador de una de nuestras damas, y dile, para excitar su risa, -que por ms que se ponga una pulgada de afeite en el rostro, al fin -habr de experimentar esta misma transformacin... (_Tira la calavera al -montn de tierra inmediato la sepultura_). Dme una cosa, Horacio. - -HORACIO.--Cul es, seor? - -HAMLET.--Crees t que Alejandro metido debajo de tierra tendra esa -forma? - -HORACIO.--Cierto que s. - -HAMLET.--Y exhalara este mismo hedor?... Uh! - -HORACIO.--Sin diferencia alguna. - - (El sepulturero primero, acabada la excavacin, sale de la - sepultura y se pasea hacia el fondo del teatro. Viene despus el - sepulturero segundo, que trae el aguardiente; beben y hablan entre - s, permaneciendo retirados hasta la escena siguiente, como lo - indica el dilogo.) - -HAMLET.--En qu abatimiento hemos de parar, Horacio!... Y por qu no -podra la imaginacin seguir las ilustres cenizas de Alejandro hasta -encontrarlas tapando la boca de algn barril? - -HORACIO.--A fe, que sera excesiva curiosidad ir examinarlo. - -HAMLET.--No, no por cierto. No hay sino irle siguiendo hasta conducirle -all con probabilidad y sin violencia alguna. Como si dijramos: -Alejandro muri, Alejandro fu sepultado, Alejandro se redujo polvo, -el polvo es tierra, de la tierra hacemos barro... Y por qu con este -barro, en que l est ya convertido, no habrn podido tapar un barril de -cerveza? El emperador Csar, muerto y hecho tierra, puede tapar un -agujero para estorbar que pase el aire... Oh! Y aquella tierra que tuvo -atemorizado el orbe, servir tal vez de reparar las hendiduras de un -tabique contra las intemperies del invierno... Pero callemos... -hagmonos un lado, que... S... aqu viene el rey, la reina, los -grandes... A quin acompaan? Qu ceremonial tan incompleto es -ste!... Todo ello me anuncia que el difunto que conducen di fin su -vida con desesperada mano... Sin duda era persona de calidad. -Ocultmonos un poco, y observa. - - -ESCENA III - - CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, LAERTES, HORACIO, un cura, dos - sepultureros, acompaamiento de damas, caballeros y criados. - - (Conducen entre cuatro hombres el cadver de Ofelia, vestida con - tnica blanca y coronada de flores. Detrs sigue el preste y todos - los que hacen el duelo, atravesando el teatro paso lento, hasta - llegar donde est la sepultura. Suena el clamor de las campanas. - Hamlet y Horacio se retiran un extremo del teatro.) - -LAERTES.--Qu otra ceremonia falta? - -HAMLET.--Mira, aqul es Laertes, joven muy ilustre. - -LAERTES.--Qu ceremonia falta? - -EL CURA.--Ya se han celebrado sus exequias con toda la decencia posible. -Su muerte da lugar muchas dudas, y no haberse interpuesto la suprema -autoridad que modifica las leyes, hubiera sido colocada en lugar -profano; all estuviera hasta que sonase la trompeta final, y en vez de -oraciones piadosas, hubieran cado sobre su cadver guijarros, piedras y -cascote. No obstante esto, se le han concedido las vestiduras y adornos -virginales, el clamor de las campanas y la sepultura. - -LAERTES.--Con que no se debe hacer ms? - -EL CURA.--No ms. Profanaramos los honores sagrados de los difuntos, -cantando un _requiem_ para implorar el descanso de su alma, como se hace -por aqullos que parten de esta vida con ms cristiana disposicin. - -LAERTES.--Dadle tierra, pues. _(Ponen el cadver de Ofelia en la -sepultura_). Sus hermosos intactos miembros acaso producirn violetas -suaves. Y ti, clrigo zafio, te anuncio que mi hermana ser un ngel -del Seor, mientras t estars bramando en los abismos. - -HAMLET.--Qu!... La hermosa Ofelia! - -GERTRUDIS.--Dulces dones mi dulce amiga. (_Esparce flores sobre el -cadver_). Adis... Yo deseaba que hubieras sido la esposa de mi Hamlet, -graciosa doncella, y esper cubrir de flores tu lecho nupcial... pero no -tu sepulcro. - -LAERTES.--Oh! una y mil veces sea maldito aqul cuya accin inhumana -te priv ti del ms sublime entendimiento!... No... esperad un -instante; no echis la tierra todava... no... hasta que otra vez la -estreche en mis brazos... (_Mtese en la sepultura_). Echadla ahora -sobre la muerta y el vivo, hasta que de este llano hagis un monte que -descuelle sobre el antiguo Pelin, sobre la azul extremidad del Olimpo -que toca los cielos. - -HAMLET.--Quin es el que da sus penas idioma tan enftico, el que as -invoca en su afliccin las estrellas errantes, hacindolas detenerse -admiradas oirle?... Yo soy Hamlet, prncipe de Dinamarca. - - (Atravesando por en medio de todos, va hacia la sepultura, entra en - ella, y luchan l y Laertes, y se dan puadas. Algunos de los - circunstantes van all, los sacan del hoyo y los separan.) - -LAERTES.--El demonio lleve tu alma. - -HAMLET.--No es justo lo que pides... Quita esos dedos de mi cuello; -porque aunque no soy precipitado ni colrico, algn riesgo hay en -ofenderme, y si eres prudente debes evitarle... Quita de ah esa mano. - -CLAUDIO.--Separadlos. - -GERTRUDIS.--Hamlet! Hamlet! - -TODOS.--Seores! - -HORACIO.--Moderaos, seor. - -HAMLET.--No; por causa tan justa lidiar con l hasta que cierre mis -prpados la muerte. - -GERTRUDIS.--Qu causa puede haber, hijo mo? - -HAMLET.--Yo he querido Ofelia, y cuatro mil hermanos juntos no podrn -con todo su amor exceder al mo... Qu quieres hacer por ella? D. - -CLAUDIO.--Laertes, mira que est loco. - -GERTRUDIS.--Por Dios, Laertes, djale. - -HAMLET.--Dime lo que intentas hacer. (_Los sepultureros llenan la -sepultura de tierra y la apisonan_). Quieres llorar, combatir, negarte -al sustento, hacerte pedazos, beber todo el Esil, devorar un caimn? Yo -lo har tambin... Vienes aqu lamentar su muerte, insultarme -precipitndote en su sepulcro, ser enterrado vivo con ella? Pues bien, -eso quiero yo; y si hablas de montes, descarguen sobre nosotros yugadas -de tierra innumerables, hasta que estos campos tuesten su frente en la -trrida zona, y el alto Osa parezca en su comparacin un terrn -pequeo... Si me hablas con soberbia, yo usar un lenguaje tan altanero -como el tuyo. - -GERTRUDIS.--Todos son efectos de su frenes, cuya violencia podr -agitarle por algn tiempo; pero despus, semejante la mansa paloma -cuando siente animadas las mellizas cras, le veris sin movimiento y -mudo. - -HAMLET.--Oyeme: cul es la razn de obrar as conmigo?... Siempre te he -querido bien... Pero... nada importa. Aunque el mismo Hrcules con todo -su poder quisiera estorbarlo, el gato mayar y el perro quedar -vencedor. (_Vase Hamlet y Horacio le sigue_). - -CLAUDIO.--Horacio, ve, no le abandones... Laertes, nuestra pltica de la -noche anterior fortificar tu paciencia mientras dispongo lo que importa -en la ocasin presente... Amada Gertrudis, ser bien que alguno se -encargue de la guarda de tu hijo... Esta sepultura se adornar con un -monumento durable... Espero que gozaremos brevemente horas ms -tranquilas; pero entre tanto conviene sufrir. - - -ESCENA IV - - Saln de palacio, el mismo que sirvi para la representacin, con - asientos que han de ocuparse en la escena IX. - -HAMLET, HORACIO - - -HAMLET.--Baste ya lo dicho sobre esta materia. Ahora quisiera informarte -de lo dems; pero, te acuerdas bien de todas las circunstancias? - -HORACIO.--No he de acordarme, seor? - -HAMLET.--Pues sabrs, amigo, que agitado continuamente mi corazn en una -especie de combate, no me permita conciliar el sueo, y en tal -situacin me juzgaba ms infeliz que el delincuente cargado de -prisiones. Una temeridad... Bien que debo dar gracias esta temeridad, -pues por ella existo... S, confesemos que tal vez nuestra indiscrecin -suele sernos til, al paso que los planes concertados con la mayor -sagacidad se malogran; prueba certsima de que la mano de Dios conduce -su fin todas nuestras acciones, por ms que el hombre las ordene sin -inteligencia. - -HORACIO.--As es la verdad. - -HAMLET.--Salgo, pues, de mi camarote, mal rebujado con un vestido de -marinero; y tientas, favorecido de la obscuridad, llego hasta donde -ellos estaban. Logro mi deseo, me apodero de sus papeles, y me vuelvo -mi cuarto. All, olvidando mis recelos toda consideracin, tuve la -osada de abrir sus despachos, y en ellos encuentro, amigo, una alevosa -del rey. Una orden precisa, apoyada en varias razones de ser importante - la tranquilidad de Dinamarca y aun la de Inglaterra, y... oh! mil -temores y anuncios de mal, si me dejan vivo... En fin, deca que luego -que fuese leda, sin dilacin ni aun para afinar la segur el filo, me -cortasen la cabeza. - -HORACIO.--Es posible? - -HAMLET.--Mira la orden aqu (_le ensea un pliego, y vuelve -guardrsele_), podrs leerla en mejor ocasin. Pero, quieres saber lo -que yo hice? - -HORACIO.--S, yo os lo ruego. - -HAMLET.--Ya ves cmo rodeado as de traiciones, ya ellos haban empezado -el drama aun antes de que yo hubiese comprendido el prlogo. No -obstante, sintome al bufete, imagino una orden distinta, y la escribo -inmediatamente de buena letra... Yo cre algn tiempo (como todos los -grandes seores) que el escribir bien fuese un desdoro, y aun no dej de -hacer muchos esfuerzos para olvidar esta habilidad; pero ahora conozco, -Horacio, cun til me ha sido tenerla. Quieres saber lo que el escrito -contena? - -HORACIO.--S, seor. - -HAMLET.--Una splica del rey dirigida con grandes instancias al de -Inglaterra, como su obediente mandatario, dicindole que su recproca -amistad florecer como la palma robusta; que la paz coronada de espigas -mantendra la quietud de ambos imperios, unindolos en amor durable, con -otras expresiones no menos afectuosas; pidindole por ltimo, que vista -que fuese aquella carta, sin otro examen, hiciese perecer con pronta -muerte los dos mensajeros, no dndoles tiempo ni aun para confesar su -delito. - -HORACIO.--Y cmo la pudisteis sellar? - -HAMLET.--Aun eso tambin parece que lo dispuso el cielo; porque -felizmente traa conmigo el sello de mi padre, por el cual se hizo el -que hoy usa el rey. Cierro el pliego en la forma que el anterior, -pngole la misma direccin, el mismo sello, le conduzco sin ser visto al -mismo paraje, y nadie nota el cambio... Al da siguiente ocurri el -combate naval: lo que despus sucedi, ya lo sabes. - -HORACIO.--De ese modo, Guillermo y Ricardo caminan derechos a la muerte. - -HAMLET.--Ya ves que ellos han solicitado este encargo; mi conciencia no -me acusa acerca de su castigo... Ellos mismos se han procurado su -ruina... Es muy peligroso al inferior meterse entre las puntas de las -espadas, cuando dos enemigos poderosos lidian. - -HORACIO.--Oh, qu rey ste! - -HAMLET.--Juzgas t que no estoy en obligacin de proseguir lo que -falta? El que asesin a mi padre y mi rey, que ha deshonrado mi -madre, que se ha introducido furtivamente entre el solio y mis derechos -justos, que ha conspirado contra mi vida valindose de medios tan -aleves... no ser justicia rectsima castigarle con esta mano? No ser -culpa en m tolerar que ese monstruo exista para cometer, como hasta -aqu, maldades atroces? - -HORACIO.--Presto le avisarn de Inglaterra cul ha sido el xito de su -solicitud. - -HAMLET.--S, presto lo sabr; pero entre tanto el tiempo es mo, y para -quitar un hombre la vida un instante basta... Slo me disgusta, amigo -Horacio, el lance ocurrido con Laertes, en que olvidado de m propio, no -vi en mi sentimiento la imagen y semejanza del suyo. Procurar su -amistad, s... Pero, ciertamente, aquel tono amenazador que daba sus -quejas irrit en exceso mi clera. - -HORACIO.--Callad... Quin viene aqu? - - -ESCENA V - -HAMLET, HORACIO, ENRIQUE - - -ENRIQUE.--En hora feliz haya regresado V. A. Dinamarca. - -HAMLET.--Muchas gracias, caballero... Conoces este moscn? - -HORACIO.--No, seor. - -HAMLET.--Nada se te d, que el conocerle es por cierto, poco agradable. -Este es seor de muchas tierras y muy frtiles, y por ms que l sea un -bestia que manda en otros tan bestias como l, ya se sabe, tiene su -pesebre fijo en la mesa del rey... Es la corneja ms charlera que en mi -vida he visto; pero, como te he dicho ya, posee una gran porcin de -polvo. - -ENRIQUE.--Amable prncipe, si vuestra grandeza no tiene ocupacin que se -lo estorbe, yo le comunicara una cosa de parte del rey. - -HAMLET.--Estoy dispuesto oirla con la mayor atencin... Pero emplead -el sombrero en el uso que fu destinado. El sombrero se hizo para la -cabeza. - -ENRIQUE.--Muchas gracias, seor... Eh! el tiempo est caluroso. - -HAMLET.--No, al contrario, muy fro. El viento es norte. - -ENRIQUE.--Cierto, que hace bastante fro. - -HAMLET.--Antes yo creo... lo menos para mi complexin, hace un calor -que abrasa. - -ENRIQUE.--Oh! en extremo... sumamente fuerte, como... yo no s cmo -diga... Pues, seor, el rey me manda que os informe de que ha hecho una -grande apuesta en vuestro favor. Este es el asunto. - -HAMLET.--Tened presente que el sombrero se... - -ENRIQUE.--Oh! seor... lo hago por comodidad... cierto... Pues ello es -que Laertes acaba de llegar la corte... Oh! es un perfecto caballero, -no cabe duda. Excelentes cualidades, un trato muy dulce, muy bienquisto -de todos... Cierto, hablando sin pasin, es menester confesar que es la -nata y flor de la nobleza, porque en l se hallan cuantas prendas pueden -verse en un caballero. - -HAMLET.--La pintura que de l hacis no desmerece nada en vuestra boca, -aunque yo cre que al hacer el inventario de sus virtudes se -confundiran la aritmtica y la memoria, y ambas seran insuficientes -para suma tan larga. Pero sin exagerar su elogio, yo le tengo por un -hombre de grande espritu y de tan particular y extraordinaria -naturaleza, que (hablando con toda la exactitud posible) no se hallar -su semejanza sino en su mismo espejo; pues el que presuma buscarla en -otra parte slo encontrar bosquejos informes. - -ENRIQUE.--V. A. acaba de hacer justicia imparcial en cuanto ha dicho de -l. - -HAMLET.--S; pero spase qu propsito nos enronquecemos ahora, -entrometiendo en nuestra conversacin las alabanzas de ese galn. - -ENRIQUE.--Cmo decs, seor? - -HORACIO.--No fuera mejor que le hablarais con ms claridad? Yo creo, -seor, que no os sera difcil. - -HAMLET.--Digo que qu viene ahora hablar de ese caballero? - -ENRIQUE.--De Laertes? - -HORACIO.--Eh! ya vaci cuanto tena, y se le acab la provisin de -frases brillantes. - -HAMLET.--S; seor; de se mismo. - -ENRIQUE.--Yo creo que no estaris ignorante de... - -HAMLET.--Quisiera que no me tuvierais por ignorante; bien que vuestra -opinin no me aadira un gran concepto... Y bien, qu ms? - -ENRIQUE.--Deca, que no podis ignorar el mrito de Laertes. - -HAMLET.--Yo no me atrever confesarlo por no igualarme con l, siendo -averiguado que para conocer bien otro es menester conocerse bien s -mismo. - -ENRIQUE.--Yo lo deca por su destreza en el arma, puesto que segn la -voz general, no se le conoce compaero. - -HAMLET.--Y qu arma es la suya? - -ENRIQUE.--Espada y daga. - -HAMLET.--Esas son dos armas... Vaya, adelante. - -ENRIQUE.--Pues, seor, el rey ha apostado contra l seis caballos -brbaros, y l ha impuesto por su parte (segn he sabido) seis espadas -francesas con sus dagas y guarniciones correspondientes, como cinturn, -colgantes, y as este tenor... Tres de estas cureas particularmente -son la cosa ms bien hecha que puede darse. Cureas como ellas!... Oh! -es obra de mucho gusto y primor. - -HAMLET.--Y qu cosa llamis cureas? - -HORACIO.--Ya recelaba yo que sin el socorro de notas marginales no -pudierais acabar el dilogo. - -ENRIQUE.--Seor, por cureas entiendo yo, as, los... los cinturones... - -HAMLET.--La expresin sera mucho ms propia, si pudiramos llevar al -lado un can de artillera; pero en tanto que este uso no se introduce, -los llamaremos cinturones... En fin, vamos al asunto. Seis caballos -brbaros contra seis espadas francesas con sus cinturones, y entre ellos -tres cureas primorosas... Conque esto es lo que apuesta el francs -contra el dinamarqus? Y qu fin se han impuesto (como vos decs) -todas esas cosas? - -ENRIQUE.--El rey ha apostado que si batallis con Laertes, en doce -jugadas no pasarn de tres botonazos los que l os d; y l dice, que -en las mismas doce os dar nueve cuando menos, y desea que esto se -juzgue inmediatamente, si os dignis de responder. - -HAMLET.--Y si respondo que no? - -ENRIQUE.--Quiero decir, si admits el partido que os propone. - -HAMLET.--Pues, seor, yo tengo que pasearme todava en esta sala; porque -si S. M. no lo ha por enojo, sta es la hora crtica en que yo -acostumbro respirar el ambiente. Triganse aqu los floretes, y si ese -caballero lo quiere as, y el rey se mantiene en lo dicho, le har ganar -la apuesta si puedo; y si no puedo, lo que yo ganar ser vergenza y -golpes. - -ENRIQUE.--Con que lo dir en esos trminos? - -HAMLET.--Esta es la substancia; despus lo podis adornar con todas las -flores de vuestro ingenio. - -ENRIQUE.--Seor, recomiendo nuevamente mis respetos vuestra grandeza. - -HAMLET.--Siempre vuestro, siempre. - - -ESCENA VI - -HAMLET, HORACIO - - -HAMLET.--El hace muy bien de recomendarse si mismo; porque si no, dudo -mucho que nadie lo hiciese por l. - -HORACIO.--Este me parece un vencejo que empez volar y chillar con el -cascarn pegado las plumas. - -HAMLET.--S, y aun antes de mamar haca ya cumplimientos la teta... -Este es uno de los muchos que en nuestra corrompida edad son estimados, -nicamente porque saben acomodarse al gusto del da con esa exterioridad -halagea y obsequiosa... y con ella tal vez suelen sorprender el -aprecio de los hombres prudentes; pero se parecen demasiado la espuma, -que por ms que hierva y abulte, al dar un soplo se reconoce lo que es; -todas las ampollas huecas se deshacen, y no queda nada en el vaso. - - -ESCENA VII - -HAMLET, HORACIO, un Caballero - - -CABALLERO.--Seor, parece que S. M. os envi un recado con el joven -Enrique, y ste ha vuelto diciendo que esperabais en esta sala. El rey -me enva saber si gustis de batallar con Laertes inmediatamente, si -queris que se dilate. - -HAMLET.--Yo soy constante en mi resolucin, y la sujeto la voluntad -del rey. Si esta hora fuese cmoda para l, tambin lo es para m: -conque hgase al instante cuando guste, con tal que me halle en la -buena disposicin que ahora. - -CABALLERO.--El rey y la reina bajan con toda la corte. - -HAMLET.--Muy bien. - -CABALLERO.--La reina quisiera que antes de comenzar la batalla, -hablarais Laertes con dulzura y expresiones de amistad. - -HAMLET.--Es advertencia muy prudente. - - -ESCENA VIII - -HAMLET, HORACIO - - -HORACIO.--Temo que habis de perder, seor. - -HAMLET.--No, yo pienso que no. Desde que l parti para Francia, no he -cesado de ejercitarme, y creo que le llevar ventaja... Pero... no -podrs imaginarte qu angustia siento aqu en el corazn... Y sobre -qu?... No hay motivo... - -HORACIO.--Con todo eso, seor... - -HAMLET.--Ilusiones vanas!... Especies de presentimientos capaces slo -de turbar un alma femenil. - -HORACIO.--Si sents interiormente alguna repugnancia, no hay por qu -empearos. Yo me adelantar encontrarlos, y les dir que estis -indispuesto. - -HAMLET.--No, no... Me burlo yo de tales presagios. Hasta en la muerte de -un pajarillo interviene una providencia irresistible. Si mi hora es -llegada, no hay que esperarla; si no ha de venir ya, seal que es hora; -y si ahora no fuese, habr de ser despus: todo consiste en hallarse -prevenido para cuando venga. Si el hombre al terminar su vida ignora -siempre lo que podra ocurrir despus, qu importa que la pierda tarde - presto? Sepa morir. - - -ESCENA IX - - HAMLET, HORACIO, CLAUDIO, GERTRUDIS, LAERTES, ENRIQUE, caballeros, - damas, acompaamiento - - -CLAUDIO.--Ven, Hamlet, ven y recibe esta mano que te presento. (_Hace -que Hamlet y Laertes se den la mano_). - -HAMLET.--Laertes, si estis ofendido de m, os pido perdn. Perdonadme -como caballero. Cuantos se hallan presentes saben, y aun vos mismo lo -habris odo, el desorden que mi razn padece. Cuanto haya hecho -insultando la ternura de vuestro corazn, vuestra nobleza vuestro -honor, cualquiera accin, en fin, capaz de irritaros, declaro -solemnemente en este lugar que ha sido efecto de mi locura. Puede -Hamlet haber ofendido Laertes? No. Hamlet no ha sido, porque estaba -fuera de s; y si en tal ocasin (en que l s propio se desconoca) -ofendi Laertes, no fu Hamlet el agresor, porque Hamlet lo desaprueba -y lo desmiente. Pues quin puede ser? Su demencia sola... Siendo esto -as, el desdichado Hamlet es partidario del ofendido, al paso que en su -propia locura reconoce su mayor contrario. Permitid, pues, que delante -de esta asamblea me justifique de toda siniestra intencin, y espero de -vuestro nimo generoso el olvido de mis desaciertos. Disparaba el arpn -sobre los muros de ese edificio; y por error her mi hermano. - -LAERTES.--Mi corazn, cuyos impulsos naturales eran los primeros -pedirme en este caso venganza, queda satisfecho. Mi honra no me permite -pasar adelante, ni admitir reconciliacin alguna, hasta que examinado el -hecho por ancianos y virtuosos rbitros, se declare que mi pundonor est -sin mancilla. Mientras llega este caso, admito con afecto recproco el -que me anunciis, y os prometo de no ofenderle. - -HAMLET.--Yo recibo con sincera gratitud ese ofrecimiento, y en cuanto -la batalla que va comenzarse, lidiar con vos como si mi competidor -fuese mi hermano... Vamos. Dadnos floretes. - -LAERTES.--S, vamos... uno m. - -HAMLET.--La victoria no os ser difcil: vuestra habilidad lucir sobre -mi ignorancia, como una estrella resplandeciente entre las tinieblas de -la noche. - -LAERTES.--No os burlis, seor. - -HAMLET.--No, no me burlo. - -CLAUDIO.--Dales floretes, joven Enrique. Hamlet, ya sabes cules son las -condiciones. - -HAMLET.--S, seor, y en verdad que habis apostado por el ms dbil. - - (Traen los criados una mesa, y en ella, cuando lo manda Claudio, - ponen jarros y copas de oro que llenan de vino. Claudio y Gertrudis - se sientan junto la mesa, y todos los dems, segn su clase, - ocupan los asientos restantes. Quedan en pie los criados que sirven - las copas, Hamlet y Laertes, que se disponen para batallar, y - Horacio y Enrique en calidad de jueces padrinos.) - -CLAUDIO.--No temo perder. Yo os he visto ya esgrimir entrambos, y -aunque l haya adelantado despus, por eso mismo el premio es mayor -favor nuestro. - -LAERTES.--Este es muy pasado. Dejadme ver otro. - - (_Enrique presenta varios floretes. Hamlet toma uno, y Laertes - escoge otro_). - -HAMLET.--Este me parece bueno... Son todos iguales? - -ENRIQUE.--S, seor. - -CLAUDIO.--Cubrid esta mesa de copas llenas de vino. Si Hamlet da la -primera segunda estocada, en la tercera suerte da un quite al -contrario, disparen toda la artillera de las almenas. El rey beber -la salud de Hamlet, echando en la copa una perla ms preciosa que la que -han usado en su corona los cuatro ltimos soberanos daneses... Traed las -copas, y el timbal diga las trompetas, las trompetas al artillero -distante, los caones al cielo, y el cielo la tierra: ahora brinda el -rey de Dinamarca la salud de Hamlet... Comenzad, y vosotros, que -habis de juzgarlos, observad atentos. - -HAMLET.--Vamos. - -LAERTES.--Vamos, seor. (_Batallan Hamlet y Laertes_). - -HAMLET.--Una. - -LAERTES.--No. - -HAMLET.--Que juzguen. - -ENRIQUE.--Una estocada, no hay duda. - -LAERTES.--Bien; a otra. - -CLAUDIO.--Esperad... Dadme de beber. (_Claudio echa una perla en la copa -y bebe, alarga despus la copa Hamlet, y l rehusa tomarla. Suena lo -lejos ruido de trompetas y caonazos_). Hamlet, esta perla es pana ti, y -brindo con ella tu salud. Dadle la copa. - -HAMLET.--Esperad un poco. (_Vuelven batallar_). Quiero dar este bote -primero. Vamos... Otra estocada. Qu decs? - -LAERTES.--S, me ha tocado: lo confieso. - -CLAUDIO.--Oh! nuestro hijo vencer. - -GERTRUDIS.--Est grueso y se fatiga demasiado. Ven aqu, Hamlet, toma -este lienzo y lmpiate el rostro... La reina brinda tu buena fortuna, -querido Hamlet. - - (_Toma la copa y bebe; Claudio lo quiere estorbar; y Gertrudis bebe - segunda vez_). - -HAMLET.--Muchas gracias, seora. - -CLAUDIO.--No, no bebis. - -GERTRUDIS.--Oh! seor, perdonadme, yo he de beber. - -CLAUDIO.--La copia envenenada!... Pero... no hay remedio. - -HAMLET.--No, ahora no bebo, esperad un instante. - -GERTRUDIS.--Ven, hijo mo, te limpiar el sudor del rostro. - -LAERTES.--Ahora veris si le acierto. - - (_Laertes habla con Claudio en voz baja, mientras Gertrudis limpia - con un lienzo el sudor Hamlet_). - -CLAUDIO.--Yo pienso que no. - -LAERTES.--No s qu repugnancia siento al ir ejecutarlo. - -HAMLET.--Vamos la tercera, Laertes... Pero bien se ve que lo tomis a -fiesta: batallad, os ruego, con ms ahinco. Mucho temo que os burlis de -m. - -LAERTES.--Eso decs, seor? Vamos. (_Batallan_). - -ENRIQUE.--Nada: ni uno ni otro. - -LAERTES.--Ahora... sta... - - (Vuelven batallar; se enfurecen, trucanse las espadas y quedan - heridos los dos. Horacio y Enrique los separan con dificultad; - Gertrudis cae moribunda en los brazos de Claudio. Todo es terror y - confusin.) - -CLAUDIO.--Parece que se acaloran demasiado... Separadlos. - -HAMLET.--No, no, vamos otra vez. - -ENRIQUE.--Ved qu tiene la reina... Cielos! - -HORACIO.--Ambos heridos! Qu es esto, seor? - -ENRIQUE.--Cmo ha sido, Laertes? - -LAERTES.--Esto es haber cado en el lazo que prepar... justamente muero -vctima de mi propia traicin. - -HAMLET.--Qu tiene la reina? - -CLAUDIO.--Se ha desmayado al veros heridos. - -GERTRUDIS.--No, no... La bebida!... Querido Hamlet!... La bebida!.... -Me han envenenado! - -(_Queda muerta en la silla_). - -HAMLET.--Oh, qu alevosa!... Oh!... Cerrad las puertas... Traicin... -Buscad por todas partes... - -LAERTES.--No, el traidor est aqu. (_Dir esto sostenido por Enrique_). -Hamlet, t eres muerto... No hay medicina que pueda salvarte: vivirs -media hora apenas... En tu mano est el instrumento aleve, baada con -ponzoa su aguda punta... Volvise en mi dao la trama indigna!... -Vesme aqu postrado para no levantarme jams... Tu madre ha bebido un -tsigo... No puedo proseguir... El rey, el rey es el delincuente. - - (Claudio quiere huir. Hamlet corre l furioso, y le atraviesa la - espada por el cuerpo. Toma la copa envenenada, y se la hace apurar - por fuerza. Le deja muerto en el suelo, y vuelve oir las ltimas - palabras de Laertes.) - -HAMLET.--Est envenenada esta punta? Pues, veneno, produce tus -efectos. - -TODOS.--Traicin, traicin. - -CLAUDIO.--Amigos, estoy herido... Defendedme. - -HAMLET.--Malvado, incestuoso, asesino! Bebe esta ponzoa... Est la -perla aqu? S, toma, acompaa mi madre. - -LAERTES.--Justo castigo!... El mismo prepar la pocin mortal... -Olvidmonos de todo, generoso Hamlet, y... Oh, no caiga sobre ti la -muerte de mi padre y la ma, ni sobre m la tuya! (_Cae muerto_). - -HAMLET.--El cielo te perdone... Ya voy seguirte... Yo muero, -Horacio... Adis, reina infeliz... (_Abrazando el cadver de -Gertrudis_). Vosotros, que asists plidos y mudos con el temor este -suceso terrible.... Si yo tuviera tiempo... (_Empieza manifestar -desfallecimiento y angustias de muerte. Parte de los manifestantes le -acompaan y sostienen. Horacio hace extremos de dolor_). La muerte es un -ministro inexorable que no dilata la ejecucin... Yo pudiera deciros... -pero no es posible. Horacio, yo muero. T, que vivirs, refiere la -verdad y los motivos de mi conducta quien los ignora. - -HORACIO.--Vivir? No lo creis. Yo tengo alma romana, y aun ha quedado -aqu parte del tsigo. - - (Busca en la mesa el jarro del veneno, echa porcin de l en una - copa, va beber. Hamlet quiere estorbrselo. Los criados quitan la - copa Horacio, la toma Hamlet, y la tira al suelo.) - -HAMLET.--Dame esa copa... presto... por Dios te lo pido. Oh, querido -Horacio! si esto permanece oculto, qu manchada reputacin dejar -despus de mi muerte! Si alguna vez me diste lugar en tu corazn, -retarda un poco esa felicidad que apeteces, alarga por algn tiempo la -fatigosa vida en este mundo lleno de miserias, y divulga por l mi -historia... Qu estrpito militar es ste? - -(_Suena msica militar, que se va aproximando lentamente_). - - -ESCENA X - -HAMLET, HORACIO, ENRIQUE, un Caballero y acompaamiento - - -CABALLERO.--El joven Fortimbrs, que vuelve vencedor de Polonia, saluda -con la salva marcial que os, a los embajadores de Inglaterra. - -HAMLET.--Yo espiro, Horacio; la activa ponzoa sofoca mi aliento... No -puedo vivir para saber nuevas de Inglaterra; pero me atrevo anunciar -que Fortimbrs ser elegido por aquella nacin. Yo moribundo le doy mi -voto... Dselo t, e infrmale de cuanto acaba de ocurrir... Oh! Para -m slo queda ya... silencio eterno. - -(_Muere_). - -HORACIO.--En fin, se rompe ese gran corazn!... Adis, adis, amado -prncipe. (_Le besa las manos, y hace ademanes de dolor_). Los coros -anglicos te acompaen al celeste descanso!... Pero, cmo se acerca -hasta aqu ese estruendo de tambores? - - -ESCENA XI - - FORTIMBRAS, dos embajadores, HORACIO, ENRIQUE, soldados, - acompaamiento - - -FORTIMBRS.--En dnde est ese espectculo? - -HORACIO.--Qu buscis aqu? Si no queris ver desgracias espantosas, no -pasis adelante. - -FORTIMBRS.--Oh! Este destrozo pide sangrienta venganza... Soberbia -muerte, qu festn dispones en tu morada infernal, que as has herido -con un golpe solo tantas ilustres vctimas? - -EMBAJADOR 1..--Horroriza el verlo!... Tarde hemos llegado con los -mensajes de Inglaterra. Los odos quienes debamos dirigirlos son ya -insensibles. Sus rdenes fueron puntualmente ejecutadas. Ricardo y -Guillermo perdieron la vida... Pero, quin nos dar las gracias de -nuestra obediencia? - -HORACIO.--No las recibirais de su boca aunque viviese todava, que l -nunca di orden para tales muertes. Pero puesto que vos, viniendo -victorioso de la guerra contra Polonia, y vosotros, enviados de -Inglaterra, os hallis juntos en este lugar, y os veo deseosos de -averiguar este suceso trgico, disponed que esos cadveres se expongan -sobre una tumba elevada la vista pblica, y entonces har saber al -mundo, que lo ignora, el motivo de estas desgracias. Me oiris hablar -(pues todo os lo sabr referir fielmente) de acciones crueles, brbaras, -atroces: sentencias que dict el acaso, estragos imprevistos, muertes -ejecutadas con violencia y aleve astucia, y al fin proyectos malogrados -que han hecho perecer sus autores mismos. - -FORTIMBRS.--Deseo con impaciencia oiros, y convendr que se reuna con -este objeto la nobleza de la nacin. No puedo mirar sin horror los dones -que me ofrece la fortuna; pero tengo derechos muy antiguos esta -corona, y en tal ocasin es justo reclamarlos. - -HORACIO.--Tambin puedo hablar en ese propsito, declarando el voto que -pronunci aquella boca que ya no formar sonido alguno... Pero ahora que -los nimos estn en peligroso movimiento, no se dilate la ejecucin un -instante solo, para evitar los males que pudieran causar la malignidad -el error. - -FORTIMBRS.--Cuatro de mis capitanes lleven al tmulo el cuerpo de -Hamlet con las insignias correspondientes un guerrero. Ah! si l -hubiese ocupado el trono, sin duda hubiera sido un excelente monarca... -Resuene la msica militar por donde pase la pompa fnebre, y hgansele -todos los honores de la guerra... Quitad, quitad de ah esos cadveres. -Espectculo sangriento ms es propio de un campo de batalla que de este -sitio... Y vosotros haced que salude con descargas todo el ejrcito. - - - FIN DEL DRAMA - - * * * * * - - TEATRO FACIL - - -Obras de facilsima representacin por su sencillez de decorado y pocos -personajes - -Hombres Mujeres - - 1 0 =Como rezan las solteras=, por R. de Campoamor - - 2 3 =Sistema Ollendorff=, por Felipe Prez Capo - - 1 1 =Cartas de novios=, por Enrique Arroyo - - 0 2 =Pescadores de caa=, por A. Mundet - - 0 5 =A prima fija=, por P. Muoz Seca - - 1 0 =La ltima carta=, por F. Flores Garca. - - 2 2 =La marquesita loca=, por A. Jimenez Lora - - 1 1 =El caminante=, por R. J. Catarineu - - 1 0 =Marinera=, por Joaqun Dicenta - - 1 1 =Caminico e la juente=, por Portusach y Castellv - - 0 2 =El len de bronce=, por Joaqun Dicenta - - 3 0 =Rosas todo el ao=, por Julio Dantas - - 2 2 =El billete del baile=, por L. Mill y E. Arroyo - - 1 2 =Los hombres=, por Armando Oliveros - - 1 1 =Lo que hace el querer=, por Domingo Moreno - - 5 2 =Nunca es tarde=, por A. Insua y A. Hernndez Cat - - 1 5 =El grito de libertad=, por Augusto Fochs - - 1 2 =Peticin de mano=, por Alberto Cosin - - 2 2 =Locura=, boceto de drama en un acto, por J. A. - - 2 2 =Por una furlana!=, juguete por T. de Mun - - 1 2 =Un ojo de cristal=, juguete en un acto, por L. Emeg - - 2 3 =Bailes rusos=, juguete por T. de Mun - - 0 6 =El 4. acto del Tenorio=, por Po M. Glain - - 0 6 =La factura de un incendio=, por Gil Pimoan - - 0 7 =El to de su sobrino=, por M. P. y R. - - 2 3 =Qu escndalo!=, juguete cmico, por Gil Pimoan - - 0 5 =Expiacin=, cuadro dramtico, por M. P. Areri - - 1 1 =La cajita de rap=, dilogo por Luis Mill - - 1 6 =Los tres novios de Petrilla=, por Magin P. Riera - - 1 5 =El seor empresario=, por Gil Pimoon - -=A 50 cntimos cada obra= - -Casa Editorial Maucci, Mallorca, 166.--Barcelona - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Hamlet, by -William Shakespeare and L. Fernndez Moratn - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HAMLET *** - -***** This file should be named 56454-8.txt or 56454-8.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/6/4/5/56454/ - -Produced by Chuck Greif and the Online Distributed -Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was -produced from images available at The Internet Archive) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions -will be renamed. - -Creating the works from public domain print editions means that no -one owns a United States copyright in these works, so the Foundation -(and you!) can copy and distribute it in the United States without -permission and without paying copyright royalties. Special rules, -set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to -copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to -protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project -Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you -charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you -do not charge anything for copies of this eBook, complying with the -rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose -such as creation of derivative works, reports, performances and -research. They may be modified and printed and given away--you may do -practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is -subject to the trademark license, especially commercial -redistribution. - - - -*** START: FULL LICENSE *** - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project -Gutenberg-tm License (available with this file or online at -http://gutenberg.org/license). - - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm -electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. 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It exists -because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from -people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. -To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 -and the Foundation web page at http://www.pglaf.org. - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive -Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at -http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent -permitted by U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. -Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered -throughout numerous locations. Its business office is located at -809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email -business@pglaf.org. 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You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org/license - - -Title: Hamlet - Drama en cinco actos - -Author: William Shakespeare - L. Fernndez Moratn - -Release Date: January 28, 2018 [EBook #56454] - -Language: Spanish - -Character set encoding: ISO-8859-1 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HAMLET *** - - - - -Produced by Chuck Greif and the Online Distributed -Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was -produced from images available at The Internet Archive) - - - - - - -</pre> +<div>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 56454 ***</div> <hr class="full" /> @@ -5536,380 +5500,7 @@ personajes</p> -<pre> - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Hamlet, by -William Shakespeare and L. Fernndez Moratn - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HAMLET *** - -***** This file should be named 56454-h.htm or 56454-h.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/6/4/5/56454/ - -Produced by Chuck Greif and the Online Distributed -Proofreading Team at http://www.pgdp.net (This file was -produced from images available at The Internet Archive) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions -will be renamed. - -Creating the works from public domain print editions means that no -one owns a United States copyright in these works, so the Foundation -(and you!) can copy and distribute it in the United States without -permission and without paying copyright royalties. Special rules, -set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to -copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to -protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. 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It exists -because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from -people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. -To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 -and the Foundation web page at http://www.pglaf.org. - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive -Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at -http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent -permitted by U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. -Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered -throughout numerous locations. Its business office is located at -809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email -business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact -information can be found at the Foundation's web site and official -page at http://pglaf.org - -For additional contact information: - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. 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