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You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org/license - - -Title: Estudio descriptivo de los monumentos árabes de Granada, Sevilla y Córdoba - ó sea La Alhambra, el Alcázar y la Gran Mezquita de Occidente - -Author: Rafael Contreras - -Release Date: August 27, 2017 [EBook #55440] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK ESTUDIO DESCRIPTIVO *** - - - - -Produced by Chuck Greif, Carlos Colon, Josep Cols Canals -and the Online Distributed Proofreading Team at -http://www.pgdp.net (This file was produced from images -generously made available by The Internet Archive/Canadian -Libraries) - - - - - - - - - - ESTUDIO DESCRIPTIVO - - DE LOS MONUMENTOS ÁRABES - - DE GRANADA, SEVILLA Y CÓRDOBA - - Ó SEA - - LA ALHAMBRA, EL ALCÁZAR - - Y LA GRAN MEZQUITA DE OCCIDENTE - - POR - - - RAFAEL CONTRERAS - - RESTAURADOR DE LA ALHAMBRA - - ACADÉMICO É INDIVIDUO DE LA COMISIÓN DE MONUMENTOS - - - TERCERA EDICIÓN - - CON GRABADOS Y PLANOS - - - MADRID - - ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE RICARDO FÉ - - Calle de Cedaceros, núm. 11 - - 1885 - - - - - ESTA OBRA ES PROPIEDAD DE SU AUTOR - - - - -ADVERTENCIA - - -Después de habernos ocupado durante treinta y siete años de restaurar -los singulares arabescos de la Alhambra, de revelar inscripciones -perdidas, y de restablecer el monumento que se hallaba casi hundido, al -estado característico de su notable antigüedad, pensamos reasumir en un -pequeño libro el fruto de nuestras investigaciones y descubrimientos, -bajo forma más artística que la usada por los que nos precedieron en -descripciones de índole semejante. - -Quisimos también acompañar á nuestro trabajo, las noticias históricas -que sirven para embellecer siempre las artísticas lucubraciones; pero -son tantas y en tan copioso número las que se han hallado, especialmente -de los autores árabes, que para no hacer este libro demasiado largo y -tal vez confuso, resolvimos publicarlas en tomo separado, y utilizar en -éste tan solo aquello que podía dar á conocer mejor los monumentos y sus -pequeñas ilustraciones; habiendo tenido el disgusto de ver algunas de -éstas reproducidas sin nuestro consentimiento, en otras obras que se han -impreso y publicado. - -Puede ser que en algunos casos encuadernemos con esta edición apéndices -muy breves que traten de los monumentos cristianos y aun de otros más -antiguos, para que sirva á los viajeros de guía descriptiva; pero en -este caso, conviene advertir, que nuestro principal intento fué siempre -hacer la comparación de las obras árabes, relativas al más importante -período de la dominación agarena en esta parte de la Península y dejar -el estudio de las obras cristianas y paganas, quizá menos interesantes -entre nosotros, para ocasión más competente. - -Concluiremos haciendo una indicación sobre la dificultad que ofrece -ocuparse de objetos con apelativos árabes, y fijar á estos nombres la -más adecuada trascripción al castellano; pues hemos hallado aun en -autores de nota, tales divergencias ortográficas, que se hacía imposible -en un mismo significado con distintas ó parecidas palabras, fijar el -valor de las letras arábigas, cambiado según la procedencia árabe, -mudejar, ó extranjera de la traducción, sin que la tradicional costumbre -de nuestros cronistas y poetas pudiera darnos una clave segura, que -ellos ciertamente no usaron en absoluto. Resultando de aquí que muchas -palabras han sido escritas en dos ó más formas, según la procedencia de -la cita, tiempo de su inserción ó idioma á que fueron traducidas, lo -cual podremos ir remediando en nuevos estudios y ediciones sucesivas. - - - - -DEL ARTE EN ESPAÑA - - - - -INTRODUCCIÓN - - -I - -Dijo Buckle[1] que la más interesante crónica de todas las naciones -cultas, y la que no debe olvidarse jamas, es la del pueblo español. Con -efecto, grande y poderoso era éste cuando el resto del mundo se ardía en -guerras feudales y religiosas. Libre, y con instituciones -representativas durante el revuelto período de las ambiciones -dinásticas, en nuestra patria se han ensayado las leyes más justicieras -é igualitarias, se han llevado á cabo las más lejanas y venturosas -conquistas, y se han adelantado pasmosos descubrimientos, que no han -podido borrar desastres espantosos y fatales preocupaciones. - -Conserva nuestro suelo las raíces secas y quebrantadas de los múltiples -trabajos de la humanidad en todos los tiempos y civilizaciones; y las -diversas razas que lo poblaron han impreso el sello de sus obras en las -cien generaciones que se han mezclado y comprimido durante treinta -siglos con caracteres tan distintos, que todavía existe en nuestras -provincias por un lado el espíritu aventurero y nómada de los primeros -colonizadores, por otro la altiva independencia de los ilustrados -mercaderes griegos y africanos, y en todas partes el dulce y tranquilo -genio de las artes. Por el centro de la Península, pastores y honderos -independientes ponían límite á las conquistas, y en el Norte la rudeza -indómita de los que habitaban los bosques celtíberos helada por la brisa -de sus angulosas montañas. Constantemente la fiereza, la pasión y el -heroísmo, mezclados á esa pasmosa debilidad que dió tan inmensa fuerza á -los agarenos para abatir las costumbres y leyes que había creado el palo -y el hierro de los procónsules y de los conquistadores bárbaros. - -Así, pues, entre nosotros se han iniciado todas las civilizaciones hasta -el principio de su desarrollo, en el que parece que una atmósfera -asfixiante las ha secado y empobrecido, viniendo siempre en pos del -primer albor de la paz y de la dicha, el huracán de la destrucción y del -aniquilamiento. La tradición, presentada siempre en un torbellino de -pasiones y de sufrimientos, no ha sido respetada ni ha podido -trasmitirse como ancha base de las instituciones modernas, para labrar -nuestro porvenir, y hemos podido olvidar el carácter que imprimió la -historia de la Reconquista al plantear la regeneración moderna. - -Hegel nos ha asegurado, á la vista de esas grandes trasformaciones que -experimentan los pueblos, que la inteligencia, el carácter, la pasión y -la cultura se han reflejado siempre en las obras que dejaron labradas -con sus manos ú ordenadas por su entendimiento. ¿A dónde ir, pues, para -estudiar la historia más que á los eternos ó casi imperecederos frutos -de las civilizaciones antiguas? El arte ideal que vino después del -clásico y del simbólico tan hermosamente representado en la Península, -nos ofrece ese constante genio que animó todas las empresas españolas, -aquí donde la religión ha sido venerada, la ley inexorable, el espíritu -intransigente, el culto irreflexivo, y donde se ha batallado durante -ocho siglos sin más tregua que la necesaria para vigilar con astucia el -costado vulnerable del enemigo. Nunca se ha roto el hilo de esta -tradición caballeresca que nos ha dado un calificativo propio en el -resto del mundo; y sin interrumpirlo es como acaso podríamos desarrollar -nuestra antigua grandeza, encadenando aquel constante modo de ser, con -los adelantos de las ciencias, con los intereses modernos y con ese -espíritu de los pueblos que pasaron, Iberos, Godos y Arabes, que flota -todavía en una atmósfera de huracanes y de convulsiones. - -Y en esta tierra clásica del sentimiento, donde parece que todo ha -muerto, dejando el suelo sembrado de preciosas ruínas que los hombres no -se cuidaron de contemplar, se conserva todavía el odio de raza ó -espíritu vengador que destruye las respetables obras de la antigüedad, y -que á cada agitación derrumba y aniquila todo con el ardimiento y -barbarie de la desgracia y de la impotencia, sin cuidarse ni sentir el -destino social del arte en los tiempos venideros y en las realidades que -se presagian. - - -II - -Conocidas son las obras de la civilización romana, y los vestigios que -ésta dejó en la Península ibérica. No es, por tanto, nuestro propósito -hacer aquí un estudio comparativo de esas magníficas obras, cuyos -detalles se pueden estudiar mejor en otras comarcas del mundo antiguo. -Su influencia entre nosotros nunca fué absoluta, y las grandes -construcciones que sintetizaban el período romano, más bien habían -degenerado en nuestro suelo por la influencia indígena, que crecido bajo -el amparo de una absoluta dominación. Difícil es demostrar el carácter -de nuestro pueblo en los primeros siglos del cristianismo, si no -asimilamos sus costumbres y sus leyes á las de los colonizadores; una -densa oscuridad lo hace impenetrable todavía á todo género de -investigaciones históricas. - -Por más que miremos con sorpresa las artes romanas de la Península, -nunca inspirarían el afán de estudiarlas abstrayéndonos de la -universalidad de las obras que levantó aquel poderoso pueblo. Con ellas -desapareció el genio peculiar de los pueblos invadidos, y no podemos -hallar durante ocho siglos testimonios bien caracterizados de la raza -sometida. Fragmentos griegos de una degeneración marcadísima, -instrumentos de labranza y armas, que se diferencian poco de las que se -ven hoy de cobre y hierro en la costa oriental de África, inscripciones -interrumpidas ó piedras aisladas con signos de carácter céltico ó -hebráico, grandes vías legionarias; pero ningún dato que nos guíe desde -estos descubrimientos á los muchos pueblos y monumentos que existían -ignorados por la incuria ó indiferencia de los procónsules. No habrá -quien se atreva á sostener que merezca una apreciación seria lo poco que -conocemos de la civilización y de las bellas artes greco-romanas, -manejadas por los artistas españoles, y bajo la influencia de nuestra -antigua cultura en los tiempos llamados siempre heróicos. La decadencia -fué siempre constante, y más todavía cuando vino el influjo de aquellas -inmigraciones en los primeros siglos, que huyendo de Europa ante Suevos, -Vándalos y Alanos, invadían el territorio y se mezclaban casi totalmente -con los primitivos habitantes. El arte degeneró sensiblemente al caer en -poder de errantes hordas que se cubrían el cuerpo de tejidos groseros y -hacían sus habitaciones con las ramas de los árboles; y si bien poco á -poco tomaron de los Romanos el lujo y costumbres, fué para -empequeñecerlas y amenguarlas, notándose cuánto sus groseras obras -carecían de belleza y privaban al arte de esas esbeltas, sencillas y -clásicas formas, que con encanto poseen los monumentos labrados en Roma -y Grecia ó en las colonias y municipios de allende el Pirineo. - -Aunque citáramos los acueductos, puentes, circos, termas, caminos, -urnas, miliarios, estatuas, vasos y joyas que se hallan en nuestro suelo -á cada paso, el arte en España no fué el romano, ni el griego; uno y -otro no se manifiestan más que como elementos de una civilización que -transita y deja huellas en el granito, en los metales y en el mármol; -otros tiempos y otras civilizaciones alcanzaron mayor éxito, sin llevar -el signo cruel de la decadencia, y ellos son los que merecen fijar la -razón de la historia y la filosofía del arte. - -Cayó el imperio romano y quedaron sus leyes y costumbres sólo en las -populosas ciudades que embellecieron: lejos de éstas, y apartadas de -las vías imperiales, otras costumbres y hasta otros cultos se -alimentaban en silencio. Vinieron los visigodos y se establecieron en -sus palacios, en sus andrónitos y en sus peristilos, y la religión que -aceptaron sin profundas convicciones, sostenida por misioneros que -continuamente se contradecían, é impotente entonces como lazo social -inquebrantable, no destruyó completamente el ara de los sacrificios ni -las estatuas de los dioses paganos. Fraccionados los cristianos por -herejías profundísimas, fué imposible una vigorosa propaganda; y -relajado el estado moral antiguo, el arte no pudo hacer más que expresar -el influjo de tantas opiniones contradictorias como agitaban á la -cristiandad en los primeros siglos de trasformaciones y esperanzas. - -Si Clodoveo, único monarca que en el siglo V profesaba de lleno las -creencias católicas, no hubiera sostenido contra los pueblos visigodos -la primera guerra religiosa que contempló la España, tal vez habría sido -más difícil á los mahometanos llevar á cabo su pasmosa conquista; pero -ocupado desde aquella lucha en el establecimiento del catolicismo, como -religión nueva, el pueblo gótico que venía sufriendo intolerables -persecuciones á través de siglo y medio de dominación, no opuso el valor -heróico de convicciones arraigadas, y sucumbió, quizá de buen grado, por -acogerse á la tolerancia de los nuevos señores. De tal época de duda y -desconcierto los monumentos de arte son raros y sin importancia, no -expresan más que la transición tumultuosa, y carecen por aquel efecto de -verdadero carácter nacional y de perfección greco-romana. - -La arquitectura latina creció con una mezcla bizarra de fragmentos -antiguos, que no porque fueran abundantes, la dotaban de belleza y la -elevaban entre nosotros al esplendor que alcanzó en las Galias y en -Italia. Hileras de columnas desiguales, colocadas las unas sobre las -otras, no coronando las cornisas á los edificios sino ribeteándolos, los -arcos sin archivoltas, los intercolumnios sin arquitraves, y una -multitud de chocarrerías bárbaras ornaban las estrechas basílicas de -aquel tiempo. - -No es, por tanto, ese período de transición para nuestro país el que nos -pudiera dejar un arte, á él que, desarrollado á más ó menos altura, le -hubiéramos otorgado carta de naturaleza. La época goda con sus rotondas, -sus baptisterios, sus cruceros, enclaustrados y criptas, no hizo nada en -nuestro suelo que pudiéramos asimilarnos como arte nacional. Es preciso -para esto venir al siglo VIII, cuando desaparece la sociedad cristiana y -huyen nuestros soldados ante el brillo de las cimitarras, porque la -patria gobernada teocráticamente no tiene valor cívico que oponer á los -invasores. No era el tiempo, y así lo comprenderían aquellos santos -varones de salir seguidos del coro, y precedidos de los ciriales y -mangas á las puertas de las poblaciones, para pedir á los nuevos Hunos -que se retiraran á sus bosques ó á las ardientes arenas de la Libia. -Estos invasores tenian la conciencia de una predestinación infalible, y -no podían temer otra emboscada tan sangrienta como la sufrida por -aquéllos en las Galias. - -De la tribu de Koreisch había de caer sobre Europa tan formidable -enemigo, que á su presencia huirían las tradiciones no extinguidas del -paganismo, y los pueblos cristianos se estrecharían espantados para -cerrarles el paso. Los poderosos descendientes del Profeta estaban -llamados á abrir en nuestro suelo un surco que no pudieran borrar los -trabajos de cien generaciones. Desde muy antiguo componían el pueblo -árabe corsarios del desierto, que en caravanas hacían el riquísimo -comercio desde los puertos donde descargaban los bajeles de la India á -las ciudades interiores de la Siria, Persia y Judea. Estos pueblos -conocían perfectamente las costas y territorios del África -septentrional, eran los comerciantes que llenaban los mercados romanos -de las riquezas de Oriente, los que habían venido en todos los tiempos á -Cartago y á las Baleares, no se extrañaban de la civilización -occidental, y podían llegar hasta los Pirineos, conocedores por relatos -de toda la extensión de la Península: sabían que se explotaba en España -la plata, el azogue, el plomo y cobre en abundancia, y que competían sus -criaderos con las minas de Sofala. Antes de la invasión, comerciaban en -nuestras costas, nos traían porcelanas de la China y gomas de Malabar, y -llegó después á tal punto su sed invasora y comercial, que hasta -visitaron las Maldivas y las Molucas, y más tarde se pusieron los -primeros en camino, con los Portugueses, para hacer inmensos -descubrimientos que cambiaron la faz y las esperanzas de Europa. No ha -habido en el mundo raza que extendiera sus correrías en más dilatados -espacios, ni religión, que como la de Mahoma, hiciera más prosélitos en -menos tiempo. Ellos se aposentaron tranquilamente en las tres partes del -mundo entonces conocido. «¡Esclavos ó islamitas!» gritaban á los pueblos -cuando llegaban á sus puertas. El antropomorfismo, la idolatría, el -culto de los astros, el budhismo, el cristianismo, en fin, hubieran -sucumbido si no se levanta el centro de la Europa para contener sus -conquistas, que parecían interminables. Quizá el peligro común salvó -entonces á la cristiandad de una total ruína, y echó luego los cimientos -de esa unidad religiosa que parece indestructible en nuestra patria. - -Conviene á nuestro propósito, para fijar bien el carácter de los -invasores, el demostrar cuánto la lengua de los árabes influyó en el -resultado de estas prodigiosas conquistas. El idioma del Korán era -considerado el más puro de la Arabia, y se hizo patrimonio del universo -civilizado. Dice á este propósito Herder: «que si los Germanos, -vencedores de la Europa, hubiesen poseído un monumento tan clásico ó -menos que el Korán, jamás hubiera podido el latín dominar su lengua.» -Con efecto, sólo la fe religiosa de los _Tabi_, ciegos conservadores de -los preceptos de su maestro, libres de toda corrupción del lenguaje, -bastó para conservar una lengua que durante toda la Edad Media había de -ser depositaria de las ciencias antiguas. Está fuera de duda por cuantos -historiadores se han ocupado de nuestro país, que el período más -brillante é ilustrado para la literatura y la filosofía fué el del -Califato, y aun después, el más culto de los reinos que se formaron por -toda la extensión de la Península; su población más numerosa que la -actual y aun que la romana, sus edificios más espaciosos y ricos, sus -Universidades más concurridas, y sus Academias funcionando ocho siglos -antes que se fundaran las que hoy existen. Sin las exageraciones del -fanatismo, los españoles se habrían aprovechado más de aquella -civilización, y hoy daríamos al mundo un espectáculo bien distinto del -que ofrecemos. En los pueblos donde la impiedad no podía destruirse, -resto del furor arriano de los Visigodos, el Árabe enseñó la idea -absoluta de un Dios, Creador, Regulador, Soberano árbitro de todas las -cosas; y como emanaciones de inextinguible bondad, enseñó á las escuelas -cristianas que se habían viciado por los errores de la herejía -constantemente insubordinadora, la práctica diaria de la caridad, de la -limpieza, de la temperancia, de la obediencia y de la oración; destruyó -la pasión al juego, á la idolatría y á la usura, porque, no hay que -dudarlo, los cristianos de aquel tiempo no oponían á los Árabes -costumbres honestas, ni amor al trabajo, ni limpieza, sino las impurezas -de las costumbres romanas que sustentaba todavía la alta sociedad, y la -grosería de las clases pobres, que se había sostenido con la ignorancia -ó la servidumbre. La raza que había obrado aquel prodigio en las -márgenes del Guadalete poseía una tranquilidad de alma inquebrantable, -un convencimiento absoluto de la unidad y santidad de su doctrina: no -podían oponer lo mismo las razas vencidas ó arrolladas. Sin la -tolerancia de la poligamia y la prohibición de discutir las cosas -sagradas del Korán, no sabemos si la humanidad hubiera titubeado en -aceptar leyes y usos que podían imprimir tan poderosa acción á millones -de criaturas. Todavía, después de mil años, la lengua de los Árabes, -dulce, sonora y flexible, sirve de alianza entre Oriente y Occidente; -todavía, ante la humanitaria religión del Crucificado, se sostiene única -y ostensiblemente cuna de muchas tradiciones. El harém, que horrorizaba -á las familias cristianas y llenaba de amargura á aquellas infelices -esclavas arrancadas de los pueblos conquistados, fué, al par que una -feliz tradición antigua para contener á los creyentes, un valladar -intraspasable para el proselitismo. ¡Cuánto carácter imprimió á sus -alcázares y á todos sus monumentos esta sola condición de la vida -social de los Mahometanos! Cuando vemos alzarse los esbeltos minaretes, -las doradas cúpulas, los rojos ó pintados baluartes, y sentimos la -inspiración de ese pueblo fanático y noble, deploramos la abyección en -que ha caído y los futuros desastres que todavía amenazan á unas gentes -que de tal modo fueron intérpretes de las más sabias escuelas de la -Grecia. - -¿Seremos todavía incapaces de reconocer con gratitud lo que la antigua -civilización española debió á esos huéspedes, que sembraron su sangre y -sus preocupaciones orientales en nuestro suelo?... El Español, tal cual -es, ese tipo que se distingue hasta cierto límite de la familia europea, -y con especialidad de las razas del Norte, representa hoy en decadencia -aquella cultura; y ni las crueles persecuciones religiosas, ni la férrea -unidad monárquica, ni las emigraciones, han podido destemplar el alma -que se inflamó con el arte, la literatura y la poesía agarena. - -No fueron los Kalifas los que por su protección hicieron del árabe el -pueblo más poeta del universo: aún no había nacido Mahoma, y ya cantaba -sus peregrinaciones, las luchas de Okhad, su vida errante y sus -querellas amorosas. Sería interminable la lista de sus poetas y -escritores. Todos recitaban versos tan sencillos como originales, -notándose en ellos una cosa muy significativa: que, aun cuando -conocieron la epopeya, el idilio, la oda de los Griegos, jamás -aprendieron ni imitaron inspiración ni sentimiento alguno, sino que -continuaron no menos entusiastas de su poesía y de sus canciones -heróicas. El _Cuento_, género recitado que en pleno siglo XIX es aún el -mejor deleite de la sociedad; que en Andalucía ha llegado á ser una -parte de la conversación, y el atavío y gracejo de cuanto se habla, el -que entretiene bajo sus tiendas á los moros de Fez, ese constituye -todavía el solaz más dulce y agradable de las escenas españolas; y tan -antigua es esta literatura de la raza pura árabe, que el Profeta, cuando -principió á divulgar el Korán, temió que los cuentos de los mercaderes -persas, entonces en boga en todo el Yemen y en los caminos de las -caravanas, hiciesen olvidar al pueblo la lectura del Libro Santo. - -Como la idea pura de la unidad de Dios es la base incontrastable de la -religión mahometana, toda la filosofía estaba basada en contemplaciones, -himnos, rezos y alabanzas. Simultáneamente se levantaba el ancho -pedestal de la doctrina aristotélica. Sectas ilustradas examinaron el -célebre _Organum_ que trasmitieron los filósofos alejandrinos, y -Alfaraví, Ibn Taphail, Algazel, Avicennes, fueron más notables filósofos -que los discípulos de Abelardo, que Amaury, David y Maimonides. Además, -que por ilustres que fueran las escuelas filosóficas establecidas en la -Edad Media, los que impulsaron el movimiento, á pesar de los estudios -teológicos, fueron esos sabios que desde Granada, Córdoba y Sevilla -derramaban nuevas ideas sobre la moral, la política, el alma, la física, -la razón. ¡Imposible parece que del suelo de Andalucía había de partir -la luz que se reflejara sobre los _Kathares_, y que con tales maestros -no quedara en nuestro país el menor vestigio de aquella filosofía -racionalista!... - -Avicebron, que vivió bajo el poder de los Abassidas, combatió la -intolerancia de los Almohades, escribiendo contra los atributos de Dios -y su semejanza con la criatura. Trabajos que en el suelo español no -volvieron á repetirse, esterilizándose por el influjo bien explotado de -la intolerancia mahometana. - -Las leyes de la metafísica conocidas por los modernos, fueron trazadas -ya por Mahoma y los pensadores Griegos; mientras los cristianos -traspirenaicos de la Edad Media realizaron la unión constante de la -escolástica y el misticismo, con lo cual había de brotar el -Renacimiento, preludiando la aparición de los grandes filósofos que han -hecho florecer la inteligencia y los intereses materiales de Inglaterra, -Francia y Alemania. - -Pero lo que sobre toda esa suma de ciencia imprime á la civilización -árabe española un formidable poder y constante progreso, envidiado por -todos los pueblos de Europa, son las ciencias de la naturaleza, las -matemáticas y la química. Bajo el reinado de Al-Mamunn midieron un grado -del meridiano en el país y llanura de Saryar, y construyeron para la -astronomía cuantos instrumentos necesitaban, tablas celestes y -planisferios, cartas geográficas y estadísticas, mucho tiempo antes que -los cristianos se ocuparan de estos trabajos. La cronología, la -navegación, la arquitectura náutica, están dotadas de tantos nombres -árabes, que nadie borrará este sello indeleble de su influencia en los -siglos venideros. Las tablas construídas en Samarcanda determinando -épocas, fijando revoluciones celestes, y abreviando los cálculos, son -otras tantas obras de su genio; y si bien en la anatomía, por una -prohibición expresa, no pudieron adelantar mucho, la medicina les debe -casi todo el conocimiento de las plantas, y la virtud de muchos agentes -minerales que la química les había revelado. Es, pues, muy lógico que el -arte, en la acepción que entre ellos tuvo esta palabra, se desarrollara -á expensas de tales conocimientos exactos, y á tal punto, que las -trazerías de almocarves no han sido hechas antes ni después con la -perfección, exactitud y espontaneidad que se ve en los almizates y -comarraxias de los edificios arábigos. En nuestros días estas -combinaciones de líneas, que dejan descubiertos polígonos y otras -figuras convergentes á centros comunes y simétricos, detienen la mano de -los mejores dibujantes, y sin un estudio hecho á conciencia no es -posible aplicarlas. - - -III - -Se ha preguntado muchas veces qué habría sucedido en el mundo, si los -Vándalos y los Alanos no hubieran sido arrojados de la Península, y dado -origen al más grande reino de piratas conocido. Seguramente los Árabes -no habrían llegado á nuestro territorio si Genserico hubiese establecido -un reino entre la Libia y la Mauritania, ó si este León de Numidia, -después de saquear á Roma, hubiese llevado sus despojos á África, y -vuelto á invadir la España. La cúpula de oro del Vaticano que arrebató, -habría servido para levantar de nuevo en nuestra patria un gran templo -al paganismo. Jamás un imperio pudo hacerse más grande y perecer en ocho -generaciones de reyes, la mitad asesinados. - -Antes de Mahoma, se ha dicho, los Árabes apenas tenían arte que -representara sus adelantos, y esta peregrina idea se ha venido -sosteniendo por los que á toda costa querían probar el indomable -barbarismo de aquellas tribus errantes. Sabido es que los desiertos que -se hallan entre el Mar Rojo y el Eufrates, á juzgar por el relato del -Profeta, eran como son hoy llanuras ligeramente interrumpidas por valles -muy poco cultivados, y esto mismo acredita que la Arabia en aquel tiempo -no se parecía á esos desabrigados mares de arena que hay en el -continente africano, sino que el país sufría el abandono propio de la -raza viajera que lo poblaba, la cual apenas se ocupaba de sembrar los -campos ni aprovechar los escasos manantiales de sus montañas. Pero, -¿cómo no habían de tener arte, á lo menos simbólico, unos pueblos que -visitaban la India, entonces más floreciente que ahora, los antiguos -imperios, Babilonia, el Egipto, la Judea, y que frecuentaron todas las -colonias griegas y romanas? Su país era la escala del Oriente; en él -refrescaban los comerciantes sus alimentos, y se proveían para continuar -las expediciones; en él dejaban sus mujeres y sus hijos; ¿cómo, pues, en -ese suelo no se levantaron los edificios propios de su vida y de sus -creencias? Los que sostienen el estado bárbaro de la raza árabe antes de -Mahoma, preguntan: ¿dónde están los monumentos ó sus ruínas? No existen -hoy después de las sangrientas vicisitudes por que ha pasado aquel país; -pero no es menos cierto que se hallan vestigios romanos, griegos y -persas, y que el Egipto reflejó allí su civilización primitiva; pues si -aquel inmenso _caravanserallo_ hospedó los mensajeros del antiguo mundo, -si en su suelo descansaban tropas numerosas de negociantes y de -soldados, ¿cómo no creer ciegamente que el arte pagano en su primera -manifestación, el que concedió tal grandeza á los antiguos Medos y -Asirios, y luego vino á modificarse en la culta Grecia, no fuera el -origen de la civilización que tuvieron los primitivos Árabes? La Kaaba -había sido ya construída en tiempo de Mahoma, los Hebreos habían hecho -sus templos muchos siglos antes y eran sus vecinos; el cristianismo se -apoderaba de los monumentos romanos, y el estilo bizantino dominaba en -toda esa región oriental. Cuando se trató de reconstruir la Kaaba, los -arquitectos que lo verificaron eran el uno griego y el otro copto, y por -demás se sabe que en aquellos tiempos los artistas no eran tan -cosmopolitas como en los presentes. El gusto persa, que se extendió á la -Siria y al Ásia Menor, sólo sirvió para abrigar en el fondo de sus -mejores obras el culto de la nueva religión. Mezquitas levantadas en la -primera época tienen todas las formas de la arquitectura griega y -egipcia, y recientes trabajos hechos en la alta India y en los pequeños -estados confines con la Persia, han principiado á darnos una luz muy -remota sobre algunas formas del arte, revelando los primeros albores de -las múltiples bóvedas de la Alhambra, y el arco excéntrico y apuntado, -que parece se inició en las construcciones de aquellos tiempos, 1.000 -años antes de la fundación del Islamismo. - -Ebn-Jhaldoun dijo, que artistas y hasta trabajadores en piedra y madera -se pidieron á Constantinopla para construir mezquitas. El Kalifa Walid, -Abd-el-Malek, para levantar una mezquita en Medina, otra en Jerusalén y -otra en Damasco, pidió al emperador Justiniano 200 obreros y albañiles; -y una de las condiciones de paz entre el Kalifa y el mismo Emperador, -fué que éste le entregaría azulejos, pavimentos de esmalte y tejas en -cierta cantidad, para la decoración de la gran mezquita de Damasco. Lo -que se ve claramente es, con cuántos retazos de antiguas obras, y con -qué diverso espíritu, se levantaban los primeros monumentos, y por qué -existe tan profunda diferencia entre los que se edificaron en los -primeros años de la egira, los que se hicieron en el Kairo mucho tiempo -después, y los que se alzaron en España en distintas épocas. - -Bajo las dinastías de los Arsacidas y Sassanidas, obró prodigios el arte -persa que contemplaron los Árabes, y en la ciudad de Madain, conquistada -por ellos, hallaron tal arsenal de ornamentos, que fueron deslumbrados -por ellos; y tal abundancia y prolijidad de detalles, que dicen había -edificios bordados como encajes, y cúpulas que se elevaban hasta las -nubes en múltiples combinaciones. No se demuestran bien las formas de -los arcos apuntados, pero aquellas relaciones fantásticas nos indican -que unas líneas no conocidas los debieron sorprender, en particular las -de los patios, que tenían grandes y dilatadas galerías de arcos, bajo -las cuales cabían ejércitos enteros, cobijados por menudos cupulines. -Tak-Kesra presenta una construcción de arcos ojivales[2] que, si no tan -aperaltados como los de las catedrales góticas, tienen la curva -primordial de su antiguo origen. Tak-Kesra se sabe que era el palacio de -Cosroes en las ruínas de Ctesiphón, y como los de Firuzabab, se -construyó en los primeros siglos del cristianismo. La forma ovóide de -estos arcos se insinuaba ya lo bastante para que naciera de ella el arco -roto, apuntado y de herradura, y puede conjeturarse su procedencia -cuando comienza á verse con signos característicos en las mezquitas de -Egipto y Túnez. Un número notable de edificios mahometanos de la primera -época se ve también coronado de almenas á manera de dientes, de las -cuales no se hallan vestigios por otra parte; pero que si nos remontamos -al tiempo de Sapor[3] y á las construcciones bramínicas, se hallará el -origen de esas cresterías que aprovechó el gótico con tanto lujo. - -Siguiendo las diversas fases que presenta el arte árabe, para deducir el -origen y formación de sus modificaciones antes que se manifestara en -España con la riqueza que descuella en los siglos XIII y siguientes, -hallamos que los más antiguos edificios están construídos con materiales -arrancados de los palacios y templos que dejó el arte persa, griego y -latino, sin olvidarse de las famosas construcciones cartaginesas que -respetaron los Vándalos; como las columnas de Córdoba, las del alcázar y -mezquita de Fez, y los capiteles degenerados de Corintio con hojas y -volutas, pero dando un alto relieve á las más finas venas de sus -acantos; los ladrillos rojos y blancos tapizando las fachadas y cortando -las dovelas de los arcos, y la multitud de bóvedas y cúpulas cuya -magnitud y esbeltez va disminuyendo á medida que nos acercamos á -Marruecos y pasamos á España, en donde se construyeron muy pocas. - -Aunque autores tan ilustrados como Batissier[4] sostienen que los Árabes -ligaban los adornos con hojas y flores, lo mismo en los últimos tiempos -que en los primeros, no hemos hallado en las obras posteriores al siglo -XII ese género de mescolanza en las rigorosas y clásicas trazerías; -antes bien, siempre hemos visto, que el purismo tan decantado de esa -ornamentación estriba exclusivamente en las combinaciones geométricas á -que se presta la línea. En los tapices persas, indianos y bizantinos, sí -hemos visto el abigarramiento que produce la hoja, la flor, el grutezco -enlazándose á las trazerías, por más que éstas se vean matizadas de los -más brillantes colores. - -De los mosáicos, azulejos ó piezas de barro esmaltadas con que cubrían -los basamentos y anditos, vemos claramente la procedencia simultánea en -todo el Oriente, trasmitida de los antiguos Persas, Medos, Asirios é -Indianos, como lo demuestran los hermosos fragmentos hallados por -Flandin bajo las ruínas de Nínive. Las inscripciones, por último, fueron -los ornatos más usados antes y después del siglo IX; con ellas dieron -una extraña originalidad á sus obras de toda clase, y las hemos visto -grabadas en los trajes, en los muebles, en las arracadas ó joyas, además -de esas fantásticas leyendas escritas en las cabeceras de las -sepulturas, de las que hay muchos ejemplos en España y África. - -Un género de ornamentación peculiar á los monumentos árabes más -modernos, donde se desarrolló de un modo pasmoso é imprimió á la -arquitectura un carácter más noble y elevado, fué la bóveda que hemos -dado en llamar estalactítica; ¿de dónde trae su origen? En ninguna parte -son tan complicadas y múltiples como en la Alhambra: no hay comparación -entre éstas y las que se insinúan débilmente en el Kairo y en la Persia -musulmana. Sin duda que han venido á través de la emigración -perfeccionándose, y que pudieron empezar por nichos con bóvedas -cruzadas, y por pequeñas gotas ahuecadas para entretener las líneas de -las cornisas en los antros monolíticos de los templos aryas, imitados -por los Persas más tarde y copiados en Egipto. - - -IV - -Fijándonos particularmente en España, nos remontaremos á los años 710 y -siguientes, cuando Muza conquistó desde Tarifa hasta Barcelona, y -aposentó sus taifas en las iglesias latinas, en los palacios episcopales -y en los recintos murados que habíamos heredado de la dominación gótica. -Zaragoza vió levantarse la primera mezquita de importancia, ó, por lo -menos, ostentó un monumento oriental antes que se alzaran los de -Córdoba, Calatayud, Sevilla, Toledo y Valencia. Realizando conquistas, -construyeron castillos y murallas flanqueadas de torres, restauraron el -magnífico puente de Córdoba y se cubrió de fuertes el litoral, -extendiendo por todo el territorio las atalayas, que fueron en su origen -el primer adelanto hacia las comunicaciones telegráficas. Tan ardientes -propagadores de la nueva ley, respetaron el culto de los cristianos y de -la multitud de sectas que se alimentaban de las disputas sinodiales y -del poderío sistemático de la Iglesia de Oriente. Los cristianos -pudieron, en suma, profesar su culto, pero no propagarlo; y sabido es -que muchos mártires inscritos en el calendario español no habrían -alcanzado la suerte de tales si se hubieran reducido á profesar el culto -cristiano, absteniéndose de ir á las puertas de las mezquitas para -predicar la falsedad de las creencias mahometanas[5]. Prohibida la -propaganda, se imposibilitó la erección de nuevos templos cristianos, -de oratorios, y el esculpir imágenes, con lo cual el arte latino, que -tan débilmente se había sostenido en la Península, quedó estacionado, y -á poco se perdió de la memoria la construcción, el ornato y sus -aplicaciones á las artes de la platería, ebanistería y bordado. - -Mientras que la raza gótica había vivido sin la religión y para la -religión, devorándose en cuestiones puramente teocráticas, olvidada de -los intereses materiales de los pueblos, y aun pudiéramos añadir de los -intereses morales, los nuevos señores del territorio, al par que eran -más profundos creyentes, no descuidaron todo aquello que podía moralizar -á los súbditos. Contra lo que se ha creído, juzgando lo que hoy son las -poblaciones mahometanas, se fijaron reglamentos de policía para calles y -plazas, se establecieron fuentes públicas y baños para los pobres, y, lo -que es más notable, Yusuf-el-Fehri hizo restablecer con grandes -dispendios los caminos militares de Córdoba, Toledo, Lisboa, Mérida, -Tarragona, etc., restaurando los puentes que se ven todavía, y abriendo -vías de comunicación que han venido sirviendo durante muchos siglos. No -aprovechó á los Visigodos tanto la grandeza de Roma como á los Árabes. -Ninguno de sus monumentos de utilidad pública fué demolido. Si los -descendientes de Tarik, victoriosos, hubieran en el primer siglo -obedecido al emir, y constituído un solo imperio al amparo de las obras -antiguas, no habrían perdido cien años antes de que los príncipes -musulmanes se reunieran para constituirse en poder único y absoluto bajo -el cetro del último de los Omniadas. Mas de cualquier modo, desde -aquella época principia una civilización que agita nuestra inteligencia -durante diez siglos, y que borra las huellas de la cultura latina. - -El pueblo dominado, viendo por una parte el esplendor del culto -cristiano reducido á edificios de madera y ladrillo, tierra y escasa -piedra, levantados bajo la influencia románica, y por otro el lujo con -que se hacían alcázares y mezquitas, alzando minaretes cuyo imponente -aspecto los embelesaba, aceptó de lleno el nuevo arte oriental con -todos sus originales atavíos. Los Mozárabes, pues, principiaron su obra, -y de tal modo cundió entre los cristianos el gusto de la imitación, que -lo vemos penetrar en Francia y llegar á Italia en los primeros años del -siglo XI[6], hasta identificarse de tal modo, que sus costumbres, su -escritura, sus vestidos eran iguales, y vivían en iguales casas, con -patios y alhamies, baños y divanes, como si no hubiera diferencia en el -origen de ambas civilizaciones. El carácter nacional principió á ser -uno, y si no hubiera venido el desmembramiento de aquel poderoso -Califato, por exceso mismo de riqueza y de bienestar, la condición de -los pueblos mozárabe, mahometano y judío, habría sido preferible á la de -los primeros reinos cristianos que se levantaron para la reconquista. -Durante tres siglos á lo menos, puede decirse que se borraron todas las -tradiciones, excepto en el pequeño rincón de Asturias y en las costas -cantábricas. - -Fundáronse desde 786 tantos castillos, _madrisas_, baños y oratorios, -tantas escuelas y hospitales, que en ningún país del mundo vióse -desarrollo tan grande en menos tiempo. El hospicio fué entonces una -institución piadosa y necesaria, pues los primeros siglos no dieron -verdadera organización pública á estas casas de socorro para los -desvalidos. En ellas entraban sin distinción los mozárabes y -mahometanos; y no fué sólo en Córdoba, sino también en Sevilla, Granada, -Valencia, etcétera, donde se crearon estos establecimientos. El Museo -Arqueológico de Madrid ha recogido un frontispicio de dibujo calado que -debía hallarse sobre la puerta del hospital de Zaragoza, y nos interesa -su estudio porque revela el estilo del siglo XI, con la particularidad -de que representa dos trazas distintas y superpuestas una á otra -diagonalmente, de manera que por los huecos ó vacíos del adorno que está -encima se ve el que hay por debajo. Las fábricas de moneda eran -numerosas, y tal fué la abundancia de metales acuñados, que hasta en el -reinado de Alfonso VIII no se usaban más que los _dirahmes_, fabricados -en la metrópoli y principales Waliatos. No se hacía por aquel tiempo -moneda más perfecta, siendo deplorable que no pudieran grabar en ella -más que signos é inscripciones de muy poco interés artístico. En Córdoba -llegaron á estudiarse las artes y ciencias con tal celo, que había -centenares de catedráticos y académicos protegidos por los emires. Nada -más admirable que el reinado de Abderrahman II: la más adelantada -civilización moderna en el terreno del progreso material, de las obras -públicas, de la paz, de la protección, puede muy bien comparársele; en -844 mandó aquel sabio emir que en sus dominios no hubiese hombre que por -falta de ocupación quedase sin recursos. Una cuarta parte de las rentas -públicas se dedicó á dar trabajo á los obreros, y los alarifes se -ocuparon todos en proyectar y edificar cuanto pudiera ejecutarse por -lujo ó por necesidad[7]. No de otro modo se concibe que el país entero, -después de mil años, esté sembrado materialmente de cimientos, bóvedas y -torreones en número tanto, como no hemos visto de la famosa Edad Media -en parte alguna. En este tiempo se construyó el encantado palacio de -Ruzafa, donde había fuentes esculpidas en jaspes con figuras de animales -y cisnes de plata; y entonces, á pesar de las prohibiciones alcoránicas, -se hicieron imitaciones de objetos naturales no inferiores á los del -arte romano y gótico de la decadencia. En las _madrisas_ se sostenía, -recibiendo una sólida educación, cierto número de alumnos pobres, y -además la escuela de la casa del emir ocupaba 500 huérfanos -instruyéndose á sus expensas. Lejos de Roma no se vió nunca tanto lujo -en las poblaciones, como entre los árabes de España. Las calles -pavimentadas de grandes piedras, jardines que refrescaban el aire en las -plazas públicas, y, lo más notable todavía, paseos margenados de árboles -que conducían á los principales alcázares[8], y en donde, según los -poetas de aquellos tiempos, «el pueblo se regocijaba». Los minaretes de -Segovia, Zaragoza, Ávila y Sevilla eran más esbeltos y elevados que los -campanarios de nuestras iglesias; y si en estas obras se prodigaban -tantos tesoros, ¿no puede sostenerse con el testimonio de los -contemporáneos, que las ciencias é industrias reproductivas daban en -aquellos tiempos más medios de vivir y aumentar la población, que los -que cuenta la España del siglo XIX? - -Los castellanos y aragoneses, en los últimos siglos, por más esfuerzos -que hicieron, no habían conseguido cultivar las artes como lo alcanzaron -sus enemigos. De tal manera en la mitad de España, hacia el Norte, se -había abandonado el espíritu trabajador, que los artistas andaluces -fueron llamados muchas veces á construir iglesias bajo el plan de las -basílicas antiguas, y se observa en la mayor parte de los monumentos -cristianos de los siglos X al XIV una mezcla agradable de árabe y -gótico; bizantino, árabe y renacimiento; gótico y árabe, con el sello -indeleble del genio oriental campeando en todos sus trazados y -composiciones. - - - - -PARTE PRIMERA - - - - -CARACTERES COMPARABLES DE DIVERSOS MONUMENTOS - - -I - -Si la literatura histórica quiere explicarse la época señalada á cada -una de las grandes revoluciones que fraccionaron la unidad mahometana -por el influjo de la fuerza de los ejércitos, ó de las ideas disolventes -que nacían en las ciudades conquistadas, espacio dilatado hallará en el -inconcebible número de crónicas y de poemas que se consagraron á relatar -las hazañas de los caudillos, las bellezas de sus obras y las querellas -de sus esclavas. Nosotros nos hemos trazado otro camino más ajustado á -la realidad y á el análisis, juzgando, no por cuentos de _Las mil y una -noches_, que han podido repetirse en Medina-al-Zahra como en el -Generalife ó en las Huertas de Said, sino por los vestigios del arte, de -la industria y de la agricultura, cuyos trabajos, insuficientes todavía, -se hallan libres de las preocupaciones y escrúpulos que interpusieron -ciertos escritores en el tiempo de nuestra decadencia. - -El período árabe en España, aunque poco alejado, reviste siempre la -forma fantástica, y por esto nos explicamos cuánto la poesía ha -oscurecido la concepción de muchas obras, que en el análisis práctico y -el estudio estético ocupaban un lugar preeminente. Véanse, si no, las -descripciones fabulosas de los antiguos alcázares de Córdoba, cuyos -vestigios son sin duda menos delicados que los que hay todavía patentes -en Sevilla y Granada: la taza de pórfido llena de azogue ó de plata -viva, como lo llamaban los Arabes; las alfombras tejidas de oro y seda -con dibujos de flores y animales, que parecían verdaderos; las perlas -regaladas por el Kalifa de Bagdad, que estaban embutidas en los -artesonados del palacio; las figuras humanas traídas por el griego -Almad, que se colocaron sobre la fuente cincelada en Siria; los arcos de -marfil y ébano, ornados de esmeraldas; y columnas de cristal de roca; y -las puertas de cobre y oro; creaciones fantásticas que no expresan menos -el lujo y esplendor de la época y la influencia avasalladora que tuvo -sobre los cristianos, que el respeto é interés que produjeron entre los -escritores cuando creían que hablaban de su propia y genuina -civilización. Siempre oiremos esos cuentos con orgullo, como los ecos de -la historia de la patria, como los acordes que vibran en el corazón -cuando nos sentamos á oir las glorias de los tiempos pasados contadas -por nuestros abuelos. - -Cuando se contempla la catedral de Córdoba y la Alhambra de Granada, -muchos se inclinan á creer aquellas maravillas; pero ¿acaso es preciso -que haya perlas en los techos, oro en las alfombras y plata en las -fuentes para que distingamos lo que existe de misterioso, de tranquilo, -de dulce, en la capilla del Kalifa de la _djama_ de Córdoba, en la sala -de Embajadores de Sevilla y en el patio de los Leones de la Alhambra? El -arte no consiste en la materia. Hoy sin brillo y sin colores, estos -edificios ¿tienen menos belleza artistica que la que expresan las -descripciones de los poemas que bordan sus murallas? No necesitamos de -la fantasía oriental para dar la importancia que se merecen estas obras -incomparables. - -El arte se desarrolló en España de una manera singular, y adquirió -formas y significado propio. Ya en el siglo XI los artistas estudiaban -el dibujo geométrico y las matemáticas en las escuelas de Córdoba, -Sevilla, Toledo y Zaragoza, tomando la práctica necesaria de la -construcción, al lado de sus maestros; y éstos habían introducido en el -antiguo estilo bizantino reminiscencias góticas y latinas que -trasformaron el gusto verdaderamente musulmán hasta tal punto, que nunca -se habían visto los tímpanos calados en formas romboidales como -principal ornamento de estas obras. Ni los Almohades ni Almoravides -introdujeron nuevos elementos de la Mauritania para adelantar las artes, -superiores á los que ya se habían desarrollado en la Península. Los -Arabes poseían un carácter original y tradiciones puras de la antigua -patria; con ellas habían invadido medio mundo y llegado á nuestras -costas: nuevas impresiones modificaron su bello ideal artístico, y ante -ellas, sin abandonar el recuerdo de aquella tradición, hicieron las -obras que engalanaron sus escritores ó poetas. Probado está por -Ebn-Said[9] que las provincias andaluzas, reunidas entonces al imperio -de Mahgreh, enviaban toda clase de artistas á Yusuf y á Yacob-el-Mausur -para construir edificios en Fez, Rabat y Mansuriah, y añadía aquel -historiador: «Es bien notorio que esta prosperidad y esplendor de -Marruecos se ha trasportado á Túnez, donde el Sultán construye palacios -y planta jardines y viñas á la manera de los Andaluces. Los alarifes -eran nacidos en estas tierras, lo mismo que los albañiles, carpinteros, -azulejeros, pintores y almadraveros[10]. Los planos fueron copiados de -los palacios andaluces, etc., etc.» De donde se deduce que no existió -nunca la influencia morisca, y que el arte vivió en España y se -desarrolló poderosamente con un gusto peculiar, rico y sin semejante por -la delicadeza del arabesco. - -Es irrecusable el testimonio de autores contemporáneos para demostrar -que el estilo denominado morisco por los artistas del Renacimiento, no -lo fué nunca y menos en los últimos tiempos de la dominación agarena, y -que esos detalles que admiramos por su riqueza y florecimiento, las -bóvedas y hornacinas de colgantes, los festones de los arcos, las -_comarraxias_ y _alicates_, fueron obras españolas más finas y delicadas -que las del Oriente. El germen nacido en la Arabia fué trasplantado -felizmente al suelo de España, en el cual desplegó esa hermosa flor cuyo -perfume se aspira durante setecientos años. - -El primer ejemplo permanente de aquel desarrollo está en la mezquita de -Córdoba, la cual revela á primera vista la fatalista inspiración que le -dió existencia. Su planta es casi la reproducción de los templos hebreos -que copiaron los ismaelitas. Interminables galerías paralelas -comunicadas por arcos superpuestos y cubiertas de oscuros artesonados, -donde brillaban algunas estrellas por el reflejo del luciente pavimento, -que recibía la luz y claridad de sus repetidas puertas; un bosque de -columnas, que á duras penas parece que sostienen los robustos pilares y -múltiples bóvedas, cuyo pavoroso conjunto exalta la mente del -mahometano, y entristece hoy las ceremonias solemnes de la religión -cristiana: es el arte antiguo que goza del espíritu de las Catacumbas; -pero que se forma en el desierto donde perdía en esbeltez lo que ganaba -en su base ó extensión, y que debía albergar á la numerosa caravana que -esperaba refrescarse en sus fuentes artificiales, y estanques labrados -en los patios sombreados con palmeras, naranjos y limoneros. No -recordemos el arte cristiano en San Pedro de Roma ni en Estrasburgo, -etc., para hacer insensatas comparaciones, porque en este caso la -_djama_ hablaría la elocuencia de la perfección simbólica. Estudiemos -los primeros pasos de un arte que se anuncia en nuestro país por tales -concepciones, y que inspira horas de recogimiento á los más escépticos ó -descreídos: ataviemos la gran mezquita con los ornamentos de brillantes -colores y oro; hagamos arder sus 113 lámparas con 20.000 luces; -llenémosla de creyentes vestidos de los más pintorescos trajes, que con -profundo orden murmuran su rezo melancólico y repetido; y llenad todavía -las naves de los patios de una multitud silenciosa; veremos si esa -hermosa mezquita del siglo VIII tendría muchas rivales, y si aun hoy no -nos trasporta su vista á los grandes acontecimientos de nuestra antigua -civilización muslímica. - -En Córdoba tenemos frente á frente las obras de dos grandes pueblos, -árabe y romano; es fácil comparar. Aunque para distinto objeto, el -puente, sus torres, las murallas, ¿son acaso más imponentes que las -líneas derechas y flanqueadas de cubos coronados de almenas, las -puertas, los reductos, el _mihrab_, y las obras todas que quedan del -arte árabe? ¿No están los despojos romanos sirviendo en la mezquita para -sostener los almizates y artesonados? Los pilares, mitad románicos y -latinos, con sus capiteles contrahechos y su decadencia manifiesta, ¿no -están denunciando otra civilización inferior á la muslímica? Mejor -labrados se hallan los capiteles imitaciones greco-romanas, hechos con -el cincel de los árabes. Quizá éstos cuando hicieron la mezquita les -habrían dado tanta corpulencia como á los del Cairo Damasco y Kufa, si -no se hubieran propuesto aprovechar las columnas románicas; pero la -influencia de estos materiales se hace sentir demasiado en la -construcción para que la pasemos desapercibida á la vista del más -antiguo de sus monumentos. - - -II - -Cuando suspendemos nuestra mente contemplando esa magnífica obra que -despierta recuerdos desconsoladores, porque queremos vivir la vida de -todos los pueblos que nos han dejado tan elocuentes testimonios del -ingenio humano, vagan siempre alrededor recuerdos de iguales obras -levantadas en lejanos países, sin que el tiempo, ni la distancia, sean -un obstáculo insuperable al estudio de comparación que en estos momentos -nos preocupa. Cuando se visita la Alhambra, las ideas históricas -permanecen encerradas en un estrecho recinto, sobre el que se alzan -alcázares, donde las escenas del harém, de las pasiones, de las -crueldades y de las envidias se habían asociado para producir un poema -simpático á las almas sensibles y á los corazones apasionados; mas -cuando llegamos por primera vez á distinguir aquellos lienzos -interminables de murallas, que apenas se pueden limitar entre el -monótono aspecto de la campiña de Córdoba, y las inflexibles líneas -horizontales de las llanuras que atraviesa el Guadalquivir, la -imaginación no está sólo en España, sino que visita con pasmosa -seducción las más lejanas tierras donde hay mezquitas almenadas como -castillos, sepulcros cubiertos de alicatadas techumbres, y palacios -pintados de franjas rojas y azules en medio de poblaciones desiertas, -silenciosas, y entre casas á manera de tumbas. - -Córdoba parece todavía una ciudad del Desierto; su aspecto nos recuerda -á Bagdad ó á Damasco; sus casas solitarias, bajas y silenciosas, parecen -los _menacires_ del Edén musulmán, y hasta sus edificios cristianos son -tristes como la soñolienta vida de sus fundadores. Parece un pueblo -arruinado por el quietismo musulmán; pero este mismo es el carácter de -las obras en la Siria, en el Yemen, cuyos ejemplares se reproducen entre -cientos de millones de creyentes y en la mitad del mundo. - -En Enna, Siracusa, Taormina, tenemos también ejemplos. Invadida la -Sicilia al fin del siglo IX por los normandos, el espíritu de -destrucción acabó muy pronto con los escasos monumentos que allí se -guardaban; pero en contacto con el Oriente, los habitantes de la isla -participaban del genio que Belisario les infundiera, menospreciando lo -poco que dejaron las pasajeras dominaciones góticas. El arte, pues, -revestía completamente líneas armoniosas y sentidas, ornamentadas por la -profusa combinación de grifos y acantos tomada á las artes cartaginesas; -y después que el primer Conde de Sicilia, hijo de Tancredo, arrojó á -Griegos y Árabes y se aprovechó de los alcázares construídos por estos -últimos, alojándose especialmente en el palacio de Ziza, fué tal el -extremo de raras modificaciones, de mezclas extravagantes, de -caprichosas abstracciones y fantásticas ideas que produjo el copioso -arsenal de objetos artísticos que allí había, que bien pudiéramos -entrar en interminable discusión comparando tan interesantes -fragmentos, á los que casi con idéntico origen se nos presentan en -Córdoba y Toledo. En Sicilia los normandos restauraron y desfiguraron -aquellos edificios, y en España se dejó ver no pocas veces la impresión -de molduras góticas sobre paramentos arábigos, y el arte ojival -alterando las curvas originales de los arcos de herradura. Ambos -ejemplos, muy semejantes en su desarrollo, y que han alterado -profundamente el carácter de las construcciones orientales, han dado -lugar á que arqueólogos franceses y alemanes, á despecho de la verdad -histórica, no hayan concedido al palacio de Ziza, ni á las viejas -mezquitas del Cairo la originalidad de los arcos quebrados, cuya forma -se insinúa suficientemente en algunos pequeños ajimeces que á manera de -claraboyas se hallaban en Italia, y aún se ven indicadas entre las -reparaciones de los edificios cordobeses. - -No tenemos la menor duda de que el primer período que levantó las -construcciones cuyos restos vemos en Toledo, Córdoba, Sevilla, etc., en -Palermo y en toda Sicilia bajo los emiratos de Hassam y Aboul Kasem, en -el estrecho palacio de la Cuba, en las mezquitas de Tulum, en Cefala y -en los alcázares sasanidas, es semejante en todas partes y lugares, -razonado y aplicado en la misma forma y estilo, con ligerísimas -variantes, demostrando que en el arte árabe español de los siglos VIII -al XII no se hallan modificaciones profundas, sino accidentales, y que -es necesario buscar el desarrollo y propia inspiración del arte árabe de -España en los últimos siglos de la dominación sarracena. - -¿Qué es, pues, el exterior de la gran mezquita de Córdoba sino una mole -interrumpida por macizos cúbicos, ni más ni menos que como las murallas -y baluartes de todo el Oriente, coronados de cresterías tan simétricas -como prolongadas? Pues no otra cosa es el aspecto también de los -castillos considerados normandos y de fundación árabe, cuyas fachadas -están aparejadas de arcos simulados sobre ventanas caladas de diversas -medidas, labores entresacadas con ladrillos vidriados, y coronamientos -de anchos frisos con caracteres karmáticos. En todos, la antigüedad del -imperio griego con modificaciones arábigas, primer período de un arte -que arraiga en diversas regiones y se acomoda á todos los temperamentos; -que sufre oscilaciones, hasta ofrecer en un mismo edificio la bóveda -ojival, los arcos adovelados, los nichos cerrados por una concha, y -otros detalles, que no podemos citar aquí sin ejemplos prácticos. Esos -resaltos de piedras especulares, que se ven en los apilastrados y en las -planchas de algunas puertas, y que se asemejan á los casetones de los -monumentos judíos, revelan algo del original hebráico; un tanto de ese -prurito de cubrir de talcos y piedras rojas, azules y verdes que vemos -en aquellas épocas de lujo desatentado, en las que preferían el brillo -deslumbrador de los vidrios y cornerinas, al agradable y simpático -ornamento de flores, hojas y frutas que reviste el arte en las épocas -posteriores. - -En la gran mezquita de Córdoba se halla la unidad bizantina, grandeza, -recuerdos del poderío islamítico de España, esplendor de los Kalifas y -profunda fe, supuesto que levantaron un templo para desafiar las -magnificencias paganas; pero habían de realizarse después tales -adelantos y tal florecimiento del arte, sin perder su grandeza, que la -gran mezquita de Occidente llegaría á olvidarse ante las grandezas de la -Alhambra. El progreso civilizador de cien waliatos independientes, el -trato caballesco con los pueblos enemigos, el cultivo de la poesía, la -traducción de las obras filosóficas alejandrinas, las púrpuras del -imperio desgarrado por esta raza invasora, no fueron bastantes á cambiar -el sentimiento artístico que debía producir el claustro, artesón y -minarete de las construcciones de los siglos XII al XV. - -Son menos escultóricos los plastones de hojas picadas y las espirales -erizadas de puntas, que adornan las enjutas de los arcos en las puertas -exteriores de la Catedral de Córdoba, que los enlazados de cintas y -letras en forma de florones geométricos, producto caleidescópico que -siempre será simpático á la vista, y que desde los antiquísimos -_mosaicos_, es un adorno que admite el culteranismo del arte lo mismo -en el gótico, que en el latino y que en el renacimiento. Creemos que es -más bárbaro el ornato compuesto de objetos de la naturaleza cuando éstos -son amanerados, recortados y simétricos en su desarrollo, que el ornato -que francamente se separa del natural, huye del mágico encanto de las -hojas rizadas ó encorvadas á capricho, y se envuelve en el laberinto -ilimitado de las lineas geométricas, enriqueciéndose con el oro y los -colores, y afinándose hasta producir una confusión á través de la cual -la imaginación cree ver cuanto sueña, y se extasía agradablemente en un -deleite imponderable. Admitimos que carecen de sentido común los dibujos -de los encajes de las telas persas, y de tantos otros como se ven en los -pergaminos antiguos, á pesar de su encanto; pero, ¿tienen más sentido -natural, más verdad, los adornos de bichas, delfines, niños alados, -mónstruos, flores y aristas ó tallos que confusamente se prodigan? ¿No -hay en el adorno de cosas de la naturaleza, en piedra ó madera, tela ó -pintura, una impropiedad que se rechaza instintivamente, á que no nos -acostumbramos sino á fuerza de uso, y es la imitación servil de objetos -que nacieron, no para la simetría, sino para la armonía, y que son por -esta razón antiestéticos, impropios de la construcción ó combinación -matemática de los duros materiales de que se forman? En el edificio, el -ornato menos lógico, quizá el más extravagante, el que ni es flor ni -hoja, ni cuerpo imitado, ni línea, ni curva determinada, pero que tiene -de todas estas cosas, y que en resumen afecta contenerlas á todas ellas, -éste es siempre el más bello ó el más fastuoso. No puede, pues, -establecerse que el ornato, al perfeccionarse en el arte árabe y hacerse -más geométrico, perdió en ello importancia y belleza, y fuera por esto -mismo menos digno de atención que esos extraños floripones y tallos -exageradamente robustos del estilo bizantino, que decoran los antiguos -monumentos árabes de Europa y Asia. - -En el conjunto de la Catedral es preciso ser fatalista como los -mahometanos para convenir en la piadosa impresión que puede producir -este templo. Un inmenso bosque de pilares rectos, dilatado en -simétricos andenes que se pierden reproduciéndose al infinito, siempre -bajo la misma forma, despierta en el alma del creyente la inflexible -voluntad que lo empuja en la vida, y el hado inexorable que le aguarda -en su paraíso. Y en el sueño tranquilo de una existencia impura y llena -de esperanzas, nada hay como ese tejido de curvas que se revuelven sobre -sí mismas, y aparecen ilusoriamente ondulando como reproducidas en las -aguas de un estanque que mueve el viento; nada como el interior de esa -mezquita para una conciencia musulmana. Pero esta majestuosa expresión -de un culto de recogimiento, que carece de la solemnidad cristiana y de -la grandeza pagana, no puede rebajar la significación de otro monumento -que se levantó más tarde en la Alhambra para el sensualismo y la -voluptuosidad, para la poesía y la gloria. En el primero, el esfuerzo -pujante de una religión que alimenta la fe y la creencia en el dominio -del universo, y en el segundo, el refinamiento inspirado por la -tolerancia que en los pueblos despiertan sus repetidos desastres y sus -civiles discordias. - -Y mientras estos dos monumentos clásicos se engalanan del lujo que tuvo -su cuna en Asia y su perfección en España, hay en Sevilla un alcázar -mutilado y otros despojos interesantes, viva imagen y reflejo del arte -que manejaron los bereberes, aprendido entre nosotros, llevado cien -veces y vuelto á importar en decadencia, fiel intérprete de unos pueblos -más groseros é infatigables, que imitaban sin sentimiento ó destruían -por vanidad. Las obras árabes de la región sevillana son una -demostración de impotencia para perfeccionar el arte; por eso -constituyen un género de constante transición ó de inestable -permanencia. Lazo que no alcanzó jamás á unir los dos extremos -mencionados. - -[Illustration: CÓRDOBA] - - - - -LA GRAN MEZQUITA DE CÓRDOBA - - -Se empezó á construir el año de 786 por disposición del Kalifa -Abd-el-Rhamán[11], el cual falleció un año después de haber empezado la -obra. Dícese que se edificó sobre las ruínas de un templo godo, el cual -á su vez había sido construído sobre las de otro consagrado á Jano. El -pensamiento de aquel monarca fué asentar la independencia de su pueblo, -tanto religiosa como política, principiando por evitar que los creyentes -hicieran la peregrinación á la Meca, y consiguiendo así que vinieran -desde las remotas tierras asiáticas en peregrinación á la suntuosa -_Djama_ del poderío occidental. El año 796 estaba ya terminada por el -sucesor de Abd-el-Rhamán. Debió costar, según los cálculos hechos por -los mismos árabes, unas trescientas mil doblas de oro. Fué la primera en -magnificencia, según ellos, pues otras se habían ya construído más -pobres en Zaragoza y Toledo, aunque en el principio de la obra no se -levantaron más que once naves, y la Capilla del Mihrab sin los -espaciosos patios que después se añadieron en tiempo de Abd-el-Rhamán -III, bajo la dirección del maestro Said-ben-Ayud, según consta de una -inscripción que se halla en ella. En tiempo de El-Haken II se ornamentó -la Quibla ó lugar de las oraciones con el mosaico de vidrio y talco; -las puertas principales fueron revestidas de la ornamentación exterior, -y el arte bizantino dió en sus filigranas cierta semejanza á las de los -ornatos griegos de hojas y flores, modificando los abigarrados adornos -semibárbaros que se ven en algunos pequeños tragaluces del exterior de -sus murallas[12]. - -[Illustration: Planta de la mezquita de Córdoba.] - -Parece cierto que en tiempos posteriores se construyeron otras ocho -naves, como se observa bien al estudiar su planta, las cuales, -ensanchando el lado de Oriente, dejaron el Mihrab fuera del centro, y la -puerta principal cerca del eje del edificio. Entonces, según opiniones -discutibles, se hizo la Capilla de los Emires, cuyo decorado, uno de los -más modernos y elegantes, principia á cambiar de rumbo enriqueciendo y -afinando los tallos de sus trazerías, no tanto como en el alcázar de -Granada, donde son más delicadas y menos parecidas á las concepciones -del estilo bizantino, sino tomando el carácter peculiar del primer -desarrollo de la civilización árabe española. Sin duda esta Capilla es -lo más moderno del edificio; existe una inmensa distancia entre su -estilo y el del santuario, de modo que supone algunos siglos de -intervalo entre ambas decoraciones[13]. - -Cuando San Fernando entró en Córdoba, se bendijo por el obispo Mesa la -mezquita, y se levantó en ella un altar provisional, hasta el año 1521 -en el que otro obispo D. Alonso Manrique, obtuvo fatalmente permiso del -emperador Carlos V, á pesar de las protestas de la población, para -levantar en el centro la capilla gótica y algún tanto mudéjar que hoy se -ve. Dícese que tres años después el mismo emperador se arrepintió de -haber otorgado aquel permiso, y eternamente se protestará del torpe -proyecto que hizo levantar esta capilla en medio de aquel fantástico -recinto, donde se siente la inspiración del arte musulmán, y se -recuerdan con respeto las profundísimas salutaciones que hacían en sus -naves dilatadas, los apasionados descendientes de Ismael. La obra de los -cristianos, por más rica y fastuosa que se presente, es siempre pálida. -El viajero se embriaga á la vista del bosque interminable de columnas y -arcos enlazados, que se desvanece como las formas ondulantes creadas por -una imaginación calenturienta. El más piadoso cristiano aparta de sus -ojos las imágenes más veneradas, y devora con la vista los ejemplares -rarísimos de aquel arte mahometano, que se perdió para siempre, -persuadido de que va á hallar todavía entre ellos las sombras de los -poderosos kalifas, que ayudaron con sus propias manos á edificar la obra -de su santo imperio. - -La planta cuadrada de esta _Djama_ recuerda también las antiguas -construcciones hebráicas, que sirvieron de tipo á los primeros muslines -en su celebrada Kaaba. Tiene la clásica pureza de aquéllos, y nada de la -influencia romana de Itálica, Mérida ó Narbona, ni vestigios del -elemento visigodo que por otras partes principiaba á renacer. - -En la restauración y ensanche que experimentó este edificio un siglo -después de su fundación, se conservó la planta primitiva, se tapiaron -entradas, y se introdujeron los esbeltos tímpanos sobre rectos linteles -que recordaban las artes greco-romanas. Llegaron hasta destruir el -primitivo alminar para reemplazarlo con otro más bello, y á colocar en -él campanas como las de las iglesias godas, para que los almuédanos -llamasen á los fieles á sus _azalas_, costumbre que no siguió mucho -tiempo por odio á los usos mozárabes. - -La extensión que ocupa es de 642 pies de Norte á Sur y 462 de Oriente á -Occidente, cercada de un muro que remata en almenas, y flanqueado de -torres con paramentos lisos, que se abren solo á numerosas puertas -exteriores y á otras interiores que comunican con el gran patio agobiado -de gruesos pilares, y de un robusto alero de repisas, semejantes á los -usados en Oriente desde los tiempos egipcios. Repetidos arcos ofrecen -por todas partes ejemplos de las más antiguas ojivas de arranques -embebidos en sus macizos cuadrados, que se apoyan sobre columnas de -diversa decoración, los cuales ostentan la esbeltez de la curvatura, y -repitiéndose se cruzan en direcciones opuestas. - -Innumerables columnas se enfilan en naves paralelas, cuyos fustes están -coronados de capiteles corintios de bárbara cinceladura, obras todas -trabajadas para otros templos; solamente un número de ellos son de mano -árabe, que intentó copiar aquéllos con más simetría y delicadeza. Las -columnas apiñadas á imitación de las mezquitas del Cairo, Damasco y -Cufa, se hallan si se quiere demasiado cerca unas de otras; sus cortas -dimensiones fueron superpuestas por diversos órdenes de arcos adovelados -para conseguir la altura de su destruído almizate. - -[Illustration: Interior de la mezquita de Córdoba.] - -Recientemente, desconchando algunas capillas y lienzos de muralla, se -han hallado adornos de estuco, los cuales son en general tan groseros y -bastos como los de los templos primitivos de la Arabia. Tienen el -carácter pérsico, primer paso de este arte, y se nota en ellos más -particularmente la diferencia de estilo, desde la _alquibla_ donde está -la cúpula agallonada de quince pies de diámetro, á la estancia llamada -de los Emires. En la primera el arte en su nacimiento, fajas y listas -tangentes á las dovelas del arco de herradura, inscripciones sin -ornamentos, minuciosos mosáicos de cristal y talco, y algunos detalles -del más rudimentario bizantino. En la de los Emires renace el gusto de -la imitación regularizando el ornato, distribuyéndolo con más gallardía -y delicadeza, principiando á separarse del natural para hacerse más -simbólico y abstracto, y adquiriendo la sencillez clásica del adorno -geométrico, que más tarde constituyó el florecimiento del arte en la -Alhambra. - -Después de la primera época, en los tiempos de Abd-el-Rhamán II, de -Mohammad, de Abdallad y otros, la mezquita se embellece en pequeños -detalles y alicatados, que decoran los preciosos y elevados _Mimbars_, -objetos que influyen en la historia artística del templo. Hasta la -demolición del primer alminar, no hay obras de importancia decorativa; y -del segundo, construído por An-nasir, nada nos queda más que el recuerdo -de que su considerable altura no tenía rival en el mundo; que se -emplearon trece meses en construirlo, y que era de piedra y mortero con -dos escaleras, dispuestas de modo que los que subían por la una no veían -á los que bajaban por la otra. Se cuenta que tenía una balaustrada antes -de llegar á la cúpula, y que terminaba en dos bolas doradas y una -plateada de tres palmos y medio de diámetro, de donde brotaban dos -lirios sosteniendo una granada de oro. En el cuerpo de su elevación -había catorce ventanas de dos y tres arcos, y los planos se hallaban -adornados con trazerías de ladrillo rojo. - -Por más fantástica que parezca toda esta obra á los autores -contemporáneos[14], está fuera de duda que los mosáicos, piedras -labradas y muchos capiteles se trajeron de Constantinopla y de África, -especialmente los esmaltados ó _sofeisafas_ que se ven en la capilla -principal: y en tiempo de Al-Haken se hizo una reforma decorativa, y se -aumentaron las naves, colocando columnas en el antiguo _Mihrab_, -forrando de bronce las puertas, laboreando con piedras de colores el -pavimento, y por fin, que el santuario se colocó de nuevo exactamente -hacia la Meca. - -[Illustration: Decoraciones de las puertas.] - -Los gruesos muros de esta mezquita conservan hoy fábrica de todos los -tiempos desde el siglo VIII, debido á sus muchas restauraciones. -Contrafuertes en figura de torres adosadas, como castillo fortificado -guarnecido de crestería correspondiente á diversos estilos, árabe, -gótico y mudéjar, cercan por el exterior la mezquita en una altura -aproximada de 9 metros 20 centímetros; y una especie de imposta cuadrada -sirve de cornisa á las sencillas paredes y de asiento á las dentadas -almenas. Sólo decoran estos fríos murallones las 21 puertas que citan -los autores árabes, no todas existentes, las cuales son una muestra -pertinente del arte más antiguo, manejado por inexperto cincel, aunque -hermanado con el bizantino más grosero. - -Son dignísimas de estudio estas portadas, porque hallamos la primera -aplicación del nicho _ajimez_ y de ventanas caladas con agramiles, de -formas que sintetizan la aplicación primera ó génesis del arte con -arabescos sin lazo de unión, ladrillos rojos y materias blancas de -sencillos alicates puestos con simetría. Las enjutas, linteles y vanos -ostentan raras hojarascas pérsicas, no vistas tan puras en ningún otro -edificio musulmán. - -Cuéntase, que había un pasadizo secreto entre el alcázar de los reyes -moros y la mezquita. Este pasadizo, cuyas puertas se suponen dispuestas -de modo que cada una de ellas pudiera defenderse separadamente, se -dirigía á la Mahsurah, recinto reservado é inmediato al muro de la -mezquita, el cual formaba por sí solo la habitación del califa cuando -acudía á las ceremonias. Esta construcción era rectangular, y cubierta -por tres bóvedas preciosamente adornadas. La estancia no se conserva, y -sería uno de los lugares más encantadores de este templo, con todo el -juego de decoración oriental de la mayor pureza. - -En esta elegante mezquita es donde debemos estudiar los innumerables -recursos del arte árabe, que tomó crecimiento en España cuando el estilo -bizantino por sí solo ornaba con sus caprichosas lacerías las formas -atrevidas de los arcos cruzados de las hornacinas y de las claraboyas, -combinadas en esbelta distribución. Obsérvese el del santuario, con -cuatro preciosas columnitas y sus capiteles admirablemente esculpidos; -el trazado por arista de las curvas adoveladas, revelando el origen de -aquella trasformación que oriunda de Persia se modificaba en Egipto, y -se levantaba en nuestra Península con rasgos positivos de su remota -ascendencia. En las impostas de este arco se lee, después de la -salutación de costumbre, «que el Pontífice príncipe de los creyentes -Al-Mostanser Billar Abdall Al-Haken mandó al jefe de la cámara Giafar -ben Abd-el Rhamán añadir estas dos columnas, etc., y que esta obra se -concluyó en el año 965»; de lo que se deduce que en el antiguo _Mihrab_ -sólo había dos, y que en la restauración del templo se añadieron las -otras. - -El interior de todo el monumento se divide en 19 naves, elevadas unos 30 -pies, y siete más que se alzaban para el caballete de la brillante -cubierta de tejas de colores con que terminaban[15]. Se cruzan á éstas -35 naves, cuya anchura varía de modo, que produce diferencias en las -alturas de los arcos. Como las columnas son de desproporcionadas -dimensiones, sufren los arcos y pilares muchas diversas medidas é -irregularidades, que no podríamos admitir en las clásicas construcciones -romanas. Los fustes también cortos, crearon la necesidad de superponer -arcos en busca de más altura, cuyo sistema fué seguido en otras partes -sin este motivo, á pesar de la opinión de Girault de Prangey. Eran las -columnas 1.419, según autores antiguos, pero hoy, difíciles de contar, -exceden muy poco de 850. Su labra fué hecha sobre diversidad de jaspes, -procedentes de Cabra, Sierra-Morena, Loja, Cádiz, Elvira y quizá de -tierras lejanas, pues procedentes de Italia hay muchos en la región -andaluza, semejantes á las de esta mezquita, cuyos orígenes parecen -remontarse á los tiempos románicos ó visigodos. Lo mismo puede decirse -del estilo de los capiteles, variado á lo sumo, casi todos de decadencia -latina, impropios del paraje que ocupan, toscos unos, delicados otros, y -casi siempre dignos de los tiempos anteriores. - -[Illustration: Capitel (primera época).] - -Cubrían estas naves almizates de alfardas de pino pintadas de rojo, -negro y blanco; canecillos donde descansaba otra serie de _alfargias_ -cerradas con planos pintados de labores bizantinas, y el todo un -colgadizo que resistía el peso de la teja vidriada y anchas canales de -plomo para conducir las aguas á los vertederos exteriores. - -Pueden hoy verse los fragmentos de estas obras, y debemos añadir que por -más _alerce_ que se suponga, ni esta madera se conoce con el distintivo -que le dieron los historiadores, ni hubo otras clases empleadas en -construcción, que el pino, el peralejo y nogal, que hoy testificamos en -los monumentos musulmanes de España. - -El pavimento antiguo no existe, y podemos sospechar que no fué de -mármoles, porque algunos restos se encontrarían; ni de mosáicos, porque -esta industria no se había abaratado aún para emplearla en todas partes, -como algunos siglos después. Debió ser, según los hallados en Iliberis, -de ladrillos cortados y azulejos de un solo color, alternando en fajas -para formar _alicates_ y _comarraxias_. Sabido es que carecían las -columnas de basas. - -Detrás del coro moderno se ha descubierto una pared vestida con -decoraciones de rombos, á manera de los tímpanos del patio de los -Arrayanes de la Alhambra, en cuyas hojas y ornatos germina la forma -espiral que se manifestó más tarde en aquel monumento. Nótese un arco en -cuyo frontal hay escudos con tres fajas y banda tirada por dos cabezas -simbólicas, y uno con un puente y torres defensivas. Estas labores, que -podemos llamar de estilo granadino, se repiten en otros dos arcos del -interior, y están en relación con las de la capilla de Villaviciosa. - -Pero volviendo á las primitivas obras de este templo, debemos fijarnos -especialmente en lo más sublime, que es la Kaaba ó altar santo, donde se -veneraba el libro del Profeta. Es de tres capillas admirables y más -todavía la del centro: mármoles labrados de fantasías bizantinas, -mosáicos de cristales y colores, talcos de oro, hermoso arco central de -forma igual á los de las puertas exteriores, takas sin arco como -aquéllas, inscripciones cúficas en mármol sobre fondo azul, arcos -decorativos y sobre ellos una serie de hornacinas en los ángulos, que, -dividiendo la estancia en ocho lados, salen de ellos conchas y pechinas -para cruzarse en una estrella singular, donde brillan los mismos -mosáicos de cristal y comarrajias persas de su frente. Riquísima y -elegante decoración, que no ha sido jamás imitada. - -¡Admirable estructura que no se ha movido en once siglos de existencia! -Las dos capillas laterales no son, en verdad, menos hermosas, aunque -menos ricas, y sus techumbres de bóvedas cruzadas, son bellas y -sorprendentes como las más bellas del mundo. - -[Illustration: El centro de la Mezquita.] - -Por la del centro se entra á la _quibla_ santa, forma octogonal también, -con ornatos de mármoles y estucos, arcos lobulados fingidos, y una -hermosa techumbre figura de concha que corona la estancia. - -No hemos citado las dimensiones de esta encantadora estructura, porque -ni son excesivas, ni el tamaño hace lo bello. - -Sabido es que la construcción de tan preciosas techumbres es puramente -colgada del almizate con listones de madera, como lo están las -estalactitas de la Alhambra, y que en el arte arábigo hay una -decoración que reviste el esqueleto de la obra, afectando á veces formas -independientes de éste, y motivos de suspensión no ajustados á la lógica -de las ciencias constructivas. - -[Illustration: Adorno bizantino.] - -Dentro del santuario se custodiaba[16] el reclinatorio ó _Mimbar_ de -maderas preciosas, ébanos, zándalo é incrustaciones de nácar y marfil, -que se conservó mucho tiempo después de la conquista, y que según los -cronistas, era una especie de carro de cuatro ruedas con siete gradas, -el cual había costado 35.705 dinares, y en él se depositaba una copia -del Korán escrita por Othmán y manchada con su propia sangre. Este libro -era tan voluminoso, que apenas podían moverlo dos hombres. Al lado de -este santuario había otras estancias donde se encerraban los objetos -sagrados del culto, y se alojaban los sacerdotes. - -No sabemos á punto cierto donde estaba la otra Mahsurah antigua á que se -referían los árabes; pues aunque se supone que pudiera ser la Capilla de -Villaviciosa, donde hay un aposento subterráneo, todas estas son -inducciones que se han controvertido con poco éxito. - -Vamos á fijar nuestra opinión: Hay indudablemente en las mezquitas de -los emires un lugar predilecto donde se coloca el sultán y los doctores -de la ley, con el séquito de sherifes y soldados, en las grandes -ceremonias. - -Así se ve en las mezquitas de Elazhar, Amrú, Teherán, Damasco y -Constantinopla, una tribuna admirablemente decorada cerca de otra donde -se dirige el rezo y cánticos, la cual se sitúa al frente de la -_Quiblah_, como los ábsides de nuestras catedrales; y este es el destino -que podría tener esta capilla, levantado su pavimento hasta una ó dos -gradas sobre el de la mezquita. Aquí hay tres naves principales y -céntricas, hoy interrumpidas por el coro, y si se descubriese la moderna -decoracion de las dos inmediatas á la que nos ocupa, podríamos hallar -muy rica y semejante ornamentación á ésta, demostrándonos que las tres -naves céntricas mejor decoradas constituían el centro del templo -dedicado á los emires y doctores. Luego la capilla de Villaviciosa sería -extremo de una de las tres naves citadas, frente á los sagrados nichos. - -Con efecto, pudo también decorarse este sitio dos siglos después de -hecha la mezquita, y por eso se nota un adelanto del arte decorativo, -aunque la bóveda obedezca al estilo de las del Mihrab; lo cual se -explica perfectamente: porque ya hemos dicho que en este primer -desarrollo el arte alcanzó una manifestación rica y esplendente, que -llegó á Granada cinco siglos después, y que en Sevilla no consiguió -progreso alguno, antes bien, atraso y extravíos en imitaciones -románicas. Por esta razón, la citada capilla se parece á muchas de -estilo granadino; y sus enjutas, alizeres, y hornacinas grabadas en rica -filigrana de tallos y palmas, son muy semejantes y quizá más hermosas -que las de la Torre de Comareh de Granada. Cualquiera nota la diferencia -de esta Mahsurah con las puertas exteriores de la mezquita[17]. - -Trasladándose al patio donde en lo antiguo había establecidas anchas -fuentes para las abluciones, cuya agua se extraía de la gran cisterna -que se extiende bajo un extenso jardín poblado de naranjos, se ven arcos -de diversos tiempos, pilares y columnas cambiados, inscripciones -arrancadas de su sitio, molduras góticas y mudejares, puertas hoy -cerradas que se abrían siempre en las ceremonias mahometanas, otras más -grandes al exterior que ha modificado la piedad religiosa de los siglos -posteriores, restos romanos y fustes de respetables edades que supo -conservar la dominación agarena, y por último, desde este espacioso -átrio se descubrían millares de luces que ardían en lámparas, faroles y -candelabros de bronce y plata con pintados trasparentes, dentro de las -naves del templo, cuyas arañas deslumbraban y enardecían la piedad -fanática de la raza dominante. De este mismo patio se cuenta, que -Almanzor, queriendo ensanchar el templo y derribar casas con intención -de indemnizarlas generosamente, se halló con la negativa de la dueña de -una casita que había en él, la cual tenía una hermosa palmera, y que -para entregarla exigía le dieran otra casa con una palmera igual; el -califa mandó entonces que se le buscase lo que quería, aunque hubiese -que pagar por ello un millar de dinares[18]. - -Recomendamos el estudio de la planta de la gran mezquita, porque en él -se notan, haciendo abstracción de las obras cristianas, los tres -períodos de su engrandecimiento. El de Almanzor está en el lado de -Oriente, ocupando ocho naves que no guardan completa relación con las -once primitivas; lo cual se observa también en los perfiles de los -pilares que asientan sobre las columnas, en el trozo de los arcos, en -las columnitas apilastradas, en el cincelado de los capiteles y otras -obras decorativas. Las dimensiones del rectángulo mandado completar por -Almanzor se encerraban en cuatro gruesos muros almenados, fortalecidos -con torres albarranas, cuya mayor parte se conservan; pues que no todas -las que fueron construídas en sus diferentes costados se sostuvieron -constantemente. Las puertas, diez y seis, dos á Oriente, dos á Poniente, -dos á Norte y diez al edificio cubierto. Las interiores, veintiuna, sin -contar las pequeñas ó pasadizos de poca importancia. Obsérvese cuán -prodigada está aquí la puerta rectangular, aunque sobremontada del arco -de herradura, y cómo se distingue este primer período del arte árabe -español. - -[Illustration: Puerta del Perdón, en Córdoba.] - -La capilla, magníficamente ornamentada, de Villaviciosa, hermoso -ejemplar del arte muslímico, es verdaderamente sublime en esta gran -mezquita. Su lujo es lo que ha hecho presumir que fuera el lugar -reservado al Kalifa y al gran sacerdote, por más que se pueda suponer -destinada al pregón ó alicama de los almuédanos. En la Alaksa de -Jerusalén y en Santa Sofía, hay una capilla así dispuesta para los -cantores; y en otras del Cairo, para las discusiones teológicas. Parece -que, según los relatos antiguos, había otra capilla al lado opuesto de -ésta, que se llamaba de la Limosna, y fué destruída en tiempo de D. -Íñigo Manrique. Dice Al-Makkari, que su puerta estaba por el lado de -Occidente, y aún hoy se cree verla indicada todavía por dentro y fuera -de los muros de la mezquita. Créese también, que supuesto son iguales -las puertas todas, la que se cita de la Cámara de la Limosna, es hoy la -que hay tapiada al lado del postigo de San Miguel, y la capilla la -estancia donde se custodian el archivo y libros de coro. De cualquier -modo que sea, nótase tan marcada diferencia en el ornato de las tres -capillas citadas, que bien puede asegurarse había entre ellas períodos -de dos ó tres generaciones. Desde el puro estilo persa al bizantino del -Mihrab, y en los restos de la que hemos supuesto al lado de Occidente -hay un progreso marcado del arte árabe, en los tres primeros siglos de -aquella dominación. Hasta el siglo X no se ven las intimas relaciones de -andaluces y africanos, en cuya época pudo tomar el estilo cierta -analogía con el sentimiento de las razas occidentales. Después de esta -fecha parece como que no hay huellas sensibles de cultura árabe en la -Catedral, y que es preciso ir á buscarla en los demás edificios de -Córdoba, que tan escasos son, pues que en muy cerca de seis siglos de -influencia cristiana, pocos monumentos de tercer orden han podido -subsistir. - -Recordamos la gran abominación, como llamaban los musulmanes á la -entrega que hizo Ben Sagiah al rey D. Alfonso de la ciudad de Córdoba en -1146. Los cristianos penetraron en la mezquita, ataron sus caballos á -las columnas del templo, y deshojaron el Korán labrado que aquí se -guardaba de los tiempos de Almanzor. Sin la venida, después, de los -Almohades, ¿qué hubiera sido de esta grande obra? - -Concluiremos con algunos datos curiosos sobre el uso de las mezquitas, -tomados del libro _Misión historial de Marruecos_. - -«No tienen en ellas más camarines y adornos que lámparas de azófar, -latón y vidrio, que arden de noche, cuando se abren las puertas á la -oración. En la pared de Oriente pintan algún adorno para que los -creyentes se dirijan en sus azalas hacia este lado. Y tienen también un -púlpito sobre ruedas para conducirlo al sitio donde el _talbi_ les -quiere predicar. Los patios de todas las mezquitas están enlosados con -finos azulejos, por donde corren cristalinas aguas, que derraman á unos -aposentos primorosos que son los lavatorios del pueblo, para los que no -se han lavado en sus casas, pues nadie entra en el templo sin estar -enteramente limpio. Tampoco puede nadie entrar calzado, dejándose los -zapatos en el pórtico, ó en los mismos lavatorios, pues es sabido que si -no se dejan vigilados se los llevan siempre los cautivos. La veneración -á los templos es tan grande, que no permiten en su vecindad casas -escandalosas, hosterías ni posadas, prohibiendo á los judíos que pasen -calzados por delante de ellos. - -En algunas mezquitas no entran las mujeres, porque son incircuncisas, y -solo la sultana tiene su oratorio ó _Mozala_, donde reza en nombre de -todas las mujeres. - -Los almuédanos dicen estas palabras cuando suben á los minaretes, cuatro -veces en siete tiempos. La primera, á media noche: «Dios es grande; -rezar es mejor que dormir». La segunda, á las dos de la mañana, la -misma. A las tres ó las cuatro dan la voz que llaman _del Farol_, porque -ponen uno en la punta de un asta que quitan á esta hora, diciendo: «Ya -quiere amanecer, alabemos á Dios». La cuarta voz es á las doce ó zenit, -tremolando una bandera blanca que recogen á la una y á la voz de «Dios -es grande». El viernes, día de fiesta, ponen desde el amanecer bandera -azul, hasta las diez y media del día que ponen la blanca. - -La quinta voz á las cuatro de la tarde, anunciando que es hora de dar de -mano á todos los trabajos. En invierno es á las tres. La sexta voz -mencionada la dan al aparecer la primera estrella de la noche, y la -sétima voz á las nueve en el verano, que es la queda que nosotros -conocemos. Se sirven del reloj de arena. - -»Las vísperas de los días festivos cantan los almuédanos en la torre, -con música no desagradable, durante una hora. - -»Los lavatorios tan precisos para ir á la oración de la mezquita se -hacen con tres objetos: El primero, después de las precisas necesidades -que pide la naturaleza humana. El segundo, de los cinco sentidos -corporales, bañándose los pies, las manos, las narices, los oídos y la -cabeza. El tercero, es de todo el cuerpo, peinándose al mismo tiempo, lo -cual se hace en los baños públicos, yendo los hombres por la mañana y -las mujeres por la tarde. Nadie puede hacer la Zalah sin estos -lavados». - - - - -FUNDACIÓN DE LA DJAMA - -SEGÚN LOS ÁRABES - - -La leyenda que trata de la fundación de esta mezquita, cuenta, que -Abd-el-Rhamán I se levantó un día al amanecer, y mandó á su eunuco -Mansur que convocase á los jeques á consejo. Reunidos éstos, les -manifestó su propósito de construir la gran mezquita de Occidente. Los -autores árabes ponen en su boca un largo discurso que demuestra el -estado de lucha entre las dos grandes iglesias entonces rivales. De sus -mejores párrafos insertamos los que siguen: - -«...El cristiano idólatra dice: Europa es la reina, Asia su sirviente. -El fiel musulmán exclama: del Oriente sale la luz. Algufía duerme en las -tinieblas. - -»La Iglesia y el Islám se miran frente á frente como el león y el -tigre... En las montañas de Alfranc deja el tigre cauteloso la presa -para la vuelta: en la ciudad de Constantino devoran las hogueras los -monasterios, los monges y los ídolos, y á los golpes del Castillo -isáurico se va desmoronando Santa Sofía. - -»Los bárbaros de las regiones del hielo se estremecen de placer en sus -pellizas, esperando que un pontífice romano ponga en la diestra de -Carlo-Magno el globo de Constantino; pero las hermosas hijas del Yemen -celebran con zambras y cantares en sus almeas las victorias de los hijos -de Ismael, que por la virtud del Korán se abren las puertas del Oriente -y del Occidente. - -«.......... Cantaron las vírgenes y los ancianos del Hedjaz: no hay más -Dios que Dios, ¡Mahoma es su profeta! Poderosa es la raza Coreixi: Dios -clemente ha vinculado en ella el precioso collar de Cosrroes, y las -veinticinco coronas de los reyes de Iberia». - -Luego describe las grandezas de la tierra que dominaban, y el poder que -ejercían sobre los reyes de Alfranc, y añade: - -«No entregará Dios el mundo á los que se embriagan predicando penitencia -y se enriquecen ensalzando la pobreza, y se dan al libertinaje -recomendando la castidad... - -«Para ellos los monasterios pobres y sombríos, para nosotros los -verjeles, el harém, los baños y las aljamas; aljamas revestidas en su -interior de bruñidos jaspes y esplendorosos estucos, construídas de -jacintos rojos y cercadas de lámparas inextinguibles. - -«Para ellos claustros lóbregos y silenciosos, para nosotros cristalinas -fuentes y verdes arrayanes; para ellos las privaciones de la vida triste -del castillo, para nosotros la existencia risueña y tranquila de la -academia; para ellos la intolerancia y tiranía, para nosotros la -monarquía clemente y paternal; para ellos la ignorancia del pueblo, para -nosotros la instrucción pública y gratuíta; para ellos los yermos, el -celibato, el martirologio, para nosotros la fertilidad, el amor, la -hermandad, las comodidades y deleites... - -«Gran contienda se inaugura entre la barbarie y la cultura, entre las -sombras y la luz, entre cristianos y muslimes; preparado está el mundo y -dispuesto para grandes cosas, como el hierro que sale de la fragua -enrojecido y solo espera la nueva forma que va á tomar sobre el yunque». - -Luego anuncia la lucha de francos y árabes, los primeros contra los -bárbaros de las regiones heladas, y del árabe contra las tribus del -Ganges y del Indo; «un esfuerzo más, dice, y la majestuosa Bagdad se -humillará ante la reina del andaluz; alcemos á Alá una aljama solo -comparable á la Santa Casa de Jerusalem. - -«Levantemos la Kaaba del Occidente en el solar mismo de un templo -cristiano que tengamos que derruir, para que caiga la Cruz entre -escombros y descuelle el Islám radiante. - -«Sea su planta parecida á la de las basílicas del Crucificado, para que -la Casa de Dios oprima la casa de los ídolos; átrio, pórtico, naves y -santuario, todo en un recinto de cuatro ángulos y cuatro lados como la -Santa Casa de la Meca». - -Enumera á seguida las bellezas que tendrá la mezquita, describe la -cisterna del patio, los naranjos que han de sombrear las fuentes para -las abluciones, las once puertas, y las once naves, con una más ancha en -el centro para adorar la quibla ó santuario; las columnas de mármoles -variados formadas á manera de hueste belicosa, los arcos como banderas -henchidas por el viento de la fortuna; los techos de alerce -incorruptible... - -De tal manera habló Abd-el-Rhamán, que contagiados los jeques con sus -palabras proféticas, á la vista de las verdades históricas que expuso el -Kalifa, acordaron levantar el templo. El Katib recibió las órdenes, y -fué comisionado para tratar con el Obispo y el Conde cristiano la compra -del templo que se había de destruir para levantar la mezquita; éstos se -negaron á venderlo, puesto que la basílica servía para el culto árabe y -cristiano al mismo tiempo, con arreglo al precepto de Omar, que mandaba -dividir con los cristianos las iglesias de las ciudades conquistadas. Al -fin, según refiere Al-Makkari, los cristianos se avinieron á vender la -iglesia, con tal que se les permitiera edificar otra á los tres santos -mártires Fausto, Faunario y Marcial, y recibieron en dinares de oro el -precio convenido. Desalojaron, pues, pacíficamente la iglesia, -llevándose en procesión las imágenes y objetos de culto, y promovió el -Kalifa inmediatamente la obra, valiéndose de materiales romanos y -góticos de dentro y fuera de Córdoba, que hizo traer á toda costa. Por -más que apresuró los trabajos, no pudo ver terminada la techumbre del -edificio, á pesar del empeño que tomó en celebrar con gran solemnidad su -grande obra. Durante dos años visitó constantemente á los trabajadores; -concertaba los planes con los alarifes, se entretenía por su propia -mano en diseñar parte de la ornamentación, y en este trabajo, que hacía -sin desatender el gobierno y grandeza de sus Estados, le sorprendió la -muerte con profundo sentimiento de todo el pueblo. Muerto Abd-el-Rhamán, -siguió Hixem, su hijo, la obra de la mezquita hasta su conclusión en la -época de las más grandes victorias para los árabes de España[19]. - - - - -LA MEZQUITA CONVERTIDA EN CATEDRAL - - -Después de la conquista cristiana se consagró este templo al Misterio de -la Asunción por el obispo de Osma, D. Juan. Algunos años después el -primado de Toledo había constituído el Cabildo en él por traslación de -la basílica mozárabe ya citada. La formal erección no se hizo hasta -fines de 1238, y en los primeros años no se construyó para el culto -cristiano ninguna capilla de grande importancia. Fué dotado con rentas -de décimas y almojarifazgos, y las fincas se dividieron en dos partes -iguales: una para el obispo y otra para el Cabildo. - -La capilla mayor fué obra del rey Sabio en su mayor parte, y el Sagrario -era entonces una capilla. D. Alfonso construyó la de San Clemente, y tal -riqueza comenzó á desplegarse en estas obras, que no titubeamos en -asegurar fuera alimentada por las adquisiciones de fincas conseguidas -por el Cabildo en tierras de moros, á medida que se les iban tomando por -conquista. - -En poder de cristianos, siguieron los árabes labrando las paredes de la -Catedral, según concesión hecha por los reyes, y hasta se obligó á -muchos de los que ejercían las profesiones útiles para las obras á que -prestaran sus peonadas, lo cual hicieron hasta esculpir los ornamentos -góticos, según se ve en la forma de las cinceladuras sobre la piedra y -yeso de la obra moderna. Cuéntase que los emperadores moros -construyeron la gran mezquita ayudados de prisioneros y cautivos; que -Almanzor trajo desde Santiago á Córdoba en hombros de cristianos, las -campanas de aquella antigua iglesia; pero que luego San Fernando las -hizo restituir en hombros de moros. Es lo cierto, que confundidos por -los mismos trajes y usos, judíos, cristianos y mudejares, en Córdoba -después de la conquista, hubo tales odios que se robaban mutuamente los -hijos, y obligaron á los obispos á tomar disposiciones contra unos y -otros, forzándoles á trabajar en los templos cristianos; razón por la -cual los edificios árabes de Córdoba han conservado mucha de su -originaria belleza después de ocho siglos. - -De todos los vasallos sujetos á la dominación cristiana, los mudejares -fueron los verdaderamente libres, pues los otros muslimes estaban -obligados eternamente á las condiciones que en cada caso imponían los -conquistadores. Ellos crearon ese estilo mitad cristiano, mitad -islamítico, que con tanta perfección vemos desarrollarse en España desde -el siglo XIII en adelante. Hasta la conquista de Granada, los mudejares -de Córdoba se ocuparon de los trabajos de conservación de la Catedral, y -ayudaron á los maestros cristianos en hacer otras obras de menos -importancia. - -En la Capilla Real se nota la diferencia que ofrece el estilo sarraceno -del siglo XIV, construído bajo la inspiración cristiana, y el mismo bajo -la dominación totalmente agarena. Prescindiendo de los escudos y armas -castellanas que hay en ellas á cambio de la decoración primitiva, se -observa la semejanza que existe entre el gusto de la restauración y el -que se manifiesta en el actual Alcázar sevillano, ambos construídos bajo -las mismas condiciones, debiendo por consiguiente fijarse aquí aquella -época puramente _mudéjar_ que en Córdoba aparece dos siglos antes de la -construcción del crucero ó gran capilla del centro, cuya obra acabó de -trastornar su antiguo aspecto. - -La puerta principal, restaurada en 1377, llamada del Perdón, es otro -ejemplo de la mezcla de dos estilos tan profundamente diversos, que -jamás podrán armonizarse: el romano y el árabe. Entre éste y el gótico -existen, como hemos visto, puntos de contacto; pero entre aquéllos la -unión es imposible. Así se demuestra en estas y otras portadas, donde se -nota una gran verdad, y es que las causas que influyeron para crear en -Bizancio un arte especial, no fueron bastantes, seis siglos después, -para formar en España un estilo que se difundiera como aquél por efecto -de un cosmopolitismo prodigioso, que no podía repetirse después de la -reconquista. - -La capilla de San Bartolomé se construyó hacia 1280. Siguieron otras -menos importantes todavía hasta concluir el siglo XIII, las cuales se -dedicaban, por regla general, á depositar los restos de los capitanes -que sucumbían en las llanuras cordobesas luchando con los caballeros -granadinos. También el caudillo Ozmín llevó más de un héroe á las -sombrías capillas de esta Catedral. - -En la de la Encarnación, de 1365; la del Espíritu Santo, de 1369, que -tomó luego el título de San Lorenzo, y en las de San Ildefonso, San -Pedro y San Agustín fundadas en 1384, no existe combinación de géneros; -hay sí un arco árabe de más delicada ejecución que vuelve á recordar la -primitiva arquitectura del templo. La de San Antonio Abad, de 1385, -fundada por el Señor de Aguilar, hermano de Gonzalo de Córdoba; la -capilla de la Cena, de 1393, para Fernan Núñez; la de Santa Úrsula, de -1398; la de San Acacio, de 1400; y la de San Antonio de Padua, terminan -las obras del siglo XIV. - -Son obras más modernas la de San Ambrosio, la de la Santa Cruz, en 1517, -hecha donde se hallaba la antigua Puerta de Jerusalem, primera del muro -de Levante, y otras de 1401 al 1491; además de las puertas gótico-árabes -y de algunos fragmentos de repisas exteriores. - -En 1523 tuvo principio esa obra central que ha levantado las techumbres -moriscas, y trastornado el carácter sombrío y fatalista de la mezquita. -No faltó en aquel tiempo quien se opusiera á esta profanación del arte, -y no fué por cierto el Cabildo sino la Ciudad que requirió á aquél por -medio de escribano, hasta lograr suspender la obra; pero Carlos V la -hizo continuar. No se había podido terminar en 1584; ¡tal era el estado -de miseria que alcanzaba el país en aquellos heróicos tiempos de -nuestras empresas en Alemania!; una pequeña parte del colosal edificio -de los sarracenos, levantado en poco más de veinte años, no podía -construirse bajo la dominación cristiana en los más prósperos tiempos de -su grandeza. - -En 1593 se principió la torre actual según el género entonces en boga, y -se hizo sobre los cimientos del alminar árabe, ruinoso en aquella época. - -En 1600 se acabó el Crucero ojival moderno, no sin obstáculos para -equilibrar los machones que se alzaron para las nuevas bóvedas, tardando -siete años en la decoración interior, y hasta 1607 no se celebró en el -altar mayor la primera misa. El estilo de esta nueva iglesia, embutida -en el centro de la antigua, participa de la decadencia del arte. Se ven -en ella el gótico, el árabe y hasta el plateresco, abigarrando -informemente las elegantes formas del estilo ojival: la cúpula, -hornacinas y embovedados recamados de encuadros, casetones, baretas y -follaje, copioso arsenal de medios decorativos. El trascoro es de un -gusto más serio. El discípulo de Juan de Herrera lo dotó de un -greco-romano, y contribuyó como los demás artífices á rebajar el -prestigio de las trazerías bizantinas. - -El techo que se conserva en las estrechas naves de la antigua mezquita -es hoy de bóvedas, las cuales en 1713 principiaron á ocupar el lugar del -hermoso artesonado de almizates de maderas oloríficas, compuesto de los -_alfarges_ pintados y dorados que había en todos los templos -mahometanos. - -El retablo, los púlpitos de Verdiguier, la sillería del coro hecha por -Cornejo, mitad del siglo XVIII; la espaciosa escalinata del presbiterio, -con mármoles de Italia; los bronces y adornos de plata, lámparas, etc., -son dignos de apreciarse por la riqueza y lucidez del trabajo empleado, -aunque no siempre por el gusto churrigueresco que los inspiró. - -La puerta de las Palmas, arquitectura del Emperador sobre trazería -sarracena; la capilla de San José y Santa Ursula, la de la Resurección, -antes de 1569; la de la Asunción en 1554, la de los Obispos, de 1568, -tapando una puerta árabe, y cuya capilla se aderezó en 1569 para reunir -en ella las Cortes del reino que entonces no excedían de diez y ocho ó -veinte procuradores; el palacio del obispo, arreglado para recibir al -rey Felipe II; y el pasadizo que se conservaba entre el palacio de los -Sultanes (que pudo ser el de los Obispos) y la mezquita, para el paso -oculto de los Kalifas, son reconstrucciones de poca valía; pero que -debemos mirar como la historia decadente del templo. - -Lo mismo diremos de las de la Concepción y las Angustias, del siglo XVI, -y la del Rosario, más moderna, muy cerca de la cual hay una columna -árabe en cuyo fuste está mal grabada la imagen de J.C., que se dice -labró con las uñas un cautivo cristiano que ataron á él los árabes, cosa -que nos parece inverosímil. - -Después la capilla de la Natividad, de 1673; la de la Concepción, de -1679, conjunto extraño y rico, nada agradable á la vista; la de Santa -Teresa, sacristía mayor donde se ven las alhajas y cruz antigua cuajada -de crestería, hecha por Enrique de Arfe, y por último, la de la -Magdalena, la mayor de la Catedral antigua, y otros detalles renovados -continuamente sin arte ni concierto, según el diverso género que se -usaba en cada época. - -Posteriormente al año 1614 se hicieron otras que son dignas de mención -por algunos objetos que contienen, ya de pintura ya de escultura, -debidos á los artistas andaluces más conocidos, contando en ellas la de -San Pablo, San Eulogio y la de las Ánimas, donde se halla sepultado -Garcilaso de la Vega; y los dos cuadros de las de San Andrés y San -Esteban pintados por Carducho y Zambrano. - - - - -MEDINA AZAHRA - - -Sulimán[20] prendió fuego á los palacios de Azahra en el año de 1010 y -destruyó esta población abandonada, cuyos habitantes se habían refugiado -en los pueblos comarcanos; por consiguiente, aunque quisiéramos recordar -aquí una de las más encantadoras obras creadas por el genio de la -civilización agarena, tendríamos que contentarnos con lo que -infundadamente describen las crónicas del tiempo de D. Alfonso VI, -cuando refieren, que habiendo pedido este monarca la deliciosa -residencia de Azahra para doña Constanza, el Kalifa, indignado, mató al -mensajero, dando ocasión á aquella guerra vengadora que introdujo en -España á los almoravides para sostener el poderío de Occidente. -Escasísimos documentos proporcionan las referencias históricas para -averiguar las bellezas artísticas de este sitio, y aunque fuera cierto -que muchos capiteles y columnas se llevaran de él para hacer el alcázar -de Sevilla, ni se conoce la época, ni nosotros creemos que dichos -ejemplares tengan ese origen. En cuanto á los vestigios que se hallan en -el convento de San Jerónimo de la Sierra, son sin duda, procedentes de -aquellos suntuosos edificios, en los que al parecer se aprovecharon -pórticos románicos, pilares y entablamentos que servían á los monumentos -árabes, así como la multitud de mosáicos, ladrillos, mocarbes, losas, -lámparas y preciosos fragmentos de vasos sin esmalte que hemos tenido á -la vista; todo lo cual nos obliga á citar este sitio, digno del -anticuario más bien que del artista. - -[Illustration: Candila de Medina Azahra.] - -Pero como para la historia del arte no podíamos pasar desapercibida la -memoria de un monumento, que por las descripciones mahometanas ocupaba -el primer lugar en España, no dejamos de mencionarlo como reminiscencia -de otros alcázares, especialmente el Toledano, del cual nada podemos -referir. Y dicen las crónicas que un alarife de Bizancio trazó el más -dilatado edificio conocido, por disposición del emir, á tres millas -nordeste de Córdoba, en lo alto del Monte de la Novia, dedicado á una -odalisca, cuyo nombre dió á este sitio. El harem podía contener más de -6.000 concubinas y sirvientas, 3.750 eunucos y 1.500 guardias. Empleóse -en aquél un número considerable de piezas de mármol, lo cual demuestra -ya que estaba muy lejos de parecerse este edificio al alcázar de la -Alhambra, supuesto que los materiales de la construcción imprimen -especial carácter al estilo de cada época. Las columnas se contaban por -millares, ostentándose en ellas los mármoles de Raya y de Filabres, con -los que regalaron de Roma y especialmente de Túnez, restos quizá de las -ruínas de Cartago; dominando en esta obra los barros cocidos de diversos -colores y los delicados paramentos de estuco, de los que suelen -encontrarse todavía gruesos pedazos removiendo la tierra. Tan grande fué -esta maravilla, que trabajaron en ella durante treinta años más de cinco -mil jornaleros, ganando dos dinares y medio al día, y en tiempo del -califa An-Nasi, se habían gastado siete millones de dinares. Largos -arroyos conducían el agua á sus baños, fuentes y estanques, y las -puertas decoradas con agramiles se hallaban forradas de cobres y hierros -plateados, como hemos visto en otros parajes, con fuertes capas de -estaño para preservarlos de la oxidación. De sus habitaciones se cita -como más hermosa la Sala de las Grandes Ceremonias, con arabescos de -estuco dorado y colores, y techumbre de maderas olorosas, que cerraba en -un colgante de cuya extremidad pendía una perla de gran tamaño regalada -por el griego emperador Constantino Porfirogénito. Describe luego la -fantasía diamantes y esmeraldas, y siempre se hace mención en estos -palacios de pilas llenas de azogue que servían de entretenimiento á las -esclavas y odaliscas. - -[Illustration] - -En cuanto á las esculturas seremos más parcos en admitir lo que se dice. -Hemos visto un león de bronce admirablemente fundido, cuya fotografía -conservamos, que nada deja que desear en cuanto al modelo, también -repasado á la mano como las obras japonesas, que procede de estos -edificios[21]. Había otras esculturas, de las que sólo se hallan -fragmentos en poder de los anticuarios, las cuales nos dan la -certidumbre de la existencia de estas obras de carácter babilónico. Los -cuentos nos describen una figura de mármol verde traída de Siria, que se -colocó en la alcoba del sultán, sobre doce figuras de oro bermejo, y -otras que vertían las aguas en los estanques; pero si bien esto nos -indica el lujo de la mansión, nunca podremos asignar por ello al arte -escultórico un lugar preeminente. - -La mezquita de Azahra era otro de los edificios descritos con -entusiasmo: el alminar de cincuenta codos de alto, los arcos de lintel, -los calados, mosáicos y cristales de colores como los del santuario de -la catedral citada, daban á este templo un particular encanto. - -Y si nada podemos analizar de estos perdidos monumentos, ¿qué podríamos -decir de esos regios alcázares sembrados á la orilla del Guadalquivir -sobre los cimientos de los elevados por los Godos y surtidos por las -aguas del río, cuyos restos se vieron en la Albolafia? Cuenta Al-Makkari -que el rey moro de la fortaleza de Almodóvar descubrió el palacio -romano, que creemos estaría cerca de la fortaleza cuadrada de Don -Alfonso XI; quizá el sitio que ocupaba el palacio de Teodofredo; pero he -aquí lo que dijo Ibn-Bashkuwal: «Entre las puertas de este palacio que -Dios Omnipotente abrió para reparación de las injurias, auxilio de los -oprimidos y declaración de justas sentencias, es la principal una sobre -la cual campea un terrado saliente, sin igual en el mundo; esta puerta -abre paso al alcázar, y tiene sus hojas revestidas de hierro con un -anillo de bronce de labor exquisita en figura de hombre con la boca -abierta, obra que trajo de Narbona un Kalifa. En la misma fachada hay -otra puerta para los jardines, y al otro lado un terrado de donde se -mira el Guadalquivir, y dos mezquitas famosas por sus muchos milagros... -Las puertas tercera y cuarta, nombradas del Río y de Coria, daban salida -hacia el Norte. La quinta y última, denominada de la Mezquita Mayor, era -por donde salían los Kalifas cuando iban los viernes á la azala, cuyo -tránsito se cubría todo de alfombras». - -En otra página sobre Medina Azahra dice lo que sigue: «Es uno de los más -admirables edificios; su erección principió á principios del año 325 -(936) por Abú’l-Mutarvif Abd-ar-Rahmán, sobrenombrado Nasir (hijo de -Muhammad, hijo de Abd Allah, uno de los soberanos Omeyas de España). Se -extiende á la distancia de cuatro millas y dos tercios de Córdoba. Su -longitud de Oriente á Occidente 2.700 codos, y su ancho de Norte á Sur -1.500. El número de sus columnas 4.300 y más de 15.000 puertas. An Nasir -dividió la renta del Estado en tres partes, una para las tropas, otra -para el Tesoro y la restante para construir á Medina Azahra. Las rentas -de España en aquel tiempo eran de 5.480.000 dinares, y 765.000 dinares -producían las fincas y rentas del soberano». - - - - -ALGUNAS CONSTRUCCIONES MORISCAS - -DE CÓRDOBA - - -Frente á la parroquia de Santiago había una casa con un zaguán morisco -con arcos del mismo género angrelados y levantados de punto, bastante -notables; y como en muchos otros lugares el afán de blanquear las -paredes ha cubierto filigranas de rara labor y finísimos detalles: se -llama esta casa de las Campanas. - -En la plaza de Antón Cabrera y casa del Conde del Aguila hay también -restos de un edificio mahometano, digno de consideración. - -BAÑOS ÁRABES. Más de ochocientos había en Córdoba, y sólo se encuentran -hoy los vestigios de cuatro ó cinco de ellos; los principales son dos en -las respectivas calle del Baño, alta y baja. Cuando se abren los -cimientos para nuevas construciones, se suelen hallar vestigios de los -muchos que han quedado siempre por debajo de la superficie ó suelo -moderno. Su estructura ofrece poca diferencia de la que tienen los que -hay en las demás poblaciones mahometanas. - -Entre otros monumentos, Alfonso XI nos dejó la FORTALEZA CUADRADA, el -ALCÁZAR NUEVO y los torreones desmochados que hoy existen junto al -palacio episcopal. Lo que está fuera de duda es que estos varios -palacios de origen godo y hasta romano que conserva la tradición, -estaban situados en las márgenes del Guadalquivir, porque los baños del -alcázar se surtían con aguas del río por medio de una azuda, cuyos -restos llevan hoy el nombre de Albolafia. Junto al baño había una torre -donde se posó la famosa paloma blanca, según cuentan las crónicas de San -Eulogio. - -[Illustration: Capilla mudéjar, Córdoba.] - -EL ALCÁZAR NUEVO es hoy la Cárcel de Córdoba, donde estuvo el tribunal -de la Inquisición, en la que ejerció sus crueldades el Canónigo Luzero, -juzgó más de cien inocentes, y los hizo quemar en el sitio llamado -Marrubial. De este modo uno de los más históricos monumentos de los -tiempos árabes ha venido á ser el lugar más olvidado de la población, -sin que puedan hacerse conjeturas sobre la magnificencia que los autores -sarracenos nos han pintado: pues careciendo de datos, hemos de suponer -que, según Al-Makkari, el rey moro que vivía en la fortaleza de -Almodóvar descubrió el palacio romano, y que tal vez éste sirviera, -restaurado por los árabes, en cuyo caso esta obra puede figurársela todo -el que haya estudiado los detalles de la mezquita de Córdoba. - -[Illustration: Renacimiento en Córdoba.] - -LA ARRIZAFA: situada á espaldas de la torre de Malmuerta, hacia las -alamedas del Campo de la Victoria, donde se conservan todavía restos de -cuadrados torreones, cerca de los cuales Abd-el-Rhamán I plantó la -primera palma traída del Yemen, para recordar el suelo de su patria; en -este sitio se descubrieron lápidas con turbantes y un subterráneo que se -llamó _las catacumbas de San Diego_. - -En el Hospital de Agudos hay una capilla, hoy de San Bartolomé, que se -llamaba la _mosala_ del rey Almanzor, y que ha sido tan modificada y -cambiada en su estructura primitiva, que si no fuera por sus -inscripciones árabes y sus zócalos de azulejos primitivos mezclados á -los del renacimiento, apenas podríamos descifrar su origen. Debe -visitarse y buscarse en ella los vestigios mudejares que conserva entre -las arcadas y molduras que han introducido en su débil construcción. - -En muchos parajes hay trozos de murallas compuestos de grandes bloques -de argamasa, fabricados unos sobre otros á manera de grandes sillares en -hiladas con trabazón. Hay en la calle de Osio una torre de piedras -cuadrangulares en forma romana, con almenas añadidas é impostas que -graciosamente separan los cuerpos de la construcción. - -En la calle de Abades se ha visto hasta ahora una importante -construcción morisca, con esbeltos y magníficos arcos ojivales cerrados, -con trozos decorativos muy sencillos, que acusan la existencia de -alcázares y mezquitas convertidas en conventos ó casas de señorío. -Pertenecen al renacimiento que se ve en la puerta de Jerónimo Páez, poco -delicado, pero de grandes rasgos escultóricos, que nada debe al mudéjar, -y de ese gótico mezquino con reminiscencias árabes, bajo y de hojas -bizantinas, que se ve en la puerta de la iglesia de San Miguel y en -otros parajes. Las torres redondas, cuadradas y octógonas que hay -todavía en Córdoba, y que en mayor número se veían en minaretes y -fortificaciones, prueban el afán de realizar las obras que habían visto -los árabes que vinieron mezclados á las legiones bereberes, cuando -cruzaron el Egipto y la moderna Cartago para realizar en nuestro suelo -las formas de aquellas construcciones gigantescas. - -Una cosa se observa solamente: que menos atrevidos en la magnitud ó -grandeza, parece como que acortaron las medidas y la materia para -reducir el ciclopeo tamaño de las obras levantadas por las antiguas -generaciones. - -En el Jardín del Alcázar, como es llamada una huerta á la orilla del -gran río, se hallan más ejemplares de las formas citadas, prescindiendo -en ellas de las colosales restauraciones cristianas. - -Las torres de la Cárcel se encuentran en el mismo caso. Son en verdad -testimonios de aquel genio que copió más que inventó, pero son al mismo -tiempo atalayas de triste y abrumador aspecto. - -En el Museo Arqueológico y en el Instituto de Córdoba, hay multitud de -objetos árabes y mozárabes que atestiguan algo en favor de la cultura de -aquellas edades: una cierva de bronce, fundición cordobesa, quizá de -Medina Azahra; un brocal de piedra de bellísimos ornatos, época de los -Kalifas, artesonados, aliceres, inscripciones y otra multitud de -vestigios romanos no menos importantes. Pudiera ser este museo uno de -los más ricos del mundo. - -[Illustration: Gótico mudéjar.] - - - - -EDIFICIOS MOZÁRABES - - -La suerte de los cristianos entre los moros nunca fué tan cruel como la -de los moros entre los cristianos. Está probado hasta la evidencia, que -si bien no pudieron estos últimos hacer ostentación de su culto ante el -esplendente boato de la civilización agarena, no es menos cierto que en -la parte baja de la ciudad y en el barrio de la Ajarquia, vivieron los -cristianos tranquilamente profesando su religión á semejanza de los -judíos, aunque naturalmente vejada por impuestos ó subsidios mal -repartidos y tiránicos. Muchos autores cristianos dicen que los -ministros de los Kalifas imponían tributos arbitrarios, suspendían á los -jueces que esta población mozárabe conservaba de su propia raza, y que -más de una vez, en tiempos de guerras, fué maltratada esta población por -considerársela sospechosa y adicta á los enemigos. Esto, que puede ser -verdad, está compensado por ese espíritu de tolerancia que distinguía á -los árabes de la Edad Media, permitiendo á los cristianos el libre -ejercicio de sus leyes y de su religión. - -La historia del pueblo mozárabe no está exenta de graves faltas. Había -escisiones entre las diferentes iglesias, ambiciones entre los obispos, -motines promovidos por los falsos mártires que todos los días se -presentaban, el clero en relaciones con la corte musulmana para con su -favor sostener cierta supremacía jurisdiccional de parroquia, y usurpar -la de sus cofrades. No faltaron cristianos que impulsaron á los emires -á que publicaran decretos para que los judíos y cristianos se hicieran -moros. - -La arquitectura de los edificios cristianos en tiempo de los árabes era -la misma que la de las mezquitas, pero de construcción pobre, con muy -pocos ornatos, como contruídos con el producto de las limosnas de una -población cada día más miserable. Algunas de ellas conservaron el origen -gótico sobre los restos de algunas construcciones romanas; no podemos -fijar aquí transición, por haberse destruído la mayor parte de los -templos. - -Según los autores árabes, cuando entraron los moros en Córdoba había -gran número de basílicas, que los sarracenos convirtieron á su culto. La -de San Jorge es hoy el monasterio de Santa Clara: desde ella se -defendieron los cristianos por espacio de tres meses contra los árabes, -á poco tiempo de la batalla del Guadalete; Santa María, San Andrés, la -Magdalena, San Lorenzo y Santa Marina, parece que fueron de estas -iglesias mozárabes, aunque conserven muy raras señales del largo período -de dominación. - -San Pedro sirvió de catedral después que los cristianos vendieron á los -árabes la basílica, con cuyos fundamentos se principió la gran mezquita -de Córdoba. - -Existían antiguamente las iglesias mozárabes de San Zoilo, San Cipriano, -San Ginés, San Acisclo, Santa Olalla y otras que durante la ocupación -sarracena se han perdido; y sabido es que cuando San Fernando conquistó -la ciudad, hacía más de cien años que los cristianos se habían ausentado -de ella. - -Las basílicas, pues, ya casi abandonadas, no debieron ser muy -importantes; pero se observa por las deducciones que nos ofrecen algunos -cimientos antiguos, que estaban construídas de tres naves, separadas por -hileras de columnas, y terminadas en semicírculo. Sospechamos que la de -San Fénix de Córdoba, embellecida por el Obispo Agapio II en 618, tenía -los paramentos interiores con hermosas pinturas, como las de un -baptisterio elogiado por Paulo, diácono en la misma época. - -Se fundaban iglesias y monasterios en el siglo IX, y en medio del -inmenso poderío de la corte musulmana, los obispos administraban las -rentas eclesiásticas, que cuidaba un _ecónomo_ jefe parroquial de la -circunscripción mozárabe. Pagaban éstos el diezmo. A las ordenes del -cura _ecónomo_ había un número de clérigos vestidos y alimentados por -aquél, el cual ejercía sobre ellos tal autoridad, que hasta podía -azotarlos si no cumplían con sus obligaciones; al lado de las sencillas -iglesias mozárabes había alojamientos para niños, esclavos y peregrinos, -y todo el clero que servía la parroquia vivía alrededor del templo. - -El culto mozárabe era: desde la mañana los maitines cantados por una -capilla bien pagada; los presbíteros y diáconos, á media mañana, medio -día y media tarde cantaban en coro las horas canónicas. La misa se -dividía en dos partes; en la primera se leía una profecía del Antiguo -Testamento, la epístola de San Pablo y una parte de los _Evangelios_; al -_Alleluya_ seguía el _Ofertorio_; para la segunda parte se mandaba salir -á los catecúmenos, y el celebrante vuelto al Occidente, mandaba al -pueblo que hiciese la conmemoración de los muertos; seguían los abrazos -de paz, y después de la consagración y de la comunión se daba la -bendición al pueblo. Se usaban las campanas, de las cuales se conserva -hoy una en el Museo Provincial, en la que se ve una inscripción que -claramente indica su época; se alumbraban con cera y vestían casullas -capas y frontales de lana ó seda bordadas de oro ó plata. - -Existían además muchos monasterios durante el período de la dominación -árabe. Rara vez eran inquietados, tanto los frailes como las monjas, en -esta reclusión voluntaria. En un lugar cercano á Córdoba existía cuando -la conquista un convento de monjas, según los historiadores Morales y -Gómez Brabo. En el río Guadamelato había también un monasterio donde se -alimentaban de caza y pesca. San Eulogio eligió en la Sierra un -monasterio que se hizo célebre por sus innumerables mártires, hasta que -el Kalifa Mohammed mandó cerrarlo, por ser un centro de perturbación. A -la orilla del Guadalquivir existía el de San Cristóbal, mencionado por -los árabes; - -[Illustration: Puerta gótica, Córdoba.] - -había otros muchos que están citados y que ocupan los lugares más -solitarios. Generalmente los conventos de ambos sexos se situaban unos -cerca de otros, y los de monjas eran regidos por los abades; en unos y -otros se conservó el culto de la última iglesia goda, y la forma de los -edificios era sumamente sencilla; puertas cuadrangulares con sencillos -tímpanos, algunas veces arcos de herradura, cúpulas de emiciclo sobre -pechinas, algunas ventanas de doble arco gótico y árabe, y los -exteriores con planos y franjas de azulejos y ligeras molduras. Ya hemos -dicho que en los interiores empleaban algunas pinturas sagradas, un -poco menos imperfectas que las de las catacumbas. - -No se puede visitar la Sierra de Córdoba sin hallar á cada paso una -tradición, un vestigio de aquellas famosas fundaciones, donde se enlazan -los más heróicos recuerdos de la Edad Media, grandes desgracias y -martirios padecidos ante la poderosa raza invasora. Recomendamos á obras -especiales el conocimiento de aquella lucha gigantesca entre los -sectarios de las dos creencias que se disputaban entonces el dominio del -mundo. - -Antes de terminar en Córdoba debemos fijar una idea constante que -preside á los monumentos de los diversos pueblos de la tierra. En el -lugar mismo donde se halló el arte románico, toma después el árabe algo -de sus formas y decoración, lo mismo el gótico, que viene después del -árabe, se atavia con éste y atilda sus líneas con rombos y alixeres de -cintas y palmas; más tarde el renacimiento sufre la misma suerte, -cubriéndose de caprichosa imaginería y rebajando sus esqueletos. Esto se -nota en la Puerta de Páez, que arriba anotamos, y en la portada gótica -de gusto elegante y florido que apuntamos á continuación, como el mejor -ejemplar de Córdoba, en este estilo. - - - - -Enumeración de las Puertas, Palacios, Arrabales y Almunias que había en -Córdoba. - - -PUERTAS: de Sevilla, de la Alcazaba, de Badajoz, de Algeciras, de -Hierro, de Romanos, de Asada, de Zaragoza, del Artífice, del Alcázar, de -Talavera, de Amer, de Alkarchid, de la Alacaba, del Puente, de Coria, -del León, del Río, de los Judíos y de Ben Alder Chabar. Todas abiertas -en su cintura de murallas con multitud de Torres. - -PALACIOS: el del Ejército, de la Rauda, del Almedina, Anahora, Jardines, -de Alhair, del Kalifa, de Azorur, Sid Abillahlla, Alfarasi y Anahora. - -ARRABALES: el de los Judíos, del Palacio de Moqueit, del Baño de Elvira, -de las Tiendas, de Aljud, Ruzafa, Raccaquín, Rauda, de la Flor del -Presidio, de Xabalar, del Hornobaril, de la Ciudad Vieja, de Onsalema, -de Axafa, de la Mezquita de Masrul y de Alcahfa. - -ALMUNIAS: de Asarux, Alhamería, Abdallah, Achib, Mogaira y Anahora. - -Dos iglesias cristianas, la del Cautivo y la del Quemado entre la -población árabe. - - - - -CONSIDERACIONES - -SOBRE LAS ARTES É INDUSTRIAS - - -Al considerar el aspecto de las habitaciones modernas en la generalidad -de los casos, y las comodidades que contienen, aun con el lujo y belleza -de los muebles y objetos de que nos servimos, se nota bien pronto que la -España del siglo XIX tiene mucho que envidiar á la España de la Edad -Media y del Renacimiento. Millares de edificios hay esparcidos en esas -antiguas capitales, conservando tan ricos detalles de su construcción y -tan bellas obras de ornato ámpliamente prodigadas, que su número excede -á las que en nuestro siglo se fabrican con descomunales proporciones. -Veamos los ejemplos en los techos de maderas embutidos y ensamblados que -contamos en Córdoba, Toledo, Granada, Sevilla y pueblos de menos -importancia, que no podrían hacerse hoy sin grandes dispendios. -Estudiemos lo que costarían los enclaustrados de labores de talla, los -mármoles de las ricas portadas y los guarnecidos de complicados -arabescos, greco-romanos, etc., y aunque todos estos detalles no servían -en verdad más que para decorar un patio, un andito y una sala con dos -alhamíes, que bastaban á la vida de aquellas gentes, la profusión con -que se hacían prueba un pasmoso adelanto en las artes. Una demostración -de lo culta é ilustrada de aquella sociedad, es que jamás se halla un -ornato, un detalle de madera, piedra y barro cocido, hecho por manos -torpes en el que se faltase á las reglas clásicas de la exactitud, de la -conveniencia, ni de la belleza, del modo cruel que se falta hoy con -menosprecio del buen sentido y de las leyes generales del buen gusto. - -Verdad es que aquellos antepasados participaban del espíritu de la -civilización clásica, y es digno del más detenido estudio cuanto hacían -y fabricaban, siendo muy raras entre sus obras las señales de la -ignorancia, de la decadencia y de la miseria; mientras el arte florecía -y con él la sociedad elevaba el sentimiento de su fuerza y de su -prestigio. Veamos desapasionadamente si en la época en que vivimos hay -en el arte que nos es propio y característico este sentimiento práctico -de la belleza, que hace una necesidad imperiosa del lujo, y del -ejercicio de las obras ingeniosas del entendimiento humano. El arte hoy -no tiene conciencia de su misión y entonces la tenía; y entiéndase que -hablamos de nuestro país, porque bien admiramos el genio de otros -grandes pueblos civilizadores, que tienen su carácter y su vida -consecuente con un estado social que se explica y se razona. Entre ellos -hay lo que referimos de aquellas dominaciones que pasaron; la obra, el -libro, la industria, el monumento, la religión, la ciencia, todo obedece -á un principio levantado y progresivo, al buen sentido que adornó con -genio propio, pero nunca haciendo barbarismos, chocarrerías, formas ó -ideas insensatas, como se ven entre los pueblos que decaen ó viven sin -la conciencia de su valer. - -La industria cerámica, por el estrecho contacto que tiene con las bellas -artes, merece una especial mención. Sin que olvidemos el gran desarrollo -que adquirió luego, ofrece en la época del Kalifato una patente -demostración de su existencia. Los pedazos de jarro de un metro de -altura, hallados en Córdoba, son de arcilla de color y con labores de -bajo relieve, en las que se nota el gusto de la primera época. En uno -hemos visto el bizantino con acantos y cabezas de bichos fabulosos, que -demuestra una época más rica en ideas y en tradiciones orientales. -Aquellos vasos no tienen esmaltes de los ricos colores que se vieron más -tarde; están cubiertos de verde y blanco, y muchos hay de barro solo, -aunque de forma elegante, muy parecida al vaso etrusco de la -decadencia. No se hallaba en ninguna parte de Europa tan adelantado el -trabajo de alfarería como en España. Si se coleccionan los tiestos de -jarros cordobeses y toledanos, de cuyos fragmentos se pueden hoy deducir -los pedazos que les faltan, se halla un adelanto marcadísimo que -continúa en los esmaltes dorados de Valencia y Málaga, y termina en la -combinación de colores y reflejo metálico espléndidamente aplicados en -los vasos fabricados hacia el siglo XIV: no podemos abrigar ninguna duda -sobre esto, cuando hemos visto escombros de alfarerías antiguas donde se -hallan fragmentos de este género de industria. - -Bien puede deducirse que el desarrollo de tan interesante índustria fué -obra española; que los auxilios recibidos del conocimiento de las -propiedades colorantes de las tierras y sus fundentes, para producir sus -barnices opacos, la armonía, hasta de las medias tintas, no fué -descubrimiento posterior al siglo XV, sino que con suma habilidad un -tanto mecánica, se produjo en los jarros de la Alhambra con ese efecto -artístico que tanta sorpresa causó cuando Bernardo Pallissy hizo sus -primeros combinados esmaltes. Y aunque esta industria radicaba de los -Asirios y Egipcios, y era noble entre los Judíos como símbolo de la -potestad que hace del barro una forma ó cuerpo, sabido es que se perdió -en la ruína del imperio de Occidente, y su reaparición se debió á los -Árabes de España y de Mallorca. - -Hacían con loza ordinaria candiles de diversas figuras, semejantes á los -que usaban los romanos; pero en ocasiones tenían lámparas de metal -labradas á buril ó á realce con preciosos arabescos finamente acabados, -de uno y de muchos mecheros, que colocaban unas veces en nichitos hechos -en la pared, y otras en lámparas de un platillo calado y tres cadenas de -donde pendía aquél[22], ó sobre un pie como nuestros candelabros, más ó -menos decorados y de bronce, ó dentro de un farol de metal ó maderas -con calados, y cristales ó telas trasparentes. - -Tenemos á la vista fragmentos de jarros cuya composición artística no -desmerecen nada de la de los griegos, de los ricos y engalanados del -Renacimiento, de los de Beauvais del siglo XII, y en esbeltez ganan á -los antiguos de china japonesa que se conocieron en el continente á -mediados del siglo XV. - -El trabajo de los mosáicos hechos de pequeñas piezas unidas formando una -superficie perfectamente plana que no ha llegado á imitarse en nuestros -días, constituyó una industria sin ejemplo, que al continuarse después -de la expulsión de los moriscos, se convirtió en hacer azulejos de labor -grosera sin ensambles ni finura. Las labores de tierra cocida, para -resistir la influencia atmosférica, se hacían por los árabes matizadas -de barnices de colores hermosos, que todavía se ven en las puertas de -las ciudades y palacios; y los ladrillos cortados para labrar las -fachadas buscando arcillas de diversos tonos, fueron siempre la obra más -ingeniosa y delicada con que ornaron todas sus construcciones. - -En cuanto á la orfebrería de aquel primer período, es completamente -bizantina y superior al trabajo que se ve en las coronas de los monarcas -visigodos. En este arte, tan antiguo como el descubrimiento de los -preciosos metales que se encuentran puros en la naturaleza, se halla un -fiel reflejo de las obras más bellas del Imperio de Oriente. Con tal -base esta industria no podía menos de desarrollarse extraordinariamente, -y en Córdoba los tiradores de oro consiguieron antes de 1350, cuando la -Italia dió los experimentos provechosos sobre su tenacidad, hacer -planchas de un grano para cubrir 56 pulgadas cuadradas, é hilar delgados -alambres, con los que hacían preciosas filigranas, tan bellas como las -que hoy nos traen de Alemania, donde esta industria prospera más que en -parte alguna. Hemos visto ejemplares hallados en un sepulcro cerca de -Almería, semejantes á los que existen en el Museo Arqueológico Nacional: -son unas arracadas admirablemente hechas de hilo de oro, y collares del -mismo género; los brazaletes de realce con labores bizantinas é -inscripciones africanas, notándose en las planchas de cobre que se -hallaron en unas ruínas cerca de Granada el cincelado de letras y -adornos, y en un pebetero de plata y latón, incrustaciones rebatidas de -ambos metales, no inferiores á las que se hicieron en Italia cuatro -siglos después. La aplicación de los esmaltes sobre oro y plata aparece -especialmente en los tiempos de la dinastía Naserita; pues aunque en -Sevilla y Córdoba ya se conocían medios para combinar materias -cristalinas con los metales, existen después ejemplos de haber -incrustado pedacitos cuadrados y triangulares, á manera de ladrillos -finísimos de cristal ó piedras artificiales, en el fondo de los relieves -de plata ú oro, cuyo delicado trabajo no nos cansamos de admirar -todavía. - -La espada que se conserva en Generalife tiene una preciosa empuñadura -con este trabajo, superior en nuestro juicio á otros que se pueden ver -en la Real Armería y en los museos extranjeros. El acero de sus armas, -de temple proverbial, no sólo trabajado en Toledo, sino en muchas -ciudades andaluzas, no se ha trabajado nunca mejor; y los cincelados -sobre esta dura materia de los cascos, almofares y capacetes, hebillas, -estribos, etc., que de vez en cuando se descubren, prueban bien los -adelantos de este difícil arte, ejecutado con menos elementos mecánicos -que los que hoy poseemos. La cerrajería nos ha dejado dos rarísimas -arcas de hierro para conservar caudales, que se encuentran en Granada, -las cuales ostentan un complicado sistema de cerradura tan difícil como -ingenioso. Sin los cilindros ni otros aparatos de la mecánica moderna, -estiraban chapas delgadas y tan uniformes de grueso como las hechas con -aquellos artefactos. - -El bronce se fundía en piezas de bastante magnitud, haciendo esculturas -de grandes dimensiones, formas humanas y animales perfectamente -modelados. Hemos visto una sin repasar con las limas ni buriles, y con -la tersura de las mejores estatuas modernas, cuyo arte es sabido que -ofrece muchísimas dificultades de elaboración que no han llegado á -evitarse, para reproducir absolutamente la finura del modelo. Los -utensilios de este metal que se dedicaban á los usos ordinarios, están -por regla general bien vaciados, y en más de uno hemos visto -inscripciones con caracteres limpios y hermosos, alternando con labores -de hojas y espirales perfectamente fundidas. - -Al mismo tiempo que en Sicilia se hiló en España la seda por los árabes; -pero con la diferencia de que los vestidos de las mujeres eran después -bordados de esta hebra, por el mismo precio que si los hubieran hecho de -hilo de plata. Aparece además, que el año 780 cambiaban los árabes de -España con los francos tejidos y bordados de seda que Carlomagno envió á -Offa como una demostración del progreso de aquella época; y que ya en el -Kalifato se cubrían los divanes con sedas listadas de diversos colores, -las mezclaban á la lana que se criaba finísima, y vendían las telas á -los cristianos, con las cuales se vestían éstos y las ostentaban como -objetos de lujo. Los corpiños y jubones de fustán con cinturones de -cuero labrado, bordados de colores y fileteados de oro, los caftanes de -seda, verdes, blancos ó encarnados, los caireles y el acamuz del mismo -tejido, eran parte de los hermosos trajes que desde el siglo XI se -usaron por todas las clases de la sociedad. Lo mísmo diremos de los -chamelotes que llevaban las mujeres, cubiertos de rica pasamanería de -seda, trenzas y bordados, y las tocas y mantos de lana y seda, cuyas -costumbres han llegado hasta nuestros días después de mil años. - -Los muebles se construían con suma habilidad como obras de paciencia, -donde se prodigaba el embutido de nácar y concha con taraceas de metales -preciosos, hasta tal punto, que en algunos de ellos se empleaba uno ó -más años de manufactura prolija y delicada, si se quiere poco artística, -pero por demás ingeniosa, pues se han hallado algunos de ellos -compuestos de millones de piececitas combinadas, según los colores de su -materia, y si bien son demasiado lujosos por el tiempo que en ellos se -empleaba, los más modestos y económicos que hemos visto, superaban en la -forma á los que usan hoy las clases humildes de la sociedad. Laboreados -paños en los techos, albanecares de bien distribuídas ajaracas para los -nichos y reclinatorios no pueden mejorarse por la exactitud de sus -nudos y ataires amedinados, cuya clase de obra se usó hasta el siglo -XVII con notable perfección en los artesonados que se denominaban -_maomares_, y en una multitud de escritorios y cofres que pertenecen á -la época del Renacimiento, empleados en las oficinas de los cenobios -cristianos. - -La aplicación de los cueros llamados tafiletes y cordobanes, por el -lugar de su procedencia, era muy común, tanto para el vestido como para -los arneses y asientos de los divanes, y España puede gloriarse de haber -heredado esta industria en tal perfección, que sus productos no se -vieron mejores ni á mayor altura en la exposición de Londres del año -1851, donde fueron premiados y atrajeron la admiración de las gentes. -Los finos punteados de admirable igualdad sobre labores superpuestas, -hechos á la mano y de un modo rudimentario, dan á estas obras un hermoso -aspecto, que se halla también en las monturas usadas en el siglo XVI, y -cuya labor pasó á otros pueblos que después la abandonaron. Se aplicaban -también á revestir las paredes, dándoles realce ó medio relieve y -dorando las superficies bajas, no de otro modo que se hacen hoy los -adornos en las pastas de los libros. Hemos hallado pedazos de estos -cueros, que revelaban una industria muy generalizada y sobresaliente. - -Fabricaban papel de algodón y teñían los tejidos de brillantes colores, -tan permanentes, que los trapos y banderas de lana y seda hallados -recientemente en la Alpujarra conservan sus colores como si acabaran de -ser aplicados: hemos visto un _cambuj_ ó velo que debía ponerse sobre -los almadraques, el cual no pudo tejerse más que por los medios puestos -después en práctica en los Gobelinos. Por fin, la palma, la pita y el -esparto hilado, cubrían los suelos y zócalos de las casas más pobres, y -se hacían de estas plantas mil objetos útiles, mejor labrados que los -que hoy se ejecutan. - -Los sastres, _alfayates_, abundaban en España como profesión lujosa, -enlazada íntimamente con los tejedores y mercaderes de telas; y como hoy -en Fez, se fabricaban los trajes hermosos que ponían á la venta en los -escaparates. Solamente pierde importancia este oficio por el criterio -del legislador que predicaba continuamente la modestia, hasta el punto -que, como dice Ben-Jaldum, existía la prescripción de purificarse -arrojando los vestidos cosidos y punteados, en cuyo trabajo tan notables -eran, y se les mandaba cubrirse el cuerpo de una tela que no tuviera -costuras, para evitar adornos, cuya recomendación obligó á los más -piadosos á envolver el cuerpo en una larga tela blanca ó rayada de diez -y veinte metros de largo. - -Dicen autores musulmanes, cuyos escritos se han traducido en los últimos -veinte años á muchos idiomas, que fué tal el desarrollo que tomaron las -artes del librero, encuadernador y escribano, por ser las tres el medio -de difundir la civilización, que se dedicaban á ellas todas las clases -más ilustradas de la sociedad, llegando á ser noble el ejercicio de las -profesiones citadas; y tal estado de desarrollo alcanzaron, que llegó á -no bastar el pergamino que se preparaba, obligando su escasez á que -decretara Alfadi Yahya el uso obligatorio del papel, que entonces se -aplicaba muy poco. Y como parte técnica dió á la forma de los caracteres -de letra tal importancia, que los libros hallados en los desvanes de los -edificios ruinosos tienen una escritura tan perfecta, que es sólo -comparable á los tipos limados de la imprenta. Cítase á Bagdad como el -centro civilizador donde la escritura y tipos tomaron más sencillez, -alejándose de las formas primitivas que tuvieron en Cufa; pero -modificados en Egipto, donde perdieron algo de la claridad y belleza que -se les dió en Yrac, hasta que los árabes españoles ya independientes y -adoptando costumbres dulces y tranquilas, llenaron los aposentos de -libros, y con ingenio y buenas costumbres, como dice el docto -Cateb-El-Bagadi, se hicieron escritores y libreros, cuyo número en -Córdoba llegó á exceder de veinte mil. - -Formaban como en el resto de Europa por aquel tiempo los constructores -de edificios, sociedades que guardaban sus secretos científicos y sus -trazerías geométricas para el exclusivo dominio de los afiliados en -estas artes, las cuales se utilizaban por los hombres más toscos y -atrasados, al lado de los más ingeniosos despreocupados é instruídos. De -aquí procedía el uso de unas mismas combinaciones y ornatos para -determinadas formas y medidas, y la razón de hallarse siempre arabescos -exclusivamente aplicados á las construcciones religiosas, á las -militares y á las del harem. Los arcos de herradura con las dovelas -resaltadas, se emplearon únicamente en los lugares destinados á la -oración, así como los mocárabes de colgantes no se pusieron nunca en las -aljamas andaluzas[23]. Preceptos todos que á semejanza de los sacerdotes -caldeos, explotadores también de estas artes, venían de una especie de -gremio masónico que enviaba sus artífices á diversos Estados, y que no -permitían otros usos y otras alegorías que las convenidas en sus -conciliábulos. Ellos, como otros muchos, cuando la construcción de las -famosas catedrales cubiertas de figuras emblemáticas y burlonas, se -excedieron también en España de los preceptos religiosos, pintando -murallas y labrando figuras, cuyas obras se ejecutaban por los mismos -alarifes como trabajos constructivos en imitación del arte asirio. - -Esas sociedades poseían un caudal de trazados de ensambladuras para -techos; otro de comarraxias para las bóvedas, y de alicatados para sus -estucos, los cuales constituían su fortuna; por esta razón se distinguen -las labores hechas en los diferentes reinos, y no cabe confundir las -obras de los alcázares sevillanos con las de Toledo ó Granada[24] como -frecuentemente se verifica por los modernos escritores. - -Es curioso lo que dice el notabilísimo escritor árabe Ben-Jaldum sobre -la manera de construir de los árabes en la generalidad de los casos; -pues en otros imitaron las sillerías y corte de piedras de los romanos, -en bóvedas y fuertes muros exteriores. He aquí el párrafo: - -«El arte de edificar se divide en varios ramos, uno consiste en hacer -muros de piedra tallada, ó ladrillos cimentados con cal y arcilla[25]... -y otro consiste en formar muros con arcilla solamente. Se sirven para -esto de dos planchas de madera, cuya longitud varía según los usos -locales; pero en general son sus dimensiones de cuatro codos, y se -colocan sobre fundamentos ya preparados, espaciándolas según la anchura -que el artífice cree necesaria. Se sujetan por medio de travesaños de -madera fijados con cuerdas ó lías, se cierran las extremidades con otros -dos tableros más pequeños y se vierte dentro tierra y cal que se aprieta -con pequeños pilones hechos á propósito. Cuando la masa está bien -apretada se sigue añadiendo hasta llenar el hueco y que las partículas -formen un solo cuerpo duro é impenetrable; así se continúa, desarmando -la caja y llevándola á la línea inmediata ó superponiéndola..... Este -género de construcción se llama _tabia_ y _tauvab_ el que los fabrica. - -»Los muros se revisten de cal desleída en agua con una ó dos semanas de -anticipación............... la cual se extiende con una llana hasta -incorporarla con la obra[26]. Para los techos se colocan maderos -labrados ó sin labrar, sobre los cuales se extienden la cal y tierra que -se aprieta con pisones... - -»El ornato y embellecimiento de las casas constituye un ramo del arte. -Consiste en aplicar sobre el muro figuras en relieve hechas de yeso -cuajado con agua, el cual se vacia sobre un modelo dado, dispuesto con -punzones de fierro, y se acaban dándoles un bello y agradable pulimento. -También se revisten los muros de mármoles en planchas, ladrillos -vidriados, conchas y porcelanas.................. lo cual les da el -aspecto de un parterre adornado de flores...» - -Y más adelante dice, que los magistrados acuden á los alarifes cuando se -trata de edificios, en las particiones de fincas, en las alineaciones, -reparto de aguas, fortaleza de muros exteriores, etc., etc., como en los -tiempos de las ordenanzas del siglo XVI; cuyo adelanto existió siempre -entre los árabes de Andalucía. - -Seríamos interminables en la enumeración de manufacturas, y en los -oficios mecánicos y perfectos. Pero tales adelantos, tan pasmosas obras -de la civilización agarena, tenían y aún tienen entre nosotros -sistemáticos impugnadores. Hay una escuela, ó una doctrina intolerante -que busca afanosa en la civilización romana y gótica los gérmenes de -nuestra grandeza pasada; esa escuela y esa doctrina no hallan nada -nuevo, grande ni original, preciso es decirlo, en el contacto de ese -mundo oriental que se trasplantó á nuestras tierras con todas las -infinitas irradiaciones de su espíritu y de su inteligencia. - -¿Y por qué con la brillante erudicion de esos investigadores no se ha -hecho antes la luz, que ha venido después á deslumbrarnos arrojada por -más imparciales y generosos escritores extranjeros? Porque en España se -ha rechazado la herencia que nos legaron nuestros abuelos; porque éstos -nos dominaron, y están aún frescas las heridas; y porque sostuvimos el -ciego exclusivismo de una filosofía intolerante, con la que aprendimos á -mirarlos como hombres sólo dignos de humillación y desprecio. Todavía no -han llegado á ser verídicos para los fanáticos escudriñadores, los datos -y relaciones que sobre geografía é historia descriptiva nos han legado -los escritores árabes; cien textos afirmativos de un caso especial -cualquiera, de origen mahometano, se desechan inconsideradamente por -admitir los argumentos de uno de esos falsos cronistas que plagaron -nuestra literatura con sus perturbaciones históricas[27]. - -¿Se supondrá que queremos preferir aquella civilización á la cristiana? -¡Cómo lo habíamos de hacer ni pensar! Aquélla se eclipsa y no pasa -adelante; ésta vive todavía y es el alma de las grandezas que vemos en -todas partes; pero no comprendemos que al exhumar los orígenes de la -civilización gótica podamos ir á otra parte que al gentilismo ó -paganismo, y que no habiendo otra línea de paso para las ciencias y para -las artes de aquellos tiempos, se deseche éste que nos ofrece tan rápido -y tan seguro camino. No es al Korán á quien damos crédito, ni nos ofrece -más fe que los Vedas ó las leyes del rey de Bactria; pero recibimos con -emulación los progresos de mil generaciones que han depositado sus -adelantos en el arsenal de la industria y de las artes modernas. ¿Cómo -olvidar que ocho siglos no habían de dejar más huella entre nosotros que -las transitorias invasiones de los pueblos Bárbaros, ó la violenta -dominación del gran pueblo que fué siempre extranjero en nuestra patria? -Cuando descendamos á épocas menos lejanas, y enseñemos con otros -monumentos más modernos de los tiempos árabes el desarrollo de las artes -y la forma que éstas van adoptando y plegando á la naturaleza y esencia -de nuestro carácter tradicional, veremos que de todas las -civilizaciones, la oriental es la que ha dejado en España más elementos -de prosperidad y más hondas huellas en toda clase de trabajos é -industrias. - -[Illustration] - -[Illustration: Puente, Sevilla.] - - - - -PARTE SEGUNDA - - - - -PERÍODO MEDIO - - - - -ALCÁZAR DE SEVILLA - - -Cuando llega el período medio de la dominación árabe y nos alejamos de -Córdoba, difícilmente podremos encontrar ejemplares de un estilo de -transición más definido que los de este Alcázar. Preocupados con la idea -de hallar en cada edad un monumento y un pueblo para cada una de las -grandes transformaciones históricas, hemos olvidado que sin salir de -Córdoba y de Sevilla, nos encontramos rodeados de obras que alcanzan una -cronología de cinco siglos á lo menos; en cuyo tiempo el arte tomó tan -diversos y extraños caracteres, que fácilmente se nota el sintoma de -progresivo desarrollo, que como todo lo grande y trascendente, había de -presentar para adquirir la influencia que aún conserva en el presente -siglo. - -En Córdoba tenemos ejemplos para demostrar el adelanto de aquella -civilización que sucumbió con el Kalifato; pero sin duda es más cómodo y -más oportuno visitar los alcázares donde se encuentra cuanto lujo y -fantasía puede crearse en un tiempo determinado, y los de Sevilla -producen en nuestro ánimo un encanto especial, reminiscencia sublime de -antiguas y profundísimas transformaciones sociales ó de inolvidables -acontecimientos, que no puede separar de nuestra mente más que el -aspecto anti-artístico de la malhadada restauración, que un afán poco -ilustrado de ver el edificio deslumbrante de colores y oro ha podido -llevar á cabo con descuido de los preceptos arqueológicos más vulgares. - -El Alcázar de Sevilla no es una obra clásica, ni aparece hoy á nosotros -con ese sello de originalidad y de indeleble carácter que acusan las -obras antiguas como el Partenón, y las modernas como el Escorial; en -aquéllas por espléndida sencillez, y en éstas por extrema prodigalidad -de dimensiones y de taciturna grandeza. En el Alcázar de Yacub Yusuf ha -desaparecido el prestigio de una generación heróica, y ha venido á -representarse en él la existencia de los cristianos reyes que lo -vivieron y enriquecieron con las mil páginas de nuestra gloriosa -historia. Los almohades, que imprimieron en él sus más puros recuerdos -africanos en 1181, y Jalubí, que seguramente había seguido á Almehdí en -la conquista de África, dejaron en sus muros trazerías románicas cogidas -en las ruínas de los pueblos dominados. San Fernando que lo conquistó, -D. Pedro I que lo reconstruyó, D. Juan II que restauró los más preciosos -salones, los Reyes Católicos, que hicieron construir en su recinto -oratorios y estancias, Carlos V que añadió más de la mitad con el estilo -modulado de esa época renaciente y sublime para el arte moderno, Felipe -III y Felipe V, ensanchándolo más todavía por encima de algunos -desenterrados cimientos de los edificios que lo rodeaban, todos y otros -muchos de los príncipes y magnates que lo habitaron durante seis siglos, -modificaron de tal modo su primitiva construcción, que ya en el día está -muy lejos de ser el monumento del arte oriental, por más que lo hallemos -cubierto de hermosos arabescos y engalanado con los más vistosos -artesones y almocarbes. - -Lo que han construído tan distintas generaciones en el Alcázar, le ha -hecho perder su carácter mahometano. Convertido en una de esas antiguas -casas de señorío pertenecientes á épocas más modernas, no se ven en él -las salas voluptuosas del harem, ni el retiro silencioso para las -oraciones, ni los baños, ni los estanques, ni los fuertes baluartes -sobre que debían apoyarse las galerías que por los adarves comunicaban -con ricas algorfias labradas en el fondo de los cuadrados torreones. No -es que aquí el arte árabe revistiera formas distintas de las que se ven -en el resto de España, sino que nunca los palacios fueron construídos -lejos de los murados recintos; antes bien, los formaron con éstos y los -unificaron hasta sacrificar la decoración exterior á los trabajos de -fortificación y defensa. Si hay signos de grandeza cuando nos acercamos -á este palacio, no hay que buscarla en su estructura, sino en los cien -remiendos y adiciones que ha experimentado, y en las sólidas paredes de -los palacios del emperador dominando los restos pulverizados de esos -castillos, que protestan siempre de la glacial indiferencia con que han -pasado sobre ellos altivas generaciones. Y si por un lado no ofrece duda -que éste sea el viejo muro ó la antigua y destrozada torre, por otro no -encuentra el viajero sediento de las impresiones que dejara el mundo -pasado, más que esos cuadrados recintos, los cenadores y salas -rectangulares de las casas del siglo XVI; nada majestuoso como la -Giralda; nada, en fin, esencialmente oriental como la mezquita que hemos -visitado; nada fantástico y pintoresco como los alcázares granadinos. En -él, solo se ve la crónica de un arte manejado por mil artífices que -obedecen á diversas creencias, y que representa el efecto de un juego de -niños apoderados del local donde se guardaban las obras de sus sabios -abuelos, más bien que la concepción apasionada de aquellos terribles -agarenos que invadieron en cincuenta años la mitad de la tierra. - -Así, pues, hay que desdeñar ese cúmulo de construcciones, portales y -pasadizos sin concierto que se encuentra antes de la puerta del alcázar, -y fijarnos en esta primera joya de la diadema, como la apellida un -conocido poeta sevillano. Es indudable que hay en la composición de toda -esa portada un origen árabe, y que toda la parte superior, desde el -friso de la inscripción gótica, es puramente mahometana, según el estilo -pérsico muy usado en los pórticos de las mezquitas del primer - -[Illustration: Fachada del Alcázar, Sevilla.] - -período en Asia. Sus dos resaltos ó pilastras en toda la altura, y los -encuadrados de labor en la parte baja son propios del árabe; pero los -balcones con arcos y columnas bizantinas, capiteles romanos, curvas -redondas y angreladas, y linteles en los huecos con resortes góticos, -son indicios de que la reconstrucción hecha en tiempo de D. Pedro y las -restauraciones posteriores, no han cambiado por completo, pero sí han -modificado su primera forma. Para nosotros hay en el conjunto pureza y -conservación de su antiguo trazado, y algo mas de lo que han hallado -algunos críticos ateniéndose á la inscripción; otras obras existen, -penetrando en el palacio, menos árabes que ésta. Los escudos y leones -entrelazados á los adornos no son nunca parte integrante de su ornato; -pues bien puede observarse que para colocarlos debieron sacar motes y -escudos mahometanos que llenaban estos pequeños espacios. - -Pero pasando esta puerta cuadrada, forma que recuerda al Egipto y que -principia á verse cuando va entrando en desuso el arco de herradura, nos -hallamos en el principal patio del Alcázar, dando un rodeo para evitar -que desde la calle se vea el interior, el cual ya nos ofrece un conjunto -extravagante de líneas que debemos comparar con las del arte pagano y -gótico. Las columnas pareadas de los cláustros, los cubos apoyados sobre -los capiteles que principian á indicarse y se prolongan hasta recoger -los apoyos de frisos, cornisas ó aleros de _alfarges_; los capiteles con -volutas y hojas, pero despegándose por la parte superior mediante un -moldurón, _escocia_ ancha que más tarde domina en la Alhambra; una -cornisa bajo un antepecho ó balaustrada y un corredor como el de -cualquier edificio, descomponen toda posible armonía. En sus -detalles[28] se nota la hoja picada con globulitos de los de la capilla -de Villaviciosa; las piñas y hojas anchas laboreadas con menudas venas -de procedencia bizantina; los fondos cruzados y grecas finísimas, y por -último, basamentos de alicatados muy hermosos, que han sido copiados de -monumentos construídos á principios del siglo XIV. Raro conjunto que -recuerda las obras moriscas de Fez, principalmente en los arcos -lobulados; pero que se olvida muy pronto en la forma apuntada, ogival, y -en la semicircular con jambas prolongadas, que acusan los grandes y -centrales arcos de los cenadores. En Marruecos, Túnez, Cairo, Bagdad, en -todo el mundo recorrido por los árabes, se hallan cosas semejantes á las -muy repetidas del Alcázar de Sevilla, y precisamente por esta confusión -es por lo que carece del acento clásico que hemos indicado, y le -asignamos el carácter de transición, aunque del más remoto período. - -¿Qué otra cosa significa, que en el patio llamado de _Las Muñecas_ se -vean ornatos finísimos empleados de cualquier modo en las últimas -restauraciones, procedentes del palacio árabe de Granada, traídos aquí -para colocarlos sin criterio[29] y haciendo armonía con otros que -corresponden á la infancia del arte? Y lo mismo que se ha hecho ahora en -el Alcázar se ha venido haciendo desde la conquista; vicio de que se ha -librado la Alhambra, porque como aquel monumento no sufrió la gran -transformación que á éste le hizo experimentar D. Pedro I de Castilla -para arreglarlo á las comodidades de la corte cristiana, no se ha visto -expuesto á ser habitado frecuentemente por elevados personajes que han -dispuesto de gruesas sumas para reconstruirlo á su capricho. - -Los trabajos amedinados de los techos son magníficos, porque en ellos -principia á comprenderse cuánto el arte cristiano dió de majestad y -grandeza á esas complicadas y minuciosas ensambladuras de los edificios -más genuinamente musulmanes, cuando en los templos se principiaban á -hacer ricas cubiertas de tirantes ó _alfardas_ caladas, con hornacinas, -cúpulas ó _almizates_, figurando rombos, estrellas y florones de lazos, -cuyo hermoso trabajo no ha tenido rival nunca ni aun en las techumbres -góticas de los edificios bretones del siglo IX; no es, pues, extraño que -aquí hallemos ejemplares más hermosos que en otros edificios, cuando las -bóvedas de colgantes de pequeñas estalactitas no habían tomado su -completo desarrollo, y las trazerías de las puertas, siempre espléndidas -de labor é incrustaciones, brillaban en este palacio realzándolo -extraordinariamente[30]. Nótase aquí, que cuando los techos van teniendo -cierta magnificencia y lujo, menos clasicismo se advierte en la -decoración; y como en Fez, se cubren las paredes de tapices en vez de -realces de yesería, y entonces se emplea más oro en cornisamentos, -anchos frisos, bóvedas, linteles y coronaciones, mientras quedan lisas -las paredes, como en las construcciones mozárabes. Había, por -consiguiente, una mezcla de géneros, y tal confusión de ideas, que en -ninguna parte se ven como aquí las ventanitas caladas de forma -cuadrangular, interrumpiendo las líneas generales de la decoración; y en -otros casos muros tapizados de arabescos, tendidos como tiras ó retazos -de alfombras ó mantas de vivísimos colores que interceptan los grandes -paños, produciendo un general aspecto rico y variado, pero nada -sencillo, razonado y elegante, que son las condiciones propias del arte -en las épocas de mayor cultura. - -Recorriendo este Alcázar no se ve otra cosa más que la continuación de -salas cuadradas que se repiten casi con iguales formas y dimensiones, y -sólo varían algunas veces en la composición de las trazerías de los -arabescos; estancias sin abrigo, sacrificada en ellas la comodidad á la -simetría y alineación de las puertas en los ejes centrales, disposición -que no ha podido ser agradable en ningún tiempo. Llegamos á la principal -tarbea, la más suntuosa, compuesta desde su zócalo de azulejos hasta la -faja de retratos de reyes cerca del anillo de la techumbre, de clásicas -líneas con recuadros y anchos frisos, cuyo aspecto sorprende, y cuyos -dorados deslumbran; pero á poco que se reflexione se nota cuán extraña -aparece esa línea horizontal de ventanitas á media decoración, sin que -inmediatamente sobre ellas no arranque la bóveda y cornisa; la total -altura del decorado que pudiera servir para dos salas, si se -interceptase con otro suelo ó piso, pues esta clase de ventanitas -debieran dar esa luz de arriba que se derrama melancólica y tibia en -todas las estancias moriscas. - -[Illustration: Jarro árabe.] - - - - -EL PALACIO - - -En el año 567 de la Egira (que comenzó el 2 de Setiembre de 1171), según -texto árabe, se empezó la obra de este Alcázar[31] por el Sultán -Abu-Yacub-Yusuf, el cual construyó al mismo tiempo un puente sobre el -río Guadalquivir compuesto de barcas, y restauró las murallas. El mismo -rey abasteció de aguas á Sevilla, traídas del castillo de Chaber, en -cuyas obras y otras muchas gastó sumas considerables. En el mismo texto -hallamos que cerca de este Alcázar construyó la novísima Aljama, que se -terminó el mes de _dulhicha_ de aquel año; habiendo sido el primero que -predicó en ella Abulcacín Abderrahmán ben Giafir de Niebla. De cuyo dato -se deduce que si se hicieron en Sevilla otros alcázares en más antiguos -tiempos, debieron haber sido construídos en otros parajes ó quizá sobre -los vestigios romanos. - -Por más que se acierte en la fecha de 1353 á 1364 que se da á la -reconstrucción de este Alcázar, no se ve en él la huella del género -árabe granadino que por aquel tiempo levantaba el Patio de los Leones, -tan diverso en su estructura y en la finura de sus ornatos. - -El arte en Sevilla llevaba otro camino, era más cristiano, y no había -llegado á modificarse como en el reinado de los Ansares de Granada. -¡Cómo se distingue á primera vista el arabesco hecho en uno y en otro -edificio! Más bizantino, más tosco, menos simbólico, más confuso en -Sevilla; las inscripciones cúficas y los mosáicos más ricos y -complicados que los que se ven en Granada, donde ni las columnas, ni los -capiteles, ni los gangrelados de los arcos, ni los aleros, ni los -techos, ni nada, en suma, se parecen á los de aquí. Cualquiera que sea -un poco práctico en el uso de estos ornamentos, descubrirá en seguida -que no son muy claras en el Palacio de Sevilla las huellas del arte -árabe pérsico y primitivo, del mudéjar y del renacimiento, por las mil -transformaciones á que dió lugar el capricho de los que lo habitaron. - -[Illustration: Planta del Alcázar, Sevilla.] - -Constituía este Alcázar en tiempo de los árabes un sistema de -construcciones adosadas á las murallas y torres que circunvalaban la -población, las cuales no tenían la forma simétrica de las plantas -rectangulares que acusan los edificios del Renacimiento. Tal como hoy se -descubre, nada tiene de los palacios de Egipto, de Siria, ni mucho menos -de los de África. Esos andenes levantados al lado unos de otros, dan á -este edificio el aspecto de una casa cristiana del siglo XV; y en -nuestro concepto solo merece su planta el nombre de árabe en la parte -que abraza el Patio de las Doncellas, la Sala de Embajadores y los -aposentos inmediatos á éste. El resto está todo trastornado. Los Patios -de Banderas y la Montería guiaban al de la fachada principal donde se -ostenta el primer ejemplo de decoración musulmana. En todos estos -pasadizos no se revela el monumento más que por vestigios de almenas, -torres y murallas donde se abrían las primitivas puertas y donde los -sultanes tenían aposentos para oir las querellas de sus súbditos, lo -mismo que los reyes cristianos perpetuadores de esa antigua costumbre; y -en el Patio citado de la Montería todavía se conserva un cuarto llamado -de la _Justicia_, donde todos los escritores suponen la celebración de -estas audiencias perpetuadas por los alcaides del tiempo de D. Enrique -III. Del Patio Grande hemos ya mencionado esa hermosa portada que no -descubre del gusto almohade puro más que su distribución y trazados, -mientras sus detalles han sido sacrificados á la influencia mudéjar y -gótica. - -Desde la puerta hasta el Patio de las _Doncellas_ había tres zaguanes -interrumpidos por pasadizos que hacían la entrada difícil y misteriosa, -pero de los cuales no quedan sino ligeros fragmentos. Ya hemos -mencionado la impresión que produce este patio entre los que esperaban -hallar los estanques, las fuentes y los anditos coronados de cúpulas y -minaretes como los del Yemen; aquí no hay nada de aquella fantástica -tradición; solo un enclaustrado ornado de arcos arrogantes y esbeltos -interrumpiendo los frisos nivelados de la primera cornisa. - -Son los capiteles en todo monumento lo que más le caracteriza, y -descubre su origen y estilo peculiar. Los del patio de las Doncellas -sobre columnas blancas de Filabres y basas áticas, no son más remotos -que de fines del siglo XVI, y aun diríamos posteriores, porque plagada -está la ciudad de Sevilla de estas hojas de acanto pegadas al collarino -bajo pequeñas volutas. No así los pilastrones entre arcos que se alzan -encima de aquéllas, cuya antigüedad remonta, á no dudarlo, hasta el -siglo XIII; en unos las picadas hojas bizantinas, en otros el -renacimiento especial sevillano, en otros mudéjar, gótico y plateresco, -combinaciones caprichosas de gusto delicado y esmerada ejecución. Los -trapecios calados bajo el arrabá de los arcos contienen mezcladas al -árabe algunas alusiones de figuras grotescas, que pusieron manos -cristianas entre las comarraxias muslímicas. Este gran patio no contaba -en su primera obra con la galería segunda levantada después destruyendo -el hermoso alero de peral, que avanzando cerca de tres pies, libraba á -los arabescos de las lluvias; algunos entrecanes y nichos de él se han -visto en las modernas armaduras ó cubiertas del edificio. - -[Illustration: Pebetero (detalle).] - -Hay tres grandes nichos ó huecos en el lado de la capilla, que algunos -creen tronos ó divanes que el rey D. Pedro utilizaba para dar -audiencias. Para nosotros son tres pasadizos tapados que comunicarían en -tiempos agarenos con el serrallo, situados seguramente, á juzgar por la -planta peculiar de los - -[Illustration: Tres arcos del Alcázar de Sevilla.] - -antiguos alcázares, frente á la sala principal ó _Algorfía_ que luego -fué de Embajadores; y porque las salas con alhamies que hay á un lado y -otro del paralelógramo de este patio son habitaciones moriscas -exclusivamente, aunque modificadas hoy con techos del renacimiento ó con -groseras imitaciones pintadas, en lugar de los plafones caídos, donde se -ostentan escudos, orlas y motes de los Reyes Católicos, del Emperador y -cúficos del rey D. Pedro. - -En algunos frontales de los patios y cuartos interiores, hay una labor -enteramente igual á la que guarnece las pinturas de los tres techos de -la Sala de Justicia en la Alhambra, y apuntamos este dato como recuerdo -de las controversias sobre el origen de estas raras pinturas -mahometanas. - -Los techos de los cenadores son de un amedinado hermoso, trazado sobre -el lugar con exacta combinación, trabajo en el cual sobresalieron los -árabes; y los pavimentos se hallan formados de mármoles blancos, limpios -y lucientes, alternando con otros de azulejos que han ido desapareciendo -reemplazados con poco tino y mala colocación. - -Es necesario pararse á contemplar por última vez esos arcos, que no se -ven más que aquí, en la portada, en la Casa de Pilatos y en los -edificios del siglo VIII en Oriente, poco constructivos, de curva -arbitraria, sin apoyos ni sostenes. Apenas se explicarían si no fuesen -decoraciones colgadas y sujetas como tapicerías á los muros, que ni se -ven ni se adivinan en los intercolumnios. Forma extraña que es elegante -á causa de los lóbulos, de la ojiva y de los arranques de herradura que -poseen, cuyos tres elementos normalizaron más tarde los arcos de la -Alhambra, de Fez, Túnez y Cairo, con su actual apariencia de centros -divergentes. - -El segundo cuerpo ó galería añadida á la antigua construcción es -aditamento de poca importancia; pero hermoso patio si se atiende á todas -las modificaciones de su estilo, y cuyos zócalos ostentan preciosos -alicatados de una admirable delicadeza. Marcadas puertas en sus frentes -conducen al Salón de Carlos V, de Embajadores y á los del Caracol ó de -Doña María de Padilla; tienen ensamblados cortados en polígonos que las -cubren por ambas caras, cuyo hermoso trabajo lo han restaurado con -plastones groseros de estuco torpemente pintados. - -La de Embajadores, sala cuadrada de solemne aspecto, con cuatro frentes -compuestos de arcos elevados que cobijan ajimeces montados sobre -columnas delgadas, y cuyos pequeños arcos tienen más de medio círculo -sin la forma característica de la herradura, curvatura de transición -descendente. Los capiteles degenerados del greco romano; pero el gran -arco decorativo de ajaracas, aunque de curva árabe, carece de los dos -cuadrados de altura desde el suelo de la tarbea, perdiendo en ello -galanura y elegancia. Los espacios triángulos ó enjutas no son -originales; su labor está interrumpida lo mismo que los paños interiores -de su frente ó arrabá, donde se abren celosías como escapadas del -tímpano del ajimez. Un ancho friso de fingidas ventanas ó claraboyas se -halla hermosamente tendido encima, y todavía más alto, una geométrica -faja de almocárabes; después los añadidos arquitrabes y sostenes sobre -que descansa la techumbre. Los basamentos de alicatados, las puertas de -ensambladuras y toda la decoración lujosamente iluminada por los colores -y el oro se prodigan hasta la exageración. Abiertos los balcones á -manera de tribunas sobre los arabescos, son con sus cartelas de águilas -chapeadas, baldón eterno del que mandó colocarlos. Lo mismo podemos -decir que los retratos en cuadritos góticos hechos bajo la hornacina de -colgantes son extraños en este lugar, y los dorados puestos sin el fino -ornato de azules, escarlatas y negros que siempre adelgaza estas -boveditas cuando son hechas por árabes. La cúpula esférica de alfardas -alicatadas formando estrellas de polígonos simétricos, pudo fabricarse -para poner en ella vidrios de colores trasparentes á una luz más alta; -pero que ha venido á ser hoy decorada con pequeños espejitos de mezquino -efecto. Los mosáicos han sido restaurados con piezas más grandes que las -antiguas, y las columnas de jaspe parecen románicas, nunca árabes, como -otras muchas de templos ó basílicas de decadencia, así como los -capiteles poco uniformes é impropios de la columna parecen obras -mozárabes como otras muchas de las mezquitas sarracenas. - -No es aquí el tipo de las inscripciones africanas tan bello ni tan puro -como el del Cuarto de Comareh de Granada, pero en cambio el carácter -clásico del cúfico es en este alcázar más uniforme y sencillo. Las -labores de hojas, piñas, palmas y conchas se enlazan á las cintas y -perfiles geométricos, adorno que no se ve después del siglo XIII; y las -ventanitas cuadrilongas sobre las puertas, y los cornisones é impostas -románicas, y los recortes góticos, y los escudos de labores -interrumpidas nos presentan este palacio como la obra de muchas -generaciones que carecían de la conciencia del arte. - -El patio de las Muñecas, cuya forma parece más selecta y á la cual han -dado en llamar granadina, es un cuadrilongo con un cenador abierto de -arcos grandes y pequeños con buena simetría. Su ornamentación es -efectivamente de la aventajada época del arte muslímico; el -repartimiento más armónico, las curvas de los arcos aperaltadas y -esbeltas como las del patio de los Arrayanes de la Alhambra; los pilares -cúbicos sobre los cimacios de los capiteles y las alturas de las -columnas, son casi iguales á las de los arcos con sus cornisas; y si los -antepechos del segundo cuerpo fueran celosías de madera y no hubieran -cambiado de posición las formas romboidales y los polígonos en las -últimas restauraciones, este patio sería un ejemplar perfecto del último -período del árabe floreciente. Muchas inscripciones tiene colocadas á la -inversa. - -Hay después una porción de salas cuadradas en cuyos adornos se hallan -mezclados detalles de pura fantasía, enlazados con cresterías góticas y -ornatos de puro renacimiento. Digna de notarse en todo el edificio es -esa trasformación constante de formas las más abigarradas, representando -la historia del trabajo humano en periodos caracterizados por -influencias extrañas y respetables. - -Se halla este Alcázar lleno de recuerdos preciosos que no entran en el -dominio de este estudio y los cuales le dan cierta importancia -tradicional de sangre y de crueldades. Para alimentar la fantasía, -visítense los que fueron baños de Doña María de Padilla, los jardines, -el estanque, las salas ó dormitorios del piso alto, con emblemas -atribuídos á Don Pedro, y ornatos bizarros de todo género; la Sala del -Príncipe y el Oratorio con mosáicos platerescos y rompimiento gótico, y -una multitud de cuartos, pasadizos, el patio semi-mudéjar del jardín -del León y otros que los recuerdos engalanan, constituyendo un palacio -sin grande originalidad, pero embellecido con las obras de seis siglos -de continuo trabajo artístico. El incendio de 1762 acabó de cambiar su -aspecto porque se quemaron techumbres artesonadas, comarraxias de alerce -y ricas ebanisterías, cuyo desastre produjo en 1805 una modificación en -la entrada y cuartos adyacentes, en el techo de la Sala de Embajadores, -y en los departamentos que se llamaban del Caracol, del Yeso y del -Príncipe; unido todo á las restauraciones que ya hemos mencionado de -1843 y á la tan novísima reparación que cubrió de colores los antiguos -vestigios árabes, le privó del venerable aspecto de antigüedad que deben -conservar á toda costa los monumentos. - -[Illustration: Baul árabe.] - -No fué el palacio del rey Don Pedro el único construído en Sevilla; -cerca de éste y bajo la misma alcazaba se alzaba otro restaurado en la -misma época, y que se ha dejado perder hasta el caso de que no queda hoy -más de una sala que muchos han creído ser la Sala de las Justicias, de -aquel monarca. Este aposento es elegante aun después de haber perdido -muchos arabescos, y de estar cerrado del lado donde se abría á un ancho -patio, cuyos restos hemos estudiado, y á varios anditos con pavimentos -de rasillas y esmaltes en grandes tamaños, de los cuales existen -hermosos fragmentos. La cubierta es un almizate de gran estructura, y -sus paramentos una distribución bizantina tan pura como elegante. ¿Sería -el antiguo palacio de Abdalaxis, á pesar de sus inscripciones? ¿No se -cambiarían éstas como se ha hecho en muchos alcázares mahometanos? Todo -nos indica aquí la existencia de un edificio anterior al siglo IX, y de -alguna más grandeza é importancia que la que tendrían los castillos -habitados por los Walies. - - - - -INSCRIPCIONES ÁRABES - -DEL ALCÁZAR - - -Rara es la inscripción que en este monumento se ofrece al arqueólogo con -un verdadero interés histórico ó literario; ni esos fragmentos de los -poemas ó casidas que hay repartidos en los muros de la Alhambra, se -descubren en este Alcázar para reposar la vista y hablar á la -inteligencia, realzando las heróicas hazañas de los caudillos y los -primores de sus afiligranadas estancias. Aquí se lee el Korán con sus -repetidas salutaciones y alguna otra alabanza á D. Pedro, en la que se -han suprimido los nombres de los sultanes mahometanos y la palabra -islamismo; pero conviene notar que la mayor parte de estas inscripciones -son iguales á las empleadas en el Alcázar granadino, tantas veces -traducidas, y sería tarea larga y enojosa acompañar á la descripción -artística la relación cien veces repetida del mismo versículo, hallado -en diferentes aposentos, y otras tantas interrumpido por las manos -torpes que tratando de reparar la fábrica sin conocer aquella antigua -lengua, han llegado hasta á colocarlo al revés ó con la letra hacia -abajo, por lo que renunciamos á tan pesado relato que el curioso hallará -cumplido en libros especiales, ciñéndonos nosotros á una reseña breve de -lo más esencial. - -En la fachada y puerta principal del Alcázar, alrededor de ajimeces y -otros parajes, se leen las suras y versículos conocidos: - -«Gloria á nuestro señor el Sultán». - -«La gloria eterna para Alá; el imperio perpetuo para Alá». - -«Salvación permanente». «Bendición». - -«El reino á Dios, el poder de Dios, la Gloria á Dios». - -«La felicidad y la paz y la gloria y la generosidad y la felicidad -perpetua». - -«En la próspera fortuna es único este Palacio». - -Y como notable la inscripción: «_No hay más vencedor que Dios_», -colocada por arriba y por abajo en el ancho friso de azulejos de leyenda -cúfica; obra de azulejero granadino en nuestra opinión. - -Sigue el vestíbulo donde con poca diferencia se repiten los mismos -conceptos, variando los caracteres africanos en cúficos y neskis. En el -friso ó faja general alterna la siguiente: - -«La felicidad y la prosperidad son beneficios del sustentador (Dios)». - -«Etc., etc.» - -Y luego: - -«Gloria á nuestro señor el Sultán D. Pedro. Sean magníficas sus -victorias». - -En el Patio de las Doncellas tenemos próximamente las mismas -salutaciones mencionadas, con poca variación. - -«Alabanza á Dios por los beneficios... etc.» - -Nótase en todas estas inscripciones, ya publicadas como hemos dicho[32], -que les han suprimido la palabra islamismo, lo que prueba que los -artistas eran los mismos árabes que bajo el dominio cristiano -aprovecharon sus fórmulas tradicionales, borrando la parte religiosa del -verso. - -En un friso del mismo patio: - -«Gloria á nuestro señor el Sultán D. Pedro, ayúdele Dios, hágale -victorioso». - -«Etc., etc.» - -Siguen una multitud de inscripciones sin importancia, donde se repite: -«La felicidad, La alabanza, La grandeza, Dios es único. El cumplimiento -de las esperanzas», y esta más digna de atención: «Dios es único, Dios -es eterno, no engendró ni fué engendrado, ni tiene compañero alguno», -cuyo mote se encuentra también en Granada en la Puerta del Carbón, con -caracteres cúficos, y demuestra que no pudo ser hecho bajo la dominación -cristiana por estar en completa oposición con la religión del -Crucificado, y por lo tanto, que Don Pedro aprovechó la obra de Yusuf en -cuanto pudo[33]. - -En todas partes se encuentra también «Sólo Dios es vencedor», mote que -usaron los Almoravides antes que los Nasaritas, en contradicción de lo -que se ha creído hasta ahora. - -En unas puertas, que como todas las de este edificio, han sufrido muchas -restauraciones, se halla la más interesante leyenda. - -«Mandó el Sultán nuestro Señor engrandecido, elevado, Don Pedro, Rey de -Castilla y de León, perpetúe Dios su felicidad, al Jalabí, su artífice, -se hicieran estas puertas de madera labrada para esta magnífica portada -de la felicidad, lo cual ordenó en honra y grandeza de los -embajadores... En su construcción y embellecimiento deslumbradores, -resplandeció la alegría, en la labra se emplearon artífices toledanos y -esto fué el año engrandecido de 1404. - -«Semejante al crepúsculo de la tarde y muy parecida al fulgor del -crepúsculo de la aurora, (es) esta obra en torno resplandeciente por sus -colores brillantes y por la intensidad de su esplendor, del cual brota -en abundancia la ventura para la ciudad dichosa en la que se levantaron -los palacios, y estas mansiones que son para mi señor y dueño, único que -da vida á su esplendor, el Sultán pío y severo que lo mandó hacer en la -ciudad de Sevilla con la ayuda de su intercesor para con Dios...» -(Africano)[34]. - -En la Sala de Embajadores se repiten las conocidas, y en la Cámara de la -izquierda se lee: - -«¡Oh entrada del aposento de nuevo resplandeciente y elevado; Señor de -protección, de magnificencia y virtudes!» - -En el Gabinete de Doña María de Padilla siguen fórmulas religiosas, -laudatorias é invocaciones; lo mismo que en la Antesala de las Armas y -Sala de los Príncipes, etc. - -En el Patio de las Muñecas y en el arrabá del arco que da paso á él, se -halla: - -«No hay protección sino de Alá, en quien confío y á quien volveré». - -«Todo lo que poseéis procede de Dios». - -«Etc., etc.» - -Y en el Patio de las Muñecas (cúfica): - -«¡Oh dueño incomparable nacido de estirpe regia, protéjale...!» - -«Alabanza á Dios por sus beneficios»: - -«Dios, mi rabí». - -En el dormitorio llamado de los Reyes Moros, entre otras conocidas, -aparece: - -«¡Oh exclarecida morada nueva. Fué aumentando tu esplendor dichoso por -el brillo permanente de la mayor hermosura. Así escogido (dónde) se -celebran las fiestas. Él (es) amparo y régulo de todo bien, manantial de -beneficios y sustento de valor! Para tí...» - -Como dijimos al empezar este capítulo, serían interminables las -repeticiones si continuásemos insertándolas, por lo que suspendemos el -hacerlo, dadas las principales inscripciones, para ser menos molestos al -lector. - - - - -MURALLAS, PUERTAS, TORRES - -Y OTROS MONUMENTOS - - -Difícil tarea es la de indicar siquiera esa multitud de baluartes que la -dominación muslímica levantó en Sevilla sobre las ruínas fenicias y -romanas, para defenderse á falta de montañas en sus dilatas llanuras y á -las orillas del río más caudaloso del Andaluz. Cuentan la existencia de -muchos palacios en sus cercanías, de los cuales apenas existen ligeros -vestigios, y que sirvieron de deleite y recreo á las diversas familias -dinásticas que por conquista los poseyeron; pero siempre aparece como -morada principal, el que hoy se conserva, profundamente modificado desde -que lo habitaron el rey D. Pedro y sucesores. Éste se extendía ocupando -un inmenso recinto que llegaba con sus jardines y muros defensivos, -hasta la torre del Oro, frente de la cual había un puente de barcas -perfectamente amarrado, que mandó colocar Yacub en 567 de la egira, y -donde construyó una puerta llamada de _Cheuhar_, desde la que se bajaba -al río por medio de anchas gradas y muelles[35]. El sitio designado en -la crónica concuerda con los edificios modernos; pero no estará demás -citar un suceso en corroboración de aquel texto. - -Varios historiadores árabes refieren esta bella aventura: - -«Paseándose un día Almotacid en el Prado de Plata _March-Afida_, situado -en las márgenes del Guadalquivir, aconteció que la brisa rizó las aguas -del río y Almotacid improvisó este primer verso: - - «_La brisa convirtió el agua en coraza_». - -Rogado el poeta Abenamar para que lo concluyese, y no encontrando una -réplica instantánea, dijo una joven del pueblo, que se hallaba en la -misma orilla: - - «_Coraza magnífica y fuerte de combate, - si el agua en efecto se hubiese congelado_». - -«Maravillado de oir improvisar á una joven antes que á Abenamar, tan -renombrado por su talento, Almotacid la miró con atención, y sobrecogido -de su hermosura, llamó al eunuco que le seguía, y le mandó llevase la -improvisadora á su palacio, al cual se apresuró á volver. Cuando la -joven llegó á su presencia, le preguntó quién era y cuál su estado. - -«--Me llamo Romuiquia, porque soy esclava de Romuia, y en cuanto á mi -profesión, soy muletera, contestó. - -»--¿Decidme, sois casada? - -»--No, príncipe mío. - -»--Tanto mejor, porque voy á compraros y á casarme con vos[36]». - -El Alcázar se extendía á la orilla del río hasta la Torre del Oro, -construída en el reinado de Yusuf Almotacid Ben Annasir, por un -gobernador almohade nombrado Abulalá que mandaba en la población; y la -obra tomó el nombre de _Borch Adahab_[37] que ha conservado, así como se -nombró Torre de la Plata la que había cerca y dió nombre al prado donde -ocurrió la aventura arriba contada, cuyo extenso paraje está dibujado en -un plano antiquísimo de Sevilla[38], en el que se ve - -[Illustration: Torre del Oro.] - -también la muralla de todo el recinto del Alcázar, incluyendo la Puerta -de Jerez, ó lo que es lo mismo, formando un triángulo desde la plaza que -en dicho plano se nombra del Palacio siguiendo la línea al Postigo del -Carbón, lindante con la citada Torre de la Plata, hasta su extremo ó -Torre del Oro, y volviendo después por su espalda á la orilla del río y -fosos. La citada aventura de la Romuia indica que el Prado de la Plata -estaba aquí; así como también lo sucedido en el sitio de Sevilla por los -Almoravides, cuando Almotacid arrojó del patio del Alcázar á un -escuadrón de ellos que penetraron por sorpresa, combatiéndolos hasta la -orilla del río, donde los dispersó[39]. - -[Illustration: La Giralda.] - -Circundada de gruesos muros, cuya mitad se alzaba sobre los arenales del -río, y la otra parte ceñida de fosos que se llenaban con las aguas de -aquél, contaba Sevilla á fines del siglo XVI numerosos vestigios árabes, -que han ido desapareciendo poco á poco, pero que el atento arqueólogo -descubre sin trabajo. Todavía en el siglo citado contenía dentro de -murallas la más numerosa población de España, no inferior á la de los -Almoravides, con su puente de once barcas, donde se halla próximamente -hoy el de hierro. Alcanzaban las murallas una circunferencia lineal de -más de 17.000 metros con torreones de argamasa morisca y 12 puertas -decoradas de ladrillos rojos, á la usanza de la Giralda. Los tres -arrabales que hoy cuenta existían antes de la conquista poblados de -judíos, y las espaciosas casas que encierran no lo fueron así siempre, -pues han sido copiadas más bien de los muchos palacios árabes que había -entre esos copiosos arrabales constituídos por las apiñadas moradas de -los mahometanos. - -Los nombres de las puertas, según el plano de 1565, eran entonces del -Arenal, frente de Triana, la de este nombre, á la derecha, y luego la de -Gules, de San Juan, Almenilla, Macarena, Córdoba, del Sol, del Osario, -de Carmona, de la Carne, de Jerez, del Carbón, de la Plata, y otras que -han sufrido modificaciones y perdido su carácter sarraceno; pero cuyos -nombres son, en algunos casos, semejantes á los que se conservan todavía -en Córdoba y Granada. - -En toda la hermosa ciudad de Sevilla hay casas más ó menos importantes -que revelan el gusto desarrollado en el Alcázar del rey D. Pedro. La de -Pilatos es su reproducción en menor extensión y riqueza, donde los -mosáicos, arcos, capiteles y frisos se ven como representando el barroco -del árabe, y donde figuran el gótico de la Catedral y el renacimiento de -Carlos V, entre las hojas bizantinas y las trazerías mocárabes. Es una -casa solariega del siglo XVI que demuestra la existencia de centenares -de otras donde se hallaban mezcladas como aquí, fábulas de la mitología -en esculturas, vasos y pavimentos, modelos mutilados del paganismo, -antigüedades, bibliotecas, tapices, tablas italianas, retratos en las -techumbres y frisos, fuentes, etc., y cuanto cabía en estas mansiones -señoriales, donde se refugia el furor del renacimiento y la instrucción -artística y literaria de la época, bajo el espíritu de religiosa altivez -que sellaba todas estas obras. Piadosas tradiciones renacen á cada paso -en estos edificios, de las cuales no debemos hacernos eco, por las mil -vulgaridades que alimentan. - -Estudie el viajero la _Cella_ de la Capilla con bóveda ojival, rellena -de arabescos, la escalera con bellos alizeres y techumbre, y otros -muchos objetos que proceden de la antigua Sevilla ó quizá de las ruínas -de Itálica, donde se han hecho inmensas excavaciones desde los últimos -veinte años, para cuyos detalles y su historia creímos oportuno, antes -de esta fecha, tomar el croquis de tan interesante ruína, según lo -consignamos, como estudio comparativo de diversas edades. - -El Palacio de los Duques de Alba ó de las Dueñas, la casa de Abades, la -de Bustos Tavera y otros que nos contó Zúñiga, son y eran ejemplares de -ese arte indefinible que no tiene verdadera expresión característica, el -cual se levantó en mil caprichosos edificios majestuosos en su conjunto, -y de los que ninguna población tuvo tantos como ésta. Su descripción -sería fatigosa, ciñéndonos por tanto á marcar la obra más interesante -del arte puro arábigo, que es allí la Giralda ó antiguo minarete de la -gran mezquita que ocupaba el asiento donde se construyó después la -Catedral que hoy existe, la cual ostenta más que otro edificio en sus -fachadas por el lado de la Puerta del Perdón, la continuada transición -del árabe al gótico y hasta al renacimiento, mezcla extraña que, como ya -hemos dicho, no toma jamás carácter propio y expresa ideas incoherentes -de tiempos muy distantes. - -La Giralda es, pues, el monumento más expresivo de la dominación agarena -y el que, á pesar de lo que se ha dicho sobre su estructura mauritana y -estilo primitivo africano, es para nosotros una obra perfecta del arte -árabe. Distante su construcción cuatro siglos á lo menos de la de alguna -torre granadina, como la que hoy pertenece á la iglesia de San Juan de -los Reyes, no existe diferencia en la manera de ornamentar una y otra, y -sus rombos de ladrillos agramilados, sus festones de barros cocidos, y -los ajimeces con los angrelados y lóbulos, manifiestan arcos ó segmentos -de curvas con todas las variantes del alcázar granadino. Aparece en ella -perfectamente el origen del arco apuntado sobre estirados arranques del -mirador de Lindaraja de la Alhambra, el de colgantes de las tres -entradas al Patio de los Leones, el festoneado del Patio del Estanque y -todas esas formas que tomaron después tal lujo y delicadeza, como no se -vió en parte alguna. Es en la Giralda donde se hallan los principios del -verdadero arte decorativo, fabricado con ladrillos _almadravas_ de -robusta construcción, como lo exigía la fachada de un elevadísimo -alminar. Lástima que tan hermosa torre se halle coronada por un cuerpo -tan extraño, que no nos permita figurarnos su antigua cúspide, sus -remates dorados y sus brillantes azulejos. - -He aquí un precioso texto árabe[40] sobre la fundación, antigüedad y -hermosura de este monumento: - -«Yacub Almanzor, el año de 593 (que empezó el 23 de Noviembre de 1196) -terminó la Aljama y levantó la Torre, cuya manzana hizo hermosísima y de -tal magnitud, que no cupo por la Puerta de los Almoedanos, hasta que -tuvieron que quitarse los mármoles de ella para darle más cabida; y el -peso de las columnas que sustentaban la dicha manzana era de 40 arrobas -de hierro. Abuleit Alocaili, el inspector de la obra, fué quien la -construyó y elevó á la parte alta del alminar. Aquel mismo monarca fué -el que mandó construir la fortaleza de Giznalfarache.» etc., etc. - -En otras iglesias y torres se halla el estilo mudéjar propio de las -transformaciones que han sufrido. La de _Omnium Sanctorum_ ocupa un -distinguido lugar. Las de San Nicolás, San Marcos, Ermita de la Virgen, -Santa Catalina, Santa Marina y otras muchas ofrecen curiosos ejemplares -de purismo y transición; porque en estos tiempos sirvieron muchos en -casos alternativamente de iglesias y mezquitas en un período de cinco ó -seis siglos, tiempo suficiente para señalar las modificaciones del arte -árabe. - -Existen en Sevilla y otras poblaciones obras tan importantes bajo las -influencias mahometanas, que hasta el gótico sufre modificaciones -sensibles, como se ve en los raros ejemplares de un dilatado período de -cuatro siglos, los cuales carecen de carácter propio y han tomado formas -características de los materiales usados en ellos, principalmente por -los finos ladrillos que se emplearon. - -[Illustration: Ajimez, en Málaga.] - -En Écija, Ronda, Jaen, Málaga, etc., hay multitud de estas interesantes -construcciones de ladrillos y agramilados, que constituyen un brazo -importante de ese arte que arraiga en la más remota antigüedad, y que se -ciñe á las diversas transformaciones de los tiempos y del genio de las -distintas razas. - -Como la Torre de D. Fadrique, hay restos de otras muchas, ya en ruína, -que fueron minaretes ó fortificaciones, los cuales suelen ostentar -ajimeces, arcos de herradura, almenas é incrustados curiosos para los -artistas, porque no han sido restauradas como la Torre del Oro para que -desaparezca el hermoso color que el tiempo les imprime. Su forma -poligonal de ocho caras debió decorarse como otras de la antigua -Palermo, con un orden de galerías simuladas, cobijando tragaluces de -arcos bizantinos repetidos y pequeños, y terminando con la crestería -acostumbrada como obra de defensa. - -[Illustration: Procesión, Sevilla.] - - - - -TIEMPOS CRISTIANOS DE SEVILLA - - -Como hemos hecho en Córdoba, citaremos algunos monumentos cristianos que -no pueden olvidarse por su importancia, y que en muchos casos sostienen -la influencia histórica sobre la comparación ilustrada de la época -árabe. Raro es no hallar en ellos un vestigio, un recuerdo ó un capricho -de ornamentación que no nos traiga á la memoria aquel estilo. - -La catedral es gótica de decadencia, perteneciente al comienzo del siglo -XV, pero majestuosa en sus elevaciones y colosal en el grupo de -construcciones diversas que encierran sus robustos apoyos. No tiene en -verdad la gallardía de la de Burgos ni de la de León y otras del Norte, -pero está cubierta de bóvedas atrevidas, crucero, formaletes, -contraestrivos y de un centenar de empujes tan bien distribuídos, que su -construcción nada deja que desear. Prescindiendo de algunos florones y -pináculos de un adorno poco original, bastardeado por las influencias -mozárabes, tiene tres magníficas puertas en su frente, bellas y bien -labradas, con notables esculturas, hornacinas y umbrelas del mejor -gusto. En vano se esfuerzan Cean Bermúdez y otros por hallar el -arquitecto que las inventó y plantilleó, nunca se halla; pero en cambio -aparecen muchos maestros, desde Pero García hasta Hontañón, que todos -depositaron en su recinto las fantásticas obras de los tiempos. - -Tiene de longitud 378 pies y de latitud 254, dividida en cinco naves con -nueve puertas, algunas empavesadas con bajos relieves y estatuas de -barro cocido. Los grandes pilastrones ó columnas bareteadas en número de -36, sostienen 68 bóvedas, entre las que se halla la del crucero, más -alta que las otras. La capilla mayor se halla cerrada por su espalda con -un muro ornado de estatuas sobre repisas del año 1522, y por el frente -tres elegantísimas rejas platerescas, presentadas en 1523 por Idrobo, -que las remató. - -[Illustration: Planta de la Catedral de Sevilla.] - -El altar mayor es un retablo gótico tallado en madera y principiado por -Dauchart en 1482, con hermosas figuras representando pasajes de ambos -Testamentos, hechas, según Bermúdez, por Alemán y Alejandro. Esta -capilla tiene una sacristía con esculturas y lienzos notables. El -pequeño tabernáculo de plata es de Alfaro (1596). El coro, colocado en -la 4.ª y 5.ª bóveda de la nave central, tiene hermosas verjas -platerescas como las anteriores y sillería gótica de conocidos autores, -así como el facistol y los libros, que son interesantes. Deben verse las -pinturas de Murillo, Céspedes y Pacheco que hay en la sala Capitular, -así como esta construcción. Lo mismo debe visitarse la sacristía mayor, -no por el interés que ofrecen sus muros, sino por las excelentes obras -de arte que encierra, del pincel de Murillo, el famoso tenebrario de -Morel, la custodia de plata de Juan Arfe, los viriles, la llave del -moro que entregó la ciudad, las tablas alfonsinas y otras preciosidades. - -No olvidemos la sacristía de los cálices, donde está el magnífico -crucifijo de Montañés, una Dolorosa de Morales y Santos de Goya. - -[Illustration: Puerta del Perdón, Sevilla.] - -La capilla Real es notable, pero no singular; en ella están los -sepulcros de D. Alonso el Sabio y doña Beatriz. En el altar se encuentra -la urna de plata que contiene el cuerpo de San Fernando. Los restos de -doña María de Padilla, de D. Fadrique, etc., están en la cripta, y en -la capilla el pendón de la conquista y la espada de San Fernando. La -verja es notabilísima. - -La capilla del Baptisterio encierra dos de los mejores cuadros de -Murillo, el uno pintado en 1656, del cual fué robada la figura de San -Antonio el 5 de Noviembre de 1874 y devuelta algún tiempo después, por -haberse encontrado en New-York. - -Hay muchas capillas de más ó menos mérito, por las obras que guardan: La -de San Pedro, los lienzos de Zurbarán, la de Belén, con una virgen de -Alonso Cano; el retablo y sepulcro de la capilla de Scala; la del Angel -de la Guarda; un cuadro de Murillo; el antiguo retablo de Santa Ana; y -la estatua de San Hermenegildo, de Montañés, con el sepulcro gótico del -Cardenal. - -La capilla y sacristía de Nuestra Señora la Antigua está adornada con -lujo, esplendidez y buenas obras de arte de los estilos conocidos; la de -San Pablo con un gran crucifijo; la de la Purificación con entrada á la -contaduría, donde hay un San Fernando, de Murillo; la de la Pierna ó -«Gamba» por un escorzo que hay de Vargas, bien diseñado, y otras hasta -el número de 37, con obras de excelentes pintores, andaluces la mayor -parte y de reputación indubitada. - -Se entra ordinariamente á las oficinas de la catedral por el Patio de -los Naranjos, dispuesto como los de las mezquitas, lo que da á todo un -carácter oriental. En él hay arcos de herradura, cartelas moriscas, -cresterías almenadas y algunos arabescos más hermosos en sus detalles -que los del alcázar, porque la gran mezquita de Yacub, construída en -este lugar, fué obra bizantina, con la influencia pérsica de los -primeros siglos de la egira. La puerta del Perdón es enteramente mudéjar -y todas las otras tienen más ó menos detalles árabes, como olvidados de -la destrucción. Se entra también por el patio al Sagrario, obra de -decadencia (1662) donde hay un medallón en el altar del centro, de -Roldán, y una imagen de San Clemente, de Cornejo. - -Es notable el grande y colosal monumento que ponen ante las puertas de -la catedral los días de Semana Santa. - -Después de este conjunto maravilloso de vestigios y construcciones -atrevidas con detalles no terminados por la falta de recursos que cobijó -á la mayor parte de las catedrales de Europa, tiene Sevilla edificios -sin influencia antigua como el Consulado, cuya construcción es robusta y -tétrica como la época en que se hizo (1585) por Juan de Minjares; la -fábrica de tabacos, todavía mayor y más sólida, gran edificio del tiempo -de Fernando VI, sin interés monumental; el - -[Illustration: Ruínas de Itálica.] - -palacio de San Telmo, colegio de Marina, del siglo XVII, estilo barroco -y decadente, hoy restaurado y lujoso en poder de los Duques de -Montpensier; el del Arzobispo, de igual época y sin interés -arqueológico; la iglesia del Salvador, donde hay esculturas de Montañés; -la Universidad; Santa Ana, iglesia gótica; la torre árabe de San Marcos; -de Santa Marina, con otro alminar; San Martín, San Pedro y otras con -numerosas obras escultóricas que abundan en Sevilla, y pinturas de una -brillante escuela de color que no se halla en parte alguna. Véanse, si -no, los cuatro cuadros de Murillo que hay en el Hospital de la Caridad; -los de Leal, Atanasio, Cano, Herrera, Pacheco, Rodas, Valdés, Zurbarán y -otros muchos que se hallarán en el Museo provincial, cuyas galerías -encierran la más rica colección de pinturas de Murillo, y cuya fama es -superior á todo encomio. Por esto sólo merece Sevilla ser visitada con -entusiasmo. - -[Illustration: Gótico mudéjar.] - -En este mismo Museo hay una colección de objetos arqueológicos traídos -de Itálica, antigua población romana que se encontraba á una legua de -Sevilla, y de la cual no se contempla hoy más que un inmenso circo de -tres cuerpos de anfiteatro levantados con muros y bóvedas de cuatro -metros de espesor, cuya obra estaba revestida de sillerías y decorada de -mármoles y estatuas. La Comisión de monumentos cuida hoy de conservarlo. -Recomendamos su grandeza é importancia. - -[Illustration: Fachada del Hospital, Sevilla.] - -Son innumerables los objetos de construcción que, procedentes de -Itálica, hay repartidos en toda esta comarca, la mayor parte utilizados -por los árabes en sus mezquitas y casas, dando á la estructura un -carácter especial de romanismo del peor tiempo, que rebajó la forma de -los arcos y produjo la doble construcción de éstos y la reducción de los -techos. Esos vestigios se ven también en las obras de los siglos XII al -XV, en la fábrica de la Catedral y en muchos conventos y capillas. - -[Illustration: Casa-Ayuntamiento de Sevilla (Renacimiento).] - -Después del Renacimiento, Sevilla ofrece un plateresco excepcional, -enriquecido de esmaltes y con multitud de fajas, pilas, zócalos y -frontispicios hechos de azulejos y ladrillo rojo que no se ve más que en -algunos puntos de Italia, pero que aquí forma el exclusivo tipo al cual -se subordinan todas las obras de no lejano período; estilo nada bello, -si bien es caprichoso y sensible á las trazerías mudéjares con las -siluetas absolutamente churriguerescas. Los ornatos de piedra y yeso -entremezclados á los esmaltes y ladrillos justifican este calificativo. - -Hay todavía en esta población el testimonio de la influencia gótica -cuando el árabe desaparece y se entrega poco á poco á la inspiración -ojival, envolviéndose en sus hornacinas, acentuándose en los tímpanos -con cartelas de leones y matacanes con lóbulos y pirámides estriadas, y -rebajando los arranques de los arcos á la usanza musulmana. Las -portadas, claraboyas y rosetones de algunas iglesias están levantados -con ese estrecho espíritu de transición tan notable como raro que hemos -observado en tres ó cuatro puertas de otras tantas iglesias de los -siglos XIII al XIV verdaderas curiosidades arqueológicas, tanto aquí -como en Córdoba y pueblos circunvecinos. - -Falta á esta ligera revista una mirada de admiración á la antigua casa -de Ayuntamiento, donde un estilo fastuoso de reminiscencias paganas y -piadosas, fantástico hasta lo sumo y altamente delicado y artístico, se -ostenta bellísimo más por el ornato que por las proporciones. El -Renacimiento de Sevilla protesta del fatalismo mahometano, se levanta -risueño y lleno de esperanzas como la civilización que le da aliento; no -pide á ninguno de los estilos de la Edad Media alimento para decorarse; -busca el clásico de edad más remota y se manifiesta en este edificio sin -concluir, rico de imágenes y potente para ataviarse; es un ejemplar -digno de toda alabanza que el tiempo destruirá sin que se haya -reproducido en lo que se construye nuevamente para completar la fábrica -de todo su plan y alzado. - - - - -PARTE TERCERA - - - - -ÚLTIMO PERÍODO - - - - -DESARROLLO DEL ARTE ORIENTAL EN ESPAÑA - - -Era tanta la ignorancia en ciertos tiempos sobre la cultura de los -árabes españoles, que autores cristianos suponen las mezquitas adornadas -con ídolos como los templos paganos; y á juzgar por los romances de la -Edad Media, era tal el criterio sustentado sobre las ciencias de los -mahometanos, que se atribuía no á hombres, sino á una legión de demonios -el poder y la magia ejercida por el genio de los nuevos dominadores de -España. ¡Y qué mucho si aún en nuestros días no se ha olvidado ese don -misterioso de profecía que se atribuye al _Calendario_, cuyo libro es -siempre el que más se encuentra en la mayor parte de las casas -españolas! _El manak_[41] que habían difundido los árabes por toda -Europa, se inventaba por astrólogos españoles, los cuales adquirieron -inmensa y diabólica fama de sobrehumana inspiración. De tal modo era -temida la ciencia de algunos cristianos que habían ido á aprenderla en -las academias y universidades de Córdoba y Sevilla, que más de un -sacerdote perdió al volver á su país la facultad de mandar comunidades -religiosas, y aun corrieron algunos riesgo, en momentos de calamidades -públicas, suponiéndose éstas ocasionadas por los maleficios de esos -sabios sospechosos de malas artes[42]. Hasta los albores de las ciencias -químicas que habían de desarrollarse en el cerebro de Nostredamus, -Raimundo, Kiot, etc., buscaban en España el éxito que más tarde había de -dar tan pasmosos resultados; y hasta los prodigios que principiaba á -revelar la ciencia astrológica y la conformidad en muchos casos con los -pronósticos que una azarosa experiencia había arrojado en sus libros, -fueron causa de que adquirieran un influjo, al cual no ha podido escapar -la civilización moderna. Las ciudades principales de España fueron, -pues, el emporio de las ciencias físicas y astronómicas; y si ignoramos -el número de franceses, alemanes é italianos que venían á estudiar á -Córdoba y Toledo, ó si el Papa Silvestre II recibió en Barcelona y no en -Córdoba su instrucción, lo cual podrá ser discutido eternamente por los -corifeos de ciertas escuelas, sí sabemos con exactitud que la -ornamentación árabe se copió en Italia, Francia y España, demostrando la -intimidad de las relaciones internacionales, y que cuando se conquistó á -Granada pasaban de 25.000 los extranjeros que residían en el reino, -enriquecidos del tráfico con Venecia, Marsella, Constantinopla, etc. Las -pinturas de la Sala de Justicia, confusamente atribuídas á artistas -cristianos del siglo XIV, nos indican cuán fácilmente pusieron en -ejecución obras, que sin el trato común con los extranjeros, les hubiera -sido imposible ejecutar. ¿Por qué, pues, poner en duda que la -nigromancia se aprendía en Toledo en el siglo XI, únicas escuelas á -donde venían á estudiarla jóvenes de Suavia y de Baviera?[43] Si tal -menosprecio se ha querido hacer de las ciencias químico-físicas de los -árabes, debería haberse empezado por destruir los monumentos, quemar -sus libros, los pergaminos de realce, romper los esmaltes y sus barros -cocidos, borrar los colores de sus telas y los que se ven en los muros -de sus casas, y sobre todo descubrir si en el resto de Europa se -fabricaba con más perfección ó había más recursos industriales y -mecánicos que los desplegados por ellos. - -Sin aducir textos de obispos[44] ni de otros no menos venerados autores, -porque no intentamos sacar las pruebas de lo que exponemos fuera del -dominio del arte y de la industria, sucedía entonces lo que acontece -ahora con ese prurito de buscar en París y Londres alivio á males -incurables, recetas á métodos desconocidos de fabricación, y aliciente á -las empresas científicas. Monarcas de León y de Asturias trataron y -utilizaron sabios árabes de Córdoba y Sevilla; y Gobmar escribió en -árabe historias para que se aceptaran en la corte de Hakem II. Aparece, -verdad, que estas cordiales relaciones eran entonces como ahora -sostenidas principalmente por las familias aristocráticas en lo que se -refiere á las monarquías españolas y árabes, y que el pueblo visigodo en -general, tenía antipatía á los dominadores. - -Si después de la toma de Toledo por D. Alfonso es cuando, según los -datos de algunos autores, principia á ser visitada por extranjeros y por -clérigos españoles esta ciudad, para adquirir conocimientos sobre la -hechicería, la alquimia y el álgebra, queriendo demostrar que no se -debía á los árabes la enseñanza de tales ciencias, este error supone á -nuestra vista poco conocimiento de aquella civilización y del organismo -de la sociedad mahometana en contacto con los mozárabes, ni de los -auxilios que de judíos y muslimes recibieron las cortes de D. Jáime y D. -Alfonso, ni de cómo era considerada la lengua sabia del Korán, no -habiendo otro genio en las artes que el inspirado por las obras de los -muslimes, según puede verse todavía en los raros objetos de aquel -tiempo, conservados á duras penas entre nosotros. - -El arte de cincelar los metales es una prueba clara de lo que exponemos. -Nada más sorprendente en su género que esos trabajos á buril de las -armaduras cristianas, antes del renacimiento; trabajos que se -extendieron por la mayor parte de Europa, donde se ven lujosísimas -armaduras fabricadas con los ornatos árabes levemente modificados por el -gótico, las incrustaciones de oro y plata embutidas en el hierro con -pasmosa perfección, que no se hallan iguales de anteriores épocas, todas -hechas en las fábricas de Toledo, Valencia, Sevilla, etc., y de manos de -los artífices instruidos en estos incomparables centros del arte árabe, -únicos florecientes en aquella época. - -Y cuando de tal modo se extiende su influjo, es ocioso referir lo mucho -que sobre su literatura y poesía han escrito eminentes orientalistas, -sosteniendo la existencia de toda una literatura aljamiada -extraordinariamente difundida, que cuenta obras maestras procedentes de -aquella civilización cuyos prodigios se están revelando todos los días. - -Una consecuencia muy legítima del elevado estado de las artes en todas -sus ramificaciones, es el magnífico aspecto de los jardines que rodeaban -los pintorescos palacios de la sierra de Córdoba, los de Guadamar, de -Ruzafa, de Said, y tantos otros que nos pintan las seductoras casidas de -la poesía arábiga. La ciencia de trazar los edificios se hermanaba con -la de arreglar los jardines, alinear las plantaciones y combinar el -aspecto de los vegetales para producir decoraciones hasta cierto punto -arquitectónicas. El desarrollo que en tiempo de Luis XIV tomó en Francia -la idea algo antiestética de imitar con los arbustos los órdenes -greco-romanos, las columnatas, arcos y bóvedas, tenía más antiguo -origen; y aunque los normandos en Sicilia habían dado muestras de ello, -es indudable que en los jardines andaluces se hacían decoraciones del -mismo género, con la diferencia de que éstas, tomadas de una -arquitectura más delicada y menos severa, produjeron verdaderos _oasis_ -de sin igual encanto, cuyas reminiscencias se notan todavía en algunas -comarcas de este bello país. - -Sin que tratemos de ocultar el interés que nos ofrece el parque moderno, -hermosa ostentación de la más vigorosa naturaleza dominada por la -inteligencia del hombre con el constante auxilio de la máquina, tiene su -belleza relativa la simetría reguladora de aquellos jardines, que -ondeaban pabellones como arcos estalactíticos; que recortaban en los -cipreses remates y obeliscos imitando alminares; que tejían las hojas -trepadoras con los vistosos encañados remedando los azulejos de sus -palacios; que hacían grutas á manera de templos, y cruzaban arcos de -ramaje como los arcos de piedra de la mezquita de Córdoba. Es un error -suponer monotonía en esta clase de jardines, cuando lo que se nota es un -refinamiento exagerado, demasiado deseo de subordinar las galanuras de -las flores á curvas, líneas y trazerías fantásticas, que ofrecen un -peculiar encanto en aquellos países donde el campo todo es un verjel -frondoso, especie de parque silvestre que tal vez no necesita del -cuidado del hombre para compararse con los de las antiguas ciudades -romanas y bretonas. El jardín simétrico, hecho como los de Andalucía, -sin que se mezcle el estilo demasiado severo y fastuoso que se nota en -los palacios de nuestros reyes construídos con posterioridad, ofrece -indudable belleza, cuyo origen hay que buscarlo en las descripciones de -los poetas orientales, ó cuando alguna fiel imagen de ellos hallada en -modestas casas de nuestro país, nos obliga á reconocer sus encantos. - -Hemos visto en el perímetro ocupado por los restos del antiguo palacio -del Chapiz[45], removiendo el suelo de un dilatado patio, la antigua -traza de un jardín con estanque en el centro surtido de juegos de aguas, -arriates y márgenes á manera de laberinto; las glorietas y asientos de -mosáico de gruesa labor formada de piedrecitas de colores, y algunos -restos de figuras enlazadas con grandes letras formadas de arrayanes. -No es, pues, tan distante de aquel gusto lo que todavía se construye -alrededor de los palacios modernos; y ni las figuras hechas de jazmines, -ni las doncellas de flores, ni los asientos de enredaderas y hiedra de -la famosa pila de Almanzor, fueron creaciones de la poesía, sino -hechuras del arte, que alcanzaba á todo lo que podía halagar el -sentimiento de aquellas ilustres generaciones. - -Muy apasionado debía ser á la música y cantares el pueblo que construyó -la Alhambra, por más que este arte viviera todavía tan en la infancia -como entre los antiguos pueblos de Oriente; pero no debemos buscarlo con -ese espléndido lujo de armonía y de instrumentación que le vemos hoy, -sino que considerado como el más dulce, tranquilo y misterioso lenguaje -del corazón, la canción árabe es quizá la más tierna y expresiva que se -oyó en la edad de las rudas fatigas y de las belicosas al par que -insaciables ambiciones. No conocemos canciones españolas anteriores á la -época árabe, y á las que contamos posteriores les damos aquella -procedencia, porque los viajeros que recorren las costas africanas oyen -entre los moros los mismos cantos de Andalucía, la misma cadencia, el -aire reposado y el eco sentencioso de las preciosas cantinelas que aún -se conservan entre nosotros. Alguna música recogida al oído con motivo -de la reciente campaña de Africa, y que hemos tenido ocasión de -apreciar[46], tiene mucha semejanza con las gallegadas y el zorzico, -cosa que nos ha sorprendido extraordinariamente, infundiéndonos la -sospecha de si estos cantos fueron tomados de los españoles, lo cual es -muy posible, sin que por esto dejemos de conocer que toda la música de -aquellos pueblos es completamente andaluza, llena de la inspiración, -originalidad y galanura que todos le reconocen. - -Dados á la música y al baile, los árabes recuerdan los trovadores de la -Provenza y la existencia de los juglares que invadían las calles sin -otro modo de vivir que cantar y herir sus instrumentos de cuerda, cuero -y madera, entre recitados, para entretener á los ociosos de las plazas -públicas. Conocidos son también los regalos que recibían de los reyes -aquellos que cantaban con perfección, á juzgar por la historia del -cantor Zirjab, que Ab-de-Rahmán II hizo venir de Bagdad á Córdoba. -Escritos hay libros teóricos sobre este arte, y el que se hizo de -cantares andaluces para competir con los de Persia da buen testimonio de -que no estaba descuidado este precioso don, grato solaz del alma -humana[47]. - -Y ¿cómo había de estarlo?... Por más que se separe en el dominio de su -manifestación la música de las demás artes, ha seguido con ellas la ley -de las transformaciones sucesivas. Cuando más portentoso fué el -espectáculo dado por aquéllas, más notable fué también el amor ó el -sentimiento de admiración por la música en todos los pueblos de la -antigüedad, hasta la aparición de los grandes maestros. Coincide siempre -con la arquitectura más que con la escultura, y mucho más que con la -pintura la simpatía por el lenguaje del sonido; parece como que una y -otra sacan de la imaginación sus formas lejos de la realidad; ambas -combinan líneas, espacios ó tiempos, con lo cual se produce simetría y -euritmia, y los sonidos apoyándose en el número y la cantidad, producen -también la expresión viva de los sentimientos, más profundidad en -variedad infinita de imágenes; como la arquitectura, apoyándose en la -masa inmóvil y pesada, crea lo mismo que aquél una forma real, confusa, -indefinible y vaga, de emociones simpáticas, existiendo, pues, en ambas -una misma cualidad, aunque la esfera de acción en la música y -arquitectura se extienda en distintos horizontes. Es lógico que los -pueblos que tanto se extasiaban con el conjunto de formas imaginarias; -que querían hallar sobre los paramentos de los palacios la multiplicidad -que se combina y se deshace y vuelve á renacer como ondulaciones de -colores que no se palpan, como las estrellas que cien veces parecen -aumentarse en número, tuvieran predilección por el sonido de tal modo -manifestado, constituyendo la esencia y la existencia de otro ser -oculto, abstracción pura y sencilla que se aleja de nuestro modo de ser -práctico, y nos revela una segunda naturaleza más moral y elevada que la -que nos sujeta á la tierra. - -Aquel pueblo lleno de emociones íntimas, de agudos sentimientos, tuvo, -pues, pasión por la música. Hizo en este arte lo que sus predecesores, -que ya habían inventado el acorde y la armonía y pulsaban arpas y -cítaras; pero les excedieron en lo sentencioso del canto y en el acento -de la pronunciación musical. Así es que no hay canciones que hieran más -el sentimiento que las que se conservan en el pueblo andaluz, canciones -muy antiguas, las cuales se perpetuarán por largos siglos, y serán -escuchadas siempre con profunda emoción. - -El ornato del edificio, como el acorde, son dos cosas que se explican y -se razonan del mismo modo: cuando la obra está terminada no se puede -preguntar al artífice por qué pone sobre el tímpano ó en las cornisas -molduras innecesarias, y éstas las interrumpe para establecer un cuerpo -más realzado de construcción que acusa otro género, porque no sabría -contestar razones concluyentes y absolutas. Lo mismo diremos de la -música. En uno y otro arte, aunque tan diversos ligeramente mirados, no -hay más que la medida, que la regla, que lo regular y compasado; la -confusión, el desorden, la irregularidad destruyen la obra. Es en la -simetría de la forma donde ese arte encuentra más identidad con los -demás efectos de la belleza, y por eso al citar este brillante período -del genio sarraceno, no podíamos prescindir de un recuerdo á esas dulces -melodías que se inspiraban en el voluptuoso encanto de los alhamíes, en -el murmullo de las fuentes que se deslizaban al pie de los divanes, y en -la agradable y dulce contemplación de los sombríos aposentos matizados -de brillantes colores. - -El palacio de la Alhambra expresa el punto culminante de siete siglos de -cultura, y lo que es más digno de atención, el tránsito del puritanismo -de las escuelas coránicas de Oriente á la expansión ideológica, al par -que tolerante, con que se anunciaba el Renacimiento en el siglo XIII. -La ciencia, la literatura, el heroísmo de la pasión, el militarismo -caballeresco que tan hondas raíces echó en nuestra patria, la tolerancia -política que entonces no podía llamarse libertad, el culto á los sabios, -á los inspirados y á los valientes, la predilección por el arte y el -amor á la popularidad, que hizo caer á los magnates en crímenes de -vanidad ó de ambición, cuantos signos, en fin, pueden revelar en un -Estado el desarrollo del poder civil como principio de adelantamiento, -todo se halla indicado, con más ó menos claridad, en el recinto murado -de esa construcción medio ruinosa, mitad restaurada por lentos trabajos -de cuatro siglos, mitad escombros removidos ó rebuscados por -infatigables viajeros que han descortezado los tabiques para arrancar -sus ornatos y filigranas; todo se descubre allí al espíritu -verdaderamente investigador, que no desprecia los fragmentos carcomidos, -ni lo tenebroso de aposentos subterráneos, ni las huellas impresas en lo -más recóndito de sus anditos y alhamíes. - -Ese palacio no es solo un sistema encantador de caprichosos ornamentos, -cuya originalidad nos arrebata, sino que revela el secreto de los -últimos dos siglos de dominación árabe, explicando porqué artificio no -pudo consumarse la ruína del poder sarraceno en nuestra patria -inmediatamente después de la conquista de Sevilla; y porqué las armas -victoriosas de nuestros abuelos se embotaron si no se rindieron ante esa -ilustre ascendencia de la dinastía granadina, que estrechada en un -recinto pequeño y asediada por la heróica restauración cristiana, brindó -muchas veces la paz á sus enemigos, paz que éstos le otorgaron más por -respeto á su sabiduría que á sus caudillos y legiones. - -¡Siglos que proclamaron el poderío de aquel pueblo, abriendo sus -_madrizas_ á los hijos de los príncipes contra quienes luchaban; -celebrando torneos como galantes amigos, ofreciéndoles sus artes, -regalándoles los bellos productos de sus lujosas industrias en sedas y -labores de mano, y convidando á los fuertes capitanes que los asediaban -á espléndidas monterías, donde en culta competencia lucían sus -vestidos, sus armas y su agilidad. Edad sublime que no se ha estudiado -todavía cual se merece por odio religioso ó por feroz aborrecimiento, -hijo de la indignidad á que se vió reducida la noble raza española! - -La Alhambra se levantó como todos los edificios clásicos de la -antigüedad en esa época culminante, desde la que comienza para los -pueblos su inevitable decadencia y ruína; y este período más floreciente -del arte, es también el que presta ocasión á que las ideas se extravíen -por el deleite hasta el delirio. Apogeo descendente de la civilización -que es preciso sorprender para reconocerle, sin preocuparse de sus -encantos, y no pervertir el gusto con el éxtasis de una ardiente -contemplación. - -El que viene ascendiendo por el estudio de los monumentos de Córdoba, de -Toledo, de Sevilla, etc., deja en su inteligencia un vacío que no -satisface, é involuntariamente recuerda á Cairo, Túnez, Fez, llegando á -elevarse por encadenadas deducciones hasta las mezquitas de -Constantinopla, las tumbas del Afghanistan y las antiguas pagodas de -Dehli. El arco de herradura, propio de la arquitectura militar y -religiosa de aquellas comarcas, forma la más original del género, se -aplicaba en España, como ya hemos citado, en los primeros tiempos -árabes, y las techumbres de gruesas vigas, destacando rombos ó polígonos -de facetas á semejanza de pidras labradas, cubrían con casquetes de -planos unidos por sus lados, imitando las primitivas obras del Oriente. -Las columnas de los enclaustrados eran cortas, como aplastadas por el -peso de los arcos, de mayor planta que los capiteles; éstos, sin forma -determinada, más parecida á la bizantina, pero tanto menos expresada en -sus detalles, imitaban groseramente el orden compuesto greco-romano, de -labores de gruesas y venas sobre los tallos y hojas que torpemente -tallaban con el característico intento de bordarlos. Las bóvedas se -cruzaban como en la capilla de Córdoba, pero no se multiplicaban sobre -plantas triangulares, y bajo el rigorismo geométrico de los colgantes de -la Alhambra; idea extraña que vemos iniciarse en la arquitectura india -del Punjad, que se oculta después para aparecer en Persia bajo las -ménsulas de los púlpitos, en los minaretes que existen en Egipto y en -Marruecos; pero que se desarrolla por concepción uniforme y simétrica en -las construcciones de la España posteriores al siglo XIII. Las plantas, -en fin, de los monumentos, adaptadas unas veces á las formas de los -castillos, otras á la irregularidad de las montañas sobre que se -edificaron, especie de desarreglado montón de edificios, repartido al -acaso para las necesidades de la guerra, de la religión y del harem, -aquí se regularizan, preside á ellas el gusto de la ostentación y de la -comodidad, y se trazan bajo la misma razón geométrica de armonía entre -los lados del triángulo que arranca y cierra las bóvedas de sus -estancias. Una y sola fórmula para repartir la distribución, y la misma -para labrar las murallas que para calar las esbeltas galerías[48]. - -Y aunque aparezcan á primera vista como esparcidos entre torres y -jardines los edificios de la Alhambra, penetrando un poco en la -investigación de tan preciosos restos, se halla más bien que la -regularidad, la simetría; más bien que la concepción de la línea recta, -la convergencia de objetos que se refieren á un mismo punto, cuyo método -sostenido con supersticioso afán, nos hace admirar lo que creíamos -producto sólo de la fantasía ó del insomnio que produce un cuento -mágico. - -Cuando el arte en Europa se hallaba dominado por el vértigo del -clasicismo[49], que embargaba la atención de las academias y extraviaba -la imaginación de sus más brillantes discípulos, alcanzó á la Alhambra -el ciego afán de explicarlo todo por el sistema exclusivo que se -consideraba sinónimo de lo justo y de lo bello. No pudiendo mirar -nuestros artistas con indiferencia un monumento que les despertaba más -curiosidad que los de Sevilla, Toledo y Córdoba, quisieron por un alarde -de tolerancia, respetar lo que el Emperador Cárlos V, aconsejado por -artistas italianos, había dejado para la contemplación de la posteridad; -extrañaban su conjunto poco armónico según su educación clásica; querían -hermanar sus teorías sobre la belleza, sobre la conveniencia, en los -vestigios que á cada paso encontraban, y á fuerza de mirar por un prisma -confeccionado para el uso de aquellos razonamientos exclusivos de -escuela, se persuadieron de que habían hallado la clave de la -importancia atribuída fuera de España á estos monumentos. Desde entonces -dejó de llamarse un edificio bárbaro; la Academia de San Fernando mandó -hacer una obra ilustrada de sus preciosidades artísticas; el ilustre -Jovellanos explicó sus bellezas y su historia, y desde entonces -escritores de más ó menos nota se dedicaron á cantar sus grandezas, como -poetas y como filósofos. ¿Por qué cuando las academias no respetaban más -que la antigüedad pagana, se detuvieron á contemplar este alcázar -_semibárbaro_, recuerdo de una dominación que queríamos borrar de -nuestra historia? - -Ya lo hemos indicado, se había hallado la clave: el palacio de Alhamar -pudo cuadrarse, completando las líneas que al decir de los académicos -habían desaparecido. Se levantó el plano de restauración. Se buscó el -eje central, figurándolo entre el patio del Estanque y la sala de -Embajadores. Los patios y naves que hoy se conservan á la izquierda de -este eje se trazaron arbitrariamente á su derecha en orden de simetría. -A uno y otro lado se imaginaron las mismas torres, las mismas puertas é -iguales alturas. ¡Qué uniformidad tan deliciosa para aquellas gentes! De -este modo se contentaron con lo que existía, imaginándose lo que había -desaparecido. - -Hoy se perpetúan esas aberraciones, no pudiendo explicar el espíritu que -levantó estos monumentos. En la decadencia del Renacimiento parece como -que no se comprende bien el genio de la antigüedad. No afirmaríamos en -esta ocasión hipótesis que nos llevarían demasiado lejos; pero al -estudiar la planta de estos edificios, ¿no se halla conformidad con las -casas de Pompeya y de Herculano? En el barrio de Albaicín de Granada, -¿no se ve, penetrando en el recinto de las pocas casas que se conservan, -la misma distribución de las de Roma, ó algunas reminiscencias de las de -Grecia? Búsquense los baños, y ya no es la semejanza, sino la igualdad -absoluta. Civilización oriental una como otra, ambas inspiradas en un -mismo origen. Lo que habían hallado nuestros académicos no era el mérito -especial de la Alhambra; era la interpretación equivocada de su carácter -y de su símbolo. - -El libro y el plano de la Academia quedaron en nuestro tiempo relegados -al olvido, y si no bastaran las teorías para negar su importancia, lo -demostraríamos por las recientes excavaciones que hemos hecho con este -propósito. No hay paralelógramo posible ni por la configuración del -terreno ni, por lo que es más seguro, por no existir cimientos ni bajo -las líneas que se inventaron, ni aproximadas en esta ó en otra -dirección. - -La uniformidad, la simetría que se exije, está en otra parte; allí, -pues, vamos á buscarla. - -Penetramos en todo monumento árabe por una torre avanzada ó por entre -dos torres, excepto en los edificios que sirven de habitaciones á las -familias, en cuyo caso se reemplazan por un pequeño ingreso cuadrado, -portal inútil entre nosotros, que vemos con frecuencia en las antiguas -casas de Andalucía. Una sala larga y estrecha corta el eje -perpendicularmente, y de aquí parte la distribución á las dos alas del -edificio. Por el encuentro de ambos ejes se halla la entrada, á cuyo -frente se descubren siempre esos efectos de perspectiva que son tan -fantásticos en estas construcciones. Siguiendo el ingreso, se halla un -patio con estanque y fuentes, graciosas y ligeras arcadas á las dos -cabeceras ó lados cortos, pues estos patios son cuadrados; y tras de la -segunda galería, siguiendo por el mismo eje central, naves cuadrilongas -que se suceden hasta la última, donde se halla la más hermosa, -alzándose majestuosamente por encima del edificio y descubriendo sus -cúpulas ó almenas en los anchos y ondulantes reflejos de las aguas de -los estanques. Las demás salas de una casa de este género, según su -rango ó grandeza, estaban colocadas en pequeños pabellones de los -costados largos de los patios, tan desarregladas á veces en su -decoración como las tiendas de campaña en un campamento turco. Y si -estos costados se encuentran hoy alineados y cobijados por líneas -monótonas de aleros mudéjares, indicado está suficientemente que era el -genio del conquistador cristiano el que los transformaba con la -severidad de la línea recta, no permitiendo cúpulas, crestas ni agujas, -que según el gusto moderno de una escuela intolerante, interrumpen la -decoración. - -Fuera de esta planta, absolutamente clásica, que podemos asemejar al -asta larga de una cruz cortada á varias distancias por brazos -perpendiculares y paralelos unos á otros, de diferente longitud, no -hallaban los árabes españoles medio hábil de levantar sus edificios, de -modo que disminuyendo ó aumentando los brazos del eje en cuanto lo -exigían las dependencias de los más extensos palacios, nunca se salieron -de este sistema en cualquier punto donde los pudieron construir; -simplificáronse, en verdad, reduciéndose hasta construir las casas -sencillas con un portal, un patio y una sala, con sus enclaustrados -sobre pilares de madera que daban acceso á cuartos aislados hechos por -fuera del cuadrado del muro de circunvalación. Así, pues, no es extraño -hallar el muro del patio y galerías más grueso que los exteriores de las -naves laterales, que parecen haberlas arrimado después al amparo del -centro. En los barrios antiguos de las ciudades árabes todavia se -encuentran estas casas, cuya reminiscencia hemos hallado en los patios -del Albaicín[50], y cuyas formas se aceptaron por las costumbres -cristianas, nunca variando la planta, sino sobreponiendo un piso y -algunas torres, necesarias á la higiene en aquellos climas cálidos. La -influencia del Renacimiento poco tiempo después, dotó al arte de todos -sus extravíos, le prestó el ornato de grutescos y bichas en las -portadas, en frontispicios de balcones y en los artesonados y escaleras -con almizates; pero obsérvese bien: siempre la misma planta, el origen -morisco, un principio clásico de sencillez que encanta, que nos hace hoy -mirarlo con amor y con envidia, porque quisiéramos verlo en las -construcciones modernas si el espíritu de nuestra sociedad se prestara á -recibirlo con algunas ligeras modificaciones. - -Esta es la regularidad de la Alhambra, y no lo que creyeron los clásicos -del siglo último, con sus fachadas, sus ángulos y su conjunto recto en -el más absoluto significado de la palabra. Las ruínas que hallaron, los -escombros muchas veces abandonados por el más bárbaro desdén en una -época que merecía olvidarse, se prestaron á las interpretaciones más -absurdas. Muchas veces dió lugar al error la formación de esa especie de -cemento ú hormigón durísimo usado por los árabes y compuesto en su mayor -parte de la misma _grava_ cuarzosa del terreno, formando un conglomerado -artificial con el que se engaña la atención no muy experta del que viene -por primera vez á hacer indagaciones arqueológicas. Las vetas y capas de -cristalizaciones recientes que se manifiestan siempre que se hace una -excavación, persuadieron de que eran cimientos de edificios destruídos, -que convenían perfectamente á tales suposiciones. - -Los monumentos de la Alhambra aparecen en cierto desorden, como -arrojados á la casualidad, levantándose en pintoresca confusión, -extendiéndose entre espaciosos jardines, alternando los más notables y -espléndidos para los reyes, con los menos ricos para las mujeres -predilectas, los numerosos hijos y los cortesanos. Obsérvase, sí, cierto -paralelismo en los ejes centrales de dichos edificios cuando sus -estancias principales están abiertas en las torres que flanquean los -cercos de muralla, y entonces están como adosados á ellos y -perpendiculares á las líneas de muro ó fuerte, resultando precisamente -como los radios de una elipse abrigados por el circuíto más ó menos -regular de la fortaleza; regla que es constante, excepto cuando se -acumulan construcciones alrededor de una principal, en cuyo caso los -mismos ejes cruzados en naves perpendiculares se multiplican hasta -constituir este singular conjunto del alcázar, con un aparente desorden -en el todo, y una tan marcada unidad en sus secciones ó partes, que al -parecer se aislan como para dar morada cómoda á familias diferentes. - - - - -LA ALHAMBRA EN EL SIGLO XV - - -En 1867 publicamos el resultado de nuestras investigaciones sobre la -verdadera forma de la Alhambra en los siglos que la dominación de los -árabes y esplendor de la corte granadina habían llegado á su apogeo, y -antes de que la reconquista cristiana verificara en ella las -transformaciones que la despojaron de ese carácter primitivo que aun en -el día le imprime un peculiar aspecto, confundiendo géneros y estilos de -diversas artes que nunca guardaron conexión ni semblanza. - -El resultado de aquellos trabajos y los realizados posteriormente, nos -han puesto en camino de abordar algunas cuestiones sobre las diversas -épocas de su construcción. - -En primer lugar, la Alhambra era ya en los tiempos romanos una pequeña -población antiquísima, según se atestiguó en el año 1829, por haberse -hallado cerca de una cruz que hizo colocar el año 1530 el conde de -Tendilla, un considerable número de sepulturas de aquella época, que se -descompusieron como muchas otras al abrir el arrecife del centro, las -cuales no podían tener otra procedencia que del arrabal ó suburbio, -quizá de judíos, que había en este valle; cuyo dato está en consonancia -con las inscripciones góticas halladas después de la dominación -sarracena, y la tradición sobre la cueva de Nata que apuntan todos los -antiguos historiadores. - -El fundador de la dinastía Nazarita construyó un segundo recinto á la -Alhambra, por no ser suficiente el primero para defender todos los -edificios que contenía; lo cual demuestra evidentemente que en tiempo -de la insurrección de los waliatos, existían ya en lo alto de la montaña -roja fuertes castillos de importancia en toda su extensión, aparte de -los nombrados Torres Bermejas que se citan particularmente desde el -siglo VIII; y que estas fortificaciones se hallaban unas en el costado -Norte de la Alcazaba, cuyos restos existen todavía, otras en las mismas -alamedas actuales por bajo de la Puerta de los Carros y Bosque, y otras -en la Huerta de San Francisco y Secano. Si Alhamar construyó el segundo -recinto que se cita en las crónicas árabes, flanqueado de torres y -murallas y dilatándolo hasta Generalife, fué porque existía una -población en todo el collado antes del establecimiento del último reino -granadino, es decir, al finalizar el siglo XII; y debía ser población -muy antigua, porque la existencia de algunas inscripciones romanas que -tan repentinamente se han citado, y la grabada en una piedra blanca que -no es procedente de la Sierra de Elvira, sino de las canteras que hay -entre Alhama y Loja, ofrecen alguna prueba, tanto sobre la proximidad de -la histórica Iliberis como sobre lo que se ha dicho de la antigua -Garnata, cuya población ocupaba en nuestro concepto el morisco barrio de -la Antequeruela, de la cual podría ser un arrabal. Hay, pues, datos -suficientes para creer que antes de la dinastía Nazarita había un pueblo -sobre la cúspide del cerro, y un castillo que se llamó de Aben Giafar, -nombre que tenía la torre de la Vela en tiempo de los árabes, y á cuyo -pie se encuentran los vestigios de construcciones más antiguas, quizá -del siglo VIII. Aquel pueblo ó suburbio estaba también fortificado y -tenía su puerta, que es la que después se conservó con el nombre de -Puerta del Vino, aunque modificada por árabes, la cual fué luego -incluída dentro del mayor y más fuerte recinto de treinta y siete -torres, que según un legajo con el número veinticuatro del archivo, se -contaban en esta fortaleza á principios del siglo XVII[51]. - -Observando el plano que publicamos entonces y acompañamos á este libro, -se puede ver el espacio ocupado antes, desde la dicha puerta hasta la -Alhambra alta, que después fué convento de San Francisco. Hay todavía -restos soterrados de muros más antiguos que la cerca de Alhamar, los -cuales se hallan todos en el indicado espacio, á cinco y seis metros de -aquélla por la parte interior en el lado Norte, y por fuera en el lado -Sur. - -Reunió, pues, Alhamar el Magnífico, bajo un recinto, las construcciones -que existían aquí de diversos tiempos, y estableció en ellas el imperio -de su grandeza; construyó hermosas puertas principiando por la de -Bid-Algodor ó de los Pozos[52], que es la que llamamos hoy de los Siete -Suelos, y entonces era la que estaba más próxima á los silos que se -hicieron para guardar las cosechas en los tiempos de escasez ó de -guerra, y dejó para el no menos grande Yusuf otras construcciones como -la de la Justicia y la torre que había donde hoy está la puerta de los -Carros, de la cual quedan algunas referencias que constan en los legajos -del archivo, donde dice haberse reparado y estar habitada en el año 1586 -por un capitán de las cien lanzas del conde de Tendilla. No puede -negarse, conocido el estilo de estas puertas exteriores, que es -diferente su construcción á la de la Puerta del Vino, la cual se parece -más bien por su fábrica á la puerta Monáita, y por sus inscripciones, -que no citan rey alguno, como generalmente se hacía en las obras que no -fueron mandadas construir por los sultanes. - -Las obras de adarves y viaductos de todas las torres en comunicación -oculta con el palacio y alcazaba, el aislamiento de éstos y sus defensas -por dentro del fuerte, todo está demostrando que al elegir este sitio -para morada de la corte en los dos últimos siglos, se contó con una -población que ya existía, la cual quedó así como aprisionada y -comunicándose con la ciudad sólo por las únicas tres citadas puertas, -pues las del lado Nordeste eran de uso exclusivo de la fortaleza y los -palacios. - -Con la numerosa población de la Alhambra alta, nombre dado en los -tiempos del emperador Cárlos V[53], se citan la Plaza de los Pablas, -ocupando el sitio del palacio que fundó aquel monarca, y las dos torres -del Homenaje, una que era la actual de los Picos, y otra la de las -Prisiones sobre el Cubo, y un numeroso caserío que existía tan apiñado, -que en el año 1539 se prohibió á sus habitantes que moraran en los -baluartes y palacios. El Partal lo habitaba un moro que, con otros, -levantó rebelión y le fueron confiscados sus bienes, los cuales se -hallaban dentro de los alcázares cerca del huerto de Astasio Bracamonte, -escudero del marqués de Mondéjar, donde hoy se halla la mezquita. - -Fué tan grande la población que siempre hubo en la Alhambra, antes de -que fuera corte mahometana, en tiempo de ésta y después de la conquista, -que no se halla un palmo de terreno donde no se encuentren cimientos de -casas y palacios antiguos, en los que se emplearon tal vez enormes -sumas, pues los sultanes gastaban en obras continuas sus rentas de -ciento sesenta mil ducados anuales, enorme cantidad para aquellos -tiempos; y después de la expulsión sarracena se emplearon no menores en -transformar, coronar y revestir baluartes, adquiriendo dominio sobre -fincas pertenecientes á habitantes moriscos cuya posesión era muy -antigua. - -Fué, por último, para convertir la población árabe al culto cristiano -para lo que se cedió un palacio ó mezquita en 1492, donde se estableció -un convento de Franciscanos con este fin. Todo está demostrando que -existía desde muy antiguo una ciudad ó villa fortificada donde se -sucedieron dominaciones sucesivas que arruinaron y levantaron obras sin -concierto ni uniformidad, cuyo carácter, transcurriendo siglos, había de -imprimir á todo el sitio el pintoresco y variado panorama que tanto se -admira hoy. - -[Illustration: Puerta Judiciaria.] - -Concretemos nuestra descripción al trazado del plano que acompañamos al -final, hecho en 1865; y entremos en la Alhambra por la puerta árabe que -abrimos no ha muchos años en el lado Norte de la alcazaba bajo la Torre -de las Armas, la cual era una de las principales y de más directa -comunicación entre el Albaicín y la Fortaleza por un puente elevado para -cruzar el río Darro. Desde el núm. 54 en dicho plano se indican restos -de murallas inclinándose hasta ganar la altura de dicha entrada por el -núm. 46, y siguiendo un camino y adarve completamente trasformado hoy, -que iba cortando el cubo muralla del núm. 43, por la línea de puntos que -se dirige al palacio árabe. El cubo referido es obra posterior á la -conquista; observándose que el piso de la entrada de la Torre de las -Armas está casi al mismo nivel de la puerta antigua del palacio árabe -que hemos ahora descubierto, y de la que hablaremos luego. Se ve -fácilmente que suponiendo con fundamento construídas después de la -conquista las dos grandes cisternas ó aljibes que se señalan de puntos -con el núm. 7, hay un espacio vacío ó gran plaza inscrito en la línea de -los núms. 53, el 37 y el 42 por un lado, y las torres 44 y 45 por otro, -donde se han encontrado cimientos de construcciones árabes y modernas, y -un aljibe, núm. 8, de bóvedas, á tan gran profundidad, que aun -suponiendo rebajado el pavimento de este espacio, como indudablemente lo -estaría, cinco metros, siempre resulta el aljibe en el plano -correspondiente de profundidad para el objeto de nuestras -investigaciones. Hemos visto además de los cimientos citados, que el -terreno de todo este sitio está compuesto de ruínas y de escombros -procedentes de la construcción del palacio del Emperador, cuyo edificio, -núm. 9, suponiéndolo no hecho, dejaría á descubierto la línea que va -desde la Puerta del Vino, núm. 5, hasta el 9, donde habría una muralla -que separaba una parte de la Alhambra que llamamos alta, y el citado -espacio de la Plaza de los Pablas, hoy de los Aljibes. Esta denominación -consta en algunos escritos antiguos que se hallan en el archivo del Real -Patrimonio. - -Fijaremos, pues, las ideas demostrando que la Puerta del Vino servía de -paso ó camino á una población separada completamente de la Casa Real, y -que se comunicaba con la ciudad por la Puerta Judiciaria exclusivamente, -núm. 3. De este modo, la habitación de los monarcas, el harem y todo ese -recinto de palacios, parte conservados y parte no, que hay bajo la línea -de puntos hasta el núm. 55 que hemos señalado, era independiente, -cercada de un foso por el Sur, de murallas y bosques por el Norte y -Poniente, tenía sus comunicaciones privadas con Generalife y otros -sitios de recreo en la Puerta de Hierro y Torre de los Picos, números 28 -y 29, y con la ciudad antigua por la Torre de las Armas, núm. 46, -bajando á pasar el río Darro por el puente árabe ya indicado, cuyos -restos se ven todavía. - -La llave que hay grabada en la clave de la Puerta del Vino, indica -bien, según la costumbre musulmana, que era la puerta de una población -separada de la Alcazaba ó recinto comprendido en los núms. 43 al 50. -Este fuerte ó ciudadela, llamado Alhizan, está completamente defendido -por todos sus lados, dejando aislado ese tercer espacio ocupado por el -palacio de los reyes moros, con su especial ingreso inmediato al núm. -37. Véase, pues, detenidamente cuánto varía con estas investigaciones el -aspecto y distribución del conjunto y cómo se le desnuda de las -trasformaciones colosales que sufrió en el siglo XVI. - -[Illustration: Puerta del Vino.] - -Hemos dicho que había una población numerosa en la Alhambra alta, -extendida hasta su extremidad del lado de Oriente, en la cual se -comprendía la Casa de la Justicia que ocupaba lo primero entrando por la -Puerta del Vino, la Casa del Cadí, cuyos restos existen, la Gran -Mezquita, las casas de los Abencerrajes, cuyos nombres están citados en -el legajo 24 y que estaban contiguas á las que poseyó Don Álvaro de -Luna, la Casa de los Infantes, luego convento de San Francisco, y el -campo hoy cubierto de escombros, núm. 24, donde hemos hallado los -cimientos de las líneas de casas y calles que se han dejado arruinar. -Era el pueblo que hay siempre al lado de las cortes musulmanas, -compuesto de soldados de fortuna, de ulemas, de santones, de sultanas -olvidadas, de hijos y parientes de reyes que viven de las rentas de la -Corte, y que su elevada ascendencia no les permite ir á habitar entre el -ruido y menudo comercio de los traficantes y artesanos, que se agitan en -las calles estrechas de sus populosas ciudades. - -Añadiremos que esta población aristocrática estaba como ceñida por una -segunda muralla exterior, cuyos restos descubrimos y llevan la dirección -indicada en la línea de puntos que parte de la Torre Judiciaria, pasa -por los números 11, 15, 16, 17 y 18, y luego vuelve á verse en el 21, 22 -y 23; camino cubierto á trozos que daba vuelta y seguía toda la -circunvalación de murallas y torres, poniendo toda la fortaleza á -disposición de la fuerza armada sin tener que atravesar la parte poblada -del recinto. En algunas excavaciones que hemos hecho desde el núm. 11 al -18, hay restos del camino cubierto, y por el lado de la Torre de las -Infantas y de la Cautiva, están á la vista algunos trozos de este -viaducto. Las puertas de la Torre de los Siete Suelos y de las Cabezas, -hoy visibles, están abiertas al nivel del fondo de dicho camino de -circunvalación. - -Los restos de la casa del marqués de Mondéjar son cimientos de los -edificios que desde el palacio alcanzaban hasta la Puerta de Hierro (del -Homenaje antiguamente) y nótase en todo este espacio, que si bien se han -arruinado las construcciones que en él se encontraban, á juzgar por los -innumerables restos que se hallan enterrados, distínguese un cuadrilongo -bien prolongado que es un dilatado estanque de los que construían en el -centro de los patios muy semejantes al de los Arrayanes. Siendo por ello -acertadísimo suponer reducida la extension de estos pequeños alcázares; -uno de los cuales, según las gentes refieren, era el palacio de Muza, -recostado sobre las murallas, alfombrado por estanques, surtido por -fuentes abundosas, limitado por estancias pequeñas que el tiempo ha -arruinado ó convertido en montones de escombros, y cubierto de tierra en -su mayor parte para sembrar en ella las hermosas flores que hoy descubre -en lugar de los ricos y lucientes arabescos. - -No hace medio siglo todavía que la Alhambra ocultaba bajo una numerosa -población de tejedores de seda, alfareros y soldados veteranos, los -vestigios incoherentes de la civilización muslímica, hasta el punto de -no poder distinguir en ella lo que correspondía á los alcázares y -fortalezas y lo que poseía esa multitud de familias pobres que la -poblaban. - -Bajo ese aspecto de grosero abandono se ocultaban lo mismo las obras de -los árabes que las de los cristianos, y unas y otras principiaban á -desmoronarse y confundirse de tal modo, que había llegado el tiempo de -que no fuera fácil clasificar los edificios de cuatro civilizaciones que -se habían alzado sucesivamente en ellas, representando la primera: La -Alhambra alta y una antigua muralla interior que llegaba á la puerta del -Vino, con un castillo aislado sobre el Mauror, bajo las torres de la -Vela ó inmediatas; la segunda: ensanche de la Ciudadela ó Alcazaba, -constituyendo un fuerte, al cual se entraba por la torre de las Armas, -pasando estrechos viaductos según está indicado todavía, y uniendo este -fuerte avanzado y la Alcazaba con la puerta del Vino por medio de la -otra que había inmediata, llamada la Real, cuyos cimientos existen y la -cual era entrada que comunicaba inmediatamente al bosque, antes que se -construyera la de Justicia; tercera: el recinto exterior de esta puerta -hasta Torres Quebradas, algunas de las del Palacio, las Cubbas del -Panteón árabe y todo el exterior hasta los muros de Generalife, con -acequias que elevaban el agua y se perdieron después, quedando la más -antigua, que es la que todavía existe; la cuarta, por último, principia -en la conquista y concluye en Felipe II, reconstruyendo murallas y -haciendo nuevas, derribando almenas y sustituyendo tejados y malecones -horizontales, revistiendo de piedras las argamasas de los cubos -moriscos, sustituyendo lo viejo con lo nuevo é introduciendo la brocha -del blanqueador en los entrecijos de las labores mahometanas. - -Estos cuatro períodos se descomponen en doce siglos que dejan huellas -indelebles; primero: en los cimientos imitados de las ruínas -cartaginesas y fenicias, fraguados de piedras quebrantadas y mortero -petrificado de sorprendente dureza, siglos VII y VIII, lo cual hacían -con pura piedra de la más dura que tenían á la mano, y dividiéndolos en -lechos horizontales, cortados perpendicularmente á largos tramos, como -si figuraran los sillares ciclópeos de los monumentos asirios[54]. - -Segundo: período constructivo de piedra rodada y de escombros de -acarreo, mezclados sin afinamiento á la cal y uniendo los ladrillos en -tandas alternadas con piedras grandes ó restos labrados de -construcciones más antiguas, como se ve en la Puerta del Vino, en las -torres frente de Generalife y en los derruídos Alijares, cuya obra -solían cubrir con agramilados de ladrillos y almadrabas. - -Tercero: en las obras de argamasa de tierra cuarzosa y cal con pequeños -cantos de piedra menuda rodada, apisonando una capa de cal y otra de -arena sucesivamente, como ya hemos referido sobre los prolegómenos de -Ben Jaldum, cubriendo esta fábrica con los claros de puertas y -tragaluces de mármoles más ó menos finos y ladrillos vidriados; cuya -estructura marca los siglos XIV y XV. Y cuarto: las obras de aristas de -sillería y planchas marmóreas fuertes y uniformes, grandioso y duradero -en su conjunto que se ve aquí conteniendo y recalzando los grandes -macizos de los arábigos torreones. Épocas bien distintas que se -descubren á poco que meditemos sobre la forma constructiva de cada -período histórico. - -Tal es el conjunto de la Alhambra, su desarrollo, su crecimiento y su -ruína, restándonos entrar en los detalles interesantes, cuyas -descripciones completan el bosquejo de este singular y pintoresco museo -de la Edad Media en la Damasco de Occidente. - -Principiemos por el primer monumento que se halla: - - -La Puerta Judiciaria, antes Bib-Xarca. - -Pasado el Pilar del Emperador se descubre una gran torre cuadrada de -setenta y cinco pies de altura, sorprendente por la magnitud y fortaleza -de sus muros, y semejante á las que con igual objeto se han edificado -por los musulmanes en África y Asiria. Delante de su arco principal -veíase un muro enlazado con la Torre Redonda que hay á su pie, el cual -marcaba una entrada en comunicación con otro camino que partía desde las -otras torres del recinto. Ese arco elegante de la fachada descubre otro -segundo de la misma forma y más ataviado con recuadros, rombos y dovelas -de resalto en mármol blanco de Macael, sobre el cual se asienta una -ancha inscripción de la misma materia, cuyo texto, enseñándonos su -objeto y antigüedad, dice así: - -«_Mandó construir esta Puerta, llamada Puerta de la Ley (haga Dios por -ella prosperar la ley del Islam, así como ha hecho de ella un monumento -de eterna gloria) nuestro Señor el Príncipe de los muslines, el Sultán -guerrero y justo Abul Hachach Yusuf, hijo de nuestro Señor el Sultán -guerrero y santificado, Abul-Walid ebn Nasr. Recompense Dios sus -acciones puras en el Islam y benigno acepte sus hechos de armas. Fué -construída en el mes del engrandecido nacimiento (del Profeta) año 749 -(Egira). Haga Dios de ella una potencia protectora, y la inscriba entre -las acciones buenas y perdurables_». - -Este arco segundo que da entrada al interior, tiene una puerta con doble -forro de plancha de hierro claveteada de pasadores y un enorme cerrojo -con pestillos de forma morisca, conservada tan perfectamente, que puede -juzgarse del estado de esta industria en aquel tiempo. Penetrando en el -interior se ven los armeros de las cien lanzas que dejó establecidas -aquí Don Fernando V. Encima de la puerta hay una labor de arabescos -hecha de arcilla cocida y barnizada con esmaltes de colores, en cuyo -centro se hizo abrir un nicho para colocar la imagen de la Concepción -sobre una repisa, donde están grabados el yugo y las flechas, distintivo -de aquel reinado. La escultura, aunque de poco mérito é impropia del -lugar donde está colocada, se ha creído por algunos que era de -Sangronis, pero nada conduce á esta afirmación. Lo mismo puede decirse -del retablo en forma de oratorio que se colocó dentro para que oyeran -misa los veteranos de esta fortaleza, y cuyos cuadros son de tan escaso -interés que apenas merecen mencionarse (1588). - -Llama la atención en el interior de la Torre una lápida de mármol con -una inscripción, cerca del mencionado retablo, y de notable interés. -Está trazada con caracteres góticos y dice así: «_Los muy altos -católicos y muy poderosos Señores Don Fernando y Doña Isabel, Rey y -Reina nuestros Señores conquistaron por fuerza de armas este reino y -ciudad de Granada: la cual, después de haber tenido S. A. sitiada mucho -tiempo, el rey moro Muley-Hacen la entregó con su Alhambra y otras -fuerzas á dos días de Enero de mil cuatrocientos noventa y dos. Este -mismo día SS. AA. pusieron en ella por su Alcaide y Capitán á Don Iñigo -López de Mendoza, Conde de Tendilla, su vasallo; al cual, partiendo SS. -AA. de aquí, dejaron en la dicha Alhambra con quinientos caballos y mil -peones; y á los moros mandaron SS. AA. quedar en sus casas, en la ciudad -y sus alcarrias. Como primer Comandante, dicho Conde hizo hacer este -aljibe_». Se dice que esta inscripción estaba colocada en la inmediata -plaza de los Aljibes sobre la gran cisterna que hay en ella, y que en -tiempo del Emperador se trajo á este paraje para evitar que quedara bajo -los escombros de los edificios arruinados; y á nosotros nos llama la -atención cómo no se colocó en la puerta de la cisterna después de los -citados hundimientos. Todo el mundo está en la creencia de que los -aljibes á que se refiere son moriscos; pero nosotros que hemos penetrado -en ellos, los creemos de construcción posterior á la conquista y en este -concepto la lápida pudo ser de aquel sitio; mas siempre queda la duda de -que los mismos descendientes del marqués de Mondéjar la variaran de -lugar, y que en el tiempo que se hacía el palacio de Cárlos V no hubiera -medios de dejar esta inscripción en su sitio, sobre los pilares de los -pozos por donde se extrae el agua. - -Como se ve, la torre es de mucha solidez y debió estar coronada de -almenas como las demás de la fortaleza, con cuyo remate sería más -elegante. Sus bóvedas y sus arcos son del mejor período sarraceno. Está -acribillada de balazos de arcabucería por uno de sus costados, y es la -más directa comunicación entre la Alhambra y la Ciudad. - -Debemos ocuparnos aquí de los dos emblemas ó símbolos que se ven en las -claves de los arcos de entrada: la una tiene esculpida una mano y la -otra una llave. Bellísimos cuentos se han escrito sobre estos símbolos, -que conocidos entre los más, figuran que los árabes tenían tal idea de -su poder y confianza en la ley, que estaban persuadidos de que hasta que -la mano esculpida bajase á tomar la llave, no podría abrirse la puerta -de este Alcázar á los enemigos de su fe. Pero hemos visto esta misma -llave cincelada en otras puertas, y hemos buscado en otro fundamento su -significación. En el Korán se lee: «Dios no entregó las llaves á su -elegido con el título de Portero y con facultad de dar entrada á los -enemigos.» Era, pues, el signo principal de la fe muslímica y -representaba el poder de abrir y cerrar las puertas del cielo. Se -asegura que la mano también era un blasón de los moros andaluces que -usaban en sus estandartes y banderas desde la entrada en España, alusivo -á Gebel-al-tarif ó Gibraltar, _Monte de entrada_, como poseedores de la -llave que abrió sus puertas. - -Debemos también consignar que según la astrología arábiga, ciencia tan -enlazada á toda la teología mahometana, la mano conjuraba los -maleficios, y cuando se colocaba en la forma que aquí tiene, ahuyentaba -á los demonios. Era una especie de talismán que llevaban en Granada casi -todas las moriscas, y que produjo una Real cédula de la Reina Doña -Juana, año 1526, prohibiéndoles severamente que se colgasen estos -amuletos con letras árabes en ninguna parte del cuerpo. Años y siglos -después de la Reconquista se ha creído por el vulgo en la eficacia de -estos remedios, y en nuestros días hemos visto á muchos niños con -manecitas de marfil colgadas al cuello. - -[Illustration: Pilar de Carlos V y Puerta.] - -Los geroglíficos que heredaron los árabes de los egipcios, figuraban la -mano en la forma que tiene en este arco, como atributo de fuerza; los -árabes la creían _mano de Dios_, y explicaban la ley muslímica -compendiada en la mano como unidad, los cinco dedos como preceptos -primordiales y las coyunturas como las modificaciones de estos -preceptos. Nos inclinamos á que aquí significa siempre defensa poderosa -contra los enemigos en cualquier forma que tratasen de forzar la -entrada. - -El arco de salida de esta torre, por el reverso ha estado cubierto y -desfigurado hasta el año 1858 en que lo descubrimos, hallándolo tan -mutilado como se observa. Sus enjutas son de esmaltes sobre relieves de -arcilla, y su construcción de ladrillo agramilado rojo, formando -festones de bella combinación. Es uno de los vestigios más interesantes -de esta hermosa torre[55]. - - -Puerta del Vino.--Plaza de los Aljibes. - -Al pasar la calle que hay detrás de la Torre Judiciaria, se nota á la -izquierda y en el muro antiguo, un revestido de hiladas de piedras en -cuyo grueso conservan labor de cintas enlazadas, á semejanza de las que -había en los monumentos que hemos citado de la segunda época. ¿De dónde -han sido arrancadas estas piedras para restaurar las murallas? Colocadas -muchas en parajes modernos y renovadas en los tiempos nazaritas del -siglo XV, debían proceder de construcciones arruinadas antes de la -Reconquista, y dan lugar á suponer si el primer incendio de que nos -habla vagamente un legajo del archivo, destruiría el edificio de donde -proceden, como también podían ser de la Gran Mezquita que se derribó -para hacer la iglesia de Santa María. Hemos estudiado la forma de estas -piedras y todas son iguales en espesor y en ornato; parece como que -guarnecerían, á manera de fajas, las principales torres por debajo de -las almenas, y que al derribar éstas las arrancaron para reemplazarlas -con el remate albardillado de sillería que tienen hoy. Existe en la -Torre de los Picos un filete, aunque en figura de escocia, que nos -induce á suponerlo así. Añadiremos sobre estas antiguas fajas de piedra, -que los persas las usan mucho en las fachadas de las mezquitas, puestas -en hiladas como se colocan los ladrillos, y después de haberlas labrado -tan minuciosamente como aquí se ven. Las llamaban _Kiddan_, y son -adornos de procedencia asiria. - -Siguiendo la referida calle se encuentra la plaza que hoy se nombra de -los Aljibes y antiguamente del Pablar, situada á una altura de cerca de -450 pies sobre el nivel del centro de la población; á la derecha se -levanta una antigua puerta de arco de herradura, decorada por ambos -lados y con tanta belleza, que es uno de los mejores ejemplares del -estilo clásico, sujeto á dos maneras de construir: una con los más finos -arabescos de tierras vidriadas en colores hermosamente combinados, y -otra de sillarejos angostos muy bien cortados y distribuídos con -admirable precisión. - -En la clave del arco exterior hay grabada la forma de una llave, emblema -de puerta de ciudad según el uso muslímico, y por dentro de la -archivolta se notan los restos de la misma puerta que debió cerrar la -entrada por este lado, corroborando lo que hemos dicho, que se hallaba -abierta en la segunda cortina de muralla que había en el recinto de la -antigua población de la Alhambra, cuyos fragmentos se hallan cuando se -remueve el pavimento de la plaza, donde hay cimientos de casas á una -respetable profundidad, y las cuales se derribaron para allanar el -terreno en la construcción del palacio de Carlos V. - -Cerca de la Puerta del Vino, y al terminar la citada calle, había otra -puerta de arco, que se conservaba todavía á principios del siglo último. -Hemos visto al derribar unas casillas modernas que se habían hecho -arrimadas á la muralla, los cimientos de ella, uniendo la Alcazaba al -arrabal de Garnata, como ya hemos dicho. Se llamaba Puerta Real. - -La inscripción de la Puerta del Vino dice así[56]: - -«_Me refugio á Dios, huyendo de Satanás apedreado. En el nombre de Dios -clemente y misericordioso. La bendición de Dios sea sobre nuestro Señor -y dueño Mohamad y sobre su familia y compañeros: salud y paz. -Ciertamente te hemos abierto una puerta manifiesta para que te perdone -Dios tus pecados pasados y venideros, y te otorgue su cumplida gracia, y -te dirija por el camino recto, y te conceda su poderoso auxilio. Gloria -á nuestro Señor el Sultán Abú Abdil-lah Algani bil-lah, Gloria á nuestro -Señor el Sultán Abú Abdil-lah Algani bil-lah_». - -Algani bil-lah era el epíteto que llevaban muchos reyes de la España -árabe y que más particularmente se dió á los de Granada; pero esta -inscripción debió colocarse en el asiento de otra que sería de piedra -como el resto de la decoración y que fué reemplazada por la de yeso que -hoy vemos, cosa que hicieron muchas veces los árabes en los monumentos, -para borrar la memoria de monarcas injustos ó usurpadores. - -Pasando esta puerta y continuando como unos veinte metros antes de -llegar al ángulo del palacio de Carlos V, había en el siglo pasado un -gran olmo, que según la tradición de los moriscos que habitaban Granada -cincuenta años después de la conquista, era el mismo bajo el cual el -mufty daba audiencia á los que la solicitaban de los reyes moros. La -casa de este ministro de la justicia estaba muy cerca, y aun suponemos, -con el apoyo de la misma tradición, que debía hallarse el árbol en el -centro de un gran patio, el cual era el primer monumento que se veía -entrando á la segunda muralla que, como ya hemos dicho, terminaba en la -Puerta del Vino. - -Al viajero que llega á esta explanada le sorprende ver un palacio de -estilo greco-romano del siglo XV alzarse por un lado con aspecto un -tanto majestuoso y rico y por otro las rojas y formidables torres de la -Edad Media, imponentes baluartes que parecen faros levantados sobre -rocas para alumbrar la ciudad extendida á sus pies. Un castillo ó -alcazaba, una hermosa puerta árabe, almenas y baluartes arruinados, una -casa moderna, jardines y el palacio de Renacimiento, forman ese conjunto -que choca á la vista, donde nadie espera hallar más que los recuerdos de -una época caballeresca de lucha incesante entre dos civilizaciones, y en -vez del encanto melancólico que sentiríamos al hallarnos en medio de -esta que fué inexpugnable fortaleza, encanto que es necesario ir á -buscar al fondo del palacio de Alhamar, nos encontramos la planta altiva -de un conquistador cristiano, impresa en el centro de la Alhambra. Á un -mundo fantástico, sueño de siete siglos despierto entre minaretes, -anditos, arriates y cármenes, con la sombra de Almamen discurriendo por -el campamento, los subterráneos y los adarves, han sucedido con sorpresa -los recuerdos traducidos en mármoles de las glorias de Flandes y de -Italia, fuerte contraste que nos hace exclamar: ¿Por qué el emperador no -mandó construir su palacio lejos de este sitio respetable? - - -Gran Mezquita, hoy Santa María. - -En el centro casi de la Alhambra se alza un sencillo templo que -realmente no tiene más interés que el recuerdo de lo que era en su -origen. Lo que existe se fundó en 1581 y se concluyó en 1613, siendo su -director Juan de la Vega, y habiéndose observado al construirlo, que en -sus cimientos había restos y pedazos de obras más antiguas que de los -árabes[57]; pero no se dice más en el pliego suelto referente á la obra -de esta Iglesia. - -Había antes en este mismo sitio una mezquita que se titulaba la Real del -Alcázar, fundada por Mohamad Abdallah III, de la casa de Nazar, la cual -estaba pintada de azul y oro con muy altos frisos de mosáico, y con -elegantes columnas y capiteles que fueron habilitados para colocarlos en -el Alcázar. El rey Mohamad sostenía en ella un riquísimo y ostentoso -culto y ardían continuamente cincuenta lámparas labradas de bronce, -nácar y concha, con trasparentes de seda. Se sostenía su lujo con los -réditos que producían algunos baños públicos, construídos para este -objeto, y también con las contribuciones impuestas á judíos y cristianos -por tolerarles sus usos y costumbres; además estaba dotada de rentas -permanentes; así lo cuenta Alcatib Abssalemi. Sabemos también que en -1493 se bendijo y consagró al culto cristiano como iglesia mayor, y que -á la fecha de su demolición se hallaba tan ruinosa su techumbre de -madera y se habían roto sus _alfardas_ de tal modo, que fué preciso -derribarla en 1580. - -Á la izquierda de este edificio había en los tiempos mahometanos un -grupo de casitas cerca de la Puerta de los Carros, de las cuales una era -la del Mufti, no conservándose más de ella que las dos lineas de -cimientos señaladas en nuestro mapa. Además, dice Echevarría, que -conoció un árbol en este sitio, bajo el cual, y según la tradición, se -administraba justicia á la hora de las abluciones y rezos; pero nosotros -hemos oído á un antiguo veterano de la Alhambra, que dicho árbol lo -conoció muy cerca de la puerta alta que tiene la Torre de la Justicia -que ya hemos citado. Sea de esto lo que quiera, lo cierto es que en toda -esta plaza había construcciones árabes de no poca importancia sobre la -segunda muralla interior, y que se derribaron para la obra del -emperador. - -En uno de los costados de esta iglesia hay una losa de mármol de Macael, -clavada en el muro, con una inscripción gótica que alude á la -consagración de tres templos dedicados á San Esteban, San Juan y San -Vicente, del tiempo de los reyes Viterico y Recaredo. Dícese que fué -hallada cavando los cimientos de la iglesia, lo cual viene á confirmar -la creencia en la antiquísima población. - -En lo alto de una columna de piedra colocada en la plataforma que la -circunda hay un tarjetón con este letrero: - -«Año de MCCCXCVII. Á XII de Mayo reinando en Granada Mahomad[58], fueron -martirizados por manos del mismo Rey, en esta Alhambra, Fray Pedro de -Dueñas y Fray Juan de Cetina, de la orden de P. S. Francisco, cuyas -reliquias están aquí: Á cuya honra de Dios Nuestro Señor se consagra -esta memoria por mandado del Ilmo. Sr. D. Pedro de Castro, Arzobispo de -Granada, año MDCX». - -Cuéntase sobre este martirologio, que eran dos los cristianos que venían -á la Alhambra furtivamente, y se colocaban en la puerta de la mezquita -para predicar á los moros que entraban en ella; que una vez los vió el -Sultán y mandó arrojarlos de allí, los vió segunda vez y dispuso que los -castigaran á palos; pero que habiendo penetrado tercera vez sin ser -vistos y contra lo mandado, dispuso el rey que les quitaran la vida para -escarmentar la osadía de los pobladores cristianos de esta comarca. - -Este templo estuvo bien dotado y era el metropolitano antes que se -construyera la Catedral. Hoy ha venido á un estado deplorable, y es sólo -un vago recuerdo de los tiempos visigodos y mahometanos. - - -Palacio que se llamó de los Infantes, hoy ex-Convento de San Francisco. - -Continuando desde Santa María por una calle de miserables casas, que -conduce hacia lo más elevado de la fortaleza, llegamos al indicado -Convento. Su capilla mayor no fué nunca parte de una mezquita, sino una -sala árabe con alhamíes y arcos parecidos á los del Tribunal; pero en -uno de sus cuatro lados abrieron un arco más grande para ponerla en -comunicación con la nave de la Iglesia, cuyo rompimiento es una curva -rebajada con decoración procedente de los arabescos del Palacio. Aunque -damos el crédito que se merece á los notables escritores Padres Gonzaga -y Sigüenza, cuando aseguran que este convento fué una mezquita, nosotros -creemos que estaría la dicha Aljama cerca de él, ó en porción de sus -muros; pero que la mencionada sala árabe, á juzgar por su estructura, no -pudo ser parte de la mezquita citada. Operarios moriscos, á las órdenes -de Fray Fernando de Talavera, arreglaron el edificio árabe antes de su -reconstrucción en el siglo XVIII, y el citado fraile pidió y obtuvo de -los Reyes Católicos la cesión del edificio, año de 1493, para establecer -la primera congregación en Granada. - -Hemos hallado en algunos muros interiores de las crujías del convento y -bajo las costras de yeso, preciosos arabescos con sus colores antiguos, -y además alicatados de mosáicos tan bellos como los mejores que se han -visto del género musulmán. A los estanques cuyos restos se observan en -la huerta del Convento se les da todavía el nombre de baños de los -Infantes, y pueden verse los cimientos de construcciones árabes que -había enlazadas con este edificio. - -Cuando hacia el año de 1530 se hicieron las obras primeras del patio de -Lindaraja y se colocaron las columnas árabes de mármol blanco, que hay -en él, se trasladaron muchos materiales del citado convento y mezquita á -dicho patio, así como al inmediato de los cipreses, y ellos sirvieron -para levantar parte de estas obras cambiando el aspecto de los jardines -y ocultando la torre del Peinador. - -En la Iglesia estuvieron depositados los cadáveres de los Reyes -Católicos, hasta que se trasladaron á la Capilla Real. También sirvió de -sepultura á la familia del marqués de Mondéjar. - -Fray José de Cañizares copió y tradujo las inscripciones que halló en -todo el edificio, año 1690, y se ocupó de las piedras escritas que se -han perdido; después Iranzo asegura (1759) que las vió y estuvieron en -su poder las copias. De cualquier modo, las crónicas árabes cuentan que -en este sitio fueron enterrados cinco emires, entre ellos el fundador -Alhamar, en una caja de plata, y no sabemos si se referirían á esto las -inscripciones halladas por Cañizares. Ello es que cuando se instaló el -Convento, el edificio era morisco y fué hundiéndose poco á poco, -aplicándose sus vestigios al palacio árabe; que en su Iglesia se -enterraron los primeros Alcaides ó Capitanes Generales, y muchos -personajes que combatieron la rebelión, y que su próxima ruina augura -descubrimientos importantes. Hoy se está hundiendo, y se ha hecho una -ligera reparación para conservar la parte arabesca, lo cual será -insuficiente si no se acude con otros medios. - - - Torres de la Cautiva, de las Infantas, de los Picos, del Mihráb, - Casa del Príncipe ó de las Damas, y la del Marqués de Mondéjar. - -La de la Cautiva es una preciosa habitación del más puro y delicado -ornamento prodigado con un lujo extraordinario y brillante. Hemos -seguido en el año 1876 la restauración que en ella empezamos el 73, y -aunque sin terminarla, hemos conseguido que pueda visitarse y verse en -su estrecho recinto una verdadera maravilla de aspecto y buen gusto. -¡Con qué hermosura se hallan distribuídos sus atauriques y engalanadas -sus puertas! Su pequeño recinto nada le quita á lo esplendente de la -elegante vestidura, y en ella se ansía poseer tan bella estancia para -nuestras horas de contemplación. ¡Qué lástima encontrar sus artesonados, -puertas y vestíbulo destruídos el año de 1810 por los soldados de la -invasión francesa! - -No tiene más que un pequeño ingreso, un patio con cuatro pilares muy -reducido, dejando un cenador con alhamíes y alacenas decoradas de -bellísimos ornatos, y un arco en el centro que da paso á la sala -cuadrada, con los tres nichos ó ajimeces restaurados. Sus inscripciones -se refieren á Abul Hachach Yusuf III de la dinastía de los ben Nasr, y -con efecto, parece su arquitectura de esa época[59]. - -Le han dado el nombre de Torre de la Cautiva porque fué la prisión de -Doña Isabel de Solís, donde la visitaba el monarca moro; y en el romance -suponen, que para librarse de las seducciones amorosas de aquél, se -descolgó desde la ventana que está á la derecha, por cuyo ajimez habían -entrado los cristianos para asesinar al rey moro y vengarla del -cautiverio[60]. - -Son especialmente delicados los ornatos de la sala cuadrada, y conservan -parte de los brillantes colores y oro con que estaban iluminados. Los -azulejos son más variados en el color que los de la _Casa Real_. Tiene -multitud de inscripciones entre las que se leen las suras 112 y 113 con -esta especie de profesión de fe que los mahometanos oponen al Misterio -de la Trinidad: «Dios es único, eterno, ni engendró ni fué engendrado, -ni tiene semejante alguno...» - -En metro kamil y alrededor de la inscripción en la anterior faja dice: - -«Es una torre defensiva[61] que se presenta á nuestra vista, y que -contiene en su interior un alcázar[62] resplandeciente como la luz de -una hoguera. - -»En ella hay obras primorosas, sobre cuyo origen se disputa (_por no -saberse_) si proceden de una sola, única en su género, ó de una sola -pareja. - -»Hay labores de azulejos en sus paredes y en su pavimento[63] que -parecen labores de brocado... - -»... Cuando aparece en ella el nombre de nuestro Señor Abul Hachach. - -»Poseedor de la grandeza, de la bravura y de la generosidad: auxilio del -que implora, benéfica lluvia del que espera. - -»De la familia de Saad, de los ben Nasr, de los que ayudaron y dieron -hospitalidad al Señor de la escala[64]. - -»La bendición de Dios sea sobre él; salud y paz». - -En cada ángulo, alrededor de la inscripción cúfica, hay un verso -semejante al anterior, que constituye parte del poema. - -Nos ceñimos á publicar aquí otra de las cuatro, que describe algo de la -parte artistica: - -«Esta obra ha venido á engalanar la Alhambra. - -»Es una morada para los pacíficos y para los guerreros. - -»Una torre defensiva que tiene en su centro un alcázar. Dirás al verla: -es una fortaleza y á la vez una mansión de alegría. - -»Es un alcázar en el cual el esplendor se halla repartido entre su -techo, su suelo y sus cuatro lados. - -»En el estuco y en los azulejos hay preciosas obras; pero las labradas -maderas de su techo aún son más elegantes. - -»Fueron reunidas y después de su unión son más á propósito para la -victoria que tiene en ella el más elevado lugar. - -»Ha reunido obras poéticas en que hay paronomasias, trasposiciones... y -juegos de palabras. - -»Se nos manifiesta sin prodigios en el rostro de Yusuf que es donde -todas las hermosuras han alcanzado el mayor grado de perfección. - -»De Jazrell procede su gloria más eminente, sus altos hechos en pro de -la religión...» - -Lo demás está ininteligible por mutilaciones, y no continuamos porque se -repiten muchas ideas de las ya publicadas; sólo apuntaremos que -alrededor de la ventana del frente dice: - -»Gloria á Abul Walid Ismail, el mártir santo, objeto de la misericordia -divina, etc.» Se refiere á Ismail I, el que fué asesinado por su primo -Mohamad, Señor de Algeciras, en 1325. - -[Illustration: Interior de la Torre de las Infantas.] - - -Torre de las Infantas. - -Damos la preferencia á esta Torre, por tener mejor distribución, más -elegancia en su aspecto central, adornos colocados con más sencillez, y -la pureza toda que distingue al género clásico en la manifestación del -arte. Los que han querido estudiar á fondo las obras árabes no han -olvidado ésta. Obsérvase que hay en ella todas las comodidades que exije -la vida oriental: un zaguán con techo de bóvedas de arista, muy raro; -la entrada á un costado para que no se descubra desde fuera el interior -del edificio; nichos á manera de alacenas para centinelas de eunucos ó -esclavos; pequeño cuarto del guardia; ingreso y sala principal con -fuente en el centro, desde la cual, á derecha, izquierda y frente se -pasa por hermosos arcos lobulados, á las alcobas de los divanes -perfectamente abrigadas y cómodas: en el segundo piso, otras estancias -para las mujeres, más reservadas todavía, y en la azotea ó terrado, -bellísimo paisaje de donde se descubre principalmente á Generalife y los -enormes muros de argamasa que sostienen los jardines en forma de -mesetas. - -Un ligero croquis de planta y alzado que publicamos, conservará la -memoria de este monumento. - -[Illustration: Planta de la Torre de las Infantas.] - -A principios de este siglo se le hundió el techo de lacerías geométricas -que tenía, así como las ocho ventanitas por las cuales recibía la luz. -Había en el segundo cuerpo cuatro ajimeces de los cuales se conservan -los dos más grandes y los claros de los pequeños. ¡Qué ornato tan bien -repartido: cartelas, tableros de agramil, fajas y frisos del mejor -gusto; los arcos lobulados con su intrados sencillo y elegante! Falta la -ventana de dos arcos del extremo del eje central, el pavimento y muchos -mosáicos. - -Esta sala, como la anterior, la tenemos incluída en el plan general de -restauraciones que nos mandó hacer el Gobierno, para llevarlo á efecto -tan pronto como se concluya la obra del Palacio árabe. Es, sin duda, uno -de los monumentos que hay en Granada más dignos de conservarse porque se -presta á ser reproducido, y servir con ligeras modificaciones á las -comodidades de la vida moderna. - -La más importante inscripción que posee, es una que dice: - -«Gloria á nuestro Señor el Sultán Abu Abdi-lah Almostagni bil-lah». - - -Torre de los Picos. - -Es una construcción defensiva que guarda la Puerta de Hierro. En su -interior tiene tres cuerpos y una hermosa tarbea cruzada por dos arcos -apuntados que forman su techumbre. El exterior conserva detalles de los -que han sido despojadas las demás torres de la Alhambra. Los Picos, que -le dan nombre hoy, son las almenas que había en todo el recinto de la -fortaleza. Sus ventanas de piedra son del puro estilo árabe. La puerta y -las torres que la defienden hacen un conjunto misterioso y fantástico -donde se ha inspirado la pluma de Washington Irving para describirnos á -aquel poderoso y rico judío Almamen, que se deslizaba durante la noche -por este sombrío lugar, para ir en busca de los medios de venganza que -premeditaba contra el seductor de su hija. - -Más allá se ven unas bóvedas casi llenas de escombros que fueron las -caballerizas del conde de Tendilla, y antes, el alojamiento de un cuerpo -de caballería africana que guardaba la entrada. - -Hemos descubierto últimamente en esta torre que las dos curvas ojivales -que se cruzan en la tarbea, son modernas, que tiene arcos vestidos de -arabescos, y pinturas en los paramentos y bóvedas cubiertas por el yeso -y el humo. - - -Mihráb y Casa de Astasio de Bracamonte. - -Entrando luego en un estrecho callejón, hay un pequeño huerto donde se -conserva una preciosa mezquita de bello y hermoso decorado; pero que ha -tenido la desgracia de haber sido pintada tan mal y tan groseramente, -que ha perdido esa encantadora delicadeza proverbial del arte -mahometano. La ornamentación que la han colocado exteriormente es -también falsa, pero en cambio de estas reparaciones lamentables, el -lector puede gozar lo bien compuesto de este estrecho recinto y su -elegante techo de lazos y ensambladura. ¡Cuán hermoso sería con sus -perdidas filigranas de rojo, azul y oro, y el arco del _alquibla_ ó -santuario que está en el centro del frente principal hoy manchado -torpemente! - -Mihráb... como se decía por los árabes y también por los cristianos en -su aljamía, era el lugar _habitado por el espíritu de Dios_ ó de la -oración recomendada por el Profeta; y se nota aquí, que vueltos hacia -Oriente miraban el testero donde se guardaban los libros santos. La -casita, también restaurada impropiamente, que hay unida á él, no tiene -más que las habitaciones precisas para el santón, y hoy han colocado en -una de ellas con el buen propósito de conservarla, la inscripción -completa que había sobre la Puerta de la Casa de la Moneda, la cual tuvo -el sano gusto de comprarla el propietario de esta finca, así como los -dos grandes leones de piedra de Elvira que había en el mismo -edificio[65], colocados á las dos cabeceras de un estanque abierto en el -centro del Patio. Estas esculturas parecen hechas por artífices asirios; -tal es el aspecto que tienen semejante al de los leones alados de los -templos de Nínive. Sus melenas de rayas simétricas, sus colas como el -tallo de un arbusto, los pliegues uniformes de sus cabezas y el carácter -arquitectural de sus patas y garras, les dan la fantástica concepción de -aquellas extrañas figuras de la antigüedad babilónica. Bien merecen ser -guardadas en un museo para que no puedan desaparecer fácilmente. - -Han colocado en el exterior de la mezquita varios escudos y un letrero -que dice: «Fué esta la morada de Astasio de Bracamonte, escudero del -conde de Tendilla.» Con efecto, este primer Alcaide de la Alhambra vivió -en el palacio inmediato, cuyos cimientos apenas hoy se distinguen en la -Huerta de enfrente. - - -Casa del Marqués de Mondéjar. - -Enfrente se ven ruínas de murallas árabes repartidas de modo, que dejan -entrever la traza de un edificio con estanques, subterráneos, cimientos -y todo lo que puede indicar la existencia de un palacio de alta -importancia. ¿Pudiera ser la casa del wacir Muza, personaje fantástico -que se celebró en los romances[66], por no haberse querido rendir á los -conquistadores? Después de tres siglos se oyen éstas y otras -tradiciones interesantes, y el nombrado poeta americano dice que salió -aquél de su casa por la Puerta de Hierro seguido de veinte jinetes, y -pasando Fajalauza tomó el camino por el cual no había de volver jamás. -Sea de esto lo que quiera, nosotros sabemos ciertamente que en 1796 se -vendieron los últimos restos artísticos de este palacio, entre los que -había columnas, fuentes y losas de mármol. - - -Torre del Príncipe. - -Sobre la muralla y más al Norte se halla esta almunia que pertenece hoy -á un particular, y á la cual se han dado diversos nombres, como Baño de -Damas y Casa de las Odaliscas, hasta que hemos leído en Ben-Alkatif que -fué el palacio que construyó Ismael para la sultana Olva, cuyo dato es -el más verídico. - -Su construcción y embellecimiento es del mejor gusto morisco. Todo el -jardín que tiene delante lo ocupaba una hermosa alberca, cuyos cimientos -se conservan todavía. La casa ha sido tan reparada y cambiada en su -estructura, que apenas hoy puede señalarse con exactitud la primitiva -forma y dimensiones. Parece, sin embargo, que era un vestíbulo, cuyo -techo se ve hoy en la antesala del piso segundo, largo y estrecho, del -cual se pasaba á una sala cuadrada de mucha altura, dividida ahora por -un suelo para conseguir de ella dos habitaciones. Sus mosáicos y -arabescos han sido cubiertos de una espesa capa de pintura al aceite, de -color grosero y caprichosamente repartido; nótase, sin embargo, bastante -belleza en la antigua decoracion, en el artesonado de madera y en otros -accesorios que fueron bárbaramente estropeados. Esta casa pertenecía, no -hace todavía cincuenta años, al Real Patrimonio, y fué vendida por una -corta suma, inferior á su verdadero valor arqueológico. - -Lo más notable de ella es la torre ó mirador que está revestido de los -adornos más preciosos, delicados y menudos de toda la Alhambra, los -cuales se conservan regularmente y los recomendamos como la mejor -muestra del trabajo arabesco. Alternan en ellos las letras cúficas y -africanas con motes y versos que están incompletos, entre los que se lee -un pequeño poema, como todos lleno de fantasía. - -[Illustration: Puerta de los Siete Suelos.] - -A la derecha de este edificio hay un grupo de casas miserables, que -pertenecieron á Don Alvaro de Luna y pasaron al dominio de la -Corona[67]. En lo antiguo eran dependencias de los alcázares, y como -tales, se ocuparon por moriscos en tiempos del primer conde de Tendilla. - -Después, en el Partal[68] propiamente dicho, sólo hay ruínas de casas -moriscas que no tienen enlace con el palacio, porque los muros se -cierran aquí completamente; y todo el espacio ocupado por las huertas -inmediatas conserva ruínas de edificios, entre los que se hallaría el -que Ismael dedicó á su mujer predilecta Zeineb, cuyas rivalidades con -Jadicha obligaron á este príncipe á construirle una casa, separada de la -que le había regalado el sultán su hermano. - - -Torre de la Vela. - -En el plano se verá la distribución de todas las torres, cuyo número era -de treinta y siete antes que los franceses, en 1810, destruyeran las que -están en ruína; las restantes conservan nombres de tradición ó de -circunstancias modernas que les han impuesto sus modificaciones. Son las -más antiguas las de la Alcazaba, en cuyos fundamentos se construyeron y -ensancharon las que hoy existen, las dos torres principales tituladas -del Homenaje, construídas antes de la Judiciaria, y la de la Vela, -llamada de Giafar, que ya tenía una campana en tiempos árabes, según -contaban los moriscos de la insurrección, diciendo que su sonido les -preludiaba grandes desastres. Parece que los Reyes Católicos mandaron -colocar una campana en ella para señalar las horas de recogimiento -durante la noche, á lo cual podemos añadir que en 1569 se hizo una para -esta torre por un tal Juan Vélez, que fundió los argollones del palacio -del emperador, y que en 1595 se vació otra con el metal de la anterior, -hasta que por último, en 1773 se hizo la que hoy existe para anunciar á -los labradores de las cercanías las horas de los riegos. Esta torre fué -el verdadero vigía de los árabes, y en ella se tremoló por primera vez -el pendón castellano el 2 de Enero de 1492 á las tres de la tarde, cuya -ceremonia se repitió luego durante mucho tiempo en el mismo sitio. - -En esta Alcazaba cabían perfectamente 1.500 guardias bajo las bóvedas de -sus adarves y torres, incluyendo el cuartel que hay cerca de la torre -avanzada del lado Norte, por cuya caserna se introducían los cañones que -mandó colocar en la plaza más baja el conde de Tendilla. Los adarves del -lado Sur fueron completamente restaurados en 1529. - -Hay en este elevado sitio dos puntos de vista más que encantadores, -sublimes, desde los cuales parece como que se pretende abarcar todo -aquel territorio que dominaron los nazaritas durante dos siglos y medio. -De él no se distinguen, en verdad, sus confines dilatados hasta -Algeciras y el Cabo de Levante, pero sí se descubren los lugares que -cantaron los poetas, campos de heroismo y de caballerosidad. Una -naturaleza pródiga de vegetación y sorprendente por sus elevadas -cumbres, da al recuerdo de aquellas escenas de valor un cuadro tan -espléndido, como no podrían imaginar mejor los poetas olímpicos. Desde -el jardín de los adarves, y mejor todavía desde la empinada torre que lo -corona, se ve la inmensa mole de una montaña que domina las mas grandes -alturas de los Pirineos y se baña en las saladas aguas del mar por un -lado y en las húmedas colinas y valles del otro. La pintoresca vega que -dió nombre á Garcilaso se extiende á sus pies, y contemplan este -admirable grupo las más bajas montañas que en forma de anfiteatro asoman -sus cabezas en armonioso orden y concierto, como á presenciar las -angustiosas batallas de las últimas conquistas. Cien pueblos con -millares de caseríos se destacan como blancos antílopes pastando en las -praderas del Genil y del Dauro, y los rojos baluartes fabricados con -afanoso cuidado en aquellos días de encarnizada lucha para guardar los -tesoros del harem, revelan los misterios de una época gloriosa á -vencedores y á vencidos, tan simpática y bella como el asombroso paisaje -que se contempla en contorno de la mágica Alcazaba. Suspirando y -meditabundo como iba Boabdil camino del Andaráx, se retira siempre el -viajero de este sitio renombrado y mil veces famoso. - - -Torres Bermejas. - -En la cerca de murallas que desciende flanqueada de macizas torres desde -los adarves á la puerta de las Granadas, y de aquí sube hasta el otro -lado del frondoso valle, se ve un grupo de baluartes imponentes que -domina todo el centro de la antigua población, cuya fortaleza es el -castillo citado. Se dice que fué construído sobre antiguos cimientos -romanos para someter á los mozárabes que poblaban el barrio de San -Cecilio; pero nosotros no hemos hallado en su construcción otro dato que -el estar sus muros hechos en dos épocas muy distintas, ambas árabes, la -primera correspondiente á los restos que hemos citado del pie de la -torre de la Vela, propios del siglo VIII, y en tiempo de Cárlos V -experimentó la última importante restauración. - -Se añade tradicionalmente que en la época del primer Alhamar se -reedificaron, aumentándolas con los pabellones que conservan todavía; -siendo la antigüedad de estas torres del tiempo de la invasión agarena -en España, porque antes del 913, cuando al Waliato de Illiberis lo -dominaban diversos capitanes sin señorío alguno[69], ocurrió, según las -crónicas, el año de la egira respectivo al 889, que se encerraron en las -Torres Bermejas los damasquinos y las tropas del kalifa capitaneadas -por el renegado Nahil, y aquí fueron cercadas por los habitantes de la -comarca, armados de flechas, lanzas y hondas. Sitiadas las tropas -recibían en las puntas de las flechas que pasaban por lo alto de las -murallas del castillo rojo, versos que decían: - -«Las casas de nuestros enemigos están desmanteladas é inundadas, y sus -techumbres arrancadas por los vientos del otoño. ¿Qué nos importa que -celebren sus pérfidos conciliábulos en las Torres Rojas? La perdición -les seguirá por doquier.» - -En las mismas luchas contra la dominación, poco tiempo después, en 990, -Solimán Ben Said, caudillo y poeta que fué encargado en algunas -ocasiones de la defensa del fuerte, les hablaba de este modo: - -«¿Sois, hijos de Meruan, cual nosotros para la retirada? Vuestros -caballos, que están trabados en los combates, parecen gamos cuando -huyen; os jactáis de ser los luceros que alumbran el valle del Genil... -Abandonad los cármenes deleitosos y los alcázares dorados, que -pertenecen con más derecho á los valientes». Cuyo texto nos induce á -creer que por este tiempo había una población en Granada que poseía -alcázares diferentes de los de la Alhambra, situados en este lado de la -población, y que habitaban más antiguas razas. - -Antes, y en tiempos de Abderrahmán I, fundador del Kalifato de Córdoba, -se dieron dos asaltos á las Torres Bermejas y se tomaron por el -_Schevani_, que era Wali de Elvira, por cuya victoria fué nombrado -aposentador de la fortaleza. A este capitán y Wacir se atribuye por -algunos autores la fundación de la Alcazaba Cadima, es decir, que -viviendo en Illiberis y siendo gobernador de la Kora, á que se daba -aquel nombre, se construyó la Alcazaba antigua, datos que vienen á -ilustrar la cuestión del origen de Granada, ó á lo menos de lo que los -árabes encontraron en esta localidad; asunto muy controvertido en -nuestros tiempos. - -Las torres tienen un hermoso aljibe, cuadras subterráneas para cuarenta -caballos, y habitaciones para dos centenas de soldados. Es uno de los -castillos que se conservan íntegros, y construído según el arte militar -de su época. Damos la planta en el plano general de la Alhambra, y -recordamos con este motivo que el pintor Pedro Raxis hizo de él un -modelo en 1599, para enviarlo al rey que quiso conocer las tan afamadas -Torres Bermejas[70]. - -Por último, la fábrica de este fuerte es anterior á muchas obras de la -Alhambra que parecen de la misma época. La formación de su argamasa, las -aristas de sus piedras en lechos, la forma de arcos y techumbres, nos -indican ese período que ya hemos distinguido en la Alcazaba, anterior al -establecimiento de los nazaritas; y la fabricación y cimento de cal y -grava que Plinio atribuye á los fenicios y romanos, no es la clase que -aquí se encuentra, como puede observarse comparando los restos de -murallas antiguas hechas por moriscos desde el siglo XI en adelante. - - -Puerta de los Siete Suelos. - -Como fortificaciones más importantes en el segundo recinto murado de la -Alhambra citamos la Puerta de los Pozos[71], la de las Cabezas y la del -Agua. Las primeras tienen un cubo levantado con tres bóvedas circulares, -una de las cuales está soterrada, lo cual ha hecho suponer á muchos que -existen siete suelos ó pisos para bajar al fondo. No hemos visitado -nosotros más de tres, pero respetando tradiciones vulgares bien pudiera -haber otros antes de comunicarse con los silos y pozos de la explanada -de los Mártires, que eran muchos, y los cuales sirvieron de graneros -públicos en los últimos tiempos de carestía y guerras. - -Lo misterioso de los Siete Suelos ha dado origen á cuentos fantásticos -muy interesantes que se pueden relacionar en nuestra opinión, á que hay -una mina ó viaducto que pasa por los cármenes del callejón del Caedero y -por Buenavista, donde estuvo el convento de monjas potencianas, cruzando -por los Mártires, hoy finca del Sr. Calderón, el cual se extendía desde -esta torre cilíndrica hasta el Cuarto Real, Jardines de la Sultana y -Bibataubí. Otro viaducto hay indicado desde la casa de los Tiros, -Bibalfajarín y Puerta del Mauror hasta las Torres Bermejas, pero no se -detalla tan distintamente como el anterior, cuyos subterráneos -impenetrables dan lugar á mil patrañas. Se citan otras muchas -comunicaciones en la antigua descripción de Granada, que sería -dificilísimo determinar; pero la más interesante de la Puerta de los -Pozos conducía al campo situado al extremo de la Alhambra, donde Muley -Hacen pasó la última gran revista á sus tropas, más de 20.000 hombres, -el día de la gran inundación de la ciudad, por haberse desbordado no -sólo el río Darro sino todos los barrancos que rodean este sitio[72]. - -Más abajo y como límite de la Alhambra, está la Puerta de las Granadas, -en la misma muralla donde se veía en 1560 la de Bib-Lauxar, entonces -medio arruinada. A la derecha hubo una pequeña capilla desde el año -1500, donde hoy se halla la casita del Guarda, cerca de una cruz de -piedra hecha levantar en 1599 por Leandro de Palencia. Existe otra cruz, -llamada de Mondéjar, donde hemos dicho que se descubrieron las -sepulturas romanas, orilla de la segunda glorieta del paseo del centro, -cerca del Campo de los Mártires[73], sitio célebre por el rescate de -cautivos; pero el interés particular de este sitio estriba en haber sido -campo de maniobras militares, pasaje de comunicación antiquísima hacia -la ribera del Genil, lugar donde en 1492 recibió el conde de Tendilla -las llaves de la fortaleza y alcázares de manos del alcaide Aben Comixa, -que salió con 50 caballos por la Puerta de los Siete Suelos al encuentro -de los caballeros enviados por los Reyes Católicos, para que tomaran -posesión de la Alhambra, y por último, campo de la Acebica, donde el -mariscal de Castilla Don Diego Fernández de Córdova llamó á singular -combate al célebre Don Alonso de Aguilar el 10 de Agosto de 1470, antes -que saliese el sol, en la arena preparada al efecto delante de la tienda -de brocado levantada á Muley Hacen, rey de Granada y juez del campo. - -[Illustration: Vista de la Alhambra.] - - - - -PALACIO ÁRABE - - -Decíamos el 19 de Diciembre de 1869 á la Comisión de Monumentos de -Granada: - -De los tres reconocidos períodos de grandeza que en España desarrolló el -arte árabe, el más esplendente, puro y genérico es el que manifiesta con -general asombro el fastuoso recinto de los alcázares granadinos. En -ellos se concreta la inspiración, se unifica el estilo, se regulariza la -forma y se origina el más supremo esfuerzo del talento humano bajo el -sentimiento de las creencias y costumbres de aquella edad de oro. En -parte alguna de las tierras españolas se encuentra un ejemplar más -completo ni una prueba más clásica de los prodigiosos elementos reunidos -para evocar el grado de cultura que alcanzaron ocho siglos de constante -progreso. Ninguno, pues, merece tan alto concepto, y ninguno ha -conseguido ante el mundo moderno el exclusivo renombre que goza; ni la -civilización agarena de Egipto, Persia, Turquía y África alcanzó el -refinamiento y belleza de la Alhambra granadina, ni las glorias de la -reconquista están simbolizadas en ningún monumento español mejor y más -cumplidamente que en este último baluarte, tan obstinadamente defendido -y tan heróicamente ganado. - -Situada en la cúspide de una colina, que se escogió como lugar seguro y -defendible, á la usanza de la Edad Media, quedó aislada y ceñida por una -línea de fuertes murallas y robustas torres que flanqueaban sus puertas, -en tanto que las rápidas vertientes de sus escabrosas faldas se abrieron -á una lozana y frondosa vegetación, cuyas raíces debían asegurar el -terreno y hacer más estables las atrevidas construcciones de la cima. -Las aguas, que ingeniosamente se sangraron al Dauro para conducirlas á -aquella altura y alimentar los estanques, baños y aljibes, se -abandonaron por las naturales vertientes de la montaña, y produjeron -esos fantásticos bosques que se han hecho proverbiales en todo el mundo. -En el espacio cerrado por las murallas, levantaron el alcázar, las -mezquitas, el harem, las oficinas públicas y las opulentas viviendas de -una numerosa corte; entre la fortificación y sus almenas se alzaban -minaretes labrados; el arte bordó sus principales estancias; los -preciosos arabescos se prodigaron por todas partes y el lujo de la -comodidad y del deleite dió mágico encanto á todo este singular -conjunto. - -Su recinto todo, con los citados bosques y jardines, es lugar sembrado -con los despojos de doce siglos; bello por el arte y por la naturaleza, -donde ambos elementos se han combinado maravillosamente para producir un -contraste que convida á la meditación y al estudio. - -En el lado Norte, y como recostados sobre las murallas y torres del -circuíto, se levantaron los diversos edificios que constituían la morada -de los reyes Nazaritas, extendiéndose ilimitada é irregularmente por -aquéllas, y ocupando un espacio interrumpido por dilatados jardines y -estanques, muchos de los cuales han desaparecido por el desdén ó el -abandono. - -Construídos casi todos después de la conquista de los Almoravides, y por -lo tanto al estilo llamado morisco, ofrecían en su planta las -diferencias, originadas de la desigualdad del terreno, lo cual daba á su -aspecto una estructura particular no parecida á la del pequeño Alcázar -Al-Motacid de Almería, ni á la Almunia de Valencia, ni á Dar-us-Sorur -de Zaragoza, ni al de Almamú de Toledo, que fueron levantados en lugares -llanos y espaciosos. Bajo la formidable envoltura de sus fuertes y -elevados baluartes, se abrigaba uno de los mayores prodigios del arte -musulmán, y colocado en la cumbre de una montaña, á semejanza de los -castillos feudales que poblaban la Europa en los siglos medios, tenía -toda la sencilla magnitud de los de Oriente, engalanado con la belleza -que le presta el más delicioso paisaje que España podía ofrecerle, y á -lo que debió quizá el que desplegara el lujo de decoración y peculiar -estilo de florecimiento sin rival entre los innumerables palacios -construídos por los primeros kalifas. - -Con efecto, próximo á la misma época, los Seleukidas, en sus correrías -al Imperio Bizantino, construían edificios del estilo árabe, decorando -sus paredes de inscripciones y sentencias, á semejanza de los antiguos -monumentos asirios, sin que ese geométrico ornato llegase allí á ser tan -ostentoso y rico como en los alcázares españoles. En aquélla región los -monumentos ofrecían la diferencia de coronarse de cúpulas, revistiendo -la forma exterior más simétrica y armoniosa, mientras que aquí esos -mismos alcázares se cubrían de plataformas almenadas en líneas -regulares, cuyo motivo pudieron estudiar en los monumentos egipcios y en -los cartagineses que dominaron antes de pisar nuestro suelo. Allí las -plantas de las basílicas griegas, de los templos himaritas y de las -construcciones salomónicas; aquí los accidentes de las fortalezas -romanas y fenicias que habitaron los godos y ocuparon los guerreros -invasores, primera concepción de sus almunias y palacios. Allí -ornamentaban los exteriores como la mezquita de Brusa, con exquisitos -mosáicos de mármoles de colores; aquí esta misma decoración tuvo que -concretarse á las puertas de sus fortalezas, dejando para el interior de -sus grandes patios la mayor parte de esta clase de esculturas, y -únicamente se conservó aquí el sistema de colocar el harem y patio -cuadrado delante de las mezquitas con los minaretes separados del cuerpo -de éstas, como en Córdoba y Sevilla, dejando el resto de sus -construcciones velado por las formidables murallas de defensa. - -Así, pues, los que visitan los alcázares sevillanos y los jardines -fastuosos que hoy se conservan, recuerdan las fortalezas de -Bajecid-Ylderin sobre la costa de Asia y el castillo Cortagargantas del -Bósforo, cuya situación sobre una planicie, conserva mejor el espíritu -de sus primitivas construcciones; pero en Granada y en igual período, -debemos remontarnos al arte musulmán, resultado de la fusión entre árabe -y bizantino, que se ve muy ostensiblemente en Samarcanda y en Kesch, -donde los monumentos de Tímur están fraccionados entre torres y patios -decorados con basamentos de porcelana y jardines con viaductos que los -comunican, á semejanza de los que aquí se ven; obras inspiradas por las -costumbres asirias, pero con la notable diferencia de que las bóvedas de -colgantes no se habían insinuado con la galanura y uniformidad que se -manifestó entre los otomanos y egipcios modernos, hasta formar, como en -la Alhambra, las enormes cubiertas de estalactitas de una perfección sin -rival. Es preciso recordar la Persia para hallar estas facetas de -cristalización que importaron al Imperio de Oriente, y que tuvo su -origen en la más antigua mezquita de Yspahan del siglo IX, donde se -construyó una cúpula compuesta, como éstas, de otras más pequeñas que se -multiplicaban indefinidamente. En la Alhambra el arte árabe es, pues, -más genuínamente persa; se separa de las obras griegas del Imperio -Otomano; se conserva mejor en todo el período de la invasión africana, y -viene hasta á reproducir las grandes portadas con medias cúpulas de -estalactitas, y los monumentos de formas cuadradas y octógonas que hay -en medio de los jardines, como mausoleos, llenando los espacios con las -construcciones ligeras que se ven apoyadas sobre delgadas columnas, y -sosteniendo miradores cubiertos de persianas, desde donde las mujeres -asistían á los espectáculos que se celebraban en los vestíbulos. - -El palacio de la Alhambra no se descubre aún después de encontrarse el -observador en la cúspide de la misma montaña sobre que se halla -construído. Es necesario contemplarlo desde el Generalife ó el barrio -antiguo del Hajarix para apreciarlo en su verdadera extensión, pues que -no se hallan en él las espléndidas fachadas de los palacios cesáreos; -pero en cambio su interior nos ofrece una numerosa variedad de cien -arcos diversos, desde la ojiva al túmido, al de segmentos y de -contralóbulos, al de arranques prolongados y rectos, última modificación -gótica, al de colgantes, semicircular y de herradura, que es, en fin, -verdadero festón cerrado, cuya curva se ensayó en Bizancio y se copió en -Venecia para ser olvidada y hallarse de nuevo en Cairo, Túnez, Fez y en -nuestro suelo. - -Es el clima frío y lluvioso de esta comarca, lo que ha impreso á la -arquitectura un aspecto diferente de la que se construyó en Teherán -hacia el siglo XIII. Los colgantes de la Torre de Rages son los de la -Alhambra, pero más informes; los arcos del Puente de Hasan y mezquita de -Tauris son ondulantes como el de la entrada de Lindaraxa; el Puente de -Mianek y sus contrafuertes, como el de Cubillas antes de su -restauración; las murallas de Cabul con torres redondas son como las que -se suponen fenicias en la Alcazaba antigua del Albaicín; las almenas -piramidales y las puertas de esta población son iguales á las de -Candahar, y por último, en el sepulcro de Baber se recuerda la Sala del -Tribunal con sus arcos apuntados, y en el de Mahmud en Chazna, los arcos -aperaltados de las Salas de Abencerrajes y Dos Hermanas; de modo que por -razón del clima y necesidad de la guerra, el arte árabe manifestado en -la Alhambra con las tradiciones persas y bizantinas tiene más idealismo -oriental que europeo, menos semejanza con el que se manifestó en Córdoba -y en Sevilla, es original por tradición y superior á cuantos hay del -estilo mahometano. - -Con tales recuerdos vamos á penetrar en él y á estudiar su planta. No -tratemos de buscar en ella la inflexible línea ordenada de los -monumentos greco-romanos, ni la simetría de los patios como los del -Escorial, ni la forma cuadrada como los tableros de damas á que asemejan -los edificios después del Renacimiento: aquí está el arte de la -conveniencia con sus fórmulas más naturales. En la casa del árabe se -refleja su vida, se sospechan sus deseos, y se siente su lascivia; varía -en tantas formas y proporciones como es inconstante en el uso de un -refinado sensualismo. Al lado de una habitación cuya grandeza no igualó -nunca la espléndida majestad de los cuartos romanos, hallamos el alhamí -estrecho y un pasadizo no más alto que la estatura humana. Mírese con -detención el plano adjunto y se verá que no hay una puerta medianamente -grande para entrar al Patio de los Leones, mientras las hay de las más -hermosas y elevadas para dar paso á un pequeño diván que apenas puede -contener el ajuar de una persona. En casi todos los edificios -importantes de otros estilos se hallan las partes relacionadas con el -todo, pero aquí ¿qué relación hay entre el Patio de Arrayanes y el de la -mezquita; entre éstos y el de los Leones; entre los techos -estalactíticos de las Dos Hermanas y el artesón de lados planos como -facetas de un diamante de la Sala de Embajadores? Aquí una gigantesca -cúpula y una torre levantada como cabecera del gran patio, con un -ingreso central é imponente; pero el todo sin una puerta de decoración -exterior, guardado en el fondo de edificios sin ostentación de la -fachada, sin lujo, sin un magnifico ropaje de rico ornato que envuelva -las preciosidades engarzadas en sus rincones y entrecijos. ¡Cómo se -adivinan entre sus muros las costumbres peculiares de raza! El árabe -heróico y majestuoso, el árabe meditabundo, el árabe cariñoso y galante, -el árabe cruel y tiránico; para cada virtud y para cada vicio de su -existencia hay una forma, un lecho, una especie de urna para abrigarlo y -contenerlo. Estudiemos los edificios de nuestra civilización moderna y -veamos si pueden definirse del mismo modo. - -En la parte que se conserva hoy había tres palacios distintos, según -algunos viajeros del siglo XVI, que dicen existían dos alcaides al uso -del tiempo de los moros, los cuales guardaban dos palacios. Mármol tuvo -noticia de dos; pero tenemos datos que asignan las mismas razones á la -existencia de otros y una real cedula[74] que dice: «Póngase un alcaide -ó capitán en cada uno de los alcázares de la Alhambra,» lo cual prueba -que éstos eran muchos. Pero aparte de otras consideraciones, tenemos á -la vista la planta donde se ven tres construcciones adyacentes, formadas -la una por los números desde el 45 hasta el 59, la otra por lo que -comprenden los números del 1 al 8 y del 40 al 44, y la tercera desde el -9 al 38. Obsérvense estos tres grupos y se hallará que no corresponden -absolutamente en sus líneas de muros, ni en sus centros, ni en las -dimensiones de sus cuartos, ni en su forma y disposición, y que cada uno -constituye un edificio aislado que satisface las necesidades de aquellos -tiempos, y que no tienen relación tampoco en el género de sus adornos, -como indicaremos. - -Uno de estos grupos, el primero citado, es el de construcción más -antigua; la forma del arco de herradura del tiempo del kalifato, el -dintel cuadrado de algunas puertas, el capitel bizantino, el artesonado -plano, el ornato seco sin enlace semejante al de Túnez y Egipto, el -alero de los kioscos del Oriente, pilastras en vez de columnas, menos -desenvoltura y grandeza, todo indica que esta parte fué la primera que -se construyó y que pasaron muchos años antes de la construcción del -segundo grupo. - -Este ocupa el centro todo con la Sala de Comareh, segundo período de -grandeza para el arte de los árabes, lo mismo que para su historia, -final del siglo XIII. Aquí está retratada la época de la fundación de la -dinastía Nazarita, portentosa civilización que ofrecía España á los que -venían á ella en busca de ciencia y cultura. - -El tercer grupo no se parece ya á los anteriores. Es el Patio de los -Leones y cuartos adyacentes; época florida del arte musulmán, más -fantástica y caprichosa, de planta regular y de variada decoración. No -se encuentran en ninguna parte del mundo ejemplares más bellos de arcos -y columnatas; este patio por sí es un poema, donde se siente el aroma y -la inspiración de una época deslumbradora por el lujo, debilitada por -los placeres, de costumbres dulces, de imaginaciones ardientes, que -desmoronaba el imperio de los musulmanes y preludiaba el abatimiento de -la raza y la postración de su grandeza. Este edificio, cerrado por todas -partes, tiene un estrecho pasadizo; núm. 8, por única entrada; termina -por el gabinete de Lindaraxa y por la Sala de Justicia; y todas las -demás construcciones de los números 22 al 26 fueron hechas después de la -conquista, con el torpe propósito ya consignado en este estudio. - -Tales son estos tres alcázares unidos hoy, y que tan claramente se -distinguen al analizar la planta de ellos. Nosotros hemos buscado las -comunicaciones que tendrían y sólo hallamos una estrecha puerta para -cada uno, cuya construcción indica que fué hecha para uso privado sin -ostentación de ningún género. - -Los que quieren suponerles una forma más simétrica echan siempre al -emperador Carlos V la culpa de lo que hiciera desaparecer para levantar -su inútil obra; pero conviene fijar bien las ideas y la suma de -responsabilidad que tuvieron los conocidos artistas de aquel monarca: -investigaciones recientes hechas sobre el terreno y la prolongación de -algunas líneas de cimientos de los subterráneos del palacio del César, -nos han puesto en la posibilidad de marcar todo lo que fué destruído del -palacio árabe. Véanse las líneas de puntos, números 7 y 6, y se hallará -la continuación del foso que aislaba el alcázar morisco. Es fácil -demostrar que había edificios en el ángulo que se señala, porque aún -quedan las puertas de entrada, algunos cimientos y el terreno removido -sólo en el espacio que comprenden las líneas, mientras lo restante es -terreno de aluvión con capas de cristalizaciones calizas y cuarzosas, de -suficiente dureza para no poder equivocarse con los trabajos hechos para -cimentar el palacio del emperador. Los únicos departamentos subterráneos -que tiene este edificio se hallan en el citado espacio, pues hay un -desnivel de cuatro metros y medio en la planta de los dos monumentos, -razón más para poder fijar lo que pudo destruirse por este lado, y la -importancia que podrían tener las habitaciones destruídas. - -Falta demostrar lo que significa esa construcción incoherente de los -números 27, 28 y 29. No se puede formar una idea de la causa de estas -irregularidades, sino haciéndose cargo de que la Alhambra ocupa toda la -cúspide de un cerro bastante escarpado por el Norte y Oriente, sobre el -cual se hizo un cerco de murallas y torres, que seguía próximamente á la -misma altura de nivel todas las sinuosidades del terreno. Los edificios -que describimos están como recostados (si se nos permite la frase), -apoyando su cabeza, ó más importante habitación, en una de las torres -del circuíto. De aquí que sea imposible la uniformidad de las líneas de -construcción, y que la idea más exacta que pueda darse de ellos, es que -los cuartos son fortalezas, y que entre estos pabellones hay espacios -que cubrían jardines, como el que suponemos desde luego en todo lo que -ocupan hoy los patios de Lindaraxa y de la Reja ó Prisión. Explicado -esto se nota que la torre del Mihráb era independiente, con su puerta -especial que hemos descubierto, y sin ese corredor que hoy conduce á él, -hecho en el año de 1544. - -Veamos ahora las transformaciones que ha sufrido el palacio después de -la conquista. - -Consta por los expedientes numerosos que se conservan en el archivo de -la Alhambra que han sido muchas las obras hechas en el palacio, y muchos -también los períodos muy largos de abandono que ha experimentado. Desde -1605 hasta 1752 estuvo completamente olvidado, según dice un informe -dado por la Junta de Bosques al marqués de Guardia Real. Antes de esta -época había consignaciones destinadas para sus reparos, que nunca -bajaron de 6.000 ducados anuales[75], según consta de muchas reales -cédulas. ¿Cuál sería el estado del alcázar en el siglo XVII, que en 1616 -obligaron á pagar á un administrador los daños que originó en la Sala de -Comareh y Patio de Arrayanes, por haberlo convertido en almacén de -armas y municiones? - -En cada departamento del alcázar había un alcaide ejerciendo -jurisdición, y éste cerraba sus puertas, tenia sus criados y privaba al -público de visitarlo. En el siglo XVI, consta, que los alcaides se -llevaban los porteros á sus posesiones para emplearlos en su beneficio, -y entretanto las torres estaban cerradas. - -Ha sido siempre difícil averiguar las reformas que los Reyes Católicos -emprendieron en el palacio. El día 5 de Enero de 1492, tres días después -de tremolado el pendón en la Torre de Giafar, entraron en el alcázar los -Reyes Católicos y oyeron una misa en la Sala de Justicia, en cuyo sitio -se continuó celebrando siempre que venían á Granada desde el Real de -Santa Fe; y consta de un manuscrito anónimo del Escorial, que en 1492 -hicieron obras en él, cuyo testimonio está confirmado por los escudos de -flechas y yugo, con el mote _Tanto monta_, que hay en dicha sala. - -De un auto que obra en el archivo resulta: que en 1506 había empleados -en el palacio varios alarifes moriscos que se ocupaban de hacer las -obras, los cuales habían de dar trabajo personal, como impuesto de -farda; de cuyo dato se deduce que muchas transformaciones se verificaron -en el palacio durante los primeros años de la dominación cristiana, que -no se pueden distinguir de las obras antiguas de los árabes. Hacia el -año 1509 un secretario privado del monarca Católico inspeccionó y -dispuso nuevas restauraciones con los mismos operarios moriscos. - -Desde 1524, en cuyo tiempo se derribó ó inutilizó por un incendio lo que -ocupó luego parte del palacio del emperador, hasta 1609, se hicieron -numerosos trabajos en el alcázar, que citaremos al describir los lugares -respectivos; y cuando ya se abandonó la obra moderna en 1625, era tal la -población de la Alhambra[76] que se pidió por los vecinos el palacio -árabe para establecer telares de cintas. Desde esta época se cuidó -poco, hasta el extremo que en 1729 los cuartos altos se destinaron á la -cría de palomas para utilidad de la Alcaidía. - -Bajo la dominación francesa se acuartelaron en él los soldados que -guarnecían la Alhambra, y á su salida dejaron el estanque lleno de -proyectiles de cañón y pólvora. Por aquél tiempo, y al final del siglo -anterior, todo el palacio estaba habitado por familias pobres, en su -mayor parte de militares retirados, y otras que pagaban una mezquina -retribución. Los depósitos de agua servían entonces de lavaderos -públicos; y en tan deplorable época, algunos viajeros célebres como -Washington, Owen, etc., habitaron los cuartos del palacio árabe, merced -á una ligera indemnización que hacían á las familias encargadas de su -custodia. - -Hasta 1829 continuó el abandono ó más bien el aprovechamiento injurioso -del edificio; pero desde esta época un gobernador especial más celoso de -los monumentos[77] desalojó de ellos á las gentes que los ocupaban, hizo -reformas, aunque de poco interés artístico, é inauguró los paseos de las -alamedas. En 1840, á consecuencia de una recomendación hecha á Doña -María Cristina de Borbón, entonces Regente del Reino, por algunos -viajeros ilustres, se emprendieron las primeras reparaciones en la parte -puramente de fortificación, hasta el año 1847 en que se hicieron las -restauraciones de los ornatos, que se hallaban cubiertos de cal y yeso, -mutilados y caídos de los muros por efecto de las humedades[78], los -cuales no se habían reparado antes por ignorarse el procedimiento de -ejecución con los moldes de arcilla y madera, cuyos trabajos han seguido -casi constantemente hasta el año 1869, en el cual volvieron á -emprenderse con mayores auxilios que el Gobierno remitió para tan -interesantes trabajos; siendo de notar que desde esta época se ha -logrado afirmar una gran parte ruinosa del edificio y se han quitado -infinidad de remiendos que la ignorancia había colocado sobre -inscripciones y arabescos, de los cuales aún quedan algunos. Por fin la -Alhambra, como monumento nacional, pasó del dominio de la Corona al del -Estado, que lo conserva como gloria de la patria y del arte. - -[Illustration: Jarro árabe.] - -[Illustration: PLANO DEL PALACIO ÁRABE DE LA ALHAMBRA, - -con los descubrimientos hechos por DON RAFAEL CONTRERAS - -_Es propiedad_ _Escala 1/666_] - - -EXPLICACIÓN DEL PLANO - -Todo lo que está trazado en negro corresponde á las construcciones -hechas por los árabes, y lo que se ve rayado, pertenece á los edificios -que se han hecho desde la conquista de Granada hasta nuestros días. - -Las líneas de puntos señaladas con el núm. 7, indican la parte del -palacio árabe que fué derribada para construir el de Carlos V. - - 1 Puerta moderna del palacio. - - 2 Patio de los Arrayanes. - - 3 Alhamíes y divanes del patio. - - 4 Aposentos, _alcobas_, donde habitaban los árabes. - - 5 Puerta que comunicaba con los cuartos que se destruyeron para - hacer el palacio de Carlos V. - - 6 Muro exterior de este palacio. - - 7 Línea que marca la porción destruída del palacio árabe. - - 8 Comunicación con el segundo palacio dedicado á harem. - - 9 Sala que se hundió y decoró de otro estilo, hoy en renovación. - - 10 Patio de los Leones. - - 11 Pasadizo á cuartos árabes ruinosos. - - 12 Un aljibe y un patio encima que comunicaba con lo derribado. - - 13 Puerta antigua de los Abencerrajes. - - 14 Sala de Abencerrajes. - - 15 Comunicación con la Ráuda. - - 16 Ráuda ó enterramento de algunos monarcas granadinos. (_Hoy - desmantelado_). - - 17 Patio de las Ceremonias. - - 18 Sala del Tribunal. - - 19 Sala de las Dos Hermanas. - - 20 Sala de los ajimeces. - - 21 Gabinete de Lindaraxa. - - 22 Patio moderno hecho con columnas antiguas. La taza superior de - la fuente es árabe. - - 23 Cuarto que habitó D. Felipe I y su esposa. - - 24 Pasadizos modernos. - - 25 Salas del tiempo del Emperador. - - 26 Puerta de la torre de Mihráb. - - 27 Corredor moderno. - - 28 Torre del Mihráb, modificada con pinturas italianas. (_Su - antigua planta está en el piso bajo_). - - 29 Corredores modernos. - - 30 Escaleras y cuarto ídem. - - 31 Patio de la Reja. (_Nunca fué prisión de Doña Juana_). - - 32 Sala del Tesoro. Son subterráneos de las salas altas. - - 33 Viaducto de entrada á los baños. - - 34 Sala de los divanes, destruída en 1610. (_Hoy restaurada_). - - 35 Retretes. (_Destruídos_). - - 36 Pila de desagüe. - - 37 Cuartos y sudederos. - - 38 Calorífero. (_Hoy destruído_). - - 39 Escalera antigua. (_En restauración_). - - 40 Sala de la Barca, con restauraciones del siglo XVI. - - 41 Escalera que conduce á las almenas. - - 42 Fábrica del siglo XVI rellenando los pasadizos. - - 43 Sala de Embajadores ó de Comareh. - - 44 Comunicaciones modernas. - - 45 Sala más antigua. Desde este número principia lo que - correspondía al palacio primitivo. - - 46 Santuario ó Mosala del palacio. Hoy cambiado completamente. - - 47 Galería antigua. - - 48 Torre de los Puñales. - - 49 Arcos de un patio destruído, (Machuca). - - 50 Sala-oratorio para los Reyes Católicos. - - 51 Patio de la mezquita. - - 52 Escalera moderna. - - 53 Sala de recepción, (Saha). - - 54 Pasadizos de la entrada principal. - - 55 Puerta de ingreso al patio. - - 56 Zaguan. - - 57 Portal antiguo con la entrada principal del palacio, - recientemente descubierta. - - 58 Edificios modernos. - - 59 Idem, ídem. - - 60 Foso que separaba el palacio del resto de la Alhambra. - - 61 Continuación de las murallas de la misma. - - -Patio de la Alberca. - -Se nombró así en la mayor parte de los documentos oficiales, hasta fin -del siglo pasado, en el que ha vuelto á llamarse _de los Arrayanes_, -debido á las dos prolongadas mesas de esta planta que hay desde el -tiempo de los árabes á uno y otro lado del estanque, entre los cuales -descollaban algunos naranjos que fueron arrancados en 1548 y que se han -vuelto á plantar en nuestros días. - -Como el viajero hoy no encuentra hábil la antigua entrada, se introduce -repentinamente en este hermoso patio ó _Saha_ cuyo aspecto lo supone de -pronto trasladado á los alcázares orientales. - -[Illustration: Patio de la Alberca.] - -Con efecto, en ningun otro género de arquitectura se idearon patios -semejantes, porque ni el de la gran Mezquita de Córdoba, ni los de -Sevilla y Sicilia tan modificados y hoy casi perdidos, ofrecen la -disposición de esta gran alberca coronada por decoraciones diferentes en -extensión y ornatos. Es necesario trasladarse á los países donde existe -la raza viva y dominante, para hallar algo que se le parezca; en cuyo -caso los detalles variarán forzosamente, y de aquí el especial, raro y -extraño golpe de vista que el espectador recibe al pisar sus espaciosas -galerías. - -Este patio se denominaba antiguamente el _Mesuar_, y según el texto de -sus inscripciones, fué Mohamad V el que lo mandó construir, aquel Sultán -Abu-Abdil-lah, que reconquistó á Algeciras y favoreció la vuelta de los -Beni-Merines para que le ayudaran en las guerras contra los cristianos. -En el año de 1520 se hallaba guarnecido en toda su base con vistoso -mosáico, igual al que se conserva hoy en uno de sus costados. De los -arrayanes salía el agua que se derramaba sobre el estanque por numerosos -saltadores, según hemos podido ver en los restos de cañerías que en el -año 1840 se descubrieron. Algunos naranjos tapizaban los planos sin -adorno que hay en los largos costados. El pavimento era de _mostagueras_ -vidriadas azules y blancas, formando una labor semejante á la que se ve -en los alhamíes de Abencerrajes, excepto bajo las galerías, donde se -hallaron siempre grandes losas de mármol blanco de tamaños diferentes á -manera de mantas extendidas, cuyas piedras se habían hecho traer, como -todas las del palacio, de las canteras de la Sierra de Filabres[79]. - -La forma clásica de este patio debe llamar la atención del arqueólogo, -porque en él halla detalles de la vida íntima del pueblo que lo -construyó. ¡Cuánta variedad de puertas hay en él abiertas; ¡cuántas -diversas decoraciones, unas más ostentosas, otras más sencillas, -guarnecen los paramentos de sus fachadas! Todo habla muy elocuentemente -de sus costumbres, del misterio y del lujo en que vivían. En el cuerpo -de la construcción se abren numerosas puertas de diversos tamaños, que -conducen á diferentes estancias, cuyo uso puede adivinarse sin entrar en -ellas. Preciosos divanes, estrechas garitas, pórticos suntuosos, y esos -dos elegantes claustros cuyos arcos realzados sobre prolongados -arranques, muy próximos en la curvatura al arco romano, descansan en -impostas de colgantes, que ciñen la escocia del capitel y se apoyan en -esas singulares columnas, las más robustas y hermosas del alcázar. -Puertas alicatadas semejantes á las que hemos restaurado en el centro de -la primera galería, cerraban los claros de las cuatro más elevadas -decoraciones que hay simétricas, mientras otras más pequeñas cubrían los -humildes arcos que dan paso á los estrechos pasadizos; y se observa en -los siete claros de ambas extremidades que el del centro está más -aperaltado que los otros para dejar menos espacio á los tímpanos que tan -primorosamente decoraban con arabescos traslúcidos en forma de rombos, -enlazados con relieves de cintas, hojas rayadas, conchas y piñas -informes, pero delicadas. De estas dos elegantes galerías, la del Sur -está superpuesta de dos cuerpos de diversa altura, el primero con siete -ventanas cerradas de celosías preciosamente combinadas, construídas cada -una de más de 1.500 piececitas torneadas y cubitos rectángulos, que -demuestran la ingeniosa paciencia de los obreros que á ellas se -dedicaban; en la del centro hay un ajimez. El más elevado cuerpo aparece -como un gran balcón ó galería descubierta (_menacir_) distribuída en los -mismos claros de fachada, desde la cual se goza la más hermosa -perspectiva de este patio. El arco que se ve en el centro del claustro -comunicaba con las habitaciones altas que fueron destruídas, y en los -años 1840 al 43 se colocó el antepecho de hierro que tan inoportunamente -vino á cambiar su antiguo carácter, cuya obra se ha reemplazado por un -tendido de celosías de madera, semejantes á los que se conservaban en -las casas del Chapiz y otros barrios moriscos de Granada. El claro del -centro, formado de cartelas, es una reminiscencia de la arquitectura -indiana despojada de los animales alegóricos; se ha dudado si sería -alguna restauración caprichosa, pero sus tallados de madera y letras -karmáticas están hechos por mano musulmana; y además, por más extrañas -que parezcan estas cartelas, tenemos ejemplares en Cairo, en Persia y en -todo el Oriente. Son preciosas las dos hornacinas de las extremidades de -esta galería, bastante desfiguradas hoy por falta de restauración. - -El lado opuesto del patio no tiene más que el primer cuerpo, con un -grande arco de entrada á la sala de la Barca y salón de Embajadores. Sus -archivoltas son de proporciones tan armónicas, y sus columnas tan -admirablemente torneadas, que no tienen la más ligera imperfección. Los -capiteles de las dos del centro son los más bellos y mejor labrados que -hemos visto y de la más moderna traza de almocarves; sus delicados -adornos, pintados de azul y oro, la robustez del collarino, sin quitar -nada á la esbeltez de la forma, y las suaves curvas de las basas, -recuerdo de la línea gótica que se enrosca por el plinto cuadrado, hacen -de estos pilares los más preciosos objetos de arqueología mahometana. - -Los cuatro alhamíes que hay á las cabeceras de estos dos hermosos -claustros, constituyen esos tranquilos lugares de reposo donde los -árabes pasaban la mayor parte del tiempo sobre almadraques de camocán, -forrados de aliceres de colores superpuestos y cosidos con hilo de oro, -formando cada color un dibujo diferente. Á falta hoy de ellos, recreamos -la vista en sus techos estalactíticos manchados todavía del brillante -azul lápiz-lázuli, que se halla tan prodigado en este alcázar; en los -restos de mosáicos muchas veces removidos; en la cornisa alminada donde -falta el bazar en que colocaban los vasos de barro encarnado, las armas -con empuñaduras esmaltadas y los candiles de bronce, y en los hermosos -arcos de sus fachadas con dobles curvaturas escéntricas y estrías de -media concha á manera de los agallones chinescos. Sobre ellos hay -recuadros guarnecidos de repetidos blasones que ostentan la fatídica -leyenda de «No hay más vencedor que Dios» y más alto todavía, entre los -planos apilastrados, unas pequeñas ventanas, mexuares, de los aposentos -encima construídos. - -Hay dentro de estas mismas galerías, sobre una inscripción que citaremos -luego, planos poco armónicos en la actualidad y que han dado ocasión á -que supongan en ellos la existencia de pinturas semejantes á las que -Makrisi cita de los monumentos antiguos de Bagdad y Cairo, como -originarias de la Persia. Ibn Batuta refiere que en Granada habitaban -muchas familias persas, y de aquí deduce que estos paramentos estarían -pintados con escenas de sus guerras, fantasías de cuentos heróicos ó -amorosas aventuras, á la manera que el kalifa Bi-Ahkam Yllah hizo pintar -retratos de hombres célebres en su renombrado alcázar; y aunque según -Ibn Jaldum los árabes de Andalucía habían tomado la costumbre de pintar -figuras en las paredes, imitando á los cristianos, nosotros no hemos -hallado en dichos paramentos ningún vestigio de ellas. Creemos, por el -contrario, que aquí era sólo un medio de hacer más sencilla la -ornamentación para que descansara la vista del espectador, fatigada del -examen de tan finos detalles. El uso de las pinturas murales, atribuído -á los fatimitas, ha podido usarse en otros parajes que citaremos luego; -pero en este sitio sólo había una superficie estucada y brillante, de -color marfil, sobre la cual ponían tapices con telas recortadas. - -La puerta de arco de herradura, sin semejante en todo el palacio, indica -por sí sola que fué siempre la antigua y única entrada á este patio de -la _Albehira_, visto detenidamente su dentellado y sus enjutas, recuerdo -positivo de los arabescos de Toledo; nada los asemeja en la Alhambra; -hay que buscar el adorno en los mismos motivos de la mezquita de -Córdoba. ¿Por qué, pues, este arco nos hace retroceder tres siglos, á lo -menos, en la historia del arte? Tiene, sin embargo, una relación de -continuidad, si entramos por él hasta llegar al patio de las dos puertas -cuadradas y del gran testero que describiremos. ¿No parece que todos -estos detalles pertenecieron á un período más remoto? Si no halláramos -en el arco central de la inmediata galería que da paso al _octuvan_, -llamado Sala de la Barca, otro arco de _almocarves_ con enjutas rellenas -de ese primitivo adorno de vástagos y piñas arrolladas en espirales, -ornatos que pueden llamarse primitivos, diríamos que la puerta antes -citada estaba ya hecha cuando se construyó este patio. - -Se hallan diseminadas otras puertecillas simétricas que servían para -comunicar con escaleras que fueron destruídas, ó con pasadizos -interiores. Las que hay bajo las galerías tenían usos especiales para -las guardias y servidumbre, cuyas gentes jamás se servían de las -principales. Más de un escritor se ha metido á censurar estas -irregularidades aparentes, desconociendo el objeto social del arte; pero -el que se halle iniciado en la vida íntima del pueblo árabe, en sus -costumbres y en su religión, deducirá de la forma y atavío de estas -diversas decoraciones el destino de cada uno de los aposentos que -guarda. - -Cuatro importantes restauraciones ha sufrido este patio: una en 1535 y -siguientes; otra en 1590; otra en 1691, y la última en 1860. - -En la de 1535 se hizo la reforma de casi todo el alero de madera, la -composición de las cubiertas, con cuyo dato y otros que citaremos, no -titubeamos en admitir la existencia de las cubiertas vidriadas en todo -el palacio. También se compusieron hacia la misma fecha los festoneados -de tejas de colores que lo embellecían y las _jairas_ del patio por un -llamado Peñafiel, que tenía la fábrica en la Alhambra[80]. - -En los años siguientes[81] se levantó casi todo el alero de madera, -_albexares_, porque dice el aparejador Vega que estaban podridas sus -fardas y era preciso desmontar las armaduras de los almines, lo cual -prueba que esas dos grandes líneas de los costados de este patio podían -hallarse interrumpidas por _kubbas_ ó cúpulas de diversas formas. -Nosotros hemos hallado las _tabias_[82] antiguas interrumpidas, donde -asientan los kanes del alero con obra moderna. - -[Illustration: Testero del Patio del Estanque.] - -La restauración de 1590, por Miguel de Luna, se fijó principalmente en -la galería de los tres cuerpos y en toda su yesería; se repuso toda la -parte de azulejos por el maestro azulejero Antonio Tenorio[83], -fabricante en la misma Alhambra, según el sello hallado en algunos -tiestos del Secano, y se colocaron rejas de hierro rompiendo las -inscripciones. - -En la del año 1691 se taparon muchas puertas del patio; se hizo una -armadura colosal y pesadísima sobre el claustro que arrima á la torre de -Comareh, la cual estuvo colocada hasta el año 1857, cubriendo toda la -sala de la Barca y cobijando las dos torres almenadas; también fué -embaldosado con una multitud de piedras blancas, procedentes de -inscripciones raspadas que habían servido á otros monumentos, las cuales -eran en número de 147, y formaban grandes pedazos, cuyos letreros fué -imposible descifrar[84]. - -En todo el siglo XVIII y principios del actual, ha perdido este patio la -mayor parte de sus azulejos, la puerta de la sala de la Barca y sus -_comarraxias_ ó yeserías moriscas y fué, por último, convertido su -estanque en lavadero público, y sus enclaustrados servían de taberna á -las gentes que todavía el año 1833 subían desde la población, para jugar -á los náipes, bajo sus bellísimos artesonados. - -Los diversos períodos de las obras los hemos reconocido en el año 1850, -desde cuya fecha y sin descanso, hemos restaurado toda la galería del -lado Norte por la entrada á la torre de Comareh, en sus arabescos -desprendidos, que eran muchos; hemos construído cubiertas, restablecido -el sotabanco medio ruinoso, reparado las torres cuyos pavimentos quedan -aun como testimonio de los antiguos, y arrancado la enorme y pesada -techumbre ya citada, en cuyo paraje se restablecieron las almenas, -según los fragmentos que se han hallado en los rellenos de las obras -modernas. Su asiento indicado sobre la muralla de la pared vieja nos ha -dado la evidencia de este ornato, por otra parte visto en los patios de -la Mezquita de Córdoba. Hemos restaurado también los arcos de las -puertas pequeñas, que se hallaban destruídos, las impostas, frisos, -arranques, y sobre todo, la inscripción en doce versos sobre las -_almadrexas_[85] de las dos galerías, habiendo repuesto los ocho que se -perdieron y que hemos tomado del texto de Castillo[86], haciéndolos -reproducir en ambos lados con los mismos caracteres africanos y signos -diacríticos, con cuya restauración puede leerse hoy esta hermosa poesía, -metro tawil, la más interesante del sitio; las otras que hay esparcidas -entre los arabescos son salutaciones alkoránicas y alabanzas. - -He aquí la traducción de aquélla: - -«Bendito sea el que te concedió el mando de sus servidores y ensalzó por -tí el Islam cumplida y benéficamente». - -«¡Cuántas veces te acercaste por la mañana á las ciudades de los -infieles y fuiste por la tarde árbitro de la vida de sus habitantes!» - -«Les impusiste el yugo de los cautivos y amanecieron en tu puerta -construyendo los alcázares, como servidores tuyos». - -«Conquistaste á Algeciras por fuerza de armas, y abriste al socorro[87] -una puerta que estaba cerrada». - -«Y antes conquistaste veinte lugares é hiciste todas sus riquezas bienes -de tus ejércitos». - -«Si á escoger se diese al Islam lo que más desea, ciertamente no -escojería, sino que vivieses y fueses salvo». - -«Y verdaderamente resplandecen las flores de la grandeza en éste tu -asiento donde la mano de la liberalidad se contenta». - -«Y sus retratos aparecen cada vez más claros como perlas compuestas ó -esmaltadas». - -«Oh hijo de la excelsitud, de la fortaleza, de la generosidad, que -aventajas en altura á las estrellas, en su apogeo». - -«Te has elevado en el horizonte del imperio con la clemencia, para -iluminar lo que estaba envuelto en las tinieblas de la tiranía». - -«Has asegurado las débiles ramas del soplo de la brisa, y has impuesto -pavor á las estrellas en el centro del cielo». - -«Pues si la luz de las estrellas es trémula, solo es por miedo, y si las -ramas del _ban_ se inclinan, es para dirigirte acciones de gracias». - -En la reparación de las almatrayas de sus paredes, hacia 1829, -trastornaron algunas inscripciones de los cuadros de las puertas -grandes, cortándolas por medio para colocarlas de nuevo, lo cual tenemos -proyectado corregir con otros accesorios de la misma época. - -La tradición, que cuando no se remonta á épocas muy lejanas, suele -revelar mejor que ciertos documentos la realidad de los hechos que se -buscan, en ninguna parte como en la Alhambra nos ha ayudado muchas veces -á descubrir testimonios de acontecimientos, que despreciaron como -patrañas los historiadores más notables. - -Cuenta ésta, que la mayor parte de las escenas que desde Muley-Hacen -aceleraron la destrucción del reino de Granada, ocurrieron en este patio -y muy cerca de la puerta hoy restaurada que da paso á los subterráneos -del palacio de Carlos V. Que el titulado monarca el _Zagal_ se -lamentaba, á la vista del estanque, sentado bajo la citada galería y -rodeado de sus mujeres, de las desdichas que habían de sobrevenir á los -muslimes y se refería en sus quejas, á poesías atribuídas á los últimos -reyes, las cuales se recitaban en este mismo paraje[88] por una esclava -nombrada Marian. - -Sin duda la puerta citada daba paso á un edificio que ya no existe, pero -cuyos vestigios lo atestiguan. El dorso del muro demuestra que había una -construcción de tres cuerpos de alzada, sin semejante en ningún otro -sitio del Alcázar, y en extensión á lo menos de 30 metros de largo por -15 de ancho en su parte media, y que contenía aposentos propios para las -más escondidas habitaciones, en las cuales vivían los reyes con más -comodidad durante el invierno que la que podía ofrecerles el resto del -Alcázar. De aquí procede que aquellas tradiciones sostengan desde el fin -del siglo XVI la existencia de dicho palacio de invierno, y que á las -últimas escenas en la morada de Boabdil y de las referidas canciones se -les haya asignado este sitio poético. - -Por otro lado sabemos que un tal Juan de la Vega, el año 1524, contrató -el derribo de la parte quemada del palacio, junto á la entrada, incendio -atribuído á los soldados[89], y por consiguiente antes de la fecha en -que se principió el palacio del emperador; lo cual prueba que existía -esa parte de palacio destinada á invierno, según los relatos de los -moriscos, quedando á salvo la responsabilidad grave que pesaba sobre los -primeros artistas encargados de levantar la obra moderna, los cuales -probaron en diversas ocasiones el aprecio que les merecía la Casa Real -vieja, como llamaban al palacio árabe, conservándole su carácter, según -consta de los contratos y condiciones de aquellas obras. Nosotros hemos -visto además, reconociendo los cimientos del palacio del emperador, -restos de un muro que hace línea con el foso de la Sala de Abencerrajes, -el cual continúa hasta cerca de un pequeño aljibe antiguo colocado en el -patio redondo. Desde dicho muro hacia la mencionada casa vieja, el -terreno está cortado y lleno de escombros hasta llegar al nivel del -Patio del Estanque. - -[Illustration: Sala de Embajadores.] - - -Sala de Embajadores y vestíbulo de la Barca. - -Es la más espaciosa de la Alhambra, y la que ha sido más celebrada por -sus tradiciones. Hay en ella cierta grandeza en la que parece como que -los árabes se excedieron á sí mismos, dándole la magnitud de los -edificios romanos y la elevación de los góticos. Quizá á todo rigor no -haya en su conjunto más belleza que la que notamos en las de las Dos -Hermanas y de Abencerrajes, no obstante poseer una esplendidez -decorativa, un atrevimiento de construcción en el artesonado y una -distribución de líneas tan bien ordenada, que difícilmente se encuentra -en aquellas, donde si se quiere, la ornamentación es más fantástica y -risueña. - -Por un arco de colgantes formados de dos festones casi rectos que se -cruzan en la clave, entramos en una pieza trasversal de forma elegante, -cuyas dos extremidades terminan en _mexuares_ facheados con hermosísimos -arcos de atarjas y hornacinas, apeados sobre cartelas ó ménsulas que á -su vez lo están en graciosas columnas apilastradas con filetes de -jáiras. Este arco de ingreso parece más propio del género bizantino en -el ornato de sus enjutas, compuesto de ramas de encina, y piñas -dibujadas á la usanza griega como las de los adornos germánicos del -siglo XI. Observando estas enjutas con cuidado, se hallará que no tienen -semejanza con las del arco grande de los claustros del patio ni con -otras de la Alhambra, á no ser con las de las puertas más antiguas del -palacio, que son del mismo género. Las impostas, entre letreros cúficos -y columnitas, ostentan mejor el estilo primitivo, y es difícil darse -razón de la causa de este accidente. Bajo las citadas impostas ó -arranques hay dos _hanias_ ó pequeñas _takas_ que los árabes colocaban -siempre á la entrada de las habitaciones y también á uno y otro lado de -los claros de ventanas y _menazires_; son de piedra de Macael bastante -trasparente, y están guarnecidas de inscripciones que dicen haberse -hecho esta obra en tiempo del fundador de la dinastía Abu Abdil-lah -Mohamad, primer descendiente de los nazaritas; y como están talladas en -la piedra, no es fácil que hayan sido cambiadas como al parecer se ha -hecho con otras labradas en el estuco. He aquí la traducción: - -«Soy como el asiento engalanado de una esposa dotada de belleza y de -perfecciones». - -«Mira este vaso, y conocerás la exacta verdad de mis palabras». - -«Contempla con atención mi diadema: la encontrarás semejante á la -aureola de la luna llena». - -«Ebn Nasr es el sol de este orbe en esplendor y belleza». - -«Perpétuo sea en su elevado puesto, seguro de la hora del ocaso». - -En el nicho de la izquierda: - -«Soy un glorioso monumento para la plegaria; su dirección es la de la -felicidad». - -«Te parecerá este vaso un hombre de pie, cumpliendo con la oración». - -«Y que apenas la concluye se apresura á repetirla». - -«Por mi señor Ebn Nasr ennobleció Dios sus servidores». - -«Pues le hizo descendiente del señor de la tribu de Jazrech Saab Ebn -Obada[90]». - -Sobre este último verso debemos decir que la liberalidad es entre los -árabes la obligación de dar agua; y que esta palabra, tan repetida en el -Alcázar, tiene mucha relación con la abundancia de alacenas y nichos -donde se colocaban los jarros para el agua de beber, ó las _alcarrazas y -almofias_ de latón para las abluciones. Esto destruye la creencia muy -vulgarizada hoy, de que las mencionadas _takas_ eran para colocar las -babuchas ó chinelas. - -En las poblaciones del África septentrional, se encuentran estos nichos -dispuestos para contener jarros con agua, y algunas veces los dividen -con bazares, en los cuales colocan los almofares y cimitarras, los -libros de sus kasidas ó poemas, los amuletos y los candiles, pero nunca -se hallan en ellos las chinelas ni babuchas. Lo mismo se observa en -Egipto, en Argel, etcétera. Ha llegado á suponerse que como á la entrada -de las habitaciones se dejan los árabes las babuchas en señal de -respeto, aquí las dejaban en los nichos, cuyo error se desvanece -fácilmente con decir que estas alacenas se hallan en otras habitaciones -construídas en el interior lejos de las puertas, y en rincones no muy á -propósito para este objeto. - -Esta antesala ó vestíbulo se llamó siempre de la Barca[91], nombre que -se cita en los legajos del archivo con motivo de las restauraciones, y -que se atribuye á la forma del techo; pero que más bien podría llamarse -de la Bendición, por la palabra _beraca_[92], corrompida posteriormente. -Se citan dos alacenas á uno y otro lado de la puerta, las cuales -subsisten, aunque su obra fué hecha después; y dice Echevarría que había -en ellas letreros de extraordinaria alabanza, que publicó; pero que -nosotros los hemos hallado en el patio contiguo sobre los azulejos, como -su verdadero lugar. En el fondo del alhamí de la izquierda hay una -puertecita antigua que comunicaba á un cuarto revestido de arabescos, -que ya no existe, y donde hoy se halla una escalera del año 1602. - -Otra puerta en el lado contrario de la mencionada, conduce á la reja del -patio del mismo nombre. Todo este departamento se hallaba completamente -aislado y servido por un alcaide especial que lo guardaba, como todavía -era costumbre el año 1583, en el que se obligó á dicho funcionario á -residir en estos aposentos y cerrarlos por la noche. - -Las inscripciones de esta sala son repetidas, excepto una que guarnece -los anchos paramentos, donde se cita el nombre de Abu-Abdil-lah, el -fundador referido. - -Todos sus arabescos fueron pintados y dorados con esmero á fines del -siglo XVI, pero desgraciadamente ocultando los colores antiguos que no -aparecen más que en algunos sitios. En los costados se elevan los -elegantes arcos ya citados, y en - -[Illustration: Espadas de los reyes granadinos.] - -sus enjutas nacen cuatro hornacinas que avanzan hasta encontrar las -curvas de una elipse prolongada, que es la base de la bóveda compuesta -de alicatados poligonales, formando estrellas y grandes figuras -geométricas, semejantes á las de los almizates planos de la Sala de -Comareh. También este techo ha sido repintado en la citada época con -colores impropios del estilo, por más que hoy no aparezca de mal -aspecto. - -Además de las restauraciones de colorido, se hizo una muy importante en -la pared donde está abierto el arco de entrada al salón de Embajadores. -Todo el espacio desde la puertecita pequeña que hay en el lado derecho y -por la cual se sube á las almenas de la torre, hasta ocho metros de -línea y toda su altura, incluyendo el arco y el espesor cuadrado en un -grueso de cerca de tres metros, fué construído el año 1686, y forrado de -labores mal labradas que se notan muy bien, dejando sin adornos sus -alfeizares. Fué el objeto de esta obra fortalecer la torre, y por -consecuencia cubrir ó rellenar de sillares el corredor angosto, que -semejante á los que hay á la entrada de las salas de las Dos Hermanas y -Abencerrajes, servía de comunicación á los cuartos pequeños y escaleras -de la torre, y por él se pasaba á las dos puertas que hay dentro de la -sala, las cuales se ven cubiertas hoy de obra de sillería. - -Tenemos proyectada la obra de reconstrucción del arco grande, lo cual -completará el decorado del centro que hoy desarmoniza este conjunto. - -Entrando á la gran torre de Comareh, nos detendremos á contemplar el -intrados de ese riquísimo arco de pequeñas boveditas pintadas de hermoso -azul y oro, representadas por menudos adornos de grecas, y delicados -enlaces llenos de inscripciones perfectamente ejecutados. Otras dos -_hanias_ tiene más grandes que las anteriores, con arabescos en su -interior y techitos de ébano y alerce embutidos. Sus labores son finas -como pocas, y guarnece al arco una inscripción recuadrando que dice: - -En el de la derecha: - -«Loor á Dios único. Apartaré de Yusuf el daño de todo mal de ojo con -cinco sentencias: Yo me refugio al Señor de la aurora: Gracias á Dios». -Repitiéndose. - -«Loor á Dios, aventajo á los más hermosos con mi adorno y mi diadema, y -se me inclinan amorosamente los luceros desde el Zodiaco». - -«El vaso[93] que hay en mí, parece un devoto que en el Kiblah[94] del -santuario ruega á Dios enternecido». - -«Seguras están contra las injurias del tiempo mis generosas acciones, -que alivio al sediento y socorro al necesitado». - -«Como si yo tuviera la liberalidad de mi señor Abul Hachach». - -«No deje de brillar en mi cielo tan esplendente luna, tanto tiempo como -continúe brillando entre las tinieblas de la noche». - -Léase ahora lo que dice la leyenda de la izquierda entre otros motes ya -repetidos: - -«Los dedos de mi artífice labraron sutilmente mis dibujos después que se -ordenaron las joyas de mi corona». - -«Imito al trono de una esposa y aun le aventajo, pues yo aseguro la -felicidad de los dos cónyuges». - -«El que á mí se acerca aquejado de sed, hallará agua pura y fresca, -dulce y sin mezcla alguna». - -«Como si yo fuera el arco iris cuando aparece, y el sol mi Señor Abul -Hachach». - -«No deje su morada de ser guardada tanto tiempo como la casa de Dios sea -lugar de peregrinación[95]». - -Bien expresados están los primores de este arco en la anterior -inscripción, y son, con efecto, dignos de la entusiasta alabanza que les -tributa el poeta. No hay otro más delicadamente hecho y ornamentado en -todo el Alcázar, aunque su forma no sea tan elegante como la del mirador -de Lindaraxa. Aquí las proporciones son graciosas, la curvatura más -esbelta y sencilla, su construcción más sólida; en el interior sorprende -ese exquisito bordado á pincel sobre sus detalles y en tan diminuta -escala. Las enjutas son elegantes por el hermoso lazo en espiral tallado -en su centro, debiendo advertir la diferencia que se nota entre ellas y -las que hay en el arco de colgantes á la entrada de la Sala de la Barca. - -Existen tres balcones _mikkeh_ en cada uno de los tres lados opuestos al -de la entrada, los cuales, por causa del extraordinario espesor de los -muros, forman nueve alhamíes ó cuartitos, cada uno con su techo -particular de lacería y arriates, conservando ajimeces en las ventanas. -El alhamí de la derecha fué habilitado en 1536 para dar paso á las -nuevas y mezquinas construcciones que se arrimaron á la torre. La -primera altura decorativa de este gran aposento ha sufrido fatales -restauraciones en 1686; sobre ella se extienden dos anchos frisos de -diversa traza con inscripciones cúficas y africanas, y en cada lado se -abrían cinco ventanas con adornos calados y cristales, que han -desaparecido; después grandes letras de carácter africano, y encima una -ancha cornisa de _mocarnos_, desde donde arrancan los planos inclinados -de un rico artesón en grandes facetas ó en polígonos trazados de -_alería_, donde se ven grupos de estrellas á manera de constelaciones -ordenadas. Contemplando bien los enormes planos de este salón, se echa -de menos la forma atrevida y variada de las hornacinas, las cambiantes -alturas de los arcos dobles, triples y excéntricos, que hay en otras -estancias, y ese sistema de elevaciones angulosas que cambian desde el -cuadrado al octógono, subdividiéndose así sucesivamente hasta las -múltiples boveditas de los almocarves. Con efecto, esos dos anchos -frisos casi de la misma altura, separados por cintas uniformes con -grabadas _katifas_, imprimen monotonía á los paramentos, y parece á -primera vista que el más bajo se ha hecho posteriormente en reemplazo de -alguna decoración más antigua; así como el friso de los escudos, hermosa -trazería sin rival en el palacio, es la propia de esta distribución, si -estuviera inmediatamente asentada sobre los tímpanos, que parece faltan -á los arcos de los alhamíes. Los zócalos son de jáiras y alijáiras, -hermosa _sofeisifa_ que aquí se ostenta más perfecta que en otros -parajes, y el pavimento era de mármoles que existían en el año 1556[96]. - -Esta sala llamó particularmente la atención de los historiadores con -preferencia á las demás, y dice de ella Pedraza: «La fundaron los de -Comarex de donde toma su nombre, aposento real y nombrado según su -manera de edificio, que después acrecentaron diez reyes sucesores suyos, -cuyos retratos se ven en una sala, etc., etc.»; y después dice el mismo -autor «que Comarex viene de la voz comarraxia, labor pérsica». Los de -Comareh habitaban un lugar amurallado, plaza fuerte de este reino, cuyos -restos se conservan todavía en el pueblo del mismo nombre, hoy de la -provincia de Málaga. - -Luis del Mármol se expresaba así: «Comares, del nombre de una -hermosísima torre labrada ricamente por de dentro, de una labor costosa -y muy preciada entre los persas y surianos llamada comarraxia. Allí -tenía este Rey los aposentos de verano, y desde las ventanas de ella que -responden al cierzo, y al Mediodía y Poniente, se descubren las casas de -la Alcazaba, del Albaicín, etc., etc.» - -Andrea Navagero se explica en 1526 con mayor alabanza sobre este -aposento, el mejor, dice, de todo el palacio. - -Sin salir nosotros del terreno del arte, único en que debe tratarse este -asunto, ya hemos dicho nuestra opinión y añadiremos: que en ninguna sala -hay tanto lujo de ornato, pues que hemos contado en ella 152 trazados -distintos, cada uno más original que el otro, y muchos de ellos tan -perfectos, que parecen de la última época de la dominación agarena. - -Hay además preciosos y diminutos detalles sobre los relieves, hechos de -azul y negro, tan finos que sorprenden por el inmenso costo que hoy -ocasionaría repetirlos con la misma precisión y habilidad. - -En 1588 restauraron esta sala Manuel del Pino y Luis Cerrillo, pintores -ambos que contrataron hacer la imitación de sus colores y oros, _en la -misma manera y aspecto que se hallaban los antiguos_, para no quitarles -á éstos su encanto. - -Después, por los años 1592, se hicieron obras en los muros y en la parte -de fachada, y en 1609 se renovaron los arabescos de todos los -apilastrados que hay entre los arcos de entrada á los balcones, pero con -tan mala suerte, que todavía se notan bien las planchas de labor -colocadas sin repasar ni atairar. Las vidrieras se pusieron en 1595 por -la suma de sesenta ducados. - -Más tarde, á fin del siglo XVIII, se abandonaron estas salas, se -mutilaron inscripciones, colocando mitad al revés y mitad al -derecho[97], y por último, hacia 1830 se pintaron groseramente, con -motivo de la visita que hizo á esta ciudad el infante D. Francisco de -Borbón. - -En 1686 amenazaba á esta torre un hundimiento sobre el río Darro, y para -evitarlo se construyó parte del cimiento, desde cuya obra desapareció la -inscripción romana que estaba colocada al pie del revestimiento, la cual -se trasladó á una casa de la Alhambra, hasta 1833, en que se perdió. Por -último, en 1857 y siguientes fuímos encargados de reparar los arabescos -hundidos de la mayor parte de los alhamíes, los frentes de los ajimeces -y ventanas caladas que habían desaparecido, restableciendo los mismos -arabescos antiguos y reproduciendo los que faltaban en igual forma, para -evitar mayores ruínas. En los paramentos interiores de la sala aún queda -mucho que restaurar de las obras modernas. - -En 1776 cayó sobre su hermosa techumbre de alizares la bóveda que cubría -esta algorfía, cerca de las almenas, y no le hizo más daño que haber -doblado los maderos. En la escalera que sube á lo más alto se hallan las -habitaciones del alcaide que tenía la llave de la torre, semejantes á -las que se habitan hoy en las fortalezas del imperio de Marruecos. - -Las inscripciones que no hemos apuntado son suras y alabanzas repetidas; -pero vamos á fijarnos en otras más interesantes. El nombre del Sultán -Abul Hachach está escrito entre los adornos del arco de entrada, y -alrededor de los nichos se halla el de Yusuf; también en el alhamí del -centro se encuentra escrito este nombre, y sólo en un paraje pequeño de -la _Kubba_ de la izquierda se ve el de Abu-Abdillah, lo cual prueba que -se construyó en tiempo de Abul Hachach Yusuf I, hacia el año 1354, el -Sultán _que fué asesinado por un loco, hermano de Mohamad IV_, en cuya -época la obra pudo estar ya comenzada, según consta, por existir también -aquél nombre en un solo lugar de este aposento. - -Otra inscripción hay en la alcoba del centro, y en metro tawil, la cual -por sí sola revela cuál era la consideración que esta gran sala tenía -entre los árabes, y cómo se compara en ella la magnificencia de su -elevada cúpula con las pequeñas y no menos bellas de sus alhamíes. Dice -así: - -«Te saludan de mi parte por tarde y mañana bocas de bendición, de -prosperidad, de felicidad y de amistad». - -«Esta es la cúpula excelsa y nosotras somos sus hijas; pero yo tengo más -grandeza y gloria que todas las de mi linaje[98]». - -«Soy como el corazón en medio de los miembros, porque en el corazón -reside la fuerza del espíritu y del alma». - -«Aunque mis compañeras sean signos del Zodiaco de su cielo, á mí sola -pertenece, no á ellas, la gloria de poseer un sol». - -«Me vistió mi señor el favorecido de Dios, Yusuf, con un traje de gloria -y magnificencia cual no otro». - -«É hizo de mí el trono de su imperio, sea su alteza mantenida por el -Señor de la luz y del asiento y trono divino». - -Por último, en esta Sala de Embajadores ó _rasules_, fué donde se -celebró aquel gran consejo presidido por Abu Abdillah XI en presencia de -todos los magnates del reino, wacires, ulemas, el gran mufty, los -alcaides y alféreces, y formando los soldados y arqueros en las plazas y -adarves, donde se acordó la entrega de la opulenta corte, y donde el -altivo Muza[99], conociendo los tratos secretos de Boabdil con el -monarca cristiano, le apostrofó, despidiéndose para trasladarse á tierra -africana y no sufrir la humillación que le esperaba. - -Es uno de los mejores episodios de la fantasía del sabio Almamún en los -últimos días de Granada árabe. - -El emperador Carlos V, visitando este palacio y asomado á la ventana del -centro, á la vista del río y sus verjeles, exclamó: «_Desgraciado del -que tal perdió_,» á cuyas palabras su cronista Guevara le contó la -tradición del Suspiro del Moro que le había referido un morisco, á cuyo -relato añadió el emperador: «_Si yo hubiera sido él_[100], _antes -eligiera esta Alhambra por sepulcro que vivir fuera della en el -Alpujarra_». - -Aquí también ante el Serir-almalic[101], el año 708 de la egira, una -turba de soldados y pueblo, amotinados por el poderoso alcaide de Guadix -Ebn Aldix, mató al valido wacir de Mohamad III en presencia del -acobardado monarca, el cual abdicó forzosamente en el príncipe Nasr, -dando origen poco después á la guerra de sucesión y al estrecho cerco de -esta ciudad puesto por Ismael I, legítimo rey de Granada. - -Algunos historiadores han asegurado, por último, que el inmortal Colón -visitó este delicioso aposento una de las veces que expuso á la Reina -Isabel I el fundamento de sus proyectos. Suspendemos nuestro juicio -sobre este dato, que no puede sustentarse existiendo la relación de sus -dos viajes al campamento de Santa Fé. - -No debemos omitir en este lugar la escena patética é inédita que nos -refiere el continuador de la crónica de Hernando del Pulgar, secretario -de los Reyes Católicos, al hablar de la torre de Comareh. Léese en el -historiador: «El Rey Chiquito tenía consigo á su madre que se decía Seb, -de nación cristiana, y fué cautiva cuando los moros robaron á Cieza, que -es una villa del reino de Múrcia; y como al tiempo era chiquita, con -halagos y otros medios tornóse mora y salió de buen gesto y mujer de -bien, y el Rey Muley-Buasén casó con ella, porque entre los moros era -esto tenido en mucho, que el Rey ú otro cualquier caballero pudiese -casarse con una doncella que de cristiana tornase mora. De este -casamiento nació el Rey Chiquito, y esta reina era de grande y valeroso -ánimo, y contradecía con toda posibilidad que el Rey Chiquito, su hijo, -no entregase el reino á los reyes Católicos, ni concertara con ellos, y -que esperase la fortuna próspera y muriese rey, y por esto el Rey -Chiquito se guardaba que su madre no supiese que él trataba con los -Reyes Católicos de entregarles el reino. Que concluída ya la -capitulación, como está dicho, lo supo la reina su madre, y -disimuladamente se dice que lo tomó por la mano y se entró en la torre -de Comareh, que es el lugar donde más se descubre la grandeza de -Granada, y después de haberlo traído á la redonda por la torre y echados -entre ambos de pechos y entre dos almenas dijo: «_Mira qué entregas y -acuérdate que todos tus antepasados murieron reyes de Granada y que el -reino acaba en tí_.» - -Hasta aquí el Alcázar que pudiéramos llamar Serrallo, porque en esta -parte se hallaban los aposentos visitados por los altos magnates de la -corte. - - -Patio de los Leones. - -Es una de las más hermosas construcciones y la más bella y elegante de -la arquitectura musulmana. No hay ejemplar más fantástico y magnífico en -todo lo que dentro y fuera de España edificó la caliente imaginación de -la raza de Agar. Trasparentes arcadas; columnas que se han agrupado en -más ó menos número para repartirse el peso de los esbeltos arcos y -techumbres; siete fuentes que murmuran constantemente la soledad de la -estancia; dos elevados anditos que se avanzan majestuosos para -interrumpir la monotonía de los enclaustrados; cuatro cúpulas que -resplandecen á los rayos del sol; once diferentes formas de arcos -fastuosamente decorados; todo constituye un conjunto mágico y delicioso -aun después de siete siglos de existencia. - -[Illustration: Patio de los Leones.] - -El Patio de los Leones es la prenda más querida de la Alhambra; sin -estanques, sin jardines, sin estatuas ni ornatos pedidos á la pintura ó -á la escultura, se basta por su sola composición para producir una obra -encantadora que deleita los sentidos y alienta pensamientos de grandeza -y majestad. No podían ser bárbaros los que lo hicieron, ni menos -inspirados en el arte de los romanos. Si se mira desde los extremos del -eje más largo que pasa por el centro, presenta una variada combinación -de arcos diferentes y simétricos, que se confunden por la distancia y -producen la perspectiva más sublime; y si se contempla desde los -costados ó ángulos, cada una de sus decoraciones ofrece la diversidad de -múltiples detalles, armónicamente distribuídos, que no perjudican á la -más correcta regularidad de la forma. Para quitar á los tejados el -aspecto sombrío y simétrico de rectos colgadizos sobre arcadas tan -ligeras, levantaban cúpulas y establecían en orden sus alminares, -enlazados con la ornamentación de las galerías y techumbres de las salas -inmediatas. - -Partamos de su planta, como se ve en el plano, y por ella deduciremos -perfectamente la regularidad y clásica sencillez de la composición. Un -paralelógramo formado por dos cuadrados perfectos incluyendo el -vestíbulo, constituye su plan. El ancho de sus claustros en los lados -cortos y largos está relacionado por la medida de los tres lados del -triángulo, en la proporción del cuadrado de la hipotenusa igual á la -suma de los cuadrados de los catetos. - -Los anditos ó kioskos vuelven á tener el ancho de la sala del vestíbulo, -lo cual por sí solo ofrece gran sencillez en la distribución, erigida en -sistema, según nos demuestran multitud de ejemplos. De aquí que las -maderas puestas para encadenar los arcos y el anillo interior se puedan -cruzar á manera de emparrillado y trasmitir las fuerzas á los muros de -los cuartos inmediatos, formando con los del patio esta aislada -construcción del Palacio del Harem, que incluye la Sala de Abencerrajes, -la de las Dos Hermanas y la de Justicia, cuyos muros se ven en perfecta -relación de continuidad. - -En el momento de visitar este patio nos ha parecido hallarnos en la vida -del Oriente, entre Bagdad y Damasco, entre Ispahan y Cairo; luego que se -admira la obra se olvidan aquellas clásicas reminiscencias y sólo ve el -espectador las mansiones del éxtasis eterno reservado en el paraíso á -los hijos de Agar. ¿Dónde y cómo se inventó un monumento de trasparentes -anditos colocados como celosías unos detrás de otros para hacer más -impenetrable el secreto de los placeres que allí se habían de sentir? No -es un lujo de vana fantasía lo que nos conmueve, sino la imperiosa -necesidad de describir lo que no tiene semejante y lo que parece que -nunca se sujetó á reglas que pudieran dictarse para los tiempos -venideros. Ni las galerías de sus cuatro lados son iguales; ni los -innumerables arcos son absolutamente uniformes; ni sus columnas se -agrupan con aparente igualdad; ni sus puertas guardan semejanza; ni hay, -en fin, esa constante repetición de alturas y de líneas que constituyen -la belleza en otros órdenes de arquitectura. Aquí es donde se puede -decir que en la diversidad reside la unidad, porque si se compara un -arco á otro, un techo á otro, un grupo de capiteles á otro, tal vez en -el acto no se encuentre la identidad; pero arrojados todos en ese -laberinto de construcciones, cada uno se coloca simétricamente en su -lugar y á cierta distancia se halla la armonía del número y del -conjunto. - -En lo que llevamos descrito del Alcázar, no se ha desarrollado todavía -por completo ese mágico sistema de convertir en grutas estalactitias las -techumbres de los aposentos. Sólo en algunos alhamíes, en las cornisas y -arcos se han empezado á usar, pero en el Patio de los Leones hallamos -los tres anchos claros de sus entradas, alintelados con otros tantos -arcos ó festones ondulantes de mocarbes, cuyo atrevimiento de -construcción no se podría concebir á no considerarlos adheridos á los -fuertes botantes que hay en los esqueletos de sus azuares. Más adentro, -parándose en el medio de esas dos cortas galerías, se ven dos arcos en -forma de pabellón á dentellones y en los fondos, los esféricos realzados -en contraste con los primeros. Los ligadores de tirantes se descubren -en los techos para evitar la monotonía de los grandes paflones, y -vestidos de ricas ataraceas de madera se pierden en los muros y -apilastrados como los pescantes de los puentes de hierro, distribuyendo -los techos de bellos almizates que nos hacen suponer si el exterior -debería acusar con cúpulas planas ó convexas los huecos interiores, -recordando los cupulinos del patio de la gran mezquita de Auríc; y sin -embargo, en sus galerías estrechas no hay señales de esas cúpulas á la -bizantina, supuesto que están interrumpidas las líneas por los menacires -del segundo cuerpo y las bóvedas de los dos templetes. - -Las innumerables columnas de mármol de Macael, que blancas en su origen -han tomado ese color dulce que les imprime el tiempo, están ligadas por -sus capiteles sueltos ó agrupados, según las exigencias de una -construcción atrevida, cuya forma cuadrada y plana, en relación con los -pilares que cargan sobre ellos, no es ni persa, ni asiria, ni griega, ni -romana, filiación que se pierde en los diferentes períodos de transición -que ha pasado este arte. - -Para venir á este hermoso aposento[102], hemos atravesado un pasadizo -angosto que desde pocos años existe abierto, y el cual no ofrece -grandeza de ninguna clase. Esta comunicación no era directa en la -antigüedad como es hoy; se hallaba interrumpida por todos lados, porque -desde ella todo este tercer edificio con su correspondiente alcaidía, -como ya hemos anunciado, constituía el harem, al cual se pasaba -únicamente por la puerta que hay á una de las extremidades de la sala -larga que sirve de vestíbulo al patio, y donde se hallan sus tres -grandes arcos de entrada. - -Este patio se principió á construir en 1377 bajo la dirección de un -artífice árabe que trabajaba por primera vez en las reales obras de la -Alhambra: Aben Cencid[103] era su nombre y nosotros creemos que el -género de ornato que aplicó, diferente al del patio ya descrito, fué -hecho también por el artífice para las casas del Chapí y la llamada de -los Oidores, por ser aquél reproducido en los mismos modelos de este -patio. Hasta el año 1552[104] no se hizo aquí la primera obra importante -de conservación, y entonces se quitaron á los templetes ó anditos las -bóvedas exteriores de azulejos, con el objeto, según el informe de un -maestro de obras, de evitar las filtraciones que había y prevenir la -destrucción de las bóvedas interiores[105]. Entonces se compuso la -_yesería_; se repusieron techos podridos y se levantó toda la parte -antigua del alero. - -En 1595 se formó expediente para hacer obras y cubrir muchas cúpulas que -estaban abandonadas; se repararon las tejas blancas y verdes que -existían todavía; se restauró un pavimento antiguo que estaba compuesto -de ladrillos cortados y azulejos, por dentro y fuera de las galerías, -(mostagueras), y se compusieron los _mocarbes_ de yesería que se habían -hundido[106]. En 1591 ocurrió el incendio de un polvorín en el inmediato -barrio de San Pedro, cuya detonación ocasionó muchos hundimientos en la -Alhambra[107], especialmente en la sala de entrada á este patio y en la -inmediata de Abencerrajes. Es de dicha época la construcción de un alero -de madera pobre y mezquino, el cual hemos principiado á restaurar en los -cuatro lados, copiando los restos hallados en el mismo paraje del -antiguo y rico que se destruyó. - -En 1640 se reconoció por D. Antonio Guerrero el estado ruinoso del patio -y se hallaron desplomadas ya las columnas de los enclaustrados y de los -templetes. Por entonces estaban arrancados los mosáicos de todo el -basamento del patio, que dicen eran muy semejantes á los de la alberca. - -Siguiendo este género de investigaciones sobre tan hermoso departamento, -retrocederemos al año 1553, en el cual se hicieron ladrillos vidriados -para las galerías por un tal Peñafiel, bajo la dirección de Francisco de -las Madezas, y datan de esta fecha la mayor parte de las armaduras que -han dado el aspecto de pobreza á los tejados que estamos restaurando. - -En los dos miradores sobre las puertas de las dos salas de Abencerrajes -y Dos Hermanas, había menudas celosías cubriendo los tres arcos del -_mikkah_ ó balcón, donde se asomaban las mujeres del harem, que -habitaban pequeños cuartos distribuídos detrás de esa galería alta de -ventanitas redondas y enfiladas que hemos hecho abrir recientemente. -Desde el centro se ven las diferentes _kubbas_ ó cúpulas de las dos -citadas salas de la Ráuda, de la Justicia y las de los templetes, de las -cuales sólo una se ostenta hoy como pudieran estar en los tiempos -antiguos, porque el otro templete la perdió con motivo de las -filtraciones, y para salvar la bóveda interior considerada siempre de -mayor importancia. - -Con efecto, en ninguna parte de este palacio hay techos más bellos ni -más difíciles de hacer que los que se contemplan dentro de estos -pabellones. Son unos _acicafes_ trazados sobre una superficie curva que -no es completamente esférica, y que por lo mismo ofrece inmensas -dificultades de distribución geométrica, que todas están salvadas de una -manera admirable. En esta clase de trabajos no ha habido quien mejore á -aquellos artífices. Dichas bóvedas así talladas y combinadas de miles de -pedazos, descansan sobre las pechinas que llenan los espacios -triangulares, hasta coger las cuatro _azuares_ ó paredes caladas, cuyos -arcos forman los elegantes kioskos. - -La fuente del centro no se levantaba como hoy sobre apoyos descansando -en el lomo de los leones, sino que sentaba inmediatamente sobre ellos; -pues consta que en 1708 un tal Diego del Arco hizo la segunda taza y los -referidos apoyos, y que más tarde, en 1838, se hizo la pequeña pirámide -en que termina; siendo de todo punto evidente que esa taza de mármol -grande, llena de agua, y ceñida de una hermosa inscripción, servía para -las abluciones que tienen obligación de hacerse los mahometanos cuatro -veces al día. - -Al contemplar esos doce leones que la inscripción ensalza como obras de -una expresión admirable, se notan las inspiraciones que el pueblo árabe -había recibido en las ruínas de Tesifon, Persépolis, Bostan y en la -antigua Persia. Así es que ni un paso adelantó en sus esculturas, antes -bien, son más amaneradas todavía que las de los bajo-relieves de Murgal, -donde se ven mónstruos y figuras humanas en actitud expresiva, con pelos -erizados, que á manera de escamas cubren sus cuerpos. Estos, como -aquellos mónstruos, tienen cierta rigidez en sus miembros, para darles -más forma arquitectural, según el uso á que se destinaban. Los pliegues -de la piel de sus vetustas cabezas semejan líneas simétricas que caen á -uno y otro lado de las fauces, cuyos dientes son como los de los toros -de Rustam, y sus melenas tan duras y tiesas como la de las cabezas de -los monolitos de Táuris. - -Cuando empezamos la restauración de este edificio hallamos el -complemento de muchos de sus detalles, que pasaron desconocidos á los -que antes se habían ocupado del arte musulmán. No era fácil, sin duda, -fijar la forma de las cúpulas de los templetes, y el tamaño y adornos de -todo el alero, si no hubiéramos hallado bajo las mezquinas -restauraciones del siglo XVII los restos antiguos, sus dimensiones, su -asiento, y cuanto puede necesitarse para devolverles la primitiva forma. - -No tuvo jardines ó alizares este patio como se supone, excepto desde los -años 1808 hasta 1846, en el que se hicieron arrancar por haber -perjudicado á los cimientos; y en tiempo de los árabes estaba todo él -embaldosado de mármol á grandes chapas[108] y mostagueras azules y -blancas en las galerías. - -Debemos llamar la atención hacia la sala que hay antes de entrar en este -sitio, donde hemos levantado una corteza de yeso, bajo la cual habían -ocultado nuestros antepasados los arabescos de su decoración. Un techo -de la época de Felipe V, ha coronado la estancia en vez del de -colgantes que tenía, de los cuales conservamos algunos trozos para -reponer los antiguos[109]. - -Dijo el historiador Lafuente, que Alhamar el de Arjona fué el que mandó -construir este patio; pero las inscripciones que por todas partes tiene -labradas, comprueban que fué Abu Abdil-lah Alganí bil-lah, el conocido -por Mahomad V, que nació el 4 de Enero de 1338, y á cuyo sultán se -atribuyen las más importantes obras llevadas á cabo en el reino de -Granada. Ese mismo continuó las emprendidas por su padre, pero en época -de tal florecimiento, que se nota bien la diferencia del gusto entre el -_Mexuar_ y este Patio. - -Dícese que en este sitio, uno de los más predilectos de la corte mora, -fué donde se hizo la jura del hijo de Mohamad, Abu Abdallah Jusef, en su -casamiento con la hermosa y celebrada Zahira, y se dieron comidas á la -usanza castellana, con presencia de embajadores cristianos de Castilla y -Francia. - -No hay en las inscripciones de este departamento bastante interés para -anotarlas aquí, pues excepto las relativas al monarca citado, todas son -salutaciones conocidas, elogios al sultán y suras del libro sagrado. -Pero es de extraordinario mérito literario la que hay esculpida en el -borde de la pila de la fuente, la cual debemos reproducir para conocer -el lujo de hiperbólicas bellezas que ostentaba el monumento, y cita que -se hace en ellas de un jardín que existiría en los espacios que rodeaban -al edificio. - -Hela aquí: - -«Bendito sea el que concedió al iman Mohamad mansiones deleitosas, que -son por su belleza la gala de las mansiones». - -«Sino, este es el jardín; en él hay obras tan peregrinas, que no ha -permitido Dios haya otra hermosura que pueda comparársele». - -«Y estas figuradas perlas de trasparente claridad que engalanan los -bordes con una orla de aljófar». - -«Líquida plata que corre entre las joyas y que no tiene semejante en -belleza por su blancura y trasparencia». - -«Confúndense á la vista el agua y el mármol, y no sabemos cuál de los -dos es el que se desliza». - -«¿No veis cómo el agua corre por los lados y sin embargo se oculta -después en la tierra?». - -«A semejanza de un amante cuyos párpados están henchidos de lágrimas, y -que las oculta por miedo de un delator». - -«¿Y que es en verdad sino una nube que derrama sobre los leones sus -corrientes?» - -«Asemeja la mano del kalifa cuando aparece por la mañana derramando sus -dones sobre los leones de la guerra». - -«¡Oh, tú que miras estos leones que acechan! El respeto (al kalifa) les -impide manifestar su enemistad». - -«¡Oh, heredero de los Ansares, y no por línea trasversal, herencia de -grandeza con la cual despreciarás á los más encumbrados!» - -«La paz de Dios sea contigo eternamente; multiplíquense tus placeres y -aflijas á tus enemigos». - - * * * * * - -Seguiremos por los cuartos más principales del palacio en el orden que -traemos, remitiendo al lector al plano de todo él, para que allí vea los -nombres é importancia de los pequeños y ruinosos pasadizos, que no -describimos minuciosamente. - - -Sala de los Abencerrajes[110]. - -Se entra á ella por una hermosa puerta de lacería primorosamente -labrada[111] y el nombre que se da á esta algórfia desde el siglo XV, se -funda en varias tradiciones más ó menos probables. Dícese que los -Abencerrajes constituían una tribu influyente por su valor, que poseía -palacios en la Alhambra y al pie de Sierra Nevada[112], la cual -favorecería la causa del último rey, perseguido por su padre Abul Hacen. -Este monarca se había enamorado de la Zoraya[113], y ocasionado la -separación de su legítima mujer la sultana Aixa. La favorita instigaba -al rey para que dejase degollar á los hijos de aquélla, hasta el punto, -que la sultana temió por la vida de éstos y los salvó descolgándolos con -las tocas de sus esclavas por la torre de Comareh, y huyendo con ellos á -Guadix, se puso al amparo de los Abencerrajes. El pueblo maldijo á -Hacen, y trajo de Guadix al hijo para colocarlo en el trono. - -La versión de Pérez de Hita expone, que en la corte de Abu Abdil-lah -existían enemistades entre Zegríes y Abencerrajes. Un torneo habido en -la plaza de Bibarrambla dió á los primeros la victoria. Estas dos -familias se aborrecían, y un Zegrí acusó públicamente á los Abencerrajes -de estar en tratos con los cristianos enemigos, y á Hamet de tener -amores secretos con la reina. Enterado el rey, citó con engaños en una -sala de la Alhambra á los Abencerrajes, y los hizo degollar á todos. La -reina iba á ser quemada en una hoguera, y el día de la ejecución, -dícese, que aparecieron cuatro caballeros campeones de la calumniada, -que demostraron su inocencia en singular combate. - -[Illustration: Sala de los Abencerrajes.] - -Desde que se conoce la historia escrita por D. Hernando de Baeza -perdieron aquellas versiones su misterio. Según ésta, la Zoraya fué -traída muy joven á la Alhambra desde las cercanías de Cabra, donde había -sido cautiva. Creció en el Alcázar, y siendo hermosa, Muley Hacen la -distinguió hasta provocar los celos de la sultana Aixa; ésta temió por -la vida de sus hijos, y sacándolos del palacio por un ajimez de la torre -de Comareh, descolgándolos con las tocas blancas de las odaliscas, huyó -á Albaicín, donde estuvo ocho días hasta que partió para Guadix, dícese, -ayudada por los Abencerrajes. Hay detalles preciosos de aquella -tradición que el lector hallará en tan notable libro. Únicamente -recordaremos que la Zoraya vivió con el monarca, dominando el harem y -engalanada con las ricas joyas de la madre de Boabdil. - -En tiempo del mismo Hernando de Baeza[114] se llamaba á este cuarto Sala -de la Sangre, y pocos años después de la reconquista contaban los -moriscos que los Abencerrajes, en número de 17, cuando iban por un -pasadizo oscuro que hay hoy tapiado, una esclava que estaba asomada á la -ventanita sobre la puerta del otro lado, les avisó que se volvieran y no -penetrasen adelante en el sitio donde iban á ser degollados. Todavía se -cree que están manchados los mármoles con la sangre de las -víctimas[115]. - -Es esta _Saha_ una de las más elegantes del palacio, alzándose en tres -cuerpos perfectamente proporcionados é iluminándose por diez y seis -ventanas caladas en los arranques de la hermosa bóveda de figura de -estrella, las cuales derraman una luz dulce y tranquila. Las alcobas que -espaciosas se abren á sus dos costados por medio de cuatro hermosos -arcos llenos de adornos azules y escarlatas, parece como que esperan los -dos lujosos divanes que han desaparecido, donde las mujeres pasaban -horas eternas de amorosa contemplación. Una fuente, que incansable -bullía hasta perder sus aguas en el patio inmediato; el rico brocado en -brillante relieve de su comarraxia; los caprichosos pebeteros[116] y -sus bazares en elegantes _hánias_, todo lo que falta en ella y lo que -con tanto encanto se mira hoy, daría á esta estancia un especial -colorido de seductora tristeza. - -Las restauraciones del siglo XVI la dotaron de pintados del Renacimiento -en los techos de las alcobas y de algunos relieves en el primer cuerpo, -que se atribuyen al célebre Alonso Berruguete, sin dato alguno. Los -azulejos árabes desaparecieron á fin del siglo pasado, y á principios -del presente se volvió á restablecer este ornato con los que se -compraron del convento de la Cartuja, los cuales pertenecen al tiempo -del emperador Carlos V. - -Se ha dicho que, á consecuencia de hundimientos causados por el incendio -del polvorín, esta sala fué reconstruída casi totalmente en el siglo -XVII, y esto no parece cierto porque sus muros son antiguos, sus labores -moriscas en las nueve décimas partes, y los arcos, que siempre son los -primeros detalles que padecen, se hallan perfectamente libres de -restauración[117]. - -Debemos citar con particular encomio el ornato de las enjutas de la -puerta de entrada como el más hermoso del estilo árabe, las archivoltas -de los grandes y pareados que hay en el interior para entrar en sus -alhamíes y los delicados _axarques_ hechos con azul en los abacos y -collarinos de los capiteles. - -La forma de la cúpula es una estrella de ocho puntas, en cuyos ángulos -externos hay hornacinas que llenan los ocho triángulos encajados por -medio de otras cuatro más grandes en el cuadrado de la planta de la -sala. Por este medio se nota mirando hacia arriba que disposición tan -puramente geométrica ha servido para labrarla, y cómo hasta el más -menudo triángulo prismático de sus bóvedas está en perfecta consonancia -con las dimensiones totales, cuyo misterio de composición, hallado al -repetir tan complicadas trazerías, no se reveló á ninguno de los -artistas que publicaron antes los dibujos de la Alhambra. - -El pasadizo que se cruza al penetrar en esta sala conduce por la derecha -á un corredor oscuro que terminaba en el vestíbulo del patio, por donde -pudieron entrar los Abencerrajes; aquí hay una escalera y un aljibe -bastante grande, que debió servir para el surtido de las aguas del -Alcázar, y encima un patio ruinoso con claustro y salitas, semejante en -su planta á otros muchos que se ven en Granada. No ha penetrado ninguna -restauración en este sitio, y por consiguiente, fuertes capas de cal y -yeso cubren la mayor parte de sus labores y letreros; tres arcos dan -entrada á otra salita, también horriblemente embadurnada, desde la cual -se pasaba por una puerta convertida hoy en ventana á otras habitaciones -que fueron destruídas para hacer el Palacio del emperador, todo lo cual -se ve bien claro por la continuidad que en este lado ofrecen los muros. -Desde este pequeñito palacio, que bien puede así llamarse, pasamos á uno -de los miradores del Patio de los Leones y á las galerías que eran -habitaciones de mujeres; y todos estos cuartos con el patio adjunto -inducen á creer que aquí existía otra puerta de los alcázares para -comunicarse quizá con la Gran Mezquita. - - -La Ráuda. - -Nombre que significa verjel y cementerio de magnates, cuyo edificio -ocupaba antes un vasto jardín, extendiéndose por el Patio de los -Naranjos hasta la torre del Mihráb. En este espacio había algunos -edificios aislados, cuyos cimientos hemos visto con motivo de la obra -que se hizo en el patio, y que eran de época anterior al tiempo de -Mohamad V. - -Al contemplar los ruinosos edificios que llevan el nombre de Ráuda, -choca el género de su arquitectura y la disposición de compartimentos -apenas relacionados con la Sala de los Abencerrajes; y causa más -sorpresa encontrar sus techumbres cambiando las formas exteriores y -produciendo tal confusión, que no se distingue la obra antigua, ni la -que puede atribuirse al siglo XVI, ni cuál es el destino de esta torre -que, á manera de las tumbas de los kalifas en Cairo, se alza aquí á -respetable altura. Su planta cuadrada, en cuyos lados hay cuatro -hermosos arcos de herradura de bellísimas proporciones; sus dilatados -paramentos con pintadas labores de ladrillos ó _almadrabas_; su cúpula -en forma de concha agallonada á semejanza de la Kiblah de Córdoba y -pintada de las mismas _sofeisifas_, con algunos adornitos rojos en las -enjutas; la alta _mikkah_ por donde recibía la luz, y el aislamiento de -este alminar sin muros adyacentes que lo subordinen á otras obras, nos -obliga á suponerle edificio tan antiguo al menos como las _Isnas_ de la -alcazaba Alhamrra. - -Contábase por los moriscos de principios del siglo XVII que en el -_Beitalmenan_ ó sala se hallaron varias sepulturas de reyes moros, cuyos -nombres estaban en las inscripciones de unas lápidas que existían en la -Casa Real Vieja[118]; y que en una pila larga y angosta que hay en un -cuarto inmediato se lavaban los cuerpos muertos de dichos reyes antes de -envolverlos en los _cambux_ con que los ceñían para meterlos en las -sepulturas. - -La Ráuda fué, pues, el panteón de los primeros sultanes de Granada antes -que se construyera el Patio de los Leones, y los sepulcros estarían -colocados encima del piso, de modo que fueron desbaratados por los -conquistadores á poco tiempo de su llegada. - - -Sala de Justicia. - -Para describirla vamos á reproducir parte de lo que ya hemos dicho y -publicado con motivo de las pinturas, en la _Revista de España_. - -Dice Hurtado de Mendoza que Bulhaxix halló la alquimia, y que gracias al -oro que hicieron por su medio pudieron embellecer los palacios, cercar -la ciudad con triple muralla y edificar la _Alhambra_ con sus muros de -oro y pedrerías. No es menester fabricar el oro ni hallar las perlas y -las amatistas en estos muros para creer que el efecto que debían -producir cuando se construyeron daba lugar á todo género de fantasías. -Vestigios de colores y oro hay por todas partes, y en la Sala de -Justicia lo conservan más ó menos todos los ornatos. Es una hermosa nave -de tres cúpulas principales más elevadas y cinco más pequeñas, -franqueada por tres elegantes puertas que comunican con el Patio de los -Leones. Otros tres arcos más esbeltos y clásicos se levantan en los -testeros principales de los tres departamentos cuadrados y dan luz á -tres _Kubbas_ ó alhamíes coronadas de techos embocinados donde, sobre -fondo de tafilete, se hallan pintadas las singulares obras de color y -dibujo que no han podido borrar cinco siglos de olvido y abandono. La -decoración _mocárabe_ de estos divanes nos recuerda algo de la catedral -de Córdoba en sus arcos apuntados y estrechos en los arranques. Fué sin -duda un tributo pagado por los alarifes de la Alhambra á los de aquella -gran mezquita. Los techos estalactíticos[119] fantasean las grutas de -filtraciones calcáreas en las estancias de estos pabellones, con sus -cúpulas sembradas de claraboyas, y sus anchos frisos ostentan los -escudos alhamares entre los cristianos motes de los reyes que -conquistaron tan afamadas obras. - -[Illustration: Sala de Justicia.] - -Desde 1496 estas notables _tarbeas_ que levantan airosas sus esbeltos -cupulinos, se denominaban ya _Sala del Tribunal_, _del Consejo_ y _de -los Retratos_, en las crónicas de Mendoza y de Pulgar, aceptadas por -Argote de Molina y Lozano. Pero autores modernos, fijándose en la -costumbre de los reyes mahometanos y de nuestros monarcas desde D. Pedro -hasta los Reyes Católicos, han establecido con suficientes datos el -hecho de que nunca la sala donde se administraba justicia se hallaba en -el fondo del harem, sino en las puertas de los castillos y casas de -reyes; y por consiguiente, el nombre dado á esta sala no podía tener por -fundamento ese destino, á no ser que bajo los nazaritas sirviera de -diván donde se reunían los magnates y _catibes_ á decretar los asuntos -de Estado. Tampoco debía llamarse _de los Retratos de los Reyes_, porque -ni se ven allí pintados todos los que se sucedieron en Granada antes del -año 1400, ni los colores de sus trajes, ni aleñas de sus barbas -coinciden con los distintivos que en sus blasones adoptaron, ni con los -trajes negros con franjas rojas, que usaron los primeros sultanes, ni -los bermejos con franjas negras que por regla general son usados por las -dinastías reinantes de los Abbasidas. - -Difícil nos será alejar la creencia de que dichas pinturas no podían -haber sido hechas por artistas mahometanos, fundada en el texto de la -Sura, que prohibe á los descendientes de Agar imitar las formas -naturales y representarlas sobre mármoles y estucos; pero no lo es tanto -si se atiende á que los que labraron esculturas de hombres y animales, y -fundieron bronces como los que hemos visto[120], no podían haberse -impuesto el veto de no pintar lo que de mil maneras esculpían. De allí -la suposición de que algunos cautivos cristianos debieron ser los -autores de las tres obras, únicos que en aquella época ejercían la -profesión y pudieron interpretar el estilo gótico y romanesco de los -edificios que hay en ellas diseñados. - -En el siglo XII se pintaban en Italia los torneos al estilo oriental -entre figuras grotescas de animales, para cubrir los muros de los -palacios; pero notándose en ellas cierta corrección de dibujo y deseo de -imitar lo natural de las actitudes y movimientos, que como arte son -obras superiores á las de la Alhambra, aun siendo aquéllas más antiguas. -En los libros de miniaturas del rey Módus, siglo XIII, hay unas cacerías -que también tienen este mismo carácter, con pájaros y jabalíes, en las -que los árboles, los caballos, los escuderos, están dispuestos como en -las pinturas de la bóveda de la derecha: difieren los arreos, pero los -jinetes van vestidos según éstos, de cota ceñida y capuchón á la usanza -de Gastón Febo en sus cacerías de jabalíes, donde se ven estos mismos -caballeros que parecen de madera, y que en verdad tienen más expresión; -lo mismo que los del manuscrito Lancelot en la escena de los caballeros -de la mesa redonda, del siglo XIV. Y las pinturas hechas por cristianos -con motivo del viaje de Carlos IV de Francia, que son de la misma época -¿no ofrecen una diferencia notable en el modo de plegar los paños, en -los cabellos y en las manos, de la tiesura y rigidez de miembros que se -nota en las figuras de estas bóvedas, donde no se ve más que la silueta -negra que forma el dibujo y los diversos colores que llenan los -espacios? - -Sobre las figuras de la bóveda del centro[121], ¿qué hay en ellas que -nos indique si son retratos de los reyes que se habían sucedido en -Granada por aquel tiempo? Ningún distintivo tienen: ni en el turbante -por la riqueza de pedrería en forma de escarapelas, ni en los anillos de -oro ciñendo la frente, ni en los cinturones guarnecidos de colores y -dorados, ni en las ajorcas á la mitad de los brazos, ni en las -empuñaduras de las espadas se indica que los personajes debieran -distinguirse como fué uso y costumbre entre los sultanes de la Arabia y -de la Persia; por el contrario, en el Oriente los árabes en Consejo se -han colocado siempre en el orden que están aquí; mientras que á los -reyes rara vez se retrataban por respeto á sus personas. En cambio -estaba admitido el pintar retratos de poetas, adivinos, recitadores, -charlatanes y otros tipos que abundaban en las cortes de los kalifas, -los cuales tenían siempre divertidos á los reyes con sus gracias, como -se cuenta de los kalifas Ben-Ahkam, Illah, Moavia, Abdul-Melic, y de los -que les sucedieron, lejanos ascendientes de los reyes de Granada. - -[Illustration: Pinturas de la Sala de Justicia.] - -En el siglo XIV, en cuya época debieron hacerse estas pinturas, el arte -se había perfeccionado más en Italia que lo que aquí se demuestra. -Adriano de Edesia pintó en Milán sobre las paredes que doraban ó cubrían -de azul, figuras alegóricas de los tiempos paganos, en las cuales había -desaparecido ya ese perfilado negro con que están dibujadas las de los -más antiguos tiempos, como lo indican las iglesias de la Cava, de -Casuaria y Subiaco, para imitar exclusivamente los mosáicos de los -bizantinos, donde campeaban los colores vivos, dispuestos en forma de -escaques, de fajas ó rosetones, cuya disposición fué todavía más extraña -que la de las pinturas de la Alhambra; y en el siglo X y siguientes se -pintaban en algunos claustros de los conventos, cacerías centauros y -arabescos profanos, según decía el Santo de Claraval, que declamaba -contra esta costumbre, la misma que se observó en los monasterios -góticos de España; todo lo cual nos induce á creer que podía haber en el -territorio dominado por los árabes pintores que conservaran esta -tradición. - -Existiendo, pues, la pintura como arte decorativo antes de Cimabúe, y -habiendo éste aprendido de los griegos, como bien claro se ve, sus -antecesores del siglo XIII fueron enteramente reproductores de tipos y -escenas orientales, aunque las aplicaran á los monasterios; pero de -entre ellas, las de la Alhambra derivaban propiamente de este origen, -hechas por árabes ó bizantinos, que viajaban entonces en las principales -ciudades de Europa, y que en Granada existían, sin duda, como buenos -musulmanes; los cuales á principios del siglo XV no pintaban tan bien -como los italianos de los tiempos de Giotto y de Stéfani, en cuyas obras -se revela un arte que tiende al Renacimiento; mientras que en éstas, -hechas anteriormente, se expresa un sistema de pintar hierático con -arreglo al trazado de Teófilo; y más cuando ya se sabía el modo de -disolver los colores con linaza, cuyo medio no se revela en ninguno de -estos ejemplares. Las pinturas que aquí vemos no están hechas por estos -procedimientos, sino que son de cola ó huevo, barnizadas después con -linaza como las que se usan todavía en las iglesias rusas; por -consiguiente, en el tiempo de Tomás Guido y de Pablo Uccello, en que se -buscaron las reglas de la perspectiva y de los escorzos, hácia 1415, que -es la mayor antigüedad que se puede dar á esos pergaminos, la pintura -había adelantado ya en Italia y en Francia para que se atribuyan á -cristianos estas obras, que no pueden compararse más que á las de los -tiempos de Masaccio, en los cuales principió á formarse el reino de -Granada y en cuya época el Patio de los Leones no había sido siquiera -imaginado. - -Los pintores españoles que cita Cean Bermúdez, y cuyas obras pueden -verse todavía, no ofrecen tampoco semejanza con éstas; además del -estilo, que es distinto en su mayor parte, los adornos y las pinturas de -la _vieja época_ que existen en Toledo, en Córdoba, etc., son del año -1418 y muy conocidas, como las de Juan Alfón en la capilla de los Reyes -Viejos de aquella catedral, de estilo religioso y procedimiento muy -diferente; y las de Rizzi, Borgoña y del estofador Diego Copín, tampoco -ofrecen semejanza, antes por el contrario, parecen y son obras de otro -espíritu que tenía su tradición conforme á principios de cultura más -moral y mística, y menos dominado por las influencias orientalescas que -perturbaban las ideas de los convertidos españoles, en aquellos tiempos -de dominaciones sucesivas. - -Almonacid, un moro convertido del año 1460, estofaba y pintaba el -retablo gótico de la catedral de Toledo en compañía de aragoneses y -lemosinos, mezclándose de este modo el arte de los pintores de origen -enteramente morisco con el de las escuelas que procedían de Francia y -que ya se conocían en Galicia, León y Cataluña; notándose que no eran -poco diestros en el pintar los mahometanos que en Córdoba trabajaron -algunas capillas mudéjares. - -En la restauración que hemos hecho el año 1871 con el objeto de -asegurarlas y evitar que se cayeran á pedazos, por consecuencia de las -filtraciones de las lluvias, hemos visto que están hechas de madera de -la clase que vulgarmente se llama de peralejo[122], en tablas de siete -centímetros de grueso, sin cortar en cerchas ni casquetes regulares, -sino labradas á trozos de diversos tamaños para ir formando el -elipsoide, cuya - -[Illustration: Detalles de las pinturas de la Sala de Justicia.] - -disposición y materiales están indicando que fueron hechas en Granada -precisamente; y los clavos que unen las tablas son de los que hacían los -árabes para todo este edificio, bañados de estaño para que la oxidación -del hierro no perjudicase á las pinturas[123]. Sobre la superficie -cóncava de las tablas, bien alisada, está tendido el cuero que debieron -mojar para amoldarlo, pegado con un engrudo grueso de cola, y clavado en -todas direcciones con los clavitos de cabeza cuadrada en forma de -muleta. Sobre el referido cuero hay extendida una capa de yeso mate y -cola del espesor de dos milímetros, la cual ha sido bruñida y pintada de -rojo á manera de bol, para dibujar encima con un punzón los objetos -pintados; teniendo antes en cuenta que en los fondos que iban á ser -dorados en bajo relieve, la capa de yeso es más espesa, para producir -los adornos con moldes y una ligera presión. Y hemos notado en algunos -rasgos de los punzones sobre el yeso duro, huellas de otros trazos sin -orden, entre los que había formas de letras árabes puestas allí como -señales del artífice que se ocupó en trazarlas; nueva indicación en -favor de la procedencia morisca que se está discutiendo. - -Estas bóvedas ofrecen un episodio completo de un romance fácil de -adivinar, el cual se reduce, á que el león figura simbólicamente los -amores de un guerrero árabe esclavizado á una cristiana de alto rango, -que un mago, por medio de sus hechicerías, trata de robarla, y que es -sorprendido por el cristiano que aparece y mata al mago, cuyo cristiano -á su vez es muerto por el árabe en desafío y á la vista de la dama: que -todo esto se verifica mientras los dueños del alcázar juegan -tranquilamente dentro del edificio, muy ajenos de lo que está sucediendo -por fuera. Entre tanto, otros caballeros cristianos, con trajes del -tiempo de Don Juan II, se entretienen en una partida de caza de osos y -jabalíes, ocupación diaria de los tiempos feudales y causa de muchas -empresas amorosas. - -En otra bóveda se ve en primer lugar y en el centro, una composición -fantástica que tiene puntos de contacto muy marcados con la otra -pintura. Una fuente en el medio, con columnas salomónicas sirviendo de -eje central, y en la más - -[Illustration: Pinturas de la Sala de Justicia.] - -pequena de sus tazas, un perro en actitud espectante. La forma de todas -las pilas es octogonal y la primera, ó la que descansa sobre el suelo, -tiene en los ocho ángulos pedestales salientes, los cuales dejan -entrepaños con cuadrados en el centro donde se ven cabezas de león. La -segunda pila, que también derrama agua, está sostenida por ocho niños á -manera de angelotes, con las cabelleras peinadas, y á un lado y otro se -ven sentadas dos figuras, una de las cuales es la dama que en la otra -bóveda tiene encadenado el león, y la otra es un joven que parece el del -torneo. En el suelo hay como un estanque poblado de patos y gaviotas, y -árboles á uno y otro lado con piñas y nísperos, cargados de pájaros de -diversos colores. Siguiendo á la derecha se encuentra un paje tocando -una bocina, que lleva melena en bucles ó sortijas, capuchón, pantalón -ceñido y botines, como los trajes de la corte borgoñona: luego hay un -caballero sorprendido por un oso al que hiere con su lanza mientras -acometen á la fiera galgos y lebreles; también se ve entre ramas un -joven bebiendo en una alcarraza, pero con traje tan raro, que parece del -tiempo de Luis XIV. - -En la bóveda del centro es donde se han entretenido más los arqueólogos, -suponiendo unos que son retratos de diez reyes, hasta el conocido por -Abu-Said, el Bermejo, muerto por Don Pedro de Castilla el año 1362; y -como esto conviene con las escenas que se representan en las otras dos, -las cuales se pueden atribuir á la misma época, es muy posible que antes -que se hicieran estas pinturas no hubieran reinado más de diez -nazaritas, con lo cual coinciden nuestros estudios sobre el tiempo en -que fueron hechas. No hay en ellos, sin embargo, ningún distintivo por -el cual podamos deducir que fueron los diez reyes mencionados. Y ¿cómo -no habían de tenerlo cuando sabemos que los reyes de Persia llevan sobre -el turbante ó el caftán negro á manera de escarapela, estrellas, cuentas -doradas ó círculos de colores, según sus genealogías, que los kalifas de -la Arabia se distinguen en el color del turbante, como se significaba la -bandera del Profeta; que los turcos llevan la media luna sobre su escudo -y frente, y que los de Egipto, Túnez y Marruecos se dieron á conocer -también por los colores dinásticos, los petos bordados y algunas veces -las coronas en forma de anillos, semejantes á las de los reyes de Judea -ó de los antiguos asirios? - -Hay aquí distintivos puramente jerárguicos, lo cual nos aleja -completamente de la idea de que fueran reyes, que nunca vistieron sus -alquiceles de dos colores, como era costumbre en aquellos tiempos entre -las personas de rango y categoría, musulmanes ó cristianos. En cuanto al -color de las barbas, ya se sabe que era un capricho de los tiempos -feudales teñirselas como distintivo; pero no de un modo permanente; y el -conocido por el nombrado alcatán era un aliño hecho de dos ó tres -hierbas que producían el color rojo para la barba; y la alheña un tinte -negro para el cabello y párpados, hecho de tornasol, alumbre y humo de -pez, macerado en alcohol á caliente, con lo cual se ribeteaban los ojos, -las cejas, manos, pies y uñas para aparecer más jóvenes y hermosos, como -los antiguos egipcios y modernos africanos. - -Es pues, más probable, que lo que aquí quiso representar el pintor fué -un Mexuar ó Consejo árabe, porque no existe ningún género de analogía -entre estas figuras y los caracteres de los monarcas que se suponen -retratados; y únase á todo esto el dato del nombre que desde la -conquista se dió á esta sala, que fué _del Tribunal_, con preferencia al -_de los Retratos_, que empezó á dársele algunos años después[124]. -Además, nosotros creemos que la disposición de este aposento enlazado -con el Patio de los Leones, separado algún tanto del harem que ocupaba -las habitaciones altas, hace sospechar que era el lugar destinado para -las conferencias de los reyes con sus ministros y capitanes, á cuyo -sitio se entraba por la puerta separada que hemos indicado en otro -sitio, cerca del vestíbulo de todo este tercero y más moderno alcázar. - -En las dos extremidades hay escudos parecidos á los del tiempo de Don -Juan II, con banda que sale de la boca de dos sierpes y dos leones por -debajo de cada uno, sentados y simétricos como serias esfinges; lo cual, -si bien descubre la época cristiana, no se concibe por qué en la -Alhambra se ve este signo heráldico diferente de los usados por los -moros, pues desde Mohamad I, denominado Algalib-billah (el vencedor por -Dios), siempre llevó la faja de su escudo este mote, y aun antes los de -todos los sultanes andaluces; además que el escudo árabe es siempre más -cuadrado, mientras que éste, como los que hay colocados en las puertas -del castillo de las otras pinturas, es más triangular y se asemeja á los -usados por visigodos, y su color es rojo, el mismo que usaban los moros -granadinos en los estandartes y emblemas. - -Lo que más comunmente se había usado por blasón en tiempo del kalifato, -fué una llave azul en campo de plata; pero este signo fué también de los -monarcas granadinos, los cuales no habían abierto con la llave las -puertas de la Península. ¿Cómo, pues, se cambia el blasón en el caso -presente, y la llave continúa poniéndose en las claves de los arcos de -los castillos y alcázares? - -Sobre todas las pruebas irrefutables de que los citados retratos no eran -de reyes, existe la de que el traje no es encarnado, como -indubitadamente lo usaron los nazaritas, cuyo color solo lo cambiaban en -el caso de luto, que lo usaban negro como los cristianos. Y resulta que -el traje de Boabdil era encarnado en la batalla de Lucena[125], y que -siguiendo la costumbre de los trajes rojos en los monarcas granadinos, -se sabe por la historia de la rebelión de los moriscos que Aben-Humeya -fué investido con las insignias reales, colocándole traje encarnado; y -el mismo Ibn-Jaldun refiere que en Málaga y en Baza se hacían trajes de -este color, con las figuras de reyes pintadas en el pectoral, á -semejanza de los de Siria; y no habiendo, por consiguiente, entre las -figuras aquí representadas más de una que tenga el traje escarlata, -aunque se quisiera suponer que éste fuera el único retrato de rey, es -para nosotros dudoso, porque según Al-Makkari, los reyes granadinos no -llevaban turbantes ó imamas, y todas estas figuras lo llevan sin -excepción, mientras que, dice este autor terminantemente, que éstos eran -llevados sólo por los ulemas y otros doctores de la ley en todos los -casos; tales relatos acaban de resolver la cuestión. - -Por último, en un escudo que lleva al brazo uno de los caballeros de las -otras pinturas, se nota un signo heráldico de tres palomas blancas en -campo rojo, que pertenece á la familia de los Acejas, según el autor de -la _Historia de Galicia_[126] cuyo emblema no debe confundirse con el -escudo de los Huete que usaban la paloma blanca en campo azul. Por lo -tanto, el episodio hay que buscarlo en los antecedentes nobiliarios de -aquella casa, y bien podrá hallarse una vez planteado el problema que -dejamos expuesto, al señalar la familia que tales empresas sostuvo con -los moros andaluces. - -Y para concluir, citaremos un extracto de Ibn-Jaldun, publicado por el -Instituto imperial de Francia[127], el cual prueba que los cristianos de -Castilla y León se llamaban gallegos, por los árabes, razón por la cual -se busca en la historia de Galicia el nobiliario de los Acejas, cuyo -escudo se ve en estos cuadros, como cristianos que vivían fronterizos al -andaluz; además los árabes imitaban á dichos gallegos, llegando á pintar -imágenes y simulacros, _atamadil_, en el exterior de los muros y dentro -de los edificios. Y sobre todo, el citado autor[128], que censuraba -estas imitaciones en los árabes, nos habría dicho que eran obras de -cristianos renegados ó de extranjeros, lo cual no hizo; antes bien, lo -criticó en el pueblo muslímico, como resultado del predominio cristiano -que ya se sentía por todas partes. - - -Sala de las Dos Hermanas. - -Pasando por una hermosa puerta de lacería y talla, entramos en un -aposento cuya galanura no podríamos describir mejor que lo hicieron los -árabes en los veinticuatro versos grabados sobre su hermoso zócalo de -azulejos. - -Á un lado y otro, antes de pisar los umbrales marmóreos de esta sala, se -halla un estrecho corredor ó pasadizo, que subía á los aposentos altos y -menacires tomando á la derecha, y por la izquierda á un pequeño _megle_ -ó cuartito reservado, de uso particular. La puerta de arrocabes cierra -la salida al patio dejando dentro de la habitación completa -independencia, como se observa también en las otras salas recorridas, -pudiendo de este modo ser visitados los patios sin comunicación con los -cuartos del harem. - -Leamos las inscripciones para comprender mejor la belleza incomparable -de la estancia: - -«Yo soy el jardín que aparece por la mañana ornado de belleza; -contempla atentamente mi hermosura y hallarás explicada mi condición». - -«En esplendor compito, á causa de mi señor el príncipe Mohamad, con lo -más noble de todo lo pasado y venidero». - -«Pues por Dios que sus bellos edificios sobrepujan por los venturosos -presagios á todos los edificios». - -«¡Cuántos amenos lugares se ofrecen á los ojos! El espíritu de un hombre -de dulce condición verá en ellos realizadas sus ilusiones». - -«Aquí frecuentemente buscan su refugio de noche las cinco pléyadas, y el -aire nocivo amanece suave y deleitoso». - -«Y hay una cúpula admirable que tiene pocas semejantes. En ella hay -hermosuras ocultas y hermosuras manifiestas». - -«Extiende hacia ella su mano la constelación de los gemelos en signo de -salutación, y se le acerca la luna para conversar secretamente». - -«Y desearían las estrellas resplandecientes permanecer en ella y no -tener en la celeste bóveda fijado su curso». - -«Y en sus dos galerias, á semejanza de las jóvenes esclavas, apresurarse -á prestar el mismo servicio con que ellas le complacen[129]». - -«No fuera de admirar que los luceros abandonasen su altura y traspasasen -el límite fijado». - -«Y permaneciesen á las órdenes de mi señor, por su más alto servicio, -alcanzando más alta honra». - -«Hay aquí un pórtico dotado con tal esplendor, que el alcázar aventaja -en él aun á la bóveda del cielo». - -«¡Con cuántas galas lo has engrandecido! (¡Oh, rey!) Entre sus adornos -hay colores que hacen poner en olvido los de las preciadas vestiduras -del Yemen». - -«¡Cuántos arcos se elevan en su bóveda sobre columnas que aparecen -bañadas por la luz!» - -«Creerás que son planetas, que ruedan en sus órbitas, y que oscurecen -los claros fulgores de la naciente aurora». - -«Las columnas poseen toda clase de maravillas. Vuela la fama de su -belleza, que ha venido á ser proverbial». - -«Y hay mármol luciente que esparce su resplandor y esclarece lo que se -hallaba envuelto en las tinieblas». - -[Illustration: Sala de las Dos Hermanas.] - -«Cuando brilla herido por los rayos del sol, creerás que son perlas á -pesar de su magnitud». - -«Jamás hemos visto un alcázar de más elevada apariencia, de más claro -horizonte, ni de amplitud más acomodada». - -«Ni hemos visto un jardín más agradable por lo florido, de más perfumado -ambiente, ni de más exquisitos frutos». - -«Paga doblemente y al contado la suma que el cadí de la belleza le ha -señalado». - -«Pues está llena la mano del céfiro desde la mañana de _dirhames_ de -luz, que contienen lo suficiente para el pago». - -«Y llenan el recinto del jardín en torno de sus ramas los adinares del -sol, dejándole engalanado». - -Las demás inscripciones citan el nombre de Abu Abdillah y otras son -versículos koránicos y salutaciones de las acostumbradas. - -Todos los cuartos de esta sala eran aposentos de mujeres distinguidas -que vivían con independencia dentro del mismo harem, y de aquí el que -haya existido la tradición de que dos hermanas cautivas lo habitaron, -las cuales murieron de celos, contemplando desde la ventana del alhamí -las escenas amorosas en el jardín de las Damas; la puerta del alhamí de -la izquierda, descubierta por nosotros en 1870, era la que comunicaba -secretamente con los cuartos del sultán y los baños. - -Son notables en esta sala, y del género más puro, los alicatados ó -azulejos del basamento, de difícil combinación y complicados en su -dibujo, sorprendiendo sobremanera la tersura del barniz y la planicie de -cada pedacito de color diferente, porque sabido es cuánta dificultad -ofrece fabricar esta loza con esas condiciones[130]. Hemos examinado el -modo de labrarlos y hallamos que cada uno se ha trabajado con cincel y -lima hasta incrustarlo con la perfección que se nota. - -La bóveda es la más dilatada que hay de colgantes, cuya atrevida -construcción espanta y no puede debidamente calcularse, más que -suponiendo que pende de un esqueleto de madera afianzado en sus -estribos. - -Don Diego del Arco restauró esta sala en 1705[131], y todavía se nota la -obra en aquellos sitios donde no hay colores antiguos. En 1691 se -repararon los mosáicos en los alfeizares de las puertas. En 1622 hubo un -ligero hundimiento en dos de las hornacinas del segundo cuerpo -decorativo, que fué restaurado inmediatamente, reponiendo algunos -puentes de madera de la construcción interior. Este departamento se -conserva mejor que otros muchos, siendo fácil hallar en él vestigios de -los primeros colores con que fué pintado y de la delicadeza de los -trazos; pero lo que más llama la atención es que todo el ornato se -ajusta como en ninguna otra parte á su construcción; nada puede en él -quitarse y nada reemplazarse sin que se destruya la unidad de su -composición, tan admirablemente distribuída. Por la traza geométrica de -sus amedinados no puede ser ni más grande ni más pequeña, todo está -encajado como en un tablero de ajedrez, y para hacerla hubo que -imaginar, al mismo tiempo que el conjunto, sus más pequeños detalles, lo -cual no es de rigor en los demás géneros de arquitectura, donde siempre -hay algo que se deja á lo imprevisto. Se atribuye á Aben Zemcid la -dirección de esta obra. - - -Mirador de Lindaraxa. - -Se pasa una antesala que tiene una hermosa bóveda de admirable -combinación y se entra en este pequeño aposento que se llamaba de -_Daraxa_ en 1622, y desde cuya fecha hallamos documentos con el nombre -moderno. En árabe indica lugar para entrar ó ascender; pero los poetas, -desde el siglo XVII en adelante, suponen que era el nombre de una -sultana favorita que pasaba sus días en este delicioso cuarto, lo cual -es una tradición que tiene por fundamento el nombre de la sultana Aixa, -llevado por muchas reinas, de las cuales sería éste un lugar -predilecto[132]. - -Nótese el arco de entrada, fastuosa inspiración; nada más elegante y -rico sin carecer de la delicada sencillez, que encanta al que lo mira. -Dice el P. Echevarría que en los gruesos del arco había nichos como los -de otros parajes; pero podemos asegurar que la decoración de este sitio -no ha sido jamás modificada. - -Obsérvase lo rebajado del ajimez del centro y ventanas laterales, así -dispuestos para reclinarse en el suelo á la vista de los jardines. Son -cúficos la mayor parte de los adornos de las paredes. Tan preciosa -estructura está coronada por una trazería calada hecha de madera, y en -cuyos claros había colocados cristales de colores[133]. La luz neutra -que se derramaba por ellos producida por los colores de sus vidrios, -daría á esta estancia un aspecto sublime. Para ello, estaban cubiertos -los claros con cuajadas celosías de madera que velaban la luz del -jardín, todo lo cual armonizaría perfectamente los colores de las -paredes en todo el vigor de su entonación, con los trasparentes del -techo, que hoy aparecen un poco fuertes. Las cuatro paredes de este -precioso mirador están compuestas de arcos apuntados dobles y triples -bajo un centro común, y el de entrada tiene las más bellas enjutas que -hay en el alcázar, con una curva á festón que regulariza los mocárabes -de su intrados en pequeños cupulinos. Los alicatados ó azulejos son los -más finos, obra de indescriptible paciencia. Su pavimento era una -alfombra de los mismos mosáicos del umbral, y el todo revela un encanto -y misterio voluptuoso, sin igual en el alcázar. - -Desde la ventana del centro se veía el río Darro, antes de que se -construyera el Patio de los Naranjos, después de la conquista. - -En el año 1853 se fortificaron los muros por el exterior para contener -la ruína indicada en la antesala inmediata. En ella se notan dos -preciosos ajimeces que abren al patio citado, y los arabescos -interiores de los muros conservan bien sus colores primitivos, -especialmente en su hermosa techumbre. - -Los espacios lisos de esta antesala, como hemos dicho de otros análogos, -los cubrían los árabes con tapices y cueros labrados, ó con panoplias de -telas de diversos colores, en las cuales había pescantes como kanecitos -para colgar ropas, armas y otros objetos. Las dos puertas de sus -extremidades son modernas, pues por este lado cerraba el edificio sin -otra comunicación que la del centro. - -He aquí las notables inscripciones de este pequeño cuarto: - -«Todas las artes han contribuído á embellecerme, y me han dado su -esplendor y sus perfecciones». - -«El que me vea creerá que soy una esposa que se dirije á este vaso y le -pide sus favores». - -«Cuando el que me mira contempla con atención mi hermosura, su misma -vista desmentirá al pensamiento». - -«Y creerá, al ver los tibios rayos de mi esplendor, que la luna llena -tiene aquí fija su aureola, abandonando sus mansiones por las mías». - -En otro lado dice: - -«No soy sola, pues desde aquí se contempla un jardín admirable; no se ha -visto jamás otro semejante». - -«Este es el palacio de cristal: el que le mire le tendrá por un oceano -pavoroso y le espantará. - -«Todo es obra del imán Ebn Nasr. Guarde Dios para otros reyes su -grandeza». - -«Sus antepasados alcanzaron la más alta nobleza, pues dieron -hospitalidad al Profeta y su familia». - -Luego se halla alrededor ó recuadro de las ventanas, en metro tawil, -este poema: - -«El fresco ambiente esparce aquí con profusión su hálito; el viento es -saludable y lánguida el aura». - -«He reunido toda clase de bellezas en tan alto grado, que de mí -quisieran tomarla las estrellas en su alta esfera». - -«Yo soy en este jardín un ojo lleno de júbilo, y la pupila de este ojo -es en verdad nuestro Señor». - -«Mohamad el glorificado por su valor y generosidad, el de la fama más -preclara, el de la rectitud más distinguida». - -«La luna de la buena suerte resplandece en el horizonte del imperio: sus -signos son duraderos y su esplendor luciente». - -«Él no es sino un sol que se ha fijado en esta mansión y cuya sombra es -provechosa y benéfica». - -«Desde aquí contempla la capital del imperio cuantas veces espléndida se -manifiesta y brilla en el trono del Kalifato[134]». - -«Y arroja su mirada hacia el lugar en que los céfiros juguetean, y -vuelve contento de los honores que le rinden». - -«En estas mansiones se presentan tantas amenidades á la vista, que -cautivan la mirada y suspenden la inteligencia». - -«Un orbe de cristal manifiesta aquí sus maravillas. La belleza se halla -grabada en toda la superficie que rebosa de opulencia». - -«Están dispuestos los colores y la luz cada cual de tal manera, que si -quieres podrás considerarlos como cosas distintas ó bien análogas». - -Hay otras muchas inscripciones que se refieren á Mahomad V, pero sin -aparente interés arqueológico ni literario[135]. - - -Jardín y fuente de Lindaraxa. - -El patio que unos llaman de Lindaraxa y otros de los Naranjos, tiene en -el centro una fuente mitad árabe mitad renacimiento, que termina por una -concha circular agallonada y en su borde una inscripcion medio -desgastada por el agua, cuyo texto, interrumpido, dice así: - -«Yo soy en verdad un orbe de agua que se manifiesta á los hombres claro -y sin velo alguno». - -«Un mar extenso cuyas riberas son obra artística de mármol selecto». - -«Su agua, como líquidas perlas, corre por el hielo... más grande... -admiración». - -«Se separa de mí el agua de tal suerte, que yo no soy... con el que se -oculta». - -«Como si yo y lo que... de la fuente... que corre». - -«Un trozo de hielo, parte del cual se liquida y parte no se liquida». - -«Cuando sobrenada... un orbe más elevado que todos los órdenes de -estrellas». - -«Como si lo que en mí se manifiesta fuera una concha y la reunión de -perlas fueran estas gotas....... las felicidades....... tarde. El -valeroso, el de la extirpe de Galib». - -«De los hijos de la prosperidad, de los venturosos, estrellas -resplandecientes de bondad, mansión deliciosa de nobleza». - -«De los hijos del _Kiblah_, de la estirpe de Jazrech, ellos proclamaron -la verdad y ampararon al Profeta». - -«Saad... hizo resplandecer todas las tinieblas». - -«Las comarcas en la seguridad perpetua y... en defensa del reinado; de -dignidad elevada». - -«Tengo en belleza el más ilustre grado. Mi forma causó admiración á los -eruditos». - -«Jamás se ha visto una cosa mejor que yo en Oriente ni Occidente». - -«Y si no... reinado... antes entre los extranjeros y no entre los -árabes». - -No hay noticia positiva de la procedencia de esta fuente. El patio de -dos saletas que cita Mármol, es hoy el de la Mezquita, y tenía una -fuente en el centro que ya no existe; aunque podía ser de este paraje, -la inscripción se refiere al tiempo de Mohamad V, y la construcción del -patio de la Mezquita es anterior á este monarca. ¿Pudiera ser esta la -fuente árabe que se puso á la venta el año 1667, con algunas columnas -procedentes de la casa del marqués de Mondéjar y que no se vendieron por -falta de comprador? Pero atendiendo á que la inscripción se refiere á un -oceano de agua, de gran extensión, que pudiera aludir al estanque -morisco que tenía aquel palacio delante del pórtico, no lo consideramos -probable, porque cuando se verificaron estas traslaciones debía ya estar -colocada la fuente en este sitio. Nosotros nos resolvemos á suponer que -la referida taza de fuente no es del alcázar, sino de alguno de los -innumerables palacios que había en la Alhambra no lejos de éste. - -Todo el patio es moderno, y sus claustros y salas del tiempo del -emperador Carlos V, como lo demuestran los techos casetonados -greco-romanos de sus salas altas, en las que se ven dos elegantes -chimeneas con labrados atributos del imperio. Estas habitaciones estaban -dispuestas para hermosos tapices flamencos y después fueron pintadas á -semejanza del Mirador. La nombrada de las Frutas, última de esta -galería, fué habitada por varios monarcas, y últimamente se hospedó en -ella el célebre poeta Washington Irving, en cuyo retiro compuso sus -mejores obras. En los cenadores del patio hay una colección de columnas -árabes que, según un manuscrito sobre aguas del Convento de San -Francisco, pertenecieron á aquél cuando era mezquita y rauda antes de la -reconquista, así como otras muchas piedras que han desaparecido. - -Por este patio se entra á varias salas embovedadas que resultan debajo -de la de las Dos Hermanas. En la del centro se observa el efecto -acústico del sonido que se trasmite por el embocinado de las curvas y se -repite en los cruceros de las bóvedas, lo cual hizo que esta sala se -llamara _de los Secretos_, único interés que ofrece para ser visitada. -En suma, los cenadores no existían en tiempos árabes, y en su lugar -había un dilatado jardín, en donde tal vez se hallaba el estanque y -fuente, con arreglo á las inscripciones de la taza citada. - - -Patio de la Reja. - -Si hemos de hacer mención de este patio, es tan sólo por declarar -destituída de verosimilitud la tradición, que supone ser esta reja que -hay en dos de los lados la prisión de la reina Doña Juana. Nunca se -halló esta reina en tal estado de enagenación mental que fuese preciso -encerrarla de un modo tan cruel y poco humanitario. En 1561 se nombraba -al cuarto alto inmediato, el Guardajoyas de la reina, y esto está -conforme con lo que dice Argote: que se colocó la reja para resguardo de -la vajilla del real servicio en el año 1639. - -En las galerías se encuentran capiteles de antigua forma y pura -degeneración bizantina, que vuelve á acercarse á la arquitectura -hispano-mahometana del siglo XII. Son notables estas columnas, que -debieron traerse aquí de otros edificios más antiguos, y que marcan bien -una transición en el gusto árabe, tendiendo á regularizar la forma -cúbica que se determinó francamente en los capiteles del Patio de los -Leones. Las inscripciones de los del corredor alto, donde hay dos muy -bellos de colgantes, son las leyendas sura 11, vers. 90 y la 65, vers. -3.º. - -En la bóveda, bajo la torre de Comareh, hay dos estatuas[136] y un -medallón que representa la fábula de Júpiter y Leda. Las tres -esculturas son menos que medianas, y de un interesante trabajo -presentado el año último á la Comisión de Monumentos, resulta: que estas -tres esculturas y las del altar de la capilla que luego describiremos, -debieron ser parte de las piezas de una chimenea que se adquirió para el -palacio á mediados del siglo XVI[137]. - -El pueblo, dado siempre á lo maravilloso, ha creído hallar tesoros en -las ruínas de los monumentos árabes. La rebelión de los moriscos, las -persecuciones crueles que sufrieron, la expulsión horrible que luego los -exterminó, han proporcionado el hallazgo de muchas alhajas, libros, -amuletos y monedas que han hecho la suerte de algunas familias; pero -esto, que se encontraba fácilmente en los pueblos, aldeas y caseríos, no -se halló jamás en los palacios reales, porque los reyes salieron de -ellos llevando consigo cuanto poseían. Los vasos llenos de oro, las -arcas de hierro y cuanto se ha querido suponer hallado en este sitio, es -una torpe invención, porque las estatuas no pueden ser del tiempo de los -árabes, y por consiguiente la escritura mahometana que reveló el secreto -del tesoro no podía referirse á ellas. - -Todos estos subterráneos son los viaductos de circunvalación que -comunicaban todas las torres de la Alhambra. - - -Peinador de la Reina y Mihráb de los musulmanes. - -Desde él se descubre un hermoso panorama: el Albaicín, ciudad antigua; -las murallas árabes construídas á expensas del obispo D. Gonzalo; las -casas bajas del barrio del Hajariz; el Seminario de San Cecilio, lugar -de recuerdos piadosos; los amenísimos cármenes[138]; la ermita de San -Miguel sobre el fuerte del Aceituno, sitio en el cual los mozárabes -veneraron esta imagen desde el tiempo de la invasión; la Alcazaba vieja, -últimos edificios más elevados sobre la montaña, primera residencia de -los zeiritas y también de los primeros walíes trasladados de Illiberis; -el Generalife sobre el collado de la derecha, parte velado por la -inmediata torre de las Damas, descrita por Argote[139], y en el fondo de -esta bellísima comarca corre el Salom (hoy Darro) que, como decia -Mármol, viene de la montaña de los mirtos y dan oro sus arenas, hasta -mezclarse con el caudaloso Singilo ó Genil, antes de recorrer juntos la -deliciosa llanura de Granada. - -Esta torre ó alminar no estaba dispuesta en su origen como hoy la vemos. -El corredor que la circunda era entonces de aguzadas almenas; las nuevas -ventanitas, de alicatados tragaluces, y bajo el suelo que hoy tiene se -halla el pequeño templete que se elevó al sultán Abul Hachach en memoria -de su bienvenida[140]. Descubiertos sus lados por Oriente, en él -esperaban los emires la venida del sol, y en su aislado recinto -murmuraban el santo rezo de la mañana. La inscripción de la techumbre y -la puerta, por bajo de la que hoy tiene la torre; las salutaciones y -versos koránicos sobre las columnas y cartelas de la sala baja; las -trazerías de acicafes en los zócalos (únicos ejemplares de todo el -edificio), demuestran harto bien el sublime objeto de la obra. Los -ajimeces, cerrados hoy con mezquinas ventanillas; las pinturas de estilo -pompeyano; el perfumador para las ropas de las damas cristianas; en fin, -todo ese conjunto de árabe y renacimiento arrojado aquí en desorden -extraño é incomprensible, han privado á este alminar de su primitivo -carácter y encanto. - -He aquí sus inscripciones: - -En la fachada: - -«Al feliz arribo de Abu Abdallah, hijo de nuestro señor el príncipe de -los muslines Abul Hachach». - -En la techumbre alta: - -«La ayuda de Dios y una victoria grande para nuestro señor Abul Hachach, -príncipe de los muslines. Que sean magníficos sus triunfos». - -Sobre la obra mahometana se hallan estampadas las huellas de los -pinceles italianos del renacimiento y, aunque maltratadas las paredes, -puede muy bien descubrirse la preciosa decoración de los rafaelescos -atribuídos á Julio Aquíles y Alejandro, pintores desconocidos en Italia, -pero que aquí aparecen como autores de un trabajo admirable en color, -delicadeza y dibujo, muy poco común. No hay duda sobre la autenticidad -de los citados autores, toda vez que hallamos un legajo del archivo de -la Alhambra, donde se ve que Pedro Machuca, director de las obras de las -casas reales, vieja y nueva, hace una tasación en favor del mencionado -Julio Aquíles, pintor de imaginería y grutesco, el año 1546, entre cuyas -partidas hay algunas referentes á las de la estufa, como se nombraba -entonces[141]; y otro legajo de aquel tiempo nos da á conocer que un tal -Alejandro, cuyo apellido no hemos podido descifrar, presentó cuenta al -conde de Tendilla reclamando el pago de pinturas hechas, año 1538; y es -muy rara la diferencia de fechas, á no ser que se refiriera á las de la -sala de las Frutas y sus paredes, que también estuvieron pintadas como -las demás, en tiempo de Carlos V. - -Por otro lado hemos tenido ocasión de consultar con el Sr. Morelli[142] -sobre el mérito de estas obras y sobre la existencia del referido pintor -Julio Aquíles, y nos aseguró que no existió en Italia pintor notable de -este nombre en el siglo XVI á quien se pudieran atribuir tan bellísimos -ejemplares de ornamentación. Esta respetable opinión y lo poco explícito -de los datos que tenemos á la vista en las referidas cuentas, puesto que -no se tasan por el citado Machuca más de algunas de las pinturas que -aqui vemos y quedan sin tasar la mayor parte de las más delicadas y -hermosas, nos hace sospechar que algunos otros documentos debieron -extraviarse del archivo, donde tal vez se hallarían los nombres de otros -pintores. - -Por desgracia, el afán que han tenido siempre los viajeros de dejar sus -nombres estampados en las paredes de los edificios que visitan, acabará -por destruir estos preciosos ornatos[143]. Las logias ó _lochas_ están -mejor conservadas, porque se hallan pintadas al óleo (á pesar de lo que -en contra se ha dicho); los cuadros de figuras se hallan más confusos, -porque han sido retocados al temple; y las hojas de acanto, los animales -fantásticos, las frutas y flores, la gracia, en fin, con que todo está -compuesto y extendido por la pared y alfréizares, distinguen esta obra -de todas las que se hicieron en España por aquellos tiempos. - -Los cuadros que representan batallas y combates navales, que hay en el -primer aposento, no nos sorprenden por esa perspectiva _caballera_ de -los tiempos de Giotto y Cimabúe; pero su mal efecto está compensado por -la precisión de los detalles, que se distinguen perfectamente y que son -verdaderas miniaturas; así, en los galeones pueden verse los trajes de -marinos y soldados, y en el paisaje, la condición y género de los -edificios y baluartes. - -Hasta recientemente[144] se ha ignorado el asunto de estos cuadros, y -hoy podemos asegurar que representan la empresa contra Túnez, que -acometió el emperador Carlos V, y que fué para él tan victoriosa en -aquellos momentos, como luego desgraciada. Efectivamente, aquella -notable expedición contra Barbaroja para salvar al Bey de Túnez, espantó -á toda Europa, creyéndose que con 400 buques y 40.000 combatientes, se -podría conquistar el África; y dice Ortiz de la Vega: «Carlos se hizo á -la vela y entró en el golfo de Túnez á 16 de Junio de 1535. Desde el -tiempo de los romanos, no había surcado aquellas aguas una tan fuerte y -numerosa escuadra». - -Uno de los cuadros representa la salida de la escuadra, viento en popa, -del puerto de Barcelona, y otro la llegada al golfo que forman el Cabo -de Ras-Adar y el Cabo Farina, á mano izquierda el Zafrán y á la derecha -el de Cartago, notándose las ruínas de esta ínclita ciudad en casi todos -estos cuadros, que principalmente representan el fuerte de la Goleta y -la ensenada de Túnez. - -En otro, se ve la lengua de tierra que cierra la entrada del golfo, en -la cual se dió el primer ataque para tomar la atalaya y torre del Agua, -y se percibe el orden de combate formado por las carabelas y galeones, y -el desembarco que se verificó muchas veces para tomar la posición. En -otro lado se ve el asalto á la Gaeta, que tan caro costó, notándose bien -las baterías, las formaciones de lanceros desembarcados, el incendio de -los baluartes y la entrega que hicieron los cautivos del principal de -ellos, que dió el triunfo al emperador, el cual fué tan caro y -sangriento, que sus soldados degollaron á la mayor parte de los -habitantes de Túnez, saquearon la ciudad, y por temor á Barbaroja -tuvieron que volverse á Italia, dejando expuestas á la venganza de éste -gran pirata las Baleares, para que fueran arrasadas por él. - -Pacheco, en su _Arte de la Pintura_, y Palomino en sus biografías, -aseguran que fueron Julio y Alejandro los autores de estas pinturas y de -otras del palacio. En los tiempos de Juan de Udino no se citan tales -nombres, pero es lo cierto, que antes de 1533, se encontraba Aquíles en -Valladolid, nombrado por Alonso Berruguete para tasar un retablo, y que -luego vino á Granada con su mujer, y bautizó un hijo en Santa María de -la Alhambra[145] en 1545; por último, en 1624, con motivo de la venida -de Felipe IV á Granada, se restauraron muros y pinturas de estos -lugares, que se dice habían sufrido desperfectos por el incendio de la -casa del polvorista (1590), cuyas restauraciones se atribuyen á Raxis, -Pérez y Fuentes. - - -Sala de las Camas y baños. - -En el patio del Estanque, y en el costado largo de la derecha, hay una -puertecita que se hallaba tapiada y nosotros hemos abierto, con una -escalera soterrada, del tiempo de los árabes que conduce directamente á -la sala de las Camas. Antes de bajar por ella se hallaba á la izquierda -un _megle_ ó pequeño aposento, con un pórtico de dos arcos apoyados -sobre una columna, cuyo notable capitel se encuentra hoy en el museo del -Alcázar, donde también existen algunos restos de azulejos cuadrados del -mismo sitio. La que describimos era la verdadera entrada de los baños, -cuya obra es también del tiempo de Abul Hachach, á la mitad del siglo -XIV. Se entra también á ellos por un embovedado que pasa debajo del -patio del estanque y comunica con el de la mezquita; y así lo hallamos -ya en las descripciones del año 1526, donde se dice que estaba en -comunicación con la sala de las Dos Hermanas y el harem; lo cual es -cierto, porque hemos hallado restos de escaleras inmediatas al último -cuarto de los baños. - -La sala de las Camas tiene dos divanes y cuatro puertas; una especie de -tribuna ó corredor con antepechos; un cuarto _alhamí_, especie de morada -oculta de alguna favorita, y las tribunas donde se juntaban las -odaliscas á recitar las kasidas, y á cantar y tañer instrumentos de -cuerda, mientras pasaba el sultán las horas de reposo. - -Sufrió modificaciones importantes desde muy antiguo, hasta la última del -año 1827, que le hizo perder un cuerpo más alto que tenía, guarnecido de -ventanas caladas. Nosotros la hallamos así el año de 1848. Importaba -mucho á nuestro juicio que este misterioso cuarto, quizá el de más -carácter oriental, no se acabase de perder, y en él puede decirse que -hicimos los primeros ensayos de restauración. - -No era nuestro propósito llevar las restauraciones hasta el caso de -pintar y dorar con la exuberancia que lo hicieron los árabes; porque -sostenemos con respecto á la restauración de las obras de arte la -opinión, de conservarlas hasta donde sea humanamente posible, y después -que la obra se cae rota ó pulverizada, reponerla, cubriendo el hueco con -otra semejante, para que la nueva sujete á la antigua que se halla -expuesta á desaparecer también. - -Esta teoría es aplicable en absoluto á los edificios, y puede admitir -modificaciones en la pintura y escultura; pero si se conduce bien, -prolongará la vida al monumento indefinidamente, sin que deje de notarse -lo que corresponde á cada época de restauración. - -Parece á primera vista que hay cierta exageración de color que contrasta -mal con la suave entonación que da el tiempo á los edificios. Cuando se -visita la Alhambra se hallan decoraciones de color tan agradables y -dulces como la de la sala de las Dos Hermanas, los planos de las de -Comareh, y otras donde se ven tintas suaves y nacaradas que no hieren la -vista, porque han sido obra del tiempo. Los adornos mutilados, los -colores medio desprendidos, el oro empañado por los siglos, amasadas -las tintas por el polvo constante y la influencia atmosférica, han -cambiado el efecto primitivo del alcázar; pero los lienzos de pared que -han estado privados de luz y de aire muchos siglos, se han descubierto -hoy con toda su frescura é intensidad, y en ellos es donde se ve ese -colorido fuerte que resalta en esta sala, sin faltar á la verdad ni á su -carácter. - -[Illustration: Salas de las Camas y Baños.] - -La estructura de este cuarto está indicando que servía para desnudarse y -prepararse á la temperatura de las demás habitaciones donde ninguna -corriente de aire podía penetrar; la luz era recibida en él desde una -altura de doce metros á lo menos. Dos alcobas donde colocaban bordados -almadraques para reposar, nos seducen todavía; y por una puertecita que -hay en uno de los ángulos se ve la entrada á más estrechos y retirados -lugares, cuyo destino se adivina fácilmente. - -El sistema de sostener los apoyos de los colgadizos con grandes cartelas -sobre los capiteles de las columnas, está aquí desarrollado más que en -ninguna parte y recuerda los patios de las casas marroquíes. El -pavimento es de _sofaisefa_ ó sea mosáicos vidriados, de los cuales -había muchos, y es un ejemplar hermoso con exacta distribución de -piececitas de colores. En la fuente hay algo que no es mahometano, y sí -moderno. - -Pasamos por uno de los ángulos de la sala al departamento de baños, -cuyas paredes lisas y estucadas reemplazan con propiedad á un ornato -delicado; los pavimentos de mármoles y zócalos ataraceados de azulejos; -las atarjeas anchas para que por ellas se pierda el agua sobrante de las -purificaciones; las bóvedas sembradas de claraboyas que derraman la luz -y dan paso á los vapores de las termas artificiales; las pilas anchas y -rebajadas para los baños, dan idea del singular placer de la molicie -musulmana. En todos lados, pequeñas _alcancías_ para los surtidores de -agua caliente, donde colocaban las _amrunas_ y joyas arrancadas en ese -instante de delicioso abatimiento que proporciona el baño. Sobre la pila -que se conserva más adornada de labores marmóreas en el último aposento, -hay una inscripción, no traducida antes, que dice: - -«Lo que sorprende ¿es antiguo ó moderno?» - -«Cuando el león descansa en un lugar de bendición ¿quién puede decir que -está como él?» - -«Y se aprestan á servir á su señor leales servidores». - -«Y anuncian las cualidades de su nobleza y arrojo la más perfecta -indulgencia y generosidad». - -«Preguntad á los hombres conocidos por su bravura si hay alguna que se -le asemeje. Suya es la abundancia y la generosidad». - -«¿Quién puede igualarse á Abul Hachach, que existe siempre como -triunfante y glorioso conquistador»? - -Hay otros cuartos ocultos y ruinosos que servían para preparar las -aguas, y templar los conductos por donde circulaba el aire caliente. En -uno de ellos se encontró en el año de 1623 una gran caldera de cobre -para aquel objeto, que desgraciadamente se apresuraron á vender. - -Estos baños están construídos de pequeñas proporciones, y como se ve en -la planta, forman un paralelógramo en el cual se incluye el _Meslouk_, -que es lo que aquí se llama sala de las Camas, para desnudarse y reposar -antes y después del baño; los _liwan_, que son los nichos donde están -los reclinatorios para dormir, en los que los bañistas pasan la mayor -parte del tiempo conversando con las mujeres de su harem; en el centro -donde se halla la fuente, al parecer moderna, habría un pequeñito pilón -para lavados parciales, llamado el _Feskich_[146]; el estrecho paso -desde este aposento que atraviesa el _Biyt awwal_ ó retrete, conduce -pasando un pequeñito pilar á la sala llamada _Hararah_, en cuyos dos -lados y sobre el suelo inclinado, se tienden los bañistas á recibir las -frotaciones de las _tellak_ ó esclavas del baño; el _Hanefych_ ó cuarto -donde están las pilas para el agua templada, y por último, el cuarto de -los hornos, que como hemos dicho, calentaba el agua y el pavimento. - -[Illustration: Pila árabe.] - -El sultán siempre estaba servido por mujeres en estos sitios y hasta se -hacía traer la comida que tomaba en el primer aposento, donde le -desnudaban, le envolvían la cabeza y las caderas con paños muy blancos, -y le ponían chinelas de madera. En este estado y seguido de _tellak_ que -cada una le llevaba sus jarros y _almofares_ de latón con tohallas y -esponjas, le dirigían á la segunda estancia, en la que había una -temperatura que no bajaba de 45° Reaumur. El vapor se producía arrojando -agua sobre las losas de mármol, que calentaban suficientemente, en cuyo -estado atmosférico le frotaban con unos saquitos de crin las coyunturas, -haciendo rechinar sin dolor las diferentes articulaciones; después -enjabonaban todo el cuerpo, produciendo una grande espuma, que -desaparecía metiéndose en las pilas llenas de agua, ó arrojándose ésta -con platos en forma de conchas. Últimamente, lo envolvían en un -_tcherchef_ de algodón muy grueso, le cubrían la cabeza con una especie -de toca de seda, y lo conducían á la primera sala, donde, como hemos -referido, saboreaba largo tiempo los manjares en interminable -conversación. - - -Las antigüedades y el Archivo. - -Bajo los números 1, 2 y 3 hay tres tableros de mármol blanco de Macael -con motes árabes, los cuales, según Argote, fueron cubiertas de las -sepulturas halladas en la Ráuda, donde había hasta cinco[147]. - -Su forma y antecedentes nos obligan á creer que fueron efectivamente -parte de los sepulcros citados, supuesto que otras piedras halladas -después completan una de las mencionadas tumbas. - -El letrero de una de ellas es la sura 24, v. 35, la sura 7, v. 26, y la -33, v. 56. - -Con el número 4 hay una pila de mármol blanco de forma paralelográmica, -que se trajo á este sitio arrancada del foso de la torre de la Vela, á -donde había sido conducida anteriormente, procedente al parecer de la -casa de Mondéjar, donde existían fuentes, pilas y columnas en el año -1627, sin uso alguno según consta. (_Véase la viñeta._) - -En sus dos frentes más largos tiene esculpidos leones en actitud de -devorar ciervos, y en los cortos, águilas rapantes guardando bajo sus -alas liebres y conejos. Una inscripción africana difícil de leer, -guarnece uno de sus lados, y en tanto no podamos señalar el sentido de -algunas frases entrecortadas por ciertas palabras que se han desgastado, -nos será imposible determinar con exactitud su primitivo destino. - -Se distingue bien el arte escultórico de los asirios en este mármol -apenas modificado por los árabes al tomarse el trabajo de copiar las -figuras en la misma actitud que las antiguas; y nos afirmamos en la -opinión que hemos emitido, sobre el modo que tenían de representar las -formas naturales los pueblos que levantaron con Mahoma el pendón contra -toda clase de idolatría, probando que hicieron en muchos casos traición -á su causa, tallando ó esculpiendo en piedra y bronce, á imitación quizá -del arte cristiano. - -La inscripción de esta pila, en lo poco que conserva, nos da la fecha -704 de la Egira en el mes de Chaowal (1286), reinando el primer sultán -Mohamad Algalib Bil-lah. - -Con el número 5 hay señalado un tablero que se halló sirviendo de dintel -en una estrecha puerta del vestíbulo de los Leones. Por un lado se halla -decorado de una pintura hecha sobre superficie dorada á usanza -bizantina, ejemplar muy raro que no se encuentra más que en una capilla -de la Catedral de Toledo, referente al siglo XIV, muy diferente por -cierto de la de la sala de Justicia. Tiene alrededor una inscripción -gótica tan mutilada, que no puede leerse, y la mitad próximamente de la -dimensión que tuviera en su origen, por lo cual faltan la mayor parte de -los cuerpos de las tres figuras que hay en ella, las cuales parecen dos -guerreros á caballo en campal desafío. En el fondo se ha copiado de un -lado la fortaleza de la Alhambra con la torre de los Siete Suelos, y de -otro la Casa Real de Generalife, indicándose una puerta en las murallas, -que debía hallarse cerca de la actual huerta de Fuentepeña; los muros -están almenados, teñidos de blanco y de rojo, como se hallaba sin duda -la Alhambra en aquel tiempo. - -[Illustration: Jarro de la Alhambra.] - -Con el núm. 6, se conservan 14 manillones de bronce y sus argollas, con -cabezas de león y de águilas, los cuales se hicieron de fundición para -las pilastras del primer cuerpo del Palacio del Emperador, donde están -las señales de haberse hallado colocados. Son del año 1594. - -Los números 7 y 8 son pedazos de los techos y frisos árabes que se -hundieron en 1846, en la sala de las Camas. - -El 9 señala una hoja de puerta de las que había colocadas en las dos -entradas del patio de la Capilla, la cual se hallaba en su propio sitio -el año 1852. - -El núm. 10 señala un friso tallado árabe procedente de la galería alta -del patio del Estanque, y de la obra que se hizo en el año 1840. Los 11, -12, 13 y 14, las ventanas de alicatados que se quitaron el año 1838 de -la sala de las Camas, con lo cual quedó ésta más baja, según lo -demuestra un dibujo de Owen Jones, y por último, el 15, es una ventana -de celosía casi destruída, del patio del Estanque, cuyo sistema de -construcción en pequeñísimas piezas, debe notarse particularmente. - -El núm. 16 muestra cuatro fustes árabes de mármol. - -El 17 es una de las cuatro lápidas sepulcrales que según Argote se -descubrieron (1574), en el panteón citado, en cuyo tiempo, según Mármol, -las letras que tiene grabadas se hallaban doradas sobre fondo azul. Dos -han desaparecido, las de Ismail I y Yusuf I. La que tenemos á la vista -es del sepulcro de Abul Hachach Yusuf III, y se hallaba á la cabecera -del sarcófago colocada verticalmente, de modo que podían leerse las dos -inscripciones que tenía, una por cada lado. La que estaba en prosa ha -sido borrada y queda la de metro _tawil_, coleccionada por Castillo y -muy recientemente corregida. - -La otra inscripción, núm. 18, es del sepulcro de Mohamad II, según -explica el texto, habiendo sido borrado la mitad ó el reverso, que -contenía la biografía, en prosa, de dicho monarca, según la publicó -Mármol[148]. Es poco interesante, y por eso no la damos traducida á -continuación. Otra inscripción que existía, alusiva á un guerrero -muerto en la batalla de la Higueruela, no la hemos visto nunca. - -El 19 es una pila ó taza de fuente, de hermosas proporciones, procedente -del jardín de los Adarves, y que se sacó de la casa que estaba cerca de -la iglesia actual, según un título posesorio del legajo 127, por el que -se mandaba entregar la fuente rota de la orilla de la alberca para que -no se acabara de romper, etc... - -El 20 es un pedazo de piedra antiguo con inscripciones karmáticas usadas -en los primeros tiempos del kalifato de Córdoba. Hemos visto ejemplares -de escritura nesky en otros pedazos, sobre piedras de esta misma clase. -Pueden verse en el Museo de la Comisión de Monumentos. - -Desde el 25 al 30 se halla una pequeña colección de capiteles, de -diferentes sitios y construcciones. Entre ellos, hay uno exactamente -igual á los que hemos visto dibujados del sepulcro de un sultán de -Ghazna, anterior al siglo XII. Este hallazgo es un testimonio claro de -que las modificaciones del arte árabe en España tenían un origen más -oriental que latino, y que más bien prefirieron las tradiciones -primitivas, que la imitación del arte cristiano. Otro capitel, núm. 25, -es más genuínamente bizantino y bordado por el cincel mahometano, de -cuyo género eran los de la mezquita grande que había donde hoy se halla -el Sagrario, según hemos visto uno que tenía 85 centímetros de alto. - -Vénse también dos capiteles que pertenecían á la decoración de la puerta -de los Siete Suelos, los cuales, en unión de varios pedazos de mármol -blanco correspondientes á las enjutas del arco, los hemos visto -desprenderse de su sitio. - -Desde el núm. 31 al 37 hay diferentes fragmentos de madera, árabes y del -renacimiento; como los kanes que se hundieron en el alero del patio del -Estanque, las pilastras del tiempo del Emperador que se hallaban en el -patio de la Reja, y los pedazos que se desprenden de las ensambladuras y -almokarbes. - -Con el núm. 38 existe un arca de hierro hecha por los arabes con toda -la inteligencia que puede exigirse en una obra de este género. Había -otra igual que desapareció, según se dice, cuando entregaron el Archivo -á la Administración de Hacienda pública, en 1870. - -Núm. 39: un vaso de arcilla vidriada y de más de un metro de altura, que -debía colocarse en las habitaciones donde no había fuentes, y formar con -otros una elegante decoración. Su forma es parecida á la egipcia de la -dominación griega, y se aleja de la de los japoneses en la esbeltez del -cuello, no así en la disposición de las asas ó brazos, que se acerca á -la de los persas antiguos. Su magnitud lo hace de difícil fabricación, y -aunque éste está defectuoso, nos da una completa idea del adelanto de la -industria más difícil que siempre se ha conocido. Los hacían de relieves -ó arabescos realzados que rara vez pintaban, pero los de barniz y lisos -los endurecían de una sola cochura, originando dificultades de -fabricación que les dan más mérito que á los de porcelana. En 1804 -existía otro en este palacio que fué copiado para la Real Academia de -San Fernando. - -No dudamos que éste fué construído en Granada, porque sus materiales son -conocidos en el país y de una fábrica que había en el Campo del -Príncipe, donde todavía al abrir cimientos se hallan pedazos ó tiestos -vidriados con iguales adornos, de los que tenemos ejemplares. No era -Granadino el otro vaso que adquirió Don Mariano Fortuny, procedente de -la iglesia del Salar, con inscripciones cúficas, el cual debió ser -fabricado á juzgar por su arcilla, en la antigua ciudad de Málaga, donde -se hacían como en Valencia y otros puntos, hermosos reflejos metálicos. - -Y volviendo al que tenemos á la vista, se ven en él diseñados animales ó -especie de jirafas semejantes á las que nos describió Makrizi y -recientemente Mr. Bonan en su viaje á Persia, cuya tradición conservaron -en Andalucía, según Ebn Jaldum. Su manufactura no tiene semejanza á la -de la loza mallorquina, ni á la de Córdoba y Sevilla, ocupando un género -especial que lo distingue de aquéllas, y que da á sus reflejos un -aspecto diferente del conocido como tal en todas partes. - -Con los números 40 y siguientes se señalan restos antiguos de ornato y -una multitud de pedazos de azulejos mutilados, al parecer de poca -importancia; pero que por ellos se deduce fácilmente la historia en -descenso hasta nuestros días de esta industria, la cual no se abandonó -en Granada hasta fin del siglo pasado; notándose, que después de la -conquista se hicieron alicatados tan finos como los de la Capilla, y se -continuaron las trazas hasta mezclarse en ellos el renacimiento con sus -caprichos abigarrados de extrañas formas. - - -El archivo. - -Se compone hoy de 279 legajos, según la numeración última, que data del -año 1872, echa en poder de la Administración económica de la provincia. - -Conviene relatar aquí brevemente que en el año 1625 se perdió por -primera vez el inventario de los papeles, y desde entonces estuvo el -archivo en un cuarto debajo de la portería, que sirve hoy de paso al -patio de la Capilla, donde hay una inscripción alusiva á los Reyes -Católicos. - -En 1787 se formó otro inventario en pergamino que existía con los núms. -37 y 38, notándose una falta extraordinaria en los papeles cuya -numeración no concuerda con aquél. - -Tiene, pues, tres numeraciones visibles, lo que hace hoy imposible de -todo punto la comprobación de documentos. - -Hay legajos de ventas de bienes de moriscos, de nombramientos de -alcaides de las torres, de obras en las mismas, alojamientos de soldados -y bastimentos de guerra desde 1496, de cabalgatas de soldados y pase de -cristianos nuevos á Africa, sobre Monfies, etc.; otros muchos de causas -criminales y rescate de cautivos, de todo el siglo XVI al XVII; -reconocimientos de castillos y alcázares desde 1509, cabalgatas de moros -y confiscación de bienes de sospechosos por herejías, testamentos de -moriscos, y por último, gran colección de cuentas del palacio de Carlos -V y de las Torres, de aprovisionamientos de guerra, de nombramientos y -multitud de otros papeles relativos á presupuestos y títulos de -propiedades. Se encuentran en ellos algunas rúbricas de reyes, muchas de -nuestros más notables hombres de Estado y otras de artistas que se -ocuparon en las mismas obras. - -Donde está el archivo hay también unas copias en seis pedazos, ó -fac-símiles estarcidos de las tres bóvedas pintadas de la sala de -Justicia, que se mandaron hacer por la Comisión de Monumentos en 1871. - - -Parte más antigua del palacio árabe. - - LA ENTRADA DEL ALCÁZAR, PATIO DE LA CAPILLA, MEZQUITA, TORRE DE LOS - PUÑALES, LA DE MOHAMAD, Y CONSTRUCCIONES QUE HAN DESAPARECIDO. - - -Hoy entramos al Alcázar por una puerta construída en tiempo de Felipe V, -que choca por su sencillez. No hallamos esos atrios dilatados ni esas -plazas ó campos de maniobras que preceden por lo regular á los palacios -mahometanos, y en cuyo espacio se recibe á los embajadores, se revistan -las tropas y se celebran las solemnes festividades; pero en cambio se -halla el terreno preciso que servía para los guardias, juzgados públicos -y oficinas de la servidumbre. En la residencia de los sultanes de -Ispahan, después de pasar la irregular planicie que precede á los -alcázares, se entra por un sinuoso camino abierto entre casernas de -guardias negras, departamentos de caballerizas, cocinas y albunes que -habitan los alcaides de los diversos recintos encastillados. - -En Argel y Tlemecen se ve lo mismo, y en la Alhambra hemos tenido que ir -á investigar con grandes dificultades lo que nos ha dejado el tiempo y -el Palacio del Emperador. Se encuentra á mano izquierda de la entrada un -jardín, ocupado en parte por el palacio de Machuca, nombre del que -planteó los cimientos del edificio cristiano, por haberlo habitado, -según consta de un reconocimiento facultativo hecho por Ojeda, que vió y -obró este patio árabe, por ruínas causadas en sus muros. En él, según -Mijares, estaban los talleres, delineaciones y aparejos de los trabajos -escultóricos para las dos fachadas del alcázar de Carlos V, y era -abierto por el costado de Poniente, porque lo indican así los cimientos -que hallamos, demostrando que abría paso al zaguán y puerta que hemos -descubierto en 1867, como entrada principal de la más antigua parte del -alcázar sarraceno. - -Levantando parte de la solería de la capilla contigua á esta entrada, -hemos visto cimientos de obra árabe, que debían constituir en esta -estancia uno ó más cuartos de recepción, donde estaban las dos salitas -pintadas de azul y oro que cita Mármol, y por las cuales se pasaba á las -dos _chemas_ ó mezquitas, cuyos restos se ven hoy todavía[149]. Todo lo -cual se confirma por el _octuwan_ que hay entrando por la puerta antigua -al patio nombrado hoy de la Mezquita, por las formas de sus fachadas, el -alero, el corte de los muros y el movimiento de los tejados para -derramar las aguas; datos interesantes que justifican la existencia del -Mexuar, del cual formaba parte el referido patio abierto de Machuca. - -En 1526, Navajero describe el patio del Estanque como el primero que -encuentra, y Mármol nos explica un patio más pequeño con dos salitas muy -decoradas y una fuente que debía abastecer las demás del palacio. En una -de estas salas, dice, daba el monarca, según costumbre mahometana, -audiencia á sus súbditos. De modo que se entraba, según dicho autor, por -muy cerca de la sala de Embajadores, que cita como la primera que -visitó, la principal. Este patio pequeño no puede ser otro que el -llamado hoy de la Mezquita, por no haber local donde suponerlo, pues la -inclinación del terreno adquiere aquí de repente un desnivel de cuatro -metros y no deja lugar para poderlo trazar en ningún otro lado. -Entraron, pues, aquellos viajeros, por nuestra antigua puerta á ese -pequeño patio, en el que había una fuente y dos salas pequeñas á uno y -otro lado, en las cuales se administraba justicia. - -Sobre el lintel de esta antigua entrada hay una inscripción tallada en -madera, que dice así: - - «_Oh tú, auxiliador del trono excelso y guardián de su figura ó - maravillosa construcción, abre la puerta esplendente y hermosa por - la obra y por el artífice para la alegría del imán Mohamad. - Cúbralos á todos Dios con sus favores_». - -Cuya leyenda revela harto bien el importante objeto de esta entrada del -antiguo palacio. - -Desde fines del siglo XV hasta principios del pasado se entró á la -Alhambra por este paraje, con la sola diferencia de que después de -colocado el altar de la Capilla, á principios del XVI, se siguió -ingresando por una puerta inmediata que existe más pequeña en el -vestíbulo mismo donde sitúa la grande, resultando así una porción de -estrechos é irregulares callejones que era necesario atravesar para -introducirse en la casa de los sultanes, como refiere Hugo de Cesárea -que vió cuando fué al Cáiro á visitar al emir, donde halló muy estrechos -y sinuosos pasadizos, poblados de guardias y esclavos, antes de llegar á -los anchos patios y pórticos, y como se cuenta también de los palacios -de Javarnak y de Sedir en el Hiram. - -Todavía en nuestros tiempos, y según relatos de los viajeros de Persia, -los palacios de origen sasanida aparecen completamente velados en su -exterior por una multitud de pequeños y mal ataviados edificios, entre -los que nadie puede sospechar que se guarde la entrada de los lujosos -aposentos que habitan los monarcas. - - -Patio de la Capilla. - -Entrando en más detalles sobre este departamento que ocupa la parte más -antigua del palacio, existe el patio casi cuadrado que tiene en un lado -el testero de las dos puertas, guarnecidas de azulejos después de hecha -la obra antigua, y coronadas de un frontispicio alintelado de dovelas -estriadas. Sobre un ancho friso de _agemías_ hermosamente distribuídas -había dos _mikkah_ ó tragaluces con una ventanita central entre ellas, -tapadas hoy y ornadas con la inscripción africana, que es una sura del -Korán. El arco de este nicho es único en su clase; sobre él descansa una -cornisa de colgantes y encima avanzan gradualmente moldurones de una -gran escocia, también única en los monumentos árabes de todos los -tiempos, la cual termina en un alero de madera admirablemente labrado -del más exquisito trabajo; el todo conserva colores primitivos bajo el -rojizo tono de su ancianidad. - -Es una decoración completa que tenía sus puertas chapeadas con clavos -dorados y cintas de bronce, de las cuales se conserva una en el Museo; -celosías en las ventanas, ajimeces y basamento de jáiras de colores con -alfreizares de mármol, de los que hay uno doblado por la presión de sus -extremidades, con la misma elasticidad de un pedazo de madera. - -Obsérvase en esta decoración algo de la arquitectura de la puerta del -alcázar de Sevilla, reedificada por Don Pedro, y semejanza con las de -las épocas de los primeros kalifas de Córdoba y Toledo; lo que nos -obliga á asignarle mayor antigüedad, suponiendo que cuando se construyó -daba frente y se descubría desde sus ventanas el río Darro, hasta que -pocos años después se hizo el otro edificio de enfrente, cuyo ornato es -distinto. - -En el friso de madera, bajo el alero, hay una inscripción en cuatro -tarjetones, que hemos copiado y que traducida dice así: - -«Mi posición es cual una diadema. Mi puerta es para un lugar culminante. -Imaginan las comarcas occidentales que en mí se halla el lugar donde el -sol nace». - -«Yo contemplo su aspecto semejante á la luz de la aurora en el -horizonte». - -«Algani bil-lah me dió el encargo de abrir la puerta». - -«Haga Dios de esta obra un beneficio para el sultán como lo hizo bueno -en figura y carácter[150]». - -Enfrente hay tres arcos de aspecto tan igual al de la obra del patio de -la Alberca, que podemos asegurar fueron levantados cuando aquél; lo cual -indica que entre la construcción de la entrada que hemos descubierto y -del citado patio de la Alberca, pasó un período á lo menos de cincuenta -años, y que el referido testero de las dos puertas fué hecho frente á la -muralla del Bosque, delante de una pequeña explanada. Después se labró -la puerta antigua para dar entrada al patio de Machuca y la Mezquita, -con cuyos edificios quedó encerrada la más antigua fachada del palacio. - -Nótase un arco sencillo, forma de herradura, que hay delante de la -fachada de los tres arcos; éste fué hecho en el año de 1522, con el -intento de apoyar un suelo de cuadrado cuyo peso no fiaron á las dos -delgadas columnas sobre que descansan aquéllos. - -Las dos columnas tienen de notable que sus capiteles son tan raros como -los del templo Jain de la India, ó los de los baños árabes de Cefalú en -la Arabia; su forma extraña y caprichosa obedece á dos inspiraciones: -una siriaca y otra greco-romana[151]. - -En el centro de este patio había una fuente más elevada, y pasando el -intercolumnio se encuentra una pequeña sala que fué reedificada después -de la conquista, como lo indica su techo, y en su centro se abre una -ventana con trazas góticas, que debía servir antiguamente de puerta de -la torre que pudo ser destruída con motivo de la construcción de la de -Comareh. - - -La Capilla. - -En el patio anterior hay una puerta moderna, que da paso á la Capilla -que pudiéramos llamar mudéjar, porque se reconstruyó en 1537 y se -hicieron sus mosáicos por Antonio Rojas, obra primorosa con escuditos -alhamares y del primer alcaide cristiano. En aquella reconstrucción se -rebajó el pavimento y se aprovecharon tres techos de ensambladuras, -haciendo de nuevo los demás y todos los plafones y emplanchados. Su -estructura primitiva debía ser á semejanza de la sala de las Camas, más -alta del techo en su centro y con tribunas y menacires. - -El altar es una composición de mal gusto, de piezas de mármoles que han -debido servir para otro objeto muy distinto. Parece que formaron parte -de una gran chimenea que se hizo para las habitaciones del Emperador, -con otras que ya hemos citado de la sala de las Ninfas. - -Por debajo de la tribuna se entra en una pequeña estancia cuyo destino -no habría sido fácil explicar, si no se hubiera conservado un arco y un -nicho del género que siempre emplean los musulmanes como _Kihblah_ ó -santuario de sus aljamas, y del que hay muchos ejemplos en todas partes; -cosa bastante singular, porque parece que desde la construcción de la -Gran Mezquita de Córdoba todos los que se hicieron después en España y -Africa fueron imitados del arco de herradura adovelado por dos curvas -excéntricas, cuya forma aparece original y digna de estudio; y hasta la -época más moderna ha continuado la tradición en Marruecos, donde los -nichos sagrados en que se guarda el libro koránico tienen allí esta -forma. Tanto su disposición como el nombre dado á este cuarto por varios -historiadores, además del no menos importante dato de la dirección de -los muros ó paredes de Oeste á Este y la situación del nicho -perfectamente orientado, son testimonios más que suficientes para -suponer que fuese la pequeña Mosala al-aidi ú oratorio[152] del palacio, -levantada, como ya hemos dicho, en uno de los ángulos del patio llamado -luego de Machuca. - -Hemos intentado hacer más indagaciones en este aposento y han dado por -resultado nuevos vestigios de arcos y relieves antiguos, los cuales -subsistían bajo una gruesa capa de yeso, con la cual los habían cubierto -en épocas cristianas. Su pavimento ha sido también rebajado como el de -la anterior capilla y nótase la puerta que lo tuvo en comunicación con -un estrecho pasadizo, que conduce á la Torre de los Puñales y á la parte -arruinada del referido patio de Machuca, en cuya torrecita, muy ruinosa, -se nota el techo antiguo, compuesto de pequeñas _alfargías_, y en un -costado las señales de tragaluces de arco redondo donde habría _agemías_ -caladas. - -Es éste un pequeño cuarto con ornamentos preciosos, diferentes de los -del alcázar y con una ancha ventana en su testero principal, donde había -una especie de mirador ó _menacir_ de madera, cubierto de celosías, como -las que se ven en el Cairo, y de las cuales quedaban todavía muchas en -Granada á principios de este siglo. Del otro lado de la torre continúan -los pequeños cuartos reservados que servían de viviendas, los cuales -terminan con la muralla, en la puerta del Bosque. - -Como se observa, desde esta torre se bajaba á un enclaustrado de arcos, -hoy cubiertos, que hacían un frente del gran vestíbulo á que nos hemos -referido en los últimos párrafos. - -Concluye aquí la descripción del más interesante alcázar mahometano que -se ha construído. - -[Illustration: Armas árabes.] - - -Palacio del Emperador Carlos V[153]. - -En el centro de la Alhambra se pensó levantar hacia el año 1526 el -Palacio del Emperador Carlos V. Para establecer su ancha cimentación en -un paraje de los más estrechos que ofrecía el conjunto de baluartes, y -que estuviera en relación al mismo tiempo con el palacio viejo de los -moros, fué necesario destruir una porción de casas árabes que se -encontraban en esta pequeña y antigua población morisca, á la cual se -entraba por la puerta del Vino, las cuales se demolieron para hacer este -palacio, hermoso y bello en cualquier otra parte que se hubiera -edificado, pero no tanto entre estos vestigios oriundos de una -civilización completamente extraña á las luces y al movimiento -intelectual del siglo. - -Carlos V vino á Granada desde Sevilla buscando los recuerdos halagüeños -del reinado de Doña Juana, en cuyo tiempo se consideraba este sitio como -uno de los más frescos y saludables de Andalucía en la estación de los -grandes calores; y extrañando que la corte española se hubiera hospedado -en los aposentos de los moros, sin dejarlos de admirar y recomendando su -conservación, mandó construir este palacio, encargándolo á artistas -especiales y dotándolo de rentas suficientes. Los moriscos pagaban -80.000 ducados entonces, porque les permitieran sus usos y costumbres y -por conservar trajes y ceremonias que les era difícil abandonar; de -ellos destinó 10.000 para su obra, que se pagaban anualmente, -añadiéndole 6.000 de las rentas del alcázar de Sevilla, y el importe de -las penas de Cámara de los corregimientos de Granada, Loja y Alhama. - -Desde algún tiempo eran innumerables los artistas que, procedentes de -Italia, hacían en España, la mayor parte de las obras, los cuales -consideraban el arte ojival como bárbaro, y se inclinaban decididamente -al greco-romano, copiando sus majestuosos edificios, dotándolos de mayor -riqueza de ornamentación y dándoles ese sentimiento pagano que -irremisiblemente habían de ostentar. Debía pues, ser este palacio uno de -los más ricos y suntuosos que se construyeran en España, rivalizando con -el decantado arte traído por los vencidos musulmanes, y era preciso -coronar la Alhambra de las glorias del Emperador para que se olvidaran -las grandezas del pueblo árabe. Así se hizo con toda la posible -arrogancia, derribando cuanto se oponía, hasta que aparentemente -desapareció el carácter distintivo del baluarte musulmán[154]. Se buscó -la inspiración en el palacio florentino, en la iglesia de Pisa, en Santa -María la Mayor de Roma y en el patio del palacio viejo de Arnoldo di -Lapo. Su estilo tiene toda la rigidez del panteón, toda la regularidad -académica de San Juan de Letrán, toda la exactitud y proporciones de los -entablamentos romanos; pero carece de la uniformidad que aquéllos -guardan en la colocación de sus órdenes, y se resiente de la influencia -del ornato á expensas de las proporciones de sus apilastrados y -cornisamentos. Sin embargo, este edificio había de ser en España una -preciosa joya sin rival, por la delicadeza de sus dibujos y refinamiento -de sus esculturas. - -La falta de unidad se nota en la contraposición de estilos que ofrece el -primero y segundo cuerpo, pues mientras aquél tiene los modillones -robustos de una construcción toscana poco delicada, el segundo es del -orden jónico con todas las galas del renacimiento en los tímpanos y -molduras, coronado por un cornisamento dórico de hermosa ejecución; y -esta diversidad de contrastes está limitada en las portadas de los -centros, donde hay uniformidad y clasicismo en el primero y segundo -cuerpo, indicando que artífices de muy diverso gusto construyeron el -edificio, y que su elaboración se prolongó más de sesenta años. Según -los datos existentes en el archivo, si bien fué el año 1526 aquel en que -se empezó á construirlo, no aparece la obra en ejecución hasta mucho -después, habiéndose empleado largo tiempo en la cimentación que dirigió -Pedro Machuca y su hijo Luis (1529), en cuyo año murió; continuando los -trabajos bajo la dirección de Juan Orea y Juan de Mijares, hasta Pedro -Velasco que se encargó de las obras en 1583. Y no se puede fijar la -sucesión exacta de sus directores, porque se encuentran documentos -firmados por Nicolás de Corte y Mijares, quienes en 1545 el primero y -1588 el segundo, lo mismo dirigían las obras, que se ocupaban de hacer -esculturas, pues los arquitectos de aquella época eran decoradores de -origen, al par que grandes prácticos que se encargaban indistintamente -de la edificación y del ornato. - -La planta cuadrada tiene 220 pies de lado y la altura es de 60, en dos -cuerpos. En ambos hay un sistema de apilastrados, entre los cuales -quedan los huecos de balcones, claraboyas y tímpanos adornados de -esculturas como vasos griegos, guirnaldas de granado, esfinges y -tarjetones, obras hechas todas por Morell y Juan de Vera. - -En los centros de las fachadas de Poniente y Sur se levantan dos -pórticos hermosamente labrados en mármoles de diversos colores, entre -los que se notan la piedra serpentina de Sierra Nevada, sin rival por su -hermoso color, los blancos de Macael manchados de rojo que hay en los -medallones, y los pardos finos de la inmediata Sierra de Elvira. En la -puerta cuadrada del centro, sobre el frontón, se ven hermosas figuras -recostadas, encima, medallones con cuádrigas y caballeros armados á la -flamenca, y sobre los tres balcones del segundo piso, tres medallones -labrados por Pedro de Ocampo, escultor sevillano, los cuales -representan, uno el escudo real de España, y los otros escenas -mitológicas de los trabajos de Hércules. Son admirables en este lado las -batallas de bajo-relieve hechas sobre los netos de los pedestales, cuyo -croquis publicamos, y las famas ó glorias alusivas al dominio de ambos -mundos que hay en otros, las cuales hizo Antonio de Leval en la cantidad -de 145 escudos cada uno, suma insignificante que en nuestros tiempos -equivaldría á 700 escudos á lo menos. Al mismo se atribuyen los -estilobatos, según documento que existe en el archivo, reclamando su -valor. Los citados espejos de Hércules costaron 430 escudos; y los -escultores Salazar y Pablo de Rojas hicieron las estatuas por la suma de -185 escudos[155]. Entonces se pagaba por la talla de cada una de las -cartelas de la cornisa con el florón y cubierta de cada entrecán, la -cantidad de 28 rs., según ajuste que firma Juan de Mijares, encargado de -estas obras el año 1588. - -En la otra portada del Mediodía hay menos clasicismo greco-romano, y su -composición es una obra de renacimiento con esculturas más fantásticas y -menos perfectas. Cuatro columnas jónicas sostienen el cornisamento, en -cuyo friso se lee: _Imperator Cæsar Car. V_, y en los costados de los -pedestales, sobre los que descansan leones sin concluir, se ven trofeos -de las guerras contra los árabes, muy interesantes para los estudios -arqueológicos. - -En su segundo cuerpo hay un pórtico de tres ventanas arqueadas, y en -las enjutas se hallan labradas ninfas alegóricas á la historia, -escribiendo sobre anchas tablas de mármol. En los netos se ven figuras -triunfantes de la mitología, centáuros y escenas paganas, como el robo -de Anfitrite por Neptuno, las columnas de Hércules, etc., obras todas de -los citados Morell y Juan de Vera. - -[Illustration: Bajo-relieve del Palacio del Emperador.] - -Hay alguna irregularidad en la distribución de ventanas de la fachada de -Poniente, lo cual está demostrando que el que hizo el proyecto primero -de esta decoración no pudo terminarlo y que los artistas posteriores al -año 1564, en cuya época no estaba hecho más que el primer cuerpo, -proyectaron después la fachada del centro, y no pudieron arreglarse á -los ejes de la construcción primitiva. Lo mismo puede decirse de los -muros trasversales interiores, que en lugar de resultar adosados á los -mazizos resultan algunos en los claros de los balcones, para cubrirlos -sin duda con ventanas fijas de madera que no llegaron á colocarse. - -También llamamos la atención hacia los agujeros que hay en el primer -tercio de las pilastras almohadilladas, donde estaban clavados los -manillones de bronce que se guardan hoy en el pequeño museo del Palacio -árabe. - -En el ángulo de estas dos fachadas descritas se ve el arranque de un -arco que debió construirse para separar la plaza de los Aljibes de la de -los Álamos, y constituir en la primera la plaza de Armas haciendo un -gran arco de triunfo que quedó en proyecto. - -El interior de este edificio ofrece una singular composición reprobada -como regla general en el arte de construir. El círculo inscripto en el -cuadrado deja cuatro irregulares estancias triangulares que no pueden -servir de nada, y aunque aquí se ha aprovechado una de ellas con la -escalera principal del palacio, las otras quedan como huecos ó rincones -que afean la distribución. Aparte de estos defectos, tiene el patio tan -imponente decoración, á causa del cenador circular apoyado sobre treinta -y dos elegantes columnas dóricas que sostienen la bóveda en dirección -anular, que nos recuerda los magníficos pórticos de la vía Flavia en -Roma. Sobre el primer enclaustrado se alza la galería de orden jónico, -ceñida por un anillo tallado á dovelas de lintel plano, en las cuales se -halla incluído el arquitrabe, friso y cornisa, tan admirablemente -unidos, que sin ser entibado este círculo de piedras por ninguna fuerza -exterior contra su centro, se ha sostenido durante cuatro siglos sin -descomponerse ni que se rompa ninguno de los bloques de la curva. - -Todas las demás decoraciones se reducen á los conocidos apilastrados y -entablamentos, nichos para colocar estatuas, frontispicios, basamentos y -cuantos detalles desarrolla el estilo modulado de esta conocida -arquitectura. - -La escalera citada ocupa el ángulo Sudoeste, y no tiene más mérito que -la magnitud de los peldaños y las bóvedas hornacinadas que trazó -Francisco de Pontes, otro de los artistas que se ocuparon en estas -obras. - -En el ángulo de la planta que mira á Oriente, hay un departamento de -forma octogonal y muros de mayores dimensiones, que se destinaba á -Capilla del Palacio, y debía cubrirse, según el proyecto, con una bóveda -semi-esférica. El suelo de este pabellón se halla sobre una bóveda -subterránea, á la cual se entra por el patio del Estanque, y ocupa el -terreno que ya hemos estudiado, por donde se extendían las habitaciones -que llamaron de invierno en el Palacio árabe, las cuales no pueden -indicarse en el plano, porque han desaparecido hasta los cimientos. - -En el grueso de los muros y en la forma octogonal ya descrita, hay dos -escaleras de las llamadas de caracol, que desde la bóveda subterránea -suben hasta el cornisamento del edificio. - -Aparte de las imperfecciones de distribución que tiene una obra hecha -por diferentes arquitectos, siempre es admirable en el mecanismo de la -construcción, el desarrollo de entibaciones y el ajustado corte de -piedras. Sus esculturas carecen por regla general de buen dibujo; pero -abundan en delicadeza de trabajo, fantasía y riqueza de detalle. Las -superficies de los muros están generalmente revestidas de la fina piedra -calcárea de Escúzar, y por dentro de la de Alfácar, más dura y grosera. -Las columnas y galerías del patio, son de piedra conglomerada, -vulgarmente almendrilla, que es muy bella y se trabaja difícilmente. - -Hacia el año 1590 se hallaban todavía sin labrar la mayor parte de sus -esculturas, y nosotros dudamos si este edificio llegó á cubrirse -definitivamente, pues aunque á principios del siglo XVII se hallaba -reunida en los almacenes de la Alhambra toda la madera que se había -traído con este objeto de los pinares de Segura, en tal caso, creemos -que sólo el anillo del corredor circular llegaría á cubrirse. - -Por último, los mejores artistas de la época, como Juan de Cubillana, -entallador, en 1560, Juan del Campo, en 1565, Landeras, en 1584, Núñez -de Armijo y los Machucas ya citados, Ocampo, Leval, Baltasar, Godíos y -otros que hemos tenido ocasión de mencionar, tomaron parte en la -ejecución de las obras, con sueldos que variaban de 130 á 200 maravedís -diarios, según consta de los legajos del archivo. - - -Pilar del Marqués de Mondéjar. - -Fué construído de orden de este segundo Alcaide, según consta del -archivo y lo indican los escudos esculpidos en la caliza de Sierra de -Elvira, sobre el paraje donde se hallaba el repartimiento de aguas de -los barrios de Gomeres y Churra. - -Aunque simple en su composición, por hallarse adosado á una muralla que -en lo antiguo cerraba delante de la puerta Bib-Xarca, y continuaba luego -á enlazarse con el camino de circunvalación de la torre de las Cabezas, -es muy bello en sus detalles escultóricos. Está situado en el final de -la cuesta ó camino único que desde el barrio de Cuchilleros y cuesta de -Gomeres conducía entonces á la Alhambra, paso frecuentado durante cuatro -siglos, hasta que se abrió el del centro de la Alameda en 1831. Por las -inscripciones, se ve que fué dedicado al Emperador; tiene hermosos -adornos del renacimiento sobre sus cornisas, y tres rosetones con -cabezas cargadas de frutos, alusivos á los tres ríos que pasan por esta -ciudad. Se empezó á hacer en 1557, y aun quedaba algo por concluir en -1624. Sus cincelados son del escultor Alonso de Mena, y algunos van -desapareciendo, particularmente donde están esculpidas escenas -mitológicas de notable primor. La traza general es el greco-romano del -renacimiento, poco esbelto y gallardo, pero propio para el lugar y -objeto á que se destinó. En nuestro tiempo han restaurado algunas -esculturas decorativas de uno y otro lado del segundo cuerpo, que se -confunden con las antiguas. - -Los dos últimos monumentos que hemos mencionado de estilo tan diverso -del árabe, forman ya en el número de los nobilísimos que se alzaron en -este mágico recinto, y por eso no nos podíamos dispensar de citarlos -ligeramente, antes de abandonar los tan preciados de la dominación -agarena. - - -Cercas antiguas de Granada, puertas y alcazabas. - -Era la primera condición de todas las antiguas poblaciones que se -levantaron ó engrandecieron durante los siglos medios, que debían estar -situadas en grandes alturas, y rodeadas de muros en dos, tres y cuatro -falanges, según su importancia; y aunque esto fuera peculiar también de -más antiguos tiempos, nunca se observó con más rigor este sistema de -defensa, como en la citada época y particularmente en España, donde si -se contaran las fortificaciones destruídas, sería mayor su número que el -que cuenta la mitad de Europa. En Granada hubo diversos circuítos -amurallados, principiando por el de Hiznarromán, atribuído á los tiempos -romanos y fenicios, sin fundamento incontrovertible; y se supone que los -árabes encontraron el castillo citado con otros vestigios que -destruyeron después, en el sitio llamado hoy placeta de las Minas y -carmen de Lopera, con ruínas de un templo pagano. Multitud de -inscripciones se descubrieron más tarde, sobre cuyo asunto se formó un -célebre proceso que no escandalizó muy poco en aquella época. Parte, -pues, desde este sitio el baluarte de estructura árabe que hay á la -vista en diversos parajes, construído próximamente cuando las primitivas -torres Bermejas que ya hemos citado, el cual dominó en aquella colina, -como en su día dominaron los castillos romanos que allí hubiera sobre -alguna pequeña población, anterior quizá á los tiempos visigodos, no tal -como se encuentran hoy, sino destruídos y vueltos á edificar en forma de -alcazaba, que se llamó después _Cadima_ ó vieja; precisamente como -sucedió con la de Al-hamrra, donde se construyó una fortificación más -antigua y más pequeña que la que hoy existe. Dicha alcazaba apenas -podría contener una población de 500 vecinos antes que se hiciera la -_gidida_ ó nueva, en cuyo tiempo se trataba ya de abandonar á Illiberis; -lo cual nos induce á sospechar si el primer castillo que se construyó en -lo más alto de lo que hoy se llama barrio del Albaicín se hiciera para -dominar un pueblo que había del lado de Poniente, el cual fué origen de -la ciudad árabe que fundó Bidis-ben-Habus, ocupando el Zenete por un -lado, y por otro la alcazaba citada. Desde la conquista y -particularmente en el siglo XVI se han hecho descubrimientos en -Hiznarromán, que con los del Sr. Mendoza (1871), dan á entender que -hacia el aljibe grande había un muro que terminaba en la Puerta Nueva, -donde Mármol fija el asiento primitivo de la Castela de Ben-Aljatib ó -del Castillo de Gazela, como él lo llama, y su construcción es como la -de Hiznarromán, fácil de confundir con la romana y cartaginesa. - -En dicha Alcazaba Cadima, labrada en tiempo de la primera invasión, -sobre otra más antigua, se hallaba una Ráuda, lugar no muy espacioso -donde enterraron á Badis y posteriormente al caudillo Aben-Ganía, -enterramento que no podía existir sino fuera de este estrecho recinto, -en el lado construído por los Ziritas, más espacioso y no menos sembrado -de ruínas semejantes á las citadas. Del mismo modo se establecieron los -castillos sobre el Mauror y Antequeruela, como se ha visto testimoniado -por la existencia de un dilatado cementerio romano, encontrado no hace -muchos años por bajo de la muralla y puerta de Niched ó de la -altura[156], en la huerta de Zafania[157], cuyo caso se ofrece -igualmente en la Alhambra antes del establecimiento de los moriscos, -cuando había una población quizá también romana ó fenicia con el nombre -de Natívola[158], si hemos de creer la tradición que se pierde en la -noche de los tiempos, y que no desecharemos en absoluto. - -Siendo simultánea la existencia de Garnata é Illiberis, está averiguado -que la ciudad de aquel nombre se hallaba más bien en el lado de la villa -de los judíos que en el que se llamó Albaicín ó de los Alconeros, donde -parece que se hospedaron unos cuantos yemeníes, guerreros de las -invasiones árabes del siglo VIII. Estos estudios ó investigaciones, por -más que no ofrezcan novedad, atendiendo lo mucho que se ha discutido y -lo poco nuevo que se ha hallado para fortalecer una opinión justa sobre -los primitivos castillos de Granada, se reducen á fijar los sitios -designados en los planos con más ó menos aproximación, y á situar el -primitivo castillo de Romanos entre las puertas de la Señoría y la de -los Estandartes, demostrando que la segunda fortaleza de aquel lugar fué -completamente de construcción sarracena, y que más tarde todavía, en -tiempo de los Ziritas, se reconstruyó y continuó por la placeta del -Cristo de las Azucenas, Aljibe grande, convento de San Agustín y cerca -de San José ó Antigua mezquita, cuyos cimientos y argamasa es de la -clase con que se fabricó lo que hasta aquí era conocido por Alcazaba -Gidida ó nueva. - -Otra muralla de esta parte de la población acaba de indicarnos el -aislamiento desde su origen de aquellas fortalezas, demostrando la -existencia de dos grandes suburbios que vinieron á reunirse desde el -siglo XII en adelante. Esta está trazada á fragmentos muy visibles -todavía sobre la calle de San Juan de los Reyes hasta el Zenete, -abrazando el barrio de Badis y de los Morabitos; y quedan por -consiguiente murallas de flanqueo y enlace en dirección de la Puerta de -Elvira y hacia la casa de la Moneda y convento de Zafra, donde hubo una -puerta y muros que señalan un cambio de dirección en la margen derecha -del río de Darro, pasado el puente árabe que debió llamarse el del -Cadí[159], y alineándose por un lado con la subida y entrada á la -Alhambra y su Alcazaba, y por otro siguiendo la orilla hasta un puente -que había por bajo de la puerta de Guadix. - -[Illustration: Puerta Bonaita.] - -Desde este punto los baluartes antiguos toman dirección hacia -Generalife, cuyos _azuores_ no se terminaron, y otra al Nordeste, -recinto de Don Gonzalo, que fué la más moderna muralla extendida hasta -la torre del Aceituno, punto avanzado sobre el valle Mardanix que -descendía por las Alcudias de Ainadamar y Aben Saad hasta la Puerta de -Elvira. Por el Mediodía y Poniente sólo había un recinto murado que -pasaba por medio de los barrios más poblados hoy de Granada, como se -indica en el plano moderno de esta ciudad[160] y dividido en tres -grandes departamentos: el de la Antequeruela, villa de los Judíos, y el -del Centro y parte llana. Hubo proyecto y hasta se hicieron puertas en -el último recinto que partía desde las Vistillas por la Loma de Abahul -hasta Generalife, cuya cerca debía estar próxima á una mina que hay en -dirección del Campo de los Mártires por el callejón del Caedero. Los -muros todos medían por lo menos una extensión de 2.200 metros, -flanqueados de robustas torres en número de 1.030, y 28 puertas -principales de las que sólo quedan muy pocas; sus alturas variaban desde -5 á 9 metros, con el espesor desde 1,20 á 1,85. Las puertas, comenzando -por la de Elvira, se nombraban en tiempos árabes y cristianos de esta -manera[161]: - -La de Elvira, (_Elveira Illiberis_) al final de la calle de este nombre -porque por ella se tomaba el camino de esta antigua población, que debía -hallarse á dos leguas de Granada entre Atarfe y Pinos. - -Boquete de Darro (puerta de _Batrabayon_, según Nebrija), estaba en el -sitio que hoy se llama Boquerón y que era su verdadero nombre. - -De Oneider, de la Erilla, ó de Bibalunata, frente á la calle de San -Jerónimo, cerca del altar mayor de la Colegiata. - -Bib Almazán, que estaba junto á la Pescadería, aunque su verdadero -nombre era de _Bibamazda_, puerta del Circo donde se hacen juegos, y de -la Conversación. - -La de Bibarrambla, en la plaza del mismo nombre; después de las Orejas y -del Arenal, medio destruída el año 1873. - -La Puerta Real, que existía en el siglo pasado, donde colgaron la cabeza -de Aben Abó metida en una jaula, último caudillo de la rebelión -morisca. Podía ser esta también la del Rastro. - -La de Bibataubín ó de los Ladrilleros, cerca del teatro del Campillo, la -cual existía todavía en 1808. - -Puerta del pescado, _Bib-Lacha_ y también _Bib-Mitre_ y _Bebeltee_. -Creemos que antes de ésta había otra, cerca de la torre del palacio de -los Anxares (Cuarto Real). - -Puerta de _Néched_ (de la Altura), en las Vistillas. - -_Bibalfajarin_ ó puerta de los Alfareros, en el Realejo ó placeta de los -Caños. - -_Bib-Mauror_, según Aben Alhamar, y también puerta del Sol, para entrar -á la villa de los Judíos y barrio de la Antequeruela. - -Puerta de las Granadas, antes _Bib-Lauxar_. - -Puerta de los Panderos, en la Carrera de Darro, ó _Bib-Adi-faf_, cerca -del convento de Zafra, frente á la torre del Almací. - -Puerta de Guadix baja, entrada á Albaida, al tomar la cuesta del Chapiz. - -_Bib-Xomais_ ó del Solecito, de Guadix alta, llamada por Pedraza, Puerta -del Sol, en el camino del Monte Santo, según Alasar[162]. - -Puerta de Fajalauza ó del collado de los Almendros. - -Puerta del Albaicín y de San Lorenzo, que daba paso hacia el otero de -Ainadamar, donde está la Cartuja y el mirador de Orlando. - -Puerta de la Alacaba ó de la Cuesta; se halla en un dibujo grabado al -final del siglo XVI, en el libro «_De Bello Granatense_», de Lucio -Marineo Sículo, el cual representa la ciudad por el lado del Triunfo, y -dos puertas en su fortificación entre la Merced y San Ildefonso; se ve -en él también una fortificación antigua que ocupaba el actual convento -de Capuchinos. - -Puerta del León, _Bib-Leit_, _Elezed_, cuyos muros se observan en el -Zenete. - -_Bib-Alhazarin_ ó puerta de los Estereros, según Nebrija, cerca de San -José y San Gregorio. - -_Bib-Adan_, puerta del Osario, salida á un cementerio árabe. - -_Bib-Albonut_, de los Estandartes, cerca de las Tomasas. - -_Bib-Beiz_, puerta del Trabajo, según Mármol detrás de la iglesia del -Salvador, hacia la calle del Moral y al final del callejón de San -Nicolás. - -_Bib-Siyada_, puerta de la Señoría. - -Resultan veinticinco puertas cuya memoria ó testimonio se conserva, y -además hay las de la Alhambra y Generalife que eran seis, cinco en la -primera y una en el último. Estas son: una que había en el Carril donde -hoy se halla la moderna que da entrada á los carruajes, y acaso se -llamaba de _Yacub_, citada por Aljatib, sobre cuyos muros estuvo por -largo tiempo expuesto el cadáver del príncipe Don Pedro; la del -Generalife, que según una pintura del siglo XV estaba cerca de Fuente -Peña, la de _Algodor_ ó de los Pozos, sobre el camino de la Sabica por -donde salió Boabdil y además las citadas de la Alhambra. - -Incluían las referidas murallas, en comunicación por medio de las -mencionadas puertas, muchos barrios y _cudiat_ (alcudias) (oteros): El -del Albaicín, por fuera de la más antigua alcazaba, el cual no era de -origen árabe pues se remontaba á tiempos más antiguos; había fabricantes -de paños entre sus moradores y muchos cristianos desde el tiempo de la -conquista; el arrabal Blanco, hoy poblado de nopales y cuevas, ó barrio -de Albaida, siempre habitado por gente pobre, y muchos judíos en tiempo -de la dinastía granadina; el barrio de la Cauracha cubierto de preciosas -casas de recreo, hasta San Juan de los Reyes, su antigua aljama ó -mezquita de _Teibin_ (Mármol), más abajo el de _Hajariz_ encomiado por -los poetas árabes, alrededor de la calle de San Juan y de la Victoria, -con suntuosos edificios cuyos restos aún pueden descubrirse; los barrios -de la Churra, Gomeres, Mauror, los Gelices en la Alcaicería, de los -Judíos, de Cuchilleros, de Hatabín, en la plaza Nueva, del Zenete, tribu -africana venida antes de los Nazaritas, los de Badis y de los Morabitos -hacia San José y la Lona, y por último[163], los de _Haxbin Laxarea_ y -otros no conocidos todavía. Para estos barrios había tres cementerios, -dos ya citados y uno muy extenso nombrado de _Salh ben Malic_, en el -Triunfo y Plaza de Toros[164]. - -Muchos eran los oteros y lugares predilectos de la población é imposible -el referirlos. Contamos los más afamados, que son: el de Ainadamar, el -de Aben Mordanix con cármenes y almunias suntuosas, donde el guerrero de -este nombre aposentó sus tropas para socorrer á su suegro Aben Humush; -el de los Anxares, el Jardín de la Reina, pasado el Puente de Genil, el -Alcázar Said, de Abaul, Alixares, etc., etc.[165]. - -La última cerca que alcanza hasta la ermita de San Miguel la costeó Don -Gonzalo Stúñiga, obispo de Jaén, por el año 1425, cuando fué hecho -prisionero por los habitantes de esta comarca y pidieron por su rescate, -que costease esta línea amurallada, para de este modo no volver á ser -molestados por las correrías que los cristianos hacían en los -alrededores de Granada. - -Al lado de la puerta Bibataubín se hallaba un Fuerte árabe cuyos restos -se ven todavía detrás del cuartel de la Carrera, el cual formaba parte -de aquella alcazaba. Se atribuye su construcción á Mohamad Aben Alhamar, -y á mediados del siglo pasado se cedió por el Real Patrimonio al -Ayuntamiento para cuartel de caballería, en cuyo tiempo se hizo la obra -que hoy se nota en la fachada, de tan mal gusto y caprichoso estilo, con -columnas salomónicas. - -El Torreón ó cubo que hay en el ángulo es una construcción como la de -los _Siete Suelos_ con robustas almenas, y en todo él se cree hizo el -primer Capitán general de Granada algunas restauraciones y fosos con -baterías para cañones. Esta Puerta de Ataubín se llamaba también de los -_Ermitaños_, y la explanada se denominaba _La Rondilla_, lugar -frecuentado por gente picaresca, juglares y aventureros, hasta que por -último se hizo odioso, porque en él se quemaron y empalaron á algunos, -víctimas de las discordias religiosas y guerras civiles. - -[Illustration] - - - - -MONUMENTOS - -DE - -SEGUNDO ORDEN - - -GENERALIFE: Antiguamente existía la comunicación directa entre la -Alhambra y este palacio, por la Puerta de Hierro y una senda angostosa -que hay enfrente, abierta entre líneas de rojos murallones que se -hicieron para sostener el terreno inclinado. Una puerta árabe -primorosamente labrada de jáiras y alicatados, hoy en desuso, que se -halla en el jardín bajo de este sitio de recreo, da paso, subiendo una -estrecha escalera, al vestíbulo del dilatado patio que precede á las -escasas habitaciones que conserva de los tiempos agarenos. - -Se dijo que el Generalife fué mandado construir por el príncipe Omar, -cuya vida, sabido es, fué un puro deleite. Así lo hemos creído hasta muy -recientemente que se ha presentado un berberisco con documentos árabes -bastante comprobados, en los que aparece que esta casa había sido -construída por un cautivo, al cual se la arrebató el Sultán -traidoramente para su recreo y esparcimiento. La fundación será, pues, -del tiempo de los Zeiritas, á juzgar por estos antecedentes. - -La palabra Generalife ha sido interpretada como _Casa de placer ó de -recreo_, _Jardín de la Alegría_ y _Huerta del Zambrero_, por los -festines que en este sitio se celebraron[166]. La naturaleza domina en -él y el arte en la Alhambra, ha dicho Washington Irving, y esto es tan -verdad, que aunque se hallan á cada paso vestigios del arte mahometano, -el que lo visita se inclina con preferencia á mirar desde sus corredores -ó pasillos el hermosísimo panorama que ofrece la Alhambra en su -conjunto, contemplada casi á vista de pájaro. La puesta del sol en los -días de invierno, cuando el horizonte se cubre de trasparentes púrpuras, -hace encantador este sitio, desde el cual se divisan tres términos -panorámicos, igualmente sublimes: la Alhambra y su recinto en primer -término, la población con sus huertos y torres en segundo, y en el fondo -la vega almenada de remotas montañas bañadas de tornasoles. - -Aparte de su deliciosa situación y de los jardines cuidadosamente -asistidos, es deplorable que continúen cubiertos de cal los preciosos -arabescos de la galería y pórticos, y que no se haya hecho más que una -ligera restauración en la espaciosa antesala cuya estructura es tan -hermosa y elegante. El antiguo mihráb, hoy capilla, el pórtico de cinco -arcos de gusto decadente, la galería citada, la _tarbea_ del centro y -algunos esparcidos detalles de las torres y pasadizos, dan completa idea -de un monumento donde la minuciosidad destruyó la grandeza, y en el que -prolijos y delicados adornos entretienen la monotonía de un claustro -rebajado y poco esbelto, semejante á los de las construcciones -subterráneas de los panteones siriacos. - -Frente al eje central de todo el edificio por donde corren aguas -abundantes, y pasados el pórtico, el vestíbulo y nave trasversal, hay -una preciosa torrecita algo modificada en su carácter, desde la cual á -derecha é izquierda se entra en dos salas sencillas, adornadas con -numerosos retratos más ó menos interesantes y en su mayor parte copias. - -En una se hallan los de Aben Hud Almotuakel, rival de Alhamar I, y -tronco de una estirpe de donde descienden todos los demás personajes que -aquí se representan. El de Aben Celim, infante de Almería; el de Cid -Hiaya, nieto de Jusef, bautizado en Santa Fé por los Reyes Católicos con -el nombre de Don Pedro de Granada; el de su hijo Don Alonso I y su -esposa Doña Juana Mendoza; el del hijo de éstos, Don Pedro II; el -primogénito de éste Don Alonso II, el descendiente Don Pedro III, y el -de Doña Catalina de Granada que casó con Don Esteban de Lomelín. - -[Illustration: Claustro de Generalife.] - -En la otra sala están los retratos de los Reyes Católicos, los de Doña -Juana y Don Felipe el Hermoso; los de Felipe II é Isabel de Portugal, -esposa de Carlos V; los de Felipe III, Felipe IV, mujer de éste, y el de -una dama; el del Gran Capitán, aunque en nada parecido á los que -conocemos de este personaje; y cuadros de armas, de carabelas y cartas -genealógicas. Repasando por las habitaciones moriscas, debemos ocuparnos -de algunas de sus inscripciones, no haciéndolo de todas, porque muchas -son motes y salutaciones piadosas que hemos hallado en la Alhambra. - -En un friso de la entrada junto al techo de la galería, hay en -caracteres africanos una sura del Korán, la 48 desde el vers. 1.º hasta -el 10. - -En la faja ó recuadro de los arcos, una poesía en metro kamil que dice -así: - -«_Este es un alcázar de incomparable hermosura en que resplandece la -grandeza del Sultán_». - -«_Gratas aparecen sus excelencias, brillan sus flores y derraman las -nubes de la liberalidad su lluvia_». - -«_En sus costados bordaron los dedos de los artífices dibujos semejantes -á las flores del jardín_». - -«_Su estrado se parece á la esposa que se presenta ante la nupcial -comitiva con su belleza tentadora_». - -«_Suficiente nobleza de alto precio tiene, si le prodiga sus cuidados el -clemente kalifa_». - -«_El mejor de los reyes, Abul Walid, el temeroso de Dios, de lo más -selecto de los reyes de Cahtan_[167]». - -«_El que siguió las huellas de sus puros abuelos, los Ansares_[168], _lo -mejor de la estirpe de Aduan_». - -«_Correspóndele (á este alcázar) de parte del kalifa una preferente -atención, por cuyo influjo se renovaron las bellezas de sus artificios y -construcciones_[169]». - -«_En el año de la victoria de la religión, y del triunfo que ha sido en -verdad una maravilla de la fé_[170].» - -«_Jamás deje de permanecer en perpetua ventura entre la luz de la recta -senda y la sombra de la fe_». - -La planta del patio largo es puramente de la época primera que se -descubre en Córdoba, Sevilla y Toledo. Así, pues, la suposición de que -Omar Al-lahmi construyera á Generalife, debe estar fundada en que hizo -alguna reconstrucción como la que se cita. - -Luego hay otras inscripciones alkoránicas (sura 2.ª, vers. 256) y -algunos vestigios de un poema que cita Echevarría; pero hoy están tan -mutiladas, que no se han podido traducir con verdad. - -Subamos al patio de los Cipreses, donde nada hay artístico, pero se -halla en él aquel famoso ciprés de la sultana calumniada por los -caballeros rivales de los Abencerrajes, trágicos amores de Aben-Amet, el -cual, dícese, fué sorprendido por el rey cuando se hallaba en libianos -amoríos, según hemos referido en otro lugar. - -Más arriba se vuelven á ver jardines y una preciosa bóveda de laurel, -hasta llegar á las glorietas llamadas el camino de las Cascadas, todo lo -cual hallamos casi en la misma forma que nos describió Mármol en el -siglo XVI. - -Después hay un mirador moderno, de mal gusto, pero de vistas -excelentes[171]. - -SILLA DEL MORO, DARLAROSA, LOS ALIXARES Y CONTORNOS.--Saliendo por el -sitio más alto de Generalife se ve primero el acueducto que surte la -Alhambra con las saludables aguas del río Darro. La altura que alcanzan -éstas, tomadas del río á poco más de legua y media de distancia, -demuestra la inclinación que tiene el lecho de aquél en tan poco trecho. -Más altos, en la misma montaña, hay indicios de haber existido otro -acueducto que surtía por medio de norias los palacios de los Alixares, -Darlarosa y otros. - -Del lado de las tapias de Generalife se hallan restos de murallas, -cimientos, albercas y aljibes, donde aún se conservan los nombres de -Peinador de las Damas, Palacio de la Novia, Albercón del Negro, etc. - -Subiendo al cerro á cuyo pie están construídos estos notables vestigios, -se ven los cimientos de un fuerte llamado hoy _La Silla del Moro_. Á -alguna distancia, siguiendo la cumbre, se encuentran muros de baluartes -y torres con un profundo pozo construído de arcos de ladrillo, por cuyo -fondo se hacía pasar el agua de la acequía ya citada, y más alla está el -_Aljibe de la Lluvia_, que es una buena construcción hecha para recoger -las aguas de las vertientes, donde se hallan restos de estanques y -edificios, con azulejos y mármoles esparcidos en la tierra. - -Toda esta montaña tenía el nombre de Cerro de Santa Elena hasta el -barranco de las Tinajas, donde en tiempo de los árabes se construían -alcatruces ó tubos de arcilla cocida, de los que se han conservado -muchos todavía en nuestro tiempo. Al lado de un albercón y cerca de la -noria de 160 pies de profundidad, situada en lo alto de la montaña, es -donde suponen los cronistas la existencia de un palacio árabe, con -jardines suntuosos y preciosas estancias. No hay datos positivos para -asegurar ni para negar este supuesto, que ha llegado hasta nosotros por -tradiciones más ó ménos verosímiles de los últimos momentos de la -dominación agarena; sin embargo, no dudamos que existía en este sitio, -entre la Silla del Moro y el Aljibe de la Lluvia, el Palacio de -Darlarosa. Hemos seguido, acompañados de nuestro ilustrado amigo el Sr. -Eguilaz y de otras personas dignas de crédito, un sendero que sirve de -división ó término de un trazado á la espalda de la Silla del Moro, en -la dirección de la Noria, y hemos visto copas ó macetas para flores, -tejas y ladrillos de fabricación morisca que no pudieron traerse á este -elevado paraje sino para adornar un sitio de recreo. Llegamos, subiendo -ligeramente, á un estanque de cuarenta y cuatro pasos de largo y nueve -de ancho, con unas cuatro varas de profundidad y muros de siete pies de -grueso. Uno de los cuatro lados está derruído y sus fragmentos han -servido para construir otros cimientos que se cruzan con los antiguos. -Algunas ligeras excavaciones nos han descubierto otros pedazos de muros -quebrantados, un conducto de agua y millares de ladrillos, algunos de -ellos esmaltados por sus aristas. No dudamos, pues, de la existencia del -Palacio de Darlarosa y del cultivo de todas estas montañas, pero al -mismo tiempo estamos persuadidos de que en la conquista debía hallarse -casi abandonado y tan ruinoso que no llamara la atención de los -conquistadores. - -En tiempo de las rebeliones de los moriscos, los soldados de Don Juan de -Austria se albergaron en las ruínas citadas para aguardar á los -rebeldes, y más de una vez fueron éstas testigos de horribles algaradas. - -LOS ALIXARES.--No queremos dejar de referir aquí lo que se ha escrito -sobre el _Palacio de los Alixares_. Mármol, Pedraza, Navajero, Marineo -Sículo, Martínez de la Rosa, Alcántara, etc., dan por seguro que había -un palacio de este nombre en la cumbre del cerro. Si así fué ó no, este -palacio lo han confundido con la fortaleza que hay hoy arruinada, y que -se demolió para quitar este albergue á nuevos y por entonces temidos -levantamientos de moriscos. Si nos viésemos obligados á situarlo, lo -haríamos á la falda del Sur, cerca del cementerio, donde hay estanques -que no se sabe si eran los de la fortaleza citada, ó los del alcázar muy -afamado en aquellos tiempos, de los Alixares, que daba vista al Genil y -al Darro, á la Alhambra y Generalife á un mismo tiempo. - -De cualquier modo, aquellos historiadores se referían á lo que había -existido, no á lo que ellos vieron. Los romanceros posteriores escriben -que Don Juan de Castilla preguntaba en la Vega á un cautivo: - - --¿Qué castillos son aquellos - Altos son y relucían? - --El Alhambra era, Señor, - y la otra la Mezquita; - los otros los _alixares_, - labrados á maravilla. - -Navajero y Mármol dicen: que á la espalda de este cerro del Sol y á la -derecha de la Alhambra, se miraban sobre otra altura los Alixares[172], -dando vista á las frondosas riberas del Genil y á la amenísima vega. -Esta descripción es defectuosa, porque la derecha de la Alhambra no es -lo mismo que la espalda del cerro del Sol, pero ambos historiadores -ofrecen la seguridad de aproximada exactitud en lo que refieren, y -nosotros, acompañados por una comisión de la de Monumentos de la -provincia, pasamos á buscar los restos de que tanto se ha hablado. -Seguimos la dirección de la cumbre de la montaña hacia el Aljibe de la -Lluvia, y por lo que descubrimos, sostendriamos que este era el sitio de -los palacios de Dar-Alarusa ó Darlarosa, y que los Alixares debían -hallarse en otro lugar. Con efecto, descendimos otra vez hacia donde hoy -se halla el cementerio, y á su derecha, vueltos hacia la Sierra Nevada, -subimos á una pequeña altura ó punto avanzado sobre el valle del Genil, -desde donde se descubren hermosas vistas del lado también de Sierra -Elvira, lo cual concuerda con el texto de la historia de las guerras -granadinas, y con el pasaje referente á la belleza de las cúpulas de los -Alixares, que se descubrían desde la citada Sierra. - -Al construir el cementerio se deshizo un acueducto de atanores de -piedra, que hemos visto, y que á manera de sifón conducía el agua desde -una grande alberca que hay en el cerro opuesto, hasta el estanque de los -Alixares cuyos restos se ven todavía. Nosotros hemos hallado pedazos de -mosáicos y de mármoles. - -Se ven muy bien montones irregulares de tierra de los hundimientos de -los muros, cimientos y piedras colosales para sostener el terreno por el -lado de la vertiente del río, cuyas piedras allí llevadas desde mucha -antigüedad, habrán dado origen al nombre de Alhichar que tenía el -palacio. Hemos visto también en un manuscrito, á propósito del reparto -de los capitanes que se alojaban en las torres y castillos de la -Alhambra, y con motivo de acuartelamientos, que un tal Don Álvaro López -vivía en los Alixares con diez guardias lanceros, de los doscientos que -en muchas ocasiones se asignaron á la defensa del real sitio. - -Sabemos también que toda la falda del cerro donde se encuentran estas -ruínas, extendiéndose hasta la cerca de Casa Gallinas[173], se titula en -las escrituras de las fincas rurales la Dehesa de los Alixares, que es -un testimonio más de la existencia de monumento tan notable, que un -romance morisco describe así: - - En los castillos dorados - de los ricos Alixares, - crecerán las yerbecillas, - y se anidarán las aves - en las pintadas labores - de sus paredes de encaje. - -Una tradición nos cuenta que por todos estos cerros se ocupaban más de -cuatrocientos esclavos, la mayor parte cautivos, en lavar las arenas de -sus arroyos, para buscar el oro que se halla en diminutos granos -esparcido por la tierra. Estos esclavos del monarca producían cada uno -el valor de cinco reales diarios, y se dice que los adornos dorados de -los palacios, son todavía aquel purísimo oro que se extraía del río, y -el cual va al lecho arrastrado por los aluviones que vienen de las -montañas. - -CAMPO DE LOS MÁRTIRES.--PUERTA DEL SOL.--ABULNEST.--El campo de los -Mártires es uno de los sitios mas pintorescos de esta ciudad. En tiempo -de los árabes esta cumbre se llamaba Campo de Abahul, en el que había -grandes subterráneos, especie de silos, donde según la usanza africana y -de muchos pueblos orientales, se encerraban los granos excedentes del -consumo, en los años de grandes cosechas. En nuestro tiempo hemos visto -llenar de escombros estos anchurosos silos. - -Aben Comixa, alcaide de la Alhambra, entregó en este campo la llave de -la puerta de los Siete Suelos, que era entonces la principal de este -real sitio, á los primeros caballeros que vinieron á tremolar el -estandarte cristiano en las torres de la Alcazaba. Aquí, pues, terminaba -el camino que los condujo desde la ermita de San Sebastián hasta la -Alhambra, donde penetraron sin que se apercibieran los habitantes de la -ciudad; pero falta saber si fué por la cuesta llamada de Peña Partida -por donde pasaba el camino, pues hemos visto en un legajo del archivo de -la Casa Real un acta formada con motivo de haberse mandado derribar la -Gran Mezquita de los Reyes, que dice vinieron los conquistadores hasta -la Puerta de los Siete Suelos por un camino que pasaba cerca del lugar -donde se construyó el convento de Carmelitas, y hoy se encuentra la casa -de Don Carlos Calderón. - -La barriada que hay por bajo de este campo se hallaba en tiempo de los -árabes habitada por los judíos y los cristianos. La iglesia de San -Cecilio que hay en ella fué conservada durante la dominación mahometana -y se reedificó después. La plaza, delante de esta iglesia, se llama -Campo del Príncipe, por la muerte del infante Don Juan á consecuencia de -una caída de caballo que sufrió en este sitio. Lleva hoy una gran parte -de este barrio el nombre de Antequeruela, porque á él se vinieron á -morar los vencidos de Antequera en 1410. - -LA PUERTA DEL SOL.--Se hallaba al extremo de la calle de los alamillos, -cerca de las Torres Bermejas, y abierta en la muralla ó recinto que -descendía hasta cerca de la Casa de los Tiros. Hoy no tiene este sitio -importancia alguna monumental ni histórica, más que como límite entre la -población árabe y judía. La Comisión de monumentos conserva un dibujo -de lo que fué. - -En el Campo del Príncipe, y en el lugar que hoy ocupa el Hospital de -Santa Ana, había una casa árabe muy grande llamada de _Abulnest_, que se -derrumbó, y que era una de las fortalezas principales. - -CASA DE LOS TIROS.--Esta era una de las fincas solariegas de -arquitectura mudéjar, con el aspecto propio de las casas feudales, con -abolengo del tiempo de los árabes y mero y mixto imperio, _horca y -cuchillo_. La construcción está basada en un alcázar árabe cuya torre -principal ha sido transformada completamente. En su interior hallamos -techos formados de alfaques y casetones, en los cuales hay pintados -retratos, y en otros, como sucede en el zaguán ancho y espacioso de la -entrada, animales y figuras de fantasia al estilo gótico, raro en -Granada. En el interior se encuentran capiteles mozárabes, cartelas ó -zapatas bajo aleros agramilados del buen género arábigo, y aun bajo los -enlucidos de yeso en las paredes no es raro encontrar estucadas -comarraxias y azulejos de suma delicadeza. - -Otras casas inmediatas participan mucho del mismo carácter, y aunque -menos encastilladas, son dignas de estudiarse porque en ellas se ve la -modificación del gusto artístico bajo la influencia del renacimiento, y -con cuanta razón hemos dicho en otra parte que el arte mudéjar en -Granada tuvo un carácter más próximo del greco-romano, que del gótico -hallado en otros pueblos de España. - -CUARTO REAL.--Dijimos en otro lugar que desde el Castillo de Bibataubín -partía un lienzo de muralla que llegaba hasta una torre cuadrada y alta, -llamada desde el siglo XVI _Cuarto Real_, y más antiguamente de -_Nonsará_. Esta debía ser parte de un palacio, porque hemos observado -que todos los edificios más ó menos importantes, estaban construídos -sobre las murallas ó fortificaciones, y pertenecían á las familias de -los monarcas. Así, pues, era un aposento no destinado, como han dicho -algunos respetables anticuarios, á la oración, sino habitado por -ilustres familias, toda vez que las inscripciones hasta aquí halladas -no contienen el nombre de ningún rey moro; de donde se deduce que el -_Cuarto Real_ era una casa-palacio de segundo orden, de la cual no se -conserva hoy más que un pórtico de ingreso, una sala cuadrada grande -como las mayores de la Alhambra, y dos alhamíes, por haberse destruído -antes de 1556 la casa que falta, según lo demuestran las inscripciones -que había en ella, publicadas por Iranzo. Las que se conservan en el -recinto de esta torre son todas leyendas del Korán, suras 112, 48, 11, -2, vers. 1.º, 2.º, 3.º, 90, 10, 257 á 259, alternando, según el capricho -del decorador, los caracteres cúficos y africanos. - -Nada más bello en su género que los mosáicos de esta torre, y es lástima -que no se hayan conservado íntegras como el resto del ornato, las -repisas, cenefas y pavimentos. A juzgar por el carácter de la -construcción, creemos que pertenezca al final del siglo XIII, pues que -la forma del arco y de los almizates, al par que la confección de los -mismos azulejos, corresponde al primer siglo de la época floreciente del -arte musulmán, poco antes que alcanzara el esplendor y caprichosa -desenvoltura del último siglo. - -Los mirtos, laureles y antiguos embovedados de los jardines parecen del -tiempo de los árabes, y dan una idea de su antigüedad contemplando los -robustos troncos y la forma arabesca que se ha trasmitido en Granada, -para la distribución de estos singulares sitios de recreo. En los -alrededores de este monumento había muchas construcciones moriscas, que -se destruyeron para hacer el Convento de Santo Domingo y su huerta. - -ALCÁZAR DE SAID.--Navajero dice: «que de la parte por donde viene el -Genil, ya casi en la llanura... hay asimismo palacios y jardines medio -arruinados que eran de dichos reyes moros, y aunque es poco lo que de -ellos queda, el sitio es muy delicioso y también se ven allí todavía -mirtos y naranjos... Más abajo, en lo llano, pasado el Puente de Genil y -mucho más á la izquierda que los otros palacios, existe uno conservado -en parte, con muy bella huerta y estanque que se llamaba el Jardín de la -Reina, etc.» - -Hemos estudiado con detención los restos de este alcázar de Said, como -lo han titulado los modernos arabistas, y hecho lo posible por conservar -los arabescos con el color y carácter que ha impreso un período de siete -siglos sobre sus delicados detalles[174]; el pavimento es una de esas -solerías que llaman los árabes _almorrefas_, y el espacio liso, hasta la -primera faja de inscripción, estaba destinado para tapizados de tela ó -cueros semejantes á los que ponían en la Alhambra, donde hemos hallado -muy recientemente hierros en forma de alcayatas para sujetarlos. - -[Illustration: Sección de la Torre de Said.] - -En tiempo de Mohamad I sirvió para alojar una larga temporada al infante -Don Felipe, cuando huyendo de los sinsabores de la corte de Alfonso X, -vino con otros caballeros á disfrutar las delicias de este pintoresco -país, y la galante oferta del rey moro. La arquitectura parece más -antigua que la de la Sala de Comareh, y pudiéramos asegurar que es del -tiempo de los Almohades, aunque hoy contemplamos una parte muy pequeña -de lo que existió. - -A algunos pasos de distancia y frente á la puerta, se halla el muro de -un hermoso estanque, citado en los romances moriscos por ser este el que -podía remedarse á un mar artificial cubierto de embarcaciones donde en -más de una ocasión hubo juegos navales, figurando el incendio de los -galeones cristianos[175]. No hay vestigios en Granada de un lago -artificial más extenso. - -[Illustration: Planta de la Torre de Said.] - -En una casita de labranza que se ve á la cabecera de estos gruesos -muros, hay bóvedas subterráneas y fundamentos de construcciones árabes, -y según los títulos de posesión de toda la finca, pertenecía á la -sultana Aixa, madre de Boabdil, y fué vendida á un rico judío de Granada -pocos días antes de la rendición de la ciudad, cuyo judío la vendió á -los antecesores de los actuales dueños. - -Las inscripciones son cúficas y africanas y no ofrecen interés ninguno, -excepto la que guarnece los nichos de la puerta, donde se cita -confusamente á un monarca y la fecha de 1204. - -Conserva esta sala hoy su carácter antiguo; los apilastrados de las -veinte ventanas caladas están compuestos de finos y primorosos detalles; -encima una ancha cornisa de boveditas sostiene el artesonado, compuesto -de ensambladuras de madera; el cuerpo de la sala lo decora un ancho -friso de dobles florones geométricos, y el bajo ostenta tres -decoraciones de arcos, con fondo cubierto en dos de ellos, y ajimeces de -paso para las alcobas. - -El ilustrado dueño de esta finca ha querido que las casas para el -labrador que hay al lado del cuarto árabe, tengan el carácter de la -misma arquitectura, á lo menos en su exterior, y presentar así un -conjunto simétrico de agradable perspectiva. - -La cruz de hierro sobre una columna árabe que hay cerca del estanque, no -tiene otro significado, que el haber querido conservar la que servía de -veleta en la torre desde el tiempo de la conquista. - -PUENTE DE GENIL.--Cuentan algunas tradiciones que este río había que -vadearlo para entrar por este lado en la ciudad, y que el puente se hizo -pocos años después de la conquista. Por la configuración y fábrica de -los malecones, creemos que había un puente árabe en el mismo sitio donde -se construyó el actual con los muchos restos de aquél. La forma romana -de los arcos está hecha con materiales usados exclusivamente por los -moros, y pudiera muy bien sospecharse que los fundamentos fueron de -época más antigua, ó que los árabes imitaron perfectamente aquí las -construcciones de aquellos remotos tiempos. - -PUERTA DE LAS OREJAS.--PLAZA DE BIBARRAMBLA.--Hoy ha quedado en uno de -los ángulos de la plaza del mismo nombre, y se descubren en ella dos -hermosas cartelas, sobre las que se arranca un elegante arco de -herradura de grandes dimensiones. Tomó el nombre de _Puerta de las -Orejas_, porque en 1621 se celebraban fiestas en honor de Felipe IV en -Bibarrambla, y había un tablado orilla de dicha puerta árabe, el cual se -hundió por el peso de la gente que lo ocupaba; en la confusión que -produjo, robaron los rateros los ricos zarcillos de las damas que había -en él, á tirones ó cortándoles las orejas. - -La plaza que lleva este nombre, estaba en tiempo de los árabes más -regularizada que hoy, pues contra la costumbre de aquellos pueblos, se -hallaban decorados los cuatro frentes con armoniosas líneas de -simétricos ajimeces sobre columnitas de mármol, y los claros que hoy se -ven todavía, cerrados con grandes y bordadas celosías. - -En 1501 dispuso la reina Isabel se derribaran todos los ajimeces que -había en las casas granadinas, con el intento de quitar las celosías á -las mujeres que se ocultaban tras de ellas. - -La puerta citada fué medio destruída en 1873, más por instigación de -algunos interesados, que por otras causas á que se atribuyen siempre -estos hechos. - -PUERTA DEL CARBÓN.--Detrás de la casa actual del Ayuntamiento, y dando -frente á la calle y puerta de la Alcaicería, se halla un edificio -bastante extenso, de planta cuadrada, con una puerta que lleva este -nombre, por haber sido después de la conquista el sitio destinado para -la venta del carbón, y antes casa de comedias, á cuyo uso se consagró -durante dos. siglos. - -En el claro de entrada y en el zaguán que hay después del ingreso, -quedan unos restos preciosos tallados en madera y yeso de la mejor época -del arte; y penetrando en el patio, no vuelve ya á encontrarse más que -la distribución en tres cuerpos de éste, con pilastras y cartelas como -fuertes sostenes de la galería. - -Ha habido dudas sobre el objeto que tuvo en su origen este edificio, y -no creemos fundada la opinión de que se hiciera para casa de peregrinos, -caravanserallo, caserna, etc., porque su construcción, más indica un -lugar muy frecuentado por el público, que alojamiento de especial -destino, como hospital, caballerizas, oficinas, etc., que escritores de -nota han supuesto, sin fundamento plausible, hasta que se ha visto[176] -que fué hecha para alhóndiga, y que como tal se llamaba Alhóndiga -Gidida, es decir _nueva_, poco antes de la conquista, y después siguió -en el mismo uso, según una real cédula de 14 de Octubre de 1494. Se sabe -también que el puente que había frente de ella se llamaba Alcántara -Gidida, y que hasta 1531 no principiaron á conocerse estos edificios con -el nombre de Casa y Puente del Carbón. - -[Illustration: Casa del Carbón.] - -No tienen interés histórico las inscripciones que hay en esta portada, -ni las que se hallan en el pasadizo de entrada á uno y otro lado sobre -elegantes arcos, ni tampoco entre las que han desaparecido se encuentra -la que pudiera indicarnos la época de su construcción[177] limitándonos -á decir que toda la obra de ornamentación es del último período -granadino, aunque no exactamente igual, como supone un erudito escritor, -á la de la casa de los Oidores. La puerta exterior es un hermoso arco de -herradura, y el cuerpo de obra que hay encima no tiene toda la esbeltez -que en otros sitios hemos podido admirar. - -ALMADRIZA.--ALCAICERÍA Y CONTORNOS.--Almadriza era el edificio destinado -por los árabes á Universidad, y ocupaba la casa que hay frente de la -puerta de la Capilla Real, la cual ha servido para Municipio desde el -año 1500 hasta el 1861. - -Sabíamos por Pedraza y otros, que la puerta árabe era de mármol blanco, -adovelada y con inscripciones interesantes; pero todo había -desaparecido, hasta que por efecto de un reciente incendio se levantaron -las losas del pavimento del patio y se encontró que muchas de ellas -correspondían á la citada puerta principal, descrita exactamente por -nuestros antepasados. Estas losas de mármol blanco fueron adquiridas por -el Sr. Riaño, el que las conservó en su poder hasta que pasaron al de la -Comisión de Monumentos. - -Servía, pues, esta construcción para Academia Alkoránica, instituída por -Abdallah Solimán Alcasem, donde se educaron muchos sabios, y entre ellos -el Gasanida, que escribió el _Collar de Perlas_, según Cassiri. - -Penetrando en esta casa, hoy convertida en fábrica de tejidos, se ven -todavía hermosos artesonados moriscos de la primera época del arte -granadino, tirantes caladas delicadamente dispuestas, almizates de raras -combinaciones, y aunque no ocupara este monumento un local excesivamente -grande, no dejaba de ser un palacio hecho con lujo é importancia, -relativamente al escaso impulso que se daba en aquella época al estudio -de las ciencias. - -Son muchas las inscripciones que tenía y las que infaliblemente se -descubrirán cuando se arruinen ó se levanten las gruesas capas de yeso -que en sus paredes ocultan los arabescos y labrados moriscos. - -[Illustration: Antigua Madriza.] - -Mármol cita esta inscripción de un escudo: - -«Si tienes la dicha de mirar en lo interior de esta casa, labrada para -habitación de las ciencias, para firmeza de la grandeza, y para lustre -de los venideros siglos, verás que está fundada en dos prerogativas, que -son la firmeza en la justicia, y la piedad; prerogativas que lograron -los que se emplearon en ella, para la gloria de Dios. Si en tu espíritu -hace asiento el deseo del estudio y de huir de las sombras de la -ignorancia, hallarás en ella el hermoso árbol del honor. Hace el -estudio brillar como estrellas á los grandes, y á los que no lo son los -eleva con igual lucimiento. Con él puedes conseguir el camino de la luz -cuando desengañado resuelvas huir de la oscuridad del mal. Si buscas la -estrella de la razón, verás su claridad sin engaño, aun por entre las -nubes de la duda. Pero reducido á la ciencia, para aprovechar en ella -has de volver tu cara al bien obrar, y has de desechar toda inclinación -al mal. No es el camino de la sabiduría para el que lo anda cargado de -malvada codicia. Sigue, pues, este consejo, así hallarás el provecho -cuando anciano, cuando mozo serás estimado y te buscarán las dignidades. -Vuelve los ojos al cielo del pueblo y verás cuántas estrellas que tenían -muy escasa luz, se hallan por este camino llenas de infinitos -resplandores. Y si bien reparas, verás que unas de ellas hacen la corona -y otras son las columnas de la casa del saber. Ellas alumbran los -corazones, ellas guían al bien y nos son verdaderos amigos que nos -aconsejan. Acepte Dios tanto bien instituído por Yusuf, estrella del más -alto grado, brillante en la ciencia y en la ley». - -No sabemos que pueda escribirse cosa más útil en los tiempos de -civilización que alcanzamos, pues bien: ¡hemos llamado bárbara á la raza -que trazó estas líneas hace seis ó siete siglos! - -Como descriptiva del edificio principia otra leyenda. - -«Advierte esta maravillosa entrada..... sus bruñidas piedras..... y su -artificio singular..... etc.» - -Y con efecto, todos los mármoles que hemos hallado están labrados -primorosamente. - -Se explicaba aquí Teología, Matemáticas, Retórica y Poética, Medicina, -Jurisprudencia, Historia y Arte Militar. - -PIEDRA ROMANA.--Hay una que se encontraba frente de esta casa y hoy está -en el Museo Provincial, con una inscripción que dice en latín: - -«_El aficionado Cabildo del florido Municipio iliberitano puso á costa -pública esta Memoria á la Majestad de Furia Sabina Tranquilina Augusta, -mujer del emperador César Marco Antonio Gordiano Pío Félix Augusto._» - -Fué hallada esta piedra á fines del siglo XVI, abriendo unos cimientos -de una casa cerca del Aljibe del Rey, inmediato al convento de Santa -Isabel la Real, que es el barrio considerado más antiguo de esta -población; y la piedra corresponde á las canteras de la Sierra Elvira. - -No lejos se encuentra un bazar de forma y aspecto árabe, cuya decoracion -fué hecha en 1844 con motivo de un incendio ocurrido en el año anterior. -La Alcaicería, dícese que significa _casa del César_, y según Mármol, es -el sitio donde se almacenan las mercancías de la hacienda pública y de -los particulares, según costumbre de los pueblos de Oriente y de los -romanos en Africa; pero aquí era recinto cerrado para comerciantes -ricos, como se ve en Fez, Marruecos y otras poblaciones musulmanas. -Antes del citado incendio, esta Alcaicería conservaba todo su carácter -antiguo, pues era un espacio más estrecho todavía que lo es hoy, con -tiendas tan pequeñas que algunas no tenían hueco para el vendedor, el -cual se situaba sobre el mostrador ó fuera de él. Hoy la decoracion -árabe es demasiado simétrica para caracterizar este especial recinto. - -El Zacatín ó calle de comerciantes, según Alcántara, participa en parte -de ese aspecto de las ciudades africanas. La calle de Abenamar conduce á -una plaza pequeña donde estaba el palacio de Aben-Hamar, caudillo de los -moros del último siglo; desde ella se encuentra la calle de la Cárcel -baja y convento del Angel, á cuyo frente hay una gran casa solariega -perteneciente hoy á los poseedores de Generalife, y en la cual pueden -hallarse curiosos fragmentos moriscos. - -Para el aficionado á los recuerdos de la época árabe conviene citar -antes de dejar estos sitios, el lugar donde estaba construída la Gran -Mezquita ó Metropolitana de la corte mora, dícese de ella: - -«En el sitio que ocupa hoy este templo (el Sagrario), estuvo la Gran -Mezquita de los moros, labrada á mediados del siglo XIV, la cual se -bendijo por los cristianos conquistadores. Era un edificio cuadrado, -bajo de techos, compartido en cuatro naves sostenidas por cuatro órdenes -de columnas de jaspe, de modo que cada dos de ellas tenía en su capitel -el arranque de cuatro arcos. La techumbre formaba cúpulas ó medias -naranjas primorosa y prolijamente labradas. Tenía tres puertas, una al -Occidente (donde hoy la principal); otra al Mediodía, junto á lo que es -hoy postigo de la Sacristía, y otra al Norte que corresponde al lado de -la Catedral. El testero estaba detrás del altar mayor, donde se guardaba -el Korán en un alhamí ó nicho con labores delicadísimas. En la puerta de -esta mezquita, contigua á la de la Capilla Real, fué donde Hernán Pérez -del Pulgar clavó con una daga el mote del _Ave María_, para lo cual -salió de Alhama, se mantuvo oculto en las cercanías de Granada, entró de -noche por el cauce del río Darro seguido de muy pocos caballeros, y -burlando la vigilancia de los moros, plantó aquel emblema, con audacia y -valentía». - -Las hazañas de Pulgar han dejado una huella imperecedera en la fogosa -imaginación de los cristianos andaluces. También las crónicas moriscas -conservaban la memoria de otro héroe, _Osmín_, famoso por los desafíos -con los cristianos, y sus hazañas se cuentan todavía por los -descendientes de aquella ilustre raza, que fué á confundirse con las -salvajes kabilas de la costa africana. - -EL LAUREL DE LA REINA.--A una legua de Granada se encuentra la Zubia, -pueblo pequeño, hermosamente situado y de los más curiosos y ricos de la -vega. En tiempo de los árabes había en su lugar un espacioso bosque de -laureles, de los cuales no se conserva hoy más que el que lleva el -nombre de la Reina Isabel I. - -Las leyendas fantásticas de nuestros poetas modernos, los cuentos de -Irving, la novela del inspirado Fernández y González y las canciones y -romances, dan acaso testimonios de la tradición que vamos á contar. - -El 18 de Junio de 1491, Isabel I se esforzaba en contemplar lo más cerca -posible las torres almenadas de blanco, los minaretes y jardines de la -última ciudad morisca. Le acompañaba el Rey, sus hijos, sus damas, el -marqués de Cádiz, Gonzalo de Córdova, el conde de Cabra, el de Ureña, el -de Tendilla, el de Villena, Don Alonso de Aguilar, Don Alonso de -Córdova y palafraneros, criados, soldados y lanzas; llegados al bosque -de los laureles, vieron venir una tropa de jinetes árabes, al trote, -reconociendo los puestos avanzados. Los caballeros cristianos quisieron -salirles al encuentro, pero la Reina Isabel les mandó ocultarse en el -bosque, y ella misma se escondió en el fondo del espeso ramaje del -laurel que hoy se conserva. Durante el tiempo que estuvo oculta se -encomendó la Reina al Santo del día, San Luis de Francia, invocándolo -para que la salvase, por lo cual prometió erigir luego en aquel lugar un -convento. - -Los jinetes agarenos pasaron sin ver nada y pudo retirarse la Reina con -toda seguridad; pero los caballeros cristianos, afanosos por ganar la -gloria que consideraban perdida y por haberse visto forzados á -ocultarse, prepararon una sorpresa á los moros cuando salían de noche á -retirar los cadáveres que se hacían en los combates diarios, y con -efecto, así lo cumplieron; pero en vez de salir victoriosos, fueron -derrotados y perseguidos, después de dejarse muchos muertos en el campo. -El mismo Gonzalo de Córdova estuvo á punto de caer en manos de los -árabes. Todavía conserva en aquellas inmediaciones, el sitio de esta -batalla, el nombre de _Haza de la Muerte_. - -Isabel I fundó efectivamente el convento de San Francisco. Un relieve y -un cuadro antiguo recuerdan también el suceso de la salvación de la -Reina Católica, é Isabel II adquirió después el laurel y la huerta donde -radica, como recuerdo del hecho que contamos. - -Desde este punto se disfruta una espléndida vista de Granada. - -CASA DE LA MONEDA.--Era este un edificio grandioso que hemos conocido, y -del cual se conservan restos de carácter enteramente clásico. Su -portada[178] estaba compuesta de ladrillos agramilados, por el estilo de -los de la Giralda; las esculturas que arrojaban agua en el estanque que -había en el centro del patio, y se conservan en la mezquita de la -Alhambra, son de aspecto é inspiración babilónica, y la hermosa -inscripción de su fachada, dará bastante testimonio de la importancia de -este monumento. - -Se construyó el año 1376 para hospital de la población, y después de la -conquista se destinó á _azeca_ ó casa de acuñación de moneda, porque en -los últimos tiempos de la dominación árabe estuvo dedicada á dicho -objeto. - -[Illustration: Puerta de la Casa de la Moneda.] - -He aquí el texto de la inscripción citada: - -«_Loor á Dios. Mandó construir este hospital, amplia misericordia para -los débiles enfermos musulmanes y útil proximidad (si Dios quiere) al -Señor del Universo; y perpetúe su bondad publicándola elocuentemente con -lengua clara, é haga pasar (la memoria) de su caridad á través del -tiempo y á pesar del transcurso de los años, hasta que herede Dios la -tierra y lo que sobre ella existe, pues es el mejor de los herederos; el -Señor, el príncipe, el sultán valeroso, grande, ilustre, puro, vencedor, -el más feliz de su estirpe, el que caminó impetuosamente por el sendero -de Dios, Señor de las conquistas, de las caritativas obras y dilatado -pecho, el amparado de los ángeles y del espíritu (divino), el defensor -de la ley tradicional, asilo de religión, príncipe de los muslimes -Algani bil-lah (el contento con Dios), Abú Abdil-lah Mohammah, hijo del -Señor, del grande, del exclarecido, del sultán ilustre, elevado, -belicoso, justo, dadivoso, feliz, mártir, santificado, príncipe de los -muslimes, Abul Hachach, hijo del Señor, del sultán ilustre, exclarecido, -grande, magnánimo, victorioso, ahuyentador de los politeistas, y -conculcador de los infieles enemigos, el venturoso, el mártir Abul Walid -ebn Nasr, el Ansars, el Jazrechi (de la tribu de Jazrech). Haga Dios -venturosas sus obras con su beneplácito y le cumpla sus esperanzas con -su bondad perfecta y recompensa amplia. Creó una buena obra, que no ha -sido sobrepujada desde que el Islam penetró en estas comarcas y por la -cual le corresponde una orla de gloria sobre su antiguo traje de guerra, -y se dirigió á la faz de Dios en demanda de recompensa. Dios es el Señor -de la bondad grande. Anticipó una luz que caminará delante y detrás de -él el día en que no aprovecharán las riquezas, ni los hijos, sino á -aquél que se presente á Dios con corazón puro. Comenzó su construcción -en la segunda decena del mes de Moharram año de_ 767[179]: _terminó su -obra (el kalifa) y le asignó bienes para su sostén en la segunda de -Xawal año_ 768[180]. _Dios no deja de recompensar á los que obran bien, -ni frustra los esfuerzos de los buenos. La paz de Dios sea sobre nuestro -Señor Mohamad: sello de los profetas, y sobre su familia y compañeros -todos_». - -Dejando las ruínas de esta muestra de la caridad musulmana desarrollada -en la más culta época de la denominación árabe, observemos el aspecto -monumental de la mayor parte de las casas que se encuentran recorriendo -los estrechos y enredados callejones del barrio situado entre la carrera -de Darro y la calle de San Juan de los Reyes. Casas llamadas solariegas -construidas con los materiales más antiguos, modificada su estructura -para servir á las comodidades de los cristianos, pero dispuestas con -anchurosos patios y salas abiertas en sus galerías, cuyos artesonados -tienen tanto árabe como renacimiento, modificación especial de difícil -estudio: pero cuyo noble aspecto recuerda la soberbia grandeza de sus -fundadores. - -ANTIGUA MEZQUITA, HOY SAN JUAN DE LOS REYES.--La torre y puerta de su -costado manifiestan que fué una _Djama_ de poca importancia; pero la -primera que bendijo Fray Fernando de Talavera, donde más número de moros -se convirtieron al cristianismo, y en la que, según las tradiciones, se -convertían también al mahometismo los judíos y pobladores cristianos -durante el período arábigo. Se llamaba Taybin. Estaba dotada con pingües -rentas de un rico moro, por haber salvado las embarcaciones con que -hacía su comercio á Oriente[181], de manos de los cristianos. Los restos -de adornos agramilados de la torre, son del estilo mismo empleado en la -Giralda de Sevilla, pero más sencillos. - -CASA DEL CHAPIZ.--Fué el Palacio Real de Albaida, fundado por un -príncipe almohade, y se encuentra á la entrada del camino del Sacro -Monte. Los escritores del siglo XVII creyeron que este edificio se -construyó para aduana de la seda, porque esta floreciente industria -estableció en él su contraste oficial después de la reconquista. - -Dos hermosos patios cuyas ruínas subsisten, componen las plantas que -publicamos á seguida, los cuales corresponden á dos distintas épocas, y -particularmente á las construcciones del siglo XI, como se ven en el -barrio de San Miguel bajo, cuyos esqueletos de madera son tan esbeltos y -las cartelas sobre sus pilares tan elegantes y fantásticas en sus -adornos, que pudieran aplicarse con éxito á algunas repisas y aleros de -las construcciones modernas, sin chocar al sentimiento del arte -cosmopolita de nuestra edad. - -Esta casa, habitada hoy por familias pobres, cercenada y próxima á -hundirse, fué construída á la entrada de la población por el camino de -Guadix, el más importante y estratégico de aquellos tiempos. Desde ella, -hasta la orilla del río, había vistosísimos jardines sostenidos con -gruesos murallones que terminaban en un puente, por donde iba el camino -hasta lo más alto de la Alhambra y Generalife. - -[Illustration: Baños árabes.] - -BAÑOS ÁRABES DE LA CARRERA DE DARRO.--Hoy son una casa pobre que da paso -á un patio cuadrado, alrededor del cual se observa todavía la -distribución mural de estos edificios. Pasando el referido patio, donde -había en medio una alberca ó estanque, hallamos la más completa -repartición de una casa pública de baños. Suponemos la entrada por la -última estancia, donde después de un paralelógramo abovedado y hundido, -se desciende una ancha escalera, al final de la cual se encuentra otra -estancia larga, terminada en sus dos lados cortos por dos _alhamíes_ de -reposo. Aquí hay dos cuartos de baños reservados, y continuando por una -puerta estrecha se halla el gran baño de ablución, cuyos muros se -reconocen perfectamente por los restos de color y dibujo árabe de que se -hallaban emplastecidos. - -[Illustration: Planta de los Baños. - -Casa del Chapiz.] - -Después del cuarto central con sus bóvedas, sus claraboyas y -respiraderos, pasamos á otra sala de dos alhamíes, muy semejantes á la -primera, y de allí á otros pequeños cuartos en conexión con la casa de -la entrada, cuyo orden es propio de estos establecimientos. - -CASA DEL GALLO Y PALACIO DE LOS WALÍES.--Se hallaba en las alturas que -ocupa la parroquia de San Miguel, entre varias casas de origen morisco, -están revelando por su construcción que pertenecían al segundo período -de la arquitectura árabe española. Veíamos en ellas esos corredores de -maderas labradas con primor, balaustres en los antepechos torneados, con -boceles y cordones, pilastras de madera que sostienen aleros avanzados, -vigas delgadas que se apoyan en las puentes ornadas de lóbulos y -boveditas y todo descansando sobre cartelas mudéjares de formas -caprichosas, simulando en algunas troncos y cabezas de animales, que no -eran muy comunes. - -Es curioso visitar este barrio con detenimiento, y enojoso el describir -objetos aislados casi siempre, que desaparecen con facilidad, -correspondientes á edificios derribados ó que antes de pocos años -dejarán de existir. - -Entre todos se veían los vestigios de la casa de los Oidores, dignos de -estudiarse; el aljibe con su arco de herradura y sus hermosas bóvedas; y -el convento de Santa Isabel, que es lo que llamaremos Palacio de los -Walíes. - -Pedraza pensó que los restos de los torreones que se hallan en este -paraje, eran edificios _gentílicos_, en los que se había celebrado el -primer concilio iliberitano, y después, variando de opinión, lo hizo -celebrar junto á la Casa del Tesoro; pero lo único que se puede asegurar -es, que en este tramo de muralla estuvo la puerta que los moros llamaban -Bib-Aleced donde terminaba la primera cerca. - -La casa de San Miguel sirvió de recreo á algún arzobispo de Granada, y -de ella se dice que el moro Aben-Habuz, walí de esta kora granadina, la -hizo para su morada, y que en la parte más alta de una torre puso la -veleta de bronce representando un guerrero á caballo con lanza y adarga, -y con un letrero árabe en esta forma: - - «_Dice el sabio Aben-Habuz - que así se defiende el Andaluz_», - -y las gentes que lo veían moverse desde lejos, dieron en llamarle _Gallo -de viento_, de donde tomó el nombre la casa y calle. - -Nosotros que hemos tratado de averiguar esta tradición, hallamos que el -verdadero palacio de los gobernadores ó walíes estuvo, como era -corriente entonces, sobre las murallas y cubos que hay por encima de la -_Puerta Bonaita_ en el actual convento de Santa Isabel, en el cual -existe una torre ó mirador ornado de arabescos, con altura suficiente -para dominar toda aquella barriada, y sobre la que se puede suponer la -existencia de la mencionada veleta. Algunas de las inscripciones de este -edificio de Santa Isabel la Real, demuestran que era habitado por -magnates de los que en tantas ocasiones tomaban el título de reyes, y se -rebelaban contra los emperadores de Córdoba. En él se ve un precioso -patio con columnas de mármol blanco, bellos capiteles, arcos labrados, y -habitaciones que conservan perfectamente las pinturas y dorados de sus -finos arabescos. Los techos son de ensambladuras de madera, perfilados -con delicadeza en rojo y azul. Lástima que no sea fácil obtener el -permiso para penetrar en este patio y estudiar los bellos fragmentos de -aquella época. Restos notables para el arte, pues que el haber sido -destinado el edificio á convento, ha sido causa de que pueda trazarse -hoy la distribución de sus cuartos árabes hasta el tercer piso con todos -los pequeños accesorios de construcción que exijen las costumbres -mahometanas. - -De cualquier modo, la citada tradición de la _Casa del Gallo_ y de que -Aben-Habuz era lugarteniente del capitán Tarif, es inverosímil también, -por habernos revelado las crónicas de los árabes, que los primeros -gobernadores de este territorio habitaron en la ciudad de Illiberis, que -se sitúa á dos parasangas de Garnata, y que en esa antigua población -permanecieron á lo menos tres siglos antes de trasladar á Granada su -residencia. - -Recomendamos al viajero las casas y ruínas que se ven en todo este -recinto de San Miguel bajo, donde hallarán restos no menos importantes -que los de la Casa del Gallo: pero volviendo al palacio árabe de Santa -Isabel, citaremos la tradición de que esta casa fué habitada por la -madre de Boabdil, y que los moros la titulaban _Darlahorra_ ó casa de la -honesta, que en ella se refugió aquél cuando le perseguía su padre; y -que estos barrios, con el edificio llamado la Lona, el cual confunden -también con la Casa del Gallo, fueron habitados en los años inmediatos á -la conquista por los más ricos granadinos[182]. - -En la casa que fué Convento del Angel en 1812, vivió el conocido pintor -Juan de Sevilla, y en la casa Lona, Atanasio Bocanegra. - -CASA DE HAMET.--Situada cerca de San Nicolás: fué de las más importantes -de la dominación mahometana. Todavía podemos hallar algunas leyendas que -la suponen embellecida con capiteles de mármol de Elvira, alfreizares y -linteles labrados, artesones alicatados, y otras preciosidades que en -vano se buscan hoy. - -CASA BLANCA Ó DARALBAIDA.--Siguiendo estos escombrados recintos, no -olvidemos la casa que tenía este nombre cerca del Aljibe Dulce (por la -frescura y virtudes de sus aguas) y donde una inscripción en mármol -decía: - -«_Dios, soberano y bienhechor, crió todas las cosas y les dió -perfección. Él con su aliento dió vida á Salem Alhamar, que buscando las -delicias de esta tierra de paraíso, vino del África. Le trajo el -espíritu de Dios y por eso quiere llamarle su padre y ser llamado su -hijo_». - -Nótase en estos edificios, de los que hay á lo menos cuatro en la calle -de María la Miel, que tienen arabescos tan delicados como los de la -Alhambra. El viajero puede entretenerse algún rato en buscar entre -oscuros y mezquinos aposentos, vestigios hermosos de aquella -civilización olvidada. - -En la calle del Agua había una inscripción procedente de un baño -morisco, que entre otras cosas decía: - -«_Dios extendió las aguas sobre la tierra para que se purificasen los -hombres. El baño es saludable y delicioso. El que quiere tener el alma -limpia, ha de tener limpio el cuerpo. Las manchas exteriores son signos -de las interiores. Dios quiere la purificación y la limpieza, etc., -etc._». - -BAÑOS Y CASAS DE LA CALLE DE ELVIRA.--Existen cerca de la iglesia de San -Felipe los restos de unos baños árabes, que no debemos olvidar, porque -son de planta cuadrada y un poco diversos, en su distribución, de los -otros. Se hallan situados en uno de los barrios más moriscos de Granada, -donde se encuentran siempre patios con estanques y pórticos con esbeltas -columnas, salas en los bajos con artesonados, y restos de colorido. Muy -cerca se halla la Puerta de Elvira, construcción almenada, con -barbacanas y pasadizos cubiertos al estilo de aquellas fortificaciones -que vemos en otros parajes, pero que aquí han desaparecido. - -Volviendo á los baños, son de notar los capiteles, que bien pudiéramos -llamar mozárabes, porque se resienten de la influencia gótica y romana, -como otros muchos de época no dudosa. - -La calle de Elvira es de las más antiguas de la población y la principal -en los primeros años de la dominación cristiana. En ella y bajando la -calle que hay cerca de San Andrés, había una casa morisca que se destinó -á Inquisición, cuyo solar se puede ver hoy todavía. - - * * * * * - -Terminamos aquí el estudio descriptivo de los monumentos árabes de las -tres más importantes poblaciones antiguas de Andalucía, y de su -influencia bajo el interés artístico é histórico. Nos propusimos -particularmente ordenar la multitud de ideas que asaltan visitando tan -preciados restos, sobre la época, influjo y desarrollo de un arte -peculiar, que no puede distinguirse en España con la exacta limitación -que se determinan otros estilos clásicos, lo cual hemos hecho sin -olvidar el influjo que el arte cristiano tuvo sobre el árabe, y el que -éste ejerció sobre aquél por espacio de tantos siglos, desvaneciendo el -error de muchos modernos historiadores que suponen una civilización no -oriental sino puramente africana, en lucha victoriosa con el pueblo -visigodo. - -Tribus oriundas de los más civilizados países del Oriente cayeron -armadas sobre nuestro suelo, pasando ligeramente por las costas -africanas hasta llegar á la Península, y ajenas casi siempre al flujo -invasor y salvaje que agitó á los pueblos del Maghreb; razas más -civilizadas que las que se quedaron en Africa, las cuales pudieron -después enseñar muchos de los conocimientos antiguos, que en los siglos -medios eran ignorados por los francos, castellanos y gallegos. - -Las artes y la poesía de estos árabes españoles, tienen un carácter -propio y distinto de la literatura y las artes cristianas. ¿Qué punto de -contacto existe entre la Alhambra y las obras góticas, románicas y del -renacimiento? Hemos visto que ninguno. Pues esto basta para demostrar lo -que ya hemos iniciado en este libro: que el pueblo árabe invasor era más -ilustrado y científico que el pueblo visigodo y el que le sucedió en los -siglos medios. - - - - -GRANADA - -DESPUÉS DE LA CONQUISTA - - -Como hemos hecho al tratar de Sevilla y Córdoba, damos una ligerísima -reseña de los monumentos cristianos más interesantes, con el doble -objeto de ayudar al viajero en su estudio y de que se comparen tan -diversas y radicales civilizaciones como la árabe y la cristiana. - - -La catedral. - -La catedral de Granada es un majestuoso templo, espacioso y bien -proyectado, sin que sea ni pueda ser de los más magníficos de Europa, -como opinan los entusiastas. Su planta es hermosa y su elevación -interior tan sublime y bien delineada, que se coloca á buena altura -entre los monumentos cristianos del Renacimiento. No es difícil entrever -que la disposición de sus robustos pilares repartidos en hileras y -formando cinco naves es más una concepción de arquitectura gótica que -greco-romana, y que no fué planteada en el estilo que representa, sino -que pudo haberse dispuesto como la capilla Real gótica que hay orilla, -cuya variación de pensamiento originara el conflicto que hubo con los -capellanes reales cuando consiguieron una orden del Rey mandando -suspender la obra por no ser gótica y parecida á la de la Real capilla; -lo cual obligó al Cabildo á encargar al director que defendiese su -trazado y proyecto, y consiguiera el que continuara la obra. No se -necesita más que contemplar este edificio para creer en la historia de -sus primeros años: el Renacimiento no es el carácter de su distribución; -pero aun así, está ejecutado con tal maestría y conocimiento de las -proporciones, que hay verdadera grandeza y suntuosidad en el conjunto. - -Esta Metropolitana es apostólica por haberla fundado San Cecilio, que -según piadosa tradición se estableció en Illiberis. Se perpetuó durante -la época mahometana en la iglesia mozárabe, y después de la conquista, -Inocencio VIII expidió la Bula concediendo catedral con el título de la -Encarnación, y dándole por sufragáneas las Sillas de Guadix y Almería. - -Consta que estuvo establecida esta Metropolita iglesia primero en la -Sala de Justicia del patio de los Leones, y luego en la Mezquita mayor -de la Alhambra, hoy iglesia de Santa María (y no en la del Sagrario, -como se ha supuesto), de donde se trasladó á este gran templo, siendo -Arzobispo D. Pedro Guerrero. Se había puesto la primera piedra de los -cimientos el 15 de Marzo de 1523, y llevaba cuarenta años de obra cuando -murió[183] Diego de Siloe, dejando el cuidado de concluirla á su -discípulo Juan de Maeda. Queda, pues, averiguado que sólo hasta la -altura de cornisas dirigió Siloe; y con efecto, ya en las bóvedas y -embocinados se vuelve á sentir el gusto gótico, viciado por la -ornamentación plateresca y de Renacimiento decadente. - -A Maeda le sucedió en 1571 Juan de Orea, el cual adelantó poco la -fábrica por estar ocupado en el palacio de Carlos V de la Alhambra. - -En 1590 aparece Ambrosio de Vico, pero ya estaba hecha la notable -portada del Perdón, y la mayor parte de la torre y bóvedas del Crucero, -sin que hallemos noticia de este arquitecto en ningún acta; pero en 1590 -se celebró una reunión de facultativos, con Vico, para resolver la -necesidad de calzar de sillería la torre por no creerla muy segura. - -Gaspar de la Peña, arquitecto de la catedral de Córdoba, se encargó en -1664 de acabar la obra, para lo cual informó Alonso Cano y el padre -Alonso Díaz favorablemente; pero fué nombrado por el Rey director de las -obras del Retiro y se fué sin concluirla. - -Le sucedió Rojas, que se fué á poco tiempo á la obra de la catedral de -Jaén, y con este motivo se encargó Granados interinamente de su -dirección; aunque en realidad ésta estaba á cargo del insigne racionero -Cano, el cual había ya trazado la fachada principal, obra de mal gusto -que no corresponde á la fama del autor. - -Hasta 1689[184] no fué elegido Ardemans en certamen con otros doce -arquitectos, para echar las aguas á la calle y cerrar la crucería de -piedra que cubre el coro. La iglesia, pues, á ser justos, no es una obra -clásica del arte, pero es un magnífico conjunto de bellezas artísticas. -La altura de la decoración de la puerta es de 139 pies, distribuída en -cuerpos, que aunque simétricos, presentan un exterior más grande que -proporcionado y bello. Casi todas las esculturas que contiene son de -Verdiguier, menos la medalla que representa el Misterio de la -Encarnación, que es de Risueño: las dos de los lados, de Uceda, y las de -los Evangelistas, de Rojas. - -La planta total de la Iglesia tiene 433 pies por 249 en el Crucero sin -el espesor de los muros; la altura varía de 90 á 124 pies. El casi -círculo de la Capilla mayor tiene 73 pies de diámetro. La cúpula sube á -cerca de 170 pies. Tiene ocho entradas, y el pavimiento data de 1775. -Veinte pilares ó grupos de columnas corintias distribuyen las cinco -naves, y la Capilla mayor apoyándose en más de un semicírculo sobre ocho -gruesísimos pilares, es la construcción más suntuosa y más artística en -sus proporciones que tiene el templo. Se elogia mucho el rompimiento ó -arco toral entre esta capilla y la nave central de la iglesia, que -recogido por su clave, es una consecuencia muy natural de la -intersección de la circunferencia de la cúpula, con el plano que ofrece -el embocinado. Pero aparte del felicísimo y simétrico decorado de esta -capilla, se ven las mejores y más notables pinturas de Alonso Cano en -siete grandes lienzos que representan la vida de la Virgen; obras sobre -las que llamamos especialmente la atención. No son malos los cuadros de -los Doctores de la Iglesia, pintados por Atanasio; y son también dignas -de mención las dos estatuas de los Reyes Católicos arrodillados, de -Pedro Mena y Medrano, las cuales se evaluaron en aquel tiempo en -cuarenta mil reales. - -Mírense con detención los dos grandes bustos de Adán y Eva, obras de -Alonso Cano, que legó á su criada para que los vendiese al Cabildo. - -Los cuatro cuadros grandes que hay en los dos altares á derecha é -izquierda, cerca de los púlpitos, son dos de Juan de Sevilla y otros dos -de Atanasio Bocanegra. - -El coro no tiene nada de especial mérito; los dos grandes órganos son de -Leonardo Dávila. El altar del Trascoro se hizo en 1733, obra de gusto -plateresco y extravagante. Pasemos ahora á recorrer las capillas en el -mismo orden que hemos establecido en otras. - -Desde la puerta derecha de la fachada hallamos primero, un cuadro que se -dice ser de Juan de Sevilla, y representa la Sacra Familia. - -La capilla de San Miguel, que costeó el Arzobispo de Granada Moscoso y -Peralta, Obispo del Cusco, que trajo á este país inmensas riquezas, y la -fabricó para su eterno descanso. La inscripción que se halla en uno de -sus costados lo explica todo. Se concluyó en 1807, y se proyectó por -Romero Aragón, arquitecto. La medalla de San Miguel la hizo el escultor -Adán de un gran pedazo de mármol traído con grandes dispendios desde las -canteras de Macael. González hizo las demás esculturas del altar. El -notabilísimo y hermoso cuadro de la Soledad es una pintura del célebre -Alonso Cano. Las demás de poco mérito, y el conjunto de la capilla es -rico en mármoles y bronces, y ostentoso como el Arzobispo que tales -muestras dejó en Granada de su amor á las artes. Este mismo fué el que -se hizo construir el palacio de recreo en Viznar. - -Sigue la puerta del Sagrario, donde hay un cuadro venerado, porque ante -él oraba San Juan de Dios. - -La Capilla de la Trinidad, por un cuadro de este asunto, probablemente -obra de Cano y bosquejo del celebrado de la Chanfaina. Un San José en el -retablo, de Maroto, y otros de poco interés. Hay en los altares de los -costados una Virgen y un Obispo que se atribuyen á Pedro de Moya, y la -Virgencita con el niño en los brazos de origen italiano. - -Siguiendo, se halla un gran retablo dorado, dedicado á Jesús Nazareno, y -aquí hallará el lector las más notables pinturas de la Catedral: son de -José Rivera el San Antonio, la Magdalena, el San Lorenzo y un San Pablo -que fué robado de este sitio. La calle de la Amargura, San Agustín, el -Salvador y la Virgen son de Cano, el primero interesantísimo. Los de San -Pedro, San Pablo y San Francisco, son: los dos primeros del Españoleto, -y el último del Greco. Cuadros todos donados en 1722 por el Tesorero -Medinilla. - -La puerta gótica de la Capilla Real, que daba en su origen á una ancha -plaza, es una muestra de este género, que tomó en Andalucía un carácter -propio, perdiendo la sencillez germánica y complicándose en sus -cresterías y festones, de una manera más ingeniosa que monumental. Es, -sin embargo, esta puerta uno de los mejores ejemplares del arte gótico, -y del tiempo en que se dejaba sentir la influencia del renacimiento en -todas las construcciones de España. - -El Retablo de Santiago, de mal gusto, con imágenes de Mena y de Mora. -Una Virgencita, que parece del siglo XV, fué un regalo de Inocencio VIII -á Isabel I, que le hizo con la Rosa bendita del domingo de este nombre. -Dícese que este cuadro sirvió en el Real de Santa Fe y en la Alhambra -para formar el altar portátil de los Reyes Católicos. - -En la puerta de la Sacristía hay una medalla circular con una Virgen y -un niño, que se dice es de Siloe. - -Lo mismo un Ecce Homo que hay sobre la puerta inmediata, por el -exterior, que conduce al Colegio Eclesiástico, y es, según se cree, del -mismo maestro. - -[Illustration: Planta de la Catedral.] - -La Capilla de Santa Ana: parecen de Raxis varias tablas que contiene; y -los dos grandes lienzos de San Juan de Mata y San Félix de Valois, de -Bocanegra. Debajo de esta Capilla hay un aljibe. - -En la de San Sebastián, un cuadro de este Santo por Juan de Sevilla. - -La de San Cecilio, rica en mármoles y pobre de notabilidades. Las de San -Blas y del Cristo de las Penas, capillas sin curiosidades artísticas, y -la de Santa Teresa, que tiene una Concepción y un Angel de la Guarda, de -Juan de Sevilla, con la de Jesús de la Columna donde hay una Santa -Catalina y una Coronación, de Risueño. - -La Capilla de la Virgen de la Antigua es obra del disparatado -ornamentista Cornejo. Los retratos de los Reyes Católicos parecen de -Juan de Sevilla. - -Llegamos á la Puerta del Perdón cuyo exterior es la obra más perfecta -del renacimiento, y en nuestro concepto tiene los detalles más -admirablemente trazados y ejecutados que pueden hallarse de este género, -tanto en España como en la misma Italia. Si hay algo censurable en esta -preciosa portada, es la forma de su estructura, ó sea la repartición de -sus proporciones, y el segundo cuerpo que no corresponde con el primero; -pero nada puede desear el más escrupuloso adornista, y aún el más severo -escultor, delante de esta obra, la más bella de la Catedral. - -Luego se halla la Capilla de Nuestra Señora de la Guía, sin interés -alguno. Después la del Carmen, costeada por el Arzobispo Barroeta, y que -tiene una cabeza de San Pablo, de Cano. - -La Puerta de San Jerónimo, de 1639, y por último: la Capilla del Pilar -de Zaragoza, costeada por el Arzobispo Galván, de mediano gusto. - -Continuando, hay sobre la puerta de la Sala Capitular una Caridad, del -célebre Torrigiano, florentino y rival de Miguel Angel. Este magnífico -relieve lo presentó en Granada como muestra de pericia, al saber que se -convocaba á los escultores para hacer los sepulcros de los Reyes -Católicos. Nótese con la detención de que es digna, tan notabilísima -obra de arte. - -Un Cristo en la cruz que hay á la izquierda, junto á la puerta, parece -de Atanasio. - -La torre era magnífica si se hubiera terminado, le falta un cuerpo, y -tiene hoy 202 pies de altura. En ella está la Sala Capitular, con un -apostolado, italiano; un cuadro de Atanasio y otro de Risueño. Encima -habitan los campaneros, y están los cuartos que sirvieron de taller y -morada al insigne Alonso Cano. - -Pasemos á la sacristía. En la puerta hay un cuadro, representación de la -vida de San Juan de Dios, con el retrato del mismo santo. Al frente hay -un Crucifijo, de Becerra, bastante bueno. Una Concepción de Cano, una -Virgen del Rosario del mismo, obras todas de encantadora expresión, muy -bellas y dignas de estudio. Otras de menos valer hay en el Oratorio de -los canónigos, con los ternos y alhajas destinadas al culto, objetos -ricos que son especialidades en su género. - - -El Sagrario. - -Ya hemos hablado en el lugar correspondiente de la mezquita que había en -el sitio donde se construyó este templo, y que fué bendecida por los -Cristianos, para que sirviera de iglesia donde se enterraban arzobispos -y grandes señores. El proyecto y dirección fué de Hurtado Izquierdo, y -se hizo desde 1705 á 1759, no sin dificultades en la construcción. La -portada es elegante, greco-romana, sin gran severidad, y la planta de -toda la obra es cuadrada con cuatro grandes pilares en el centro, sobre -los que se apoya la media naranja y la bóveda que la circunda. Su -aspecto es agradable por la uniformidad del conjunto y excelente -composición de líneas simétricas. En el testero del Mediodía se -encuentran dos cuadros de Atanasio, algunos altares apreciables, -especialmente en el centro, y otras esculturas de su portada y -tabernáculo, solo pasaderas. - - -El Palacio del Arzobispo. - -Nada de notable en el edificio, á no ser que se quiera parar la atención -en la puerta y ventanas del lado frente de la Catedral, que son -excelentes ejemplares de renacimiento. Posee cuadros regulares y alguno -digno de mención entre otros muchos de ningún precio. - -El 2 de Abril de 1767, cuando la expulsión de los jesuítas, se le agregó -el Colegio Real que estaba adjunto, cuyo edificio fué en parte destruído -en 1868, y reedificada su fachada en 1872. - - -La Capilla Real. - -Templo dedicado á sepultura de los Reyes Católicos y construído desde el -año 1502. Es de arquitectura gótica y de la más sencilla que se hacía en -aquella época, con la marcada degeneración que estaba experimentando, -como lo demuestra este edificio, cuyas cresterías exteriores y pináculos -son los detalles más bellos que contiene. Hasta ahora no se ha sabido el -nombre de su arquitecto. Un Jerónimo Palacios fué veedor de la obra, y -el conocido Felipe de Borgoña se cita, pero sin certidumbre. - -La iglesia, pues, se construyó con menos grandeza que la que hoy se ve, -y fué aumentada luego que el emperador Carlos V, al visitarla, dijo: -«que era estrecho sepulcro para la grandeza de sus abuelos». - -La puerta humilde que tiene á la calle de la Lonja, de mal gusto -plateresco, fué hecha después que por haberse construído la Catedral, -quedó su portada principal, que ya hemos indicado, dentro de aquel -edificio. - -Tiene el templo 179 pies de largo, 78 de ancho y 75 de altura. - -Está interceptado por un coro donde había dos órganos muy celebrados. -Hoy apenas queda uno. - -Leemos la inscripción del friso: - - «_Esta capilla mandaron edificar los muy católicos D. Fernando y - Doña Isabel, rey y reina de las Españas, de Nápoles, Sicilia, - Jerusalén; éstos conquistaron este reino de Granada, é lo redujeron - á nuestra fé, é edificaron é dotaron las iglesias, é monasterios, é - hospitales de el, é ganaron las islas de Canarias, é las Indias, é - las ciudades de Oran, Tripol é Bugia, é destruyeron la heregía, é - hecharon los moros e judíos de estos reinos é reformaron las - religiones. Finó la reina martes veinte y seis de Noviembre año de - mil quinientos y cuatro; Finó el rey miércoles veinte y tres de - Enero, año de mil é quinientos y diez y seis. Acabóse esta obra año - de mil é quinientos é diez y siete años_». - -Nótase lo bien trabajada que fué la verja que cierra el Crucero, por -«MASTRE BARTOLOMÉ _me fec_» como dice un letrero sobre ella misma; y -los excelentes ornatos platerescos en que abunda esta notable obra de -cerrajería, que hoy sería dificilísimo ejecutar. - -En ninguna descripción de los monumentos granadinos, hemos visto citada -la capilla por donde se entra á la sacristía de este templo y las tres -tablas de su altar, que consideramos de un mérito notable; parecen de -origen alemán, y tienen un carácter especialísimo, particularmente la -del centro, que representa un Descendimiento admirablemente pintado, -aunque con trajes tudescos, cosa muy usada por los artistas de aquel -tiempo. - -En la otra capilla, debajo del coro, hay un cuadro de Juan de Sevilla, y -otros menos importantes. - -Dos magníficos sepulcros de mármol blanco: el uno de los Reyes Católicos -Don Fernando y Doña Isabel, y el otro de sus sucesores Doña Juana y Don -Felipe I, se levantan majestuosos bajo la cúpula central de la iglesia: -el de Doña Isabel y su esposo es de mármol de Carrara, lo cual hace -suponer que se encargaran á aquella tierra clásica del arte. El otro -parece de mármol de Macael, el cual se haría por alguno de los -escultores que labraron los medallones del palacio de Carlos V, que -parecen de la misma mano. En el primero hay más delicadeza en el adorno -y más corrección en las esculturas; en el segundo, menos seguridad de -ejecución, más rudeza en el ornato, pero ambas son obras de arte muy -notables. - -Dice una inscripción latina que hay en un tarjetón: - - «_Los postradores de la secta mahometana y los que acabaron con la - herética gravedad D. Fernando, rey de Aragón, y Doña Isabel, reina - de Castilla, llamados los Católicos, en este marmóreo túmulo se - encierran_». - -Después de lo mucho que se han ocupado los cronistas sobre la -procedencia de estos sepulcros, se ha sabido que el escultor Bartolomé -Ordóñez fué el autor del de los reyes. - -Debajo del pavimento hay una bóveda ó cripta muy pequeña, donde se ven -las cajas de plomo barreadas de hierro, donde se guardan los cuerpos. El -ataúd más pequeño es el de la princesa María. Se distinguen todos por -las iniciales. - -El retablo del altar mayor es de gusto plateresco, con tres cuerpos y -una buena coronación. Posee esculturas de mucho mérito, pero lo que más -llama la atención en él, es el basamento con dos relieves de talla uno á -cada lado, que representan la entrada de los reyes cristianos en la -Alhambra, y el bautismo de moriscos convertidos. - -En el Crucero se ven dos retablos en forma de relicarios, del tiempo de -Felipe IV, con relieves de Mexía y pinturas de poco valor. Se encierran -aquí muy contadas reliquias. Dos cuadros, uno de San José, de Guevara, y -otro de San Juan Bautista, de Sevilla, existen en las capillas laterales -del presbiterio. - -En la sacristía hay una Concepción que dicen es de Cano; un cuadro que -representa el abrazo del rey católico al rey moro vencido; la espada y -corona que se considera haber pertenecido á Fernando V; un cetro de -plata, un terno dibujado y bordado por Isabel I, según se dice; varias -telas, cojín, paños, etc. del altar de campaña; un cuadro raro de -devoción, donado por los mismos reyes, que parece de escuela griega, y -el misal manuscrito de Francisco Flórez, con 20 dibujos y 151 fojas, que -usaba la reina. - -[Illustration: Sepulcro de los Reyes Católicos.] - -Otros cuadros son de poco interés; citaremos uno pequeño que hay al lado -de la puerta de la Lonja y el cual representa la hazaña de Pulgar. - -En el pasadizo que hay entre la Capilla Real y el Sagrario, se halla una -capilla donde está enterrado Pulgar el de las Hazañas. Vése en ella una -manopla de un guerrero empuñando una hacha encendida, y al pie esta -inscripción: - - «_S. M. esta capilla mandó dar á Hernando del Pulgar, señor del - Salar, por ser el lugar donde con los suyos posesión tomó de esta - Santa Iglesia, año 1490, estando en esta ciudad Muley Buadela, rey - de ella. Acabóse esta obra año de 1531_». - -En el frontal del altar que hay con un cuadro de la Sacra Familia, están -las armas del caudillo, un mosáico, y en el suelo la lápida sepulcral, -donde dice que se le dió enterramento. - -Por último, se sabe que Francisco Berruguete pidió en distintas -ocasiones al emperador Carlos V que le abonasen su trabajo de pintura, -dorado y bulto, hecho en el altar mayor y sacristía y el de los cuadros -murales de las dos ochavas de dicho altar, ó sean quince historias á la -manera mosaica é italiana con fondo de oro. Parece que estos trabajos -han desaparecido casi todos. - - -San Jerónimo. - -Es la fundación católica más antigua de esta ciudad, porque ya en Santa -Fé se instaló la orden en 1491, y el 92 se trasladó á este sitio por -decreto de los reyes. Comenzóse la obra del claustro y parte de la -iglesia en 1496 y estuvo suspendida hasta que Doña María Manrique, viuda -del Gran Capitán, solicitó de Carlos V le cediese la capilla mayor para -enterramento de su esposo, obligándose por esta merced á acabar todo el -templo á su costa. Había muerto en Granada el Gran Capitán después de un -retiro de algunos años, enfermo y triste, dice un autor, por la extraña -conducta de Don Fernando V, y se le hicieron honras tan magníficas, como -las merecía el que contaba setecientas banderas y estandartes ganados en -el campo, las cuales se tremolaron para solemnizar sus regias exequias. -El 4 de Octubre de 1552 se acabó el edificio y se trasladó á la bóveda -el cuerpo de aquel insigne guerrero, poniendo al lado el de su esposa. - -Diego de Siloe dirigió la obra después de principiada, y es majestuosa y -expresiva de su inmortal objeto; robusta y no pródiga de ornatos -inútiles, labrada por el exterior y con las armas de Gonzalo de Córdova -y esculturas. - -La torre y campanario, con _carrillones_ flamencos, fué mandada derribar -por el general francés Sebastiani en 1810, para hacer el puente Verde -sobre el río Genil. La iglesia tiene 147 pies de largo y 89 de ancho, -lujosa en su ornamentación y estofados de oro y plata, con multitud de -flores, hojas y caprichosos adornos, alternando con pinturas al fresco, -entre las que se hallan medallones con los retratos de Don Fernando y -Doña Isabel y trofeos de guerra modelados con gracia. - -En la capilla del presbiterio se ven las armas del Gran Capitán y otros -muchos detalles, algunos de los cuales fueron hechos á principios del -siglo XVIII. Los apóstoles, en doce cuadros de tamaño natural, parecen -de buena escuela. - -Fué demolida también la sacristía en tiempo de la invasión francesa. - -Delante del altar mayor hay una lápida de mármol blanco, con esta -inscripción: - - GONZALI-FERNANDEZ - DE-CÓRDOBA - QUI-PROPRIA-VIRTUTE - MAGNI-DUCCI-NOMEN - PROPRIUM-SIBI-FECIT - OSSA - PERPETUÆ-TANDEM - LUCI-RESTITUENDA, - HUIC-INTEREA-LOCULO - CREDITA-SUNT. - GLORIA MINIME CONSEPULTA. - -Se ve, pues, que es la sepultura del Gran Capitán, cuya memoria será más -imperecedera que los mármoles y fuertes murallas de este mausoleo, tan -espléndidamente costeado. Los huesos del caudillo fueron desenterrados -en la aciaga época que ya hemos citado de la dominación francesa, y se -profanó su tumba rompiendo las cajas de bronce, y robando las banderas y -despojos. Desapareció la espada que se conservaba con el cuerpo, y como -talismanes se repartieron las vestiduras. Fué un verdadero saqueo, y -gracias á las investigaciones verificadas recientemente, se han devuelto -algunos huesos á esta respetable mansión[185], los cuales se cuidan hoy -con respeto. - - -La cruz blanca. - -Detrás de la antigua Plaza de los Toros, descuella una Cruz, erigida -para perpetuar la memoria del suceso que arrancó del mundo al Duque de -Gandía, y lo llevó á sepultarse para siempre en un convento. En el lugar -que ocupa la Cruz hizo alto la comitiva que conducía el féretro de la -Emperatríz Isabel, mujer de Carlos V, para descubrir el cadáver y tomar -acta de haberlo entregado al Justicia de la ciudad, que había salido á -recibirlo. El Duque de Gandía se consternó tanto al ver aquel hermoso -rostro tan desfigurado, que tomó aquella piadosa resolución, y la -cumplió tan bien, que la iglesia lo cuenta hoy entre sus santos, con el -nombre de San Francisco de Borja. - -Hay en el Triunfo otros edificios que fueron conventos y que ya no -tienen importancia. - -En el circo de la Plaza de Toros, y no á mucha profundidad, se -encontraron hace años sepulturas, que debían corresponder al -enterramento de los judíos, de que habla Dozy. Ya hemos indicado que el -actual Barrio de San Lázaro debía ser una población judía en tiempo de -los moros. - - -Real Hospicio. - -De grande extensión, espaciosas naves y multitud de cuartos, este -edificio es uno de los mejores que hay en España, y se fundó por los -Reyes Católicos. Tiene muy buenos detalles en las ventanas del exterior -de la capilla gótica del centro, y su planta es de magnífica -distribución, según la higiene y reglas del arte de construir. Reúne -local para más de mil asilados, y en él abriga la caridad oficial de la -provincia á los dementes, á los niños huérfanos ó abandonados, y á los -mendigos en muchas ocasiones. - - -Cartuja. - -Subiendo la Calle Real y pasando una Ermita de poco interés monumental, -dejando á la derecha una casa en una altura, que se llama el Mirador de -Orlando, que lo construyó un rico Genovés, se entra en un ancho camino -que conduce á este Monasterio. - -Es fundación del año 1513, en cuya época se hizo parte de la fábrica, -que vinieron á poblar tres monjes de las Cuevas de Sevilla. Dícese que -fueron víctimas de los moriscos porque perecieron en una insurrección. -En 1516 se comenzó de nuevo la obra, y se amplió en los siglos -sucesivos, hasta 1842 en que se demolió parte del primitivo edificio. - -Cuéntase que Gonzálo de Cordova cargó un día contra una partida de moros -de los que salían á vigilar el campamento cristiano, y que llegado al -sitio que se llama Golilla de Cartuja, antiguo cerro de Ainadamar, -descubrió por vez primera desde un punto cercano la ciudad árabe. No le -inquietó el ruido de los guerreros que salían al socorro de los -fugitivos, puesto que el cristiano permaneció en este lugar algún -tiempo, y se arrodilló para dar gracias á Dios por el éxito conseguido. -Añádase que se pidió noticia del sitio donde había descansado, y que -este lo señaló donándolo para los frailes, con las huertas de la -Alcudia. - -Desde la Portería se pasa al Claustro, donde se enseña una galería de -cuadros de Cotan (copia), figurando la mayor parte martirologios de las -guerras religiosas de Inglaterra. Unos son menos malos que otros, muy -débiles por el dibujo, color y falta de sentimiento estético. Luego se -pasa al refectorio, donde se enseña una cruz pintada que no tiene nada -de particular. - -La iglesia no ofrece un género especial de ornamentación; están -revelando los adornos picados de sus paredes, la obra pacienzuda de -frailes ingeniosos. Siete lienzos de Atanasio hay colocados en las -paredes de la iglesia y varios cuadritos del mismo Cotan y de Giaquinto. -Hay una esculturista pequeña de San Bruno, muy buena, otra de la -Concepción, de Mora, y cuadros en el Sagrario, de Palomino, el celebrado -no con mucho fundamento. - -Hay preciosas puertas en la Sacristía, en el Coro y en los guardaropas, -hechas de embutidos á lo mosáico, de concha, nácar, marfil y plata, con -molduras de ébano, cuyo trabajo merece atención y fué hecho por un lego -llamado José Vázquez. - -Sorprende la Sacristía por la limpieza, composición y belleza de sus -jaspes y mármoles, yesos, pinturas y muebles. El aspecto es rico y -elegante, la ornamentacion plateresca con ribetes de churrigueresco; -pero tan bien trabajada y repartida, que sin darse cuenta de un -verdadero motivo de encanto, existe en realidad en esta estancia una -agradable disposición que no se halla en otros edificios de mayor -mérito. De aquí fueron extraídos cuatro cuadros de Zurbarán, y queda una -Concepción pequeñita, un Señor de la Espiración, que dicen de Cano, un -Ecce Homo que atribuyen al divino Morales, y otras cosas de menos -precio. Los pavimentos son dignos de mencion. - -Ocupa este edificio el centro de una hermosa huerta que disfruta de -saludable temperamento y de encantadoras perspectivas: en ella existían -completos los muros de un gran estanque que tenía cuatrocientos pasos de -circuíto, construcción árabe con torreones en los ángulos. Esta clase de -obras de recreo y regadío se encuentran en casi todos los jardines -antiguos de esta población, y suponen siempre la existencia de algún -palacio ó casa de campo en sus orillas. Creemos, pues, que habría alguno -que se derribó para hacer el Convento, y que tal vez sería el que habitó -en este sitio Aben Abiz después de la conquista de Sevilla. El lugar es -de los más amenos y deliciosos. - - -La Audiencia. - -Es el edificio de la antigua Chancillería, construído en la Plaza Nueva -desde 1531 á 1587, época de gran desarrollo monumental para Granada. Es -uno de los mejores de España, de buen aspecto, majestuosidad y grandeza. -En él estuvo la Universidad, según lo declara una inscripción, y se -fundó por una Real Cédula del año 1505 que dispuso trasladar á Granada -la Chancillería de Ciudad Real. - - -Monumento de Mariana Pineda. - -Situado en el Campillo. Se construyó con la sencillez que se nota á -expensas de repetidas suscripciones, hechas por espacio de treinta años, -hasta colocársele la estatua de mármol blanco, en 1874. El Ayuntamiento -allegó fondos para esta obra. - - -Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias. - -Uno de los templos de más culto en Granada, al cual se hallaba unido, no -hace muchos años, un Hospital para los hermanos devotos. El retablo -central y camarín es una costosísima obra en mármoles de colores, de -pésimo gusto y digna de mejor trazado. - - -Paseos del Genil. - -Ricos en vegetación. El territorio granadino tiene excelentes paseos en -los que suple la naturaleza al arte. Los llamados Salón y la Bomba, se -hicieron desde 1810 á 1830, y en este largo tiempo se plantaron sus -árboles, hoy magníficos, que si se perpetúan adquirirán ese majestuoso y -venerable aspecto secular que tienen los bosques de otros países. - -El puente de Sebastiani se hizo bajo la dominación francesa, con la -piedra de la torre de San Jerónimo, que el general francés de aquel -nombre decretó demoler. Nosotros le habríamos aconsejado que respetara -la tumba del Gran Capitán, cuya memoria valía más que el escaso importe -de haber comprado la piedra en las canteras. - - -Ermita de San Sebastián. - -Situada en el paseo llamado del violón. De pobre y mezquino aspecto: no -conserva de su origen árabe más que el arco de la entrada, y la planta -cuadrada como la de una de esas blancas mezquitas que hay prodigadas en -el Africa septentrional, sin ornato y sin belleza. Hay en ella una -inscripción; que recuerda el suceso de la entrega de las llaves de la -ciudad morisca á los Reyes Católicos, por el mismo Rey en persona, -verificada bajo un hermoso árbol que dicen se conservó hasta un siglo -más tarde. Debemos dar crédito al testimonio de esta antigua lápida; -pero ¿qué haremos con las crónicas que nos cuentan la llegada de Boabdil -al campamento cristiano antes de aquel día memorable, ó las de la -entrega de las llaves de la Alhambra no lejos de la puerta de los Siete -Suelos por el Alcaide Aben Comixa? - -En el paseo que conduce á este sitio se celebra la feria anual concedida -á esta población. - -[Illustration] - - -Puente de Genil. - -Reconstruído en tiempo de Felipe II por haber sido roto en una -inundación repentina; restaurado después muchas veces, hasta la última -en 1865. No tiene interés monumental. Aguas abajo, se encuentra un -castillo arruinado que sirvió mucho en las guerras contra los Infantes -de Castilla. El vulgo dió en llamar á este castillo la Cabeza del P. -Piquiñote, suponiendo que fué el refugio, después de la conquista, de un -conspirador que incitó y fraguó la rebelión de los moriscos, y que -descubierto por delación, fué decapitado y puesta su cabeza en un lugar -de tránsito, que suponemos más allá de la huerta del Duque de Gor. - -[Illustration: M. PINEDA] - - -San Justo y Pastor. - -Antigua iglesia de jesuítas, que ocupaban también los edificios que son -hoy Universidad, Jardín Botánico y el Gobierno civil. Es de rica y -esmerada construcción. Su planta latina, y su alzado greco-romano con -una elevada cúpula. El retablo es bueno, la portada costosa, con -esculturas de los Moras y otros detalles que demuestran el poderío de -sus fundadores. Contiene cinco cuadros grandes de Atanasio para cerrar -los nidios de relicarios, y otros cuatro de la vida de San Ignacio. -Además los hay de Blanes, una Concepción de Atanasio, y otras obras de -menos importancia. - - -La Universidad. - -Fundada en 1531 por Carlos V, dotada por aquel monarca con cátedras de -Filosofía, y por Clemente VII con los privilegios mismos de las de -París, Bolonia y Salamanca, en ella se estudia Teología, Literatura, -Ciencias, Jurisprudencia, Medicina, Farmacia y hay cátedras de Árabe, -Hebreo, etc. Tiene hoy un buen claustro de profesores; acuden á sus -áulas unos setecientos alumnos, por término medio, cada año, que vienen -de un radio de ocho ó diez provincias, y posee una Biblioteca con más de -21.000 volúmenes, entre los cuales se pueden contar 12.000 que tienen -verdadero interés. Los gabinetes de Física, Historia natural y Química -están surtidos de colecciones é instrumentos modernos, aunque no en -extraordinaria dotación. - -Del edificio no debemos citar más que su portada de piedra, bien -trabajada y de mal gusto. - - -San Juan de Dios. - -Frente al extinguido convento de San Felipe, cuya construcción es rica y -elevada aunque poco bella, se halla el Hospital é iglesia de aquel -nombre. Cuenta en su recinto con locales suficientes, distribuídos en -muchos salones, que se dedican á enfermedades diversas. Posee una -Clínica ó Escuela de Medicina práctica, dotación facultativa suficiente, -y bastante asistencia. - -En 1552 se principió este Hospital, y muchos años después, la iglesia, -digna de notarse, no por el buen gusto que en ella campea, sino por el -extraordinario ornato con que fué construída: costó ciento cuarenta mil -duros. La puerta del Hospital tiene una regular estatua del Santo, -atribuída á Mora. El claustro fué reparado en 1749, haciéndose los -frescos por Ferrer, de Zaragoza, y los lienzos por Sánchez Sarabia. En -la escalera había una pintura de Juan de Sevilla, otra enfrente, de -Medina, y otras dos pequeñas de Vargas. En el Oratorio una estatua de -Mora. - -La portada de la iglesia tiene esculturas de Vera, Moreno, Ponce de León -y Perea. En una tarjeta sobre el arco principal dice: «Haced bien para -vosotros mismos,» palabras con que pedía limosna el Santo. - -Las cúpulas y torres son de rara estructura, cubiertas de pizarra y -azulejos. Triunfa Churriguera en todo el decorado interior, donde hay -muchos frescos y estatuas de Sarabia é imágenes de Santisteban y Mora; -dos cuadros de mucha composición de Cárlos Morato, y otros dos á los -lados del retablo, no malos de Conrado Giaquinto. En la Sacristía cuatro -cuadros de Atanasio, buenos, y una escena de la vida del Santo, de -Vargas. El Camarín, rico en mármoles, en pinturas, en alhajas y en -reliquias. Otro Camarín con más cuadros, de Vargas, Sarabia y Ferrer. -Los mármoles de uno y otro son de Lanjarón, Cabra, Macael y Loja. Por -último, todo está prodigado menos el sentimiento del bello arte. - - -Santa Ana. - -Inmediato á la plaza Nueva. Su portada se atribuye á Diego de Siloe, -pero obsérvese la torre, que si no tuviera el cuerpo último, podría -parecerse á las torres árabes de Cairo y Damasco. - -El techo es también mudéjar, aunque de menor importancia. Hay dos -cuadros de Atanasio, uno de Juan de Sevilla y está en este templo -enterrado el famoso negro Juan Latino. - - -Casa de Castril. - -Situada en la Carrera de Darro: posee una de las más elegantes portadas -del siglo XVI, con bellísimos detalles de renacimiento y relieves de -prolijo realce, tan bien dibujados, que se atribuyen á Siloe. Nosotros -creemos que tanto esta portada como otras que vemos en Granada menos -ricas, fueron hechas por una brillante escuela de ornamentistas, que se -formó en esta ciudad sin haber aprendido en los talleres de Florencia y -Roma. - -Nótase al lado de la puerta un balcón de ángulo, hoy tapiado, con un -letrero encima que dice: _Esperándola del Cielo_, y he aquí lo que se -cuenta de ello: - -«Hernando de Zafra, después de haber servido lealmente á los Reyes -Católicos, y ya viejo, se retiró á este palacio, en donde fué invitado -por los referidos monarcas á que pidiera la gracia que quisiese. Se -escudó el anciano á las reiteradas exigencias que le hacían sin cesar, -hasta que contestó terminantemente, que la única gracia ya la esperaba -del Cielo, cuya frase, memorable en la familia, se hizo después estampar -en la piedra para eterna memoria». - -No acertamos á explicar este hecho satisfactoriamente, porque la forma y -especial situación del letrero sobre la ventana del ángulo, indica otra -cosa más accidental, si este no era un mote concedido al linaje del -fundador de la casa. - -Veamos su versión más dramática que hemos leído en el _Manual_ de -Jiménez Serrano. - -«Habitaba esta casa un descendiente de Hernando de Zafra, viudo y con -una hija joven y bella. Una noche había salido para volver más temprano -que de costumbre. A la hora que su hija estaba en amoroso coloquio, -penetra en la casa sin ser visto, se encamina al aposento de su hija y -halla uno de sus pajes, joven de hermoso aspecto; cree que es el amante -seductor y tira de una daga para atravesarlo; en vano grita el paje -explicando su inocencia: «¡Justicia!» exclama asomándose al balcón é -indicando el sitio por donde había partido el amante de su hija: «No la -hallarás en la tierra» le contesta el caballero mandando á sus criados -que lo colgasen del balcón: _Que muera esperándola del Cielo_. El padre -mandó luego tapiar este balcón, donde había acontecido tal escena de -deshonra para su linaje. - - -San Pedro y San Pablo. - -En la Carrera de Darro. Templo que posee un magnífico artesonado mudéjar -de esbelta construcción y de atrevida ensambladura. - - -San Juan de los Reyes. - -En la calle del mismo nombre. Como templo cristiano no tiene nada de -notable. Era una mezquita de la cual se conserva la torre, antiguo -minarete ornado con labores cortadas de gramil á semejanza de otras que -hay en Sevilla y Toledo. Llamóse esta iglesia de Teybin ó de los -Convertidos, por haberse bautizado en ella millares de moros en tiempo -del Arzobispo Talavera. Este edificio no debió ser de la primera época -árabe, toda vez que fué construído fuera de las antiguas murallas de la -Alcazaba Cadima. - - -El Sacromonte. - -Un Seminario que goza de pingües rentas y de donde han salido ilustres -teólogos y literatos. Fué fundado para Convento de Benedictinos, y -sirvió también de Colegio para las misiones. Está situado en uno de los -sitios más pintorescos al par que más tranquilos del valle de Darro. -Multitud de escritores se han ocupado de circunstancias que hacen -interesante bajo el punto de vista religioso este establecimiento. -Sebastián López en 1595, buscando oro, descubrió unas planchas de plomo -que los jesuítas interpretaron, escritas para hallar las cenizas de San -Cecilio y mártires que le acompañaban. Esto produjo la excitación -consiguiente en la ciudad, y dícese que se colocaron hasta 679 cruces en -toda esta montaña. Halladas las reliquias, hornos y nuevas planchas, se -sometieron á la aprobación de Clemente VIII el cual la otorgó, y desde -entonces se mandó labrar la casa (1608), y luego el colegio dedicado á -San Dionisio Areopagita. - -Las _Cuevas_ se visitan todavía con mucho entusiasmo, especialmente el -día de San Cecilio, y las reliquias cuya autenticidad se ha combatido -por doctos de diferentes épocas, se guardan en el altar mayor. En 1588 -se derribó la torre Turpiana para replantear la Catedral, y dió mucho -que hacer una caja que se encontró en ella con pergaminos y una canilla -de San Esteban. El pergamino estaba escrito en árabe vulgar y firmado -por San Cecilio, Obispo de Garnata, y el manuscrito se conserva en Roma. - -Una numerosa población habita en huecos tallados en la tierra, á lo cual -se presta fácilmente la formación de la montaña. Estas cuevas existían -en el sitio, desde los primeros árabes, pues hemos hallado fragmentos de -barros labrados, entre escombros, que no habían sido removidos en -centenares de años. Se ve, pues, el fundamento de las tradiciones -referentes á las cuevas, que podían existir en los últimos tiempos del -imperio gótico. - - -San Cristóbal. - -Templo situado en la altura más pintoresca y deliciosa que tiene esta -población, y construído con las piedras labradas que correspondían al -exterior de un palacio árabe; cuyos cimientos se notan al rededor y al -pie de los muros de la iglesia. - -No lejos de Fajalauza, subiendo á San Miguel, hay una cruz gótica entre -cipreses; este sitio se llama la Cruz de la Ráuda, y se supone que era -panteón árabe bendecido luego en tiempo de los cristianos. - - -San Bartolomé. - -También antigua iglesia construída sobre una mezquita y al estilo -mudéjar. - - -El Salvador. - -Templo que ocupa el lugar de una de las principales mezquitas del -Albaicín, y que se perpetuó siete años después de la conquista para -culto de los muslimes, hasta que se la convirtió en parroquia en 1501, -para obligar más á los moriscos que se mostraban opuestos á la -conversión. En la rebelión se fijó esta iglesia, como más concurrida, -para levantar en ella el estandarte mahometano. - -Fué luego Colegiata de la Compañía de Jesús hasta que se trasladó al -templo que tiene este nombre. - -Alrededor de este templo hemos conocido la casa del Abad con techo y -columnas árabes, que se vendieron para derribarla. Los restos de un -caserón informe y sin más adornos que algunas inscripciones, el cual fué -convento de Derviches, y un edificio Alhóndiga, por el costado Norte, -con una inscripción[186] sobre la puerta, que ha desaparecido. - - -San José. - -Fué mezquita de morabitos: conserva el aljibe sagrado y tiene algunos -objetos artísticos, aunque no es de elegante construcción. - -En una callejuela de Poniente estaba la Casa de Jorge de Baeza, de -origen árabe, hoy casi destruída. Se descubre la torre de la del -Almirante de Castilla. - - -San Nicolás. - -Situado en una placeta con hermosísimo panorama, fué también mezquita. -En esta parroquia está la torre de Hizna Román (castillo del Granado), -donde se supone que estuvo preso el apóstol de Granada San Cecilio. - - -Santa Isabel la Real. - -Lo fundó la Reina Isabel para retiro de ilustres señoras, y en 1507 vino -con veinte monjas de Córdoba Doña Luisa Torres, para constituírlo. En la -iglesia hay elegantes artesonados á lo mudéjar, de difícil lacería, -formando almocarbes á manera de estrellas. No es malo el retablo -principal de orden corintio y compuesto, con dos relieves y tablas. Hay -dos pequeñitos cuadros de Juan de Sevilla y otros mayores de desconocido -autor. - -Cerca de este convento, en una callejuela sin salida, se supone la casa -donde se celebró el primer concilio iliberitano, y al lado de ella se -abrieron las excavaciones para la extracción de los falsos documentos -inventados por Flores y Echevarría. - -En una casa principal de la calle de los Oidores, que sirvió de Convento -del Angel en 1812, vivió el pintor Juan de Sevilla, y en la Casa Lona, -no lejos de este paraje, habitó Pedro Atanasio. - -Fué, pues, todo este barrio distinguido por las familias más pudientes -en los primeros cien años después de la conquista. La misma Reina -Católica mandaba expresamente se habitase en él, por lo pintoresco y -saludable de su situación. - - -Santo Domingo. - -En este convento se ha instalado la Comisión de Monumentos de la -Provincia, la Academia Escuela provincial de Bellas Artes, y una -sociedad particular titulada _El Liceo_. La Comisión de Monumentos -estableció aquí el Museo compuesto de cuantos cuadros pudieron recogerse -de los extinguidos conventos, y además prepara la formación de uno de -antigüedades. - -Los Reyes Católicos cedieron á Fray Tomás de Torquemada ricos bienes -para fundar este edificio, en la huerta de Almanjarra, arrabal de -Bib-alfajarin. A los cuatro meses de conquistada esta Ciudad se -principió la obra, pero hasta treinta años después no se vió terminada, -debiéndose sin duda á este tiempo el pórtico singular de transición que -tenía. A fin del siglo XVII se hizo el Camarín y el gran Claustro. La -planta es una cruz latina, y su alzado tiene grandeza y severidad. En la -crujía del Norte del Claustro gótico tuvo su celda Fray Luis de Granada. -Este Claustro no existe ya. - - -Museo Provincial. - -En los Salones altos de Santo Domingo, y subiendo la gran escalera -central, se halla el Museo en salas mal alumbradas, y cubiertas de -almizates con alfardas caladas bien construídas. En ellas se encuentran -colocados muchos cuadros que corresponden á la escuela granadina, en su -mayor parte de tercero y cuarto orden, que se sacaron de los templos -derruídos, los cuales se ha convenido en coleccionar para el estudio de -la historia del arte. En dos estancias separadas se distinguen las -mejores obras granadinas, entre las cuales hay tres de Alonso Cano, y -otras elegidas de los autores que hemos tenido ocasión de citar. Unas -tablas con bajos-relieves y algunos ligeros detalles, vestigios de -iglesias destruídas, constituyen con el precioso esmalte que hay en la -última sala, lo más escogido del Museo provincial. - - -Museo de Antigüedades. - -La Comisión de Monumentos está organizando un Museo arqueológico, donde -colecciona una multitud de inscripciones romanas, capiteles, troncos, -bustos estatuarios, y fragmentos de sepulturas recogidos con prodigiosa -constancia. Si á esto se une la multitud de objetos pequeños árabes que -pueden coleccionarse todavía, á más de los que hemos visto dispuestos ya -para formar la base de este Museo, no titubeamos en asegurar que antes -de pocos años estará cubierto el local de interesantes vestigios. - - -San Cecilio. - -En el campo del Príncipe, que ya hemos citado otra vez, se halla esta -iglesia, con su portada semejante á las anteriores, aunque no tan buena. - -Este templo fué de cristianos durante la dominación árabe y dedicado á -los que habitaban toda la Antequeruela, los cuales se hallaban mezclados -con pobladores judíos. - -Otros edificios de tercer orden deben pasar aquí desconocidos por su -poca importancia. - - -Granada moderna. - -Es la capital de la provincia del mismo nombre, situada en la parte -meridional de la Península á los 13° 21´ longitud Este, y 36° 57´ -latitud Norte y elevada 927 varas castellanas sobre el nivel del mar. La -Sierra Nevada la reserva por los lados Oriente y Sur, de modo que está -descubierta á las frescas brisas de Norte y Poniente; pero sus -accidentados valles y colinas templan estas corrientes y producen una -variada vegetación que no se encuentra en ningún otro lugar de -Andalucía. La ciudad comprende más de seiscientas calles y plazas, y -sobre once mil edificios, por lo general de mezquino aspecto. Su -población pasa de setenta y dos mil almas, y toda la provincia cuenta -muy cerca de quinientas mil, repartidas en doscientos treinta y siete -pueblos, de los cuales hay muchos tan prósperos y tan adelantados como -la capital. - -Reside en Granada el Gobierno civil de la provincia, la Capitanía -general del 7.º distrito militar, que comprende Málaga, Jaén y Almería, -provincias que constituían el celebrado reino árabe. Hay una -Chancillería de muy extensa jurisdicción: un Arzobispado con tres -Obispados sufragáneos y una Abadía: tres juzgados en el ámbito de la -población, sus arrabales y pueblos limítrofes. - -Tiene como puntos de recreo dos Casinos, dos Teatros y un Liceo ó -Sociedad artístico-literaria, y cuenta muchos paseos y lugares -deliciosos para esparcimiento de las gentes. - -Aparte de sus calles estrechas y tortuosas, del sucio aspecto de las -muchas barriadas que contiene, es la ciudad más pintoresca de España, y -la que ofrece accidentes más bellos por la naturaleza y los monumentos. -No es el pueblo moderno de anchas calles y simétricos edificios, pero es -un oasis de vegetación, un templo del arte antiguo, un peristilo de -montañas coronadas de nieves eternas, destacándose sobre una alfombra -persa matizada de los ricos colores de la vega ó campiña. El arte y la -poesía hallan en ella la más poderosa inspiración, y sus deliciosos -verjeles participan de la frescura amena de Suiza, de los calientes y -dorados celajes del Ejipto, y del ambiente oloroso de los jardines de -Italia. Si ayudase el hombre con la industria moderna, la esplendente -naturaleza de Granada ofrecería el más bello rincón de Europa y el más -visitado. - - -FIN - - - - -ÍNDICE DE LAS MATERIAS - - - Págs. - -_Advertencia._ 5 - -_Del Arte en España._--Introducción. 7 - - -PARTE PRIMERA - -_Caracteres comparables de diversos monumentos._ 27 - -_La Gran Mezquita de Córdoba._ 39 - -_Fundación de la Djama, según los árabes._ 57 - -_La Mezquita convertida en Catedral._ 61 - -_Medina Azahra._ 67 - -_Algunas construcciones moriscas de Córdoba._ 73 - -_Edificios mozárabes._ 79 - -_Consideraciones sobre las artes é industrias._ 85 - - -PARTE SEGUNDA - -PERÍODO MEDIO - -_Alcázar de Sevilla._ 99 - -_El Palacio._ 107 - -_Inscripciones árabes del Alcázar._ 117 - -_Murallas, Puertas, Torres y otros monumentos._ 121 - -_Tiempos cristianos de Sevilla._ 131 - - -PARTE TERCERA - -ÚLTIMO PERÍODO - -_Desarrollo del arte oriental en España._ 141 - -_La Alhambra en el siglo XV._ 157 - -La Puerta Judiciaria, antes Bib-Xarca. 167 - -Puerta del Vino.--Plaza de los Aljibes. 171 - -Gran Mezquita, hoy Santa María. 174 - -Palacio que se llamó de los Infantes, hoy ex-convento de -San Francisco. 176 - -Torres de la Cautiva, de las Infantas, de los Picos, del Mihráb, Casa -del Príncipe ó de las Damas, y la del Marqués de Mondéjar. 178 - -Torre de las Infantas. 181 - -Torre de los Picos. 183 - -Mihráb y Casa de Astasio de Bracamonte. 184 - -Casa del Marqués de Mondéjar. 185 - -Torre del Príncipe. 186 - -Torre de la Vela. 188 - -Torres Bermejas. 190 - -Puerta de los Siete Suelos. 192 - -_Palácio árabe._ 197 - -Explicación del plano. 209 - -Patio de la Alberca. 211 - -Sala de Embajadores y Vestíbulo de la Barca. 223 - -Patio de los Leones. 235 - -Sala de los Abencerrajes. 245 - -La Ráuda. 249 - -Sala de Justicia. 251 - -Sala de Dos Hermanas. 265 - -Mirador de Lindaraxa. 269 - -Jardín y Fuente de Lindaraxa. 273 - -Patio de la Reja. 275 - -Peinador de la Reina y Mihráb de los musulmanes. 276 - -Sala de las Camas y baños. 281 - -Las antigüedades y el Archivo. 286 - -El Archivo. 292 - -Parte más antigua del palacio árabe, la entrada del Alcázar, Patio -de la Capilla, Mezquita, Torre de los Puñales, la de Mohamad, y -construcciones que han desaparecido. 293 - -Patio de la Capilla. 296 - -La Capilla. 298 - -Palacio del Emperador Carlos V. 300 - -Pilar del Marqués de Mondéjar. 307 - -Cercas antiguas de Granada, puertas y alcazabas. 308 - - -MONUMENTOS DE SEGUNDO ORDEN - -Generalife. 317 - -Silla del Moro, Darlarosa, Los Alixares y contornos. 321 - -Los Alixares. 323 - -Campo de los Mártires.--Puerta del Sol.--Abulnest. 325 - -Casa de los Tiros. 327 - -Cuarto Real. 327 - -Alcázar de Said. 328 - -Puente de Genil. 331 - -Puerta de las Orejas.--Plaza de Bibarambla. 331 - -Puerta del Carbón. 332 - -Almadriza.--Alcaicería y contornos. 334 - -Piedra Romana. 336 - -El Laurel de la Reina. 338 - -Casa de la Moneda. 339 - -Antigua Mezquita, hoy San Juan de los Reyes. 342 - -Casa del Chapiz. 342 - -Baños árabes de la Carrera del Darro. 343 - -Casa del Gallo y Palacio de los Walíes. 345 - -Casa de Hamet. 347 - -Casa blanca ó Daralbaida. 347 - -Baños y casas de la calle de Elvira. 348 - - -GRANADA DESPUÉS DE LA CONQUISTA - -La Catedral.--El Sagrario.--El Palacio del Arzobispo.--La Capilla -Real.--San Jerónimo.--La Cruz blanca.--Real Hospicio.--Cartuja.--La -Audiencia.--Monumento de Mariana Pineda.--Iglesia de N. S. de las -Angustias.--Paseos del Genil.--Ermita de San Sebastián.--Puente -de Genil.--San Justo y Pastor.--La Universidad.--San Juan de -Dios.--Santa Ana.--Casa de Castril.--San Pedro y San Pablo.--San Juan -de los Reyes.--El Sacromonte.--San Cristóbal.--San Bartolomé.--El -Salvador.--San José.--San Nicolás.--Santa Isabel la Real.--Santo -Domingo.--Museo Provincial.--Museo de antigüedades.--San -Cecilio.--Granada moderna. 351 - - -FOOTNOTES: - - [1] _Histoire de la Civilisation Anglaise._ - - [2] Ruinas de Tak-Bostan. - - [3] Dibujos de la Biblioteca Real de París. - - [4] Histoire de l’Art monumentel. - - [5] Hemos citado y podríamos citar innumerables ejemplos de esta - propaganda entonces inútil. - - [6] En muchas iglesias de aquel tiempo se ven inscripciones árabes y - lacerías. - - [7] «Hist. d’Espagne.» - - [8] Así resulta de copias de manuscritos del archivo de la Alhambra. - - [9] Escritor del siglo XIII, nacido en Granada y muerto - en Túnez. - - [10] Los que recortaban ladrillos para hacer labores. - - [11] El que llamado por los cordobeses desembarcó en las costas de - Granada. De la familia Omeya. - - [12] Se dedicó á su construcción el trabajo voluntario de los - muslimes, el forzado de los prisioneros, el quinto del botín de - guerra, los subsidios y las conquistas en Cataluña y Narbona. - - [13] Se atribuye á la venida de los Embajadores de Miguel II (822), el - principio de la influencia bizantina en la decoración. Esta influencia - existía ya como se ve en otros fragmentos. - - [14] Especialmente en la España monumental de Parcerisa, cuyo texto - nos ha dado noticias, y en Casas-Deza en su descripción, etc., etc. - - [15] Según autores árabes, traducciones del Dr. Simonet. - - [16] ¿Sería el púlpito que la mayor parte de las veces es portátil en - las grandes mezquitas? - - [17] Según un informe del año 1644 presentado á Felipe IV, era ésta - «una de las tres capillas que tenían en este sitio los árabes.» Lo - cual concuerda con lo dicho. - - [18] Al-Makkari. - - [19] Publicado antes. - - [20] Habiéndose publicado por nuestro querido amigo el inteligente - anticuario y orientalista D. Leopoldo Eguílaz, á la sazón de estarse - imprimiendo esta obra, un opúsculo titulado «Estudio sobre el valor de - las letras arábigas en el alfabeto castellano y reglas de lectura», en - el cual se formula una nueva clave de ortografía para la trascripción - de los nombres propios y de lugar arábigos, fundada en la tradicional - de nuestros cronistas y poetas y comprobada por la manera con que - respectivamente los árabes andaluces, los mudéjares y moriscos - interpretaron en su escritura las letras de nuestro abecedario, - convencidos de la bondad del sistema, que cuenta en su apoyo con la - grave autoridad de gramáticos tan insignes como Silvestre de Sacy, - Caspari y Cousín de Perceval, hemos resuelto acomodar en lo sucesivo - la trascripción de los nombres arábigos á las reglas consignadas en el - referido opúsculo. - - [21] Se conservaba en el estudio del célebre y malogrado pintor - Fortuny. - - [22] La Comisión de Monumentos de Granada ha hallado algunos - ejemplares. - - [23] Esto se confirma en Córdoba, Toledo y Granada, donde los restos - de mezquitas y sinagogas son siempre del estilo que se extendió por el - Egipto á Africa, ó por el imperio griego, rara vez la tradición persa. - - [24] Las obras del rey Don Pedro en Sevilla no pudieron ser nunca - toledanas; las que se llevaron en forma de originales de Granada y - Córdoba son muy patentes. - - [25] La arcilla arenosa era usada en lugar de arena lavada. - - [26] El autor se ha olvidado decir, que cuando se extienden la tierra - y cal para formar el muro, se hace á lechos procurando que esta última - vaya á la superficie de la pared. - - [27] Así ocurre en las indagaciones relativas á la situación que ocupó - la antigua Iliberis. - - [28] En las últimas obras hechas en este Alcázar, ha llegado á - cometerse el absurdo de colocar inscripciones árabes á la inversa ó al - revés, como se ven en este patio. - - [29] En prueba de la falta de criterio artístico que preside en muchos - casos, conviene citar que hemos visto en los archivos del Patrimonio - Real documentos que se ocupan de haber remitido á Sevilla, á petición - del Alcaide de su Alcázar, varios arabescos «de los mejores», que - había éste pedido para la restauración que se verificaba entonces. - Después hemos visto colocados estos ornatos de diversas épocas y - estilo en las paredes del citado Alcázar. - - [30] Otro de los lamentables excesos de la restauración hecha en el - Alcázar de Sevilla, ha sido el de introducir adornos vaciados en yeso - para completar las labores de madera que se habían perdido. Estos - quebradizos y sucios remiendos, colocados en los cuerpos movibles - de las puertas, producen fatal impresión en todo el que siente la - pureza y propiedad con que deben elegirse los materiales de las - restauraciones. Así como á nadie se le habría ocurrido recomponer con - madera un objeto de bronce, tampoco puede admitirse reparar con yeso - ornamentos de madera. - - [31] Kartas, pág. 138, traducción de Thornberg. - - [32] Véanse las del libro de D. Emilio Lafuente Alcántara y se - hallarán todas éstas con el aditamento islamítico. - - [33] Los artistas que supone el erudito Sr. Amador de los Ríos, que - vinieron de Toledo para construir este Alcázar, no pudieron hacer en - él más que restauraciones y obras para trasformarlo. - - [34] Esta inscripción, como todas las del Alcázar, la copiamos en - nuestro último viaje á Sevilla en 1867. Otras muchas las hemos - comparado nosotros con el texto del libro de las inscripciones de - Granada, que publicó el malogrado Lafuente Alcántara. Las de D. - Rodrigo Amador de los Ríos son más completas. - - [35] Kartas, pág. 138, texto árabe. - - [36] Abbad, t. II, págs. 151 y 152. Dozy, Hist. des Musulmans - d’Espagne, t. IV, págs. 139 y 140. Al-Makkari se ocupa también de esta - aventura. Ed Dugut, etc. - - [37] Kartas, pág. 212, trad. de Thornberg. - - [38] Urbium Praæ Ciprarum totius Mundi. - - [39] Ibid, pág. 241. - - [40] Pág. 151 de Thornberg. - - [41] Los hay del año 1245, y sabido es que los Alejandrinos tuvieron - almanaques sacados de las tablas que tenían labradas los Egipcios - desde muy remota antigüedad. - - [42] Cuentos como el de Aldiño, se refieren de Gerbert, el Papa - Silvestre II; pero no es preciso que citemos á este venerable prelado - para hallar la historia del Santo Grial y otras. - - [43] Heisterbarch, I, pág. 279. - - [44] Los de Juan, el presbítero Daniel, Reinaud, etc. - - [45] Hace poco tiempo que ha sido derribada la mayor parte de este - lujoso aposento que ocupaba una de las más ilustres familias árabes de - Granada. Apenas queda hoy un tercio de él. - - [46] Nos han asegurado que la trajo el orientalista Sr. D. Emilio - Lafuente Alcántara. - - [47] Ben Jaldum. - - [48] Hemos dedicado una buena parte de los estudios que hacemos - sobre los monumentos árabes de Granada á demostrar con ejemplos - este teorema, que sentíamos bullir en nuestra mente al comparar las - mediciones de los detalles de la Alhambra. Continuados esfuerzos, - tan difíciles de verificar cuando tantas mutilaciones han perdido en - muchos parajes las antiguas líneas del edificio, nos han puesto en - posesión de lo que sospechamos. La conformidad de esta regla no está - desmentida en la parte realmente clásica de estos monumentos. - - [49] Siglos XVI al XVIII. - - [50] En nuestro tiempo han desaparecido muchas de estas raras y - espléndidas casas, cuyas comodidades no hemos sabido apreciar. - - [51] La fábrica de la Puerta del Vino es distinta de las demás obras - de la Alhambra. - - [52] Según manuscrito árabe de la biblioteca del Escorial titulado: - «Libro de noticias sobre el tiempo de la dinastía de lor Beni Nazar». - - [53] Legajos 197, 201 y otros. - - [54] Hay en la Alhambra y en algunos templos mudéjares de Albaicín - muros revestidos de angostos sillares desde 3 á 6 pulgadas de grueso, - labrados con grecas é inscripciones por uno ó dos de sus cantos, que - colocados como las hiladas de ladrillo se hallan interrumpidos y - como mezclados á las restauraciones de sus baluartes. Estas piedras - son las llamadas «kiddan» que se hacían para las construcciones de - Sicilia en los tiempos normandos, á manera de franjas horizontales - que estrechaban de distancia para enriquecer los exteriores de las - hiladas de sillares ó loza pintada de diversos colores. En Granada - hay muchas restauraciones del tiempo de Mohamad V, y después en las - mezquitas hechas con estas piedras de más antiguo origen, que data - de las primeras construcciones bizantinas del tiempo del waliato de - Elvira. Las inscripciones que suelen tener estas piedras son cúficas, - tipo clásico. - - [55] Iranzo, Pedraza, Echevarría y otros muchos se extienden sobre - los significados de la llave á la entrada de las poblaciones árabes. - Nosotros remitimos al lector á estos conocidos autores. - - [56] Aquí no publicamos más que las inscripciones históricas y - volvemos á indicar, tanto con relación á esta puerta, como á la - Judiciaria y á los demás edificios, que otros muchos letreros que - se ven en los muros son alabanzas y salutaciones á los reyes, ó - versículos del Korán. - - [57] Archivo de la Alhambra. - - [58] Hubo varios. - - [59] Principiamos la restauración de esta torre el año 1873, y quedó - suspendida por falta de recursos. - - [60] Está tan elevada que no se concibe el modo de subir á ella aun - con buenas escalas. - - [61] Calahorrat. - - [62] Efectivamente, es una pequeña casa con habitaciones altas y bajas - suficientes para una familia árabe. - - [63] Estos han desaparecido. - - [64] Por la que subió Mahoma al séptimo cielo. - - [65] La inscripción la damos traducida en el artículo «Casa de la - Moneda». - - [66] También lo relata Conde en su _Historia_. - - [67] Archivo de la Alhambra. - - [68] También quiere decir pájaro. - - [69] Hasta Ben Muzín, que parece fué el primero que recibió el señorío - de Granada en 1013. - - [70] Archivo de la Alhambra. - - [71] O de los Siete Suelos. - - [72] Véase Hernando de Baeza y manuscritos árabes. - - [73] En Toledo están las cadenas de estos cautivos que se guardaban en - los silos y mazmorras. - - [74] Legajo 14 del Archivo. - - [75] Cantidad que es muy superior relativamente á la de 18.000 pesetas - que hoy se le destinan. - - [76] Pasaba de 6.000 almas. - - [77] Don Francisco Serna, enviado por Fernando VII para conservar - estos edificios. - - [78] El autor de este libro obtuvo entonces este cargo por haber - presentado al Gobierno los primeros modelos de decoraciones árabes del - edificio. - - [79] En corroboración de lo expuesto á propósito del mármol blanco - de Macael, hemos visitado estas antiguas canteras y hallado en ellas - capiteles rotos y otros á medio labrar del tiempo mismo en que se - construyó la Alhambra. Sus labores son idénticas, y también hemos - visto tazas agallonadas para fuentes, en pedazos muy parecidos á - la del patio de los Naranjos. Pero lo más notable es que entre los - mismos restos de trabados abandonados desde muy antigua fecha, hay - fragmentos de cornisas y fustes pertenecientes á la época romana, y - los vaciaderos inmensos que se encuentran están indicando grandes - explotaciones de 1800 años de antigüedad. - - [80] Archivo, Legajo 172 y otros. - - [81] Legajos 72, 84 y 50. - - [82] Así se nombraban las murallas de argamasa. - - [83] Legajo 21 y otros. - - [84] Al citar las restauraciones que hemos hecho en la Alhambra - durante treinta años, debo tributar un cariñoso é inolvidable - recuerdo á mi querido padre, que había sido Director de las obras - de fortificación y seguridad de estos edificios desde el año 1828, - y por cuyo antecedente yo me consagré á los modelos decorativos y - restauraciones subsiguientes que se han hecho para conservar el - alcázar, mediante los trabajos que presenté al Gobierno en 1847. Desde - dicha fecha han cooperado también á estas obras, accidentalmente y - como facultativos en ramos especiales, D. Baltasar Romero, D. Juan - Pugnáire, y el coronel de Ingenieros D. Ramón Soriano. - - [85] Cuadros de labor de azulejos. - - [86] Es sin duda el más exacto que se ha hecho de las inscripciones de - la Alhambra. Sin él no estarían tan de acuerdo los modernos arabistas. - - [87] Socorro de los africanos. - - [88] Abencirix Zohri, astrólogo de Abu-Hacen, le dijo un día al - monarca en este sitio que había oído sonar una gran campana, y que - cada vez que pasaba por esta puerta la oía más ruidosa, anunciándole - á los moros que pronto los ixpianos pondrían una en la más alta torre - para amedrentarlos, etc., etc. - - [89] Testimonio de una escritura que firma un tal Rojas. - - [90] De los amigos del Profeta que le regalaban delicados manjares y - lo entretenían con alegre conversación. De este personaje descendían - los Reyes de Granada. Así lo cuenta Alchozami. Dos fueron los que - vinieron á España de la estirpe de Saab Ebn Obada, uno de ellos se - estableció en tierras de Takeruna (Ronda), y el otro en una alquería - cerca de Zaragoza. La familia de éste se trasladó á Arjona cuando - Aragón fué conquistado por los cristianos, y allí nació Mohamad I, - fundador de la dinastía granadina, cuya genealogía ascendente es - así: Mohamad I, Algalib-bil-lah, Ebn Yusuf, Ebn Nasr, Ebn Ahmed, Ebn - Mohamad, Ebn Jamis, Ebn Ocail, Ebn Nasr, Ebn..... Cais, Ebn Saab, Ebn - Obada Al-ansari, amigo de Mahoma, Al-Jazrechi de la tribu de Jazrech. - (Jatib. diccionario). - - [91] Según Pedraza y escritores posteriores. - - [92] También pudiera ser de Al-berka. - - [93] Vuelve á hablarse de los vasos llenos de agua, lo cual sustenta - la opinión que hemos emitido sobre estos nichos. - - [94] Aquí está citado el nombre verdadero del sitio más sagrado de los - mahometanos: significa el medio día, y el santuario es el mihrab. Se - ve que es lugar que colocan del lado de Oriente en todas las mezquitas. - - [95] Seguiremos el mismo orden de no insertar más que las - inscripciones de importancia, pues sería enojoso en este libro el - repetir las suras coránicas, las salutaciones ó las zalemas que á cada - paso se encuentran. - - [96] La mayor parte de los datos relativos á los tiempos posteriores - á la conquista, se hallaban en el Archivo de la Alhambra, antes del - año 1850. Desde aquella época se facilitaron para que los vieran, - á todo el que quería, y el año 1869 se llevaron los legajos en - completo desorden á la Administración Económica de la provincia donde - acabaron de desordenarse. Existen, pues, en los legajos tres ó cuatro - numeraciones diferentes. - - [97] Hemos vuelto á colocar en su forma primitiva los medallones - cúficos que hay sobre los azulejos, año 1872. - - [98] Hemos corregido lo que faltaba en la pared ateniéndonos al texto. - - [99] La existencia de este caudillo no está suficientemente comprobada - todavía más que por las tradiciones. - - [100] Boabdil. - - [101] El trono del Sultán. - - [102] Por relación de un viajero artista que ha visitado á Fez hace - tres años, hemos sabido: que en uno de los palacios del Sultán de - Marruecos existe un patio algo semejante al de los Leones, construído - en la misma época que éste y por los mismos alarifes pedidos por aquél - rey de Granada. No sabemos la autenticidad de una noticia que hemos - oído relatar de boca del mismo viajero. - - [103] Cean. - - [104] Legajo 16 del archivo. - - [105] Legajo 28 y siguientes. - - [106] Dirigió esta obra el escultor Pedro Morele, la cual duró hasta - 1601. - - [107] Espinel. - - [108] Reconocimiento hecho por Juan Mijares. - - [109] Este techo, de figura oblonga terminada por dos casquetes - esféricos, parece que tiene los escudos del tiempo de Felipe V é - Isabel Farnesio, con algunos atributos de los monarcas austriacos, - que se ponían siempre como recuerdos de las grandezas de la España - imperial. No ocupa todo el largo de la sala, porque ésta se hallaba - interrumpida por un muro para dejar espacio á otra pieza que hemos - descubierto, restableciendo el arco de colgantes que estaba destruído, - y hallando los paramentos cubiertos de algunas labores que conservaban - los colores puros y vivos de los tiempos árabes, las cuales hemos - guardado cuidadosamente. - - [110] Abencerrajes, quiere decir hijos de Sillero; y Zegries - fronterizos. - - [111] La hemos restaurado en 1856 por hallarse en cuatro pedazos - abandonada en los almacenes de la casa. - - [112] Hemos visto títulos que lo acreditan y fincas que llevan este - nombre, las cuales fueron cedidas en 1501 al adelantado de Murcia Don - Juan Chacón. - - [113] Esta es la Isabel de Solís de algunas leyendas. - - [114] Fué secretario del último rey de Granada. - - [115] Con efecto, la humedad produce esas manchas en un mármol tan - poroso como el de Macael, pero esta misma porosidad ha podido absorber - alguna sangre, que rara vez deja de manchar en ciertos mármoles cuando - se ha posado algún tiempo sobre ellos. El lugar en la taza donde la - mancha está más señalada, parece también ocasionado por un desnivel de - la superficie, en cuyo fondo ha permanecido por más tiempo encharcada - el agua y el polvo ferruginoso que da la tierra. - - [116] El que publicamos se halló en un pueblo inmediato y adquirió - un artista ruso que vivió en Granada muchos años. Era de latón con - dibujos y letras incrustadas de plata. Se destornillaba y abría en dos - medias esferas, de las que una contenía el braserillo pendiente de - varios arcos de metal, para sostenerlo sin derramar la lumbre. Tenía - abiertos en toda su superficie multitud de agujeritos redondos para - exhalar los perfumes que se quemaban dentro; la forma era ingeniosa - para que pudiera rodar entre divanes y alfombras sin quemarlas ni - apagarse. - - [117] Sostendríamos que lo que se hundió fué la antesala del Patio de - los Leones. - - [118] Como veremos existen todavía algunas de ellas. - - [119] Debemos aquí citar un precioso pasaje del Korán que tiene alguna - relación con la idea subjerida á los árabes de hacer los techos como - grutas naturales de estalactitas, cuyas trazas no se ven antes del - nacimiento de su Profeta. Cuéntase que son un recuerdo de la caverna - de Tur, donde las arañas con su tela, las abejas con sus panales y las - palomas con sus nidos, cubrieron la entrada para ocultar el refugio de - Mahoma cuando, huyendo de los coreiscitas, se fué á Abisinia. - - [120] El célebre pintor Fortuny poseía un león de este metal, que - adquirió en España, y la Comisión de monumentos de Granada ha - adquirido algunos bronces de aquella época hallados en Atarfe. También - hemos visto cajas árabes de bronce con nieles de plata figurando - cacerías, danzarinas, caballeros, etc., que según sus inscripciones - habían sido regaladas por un rey africano al de Granada. - - [121] Esta viñeta, como otras tres ó cuatro que teníamos dibujadas - para este libro, han sido reproducidas de nuestros originales en el - «Cuaderno sobre el estilo árabe» que ha publicado D. Mariano Borrell, - en Madrid, año de 1874. - - [122] Es el álamo especial que abunda en Granada, que tiene la hoja - blanca por el reverso. - - [123] Era constante el uso de estañar los hierros de las puertas, lo - cual los hace aparecer plateados. - - [124] Hurtado de Mendoza dice en su «Historia de la rebelión de los - moriscos:» «Aposento real y nombrado..., que después acrecentaron diez - reyes sucesores suyos (del fundador), cuyos retratos se ven en una - sala, alguno de ellos conocido en nuestro tiempo por los ancianos de - la tierra». - - [125] Se conserva en casa del señor marqués de Villaseca. - - [126] Argote de Molina en su «Nobleza de Andalucía». - - [127] Tomo XVI, pág. 267, texto árabe. - - [128] Dice el muy docto Don Aureliano Fernández Guerra «que fué - mortificación y escándalo al famoso Ibn-Jaldun cuando vino de Africa - á la ciudad del Genil, año de 1363, hallar retratos y cuadros de - romanescas aventuras (en bien adobados cueros y en lienzos y tablas) - adornando los techos y muros de las casas reales y de casi todos - los ciudadanos», lo cual nos demuestra que no podrían ser solo - los cristianos los pintores, sino que habría muchos moriscos que - aprenderían á hacerlo, y que los maestros serían de origen bizantino - como la mayor parte de la población donde también había muchos - cristianos, pero no tantos en mi concepto, como se afirmó en el - Concilio Vienense de 1311, porque después de conquistada esta ciudad - por los Reyes Católicos, formaban mayoría los moriscos verdaderos - creyentes, que llegaron á sublevarse en defensa de sus costumbres y de - su religión. - - Y dice el mismo Fernández Guerra: «Paréceme error histórico el de - haber supuesto que en España, cristianos y mahometanos fueron siempre - vecinos irreconciliables... no los dividían playas como las que - separan de las tierras los mares. En los territorios libres por la - cruz, y lo mismo en los esclavizados por el Korán, vivían juntos - y según su diferente religión, cristianos, judíos y musulmanes; - caballeros de un reino fincaban y se avecindaban en el otro, ó se - ponían á su servicio, etc., etc.,» y esta tan ilustrada opinión - favorece la emitida por nosotros sobre las relaciones y continuo roce - que existía entre tan diversas familias, origen del novelesco trance - que representan las dos mencionadas pinturas. - - [129] ¿Podrá este verso haberle dado el nombre de Dos Hermanas? - - [130] Hemos visto los mosáicos del mismo género, imitaciones que se - han hecho en Londres, París, Berlín, etc., en los que cada piececita - tiene una convexidad diferente. - - [131] Archivo, legajo 28. - - [132] Lindaraxa, la casa de Aixa. - - [133] Los hemos hallado nosotros con motivo de nuestras obras, y - conservamos fragmentos. - - [134] Llamamos la atención sobre este verso que sostiene nuestra - opinión de no existir el Patio de Lindaraxa que se ve desde estas - ventanas, en tiempos antiguos. Con efecto, desde el Mirador se veía - bien casi toda la ciudad y el río Darro. El alcázar por este lado - terminaba en estos muros exteriores. - - [135] Existe dificultad muy grande en interpretar bien la traducción - de los letreros árabes, según hemos notado en las versiones que de - ellos se han hecho por muy competentes orientalistas. Ultimamente - nos ha dicho nuestro ilustrado amigo el Sr. Comandari, persona - nacida en Damasco y conocedora de la lengua clásica, que puede haber - en las inscripciones de la Alhambra un segundo significado, por la - combinación de letras que expresan las fechas y nombres de artífices, - que no se encuentran por ninguna otra parte del edificio, lo cual se - llama el álgebra del alfabeto árabe. En la Siria hay leyendas que - tienen este doble sentido. - - [136] De Leval: hechas para el palacio moderno. - - [137] Memoria leída por D. Manuel Gómez Moreno. - - [138] «Viñedos» en lengua árabe. - - [139] En el tomo III; rarísimo. - - [140] Así lo revela la inscripción de la entrada. - - [141] Pedro Machuca, que fué el encargado por el conde de Tendilla - para hacer la tasación de lo hecho por Julio Aquíles, pintor de - imaginería, en la estufa de las casas reales de la Alhambra, tasó las - obras y pinturas del dicho Julio del modo siguiente, en 23 del mes de - Marzo de 1546: - - «Once cuadros de grutesco y bastiones de cuadros y molduras, que los - tasó en cuatro ducados y medio cada uno, que monta cuarenta y nueve - ducados y medio. - - Un friso grande de follaje del romano, ocho ducados. - - Un pedazo de enmaderamiento de siete puertas, seis ducados. - - Tres puertas y una ventana pintadas y barnizadas de todas partes con - aguas é adobos é otros: hizo todo doce ducados. - - Otros dos frisos de grutesco encima de las puertas, seis ducados. - - Seis panes de oro, cuatro ducados, los cuales seis panes de oro ha - gastado en dorar guarniciones é molduras. - - Del asiento de estos panes de oro, cuatro ducados. - - Lo cual declara de toda la costa del dicho Julio é monta todo á - treinta y tres... é sesenta y dos mrs.» - - Número 60 del mismo legajo. - - [142] Visitó este palacio acompañado del embajador M. Layard en 1872, - y le oímos esta opinión tan competente. - - [143] Desde que nos encargamos de la conservación de la Alhambra, - hacemos cuanto es posible por evitar esta costumbre lamentable, para - lo cual establecimos un segundo álbum de firmas, semejante á otro que - regaló un viajero con el mismo fin, el año 1829. - - [144] Nuestro ilustrado amigo D. Manuel Gómez Moreno, presentó á la - Comisión de Monumentos, una razonada explicacion del significado de - estos cuadros, en el año 1872, cuyo trabajo fué perfectamente recibido. - - [145] La misma Memoria del Sr. Moreno. - - [146] En el Cairo tienen hoy en sitios análogos, máquinas de hacer - café y las pipas. - - [147] En el año 1872 hemos hallado otro semejante en la casa núm. 82 - de la calle de Elvira. - - [148] Rebelión de los moriscos. - - [149] En estos palacios había hasta cuatro ó cinco destinadas, unas al - sultán, otras á sus mujeres y favoritas. - - [150] Nosotros dimos una de ellas al Sr. Lafuente para su excelente - libro de las inscripciones, y respondemos de la exactitud de la copia. - Los puntos diacríticos no se pueden confundir con los adornos. - - [151] Hemos visto otro capitel de este género, procedente de un alhamí - que había en un cuarto cerca de la escalera de los baños, que se - hundió en 1549; lo que demuestra que estas reminiscencias antiquísimas - se aplicaron más á esta parte de la Alhambra que á otras más modernas. - - [152] El nombre de Mosala al-aidi se daba á las mezquitas pequeñas de - los palacios, según Edrisi y Palgrave. - - [153] De origen cristiano. Sería una falta salir de la Alhambra sin - dedicar algunas palabras á este edificio. - - [154] Existen los cimientos de muchos de estos edificios en la plaza - contigua de los Alamos. - - [155] Legagos 228 y 256. - - [156] Hoy las Vistillas. - - [157] Estefanía. - - [158] Testimoniado por la inscripción gótica de Santa María de la - Alhambra. - - [159] Citado por Casiri. - - [160] Lo hemos publicado el año 1871, y en él están marcadas todas las - murallas antiguas. - - [161] Nuestro querido amigo D. Leopoldo Eguilaz, á quien debemos - muchos datos importantes sobre Granada, nos ha dado los referentes á - estas puertas. - - Estos trabajos los hace nuestro amigo para su interesante plano de - Granada del tiempo de la dominación árabe. - - [162] Libro de noticias sobre la extinción de la dinastía de los Beni - Nazar, versión inédita. - - [163] Diccionario, Nebrija, Mármol y otros. - - [164] «Recherches de Dozy», tomo I. - - [165] Al-Makkari, Simonet, etc. - - [166] Son diversas las denominaciones dadas por los escritores - antiguos. Es probable que el nombre _Jardín del Alarife_ haga alusión - al gran visir de Abdallá III que era de oficio carpintero, y que por - su habilidad llegó á este elevado puesto. - - [167] Nieto de Ismail, tronco de los Himyaritas del Yemen. - - [168] Protectores de Mahoma. - - [169] Este verso indica que el kalifa renovó la obra y está conforme - con los recientes documentos que hemos citado. - - [170] Alude á la victoria de 1319. - - [171] Según legajos del Archivo de la Alhambra, los Reyes Católicos - dieron la Alcaidía de Generalife á D. Alonso Venegas y á D. Pedro, - como se hizo con las demás Torres de la Alhambra que pertenecen hoy á - la Nación. En 1555 parece que se expidió Real cédula disponiendo que - con motivo de los gastos de la guerra con Francia se vendiesen cerros, - huertas y bienes, á excepción de Generalife. Resulta también que las - obras de esta finca se costeaban por el Rey el año 1709. Las rentas - todas eran para la corona de 6.430 reales ánuos. - - También parece que se dió en 1631 á la familia de Venegas la Alcaidía - perpetua, con la condición de que sus rentas se destinasen á la - conservación del edificio, etc., etc. - - [172] Alixares significa Alhicar (las piedras). - - [173] Palacio de Darluet, hoy perdido, en el camino de Cénes. - - [174] Fuimos encargados de su restauración. - - [175] Manuscritos árabes conservados en Viena. - - [176] Por nuestro amigo D. Leopoldo Eguilaz. - - [177] El mismo Sr. Eguilaz posee todas las antiguas. - - [178] El grabadito que de ella publicamos lo debemos á nuestro amigo - el conocido pintor don Manuel Obren. - - [179] Del 26 de Setiembre al 5 de Octubre de 1365. - - [180] Del 8 al 17 de Mayo de 1367. - - [181] Archivo de la Alhambra. - - [182] Véanse las ordenanzas y Cédulas Reales de aquel tiempo. - - [183] El Cabildo dispuso que se diese sepultura á este maestro mayor - en la misma iglesia, pero que se pusiese la lápida modestamente. Esta - misma modestia podía haberse encargado en otras ocasiones con más - razón que para el ilustre artista. - - [184] Todos los anteriores datos constan en actas capitulares. - - [185] El año 1872 se llevaron á Madrid para el proyectado Panteón - Nacional, pero una reclamación de la Comisión de Monumentos los ha - devuelto á este sitio. - - [186] Se halla en «Paseos por Granada», y en otros, etc. - - - - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Estudio descriptivo de los monumentos -árabes de Granada, Sevilla y Córdob, by Rafael Contreras - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK ESTUDIO DESCRIPTIVO *** - -***** This file should be named 55440-0.txt or 55440-0.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/5/4/4/55440/ - -Produced by Chuck Greif, Carlos Colon, Josep Cols Canals -and the Online Distributed Proofreading Team at -http://www.pgdp.net (This file was produced from images -generously made available by The Internet Archive/Canadian -Libraries) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions -will be renamed. - -Creating the works from public domain print editions means that no -one owns a United States copyright in these works, so the Foundation -(and you!) can copy and distribute it in the United States without -permission and without paying copyright royalties. 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You may copy it, give it away or -re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included -with this eBook or online at www.gutenberg.org/license - - -Title: Estudio descriptivo de los monumentos árabes de Granada, Sevilla y Córdoba - ó sea La Alhambra, el Alcázar y la Gran Mezquita de Occidente - -Author: Rafael Contreras - -Release Date: August 27, 2017 [EBook #55440] - -Language: Spanish - -Character set encoding: UTF-8 - -*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK ESTUDIO DESCRIPTIVO *** - - - - -Produced by Chuck Greif, Carlos Colon, Josep Cols Canals -and the Online Distributed Proofreading Team at -http://www.pgdp.net (This file was produced from images -generously made available by The Internet Archive/Canadian -Libraries) - - - - - - -</pre> - -<hr class="full" /> - -<div class="figcenter"> -<img src="images/cover.jpg" width="329" height="500" alt="[Imagen -no disponible.]" /> -</div> - -<table border="0" cellpadding="10" cellspacing="0" summary="" -style="border:4px inset gray;"> -<tr><td class="c"><a href="#INDICE_DE_LAS_MATERIAS"><b>ÍNDICE DE LAS MATERIAS</b></a></td></tr> -</table> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_001" id="page_001"></a>{1}</span> </p> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_002" id="page_002"></a>{2}</span> </p> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_003" id="page_003"></a>{3}</span> </p> - -<h1> -<small><span class="sans">ESTUDIO DESCRIPTIVO<br /> - -<small>DE LOS MONUMENTOS ÁRABES</small></span><br /> - -DE GRANADA, SEVILLA Y CÓRDOBA<br /> - -<small>Ó SEA</small></small><br /> - -<big> -<img src="images/title.png" -width="400" -alt="LA ALHAMBRA, EL ALCÁZAR" -/></big><br /> - -<small><span class="sans">Y LA GRAN MEZQUITA DE OCCIDENTE</span></small></h1> -<p class="cb"> -<small>POR</small><br /> -<br /> - -RAFAEL CONTRERAS<br /> -<br /> -<small>RESTAURADOR DE LA ALHAMBRA<br /> - -ACADÉMICO É INDIVIDUO DE LA COMISIÓN DE MONUMENTOS</small><br /> -<br /> -——<br /> -TERCERA EDICIÓN<br /> - -CON GRABADOS Y PLANOS<br /> -——<br /> -<br /> -MADRID<br /> - -<small>ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE RICARDO FÉ<br /> - -Calle de Cedaceros, núm. 11</small><br /> -—<br /> -1885<br /> -</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_004" id="page_004"></a>{4}</span></p> - -<p class="c"> -——<br /> -<small>ESTA OBRA ES PROPIEDAD DE SU AUTOR</small><br /> -—— -</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_005" id="page_005"></a>{5}</span></p> - -<h3><a name="ADVERTENCIA" id="ADVERTENCIA"></a>ADVERTENCIA</h3> - -<p>Después de habernos ocupado durante treinta y siete años de restaurar -los singulares arabescos de la Alhambra, de revelar inscripciones -perdidas, y de restablecer el monumento que se hallaba casi hundido, al -estado característico de su notable antigüedad, pensamos reasumir en un -pequeño libro el fruto de nuestras investigaciones y descubrimientos, -bajo forma más artística que la usada por los que nos precedieron en -descripciones de índole semejante.</p> - -<p>Quisimos también acompañar á nuestro trabajo, las noticias históricas -que sirven para embellecer siempre las artísticas lucubraciones; pero -son tantas y en tan copioso número las que se han hallado, especialmente -de los autores árabes, que para no hacer este libro demasiado largo y -tal vez confuso, resolvimos publicarlas en tomo separado, y utilizar en -éste tan solo aquello que podía dar á conocer mejor los monumentos y sus -pequeñas ilustraciones; habiendo tenido el disgusto de ver algunas de -éstas reproducidas sin nuestro consentimiento, en otras obras que se han -impreso y publicado.</p> - -<p>Puede ser que en algunos casos encuadernemos con esta edición apéndices -muy breves que traten de los monumentos cristianos y aun de otros más -antiguos, para que sirva á los viajeros de guía descriptiva; pero en -este caso, conviene advertir, que nuestro principal intento fué siempre -hacer la comparación de las obras árabes, relativas al más importante -período de la dominación agarena en esta parte de la Península y dejar -el estudio<span class="pagenum"><a name="page_006" id="page_006"></a>{6}</span> de las obras cristianas y paganas, quizá menos interesantes -entre nosotros, para ocasión más competente.</p> - -<p>Concluiremos haciendo una indicación sobre la dificultad que ofrece -ocuparse de objetos con apelativos árabes, y fijar á estos nombres la -más adecuada trascripción al castellano; pues hemos hallado aun en -autores de nota, tales divergencias ortográficas, que se hacía imposible -en un mismo significado con distintas ó parecidas palabras, fijar el -valor de las letras arábigas, cambiado según la procedencia árabe, -mudejar, ó extranjera de la traducción, sin que la tradicional costumbre -de nuestros cronistas y poetas pudiera darnos una clave segura, que -ellos ciertamente no usaron en absoluto. Resultando de aquí que muchas -palabras han sido escritas en dos ó más formas, según la procedencia de -la cita, tiempo de su inserción ó idioma á que fueron traducidas, lo -cual podremos ir remediando en nuevos estudios y ediciones sucesivas.<span class="pagenum"><a name="page_007" id="page_007"></a>{7}</span></p> - -<h3><a name="DEL_ARTE_EN_ESPANA" id="DEL_ARTE_EN_ESPANA"></a>DEL ARTE EN ESPAÑA</h3> - -<h3><a name="INTRODUCCION" id="INTRODUCCION"></a><span class="sans">INTRODUCCIÓN</span></h3> - -<h4>I</h4> - -<p>Dijo Buckle<a name="FNanchor_1_1" id="FNanchor_1_1"></a><a href="#Footnote_1_1" class="fnanchor">[1]</a> que la más interesante crónica de todas las naciones -cultas, y la que no debe olvidarse jamas, es la del pueblo español. Con -efecto, grande y poderoso era éste cuando el resto del mundo se ardía en -guerras feudales y religiosas. Libre, y con instituciones -representativas durante el revuelto período de las ambiciones -dinásticas, en nuestra patria se han ensayado las leyes más justicieras -é igualitarias, se han llevado á cabo las más lejanas y venturosas -conquistas, y se han adelantado pasmosos descubrimientos, que no han -podido borrar desastres espantosos y fatales preocupaciones.</p> - -<p>Conserva nuestro suelo las raíces secas y quebrantadas de los múltiples -trabajos de la humanidad en todos los tiempos y civilizaciones; y las -diversas razas que lo poblaron han impreso el sello de sus obras en las -cien generaciones que se han mezclado y comprimido durante treinta -siglos con caracteres tan distintos, que todavía existe en nuestras -provincias por un lado el espíritu aventurero y nómada de los primeros -colonizadores, por otro la altiva independencia de los ilustrados -mercaderes griegos y africanos, y en todas partes el dulce y tranquilo -genio de las artes. Por el centro de la Península, pastores y honderos -independientes ponían límite á las conquistas,<span class="pagenum"><a name="page_008" id="page_008"></a>{8}</span> y en el Norte la rudeza -indómita de los que habitaban los bosques celtíberos helada por la brisa -de sus angulosas montañas. Constantemente la fiereza, la pasión y el -heroísmo, mezclados á esa pasmosa debilidad que dió tan inmensa fuerza á -los agarenos para abatir las costumbres y leyes que había creado el palo -y el hierro de los procónsules y de los conquistadores bárbaros.</p> - -<p>Así, pues, entre nosotros se han iniciado todas las civilizaciones hasta -el principio de su desarrollo, en el que parece que una atmósfera -asfixiante las ha secado y empobrecido, viniendo siempre en pos del -primer albor de la paz y de la dicha, el huracán de la destrucción y del -aniquilamiento. La tradición, presentada siempre en un torbellino de -pasiones y de sufrimientos, no ha sido respetada ni ha podido -trasmitirse como ancha base de las instituciones modernas, para labrar -nuestro porvenir, y hemos podido olvidar el carácter que imprimió la -historia de la Reconquista al plantear la regeneración moderna.</p> - -<p>Hegel nos ha asegurado, á la vista de esas grandes trasformaciones que -experimentan los pueblos, que la inteligencia, el carácter, la pasión y -la cultura se han reflejado siempre en las obras que dejaron labradas -con sus manos ú ordenadas por su entendimiento. ¿A dónde ir, pues, para -estudiar la historia más que á los eternos ó casi imperecederos frutos -de las civilizaciones antiguas? El arte ideal que vino después del -clásico y del simbólico tan hermosamente representado en la Península, -nos ofrece ese constante genio que animó todas las empresas españolas, -aquí donde la religión ha sido venerada, la ley inexorable, el espíritu -intransigente, el culto irreflexivo, y donde se ha batallado durante -ocho siglos sin más tregua que la necesaria para vigilar con astucia el -costado vulnerable del enemigo. Nunca se ha roto el hilo de esta -tradición caballeresca que nos ha dado un calificativo propio en el -resto del mundo; y sin interrumpirlo es como acaso podríamos desarrollar -nuestra antigua grandeza, encadenando aquel constante modo de ser, con -los adelantos de las ciencias, con los intereses modernos<span class="pagenum"><a name="page_009" id="page_009"></a>{9}</span> y con ese -espíritu de los pueblos que pasaron, Iberos, Godos y Arabes, que flota -todavía en una atmósfera de huracanes y de convulsiones.</p> - -<p>Y en esta tierra clásica del sentimiento, donde parece que todo ha -muerto, dejando el suelo sembrado de preciosas ruínas que los hombres no -se cuidaron de contemplar, se conserva todavía el odio de raza ó -espíritu vengador que destruye las respetables obras de la antigüedad, y -que á cada agitación derrumba y aniquila todo con el ardimiento y -barbarie de la desgracia y de la impotencia, sin cuidarse ni sentir el -destino social del arte en los tiempos venideros y en las realidades que -se presagian.</p> - -<h4>II</h4> - -<p>Conocidas son las obras de la civilización romana, y los vestigios que -ésta dejó en la Península ibérica. No es, por tanto, nuestro propósito -hacer aquí un estudio comparativo de esas magníficas obras, cuyos -detalles se pueden estudiar mejor en otras comarcas del mundo antiguo. -Su influencia entre nosotros nunca fué absoluta, y las grandes -construcciones que sintetizaban el período romano, más bien habían -degenerado en nuestro suelo por la influencia indígena, que crecido bajo -el amparo de una absoluta dominación. Difícil es demostrar el carácter -de nuestro pueblo en los primeros siglos del cristianismo, si no -asimilamos sus costumbres y sus leyes á las de los colonizadores; una -densa oscuridad lo hace impenetrable todavía á todo género de -investigaciones históricas.</p> - -<p>Por más que miremos con sorpresa las artes romanas de la Península, -nunca inspirarían el afán de estudiarlas abstrayéndonos de la -universalidad de las obras que levantó aquel poderoso pueblo. Con ellas -desapareció el genio peculiar de los pueblos invadidos, y no podemos -hallar durante ocho siglos testimonios bien caracterizados de la raza -sometida. Fragmentos griegos de una degeneración marcadísima, -instrumentos<span class="pagenum"><a name="page_010" id="page_010"></a>{10}</span> de labranza y armas, que se diferencian poco de las que se -ven hoy de cobre y hierro en la costa oriental de África, inscripciones -interrumpidas ó piedras aisladas con signos de carácter céltico ó -hebráico, grandes vías legionarias; pero ningún dato que nos guíe desde -estos descubrimientos á los muchos pueblos y monumentos que existían -ignorados por la incuria ó indiferencia de los procónsules. No habrá -quien se atreva á sostener que merezca una apreciación seria lo poco que -conocemos de la civilización y de las bellas artes greco-romanas, -manejadas por los artistas españoles, y bajo la influencia de nuestra -antigua cultura en los tiempos llamados siempre heróicos. La decadencia -fué siempre constante, y más todavía cuando vino el influjo de aquellas -inmigraciones en los primeros siglos, que huyendo de Europa ante Suevos, -Vándalos y Alanos, invadían el territorio y se mezclaban casi totalmente -con los primitivos habitantes. El arte degeneró sensiblemente al caer en -poder de errantes hordas que se cubrían el cuerpo de tejidos groseros y -hacían sus habitaciones con las ramas de los árboles; y si bien poco á -poco tomaron de los Romanos el lujo y costumbres, fué para -empequeñecerlas y amenguarlas, notándose cuánto sus groseras obras -carecían de belleza y privaban al arte de esas esbeltas, sencillas y -clásicas formas, que con encanto poseen los monumentos labrados en Roma -y Grecia ó en las colonias y municipios de allende el Pirineo.</p> - -<p>Aunque citáramos los acueductos, puentes, circos, termas, caminos, -urnas, miliarios, estatuas, vasos y joyas que se hallan en nuestro suelo -á cada paso, el arte en España no fué el romano, ni el griego; uno y -otro no se manifiestan más que como elementos de una civilización que -transita y deja huellas en el granito, en los metales y en el mármol; -otros tiempos y otras civilizaciones alcanzaron mayor éxito, sin llevar -el signo cruel de la decadencia, y ellos son los que merecen fijar la -razón de la historia y la filosofía del arte.</p> - -<p>Cayó el imperio romano y quedaron sus leyes y costumbres sólo en las -populosas ciudades que embellecieron: lejos<span class="pagenum"><a name="page_011" id="page_011"></a>{11}</span> de éstas, y apartadas de -las vías imperiales, otras costumbres y hasta otros cultos se -alimentaban en silencio. Vinieron los visigodos y se establecieron en -sus palacios, en sus andrónitos y en sus peristilos, y la religión que -aceptaron sin profundas convicciones, sostenida por misioneros que -continuamente se contradecían, é impotente entonces como lazo social -inquebrantable, no destruyó completamente el ara de los sacrificios ni -las estatuas de los dioses paganos. Fraccionados los cristianos por -herejías profundísimas, fué imposible una vigorosa propaganda; y -relajado el estado moral antiguo, el arte no pudo hacer más que expresar -el influjo de tantas opiniones contradictorias como agitaban á la -cristiandad en los primeros siglos de trasformaciones y esperanzas.</p> - -<p>Si Clodoveo, único monarca que en el siglo <small>V</small> profesaba de lleno las -creencias católicas, no hubiera sostenido contra los pueblos visigodos -la primera guerra religiosa que contempló la España, tal vez habría sido -más difícil á los mahometanos llevar á cabo su pasmosa conquista; pero -ocupado desde aquella lucha en el establecimiento del catolicismo, como -religión nueva, el pueblo gótico que venía sufriendo intolerables -persecuciones á través de siglo y medio de dominación, no opuso el valor -heróico de convicciones arraigadas, y sucumbió, quizá de buen grado, por -acogerse á la tolerancia de los nuevos señores. De tal época de duda y -desconcierto los monumentos de arte son raros y sin importancia, no -expresan más que la transición tumultuosa, y carecen por aquel efecto de -verdadero carácter nacional y de perfección greco-romana.</p> - -<p>La arquitectura latina creció con una mezcla bizarra de fragmentos -antiguos, que no porque fueran abundantes, la dotaban de belleza y la -elevaban entre nosotros al esplendor que alcanzó en las Galias y en -Italia. Hileras de columnas desiguales, colocadas las unas sobre las -otras, no coronando las cornisas á los edificios sino ribeteándolos, los -arcos sin archivoltas, los intercolumnios sin arquitraves, y una -multitud de chocarrerías bárbaras ornaban las estrechas basílicas de -aquel tiempo.<span class="pagenum"><a name="page_012" id="page_012"></a>{12}</span></p> - -<p>No es, por tanto, ese período de transición para nuestro país el que nos -pudiera dejar un arte, á él que, desarrollado á más ó menos altura, le -hubiéramos otorgado carta de naturaleza. La época goda con sus rotondas, -sus baptisterios, sus cruceros, enclaustrados y criptas, no hizo nada en -nuestro suelo que pudiéramos asimilarnos como arte nacional. Es preciso -para esto venir al siglo <small>VIII</small>, cuando desaparece la sociedad cristiana y -huyen nuestros soldados ante el brillo de las cimitarras, porque la -patria gobernada teocráticamente no tiene valor cívico que oponer á los -invasores. No era el tiempo, y así lo comprenderían aquellos santos -varones de salir seguidos del coro, y precedidos de los ciriales y -mangas á las puertas de las poblaciones, para pedir á los nuevos Hunos -que se retiraran á sus bosques ó á las ardientes arenas de la Libia. -Estos invasores tenian la conciencia de una predestinación infalible, y -no podían temer otra emboscada tan sangrienta como la sufrida por -aquéllos en las Galias.</p> - -<p>De la tribu de Koreisch había de caer sobre Europa tan formidable -enemigo, que á su presencia huirían las tradiciones no extinguidas del -paganismo, y los pueblos cristianos se estrecharían espantados para -cerrarles el paso. Los poderosos descendientes del Profeta estaban -llamados á abrir en nuestro suelo un surco que no pudieran borrar los -trabajos de cien generaciones. Desde muy antiguo componían el pueblo -árabe corsarios del desierto, que en caravanas hacían el riquísimo -comercio desde los puertos donde descargaban los bajeles de la India á -las ciudades interiores de la Siria, Persia y Judea. Estos pueblos -conocían perfectamente las costas y territorios del África -septentrional, eran los comerciantes que llenaban los mercados romanos -de las riquezas de Oriente, los que habían venido en todos los tiempos á -Cartago y á las Baleares, no se extrañaban de la civilización -occidental, y podían llegar hasta los Pirineos, conocedores por relatos -de toda la extensión de la Península: sabían que se explotaba en España -la plata, el azogue, el plomo y cobre en abundancia, y que competían sus -criaderos con las minas de Sofala. Antes de la invasión,<span class="pagenum"><a name="page_013" id="page_013"></a>{13}</span> comerciaban en -nuestras costas, nos traían porcelanas de la China y gomas de Malabar, y -llegó después á tal punto su sed invasora y comercial, que hasta -visitaron las Maldivas y las Molucas, y más tarde se pusieron los -primeros en camino, con los Portugueses, para hacer inmensos -descubrimientos que cambiaron la faz y las esperanzas de Europa. No ha -habido en el mundo raza que extendiera sus correrías en más dilatados -espacios, ni religión, que como la de Mahoma, hiciera más prosélitos en -menos tiempo. Ellos se aposentaron tranquilamente en las tres partes del -mundo entonces conocido. «¡Esclavos ó islamitas!» gritaban á los pueblos -cuando llegaban á sus puertas. El antropomorfismo, la idolatría, el -culto de los astros, el budhismo, el cristianismo, en fin, hubieran -sucumbido si no se levanta el centro de la Europa para contener sus -conquistas, que parecían interminables. Quizá el peligro común salvó -entonces á la cristiandad de una total ruína, y echó luego los cimientos -de esa unidad religiosa que parece indestructible en nuestra patria.</p> - -<p>Conviene á nuestro propósito, para fijar bien el carácter de los -invasores, el demostrar cuánto la lengua de los árabes influyó en el -resultado de estas prodigiosas conquistas. El idioma del Korán era -considerado el más puro de la Arabia, y se hizo patrimonio del universo -civilizado. Dice á este propósito Herder: «que si los Germanos, -vencedores de la Europa, hubiesen poseído un monumento tan clásico ó -menos que el Korán, jamás hubiera podido el latín dominar su lengua.» -Con efecto, sólo la fe religiosa de los <i>Tabi</i>, ciegos conservadores de -los preceptos de su maestro, libres de toda corrupción del lenguaje, -bastó para conservar una lengua que durante toda la Edad Media había de -ser depositaria de las ciencias antiguas. Está fuera de duda por cuantos -historiadores se han ocupado de nuestro país, que el período más -brillante é ilustrado para la literatura y la filosofía fué el del -Califato, y aun después, el más culto de los reinos que se formaron por -toda la extensión de la Península; su población más numerosa que la -actual y aun que la romana, sus edificios más espaciosos y ricos, sus<span class="pagenum"><a name="page_014" id="page_014"></a>{14}</span> -Universidades más concurridas, y sus Academias funcionando ocho siglos -antes que se fundaran las que hoy existen. Sin las exageraciones del -fanatismo, los españoles se habrían aprovechado más de aquella -civilización, y hoy daríamos al mundo un espectáculo bien distinto del -que ofrecemos. En los pueblos donde la impiedad no podía destruirse, -resto del furor arriano de los Visigodos, el Árabe enseñó la idea -absoluta de un Dios, Creador, Regulador, Soberano árbitro de todas las -cosas; y como emanaciones de inextinguible bondad, enseñó á las escuelas -cristianas que se habían viciado por los errores de la herejía -constantemente insubordinadora, la práctica diaria de la caridad, de la -limpieza, de la temperancia, de la obediencia y de la oración; destruyó -la pasión al juego, á la idolatría y á la usura, porque, no hay que -dudarlo, los cristianos de aquel tiempo no oponían á los Árabes -costumbres honestas, ni amor al trabajo, ni limpieza, sino las impurezas -de las costumbres romanas que sustentaba todavía la alta sociedad, y la -grosería de las clases pobres, que se había sostenido con la ignorancia -ó la servidumbre. La raza que había obrado aquel prodigio en las -márgenes del Guadalete poseía una tranquilidad de alma inquebrantable, -un convencimiento absoluto de la unidad y santidad de su doctrina: no -podían oponer lo mismo las razas vencidas ó arrolladas. Sin la -tolerancia de la poligamia y la prohibición de discutir las cosas -sagradas del Korán, no sabemos si la humanidad hubiera titubeado en -aceptar leyes y usos que podían imprimir tan poderosa acción á millones -de criaturas. Todavía, después de mil años, la lengua de los Árabes, -dulce, sonora y flexible, sirve de alianza entre Oriente y Occidente; -todavía, ante la humanitaria religión del Crucificado, se sostiene única -y ostensiblemente cuna de muchas tradiciones. El harém, que horrorizaba -á las familias cristianas y llenaba de amargura á aquellas infelices -esclavas arrancadas de los pueblos conquistados, fué, al par que una -feliz tradición antigua para contener á los creyentes, un valladar -intraspasable para el proselitismo. ¡Cuánto carácter imprimió á sus -alcázares y á todos sus monumentos esta sola condición de la<span class="pagenum"><a name="page_015" id="page_015"></a>{15}</span> vida -social de los Mahometanos! Cuando vemos alzarse los esbeltos minaretes, -las doradas cúpulas, los rojos ó pintados baluartes, y sentimos la -inspiración de ese pueblo fanático y noble, deploramos la abyección en -que ha caído y los futuros desastres que todavía amenazan á unas gentes -que de tal modo fueron intérpretes de las más sabias escuelas de la -Grecia.</p> - -<p>¿Seremos todavía incapaces de reconocer con gratitud lo que la antigua -civilización española debió á esos huéspedes, que sembraron su sangre y -sus preocupaciones orientales en nuestro suelo?... El Español, tal cual -es, ese tipo que se distingue hasta cierto límite de la familia europea, -y con especialidad de las razas del Norte, representa hoy en decadencia -aquella cultura; y ni las crueles persecuciones religiosas, ni la férrea -unidad monárquica, ni las emigraciones, han podido destemplar el alma -que se inflamó con el arte, la literatura y la poesía agarena.</p> - -<p>No fueron los Kalifas los que por su protección hicieron del árabe el -pueblo más poeta del universo: aún no había nacido Mahoma, y ya cantaba -sus peregrinaciones, las luchas de Okhad, su vida errante y sus -querellas amorosas. Sería interminable la lista de sus poetas y -escritores. Todos recitaban versos tan sencillos como originales, -notándose en ellos una cosa muy significativa: que, aun cuando -conocieron la epopeya, el idilio, la oda de los Griegos, jamás -aprendieron ni imitaron inspiración ni sentimiento alguno, sino que -continuaron no menos entusiastas de su poesía y de sus canciones -heróicas. El <i>Cuento</i>, género recitado que en pleno siglo <small>XIX</small> es aún el -mejor deleite de la sociedad; que en Andalucía ha llegado á ser una -parte de la conversación, y el atavío y gracejo de cuanto se habla, el -que entretiene bajo sus tiendas á los moros de Fez, ese constituye -todavía el solaz más dulce y agradable de las escenas españolas; y tan -antigua es esta literatura de la raza pura árabe, que el Profeta, cuando -principió á divulgar el Korán, temió que los cuentos de los mercaderes -persas, entonces en boga en todo el Yemen y en los caminos de las -caravanas, hiciesen olvidar al pueblo la lectura del Libro Santo.<span class="pagenum"><a name="page_016" id="page_016"></a>{16}</span></p> - -<p>Como la idea pura de la unidad de Dios es la base incontrastable de la -religión mahometana, toda la filosofía estaba basada en contemplaciones, -himnos, rezos y alabanzas. Simultáneamente se levantaba el ancho -pedestal de la doctrina aristotélica. Sectas ilustradas examinaron el -célebre <i>Organum</i> que trasmitieron los filósofos alejandrinos, y -Alfaraví, Ibn Taphail, Algazel, Avicennes, fueron más notables filósofos -que los discípulos de Abelardo, que Amaury, David y Maimonides. Además, -que por ilustres que fueran las escuelas filosóficas establecidas en la -Edad Media, los que impulsaron el movimiento, á pesar de los estudios -teológicos, fueron esos sabios que desde Granada, Córdoba y Sevilla -derramaban nuevas ideas sobre la moral, la política, el alma, la física, -la razón. ¡Imposible parece que del suelo de Andalucía había de partir -la luz que se reflejara sobre los <i>Kathares</i>, y que con tales maestros -no quedara en nuestro país el menor vestigio de aquella filosofía -racionalista!...</p> - -<p>Avicebron, que vivió bajo el poder de los Abassidas, combatió la -intolerancia de los Almohades, escribiendo contra los atributos de Dios -y su semejanza con la criatura. Trabajos que en el suelo español no -volvieron á repetirse, esterilizándose por el influjo bien explotado de -la intolerancia mahometana.</p> - -<p>Las leyes de la metafísica conocidas por los modernos, fueron trazadas -ya por Mahoma y los pensadores Griegos; mientras los cristianos -traspirenaicos de la Edad Media realizaron la unión constante de la -escolástica y el misticismo, con lo cual había de brotar el -Renacimiento, preludiando la aparición de los grandes filósofos que han -hecho florecer la inteligencia y los intereses materiales de Inglaterra, -Francia y Alemania.</p> - -<p>Pero lo que sobre toda esa suma de ciencia imprime á la civilización -árabe española un formidable poder y constante progreso, envidiado por -todos los pueblos de Europa, son las ciencias de la naturaleza, las -matemáticas y la química. Bajo el reinado de Al-Mamunn midieron un grado -del meridiano en el país y llanura de Saryar, y construyeron para la -astronomía<span class="pagenum"><a name="page_017" id="page_017"></a>{17}</span> cuantos instrumentos necesitaban, tablas celestes y -planisferios, cartas geográficas y estadísticas, mucho tiempo antes que -los cristianos se ocuparan de estos trabajos. La cronología, la -navegación, la arquitectura náutica, están dotadas de tantos nombres -árabes, que nadie borrará este sello indeleble de su influencia en los -siglos venideros. Las tablas construídas en Samarcanda determinando -épocas, fijando revoluciones celestes, y abreviando los cálculos, son -otras tantas obras de su genio; y si bien en la anatomía, por una -prohibición expresa, no pudieron adelantar mucho, la medicina les debe -casi todo el conocimiento de las plantas, y la virtud de muchos agentes -minerales que la química les había revelado. Es, pues, muy lógico que el -arte, en la acepción que entre ellos tuvo esta palabra, se desarrollara -á expensas de tales conocimientos exactos, y á tal punto, que las -trazerías de almocarves no han sido hechas antes ni después con la -perfección, exactitud y espontaneidad que se ve en los almizates y -comarraxias de los edificios arábigos. En nuestros días estas -combinaciones de líneas, que dejan descubiertos polígonos y otras -figuras convergentes á centros comunes y simétricos, detienen la mano de -los mejores dibujantes, y sin un estudio hecho á conciencia no es -posible aplicarlas.</p> - -<h4>III</h4> - -<p>Se ha preguntado muchas veces qué habría sucedido en el mundo, si los -Vándalos y los Alanos no hubieran sido arrojados de la Península, y dado -origen al más grande reino de piratas conocido. Seguramente los Árabes -no habrían llegado á nuestro territorio si Genserico hubiese establecido -un reino entre la Libia y la Mauritania, ó si este León de Numidia, -después de saquear á Roma, hubiese llevado sus despojos á África, y -vuelto á invadir la España. La cúpula de oro del Vaticano que arrebató, -habría servido para levantar de nuevo<span class="pagenum"><a name="page_018" id="page_018"></a>{18}</span> en nuestra patria un gran templo -al paganismo. Jamás un imperio pudo hacerse más grande y perecer en ocho -generaciones de reyes, la mitad asesinados.</p> - -<p>Antes de Mahoma, se ha dicho, los Árabes apenas tenían arte que -representara sus adelantos, y esta peregrina idea se ha venido -sosteniendo por los que á toda costa querían probar el indomable -barbarismo de aquellas tribus errantes. Sabido es que los desiertos que -se hallan entre el Mar Rojo y el Eufrates, á juzgar por el relato del -Profeta, eran como son hoy llanuras ligeramente interrumpidas por valles -muy poco cultivados, y esto mismo acredita que la Arabia en aquel tiempo -no se parecía á esos desabrigados mares de arena que hay en el -continente africano, sino que el país sufría el abandono propio de la -raza viajera que lo poblaba, la cual apenas se ocupaba de sembrar los -campos ni aprovechar los escasos manantiales de sus montañas. Pero, -¿cómo no habían de tener arte, á lo menos simbólico, unos pueblos que -visitaban la India, entonces más floreciente que ahora, los antiguos -imperios, Babilonia, el Egipto, la Judea, y que frecuentaron todas las -colonias griegas y romanas? Su país era la escala del Oriente; en él -refrescaban los comerciantes sus alimentos, y se proveían para continuar -las expediciones; en él dejaban sus mujeres y sus hijos; ¿cómo, pues, en -ese suelo no se levantaron los edificios propios de su vida y de sus -creencias? Los que sostienen el estado bárbaro de la raza árabe antes de -Mahoma, preguntan: ¿dónde están los monumentos ó sus ruínas? No existen -hoy después de las sangrientas vicisitudes por que ha pasado aquel país; -pero no es menos cierto que se hallan vestigios romanos, griegos y -persas, y que el Egipto reflejó allí su civilización primitiva; pues si -aquel inmenso <i>caravanserallo</i> hospedó los mensajeros del antiguo mundo, -si en su suelo descansaban tropas numerosas de negociantes y de -soldados, ¿cómo no creer ciegamente que el arte pagano en su primera -manifestación, el que concedió tal grandeza á los antiguos Medos y -Asirios, y luego vino á modificarse en la culta Grecia, no fuera el -origen de la civilización que tuvieron los<span class="pagenum"><a name="page_019" id="page_019"></a>{19}</span> primitivos Árabes? La Kaaba -había sido ya construída en tiempo de Mahoma, los Hebreos habían hecho -sus templos muchos siglos antes y eran sus vecinos; el cristianismo se -apoderaba de los monumentos romanos, y el estilo bizantino dominaba en -toda esa región oriental. Cuando se trató de reconstruir la Kaaba, los -arquitectos que lo verificaron eran el uno griego y el otro copto, y por -demás se sabe que en aquellos tiempos los artistas no eran tan -cosmopolitas como en los presentes. El gusto persa, que se extendió á la -Siria y al Ásia Menor, sólo sirvió para abrigar en el fondo de sus -mejores obras el culto de la nueva religión. Mezquitas levantadas en la -primera época tienen todas las formas de la arquitectura griega y -egipcia, y recientes trabajos hechos en la alta India y en los pequeños -estados confines con la Persia, han principiado á darnos una luz muy -remota sobre algunas formas del arte, revelando los primeros albores de -las múltiples bóvedas de la Alhambra, y el arco excéntrico y apuntado, -que parece se inició en las construcciones de aquellos tiempos, 1.000 -años antes de la fundación del Islamismo.</p> - -<p>Ebn-Jhaldoun dijo, que artistas y hasta trabajadores en piedra y madera -se pidieron á Constantinopla para construir mezquitas. El Kalifa Walid, -Abd-el-Malek, para levantar una mezquita en Medina, otra en Jerusalén y -otra en Damasco, pidió al emperador Justiniano 200 obreros y albañiles; -y una de las condiciones de paz entre el Kalifa y el mismo Emperador, -fué que éste le entregaría azulejos, pavimentos de esmalte y tejas en -cierta cantidad, para la decoración de la gran mezquita de Damasco. Lo -que se ve claramente es, con cuántos retazos de antiguas obras, y con -qué diverso espíritu, se levantaban los primeros monumentos, y por qué -existe tan profunda diferencia entre los que se edificaron en los -primeros años de la egira, los que se hicieron en el Kairo mucho tiempo -después, y los que se alzaron en España en distintas épocas.</p> - -<p>Bajo las dinastías de los Arsacidas y Sassanidas, obró prodigios el arte -persa que contemplaron los Árabes, y en la ciudad de Madain, conquistada -por ellos, hallaron tal arsenal de<span class="pagenum"><a name="page_020" id="page_020"></a>{20}</span> ornamentos, que fueron deslumbrados -por ellos; y tal abundancia y prolijidad de detalles, que dicen había -edificios bordados como encajes, y cúpulas que se elevaban hasta las -nubes en múltiples combinaciones. No se demuestran bien las formas de -los arcos apuntados, pero aquellas relaciones fantásticas nos indican -que unas líneas no conocidas los debieron sorprender, en particular las -de los patios, que tenían grandes y dilatadas galerías de arcos, bajo -las cuales cabían ejércitos enteros, cobijados por menudos cupulines. -Tak-Kesra presenta una construcción de arcos ojivales<a name="FNanchor_2_2" id="FNanchor_2_2"></a><a href="#Footnote_2_2" class="fnanchor">[2]</a> que, si no tan -aperaltados como los de las catedrales góticas, tienen la curva -primordial de su antiguo origen. Tak-Kesra se sabe que era el palacio de -Cosroes en las ruínas de Ctesiphón, y como los de Firuzabab, se -construyó en los primeros siglos del cristianismo. La forma ovóide de -estos arcos se insinuaba ya lo bastante para que naciera de ella el arco -roto, apuntado y de herradura, y puede conjeturarse su procedencia -cuando comienza á verse con signos característicos en las mezquitas de -Egipto y Túnez. Un número notable de edificios mahometanos de la primera -época se ve también coronado de almenas á manera de dientes, de las -cuales no se hallan vestigios por otra parte; pero que si nos remontamos -al tiempo de Sapor<a name="FNanchor_3_3" id="FNanchor_3_3"></a><a href="#Footnote_3_3" class="fnanchor">[3]</a> y á las construcciones bramínicas, se hallará el -origen de esas cresterías que aprovechó el gótico con tanto lujo.</p> - -<p>Siguiendo las diversas fases que presenta el arte árabe, para deducir el -origen y formación de sus modificaciones antes que se manifestara en -España con la riqueza que descuella en los siglos <small>XIII</small> y siguientes, -hallamos que los más antiguos edificios están construídos con materiales -arrancados de los palacios y templos que dejó el arte persa, griego y -latino, sin olvidarse de las famosas construcciones cartaginesas que -respetaron los Vándalos; como las columnas de Córdoba, las del alcázar y -mezquita de Fez, y los capiteles degenerados de Corintio<span class="pagenum"><a name="page_021" id="page_021"></a>{21}</span> con hojas y -volutas, pero dando un alto relieve á las más finas venas de sus -acantos; los ladrillos rojos y blancos tapizando las fachadas y cortando -las dovelas de los arcos, y la multitud de bóvedas y cúpulas cuya -magnitud y esbeltez va disminuyendo á medida que nos acercamos á -Marruecos y pasamos á España, en donde se construyeron muy pocas.</p> - -<p>Aunque autores tan ilustrados como Batissier<a name="FNanchor_4_4" id="FNanchor_4_4"></a><a href="#Footnote_4_4" class="fnanchor">[4]</a> sostienen que los Árabes -ligaban los adornos con hojas y flores, lo mismo en los últimos tiempos -que en los primeros, no hemos hallado en las obras posteriores al siglo -<small>XII</small> ese género de mescolanza en las rigorosas y clásicas trazerías; -antes bien, siempre hemos visto, que el purismo tan decantado de esa -ornamentación estriba exclusivamente en las combinaciones geométricas á -que se presta la línea. En los tapices persas, indianos y bizantinos, sí -hemos visto el abigarramiento que produce la hoja, la flor, el grutezco -enlazándose á las trazerías, por más que éstas se vean matizadas de los -más brillantes colores.</p> - -<p>De los mosáicos, azulejos ó piezas de barro esmaltadas con que cubrían -los basamentos y anditos, vemos claramente la procedencia simultánea en -todo el Oriente, trasmitida de los antiguos Persas, Medos, Asirios é -Indianos, como lo demuestran los hermosos fragmentos hallados por -Flandin bajo las ruínas de Nínive. Las inscripciones, por último, fueron -los ornatos más usados antes y después del siglo <small>IX</small>; con ellas dieron -una extraña originalidad á sus obras de toda clase, y las hemos visto -grabadas en los trajes, en los muebles, en las arracadas ó joyas, además -de esas fantásticas leyendas escritas en las cabeceras de las -sepulturas, de las que hay muchos ejemplos en España y África.</p> - -<p>Un género de ornamentación peculiar á los monumentos árabes más -modernos, donde se desarrolló de un modo pasmoso é imprimió á la -arquitectura un carácter más noble y elevado, fué la bóveda que hemos -dado en llamar estalactítica; ¿de dónde trae su origen? En ninguna parte -son tan complicadas<span class="pagenum"><a name="page_022" id="page_022"></a>{22}</span> y múltiples como en la Alhambra: no hay comparación -entre éstas y las que se insinúan débilmente en el Kairo y en la Persia -musulmana. Sin duda que han venido á través de la emigración -perfeccionándose, y que pudieron empezar por nichos con bóvedas -cruzadas, y por pequeñas gotas ahuecadas para entretener las líneas de -las cornisas en los antros monolíticos de los templos aryas, imitados -por los Persas más tarde y copiados en Egipto.</p> - -<h4>IV</h4> - -<p>Fijándonos particularmente en España, nos remontaremos á los años 710 y -siguientes, cuando Muza conquistó desde Tarifa hasta Barcelona, y -aposentó sus taifas en las iglesias latinas, en los palacios episcopales -y en los recintos murados que habíamos heredado de la dominación gótica. -Zaragoza vió levantarse la primera mezquita de importancia, ó, por lo -menos, ostentó un monumento oriental antes que se alzaran los de -Córdoba, Calatayud, Sevilla, Toledo y Valencia. Realizando conquistas, -construyeron castillos y murallas flanqueadas de torres, restauraron el -magnífico puente de Córdoba y se cubrió de fuertes el litoral, -extendiendo por todo el territorio las atalayas, que fueron en su origen -el primer adelanto hacia las comunicaciones telegráficas. Tan ardientes -propagadores de la nueva ley, respetaron el culto de los cristianos y de -la multitud de sectas que se alimentaban de las disputas sinodiales y -del poderío sistemático de la Iglesia de Oriente. Los cristianos -pudieron, en suma, profesar su culto, pero no propagarlo; y sabido es -que muchos mártires inscritos en el calendario español no habrían -alcanzado la suerte de tales si se hubieran reducido á profesar el culto -cristiano, absteniéndose de ir á las puertas de las mezquitas para -predicar la falsedad de las creencias mahometanas<a name="FNanchor_5_5" id="FNanchor_5_5"></a><a href="#Footnote_5_5" class="fnanchor">[5]</a>. Prohibida la -propaganda,<span class="pagenum"><a name="page_023" id="page_023"></a>{23}</span> se imposibilitó la erección de nuevos templos cristianos, -de oratorios, y el esculpir imágenes, con lo cual el arte latino, que -tan débilmente se había sostenido en la Península, quedó estacionado, y -á poco se perdió de la memoria la construcción, el ornato y sus -aplicaciones á las artes de la platería, ebanistería y bordado.</p> - -<p>Mientras que la raza gótica había vivido sin la religión y para la -religión, devorándose en cuestiones puramente teocráticas, olvidada de -los intereses materiales de los pueblos, y aun pudiéramos añadir de los -intereses morales, los nuevos señores del territorio, al par que eran -más profundos creyentes, no descuidaron todo aquello que podía moralizar -á los súbditos. Contra lo que se ha creído, juzgando lo que hoy son las -poblaciones mahometanas, se fijaron reglamentos de policía para calles y -plazas, se establecieron fuentes públicas y baños para los pobres, y, lo -que es más notable, Yusuf-el-Fehri hizo restablecer con grandes -dispendios los caminos militares de Córdoba, Toledo, Lisboa, Mérida, -Tarragona, etc., restaurando los puentes que se ven todavía, y abriendo -vías de comunicación que han venido sirviendo durante muchos siglos. No -aprovechó á los Visigodos tanto la grandeza de Roma como á los Árabes. -Ninguno de sus monumentos de utilidad pública fué demolido. Si los -descendientes de Tarik, victoriosos, hubieran en el primer siglo -obedecido al emir, y constituído un solo imperio al amparo de las obras -antiguas, no habrían perdido cien años antes de que los príncipes -musulmanes se reunieran para constituirse en poder único y absoluto bajo -el cetro del último de los Omniadas. Mas de cualquier modo, desde -aquella época principia una civilización que agita nuestra inteligencia -durante diez siglos, y que borra las huellas de la cultura latina.</p> - -<p>El pueblo dominado, viendo por una parte el esplendor del culto -cristiano reducido á edificios de madera y ladrillo, tierra y escasa -piedra, levantados bajo la influencia románica, y por otro el lujo con -que se hacían alcázares y mezquitas, alzando minaretes cuyo imponente -aspecto los embelesaba,<span class="pagenum"><a name="page_024" id="page_024"></a>{24}</span> aceptó de lleno el nuevo arte oriental con -todos sus originales atavíos. Los Mozárabes, pues, principiaron su obra, -y de tal modo cundió entre los cristianos el gusto de la imitación, que -lo vemos penetrar en Francia y llegar á Italia en los primeros años del -siglo <small>XI</small><a name="FNanchor_6_6" id="FNanchor_6_6"></a><a href="#Footnote_6_6" class="fnanchor">[6]</a>, hasta identificarse de tal modo, que sus costumbres, su -escritura, sus vestidos eran iguales, y vivían en iguales casas, con -patios y alhamies, baños y divanes, como si no hubiera diferencia en el -origen de ambas civilizaciones. El carácter nacional principió á ser -uno, y si no hubiera venido el desmembramiento de aquel poderoso -Califato, por exceso mismo de riqueza y de bienestar, la condición de -los pueblos mozárabe, mahometano y judío, habría sido preferible á la de -los primeros reinos cristianos que se levantaron para la reconquista. -Durante tres siglos á lo menos, puede decirse que se borraron todas las -tradiciones, excepto en el pequeño rincón de Asturias y en las costas -cantábricas.</p> - -<p>Fundáronse desde 786 tantos castillos, <i>madrisas</i>, baños y oratorios, -tantas escuelas y hospitales, que en ningún país del mundo vióse -desarrollo tan grande en menos tiempo. El hospicio fué entonces una -institución piadosa y necesaria, pues los primeros siglos no dieron -verdadera organización pública á estas casas de socorro para los -desvalidos. En ellas entraban sin distinción los mozárabes y -mahometanos; y no fué sólo en Córdoba, sino también en Sevilla, Granada, -Valencia, etcétera, donde se crearon estos establecimientos. El Museo -Arqueológico de Madrid ha recogido un frontispicio de dibujo calado que -debía hallarse sobre la puerta del hospital de Zaragoza, y nos interesa -su estudio porque revela el estilo del siglo <small>XI</small>, con la particularidad -de que representa dos trazas distintas y superpuestas una á otra -diagonalmente, de manera que por los huecos ó vacíos del adorno que está -encima se ve el que hay por debajo. Las fábricas de moneda eran -numerosas, y tal fué la abundancia de metales acuñados, que hasta<span class="pagenum"><a name="page_025" id="page_025"></a>{25}</span> en el -reinado de Alfonso VIII no se usaban más que los <i>dirahmes</i>, fabricados -en la metrópoli y principales Waliatos. No se hacía por aquel tiempo -moneda más perfecta, siendo deplorable que no pudieran grabar en ella -más que signos é inscripciones de muy poco interés artístico. En Córdoba -llegaron á estudiarse las artes y ciencias con tal celo, que había -centenares de catedráticos y académicos protegidos por los emires. Nada -más admirable que el reinado de Abderrahman II: la más adelantada -civilización moderna en el terreno del progreso material, de las obras -públicas, de la paz, de la protección, puede muy bien comparársele; en -844 mandó aquel sabio emir que en sus dominios no hubiese hombre que por -falta de ocupación quedase sin recursos. Una cuarta parte de las rentas -públicas se dedicó á dar trabajo á los obreros, y los alarifes se -ocuparon todos en proyectar y edificar cuanto pudiera ejecutarse por -lujo ó por necesidad<a name="FNanchor_7_7" id="FNanchor_7_7"></a><a href="#Footnote_7_7" class="fnanchor">[7]</a>. No de otro modo se concibe que el país entero, -después de mil años, esté sembrado materialmente de cimientos, bóvedas y -torreones en número tanto, como no hemos visto de la famosa Edad Media -en parte alguna. En este tiempo se construyó el encantado palacio de -Ruzafa, donde había fuentes esculpidas en jaspes con figuras de animales -y cisnes de plata; y entonces, á pesar de las prohibiciones alcoránicas, -se hicieron imitaciones de objetos naturales no inferiores á los del -arte romano y gótico de la decadencia. En las <i>madrisas</i> se sostenía, -recibiendo una sólida educación, cierto número de alumnos pobres, y -además la escuela de la casa del emir ocupaba 500 huérfanos -instruyéndose á sus expensas. Lejos de Roma no se vió nunca tanto lujo -en las poblaciones, como entre los árabes de España. Las calles -pavimentadas de grandes piedras, jardines que refrescaban el aire en las -plazas públicas, y, lo más notable todavía, paseos margenados de árboles -que conducían á los principales alcázares<a name="FNanchor_8_8" id="FNanchor_8_8"></a><a href="#Footnote_8_8" class="fnanchor">[8]</a>, y en donde, según los -poetas de aquellos tiempos,<span class="pagenum"><a name="page_026" id="page_026"></a>{26}</span> «el pueblo se regocijaba». Los minaretes de -Segovia, Zaragoza, Ávila y Sevilla eran más esbeltos y elevados que los -campanarios de nuestras iglesias; y si en estas obras se prodigaban -tantos tesoros, ¿no puede sostenerse con el testimonio de los -contemporáneos, que las ciencias é industrias reproductivas daban en -aquellos tiempos más medios de vivir y aumentar la población, que los -que cuenta la España del siglo <small>XIX</small>?</p> - -<p>Los castellanos y aragoneses, en los últimos siglos, por más esfuerzos -que hicieron, no habían conseguido cultivar las artes como lo alcanzaron -sus enemigos. De tal manera en la mitad de España, hacia el Norte, se -había abandonado el espíritu trabajador, que los artistas andaluces -fueron llamados muchas veces á construir iglesias bajo el plan de las -basílicas antiguas, y se observa en la mayor parte de los monumentos -cristianos de los siglos <small>X</small> al <small>XIV</small> una mezcla agradable de árabe y -gótico; bizantino, árabe y renacimiento; gótico y árabe, con el sello -indeleble del genio oriental campeando en todos sus trazados y -composiciones.<span class="pagenum"><a name="page_027" id="page_027"></a>{27}</span></p> - -<h2><a name="PARTE_PRIMERA" id="PARTE_PRIMERA"></a>PARTE PRIMERA</h2> - -<h3><a name="CARACTERES_COMPARABLES_DE_DIVERSOS_MONUMENTOS" id="CARACTERES_COMPARABLES_DE_DIVERSOS_MONUMENTOS"></a>CARACTERES COMPARABLES DE DIVERSOS MONUMENTOS</h3> - -<h4>I</h4> - -<p>Si la literatura histórica quiere explicarse la época señalada á cada -una de las grandes revoluciones que fraccionaron la unidad mahometana -por el influjo de la fuerza de los ejércitos, ó de las ideas disolventes -que nacían en las ciudades conquistadas, espacio dilatado hallará en el -inconcebible número de crónicas y de poemas que se consagraron á relatar -las hazañas de los caudillos, las bellezas de sus obras y las querellas -de sus esclavas. Nosotros nos hemos trazado otro camino más ajustado á -la realidad y á el análisis, juzgando, no por cuentos de <i>Las mil y una -noches</i>, que han podido repetirse en Medina-al-Zahra como en el -Generalife ó en las Huertas de Said, sino por los vestigios del arte, de -la industria y de la agricultura, cuyos trabajos, insuficientes todavía, -se hallan libres de las preocupaciones y escrúpulos que interpusieron -ciertos escritores en el tiempo de nuestra decadencia.</p> - -<p>El período árabe en España, aunque poco alejado, reviste siempre la -forma fantástica, y por esto nos explicamos cuánto la poesía ha -oscurecido la concepción de muchas obras, que en el análisis práctico y -el estudio estético ocupaban un lugar<span class="pagenum"><a name="page_028" id="page_028"></a>{28}</span> preeminente. Véanse, si no, las -descripciones fabulosas de los antiguos alcázares de Córdoba, cuyos -vestigios son sin duda menos delicados que los que hay todavía patentes -en Sevilla y Granada: la taza de pórfido llena de azogue ó de plata -viva, como lo llamaban los Arabes; las alfombras tejidas de oro y seda -con dibujos de flores y animales, que parecían verdaderos; las perlas -regaladas por el Kalifa de Bagdad, que estaban embutidas en los -artesonados del palacio; las figuras humanas traídas por el griego -Almad, que se colocaron sobre la fuente cincelada en Siria; los arcos de -marfil y ébano, ornados de esmeraldas; y columnas de cristal de roca; y -las puertas de cobre y oro; creaciones fantásticas que no expresan menos -el lujo y esplendor de la época y la influencia avasalladora que tuvo -sobre los cristianos, que el respeto é interés que produjeron entre los -escritores cuando creían que hablaban de su propia y genuina -civilización. Siempre oiremos esos cuentos con orgullo, como los ecos de -la historia de la patria, como los acordes que vibran en el corazón -cuando nos sentamos á oir las glorias de los tiempos pasados contadas -por nuestros abuelos.</p> - -<p>Cuando se contempla la catedral de Córdoba y la Alhambra de Granada, -muchos se inclinan á creer aquellas maravillas; pero ¿acaso es preciso -que haya perlas en los techos, oro en las alfombras y plata en las -fuentes para que distingamos lo que existe de misterioso, de tranquilo, -de dulce, en la capilla del Kalifa de la <i>djama</i> de Córdoba, en la sala -de Embajadores de Sevilla y en el patio de los Leones de la Alhambra? El -arte no consiste en la materia. Hoy sin brillo y sin colores, estos -edificios ¿tienen menos belleza artistica que la que expresan las -descripciones de los poemas que bordan sus murallas? No necesitamos de -la fantasía oriental para dar la importancia que se merecen estas obras -incomparables.</p> - -<p>El arte se desarrolló en España de una manera singular, y adquirió -formas y significado propio. Ya en el siglo <small>XI</small> los artistas estudiaban -el dibujo geométrico y las matemáticas en las escuelas de Córdoba, -Sevilla, Toledo y Zaragoza, tomando<span class="pagenum"><a name="page_029" id="page_029"></a>{29}</span> la práctica necesaria de la -construcción, al lado de sus maestros; y éstos habían introducido en el -antiguo estilo bizantino reminiscencias góticas y latinas que -trasformaron el gusto verdaderamente musulmán hasta tal punto, que nunca -se habían visto los tímpanos calados en formas romboidales como -principal ornamento de estas obras. Ni los Almohades ni Almoravides -introdujeron nuevos elementos de la Mauritania para adelantar las artes, -superiores á los que ya se habían desarrollado en la Península. Los -Arabes poseían un carácter original y tradiciones puras de la antigua -patria; con ellas habían invadido medio mundo y llegado á nuestras -costas: nuevas impresiones modificaron su bello ideal artístico, y ante -ellas, sin abandonar el recuerdo de aquella tradición, hicieron las -obras que engalanaron sus escritores ó poetas. Probado está por -Ebn-Said<a name="FNanchor_9_9" id="FNanchor_9_9"></a><a href="#Footnote_9_9" class="fnanchor">[9]</a> que las provincias andaluzas, reunidas entonces al imperio -de Mahgreh, enviaban toda clase de artistas á Yusuf y á Yacob-el-Mausur -para construir edificios en Fez, Rabat y Mansuriah, y añadía aquel -historiador: «Es bien notorio que esta prosperidad y esplendor de -Marruecos se ha trasportado á Túnez, donde el Sultán construye palacios -y planta jardines y viñas á la manera de los Andaluces. Los alarifes -eran nacidos en estas tierras, lo mismo que los albañiles, carpinteros, -azulejeros, pintores y almadraveros<a name="FNanchor_10_10" id="FNanchor_10_10"></a><a href="#Footnote_10_10" class="fnanchor">[10]</a>. Los planos fueron copiados de -los palacios andaluces, etc., etc.» De donde se deduce que no existió -nunca la influencia morisca, y que el arte vivió en España y se -desarrolló poderosamente con un gusto peculiar, rico y sin semejante por -la delicadeza del arabesco.</p> - -<p>Es irrecusable el testimonio de autores contemporáneos para demostrar -que el estilo denominado morisco por los artistas del Renacimiento, no -lo fué nunca y menos en los últimos tiempos de la dominación agarena, y -que esos detalles que admiramos por su riqueza y florecimiento, las -bóvedas y<span class="pagenum"><a name="page_030" id="page_030"></a>{30}</span> hornacinas de colgantes, los festones de los arcos, las -<i>comarraxias</i> y <i>alicates</i>, fueron obras españolas más finas y delicadas -que las del Oriente. El germen nacido en la Arabia fué trasplantado -felizmente al suelo de España, en el cual desplegó esa hermosa flor cuyo -perfume se aspira durante setecientos años.</p> - -<p>El primer ejemplo permanente de aquel desarrollo está en la mezquita de -Córdoba, la cual revela á primera vista la fatalista inspiración que le -dió existencia. Su planta es casi la reproducción de los templos hebreos -que copiaron los ismaelitas. Interminables galerías paralelas -comunicadas por arcos superpuestos y cubiertas de oscuros artesonados, -donde brillaban algunas estrellas por el reflejo del luciente pavimento, -que recibía la luz y claridad de sus repetidas puertas; un bosque de -columnas, que á duras penas parece que sostienen los robustos pilares y -múltiples bóvedas, cuyo pavoroso conjunto exalta la mente del -mahometano, y entristece hoy las ceremonias solemnes de la religión -cristiana: es el arte antiguo que goza del espíritu de las Catacumbas; -pero que se forma en el desierto donde perdía en esbeltez lo que ganaba -en su base ó extensión, y que debía albergar á la numerosa caravana que -esperaba refrescarse en sus fuentes artificiales, y estanques labrados -en los patios sombreados con palmeras, naranjos y limoneros. No -recordemos el arte cristiano en San Pedro de Roma ni en Estrasburgo, -etc., para hacer insensatas comparaciones, porque en este caso la -<i>djama</i> hablaría la elocuencia de la perfección simbólica. Estudiemos -los primeros pasos de un arte que se anuncia en nuestro país por tales -concepciones, y que inspira horas de recogimiento á los más escépticos ó -descreídos: ataviemos la gran mezquita con los ornamentos de brillantes -colores y oro; hagamos arder sus 113 lámparas con 20.000 luces; -llenémosla de creyentes vestidos de los más pintorescos trajes, que con -profundo orden murmuran su rezo melancólico y repetido; y llenad todavía -las naves de los patios de una multitud silenciosa; veremos si esa -hermosa mezquita del siglo <small>VIII</small> tendría muchas rivales, y si aun hoy no -nos trasporta<span class="pagenum"><a name="page_031" id="page_031"></a>{31}</span> su vista á los grandes acontecimientos de nuestra antigua -civilización muslímica.</p> - -<p>En Córdoba tenemos frente á frente las obras de dos grandes pueblos, -árabe y romano; es fácil comparar. Aunque para distinto objeto, el -puente, sus torres, las murallas, ¿son acaso más imponentes que las -líneas derechas y flanqueadas de cubos coronados de almenas, las -puertas, los reductos, el <i>mihrab</i>, y las obras todas que quedan del -arte árabe? ¿No están los despojos romanos sirviendo en la mezquita para -sostener los almizates y artesonados? Los pilares, mitad románicos y -latinos, con sus capiteles contrahechos y su decadencia manifiesta, ¿no -están denunciando otra civilización inferior á la muslímica? Mejor -labrados se hallan los capiteles imitaciones greco-romanas, hechos con -el cincel de los árabes. Quizá éstos cuando hicieron la mezquita les -habrían dado tanta corpulencia como á los del Cairo Damasco y Kufa, si -no se hubieran propuesto aprovechar las columnas románicas; pero la -influencia de estos materiales se hace sentir demasiado en la -construcción para que la pasemos desapercibida á la vista del más -antiguo de sus monumentos.</p> - -<h4>II</h4> - -<p>Cuando suspendemos nuestra mente contemplando esa magnífica obra que -despierta recuerdos desconsoladores, porque queremos vivir la vida de -todos los pueblos que nos han dejado tan elocuentes testimonios del -ingenio humano, vagan siempre alrededor recuerdos de iguales obras -levantadas en lejanos países, sin que el tiempo, ni la distancia, sean -un obstáculo insuperable al estudio de comparación que en estos momentos -nos preocupa. Cuando se visita la Alhambra, las ideas históricas -permanecen encerradas en un estrecho recinto, sobre el que se alzan -alcázares, donde las escenas del harém, de las pasiones, de las -crueldades y de las envidias se habían asociado para producir un poema -simpático á las almas<span class="pagenum"><a name="page_032" id="page_032"></a>{32}</span> sensibles y á los corazones apasionados; mas -cuando llegamos por primera vez á distinguir aquellos lienzos -interminables de murallas, que apenas se pueden limitar entre el -monótono aspecto de la campiña de Córdoba, y las inflexibles líneas -horizontales de las llanuras que atraviesa el Guadalquivir, la -imaginación no está sólo en España, sino que visita con pasmosa -seducción las más lejanas tierras donde hay mezquitas almenadas como -castillos, sepulcros cubiertos de alicatadas techumbres, y palacios -pintados de franjas rojas y azules en medio de poblaciones desiertas, -silenciosas, y entre casas á manera de tumbas.</p> - -<p>Córdoba parece todavía una ciudad del Desierto; su aspecto nos recuerda -á Bagdad ó á Damasco; sus casas solitarias, bajas y silenciosas, parecen -los <i>menacires</i> del Edén musulmán, y hasta sus edificios cristianos son -tristes como la soñolienta vida de sus fundadores. Parece un pueblo -arruinado por el quietismo musulmán; pero este mismo es el carácter de -las obras en la Siria, en el Yemen, cuyos ejemplares se reproducen entre -cientos de millones de creyentes y en la mitad del mundo.</p> - -<p>En Enna, Siracusa, Taormina, tenemos también ejemplos. Invadida la -Sicilia al fin del siglo <small>IX</small> por los normandos, el espíritu de -destrucción acabó muy pronto con los escasos monumentos que allí se -guardaban; pero en contacto con el Oriente, los habitantes de la isla -participaban del genio que Belisario les infundiera, menospreciando lo -poco que dejaron las pasajeras dominaciones góticas. El arte, pues, -revestía completamente líneas armoniosas y sentidas, ornamentadas por la -profusa combinación de grifos y acantos tomada á las artes cartaginesas; -y después que el primer Conde de Sicilia, hijo de Tancredo, arrojó á -Griegos y Árabes y se aprovechó de los alcázares construídos por estos -últimos, alojándose especialmente en el palacio de Ziza, fué tal el -extremo de raras modificaciones, de mezclas extravagantes, de -caprichosas abstracciones y fantásticas ideas que produjo el copioso -arsenal de objetos artísticos que allí había, que bien pudiéramos -entrar<span class="pagenum"><a name="page_033" id="page_033"></a>{33}</span> en interminable discusión comparando tan interesantes -fragmentos, á los que casi con idéntico origen se nos presentan en -Córdoba y Toledo. En Sicilia los normandos restauraron y desfiguraron -aquellos edificios, y en España se dejó ver no pocas veces la impresión -de molduras góticas sobre paramentos arábigos, y el arte ojival -alterando las curvas originales de los arcos de herradura. Ambos -ejemplos, muy semejantes en su desarrollo, y que han alterado -profundamente el carácter de las construcciones orientales, han dado -lugar á que arqueólogos franceses y alemanes, á despecho de la verdad -histórica, no hayan concedido al palacio de Ziza, ni á las viejas -mezquitas del Cairo la originalidad de los arcos quebrados, cuya forma -se insinúa suficientemente en algunos pequeños ajimeces que á manera de -claraboyas se hallaban en Italia, y aún se ven indicadas entre las -reparaciones de los edificios cordobeses.</p> - -<p>No tenemos la menor duda de que el primer período que levantó las -construcciones cuyos restos vemos en Toledo, Córdoba, Sevilla, etc., en -Palermo y en toda Sicilia bajo los emiratos de Hassam y Aboul Kasem, en -el estrecho palacio de la Cuba, en las mezquitas de Tulum, en Cefala y -en los alcázares sasanidas, es semejante en todas partes y lugares, -razonado y aplicado en la misma forma y estilo, con ligerísimas -variantes, demostrando que en el arte árabe español de los siglos <small>VIII</small> -al <small>XII</small> no se hallan modificaciones profundas, sino accidentales, y que -es necesario buscar el desarrollo y propia inspiración del arte árabe de -España en los últimos siglos de la dominación sarracena.</p> - -<p>¿Qué es, pues, el exterior de la gran mezquita de Córdoba sino una mole -interrumpida por macizos cúbicos, ni más ni menos que como las murallas -y baluartes de todo el Oriente, coronados de cresterías tan simétricas -como prolongadas? Pues no otra cosa es el aspecto también de los -castillos considerados normandos y de fundación árabe, cuyas fachadas -están aparejadas de arcos simulados sobre ventanas caladas de diversas -medidas, labores entresacadas con ladrillos vidriados,<span class="pagenum"><a name="page_034" id="page_034"></a>{34}</span> y coronamientos -de anchos frisos con caracteres karmáticos. En todos, la antigüedad del -imperio griego con modificaciones arábigas, primer período de un arte -que arraiga en diversas regiones y se acomoda á todos los temperamentos; -que sufre oscilaciones, hasta ofrecer en un mismo edificio la bóveda -ojival, los arcos adovelados, los nichos cerrados por una concha, y -otros detalles, que no podemos citar aquí sin ejemplos prácticos. Esos -resaltos de piedras especulares, que se ven en los apilastrados y en las -planchas de algunas puertas, y que se asemejan á los casetones de los -monumentos judíos, revelan algo del original hebráico; un tanto de ese -prurito de cubrir de talcos y piedras rojas, azules y verdes que vemos -en aquellas épocas de lujo desatentado, en las que preferían el brillo -deslumbrador de los vidrios y cornerinas, al agradable y simpático -ornamento de flores, hojas y frutas que reviste el arte en las épocas -posteriores.</p> - -<p>En la gran mezquita de Córdoba se halla la unidad bizantina, grandeza, -recuerdos del poderío islamítico de España, esplendor de los Kalifas y -profunda fe, supuesto que levantaron un templo para desafiar las -magnificencias paganas; pero habían de realizarse después tales -adelantos y tal florecimiento del arte, sin perder su grandeza, que la -gran mezquita de Occidente llegaría á olvidarse ante las grandezas de la -Alhambra. El progreso civilizador de cien waliatos independientes, el -trato caballesco con los pueblos enemigos, el cultivo de la poesía, la -traducción de las obras filosóficas alejandrinas, las púrpuras del -imperio desgarrado por esta raza invasora, no fueron bastantes á cambiar -el sentimiento artístico que debía producir el claustro, artesón y -minarete de las construcciones de los siglos <small>XII</small> al <small>XV</small>.</p> - -<p>Son menos escultóricos los plastones de hojas picadas y las espirales -erizadas de puntas, que adornan las enjutas de los arcos en las puertas -exteriores de la Catedral de Córdoba, que los enlazados de cintas y -letras en forma de florones geométricos, producto caleidescópico que -siempre será simpático á la vista, y que desde los antiquísimos -<i>mosaicos</i>, es un adorno<span class="pagenum"><a name="page_035" id="page_035"></a>{35}</span> que admite el culteranismo del arte lo mismo -en el gótico, que en el latino y que en el renacimiento. Creemos que es -más bárbaro el ornato compuesto de objetos de la naturaleza cuando éstos -son amanerados, recortados y simétricos en su desarrollo, que el ornato -que francamente se separa del natural, huye del mágico encanto de las -hojas rizadas ó encorvadas á capricho, y se envuelve en el laberinto -ilimitado de las lineas geométricas, enriqueciéndose con el oro y los -colores, y afinándose hasta producir una confusión á través de la cual -la imaginación cree ver cuanto sueña, y se extasía agradablemente en un -deleite imponderable. Admitimos que carecen de sentido común los dibujos -de los encajes de las telas persas, y de tantos otros como se ven en los -pergaminos antiguos, á pesar de su encanto; pero, ¿tienen más sentido -natural, más verdad, los adornos de bichas, delfines, niños alados, -mónstruos, flores y aristas ó tallos que confusamente se prodigan? ¿No -hay en el adorno de cosas de la naturaleza, en piedra ó madera, tela ó -pintura, una impropiedad que se rechaza instintivamente, á que no nos -acostumbramos sino á fuerza de uso, y es la imitación servil de objetos -que nacieron, no para la simetría, sino para la armonía, y que son por -esta razón antiestéticos, impropios de la construcción ó combinación -matemática de los duros materiales de que se forman? En el edificio, el -ornato menos lógico, quizá el más extravagante, el que ni es flor ni -hoja, ni cuerpo imitado, ni línea, ni curva determinada, pero que tiene -de todas estas cosas, y que en resumen afecta contenerlas á todas ellas, -éste es siempre el más bello ó el más fastuoso. No puede, pues, -establecerse que el ornato, al perfeccionarse en el arte árabe y hacerse -más geométrico, perdió en ello importancia y belleza, y fuera por esto -mismo menos digno de atención que esos extraños floripones y tallos -exageradamente robustos del estilo bizantino, que decoran los antiguos -monumentos árabes de Europa y Asia.</p> - -<p>En el conjunto de la Catedral es preciso ser fatalista como los -mahometanos para convenir en la piadosa impresión que puede producir -este templo. Un inmenso bosque de pilares<span class="pagenum"><a name="page_036" id="page_036"></a>{36}</span> rectos, dilatado en -simétricos andenes que se pierden reproduciéndose al infinito, siempre -bajo la misma forma, despierta en el alma del creyente la inflexible -voluntad que lo empuja en la vida, y el hado inexorable que le aguarda -en su paraíso. Y en el sueño tranquilo de una existencia impura y llena -de esperanzas, nada hay como ese tejido de curvas que se revuelven sobre -sí mismas, y aparecen ilusoriamente ondulando como reproducidas en las -aguas de un estanque que mueve el viento; nada como el interior de esa -mezquita para una conciencia musulmana. Pero esta majestuosa expresión -de un culto de recogimiento, que carece de la solemnidad cristiana y de -la grandeza pagana, no puede rebajar la significación de otro monumento -que se levantó más tarde en la Alhambra para el sensualismo y la -voluptuosidad, para la poesía y la gloria. En el primero, el esfuerzo -pujante de una religión que alimenta la fe y la creencia en el dominio -del universo, y en el segundo, el refinamiento inspirado por la -tolerancia que en los pueblos despiertan sus repetidos desastres y sus -civiles discordias.</p> - -<p>Y mientras estos dos monumentos clásicos se engalanan del lujo que tuvo -su cuna en Asia y su perfección en España, hay en Sevilla un alcázar -mutilado y otros despojos interesantes, viva imagen y reflejo del arte -que manejaron los bereberes, aprendido entre nosotros, llevado cien -veces y vuelto á importar en decadencia, fiel intérprete de unos pueblos -más groseros é infatigables, que imitaban sin sentimiento ó destruían -por vanidad. Las obras árabes de la región sevillana son una -demostración de impotencia para perfeccionar el arte; por eso -constituyen un género de constante transición ó de inestable -permanencia. Lazo que no alcanzó jamás á unir los dos extremos -mencionados.<span class="pagenum"><a name="page_037" id="page_037"></a>{37}</span></p> - -<div class="figcenter" style="width: 546px;"> -<a href="images/illus-037_lg.jpg"> -<img src="images/illus-037_sml.jpg" width="546" height="354" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">CÓRDOBA</p></div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_038" id="page_038"></a>{38}</span> </p> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_039" id="page_039"></a>{39}</span> </p> - -<h3><a name="LA_GRAN_MEZQUITA_DE_CORDOBA" id="LA_GRAN_MEZQUITA_DE_CORDOBA"></a>LA GRAN MEZQUITA DE CÓRDOBA</h3> - -<p>Se empezó á construir el año de 786 por disposición del Kalifa -Abd-el-Rhamán<a name="FNanchor_11_11" id="FNanchor_11_11"></a><a href="#Footnote_11_11" class="fnanchor">[11]</a>, el cual falleció un año después de haber empezado la -obra. Dícese que se edificó sobre las ruínas de un templo godo, el cual -á su vez había sido construído sobre las de otro consagrado á Jano. El -pensamiento de aquel monarca fué asentar la independencia de su pueblo, -tanto religiosa como política, principiando por evitar que los creyentes -hicieran la peregrinación á la Meca, y consiguiendo así que vinieran -desde las remotas tierras asiáticas en peregrinación á la suntuosa -<i>Djama</i> del poderío occidental. El año 796 estaba ya terminada por el -sucesor de Abd-el-Rhamán. Debió costar, según los cálculos hechos por -los mismos árabes, unas trescientas mil doblas de oro. Fué la primera en -magnificencia, según ellos, pues otras se habían ya construído más -pobres en Zaragoza y Toledo, aunque en el principio de la obra no se -levantaron más que once naves, y la Capilla del Mihrab sin los -espaciosos patios que después se añadieron en tiempo de Abd-el-Rhamán -III, bajo la dirección del maestro Said-ben-Ayud, según consta de una -inscripción que se halla en ella. En tiempo de El-Haken II se ornamentó -la Quibla ó lugar de las oraciones con el mosaico de vidrio y<span class="pagenum"><a name="page_040" id="page_040"></a>{40}</span> talco; -las puertas principales fueron revestidas de la ornamentación exterior, -y el arte bizantino dió en sus filigranas cierta semejanza á las de los -ornatos griegos de hojas y flores, modificando los abigarrados adornos -semibárbaros que se ven en algunos pequeños tragaluces del exterior de -sus murallas<a name="FNanchor_12_12" id="FNanchor_12_12"></a><a href="#Footnote_12_12" class="fnanchor">[12]</a>.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 336px;"> -<a href="images/illus-040_lg.jpg"> -<img src="images/illus-040_sml.jpg" width="336" height="422" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Planta de la mezquita de Córdoba.</p></div> -</div> - -<p>Parece cierto que en tiempos posteriores se construyeron otras ocho -naves, como se observa bien al estudiar su planta, las cuales, -ensanchando el lado de Oriente, dejaron el Mihrab fuera del centro, y la -puerta principal cerca del eje del edificio.<span class="pagenum"><a name="page_041" id="page_041"></a>{41}</span> Entonces, según opiniones -discutibles, se hizo la Capilla de los Emires, cuyo decorado, uno de los -más modernos y elegantes, principia á cambiar de rumbo enriqueciendo y -afinando los tallos de sus trazerías, no tanto como en el alcázar de -Granada, donde son más delicadas y menos parecidas á las concepciones -del estilo bizantino, sino tomando el carácter peculiar del primer -desarrollo de la civilización árabe española. Sin duda esta Capilla es -lo más moderno del edificio; existe una inmensa distancia entre su -estilo y el del santuario, de modo que supone algunos siglos de -intervalo entre ambas decoraciones<a name="FNanchor_13_13" id="FNanchor_13_13"></a><a href="#Footnote_13_13" class="fnanchor">[13]</a>.</p> - -<p>Cuando San Fernando entró en Córdoba, se bendijo por el obispo Mesa la -mezquita, y se levantó en ella un altar provisional, hasta el año 1521 -en el que otro obispo D. Alonso Manrique, obtuvo fatalmente permiso del -emperador Carlos V, á pesar de las protestas de la población, para -levantar en el centro la capilla gótica y algún tanto mudéjar que hoy se -ve. Dícese que tres años después el mismo emperador se arrepintió de -haber otorgado aquel permiso, y eternamente se protestará del torpe -proyecto que hizo levantar esta capilla en medio de aquel fantástico -recinto, donde se siente la inspiración del arte musulmán, y se -recuerdan con respeto las profundísimas salutaciones que hacían en sus -naves dilatadas, los apasionados descendientes de Ismael. La obra de los -cristianos, por más rica y fastuosa que se presente, es siempre pálida. -El viajero se embriaga á la vista del bosque interminable de columnas y -arcos enlazados, que se desvanece como las formas ondulantes creadas por -una imaginación calenturienta. El más piadoso cristiano aparta de sus -ojos las imágenes más veneradas, y devora con la vista los ejemplares -rarísimos de aquel arte mahometano, que se perdió para siempre, -persuadido de que va á hallar todavía entre ellos las sombras<span class="pagenum"><a name="page_042" id="page_042"></a>{42}</span> de los -poderosos kalifas, que ayudaron con sus propias manos á edificar la obra -de su santo imperio.</p> - -<p>La planta cuadrada de esta <i>Djama</i> recuerda también las antiguas -construcciones hebráicas, que sirvieron de tipo á los primeros muslines -en su celebrada Kaaba. Tiene la clásica pureza de aquéllos, y nada de la -influencia romana de Itálica, Mérida ó Narbona, ni vestigios del -elemento visigodo que por otras partes principiaba á renacer.</p> - -<p>En la restauración y ensanche que experimentó este edificio un siglo -después de su fundación, se conservó la planta primitiva, se tapiaron -entradas, y se introdujeron los esbeltos tímpanos sobre rectos linteles -que recordaban las artes greco-romanas. Llegaron hasta destruir el -primitivo alminar para reemplazarlo con otro más bello, y á colocar en -él campanas como las de las iglesias godas, para que los almuédanos -llamasen á los fieles á sus <i>azalas</i>, costumbre que no siguió mucho -tiempo por odio á los usos mozárabes.</p> - -<p>La extensión que ocupa es de 642 pies de Norte á Sur y 462 de Oriente á -Occidente, cercada de un muro que remata en almenas, y flanqueado de -torres con paramentos lisos, que se abren solo á numerosas puertas -exteriores y á otras interiores que comunican con el gran patio agobiado -de gruesos pilares, y de un robusto alero de repisas, semejantes á los -usados en Oriente desde los tiempos egipcios. Repetidos arcos ofrecen -por todas partes ejemplos de las más antiguas ojivas de arranques -embebidos en sus macizos cuadrados, que se apoyan sobre columnas de -diversa decoración, los cuales ostentan la esbeltez de la curvatura, y -repitiéndose se cruzan en direcciones opuestas.</p> - -<p>Innumerables columnas se enfilan en naves paralelas, cuyos fustes están -coronados de capiteles corintios de bárbara cinceladura, obras todas -trabajadas para otros templos; solamente un número de ellos son de mano -árabe, que intentó copiar aquéllos con más simetría y delicadeza. Las -columnas apiñadas á imitación de las mezquitas del Cairo, Damasco y -Cufa, se hallan si se quiere demasiado cerca unas de otras; sus cortas<span class="pagenum"><a name="page_043" id="page_043"></a>{43}</span> -dimensiones fueron superpuestas por diversos órdenes de arcos adovelados -para conseguir la altura de su destruído almizate.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 353px;"> -<a href="images/illus-043_lg.jpg"> -<img src="images/illus-043_sml.jpg" width="353" height="462" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Interior de la mezquita de Córdoba.</p></div> -</div> - -<p>Recientemente, desconchando algunas capillas y lienzos de muralla, se -han hallado adornos de estuco, los cuales son en general tan groseros y -bastos como los de los templos primitivos de la Arabia. Tienen el -carácter pérsico, primer paso de este arte, y se nota en ellos más -particularmente la diferencia de estilo, desde la <i>alquibla</i> donde está -la cúpula agallonada de quince pies de diámetro, á la estancia llamada -de los Emires. En la primera el arte en su nacimiento, fajas y listas -tangentes á las dovelas del arco de herradura, inscripciones sin<span class="pagenum"><a name="page_044" id="page_044"></a>{44}</span> -ornamentos, minuciosos mosáicos de cristal y talco, y algunos detalles -del más rudimentario bizantino. En la de los Emires renace el gusto de -la imitación regularizando el ornato, distribuyéndolo con más gallardía -y delicadeza, principiando á separarse del natural para hacerse más -simbólico y abstracto, y adquiriendo la sencillez clásica del adorno -geométrico, que más tarde constituyó el florecimiento del arte en la -Alhambra.</p> - -<p>Después de la primera época, en los tiempos de Abd-el-Rhamán II, de -Mohammad, de Abdallad y otros, la mezquita se embellece en pequeños -detalles y alicatados, que decoran los preciosos y elevados <i>Mimbars</i>, -objetos que influyen en la historia artística del templo. Hasta la -demolición del primer alminar, no hay obras de importancia decorativa; y -del segundo, construído por An-nasir, nada nos queda más que el recuerdo -de que su considerable altura no tenía rival en el mundo; que se -emplearon trece meses en construirlo, y que era de piedra y mortero con -dos escaleras, dispuestas de modo que los que subían por la una no veían -á los que bajaban por la otra. Se cuenta que tenía una balaustrada antes -de llegar á la cúpula, y que terminaba en dos bolas doradas y una -plateada de tres palmos y medio de diámetro, de donde brotaban dos -lirios sosteniendo una granada de oro. En el cuerpo de su elevación -había catorce ventanas de dos y tres arcos, y los planos se hallaban -adornados con trazerías de ladrillo rojo.</p> - -<p>Por más fantástica que parezca toda esta obra á los autores -contemporáneos<a name="FNanchor_14_14" id="FNanchor_14_14"></a><a href="#Footnote_14_14" class="fnanchor">[14]</a>, está fuera de duda que los mosáicos, piedras -labradas y muchos capiteles se trajeron de Constantinopla y de África, -especialmente los esmaltados ó <i>sofeisafas</i> que se ven en la capilla -principal: y en tiempo de Al-Haken se hizo una reforma decorativa, y se -aumentaron las naves, colocando columnas en el antiguo <i>Mihrab</i>, -forrando de bronce las puertas, laboreando con piedras de colores el -pavimento, y<span class="pagenum"><a name="page_045" id="page_045"></a>{45}</span> por fin, que el santuario se colocó de nuevo exactamente -hacia la Meca.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 387px;"> -<a href="images/illus-045_lg.jpg"> -<img src="images/illus-045_sml.jpg" width="387" height="259" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Decoraciones de las puertas.</p></div> -</div> - -<p>Los gruesos muros de esta mezquita conservan hoy fábrica de todos los -tiempos desde el siglo <small>VIII</small>, debido á sus muchas restauraciones. -Contrafuertes en figura de torres adosadas, como castillo fortificado -guarnecido de crestería correspondiente á diversos estilos, árabe, -gótico y mudéjar, cercan por el exterior la mezquita en una altura -aproximada de 9 metros 20 centímetros; y una especie de imposta cuadrada -sirve de cornisa á las sencillas paredes y de asiento á las dentadas -almenas. Sólo decoran estos fríos murallones las 21 puertas que citan -los autores árabes, no todas existentes, las cuales son una muestra -pertinente del arte más antiguo, manejado por inexperto cincel, aunque -hermanado con el bizantino más grosero.</p> - -<p>Son dignísimas de estudio estas portadas, porque hallamos la primera -aplicación del nicho <i>ajimez</i> y de ventanas caladas con agramiles, de -formas que sintetizan la aplicación primera ó génesis del arte con -arabescos sin lazo de unión, ladrillos rojos y materias blancas de -sencillos alicates puestos con simetría. Las enjutas, linteles y vanos -ostentan raras hojarascas<span class="pagenum"><a name="page_046" id="page_046"></a>{46}</span> pérsicas, no vistas tan puras en ningún otro -edificio musulmán.</p> - -<p>Cuéntase, que había un pasadizo secreto entre el alcázar de los reyes -moros y la mezquita. Este pasadizo, cuyas puertas se suponen dispuestas -de modo que cada una de ellas pudiera defenderse separadamente, se -dirigía á la Mahsurah, recinto reservado é inmediato al muro de la -mezquita, el cual formaba por sí solo la habitación del califa cuando -acudía á las ceremonias. Esta construcción era rectangular, y cubierta -por tres bóvedas preciosamente adornadas. La estancia no se conserva, y -sería uno de los lugares más encantadores de este templo, con todo el -juego de decoración oriental de la mayor pureza.</p> - -<p>En esta elegante mezquita es donde debemos estudiar los innumerables -recursos del arte árabe, que tomó crecimiento en España cuando el estilo -bizantino por sí solo ornaba con sus caprichosas lacerías las formas -atrevidas de los arcos cruzados de las hornacinas y de las claraboyas, -combinadas en esbelta distribución. Obsérvese el del santuario, con -cuatro preciosas columnitas y sus capiteles admirablemente esculpidos; -el trazado por arista de las curvas adoveladas, revelando el origen de -aquella trasformación que oriunda de Persia se modificaba en Egipto, y -se levantaba en nuestra Península con rasgos positivos de su remota -ascendencia. En las impostas de este arco se lee, después de la -salutación de costumbre, «que el Pontífice príncipe de los creyentes -Al-Mostanser Billar Abdall Al-Haken mandó al jefe de la cámara Giafar -ben Abd-el Rhamán añadir estas dos columnas, etc., y que esta obra se -concluyó en el año 965»; de lo que se deduce que en el antiguo <i>Mihrab</i> -sólo había dos, y que en la restauración del templo se añadieron las -otras.</p> - -<p>El interior de todo el monumento se divide en 19 naves, elevadas unos 30 -pies, y siete más que se alzaban para el caballete de la brillante -cubierta de tejas de colores con que terminaban<a name="FNanchor_15_15" id="FNanchor_15_15"></a><a href="#Footnote_15_15" class="fnanchor">[15]</a>. Se cruzan á éstas -35 naves, cuya anchura varía<span class="pagenum"><a name="page_047" id="page_047"></a>{47}</span> de modo, que produce diferencias en las -alturas de los arcos. Como las columnas son de desproporcionadas -dimensiones, sufren los arcos y pilares muchas diversas medidas é -irregularidades, que no podríamos admitir en las clásicas construcciones -romanas. Los fustes también cortos, crearon la necesidad de superponer -arcos en busca de más altura, cuyo sistema fué seguido en otras partes -sin este motivo, á pesar de la opinión de Girault de Prangey. Eran las -columnas 1.419, según autores antiguos, pero hoy, difíciles de contar, -exceden muy poco de 850. Su labra fué hecha sobre diversidad de jaspes, -procedentes de Cabra, Sierra-Morena, Loja, Cádiz, Elvira y quizá de -tierras lejanas, pues procedentes de Italia hay muchos en la región -andaluza, semejantes á las de esta mezquita, cuyos orígenes parecen -remontarse á los tiempos románicos ó visigodos. Lo mismo puede decirse -del estilo de los capiteles, variado á lo sumo, casi todos de decadencia -latina, impropios del paraje que ocupan, toscos unos, delicados otros, y -casi siempre dignos de los tiempos anteriores.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 189px;"> -<a href="images/illus-047_lg.jpg"> -<img src="images/illus-047_sml.jpg" width="189" height="183" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Capitel (primera época).</p></div> -</div> - -<p>Cubrían estas naves almizates de alfardas de pino pintadas de rojo, -negro y blanco; canecillos donde descansaba otra serie de <i>alfargias</i> -cerradas con planos pintados de labores bizantinas, y el todo un -colgadizo que resistía el peso de la teja vidriada y anchas canales de -plomo para conducir las aguas á los vertederos exteriores.<span class="pagenum"><a name="page_048" id="page_048"></a>{48}</span></p> - -<p>Pueden hoy verse los fragmentos de estas obras, y debemos añadir que por -más <i>alerce</i> que se suponga, ni esta madera se conoce con el distintivo -que le dieron los historiadores, ni hubo otras clases empleadas en -construcción, que el pino, el peralejo y nogal, que hoy testificamos en -los monumentos musulmanes de España.</p> - -<p>El pavimento antiguo no existe, y podemos sospechar que no fué de -mármoles, porque algunos restos se encontrarían; ni de mosáicos, porque -esta industria no se había abaratado aún para emplearla en todas partes, -como algunos siglos después. Debió ser, según los hallados en Iliberis, -de ladrillos cortados y azulejos de un solo color, alternando en fajas -para formar <i>alicates</i> y <i>comarraxias</i>. Sabido es que carecían las -columnas de basas.</p> - -<p>Detrás del coro moderno se ha descubierto una pared vestida con -decoraciones de rombos, á manera de los tímpanos del patio de los -Arrayanes de la Alhambra, en cuyas hojas y ornatos germina la forma -espiral que se manifestó más tarde en aquel monumento. Nótese un arco en -cuyo frontal hay escudos con tres fajas y banda tirada por dos cabezas -simbólicas, y uno con un puente y torres defensivas. Estas labores, que -podemos llamar de estilo granadino, se repiten en otros dos arcos del -interior, y están en relación con las de la capilla de Villaviciosa.</p> - -<p>Pero volviendo á las primitivas obras de este templo, debemos fijarnos -especialmente en lo más sublime, que es la Kaaba ó altar santo, donde se -veneraba el libro del Profeta. Es de tres capillas admirables y más -todavía la del centro: mármoles labrados de fantasías bizantinas, -mosáicos de cristales y colores, talcos de oro, hermoso arco central de -forma igual á los de las puertas exteriores, takas sin arco como -aquéllas, inscripciones cúficas en mármol sobre fondo azul, arcos -decorativos y sobre ellos una serie de hornacinas en los ángulos, que, -dividiendo la estancia en ocho lados, salen de ellos conchas y pechinas -para cruzarse en una estrella singular, donde brillan los mismos -mosáicos de cristal y comarrajias<span class="pagenum"><a name="page_049" id="page_049"></a>{49}</span> persas de su frente. Riquísima y -elegante decoración, que no ha sido jamás imitada.</p> - -<p>¡Admirable estructura que no se ha movido en once siglos de existencia! -Las dos capillas laterales no son, en verdad, menos hermosas, aunque -menos ricas, y sus techumbres de bóvedas cruzadas, son bellas y -sorprendentes como las más bellas del mundo.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 498px;"> -<a href="images/illus-049_lg.jpg"> -<img src="images/illus-049_sml.jpg" width="498" height="363" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">El centro de la Mezquita.</p></div> -</div> - -<p>Por la del centro se entra á la <i>quibla</i> santa, forma octogonal también, -con ornatos de mármoles y estucos, arcos lobulados fingidos, y una -hermosa techumbre figura de concha que corona la estancia.</p> - -<p>No hemos citado las dimensiones de esta encantadora estructura, porque -ni son excesivas, ni el tamaño hace lo bello.</p> - -<p>Sabido es que la construcción de tan preciosas techumbres es puramente -colgada del almizate con listones de madera, como lo están las -estalactitas de la Alhambra, y que en el arte<span class="pagenum"><a name="page_050" id="page_050"></a>{50}</span> arábigo hay una -decoración que reviste el esqueleto de la obra, afectando á veces formas -independientes de éste, y motivos de suspensión no ajustados á la lógica -de las ciencias constructivas.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 380px;"> -<a href="images/illus-050_lg.jpg"> -<img src="images/illus-050_sml.jpg" width="380" height="219" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Adorno bizantino.</p></div> -</div> - -<p>Dentro del santuario se custodiaba<a name="FNanchor_16_16" id="FNanchor_16_16"></a><a href="#Footnote_16_16" class="fnanchor">[16]</a> el reclinatorio ó <i>Mimbar</i> de -maderas preciosas, ébanos, zándalo é incrustaciones de nácar y marfil, -que se conservó mucho tiempo después de la conquista, y que según los -cronistas, era una especie de carro de cuatro ruedas con siete gradas, -el cual había costado 35.705 dinares, y en él se depositaba una copia -del Korán escrita por Othmán y manchada con su propia sangre. Este libro -era tan voluminoso, que apenas podían moverlo dos hombres. Al lado de -este santuario había otras estancias donde se encerraban los objetos -sagrados del culto, y se alojaban los sacerdotes.</p> - -<p>No sabemos á punto cierto donde estaba la otra Mahsurah antigua á que se -referían los árabes; pues aunque se supone que pudiera ser la Capilla de -Villaviciosa, donde hay un aposento<span class="pagenum"><a name="page_051" id="page_051"></a>{51}</span> subterráneo, todas estas son -inducciones que se han controvertido con poco éxito.</p> - -<p>Vamos á fijar nuestra opinión: Hay indudablemente en las mezquitas de -los emires un lugar predilecto donde se coloca el sultán y los doctores -de la ley, con el séquito de sherifes y soldados, en las grandes -ceremonias.</p> - -<p>Así se ve en las mezquitas de Elazhar, Amrú, Teherán, Damasco y -Constantinopla, una tribuna admirablemente decorada cerca de otra donde -se dirige el rezo y cánticos, la cual se sitúa al frente de la -<i>Quiblah</i>, como los ábsides de nuestras catedrales; y este es el destino -que podría tener esta capilla, levantado su pavimento hasta una ó dos -gradas sobre el de la mezquita. Aquí hay tres naves principales y -céntricas, hoy interrumpidas por el coro, y si se descubriese la moderna -decoracion de las dos inmediatas á la que nos ocupa, podríamos hallar -muy rica y semejante ornamentación á ésta, demostrándonos que las tres -naves céntricas mejor decoradas constituían el centro del templo -dedicado á los emires y doctores. Luego la capilla de Villaviciosa sería -extremo de una de las tres naves citadas, frente á los sagrados nichos.</p> - -<p>Con efecto, pudo también decorarse este sitio dos siglos después de -hecha la mezquita, y por eso se nota un adelanto del arte decorativo, -aunque la bóveda obedezca al estilo de las del Mihrab; lo cual se -explica perfectamente: porque ya hemos dicho que en este primer -desarrollo el arte alcanzó una manifestación rica y esplendente, que -llegó á Granada cinco siglos después, y que en Sevilla no consiguió -progreso alguno, antes bien, atraso y extravíos en imitaciones -románicas. Por esta razón, la citada capilla se parece á muchas de -estilo granadino; y sus enjutas, alizeres, y hornacinas grabadas en rica -filigrana de tallos y palmas, son muy semejantes y quizá más hermosas -que las de la Torre de Comareh de Granada. Cualquiera nota la diferencia -de esta Mahsurah con las puertas exteriores de la mezquita<a name="FNanchor_17_17" id="FNanchor_17_17"></a><a href="#Footnote_17_17" class="fnanchor">[17]</a>.<span class="pagenum"><a name="page_052" id="page_052"></a>{52}</span></p> - -<p>Trasladándose al patio donde en lo antiguo había establecidas anchas -fuentes para las abluciones, cuya agua se extraía de la gran cisterna -que se extiende bajo un extenso jardín poblado de naranjos, se ven arcos -de diversos tiempos, pilares y columnas cambiados, inscripciones -arrancadas de su sitio, molduras góticas y mudejares, puertas hoy -cerradas que se abrían siempre en las ceremonias mahometanas, otras más -grandes al exterior que ha modificado la piedad religiosa de los siglos -posteriores, restos romanos y fustes de respetables edades que supo -conservar la dominación agarena, y por último, desde este espacioso -átrio se descubrían millares de luces que ardían en lámparas, faroles y -candelabros de bronce y plata con pintados trasparentes, dentro de las -naves del templo, cuyas arañas deslumbraban y enardecían la piedad -fanática de la raza dominante. De este mismo patio se cuenta, que -Almanzor, queriendo ensanchar el templo y derribar casas con intención -de indemnizarlas generosamente, se halló con la negativa de la dueña de -una casita que había en él, la cual tenía una hermosa palmera, y que -para entregarla exigía le dieran otra casa con una palmera igual; el -califa mandó entonces que se le buscase lo que quería, aunque hubiese -que pagar por ello un millar de dinares<a name="FNanchor_18_18" id="FNanchor_18_18"></a><a href="#Footnote_18_18" class="fnanchor">[18]</a>.</p> - -<p>Recomendamos el estudio de la planta de la gran mezquita, porque en él -se notan, haciendo abstracción de las obras cristianas, los tres -períodos de su engrandecimiento. El de Almanzor está en el lado de -Oriente, ocupando ocho naves que no guardan completa relación con las -once primitivas; lo cual se observa también en los perfiles de los -pilares que asientan sobre las columnas, en el trozo de los arcos, en -las columnitas apilastradas, en el cincelado de los capiteles y otras -obras decorativas. Las dimensiones del rectángulo mandado completar por -Almanzor se encerraban en cuatro gruesos<span class="pagenum"><a name="page_053" id="page_053"></a>{53}</span> muros almenados, fortalecidos -con torres albarranas, cuya mayor parte se conservan; pues que no todas -las que fueron construídas en sus diferentes costados se sostuvieron -constantemente. Las puertas, diez y seis, dos á Oriente, dos á Poniente, -dos á Norte y diez al edificio cubierto. Las interiores, veintiuna, sin -contar las pequeñas ó pasadizos de poca importancia. Obsérvese cuán -prodigada está aquí la puerta rectangular, aunque sobremontada del arco -de herradura, y cómo se distingue este primer período del arte árabe -español.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 224px;"> -<a href="images/illus-053_lg.jpg"> -<img src="images/illus-053_sml.jpg" width="224" height="338" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Puerta del Perdón, en Córdoba.</p></div> -</div> - -<p>La capilla, magníficamente ornamentada, de Villaviciosa, hermoso -ejemplar del arte muslímico, es verdaderamente sublime en esta gran -mezquita. Su lujo es lo que ha hecho presumir que fuera el lugar -reservado al Kalifa y al gran sacerdote, por más que se pueda suponer -destinada al pregón ó alicama de los almuédanos. En la Alaksa de -Jerusalén y en Santa Sofía, hay una capilla así dispuesta para los -cantores; y en<span class="pagenum"><a name="page_054" id="page_054"></a>{54}</span> otras del Cairo, para las discusiones teológicas. Parece -que, según los relatos antiguos, había otra capilla al lado opuesto de -ésta, que se llamaba de la Limosna, y fué destruída en tiempo de D. -Íñigo Manrique. Dice Al-Makkari, que su puerta estaba por el lado de -Occidente, y aún hoy se cree verla indicada todavía por dentro y fuera -de los muros de la mezquita. Créese también, que supuesto son iguales -las puertas todas, la que se cita de la Cámara de la Limosna, es hoy la -que hay tapiada al lado del postigo de San Miguel, y la capilla la -estancia donde se custodian el archivo y libros de coro. De cualquier -modo que sea, nótase tan marcada diferencia en el ornato de las tres -capillas citadas, que bien puede asegurarse había entre ellas períodos -de dos ó tres generaciones. Desde el puro estilo persa al bizantino del -Mihrab, y en los restos de la que hemos supuesto al lado de Occidente -hay un progreso marcado del arte árabe, en los tres primeros siglos de -aquella dominación. Hasta el siglo <small>X</small> no se ven las intimas relaciones de -andaluces y africanos, en cuya época pudo tomar el estilo cierta -analogía con el sentimiento de las razas occidentales. Después de esta -fecha parece como que no hay huellas sensibles de cultura árabe en la -Catedral, y que es preciso ir á buscarla en los demás edificios de -Córdoba, que tan escasos son, pues que en muy cerca de seis siglos de -influencia cristiana, pocos monumentos de tercer orden han podido -subsistir.</p> - -<p>Recordamos la gran abominación, como llamaban los musulmanes á la -entrega que hizo Ben Sagiah al rey D. Alfonso de la ciudad de Córdoba en -1146. Los cristianos penetraron en la mezquita, ataron sus caballos á -las columnas del templo, y deshojaron el Korán labrado que aquí se -guardaba de los tiempos de Almanzor. Sin la venida, después, de los -Almohades, ¿qué hubiera sido de esta grande obra?</p> - -<p>Concluiremos con algunos datos curiosos sobre el uso de las mezquitas, -tomados del libro <i>Misión historial de Marruecos</i>.</p> - -<p>«No tienen en ellas más camarines y adornos que lámparas<span class="pagenum"><a name="page_055" id="page_055"></a>{55}</span> de azófar, -latón y vidrio, que arden de noche, cuando se abren las puertas á la -oración. En la pared de Oriente pintan algún adorno para que los -creyentes se dirijan en sus azalas hacia este lado. Y tienen también un -púlpito sobre ruedas para conducirlo al sitio donde el <i>talbi</i> les -quiere predicar. Los patios de todas las mezquitas están enlosados con -finos azulejos, por donde corren cristalinas aguas, que derraman á unos -aposentos primorosos que son los lavatorios del pueblo, para los que no -se han lavado en sus casas, pues nadie entra en el templo sin estar -enteramente limpio. Tampoco puede nadie entrar calzado, dejándose los -zapatos en el pórtico, ó en los mismos lavatorios, pues es sabido que si -no se dejan vigilados se los llevan siempre los cautivos. La veneración -á los templos es tan grande, que no permiten en su vecindad casas -escandalosas, hosterías ni posadas, prohibiendo á los judíos que pasen -calzados por delante de ellos.</p> - -<p>En algunas mezquitas no entran las mujeres, porque son incircuncisas, y -solo la sultana tiene su oratorio ó <i>Mozala</i>, donde reza en nombre de -todas las mujeres.</p> - -<p>Los almuédanos dicen estas palabras cuando suben á los minaretes, cuatro -veces en siete tiempos. La primera, á media noche: «Dios es grande; -rezar es mejor que dormir». La segunda, á las dos de la mañana, la -misma. A las tres ó las cuatro dan la voz que llaman <i>del Farol</i>, porque -ponen uno en la punta de un asta que quitan á esta hora, diciendo: «Ya -quiere amanecer, alabemos á Dios». La cuarta voz es á las doce ó zenit, -tremolando una bandera blanca que recogen á la una y á la voz de «Dios -es grande». El viernes, día de fiesta, ponen desde el amanecer bandera -azul, hasta las diez y media del día que ponen la blanca.</p> - -<p>La quinta voz á las cuatro de la tarde, anunciando que es hora de dar de -mano á todos los trabajos. En invierno es á las tres. La sexta voz -mencionada la dan al aparecer la primera estrella de la noche, y la -sétima voz á las nueve en el verano, que es la queda que nosotros -conocemos. Se sirven del reloj de arena.<span class="pagenum"><a name="page_056" id="page_056"></a>{56}</span></p> - -<p>»Las vísperas de los días festivos cantan los almuédanos en la torre, -con música no desagradable, durante una hora.</p> - -<p>»Los lavatorios tan precisos para ir á la oración de la mezquita se -hacen con tres objetos: El primero, después de las precisas necesidades -que pide la naturaleza humana. El segundo, de los cinco sentidos -corporales, bañándose los pies, las manos, las narices, los oídos y la -cabeza. El tercero, es de todo el cuerpo, peinándose al mismo tiempo, lo -cual se hace en los baños públicos, yendo los hombres por la mañana y -las mujeres por la tarde. Nadie puede hacer la Zalah sin estos -lavados».<span class="pagenum"><a name="page_057" id="page_057"></a>{57}</span></p> - -<h3><a name="FUNDACION_DE_LA_DJAMA" id="FUNDACION_DE_LA_DJAMA"></a>FUNDACIÓN DE LA DJAMA<br /><br /> -<small>SEGÚN LOS ÁRABES</small></h3> - -<p>La leyenda que trata de la fundación de esta mezquita, cuenta, que -Abd-el-Rhamán I se levantó un día al amanecer, y mandó á su eunuco -Mansur que convocase á los jeques á consejo. Reunidos éstos, les -manifestó su propósito de construir la gran mezquita de Occidente. Los -autores árabes ponen en su boca un largo discurso que demuestra el -estado de lucha entre las dos grandes iglesias entonces rivales. De sus -mejores párrafos insertamos los que siguen:</p> - -<p>«...El cristiano idólatra dice: Europa es la reina, Asia su sirviente. -El fiel musulmán exclama: del Oriente sale la luz. Algufía duerme en las -tinieblas.</p> - -<p>»La Iglesia y el Islám se miran frente á frente como el león y el -tigre... En las montañas de Alfranc deja el tigre cauteloso la presa -para la vuelta: en la ciudad de Constantino devoran las hogueras los -monasterios, los monges y los ídolos, y á los golpes del Castillo -isáurico se va desmoronando Santa Sofía.</p> - -<p>»Los bárbaros de las regiones del hielo se estremecen de placer en sus -pellizas, esperando que un pontífice romano ponga en la diestra de -Carlo-Magno el globo de Constantino; pero las hermosas hijas del Yemen -celebran con zambras y cantares en sus almeas las victorias de los hijos -de Ismael, que por la virtud del Korán se abren las puertas del Oriente -y del Occidente.<span class="pagenum"><a name="page_058" id="page_058"></a>{58}</span></p> - -<p>»<span class="spc">....................</span> Cantaron las vírgenes y los ancianos del Hedjaz: no hay más -Dios que Dios, ¡Mahoma es su profeta! Poderosa es la raza Coreixi: Dios -clemente ha vinculado en ella el precioso collar de Cosrroes, y las -veinticinco coronas de los reyes de Iberia».</p> - -<p>Luego describe las grandezas de la tierra que dominaban, y el poder que -ejercían sobre los reyes de Alfranc, y añade:</p> - -<p>«No entregará Dios el mundo á los que se embriagan predicando penitencia -y se enriquecen ensalzando la pobreza, y se dan al libertinaje -recomendando la castidad...</p> - -<p>«Para ellos los monasterios pobres y sombríos, para nosotros los -verjeles, el harém, los baños y las aljamas; aljamas revestidas en su -interior de bruñidos jaspes y esplendorosos estucos, construídas de -jacintos rojos y cercadas de lámparas inextinguibles.</p> - -<p>«Para ellos claustros lóbregos y silenciosos, para nosotros cristalinas -fuentes y verdes arrayanes; para ellos las privaciones de la vida triste -del castillo, para nosotros la existencia risueña y tranquila de la -academia; para ellos la intolerancia y tiranía, para nosotros la -monarquía clemente y paternal; para ellos la ignorancia del pueblo, para -nosotros la instrucción pública y gratuíta; para ellos los yermos, el -celibato, el martirologio, para nosotros la fertilidad, el amor, la -hermandad, las comodidades y deleites...</p> - -<p>«Gran contienda se inaugura entre la barbarie y la cultura, entre las -sombras y la luz, entre cristianos y muslimes; preparado está el mundo y -dispuesto para grandes cosas, como el hierro que sale de la fragua -enrojecido y solo espera la nueva forma que va á tomar sobre el yunque».</p> - -<p>Luego anuncia la lucha de francos y árabes, los primeros contra los -bárbaros de las regiones heladas, y del árabe contra las tribus del -Ganges y del Indo; «un esfuerzo más, dice, y la majestuosa Bagdad se -humillará ante la reina del andaluz; alcemos á Alá una aljama solo -comparable á la Santa Casa de Jerusalem.<span class="pagenum"><a name="page_059" id="page_059"></a>{59}</span></p> - -<p>«Levantemos la Kaaba del Occidente en el solar mismo de un templo -cristiano que tengamos que derruir, para que caiga la Cruz entre -escombros y descuelle el Islám radiante.</p> - -<p>«Sea su planta parecida á la de las basílicas del Crucificado, para que -la Casa de Dios oprima la casa de los ídolos; átrio, pórtico, naves y -santuario, todo en un recinto de cuatro ángulos y cuatro lados como la -Santa Casa de la Meca».</p> - -<p>Enumera á seguida las bellezas que tendrá la mezquita, describe la -cisterna del patio, los naranjos que han de sombrear las fuentes para -las abluciones, las once puertas, y las once naves, con una más ancha en -el centro para adorar la quibla ó santuario; las columnas de mármoles -variados formadas á manera de hueste belicosa, los arcos como banderas -henchidas por el viento de la fortuna; los techos de alerce -incorruptible...</p> - -<p>De tal manera habló Abd-el-Rhamán, que contagiados los jeques con sus -palabras proféticas, á la vista de las verdades históricas que expuso el -Kalifa, acordaron levantar el templo. El Katib recibió las órdenes, y -fué comisionado para tratar con el Obispo y el Conde cristiano la compra -del templo que se había de destruir para levantar la mezquita; éstos se -negaron á venderlo, puesto que la basílica servía para el culto árabe y -cristiano al mismo tiempo, con arreglo al precepto de Omar, que mandaba -dividir con los cristianos las iglesias de las ciudades conquistadas. Al -fin, según refiere Al-Makkari, los cristianos se avinieron á vender la -iglesia, con tal que se les permitiera edificar otra á los tres santos -mártires Fausto, Faunario y Marcial, y recibieron en dinares de oro el -precio convenido. Desalojaron, pues, pacíficamente la iglesia, -llevándose en procesión las imágenes y objetos de culto, y promovió el -Kalifa inmediatamente la obra, valiéndose de materiales romanos y -góticos de dentro y fuera de Córdoba, que hizo traer á toda costa. Por -más que apresuró los trabajos, no pudo ver terminada la techumbre del -edificio, á pesar del empeño que tomó en celebrar con gran solemnidad su -grande obra. Durante dos años visitó constantemente á los trabajadores; -concertaba<span class="pagenum"><a name="page_060" id="page_060"></a>{60}</span> los planes con los alarifes, se entretenía por su propia -mano en diseñar parte de la ornamentación, y en este trabajo, que hacía -sin desatender el gobierno y grandeza de sus Estados, le sorprendió la -muerte con profundo sentimiento de todo el pueblo. Muerto Abd-el-Rhamán, -siguió Hixem, su hijo, la obra de la mezquita hasta su conclusión en la -época de las más grandes victorias para los árabes de España<a name="FNanchor_19_19" id="FNanchor_19_19"></a><a href="#Footnote_19_19" class="fnanchor">[19]</a>.<span class="pagenum"><a name="page_061" id="page_061"></a>{61}</span></p> - -<h3><a name="LA_MEZQUITA_CONVERTIDA_EN_CATEDRAL" id="LA_MEZQUITA_CONVERTIDA_EN_CATEDRAL"></a>LA MEZQUITA CONVERTIDA EN CATEDRAL</h3> - -<p>Después de la conquista cristiana se consagró este templo al Misterio de -la Asunción por el obispo de Osma, D. Juan. Algunos años después el -primado de Toledo había constituído el Cabildo en él por traslación de -la basílica mozárabe ya citada. La formal erección no se hizo hasta -fines de 1238, y en los primeros años no se construyó para el culto -cristiano ninguna capilla de grande importancia. Fué dotado con rentas -de décimas y almojarifazgos, y las fincas se dividieron en dos partes -iguales: una para el obispo y otra para el Cabildo.</p> - -<p>La capilla mayor fué obra del rey Sabio en su mayor parte, y el Sagrario -era entonces una capilla. D. Alfonso construyó la de San Clemente, y tal -riqueza comenzó á desplegarse en estas obras, que no titubeamos en -asegurar fuera alimentada por las adquisiciones de fincas conseguidas -por el Cabildo en tierras de moros, á medida que se les iban tomando por -conquista.</p> - -<p>En poder de cristianos, siguieron los árabes labrando las paredes de la -Catedral, según concesión hecha por los reyes, y hasta se obligó á -muchos de los que ejercían las profesiones útiles para las obras á que -prestaran sus peonadas, lo cual hicieron hasta esculpir los ornamentos -góticos, según se ve en la forma de las cinceladuras sobre la piedra y -yeso de la obra moderna. Cuéntase que los emperadores moros -construyeron<span class="pagenum"><a name="page_062" id="page_062"></a>{62}</span> la gran mezquita ayudados de prisioneros y cautivos; que -Almanzor trajo desde Santiago á Córdoba en hombros de cristianos, las -campanas de aquella antigua iglesia; pero que luego San Fernando las -hizo restituir en hombros de moros. Es lo cierto, que confundidos por -los mismos trajes y usos, judíos, cristianos y mudejares, en Córdoba -después de la conquista, hubo tales odios que se robaban mutuamente los -hijos, y obligaron á los obispos á tomar disposiciones contra unos y -otros, forzándoles á trabajar en los templos cristianos; razón por la -cual los edificios árabes de Córdoba han conservado mucha de su -originaria belleza después de ocho siglos.</p> - -<p>De todos los vasallos sujetos á la dominación cristiana, los mudejares -fueron los verdaderamente libres, pues los otros muslimes estaban -obligados eternamente á las condiciones que en cada caso imponían los -conquistadores. Ellos crearon ese estilo mitad cristiano, mitad -islamítico, que con tanta perfección vemos desarrollarse en España desde -el siglo <small>XIII</small> en adelante. Hasta la conquista de Granada, los mudejares -de Córdoba se ocuparon de los trabajos de conservación de la Catedral, y -ayudaron á los maestros cristianos en hacer otras obras de menos -importancia.</p> - -<p>En la Capilla Real se nota la diferencia que ofrece el estilo sarraceno -del siglo <small>XIV</small>, construído bajo la inspiración cristiana, y el mismo bajo -la dominación totalmente agarena. Prescindiendo de los escudos y armas -castellanas que hay en ellas á cambio de la decoración primitiva, se -observa la semejanza que existe entre el gusto de la restauración y el -que se manifiesta en el actual Alcázar sevillano, ambos construídos bajo -las mismas condiciones, debiendo por consiguiente fijarse aquí aquella -época puramente <i>mudéjar</i> que en Córdoba aparece dos siglos antes de la -construcción del crucero ó gran capilla del centro, cuya obra acabó de -trastornar su antiguo aspecto.</p> - -<p>La puerta principal, restaurada en 1377, llamada del Perdón, es otro -ejemplo de la mezcla de dos estilos tan profundamente diversos, que -jamás podrán armonizarse: el romano y<span class="pagenum"><a name="page_063" id="page_063"></a>{63}</span> el árabe. Entre éste y el gótico -existen, como hemos visto, puntos de contacto; pero entre aquéllos la -unión es imposible. Así se demuestra en estas y otras portadas, donde se -nota una gran verdad, y es que las causas que influyeron para crear en -Bizancio un arte especial, no fueron bastantes, seis siglos después, -para formar en España un estilo que se difundiera como aquél por efecto -de un cosmopolitismo prodigioso, que no podía repetirse después de la -reconquista.</p> - -<p>La capilla de San Bartolomé se construyó hacia 1280. Siguieron otras -menos importantes todavía hasta concluir el siglo <small>XIII</small>, las cuales se -dedicaban, por regla general, á depositar los restos de los capitanes -que sucumbían en las llanuras cordobesas luchando con los caballeros -granadinos. También el caudillo Ozmín llevó más de un héroe á las -sombrías capillas de esta Catedral.</p> - -<p>En la de la Encarnación, de 1365; la del Espíritu Santo, de 1369, que -tomó luego el título de San Lorenzo, y en las de San Ildefonso, San -Pedro y San Agustín fundadas en 1384, no existe combinación de géneros; -hay sí un arco árabe de más delicada ejecución que vuelve á recordar la -primitiva arquitectura del templo. La de San Antonio Abad, de 1385, -fundada por el Señor de Aguilar, hermano de Gonzalo de Córdoba; la -capilla de la Cena, de 1393, para Fernan Núñez; la de Santa Úrsula, de -1398; la de San Acacio, de 1400; y la de San Antonio de Padua, terminan -las obras del siglo <small>XIV</small>.</p> - -<p>Son obras más modernas la de San Ambrosio, la de la Santa Cruz, en 1517, -hecha donde se hallaba la antigua Puerta de Jerusalem, primera del muro -de Levante, y otras de 1401 al 1491; además de las puertas gótico-árabes -y de algunos fragmentos de repisas exteriores.</p> - -<p>En 1523 tuvo principio esa obra central que ha levantado las techumbres -moriscas, y trastornado el carácter sombrío y fatalista de la mezquita. -No faltó en aquel tiempo quien se opusiera á esta profanación del arte, -y no fué por cierto el Cabildo sino la Ciudad que requirió á aquél por -medio de escribano, hasta lograr suspender la obra; pero Carlos V la -hizo<span class="pagenum"><a name="page_064" id="page_064"></a>{64}</span> continuar. No se había podido terminar en 1584; ¡tal era el estado -de miseria que alcanzaba el país en aquellos heróicos tiempos de -nuestras empresas en Alemania!; una pequeña parte del colosal edificio -de los sarracenos, levantado en poco más de veinte años, no podía -construirse bajo la dominación cristiana en los más prósperos tiempos de -su grandeza.</p> - -<p>En 1593 se principió la torre actual según el género entonces en boga, y -se hizo sobre los cimientos del alminar árabe, ruinoso en aquella época.</p> - -<p>En 1600 se acabó el Crucero ojival moderno, no sin obstáculos para -equilibrar los machones que se alzaron para las nuevas bóvedas, tardando -siete años en la decoración interior, y hasta 1607 no se celebró en el -altar mayor la primera misa. El estilo de esta nueva iglesia, embutida -en el centro de la antigua, participa de la decadencia del arte. Se ven -en ella el gótico, el árabe y hasta el plateresco, abigarrando -informemente las elegantes formas del estilo ojival: la cúpula, -hornacinas y embovedados recamados de encuadros, casetones, baretas y -follaje, copioso arsenal de medios decorativos. El trascoro es de un -gusto más serio. El discípulo de Juan de Herrera lo dotó de un -greco-romano, y contribuyó como los demás artífices á rebajar el -prestigio de las trazerías bizantinas.</p> - -<p>El techo que se conserva en las estrechas naves de la antigua mezquita -es hoy de bóvedas, las cuales en 1713 principiaron á ocupar el lugar del -hermoso artesonado de almizates de maderas oloríficas, compuesto de los -<i>alfarges</i> pintados y dorados que había en todos los templos -mahometanos.</p> - -<p>El retablo, los púlpitos de Verdiguier, la sillería del coro hecha por -Cornejo, mitad del siglo <small>XVIII</small>; la espaciosa escalinata del presbiterio, -con mármoles de Italia; los bronces y adornos de plata, lámparas, etc., -son dignos de apreciarse por la riqueza y lucidez del trabajo empleado, -aunque no siempre por el gusto churrigueresco que los inspiró.</p> - -<p>La puerta de las Palmas, arquitectura del Emperador sobre trazería -sarracena; la capilla de San José y Santa Ursula, la de la Resurección, -antes de 1569; la de la Asunción<span class="pagenum"><a name="page_065" id="page_065"></a>{65}</span> en 1554, la de los Obispos, de 1568, -tapando una puerta árabe, y cuya capilla se aderezó en 1569 para reunir -en ella las Cortes del reino que entonces no excedían de diez y ocho ó -veinte procuradores; el palacio del obispo, arreglado para recibir al -rey Felipe II; y el pasadizo que se conservaba entre el palacio de los -Sultanes (que pudo ser el de los Obispos) y la mezquita, para el paso -oculto de los Kalifas, son reconstrucciones de poca valía; pero que -debemos mirar como la historia decadente del templo.</p> - -<p>Lo mismo diremos de las de la Concepción y las Angustias, del siglo <small>XVI</small>, -y la del Rosario, más moderna, muy cerca de la cual hay una columna -árabe en cuyo fuste está mal grabada la imagen de J.C., que se dice -labró con las uñas un cautivo cristiano que ataron á él los árabes, cosa -que nos parece inverosímil.</p> - -<p>Después la capilla de la Natividad, de 1673; la de la Concepción, de -1679, conjunto extraño y rico, nada agradable á la vista; la de Santa -Teresa, sacristía mayor donde se ven las alhajas y cruz antigua cuajada -de crestería, hecha por Enrique de Arfe, y por último, la de la -Magdalena, la mayor de la Catedral antigua, y otros detalles renovados -continuamente sin arte ni concierto, según el diverso género que se -usaba en cada época.</p> - -<p>Posteriormente al año 1614 se hicieron otras que son dignas de mención -por algunos objetos que contienen, ya de pintura ya de escultura, -debidos á los artistas andaluces más conocidos, contando en ellas la de -San Pablo, San Eulogio y la de las Ánimas, donde se halla sepultado -Garcilaso de la Vega; y los dos cuadros de las de San Andrés y San -Esteban pintados por Carducho y Zambrano.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_066" id="page_066"></a>{66}</span> </p> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_067" id="page_067"></a>{67}</span> </p> - -<h3><a name="MEDINA_AZAHRA" id="MEDINA_AZAHRA"></a>MEDINA AZAHRA</h3> - -<p>Sulimán<a name="FNanchor_20_20" id="FNanchor_20_20"></a><a href="#Footnote_20_20" class="fnanchor">[20]</a> prendió fuego á los palacios de Azahra en el año de 1010 y -destruyó esta población abandonada, cuyos habitantes se habían refugiado -en los pueblos comarcanos; por consiguiente, aunque quisiéramos recordar -aquí una de las más encantadoras obras creadas por el genio de la -civilización agarena, tendríamos que contentarnos con lo que -infundadamente describen las crónicas del tiempo de D. Alfonso VI, -cuando refieren, que habiendo pedido este monarca la deliciosa -residencia de Azahra para doña Constanza, el Kalifa, indignado, mató al -mensajero, dando ocasión á aquella guerra vengadora que introdujo en -España á los almoravides para sostener el poderío de Occidente. -Escasísimos documentos proporcionan las referencias históricas para -averiguar las bellezas artísticas de este sitio, y aunque fuera cierto -que muchos capiteles y columnas se llevaran de él para hacer el alcázar -de Sevilla, ni se<span class="pagenum"><a name="page_068" id="page_068"></a>{68}</span> conoce la época, ni nosotros creemos que dichos -ejemplares tengan ese origen. En cuanto á los vestigios que se hallan en -el convento de San Jerónimo de la Sierra, son sin duda, procedentes de -aquellos suntuosos edificios, en los que al parecer se aprovecharon -pórticos románicos, pilares y entablamentos que servían á los monumentos -árabes, así como la multitud de mosáicos, ladrillos, mocarbes, losas, -lámparas y preciosos fragmentos de vasos sin esmalte que hemos tenido á -la vista; todo lo cual nos obliga á citar este sitio, digno del -anticuario más bien que del artista.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 396px;"> -<a href="images/illus-068_lg.jpg"> -<img src="images/illus-068_sml.jpg" width="396" height="289" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Candila de Medina Azahra.</p></div> -</div> - -<p>Pero como para la historia del arte no podíamos pasar<span class="pagenum"><a name="page_069" id="page_069"></a>{69}</span> desapercibida la -memoria de un monumento, que por las descripciones mahometanas ocupaba -el primer lugar en España, no dejamos de mencionarlo como reminiscencia -de otros alcázares, especialmente el Toledano, del cual nada podemos -referir. Y dicen las crónicas que un alarife de Bizancio trazó el más -dilatado edificio conocido, por disposición del emir, á tres millas -nordeste de Córdoba, en lo alto del Monte de la Novia, dedicado á una -odalisca, cuyo nombre dió á este sitio. El harem podía contener más de -6.000 concubinas y sirvientas, 3.750 eunucos y 1.500 guardias. Empleóse -en aquél un número considerable de piezas de mármol, lo cual demuestra -ya que estaba muy lejos de parecerse este edificio al alcázar de la -Alhambra, supuesto que los materiales de la construcción imprimen -especial carácter al estilo de cada época. Las columnas se contaban por -millares, ostentándose en ellas los mármoles de Raya y de Filabres, con -los que regalaron de Roma y especialmente de Túnez, restos quizá de las -ruínas de Cartago; dominando en esta obra los barros cocidos de diversos -colores y los delicados paramentos de estuco, de los que suelen -encontrarse todavía gruesos pedazos removiendo la tierra. Tan grande fué -esta maravilla, que trabajaron en ella durante treinta años más de cinco -mil jornaleros, ganando dos dinares y medio al día, y en tiempo del -califa An-Nasi, se habían gastado siete millones de dinares. Largos -arroyos conducían el agua á sus baños, fuentes y estanques, y las -puertas decoradas con agramiles se hallaban forradas de cobres y hierros -plateados, como hemos visto en otros parajes, con fuertes capas de -estaño para preservarlos de la oxidación. De sus habitaciones se cita -como más hermosa la Sala de las Grandes Ceremonias, con arabescos de -estuco dorado y colores, y techumbre de maderas olorosas, que cerraba en -un colgante de cuya extremidad pendía una perla de gran tamaño regalada -por el griego emperador Constantino Porfirogénito. Describe luego la -fantasía diamantes y esmeraldas, y siempre se hace mención en estos -palacios de pilas llenas de azogue que servían de entretenimiento á las -esclavas y odaliscas.<span class="pagenum"><a name="page_070" id="page_070"></a>{70}</span></p> - -<div class="figcenter" style="width: 268px;"> -<a href="images/illus-070_lg.jpg"> -<img src="images/illus-070_sml.jpg" width="268" height="233" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -</div> - -<p>En cuanto á las esculturas seremos más parcos en admitir lo que se dice. -Hemos visto un león de bronce admirablemente fundido, cuya fotografía -conservamos, que nada deja que desear en cuanto al modelo, también -repasado á la mano como las obras japonesas, que procede de estos -edificios<a name="FNanchor_21_21" id="FNanchor_21_21"></a><a href="#Footnote_21_21" class="fnanchor">[21]</a>. Había otras esculturas, de las que sólo se hallan -fragmentos en poder de los anticuarios, las cuales nos dan la -certidumbre de la existencia de estas obras de carácter babilónico. Los -cuentos nos describen una figura de mármol verde traída de Siria, que se -colocó en la alcoba del sultán, sobre doce figuras de oro bermejo, y -otras que vertían las aguas en los estanques; pero si<span class="pagenum"><a name="page_071" id="page_071"></a>{71}</span> bien esto nos -indica el lujo de la mansión, nunca podremos asignar por ello al arte -escultórico un lugar preeminente.</p> - -<p>La mezquita de Azahra era otro de los edificios descritos con -entusiasmo: el alminar de cincuenta codos de alto, los arcos de lintel, -los calados, mosáicos y cristales de colores como los del santuario de -la catedral citada, daban á este templo un particular encanto.</p> - -<p>Y si nada podemos analizar de estos perdidos monumentos, ¿qué podríamos -decir de esos regios alcázares sembrados á la orilla del Guadalquivir -sobre los cimientos de los elevados por los Godos y surtidos por las -aguas del río, cuyos restos se vieron en la Albolafia? Cuenta Al-Makkari -que el rey moro de la fortaleza de Almodóvar descubrió el palacio -romano, que creemos estaría cerca de la fortaleza cuadrada de Don -Alfonso XI; quizá el sitio que ocupaba el palacio de Teodofredo; pero he -aquí lo que dijo Ibn-Bashkuwal: «Entre las puertas de este palacio que -Dios Omnipotente abrió para reparación de las injurias, auxilio de los -oprimidos y declaración de justas sentencias, es la principal una sobre -la cual campea un terrado saliente, sin igual en el mundo; esta puerta -abre paso al alcázar, y tiene sus hojas revestidas de hierro con un -anillo de bronce de labor exquisita en figura de hombre con la boca -abierta, obra que trajo de Narbona un Kalifa. En la misma fachada hay -otra puerta para los jardines, y al otro lado un terrado de donde se -mira el Guadalquivir, y dos mezquitas famosas por sus muchos milagros... -Las puertas tercera y cuarta, nombradas del Río y de Coria, daban salida -hacia el Norte. La quinta y última, denominada de la Mezquita Mayor, era -por donde salían los Kalifas cuando iban los viernes á la azala, cuyo -tránsito se cubría todo de alfombras».</p> - -<p>En otra página sobre Medina Azahra dice lo que sigue: «Es uno de los más -admirables edificios; su erección principió á principios del año 325 -(936) por Abú’l-Mutarvif Abd-ar-Rahmán, sobrenombrado Nasir (hijo de -Muhammad, hijo de Abd Allah, uno de los soberanos Omeyas de España). Se -extiende á la distancia de cuatro millas y dos tercios de Córdoba. Su<span class="pagenum"><a name="page_072" id="page_072"></a>{72}</span> -longitud de Oriente á Occidente 2.700 codos, y su ancho de Norte á Sur -1.500. El número de sus columnas 4.300 y más de 15.000 puertas. An Nasir -dividió la renta del Estado en tres partes, una para las tropas, otra -para el Tesoro y la restante para construir á Medina Azahra. Las rentas -de España en aquel tiempo eran de 5.480.000 dinares, y 765.000 dinares -producían las fincas y rentas del soberano».<span class="pagenum"><a name="page_073" id="page_073"></a>{73}</span></p> - -<h3><a name="ALGUNAS_CONSTRUCCIONES_MORISCAS" id="ALGUNAS_CONSTRUCCIONES_MORISCAS"></a>ALGUNAS CONSTRUCCIONES MORISCAS<br /><br /> -<small>DE CÓRDOBA</small></h3> - -<p>Frente á la parroquia de Santiago había una casa con un zaguán morisco -con arcos del mismo género angrelados y levantados de punto, bastante -notables; y como en muchos otros lugares el afán de blanquear las -paredes ha cubierto filigranas de rara labor y finísimos detalles: se -llama esta casa de las Campanas.</p> - -<p>En la plaza de Antón Cabrera y casa del Conde del Aguila hay también -restos de un edificio mahometano, digno de consideración.</p> - -<p><span class="smcap">Baños árabes.</span> Más de ochocientos había en Córdoba, y sólo se encuentran -hoy los vestigios de cuatro ó cinco de ellos; los principales son dos en -las respectivas calle del Baño, alta y baja. Cuando se abren los -cimientos para nuevas construciones, se suelen hallar vestigios de los -muchos que han quedado siempre por debajo de la superficie ó suelo -moderno. Su estructura ofrece poca diferencia de la que tienen los que -hay en las demás poblaciones mahometanas.</p> - -<p>Entre otros monumentos, Alfonso XI nos dejó la <small>FORTALEZA CUADRADA</small>, el -A<small>LCÁZAR NUEVO</small> y los torreones desmochados que hoy existen junto al -palacio episcopal. Lo que está fuera de duda es que estos varios -palacios de origen godo y hasta romano que conserva la tradición, -estaban situados en las márgenes del Guadalquivir, porque los baños del -alcázar<span class="pagenum"><a name="page_074" id="page_074"></a>{74}</span> se surtían con aguas del río por medio de una azuda, cuyos -restos llevan hoy el nombre de Albolafia. Junto al baño había una torre -donde se posó la famosa paloma blanca, según cuentan las crónicas de San -Eulogio.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 272px;"> -<a href="images/illus-074_lg.jpg"> -<img src="images/illus-074_sml.jpg" width="272" height="386" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Capilla mudéjar, Córdoba.</p></div> -</div> - -<p><span class="smcap">El Alcázar nuevo</span> es hoy la Cárcel de Córdoba, donde estuvo el tribunal -de la Inquisición, en la que ejerció sus crueldades el Canónigo Luzero, -juzgó más de cien inocentes, y los hizo quemar en el sitio llamado -Marrubial. De este modo uno de los más históricos monumentos de los -tiempos árabes ha venido á ser el lugar más olvidado de la población, -sin que puedan hacerse conjeturas sobre la magnificencia que los autores -sarracenos nos han pintado: pues careciendo de datos, hemos<span class="pagenum"><a name="page_075" id="page_075"></a>{75}</span> de suponer -que, según Al-Makkari, el rey moro que vivía en la fortaleza de -Almodóvar descubrió el palacio romano, y que tal vez éste sirviera, -restaurado por los árabes, en cuyo caso esta obra puede figurársela todo -el que haya estudiado los detalles de la mezquita de Córdoba.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 252px;"> -<a href="images/illus-075_lg.jpg"> -<img src="images/illus-075_sml.jpg" width="252" height="272" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Renacimiento en Córdoba.</p></div> -</div> - -<p><span class="smcap">La Arrizafa</span>: situada á espaldas de la torre de Malmuerta, hacia las -alamedas del Campo de la Victoria, donde se conservan todavía restos de -cuadrados torreones, cerca de los cuales Abd-el-Rhamán I plantó la -primera palma traída del Yemen, para recordar el suelo de su patria; en -este sitio se descubrieron lápidas con turbantes y un subterráneo que se -llamó <i>las catacumbas de San Diego</i>.</p> - -<p>En el Hospital de Agudos hay una capilla, hoy de San Bartolomé, que se -llamaba la <i>mosala</i> del rey Almanzor, y que ha sido tan modificada y -cambiada en su estructura primitiva, que si no fuera por sus -inscripciones árabes y sus zócalos de<span class="pagenum"><a name="page_076" id="page_076"></a>{76}</span> azulejos primitivos mezclados á -los del renacimiento, apenas podríamos descifrar su origen. Debe -visitarse y buscarse en ella los vestigios mudejares que conserva entre -las arcadas y molduras que han introducido en su débil construcción.</p> - -<p>En muchos parajes hay trozos de murallas compuestos de grandes bloques -de argamasa, fabricados unos sobre otros á manera de grandes sillares en -hiladas con trabazón. Hay en la calle de Osio una torre de piedras -cuadrangulares en forma romana, con almenas añadidas é impostas que -graciosamente separan los cuerpos de la construcción.</p> - -<p>En la calle de Abades se ha visto hasta ahora una importante -construcción morisca, con esbeltos y magníficos arcos ojivales cerrados, -con trozos decorativos muy sencillos, que acusan la existencia de -alcázares y mezquitas convertidas en conventos ó casas de señorío. -Pertenecen al renacimiento que se ve en la puerta de Jerónimo Páez, poco -delicado, pero de grandes rasgos escultóricos, que nada debe al mudéjar, -y de ese gótico mezquino con reminiscencias árabes, bajo y de hojas -bizantinas, que se ve en la puerta de la iglesia de San Miguel y en -otros parajes. Las torres redondas, cuadradas y octógonas que hay -todavía en Córdoba, y que en mayor número se veían en minaretes y -fortificaciones, prueban el afán de realizar las obras que habían visto -los árabes que vinieron mezclados á las legiones bereberes, cuando -cruzaron el Egipto y la moderna Cartago para realizar en nuestro suelo -las formas de aquellas construcciones gigantescas.</p> - -<p>Una cosa se observa solamente: que menos atrevidos en la magnitud ó -grandeza, parece como que acortaron las medidas y la materia para -reducir el ciclopeo tamaño de las obras levantadas por las antiguas -generaciones.</p> - -<p>En el Jardín del Alcázar, como es llamada una huerta á la orilla del -gran río, se hallan más ejemplares de las formas citadas, prescindiendo -en ellas de las colosales restauraciones cristianas.</p> - -<p>Las torres de la Cárcel se encuentran en el mismo caso. Son en verdad -testimonios de aquel genio que copió más que<span class="pagenum"><a name="page_077" id="page_077"></a>{77}</span> inventó, pero son al mismo -tiempo atalayas de triste y abrumador aspecto.</p> - -<p>En el Museo Arqueológico y en el Instituto de Córdoba, hay multitud de -objetos árabes y mozárabes que atestiguan algo en favor de la cultura de -aquellas edades: una cierva de bronce, fundición cordobesa, quizá de -Medina Azahra; un brocal de piedra de bellísimos ornatos, época de los -Kalifas, artesonados, aliceres, inscripciones y otra multitud de -vestigios romanos no menos importantes. Pudiera ser este museo uno de -los más ricos del mundo.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 273px;"> -<a href="images/illus-077_lg.jpg"> -<img src="images/illus-077_sml.jpg" width="273" height="399" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Gótico mudéjar.</p></div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_078" id="page_078"></a>{78}</span> </p> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_079" id="page_079"></a>{79}</span> </p> - -<h3><a name="EDIFICIOS_MOZARABES" id="EDIFICIOS_MOZARABES"></a>EDIFICIOS MOZÁRABES</h3> - -<p>La suerte de los cristianos entre los moros nunca fué tan cruel como la -de los moros entre los cristianos. Está probado hasta la evidencia, que -si bien no pudieron estos últimos hacer ostentación de su culto ante el -esplendente boato de la civilización agarena, no es menos cierto que en -la parte baja de la ciudad y en el barrio de la Ajarquia, vivieron los -cristianos tranquilamente profesando su religión á semejanza de los -judíos, aunque naturalmente vejada por impuestos ó subsidios mal -repartidos y tiránicos. Muchos autores cristianos dicen que los -ministros de los Kalifas imponían tributos arbitrarios, suspendían á los -jueces que esta población mozárabe conservaba de su propia raza, y que -más de una vez, en tiempos de guerras, fué maltratada esta población por -considerársela sospechosa y adicta á los enemigos. Esto, que puede ser -verdad, está compensado por ese espíritu de tolerancia que distinguía á -los árabes de la Edad Media, permitiendo á los cristianos el libre -ejercicio de sus leyes y de su religión.</p> - -<p>La historia del pueblo mozárabe no está exenta de graves faltas. Había -escisiones entre las diferentes iglesias, ambiciones entre los obispos, -motines promovidos por los falsos mártires que todos los días se -presentaban, el clero en relaciones con la corte musulmana para con su -favor sostener cierta supremacía jurisdiccional de parroquia, y usurpar -la de sus cofrades. No faltaron cristianos que impulsaron á los emires -á<span class="pagenum"><a name="page_080" id="page_080"></a>{80}</span> que publicaran decretos para que los judíos y cristianos se hicieran -moros.</p> - -<p>La arquitectura de los edificios cristianos en tiempo de los árabes era -la misma que la de las mezquitas, pero de construcción pobre, con muy -pocos ornatos, como contruídos con el producto de las limosnas de una -población cada día más miserable. Algunas de ellas conservaron el origen -gótico sobre los restos de algunas construcciones romanas; no podemos -fijar aquí transición, por haberse destruído la mayor parte de los -templos.</p> - -<p>Según los autores árabes, cuando entraron los moros en Córdoba había -gran número de basílicas, que los sarracenos convirtieron á su culto. La -de San Jorge es hoy el monasterio de Santa Clara: desde ella se -defendieron los cristianos por espacio de tres meses contra los árabes, -á poco tiempo de la batalla del Guadalete; Santa María, San Andrés, la -Magdalena, San Lorenzo y Santa Marina, parece que fueron de estas -iglesias mozárabes, aunque conserven muy raras señales del largo período -de dominación.</p> - -<p>San Pedro sirvió de catedral después que los cristianos vendieron á los -árabes la basílica, con cuyos fundamentos se principió la gran mezquita -de Córdoba.</p> - -<p>Existían antiguamente las iglesias mozárabes de San Zoilo, San Cipriano, -San Ginés, San Acisclo, Santa Olalla y otras que durante la ocupación -sarracena se han perdido; y sabido es que cuando San Fernando conquistó -la ciudad, hacía más de cien años que los cristianos se habían ausentado -de ella.</p> - -<p>Las basílicas, pues, ya casi abandonadas, no debieron ser muy -importantes; pero se observa por las deducciones que nos ofrecen algunos -cimientos antiguos, que estaban construídas de tres naves, separadas por -hileras de columnas, y terminadas en semicírculo. Sospechamos que la de -San Fénix de Córdoba, embellecida por el Obispo Agapio II en 618, tenía -los paramentos interiores con hermosas pinturas, como las de un -baptisterio elogiado por Paulo, diácono en la misma época.</p> - -<p>Se fundaban iglesias y monasterios en el siglo <small>IX</small>, y en<span class="pagenum"><a name="page_081" id="page_081"></a>{81}</span> medio del -inmenso poderío de la corte musulmana, los obispos administraban las -rentas eclesiásticas, que cuidaba un <i>ecónomo</i> jefe parroquial de la -circunscripción mozárabe. Pagaban éstos el diezmo. A las ordenes del -cura <i>ecónomo</i> había un número de clérigos vestidos y alimentados por -aquél, el cual ejercía sobre ellos tal autoridad, que hasta podía -azotarlos si no cumplían con sus obligaciones; al lado de las sencillas -iglesias mozárabes había alojamientos para niños, esclavos y peregrinos, -y todo el clero que servía la parroquia vivía alrededor del templo.</p> - -<p>El culto mozárabe era: desde la mañana los maitines cantados por una -capilla bien pagada; los presbíteros y diáconos, á media mañana, medio -día y media tarde cantaban en coro las horas canónicas. La misa se -dividía en dos partes; en la primera se leía una profecía del Antiguo -Testamento, la epístola de San Pablo y una parte de los <i>Evangelios</i>; al -<i>Alleluya</i> seguía el <i>Ofertorio</i>; para la segunda parte se mandaba salir -á los catecúmenos, y el celebrante vuelto al Occidente, mandaba al -pueblo que hiciese la conmemoración de los muertos; seguían los abrazos -de paz, y después de la consagración y de la comunión se daba la -bendición al pueblo. Se usaban las campanas, de las cuales se conserva -hoy una en el Museo Provincial, en la que se ve una inscripción que -claramente indica su época; se alumbraban con cera y vestían casullas -capas y frontales de lana ó seda bordadas de oro ó plata.</p> - -<p>Existían además muchos monasterios durante el período de la dominación -árabe. Rara vez eran inquietados, tanto los frailes como las monjas, en -esta reclusión voluntaria. En un lugar cercano á Córdoba existía cuando -la conquista un convento de monjas, según los historiadores Morales y -Gómez Brabo. En el río Guadamelato había también un monasterio donde se -alimentaban de caza y pesca. San Eulogio eligió en la Sierra un -monasterio que se hizo célebre por sus innumerables mártires, hasta que -el Kalifa Mohammed mandó cerrarlo, por ser un centro de perturbación. A -la orilla del Guadalquivir existía el de San Cristóbal, mencionado por -los árabes;<span class="pagenum"><a name="page_082" id="page_082"></a>{82}</span></p> - -<div class="figcenter" style="width: 344px;"> -<a href="images/illus-082_lg.jpg"> -<img src="images/illus-082_sml.jpg" width="344" height="468" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Puerta gótica, Córdoba.</p></div> -</div> - -<p class="nind">había otros muchos que están citados y que ocupan los lugares más -solitarios. Generalmente los conventos de ambos sexos se situaban unos -cerca de otros, y los de monjas eran regidos por los abades; en unos y -otros se conservó el culto de la última iglesia goda, y la forma de los -edificios era sumamente sencilla; puertas cuadrangulares con sencillos -tímpanos, algunas veces arcos de herradura, cúpulas de emiciclo sobre -pechinas, algunas ventanas de doble arco gótico y árabe, y los -exteriores con planos y franjas de azulejos y ligeras molduras. Ya hemos -dicho que en los interiores empleaban algunas<span class="pagenum"><a name="page_083" id="page_083"></a>{83}</span> pinturas sagradas, un -poco menos imperfectas que las de las catacumbas.</p> - -<p>No se puede visitar la Sierra de Córdoba sin hallar á cada paso una -tradición, un vestigio de aquellas famosas fundaciones, donde se enlazan -los más heróicos recuerdos de la Edad Media, grandes desgracias y -martirios padecidos ante la poderosa raza invasora. Recomendamos á obras -especiales el conocimiento de aquella lucha gigantesca entre los -sectarios de las dos creencias que se disputaban entonces el dominio del -mundo.</p> - -<p>Antes de terminar en Córdoba debemos fijar una idea constante que -preside á los monumentos de los diversos pueblos de la tierra. En el -lugar mismo donde se halló el arte románico, toma después el árabe algo -de sus formas y decoración, lo mismo el gótico, que viene después del -árabe, se atavia con éste y atilda sus líneas con rombos y alixeres de -cintas y palmas; más tarde el renacimiento sufre la misma suerte, -cubriéndose de caprichosa imaginería y rebajando sus esqueletos. Esto se -nota en la Puerta de Páez, que arriba anotamos, y en la portada gótica -de gusto elegante y florido que apuntamos á continuación, como el mejor -ejemplar de Córdoba, en este estilo.<span class="pagenum"><a name="page_084" id="page_084"></a>{84}</span></p> - -<h3><a name="Enumeracion_de_las_Puertas_Palacios_Arrabales_y_Almunias_que_habia_en" id="Enumeracion_de_las_Puertas_Palacios_Arrabales_y_Almunias_que_habia_en"></a>Enumeración de las Puertas, Palacios, Arrabales y Almunias que había en -Córdoba.</h3> - -<p><span class="smcap">Puertas</span>: de Sevilla, de la Alcazaba, de Badajoz, de Algeciras, de -Hierro, de Romanos, de Asada, de Zaragoza, del Artífice, del Alcázar, de -Talavera, de Amer, de Alkarchid, de la Alacaba, del Puente, de Coria, -del León, del Río, de los Judíos y de Ben Alder Chabar. Todas abiertas -en su cintura de murallas con multitud de Torres.</p> - -<p><span class="smcap">Palacios</span>: el del Ejército, de la Rauda, del Almedina, Anahora, Jardines, -de Alhair, del Kalifa, de Azorur, Sid Abillahlla, Alfarasi y Anahora.</p> - -<p><span class="smcap">Arrabales</span>: el de los Judíos, del Palacio de Moqueit, del Baño de Elvira, -de las Tiendas, de Aljud, Ruzafa, Raccaquín, Rauda, de la Flor del -Presidio, de Xabalar, del Hornobaril, de la Ciudad Vieja, de Onsalema, -de Axafa, de la Mezquita de Masrul y de Alcahfa.</p> - -<p><span class="smcap">Almunias</span>: de Asarux, Alhamería, Abdallah, Achib, Mogaira y Anahora.</p> - -<p>Dos iglesias cristianas, la del Cautivo y la del Quemado entre la -población árabe.<span class="pagenum"><a name="page_085" id="page_085"></a>{85}</span></p> - -<h3><a name="CONSIDERACIONES" id="CONSIDERACIONES"></a>CONSIDERACIONES<br /><br /> -<small>SOBRE LAS ARTES É INDUSTRIAS</small></h3> - -<p>Al considerar el aspecto de las habitaciones modernas en la generalidad -de los casos, y las comodidades que contienen, aun con el lujo y belleza -de los muebles y objetos de que nos servimos, se nota bien pronto que la -España del siglo <small>XIX</small> tiene mucho que envidiar á la España de la Edad -Media y del Renacimiento. Millares de edificios hay esparcidos en esas -antiguas capitales, conservando tan ricos detalles de su construcción y -tan bellas obras de ornato ámpliamente prodigadas, que su número excede -á las que en nuestro siglo se fabrican con descomunales proporciones. -Veamos los ejemplos en los techos de maderas embutidos y ensamblados que -contamos en Córdoba, Toledo, Granada, Sevilla y pueblos de menos -importancia, que no podrían hacerse hoy sin grandes dispendios. -Estudiemos lo que costarían los enclaustrados de labores de talla, los -mármoles de las ricas portadas y los guarnecidos de complicados -arabescos, greco-romanos, etc., y aunque todos estos detalles no servían -en verdad más que para decorar un patio, un andito y una sala con dos -alhamíes, que bastaban á la vida de aquellas gentes, la profusión con -que se hacían prueba un pasmoso adelanto en las artes. Una demostración -de lo culta é ilustrada de aquella sociedad, es que jamás se halla un -ornato, un detalle de madera, piedra y barro cocido, hecho por manos -torpes en el que se faltase á las reglas clásicas de la exactitud, de la -conveniencia, ni de la belleza,<span class="pagenum"><a name="page_086" id="page_086"></a>{86}</span> del modo cruel que se falta hoy con -menosprecio del buen sentido y de las leyes generales del buen gusto.</p> - -<p>Verdad es que aquellos antepasados participaban del espíritu de la -civilización clásica, y es digno del más detenido estudio cuanto hacían -y fabricaban, siendo muy raras entre sus obras las señales de la -ignorancia, de la decadencia y de la miseria; mientras el arte florecía -y con él la sociedad elevaba el sentimiento de su fuerza y de su -prestigio. Veamos desapasionadamente si en la época en que vivimos hay -en el arte que nos es propio y característico este sentimiento práctico -de la belleza, que hace una necesidad imperiosa del lujo, y del -ejercicio de las obras ingeniosas del entendimiento humano. El arte hoy -no tiene conciencia de su misión y entonces la tenía; y entiéndase que -hablamos de nuestro país, porque bien admiramos el genio de otros -grandes pueblos civilizadores, que tienen su carácter y su vida -consecuente con un estado social que se explica y se razona. Entre ellos -hay lo que referimos de aquellas dominaciones que pasaron; la obra, el -libro, la industria, el monumento, la religión, la ciencia, todo obedece -á un principio levantado y progresivo, al buen sentido que adornó con -genio propio, pero nunca haciendo barbarismos, chocarrerías, formas ó -ideas insensatas, como se ven entre los pueblos que decaen ó viven sin -la conciencia de su valer.</p> - -<p>La industria cerámica, por el estrecho contacto que tiene con las bellas -artes, merece una especial mención. Sin que olvidemos el gran desarrollo -que adquirió luego, ofrece en la época del Kalifato una patente -demostración de su existencia. Los pedazos de jarro de un metro de -altura, hallados en Córdoba, son de arcilla de color y con labores de -bajo relieve, en las que se nota el gusto de la primera época. En uno -hemos visto el bizantino con acantos y cabezas de bichos fabulosos, que -demuestra una época más rica en ideas y en tradiciones orientales. -Aquellos vasos no tienen esmaltes de los ricos colores que se vieron más -tarde; están cubiertos de verde y blanco, y muchos hay de barro solo, -aunque de forma elegante,<span class="pagenum"><a name="page_087" id="page_087"></a>{87}</span> muy parecida al vaso etrusco de la -decadencia. No se hallaba en ninguna parte de Europa tan adelantado el -trabajo de alfarería como en España. Si se coleccionan los tiestos de -jarros cordobeses y toledanos, de cuyos fragmentos se pueden hoy deducir -los pedazos que les faltan, se halla un adelanto marcadísimo que -continúa en los esmaltes dorados de Valencia y Málaga, y termina en la -combinación de colores y reflejo metálico espléndidamente aplicados en -los vasos fabricados hacia el siglo <small>XIV</small>: no podemos abrigar ninguna duda -sobre esto, cuando hemos visto escombros de alfarerías antiguas donde se -hallan fragmentos de este género de industria.</p> - -<p>Bien puede deducirse que el desarrollo de tan interesante índustria fué -obra española; que los auxilios recibidos del conocimiento de las -propiedades colorantes de las tierras y sus fundentes, para producir sus -barnices opacos, la armonía, hasta de las medias tintas, no fué -descubrimiento posterior al siglo <small>XV</small>, sino que con suma habilidad un -tanto mecánica, se produjo en los jarros de la Alhambra con ese efecto -artístico que tanta sorpresa causó cuando Bernardo Pallissy hizo sus -primeros combinados esmaltes. Y aunque esta industria radicaba de los -Asirios y Egipcios, y era noble entre los Judíos como símbolo de la -potestad que hace del barro una forma ó cuerpo, sabido es que se perdió -en la ruína del imperio de Occidente, y su reaparición se debió á los -Árabes de España y de Mallorca.</p> - -<p>Hacían con loza ordinaria candiles de diversas figuras, semejantes á los -que usaban los romanos; pero en ocasiones tenían lámparas de metal -labradas á buril ó á realce con preciosos arabescos finamente acabados, -de uno y de muchos mecheros, que colocaban unas veces en nichitos hechos -en la pared, y otras en lámparas de un platillo calado y tres cadenas de -donde pendía aquél<a name="FNanchor_22_22" id="FNanchor_22_22"></a><a href="#Footnote_22_22" class="fnanchor">[22]</a>, ó sobre un pie como nuestros candelabros, más ó -menos decorados y de bronce, ó dentro de un<span class="pagenum"><a name="page_088" id="page_088"></a>{88}</span> farol de metal ó maderas -con calados, y cristales ó telas trasparentes.</p> - -<p>Tenemos á la vista fragmentos de jarros cuya composición artística no -desmerecen nada de la de los griegos, de los ricos y engalanados del -Renacimiento, de los de Beauvais del siglo <small>XII</small>, y en esbeltez ganan á -los antiguos de china japonesa que se conocieron en el continente á -mediados del siglo <small>XV</small>.</p> - -<p>El trabajo de los mosáicos hechos de pequeñas piezas unidas formando una -superficie perfectamente plana que no ha llegado á imitarse en nuestros -días, constituyó una industria sin ejemplo, que al continuarse después -de la expulsión de los moriscos, se convirtió en hacer azulejos de labor -grosera sin ensambles ni finura. Las labores de tierra cocida, para -resistir la influencia atmosférica, se hacían por los árabes matizadas -de barnices de colores hermosos, que todavía se ven en las puertas de -las ciudades y palacios; y los ladrillos cortados para labrar las -fachadas buscando arcillas de diversos tonos, fueron siempre la obra más -ingeniosa y delicada con que ornaron todas sus construcciones.</p> - -<p>En cuanto á la orfebrería de aquel primer período, es completamente -bizantina y superior al trabajo que se ve en las coronas de los monarcas -visigodos. En este arte, tan antiguo como el descubrimiento de los -preciosos metales que se encuentran puros en la naturaleza, se halla un -fiel reflejo de las obras más bellas del Imperio de Oriente. Con tal -base esta industria no podía menos de desarrollarse extraordinariamente, -y en Córdoba los tiradores de oro consiguieron antes de 1350, cuando la -Italia dió los experimentos provechosos sobre su tenacidad, hacer -planchas de un grano para cubrir 56 pulgadas cuadradas, é hilar delgados -alambres, con los que hacían preciosas filigranas, tan bellas como las -que hoy nos traen de Alemania, donde esta industria prospera más que en -parte alguna. Hemos visto ejemplares hallados en un sepulcro cerca de -Almería, semejantes á los que existen en el Museo Arqueológico Nacional: -son unas arracadas admirablemente hechas de hilo de oro, y collares del -mismo género; los brazaletes de<span class="pagenum"><a name="page_089" id="page_089"></a>{89}</span> realce con labores bizantinas é -inscripciones africanas, notándose en las planchas de cobre que se -hallaron en unas ruínas cerca de Granada el cincelado de letras y -adornos, y en un pebetero de plata y latón, incrustaciones rebatidas de -ambos metales, no inferiores á las que se hicieron en Italia cuatro -siglos después. La aplicación de los esmaltes sobre oro y plata aparece -especialmente en los tiempos de la dinastía Naserita; pues aunque en -Sevilla y Córdoba ya se conocían medios para combinar materias -cristalinas con los metales, existen después ejemplos de haber -incrustado pedacitos cuadrados y triangulares, á manera de ladrillos -finísimos de cristal ó piedras artificiales, en el fondo de los relieves -de plata ú oro, cuyo delicado trabajo no nos cansamos de admirar -todavía.</p> - -<p>La espada que se conserva en Generalife tiene una preciosa empuñadura -con este trabajo, superior en nuestro juicio á otros que se pueden ver -en la Real Armería y en los museos extranjeros. El acero de sus armas, -de temple proverbial, no sólo trabajado en Toledo, sino en muchas -ciudades andaluzas, no se ha trabajado nunca mejor; y los cincelados -sobre esta dura materia de los cascos, almofares y capacetes, hebillas, -estribos, etc., que de vez en cuando se descubren, prueban bien los -adelantos de este difícil arte, ejecutado con menos elementos mecánicos -que los que hoy poseemos. La cerrajería nos ha dejado dos rarísimas -arcas de hierro para conservar caudales, que se encuentran en Granada, -las cuales ostentan un complicado sistema de cerradura tan difícil como -ingenioso. Sin los cilindros ni otros aparatos de la mecánica moderna, -estiraban chapas delgadas y tan uniformes de grueso como las hechas con -aquellos artefactos.</p> - -<p>El bronce se fundía en piezas de bastante magnitud, haciendo esculturas -de grandes dimensiones, formas humanas y animales perfectamente -modelados. Hemos visto una sin repasar con las limas ni buriles, y con -la tersura de las mejores estatuas modernas, cuyo arte es sabido que -ofrece muchísimas dificultades de elaboración que no han llegado á -evitarse, para reproducir absolutamente la finura del modelo. Los -utensilios<span class="pagenum"><a name="page_090" id="page_090"></a>{90}</span> de este metal que se dedicaban á los usos ordinarios, están -por regla general bien vaciados, y en más de uno hemos visto -inscripciones con caracteres limpios y hermosos, alternando con labores -de hojas y espirales perfectamente fundidas.</p> - -<p>Al mismo tiempo que en Sicilia se hiló en España la seda por los árabes; -pero con la diferencia de que los vestidos de las mujeres eran después -bordados de esta hebra, por el mismo precio que si los hubieran hecho de -hilo de plata. Aparece además, que el año 780 cambiaban los árabes de -España con los francos tejidos y bordados de seda que Carlomagno envió á -Offa como una demostración del progreso de aquella época; y que ya en el -Kalifato se cubrían los divanes con sedas listadas de diversos colores, -las mezclaban á la lana que se criaba finísima, y vendían las telas á -los cristianos, con las cuales se vestían éstos y las ostentaban como -objetos de lujo. Los corpiños y jubones de fustán con cinturones de -cuero labrado, bordados de colores y fileteados de oro, los caftanes de -seda, verdes, blancos ó encarnados, los caireles y el acamuz del mismo -tejido, eran parte de los hermosos trajes que desde el siglo <small>XI</small> se -usaron por todas las clases de la sociedad. Lo mísmo diremos de los -chamelotes que llevaban las mujeres, cubiertos de rica pasamanería de -seda, trenzas y bordados, y las tocas y mantos de lana y seda, cuyas -costumbres han llegado hasta nuestros días después de mil años.</p> - -<p>Los muebles se construían con suma habilidad como obras de paciencia, -donde se prodigaba el embutido de nácar y concha con taraceas de metales -preciosos, hasta tal punto, que en algunos de ellos se empleaba uno ó -más años de manufactura prolija y delicada, si se quiere poco artística, -pero por demás ingeniosa, pues se han hallado algunos de ellos -compuestos de millones de piececitas combinadas, según los colores de su -materia, y si bien son demasiado lujosos por el tiempo que en ellos se -empleaba, los más modestos y económicos que hemos visto, superaban en la -forma á los que usan hoy las clases humildes de la sociedad. Laboreados -paños en los techos, albanecares de bien distribuídas ajaracas para los -nichos y reclinatorios<span class="pagenum"><a name="page_091" id="page_091"></a>{91}</span> no pueden mejorarse por la exactitud de sus -nudos y ataires amedinados, cuya clase de obra se usó hasta el siglo -<small>XVII</small> con notable perfección en los artesonados que se denominaban -<i>maomares</i>, y en una multitud de escritorios y cofres que pertenecen á -la época del Renacimiento, empleados en las oficinas de los cenobios -cristianos.</p> - -<p>La aplicación de los cueros llamados tafiletes y cordobanes, por el -lugar de su procedencia, era muy común, tanto para el vestido como para -los arneses y asientos de los divanes, y España puede gloriarse de haber -heredado esta industria en tal perfección, que sus productos no se -vieron mejores ni á mayor altura en la exposición de Londres del año -1851, donde fueron premiados y atrajeron la admiración de las gentes. -Los finos punteados de admirable igualdad sobre labores superpuestas, -hechos á la mano y de un modo rudimentario, dan á estas obras un hermoso -aspecto, que se halla también en las monturas usadas en el siglo <small>XVI</small>, y -cuya labor pasó á otros pueblos que después la abandonaron. Se aplicaban -también á revestir las paredes, dándoles realce ó medio relieve y -dorando las superficies bajas, no de otro modo que se hacen hoy los -adornos en las pastas de los libros. Hemos hallado pedazos de estos -cueros, que revelaban una industria muy generalizada y sobresaliente.</p> - -<p>Fabricaban papel de algodón y teñían los tejidos de brillantes colores, -tan permanentes, que los trapos y banderas de lana y seda hallados -recientemente en la Alpujarra conservan sus colores como si acabaran de -ser aplicados: hemos visto un <i>cambuj</i> ó velo que debía ponerse sobre -los almadraques, el cual no pudo tejerse más que por los medios puestos -después en práctica en los Gobelinos. Por fin, la palma, la pita y el -esparto hilado, cubrían los suelos y zócalos de las casas más pobres, y -se hacían de estas plantas mil objetos útiles, mejor labrados que los -que hoy se ejecutan.</p> - -<p>Los sastres, <i>alfayates</i>, abundaban en España como profesión lujosa, -enlazada íntimamente con los tejedores y mercaderes de telas; y como hoy -en Fez, se fabricaban los trajes<span class="pagenum"><a name="page_092" id="page_092"></a>{92}</span> hermosos que ponían á la venta en los -escaparates. Solamente pierde importancia este oficio por el criterio -del legislador que predicaba continuamente la modestia, hasta el punto -que, como dice Ben-Jaldum, existía la prescripción de purificarse -arrojando los vestidos cosidos y punteados, en cuyo trabajo tan notables -eran, y se les mandaba cubrirse el cuerpo de una tela que no tuviera -costuras, para evitar adornos, cuya recomendación obligó á los más -piadosos á envolver el cuerpo en una larga tela blanca ó rayada de diez -y veinte metros de largo.</p> - -<p>Dicen autores musulmanes, cuyos escritos se han traducido en los últimos -veinte años á muchos idiomas, que fué tal el desarrollo que tomaron las -artes del librero, encuadernador y escribano, por ser las tres el medio -de difundir la civilización, que se dedicaban á ellas todas las clases -más ilustradas de la sociedad, llegando á ser noble el ejercicio de las -profesiones citadas; y tal estado de desarrollo alcanzaron, que llegó á -no bastar el pergamino que se preparaba, obligando su escasez á que -decretara Alfadi Yahya el uso obligatorio del papel, que entonces se -aplicaba muy poco. Y como parte técnica dió á la forma de los caracteres -de letra tal importancia, que los libros hallados en los desvanes de los -edificios ruinosos tienen una escritura tan perfecta, que es sólo -comparable á los tipos limados de la imprenta. Cítase á Bagdad como el -centro civilizador donde la escritura y tipos tomaron más sencillez, -alejándose de las formas primitivas que tuvieron en Cufa; pero -modificados en Egipto, donde perdieron algo de la claridad y belleza que -se les dió en Yrac, hasta que los árabes españoles ya independientes y -adoptando costumbres dulces y tranquilas, llenaron los aposentos de -libros, y con ingenio y buenas costumbres, como dice el docto -Cateb-El-Bagadi, se hicieron escritores y libreros, cuyo número en -Córdoba llegó á exceder de veinte mil.</p> - -<p>Formaban como en el resto de Europa por aquel tiempo los constructores -de edificios, sociedades que guardaban sus secretos científicos y sus -trazerías geométricas para el exclusivo<span class="pagenum"><a name="page_093" id="page_093"></a>{93}</span> dominio de los afiliados en -estas artes, las cuales se utilizaban por los hombres más toscos y -atrasados, al lado de los más ingeniosos despreocupados é instruídos. De -aquí procedía el uso de unas mismas combinaciones y ornatos para -determinadas formas y medidas, y la razón de hallarse siempre arabescos -exclusivamente aplicados á las construcciones religiosas, á las -militares y á las del harem. Los arcos de herradura con las dovelas -resaltadas, se emplearon únicamente en los lugares destinados á la -oración, así como los mocárabes de colgantes no se pusieron nunca en las -aljamas andaluzas<a name="FNanchor_23_23" id="FNanchor_23_23"></a><a href="#Footnote_23_23" class="fnanchor">[23]</a>. Preceptos todos que á semejanza de los sacerdotes -caldeos, explotadores también de estas artes, venían de una especie de -gremio masónico que enviaba sus artífices á diversos Estados, y que no -permitían otros usos y otras alegorías que las convenidas en sus -conciliábulos. Ellos, como otros muchos, cuando la construcción de las -famosas catedrales cubiertas de figuras emblemáticas y burlonas, se -excedieron también en España de los preceptos religiosos, pintando -murallas y labrando figuras, cuyas obras se ejecutaban por los mismos -alarifes como trabajos constructivos en imitación del arte asirio.</p> - -<p>Esas sociedades poseían un caudal de trazados de ensambladuras para -techos; otro de comarraxias para las bóvedas, y de alicatados para sus -estucos, los cuales constituían su fortuna; por esta razón se distinguen -las labores hechas en los diferentes reinos, y no cabe confundir las -obras de los alcázares sevillanos con las de Toledo ó Granada<a name="FNanchor_24_24" id="FNanchor_24_24"></a><a href="#Footnote_24_24" class="fnanchor">[24]</a> como -frecuentemente se verifica por los modernos escritores.</p> - -<p>Es curioso lo que dice el notabilísimo escritor árabe Ben-Jaldum sobre -la manera de construir de los árabes en la generalidad de los casos; -pues en otros imitaron las sillerías y corte<span class="pagenum"><a name="page_094" id="page_094"></a>{94}</span> de piedras de los romanos, -en bóvedas y fuertes muros exteriores. He aquí el párrafo:</p> - -<p>«El arte de edificar se divide en varios ramos, uno consiste en hacer -muros de piedra tallada, ó ladrillos cimentados con cal y arcilla<a name="FNanchor_25_25" id="FNanchor_25_25"></a><a href="#Footnote_25_25" class="fnanchor">[25]</a>... -y otro consiste en formar muros con arcilla solamente. Se sirven para -esto de dos planchas de madera, cuya longitud varía según los usos -locales; pero en general son sus dimensiones de cuatro codos, y se -colocan sobre fundamentos ya preparados, espaciándolas según la anchura -que el artífice cree necesaria. Se sujetan por medio de travesaños de -madera fijados con cuerdas ó lías, se cierran las extremidades con otros -dos tableros más pequeños y se vierte dentro tierra y cal que se aprieta -con pequeños pilones hechos á propósito. Cuando la masa está bien -apretada se sigue añadiendo hasta llenar el hueco y que las partículas -formen un solo cuerpo duro é impenetrable; así se continúa, desarmando -la caja y llevándola á la línea inmediata ó superponiéndola..... Este -género de construcción se llama <i>tabia</i> y <i>tauvab</i> el que los fabrica.</p> - -<p>»Los muros se revisten de cal desleída en agua con una ó dos semanas de -anticipación<span class="spc">...............</span> la cual se extiende con una llana hasta -incorporarla con la obra<a name="FNanchor_26_26" id="FNanchor_26_26"></a><a href="#Footnote_26_26" class="fnanchor">[26]</a>. Para los techos se colocan maderos -labrados ó sin labrar, sobre los cuales se extienden la cal y tierra que -se aprieta con pisones...</p> - -<p>»El ornato y embellecimiento de las casas constituye un ramo del arte. -Consiste en aplicar sobre el muro figuras en relieve hechas de yeso -cuajado con agua, el cual se vacia sobre un modelo dado, dispuesto con -punzones de fierro, y se acaban dándoles un bello y agradable pulimento. -También se revisten los muros de mármoles en planchas, ladrillos -vidriados, <span class="pagenum"><a name="page_095" id="page_095"></a>{95}</span>conchas y porcelanas<span class="spc">..................</span> lo cual les da el -aspecto de un parterre adornado de flores...»</p> - -<p>Y más adelante dice, que los magistrados acuden á los alarifes cuando se -trata de edificios, en las particiones de fincas, en las alineaciones, -reparto de aguas, fortaleza de muros exteriores, etc., etc., como en los -tiempos de las ordenanzas del siglo <small>XVI</small>; cuyo adelanto existió siempre -entre los árabes de Andalucía.</p> - -<p>Seríamos interminables en la enumeración de manufacturas, y en los -oficios mecánicos y perfectos. Pero tales adelantos, tan pasmosas obras -de la civilización agarena, tenían y aún tienen entre nosotros -sistemáticos impugnadores. Hay una escuela, ó una doctrina intolerante -que busca afanosa en la civilización romana y gótica los gérmenes de -nuestra grandeza pasada; esa escuela y esa doctrina no hallan nada -nuevo, grande ni original, preciso es decirlo, en el contacto de ese -mundo oriental que se trasplantó á nuestras tierras con todas las -infinitas irradiaciones de su espíritu y de su inteligencia.</p> - -<p>¿Y por qué con la brillante erudicion de esos investigadores no se ha -hecho antes la luz, que ha venido después á deslumbrarnos arrojada por -más imparciales y generosos escritores extranjeros? Porque en España se -ha rechazado la herencia que nos legaron nuestros abuelos; porque éstos -nos dominaron, y están aún frescas las heridas; y porque sostuvimos el -ciego exclusivismo de una filosofía intolerante, con la que aprendimos á -mirarlos como hombres sólo dignos de humillación y desprecio. Todavía no -han llegado á ser verídicos para los fanáticos escudriñadores, los datos -y relaciones que sobre geografía é historia descriptiva nos han legado -los escritores árabes; cien textos afirmativos de un caso especial -cualquiera, de origen mahometano, se desechan inconsideradamente por -admitir los argumentos de uno de esos falsos cronistas que plagaron -nuestra literatura con sus perturbaciones históricas<a name="FNanchor_27_27" id="FNanchor_27_27"></a><a href="#Footnote_27_27" class="fnanchor">[27]</a>.<span class="pagenum"><a name="page_096" id="page_096"></a>{96}</span></p> - -<p>¿Se supondrá que queremos preferir aquella civilización á la cristiana? -¡Cómo lo habíamos de hacer ni pensar! Aquélla se eclipsa y no pasa -adelante; ésta vive todavía y es el alma de las grandezas que vemos en -todas partes; pero no comprendemos que al exhumar los orígenes de la -civilización gótica podamos ir á otra parte que al gentilismo ó -paganismo, y que no habiendo otra línea de paso para las ciencias y para -las artes de aquellos tiempos, se deseche éste que nos ofrece tan rápido -y tan seguro camino. No es al Korán á quien damos crédito, ni nos ofrece -más fe que los Vedas ó las leyes del rey de Bactria; pero recibimos con -emulación los progresos de mil generaciones que han depositado sus -adelantos en el arsenal de la industria y de las artes modernas. ¿Cómo -olvidar que ocho siglos no habían de dejar más huella entre nosotros que -las transitorias invasiones de los pueblos Bárbaros, ó la violenta -dominación del gran pueblo que fué siempre extranjero en nuestra patria? -Cuando descendamos á épocas menos lejanas, y enseñemos con otros -monumentos más modernos de los tiempos árabes el desarrollo de las artes -y la forma que éstas van adoptando y plegando á la naturaleza y esencia -de nuestro carácter tradicional, veremos que de todas las -civilizaciones, la oriental es la que ha dejado en España más elementos -de prosperidad y más hondas huellas en toda clase de trabajos é -industrias.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 279px;"> -<a href="images/illus-096_lg.jpg"> -<img src="images/illus-096_sml.jpg" width="279" height="271" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_097" id="page_097"></a>{97}</span></p> - -<div class="figcenter" style="width: 536px;"> -<a href="images/illus-097_lg.jpg"> -<img src="images/illus-097_sml.jpg" width="536" height="377" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Puente, Sevilla.</p></div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_098" id="page_098"></a>{98}</span> </p> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_099" id="page_099"></a>{99}</span> </p> - -<h2><a name="PARTE_SEGUNDA" id="PARTE_SEGUNDA"></a>PARTE SEGUNDA</h2> - -<h3><a name="PERIODO_MEDIO" id="PERIODO_MEDIO"></a>PERÍODO MEDIO</h3> - -<h3><a name="ALCAZAR_DE_SEVILLA" id="ALCAZAR_DE_SEVILLA"></a>ALCÁZAR DE SEVILLA</h3> - -<p>Cuando llega el período medio de la dominación árabe y nos alejamos de -Córdoba, difícilmente podremos encontrar ejemplares de un estilo de -transición más definido que los de este Alcázar. Preocupados con la idea -de hallar en cada edad un monumento y un pueblo para cada una de las -grandes transformaciones históricas, hemos olvidado que sin salir de -Córdoba y de Sevilla, nos encontramos rodeados de obras que alcanzan una -cronología de cinco siglos á lo menos; en cuyo tiempo el arte tomó tan -diversos y extraños caracteres, que fácilmente se nota el sintoma de -progresivo desarrollo, que como todo lo grande y trascendente, había de -presentar para adquirir la influencia que aún conserva en el presente -siglo.</p> - -<p>En Córdoba tenemos ejemplos para demostrar el adelanto de aquella -civilización que sucumbió con el Kalifato; pero sin duda es más cómodo y -más oportuno visitar los alcázares donde se encuentra cuanto lujo y -fantasía puede crearse en un tiempo determinado, y los de Sevilla -producen en nuestro ánimo un encanto especial, reminiscencia sublime de -antiguas y profundísimas transformaciones sociales ó de inolvidables -acontecimientos, que no puede separar de nuestra mente más<span class="pagenum"><a name="page_100" id="page_100"></a>{100}</span> que el -aspecto anti-artístico de la malhadada restauración, que un afán poco -ilustrado de ver el edificio deslumbrante de colores y oro ha podido -llevar á cabo con descuido de los preceptos arqueológicos más vulgares.</p> - -<p>El Alcázar de Sevilla no es una obra clásica, ni aparece hoy á nosotros -con ese sello de originalidad y de indeleble carácter que acusan las -obras antiguas como el Partenón, y las modernas como el Escorial; en -aquéllas por espléndida sencillez, y en éstas por extrema prodigalidad -de dimensiones y de taciturna grandeza. En el Alcázar de Yacub Yusuf ha -desaparecido el prestigio de una generación heróica, y ha venido á -representarse en él la existencia de los cristianos reyes que lo -vivieron y enriquecieron con las mil páginas de nuestra gloriosa -historia. Los almohades, que imprimieron en él sus más puros recuerdos -africanos en 1181, y Jalubí, que seguramente había seguido á Almehdí en -la conquista de África, dejaron en sus muros trazerías románicas cogidas -en las ruínas de los pueblos dominados. San Fernando que lo conquistó, -D. Pedro I que lo reconstruyó, D. Juan II que restauró los más preciosos -salones, los Reyes Católicos, que hicieron construir en su recinto -oratorios y estancias, Carlos V que añadió más de la mitad con el estilo -modulado de esa época renaciente y sublime para el arte moderno, Felipe -III y Felipe V, ensanchándolo más todavía por encima de algunos -desenterrados cimientos de los edificios que lo rodeaban, todos y otros -muchos de los príncipes y magnates que lo habitaron durante seis siglos, -modificaron de tal modo su primitiva construcción, que ya en el día está -muy lejos de ser el monumento del arte oriental, por más que lo hallemos -cubierto de hermosos arabescos y engalanado con los más vistosos -artesones y almocarbes.</p> - -<p>Lo que han construído tan distintas generaciones en el Alcázar, le ha -hecho perder su carácter mahometano. Convertido en una de esas antiguas -casas de señorío pertenecientes á épocas más modernas, no se ven en él -las salas voluptuosas del harem, ni el retiro silencioso para las -oraciones, ni los baños,<span class="pagenum"><a name="page_101" id="page_101"></a>{101}</span> ni los estanques, ni los fuertes baluartes -sobre que debían apoyarse las galerías que por los adarves comunicaban -con ricas algorfias labradas en el fondo de los cuadrados torreones. No -es que aquí el arte árabe revistiera formas distintas de las que se ven -en el resto de España, sino que nunca los palacios fueron construídos -lejos de los murados recintos; antes bien, los formaron con éstos y los -unificaron hasta sacrificar la decoración exterior á los trabajos de -fortificación y defensa. Si hay signos de grandeza cuando nos acercamos -á este palacio, no hay que buscarla en su estructura, sino en los cien -remiendos y adiciones que ha experimentado, y en las sólidas paredes de -los palacios del emperador dominando los restos pulverizados de esos -castillos, que protestan siempre de la glacial indiferencia con que han -pasado sobre ellos altivas generaciones. Y si por un lado no ofrece duda -que éste sea el viejo muro ó la antigua y destrozada torre, por otro no -encuentra el viajero sediento de las impresiones que dejara el mundo -pasado, más que esos cuadrados recintos, los cenadores y salas -rectangulares de las casas del siglo <small>XVI</small>; nada majestuoso como la -Giralda; nada, en fin, esencialmente oriental como la mezquita que hemos -visitado; nada fantástico y pintoresco como los alcázares granadinos. En -él, solo se ve la crónica de un arte manejado por mil artífices que -obedecen á diversas creencias, y que representa el efecto de un juego de -niños apoderados del local donde se guardaban las obras de sus sabios -abuelos, más bien que la concepción apasionada de aquellos terribles -agarenos que invadieron en cincuenta años la mitad de la tierra.</p> - -<p>Así, pues, hay que desdeñar ese cúmulo de construcciones, portales y -pasadizos sin concierto que se encuentra antes de la puerta del alcázar, -y fijarnos en esta primera joya de la diadema, como la apellida un -conocido poeta sevillano. Es indudable que hay en la composición de toda -esa portada un origen árabe, y que toda la parte superior, desde el -friso de la inscripción gótica, es puramente mahometana, según el estilo -pérsico muy usado en los pórticos de las mezquitas del primer<span class="pagenum"><a name="page_102" id="page_102"></a>{102}</span></p> - -<div class="figcenter" style="width: 386px;"> -<a href="images/illus-102_lg.jpg"> -<img src="images/illus-102_sml.jpg" width="386" height="456" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Fachada del Alcázar, Sevilla.</p></div> -</div> - -<p class="nind">período en Asia. Sus dos resaltos ó pilastras en toda la altura, y los -encuadrados de labor en la parte baja son propios del árabe; pero los -balcones con arcos y columnas bizantinas, capiteles romanos, curvas -redondas y angreladas, y linteles en los huecos con resortes góticos, -son indicios de que la reconstrucción hecha en tiempo de D. Pedro y las -restauraciones posteriores, no han cambiado por completo, pero sí han -modificado su primera forma. Para nosotros hay en el conjunto pureza y -conservación de su antiguo trazado, y algo mas de<span class="pagenum"><a name="page_103" id="page_103"></a>{103}</span> lo que han hallado -algunos críticos ateniéndose á la inscripción; otras obras existen, -penetrando en el palacio, menos árabes que ésta. Los escudos y leones -entrelazados á los adornos no son nunca parte integrante de su ornato; -pues bien puede observarse que para colocarlos debieron sacar motes y -escudos mahometanos que llenaban estos pequeños espacios.</p> - -<p>Pero pasando esta puerta cuadrada, forma que recuerda al Egipto y que -principia á verse cuando va entrando en desuso el arco de herradura, nos -hallamos en el principal patio del Alcázar, dando un rodeo para evitar -que desde la calle se vea el interior, el cual ya nos ofrece un conjunto -extravagante de líneas que debemos comparar con las del arte pagano y -gótico. Las columnas pareadas de los cláustros, los cubos apoyados sobre -los capiteles que principian á indicarse y se prolongan hasta recoger -los apoyos de frisos, cornisas ó aleros de <i>alfarges</i>; los capiteles con -volutas y hojas, pero despegándose por la parte superior mediante un -moldurón, <i>escocia</i> ancha que más tarde domina en la Alhambra; una -cornisa bajo un antepecho ó balaustrada y un corredor como el de -cualquier edificio, descomponen toda posible armonía. En sus -detalles<a name="FNanchor_28_28" id="FNanchor_28_28"></a><a href="#Footnote_28_28" class="fnanchor">[28]</a> se nota la hoja picada con globulitos de los de la capilla -de Villaviciosa; las piñas y hojas anchas laboreadas con menudas venas -de procedencia bizantina; los fondos cruzados y grecas finísimas, y por -último, basamentos de alicatados muy hermosos, que han sido copiados de -monumentos construídos á principios del siglo <small>XIV</small>. Raro conjunto que -recuerda las obras moriscas de Fez, principalmente en los arcos -lobulados; pero que se olvida muy pronto en la forma apuntada, ogival, y -en la semicircular con jambas prolongadas, que acusan los grandes y -centrales arcos de los cenadores. En Marruecos, Túnez, Cairo, Bagdad, en -todo el mundo recorrido por los árabes, se hallan cosas semejantes á las -muy repetidas del Alcázar<span class="pagenum"><a name="page_104" id="page_104"></a>{104}</span> de Sevilla, y precisamente por esta confusión -es por lo que carece del acento clásico que hemos indicado, y le -asignamos el carácter de transición, aunque del más remoto período.</p> - -<p>¿Qué otra cosa significa, que en el patio llamado de <i>Las Muñecas</i> se -vean ornatos finísimos empleados de cualquier modo en las últimas -restauraciones, procedentes del palacio árabe de Granada, traídos aquí -para colocarlos sin criterio<a name="FNanchor_29_29" id="FNanchor_29_29"></a><a href="#Footnote_29_29" class="fnanchor">[29]</a> y haciendo armonía con otros que -corresponden á la infancia del arte? Y lo mismo que se ha hecho ahora en -el Alcázar se ha venido haciendo desde la conquista; vicio de que se ha -librado la Alhambra, porque como aquel monumento no sufrió la gran -transformación que á éste le hizo experimentar D. Pedro I de Castilla -para arreglarlo á las comodidades de la corte cristiana, no se ha visto -expuesto á ser habitado frecuentemente por elevados personajes que han -dispuesto de gruesas sumas para reconstruirlo á su capricho.</p> - -<p>Los trabajos amedinados de los techos son magníficos, porque en ellos -principia á comprenderse cuánto el arte cristiano dió de majestad y -grandeza á esas complicadas y minuciosas ensambladuras de los edificios -más genuinamente musulmanes, cuando en los templos se principiaban á -hacer ricas cubiertas de tirantes ó <i>alfardas</i> caladas, con hornacinas, -cúpulas ó <i>almizates</i>, figurando rombos, estrellas y florones de lazos, -cuyo hermoso trabajo no ha tenido rival nunca ni aun en las techumbres -góticas de los edificios bretones del siglo <small>IX</small>; no es, pues, extraño que -aquí hallemos ejemplares más hermosos que en otros edificios, cuando las -bóvedas de colgantes de pequeñas estalactitas no habían tomado su -completo desarrollo, y las trazerías de las puertas, siempre espléndidas -de labor é incrustaciones, brillaban en este palacio realzándolo<span class="pagenum"><a name="page_105" id="page_105"></a>{105}</span> -extraordinariamente<a name="FNanchor_30_30" id="FNanchor_30_30"></a><a href="#Footnote_30_30" class="fnanchor">[30]</a>. Nótase aquí, que cuando los techos van teniendo -cierta magnificencia y lujo, menos clasicismo se advierte en la -decoración; y como en Fez, se cubren las paredes de tapices en vez de -realces de yesería, y entonces se emplea más oro en cornisamentos, -anchos frisos, bóvedas, linteles y coronaciones, mientras quedan lisas -las paredes, como en las construcciones mozárabes. Había, por -consiguiente, una mezcla de géneros, y tal confusión de ideas, que en -ninguna parte se ven como aquí las ventanitas caladas de forma -cuadrangular, interrumpiendo las líneas generales de la decoración; y en -otros casos muros tapizados de arabescos, tendidos como tiras ó retazos -de alfombras ó mantas de vivísimos colores que interceptan los grandes -paños, produciendo un general aspecto rico y variado, pero nada -sencillo, razonado y elegante, que son las condiciones propias del arte -en las épocas de mayor cultura.</p> - -<p>Recorriendo este Alcázar no se ve otra cosa más que la continuación de -salas cuadradas que se repiten casi con iguales formas y dimensiones, y -sólo varían algunas veces en la composición de las trazerías de los -arabescos; estancias sin abrigo, sacrificada en ellas la comodidad á la -simetría y alineación de las puertas en los ejes centrales, disposición -que no ha podido ser agradable en ningún tiempo. Llegamos á la principal -tarbea, la más suntuosa, compuesta desde su zócalo de azulejos hasta la -faja de retratos de reyes cerca del anillo de la techumbre, de clásicas -líneas con recuadros y anchos frisos, cuyo aspecto sorprende, y cuyos -dorados deslumbran; pero á poco que se reflexione se nota cuán extraña -aparece esa línea horizontal de ventanitas á media decoración, sin que -inmediatamente<span class="pagenum"><a name="page_106" id="page_106"></a>{106}</span> sobre ellas no arranque la bóveda y cornisa; la total -altura del decorado que pudiera servir para dos salas, si se -interceptase con otro suelo ó piso, pues esta clase de ventanitas -debieran dar esa luz de arriba que se derrama melancólica y tibia en -todas las estancias moriscas.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 176px;"> -<a href="images/illus-106_lg.jpg"> -<img src="images/illus-106_sml.jpg" width="176" height="307" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Jarro árabe.</p></div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_107" id="page_107"></a>{107}</span></p> - -<h3><a name="EL_PALACIO" id="EL_PALACIO"></a>EL PALACIO</h3> - -<p>En el año 567 de la Egira (que comenzó el 2 de Setiembre de 1171), según -texto árabe, se empezó la obra de este Alcázar<a name="FNanchor_31_31" id="FNanchor_31_31"></a><a href="#Footnote_31_31" class="fnanchor">[31]</a> por el Sultán -Abu-Yacub-Yusuf, el cual construyó al mismo tiempo un puente sobre el -río Guadalquivir compuesto de barcas, y restauró las murallas. El mismo -rey abasteció de aguas á Sevilla, traídas del castillo de Chaber, en -cuyas obras y otras muchas gastó sumas considerables. En el mismo texto -hallamos que cerca de este Alcázar construyó la novísima Aljama, que se -terminó el mes de <i>dulhicha</i> de aquel año; habiendo sido el primero que -predicó en ella Abulcacín Abderrahmán ben Giafir de Niebla. De cuyo dato -se deduce que si se hicieron en Sevilla otros alcázares en más antiguos -tiempos, debieron haber sido construídos en otros parajes ó quizá sobre -los vestigios romanos.</p> - -<p>Por más que se acierte en la fecha de 1353 á 1364 que se da á la -reconstrucción de este Alcázar, no se ve en él la huella del género -árabe granadino que por aquel tiempo levantaba el Patio de los Leones, -tan diverso en su estructura y en la finura de sus ornatos.</p> - -<p>El arte en Sevilla llevaba otro camino, era más cristiano, y no había -llegado á modificarse como en el reinado de los Ansares de Granada. -¡Cómo se distingue á primera vista el arabesco hecho en uno y en otro -edificio! Más bizantino, más<span class="pagenum"><a name="page_108" id="page_108"></a>{108}</span> tosco, menos simbólico, más confuso en -Sevilla; las inscripciones cúficas y los mosáicos más ricos y -complicados que los que se ven en Granada, donde ni las columnas, ni los -capiteles, ni los gangrelados de los arcos, ni los aleros, ni los -techos, ni nada, en suma, se parecen á los de aquí. Cualquiera que sea -un poco práctico en el uso de estos ornamentos, descubrirá en seguida -que no son muy claras en el Palacio de Sevilla las huellas del arte -árabe pérsico y primitivo, del mudéjar y del renacimiento, por las mil -transformaciones á que dió lugar el capricho de los que lo habitaron.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 432px;"> -<a href="images/illus-108_lg.jpg"> -<img src="images/illus-108_sml.jpg" width="432" height="365" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Planta del Alcázar, Sevilla.</p></div> -</div> - -<p>Constituía este Alcázar en tiempo de los árabes un sistema de -construcciones adosadas á las murallas y torres que circunvalaban la -población, las cuales no tenían la forma simétrica<span class="pagenum"><a name="page_109" id="page_109"></a>{109}</span> de las plantas -rectangulares que acusan los edificios del Renacimiento. Tal como hoy se -descubre, nada tiene de los palacios de Egipto, de Siria, ni mucho menos -de los de África. Esos andenes levantados al lado unos de otros, dan á -este edificio el aspecto de una casa cristiana del siglo <small>XV</small>; y en -nuestro concepto solo merece su planta el nombre de árabe en la parte -que abraza el Patio de las Doncellas, la Sala de Embajadores y los -aposentos inmediatos á éste. El resto está todo trastornado. Los Patios -de Banderas y la Montería guiaban al de la fachada principal donde se -ostenta el primer ejemplo de decoración musulmana. En todos estos -pasadizos no se revela el monumento más que por vestigios de almenas, -torres y murallas donde se abrían las primitivas puertas y donde los -sultanes tenían aposentos para oir las querellas de sus súbditos, lo -mismo que los reyes cristianos perpetuadores de esa antigua costumbre; y -en el Patio citado de la Montería todavía se conserva un cuarto llamado -de la <i>Justicia</i>, donde todos los escritores suponen la celebración de -estas audiencias perpetuadas por los alcaides del tiempo de D. Enrique -III. Del Patio Grande hemos ya mencionado esa hermosa portada que no -descubre del gusto almohade puro más que su distribución y trazados, -mientras sus detalles han sido sacrificados á la influencia mudéjar y -gótica.</p> - -<p>Desde la puerta hasta el Patio de las <i>Doncellas</i> había tres zaguanes -interrumpidos por pasadizos que hacían la entrada difícil y misteriosa, -pero de los cuales no quedan sino ligeros fragmentos. Ya hemos -mencionado la impresión que produce este patio entre los que esperaban -hallar los estanques, las fuentes y los anditos coronados de cúpulas y -minaretes como los del Yemen; aquí no hay nada de aquella fantástica -tradición; solo un enclaustrado ornado de arcos arrogantes y esbeltos -interrumpiendo los frisos nivelados de la primera cornisa.</p> - -<p>Son los capiteles en todo monumento lo que más le caracteriza, y -descubre su origen y estilo peculiar. Los del patio de las Doncellas -sobre columnas blancas de Filabres y basas áticas, no son más remotos -que de fines del siglo <small>XVI</small>, y aun<span class="pagenum"><a name="page_110" id="page_110"></a>{110}</span> diríamos posteriores, porque plagada -está la ciudad de Sevilla de estas hojas de acanto pegadas al collarino -bajo pequeñas volutas. No así los pilastrones entre arcos que se alzan -encima de aquéllas, cuya antigüedad remonta, á no dudarlo, hasta el -siglo <small>XIII</small>; en unos las picadas hojas bizantinas, en otros el -renacimiento especial sevillano, en otros mudéjar, gótico y plateresco, -combinaciones caprichosas de gusto delicado y esmerada ejecución. Los -trapecios calados bajo el arrabá de los arcos contienen mezcladas al -árabe algunas alusiones de figuras grotescas, que pusieron manos -cristianas entre las comarraxias muslímicas. Este gran patio no contaba -en su primera obra con la galería segunda levantada después destruyendo -el hermoso alero de peral, que avanzando cerca de tres pies, libraba á -los arabescos de las lluvias; algunos entrecanes y nichos de él se han -visto en las modernas armaduras ó cubiertas del edificio.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 151px;"> -<a href="images/illus-110_lg.jpg"> -<img src="images/illus-110_sml.jpg" width="151" height="170" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Pebetero (detalle).</p></div> -</div> - -<p>Hay tres grandes nichos ó huecos en el lado de la capilla, que algunos -creen tronos ó divanes que el rey D. Pedro utilizaba para dar -audiencias. Para nosotros son tres pasadizos tapados que comunicarían en -tiempos agarenos con el serrallo, situados seguramente, á juzgar por la -planta peculiar de los<span class="pagenum"><a name="page_111" id="page_111"></a>{111}</span></p> - -<div class="figcenter" style="width: 389px;"> -<a href="images/illus-111_lg.jpg"> -<img src="images/illus-111_sml.jpg" width="389" height="513" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Tres arcos del Alcázar de Sevilla.</p></div> -</div> - -<p class="nind">antiguos alcázares, frente á la sala principal ó <i>Algorfía</i> que luego -fué de Embajadores; y porque las salas con alhamies que hay á un lado y -otro del paralelógramo de este patio son habitaciones moriscas -exclusivamente, aunque modificadas hoy con techos del renacimiento ó con -groseras imitaciones pintadas, en lugar de los plafones caídos, donde se -ostentan<span class="pagenum"><a name="page_112" id="page_112"></a>{112}</span> escudos, orlas y motes de los Reyes Católicos, del Emperador y -cúficos del rey D. Pedro.</p> - -<p>En algunos frontales de los patios y cuartos interiores, hay una labor -enteramente igual á la que guarnece las pinturas de los tres techos de -la Sala de Justicia en la Alhambra, y apuntamos este dato como recuerdo -de las controversias sobre el origen de estas raras pinturas -mahometanas.</p> - -<p>Los techos de los cenadores son de un amedinado hermoso, trazado sobre -el lugar con exacta combinación, trabajo en el cual sobresalieron los -árabes; y los pavimentos se hallan formados de mármoles blancos, limpios -y lucientes, alternando con otros de azulejos que han ido desapareciendo -reemplazados con poco tino y mala colocación.</p> - -<p>Es necesario pararse á contemplar por última vez esos arcos, que no se -ven más que aquí, en la portada, en la Casa de Pilatos y en los -edificios del siglo <small>VIII</small> en Oriente, poco constructivos, de curva -arbitraria, sin apoyos ni sostenes. Apenas se explicarían si no fuesen -decoraciones colgadas y sujetas como tapicerías á los muros, que ni se -ven ni se adivinan en los intercolumnios. Forma extraña que es elegante -á causa de los lóbulos, de la ojiva y de los arranques de herradura que -poseen, cuyos tres elementos normalizaron más tarde los arcos de la -Alhambra, de Fez, Túnez y Cairo, con su actual apariencia de centros -divergentes.</p> - -<p>El segundo cuerpo ó galería añadida á la antigua construcción es -aditamento de poca importancia; pero hermoso patio si se atiende á todas -las modificaciones de su estilo, y cuyos zócalos ostentan preciosos -alicatados de una admirable delicadeza. Marcadas puertas en sus frentes -conducen al Salón de Carlos V, de Embajadores y á los del Caracol ó de -Doña María de Padilla; tienen ensamblados cortados en polígonos que las -cubren por ambas caras, cuyo hermoso trabajo lo han restaurado con -plastones groseros de estuco torpemente pintados.</p> - -<p>La de Embajadores, sala cuadrada de solemne aspecto, con cuatro frentes -compuestos de arcos elevados que cobijan ajimeces montados sobre -columnas delgadas, y cuyos pequeños<span class="pagenum"><a name="page_113" id="page_113"></a>{113}</span> arcos tienen más de medio círculo -sin la forma característica de la herradura, curvatura de transición -descendente. Los capiteles degenerados del greco romano; pero el gran -arco decorativo de ajaracas, aunque de curva árabe, carece de los dos -cuadrados de altura desde el suelo de la tarbea, perdiendo en ello -galanura y elegancia. Los espacios triángulos ó enjutas no son -originales; su labor está interrumpida lo mismo que los paños interiores -de su frente ó arrabá, donde se abren celosías como escapadas del -tímpano del ajimez. Un ancho friso de fingidas ventanas ó claraboyas se -halla hermosamente tendido encima, y todavía más alto, una geométrica -faja de almocárabes; después los añadidos arquitrabes y sostenes sobre -que descansa la techumbre. Los basamentos de alicatados, las puertas de -ensambladuras y toda la decoración lujosamente iluminada por los colores -y el oro se prodigan hasta la exageración. Abiertos los balcones á -manera de tribunas sobre los arabescos, son con sus cartelas de águilas -chapeadas, baldón eterno del que mandó colocarlos. Lo mismo podemos -decir que los retratos en cuadritos góticos hechos bajo la hornacina de -colgantes son extraños en este lugar, y los dorados puestos sin el fino -ornato de azules, escarlatas y negros que siempre adelgaza estas -boveditas cuando son hechas por árabes. La cúpula esférica de alfardas -alicatadas formando estrellas de polígonos simétricos, pudo fabricarse -para poner en ella vidrios de colores trasparentes á una luz más alta; -pero que ha venido á ser hoy decorada con pequeños espejitos de mezquino -efecto. Los mosáicos han sido restaurados con piezas más grandes que las -antiguas, y las columnas de jaspe parecen románicas, nunca árabes, como -otras muchas de templos ó basílicas de decadencia, así como los -capiteles poco uniformes é impropios de la columna parecen obras -mozárabes como otras muchas de las mezquitas sarracenas.</p> - -<p>No es aquí el tipo de las inscripciones africanas tan bello ni tan puro -como el del Cuarto de Comareh de Granada, pero en cambio el carácter -clásico del cúfico es en este alcázar más uniforme y sencillo. Las -labores de hojas, piñas, palmas y<span class="pagenum"><a name="page_114" id="page_114"></a>{114}</span> conchas se enlazan á las cintas y -perfiles geométricos, adorno que no se ve después del siglo <small>XIII</small>; y las -ventanitas cuadrilongas sobre las puertas, y los cornisones é impostas -románicas, y los recortes góticos, y los escudos de labores -interrumpidas nos presentan este palacio como la obra de muchas -generaciones que carecían de la conciencia del arte.</p> - -<p>El patio de las Muñecas, cuya forma parece más selecta y á la cual han -dado en llamar granadina, es un cuadrilongo con un cenador abierto de -arcos grandes y pequeños con buena simetría. Su ornamentación es -efectivamente de la aventajada época del arte muslímico; el -repartimiento más armónico, las curvas de los arcos aperaltadas y -esbeltas como las del patio de los Arrayanes de la Alhambra; los pilares -cúbicos sobre los cimacios de los capiteles y las alturas de las -columnas, son casi iguales á las de los arcos con sus cornisas; y si los -antepechos del segundo cuerpo fueran celosías de madera y no hubieran -cambiado de posición las formas romboidales y los polígonos en las -últimas restauraciones, este patio sería un ejemplar perfecto del último -período del árabe floreciente. Muchas inscripciones tiene colocadas á la -inversa.</p> - -<p>Hay después una porción de salas cuadradas en cuyos adornos se hallan -mezclados detalles de pura fantasía, enlazados con cresterías góticas y -ornatos de puro renacimiento. Digna de notarse en todo el edificio es -esa trasformación constante de formas las más abigarradas, representando -la historia del trabajo humano en periodos caracterizados por -influencias extrañas y respetables.</p> - -<p>Se halla este Alcázar lleno de recuerdos preciosos que no entran en el -dominio de este estudio y los cuales le dan cierta importancia -tradicional de sangre y de crueldades. Para alimentar la fantasía, -visítense los que fueron baños de Doña María de Padilla, los jardines, -el estanque, las salas ó dormitorios del piso alto, con emblemas -atribuídos á Don Pedro, y ornatos bizarros de todo género; la Sala del -Príncipe y el Oratorio con mosáicos platerescos y rompimiento gótico, y -una multitud de cuartos, pasadizos, el patio semi-mudéjar del jardín<span class="pagenum"><a name="page_115" id="page_115"></a>{115}</span> -del León y otros que los recuerdos engalanan, constituyendo un palacio -sin grande originalidad, pero embellecido con las obras de seis siglos -de continuo trabajo artístico. El incendio de 1762 acabó de cambiar su -aspecto porque se quemaron techumbres artesonadas, comarraxias de alerce -y ricas ebanisterías, cuyo desastre produjo en 1805 una modificación en -la entrada y cuartos adyacentes, en el techo de la Sala de Embajadores, -y en los departamentos que se llamaban del Caracol, del Yeso y del -Príncipe; unido todo á las restauraciones que ya hemos mencionado de -1843 y á la tan novísima reparación que cubrió de colores los antiguos -vestigios árabes, le privó del venerable aspecto de antigüedad que deben -conservar á toda costa los monumentos.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 182px;"> -<a href="images/illus-115_lg.jpg"> -<img src="images/illus-115_sml.jpg" width="182" height="111" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Baul árabe.</p></div> -</div> - -<p>No fué el palacio del rey Don Pedro el único construído en Sevilla; -cerca de éste y bajo la misma alcazaba se alzaba otro restaurado en la -misma época, y que se ha dejado perder hasta el caso de que no queda hoy -más de una sala que muchos han creído ser la Sala de las Justicias, de -aquel monarca. Este aposento es elegante aun después de haber perdido -muchos arabescos, y de estar cerrado del lado donde se abría á un ancho -patio, cuyos restos hemos estudiado, y á varios anditos con pavimentos -de rasillas y esmaltes en grandes tamaños, de<span class="pagenum"><a name="page_116" id="page_116"></a>{116}</span> los cuales existen -hermosos fragmentos. La cubierta es un almizate de gran estructura, y -sus paramentos una distribución bizantina tan pura como elegante. ¿Sería -el antiguo palacio de Abdalaxis, á pesar de sus inscripciones? ¿No se -cambiarían éstas como se ha hecho en muchos alcázares mahometanos? Todo -nos indica aquí la existencia de un edificio anterior al siglo <small>IX</small>, y de -alguna más grandeza é importancia que la que tendrían los castillos -habitados por los Walies.<span class="pagenum"><a name="page_117" id="page_117"></a>{117}</span></p> - -<h3><a name="INSCRIPCIONES_ARABES" id="INSCRIPCIONES_ARABES"></a>INSCRIPCIONES ÁRABES<br /><br /> -<small>DEL ALCÁZAR</small></h3> - -<p>Rara es la inscripción que en este monumento se ofrece al arqueólogo con -un verdadero interés histórico ó literario; ni esos fragmentos de los -poemas ó casidas que hay repartidos en los muros de la Alhambra, se -descubren en este Alcázar para reposar la vista y hablar á la -inteligencia, realzando las heróicas hazañas de los caudillos y los -primores de sus afiligranadas estancias. Aquí se lee el Korán con sus -repetidas salutaciones y alguna otra alabanza á D. Pedro, en la que se -han suprimido los nombres de los sultanes mahometanos y la palabra -islamismo; pero conviene notar que la mayor parte de estas inscripciones -son iguales á las empleadas en el Alcázar granadino, tantas veces -traducidas, y sería tarea larga y enojosa acompañar á la descripción -artística la relación cien veces repetida del mismo versículo, hallado -en diferentes aposentos, y otras tantas interrumpido por las manos -torpes que tratando de reparar la fábrica sin conocer aquella antigua -lengua, han llegado hasta á colocarlo al revés ó con la letra hacia -abajo, por lo que renunciamos á tan pesado relato que el curioso hallará -cumplido en libros especiales, ciñéndonos nosotros á una reseña breve de -lo más esencial.</p> - -<p>En la fachada y puerta principal del Alcázar, alrededor de ajimeces y -otros parajes, se leen las suras y versículos conocidos:</p> - -<p>«Gloria á nuestro señor el Sultán».<span class="pagenum"><a name="page_118" id="page_118"></a>{118}</span></p> - -<p>«La gloria eterna para Alá; el imperio perpetuo para Alá».</p> - -<p>«Salvación permanente». «Bendición».</p> - -<p>«El reino á Dios, el poder de Dios, la Gloria á Dios».</p> - -<p>«La felicidad y la paz y la gloria y la generosidad y la felicidad -perpetua».</p> - -<p>«En la próspera fortuna es único este Palacio».</p> - -<p>Y como notable la inscripción: «<i>No hay más vencedor que Dios</i>», -colocada por arriba y por abajo en el ancho friso de azulejos de leyenda -cúfica; obra de azulejero granadino en nuestra opinión.</p> - -<p>Sigue el vestíbulo donde con poca diferencia se repiten los mismos -conceptos, variando los caracteres africanos en cúficos y neskis. En el -friso ó faja general alterna la siguiente:</p> - -<p>«La felicidad y la prosperidad son beneficios del sustentador (Dios)».</p> - -<p>«Etc., etc.»</p> - -<p>Y luego:</p> - -<p>«Gloria á nuestro señor el Sultán D. Pedro. Sean magníficas sus -victorias».</p> - -<p>En el Patio de las Doncellas tenemos próximamente las mismas -salutaciones mencionadas, con poca variación.</p> - -<p>«Alabanza á Dios por los beneficios... etc.»</p> - -<p>Nótase en todas estas inscripciones, ya publicadas como hemos dicho<a name="FNanchor_32_32" id="FNanchor_32_32"></a><a href="#Footnote_32_32" class="fnanchor">[32]</a>, -que les han suprimido la palabra islamismo, lo que prueba que los -artistas eran los mismos árabes que bajo el dominio cristiano -aprovecharon sus fórmulas tradicionales, borrando la parte religiosa del -verso.</p> - -<p>En un friso del mismo patio:</p> - -<p>«Gloria á nuestro señor el Sultán D. Pedro, ayúdele Dios, hágale -victorioso».</p> - -<p>«Etc., etc.»</p> - -<p>Siguen una multitud de inscripciones sin importancia, donde se repite: -«La felicidad, La alabanza, La grandeza, Dios<span class="pagenum"><a name="page_119" id="page_119"></a>{119}</span> es único. El cumplimiento -de las esperanzas», y esta más digna de atención: «Dios es único, Dios -es eterno, no engendró ni fué engendrado, ni tiene compañero alguno», -cuyo mote se encuentra también en Granada en la Puerta del Carbón, con -caracteres cúficos, y demuestra que no pudo ser hecho bajo la dominación -cristiana por estar en completa oposición con la religión del -Crucificado, y por lo tanto, que Don Pedro aprovechó la obra de Yusuf en -cuanto pudo<a name="FNanchor_33_33" id="FNanchor_33_33"></a><a href="#Footnote_33_33" class="fnanchor">[33]</a>.</p> - -<p>En todas partes se encuentra también «Sólo Dios es vencedor», mote que -usaron los Almoravides antes que los Nasaritas, en contradicción de lo -que se ha creído hasta ahora.</p> - -<p>En unas puertas, que como todas las de este edificio, han sufrido muchas -restauraciones, se halla la más interesante leyenda.</p> - -<p>«Mandó el Sultán nuestro Señor engrandecido, elevado, Don Pedro, Rey de -Castilla y de León, perpetúe Dios su felicidad, al Jalabí, su artífice, -se hicieran estas puertas de madera labrada para esta magnífica portada -de la felicidad, lo cual ordenó en honra y grandeza de los -embajadores... En su construcción y embellecimiento deslumbradores, -resplandeció la alegría, en la labra se emplearon artífices toledanos y -esto fué el año engrandecido de 1404.</p> - -<p>«Semejante al crepúsculo de la tarde y muy parecida al fulgor del -crepúsculo de la aurora, (es) esta obra en torno resplandeciente por sus -colores brillantes y por la intensidad de su esplendor, del cual brota -en abundancia la ventura para la ciudad dichosa en la que se levantaron -los palacios, y estas mansiones que son para mi señor y dueño, único que -da vida á su esplendor, el Sultán pío y severo que lo mandó hacer en la -ciudad de Sevilla con la ayuda de su intercesor para con Dios...» -(Africano)<a name="FNanchor_34_34" id="FNanchor_34_34"></a><a href="#Footnote_34_34" class="fnanchor">[34]</a>.<span class="pagenum"><a name="page_120" id="page_120"></a>{120}</span></p> - -<p>En la Sala de Embajadores se repiten las conocidas, y en la Cámara de la -izquierda se lee:</p> - -<p>«¡Oh entrada del aposento de nuevo resplandeciente y elevado; Señor de -protección, de magnificencia y virtudes!»</p> - -<p>En el Gabinete de Doña María de Padilla siguen fórmulas religiosas, -laudatorias é invocaciones; lo mismo que en la Antesala de las Armas y -Sala de los Príncipes, etc.</p> - -<p>En el Patio de las Muñecas y en el arrabá del arco que da paso á él, se -halla:</p> - -<p>«No hay protección sino de Alá, en quien confío y á quien volveré».</p> - -<p>«Todo lo que poseéis procede de Dios».</p> - -<p>«Etc., etc.»</p> - -<p>Y en el Patio de las Muñecas (cúfica):</p> - -<p>«¡Oh dueño incomparable nacido de estirpe regia, protéjale...!»</p> - -<p>«Alabanza á Dios por sus beneficios»:</p> - -<p>«Dios, mi rabí».</p> - -<p>En el dormitorio llamado de los Reyes Moros, entre otras conocidas, -aparece:</p> - -<p>«¡Oh exclarecida morada nueva. Fué aumentando tu esplendor dichoso por -el brillo permanente de la mayor hermosura. Así escogido (dónde) se -celebran las fiestas. Él (es) amparo y régulo de todo bien, manantial de -beneficios y sustento de valor! Para tí...»</p> - -<p>Como dijimos al empezar este capítulo, serían interminables las -repeticiones si continuásemos insertándolas, por lo que suspendemos el -hacerlo, dadas las principales inscripciones, para ser menos molestos al -lector.<span class="pagenum"><a name="page_121" id="page_121"></a>{121}</span></p> - -<h3><a name="MURALLAS_PUERTAS_TORRES" id="MURALLAS_PUERTAS_TORRES"></a>MURALLAS, PUERTAS, TORRES<br /><br /> -<small>Y OTROS MONUMENTOS</small></h3> - -<p>Difícil tarea es la de indicar siquiera esa multitud de baluartes que la -dominación muslímica levantó en Sevilla sobre las ruínas fenicias y -romanas, para defenderse á falta de montañas en sus dilatas llanuras y á -las orillas del río más caudaloso del Andaluz. Cuentan la existencia de -muchos palacios en sus cercanías, de los cuales apenas existen ligeros -vestigios, y que sirvieron de deleite y recreo á las diversas familias -dinásticas que por conquista los poseyeron; pero siempre aparece como -morada principal, el que hoy se conserva, profundamente modificado desde -que lo habitaron el rey D. Pedro y sucesores. Éste se extendía ocupando -un inmenso recinto que llegaba con sus jardines y muros defensivos, -hasta la torre del Oro, frente de la cual había un puente de barcas -perfectamente amarrado, que mandó colocar Yacub en 567 de la egira, y -donde construyó una puerta llamada de <i>Cheuhar</i>, desde la que se bajaba -al río por medio de anchas gradas y muelles<a name="FNanchor_35_35" id="FNanchor_35_35"></a><a href="#Footnote_35_35" class="fnanchor">[35]</a>. El sitio designado en -la crónica concuerda con los edificios modernos; pero no estará demás -citar un suceso en corroboración de aquel texto.</p> - -<p>Varios historiadores árabes refieren esta bella aventura:</p> - -<p>«Paseándose un día Almotacid en el Prado de Plata <i>March-Afida</i>, situado -en las márgenes del Guadalquivir, aconteció<span class="pagenum"><a name="page_122" id="page_122"></a>{122}</span> que la brisa rizó las aguas -del río y Almotacid improvisó este primer verso:</p> - -<div class="poetry"> -<div class="poem"><div class="stanza"> -<span class="i0">«<i>La brisa convirtió el agua en coraza</i>».<br /></span> -</div></div> -</div> - -<p>Rogado el poeta Abenamar para que lo concluyese, y no encontrando una -réplica instantánea, dijo una joven del pueblo, que se hallaba en la -misma orilla:</p> - -<div class="poetry"> -<div class="poem"><div class="stanza"> -<span class="i0">«<i>Coraza magnífica y fuerte de combate,</i><br /></span> -<span class="i0"><i>si el agua en efecto se hubiese congelado</i>».<br /></span> -</div></div> -</div> - -<p>«Maravillado de oir improvisar á una joven antes que á Abenamar, tan -renombrado por su talento, Almotacid la miró con atención, y sobrecogido -de su hermosura, llamó al eunuco que le seguía, y le mandó llevase la -improvisadora á su palacio, al cual se apresuró á volver. Cuando la -joven llegó á su presencia, le preguntó quién era y cuál su estado.</p> - -<p>«—Me llamo Romuiquia, porque soy esclava de Romuia, y en cuanto á mi -profesión, soy muletera, contestó.</p> - -<p>»—¿Decidme, sois casada?</p> - -<p>»—No, príncipe mío.</p> - -<p>»—Tanto mejor, porque voy á compraros y á casarme con vos<a name="FNanchor_36_36" id="FNanchor_36_36"></a><a href="#Footnote_36_36" class="fnanchor">[36]</a>».</p> - -<p>El Alcázar se extendía á la orilla del río hasta la Torre del Oro, -construída en el reinado de Yusuf Almotacid Ben Annasir, por un -gobernador almohade nombrado Abulalá que mandaba en la población; y la -obra tomó el nombre de <i>Borch Adahab</i><a name="FNanchor_37_37" id="FNanchor_37_37"></a><a href="#Footnote_37_37" class="fnanchor">[37]</a> que ha conservado, así como se -nombró Torre de la Plata la que había cerca y dió nombre al prado donde -ocurrió la aventura arriba contada, cuyo extenso paraje está dibujado en -un plano antiquísimo de Sevilla<a name="FNanchor_38_38" id="FNanchor_38_38"></a><a href="#Footnote_38_38" class="fnanchor">[38]</a>, en el que se ve<span class="pagenum"><a name="page_123" id="page_123"></a>{123}</span></p> - -<div class="figcenter" style="width: 381px;"> -<a href="images/illus-123_lg.jpg"> -<img src="images/illus-123_sml.jpg" width="381" height="533" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Torre del Oro.</p></div> -</div> - -<p class="nind">también la muralla de todo el recinto del Alcázar, incluyendo la Puerta -de Jerez, ó lo que es lo mismo, formando un triángulo desde la plaza que -en dicho plano se nombra del Palacio siguiendo la línea al Postigo del -Carbón, lindante con la citada Torre de la Plata, hasta su extremo ó -Torre del Oro, y volviendo después por su espalda á la orilla del río y -fosos. La<span class="pagenum"><a name="page_124" id="page_124"></a>{124}</span> citada aventura de la Romuia indica que el Prado de la Plata -estaba aquí; así como también lo sucedido en el sitio de Sevilla por los -Almoravides, cuando Almotacid arrojó del patio del Alcázar á un -escuadrón de ellos que penetraron por sorpresa, combatiéndolos hasta la -orilla del río, donde los dispersó<a name="FNanchor_39_39" id="FNanchor_39_39"></a><a href="#Footnote_39_39" class="fnanchor">[39]</a>.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 389px;"> -<a href="images/illus-124_lg.jpg"> -<img src="images/illus-124_sml.jpg" width="389" height="531" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">La Giralda.</p></div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_125" id="page_125"></a>{125}</span></p> - -<p>Circundada de gruesos muros, cuya mitad se alzaba sobre los arenales del -río, y la otra parte ceñida de fosos que se llenaban con las aguas de -aquél, contaba Sevilla á fines del siglo <small>XVI</small> numerosos vestigios árabes, -que han ido desapareciendo poco á poco, pero que el atento arqueólogo -descubre sin trabajo. Todavía en el siglo citado contenía dentro de -murallas la más numerosa población de España, no inferior á la de los -Almoravides, con su puente de once barcas, donde se halla próximamente -hoy el de hierro. Alcanzaban las murallas una circunferencia lineal de -más de 17.000 metros con torreones de argamasa morisca y 12 puertas -decoradas de ladrillos rojos, á la usanza de la Giralda. Los tres -arrabales que hoy cuenta existían antes de la conquista poblados de -judíos, y las espaciosas casas que encierran no lo fueron así siempre, -pues han sido copiadas más bien de los muchos palacios árabes que había -entre esos copiosos arrabales constituídos por las apiñadas moradas de -los mahometanos.</p> - -<p>Los nombres de las puertas, según el plano de 1565, eran entonces del -Arenal, frente de Triana, la de este nombre, á la derecha, y luego la de -Gules, de San Juan, Almenilla, Macarena, Córdoba, del Sol, del Osario, -de Carmona, de la Carne, de Jerez, del Carbón, de la Plata, y otras que -han sufrido modificaciones y perdido su carácter sarraceno; pero cuyos -nombres son, en algunos casos, semejantes á los que se conservan todavía -en Córdoba y Granada.</p> - -<p>En toda la hermosa ciudad de Sevilla hay casas más ó menos importantes -que revelan el gusto desarrollado en el Alcázar del rey D. Pedro. La de -Pilatos es su reproducción en menor extensión y riqueza, donde los -mosáicos, arcos, capiteles y frisos se ven como representando el barroco -del árabe, y donde figuran el gótico de la Catedral y el renacimiento de -Carlos V, entre las hojas bizantinas y las trazerías mocárabes. Es una -casa solariega del siglo <small>XVI</small> que demuestra la existencia de centenares -de otras donde se hallaban mezcladas como aquí, fábulas de la mitología -en esculturas, vasos y pavimentos, modelos mutilados del paganismo, -antigüedades, bibliotecas,<span class="pagenum"><a name="page_126" id="page_126"></a>{126}</span> tapices, tablas italianas, retratos en las -techumbres y frisos, fuentes, etc., y cuanto cabía en estas mansiones -señoriales, donde se refugia el furor del renacimiento y la instrucción -artística y literaria de la época, bajo el espíritu de religiosa altivez -que sellaba todas estas obras. Piadosas tradiciones renacen á cada paso -en estos edificios, de las cuales no debemos hacernos eco, por las mil -vulgaridades que alimentan.</p> - -<p>Estudie el viajero la <i>Cella</i> de la Capilla con bóveda ojival, rellena -de arabescos, la escalera con bellos alizeres y techumbre, y otros -muchos objetos que proceden de la antigua Sevilla ó quizá de las ruínas -de Itálica, donde se han hecho inmensas excavaciones desde los últimos -veinte años, para cuyos detalles y su historia creímos oportuno, antes -de esta fecha, tomar el croquis de tan interesante ruína, según lo -consignamos, como estudio comparativo de diversas edades.</p> - -<p>El Palacio de los Duques de Alba ó de las Dueñas, la casa de Abades, la -de Bustos Tavera y otros que nos contó Zúñiga, son y eran ejemplares de -ese arte indefinible que no tiene verdadera expresión característica, el -cual se levantó en mil caprichosos edificios majestuosos en su conjunto, -y de los que ninguna población tuvo tantos como ésta. Su descripción -sería fatigosa, ciñéndonos por tanto á marcar la obra más interesante -del arte puro arábigo, que es allí la Giralda ó antiguo minarete de la -gran mezquita que ocupaba el asiento donde se construyó después la -Catedral que hoy existe, la cual ostenta más que otro edificio en sus -fachadas por el lado de la Puerta del Perdón, la continuada transición -del árabe al gótico y hasta al renacimiento, mezcla extraña que, como ya -hemos dicho, no toma jamás carácter propio y expresa ideas incoherentes -de tiempos muy distantes.</p> - -<p>La Giralda es, pues, el monumento más expresivo de la dominación agarena -y el que, á pesar de lo que se ha dicho sobre su estructura mauritana y -estilo primitivo africano, es para nosotros una obra perfecta del arte -árabe. Distante su construcción cuatro siglos á lo menos de la de alguna -torre<span class="pagenum"><a name="page_127" id="page_127"></a>{127}</span> granadina, como la que hoy pertenece á la iglesia de San Juan de -los Reyes, no existe diferencia en la manera de ornamentar una y otra, y -sus rombos de ladrillos agramilados, sus festones de barros cocidos, y -los ajimeces con los angrelados y lóbulos, manifiestan arcos ó segmentos -de curvas con todas las variantes del alcázar granadino. Aparece en ella -perfectamente el origen del arco apuntado sobre estirados arranques del -mirador de Lindaraja de la Alhambra, el de colgantes de las tres -entradas al Patio de los Leones, el festoneado del Patio del Estanque y -todas esas formas que tomaron después tal lujo y delicadeza, como no se -vió en parte alguna. Es en la Giralda donde se hallan los principios del -verdadero arte decorativo, fabricado con ladrillos <i>almadravas</i> de -robusta construcción, como lo exigía la fachada de un elevadísimo -alminar. Lástima que tan hermosa torre se halle coronada por un cuerpo -tan extraño, que no nos permita figurarnos su antigua cúspide, sus -remates dorados y sus brillantes azulejos.</p> - -<p>He aquí un precioso texto árabe<a name="FNanchor_40_40" id="FNanchor_40_40"></a><a href="#Footnote_40_40" class="fnanchor">[40]</a> sobre la fundación, antigüedad y -hermosura de este monumento:</p> - -<p>«Yacub Almanzor, el año de 593 (que empezó el 23 de Noviembre de 1196) -terminó la Aljama y levantó la Torre, cuya manzana hizo hermosísima y de -tal magnitud, que no cupo por la Puerta de los Almoedanos, hasta que -tuvieron que quitarse los mármoles de ella para darle más cabida; y el -peso de las columnas que sustentaban la dicha manzana era de 40 arrobas -de hierro. Abuleit Alocaili, el inspector de la obra, fué quien la -construyó y elevó á la parte alta del alminar. Aquel mismo monarca fué -el que mandó construir la fortaleza de Giznalfarache.» etc., etc.</p> - -<p>En otras iglesias y torres se halla el estilo mudéjar propio de las -transformaciones que han sufrido. La de <i>Omnium Sanctorum</i> ocupa un -distinguido lugar. Las de San Nicolás, San Marcos, Ermita de la Virgen, -Santa Catalina, Santa Marina y otras muchas ofrecen curiosos ejemplares -de purismo y transición;<span class="pagenum"><a name="page_128" id="page_128"></a>{128}</span> porque en estos tiempos sirvieron muchos en -casos alternativamente de iglesias y mezquitas en un período de cinco ó -seis siglos, tiempo suficiente para señalar las modificaciones del arte -árabe.</p> - -<p>Existen en Sevilla y otras poblaciones obras tan importantes bajo las -influencias mahometanas, que hasta el gótico sufre modificaciones -sensibles, como se ve en los raros ejemplares de un dilatado período de -cuatro siglos, los cuales carecen de carácter propio y han tomado formas -características de los materiales usados en ellos, principalmente por -los finos ladrillos que se emplearon.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 291px;"> -<a href="images/illus-128_lg.jpg"> -<img src="images/illus-128_sml.jpg" width="291" height="293" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Ajimez, en Málaga.</p></div> -</div> - -<p>En Écija, Ronda, Jaen, Málaga, etc., hay multitud de estas interesantes -construcciones de ladrillos y agramilados, que constituyen un brazo -importante de ese arte que arraiga en la más remota antigüedad, y que se -ciñe á las diversas transformaciones de los tiempos y del genio de las -distintas razas.<span class="pagenum"><a name="page_129" id="page_129"></a>{129}</span></p> - -<p>Como la Torre de D. Fadrique, hay restos de otras muchas, ya en ruína, -que fueron minaretes ó fortificaciones, los cuales suelen ostentar -ajimeces, arcos de herradura, almenas é incrustados curiosos para los -artistas, porque no han sido restauradas como la Torre del Oro para que -desaparezca el hermoso color que el tiempo les imprime. Su forma -poligonal de ocho caras debió decorarse como otras de la antigua -Palermo, con un orden de galerías simuladas, cobijando tragaluces de -arcos bizantinos repetidos y pequeños, y terminando con la crestería -acostumbrada como obra de defensa.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 522px;"> -<a href="images/illus-129_lg.jpg"> -<img src="images/illus-129_sml.jpg" width="522" height="378" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Procesión, Sevilla.</p></div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_130" id="page_130"></a>{130}</span> </p> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_131" id="page_131"></a>{131}</span> </p> - -<h3><a name="TIEMPOS_CRISTIANOS_DE_SEVILLA" id="TIEMPOS_CRISTIANOS_DE_SEVILLA"></a>TIEMPOS CRISTIANOS DE SEVILLA</h3> - -<p>Como hemos hecho en Córdoba, citaremos algunos monumentos cristianos que -no pueden olvidarse por su importancia, y que en muchos casos sostienen -la influencia histórica sobre la comparación ilustrada de la época -árabe. Raro es no hallar en ellos un vestigio, un recuerdo ó un capricho -de ornamentación que no nos traiga á la memoria aquel estilo.</p> - -<p>La catedral es gótica de decadencia, perteneciente al comienzo del siglo -<small>XV</small>, pero majestuosa en sus elevaciones y colosal en el grupo de -construcciones diversas que encierran sus robustos apoyos. No tiene en -verdad la gallardía de la de Burgos ni de la de León y otras del Norte, -pero está cubierta de bóvedas atrevidas, crucero, formaletes, -contraestrivos y de un centenar de empujes tan bien distribuídos, que su -construcción nada deja que desear. Prescindiendo de algunos florones y -pináculos de un adorno poco original, bastardeado por las influencias -mozárabes, tiene tres magníficas puertas en su frente, bellas y bien -labradas, con notables esculturas, hornacinas y umbrelas del mejor -gusto. En vano se esfuerzan Cean Bermúdez y otros por hallar el -arquitecto que las inventó y plantilleó, nunca se halla; pero en cambio -aparecen muchos maestros, desde Pero García hasta Hontañón, que todos -depositaron en su recinto las fantásticas obras de los tiempos.</p> - -<p>Tiene de longitud 378 pies y de latitud 254, dividida en cinco naves con -nueve puertas, algunas empavesadas con bajos relieves y estatuas de -barro cocido. Los grandes pilastrones ó columnas bareteadas en número de -36, sostienen 68 bóvedas, entre las que se halla la del crucero, más -alta que las otras. La capilla mayor se halla cerrada por su espalda con -un muro ornado de estatuas sobre repisas del año 1522,<span class="pagenum"><a name="page_132" id="page_132"></a>{132}</span> y por el frente -tres elegantísimas rejas platerescas, presentadas en 1523 por Idrobo, -que las remató.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 388px;"> -<a href="images/illus-132_lg.jpg"> -<img src="images/illus-132_sml.jpg" width="388" height="326" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Planta de la Catedral de Sevilla.</p></div> -</div> - -<p>El altar mayor es un retablo gótico tallado en madera y principiado por -Dauchart en 1482, con hermosas figuras representando pasajes de ambos -Testamentos, hechas, según Bermúdez, por Alemán y Alejandro. Esta -capilla tiene una sacristía con esculturas y lienzos notables. El -pequeño tabernáculo de plata es de Alfaro (1596). El coro, colocado en -la 4.ª y 5.ª bóveda de la nave central, tiene hermosas verjas -platerescas como las anteriores y sillería gótica de conocidos autores, -así como el facistol y los libros, que son interesantes. Deben verse las -pinturas de Murillo, Céspedes y Pacheco que hay en la sala Capitular, -así como esta construcción. Lo mismo debe visitarse la sacristía mayor, -no por el interés que ofrecen sus muros, sino por las excelentes obras -de arte que encierra, del pincel de Murillo, el famoso tenebrario de -Morel, la custodia de plata de Juan Arfe, los viriles,<span class="pagenum"><a name="page_133" id="page_133"></a>{133}</span> la llave del -moro que entregó la ciudad, las tablas alfonsinas y otras preciosidades.</p> - -<p>No olvidemos la sacristía de los cálices, donde está el magnífico -crucifijo de Montañés, una Dolorosa de Morales y Santos de Goya.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 401px;"> -<a href="images/illus-133_lg.jpg"> -<img src="images/illus-133_sml.jpg" width="401" height="474" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Puerta del Perdón, Sevilla.</p></div> -</div> - -<p>La capilla Real es notable, pero no singular; en ella están los -sepulcros de D. Alonso el Sabio y doña Beatriz. En el altar se encuentra -la urna de plata que contiene el cuerpo de San Fernando. Los restos de -doña María de Padilla, de D. Fadrique, etc., están en la<span class="pagenum"><a name="page_134" id="page_134"></a>{134}</span> cripta, y en -la capilla el pendón de la conquista y la espada de San Fernando. La -verja es notabilísima.</p> - -<p>La capilla del Baptisterio encierra dos de los mejores cuadros de -Murillo, el uno pintado en 1656, del cual fué robada la figura de San -Antonio el 5 de Noviembre de 1874 y devuelta algún tiempo después, por -haberse encontrado en New-York.</p> - -<p>Hay muchas capillas de más ó menos mérito, por las obras que guardan: La -de San Pedro, los lienzos de Zurbarán, la de Belén, con una virgen de -Alonso Cano; el retablo y sepulcro de la capilla de Scala; la del Angel -de la Guarda; un cuadro de Murillo; el antiguo retablo de Santa Ana; y -la estatua de San Hermenegildo, de Montañés, con el sepulcro gótico del -Cardenal.</p> - -<p>La capilla y sacristía de Nuestra Señora la Antigua está adornada con -lujo, esplendidez y buenas obras de arte de los estilos conocidos; la de -San Pablo con un gran crucifijo; la de la Purificación con entrada á la -contaduría, donde hay un San Fernando, de Murillo; la de la Pierna ó -«Gamba» por un escorzo que hay de Vargas, bien diseñado, y otras hasta -el número de 37, con obras de excelentes pintores, andaluces la mayor -parte y de reputación indubitada.</p> - -<p>Se entra ordinariamente á las oficinas de la catedral por el Patio de -los Naranjos, dispuesto como los de las mezquitas, lo que da á todo un -carácter oriental. En él hay arcos de herradura, cartelas moriscas, -cresterías almenadas y algunos arabescos más hermosos en sus detalles -que los del alcázar, porque la gran mezquita de Yacub, construída en -este lugar, fué obra bizantina, con la influencia pérsica de los -primeros siglos de la egira. La puerta del Perdón es enteramente mudéjar -y todas las otras tienen más ó menos detalles árabes, como olvidados de -la destrucción. Se entra también por el patio al Sagrario, obra de -decadencia (1662) donde hay un medallón en el altar del centro, de -Roldán, y una imagen de San Clemente, de Cornejo.</p> - -<p>Es notable el grande y colosal monumento que ponen ante las puertas de -la catedral los días de Semana Santa.</p> - -<p>Después de este conjunto maravilloso de vestigios y construcciones -atrevidas con detalles no terminados por la falta de recursos que cobijó -á la mayor parte de las catedrales de Europa, tiene Sevilla edificios -sin influencia antigua como el Consulado, cuya construcción es robusta y -tétrica como la época en que se hizo (1585) por Juan de Minjares; la -fábrica de tabacos, todavía mayor y más sólida, gran edificio del tiempo -de Fernando VI, sin interés monumental; el<span class="pagenum"><a name="page_135" id="page_135"></a>{135}</span></p> - -<div class="figcenter" style="width: 534px;"> -<a href="images/illus-135_lg.jpg"> -<img src="images/illus-135_sml.jpg" width="534" height="375" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Ruínas de Itálica.</p></div> -</div> - -<p class="nind">palacio de San Telmo, colegio de Marina, del siglo <small>XVII</small>, estilo barroco -y decadente, hoy restaurado y lujoso en poder de los Duques de -Montpensier; el del Arzobispo, de igual época y sin interés -arqueológico; la iglesia del Salvador, donde hay esculturas de Montañés; -la Universidad; Santa Ana, iglesia gótica; la torre árabe de San Marcos; -de Santa Marina, con otro alminar; San Martín, San Pedro y otras con -numerosas obras escultóricas que abundan en Sevilla, y pinturas de una -brillante escuela de color que no se halla en parte alguna.<span class="pagenum"><a name="page_136" id="page_136"></a>{136}</span> Véanse, si -no, los cuatro cuadros de Murillo que hay en el Hospital de la Caridad; -los de Leal, Atanasio, Cano, Herrera, Pacheco, Rodas, Valdés, Zurbarán y -otros muchos que se hallarán en el Museo provincial, cuyas galerías -encierran la más rica colección de pinturas de Murillo, y cuya fama es -superior á todo encomio. Por esto sólo merece Sevilla ser visitada con -entusiasmo.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 378px;"> -<a href="images/illus-136_lg.jpg"> -<img src="images/illus-136_sml.jpg" width="378" height="506" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Gótico mudéjar.</p></div> -</div> - -<p>En este mismo Museo hay una colección de objetos arqueológicos traídos -de Itálica, antigua población romana que se encontraba á una<span class="pagenum"><a name="page_137" id="page_137"></a>{137}</span> legua de -Sevilla, y de la cual no se contempla hoy más que un inmenso circo de -tres cuerpos de anfiteatro levantados con muros y bóvedas de cuatro -metros de espesor, cuya obra estaba revestida de sillerías y decorada de -mármoles y estatuas. La Comisión de monumentos cuida hoy de conservarlo. -Recomendamos su grandeza é importancia.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 381px;"> -<a href="images/illus-137_lg.jpg"> -<img src="images/illus-137_sml.jpg" width="381" height="521" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Fachada del Hospital, Sevilla.</p></div> -</div> - -<p>Son innumerables los objetos de construcción que, procedentes de -Itálica, hay repartidos en toda esta comarca, la mayor parte utilizados<span class="pagenum"><a name="page_138" id="page_138"></a>{138}</span> -por los árabes en sus mezquitas y casas, dando á la estructura un -carácter especial de romanismo del peor tiempo, que rebajó la forma de -los arcos y produjo la doble construcción de éstos y la reducción de los -techos. Esos vestigios se ven también en las obras de los siglos <small>XII</small> al -<small>XV</small>, en la fábrica de la Catedral y en muchos conventos y capillas.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 359px;"> -<a href="images/illus-138_lg.jpg"> -<img src="images/illus-138_sml.jpg" width="359" height="515" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Casa-Ayuntamiento de Sevilla (Renacimiento).</p></div> -</div> - -<p>Después del Renacimiento, Sevilla ofrece un plateresco excepcional, -enriquecido de esmaltes y con multitud de fajas, pilas, zócalos<span class="pagenum"><a name="page_139" id="page_139"></a>{139}</span> y -frontispicios hechos de azulejos y ladrillo rojo que no se ve más que en -algunos puntos de Italia, pero que aquí forma el exclusivo tipo al cual -se subordinan todas las obras de no lejano período; estilo nada bello, -si bien es caprichoso y sensible á las trazerías mudéjares con las -siluetas absolutamente churriguerescas. Los ornatos de piedra y yeso -entremezclados á los esmaltes y ladrillos justifican este calificativo.</p> - -<p>Hay todavía en esta población el testimonio de la influencia gótica -cuando el árabe desaparece y se entrega poco á poco á la inspiración -ojival, envolviéndose en sus hornacinas, acentuándose en los tímpanos -con cartelas de leones y matacanes con lóbulos y pirámides estriadas, y -rebajando los arranques de los arcos á la usanza musulmana. Las -portadas, claraboyas y rosetones de algunas iglesias están levantados -con ese estrecho espíritu de transición tan notable como raro que hemos -observado en tres ó cuatro puertas de otras tantas iglesias de los -siglos <small>XIII</small> al <small>XIV</small> verdaderas curiosidades arqueológicas, tanto aquí -como en Córdoba y pueblos circunvecinos.</p> - -<p>Falta á esta ligera revista una mirada de admiración á la antigua casa -de Ayuntamiento, donde un estilo fastuoso de reminiscencias paganas y -piadosas, fantástico hasta lo sumo y altamente delicado y artístico, se -ostenta bellísimo más por el ornato que por las proporciones. El -Renacimiento de Sevilla protesta del fatalismo mahometano, se levanta -risueño y lleno de esperanzas como la civilización que le da aliento; no -pide á ninguno de los estilos de la Edad Media alimento para decorarse; -busca el clásico de edad más remota y se manifiesta en este edificio sin -concluir, rico de imágenes y potente para ataviarse; es un ejemplar -digno de toda alabanza que el tiempo destruirá sin que se haya -reproducido en lo que se construye nuevamente para completar la fábrica -de todo su plan y alzado.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_140" id="page_140"></a>{140}</span> </p> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_141" id="page_141"></a>{141}</span> </p> - -<h2><a name="PARTE_TERCERA" id="PARTE_TERCERA"></a>PARTE TERCERA</h2> - -<h3><a name="ULTIMO_PERIODO" id="ULTIMO_PERIODO"></a>ÚLTIMO PERÍODO</h3> - -<h3><a name="DESARROLLO_DEL_ARTE_ORIENTAL_EN_ESPANA" id="DESARROLLO_DEL_ARTE_ORIENTAL_EN_ESPANA"></a>DESARROLLO DEL ARTE ORIENTAL EN ESPAÑA</h3> - -<p>Era tanta la ignorancia en ciertos tiempos sobre la cultura de los -árabes españoles, que autores cristianos suponen las mezquitas adornadas -con ídolos como los templos paganos; y á juzgar por los romances de la -Edad Media, era tal el criterio sustentado sobre las ciencias de los -mahometanos, que se atribuía no á hombres, sino á una legión de demonios -el poder y la magia ejercida por el genio de los nuevos dominadores de -España. ¡Y qué mucho si aún en nuestros días no se ha olvidado ese don -misterioso de profecía que se atribuye al <i>Calendario</i>, cuyo libro es -siempre el que más se encuentra en la mayor parte de las casas -españolas! <i>El manak</i><a name="FNanchor_41_41" id="FNanchor_41_41"></a><a href="#Footnote_41_41" class="fnanchor">[41]</a> que habían difundido los árabes por toda -Europa, se inventaba por astrólogos españoles, los cuales adquirieron -inmensa y diabólica fama de sobrehumana inspiración. De tal modo era -temida la ciencia de algunos cristianos que habían ido á aprenderla en -las academias y universidades de Córdoba y Sevilla, que más<span class="pagenum"><a name="page_142" id="page_142"></a>{142}</span> de un -sacerdote perdió al volver á su país la facultad de mandar comunidades -religiosas, y aun corrieron algunos riesgo, en momentos de calamidades -públicas, suponiéndose éstas ocasionadas por los maleficios de esos -sabios sospechosos de malas artes<a name="FNanchor_42_42" id="FNanchor_42_42"></a><a href="#Footnote_42_42" class="fnanchor">[42]</a>. Hasta los albores de las ciencias -químicas que habían de desarrollarse en el cerebro de Nostredamus, -Raimundo, Kiot, etc., buscaban en España el éxito que más tarde había de -dar tan pasmosos resultados; y hasta los prodigios que principiaba á -revelar la ciencia astrológica y la conformidad en muchos casos con los -pronósticos que una azarosa experiencia había arrojado en sus libros, -fueron causa de que adquirieran un influjo, al cual no ha podido escapar -la civilización moderna. Las ciudades principales de España fueron, -pues, el emporio de las ciencias físicas y astronómicas; y si ignoramos -el número de franceses, alemanes é italianos que venían á estudiar á -Córdoba y Toledo, ó si el Papa Silvestre II recibió en Barcelona y no en -Córdoba su instrucción, lo cual podrá ser discutido eternamente por los -corifeos de ciertas escuelas, sí sabemos con exactitud que la -ornamentación árabe se copió en Italia, Francia y España, demostrando la -intimidad de las relaciones internacionales, y que cuando se conquistó á -Granada pasaban de 25.000 los extranjeros que residían en el reino, -enriquecidos del tráfico con Venecia, Marsella, Constantinopla, etc. Las -pinturas de la Sala de Justicia, confusamente atribuídas á artistas -cristianos del siglo <small>XIV</small>, nos indican cuán fácilmente pusieron en -ejecución obras, que sin el trato común con los extranjeros, les hubiera -sido imposible ejecutar. ¿Por qué, pues, poner en duda que la -nigromancia se aprendía en Toledo en el siglo <small>XI</small>, únicas escuelas á -donde venían á estudiarla jóvenes de Suavia y de Baviera?<a name="FNanchor_43_43" id="FNanchor_43_43"></a><a href="#Footnote_43_43" class="fnanchor">[43]</a> Si tal -menosprecio se ha querido hacer de las ciencias químico-físicas de los -árabes, debería haberse empezado<span class="pagenum"><a name="page_143" id="page_143"></a>{143}</span> por destruir los monumentos, quemar -sus libros, los pergaminos de realce, romper los esmaltes y sus barros -cocidos, borrar los colores de sus telas y los que se ven en los muros -de sus casas, y sobre todo descubrir si en el resto de Europa se -fabricaba con más perfección ó había más recursos industriales y -mecánicos que los desplegados por ellos.</p> - -<p>Sin aducir textos de obispos<a name="FNanchor_44_44" id="FNanchor_44_44"></a><a href="#Footnote_44_44" class="fnanchor">[44]</a> ni de otros no menos venerados autores, -porque no intentamos sacar las pruebas de lo que exponemos fuera del -dominio del arte y de la industria, sucedía entonces lo que acontece -ahora con ese prurito de buscar en París y Londres alivio á males -incurables, recetas á métodos desconocidos de fabricación, y aliciente á -las empresas científicas. Monarcas de León y de Asturias trataron y -utilizaron sabios árabes de Córdoba y Sevilla; y Gobmar escribió en -árabe historias para que se aceptaran en la corte de Hakem II. Aparece, -verdad, que estas cordiales relaciones eran entonces como ahora -sostenidas principalmente por las familias aristocráticas en lo que se -refiere á las monarquías españolas y árabes, y que el pueblo visigodo en -general, tenía antipatía á los dominadores.</p> - -<p>Si después de la toma de Toledo por D. Alfonso es cuando, según los -datos de algunos autores, principia á ser visitada por extranjeros y por -clérigos españoles esta ciudad, para adquirir conocimientos sobre la -hechicería, la alquimia y el álgebra, queriendo demostrar que no se -debía á los árabes la enseñanza de tales ciencias, este error supone á -nuestra vista poco conocimiento de aquella civilización y del organismo -de la sociedad mahometana en contacto con los mozárabes, ni de los -auxilios que de judíos y muslimes recibieron las cortes de D. Jáime y D. -Alfonso, ni de cómo era considerada la lengua sabia del Korán, no -habiendo otro genio en las artes que el inspirado por las obras de los -muslimes, según puede verse todavía en los raros objetos de aquel -tiempo, conservados á duras penas entre nosotros.<span class="pagenum"><a name="page_144" id="page_144"></a>{144}</span></p> - -<p>El arte de cincelar los metales es una prueba clara de lo que exponemos. -Nada más sorprendente en su género que esos trabajos á buril de las -armaduras cristianas, antes del renacimiento; trabajos que se -extendieron por la mayor parte de Europa, donde se ven lujosísimas -armaduras fabricadas con los ornatos árabes levemente modificados por el -gótico, las incrustaciones de oro y plata embutidas en el hierro con -pasmosa perfección, que no se hallan iguales de anteriores épocas, todas -hechas en las fábricas de Toledo, Valencia, Sevilla, etc., y de manos de -los artífices instruidos en estos incomparables centros del arte árabe, -únicos florecientes en aquella época.</p> - -<p>Y cuando de tal modo se extiende su influjo, es ocioso referir lo mucho -que sobre su literatura y poesía han escrito eminentes orientalistas, -sosteniendo la existencia de toda una literatura aljamiada -extraordinariamente difundida, que cuenta obras maestras procedentes de -aquella civilización cuyos prodigios se están revelando todos los días.</p> - -<p>Una consecuencia muy legítima del elevado estado de las artes en todas -sus ramificaciones, es el magnífico aspecto de los jardines que rodeaban -los pintorescos palacios de la sierra de Córdoba, los de Guadamar, de -Ruzafa, de Said, y tantos otros que nos pintan las seductoras casidas de -la poesía arábiga. La ciencia de trazar los edificios se hermanaba con -la de arreglar los jardines, alinear las plantaciones y combinar el -aspecto de los vegetales para producir decoraciones hasta cierto punto -arquitectónicas. El desarrollo que en tiempo de Luis XIV tomó en Francia -la idea algo antiestética de imitar con los arbustos los órdenes -greco-romanos, las columnatas, arcos y bóvedas, tenía más antiguo -origen; y aunque los normandos en Sicilia habían dado muestras de ello, -es indudable que en los jardines andaluces se hacían decoraciones del -mismo género, con la diferencia de que éstas, tomadas de una -arquitectura más delicada y menos severa, produjeron verdaderos <i>oasis</i> -de sin igual encanto, cuyas reminiscencias se notan todavía en algunas -comarcas de este bello país.<span class="pagenum"><a name="page_145" id="page_145"></a>{145}</span></p> - -<p>Sin que tratemos de ocultar el interés que nos ofrece el parque moderno, -hermosa ostentación de la más vigorosa naturaleza dominada por la -inteligencia del hombre con el constante auxilio de la máquina, tiene su -belleza relativa la simetría reguladora de aquellos jardines, que -ondeaban pabellones como arcos estalactíticos; que recortaban en los -cipreses remates y obeliscos imitando alminares; que tejían las hojas -trepadoras con los vistosos encañados remedando los azulejos de sus -palacios; que hacían grutas á manera de templos, y cruzaban arcos de -ramaje como los arcos de piedra de la mezquita de Córdoba. Es un error -suponer monotonía en esta clase de jardines, cuando lo que se nota es un -refinamiento exagerado, demasiado deseo de subordinar las galanuras de -las flores á curvas, líneas y trazerías fantásticas, que ofrecen un -peculiar encanto en aquellos países donde el campo todo es un verjel -frondoso, especie de parque silvestre que tal vez no necesita del -cuidado del hombre para compararse con los de las antiguas ciudades -romanas y bretonas. El jardín simétrico, hecho como los de Andalucía, -sin que se mezcle el estilo demasiado severo y fastuoso que se nota en -los palacios de nuestros reyes construídos con posterioridad, ofrece -indudable belleza, cuyo origen hay que buscarlo en las descripciones de -los poetas orientales, ó cuando alguna fiel imagen de ellos hallada en -modestas casas de nuestro país, nos obliga á reconocer sus encantos.</p> - -<p>Hemos visto en el perímetro ocupado por los restos del antiguo palacio -del Chapiz<a name="FNanchor_45_45" id="FNanchor_45_45"></a><a href="#Footnote_45_45" class="fnanchor">[45]</a>, removiendo el suelo de un dilatado patio, la antigua -traza de un jardín con estanque en el centro surtido de juegos de aguas, -arriates y márgenes á manera de laberinto; las glorietas y asientos de -mosáico de gruesa labor formada de piedrecitas de colores, y algunos -restos de figuras enlazadas con grandes letras formadas de arrayanes.<span class="pagenum"><a name="page_146" id="page_146"></a>{146}</span> -No es, pues, tan distante de aquel gusto lo que todavía se construye -alrededor de los palacios modernos; y ni las figuras hechas de jazmines, -ni las doncellas de flores, ni los asientos de enredaderas y hiedra de -la famosa pila de Almanzor, fueron creaciones de la poesía, sino -hechuras del arte, que alcanzaba á todo lo que podía halagar el -sentimiento de aquellas ilustres generaciones.</p> - -<p>Muy apasionado debía ser á la música y cantares el pueblo que construyó -la Alhambra, por más que este arte viviera todavía tan en la infancia -como entre los antiguos pueblos de Oriente; pero no debemos buscarlo con -ese espléndido lujo de armonía y de instrumentación que le vemos hoy, -sino que considerado como el más dulce, tranquilo y misterioso lenguaje -del corazón, la canción árabe es quizá la más tierna y expresiva que se -oyó en la edad de las rudas fatigas y de las belicosas al par que -insaciables ambiciones. No conocemos canciones españolas anteriores á la -época árabe, y á las que contamos posteriores les damos aquella -procedencia, porque los viajeros que recorren las costas africanas oyen -entre los moros los mismos cantos de Andalucía, la misma cadencia, el -aire reposado y el eco sentencioso de las preciosas cantinelas que aún -se conservan entre nosotros. Alguna música recogida al oído con motivo -de la reciente campaña de Africa, y que hemos tenido ocasión de -apreciar<a name="FNanchor_46_46" id="FNanchor_46_46"></a><a href="#Footnote_46_46" class="fnanchor">[46]</a>, tiene mucha semejanza con las gallegadas y el zorzico, -cosa que nos ha sorprendido extraordinariamente, infundiéndonos la -sospecha de si estos cantos fueron tomados de los españoles, lo cual es -muy posible, sin que por esto dejemos de conocer que toda la música de -aquellos pueblos es completamente andaluza, llena de la inspiración, -originalidad y galanura que todos le reconocen.</p> - -<p>Dados á la música y al baile, los árabes recuerdan los trovadores de la -Provenza y la existencia de los juglares que invadían las calles sin -otro modo de vivir que cantar y herir sus<span class="pagenum"><a name="page_147" id="page_147"></a>{147}</span> instrumentos de cuerda, cuero -y madera, entre recitados, para entretener á los ociosos de las plazas -públicas. Conocidos son también los regalos que recibían de los reyes -aquellos que cantaban con perfección, á juzgar por la historia del -cantor Zirjab, que Ab-de-Rahmán II hizo venir de Bagdad á Córdoba. -Escritos hay libros teóricos sobre este arte, y el que se hizo de -cantares andaluces para competir con los de Persia da buen testimonio de -que no estaba descuidado este precioso don, grato solaz del alma -humana<a name="FNanchor_47_47" id="FNanchor_47_47"></a><a href="#Footnote_47_47" class="fnanchor">[47]</a>.</p> - -<p>Y ¿cómo había de estarlo?... Por más que se separe en el dominio de su -manifestación la música de las demás artes, ha seguido con ellas la ley -de las transformaciones sucesivas. Cuando más portentoso fué el -espectáculo dado por aquéllas, más notable fué también el amor ó el -sentimiento de admiración por la música en todos los pueblos de la -antigüedad, hasta la aparición de los grandes maestros. Coincide siempre -con la arquitectura más que con la escultura, y mucho más que con la -pintura la simpatía por el lenguaje del sonido; parece como que una y -otra sacan de la imaginación sus formas lejos de la realidad; ambas -combinan líneas, espacios ó tiempos, con lo cual se produce simetría y -euritmia, y los sonidos apoyándose en el número y la cantidad, producen -también la expresión viva de los sentimientos, más profundidad en -variedad infinita de imágenes; como la arquitectura, apoyándose en la -masa inmóvil y pesada, crea lo mismo que aquél una forma real, confusa, -indefinible y vaga, de emociones simpáticas, existiendo, pues, en ambas -una misma cualidad, aunque la esfera de acción en la música y -arquitectura se extienda en distintos horizontes. Es lógico que los -pueblos que tanto se extasiaban con el conjunto de formas imaginarias; -que querían hallar sobre los paramentos de los palacios la multiplicidad -que se combina y se deshace y vuelve á renacer como ondulaciones de -colores que no se palpan, como las estrellas que cien veces parecen -aumentarse en número, tuvieran predilección<span class="pagenum"><a name="page_148" id="page_148"></a>{148}</span> por el sonido de tal modo -manifestado, constituyendo la esencia y la existencia de otro ser -oculto, abstracción pura y sencilla que se aleja de nuestro modo de ser -práctico, y nos revela una segunda naturaleza más moral y elevada que la -que nos sujeta á la tierra.</p> - -<p>Aquel pueblo lleno de emociones íntimas, de agudos sentimientos, tuvo, -pues, pasión por la música. Hizo en este arte lo que sus predecesores, -que ya habían inventado el acorde y la armonía y pulsaban arpas y -cítaras; pero les excedieron en lo sentencioso del canto y en el acento -de la pronunciación musical. Así es que no hay canciones que hieran más -el sentimiento que las que se conservan en el pueblo andaluz, canciones -muy antiguas, las cuales se perpetuarán por largos siglos, y serán -escuchadas siempre con profunda emoción.</p> - -<p>El ornato del edificio, como el acorde, son dos cosas que se explican y -se razonan del mismo modo: cuando la obra está terminada no se puede -preguntar al artífice por qué pone sobre el tímpano ó en las cornisas -molduras innecesarias, y éstas las interrumpe para establecer un cuerpo -más realzado de construcción que acusa otro género, porque no sabría -contestar razones concluyentes y absolutas. Lo mismo diremos de la -música. En uno y otro arte, aunque tan diversos ligeramente mirados, no -hay más que la medida, que la regla, que lo regular y compasado; la -confusión, el desorden, la irregularidad destruyen la obra. Es en la -simetría de la forma donde ese arte encuentra más identidad con los -demás efectos de la belleza, y por eso al citar este brillante período -del genio sarraceno, no podíamos prescindir de un recuerdo á esas dulces -melodías que se inspiraban en el voluptuoso encanto de los alhamíes, en -el murmullo de las fuentes que se deslizaban al pie de los divanes, y en -la agradable y dulce contemplación de los sombríos aposentos matizados -de brillantes colores.</p> - -<p>El palacio de la Alhambra expresa el punto culminante de siete siglos de -cultura, y lo que es más digno de atención, el tránsito del puritanismo -de las escuelas coránicas de Oriente á la expansión ideológica, al par -que tolerante, con que se<span class="pagenum"><a name="page_149" id="page_149"></a>{149}</span> anunciaba el Renacimiento en el siglo <small>XIII</small>. -La ciencia, la literatura, el heroísmo de la pasión, el militarismo -caballeresco que tan hondas raíces echó en nuestra patria, la tolerancia -política que entonces no podía llamarse libertad, el culto á los sabios, -á los inspirados y á los valientes, la predilección por el arte y el -amor á la popularidad, que hizo caer á los magnates en crímenes de -vanidad ó de ambición, cuantos signos, en fin, pueden revelar en un -Estado el desarrollo del poder civil como principio de adelantamiento, -todo se halla indicado, con más ó menos claridad, en el recinto murado -de esa construcción medio ruinosa, mitad restaurada por lentos trabajos -de cuatro siglos, mitad escombros removidos ó rebuscados por -infatigables viajeros que han descortezado los tabiques para arrancar -sus ornatos y filigranas; todo se descubre allí al espíritu -verdaderamente investigador, que no desprecia los fragmentos carcomidos, -ni lo tenebroso de aposentos subterráneos, ni las huellas impresas en lo -más recóndito de sus anditos y alhamíes.</p> - -<p>Ese palacio no es solo un sistema encantador de caprichosos ornamentos, -cuya originalidad nos arrebata, sino que revela el secreto de los -últimos dos siglos de dominación árabe, explicando porqué artificio no -pudo consumarse la ruína del poder sarraceno en nuestra patria -inmediatamente después de la conquista de Sevilla; y porqué las armas -victoriosas de nuestros abuelos se embotaron si no se rindieron ante esa -ilustre ascendencia de la dinastía granadina, que estrechada en un -recinto pequeño y asediada por la heróica restauración cristiana, brindó -muchas veces la paz á sus enemigos, paz que éstos le otorgaron más por -respeto á su sabiduría que á sus caudillos y legiones.</p> - -<p>¡Siglos que proclamaron el poderío de aquel pueblo, abriendo sus -<i>madrizas</i> á los hijos de los príncipes contra quienes luchaban; -celebrando torneos como galantes amigos, ofreciéndoles sus artes, -regalándoles los bellos productos de sus lujosas industrias en sedas y -labores de mano, y convidando á los fuertes capitanes que los asediaban -á espléndidas monterías,<span class="pagenum"><a name="page_150" id="page_150"></a>{150}</span> donde en culta competencia lucían sus -vestidos, sus armas y su agilidad. Edad sublime que no se ha estudiado -todavía cual se merece por odio religioso ó por feroz aborrecimiento, -hijo de la indignidad á que se vió reducida la noble raza española!</p> - -<p>La Alhambra se levantó como todos los edificios clásicos de la -antigüedad en esa época culminante, desde la que comienza para los -pueblos su inevitable decadencia y ruína; y este período más floreciente -del arte, es también el que presta ocasión á que las ideas se extravíen -por el deleite hasta el delirio. Apogeo descendente de la civilización -que es preciso sorprender para reconocerle, sin preocuparse de sus -encantos, y no pervertir el gusto con el éxtasis de una ardiente -contemplación.</p> - -<p>El que viene ascendiendo por el estudio de los monumentos de Córdoba, de -Toledo, de Sevilla, etc., deja en su inteligencia un vacío que no -satisface, é involuntariamente recuerda á Cairo, Túnez, Fez, llegando á -elevarse por encadenadas deducciones hasta las mezquitas de -Constantinopla, las tumbas del Afghanistan y las antiguas pagodas de -Dehli. El arco de herradura, propio de la arquitectura militar y -religiosa de aquellas comarcas, forma la más original del género, se -aplicaba en España, como ya hemos citado, en los primeros tiempos -árabes, y las techumbres de gruesas vigas, destacando rombos ó polígonos -de facetas á semejanza de pidras labradas, cubrían con casquetes de -planos unidos por sus lados, imitando las primitivas obras del Oriente. -Las columnas de los enclaustrados eran cortas, como aplastadas por el -peso de los arcos, de mayor planta que los capiteles; éstos, sin forma -determinada, más parecida á la bizantina, pero tanto menos expresada en -sus detalles, imitaban groseramente el orden compuesto greco-romano, de -labores de gruesas y venas sobre los tallos y hojas que torpemente -tallaban con el característico intento de bordarlos. Las bóvedas se -cruzaban como en la capilla de Córdoba, pero no se multiplicaban sobre -plantas triangulares, y bajo el rigorismo geométrico de los colgantes de -la Alhambra; idea extraña que vemos iniciarse en la arquitectura<span class="pagenum"><a name="page_151" id="page_151"></a>{151}</span> india -del Punjad, que se oculta después para aparecer en Persia bajo las -ménsulas de los púlpitos, en los minaretes que existen en Egipto y en -Marruecos; pero que se desarrolla por concepción uniforme y simétrica en -las construcciones de la España posteriores al siglo <small>XIII</small>. Las plantas, -en fin, de los monumentos, adaptadas unas veces á las formas de los -castillos, otras á la irregularidad de las montañas sobre que se -edificaron, especie de desarreglado montón de edificios, repartido al -acaso para las necesidades de la guerra, de la religión y del harem, -aquí se regularizan, preside á ellas el gusto de la ostentación y de la -comodidad, y se trazan bajo la misma razón geométrica de armonía entre -los lados del triángulo que arranca y cierra las bóvedas de sus -estancias. Una y sola fórmula para repartir la distribución, y la misma -para labrar las murallas que para calar las esbeltas galerías<a name="FNanchor_48_48" id="FNanchor_48_48"></a><a href="#Footnote_48_48" class="fnanchor">[48]</a>.</p> - -<p>Y aunque aparezcan á primera vista como esparcidos entre torres y -jardines los edificios de la Alhambra, penetrando un poco en la -investigación de tan preciosos restos, se halla más bien que la -regularidad, la simetría; más bien que la concepción de la línea recta, -la convergencia de objetos que se refieren á un mismo punto, cuyo método -sostenido con supersticioso afán, nos hace admirar lo que creíamos -producto sólo de la fantasía ó del insomnio que produce un cuento -mágico.</p> - -<p>Cuando el arte en Europa se hallaba dominado por el vértigo del -clasicismo<a name="FNanchor_49_49" id="FNanchor_49_49"></a><a href="#Footnote_49_49" class="fnanchor">[49]</a>, que embargaba la atención de las academias y extraviaba -la imaginación de sus más brillantes discípulos, alcanzó á la Alhambra -el ciego afán de explicarlo todo<span class="pagenum"><a name="page_152" id="page_152"></a>{152}</span> por el sistema exclusivo que se -consideraba sinónimo de lo justo y de lo bello. No pudiendo mirar -nuestros artistas con indiferencia un monumento que les despertaba más -curiosidad que los de Sevilla, Toledo y Córdoba, quisieron por un alarde -de tolerancia, respetar lo que el Emperador Cárlos V, aconsejado por -artistas italianos, había dejado para la contemplación de la posteridad; -extrañaban su conjunto poco armónico según su educación clásica; querían -hermanar sus teorías sobre la belleza, sobre la conveniencia, en los -vestigios que á cada paso encontraban, y á fuerza de mirar por un prisma -confeccionado para el uso de aquellos razonamientos exclusivos de -escuela, se persuadieron de que habían hallado la clave de la -importancia atribuída fuera de España á estos monumentos. Desde entonces -dejó de llamarse un edificio bárbaro; la Academia de San Fernando mandó -hacer una obra ilustrada de sus preciosidades artísticas; el ilustre -Jovellanos explicó sus bellezas y su historia, y desde entonces -escritores de más ó menos nota se dedicaron á cantar sus grandezas, como -poetas y como filósofos. ¿Por qué cuando las academias no respetaban más -que la antigüedad pagana, se detuvieron á contemplar este alcázar -<i>semibárbaro</i>, recuerdo de una dominación que queríamos borrar de -nuestra historia?</p> - -<p>Ya lo hemos indicado, se había hallado la clave: el palacio de Alhamar -pudo cuadrarse, completando las líneas que al decir de los académicos -habían desaparecido. Se levantó el plano de restauración. Se buscó el -eje central, figurándolo entre el patio del Estanque y la sala de -Embajadores. Los patios y naves que hoy se conservan á la izquierda de -este eje se trazaron arbitrariamente á su derecha en orden de simetría. -A uno y otro lado se imaginaron las mismas torres, las mismas puertas é -iguales alturas. ¡Qué uniformidad tan deliciosa para aquellas gentes! De -este modo se contentaron con lo que existía, imaginándose lo que había -desaparecido.</p> - -<p>Hoy se perpetúan esas aberraciones, no pudiendo explicar el espíritu que -levantó estos monumentos. En la decadencia del Renacimiento parece como -que no se comprende bien<span class="pagenum"><a name="page_153" id="page_153"></a>{153}</span> el genio de la antigüedad. No afirmaríamos en -esta ocasión hipótesis que nos llevarían demasiado lejos; pero al -estudiar la planta de estos edificios, ¿no se halla conformidad con las -casas de Pompeya y de Herculano? En el barrio de Albaicín de Granada, -¿no se ve, penetrando en el recinto de las pocas casas que se conservan, -la misma distribución de las de Roma, ó algunas reminiscencias de las de -Grecia? Búsquense los baños, y ya no es la semejanza, sino la igualdad -absoluta. Civilización oriental una como otra, ambas inspiradas en un -mismo origen. Lo que habían hallado nuestros académicos no era el mérito -especial de la Alhambra; era la interpretación equivocada de su carácter -y de su símbolo.</p> - -<p>El libro y el plano de la Academia quedaron en nuestro tiempo relegados -al olvido, y si no bastaran las teorías para negar su importancia, lo -demostraríamos por las recientes excavaciones que hemos hecho con este -propósito. No hay paralelógramo posible ni por la configuración del -terreno ni, por lo que es más seguro, por no existir cimientos ni bajo -las líneas que se inventaron, ni aproximadas en esta ó en otra -dirección.</p> - -<p>La uniformidad, la simetría que se exije, está en otra parte; allí, -pues, vamos á buscarla.</p> - -<p>Penetramos en todo monumento árabe por una torre avanzada ó por entre -dos torres, excepto en los edificios que sirven de habitaciones á las -familias, en cuyo caso se reemplazan por un pequeño ingreso cuadrado, -portal inútil entre nosotros, que vemos con frecuencia en las antiguas -casas de Andalucía. Una sala larga y estrecha corta el eje -perpendicularmente, y de aquí parte la distribución á las dos alas del -edificio. Por el encuentro de ambos ejes se halla la entrada, á cuyo -frente se descubren siempre esos efectos de perspectiva que son tan -fantásticos en estas construcciones. Siguiendo el ingreso, se halla un -patio con estanque y fuentes, graciosas y ligeras arcadas á las dos -cabeceras ó lados cortos, pues estos patios son cuadrados; y tras de la -segunda galería, siguiendo por el mismo eje central, naves cuadrilongas -que se suceden<span class="pagenum"><a name="page_154" id="page_154"></a>{154}</span> hasta la última, donde se halla la más hermosa, -alzándose majestuosamente por encima del edificio y descubriendo sus -cúpulas ó almenas en los anchos y ondulantes reflejos de las aguas de -los estanques. Las demás salas de una casa de este género, según su -rango ó grandeza, estaban colocadas en pequeños pabellones de los -costados largos de los patios, tan desarregladas á veces en su -decoración como las tiendas de campaña en un campamento turco. Y si -estos costados se encuentran hoy alineados y cobijados por líneas -monótonas de aleros mudéjares, indicado está suficientemente que era el -genio del conquistador cristiano el que los transformaba con la -severidad de la línea recta, no permitiendo cúpulas, crestas ni agujas, -que según el gusto moderno de una escuela intolerante, interrumpen la -decoración.</p> - -<p>Fuera de esta planta, absolutamente clásica, que podemos asemejar al -asta larga de una cruz cortada á varias distancias por brazos -perpendiculares y paralelos unos á otros, de diferente longitud, no -hallaban los árabes españoles medio hábil de levantar sus edificios, de -modo que disminuyendo ó aumentando los brazos del eje en cuanto lo -exigían las dependencias de los más extensos palacios, nunca se salieron -de este sistema en cualquier punto donde los pudieron construir; -simplificáronse, en verdad, reduciéndose hasta construir las casas -sencillas con un portal, un patio y una sala, con sus enclaustrados -sobre pilares de madera que daban acceso á cuartos aislados hechos por -fuera del cuadrado del muro de circunvalación. Así, pues, no es extraño -hallar el muro del patio y galerías más grueso que los exteriores de las -naves laterales, que parecen haberlas arrimado después al amparo del -centro. En los barrios antiguos de las ciudades árabes todavia se -encuentran estas casas, cuya reminiscencia hemos hallado en los patios -del Albaicín<a name="FNanchor_50_50" id="FNanchor_50_50"></a><a href="#Footnote_50_50" class="fnanchor">[50]</a>, y cuyas formas se aceptaron por las costumbres -cristianas, nunca variando la planta, sino sobreponiendo<span class="pagenum"><a name="page_155" id="page_155"></a>{155}</span> un piso y -algunas torres, necesarias á la higiene en aquellos climas cálidos. La -influencia del Renacimiento poco tiempo después, dotó al arte de todos -sus extravíos, le prestó el ornato de grutescos y bichas en las -portadas, en frontispicios de balcones y en los artesonados y escaleras -con almizates; pero obsérvese bien: siempre la misma planta, el origen -morisco, un principio clásico de sencillez que encanta, que nos hace hoy -mirarlo con amor y con envidia, porque quisiéramos verlo en las -construcciones modernas si el espíritu de nuestra sociedad se prestara á -recibirlo con algunas ligeras modificaciones.</p> - -<p>Esta es la regularidad de la Alhambra, y no lo que creyeron los clásicos -del siglo último, con sus fachadas, sus ángulos y su conjunto recto en -el más absoluto significado de la palabra. Las ruínas que hallaron, los -escombros muchas veces abandonados por el más bárbaro desdén en una -época que merecía olvidarse, se prestaron á las interpretaciones más -absurdas. Muchas veces dió lugar al error la formación de esa especie de -cemento ú hormigón durísimo usado por los árabes y compuesto en su mayor -parte de la misma <i>grava</i> cuarzosa del terreno, formando un conglomerado -artificial con el que se engaña la atención no muy experta del que viene -por primera vez á hacer indagaciones arqueológicas. Las vetas y capas de -cristalizaciones recientes que se manifiestan siempre que se hace una -excavación, persuadieron de que eran cimientos de edificios destruídos, -que convenían perfectamente á tales suposiciones.</p> - -<p>Los monumentos de la Alhambra aparecen en cierto desorden, como -arrojados á la casualidad, levantándose en pintoresca confusión, -extendiéndose entre espaciosos jardines, alternando los más notables y -espléndidos para los reyes, con los menos ricos para las mujeres -predilectas, los numerosos hijos y los cortesanos. Obsérvase, sí, cierto -paralelismo en los ejes centrales de dichos edificios cuando sus -estancias principales están abiertas en las torres que flanquean los -cercos de muralla, y entonces están como adosados á ellos y -perpendiculares<span class="pagenum"><a name="page_156" id="page_156"></a>{156}</span> á las líneas de muro ó fuerte, resultando precisamente -como los radios de una elipse abrigados por el circuíto más ó menos -regular de la fortaleza; regla que es constante, excepto cuando se -acumulan construcciones alrededor de una principal, en cuyo caso los -mismos ejes cruzados en naves perpendiculares se multiplican hasta -constituir este singular conjunto del alcázar, con un aparente desorden -en el todo, y una tan marcada unidad en sus secciones ó partes, que al -parecer se aislan como para dar morada cómoda á familias diferentes.<span class="pagenum"><a name="page_157" id="page_157"></a>{157}</span></p> - -<h3><a name="LA_ALHAMBRA_EN_EL_SIGLO_XV" id="LA_ALHAMBRA_EN_EL_SIGLO_XV"></a>LA ALHAMBRA EN EL SIGLO XV</h3> - -<p>En 1867 publicamos el resultado de nuestras investigaciones sobre la -verdadera forma de la Alhambra en los siglos que la dominación de los -árabes y esplendor de la corte granadina habían llegado á su apogeo, y -antes de que la reconquista cristiana verificara en ella las -transformaciones que la despojaron de ese carácter primitivo que aun en -el día le imprime un peculiar aspecto, confundiendo géneros y estilos de -diversas artes que nunca guardaron conexión ni semblanza.</p> - -<p>El resultado de aquellos trabajos y los realizados posteriormente, nos -han puesto en camino de abordar algunas cuestiones sobre las diversas -épocas de su construcción.</p> - -<p>En primer lugar, la Alhambra era ya en los tiempos romanos una pequeña -población antiquísima, según se atestiguó en el año 1829, por haberse -hallado cerca de una cruz que hizo colocar el año 1530 el conde de -Tendilla, un considerable número de sepulturas de aquella época, que se -descompusieron como muchas otras al abrir el arrecife del centro, las -cuales no podían tener otra procedencia que del arrabal ó suburbio, -quizá de judíos, que había en este valle; cuyo dato está en consonancia -con las inscripciones góticas halladas después de la dominación -sarracena, y la tradición sobre la cueva de Nata que apuntan todos los -antiguos historiadores.</p> - -<p>El fundador de la dinastía Nazarita construyó un segundo recinto á la -Alhambra, por no ser suficiente el primero para defender todos los -edificios que contenía; lo cual demuestra<span class="pagenum"><a name="page_158" id="page_158"></a>{158}</span> evidentemente que en tiempo -de la insurrección de los waliatos, existían ya en lo alto de la montaña -roja fuertes castillos de importancia en toda su extensión, aparte de -los nombrados Torres Bermejas que se citan particularmente desde el -siglo <small>VIII</small>; y que estas fortificaciones se hallaban unas en el costado -Norte de la Alcazaba, cuyos restos existen todavía, otras en las mismas -alamedas actuales por bajo de la Puerta de los Carros y Bosque, y otras -en la Huerta de San Francisco y Secano. Si Alhamar construyó el segundo -recinto que se cita en las crónicas árabes, flanqueado de torres y -murallas y dilatándolo hasta Generalife, fué porque existía una -población en todo el collado antes del establecimiento del último reino -granadino, es decir, al finalizar el siglo <small>XII</small>; y debía ser población -muy antigua, porque la existencia de algunas inscripciones romanas que -tan repentinamente se han citado, y la grabada en una piedra blanca que -no es procedente de la Sierra de Elvira, sino de las canteras que hay -entre Alhama y Loja, ofrecen alguna prueba, tanto sobre la proximidad de -la histórica Iliberis como sobre lo que se ha dicho de la antigua -Garnata, cuya población ocupaba en nuestro concepto el morisco barrio de -la Antequeruela, de la cual podría ser un arrabal. Hay, pues, datos -suficientes para creer que antes de la dinastía Nazarita había un pueblo -sobre la cúspide del cerro, y un castillo que se llamó de Aben Giafar, -nombre que tenía la torre de la Vela en tiempo de los árabes, y á cuyo -pie se encuentran los vestigios de construcciones más antiguas, quizá -del siglo <small>VIII</small>. Aquel pueblo ó suburbio estaba también fortificado y -tenía su puerta, que es la que después se conservó con el nombre de -Puerta del Vino, aunque modificada por árabes, la cual fué luego -incluída dentro del mayor y más fuerte recinto de treinta y siete -torres, que según un legajo con el número veinticuatro del archivo, se -contaban en esta fortaleza á principios del siglo <small>XVII</small><a name="FNanchor_51_51" id="FNanchor_51_51"></a><a href="#Footnote_51_51" class="fnanchor">[51]</a>.<span class="pagenum"><a name="page_159" id="page_159"></a>{159}</span></p> - -<p>Observando el plano que publicamos entonces y acompañamos á este libro, -se puede ver el espacio ocupado antes, desde la dicha puerta hasta la -Alhambra alta, que después fué convento de San Francisco. Hay todavía -restos soterrados de muros más antiguos que la cerca de Alhamar, los -cuales se hallan todos en el indicado espacio, á cinco y seis metros de -aquélla por la parte interior en el lado Norte, y por fuera en el lado -Sur.</p> - -<p>Reunió, pues, Alhamar el Magnífico, bajo un recinto, las construcciones -que existían aquí de diversos tiempos, y estableció en ellas el imperio -de su grandeza; construyó hermosas puertas principiando por la de -Bid-Algodor ó de los Pozos<a name="FNanchor_52_52" id="FNanchor_52_52"></a><a href="#Footnote_52_52" class="fnanchor">[52]</a>, que es la que llamamos hoy de los Siete -Suelos, y entonces era la que estaba más próxima á los silos que se -hicieron para guardar las cosechas en los tiempos de escasez ó de -guerra, y dejó para el no menos grande Yusuf otras construcciones como -la de la Justicia y la torre que había donde hoy está la puerta de los -Carros, de la cual quedan algunas referencias que constan en los legajos -del archivo, donde dice haberse reparado y estar habitada en el año 1586 -por un capitán de las cien lanzas del conde de Tendilla. No puede -negarse, conocido el estilo de estas puertas exteriores, que es -diferente su construcción á la de la Puerta del Vino, la cual se parece -más bien por su fábrica á la puerta Monáita, y por sus inscripciones, -que no citan rey alguno, como generalmente se hacía en las obras que no -fueron mandadas construir por los sultanes.</p> - -<p>Las obras de adarves y viaductos de todas las torres en comunicación -oculta con el palacio y alcazaba, el aislamiento de éstos y sus defensas -por dentro del fuerte, todo está demostrando que al elegir este sitio -para morada de la corte en los dos últimos siglos, se contó con una -población que ya existía, la cual quedó así como aprisionada y -comunicándose con la<span class="pagenum"><a name="page_160" id="page_160"></a>{160}</span> ciudad sólo por las únicas tres citadas puertas, -pues las del lado Nordeste eran de uso exclusivo de la fortaleza y los -palacios.</p> - -<p>Con la numerosa población de la Alhambra alta, nombre dado en los -tiempos del emperador Cárlos V<a name="FNanchor_53_53" id="FNanchor_53_53"></a><a href="#Footnote_53_53" class="fnanchor">[53]</a>, se citan la Plaza de los Pablas, -ocupando el sitio del palacio que fundó aquel monarca, y las dos torres -del Homenaje, una que era la actual de los Picos, y otra la de las -Prisiones sobre el Cubo, y un numeroso caserío que existía tan apiñado, -que en el año 1539 se prohibió á sus habitantes que moraran en los -baluartes y palacios. El Partal lo habitaba un moro que, con otros, -levantó rebelión y le fueron confiscados sus bienes, los cuales se -hallaban dentro de los alcázares cerca del huerto de Astasio Bracamonte, -escudero del marqués de Mondéjar, donde hoy se halla la mezquita.</p> - -<p>Fué tan grande la población que siempre hubo en la Alhambra, antes de -que fuera corte mahometana, en tiempo de ésta y después de la conquista, -que no se halla un palmo de terreno donde no se encuentren cimientos de -casas y palacios antiguos, en los que se emplearon tal vez enormes -sumas, pues los sultanes gastaban en obras continuas sus rentas de -ciento sesenta mil ducados anuales, enorme cantidad para aquellos -tiempos; y después de la expulsión sarracena se emplearon no menores en -transformar, coronar y revestir baluartes, adquiriendo dominio sobre -fincas pertenecientes á habitantes moriscos cuya posesión era muy -antigua.</p> - -<p>Fué, por último, para convertir la población árabe al culto cristiano -para lo que se cedió un palacio ó mezquita en 1492, donde se estableció -un convento de Franciscanos con este fin. Todo está demostrando que -existía desde muy antiguo una ciudad ó villa fortificada donde se -sucedieron dominaciones sucesivas que arruinaron y levantaron obras sin -concierto ni uniformidad, cuyo carácter, transcurriendo siglos, había de -imprimir<span class="pagenum"><a name="page_161" id="page_161"></a>{161}</span> á todo el sitio el pintoresco y variado panorama que tanto se -admira hoy.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 344px;"> -<a href="images/illus-161_lg.jpg"> -<img src="images/illus-161_sml.jpg" width="344" height="306" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Puerta Judiciaria.</p></div> -</div> - -<p>Concretemos nuestra descripción al trazado del plano que acompañamos al -final, hecho en 1865; y entremos en la Alhambra por la puerta árabe que -abrimos no ha muchos años en el lado Norte de la alcazaba bajo la Torre -de las Armas, la cual era una de las principales y de más directa -comunicación entre el Albaicín y la Fortaleza por un puente elevado para -cruzar el río Darro. Desde el núm. 54 en dicho plano se indican restos -de murallas inclinándose hasta ganar la altura de dicha entrada por el -núm. 46, y siguiendo un camino y adarve completamente trasformado hoy, -que iba cortando el cubo muralla del núm. 43, por la línea de puntos que -se dirige al palacio árabe. El cubo referido es obra posterior á la -conquista; observándose que el piso de la entrada de la Torre de las -Armas está casi al mismo nivel de la puerta antigua del palacio árabe -que hemos ahora<span class="pagenum"><a name="page_162" id="page_162"></a>{162}</span> descubierto, y de la que hablaremos luego. Se ve -fácilmente que suponiendo con fundamento construídas después de la -conquista las dos grandes cisternas ó aljibes que se señalan de puntos -con el núm. 7, hay un espacio vacío ó gran plaza inscrito en la línea de -los núms. 53, el 37 y el 42 por un lado, y las torres 44 y 45 por otro, -donde se han encontrado cimientos de construcciones árabes y modernas, y -un aljibe, núm. 8, de bóvedas, á tan gran profundidad, que aun -suponiendo rebajado el pavimento de este espacio, como indudablemente lo -estaría, cinco metros, siempre resulta el aljibe en el plano -correspondiente de profundidad para el objeto de nuestras -investigaciones. Hemos visto además de los cimientos citados, que el -terreno de todo este sitio está compuesto de ruínas y de escombros -procedentes de la construcción del palacio del Emperador, cuyo edificio, -núm. 9, suponiéndolo no hecho, dejaría á descubierto la línea que va -desde la Puerta del Vino, núm. 5, hasta el 9, donde habría una muralla -que separaba una parte de la Alhambra que llamamos alta, y el citado -espacio de la Plaza de los Pablas, hoy de los Aljibes. Esta denominación -consta en algunos escritos antiguos que se hallan en el archivo del Real -Patrimonio.</p> - -<p>Fijaremos, pues, las ideas demostrando que la Puerta del Vino servía de -paso ó camino á una población separada completamente de la Casa Real, y -que se comunicaba con la ciudad por la Puerta Judiciaria exclusivamente, -núm. 3. De este modo, la habitación de los monarcas, el harem y todo ese -recinto de palacios, parte conservados y parte no, que hay bajo la línea -de puntos hasta el núm. 55 que hemos señalado, era independiente, -cercada de un foso por el Sur, de murallas y bosques por el Norte y -Poniente, tenía sus comunicaciones privadas con Generalife y otros -sitios de recreo en la Puerta de Hierro y Torre de los Picos, números 28 -y 29, y con la ciudad antigua por la Torre de las Armas, núm. 46, -bajando á pasar el río Darro por el puente árabe ya indicado, cuyos -restos se ven todavía.</p> - -<p>La llave que hay grabada en la clave de la Puerta del Vino,<span class="pagenum"><a name="page_163" id="page_163"></a>{163}</span> indica -bien, según la costumbre musulmana, que era la puerta de una población -separada de la Alcazaba ó recinto comprendido en los núms. 43 al 50. -Este fuerte ó ciudadela, llamado Alhizan, está completamente defendido -por todos sus lados, dejando aislado ese tercer espacio ocupado por el -palacio de los reyes moros, con su especial ingreso inmediato al núm. -37. Véase, pues, detenidamente cuánto varía con estas investigaciones el -aspecto y distribución del conjunto y cómo se le desnuda de las -trasformaciones colosales que sufrió en el siglo <small>XVI</small>.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 182px;"> -<a href="images/illus-163_lg.jpg"> -<img src="images/illus-163_sml.jpg" width="182" height="290" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Puerta del Vino.</p></div> -</div> - -<p>Hemos dicho que había una población numerosa en la Alhambra alta, -extendida hasta su extremidad del lado de Oriente, en la cual se -comprendía la Casa de la Justicia que ocupaba lo primero entrando por la -Puerta del Vino, la Casa del Cadí, cuyos restos existen, la Gran -Mezquita, las casas de los Abencerrajes, cuyos nombres están citados en -el legajo 24 y<span class="pagenum"><a name="page_164" id="page_164"></a>{164}</span> que estaban contiguas á las que poseyó Don Álvaro de -Luna, la Casa de los Infantes, luego convento de San Francisco, y el -campo hoy cubierto de escombros, núm. 24, donde hemos hallado los -cimientos de las líneas de casas y calles que se han dejado arruinar. -Era el pueblo que hay siempre al lado de las cortes musulmanas, -compuesto de soldados de fortuna, de ulemas, de santones, de sultanas -olvidadas, de hijos y parientes de reyes que viven de las rentas de la -Corte, y que su elevada ascendencia no les permite ir á habitar entre el -ruido y menudo comercio de los traficantes y artesanos, que se agitan en -las calles estrechas de sus populosas ciudades.</p> - -<p>Añadiremos que esta población aristocrática estaba como ceñida por una -segunda muralla exterior, cuyos restos descubrimos y llevan la dirección -indicada en la línea de puntos que parte de la Torre Judiciaria, pasa -por los números 11, 15, 16, 17 y 18, y luego vuelve á verse en el 21, 22 -y 23; camino cubierto á trozos que daba vuelta y seguía toda la -circunvalación de murallas y torres, poniendo toda la fortaleza á -disposición de la fuerza armada sin tener que atravesar la parte poblada -del recinto. En algunas excavaciones que hemos hecho desde el núm. 11 al -18, hay restos del camino cubierto, y por el lado de la Torre de las -Infantas y de la Cautiva, están á la vista algunos trozos de este -viaducto. Las puertas de la Torre de los Siete Suelos y de las Cabezas, -hoy visibles, están abiertas al nivel del fondo de dicho camino de -circunvalación.</p> - -<p>Los restos de la casa del marqués de Mondéjar son cimientos de los -edificios que desde el palacio alcanzaban hasta la Puerta de Hierro (del -Homenaje antiguamente) y nótase en todo este espacio, que si bien se han -arruinado las construcciones que en él se encontraban, á juzgar por los -innumerables restos que se hallan enterrados, distínguese un cuadrilongo -bien prolongado que es un dilatado estanque de los que construían en el -centro de los patios muy semejantes al de los Arrayanes. Siendo por ello -acertadísimo suponer reducida la extension de estos pequeños alcázares; -uno de los cuales, según las gentes refieren, era el palacio de Muza, -recostado sobre<span class="pagenum"><a name="page_165" id="page_165"></a>{165}</span> las murallas, alfombrado por estanques, surtido por -fuentes abundosas, limitado por estancias pequeñas que el tiempo ha -arruinado ó convertido en montones de escombros, y cubierto de tierra en -su mayor parte para sembrar en ella las hermosas flores que hoy descubre -en lugar de los ricos y lucientes arabescos.</p> - -<p>No hace medio siglo todavía que la Alhambra ocultaba bajo una numerosa -población de tejedores de seda, alfareros y soldados veteranos, los -vestigios incoherentes de la civilización muslímica, hasta el punto de -no poder distinguir en ella lo que correspondía á los alcázares y -fortalezas y lo que poseía esa multitud de familias pobres que la -poblaban.</p> - -<p>Bajo ese aspecto de grosero abandono se ocultaban lo mismo las obras de -los árabes que las de los cristianos, y unas y otras principiaban á -desmoronarse y confundirse de tal modo, que había llegado el tiempo de -que no fuera fácil clasificar los edificios de cuatro civilizaciones que -se habían alzado sucesivamente en ellas, representando la primera: La -Alhambra alta y una antigua muralla interior que llegaba á la puerta del -Vino, con un castillo aislado sobre el Mauror, bajo las torres de la -Vela ó inmediatas; la segunda: ensanche de la Ciudadela ó Alcazaba, -constituyendo un fuerte, al cual se entraba por la torre de las Armas, -pasando estrechos viaductos según está indicado todavía, y uniendo este -fuerte avanzado y la Alcazaba con la puerta del Vino por medio de la -otra que había inmediata, llamada la Real, cuyos cimientos existen y la -cual era entrada que comunicaba inmediatamente al bosque, antes que se -construyera la de Justicia; tercera: el recinto exterior de esta puerta -hasta Torres Quebradas, algunas de las del Palacio, las Cubbas del -Panteón árabe y todo el exterior hasta los muros de Generalife, con -acequias que elevaban el agua y se perdieron después, quedando la más -antigua, que es la que todavía existe; la cuarta, por último, principia -en la conquista y concluye en Felipe II, reconstruyendo murallas y -haciendo nuevas, derribando almenas y sustituyendo tejados y malecones -horizontales, revistiendo de piedras las argamasas de<span class="pagenum"><a name="page_166" id="page_166"></a>{166}</span> los cubos -moriscos, sustituyendo lo viejo con lo nuevo é introduciendo la brocha -del blanqueador en los entrecijos de las labores mahometanas.</p> - -<p>Estos cuatro períodos se descomponen en doce siglos que dejan huellas -indelebles; primero: en los cimientos imitados de las ruínas -cartaginesas y fenicias, fraguados de piedras quebrantadas y mortero -petrificado de sorprendente dureza, siglos <small>VII</small> y <small>VIII</small>, lo cual hacían -con pura piedra de la más dura que tenían á la mano, y dividiéndolos en -lechos horizontales, cortados perpendicularmente á largos tramos, como -si figuraran los sillares ciclópeos de los monumentos asirios<a name="FNanchor_54_54" id="FNanchor_54_54"></a><a href="#Footnote_54_54" class="fnanchor">[54]</a>.</p> - -<p>Segundo: período constructivo de piedra rodada y de escombros de -acarreo, mezclados sin afinamiento á la cal y uniendo los ladrillos en -tandas alternadas con piedras grandes ó restos labrados de -construcciones más antiguas, como se ve en la Puerta del Vino, en las -torres frente de Generalife y en los derruídos Alijares, cuya obra -solían cubrir con agramilados de ladrillos y almadrabas.</p> - -<p>Tercero: en las obras de argamasa de tierra cuarzosa y cal con pequeños -cantos de piedra menuda rodada, apisonando una capa de cal y otra de -arena sucesivamente, como ya hemos referido sobre los prolegómenos de -Ben Jaldum, cubriendo esta fábrica con los claros de puertas y -tragaluces de mármoles más ó menos finos y ladrillos vidriados; cuya -estructura marca los siglos <small>XIV</small> y <small>XV</small>. Y cuarto: las obras de aristas de -sillería<span class="pagenum"><a name="page_167" id="page_167"></a>{167}</span> y planchas marmóreas fuertes y uniformes, grandioso y duradero -en su conjunto que se ve aquí conteniendo y recalzando los grandes -macizos de los arábigos torreones. Épocas bien distintas que se -descubren á poco que meditemos sobre la forma constructiva de cada -período histórico.</p> - -<p>Tal es el conjunto de la Alhambra, su desarrollo, su crecimiento y su -ruína, restándonos entrar en los detalles interesantes, cuyas -descripciones completan el bosquejo de este singular y pintoresco museo -de la Edad Media en la Damasco de Occidente.</p> - -<p>Principiemos por el primer monumento que se halla:</p> - -<h4>La Puerta Judiciaria, antes Bib-Xarca.</h4> - -<p>Pasado el Pilar del Emperador se descubre una gran torre cuadrada de -setenta y cinco pies de altura, sorprendente por la magnitud y fortaleza -de sus muros, y semejante á las que con igual objeto se han edificado -por los musulmanes en África y Asiria. Delante de su arco principal -veíase un muro enlazado con la Torre Redonda que hay á su pie, el cual -marcaba una entrada en comunicación con otro camino que partía desde las -otras torres del recinto. Ese arco elegante de la fachada descubre otro -segundo de la misma forma y más ataviado con recuadros, rombos y dovelas -de resalto en mármol blanco de Macael, sobre el cual se asienta una -ancha inscripción de la misma materia, cuyo texto, enseñándonos su -objeto y antigüedad, dice así:</p> - -<p>«<i>Mandó construir esta Puerta, llamada Puerta de la Ley (haga Dios por -ella prosperar la ley del Islam, así como ha hecho de ella un monumento -de eterna gloria) nuestro Señor el Príncipe de los muslines, el Sultán -guerrero y justo Abul Hachach Yusuf, hijo de nuestro Señor el Sultán -guerrero y santificado, Abul-Walid ebn Nasr. Recompense Dios sus -acciones<span class="pagenum"><a name="page_168" id="page_168"></a>{168}</span> puras en el Islam y benigno acepte sus hechos de armas. Fué -construída en el mes del engrandecido nacimiento (del Profeta) año 749 -(Egira). Haga Dios de ella una potencia protectora, y la inscriba entre -las acciones buenas y perdurables</i>».</p> - -<p>Este arco segundo que da entrada al interior, tiene una puerta con doble -forro de plancha de hierro claveteada de pasadores y un enorme cerrojo -con pestillos de forma morisca, conservada tan perfectamente, que puede -juzgarse del estado de esta industria en aquel tiempo. Penetrando en el -interior se ven los armeros de las cien lanzas que dejó establecidas -aquí Don Fernando V. Encima de la puerta hay una labor de arabescos -hecha de arcilla cocida y barnizada con esmaltes de colores, en cuyo -centro se hizo abrir un nicho para colocar la imagen de la Concepción -sobre una repisa, donde están grabados el yugo y las flechas, distintivo -de aquel reinado. La escultura, aunque de poco mérito é impropia del -lugar donde está colocada, se ha creído por algunos que era de -Sangronis, pero nada conduce á esta afirmación. Lo mismo puede decirse -del retablo en forma de oratorio que se colocó dentro para que oyeran -misa los veteranos de esta fortaleza, y cuyos cuadros son de tan escaso -interés que apenas merecen mencionarse (1588).</p> - -<p>Llama la atención en el interior de la Torre una lápida de mármol con -una inscripción, cerca del mencionado retablo, y de notable interés. -Está trazada con caracteres góticos y dice así: «<i>Los muy altos -católicos y muy poderosos Señores Don Fernando y Doña Isabel, Rey y -Reina nuestros Señores conquistaron por fuerza de armas este reino y -ciudad de Granada: la cual, después de haber tenido S. A. sitiada mucho -tiempo, el rey moro Muley-Hacen la entregó con su Alhambra y otras -fuerzas á dos días de Enero de mil cuatrocientos noventa y dos. Este -mismo día SS. AA. pusieron en ella por su Alcaide y Capitán á Don Iñigo -López de Mendoza, Conde de Tendilla, su vasallo; al cual, partiendo SS. -AA. de aquí, dejaron en la dicha Alhambra con quinientos caballos y mil -peones; y á los moros mandaron SS. AA. quedar en sus casas, en la ciudad -y<span class="pagenum"><a name="page_169" id="page_169"></a>{169}</span> sus alcarrias. Como primer Comandante, dicho Conde hizo hacer este -aljibe</i>». Se dice que esta inscripción estaba colocada en la inmediata -plaza de los Aljibes sobre la gran cisterna que hay en ella, y que en -tiempo del Emperador se trajo á este paraje para evitar que quedara bajo -los escombros de los edificios arruinados; y á nosotros nos llama la -atención cómo no se colocó en la puerta de la cisterna después de los -citados hundimientos. Todo el mundo está en la creencia de que los -aljibes á que se refiere son moriscos; pero nosotros que hemos penetrado -en ellos, los creemos de construcción posterior á la conquista y en este -concepto la lápida pudo ser de aquel sitio; mas siempre queda la duda de -que los mismos descendientes del marqués de Mondéjar la variaran de -lugar, y que en el tiempo que se hacía el palacio de Cárlos V no hubiera -medios de dejar esta inscripción en su sitio, sobre los pilares de los -pozos por donde se extrae el agua.</p> - -<p>Como se ve, la torre es de mucha solidez y debió estar coronada de -almenas como las demás de la fortaleza, con cuyo remate sería más -elegante. Sus bóvedas y sus arcos son del mejor período sarraceno. Está -acribillada de balazos de arcabucería por uno de sus costados, y es la -más directa comunicación entre la Alhambra y la Ciudad.</p> - -<p>Debemos ocuparnos aquí de los dos emblemas ó símbolos que se ven en las -claves de los arcos de entrada: la una tiene esculpida una mano y la -otra una llave. Bellísimos cuentos se han escrito sobre estos símbolos, -que conocidos entre los más, figuran que los árabes tenían tal idea de -su poder y confianza en la ley, que estaban persuadidos de que hasta que -la mano esculpida bajase á tomar la llave, no podría abrirse la puerta -de este Alcázar á los enemigos de su fe. Pero hemos visto esta misma -llave cincelada en otras puertas, y hemos buscado en otro fundamento su -significación. En el Korán se lee: «Dios no entregó las llaves á su -elegido con el título de Portero y con facultad de dar entrada á los -enemigos.» Era, pues, el signo principal de la fe muslímica y -representaba el poder de abrir y cerrar las puertas del cielo. Se -asegura que la mano<span class="pagenum"><a name="page_170" id="page_170"></a>{170}</span> también era un blasón de los moros andaluces que -usaban en sus estandartes y banderas desde la entrada en España, alusivo -á Gebel-al-tarif ó Gibraltar, <i>Monte de entrada</i>, como poseedores de la -llave que abrió sus puertas.</p> - -<p>Debemos también consignar que según la astrología arábiga, ciencia tan -enlazada á toda la teología mahometana, la mano conjuraba los -maleficios, y cuando se colocaba en la forma que aquí tiene, ahuyentaba -á los demonios. Era una especie de talismán que llevaban en Granada casi -todas las moriscas, y que produjo una Real cédula de la Reina Doña -Juana, año 1526, prohibiéndoles severamente que se colgasen estos -amuletos con letras árabes en ninguna parte del cuerpo. Años y siglos -después de la Reconquista se ha creído por el vulgo en la eficacia de -estos remedios, y en nuestros días hemos visto á muchos niños con -manecitas de marfil colgadas al cuello.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 513px;"> -<a href="images/illus-170_lg.jpg"> -<img src="images/illus-170_sml.jpg" width="513" height="375" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Pilar de Carlos V y Puerta.</p></div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_171" id="page_171"></a>{171}</span></p> - -<p>Los geroglíficos que heredaron los árabes de los egipcios, figuraban la -mano en la forma que tiene en este arco, como atributo de fuerza; los -árabes la creían <i>mano de Dios</i>, y explicaban la ley muslímica -compendiada en la mano como unidad, los cinco dedos como preceptos -primordiales y las coyunturas como las modificaciones de estos -preceptos. Nos inclinamos á que aquí significa siempre defensa poderosa -contra los enemigos en cualquier forma que tratasen de forzar la -entrada.</p> - -<p>El arco de salida de esta torre, por el reverso ha estado cubierto y -desfigurado hasta el año 1858 en que lo descubrimos, hallándolo tan -mutilado como se observa. Sus enjutas son de esmaltes sobre relieves de -arcilla, y su construcción de ladrillo agramilado rojo, formando -festones de bella combinación. Es uno de los vestigios más interesantes -de esta hermosa torre<a name="FNanchor_55_55" id="FNanchor_55_55"></a><a href="#Footnote_55_55" class="fnanchor">[55]</a>.</p> - -<h4>Puerta del Vino.—Plaza de los Aljibes.</h4> - -<p>Al pasar la calle que hay detrás de la Torre Judiciaria, se nota á la -izquierda y en el muro antiguo, un revestido de hiladas de piedras en -cuyo grueso conservan labor de cintas enlazadas, á semejanza de las que -había en los monumentos que hemos citado de la segunda época. ¿De dónde -han sido arrancadas estas piedras para restaurar las murallas? Colocadas -muchas en parajes modernos y renovadas en los tiempos nazaritas del -siglo <small>XV</small>, debían proceder de construcciones arruinadas antes de la -Reconquista, y dan lugar á suponer si el primer incendio de que nos -habla vagamente un legajo del archivo, destruiría el edificio de donde -proceden, como también podían ser de la Gran Mezquita que se derribó -para hacer la iglesia<span class="pagenum"><a name="page_172" id="page_172"></a>{172}</span> de Santa María. Hemos estudiado la forma de estas -piedras y todas son iguales en espesor y en ornato; parece como que -guarnecerían, á manera de fajas, las principales torres por debajo de -las almenas, y que al derribar éstas las arrancaron para reemplazarlas -con el remate albardillado de sillería que tienen hoy. Existe en la -Torre de los Picos un filete, aunque en figura de escocia, que nos -induce á suponerlo así. Añadiremos sobre estas antiguas fajas de piedra, -que los persas las usan mucho en las fachadas de las mezquitas, puestas -en hiladas como se colocan los ladrillos, y después de haberlas labrado -tan minuciosamente como aquí se ven. Las llamaban <i>Kiddan</i>, y son -adornos de procedencia asiria.</p> - -<p>Siguiendo la referida calle se encuentra la plaza que hoy se nombra de -los Aljibes y antiguamente del Pablar, situada á una altura de cerca de -450 pies sobre el nivel del centro de la población; á la derecha se -levanta una antigua puerta de arco de herradura, decorada por ambos -lados y con tanta belleza, que es uno de los mejores ejemplares del -estilo clásico, sujeto á dos maneras de construir: una con los más finos -arabescos de tierras vidriadas en colores hermosamente combinados, y -otra de sillarejos angostos muy bien cortados y distribuídos con -admirable precisión.</p> - -<p>En la clave del arco exterior hay grabada la forma de una llave, emblema -de puerta de ciudad según el uso muslímico, y por dentro de la -archivolta se notan los restos de la misma puerta que debió cerrar la -entrada por este lado, corroborando lo que hemos dicho, que se hallaba -abierta en la segunda cortina de muralla que había en el recinto de la -antigua población de la Alhambra, cuyos fragmentos se hallan cuando se -remueve el pavimento de la plaza, donde hay cimientos de casas á una -respetable profundidad, y las cuales se derribaron para allanar el -terreno en la construcción del palacio de Carlos V.</p> - -<p>Cerca de la Puerta del Vino, y al terminar la citada calle, había otra -puerta de arco, que se conservaba todavía á principios del siglo último. -Hemos visto al derribar unas casillas modernas que se habían hecho -arrimadas á la muralla, los cimientos<span class="pagenum"><a name="page_173" id="page_173"></a>{173}</span> de ella, uniendo la Alcazaba al -arrabal de Garnata, como ya hemos dicho. Se llamaba Puerta Real.</p> - -<p>La inscripción de la Puerta del Vino dice así<a name="FNanchor_56_56" id="FNanchor_56_56"></a><a href="#Footnote_56_56" class="fnanchor">[56]</a>:</p> - -<p>«<i>Me refugio á Dios, huyendo de Satanás apedreado. En el nombre de Dios -clemente y misericordioso. La bendición de Dios sea sobre nuestro Señor -y dueño Mohamad y sobre su familia y compañeros: salud y paz. -Ciertamente te hemos abierto una puerta manifiesta para que te perdone -Dios tus pecados pasados y venideros, y te otorgue su cumplida gracia, y -te dirija por el camino recto, y te conceda su poderoso auxilio. Gloria -á nuestro Señor el Sultán Abú Abdil-lah Algani bil-lah, Gloria á nuestro -Señor el Sultán Abú Abdil-lah Algani bil-lah</i>».</p> - -<p>Algani bil-lah era el epíteto que llevaban muchos reyes de la España -árabe y que más particularmente se dió á los de Granada; pero esta -inscripción debió colocarse en el asiento de otra que sería de piedra -como el resto de la decoración y que fué reemplazada por la de yeso que -hoy vemos, cosa que hicieron muchas veces los árabes en los monumentos, -para borrar la memoria de monarcas injustos ó usurpadores.</p> - -<p>Pasando esta puerta y continuando como unos veinte metros antes de -llegar al ángulo del palacio de Carlos V, había en el siglo pasado un -gran olmo, que según la tradición de los moriscos que habitaban Granada -cincuenta años después de la conquista, era el mismo bajo el cual el -mufty daba audiencia á los que la solicitaban de los reyes moros. La -casa de este ministro de la justicia estaba muy cerca, y aun suponemos, -con el apoyo de la misma tradición, que debía hallarse el árbol en el -centro de un gran patio, el cual era el primer monumento que se veía -entrando á la segunda muralla que, como ya hemos dicho, terminaba en la -Puerta del Vino.</p> - -<p>Al viajero que llega á esta explanada le sorprende ver un palacio de -estilo greco-romano del siglo <small>XV</small> alzarse por un lado<span class="pagenum"><a name="page_174" id="page_174"></a>{174}</span> con aspecto un -tanto majestuoso y rico y por otro las rojas y formidables torres de la -Edad Media, imponentes baluartes que parecen faros levantados sobre -rocas para alumbrar la ciudad extendida á sus pies. Un castillo ó -alcazaba, una hermosa puerta árabe, almenas y baluartes arruinados, una -casa moderna, jardines y el palacio de Renacimiento, forman ese conjunto -que choca á la vista, donde nadie espera hallar más que los recuerdos de -una época caballeresca de lucha incesante entre dos civilizaciones, y en -vez del encanto melancólico que sentiríamos al hallarnos en medio de -esta que fué inexpugnable fortaleza, encanto que es necesario ir á -buscar al fondo del palacio de Alhamar, nos encontramos la planta altiva -de un conquistador cristiano, impresa en el centro de la Alhambra. Á un -mundo fantástico, sueño de siete siglos despierto entre minaretes, -anditos, arriates y cármenes, con la sombra de Almamen discurriendo por -el campamento, los subterráneos y los adarves, han sucedido con sorpresa -los recuerdos traducidos en mármoles de las glorias de Flandes y de -Italia, fuerte contraste que nos hace exclamar: ¿Por qué el emperador no -mandó construir su palacio lejos de este sitio respetable?</p> - -<h4>Gran Mezquita, hoy Santa María.</h4> - -<p>En el centro casi de la Alhambra se alza un sencillo templo que -realmente no tiene más interés que el recuerdo de lo que era en su -origen. Lo que existe se fundó en 1581 y se concluyó en 1613, siendo su -director Juan de la Vega, y habiéndose observado al construirlo, que en -sus cimientos había restos y pedazos de obras más antiguas que de los -árabes<a name="FNanchor_57_57" id="FNanchor_57_57"></a><a href="#Footnote_57_57" class="fnanchor">[57]</a>; pero no se dice más en el pliego suelto referente á la obra -de esta Iglesia.</p> - -<p>Había antes en este mismo sitio una mezquita que se titulaba la Real del -Alcázar, fundada por Mohamad Abdallah III,<span class="pagenum"><a name="page_175" id="page_175"></a>{175}</span> de la casa de Nazar, la cual -estaba pintada de azul y oro con muy altos frisos de mosáico, y con -elegantes columnas y capiteles que fueron habilitados para colocarlos en -el Alcázar. El rey Mohamad sostenía en ella un riquísimo y ostentoso -culto y ardían continuamente cincuenta lámparas labradas de bronce, -nácar y concha, con trasparentes de seda. Se sostenía su lujo con los -réditos que producían algunos baños públicos, construídos para este -objeto, y también con las contribuciones impuestas á judíos y cristianos -por tolerarles sus usos y costumbres; además estaba dotada de rentas -permanentes; así lo cuenta Alcatib Abssalemi. Sabemos también que en -1493 se bendijo y consagró al culto cristiano como iglesia mayor, y que -á la fecha de su demolición se hallaba tan ruinosa su techumbre de -madera y se habían roto sus <i>alfardas</i> de tal modo, que fué preciso -derribarla en 1580.</p> - -<p>Á la izquierda de este edificio había en los tiempos mahometanos un -grupo de casitas cerca de la Puerta de los Carros, de las cuales una era -la del Mufti, no conservándose más de ella que las dos lineas de -cimientos señaladas en nuestro mapa. Además, dice Echevarría, que -conoció un árbol en este sitio, bajo el cual, y según la tradición, se -administraba justicia á la hora de las abluciones y rezos; pero nosotros -hemos oído á un antiguo veterano de la Alhambra, que dicho árbol lo -conoció muy cerca de la puerta alta que tiene la Torre de la Justicia -que ya hemos citado. Sea de esto lo que quiera, lo cierto es que en toda -esta plaza había construcciones árabes de no poca importancia sobre la -segunda muralla interior, y que se derribaron para la obra del -emperador.</p> - -<p>En uno de los costados de esta iglesia hay una losa de mármol de Macael, -clavada en el muro, con una inscripción gótica que alude á la -consagración de tres templos dedicados á San Esteban, San Juan y San -Vicente, del tiempo de los reyes Viterico y Recaredo. Dícese que fué -hallada cavando los cimientos de la iglesia, lo cual viene á confirmar -la creencia en la antiquísima población.</p> - -<p>En lo alto de una columna de piedra colocada en la plataforma<span class="pagenum"><a name="page_176" id="page_176"></a>{176}</span> que la -circunda hay un tarjetón con este letrero:</p> - -<p>«Año de MCCCXCVII. Á XII de Mayo reinando en Granada Mahomad<a name="FNanchor_58_58" id="FNanchor_58_58"></a><a href="#Footnote_58_58" class="fnanchor">[58]</a>, fueron -martirizados por manos del mismo Rey, en esta Alhambra, Fray Pedro de -Dueñas y Fray Juan de Cetina, de la orden de P. S. Francisco, cuyas -reliquias están aquí: Á cuya honra de Dios Nuestro Señor se consagra -esta memoria por mandado del Ilmo. Sr. D. Pedro de Castro, Arzobispo de -Granada, año MDCX».</p> - -<p>Cuéntase sobre este martirologio, que eran dos los cristianos que venían -á la Alhambra furtivamente, y se colocaban en la puerta de la mezquita -para predicar á los moros que entraban en ella; que una vez los vió el -Sultán y mandó arrojarlos de allí, los vió segunda vez y dispuso que los -castigaran á palos; pero que habiendo penetrado tercera vez sin ser -vistos y contra lo mandado, dispuso el rey que les quitaran la vida para -escarmentar la osadía de los pobladores cristianos de esta comarca.</p> - -<p>Este templo estuvo bien dotado y era el metropolitano antes que se -construyera la Catedral. Hoy ha venido á un estado deplorable, y es sólo -un vago recuerdo de los tiempos visigodos y mahometanos.</p> - -<h4>Palacio que se llamó de los Infantes, hoy ex-Convento de San Francisco.</h4> - -<p>Continuando desde Santa María por una calle de miserables casas, que -conduce hacia lo más elevado de la fortaleza, llegamos al indicado -Convento. Su capilla mayor no fué nunca parte de una mezquita, sino una -sala árabe con alhamíes y arcos parecidos á los del Tribunal; pero en -uno de sus cuatro lados abrieron un arco más grande para ponerla en -comunicación con la nave de la Iglesia, cuyo rompimiento es una curva<span class="pagenum"><a name="page_177" id="page_177"></a>{177}</span> -rebajada con decoración procedente de los arabescos del Palacio. Aunque -damos el crédito que se merece á los notables escritores Padres Gonzaga -y Sigüenza, cuando aseguran que este convento fué una mezquita, nosotros -creemos que estaría la dicha Aljama cerca de él, ó en porción de sus -muros; pero que la mencionada sala árabe, á juzgar por su estructura, no -pudo ser parte de la mezquita citada. Operarios moriscos, á las órdenes -de Fray Fernando de Talavera, arreglaron el edificio árabe antes de su -reconstrucción en el siglo <small>XVIII</small>, y el citado fraile pidió y obtuvo de -los Reyes Católicos la cesión del edificio, año de 1493, para establecer -la primera congregación en Granada.</p> - -<p>Hemos hallado en algunos muros interiores de las crujías del convento y -bajo las costras de yeso, preciosos arabescos con sus colores antiguos, -y además alicatados de mosáicos tan bellos como los mejores que se han -visto del género musulmán. A los estanques cuyos restos se observan en -la huerta del Convento se les da todavía el nombre de baños de los -Infantes, y pueden verse los cimientos de construcciones árabes que -había enlazadas con este edificio.</p> - -<p>Cuando hacia el año de 1530 se hicieron las obras primeras del patio de -Lindaraja y se colocaron las columnas árabes de mármol blanco, que hay -en él, se trasladaron muchos materiales del citado convento y mezquita á -dicho patio, así como al inmediato de los cipreses, y ellos sirvieron -para levantar parte de estas obras cambiando el aspecto de los jardines -y ocultando la torre del Peinador.</p> - -<p>En la Iglesia estuvieron depositados los cadáveres de los Reyes -Católicos, hasta que se trasladaron á la Capilla Real. También sirvió de -sepultura á la familia del marqués de Mondéjar.</p> - -<p>Fray José de Cañizares copió y tradujo las inscripciones que halló en -todo el edificio, año 1690, y se ocupó de las piedras escritas que se -han perdido; después Iranzo asegura (1759) que las vió y estuvieron en -su poder las copias. De cualquier modo, las crónicas árabes cuentan que -en este sitio fueron enterrados<span class="pagenum"><a name="page_178" id="page_178"></a>{178}</span> cinco emires, entre ellos el fundador -Alhamar, en una caja de plata, y no sabemos si se referirían á esto las -inscripciones halladas por Cañizares. Ello es que cuando se instaló el -Convento, el edificio era morisco y fué hundiéndose poco á poco, -aplicándose sus vestigios al palacio árabe; que en su Iglesia se -enterraron los primeros Alcaides ó Capitanes Generales, y muchos -personajes que combatieron la rebelión, y que su próxima ruina augura -descubrimientos importantes. Hoy se está hundiendo, y se ha hecho una -ligera reparación para conservar la parte arabesca, lo cual será -insuficiente si no se acude con otros medios.</p> - -<h4>Torres de la Cautiva, de las Infantas, de los Picos, del Mihráb, -Casa del Príncipe ó de las Damas, y la del Marqués de Mondéjar.</h4> - -<p>La de la Cautiva es una preciosa habitación del más puro y delicado -ornamento prodigado con un lujo extraordinario y brillante. Hemos -seguido en el año 1876 la restauración que en ella empezamos el 73, y -aunque sin terminarla, hemos conseguido que pueda visitarse y verse en -su estrecho recinto una verdadera maravilla de aspecto y buen gusto. -¡Con qué hermosura se hallan distribuídos sus atauriques y engalanadas -sus puertas! Su pequeño recinto nada le quita á lo esplendente de la -elegante vestidura, y en ella se ansía poseer tan bella estancia para -nuestras horas de contemplación. ¡Qué lástima encontrar sus artesonados, -puertas y vestíbulo destruídos el año de 1810 por los soldados de la -invasión francesa!</p> - -<p>No tiene más que un pequeño ingreso, un patio con cuatro<span class="pagenum"><a name="page_179" id="page_179"></a>{179}</span> pilares muy -reducido, dejando un cenador con alhamíes y alacenas decoradas de -bellísimos ornatos, y un arco en el centro que da paso á la sala -cuadrada, con los tres nichos ó ajimeces restaurados. Sus inscripciones -se refieren á Abul Hachach Yusuf III de la dinastía de los ben Nasr, y -con efecto, parece su arquitectura de esa época<a name="FNanchor_59_59" id="FNanchor_59_59"></a><a href="#Footnote_59_59" class="fnanchor">[59]</a>.</p> - -<p>Le han dado el nombre de Torre de la Cautiva porque fué la prisión de -Doña Isabel de Solís, donde la visitaba el monarca moro; y en el romance -suponen, que para librarse de las seducciones amorosas de aquél, se -descolgó desde la ventana que está á la derecha, por cuyo ajimez habían -entrado los cristianos para asesinar al rey moro y vengarla del -cautiverio<a name="FNanchor_60_60" id="FNanchor_60_60"></a><a href="#Footnote_60_60" class="fnanchor">[60]</a>.</p> - -<p>Son especialmente delicados los ornatos de la sala cuadrada, y conservan -parte de los brillantes colores y oro con que estaban iluminados. Los -azulejos son más variados en el color que los de la <i>Casa Real</i>. Tiene -multitud de inscripciones entre las que se leen las suras 112 y 113 con -esta especie de profesión de fe que los mahometanos oponen al Misterio -de la Trinidad: «Dios es único, eterno, ni engendró ni fué engendrado, -ni tiene semejante alguno...»</p> - -<p>En metro kamil y alrededor de la inscripción en la anterior faja dice:</p> - -<p>«Es una torre defensiva<a name="FNanchor_61_61" id="FNanchor_61_61"></a><a href="#Footnote_61_61" class="fnanchor">[61]</a> que se presenta á nuestra vista, y que -contiene en su interior un alcázar<a name="FNanchor_62_62" id="FNanchor_62_62"></a><a href="#Footnote_62_62" class="fnanchor">[62]</a> resplandeciente como la luz de -una hoguera.</p> - -<p>»En ella hay obras primorosas, sobre cuyo origen se disputa (<i>por no -saberse</i>) si proceden de una sola, única en su género, ó de una sola -pareja.<span class="pagenum"><a name="page_180" id="page_180"></a>{180}</span></p> - -<p>»Hay labores de azulejos en sus paredes y en su pavimento<a name="FNanchor_63_63" id="FNanchor_63_63"></a><a href="#Footnote_63_63" class="fnanchor">[63]</a> que -parecen labores de brocado...</p> - -<p>»... Cuando aparece en ella el nombre de nuestro Señor Abul Hachach.</p> - -<p>»Poseedor de la grandeza, de la bravura y de la generosidad: auxilio del -que implora, benéfica lluvia del que espera.</p> - -<p>»De la familia de Saad, de los ben Nasr, de los que ayudaron y dieron -hospitalidad al Señor de la escala<a name="FNanchor_64_64" id="FNanchor_64_64"></a><a href="#Footnote_64_64" class="fnanchor">[64]</a>.</p> - -<p>»La bendición de Dios sea sobre él; salud y paz».</p> - -<p>En cada ángulo, alrededor de la inscripción cúfica, hay un verso -semejante al anterior, que constituye parte del poema.</p> - -<p>Nos ceñimos á publicar aquí otra de las cuatro, que describe algo de la -parte artistica:</p> - -<p>«Esta obra ha venido á engalanar la Alhambra.</p> - -<p>»Es una morada para los pacíficos y para los guerreros.</p> - -<p>»Una torre defensiva que tiene en su centro un alcázar. Dirás al verla: -es una fortaleza y á la vez una mansión de alegría.</p> - -<p>»Es un alcázar en el cual el esplendor se halla repartido entre su -techo, su suelo y sus cuatro lados.</p> - -<p>»En el estuco y en los azulejos hay preciosas obras; pero las labradas -maderas de su techo aún son más elegantes.</p> - -<p>»Fueron reunidas y después de su unión son más á propósito para la -victoria que tiene en ella el más elevado lugar.</p> - -<p>»Ha reunido obras poéticas en que hay paronomasias, trasposiciones... y -juegos de palabras.</p> - -<p>»Se nos manifiesta sin prodigios en el rostro de Yusuf que es donde -todas las hermosuras han alcanzado el mayor grado de perfección.</p> - -<p>»De Jazrell procede su gloria más eminente, sus altos hechos en pro de -la religión...»<span class="pagenum"><a name="page_181" id="page_181"></a>{181}</span></p> - -<p>Lo demás está ininteligible por mutilaciones, y no continuamos porque se -repiten muchas ideas de las ya publicadas; sólo apuntaremos que -alrededor de la ventana del frente dice:</p> - -<p>»Gloria á Abul Walid Ismail, el mártir santo, objeto de la misericordia -divina, etc.» Se refiere á Ismail I, el que fué asesinado por su primo -Mohamad, Señor de Algeciras, en 1325.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 212px;"> -<a href="images/illus-181_lg.jpg"> -<img src="images/illus-181_sml.jpg" width="212" height="273" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Interior de la Torre de las Infantas.</p></div> -</div> - -<h4>Torre de las Infantas.</h4> - -<p>Damos la preferencia á esta Torre, por tener mejor distribución, más -elegancia en su aspecto central, adornos colocados con más sencillez, y -la pureza toda que distingue al género clásico en la manifestación del -arte. Los que han querido estudiar á fondo las obras árabes no han -olvidado ésta. Obsérvase que hay en ella todas las comodidades que exije -la vida oriental: un zaguán con techo de bóvedas de arista, muy raro;<span class="pagenum"><a name="page_182" id="page_182"></a>{182}</span> -la entrada á un costado para que no se descubra desde fuera el interior -del edificio; nichos á manera de alacenas para centinelas de eunucos ó -esclavos; pequeño cuarto del guardia; ingreso y sala principal con -fuente en el centro, desde la cual, á derecha, izquierda y frente se -pasa por hermosos arcos lobulados, á las alcobas de los divanes -perfectamente abrigadas y cómodas: en el segundo piso, otras estancias -para las mujeres, más reservadas todavía, y en la azotea ó terrado, -bellísimo paisaje de donde se descubre principalmente á Generalife y los -enormes muros de argamasa que sostienen los jardines en forma de -mesetas.</p> - -<p>Un ligero croquis de planta y alzado que publicamos, conservará la -memoria de este monumento.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 217px;"> -<a href="images/illus-182_lg.jpg"> -<img src="images/illus-182_sml.jpg" width="217" height="287" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Planta de la Torre de las Infantas.</p></div> -</div> - -<p>A principios de este siglo se le hundió el techo de lacerías geométricas -que tenía, así como las ocho ventanitas por las cuales recibía la luz. -Había en el segundo cuerpo cuatro ajimeces<span class="pagenum"><a name="page_183" id="page_183"></a>{183}</span> de los cuales se conservan -los dos más grandes y los claros de los pequeños. ¡Qué ornato tan bien -repartido: cartelas, tableros de agramil, fajas y frisos del mejor -gusto; los arcos lobulados con su intrados sencillo y elegante! Falta la -ventana de dos arcos del extremo del eje central, el pavimento y muchos -mosáicos.</p> - -<p>Esta sala, como la anterior, la tenemos incluída en el plan general de -restauraciones que nos mandó hacer el Gobierno, para llevarlo á efecto -tan pronto como se concluya la obra del Palacio árabe. Es, sin duda, uno -de los monumentos que hay en Granada más dignos de conservarse porque se -presta á ser reproducido, y servir con ligeras modificaciones á las -comodidades de la vida moderna.</p> - -<p>La más importante inscripción que posee, es una que dice:</p> - -<p>«Gloria á nuestro Señor el Sultán Abu Abdi-lah Almostagni bil-lah».</p> - -<h4>Torre de los Picos.</h4> - -<p>Es una construcción defensiva que guarda la Puerta de Hierro. En su -interior tiene tres cuerpos y una hermosa tarbea cruzada por dos arcos -apuntados que forman su techumbre. El exterior conserva detalles de los -que han sido despojadas las demás torres de la Alhambra. Los Picos, que -le dan nombre hoy, son las almenas que había en todo el recinto de la -fortaleza. Sus ventanas de piedra son del puro estilo árabe. La puerta y -las torres que la defienden hacen un conjunto misterioso y fantástico -donde se ha inspirado la pluma de Washington Irving para describirnos á -aquel poderoso y rico judío Almamen, que se deslizaba durante la noche -por este sombrío lugar, para ir en busca de los medios de venganza que -premeditaba contra el seductor de su hija.<span class="pagenum"><a name="page_184" id="page_184"></a>{184}</span></p> - -<p>Más allá se ven unas bóvedas casi llenas de escombros que fueron las -caballerizas del conde de Tendilla, y antes, el alojamiento de un cuerpo -de caballería africana que guardaba la entrada.</p> - -<p>Hemos descubierto últimamente en esta torre que las dos curvas ojivales -que se cruzan en la tarbea, son modernas, que tiene arcos vestidos de -arabescos, y pinturas en los paramentos y bóvedas cubiertas por el yeso -y el humo.</p> - -<h4>Mihráb y Casa de Astasio de Bracamonte.</h4> - -<p>Entrando luego en un estrecho callejón, hay un pequeño huerto donde se -conserva una preciosa mezquita de bello y hermoso decorado; pero que ha -tenido la desgracia de haber sido pintada tan mal y tan groseramente, -que ha perdido esa encantadora delicadeza proverbial del arte -mahometano. La ornamentación que la han colocado exteriormente es -también falsa, pero en cambio de estas reparaciones lamentables, el -lector puede gozar lo bien compuesto de este estrecho recinto y su -elegante techo de lazos y ensambladura. ¡Cuán hermoso sería con sus -perdidas filigranas de rojo, azul y oro, y el arco del <i>alquibla</i> ó -santuario que está en el centro del frente principal hoy manchado -torpemente!</p> - -<p>Mihráb... como se decía por los árabes y también por los cristianos en -su aljamía, era el lugar <i>habitado por el espíritu de Dios</i> ó de la -oración recomendada por el Profeta; y se nota aquí, que vueltos hacia -Oriente miraban el testero donde se guardaban los libros santos. La -casita, también restaurada impropiamente, que hay unida á él, no tiene -más que las habitaciones precisas para el santón, y hoy han colocado en -una de ellas con el buen propósito de conservarla, la inscripción<span class="pagenum"><a name="page_185" id="page_185"></a>{185}</span> -completa que había sobre la Puerta de la Casa de la Moneda, la cual tuvo -el sano gusto de comprarla el propietario de esta finca, así como los -dos grandes leones de piedra de Elvira que había en el mismo -edificio<a name="FNanchor_65_65" id="FNanchor_65_65"></a><a href="#Footnote_65_65" class="fnanchor">[65]</a>, colocados á las dos cabeceras de un estanque abierto en el -centro del Patio. Estas esculturas parecen hechas por artífices asirios; -tal es el aspecto que tienen semejante al de los leones alados de los -templos de Nínive. Sus melenas de rayas simétricas, sus colas como el -tallo de un arbusto, los pliegues uniformes de sus cabezas y el carácter -arquitectural de sus patas y garras, les dan la fantástica concepción de -aquellas extrañas figuras de la antigüedad babilónica. Bien merecen ser -guardadas en un museo para que no puedan desaparecer fácilmente.</p> - -<p>Han colocado en el exterior de la mezquita varios escudos y un letrero -que dice: «Fué esta la morada de Astasio de Bracamonte, escudero del -conde de Tendilla.» Con efecto, este primer Alcaide de la Alhambra vivió -en el palacio inmediato, cuyos cimientos apenas hoy se distinguen en la -Huerta de enfrente.</p> - -<h4>Casa del Marqués de Mondéjar.</h4> - -<p>Enfrente se ven ruínas de murallas árabes repartidas de modo, que dejan -entrever la traza de un edificio con estanques, subterráneos, cimientos -y todo lo que puede indicar la existencia de un palacio de alta -importancia. ¿Pudiera ser la casa del wacir Muza, personaje fantástico -que se celebró en los romances<a name="FNanchor_66_66" id="FNanchor_66_66"></a><a href="#Footnote_66_66" class="fnanchor">[66]</a>, por no haberse querido rendir á los -conquistadores?<span class="pagenum"><a name="page_186" id="page_186"></a>{186}</span> Después de tres siglos se oyen éstas y otras -tradiciones interesantes, y el nombrado poeta americano dice que salió -aquél de su casa por la Puerta de Hierro seguido de veinte jinetes, y -pasando Fajalauza tomó el camino por el cual no había de volver jamás. -Sea de esto lo que quiera, nosotros sabemos ciertamente que en 1796 se -vendieron los últimos restos artísticos de este palacio, entre los que -había columnas, fuentes y losas de mármol.</p> - -<h4>Torre del Príncipe.</h4> - -<p>Sobre la muralla y más al Norte se halla esta almunia que pertenece hoy -á un particular, y á la cual se han dado diversos nombres, como Baño de -Damas y Casa de las Odaliscas, hasta que hemos leído en Ben-Alkatif que -fué el palacio que construyó Ismael para la sultana Olva, cuyo dato es -el más verídico.</p> - -<p>Su construcción y embellecimiento es del mejor gusto morisco. Todo el -jardín que tiene delante lo ocupaba una hermosa alberca, cuyos cimientos -se conservan todavía. La casa ha sido tan reparada y cambiada en su -estructura, que apenas hoy puede señalarse con exactitud la primitiva -forma y dimensiones. Parece, sin embargo, que era un vestíbulo, cuyo -techo se ve hoy en la antesala del piso segundo, largo y estrecho, del -cual se pasaba á una sala cuadrada de mucha altura, dividida ahora por -un suelo para conseguir de ella dos habitaciones. Sus mosáicos y -arabescos han sido cubiertos de una espesa capa de pintura al aceite, de -color grosero y caprichosamente repartido; nótase, sin embargo, bastante -belleza en la antigua decoracion, en el artesonado de madera y en otros -accesorios que fueron bárbaramente estropeados. Esta casa pertenecía, no -hace todavía cincuenta años, al Real Patrimonio, y fué<span class="pagenum"><a name="page_187" id="page_187"></a>{187}</span> vendida por una -corta suma, inferior á su verdadero valor arqueológico.</p> - -<p>Lo más notable de ella es la torre ó mirador que está revestido de los -adornos más preciosos, delicados y menudos de toda la Alhambra, los -cuales se conservan regularmente y los recomendamos como la mejor -muestra del trabajo arabesco. Alternan en ellos las letras cúficas y -africanas con motes y versos que están incompletos, entre los que se lee -un pequeño poema, como todos lleno de fantasía.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 324px;"> -<a href="images/illus-187_lg.jpg"> -<img src="images/illus-187_sml.jpg" width="324" height="336" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Puerta de los Siete Suelos.</p></div> -</div> - -<p>A la derecha de este edificio hay un grupo de casas miserables, que -pertenecieron á Don Alvaro de Luna y pasaron al dominio de la -Corona<a name="FNanchor_67_67" id="FNanchor_67_67"></a><a href="#Footnote_67_67" class="fnanchor">[67]</a>. En lo antiguo eran dependencias de<span class="pagenum"><a name="page_188" id="page_188"></a>{188}</span> los alcázares, y como -tales, se ocuparon por moriscos en tiempos del primer conde de Tendilla.</p> - -<p>Después, en el Partal<a name="FNanchor_68_68" id="FNanchor_68_68"></a><a href="#Footnote_68_68" class="fnanchor">[68]</a> propiamente dicho, sólo hay ruínas de casas -moriscas que no tienen enlace con el palacio, porque los muros se -cierran aquí completamente; y todo el espacio ocupado por las huertas -inmediatas conserva ruínas de edificios, entre los que se hallaría el -que Ismael dedicó á su mujer predilecta Zeineb, cuyas rivalidades con -Jadicha obligaron á este príncipe á construirle una casa, separada de la -que le había regalado el sultán su hermano.</p> - -<h4>Torre de la Vela.</h4> - -<p>En el plano se verá la distribución de todas las torres, cuyo número era -de treinta y siete antes que los franceses, en 1810, destruyeran las que -están en ruína; las restantes conservan nombres de tradición ó de -circunstancias modernas que les han impuesto sus modificaciones. Son las -más antiguas las de la Alcazaba, en cuyos fundamentos se construyeron y -ensancharon las que hoy existen, las dos torres principales tituladas -del Homenaje, construídas antes de la Judiciaria, y la de la Vela, -llamada de Giafar, que ya tenía una campana en tiempos árabes, según -contaban los moriscos de la insurrección, diciendo que su sonido les -preludiaba grandes desastres. Parece que los Reyes Católicos mandaron -colocar una campana en ella para señalar las horas de recogimiento -durante la noche, á lo cual podemos añadir que en 1569 se hizo una para -esta torre por un tal Juan Vélez, que fundió los argollones del palacio -del emperador, y que en 1595 se vació otra con el metal de la anterior, -hasta que por último, en 1773 se hizo la que<span class="pagenum"><a name="page_189" id="page_189"></a>{189}</span> hoy existe para anunciar á -los labradores de las cercanías las horas de los riegos. Esta torre fué -el verdadero vigía de los árabes, y en ella se tremoló por primera vez -el pendón castellano el 2 de Enero de 1492 á las tres de la tarde, cuya -ceremonia se repitió luego durante mucho tiempo en el mismo sitio.</p> - -<p>En esta Alcazaba cabían perfectamente 1.500 guardias bajo las bóvedas de -sus adarves y torres, incluyendo el cuartel que hay cerca de la torre -avanzada del lado Norte, por cuya caserna se introducían los cañones que -mandó colocar en la plaza más baja el conde de Tendilla. Los adarves del -lado Sur fueron completamente restaurados en 1529.</p> - -<p>Hay en este elevado sitio dos puntos de vista más que encantadores, -sublimes, desde los cuales parece como que se pretende abarcar todo -aquel territorio que dominaron los nazaritas durante dos siglos y medio. -De él no se distinguen, en verdad, sus confines dilatados hasta -Algeciras y el Cabo de Levante, pero sí se descubren los lugares que -cantaron los poetas, campos de heroismo y de caballerosidad. Una -naturaleza pródiga de vegetación y sorprendente por sus elevadas -cumbres, da al recuerdo de aquellas escenas de valor un cuadro tan -espléndido, como no podrían imaginar mejor los poetas olímpicos. Desde -el jardín de los adarves, y mejor todavía desde la empinada torre que lo -corona, se ve la inmensa mole de una montaña que domina las mas grandes -alturas de los Pirineos y se baña en las saladas aguas del mar por un -lado y en las húmedas colinas y valles del otro. La pintoresca vega que -dió nombre á Garcilaso se extiende á sus pies, y contemplan este -admirable grupo las más bajas montañas que en forma de anfiteatro asoman -sus cabezas en armonioso orden y concierto, como á presenciar las -angustiosas batallas de las últimas conquistas. Cien pueblos con -millares de caseríos se destacan como blancos antílopes pastando en las -praderas del Genil y del Dauro, y los rojos baluartes fabricados con -afanoso cuidado en aquellos días de encarnizada lucha para guardar los -tesoros del harem, revelan los misterios de una época gloriosa<span class="pagenum"><a name="page_190" id="page_190"></a>{190}</span> á -vencedores y á vencidos, tan simpática y bella como el asombroso paisaje -que se contempla en contorno de la mágica Alcazaba. Suspirando y -meditabundo como iba Boabdil camino del Andaráx, se retira siempre el -viajero de este sitio renombrado y mil veces famoso.</p> - -<h4>Torres Bermejas.</h4> - -<p>En la cerca de murallas que desciende flanqueada de macizas torres desde -los adarves á la puerta de las Granadas, y de aquí sube hasta el otro -lado del frondoso valle, se ve un grupo de baluartes imponentes que -domina todo el centro de la antigua población, cuya fortaleza es el -castillo citado. Se dice que fué construído sobre antiguos cimientos -romanos para someter á los mozárabes que poblaban el barrio de San -Cecilio; pero nosotros no hemos hallado en su construcción otro dato que -el estar sus muros hechos en dos épocas muy distintas, ambas árabes, la -primera correspondiente á los restos que hemos citado del pie de la -torre de la Vela, propios del siglo <small>VIII</small>, y en tiempo de Cárlos V -experimentó la última importante restauración.</p> - -<p>Se añade tradicionalmente que en la época del primer Alhamar se -reedificaron, aumentándolas con los pabellones que conservan todavía; -siendo la antigüedad de estas torres del tiempo de la invasión agarena -en España, porque antes del 913, cuando al Waliato de Illiberis lo -dominaban diversos capitanes sin señorío alguno<a name="FNanchor_69_69" id="FNanchor_69_69"></a><a href="#Footnote_69_69" class="fnanchor">[69]</a>, ocurrió, según las -crónicas, el año de la egira respectivo al 889, que se encerraron en las -Torres<span class="pagenum"><a name="page_191" id="page_191"></a>{191}</span> Bermejas los damasquinos y las tropas del kalifa capitaneadas -por el renegado Nahil, y aquí fueron cercadas por los habitantes de la -comarca, armados de flechas, lanzas y hondas. Sitiadas las tropas -recibían en las puntas de las flechas que pasaban por lo alto de las -murallas del castillo rojo, versos que decían:</p> - -<p>«Las casas de nuestros enemigos están desmanteladas é inundadas, y sus -techumbres arrancadas por los vientos del otoño. ¿Qué nos importa que -celebren sus pérfidos conciliábulos en las Torres Rojas? La perdición -les seguirá por doquier.»</p> - -<p>En las mismas luchas contra la dominación, poco tiempo después, en 990, -Solimán Ben Said, caudillo y poeta que fué encargado en algunas -ocasiones de la defensa del fuerte, les hablaba de este modo:</p> - -<p>«¿Sois, hijos de Meruan, cual nosotros para la retirada? Vuestros -caballos, que están trabados en los combates, parecen gamos cuando -huyen; os jactáis de ser los luceros que alumbran el valle del Genil... -Abandonad los cármenes deleitosos y los alcázares dorados, que -pertenecen con más derecho á los valientes». Cuyo texto nos induce á -creer que por este tiempo había una población en Granada que poseía -alcázares diferentes de los de la Alhambra, situados en este lado de la -población, y que habitaban más antiguas razas.</p> - -<p>Antes, y en tiempos de Abderrahmán I, fundador del Kalifato de Córdoba, -se dieron dos asaltos á las Torres Bermejas y se tomaron por el -<i>Schevani</i>, que era Wali de Elvira, por cuya victoria fué nombrado -aposentador de la fortaleza. A este capitán y Wacir se atribuye por -algunos autores la fundación de la Alcazaba Cadima, es decir, que -viviendo en Illiberis y siendo gobernador de la Kora, á que se daba -aquel nombre, se construyó la Alcazaba antigua, datos que vienen á -ilustrar la cuestión del origen de Granada, ó á lo menos de lo que los -árabes encontraron en esta localidad; asunto muy controvertido en -nuestros tiempos.</p> - -<p>Las torres tienen un hermoso aljibe, cuadras subterráneas<span class="pagenum"><a name="page_192" id="page_192"></a>{192}</span> para cuarenta -caballos, y habitaciones para dos centenas de soldados. Es uno de los -castillos que se conservan íntegros, y construído según el arte militar -de su época. Damos la planta en el plano general de la Alhambra, y -recordamos con este motivo que el pintor Pedro Raxis hizo de él un -modelo en 1599, para enviarlo al rey que quiso conocer las tan afamadas -Torres Bermejas<a name="FNanchor_70_70" id="FNanchor_70_70"></a><a href="#Footnote_70_70" class="fnanchor">[70]</a>.</p> - -<p>Por último, la fábrica de este fuerte es anterior á muchas obras de la -Alhambra que parecen de la misma época. La formación de su argamasa, las -aristas de sus piedras en lechos, la forma de arcos y techumbres, nos -indican ese período que ya hemos distinguido en la Alcazaba, anterior al -establecimiento de los nazaritas; y la fabricación y cimento de cal y -grava que Plinio atribuye á los fenicios y romanos, no es la clase que -aquí se encuentra, como puede observarse comparando los restos de -murallas antiguas hechas por moriscos desde el siglo <small>XI</small> en adelante.</p> - -<h4>Puerta de los Siete Suelos.</h4> - -<p>Como fortificaciones más importantes en el segundo recinto murado de la -Alhambra citamos la Puerta de los Pozos<a name="FNanchor_71_71" id="FNanchor_71_71"></a><a href="#Footnote_71_71" class="fnanchor">[71]</a>, la de las Cabezas y la del -Agua. Las primeras tienen un cubo levantado con tres bóvedas circulares, -una de las cuales está soterrada, lo cual ha hecho suponer á muchos que -existen siete suelos ó pisos para bajar al fondo. No hemos visitado -nosotros más de tres, pero respetando tradiciones vulgares bien pudiera -haber otros antes de comunicarse con los silos y pozos de la explanada -de los Mártires, que eran muchos, y<span class="pagenum"><a name="page_193" id="page_193"></a>{193}</span> los cuales sirvieron de graneros -públicos en los últimos tiempos de carestía y guerras.</p> - -<p>Lo misterioso de los Siete Suelos ha dado origen á cuentos fantásticos -muy interesantes que se pueden relacionar en nuestra opinión, á que hay -una mina ó viaducto que pasa por los cármenes del callejón del Caedero y -por Buenavista, donde estuvo el convento de monjas potencianas, cruzando -por los Mártires, hoy finca del Sr. Calderón, el cual se extendía desde -esta torre cilíndrica hasta el Cuarto Real, Jardines de la Sultana y -Bibataubí. Otro viaducto hay indicado desde la casa de los Tiros, -Bibalfajarín y Puerta del Mauror hasta las Torres Bermejas, pero no se -detalla tan distintamente como el anterior, cuyos subterráneos -impenetrables dan lugar á mil patrañas. Se citan otras muchas -comunicaciones en la antigua descripción de Granada, que sería -dificilísimo determinar; pero la más interesante de la Puerta de los -Pozos conducía al campo situado al extremo de la Alhambra, donde Muley -Hacen pasó la última gran revista á sus tropas, más de 20.000 hombres, -el día de la gran inundación de la ciudad, por haberse desbordado no -sólo el río Darro sino todos los barrancos que rodean este sitio<a name="FNanchor_72_72" id="FNanchor_72_72"></a><a href="#Footnote_72_72" class="fnanchor">[72]</a>.</p> - -<p>Más abajo y como límite de la Alhambra, está la Puerta de las Granadas, -en la misma muralla donde se veía en 1560 la de Bib-Lauxar, entonces -medio arruinada. A la derecha hubo una pequeña capilla desde el año -1500, donde hoy se halla la casita del Guarda, cerca de una cruz de -piedra hecha levantar en 1599 por Leandro de Palencia. Existe otra cruz, -llamada de Mondéjar, donde hemos dicho que se descubrieron las -sepulturas romanas, orilla de la segunda glorieta del paseo del centro, -cerca del Campo de los Mártires<a name="FNanchor_73_73" id="FNanchor_73_73"></a><a href="#Footnote_73_73" class="fnanchor">[73]</a>, sitio célebre por el rescate de -cautivos; pero el interés particular de este sitio estriba en haber sido -campo de maniobras militares, pasaje<span class="pagenum"><a name="page_194" id="page_194"></a>{194}</span> de comunicación antiquísima hacia -la ribera del Genil, lugar donde en 1492 recibió el conde de Tendilla -las llaves de la fortaleza y alcázares de manos del alcaide Aben Comixa, -que salió con 50 caballos por la Puerta de los Siete Suelos al encuentro -de los caballeros enviados por los Reyes Católicos, para que tomaran -posesión de la Alhambra, y por último, campo de la Acebica, donde el -mariscal de Castilla Don Diego Fernández de Córdova llamó á singular -combate al célebre Don Alonso de Aguilar el 10 de Agosto de 1470, antes -que saliese el sol, en la arena preparada al efecto delante de la tienda -de brocado levantada á Muley Hacen, rey de Granada y juez del campo.<span class="pagenum"><a name="page_195" id="page_195"></a>{195}</span></p> - -<div class="figcenter" style="width: 652px;"> -<a href="images/illus-195_lg.jpg"> -<img src="images/illus-195_sml.jpg" width="652" height="395" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Vista de la Alhambra.</p></div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_196" id="page_196"></a>{196}</span> </p> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_197" id="page_197"></a>{197}</span> </p> - -<h3><a name="PALACIO_ARABE" id="PALACIO_ARABE"></a>PALACIO ÁRABE</h3> - -<p>Decíamos el 19 de Diciembre de 1869 á la Comisión de Monumentos de -Granada:</p> - -<p>De los tres reconocidos períodos de grandeza que en España desarrolló el -arte árabe, el más esplendente, puro y genérico es el que manifiesta con -general asombro el fastuoso recinto de los alcázares granadinos. En -ellos se concreta la inspiración, se unifica el estilo, se regulariza la -forma y se origina el más supremo esfuerzo del talento humano bajo el -sentimiento de las creencias y costumbres de aquella edad de oro. En -parte alguna de las tierras españolas se encuentra un ejemplar más -completo ni una prueba más clásica de los prodigiosos elementos reunidos -para evocar el grado de cultura que alcanzaron ocho siglos de constante -progreso. Ninguno, pues, merece tan alto concepto, y ninguno ha -conseguido ante el mundo moderno el exclusivo renombre que goza; ni la -civilización agarena de Egipto, Persia, Turquía y África alcanzó el -refinamiento y belleza de la Alhambra granadina, ni las glorias de la -reconquista están simbolizadas en ningún monumento español mejor y más -cumplidamente que en este último baluarte, tan obstinadamente defendido -y tan heróicamente ganado.<span class="pagenum"><a name="page_198" id="page_198"></a>{198}</span></p> - -<p>Situada en la cúspide de una colina, que se escogió como lugar seguro y -defendible, á la usanza de la Edad Media, quedó aislada y ceñida por una -línea de fuertes murallas y robustas torres que flanqueaban sus puertas, -en tanto que las rápidas vertientes de sus escabrosas faldas se abrieron -á una lozana y frondosa vegetación, cuyas raíces debían asegurar el -terreno y hacer más estables las atrevidas construcciones de la cima. -Las aguas, que ingeniosamente se sangraron al Dauro para conducirlas á -aquella altura y alimentar los estanques, baños y aljibes, se -abandonaron por las naturales vertientes de la montaña, y produjeron -esos fantásticos bosques que se han hecho proverbiales en todo el mundo. -En el espacio cerrado por las murallas, levantaron el alcázar, las -mezquitas, el harem, las oficinas públicas y las opulentas viviendas de -una numerosa corte; entre la fortificación y sus almenas se alzaban -minaretes labrados; el arte bordó sus principales estancias; los -preciosos arabescos se prodigaron por todas partes y el lujo de la -comodidad y del deleite dió mágico encanto á todo este singular -conjunto.</p> - -<p>Su recinto todo, con los citados bosques y jardines, es lugar sembrado -con los despojos de doce siglos; bello por el arte y por la naturaleza, -donde ambos elementos se han combinado maravillosamente para producir un -contraste que convida á la meditación y al estudio.</p> - -<p>En el lado Norte, y como recostados sobre las murallas y torres del -circuíto, se levantaron los diversos edificios que constituían la morada -de los reyes Nazaritas, extendiéndose ilimitada é irregularmente por -aquéllas, y ocupando un espacio interrumpido por dilatados jardines y -estanques, muchos de los cuales han desaparecido por el desdén ó el -abandono.</p> - -<p>Construídos casi todos después de la conquista de los Almoravides, y por -lo tanto al estilo llamado morisco, ofrecían en su planta las -diferencias, originadas de la desigualdad del terreno, lo cual daba á su -aspecto una estructura particular no parecida á la del pequeño Alcázar -Al-Motacid de Almería,<span class="pagenum"><a name="page_199" id="page_199"></a>{199}</span> ni á la Almunia de Valencia, ni á Dar-us-Sorur -de Zaragoza, ni al de Almamú de Toledo, que fueron levantados en lugares -llanos y espaciosos. Bajo la formidable envoltura de sus fuertes y -elevados baluartes, se abrigaba uno de los mayores prodigios del arte -musulmán, y colocado en la cumbre de una montaña, á semejanza de los -castillos feudales que poblaban la Europa en los siglos medios, tenía -toda la sencilla magnitud de los de Oriente, engalanado con la belleza -que le presta el más delicioso paisaje que España podía ofrecerle, y á -lo que debió quizá el que desplegara el lujo de decoración y peculiar -estilo de florecimiento sin rival entre los innumerables palacios -construídos por los primeros kalifas.</p> - -<p>Con efecto, próximo á la misma época, los Seleukidas, en sus correrías -al Imperio Bizantino, construían edificios del estilo árabe, decorando -sus paredes de inscripciones y sentencias, á semejanza de los antiguos -monumentos asirios, sin que ese geométrico ornato llegase allí á ser tan -ostentoso y rico como en los alcázares españoles. En aquélla región los -monumentos ofrecían la diferencia de coronarse de cúpulas, revistiendo -la forma exterior más simétrica y armoniosa, mientras que aquí esos -mismos alcázares se cubrían de plataformas almenadas en líneas -regulares, cuyo motivo pudieron estudiar en los monumentos egipcios y en -los cartagineses que dominaron antes de pisar nuestro suelo. Allí las -plantas de las basílicas griegas, de los templos himaritas y de las -construcciones salomónicas; aquí los accidentes de las fortalezas -romanas y fenicias que habitaron los godos y ocuparon los guerreros -invasores, primera concepción de sus almunias y palacios. Allí -ornamentaban los exteriores como la mezquita de Brusa, con exquisitos -mosáicos de mármoles de colores; aquí esta misma decoración tuvo que -concretarse á las puertas de sus fortalezas, dejando para el interior de -sus grandes patios la mayor parte de esta clase de esculturas, y -únicamente se conservó aquí el sistema de colocar el harem y patio -cuadrado delante de las mezquitas con los minaretes separados del cuerpo -de éstas, como en Córdoba y Sevilla, dejando el<span class="pagenum"><a name="page_200" id="page_200"></a>{200}</span> resto de sus -construcciones velado por las formidables murallas de defensa.</p> - -<p>Así, pues, los que visitan los alcázares sevillanos y los jardines -fastuosos que hoy se conservan, recuerdan las fortalezas de -Bajecid-Ylderin sobre la costa de Asia y el castillo Cortagargantas del -Bósforo, cuya situación sobre una planicie, conserva mejor el espíritu -de sus primitivas construcciones; pero en Granada y en igual período, -debemos remontarnos al arte musulmán, resultado de la fusión entre árabe -y bizantino, que se ve muy ostensiblemente en Samarcanda y en Kesch, -donde los monumentos de Tímur están fraccionados entre torres y patios -decorados con basamentos de porcelana y jardines con viaductos que los -comunican, á semejanza de los que aquí se ven; obras inspiradas por las -costumbres asirias, pero con la notable diferencia de que las bóvedas de -colgantes no se habían insinuado con la galanura y uniformidad que se -manifestó entre los otomanos y egipcios modernos, hasta formar, como en -la Alhambra, las enormes cubiertas de estalactitas de una perfección sin -rival. Es preciso recordar la Persia para hallar estas facetas de -cristalización que importaron al Imperio de Oriente, y que tuvo su -origen en la más antigua mezquita de Yspahan del siglo <small>IX</small>, donde se -construyó una cúpula compuesta, como éstas, de otras más pequeñas que se -multiplicaban indefinidamente. En la Alhambra el arte árabe es, pues, -más genuínamente persa; se separa de las obras griegas del Imperio -Otomano; se conserva mejor en todo el período de la invasión africana, y -viene hasta á reproducir las grandes portadas con medias cúpulas de -estalactitas, y los monumentos de formas cuadradas y octógonas que hay -en medio de los jardines, como mausoleos, llenando los espacios con las -construcciones ligeras que se ven apoyadas sobre delgadas columnas, y -sosteniendo miradores cubiertos de persianas, desde donde las mujeres -asistían á los espectáculos que se celebraban en los vestíbulos.</p> - -<p>El palacio de la Alhambra no se descubre aún después de encontrarse el -observador en la cúspide de la misma montaña<span class="pagenum"><a name="page_201" id="page_201"></a>{201}</span> sobre que se halla -construído. Es necesario contemplarlo desde el Generalife ó el barrio -antiguo del Hajarix para apreciarlo en su verdadera extensión, pues que -no se hallan en él las espléndidas fachadas de los palacios cesáreos; -pero en cambio su interior nos ofrece una numerosa variedad de cien -arcos diversos, desde la ojiva al túmido, al de segmentos y de -contralóbulos, al de arranques prolongados y rectos, última modificación -gótica, al de colgantes, semicircular y de herradura, que es, en fin, -verdadero festón cerrado, cuya curva se ensayó en Bizancio y se copió en -Venecia para ser olvidada y hallarse de nuevo en Cairo, Túnez, Fez y en -nuestro suelo.</p> - -<p>Es el clima frío y lluvioso de esta comarca, lo que ha impreso á la -arquitectura un aspecto diferente de la que se construyó en Teherán -hacia el siglo <small>XIII</small>. Los colgantes de la Torre de Rages son los de la -Alhambra, pero más informes; los arcos del Puente de Hasan y mezquita de -Tauris son ondulantes como el de la entrada de Lindaraxa; el Puente de -Mianek y sus contrafuertes, como el de Cubillas antes de su -restauración; las murallas de Cabul con torres redondas son como las que -se suponen fenicias en la Alcazaba antigua del Albaicín; las almenas -piramidales y las puertas de esta población son iguales á las de -Candahar, y por último, en el sepulcro de Baber se recuerda la Sala del -Tribunal con sus arcos apuntados, y en el de Mahmud en Chazna, los arcos -aperaltados de las Salas de Abencerrajes y Dos Hermanas; de modo que por -razón del clima y necesidad de la guerra, el arte árabe manifestado en -la Alhambra con las tradiciones persas y bizantinas tiene más idealismo -oriental que europeo, menos semejanza con el que se manifestó en Córdoba -y en Sevilla, es original por tradición y superior á cuantos hay del -estilo mahometano.</p> - -<p>Con tales recuerdos vamos á penetrar en él y á estudiar su planta. No -tratemos de buscar en ella la inflexible línea ordenada de los -monumentos greco-romanos, ni la simetría de los patios como los del -Escorial, ni la forma cuadrada como los tableros de damas á que asemejan -los edificios después del<span class="pagenum"><a name="page_202" id="page_202"></a>{202}</span> Renacimiento: aquí está el arte de la -conveniencia con sus fórmulas más naturales. En la casa del árabe se -refleja su vida, se sospechan sus deseos, y se siente su lascivia; varía -en tantas formas y proporciones como es inconstante en el uso de un -refinado sensualismo. Al lado de una habitación cuya grandeza no igualó -nunca la espléndida majestad de los cuartos romanos, hallamos el alhamí -estrecho y un pasadizo no más alto que la estatura humana. Mírese con -detención el plano adjunto y se verá que no hay una puerta medianamente -grande para entrar al Patio de los Leones, mientras las hay de las más -hermosas y elevadas para dar paso á un pequeño diván que apenas puede -contener el ajuar de una persona. En casi todos los edificios -importantes de otros estilos se hallan las partes relacionadas con el -todo, pero aquí ¿qué relación hay entre el Patio de Arrayanes y el de la -mezquita; entre éstos y el de los Leones; entre los techos -estalactíticos de las Dos Hermanas y el artesón de lados planos como -facetas de un diamante de la Sala de Embajadores? Aquí una gigantesca -cúpula y una torre levantada como cabecera del gran patio, con un -ingreso central é imponente; pero el todo sin una puerta de decoración -exterior, guardado en el fondo de edificios sin ostentación de la -fachada, sin lujo, sin un magnifico ropaje de rico ornato que envuelva -las preciosidades engarzadas en sus rincones y entrecijos. ¡Cómo se -adivinan entre sus muros las costumbres peculiares de raza! El árabe -heróico y majestuoso, el árabe meditabundo, el árabe cariñoso y galante, -el árabe cruel y tiránico; para cada virtud y para cada vicio de su -existencia hay una forma, un lecho, una especie de urna para abrigarlo y -contenerlo. Estudiemos los edificios de nuestra civilización moderna y -veamos si pueden definirse del mismo modo.</p> - -<p>En la parte que se conserva hoy había tres palacios distintos, según -algunos viajeros del siglo <small>XVI</small>, que dicen existían dos alcaides al uso -del tiempo de los moros, los cuales guardaban dos palacios. Mármol tuvo -noticia de dos; pero tenemos datos que asignan las mismas razones á la -existencia de otros<span class="pagenum"><a name="page_203" id="page_203"></a>{203}</span> y una real cedula<a name="FNanchor_74_74" id="FNanchor_74_74"></a><a href="#Footnote_74_74" class="fnanchor">[74]</a> que dice: «Póngase un alcaide -ó capitán en cada uno de los alcázares de la Alhambra,» lo cual prueba -que éstos eran muchos. Pero aparte de otras consideraciones, tenemos á -la vista la planta donde se ven tres construcciones adyacentes, formadas -la una por los números desde el 45 hasta el 59, la otra por lo que -comprenden los números del 1 al 8 y del 40 al 44, y la tercera desde el -9 al 38. Obsérvense estos tres grupos y se hallará que no corresponden -absolutamente en sus líneas de muros, ni en sus centros, ni en las -dimensiones de sus cuartos, ni en su forma y disposición, y que cada uno -constituye un edificio aislado que satisface las necesidades de aquellos -tiempos, y que no tienen relación tampoco en el género de sus adornos, -como indicaremos.</p> - -<p>Uno de estos grupos, el primero citado, es el de construcción más -antigua; la forma del arco de herradura del tiempo del kalifato, el -dintel cuadrado de algunas puertas, el capitel bizantino, el artesonado -plano, el ornato seco sin enlace semejante al de Túnez y Egipto, el -alero de los kioscos del Oriente, pilastras en vez de columnas, menos -desenvoltura y grandeza, todo indica que esta parte fué la primera que -se construyó y que pasaron muchos años antes de la construcción del -segundo grupo.</p> - -<p>Este ocupa el centro todo con la Sala de Comareh, segundo período de -grandeza para el arte de los árabes, lo mismo que para su historia, -final del siglo <small>XIII</small>. Aquí está retratada la época de la fundación de la -dinastía Nazarita, portentosa civilización que ofrecía España á los que -venían á ella en busca de ciencia y cultura.</p> - -<p>El tercer grupo no se parece ya á los anteriores. Es el Patio de los -Leones y cuartos adyacentes; época florida del arte musulmán, más -fantástica y caprichosa, de planta regular y de variada decoración. No -se encuentran en ninguna parte del mundo ejemplares más bellos de arcos -y columnatas; este<span class="pagenum"><a name="page_204" id="page_204"></a>{204}</span> patio por sí es un poema, donde se siente el aroma y -la inspiración de una época deslumbradora por el lujo, debilitada por -los placeres, de costumbres dulces, de imaginaciones ardientes, que -desmoronaba el imperio de los musulmanes y preludiaba el abatimiento de -la raza y la postración de su grandeza. Este edificio, cerrado por todas -partes, tiene un estrecho pasadizo; núm. 8, por única entrada; termina -por el gabinete de Lindaraxa y por la Sala de Justicia; y todas las -demás construcciones de los números 22 al 26 fueron hechas después de la -conquista, con el torpe propósito ya consignado en este estudio.</p> - -<p>Tales son estos tres alcázares unidos hoy, y que tan claramente se -distinguen al analizar la planta de ellos. Nosotros hemos buscado las -comunicaciones que tendrían y sólo hallamos una estrecha puerta para -cada uno, cuya construcción indica que fué hecha para uso privado sin -ostentación de ningún género.</p> - -<p>Los que quieren suponerles una forma más simétrica echan siempre al -emperador Carlos V la culpa de lo que hiciera desaparecer para levantar -su inútil obra; pero conviene fijar bien las ideas y la suma de -responsabilidad que tuvieron los conocidos artistas de aquel monarca: -investigaciones recientes hechas sobre el terreno y la prolongación de -algunas líneas de cimientos de los subterráneos del palacio del César, -nos han puesto en la posibilidad de marcar todo lo que fué destruído del -palacio árabe. Véanse las líneas de puntos, números 7 y 6, y se hallará -la continuación del foso que aislaba el alcázar morisco. Es fácil -demostrar que había edificios en el ángulo que se señala, porque aún -quedan las puertas de entrada, algunos cimientos y el terreno removido -sólo en el espacio que comprenden las líneas, mientras lo restante es -terreno de aluvión con capas de cristalizaciones calizas y cuarzosas, de -suficiente dureza para no poder equivocarse con los trabajos hechos para -cimentar el palacio del emperador. Los únicos departamentos subterráneos -que tiene este edificio se hallan en el citado espacio, pues hay un -desnivel de cuatro metros y medio en la planta de los dos monumentos, -razón más para poder fijar lo<span class="pagenum"><a name="page_205" id="page_205"></a>{205}</span> que pudo destruirse por este lado, y la -importancia que podrían tener las habitaciones destruídas.</p> - -<p>Falta demostrar lo que significa esa construcción incoherente de los -números 27, 28 y 29. No se puede formar una idea de la causa de estas -irregularidades, sino haciéndose cargo de que la Alhambra ocupa toda la -cúspide de un cerro bastante escarpado por el Norte y Oriente, sobre el -cual se hizo un cerco de murallas y torres, que seguía próximamente á la -misma altura de nivel todas las sinuosidades del terreno. Los edificios -que describimos están como recostados (si se nos permite la frase), -apoyando su cabeza, ó más importante habitación, en una de las torres -del circuíto. De aquí que sea imposible la uniformidad de las líneas de -construcción, y que la idea más exacta que pueda darse de ellos, es que -los cuartos son fortalezas, y que entre estos pabellones hay espacios -que cubrían jardines, como el que suponemos desde luego en todo lo que -ocupan hoy los patios de Lindaraxa y de la Reja ó Prisión. Explicado -esto se nota que la torre del Mihráb era independiente, con su puerta -especial que hemos descubierto, y sin ese corredor que hoy conduce á él, -hecho en el año de 1544.</p> - -<p>Veamos ahora las transformaciones que ha sufrido el palacio después de -la conquista.</p> - -<p>Consta por los expedientes numerosos que se conservan en el archivo de -la Alhambra que han sido muchas las obras hechas en el palacio, y muchos -también los períodos muy largos de abandono que ha experimentado. Desde -1605 hasta 1752 estuvo completamente olvidado, según dice un informe -dado por la Junta de Bosques al marqués de Guardia Real. Antes de esta -época había consignaciones destinadas para sus reparos, que nunca -bajaron de 6.000 ducados anuales<a name="FNanchor_75_75" id="FNanchor_75_75"></a><a href="#Footnote_75_75" class="fnanchor">[75]</a>, según consta de muchas reales -cédulas. ¿Cuál sería el estado del alcázar en el siglo <small>XVII</small>, que en 1616 -obligaron á pagar á un administrador los daños que originó en la Sala de -Comareh y<span class="pagenum"><a name="page_206" id="page_206"></a>{206}</span> Patio de Arrayanes, por haberlo convertido en almacén de -armas y municiones?</p> - -<p>En cada departamento del alcázar había un alcaide ejerciendo -jurisdición, y éste cerraba sus puertas, tenia sus criados y privaba al -público de visitarlo. En el siglo <small>XVI</small>, consta, que los alcaides se -llevaban los porteros á sus posesiones para emplearlos en su beneficio, -y entretanto las torres estaban cerradas.</p> - -<p>Ha sido siempre difícil averiguar las reformas que los Reyes Católicos -emprendieron en el palacio. El día 5 de Enero de 1492, tres días después -de tremolado el pendón en la Torre de Giafar, entraron en el alcázar los -Reyes Católicos y oyeron una misa en la Sala de Justicia, en cuyo sitio -se continuó celebrando siempre que venían á Granada desde el Real de -Santa Fe; y consta de un manuscrito anónimo del Escorial, que en 1492 -hicieron obras en él, cuyo testimonio está confirmado por los escudos de -flechas y yugo, con el mote <i>Tanto monta</i>, que hay en dicha sala.</p> - -<p>De un auto que obra en el archivo resulta: que en 1506 había empleados -en el palacio varios alarifes moriscos que se ocupaban de hacer las -obras, los cuales habían de dar trabajo personal, como impuesto de -farda; de cuyo dato se deduce que muchas transformaciones se verificaron -en el palacio durante los primeros años de la dominación cristiana, que -no se pueden distinguir de las obras antiguas de los árabes. Hacia el -año 1509 un secretario privado del monarca Católico inspeccionó y -dispuso nuevas restauraciones con los mismos operarios moriscos.</p> - -<p>Desde 1524, en cuyo tiempo se derribó ó inutilizó por un incendio lo que -ocupó luego parte del palacio del emperador, hasta 1609, se hicieron -numerosos trabajos en el alcázar, que citaremos al describir los lugares -respectivos; y cuando ya se abandonó la obra moderna en 1625, era tal la -población de la Alhambra<a name="FNanchor_76_76" id="FNanchor_76_76"></a><a href="#Footnote_76_76" class="fnanchor">[76]</a> que se pidió por los vecinos el palacio -árabe<span class="pagenum"><a name="page_207" id="page_207"></a>{207}</span> para establecer telares de cintas. Desde esta época se cuidó -poco, hasta el extremo que en 1729 los cuartos altos se destinaron á la -cría de palomas para utilidad de la Alcaidía.</p> - -<p>Bajo la dominación francesa se acuartelaron en él los soldados que -guarnecían la Alhambra, y á su salida dejaron el estanque lleno de -proyectiles de cañón y pólvora. Por aquél tiempo, y al final del siglo -anterior, todo el palacio estaba habitado por familias pobres, en su -mayor parte de militares retirados, y otras que pagaban una mezquina -retribución. Los depósitos de agua servían entonces de lavaderos -públicos; y en tan deplorable época, algunos viajeros célebres como -Washington, Owen, etc., habitaron los cuartos del palacio árabe, merced -á una ligera indemnización que hacían á las familias encargadas de su -custodia.</p> - -<p>Hasta 1829 continuó el abandono ó más bien el aprovechamiento injurioso -del edificio; pero desde esta época un gobernador especial más celoso de -los monumentos<a name="FNanchor_77_77" id="FNanchor_77_77"></a><a href="#Footnote_77_77" class="fnanchor">[77]</a> desalojó de ellos á las gentes que los ocupaban, hizo -reformas, aunque de poco interés artístico, é inauguró los paseos de las -alamedas. En 1840, á consecuencia de una recomendación hecha á Doña -María Cristina de Borbón, entonces Regente del Reino, por algunos -viajeros ilustres, se emprendieron las primeras reparaciones en la parte -puramente de fortificación, hasta el año 1847 en que se hicieron las -restauraciones de los ornatos, que se hallaban cubiertos de cal y yeso, -mutilados y caídos de los muros por efecto de las humedades<a name="FNanchor_78_78" id="FNanchor_78_78"></a><a href="#Footnote_78_78" class="fnanchor">[78]</a>, los -cuales no se habían reparado antes por ignorarse el procedimiento de -ejecución con los moldes de arcilla y madera, cuyos trabajos han seguido -casi constantemente hasta el año 1869, en el cual volvieron á -emprenderse con mayores auxilios que el Gobierno remitió para tan -interesantes trabajos; siendo de notar<span class="pagenum"><a name="page_208" id="page_208"></a>{208}</span> que desde esta época se ha -logrado afirmar una gran parte ruinosa del edificio y se han quitado -infinidad de remiendos que la ignorancia había colocado sobre -inscripciones y arabescos, de los cuales aún quedan algunos. Por fin la -Alhambra, como monumento nacional, pasó del dominio de la Corona al del -Estado, que lo conserva como gloria de la patria y del arte.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 160px;"> -<a href="images/illus-208_lg.jpg"> -<img src="images/illus-208_sml.jpg" width="160" height="269" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Jarro árabe.</p></div> -</div> - -<div class="figcenter" style="width: 668px;"> -<a href="images/illus-208b_lg.jpg"> -<img src="images/illus-208b_sml.jpg" width="668" height="510" alt="[Imagen -no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">PLANO DEL PALACIO ÁRABE DE LA ALHAMBRA,<br /> -con los descubrimientos hechos por DON RAFAEL CONTRERAS</p> - -<p class="c"> -<i>Es propiedad</i> -<span style="margin-left:30%;"><i>Escala 1/666</i></span> -</p></div> -<div class="nonvis"> -<a href="images/illus-208b_lg.jpg">[Ver grande (150kb)]</a><br /> -<a href="images/illus-208b_huge.jpg">[Ver más grande (500kb)]</a> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_209" id="page_209"></a>{209}</span></p> - -<h4>EXPLICACIÓN DEL PLANO</h4> - -<p>Todo lo que está trazado en negro corresponde á las construcciones -hechas por los árabes, y lo que se ve rayado, pertenece á los edificios -que se han hecho desde la conquista de Granada hasta nuestros días.</p> - -<p>Las líneas de puntos señaladas con el núm. 7, indican la parte del -palacio árabe que fué derribada para construir el de Carlos V.</p> - -<div class="blockquott"><p>1 Puerta moderna del palacio.</p> - -<p>2 Patio de los Arrayanes.</p> - -<p>3 Alhamíes y divanes del patio.</p> - -<p>4 Aposentos, <i>alcobas</i>, donde habitaban los árabes.</p> - -<p>5 Puerta que comunicaba con los cuartos que se destruyeron para -hacer el palacio de Carlos V.</p> - -<p>6 Muro exterior de este palacio.</p> - -<p>7 Línea que marca la porción destruída del palacio árabe.</p> - -<p>8 Comunicación con el segundo palacio dedicado á harem.</p> - -<p>9 Sala que se hundió y decoró de otro estilo, hoy en renovación.</p> - -<p>10 Patio de los Leones.</p> - -<p>11 Pasadizo á cuartos árabes ruinosos.</p> - -<p>12 Un aljibe y un patio encima que comunicaba con lo derribado.<span class="pagenum"><a name="page_210" id="page_210"></a>{210}</span></p> - -<p>13 Puerta antigua de los Abencerrajes.</p> - -<p>14 Sala de Abencerrajes.</p> - -<p>15 Comunicación con la Ráuda.</p> - -<p>16 Ráuda ó enterramento de algunos monarcas granadinos. (<i>Hoy -desmantelado</i>).</p> - -<p>17 Patio de las Ceremonias.</p> - -<p>18 Sala del Tribunal.</p> - -<p>19 Sala de las Dos Hermanas.</p> - -<p>20 Sala de los ajimeces.</p> - -<p>21 Gabinete de Lindaraxa.</p> - -<p>22 Patio moderno hecho con columnas antiguas. La taza superior de -la fuente es árabe.</p> - -<p>23 Cuarto que habitó D. Felipe I y su esposa.</p> - -<p>24 Pasadizos modernos.</p> - -<p>25 Salas del tiempo del Emperador.</p> - -<p>26 Puerta de la torre de Mihráb.</p> - -<p>27 Corredor moderno.</p> - -<p>28 Torre del Mihráb, modificada con pinturas italianas. (<i>Su -antigua planta está en el piso bajo</i>).</p> - -<p>29 Corredores modernos.</p> - -<p>30 Escaleras y cuarto ídem.</p> - -<p>31 Patio de la Reja. (<i>Nunca fué prisión de Doña Juana</i>).</p> - -<p>32 Sala del Tesoro. Son subterráneos de las salas altas.</p> - -<p>33 Viaducto de entrada á los baños.</p> - -<p>34 Sala de los divanes, destruída en 1610. (<i>Hoy restaurada</i>).</p> - -<p>35 Retretes. (<i>Destruídos</i>).</p> - -<p>36 Pila de desagüe.</p> - -<p>37 Cuartos y sudederos.</p> - -<p>38 Calorífero. (<i>Hoy destruído</i>).</p> - -<p>39 Escalera antigua. (<i>En restauración</i>).</p> - -<p>40 Sala de la Barca, con restauraciones del siglo <small>XVI</small>.</p> - -<p>41 Escalera que conduce á las almenas.</p> - -<p>42 Fábrica del siglo <small>XVI</small> rellenando los pasadizos.</p> - -<p>43 Sala de Embajadores ó de Comareh.</p> - -<p>44 Comunicaciones modernas.<span class="pagenum"><a name="page_211" id="page_211"></a>{211}</span></p> - -<p>45 Sala más antigua. Desde este número principia lo que -correspondía al palacio primitivo.</p> - -<p>46 Santuario ó Mosala del palacio. Hoy cambiado completamente.</p> - -<p>47 Galería antigua.</p> - -<p>48 Torre de los Puñales.</p> - -<p>49 Arcos de un patio destruído, (Machuca).</p> - -<p>50 Sala-oratorio para los Reyes Católicos.</p> - -<p>51 Patio de la mezquita.</p> - -<p>52 Escalera moderna.</p> - -<p>53 Sala de recepción, (Saha).</p> - -<p>54 Pasadizos de la entrada principal.</p> - -<p>55 Puerta de ingreso al patio.</p> - -<p>56 Zaguan.</p> - -<p>57 Portal antiguo con la entrada principal del palacio, -recientemente descubierta.</p> - -<p>58 Edificios modernos.</p> - -<p>59 Idem, ídem.</p> - -<p>60 Foso que separaba el palacio del resto de la Alhambra.</p> - -<p>61 Continuación de las murallas de la misma.</p></div> - -<h4>Patio de la Alberca.</h4> - -<p>Se nombró así en la mayor parte de los documentos oficiales, hasta fin -del siglo pasado, en el que ha vuelto á llamarse <i>de los Arrayanes</i>, -debido á las dos prolongadas mesas de esta planta que hay desde el -tiempo de los árabes á uno y otro lado del estanque, entre los cuales -descollaban algunos naranjos que fueron arrancados en 1548 y que se han -vuelto á plantar en nuestros días.</p> - -<p>Como el viajero hoy no encuentra hábil la antigua entrada, se introduce -repentinamente en este hermoso patio ó <i>Saha</i><span class="pagenum"><a name="page_212" id="page_212"></a>{212}</span> cuyo aspecto lo supone de -pronto trasladado á los alcázares orientales.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 383px;"> -<a href="images/illus-212_lg.jpg"> -<img src="images/illus-212_sml.jpg" width="383" height="518" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Patio de la Alberca.</p></div> -</div> - -<p>Con efecto, en ningun otro género de arquitectura se idearon patios -semejantes, porque ni el de la gran Mezquita de Córdoba, ni los de -Sevilla y Sicilia tan modificados y hoy casi perdidos, ofrecen la -disposición de esta gran alberca coronada por decoraciones diferentes en -extensión y ornatos. Es necesario<span class="pagenum"><a name="page_213" id="page_213"></a>{213}</span> trasladarse á los países donde existe -la raza viva y dominante, para hallar algo que se le parezca; en cuyo -caso los detalles variarán forzosamente, y de aquí el especial, raro y -extraño golpe de vista que el espectador recibe al pisar sus espaciosas -galerías.</p> - -<p>Este patio se denominaba antiguamente el <i>Mesuar</i>, y según el texto de -sus inscripciones, fué Mohamad V el que lo mandó construir, aquel Sultán -Abu-Abdil-lah, que reconquistó á Algeciras y favoreció la vuelta de los -Beni-Merines para que le ayudaran en las guerras contra los cristianos. -En el año de 1520 se hallaba guarnecido en toda su base con vistoso -mosáico, igual al que se conserva hoy en uno de sus costados. De los -arrayanes salía el agua que se derramaba sobre el estanque por numerosos -saltadores, según hemos podido ver en los restos de cañerías que en el -año 1840 se descubrieron. Algunos naranjos tapizaban los planos sin -adorno que hay en los largos costados. El pavimento era de <i>mostagueras</i> -vidriadas azules y blancas, formando una labor semejante á la que se ve -en los alhamíes de Abencerrajes, excepto bajo las galerías, donde se -hallaron siempre grandes losas de mármol blanco de tamaños diferentes á -manera de mantas extendidas, cuyas piedras se habían hecho traer, como -todas las del palacio, de las canteras de la Sierra de Filabres<a name="FNanchor_79_79" id="FNanchor_79_79"></a><a href="#Footnote_79_79" class="fnanchor">[79]</a>.</p> - -<p>La forma clásica de este patio debe llamar la atención del arqueólogo, -porque en él halla detalles de la vida íntima del pueblo que lo -construyó. ¡Cuánta variedad de puertas hay en él abiertas; ¡cuántas -diversas decoraciones, unas más ostentosas, otras más sencillas, -guarnecen los paramentos de sus fachadas!<span class="pagenum"><a name="page_214" id="page_214"></a>{214}</span> Todo habla muy elocuentemente -de sus costumbres, del misterio y del lujo en que vivían. En el cuerpo -de la construcción se abren numerosas puertas de diversos tamaños, que -conducen á diferentes estancias, cuyo uso puede adivinarse sin entrar en -ellas. Preciosos divanes, estrechas garitas, pórticos suntuosos, y esos -dos elegantes claustros cuyos arcos realzados sobre prolongados -arranques, muy próximos en la curvatura al arco romano, descansan en -impostas de colgantes, que ciñen la escocia del capitel y se apoyan en -esas singulares columnas, las más robustas y hermosas del alcázar. -Puertas alicatadas semejantes á las que hemos restaurado en el centro de -la primera galería, cerraban los claros de las cuatro más elevadas -decoraciones que hay simétricas, mientras otras más pequeñas cubrían los -humildes arcos que dan paso á los estrechos pasadizos; y se observa en -los siete claros de ambas extremidades que el del centro está más -aperaltado que los otros para dejar menos espacio á los tímpanos que tan -primorosamente decoraban con arabescos traslúcidos en forma de rombos, -enlazados con relieves de cintas, hojas rayadas, conchas y piñas -informes, pero delicadas. De estas dos elegantes galerías, la del Sur -está superpuesta de dos cuerpos de diversa altura, el primero con siete -ventanas cerradas de celosías preciosamente combinadas, construídas cada -una de más de 1.500 piececitas torneadas y cubitos rectángulos, que -demuestran la ingeniosa paciencia de los obreros que á ellas se -dedicaban; en la del centro hay un ajimez. El más elevado cuerpo aparece -como un gran balcón ó galería descubierta (<i>menacir</i>) distribuída en los -mismos claros de fachada, desde la cual se goza la más hermosa -perspectiva de este patio. El arco que se ve en el centro del claustro -comunicaba con las habitaciones altas que fueron destruídas, y en los -años 1840 al 43 se colocó el antepecho de hierro que tan inoportunamente -vino á cambiar su antiguo carácter, cuya obra se ha reemplazado por un -tendido de celosías de madera, semejantes á los que se conservaban en -las casas del Chapiz y otros barrios moriscos de Granada. El claro del -centro, formado de<span class="pagenum"><a name="page_215" id="page_215"></a>{215}</span> cartelas, es una reminiscencia de la arquitectura -indiana despojada de los animales alegóricos; se ha dudado si sería -alguna restauración caprichosa, pero sus tallados de madera y letras -karmáticas están hechos por mano musulmana; y además, por más extrañas -que parezcan estas cartelas, tenemos ejemplares en Cairo, en Persia y en -todo el Oriente. Son preciosas las dos hornacinas de las extremidades de -esta galería, bastante desfiguradas hoy por falta de restauración.</p> - -<p>El lado opuesto del patio no tiene más que el primer cuerpo, con un -grande arco de entrada á la sala de la Barca y salón de Embajadores. Sus -archivoltas son de proporciones tan armónicas, y sus columnas tan -admirablemente torneadas, que no tienen la más ligera imperfección. Los -capiteles de las dos del centro son los más bellos y mejor labrados que -hemos visto y de la más moderna traza de almocarves; sus delicados -adornos, pintados de azul y oro, la robustez del collarino, sin quitar -nada á la esbeltez de la forma, y las suaves curvas de las basas, -recuerdo de la línea gótica que se enrosca por el plinto cuadrado, hacen -de estos pilares los más preciosos objetos de arqueología mahometana.</p> - -<p>Los cuatro alhamíes que hay á las cabeceras de estos dos hermosos -claustros, constituyen esos tranquilos lugares de reposo donde los -árabes pasaban la mayor parte del tiempo sobre almadraques de camocán, -forrados de aliceres de colores superpuestos y cosidos con hilo de oro, -formando cada color un dibujo diferente. Á falta hoy de ellos, recreamos -la vista en sus techos estalactíticos manchados todavía del brillante -azul lápiz-lázuli, que se halla tan prodigado en este alcázar; en los -restos de mosáicos muchas veces removidos; en la cornisa alminada donde -falta el bazar en que colocaban los vasos de barro encarnado, las armas -con empuñaduras esmaltadas y los candiles de bronce, y en los hermosos -arcos de sus fachadas con dobles curvaturas escéntricas y estrías de -media concha á manera de los agallones chinescos. Sobre ellos hay -recuadros guarnecidos de repetidos blasones que ostentan la fatídica -leyenda de «No hay más vencedor que Dios» y más<span class="pagenum"><a name="page_216" id="page_216"></a>{216}</span> alto todavía, entre los -planos apilastrados, unas pequeñas ventanas, mexuares, de los aposentos -encima construídos.</p> - -<p>Hay dentro de estas mismas galerías, sobre una inscripción que citaremos -luego, planos poco armónicos en la actualidad y que han dado ocasión á -que supongan en ellos la existencia de pinturas semejantes á las que -Makrisi cita de los monumentos antiguos de Bagdad y Cairo, como -originarias de la Persia. Ibn Batuta refiere que en Granada habitaban -muchas familias persas, y de aquí deduce que estos paramentos estarían -pintados con escenas de sus guerras, fantasías de cuentos heróicos ó -amorosas aventuras, á la manera que el kalifa Bi-Ahkam Yllah hizo pintar -retratos de hombres célebres en su renombrado alcázar; y aunque según -Ibn Jaldum los árabes de Andalucía habían tomado la costumbre de pintar -figuras en las paredes, imitando á los cristianos, nosotros no hemos -hallado en dichos paramentos ningún vestigio de ellas. Creemos, por el -contrario, que aquí era sólo un medio de hacer más sencilla la -ornamentación para que descansara la vista del espectador, fatigada del -examen de tan finos detalles. El uso de las pinturas murales, atribuído -á los fatimitas, ha podido usarse en otros parajes que citaremos luego; -pero en este sitio sólo había una superficie estucada y brillante, de -color marfil, sobre la cual ponían tapices con telas recortadas.</p> - -<p>La puerta de arco de herradura, sin semejante en todo el palacio, indica -por sí sola que fué siempre la antigua y única entrada á este patio de -la <i>Albehira</i>, visto detenidamente su dentellado y sus enjutas, recuerdo -positivo de los arabescos de Toledo; nada los asemeja en la Alhambra; -hay que buscar el adorno en los mismos motivos de la mezquita de -Córdoba. ¿Por qué, pues, este arco nos hace retroceder tres siglos, á lo -menos, en la historia del arte? Tiene, sin embargo, una relación de -continuidad, si entramos por él hasta llegar al patio de las dos puertas -cuadradas y del gran testero que describiremos. ¿No parece que todos -estos detalles pertenecieron á un período más remoto? Si no halláramos -en el arco central de<span class="pagenum"><a name="page_217" id="page_217"></a>{217}</span> la inmediata galería que da paso al <i>octuvan</i>, -llamado Sala de la Barca, otro arco de <i>almocarves</i> con enjutas rellenas -de ese primitivo adorno de vástagos y piñas arrolladas en espirales, -ornatos que pueden llamarse primitivos, diríamos que la puerta antes -citada estaba ya hecha cuando se construyó este patio.</p> - -<p>Se hallan diseminadas otras puertecillas simétricas que servían para -comunicar con escaleras que fueron destruídas, ó con pasadizos -interiores. Las que hay bajo las galerías tenían usos especiales para -las guardias y servidumbre, cuyas gentes jamás se servían de las -principales. Más de un escritor se ha metido á censurar estas -irregularidades aparentes, desconociendo el objeto social del arte; pero -el que se halle iniciado en la vida íntima del pueblo árabe, en sus -costumbres y en su religión, deducirá de la forma y atavío de estas -diversas decoraciones el destino de cada uno de los aposentos que -guarda.</p> - -<p>Cuatro importantes restauraciones ha sufrido este patio: una en 1535 y -siguientes; otra en 1590; otra en 1691, y la última en 1860.</p> - -<p>En la de 1535 se hizo la reforma de casi todo el alero de madera, la -composición de las cubiertas, con cuyo dato y otros que citaremos, no -titubeamos en admitir la existencia de las cubiertas vidriadas en todo -el palacio. También se compusieron hacia la misma fecha los festoneados -de tejas de colores que lo embellecían y las <i>jairas</i> del patio por un -llamado Peñafiel, que tenía la fábrica en la Alhambra<a name="FNanchor_80_80" id="FNanchor_80_80"></a><a href="#Footnote_80_80" class="fnanchor">[80]</a>.</p> - -<p>En los años siguientes<a name="FNanchor_81_81" id="FNanchor_81_81"></a><a href="#Footnote_81_81" class="fnanchor">[81]</a> se levantó casi todo el alero de madera, -<i>albexares</i>, porque dice el aparejador Vega que estaban podridas sus -fardas y era preciso desmontar las armaduras de los almines, lo cual -prueba que esas dos grandes líneas de los costados de este patio podían -hallarse interrumpidas por <i>kubbas</i> ó cúpulas de diversas formas. -Nosotros hemos hallado<span class="pagenum"><a name="page_218" id="page_218"></a>{218}</span> las <i>tabias</i><a name="FNanchor_82_82" id="FNanchor_82_82"></a><a href="#Footnote_82_82" class="fnanchor">[82]</a> antiguas interrumpidas, donde -asientan los kanes del alero con obra moderna.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 347px;"> -<a href="images/illus-218_lg.jpg"> -<img src="images/illus-218_sml.jpg" width="347" height="455" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Testero del Patio del Estanque.</p></div> -</div> - -<p>La restauración de 1590, por Miguel de Luna, se fijó principalmente en -la galería de los tres cuerpos y en toda su yesería; se repuso toda la -parte de azulejos por el maestro azulejero<span class="pagenum"><a name="page_219" id="page_219"></a>{219}</span> Antonio Tenorio<a name="FNanchor_83_83" id="FNanchor_83_83"></a><a href="#Footnote_83_83" class="fnanchor">[83]</a>, -fabricante en la misma Alhambra, según el sello hallado en algunos -tiestos del Secano, y se colocaron rejas de hierro rompiendo las -inscripciones.</p> - -<p>En la del año 1691 se taparon muchas puertas del patio; se hizo una -armadura colosal y pesadísima sobre el claustro que arrima á la torre de -Comareh, la cual estuvo colocada hasta el año 1857, cubriendo toda la -sala de la Barca y cobijando las dos torres almenadas; también fué -embaldosado con una multitud de piedras blancas, procedentes de -inscripciones raspadas que habían servido á otros monumentos, las cuales -eran en número de 147, y formaban grandes pedazos, cuyos letreros fué -imposible descifrar<a name="FNanchor_84_84" id="FNanchor_84_84"></a><a href="#Footnote_84_84" class="fnanchor">[84]</a>.</p> - -<p>En todo el siglo <small>XVIII</small> y principios del actual, ha perdido este patio la -mayor parte de sus azulejos, la puerta de la sala de la Barca y sus -<i>comarraxias</i> ó yeserías moriscas y fué, por último, convertido su -estanque en lavadero público, y sus enclaustrados servían de taberna á -las gentes que todavía el año 1833 subían desde la población, para jugar -á los náipes, bajo sus bellísimos artesonados.</p> - -<p>Los diversos períodos de las obras los hemos reconocido en el año 1850, -desde cuya fecha y sin descanso, hemos restaurado toda la galería del -lado Norte por la entrada á la torre de Comareh, en sus arabescos -desprendidos, que eran muchos; hemos construído cubiertas, restablecido -el sotabanco medio ruinoso, reparado las torres cuyos pavimentos quedan -aun como testimonio de los antiguos, y arrancado la enorme y pesada -techumbre ya citada, en cuyo paraje se restablecieron<span class="pagenum"><a name="page_220" id="page_220"></a>{220}</span> las almenas, -según los fragmentos que se han hallado en los rellenos de las obras -modernas. Su asiento indicado sobre la muralla de la pared vieja nos ha -dado la evidencia de este ornato, por otra parte visto en los patios de -la Mezquita de Córdoba. Hemos restaurado también los arcos de las -puertas pequeñas, que se hallaban destruídos, las impostas, frisos, -arranques, y sobre todo, la inscripción en doce versos sobre las -<i>almadrexas</i><a name="FNanchor_85_85" id="FNanchor_85_85"></a><a href="#Footnote_85_85" class="fnanchor">[85]</a> de las dos galerías, habiendo repuesto los ocho que se -perdieron y que hemos tomado del texto de Castillo<a name="FNanchor_86_86" id="FNanchor_86_86"></a><a href="#Footnote_86_86" class="fnanchor">[86]</a>, haciéndolos -reproducir en ambos lados con los mismos caracteres africanos y signos -diacríticos, con cuya restauración puede leerse hoy esta hermosa poesía, -metro tawil, la más interesante del sitio; las otras que hay esparcidas -entre los arabescos son salutaciones alkoránicas y alabanzas.</p> - -<p>He aquí la traducción de aquélla:</p> - -<p>«Bendito sea el que te concedió el mando de sus servidores y ensalzó por -tí el Islam cumplida y benéficamente».</p> - -<p>«¡Cuántas veces te acercaste por la mañana á las ciudades de los -infieles y fuiste por la tarde árbitro de la vida de sus habitantes!»</p> - -<p>«Les impusiste el yugo de los cautivos y amanecieron en tu puerta -construyendo los alcázares, como servidores tuyos».</p> - -<p>«Conquistaste á Algeciras por fuerza de armas, y abriste al socorro<a name="FNanchor_87_87" id="FNanchor_87_87"></a><a href="#Footnote_87_87" class="fnanchor">[87]</a> -una puerta que estaba cerrada».</p> - -<p>«Y antes conquistaste veinte lugares é hiciste todas sus riquezas bienes -de tus ejércitos».</p> - -<p>«Si á escoger se diese al Islam lo que más desea, ciertamente no -escojería, sino que vivieses y fueses salvo».</p> - -<p>«Y verdaderamente resplandecen las flores de la grandeza en éste tu -asiento donde la mano de la liberalidad se contenta».<span class="pagenum"><a name="page_221" id="page_221"></a>{221}</span></p> - -<p>«Y sus retratos aparecen cada vez más claros como perlas compuestas ó -esmaltadas».</p> - -<p>«Oh hijo de la excelsitud, de la fortaleza, de la generosidad, que -aventajas en altura á las estrellas, en su apogeo».</p> - -<p>«Te has elevado en el horizonte del imperio con la clemencia, para -iluminar lo que estaba envuelto en las tinieblas de la tiranía».</p> - -<p>«Has asegurado las débiles ramas del soplo de la brisa, y has impuesto -pavor á las estrellas en el centro del cielo».</p> - -<p>«Pues si la luz de las estrellas es trémula, solo es por miedo, y si las -ramas del <i>ban</i> se inclinan, es para dirigirte acciones de gracias».</p> - -<p>En la reparación de las almatrayas de sus paredes, hacia 1829, -trastornaron algunas inscripciones de los cuadros de las puertas -grandes, cortándolas por medio para colocarlas de nuevo, lo cual tenemos -proyectado corregir con otros accesorios de la misma época.</p> - -<p>La tradición, que cuando no se remonta á épocas muy lejanas, suele -revelar mejor que ciertos documentos la realidad de los hechos que se -buscan, en ninguna parte como en la Alhambra nos ha ayudado muchas veces -á descubrir testimonios de acontecimientos, que despreciaron como -patrañas los historiadores más notables.</p> - -<p>Cuenta ésta, que la mayor parte de las escenas que desde Muley-Hacen -aceleraron la destrucción del reino de Granada, ocurrieron en este patio -y muy cerca de la puerta hoy restaurada que da paso á los subterráneos -del palacio de Carlos V. Que el titulado monarca el <i>Zagal</i> se -lamentaba, á la vista del estanque, sentado bajo la citada galería y -rodeado de sus mujeres, de las desdichas que habían de sobrevenir á los -muslimes y se refería en sus quejas, á poesías atribuídas á los últimos -reyes, las cuales se recitaban en este mismo paraje<a name="FNanchor_88_88" id="FNanchor_88_88"></a><a href="#Footnote_88_88" class="fnanchor">[88]</a> por una esclava -nombrada Marian.<span class="pagenum"><a name="page_222" id="page_222"></a>{222}</span></p> - -<p>Sin duda la puerta citada daba paso á un edificio que ya no existe, pero -cuyos vestigios lo atestiguan. El dorso del muro demuestra que había una -construcción de tres cuerpos de alzada, sin semejante en ningún otro -sitio del Alcázar, y en extensión á lo menos de 30 metros de largo por -15 de ancho en su parte media, y que contenía aposentos propios para las -más escondidas habitaciones, en las cuales vivían los reyes con más -comodidad durante el invierno que la que podía ofrecerles el resto del -Alcázar. De aquí procede que aquellas tradiciones sostengan desde el fin -del siglo <small>XVI</small> la existencia de dicho palacio de invierno, y que á las -últimas escenas en la morada de Boabdil y de las referidas canciones se -les haya asignado este sitio poético.</p> - -<p>Por otro lado sabemos que un tal Juan de la Vega, el año 1524, contrató -el derribo de la parte quemada del palacio, junto á la entrada, incendio -atribuído á los soldados<a name="FNanchor_89_89" id="FNanchor_89_89"></a><a href="#Footnote_89_89" class="fnanchor">[89]</a>, y por consiguiente antes de la fecha en -que se principió el palacio del emperador; lo cual prueba que existía -esa parte de palacio destinada á invierno, según los relatos de los -moriscos, quedando á salvo la responsabilidad grave que pesaba sobre los -primeros artistas encargados de levantar la obra moderna, los cuales -probaron en diversas ocasiones el aprecio que les merecía la Casa Real -vieja, como llamaban al palacio árabe, conservándole su carácter, según -consta de los contratos y condiciones de aquellas obras. Nosotros hemos -visto además, reconociendo los cimientos del palacio del emperador, -restos de un muro que hace línea con el foso de la Sala de Abencerrajes, -el cual continúa hasta cerca de un pequeño aljibe antiguo colocado en el -patio redondo. Desde dicho muro hacia la mencionada casa vieja, el -terreno está cortado y lleno de escombros hasta llegar al nivel del -Patio del Estanque.<span class="pagenum"><a name="page_223" id="page_223"></a>{223}</span></p> - -<div class="figcenter" style="width: 351px;"> -<a href="images/illus-223_lg.jpg"> -<img src="images/illus-223_sml.jpg" width="351" height="471" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Sala de Embajadores.</p></div> -</div> - -<h4>Sala de Embajadores y vestíbulo de la Barca.</h4> - -<p>Es la más espaciosa de la Alhambra, y la que ha sido más celebrada por -sus tradiciones. Hay en ella cierta grandeza en la que parece como que -los árabes se excedieron á sí mismos, dándole la magnitud de los -edificios romanos y la elevación de<span class="pagenum"><a name="page_224" id="page_224"></a>{224}</span> los góticos. Quizá á todo rigor no -haya en su conjunto más belleza que la que notamos en las de las Dos -Hermanas y de Abencerrajes, no obstante poseer una esplendidez -decorativa, un atrevimiento de construcción en el artesonado y una -distribución de líneas tan bien ordenada, que difícilmente se encuentra -en aquellas, donde si se quiere, la ornamentación es más fantástica y -risueña.</p> - -<p>Por un arco de colgantes formados de dos festones casi rectos que se -cruzan en la clave, entramos en una pieza trasversal de forma elegante, -cuyas dos extremidades terminan en <i>mexuares</i> facheados con hermosísimos -arcos de atarjas y hornacinas, apeados sobre cartelas ó ménsulas que á -su vez lo están en graciosas columnas apilastradas con filetes de -jáiras. Este arco de ingreso parece más propio del género bizantino en -el ornato de sus enjutas, compuesto de ramas de encina, y piñas -dibujadas á la usanza griega como las de los adornos germánicos del -siglo <small>XI</small>. Observando estas enjutas con cuidado, se hallará que no tienen -semejanza con las del arco grande de los claustros del patio ni con -otras de la Alhambra, á no ser con las de las puertas más antiguas del -palacio, que son del mismo género. Las impostas, entre letreros cúficos -y columnitas, ostentan mejor el estilo primitivo, y es difícil darse -razón de la causa de este accidente. Bajo las citadas impostas ó -arranques hay dos <i>hanias</i> ó pequeñas <i>takas</i> que los árabes colocaban -siempre á la entrada de las habitaciones y también á uno y otro lado de -los claros de ventanas y <i>menazires</i>; son de piedra de Macael bastante -trasparente, y están guarnecidas de inscripciones que dicen haberse -hecho esta obra en tiempo del fundador de la dinastía Abu Abdil-lah -Mohamad, primer descendiente de los nazaritas; y como están talladas en -la piedra, no es fácil que hayan sido cambiadas como al parecer se ha -hecho con otras labradas en el estuco. He aquí la traducción:</p> - -<p>«Soy como el asiento engalanado de una esposa dotada de belleza y de -perfecciones».</p> - -<p>«Mira este vaso, y conocerás la exacta verdad de mis palabras».<span class="pagenum"><a name="page_225" id="page_225"></a>{225}</span></p> - -<p>«Contempla con atención mi diadema: la encontrarás semejante á la -aureola de la luna llena».</p> - -<p>«Ebn Nasr es el sol de este orbe en esplendor y belleza».</p> - -<p>«Perpétuo sea en su elevado puesto, seguro de la hora del ocaso».</p> - -<p>En el nicho de la izquierda:</p> - -<p>«Soy un glorioso monumento para la plegaria; su dirección es la de la -felicidad».</p> - -<p>«Te parecerá este vaso un hombre de pie, cumpliendo con la oración».</p> - -<p>«Y que apenas la concluye se apresura á repetirla».</p> - -<p>«Por mi señor Ebn Nasr ennobleció Dios sus servidores».</p> - -<p>«Pues le hizo descendiente del señor de la tribu de Jazrech Saab Ebn -Obada<a name="FNanchor_90_90" id="FNanchor_90_90"></a><a href="#Footnote_90_90" class="fnanchor">[90]</a>».</p> - -<p>Sobre este último verso debemos decir que la liberalidad es entre los -árabes la obligación de dar agua; y que esta palabra, tan repetida en el -Alcázar, tiene mucha relación con la abundancia de alacenas y nichos -donde se colocaban los jarros para el agua de beber, ó las <i>alcarrazas y -almofias</i> de latón para las abluciones. Esto destruye la creencia muy -vulgarizada hoy, de que las mencionadas <i>takas</i> eran para colocar las -babuchas ó chinelas.</p> - -<p>En las poblaciones del África septentrional, se encuentran estos nichos -dispuestos para contener jarros con agua, y algunas veces los dividen -con bazares, en los cuales colocan los almofares y cimitarras, los -libros de sus kasidas ó poemas, los amuletos y los candiles, pero nunca -se hallan en ellos las chinelas<span class="pagenum"><a name="page_226" id="page_226"></a>{226}</span> ni babuchas. Lo mismo se observa en -Egipto, en Argel, etcétera. Ha llegado á suponerse que como á la entrada -de las habitaciones se dejan los árabes las babuchas en señal de -respeto, aquí las dejaban en los nichos, cuyo error se desvanece -fácilmente con decir que estas alacenas se hallan en otras habitaciones -construídas en el interior lejos de las puertas, y en rincones no muy á -propósito para este objeto.</p> - -<p>Esta antesala ó vestíbulo se llamó siempre de la Barca<a name="FNanchor_91_91" id="FNanchor_91_91"></a><a href="#Footnote_91_91" class="fnanchor">[91]</a>, nombre que -se cita en los legajos del archivo con motivo de las restauraciones, y -que se atribuye á la forma del techo; pero que más bien podría llamarse -de la Bendición, por la palabra <i>beraca</i><a name="FNanchor_92_92" id="FNanchor_92_92"></a><a href="#Footnote_92_92" class="fnanchor">[92]</a>, corrompida posteriormente. -Se citan dos alacenas á uno y otro lado de la puerta, las cuales -subsisten, aunque su obra fué hecha después; y dice Echevarría que había -en ellas letreros de extraordinaria alabanza, que publicó; pero que -nosotros los hemos hallado en el patio contiguo sobre los azulejos, como -su verdadero lugar. En el fondo del alhamí de la izquierda hay una -puertecita antigua que comunicaba á un cuarto revestido de arabescos, -que ya no existe, y donde hoy se halla una escalera del año 1602.</p> - -<p>Otra puerta en el lado contrario de la mencionada, conduce á la reja del -patio del mismo nombre. Todo este departamento se hallaba completamente -aislado y servido por un alcaide especial que lo guardaba, como todavía -era costumbre el año 1583, en el que se obligó á dicho funcionario á -residir en estos aposentos y cerrarlos por la noche.</p> - -<p>Las inscripciones de esta sala son repetidas, excepto una que guarnece -los anchos paramentos, donde se cita el nombre de Abu-Abdil-lah, el -fundador referido.</p> - -<p>Todos sus arabescos fueron pintados y dorados con esmero á fines del -siglo <small>XVI</small>, pero desgraciadamente ocultando los colores antiguos que no -aparecen más que en algunos sitios. En los costados se elevan los -elegantes arcos ya citados, y en<span class="pagenum"><a name="page_227" id="page_227"></a>{227}</span></p> - -<div class="figcenter" style="width: 220px;"> -<a href="images/illus-227_lg.jpg"> -<img src="images/illus-227_sml.jpg" width="220" height="634" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Espadas de los reyes granadinos.</p></div> -</div> - -<p class="nind">sus enjutas nacen cuatro hornacinas que avanzan hasta encontrar las -curvas de una elipse prolongada, que es la base de la bóveda compuesta -de alicatados poligonales, formando estrellas y grandes figuras -geométricas, semejantes á las de los almizates<span class="pagenum"><a name="page_228" id="page_228"></a>{228}</span> planos de la Sala de -Comareh. También este techo ha sido repintado en la citada época con -colores impropios del estilo, por más que hoy no aparezca de mal -aspecto.</p> - -<p>Además de las restauraciones de colorido, se hizo una muy importante en -la pared donde está abierto el arco de entrada al salón de Embajadores. -Todo el espacio desde la puertecita pequeña que hay en el lado derecho y -por la cual se sube á las almenas de la torre, hasta ocho metros de -línea y toda su altura, incluyendo el arco y el espesor cuadrado en un -grueso de cerca de tres metros, fué construído el año 1686, y forrado de -labores mal labradas que se notan muy bien, dejando sin adornos sus -alfeizares. Fué el objeto de esta obra fortalecer la torre, y por -consecuencia cubrir ó rellenar de sillares el corredor angosto, que -semejante á los que hay á la entrada de las salas de las Dos Hermanas y -Abencerrajes, servía de comunicación á los cuartos pequeños y escaleras -de la torre, y por él se pasaba á las dos puertas que hay dentro de la -sala, las cuales se ven cubiertas hoy de obra de sillería.</p> - -<p>Tenemos proyectada la obra de reconstrucción del arco grande, lo cual -completará el decorado del centro que hoy desarmoniza este conjunto.</p> - -<p>Entrando á la gran torre de Comareh, nos detendremos á contemplar el -intrados de ese riquísimo arco de pequeñas boveditas pintadas de hermoso -azul y oro, representadas por menudos adornos de grecas, y delicados -enlaces llenos de inscripciones perfectamente ejecutados. Otras dos -<i>hanias</i> tiene más grandes que las anteriores, con arabescos en su -interior y techitos de ébano y alerce embutidos. Sus labores son finas -como pocas, y guarnece al arco una inscripción recuadrando que dice:</p> - -<p>En el de la derecha:</p> - -<p>«Loor á Dios único. Apartaré de Yusuf el daño de todo mal de ojo con -cinco sentencias: Yo me refugio al Señor de la aurora: Gracias á Dios». -Repitiéndose.</p> - -<p>«Loor á Dios, aventajo á los más hermosos con mi adorno y mi diadema, y -se me inclinan amorosamente los luceros desde el Zodiaco».<span class="pagenum"><a name="page_229" id="page_229"></a>{229}</span></p> - -<p>«El vaso<a name="FNanchor_93_93" id="FNanchor_93_93"></a><a href="#Footnote_93_93" class="fnanchor">[93]</a> que hay en mí, parece un devoto que en el Kiblah<a name="FNanchor_94_94" id="FNanchor_94_94"></a><a href="#Footnote_94_94" class="fnanchor">[94]</a> del -santuario ruega á Dios enternecido».</p> - -<p>«Seguras están contra las injurias del tiempo mis generosas acciones, -que alivio al sediento y socorro al necesitado».</p> - -<p>«Como si yo tuviera la liberalidad de mi señor Abul Hachach».</p> - -<p>«No deje de brillar en mi cielo tan esplendente luna, tanto tiempo como -continúe brillando entre las tinieblas de la noche».</p> - -<p>Léase ahora lo que dice la leyenda de la izquierda entre otros motes ya -repetidos:</p> - -<p>«Los dedos de mi artífice labraron sutilmente mis dibujos después que se -ordenaron las joyas de mi corona».</p> - -<p>«Imito al trono de una esposa y aun le aventajo, pues yo aseguro la -felicidad de los dos cónyuges».</p> - -<p>«El que á mí se acerca aquejado de sed, hallará agua pura y fresca, -dulce y sin mezcla alguna».</p> - -<p>«Como si yo fuera el arco iris cuando aparece, y el sol mi Señor Abul -Hachach».</p> - -<p>«No deje su morada de ser guardada tanto tiempo como la casa de Dios sea -lugar de peregrinación<a name="FNanchor_95_95" id="FNanchor_95_95"></a><a href="#Footnote_95_95" class="fnanchor">[95]</a>».</p> - -<p>Bien expresados están los primores de este arco en la anterior -inscripción, y son, con efecto, dignos de la entusiasta alabanza que les -tributa el poeta. No hay otro más delicadamente hecho y ornamentado en -todo el Alcázar, aunque su forma no sea tan elegante como la del mirador -de Lindaraxa. Aquí las proporciones son graciosas, la curvatura más -esbelta y sencilla, su construcción más sólida; en el interior sorprende -ese<span class="pagenum"><a name="page_230" id="page_230"></a>{230}</span> exquisito bordado á pincel sobre sus detalles y en tan diminuta -escala. Las enjutas son elegantes por el hermoso lazo en espiral tallado -en su centro, debiendo advertir la diferencia que se nota entre ellas y -las que hay en el arco de colgantes á la entrada de la Sala de la Barca.</p> - -<p>Existen tres balcones <i>mikkeh</i> en cada uno de los tres lados opuestos al -de la entrada, los cuales, por causa del extraordinario espesor de los -muros, forman nueve alhamíes ó cuartitos, cada uno con su techo -particular de lacería y arriates, conservando ajimeces en las ventanas. -El alhamí de la derecha fué habilitado en 1536 para dar paso á las -nuevas y mezquinas construcciones que se arrimaron á la torre. La -primera altura decorativa de este gran aposento ha sufrido fatales -restauraciones en 1686; sobre ella se extienden dos anchos frisos de -diversa traza con inscripciones cúficas y africanas, y en cada lado se -abrían cinco ventanas con adornos calados y cristales, que han -desaparecido; después grandes letras de carácter africano, y encima una -ancha cornisa de <i>mocarnos</i>, desde donde arrancan los planos inclinados -de un rico artesón en grandes facetas ó en polígonos trazados de -<i>alería</i>, donde se ven grupos de estrellas á manera de constelaciones -ordenadas. Contemplando bien los enormes planos de este salón, se echa -de menos la forma atrevida y variada de las hornacinas, las cambiantes -alturas de los arcos dobles, triples y excéntricos, que hay en otras -estancias, y ese sistema de elevaciones angulosas que cambian desde el -cuadrado al octógono, subdividiéndose así sucesivamente hasta las -múltiples boveditas de los almocarves. Con efecto, esos dos anchos -frisos casi de la misma altura, separados por cintas uniformes con -grabadas <i>katifas</i>, imprimen monotonía á los paramentos, y parece á -primera vista que el más bajo se ha hecho posteriormente en reemplazo de -alguna decoración más antigua; así como el friso de los escudos, hermosa -trazería sin rival en el palacio, es la propia de esta distribución, si -estuviera inmediatamente asentada sobre los tímpanos, que parece faltan -á los arcos de los alhamíes. Los zócalos son de jáiras y alijáiras, -hermosa <i>sofeisifa</i> que aquí se<span class="pagenum"><a name="page_231" id="page_231"></a>{231}</span> ostenta más perfecta que en otros -parajes, y el pavimento era de mármoles que existían en el año 1556<a name="FNanchor_96_96" id="FNanchor_96_96"></a><a href="#Footnote_96_96" class="fnanchor">[96]</a>.</p> - -<p>Esta sala llamó particularmente la atención de los historiadores con -preferencia á las demás, y dice de ella Pedraza: «La fundaron los de -Comarex de donde toma su nombre, aposento real y nombrado según su -manera de edificio, que después acrecentaron diez reyes sucesores suyos, -cuyos retratos se ven en una sala, etc., etc.»; y después dice el mismo -autor «que Comarex viene de la voz comarraxia, labor pérsica». Los de -Comareh habitaban un lugar amurallado, plaza fuerte de este reino, cuyos -restos se conservan todavía en el pueblo del mismo nombre, hoy de la -provincia de Málaga.</p> - -<p>Luis del Mármol se expresaba así: «Comares, del nombre de una -hermosísima torre labrada ricamente por de dentro, de una labor costosa -y muy preciada entre los persas y surianos llamada comarraxia. Allí -tenía este Rey los aposentos de verano, y desde las ventanas de ella que -responden al cierzo, y al Mediodía y Poniente, se descubren las casas de -la Alcazaba, del Albaicín, etc., etc.»</p> - -<p>Andrea Navagero se explica en 1526 con mayor alabanza sobre este -aposento, el mejor, dice, de todo el palacio.</p> - -<p>Sin salir nosotros del terreno del arte, único en que debe tratarse este -asunto, ya hemos dicho nuestra opinión y añadiremos: que en ninguna sala -hay tanto lujo de ornato, pues que hemos contado en ella 152 trazados -distintos, cada uno más original que el otro, y muchos de ellos tan -perfectos, que parecen de la última época de la dominación agarena.</p> - -<p>Hay además preciosos y diminutos detalles sobre los relieves, hechos de -azul y negro, tan finos que sorprenden por el inmenso costo que hoy -ocasionaría repetirlos con la misma precisión y habilidad.<span class="pagenum"><a name="page_232" id="page_232"></a>{232}</span></p> - -<p>En 1588 restauraron esta sala Manuel del Pino y Luis Cerrillo, pintores -ambos que contrataron hacer la imitación de sus colores y oros, <i>en la -misma manera y aspecto que se hallaban los antiguos</i>, para no quitarles -á éstos su encanto.</p> - -<p>Después, por los años 1592, se hicieron obras en los muros y en la parte -de fachada, y en 1609 se renovaron los arabescos de todos los -apilastrados que hay entre los arcos de entrada á los balcones, pero con -tan mala suerte, que todavía se notan bien las planchas de labor -colocadas sin repasar ni atairar. Las vidrieras se pusieron en 1595 por -la suma de sesenta ducados.</p> - -<p>Más tarde, á fin del siglo <small>XVIII</small>, se abandonaron estas salas, se -mutilaron inscripciones, colocando mitad al revés y mitad al -derecho<a name="FNanchor_97_97" id="FNanchor_97_97"></a><a href="#Footnote_97_97" class="fnanchor">[97]</a>, y por último, hacia 1830 se pintaron groseramente, con -motivo de la visita que hizo á esta ciudad el infante D. Francisco de -Borbón.</p> - -<p>En 1686 amenazaba á esta torre un hundimiento sobre el río Darro, y para -evitarlo se construyó parte del cimiento, desde cuya obra desapareció la -inscripción romana que estaba colocada al pie del revestimiento, la cual -se trasladó á una casa de la Alhambra, hasta 1833, en que se perdió. Por -último, en 1857 y siguientes fuímos encargados de reparar los arabescos -hundidos de la mayor parte de los alhamíes, los frentes de los ajimeces -y ventanas caladas que habían desaparecido, restableciendo los mismos -arabescos antiguos y reproduciendo los que faltaban en igual forma, para -evitar mayores ruínas. En los paramentos interiores de la sala aún queda -mucho que restaurar de las obras modernas.</p> - -<p>En 1776 cayó sobre su hermosa techumbre de alizares la bóveda que cubría -esta algorfía, cerca de las almenas, y no le hizo más daño que haber -doblado los maderos. En la escalera que sube á lo más alto se hallan las -habitaciones del alcaide<span class="pagenum"><a name="page_233" id="page_233"></a>{233}</span> que tenía la llave de la torre, semejantes á -las que se habitan hoy en las fortalezas del imperio de Marruecos.</p> - -<p>Las inscripciones que no hemos apuntado son suras y alabanzas repetidas; -pero vamos á fijarnos en otras más interesantes. El nombre del Sultán -Abul Hachach está escrito entre los adornos del arco de entrada, y -alrededor de los nichos se halla el de Yusuf; también en el alhamí del -centro se encuentra escrito este nombre, y sólo en un paraje pequeño de -la <i>Kubba</i> de la izquierda se ve el de Abu-Abdillah, lo cual prueba que -se construyó en tiempo de Abul Hachach Yusuf I, hacia el año 1354, el -Sultán <i>que fué asesinado por un loco, hermano de Mohamad IV</i>, en cuya -época la obra pudo estar ya comenzada, según consta, por existir también -aquél nombre en un solo lugar de este aposento.</p> - -<p>Otra inscripción hay en la alcoba del centro, y en metro tawil, la cual -por sí sola revela cuál era la consideración que esta gran sala tenía -entre los árabes, y cómo se compara en ella la magnificencia de su -elevada cúpula con las pequeñas y no menos bellas de sus alhamíes. Dice -así:</p> - -<p>«Te saludan de mi parte por tarde y mañana bocas de bendición, de -prosperidad, de felicidad y de amistad».</p> - -<p>«Esta es la cúpula excelsa y nosotras somos sus hijas; pero yo tengo más -grandeza y gloria que todas las de mi linaje<a name="FNanchor_98_98" id="FNanchor_98_98"></a><a href="#Footnote_98_98" class="fnanchor">[98]</a>».</p> - -<p>«Soy como el corazón en medio de los miembros, porque en el corazón -reside la fuerza del espíritu y del alma».</p> - -<p>«Aunque mis compañeras sean signos del Zodiaco de su cielo, á mí sola -pertenece, no á ellas, la gloria de poseer un sol».</p> - -<p>«Me vistió mi señor el favorecido de Dios, Yusuf, con un traje de gloria -y magnificencia cual no otro».</p> - -<p>«É hizo de mí el trono de su imperio, sea su alteza mantenida por el -Señor de la luz y del asiento y trono divino».</p> - -<p>Por último, en esta Sala de Embajadores ó <i>rasules</i>, fué<span class="pagenum"><a name="page_234" id="page_234"></a>{234}</span> donde se -celebró aquel gran consejo presidido por Abu Abdillah XI en presencia de -todos los magnates del reino, wacires, ulemas, el gran mufty, los -alcaides y alféreces, y formando los soldados y arqueros en las plazas y -adarves, donde se acordó la entrega de la opulenta corte, y donde el -altivo Muza<a name="FNanchor_99_99" id="FNanchor_99_99"></a><a href="#Footnote_99_99" class="fnanchor">[99]</a>, conociendo los tratos secretos de Boabdil con el -monarca cristiano, le apostrofó, despidiéndose para trasladarse á tierra -africana y no sufrir la humillación que le esperaba.</p> - -<p>Es uno de los mejores episodios de la fantasía del sabio Almamún en los -últimos días de Granada árabe.</p> - -<p>El emperador Carlos V, visitando este palacio y asomado á la ventana del -centro, á la vista del río y sus verjeles, exclamó: «<i>Desgraciado del -que tal perdió</i>,» á cuyas palabras su cronista Guevara le contó la -tradición del Suspiro del Moro que le había referido un morisco, á cuyo -relato añadió el emperador: «<i>Si yo hubiera sido él</i><a name="FNanchor_100_100" id="FNanchor_100_100"></a><a href="#Footnote_100_100" class="fnanchor">[100]</a>, <i>antes -eligiera esta Alhambra por sepulcro que vivir fuera della en el -Alpujarra</i>».</p> - -<p>Aquí también ante el Serir-almalic<a name="FNanchor_101_101" id="FNanchor_101_101"></a><a href="#Footnote_101_101" class="fnanchor">[101]</a>, el año 708 de la egira, una -turba de soldados y pueblo, amotinados por el poderoso alcaide de Guadix -Ebn Aldix, mató al valido wacir de Mohamad III en presencia del -acobardado monarca, el cual abdicó forzosamente en el príncipe Nasr, -dando origen poco después á la guerra de sucesión y al estrecho cerco de -esta ciudad puesto por Ismael I, legítimo rey de Granada.</p> - -<p>Algunos historiadores han asegurado, por último, que el inmortal Colón -visitó este delicioso aposento una de las veces que expuso á la Reina -Isabel I el fundamento de sus proyectos. Suspendemos nuestro juicio -sobre este dato, que no puede sustentarse existiendo la relación de sus -dos viajes al campamento de Santa Fé.</p> - -<p>No debemos omitir en este lugar la escena patética é inédita que nos -refiere el continuador de la crónica de Hernando del<span class="pagenum"><a name="page_235" id="page_235"></a>{235}</span> Pulgar, secretario -de los Reyes Católicos, al hablar de la torre de Comareh. Léese en el -historiador: «El Rey Chiquito tenía consigo á su madre que se decía Seb, -de nación cristiana, y fué cautiva cuando los moros robaron á Cieza, que -es una villa del reino de Múrcia; y como al tiempo era chiquita, con -halagos y otros medios tornóse mora y salió de buen gesto y mujer de -bien, y el Rey Muley-Buasén casó con ella, porque entre los moros era -esto tenido en mucho, que el Rey ú otro cualquier caballero pudiese -casarse con una doncella que de cristiana tornase mora. De este -casamiento nació el Rey Chiquito, y esta reina era de grande y valeroso -ánimo, y contradecía con toda posibilidad que el Rey Chiquito, su hijo, -no entregase el reino á los reyes Católicos, ni concertara con ellos, y -que esperase la fortuna próspera y muriese rey, y por esto el Rey -Chiquito se guardaba que su madre no supiese que él trataba con los -Reyes Católicos de entregarles el reino. Que concluída ya la -capitulación, como está dicho, lo supo la reina su madre, y -disimuladamente se dice que lo tomó por la mano y se entró en la torre -de Comareh, que es el lugar donde más se descubre la grandeza de -Granada, y después de haberlo traído á la redonda por la torre y echados -entre ambos de pechos y entre dos almenas dijo: «<i>Mira qué entregas y -acuérdate que todos tus antepasados murieron reyes de Granada y que el -reino acaba en tí</i>.»</p> - -<p>Hasta aquí el Alcázar que pudiéramos llamar Serrallo, porque en esta -parte se hallaban los aposentos visitados por los altos magnates de la -corte.</p> - -<h4>Patio de los Leones.</h4> - -<p>Es una de las más hermosas construcciones y la más bella y elegante de -la arquitectura musulmana. No hay ejemplar más fantástico y magnífico en -todo lo que dentro y fuera de<span class="pagenum"><a name="page_236" id="page_236"></a>{236}</span> España edificó la caliente imaginación de -la raza de Agar. Trasparentes arcadas; columnas que se han agrupado en -más ó menos número para repartirse el peso de los esbeltos arcos y -techumbres; siete fuentes que murmuran constantemente la soledad de la -estancia; dos elevados anditos que se avanzan majestuosos para -interrumpir la monotonía de los enclaustrados; cuatro cúpulas que -resplandecen á los rayos del sol; once diferentes formas de arcos -fastuosamente decorados; todo constituye un conjunto mágico y delicioso -aun después de siete siglos de existencia.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 350px;"> -<a href="images/illus-236_lg.jpg"> -<img src="images/illus-236_sml.jpg" width="350" height="438" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Patio de los Leones.</p></div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_237" id="page_237"></a>{237}</span></p> - -<p>El Patio de los Leones es la prenda más querida de la Alhambra; sin -estanques, sin jardines, sin estatuas ni ornatos pedidos á la pintura ó -á la escultura, se basta por su sola composición para producir una obra -encantadora que deleita los sentidos y alienta pensamientos de grandeza -y majestad. No podían ser bárbaros los que lo hicieron, ni menos -inspirados en el arte de los romanos. Si se mira desde los extremos del -eje más largo que pasa por el centro, presenta una variada combinación -de arcos diferentes y simétricos, que se confunden por la distancia y -producen la perspectiva más sublime; y si se contempla desde los -costados ó ángulos, cada una de sus decoraciones ofrece la diversidad de -múltiples detalles, armónicamente distribuídos, que no perjudican á la -más correcta regularidad de la forma. Para quitar á los tejados el -aspecto sombrío y simétrico de rectos colgadizos sobre arcadas tan -ligeras, levantaban cúpulas y establecían en orden sus alminares, -enlazados con la ornamentación de las galerías y techumbres de las salas -inmediatas.</p> - -<p>Partamos de su planta, como se ve en el plano, y por ella deduciremos -perfectamente la regularidad y clásica sencillez de la composición. Un -paralelógramo formado por dos cuadrados perfectos incluyendo el -vestíbulo, constituye su plan. El ancho de sus claustros en los lados -cortos y largos está relacionado por la medida de los tres lados del -triángulo, en la proporción del cuadrado de la hipotenusa igual á la -suma de los cuadrados de los catetos.</p> - -<p>Los anditos ó kioskos vuelven á tener el ancho de la sala del vestíbulo, -lo cual por sí solo ofrece gran sencillez en la distribución, erigida en -sistema, según nos demuestran multitud de ejemplos. De aquí que las -maderas puestas para encadenar los arcos y el anillo interior se puedan -cruzar á manera de emparrillado y trasmitir las fuerzas á los muros de -los cuartos inmediatos, formando con los del patio esta aislada -construcción del Palacio del Harem, que incluye la Sala de Abencerrajes, -la de las Dos Hermanas y la de Justicia, cuyos muros se ven en perfecta -relación de continuidad.<span class="pagenum"><a name="page_238" id="page_238"></a>{238}</span></p> - -<p>En el momento de visitar este patio nos ha parecido hallarnos en la vida -del Oriente, entre Bagdad y Damasco, entre Ispahan y Cairo; luego que se -admira la obra se olvidan aquellas clásicas reminiscencias y sólo ve el -espectador las mansiones del éxtasis eterno reservado en el paraíso á -los hijos de Agar. ¿Dónde y cómo se inventó un monumento de trasparentes -anditos colocados como celosías unos detrás de otros para hacer más -impenetrable el secreto de los placeres que allí se habían de sentir? No -es un lujo de vana fantasía lo que nos conmueve, sino la imperiosa -necesidad de describir lo que no tiene semejante y lo que parece que -nunca se sujetó á reglas que pudieran dictarse para los tiempos -venideros. Ni las galerías de sus cuatro lados son iguales; ni los -innumerables arcos son absolutamente uniformes; ni sus columnas se -agrupan con aparente igualdad; ni sus puertas guardan semejanza; ni hay, -en fin, esa constante repetición de alturas y de líneas que constituyen -la belleza en otros órdenes de arquitectura. Aquí es donde se puede -decir que en la diversidad reside la unidad, porque si se compara un -arco á otro, un techo á otro, un grupo de capiteles á otro, tal vez en -el acto no se encuentre la identidad; pero arrojados todos en ese -laberinto de construcciones, cada uno se coloca simétricamente en su -lugar y á cierta distancia se halla la armonía del número y del -conjunto.</p> - -<p>En lo que llevamos descrito del Alcázar, no se ha desarrollado todavía -por completo ese mágico sistema de convertir en grutas estalactitias las -techumbres de los aposentos. Sólo en algunos alhamíes, en las cornisas y -arcos se han empezado á usar, pero en el Patio de los Leones hallamos -los tres anchos claros de sus entradas, alintelados con otros tantos -arcos ó festones ondulantes de mocarbes, cuyo atrevimiento de -construcción no se podría concebir á no considerarlos adheridos á los -fuertes botantes que hay en los esqueletos de sus azuares. Más adentro, -parándose en el medio de esas dos cortas galerías, se ven dos arcos en -forma de pabellón á dentellones y en los fondos, los esféricos realzados -en contraste con los primeros. Los<span class="pagenum"><a name="page_239" id="page_239"></a>{239}</span> ligadores de tirantes se descubren -en los techos para evitar la monotonía de los grandes paflones, y -vestidos de ricas ataraceas de madera se pierden en los muros y -apilastrados como los pescantes de los puentes de hierro, distribuyendo -los techos de bellos almizates que nos hacen suponer si el exterior -debería acusar con cúpulas planas ó convexas los huecos interiores, -recordando los cupulinos del patio de la gran mezquita de Auríc; y sin -embargo, en sus galerías estrechas no hay señales de esas cúpulas á la -bizantina, supuesto que están interrumpidas las líneas por los menacires -del segundo cuerpo y las bóvedas de los dos templetes.</p> - -<p>Las innumerables columnas de mármol de Macael, que blancas en su origen -han tomado ese color dulce que les imprime el tiempo, están ligadas por -sus capiteles sueltos ó agrupados, según las exigencias de una -construcción atrevida, cuya forma cuadrada y plana, en relación con los -pilares que cargan sobre ellos, no es ni persa, ni asiria, ni griega, ni -romana, filiación que se pierde en los diferentes períodos de transición -que ha pasado este arte.</p> - -<p>Para venir á este hermoso aposento<a name="FNanchor_102_102" id="FNanchor_102_102"></a><a href="#Footnote_102_102" class="fnanchor">[102]</a>, hemos atravesado un pasadizo -angosto que desde pocos años existe abierto, y el cual no ofrece -grandeza de ninguna clase. Esta comunicación no era directa en la -antigüedad como es hoy; se hallaba interrumpida por todos lados, porque -desde ella todo este tercer edificio con su correspondiente alcaidía, -como ya hemos anunciado, constituía el harem, al cual se pasaba -únicamente por la puerta que hay á una de las extremidades de la sala -larga que sirve de vestíbulo al patio, y donde se hallan sus tres -grandes arcos de entrada.</p> - -<p>Este patio se principió á construir en 1377 bajo la dirección de un -artífice árabe que trabajaba por primera vez en las<span class="pagenum"><a name="page_240" id="page_240"></a>{240}</span> reales obras de la -Alhambra: Aben Cencid<a name="FNanchor_103_103" id="FNanchor_103_103"></a><a href="#Footnote_103_103" class="fnanchor">[103]</a> era su nombre y nosotros creemos que el -género de ornato que aplicó, diferente al del patio ya descrito, fué -hecho también por el artífice para las casas del Chapí y la llamada de -los Oidores, por ser aquél reproducido en los mismos modelos de este -patio. Hasta el año 1552<a name="FNanchor_104_104" id="FNanchor_104_104"></a><a href="#Footnote_104_104" class="fnanchor">[104]</a> no se hizo aquí la primera obra importante -de conservación, y entonces se quitaron á los templetes ó anditos las -bóvedas exteriores de azulejos, con el objeto, según el informe de un -maestro de obras, de evitar las filtraciones que había y prevenir la -destrucción de las bóvedas interiores<a name="FNanchor_105_105" id="FNanchor_105_105"></a><a href="#Footnote_105_105" class="fnanchor">[105]</a>. Entonces se compuso la -<i>yesería</i>; se repusieron techos podridos y se levantó toda la parte -antigua del alero.</p> - -<p>En 1595 se formó expediente para hacer obras y cubrir muchas cúpulas que -estaban abandonadas; se repararon las tejas blancas y verdes que -existían todavía; se restauró un pavimento antiguo que estaba compuesto -de ladrillos cortados y azulejos, por dentro y fuera de las galerías, -(mostagueras), y se compusieron los <i>mocarbes</i> de yesería que se habían -hundido<a name="FNanchor_106_106" id="FNanchor_106_106"></a><a href="#Footnote_106_106" class="fnanchor">[106]</a>. En 1591 ocurrió el incendio de un polvorín en el inmediato -barrio de San Pedro, cuya detonación ocasionó muchos hundimientos en la -Alhambra<a name="FNanchor_107_107" id="FNanchor_107_107"></a><a href="#Footnote_107_107" class="fnanchor">[107]</a>, especialmente en la sala de entrada á este patio y en la -inmediata de Abencerrajes. Es de dicha época la construcción de un alero -de madera pobre y mezquino, el cual hemos principiado á restaurar en los -cuatro lados, copiando los restos hallados en el mismo paraje del -antiguo y rico que se destruyó.</p> - -<p>En 1640 se reconoció por D. Antonio Guerrero el estado ruinoso del patio -y se hallaron desplomadas ya las columnas de los enclaustrados y de los -templetes. Por entonces estaban arrancados los mosáicos de todo el -basamento del patio, que dicen eran muy semejantes á los de la alberca.<span class="pagenum"><a name="page_241" id="page_241"></a>{241}</span></p> - -<p>Siguiendo este género de investigaciones sobre tan hermoso departamento, -retrocederemos al año 1553, en el cual se hicieron ladrillos vidriados -para las galerías por un tal Peñafiel, bajo la dirección de Francisco de -las Madezas, y datan de esta fecha la mayor parte de las armaduras que -han dado el aspecto de pobreza á los tejados que estamos restaurando.</p> - -<p>En los dos miradores sobre las puertas de las dos salas de Abencerrajes -y Dos Hermanas, había menudas celosías cubriendo los tres arcos del -<i>mikkah</i> ó balcón, donde se asomaban las mujeres del harem, que -habitaban pequeños cuartos distribuídos detrás de esa galería alta de -ventanitas redondas y enfiladas que hemos hecho abrir recientemente. -Desde el centro se ven las diferentes <i>kubbas</i> ó cúpulas de las dos -citadas salas de la Ráuda, de la Justicia y las de los templetes, de las -cuales sólo una se ostenta hoy como pudieran estar en los tiempos -antiguos, porque el otro templete la perdió con motivo de las -filtraciones, y para salvar la bóveda interior considerada siempre de -mayor importancia.</p> - -<p>Con efecto, en ninguna parte de este palacio hay techos más bellos ni -más difíciles de hacer que los que se contemplan dentro de estos -pabellones. Son unos <i>acicafes</i> trazados sobre una superficie curva que -no es completamente esférica, y que por lo mismo ofrece inmensas -dificultades de distribución geométrica, que todas están salvadas de una -manera admirable. En esta clase de trabajos no ha habido quien mejore á -aquellos artífices. Dichas bóvedas así talladas y combinadas de miles de -pedazos, descansan sobre las pechinas que llenan los espacios -triangulares, hasta coger las cuatro <i>azuares</i> ó paredes caladas, cuyos -arcos forman los elegantes kioskos.</p> - -<p>La fuente del centro no se levantaba como hoy sobre apoyos descansando -en el lomo de los leones, sino que sentaba inmediatamente sobre ellos; -pues consta que en 1708 un tal Diego del Arco hizo la segunda taza y los -referidos apoyos, y que más tarde, en 1838, se hizo la pequeña pirámide -en que termina; siendo de todo punto evidente que esa taza de mármol -grande, llena de agua, y ceñida de una hermosa inscripción,<span class="pagenum"><a name="page_242" id="page_242"></a>{242}</span> servía para -las abluciones que tienen obligación de hacerse los mahometanos cuatro -veces al día.</p> - -<p>Al contemplar esos doce leones que la inscripción ensalza como obras de -una expresión admirable, se notan las inspiraciones que el pueblo árabe -había recibido en las ruínas de Tesifon, Persépolis, Bostan y en la -antigua Persia. Así es que ni un paso adelantó en sus esculturas, antes -bien, son más amaneradas todavía que las de los bajo-relieves de Murgal, -donde se ven mónstruos y figuras humanas en actitud expresiva, con pelos -erizados, que á manera de escamas cubren sus cuerpos. Estos, como -aquellos mónstruos, tienen cierta rigidez en sus miembros, para darles -más forma arquitectural, según el uso á que se destinaban. Los pliegues -de la piel de sus vetustas cabezas semejan líneas simétricas que caen á -uno y otro lado de las fauces, cuyos dientes son como los de los toros -de Rustam, y sus melenas tan duras y tiesas como la de las cabezas de -los monolitos de Táuris.</p> - -<p>Cuando empezamos la restauración de este edificio hallamos el -complemento de muchos de sus detalles, que pasaron desconocidos á los -que antes se habían ocupado del arte musulmán. No era fácil, sin duda, -fijar la forma de las cúpulas de los templetes, y el tamaño y adornos de -todo el alero, si no hubiéramos hallado bajo las mezquinas -restauraciones del siglo <small>XVII</small> los restos antiguos, sus dimensiones, su -asiento, y cuanto puede necesitarse para devolverles la primitiva forma.</p> - -<p>No tuvo jardines ó alizares este patio como se supone, excepto desde los -años 1808 hasta 1846, en el que se hicieron arrancar por haber -perjudicado á los cimientos; y en tiempo de los árabes estaba todo él -embaldosado de mármol á grandes chapas<a name="FNanchor_108_108" id="FNanchor_108_108"></a><a href="#Footnote_108_108" class="fnanchor">[108]</a> y mostagueras azules y -blancas en las galerías.</p> - -<p>Debemos llamar la atención hacia la sala que hay antes de entrar en este -sitio, donde hemos levantado una corteza de yeso, bajo la cual habían -ocultado nuestros antepasados los arabescos de su decoración. Un techo -de la época de Felipe V,<span class="pagenum"><a name="page_243" id="page_243"></a>{243}</span> ha coronado la estancia en vez del de -colgantes que tenía, de los cuales conservamos algunos trozos para -reponer los antiguos<a name="FNanchor_109_109" id="FNanchor_109_109"></a><a href="#Footnote_109_109" class="fnanchor">[109]</a>.</p> - -<p>Dijo el historiador Lafuente, que Alhamar el de Arjona fué el que mandó -construir este patio; pero las inscripciones que por todas partes tiene -labradas, comprueban que fué Abu Abdil-lah Alganí bil-lah, el conocido -por Mahomad V, que nació el 4 de Enero de 1338, y á cuyo sultán se -atribuyen las más importantes obras llevadas á cabo en el reino de -Granada. Ese mismo continuó las emprendidas por su padre, pero en época -de tal florecimiento, que se nota bien la diferencia del gusto entre el -<i>Mexuar</i> y este Patio.</p> - -<p>Dícese que en este sitio, uno de los más predilectos de la corte mora, -fué donde se hizo la jura del hijo de Mohamad, Abu Abdallah Jusef, en su -casamiento con la hermosa y celebrada Zahira, y se dieron comidas á la -usanza castellana, con presencia de embajadores cristianos de Castilla y -Francia.</p> - -<p>No hay en las inscripciones de este departamento bastante interés para -anotarlas aquí, pues excepto las relativas al monarca citado, todas son -salutaciones conocidas, elogios al sultán y suras del libro sagrado. -Pero es de extraordinario mérito literario la que hay esculpida en el -borde de la pila de la fuente, la cual debemos reproducir para conocer -el lujo de hiperbólicas bellezas que ostentaba el monumento, y cita que -se hace en ellas de un jardín que existiría en los espacios que rodeaban -al edificio.</p> - -<p>Hela aquí:<span class="pagenum"><a name="page_244" id="page_244"></a>{244}</span></p> - -<p>«Bendito sea el que concedió al iman Mohamad mansiones deleitosas, que -son por su belleza la gala de las mansiones».</p> - -<p>«Sino, este es el jardín; en él hay obras tan peregrinas, que no ha -permitido Dios haya otra hermosura que pueda comparársele».</p> - -<p>«Y estas figuradas perlas de trasparente claridad que engalanan los -bordes con una orla de aljófar».</p> - -<p>«Líquida plata que corre entre las joyas y que no tiene semejante en -belleza por su blancura y trasparencia».</p> - -<p>«Confúndense á la vista el agua y el mármol, y no sabemos cuál de los -dos es el que se desliza».</p> - -<p>«¿No veis cómo el agua corre por los lados y sin embargo se oculta -después en la tierra?».</p> - -<p>«A semejanza de un amante cuyos párpados están henchidos de lágrimas, y -que las oculta por miedo de un delator».</p> - -<p>«¿Y que es en verdad sino una nube que derrama sobre los leones sus -corrientes?»</p> - -<p>«Asemeja la mano del kalifa cuando aparece por la mañana derramando sus -dones sobre los leones de la guerra».</p> - -<p>«¡Oh, tú que miras estos leones que acechan! El respeto (al kalifa) les -impide manifestar su enemistad».</p> - -<p>«¡Oh, heredero de los Ansares, y no por línea trasversal, herencia de -grandeza con la cual despreciarás á los más encumbrados!»</p> - -<p>«La paz de Dios sea contigo eternamente; multiplíquense tus placeres y -aflijas á tus enemigos».</p> - -<hr style="width: 10%;" /> - -<p>Seguiremos por los cuartos más principales del palacio en el orden que -traemos, remitiendo al lector al plano de todo él, para que allí vea los -nombres é importancia de los pequeños y ruinosos pasadizos, que no -describimos minuciosamente.<span class="pagenum"><a name="page_245" id="page_245"></a>{245}</span></p> - -<h4>Sala de los Abencerrajes<a name="FNanchor_110_110" id="FNanchor_110_110"></a><a href="#Footnote_110_110" class="fnanchor1">[110]</a>.</h4> - -<p>Se entra á ella por una hermosa puerta de lacería primorosamente -labrada<a name="FNanchor_111_111" id="FNanchor_111_111"></a><a href="#Footnote_111_111" class="fnanchor">[111]</a> y el nombre que se da á esta algórfia desde el siglo <small>XV</small>, se -funda en varias tradiciones más ó menos probables. Dícese que los -Abencerrajes constituían una tribu influyente por su valor, que poseía -palacios en la Alhambra y al pie de Sierra Nevada<a name="FNanchor_112_112" id="FNanchor_112_112"></a><a href="#Footnote_112_112" class="fnanchor">[112]</a>, la cual -favorecería la causa del último rey, perseguido por su padre Abul Hacen. -Este monarca se había enamorado de la Zoraya<a name="FNanchor_113_113" id="FNanchor_113_113"></a><a href="#Footnote_113_113" class="fnanchor">[113]</a>, y ocasionado la -separación de su legítima mujer la sultana Aixa. La favorita instigaba -al rey para que dejase degollar á los hijos de aquélla, hasta el punto, -que la sultana temió por la vida de éstos y los salvó descolgándolos con -las tocas de sus esclavas por la torre de Comareh, y huyendo con ellos á -Guadix, se puso al amparo de los Abencerrajes. El pueblo maldijo á -Hacen, y trajo de Guadix al hijo para colocarlo en el trono.</p> - -<p>La versión de Pérez de Hita expone, que en la corte de Abu Abdil-lah -existían enemistades entre Zegríes y Abencerrajes. Un torneo habido en -la plaza de Bibarrambla dió á los primeros la victoria. Estas dos -familias se aborrecían, y un Zegrí acusó públicamente á los Abencerrajes -de estar en tratos con los cristianos enemigos, y á Hamet de tener -amores secretos con la reina. Enterado el rey, citó con engaños en una -sala de la Alhambra á los Abencerrajes, y los hizo degollar á todos. La -reina iba á ser quemada en una hoguera, y el día de<span class="pagenum"><a name="page_246" id="page_246"></a>{246}</span> la ejecución, -dícese, que aparecieron cuatro caballeros campeones de la calumniada, -que demostraron su inocencia en singular combate.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 312px;"> -<a href="images/illus-246_lg.jpg"> -<img src="images/illus-246_sml.jpg" width="312" height="482" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Sala de los Abencerrajes.</p></div> -</div> - -<p>Desde que se conoce la historia escrita por D. Hernando de Baeza -perdieron aquellas versiones su misterio. Según ésta, la Zoraya fué -traída muy joven á la Alhambra desde las cercanías de Cabra, donde había -sido cautiva. Creció en el Alcázar, y siendo hermosa, Muley Hacen la -distinguió hasta provocar<span class="pagenum"><a name="page_247" id="page_247"></a>{247}</span> los celos de la sultana Aixa; ésta temió por -la vida de sus hijos, y sacándolos del palacio por un ajimez de la torre -de Comareh, descolgándolos con las tocas blancas de las odaliscas, huyó -á Albaicín, donde estuvo ocho días hasta que partió para Guadix, dícese, -ayudada por los Abencerrajes. Hay detalles preciosos de aquella -tradición que el lector hallará en tan notable libro. Únicamente -recordaremos que la Zoraya vivió con el monarca, dominando el harem y -engalanada con las ricas joyas de la madre de Boabdil.</p> - -<p>En tiempo del mismo Hernando de Baeza<a name="FNanchor_114_114" id="FNanchor_114_114"></a><a href="#Footnote_114_114" class="fnanchor">[114]</a> se llamaba á este cuarto Sala -de la Sangre, y pocos años después de la reconquista contaban los -moriscos que los Abencerrajes, en número de 17, cuando iban por un -pasadizo oscuro que hay hoy tapiado, una esclava que estaba asomada á la -ventanita sobre la puerta del otro lado, les avisó que se volvieran y no -penetrasen adelante en el sitio donde iban á ser degollados. Todavía se -cree que están manchados los mármoles con la sangre de las -víctimas<a name="FNanchor_115_115" id="FNanchor_115_115"></a><a href="#Footnote_115_115" class="fnanchor">[115]</a>.</p> - -<p>Es esta <i>Saha</i> una de las más elegantes del palacio, alzándose en tres -cuerpos perfectamente proporcionados é iluminándose por diez y seis -ventanas caladas en los arranques de la hermosa bóveda de figura de -estrella, las cuales derraman una luz dulce y tranquila. Las alcobas que -espaciosas se abren á sus dos costados por medio de cuatro hermosos -arcos llenos de adornos azules y escarlatas, parece como que esperan los -dos lujosos divanes que han desaparecido, donde las mujeres pasaban -horas eternas de amorosa contemplación. Una fuente, que incansable -bullía hasta perder sus aguas en el patio inmediato; el rico brocado en -brillante relieve de su comarraxia;<span class="pagenum"><a name="page_248" id="page_248"></a>{248}</span> los caprichosos pebeteros<a name="FNanchor_116_116" id="FNanchor_116_116"></a><a href="#Footnote_116_116" class="fnanchor">[116]</a> y -sus bazares en elegantes <i>hánias</i>, todo lo que falta en ella y lo que -con tanto encanto se mira hoy, daría á esta estancia un especial -colorido de seductora tristeza.</p> - -<p>Las restauraciones del siglo <small>XVI</small> la dotaron de pintados del Renacimiento -en los techos de las alcobas y de algunos relieves en el primer cuerpo, -que se atribuyen al célebre Alonso Berruguete, sin dato alguno. Los -azulejos árabes desaparecieron á fin del siglo pasado, y á principios -del presente se volvió á restablecer este ornato con los que se -compraron del convento de la Cartuja, los cuales pertenecen al tiempo -del emperador Carlos V.</p> - -<p>Se ha dicho que, á consecuencia de hundimientos causados por el incendio -del polvorín, esta sala fué reconstruída casi totalmente en el siglo -<small>XVII</small>, y esto no parece cierto porque sus muros son antiguos, sus labores -moriscas en las nueve décimas partes, y los arcos, que siempre son los -primeros detalles que padecen, se hallan perfectamente libres de -restauración<a name="FNanchor_117_117" id="FNanchor_117_117"></a><a href="#Footnote_117_117" class="fnanchor">[117]</a>.</p> - -<p>Debemos citar con particular encomio el ornato de las enjutas de la -puerta de entrada como el más hermoso del estilo árabe, las archivoltas -de los grandes y pareados que hay en el interior para entrar en sus -alhamíes y los delicados <i>axarques</i> hechos con azul en los abacos y -collarinos de los capiteles.</p> - -<p>La forma de la cúpula es una estrella de ocho puntas, en cuyos ángulos -externos hay hornacinas que llenan los ocho triángulos encajados por -medio de otras cuatro más grandes en el cuadrado de la planta de la -sala. Por este medio se nota<span class="pagenum"><a name="page_249" id="page_249"></a>{249}</span> mirando hacia arriba que disposición tan -puramente geométrica ha servido para labrarla, y cómo hasta el más -menudo triángulo prismático de sus bóvedas está en perfecta consonancia -con las dimensiones totales, cuyo misterio de composición, hallado al -repetir tan complicadas trazerías, no se reveló á ninguno de los -artistas que publicaron antes los dibujos de la Alhambra.</p> - -<p>El pasadizo que se cruza al penetrar en esta sala conduce por la derecha -á un corredor oscuro que terminaba en el vestíbulo del patio, por donde -pudieron entrar los Abencerrajes; aquí hay una escalera y un aljibe -bastante grande, que debió servir para el surtido de las aguas del -Alcázar, y encima un patio ruinoso con claustro y salitas, semejante en -su planta á otros muchos que se ven en Granada. No ha penetrado ninguna -restauración en este sitio, y por consiguiente, fuertes capas de cal y -yeso cubren la mayor parte de sus labores y letreros; tres arcos dan -entrada á otra salita, también horriblemente embadurnada, desde la cual -se pasaba por una puerta convertida hoy en ventana á otras habitaciones -que fueron destruídas para hacer el Palacio del emperador, todo lo cual -se ve bien claro por la continuidad que en este lado ofrecen los muros. -Desde este pequeñito palacio, que bien puede así llamarse, pasamos á uno -de los miradores del Patio de los Leones y á las galerías que eran -habitaciones de mujeres; y todos estos cuartos con el patio adjunto -inducen á creer que aquí existía otra puerta de los alcázares para -comunicarse quizá con la Gran Mezquita.</p> - -<h4>La Ráuda.</h4> - -<p>Nombre que significa verjel y cementerio de magnates, cuyo edificio -ocupaba antes un vasto jardín, extendiéndose por el Patio de los -Naranjos hasta la torre del Mihráb. En<span class="pagenum"><a name="page_250" id="page_250"></a>{250}</span> este espacio había algunos -edificios aislados, cuyos cimientos hemos visto con motivo de la obra -que se hizo en el patio, y que eran de época anterior al tiempo de -Mohamad V.</p> - -<p>Al contemplar los ruinosos edificios que llevan el nombre de Ráuda, -choca el género de su arquitectura y la disposición de compartimentos -apenas relacionados con la Sala de los Abencerrajes; y causa más -sorpresa encontrar sus techumbres cambiando las formas exteriores y -produciendo tal confusión, que no se distingue la obra antigua, ni la -que puede atribuirse al siglo <small>XVI</small>, ni cuál es el destino de esta torre -que, á manera de las tumbas de los kalifas en Cairo, se alza aquí á -respetable altura. Su planta cuadrada, en cuyos lados hay cuatro -hermosos arcos de herradura de bellísimas proporciones; sus dilatados -paramentos con pintadas labores de ladrillos ó <i>almadrabas</i>; su cúpula -en forma de concha agallonada á semejanza de la Kiblah de Córdoba y -pintada de las mismas <i>sofeisifas</i>, con algunos adornitos rojos en las -enjutas; la alta <i>mikkah</i> por donde recibía la luz, y el aislamiento de -este alminar sin muros adyacentes que lo subordinen á otras obras, nos -obliga á suponerle edificio tan antiguo al menos como las <i>Isnas</i> de la -alcazaba Alhamrra.</p> - -<p>Contábase por los moriscos de principios del siglo <small>XVII</small> que en el -<i>Beitalmenan</i> ó sala se hallaron varias sepulturas de reyes moros, cuyos -nombres estaban en las inscripciones de unas lápidas que existían en la -Casa Real Vieja<a name="FNanchor_118_118" id="FNanchor_118_118"></a><a href="#Footnote_118_118" class="fnanchor">[118]</a>; y que en una pila larga y angosta que hay en un -cuarto inmediato se lavaban los cuerpos muertos de dichos reyes antes de -envolverlos en los <i>cambux</i> con que los ceñían para meterlos en las -sepulturas.</p> - -<p>La Ráuda fué, pues, el panteón de los primeros sultanes de Granada antes -que se construyera el Patio de los Leones, y los sepulcros estarían -colocados encima del piso, de modo que fueron desbaratados por los -conquistadores á poco tiempo de su llegada.<span class="pagenum"><a name="page_251" id="page_251"></a>{251}</span></p> - -<h4>Sala de Justicia.</h4> - -<p>Para describirla vamos á reproducir parte de lo que ya hemos dicho y -publicado con motivo de las pinturas, en la <i>Revista de España</i>.</p> - -<p>Dice Hurtado de Mendoza que Bulhaxix halló la alquimia, y que gracias al -oro que hicieron por su medio pudieron embellecer los palacios, cercar -la ciudad con triple muralla y edificar la <i>Alhambra</i> con sus muros de -oro y pedrerías. No es menester fabricar el oro ni hallar las perlas y -las amatistas en estos muros para creer que el efecto que debían -producir cuando se construyeron daba lugar á todo género de fantasías. -Vestigios de colores y oro hay por todas partes, y en la Sala de -Justicia lo conservan más ó menos todos los ornatos. Es una hermosa nave -de tres cúpulas principales más elevadas y cinco más pequeñas, -franqueada por tres elegantes puertas que comunican con el Patio de los -Leones. Otros tres arcos más esbeltos y clásicos se levantan en los -testeros principales de los tres departamentos cuadrados y dan luz á -tres <i>Kubbas</i> ó alhamíes coronadas de techos embocinados donde, sobre -fondo de tafilete, se hallan pintadas las singulares obras de color y -dibujo que no han podido borrar cinco siglos de olvido y abandono. La -decoración <i>mocárabe</i> de estos divanes nos recuerda algo de la catedral -de Córdoba en sus arcos apuntados y estrechos en los arranques. Fué sin -duda un tributo pagado por los alarifes de la Alhambra á los de aquella -gran mezquita. Los techos estalactíticos<a name="FNanchor_119_119" id="FNanchor_119_119"></a><a href="#Footnote_119_119" class="fnanchor">[119]</a> fantasean las grutas de -filtraciones<span class="pagenum"><a name="page_252" id="page_252"></a>{252}</span> calcáreas en las estancias de estos pabellones, con sus -cúpulas sembradas de claraboyas, y sus anchos frisos ostentan los -escudos alhamares entre los cristianos motes de los reyes que -conquistaron tan afamadas obras.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 422px;"> -<a href="images/illus-252_lg.jpg"> -<img src="images/illus-252_sml.jpg" width="422" height="552" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Sala de Justicia.</p></div> -</div> - -<p>Desde 1496 estas notables <i>tarbeas</i> que levantan airosas sus<span class="pagenum"><a name="page_253" id="page_253"></a>{253}</span> esbeltos -cupulinos, se denominaban ya <i>Sala del Tribunal</i>, <i>del Consejo</i> y <i>de -los Retratos</i>, en las crónicas de Mendoza y de Pulgar, aceptadas por -Argote de Molina y Lozano. Pero autores modernos, fijándose en la -costumbre de los reyes mahometanos y de nuestros monarcas desde D. Pedro -hasta los Reyes Católicos, han establecido con suficientes datos el -hecho de que nunca la sala donde se administraba justicia se hallaba en -el fondo del harem, sino en las puertas de los castillos y casas de -reyes; y por consiguiente, el nombre dado á esta sala no podía tener por -fundamento ese destino, á no ser que bajo los nazaritas sirviera de -diván donde se reunían los magnates y <i>catibes</i> á decretar los asuntos -de Estado. Tampoco debía llamarse <i>de los Retratos de los Reyes</i>, porque -ni se ven allí pintados todos los que se sucedieron en Granada antes del -año 1400, ni los colores de sus trajes, ni aleñas de sus barbas -coinciden con los distintivos que en sus blasones adoptaron, ni con los -trajes negros con franjas rojas, que usaron los primeros sultanes, ni -los bermejos con franjas negras que por regla general son usados por las -dinastías reinantes de los Abbasidas.</p> - -<p>Difícil nos será alejar la creencia de que dichas pinturas no podían -haber sido hechas por artistas mahometanos, fundada en el texto de la -Sura, que prohibe á los descendientes de Agar imitar las formas -naturales y representarlas sobre mármoles y estucos; pero no lo es tanto -si se atiende á que los que labraron esculturas de hombres y animales, y -fundieron bronces como los que hemos visto<a name="FNanchor_120_120" id="FNanchor_120_120"></a><a href="#Footnote_120_120" class="fnanchor">[120]</a>, no podían haberse -impuesto el veto de no pintar lo que de mil maneras esculpían. De allí -la suposición de que algunos cautivos cristianos debieron ser los -autores de las tres obras, únicos que en aquella<span class="pagenum"><a name="page_254" id="page_254"></a>{254}</span> época ejercían la -profesión y pudieron interpretar el estilo gótico y romanesco de los -edificios que hay en ellas diseñados.</p> - -<p>En el siglo <small>XII</small> se pintaban en Italia los torneos al estilo oriental -entre figuras grotescas de animales, para cubrir los muros de los -palacios; pero notándose en ellas cierta corrección de dibujo y deseo de -imitar lo natural de las actitudes y movimientos, que como arte son -obras superiores á las de la Alhambra, aun siendo aquéllas más antiguas. -En los libros de miniaturas del rey Módus, siglo <small>XIII</small>, hay unas cacerías -que también tienen este mismo carácter, con pájaros y jabalíes, en las -que los árboles, los caballos, los escuderos, están dispuestos como en -las pinturas de la bóveda de la derecha: difieren los arreos, pero los -jinetes van vestidos según éstos, de cota ceñida y capuchón á la usanza -de Gastón Febo en sus cacerías de jabalíes, donde se ven estos mismos -caballeros que parecen de madera, y que en verdad tienen más expresión; -lo mismo que los del manuscrito Lancelot en la escena de los caballeros -de la mesa redonda, del siglo <small>XIV</small>. Y las pinturas hechas por cristianos -con motivo del viaje de Carlos IV de Francia, que son de la misma época -¿no ofrecen una diferencia notable en el modo de plegar los paños, en -los cabellos y en las manos, de la tiesura y rigidez de miembros que se -nota en las figuras de estas bóvedas, donde no se ve más que la silueta -negra que forma el dibujo y los diversos colores que llenan los -espacios?</p> - -<p>Sobre las figuras de la bóveda del centro<a name="FNanchor_121_121" id="FNanchor_121_121"></a><a href="#Footnote_121_121" class="fnanchor">[121]</a>, ¿qué hay en ellas que -nos indique si son retratos de los reyes que se habían sucedido en -Granada por aquel tiempo? Ningún distintivo tienen: ni en el turbante -por la riqueza de pedrería en forma de escarapelas, ni en los anillos de -oro ciñendo la frente, ni en los cinturones guarnecidos de colores y -dorados, ni en las ajorcas á la mitad de los brazos, ni en las -empuñaduras de las espadas se indica que los personajes debieran -distinguirse como<span class="pagenum"><a name="page_255" id="page_255"></a>{255}</span> fué uso y costumbre entre los sultanes de la Arabia y -de la Persia; por el contrario, en el Oriente los árabes en Consejo se -han colocado siempre en el orden que están aquí; mientras que á los -reyes rara vez se retrataban por respeto á sus personas. En cambio -estaba admitido el pintar retratos de poetas, adivinos, recitadores, -charlatanes y otros tipos que abundaban en las cortes de los kalifas, -los cuales tenían siempre divertidos á los reyes con sus gracias, como -se cuenta de los kalifas Ben-Ahkam, Illah, Moavia, Abdul-Melic, y de los -que les sucedieron, lejanos ascendientes de los reyes de Granada.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 189px;"> -<a href="images/illus-255_lg.jpg"> -<img src="images/illus-255_sml.jpg" width="189" height="285" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Pinturas de la Sala de Justicia.</p></div> -</div> - -<p>En el siglo <small>XIV</small>, en cuya época debieron hacerse estas pinturas, el arte -se había perfeccionado más en Italia que lo que aquí se demuestra. -Adriano de Edesia pintó en Milán sobre las paredes que doraban ó cubrían -de azul, figuras alegóricas de los tiempos paganos, en las cuales había -desaparecido ya ese<span class="pagenum"><a name="page_256" id="page_256"></a>{256}</span> perfilado negro con que están dibujadas las de los -más antiguos tiempos, como lo indican las iglesias de la Cava, de -Casuaria y Subiaco, para imitar exclusivamente los mosáicos de los -bizantinos, donde campeaban los colores vivos, dispuestos en forma de -escaques, de fajas ó rosetones, cuya disposición fué todavía más extraña -que la de las pinturas de la Alhambra; y en el siglo <small>X</small> y siguientes se -pintaban en algunos claustros de los conventos, cacerías centauros y -arabescos profanos, según decía el Santo de Claraval, que declamaba -contra esta costumbre, la misma que se observó en los monasterios -góticos de España; todo lo cual nos induce á creer que podía haber en el -territorio dominado por los árabes pintores que conservaran esta -tradición.</p> - -<p>Existiendo, pues, la pintura como arte decorativo antes de Cimabúe, y -habiendo éste aprendido de los griegos, como bien claro se ve, sus -antecesores del siglo <small>XIII</small> fueron enteramente reproductores de tipos y -escenas orientales, aunque las aplicaran á los monasterios; pero de -entre ellas, las de la Alhambra derivaban propiamente de este origen, -hechas por árabes ó bizantinos, que viajaban entonces en las principales -ciudades de Europa, y que en Granada existían, sin duda, como buenos -musulmanes; los cuales á principios del siglo <small>XV</small> no pintaban tan bien -como los italianos de los tiempos de Giotto y de Stéfani, en cuyas obras -se revela un arte que tiende al Renacimiento; mientras que en éstas, -hechas anteriormente, se expresa un sistema de pintar hierático con -arreglo al trazado de Teófilo; y más cuando ya se sabía el modo de -disolver los colores con linaza, cuyo medio no se revela en ninguno de -estos ejemplares. Las pinturas que aquí vemos no están hechas por estos -procedimientos, sino que son de cola ó huevo, barnizadas después con -linaza como las que se usan todavía en las iglesias rusas; por -consiguiente, en el tiempo de Tomás Guido y de Pablo Uccello, en que se -buscaron las reglas de la perspectiva y de los escorzos, hácia 1415, que -es la mayor antigüedad que se puede dar á esos pergaminos, la pintura -había adelantado ya en Italia y en Francia para que se atribuyan<span class="pagenum"><a name="page_257" id="page_257"></a>{257}</span> á -cristianos estas obras, que no pueden compararse más que á las de los -tiempos de Masaccio, en los cuales principió á formarse el reino de -Granada y en cuya época el Patio de los Leones no había sido siquiera -imaginado.</p> - -<p>Los pintores españoles que cita Cean Bermúdez, y cuyas obras pueden -verse todavía, no ofrecen tampoco semejanza con éstas; además del -estilo, que es distinto en su mayor parte, los adornos y las pinturas de -la <i>vieja época</i> que existen en Toledo, en Córdoba, etc., son del año -1418 y muy conocidas, como las de Juan Alfón en la capilla de los Reyes -Viejos de aquella catedral, de estilo religioso y procedimiento muy -diferente; y las de Rizzi, Borgoña y del estofador Diego Copín, tampoco -ofrecen semejanza, antes por el contrario, parecen y son obras de otro -espíritu que tenía su tradición conforme á principios de cultura más -moral y mística, y menos dominado por las influencias orientalescas que -perturbaban las ideas de los convertidos españoles, en aquellos tiempos -de dominaciones sucesivas.</p> - -<p>Almonacid, un moro convertido del año 1460, estofaba y pintaba el -retablo gótico de la catedral de Toledo en compañía de aragoneses y -lemosinos, mezclándose de este modo el arte de los pintores de origen -enteramente morisco con el de las escuelas que procedían de Francia y -que ya se conocían en Galicia, León y Cataluña; notándose que no eran -poco diestros en el pintar los mahometanos que en Córdoba trabajaron -algunas capillas mudéjares.</p> - -<p>En la restauración que hemos hecho el año 1871 con el objeto de -asegurarlas y evitar que se cayeran á pedazos, por consecuencia de las -filtraciones de las lluvias, hemos visto que están hechas de madera de -la clase que vulgarmente se llama de peralejo<a name="FNanchor_122_122" id="FNanchor_122_122"></a><a href="#Footnote_122_122" class="fnanchor">[122]</a>, en tablas de siete -centímetros de grueso, sin cortar en cerchas ni casquetes regulares, -sino labradas á trozos de diversos tamaños para ir formando el -elipsoide, cuya<span class="pagenum"><a name="page_258" id="page_258"></a>{258}</span></p> - -<div class="figcenter" style="width: 645px;"> -<a href="images/illus-258_lg.jpg"> -<img src="images/illus-258_sml.jpg" width="645" height="198" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Detalles de las pinturas de la Sala de Justicia.</p></div> -</div> - -<p class="nind">disposición y materiales están indicando que fueron hechas en Granada -precisamente; y los clavos que unen las tablas son de los que hacían los -árabes para todo este edificio, bañados de estaño para que la oxidación -del hierro no perjudicase á las<span class="pagenum"><a name="page_259" id="page_259"></a>{259}</span> pinturas<a name="FNanchor_123_123" id="FNanchor_123_123"></a><a href="#Footnote_123_123" class="fnanchor">[123]</a>. Sobre la superficie -cóncava de las tablas, bien alisada, está tendido el cuero que debieron -mojar para amoldarlo, pegado con un engrudo grueso de cola, y clavado en -todas direcciones con los clavitos de cabeza cuadrada en forma de -muleta. Sobre el referido cuero hay extendida una capa de yeso mate y -cola del espesor de dos milímetros, la cual ha sido bruñida y pintada de -rojo á manera de bol, para dibujar encima con un punzón los objetos -pintados; teniendo antes en cuenta que en los fondos que iban á ser -dorados en bajo relieve, la capa de yeso es más espesa, para producir -los adornos con moldes y una ligera presión. Y hemos notado en algunos -rasgos de los punzones sobre el yeso duro, huellas de otros trazos sin -orden, entre los que había formas de letras árabes puestas allí como -señales del artífice que se ocupó en trazarlas; nueva indicación en -favor de la procedencia morisca que se está discutiendo.</p> - -<p>Estas bóvedas ofrecen un episodio completo de un romance fácil de -adivinar, el cual se reduce, á que el león figura simbólicamente los -amores de un guerrero árabe esclavizado á una cristiana de alto rango, -que un mago, por medio de sus hechicerías, trata de robarla, y que es -sorprendido por el cristiano que aparece y mata al mago, cuyo cristiano -á su vez es muerto por el árabe en desafío y á la vista de la dama: que -todo esto se verifica mientras los dueños del alcázar juegan -tranquilamente dentro del edificio, muy ajenos de lo que está sucediendo -por fuera. Entre tanto, otros caballeros cristianos, con trajes del -tiempo de Don Juan II, se entretienen en una partida de caza de osos y -jabalíes, ocupación diaria de los tiempos feudales y causa de muchas -empresas amorosas.</p> - -<p>En otra bóveda se ve en primer lugar y en el centro, una composición -fantástica que tiene puntos de contacto muy marcados con la otra -pintura. Una fuente en el medio, con columnas salomónicas sirviendo de -eje central, y en la más<span class="pagenum"><a name="page_260" id="page_260"></a>{260}</span></p> - -<div class="figcenter" style="width: 644px;"> -<a href="images/illus-260_lg.jpg"> -<img src="images/illus-260_sml.jpg" width="644" height="232" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Pinturas de la Sala de Justicia.</p></div> -</div> - -<p class="nind">pequena de sus tazas, un perro en actitud espectante. La forma de todas -las pilas es octogonal y la primera, ó la que descansa sobre el suelo, -tiene en los ocho ángulos pedestales salientes, los cuales dejan -entrepaños con cuadrados en el centro donde se ven cabezas de león. La -segunda pila, que también<span class="pagenum"><a name="page_261" id="page_261"></a>{261}</span> derrama agua, está sostenida por ocho niños á -manera de angelotes, con las cabelleras peinadas, y á un lado y otro se -ven sentadas dos figuras, una de las cuales es la dama que en la otra -bóveda tiene encadenado el león, y la otra es un joven que parece el del -torneo. En el suelo hay como un estanque poblado de patos y gaviotas, y -árboles á uno y otro lado con piñas y nísperos, cargados de pájaros de -diversos colores. Siguiendo á la derecha se encuentra un paje tocando -una bocina, que lleva melena en bucles ó sortijas, capuchón, pantalón -ceñido y botines, como los trajes de la corte borgoñona: luego hay un -caballero sorprendido por un oso al que hiere con su lanza mientras -acometen á la fiera galgos y lebreles; también se ve entre ramas un -joven bebiendo en una alcarraza, pero con traje tan raro, que parece del -tiempo de Luis XIV.</p> - -<p>En la bóveda del centro es donde se han entretenido más los arqueólogos, -suponiendo unos que son retratos de diez reyes, hasta el conocido por -Abu-Said, el Bermejo, muerto por Don Pedro de Castilla el año 1362; y -como esto conviene con las escenas que se representan en las otras dos, -las cuales se pueden atribuir á la misma época, es muy posible que antes -que se hicieran estas pinturas no hubieran reinado más de diez -nazaritas, con lo cual coinciden nuestros estudios sobre el tiempo en -que fueron hechas. No hay en ellos, sin embargo, ningún distintivo por -el cual podamos deducir que fueron los diez reyes mencionados. Y ¿cómo -no habían de tenerlo cuando sabemos que los reyes de Persia llevan sobre -el turbante ó el caftán negro á manera de escarapela, estrellas, cuentas -doradas ó círculos de colores, según sus genealogías, que los kalifas de -la Arabia se distinguen en el color del turbante, como se significaba la -bandera del Profeta; que los turcos llevan la media luna sobre su escudo -y frente, y que los de Egipto, Túnez y Marruecos se dieron á conocer -también por los colores dinásticos, los petos bordados y algunas veces -las coronas en forma de anillos, semejantes á las de los reyes de Judea -ó de los antiguos asirios?</p> - -<p>Hay aquí distintivos puramente jerárguicos, lo cual nos aleja<span class="pagenum"><a name="page_262" id="page_262"></a>{262}</span> -completamente de la idea de que fueran reyes, que nunca vistieron sus -alquiceles de dos colores, como era costumbre en aquellos tiempos entre -las personas de rango y categoría, musulmanes ó cristianos. En cuanto al -color de las barbas, ya se sabe que era un capricho de los tiempos -feudales teñirselas como distintivo; pero no de un modo permanente; y el -conocido por el nombrado alcatán era un aliño hecho de dos ó tres -hierbas que producían el color rojo para la barba; y la alheña un tinte -negro para el cabello y párpados, hecho de tornasol, alumbre y humo de -pez, macerado en alcohol á caliente, con lo cual se ribeteaban los ojos, -las cejas, manos, pies y uñas para aparecer más jóvenes y hermosos, como -los antiguos egipcios y modernos africanos.</p> - -<p>Es pues, más probable, que lo que aquí quiso representar el pintor fué -un Mexuar ó Consejo árabe, porque no existe ningún género de analogía -entre estas figuras y los caracteres de los monarcas que se suponen -retratados; y únase á todo esto el dato del nombre que desde la -conquista se dió á esta sala, que fué <i>del Tribunal</i>, con preferencia al -<i>de los Retratos</i>, que empezó á dársele algunos años después<a name="FNanchor_124_124" id="FNanchor_124_124"></a><a href="#Footnote_124_124" class="fnanchor">[124]</a>. -Además, nosotros creemos que la disposición de este aposento enlazado -con el Patio de los Leones, separado algún tanto del harem que ocupaba -las habitaciones altas, hace sospechar que era el lugar destinado para -las conferencias de los reyes con sus ministros y capitanes, á cuyo -sitio se entraba por la puerta separada que hemos indicado en otro -sitio, cerca del vestíbulo de todo este tercero y más moderno alcázar.</p> - -<p>En las dos extremidades hay escudos parecidos á los del tiempo de Don -Juan II, con banda que sale de la boca de dos sierpes y dos leones por -debajo de cada uno, sentados y simétricos como serias esfinges; lo cual, -si bien descubre la época<span class="pagenum"><a name="page_263" id="page_263"></a>{263}</span> cristiana, no se concibe por qué en la -Alhambra se ve este signo heráldico diferente de los usados por los -moros, pues desde Mohamad I, denominado Algalib-billah (el vencedor por -Dios), siempre llevó la faja de su escudo este mote, y aun antes los de -todos los sultanes andaluces; además que el escudo árabe es siempre más -cuadrado, mientras que éste, como los que hay colocados en las puertas -del castillo de las otras pinturas, es más triangular y se asemeja á los -usados por visigodos, y su color es rojo, el mismo que usaban los moros -granadinos en los estandartes y emblemas.</p> - -<p>Lo que más comunmente se había usado por blasón en tiempo del kalifato, -fué una llave azul en campo de plata; pero este signo fué también de los -monarcas granadinos, los cuales no habían abierto con la llave las -puertas de la Península. ¿Cómo, pues, se cambia el blasón en el caso -presente, y la llave continúa poniéndose en las claves de los arcos de -los castillos y alcázares?</p> - -<p>Sobre todas las pruebas irrefutables de que los citados retratos no eran -de reyes, existe la de que el traje no es encarnado, como -indubitadamente lo usaron los nazaritas, cuyo color solo lo cambiaban en -el caso de luto, que lo usaban negro como los cristianos. Y resulta que -el traje de Boabdil era encarnado en la batalla de Lucena<a name="FNanchor_125_125" id="FNanchor_125_125"></a><a href="#Footnote_125_125" class="fnanchor">[125]</a>, y que -siguiendo la costumbre de los trajes rojos en los monarcas granadinos, -se sabe por la historia de la rebelión de los moriscos que Aben-Humeya -fué investido con las insignias reales, colocándole traje encarnado; y -el mismo Ibn-Jaldun refiere que en Málaga y en Baza se hacían trajes de -este color, con las figuras de reyes pintadas en el pectoral, á -semejanza de los de Siria; y no habiendo, por consiguiente, entre las -figuras aquí representadas más de una que tenga el traje escarlata, -aunque se quisiera suponer que éste fuera el único retrato de rey, es -para nosotros dudoso, porque según Al-Makkari, los reyes granadinos no -llevaban<span class="pagenum"><a name="page_264" id="page_264"></a>{264}</span> turbantes ó imamas, y todas estas figuras lo llevan sin -excepción, mientras que, dice este autor terminantemente, que éstos eran -llevados sólo por los ulemas y otros doctores de la ley en todos los -casos; tales relatos acaban de resolver la cuestión.</p> - -<p>Por último, en un escudo que lleva al brazo uno de los caballeros de las -otras pinturas, se nota un signo heráldico de tres palomas blancas en -campo rojo, que pertenece á la familia de los Acejas, según el autor de -la <i>Historia de Galicia</i><a name="FNanchor_126_126" id="FNanchor_126_126"></a><a href="#Footnote_126_126" class="fnanchor">[126]</a> cuyo emblema no debe confundirse con el -escudo de los Huete que usaban la paloma blanca en campo azul. Por lo -tanto, el episodio hay que buscarlo en los antecedentes nobiliarios de -aquella casa, y bien podrá hallarse una vez planteado el problema que -dejamos expuesto, al señalar la familia que tales empresas sostuvo con -los moros andaluces.</p> - -<p>Y para concluir, citaremos un extracto de Ibn-Jaldun, publicado por el -Instituto imperial de Francia<a name="FNanchor_127_127" id="FNanchor_127_127"></a><a href="#Footnote_127_127" class="fnanchor">[127]</a>, el cual prueba que los cristianos de -Castilla y León se llamaban gallegos, por los árabes, razón por la cual -se busca en la historia de Galicia el nobiliario de los Acejas, cuyo -escudo se ve en estos cuadros, como cristianos que vivían fronterizos al -andaluz; además los árabes imitaban á dichos gallegos, llegando á pintar -imágenes y simulacros, <i>atamadil</i>, en el exterior de los muros y dentro -de los edificios. Y sobre todo, el citado autor<a name="FNanchor_128_128" id="FNanchor_128_128"></a><a href="#Footnote_128_128" class="fnanchor">[128]</a>, que<span class="pagenum"><a name="page_265" id="page_265"></a>{265}</span> censuraba -estas imitaciones en los árabes, nos habría dicho que eran obras de -cristianos renegados ó de extranjeros, lo cual no hizo; antes bien, lo -criticó en el pueblo muslímico, como resultado del predominio cristiano -que ya se sentía por todas partes.</p> - -<h4>Sala de las Dos Hermanas.</h4> - -<p>Pasando por una hermosa puerta de lacería y talla, entramos en un -aposento cuya galanura no podríamos describir mejor que lo hicieron los -árabes en los veinticuatro versos grabados sobre su hermoso zócalo de -azulejos.</p> - -<p>Á un lado y otro, antes de pisar los umbrales marmóreos de esta sala, se -halla un estrecho corredor ó pasadizo, que subía á los aposentos altos y -menacires tomando á la derecha, y por la izquierda á un pequeño <i>megle</i> -ó cuartito reservado, de uso particular. La puerta de arrocabes cierra -la salida al patio dejando dentro de la habitación completa -independencia, como se observa también en las otras salas recorridas, -pudiendo de este modo ser visitados los patios sin comunicación con los -cuartos del harem.</p> - -<p>Leamos las inscripciones para comprender mejor la belleza incomparable -de la estancia:</p> - -<p>«Yo soy el jardín que aparece por la mañana ornado de<span class="pagenum"><a name="page_266" id="page_266"></a>{266}</span> belleza; -contempla atentamente mi hermosura y hallarás explicada mi condición».</p> - -<p>«En esplendor compito, á causa de mi señor el príncipe Mohamad, con lo -más noble de todo lo pasado y venidero».</p> - -<p>«Pues por Dios que sus bellos edificios sobrepujan por los venturosos -presagios á todos los edificios».</p> - -<p>«¡Cuántos amenos lugares se ofrecen á los ojos! El espíritu de un hombre -de dulce condición verá en ellos realizadas sus ilusiones».</p> - -<p>«Aquí frecuentemente buscan su refugio de noche las cinco pléyadas, y el -aire nocivo amanece suave y deleitoso».</p> - -<p>«Y hay una cúpula admirable que tiene pocas semejantes. En ella hay -hermosuras ocultas y hermosuras manifiestas».</p> - -<p>«Extiende hacia ella su mano la constelación de los gemelos en signo de -salutación, y se le acerca la luna para conversar secretamente».</p> - -<p>«Y desearían las estrellas resplandecientes permanecer en ella y no -tener en la celeste bóveda fijado su curso».</p> - -<p>«Y en sus dos galerias, á semejanza de las jóvenes esclavas, apresurarse -á prestar el mismo servicio con que ellas le complacen<a name="FNanchor_129_129" id="FNanchor_129_129"></a><a href="#Footnote_129_129" class="fnanchor">[129]</a>».</p> - -<p>«No fuera de admirar que los luceros abandonasen su altura y traspasasen -el límite fijado».</p> - -<p>«Y permaneciesen á las órdenes de mi señor, por su más alto servicio, -alcanzando más alta honra».</p> - -<p>«Hay aquí un pórtico dotado con tal esplendor, que el alcázar aventaja -en él aun á la bóveda del cielo».</p> - -<p>«¡Con cuántas galas lo has engrandecido! (¡Oh, rey!) Entre sus adornos -hay colores que hacen poner en olvido los de las preciadas vestiduras -del Yemen».</p> - -<p>«¡Cuántos arcos se elevan en su bóveda sobre columnas que aparecen -bañadas por la luz!»</p> - -<p>«Creerás que son planetas, que ruedan en sus órbitas, y que oscurecen -los claros fulgores de la naciente aurora».<span class="pagenum"><a name="page_267" id="page_267"></a>{267}</span></p> - -<p>«Las columnas poseen toda clase de maravillas. Vuela la fama de su -belleza, que ha venido á ser proverbial».</p> - -<p>«Y hay mármol luciente que esparce su resplandor y esclarece lo que se -hallaba envuelto en las tinieblas».</p> - -<div class="figcenter" style="width: 302px;"> -<a href="images/illus-267_lg.jpg"> -<img src="images/illus-267_sml.jpg" width="302" height="483" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Sala de las Dos Hermanas.</p></div> -</div> - -<p>«Cuando brilla herido por los rayos del sol, creerás que son perlas á -pesar de su magnitud».</p> - -<p>«Jamás hemos visto un alcázar de más elevada apariencia, de más claro -horizonte, ni de amplitud más acomodada».</p> - -<p>«Ni hemos visto un jardín más agradable por lo florido, de más perfumado -ambiente, ni de más exquisitos frutos».<span class="pagenum"><a name="page_268" id="page_268"></a>{268}</span></p> - -<p>«Paga doblemente y al contado la suma que el cadí de la belleza le ha -señalado».</p> - -<p>«Pues está llena la mano del céfiro desde la mañana de <i>dirhames</i> de -luz, que contienen lo suficiente para el pago».</p> - -<p>«Y llenan el recinto del jardín en torno de sus ramas los adinares del -sol, dejándole engalanado».</p> - -<p>Las demás inscripciones citan el nombre de Abu Abdillah y otras son -versículos koránicos y salutaciones de las acostumbradas.</p> - -<p>Todos los cuartos de esta sala eran aposentos de mujeres distinguidas -que vivían con independencia dentro del mismo harem, y de aquí el que -haya existido la tradición de que dos hermanas cautivas lo habitaron, -las cuales murieron de celos, contemplando desde la ventana del alhamí -las escenas amorosas en el jardín de las Damas; la puerta del alhamí de -la izquierda, descubierta por nosotros en 1870, era la que comunicaba -secretamente con los cuartos del sultán y los baños.</p> - -<p>Son notables en esta sala, y del género más puro, los alicatados ó -azulejos del basamento, de difícil combinación y complicados en su -dibujo, sorprendiendo sobremanera la tersura del barniz y la planicie de -cada pedacito de color diferente, porque sabido es cuánta dificultad -ofrece fabricar esta loza con esas condiciones<a name="FNanchor_130_130" id="FNanchor_130_130"></a><a href="#Footnote_130_130" class="fnanchor">[130]</a>. Hemos examinado el -modo de labrarlos y hallamos que cada uno se ha trabajado con cincel y -lima hasta incrustarlo con la perfección que se nota.</p> - -<p>La bóveda es la más dilatada que hay de colgantes, cuya atrevida -construcción espanta y no puede debidamente calcularse, más que -suponiendo que pende de un esqueleto de madera afianzado en sus -estribos.</p> - -<p>Don Diego del Arco restauró esta sala en 1705<a name="FNanchor_131_131" id="FNanchor_131_131"></a><a href="#Footnote_131_131" class="fnanchor">[131]</a>, y todavía se nota la -obra en aquellos sitios donde no hay colores<span class="pagenum"><a name="page_269" id="page_269"></a>{269}</span> antiguos. En 1691 se -repararon los mosáicos en los alfeizares de las puertas. En 1622 hubo un -ligero hundimiento en dos de las hornacinas del segundo cuerpo -decorativo, que fué restaurado inmediatamente, reponiendo algunos -puentes de madera de la construcción interior. Este departamento se -conserva mejor que otros muchos, siendo fácil hallar en él vestigios de -los primeros colores con que fué pintado y de la delicadeza de los -trazos; pero lo que más llama la atención es que todo el ornato se -ajusta como en ninguna otra parte á su construcción; nada puede en él -quitarse y nada reemplazarse sin que se destruya la unidad de su -composición, tan admirablemente distribuída. Por la traza geométrica de -sus amedinados no puede ser ni más grande ni más pequeña, todo está -encajado como en un tablero de ajedrez, y para hacerla hubo que -imaginar, al mismo tiempo que el conjunto, sus más pequeños detalles, lo -cual no es de rigor en los demás géneros de arquitectura, donde siempre -hay algo que se deja á lo imprevisto. Se atribuye á Aben Zemcid la -dirección de esta obra.</p> - -<h4>Mirador de Lindaraxa.</h4> - -<p>Se pasa una antesala que tiene una hermosa bóveda de admirable -combinación y se entra en este pequeño aposento que se llamaba de -<i>Daraxa</i> en 1622, y desde cuya fecha hallamos documentos con el nombre -moderno. En árabe indica lugar para entrar ó ascender; pero los poetas, -desde el siglo <small>XVII</small> en adelante, suponen que era el nombre de una -sultana favorita que pasaba sus días en este delicioso cuarto, lo cual -es una tradición que tiene por fundamento el nombre de la sultana Aixa, -llevado por muchas reinas, de las cuales sería éste un lugar -predilecto<a name="FNanchor_132_132" id="FNanchor_132_132"></a><a href="#Footnote_132_132" class="fnanchor">[132]</a>.<span class="pagenum"><a name="page_270" id="page_270"></a>{270}</span></p> - -<p>Nótese el arco de entrada, fastuosa inspiración; nada más elegante y -rico sin carecer de la delicada sencillez, que encanta al que lo mira. -Dice el P. Echevarría que en los gruesos del arco había nichos como los -de otros parajes; pero podemos asegurar que la decoración de este sitio -no ha sido jamás modificada.</p> - -<p>Obsérvase lo rebajado del ajimez del centro y ventanas laterales, así -dispuestos para reclinarse en el suelo á la vista de los jardines. Son -cúficos la mayor parte de los adornos de las paredes. Tan preciosa -estructura está coronada por una trazería calada hecha de madera, y en -cuyos claros había colocados cristales de colores<a name="FNanchor_133_133" id="FNanchor_133_133"></a><a href="#Footnote_133_133" class="fnanchor">[133]</a>. La luz neutra -que se derramaba por ellos producida por los colores de sus vidrios, -daría á esta estancia un aspecto sublime. Para ello, estaban cubiertos -los claros con cuajadas celosías de madera que velaban la luz del -jardín, todo lo cual armonizaría perfectamente los colores de las -paredes en todo el vigor de su entonación, con los trasparentes del -techo, que hoy aparecen un poco fuertes. Las cuatro paredes de este -precioso mirador están compuestas de arcos apuntados dobles y triples -bajo un centro común, y el de entrada tiene las más bellas enjutas que -hay en el alcázar, con una curva á festón que regulariza los mocárabes -de su intrados en pequeños cupulinos. Los alicatados ó azulejos son los -más finos, obra de indescriptible paciencia. Su pavimento era una -alfombra de los mismos mosáicos del umbral, y el todo revela un encanto -y misterio voluptuoso, sin igual en el alcázar.</p> - -<p>Desde la ventana del centro se veía el río Darro, antes de que se -construyera el Patio de los Naranjos, después de la conquista.</p> - -<p>En el año 1853 se fortificaron los muros por el exterior para contener -la ruína indicada en la antesala inmediata. En ella se notan dos -preciosos ajimeces que abren al patio citado,<span class="pagenum"><a name="page_271" id="page_271"></a>{271}</span> y los arabescos -interiores de los muros conservan bien sus colores primitivos, -especialmente en su hermosa techumbre.</p> - -<p>Los espacios lisos de esta antesala, como hemos dicho de otros análogos, -los cubrían los árabes con tapices y cueros labrados, ó con panoplias de -telas de diversos colores, en las cuales había pescantes como kanecitos -para colgar ropas, armas y otros objetos. Las dos puertas de sus -extremidades son modernas, pues por este lado cerraba el edificio sin -otra comunicación que la del centro.</p> - -<p>He aquí las notables inscripciones de este pequeño cuarto:</p> - -<p>«Todas las artes han contribuído á embellecerme, y me han dado su -esplendor y sus perfecciones».</p> - -<p>«El que me vea creerá que soy una esposa que se dirije á este vaso y le -pide sus favores».</p> - -<p>«Cuando el que me mira contempla con atención mi hermosura, su misma -vista desmentirá al pensamiento».</p> - -<p>«Y creerá, al ver los tibios rayos de mi esplendor, que la luna llena -tiene aquí fija su aureola, abandonando sus mansiones por las mías».</p> - -<p>En otro lado dice:</p> - -<p>«No soy sola, pues desde aquí se contempla un jardín admirable; no se ha -visto jamás otro semejante».</p> - -<p>«Este es el palacio de cristal: el que le mire le tendrá por un oceano -pavoroso y le espantará.</p> - -<p>«Todo es obra del imán Ebn Nasr. Guarde Dios para otros reyes su -grandeza».</p> - -<p>«Sus antepasados alcanzaron la más alta nobleza, pues dieron -hospitalidad al Profeta y su familia».</p> - -<p>Luego se halla alrededor ó recuadro de las ventanas, en metro tawil, -este poema:</p> - -<p>«El fresco ambiente esparce aquí con profusión su hálito; el viento es -saludable y lánguida el aura».</p> - -<p>«He reunido toda clase de bellezas en tan alto grado, que de mí -quisieran tomarla las estrellas en su alta esfera».</p> - -<p>«Yo soy en este jardín un ojo lleno de júbilo, y la pupila de este ojo -es en verdad nuestro Señor».<span class="pagenum"><a name="page_272" id="page_272"></a>{272}</span></p> - -<p>«Mohamad el glorificado por su valor y generosidad, el de la fama más -preclara, el de la rectitud más distinguida».</p> - -<p>«La luna de la buena suerte resplandece en el horizonte del imperio: sus -signos son duraderos y su esplendor luciente».</p> - -<p>«Él no es sino un sol que se ha fijado en esta mansión y cuya sombra es -provechosa y benéfica».</p> - -<p>«Desde aquí contempla la capital del imperio cuantas veces espléndida se -manifiesta y brilla en el trono del Kalifato<a name="FNanchor_134_134" id="FNanchor_134_134"></a><a href="#Footnote_134_134" class="fnanchor">[134]</a>».</p> - -<p>«Y arroja su mirada hacia el lugar en que los céfiros juguetean, y -vuelve contento de los honores que le rinden».</p> - -<p>«En estas mansiones se presentan tantas amenidades á la vista, que -cautivan la mirada y suspenden la inteligencia».</p> - -<p>«Un orbe de cristal manifiesta aquí sus maravillas. La belleza se halla -grabada en toda la superficie que rebosa de opulencia».</p> - -<p>«Están dispuestos los colores y la luz cada cual de tal manera, que si -quieres podrás considerarlos como cosas distintas ó bien análogas».</p> - -<p>Hay otras muchas inscripciones que se refieren á Mahomad V, pero sin -aparente interés arqueológico ni literario<a name="FNanchor_135_135" id="FNanchor_135_135"></a><a href="#Footnote_135_135" class="fnanchor">[135]</a>.<span class="pagenum"><a name="page_273" id="page_273"></a>{273}</span></p> - -<h4>Jardín y fuente de Lindaraxa.</h4> - -<p>El patio que unos llaman de Lindaraxa y otros de los Naranjos, tiene en -el centro una fuente mitad árabe mitad renacimiento, que termina por una -concha circular agallonada y en su borde una inscripcion medio -desgastada por el agua, cuyo texto, interrumpido, dice así:</p> - -<p>«Yo soy en verdad un orbe de agua que se manifiesta á los hombres claro -y sin velo alguno».</p> - -<p>«Un mar extenso cuyas riberas son obra artística de mármol selecto».</p> - -<p>«Su agua, como líquidas perlas, corre por el hielo... más grande... -admiración».</p> - -<p>«Se separa de mí el agua de tal suerte, que yo no soy... con el que se -oculta».</p> - -<p>«Como si yo y lo que... de la fuente... que corre».</p> - -<p>«Un trozo de hielo, parte del cual se liquida y parte no se liquida».</p> - -<p>«Cuando sobrenada... un orbe más elevado que todos los órdenes de -estrellas».</p> - -<p>«Como si lo que en mí se manifiesta fuera una concha y la reunión de -perlas fueran estas gotas....... las felicidades....... tarde. El -valeroso, el de la extirpe de Galib».</p> - -<p>«De los hijos de la prosperidad, de los venturosos, estrellas -resplandecientes de bondad, mansión deliciosa de nobleza».</p> - -<p>«De los hijos del <i>Kiblah</i>, de la estirpe de Jazrech, ellos proclamaron -la verdad y ampararon al Profeta».</p> - -<p>«Saad... hizo resplandecer todas las tinieblas».</p> - -<p>«Las comarcas en la seguridad perpetua y... en defensa del reinado; de -dignidad elevada».</p> - -<p>«Tengo en belleza el más ilustre grado. Mi forma causó admiración á los -eruditos».<span class="pagenum"><a name="page_274" id="page_274"></a>{274}</span></p> - -<p>«Jamás se ha visto una cosa mejor que yo en Oriente ni Occidente».</p> - -<p>«Y si no... reinado... antes entre los extranjeros y no entre los -árabes».</p> - -<p>No hay noticia positiva de la procedencia de esta fuente. El patio de -dos saletas que cita Mármol, es hoy el de la Mezquita, y tenía una -fuente en el centro que ya no existe; aunque podía ser de este paraje, -la inscripción se refiere al tiempo de Mohamad V, y la construcción del -patio de la Mezquita es anterior á este monarca. ¿Pudiera ser esta la -fuente árabe que se puso á la venta el año 1667, con algunas columnas -procedentes de la casa del marqués de Mondéjar y que no se vendieron por -falta de comprador? Pero atendiendo á que la inscripción se refiere á un -oceano de agua, de gran extensión, que pudiera aludir al estanque -morisco que tenía aquel palacio delante del pórtico, no lo consideramos -probable, porque cuando se verificaron estas traslaciones debía ya estar -colocada la fuente en este sitio. Nosotros nos resolvemos á suponer que -la referida taza de fuente no es del alcázar, sino de alguno de los -innumerables palacios que había en la Alhambra no lejos de éste.</p> - -<p>Todo el patio es moderno, y sus claustros y salas del tiempo del -emperador Carlos V, como lo demuestran los techos casetonados -greco-romanos de sus salas altas, en las que se ven dos elegantes -chimeneas con labrados atributos del imperio. Estas habitaciones estaban -dispuestas para hermosos tapices flamencos y después fueron pintadas á -semejanza del Mirador. La nombrada de las Frutas, última de esta -galería, fué habitada por varios monarcas, y últimamente se hospedó en -ella el célebre poeta Washington Irving, en cuyo retiro compuso sus -mejores obras. En los cenadores del patio hay una colección de columnas -árabes que, según un manuscrito sobre aguas del Convento de San -Francisco, pertenecieron á aquél cuando era mezquita y rauda antes de la -reconquista, así como otras muchas piedras que han desaparecido.</p> - -<p>Por este patio se entra á varias salas embovedadas que resultan<span class="pagenum"><a name="page_275" id="page_275"></a>{275}</span> debajo -de la de las Dos Hermanas. En la del centro se observa el efecto -acústico del sonido que se trasmite por el embocinado de las curvas y se -repite en los cruceros de las bóvedas, lo cual hizo que esta sala se -llamara <i>de los Secretos</i>, único interés que ofrece para ser visitada. -En suma, los cenadores no existían en tiempos árabes, y en su lugar -había un dilatado jardín, en donde tal vez se hallaba el estanque y -fuente, con arreglo á las inscripciones de la taza citada.</p> - -<h4>Patio de la Reja.</h4> - -<p>Si hemos de hacer mención de este patio, es tan sólo por declarar -destituída de verosimilitud la tradición, que supone ser esta reja que -hay en dos de los lados la prisión de la reina Doña Juana. Nunca se -halló esta reina en tal estado de enagenación mental que fuese preciso -encerrarla de un modo tan cruel y poco humanitario. En 1561 se nombraba -al cuarto alto inmediato, el Guardajoyas de la reina, y esto está -conforme con lo que dice Argote: que se colocó la reja para resguardo de -la vajilla del real servicio en el año 1639.</p> - -<p>En las galerías se encuentran capiteles de antigua forma y pura -degeneración bizantina, que vuelve á acercarse á la arquitectura -hispano-mahometana del siglo <small>XII</small>. Son notables estas columnas, que -debieron traerse aquí de otros edificios más antiguos, y que marcan bien -una transición en el gusto árabe, tendiendo á regularizar la forma -cúbica que se determinó francamente en los capiteles del Patio de los -Leones. Las inscripciones de los del corredor alto, donde hay dos muy -bellos de colgantes, son las leyendas sura 11, vers. 90 y la 65, vers. -3.º.</p> - -<p>En la bóveda, bajo la torre de Comareh, hay dos estatuas<a name="FNanchor_136_136" id="FNanchor_136_136"></a><a href="#Footnote_136_136" class="fnanchor">[136]</a> y un -medallón que representa la fábula de Júpiter y Leda.<span class="pagenum"><a name="page_276" id="page_276"></a>{276}</span> Las tres -esculturas son menos que medianas, y de un interesante trabajo -presentado el año último á la Comisión de Monumentos, resulta: que estas -tres esculturas y las del altar de la capilla que luego describiremos, -debieron ser parte de las piezas de una chimenea que se adquirió para el -palacio á mediados del siglo <small>XVI</small><a name="FNanchor_137_137" id="FNanchor_137_137"></a><a href="#Footnote_137_137" class="fnanchor">[137]</a>.</p> - -<p>El pueblo, dado siempre á lo maravilloso, ha creído hallar tesoros en -las ruínas de los monumentos árabes. La rebelión de los moriscos, las -persecuciones crueles que sufrieron, la expulsión horrible que luego los -exterminó, han proporcionado el hallazgo de muchas alhajas, libros, -amuletos y monedas que han hecho la suerte de algunas familias; pero -esto, que se encontraba fácilmente en los pueblos, aldeas y caseríos, no -se halló jamás en los palacios reales, porque los reyes salieron de -ellos llevando consigo cuanto poseían. Los vasos llenos de oro, las -arcas de hierro y cuanto se ha querido suponer hallado en este sitio, es -una torpe invención, porque las estatuas no pueden ser del tiempo de los -árabes, y por consiguiente la escritura mahometana que reveló el secreto -del tesoro no podía referirse á ellas.</p> - -<p>Todos estos subterráneos son los viaductos de circunvalación que -comunicaban todas las torres de la Alhambra.</p> - -<h4>Peinador de la Reina y Mihráb de los musulmanes.</h4> - -<p>Desde él se descubre un hermoso panorama: el Albaicín, ciudad antigua; -las murallas árabes construídas á expensas del obispo D. Gonzalo; las -casas bajas del barrio del Hajariz; el Seminario de San Cecilio, lugar -de recuerdos piadosos; los amenísimos cármenes<a name="FNanchor_138_138" id="FNanchor_138_138"></a><a href="#Footnote_138_138" class="fnanchor">[138]</a>; la ermita de San -Miguel sobre el<span class="pagenum"><a name="page_277" id="page_277"></a>{277}</span> fuerte del Aceituno, sitio en el cual los mozárabes -veneraron esta imagen desde el tiempo de la invasión; la Alcazaba vieja, -últimos edificios más elevados sobre la montaña, primera residencia de -los zeiritas y también de los primeros walíes trasladados de Illiberis; -el Generalife sobre el collado de la derecha, parte velado por la -inmediata torre de las Damas, descrita por Argote<a name="FNanchor_139_139" id="FNanchor_139_139"></a><a href="#Footnote_139_139" class="fnanchor">[139]</a>, y en el fondo de -esta bellísima comarca corre el Salom (hoy Darro) que, como decia -Mármol, viene de la montaña de los mirtos y dan oro sus arenas, hasta -mezclarse con el caudaloso Singilo ó Genil, antes de recorrer juntos la -deliciosa llanura de Granada.</p> - -<p>Esta torre ó alminar no estaba dispuesta en su origen como hoy la vemos. -El corredor que la circunda era entonces de aguzadas almenas; las nuevas -ventanitas, de alicatados tragaluces, y bajo el suelo que hoy tiene se -halla el pequeño templete que se elevó al sultán Abul Hachach en memoria -de su bienvenida<a name="FNanchor_140_140" id="FNanchor_140_140"></a><a href="#Footnote_140_140" class="fnanchor">[140]</a>. Descubiertos sus lados por Oriente, en él -esperaban los emires la venida del sol, y en su aislado recinto -murmuraban el santo rezo de la mañana. La inscripción de la techumbre y -la puerta, por bajo de la que hoy tiene la torre; las salutaciones y -versos koránicos sobre las columnas y cartelas de la sala baja; las -trazerías de acicafes en los zócalos (únicos ejemplares de todo el -edificio), demuestran harto bien el sublime objeto de la obra. Los -ajimeces, cerrados hoy con mezquinas ventanillas; las pinturas de estilo -pompeyano; el perfumador para las ropas de las damas cristianas; en fin, -todo ese conjunto de árabe y renacimiento arrojado aquí en desorden -extraño é incomprensible, han privado á este alminar de su primitivo -carácter y encanto.</p> - -<p>He aquí sus inscripciones:</p> - -<p>En la fachada:</p> - -<p>«Al feliz arribo de Abu Abdallah, hijo de nuestro señor el príncipe de -los muslines Abul Hachach».<span class="pagenum"><a name="page_278" id="page_278"></a>{278}</span></p> - -<p>En la techumbre alta:</p> - -<p>«La ayuda de Dios y una victoria grande para nuestro señor Abul Hachach, -príncipe de los muslines. Que sean magníficos sus triunfos».</p> - -<p>Sobre la obra mahometana se hallan estampadas las huellas de los -pinceles italianos del renacimiento y, aunque maltratadas las paredes, -puede muy bien descubrirse la preciosa decoración de los rafaelescos -atribuídos á Julio Aquíles y Alejandro, pintores desconocidos en Italia, -pero que aquí aparecen como autores de un trabajo admirable en color, -delicadeza y dibujo, muy poco común. No hay duda sobre la autenticidad -de los citados autores, toda vez que hallamos un legajo del archivo de -la Alhambra, donde se ve que Pedro Machuca, director de las obras de las -casas reales, vieja y nueva, hace una tasación en favor del mencionado -Julio Aquíles, pintor de imaginería y grutesco, el año 1546, entre cuyas -partidas hay algunas referentes á las de la estufa, como se nombraba -entonces<a name="FNanchor_141_141" id="FNanchor_141_141"></a><a href="#Footnote_141_141" class="fnanchor">[141]</a>; y otro legajo de aquel tiempo nos da á conocer que un tal -Alejandro, cuyo apellido no hemos podido descifrar, presentó cuenta al -conde de Tendilla reclamando el pago de pinturas hechas, año 1538; y es -muy rara la diferencia de fechas, á no ser que se refiriera á las de la -sala de<span class="pagenum"><a name="page_279" id="page_279"></a>{279}</span> las Frutas y sus paredes, que también estuvieron pintadas como -las demás, en tiempo de Carlos V.</p> - -<p>Por otro lado hemos tenido ocasión de consultar con el Sr. Morelli<a name="FNanchor_142_142" id="FNanchor_142_142"></a><a href="#Footnote_142_142" class="fnanchor">[142]</a> -sobre el mérito de estas obras y sobre la existencia del referido pintor -Julio Aquíles, y nos aseguró que no existió en Italia pintor notable de -este nombre en el siglo <small>XVI</small> á quien se pudieran atribuir tan bellísimos -ejemplares de ornamentación. Esta respetable opinión y lo poco explícito -de los datos que tenemos á la vista en las referidas cuentas, puesto que -no se tasan por el citado Machuca más de algunas de las pinturas que -aqui vemos y quedan sin tasar la mayor parte de las más delicadas y -hermosas, nos hace sospechar que algunos otros documentos debieron -extraviarse del archivo, donde tal vez se hallarían los nombres de otros -pintores.</p> - -<p>Por desgracia, el afán que han tenido siempre los viajeros de dejar sus -nombres estampados en las paredes de los edificios que visitan, acabará -por destruir estos preciosos ornatos<a name="FNanchor_143_143" id="FNanchor_143_143"></a><a href="#Footnote_143_143" class="fnanchor">[143]</a>. Las logias ó <i>lochas</i> están -mejor conservadas, porque se hallan pintadas al óleo (á pesar de lo que -en contra se ha dicho); los cuadros de figuras se hallan más confusos, -porque han sido retocados al temple; y las hojas de acanto, los animales -fantásticos, las frutas y flores, la gracia, en fin, con que todo está -compuesto y extendido por la pared y alfréizares, distinguen esta obra -de todas las que se hicieron en España por aquellos tiempos.</p> - -<p>Los cuadros que representan batallas y combates navales, que hay en el -primer aposento, no nos sorprenden por esa perspectiva <i>caballera</i> de -los tiempos de Giotto y Cimabúe; pero su mal efecto está compensado por -la precisión de los detalles, que se distinguen perfectamente y que son -verdaderas miniaturas; así, en los galeones pueden verse los trajes de -marinos<span class="pagenum"><a name="page_280" id="page_280"></a>{280}</span> y soldados, y en el paisaje, la condición y género de los -edificios y baluartes.</p> - -<p>Hasta recientemente<a name="FNanchor_144_144" id="FNanchor_144_144"></a><a href="#Footnote_144_144" class="fnanchor">[144]</a> se ha ignorado el asunto de estos cuadros, y -hoy podemos asegurar que representan la empresa contra Túnez, que -acometió el emperador Carlos V, y que fué para él tan victoriosa en -aquellos momentos, como luego desgraciada. Efectivamente, aquella -notable expedición contra Barbaroja para salvar al Bey de Túnez, espantó -á toda Europa, creyéndose que con 400 buques y 40.000 combatientes, se -podría conquistar el África; y dice Ortiz de la Vega: «Carlos se hizo á -la vela y entró en el golfo de Túnez á 16 de Junio de 1535. Desde el -tiempo de los romanos, no había surcado aquellas aguas una tan fuerte y -numerosa escuadra».</p> - -<p>Uno de los cuadros representa la salida de la escuadra, viento en popa, -del puerto de Barcelona, y otro la llegada al golfo que forman el Cabo -de Ras-Adar y el Cabo Farina, á mano izquierda el Zafrán y á la derecha -el de Cartago, notándose las ruínas de esta ínclita ciudad en casi todos -estos cuadros, que principalmente representan el fuerte de la Goleta y -la ensenada de Túnez.</p> - -<p>En otro, se ve la lengua de tierra que cierra la entrada del golfo, en -la cual se dió el primer ataque para tomar la atalaya y torre del Agua, -y se percibe el orden de combate formado por las carabelas y galeones, y -el desembarco que se verificó muchas veces para tomar la posición. En -otro lado se ve el asalto á la Gaeta, que tan caro costó, notándose bien -las baterías, las formaciones de lanceros desembarcados, el incendio de -los baluartes y la entrega que hicieron los cautivos del principal de -ellos, que dió el triunfo al emperador, el cual fué tan caro y -sangriento, que sus soldados degollaron á la mayor parte de los -habitantes de Túnez, saquearon la ciudad, y por temor á Barbaroja -tuvieron que volverse á Italia, dejando expuestas á la<span class="pagenum"><a name="page_281" id="page_281"></a>{281}</span> venganza de éste -gran pirata las Baleares, para que fueran arrasadas por él.</p> - -<p>Pacheco, en su <i>Arte de la Pintura</i>, y Palomino en sus biografías, -aseguran que fueron Julio y Alejandro los autores de estas pinturas y de -otras del palacio. En los tiempos de Juan de Udino no se citan tales -nombres, pero es lo cierto, que antes de 1533, se encontraba Aquíles en -Valladolid, nombrado por Alonso Berruguete para tasar un retablo, y que -luego vino á Granada con su mujer, y bautizó un hijo en Santa María de -la Alhambra<a name="FNanchor_145_145" id="FNanchor_145_145"></a><a href="#Footnote_145_145" class="fnanchor">[145]</a> en 1545; por último, en 1624, con motivo de la venida -de Felipe IV á Granada, se restauraron muros y pinturas de estos -lugares, que se dice habían sufrido desperfectos por el incendio de la -casa del polvorista (1590), cuyas restauraciones se atribuyen á Raxis, -Pérez y Fuentes.</p> - -<h4>Sala de las Camas y baños.</h4> - -<p>En el patio del Estanque, y en el costado largo de la derecha, hay una -puertecita que se hallaba tapiada y nosotros hemos abierto, con una -escalera soterrada, del tiempo de los árabes que conduce directamente á -la sala de las Camas. Antes de bajar por ella se hallaba á la izquierda -un <i>megle</i> ó pequeño aposento, con un pórtico de dos arcos apoyados -sobre una columna, cuyo notable capitel se encuentra hoy en el museo del -Alcázar, donde también existen algunos restos de azulejos cuadrados del -mismo sitio. La que describimos era la verdadera entrada de los baños, -cuya obra es también del tiempo de Abul Hachach, á la mitad del siglo -<small>XIV</small>. Se entra también á ellos por un embovedado que pasa debajo del -patio del estanque y comunica con el de la mezquita; y así lo hallamos -ya en las descripciones del año 1526, donde se dice que estaba en -comunicación con la sala de las Dos Hermanas y el harem; lo<span class="pagenum"><a name="page_282" id="page_282"></a>{282}</span> cual es -cierto, porque hemos hallado restos de escaleras inmediatas al último -cuarto de los baños.</p> - -<p>La sala de las Camas tiene dos divanes y cuatro puertas; una especie de -tribuna ó corredor con antepechos; un cuarto <i>alhamí</i>, especie de morada -oculta de alguna favorita, y las tribunas donde se juntaban las -odaliscas á recitar las kasidas, y á cantar y tañer instrumentos de -cuerda, mientras pasaba el sultán las horas de reposo.</p> - -<p>Sufrió modificaciones importantes desde muy antiguo, hasta la última del -año 1827, que le hizo perder un cuerpo más alto que tenía, guarnecido de -ventanas caladas. Nosotros la hallamos así el año de 1848. Importaba -mucho á nuestro juicio que este misterioso cuarto, quizá el de más -carácter oriental, no se acabase de perder, y en él puede decirse que -hicimos los primeros ensayos de restauración.</p> - -<p>No era nuestro propósito llevar las restauraciones hasta el caso de -pintar y dorar con la exuberancia que lo hicieron los árabes; porque -sostenemos con respecto á la restauración de las obras de arte la -opinión, de conservarlas hasta donde sea humanamente posible, y después -que la obra se cae rota ó pulverizada, reponerla, cubriendo el hueco con -otra semejante, para que la nueva sujete á la antigua que se halla -expuesta á desaparecer también.</p> - -<p>Esta teoría es aplicable en absoluto á los edificios, y puede admitir -modificaciones en la pintura y escultura; pero si se conduce bien, -prolongará la vida al monumento indefinidamente, sin que deje de notarse -lo que corresponde á cada época de restauración.</p> - -<p>Parece á primera vista que hay cierta exageración de color que contrasta -mal con la suave entonación que da el tiempo á los edificios. Cuando se -visita la Alhambra se hallan decoraciones de color tan agradables y -dulces como la de la sala de las Dos Hermanas, los planos de las de -Comareh, y otras donde se ven tintas suaves y nacaradas que no hieren la -vista, porque han sido obra del tiempo. Los adornos mutilados, los -colores medio desprendidos, el oro empañado por los siglos,<span class="pagenum"><a name="page_283" id="page_283"></a>{283}</span> amasadas -las tintas por el polvo constante y la influencia atmosférica, han -cambiado el efecto primitivo del alcázar; pero los lienzos de pared que -han estado privados de luz y de aire muchos siglos, se han descubierto -hoy con toda su frescura é intensidad, y en ellos es donde se ve ese -colorido fuerte que resalta en esta sala, sin faltar á la verdad ni á su -carácter.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 294px;"> -<a href="images/illus-283_lg.jpg"> -<img src="images/illus-283_sml.jpg" width="294" height="446" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Salas de las Camas y Baños.</p></div> -</div> - -<p>La estructura de este cuarto está indicando que servía para desnudarse y -prepararse á la temperatura de las demás habitaciones donde ninguna -corriente de aire podía penetrar; la luz era recibida en él desde una -altura de doce metros á lo menos. Dos alcobas donde colocaban bordados -almadraques para reposar, nos seducen todavía; y por una puertecita que<span class="pagenum"><a name="page_284" id="page_284"></a>{284}</span> -hay en uno de los ángulos se ve la entrada á más estrechos y retirados -lugares, cuyo destino se adivina fácilmente.</p> - -<p>El sistema de sostener los apoyos de los colgadizos con grandes cartelas -sobre los capiteles de las columnas, está aquí desarrollado más que en -ninguna parte y recuerda los patios de las casas marroquíes. El -pavimento es de <i>sofaisefa</i> ó sea mosáicos vidriados, de los cuales -había muchos, y es un ejemplar hermoso con exacta distribución de -piececitas de colores. En la fuente hay algo que no es mahometano, y sí -moderno.</p> - -<p>Pasamos por uno de los ángulos de la sala al departamento de baños, -cuyas paredes lisas y estucadas reemplazan con propiedad á un ornato -delicado; los pavimentos de mármoles y zócalos ataraceados de azulejos; -las atarjeas anchas para que por ellas se pierda el agua sobrante de las -purificaciones; las bóvedas sembradas de claraboyas que derraman la luz -y dan paso á los vapores de las termas artificiales; las pilas anchas y -rebajadas para los baños, dan idea del singular placer de la molicie -musulmana. En todos lados, pequeñas <i>alcancías</i> para los surtidores de -agua caliente, donde colocaban las <i>amrunas</i> y joyas arrancadas en ese -instante de delicioso abatimiento que proporciona el baño. Sobre la pila -que se conserva más adornada de labores marmóreas en el último aposento, -hay una inscripción, no traducida antes, que dice:</p> - -<p>«Lo que sorprende ¿es antiguo ó moderno?»</p> - -<p>«Cuando el león descansa en un lugar de bendición ¿quién puede decir que -está como él?»</p> - -<p>«Y se aprestan á servir á su señor leales servidores».</p> - -<p>«Y anuncian las cualidades de su nobleza y arrojo la más perfecta -indulgencia y generosidad».</p> - -<p>«Preguntad á los hombres conocidos por su bravura si hay alguna que se -le asemeje. Suya es la abundancia y la generosidad».</p> - -<p>«¿Quién puede igualarse á Abul Hachach, que existe siempre como -triunfante y glorioso conquistador»?</p> - -<p>Hay otros cuartos ocultos y ruinosos que servían para preparar las -aguas, y templar los conductos por donde circulaba<span class="pagenum"><a name="page_285" id="page_285"></a>{285}</span> el aire caliente. En -uno de ellos se encontró en el año de 1623 una gran caldera de cobre -para aquel objeto, que desgraciadamente se apresuraron á vender.</p> - -<p>Estos baños están construídos de pequeñas proporciones, y como se ve en -la planta, forman un paralelógramo en el cual se incluye el <i>Meslouk</i>, -que es lo que aquí se llama sala de las Camas, para desnudarse y reposar -antes y después del baño; los <i>liwan</i>, que son los nichos donde están -los reclinatorios para dormir, en los que los bañistas pasan la mayor -parte del tiempo conversando con las mujeres de su harem; en el centro -donde se halla la fuente, al parecer moderna, habría un pequeñito pilón -para lavados parciales, llamado el <i>Feskich</i><a name="FNanchor_146_146" id="FNanchor_146_146"></a><a href="#Footnote_146_146" class="fnanchor">[146]</a>; el estrecho paso -desde este aposento que atraviesa el <i>Biyt awwal</i> ó retrete, conduce -pasando un pequeñito pilar á la sala llamada <i>Hararah</i>, en cuyos dos -lados y sobre el suelo inclinado, se tienden los bañistas á recibir las -frotaciones de las <i>tellak</i> ó esclavas del baño; el <i>Hanefych</i> ó cuarto -donde están las pilas para el agua templada, y por último, el cuarto de -los hornos, que como hemos dicho, calentaba el agua y el pavimento.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 332px;"> -<a href="images/illus-285_lg.jpg"> -<img src="images/illus-285_sml.jpg" width="332" height="208" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Pila árabe.</p></div> -</div> - -<p>El sultán siempre estaba servido por mujeres en estos sitios y hasta se -hacía traer la comida que tomaba en el primer aposento,<span class="pagenum"><a name="page_286" id="page_286"></a>{286}</span> donde le -desnudaban, le envolvían la cabeza y las caderas con paños muy blancos, -y le ponían chinelas de madera. En este estado y seguido de <i>tellak</i> que -cada una le llevaba sus jarros y <i>almofares</i> de latón con tohallas y -esponjas, le dirigían á la segunda estancia, en la que había una -temperatura que no bajaba de 45° Reaumur. El vapor se producía arrojando -agua sobre las losas de mármol, que calentaban suficientemente, en cuyo -estado atmosférico le frotaban con unos saquitos de crin las coyunturas, -haciendo rechinar sin dolor las diferentes articulaciones; después -enjabonaban todo el cuerpo, produciendo una grande espuma, que -desaparecía metiéndose en las pilas llenas de agua, ó arrojándose ésta -con platos en forma de conchas. Últimamente, lo envolvían en un -<i>tcherchef</i> de algodón muy grueso, le cubrían la cabeza con una especie -de toca de seda, y lo conducían á la primera sala, donde, como hemos -referido, saboreaba largo tiempo los manjares en interminable -conversación.</p> - -<h4>Las antigüedades y el Archivo.</h4> - -<p>Bajo los números 1, 2 y 3 hay tres tableros de mármol blanco de Macael -con motes árabes, los cuales, según Argote, fueron cubiertas de las -sepulturas halladas en la Ráuda, donde había hasta cinco<a name="FNanchor_147_147" id="FNanchor_147_147"></a><a href="#Footnote_147_147" class="fnanchor">[147]</a>.</p> - -<p>Su forma y antecedentes nos obligan á creer que fueron efectivamente -parte de los sepulcros citados, supuesto que otras piedras halladas -después completan una de las mencionadas tumbas.</p> - -<p>El letrero de una de ellas es la sura 24, v. 35, la sura 7, v. 26, y la -33, v. 56.<span class="pagenum"><a name="page_287" id="page_287"></a>{287}</span></p> - -<p>Con el número 4 hay una pila de mármol blanco de forma paralelográmica, -que se trajo á este sitio arrancada del foso de la torre de la Vela, á -donde había sido conducida anteriormente, procedente al parecer de la -casa de Mondéjar, donde existían fuentes, pilas y columnas en el año -1627, sin uso alguno según consta. (<i>Véase la viñeta.</i>)</p> - -<p>En sus dos frentes más largos tiene esculpidos leones en actitud de -devorar ciervos, y en los cortos, águilas rapantes guardando bajo sus -alas liebres y conejos. Una inscripción africana difícil de leer, -guarnece uno de sus lados, y en tanto no podamos señalar el sentido de -algunas frases entrecortadas por ciertas palabras que se han desgastado, -nos será imposible determinar con exactitud su primitivo destino.</p> - -<p>Se distingue bien el arte escultórico de los asirios en este mármol -apenas modificado por los árabes al tomarse el trabajo de copiar las -figuras en la misma actitud que las antiguas; y nos afirmamos en la -opinión que hemos emitido, sobre el modo que tenían de representar las -formas naturales los pueblos que levantaron con Mahoma el pendón contra -toda clase de idolatría, probando que hicieron en muchos casos traición -á su causa, tallando ó esculpiendo en piedra y bronce, á imitación quizá -del arte cristiano.</p> - -<p>La inscripción de esta pila, en lo poco que conserva, nos da la fecha -704 de la Egira en el mes de Chaowal (1286), reinando el primer sultán -Mohamad Algalib Bil-lah.</p> - -<p>Con el número 5 hay señalado un tablero que se halló sirviendo de dintel -en una estrecha puerta del vestíbulo de los Leones. Por un lado se halla -decorado de una pintura hecha sobre superficie dorada á usanza -bizantina, ejemplar muy raro que no se encuentra más que en una capilla -de la Catedral de Toledo, referente al siglo <small>XIV</small>, muy diferente por -cierto de la de la sala de Justicia. Tiene alrededor una inscripción -gótica tan mutilada, que no puede leerse, y la mitad próximamente de la -dimensión que tuviera en su origen, por lo cual faltan la mayor parte de -los cuerpos de las tres figuras que hay en ella, las cuales parecen dos -guerreros á caballo en campal desafío.<span class="pagenum"><a name="page_288" id="page_288"></a>{288}</span> En el fondo se ha copiado de un -lado la fortaleza de la Alhambra con la torre de los Siete Suelos, y de -otro la Casa Real de Generalife, indicándose una puerta en las murallas, -que debía hallarse cerca de la actual huerta de Fuentepeña; los muros -están almenados, teñidos de blanco y de rojo, como se hallaba sin duda -la Alhambra en aquel tiempo.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 267px;"> -<a href="images/illus-288_lg.jpg"> -<img src="images/illus-288_sml.jpg" width="267" height="515" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Jarro de la Alhambra.</p></div> -</div> - -<p>Con el núm. 6, se conservan 14 manillones de bronce y sus<span class="pagenum"><a name="page_289" id="page_289"></a>{289}</span> argollas, con -cabezas de león y de águilas, los cuales se hicieron de fundición para -las pilastras del primer cuerpo del Palacio del Emperador, donde están -las señales de haberse hallado colocados. Son del año 1594.</p> - -<p>Los números 7 y 8 son pedazos de los techos y frisos árabes que se -hundieron en 1846, en la sala de las Camas.</p> - -<p>El 9 señala una hoja de puerta de las que había colocadas en las dos -entradas del patio de la Capilla, la cual se hallaba en su propio sitio -el año 1852.</p> - -<p>El núm. 10 señala un friso tallado árabe procedente de la galería alta -del patio del Estanque, y de la obra que se hizo en el año 1840. Los 11, -12, 13 y 14, las ventanas de alicatados que se quitaron el año 1838 de -la sala de las Camas, con lo cual quedó ésta más baja, según lo -demuestra un dibujo de Owen Jones, y por último, el 15, es una ventana -de celosía casi destruída, del patio del Estanque, cuyo sistema de -construcción en pequeñísimas piezas, debe notarse particularmente.</p> - -<p>El núm. 16 muestra cuatro fustes árabes de mármol.</p> - -<p>El 17 es una de las cuatro lápidas sepulcrales que según Argote se -descubrieron (1574), en el panteón citado, en cuyo tiempo, según Mármol, -las letras que tiene grabadas se hallaban doradas sobre fondo azul. Dos -han desaparecido, las de Ismail I y Yusuf I. La que tenemos á la vista -es del sepulcro de Abul Hachach Yusuf III, y se hallaba á la cabecera -del sarcófago colocada verticalmente, de modo que podían leerse las dos -inscripciones que tenía, una por cada lado. La que estaba en prosa ha -sido borrada y queda la de metro <i>tawil</i>, coleccionada por Castillo y -muy recientemente corregida.</p> - -<p>La otra inscripción, núm. 18, es del sepulcro de Mohamad II, según -explica el texto, habiendo sido borrado la mitad ó el reverso, que -contenía la biografía, en prosa, de dicho monarca, según la publicó -Mármol<a name="FNanchor_148_148" id="FNanchor_148_148"></a><a href="#Footnote_148_148" class="fnanchor">[148]</a>. Es poco interesante, y por eso no la damos traducida á -continuación. Otra inscripción que<span class="pagenum"><a name="page_290" id="page_290"></a>{290}</span> existía, alusiva á un guerrero -muerto en la batalla de la Higueruela, no la hemos visto nunca.</p> - -<p>El 19 es una pila ó taza de fuente, de hermosas proporciones, procedente -del jardín de los Adarves, y que se sacó de la casa que estaba cerca de -la iglesia actual, según un título posesorio del legajo 127, por el que -se mandaba entregar la fuente rota de la orilla de la alberca para que -no se acabara de romper, etc...</p> - -<p>El 20 es un pedazo de piedra antiguo con inscripciones karmáticas usadas -en los primeros tiempos del kalifato de Córdoba. Hemos visto ejemplares -de escritura nesky en otros pedazos, sobre piedras de esta misma clase. -Pueden verse en el Museo de la Comisión de Monumentos.</p> - -<p>Desde el 25 al 30 se halla una pequeña colección de capiteles, de -diferentes sitios y construcciones. Entre ellos, hay uno exactamente -igual á los que hemos visto dibujados del sepulcro de un sultán de -Ghazna, anterior al siglo <small>XII</small>. Este hallazgo es un testimonio claro de -que las modificaciones del arte árabe en España tenían un origen más -oriental que latino, y que más bien prefirieron las tradiciones -primitivas, que la imitación del arte cristiano. Otro capitel, núm. 25, -es más genuínamente bizantino y bordado por el cincel mahometano, de -cuyo género eran los de la mezquita grande que había donde hoy se halla -el Sagrario, según hemos visto uno que tenía 85 centímetros de alto.</p> - -<p>Vénse también dos capiteles que pertenecían á la decoración de la puerta -de los Siete Suelos, los cuales, en unión de varios pedazos de mármol -blanco correspondientes á las enjutas del arco, los hemos visto -desprenderse de su sitio.</p> - -<p>Desde el núm. 31 al 37 hay diferentes fragmentos de madera, árabes y del -renacimiento; como los kanes que se hundieron en el alero del patio del -Estanque, las pilastras del tiempo del Emperador que se hallaban en el -patio de la Reja, y los pedazos que se desprenden de las ensambladuras y -almokarbes.</p> - -<p>Con el núm. 38 existe un arca de hierro hecha por los arabes<span class="pagenum"><a name="page_291" id="page_291"></a>{291}</span> con toda -la inteligencia que puede exigirse en una obra de este género. Había -otra igual que desapareció, según se dice, cuando entregaron el Archivo -á la Administración de Hacienda pública, en 1870.</p> - -<p>Núm. 39: un vaso de arcilla vidriada y de más de un metro de altura, que -debía colocarse en las habitaciones donde no había fuentes, y formar con -otros una elegante decoración. Su forma es parecida á la egipcia de la -dominación griega, y se aleja de la de los japoneses en la esbeltez del -cuello, no así en la disposición de las asas ó brazos, que se acerca á -la de los persas antiguos. Su magnitud lo hace de difícil fabricación, y -aunque éste está defectuoso, nos da una completa idea del adelanto de la -industria más difícil que siempre se ha conocido. Los hacían de relieves -ó arabescos realzados que rara vez pintaban, pero los de barniz y lisos -los endurecían de una sola cochura, originando dificultades de -fabricación que les dan más mérito que á los de porcelana. En 1804 -existía otro en este palacio que fué copiado para la Real Academia de -San Fernando.</p> - -<p>No dudamos que éste fué construído en Granada, porque sus materiales son -conocidos en el país y de una fábrica que había en el Campo del -Príncipe, donde todavía al abrir cimientos se hallan pedazos ó tiestos -vidriados con iguales adornos, de los que tenemos ejemplares. No era -Granadino el otro vaso que adquirió Don Mariano Fortuny, procedente de -la iglesia del Salar, con inscripciones cúficas, el cual debió ser -fabricado á juzgar por su arcilla, en la antigua ciudad de Málaga, donde -se hacían como en Valencia y otros puntos, hermosos reflejos metálicos.</p> - -<p>Y volviendo al que tenemos á la vista, se ven en él diseñados animales ó -especie de jirafas semejantes á las que nos describió Makrizi y -recientemente Mr. Bonan en su viaje á Persia, cuya tradición conservaron -en Andalucía, según Ebn Jaldum. Su manufactura no tiene semejanza á la -de la loza mallorquina, ni á la de Córdoba y Sevilla, ocupando un género -especial que lo distingue de aquéllas, y que da á sus reflejos un -aspecto diferente del conocido como tal en todas partes.<span class="pagenum"><a name="page_292" id="page_292"></a>{292}</span></p> - -<p>Con los números 40 y siguientes se señalan restos antiguos de ornato y -una multitud de pedazos de azulejos mutilados, al parecer de poca -importancia; pero que por ellos se deduce fácilmente la historia en -descenso hasta nuestros días de esta industria, la cual no se abandonó -en Granada hasta fin del siglo pasado; notándose, que después de la -conquista se hicieron alicatados tan finos como los de la Capilla, y se -continuaron las trazas hasta mezclarse en ellos el renacimiento con sus -caprichos abigarrados de extrañas formas.</p> - -<h4>El archivo.</h4> - -<p>Se compone hoy de 279 legajos, según la numeración última, que data del -año 1872, echa en poder de la Administración económica de la provincia.</p> - -<p>Conviene relatar aquí brevemente que en el año 1625 se perdió por -primera vez el inventario de los papeles, y desde entonces estuvo el -archivo en un cuarto debajo de la portería, que sirve hoy de paso al -patio de la Capilla, donde hay una inscripción alusiva á los Reyes -Católicos.</p> - -<p>En 1787 se formó otro inventario en pergamino que existía con los núms. -37 y 38, notándose una falta extraordinaria en los papeles cuya -numeración no concuerda con aquél.</p> - -<p>Tiene, pues, tres numeraciones visibles, lo que hace hoy imposible de -todo punto la comprobación de documentos.</p> - -<p>Hay legajos de ventas de bienes de moriscos, de nombramientos de -alcaides de las torres, de obras en las mismas, alojamientos de soldados -y bastimentos de guerra desde 1496, de cabalgatas de soldados y pase de -cristianos nuevos á Africa, sobre Monfies, etc.; otros muchos de causas -criminales y rescate de cautivos, de todo el siglo <small>XVI</small> al <small>XVII</small>; -reconocimientos de castillos y alcázares desde 1509, cabalgatas de moros -y confiscación de bienes de sospechosos por herejías, testamentos<span class="pagenum"><a name="page_293" id="page_293"></a>{293}</span> de -moriscos, y por último, gran colección de cuentas del palacio de Carlos -V y de las Torres, de aprovisionamientos de guerra, de nombramientos y -multitud de otros papeles relativos á presupuestos y títulos de -propiedades. Se encuentran en ellos algunas rúbricas de reyes, muchas de -nuestros más notables hombres de Estado y otras de artistas que se -ocuparon en las mismas obras.</p> - -<p>Donde está el archivo hay también unas copias en seis pedazos, ó -fac-símiles estarcidos de las tres bóvedas pintadas de la sala de -Justicia, que se mandaron hacer por la Comisión de Monumentos en 1871.</p> - -<h4>Parte más antigua del palacio árabe.</h4> - -<div class="blockquot"><p class="hang">LA ENTRADA DEL ALCÁZAR, PATIO DE LA CAPILLA, MEZQUITA, TORRE DE LOS -PUÑALES, LA DE MOHAMAD, Y CONSTRUCCIONES QUE HAN DESAPARECIDO.</p></div> - -<p>Hoy entramos al Alcázar por una puerta construída en tiempo de Felipe V, -que choca por su sencillez. No hallamos esos atrios dilatados ni esas -plazas ó campos de maniobras que preceden por lo regular á los palacios -mahometanos, y en cuyo espacio se recibe á los embajadores, se revistan -las tropas y se celebran las solemnes festividades; pero en cambio se -halla el terreno preciso que servía para los guardias, juzgados públicos -y oficinas de la servidumbre. En la residencia de los sultanes de -Ispahan, después de pasar la irregular planicie que precede á los -alcázares, se entra por un sinuoso camino abierto entre casernas de -guardias negras, departamentos de caballerizas, cocinas y albunes que -habitan los alcaides de los diversos recintos encastillados.</p> - -<p>En Argel y Tlemecen se ve lo mismo, y en la Alhambra hemos tenido que ir -á investigar con grandes dificultades lo que<span class="pagenum"><a name="page_294" id="page_294"></a>{294}</span> nos ha dejado el tiempo y -el Palacio del Emperador. Se encuentra á mano izquierda de la entrada un -jardín, ocupado en parte por el palacio de Machuca, nombre del que -planteó los cimientos del edificio cristiano, por haberlo habitado, -según consta de un reconocimiento facultativo hecho por Ojeda, que vió y -obró este patio árabe, por ruínas causadas en sus muros. En él, según -Mijares, estaban los talleres, delineaciones y aparejos de los trabajos -escultóricos para las dos fachadas del alcázar de Carlos V, y era -abierto por el costado de Poniente, porque lo indican así los cimientos -que hallamos, demostrando que abría paso al zaguán y puerta que hemos -descubierto en 1867, como entrada principal de la más antigua parte del -alcázar sarraceno.</p> - -<p>Levantando parte de la solería de la capilla contigua á esta entrada, -hemos visto cimientos de obra árabe, que debían constituir en esta -estancia uno ó más cuartos de recepción, donde estaban las dos salitas -pintadas de azul y oro que cita Mármol, y por las cuales se pasaba á las -dos <i>chemas</i> ó mezquitas, cuyos restos se ven hoy todavía<a name="FNanchor_149_149" id="FNanchor_149_149"></a><a href="#Footnote_149_149" class="fnanchor">[149]</a>. Todo lo -cual se confirma por el <i>octuwan</i> que hay entrando por la puerta antigua -al patio nombrado hoy de la Mezquita, por las formas de sus fachadas, el -alero, el corte de los muros y el movimiento de los tejados para -derramar las aguas; datos interesantes que justifican la existencia del -Mexuar, del cual formaba parte el referido patio abierto de Machuca.</p> - -<p>En 1526, Navajero describe el patio del Estanque como el primero que -encuentra, y Mármol nos explica un patio más pequeño con dos salitas muy -decoradas y una fuente que debía abastecer las demás del palacio. En una -de estas salas, dice, daba el monarca, según costumbre mahometana, -audiencia á sus súbditos. De modo que se entraba, según dicho autor, por -muy cerca de la sala de Embajadores, que cita como la primera que -visitó, la principal. Este patio pequeño no puede<span class="pagenum"><a name="page_295" id="page_295"></a>{295}</span> ser otro que el -llamado hoy de la Mezquita, por no haber local donde suponerlo, pues la -inclinación del terreno adquiere aquí de repente un desnivel de cuatro -metros y no deja lugar para poderlo trazar en ningún otro lado. -Entraron, pues, aquellos viajeros, por nuestra antigua puerta á ese -pequeño patio, en el que había una fuente y dos salas pequeñas á uno y -otro lado, en las cuales se administraba justicia.</p> - -<p>Sobre el lintel de esta antigua entrada hay una inscripción tallada en -madera, que dice así:</p> - -<div class="blockquot"><p>«<i>Oh tú, auxiliador del trono excelso y guardián de su figura ó -maravillosa construcción, abre la puerta esplendente y hermosa por -la obra y por el artífice para la alegría del imán Mohamad. -Cúbralos á todos Dios con sus favores</i>».</p></div> - -<p>Cuya leyenda revela harto bien el importante objeto de esta entrada del -antiguo palacio.</p> - -<p>Desde fines del siglo <small>XV</small> hasta principios del pasado se entró á la -Alhambra por este paraje, con la sola diferencia de que después de -colocado el altar de la Capilla, á principios del <small>XVI</small>, se siguió -ingresando por una puerta inmediata que existe más pequeña en el -vestíbulo mismo donde sitúa la grande, resultando así una porción de -estrechos é irregulares callejones que era necesario atravesar para -introducirse en la casa de los sultanes, como refiere Hugo de Cesárea -que vió cuando fué al Cáiro á visitar al emir, donde halló muy estrechos -y sinuosos pasadizos, poblados de guardias y esclavos, antes de llegar á -los anchos patios y pórticos, y como se cuenta también de los palacios -de Javarnak y de Sedir en el Hiram.</p> - -<p>Todavía en nuestros tiempos, y según relatos de los viajeros de Persia, -los palacios de origen sasanida aparecen completamente velados en su -exterior por una multitud de pequeños y mal ataviados edificios, entre -los que nadie puede sospechar que se guarde la entrada de los lujosos -aposentos que habitan los monarcas.<span class="pagenum"><a name="page_296" id="page_296"></a>{296}</span></p> - -<h4>Patio de la Capilla.</h4> - -<p>Entrando en más detalles sobre este departamento que ocupa la parte más -antigua del palacio, existe el patio casi cuadrado que tiene en un lado -el testero de las dos puertas, guarnecidas de azulejos después de hecha -la obra antigua, y coronadas de un frontispicio alintelado de dovelas -estriadas. Sobre un ancho friso de <i>agemías</i> hermosamente distribuídas -había dos <i>mikkah</i> ó tragaluces con una ventanita central entre ellas, -tapadas hoy y ornadas con la inscripción africana, que es una sura del -Korán. El arco de este nicho es único en su clase; sobre él descansa una -cornisa de colgantes y encima avanzan gradualmente moldurones de una -gran escocia, también única en los monumentos árabes de todos los -tiempos, la cual termina en un alero de madera admirablemente labrado -del más exquisito trabajo; el todo conserva colores primitivos bajo el -rojizo tono de su ancianidad.</p> - -<p>Es una decoración completa que tenía sus puertas chapeadas con clavos -dorados y cintas de bronce, de las cuales se conserva una en el Museo; -celosías en las ventanas, ajimeces y basamento de jáiras de colores con -alfreizares de mármol, de los que hay uno doblado por la presión de sus -extremidades, con la misma elasticidad de un pedazo de madera.</p> - -<p>Obsérvase en esta decoración algo de la arquitectura de la puerta del -alcázar de Sevilla, reedificada por Don Pedro, y semejanza con las de -las épocas de los primeros kalifas de Córdoba y Toledo; lo que nos -obliga á asignarle mayor antigüedad, suponiendo que cuando se construyó -daba frente y se descubría desde sus ventanas el río Darro, hasta que -pocos años después se hizo el otro edificio de enfrente, cuyo ornato es -distinto.</p> - -<p>En el friso de madera, bajo el alero, hay una inscripción<span class="pagenum"><a name="page_297" id="page_297"></a>{297}</span> en cuatro -tarjetones, que hemos copiado y que traducida dice así:</p> - -<p>«Mi posición es cual una diadema. Mi puerta es para un lugar culminante. -Imaginan las comarcas occidentales que en mí se halla el lugar donde el -sol nace».</p> - -<p>«Yo contemplo su aspecto semejante á la luz de la aurora en el -horizonte».</p> - -<p>«Algani bil-lah me dió el encargo de abrir la puerta».</p> - -<p>«Haga Dios de esta obra un beneficio para el sultán como lo hizo bueno -en figura y carácter<a name="FNanchor_150_150" id="FNanchor_150_150"></a><a href="#Footnote_150_150" class="fnanchor">[150]</a>».</p> - -<p>Enfrente hay tres arcos de aspecto tan igual al de la obra del patio de -la Alberca, que podemos asegurar fueron levantados cuando aquél; lo cual -indica que entre la construcción de la entrada que hemos descubierto y -del citado patio de la Alberca, pasó un período á lo menos de cincuenta -años, y que el referido testero de las dos puertas fué hecho frente á la -muralla del Bosque, delante de una pequeña explanada. Después se labró -la puerta antigua para dar entrada al patio de Machuca y la Mezquita, -con cuyos edificios quedó encerrada la más antigua fachada del palacio.</p> - -<p>Nótase un arco sencillo, forma de herradura, que hay delante de la -fachada de los tres arcos; éste fué hecho en el año de 1522, con el -intento de apoyar un suelo de cuadrado cuyo peso no fiaron á las dos -delgadas columnas sobre que descansan aquéllos.</p> - -<p>Las dos columnas tienen de notable que sus capiteles son tan raros como -los del templo Jain de la India, ó los de los baños árabes de Cefalú en -la Arabia; su forma extraña y caprichosa obedece á dos inspiraciones: -una siriaca y otra greco-romana<a name="FNanchor_151_151" id="FNanchor_151_151"></a><a href="#Footnote_151_151" class="fnanchor">[151]</a>.<span class="pagenum"><a name="page_298" id="page_298"></a>{298}</span></p> - -<p>En el centro de este patio había una fuente más elevada, y pasando el -intercolumnio se encuentra una pequeña sala que fué reedificada después -de la conquista, como lo indica su techo, y en su centro se abre una -ventana con trazas góticas, que debía servir antiguamente de puerta de -la torre que pudo ser destruída con motivo de la construcción de la de -Comareh.</p> - -<h4>La Capilla.</h4> - -<p>En el patio anterior hay una puerta moderna, que da paso á la Capilla -que pudiéramos llamar mudéjar, porque se reconstruyó en 1537 y se -hicieron sus mosáicos por Antonio Rojas, obra primorosa con escuditos -alhamares y del primer alcaide cristiano. En aquella reconstrucción se -rebajó el pavimento y se aprovecharon tres techos de ensambladuras, -haciendo de nuevo los demás y todos los plafones y emplanchados. Su -estructura primitiva debía ser á semejanza de la sala de las Camas, más -alta del techo en su centro y con tribunas y menacires.</p> - -<p>El altar es una composición de mal gusto, de piezas de mármoles que han -debido servir para otro objeto muy distinto. Parece que formaron parte -de una gran chimenea que se hizo para las habitaciones del Emperador, -con otras que ya hemos citado de la sala de las Ninfas.</p> - -<p>Por debajo de la tribuna se entra en una pequeña estancia cuyo destino -no habría sido fácil explicar, si no se hubiera conservado un arco y un -nicho del género que siempre emplean los musulmanes como <i>Kihblah</i> ó -santuario de sus aljamas, y del que hay muchos ejemplos en todas partes; -cosa bastante singular, porque parece que desde la construcción de la -Gran Mezquita de Córdoba todos los que se hicieron después en España y -Africa fueron imitados del arco de herradura adovelado por dos curvas -excéntricas, cuya forma aparece original y digna<span class="pagenum"><a name="page_299" id="page_299"></a>{299}</span> de estudio; y hasta la -época más moderna ha continuado la tradición en Marruecos, donde los -nichos sagrados en que se guarda el libro koránico tienen allí esta -forma. Tanto su disposición como el nombre dado á este cuarto por varios -historiadores, además del no menos importante dato de la dirección de -los muros ó paredes de Oeste á Este y la situación del nicho -perfectamente orientado, son testimonios más que suficientes para -suponer que fuese la pequeña Mosala al-aidi ú oratorio<a name="FNanchor_152_152" id="FNanchor_152_152"></a><a href="#Footnote_152_152" class="fnanchor">[152]</a> del palacio, -levantada, como ya hemos dicho, en uno de los ángulos del patio llamado -luego de Machuca.</p> - -<p>Hemos intentado hacer más indagaciones en este aposento y han dado por -resultado nuevos vestigios de arcos y relieves antiguos, los cuales -subsistían bajo una gruesa capa de yeso, con la cual los habían cubierto -en épocas cristianas. Su pavimento ha sido también rebajado como el de -la anterior capilla y nótase la puerta que lo tuvo en comunicación con -un estrecho pasadizo, que conduce á la Torre de los Puñales y á la parte -arruinada del referido patio de Machuca, en cuya torrecita, muy ruinosa, -se nota el techo antiguo, compuesto de pequeñas <i>alfargías</i>, y en un -costado las señales de tragaluces de arco redondo donde habría <i>agemías</i> -caladas.</p> - -<p>Es éste un pequeño cuarto con ornamentos preciosos, diferentes de los -del alcázar y con una ancha ventana en su testero principal, donde había -una especie de mirador ó <i>menacir</i> de madera, cubierto de celosías, como -las que se ven en el Cairo, y de las cuales quedaban todavía muchas en -Granada á principios de este siglo. Del otro lado de la torre continúan -los pequeños cuartos reservados que servían de viviendas, los cuales -terminan con la muralla, en la puerta del Bosque.</p> - -<p>Como se observa, desde esta torre se bajaba á un enclaustrado de arcos, -hoy cubiertos, que hacían un frente del gran vestíbulo á que nos hemos -referido en los últimos párrafos.<span class="pagenum"><a name="page_300" id="page_300"></a>{300}</span></p> - -<p>Concluye aquí la descripción del más interesante alcázar mahometano que -se ha construído.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 164px;"> -<a href="images/illus-300_lg.jpg"> -<img src="images/illus-300_sml.jpg" width="164" height="205" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Armas árabes.</p></div> -</div> - -<h4>Palacio del Emperador Carlos V<a name="FNanchor_153_153" id="FNanchor_153_153"></a><a href="#Footnote_153_153" class="fnanchor1">[153]</a>.</h4> - -<p>En el centro de la Alhambra se pensó levantar hacia el año 1526 el -Palacio del Emperador Carlos V. Para establecer su ancha cimentación en -un paraje de los más estrechos que ofrecía el conjunto de baluartes, y -que estuviera en relación al mismo tiempo con el palacio viejo de los -moros, fué necesario destruir una porción de casas árabes que se -encontraban en esta pequeña y antigua población morisca, á la cual se -entraba por la puerta del Vino, las cuales se demolieron para hacer este -palacio, hermoso y bello en cualquier otra parte que se hubiera -edificado, pero no tanto entre estos vestigios oriundos de una -civilización completamente extraña á las luces y al movimiento -intelectual del siglo.</p> - -<p>Carlos V vino á Granada desde Sevilla buscando los recuerdos<span class="pagenum"><a name="page_301" id="page_301"></a>{301}</span> halagüeños -del reinado de Doña Juana, en cuyo tiempo se consideraba este sitio como -uno de los más frescos y saludables de Andalucía en la estación de los -grandes calores; y extrañando que la corte española se hubiera hospedado -en los aposentos de los moros, sin dejarlos de admirar y recomendando su -conservación, mandó construir este palacio, encargándolo á artistas -especiales y dotándolo de rentas suficientes. Los moriscos pagaban -80.000 ducados entonces, porque les permitieran sus usos y costumbres y -por conservar trajes y ceremonias que les era difícil abandonar; de -ellos destinó 10.000 para su obra, que se pagaban anualmente, -añadiéndole 6.000 de las rentas del alcázar de Sevilla, y el importe de -las penas de Cámara de los corregimientos de Granada, Loja y Alhama.</p> - -<p>Desde algún tiempo eran innumerables los artistas que, procedentes de -Italia, hacían en España, la mayor parte de las obras, los cuales -consideraban el arte ojival como bárbaro, y se inclinaban decididamente -al greco-romano, copiando sus majestuosos edificios, dotándolos de mayor -riqueza de ornamentación y dándoles ese sentimiento pagano que -irremisiblemente habían de ostentar. Debía pues, ser este palacio uno de -los más ricos y suntuosos que se construyeran en España, rivalizando con -el decantado arte traído por los vencidos musulmanes, y era preciso -coronar la Alhambra de las glorias del Emperador para que se olvidaran -las grandezas del pueblo árabe. Así se hizo con toda la posible -arrogancia, derribando cuanto se oponía, hasta que aparentemente -desapareció el carácter distintivo del baluarte musulmán<a name="FNanchor_154_154" id="FNanchor_154_154"></a><a href="#Footnote_154_154" class="fnanchor">[154]</a>. Se buscó -la inspiración en el palacio florentino, en la iglesia de Pisa, en Santa -María la Mayor de Roma y en el patio del palacio viejo de Arnoldo di -Lapo. Su estilo tiene toda la rigidez del panteón, toda la regularidad -académica de San Juan de Letrán, toda la exactitud y proporciones de los -entablamentos romanos; pero carece de la uniformidad que aquéllos -guardan en la colocación de<span class="pagenum"><a name="page_302" id="page_302"></a>{302}</span> sus órdenes, y se resiente de la influencia -del ornato á expensas de las proporciones de sus apilastrados y -cornisamentos. Sin embargo, este edificio había de ser en España una -preciosa joya sin rival, por la delicadeza de sus dibujos y refinamiento -de sus esculturas.</p> - -<p>La falta de unidad se nota en la contraposición de estilos que ofrece el -primero y segundo cuerpo, pues mientras aquél tiene los modillones -robustos de una construcción toscana poco delicada, el segundo es del -orden jónico con todas las galas del renacimiento en los tímpanos y -molduras, coronado por un cornisamento dórico de hermosa ejecución; y -esta diversidad de contrastes está limitada en las portadas de los -centros, donde hay uniformidad y clasicismo en el primero y segundo -cuerpo, indicando que artífices de muy diverso gusto construyeron el -edificio, y que su elaboración se prolongó más de sesenta años. Según -los datos existentes en el archivo, si bien fué el año 1526 aquel en que -se empezó á construirlo, no aparece la obra en ejecución hasta mucho -después, habiéndose empleado largo tiempo en la cimentación que dirigió -Pedro Machuca y su hijo Luis (1529), en cuyo año murió; continuando los -trabajos bajo la dirección de Juan Orea y Juan de Mijares, hasta Pedro -Velasco que se encargó de las obras en 1583. Y no se puede fijar la -sucesión exacta de sus directores, porque se encuentran documentos -firmados por Nicolás de Corte y Mijares, quienes en 1545 el primero y -1588 el segundo, lo mismo dirigían las obras, que se ocupaban de hacer -esculturas, pues los arquitectos de aquella época eran decoradores de -origen, al par que grandes prácticos que se encargaban indistintamente -de la edificación y del ornato.</p> - -<p>La planta cuadrada tiene 220 pies de lado y la altura es de 60, en dos -cuerpos. En ambos hay un sistema de apilastrados, entre los cuales -quedan los huecos de balcones, claraboyas y tímpanos adornados de -esculturas como vasos griegos, guirnaldas de granado, esfinges y -tarjetones, obras hechas todas por Morell y Juan de Vera.</p> - -<p>En los centros de las fachadas de Poniente y Sur se levantan<span class="pagenum"><a name="page_303" id="page_303"></a>{303}</span> dos -pórticos hermosamente labrados en mármoles de diversos colores, entre -los que se notan la piedra serpentina de Sierra Nevada, sin rival por su -hermoso color, los blancos de Macael manchados de rojo que hay en los -medallones, y los pardos finos de la inmediata Sierra de Elvira. En la -puerta cuadrada del centro, sobre el frontón, se ven hermosas figuras -recostadas, encima, medallones con cuádrigas y caballeros armados á la -flamenca, y sobre los tres balcones del segundo piso, tres medallones -labrados por Pedro de Ocampo, escultor sevillano, los cuales -representan, uno el escudo real de España, y los otros escenas -mitológicas de los trabajos de Hércules. Son admirables en este lado las -batallas de bajo-relieve hechas sobre los netos de los pedestales, cuyo -croquis publicamos, y las famas ó glorias alusivas al dominio de ambos -mundos que hay en otros, las cuales hizo Antonio de Leval en la cantidad -de 145 escudos cada uno, suma insignificante que en nuestros tiempos -equivaldría á 700 escudos á lo menos. Al mismo se atribuyen los -estilobatos, según documento que existe en el archivo, reclamando su -valor. Los citados espejos de Hércules costaron 430 escudos; y los -escultores Salazar y Pablo de Rojas hicieron las estatuas por la suma de -185 escudos<a name="FNanchor_155_155" id="FNanchor_155_155"></a><a href="#Footnote_155_155" class="fnanchor">[155]</a>. Entonces se pagaba por la talla de cada una de las -cartelas de la cornisa con el florón y cubierta de cada entrecán, la -cantidad de 28 rs., según ajuste que firma Juan de Mijares, encargado de -estas obras el año 1588.</p> - -<p>En la otra portada del Mediodía hay menos clasicismo greco-romano, y su -composición es una obra de renacimiento con esculturas más fantásticas y -menos perfectas. Cuatro columnas jónicas sostienen el cornisamento, en -cuyo friso se lee: <i>Imperator Cæsar Car. V</i>, y en los costados de los -pedestales, sobre los que descansan leones sin concluir, se ven trofeos -de las guerras contra los árabes, muy interesantes para los estudios -arqueológicos.</p> - -<p>En su segundo cuerpo hay un pórtico de tres ventanas arqueadas,<span class="pagenum"><a name="page_304" id="page_304"></a>{304}</span> y en -las enjutas se hallan labradas ninfas alegóricas á la historia, -escribiendo sobre anchas tablas de mármol. En los netos se ven figuras -triunfantes de la mitología, centáuros y escenas paganas, como el robo -de Anfitrite por Neptuno, las columnas de Hércules, etc., obras todas de -los citados Morell y Juan de Vera.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 530px;"> -<a href="images/illus-304_lg.jpg"> -<img src="images/illus-304_sml.jpg" width="530" height="351" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Bajo-relieve del Palacio del Emperador.</p></div> -</div> - -<p>Hay alguna irregularidad en la distribución de ventanas de la fachada de -Poniente, lo cual está demostrando que el que hizo el proyecto primero -de esta decoración no pudo terminarlo<span class="pagenum"><a name="page_305" id="page_305"></a>{305}</span> y que los artistas posteriores al -año 1564, en cuya época no estaba hecho más que el primer cuerpo, -proyectaron después la fachada del centro, y no pudieron arreglarse á -los ejes de la construcción primitiva. Lo mismo puede decirse de los -muros trasversales interiores, que en lugar de resultar adosados á los -mazizos resultan algunos en los claros de los balcones, para cubrirlos -sin duda con ventanas fijas de madera que no llegaron á colocarse.</p> - -<p>También llamamos la atención hacia los agujeros que hay en el primer -tercio de las pilastras almohadilladas, donde estaban clavados los -manillones de bronce que se guardan hoy en el pequeño museo del Palacio -árabe.</p> - -<p>En el ángulo de estas dos fachadas descritas se ve el arranque de un -arco que debió construirse para separar la plaza de los Aljibes de la de -los Álamos, y constituir en la primera la plaza de Armas haciendo un -gran arco de triunfo que quedó en proyecto.</p> - -<p>El interior de este edificio ofrece una singular composición reprobada -como regla general en el arte de construir. El círculo inscripto en el -cuadrado deja cuatro irregulares estancias triangulares que no pueden -servir de nada, y aunque aquí se ha aprovechado una de ellas con la -escalera principal del palacio, las otras quedan como huecos ó rincones -que afean la distribución. Aparte de estos defectos, tiene el patio tan -imponente decoración, á causa del cenador circular apoyado sobre treinta -y dos elegantes columnas dóricas que sostienen la bóveda en dirección -anular, que nos recuerda los magníficos pórticos de la vía Flavia en -Roma. Sobre el primer enclaustrado se alza la galería de orden jónico, -ceñida por un anillo tallado á dovelas de lintel plano, en las cuales se -halla incluído el arquitrabe, friso y cornisa, tan admirablemente -unidos, que sin ser entibado este círculo de piedras por ninguna fuerza -exterior contra su centro, se ha sostenido durante cuatro siglos sin -descomponerse ni que se rompa ninguno de los bloques de la curva.</p> - -<p>Todas las demás decoraciones se reducen á los conocidos<span class="pagenum"><a name="page_306" id="page_306"></a>{306}</span> apilastrados y -entablamentos, nichos para colocar estatuas, frontispicios, basamentos y -cuantos detalles desarrolla el estilo modulado de esta conocida -arquitectura.</p> - -<p>La escalera citada ocupa el ángulo Sudoeste, y no tiene más mérito que -la magnitud de los peldaños y las bóvedas hornacinadas que trazó -Francisco de Pontes, otro de los artistas que se ocuparon en estas -obras.</p> - -<p>En el ángulo de la planta que mira á Oriente, hay un departamento de -forma octogonal y muros de mayores dimensiones, que se destinaba á -Capilla del Palacio, y debía cubrirse, según el proyecto, con una bóveda -semi-esférica. El suelo de este pabellón se halla sobre una bóveda -subterránea, á la cual se entra por el patio del Estanque, y ocupa el -terreno que ya hemos estudiado, por donde se extendían las habitaciones -que llamaron de invierno en el Palacio árabe, las cuales no pueden -indicarse en el plano, porque han desaparecido hasta los cimientos.</p> - -<p>En el grueso de los muros y en la forma octogonal ya descrita, hay dos -escaleras de las llamadas de caracol, que desde la bóveda subterránea -suben hasta el cornisamento del edificio.</p> - -<p>Aparte de las imperfecciones de distribución que tiene una obra hecha -por diferentes arquitectos, siempre es admirable en el mecanismo de la -construcción, el desarrollo de entibaciones y el ajustado corte de -piedras. Sus esculturas carecen por regla general de buen dibujo; pero -abundan en delicadeza de trabajo, fantasía y riqueza de detalle. Las -superficies de los muros están generalmente revestidas de la fina piedra -calcárea de Escúzar, y por dentro de la de Alfácar, más dura y grosera. -Las columnas y galerías del patio, son de piedra conglomerada, -vulgarmente almendrilla, que es muy bella y se trabaja difícilmente.</p> - -<p>Hacia el año 1590 se hallaban todavía sin labrar la mayor parte de sus -esculturas, y nosotros dudamos si este edificio llegó á cubrirse -definitivamente, pues aunque á principios del siglo <small>XVII</small> se hallaba -reunida en los almacenes de la Alhambra toda la madera que se había -traído con este objeto de los pinares<span class="pagenum"><a name="page_307" id="page_307"></a>{307}</span> de Segura, en tal caso, creemos -que sólo el anillo del corredor circular llegaría á cubrirse.</p> - -<p>Por último, los mejores artistas de la época, como Juan de Cubillana, -entallador, en 1560, Juan del Campo, en 1565, Landeras, en 1584, Núñez -de Armijo y los Machucas ya citados, Ocampo, Leval, Baltasar, Godíos y -otros que hemos tenido ocasión de mencionar, tomaron parte en la -ejecución de las obras, con sueldos que variaban de 130 á 200 maravedís -diarios, según consta de los legajos del archivo.</p> - -<h4>Pilar del Marqués de Mondéjar.</h4> - -<p>Fué construído de orden de este segundo Alcaide, según consta del -archivo y lo indican los escudos esculpidos en la caliza de Sierra de -Elvira, sobre el paraje donde se hallaba el repartimiento de aguas de -los barrios de Gomeres y Churra.</p> - -<p>Aunque simple en su composición, por hallarse adosado á una muralla que -en lo antiguo cerraba delante de la puerta Bib-Xarca, y continuaba luego -á enlazarse con el camino de circunvalación de la torre de las Cabezas, -es muy bello en sus detalles escultóricos. Está situado en el final de -la cuesta ó camino único que desde el barrio de Cuchilleros y cuesta de -Gomeres conducía entonces á la Alhambra, paso frecuentado durante cuatro -siglos, hasta que se abrió el del centro de la Alameda en 1831. Por las -inscripciones, se ve que fué dedicado al Emperador; tiene hermosos -adornos del renacimiento sobre sus cornisas, y tres rosetones con -cabezas cargadas de frutos, alusivos á los tres ríos que pasan por esta -ciudad. Se empezó á hacer en 1557, y aun quedaba algo por concluir en -1624. Sus cincelados son del escultor Alonso de Mena, y algunos van -desapareciendo, particularmente donde están esculpidas escenas -mitológicas de notable primor. La traza general es el greco-romano del -renacimiento, poco esbelto y gallardo, pero propio<span class="pagenum"><a name="page_308" id="page_308"></a>{308}</span> para el lugar y -objeto á que se destinó. En nuestro tiempo han restaurado algunas -esculturas decorativas de uno y otro lado del segundo cuerpo, que se -confunden con las antiguas.</p> - -<p>Los dos últimos monumentos que hemos mencionado de estilo tan diverso -del árabe, forman ya en el número de los nobilísimos que se alzaron en -este mágico recinto, y por eso no nos podíamos dispensar de citarlos -ligeramente, antes de abandonar los tan preciados de la dominación -agarena.</p> - -<h4>Cercas antiguas de Granada, puertas y alcazabas.</h4> - -<p>Era la primera condición de todas las antiguas poblaciones que se -levantaron ó engrandecieron durante los siglos medios, que debían estar -situadas en grandes alturas, y rodeadas de muros en dos, tres y cuatro -falanges, según su importancia; y aunque esto fuera peculiar también de -más antiguos tiempos, nunca se observó con más rigor este sistema de -defensa, como en la citada época y particularmente en España, donde si -se contaran las fortificaciones destruídas, sería mayor su número que el -que cuenta la mitad de Europa. En Granada hubo diversos circuítos -amurallados, principiando por el de Hiznarromán, atribuído á los tiempos -romanos y fenicios, sin fundamento incontrovertible; y se supone que los -árabes encontraron el castillo citado con otros vestigios que -destruyeron después, en el sitio llamado hoy placeta de las Minas y -carmen de Lopera, con ruínas de un templo pagano. Multitud de -inscripciones se descubrieron más tarde, sobre cuyo asunto se formó un -célebre proceso que no escandalizó muy poco en aquella época. Parte, -pues, desde este sitio el baluarte de estructura árabe que hay á la -vista en diversos parajes, construído próximamente cuando las primitivas -torres Bermejas que ya hemos citado, el cual dominó en aquella colina, -como<span class="pagenum"><a name="page_309" id="page_309"></a>{309}</span> en su día dominaron los castillos romanos que allí hubiera sobre -alguna pequeña población, anterior quizá á los tiempos visigodos, no tal -como se encuentran hoy, sino destruídos y vueltos á edificar en forma de -alcazaba, que se llamó después <i>Cadima</i> ó vieja; precisamente como -sucedió con la de Al-hamrra, donde se construyó una fortificación más -antigua y más pequeña que la que hoy existe. Dicha alcazaba apenas -podría contener una población de 500 vecinos antes que se hiciera la -<i>gidida</i> ó nueva, en cuyo tiempo se trataba ya de abandonar á Illiberis; -lo cual nos induce á sospechar si el primer castillo que se construyó en -lo más alto de lo que hoy se llama barrio del Albaicín se hiciera para -dominar un pueblo que había del lado de Poniente, el cual fué origen de -la ciudad árabe que fundó Bidis-ben-Habus, ocupando el Zenete por un -lado, y por otro la alcazaba citada. Desde la conquista y -particularmente en el siglo <small>XVI</small> se han hecho descubrimientos en -Hiznarromán, que con los del Sr. Mendoza (1871), dan á entender que -hacia el aljibe grande había un muro que terminaba en la Puerta Nueva, -donde Mármol fija el asiento primitivo de la Castela de Ben-Aljatib ó -del Castillo de Gazela, como él lo llama, y su construcción es como la -de Hiznarromán, fácil de confundir con la romana y cartaginesa.</p> - -<p>En dicha Alcazaba Cadima, labrada en tiempo de la primera invasión, -sobre otra más antigua, se hallaba una Ráuda, lugar no muy espacioso -donde enterraron á Badis y posteriormente al caudillo Aben-Ganía, -enterramento que no podía existir sino fuera de este estrecho recinto, -en el lado construído por los Ziritas, más espacioso y no menos sembrado -de ruínas semejantes á las citadas. Del mismo modo se establecieron los -castillos sobre el Mauror y Antequeruela, como se ha visto testimoniado -por la existencia de un dilatado cementerio romano, encontrado no hace -muchos años por bajo de la muralla y puerta de Niched ó de la -altura<a name="FNanchor_156_156" id="FNanchor_156_156"></a><a href="#Footnote_156_156" class="fnanchor">[156]</a>, en la huerta de<span class="pagenum"><a name="page_310" id="page_310"></a>{310}</span> Zafania<a name="FNanchor_157_157" id="FNanchor_157_157"></a><a href="#Footnote_157_157" class="fnanchor">[157]</a>, cuyo caso se ofrece -igualmente en la Alhambra antes del establecimiento de los moriscos, -cuando había una población quizá también romana ó fenicia con el nombre -de Natívola<a name="FNanchor_158_158" id="FNanchor_158_158"></a><a href="#Footnote_158_158" class="fnanchor">[158]</a>, si hemos de creer la tradición que se pierde en la -noche de los tiempos, y que no desecharemos en absoluto.</p> - -<p>Siendo simultánea la existencia de Garnata é Illiberis, está averiguado -que la ciudad de aquel nombre se hallaba más bien en el lado de la villa -de los judíos que en el que se llamó Albaicín ó de los Alconeros, donde -parece que se hospedaron unos cuantos yemeníes, guerreros de las -invasiones árabes del siglo <small>VIII</small>. Estos estudios ó investigaciones, por -más que no ofrezcan novedad, atendiendo lo mucho que se ha discutido y -lo poco nuevo que se ha hallado para fortalecer una opinión justa sobre -los primitivos castillos de Granada, se reducen á fijar los sitios -designados en los planos con más ó menos aproximación, y á situar el -primitivo castillo de Romanos entre las puertas de la Señoría y la de -los Estandartes, demostrando que la segunda fortaleza de aquel lugar fué -completamente de construcción sarracena, y que más tarde todavía, en -tiempo de los Ziritas, se reconstruyó y continuó por la placeta del -Cristo de las Azucenas, Aljibe grande, convento de San Agustín y cerca -de San José ó Antigua mezquita, cuyos cimientos y argamasa es de la -clase con que se fabricó lo que hasta aquí era conocido por Alcazaba -Gidida ó nueva.</p> - -<p>Otra muralla de esta parte de la población acaba de indicarnos el -aislamiento desde su origen de aquellas fortalezas, demostrando la -existencia de dos grandes suburbios que vinieron á reunirse desde el -siglo <small>XII</small> en adelante. Esta está trazada á fragmentos muy visibles -todavía sobre la calle de San Juan de los Reyes hasta el Zenete, -abrazando el barrio de Badis y de los Morabitos; y quedan por -consiguiente murallas de flanqueo y enlace en dirección de la Puerta de -Elvira<span class="pagenum"><a name="page_311" id="page_311"></a>{311}</span> y hacia la casa de la Moneda y convento de Zafra, donde hubo una -puerta y muros que señalan un cambio de dirección en la margen derecha -del río de Darro, pasado el puente árabe que debió llamarse el del -Cadí<a name="FNanchor_159_159" id="FNanchor_159_159"></a><a href="#Footnote_159_159" class="fnanchor">[159]</a>, y alineándose por un lado con la subida y entrada á la -Alhambra y su Alcazaba, y por otro siguiendo la orilla hasta un puente -que había por bajo de la puerta de Guadix.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 336px;"> -<a href="images/illus-311_lg.jpg"> -<img src="images/illus-311_sml.jpg" width="336" height="309" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Puerta Bonaita.</p></div> -</div> - -<p>Desde este punto los baluartes antiguos toman dirección hacia -Generalife, cuyos <i>azuores</i> no se terminaron, y otra al Nordeste, -recinto de Don Gonzalo, que fué la más moderna muralla extendida hasta -la torre del Aceituno, punto avanzado sobre el valle Mardanix que -descendía por las Alcudias de Ainadamar y Aben Saad hasta la Puerta de -Elvira. Por el Mediodía y Poniente sólo había un recinto murado que -pasaba por medio de los barrios más poblados hoy de Granada,<span class="pagenum"><a name="page_312" id="page_312"></a>{312}</span> como se -indica en el plano moderno de esta ciudad<a name="FNanchor_160_160" id="FNanchor_160_160"></a><a href="#Footnote_160_160" class="fnanchor">[160]</a> y dividido en tres -grandes departamentos: el de la Antequeruela, villa de los Judíos, y el -del Centro y parte llana. Hubo proyecto y hasta se hicieron puertas en -el último recinto que partía desde las Vistillas por la Loma de Abahul -hasta Generalife, cuya cerca debía estar próxima á una mina que hay en -dirección del Campo de los Mártires por el callejón del Caedero. Los -muros todos medían por lo menos una extensión de 2.200 metros, -flanqueados de robustas torres en número de 1.030, y 28 puertas -principales de las que sólo quedan muy pocas; sus alturas variaban desde -5 á 9 metros, con el espesor desde 1,20 á 1,85. Las puertas, comenzando -por la de Elvira, se nombraban en tiempos árabes y cristianos de esta -manera<a name="FNanchor_161_161" id="FNanchor_161_161"></a><a href="#Footnote_161_161" class="fnanchor">[161]</a>:</p> - -<p>La de Elvira, (<i>Elveira Illiberis</i>) al final de la calle de este nombre -porque por ella se tomaba el camino de esta antigua población, que debía -hallarse á dos leguas de Granada entre Atarfe y Pinos.</p> - -<p>Boquete de Darro (puerta de <i>Batrabayon</i>, según Nebrija), estaba en el -sitio que hoy se llama Boquerón y que era su verdadero nombre.</p> - -<p>De Oneider, de la Erilla, ó de Bibalunata, frente á la calle de San -Jerónimo, cerca del altar mayor de la Colegiata.</p> - -<p>Bib Almazán, que estaba junto á la Pescadería, aunque su verdadero -nombre era de <i>Bibamazda</i>, puerta del Circo donde se hacen juegos, y de -la Conversación.</p> - -<p>La de Bibarrambla, en la plaza del mismo nombre; después de las Orejas y -del Arenal, medio destruída el año 1873.</p> - -<p>La Puerta Real, que existía en el siglo pasado, donde colgaron la cabeza -de Aben Abó metida en una jaula, último caudillo<span class="pagenum"><a name="page_313" id="page_313"></a>{313}</span> de la rebelión -morisca. Podía ser esta también la del Rastro.</p> - -<p>La de Bibataubín ó de los Ladrilleros, cerca del teatro del Campillo, la -cual existía todavía en 1808.</p> - -<p>Puerta del pescado, <i>Bib-Lacha</i> y también <i>Bib-Mitre</i> y <i>Bebeltee</i>. -Creemos que antes de ésta había otra, cerca de la torre del palacio de -los Anxares (Cuarto Real).</p> - -<p>Puerta de <i>Néched</i> (de la Altura), en las Vistillas.</p> - -<p><i>Bibalfajarin</i> ó puerta de los Alfareros, en el Realejo ó placeta de los -Caños.</p> - -<p><i>Bib-Mauror</i>, según Aben Alhamar, y también puerta del Sol, para entrar -á la villa de los Judíos y barrio de la Antequeruela.</p> - -<p>Puerta de las Granadas, antes <i>Bib-Lauxar</i>.</p> - -<p>Puerta de los Panderos, en la Carrera de Darro, ó <i>Bib-Adi-faf</i>, cerca -del convento de Zafra, frente á la torre del Almací.</p> - -<p>Puerta de Guadix baja, entrada á Albaida, al tomar la cuesta del Chapiz.</p> - -<p><i>Bib-Xomais</i> ó del Solecito, de Guadix alta, llamada por Pedraza, Puerta -del Sol, en el camino del Monte Santo, según Alasar<a name="FNanchor_162_162" id="FNanchor_162_162"></a><a href="#Footnote_162_162" class="fnanchor">[162]</a>.</p> - -<p>Puerta de Fajalauza ó del collado de los Almendros.</p> - -<p>Puerta del Albaicín y de San Lorenzo, que daba paso hacia el otero de -Ainadamar, donde está la Cartuja y el mirador de Orlando.</p> - -<p>Puerta de la Alacaba ó de la Cuesta; se halla en un dibujo grabado al -final del siglo <small>XVI</small>, en el libro «<i>De Bello Granatense</i>», de Lucio -Marineo Sículo, el cual representa la ciudad por el lado del Triunfo, y -dos puertas en su fortificación entre la Merced y San Ildefonso; se ve -en él también una fortificación antigua que ocupaba el actual convento -de Capuchinos.<span class="pagenum"><a name="page_314" id="page_314"></a>{314}</span></p> - -<p>Puerta del León, <i>Bib-Leit</i>, <i>Elezed</i>, cuyos muros se observan en el -Zenete.</p> - -<p><i>Bib-Alhazarin</i> ó puerta de los Estereros, según Nebrija, cerca de San -José y San Gregorio.</p> - -<p><i>Bib-Adan</i>, puerta del Osario, salida á un cementerio árabe.</p> - -<p><i>Bib-Albonut</i>, de los Estandartes, cerca de las Tomasas.</p> - -<p><i>Bib-Beiz</i>, puerta del Trabajo, según Mármol detrás de la iglesia del -Salvador, hacia la calle del Moral y al final del callejón de San -Nicolás.</p> - -<p><i>Bib-Siyada</i>, puerta de la Señoría.</p> - -<p>Resultan veinticinco puertas cuya memoria ó testimonio se conserva, y -además hay las de la Alhambra y Generalife que eran seis, cinco en la -primera y una en el último. Estas son: una que había en el Carril donde -hoy se halla la moderna que da entrada á los carruajes, y acaso se -llamaba de <i>Yacub</i>, citada por Aljatib, sobre cuyos muros estuvo por -largo tiempo expuesto el cadáver del príncipe Don Pedro; la del -Generalife, que según una pintura del siglo <small>XV</small> estaba cerca de Fuente -Peña, la de <i>Algodor</i> ó de los Pozos, sobre el camino de la Sabica por -donde salió Boabdil y además las citadas de la Alhambra.</p> - -<p>Incluían las referidas murallas, en comunicación por medio de las -mencionadas puertas, muchos barrios y <i>cudiat</i> (alcudias) (oteros): El -del Albaicín, por fuera de la más antigua alcazaba, el cual no era de -origen árabe pues se remontaba á tiempos más antiguos; había fabricantes -de paños entre sus moradores y muchos cristianos desde el tiempo de la -conquista; el arrabal Blanco, hoy poblado de nopales y cuevas, ó barrio -de Albaida, siempre habitado por gente pobre, y muchos judíos en tiempo -de la dinastía granadina; el barrio de la Cauracha cubierto de preciosas -casas de recreo, hasta San Juan de los Reyes, su antigua aljama ó -mezquita de <i>Teibin</i> (Mármol), más abajo el de <i>Hajariz</i> encomiado por -los poetas árabes, alrededor de la calle de San Juan y de la Victoria, -con suntuosos edificios cuyos restos aún pueden descubrirse; los barrios -de la Churra, Gomeres, Mauror, los Gelices en la Alcaicería,<span class="pagenum"><a name="page_315" id="page_315"></a>{315}</span> de los -Judíos, de Cuchilleros, de Hatabín, en la plaza Nueva, del Zenete, tribu -africana venida antes de los Nazaritas, los de Badis y de los Morabitos -hacia San José y la Lona, y por último<a name="FNanchor_163_163" id="FNanchor_163_163"></a><a href="#Footnote_163_163" class="fnanchor">[163]</a>, los de <i>Haxbin Laxarea</i> y -otros no conocidos todavía. Para estos barrios había tres cementerios, -dos ya citados y uno muy extenso nombrado de <i>Salh ben Malic</i>, en el -Triunfo y Plaza de Toros<a name="FNanchor_164_164" id="FNanchor_164_164"></a><a href="#Footnote_164_164" class="fnanchor">[164]</a>.</p> - -<p>Muchos eran los oteros y lugares predilectos de la población é imposible -el referirlos. Contamos los más afamados, que son: el de Ainadamar, el -de Aben Mordanix con cármenes y almunias suntuosas, donde el guerrero de -este nombre aposentó sus tropas para socorrer á su suegro Aben Humush; -el de los Anxares, el Jardín de la Reina, pasado el Puente de Genil, el -Alcázar Said, de Abaul, Alixares, etc., etc.<a name="FNanchor_165_165" id="FNanchor_165_165"></a><a href="#Footnote_165_165" class="fnanchor">[165]</a>.</p> - -<p>La última cerca que alcanza hasta la ermita de San Miguel la costeó Don -Gonzalo Stúñiga, obispo de Jaén, por el año 1425, cuando fué hecho -prisionero por los habitantes de esta comarca y pidieron por su rescate, -que costease esta línea amurallada, para de este modo no volver á ser -molestados por las correrías que los cristianos hacían en los -alrededores de Granada.</p> - -<p>Al lado de la puerta Bibataubín se hallaba un Fuerte árabe cuyos restos -se ven todavía detrás del cuartel de la Carrera, el cual formaba parte -de aquella alcazaba. Se atribuye su construcción á Mohamad Aben Alhamar, -y á mediados del siglo pasado se cedió por el Real Patrimonio al -Ayuntamiento para cuartel de caballería, en cuyo tiempo se hizo la obra -que hoy se nota en la fachada, de tan mal gusto y caprichoso estilo, con -columnas salomónicas.</p> - -<p>El Torreón ó cubo que hay en el ángulo es una construcción como la de -los <i>Siete Suelos</i> con robustas almenas, y en todo él se cree hizo el -primer Capitán general de Granada algunas<span class="pagenum"><a name="page_316" id="page_316"></a>{316}</span> restauraciones y fosos con -baterías para cañones. Esta Puerta de Ataubín se llamaba también de los -<i>Ermitaños</i>, y la explanada se denominaba <i>La Rondilla</i>, lugar -frecuentado por gente picaresca, juglares y aventureros, hasta que por -último se hizo odioso, porque en él se quemaron y empalaron á algunos, -víctimas de las discordias religiosas y guerras civiles.</p> - -<div class="figcenter"> -<a href="images/illus-316a_lg.jpg"> -<img src="images/illus-316a_sml.jpg" alt="[Imagen -no disponible.]" /></a><br /> -<div class="nonvis"> -<a href="images/illus-316a_lg.jpg">[Ver grande (150kb)]</a><br /> -<a href="images/illus-316a_huge.jpg">[Ver más grande (500kb)]</a> -</div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_317" id="page_317"></a>{317}</span> </p> - -<h3><a name="MONUMENTOS" id="MONUMENTOS"></a>MONUMENTOS<br /><br /> -<small>DE</small><br /><br /> -<small>SEGUNDO ORDEN</small></h3> - -<p><span class="smcap">Generalife</span>: Antiguamente existía la comunicación directa entre la -Alhambra y este palacio, por la Puerta de Hierro y una senda angostosa -que hay enfrente, abierta entre líneas de rojos murallones que se -hicieron para sostener el terreno inclinado. Una puerta árabe -primorosamente labrada de jáiras y alicatados, hoy en desuso, que se -halla en el jardín bajo de este sitio de recreo, da paso, subiendo una -estrecha escalera, al vestíbulo del dilatado patio que precede á las -escasas habitaciones que conserva de los tiempos agarenos.</p> - -<p>Se dijo que el Generalife fué mandado construir por el príncipe Omar, -cuya vida, sabido es, fué un puro deleite. Así lo hemos creído hasta muy -recientemente que se ha presentado un berberisco con documentos árabes -bastante comprobados, en los que aparece que esta casa había sido -construída por un cautivo, al cual se la arrebató el Sultán -traidoramente para su recreo y esparcimiento. La fundación será, pues, -del tiempo de los Zeiritas, á juzgar por estos antecedentes.</p> - -<p>La palabra Generalife ha sido interpretada como <i>Casa de placer ó de -recreo</i>, <i>Jardín de la Alegría</i> y <i>Huerta del Zambrero</i>, por los -festines que en este sitio se celebraron<a name="FNanchor_166_166" id="FNanchor_166_166"></a><a href="#Footnote_166_166" class="fnanchor">[166]</a>. La naturaleza<span class="pagenum"><a name="page_318" id="page_318"></a>{318}</span> domina en -él y el arte en la Alhambra, ha dicho Washington Irving, y esto es tan -verdad, que aunque se hallan á cada paso vestigios del arte mahometano, -el que lo visita se inclina con preferencia á mirar desde sus corredores -ó pasillos el hermosísimo panorama que ofrece la Alhambra en su -conjunto, contemplada casi á vista de pájaro. La puesta del sol en los -días de invierno, cuando el horizonte se cubre de trasparentes púrpuras, -hace encantador este sitio, desde el cual se divisan tres términos -panorámicos, igualmente sublimes: la Alhambra y su recinto en primer -término, la población con sus huertos y torres en segundo, y en el fondo -la vega almenada de remotas montañas bañadas de tornasoles.</p> - -<p>Aparte de su deliciosa situación y de los jardines cuidadosamente -asistidos, es deplorable que continúen cubiertos de cal los preciosos -arabescos de la galería y pórticos, y que no se haya hecho más que una -ligera restauración en la espaciosa antesala cuya estructura es tan -hermosa y elegante. El antiguo mihráb, hoy capilla, el pórtico de cinco -arcos de gusto decadente, la galería citada, la <i>tarbea</i> del centro y -algunos esparcidos detalles de las torres y pasadizos, dan completa idea -de un monumento donde la minuciosidad destruyó la grandeza, y en el que -prolijos y delicados adornos entretienen la monotonía de un claustro -rebajado y poco esbelto, semejante á los de las construcciones -subterráneas de los panteones siriacos.</p> - -<p>Frente al eje central de todo el edificio por donde corren aguas -abundantes, y pasados el pórtico, el vestíbulo y nave trasversal, hay -una preciosa torrecita algo modificada en su carácter, desde la cual á -derecha é izquierda se entra en dos salas sencillas, adornadas con -numerosos retratos más ó menos interesantes y en su mayor parte copias.</p> - -<p>En una se hallan los de Aben Hud Almotuakel, rival de Alhamar I, y -tronco de una estirpe de donde descienden todos los demás personajes que -aquí se representan. El de Aben Celim, infante de Almería; el de Cid -Hiaya, nieto de Jusef, bautizado en Santa Fé por los Reyes Católicos con -el nombre de Don<span class="pagenum"><a name="page_319" id="page_319"></a>{319}</span> Pedro de Granada; el de su hijo Don Alonso I y su -esposa Doña Juana Mendoza; el del hijo de éstos, Don Pedro II; el -primogénito de éste Don Alonso II, el descendiente Don Pedro III, y el -de Doña Catalina de Granada que casó con Don Esteban de Lomelín.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 350px;"> -<a href="images/illus-319_lg.jpg"> -<img src="images/illus-319_sml.jpg" width="350" height="458" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Claustro de Generalife.</p></div> -</div> - -<p>En la otra sala están los retratos de los Reyes Católicos, los de Doña -Juana y Don Felipe el Hermoso; los de Felipe II é Isabel de Portugal, -esposa de Carlos V; los de Felipe III, Felipe IV, mujer de éste, y el de -una dama; el del Gran Capitán,<span class="pagenum"><a name="page_320" id="page_320"></a>{320}</span> aunque en nada parecido á los que -conocemos de este personaje; y cuadros de armas, de carabelas y cartas -genealógicas. Repasando por las habitaciones moriscas, debemos ocuparnos -de algunas de sus inscripciones, no haciéndolo de todas, porque muchas -son motes y salutaciones piadosas que hemos hallado en la Alhambra.</p> - -<p>En un friso de la entrada junto al techo de la galería, hay en -caracteres africanos una sura del Korán, la 48 desde el vers. 1.º hasta -el 10.</p> - -<p>En la faja ó recuadro de los arcos, una poesía en metro kamil que dice -así:</p> - -<p>«<i>Este es un alcázar de incomparable hermosura en que resplandece la -grandeza del Sultán</i>».</p> - -<p>«<i>Gratas aparecen sus excelencias, brillan sus flores y derraman las -nubes de la liberalidad su lluvia</i>».</p> - -<p>«<i>En sus costados bordaron los dedos de los artífices dibujos semejantes -á las flores del jardín</i>».</p> - -<p>«<i>Su estrado se parece á la esposa que se presenta ante la nupcial -comitiva con su belleza tentadora</i>».</p> - -<p>«<i>Suficiente nobleza de alto precio tiene, si le prodiga sus cuidados el -clemente kalifa</i>».</p> - -<p>«<i>El mejor de los reyes, Abul Walid, el temeroso de Dios, de lo más -selecto de los reyes de Cahtan</i><a name="FNanchor_167_167" id="FNanchor_167_167"></a><a href="#Footnote_167_167" class="fnanchor">[167]</a>».</p> - -<p>«<i>El que siguió las huellas de sus puros abuelos, los Ansares</i><a name="FNanchor_168_168" id="FNanchor_168_168"></a><a href="#Footnote_168_168" class="fnanchor">[168]</a>, <i>lo -mejor de la estirpe de Aduan</i>».</p> - -<p>«<i>Correspóndele (á este alcázar) de parte del kalifa una preferente -atención, por cuyo influjo se renovaron las bellezas de sus artificios y -construcciones</i><a name="FNanchor_169_169" id="FNanchor_169_169"></a><a href="#Footnote_169_169" class="fnanchor">[169]</a>».</p> - -<p>«<i>En el año de la victoria de la religión, y del triunfo que ha sido en -verdad una maravilla de la fé</i><a name="FNanchor_170_170" id="FNanchor_170_170"></a><a href="#Footnote_170_170" class="fnanchor">[170]</a>.»<span class="pagenum"><a name="page_321" id="page_321"></a>{321}</span></p> - -<p>«<i>Jamás deje de permanecer en perpetua ventura entre la luz de la recta -senda y la sombra de la fe</i>».</p> - -<p>La planta del patio largo es puramente de la época primera que se -descubre en Córdoba, Sevilla y Toledo. Así, pues, la suposición de que -Omar Al-lahmi construyera á Generalife, debe estar fundada en que hizo -alguna reconstrucción como la que se cita.</p> - -<p>Luego hay otras inscripciones alkoránicas (sura 2.ª, vers. 256) y -algunos vestigios de un poema que cita Echevarría; pero hoy están tan -mutiladas, que no se han podido traducir con verdad.</p> - -<p>Subamos al patio de los Cipreses, donde nada hay artístico, pero se -halla en él aquel famoso ciprés de la sultana calumniada por los -caballeros rivales de los Abencerrajes, trágicos amores de Aben-Amet, el -cual, dícese, fué sorprendido por el rey cuando se hallaba en libianos -amoríos, según hemos referido en otro lugar.</p> - -<p>Más arriba se vuelven á ver jardines y una preciosa bóveda de laurel, -hasta llegar á las glorietas llamadas el camino de las Cascadas, todo lo -cual hallamos casi en la misma forma que nos describió Mármol en el -siglo <small>XVI</small>.</p> - -<p>Después hay un mirador moderno, de mal gusto, pero de vistas -excelentes<a name="FNanchor_171_171" id="FNanchor_171_171"></a><a href="#Footnote_171_171" class="fnanchor">[171]</a>.</p> - -<p><span class="smcap">Silla del moro, darlarosa, los alixares y contornos.</span>—Saliendo por el -sitio más alto de Generalife se ve primero el acueducto que surte la -Alhambra con las saludables aguas del río Darro. La altura que alcanzan -éstas, tomadas del río á poco<span class="pagenum"><a name="page_322" id="page_322"></a>{322}</span> más de legua y media de distancia, -demuestra la inclinación que tiene el lecho de aquél en tan poco trecho. -Más altos, en la misma montaña, hay indicios de haber existido otro -acueducto que surtía por medio de norias los palacios de los Alixares, -Darlarosa y otros.</p> - -<p>Del lado de las tapias de Generalife se hallan restos de murallas, -cimientos, albercas y aljibes, donde aún se conservan los nombres de -Peinador de las Damas, Palacio de la Novia, Albercón del Negro, etc.</p> - -<p>Subiendo al cerro á cuyo pie están construídos estos notables vestigios, -se ven los cimientos de un fuerte llamado hoy <i>La Silla del Moro</i>. Á -alguna distancia, siguiendo la cumbre, se encuentran muros de baluartes -y torres con un profundo pozo construído de arcos de ladrillo, por cuyo -fondo se hacía pasar el agua de la acequía ya citada, y más alla está el -<i>Aljibe de la Lluvia</i>, que es una buena construcción hecha para recoger -las aguas de las vertientes, donde se hallan restos de estanques y -edificios, con azulejos y mármoles esparcidos en la tierra.</p> - -<p>Toda esta montaña tenía el nombre de Cerro de Santa Elena hasta el -barranco de las Tinajas, donde en tiempo de los árabes se construían -alcatruces ó tubos de arcilla cocida, de los que se han conservado -muchos todavía en nuestro tiempo. Al lado de un albercón y cerca de la -noria de 160 pies de profundidad, situada en lo alto de la montaña, es -donde suponen los cronistas la existencia de un palacio árabe, con -jardines suntuosos y preciosas estancias. No hay datos positivos para -asegurar ni para negar este supuesto, que ha llegado hasta nosotros por -tradiciones más ó ménos verosímiles de los últimos momentos de la -dominación agarena; sin embargo, no dudamos que existía en este sitio, -entre la Silla del Moro y el Aljibe de la Lluvia, el Palacio de -Darlarosa. Hemos seguido, acompañados de nuestro ilustrado amigo el Sr. -Eguilaz y de otras personas dignas de crédito, un sendero que sirve de -división ó término de un trazado á la espalda de la Silla del Moro, en -la dirección de la Noria, y hemos visto copas ó macetas para<span class="pagenum"><a name="page_323" id="page_323"></a>{323}</span> flores, -tejas y ladrillos de fabricación morisca que no pudieron traerse á este -elevado paraje sino para adornar un sitio de recreo. Llegamos, subiendo -ligeramente, á un estanque de cuarenta y cuatro pasos de largo y nueve -de ancho, con unas cuatro varas de profundidad y muros de siete pies de -grueso. Uno de los cuatro lados está derruído y sus fragmentos han -servido para construir otros cimientos que se cruzan con los antiguos. -Algunas ligeras excavaciones nos han descubierto otros pedazos de muros -quebrantados, un conducto de agua y millares de ladrillos, algunos de -ellos esmaltados por sus aristas. No dudamos, pues, de la existencia del -Palacio de Darlarosa y del cultivo de todas estas montañas, pero al -mismo tiempo estamos persuadidos de que en la conquista debía hallarse -casi abandonado y tan ruinoso que no llamara la atención de los -conquistadores.</p> - -<p>En tiempo de las rebeliones de los moriscos, los soldados de Don Juan de -Austria se albergaron en las ruínas citadas para aguardar á los -rebeldes, y más de una vez fueron éstas testigos de horribles algaradas.</p> - -<p><span class="smcap">Los Alixares.</span>—No queremos dejar de referir aquí lo que se ha escrito -sobre el <i>Palacio de los Alixares</i>. Mármol, Pedraza, Navajero, Marineo -Sículo, Martínez de la Rosa, Alcántara, etc., dan por seguro que había -un palacio de este nombre en la cumbre del cerro. Si así fué ó no, este -palacio lo han confundido con la fortaleza que hay hoy arruinada, y que -se demolió para quitar este albergue á nuevos y por entonces temidos -levantamientos de moriscos. Si nos viésemos obligados á situarlo, lo -haríamos á la falda del Sur, cerca del cementerio, donde hay estanques -que no se sabe si eran los de la fortaleza citada, ó los del alcázar muy -afamado en aquellos tiempos, de los Alixares, que daba vista al Genil y -al Darro, á la Alhambra y Generalife á un mismo tiempo.</p> - -<p>De cualquier modo, aquellos historiadores se referían á lo que había -existido, no á lo que ellos vieron. Los romanceros posteriores escriben -que Don Juan de Castilla preguntaba en la Vega á un cautivo:<span class="pagenum"><a name="page_324" id="page_324"></a>{324}</span></p> - -<div class="poetry"> -<div class="poem"><div class="stanza"> -<span class="i0">—¿Qué castillos son aquellos<br /></span> -<span class="i0">Altos son y relucían?<br /></span> -<span class="i0">—El Alhambra era, Señor,<br /></span> -<span class="i0">y la otra la Mezquita;<br /></span> -<span class="i0">los otros los <i>alixares</i>,<br /></span> -<span class="i0">labrados á maravilla.<br /></span> -</div></div> -</div> - -<p>Navajero y Mármol dicen: que á la espalda de este cerro del Sol y á la -derecha de la Alhambra, se miraban sobre otra altura los Alixares<a name="FNanchor_172_172" id="FNanchor_172_172"></a><a href="#Footnote_172_172" class="fnanchor">[172]</a>, -dando vista á las frondosas riberas del Genil y á la amenísima vega. -Esta descripción es defectuosa, porque la derecha de la Alhambra no es -lo mismo que la espalda del cerro del Sol, pero ambos historiadores -ofrecen la seguridad de aproximada exactitud en lo que refieren, y -nosotros, acompañados por una comisión de la de Monumentos de la -provincia, pasamos á buscar los restos de que tanto se ha hablado. -Seguimos la dirección de la cumbre de la montaña hacia el Aljibe de la -Lluvia, y por lo que descubrimos, sostendriamos que este era el sitio de -los palacios de Dar-Alarusa ó Darlarosa, y que los Alixares debían -hallarse en otro lugar. Con efecto, descendimos otra vez hacia donde hoy -se halla el cementerio, y á su derecha, vueltos hacia la Sierra Nevada, -subimos á una pequeña altura ó punto avanzado sobre el valle del Genil, -desde donde se descubren hermosas vistas del lado también de Sierra -Elvira, lo cual concuerda con el texto de la historia de las guerras -granadinas, y con el pasaje referente á la belleza de las cúpulas de los -Alixares, que se descubrían desde la citada Sierra.</p> - -<p>Al construir el cementerio se deshizo un acueducto de atanores de -piedra, que hemos visto, y que á manera de sifón conducía el agua desde -una grande alberca que hay en el cerro opuesto, hasta el estanque de los -Alixares cuyos restos se ven todavía. Nosotros hemos hallado pedazos de -mosáicos y de mármoles.</p> - -<p>Se ven muy bien montones irregulares de tierra de los hundimientos<span class="pagenum"><a name="page_325" id="page_325"></a>{325}</span> de -los muros, cimientos y piedras colosales para sostener el terreno por el -lado de la vertiente del río, cuyas piedras allí llevadas desde mucha -antigüedad, habrán dado origen al nombre de Alhichar que tenía el -palacio. Hemos visto también en un manuscrito, á propósito del reparto -de los capitanes que se alojaban en las torres y castillos de la -Alhambra, y con motivo de acuartelamientos, que un tal Don Álvaro López -vivía en los Alixares con diez guardias lanceros, de los doscientos que -en muchas ocasiones se asignaron á la defensa del real sitio.</p> - -<p>Sabemos también que toda la falda del cerro donde se encuentran estas -ruínas, extendiéndose hasta la cerca de Casa Gallinas<a name="FNanchor_173_173" id="FNanchor_173_173"></a><a href="#Footnote_173_173" class="fnanchor">[173]</a>, se titula en -las escrituras de las fincas rurales la Dehesa de los Alixares, que es -un testimonio más de la existencia de monumento tan notable, que un -romance morisco describe así:</p> - -<div class="poetry"> -<div class="poem"><div class="stanza"> -<span class="i2">En los castillos dorados<br /></span> -<span class="i0">de los ricos Alixares,<br /></span> -<span class="i0">crecerán las yerbecillas,<br /></span> -<span class="i0">y se anidarán las aves<br /></span> -<span class="i0">en las pintadas labores<br /></span> -<span class="i0">de sus paredes de encaje.<br /></span> -</div></div> -</div> - -<p>Una tradición nos cuenta que por todos estos cerros se ocupaban más de -cuatrocientos esclavos, la mayor parte cautivos, en lavar las arenas de -sus arroyos, para buscar el oro que se halla en diminutos granos -esparcido por la tierra. Estos esclavos del monarca producían cada uno -el valor de cinco reales diarios, y se dice que los adornos dorados de -los palacios, son todavía aquel purísimo oro que se extraía del río, y -el cual va al lecho arrastrado por los aluviones que vienen de las -montañas.</p> - -<p><span class="smcap">Campo de los Mártires.</span>—<span class="smcap">Puerta del Sol.</span>—<span class="smcap">Abulnest.</span>—El campo de los -Mártires es uno de los sitios mas pintorescos<span class="pagenum"><a name="page_326" id="page_326"></a>{326}</span> de esta ciudad. En tiempo -de los árabes esta cumbre se llamaba Campo de Abahul, en el que había -grandes subterráneos, especie de silos, donde según la usanza africana y -de muchos pueblos orientales, se encerraban los granos excedentes del -consumo, en los años de grandes cosechas. En nuestro tiempo hemos visto -llenar de escombros estos anchurosos silos.</p> - -<p>Aben Comixa, alcaide de la Alhambra, entregó en este campo la llave de -la puerta de los Siete Suelos, que era entonces la principal de este -real sitio, á los primeros caballeros que vinieron á tremolar el -estandarte cristiano en las torres de la Alcazaba. Aquí, pues, terminaba -el camino que los condujo desde la ermita de San Sebastián hasta la -Alhambra, donde penetraron sin que se apercibieran los habitantes de la -ciudad; pero falta saber si fué por la cuesta llamada de Peña Partida -por donde pasaba el camino, pues hemos visto en un legajo del archivo de -la Casa Real un acta formada con motivo de haberse mandado derribar la -Gran Mezquita de los Reyes, que dice vinieron los conquistadores hasta -la Puerta de los Siete Suelos por un camino que pasaba cerca del lugar -donde se construyó el convento de Carmelitas, y hoy se encuentra la casa -de Don Carlos Calderón.</p> - -<p>La barriada que hay por bajo de este campo se hallaba en tiempo de los -árabes habitada por los judíos y los cristianos. La iglesia de San -Cecilio que hay en ella fué conservada durante la dominación mahometana -y se reedificó después. La plaza, delante de esta iglesia, se llama -Campo del Príncipe, por la muerte del infante Don Juan á consecuencia de -una caída de caballo que sufrió en este sitio. Lleva hoy una gran parte -de este barrio el nombre de Antequeruela, porque á él se vinieron á -morar los vencidos de Antequera en 1410.</p> - -<p><span class="smcap">La Puerta del Sol.</span>—Se hallaba al extremo de la calle de los alamillos, -cerca de las Torres Bermejas, y abierta en la muralla ó recinto que -descendía hasta cerca de la Casa de los Tiros. Hoy no tiene este sitio -importancia alguna monumental ni histórica, más que como límite entre la -población árabe<span class="pagenum"><a name="page_327" id="page_327"></a>{327}</span> y judía. La Comisión de monumentos conserva un dibujo -de lo que fué.</p> - -<p>En el Campo del Príncipe, y en el lugar que hoy ocupa el Hospital de -Santa Ana, había una casa árabe muy grande llamada de <i>Abulnest</i>, que se -derrumbó, y que era una de las fortalezas principales.</p> - -<p><span class="smcap">Casa de los Tiros.</span>—Esta era una de las fincas solariegas de -arquitectura mudéjar, con el aspecto propio de las casas feudales, con -abolengo del tiempo de los árabes y mero y mixto imperio, <i>horca y -cuchillo</i>. La construcción está basada en un alcázar árabe cuya torre -principal ha sido transformada completamente. En su interior hallamos -techos formados de alfaques y casetones, en los cuales hay pintados -retratos, y en otros, como sucede en el zaguán ancho y espacioso de la -entrada, animales y figuras de fantasia al estilo gótico, raro en -Granada. En el interior se encuentran capiteles mozárabes, cartelas ó -zapatas bajo aleros agramilados del buen género arábigo, y aun bajo los -enlucidos de yeso en las paredes no es raro encontrar estucadas -comarraxias y azulejos de suma delicadeza.</p> - -<p>Otras casas inmediatas participan mucho del mismo carácter, y aunque -menos encastilladas, son dignas de estudiarse porque en ellas se ve la -modificación del gusto artístico bajo la influencia del renacimiento, y -con cuanta razón hemos dicho en otra parte que el arte mudéjar en -Granada tuvo un carácter más próximo del greco-romano, que del gótico -hallado en otros pueblos de España.</p> - -<p><span class="smcap">Cuarto Real.</span>—Dijimos en otro lugar que desde el Castillo de Bibataubín -partía un lienzo de muralla que llegaba hasta una torre cuadrada y alta, -llamada desde el siglo <small>XVI</small> <i>Cuarto Real</i>, y más antiguamente de -<i>Nonsará</i>. Esta debía ser parte de un palacio, porque hemos observado -que todos los edificios más ó menos importantes, estaban construídos -sobre las murallas ó fortificaciones, y pertenecían á las familias de -los monarcas. Así, pues, era un aposento no destinado, como han dicho -algunos respetables anticuarios, á la oración, sino habitado por -ilustres familias, toda vez que las inscripciones hasta aquí halladas<span class="pagenum"><a name="page_328" id="page_328"></a>{328}</span> -no contienen el nombre de ningún rey moro; de donde se deduce que el -<i>Cuarto Real</i> era una casa-palacio de segundo orden, de la cual no se -conserva hoy más que un pórtico de ingreso, una sala cuadrada grande -como las mayores de la Alhambra, y dos alhamíes, por haberse destruído -antes de 1556 la casa que falta, según lo demuestran las inscripciones -que había en ella, publicadas por Iranzo. Las que se conservan en el -recinto de esta torre son todas leyendas del Korán, suras 112, 48, 11, -2, vers. 1.º, 2.º, 3.º, 90, 10, 257 á 259, alternando, según el capricho -del decorador, los caracteres cúficos y africanos.</p> - -<p>Nada más bello en su género que los mosáicos de esta torre, y es lástima -que no se hayan conservado íntegras como el resto del ornato, las -repisas, cenefas y pavimentos. A juzgar por el carácter de la -construcción, creemos que pertenezca al final del siglo <small>XIII</small>, pues que -la forma del arco y de los almizates, al par que la confección de los -mismos azulejos, corresponde al primer siglo de la época floreciente del -arte musulmán, poco antes que alcanzara el esplendor y caprichosa -desenvoltura del último siglo.</p> - -<p>Los mirtos, laureles y antiguos embovedados de los jardines parecen del -tiempo de los árabes, y dan una idea de su antigüedad contemplando los -robustos troncos y la forma arabesca que se ha trasmitido en Granada, -para la distribución de estos singulares sitios de recreo. En los -alrededores de este monumento había muchas construcciones moriscas, que -se destruyeron para hacer el Convento de Santo Domingo y su huerta.</p> - -<p><span class="smcap">Alcázar de Said.</span>—Navajero dice: «que de la parte por donde viene el -Genil, ya casi en la llanura... hay asimismo palacios y jardines medio -arruinados que eran de dichos reyes moros, y aunque es poco lo que de -ellos queda, el sitio es muy delicioso y también se ven allí todavía -mirtos y naranjos... Más abajo, en lo llano, pasado el Puente de Genil y -mucho más á la izquierda que los otros palacios, existe uno conservado -en parte, con muy bella huerta y estanque que se llamaba el Jardín de la -Reina, etc.»<span class="pagenum"><a name="page_329" id="page_329"></a>{329}</span></p> - -<p>Hemos estudiado con detención los restos de este alcázar de Said, como -lo han titulado los modernos arabistas, y hecho lo posible por conservar -los arabescos con el color y carácter que ha impreso un período de siete -siglos sobre sus delicados detalles<a name="FNanchor_174_174" id="FNanchor_174_174"></a><a href="#Footnote_174_174" class="fnanchor">[174]</a>; el pavimento es una de esas -solerías que llaman los árabes <i>almorrefas</i>, y el espacio liso, hasta la -primera faja de inscripción, estaba destinado para tapizados de tela ó -cueros semejantes á los que ponían en la Alhambra, donde hemos hallado -muy recientemente hierros en forma de alcayatas para sujetarlos.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 228px;"> -<a href="images/illus-329_lg.jpg"> -<img src="images/illus-329_sml.jpg" width="228" height="374" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Sección de la Torre de Said.</p></div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_330" id="page_330"></a>{330}</span></p> - -<p>En tiempo de Mohamad I sirvió para alojar una larga temporada al infante -Don Felipe, cuando huyendo de los sinsabores de la corte de Alfonso X, -vino con otros caballeros á disfrutar las delicias de este pintoresco -país, y la galante oferta del rey moro. La arquitectura parece más -antigua que la de la Sala de Comareh, y pudiéramos asegurar que es del -tiempo de los Almohades, aunque hoy contemplamos una parte muy pequeña -de lo que existió.</p> - -<p>A algunos pasos de distancia y frente á la puerta, se halla el muro de -un hermoso estanque, citado en los romances moriscos por ser este el que -podía remedarse á un mar artificial cubierto de embarcaciones donde en -más de una ocasión hubo juegos navales, figurando el incendio de los -galeones cristianos<a name="FNanchor_175_175" id="FNanchor_175_175"></a><a href="#Footnote_175_175" class="fnanchor">[175]</a>. No hay vestigios en Granada de un lago -artificial más extenso.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 285px;"> -<a href="images/illus-330_lg.jpg"> -<img src="images/illus-330_sml.jpg" width="285" height="171" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Planta de la Torre de Said.</p></div> -</div> - -<p>En una casita de labranza que se ve á la cabecera de estos gruesos -muros, hay bóvedas subterráneas y fundamentos de construcciones árabes, -y según los títulos de posesión de toda la finca, pertenecía á la -sultana Aixa, madre de Boabdil, y fué vendida á un rico judío de Granada -pocos días antes de la rendición<span class="pagenum"><a name="page_331" id="page_331"></a>{331}</span> de la ciudad, cuyo judío la vendió á -los antecesores de los actuales dueños.</p> - -<p>Las inscripciones son cúficas y africanas y no ofrecen interés ninguno, -excepto la que guarnece los nichos de la puerta, donde se cita -confusamente á un monarca y la fecha de 1204.</p> - -<p>Conserva esta sala hoy su carácter antiguo; los apilastrados de las -veinte ventanas caladas están compuestos de finos y primorosos detalles; -encima una ancha cornisa de boveditas sostiene el artesonado, compuesto -de ensambladuras de madera; el cuerpo de la sala lo decora un ancho -friso de dobles florones geométricos, y el bajo ostenta tres -decoraciones de arcos, con fondo cubierto en dos de ellos, y ajimeces de -paso para las alcobas.</p> - -<p>El ilustrado dueño de esta finca ha querido que las casas para el -labrador que hay al lado del cuarto árabe, tengan el carácter de la -misma arquitectura, á lo menos en su exterior, y presentar así un -conjunto simétrico de agradable perspectiva.</p> - -<p>La cruz de hierro sobre una columna árabe que hay cerca del estanque, no -tiene otro significado, que el haber querido conservar la que servía de -veleta en la torre desde el tiempo de la conquista.</p> - -<p><span class="smcap">Puente de Genil.</span>—Cuentan algunas tradiciones que este río había que -vadearlo para entrar por este lado en la ciudad, y que el puente se hizo -pocos años después de la conquista. Por la configuración y fábrica de -los malecones, creemos que había un puente árabe en el mismo sitio donde -se construyó el actual con los muchos restos de aquél. La forma romana -de los arcos está hecha con materiales usados exclusivamente por los -moros, y pudiera muy bien sospecharse que los fundamentos fueron de -época más antigua, ó que los árabes imitaron perfectamente aquí las -construcciones de aquellos remotos tiempos.</p> - -<p><span class="smcap">Puerta de las Orejas.</span>—<span class="smcap">Plaza de Bibarrambla.</span>—Hoy ha quedado en uno de -los ángulos de la plaza del mismo nombre, y se descubren en ella dos -hermosas cartelas, sobre las que se arranca un elegante arco de -herradura de grandes dimensiones. Tomó el nombre de <i>Puerta de las -Orejas</i>, porque<span class="pagenum"><a name="page_332" id="page_332"></a>{332}</span> en 1621 se celebraban fiestas en honor de Felipe IV en -Bibarrambla, y había un tablado orilla de dicha puerta árabe, el cual se -hundió por el peso de la gente que lo ocupaba; en la confusión que -produjo, robaron los rateros los ricos zarcillos de las damas que había -en él, á tirones ó cortándoles las orejas.</p> - -<p>La plaza que lleva este nombre, estaba en tiempo de los árabes más -regularizada que hoy, pues contra la costumbre de aquellos pueblos, se -hallaban decorados los cuatro frentes con armoniosas líneas de -simétricos ajimeces sobre columnitas de mármol, y los claros que hoy se -ven todavía, cerrados con grandes y bordadas celosías.</p> - -<p>En 1501 dispuso la reina Isabel se derribaran todos los ajimeces que -había en las casas granadinas, con el intento de quitar las celosías á -las mujeres que se ocultaban tras de ellas.</p> - -<p>La puerta citada fué medio destruída en 1873, más por instigación de -algunos interesados, que por otras causas á que se atribuyen siempre -estos hechos.</p> - -<p><span class="smcap">Puerta del Carbón.</span>—Detrás de la casa actual del Ayuntamiento, y dando -frente á la calle y puerta de la Alcaicería, se halla un edificio -bastante extenso, de planta cuadrada, con una puerta que lleva este -nombre, por haber sido después de la conquista el sitio destinado para -la venta del carbón, y antes casa de comedias, á cuyo uso se consagró -durante dos. siglos.</p> - -<p>En el claro de entrada y en el zaguán que hay después del ingreso, -quedan unos restos preciosos tallados en madera y yeso de la mejor época -del arte; y penetrando en el patio, no vuelve ya á encontrarse más que -la distribución en tres cuerpos de éste, con pilastras y cartelas como -fuertes sostenes de la galería.</p> - -<p>Ha habido dudas sobre el objeto que tuvo en su origen este edificio, y -no creemos fundada la opinión de que se hiciera para casa de peregrinos, -caravanserallo, caserna, etc., porque su construcción, más indica un -lugar muy frecuentado por el público, que alojamiento de especial -destino, como hospital, caballerizas, oficinas, etc., que escritores de -nota han supuesto,<span class="pagenum"><a name="page_333" id="page_333"></a>{333}</span> sin fundamento plausible, hasta que se ha visto<a name="FNanchor_176_176" id="FNanchor_176_176"></a><a href="#Footnote_176_176" class="fnanchor">[176]</a> -que fué hecha para alhóndiga, y que como tal se llamaba Alhóndiga -Gidida, es decir <i>nueva</i>, poco antes de la conquista, y después siguió -en el mismo uso, según una real cédula de 14 de Octubre de 1494. Se sabe -también que el puente que había frente de ella se llamaba Alcántara -Gidida, y que hasta 1531 no principiaron á conocerse estos edificios con -el nombre de Casa y Puente del Carbón.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 339px;"> -<a href="images/illus-333_lg.jpg"> -<img src="images/illus-333_sml.jpg" width="339" height="474" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Casa del Carbón.</p></div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_334" id="page_334"></a>{334}</span></p> - -<p>No tienen interés histórico las inscripciones que hay en esta portada, -ni las que se hallan en el pasadizo de entrada á uno y otro lado sobre -elegantes arcos, ni tampoco entre las que han desaparecido se encuentra -la que pudiera indicarnos la época de su construcción<a name="FNanchor_177_177" id="FNanchor_177_177"></a><a href="#Footnote_177_177" class="fnanchor">[177]</a> limitándonos -á decir que toda la obra de ornamentación es del último período -granadino, aunque no exactamente igual, como supone un erudito escritor, -á la de la casa de los Oidores. La puerta exterior es un hermoso arco de -herradura, y el cuerpo de obra que hay encima no tiene toda la esbeltez -que en otros sitios hemos podido admirar.</p> - -<p><span class="smcap">Almadriza.</span>—<span class="smcap">Alcaicería y contornos.</span>—Almadriza era el edificio destinado -por los árabes á Universidad, y ocupaba la casa que hay frente de la -puerta de la Capilla Real, la cual ha servido para Municipio desde el -año 1500 hasta el 1861.</p> - -<p>Sabíamos por Pedraza y otros, que la puerta árabe era de mármol blanco, -adovelada y con inscripciones interesantes; pero todo había -desaparecido, hasta que por efecto de un reciente incendio se levantaron -las losas del pavimento del patio y se encontró que muchas de ellas -correspondían á la citada puerta principal, descrita exactamente por -nuestros antepasados. Estas losas de mármol blanco fueron adquiridas por -el Sr. Riaño, el que las conservó en su poder hasta que pasaron al de la -Comisión de Monumentos.</p> - -<p>Servía, pues, esta construcción para Academia Alkoránica, instituída por -Abdallah Solimán Alcasem, donde se educaron muchos sabios, y entre ellos -el Gasanida, que escribió el <i>Collar de Perlas</i>, según Cassiri.</p> - -<p>Penetrando en esta casa, hoy convertida en fábrica de tejidos, se ven -todavía hermosos artesonados moriscos de la primera época del arte -granadino, tirantes caladas delicadamente dispuestas, almizates de raras -combinaciones, y aunque no ocupara este monumento un local excesivamente -grande, no dejaba de ser un palacio hecho con lujo é importancia, -relativamente<span class="pagenum"><a name="page_335" id="page_335"></a>{335}</span> al escaso impulso que se daba en aquella época al estudio -de las ciencias.</p> - -<p>Son muchas las inscripciones que tenía y las que infaliblemente se -descubrirán cuando se arruinen ó se levanten las gruesas capas de yeso -que en sus paredes ocultan los arabescos y labrados moriscos.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 294px;"> -<a href="images/illus-335_lg.jpg"> -<img src="images/illus-335_sml.jpg" width="294" height="318" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Antigua Madriza.</p></div> -</div> - -<p>Mármol cita esta inscripción de un escudo:</p> - -<p>«Si tienes la dicha de mirar en lo interior de esta casa, labrada para -habitación de las ciencias, para firmeza de la grandeza, y para lustre -de los venideros siglos, verás que está fundada en dos prerogativas, que -son la firmeza en la justicia, y la piedad; prerogativas que lograron -los que se emplearon en ella, para la gloria de Dios. Si en tu espíritu -hace asiento el deseo del estudio y de huir de las sombras de la -ignorancia, hallarás en ella el hermoso árbol del honor. Hace el -estudio<span class="pagenum"><a name="page_336" id="page_336"></a>{336}</span> brillar como estrellas á los grandes, y á los que no lo son los -eleva con igual lucimiento. Con él puedes conseguir el camino de la luz -cuando desengañado resuelvas huir de la oscuridad del mal. Si buscas la -estrella de la razón, verás su claridad sin engaño, aun por entre las -nubes de la duda. Pero reducido á la ciencia, para aprovechar en ella -has de volver tu cara al bien obrar, y has de desechar toda inclinación -al mal. No es el camino de la sabiduría para el que lo anda cargado de -malvada codicia. Sigue, pues, este consejo, así hallarás el provecho -cuando anciano, cuando mozo serás estimado y te buscarán las dignidades. -Vuelve los ojos al cielo del pueblo y verás cuántas estrellas que tenían -muy escasa luz, se hallan por este camino llenas de infinitos -resplandores. Y si bien reparas, verás que unas de ellas hacen la corona -y otras son las columnas de la casa del saber. Ellas alumbran los -corazones, ellas guían al bien y nos son verdaderos amigos que nos -aconsejan. Acepte Dios tanto bien instituído por Yusuf, estrella del más -alto grado, brillante en la ciencia y en la ley».</p> - -<p>No sabemos que pueda escribirse cosa más útil en los tiempos de -civilización que alcanzamos, pues bien: ¡hemos llamado bárbara á la raza -que trazó estas líneas hace seis ó siete siglos!</p> - -<p>Como descriptiva del edificio principia otra leyenda.</p> - -<p>«Advierte esta maravillosa entrada..... sus bruñidas piedras..... y su -artificio singular..... etc.»</p> - -<p>Y con efecto, todos los mármoles que hemos hallado están labrados -primorosamente.</p> - -<p>Se explicaba aquí Teología, Matemáticas, Retórica y Poética, Medicina, -Jurisprudencia, Historia y Arte Militar.</p> - -<p><span class="smcap">Piedra Romana.</span>—Hay una que se encontraba frente de esta casa y hoy está -en el Museo Provincial, con una inscripción que dice en latín:</p> - -<p>«<i>El aficionado Cabildo del florido Municipio iliberitano puso á costa -pública esta Memoria á la Majestad de Furia Sabina Tranquilina Augusta, -mujer del emperador César Marco Antonio Gordiano Pío Félix Augusto.</i>»</p> - -<p>Fué hallada esta piedra á fines del siglo <small>XVI</small>, abriendo unos<span class="pagenum"><a name="page_337" id="page_337"></a>{337}</span> cimientos -de una casa cerca del Aljibe del Rey, inmediato al convento de Santa -Isabel la Real, que es el barrio considerado más antiguo de esta -población; y la piedra corresponde á las canteras de la Sierra Elvira.</p> - -<p>No lejos se encuentra un bazar de forma y aspecto árabe, cuya decoracion -fué hecha en 1844 con motivo de un incendio ocurrido en el año anterior. -La Alcaicería, dícese que significa <i>casa del César</i>, y según Mármol, es -el sitio donde se almacenan las mercancías de la hacienda pública y de -los particulares, según costumbre de los pueblos de Oriente y de los -romanos en Africa; pero aquí era recinto cerrado para comerciantes -ricos, como se ve en Fez, Marruecos y otras poblaciones musulmanas. -Antes del citado incendio, esta Alcaicería conservaba todo su carácter -antiguo, pues era un espacio más estrecho todavía que lo es hoy, con -tiendas tan pequeñas que algunas no tenían hueco para el vendedor, el -cual se situaba sobre el mostrador ó fuera de él. Hoy la decoracion -árabe es demasiado simétrica para caracterizar este especial recinto.</p> - -<p>El Zacatín ó calle de comerciantes, según Alcántara, participa en parte -de ese aspecto de las ciudades africanas. La calle de Abenamar conduce á -una plaza pequeña donde estaba el palacio de Aben-Hamar, caudillo de los -moros del último siglo; desde ella se encuentra la calle de la Cárcel -baja y convento del Angel, á cuyo frente hay una gran casa solariega -perteneciente hoy á los poseedores de Generalife, y en la cual pueden -hallarse curiosos fragmentos moriscos.</p> - -<p>Para el aficionado á los recuerdos de la época árabe conviene citar -antes de dejar estos sitios, el lugar donde estaba construída la Gran -Mezquita ó Metropolitana de la corte mora, dícese de ella:</p> - -<p>«En el sitio que ocupa hoy este templo (el Sagrario), estuvo la Gran -Mezquita de los moros, labrada á mediados del siglo <small>XIV</small>, la cual se -bendijo por los cristianos conquistadores. Era un edificio cuadrado, -bajo de techos, compartido en cuatro naves sostenidas por cuatro órdenes -de columnas de jaspe, de modo que cada dos de ellas tenía en su capitel -el arranque de<span class="pagenum"><a name="page_338" id="page_338"></a>{338}</span> cuatro arcos. La techumbre formaba cúpulas ó medias -naranjas primorosa y prolijamente labradas. Tenía tres puertas, una al -Occidente (donde hoy la principal); otra al Mediodía, junto á lo que es -hoy postigo de la Sacristía, y otra al Norte que corresponde al lado de -la Catedral. El testero estaba detrás del altar mayor, donde se guardaba -el Korán en un alhamí ó nicho con labores delicadísimas. En la puerta de -esta mezquita, contigua á la de la Capilla Real, fué donde Hernán Pérez -del Pulgar clavó con una daga el mote del <i>Ave María</i>, para lo cual -salió de Alhama, se mantuvo oculto en las cercanías de Granada, entró de -noche por el cauce del río Darro seguido de muy pocos caballeros, y -burlando la vigilancia de los moros, plantó aquel emblema, con audacia y -valentía».</p> - -<p>Las hazañas de Pulgar han dejado una huella imperecedera en la fogosa -imaginación de los cristianos andaluces. También las crónicas moriscas -conservaban la memoria de otro héroe, <i>Osmín</i>, famoso por los desafíos -con los cristianos, y sus hazañas se cuentan todavía por los -descendientes de aquella ilustre raza, que fué á confundirse con las -salvajes kabilas de la costa africana.</p> - -<p><span class="smcap">El Laurel de la Reina.</span>—A una legua de Granada se encuentra la Zubia, -pueblo pequeño, hermosamente situado y de los más curiosos y ricos de la -vega. En tiempo de los árabes había en su lugar un espacioso bosque de -laureles, de los cuales no se conserva hoy más que el que lleva el -nombre de la Reina Isabel I.</p> - -<p>Las leyendas fantásticas de nuestros poetas modernos, los cuentos de -Irving, la novela del inspirado Fernández y González y las canciones y -romances, dan acaso testimonios de la tradición que vamos á contar.</p> - -<p>El 18 de Junio de 1491, Isabel I se esforzaba en contemplar lo más cerca -posible las torres almenadas de blanco, los minaretes y jardines de la -última ciudad morisca. Le acompañaba el Rey, sus hijos, sus damas, el -marqués de Cádiz, Gonzalo de Córdova, el conde de Cabra, el de Ureña, el -de Tendilla, el de Villena, Don Alonso de Aguilar, Don Alonso de -Córdova<span class="pagenum"><a name="page_339" id="page_339"></a>{339}</span> y palafraneros, criados, soldados y lanzas; llegados al bosque -de los laureles, vieron venir una tropa de jinetes árabes, al trote, -reconociendo los puestos avanzados. Los caballeros cristianos quisieron -salirles al encuentro, pero la Reina Isabel les mandó ocultarse en el -bosque, y ella misma se escondió en el fondo del espeso ramaje del -laurel que hoy se conserva. Durante el tiempo que estuvo oculta se -encomendó la Reina al Santo del día, San Luis de Francia, invocándolo -para que la salvase, por lo cual prometió erigir luego en aquel lugar un -convento.</p> - -<p>Los jinetes agarenos pasaron sin ver nada y pudo retirarse la Reina con -toda seguridad; pero los caballeros cristianos, afanosos por ganar la -gloria que consideraban perdida y por haberse visto forzados á -ocultarse, prepararon una sorpresa á los moros cuando salían de noche á -retirar los cadáveres que se hacían en los combates diarios, y con -efecto, así lo cumplieron; pero en vez de salir victoriosos, fueron -derrotados y perseguidos, después de dejarse muchos muertos en el campo. -El mismo Gonzalo de Córdova estuvo á punto de caer en manos de los -árabes. Todavía conserva en aquellas inmediaciones, el sitio de esta -batalla, el nombre de <i>Haza de la Muerte</i>.</p> - -<p>Isabel I fundó efectivamente el convento de San Francisco. Un relieve y -un cuadro antiguo recuerdan también el suceso de la salvación de la -Reina Católica, é Isabel II adquirió después el laurel y la huerta donde -radica, como recuerdo del hecho que contamos.</p> - -<p>Desde este punto se disfruta una espléndida vista de Granada.</p> - -<p><span class="smcap">Casa de la Moneda.</span>—Era este un edificio grandioso que hemos conocido, y -del cual se conservan restos de carácter enteramente clásico. Su -portada<a name="FNanchor_178_178" id="FNanchor_178_178"></a><a href="#Footnote_178_178" class="fnanchor">[178]</a> estaba compuesta de ladrillos agramilados, por el estilo de -los de la Giralda; las esculturas que arrojaban agua en el estanque que -había en el<span class="pagenum"><a name="page_340" id="page_340"></a>{340}</span> centro del patio, y se conservan en la mezquita de la -Alhambra, son de aspecto é inspiración babilónica, y la hermosa -inscripción de su fachada, dará bastante testimonio de la importancia de -este monumento.</p> - -<p>Se construyó el año 1376 para hospital de la población, y después de la -conquista se destinó á <i>azeca</i> ó casa de acuñación de moneda, porque en -los últimos tiempos de la dominación árabe estuvo dedicada á dicho -objeto.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 333px;"> -<a href="images/illus-340_lg.jpg"> -<img src="images/illus-340_sml.jpg" width="333" height="419" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Puerta de la Casa de la Moneda.</p></div> -</div> - -<p>He aquí el texto de la inscripción citada:</p> - -<p>«<i>Loor á Dios. Mandó construir este hospital, amplia misericordia para -los débiles enfermos musulmanes y útil proximidad (si Dios quiere) al -Señor del Universo; y perpetúe su bondad publicándola elocuentemente con -lengua clara, é<span class="pagenum"><a name="page_341" id="page_341"></a>{341}</span> haga pasar (la memoria) de su caridad á través del -tiempo y á pesar del transcurso de los años, hasta que herede Dios la -tierra y lo que sobre ella existe, pues es el mejor de los herederos; el -Señor, el príncipe, el sultán valeroso, grande, ilustre, puro, vencedor, -el más feliz de su estirpe, el que caminó impetuosamente por el sendero -de Dios, Señor de las conquistas, de las caritativas obras y dilatado -pecho, el amparado de los ángeles y del espíritu (divino), el defensor -de la ley tradicional, asilo de religión, príncipe de los muslimes -Algani bil-lah (el contento con Dios), Abú Abdil-lah Mohammah, hijo del -Señor, del grande, del exclarecido, del sultán ilustre, elevado, -belicoso, justo, dadivoso, feliz, mártir, santificado, príncipe de los -muslimes, Abul Hachach, hijo del Señor, del sultán ilustre, exclarecido, -grande, magnánimo, victorioso, ahuyentador de los politeistas, y -conculcador de los infieles enemigos, el venturoso, el mártir Abul Walid -ebn Nasr, el Ansars, el Jazrechi (de la tribu de Jazrech). Haga Dios -venturosas sus obras con su beneplácito y le cumpla sus esperanzas con -su bondad perfecta y recompensa amplia. Creó una buena obra, que no ha -sido sobrepujada desde que el Islam penetró en estas comarcas y por la -cual le corresponde una orla de gloria sobre su antiguo traje de guerra, -y se dirigió á la faz de Dios en demanda de recompensa. Dios es el Señor -de la bondad grande. Anticipó una luz que caminará delante y detrás de -él el día en que no aprovecharán las riquezas, ni los hijos, sino á -aquél que se presente á Dios con corazón puro. Comenzó su construcción -en la segunda decena del mes de Moharram año de</i> 767<a name="FNanchor_179_179" id="FNanchor_179_179"></a><a href="#Footnote_179_179" class="fnanchor">[179]</a>: <i>terminó su -obra (el kalifa) y le asignó bienes para su sostén en la segunda de -Xawal año</i> 768<a name="FNanchor_180_180" id="FNanchor_180_180"></a><a href="#Footnote_180_180" class="fnanchor">[180]</a>. <i>Dios no deja de recompensar á los que obran bien, -ni frustra los esfuerzos de los buenos. La paz de Dios sea sobre nuestro -Señor Mohamad: sello de los profetas, y sobre su familia y compañeros -todos</i>».<span class="pagenum"><a name="page_342" id="page_342"></a>{342}</span></p> - -<p>Dejando las ruínas de esta muestra de la caridad musulmana desarrollada -en la más culta época de la denominación árabe, observemos el aspecto -monumental de la mayor parte de las casas que se encuentran recorriendo -los estrechos y enredados callejones del barrio situado entre la carrera -de Darro y la calle de San Juan de los Reyes. Casas llamadas solariegas -construidas con los materiales más antiguos, modificada su estructura -para servir á las comodidades de los cristianos, pero dispuestas con -anchurosos patios y salas abiertas en sus galerías, cuyos artesonados -tienen tanto árabe como renacimiento, modificación especial de difícil -estudio: pero cuyo noble aspecto recuerda la soberbia grandeza de sus -fundadores.</p> - -<p><span class="smcap">Antigua Mezquita, hoy San Juan de los Reyes.</span>—La torre y puerta de su -costado manifiestan que fué una <i>Djama</i> de poca importancia; pero la -primera que bendijo Fray Fernando de Talavera, donde más número de moros -se convirtieron al cristianismo, y en la que, según las tradiciones, se -convertían también al mahometismo los judíos y pobladores cristianos -durante el período arábigo. Se llamaba Taybin. Estaba dotada con pingües -rentas de un rico moro, por haber salvado las embarcaciones con que -hacía su comercio á Oriente<a name="FNanchor_181_181" id="FNanchor_181_181"></a><a href="#Footnote_181_181" class="fnanchor">[181]</a>, de manos de los cristianos. Los restos -de adornos agramilados de la torre, son del estilo mismo empleado en la -Giralda de Sevilla, pero más sencillos.</p> - -<p><span class="smcap">Casa del Chapiz.</span>—Fué el Palacio Real de Albaida, fundado por un -príncipe almohade, y se encuentra á la entrada del camino del Sacro -Monte. Los escritores del siglo <small>XVII</small> creyeron que este edificio se -construyó para aduana de la seda, porque esta floreciente industria -estableció en él su contraste oficial después de la reconquista.</p> - -<p>Dos hermosos patios cuyas ruínas subsisten, componen las plantas que -publicamos á seguida, los cuales corresponden á dos distintas épocas, y -particularmente á las construcciones<span class="pagenum"><a name="page_343" id="page_343"></a>{343}</span> del siglo <small>XI</small>, como se ven en el -barrio de San Miguel bajo, cuyos esqueletos de madera son tan esbeltos y -las cartelas sobre sus pilares tan elegantes y fantásticas en sus -adornos, que pudieran aplicarse con éxito á algunas repisas y aleros de -las construcciones modernas, sin chocar al sentimiento del arte -cosmopolita de nuestra edad.</p> - -<p>Esta casa, habitada hoy por familias pobres, cercenada y próxima á -hundirse, fué construída á la entrada de la población por el camino de -Guadix, el más importante y estratégico de aquellos tiempos. Desde ella, -hasta la orilla del río, había vistosísimos jardines sostenidos con -gruesos murallones que terminaban en un puente, por donde iba el camino -hasta lo más alto de la Alhambra y Generalife.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 285px;"> -<a href="images/illus-343_lg.jpg"> -<img src="images/illus-343_sml.jpg" width="285" height="247" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Baños árabes.</p></div> -</div> - -<p><span class="smcap">Baños árabes de la carrera de Darro.</span>—Hoy son una casa pobre que da paso -á un patio cuadrado, alrededor del cual se observa todavía la -distribución mural de estos edificios. Pasando el referido patio, donde -había en medio una alberca ó estanque, hallamos la más completa -repartición de una casa<span class="pagenum"><a name="page_344" id="page_344"></a>{344}</span> pública de baños. Suponemos la entrada por la -última estancia, donde después de un paralelógramo abovedado y hundido, -se desciende una ancha escalera, al final de la cual se encuentra otra -estancia larga, terminada en sus dos lados cortos por dos <i>alhamíes</i> de -reposo. Aquí hay dos cuartos de baños reservados, y continuando por una -puerta estrecha se halla el gran baño de ablución, cuyos muros se -reconocen perfectamente por los restos de color y dibujo árabe de que se -hallaban emplastecidos.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 311px;"> -<a href="images/illus-344_lg.jpg"> -<img src="images/illus-344_sml.jpg" width="311" height="396" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Planta de los Baños. -<span style="margin-left:4em;">Casa del Chapiz.</span></p></div> -</div> - -<p>Después del cuarto central con sus bóvedas, sus claraboyas y -respiraderos, pasamos á otra sala de dos alhamíes, muy semejantes á la -primera, y de allí á otros pequeños cuartos en conexión con la casa de -la entrada, cuyo orden es propio de estos establecimientos.<span class="pagenum"><a name="page_345" id="page_345"></a>{345}</span></p> - -<p><span class="smcap">Casa del Gallo y Palacio de los Walíes.</span>—Se hallaba en las alturas que -ocupa la parroquia de San Miguel, entre varias casas de origen morisco, -están revelando por su construcción que pertenecían al segundo período -de la arquitectura árabe española. Veíamos en ellas esos corredores de -maderas labradas con primor, balaustres en los antepechos torneados, con -boceles y cordones, pilastras de madera que sostienen aleros avanzados, -vigas delgadas que se apoyan en las puentes ornadas de lóbulos y -boveditas y todo descansando sobre cartelas mudéjares de formas -caprichosas, simulando en algunas troncos y cabezas de animales, que no -eran muy comunes.</p> - -<p>Es curioso visitar este barrio con detenimiento, y enojoso el describir -objetos aislados casi siempre, que desaparecen con facilidad, -correspondientes á edificios derribados ó que antes de pocos años -dejarán de existir.</p> - -<p>Entre todos se veían los vestigios de la casa de los Oidores, dignos de -estudiarse; el aljibe con su arco de herradura y sus hermosas bóvedas; y -el convento de Santa Isabel, que es lo que llamaremos Palacio de los -Walíes.</p> - -<p>Pedraza pensó que los restos de los torreones que se hallan en este -paraje, eran edificios <i>gentílicos</i>, en los que se había celebrado el -primer concilio iliberitano, y después, variando de opinión, lo hizo -celebrar junto á la Casa del Tesoro; pero lo único que se puede asegurar -es, que en este tramo de muralla estuvo la puerta que los moros llamaban -Bib-Aleced donde terminaba la primera cerca.</p> - -<p>La casa de San Miguel sirvió de recreo á algún arzobispo de Granada, y -de ella se dice que el moro Aben-Habuz, walí de esta kora granadina, la -hizo para su morada, y que en la parte más alta de una torre puso la -veleta de bronce representando un guerrero á caballo con lanza y adarga, -y con un letrero árabe en esta forma:</p> - -<div class="poetry"> -<div class="poem"><div class="stanza"> -<span class="i0">«<i>Dice el sabio Aben-Habuz</i><br /></span> -<span class="i0"><i>que así se defiende el Andaluz</i>»,<br /></span> -</div></div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_346" id="page_346"></a>{346}</span></p> - -<p class="nind">y las gentes que lo veían moverse desde lejos, dieron en llamarle <i>Gallo -de viento</i>, de donde tomó el nombre la casa y calle.</p> - -<p>Nosotros que hemos tratado de averiguar esta tradición, hallamos que el -verdadero palacio de los gobernadores ó walíes estuvo, como era -corriente entonces, sobre las murallas y cubos que hay por encima de la -<i>Puerta Bonaita</i> en el actual convento de Santa Isabel, en el cual -existe una torre ó mirador ornado de arabescos, con altura suficiente -para dominar toda aquella barriada, y sobre la que se puede suponer la -existencia de la mencionada veleta. Algunas de las inscripciones de este -edificio de Santa Isabel la Real, demuestran que era habitado por -magnates de los que en tantas ocasiones tomaban el título de reyes, y se -rebelaban contra los emperadores de Córdoba. En él se ve un precioso -patio con columnas de mármol blanco, bellos capiteles, arcos labrados, y -habitaciones que conservan perfectamente las pinturas y dorados de sus -finos arabescos. Los techos son de ensambladuras de madera, perfilados -con delicadeza en rojo y azul. Lástima que no sea fácil obtener el -permiso para penetrar en este patio y estudiar los bellos fragmentos de -aquella época. Restos notables para el arte, pues que el haber sido -destinado el edificio á convento, ha sido causa de que pueda trazarse -hoy la distribución de sus cuartos árabes hasta el tercer piso con todos -los pequeños accesorios de construcción que exijen las costumbres -mahometanas.</p> - -<p>De cualquier modo, la citada tradición de la <i>Casa del Gallo</i> y de que -Aben-Habuz era lugarteniente del capitán Tarif, es inverosímil también, -por habernos revelado las crónicas de los árabes, que los primeros -gobernadores de este territorio habitaron en la ciudad de Illiberis, que -se sitúa á dos parasangas de Garnata, y que en esa antigua población -permanecieron á lo menos tres siglos antes de trasladar á Granada su -residencia.</p> - -<p>Recomendamos al viajero las casas y ruínas que se ven en todo este -recinto de San Miguel bajo, donde hallarán restos<span class="pagenum"><a name="page_347" id="page_347"></a>{347}</span> no menos importantes -que los de la Casa del Gallo: pero volviendo al palacio árabe de Santa -Isabel, citaremos la tradición de que esta casa fué habitada por la -madre de Boabdil, y que los moros la titulaban <i>Darlahorra</i> ó casa de la -honesta, que en ella se refugió aquél cuando le perseguía su padre; y -que estos barrios, con el edificio llamado la Lona, el cual confunden -también con la Casa del Gallo, fueron habitados en los años inmediatos á -la conquista por los más ricos granadinos<a name="FNanchor_182_182" id="FNanchor_182_182"></a><a href="#Footnote_182_182" class="fnanchor">[182]</a>.</p> - -<p>En la casa que fué Convento del Angel en 1812, vivió el conocido pintor -Juan de Sevilla, y en la casa Lona, Atanasio Bocanegra.</p> - -<p><span class="smcap">Casa de Hamet.</span>—Situada cerca de San Nicolás: fué de las más importantes -de la dominación mahometana. Todavía podemos hallar algunas leyendas que -la suponen embellecida con capiteles de mármol de Elvira, alfreizares y -linteles labrados, artesones alicatados, y otras preciosidades que en -vano se buscan hoy.</p> - -<p><span class="smcap">Casa Blanca ó Daralbaida.</span>—Siguiendo estos escombrados recintos, no -olvidemos la casa que tenía este nombre cerca del Aljibe Dulce (por la -frescura y virtudes de sus aguas) y donde una inscripción en mármol -decía:</p> - -<p>«<i>Dios, soberano y bienhechor, crió todas las cosas y les dió -perfección. Él con su aliento dió vida á Salem Alhamar, que buscando las -delicias de esta tierra de paraíso, vino del África. Le trajo el -espíritu de Dios y por eso quiere llamarle su padre y ser llamado su -hijo</i>».</p> - -<p>Nótase en estos edificios, de los que hay á lo menos cuatro en la calle -de María la Miel, que tienen arabescos tan delicados como los de la -Alhambra. El viajero puede entretenerse algún rato en buscar entre -oscuros y mezquinos aposentos, vestigios hermosos de aquella -civilización olvidada.</p> - -<p>En la calle del Agua había una inscripción procedente de un baño -morisco, que entre otras cosas decía:</p> - -<p>«<i>Dios extendió las aguas sobre la tierra para que se<span class="pagenum"><a name="page_348" id="page_348"></a>{348}</span> purificasen los -hombres. El baño es saludable y delicioso. El que quiere tener el alma -limpia, ha de tener limpio el cuerpo. Las manchas exteriores son signos -de las interiores. Dios quiere la purificación y la limpieza, etc., -etc.</i>».</p> - -<p><span class="smcap">Baños y casas de la calle de Elvira.</span>—Existen cerca de la iglesia de San -Felipe los restos de unos baños árabes, que no debemos olvidar, porque -son de planta cuadrada y un poco diversos, en su distribución, de los -otros. Se hallan situados en uno de los barrios más moriscos de Granada, -donde se encuentran siempre patios con estanques y pórticos con esbeltas -columnas, salas en los bajos con artesonados, y restos de colorido. Muy -cerca se halla la Puerta de Elvira, construcción almenada, con -barbacanas y pasadizos cubiertos al estilo de aquellas fortificaciones -que vemos en otros parajes, pero que aquí han desaparecido.</p> - -<p>Volviendo á los baños, son de notar los capiteles, que bien pudiéramos -llamar mozárabes, porque se resienten de la influencia gótica y romana, -como otros muchos de época no dudosa.</p> - -<p>La calle de Elvira es de las más antiguas de la población y la principal -en los primeros años de la dominación cristiana. En ella y bajando la -calle que hay cerca de San Andrés, había una casa morisca que se destinó -á Inquisición, cuyo solar se puede ver hoy todavía.</p> - -<hr style="width: 10%;" /> - -<p>Terminamos aquí el estudio descriptivo de los monumentos árabes de las -tres más importantes poblaciones antiguas de Andalucía, y de su -influencia bajo el interés artístico é histórico. Nos propusimos -particularmente ordenar la multitud de ideas que asaltan visitando tan -preciados restos, sobre la época, influjo y desarrollo de un arte -peculiar, que no puede distinguirse en España con la exacta limitación -que se determinan otros<span class="pagenum"><a name="page_349" id="page_349"></a>{349}</span> estilos clásicos, lo cual hemos hecho sin -olvidar el influjo que el arte cristiano tuvo sobre el árabe, y el que -éste ejerció sobre aquél por espacio de tantos siglos, desvaneciendo el -error de muchos modernos historiadores que suponen una civilización no -oriental sino puramente africana, en lucha victoriosa con el pueblo -visigodo.</p> - -<p>Tribus oriundas de los más civilizados países del Oriente cayeron -armadas sobre nuestro suelo, pasando ligeramente por las costas -africanas hasta llegar á la Península, y ajenas casi siempre al flujo -invasor y salvaje que agitó á los pueblos del Maghreb; razas más -civilizadas que las que se quedaron en Africa, las cuales pudieron -después enseñar muchos de los conocimientos antiguos, que en los siglos -medios eran ignorados por los francos, castellanos y gallegos.</p> - -<p>Las artes y la poesía de estos árabes españoles, tienen un carácter -propio y distinto de la literatura y las artes cristianas. ¿Qué punto de -contacto existe entre la Alhambra y las obras góticas, románicas y del -renacimiento? Hemos visto que ninguno. Pues esto basta para demostrar lo -que ya hemos iniciado en este libro: que el pueblo árabe invasor era más -ilustrado y científico que el pueblo visigodo y el que le sucedió en los -siglos medios.</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_350" id="page_350"></a>{350}</span> </p> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_351" id="page_351"></a>{351}</span> </p> - -<h3><a name="GRANADA" id="GRANADA"></a>GRANADA<br /><br /> -<small>DESPUÉS DE LA CONQUISTA</small></h3> - -<p>Como hemos hecho al tratar de Sevilla y Córdoba, damos una ligerísima -reseña de los monumentos cristianos más interesantes, con el doble -objeto de ayudar al viajero en su estudio y de que se comparen tan -diversas y radicales civilizaciones como la árabe y la cristiana.</p> - -<h4>La catedral.</h4> - -<p>La catedral de Granada es un majestuoso templo, espacioso y bien -proyectado, sin que sea ni pueda ser de los más magníficos de Europa, -como opinan los entusiastas. Su planta es hermosa y su elevación -interior tan sublime y bien delineada, que se coloca á buena altura -entre los monumentos cristianos del Renacimiento. No es difícil entrever -que la disposición de sus robustos pilares repartidos en hileras y -formando cinco naves es más una concepción de arquitectura gótica que -greco-romana, y que no fué planteada en el estilo que representa, sino -que pudo haberse dispuesto como la capilla Real gótica que hay orilla, -cuya variación de pensamiento originara el conflicto que hubo con los -capellanes reales cuando consiguieron una orden del Rey mandando -suspender la obra por no ser gótica y parecida á la de la Real capilla; -lo cual obligó al Cabildo á encargar al director que defendiese su -trazado y proyecto, y consiguiera el que continuara la obra. No se -necesita más que contemplar este edificio para creer en la historia de -sus primeros años: el Renacimiento no es el carácter de su distribución; -pero aun así, está ejecutado con tal maestría<span class="pagenum"><a name="page_352" id="page_352"></a>{352}</span> y conocimiento de las -proporciones, que hay verdadera grandeza y suntuosidad en el conjunto.</p> - -<p>Esta Metropolitana es apostólica por haberla fundado San Cecilio, que -según piadosa tradición se estableció en Illiberis. Se perpetuó durante -la época mahometana en la iglesia mozárabe, y después de la conquista, -Inocencio VIII expidió la Bula concediendo catedral con el título de la -Encarnación, y dándole por sufragáneas las Sillas de Guadix y Almería.</p> - -<p>Consta que estuvo establecida esta Metropolita iglesia primero en la -Sala de Justicia del patio de los Leones, y luego en la Mezquita mayor -de la Alhambra, hoy iglesia de Santa María (y no en la del Sagrario, -como se ha supuesto), de donde se trasladó á este gran templo, siendo -Arzobispo D. Pedro Guerrero. Se había puesto la primera piedra de los -cimientos el 15 de Marzo de 1523, y llevaba cuarenta años de obra cuando -murió<a name="FNanchor_183_183" id="FNanchor_183_183"></a><a href="#Footnote_183_183" class="fnanchor">[183]</a> Diego de Siloe, dejando el cuidado de concluirla á su -discípulo Juan de Maeda. Queda, pues, averiguado que sólo hasta la -altura de cornisas dirigió Siloe; y con efecto, ya en las bóvedas y -embocinados se vuelve á sentir el gusto gótico, viciado por la -ornamentación plateresca y de Renacimiento decadente.</p> - -<p>A Maeda le sucedió en 1571 Juan de Orea, el cual adelantó poco la -fábrica por estar ocupado en el palacio de Carlos V de la Alhambra.</p> - -<p>En 1590 aparece Ambrosio de Vico, pero ya estaba hecha la notable -portada del Perdón, y la mayor parte de la torre y bóvedas del Crucero, -sin que hallemos noticia de este arquitecto en ningún acta; pero en 1590 -se celebró una reunión de facultativos, con Vico, para resolver la -necesidad de calzar de sillería la torre por no creerla muy segura.</p> - -<p>Gaspar de la Peña, arquitecto de la catedral de Córdoba, se encargó en -1664 de acabar la obra, para lo cual informó Alonso Cano y el padre -Alonso Díaz favorablemente; pero fué nombrado por el Rey director de las -obras del Retiro y se fué sin concluirla.</p> - -<p>Le sucedió Rojas, que se fué á poco tiempo á la obra de la catedral de -Jaén, y con este motivo se encargó Granados interinamente de su -dirección; aunque en realidad ésta estaba á cargo del insigne<span class="pagenum"><a name="page_353" id="page_353"></a>{353}</span> racionero -Cano, el cual había ya trazado la fachada principal, obra de mal gusto -que no corresponde á la fama del autor.</p> - -<p>Hasta 1689<a name="FNanchor_184_184" id="FNanchor_184_184"></a><a href="#Footnote_184_184" class="fnanchor">[184]</a> no fué elegido Ardemans en certamen con otros doce -arquitectos, para echar las aguas á la calle y cerrar la crucería de -piedra que cubre el coro. La iglesia, pues, á ser justos, no es una obra -clásica del arte, pero es un magnífico conjunto de bellezas artísticas. -La altura de la decoración de la puerta es de 139 pies, distribuída en -cuerpos, que aunque simétricos, presentan un exterior más grande que -proporcionado y bello. Casi todas las esculturas que contiene son de -Verdiguier, menos la medalla que representa el Misterio de la -Encarnación, que es de Risueño: las dos de los lados, de Uceda, y las de -los Evangelistas, de Rojas.</p> - -<p>La planta total de la Iglesia tiene 433 pies por 249 en el Crucero sin -el espesor de los muros; la altura varía de 90 á 124 pies. El casi -círculo de la Capilla mayor tiene 73 pies de diámetro. La cúpula sube á -cerca de 170 pies. Tiene ocho entradas, y el pavimiento data de 1775. -Veinte pilares ó grupos de columnas corintias distribuyen las cinco -naves, y la Capilla mayor apoyándose en más de un semicírculo sobre ocho -gruesísimos pilares, es la construcción más suntuosa y más artística en -sus proporciones que tiene el templo. Se elogia mucho el rompimiento ó -arco toral entre esta capilla y la nave central de la iglesia, que -recogido por su clave, es una consecuencia muy natural de la -intersección de la circunferencia de la cúpula, con el plano que ofrece -el embocinado. Pero aparte del felicísimo y simétrico decorado de esta -capilla, se ven las mejores y más notables pinturas de Alonso Cano en -siete grandes lienzos que representan la vida de la Virgen; obras sobre -las que llamamos especialmente la atención. No son malos los cuadros de -los Doctores de la Iglesia, pintados por Atanasio; y son también dignas -de mención las dos estatuas de los Reyes Católicos arrodillados, de -Pedro Mena y Medrano, las cuales se evaluaron en aquel tiempo en -cuarenta mil reales.</p> - -<p>Mírense con detención los dos grandes bustos de Adán y Eva, obras de -Alonso Cano, que legó á su criada para que los vendiese al Cabildo.</p> - -<p>Los cuatro cuadros grandes que hay en los dos altares á derecha é -izquierda, cerca de los púlpitos, son dos de Juan de Sevilla y otros dos -de Atanasio Bocanegra.<span class="pagenum"><a name="page_354" id="page_354"></a>{354}</span></p> - -<p>El coro no tiene nada de especial mérito; los dos grandes órganos son de -Leonardo Dávila. El altar del Trascoro se hizo en 1733, obra de gusto -plateresco y extravagante. Pasemos ahora á recorrer las capillas en el -mismo orden que hemos establecido en otras.</p> - -<p>Desde la puerta derecha de la fachada hallamos primero, un cuadro que se -dice ser de Juan de Sevilla, y representa la Sacra Familia.</p> - -<p>La capilla de San Miguel, que costeó el Arzobispo de Granada Moscoso y -Peralta, Obispo del Cusco, que trajo á este país inmensas riquezas, y la -fabricó para su eterno descanso. La inscripción que se halla en uno de -sus costados lo explica todo. Se concluyó en 1807, y se proyectó por -Romero Aragón, arquitecto. La medalla de San Miguel la hizo el escultor -Adán de un gran pedazo de mármol traído con grandes dispendios desde las -canteras de Macael. González hizo las demás esculturas del altar. El -notabilísimo y hermoso cuadro de la Soledad es una pintura del célebre -Alonso Cano. Las demás de poco mérito, y el conjunto de la capilla es -rico en mármoles y bronces, y ostentoso como el Arzobispo que tales -muestras dejó en Granada de su amor á las artes. Este mismo fué el que -se hizo construir el palacio de recreo en Viznar.</p> - -<p>Sigue la puerta del Sagrario, donde hay un cuadro venerado, porque ante -él oraba San Juan de Dios.</p> - -<p>La Capilla de la Trinidad, por un cuadro de este asunto, probablemente -obra de Cano y bosquejo del celebrado de la Chanfaina. Un San José en el -retablo, de Maroto, y otros de poco interés. Hay en los altares de los -costados una Virgen y un Obispo que se atribuyen á Pedro de Moya, y la -Virgencita con el niño en los brazos de origen italiano.</p> - -<p>Siguiendo, se halla un gran retablo dorado, dedicado á Jesús Nazareno, y -aquí hallará el lector las más notables pinturas de la Catedral: son de -José Rivera el San Antonio, la Magdalena, el San Lorenzo y un San Pablo -que fué robado de este sitio. La calle de la Amargura, San Agustín, el -Salvador y la Virgen son de Cano, el primero interesantísimo. Los de San -Pedro, San Pablo y San Francisco, son: los dos primeros del Españoleto, -y el último del Greco. Cuadros todos donados en 1722 por el Tesorero -Medinilla.</p> - -<p>La puerta gótica de la Capilla Real, que daba en su origen á una ancha -plaza, es una muestra de este género, que tomó en Andalucía un carácter -propio, perdiendo la sencillez germánica y complicándose<span class="pagenum"><a name="page_355" id="page_355"></a>{355}</span> en sus -cresterías y festones, de una manera más ingeniosa que monumental. Es, -sin embargo, esta puerta uno de los mejores ejemplares del arte gótico, -y del tiempo en que se dejaba sentir la influencia del renacimiento en -todas las construcciones de España.</p> - -<p>El Retablo de Santiago, de mal gusto, con imágenes de Mena y de Mora. -Una Virgencita, que parece del siglo <small>XV</small>, fué un regalo de Inocencio VIII -á Isabel I, que le hizo con la Rosa bendita del domingo de este nombre. -Dícese que este cuadro sirvió en el Real de Santa Fe y en la Alhambra -para formar el altar portátil de los Reyes Católicos.</p> - -<p>En la puerta de la Sacristía hay una medalla circular con una Virgen y -un niño, que se dice es de Siloe.</p> - -<p>Lo mismo un Ecce Homo que hay sobre la puerta inmediata, por el -exterior, que conduce al Colegio Eclesiástico, y es, según se cree, del -mismo maestro.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 348px;"> -<a href="images/illus-355_lg.jpg"> -<img src="images/illus-355_sml.jpg" width="348" height="410" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Planta de la Catedral.</p></div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_356" id="page_356"></a>{356}</span></p> - -<p>La Capilla de Santa Ana: parecen de Raxis varias tablas que contiene; y -los dos grandes lienzos de San Juan de Mata y San Félix de Valois, de -Bocanegra. Debajo de esta Capilla hay un aljibe.</p> - -<p>En la de San Sebastián, un cuadro de este Santo por Juan de Sevilla.</p> - -<p>La de San Cecilio, rica en mármoles y pobre de notabilidades. Las de San -Blas y del Cristo de las Penas, capillas sin curiosidades artísticas, y -la de Santa Teresa, que tiene una Concepción y un Angel de la Guarda, de -Juan de Sevilla, con la de Jesús de la Columna donde hay una Santa -Catalina y una Coronación, de Risueño.</p> - -<p>La Capilla de la Virgen de la Antigua es obra del disparatado -ornamentista Cornejo. Los retratos de los Reyes Católicos parecen de -Juan de Sevilla.</p> - -<p>Llegamos á la Puerta del Perdón cuyo exterior es la obra más perfecta -del renacimiento, y en nuestro concepto tiene los detalles más -admirablemente trazados y ejecutados que pueden hallarse de este género, -tanto en España como en la misma Italia. Si hay algo censurable en esta -preciosa portada, es la forma de su estructura, ó sea la repartición de -sus proporciones, y el segundo cuerpo que no corresponde con el primero; -pero nada puede desear el más escrupuloso adornista, y aún el más severo -escultor, delante de esta obra, la más bella de la Catedral.</p> - -<p>Luego se halla la Capilla de Nuestra Señora de la Guía, sin interés -alguno. Después la del Carmen, costeada por el Arzobispo Barroeta, y que -tiene una cabeza de San Pablo, de Cano.</p> - -<p>La Puerta de San Jerónimo, de 1639, y por último: la Capilla del Pilar -de Zaragoza, costeada por el Arzobispo Galván, de mediano gusto.</p> - -<p>Continuando, hay sobre la puerta de la Sala Capitular una Caridad, del -célebre Torrigiano, florentino y rival de Miguel Angel. Este magnífico -relieve lo presentó en Granada como muestra de pericia, al saber que se -convocaba á los escultores para hacer los sepulcros de los Reyes -Católicos. Nótese con la detención de que es digna, tan notabilísima -obra de arte.</p> - -<p>Un Cristo en la cruz que hay á la izquierda, junto á la puerta, parece -de Atanasio.</p> - -<p>La torre era magnífica si se hubiera terminado, le falta un cuerpo, y -tiene hoy 202 pies de altura. En ella está la Sala Capitular, con un -apostolado, italiano; un cuadro de Atanasio y otro de Risueño. Encima<span class="pagenum"><a name="page_357" id="page_357"></a>{357}</span> -habitan los campaneros, y están los cuartos que sirvieron de taller y -morada al insigne Alonso Cano.</p> - -<p>Pasemos á la sacristía. En la puerta hay un cuadro, representación de la -vida de San Juan de Dios, con el retrato del mismo santo. Al frente hay -un Crucifijo, de Becerra, bastante bueno. Una Concepción de Cano, una -Virgen del Rosario del mismo, obras todas de encantadora expresión, muy -bellas y dignas de estudio. Otras de menos valer hay en el Oratorio de -los canónigos, con los ternos y alhajas destinadas al culto, objetos -ricos que son especialidades en su género.</p> - -<h4>El Sagrario.</h4> - -<p>Ya hemos hablado en el lugar correspondiente de la mezquita que había en -el sitio donde se construyó este templo, y que fué bendecida por los -Cristianos, para que sirviera de iglesia donde se enterraban arzobispos -y grandes señores. El proyecto y dirección fué de Hurtado Izquierdo, y -se hizo desde 1705 á 1759, no sin dificultades en la construcción. La -portada es elegante, greco-romana, sin gran severidad, y la planta de -toda la obra es cuadrada con cuatro grandes pilares en el centro, sobre -los que se apoya la media naranja y la bóveda que la circunda. Su -aspecto es agradable por la uniformidad del conjunto y excelente -composición de líneas simétricas. En el testero del Mediodía se -encuentran dos cuadros de Atanasio, algunos altares apreciables, -especialmente en el centro, y otras esculturas de su portada y -tabernáculo, solo pasaderas.</p> - -<h4>El Palacio del Arzobispo.</h4> - -<p>Nada de notable en el edificio, á no ser que se quiera parar la atención -en la puerta y ventanas del lado frente de la Catedral, que son -excelentes ejemplares de renacimiento. Posee cuadros regulares y alguno -digno de mención entre otros muchos de ningún precio.</p> - -<p>El 2 de Abril de 1767, cuando la expulsión de los jesuítas, se le agregó -el Colegio Real que estaba adjunto, cuyo edificio fué en parte destruído -en 1868, y reedificada su fachada en 1872.<span class="pagenum"><a name="page_358" id="page_358"></a>{358}</span></p> - -<h4>La Capilla Real.</h4> - -<p>Templo dedicado á sepultura de los Reyes Católicos y construído desde el -año 1502. Es de arquitectura gótica y de la más sencilla que se hacía en -aquella época, con la marcada degeneración que estaba experimentando, -como lo demuestra este edificio, cuyas cresterías exteriores y pináculos -son los detalles más bellos que contiene. Hasta ahora no se ha sabido el -nombre de su arquitecto. Un Jerónimo Palacios fué veedor de la obra, y -el conocido Felipe de Borgoña se cita, pero sin certidumbre.</p> - -<p>La iglesia, pues, se construyó con menos grandeza que la que hoy se ve, -y fué aumentada luego que el emperador Carlos V, al visitarla, dijo: -«que era estrecho sepulcro para la grandeza de sus abuelos».</p> - -<p>La puerta humilde que tiene á la calle de la Lonja, de mal gusto -plateresco, fué hecha después que por haberse construído la Catedral, -quedó su portada principal, que ya hemos indicado, dentro de aquel -edificio.</p> - -<p>Tiene el templo 179 pies de largo, 78 de ancho y 75 de altura.</p> - -<p>Está interceptado por un coro donde había dos órganos muy celebrados. -Hoy apenas queda uno.</p> - -<p>Leemos la inscripción del friso:</p> - -<div class="blockquot"><p>«<i>Esta capilla mandaron edificar los muy católicos D. Fernando y -Doña Isabel, rey y reina de las Españas, de Nápoles, Sicilia, -Jerusalén; éstos conquistaron este reino de Granada, é lo redujeron -á nuestra fé, é edificaron é dotaron las iglesias, é monasterios, é -hospitales de el, é ganaron las islas de Canarias, é las Indias, é -las ciudades de Oran, Tripol é Bugia, é destruyeron la heregía, é -hecharon los moros e judíos de estos reinos é reformaron las -religiones. Finó la reina martes veinte y seis de Noviembre año de -mil quinientos y cuatro; Finó el rey miércoles veinte y tres de -Enero, año de mil é quinientos y diez y seis. Acabóse esta obra año -de mil é quinientos é diez y siete años</i>».</p></div> - -<p>Nótase lo bien trabajada que fué la verja que cierra el Crucero, por -«MASTRE BARTOLOMÉ <i>me fec</i>» como dice un letrero sobre ella<span class="pagenum"><a name="page_359" id="page_359"></a>{359}</span> misma; y -los excelentes ornatos platerescos en que abunda esta notable obra de -cerrajería, que hoy sería dificilísimo ejecutar.</p> - -<p>En ninguna descripción de los monumentos granadinos, hemos visto citada -la capilla por donde se entra á la sacristía de este templo y las tres -tablas de su altar, que consideramos de un mérito notable; parecen de -origen alemán, y tienen un carácter especialísimo, particularmente la -del centro, que representa un Descendimiento admirablemente pintado, -aunque con trajes tudescos, cosa muy usada por los artistas de aquel -tiempo.</p> - -<p>En la otra capilla, debajo del coro, hay un cuadro de Juan de Sevilla, y -otros menos importantes.</p> - -<p>Dos magníficos sepulcros de mármol blanco: el uno de los Reyes Católicos -Don Fernando y Doña Isabel, y el otro de sus sucesores Doña Juana y Don -Felipe I, se levantan majestuosos bajo la cúpula central de la iglesia: -el de Doña Isabel y su esposo es de mármol de Carrara, lo cual hace -suponer que se encargaran á aquella tierra clásica del arte. El otro -parece de mármol de Macael, el cual se haría por alguno de los -escultores que labraron los medallones del palacio de Carlos V, que -parecen de la misma mano. En el primero hay más delicadeza en el adorno -y más corrección en las esculturas; en el segundo, menos seguridad de -ejecución, más rudeza en el ornato, pero ambas son obras de arte muy -notables.</p> - -<p>Dice una inscripción latina que hay en un tarjetón:</p> - -<div class="blockquot"><p>«<i>Los postradores de la secta mahometana y los que acabaron con la -herética gravedad D. Fernando, rey de Aragón, y Doña Isabel, reina -de Castilla, llamados los Católicos, en este marmóreo túmulo se -encierran</i>».</p></div> - -<p>Después de lo mucho que se han ocupado los cronistas sobre la -procedencia de estos sepulcros, se ha sabido que el escultor Bartolomé -Ordóñez fué el autor del de los reyes.</p> - -<p>Debajo del pavimento hay una bóveda ó cripta muy pequeña, donde se ven -las cajas de plomo barreadas de hierro, donde se guardan los cuerpos. El -ataúd más pequeño es el de la princesa María. Se distinguen todos por -las iniciales.</p> - -<p>El retablo del altar mayor es de gusto plateresco, con tres cuerpos y -una buena coronación. Posee esculturas de mucho mérito, pero lo que más -llama la atención en él, es el basamento con dos relieves de talla uno á -cada lado, que representan la entrada de los reyes<span class="pagenum"><a name="page_360" id="page_360"></a>{360}</span> cristianos en la -Alhambra, y el bautismo de moriscos convertidos.</p> - -<p>En el Crucero se ven dos retablos en forma de relicarios, del tiempo de -Felipe IV, con relieves de Mexía y pinturas de poco valor. Se encierran -aquí muy contadas reliquias. Dos cuadros, uno de San José, de Guevara, y -otro de San Juan Bautista, de Sevilla, existen en las capillas laterales -del presbiterio.</p> - -<p>En la sacristía hay una Concepción que dicen es de Cano; un cuadro que -representa el abrazo del rey católico al rey moro vencido; la espada y -corona que se considera haber pertenecido á Fernando V; un cetro de -plata, un terno dibujado y bordado por Isabel I, según se dice; varias -telas, cojín, paños, etc. del altar de campaña; un cuadro raro de -devoción, donado por los mismos reyes, que parece de escuela griega, y -el misal manuscrito de Francisco Flórez, con 20 dibujos y 151 fojas, que -usaba la reina.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 445px;"> -<a href="images/illus-360_lg.jpg"> -<img src="images/illus-360_sml.jpg" width="445" height="236" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">Sepulcro de los Reyes Católicos.</p></div> -</div> - -<p>Otros cuadros son de poco interés; citaremos uno pequeño que hay al lado -de la puerta de la Lonja y el cual representa la hazaña de Pulgar.</p> - -<p>En el pasadizo que hay entre la Capilla Real y el Sagrario, se halla una -capilla donde está enterrado Pulgar el de las Hazañas. Vése en ella una -manopla de un guerrero empuñando una hacha encendida, y al pie esta -inscripción:<span class="pagenum"><a name="page_361" id="page_361"></a>{361}</span></p> - -<div class="blockquot"><p>«<i>S. M. esta capilla mandó dar á Hernando del Pulgar, señor del -Salar, por ser el lugar donde con los suyos posesión tomó de esta -Santa Iglesia, año 1490, estando en esta ciudad Muley Buadela, rey -de ella. Acabóse esta obra año de 1531</i>».</p></div> - -<p>En el frontal del altar que hay con un cuadro de la Sacra Familia, están -las armas del caudillo, un mosáico, y en el suelo la lápida sepulcral, -donde dice que se le dió enterramento.</p> - -<p>Por último, se sabe que Francisco Berruguete pidió en distintas -ocasiones al emperador Carlos V que le abonasen su trabajo de pintura, -dorado y bulto, hecho en el altar mayor y sacristía y el de los cuadros -murales de las dos ochavas de dicho altar, ó sean quince historias á la -manera mosaica é italiana con fondo de oro. Parece que estos trabajos -han desaparecido casi todos.</p> - -<h4>San Jerónimo.</h4> - -<p>Es la fundación católica más antigua de esta ciudad, porque ya en Santa -Fé se instaló la orden en 1491, y el 92 se trasladó á este sitio por -decreto de los reyes. Comenzóse la obra del claustro y parte de la -iglesia en 1496 y estuvo suspendida hasta que Doña María Manrique, viuda -del Gran Capitán, solicitó de Carlos V le cediese la capilla mayor para -enterramento de su esposo, obligándose por esta merced á acabar todo el -templo á su costa. Había muerto en Granada el Gran Capitán después de un -retiro de algunos años, enfermo y triste, dice un autor, por la extraña -conducta de Don Fernando V, y se le hicieron honras tan magníficas, como -las merecía el que contaba setecientas banderas y estandartes ganados en -el campo, las cuales se tremolaron para solemnizar sus regias exequias. -El 4 de Octubre de 1552 se acabó el edificio y se trasladó á la bóveda -el cuerpo de aquel insigne guerrero, poniendo al lado el de su esposa.</p> - -<p>Diego de Siloe dirigió la obra después de principiada, y es majestuosa y -expresiva de su inmortal objeto; robusta y no pródiga de ornatos -inútiles, labrada por el exterior y con las armas de Gonzalo de Córdova -y esculturas.</p> - -<p>La torre y campanario, con <i>carrillones</i> flamencos, fué mandada derribar -por el general francés Sebastiani en 1810, para hacer el puente<span class="pagenum"><a name="page_362" id="page_362"></a>{362}</span> Verde -sobre el río Genil. La iglesia tiene 147 pies de largo y 89 de ancho, -lujosa en su ornamentación y estofados de oro y plata, con multitud de -flores, hojas y caprichosos adornos, alternando con pinturas al fresco, -entre las que se hallan medallones con los retratos de Don Fernando y -Doña Isabel y trofeos de guerra modelados con gracia.</p> - -<p>En la capilla del presbiterio se ven las armas del Gran Capitán y otros -muchos detalles, algunos de los cuales fueron hechos á principios del -siglo <small>XVIII</small>. Los apóstoles, en doce cuadros de tamaño natural, parecen -de buena escuela.</p> - -<p>Fué demolida también la sacristía en tiempo de la invasión francesa.</p> - -<p>Delante del altar mayor hay una lápida de mármol blanco, con esta -inscripción:</p> - -<div class="poetry"> -<div class="poem"><div class="stanza"> -<span class="i0">GONZALI-FERNANDEZ<br /></span> -<span class="i6">DE-CÓRDOBA<br /></span> -<span class="i0">QUI-PROPRIA-VIRTUTE<br /></span> -<span class="i0">MAGNI-DUCCI-NOMEN<br /></span> -<span class="i0">PROPRIUM-SIBI-FECIT<br /></span> -<span class="i10">OSSA<br /></span> -<span class="i0">PERPETUÆ-TANDEM<br /></span> -<span class="i0">LUCI-RESTITUENDA,<br /></span> -<span class="i0">HUIC-INTEREA-LOCULO<br /></span> -<span class="i6">CREDITA-SUNT.<br /></span> -<span class="i0">GLORIA MINIME CONSEPULTA.<br /></span> -</div></div> -</div> - -<p>Se ve, pues, que es la sepultura del Gran Capitán, cuya memoria será más -imperecedera que los mármoles y fuertes murallas de este mausoleo, tan -espléndidamente costeado. Los huesos del caudillo fueron desenterrados -en la aciaga época que ya hemos citado de la dominación francesa, y se -profanó su tumba rompiendo las cajas de bronce, y robando las banderas y -despojos. Desapareció la espada que se conservaba con el cuerpo, y como -talismanes se repartieron las vestiduras. Fué un verdadero saqueo, y -gracias á las investigaciones verificadas recientemente, se han devuelto -algunos huesos á esta respetable mansión<a name="FNanchor_185_185" id="FNanchor_185_185"></a><a href="#Footnote_185_185" class="fnanchor">[185]</a>, los cuales se cuidan hoy -con respeto.<span class="pagenum"><a name="page_363" id="page_363"></a>{363}</span></p> - -<h4>La cruz blanca.</h4> - -<p>Detrás de la antigua Plaza de los Toros, descuella una Cruz, erigida -para perpetuar la memoria del suceso que arrancó del mundo al Duque de -Gandía, y lo llevó á sepultarse para siempre en un convento. En el lugar -que ocupa la Cruz hizo alto la comitiva que conducía el féretro de la -Emperatríz Isabel, mujer de Carlos V, para descubrir el cadáver y tomar -acta de haberlo entregado al Justicia de la ciudad, que había salido á -recibirlo. El Duque de Gandía se consternó tanto al ver aquel hermoso -rostro tan desfigurado, que tomó aquella piadosa resolución, y la -cumplió tan bien, que la iglesia lo cuenta hoy entre sus santos, con el -nombre de San Francisco de Borja.</p> - -<p>Hay en el Triunfo otros edificios que fueron conventos y que ya no -tienen importancia.</p> - -<p>En el circo de la Plaza de Toros, y no á mucha profundidad, se -encontraron hace años sepulturas, que debían corresponder al -enterramento de los judíos, de que habla Dozy. Ya hemos indicado que el -actual Barrio de San Lázaro debía ser una población judía en tiempo de -los moros.</p> - -<h4>Real Hospicio.</h4> - -<p>De grande extensión, espaciosas naves y multitud de cuartos, este -edificio es uno de los mejores que hay en España, y se fundó por los -Reyes Católicos. Tiene muy buenos detalles en las ventanas del exterior -de la capilla gótica del centro, y su planta es de magnífica -distribución, según la higiene y reglas del arte de construir. Reúne -local para más de mil asilados, y en él abriga la caridad oficial de la -provincia á los dementes, á los niños huérfanos ó abandonados, y á los -mendigos en muchas ocasiones.<span class="pagenum"><a name="page_364" id="page_364"></a>{364}</span></p> - -<h4>Cartuja.</h4> - -<p>Subiendo la Calle Real y pasando una Ermita de poco interés monumental, -dejando á la derecha una casa en una altura, que se llama el Mirador de -Orlando, que lo construyó un rico Genovés, se entra en un ancho camino -que conduce á este Monasterio.</p> - -<p>Es fundación del año 1513, en cuya época se hizo parte de la fábrica, -que vinieron á poblar tres monjes de las Cuevas de Sevilla. Dícese que -fueron víctimas de los moriscos porque perecieron en una insurrección. -En 1516 se comenzó de nuevo la obra, y se amplió en los siglos -sucesivos, hasta 1842 en que se demolió parte del primitivo edificio.</p> - -<p>Cuéntase que Gonzálo de Cordova cargó un día contra una partida de moros -de los que salían á vigilar el campamento cristiano, y que llegado al -sitio que se llama Golilla de Cartuja, antiguo cerro de Ainadamar, -descubrió por vez primera desde un punto cercano la ciudad árabe. No le -inquietó el ruido de los guerreros que salían al socorro de los -fugitivos, puesto que el cristiano permaneció en este lugar algún -tiempo, y se arrodilló para dar gracias á Dios por el éxito conseguido. -Añádase que se pidió noticia del sitio donde había descansado, y que -este lo señaló donándolo para los frailes, con las huertas de la -Alcudia.</p> - -<p>Desde la Portería se pasa al Claustro, donde se enseña una galería de -cuadros de Cotan (copia), figurando la mayor parte martirologios de las -guerras religiosas de Inglaterra. Unos son menos malos que otros, muy -débiles por el dibujo, color y falta de sentimiento estético. Luego se -pasa al refectorio, donde se enseña una cruz pintada que no tiene nada -de particular.</p> - -<p>La iglesia no ofrece un género especial de ornamentación; están -revelando los adornos picados de sus paredes, la obra pacienzuda de -frailes ingeniosos. Siete lienzos de Atanasio hay colocados en las -paredes de la iglesia y varios cuadritos del mismo Cotan y de Giaquinto. -Hay una esculturista pequeña de San Bruno, muy buena, otra de la -Concepción, de Mora, y cuadros en el Sagrario, de Palomino, el celebrado -no con mucho fundamento.<span class="pagenum"><a name="page_365" id="page_365"></a>{365}</span></p> - -<p>Hay preciosas puertas en la Sacristía, en el Coro y en los guardaropas, -hechas de embutidos á lo mosáico, de concha, nácar, marfil y plata, con -molduras de ébano, cuyo trabajo merece atención y fué hecho por un lego -llamado José Vázquez.</p> - -<p>Sorprende la Sacristía por la limpieza, composición y belleza de sus -jaspes y mármoles, yesos, pinturas y muebles. El aspecto es rico y -elegante, la ornamentacion plateresca con ribetes de churrigueresco; -pero tan bien trabajada y repartida, que sin darse cuenta de un -verdadero motivo de encanto, existe en realidad en esta estancia una -agradable disposición que no se halla en otros edificios de mayor -mérito. De aquí fueron extraídos cuatro cuadros de Zurbarán, y queda una -Concepción pequeñita, un Señor de la Espiración, que dicen de Cano, un -Ecce Homo que atribuyen al divino Morales, y otras cosas de menos -precio. Los pavimentos son dignos de mencion.</p> - -<p>Ocupa este edificio el centro de una hermosa huerta que disfruta de -saludable temperamento y de encantadoras perspectivas: en ella existían -completos los muros de un gran estanque que tenía cuatrocientos pasos de -circuíto, construcción árabe con torreones en los ángulos. Esta clase de -obras de recreo y regadío se encuentran en casi todos los jardines -antiguos de esta población, y suponen siempre la existencia de algún -palacio ó casa de campo en sus orillas. Creemos, pues, que habría alguno -que se derribó para hacer el Convento, y que tal vez sería el que habitó -en este sitio Aben Abiz después de la conquista de Sevilla. El lugar es -de los más amenos y deliciosos.</p> - -<h4>La Audiencia.</h4> - -<p>Es el edificio de la antigua Chancillería, construído en la Plaza Nueva -desde 1531 á 1587, época de gran desarrollo monumental para Granada. Es -uno de los mejores de España, de buen aspecto, majestuosidad y grandeza. -En él estuvo la Universidad, según lo declara una inscripción, y se -fundó por una Real Cédula del año 1505 que dispuso trasladar á Granada -la Chancillería de Ciudad Real.<span class="pagenum"><a name="page_366" id="page_366"></a>{366}</span></p> - -<h4>Monumento de Mariana Pineda.</h4> - -<p>Situado en el Campillo. Se construyó con la sencillez que se nota á -expensas de repetidas suscripciones, hechas por espacio de treinta años, -hasta colocársele la estatua de mármol blanco, en 1874. El Ayuntamiento -allegó fondos para esta obra.</p> - -<h4>Iglesia de Nuestra Señora de las Angustias.</h4> - -<p>Uno de los templos de más culto en Granada, al cual se hallaba unido, no -hace muchos años, un Hospital para los hermanos devotos. El retablo -central y camarín es una costosísima obra en mármoles de colores, de -pésimo gusto y digna de mejor trazado.</p> - -<h4>Paseos del Genil.</h4> - -<p>Ricos en vegetación. El territorio granadino tiene excelentes paseos en -los que suple la naturaleza al arte. Los llamados Salón y la Bomba, se -hicieron desde 1810 á 1830, y en este largo tiempo se plantaron sus -árboles, hoy magníficos, que si se perpetúan adquirirán ese majestuoso y -venerable aspecto secular que tienen los bosques de otros países.</p> - -<p>El puente de Sebastiani se hizo bajo la dominación francesa, con la -piedra de la torre de San Jerónimo, que el general francés de aquel -nombre decretó demoler. Nosotros le habríamos aconsejado que respetara -la tumba del Gran Capitán, cuya memoria valía más que el escaso importe -de haber comprado la piedra en las canteras.<span class="pagenum"><a name="page_367" id="page_367"></a>{367}</span></p> - -<h4>Ermita de San Sebastián.</h4> - -<p>Situada en el paseo llamado del violón. De pobre y mezquino aspecto: no -conserva de su origen árabe más que el arco de la entrada, y la planta -cuadrada como la de una de esas blancas mezquitas que hay prodigadas en -el Africa septentrional, sin ornato y sin belleza. Hay en ella una -inscripción; que recuerda el suceso de la entrega de las llaves de la -ciudad morisca á los Reyes Católicos, por el mismo Rey en persona, -verificada bajo un hermoso árbol que dicen se conservó hasta un siglo -más tarde. Debemos dar crédito al testimonio de esta antigua lápida; -pero ¿qué haremos con las crónicas que nos cuentan la llegada de Boabdil -al campamento cristiano antes de aquel día memorable, ó las de la -entrega de las llaves de la Alhambra no lejos de la puerta de los Siete -Suelos por el Alcaide Aben Comixa?</p> - -<p>En el paseo que conduce á este sitio se celebra la feria anual concedida -á esta población.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 489px;"> -<a href="images/illus-367_lg.jpg"> -<img src="images/illus-367_sml.jpg" width="489" height="420" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_368" id="page_368"></a>{368}</span></p> - -<h4>Puente de Genil.</h4> - -<p>Reconstruído en tiempo de Felipe II por haber sido roto en una -inundación repentina; restaurado después muchas veces, hasta la última -en 1865. No tiene interés monumental. Aguas abajo, se encuentra un -castillo arruinado que sirvió mucho en las guerras contra los Infantes -de Castilla. El vulgo dió en llamar á este castillo la Cabeza del P. -Piquiñote, suponiendo que fué el refugio, después de la conquista, de un -conspirador que incitó y fraguó la rebelión de los moriscos, y que -descubierto por delación, fué decapitado y puesta su cabeza en un lugar -de tránsito, que suponemos más allá de la huerta del Duque de Gor.</p> - -<div class="figcenter" style="width: 464px;"> -<a href="images/illus-368_lg.jpg"> -<img src="images/illus-368_sml.jpg" width="464" height="438" alt="[Imagen no disponible.]" /></a> -<div class="caption"><p class="c">M. PINEDA</p></div> -</div> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_369" id="page_369"></a>{369}</span></p> - -<h4>San Justo y Pastor.</h4> - -<p>Antigua iglesia de jesuítas, que ocupaban también los edificios que son -hoy Universidad, Jardín Botánico y el Gobierno civil. Es de rica y -esmerada construcción. Su planta latina, y su alzado greco-romano con -una elevada cúpula. El retablo es bueno, la portada costosa, con -esculturas de los Moras y otros detalles que demuestran el poderío de -sus fundadores. Contiene cinco cuadros grandes de Atanasio para cerrar -los nidios de relicarios, y otros cuatro de la vida de San Ignacio. -Además los hay de Blanes, una Concepción de Atanasio, y otras obras de -menos importancia.</p> - -<h4>La Universidad.</h4> - -<p>Fundada en 1531 por Carlos V, dotada por aquel monarca con cátedras de -Filosofía, y por Clemente VII con los privilegios mismos de las de -París, Bolonia y Salamanca, en ella se estudia Teología, Literatura, -Ciencias, Jurisprudencia, Medicina, Farmacia y hay cátedras de Árabe, -Hebreo, etc. Tiene hoy un buen claustro de profesores; acuden á sus -áulas unos setecientos alumnos, por término medio, cada año, que vienen -de un radio de ocho ó diez provincias, y posee una Biblioteca con más de -21.000 volúmenes, entre los cuales se pueden contar 12.000 que tienen -verdadero interés. Los gabinetes de Física, Historia natural y Química -están surtidos de colecciones é instrumentos modernos, aunque no en -extraordinaria dotación.</p> - -<p>Del edificio no debemos citar más que su portada de piedra, bien -trabajada y de mal gusto.</p> - -<h4>San Juan de Dios.</h4> - -<p>Frente al extinguido convento de San Felipe, cuya construcción es rica y -elevada aunque poco bella, se halla el Hospital é iglesia de aquel -nombre. Cuenta en su recinto con locales suficientes, distribuídos en -muchos salones, que se dedican á enfermedades diversas. Posee<span class="pagenum"><a name="page_370" id="page_370"></a>{370}</span> una -Clínica ó Escuela de Medicina práctica, dotación facultativa suficiente, -y bastante asistencia.</p> - -<p>En 1552 se principió este Hospital, y muchos años después, la iglesia, -digna de notarse, no por el buen gusto que en ella campea, sino por el -extraordinario ornato con que fué construída: costó ciento cuarenta mil -duros. La puerta del Hospital tiene una regular estatua del Santo, -atribuída á Mora. El claustro fué reparado en 1749, haciéndose los -frescos por Ferrer, de Zaragoza, y los lienzos por Sánchez Sarabia. En -la escalera había una pintura de Juan de Sevilla, otra enfrente, de -Medina, y otras dos pequeñas de Vargas. En el Oratorio una estatua de -Mora.</p> - -<p>La portada de la iglesia tiene esculturas de Vera, Moreno, Ponce de León -y Perea. En una tarjeta sobre el arco principal dice: «Haced bien para -vosotros mismos,» palabras con que pedía limosna el Santo.</p> - -<p>Las cúpulas y torres son de rara estructura, cubiertas de pizarra y -azulejos. Triunfa Churriguera en todo el decorado interior, donde hay -muchos frescos y estatuas de Sarabia é imágenes de Santisteban y Mora; -dos cuadros de mucha composición de Cárlos Morato, y otros dos á los -lados del retablo, no malos de Conrado Giaquinto. En la Sacristía cuatro -cuadros de Atanasio, buenos, y una escena de la vida del Santo, de -Vargas. El Camarín, rico en mármoles, en pinturas, en alhajas y en -reliquias. Otro Camarín con más cuadros, de Vargas, Sarabia y Ferrer. -Los mármoles de uno y otro son de Lanjarón, Cabra, Macael y Loja. Por -último, todo está prodigado menos el sentimiento del bello arte.</p> - -<h4>Santa Ana.</h4> - -<p>Inmediato á la plaza Nueva. Su portada se atribuye á Diego de Siloe, -pero obsérvese la torre, que si no tuviera el cuerpo último, podría -parecerse á las torres árabes de Cairo y Damasco.</p> - -<p>El techo es también mudéjar, aunque de menor importancia. Hay dos -cuadros de Atanasio, uno de Juan de Sevilla y está en este templo -enterrado el famoso negro Juan Latino.<span class="pagenum"><a name="page_371" id="page_371"></a>{371}</span></p> - -<h4>Casa de Castril.</h4> - -<p>Situada en la Carrera de Darro: posee una de las más elegantes portadas -del siglo <small>XVI</small>, con bellísimos detalles de renacimiento y relieves de -prolijo realce, tan bien dibujados, que se atribuyen á Siloe. Nosotros -creemos que tanto esta portada como otras que vemos en Granada menos -ricas, fueron hechas por una brillante escuela de ornamentistas, que se -formó en esta ciudad sin haber aprendido en los talleres de Florencia y -Roma.</p> - -<p>Nótase al lado de la puerta un balcón de ángulo, hoy tapiado, con un -letrero encima que dice: <i>Esperándola del Cielo</i>, y he aquí lo que se -cuenta de ello:</p> - -<p>«Hernando de Zafra, después de haber servido lealmente á los Reyes -Católicos, y ya viejo, se retiró á este palacio, en donde fué invitado -por los referidos monarcas á que pidiera la gracia que quisiese. Se -escudó el anciano á las reiteradas exigencias que le hacían sin cesar, -hasta que contestó terminantemente, que la única gracia ya la esperaba -del Cielo, cuya frase, memorable en la familia, se hizo después estampar -en la piedra para eterna memoria».</p> - -<p>No acertamos á explicar este hecho satisfactoriamente, porque la forma y -especial situación del letrero sobre la ventana del ángulo, indica otra -cosa más accidental, si este no era un mote concedido al linaje del -fundador de la casa.</p> - -<p>Veamos su versión más dramática que hemos leído en el <i>Manual</i> de -Jiménez Serrano.</p> - -<p>«Habitaba esta casa un descendiente de Hernando de Zafra, viudo y con -una hija joven y bella. Una noche había salido para volver más temprano -que de costumbre. A la hora que su hija estaba en amoroso coloquio, -penetra en la casa sin ser visto, se encamina al aposento de su hija y -halla uno de sus pajes, joven de hermoso aspecto; cree que es el amante -seductor y tira de una daga para atravesarlo; en vano grita el paje -explicando su inocencia: «¡Justicia!» exclama asomándose al balcón é -indicando el sitio por donde había partido el amante de su hija: «No la -hallarás en la tierra» le contesta el caballero mandando á sus criados -que lo colgasen del balcón: <i>Que muera esperándola del Cielo</i>. El padre -mandó luego tapiar este balcón, donde había acontecido tal escena de -deshonra para su linaje.<span class="pagenum"><a name="page_372" id="page_372"></a>{372}</span></p> - -<h4>San Pedro y San Pablo.</h4> - -<p>En la Carrera de Darro. Templo que posee un magnífico artesonado mudéjar -de esbelta construcción y de atrevida ensambladura.</p> - -<h4>San Juan de los Reyes.</h4> - -<p>En la calle del mismo nombre. Como templo cristiano no tiene nada de -notable. Era una mezquita de la cual se conserva la torre, antiguo -minarete ornado con labores cortadas de gramil á semejanza de otras que -hay en Sevilla y Toledo. Llamóse esta iglesia de Teybin ó de los -Convertidos, por haberse bautizado en ella millares de moros en tiempo -del Arzobispo Talavera. Este edificio no debió ser de la primera época -árabe, toda vez que fué construído fuera de las antiguas murallas de la -Alcazaba Cadima.</p> - -<h4>El Sacromonte.</h4> - -<p>Un Seminario que goza de pingües rentas y de donde han salido ilustres -teólogos y literatos. Fué fundado para Convento de Benedictinos, y -sirvió también de Colegio para las misiones. Está situado en uno de los -sitios más pintorescos al par que más tranquilos del valle de Darro. -Multitud de escritores se han ocupado de circunstancias que hacen -interesante bajo el punto de vista religioso este establecimiento. -Sebastián López en 1595, buscando oro, descubrió unas planchas de plomo -que los jesuítas interpretaron, escritas para hallar las cenizas de San -Cecilio y mártires que le acompañaban. Esto produjo la excitación -consiguiente en la ciudad, y dícese que se colocaron hasta 679 cruces en -toda esta montaña. Halladas las reliquias, hornos y nuevas planchas, se -sometieron á la aprobación de Clemente VIII el cual la otorgó, y desde -entonces se mandó labrar la casa (1608), y luego el colegio dedicado á -San Dionisio Areopagita.<span class="pagenum"><a name="page_373" id="page_373"></a>{373}</span></p> - -<p>Las <i>Cuevas</i> se visitan todavía con mucho entusiasmo, especialmente el -día de San Cecilio, y las reliquias cuya autenticidad se ha combatido -por doctos de diferentes épocas, se guardan en el altar mayor. En 1588 -se derribó la torre Turpiana para replantear la Catedral, y dió mucho -que hacer una caja que se encontró en ella con pergaminos y una canilla -de San Esteban. El pergamino estaba escrito en árabe vulgar y firmado -por San Cecilio, Obispo de Garnata, y el manuscrito se conserva en Roma.</p> - -<p>Una numerosa población habita en huecos tallados en la tierra, á lo cual -se presta fácilmente la formación de la montaña. Estas cuevas existían -en el sitio, desde los primeros árabes, pues hemos hallado fragmentos de -barros labrados, entre escombros, que no habían sido removidos en -centenares de años. Se ve, pues, el fundamento de las tradiciones -referentes á las cuevas, que podían existir en los últimos tiempos del -imperio gótico.</p> - -<h4>San Cristóbal.</h4> - -<p>Templo situado en la altura más pintoresca y deliciosa que tiene esta -población, y construído con las piedras labradas que correspondían al -exterior de un palacio árabe; cuyos cimientos se notan al rededor y al -pie de los muros de la iglesia.</p> - -<p>No lejos de Fajalauza, subiendo á San Miguel, hay una cruz gótica entre -cipreses; este sitio se llama la Cruz de la Ráuda, y se supone que era -panteón árabe bendecido luego en tiempo de los cristianos.</p> - -<h4>San Bartolomé.</h4> - -<p>También antigua iglesia construída sobre una mezquita y al estilo -mudéjar.</p> - -<h4>El Salvador.</h4> - -<p>Templo que ocupa el lugar de una de las principales mezquitas del -Albaicín, y que se perpetuó siete años después de la conquista<span class="pagenum"><a name="page_374" id="page_374"></a>{374}</span> para -culto de los muslimes, hasta que se la convirtió en parroquia en 1501, -para obligar más á los moriscos que se mostraban opuestos á la -conversión. En la rebelión se fijó esta iglesia, como más concurrida, -para levantar en ella el estandarte mahometano.</p> - -<p>Fué luego Colegiata de la Compañía de Jesús hasta que se trasladó al -templo que tiene este nombre.</p> - -<p>Alrededor de este templo hemos conocido la casa del Abad con techo y -columnas árabes, que se vendieron para derribarla. Los restos de un -caserón informe y sin más adornos que algunas inscripciones, el cual fué -convento de Derviches, y un edificio Alhóndiga, por el costado Norte, -con una inscripción<a name="FNanchor_186_186" id="FNanchor_186_186"></a><a href="#Footnote_186_186" class="fnanchor">[186]</a> sobre la puerta, que ha desaparecido.</p> - -<h4>San José.</h4> - -<p>Fué mezquita de morabitos: conserva el aljibe sagrado y tiene algunos -objetos artísticos, aunque no es de elegante construcción.</p> - -<p>En una callejuela de Poniente estaba la Casa de Jorge de Baeza, de -origen árabe, hoy casi destruída. Se descubre la torre de la del -Almirante de Castilla.</p> - -<h4>San Nicolás.</h4> - -<p>Situado en una placeta con hermosísimo panorama, fué también mezquita. -En esta parroquia está la torre de Hizna Román (castillo del Granado), -donde se supone que estuvo preso el apóstol de Granada San Cecilio.</p> - -<h4>Santa Isabel la Real.</h4> - -<p>Lo fundó la Reina Isabel para retiro de ilustres señoras, y en 1507 vino -con veinte monjas de Córdoba Doña Luisa Torres, para constituírlo. En la -iglesia hay elegantes artesonados á lo mudéjar, de difícil<span class="pagenum"><a name="page_375" id="page_375"></a>{375}</span> lacería, -formando almocarbes á manera de estrellas. No es malo el retablo -principal de orden corintio y compuesto, con dos relieves y tablas. Hay -dos pequeñitos cuadros de Juan de Sevilla y otros mayores de desconocido -autor.</p> - -<p>Cerca de este convento, en una callejuela sin salida, se supone la casa -donde se celebró el primer concilio iliberitano, y al lado de ella se -abrieron las excavaciones para la extracción de los falsos documentos -inventados por Flores y Echevarría.</p> - -<p>En una casa principal de la calle de los Oidores, que sirvió de Convento -del Angel en 1812, vivió el pintor Juan de Sevilla, y en la Casa Lona, -no lejos de este paraje, habitó Pedro Atanasio.</p> - -<p>Fué, pues, todo este barrio distinguido por las familias más pudientes -en los primeros cien años después de la conquista. La misma Reina -Católica mandaba expresamente se habitase en él, por lo pintoresco y -saludable de su situación.</p> - -<h4>Santo Domingo.</h4> - -<p>En este convento se ha instalado la Comisión de Monumentos de la -Provincia, la Academia Escuela provincial de Bellas Artes, y una -sociedad particular titulada <i>El Liceo</i>. La Comisión de Monumentos -estableció aquí el Museo compuesto de cuantos cuadros pudieron recogerse -de los extinguidos conventos, y además prepara la formación de uno de -antigüedades.</p> - -<p>Los Reyes Católicos cedieron á Fray Tomás de Torquemada ricos bienes -para fundar este edificio, en la huerta de Almanjarra, arrabal de -Bib-alfajarin. A los cuatro meses de conquistada esta Ciudad se -principió la obra, pero hasta treinta años después no se vió terminada, -debiéndose sin duda á este tiempo el pórtico singular de transición que -tenía. A fin del siglo <small>XVII</small> se hizo el Camarín y el gran Claustro. La -planta es una cruz latina, y su alzado tiene grandeza y severidad. En la -crujía del Norte del Claustro gótico tuvo su celda Fray Luis de Granada. -Este Claustro no existe ya.<span class="pagenum"><a name="page_376" id="page_376"></a>{376}</span></p> - -<h4>Museo Provincial.</h4> - -<p>En los Salones altos de Santo Domingo, y subiendo la gran escalera -central, se halla el Museo en salas mal alumbradas, y cubiertas de -almizates con alfardas caladas bien construídas. En ellas se encuentran -colocados muchos cuadros que corresponden á la escuela granadina, en su -mayor parte de tercero y cuarto orden, que se sacaron de los templos -derruídos, los cuales se ha convenido en coleccionar para el estudio de -la historia del arte. En dos estancias separadas se distinguen las -mejores obras granadinas, entre las cuales hay tres de Alonso Cano, y -otras elegidas de los autores que hemos tenido ocasión de citar. Unas -tablas con bajos-relieves y algunos ligeros detalles, vestigios de -iglesias destruídas, constituyen con el precioso esmalte que hay en la -última sala, lo más escogido del Museo provincial.</p> - -<h4>Museo de Antigüedades.</h4> - -<p>La Comisión de Monumentos está organizando un Museo arqueológico, donde -colecciona una multitud de inscripciones romanas, capiteles, troncos, -bustos estatuarios, y fragmentos de sepulturas recogidos con prodigiosa -constancia. Si á esto se une la multitud de objetos pequeños árabes que -pueden coleccionarse todavía, á más de los que hemos visto dispuestos ya -para formar la base de este Museo, no titubeamos en asegurar que antes -de pocos años estará cubierto el local de interesantes vestigios.</p> - -<h4>San Cecilio.</h4> - -<p>En el campo del Príncipe, que ya hemos citado otra vez, se halla esta -iglesia, con su portada semejante á las anteriores, aunque no tan buena.</p> - -<p>Este templo fué de cristianos durante la dominación árabe y dedicado<span class="pagenum"><a name="page_377" id="page_377"></a>{377}</span> á -los que habitaban toda la Antequeruela, los cuales se hallaban mezclados -con pobladores judíos.</p> - -<p>Otros edificios de tercer orden deben pasar aquí desconocidos por su -poca importancia.</p> - -<h4>Granada moderna.</h4> - -<p>Es la capital de la provincia del mismo nombre, situada en la parte -meridional de la Península á los 13° 21´ longitud Este, y 36° 57´ -latitud Norte y elevada 927 varas castellanas sobre el nivel del mar. La -Sierra Nevada la reserva por los lados Oriente y Sur, de modo que está -descubierta á las frescas brisas de Norte y Poniente; pero sus -accidentados valles y colinas templan estas corrientes y producen una -variada vegetación que no se encuentra en ningún otro lugar de -Andalucía. La ciudad comprende más de seiscientas calles y plazas, y -sobre once mil edificios, por lo general de mezquino aspecto. Su -población pasa de setenta y dos mil almas, y toda la provincia cuenta -muy cerca de quinientas mil, repartidas en doscientos treinta y siete -pueblos, de los cuales hay muchos tan prósperos y tan adelantados como -la capital.</p> - -<p>Reside en Granada el Gobierno civil de la provincia, la Capitanía -general del 7.º distrito militar, que comprende Málaga, Jaén y Almería, -provincias que constituían el celebrado reino árabe. Hay una -Chancillería de muy extensa jurisdicción: un Arzobispado con tres -Obispados sufragáneos y una Abadía: tres juzgados en el ámbito de la -población, sus arrabales y pueblos limítrofes.</p> - -<p>Tiene como puntos de recreo dos Casinos, dos Teatros y un Liceo ó -Sociedad artístico-literaria, y cuenta muchos paseos y lugares -deliciosos para esparcimiento de las gentes.</p> - -<p>Aparte de sus calles estrechas y tortuosas, del sucio aspecto de las -muchas barriadas que contiene, es la ciudad más pintoresca de España, y -la que ofrece accidentes más bellos por la naturaleza y los monumentos. -No es el pueblo moderno de anchas calles y simétricos edificios, pero es -un oasis de vegetación, un templo del arte antiguo, un peristilo de -montañas coronadas de nieves eternas, destacándose sobre una alfombra -persa matizada de los ricos colores de la vega ó<span class="pagenum"><a name="page_378" id="page_378"></a>{378}</span> campiña. El arte y la -poesía hallan en ella la más poderosa inspiración, y sus deliciosos -verjeles participan de la frescura amena de Suiza, de los calientes y -dorados celajes del Ejipto, y del ambiente oloroso de los jardines de -Italia. Si ayudase el hombre con la industria moderna, la esplendente -naturaleza de Granada ofrecería el más bello rincón de Europa y el más -visitado.</p> - -<p class="c">FIN</p> - -<p><span class="pagenum"><a name="page_379" id="page_379"></a>{379}</span></p> - -<h3><a name="INDICE_DE_LAS_MATERIAS" id="INDICE_DE_LAS_MATERIAS"></a>ÍNDICE DE LAS MATERIAS</h3> - -<table border="0" cellpadding="1" cellspacing="0" summary=""> - -<tr><td> </td><td class="rt">Págs.</td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_005"><i>Advertencia.</i></a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_005">5</a></td></tr> - -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_007"><i>Del Arte en España.</i></a>—Introducción.</td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_007">7</a></td></tr> - -<tr><th class="c" colspan="2"><a href="#PARTE_PRIMERA">PARTE PRIMERA</a></th></tr> - -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_027"><i>Caracteres comparables de diversos monumentos.</i></a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_027">27</a></td></tr> - -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_039"><i>La Gran Mezquita de Córdoba.</i></a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_039">39</a></td></tr> - -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_057"><i>Fundación de la Djama, según los árabes.</i></a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_057">57</a></td></tr> - -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_061"><i>La Mezquita convertida en Catedral.</i></a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_061">61</a></td></tr> - -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_067"><i>Medina Azahra.</i></a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_067">67</a></td></tr> - -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_073"><i>Algunas construcciones moriscas de Córdoba.</i></a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_073">73</a></td></tr> - -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_079"><i>Edificios mozárabes.</i></a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_079">79</a></td></tr> - -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_085"><i>Consideraciones sobre las artes é industrias.</i></a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_085">85</a></td></tr> - -<tr><th class="c" colspan="2"><a href="#PARTE_SEGUNDA">PARTE SEGUNDA</a></th></tr> - -<tr><th class="c" colspan="2">PERÍODO MEDIO</th></tr> - -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_099"><i>Alcázar de Sevilla.</i></a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_099">99</a></td></tr> - -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_107"><i>El Palacio.</i></a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_107">107</a></td></tr> - -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_117"><i>Inscripciones árabes del Alcázar.</i></a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_117">117</a></td></tr> - -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_121"><i>Murallas, Puertas, Torres y otros monumentos.</i></a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_121">121</a></td></tr> - -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_131"><i>Tiempos cristianos de Sevilla.</i></a><span class="pagenum"><a name="page_380" id="page_380"></a>{380}</span></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_131">131</a></td></tr> - -<tr><th class="c" colspan="2"><a href="#PARTE_TERCERA">PARTE TERCERA</a></th></tr> - -<tr><th class="c" colspan="2">ÚLTIMO PERÍODO</th></tr> - -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_141"><i>Desarrollo del arte oriental en España.</i></a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_141">141</a></td></tr> - -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_157"><i>La Alhambra en el siglo <small>XV</small>.</i></a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_157">157</a></td></tr> - -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_167">La Puerta Judiciaria, antes Bib-Xarca.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_167">167</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_171">Puerta del Vino.—Plaza de los Aljibes.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_171">171</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_174">Gran Mezquita, hoy Santa María.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_174">174</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_178">Torres de la Cautiva, de las Infantas, de los Picos, del Mihráb, Casa -del Príncipe ó de las Damas, y la del Marqués de Mondéjar.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_178">178</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_181">Torre de las Infantas.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_181">181</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_183">Torre de los Picos.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_183">183</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_184">Mihráb y Casa de Astasio de Bracamonte.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_184">184</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_185">Casa del Marqués de Mondéjar.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_185">185</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_186">Torre del Príncipe.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_186">186</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_188">Torre de la Vela.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_188">188</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_190">Torres Bermejas.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_190">190</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_192">Puerta de los Siete Suelos.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_192">192</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_197"><i>Palácio árabe.</i></a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_197">197</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_209">Explicación del plano.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_209">209</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_211">Patio de la Alberca.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_211">211</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_223">Sala de Embajadores y Vestíbulo de la Barca.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_223">223</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_235">Patio de los Leones.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_235">235</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_245">Sala de los Abencerrajes.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_245">245</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_249">La Ráuda.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_249">249</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_251">Sala de Justicia.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_251">251</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_265">Sala de Dos Hermanas.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_265">265</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_269">Mirador de Lindaraxa.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_269">269</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_273">Jardín y Fuente de Lindaraxa.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_273">273</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_275">Patio de la Reja.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_275">275</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_276">Peinador de la Reina y Mihráb de los musulmanes.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_276">276</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_281">Sala de las Camas y baños.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_281">281</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_286">Las antigüedades y el Archivo.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_286">286</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_292">El Archivo.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_292">292</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_293">Parte más antigua del palacio árabe, la entrada del Alcázar, Patio -de la Capilla, Mezquita, Torre de los Puñales, la de Mohamad, y -construcciones que han desaparecido.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_293">293</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_296">Patio de la Capilla.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_296">296</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_298">La Capilla.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_298">298</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_300">Palacio del Emperador Carlos V.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_300">300</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_307">Pilar del Marqués de Mondéjar.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_307">307</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_317">Generalife.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_317">317</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_321">Silla del Moro, Darlarosa, Los Alixares y contornos.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_321">321</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_323">Los Alixares.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_323">323</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_325">Campo de los Mártires.—Puerta del Sol.—Abulnest.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_325">325</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_327">Casa de los Tiros.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_327">327</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_327">Cuarto Real.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_327">327</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_328">Alcázar de Said.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_328">328</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_331">Puente de Genil.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_331">331</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_331">Puerta de las Orejas.—Plaza de Bibarambla.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_331">331</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_332">Puerta del Carbón.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_332">332</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_334">Almadriza.—Alcaicería y contornos.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_334">334</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_336">Piedra Romana.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_336">336</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_338">El Laurel de la Reina.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_338">338</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_339">Casa de la Moneda.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_339">339</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_342">Antigua Mezquita, hoy San Juan de los Reyes.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_342">342</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_342">Casa del Chapiz.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_342">342</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_343">Baños árabes de la Carrera del Darro.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_343">343</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_345">Casa del Gallo y Palacio de los Walíes.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_345">345</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_347">Casa de Hamet.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_347">347</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_347">Casa blanca ó Daralbaida.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_347">347</a></td></tr> -<tr><td valign="top" class="hang1"><a href="#page_348">Baños y casas de la calle de Elvira.</a></td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_348">348</a></td></tr> - -<tr><th class="c" colspan="2"><a href="#page_351">GRANADA DESPUÉS DE LA CONQUISTA</a></th></tr> - -<tr><td valign="top" class="hang1">La Catedral.—El Sagrario.—El Palacio del Arzobispo.—La Capilla -Real.—San Jerónimo.—La Cruz blanca.—Real Hospicio.—Cartuja.—La -Audiencia.—Monumento de Mariana Pineda.—Iglesia -de N. S. de las Angustias.—Paseos del Genil.—Ermita de San Sebastián.—Puente -de Genil.—San Justo y Pastor.—La Universidad.—San -Juan de Dios.—Santa Ana.—Casa de Castril.—San -Pedro y San Pablo.—San Juan de los Reyes.—El Sacromonte.—San -Cristóbal.—San Bartolomé.—El Salvador.—San José.—San -Nicolás.—Santa Isabel la Real.—Santo Domingo.—Museo Provincial.—Museo -de antigüedades.—San Cecilio.—Granada moderna.</td><td class="rt" valign="bottom"><a href="#page_351">351</a></td></tr> -</table> - -<div class="footnotes"><p class="cb">NOTAS:</p> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_1_1" id="Footnote_1_1"></a><a href="#FNanchor_1_1"><span class="label">[1]</span></a> <i>Histoire de la Civilisation Anglaise.</i></p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_2_2" id="Footnote_2_2"></a><a href="#FNanchor_2_2"><span class="label">[2]</span></a> Ruinas de Tak-Bostan.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_3_3" id="Footnote_3_3"></a><a href="#FNanchor_3_3"><span class="label">[3]</span></a> Dibujos de la Biblioteca Real de París.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_4_4" id="Footnote_4_4"></a><a href="#FNanchor_4_4"><span class="label">[4]</span></a> Histoire de l’Art monumentel.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_5_5" id="Footnote_5_5"></a><a href="#FNanchor_5_5"><span class="label">[5]</span></a> Hemos citado y podríamos citar innumerables ejemplos de -esta propaganda entonces inútil.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_6_6" id="Footnote_6_6"></a><a href="#FNanchor_6_6"><span class="label">[6]</span></a> En muchas iglesias de aquel tiempo se ven inscripciones -árabes y lacerías.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_7_7" id="Footnote_7_7"></a><a href="#FNanchor_7_7"><span class="label">[7]</span></a> «Hist. d’Espagne.»</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_8_8" id="Footnote_8_8"></a><a href="#FNanchor_8_8"><span class="label">[8]</span></a> Así resulta de copias de manuscritos del archivo de la -Alhambra.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_9_9" id="Footnote_9_9"></a><a href="#FNanchor_9_9"><span class="label">[9]</span></a> Escritor del siglo <small>XIII</small>, nacido en Granada y muerto en -Túnez.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_10_10" id="Footnote_10_10"></a><a href="#FNanchor_10_10"><span class="label">[10]</span></a> Los que recortaban ladrillos para hacer labores.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_11_11" id="Footnote_11_11"></a><a href="#FNanchor_11_11"><span class="label">[11]</span></a> El que llamado por los cordobeses desembarcó en las costas -de Granada. De la familia Omeya.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_12_12" id="Footnote_12_12"></a><a href="#FNanchor_12_12"><span class="label">[12]</span></a> Se dedicó á su construcción el trabajo voluntario de los -muslimes, el forzado de los prisioneros, el quinto del botín de guerra, -los subsidios y las conquistas en Cataluña y Narbona.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_13_13" id="Footnote_13_13"></a><a href="#FNanchor_13_13"><span class="label">[13]</span></a> Se atribuye á la venida de los Embajadores de Miguel II -(822), el principio de la influencia bizantina en la decoración. Esta -influencia existía ya como se ve en otros fragmentos.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_14_14" id="Footnote_14_14"></a><a href="#FNanchor_14_14"><span class="label">[14]</span></a> Especialmente en la España monumental de Parcerisa, cuyo -texto nos ha dado noticias, y en Casas-Deza en su descripción, etc., -etc.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_15_15" id="Footnote_15_15"></a><a href="#FNanchor_15_15"><span class="label">[15]</span></a> Según autores árabes, traducciones del Dr. Simonet.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_16_16" id="Footnote_16_16"></a><a href="#FNanchor_16_16"><span class="label">[16]</span></a> ¿Sería el púlpito que la mayor parte de las veces es -portátil en las grandes mezquitas?</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_17_17" id="Footnote_17_17"></a><a href="#FNanchor_17_17"><span class="label">[17]</span></a> Según un informe del año 1644 presentado á Felipe IV, era -ésta «una de las tres capillas que tenían en este sitio los árabes.» Lo -cual concuerda con lo dicho.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_18_18" id="Footnote_18_18"></a><a href="#FNanchor_18_18"><span class="label">[18]</span></a> Al-Makkari.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_19_19" id="Footnote_19_19"></a><a href="#FNanchor_19_19"><span class="label">[19]</span></a> Publicado antes.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_20_20" id="Footnote_20_20"></a><a href="#FNanchor_20_20"><span class="label">[20]</span></a> Habiéndose publicado por nuestro querido amigo el -inteligente anticuario y orientalista D. Leopoldo Eguílaz, á la sazón de -estarse imprimiendo esta obra, un opúsculo titulado «Estudio sobre el -valor de las letras arábigas en el alfabeto castellano y reglas de -lectura», en el cual se formula una nueva clave de ortografía para la -trascripción de los nombres propios y de lugar arábigos, fundada en la -tradicional de nuestros cronistas y poetas y comprobada por la manera -con que respectivamente los árabes andaluces, los mudéjares y moriscos -interpretaron en su escritura las letras de nuestro abecedario, -convencidos de la bondad del sistema, que cuenta en su apoyo con la -grave autoridad de gramáticos tan insignes como Silvestre de Sacy, -Caspari y Cousín de Perceval, hemos resuelto acomodar en lo sucesivo la -trascripción de los nombres arábigos á las reglas consignadas en el -referido opúsculo.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_21_21" id="Footnote_21_21"></a><a href="#FNanchor_21_21"><span class="label">[21]</span></a> Se conservaba en el estudio del célebre y malogrado pintor -Fortuny.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_22_22" id="Footnote_22_22"></a><a href="#FNanchor_22_22"><span class="label">[22]</span></a> La Comisión de Monumentos de Granada ha hallado algunos -ejemplares.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_23_23" id="Footnote_23_23"></a><a href="#FNanchor_23_23"><span class="label">[23]</span></a> Esto se confirma en Córdoba, Toledo y Granada, donde los -restos de mezquitas y sinagogas son siempre del estilo que se extendió -por el Egipto á Africa, ó por el imperio griego, rara vez la tradición -persa.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_24_24" id="Footnote_24_24"></a><a href="#FNanchor_24_24"><span class="label">[24]</span></a> Las obras del rey Don Pedro en Sevilla no pudieron ser -nunca toledanas; las que se llevaron en forma de originales de Granada y -Córdoba son muy patentes.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_25_25" id="Footnote_25_25"></a><a href="#FNanchor_25_25"><span class="label">[25]</span></a> La arcilla arenosa era usada en lugar de arena lavada.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_26_26" id="Footnote_26_26"></a><a href="#FNanchor_26_26"><span class="label">[26]</span></a> El autor se ha olvidado decir, que cuando se extienden la -tierra y cal para formar el muro, se hace á lechos procurando que esta -última vaya á la superficie de la pared.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_27_27" id="Footnote_27_27"></a><a href="#FNanchor_27_27"><span class="label">[27]</span></a> Así ocurre en las indagaciones relativas á la situación -que ocupó la antigua Iliberis.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_28_28" id="Footnote_28_28"></a><a href="#FNanchor_28_28"><span class="label">[28]</span></a> En las últimas obras hechas en este Alcázar, ha llegado á -cometerse el absurdo de colocar inscripciones árabes á la inversa ó al -revés, como se ven en este patio.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_29_29" id="Footnote_29_29"></a><a href="#FNanchor_29_29"><span class="label">[29]</span></a> En prueba de la falta de criterio artístico que preside en -muchos casos, conviene citar que hemos visto en los archivos del -Patrimonio Real documentos que se ocupan de haber remitido á Sevilla, á -petición del Alcaide de su Alcázar, varios arabescos «de los mejores», -que había éste pedido para la restauración que se verificaba entonces. -Después hemos visto colocados estos ornatos de diversas épocas y estilo -en las paredes del citado Alcázar.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_30_30" id="Footnote_30_30"></a><a href="#FNanchor_30_30"><span class="label">[30]</span></a> Otro de los lamentables excesos de la restauración hecha -en el Alcázar de Sevilla, ha sido el de introducir adornos vaciados en -yeso para completar las labores de madera que se habían perdido. Estos -quebradizos y sucios remiendos, colocados en los cuerpos movibles de las -puertas, producen fatal impresión en todo el que siente la pureza y -propiedad con que deben elegirse los materiales de las restauraciones. -Así como á nadie se le habría ocurrido recomponer con madera un objeto -de bronce, tampoco puede admitirse reparar con yeso ornamentos de -madera.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_31_31" id="Footnote_31_31"></a><a href="#FNanchor_31_31"><span class="label">[31]</span></a> Kartas, pág. 138, traducción de Thornberg.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_32_32" id="Footnote_32_32"></a><a href="#FNanchor_32_32"><span class="label">[32]</span></a> Véanse las del libro de D. Emilio Lafuente Alcántara y se -hallarán todas éstas con el aditamento islamítico.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_33_33" id="Footnote_33_33"></a><a href="#FNanchor_33_33"><span class="label">[33]</span></a> Los artistas que supone el erudito Sr. Amador de los Ríos, -que vinieron de Toledo para construir este Alcázar, no pudieron hacer en -él más que restauraciones y obras para trasformarlo.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_34_34" id="Footnote_34_34"></a><a href="#FNanchor_34_34"><span class="label">[34]</span></a> Esta inscripción, como todas las del Alcázar, la copiamos -en nuestro último viaje á Sevilla en 1867. Otras muchas las hemos -comparado nosotros con el texto del libro de las inscripciones de -Granada, que publicó el malogrado Lafuente Alcántara. Las de D. Rodrigo -Amador de los Ríos son más completas.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_35_35" id="Footnote_35_35"></a><a href="#FNanchor_35_35"><span class="label">[35]</span></a> Kartas, pág. 138, texto árabe.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_36_36" id="Footnote_36_36"></a><a href="#FNanchor_36_36"><span class="label">[36]</span></a> Abbad, t. II, págs. 151 y 152. Dozy, Hist. des Musulmans -d’Espagne, t. IV, págs. 139 y 140. Al-Makkari se ocupa también de esta -aventura. Ed Dugut, etc.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_37_37" id="Footnote_37_37"></a><a href="#FNanchor_37_37"><span class="label">[37]</span></a> Kartas, pág. 212, trad. de Thornberg.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_38_38" id="Footnote_38_38"></a><a href="#FNanchor_38_38"><span class="label">[38]</span></a> Urbium Praæ Ciprarum totius Mundi.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_39_39" id="Footnote_39_39"></a><a href="#FNanchor_39_39"><span class="label">[39]</span></a> Ibid, pág. 241.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_40_40" id="Footnote_40_40"></a><a href="#FNanchor_40_40"><span class="label">[40]</span></a> Pág. 151 de Thornberg.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_41_41" id="Footnote_41_41"></a><a href="#FNanchor_41_41"><span class="label">[41]</span></a> Los hay del año 1245, y sabido es que los Alejandrinos -tuvieron almanaques sacados de las tablas que tenían labradas los -Egipcios desde muy remota antigüedad.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_42_42" id="Footnote_42_42"></a><a href="#FNanchor_42_42"><span class="label">[42]</span></a> Cuentos como el de Aldiño, se refieren de Gerbert, el Papa -Silvestre II; pero no es preciso que citemos á este venerable prelado -para hallar la historia del Santo Grial y otras.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_43_43" id="Footnote_43_43"></a><a href="#FNanchor_43_43"><span class="label">[43]</span></a> Heisterbarch, I, pág. 279.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_44_44" id="Footnote_44_44"></a><a href="#FNanchor_44_44"><span class="label">[44]</span></a> Los de Juan, el presbítero Daniel, Reinaud, etc.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_45_45" id="Footnote_45_45"></a><a href="#FNanchor_45_45"><span class="label">[45]</span></a> Hace poco tiempo que ha sido derribada la mayor parte de -este lujoso aposento que ocupaba una de las más ilustres familias árabes -de Granada. Apenas queda hoy un tercio de él.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_46_46" id="Footnote_46_46"></a><a href="#FNanchor_46_46"><span class="label">[46]</span></a> Nos han asegurado que la trajo el orientalista Sr. D. -Emilio Lafuente Alcántara.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_47_47" id="Footnote_47_47"></a><a href="#FNanchor_47_47"><span class="label">[47]</span></a> Ben Jaldum.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_48_48" id="Footnote_48_48"></a><a href="#FNanchor_48_48"><span class="label">[48]</span></a> Hemos dedicado una buena parte de los estudios que hacemos -sobre los monumentos árabes de Granada á demostrar con ejemplos este -teorema, que sentíamos bullir en nuestra mente al comparar las -mediciones de los detalles de la Alhambra. Continuados esfuerzos, tan -difíciles de verificar cuando tantas mutilaciones han perdido en muchos -parajes las antiguas líneas del edificio, nos han puesto en posesión de -lo que sospechamos. La conformidad de esta regla no está desmentida en -la parte realmente clásica de estos monumentos.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_49_49" id="Footnote_49_49"></a><a href="#FNanchor_49_49"><span class="label">[49]</span></a> Siglos <small>XVI</small> al <small>XVIII</small>.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_50_50" id="Footnote_50_50"></a><a href="#FNanchor_50_50"><span class="label">[50]</span></a> En nuestro tiempo han desaparecido muchas de estas raras y -espléndidas casas, cuyas comodidades no hemos sabido apreciar.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_51_51" id="Footnote_51_51"></a><a href="#FNanchor_51_51"><span class="label">[51]</span></a> La fábrica de la Puerta del Vino es distinta de las demás -obras de la Alhambra.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_52_52" id="Footnote_52_52"></a><a href="#FNanchor_52_52"><span class="label">[52]</span></a> Según manuscrito árabe de la biblioteca del Escorial -titulado: «Libro de noticias sobre el tiempo de la dinastía de lor Beni -Nazar».</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_53_53" id="Footnote_53_53"></a><a href="#FNanchor_53_53"><span class="label">[53]</span></a> Legajos 197, 201 y otros.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_54_54" id="Footnote_54_54"></a><a href="#FNanchor_54_54"><span class="label">[54]</span></a> Hay en la Alhambra y en algunos templos mudéjares de -Albaicín muros revestidos de angostos sillares desde 3 á 6 pulgadas de -grueso, labrados con grecas é inscripciones por uno ó dos de sus cantos, -que colocados como las hiladas de ladrillo se hallan interrumpidos y -como mezclados á las restauraciones de sus baluartes. Estas piedras son -las llamadas «kiddan» que se hacían para las construcciones de Sicilia -en los tiempos normandos, á manera de franjas horizontales que -estrechaban de distancia para enriquecer los exteriores de las hiladas -de sillares ó loza pintada de diversos colores. En Granada hay muchas -restauraciones del tiempo de Mohamad V, y después en las mezquitas -hechas con estas piedras de más antiguo origen, que data de las primeras -construcciones bizantinas del tiempo del waliato de Elvira. Las -inscripciones que suelen tener estas piedras son cúficas, tipo clásico.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_55_55" id="Footnote_55_55"></a><a href="#FNanchor_55_55"><span class="label">[55]</span></a> Iranzo, Pedraza, Echevarría y otros muchos se extienden -sobre los significados de la llave á la entrada de las poblaciones -árabes. Nosotros remitimos al lector á estos conocidos autores.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_56_56" id="Footnote_56_56"></a><a href="#FNanchor_56_56"><span class="label">[56]</span></a> Aquí no publicamos más que las inscripciones históricas y -volvemos á indicar, tanto con relación á esta puerta, como á la -Judiciaria y á los demás edificios, que otros muchos letreros que se ven -en los muros son alabanzas y salutaciones á los reyes, ó versículos del -Korán.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_57_57" id="Footnote_57_57"></a><a href="#FNanchor_57_57"><span class="label">[57]</span></a> Archivo de la Alhambra.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_58_58" id="Footnote_58_58"></a><a href="#FNanchor_58_58"><span class="label">[58]</span></a> Hubo varios.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_59_59" id="Footnote_59_59"></a><a href="#FNanchor_59_59"><span class="label">[59]</span></a> Principiamos la restauración de esta torre el año 1873, y -quedó suspendida por falta de recursos.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_60_60" id="Footnote_60_60"></a><a href="#FNanchor_60_60"><span class="label">[60]</span></a> Está tan elevada que no se concibe el modo de subir á ella -aun con buenas escalas.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_61_61" id="Footnote_61_61"></a><a href="#FNanchor_61_61"><span class="label">[61]</span></a> Calahorrat.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_62_62" id="Footnote_62_62"></a><a href="#FNanchor_62_62"><span class="label">[62]</span></a> Efectivamente, es una pequeña casa con habitaciones altas -y bajas suficientes para una familia árabe.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_63_63" id="Footnote_63_63"></a><a href="#FNanchor_63_63"><span class="label">[63]</span></a> Estos han desaparecido.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_64_64" id="Footnote_64_64"></a><a href="#FNanchor_64_64"><span class="label">[64]</span></a> Por la que subió Mahoma al séptimo cielo.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_65_65" id="Footnote_65_65"></a><a href="#FNanchor_65_65"><span class="label">[65]</span></a> La inscripción la damos traducida en el artículo «Casa de -la Moneda».</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_66_66" id="Footnote_66_66"></a><a href="#FNanchor_66_66"><span class="label">[66]</span></a> También lo relata Conde en su <i>Historia</i>.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_67_67" id="Footnote_67_67"></a><a href="#FNanchor_67_67"><span class="label">[67]</span></a> Archivo de la Alhambra.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_68_68" id="Footnote_68_68"></a><a href="#FNanchor_68_68"><span class="label">[68]</span></a> También quiere decir pájaro.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_69_69" id="Footnote_69_69"></a><a href="#FNanchor_69_69"><span class="label">[69]</span></a> Hasta Ben Muzín, que parece fué el primero que recibió el -señorío de Granada en 1013.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_70_70" id="Footnote_70_70"></a><a href="#FNanchor_70_70"><span class="label">[70]</span></a> Archivo de la Alhambra.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_71_71" id="Footnote_71_71"></a><a href="#FNanchor_71_71"><span class="label">[71]</span></a> O de los Siete Suelos.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_72_72" id="Footnote_72_72"></a><a href="#FNanchor_72_72"><span class="label">[72]</span></a> Véase Hernando de Baeza y manuscritos árabes.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_73_73" id="Footnote_73_73"></a><a href="#FNanchor_73_73"><span class="label">[73]</span></a> En Toledo están las cadenas de estos cautivos que se -guardaban en los silos y mazmorras.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_74_74" id="Footnote_74_74"></a><a href="#FNanchor_74_74"><span class="label">[74]</span></a> Legajo 14 del Archivo.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_75_75" id="Footnote_75_75"></a><a href="#FNanchor_75_75"><span class="label">[75]</span></a> Cantidad que es muy superior relativamente á la de 18.000 -pesetas que hoy se le destinan.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_76_76" id="Footnote_76_76"></a><a href="#FNanchor_76_76"><span class="label">[76]</span></a> Pasaba de 6.000 almas.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_77_77" id="Footnote_77_77"></a><a href="#FNanchor_77_77"><span class="label">[77]</span></a> Don Francisco Serna, enviado por Fernando VII para -conservar estos edificios.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_78_78" id="Footnote_78_78"></a><a href="#FNanchor_78_78"><span class="label">[78]</span></a> El autor de este libro obtuvo entonces este cargo por -haber presentado al Gobierno los primeros modelos de decoraciones árabes -del edificio.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_79_79" id="Footnote_79_79"></a><a href="#FNanchor_79_79"><span class="label">[79]</span></a> En corroboración de lo expuesto á propósito del mármol -blanco de Macael, hemos visitado estas antiguas canteras y hallado en -ellas capiteles rotos y otros á medio labrar del tiempo mismo en que se -construyó la Alhambra. Sus labores son idénticas, y también hemos visto -tazas agallonadas para fuentes, en pedazos muy parecidos á la del patio -de los Naranjos. Pero lo más notable es que entre los mismos restos de -trabados abandonados desde muy antigua fecha, hay fragmentos de cornisas -y fustes pertenecientes á la época romana, y los vaciaderos inmensos que -se encuentran están indicando grandes explotaciones de 1800 años de -antigüedad.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_80_80" id="Footnote_80_80"></a><a href="#FNanchor_80_80"><span class="label">[80]</span></a> Archivo, Legajo 172 y otros.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_81_81" id="Footnote_81_81"></a><a href="#FNanchor_81_81"><span class="label">[81]</span></a> Legajos 72, 84 y 50.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_82_82" id="Footnote_82_82"></a><a href="#FNanchor_82_82"><span class="label">[82]</span></a> Así se nombraban las murallas de argamasa.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_83_83" id="Footnote_83_83"></a><a href="#FNanchor_83_83"><span class="label">[83]</span></a> Legajo 21 y otros.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_84_84" id="Footnote_84_84"></a><a href="#FNanchor_84_84"><span class="label">[84]</span></a> Al citar las restauraciones que hemos hecho en la Alhambra -durante treinta años, debo tributar un cariñoso é inolvidable recuerdo á -mi querido padre, que había sido Director de las obras de fortificación -y seguridad de estos edificios desde el año 1828, y por cuyo antecedente -yo me consagré á los modelos decorativos y restauraciones subsiguientes -que se han hecho para conservar el alcázar, mediante los trabajos que -presenté al Gobierno en 1847. Desde dicha fecha han cooperado también á -estas obras, accidentalmente y como facultativos en ramos especiales, D. -Baltasar Romero, D. Juan Pugnáire, y el coronel de Ingenieros D. Ramón -Soriano.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_85_85" id="Footnote_85_85"></a><a href="#FNanchor_85_85"><span class="label">[85]</span></a> Cuadros de labor de azulejos.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_86_86" id="Footnote_86_86"></a><a href="#FNanchor_86_86"><span class="label">[86]</span></a> Es sin duda el más exacto que se ha hecho de las -inscripciones de la Alhambra. Sin él no estarían tan de acuerdo los -modernos arabistas.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_87_87" id="Footnote_87_87"></a><a href="#FNanchor_87_87"><span class="label">[87]</span></a> Socorro de los africanos.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_88_88" id="Footnote_88_88"></a><a href="#FNanchor_88_88"><span class="label">[88]</span></a> Abencirix Zohri, astrólogo de Abu-Hacen, le dijo un día al -monarca en este sitio que había oído sonar una gran campana, y que cada -vez que pasaba por esta puerta la oía más ruidosa, anunciándole á los -moros que pronto los ixpianos pondrían una en la más alta torre para -amedrentarlos, etc., etc.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_89_89" id="Footnote_89_89"></a><a href="#FNanchor_89_89"><span class="label">[89]</span></a> Testimonio de una escritura que firma un tal Rojas.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_90_90" id="Footnote_90_90"></a><a href="#FNanchor_90_90"><span class="label">[90]</span></a> De los amigos del Profeta que le regalaban delicados -manjares y lo entretenían con alegre conversación. De este personaje -descendían los Reyes de Granada. Así lo cuenta Alchozami. Dos fueron los -que vinieron á España de la estirpe de Saab Ebn Obada, uno de ellos se -estableció en tierras de Takeruna (Ronda), y el otro en una alquería -cerca de Zaragoza. La familia de éste se trasladó á Arjona cuando Aragón -fué conquistado por los cristianos, y allí nació Mohamad I, fundador de -la dinastía granadina, cuya genealogía ascendente es así: Mohamad I, -Algalib-bil-lah, Ebn Yusuf, Ebn Nasr, Ebn Ahmed, Ebn Mohamad, Ebn Jamis, -Ebn Ocail, Ebn Nasr, Ebn..... Cais, Ebn Saab, Ebn Obada Al-ansari, amigo -de Mahoma, Al-Jazrechi de la tribu de Jazrech. (Jatib. diccionario).</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_91_91" id="Footnote_91_91"></a><a href="#FNanchor_91_91"><span class="label">[91]</span></a> Según Pedraza y escritores posteriores.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_92_92" id="Footnote_92_92"></a><a href="#FNanchor_92_92"><span class="label">[92]</span></a> También pudiera ser de Al-berka.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_93_93" id="Footnote_93_93"></a><a href="#FNanchor_93_93"><span class="label">[93]</span></a> Vuelve á hablarse de los vasos llenos de agua, lo cual -sustenta la opinión que hemos emitido sobre estos nichos.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_94_94" id="Footnote_94_94"></a><a href="#FNanchor_94_94"><span class="label">[94]</span></a> Aquí está citado el nombre verdadero del sitio más sagrado -de los mahometanos: significa el medio día, y el santuario es el mihrab. -Se ve que es lugar que colocan del lado de Oriente en todas las -mezquitas.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_95_95" id="Footnote_95_95"></a><a href="#FNanchor_95_95"><span class="label">[95]</span></a> Seguiremos el mismo orden de no insertar más que las -inscripciones de importancia, pues sería enojoso en este libro el -repetir las suras coránicas, las salutaciones ó las zalemas que á cada -paso se encuentran.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_96_96" id="Footnote_96_96"></a><a href="#FNanchor_96_96"><span class="label">[96]</span></a> La mayor parte de los datos relativos á los tiempos -posteriores á la conquista, se hallaban en el Archivo de la Alhambra, -antes del año 1850. Desde aquella época se facilitaron para que los -vieran, á todo el que quería, y el año 1869 se llevaron los legajos en -completo desorden á la Administración Económica de la provincia donde -acabaron de desordenarse. Existen, pues, en los legajos tres ó cuatro -numeraciones diferentes.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_97_97" id="Footnote_97_97"></a><a href="#FNanchor_97_97"><span class="label">[97]</span></a> Hemos vuelto á colocar en su forma primitiva los -medallones cúficos que hay sobre los azulejos, año 1872.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_98_98" id="Footnote_98_98"></a><a href="#FNanchor_98_98"><span class="label">[98]</span></a> Hemos corregido lo que faltaba en la pared ateniéndonos al -texto.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_99_99" id="Footnote_99_99"></a><a href="#FNanchor_99_99"><span class="label">[99]</span></a> La existencia de este caudillo no está suficientemente -comprobada todavía más que por las tradiciones.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_100_100" id="Footnote_100_100"></a><a href="#FNanchor_100_100"><span class="label">[100]</span></a> Boabdil.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_101_101" id="Footnote_101_101"></a><a href="#FNanchor_101_101"><span class="label">[101]</span></a> El trono del Sultán.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_102_102" id="Footnote_102_102"></a><a href="#FNanchor_102_102"><span class="label">[102]</span></a> Por relación de un viajero artista que ha visitado á Fez -hace tres años, hemos sabido: que en uno de los palacios del Sultán de -Marruecos existe un patio algo semejante al de los Leones, construído en -la misma época que éste y por los mismos alarifes pedidos por aquél rey -de Granada. No sabemos la autenticidad de una noticia que hemos oído -relatar de boca del mismo viajero.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_103_103" id="Footnote_103_103"></a><a href="#FNanchor_103_103"><span class="label">[103]</span></a> Cean.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_104_104" id="Footnote_104_104"></a><a href="#FNanchor_104_104"><span class="label">[104]</span></a> Legajo 16 del archivo.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_105_105" id="Footnote_105_105"></a><a href="#FNanchor_105_105"><span class="label">[105]</span></a> Legajo 28 y siguientes.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_106_106" id="Footnote_106_106"></a><a href="#FNanchor_106_106"><span class="label">[106]</span></a> Dirigió esta obra el escultor Pedro Morele, la cual duró -hasta 1601.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_107_107" id="Footnote_107_107"></a><a href="#FNanchor_107_107"><span class="label">[107]</span></a> Espinel.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_108_108" id="Footnote_108_108"></a><a href="#FNanchor_108_108"><span class="label">[108]</span></a> Reconocimiento hecho por Juan Mijares.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_109_109" id="Footnote_109_109"></a><a href="#FNanchor_109_109"><span class="label">[109]</span></a> Este techo, de figura oblonga terminada por dos casquetes -esféricos, parece que tiene los escudos del tiempo de Felipe V é Isabel -Farnesio, con algunos atributos de los monarcas austriacos, que se -ponían siempre como recuerdos de las grandezas de la España imperial. No -ocupa todo el largo de la sala, porque ésta se hallaba interrumpida por -un muro para dejar espacio á otra pieza que hemos descubierto, -restableciendo el arco de colgantes que estaba destruído, y hallando los -paramentos cubiertos de algunas labores que conservaban los colores -puros y vivos de los tiempos árabes, las cuales hemos guardado -cuidadosamente.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_110_110" id="Footnote_110_110"></a><a href="#FNanchor_110_110"><span class="label">[110]</span></a> Abencerrajes, quiere decir hijos de Sillero; y Zegries -fronterizos.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_111_111" id="Footnote_111_111"></a><a href="#FNanchor_111_111"><span class="label">[111]</span></a> La hemos restaurado en 1856 por hallarse en cuatro -pedazos abandonada en los almacenes de la casa.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_112_112" id="Footnote_112_112"></a><a href="#FNanchor_112_112"><span class="label">[112]</span></a> Hemos visto títulos que lo acreditan y fincas que llevan -este nombre, las cuales fueron cedidas en 1501 al adelantado de Murcia -Don Juan Chacón.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_113_113" id="Footnote_113_113"></a><a href="#FNanchor_113_113"><span class="label">[113]</span></a> Esta es la Isabel de Solís de algunas leyendas.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_114_114" id="Footnote_114_114"></a><a href="#FNanchor_114_114"><span class="label">[114]</span></a> Fué secretario del último rey de Granada.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_115_115" id="Footnote_115_115"></a><a href="#FNanchor_115_115"><span class="label">[115]</span></a> Con efecto, la humedad produce esas manchas en un mármol -tan poroso como el de Macael, pero esta misma porosidad ha podido -absorber alguna sangre, que rara vez deja de manchar en ciertos mármoles -cuando se ha posado algún tiempo sobre ellos. El lugar en la taza donde -la mancha está más señalada, parece también ocasionado por un desnivel -de la superficie, en cuyo fondo ha permanecido por más tiempo encharcada -el agua y el polvo ferruginoso que da la tierra.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_116_116" id="Footnote_116_116"></a><a href="#FNanchor_116_116"><span class="label">[116]</span></a> El que publicamos se halló en un pueblo inmediato y -adquirió un artista ruso que vivió en Granada muchos años. Era de latón -con dibujos y letras incrustadas de plata. Se destornillaba y abría en -dos medias esferas, de las que una contenía el braserillo pendiente de -varios arcos de metal, para sostenerlo sin derramar la lumbre. Tenía -abiertos en toda su superficie multitud de agujeritos redondos para -exhalar los perfumes que se quemaban dentro; la forma era ingeniosa para -que pudiera rodar entre divanes y alfombras sin quemarlas ni apagarse.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_117_117" id="Footnote_117_117"></a><a href="#FNanchor_117_117"><span class="label">[117]</span></a> Sostendríamos que lo que se hundió fué la antesala del -Patio de los Leones.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_118_118" id="Footnote_118_118"></a><a href="#FNanchor_118_118"><span class="label">[118]</span></a> Como veremos existen todavía algunas de ellas.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_119_119" id="Footnote_119_119"></a><a href="#FNanchor_119_119"><span class="label">[119]</span></a> Debemos aquí citar un precioso pasaje del Korán que tiene -alguna relación con la idea subjerida á los árabes de hacer los techos -como grutas naturales de estalactitas, cuyas trazas no se ven antes del -nacimiento de su Profeta. Cuéntase que son un recuerdo de la caverna de -Tur, donde las arañas con su tela, las abejas con sus panales y las -palomas con sus nidos, cubrieron la entrada para ocultar el refugio de -Mahoma cuando, huyendo de los coreiscitas, se fué á Abisinia.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_120_120" id="Footnote_120_120"></a><a href="#FNanchor_120_120"><span class="label">[120]</span></a> El célebre pintor Fortuny poseía un león de este metal, -que adquirió en España, y la Comisión de monumentos de Granada ha -adquirido algunos bronces de aquella época hallados en Atarfe. También -hemos visto cajas árabes de bronce con nieles de plata figurando -cacerías, danzarinas, caballeros, etc., que según sus inscripciones -habían sido regaladas por un rey africano al de Granada.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_121_121" id="Footnote_121_121"></a><a href="#FNanchor_121_121"><span class="label">[121]</span></a> Esta viñeta, como otras tres ó cuatro que teníamos -dibujadas para este libro, han sido reproducidas de nuestros originales -en el «Cuaderno sobre el estilo árabe» que ha publicado D. Mariano -Borrell, en Madrid, año de 1874.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_122_122" id="Footnote_122_122"></a><a href="#FNanchor_122_122"><span class="label">[122]</span></a> Es el álamo especial que abunda en Granada, que tiene la -hoja blanca por el reverso.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_123_123" id="Footnote_123_123"></a><a href="#FNanchor_123_123"><span class="label">[123]</span></a> Era constante el uso de estañar los hierros de las -puertas, lo cual los hace aparecer plateados.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_124_124" id="Footnote_124_124"></a><a href="#FNanchor_124_124"><span class="label">[124]</span></a> Hurtado de Mendoza dice en su «Historia de la rebelión de -los moriscos:» «Aposento real y nombrado..., que después acrecentaron -diez reyes sucesores suyos (del fundador), cuyos retratos se ven en una -sala, alguno de ellos conocido en nuestro tiempo por los ancianos de la -tierra».</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_125_125" id="Footnote_125_125"></a><a href="#FNanchor_125_125"><span class="label">[125]</span></a> Se conserva en casa del señor marqués de Villaseca.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_126_126" id="Footnote_126_126"></a><a href="#FNanchor_126_126"><span class="label">[126]</span></a> Argote de Molina en su «Nobleza de Andalucía».</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_127_127" id="Footnote_127_127"></a><a href="#FNanchor_127_127"><span class="label">[127]</span></a> Tomo XVI, pág. 267, texto árabe.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_128_128" id="Footnote_128_128"></a><a href="#FNanchor_128_128"><span class="label">[128]</span></a> Dice el muy docto Don Aureliano Fernández Guerra «que fué -mortificación y escándalo al famoso Ibn-Jaldun cuando vino de Africa á -la ciudad del Genil, año de 1363, hallar retratos y cuadros de -romanescas aventuras (en bien adobados cueros y en lienzos y tablas) -adornando los techos y muros de las casas reales y de casi todos los -ciudadanos», lo cual nos demuestra que no podrían ser solo los -cristianos los pintores, sino que habría muchos moriscos que aprenderían -á hacerlo, y que los maestros serían de origen bizantino como la mayor -parte de la población donde también había muchos cristianos, pero no -tantos en mi concepto, como se afirmó en el Concilio Vienense de 1311, -porque después de conquistada esta ciudad por los Reyes Católicos, -formaban mayoría los moriscos verdaderos creyentes, que llegaron á -sublevarse en defensa de sus costumbres y de su religión. -</p><p> -Y dice el mismo Fernández Guerra: «Paréceme error histórico el de haber -supuesto que en España, cristianos y mahometanos fueron siempre vecinos -irreconciliables... no los dividían playas como las que separan de las -tierras los mares. En los territorios libres por la cruz, y lo mismo en -los esclavizados por el Korán, vivían juntos y según su diferente -religión, cristianos, judíos y musulmanes; caballeros de un reino -fincaban y se avecindaban en el otro, ó se ponían á su servicio, etc., -etc.,» y esta tan ilustrada opinión favorece la emitida por nosotros -sobre las relaciones y continuo roce que existía entre tan diversas -familias, origen del novelesco trance que representan las dos -mencionadas pinturas.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_129_129" id="Footnote_129_129"></a><a href="#FNanchor_129_129"><span class="label">[129]</span></a> ¿Podrá este verso haberle dado el nombre de Dos -Hermanas?</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_130_130" id="Footnote_130_130"></a><a href="#FNanchor_130_130"><span class="label">[130]</span></a> Hemos visto los mosáicos del mismo género, imitaciones -que se han hecho en Londres, París, Berlín, etc., en los que cada -piececita tiene una convexidad diferente.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_131_131" id="Footnote_131_131"></a><a href="#FNanchor_131_131"><span class="label">[131]</span></a> Archivo, legajo 28.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_132_132" id="Footnote_132_132"></a><a href="#FNanchor_132_132"><span class="label">[132]</span></a> Lindaraxa, la casa de Aixa.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_133_133" id="Footnote_133_133"></a><a href="#FNanchor_133_133"><span class="label">[133]</span></a> Los hemos hallado nosotros con motivo de nuestras obras, -y conservamos fragmentos.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_134_134" id="Footnote_134_134"></a><a href="#FNanchor_134_134"><span class="label">[134]</span></a> Llamamos la atención sobre este verso que sostiene -nuestra opinión de no existir el Patio de Lindaraxa que se ve desde -estas ventanas, en tiempos antiguos. Con efecto, desde el Mirador se -veía bien casi toda la ciudad y el río Darro. El alcázar por este lado -terminaba en estos muros exteriores.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_135_135" id="Footnote_135_135"></a><a href="#FNanchor_135_135"><span class="label">[135]</span></a> Existe dificultad muy grande en interpretar bien la -traducción de los letreros árabes, según hemos notado en las versiones -que de ellos se han hecho por muy competentes orientalistas. Ultimamente -nos ha dicho nuestro ilustrado amigo el Sr. Comandari, persona nacida en -Damasco y conocedora de la lengua clásica, que puede haber en las -inscripciones de la Alhambra un segundo significado, por la combinación -de letras que expresan las fechas y nombres de artífices, que no se -encuentran por ninguna otra parte del edificio, lo cual se llama el -álgebra del alfabeto árabe. En la Siria hay leyendas que tienen este -doble sentido.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_136_136" id="Footnote_136_136"></a><a href="#FNanchor_136_136"><span class="label">[136]</span></a> De Leval: hechas para el palacio moderno.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_137_137" id="Footnote_137_137"></a><a href="#FNanchor_137_137"><span class="label">[137]</span></a> Memoria leída por D. Manuel Gómez Moreno.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_138_138" id="Footnote_138_138"></a><a href="#FNanchor_138_138"><span class="label">[138]</span></a> «Viñedos» en lengua árabe.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_139_139" id="Footnote_139_139"></a><a href="#FNanchor_139_139"><span class="label">[139]</span></a> En el tomo III; rarísimo.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_140_140" id="Footnote_140_140"></a><a href="#FNanchor_140_140"><span class="label">[140]</span></a> Así lo revela la inscripción de la entrada.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_141_141" id="Footnote_141_141"></a><a href="#FNanchor_141_141"><span class="label">[141]</span></a> Pedro Machuca, que fué el encargado por el conde de -Tendilla para hacer la tasación de lo hecho por Julio Aquíles, pintor de -imaginería, en la estufa de las casas reales de la Alhambra, tasó las -obras y pinturas del dicho Julio del modo siguiente, en 23 del mes de -Marzo de 1546: -</p><p> -«Once cuadros de grutesco y bastiones de cuadros y molduras, que los -tasó en cuatro ducados y medio cada uno, que monta cuarenta y nueve -ducados y medio. -</p><p> -Un friso grande de follaje del romano, ocho ducados. -</p><p> -Un pedazo de enmaderamiento de siete puertas, seis ducados. -</p><p> -Tres puertas y una ventana pintadas y barnizadas de todas partes con -aguas é adobos é otros: hizo todo doce ducados. -</p><p> -Otros dos frisos de grutesco encima de las puertas, seis ducados. -</p><p> -Seis panes de oro, cuatro ducados, los cuales seis panes de oro ha -gastado en dorar guarniciones é molduras. -</p><p> -Del asiento de estos panes de oro, cuatro ducados. -</p><p> -Lo cual declara de toda la costa del dicho Julio é monta todo á treinta -y tres... é sesenta y dos mrs.» -</p><p> -Número 60 del mismo legajo.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_142_142" id="Footnote_142_142"></a><a href="#FNanchor_142_142"><span class="label">[142]</span></a> Visitó este palacio acompañado del embajador M. Layard en -1872, y le oímos esta opinión tan competente.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_143_143" id="Footnote_143_143"></a><a href="#FNanchor_143_143"><span class="label">[143]</span></a> Desde que nos encargamos de la conservación de la -Alhambra, hacemos cuanto es posible por evitar esta costumbre -lamentable, para lo cual establecimos un segundo álbum de firmas, -semejante á otro que regaló un viajero con el mismo fin, el año 1829.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_144_144" id="Footnote_144_144"></a><a href="#FNanchor_144_144"><span class="label">[144]</span></a> Nuestro ilustrado amigo D. Manuel Gómez Moreno, presentó -á la Comisión de Monumentos, una razonada explicacion del significado de -estos cuadros, en el año 1872, cuyo trabajo fué perfectamente recibido.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_145_145" id="Footnote_145_145"></a><a href="#FNanchor_145_145"><span class="label">[145]</span></a> La misma Memoria del Sr. Moreno.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_146_146" id="Footnote_146_146"></a><a href="#FNanchor_146_146"><span class="label">[146]</span></a> En el Cairo tienen hoy en sitios análogos, máquinas de -hacer café y las pipas.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_147_147" id="Footnote_147_147"></a><a href="#FNanchor_147_147"><span class="label">[147]</span></a> En el año 1872 hemos hallado otro semejante en la casa -núm. 82 de la calle de Elvira.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_148_148" id="Footnote_148_148"></a><a href="#FNanchor_148_148"><span class="label">[148]</span></a> Rebelión de los moriscos.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_149_149" id="Footnote_149_149"></a><a href="#FNanchor_149_149"><span class="label">[149]</span></a> En estos palacios había hasta cuatro ó cinco destinadas, -unas al sultán, otras á sus mujeres y favoritas.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_150_150" id="Footnote_150_150"></a><a href="#FNanchor_150_150"><span class="label">[150]</span></a> Nosotros dimos una de ellas al Sr. Lafuente para su -excelente libro de las inscripciones, y respondemos de la exactitud de -la copia. Los puntos diacríticos no se pueden confundir con los -adornos.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_151_151" id="Footnote_151_151"></a><a href="#FNanchor_151_151"><span class="label">[151]</span></a> Hemos visto otro capitel de este género, procedente de un -alhamí que había en un cuarto cerca de la escalera de los baños, que se -hundió en 1549; lo que demuestra que estas reminiscencias antiquísimas -se aplicaron más á esta parte de la Alhambra que á otras más modernas.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_152_152" id="Footnote_152_152"></a><a href="#FNanchor_152_152"><span class="label">[152]</span></a> El nombre de Mosala al-aidi se daba á las mezquitas -pequeñas de los palacios, según Edrisi y Palgrave.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_153_153" id="Footnote_153_153"></a><a href="#FNanchor_153_153"><span class="label">[153]</span></a> De origen cristiano. Sería una falta salir de la Alhambra -sin dedicar algunas palabras á este edificio.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_154_154" id="Footnote_154_154"></a><a href="#FNanchor_154_154"><span class="label">[154]</span></a> Existen los cimientos de muchos de estos edificios en la -plaza contigua de los Alamos.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_155_155" id="Footnote_155_155"></a><a href="#FNanchor_155_155"><span class="label">[155]</span></a> Legagos 228 y 256.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_156_156" id="Footnote_156_156"></a><a href="#FNanchor_156_156"><span class="label">[156]</span></a> Hoy las Vistillas.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_157_157" id="Footnote_157_157"></a><a href="#FNanchor_157_157"><span class="label">[157]</span></a> Estefanía.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_158_158" id="Footnote_158_158"></a><a href="#FNanchor_158_158"><span class="label">[158]</span></a> Testimoniado por la inscripción gótica de Santa María de -la Alhambra.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_159_159" id="Footnote_159_159"></a><a href="#FNanchor_159_159"><span class="label">[159]</span></a> Citado por Casiri.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_160_160" id="Footnote_160_160"></a><a href="#FNanchor_160_160"><span class="label">[160]</span></a> Lo hemos publicado el año 1871, y en él están marcadas -todas las murallas antiguas.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_161_161" id="Footnote_161_161"></a><a href="#FNanchor_161_161"><span class="label">[161]</span></a> Nuestro querido amigo D. Leopoldo Eguilaz, á quien -debemos muchos datos importantes sobre Granada, nos ha dado los -referentes á estas puertas. -</p><p> -Estos trabajos los hace nuestro amigo para su interesante plano de -Granada del tiempo de la dominación árabe.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_162_162" id="Footnote_162_162"></a><a href="#FNanchor_162_162"><span class="label">[162]</span></a> Libro de noticias sobre la extinción de la dinastía de -los Beni Nazar, versión inédita.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_163_163" id="Footnote_163_163"></a><a href="#FNanchor_163_163"><span class="label">[163]</span></a> Diccionario, Nebrija, Mármol y otros.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_164_164" id="Footnote_164_164"></a><a href="#FNanchor_164_164"><span class="label">[164]</span></a> «Recherches de Dozy», tomo I.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_165_165" id="Footnote_165_165"></a><a href="#FNanchor_165_165"><span class="label">[165]</span></a> Al-Makkari, Simonet, etc.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_166_166" id="Footnote_166_166"></a><a href="#FNanchor_166_166"><span class="label">[166]</span></a> Son diversas las denominaciones dadas por los escritores -antiguos. Es probable que el nombre <i>Jardín del Alarife</i> haga alusión al -gran visir de Abdallá III que era de oficio carpintero, y que por su -habilidad llegó á este elevado puesto.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_167_167" id="Footnote_167_167"></a><a href="#FNanchor_167_167"><span class="label">[167]</span></a> Nieto de Ismail, tronco de los Himyaritas del Yemen.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_168_168" id="Footnote_168_168"></a><a href="#FNanchor_168_168"><span class="label">[168]</span></a> Protectores de Mahoma.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_169_169" id="Footnote_169_169"></a><a href="#FNanchor_169_169"><span class="label">[169]</span></a> Este verso indica que el kalifa renovó la obra y está -conforme con los recientes documentos que hemos citado.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_170_170" id="Footnote_170_170"></a><a href="#FNanchor_170_170"><span class="label">[170]</span></a> Alude á la victoria de 1319.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_171_171" id="Footnote_171_171"></a><a href="#FNanchor_171_171"><span class="label">[171]</span></a> Según legajos del Archivo de la Alhambra, los Reyes -Católicos dieron la Alcaidía de Generalife á D. Alonso Venegas y á D. -Pedro, como se hizo con las demás Torres de la Alhambra que pertenecen -hoy á la Nación. En 1555 parece que se expidió Real cédula disponiendo -que con motivo de los gastos de la guerra con Francia se vendiesen -cerros, huertas y bienes, á excepción de Generalife. Resulta también que -las obras de esta finca se costeaban por el Rey el año 1709. Las rentas -todas eran para la corona de 6.430 reales ánuos. -</p><p> -También parece que se dió en 1631 á la familia de Venegas la Alcaidía -perpetua, con la condición de que sus rentas se destinasen á la -conservación del edificio, etc., etc.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_172_172" id="Footnote_172_172"></a><a href="#FNanchor_172_172"><span class="label">[172]</span></a> Alixares significa Alhicar (las piedras).</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_173_173" id="Footnote_173_173"></a><a href="#FNanchor_173_173"><span class="label">[173]</span></a> Palacio de Darluet, hoy perdido, en el camino de Cénes.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_174_174" id="Footnote_174_174"></a><a href="#FNanchor_174_174"><span class="label">[174]</span></a> Fuimos encargados de su restauración.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_175_175" id="Footnote_175_175"></a><a href="#FNanchor_175_175"><span class="label">[175]</span></a> Manuscritos árabes conservados en Viena.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_176_176" id="Footnote_176_176"></a><a href="#FNanchor_176_176"><span class="label">[176]</span></a> Por nuestro amigo D. Leopoldo Eguilaz.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_177_177" id="Footnote_177_177"></a><a href="#FNanchor_177_177"><span class="label">[177]</span></a> El mismo Sr. Eguilaz posee todas las antiguas.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_178_178" id="Footnote_178_178"></a><a href="#FNanchor_178_178"><span class="label">[178]</span></a> El grabadito que de ella publicamos lo debemos á nuestro -amigo el conocido pintor don Manuel Obren.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_179_179" id="Footnote_179_179"></a><a href="#FNanchor_179_179"><span class="label">[179]</span></a> Del 26 de Setiembre al 5 de Octubre de 1365.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_180_180" id="Footnote_180_180"></a><a href="#FNanchor_180_180"><span class="label">[180]</span></a> Del 8 al 17 de Mayo de 1367.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_181_181" id="Footnote_181_181"></a><a href="#FNanchor_181_181"><span class="label">[181]</span></a> Archivo de la Alhambra.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_182_182" id="Footnote_182_182"></a><a href="#FNanchor_182_182"><span class="label">[182]</span></a> Véanse las ordenanzas y Cédulas Reales de aquel tiempo.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_183_183" id="Footnote_183_183"></a><a href="#FNanchor_183_183"><span class="label">[183]</span></a> El Cabildo dispuso que se diese sepultura á este maestro -mayor en la misma iglesia, pero que se pusiese la lápida modestamente. -Esta misma modestia podía haberse encargado en otras ocasiones con más -razón que para el ilustre artista.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_184_184" id="Footnote_184_184"></a><a href="#FNanchor_184_184"><span class="label">[184]</span></a> Todos los anteriores datos constan en actas capitulares.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_185_185" id="Footnote_185_185"></a><a href="#FNanchor_185_185"><span class="label">[185]</span></a> El año 1872 se llevaron á Madrid para el proyectado -Panteón Nacional, pero una reclamación de la Comisión de Monumentos los -ha devuelto á este sitio.</p></div> - -<div class="footnote"><p><a name="Footnote_186_186" id="Footnote_186_186"></a><a href="#FNanchor_186_186"><span class="label">[186]</span></a> Se halla en «Paseos por Granada», y en otros, etc.</p></div> - -</div> - -<hr class="full" /> - - - - - - - -<pre> - - - - - -End of the Project Gutenberg EBook of Estudio descriptivo de los monumentos -árabes de Granada, Sevilla y Córdob, by Rafael Contreras - -*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK ESTUDIO DESCRIPTIVO *** - -***** This file should be named 55440-h.htm or 55440-h.zip ***** -This and all associated files of various formats will be found in: - http://www.gutenberg.org/5/5/4/4/55440/ - -Produced by Chuck Greif, Carlos Colon, Josep Cols Canals -and the Online Distributed Proofreading Team at -http://www.pgdp.net (This file was produced from images -generously made available by The Internet Archive/Canadian -Libraries) - - -Updated editions will replace the previous one--the old editions -will be renamed. - -Creating the works from public domain print editions means that no -one owns a United States copyright in these works, so the Foundation -(and you!) can copy and distribute it in the United States without -permission and without paying copyright royalties. Special rules, -set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to -copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to -protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project -Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you -charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you -do not charge anything for copies of this eBook, complying with the -rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose -such as creation of derivative works, reports, performances and -research. They may be modified and printed and given away--you may do -practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is -subject to the trademark license, especially commercial -redistribution. - - - -*** START: FULL LICENSE *** - -THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE -PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK - -To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free -distribution of electronic works, by using or distributing this work -(or any other work associated in any way with the phrase "Project -Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project -Gutenberg-tm License (available with this file or online at -http://gutenberg.org/license). - - -Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm -electronic works - -1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm -electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to -and accept all the terms of this license and intellectual property -(trademark/copyright) agreement. 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There are a lot of things you can do with Project -Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement -and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic -works. See paragraph 1.E below. - -1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation" -or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project -Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the -collection are in the public domain in the United States. If an -individual work is in the public domain in the United States and you are -located in the United States, we do not claim a right to prevent you from -copying, distributing, performing, displaying or creating derivative -works based on the work as long as all references to Project Gutenberg -are removed. 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It exists -because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from -people in all walks of life. - -Volunteers and financial support to provide volunteers with the -assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's -goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will -remain freely available for generations to come. In 2001, the Project -Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure -and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. -To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation -and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 -and the Foundation web page at http://www.pglaf.org. - - -Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive -Foundation - -The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit -501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the -state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal -Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification -number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at -http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent -permitted by U.S. federal laws and your state's laws. - -The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. -Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered -throughout numerous locations. Its business office is located at -809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email -business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact -information can be found at the Foundation's web site and official -page at http://pglaf.org - -For additional contact information: - Dr. Gregory B. Newby - Chief Executive and Director - gbnewby@pglaf.org - - -Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg -Literary Archive Foundation - -Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide -spread public support and donations to carry out its mission of -increasing the number of public domain and licensed works that can be -freely distributed in machine readable form accessible by the widest -array of equipment including outdated equipment. Many small donations -($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt -status with the IRS. - -The Foundation is committed to complying with the laws regulating -charities and charitable donations in all 50 states of the United -States. Compliance requirements are not uniform and it takes a -considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up -with these requirements. We do not solicit donations in locations -where we have not received written confirmation of compliance. To -SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any -particular state visit http://pglaf.org - -While we cannot and do not solicit contributions from states where we -have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition -against accepting unsolicited donations from donors in such states who -approach us with offers to donate. - -International donations are gratefully accepted, but we cannot make -any statements concerning tax treatment of donations received from -outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. - -Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation -methods and addresses. Donations are accepted in a number of other -ways including checks, online payments and credit card donations. -To donate, please visit: http://pglaf.org/donate - - -Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic -works. - -Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm -concept of a library of electronic works that could be freely shared -with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project -Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support. - - -Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed -editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S. -unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily -keep eBooks in compliance with any particular paper edition. - - -Most people start at our Web site which has the main PG search facility: - - http://www.gutenberg.org - -This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, -including how to make donations to the Project Gutenberg Literary -Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to -subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. - - -</pre> - -</body> -</html> diff --git a/old/55440-h/images/cover.jpg b/old/55440-h/images/cover.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index d88918f..0000000 --- a/old/55440-h/images/cover.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/55440-h/images/illus-037_lg.jpg b/old/55440-h/images/illus-037_lg.jpg Binary files differdeleted file mode 100644 index b7f7168..0000000 --- a/old/55440-h/images/illus-037_lg.jpg +++ /dev/null diff --git a/old/55440-h/images/illus-037_sml.jpg b/old/55440-h/images/illus-037_sml.jpg Binary files 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