summaryrefslogtreecommitdiff
diff options
context:
space:
mode:
-rw-r--r--.gitattributes3
-rw-r--r--28281-8.txt22185
-rw-r--r--28281-8.zipbin0 -> 449489 bytes
-rw-r--r--28281-h.zipbin0 -> 460459 bytes
-rw-r--r--28281-h/28281-h.htm22267
-rw-r--r--LICENSE.txt11
-rw-r--r--README.md2
7 files changed, 44468 insertions, 0 deletions
diff --git a/.gitattributes b/.gitattributes
new file mode 100644
index 0000000..6833f05
--- /dev/null
+++ b/.gitattributes
@@ -0,0 +1,3 @@
+* text=auto
+*.txt text
+*.md text
diff --git a/28281-8.txt b/28281-8.txt
new file mode 100644
index 0000000..6a3bc65
--- /dev/null
+++ b/28281-8.txt
@@ -0,0 +1,22185 @@
+Project Gutenberg's Cecilia Valds o la Loma del ngel, by Cirilo Villaverde
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: Cecilia Valds o la Loma del ngel
+
+Author: Cirilo Villaverde
+
+Release Date: March 8, 2009 [EBook #28281]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK CECILIA VALDS O LA LOMA DEL NGEL ***
+
+
+
+
+Produced by Chuck Greif, Vctor Mon and the Online
+Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+_CECILIA VALDES_
+
+_O_
+
+_LA LOMA DEL ANGEL_
+
+NOVELA DE COSTUMBRES CUBANAS
+
+POR
+
+CIRILO VILLAVERDE
+
+
+ _Que tambin la hermosura
+ tiene fuerza de despertar
+ la caridad dormida._
+
+ CERVANTES
+
+
+
+
+INDICE
+
+
+INTRODUCCIN
+
+DEDICATORIA
+
+PRLOGO
+
+
+PRIMERA PARTE
+
+Captulo I, Captulo II, Captulo III, Captulo IV, Captulo V, Captulo
+VI, Captulo VII, Captulo VIII, Captulo IX, Captulo X, Captulo XI,
+Captulo XII,
+
+
+SEGUNDA PARTE
+
+Captulo I, Captulo II, Captulo III, Captulo IV, Captulo V, Captulo
+VI, Captulo VII, Captulo VIII, Captulo IX, Captulo X, Captulo XI,
+Captulo XII, Captulo XIII, Captulo XIV, Captulo XV, Captulo XVI,
+Captulo XVII
+
+
+TERCERA PARTE
+
+Captulo I, Captulo II, Captulo III, Captulo IV, Captulo V, Captulo
+VI, Captulo VII, Captulo VIII, Captulo IX,
+
+
+CUARTA PARTE
+
+Captulo I, Captulo II, Captulo III, Captulo IV, Captulo V, Captulo
+VI, Captulo VII
+
+GLOSARIO
+
+BIBLIOGRAFA
+
+
+
+
+_INTRODUCCION_
+
+
+_Cirilo Villaverde naci el 28 de octubre de 1812 en el ingenio_
+Santiago, _cercano al pueblo de San Diego de Nez (Pinar del Ro). Su
+padre era mdico del ingenio y en ese medio pas sus primeros aos._
+
+_En 1823 vino a La Habana, donde curs estudios de pintura, filosofa y
+derecho. Se recibi de Bachiller en Leyes en 1832, pero apenas ejerci
+esta profesin. Sus principales actividades fueron la enseanza y el
+periodismo._
+
+_Trabaj como maestro en los colegios Buenavista y Real Cubano de la
+capital y La Empresa de Matanzas. Public para uso de las escuelas un
+Compendio geogrfico de la isla de Cuba (1845), El librito de cuentos y
+las conversaciones (1847) y El librito de los cuentos (1857)_.
+
+_Su obra es extensa y variada como periodista y literato. Colabor en
+las principales publicaciones de la poca._
+
+_Dio a conocer sus primeras narraciones--El ave muerta, La pea blanca,
+El perjurio y La cueva de Taganana--en Miscelnea de til y Agradable
+Recreo (1837) y en El Album, Engaar con la verdad, El espetn de oro y
+la primera parte de Excursin a Vuelta Abajo, todas en 1838. La Cartera
+Cubana insert en su seccin de folletines Amores y contratiempos de un
+guajiro y Una cruz negra, en 1839. La Siempreviva en ese mismo ao
+public la primera versin de Cecilia Valds o La loma del ngel._
+
+_Mientras desempeaba su ctedra en el colegio_ La Empresa _comenz a
+escribir para_ Faro Industrial de La Habana. _De regreso a la capital,
+fue uno de sus principales redactores y condueo junto a Bachiller y
+Morales. En este diario aparecieron entre 1842 y 1847 la segunda parte
+de_ Excursin a Vuelta Abajo _(1842)_, El guajiro _(1842)_, La peineta
+calada _(1843)_, Dos amores _(1843)_, El penitente _(1844)_, La tejedora
+de sombreros de Yarey _(1844-45) y otras de menor importancia, as como
+multitud de notas, crnicas y artculos de crtica literaria y de
+costumbres calzados con su nombre o con los seudnimos de_ Sansuea, Yo,
+El ambulante del oeste, Lola de la Habana _y otros_.
+
+_Villaverde, defensor de los ideales independentistas, particip como
+propagandista activsimo en la conspiracin de_ La Mina de la Rosa
+Cubana _de 1848. Al ser descubierta la misma por delacin de un
+conjurado fue apresado en La Habana y condenado primero a muerte en
+garrote vil y ms tarde a diez aos de prisin. Escap el 31 de marzo
+de 1849 con otros presos y escondido en la bodega de una goleta costera,
+lleg a los Estados Unidos._
+
+_En Norteamrica continu luchando por sus principios polticos. Fue en
+Nueva York secretario de Narciso Lpez, a quien conoca desde 1846, y
+redactor en jefe de_ La verdad. _Public en Nueva Orleans entre 1853 y
+1854 el peridico_ El independiente, _etc._
+
+_Se traslad a Filadelfia en 1854, donde vivi como profesor de espaol
+y contrajo matrimonio con Emilia Casanova, una destacada activista de la
+independencia cubana._
+
+_Regres a La Habana en 1858, acogido a la amnista. Aqu trabaj al
+frente de la imprenta_ La Antilla, _que publicara algunas obras de
+inters para nuestras letras, como los artculos de costumbres de
+Anselmo Surez y Romero, y colabor en el peridico literario_ La Habana
+_en compaa de Sterling y Calcagno, con importantes juicios crticos
+sobre Betancourt y otros contemporneos. Volvi poco despus a Nueva
+York, donde continu sus labores de maestro y periodista. Fue entonces
+redactor de_ La Amrica _(1861-62)_, La Ilustracin Americana
+_(1865-1869)_, El Espejo _y_ El Avisador Hispanoamericano. _En 1864
+fund con su mujer un colegio en Wechawken. Durante esta segunda
+estancia en los Estados Unidos continu luchando por la independencia de
+Cuba, como muchos otros cubanos de su tiempo. Slo regres a la Isla en
+1888 por dos semanas._
+
+_Muri en Nueva York el 20 de octubre de 1894. Su figura al morir
+contaba con la admiracin y el reconocimiento de sus contemporneos por
+su doble condicin de patriota y novelista._
+
+_La novela que consolid su fama literaria fue_ Cecilia Valds o La loma
+del ngel, _publicada en su forma definitiva en Nueva York en 1882.
+Ninguna de sus obras anteriores respondi a empeo tan elevado ni
+despert como sta el entusiasmo del pblico y la crtica. En ella
+Villaverde recoge el panorama de la vida cubana desde 1812 hasta 1831.
+Muestra sus categoras polticas, sociales y econmicas y las terribles
+lacras que padecan. La obra, con sus clases poderosas y sus clases
+oprimidas, con sus funcionarios venales y su burguesa indolente, con
+sus mulatos discriminados y sus negros esclavos, con sus familias
+enriquecidas por el rgimen esclavista y sus aristcratas de blasones
+comprados a la decrpita monarqua espaola, sirve de esclarecedor
+prlogo a nuestra historia republicana._
+
+_El ambiente de esta poca colonial, trasladado con amplitud y
+minuciosidad a las abundosas pginas del libro, es lo decisivo en la
+obra, lo que determina su vigencia en la apreciacin de los crticos.
+Porque_ Cecilia Valds _est muy lejos de ser una obra perfecta. El
+autor explica en el prlogo su proceso de creacin; proceso que
+indudablemente resinti el saldo final del trabajo. El asunto
+central--drama de amor, celos, venganza y muerte--apenas difiere de los
+usuales en los folletines de la poca; los personajes en su mayora no
+trascienden de los rasgos externos; la accin es desarticulada y
+digresiva, hurtada a la historia y los personajes principales por
+criaturas y sucesos de menor cuanta; el estilo, hbrido, plagado de
+debilidades romnticas entre las que alborean atisbos realistas; el
+lenguaje, oscilante entre el arcasmo ms rebuscando y el espontneo
+giro popular nuestro; el desenlace, atropellado, en contradiccin con
+las dimensiones de la narracin._
+
+_Pero_ Cecilia Valds _es en nuestra historia literaria, a pesar de esas
+abundantes y graves deficiencias, la mejor creacin novelstica del
+siglo_ XIX.
+
+_Muchos cubanos de hoy la conocen a travs de la adaptacin teatral de
+Agustn Rodrguez y Jos Snchez Arcilla, musicalizada admirablemente
+por Gonzalo Roig; versin que necesariamente fue vertebrada con la
+historia de los protagonistas. Despojado del lujo descriptivo de su
+ambiente, el asunto resulta endeble y melodramtico. Esta aplaudida
+adaptacin confirma que lo fundamental en_ Cecilia Valds _es el
+ambiente. Su costumbrismo, de vigorosa indagacin poltica, social y
+econmica, es el que atena sus defectos y sita a la obra en las
+puertas de la novelstica realista._
+
+_A LAS CUBANAS_
+
+_Lejos de Cuba y sin esperanza de volver a ver su sol, sus flores, ni
+sus palmas, a quin, sino a vosotras, caras paisanas, reflejo del lado
+ms bello de la patria, pudiera consagrar, con ms justicia, estas
+tristes pginas?_
+
+EL AUTOR
+
+
+
+
+PROLOGO
+
+
+Publiqu el primer tomo de esta novela, en la _Imprenta Literaria_ de
+don Lino Valds a mediados del ao de 1839. Contemporneamente empec la
+composicin del segundo tomo, que deba completarla; pero no trabaj
+mucho en l, tanto porque me traslad poco despus a Matanzas como uno
+de los maestros del colegio de _La Empresa_, fundado recientemente en
+dicha ciudad, cuanto porque una vez all, emprend la composicin de
+otra novela, _La joven de la flecha de oro_, que conclu e imprim en un
+volumen el ao de 1841.
+
+De vuelta en la capital el ao de 1842, sin abandonar el ejercicio del
+magisterio, entr a formar parte de la redaccin de _El Faro
+Industrial_, al que consagr todos los trabajos literarios y novelescos
+que se siguieron casi sin interrupcin hasta mediados de 1848. En sus
+columnas, entre otros muchos escritos de diverso gnero, aparecieron en
+la forma de folletines:--_El Ciego y su Perro_; _La Excursin a La
+Vuelta Bajo_; _La Peineta Calada_; _El Guajiro_; _Dos Amores_; _El
+Misionero del Caron_; _El Penitente_, etc.
+
+Pasada la media noche del 20 de octubre del ltimo ao citado, fui
+sorprendido en la cama y preso, con gran golpe de soldados y alguaciles
+por el comisario del barrio de Monserrate, Barreda; y conducido a la
+crcel pblica, de orden del Capitn General de la Isla, don Federico
+Roncaly.
+
+Encerrado cual fiera en una oscura y hmeda bartolina, permanec seis
+meses consecutivos, al cabo de los cuales, despus de juzgado y
+condenado a presidio por la Comisin Militar Permanente como conspirador
+contra los derechos de la corona de Espaa, logr evadirme el 4 de abril
+de 1849, en unin de don Vicente Fernndez Blanco, reo de delito comn y
+del llavero de la crcel Garca Rey; quien de all a poco fue causa de
+una grave dificultad entre los gobiernos de Espaa y de los Estados
+Unidos. Por extraa casualidad los tres salimos juntos en barco de vela
+del puerto de La Habana; pero nuestra compaa slo dur hasta la ra de
+Apalachicola, en la costa meridional de Florida, desde donde me encamin
+por tierra a Savannah y Nueva York.
+
+Fuera de Cuba, reform mi gnero de vida: troqu mis gustos literarios
+por ms altos pensamientos; pas del mundo de las ilusiones, al mundo de
+las realidades; abandon, en fin, las frvolas ocupaciones del esclavo
+en tierra esclava, para tomar parte en las empresas del hombre libre en
+tierra libre. Quedronse all mis manuscritos y libros, que si bien
+recib algn tiempo despus, ya no me fue dado hacer nada con ellos;
+puesto que primero como redactor de _La Verdad_, peridico separatista
+cubano, luego como secretario militar del general Narciso Lpez, llev
+vida muy activa y agitada, ajena por dems a los estudios y trabajos
+sedentarios.
+
+Con el fracaso de la expedicin de Crdenas en 1850, el desastre de la
+invasin de las Pozas y la muerte del ilustre caudillo de nuestra
+intentona revolucionaria en 1851, no cesaron, antes revivieron nuevos
+proyectos de libertar a cuba, que venan acariciando los patriotas
+cubanos desde muy al principio del presente siglo. Todos, sin embargo,
+cual los anteriores terminaron en desastres y desgracias por el ao de
+1854.
+
+En 1858 me hallaba en La Habana tras nueve aos de ausencia. Reimpresa
+entonces mi novela _Dos Amores_, en la imprenta del seor Prspero
+Massana, por consejo suyo acomet la empresa de revisar, mejor todava,
+de refundir la otra novela, _Cecilia Valds_, de la cual slo exista
+impreso el primer tomo y manuscrita una pequea parte del segundo. Haba
+trazado el nuevo plan hasta sus ms menudos detalles, escrito la
+advertencia y proceda al desarrollo de la accin, cuando tuve de nuevo
+que abandonar la patria.
+
+Las vicisitudes que se siguieron a esta segunda expatriacin voluntaria,
+la necesidad de proveer a la subsistencia de familia en pas extranjero,
+la agitacin poltica que desde 1865 empez a sentirse en Cuba, las
+tareas periodsticas que luego emprend, no me concedieron nimo ni
+vagar para entregarme a la obra larga, sin expectativa de lucro
+inmediato, y por lo mismo tediosa--que demandaba el expurgo, ensanche y
+refundicin de la ms voluminosa y complicada de mis obras literarias.
+
+Tras la nueva agitacin de 1865 a 1868 vino la revolucin del ltimo ao
+nombrado y la guerra sangrienta por una dcada en Cuba, acompaada de
+las escenas tumultuosas de los emigrados cubanos en todos los pases
+circunvecinos a ella, especialmente en Nueva York. Como antes y como
+siempre, troqu las ocupaciones literarias por la poltica militante,
+siendo as que ac desplegaban la pluma y la palabra al menos la misma
+vehemencia que all el rifle y el machete.
+
+Durante la mayor parte de esa poca de delirio y de sueos patriticos,
+durmi, por supuesto, el manuscrito de la novela. Qu digo? no progres
+ms all de una media decena de captulos, trazados a ratos perdidos,
+cuando el recuerdo de la patria empapada en la sangre de sus mejores
+hijos, se ofreca en todo su horror y toda su belleza y pareca que
+demandaba de aqullos que bien y mucho la amaban, la fiel pintura de su
+existencia bajo el triple punto de vista fsico, moral y social, antes
+que su muerte o su exaltacin a la vida de los pueblos libres, cambiaran
+enteramente los rasgos caractersticos de su anterior fisonoma.
+
+De suerte, que en ningn sentido puede decirse con verdad que he
+empleado cuarenta aos (perodo cursado de 1839 a la fecha) en la
+composicin de la novela. Cuando me resolv a concluirla, habr dos o
+tres aos, lo ms que he podido hacer ha sido despachar un captulo, con
+muchas interrupciones, cada quince das, a veces cada mes, trabajando
+algunas horas entre semana y todo el da los domingos.
+
+Con esta manera de componer obras de imaginacin, no es fcil mantener
+constante el inters de la narrativa, ni siempre animada y unida la
+accin, ni el estilo parejo y natural, ni el tono templado y sostenido
+que exigen las producciones del gnero novelesco. Y tal es uno de los
+motivos que me impelen a hablar de la novela y de m.
+
+El otro es, que despus de todo, me ha salido el cuadro tan sombro y de
+carcter tan trgico, que, cubano como soy hasta la mdula de los huesos
+y hombre de moralidad, siento una especie de temor o vergenza
+presentarlo al pblico sin una palabra explicativa de disculpa. Harto se
+me alcanza que los extraos, dgase, las personas que no conozcan de
+cerca las costumbres ni la poca de la historia de Cuba que he querido
+pintar, tal vez crean que escog los colores ms oscuros y sobrecargu
+de sombras el cuadro por el mero placer de causar efecto a la Rembrandt,
+o a la Gustavo Dor. Nada ms distante de mi mente. Me precio de ser,
+antes que otra cosa, escritor realista, tomando esta palabra en el
+sentido artstico que se le da modernamente.
+
+Hace ms de treinta aos que no leo novela ninguna, siendo Walter Scott
+y Manzoni los nicos modelos que he podido seguir al trazar los variados
+cuadros de _Cecilia Valds_. Reconozco que habra sido mejor para mi
+obra que yo hubiese escrito un idilio, un romance pastoril, siquiera un
+cuento por el estilo de _Pablo y Virginia_[1] o de _Atala_ y
+_Renato_;[2] pero esto, aunque ms entretenido y moral, no hubiera sido
+el retrato de ningn personaje viviente, ni la descripcin de las
+costumbres y pasiones de un pueblo de carne y hueso, sometido a
+especiales leyes polticas y civiles, imbuido en cierto orden de ideas y
+rodeado de influencias reales y positivas. Lejos de inventar o de fingir
+caracteres y escenas fantasiosas e inverosmiles, he llevado el
+realismo, segn entiendo, hasta el punto de presentar los principales
+personajes de la novela con todos sus pelos y seales, como vulgarmente
+se dice, vestidos con el traje que llevaron en vida, la mayor parte bajo
+su nombre y apellido verdaderos, hablando el mismo lenguaje que usaron
+en las escenas histricas en que figuraron, copiando en lo que caba,
+_d'aprs nature_,[3] su fisonoma fsica y moral, a fin de que aqullos
+que los conocieron de vista o por tradicin, los reconozcan sin
+dificultad y digan cuando menos: el parecido es innegable.
+
+Apenas si he aspirado a otra cosa. Lo nico que debo agregar en descargo
+de mi conciencia, por si alguien juzgare que la pintura no tiene nada de
+santa ni de edificante, es que, al situar la accin de la novela en el
+teatro habanero y poca corrida de 1812 a 1831, no encontr personajes
+que pudieran representar con mediana fidelidad el papel, por ejemplo,
+del payo Lorenzo, o el del pacato de don Abundio, o el del enrgico
+padre Cristbal, o el del santo arzobispo Carlos Borromeo; al paso que
+abundaban los que podan pasar, sin contradiccin, por fieles copias de
+los Canoso, los Tramoya y los don Rodrigo, matones, bravos y
+libertinos, cuya generacin parece ser de todos los pases y de todas
+las pocas.
+
+Tampoco ha de achacarse a falta del autor si el cuadro no ilustra, no
+escarmienta, no ensea deleitando. Lo ms que me ha sido dado hacer, es
+abstenerme de toda pintura impdica o grosera, falta en que era fcil
+incurrir, habida consideracin a las condiciones, al carcter y a las
+pasiones de la mayora de los actores de la novela; porque nunca he
+credo que el escritor pblico, en el afn de parecer fiel y exacto
+pintor de las costumbres, haya de olvidar que le merecen respeto la
+virtud y la modestia del lector.
+
+Por lo dems, si la obra que ahora sale a luz completa, no contiene
+todos los defectos de lenguaje y de estilo que sac el primer tomo
+impreso en La Habana, si hay mayor correccin y verdad en la pintura de
+los caracteres, si resultan eliminadas ciertas escenas y frases de
+escasa o dudosa moralidad, si el tono general de la composicin es ms
+uniforme y animado, en mucha parte a los consejos de mi esposa, con
+quien he podido consultar captulo tras captulo, a medida que los iba
+concluyendo.
+
+C. VILLAVERDE
+
+Nueva York, mayo, 1879
+
+
+
+
+PRIMERA PARTE
+
+
+
+
+CAPTULO I
+
+ _Tal es el fruto de la culpa,
+ Tello, cosecha de dolor._
+
+ SOLS
+
+
+Hacia el oscurecer de un da de noviembre del ao de 1812, segua la
+calle de Compostela en direccin del norte de la ciudad, una calesa
+tirada por un par de mulas, en una de las cuales, como era de costumbre,
+cabalgaba el calesero negro. El traje de ste, las guarniciones de
+aqullas y los ornamentos de plata maciza, mostraban a las claras que
+era rica la persona a que perteneca tan lujoso equipaje. Prendida
+estaba de los calamones, no slo por el frente, sino tambin por un
+costado y hasta la mitad del otro,--la cortina o capacete de pao con
+banda de vaqueta. Sea el que fuese quien ocupaba el carruaje a la sazn,
+no puede negarse que tena inters en guardar la incgnita, aunque
+pareca excusada la precaucin, por cuanto no haba alma viviente en las
+calles, ni se divisaba otra luz que la de las estrellas, o la artificial
+de algunas casas que se escapaba por las anchas rendijas de las puertas
+cerradas.
+
+Pararon de repente las mulas al trote en la esquina del callejn de San
+Juan de Dios y sali a espacio y con no poco trabajo de la calesa un
+caballero alto, bien puesto, vestido de frac negro abotonado hasta el
+cuello, dejando ver por debajo el chaleco o chupa de color claro,
+pantalones de _carrancln_ de pie, corbatn de cerda y sombrero de
+castor con copa enorme y ala angosta. Por lo que poda distinguirse en
+aquella media luz de las estrellas, las facciones ms notables del
+hombre eran la nariz, que tena aguilea, los ojos bastante vivos, el
+rostro ovalado y la barba pequea. El color de sta y el del cabello,
+las sombras del sombrero y de las paredes alterosas del convento vecino,
+lo oscurecan tal vez sin ser negro.
+
+--Sigue hasta la calle de lo Empedrado--dijo el caballero en tono
+imperioso, ms bajo, apoyando la mano izquierda en la silla de la mula
+de varas--y espera inmediato a la esquina. En caso que diese la ronda
+contigo, di que perteneces a don Joaqun Gmez y que aguardas sus
+rdenes. Entiendes, Po?
+
+--S, seor, contest el calesero; quien desde que empez a hablar su
+amo tena el sombrero en la mano.
+
+Y sigui al paso de las mulas hasta el punto que le indic aqul.
+
+El callejn de San Juan de Dios se compone de dos cuadras solamente,
+cerrado por un extremo en las paredes del convento de Santa Catalina y
+por el otro en las casas de la calle de la Habana. El hospital de San
+Juan de Dios, que le da nombre, y que por sus altas y cuadradas
+ventanas, siempre deja salir el vaho caliente de los enfermos, ocupa
+todo un lado de la segunda cuadra y los otros tres, casitas pequeas de
+tejas coloradas y un solo piso, el de las ltimas en particular ms alto
+que el nivel de la calle, con uno y dos escalones de piedra a la puerta.
+Las de mejor apariencia de ellas eran las de la primera cuadra entrando
+de la calle de Compostela. Eran todas de un mismo tamao, poco ms o
+menos, de una sola ventana y puerta, sta de cedro con clavos de cabeza
+grande, pintadas de color de ladrillo, aqulla o de espejo o volada[4] y
+de balaustres de madera gruesa. El piso de la calle se hallaba en su
+estado primitivo y natural, pedregoso y sin banquetas.
+
+El caballero desconocido, arrimado a las paredes, debajo de los
+salientes aleros de tejas, se detuvo a la puerta de la tercera casita de
+su derecha y dio dos golpecitos con la punta de los dedos. All sin duda
+le aguardaban, porque tardaron en abrir lo que tard en pasar de la
+ventana a la puerta la persona que quit la tranca con que se cerraba
+por dentro. Esa result ser la ama de la casa; mulata como de 40 aos de
+edad, de estatura mediana, llena de carnes, aunque conservaba el talle
+estrecho, los hombros redondos y desnudos, la cabeza hermosa, la nariz
+algo gruesa, la boca expresiva y el cabello espeso y muy crespo. Vesta
+camisa fina bordada, de manga corta, y enaguas de sarga sin pliegues ni
+adorno ninguno.
+
+Haba pocos muebles en la sala: arrimada a la pared de la derecha una
+mesa de caoba, sobre la cual arda una vela de cera, dentro de una
+guardabrisa o fanal, y varias sillas pesadas de cedro con asiento y
+respaldo de vaqueta, clavados con tachuelas de cobre. En aquella poca
+esto se tena por lujo, mucho ms tratndose de una mujer de color, que
+ocupaba aquella habitacin como ama y no como criada. El caballero no le
+dio la mano al entrar, slo le hizo un saludo grave sin dejar de ser
+gracioso y amable; lo que sin disputa era an ms extrao, pues aparte
+de su diferencia de condicin y de raza, la de sus edades respectivas
+era notable a primera vista y no caba entre ellos otra relacin que la
+de la amistad, ms o menos sincera y desinteresada. Enseguida pregunt
+en tono triste y acercndose a la mujer cuanto poda, a fin de no
+levantar la voz, que la tena algo bronca:
+
+--Y qu tal la enferma?
+
+La mulata sacudi la cabeza con aire todava ms triste y contest con
+tres monoslabos:
+
+--Ah! muy mal.
+
+Algo ms animada, aunque sin despejrsele el semblante, agreg poco
+despus:
+
+--No se lo dije al seor? _Entodava_ ha de acabar con ella el golpe.
+
+--Pues qu, replic desazonado el caballero, no me dijo Vd. anoche que
+estaba mejor y ms tranquila?
+
+--Lo estaba, s, seor; pero la maana la ha pasado muy _desinquieta_ y
+agitada. Deca que le daban calor las sbanas, que le arda la cabeza, y
+varias veces ha tratado de salirse de la cama buscando aire. De manera
+que fue preciso mandar por el mdico. Vino y recet un calmante: lo
+tom, porque la pobrecita toma cuanto le dan. De sus resultas ya se
+duerme como una piedra, ya _dispierta_ sobresaltada. Ay, seor, su
+sueo se parece tanto a la muerte! Me da miedo, mucho miedo. Yo se lo
+deca al seor desde un principio, el golpe era demasiado para ella. Esa
+muchacha no tiene fuerzas para soportarlo. Ah! mi seor, de esta hecha
+la perdemos, lo estoy mirando; me lo ha dado el corazn.
+
+Y no dijo ms, porque la emocin le ahog la voz en la garganta.
+
+--Veo que Vd. se acobarda, _sea_ Josefa, dijo el desconocido con
+dulzura y sentimiento. Pues no ha tratado Vd. de convencerla de que la
+separacin es slo por muy corto tiempo? No es ella ninguna chiquilla...
+
+--Que si no he tratado! El seor parece que no la conoce _entodava_.
+Ella no oye razones. Es la ms voluntariosa y cabecidura que ha nacido.
+Adems, _dende_ ese lance no est en su cabal juicio y razn. El seor
+mismo no trat aquella noche fatal de consolarla y tranquilizarla? Y
+qu sac? Acurdese lo que _semos_: nada. El seor va a ver por sus
+propios ojos que se escogi mal el momento de someterla a semejante
+prueba. No se haban pasado los cuarenta das y luego tena una
+calentura que volaba. S, concluy ya del todo conmovida y llorosa--me
+tengo tragado que de sta no sale ella con juicio o con vida.
+
+--Dios querr, _sea_ Josefa, que no se realicen tan funestos
+pronsticos, dijo el caballero preocupado. Despus de breve rato
+aadi:--Ella es joven y robusta, y todava la naturaleza triunfar de
+todos sus males y penas. Fo ms en esto que en la ciencia oscura de los
+mdicos. Aparte de eso, Vd. sabe que se ha hecho lo hecho por el bien de
+todos, mejor dicho... Ms adelante me lo agradecern, estoy seguro. Yo
+no poda ni deba darla mi nombre. No, no, repiti como azorado del eco
+de su propia voz. Nadie mejor que Vd. lo sabe. Vd. que es mujer de
+razn, conocer y confesar que as tena que ser. Es preciso que la
+chica lleve un nombre, nombre de que no tenga que avergonzarse maana,
+ni esotro da, el de Valds, con que quizs haga un buen casamiento.
+Para ello no haba ms remedio sino pasar por la Real Casa Cuna. Esto no
+ha podido ser ms doloroso para la madre, bien lo s, que para... todos
+nosotros. Pero dentro de breves das la habrn bautizado y entonces har
+que la traiga aqu Mara de Regla, mi negra, que tres meses hace perdi
+un hijo del mal de los siete das, y la est amamantando en la Casa Cuna
+por orden ma. Ella la devolver sana, salva y cristiana a los brazos de
+su madre. Yo tengo arreglado todo eso con Montes de Oca, el mdico de la
+Real Casa, por quien a menudo s de la chica. Al principio lloraba mucho
+y se negaba a tomar el pecho de Mara de Regla, por lo que enflaqueci
+un poco. Pero ya todo eso ha pasado y ahora est gorda y rozagante, es
+decir, segn me ha informado Montes de Oca, porque yo no la he visto
+desde la noche en que la hice pasar por el torno... Los ojos se me
+fueron tras ella. Es indecible cunto me cost ese paso... Pero, a otra
+cosa. Vd. sabe, sin embargo, que no cabe equivocacin.
+
+--Demasiado que lo s--dijo la mulata enjugndose las lgrimas. No puede
+equivocarse, no. Por lo tocante a eso estoy tranquila, como que a pesar
+de sus chillidos, que me partan el alma, le hice la media luna azul en
+el hombro izquierdo, segn el seor me orden. Yo no s a quin le
+dolera ms, si a ella o a m... La madre, la madre, mi seor, es la que
+me tiene sin sosiego. Ella no puede resistir. De por fuerza pierde el
+juicio o la vida. Yo se lo repito al seor.
+
+_Sea_ Josefa, como la llam el desconocido, se conoca que era mujer
+inteligente, si bien por el descuido de su educacin incurra a menudo
+en las faltas de lenguaje comunes al vulgo de las gentes en Cuba. A
+pesar de la madurez de sus aos y de sus pesares, conservaba las
+muestras de una juventud bella y distinguida, buenos ojos, la expresin
+amorosa de la boca y la redondez del cuello, de los hombros y de los
+brazos. Tena el color cetrino que resulta de la mezcla de hembra negra
+y varn indio; pero lo crespo del pelo y el valo del rostro no admitan
+la probabilidad de semejante maridaje, sino el de madre negra y padre
+blanco. Cuando joven llev vida acomodada, tuvo goces y se roz con
+gente bien criada y de buenas maneras. Honda deba de ser la pesadumbre
+que a la sazn la aquejaba, segn eran la frecuencia de sus suspiros, la
+contraccin repetida de su entrecejo y la abundancia del humor acuoso en
+que nadaban sus grandes ojos y le empaaban el brillo. Por lo dems,
+haba en su actitud ms desesperacin que verdadero pesar. En efecto,
+como luego veremos, tena razn sobrada para lo uno y no le faltaba para
+lo otro.
+
+Haca ratos que ambos personajes estaban callados, cada cual a vueltas
+con sus propios pensamientos, que de seguro no coincidan en ningn
+punto, a tiempo que se oyeron un lamento y un grito desgarrador salidos
+del interior de la casa. La mujer hizo una exclamacin dolorosa, se
+llev ambas manos a la cabeza y corri como desalada por el primer
+aposento al segundo cuarto. Maquinalmente el caballero hizo con las
+manos el mismo movimiento y sigui sus pasos en silencio, aunque a
+cierta distancia. All no haba ms luz que la mortecina de una
+lamparita de aceite en una mesa, sobre la cual se vea un nicho o
+retablo de titiritero, donde se veneraba una figura de talla, con traje
+talar o de mujer, que miraba al cielo y tena clavada en el pecho una
+espada, cuya empuadura pareca de plata. En el lado opuesto haba un
+catre, con colgaduras de seda, ya ajadas, y a la cabecera una silla de
+cuero, que en el momento que entr all _sea_ Josefa, la haba
+desocupado una anciana negra, esculida, imagen de la muerte, cuya
+cabeza blanca contrastaba con el bano de su cuello largo y huesoso.
+Tena en la mano derecha un rosario y varios escapularios al pecho sobre
+la camisa blanca; cindola el talle de la falda de caamazo, una correa
+negra y larga a lo fraile agustino. Estaba como embebida o rezando con
+gran fervor, y al tocarle en el hombro _sea_ Josefa, alz de repente la
+cabeza, la volvi hacia la puerta del aposento, vio en ella de pie al
+desconocido, hizo un movimiento de horror o de susto y desapareci por
+la puerta del fondo sin decir palabra.
+
+Ocup su lugar _sea_ Josefa. Abri con tiento las cortinas del lecho, y
+por seas indic al caballero que se acercara; lo que hizo ste, al
+parecer, con repugnancia. Los ojos de ambos se clavaron en el rostro
+plido de una muchacha de 20 aos, yaciente boca arriba y aparentemente
+muerta. Porque no se mova a la sazn, tena los ojos hundidos y
+cerrados los prpados, cuyas pestaas eran tan largas que daban sombra a
+las mejillas. La cabeza era lo nico que tena fuera de las sbanas, y
+eso casi enterrada en la almohada, la cual desapareca bajo una mata de
+pelo negro, undoso y esparcido por todas partes en el mayor desorden. De
+en medio de aquel fondo negro se destacaba el rostro ovalado, plido de
+cera de la enferma, con la barba aguda, la frente cuadrada y alta, la
+boca pequea, los labios belfos, y la nariz bastante bien hecha para
+mujer de raza mezclada, como sin duda era aqulla de que ahora se trata.
+El conjunto era bueno, femenil; pero haba tal expresin de angustia y
+melancola en el semblante marchito por la enfermedad, que daba lstima
+el contemplarle. Movida por este sentimiento tal vez _sea_ Josefa dijo
+al odo del caballero:--Se ha dormido.
+
+La contestacin del caballero fue sacudir la cabeza negativamente, acaso
+porque en aquel instante crey notar un temblor convulsivo que recorra
+de pies a cabeza todo el cuerpo de la paciente. Tras el temblor empez a
+levantrsele el pecho, movimiento fcil de percibir por encima de la
+sbana, como una ola en mar sereno que repunta, de repente, y precursor
+del suspiro que exhal enseguida del fondo del corazn, acompaado de un
+gemido doloroso y agudo. Comprendiendo el caballero lo que deba
+sobrevenir, sin poderlo remediar, apart primero la vista y disimulada y
+paulatinamente se retir a los pies de la cama. Incorporada en aquel
+instante la enferma, exclam con aire de espanto:
+
+--Mamita! Era su merced?
+
+--Hija ma! Qu quieres? Ests mejor?
+
+--Ah! Mamita! prosigui la muchacha en el mismo aire de azorada.--La
+he visto, la acabo de ver. S, no me queda duda. Ah est! agreg
+sealando al cielo. Se va! Me la llevan! Debe estar muerta. Ay!--Y se
+le escap otro grito desgarrador.
+
+--Hija! le observ la madre afligida. _Dispierta._ T ests soando o
+esas son ilusiones tuyas.
+
+--Venga ac, mamita, mire su merced misma.
+
+Diciendo esto la atraa a s por el brazo.
+
+--Vala! No es aquella la Virgen Santsima dentro de una nube dorada,
+con los pies desnudos, apoyados en las alas de infinitos ngeles? Ella
+es. Mire! Por aqu. All! Vea. Se eleva!
+
+--Visiones, hija ma. No hagas caso. Acustate y descansa.
+
+--Cmo quiere su merced que me acueste, si veo que se llevan a mi hija,
+la hija de mis entraas?
+
+--Pero quin se la lleva, mi vida?
+
+--Quin se la lleva? Pues no lo ve su merced? La Virgen Santsima. Se
+la lleva en los brazos. Debe estar muerta. Ah!
+
+--Ella no se ha muerto, no lo creas; le dijo dbilmente _sea_ Josefa,
+pues sobre este punto no estaba ms segura que la enferma. Tu nia est
+viva y pronto la vers. Esos son sueos tuyos.
+
+--Sueos, sueos, repiti la muchacha, distrada. Yo soaba? No ser
+ms que un sueo? Pero, y mi hija? Dnde est? Por qu me la han
+quitado? Y de que yo la perdiera su merced tiene la culpa, concluy
+diciendo con iracundo ademn y acento.
+
+No tuvo valor _sea_ Josefa para replicar palabra, bien por no irritar
+ms a la enferma con una contradiccin poco menos que intil, bien
+porque la acusacin era directa y fundada. Slo acert a volver los ojos
+hacia su derecha, con lo que los de la enferma naturalmente siguieron la
+misma direccin y en consecuencia tropezaron con el bulto oscuro del
+desconocido, que haca por ocultarse tras las colgaduras de la cama.
+
+--Quin est ah? pregunt apuntando con el dedo. Ah! El es, el
+ladrn de mi hija! Mi verdugo! Qu vienes a buscar aqu? Vienes,
+basilisco, a gozarte en tu obra? A tiempo llegas. Gzate a tus anchas.
+Mi hija ha volado al cielo, lo s, de ello estoy convencida, yo la
+seguir muy pronto; pero t, t, causa de nuestra condenacin y muerte,
+t bajars... al infierno.
+
+--Jess! exclam _sea_ Josefa santigundose. T no sabes lo que dices.
+Calla.
+
+Y anegada en lgrimas se arroj sobre su hija con el doble objeto de
+impedirle que se levantara y de que siguiera en aquella terrible
+increpacin contra el caballero desconocido. Por prudencia o por
+remordimiento, ste callaba e inclin ms la cabeza. El, de todos modos,
+estaba muy disgustado y luchaba consigo mismo a fin de tomar una
+resolucin. Porque, previndolo, haba venido a ponerse al alcance de
+las recriminaciones, al parecer justas, de la enferma, quien aunque
+delirante, le echaba en cara la prdida de su hija y la ruina de su
+razn. Mas no hizo por defenderse. Se senta, al contrario, humillado,
+altamente ofendido por cuanto siendo sus intenciones las ms puras,
+guiadas por el deseo del bien de todos los inmediatamente interesados,
+las resultas llevaban camino de ser muy desastrosas. A los ojos de su
+propia conciencia la justificacin era fcil; el mundo, sin embargo,
+deba juzgarle por los hechos. Y a este juicio le tena l horror
+cerval.
+
+Continuaba entre tanto la lucha entre la madre y la hija. Esta, con los
+ojos de espantada, los cabellos desgreados, la frente cubierta de sudor
+copioso, las mejillas encendidas por la fiebre, repela con ambas manos
+a la madre y le repeta:--Djame, mamita, djame ver esa cara de hereje.
+Quiero pedirle cuenta de mi hija. El me la ha quitado, l, entraas de
+fiera. Y la madre, siempre inundada en lgrimas estrechndola en sus
+brazos, le responda:--Por el amor de Dios, hija ma, por la Pursima
+Concepcin de Mara Santsima, por tu salud, por la de tu hija, que vive
+y est buena, cllate, tranquilzate. Yo te lo ruego por lo que ms
+quiera.
+
+Pero como se prolongase demasiado aquella lucha, se acerc el caballero
+a la cama, tom en la suya una mano de la enferma, la cual ella no
+rechaz, y con voz grave, mas llena de exquisita ternura, le dijo:
+
+--Charo, yeme. Te prometo que maana vers a tu hija. Vuelve en ti.
+Clmate! No ms locuras.
+
+Sase que de tanto bregar se le agotasen las fuerzas, sase que la
+impusiese respeto la voz del desconocido, es lo cierto que la enferma,
+exhalando un profundo suspiro, cay repentinamente de espaldas en la
+almohada y all qued por breve rato sin movimiento. No crey menos la
+madre, al pronto, sino que haba expirado. Psola con ese motivo la mano
+en el corazn, y como, ya por el susto, ya porque en efecto se le haba
+paralizado la sangre en las venas a la paciente, no sinti por unos
+instantes las pulsaciones. As que, grandemente asustada, se volvi para
+el caballero, que al parecer contemplaba impasible aquella escena muda,
+y con acento de amarga reconvencin le dijo:
+
+--Lo ve el seor? Est muerta.
+
+No fue esto parte a hacerle perder al caballero su natural ecuanimidad.
+Lejos de ello, con mucha calma y deliberacin le tom el pulso a la
+muchacha, a guisa de mdico, y despus dijo:
+
+--Traiga Vd. ter. Se ha desmayado. Esta moza est muy dbil, necesita
+alimento.
+
+--El mdico lo ha prohibido, observ _sea_ Josefa.
+
+--El mdico no sabe lo que se pesca. Dela Vd. caldo. Pero despache con
+el ter.
+
+Trado el lcali voltil, se le aplicaron a la nariz; pero las nicas
+seales de vida que dio la muchacha fue un estremecimiento de los
+prpados, que no abri por cierto, y un llorar en silencio, o hilo a
+hilo, segn reza la grfica expresin vulgar. Mientras esto pasaba
+delante de la cama de la enferma, asom la cabeza blanca por entre la
+puerta del fondo, medio abierta, la anciana negra antes mencionada; pero
+la retir de golpe persignndose cual si viese al diablo, sin duda
+porque an estaba all el caballero desconocido. Al fin, ste se alej
+de aquel sitio de dolor y de tribulacin, salud a _sea_ Josefa con una
+mera inclinacin de cabeza, y sali a la calle murmurando en su
+despecho:
+
+--Y nadie ms que yo tiene la culpa!
+
+
+
+
+CAPTULO II
+
+ _Sola soy, sola nac,_
+ _Sola me tuvo mi madre,_
+ _Sola me tengo de andar,_
+ _Como la pluma en el aire._
+
+
+Algunos aos adelante, mejor, uno o dos despus de la cada del segundo
+breve perodo constitucional, en que qued establecido el estado de
+sitio de la Isla de Cuba y Capitn General de la misma don Francisco
+Dionisio Vives, sola verse por las calles del barrio del ngel una
+muchacha de unos once a doce aos de edad, quien, ya por su hbito
+andariego, ya por otras circunstancias de que hablaremos enseguida,
+llamaba la atencin general.
+
+Era su tipo el de las vrgenes de los ms clebres pintores. Porque a
+una frente alta, coronada de cabellos negros y copiosos, naturalmente
+ondeados, una facciones muy regulares, nariz recta que arrancaba desde
+el entrecejo, y por quedarse algo corta alzaba un si es no es el labio
+superior, como para dejar ver dos sartas de dientes menudos y blancos.
+Sus cejas describan un arco y daban mayor sombra a los ojos negros y
+rasgados, los cuales eran todo movilidad y fuego. La boca tena chica y
+los labios llenos, indicando ms voluptuosidad que firmeza de carcter.
+Las mejillas llenas y redondas y un hoyuelo en medio de la barba,
+formaban un conjunto bello, que para ser perfecto slo faltaba que la
+expresin fuese menos maliciosa, si no maligna.
+
+De cuerpo era ms bien delgada que gruesa, para su edad antes baja que
+crecida, y el torso, visto de espaldas, angosto en el cuello y ancho
+hacia los hombros, formaba armona encantadora, aun bajo sus humildes
+ropas, con el estrecho y flexible talle, que no hay medio de compararle
+sino con la base de una copa. La complexin poda pasar por saludable,
+la encarnacin viva, hablando en el sentido en que los pintores toman
+esta palabra, aunque a poco que se fijaba la atencin, se adverta en el
+color del rostro, que sin dejar de ser sanguneo haba demasiado ocre en
+su composicin, y no resultaba difano ni libre. A qu raza, pues,
+perteneca esta muchacha? Difcil es decirlo. Sin embargo, a un ojo
+conocedor no poda esconderse que sus labios rojos tenan un borde o
+filete oscuro, y que la iluminacin del rostro terminaba en una especie
+de penumbra hacia el nacimiento del cabello. Su sangre no era pura y
+bien poda asegurarse que all en la tercera o cuarta generacin estaba
+mezclada con la etope.
+
+Pero de cualquier manera, tales eran su belleza peregrina, su alegra y
+vivacidad, que la revestan de una especie de encanto, no dejando al
+nimo vagar sino para admirarla y pasar de largo por las faltas o por
+las sobras de su progenie. Nunca la haban visto triste, nunca de mal
+humor, nunca reir con nadie; tampoco poda darse razn dnde moraba ni
+de qu subsista. Qu haca, pues, una nia tan linda, azotando las
+calles da y noche, como perro hambriento y sin dueo? No haba quien
+por ella hiciera ni rigiera su ndole vagabunda?
+
+Entre tanto la chica creca gallarda y lozana, sin cuidarse de las
+investigaciones y murmuraciones de que era objeto, y sin caer en la
+cuenta de que su vida callejera, que a ella le pareca muy natural,
+inspiraba sospechas y temores, si no compasin a algunas viejas; que sus
+gracias nacientes y el descuido y libertad con que viva, alimentaban
+esperanzas de bastardo linaje en mancebos corazones, que latan al verla
+atravesar la plazuela del Cristo, cuando a la carrerita y con la
+sutileza de la zorra hurtaba un bollo o un chicharrn a las negras que
+de parte de noche all se ponen a frerlos; o cuando al descuido meta
+la pequea mano en los cajones de pasas de los almacenes de vveres en
+las esquinas de las calles; o cuando levantaba el pltano maduro, el
+mango o la guayaba del tablero de la frutera; o cuando enredaba el perro
+del ciego en el can de la esquina, o le encaminaba a San Juan de Dios,
+si iba para Santa Clara:[5] que todas stas eran travesuras dignas de
+celebracin en una nia de su edad y parecer.
+
+Su traje ordinario, no siempre aseado, consista en falda de zaraza, sin
+ms paizuelo ni otro calzado que unas chancletas, las cuales anunciaban
+de lejos su aproximacin, porque sonaban mucho en las banquetas de
+piedra de las pocas calles que entonces tenan tales adornos. Llevaba
+tambin el cabello siempre suelto y naturalmente rizado. El nico
+ornamento de su cuello era un rosarito de filigrana, especie de
+gargantilla, con una cruz de coral y oro pendiente, memoria de la madre
+cara y desconocida.
+
+A pesar de aquella vida suya y de aquel traje, pareca tan pura y linda,
+que estaba uno tentado a creer que jams dejara de ser lo que era,
+cndida nia en cabello, que se preparaba a entrar en el mundo por una
+puerta al parecer de oro, y que viva sin tener sospecha siquiera de su
+existencia. Sin embargo, las calles de la ciudad, las plazas, los
+establecimientos pblicos, como se apunt ms arriba, fueron su escuela,
+y en tales sitios, segn es de presumir, su tierno corazn, formado
+acaso para dar abrigo a las virtudes, que son el ms bello encanto de
+las mujeres, bebi a torrentes las aguas emponzoadas del vicio, se
+nutri desde temprano con las escenas de impudicia que ofrece
+diariamente un pueblo soez y desmoralizado. Y cmo librarse de
+semejante influjo? Cmo impedir que sus vivarachos ojos no viesen? Qu
+sus orejas siempre alerta no oyesen? Que aquella alma rebosando vida y
+juventud no se asomara antes de tiempo a los ojos y a los odos para
+juzgar de cuanto pasaba en su derredor, en vez de dormir el sueo de la
+inocencia? Bien temprano, a fe, llam a sus puertas la legin de
+pasiones que gastan el corazn y abaten las frentes ms soberbias!
+
+Una tarde, entre otras, pasaba la chica, como de costumbre, a la
+carrerita, por cierta calle de que no hay para qu mencionar ahora el
+nombre. Asomadas a una de las altas y anchas rejas de hierro de las
+ventanas de una casa de apariencia aristocrtica, estaban dos nias poco
+ms o menos de su edad y una joven de 14 a 15, las cuales, como viesen
+pasar aquella exhalacin, segn se expres una de ellas mismas, excitada
+grandemente la curiosidad de todas, la llamaron con instancia. No se
+hizo de rogar la mozuela, antes se entr, desde luego por el zagun, y
+se present con mucho desembarazo a la puerta de la sala, donde ya la
+esperaba el grupo de las tres jovencitas. All, stas la tomaron por la
+mano y la llevaron delante de una seora algo gruesa, vestida con mucho
+aseo, que estaba arrellanada en un ancho silln y descansaba los pies en
+un escabel.
+
+--Ah! exclam sta cuando la hubo visto de cerca. Y qu mona es! Dicho
+lo cual se enderez en el asiento, operacin que le cost un buen
+esfuerzo, y agreg:
+
+--Cmo te llamas?
+
+--Cecilia, respondi vivamente.
+
+--Y tu madre?
+
+--Yo no tengo madre.
+
+--Pobrecita! Y tu padre?
+
+--Yo soy Valds, yo no tengo padre.
+
+--Esa est mejor, exclam la seora recapacitando.
+
+--Pap, pap, dijo la mayor de las seoritas dirigindose a un caballero
+que estaba recostado en un sof a la derecha del estrado. Pap, ha
+visto Vd. nia ms preciosa?
+
+--Ya, ya, contest el padre casi sin volver el rostro. Dejadla en paz.
+Pero apenas salieron esas palabras de sus labios, repar en l Cecilia,
+y entre admirada, y reda, dijo:
+
+--Ay! Yo conozco a ese hombre que est ah acostado. Este, por debajo
+de las manos, con que ya se sombreaba la frente, le ech una mirada
+fiera, en que iban pintados su mal humor y disgusto. Enseguida se
+levant y dej la sala, sin decir ms palabra. Extrao es en verdad que
+slo este hombre no sintiese simpata por la linda callejera.
+
+--Conque no tienes padre ni madre? Torn a preguntar la buena seora,
+un si es no es preocupada por la anterior escena. Y cmo vives? Con
+quin vives? Eres hija de la tierra o del aire?
+
+--Ave Mara Pursima! exclam la nia doblando la cabeza sobre el
+hombro derecho y mirando fijamente a sus preguntadoras. Ay, Jess! Qu
+gente tan curiosa! Yo vivo con mi abuela, que es una viejecita muy
+buena, que me quiere mucho y que me deja hacer cuanto yo quiero. Mi
+madre se muri hace mucho tiempo y... mi padre tambin. No s ms ni me
+pregunten ms.
+
+Bien quisieran las jovencitas hacer ms preguntas, e informarse de otros
+pormenores acerca de la vida y parentela de Cecilia; pero, por una
+parte, su padre les haba dicho que la dejaran en paz, y, por otra, su
+madre, ya incapaz de dominar su desazn, les indic por un gesto muy
+significativo que era tiempo saliese de all mozuela tan procaz. Colmada
+de regalos y despedida al fin, Cecilia, pasaba por el zagun en vuelta
+de la calle, a sazn que bajaba de los altos un jovencito en traje
+veraniego, es decir, de chupa y pantaln de Arabia quien apenas la vio,
+la reconoci y le dijo desde lo alto:
+
+--Cecilia, eh, Cecilia! Oye, mira.
+
+Ella, sin contener el paso, mas sin dejar de mirar al que le daba voces,
+le deca hasta la puerta de la calle: Cuico! Cuico! Y al mismo tiempo
+abra la mano derecha, pona el dedo pulgar en la punta de la nariz y
+mova los otros con gran rapidez. Que es una manera de burla que a
+menudo se hacen los muchachos en nuestras calles, como diciendo: Ah!
+que te enga! Ah! que me escap de tus majaderas.
+
+No es para referir aqu la escena que se sigui a la ida de la chica de
+aquella casa. Del seor y de la seora puede decirse que no volvieron a
+mencionar su nombre. Las seoritas, al contrario, an cuando tornaron a
+la ventana para ver y saludar a sus amigas, que de vuelta del paseo
+pasaban en sus lujosas volantas, no cesaron de hablar de Cecilia y de
+repetir su nombre, ayudndoles entonces el hermano mayor, quien la
+conoca y a menudo se encontraba con ella cuando iba a la clase de latn
+del padre Morales, enfrente del convento de Santa Teresa.
+
+En el medio tiempo la chica, siguiendo por la calle adelante sali a la
+plazuela de Santa Catalina, cuyo terrapln, que corre por todo el
+frente, subi a saltos, y luego baj a la calle del Aguacate por una
+escalera de mampostera. Una vez all, se dirigi derecho, aunque con
+cierta cautela, a la casita inmediata a la esquina ocupada por una
+taberna. No toc ni se detuvo delante de la puerta, sino que empuj con
+suavidad la hoja de la derecha o macho, la cual estaba sujeta con una
+media bala de hierro en el suelo. Haba sido de bermelln la pintura de
+dicha puerta, pero lavada por las lluvias, el sol y el tiempo, no le
+quedaban sino manchas oscuras en torno de la cabeza de los clavos y en
+las molduras profundas de los tableros. La ventanilla, que era de espejo
+y alta, slo tena tres o cuatro balaustres, haba perdido la pintura
+primitiva, quedndole un bao ligero de color de plomo. Por lo que toca
+al interior, su apariencia era ms ruin, si cabe, que el exterior. Se
+compona de una salita, dividida por un biombo para formar una alcoba,
+cuya puerta daba precisamente hacia la de la calle, y otra a la derecha
+con salida al patio angosto y no ms largo que el fondo de la casita. A
+la izquierda de la entrada y a la altura de una vara, haba un hueco en
+la pared medianera, a modo de nicho, en cuyo fondo se vea una Madre
+Dolorosa de cuerpo entero, aunque muy reducido, con una espada de fuego
+que le atravesaba el pecho de parte a parte. Alumbraban da y noche tan
+peregrina pintura dos mariposas, es decir, dos hornillas con su pabilo
+correspondiente, flotando en tres partes de agua y una de aceite, dentro
+de vasos ordinarios de vidrio. Una guirnalda de todas flores
+artificiales y de pedazos de cartulina dorada y plateada, ajadas,
+descoloridas y polvorosas adornaba el retablo. Y en torno, por las
+paredes, en el biombo y detrs de las puertas y ventanas, gran nmero de
+letreros, por ejemplo: Ave Mara Pursima! La Gracia de Dios sea en
+esta casa! Viva Jess! Viva Mara! Viva la Gracia y muera el Pecado!
+Con otros muchos por el estilo, que no hay para qu repetirlos. Las
+estampas, sin cuadro, pegadas a las paredes con obleas o engrudo, eran
+ms numerosas que los letreros, todas de santos, impresas por el
+impresor Boloa[6] en papel comn y recogidas de manos de los
+demandantes de los conventos a cambio de limosnas, o compradas a la
+puerta de las iglesias en los das de fiestas.
+
+Reducase a bien poco el mueblaje, aunque en su poquedad y ruina se
+conoca que haba visto mejores tiempos cuando nuevo. El ms apetecible
+de la casa era una butaca de Campeche, ya coja, con orejas grandes y
+desvencijada. Agregbanse tres o cuatro sillas de cedro con asiento y
+respaldo de vaqueta, del mismo estilo, fuertes, macizas y antiqusimas.
+Haca juego con ellas una rinconera de la propia madera, cuyos pies
+estaban labrados en forma de pezua de stiro, con molduras y hojas de
+parra.
+
+A pesar de la estrechez de aquel albergue, haba un gato dormiln,
+varias palomas y gallinas, muy familiarizadas sin duda con sus dos
+nicos huspedes humanos, pues que iban y venan, saltaban sobre los
+respaldos de las sillas, maullaban, arrullaban y cacareaban sin
+consideracin ni temor. A un lado de la alcoba haba una cama alta,
+cuadrilonga, que siempre estaba de recibo, como que era de cuero sin
+curtir, cuya dureza la suavizaba un colchn de plumas, cubierto
+perennemente con una colcha de mil y un retazos o taracea. Las columnas
+salomnicas, en vez de colgaduras, sostenan San Blases, escapularios,
+cruces de cartn, piedras de vidrio y palmas benditas de los domingos de
+ramos de muchos aos atrs.
+
+En realidad aqulla no era casa sino en cuanto daba abrigo a dos
+personas, porque, fuera de las dos piezas mencionadas, no tena
+comodidad ni ms desahogo que el patio dicho, donde estaba la cocina,
+mejor, fogn, cajoncito de madera lleno de ceniza, montado sobre cuatro
+pies derechos, y protegido de la lluvia por una especie de alero de
+mesilla. Nos hemos detenido tanto en la descripcin de la casucha donde
+entr Cecilia, porque pare su imaginacin el benigno lector en el
+contraste que ofrecera una nia tan linda, rebosando vida y juventud,
+en medio de tanta antigualla, que no pareca sino que el cielo la haba
+colocado all para decirle a cada rato al odo:--Hija, contempla lo que
+sers y s ms cuerda.
+
+Pero estamos seguros que eso era lo menos en que ella pensaba, y
+entonces con doble motivo, cuanto que ms le importaba que no la
+sintiese entrar cierta persona que, de espaldas en la butaca, frente al
+nicho, pareca rezar o dormitar. Sin embargo, por ms tiento que pusiese
+la picaruela en el modo de asentar la planta, no lo pudo hacer tan
+callandito que no la oyese y sintiese distintamente la vieja, cuyos
+odos eran muy finos, y que entonces no rezaba ni dorma, sino que lea,
+hecha un arco, en un libro pequeo de oraciones con forro de pergamino.
+
+--Hola! le dijo mirndola de soslayo por encima de los aros
+perfectamente redondos de sus gafas, enhorquilladas en la punta de la
+nariz, a guisa de muchacho a la grupa de un caballo, Hola seorita!
+Aqu est Vd? Eh? Qu bueno! Son stas horas de venir a pedir la
+bendicin de su abuela? (Porque la chica se acercaba con los brazos
+cruzados.) Dnde has estado hasta ahora, buena pieza? (Haban tocado ya
+las oraciones.) Qu linda estabas para ir por los leos! Y echndole
+mano de pronto, en cuyo acto se le cay el libro y se espantaron el gato
+que pestaeaba a menudo sentado en una silla, las palomas y las
+gallinas. Ven ac, espiritada, aadi; mariposa sin alas, oveja sin
+grey, loca de cepo; ven, que he de averiguar dnde has estado hasta
+estas horas. Qu, t no tienes rey ni Roque que te gobierne, ni Papa
+que te excomulgue? Adnde se ha visto de eso? T no tienes ms vida
+que correr por las calles? No se puede averiguar nadie contigo? Yo te
+har entender que hay quien puede. No me quedaba que ver!
+
+Cecilia, lejos de asustarse, ni de huir, con mucha risa se ech en
+brazos de la malhumorada y gruidora abuela, y, como para anudarle la
+lengua, le entreg cuanto le haban regalado las seoritas donde haba
+estado.
+
+
+
+
+CAPTULO III
+
+ _Malditas viejas,
+ Que a las mozas malamente
+ Enloquecen con consejas._
+
+ ZORRILLA
+
+
+Con ms zalamera y astucia de las que caban en una nia de su edad,
+Cecilia abraz y bes a su abuela, a la cual dio el nombre de Chepilla
+(alteracin caprichosa de Josefa), que as generalmente la llamaban.
+Bast eso para aplacar su enojo, y nada hay en ello que extraar,
+porque, segn adelante veremos, haba sido tan infeliz aquella mujer,
+senta tal necesidad de ser amada por el nico ser que la interesaba de
+cerca en el mundo, que mantener seriedad con la nieta, hubiera sido lo
+mismo que prolongar su propio martirio. Por supuesto que sell sus
+labios de golpe, y no acert a otra cosa que a contemplarla, bien as
+como momentos antes haba estado contemplando el dulce rostro de Mara
+Santsima, en fervorosa oracin.
+
+Mientras la nia estrechaba por la cintura a la vieja con sus torneados
+brazos y recostaba la hermosa cabeza en su pecho, semejante a la flor
+que brota en un tronco seco y con sus hojas y fragancia ostenta la vida
+junto a la misma muerte, la figura de _sea_ Josefa se mostraba ms
+extraa y fea de lo que era naturalmente. Su rostro mismo formaba
+contraste con lo dems del cuerpo. Ya fuese porque tena la costumbre de
+llevarse el cabello atrs, ya porque lo sac de naturaleza, la verdad es
+que le luca la frente demasiado ancha, la nariz grande y roma, la barba
+aguda, y la cuenca de los ojos hundida. Esto daba aviesa expresin a su
+semblante, no muy fcil de pasar por alto al menos avisado observador.
+An haba morbidez en sus brazos, y sus manos podan calificarse de
+lindas. Pero lo ms notable de su fisonoma eran sus ojos grandes,
+oscuros y penetrantes, restos de una facciones que haban sido
+agradables, desarmonizadas ahora por una vejez prematura.
+
+Mulata de origen, su color era cobrizo, y con los aos y las arrugas se
+le haba vuelto atezado, o _achinado_; para valernos de la expresin
+vulgar con que se designa en Cuba al hijo de mulato y negra, o al
+contrario. Poda tener 60 aos de edad, aunque aparentaba ms, porque ya
+empezaba a blanquearle el cabello, cosa que en las gentes de color suele
+suceder ms tarde que en las de raza caucsica. Los padecimientos del
+nimo aniquilan primero el semblante que el cuerpo mortal del hombre.
+Como veremos despus, la resignacin cristiana, obra de su fe en Dios,
+pasto con que al fin alimentaba su espritu en las largas horas
+consagradas al rezo y a la meditacin, slo la hubiera mantenido en pie
+contra los embates de su miserable suerte. Por otra parte, con el triste
+convencimiento del que de una ojeada midi su pasado y su porvenir, y lo
+que deba y poda esperar de su nieta, hermosa flor arrojada en mitad de
+la plaza pblica, para ser hollada del primer transente, ya en el
+ltimo tercio de su vida, con los remordimientos de la pasada, antes de
+airarse, comprendi que le tocaba aplacar la clera de su juez invisible
+y procurarse momentos de calma, nterin sonaba la hora postrimera.
+
+En aqulla en que la sorprende nuestra narracin, aunque hubiese
+cumplido los 80 de su vida, habra credo que haba vivido muy poco
+tiempo si llegaban sus ltimos momentos y dejaba tras s a la nieta
+joven y desamparada en el mundo, y no le era dado asistir al desenlace
+de un drama en que ella, bien a su pesar, sin ser la herona,
+representaba, haca tiempo, papel muy importante. Acomodado el carcter
+de _sea_ Josefa, naturalmente irascible, a la regla de conducta de que
+antes se ha hablado, como medio de alcanzar el perdn de sus propias
+culpas, fcil es comprender por qu, si bien justamente enojada con
+Cecilia porque llegaba tarde, y por otras muchas faltas anteriores, se
+senta ms bien dispuesta a disculparla que a reirla. Despus, como
+ella le vino con sus zalameras, en vez de hurtarle el cuerpo, esto la
+sirvi de pretexto plausible para confirmarse en su propsito. En su
+virtud, cambiando prontamente de tono y aspecto, se content con
+preguntarle por segunda vez dnde haba estado.
+
+--Yo? repiti la nia apoyando ambos codos en las rodillas de la abuela
+y jugando con los escapularios que le pendan del pescuezo. Yo? En casa
+de unas muchachas muy bonitas que me vieron pasar y me llamaron. All
+estaba una seora gorda sentada en un silln, que me pregunt cmo me
+llamaba yo, y cmo se llamaba mi madre, y quin era mi padre, y dnde
+viva yo...
+
+--Jess! Jess! exclam _sea_ Josefa persignndose.
+
+--Ay! continu la chica sin parar mientes en la abuela. Qu gente tan
+preguntona! Y no sabe su merced cmo una de las muchachas aquellas me
+quera cortar el pelo para hacer una _cachucha_? S, seor. Pero yo me
+zaf.
+
+--Vea Vd. espritu maligno y por dnde trepa! volvi a exclamar la
+abuela como si hablase consigo misma.
+
+--Y si no es por un hombre, prosigui Cecilia, que estaba acostado en el
+sof, y rega a las muchachas y les dijo que me dejaran quieta y luego
+se fue para su cuarto bravsimo... Su merced no sabe quin es ese
+hombre, abuelita? Yo lo he visto hablar con su merced algunas veces all
+en Paula, cuando vamos a misa. S, s, l es, no me cabe duda. Y ahora
+recuerdo que es el mismo que cada vez que me encuentra en la calle me
+dice callejera, perdida, pilluela y muchas cosas. Ah! Y dice que
+mandar a los soldados que me cojan y me lleven a la crcel. Qu s yo
+cunto ms! Le tengo mucho miedo a ese hombre. Debe ser muy regan!
+
+--Nia! Nia! exclam sordamente la anciana apartndola un poco de su
+pecho y mirndola de un modo extrao y fijo, ms enojada que
+sorprendida. Pero como si le ocurriese un grave pensamiento o un
+doloroso recuerdo y entre amonestarla y aconsejarla, lo que acaso
+equivala a alumbrarle aquello de que deba estar ignorante toda la
+vida, su nimo triste luchase en un mar de dudas, con sorpresa de la
+nieta sell de golpe sus labios. Poco a poco fue serenndose el pilago
+alborotado: se desvanecieron una despus de la otra las nubes apiadas
+en aquel horizonte naturalmente sombro; y volviendo a estrechar la nia
+en sus desnudos brazos, aadi con toda la dulzura que pudo dar a su
+voz, por naturaleza bronca, con toda la calma de que pudo revestir su
+semblante:
+
+--Cecilia! Hija de mi corazn, no vayas ms a esa casa.
+
+--Por qu, mamita?
+
+--Porque, contest la abuela como distrada, no s verdaderamente, mi
+alma, no lo s, no podra decirlo si quisiera..., pero es claro y
+constante, nia, que esa gente es muy mala.
+
+--Mala! repiti Cecilia azorada, y me hicieron tantas caricias, y me
+dieron dulces, y raso para zapatos? Si t supieras lo que me
+chiquearon...!
+
+--Pues no te fes, nia. T eres muy confiada y eso no est bien. Por lo
+mismo que te chiquearon tanto debas de andar con cuatro ojos. Queran
+atraerte para hacerte algn dao. Uno no puede decir de qu son capaces
+las gentes. Tantas cosas suceden ahora que no se vean en mi tiempo...!
+Cuando menos lo que procuraban era que te descuidaras, para coger unas
+tijeras y tris! tumbarte el pelo. Sera una lstima, porque t lo
+tienes muy hermoso. Adems, que ese pelo no te pertenece, sino a la
+Virgen, que te salv de aquella grave enfermedad... Acurdate! Yo le
+ofrec que si te ponas buena le dara tu cabellera para adornar su
+efigie en Santa Catalina. No te fes te digo.
+
+Esto diciendo, le coga la cabeza a la nieta entre ambas manos y le
+desparramaba los copiosos rizos por la espalda y los hombros.
+
+--S, replic Cecilia apretando los labios y levantando con aire de
+desdn la frente, como yo soy tan boba para que me engaen as, as...
+
+--Sin embargo, hija, lo mejor de los dados es no jugarlos. Yo bien s
+que t eres una muchacha dcil y entendida; pero estoy cierta que no
+conoces a esa gente. Mira, no les hagas caso; aunque se les seque el
+gaote llamndote, no vayas a donde estn. Mas ahora que me acuerdo: lo
+mejor es que ni por cien leguas te acerques por su rededores. Luego, ese
+hombre que t misma dices que donde quiera que te topa te pone mala
+cara. Sabe Dios quin ser! Aunque no debemos pensar mal de nadie, con
+todo, como puede ser un santo puede ser un de... (Y se persign sin
+concluir la palabra.) El Seor sea con nosotras. Adems, Cecilia, t
+eres muy inocente, algo atolondrada, y en esa casa... T no lo sabes?
+hay una bruja que se roba a las muchachas bonitas. Por milagro de su
+Divina Majestad has escapado. T estuviste all por la tarde, no?
+
+--Por la tardecita; todava no haban encendido las luces en las casas.
+
+--Ay de ti si llegas a entrar de noche! Vamos, no vayas ms en tu vida
+a esa casa, ni pases tampoco por la cuadra.
+
+--Anj! Con que all vive tambin un muchacho ya grande, que a cada
+rato lo topo por Santa Teresa con un libro debajo del brazo. Siempre que
+me ve me quiere coger, me corre detrs y sabe mi nombre...
+
+--Estudiante, perverso, como todos ellos. Cuando menos se le cay de las
+uas al mismo Barrabs. Pero voy viendo que t tienes una cabecita dura
+como una piedra, y que por ms que me afano en aconsejarte no consigo
+nada. En efecto, quin ha visto que una nia tan linda como t se ande
+azotando calles, con la chancleta arrastro y el pelo suelto y
+desgreado, hasta las tantas ms cuantas de la noche? De quin aprendes
+estas malas maas? Por qu no me has de hacer caso?
+
+--Y Nemesia, la hija de _seo_ Pimienta el msico, no se est en la
+calle hasta las diez? Antenoche nada menos la top en la plazuela del
+Cristo jugando a la _lunita_ con una porcin de muchachos.
+
+--Y t te quieres comparar con la hija de _seo_ Pimienta, que es una
+pardita andrajosa, callejera, y mal criada? El da menos pensado traen a
+esa espiritada, a su casa en una tabla con la cabeza partida en dos
+pedazos. La cabra, hija, siempre tira al monte. T eres mejor nacida que
+ella. Tu padre es un caballero blanco, y algn da has de ser rica y
+andar en carruaje. Quin sabe? Pero Nemesia no ser nunca ms de lo que
+es. Se casar, si se casa, con un mulato como ella, porque su padre
+tiene ms de negro que de otra cosa. T, al contrario, eres casi blanca
+y puedes aspirar a casarte con un blanco. Por qu no? De menos nos hizo
+Dios. Y has de saber que blanco, aunque pobre, sirve para marido; negro
+o mulato ni el buey de oro. Hablo por experiencia... Como que fui casada
+dos veces... No recordemos cosas pasadas. Si t supieras lo que le
+sucedi a una muchachita, cuasi de tu misma edad, por no hacer caso de
+los consejos de una abuela suya, la cual le pronostic que si daba en
+andar por las calles tarde de la noche le iba a suceder una gran
+desgracia...
+
+--Cuntemelo, cuntemelo, Chepilla, repiti la nia con la curiosidad de
+tal.
+
+--Pues, seor: una noche muy _escura_, en que soplaba el viento recio,
+por cierto que era da de San Bartolom, en que, como ya te he dicho
+otras veces, se suelta el diablo desde las tres de la tarde, estaba la
+muchacha Narcisa, que ste era su nombre, sentada cantando bajito en el
+quicio de piedra de su casa, mientras su abuela rezaba arrinconada
+detrs de la ventana... Me acuerdo como si fuera ahora mismo. Pues
+seor, haban tocado nimas en el Espritu Santo, y como el viento haba
+apagado los pocos faroles, las calles estaban muy _escuras_, silenciosas
+y solitarias, como boca de lobo. Pues segn iba diciendo, la muchachita
+cantaba y la vieja rezaba el rosario, cuando estando as, cate que se
+oye tocar un violn por all en vuelta del ngel. Qu se figur la
+Narcisa? Que era cosa de baile, y sin pedirle permiso a la abuela, sin
+decir oste ni moste, ech a correr y no par hasta la loma. As que la
+vieja acab de rezar, creyendo que su nieta estaba en la cama, segn era
+natural, cerr la puerta.
+
+--Y dej en la calle a la pobrecita? interrumpi Cecilia a la contadora
+con muestras de ansiedad y lstima.
+
+--Ahora vers. La viejecita, antes de acostarse, porque ya era tarde y
+se caa del sueo, cogi una vela y fue al catre de la nieta para ver si
+dorma. Figrate cul no se quedara ella que la amaba tanto, al
+encontrarse con el catre vaco. Corri a la puerta de la calle, la
+abri, llam a gritos a la nieta: Narcisa! Narcisa! Pero Narcisa no
+responde. Ya se ve, cmo haba de responder la infeliz si el diablo se
+la haba llevado?
+
+--Cmo fue eso? pregunt azorada la nia.
+
+--Yo te lo contar, prosigui _sea_ Chepa con calma, notando que
+produca el efecto deseado su cuento de cuentos. Pues, seor, al llegar
+Narcisa a las cinco esquinas del ngel, se le apareci un joven muy
+galn, que le pregunt a dnde iba a aquella hora de la noche.--A ver un
+baile, contest la inocente.--Yo te llevar, repuso el joven; y
+cogindola por un brazo la sac a la muralla. Aunque era muy _escuro_,
+repar Narcisa que segn iban andando el desconocido se pona prieto,
+muy prieto, como carbn; que los pelos de la cabeza se le enderezaban
+como lesnas; que al rer asomaba unos dientes tamaos como de cochino
+jabal; que le nacan dos cuernos en la frente; que le arrastraba un
+rabo peludo por el suelo, vamos, que echaba fuego por la boca como un
+horno de hacer pan. Narcisa entonces dio un grito de horror y trat de
+zafarse, pero la figura prieta le clav las uas en la garganta para que
+no gritara, y, cargando con ella, se subi a la torre del ngel, que,
+segn habrs reparado, no tiene cruz, y desde all la arroj en un pozo
+hondsimo que se abri y volvi a cerrarse tragndosela en un instante.
+Pues esto es, hija, lo que le sucede a las nias que no hacen caso de
+los consejos de sus mayores.
+
+Dio aqu fin a su cuento _sea_ Chepa y comenz la admiracin, el pavor
+de Cecilia, la cual se puso a temblar de pies a cabeza y a dar diente
+con diente, aunque sin cesar de bostezar, porque ms era el sueo que el
+miedo; con lo que, dando traspis, se fue a la cama, que es a lo que
+tiraba la astuta vieja. Muchos otros cuentos por el estilo le hizo a la
+andariega muchacha; pero estamos seguros que no sac otro fruto con
+ellos que llenar su cabeza de supersticiones y amilanar su espritu.
+Ello es, que no por eso dej la chica de hacer su gusto, escapndose a
+veces por la ventana, aprovechndose otras del momento en que la
+enviaban a la taberna de la esquina inmediata, para andarse de calle en
+calle y de plaza en plaza: cundo en pos de la incitativa msica de un
+baile; cundo tras los tambores de los relevos; cundo de los carruajes
+del entierro; cundo, en fin, de la turba muchachil que arrebata el
+medio de plata en el bautizo.
+
+
+
+
+CAPTULO IV
+
+ _Traen el pensamiento_
+ _Lleno de impudicia, y lo derraman_
+ _En torpes mil escandalosas voces,_
+ _Que inficionan el viento_
+ _Y altamente publican lo que aman._
+
+ GONZLEZ CARVAJAL
+
+
+Cinco o seis aos despus de la poca a que nos hemos contrado en los
+dos captulos anteriores, a fines del mes de setiembre, haba dado
+principio el convento de la Merced a la serie de ferias con que hasta el
+ao de 1832, acostumbraban a solemnizar en Cuba las fiestas titulares
+religiosas, consagradas a los santos patrones de las iglesias y
+conventos; novenarios coincidentes a veces con el circular del
+Sacramento, introducido en el culto de Cuba desde los primeros aos del
+siglo por el Seor Obispo Espada y Landa.
+
+El novenario, de paso diremos, comenzaba nueve das anteriores a aqul
+en que caa el del santo patrono, prolongndose hasta otros nueve, con
+lo que se completaban dos novenas seguidas. Es decir, dieciocho das de
+fiesta, religiosas y profanas, que tenan ms de grotescas y de
+irreverentes que de devotas y de edificantes. En ese tiempo se deca
+misa mayor con sermn por la maana y se cantaba salve a prima noche
+dentro de la iglesia, con procesin por la calle el da del santo.
+
+Fuera del templo haba lo que se entenda por feria en Cuba, que se
+reduca a la acumulacin en la plazuela o en las calles inmediatas, de
+innumerables puestos ambulantes, consistentes en una mesa o tablero de
+tijeras, cubiertos con un toldo y alumbrados por uno o ms candiles de
+quemar grasa, donde se venda, no ciertamente artculo alguno de
+industria o comercio del pas, ni producto del suelo, caza, ave ni
+ganado, sino meramente baratijas de escassimo valor, confituras de
+varias clases, tortas, obra de masa, avellanas, alcorza, agua de Loja y
+ponche de leche. Aquello no era feriar en el sentido recto de la
+palabra.
+
+Pero esto no era por cierto el rasgo ms notable de nuestras fiestas
+circulares. Haba en el espectculo algo que se haca notable por
+demasiado grosero y procaz. Nos contraemos ahora a los juegos de envite
+y de manos que hacan parte de la feria y que provocaban con sus
+estupendas, aunque mentirosas ganancias, la codicia de los incautos. Los
+dirigan y ejecutaban en su mayora hombres de color y de la peor ralea.
+Si bien groseros los artificios, no dejaban de engaar a muchos que se
+daban por muy avisados. Estos tenan lugar en la plazuela o en la calle,
+a la luz mortecina de los candiles o de los faroles de papel, y tomaban
+en ellos parte gentes de todas clases, condiciones, edades y sexos. Para
+las de alta posicin social, queremos decir, para los blancos, haba
+algo ms decente, haba la casa de bailes, donde un Farruco, un Brito,
+un Illas o un Marqus de Casa Calvo tenan puesta la banca o juego del
+monte desde el oscurecer hasta pasada la media noche, mientras duraban
+los dieciocho das de la feria.
+
+Procurbase que la casa o casas de bailes estuviesen lo ms vecino que
+se pudiera a la parroquia o convento en que se celebraba el novenario.
+En la sala se bailaba, en el comedor tocaba la orquesta, y en el patio
+se jugaba al juego conocido por del monte. La mesa era larga y angosta,
+para que cupiesen los ms de los jugadores sentados a ambos lados, el
+tallador a una cabeza y en la otra su ayudante, que dicen gurrupi. Para
+la proteccin de los jugadores y de los naipes, en caso de lluvia,
+frecuentes en el otoo, se tenda un toldo del alero de la casa al
+caballete de la tapia divisoria de la vecina. No todos los tahures, para
+vergenza nuestra sea dicho, eran del sexo fuerte, hombres ya maduros,
+ni de la clase lega, que en el grupo apiado y afanoso de los que
+arriesgaban a la suerte de una carta, quizs el sustento de su familia
+el da siguiente, o el honor de la esposa, de la hija o de la hermana,
+poda echarse de ver una dama ms ocupada del albur que de su propio
+decoro, o un mozo todava imberbe, o un fraile mercenario en sus hbitos
+de estamea color de pajuela, con el sombrero de ala ancha encasquetado,
+las cuentas del largo rosario entre el ndice y el pulgar de la mano
+izquierda, y la derecha ocupada en colocar la moneda de oro o plata en
+el punto que ms se daba, perdiendo o ganando siempre con la misma
+serenidad de nimo que de semblante.
+
+El banquero, para llamarle por su nombre ms decente, era quien haca el
+gasto del alquiler de la casa, el de la msica y el de las velas de
+esperma con que se alumbraban la sala de baile, el comedor y la mesa del
+juego. Todo esto se haca para atraer a los jugadores. La entrada, por
+supuesto, era libre, aunque el bastonero, que tambin tiraba sueldo, no
+admita toda clase de persona. En aquella poca corra mucho la moneda
+fuerte, los duros espaoles y las onzas de oro. La plata menuda
+escaseaba, y era cosa de or el continuo retintn de los pesotes
+columnarios y sonoras onzas, que maquinalmente dejaban caer los tahures
+de una mano a otra o sobre la mesa, como para distraer el pensamiento y
+de algn modo interrumpir el solemne silencio del azaroso juego.
+
+Que nada de lo que aqu se traza a grandes rasgos estaba prohibido o no
+ms que tolerado por las autoridades constituidas, se desprende
+claramente del hecho de que los garitos en Cuba pagaban una
+contribucin al gobierno para supuestos objetos de caridad. Qu ms? La
+publicidad con que se jugaba al monte en todas partes de la Isla
+principalmente durante la ltima poca del mando del capitn general don
+Francisco Dionisio Vives, anunciaba, a no dejar duda, que la poltica de
+ste o de su gobierno se basaba en el principio maquiavlico de
+corromper para dominar, copiando el otro clebre del estadista romano:
+_divide et impera_. Porque equivala a dividir los nimos, el
+corromperlos, cosa que no viese el pueblo su propia miseria y su
+degradacin.
+
+Pero esta digresin, por ms necesaria que fuese, nos ha desviado un
+tanto del punto objetivo de la presente historia. Nuestra atencin la
+atraa por completo un baile de la clase baja que se daba en el recinto
+de la ciudad por la parte que mira al Sur. La casa donde tena efecto,
+ofreca run apariencia, no ya por su fachada gacha y sucia, como por el
+sitio en que se hallaba, el cual no era otro que el de la garita de San
+Jos, opuesto a la muralla, en una calle honda y pedregosa. Aunque de
+puerta ancha con postigo, no formaba lo que se entiende en Cuba por
+zagun, pues abra derecho a la sala. Tras sta vena el comedor con el
+correspondiente tinajero, armazn piramidal de cedro, en que persianas
+menudas encerraban la piedra de filtrar, la tinaja colorada barrigona,
+los bcaros, de una especie de _terra cotta_ y las plidas alcarrazas de
+Valencia, en Espaa. Al comedor dicho daba la puerta lateral del primer
+aposento, ocupado en su mayor parte por dos rdenes de sillones de
+vaqueta colorada, una cama con colgaduras de muselina blanca y un
+armario, al que dicen en La Habana escaparate. Otros cuartos seguan a
+se, atestados de muebles ordinarios, y paralelo a ellos un patio largo
+y angosto, tambin obstruido en parte por el brocal alto de un pozo
+cuyas aguas salobres divida con la casa contigua, terminando cuartos y
+patio en una saleta atravesada y exenta.
+
+En esta ltima se hallaba una mesa de regular tamao, ya vestida y
+preparada con cubiertos como para hasta diez personas; algunos refrescos
+y manjares, agua de Loja, limonada, vinos dulces, confituras, panetelas
+cubiertas, suspiros, merengues, un jamn adornado con lazos de cintas y
+papel picado, y un gran pescado, nadando casi en una salsa espesa de
+fuerte condimento. En la sala haba muchas sillas ordinarias de madera
+arrimadas a las paredes, y a la derecha, como se entra de la calle, un
+canap, con varios atriles de pie derecho por delante. Aqul, a la sazn
+que principia nuestro cuento, le ocupaban hasta siete negros y mulatos
+msicos, tres violines, un contrabajo, un flautn, un par de timbales y
+un clarinete. El ltimo de los instrumentos aqu mencionados se hallaba
+a cargo de un mulato joven, bien plantado y no mal parecido de rostro,
+quien, no obstante sus pocos aos, diriga aquella pequea orquesta.
+
+Ese se vea de pie a la cabeza del canap por el lado de la calle. Sus
+compaeros, casi todos mayores que l, le decan Pimienta, y ya fuese un
+sobrenombre, ya su verdadero apellido, por ste lo designaremos de aqu
+adelante. Su mirada distrada y aun sombra, no se apartaba de la puerta
+de la calle, como si esperase algo o a alguien, en los momentos de que
+hablamos ahora.
+
+Pero aquella puerta, lo mismo que la ventana de bastidor cuadrado, se
+vea asediada de una multitud de curiosos de todas edades y condiciones,
+que apenas permitan acceso a la sala a las mujeres y hombres con
+derecho o voluntad de entrar. Y decimos con derecho o voluntad porque
+nadie presentaba papeleta, ni haba bastonero que recibiese o
+aposentase. El baile, conocidamente era uno de los que, sin que sepamos
+su origen, llamaban _cuna_ en La Habana. Slo sabemos que se daban en
+tiempo de ferias, que en ellos tenan entrada franca los individuos de
+ambos sexos de la clase de color, sin que se le negase tampoco a los
+jvenes blancos que solan honrarlos con su presencia. El hecho, sin
+embargo, de tenerse preparado en el interior un buen refresco, prueba,
+que si aquella era una _cuna_ en el sentido lato de la palabra, parte al
+menos de la concurrencia haba recibido previa invitacin o esperaba ser
+bien recibida. As era en efecto la verdad. La ama de la casa, mulata
+rica y rumbosa, llamada Mercedes, celebraba su santo en unin de sus
+amigos particulares, y abra las puertas para que disfrutaran del baile
+los aficionados a esta diversin y contribuyeran con su presencia al
+mayor lustre e inters de la reunin.
+
+Seran las ocho de la noche. Desde por la tarde haban estado cayendo
+los primeros chubascos de otoo, y aunque haban suspendido hacia el
+oscurecer, tras haber empapado el suelo, dejando las calles
+intransitables, no haban refrescado la atmsfera. Lejos de ello, haba
+quedado tan saturada de humedad, que se adhera a la piel y herva en
+los poros. Pero no eran estos inconvenientes para los curiosos que,
+segn hemos dicho antes, asediaban la puerta y la ventana, hasta llenar
+casi la mitad de la angosta y torcida calle; ni para los concurrentes al
+baile, que a medida que avanzaba la noche llegaban en mayor nmero, unos
+a pie, otros en carruaje. Cosa de las nueve la sala de baile era un
+hervidero de cabezas humanas; las mujeres sentadas en las sillas del
+rededor y los hombres de pie en medio, formando grupo compacto, todos
+con los sombreros puestos; por lo cual la cabeza que sobresala, de
+seguro que tropezaba con la bomba de cristal, suspendida de una vigueta
+por tres cadenas de cobre, en que arda la nica vela de esperma para
+alumbrar a medias aquella tan extraa como heterognea multitud.
+
+Bastante era el nmero de negras y mulatas que haban entrado, en su
+mayor parte vestidas estrafalariamente. Los hombres de la misma clase,
+cuya concurrencia superaba a la de las mujeres, no vestan con mejor
+gusto, aunque casi todos llevaban casaca de pao y chaleco de piqu, los
+menos chupa de lienzo, dril o Arabia, que entonces se usaban
+generalmente, y sombrero de pao. No escaseaban tampoco los jvenes
+criollos de familias decentes y acomodadas, los cuales sin empacho se
+rozaban con la gente de color y tomaban parte en su diversin ms
+caracterstica, unos por mera aficin y otros movidos por motivos de
+menos puro origen. Aparece que algunos de ellos, pocos en verdad, no se
+recataban de las mujeres de su clase, si hemos de juzgar por el
+desembarazo con que se detenan en la sala de baile y dirigan la
+palabra a sus conocidas o amigas, a ciencia y presencia de aqullas que,
+mudas espectadoras, los vean desde la ventana de la casa.
+
+Distinguase entre los jvenes dichos antes, as por su varonil belleza
+de rostro y formas, como por sus maneras joviales, uno a quien sus
+compaeros decan Leonardo. Vesta pantaln y chupa de dril crudo con
+listas rosadas, chaleco blanco de piqu, corbata de seda ajustada al
+cuello por un anillo de oro y las puntas sueltas, sombrero de yarey, tan
+fino que pareca hecho de holn Cambray, calcetn de seda de color de
+carne y zapato bajo con hebillita de oro al lado. Por debajo del
+chaleco, asomaba una cinta de aguas rojo y blanco, doblada en dos y
+sujetas las puntas con una hebilla tambin de oro. Esta serva de cadena
+al reloj en el bolsillo del pantaln. Haba all otro hombre que se
+distingua ms si cabe que Leonardo, aunque por distinto camino, esto
+es, por lo que diferan a su opinin y se rean de sus chocarreras los
+negros y mulatos, y por la familiaridad con que trataba a las mujeres,
+sobre todas al ama de la casa. Frisaba ya en los cuarenta aos de edad
+ese sujeto, no tena pelo de barba, era blanco de rostro, con ojos
+grandes y alocados, la nariz larga, roja hacia la punta, indicio de su
+poca sobriedad, la boca grande, ms expresiva. Portaba siempre debajo
+del brazo izquierdo una caa de Indias con puo de oro y borlas de seda
+negra. Le acompaaba a todas partes, como la sombra al cuerpo, un
+hombre de facha ordinaria, notable por la estrechez de la frente, por
+sus movibles y ardientes ojicos, y, sobre todo, por sus enormes patillas
+negras, que le daban el aire antes de bandolero que de alguacil; empleo
+que desempeaba entonces, pues el otro a quien segua era nada menos que
+Cantalapiedra, comisario del barrio del ngel, el cual abandonaba por
+andarse tras la tentadora cuna.
+
+Rato haca que la msica tocaba las sentimentales y bulliciosas
+contradanzas cubanas, aunque todava el baile, para valernos de la frase
+vulgar, no se haba rompido. Acomodaba afanosa el ama de la casa a sus
+amigas particulares y de ms edad en los sillones del aposento, para que
+a salvo de las pisadas y tropiezos pudiesen gozar de la fiesta al mismo
+tiempo que no perder de vista a los objetos o de su cuidado, o de su
+cario, que como jvenes quedaban en la sala. Pimienta, el clarinete, se
+mantena en pie a la cabeza de la orquesta, tocando su instrumento
+favorito, casi de frente para la calle, cual si no hubiese entrado an
+la persona digna de su msica, o quisiera ser el primero en verla
+entrar. Pareca, sin embargo, intil este cuidado, por cuanto no entraba
+hombre ni mujer que no tuviera algo que decirle al paso. A todos estos
+saludos contestaba l invariablemente con un movimiento de cabeza, si se
+excepta que cuando le toc su vez al capitn Cantalapiedra, quien con
+su acostumbrada familiaridad le puso la mano en el hombro y le habl en
+secreto, contest quitndose el instrumento de la boca:--As parece, mi
+capitn.
+
+Poda advertirse que cada vez que entraba una mujer notable por alguna
+circunstancia, los violines, sin duda para hacerle honor, apretaban los
+arcos, el flautn o requinto perforaba los odos con los sones agudos de
+su instrumento, el timbalero repiqueteaba que era un primor, el
+contrabajo, manejado por el despus clebre Brindis,[7] se haca un
+arco con su cuerpo y sacaba los bajos ms profundos imaginables, y el
+clarinete ejecutaba las ms difciles y melodiosas variaciones. Aquellos
+hombres, es innegable, se inspiraban, y la contradanza cubana, creacin
+suya, aun con tan pequea orquesta, no perda un pice de su gracia
+picante ni de su carcter profundamente malicioso-sentimental.
+
+
+
+
+CAPTULO V
+
+ _--Habis visto en vuestra vida_
+ _Mujer ms airosa?_
+ _--No._
+ _Ni al Parque jams sali_
+ _Ms aseada y bien prendida_
+
+ CALDERN
+
+ Maanas de Abril y Mayo
+
+
+Despus de dar una vuelta por la sala, el comisario Cantalapiedra se
+entr de rondn en el aposento, y en son de broma le tap por detrs los
+ojos al ama de la casa, en los momentos en que ella se inclinaba sobre
+la cama para depositar la _manta_ de una de sus amigas que acababa de
+entrar de la calle. La tal ama de la casa, Mercedes Ayala, era una
+mulata bastante vivaracha y alegre a pesar de sus treinta y pico
+cumplidos, regordeta, baja de cuerpo y no mal parecida. Atrapada y todo
+por detrs, no se cort ni turb por eso; antes por un movimiento
+natural acudi con entrambas manos a tentar las del que la impeda ver,
+y sin ms dilacin dijo:--Este no puede ser otro que Cantalapiedra.
+
+--Cmo me conociste, mulata? pregunt l.
+
+--Toma! repuso ella. Por el aquel de algunas gentes.
+
+--El aquel mo o tuyo?
+
+--El de los dos, seor, para que no haya disgusto.
+
+Tras lo cual el comisario la atrajo a s suavemente por la cintura con
+el brazo derecho y le dijo una cosa al pao que la hizo rer mucho;
+aunque, apartndole con ambas manos, repuso:
+
+--Quite all, lisonjero. La que trastorna el juicio est al caer. Ya yo
+ya... Ctela Vd.
+
+Si con estas ltimas palabras aluda la Ayala a una de las dos muchachas
+que en aquel mismo punto se apearon de un lujoso carruaje a la puerta de
+la casa, hecho anunciado por el movimiento general de cabezas de dentro
+y fuera de ella, no cabe duda que tena sobrada razn. No la haba ms
+hermosa ni ms capaz de trastornar el juicio de un hombre enamorado. Era
+la ms alta y esbelta de las dos, la que tom la delantera al descender
+del carruaje lo mismo que al entrar en la sala de baile, de brazo con un
+mulato que sali a recibirla al estribo, y la que, as por la
+regularidad de sus facciones y simetra de sus formas, por lo estrecho
+del talle, en contraste con la anchura de los hombros desnudos, por la
+expresin amorosa de su cabeza, como por el color ligeramente bronceado,
+bien poda pasar por la Venus de la raza hbrida etipico-caucsica.
+Vesta traje de punto ilusin sobre viso de raso blanco, mangas cortas
+con ahuecadores, que las hacan parecer dos globos pequeos, banda de
+cinta ancha encarnada a travs del pecho, guantes de seda largos hasta
+el codo, tres sartas de brillantes corales al cuello, y una pluma blanca
+de marab con flores naturales, las que, con el pelo hecho un rodete
+bajo y un orden de rizos de sien a sien, por detrs, daban a su cabeza
+el aire de una gorra antigua de terciopelo negro, que es lo que ella o
+su peluquero se haba propuesto contrahacer. La compaera iba vestida y
+peinada con poco ms o menos como ella, pero no siendo ni con mucho tan
+esbelta y bella, no atrajo tanto la atencin.
+
+Volvanse las mujeres todo ojos para verla, los hombres le abran paso,
+le decan alguna lisonja o chocarrera, y en un instante el rumor sordo
+de:--La _Virgencita de bronce, la Virgencita de bronce_, recorri de un
+extremo a otro la casa del baile. Que la reina de ste acababa de
+presentarse, sin la orquesta, dieron de ello claras muestras la
+animacin y el movimiento difundidos por todas partes. Al pasar ella por
+junto al clarinete Pimienta, le toc con el abanico en el brazo,
+acompaando la accin con una sonrisa, que fueron parte para que el
+artista, que por lo visto esperaba aquel instante con ansia devoradora,
+sacara de su instrumento las melodas ms extraas y sensibles, cual si
+la musa de sus sueos platnicos hubiese bajado a la tierra y adoptado
+la forma de una mujer slo para inspirarle. Puede decirse en resumen que
+el golpe del abanico surti en el msico el efecto de una descarga
+elctrica cuya sensacin, si es dable expresarlo as, poda leerse lo
+mismo en su rostro que en todo su cuerpo, desde el cabello a la planta.
+No se cruzaron palabras entre ellos, por supuesto, ni parecan
+necesarias tampoco, al menos por lo que a l tocaba, pues el lenguaje de
+sus ojos y de su msica era el ms elocuente que poda emplear ser
+alguno sensible, para expresar la vehemencia de su amorosa pasin.
+
+Tambin le toc con su abanico y se sonri con Pimienta la compaera de
+la llamada _Virgencita de bronce_ pero el menos observador pudo advertir
+que el toque y la sonrisa de la una no tuvieron sobre l, ni con mucho,
+la influencia mgica de los de la otra. Al contrario, sus miradas se
+encontraron con natural y sereno movimiento, por donde era fcil colegir
+que haba inteligencia entre ella y el msico, pero aquella inteligencia
+que tiene por origen la amistad o el parentesco, no el amor. Sea de esto
+lo que se fuere, Pimienta sigui con la vista a las dos muchachas, en
+cuanto se lo permitan las gentes, hasta que entraron en el primer
+aposento, por la puerta del comedor, entonces ces de tocar y par la
+msica.
+
+Los jvenes blancos, con Cantalapiedra a su cabeza, se haban situado al
+fin en el comedor, cerca de esa puerta de comunicacin, para hallarse a
+la mira, lo mismo de las mujeres que entraban de la calle, como de las
+que salan a bailar en la sala. El que llamaban Leonardo, no bien not
+la aproximacin del carruaje en que llegaban las dos muchachas arriba
+mencionadas, se abri camino a la calle con alguna dificultad, y se
+dirigi derecho al calesero, al cual le habl en baja voz. Este, para
+orlo, se inclin desde la silla del caballo que montaba, se quit el
+sombrero en seal de respeto, y diciendo,--s, seor,--al punto ech a
+escape con el carruaje la vuelta del hospital de mujeres de Paula.
+
+Mientras las dos muchachas pasaban del comedor al cuarto, la ms hermosa
+pregunt a su amiga en tono de voz que pudieron or algunos de los
+circunstantes:
+
+--Lo has visto, Nene?
+
+--Te ciega el amor? contest la compaera con otra pregunta.
+
+--No es eso, china, sino que no lo he visto. Qu quieres?
+
+--Pues por tu lado pas como un reguilete, cuando nosotras entrbamos.
+
+Con esto la otra ech una rpida ojeada en torno del grupo de cabezas
+que la rodeaban y se inclinaban sobre ella, en el afn de verla a su
+sabor y de atraer sus miradas. Pero no cabe duda que sus ojos no
+tropezaron con los del individuo, cuyo nombre ninguna de las dos
+mencion, porque torci el ceo y dio claras muestras de su desazn.
+Cantalapiedra, sin embargo, oyendo sus palabras y observando su
+semblante, dijo: Cmo! Qu, no me ves? Aqu me tienes, cielo!
+
+La joven hizo un mohn muy sonoro y no replic palabra. Por el
+contrario, Nemesia, que se pereca por los dimes y diretes, contest con
+ms viveza que gracia:
+
+--Ah se poda estar el seor toda la vida. _Naide_ preguntaba por el
+seor.
+
+--Ni yo hablaba contigo, poca sal.
+
+--Ni se necesita, cristiano.
+
+--Qu lengua, qu lengua! repiti el comisario.
+
+Todo esto pas en un instante, sin volver atrs la cara las muchachas,
+ni pararse a conversar, sino el tiempo necesario para que los hombres
+les abrieran paso. Ya en la puerta del aposento, la Ayala recibi a sus
+amigas con los brazos abiertos y muchas demostraciones de alegra y de
+cario. Y ya fuese por cumplimiento, ya porque as en efecto lo senta,
+dijo casi a gritos:--Por ustedes se aguardaba para romper el baile.
+Cmo est Chepilla? continu hablando con la ms joven. No ha venido?
+Empezaba a creer que haba habido novedad.
+
+--Por poco no vengo, contest la preguntada. Chepilla no se senta
+buena, y luego se ha puesto tan impertinente. El quitrn esper por
+nosotras media hora por lo menos.
+
+--Ms vale que no haya venido, continu la Mercedes. Porque la cosa va a
+durar hasta el alba y ella no podra resistir. Denme sus _mantas_.
+
+Tiempo era ya de que la fiesta comenzase. En efecto, no tard en
+presentarse en el aposento ocupado por las matronas un mulato alto,
+calvo, algo entrado en aos, aunque robusto, quien plantndose delante
+de la Mercedes Ayala, le dijo en voz bronca y con los brazos levantados:
+
+--Vengo por la gracia y la sal para romper el baile.
+
+--Pues, hermano, a la otra puerta, que aqu no es, repuso la Ayala con
+mucha risa.
+
+--No hay que venirme con sas, seora, porque yo soy porfiado. Adems,
+que a nadie sino al ama de la casa corresponde el honor de romper el
+baile; con ms que es su natalicio.
+
+--Eso sera bueno si no hubiera en esta selecta reunin muchachas
+bonitas, a quienes de derecho corresponde el dominio y la gloria en
+todas partes.
+
+--Ya se ve, agreg el calvo, que no faltan esta noche en tan selecta
+reunin muchas y muy bonitas muchachas, pero esta circunstancia, que
+concurre tambin en el ama de la casa, no les da derecho a romper el
+baile. Hoy en el da de su santo, Merceditas, es Vd. el ama de la casa,
+donde celebramos tan fausto da, y es Vd. la gracia y la sal del mundo.
+He dicho algo? concluy recorriendo con la vista los circunstantes en
+busca de su aprobacin.
+
+Todos, que ms que menos, ya con palabras, ya con la accin,
+manifestaron su aquiescencia, de manera que la Ayala tuvo que ponerse en
+pie, y mal su grado seguir al compaero a la sala. Por entonces ya
+haban despejado los hombres, dejando un buen espacio libre en el
+centro. El calvo llevaba de la mano a la Ayala, y con ella se cuadr de
+frente para la orquesta, a la cual mand en tono imperioso que tocase un
+minu de corte. Este baile serio y ceremonioso estaba en desuso en la
+poca de que hablamos; pero por ser propio de seores o gente principal,
+la de color de Cuba le reservaba siempre para dar principio a sus
+fiestas.
+
+Bailaba aquella anticuada pieza con bastante gracia por parte de la
+mujer y con aire grotesco por la del hombre, saludaron a la primera los
+circunstantes con estrepitosos aplausos, y luego, sin ms demora,
+comenz de veras el baile, es decir, la danza cubana, modificacin tan
+especial y peregrina de la danza espaola, que apenas deja descubrir su
+origen. Uno de tantos presentes se arrest a invitar a la joven de la
+pluma blanca, como si dijramos, a la musa de aquella fiesta, y ella,
+sin hacerse de rogar ni poner ningn reparo, acept de plano la
+invitacin. Cuando pasaba del aposento a la sala, para ocupar su puesto
+en las filas de la danza, se le escap a una de las mujeres la siguiente
+audible exclamacin:
+
+--Qu linda! Dios la guarde y la bendiga.
+
+--El mismo retrato de su madre, que santa gloria haya, agreg otra.
+
+--Cmo! Que muri la madre de esa nia? pregunt muy azorada una
+tercera.
+
+--Toma! Que ahora se desayuna Vd. de eso? repuso la que habl en
+segundo lugar. Pues no oy Vd. decir que haba muerto de resultas de
+haber perdido a su hija a los pocos das de nacida?
+
+--No entiendo cmo la perdi si vive.
+
+--No me ha dejado Vd. explicar, _sea_ Caridad. Perdi a su hija a los
+pocos das de nacida porque se la quitaron cuando menos lo esperaba. Hay
+quien diga que la abuela, para ponerla en la Real Casa Cuna y hacerla
+pasar por blanca; hay quien diga que la abuela no fue la ladrona, sino
+el padre de la muchacha, que era un caballero de muchas campanillas y ya
+se haba arrepentido de sus tratos y contratos con la madre. Esta perdi
+junto con la hija el juicio, y cuando le volvieron la hija, por consejo
+de los mdicos, ya fue tarde, porque si recobr el juicio, que hay quien
+lo duda, no recobr la salud, y muri en Paula.
+
+--Ha contado Vd. una historia, _sea_ Trinidad, dijo pasito la Ayala con
+sonrisa de incredulidad a la mulata que acababa de hablar.
+
+--Hija, replic la Trinidad alto, como me la contaron la cuento; ni
+quito ni pongo de mi caudal.
+
+--Pues segn mis informes, que son de buena tinta, continu la Ayala,
+Vd. o la que le cont la historia aadi mucho de su propio caudal. Lo
+digo porque no se sabe de cierto si la madre de la nia sta vive o
+muere; lo nico que est bien averiguado es que la abuela oculta a la
+nieta el nombre de su padre, aunque es preciso ser ciega para no verlo o
+conocerlo. Cuando menos anda ahora mismo por las ventanas, siguindole
+los pasos a la hija, como que no la pierde de vista un punto. Parece que
+ese hombre ingrato y desnaturalizado, arrepentido de su conducta con la
+infeliz Rosarito Alarcn, no halla otro medio de expiar su culpa que
+seguir a la hija de cuna en cuna y de ponina en ponina, para ver si la
+liberta de los peligros del mundo. No tenga cuidado. Trabajo le mando.
+Como que as as se le cortan las alas al pjaro que una vez emprendi
+el vuelo.
+
+--Pero se puede saber, pregunt la que dijeron Caridad, quin es el
+seorn de que se trata? Porque aqu tiene Vd. una persona que no lo
+conoce ni lo ha visto nunca, y no me parece que soy sorda ni ciega.
+
+--Como s lo que es una curiosidad no satisfecha, _sea_ Caridad, voy a
+sacarla de dudas, dijo la Ayala acercndose. Creo que hablo con una
+mujer de secreto, y por eso le digo todo lo que hay en el asunto.
+Apuradamente no tengo por qu andar con tapujos a estas horas. Sepa que
+el hombre es...; y ponindole ambas manos en los hombros a la curiosa,
+le comunic en secreto el nombre del individuo. Lo conoce Vd. ahora?
+concluy preguntando la Ayala.
+
+--Por supuesto que s, contest _sea_ Caridad. Como a mis manos. Lo ms
+que yo conoca. Por cierto que...; pero cllate, lengua.
+
+Seran las diez de la noche y entonces estaba en su punto el baile.
+Bailbase con furor. Decimos con furor porque no encontramos trmino que
+pinte ms al vivo aquel mover incesante de pies, arrastrndolos
+muellemente junto con el cuerpo al comps de la msica; aquel revolverse
+y estrujarse en medio de la apiada multitud de bailadores y mirones, y
+aquel subir y bajar la danza sin tregua ni respiro. Por sobre el ruido
+de la orquesta con sus estrepitosos timbales, poda orse, en perfecto
+tiempo con la msica, el montono y continuo chis, chas de los pies; sin
+cuyo requisito no cree la gente de color que se puede llevar el comps
+con exacta medida en la danza criolla.
+
+En la poca a que nos referimos, estaban en boga las contradanzas de
+figuras, algunas difciles y complicadas, tanto que era preciso
+aprenderlas por principio antes de ponerse a ejecutarlas, pues se
+expona a la risa del pblico el que las equivocaba, equivocacin a que
+decan _perderse_. Aquel que se colocaba a la cabeza de la danza pona
+la figura, y las dems parejas deban ejecutarla o retirarse de las
+filas. En todas las _cunas_ generalmente haba algn maestro a quien
+cedan o se tomaba el derecho de _poner la figura_, la misma que al
+volver a la cabeza de la danza la cambiaba a su antojo. El que ms raras
+y complicadas figuras pona, ms crdito ganaba de excelente bailador, y
+se tena a honra entre las mujeres el ser su compaera o pareja. Con el
+maestro _per se_, fuera de esa distincin, que se disputaba a veces,
+haba la seguridad de no _perderse_, ni verse en la triste necesidad de
+sentarse, sin haber bailado, despus de haberse colocado en las filas de
+la danza.
+
+En la noche en cuestin, bailaba el maestro con Nemesia, la amiga
+predilecta de la joven de la pluma blanca. Haba l puesto muchas y muy
+raras figuras, dejando conocidamente para lo ltimo la ms difcil y
+complicada. La segunda, tercera, cuarta y quinta parejas salieron
+airosas de la prueba, ejecutando la figura con los mismos enlaces,
+desenlaces y actitudes del maestro; pero no obstante el espacio que tuvo
+para estudiarla y aprenderla el compaero de la apellidada _Virgencita
+de bronce_, pues ocupaba en las filas el sexto lugar, a medida que se
+acercaba su turno, creca su ansiedad y volva el rostro hacia los
+msicos, en ademn suplicatorio, como esperando que adivinaran su
+aprieto y parasen la msica. Aquella inquietud se comunic a la
+muchacha, la cual conoci que iba a pasar por la vergenza de tener que
+sentarse en lo ms animado y divertido de la danza. El temor lleg a
+dominar todo su ser, ponindola plida y nerviosa. Lo que pasaba en el
+nimo de esa pareja no tard en hacerse visible a los ojos de las dems
+parejas y de muchos de los espectadores del baile.
+
+La idea no ms de que la hasta all reina de la _cuna_ poda verse
+obligada a retirarse, antes de tiempo, de las filas, haba llenado de
+cruel y envidioso regocijo a las otras muchachas a quienes haban
+mortificado sobre manera las preferencias y pblicos elogios que de
+ella hacan los hombres desde el momento de su entrada en el baile. En
+aquellas crticas circunstancias, Pimienta, que no la haba perdido
+tampoco un punto de vista en medio de sus caprichosos giros y del
+tumulto de la danza, comprendi al vuelo lo que pasaba, y sin advertir a
+nadie de su intento, par la msica de golpe. Respir con desahogo el
+compaero de la joven, y sta pag con una sonrisa celestial aquel
+socorro tan a tiempo del director de la orquesta.
+
+
+
+
+CAPTULO VI
+
+ _Y del tumulto indiscreto_
+ _Que ardiente en su torno gira,_
+ _Ninguno le dijo: "mira,_
+ _Aqul te adora en secreto._
+ _Que oyendo y vindote est"._
+
+ RAMN DE PALMA
+
+ Quince de Agosto
+
+
+Habr comprendido ya el discreto lector, que la _Virgencita de bronce_
+de las anteriores pginas no es otra que Cecilia Valds, la misma
+jovenzuela andariega que procuramos darle a conocer al principio de esta
+verdica historia. Hallbase, pues, en la flor de su juventud y de su
+belleza, y empezaba a recoger el idlatra tributo que a esas dos
+deidades rinde siempre con largueza el pueblo sensual y desmoralizado.
+Cuando se recuerde la descuidada crianza y se una a esto la soez
+galantera que con ella usaban los hombres, por lo mismo que era de la
+raza hbrida e inferior, se formar cualquier idea aproximada de su
+orgullo y vanidad, mviles secretos de su carcter imperioso. As es
+que, sin vergenza ni reparo, a menudo manifestaba sus preferencias por
+los hombres de la raza blanca y superior, como que de ellos es de
+quienes poda esperar distincin y goces, con cuyo motivo sola decir a
+boca llena,--que en verbo de mulato slo quera las _mantas_ de
+seda[8], de negro slo los ojos y el cabello.
+
+Fcil es de creer, que una opinin tan francamente emitida como
+contraria a las aspiraciones de los hombres de las dos clases
+ltimamente mencionadas, no les hara buena sangre, segn suele decirse.
+Con todo eso, bien porque no se creyese sincera a su autora cuando la
+expresaba, bien porque se esperaba que hiciera una excepcin, bien
+porque siendo tan bella era imposible verla sin amarla, lo cierto es que
+ms de un mulato estaba perdido de amores por ella, sobre todos
+Pimienta, el msico, como habr podido advertirse. Este tal gozaba la
+inapreciable ventaja sobre los dems pretendientes, de ser hermano de la
+amiga ntima y compaera de la infancia de Cecilia, con cuyo motivo
+poda verla a menudo, tratarla con intimidad, hacrsele necesario y
+ganar tal vez su rebelde corazn a fuerza de devocin y de constancia.
+A quin no ha halagado en su vida esperanza ms efmera? De todos
+modos, l siempre tena presente aquel canto popular de los poetas
+espaoles, que principia:--Labra el agua sin ser dura, un mrmol
+endurecido,--y puede decirse, en honor de la verdad, que Cecilia le
+distingua entre los hombres de su clase que se le acercaban a
+celebrarla, si bien semejante distincin, hasta la fecha presente, no
+haba pasado de uno que otro rasgo de amabilidad con un hombre por otra
+parte muy amable, corts y atento con las mujeres.
+
+Acabada la danza, se inund de nuevo la sala y comenzaron a formarse los
+grupos en torno de la mujer preferida por bella, por amable o por
+coqueta. Pero en medio de la aparente confusin que entonces reinaba en
+aquella casa, poda observar cualquiera que, al menos entre los hombres
+de color y los blancos, se hallaba establecida una lnea divisoria que,
+tcitamente y al parecer sin esfuerzo, respetaban de una y otra parte.
+Verdad es que unos y otros se entregaban al goce del momento con tal
+ahinco, que no es mucho de extraar olvidaran por entonces sus mutuos
+celos y odio mutuo. Adems de eso, los blancos no abandonaron el comedor
+y aposento principal, a cuyas piezas acudan las mulatas que con ellos
+tenan amistad, o cualquier otro gnero de relacin, o deseaban tenerla;
+lo cual no era ni nuevo ni extrao, atendida su marcada predileccin.
+Cecilia y Nemesia, por uno u otro de estos motivos, o por su estrecha
+amistad con el ama de la casa, no bien concluy la danza se fueron
+derecho al aposento y ocuparon asiento detrs de las matronas hacia el
+comedor. All, sin ms dilacin, se form el grupo de los jvenes
+blancos, porque, ya se ha dicho, aquellas dos muchachas eran las ms
+interesantes del baile. Las personas conspicuas de ese grupo, sin
+disputa que eran tres: el comisario Cantalapiedra, Diego Meneses y su
+amigo ntimo el joven conocido por Leonardo. Este ltimo tena apoyada
+la mano derecha en el canto del respaldo de la silla ocupada por
+Cecilia, quien, por casualidad o a posta, le estruj los dedos con la
+espalda.
+
+--As trata Vd. a sus amigos? Le dijo Leonardo sin retirar la mano,
+aunque le escoca bastante.
+
+Contentose Cecilia con mirarlo de soslayo y torcerle los ojos cual si la
+palabra amigo sonase mal en quien deba saber que era tratado como
+enemigo.
+
+--Esa nia est hoy muy desdeosa, dijo Cantalapiedra, que not la
+accin y la mirada.
+
+--Y cundo no? dijo Nemesia sin volver la cara.
+
+--Nadie te ha dado vela en este entierro, repuso el comisario.
+
+--Y al seor quin se la ha dado? agreg Nemesia mirndole entonces de
+reojo.
+
+--A m? Leonardo.
+
+--Pues a m, Cecilia.
+
+--No hagas caso, mujer, dijo esta ltima a su amiga.
+
+--Si no fuera por qu... yo te pona ms suave que un guante, aadi
+Cantalapiedra hablando directamente con Cecilia.
+
+No ha nacido todava, dijo ella, el que me ha de hacer doblar el cocote.
+
+--Tienes esta noche palabras de poco vivir, le dijo entonces Leonardo,
+inclinndose hasta ponerle la boca en el odo.
+
+--Me la debe Vd. y me la ha de pagar, le contest ella en el propio tono
+y con gran rapidez.
+
+--Al buen pagador no le duelen prendas, dice a menudo mi padre.
+
+--Yo no entiendo de eso, repuso Cecilia. Slo s que Vd. me ha desairado
+esta noche.
+
+--Yo...? Vida ma...
+
+En aquella misma sazn se acerc Pimienta por la puerta de la sala
+saludando a un lado y a otro a sus amigas, y cuando se puso al alcance
+de Cecilia sta le ech mano del brazo derecho con desacostumbrada
+familiaridad, y le dijo, afectando tono y aire volubles:--Oiga! Qu
+bien cumple un hombre su palabra empeada!
+
+--Nia--contest con solemne tono, aunque acaso no era para tanto--Jos
+Dolores Pimienta siempre cumple su palabra.
+
+--Lo cierto es que la contradanza prometida an no se ha tocado.
+
+--Se tocar, Virgencita, se tocar, porque es preciso que sepa que a su
+tiempo se maduran las uvas.
+
+--La esperaba en la primera danza.
+
+--Mal hecho. Las contradanzas dedicadas no se tocan en la primera, sino
+en la segunda danza, y la ma no deba salir de la regla.
+
+--Qu nombre le ha puesto? pregunt Cecilia.
+
+--El que se merece por todos estilos la nia a quien va dedicada:
+_Caramelo vendo_.
+
+--Ah! Esa no soy yo por cierto, dijo la joven corrida.
+
+--Quin sabe, nia! Qu tarde vinieron! agreg hablando con su hermana
+Nemesia.
+
+--No me digas nada, Jos Dolores, repuso sta. Cost Dios y ayuda
+persuadir a Chepilla el que nos dejase venir solas, porque lo que es
+ella no poda acompaarnos. Consinti a lo ltimo porque vinimos en
+quitrn. Y an as, (para aadir estas palabras mir a Cecilia como
+consultando su semblante), si no tomamos la determinacin de meternos en
+l, nos quedamos... Chepilla se puso furiosa en cuanto que se asom a la
+puerta y conoci...
+
+--Chepilla no se puso _brava_ por nada de eso, mujer; interrumpi
+Cecilia con gran viveza a su amiga. No quera que vinisemos porque la
+noche estaba muy mala para baile. Y tena mucha razn, slo que yo haba
+dado mi palabra...
+
+Por prudencia o por cualquier otro motivo, Pimienta se alej de all sin
+aguardar a ms explicaciones. No sucedi lo mismo con Cantalapiedra, que
+era hombre curioso si los hay, por lo que con sonrisa maliciosa le
+pregunt a Nemesia:--Se puede saber por qu la Chepilla se puso furiosa
+luego que reconoci el quitrn en que ustedes vinieron al baile?
+
+--Como que yo no soy bal de _naiden_, contest la Nemesia prontamente,
+dir la verdad. (Cecilia le peg un pellizco, pero ella acab la frase.)
+Claro, porque conoci que el quitrn era del caballero Leonardo.
+
+Naturalmente las miradas de Cantalapiedra y de los dems presentes al
+alcance de las palabras de Nemesia, se concentraron en el individuo que
+ella haba nombrado, y aqul, tocndole en el hombro, le dijo:
+
+--Vamos, no se ponga colorado, que el prestar el carruaje a dos reales
+mozas como stas en noche tan fea, no es motivo para que nadie sospeche
+malas intenciones de un caballero.
+
+--Ese quitrn, lo mismo que el corazn de su dueo, repuso Leonardo sin
+cortarse, estn siempre a la orden de las bellas.
+
+Sala entonces Pimienta por la puerta del comedor y oy distintamente
+las palabras del joven blanco, convencindole, desde luego, de quin era
+el quitrn en que Cecilia y su hermana Nemesia haban venido al baile.
+El desengao le hiri en lo ms vivo del alma; por lo que echando una
+mirada triste al grupo de jvenes blancos, de seguidas pas a la sala
+donde, despus de armar el clarinete, toc algunos registros a fin de
+que entendieran sus compaeros que era tiempo de que se reuniera de
+nuevo la orquesta. Afinados los instrumentos, sin ms dilacin rompi la
+msica con una contradanza nueva, que a los pocos compases no pudo menos
+de llamar la atencin general y arrancar una salva de aplausos, no slo
+porque la pieza era buena, sino porque los oyentes eran conocedores;
+aserto ste que creern sin esfuerzo los que sepan cun organizada para
+la msica nace la gente de color. Se repitieron los aplausos luego que
+se dijo el ttulo de la contradanza, _Caramelo vendo_, y a quin estaba
+dedicada, a la _Virgencita de bronce_. De paso puede aadirse que la
+fortuna de aquella pieza fue la ms notable de las de su especie y
+poca, porque despus de recorrer los bailes de las ferias por el resto
+del ao e invierno del subsecuente, pas a ser el canto popular de todas
+las clases de la sociedad.
+
+Excusado parece decir que con una contradanza nueva, guiada por su mismo
+autor y tocada con mucho sentimiento y gracia, los bailadores echaron el
+resto, quiere decirse, que llevaron el comps con cuerpo y pies; cuyo
+montono rumor en toda apariencia duplicaba el nmero de la orquesta.
+Bien claro deca el clarinete en sus argentinas notas: _caramelo vendo,
+vendo caramelo_; al paso que los violines y el contrabajo las repetan
+en otro tono, y los timbales hacan coro estrepitoso a la voz
+melanclica de la vendedora de ese dulce. Pero qu era del autor de la
+pieza que tanta impresin causaba? En medio del delirio de la danza,
+haba quien se acordara de su nombre? Ay! No. Como la noche avanzaba
+sin seales de bonanza, desde temprano la gente curiosa de la calle
+empez a desamparar la puerta y ventanas del baile, y a las once no
+quedaba en ellas caras blancas, al menos de mujer. De esta circunstancia
+se aprovecharon los jvenes de familias decentes, a que nos hemos
+referido ms arriba, que abrigaban un cierto escrpulo para ponerse a
+bailar con las mulatas amigas o conocidas. Cantalapiedra tom por pareja
+a la ama de la casa, Mercedes Ayala; Diego Meneses, a Nemesia y Leonardo
+a Cecilia; y parte por guardar en lo posible la lnea de separacin,
+parte por un resto de ese mismo tardo escrpulo, establecieron la danza
+en el comedor, no obstante la estrechez y desaseo de la pieza.
+
+Con semejante ocurrencia puede imaginar cualquiera la agona de alma de
+Pimienta. Su musa inspiradora, la mujer adorada, se hallaba en brazos de
+un joven blanco, tal vez del preferido de su corazn; pues como sabemos,
+no ocultaba ella sus sentimientos, se entregaba toda al delirio del
+baile, mientras l, atado a la orquesta cual una roca, la vea gozar y
+contribua a sus goces sin participar de ellos en lo ms mnimo. La
+turbacin de su espritu no fue, sin embargo, bastante a perjudicar su
+direccin de la orquesta, ni a influir desfavorablemente en el manejo de
+su instrumento favorito. Por el contrario, su inquietud y su pasin no
+parece sino que encontraron desahogo por las llaves del clarinete; se
+exhalaron, por decirlo as, segn lo peregrino y suave de las notas que
+de l sacaba, esparciendo el encanto y la animacin entre los
+bailadores. Como suele decirse, no qued ttere con cabeza que no
+bailara, pues se arm la danza en la sala, en el comedor, en el aposento
+principal y en el angosto y descubierto patio de la casa. Qu mucho,
+pues, que entonces no pasara siquiera por la mente de los que tanto se
+divertan y gozaban, que el autor y el alma de toda aquella alegra y
+fiesta, Jos Dolores Pimienta, compositor de la contradanza nueva,
+agonizaba de amor y de celos?
+
+Pasadas seran las doce de la noche cuando ces de nuevo la msica, con
+lo que a poco empezaron a retirarse las personas que podan
+considerarse extraas para el ama de casa, porque hasta entonces no
+levant sta la voz diciendo que era hora de cenar. Y para apresurar la
+marcha, agarr ella por el brazo a dos de sus mejores amigas y arrastro
+casi las llev al fondo del patio donde dijimos que estaba puesta la
+mesa del ambig. Tras ellas siguieron las dems mujeres y los hombres,
+entre los segundos Pimienta y Brindis, los msicos; Cantalapiedra y su
+inseparable corchete, el de las grandes patillas, Leonardo y su amigo
+Diego Meneses. Tomaron asiento en torno de la mesa las mujeres, nicas
+que cupieron, aunque eran pocas; los hombres se mantuvieron en pie cada
+cual detrs de la silla de su amiga o preferida. Quedaron juntos a una
+de las cabeceras Cantalapiedra y la Ayala, sin que sepamos decir si por
+casualidad o por hacer honor al comisario y a su categora.
+
+No cabe duda sino que el ejercicio del baile haba aguzado el apetito de
+los comensales de ambos sexos, porque apoderndose los unos del jamn,
+los otros del pescado, aceitunas y dems manjares en algunos minutos,
+todos coman y haban aliviado la mesa de una buena porcin de su peso.
+Satisfecha la primera necesidad, hubo lugar a los rasgos de galantera y
+cario que en todos los pases llevarn el sello de la educacin que
+alcanzan las personas que los ejercen. Las de la verdica historia cuya
+fisonoma trazamos ahora a grandes pinceladas, no eran, en general, de
+la clase media siquiera, ni de la que mejor educacin recibe en Cuba, y
+puede creerse sin esfuerzo que sus rasgos de galantera y de cario en
+ninguna circunstancia tenan nada de delicados ni de finos.
+
+--Que diga algo Cantalapiedra, dijo alguien.
+
+--Cantalapiedra no dice nada cuando come, contest l mismo mientras ro
+a la pierna del pavo.
+
+--Pues que no coma si ha de callar, salt otro.
+
+--Eso no, porque comer y dir hasta el juicio final, repuso el
+comisario. Cmo quieren, sin embargo, que diga si an no he remojado la
+garganta?
+
+--Ah va mi copa! Ah va la ma! Tome sta! exclamaron diez voces por
+lo menos, y otros tantos brazos se cruzaron sobre la mesa en direccin
+del comisario, quien, empuando una tras otra copa, cada cual llena de
+un vino diferente, se las fue echando al coleto, sin presentar ms
+muestra del efecto que le causaban que ponerse algo rubicundo y
+agursele los ojos. Despus, llenando su propia copa de rico champaa,
+tosi, levant el pecho, y en voz campanuda, aunque un si es no es
+carrasposa, dijo:
+
+--Bomba! En los felices natales de mi amiga Merceditas Ayala, dcima:
+
+ _Yo te digo en la ocasin,_
+ _Merceditas de mis ojos,_
+ _Que tu vista guarda abrojos,_
+ _Pues que punza el corazn._
+
+ _Ten de un triste compasin,_
+ _Que por tus ojos suspira,_
+ _Que por tus ojos delira,_
+ _Que por tus ojos alienta,_
+ _Que por tus ojos sustenta_
+ _Esta vida de mentira._
+
+Tras esta improvisacin ramplona y de mal gusto, resonaron vivas y
+aplausos repetidos y estrepitosos, con destemplado golpeo de los platos
+con los cuchillos. Y como en recompensa de su potica labor, de sta
+recibi una aceituna ensartada en el mismo tenedor con que acababa de
+llevarse el alimento a la boca, de esotra una tajada de jamn, de la de
+ms all un pedazo de pavo, de aqulla un caramelo, de su vecina una
+yema azucarada, hasta que la Ayala puso trmino al torrente de obsequios
+levantndose y pasando su copa, llena de Jerez, a Leonardo para que
+improvisara tambin como lo haba hecho el complaciente comisario.
+Aprovechose ste de la tregua que se le conceda tcitamente, para
+levantarse de la mesa, ir derecho, aunque disimuladamente, hasta el
+brocal del pozo, donde, introducindose dos dedos en la boca, arroj
+cuanto haba comido y bebido, que no haba sido poco. Y muy fresco y
+repuesto se volvi a la mesa. Merced a un medio tan sencillo como
+expedito, pudo tornar a comer y a beber cual si no hubiera probado
+bocado ni pasado gota en toda la noche. De los dems hombres que haban
+bebido con exceso y no conocan el remedio eficaz de Cantalapiedra, que
+ms que menos, pocos acertaban a tener firme la cabeza, sin exceptuar al
+mismo joven Leonardo.
+
+A esa lamentable circunstancia debe atribuirse el que un mozo tan fino
+como bien educado, se prestara tambin a hacer coplas y en obsequio de
+aquella herona de la fiesta. Pero bien que mal las hizo, siendo no
+menos aplaudido y regalado que el anterior coplero, aunque fue de
+notarse que, lejos Cecilia Valds de celebrar, como los dems, su
+esfuerzo potico, se mantuvo callada y visiblemente corrida. Tampoco
+tom parte Nemesia en la celebracin, si bien por causa muy distinta, a
+saber: por hallarse empeada en un dilogo rpido y secreto con su
+hermano Jos Dolores Pimienta.
+
+--Pues no va desocupada la zaga? le deca l.
+
+--Tal vez no, le replicaba ella.
+
+--Y t cmo lo sabes?
+
+--Como s muchas cosas. Necesito yo tampoco que me den la comida con
+cuchara?
+
+--Ya, pero t no te explicas.
+
+--Porque no hay tiempo ahora.
+
+--Sobrado, hermana.
+
+--Luego, las paredes oyen.
+
+--Vaya! Cuando se grita.
+
+--Vamos, no seas porfiado. Te digo que no lo hagas.
+
+--Yo no pierdo la ocasin.
+
+--Vas a pasar un mal rato.
+
+--Qu me importa si hago mi gusto?
+
+--Te repito, Jos Dolores, no te metas en camisa de once varas. No seas
+cabezadura. Con esa porfa me quitas las ganas de ayudarte. Yo entiendo
+de eso mejor que t, lo estoy viendo.
+
+Antes que se hubiese calmado el ruido de voces, de palmadas y de golpes
+en los platos y la mesa, Leonardo le dijo algo en secreto a Cecilia, y
+sali a la calle arrastrando a Meneses por el brazo, sin despedirse de
+nadie, a la francesa, como dijo Cantalapiedra cuando los ech de menos.
+Una vez fuera, a pesar de la lluvia menuda, ambos jvenes, siempre de
+brazo, tomaron a pie la calle de La Habana hacia el centro de la ciudad,
+y en la primera esquina, que era la de San Isidro, Meneses sigui
+derecho y Leonardo tom la vuelta del hospital de Paula.
+
+Nubes ligeras, claro oscuras, despedazadas por el viento fresco del
+nordeste, pasaban unas tras otras en procesin bastante regular por
+delante de la luna menguante, que ya traspasaba el cenit, y a veces
+dejaba caer rayos de luz blanquecina. La calle traviesa, angosta y
+torcida que llevaba el joven Leonardo no se despej jams, ni vio l a
+derechas su camino hasta que lleg a la plazuela del hospital antes
+dicho, y entonces slo el lado izquierdo se alumbraba a ratos, pues las
+paredes de la iglesia de Paula, elevadas y oscuras, proyectaban una
+doble sombra sobre el espacio exento. Arrimado a ellas, sin embargo,
+pudo distinguir su carruaje, los caballos del cual agachaban la cabeza y
+las orejas, en su afn de evitar la lluvia y el viento que les heran de
+frente. Estaba echado el capacete y no pareca el jinete por ninguna
+parte, ni en la silla, su puesto acostumbrado, ni en la zaga, ni en el
+vano de la ancha puerta de la iglesia, que poda servirle de abrigo.
+Pero a la segunda ojeada comprendi Leonardo dnde estaba. Sentado en el
+pesebrn del quitrn, le colgaban las piernas cubiertas con las botas
+de campana, mientras descansaba la cabeza y los brazos, medio vuelto, en
+los muelles cojines de marroqu. En el suelo yaca la _cuarta_ que en el
+sueo se le haba desprendido de las manos, la recogi Leonardo al
+punto, levant un canto del capacete y con todas sus fuerzas le peg dos
+o tres zurriagazos a manteniente, por las espaldas presentadas.
+
+--Seor! exclam el calesero, entre asustado y dolorido, descolgndose.
+
+Ya de pie pudo verse que era un mozo mulato, bastante fornido, ancho de
+hombros y de cara, ms fuerte si no ms alto que el que acababa de
+calentarle las espaldas con el zurriago. Vesta a la usanza de los de su
+oficio en la isla de Cuba, chaqueta de pao oscuro, galoneado de
+pasamanera, chaleco de piqu, el cuello de la camisa a la marinera,
+pantaln de hilo, botas enormes de campana, a guisa de polainas, y
+sombrero negro redondo, galoneado de oro. Debemos mencionar tambin,
+como signos caractersticos del calesero, las espuelas dobles de plata,
+que no llevaba a la sazn el mulato de que ahora se habla.
+
+--Oiga! le dijo su amo, pues lo era en efecto el joven Leonardo;
+dormas a pierna suelta, mientras los caballos quedaban a su albedro.
+Eh? Qu hubiera sucedido si espantados por casualidad, echan a correr
+por esas calles de Barrabs?
+
+--Yo no estaba _dormiendo_, nio; se atrevi a observar el calesero.
+
+--Conque no dormas? Aponte, Aponte, t parece que no me conoces, o que
+crees que yo me mamo el dedo. Mira, monta, que ya ajustaremos cuentas.
+Lleva el quitrn a la _cuna_, toma las dos muchachas que trajiste en l
+y condcelas a su casa. Yo te espero en el paredn de Santa Clara,
+esquina a la calle de La Habana. No consientas que nadie monte a la
+zaga. Entiendes?
+
+--S, seor; contest Aponte, partiendo en direccin de la garita de San
+Jos. En la puerta de la casa del baile, sin desmontarse, dijo a un
+desconocido que entonces entraba:
+
+--Me hace el favor de decirle a la nia Cecilia que aqu est el
+quitrn?
+
+A pesar del aditamento de _nia_ de que hizo uso el calesero hablando de
+Cecilia, que slo se aplica en Cuba a las jvenes de la clase blanca, el
+desconocido pas el recado sin equivocacin ni duda. Y ella incontinente
+se levant de la mesa y fue a coger su _manta_, seguida de Nemesia y de
+la Ayala. Esta ltima las acompa hasta la puerta de la calle, en donde
+ya se haban agrupado los pocos hombres que an no se haban despedido.
+All, teniendo todava por la cintura a Cecilia, en seal de amistad y
+cario, la dijo:
+
+--No te fes de los hombres, china, porque llevas la de perder.
+
+--Y yo me he fiado de alguno a estas horas, Merceditas? repuso Cecilia
+sorprendida.
+
+--Ya, pero ese quitrn tiene dueo, y nadie da palos de balde. Tenlo por
+sabido. Me parece que me explico.
+
+Con esto y con fingir Cantalapiedra que lloraba por la partida de
+Cecilia, cosa que caus mucha risa, sta y Nemesia subieron al carruaje
+dndoles la mano Pimienta, y de hecho qued desbaratada la reunin.
+
+Poda ser entonces la una de la madrugada. El viento no haba abatido ni
+cesado la llovizna que, de cuando en cuando, arrojaban las voladoras
+nubes sobre la ciudad dormida y en tinieblas. Conforme reza la expresin
+vulgar, la oscuridad era como boca de lobo. No por eso, sin embargo,
+perdi el joven msico la pista del carruaje que conduca a su hermana y
+a su amiga, antes por el ruido de las ruedas en el piso pedregoso de las
+calles, le fue siguiendo las aguas, primero al paso redoblando y luego
+al trote, hasta que le alcanz cerca de la calle de Acosta. Puso la mano
+en la tabla de atrs, se impuls naturalmente con la carrera que
+llevaba y qued montado a la mujeriega. Al punto le sinti el calesero
+e hizo alto.--Apate, le dijo Nemesia por el postigo.--No hay para qu,
+dijo Cecilia.--Yo les voy guardando las espaldas, dijo Pimienta.--Apese
+Vd., dijo en aquella sazn Aponte, que ya haba echado pie a
+tierra.--No te lo deca? aadi Nemesia, hablando con su hermano.--Aqu
+dentro va mi hermana y mi amiga, observ el msico dirigindose al
+calesero.--Ser as repuso ste; pero no consiento que nadie se monte
+atrs de mi quitrn. Se echa a perder, camar; agreg notando que se las
+haba con un mulato como l.--Apate, repiti Nemesia con insistencia.
+
+Obedeci Jos Dolores Pimienta, conocidamente despus de una lucha sorda
+y terrible consigo mismo, en que triunf la prudencia; pero cediendo y
+todo en aquella coyuntura, no renunci a la resolucin tomada de seguir
+el carruaje. Volvi a montar el calesero y continu la carrera derecho
+hasta desembocar en la calle de Luz, torciendo all a la izquierda hacia
+la de La Habana. Cerca del can de la esquina estaba un hombre de pie,
+guarecido del viento y de la menuda llovizna, con las elevadas tapias
+del patio perteneciente al monasterio de las monjas Claras. En ese
+punto, par Aponte por segunda vez el quitrn, el hombre en silencio
+subi a la zaga, diciendo luego a media voz: Arrea! Parti entonces
+aqul a escape, pero no sin dar tiempo a que se acercara lo bastante el
+msico, para advertir que el individuo que le reemplaz en la zaga del
+carruaje era el mismo joven blanco, Leonardo, que tantos celos le haba
+inspirado en la _cuna_.
+
+
+
+
+CAPTULO VII
+
+ _Y qu modo de hombre es l,_
+ _es negocio moscatel,_
+ _es discreto vergonzoso,_
+ _o dulce o acibaroso?_
+
+ LOPE DE VEGA
+
+ La Buscona
+
+En el barrio de San Francisco y en una de las calles menos torcidas, con
+banquetas o losas en una o dos cuadras, haba, entre otras, una casa de
+azotea, que se distingua por el piso alto sobre el arco de la puerta, y
+balconcito al poniente. La entrada general, como la de casi todas las
+casas del pas--para los dueos, criados, bestias y carruajes, dos de
+los cuales haba comnmente de plantn--era por el zagun; especie de
+casapuerta o cochera, que conduca al comedor, patio y cuartos
+escritorios.
+
+Llamaban bajo este ltimo nombre los que se vean a la derecha, a
+continuacin del zagun, ocupados, el primero por una carpeta doble de
+comerciante, con dos banquillos altos de madera, uno a cada frente, y
+debajo una caja pequea de hierro, cuadrada, que en vez de puerta tena
+tapa para abrirse o cerrarse, siempre que se guardaban en ella o se
+sacaban los sacos de dinero. En el lado opuesto de la casa se vea la
+hilera de cuartos bajos para la familia, con entrada comn por la sala,
+puerta y ventana al comedor y al patio.
+
+Este formaba un cuadriltero, en cuyo centro sobresala el brocal de
+piedra azul de un aljibe o cisterna, donde, por medio de canales de hoja
+de lata y de caeras enterradas en el suelo, se vertan las aguas
+llovedizas de los tejados. Una tapia de dos varas de elevacin, con un
+arco hacia el extremo de la derecha, separaba el patio de la cocina,
+caballeriza, letrina, cuarto de los caleseros y dems dependencias de la
+casa.
+
+Entre el zagun y los cuartos llamados escritorios, descenda al
+comedor, apoyada en la pared divisoria, una escalera de piedra tosca con
+pasamanos de cedro, sin meseta ni ms descanso que la vuelta violenta
+que hacan los ltimos escalones casi al pie. Esa escalera comunicaba
+con las habitaciones altas, compuestas de dos piezas: la primera que
+haca de antesala, tan grande como el zagun; la segunda, todava mayor,
+como que tena las mismas dimensiones que los escritorios sobre los
+cuales estaba construida y serva de dormitorio y estudio. Con efecto,
+los muebles principales que la llenaban casi, eran una cama o catre de
+armadura de caoba, cubierto con un mosquitero de rengue azul, un armario
+de aquella propia madera, un casaquero o percha de lo mismo, un sof
+negro de cerda, unas cuantas sillas con asiento de paja, una mesa a modo
+de bufete, y una butaca campechana.[9] Sobre los tales muebles se
+hallaban varios libros, unos abiertos, otros cerrados o con una o ms
+hojas dobladas por la punta, empastados a la espaola, con canto rojo,
+todos al parecer de leyes, segn poda notarse, leyendo los letreros
+dorados en los lomos de algunos. En el sof nicamente dos peridicos en
+forma de folletos: el ms voluminoso con un malsimo grabado que
+representaba los figurines de un hombre, una mujer y un nio, y llevaba
+por ttulo _La moda o Recreo Semanal_,[10] el otro _El Regan_.[11]
+
+Abajo, en el comedor haba una mesa de alas de caoba, capaz para doce
+cubiertos, hasta seis butacas en dos hileras frente a la puerta del
+aposento; en el ngulo el indispensable jarrero, mueble _sui generis_ en
+el pas, y para proporcionar sombro a la pieza y protegerla contra la
+reverberacin del sol en el patio, haba dos grandes cortinas de
+caamazo, que se arrollaban y desarrollaban lo mismo que los telones de
+teatro. En la pared medianera entre el zagun y la sala, haba una reja
+de hierro, y para dar paso a la luz exterior en esta ltima, dos
+ventanas de lo mismo voladizas, que desde el nivel del piso de la calle
+suban hasta el alero del techo. De la viga principal colgaba por sus
+cadenas una bomba de cristal; de la pared del costado dos retratos al
+leo, representativos de una dama y de un caballero en la flor de su
+edad, hechos por Escobar;[12] debajo de stos un sof, y en direccin
+perpendicular al mismo, en dos filas, hasta seis sillones con asiento y
+respaldo de marroqu rojo; en los cuatro ngulos, rinconeras de caoba,
+adornadas con guardabrisas de cristal o con floreros de china. En la
+pared, entre ventanas, una mesa alta con pies dorados y encima un espejo
+cuadrilongo; llenando los huecos intermedios, sillas con profusin.
+
+Era de notarse la cortina de muselina blanca, con fleco de algodn, que
+penda de los dinteles de las puertas y ventanas de los cuartos, como
+para dar libre paso al aire y ocultar sus interioridades de las miradas
+de los que pasaban por el comedor y el patio. En resumen, la casa
+aquella, peculiarmente habanera, segn se habr echado de ver por la
+menuda descripcin que de ella hemos hecho, respiraba por todas partes
+aseo; limpieza y... lujo, porque tal puede llamarse, en efecto, si se
+tiene en cuenta el pas, la poca de que se habla, el estilo y calidad
+del mueblaje, los dos carruajes en el zagun y la capacidad misma de la
+morada. Viva all una familia decente, bien educada y feliz? Vamos a
+verlo en breve.
+
+A la hora en que principia nuestro cuento, entre seis y siete de la
+maana de uno de los das de octubre, ocupaba una de las butacas del
+comedor un caballero de hasta cincuenta aos de edad, alto, robusto,
+entrecano, nariz grande aguilea, boca pequea, los ojos pardos y vivos,
+la color del rostro rubicunda, la cabeza redonda por detrs; signos
+stos caractersticos de pasiones fuertes y firmeza de carcter. Llevaba
+el cabello corto, la barba rasurada completamente; vesta bata talar de
+zaraza sobre chaleco largo de piqu blanco, pantalones de dril y
+chinelas de ante. Descansaba los pies en una silla con asiento de paja y
+con ambas manos se llevaba a los ojos un peridico impreso en papel
+espaol de hilo del folio comn, titulado _El Diario de la Habana_.[13]
+
+Mientras lea se le present un muchacho como de doce aos de edad,
+vestido de pantalones y camisa de listadillo, que vena del fondo del
+patio y traa en la mano derecha una taza de caf con leche, puesta en
+un plato, y en la otra un azucarero de plata. El caballero, sin
+enderezarse en la butaca, tom la taza, endulz y se puso a sorber y
+leer con toda calma, mientras el criado, con los brazos cruzados sobre
+el pecho, se qued delante de l en pie, conservando en las manos
+respectivas el plato y el azucarero. Concluida la pocin de caf con
+leche, no obstante que el muchacho se hallaba a pocos pasos, le dijo en
+tono de voz atronadora:--Tabaco y lumbre! Sali aqul de carrera a la
+cocina y volvi a poco por los cuartos escritorios, trayendo entonces
+una vejiga grande con algunos cigarros[14] arrollados en el fondo y un
+braserillo de plata con una brasa de carbn vegetal, medio enterrada en
+un montn de cenizas. El caballero encendi un cigarro y cuando el
+muchacho se dispona a emprender de nuevo la carrera, le grit:--Tirso!
+
+--Seor! contest tambin en alta voz como si ya estuviera en la cocina
+o hablara con sordo.
+
+--Has estado arriba? le pregunt el amo.
+
+--S, seor, _dende_ que lleg de la plaza el cocinero.
+
+--Y cmo es que el nio Leonardo no ha bajado todava?
+
+--Es querer decir a su merced que el nio Leonardo no quiere que lo
+_dispierten_ cuando ha pasado mala noche.
+
+--Mala noche! repiti el caballero mentalmente. Anda (al esclavo),
+despirtale y que baje.
+
+--Seor, dijo el muchacho titubeando y confuso. Seor, su merced sabe...
+
+--Qu sucede? volvi a tronar el amo, luego que ech de ver que el
+esclavo se estaba parado y no le haba obedecido.
+
+--Seor, es querer decir a su merced, que el nio se pone bravo cuando
+lo _dispiertan_, y...
+
+--Qu? Qu dices? Ah! Perro! Anda, corre si no quieres subir a
+puntapis.
+
+Y como el caballero medio se incorporase para ejecutar la amenaza, no
+esper a que se la repitieran para obedecer la orden. En cuatro saltos
+se puso en lo alto de la escalera, desapareciendo en el dormitorio del
+joven Leonardo. A tiempo mismo que el muchacho corra escaleras arriba,
+asomaba por la puerta del aposento una seora algo gruesa, hermosa, de
+amabilsimo aspecto, las facciones menudas, con el cabello todava
+negro, aunque pasaba de los cuarenta de edad, vestida de holn clarn
+blanco, y abrigada con una manta de burato color canario y toda ella muy
+pulcra y de ademn reposado y seoril. Sentose al lado del caballero de
+la bata, a quien, preguntndole por las noticias del da, dio el nombre
+de Gamboa. Este le contest entre dientes que la nica importante que
+traa _El Diario_ era la aparicin del clera morbus en Varsovia, donde
+haca estragos espantosos.
+
+--Y dnde es eso? pregunt la seora bostezando.
+
+--Toma! contest Gamboa. Eso es muy lejos. Figrate, all, cerca del
+Polo Norte, en Polonia. Ya tiene que rodar el seor clera para llegar
+hasta nosotros, y entonces... quin sabe dnde estaremos t y yo!
+
+--Dios nos libre de horas menguadas, Cndido! volvi a exclamar la
+seora con el mismo aire de indolencia de antes.
+
+Bajaba Tirso en este punto los escalones con doble precipitacin, si
+cabe, de aquella con que los haba subido; y a no ser porque en tiempo
+agacha la cabeza, le alcanza en ella un libro que le arrojaron de lo
+alto, el cual, con la violencia del golpe se hizo pedazos en la puerta
+del escritorio. Don Cndido alz la cabeza y la seora se levant y fue
+hacia el pie de la escalera, preguntando:--Qu ha sido eso? Por toda
+respuesta el muchacho, muy asustado, le indic con los ojos al joven
+Leonardo, que se hallaba en lo alto, envuelto en la sbana, con los
+puos apretados en seal de clera y de amenaza. Pero no bien descubri
+a su madre, pues lo era aquella seora, cambi de actitud y de
+semblante; e iba sin duda a explicarle la ocurrencia, cuando ella le
+contuvo hacindole una sea muy significativa, que equivala, poco ms o
+menos a decirle:--Calla, que ah est tu padre. Por lo que l, sin ms
+demora, dio media vuelta y se volvi al dormitorio.
+
+--Viene el nio Leonardo? pregunt Gamboa al esclavo, cual si no
+hubiera notado la carrera de ste, el librazo contra la puerta del
+escritorio ni la accin de su esposa.
+
+--S, seor, contest Tirso.
+
+--Le diste mi recado? insisti don Cndido en tono de voz ms recio y
+spero.
+
+--Es querer decir a su merced, repuso el esclavo todo turbado y
+tembloroso, que... el nio... el nio Leonardo no me dio tiempo.
+
+La seora se haba vuelto a sentar, y segua llena de ansiedad las
+palabras y los movimientos del semblante de su marido. Le vio ponerse
+rojo a medida que Tirso soltaba las pocas frases de que en su turbacin
+pudo hacer uso; an le pareci que iba a levantarse, acaso para pegarle
+al esclavo, o hacer bajar por la fuerza a Leonardo; en cuya confusa
+alternativa, a fin de ganar tiempo, le dej caer la mano derecha en el
+brazo izquierdo y le dijo en voz muy baja y musical:
+
+--Cndido, Leonardito se viste para bajar.
+
+--Y t cmo lo sabes? replic don Cndido con gran viveza, volvindose
+para su esposa.
+
+--Acabo de verle a medio vestir, en lo alto de la escalinata, contest
+ella con calma.
+
+--Pues t siempre ests al tanto de cuando Leonardo cumple con su deber,
+pero eres ciega para sus faltas.
+
+--No s yo que el porbrecito haya cometido ninguna, al menos
+recientemente.
+
+--Ya! No lo deca yo? Ciega, cieguecita, Rosa, tus mamanteos van a
+perder a ese muchacho. Tirso! tron don Cndido.
+
+Antes que volviese Tirso de la cocina, en donde se haba refugiado,
+luego que sus amos entablaron el anterior, brevsimo dilogo, entr por
+el zagun adelante el mulato calesero que ya conocen nuestros lectores,
+por aquella escena en el barrio de San Isidro y noche del 24 de
+setiembre. Vesta ahora solamente camisa y pantalones cuyas piernas
+estaban arremangadas hasta poco ms abajo de las rodillas, como para
+dejar ver el borde de los calzoncillos blancos, que formaba dientes en
+vez de dobladillos. Los zapatos eran de vaqueta muy escotados, con
+hebilla de plata al lado, y tena argollas de oro en las orejas, pauelo
+atado en la cabeza, el sombrero de paja en la mano derecha, y en la
+izquierda el ronzal de un caballo que traa rabiatado otro del mismo
+color y estampa, ambos recin salidos del bao, pues aun escurran agua
+o sudor, y el ltimo tena la cola hecha un nudo. El mulato haba
+cabalgado en el primero desde la caballeriza al bao, cerca del Muelle
+de Luz, porque todava llevaba el sudadero, a falta de silla.
+
+--Pero aqu est Aponte, agreg don Cndido vindole asomar. Aponte!
+
+--No hay necesidad de que preguntes a los criados interpuso doa Rosa.
+
+--Quiero que oigas una de las recientes gracias de tu hijo, insisti el
+marido. A qu hora trajiste anoche (_hablando con Aponte_) a tu amo?
+
+--A las dos de la _madrug_, contest Aponte.
+
+--Dnde pas tu amo la noche? aadi don Cndido.
+
+--Es intil que lo diga, interrumpi la seora. Aponte, lleva esos
+caballos al pesebre.
+
+--Dnde pas tu amo la noche? repiti don Cndido en voz de trueno,
+viendo al calesero dispuesto a obedecer la orden de su ama.
+
+--Es dificultoso que yo le diga a su merced mi amo, dnde pas la noche
+mi amo el nio Leonardito.
+
+--Qu! Cmo se entiende?
+
+--Le digo a su merced, mi amo, que es muy dificultoso, apresurse Aponte
+a explicar, notando que don Cndido montaba en clera; porque
+primeramente yo llev el nio Leonardito a Santa _Catarina, dispus_ lo
+llev al muelle de Luz, _dispus_ lo estuve esperando en el muelle de
+Luz hasta las doce de la noche, _dispus_ lo llev otra vuelta a Santa
+_Catarina, dispus_...
+
+--Basta! dijo doa Rosa enojada. Quedo enterada.
+
+Aponte se retir con los caballos, pasando por el comedor y el patio en
+direccin de la caballeriza, y don Cndido, volvindose para su mujer,
+le dijo:
+
+--Qu te-a-ele-tal? No te parece reciente la de anoche? Yo no saba
+nada, sospechaba nicamente, porque conozco a mi hijo mejor que t, y ya
+has odo que se ha estado en Regla hasta las doce de la noche. Tal vez
+no fue solo. Quires or ahora con quines y cmo pas la mitad del
+tiempo en Regla? No lo adivinas? No lo sospechas?
+
+--Suponiendo que lo adivinase, que lo palpase, observ doa Rosa con
+ligero desdn, qu aprovechara? Dejara yo por eso de quererlo como
+lo quiero?
+
+--Pero si no se trata de quererle ni desquererle, Rosa; salt impaciente
+don Cndido. Se trata de poner remedio a sus faltas, que ya rayan en lo
+serio.
+
+--Sus faltas, si las comete, no pasan de calaveradas propias de la
+juventud.
+
+--Es que las calaveradas, cuando son repetidas y no se les pone coto a
+tiempo, suelen parar en cosas graves que dan mucho que llorar y que
+sentir.
+
+--Pues tus calaveradas no te trajeron, que yo sepa, serios ni graves
+resultados, y eso que las suyas, comparadas con las tuyas, son meros
+pasatiempos juveniles; dijo doa Rosario con refinado sarcasmo.
+
+--Seora, repuso don Cndido irritado, por ms que hiciese esfuerzo
+visible por ocultarlo: sean cuales fueren las locuras que yo haya podido
+cometer en mi juventud, ellas no autorizan a Leonardo para que lleve la
+vida que lleva con... aprobacin y aplauso de Vd.
+
+--Mi aprobacin! mi aplauso! Esa s que est buena. Nadie mejor que t
+es testigo de que, lejos de aprobar y aplaudir las locuras de
+Leonardito, siempre le estoy aconsejando y an reprendiendo.
+
+--Ya! Por un lado le aconsejas y le reprendes, y por otro le das
+quitrn y calesero y caballos y media onza de oro todas las tardes para
+que se divierta, triunfe y corra la tuna con sus amigos. No apruebas ni
+aplaudes sus locuras, pero le facilitas el modo y medios de cometerlas.
+
+--Eso es, yo facilito el modo y medio cmo se pierda el muchacho. T no,
+t eres un santo. Oh! S, tu vida ha sido ejemplar.
+
+--No s a qu conduce tan amarga stira.
+
+--Conduce a que eres muy duro con l, y a que estara buena tu aspereza
+si fueses intachable, si no hubieses pecado...
+
+--Me tiene l en tan buen concepto como el que la merezco a Vd. seora?
+Sabe que yo haya pecado?
+
+--Tal vez lo sepa.
+
+--Si Vd. no se lo ha contado...
+
+--No hay necesidad de que yo le ensee cosas malas. Sera madre
+desnaturalizada si tal hiciera. Pero l no es ningn tonto, y luego fue
+demasiado pblico, escandaloso lo de Mara de Regla.
+
+--No sera mucho que haya llegado a sus odos y le provoque a imitarte.
+El mal ejemplo...
+
+--Basta, seora, dijo don Cndido ms desazonado que irritado. Crea,
+tena razn para esperar que Vd. hubiese dado eso al olvido.
+
+--Mala creencia, porque hay cosas que no es posible olvidarlas jams.
+
+--Ya lo veo. Lo que quiere decir eso es, que me he engaado; quiere
+decir que las mujeres, algunas mujeres, no olvidan ni perdonan ciertas
+faltas de los hombres. Pero, Rosa, agreg cambiando de tono, nosotros
+vamos fuera del carril y eso no est bien. La verdad es que si yo soy
+muy duro, como dices, con Leonardo, t eres muy dbil, y no s yo qu
+ser peor. El es un loco, voluntarioso y terco, necesita freno ms que
+el pan que come. Advierto, sin embargo, con dolor, que, por pensar en mi
+dureza, le llevas sin querer, por supuesto, como por la mano a su pronta
+perdicin. De veras, Rosa, tiempo es ya de que sus locuras y sus
+debilidades cesen; tiempo es ya de tomar una determinacin que le libre
+a l de un presidio y a nosotros de llanto y de infamia eternos.
+
+--Y qu remedio adoptar, Cndido? Ya es tarde, ya l es un hombrecito.
+
+--Qu remedio? Varios. En los buques de guerra de S. M. hasta a los
+hombronazos se les mete en cintura. Pensando estaba que no le vendra
+mal oler a brea por corto tiempo. Apuradamente mi amigo Acha, comandante
+de La Sabina, est empeado en ensearle la maniobra. Ayer nada menos me
+dijo que me resolviera y se lo entregara, seguro de que le pondra ms
+derecho que un mastelero de gavia. S, sa fue la expresin de que hizo
+uso. De todos modos, estoy resuelto a poner freno a las demasas de ese
+mozo.
+
+Conmoviose doa Rosa al or las ltimas palabras de su marido, mucho ms
+al notar el tono de firme resolucin con que las emiti; y parte para
+ocultar las lgrimas que le rebosaban en los ojos, parte por variar el
+objeto de una conversacin que le hera en lo ms vivo del alma, se
+levant otra vez y se dirigi al patio. En aquel momento mismo bajaba
+Leonardo la escalera, vestido como para salir a la calle; y ella, que
+sinti sus pasos, retrocedi al sitio que acababa de dejar al lado de su
+marido, y en tono de humilde splica, con voz temblosa por la emocin,
+le dijo:
+
+--Por el amor de ese mismo hijo, Gamboa, no le digas nada ahora. Tu
+severidad le rebela y me mata a m.
+
+--Rosa! murmur don Cndido echndole una mirada de reconvencin. T le
+pierdes.
+
+--Prudencia, Cndido! replic doa Rosa, respirando ms libremente;
+porque comprendi que su esposo estaba inclinado por entonces a ejercer
+aquella virtud. Advierte que ya es un hombre y que le tratas como si
+fuera un nio.
+
+--Rosa! repiti don Cndido con otra mirada de reconvencin Hasta
+cundo?
+
+--Ser sta la ltima vez que interceda por l, se apresur a decir doa
+Rosa. Te lo prometo.
+
+En esto acababa de bajar la escalera el joven Gamboa y se encamin
+derecho a su madre, la cual le sali al encuentro como para mejor
+protegerle del enojo de su padre. Pero ste, silencioso y cabizbajo, ya
+penetraba en el escritorio y no vio o se hizo que no vio al hijo besar a
+la madre en la frente, ni la sea con que ella le indic que deba
+saludar tambin a su padre.
+
+Leonardo no dijo palabra, ni hizo ademn de cumplir con la indicacin.
+Slo se sonri, levant los hombros y se encamin a la calle, llevando
+debajo del brazo izquierdo un libro empastado a la espaola, con los
+cantos rojos, y en la mano derecha una caa de Indias cuyo puo de oro
+figuraba una corona.
+
+
+
+
+CAPTULO VIII
+
+ _Para hacer bien por el alma_
+ _Del que van a ajusticiar!_
+
+ ESPRONCEDA
+
+ El reo de muerte
+
+
+Tir el estudiante en direccin de la Plaza Vieja por la calle de San
+Ignacio. En la esquina de la de Sol tropez con otros dos estudiantes
+poco ms o menos de su edad, que en toda apariencia esperaban su
+llegada. El uno de ellos no es desconocido para el lector, pues le ha
+visto en la _cuna_ de la calle de San Jos. Nos referimos a Diego
+Meneses. Era el otro de figura menos galana y esbelta, agregando a su
+baja estatura un cuello muy corto y hombros bastante levantados, entre
+los cuales llevaba como enterrada una cabeza redonda y chica. Haba
+cierta confusin en su frente ms angosta y levantada; los ojos tena
+pequeos y penetrantes, la nariz algo arremangada, la barba aguda y la
+boca fresca y hmeda, por cierto la ms expresiva de sus menudas
+facciones; el cabello crespo y as en su semblante como en su cuerpo se
+descubra desde luego la gran malicia que animaba su travieso espritu.
+Junto con una fuerte palmada en el hombro, Leonardo le dio el nombre de
+Pancho Solfa. Este, medio sonredo, medio mal humorado del golpe dijo:
+
+--Cada animal tiene su lenguaje, y el tuyo, Leonardo, es a veces muy
+expresivo.
+
+--Porque te quiero te aporreo, Pancho. Quieres otra caricia?
+
+--Basta, chico. Y se desvi, haciendo un movimiento con la mano
+izquierda.
+
+--Qu hora es? pregunt Leonardo. Recuerdo que no le di cuerda anoche a
+mi reloj y se ha parado.
+
+--Las siete acaban de dar en el reloj del Espritu Santo, respondi
+Diego. Nos marchbamos sin ti, creyendo que se te haban pegado las
+sbanas.
+
+--Por poco no me levanto en todo el da. Me acost tarde y mi padre me
+hizo llamar al amanecer. l, como se acuesta con las gallinas, madruga
+siempre. No les parece a ustedes que hay tiempo de dar una vueltecita
+por la Loma del ngel?
+
+--Soy de opinin que no, dijo Pancho. A menos que t, cual otro Josu,
+tengas la virtud de parar el sol.
+
+--Te pereces por una cita, Pancho, venga o no venga a pelo. Pues no
+sabes que el sol no camina desde que Josu le mand parar su carrera? Si
+hubieses estudiado astronoma sabras eso.
+
+--Di, ms bien, que si hubiera estudiado historia sagrada, dijo Meneses.
+
+--El cuento es, observ Pancho, que sin estudiar a fondo una cosa y
+otra, s que el caso participa de ambas y no son ustedes los que me
+corrigen la plana.
+
+--A todas stas, caballeros qu leccin tenemos hoy? No concurr a la
+clase el viernes, ni he abierto el libro en todo este tiempo.
+
+--Govantes seal para hoy el ttulo tercero, que trata del derecho de
+las personas, respondi Diego. Abre el libro y vers.
+
+--Pues no he saludado esa materia siquiera, agreg Leonardo. Slo s que
+segn el derecho patrio, hay personas y hay cosas; que muchas de stas,
+aunque hablan y piensan, no tienen los mismos derechos que aqullas. Por
+ejemplo, Pancho, ya que te gustan los smiles, t a los ojos del Derecho
+no eres persona, sino cosa.
+
+--No veo la similitud, porque no soy esclavo, que es a quien considera
+cosa el derecho romano.
+
+--Ya. No eres esclavo, pero alguno de tus progenitores lo fue sin duda y
+tanto vale. Tu pelo al menos es sospechoso.
+
+--Dichoso t que le tienes flechudo como los indios. Si vamos a
+examinar, sin embargo, nuestros rboles genealgicos respectivos,
+hallaremos que aqullos que pasan por ingenuos entre nosotros, son
+cuando menos libertinos.[15]
+
+--Resuellas por la herida, compadre. Vamos, que no es ningn pecado
+amarrar la mula tras de la puerta. Mi padre es espaol y no tiene mula;
+mi madre s es criolla y no respondo que sea de sangre pura.
+
+--Es que tu padre por ser espaol, no est exento de la sospecha de
+tener sangre mezclada, pues supongo que es andaluz, y de Sevilla
+vinieron a Amrica los primeros esclavos negros. Tampoco los rabes, que
+dominaron en Andaluca ms que en otras partes de Espaa, fueron de raza
+pura caucsica, sino africana. Por otra parte, era comn ah, entonces,
+la unin de blancos y negros, segn el testimonio de Cervantes y de
+otros escritores contemporneos.
+
+--Ese rasguito histrico, don Pancho, vale un Potos. Se conoce que la
+cuestin de razas te ha costado algunos quebraderos de cabeza. No paro
+yo en eso la atencin, ni creo que hace bulto ni peso la sangre
+mezclada. Lo que puedo decir es que, no s si porque tengo algo de
+mulato me gustan un puado las mulatas. Lo confieso sin empacho.
+
+--La cabra siempre tira al monte.
+
+--El refrn no viene al caso; mas si lo dices para afirmar que no te
+gusta la _canela_, peor para ti, Pancho, porque eso quiere decir que te
+gusta el _carbn_, gnero mucho ms inferior.
+
+En este punto de su conversacin iban, cuando entraron por los portales
+de la Plaza Vieja llamados del Rosario. Estos los forman unas cuatro o
+cinco casas, pertenecientes a familias nobles o ricas de La Habana, con
+anchos balcones, apoyados en altos arcos de piedra, cuyas luces cubren
+durante el da unas cortinas de caamazo, a manera de velas mayores de
+barcos. El piso superior de esas casas lo ocupan los dueos o
+inquilinos, que viven de sus rentas; pero en los bajos, salones en
+general oscuros y poco ventilados, tienen sus tiendas unos mercaderes al
+por menor, que llaman baratilleros, quinquilleros propiamente dichos,
+los cuales, en absoluto, son espaoles, por lo comn montaeses. Dentro
+guardan el acopio de gneros y baratijas, y al frente, bajo los arcos de
+piedra, exponen lo que se entiende por quincalla en unas vidrieras o
+muestrarios porttiles, que descansan sobre una especie de tijeras. Por
+la maana temprano los exponen y por la noche los guardan.
+
+Poco despus de las siete de la maana se principia generalmente la
+primera de las operaciones aqu mencionadas. Los mercaderes, de dos en
+dos, sacan las vidrieras, sujetando uno por una cabeza, otro por la
+otra, como si fueran atades o que pesaran mucho para un solo hombre.
+
+Algunos estaban ya expuestos, y los vendedores se paseaban por delante
+de ellos en mangas de camisa, a pesar del airecillo de la maana, cuando
+entraron en los portales nuestros tres estudiantes.
+
+Llevaban la delantera Leonardo y Diego, riendo y charlando, sin hacer
+caso de los mozos espaoles que iban y venan, afanados en la obra de
+exponer sus mercancas a tiempo. Detrs, y a paso mesurado, inclinada la
+cabeza y taciturno, los segua su condiscpulo Pancho, y ya por esto, ya
+porque les chocase su facha, la verdad es que el primer buhonero con
+quien tropez le ech mano por un brazo y le dijo: Hola, rubio! no
+quieres comprar un par de navajas de primera? Se desprendi de ste con
+un esguince y le cogi otro para decirle: Ac, primo, vendo gafas
+excelentes. Adelante se le interpuso un tercero para ofrecerle tirantes
+elsticos; un cuarto para meterle por los ojos cortaplumas vizcanos,
+superiores a los ingleses. Rodando de uno para otro, ora sonrindose,
+ora haciendo un gesto de enfado, el ya molesto estudiante logr
+adelantar algunos pasos. Al fin, rodeado por varios baratilleros ms
+dispuestos a la burla que a encarecer sus baratijas, se qued parado y
+cruz los brazos. Por fortuna en aquel momento le echaron de menos sus
+compaeros, volvieron la cara y notaron el cerco que le haban formado.
+Ignorando la causa, Leonardo, que era intrpido, retrocedi a la
+carrera, penetr por fuerza por el corrillo y sac a su amigo del apuro.
+Mas as que se inform por l mismo de lo que haba pasado, ri de ganas
+y le dijo: Te tomaron por montuno, Pancho. T tambin tienes una
+figura...
+
+--Mi figura no tiene nada que ver con el asunto, le interrumpi Pancho
+de mal talante; es que estos espaoles tienen ms de judos que de
+caballeros.
+
+Siguiendo la calle de San Ignacio nuestros estudiantes, a poco andar
+desembocaron en la Plazuela de la Catedral. Cuando llegaban a los
+portales de la casa conocida por de Filomeno, les llam la atencin un
+grupo numeroso y compacto de pueblo que entraba en la misma por el lado
+opuesto, es decir, por la calle de Mercaderes y el Boquete. La
+vanguardia, compuesta en su mayor parte de gente de color, hombres,
+mujeres y muchachos sucios, harapientos y descalzos, ya marchaba, ya
+haca alto, y de cuando en cuando volva atrs la cabeza, como por
+resorte. Entre dos filas de soldados equipados a la ligera, pues su
+uniforme consista de chaqueta de pao azul, pantaln blanco, canana
+atada al cinto por delante, sombrero redondo y carabina corta, que
+portaban por los tercios, iban hasta doce mulatos y negros vestidos en
+traje talar de sarga negra, con caperuza de muselina blanca, cuya punta
+larga flotaba por detrs de la cabeza, a guisa de gallardete; y cada
+cual llevaba en la mano derecha una cruz negra de brazo corto y rbol
+largo. Cuatro de esos lgubres hombres conducan al hombro, en silla de
+mano, a una al parecer criatura humana, cuya cabeza y cuerpo
+desaparecan bajo los pliegues de un pao negro (manto de estamea),
+cayendo a plomo por fuera de todo el aparato.
+
+A un lado de este ser misterioso vena un sacerdote con sotana negra de
+seda, bonete en la cabeza y un crucifijo en ambas manos; al otro un
+negro bastante joven, robusto y gil. Este vesta pantaln blanco,
+sombrero redondo y chaqueta de pao negro, en cuya espalda se le
+descubra una como escalera bordada de seda amarilla. Eso indicaba su
+oficio, y era nada menos que el verdugo. Andaba a paso medido y no
+levantaba los ojos del suelo. Detrs vena un hombre blanco vestido de
+calzn corto, medias de seda, chupa de pao y sombrero de tres picos,
+todos de color negro. Este era el escribano. Inmediato a l marchaba un
+militar de alta graduacin indicada por los tres entorchados de la
+casaca y el sombrero de tres picos galoneado de oro, con pluma blanca de
+avestruz. Cerraban el cortejo otros negros y mulatos en el traje negro
+talar y caperuza blanca, ya descrito, y ms pueblo, todos movindose en
+solemne y silenciosa procesin, pues no se oa otro ruido que los pasos
+acompasados de la tropa y la voz gangosa del sacerdote recitando las
+oraciones de los moribundos.
+
+Por esta rpida descripcin advertir el lector habanero que se trataba
+de un reo de muerte que conducan al patbulo, acompandole los
+hermanos de la Caridad y de la Fe, institucin religiosa compuesta
+exclusivamente de gente de color que se ocupaba en asistir a los
+enfermos y moribundos y en enterrar a los muertos, principalmente los
+cadveres de los ajusticiados. Es bien sabido que la justicia espaola
+lleva su saa hasta las puertas del sepulcro, y he ah la necesidad de
+la institucin religiosa dicha, que se encarga de recoger el cadver del
+criminal y de darle sepultura, en vez de los parientes y amigos,
+privados de esos oficios por la ley o la costumbre.
+
+La tropa que custodiaba al reo en tales circunstancias, en La Habana al
+menos, era un piquete de la clebre partida de Armona, especie de
+guardia civil, establecida por Vives, que desempeaba el papel de la
+polica de otras partes: el militar de alta graduacin, el mayor de
+plaza, a la sazn coronel Molina, despus castellano del Morro, en cuyo
+empleo muri cargado con el odio de aqullos a quienes haba oprimido y
+explotado mientras desempe el primero de estos cargos: el individuo
+que conducan al suplicio de la manera referida no era hombre, sino
+mujer y blanca; la primera tal vez de su clase que ejecutaban en La
+Habana.
+
+
+
+
+CAPTULO IX
+
+ _...Esta es la justicia_
+ _Que facer el Rey ordena..._
+
+ EL DUQUE DE RIVAS
+
+ D. Alvaro de Luna.
+
+
+Contarse merece, siquiera sea brevemente, la historia de la mujer cuyo
+delito se castigaba con la pena de muerte. Casada con un pobre
+campesino, viva en los arrabales de la pequea poblacin del Mariel, no
+sabemos cuanto tiempo haca, ni hace mucho al caso tampoco. Pero sin ser
+joven ni hermosa, contrajo ella relaciones ilcitas con un hombre
+soltero del mismo pueblo. Sase que el marido averiguara lo que pasaba y
+amenazara tomar venganza, sase que los amantes quisieran librarse de
+aquel estorbo, el hecho fue que entre los dos concertaron matarle. Y
+conseguido esto, que no cuesta gran trabajo matar a un hombre, trataron
+de ocultar las huellas del crimen descuartizando el cadver y arrojando
+a un ro inmediato los cuartos ensangrentados, cosidos en un saco. Tales
+fueron los hechos principales dilucidados en la causa.
+
+Ahora bien, qu papel desempe la mujer en el horrible drama? Eso no
+se puso en claro. En su defensa despleg tan desinteresada como rara
+elocuencia el joven y brillante abogado Anacleto Bermdez,[16] que
+acababa de llegar de Espaa, en cuyos consejos se haba recibido de
+abogado e hizo en esa causa su estreno como hbil criminalista. El hecho
+era atroz, sin embargo, y la criminalidad de la mujer qued probada,
+pues si no haba herido con su propia mano, haba tomado parte principal
+en el asesinato y en la ocultacin del cadver. Se hizo, por tanto,
+necesaria su condenacin a ltimo suplicio, aunque ste fuese el de
+horca, pues que entonces slo se aplicaba el del garrote a la gente
+noble, suceso todava ms raro en Cuba que el de ejecutar a una mujer
+blanca.
+
+La pena de muerte en horca, en los dominios espaoles era, si cabe, ms
+terrible que la del garrote, introducida o generalizada algn tiempo
+despus de aquel a que nos referimos ahora. El verdugo, as que ataba
+dos sogas al pescuezo del reo, le lanzaba desde lo alto de la escalera,
+se le montaba a horcajadas en los hombros, y con los calcaales le
+golpeaba el estmago para apresurar su fin; deslizndose por los pies
+del ajusticiado, cuyo cadver, dentro de un traje talar, quedaba
+mecindose al aire libre por ocho horas, a dos varas del suelo.
+Semejante espectculo no deba presentarse en La Habana con una mujer
+blanca, por vulgar que ella fuese u horrible su delito.
+
+En tal situacin, y cuando hubo fallado el recurso de una supuesta
+preez, Bermdez solicit y obtuvo como gracia especial que se la
+hiciera morir en garrote. Recordar el lector que siete u ocho aos
+despus de aquel a que nos contraemos ahora, se aboli el suplicio de
+horca en Cuba, y que hallndose la crcel en el ngulo occidental del
+edificio conocido por la Casa de Gobierno, donde funcionaba asimismo el
+Ayuntamiento con todas sus dependencias, donde resida el Capitn
+General con las suyas, y existan las escribanas pblicas, tena el
+reo que recorrer una larga y angustiosa carrera antes que se pusiera fin
+a su vida en el campo de la Punta, inmediato a la mar. En efecto, por la
+calle de Mercaderes pasaba a la plazuela de la Catedral, torca luego a
+la de San Ignacio, luego a la de Chacn, luego a la de Cuba, enseguida
+por la orilla de la muralla a pasar por debajo de la puerta abovedada y
+oscura llamada de la Punta, en que haba cuerpo de guardia y daba salida
+a los cadveres de la ciudad que llevaban a enterrar en el cementerio
+general.
+
+Al salir por aquella puerta de plaza sitiada, poda distinguir el reo a
+lo lejos, frente al arrecibe de la costa contra la cual se rompan las
+olas del mar en menudos copos de brillante espuma, la mquina terrible,
+horca, garrote o banquillo en que haba de tener fin su vida. Para los
+de nimo apocado, la muerte con todos sus horrores era fuerza que se les
+presentase mucho antes de recibirla. Por suerte, la mujer de que ahora
+hablamos, desde el momento que la metieron en capilla perdi las
+fuerzas, y con ellas la conciencia de su horrible situacin, siendo
+preciso, como se ha visto, que la condujeran al lugar del suplicio en
+silla de mano, sentarla a brazos en el banco del garrote, y, muerta ya,
+dislocarle la vrtebra del cuello para sofocar en su pecho el ltimo
+soplo de vida.
+
+Cinco o seis aos despus de los sucesos que acaban de referirse, haba
+cambiado de un todo el aspecto del campo de la Punta. Al yermo desolado
+y polvoroso que limitaba al oeste las primeras casas de madera de la
+barriada de San Lzaro, por el sur rimeros de tablas y alfardas
+importadas de los Estados Unidos del Norte de Amrica, por el norte la
+mar y el castillo de la Punta, que asomaba sus enanas almenas detrs de
+apiadas calderas frreas de Carrn para la elaboracin del azcar,
+sucedi un edificio de tres cuerpos, macizo, cuadrangular, erigido por
+el Capitn General don Miguel Tacn para crcel pblica, depsito
+presidial y cuartel de infantera.
+
+El espacio descubierto que qued al lado septentrional de ese edificio,
+todava se obstruy ms con la construccin de unos cobertizos de madera
+para abrigo de una parte del presidio, empleada en picar piedra menuda a
+martillo, con destino al empedrado de las calles de la ciudad, segn el
+sistema de McAdam. Pero, de todos modos, as qued separada la prisin
+de la Casa de Gobierno; los presos pasaron a un edificio, aunque
+defectuoso en muchos respectos, fabricado expresamente para su desahogo
+y seguridad; hubo ms conveniente separacin de sexos y de delitos, y,
+en especial, se redujo a la tercera parte la _via crucis_ de los
+infelices reos de muerte, pues que apenas se cuentan doscientos pasos de
+la crcel nueva a la orilla del arrecife, donde se efectuaban las
+ejecuciones capitales. De all y de la Punta, a la parte opuesta,
+salieron a recibir la muerte del patriota y del hroe, aos adelante,
+Montes de Oca y el joven Facciolo; el General Lpez y el espaol Pint;
+el bravo Estrampes; y, en nuestros das, Medina y Len y los inocentes
+estudiantes de la Universidad de La Habana.
+
+Incorporronse los tres amigos a la lgubre procesin, y la acompaaron
+por el costado de la Catedral hasta la puerta del Seminario, edificio
+que se extiende por el fondo de ella y da sobre el puerto. No haban
+abierto an la entrada a las aulas, y el golpe como de doscientos
+estudiantes de derecho, filosofa y latn, la flor de la juventud
+cubana, se dilataba desde las gradas de piedra de la portera hasta el
+cuartel de San Telmo por un lado, y por el otro largo trecho hacia las
+bocacalles del Tejadillo y de San Ignacio, a causa de la estrechura de
+la va. Por un movimiento espontneo, la muchedumbre estudiantil se
+dividi en dos filas, dando paso franco por medio de la calle a la
+extraa comitiva, a la cual preceda un rumor sordo como de enjambre de
+abejas que busca donde posarse.
+
+Hizo alto por un momento ante la puerta del Seminario, para dar tiempo a
+que cuatro hermanos de la Caridad y de la Fe relevasen a los que
+portaban la silla de mano desde la crcel. La figura entre tanto, no
+cambi de posicin ni hizo el menor movimiento; pero aunque los pliegues
+del manto negro ocultaban por completo sus facciones, su nombre y la
+historia de su crimen corrieron de boca en boca entre todos los
+estudiantes.
+
+--Nadie dira que llevan ah a una mujer, dijo un estudiante de latn.
+
+--En efecto, ms parece la estatua de una llorona que ser viviente,
+agreg otro.
+
+--El remordimiento la agobia, dijo un tercero. Por eso dobla la cabeza
+sobre el pecho.
+
+--Ya, exclam un estudiante alto, de aspecto amulatado; el caso no es
+para menos. Ahora supongo yo que est horrorizada de su propio crimen.
+
+--Pero est probado, como luz del medioda, segn reza la ley de
+Partida, pregunt nuestro conocido Pancho, que Panchita mat a su
+marido?
+
+--Tan cierto es que lo mat que le van a dar garrote, volvi a observar
+el estudiante amulatado, con cierta sonrisa de desdn. Por ms seas que
+despus de muerto le hizo tasajo, y, cosindole en un saco de henequn,
+le arroj al ro para pasto de los peces.
+
+Todo eso no constitua un argumento de la criminalidad de Panchita
+Tapia, y su tocayo iba a replicar cuando otro estudiante se interpuso
+diciendo en voz campanuda y acento espaol:
+
+--Por un tris hace la chica con su consorte lo que dispone la ley de
+Partida que se haga con el parricida. Slo falt que el saco fuera de
+cuero, que tuviese pintadas llamas coloradas al exterior y que hubiese
+puesto en el interior un gallo, una vbora y un mono, animales que no
+conocen padre ni madre.
+
+--La ley de las Doce Tablas,[17] se apresur a decir Pancho alzando la
+voz y empinndose un tanto, contento de poder corregirle la plana al
+estudiante espaolado--copiada _pedem litterae_ en las Partidas, que
+mand compilar don Alfonso el Sabio--no habla de gallos, sino de perro,
+vbora y mono, y no porque estos animales conozcan o desconozcan padre o
+madre, sino simplemente para entregar el criminal a su furor. El Cdigo
+Alfonsino considera parricida an a la mujer que mata a su marido. La
+prctica hoy da es arrastrar al reo en un sern atado a la cola de un
+caballo hasta el pie del patbulo. De suerte que, si no arrastran a
+Panchita Tapia, acusada de ese horrendo crimen, la razn es porque no lo
+consienten nuestras costumbres. He dicho.
+
+Con esto Pancho se alej prontamente de aquel grupo, cosa de no dar
+tiempo a una rplica de parte del estudiante espaolado. Pero ste se
+content con decir, vindole alejarse:
+
+--Se conoce que el chico ha estudiado la leccin.
+
+En aquel mismo punto se abrieron las ponderosas hojas de cedro de la
+puerta del Seminario, ms conocido entonces bajo el nombre de Colegio de
+San Carlos. El gran patio lo constituan cuatro corredores anchos, de
+columnas de piedra, formando un cuadrado. En el centro haba una fuente,
+y por todo el derredor naranjos lozanos y frondosos. En el lado opuesto
+a la entrada principal, a la izquierda, haba una escalera de piedra que
+conduca a los claustros de los profesores; a la derecha, una reja que
+separaba el corredor de un callejn oscuro y hmedo, por el cual se
+penetraba en un saln lateral, largo y sucio, separado de las aguas del
+puerto por un jardn o huerto de tapias elevadas. Hacia all daban unas
+cuatro ventanillas altas por donde entraba la nica luz que a medias
+alumbraba el saln. Contra la pared de enfrente, en el centro, se
+poyaba una mala ctedra, y a ambos lados de ella haba muchos bancos de
+madera, rudos, fuertes y de elevado respaldo, colocados
+transversalmente.
+
+Ah se enseaba filosofa; ah ense por la primera vez esta ciencia a
+la juventud cubana el ilustre padre Flix Varela, quien para ello
+redact un texto, apartndose enteramente del aristotlico, nico
+seguido en Cuba hasta entonces, desde la fundacin de la Universidad de
+La Habana, en 1714, en el Convento de Santo Domingo. Cuando despus, en
+1821, el padre Varela march de representante a las Cortes espaolas,
+qued sustituyndole en la misma ctedra el ms aventajado de sus
+discpulos, Jos Antonio Saco, y en los momentos de nuestra historia la
+desempeaba el abogado Francisco Javier de la Cruz, por ausencia en el
+norte de Amrica del propietario y expatriacin de su virtuoso fundador.
+
+En el ngulo de la izquierda haba otro saln, con entrada directamente
+del corredor, donde enseaba latn el padre Plumas. Luego, ocupando casi
+todo el otro lado, estaba el refectorio de los seminaristas y algunos
+profesores que residan permanentemente en el mismo edificio, y a la
+izquierda de la entrada principal estaba la ancha escalinata, dando
+acceso a los corredores del piso alto. Por sta suban los estudiantes
+de derecho no seminaristas; mientras los de filosofa y latn entraban
+en los salones respectivos, ya mencionados, por las puertas al ras del
+patio.
+
+En la maana del da que vamos refiriendo, cuando los estudiantes de
+derecho ponan el pie en el primer escaln de la escalinata, se
+detuvieron en masa como reparasen en un grupo de tres sujetos en animada
+conversacin cerca de all, bajo el corredor. El que llevaba la palabra
+poda tener de 28 a 30 aos de edad. Era de mediana estatura, de rostro
+blanco, con la color bastante viva, los ojos azules y rasgados, boca
+grande de labios gruesos y cabello castao y lacio, aunque copioso.
+Haba cierta reserva en su aspecto y vesta elegantemente, a la inglesa.
+El otro de los tres personajes se poda decir el reverso de la medalla
+del ya descrito, pues a un cuerpo rechoncho, cabeza grande, cuello
+corto, cabello crespo y muy negro: los ojos grandes y saltones, el labio
+inferior belfo, dejando asomar dientes desiguales, anchos y mal puestos
+agregaba un color de tabaco de hoja que haca dudar mucho de la pureza
+de su sangre. El tercero difera en diverso sentido de los dos
+mencionados, siendo ms delgado que ellos, de ms edad, de color plido
+y aspecto muy amable y delicado. Este era el catedrtico de filosofa,
+Francisco Javier de la Cruz; el anterior Jos Agustn Govantes,
+distinguido jurisconsulto que regentaba la ctedra de derecho patrio; y
+el primero, nombrado Jos Antonio Saco, recin llegado del Norte de
+Amrica.
+
+Preceda a ste la fama de sus escritos en el _Mensajero Semanal_, que
+publicaba en Nueva York, segn decan, con la cooperacin del muy amado
+padre Varela, principalmente los que versaban acerca de los sucesos y
+eminentes personajes de la revolucin de Mxico y de Colombia. Sobre
+todo, acababa de leerse en La Habana, produciendo un vivo entusiasmo, su
+polmica crtico-poltica con el encargado del Jardn Botnico, don
+Ramn de la Sagra, en defensa del poeta matancero[18] Jos Mara
+Heredia.
+
+De resultas de eso, los jvenes cubanos, que ya se daban a la poltica,
+comenzaron a alejarse de la clase de botnica que pretenda ensear La
+Sagra, burlndose de l a medida que admiraban a Saco, a quien tenan
+por un insurgente decidido, con cuya opinin, cosa singular, concurra
+de plano el gobierno de la colonia.
+
+Algunos de los estudiantes de derecho le reconoci, desde luego, por
+haber estudiado filosofa con l en 1823 y murmur su nombre, lo que fue
+bastante para que se pararan e hicieran una exclamacin ms bien de
+curiosidad que de otra cosa. Esto hubo de atraer la atencin de
+Govantes, el cual, por seas, orden a sus discpulos que salieran al
+saln de clase, adonde l los seguira en breve.
+
+All, en efecto, se encaminaron de tropel y entraron en el saln con
+gran algazara, hablando de Saco, de Heredia, de su clebre _Himno del
+desterrado_ y su no menos famosa oda _Al Nigara_, inclusa en la
+coleccin de sus poesas impresas en Toluca, Mxico; de las lecciones de
+botnica de La Sagra, y de los hroes de la revolucin de Colombia,
+aunque entonces imperfectamente conocida por la juventud habanera.
+Cuando, poco despus, entr Govantes a paso tardo, con un libro debajo
+del brazo y el semblante risueo y animado, callaron de golpe los
+estudiantes y rein all completo silencio. Ascendi los tres o cuatro
+escalones de la ctedra, puso el libro en el ancho pretil y se sent en
+la silla de paja, a mano constantemente.
+
+No era el saln de la clase de derecho slo el ms amplio y extenso del
+seminario, sino tambin el mejor situado bajo todos conceptos. Tena la
+entrada por un extremo, con cuatro ventanas anchas abiertas al corredor,
+y otras tantas al puerto de La Habana, que daban luz y aire, dejando ver
+los valuartes de la ciudadela de la Cabaa y parte de los del Morro.
+Apoyada en la pared medianera, entre las ventanas centrales, se elevaba
+la ctedra; en frente haba dos rdenes de bancos paralelos y a
+entrambos lados otros muchos colocados transversalmente, de modo que el
+catedrtico, desde su elevado asiento, dominaba toda la clase, no
+obstante su extensin. Probablemente habra all congregados hasta 150
+estudiantes de varios cursos.
+
+Los que haban estudiado la leccin y crean poder explicarla con alguna
+claridad, presentaban el cuerpo y seguan los movimientos del
+catedrtico. Los que no haban abierto siquiera el libro de texto, por
+el contrario, no saban donde esconder la cara ni cmo encogerse. En
+este caso se hallaba nuestro conocido Leonardo Gamboa, segn l mismo lo
+haba dicho a sus amigos Meneses y Pancho Solfa. Como por su talla y su
+carcter no le fuera fcil ocultarse, nunca se sentaba en frente de la
+ctedra, sino a los costados, y eso en los ltimos bancos. El da que
+vamos narrando ocup el asiento de la cabeza en el rincn, desalojando
+para ello a su amigo Solfa. Despus de recorrer Govantes con la vista
+toda la clase, se dirigi a un estudiante de su derecha, a quien llam
+por el apellido de Martiartu, el espaolado antes dicho, y le orden
+explicara la leccin, cosa que hizo con facilidad y an lucidez. Luego
+orden hiciera lo mismo al amulatado, que llam Mena; enseguida a otro
+de apellido Arredondo, el cual ocupaba puesto frente a frente de la
+ctedra. Cuando ste hubo concluido la explicacin ms o menos textual,
+Govantes volvi los ojos a su izquierda, los pas por encima de
+Leonardo--el cual de golpe baj la cabeza con achaque de recoger el
+pauelo dejado caer de intento y los detuvo en el joven que se sentaba
+en la otra cabecera del mismo banco. No se saba ste la leccin y se
+qued callado, por lo cual, tras breve rato, el amable profesor
+dijo:--el otro, con idntico resultado. Salt enseguida al cuarto, luego
+al sexto, que tampoco pudo responder, hasta que dejando tres o cuatro
+por medio, dijo a Gamboa:--Usted. Disimul l cuanto pudo, hizo como que
+no haba odo ni entendido, mas su amigo Pancho le llam la atencin, y
+entonces, medio mohino, medio corrido, se puso en pie y dijo:
+
+--Maldito si he estudiado la leccin.
+
+Semejantes palabras produjeron una risa general. Gamboa, sin inmutarse,
+continu:
+
+--Mas, por lo que han dicho los seores que me han precedido en el uso
+de la palabra, saco en consecuencia que el asunto de que hoy se trata es
+de los ms importantes, y creo que no se me olvidarn los puntos
+principales para el caso de su aplicacin en nuestro foro.
+
+Con esto se sent de pronto, pegando al mismo tiempo un puntazo con el
+dedo ndice al sufrido Pancho, por el costado, quien, ya de dolor, ya de
+las cosquillas que le produjo, no pudo menos de dar un salto en el
+asiento. Su discurso, lo mismo que su accin, por inesperados, causaron
+una explosin de risa de que, no obstante su seriedad, particip el
+mismo Govantes; quien, sin ms dilacin, comenz la explicacin del
+texto, que versaba, como ya dicho, sobre el derecho de las personas.
+Defini primero lo que se entenda por persona, segn el derecho romano;
+luego por estado, que dijo se divida en natural y civil, y que este
+ltimo poda ser de tres maneras, a saber: de libertad, de naturaleza y
+de familia. Y entr de lleno en lo que poda denominarse historia de la
+esclavitud, pintndola no ciertamente en sus relaciones con la sociedad
+antigua o moderna, sino con el derecho romano, el de los godos y el
+patrio; porque si bien reinaba bastante libertad de enseanza entonces
+en Cuba, las ideas abolicionistas no haban empezado a propagarse en
+ella.
+
+Govantes en aquel da, como sola, estuvo inspirado, elocuente, dando
+muestras repetidas de su vasta erudicin; en lo cual sin duda no haba
+tenido pequea parte su reciente entrevista con Saco, el traductor y
+anotador de las _Recitaciones de Heinecio_,[19] de texto en el Colegio
+San Carlos desde el ao anterior de 1829. Al ponerse l en pie, pues
+haba sonado la hora de las nueve, los estudiantes imitaron su ejemplo,
+prorrumpiendo en estrepitosos aplausos.
+
+
+
+
+CAPTULO X
+
+ _Enga al mezquino_
+ _Mucha hermosura;_
+ _Falt la ventura,_
+ _Sobr el desatino;_
+ _Errado el camino_
+ _No pudo volver_
+ _El que por amores_
+ _Se dej prender._
+
+ D. HURTADO DE MENDOZA
+
+
+Decamos que los estudiantes de derecho patrio imitaron el ejemplo de su
+profesor ponindose todos de pie. Pero aunque ganosos de salir del aula,
+segn es de suponerse, permanecieron en sus puestos respectivos hasta
+que aqul descendi de la ctedra y se dirigi a la puerta de salida,
+cabeza baja y libro de texto debajo del brazo; entonces desfilaron en
+dos columnas tras l, en respetuoso silencio.
+
+Los pocos que le acompaaron hasta la puerta de su celda, al fondo de la
+galera, fueron los seminaristas, pupilos del colegio, los cuales se
+distinguan por la ropa talar de estamea color pardo que vestan y que
+les daba la apariencia de monacillos; si bien es seguro que ninguno de
+ellos seguira la carrera eclesistica.
+
+Los otros estudiantes no seminaristas, en el nmero ya dicho, luego que
+se alej el catedrtico, deshicieron la formacin que traan, se
+precipitaron por la ancha escalera de piedra, en tropel bajaron al
+corredor y en el mismo desorden salieron a la calle, cual si los hubiera
+vomitado de un golpe la amplia portera del Colegio de San Carlos.
+
+Ya en la calle, se derramaron por diferentes rumbos de la ciudad. Un
+grupo bastante numeroso tom la vuelta del cuartel de San Telmo en que
+termina la calle de San Ignacio, torci la de Chacn, enseguida a la de
+Cuba, en fin, por la de Cuarteles se encamin a la Loma del ngel, que
+era su destino. En este grupo estudiantil, marchando con gran algazara,
+bien poda notar el curioso lector de anteriores pginas, a los tres
+constantes amigos: Gamboa, Meneses y Solfa. El primero de stos sin duda
+capitaneaba a los dems, porque iba a la cabeza blandiendo en la mano
+derecha, a guisa de bastn de tambor mayor, la caa de Indias con puo
+de oro y regatn de plata. A medida que se acercaban a la iglesia del
+Santo ngel Custodio, que, como sabe el lector habanero, se halla
+sentada en la planicie de la Peapobre, se estrechaba ms la va a causa
+del declive y del golpe de gentes de ambos sexos, de todos colores y
+condiciones que llevaban la misma direccin.
+
+Las mujeres blancas, al menos las que no se dirigan a la iglesia, iban
+en quitrines, los cuales entonces empezaban a generalizarse y a
+sustituir a las _volantes_ o calesas, que venan usndose desde fines
+del siglo pasado. Casi todos los ocupaban tres seoras sentadas en el
+nico asiento o de testera de esos carruajes, las mayores a los lados,
+recostadas muellemente; la ms joven en medio y erguida siempre, porque
+nuestros quitrines ni nuestras _volantes_ se construyen en realidad para
+tres personas, sino para dos. Aunque pasadas las nueve de la maana, no
+calentaba demasiado el sol, a causa de lo adelantado de la estacin; por
+eso casi todos los quitrines llevaban el fuelle cado, mostrando a toda
+su luz la preciosa carga de mujeres, jvenes en su mayor parte,
+vestidas de blanco o colores claros, sin toca ni gorra, la trenza negra
+de sus cabellos sujeta con el peine de carey llamado peineta de teja, y
+los hombros y brazos descubiertos.
+
+Las mujeres blancas que iban a pie por aquellas calles pedregosas sin
+aceras, de seguro se dirigan a la iglesia; lo que poda advertirse por
+el traje negro y la mantilla de encaje. La gente de color de ambos
+sexos, en doble nmero que la blanca, iba toda a pie, parte tambin a la
+iglesia, parte paseando o vendiendo tortillas de maz en tableros de
+cedro, que era uno de los motivos de la fiesta. Las que se hallaban
+arrimadas a una u otra pared de la calle, eran por lo comn negras de
+frica, pues las criollas desdeaban la ocupacin, sentadas en sillas
+enanas de cuero, con una mesita por delante y el burn en el brasero a
+un lado. En la tal losa de piedra oscura tendan con una cuchara de
+madera la porcin de harina de maz mojada que constitua una torta de
+tres o cuatro onzas de peso, y cuando estaba doradita con el calor del
+burn, le esparcan por encima un poco de manteca de vacas, y as
+calientita y jugosa la ofrecan de venta al transente a razn de medio
+de plata el par. Muchas seoritas no tenan a menos parar el carruaje y
+comparar las tortillas de San Rafael, segn las denominaban, calientes
+todava del indiano burn, pues por lo que parece, era como saban
+mejor.
+
+La ocasin de todo aquel bullicio y movimiento era la fiesta de San
+Rafael, que cae el 24 de octubre, cuya celebracin se haba principiado,
+segn ya indicamos, nueve das antes. En cada uno de ellos se deca una
+misa rezada en las primeras horas de la maana, misa mayor y sermn de
+diez a doce y salve a la hora de vspera. Durante la novena o circular
+se mantena de manifiesto el Santsimo Sacramento, y con tal motivo la
+iglesia nunca se vea desocupada de los fieles que acudan de todas
+partes del barrio a ganar indulgencia plenaria.
+
+Como hemos dicho anteriormente, la pequea iglesia del Santo ngel
+Custodio se halla asentada en la planicie estrecha de la Peapobre,
+especie de arrecife de poca extensin, aunque bastante elevado respecto
+al plano general de la ciudad. Para subir a ella haba, y hay ahora, dos
+escalinatas de piedra oscura y tosca, con repechos de lo mismo: una que
+arranca del fondo de la calle de los Cuarteles, la otra que desciende a
+la de Compostela, siendo sta la ms larga y pendiente.
+
+En llegando a lo alto de la meseta, que tambin tiene repecho de piedra,
+se est en el piso del templo, cuya nica nave, en los das de funcin,
+como de la que ahora se trata, se descubre toda entera--el altar mayor
+al fondo, retablo de madera de dos cuerpos--ms all de las dos puertas
+laterales, casi oculto tras el bosque de cirios blancos, candelabros
+dorados y plateados, macetas de flores artificiales y gran profusin de
+relumbrantes cartulinas. A izquierda y derecha se vean dos retablos de
+menos adornos, en el promedio de la puerta principal y las laterales, y
+en la media naranja otros dos retablos, en cada uno de los cuales se
+veneraba algn santo, por lo regular de madera de talla, encerrado en un
+nicho de cristal. El techo, en forma de caballete, dejaba al desnudo el
+maderamen de la armadura que estaba cubierta de tejas coloradas, y
+encima del arco toral, dentro del que haba un pequeo coro, se
+levantaba el cuadrado campanario de piedra de tres cuerpos en
+disminucin ascendente. Hacia el oeste, detrs del cuerpo de la iglesia,
+se hallaba la sacrista, la habitacin del cura enseguida, y otra
+escalera de piedra menos espaciosa que las del frente, que daba salida a
+la calle de Egido, especie de callejn hondo, torcido y desigual que
+corre a lo largo de las paredes de las casas y los baluartes que
+circundaban la ciudad por la parte de tierra. El patio, por el frente,
+tiene un malecn de mampostera, al modo de muro de azotea. Pues en ese
+malecn, en la maana del da que vamos refiriendo, el segundo o tercero
+de la novena de San Rafael, varios negros carpinteros se entretenan en
+levantar con tablas de pino, pintadas de color de cantos de piedra, algo
+que se asemejaba a las almenas de un castillejo, habiendo ya plantado el
+asta bandera y casi concluido la obra principal.
+
+Los estudiantes se haban apoderado de todo el repecho de las
+escalinatas y mesetas; Leonardo Gamboa en lo ms alto, con su caa al
+hombro dirigiendo la maniobra, y no suba por stas persona alguna, ni
+pasaba por la calle mujer especialmente, en carruaje o a pie, sin que
+tuvieran ellos algo que decirle y an hacerle. El ms conspicuo por su
+voz, por el puesto que ocupaba y por su aventajada talla era Gamboa,
+prodigando, sin cesar dichos y requiebros, sobre todo a las muchachas
+bonitas, con sobra de galantera y lastimosa falta de buena crianza.
+Ellas, sin embargo, ya por el hbito de orlos desde la cuna, ya porque
+siempre halaga la celebracin, no se daban por ofendidas, antes stas se
+sonrean; aqullas, con el abanico entreabierto, hacan un saludo
+gracioso a los conocidos o amigos, y no faltaban quienes correspondan a
+una pulla, con otra pulla, por cierto no de la mejor ley.
+
+Haba Leonardo arrebatado un pedazo de tortilla a uno de sus compaeros,
+y, tenindole en la mano izquierda, lo brindaba a la joven que mejor le
+pareca, sin nimo de drsela a ninguna, ni probarlo l, hasta que, de
+tres que iban en un quitrn, crey reconocer la que ocupaba el lado
+opuesto; por cuya razn, en vez de hacerle el mismo ofrecimiento que a
+las dems, baj la mano de pronto y trat de ocultarse tras el repecho
+de la meseta. La joven le haba visto, y reconocido desde luego; slo
+que, lejos de sonrerse, como es natural cuando se divisa a un amigo
+entre multitud de gentes extraas, se puso ms seria y plida de lo que
+era, aunque mientras pudo estuvo mirando el sombrero y la frente del
+estudiante, asomados a pesar suyo por encima del borde del muro de
+piedra. A tiempo de agacharse Gamboa, por un movimiento involuntario,
+le ech garra por un brazo a su amigo Meneses, y de modo le apret, que
+ste no pudo menos de quejarse y preguntarle:
+
+--Qu sucede, Leonardo? Por Dios bendito, suelta, que me desprendes el
+brazo.
+
+--No la conociste? repuso Leonardo enderezndose poco a poco.
+
+--A quin? Qu dices?
+
+--A la muchacha aquella del quitrn azul que va sentada a la parte
+opuesta de nosotros. Pasa ahora las Cinco esquinas. Todava mira hacia
+ac. De seguro me ha reconocido. Y yo que la haca a muchas leguas de
+distancia! Si creer que todava duran los aguinaldos de pascuas?
+
+No s an de quin hablas.
+
+--De Isabel Ilincheta, hombre. No la conociste? Bien que te gustaba su
+hermana Rosa.
+
+--Acabramos. No la conoc, en efecto. Me pareci muy delgada y
+triguea, all era la ms linda del partido.
+
+--Todas las muchachas cuando van para tas se ponen delgadas y
+palidecen; y lo que es Isabel tiene razn para ambas cosas, pues cuenta
+mi edad y no abriga esperanzas de casarse pronto.
+
+--Todava te casas t con ella el da menos pensado.
+
+--Yo? Primero con una escopeta. La chica me gusta, no lo niego; pero
+ms me gustaba all, en medio de las flores y del aire embalsamado, a la
+sombra de los naranjos y de las palmas, en aquellas guardarrayas y
+jardines del cafetal de su padre. Y luego, es una bailadora... de
+primera. No menos que tu Rosa.
+
+--Deja tranquila a Rosa y volvamos a tu Isabel. Estaba lo que se llama
+enamorada de ti. La pobre! no te conoce, a lo que entiendo. Porque si
+vale decir verdad, eres el ms inconstante y voluble de los hombres.
+
+--Lo confieso, lo siento, mas no puedo remediarlo; me empeo por una
+muchacha mientras me dice que no; en cuanto me dice que s, aunque sea
+ms linda que Mara Santsima, se me caen a los pies las alas del
+corazn. Desde mayo no le escribo. Qu pensar de m? Y es que estas
+muchachas criadas en el campo son tan empalagosas con su querer... Se
+figuran que nosotros los mozos de La Habana somos todo cera y miel.
+
+--Dnde parar ella?
+
+--De seguro en casa de las Gmez, sus primas, detrs del Convento de las
+monjas Teresas.
+
+--Esperas tropezar ah con Rosa? Cuando no estaba en el quitrn con
+Isabel, es claro que no ha venido del campo. En cuanto a m, te juro que
+no deseo y temo encontrarme cara a cara con Isabel. Estar ella hecha un
+moderno virago conmigo. No es mujer a quien se puede ofender
+impunemente.
+
+--Razn tiene sobrada para estar enojada contigo, y en conciencia debes
+hacer por aplacar su enojo...
+
+--Conciencia, conciencia, repiti Leonardo en tono desdeoso. Quin la
+tuvo jams en tratndose de mujeres?
+
+--Hombre! No digas blasfemias, que hijo eres de mujer.
+
+Esta ltima observacin la hizo Pancho Solfa, que haba estado oyendo el
+breve dilogo de los dos amigos. Leonardo le mir de alto a bajo; no por
+desprecio, sino porque le sacaba al menos dos palmos de ventaja en
+estatura, y le dijo serio:
+
+--T vas a parar en fraile capuchino. Luego, volvindose con viveza para
+Meneses, aadi: Esa muchacha va a trastornar todos mis planes.
+
+--No lo comprendo, dijo Meneses.
+
+--Ya lo vers, repuso Leonardo pensativo. Caballeros, prosigui hablando
+con los que le seguan desde el colegio; vmonos que ya esto fastidia.
+
+Conocidamente Leonardo se haba puesto de mal humor; algo le contrariaba
+el nimo, y l no era hombre para sobrellevar estorbos. Pero apenas baj
+a la calle por el lado de la de Compostela, y se vio una vez ms en
+medio del bullicio popular, cuando volvi a su ser natural y a las
+vivezas de su carcter. En efecto al llegar a las Cinco esquinas,
+alcanz un caballero de mediana edad que llevaba la misma direccin que
+los estudiantes. Leonardo le pas los brazos por debajo de los suyos, le
+cubri los ojos con ambas manos y le dijo, variando el acento:--Adivina
+quin soy.
+
+En vano el desconocido trat de desasirse de las garras del estudiante,
+en la persuasin quizs de que el objeto de aquella violencia era
+robarle a la claridad del da y a la vista del pueblo. Pero Leonardo,
+luego que se le reunieron los compaeros y multitud de curiosos, solt
+al hombre; y, con el sombrero en la mano y la cabeza inclinada, en seal
+de respeto y arrepentimiento, le dijo:--Pido a Vd. mil perdones,
+caballero. He sufrido una equivocacin lamentable, pero Vd. tiene la
+culpa, porque se parece a mi to Antonio como un huevo a otro huevo.
+
+Los estudiantes soltaron la carcajada, por lo mismo que el caballero
+desconocido, comprendiendo la burla, estall en expresiones de mal humor
+y de enojo contra la juventud malcriada e insolente de la poca. Aquella
+ridcula escena pas con ms rapidez de lo que hemos acertado a
+pintarla, y, como para hacer contraste con ella, no bien pas Leonardo
+la calle de Chacn, meti la punta de su caa de Indias en una rolliza
+tortilla de maz que empezaba a dorarse al calor del burn de una negra
+ms rolliza todava y casi desnuda, arrimada a la pared de la esquina y
+rodeada de sus cachivaches, y la levant en el aire. Hizo la tortillera
+una exclamacin de angustia, y al enderezarse en el enano asiento, como
+era tan gorda y pesada, ech a rodar la mesita que tena delante, donde
+haba otras tortillas ya cocidas, con lo cual se aument su disgusto y
+se menudearon sus gritos. Todos rieron de la ocurrencia, Diego Meneses,
+quien, por uno de aquellos impulsos nobles y generosos de su buen
+corazn, sac del bolsillo del chaleco unos cuantos reales, se los
+arroj al pecho abultado de la negra, y acert a depositrselos en el
+seno, no obstante el bajo escote del cuerpo de su escassimo traje.
+
+Si con esto se le pas el enojo o cesaron sus lamentos, los estudiantes
+no se detuvieron a averiguarlo. Adelante, en la calle del Tejadillo
+corta la de Compostela en ngulo recto y luego se encuentra la del
+Empedrado, dicha as por haber sido la primera en que se empez a
+ensayar el sistema de pavimento de las calles de La Habana con chinas
+rodadas y arroyo en medio. Por ella torci Leonardo a la derecha, y
+despus de saludar a sus compaeros y decir a sus ntimos amigos Meneses
+y Solfa que podan, si queran, esperarlo en la plazoleta inmediata de
+Santa Catalina, donde se reunira con ellos dentro de un cuarto de hora.
+Pero siendo ya la de almorzar, segn la costumbre de Cuba, ellos
+prefirieron continuar a sus casas respectivas, y as se separaron de
+Leonardo hasta la noche en la feria del Santo ngel Custodio.
+
+Una vez solo el estudiante de derecho, cambi de paso y de aspecto
+repentinamente. Se puso serio y pensativo, mucho ms de lo que caba
+esperar en un carcter tan alegre y vivaz. Era que le preocupaba
+demasiado la aparicin en La Habana y en la feria, de la joven de
+Alquzar a quien denomin Isabel Ilincheta. No obstante que lo negase,
+estaba enamorado de ella, y recelaba que su repentina llegada diese
+ocasin a revelaciones desagradables, sobre todo, al descubrimiento de
+sus veleidades, que, por pervertido que tuviese el sentimiento de la
+decencia, no podan hacerle honor ni dejar de sacarle los colores a la
+cara.
+
+Varias veces se detuvo y peg con la punta del bastn en las angostas
+losas de la acera, de cuyo lujo gozaba entonces, entre otras pocas, la
+calle famosa de lo Empedrado. Entre seguir y volverse fluctuaban
+grandemente, pues es bueno que se sepa que aquella no era la direccin
+de su casa. Dio, al fin, un golpe ms recio que los dems con la caa,
+se la ech al hombro, como sola, y apresur el paso, murmurando:--Qu
+diablos! A lo hecho, pecho. Todo esto, para confirmarse en la resolucin
+tomada.
+
+A poco andar se encontr en la esquina de la calle del Aguacate, y
+arrimado a las alterosas paredes del Convento de Santa Catalina, no hizo
+alto hasta cerca de la esquina en que la calle de O'Reilly corta la que
+llevaba a la sazn. All, dirigi una mirada oblicua a la ventanilla
+cuadrada y alta de una casucha en la acera opuesta, inmediata a la
+esquina. Dicha casucha la hemos descrito minuciosamente al final del
+captulo II de esta verdica historia. Las hojas de la ventanilla se
+hallaban entornadas, y por entre los balaustres de cedro, se vean los
+pliegues de una cortinilla de muselina blanca, la cual se agitaba
+ligeramente entonces, ya a causa del airecillo de la maana, ya de los
+movimientos de alguna persona que estuviese detrs. En la misma
+disposicin, aunque inversa, se vea la desvencijada puerta: la media
+bala de hierro, de que hemos hablado en otra parte, impeda que se
+cerrase del todo.
+
+Que haba una persona apostada entre la hoja entornada de la ventanilla
+y la cortina blanca, no cabe duda ninguna, porque apenas Leonardo cruz
+y puso la mano derecha en el hueco que dejaba en el marco un balaustre
+cado, cuando se asom la cara ms linda de mujer que quizs exista en
+aquel tiempo en La Habana. A su vista, aunque los ojos de la mulata
+despedan rayos, y no de amor, sino de clera, qued completamente
+subyugado Leonardo, y se olvid de Isabel, de los bailes de Alquzar y
+de los paseos por las guardarrayas de palmas y de naranjos en los
+cafetales de esa comarca. El lector de los primeros captulos de esta
+historia tiene delante a Cecilia Valds. Mantena los ardientes labios
+apretados, la sangre quera brotarle de sus redondas mejillas, el
+abultado seno con dificultad se contena dentro de las ligaduras del
+traje de yoc. Al fin fue ella la primera a hablar, diciendo ms con el
+semblante que con la voz:
+
+--Para qu ha venido?
+
+--Acabo de salir de la clase, contest Leonardo en tono humilde y bajo,
+mas recio.
+
+Cecilia mir al soslayo para adentro, con la mano izquierda abierta hizo
+sea a Leonardo que bajara algo ms la voz y aadi con vehemencia:
+
+--Le han visto hace poco en la loma del ngel.
+
+--Puede ser, vena para ac.
+
+--Pero se ha detenido mucho, la distancia no es tan grande. Ah!
+Maldita la mujer que ama!
+
+--Nada se ha perdido, Cecilia. Heme aqu.
+
+--Ya. Mas quin sabe la causa de su demora? Tal vez una mujer...
+
+--Mujer no, te lo juro.
+
+--No me jure, porque entonces menos le creo. El caso es que Chepilla ya
+est de vuelta de Paula y Vd. se aparece ahora. Ya no hay tiempo de
+hablar. Hace rato que lleg. Rezaba y dormitaba, supongo que de cansada;
+y ya levanta la cabeza y pone el odo de tico. (Esto lo dijo mirando
+otra vez hacia dentro.) A Vd. no le interesa mi amistad, se conoce, y
+soy una boba que le espero. Maldita sea la mujer que quiere como yo!
+
+--Tu desesperacin me asusta, alma ma. Siento el percance, ser maana.
+
+--Es que Chepilla no va todos los das a Paula.
+
+--Me levant cerca de las siete. T sabes a la hora que vinimos de
+Regla, cerca de la una de la madrugada.
+
+--Eso no impidi que yo me despertase al amanecer. Me acost con el
+cuidado y Vd. no, esto hace mucha diferencia.
+
+--Djate de ese tono irnico que no te sienta ni un poquito. Demasiado
+sabes t que te idolatro.
+
+--Obras son amores y no buenas razones, y el hombre que no cumple con
+una cita...
+
+--No me condenes de ligero. Ya te he dicho la causa de mi demora. Te
+protesto, sin embargo, que lo siento en el alma, y ya te probar...
+
+--Malhaya viene tarde. En vano me protesta de su cario. La persona que
+quiere bien no engaa. S, Vd. me est engaando. Me tiene muy herida.
+Vyase. Truena Vd., no habla.
+
+Leonardo le cogi la mano y se la llev a los labios, sin que ella
+opusiera la menor resistencia, por donde conoci que haba pasado el
+furor de la tormenta y que la muchacha admitira su visita en primera
+oportunidad. Con esto l sigui camino y al entrar en la calle de
+O'Reilly, puso el pie izquierdo en el estribo de una volanta que bajaba
+de la puerta del Monserrate, zarandendose dentro de dos largusimas
+varas, pendientes de dos enormes ruedas y del lomo de un verdadero
+Rocinante, y qued sentado en el cojn de vaqueta. El estremecimiento
+producido por la repentina entrada del joven, llam la atencin del
+calesero, quien incontinente volvi la cara a fin de ver la casta de
+pasajero que haba conseguido sin solicitarlo ni esperarlo. Este, a
+tiempo de caer en el asiento, tron en voz campanuda y de mando:--A
+casa.
+
+--Y dnde vive el nio? naturalmente pregunt el azorado calesero.
+
+--Bruto! Que no lo sabes? Calle de San Ignacio esquina a Luz. Arrea.
+
+--Ah! exclam el calesero, y le peg tan fuerte latigazo a la pobre
+bestia en los ijares, que se estremeci toda dentro de la armazn de
+huesos, doblndose casi en dos, bien del dolor, bien del peso del
+carruaje, del pasajero y del jinete.
+
+Mientras el estudiante, sacudido como una pelota va camino de su casa en
+la desvencijada volante sannos permitidas algunas reflexiones. A qu
+aspiraba Cecilia al cultivar relaciones amorosas con Leonardo Gamboa? El
+era un joven blanco, de familia rica, emparentado con las primeras de La
+Habana, que estudiaba para abogado y que, en caso de contraer
+matrimonio, no sera ciertamente con una muchacha de la clase baja, cuyo
+apellido slo bastaba para indicar lo oscuro de su origen, y cuya sangre
+mezclada se descubra en su cabello ondeado y en el color bronceado de
+su rostro. Su belleza incomparable era, pues, una cualidad relativa, la
+nica quizs con que contaba para triunfar sobre el corazn de los
+hombres; mas eso no constitua ttulo abonado para salir ella de la
+esfera en que haba nacido y elevarse a aqulla en que giraban los
+blancos de un pas de esclavos. Tal vez otras menos lindas que ella y de
+sangre ms mezclada, se rozaban en aquella poca con lo ms granado de
+la sociedad habanera, y an llevaban ttulos de nobleza; pero stas o
+disimulaban su oscuro origen o haban nacido y se haban criado en la
+abundancia; y ya se sabe que el oro purifica la sangre ms turbia y
+cubre los mayores defectos, as fsicos como morales.
+
+Pero estas reflexiones, por naturales que parezcan, estamos seguros que
+jams ocuparon la mente de Cecilia. Amaba por un sentimiento espontneo
+de su ardiente naturaleza y slo vea en el joven blanco el amante
+tierno, superior por muchas cualidades a todos los de su clase, que
+podan aspirar a su corazn y a sus favores. A la sombra del blanco, por
+ilcita que fuese su unin, crea y esperaba Cecilia ascender siempre,
+salir de la humilde esfera en que haba nacido, si no ella, sus hijos.
+Casada con un mulato, descendera en su propia estimacin y en la de sus
+iguales: porque tales son las aberraciones de toda sociedad constituida
+como la cubana.
+
+El calesero, entre tanto, baj por la calle de O'Reilly al trote, tom
+la de Cuba, cruz diagonalmente la plazoleta de Santa Clara, torci
+luego a la calle de San Ignacio, y sin adelantarse un paso par la
+carrera a la puerta de la casa que le haban designado. Aqulla era una
+prueba de que el negro calesero no mereca el dictado de bruto que le
+dio Leonardo al entrar en la volante. No haba acabado de parar sta,
+cuando el estudiante salt a la acera y con la misma rapidez le lanz
+una moneda al calesero. Recibiola l en el aire, se la llev a los ojos,
+vio que era una peseta columnaria, se persign con ella, pic espuelas y
+sigui viaje, diciendo:--Mucha salud, nio.
+
+
+
+
+CAPTULO XI
+
+ _De mi patria_
+ _bajo el desnublado cielo_
+ _no pude resolverme a ser esclavo,_
+ _ni consentir que todo en la natura_
+ _fuese noble y feliz menos el hombre._
+
+ JOS MARA HEREDIA
+
+ A Emilia.
+
+
+Crey advertir Leonardo cuando salt de la volante a la acera, que un
+militar, en completo uniforme, que caminaba de prisa hacia la Plaza
+Vieja, se haba separado de la segunda ventana de su casa, y que
+contemporneamente se haba desprendido de un postigo de la misma el
+bien conocido rostro de una de sus hermanas. Apresur el paso, y, en
+efecto, a travs de otro postigo de la reja del zagun, vio a su hermana
+mayor Antonia, en el acto de alzar la cortina para entrar en el primer
+aposento, por la puerta que daba a la sala. Le desazon ms de lo que
+puede imaginarse este inesperado descubrimiento, porque atando cabos se
+convenci, a no quedarle duda, de que mientras l galanteaba a la mulata
+all por el barrio del ngel, un capitn del ejrcito espaol, a la
+clara luz de una maana de octubre, le galanteaba la hermana ac por el
+barrio de San Francisco. El recuerdo del momento placentero que haba
+gozado y que an se cerna en su mente cual visin brillante, qued
+enturbiado, se desvaneci del todo ante la desagradable escena a la
+ventana de su casa.
+
+De la generacin que procuramos pintar ahora bajo el punto de vista
+poltico-moral, y de la que eran muestra genuina Leonardo Gamboa y sus
+compaeros de estudios, debemos repetir que alcanzaba nociones muy
+superficiales sobre la situacin de su patria en el mundo de las ideas y
+de los principios. Para decirlo de una vez, su patriotismo era de
+carcter platnico, pues no se fundaba en el sentimiento del deber, ni
+en el conocimiento de los propios derechos como ciudadano y como hombre
+libre.
+
+El sistema constitucional que haba regido en Cuba, la primera vez de
+1808 a 1813, la segunda de 1821 a 1823, nada le haba enseado a la
+generacin de 1830. Para ella haban pasado como un sueo, como cosas
+del otro mundo o de otro pas, la libertad de imprenta, la milicia
+nacional, el ejercicio frecuente del derecho del sufragio, las reuniones
+populares, las agitaciones y propaganda de los ms exaltados, los
+concilibulos de las sociedades masnicas, las ctedras de Derecho y de
+Economa Poltica, las lecciones de Constitucin del Padre Varela.
+Despus de cada uno de esos dos breves perodos haba pasado sobre Cuba
+la ola del despotismo metropolitano y borrado hasta las ideas y los
+principios sembrados con tanto afn por ilustres maestros y eminentes
+patriotas. Haban desaparecido los peridicos libres, los folletos y los
+pocos libros publicados en las dos pocas memorables, de los cuales, si
+exista uno que otro ejemplar, era en manos del bibligrafo, que tena
+doble empeo en ocultarle.
+
+Sujeta a la previa censura, haba enmudecido la prensa en toda la Isla
+desde 1824, no mereciendo ese nombre los poqusimos peridicos, que
+despus se publicaban en una que otra poblacin grande de la misma. El
+estado de sitio en que desde entonces qued avasallado el pas, no
+consenta la discusin de las cuestiones que ms podan interesar al
+pueblo. Delito grave era tratar de poltica en pblico y en privado,
+hasta el uso de ciertos nombres de personas y an de cosas estaba
+estrictamente prohibido. Los sucesos pasados, pues, as dentro como
+fuera de Cuba, los conatos de revolucin en sta, las resultas de la
+tremenda lucha por la libertad e independencia en el continente, todo
+esto qued sepultado en el misterio y en el olvido para la generalidad
+de los cubanos. La historia, adems, que todo recoge y guarda para la
+ocasin oportuna, an no se haba escrito.
+
+No faltaban fuera quienes tratasen contemporneamente de la poltica
+militante y se afanasen por hacer llegar a la patria la noticia de lo
+que pasaba en torno de ella y que poda ensear al pueblo sus deberes y
+recordarle sus derechos. A ese fin, entre otros, el virtuoso Padre
+Varela public en Filadelfia _El Habanero_, de 1824 a 1826; pero el
+gobierno espaol le declar papel subversivo y prohibi su entrada en
+Cuba. De suerte que puede asegurarse que muy pocos ejemplares circularon
+en ella. Ms tarde, es decir, de 1828 a 1830, emprendi Saco tambin en
+el Norte de Amrica la publicacin de _El Mensajero Semanal_, peridico
+cientfico-poltico-literario, el cual, por iguales motivos que el
+anterior, tuvo escasa circulacin en La Habana y no ejerci influencia
+apreciable en las ideas polticas. Lo nico que en ese peridico hizo
+eco en la juventud habanera, segn se ha indicado anteriormente, fue la
+polmica que su ilustre redactor sostuvo con el director del Jardn
+Botnico de La Habana, don Ramn de la Sagra, por la apasionada crtica
+que ste haba hecho del tomo de poesas dado a luz en Toluca, en el ao
+de 1828, por el insigne Tirteo[20] cubano, Jos Mara Heredia.
+
+Mayor y ms general influencia ejercieron en el nimo de la juventud los
+patriticos versos de ese clebre poeta. Sobre todos su oda _La Estrella
+de Cuba_, octubre de 1823; su epstola _A Emilia_, 1824; su soneto a don
+Toms Boves. Su _Himno del Desterrado_, 1825, caus un vivo entusiasmo
+en La Habana; muchos lo aprendieron de memoria y no pocos lo repetan
+cuando quiera que se ofreca la ocasin de hacerlo sin riesgo de la
+libertad personal. Pero ni aquellos peridicos, ni estos fogosos versos,
+mager que rebosando en ideas libres y patriticas, bastaban a inspirar
+aquel sentimiento de patria y libertad que a veces impele a los hombres
+hasta el propio sacrificio, que les pone la espada en la mano y los
+lanza a la conquista de sus derechos.
+
+Quedaban, adems, confusas, si ya no tristes, reminiscencias de las
+pasadas conjuraciones. De la del ao 12 slo sobreviva el nombre de
+Aponte,[21] cabeza motn de ella, porque siempre que se ofreca pintar a
+un individuo perverso o maldito, exclamaban las viejas:--Ms malo que
+Aponte! De la del ao 23 se saba por tradicin, que Lemus, el
+cabecilla, gema en un presidio de Espaa; que Peoli se haba escapado
+del cuartel de Beln disfrazado de mujer; que Ferrety, el delator,
+gozaba de la privanza o favores del Gobierno; y que Armona, el
+aprehensor y perseguidor de los principales conjurados, continuaba
+siendo el jefe de la nica gendarmera del Capitn General don Francisco
+Dionisio Vives.
+
+Como rumor no ms haba corrido que el gobierno de Washington se haba
+opuesto a la invasin de Cuba y Puerto Rico por las tropas de Mxico y
+de Colombia, y que de esas resultas haban ahorcado all por Puerto
+Prncipe en 1826, como emisarios de los insurgentes, a Snchez y a
+Agero.[22] Pero a tal punto haban llegado el olvido y la indiferencia,
+que en los mismos das a que nos referimos en las anteriores pginas, se
+segua causa de infidencia a los cmplices de la conjuracin llamada del
+_Aguila Negra_, muchos de los cuales estaban presos en el cuartel de
+Dragones, en el de las Milicias de color, en el castillo de la Punta y
+en otras partes, y no se echaban de ver sntomas de descontento,
+siquiera de inters en el pueblo.
+
+Tambin los conjurados cubanos de anteriores intentonas malogradas, o se
+hallaban an lejos de la patria, o haban muerto en el destierro, o se
+les haba entibiado el ardor patritico y llevaban vida oscura y
+pacfica, consagrados a la reparacin de los estragos que haban
+producido en su salud y su fortuna, el tiempo y las contradicciones de
+los hombres. No era, pues, ni poda ser ocupacin de los que haban
+vuelto a la patria, la propaganda de las opiniones y proyectos polticos
+concebidos y acariciados durante los das de la exaltacin y de la fe
+ciega en la libertad.
+
+Por su parte, los criollos y peninsulares emigrados del continente, como
+para subsanar su conducta cobarde, egosta o retrgrada en la guerra por
+la independencia, a su llegada a Cuba, slo se ocuparon de falsear el
+carcter de los sucesos, calificando de injustos, de perversos y de
+innobles los motivos de los sacrificios patriticos de los
+revolucionarios, amenguando sus hazaas, convirtiendo en ferocidad hasta
+sus actos de justicia y de meras represalias. Para esos renegados el
+republicano o patriota era un insurgente, esto es, un sedicioso, enemigo
+de Dios y del rey; el corsario, un pirata o musulmn, como llamaba el
+pueblo a los argelinos que hasta fines del siglo pasado infestaban las
+costas del Mediterrneo.
+
+El lector habanero, conocedor de la juventud de la poca que procuramos
+describir, nos creer fcilmente si le decimos que Gamboa no se cuidaba
+de la poltica, y por ms que le ocurriese alguna vez que Cuba gema
+esclava, no le pasaba por la mente siquiera entonces, que l o algn
+otro cubano, deba poner los medios para libertarla. Como criollo que
+empezaba a entrar en el roce de las gentes mayores y a estudiar
+jurisprudencia, s se haba formado idea de un estado mejor de sociedad
+y de un gobierno menos militar y opresivo para su patria. Sin embargo,
+aunque hijo de padre espaol, que, siendo rico y del comercio visitaban
+con preferencia paisanos suyos, ya senta odio hacia stos, mucho ms
+hacia los militares, en cuyos hombros, a todas luces, descansaba la
+complicada fbrica colonial de Cuba. No caba, por tanto, que le hiciera
+buena sangre el que un militar le soplase la hermana querida, antes
+fueron tan vivos los celos que experiment, como profundo era el odio
+que le inspiraba el hombre en su doble carcter de soldado y de espaol.
+
+En consecuencia, entr en su casa disgustado. La mesa estaba puesta para
+el almuerzo, y Leonardo, en vez de ir en busca de su madre, como sola,
+sin ver a nadie se quit la casaca de pao y arroj el libro de clase en
+un asilla, se quit la casaca de pao y se puso una chupa de dril de
+rayitas de color. Por breve rato estuvo indeciso entre si se echara en
+la cama, la cual con su frescura y mosquitero de rengue azul le
+convidaba a reposar, o si sala al balcn, donde an haba sombra, se
+apareci el negrito Tirso y dijo:--Nio, el almuerzo est en la mesa. Y
+se apresur a bajar, encontrando ya sentados a su madre y a su padre. A
+las calladas tom asiento al lado de la primera, quien desde lejos le
+ech una mirada amorosa, cual si extraara y la tuviese desazonada el
+que l no se le presentara cuando entr de la calle. El segundo ni
+siquiera levant la vista del plato en que coma huevos fritos con salsa
+de tomates, aunque a derechas no haba visto al hijo desde el da
+anterior.
+
+Enseguida fueron saliendo una tras otra de las alcobas las hermanas de
+Leonardo, preparadas para salir a la calle, y sentndose a la mesa, en
+silencio, como monjas en el refectorio. Cada cual ocup en ella su
+puesto respectivo, es decir, doa Rosa con su hijo preferido a un lado,
+las tres hijas de esa seora al otro, y don Cndido y el mayordomo en
+las opuestas cabeceras de la mesa. No era casual, pues, sino constante y
+deliberada esta distribucin; salvo que se alterase por la aparicin de
+algn comensal con quien deba usarse cumplimiento. Indicaba claramente
+el carcter, los hbitos y predilecciones de la familia entre s y sobre
+todo de los padres respecto de sus hijos.
+
+Las preferencias de doa Rosa no podan equivocarse: todas en favor de
+Leonardo. Las de don Cndido, si algunas dejaba ver en ocasiones
+sealadas, hacan foco en su hija mayor Antonia.
+
+Era l hombre de negocios, ms bien que de sociedad. Con escasa o
+ninguna cultura, haba venido todava joven a Cuba de las serranas de
+Ronda, y hecho caudal a fuerza de industria y de economa, especialmente
+de la buena fortuna que le haba soplado en la riesgosa trata de
+esclavos de la costa de frica.
+
+Su trfico principal en La Habana, aquel que le sirvi de peldao para
+subir a la cima de la riqueza, consisti en la negociacin de maderas y
+ripia del Norte de Amrica, teja colorada, ladrillos y cal del pas, si
+bien en el da no se ocupaba de eso exclusiva ni personalmente,
+sonndole mejor en los odos el ttulo de hacendado que le daban sus
+amigos, por el ingenio de fabricar azcar, _La Tinaja_, que posea en la
+jurisdiccin del Mariel, el cafetal _Las Mercedes_, en la Gira de
+Melena, y el potrero o dehesa de Hoyo Colorado.
+
+Por hbito, antes que por ndole, era reservado y fro en el trato de su
+familia, tenindole de ella alejado la naturaleza de sus primitivas
+ocupaciones y el afn de acumular dinero que se apoder de su espritu,
+luego que contrajo matrimonio con una criolla rica, y de las ms
+encopetadas familias de La Habana.
+
+Al principio de su nueva vida no haba sido ejemplar su conducta, ni
+digna de servir de gua a Leonardo, segn nos lo ha dado a entender doa
+Rosa al final del VII captulo. Por uno y otro motivo, quizs por su
+ignorancia supina, no se ocupaba de la educacin de sus hijos, mucho
+menos de su moralidad. Ambos deberes corran a cargo de aquella discreta
+seora que, si no posea la ciencia, s el instinto y el amor materno
+ms acendrado, con los cuales bien se puede dar la mejor direccin a las
+arrebatadas pasiones de la juventud. Sealadamente en materia de
+educacin, la caridad es la fuente y el espejo de todas las virtudes.
+
+Como hombre ignorante y rudo, tena, adems, don Cndido, extrao modo
+de reprender a sus hijos. Ya se ha visto que cuando Leonardo se present
+en el comedor, ni siquiera le mir a la cara. Esta era seal infalible
+que continuaba enojado con l. En efecto, siempre que alguno de ellos le
+daba motivo de queja, cosa al parecer frecuente, le castigaba, o crea
+castigarle, negndole la palabra por das y an meses seguidos. De
+suerte que por el padre casi nunca averiguaban los hijos la causa real
+de su enojo; la madre en estos casos, serva siempre de conducto o
+intermediario para mantener la paz y la concordia en el seno de la
+familia.
+
+Antonia, el vivo retrato de doa Rosa en lo fsico, contaba 22 aos de
+edad. Leonardo pasaba de los 20, y fluctuaban entre los 18 y 17 sus
+hermanas menores, Carmen y Adela. Esta ltima poda pasar en cualquier
+parte por un modelo acabado de belleza. Posea todas las condiciones que
+requeran los estatuarios griegos en la persona cuya estatua deba
+tallarse: buena cabeza, facciones regulares, formas simtricas, airoso
+porte, talla esbelta, frente alta y mirada de fuego. Con parecerse ella
+a la Venus[23] griega ms bien que a una de las Parcas,[24] tena ms
+semejanza con don Cndido que con doa Rosa. Haba entre la hija y el
+padre algo ms de lo que se entiende generalmente por aire de familia:
+la misma expresin fisonmica, el mismo espritu, llevaba impreso en el
+rostro el sello de su progenie.
+
+Ocupaba Leonardo en la mesa sitio opuesto al de su hermana Adela, y
+siempre que el padre se hallaba delante, mientras duraba el almuerzo, o
+la comida, se cruzaban entre ellos miradas de inteligencia, se sonrean
+a menudo, sostenan, en suma, conversaciones cariosas y fraternales con
+los ojos y los labios, sin proferir una palabra. Que ligaban a los
+hermanos fuertes lazos de simpata, pareca del todo evidente. Haba del
+uno para la otra lo que se llama ngel. A no ser hermanos carnales se
+habran amado, como se amaron los amantes ms clebres que ha conocido
+el mundo. En la maana del da que vamos refiriendo no sucedi, sin
+embargo, lo de costumbre. Leonardo estaba enojado o triste, o extraa y
+honda preocupacin le dominaba el nimo; lo cierto es que en vano Adela,
+cual sola, busc su mirada, puso el entrecejo y trat de quemarle la
+frente con los rayos de sus divinos ojos, a travs de la mesa. Ni una
+vez se cruzaron sus miradas, no hubo para ella en aquel rostro
+repentinamente petrificado, un rasgo de cario. La inocente nia lleg a
+afligirse. Habale dado motivo de enojo sin saberlo? Qu tena su
+hermano querido? Por qu en las dos o tres veces que le sorprendi
+mirndola en sorda y muda contemplacin, baj l los ojos de repente o
+fingi perfecta abstraccin e indiferencia? Quizs Leonardo no se
+explicaba claramente y Adela era muy joven para comprender que aqul
+haca, sin quererlo, un estudio comparativo de la encantadora fisonoma
+de su hermana. Qu pensamientos cruzaban entonces por su mente? Difcil
+es decirlo; lo nico que puede asegurarse como cosa positiva es que
+haba en la contemplacin de Leonardo ms embebecimiento que distraccin
+mental, ms deleite que fra meditacin, cual si hubiese descubierto
+ahora en el semblante de su hermana algo en que antes no haba reparado.
+
+Dur el almuerzo como una hora, reinando todo ese tiempo en la mesa el
+mayor silencio, pues apenas se oa otro ruido que el de los cubiertos de
+plata, ni ms voz que la del que peda ste o aquel plato distante al
+negrito Tirso, que ya conocen nuestros Lectores, y a una negra joven y
+bien parecida, los cuales, con los brazos cruzados sobre el pecho cuando
+esperaban rdenes, estaban atentos a las exigencias del servicio. El
+primero, con todo eso, serva principalmente a los hombres, la segunda a
+las mujeres. Pero uno y otra, era de notarse, le adivinaban a don
+Cndido hasta los pensamientos, ponindole delante el plato designado
+con un mero movimiento de los ojos, a cuyo efecto no apartaban de l los
+suyos Tirso ni la criada Dolores, mientras servan a los dems
+comensales. Ay de ellos si esperaban la orden o equivocaban el plato
+con que deseaba reemplazar el saboreado! El castigo no se haca esperar:
+le arrojaba a la cabeza lo primero que se le vena a las manos.
+
+La abundancia de las viandas corra pareja con la variedad de los
+platos. Adems de la carne de vaca y de puerco frita, guisada y
+estofada, haba picadillo de ternera servido en una torta de casabe
+mojado, pollo asado relumbrante con la manteca y los ajos, huevos fritos
+casi anegados en una salsa de tomates, arroz cocido, pltano maduro
+tambin frito, en luengas y melosas tajadas, y ensalada de berros y de
+lechuga. Acabado el almuerzo, se present un tercer criado, en mangas de
+camisa, y que por el pringue de su ropa pareca el cocinero, con una
+cafetera de loza en cada mano y principi a llenar de caf y de leche,
+primero la taza de don Cndido y sucesivamente la de doa Rosa, la de
+Leonardo, las de las hermanas de ste, acabando por la del Mayordomo,
+aunque no ocupaba el ltimo lugar en una mesa donde haca de cabeza el
+amo y de cola la hija mayor. El Mayordomo no era sino un criado blanco,
+y nadie mejor que los otros criados definan su posicin en aquella
+casa.
+
+Tomaba la familia el caf con leche hirviendo cuando pas por el comedor
+en direccin de la calle, nuestro conocido, el calesero Aponte. Aunque
+todava en mangas de camisa, llevaba calzadas las altas botas de montar
+y las macizas espuelas de plata. Conduca del diestro dos caballos
+enjaezados, cuyas colas estaban cuidadosamente trenzadas y las puntas
+atadas por un cordn de estambre a una argolla en el fuste de la silla
+por detrs. Al entrar en el zagun solt Aponte la pareja, y sin ms
+demora abri de par en par la ancha puerta de la calle, suspendi en
+peso las varas del quitrn por las argollas plateadas que tenan
+atornilladas al extremo, y gritando:--Atrs!, le sac rodando hasta el
+medio de la calle, le hizo girar, y le arrim a la acera de su casa.
+Enseguida volvi a tomar por la brida la misma caballera de antes, le
+peg una fuerte palmada en el vientre con la mano izquierda, casi por
+fuerza la meti entre varas, y luego colg stas por las argollas a unos
+ganchos dobles de hierro que pendan de la silla, cubiertos por pequeos
+faldones de vaqueta negra. La otra caballera, la de monta, qued atada
+al carruaje por dos fuertes tirantes de cuero, adheridos por sus gazas a
+un balancn.
+
+Despus del caf sac don Cndido la vejiga de los tabacos (cigarros) y
+meti en ella el brazo hasta el codo; tan honda era. A su vista, Tirso
+vol a la cocina en busca del braserillo de plata con la brasa del
+carbn vegetal. Antes que el amo mordiera el remate del cigarro, sin
+cuyo requisito no arde bien, ya el esclavo, con expresin humilde
+mezclada de temor, le acercaba la lumbre para que encendiera de su mano.
+Con la primera bocanada de humo azuloso y acre que sac del cigarro, se
+puso en pie y, seguido del Mayordomo, se entr en el escritorio, tan
+callado como cuando sali de l, una hora antes, para sentarse a la mesa
+del almuerzo.
+
+La desaparicin del padre determin por s sola un cambio repentino y
+completo en el nimo y conducta de la familia, sin excluir la madre. El
+corazn de los hijos qued aliviado, por lo visto, del peso que lo haba
+oprimido, siendo as que a todos ellos, como por concierto, se les
+alegr el semblante y se les desat la lengua. Leonardo especialmente
+llev el entusiasmo al punto de atraer a s a su madre con el brazo
+izquierdo para darle uno y otro beso en la mejilla y decirle:
+
+--Y qu tiene? (indicando su padre). Est _bravo_?
+
+--Contigo; repuso concisamente su madre.
+
+--Conmigo? Pues ya le mando trabajo.
+
+A poco, sin embargo, se puso de nuevo serio porque, habiendo reparado en
+su hermana Antonia, que no mostraba tanta expansin como los dems,
+record el incidente en la ventana de la calle.
+
+--Mam, agreg con ms seriedad, se me figura que a ti te pasan la mota
+y que no lo sientes.
+
+--Por qu me dices eso, hijo mo? replic doa Rosa en el tono de voz
+ms blando imaginable.
+
+--Se lo digo, Antonia? pregunt a su hermana con aire malicioso.
+
+Antonia, en vez de contestar, se puso ms seria e hizo ademn de
+levantarse de la mesa, con lo cual aadi Leonardo a la carrera:
+
+--Peor para ti, Antonia, si te levantas y me dejas con la palabra en la
+boca. No dir nada a mam; pero es porque tengo ya hecha mi resolucin.
+Se acabaron las visitas de los militares en mi casa.
+
+--Hablas como si fueras el amo, repuso Antonia con desdn.
+
+--No soy el amo, es cierto, mas puedo romperle las patas a uno el da
+menos pensado, y tanto vale.
+
+--Te expones a que te la rompan a ti.
+
+--Eso lo veremos.
+
+--Supn que en vez de militar espaol fuera un cadete el que nos
+visitase, tambin te opondras?
+
+--Cadete! Cadete! repiti Leonardo con marcado desprecio. Nadie habla
+de cadetes, que cual los oficiales de milicia son nada entre dos platos.
+Ya la moda de los cadetes pas; los ltimos quedaron enterrados en las
+playas de Tampico, a donde, por dicha, se los llev Barradas. Los que de
+ellos han sobrevivido a la desastrosa campaa, de seguro le han perdido
+la aficin a las armas. Gracias a Dios que nos vemos libres de su
+fatuidad.
+
+--De suerte que tu tirria es contra los espaoles, como si tu padre
+fuese habanero.
+
+--Ese odio tuyo a los espaoles, dijo doa Rosa, todava ha de costarnos
+caro, Leonardo.
+
+--Es que mi odio no es ciego, mam, ni general contra los espaoles,
+sino contra los militares. Ellos se creen los amos del pas, nos tratan
+con desprecio a nosotros los paisanos, y porque usan charreteras y sable
+se figuran que se merecen y que lo pueden todo. Para meterse en
+cualquier parte, no esperan a que los conviden y una vez dentro se
+llevan las primeras muchachas y las ms lindas. Esto es insufrible.
+Aunque si bien se mira, las muchachas son las que tienen la culpa.
+Parece que les deslumbra el brillo de las charreteras.
+
+--Respecto de m, observ Carmen, la regla padece una excepcin.
+
+--Y respecto de m, aadi Adela, sucede la misma cosa. Los militares,
+por decentes que sean, trascienden a cuartel.
+
+--No hables as, nia, le dijo su madre, que hay militares muy dignos, y
+sin ir lejos, mi to Lzaro de Sandoval, que fue coronel del Regimiento
+Fijo de La Habana, estuvo en el sitio de Pensacola y muri lleno de
+honores y de cicatrices.
+
+--Pero no se habla de esos militares, mam, salt y dijo Leonardo. Se
+habla de los militares que vinieron de Espaa para reconquistar a
+Mxico, y que habiendo fracasado all vuelven aqu para que nosotros
+paguemos el mal humor de la ignominiosa derrota. A estos militares son a
+los que ahora me refiero. No es lo peor que trasciendan a cuartel, como
+dice Adela, sino que son, como hombres, malditsimos maridos. Mientras
+no llegan a brigadier, viven en los cuarteles o en los castillos, donde
+tienen por casa pabellones; por criados, asistentes rudos y
+desvergonzados; por diversin las palizas y carreras de baqueta que les
+pegan a los soldados; por msica, el tambor de diana. Casi nunca se
+fijan en ninguna parte, porque cuando menos lo esperan, tienen que salir
+destacados, ya para Trinidad, ahora para Puerto Prncipe, luego para
+Santiago de Cuba, despus para Bayamo... Y si son casados, la mujer y
+los hijos y los penates, por supuesto, tienen que seguirlos de cuartel
+en cuartel, de castillo en castillo, de destacamento en destacamento
+cuando por motivos de economa no se queda ella con sus padres y l no
+se marcha con sus soldados. Como su objeto es encontrar mujer rica con
+quien casarse, poco se cuidan del carcter y de los antecedentes de las
+que al cabo toman por esposa, tarde que temprano, ellas les araan la
+cara y ellos las arrastran por el pelo.
+
+No pudo Antonia sufrir ms: se levant de la mesa y se fue a la sala,
+callada y muy molesta.
+
+--Has zaherido a tu hermana sin motivo, le dijo doa Rosa. Ella no
+piensa en militar alguno, por mucho que alguno la celebre.
+
+--No piensa en ellos, pero admite galanteos por la ventana, y he aqu lo
+que me irrita.
+
+--Antonia no es de sas, por fortuna, hijo mo.
+
+--No?--Ay, mam! Parece vas perdiendo la vista del entendimiento y de
+la cara... No quiero hablar, lo nico que digo y repito es que el da
+menos pensado le rompo una pata a uno de esos soldados.
+
+Enseguida se levant y cual si nada hubiese ocurrido, o dicho que le
+desazonara, fue para el puesto que ocupaba su hermana Adela, la estrech
+con ambos brazos por la cintura y le dio muchos besos.
+
+--Quita, quita, dijo ella. Pues no estabas enojado conmigo? Me lastimas
+con la barba.
+
+--A dnde bueno, tan emperifollada? le pregunt Leonardo esquivando el
+asunto indicado por la hermana.
+
+--Vamos a la tienda de Madama Pitaux, que ahora vive en la calle de La
+Habana nmero 153. Hace poco que ha llegado de Pars y, segn dicen, ha
+trado mil curiosidades. De camino pensbamos dar una vuelta por la Loma
+del ngel.
+
+Para ir a la Loma ya es muy tarde. Pasa de las once. Y ahora que me
+acuerdo, han visto Vds. el nmero IV de _La Moda o Recreo Semanal_?[25]
+Desde el sbado se reparti, y est muy interesante.
+
+--T le tienes ah? pregunt Carmen. Es extrao que no nos hayan
+enviado nuestro ejemplar, estando suscritas.
+
+--En dnde se suscribieron ustedes?
+
+--En la librera de _La Coba_, calle de la Muralla, que es el punto ms
+cercano.
+
+--Pues reclamen all. El ejemplar que yo le estaba en el mostrador de
+la botica de San Feli, porque el mo me ha faltado tambin. No son nada
+exactos, que digamos, los repartidores.
+
+--Has averiguado quin es la Matilde de que habla _La Moda_? pregunt
+Adela a su hermano. Porque Carmen cree que es una que todos nosotros
+conocemos.
+
+--A m se me figura, dijo Leonardo, que es un ente imaginario. Tal vez
+Madama Pitaux sepa algo.
+
+--Pues a m se me ha puesto, dijo Carmen, que la Matilde de _La Moda_ no
+es otra que Micaelita Junco. Sucede que ella es la ms elegante de La
+Habana; que su hermano, un verdadero lechuguino, se llama Juanito; que
+tiene una abuela de nombre doa Estefana de Menocal--apellido semejante
+al de Moncada--que le dan en _La Moda_.
+
+--Voy creyendo que tienes razn, dijo Adela. No puedo negar que el
+vestido y el peinado que llevaba anteayer en el Paseo Micaelita Junco
+son idnticos al figurn de _La Moda_ del sbado antes pasado. Por
+cierto que no me gust el peinado a la Jirafa. La trenza es demasiado
+ancha y los bucles muy altos; luego, por detrs la cabeza luce
+desairada. Las mangas cortas, aglobadas, con sobremangas de blonda, s
+me parecen bonitas y le sientan bien a la que tiene el brazo torneado,
+como Micaelita. Su hermano Juanito, que nos salud junto a la fuente de
+Neptuno, te acuerdas?, iba tambin a la ltima moda igual al figurn.
+Le sentaban los pantalones de Mahn sin pliegues, el chaleco blanco y la
+casaca de pao verde sin carteras. Esa es la moda inglesa, segn dicen.
+Reparaste en el sombrero? La copa tropezaba en las ramas de los rboles
+de la Alameda con ser Juanito Junco un chiquirritn.
+
+--El corbatn es lo que no me peta, dijo Leonardo. Es tan alto que no
+deja juego al pescuezo. No los usar jams. No me gustan esos collares
+de perro. Tampoco me petan las casacas a _la dernier_;[26] parecen de
+zacatecas. Los angostos faldones bajan hasta las corvas y se me figura
+que con esa moda se ha querido imitar la cola de las golondrinas. Sobre
+que se ha empeado Federico en vestirnos a la inglesa y nosotros estamos
+mejor hallados con las modas francesas. Uribe tiene ms gracia, si no
+ms hbil tijera.
+
+--No saques a Uribe, que es un sastre mulato de la calle de la Muralla y
+no sabe jota de las modas de Pars ni de Londres, dijo Carmen con
+marcado desprecio.
+
+--No piensa as la gente principal de La Habana, repuso Leonardo
+prontamente. Los Montalvo, los Romero, los Valds Herrera de Guanajay,
+el Conde de la Reunin, Filomeno, el Marqus Morales, Pealver,
+Fernandina... no se visten con otro sastre. Yo le prefiero a Federico.
+El, adems, recibe los peridicos de modas de Pars por todos los
+paquetes[27] del Havre.
+
+Tan entretenida conversacin de los hermanos, la interrumpi el calesero
+presentndose con la _cuarta_ engarzada en la mueca de la mano derecha
+y el sombrero redondo en la izquierda, para anunciar que el quitrn
+estaba listo a la puerta. Luego al punto las dos hermanas menores fueron
+en busca de la mayor y de sus caractersticas _mantas_ y juntas rodearon
+a la madre para pedirle sus rdenes. Esta seora les hizo el encargo de
+algunas compras en las tiendas de lencera, o de ropa, y luego se
+dirigieron ellas por el zagun a la calle.
+
+No ha de extraar el lector forastero ver a tres seoritas de la clase
+que podemos llamar media, salir a las calles de La Habana sin duea,
+padre, madre o hermano que las acompaase. Pero con tal que no fueran a
+pie ni a pagar visita de etiqueta, bien podan dos, mucho ms tres
+jvenes, recorrer toda la ciudad, hacer sus compras, picotear con los
+mozos espaoles de las tiendas y en las noches de retreta en la Plaza de
+Armas o en la Alameda de Paula, recibir al estribo del carruaje el
+homenaje de sus amigos y la adoracin de sus amantes. Eso s, an para
+hacer una visita en la vecindad de su casa y a pie, exiga la costumbre,
+que la cubana, cuando no haba pariente de respeto, se acompaase
+siquiera de su mismo esclavo.
+
+Al entrar Carmen en el quitrn, le dio la mano para subir un joven
+desconocido que acert a pasar por all, despus a Adela y ltimamente a
+Antonia, recibiendo de ellas, en pago de su galantera, una sonrisa de
+agradecimiento.
+
+As, la ms joven y bella de las hermanas ocup el asiento de en medio,
+el menos cmodo ciertamente, pero sin duda el ms conspicuo y propio
+para desplegar la habanera sus gracias naturales a maravilla. Desde
+luego, mont el calesero el caballo de fuera de varas, el que por su
+suave paso, buena estampa y cola cuidadosamente trenzada, era al mismo
+tiempo el descanso y el orgullo del jinete; y parti a escape el
+carruaje en vuelta de la Plaza Vieja.
+
+
+
+
+CAPTULO XII
+
+ _Por sus juguetes se conoce el nio,
+ y se conjetura cuales han de ser sus obras._
+
+ Parbolas de Salomn
+
+
+Quedaron al fin solos doa Rosa Sandoval de Gamboa y su hijo Leonardo.
+
+No haba sacado ste el talento de su padre para los negocios. Tampoco
+anunciaba disposicin ninguna para la carrera literaria a que le
+dedicaban, aunque sola hacer versos y escribir articulejos para el
+_Diario_ y otros peridicos. Su madre, sin embargo, quera que fuese
+abogado, doctor de la Universidad de La Habana, halagndola la esperanza
+de que podra por este camino, llegar a oidor de la Audiencia de Puerto
+Prncipe, y hasta a Teniente Gobernador, como llamaban entonces a los
+jueces letrados de nombramiento real. Crea ella con razn que, mediante
+el dinero y las relaciones de su marido en la Corte, bien poda
+conseguirse para su primognito cualquier gracia, honor o ttulo, entre
+los muchos que, merced a aquellos estmulos, es uso conceder la Corona.
+
+De comerciante, en concepto del padre, no haba esperanza de que el mozo
+llegase a ms que alcalde municipal, a consiliario o diputado del
+Tribunal de Comercio o Real Consulado, empleos de mala muerte, sin
+honores ni emolumentos. Por otra parte, don Cndido, en realidad, no
+haca hincapi en que su hijo estudiase y siguiese sta ni esotra
+carrera literaria. Abogado? Ni pensarlo. Se aficionara a los pleitos,
+y acabara con un caudal y con el de sus clientes. Tampoco don Cndido
+conoca ms letras que las del Catn,[28] lo que no le haba impedido
+acumular una fortuna respetable.
+
+Ahora, adems, le haba nacido el deseo de titular, y no le pareca bien
+que su hijo, al menos, trocase los libros o la vara del mercader, ni el
+bonete de doctor, por la corona del conde, aunque hubiese un Santovenia,
+que por aquellos das precisamente, haba hecho el ltimo de los
+trueques mencionados. No obstante su ignorancia, reconoca que Leonardo
+no hara raya como hombre de letras, ni como de negocios, y deca para
+s o cuando trataba del asunto con su esposa:
+
+--No debemos forjarnos ilusiones. El (su hijo) no dar nunca mucho de
+s, por ms que uno se afane y gaste dinero en sus estudios. Ah no hay
+cabeza sino para enamorar y correr la tuna. Eso se conoce a tiro de
+ballesta. Pero necesita l tampoco de grandes conocimientos para hacer
+papel en el mundo?
+
+--Ca! No, seor. Fortuna, esto es, dinero te d Dios, hijo, que el
+saber poco te vale; reza el proverbio castellano. Y dinero no ha de
+faltarle cuando yo muera. Luego si logro el ttulo de Conde de Casa
+Gamboa, que pretendo en Madrid, reunir el monis con la nobleza, dos
+adminculos stos con que el ms bruto puede figurar en primera lnea,
+gozar fuero y echarse a roncar a pierna suelta, cierto y seguro de que
+no le atropellarn por deudas, antes todos le sacarn el sombrero, le
+traern en palmitas y le bailarn el agua delante, lo mismo los chicos
+que los grandes, los hombres de copete que las mujeres bonitas. Ah!
+Qu tiempo se ha perdido! Si yo hubiese titulado diez aos ha, otro
+gallo nos cantara.
+
+En efecto, Leonardo descubra menos ambicin que talento. Por sentado,
+la esperanza de ser algo por sus conocimientos, por sus estudios, o por
+su industria, jams calent su corazn. Antes confiado en que a la
+muerte de sus padres sera bastante rico, no haca esfuerzo ninguno por
+saber, ni se apuraba por estudiar las lecciones de derecho, y se rea a
+carcajadas cuando, en son de broma, se deca entre la familia que l
+poda llegar a ser oidor o conde, o que su padre haca construir en
+Espaa, con el fin de titular, un rbol genealgico en que no haba de
+verse ni una gota de sangre de judo ni de moro. Por otra parte, tan
+humildes eran a la sazn sus inclinaciones, como sus pasiones fuertes e
+ingobernables.
+
+Gozar era, por aquel tiempo al menos, la suprema ley de su alma. Y es
+que su madre, porque le quera demasiado, cualquiera creera que, lejos
+de regir sus desapoderados impulsos, pareca complacerse en darles
+rienda suelta. Qu necesidades poda experimentar un mozo de sus aos y
+ocupaciones? Libros, trajes, caballos, carruajes, criados, dinero, todo
+le sobraba; ni el trabajo de pedir casi nunca tena, porque desde la
+cuna se haba acostumbrado a ver satisfechos sus deseos y an caprichos,
+apenas indicados. Con todo eso, no pasaba da sin que le hiciera la
+madre algn regalo costoso, teniendo adems la costumbre de ponerle
+todas las tardes en la faltriquera del chaleco media onza de oro, a
+veces una onza. Naturalmente, como entraba ese dinero, as sala, sin
+conciencia de su valor, y era lo malo que jams pasaba por la mente del
+hijo prdigo, que deba guardar para maana lo que no fuese necesario
+para los gastos de hoy. Cmo derramaba el oro nuestro imberbe
+estudiante? Adivinarlo puede el discreto lector, siendo como eran, el
+juego, las mujeres y las orgas con los amigos la vorgine que consuma
+el caudal de Gamboa y le agotaba el perfume del alma en la flor de su
+vida.
+
+Estaba l, pues, sentado, luego que partieron las hermanas, en el puesto
+que dej Adela, opuesto a su madre, a la que miraba de hito en hito, de
+codos en la mesa, con la cara entre las manos y le dijo de repente:
+
+--Sabes una cosa, mam?
+
+--Si no me la dices... contest ella como distrada.
+
+--No creas que te voy a pedir. Yo no quiero nada.
+
+--Ya, dijo doa Rosa; y se sonri, pues que comprendi por el exordio
+que quera algo su hijo muy amado.
+
+--Te res? Entonces me callo.
+
+--No lo tomes a mal, hijo; me sonro para que veas que te escucho con
+complacencia.
+
+--Pues al pasar ayer tarde por la relojera de Dubois, en la calle del
+Teniente Rey, me llam para ensearme... Te vuelves a sonrer? Vas a
+creer que te voy a pedir alguna cosa. Desde ahora te digo que te
+engaas.
+
+--No hagas caso de mis sonrisas. Contina. Deseo or el fin; qu te
+ense Dubois?
+
+--Nada. Unos relojes de repeticin que acababa de recibir de Suiza. Son
+los primeros que llegan a La Habana, segn me dijo, directamente de
+Ginebra.
+
+Callose en diciendo esto Leonardo y su madre imit su ejemplo, aunque
+sta, al parecer pensativa. Al fin ella fue la primera que rompi el
+silencio diciendo:
+
+--Y qu tal los nuevos relojes de repeticin? Te gustaron, hijo mo?
+
+Se le ilumin al joven el semblante, el cual exclam:
+
+--Muchsimo. Son magnficos, ginebrinos..., pero yo no quiero reloj
+nuevo, te lo advierto. Todava sirve el ingls que t me regalaste el
+ao pasado, slo que ya no es de moda. Yo no he visto nunca un reloj de
+repeticin y mucho menos ginebrino, que no hay que abrirlo para saber la
+hora a cualesquiera del da o de la noche. Se empuja el botn de un
+resorte que tiene dentro de la argolla, y una campanilla interior da la
+hora y los cuartos. Qu ventaja! Eh, mam?
+
+--Por qu no me hablaste de eso antes de salir tus hermanas? Le habra
+encargado a Antonia que se pasara por la relojera.
+
+--No me acord ni tuve ocasin. Pap, adems, estaba delante y luego
+entramos en una conversacin... y me distraje. Bien que ellas no
+entienden de relojes.
+
+Volvi a callar doa Rosa por corto rato, siempre con aire meditabundo,
+aunque sin manifestar enfado ni seriedad. Entretanto, Leonardo finga no
+advertir la actitud abstrada de su madre, ni dar indicios de
+arrepentimiento por el embarazo en que la haba puesto con sus
+antojadizas indicaciones. Por el contrario, mientras la pobre seora
+meditaba y echaba clculos, l no cesaba de sobarse las mejillas con la
+punta de los dedos y de mirar al techo, cual si contara las vigas del
+colgadizo.
+
+--Te dijo Dubois, continu al cabo doa Rosa, el precio de sus nuevos
+relojes?
+
+--S... No. Para qu quieres saber el precio? Para comprarme uno? Ya
+te he dicho que no lo necesito, que no lo quiero. Para comprarles a mis
+hermanas? No los tiene Dubois de mujer, de hombre nicamente.
+
+--Bien, pero cunto pide Dubois por sus relojes de repeticin para
+hombre?
+
+--Poca cosa, dieciocho onzas de oro. No pueden ser ms baratos, porque
+son de oro, legtimos ginebrinos y de repeticin.
+
+--Tu reloj ingls no sali bueno?
+
+--No tan bueno como crea al principio. Ese mismo Dubois te lo vendi,
+bien me acuerdo; pero es claro que se enga o te enga, porque se
+atrasa y se adelanta a cada rato, y ya le he llevado a la relojera ms
+veces que onzas de oro pagaste por l. Y eso que te cost veinte, ms de
+lo que piden por los ginebrinos. Dinero echado a la calle, mam. Est
+visto, los relojes ingleses, an los de Tobas, fallan a menudo; al
+contrario, los legtimos ginebrinos son otra cosa, casi todos salen
+buenos, exactos. As al menos me dijo Dubois, que t sabes entiende de
+relojes y es relojero de primera. Pero no hay que pensar ms en eso,
+mam; olvidmoslo, lo pasar sin un reloj de confianza cmo ha de ser!
+
+--No te apures ni te aflijas, hijo, replic Doa Rosa bastante alarmada.
+Ya veremos modo de que tengas el ginebrino si tan bueno es como dices y
+como cree Dubois. Yo siempre pensaba hacerte un regalo de pascuas, ser
+el reloj ese que tanto te ha gustado, aunque de aqu a Navidad va
+todava una pila de das. Pero se presenta una seria dificultad.
+
+--Cul? pregunt Leonardo asustado, por ms que trat de dominarse.
+
+--Sucede, continu doa Rosa con suavidad, que en mi bolsa particular no
+creo que haya ahora todo el dinero requerido para la compra, y se me
+hace muy cuesta arriba acudir a la de tu padre.
+
+--Pues si depende de pap, debo dar desde ahora por perdida la esperanza
+del reloj nuevo. El se ha vuelto ms tacao que un judo, al menos todo
+para m le parece o caro o intil; que lo que es para Antonia, ya
+sabemos que su bolsa siempre est abierta. Yo no s para qu guarda l
+tanto dinero.
+
+--Eres injusto con tu padre. De quin es el dinero que t derrochas?
+Quin provee al lujo en que vives? Quin trabaja para que t goces y
+te diviertas?
+
+--El trabaja, es verdad; l se industria y ahorra, no cabe duda ninguna,
+pero tendra ahora tanto dinero si cuando se cas con contigo hubieras
+sido una mujer pobre? A que no?
+
+--Yo aport al matrimonio unos doscientos mil pesos, que no es ni la
+cuarta parte de nuestro caudal hoy da. El aumento, ese gran aumento, se
+debe a los afanes y economas de tu padre, quien no era un pobrete
+tampoco cuando se cas conmigo; no, seor; tena sus reales, y t menos
+que nadie debas censurar su conducta, la cual, por otra parte, es hija
+de la tuya con l.
+
+--En eso haba de parar el sermn, en mi conducta con pap. El es seco y
+duro conmigo, puedo yo ser carioso y blando con l? Vamos, di t.
+Nunca me da tampoco ocasin de mostrarle mi cario, aunque quisiera. Mas
+no hablemos del asunto, volvamos la hoja y tratemos de otra cosa, de lo
+otro. Qu tena pap cuando se cas contigo?
+
+--Tena algo, tena bastante, s, seor. Tena un taller de maderas del
+Norte, tejaman, ladrillos, cal..., all en la Alameda o Paseo, cerca de
+la Punta. El terreno en que se hallaba tambin le perteneca, si bien
+vala poco por ser muy pantanoso y bajo. Tena asimismo por all, donde
+ahora se ha fabricado la casa del colegio de Buena Vista, un barracn.
+Por cierto que de los ltimos bozales que se marcaron en el hombro
+izquierdo con las letras _G_ y _B_ todava quedan algunos en el ingenio
+_La Tinaja_, que hered de mi padre. Cndido, en sociedad con don Pedro
+Blanco, suele traer todava negros de frica. Pero persiguen tanto los
+ingleses la trata, que se pierden muchas ms expediciones que se
+salvan...
+
+--Figrate, mam, dijo Leonardo con mucha risa, aunque bajando la voz,
+un plagiario de hombres convertido en Conde... del Barracn, por
+ejemplo. Qu lindo ttulo!--No te parece mam?
+
+--Qu quieres decir con esa salida de pie de banco? pregunt doa Rosa
+molesta no menos que sorprendida.
+
+--Ay, mam! T no sabes que segn las leyes romanas son plagiarios
+todos aquellos que roban hombres para venderlos?
+
+--Ya. En ese caso tu padre no es el verdadero plagiario, como dices,
+sino don Pedro Blanco, quien es sabido, desde su factora en Gallinas,
+en la costa de Guinea, (tantas veces he odo esos nombres que se me han
+quedado impresos) trata negros por baratijas y otras cosas y remite los
+cargamentos a esta Isla. Tu padre toma los que necesita para sus fincas
+y los dems los vende a los hacendados, porque l hasta hace poco ha
+estado actuando como consignatario y antes como socio de Blanco, cuando
+no se tena por contrabando la trata de frica, o se toleraba. Por su
+cuenta al menos, no ha despachado sino contadas expediciones. De un
+momento a otro espera la vuelta de su bergantn _Veloz_. Dios quiera
+que no haya cado en las garras de los ingleses!
+
+--T, sin querer, ests abogando en mi favor. Yo dije lo que dije en
+broma, pero es claro, mam, que conforme a un principio de derecho tanto
+delito comete el que mata la vaca como el que le sujeta la pata.
+
+--No me vengas con tus principios, tus fines ni tus leyes romanas. Digan
+ellas y ellos lo que gustes, la verdad es que existe mucha diferencia
+entre la conducta de tu padre y la de don Pedro Blanco. Este se halla
+all, en la tierra de esos salvajes; l es quien los procura en trato,
+l es quien los apresa y remite para su venta en este pas; de suerte
+que, si hay en ello algn delito o culpa, suyo ser, en ningn caso de
+tu padre. Y, si bien se mira, lejos de hacer Gamboa nada malo o feo,
+hace un beneficio, una cosa digna de celebrarse, porque si recibe y
+vende, como consignatario, se entiende, hombres salvajes, es para
+bautizarlos y darles una religin que ciertamente no tienen en su
+tierra. Conque si lo dices por esto, ya sabes que, en caso de titular,
+en lo que por ahora no piensa, no le faltaran ttulos bonitos y sobre
+todo, honrosos. Pues como te deca antes, esta vez no me ser dado
+complacerte sin acudir a la bolsa de tu padre.
+
+--Por qu no acudes?
+
+--Porque tendra que decirle la verdad, esto es, que quera el dinero
+para hacerte un regalo.
+
+--Bien, y qu? El nunca te niega nada.
+
+--Es cierto; pero como est tan enojado contigo, temo que me lo niegue.
+
+--Cundo no est l enojado conmigo, mam? Esa es enfermedad endmica
+suya, crnica, mejor dicho. Si salgo, porque salgo; si no salgo, porque
+me estoy en casa. De todos modos, entra el ao y sale el ao y pap
+nunca est contento conmigo. Me ha cogido entre ojos, mam, sta es la
+verdad pura y dura. Para qu andarnos con rodeos? El resultado es que
+no le pareces bien nada de lo que yo hago o deshago.
+
+--No es tu padre tan injusto, ni tan falto de amor paternal, que si te
+portaras bien, creera que te portabas mal. Mira, sin ir ms lejos,
+anoche estuviste de correntn en Regla. A qu hora volviste?
+
+--Por quin lo ha sabido l?
+
+--Importa poco el conducto, pero sabe que se lo dijeron esta maana en
+el muelle de Caballera.
+
+--Vamos! Esa no cuela. Al muelle no acuden temprano sino los
+_tasajeros_ y husmeadores de noticias, porque se es su mentidero,
+pasndose la maana esperando que el Morro seale el Correo de Espaa,
+barco de Santander o de Montevideo, con harina o con tasajo. Semejantes
+nenes no frecuentan los bailes del Palacio de Regla. El cuentista ya
+caigo en quin fue, no pudo ser otro que Aponte. Te aseguro que ya me la
+pagar el muy perro conversador.
+
+--No fue ese el sopln. Sin embargo, aunque lo hubiese sido, haras mal
+en pegarle por eso, pues si tu padre le pregunt, no s yo cmo pudo
+ocultarle la verdad.
+
+--Pudo decir que no saba, que no oy la campana del reloj del Espritu
+Santo, que... cualquier cosa, menos que yo vine a tal o cul hora, ni
+que estuve ac ni all. Tiene muy floja la lengua el taita Aponte y pap
+le dio por la vena del gusto preguntndole. Milagro que no le cont...
+Pero, en resumidas cuentas, qu estuve yo haciendo en Regla anoche?
+
+--No me lo digas, no quiero saberlo, supongo que no hacas nada malo. El
+resultado es, Leonardito, que t no te aplicas a los estudios, que no
+adelantas en nada bueno ni til, y que el tiempo que debas dedicar a
+la lectura y a la meditacin, lo desperdicias en fiestas frvolas y en
+correras tan dainas como peligrosas. Eso no puede gustarle a l, ni...
+a m tampoco, por lo mismo que te quiero entraablemente. Quiere tu
+padre y quiero yo que estudies ms y que pasees menos, que te diviertas,
+pero que no te entregues a la disipacin, que no pases malas noches, que
+te moderes, que..., en una palabra, te portes bien.
+
+La emocin que experiment doa Rosa la priv del uso de la palabra,
+arrasndose de lgrimas sus hermosos ojos.
+
+--T no sirves para predicador, le dijo Leonardo, tal vez con nimo de
+distraer su atencin, porque te posesionas demasiado del asunto.
+
+--Por lo que toca a Aponte, continu doa Rosa luego que se hubo
+serenado, ya s que es un conversador, mas, en honor de la verdad, debo
+decir que tu padre supo la hora a que volviste por el ruido que se hizo
+en el zagun con la apertura de la puerta, la entrada del carruaje y las
+pisadas de los caballos. Con el silencio de la noche, todo ruido es un
+trueno. El despert, encendi un tabaco con el yesquero, consult el
+reloj e hizo una exclamacin de enojo. Yo me hice la dormida. Eran las
+dos y media de la madrugada... An se te conoce en la cara la mala
+noche.
+
+Hubo otro breve intervalo de silencio entre aquellos dos interlocutores,
+durante el cual Leonardo bostez y se esperez diferentes veces, hasta
+que, puesto en pie, dijo:
+
+--Me voy a dormir... Si me compras el reloj, bueno; si no, poco importa.
+
+Dio media vuelta y emprendi la subida de la escalera de su dormitorio,
+paso ante paso, cual si contara los escalones o le costara un grande
+esfuerzo. La madre, entre tanto, le sigui con los ojos, sin decirle
+otra palabra ni moverse de la silla; pero as que le perdi de vista en
+los altos de la escalera, se agit con viveza y llam en voz
+fuerte:--Reventos!
+
+A una llamada tan apremiante, no tard en responder en propia persona el
+mayordomo mencionado en el anterior captulo. Era un hombre bajo de
+cuerpo, rechoncho, trigueo, con la cara redonda y el pelo muy crespo,
+que as en su aspecto como en sus maneras manifestaba resolucin y
+agilidad. Aunque vestido de limpio, vena en chaleco, traslucindose a
+leguas que proceda de Asturias, tipo no muy comn del espaol entonces
+en La Habana. Haca de mayordomo en casa de don Cndido Gamboa, y si
+llevaba ciertos libros, no se ocupaba tanto en el escritorio, como en
+otras comisiones ms en consonancia con su empleo. Cuando se present
+delante de doa Rosa, tena la pluma detrs de la oreja, y ella le dijo
+en tono de mando:
+
+--Reventos, diga a Gamboa que me mande con Vd. veinte onzas.
+
+Fue el hombre y volvi sin demora con el dinero pedido, el cual sac de
+la caja de hierro pequea, debajo de la carpeta, en que haba varios
+sacos atestados de monedas de oro y plata.
+
+--Pngase la chaqueta, aadi doa Rosa derramando las onzas sobre la
+mesa para contarlas, y vaya ahora mismo a la calle del Teniente Rey, a
+la otra puerta de la botica de San Agustn, relojera de Dubois, y se
+compra Vd. el mejor reloj de repeticin que haya recibido ltimamente de
+Ginebra. Diga Vd. que es para m. Se ha enterado Vd.?
+
+--S, seora.
+
+--Supongo que Vd. no entiende de relojes.
+
+--No se me alcanza mucho, que digamos, pero en Gijn, donde yo nac y me
+cri, hay ms de una relojera; y un to mo, hermano de mi madre, que
+en paz descanse, tena en la ua, como quien dice, el mecanismo de los
+relojes.
+
+--No lo deca por tanto, don Melitn, lo deca para prevenirle contra
+cualesquier engao que pudieran practicar con Vd., si se creyese que el
+reloj era para Vd. u otra persona as... Vd. me entiende?
+
+--Ya, ya, estoy enterado.
+
+--Oiga. Recalque Vd. a Dubois que el reloj es para m. El me conoce y
+debe saber que le costara caro...
+
+--Dar a Vd. gato por liebre, interrumpi el mayordomo. Por sentado que
+le costara un ojo de la cara, si tal hiciera el muy bellaco. Demasiado
+lo s y lo sabe l.
+
+--Yo no le tengo por bellaco, como Vd. dice; sin embargo, bueno es estar
+prevenido...
+
+--Porque el soldado prevenido nunca fue vencido, volvi a interrumpir el
+mayordomo, interpretando a su modo el pensamiento del ama.
+
+--Ah! Haga que le pongan en una caja fina, como para un regalo.
+Entiende Vd.?
+
+--Toma que si lo entiendo! Perfectamente.
+
+--Bien. Vaya Vd.
+
+--Volando.
+
+--Se acordar Vd.? Reloj de oro, de repeticin, suizo; quiero decir,
+ginebrino, de los ltimamente recibidos de Ginebra por el relojero
+Dubois, que vive en la calle del Teniente Rey, a la otra puerta de la
+botica de San Agustn.
+
+--S, s, seora doa Rosa. Todo eso lo recuerdo y lo tendr presente. Y
+en un salto...
+
+--Oiga! No me limito a 18 onzas. Se quiere el mejor reloj de
+repeticin, ginebrino legtimo, cueste lo que cueste. Si ms dinero se
+necesita, venga Vd. por l.
+
+--Ser servida la seora doa Rosa al pie de la letra.
+
+--Ah! Reventos! Reventos! Venga ac. Lo principal se me olvidaba.
+Haga que le pongan por dentro de la tapa esta marca: L. G. S. oct. 24,
+1830. No se olvide.
+
+En efecto, en poco ms de una hora el Mayordomo estuvo de vuelta y puso
+en manos de doa Rosa un estuche pequeo, cuadrado, de tafilete, con
+filetes de oro. Sin duda dicha seora le aguardaba impaciente, porque
+tomarle, abrirle, contemplarle por breve rato con una especie de alegra
+infantil, levantarse y meterse en su aposento, sin hacer ms caso del
+Mayordomo, fue todo uno.
+
+No pas ms tiempo que el que acabamos de emplear en la relacin de la
+cmica escena.
+
+Leonardo por su parte, tan seguro estaba de que no se pondra el sol de
+aquel da, sin que un nuevo reloj viniese a adornar su traje en el
+bolsillo de sus pantalones, que habiendo tendido stos en el sof,
+enfrente de su cama, se acost tranquilo, resuelto a dormir y reparar
+las fuerzas quebrantadas por la fatiga y la falta de sueo de la noche
+anterior. Dormitaba solamente cuando el ruido de menudos pasos y de las
+ropas de una mujer, vino a confirmarle en su esperanza. Era su madre.
+Fingi que dorma y la vio acercarse quedito al sof, levantar en alto
+los pantalones, meter en el bolsillo delantero algo redondo que
+relumbraba mucho, pendiente de una cinta de seda rosada y azul, formando
+aguas, de ms de una pulgada de ancho y seis de largo, sujetas las
+puntas por una hebilla de oro. Sonriose de placer, y cerr los ojos, a
+fin de que su madre se retirase en la persuasin que le haba preparado
+una sorpresa.
+
+Al volver doa Rosa los pantalones al sof, cuidando de que la cinta del
+reloj quedase visible y deslizar en la faltriquera del chaleco las dos
+onzas que sobraron de la compra de aqul, le pareci que su hijo se
+haba movido en la cama. Se sobresalt cual si hubiera estado cometiendo
+un delito, y entonces, en efecto, entr un rayo de luz en su conciencia
+de madre, record vivamente las palabras de su marido en la conversacin
+de por la maana temprano, y sinti una especie de arrepentimiento. Algo
+en su interior la dijo que si no haca actualmente mal, no resultara
+tampoco un bien conocido y slido de sus demostraciones tiernas y
+cariosas con Leonardo, cuando no nacan de mritos contrados por l,
+sino de la efusin espontnea e indiscreta de su corazn de madre.
+
+Perpleja, entre recoger la prenda, cosa de guardarla para ocasin ms
+oportuna, y arrostrar por ende la afliccin y el desagrado del hijo, se
+qued inmvil, como transfigurada. Aqul, aunque brevsimo, fue un
+momento supremo para la triste madre. Al fin ech una mirada furtiva
+hacia el lecho, vio a Leonardo desnudo de medio cuerpo arriba, con los
+brazos en la almohada y la hermosa cabeza apoyada en las palmas, el
+pecho abierto y levantado, subiendo en la aspiracin y bajando en la
+respiracin, cual la ola que no llega a romper, la nariz dilatada, la
+boca entreabierta para dar franco paso a la entrada y salida del aire,
+plido el semblante por el sueo y la agitacin del da, aunque lleno de
+salud y de fuerza, un sentimiento de orgullo se apoder de todo su ser,
+cambiando de golpe y por completo el orden de sus pensamientos.
+
+--Pobrecito! exclam en tono casi audible. Por qu haba yo de
+privarle de nada, cuando est en la edad de gozar y de divertirse? Goza
+y divirtete, pues, mientras te duran la salud y la mocedad, que ya
+vendrn para ti, como han venido para todos nosotros, los das de los
+disgustos y de los pesares. La Virgen Santsima, en quien tanto fo y
+pongo toda mi esperanza, no dejar de or mis ruegos. Ella te proteja y
+saque en bien de los peligros del mundo. Dios te haga un santo, hijo de
+mi corazn.
+
+Movi los labios juntos, en seal de lanzar un beso, y fuese tan
+callandito como vino.
+
+
+
+
+SEGUNDA PARTE
+
+
+
+
+CAPTULO I
+
+ _Tarde venientibus ossa._
+ (Los que llegan tarde al banquete roen los huesos.)
+
+
+Tenemos que dejar por breve tiempo estos personajes, para ocuparnos de
+otros que no por ser de inferior estofa, representan en nuestra verdica
+historia papel menos importante. Nos referimos ahora al clebre tocador
+de clarinete, Jos Dolores Pimienta.
+
+Para verle con la aguja en la mano sentado a la turca junto con otros
+oficiales de sastre en una tarima baja, hilvanando una casaca de pao
+verde oscuro, todava sin mangas ni faldones, fuerza es que pasemos a la
+sastrera del maestro Uribe, en la calle de la Muralla, puerta inmediata
+a la esquina de la de Villegas, donde hubo una tienda de merceras
+llamada del Sol.
+
+El primero de estos establecimientos se compona de una sala cuadrilonga
+con tres entradas: la de la primitiva puerta ancha y alta y las de las
+dos ventanas, cuyas rejas haban arrancado. Frente a ellas, en sentido
+longitudinal, haba una mesa larga y angosta en que se vean varias
+piezas de dril, de piqu, de arabia, de un gnero de algodn que
+llamaban coquillo, de raso y de pao fino, todas arrolladas y apiladas
+en un extremo. Y hacia el opuesto, tendidos dos pedazos de tela de
+Mahn, en que ya se haba trazado un par de pantalones de hombre con
+una astilla de jabn cenizoso.
+
+Detrs de la mesa o mostrador, de pie, en mangas de camisa, con delantal
+blanco atado a la cintura, la tijera en la mano derecha, y echada en
+torno de los hombros, por medida, una cinta de papel doblada por medio
+en toda su longitud, con piquetes de trecho en trecho, se hallaba el
+maestro sastre Uribe, favorito en aquella poca de la juventud elegante
+de La Habana. Aunque quisiera, no hubiera podido negar la raza negra,
+mezclada con la blanca a que deba su origen. Era de elevada talla,
+enjuto de carnes, carilargo, los brazos tena desproporcionados, la
+nariz achatada, los ojos saltones, o a flor del rostro, la boca chica, y
+tanto que apenas caban en ella dos sartas de dientes ralos, anchos y
+belfos; los labios renegridos, muy gruesos y el color cobrizo plido.
+Usaba patilla corta, a la clrigo, rala y crespa, lo mismo que el
+cabello, si bien ste ms espeso y en mechones erectos que daban a su
+cabeza la misma apariencia atribuida por la fbula a la de Medusa.[29]
+
+Como sastre que deba dar el tono en la moda, vesta Uribe pantalones de
+mahn ajustados a las piernas, de tapa angosta, figurando una _M_
+cursiva, sin los finales de enlace, y las indispensables trabillas de
+cuero. En vez del zapato de escarpn, entonces de uso general, llevaba
+chancletas de cordobn, dejando al descubierto unos pies que no tenan
+nada de chicos, ni bien conformados, porque sobre mostrar demasiado los
+juanetes, apenas formaban puente. Por poco que previniese en su favor el
+aspecto de Uribe, no cabe duda que era el ms amable de los sastres, muy
+ceremonioso y un si es no es pagado de la habilidad de sus tijeras.
+Estaba casado con una mulata como l, alta, gruesa, desenvuelta, quien
+en casa al menos, gustaba tanto de ir en piernas, arrastrando la
+chancleta de raso, como de ensear ms de lo que convena a la decencia,
+las espaldas y los hombros rollizos y relucientes.
+
+Comenzaba la tarde de uno de los ltimos das del mes de octubre. Suban
+y bajaban muchos carruajes, carretones y carretas la angosta calle de la
+Muralla, tal vez la de ms trfico de la ciudad, por ser la ms central
+y estar toda poblada de tiendas de varias clases. El ruido de las ruedas
+y de las patas de los caballos en las piedras, resonaba como un trueno
+continuado en el interior de las casas abiertas a todos los vientos. No
+pocas veces chocaban unos contra otros, y obstruan el paso por largo
+rato. En semejante caso, al trueno de los carruajes sucedan las voces y
+los ternos de los carreteros y caleseros, sin consideracin ni respeto a
+las seoras. El transente a pie, si no quera ser atropellado por los
+caballos o estrujado contra las paredes de las casas con los bocines
+salientes de los cubos de las ruedas, tena que refugiarse en las
+tiendas hasta que se despejara la va.
+
+En la tarde de que hablamos ahora, ocurri una de esas frecuentes
+colisiones entre un quitrn ocupado por tres seoritas, que bajaba, y un
+carretn cargado con dos cajas de azcar, que suba. Chocaron con fuerza
+los cubos opuestos de ambos vehculos, de cuyas resultas el del segundo
+levant la rueda del primero y se entr por sus rayos, rindiendo uno.
+Del choque los dos carruajes quedaron casi de travs en la calle, el
+quitrn con la zaga hacia la puerta de la sastrera de Uribe, donde
+penetr la cabeza de la mula del carretn. El carretonero, que vena
+sentado a la mujeriega en una de las cajas de azcar, con un zurriago en
+la mano derecha, perdi el equilibrio y dio en el lodo y piedras de la
+calle un terrible costalazo.
+
+Y este hombre, africano de nacimiento, lo mismo que el otro, mulato de
+La Habana, en vez de acudir cada cual a su vehculo respectivo, a fin de
+deshacer el enredo y facilitar el pasaje, con atroces maldiciones y
+denuestos se embistieron mutuamente, ciegos de furor salvaje. No era que
+se conocan, estaban reidos o tenan anteriores agravios que vengar;
+sino que siendo los dos esclavos, oprimidos y maltratados siempre por
+sus amos, sin tiempo ni medio de satisfacer sus pasiones, se odiaban a
+muerte por instinto y meramente desfogaban la ira de que estaban
+posedos, en la primera ocasin que se les presentaba. En vano las
+seoritas del quitrn, muy sobresaltadas, pusieron el grito en el cielo,
+y la mayor de ellas amenaz repetidas veces al calesero con un fuerte
+castigo si no desista de la ria y atenda a los inquietos caballos.
+Pero los combatientes, en su furor y en la lluvia de zurriagazos que se
+descargaban, no oan palabra. Luego los espaoles de las tiendas, los
+oficiales de la sastrera, todos asomados a las puertas en mangas de
+camisa, aumentaban el ruido y la confusin con su vocera y sus
+risotadas, seales ciertas del jbilo con que presenciaban el combate.
+
+En esto, un hombre de mala catadura entr por una puerta de la
+sastrera, como para evitar las ruedas del carruaje, y al salir por la
+otra extendi el brazo por encima del fuelle cado y le desprendi la
+peineta de teja de la cabeza de la ms joven de las seoritas; con lo
+cual la larga y abundosa trenza de sus cabellos se desarroll y
+desmadej toda, cubrindole la espalda con sus ondas sedosas y
+brillantes cual las alas del tot. Dio ella un grito y se llev ambas
+manos a la cabeza; en cuyo momento, Jos Dolores Pimienta, mero
+espectador hasta entonces como los dems, hizo una exclamacin de
+asombro, murmur el nombre de la Virgencita de bronce y se lanz sobre
+el ratero, o ms bien sobre la presa, que se la llevaba en triunfo.
+Logr echarle garra; mas como era de quebradizo carey y estaba, adems,
+primorosamente calada, se le qued hecha pedazos en la mano: nica cosa
+que pudo devolver a su afligida y asustada duea. A favor de la
+confusin logr escapar el ratero, bien que ningn otro que el oficial
+de sastre haba parado mientes en aquella ocurrencia. Sin embargo, la
+exclamacin de ste, su accin generosa cuando la generalidad de los
+espectadores slo pensaba en divertirse, llam la atencin de Uribe, que
+volvindose de repente para l, le dijo:
+
+--Ests loco? Te figuraste que esa tambin era Cecilia Valds? Si digo
+yo que t ves visiones.
+
+--No, contest secamente Jos Dolores. Yo s lo que me digo. Esas nias
+son hermanas del caballero Gamboa.
+
+--Acabramos! exclam a su vez Uribe. Yo bien quera conocerlas. Se
+parecen mucho. No pueden negar que son hermanos. Pues es preciso
+ampararlas. Las hermanas de uno de mis rumbosos _clientes_! No faltaba
+ms...
+
+En efecto, entre el maestro sastre, sus oficiales y otros, consiguieron
+separar a los combatientes y desenredar las ruedas de los vehculos,
+tras lo cual uno y otro pudieron seguir su camino, llevando el
+carretonero las manchas de sangre de la _cuarta_ del calesero en la
+camisa de listado azul. Protegi quizs las espaldas de este ltimo la
+chaqueta de pao de su librea; a lo menos no se le vean en ella las
+seales de la refriega.
+
+Y una vez despejado aquel campo de Agramonte y vueltos, el maestro
+sastre a la mesa de cortar, los oficiales a su tarima, el primero sac
+de pronto el reloj del bolsillo del pantaln y, con aire sorprendido,
+dijo:--Las tres! aadiendo enseguida ms alto:--Jos Dolores!
+
+No tard ste en aparecer ante la presencia del maestro Uribe. Traa al
+hombro dos madejas trenzadas, una de hilo blanco de lino, otra de seda
+negra; clavadas en los tirantes de los pantalones varias agujas cortas,
+no muy finas, y en el dedo del medio de la mano derecha un dedal de
+acero, sin fondo.
+
+Al nacimiento de Jos Dolores Pimienta y de Francisco de Paula Uribe
+concurrieron, sin duda, por igual las razas blanca y negra, con esta
+esencial diferencia: que aqul sac ms sangre de la primera que de la
+segunda, circunstancia a que deben atribuirse el color menos bilioso de
+su rostro, aunque plido, la regularidad de sus facciones, la amplitud
+de su frente, la casi perfeccin de las manos y la pequeez de los pies,
+que as en la forma como en el arco del puente podan competir con los
+de dama de raza caucsica. Ni con ser de constitucin delicada
+sobresalan mucho los pmulos de su rostro ovalado, ni tena el cabello
+tan lanudo como el de Uribe. En sus maneras, lo mismo que en la mirada,
+y a veces hasta en el tono de la voz, haba aire marcado de timidez o
+melancola, pues no siempre es fcil discernir entre ambas, que
+revelaba, o mucha modestia o mucha ternura de afectos.
+
+De organizacin musical tena que hacerse gran violencia, cosa que no
+poda echar a puerta ajena, para trocar el clarinete, su instrumento
+favorito, por el dedal o la aguja del sastre, una de las artes bellas
+por un oficio mecnico y sedentario. Pero la necesidad tiene cara de
+hereje, segn reza el caracterstico adagio espaol, y Jos Dolores
+Pimienta, aunque director de orquesta, ocupado a menudo en el coro de
+las iglesias por el da y en los bailes de las ferias por la noche, no
+le bastaba eso a cubrir sus propias necesidades y las de su hermana
+Nemesia, desahogadamente. La msica en Cuba, como las dems bellas
+artes, no haca ricos, ni siquiera proporcionaba comodidades a sus
+adeptos. El clebre Brindis, Ulpiano, Vuelta y Flores y otros se
+hallaban poco ms o menos en este caso.
+
+--Qu tal la casaca verde indivisible? le pregunt Uribe. Se halla en
+estado de prueba? Son las tres y dentro de poco tendremos aqu al
+caballero Gamboa, como el reloj.
+
+--Para el tiempo que hace que Vd. me la entreg, _se_ Uribe, repuso
+Pimienta, la tengo bastante adelantada.
+
+--Cmo es eso? Pues no te la di desde tras de antier?
+
+--Perdone Vd., _se_ Uribe, yo no vine a recibir esa prenda, si hemos
+de hablar claro, hasta ayer por la maana. Antier toqu la misa mayor
+del Santo ngel Custodio, a prima toqu la salve y luego en el baile de
+Farruco hasta ms de media noche. Conque no s...
+
+--Bien, bien, replic Uribe serio interrumpindole: Se halla o no en
+estado de prueba? Eso es lo esencial.
+
+--Dir a Vd., lo que es probarse, puede ahora mismo. Las solapas estn
+basteadas, lo propio que el cuello. Iba ahora a hilvanarle los forros de
+seda, para abrirle los ojales. Los hombros se hilvanarn cuando venga el
+caballero que Vd. dice, y las espaldas idem per idem. Las mangas las
+est cerrando _sea_ Clara, su mujer de Vd., aunque con probar una
+basta. De manera que a las ocho de la noche, cuando ms tarde, estar
+concluida la casaca y lista para el baile, que no principiar hasta las
+nueve.
+
+--El caso es que se quiere para mucho antes y no se dir nunca que
+Pancho de Paula Uribe y Robirosa no cumple su palabra una vez empeada.
+
+--Entonces tendr Vd. que poner otro oficial que me ayude; mejor dicho,
+que la concluya, porque a las seis debo tocar en la salve del Santo
+ngel Custodio y luego despus en el baile de Brito. Farruco abre sus
+bailes esta noche en la casa de Soto y yo no he querido llevar mi
+orquesta hasta all. En la Filarmnica dirige Ulpiano con su violn y
+Brindis est comprometido a tocar el contrabajo. Conque considere Vd.
+
+--Pues lo siento en el alma, Jos Dolores, y si hubiera sabido que t no
+ibas a rematar esa pieza, no te la hubiera dado. Yo me estoy mirando en
+ella. Temo que si otro oficial la coge ahora en sus manos, le echa a
+perder el estilo. El caballerito Leonardo es el ms quisquilloso de
+todos mis clientes. No ve Vd. que nada en riqueza? No ve cmo derrama
+la plata? Para lo que le cuesta! Y vea Vd. su padre don Cndido, el
+otro da como quien dice, andaba con la pata en el suelo. Me parece que
+lo veo cuando lleg de su tierra: traa zapatos de empleita (quiso decir
+_pleita_, mejor, _alpargatas_), chaqueta y calzones de bayeta y gorro
+de pao. A poco ms puso taller de maderas y tejas, despus trajo negros
+de frica a montones, despus se cas con una nia que tena ingenio,
+despus le entr dinero por todos cuatro costados y hoy es un
+caballerazo de primera, sus hijas ruedan quitrn de pareja y su hijo
+bota las onzas de oro como quien bota agua. _E intertanto_ aquella pobre
+muchacha... Mas, cllate lengua. Pues, segn te deca, Jos Dolores, el
+caballerito Leonardo vino aqu la semana pasada y me dijo:--Maestro
+Uribe, tenga Vd. este pao verde indivisible que he hecho traer de Pars
+expresamente para que Vd. me haga una casaca como se debe. Pero djese
+Vd. de vejeces, de talle encaramado en el cogote, ni de colas de
+golondrinas. Yo no soy ningn zacateca, Juanito Junco, ni Pepe Montalvo.
+Hgame una casaca como la gente, a la _dernier_, que yo s que Vd. sabe
+pintarlas en el cuerpo, cuando le da la gana. Ese mozo tiene tanto
+dinero, que es preciso darle gusto o reventar. Adems, como es tan
+elegante y bien parecido, da el tono en la moda, y si acierto a hacerle
+una cosa buena, me pongo las botas. Aunque a decir verdad, ya no tengo
+manos para todo el trabajo que me ha cado. Por donde se ve claro que la
+competencia del ingls Federico, lejos de daificarme, me ha favorecido.
+Conque, mi querido Jos Dolores, al avo.
+
+--Ya le he dicho, _se_ Uribe, har lo que pueda; pero spalo, no
+tendr tiempo para darle la ltima mano. Lo principal, sin embargo, est
+hecho, esto es, las solapas y el cuello. La montura de los faldones y la
+espalda Vd. puede dirigirla, y los ojales nadie los hace mejor que
+_sea_ Clara.
+
+--Trae ac la casaca.
+
+Trjola el oficial, y con ella en la mano, para suspenderla a la altura
+de sus ojos, Uribe se encamin a un espejo que haba en la pared
+medianera de la primera ventana y la puerta. All le sigui
+maquinalmente Jos Dolores. Cuando los dos estuvieron delante del
+espejo, dijo el maestro a su oficial:
+
+--Vamos, Jos Dolores, sirve t de modelo... Apuradamente, tienes el
+mismo cuerpo que el caballerito Leonardo.
+
+--Est bien, _se_ Uribe, contest Pimienta de malsimo humor. Pero sin
+ejemplar eh?
+
+--Compadre, tienes hoy palabras de poco vivir. Qu te est labrando
+all dentro? Antes tomaste una de las nias Gamboa por Cecilia Valds;
+ahora te pones bravo porque, para ganar tiempo, pruebo la casaca del
+hermano en tu cuerpo. Si lo haces porque ese blanco le pisa la sombra,
+lo peor que puedes hacer es tomarlo tan a pecho. Qu remedio, Jos
+Dolores? Disimula, aguanta. Haz como el perro con las avispas, ensear
+los dientes para que crean que te res. No ves que _ellos_ son el
+martillo y nosotros el yunque? Los blancos vinieron primero y se comen
+las mejores tajadas; nosotros los de color vinimos despus y gracias que
+roemos los huesos. Deja correr, chinito, que alguna vez nos ha de tocar
+a nosotros. Esto no puede durar siempre as. Haz lo que yo. T no me
+ves besar muchas manos que deseo ver cortadas? Te figurars que me sale
+de adentro. Ni lo pienses, porque lo cierto y verdico es que, en verbo
+de blanco, no quiero ni el papel.
+
+--Qu ley tan brava, _se_ Uribe! No pudo menos de exclamar por lo
+bajo el oficial, sorprendido ms bien que alarmado de que abrigara
+principios tan severos.
+
+--Pues qu, continu el maestro sastre, te figurabas que porque le hago
+el _rande v_ a todos cuantos entran en esta casa, es que no s
+distinguir y que no tengo orgullo? Te equivocas; en verbo de hombre,
+nadie creo mejor que yo. Me estimara en menos porque soy de color?
+Disparate. Cuntos condes, abogados y mdicos andan por ah, que se
+avergonzaran de que su padre o su madre se les sentara al lado en el
+quitrn, o los acompaara a los besamanos del Capitn General en los
+das del rey o de la reina Cristina? Quizs t no ests tan enterado
+como yo, porque no te rozas con la grandeza. Pero recapacita un poco y
+recuerda. T conoces el padre del conde...? Pues fue el mayordomo de su
+abuela. Y el padre de la marquesa...? Un talabartero de Matanzas, ms
+sucio que el cerote que usaba para untarle a la pita con que cosa los
+arneses. A que el marqus de... no ensea su madre a los que van a
+visitarlo en su palacio de la Catedral? Y qu me dices del padre del
+doctor de tantas campanillas...? Es un carnicero de ah al doblar. (Tuvo
+Uribe la discrecin de pronunciar los nombres de las personas aludidas a
+la oreja del oficial, como para que los dems no le oyeran.) Pues yo no
+tengo por qu esconder mis progenitores. Mi padre fue un brigadier
+espaol. A mucha honra lo tengo, y mi madre no fue ninguna esclavona, ni
+ninguna mujer de nacin. Si los padres de esos seorones hubieran sido
+siquiera sastres, pase, porque es notorio que S. M. el Rey ha declarado
+noble nuestro arte, lo mismo que el oficio de los tabaqueros, y podemos
+usar don. Tond, con ser moreno, tiene don por el rey.
+
+--Yo no me ocupo de eso, ni a derechas s quin es mi padre, slo s que
+no fue negro, volvi Pimienta a interrumpir el torrente impetuoso del
+maestro sastre. Lo que yo sostengo es, que ni a Vd., ni a m, ni... a
+nuestros hijos, segn van las cosas, nos tocar ser martillo. Y es muy
+duro, dursimo, insufrible, _se_ Uribe, agreg Jos Dolores, y se le
+nubl la vista y le temblaron los labios, que _ellos_ nos arrebaten las
+de color, y nosotros no podamos ni mirar para las mujeres blancas.
+
+--Y quin tiene la culpa de eso? continu Uribe hablando otra vez al
+odo del oficial, como para que no le oyera su mujer: la culpa la tienen
+_ellas_, no _ellos_. No te quepa gnero de duda, porque es claro, Jos
+Dolores, que si a las pardas no les gustaran los blancos, a buen seguro
+que los blancos no miraban para las pardas.
+
+--Puede ser, _se_ Uribe; pero, digo yo: no tienen los blancos
+bastante con las suyas? Por qu han de venir a quitarnos las nuestras?
+Con qu derecho hacen ellos eso? Con el derecho de blancos? Quin les
+ha dado semejante derecho? Nadie. Desengese, _se_ Uribe, si los
+blancos se contentaran con las blancas, las pardas no miraran para los
+blancos.
+
+--Hablas como un Salomn, chinito, slo que eso no es lo que sucede, y
+es preciso atenerse a cmo son las cosas y no como queremos que sean. Yo
+me hago este cargo: qu vale quejarse ni esperar que todo ha de salir a
+medida del deseo de uno? Ni qu puedo yo solo, qu puedes t, ni qu
+puede el otro contra el torrente del mundo? Nada, nada. Pues deja ir.
+Cuando son muchos contra uno, no hay remedio sino hacer que no se ve, ni
+se oye, ni se entiende, y aguardar hasta que le llegue a uno su turno.
+Que ya llegar, yo te lo aseguro. No todo ha de ser rigor, ni siempre ha
+de rasgar el pao a lo largo. _Intertanto_ aprende de m, recibo las
+cosas como vienen y no pretendo enderezar el mundo. Podra salir
+crucificado. T todava vas a tragar mucha sangre, lo estoy mirando.
+
+--Qu importa? dijo el oficial con calor. Con tal que otros la traguen
+al mismo tiempo que yo...
+
+--Ese es el caso, que si t te calientas y tomas las cosas por donde ms
+queman, no logras que otros traguen sangre, sino que la tragas t a
+borbollones. Y eso es lo que pretenden los pcaros de los blanquitos.
+Bien, no te digo que te dejes sopetear de nadie, pues yo tampoco me he
+dejado pasar la mota. Lo que te digo es que no pierdas los estribos y
+aguardes la ocasin. Ves ah a Clara, tan formalota, tan seria? Ella
+cuando moza tuvo tambin ms de un blanco tentador, y logr espantarlo
+sin mucho trabajo ni quebradero de cabeza. As te digo, Jos Dolores, no
+te apures, ni te pongas bravo, porque llevas la de perder: te comes los
+hgados y sacas... lo que somos. Deja correr y aprenders a vivir.
+
+Durante esta larga y animada conversacin, no ces un punto la probadura
+de la casaca. Ya coga Uribe una solapa con la mano derecha, la sacuda
+y atraa a s, a tiempo que con la izquierda abierta comprima los
+pliegues de la camisa del oficial por el pecho y el costado; ya mataba
+las ondas de la espalda, de los hombros para el centro; ya con el jabn
+de piedra trazaba crucetas a lo largo de las costuras de los costados;
+ya, en fin, meta las tijeras por la orilla del cuello y de las
+boca-mangas y sisaba el pao adherido por los hilvanes de hilo blanco a
+las entretelas de caamazo. As el embrin de frac tomaba poco a poco la
+forma del cuerpo del oficial bajo la tijera y la astilla de jabn de
+Uribe, sin que a todas stas tuviese l la certidumbre de que le viniese
+bien a su legtimo dueo; pero fiaba el maestro mucho en su experiencia
+y conocida habilidad. Siempre que se le ofreca alguna duda respecto al
+tamao, ocurra a la tira de papel doblada en dos con piquetes en ambas
+orillas, que le serva de medida y rectificaba las dimensiones.
+
+Media hora larga se haba pasado en esta faena del maestro con su
+oficial, cuando par una volante de alquiler a la puerta de la sastrera
+y se ape de ella, de un salto, el intrpido joven que haba servido de
+asunto, por la mayor parte, de su sazonada conversacin.
+
+
+
+
+CAPTULO II
+
+ _No es caballero el que nace,
+ sino el que lo sabe ser._
+
+
+La llegada repentina del joven mencionado al final del captulo
+anterior, esperada y todo, sorprendi al maestro sastre, con tanto ms
+motivo que su oficial aguardaba precisamente aquel momento para echar
+atrs los brazos y soltarle en las manos la pieza de ropa en estado de
+prueba.
+
+Esto, sin embargo, no fue parte para que l dejase de salir al encuentro
+de Leonardo Gamboa y recibirle con muchas sonrisas y zalameras.
+
+Si el joven recin llegado observ o no la retirada precipitada de
+Pimienta, o si adivin el motivo, es ms de lo que puede afirmarse con
+probabilidad de acierto. Fuerza es decir, no obstante, que hasta all
+Leonardo ignoraba que tuviese un enemigo acrrimo en el msico; y que,
+adems, se crea superior para ocuparse de las simpatas o antipatas de
+un hombre de baja esfera, mulato por aadidura. Lo seguro es que ni
+siquiera sospech que haba acabado de ser el objeto casi exclusivo de
+la conversacin del maestro sastre y de su oficial. Vena, adems, all
+a hora fija y por cita expresa, slo se demorara el tiempo necesario.
+No haba, por tanto, ocasin ni motivo de dar su atencin y pensamientos
+a cosas ajenas al traje que haca el maestro Uribe. Tampoco ste le dio
+lugar a divagaciones.
+
+Como tena por costumbre Leonardo, al apearse sac una peseta del
+bolsillo del chaleco y se la arroj al calesero, el cual la recibi en
+el aire. Luego, sin ms demora, se encamin derecho al sastre,
+cortndole, en medio de sus obsequiosas demostraciones, con la pregunta:
+
+--Qu hay de mi ropa? Lista?
+
+--Casi concluida, seor don Leonardito.
+
+--Lo tema, lo esperaba, replic ste impaciente. Un zapatero remendn
+tiene ms palabra que t, Uribe.
+
+--Pues qu hora es, caballero Gamboa?
+
+--Son las cuatro y ms de la tarde; y me prometiste la ropa para ayer
+tarde.
+
+--Perdone el caballero, se la promet para hoy a las siete de la noche.
+Es decir, concluida y planchada de un todo. Porque el caballero debe
+estar enterado que de mi taller no sale pieza sin todos sus periquitos y
+ringo rangos. Cuente el caballero que este pobre sastre no posee otra
+cosa que su reputacin, como que viste, hace ms de diez aos, a la
+grandeza de La Habana, y nadie podra decir en justicia que Francisco de
+Paula Uribe y Robirosa...
+
+--Ah! Maestro Uribe! Maestro Uribe! volvi a interrumpirle el joven
+con mayor impaciencia. El que no te conozca que te compre. Dale con la
+palabra y vuelta con su reputacin y pocas veces, si alguna, cumpliendo
+con exactitud. Dejemos toda esta palabrera para otra ocasin y vamos a
+los hechos. Al fin tendr la ropa esta noche, en tiempo para el baile o
+no? He aqu lo que importa saber.
+
+--La tendr el caballerito o pierdo el nombre que llevo. Por lo que toca
+al chaleco, que es lo nico que se hace fuera de casa, lo espero por
+momentos. Apuradamente, est en manos de una pardita que se pinta sola
+para chalecos y es como el reloj. Ya que el caballero ha tenido la
+bondad de honrar mi taller con su presencia, probaremos la casaca,
+aunque estoy cierto y seguro que el caballero va a confesar que tengo
+buen ojo, si no otra cosa. Le ruego que no repare en su estado presente,
+porque s que para las personas que no son del arte aqu hay trabajo de
+dos das, cuando para un oficial experto slo hay trabajo de dos horas.
+Si alguna vez se me atrasa la obra, no es por culpa ma, ni por falta de
+oficiales, sino porque me cae mucha de golpe. En el taller slo tengo
+cinco oficiales, fuera, en sus casas, cuantos quiero, aunque yo prefiero
+tener mi gente siempre a la vista.
+
+Por entonces, plantado Leonardo delante del espejo, se haba despojado
+del frac con la ayuda del sastre, y mientras le probaban el nuevo, crey
+ver reflejada en aqul la imagen de alguien que le miraba a hurtadillas
+desde atrs de la puerta del comedor. Aunque le pas por la mente que
+haba visto aquella cara en alguna parte, de pronto no pudo recordar
+dnde ni cundo. En este esfuerzo de imaginacin se qued un rato
+pensativo, completamente abstrado. Por supuesto, durante ese tiempo no
+vio lo que pasaba, no oy ni entendi la charla del maestro Uribe.
+
+Acert a entrar en aquella sazn en la sastrera una muchacha de color,
+medio cubierta la cabeza en la _manta_ de burato pardo oscuro, a la
+usanza persa. Dio las buenas tardes, y como si no hubiese reparado en lo
+que all se haca, pas de largo hacia el aposento, por detrs de la
+mesa de cortar. Pero Uribe la esperaba impaciente y la detuvo antes de
+alcanzar la puerta, preguntndole:
+
+--Traes el chaleco, Nene?
+
+--S, seor; contest ella con voz muy suave y musical, detenindose a
+la cabeza de la mesa, en la cual deposit un lo pequeo que sac de
+debajo de la manta.
+
+El nombre, lo mismo que la voz de la muchacha, sacaron a Leonardo de su
+abstraccin; volvi a ella el rostro y le clav la vista. Ambos se
+reconocieron desde luego, y cambiaron una mirada de inteligencia y una
+sonrisa de cario, seales que por cierto no se escaparon a la
+penetracin de Uribe.--Aqu hay gato encerrado, pens l. Pobre
+muchacha! la compadezco! En qu garras has cado! Cuando menos sta es
+la causa de las quemazones de sangre de Pimienta... Tiene razn,...Pero
+no, debe ser por algo ms de eso.
+
+Despus sac el chaleco del pauelo de seda en que estaba envuelto, y
+dndole ste a su dueo, aadi hablando con Gamboa.
+
+--No se lo dije al caballero? Aqu tiene la prenda. La costurera vale
+un Potos.
+
+Era el chaleco de raso negro, sembrado de abejas color verde brillante,
+entretejidas en la tela. No se lo prob Leonardo, ni lo juzg necesario
+el sastre. Tampoco hubo desde all tiempo para mucho, porque, cual por
+cita, acudi la mayor parte de los parroquianos de Uribe. Entre ellos,
+Fernando O'Reilly, hermano menor del conde de este nombre; el
+primognito de Filomeno, despus Marqus de Aguas Claras; el secretario
+o confidente del Conde de Pealver; el joven Marqus de Villalta; el
+Mayordomo del Conde de Lombillo; y uno que le decan Seiso Ferino,
+protegido por la opulenta familia de Valds Herrera. Casi todos stos
+haban ordenado piezas de ropa para s o para sus amos en la sastrera
+del maestro Uribe, y, ya de paso para el Paseo de extramuros en sus
+carruajes, ya ex profeso, entraban en ella y se detenan el tiempo
+necesario para esa averiguacin.
+
+Al entrar el primero de los personajes arriba nombrados, le puso
+familiarmente la mano en el hombro a Leonardo, le llam por este nombre,
+y le trat de t por t. Haban sido condiscpulos de Filosofa en el
+Colegio de San Carlos desde 1827 a 1828, en cuya ltima fecha O'Reilly
+se haba separado para ir a Espaa y proseguir sus estudios hasta
+recibirse de abogado, como se recibi, tornando a los patrios lares slo
+unos pocos meses antes del da de que aqu hablamos, con el empleo de
+Alcalde Mayor. Despus de dos aos de ausencia, aqulla era la primera
+vez que se vean, no habiendo tenido Leonardo ocasin ni humor de ir a
+saludarlo, quizs porque, si bien antiguos condiscpulos, no haba
+dejado l de ser miembro de una familia la ms orgullosa de La Habana,
+de la primera grandeza de Espaa. Por otra parte, parti soltero y
+volvi casado con una madrilea, motivo de ms para que sus gustos y
+aficiones ahora fuesen muy distintos de lo que fueron cuando juntos
+concurran a or las elocuentes lecciones del amable filsofo Francisco
+Javier de la Cruz.
+
+La ocasin de aquella afluencia de seores y sus criados no era otra que
+el baile de tabla que se celebraba por la noche del mismo da, en los
+altos del palacio situado en la calle de San Ignacio esquina a la del
+Teniente Rey, alquilado para sus funciones por la Sociedad Filarmnica,
+en 1828. Desde los das del carnaval, a fines de febrero, en que
+coincidieron los festejos pblicos por el casamiento de la princesa de
+Npoles, doa Mara Cristina con Fernando VII de Espaa, la Sociedad
+antes dicha no haba vuelto a abrir sus salones. Ahora lo haca como
+para despedir el ao de 1830, pues es sabido que la gente principal de
+La Habana, nica con derecho a concurrir a sus funciones, se marchaba al
+campo desde principios de diciembre y no volva a la ciudad sino hasta
+mucho despus de Reyes. En vsperas del sarao, la juventud de ambos
+sexos acuda en tropel a los establecimientos de modas y novedades para
+hacerse de trajes nuevos, de adornos, joyas y guantes. Las sastreras
+como la de Federico, Turla y Uribe, que eran las favoritas; los
+almacenes como los del Palo Gordo y de Maravillas; las joyeras como
+las de Rozan y La Llave de Oro; las tiendas de modistas como la de
+madama Pitaux; las zapateras como la de Bar, en la calle de O'Reilly y
+la de Las Damas en la calle de la Salud esquina a la de Manrique,
+extramuros de la ciudad, varios das anteriores al sealado para el
+baile se vean asediados a maana y tarde, por las seoritas y jvenes
+ms distinguidos por su elegancia y el lujo de sus trajes. Las primeras
+por esa poca empezaban a usar los zapatos o escarpines de raso blanco
+a la China, con cintas para atarlos a la garganta del pie y mostrar las
+medias de seda caladas, siendo as que el vestido se llevaba sobre lo
+corto. Los hombres usaban tambin escarpines de becerro con hebillita de
+oro al lado de fuera y calcetas de seda color de carne.
+
+Con los caballeros, Uribe ech el resto de la cortesa y de la
+amabilidad, de que saba revestirse cada vez que le convena; con los
+criados, aunque acudan en nombre de personas de elevada posicin, fue
+seco y parco en demostraciones civiles. Pero tuvo habilidad bastante
+para dejarlos a todos contentos y satisfechos, como que nada le costaba
+prodigar promesas a diestro y a siniestro, que es moneda imaginaria con
+que se pagan la mayor parte de las deudas en sociedad. De esta manera
+cumpli exactamente con los que le hablaron gordo desde el principio; a
+los restantes dio un solemne chasco, sin perder por eso su patrocinio. E
+idos todos, porque ninguno calent asiento, se puso desde luego a
+habilitar las piezas que se propona concluir para aquella noche. No
+descuid, por supuesto, la casaca verde invisible de Gamboa; quien,
+satisfecho de que no sera chasqueado de nuevo, cedi a las vivas
+instancias de su amigo Fernando O'Reilly y le acompa en el quitrn al
+paseo, llamado por imitacin del famoso de Madrid, el Prado.
+
+Ocupaba ste, y ocupa en el da, el espacio de terreno que se dilata
+desde la calzada del Monte hasta el arrecife de la Punta al Norte, al
+morir el glacis de los fosos de la ciudad por el lado del oeste.
+Cienfuegos extendi el paseo de la calzada del Monte hasta el Arsenal
+hacia el sur; pero jams se ha usado como tal esa parte sino como calle
+Ancha, cuyo nombre lleva. Entre las obras de adorno que tuvieron origen
+en el gobierno de don Luis de las Casas, se cuenta el _nuevo Prado_ (el
+de que hablamos ahora). El Conde de Santa Clara concluy la primera
+fuente que dej en proyecto las Casas, y construy otra ms al norte;
+nos referimos a la de Neptuno en el promedio del Prado, y la de los
+Leones al extremo. Ambas se surtan de agua de la Zanja real, que
+atravesaba el paseo (y an le atraviesa) por el frente del Jardn
+Botnico, hoy estacin principal del ferrocarril de La Habana a Gines,
+y por la orilla del foso iba a verter sus turbias aguas en el fondo del
+puerto, al costado del Arsenal. Mucho despus, al extremo meridional del
+Prado, donde estuvo originalmente la estatua en mrmol de Carlos III,
+que don Miguel Tacn traslad en 1835 a su paseo Militar, hizo construir
+a su costa en 1837 el Conde de Villanueva la bella fuente de la India o
+de La Habana.
+
+El nuevo Prado constaba de una milla de extensin, poco ms o menos,
+formando un ngulo casi imperceptible de 80 grados, frente a la
+plazoleta donde se elevaba la fuente rstica de Neptuno. Le constituan
+cuatro hileras de rboles comunes del bosque de Cuba, algunos con la
+edad muy corpulentos, e impropios todos de alamedas. Por la calle del
+centro, la ms ancha, podan correr cuatro carruajes apareados; las dos
+laterales, ms angostas, con unos pocos asientos de piedra, servan para
+la gente de a pie, hombres solamente, quienes en los das de gala o
+fiesta se formaban en filas interminables a lo largo del paseo. La mayor
+parte de stos, especialmente los domingos, se componan de mozos
+espaoles empleados en el comercio de pormenor de la ciudad, en las
+oficinas del gobierno, en la marina de guerra y en el ejrcito, pues por
+su calidad de solteros y por sus ocupaciones, no podan usar carruaje y
+visitar el Prado en das comunes. Es de advertirse adems, que a la hora
+del paseo, estaba prohibido atravesar siquiera el Prado en vehculo de
+alquiler; y si algn extranjero lo haca por ignorancia de la regla o
+consentimiento del sargento del piquete de dragones que daba all la
+guardia, llamaba la atencin y excitaba la risa general del pblico.
+
+La juventud cubana o criolla tena a menos concurrir al Prado a pie;
+sobre todo el confundirse con los espaoles en las filas de
+espectadores domingueros. De suerte que all tomaba parte activa en el
+paseo slo la gente principal: las mujeres invariablemente en quitrn,
+algunas personas de edad en volante y ciertos jvenes de familias ricas,
+a caballo. Ninguna otra especie de carruaje se usaba entonces en La
+Habana, a excepcin del Obispo y del Capitn General que usaban coche.
+El recreo se reduca a girar en torno de la estatua de Carlos III y la
+fuente de Neptuno cuando la concurrencia era corta, que cuando era
+mucha, se extenda hasta la de los Leones u otro cualquier punto
+intermedio, donde el sargento del piquete calculaba que deba plantar
+uno de sus dragones, a fin de mantener el orden y de que se guardase la
+debida distancia entre carruaje y carruaje. Mientras mayor era la
+afluencia de stos, menor era el paso a que se les permita moverse; de
+que resultaba a menudo un ejercicio muy montono, no desaprovechado en
+verdad por las seoritas, cuya diversin principal consista en ir
+reconociendo a sus amigos y conocidos, entre los espectadores de las
+calles laterales, y saludarlos con el abanico entreabierto, de la manera
+graciosa y elegante que slo es dado a las habaneras.
+
+Por fortuna la monotona y la funrea gravedad de tan inocente recreo, a
+que las autoridades espaolas daban el nombre arbitrario de orden,
+duraban lo que la presencia de los dragones del piquete en la avenida
+central del Prado, es decir, de las cinco a las seis de la tarde. Porque
+es cosa sabida que, unas veces con la punta de la lanza, otras a
+varazos, hacan que los caleseros guardasen el paso y la fila. Pero
+despus de saludar el pabelln espaol en las fortalezas del contorno,
+ceremonia previa para arriarlo, lo mismo que las seales del Morro,
+desfilaba el piquete por la orilla de la Zanja, en direccin de la calle
+y cuartel de su nombre, y al punto empezaban las carreras, el verdadero
+ejercicio, la belleza y novedad de la diversin. Espectculo digno de
+contemplarse era, en efecto, entonces, el paseo en carruaje y a caballo,
+del nuevo Prado de La Habana, iluminado a medias por los ltimos rayos
+de oro del sol poniente, que en las tardes de otoo o de invierno se
+degradan en manojos de plata, antes de confundirse con el azul pursimo
+de la bveda celeste. Los caleseros expertos se aprovechaban con ganas
+de la ocasin que se les presentaba para hacer alarde de su habilidad y
+destreza, no ya slo en el regir de los caballos, en el girar violento y
+caprichoso de los quitrines, sino en el tino con que los metan por las
+estrechuras y la confusin, y los sacaban sin choque ni roce siquiera de
+unas ruedas con otras. An las tmidas seoritas, en el colmo del
+entusiasmo por el torbellino de las carreras y giros, arrebatadas en sus
+conchas areas, con la accin y a veces con la palabra, animaban a los
+jinetes; con que unos y otros contribuan hasta donde ms al peligro y
+grandeza del espectculo. Poco a poco desapareca la vaporosa luz
+crepuscular; una polvareda sutil y cenicienta se elevaba remolinando
+hasta las primeras ramas de los copudos rboles y cubra todo el paseo;
+de manera que, cuando uno tras otro los quitrines, con su carga de
+mujeres jvenes y bellas, dejaban el estadio en vuelta de la ciudad o de
+los barrios extramuros, no crea menos el desapercibido espectador sino
+que salan de las nubes, cual otras Venus, de la espuma de la mar.
+
+En aquellos tiempos en que la Metrpolis crea que la ciencia de
+gobernar las colonias se encerraba en plantar unos cuantos caones de
+batera, se ide la construccin de las murallas de La Habana, obra que
+se comenz a principios del dcimo sptimo siglo y se termin casi al
+finalizar el dcimo octavo. Las tales murallas eran parte de una
+fortificacin vasta y completa, as por el lado de tierra como por el
+del mar o el puerto; no faltndole cuatro puertas hacia el campo,
+poternas hacia el agua, puentes levadizos, foso ancho y hondo,
+terraplenes, almacenes, estacadas, aspilleras, y baluartes almenados; de
+modo que la ciudad ms populosa de la Isla quedaba de hecho convertida
+en una inmensa ciudadela. As existieron las cosas hasta la venida del
+memorable don Miguel Tacn, quien abri tres puertas ms y sustituy
+los puentes levadizos con puentes fijos de piedra. Pero en la poca de
+la historia que vamos refiriendo, esto es, cuando slo existan las
+cinco puertas originales, las tres del centro llamadas de Monserrate, de
+la Muralla y de Tierra, eran para el uso del pblico en carruaje, a
+caballo y a pie, y las de los extremos, denominadas de la Punta y de la
+Tenaza estaban destinadas especialmente al trfico. Por ellas, pues, se
+acarreaba el azcar, el caf y otros efectos pesados en el nico medio
+de trasporte de entonces, a saber, las enormes primitivas carretas,
+tiradas por cachazudos bueyes. La guarnicin de la plaza, numerosa en
+los ltimos tiempos, daba la guardia en las puertas y en las poternas,
+juntamente con el resguardo, constituido en todas ellas; pues nadie ni
+nada entraba ni sala sin estar sujeto a un doble registro, todo segn
+se acostumbra en las plazas sitiadas.
+
+Despus de entrado el carruaje en que iban O'Reilly y Gamboa, en el
+rastrillo interior, donde se hallaba la garita del resguardo, asom, por
+la parte opuesta del puente levadizo, un caballo tan cargado de forraje
+verde de maz, a que llaman vulgarmente _maloja_, que no se vean ms
+que los pies y la cabeza, la cual procuraba alzar cuanto poda, a causa
+sin duda del demasiado peso. Sobre aquella montaa de hierba vena
+montado a la mujeriega, mejor dicho, recostado a la grupa el conductor o
+malojero, mozo natural de Islas Canarias, vestido a la usanza de los
+campesinos cubanos. El centinela espaol, que se paseaba entre las dos
+puertas con el fusil al brazo, mir primero hacia el puente, luego hacia
+el rastrillo, y se plant en medio de la va en seal de que ambos
+deban pararse, hasta que se resolviera cul de los dos tena que ciar o
+desviarse. Pararse el caballo del forraje equivaldra a obstruir el
+paso; volverse en el estrecho puente era imposible sin exponerse a una
+cada; en tanto que al carruaje le era fcil arrendar los caballos sobre
+el cuartel del cuerpo de guardia y dejar expedito el camino. A pesar de
+su natural torpeza, esto lo vio claro, desde luego, el centinela; as
+que orden con la mano al malojero que se parase y avanz a paso de
+carga al carruaje y grit:--Atrs!
+
+Pero orgulloso el calesero de la nobleza y autoridad de su amo,
+envanecido de los escudos de arma bordados en su librea, lo mismo que de
+sus espuelas de plata, metal de que estaban sobrecargadas las
+guarniciones, an el mismo carruaje, en vez de obedecer la orden del
+centinela, plant los caballos delante de la puerta interior, y mir de
+medio lado a su amo. Vena ste muy embebecido contndole a Gamboa los
+peligros que haba corrido en su ascencin al monte Etna en Sicilia, y
+hasta la parada repentina del carruaje no ech de ver que se haba
+presentado un obstculo. Naturalmente los ojos del amo se encontraron
+con los del esclavo que le peda rdenes:--Arrea! le dijo, y como si
+nada ocurriese, continu la ntima conversacin que traa con su
+condiscpulo y amigo.
+
+Movironse los caballos y entonces el centinela repiti la voz
+de:--Atrs! presentando la bayoneta a sus pechos; a cuya vista
+O'Reilly, que era soberbio, se puso rojo de la indignacin. Medio se
+incorpor en el asiento, como para mostrar mejor la cruz roja de
+Calatrava que llevaba bordada en la solapa de la casaca, y grit:--Cabo
+de guardia! Y luego que ste se le present con la mano derecha abierta
+sobre la frente, agreg:--Haga Vd. despejar el paso!
+
+Informose el cabo en un instante de lo que pasaba, y aunque no conoca
+el sujeto que le haba hablado, por el tono imperioso que us y por la
+cruz roja, supuso que era un seor principal, jefe, o cosa parecida, y
+le contest, siempre con la mano abierta, a la altura de la frente:--El
+malojero no puede retroceder.
+
+--Cmo es eso? exclam Fernando en el colmo de la clera. Sabe Vd. con
+quien habla? Llame al oficial de guardia.
+
+--No hay para qu, repuso el cabo. Ya veremos modo de arreglarlo. No se
+incomode V. E.
+
+--Haga ciar ese caballo de la maloja... Pronto.
+
+A las voces, acudieron el oficial de guardia, que se entretena en jugar
+a los naipes con unos cuantos amigos, y los soldados de faccin, los
+cuales esperaban rdenes sentados en un banco sin respaldo a la puerta
+del cuartel, mientras los dems dorman a pierna suelta en las tarimas
+fijas del interior. Aquel militar, que debamos suponer ms enterado que
+el cabo de la nocin de lo justo y de lo injusto, no vio ms sino que un
+caballero cruzado no poda proseguir su paseo porque se lo impeda un
+paisano con su caballo cargado de forraje. As que dio la orden
+perentoria de despejar el puente. Ejecutada en un dos por tres, el monte
+de forraje verde qued montado en la barandilla del puente levadizo,
+nica cosa que ocurri a los soldados hacederos en aquella
+circunstancias. En efecto, as pudo pasar el carruaje, aunque llevndose
+en el bocn del cubo parte de la maloja. Todo aquello sucedi tan
+repentina como inesperadamente para el mozo conductor, que slo tuvo
+tiempo de echarse al suelo, no para resistir el atropello, sino para no
+ser lanzado al foso. Expres su sorpresa con algunos juramentos, y su
+enojo con mudas demostraciones; mas nadie le hizo caso. Por el
+contrario, temeroso de mayor violencia, se apresur a descargar parte de
+la hierba, a fin de que el caballo pudiera enderezarse y seguir camino a
+la ciudad.
+
+En saliendo de la cabeza del puente para coger el estrecho rastrillo de
+la estacada, haba que orillar el foso por corto trecho, pasar por
+encima de la esclusa de la Zanja, parte de cuyas aguas se verta en
+aqul, formando un charco de regulares dimensiones. Pues en el borde del
+alto terrapln, en el instante en que hablamos, haba un grupo de
+hombres y muchachos en observacin de algo que ocurra abajo, en el
+charco.
+
+--Qu es ello? pregunt O'Reilly.
+
+--No s, contest su amigo; supongo que gentes que se baan.
+
+Preguntado el calesero, inform a su amo sin titubear, que eran el
+mulato Polanco y el negro Tond, clebres nadadores, riendo a
+zapatazos. En efecto, desnudos completamente, cual salvajes del frica,
+zambullan, giraban bajo del agua, y luego procuraban hacerse dao,
+descargndose tremendos golpes con las piernas, al modo como dicen que
+hace el cocodrilo cuando ataca la presa. Esto llamaban en Cuba tirar
+zapatazos. Parece que el inmoral espectculo se repeta a menudo,
+supuesto que el calesero de O'Reilly desde luego dijo los nombres de los
+baistas y lo que hacan en el agua. El primero ms de una vez haba
+acometido a un tiburn en el puerto y le haba rendido a pualadas;
+adems de excelente nadador el segundo, era bien conocido en toda la
+ciudad por su valor heroico y actividad desplegada en la persecucin de
+los malhechores de su propia raza, con autoridad especial del mismo
+capitn general don Francisco Dionisio Vives.
+
+El fcil triunfo obtenido sobre el mozo del forraje en la puerta de la
+Muralla, haba envalentonado al calesero, el cual quiso entrar en el
+paseo por la orilla de la Zanja; pero se lo impidi el dragn con lanza
+en ristre. A pesar de las protestas de O'Reilly, quien invoc su
+carcter de Alcalde Mayor, hubo que dar la vuelta a la estatua de Carlos
+III y esperar all un claro para incorporarse en la fila. Este fue el
+primer motivo de mortificacin para tan orgulloso joven; el segundo le
+aguardaba en el punto donde la calle de San Rafael corta el Prado.
+Desembocaban por ella el coche del general Vives con su escolta de a
+caballo, todos a galope tendido; y mientras, para abrir campo, los
+dragones del piquete interrumpan el movimiento de los quitrines de
+ambas filas, en el paseo, entre los cuales se hallaba el de O'Reilly;
+dos flanqueadores con sable desnudo detenan y arrollaban a los que
+pretendan entrar o salir por la puerta del Monserrate, antes que su
+excelencia el Capitn General.
+
+Probaba esto que haba en La Habana alguien superior y ms privilegiado
+que un segundo gnito de conde, aunque Grande de Espaa de primera
+clase. En la acepcin recta de la palabra, no era demcrata Leonardo,
+mas le disgust mucho el atropello del malojero y casi se alegr de las
+mortificaciones que experiment su amigo en el paseo, cual si hubiesen
+querido humillarle el orgullo. Evidente, pues, apareca que las
+distinciones sociales del pas, slo aprovechaban en todas
+circunstancias a la autoridad militar, ante la cual nobles y plebeyos
+deban doblar la cerviz.
+
+
+
+
+CAPTULO III
+
+ _Y al comps se agitaban mil bellezas
+ Que ropajes fantsticos vestan,
+ Y a m cual las visiones se ofrecan
+ De un poeta oriental._
+
+ R. PALMA
+
+
+Aquella noche[30] el teatro de la elegancia habanera sent sus reales en
+la Sociedad Filarmnica. Brillaron all con todo su esplendor el gusto y
+la finura de las seoras, lo mismo que el porte decente de los
+caballeros. Adems de los socios y convidados de costumbre, asistieron
+los seores cnsules de las naciones extranjeras, los oficiales de la
+guarnicin y de la real Marina, los ayudantes del Capitn General y
+algunos otros personajes notables por su carcter y circunstancias, como
+fueron el hijo del clebre Mariscal Ney, que estaba viajando, y el
+cnsul de Holanda en Nueva York.
+
+Hicironse notables los vestidos de tul bordados de plata y oro sobre
+fondo de raso blanco, por ser de ltima moda e iguales al que Mme.
+Minette hizo en Pars para la actual soberana de Espaa. Las mangas de
+este traje conocidas con el nombre de a la _Cristina_, eran cortas,
+abobadas y guarnecidas su parte inferior con encaje muy ancho. Tambin
+se vieron otros de tul bordados con muchsima delicadeza, sobre fondo
+celeste. Llamaron as mismo la atencin general los vestidos de tul
+sobre raso blanco con guarnicin en puntas encontradas, adornadas stas
+de encaje estrecho y mangas a la _Cristina_. Otros iguales a estos
+ltimos, pero con diferentes guarniciones, pudieron sealarse, sin que
+dejase de haber muchos ms cuya elegancia y gusto en nada desmerecan de
+los ya descritos.
+
+Los peinados armonizaban con los vestidos. Llevaban unas turbantes
+egipcios, otras plumas blancas puestas con mucho donaire; las ms,
+jirafas de todos tamaos, adornadas con flores azules o blancas,
+guardando unin con el color del traje, y algunas tenan lazos de oro
+graciosamente colocados. Era grandioso y bello el efecto que produca la
+reunin de tantas y tan hermosas lechuguinas. Animaba la concurrencia
+una completa alegra, y rebosaba la sonrisa en los labios de todos. La
+etiqueta, que generalmente caracteriza a los bailes de la Sociedad, no
+se vio ms que en los vestidos de las seoras y en los trajes de los
+hombres, los cuales lucieron a porfa sus recamados uniformes de
+gentiles-hombres, de generales, de brigadieres, de coroneles, de altos
+empleados, Cadaval y Lemaur sus fajas rojas de seda, al paso que los que
+no posean ttulo ni condecoraciones se contentaron con la ltima moda
+de Pars en semejantes reuniones.
+
+Adornaba la testera principal de la sala el magnfico dosel, cuyo centro
+ocupaba el retrato del rey Fernando VII. Los paos de la pared sostenan
+cuadros histricos y de las cornisas penda una colgadura de damasco
+azul con pabellones blancos guarnecidos de vistosos flecos de seda,
+sostenida por adornos dorados y clavos romanos, de los cuales caan con
+gracia cordones y borlones de seda. El cielo raso de la sala estaba
+vestido de damasco del mismo color de la colgadura.
+
+Cosa de las diez empez el baile y a las once el saln principal estaba
+completamente lleno. En los intermedios servan sorbetes y refrescos de
+todas clases en grandes bandejas de plata sostenidas por lacayos. Las
+seoras que preferan tomarlos fuera del saln tenan preparada para
+este efecto una sala alumbrada perfectamente, en donde estaba la
+repostera y criados prontos para servirlas; pero la poltica y la
+urbanidad de los socios y convidados les ahorr un trabajo que para los
+caballeros se convierte en placer cuando se emplea en servicio de las
+damas.
+
+La cena se principi entre doce y una de la madrugada, y consista en
+pavo fiambre, jamn de Westfalia, queso, gigote excelente, ropa-vieja,
+dulces secos, conservas, vinos generosos de Espaa y extranjeros,
+chocolate suculento, caf y frutas de todos los pases en comercio con
+la isla de Cuba. Y fue lo ms notable que, compitiendo la esplendidez de
+la mesa con su prdiga abundancia, los manjares no costaban sino el
+trabajo de pedirlos.
+
+Puede afirmarse sin temor de ser desmentidos que la elegancia y la
+belleza de La Habana se haban dado cita aquella noche en la Sociedad
+Filarmnica. Porque all estaba la marquesa de Arcos, hija del famoso
+marqus Pedro Calvo, con Luisa, su hija mayor, entonces de quince aos
+de edad. Por sta haba improvisado Plcido aquellos versos que dicen:
+
+ _Andaba revoloteando_
+ _En el ambiente exquisito,_
+ _Muerto de sed un mosquito,_
+ _Jugo de flores buscando;_
+ _Lleg a tu boca, y pensando_
+ _Que era una rosa o clavel,_
+ _Introducindose en l,_
+ _Porque all el placer le encanta_
+ _Muri en tu dulce garganta,_
+ _Como en un vaso de miel._
+
+All las hermanas Chacn, que merecieron por su hermosura figurar en el
+gran lienzo pintado por Vermay[31] para perpetuar la memoria de la misa
+que se celebr en la inauguracin del Templete de la Plaza de Armas.
+All las Montalvo, de tipo teutnico, una de las cuales fue declarada
+reina de la belleza, cuando la corrida de caas el ao anterior, en la
+antigua plaza de Toros del Campo de Marte; all la Arango, clebre por
+haber contribuido a la evasin del poeta Heredia, y que despus se cas
+con un Ayudante de campo del Capitn General Ricafort; all las hermanas
+Aceval, Venus de Milo en las formas, tan distinguidas por su talento
+como desdichadas por sus pasiones; all las hermanas Alczar, modelos de
+perfeccin, as por la simetra de sus menudas facciones, como por las
+rosas de sus mejillas y el color negro de sus cabellos; all las Junco y
+las Lamar, de Matanzas, conocidas bajo el potico vocativo de las Ninfas
+del Yumur; all las tres hermanas de Gamboa, las cuales ya hemos tenido
+ocasin de describir; all la Topete, hija del Comandante general del
+Apostadero de La Habana, que ms adelante inspir a Palma su inmortal
+_Quince de Agosto_, all la menor de las Gmez, Venus de Belvedere,
+cuyo cabello castao, ondulante y copioso, llevaba suelto sembrado de
+estrellas de oro; all, en fin, entre otras muchas que sera prolijo
+enumerar, Isabel Ilincheta, hija del que haba sido asesor del Capitn
+General Someruelos, quien posea los rasgos principales del tipo severo
+y modesto celtbero, a que deba su origen.
+
+Como modelos de varonil belleza, entre los jvenes concurrentes al baile
+de la Sociedad aquella noche, pudiera hacerse mencin del Teniente
+coronel de Lanceros del Rey, Rafael de la Torre, quien unos das despus
+muri estrellado contra las ruedas de los quitrines en el Paseo, junto
+a la estatua de Carlos III, vctima de la fogosidad de su caballo;
+Bernardo Echeverra y O'Gabn, que en los das de gala gustaba vestir el
+uniforme de gentil-hombre de Cmara con entrada, por cuanto poda lucir
+las bien hechas y rollizas piernas; Ramn Montalvo, en la flor de su
+edad, bello como un ingls de la ms pura sangre; Jos Gastn, el
+verdadero Apolo de Cuba; Dionisio Mantilla, recin llegado de Francia,
+que vena hecho un cumplido parisiense; Diego Duarte, el feliz campen
+de las corridas de caas celebradas el ao anterior, con motivo de las
+nupcias de Fernando VII con Mara Cristina de Npoles; varios oficiales
+de la marina y del ejrcito espaol en sus vistosos uniformes, ms
+propios de una parada que de un baile particular.
+
+Tambin contribuy al lustre de la fiesta la presencia de algunos
+jvenes que empezaban a distinguirse en el cultivo de las letras, a
+saber: Palma, que haba sido uno de los competidores en la corrida de
+caas; Echeverra empleado en la Hacienda, que el ao siguiente alcanz
+el premio en el concurso potico abierto por la Comisin de Literatura,
+con objeto de celebrar el nacimiento de la Infanta de Castilla, Isabel
+de Borbn; Valds Machuca, conocido por _Desval_ en la repblica de las
+letras; Policarpo Valds, que se firmaba _Polidoro_; Anacleto Bermdez,
+que sola publicar versos bajo el nombre de _Delicio_; Manuel Garay y
+Heredia, que imprima sus versos en _La Aurora_ de Matanzas; Vlez
+Herrera, el autor del romance cubano _Elvira de Oquendo; Delio_, el
+cantor de las ruinas del Alhambra; Domingo Andr, joven abogado,
+elocuente y amable; Domingo del Monte, que introdujo el romance cubano,
+de variados conocimientos y muy distinguido porte.
+
+Diego Meneses, Francisco Solfa, Leonardo Gamboa y otros varios, que
+tambin se hallaban en el baile, si se exceptan el segundo que era dado
+a los estudios filosficos, y el tercero que entraba ya en la clase
+rica, no se hacan notables por su talento, aunque los tres solan
+escribir en los peridicos literarios; y el ltimo pasaba, adems, por
+mozo de buen parecer y varoniles formas. Los literatos, mejor dicho, los
+aficionados a las letras, sobre todo los que cultivaban la poesa,
+empezaban a tener entrada con la gente que poda tenerse por noble en
+Cuba, o que aspiraba, por su caudal, a la nobleza y alternaba con ella.
+Mostraban al menos distincin por ellos algunas familias tituladas de La
+Habana y los atraan a sus fiestas y reuniones, entre otras, por
+ejemplo, los condes de Fernandina, los de Casa Bayona, los de Casa
+Pealver, los marqueses de Montehermoso y los de Arco. Dichas fiestas y
+reuniones en los das de pascuas de navidad se trasladaban a los
+lindsimos cafetales de San Antonio, de Alquzar, de San Andrs y de la
+Artemisa, que pertenecan a la gente rica.
+
+No se presentaron en los salones de la Sociedad nuestros amigos Gamboa,
+Meneses y Solfa, sino hasta cerca de las once de la noche. Durante las
+primeras horas haban estado visitando los bailes de la feria del ngel,
+el de Farruco y el de Brito, sin olvidar la _cuna_ de la gente de color,
+en la calle del Empedrado, entre Compostela y Aguacate. En ninguno de
+esos sitios haban tomado ellos parte activa, si se excepta el primero,
+quien al juego del monte perdi en un instante las dos onzas de oro que
+aquella misma tarde le haba metido su madre en el bolsillo del chaleco.
+No conoca el valor del dinero, ni jugaba por amor a la ganancia, sino
+por el placer de la excitacin del momento; pero sucedi que los bailes
+no le prestaron atractivo ninguno, desertados de las muchachas bonitas;
+que no logr ver a Cecilia Valds en la ventana de la casa, ni en la
+_cuna_, cosas todas que se conspiraron para ponerle de malsimo humor.
+Para remate de desdichas, cuando perdidoso y disgustado volva con sus
+amigos en busca del quitrn, que haba dejado apostado en la calle del
+Aguacate al abrigo de las altas paredes del convento de Santa Catalina,
+descubri que no estaba all, ni fue posible encontrarle sino media hora
+despus y en punto opuesto y distante.
+
+Por otra parte, preguntado el calesero sobre el motivo que le indujo a
+desobedecer una orden terminante de su joven amo, dio al principio
+respuestas evasivas, y al fin, apretado, dijo que un desconocido, medio
+cubierto el rostro con un pauelo, le haba forzado a abandonar el
+puesto y fingir que se volva a casa, valindose de amenazas terribles.
+No pareca creble el cuento: hubo empero que aceptarlo como bueno y
+verdico; lo que, si cabe, aument el mal humor de Leonardo, porque en
+caso de ser cierta la relacin del calesero, quin poda ser ese
+sujeto, ni qu inters tener en que el carruaje aguardase en una u otra
+esquina de la calle? Por qu emplear amenazas? Qu autoridad tena
+para ello? Aponte no pudo decir si el desconocido era militar o paisano,
+comisario de barrio o magistrado, hombre blanco o de color. Tal vez era
+un inesperado y desconocido rival que de aquel modo se preparaba a
+disputarle el cario de Cecilia Valds.
+
+Corroboraba tan desagradable sospecha, el hecho de que ni ella, ni su
+amiga Nemesia se haban presentado en parte alguna de la feria del
+ngel. Adems de eso, la circunstancia de no haber abierto la ventana,
+an cuando Gamboa hizo la seal convenida pasando la punta del bastn
+por los pocos balaustres que an le quedaban, casi no dejaba duda de que
+algo extraordinario haba ocurrido en el humilde y oscuro hogar.
+
+Mas sea de esto lo que se fuere, que no hay tiempo de verificarlo ahora,
+Leonardo Gamboa entr en el baile de la Filarmnica preocupado y de muy
+mal talante. Armada sin embargo la danza, en la sala principal y el
+aposento del palacio, bastante espaciosos por cierto, segn dice el
+poeta:
+
+ _Una noche por fin: entre cristales_
+ _La luz reverberaba en los salones;_
+ _Y la sangre inflamaba con sus sones,_
+ _La danza tropical;_
+
+no pudo nuestro hroe sustraerse a su arrobadora influencia. La
+orquesta, que diriga el clebre violinista Ulpiano, ocupaba el
+anchsimo corredor sobre la mano izquierda, como se sube de la regia
+escalera de piedra oscura. Luego, a la derecha, estaba la puerta del
+saln, enfrente de otra que daba sobre los ms amplios balcones, que
+formaban los portales llamados del Rosario. Dejados los sombreros y los
+bastones en manos de un lacayo negro, a la puerta de un cuarto
+entresuelo que abra al descanso de la escalera de doble tramo, y
+tendiendo la vista por el soberbio saln, que poda tener la carrera de
+un caballo, si se nos permite la exageracin, descubrieron los
+estudiantes que las animadas parejas le llenaban de extremo a extremo.
+Reciban los hombres de espalda, y las mujeres de frente, mientras
+esperaban su turno para hacer cedazo, el aire fresco de la media noche,
+que entraba por las puertas y ventanas abiertas de par en par.
+
+Como hemos dicho antes, all se hallaba reunido lo ms granado y florido
+de la juventud cubana de ambos sexos, entregada, por el momento al
+menos, con alma y cuerpo a su diversin favorita. Y a la luz
+deslumbrante de las araas de cristal, en olas de una msica tan
+plaidera como voluptuosa, pues que procede del corazn de un pueblo
+esclavizado, al travs de la nube sutil de polvo que levantaban los
+bailarines con los pies, las mujeres parecan ms hermosas, los hombres
+ms bizarros. Poda, pues, entregarse el nimo de la juventud a otros
+pensamientos que los que le sugeran los halagadores objetos que tena
+delante? No es posible.
+
+Gamboa se ocup, desde luego, en buscar compaera para tomar parte en el
+baile, aunque no le gustaba mucho; pero Meneses, que rara vez bailaba, y
+Solfa, que no bailaba nunca, se quedaron de espectadores en el medio del
+saln, observando el ltimo, con sonrisa amarga, que mientras aquella
+loca juventud gozaba a sus anchas de los placeres del momento, el ms
+estpido y brutal de los reyes de Espaa pareca contemplarla con aire
+de profundo desprecio desde el dorado dosel donde se vea pintada su
+imagen odiosa.
+
+Andando con algn trabajo entre las apiadas filas de espectadores y
+bailarines, tropez Gamboa con la ms joven de las seoritas Gmez, cuyo
+retrato hemos hecho arriba a vuela pluma, en lo ms empeado de la
+danza. Por todo saludo, sin dejar de girar, como una slfide, en brazos
+de su pareja, le dijo ella antes con los ojos que con la lengua:--Ah
+est Isabel.
+
+--Bailando? pregunt el joven.
+
+--Qu bailar! Esperando por Vd.
+
+--Por m? Qu descanso el suyo. Pues por un tris no vengo al baile esta
+noche.
+
+En efecto, aquella seorita se hallaba a la sazn en toda apariencia
+comiendo pavo, segn reza la frase vulgar en Cuba, es decir, sentada a
+la izquierda, cerca de la puerta del aposento entre una seora de
+mediana edad y el culto abogado Domingo Andr, con quien sostena
+animada conversacin. No obstante su natural despreocupacin, sinti
+Gamboa un arranque de celos que le fue imposible reprimir, no ya porque
+estuviese de veras enamorado, sino porque el caballero en cuya compaa
+la encontraba, era asaz galn y saba insinuarse en el nimo de las
+mujeres discretas. De paso debemos decir, sin embargo, que el norte de
+las galanteras de Andr por aquella poca, se dirigan a otra beldad
+muy distinta de Isabel Ilincheta, la misma que perdi por tmido y que
+gan por osado el literato dominicano Domingo del Monte, si no estamos
+muy equivocados, en la noche de que estamos hablando. Por lo que hace a
+Isabel, recibi a Leonardo con una sonrisa adorable, lo cual, lejos de
+tranquilizarle, fue parte a causarle mayor desazn. Cambiados los
+saludos de costumbre, pues la compaera de Isabel, madre de las Gmez,
+era amiga del joven estudiante, lo mismo que Andr, en prueba de que no
+tena nada de coqueta, tampoco de vengativa, dijo muy risuea:
+
+--Deca a este caballero poco hace, que tena comprometida esta danza, y
+no me quiere creer.
+
+--Es que Vd. no ha bailado ninguna todava, que yo sepa, repuso Andr.
+
+--Cierto que dos se han bailado solamente, replic Isabel sin cortarse,
+pero hasta ahora que se baila la tercera, no ha venido Vd. a invitarme.
+
+--Lo que quiere decir en sustancia, continu Andr, que he llegado en
+hora menguada. Cmo ha de ser!
+
+--Esta seorita tiene razn, interpuso Leonardo repuesto de su embarazo.
+Por compromiso anterior, en cualquier baile donde nos encontremos, me
+reserva ella la tercera danza. No he podido llegar, pues, a mejor hora
+segn veo. Por eso se dice que ms vale llegar a tiempo que rondar un
+ao.
+
+--Ya, exclam el galante abogado, el caso es que con las buenas mozas
+pocos somos los que llegamos a tiempo.
+
+Andr salud y fue a formar coro a las dos hijas del potentado Aldama,
+de las cuales la menor, de nombre Lola, ceda a muy pocas aquella noche
+la palma codiciada de la belleza. Entretanto Leonardo e Isabel, cogidos
+por la mano, se metieron en las filas de la danza, no distante de la
+cabecera, mediante el favor de amigos mutuos, que, aunque llegaron
+tarde, no les dejaron incorporarse a la cola, como era de rigor. La
+cubana danza sin duda que se invent para hacerse la corte los
+enamorados. En s el baile es muy sencillo, los movimientos cmodos y
+fciles, siendo su objeto primordial la aproximacin de los sexos, en un
+pas donde las costumbres moriscas tienden a su separacin; en una
+palabra, la comunin de las almas. Porque el caballero lleva a la dama
+casi siempre como en vilo, pues que mientras con el brazo derecho la
+rodea el talle, con la mano izquierda la comprime la suya blandamente.
+No es aquello bailar, puesto que el cuerpo sigue meramente los compases;
+es mecerse como en sueos, al son de una msica gemidora y voluptuosa,
+es conversar ntimamente dos personas queridas, es acariciarse dos seres
+que se atraen mutuamente, y que el tiempo, el espacio, el estado, la
+costumbre ha mantenido alejados. El estilo es el hombre, ha dicho
+alguien oportunamente; el baile es un pueblo, decimos nosotros, y no hay
+ninguno como la danza que pinte ms al vivo el carcter, los hbitos, el
+estado social y poltico de los cubanos, ni que est en ms armona con
+el clima de la Isla.
+
+La noche en cuestin luca Isabel Ilincheta a maravilla las gracias
+naturales de que la haba dotado el cielo. Era alta, bien formada,
+esbelta, y vesta elegantemente, conque siendo muy discreta y amable,
+est dicho que deba llamar la atencin de la gente culta. Hasta la
+suave palidez de su rostro, la expresin lnguida de sus claros ojos y
+finos labios, contribua a hacer atractiva a una joven que, por otra
+parte, no tena nada de hermosa. Su encanto consista en su palabra y en
+sus modos. Entraba en la pubertad cuando perdi a su madre, y para
+educarla, lo mismo que para libertarla de los peligros del mundo, su
+padre la puso al cuidado de las religiosas Ursulinas, venidas de Nueva
+Orleans y establecidas en su convento de puerta de Tierra desde
+principios de este siglo. Despus de un pupilaje de ms de cuatro aos,
+en que recibi una educacin antes religiosa que erudita y completa, se
+retir al campo, en el cafetal de su padre, cerca de la poblacin de
+Alquzar, junto con su hermana menor, Rosa y una ta, viuda de un
+cirujano de marina, de nombre Bohorques. Este individuo haba hecho
+varios viajes a la costa de frica en las expediciones despachadas por
+cuenta de la sociedad de Gamboa y Blanco. Contrajo de esas resultas una
+enfermedad terrible, muri en la travesa y le arrojaron al agua, cual
+otros muchos de los infelices salvajes a quienes haba ayudado a plagiar
+de su nativo suelo. En ms de una ocasin fue la viuda, con tal motivo,
+el objeto de la munificencia de don Cndido Gamboa. Leonardo la visit
+en el cafetal de Alquzar, y no pudo menos de enamorarse de la sobrina,
+cuya modestia y gracias realzaban su clara inteligencia y fina
+discrecin.
+
+No haba nada de redondez femenil, y, por supuesto, ni de voluptuosidad,
+ya lo hemos indicado, en las formas de Isabel. Y la razn era obvia: el
+ejercicio a caballo, su diversin favorita en el campo; el nadar
+frecuentemente en el ro de San Andrs y en el de San Juan de Contreras,
+donde todos los aos pasaba la temporada de baos; las caminatas casi
+diarias en el cafetal de su padre y en los de los vecinos, su exposicin
+frecuente a las intemperies por gusto y por razn de su vida activa,
+haban robustecido y desarrollado su constitucin fsica al punto de
+hacerle perder las formas suaves y redondas de las jvenes de su edad y
+estado. Para que nada faltase al aire varonil y resuelto de su persona,
+debe aadirse que sombreaba su boca expresiva un bozo oscuro y sedoso,
+al cual slo faltaba una tonsura frecuente para convertirse en bigote
+negro y poblado. Tras ese bozo asomaban a veces unos dientes blancos,
+chicos y parejos, y he aqu lo que constitua la magia de la sonrisa de
+Isabel.
+
+No debe extraarse que, siendo Leonardo un tanto descredo y despegado,
+sintiese pasin por una joven tal como la que acaba de describirse.
+Entraba l por las puertas doradas de la vida. A pesar de sus
+connotaciones y de su riqueza, no haba tenido an trato con las mujeres
+de su esfera y educacin, ni haba empezado a buscar en ellas tampoco la
+compaera futura de su vida. La aspereza suya no era sino externa,
+estaba en sus maneras bruscas, porque all en el fondo de su pecho, como
+habr ocasin de observarlo, haba raudal inagotable de generosidad,
+ternura de sentimientos. Dios, por dicha, no le haba negado la
+capacidad de amar, slo que las mujeres con quienes hasta all haba
+tropezado, o haban cedido a la fogosidad de sus afectos, a la
+intrepidez de sus pocos aos, o a la influencia de su _lluvia de oro_.
+Ninguno de estos mviles poda tener ascendiente en el nimo de una
+joven rica, bien educada, modesta y virtuosa como Isabel Ilincheta.
+Atrado Leonardo primero por sus prendas fsicas, seducido despus por
+sus relevantes dotes morales, comprendi desde luego que para ganar su
+afecto fuerza era tocar su corazn, hablar a su entendimiento. Por otra
+parte, aquella mujer que se presentaba a los ojos de Leonardo bajo un
+nuevo aspecto, habitaba el trasunto del paraso terrenal cuando la vio
+por la primera vez.
+
+Si podemos prescindir del esclavo y de sus padecimientos, que son, sin
+embargo, ms llevaderos en los cafetales, se convendr en que Isabel, su
+hermana Rosa, su ta doa Juana, su padre y criados, llevaban una vida
+de paz y quietud, lejos del bullicio de la ciudad, rodeados de olorosas
+flores, de los cafetos y naranjos siempre verdes, de las airosas palmas,
+del clsico pltano, embebecidos con el canto perenne de las aves y el
+susurro melanclico de la brisa en los campos de Cuba. Hasta la estacin
+de los aguinaldos y de los azahares, en que Leonardo conoci a Isabel,
+contribuy a rodearla de encanto a sus ojos y a despertar en su pecho
+algo que no haba sentido nunca a los 21 aos de su vida: el amor.
+
+
+
+
+CAPTULO IV
+
+ _Princesa.--Su nombre al menos_,
+ _Rey.--Nunca, nunca, nunca._
+
+ Sueos de amor y ambicin.
+
+
+El callejn de la Bomba, como el de San Juan de Dios, que parece ser su
+continuacin, se compone de dos cuadras. Es, si cabe, ms estrecho,
+hondo y hmedo, an cuando sus casas son en general ms amplias. En una
+de stas, inmediato a la calle del Aguacate, viva Nemesia Pimienta con
+su hermano Jos Dolores, ocupando dos cuartos seguidos, cuyo mueblaje se
+reduca a un par de sillas, un columpio, una mesita de pino y un catre
+de viento, que se abra de noche y se cerraba de da, a fin de despejar
+el campo.
+
+Anochecido ya, Nemesia sali de la sastrera de Uribe y se encamin a
+paso menudo hacia el barrio del ngel. Prefiri para ello la calle del
+Aguacate, que si bien ms solitaria y oscura, por la ausencia de
+establecimientos pblicos, conduca derecho a dos puntos en donde de
+paso quera detenerse. Cuando lleg a las cuatro esquinas formadas por
+la calle de O'Reilly y la traviesa que llevaba, se detuvo un breve rato,
+pensativa e indecisa. Mir primero atrs, luego a su derecha, despus
+adelante, fijando la mirada en la ventanilla de la casucha inmediata a
+la taberna de la izquierda, aunque por estar en lnea paralela a la
+observadora, slo se distinguan las molduras de los balaustres que
+sobresalan un poco del plano de la pared. Difcil era, pues, saber si
+haba o no persona asomada all o a la puerta. En consecuencia, la
+mulata se traslad a la esquina de abajo y dio un silbido peculiar muy
+agudo, haciendo pasar el viento con fuerza por entre los dientes del
+medio de la mandbula superior.
+
+Algunos segundos despus vio asomar por los balaustres de la ventana un
+canto de la cortina blanca; pero al acudir al reclamo, not que
+descenda del terrapln del convento un caballero a paso largo, que se
+diriga derecho al punto objetivo de sus miradas. Estvose a observar lo
+que pasaba. Quin sera ese sujeto? Quin le aguardaba en aquella
+casa? Vesta de frac oscuro, pantaln claro y sombrero de ala angosta y
+copa desproporcionadamente ancha, sobresalindole por detrs el cuello
+blanco y recto de la camisa. No era joven, ni anciano, sino de mediana
+edad. A pesar de la oscuridad, todo eso lo pudo notar Nemesia a la corta
+distancia a que se encontraba, que no exceda de treinta pasos. Su
+porte, sus movimientos acompasados y firmes, no podan confundirse con
+los de un mozalbete ni de un viejo.
+
+Se dirigi, sin embargo, con aparente cautela al punto donde se vea el
+canto de la cortina blanca, sostuvo un breve dilogo con la persona que
+se hallaba oculta detrs de sus pliegues, y entonces, a paso largo
+sigui al abrigo de las altas paredes del convento, la vuelta de la
+Punta. Nemesia le perdi bien pronto de vista en la oscuridad; pero no
+le qued duda de que le esperaba un carruaje a mediados de la cuadra,
+porque oy distintamente el ruido de las ruedas en las piedras de la
+calle, corriendo en sentido opuesto a aqul en que ella estaba, y
+favorable al que segua el desconocido.
+
+Aguijada por la curiosidad, volvi la muchacha a silbar como lo haba
+hecho antes; le contestaron desde la ventanilla moviendo la cortina
+blanca, y acudi al punto; pero en vez de su querida amiga Cecilia,
+slo encontr a la abuela. Cul de las dos mujeres haba recibido y
+hablado con el caballero del frac oscuro y el sombrero de copa abultada?
+Nuevo motivo de curiosidad y de mayor confusin.
+
+--Ah! Era Vd., Chepilla? exclam Nemesia.
+
+--Entra, le dijo sta, pasando a la puerta y quitando con la punta del
+pie la media bala que la aseguraba.
+
+No se hizo de rogar la muchacha. Pareca seria y desazonada la abuela; y
+la nieta, sentada en un rincn, con el traje flojo, el aspecto
+desaliado, la cabeza doblada sobre el pecho, los brazos extendidos y
+los dedos cruzados en la falda, era viva imagen del abatimiento y de la
+desesperacin.
+
+--Entra, hija ma. Seas bienvenida, repiti Chepilla. Entra y sintate;
+hazme el favor de sentarte, aadi notando que la moza se mantena en
+pie, como azorada y confusa.
+
+--Ya es tarde y estoy de prisa, repuso sta dejndose caer maquinalmente
+en la butaca de cuero delante del nicho en que se veneraba la imagen de
+la Dolorosa.
+
+Iba Chepilla a repetir la instancia, pero visto que la recin llegada se
+sentaba sin ms demora, se qued parada entre ella y su nieta.
+
+--Deca, agreg Nemesia a poco rato, que es tarde y vena de prisa. Fui
+a llevar unas costuras al taller de _se_ Uribe, y _me se_ ha hecho de
+noche. Porque resulta que Clarita su mujer es muy conservadora, y
+despus quiso que la ayudara a cerrar la saya de un tnico que est
+haciendo para la Nochebuena chiquita.[32] Jos Dolores debe de estar
+esperndome. El sali del taller mucho antes que yo, pues tena que
+tocar en la salve del Santo ngel Custodio. Por cierto que ha habido
+mucha gente de fuste esta tarde en la sastrera, todos a buscar ropa
+para un baile en la Filarmnica, y para las Pascuas de Navidad. A _se_
+Uribe hay que hacerle el encargo con tiempo. Bien que el trabajo le
+llueve. Todos dicen que est haciendo mucho dinero, pero es ms
+gastador... Mas ahora que me acuerdo, qu sucede por ac? Parecen Vds.,
+muy atribuladas, dijo Nemesia notando que ninguna de las dos mujeres le
+prestaba atencin.
+
+Suspir Cecilia nicamente y la abuela dijo:
+
+--No es cosa lo que sucede; slo que esta muchacha (sealando para la
+nieta con un movimiento de los labios) parece poseda... Dios nos
+asista! (y se persign). Iba a decir un disparate. Quiero que seas el
+juez y la consejera en este caso, aunque t puedes ser dos veces mi
+hija. Por eso te he hecho entrar. Vamos, dime, hija ma, qu haras t
+si tu protector, tu amigo constante, tu nico apoyo en el mundo, como si
+dijramos, tu mismo padre, que es verdaderamente un padre para nosotras
+pobres, desvalidas mujeres, sin otro amparo bajo el cielo, qu haras
+t si te aconsejaba, vamos, si te prohiba el que hicieras una cosa? Di,
+t lo haras? T le desobedeceras?
+
+--Mamita, salt y dijo Cecilia sin poder contenerse; su merced no ha
+pintado el caso como es.
+
+--Cllate, replic la abuela con imperio. Deja que Nemesia conteste.
+
+--Pero su merced parte de un principio equivocado, y Nene no puede
+contestar derecho, aunque quiera. Su merced dice que nuestro amigo,
+nuestro protector, nuestro apoyo y qu s yo qu ms, ha rogado y ha
+prohibido que hagan y deshagan. Y en primer lugar, la persona a que su
+merced se refiere, no creo que es nada de lo que su merced dice para
+nosotras, al menos para m. En segundo lugar, por ms que me devano los
+sesos, no veo la razn ni el derecho que tenga para meterse en mis cosas
+y ver si salgo, o si entro, si me ro o si lloro... Voy a acabar,
+agreg Cecilia de pronto, advirtiendo que la abuela iba a cortarle la
+palabra. Sobre todo, su merced no tena para qu haberme _rompido_ el
+tnico de punto de ilusin y la peineta de teja, slo por darle gusto a
+un viejo que me tiene ojeriza, y est celoso porque yo no lo quiero ni
+lo querr nunca, as...
+
+--No creas nada de lo que dice esa chica, la interrumpi la anciana.
+
+--Pues no me rompi su merced el tnico y la peineta? Por culpa de
+quin fue? No fue por culpa de ese viejo narizn que Dios...?
+
+--Calla, calla, le ataj la abuela. No blasfemes despus de haber
+rabiado, porque creer que ests en pecado mortal. Si se rompi el vuelo
+del vestido no fue porque te propusiste ponrtelo contra mi expresa
+voluntad? Quin tuvo la culpa de que se cayera y se quebrara la
+peineta? T, nadie ms que t, porque si no tuvieras esos actos de
+soberbia, nada de eso hubiera sucedido. S, s, es preciso que te
+confieses, es preciso que hagas penitencia, que te arrepientas de tus
+pecados y que te enmiendes. Ests en pecado mortal, y si sigues as vas
+a parar en mal. Hay que poner remedio a esto en tiempo.
+
+--Esa s que est mejor! continu Cecilia a pesar de los ojos que le
+echaba la abuela. Nunca haba odo decir que era pecado no querer a
+quien no le gusta a uno.
+
+--Y quin te dice que le quieras, espiritada? exclam la Chepilla con
+vehemencia. El te enamora acaso? El pecado consiste en no agradecer los
+favores que nos hacen y en morder la mano que nos acaricia.
+
+--Vamos a ver, cules son los favores de que habla su merced? La
+mesada que nos pasa? Los regalos que me hace de Corpus a San Juan? Dios
+y l slo saben el motivo que le gua. No es extrao, muy extrao, que
+sea tan generoso con nosotras, pobres mujeres de color, un hombre
+blanco y rico que no es nada de su merced, ni mo tampoco?
+
+--Y vuelta, Cecilia? No prosigas ni ensartes ms disparates. El enemigo
+malo nicamente pudiera inspirarte unas ideas tan contrarias a la
+humildad y a la caridad cristianas. Cmo puede ser buena hija, buena
+esposa, buena madre, ni buena amiga, la mujer que no agradece favores ni
+paga beneficios? Por pequeos que sean (que no lo son) los favores que
+nos hace el caballero dicho, nuestro deber es agradecrselos, ya que no
+podemos otra cosa. Es grave pecado pagar bien con mal. Tus murmuraciones
+y tu ingratitud nos van a costar muy caro.
+
+--No s cmo su merced entiende mi conducta con l. Apenas le conozco.
+Ni le doy ni le quito; lo que no quiero es que me mande y se meta en mis
+cosas.
+
+--Es que t tampoco parece que lo entiendes a l. Si desea que no hagas
+esto o aquello, es por su bien o por tu bien? Si aprueba o desaprueba
+algo de lo que t dices o haces, qu mejor prueba puede darse de su
+cario para contigo, y de su buen corazn? Figrate, Nemesia, que el
+individuo de que hablamos (bueno es que t lo sepas) es una dama en su
+trato, y su generosidad para nosotras tan grande como desinteresada, y
+debe dolerle muchsimo...
+
+--Desinteresada? repiti Cecilia. He ah lo que no puedo...
+
+--No me interrumpas, nia; estoy hablando con Nemesia. Nos da cuanto
+necesitamos y muchas cosas que apetecemos. Apenas le indico un deseo de
+esta nia, cuando se apresura a complacerla. Di que no. Preciso es que
+no tengas conciencia si lo niegas.
+
+--Y no lo niego. Todo eso es muy cierto, pero por qu lo hace?
+
+--Lo mejor de todo, prosigui la Chepilla, es que de m no exige nada, y
+de ti no espera otra cosa que cario, gratitud, y... respeto.
+
+--Hete aqu la que me mata, salt otra vez Cecilia con vehemencia.
+Sabes t, Nene, de alguna persona que d palos de balde? Yo no la
+conozco. Que no exija nada de mamita, se comprende; pero que espere de
+m slo cario, gratitud y respeto, como dice ella, eso que lo crean los
+tontos. T sabes de quin hablamos. No es as? Pues bien, el tal no se
+puede tener en rigor por viejo. Le sobra el dinero y ha sido toda su
+vida, segn dice mamita, un correntn y enamorado como hay pocos. Hasta
+ayer, como quien dice, segn me ha contado mamita, a pesar de ser casado
+y con hijos, mantena mujeres, con preferencia las de color. Ha perdido
+ms muchachas que pelos tiene en su cabeza; y mamita parece empeada en
+hacerme creer que su generosidad conmigo es inocente y desinteresada.
+Quien no lo conozca que lo compre.
+
+--Hablas por hablar, nia, dijo la abuela al cabo de un largo espacio de
+meditacin y de silencio. Nada de lo que has dicho viene al caso, ni se
+trata de eso tampoco. Se trata de que t no le complaces, ni le tienes
+voluntad a una persona que es tan buena contigo y slo le lleva el bien
+que te puede resultar de que hagas o no hagas ciertas cosas. _Verbi
+gratia_: por qu habas de salir esta noche si l no quera que
+salieras? Cuando l se opona, algn motivo tena. Ese motivo no puede
+ser otro que tu bien. Considera, Nene, agreg la anciana en tono ms
+blando, que poco antes de llegar t estuvo aqu el buen seor... No
+entr. Qu! El nunca entra. Lo primero que hizo fue preguntar por
+Cecilia. Siempre pregunta y se ocupa mucho de ella, por supuesto
+desinteresadamente; quiero decir, sin otra mira que la de saber cmo va
+de salud. T lo sabes, Nemesia; al menos me lo has odo decir muchas
+veces... Estuvo por la ventana... Slo un momento. Luego que pregunt
+por la salud de Cecilia, como te he dicho, con mucho inters, con el
+inters de un... As que le dije que ella se preparaba para ir a la
+_cuna_ del ngel, me dijo muy agitado, s, muy agitado, se le conoca,
+porque hasta le temblaba la voz:--No la deje ir, _sea_ Chepa, no la
+deje ir, detngala; esa chica busca su perdicin... (Ese es su modo de
+hablar). No la deje ir, detngala, en otra ocasin le explicar lo que
+pasa. Luego se fue, arrimadito a la pared como si temiera de que lo
+viesen. Al irse me puso una onza de oro en la mano para zapatos para
+Cecilia. Puede darse mayor generosidad ni nobleza de alma? Estar
+enamorada una persona que siempre obra as? Vamos. Di. Ves en esto
+inters malicioso, celos mundanos, amor? De esa manera enamoran los
+hombres de su edad hoy en da? Bien, qu te parece, Nemesia? Qu
+opinas?
+
+--Yo, en verdad, contest Nemesia, consultando con la vista el semblante
+de su amiga, no s qu decir, ni me atrevo a dar una opinin franca. Sin
+embargo, aadi luego ms animada: yo que Cecilia me rea de todo eso,
+en vez de ponerme brava. Si el hombre estaba enamorado de veras, porque
+lo estaba, y si no para burlarse de l y que me pagase por todo lo malo
+que me hicieran los dems. A m no me importara un comino que uno como
+se me hiciera la rueda y me celara a todas horas; mientras me daba
+dinero, le pagaba con sonrisas. Y no se diga que yo proceda mal, ni
+cometa un pecado, porque los hombres son todos falsos, fingen amor
+cuando no lo sienten, y tienen tantas tretas que es difcil conocer
+cuando quieren de verdad y cuando se proponen engaar a las pobres
+mujeres. Piensa mal y acertars, dice el proverbio. Qu dao te puede
+resultar tampoco, Celia, de no ir esta noche a la _cuna_?
+
+--Dao ni bien no me poda resultar de ir o no ir esta noche, claro
+est, replic Cecilia. El caso es que el hombre de que habla mamita se
+ha propuesto meterse en mis negocios y gobernarme, por puro capricho o
+por gana de moler la paciencia, y eso es lo que hallo intolerable.
+
+--Est bien, mujer, observ Nemesia blandamente; mas no veo que te cause
+ninguna extorsin con meterse.
+
+--Cmo que no? repuso Cecilia prontamente. Mamita toma su parte desde
+luego, y me regaa, y me pelea, y me rompe el tnico para que me quede
+en casa y le d gusto al viejo majadero. Te parece poco?
+
+--Ya, a m tampoco me gusta que se meta _naiden_ en mis negocios. Con
+todo, a veces tiene una que hacerse la boba, a fin de sacar mejor
+partido de ciertos hombres. A se se le ha metido en la cabeza mandarte
+y celarte; djale seguir su capricho, mujer; haz que le das gusto; no le
+deseches de una vez; sonrete con l, por lo menos mientras se muestra
+dadivoso, y gozars y vivirs hasta ponerte vieja.
+
+Por entonces la conversacin se concretaba a Nemesia y su amiga, porque
+la anciana haba vuelto a su butaca y a sus cavilaciones.
+
+--Mira, prosigui aqulla, que el que se apura se muere. Por otra parte,
+ten por seguro que ningn viejo por marrullero que sea es peligroso para
+una muchacha como t.
+
+--No, yo no lo creo peligroso, no le temo ni un tantico, dijo Cecilia.
+Yo soy muy independiente y no consentir jams que nadie me gobierne,
+mucho menos un extrao.
+
+--Extrao! repiti la abuela para s, con voz ronca y profunda.
+
+Las dos muchachas se miraron como azoradas, as por el tono como porque
+ambas la creyeron absorbida completamente en sus tristes pensamientos.
+
+--Su hijo, prosigui Nemesia en baja voz. T me entiendes... Ese s que
+es de temer... Joven, bien plantado, rebosndole la gracia por todas
+partes, con mucha labia y dinero para derramarlo como quien derrama
+agua... No hay mujer de corazn que se resista. Es verdad, china? No es
+posible verlo y orlo sin quererlo. Yo me guardara de un hombre como l
+como del diablo. Ya le ha dado quebraderos de cabeza a ms de una
+muchacha. Tiene a quien salir.
+
+Continuaba la Chepilla en su abstraccin, sin or ni entender, en la
+apariencia, las palabras de Nemesia. Cecilia al contrario, desde que su
+amiga mencion a su amante, se volvi toda odos, comprendiendo que ella
+se propona comunicarle alguna noticia importante.
+
+--Pues como te iba diciendo, aadi Nemesia, cuando sal de la sastrera
+de _se_ Uribe, tom por la calle del Aguacate, y al enfrentar con la
+casa de las Gmez, que sabes t est detrs del convento de las monjas
+Teresas, o msica y voces de hombres y mujeres. Me arrim a una de las
+ventanas que tiene el poyo alto. Estaban abiertas las hojas y las
+cortinas echadas. Haba en la sala una gran reunin: tocaban, cantaban y
+bailaban. Qu da es hoy? Ah! El 27 de Octubre. Toma! Si es el santo
+de la ms chica de las Gmez, Florencia! Por eso estaba vestida de
+blanco y tena el cabello suelto, y muy crespo para ser de mujer blanca.
+Cuando menos... Eso s hermossimo, porque es largo y abundante, aunque
+me gustara de color ms oscuro.
+
+Cecilia dio un suspiro y Nemesia continu ya sin ms rodeos:
+
+--Deca que rodeaban a Florencia delante del piano varias seoritas y
+caballeros. Sabes quin estaba all tambin? S, no me cabe duda, era
+ella. Te acuerdas de la muchacha alta, plida, buena moza, que te dije
+pas por la Loma del ngel en el quitrn de las Gmez, la maana de San
+Rafael? La misma. Conversaba con Meneses, el amigo de... t sabes. Por
+all estaba el otro tambin, que siempre anda junto con los dos
+individuos... Cmo se llama? Sola, Sofa. Ah! Ya, Solfa. Pero el
+individuo no estaba, mencionaron su nombre nicamente. Estoy cierta que
+lo mencionaron...
+
+--Quin lo mencion? pregunt Cecilia con ansiedad.
+
+--No te pudiera decir lo cierto; mas si no me engao, entre Meneses y la
+muchacha plida. Ellos hablaban de l. Segn entend, todos iban al gran
+baile que se da esta noche en la Filarmnica.
+
+--Lo tema, dijo Cecilia.
+
+--Ay! exclam Nemesia. Ahora caigo para quin era el chaleco de seda
+que tuve que hacer con tanta premura. Oh! Si lo averiguo antes no me
+apuro para acabarlo en tiempo. Cos hasta bien tarde de la noche, porque
+me lo dieron ayer tardecita y se quera para hoy a las tres. Quin lo
+hubiera adivinado! Al menos no hubiera ido l al baile de la gente
+blanca con un chaleco hecho por m. Para lucrselo a Dios sabe quin.
+Nadie sabe para quin trabaja. Digo esto por ti, chinita, porque a m no
+me va ni me viene. El no me pertenece; slo me intereso por ti, que has
+puesto tu cario... Cuidado que los hombres son ingratos! Pero ms vale
+callar y no ponerle ms lea al fuego.
+
+Bastaba, en efecto, y sobraba lo dicho para poner en ascuas a una joven
+menos fogosa que Cecilia. A medida que la amiga fue desarrollando su
+pensamiento, pues lo haba de seguro en las noticias que comunic y an
+en el modo de comunicarlas, fue creciendo su clera y desazn. Qu
+hacer en aquellas circunstancias a fin de impedir, si era tiempo, que el
+individuo, segn Nemesia, se viese en la Filarmnica con la seorita
+desconocida? Eran celos, rabia, desesperacin lo que senta. No caba en
+la silla, cerca de la ventana. Se levant varias veces en ademn de
+entrar en el aposento, sin duda para mudarse de traje y salir a la
+calle, y otras tantas volvi al asiento. La sangre estaba a punto de
+ahogarla.
+
+La abuela entre tanto segua como absorbida en devotas oraciones,
+sobando, al parecer, con el pulgar e ndice de la mano derecha, una tras
+otra, las cuentas negras del rosario que tena en el regazo, y con los
+ojos cerrados. Nemesia miraba de soslayo a su amiga, lea, como al
+travs de un cristal pursimo, la fiera batalla que se libraba en su
+pecho, y de cuando en cuando se sonrea ligeramente, cual si hubiera
+previsto todo aquello, o no temiese que tuviera un resultado
+desagradable. Al cabo Cecilia se desplom en la silla, exhal un suspiro
+profundo y murmur:
+
+--Ms vale que no; yo s lo que he de hacer. De m no se burla nadie...
+Casi me alegro... No salgo a ninguna parte.
+
+Chepilla alz entonces la vista y mir a la nieta con cierta alegra
+mezclada de compasin. Por su parte Nemesia, en toda apariencia
+satisfecha, ms diremos, orgullosa de que su venida hubiese surtido todo
+el efecto deseado, se march, despidindose cariosamente de sus
+amigas.
+
+
+
+
+CAPTULO V
+
+ _An pienso estaros mirando..._
+ _La faz terrible y airada,_
+ _La vista desencajada,_
+ _El ltigo vil sonando._
+
+ J. PADREZ
+
+
+Llegaba Nemesia a la puerta de su casa, a tiempo que sala de ella su
+querido hermano Jos Dolores con el clarinete en la funda debajo del
+brazo y un rollo de papeles de msica en la mano. Segn costumbre,
+caminaba cabizbajo y meditabundo. Por esta razn y por estar muy oscura
+la calle, no habiendo tampoco luz en la casa, por poco se cruzan los
+hermanos sin reconocerse, a pesar de la proximidad. As como as, ella
+le reconoci primero, se le atraves en el camino y le pregunt
+repitiendo dos versos de una cancin tan popular entonces como llena de
+malicia:
+
+--A dnde vas con ese gato y la noche tan oscura?
+
+--Qu! dijo Jos Dolores sorprendido. Ah! Eres t? Me cans de
+esperarte.
+
+--Tan temprano para el baile?
+
+--Pues, qu hora es?
+
+--Tocaban a vsperas ahorita mismo en Santa _Catarina_, cuando pas por
+el costado del convento.
+
+--Te equivocas; debe ser ms tarde de lo que t te figuras.
+
+--Puede ser, porque traigo la cabeza como un giro, y no s lo que me
+pasa.
+
+--Pues qu sucede, hermana? Despacha que estoy de prisa.
+
+--Bien. No quiero detenerte mucho. Sin embargo, creo que tenas tiempo
+de tomar un bocado... Una taza de caf.
+
+--Ya anduve yo ese camino. Tom caf con leche, pan y queso, y esto me
+basta hasta media noche en que har por tomar gigote o cosa as. Di.
+
+--En la casita a la otra puerta de la taberna de la esquina de la calle
+de O'Reilly, t me entiendes, ha habido una _San Francia_ esta noche.
+
+--Cmo as? Y t parece que te alegras.
+
+--Hay de todo. Te dir. Pasaba yo por all... _Sea_ Clara me detuvo ms
+de lo regular en la sastrera. Pues pasaba por all, aunque era bastante
+tarde, porque haba quedado con Cecilia en que daramos una vuelta por
+el ngel despus de la salve. Ella sospechaba que el individuo que
+estuvo esta tarde en la sastrera a buscar su ropa nueva iba al baile de
+Farruco para verse con la muchacha del campo del da de San Rafael, y se
+propona pillarlo _en fragante_. Clculos de mujer celosa. Apenas llegu
+a la esquina vi acercarse un hombre a la ventana de la casita y hablar
+con una persona que estaba detrs de la cortina. Aquello pic ms mi
+curiosidad, y as que se separ el hombre me acerqu yo... Y con quin
+te figuras t que me top? Con Chepilla. Me hizo entrar. Acababa de
+haber all una de mar y morena. Parece que Cecilia se haba vestido para
+salir conmigo; y la abuela, en la brega de impedrselo, le rompi el
+tnico y la peineta de teja. Todo eso sucedi en un momento.
+
+--Pobre muchacha! exclam el msico compadecido.
+
+--Cecilia es muy cabezadura. Cuando se le pone una cosa, eso ha de ser;
+de manera que la abuela vio los cielos abiertos luego que yo me
+aparec. Ya ella no puede con la nieta. Pues bien, me hizo entrar para
+ver si entre las dos logrbamos que Cecilia no saliera.
+
+--Lo lograron? pregunt Jos Dolores con muestras de inters.
+
+--Por supuesto, dijo Nemesia con intencin. Yo saba por donde atacarla
+y no erre el golpe. La abuela no quera que la nieta saliera; yo tampoco
+quera, y sucedi que el hombre del barrio de San Francisco que las
+mantiene, lo haba prohibido. Ese fue, como luego supe, el que estuvo
+por la ventana hablando con Chepilla antes que yo.
+
+--Qu es _l_ de _ella_? Quisiera saberlo.
+
+--Yo, verdaderamente, no lo s. A veces _me se_ figura que es mucho
+cuidado el suyo para mero enamorado...
+
+--Si ser su padre! _Se_ Uribe cree a puo cerrado que lo es y
+sostiene que la madre vive. Pero dnde est la madre? Quin la conoce?
+Quin la ha visto?
+
+--Eso es lo que yo digo.
+
+--Ah tienes. Yo me tengo tragado que el padre y el hijo estn
+enamorados de Cecilia hasta la punta del pelo.
+
+--Puede ser, hermana, porque se han visto muchos de esos casos en el
+mundo. Ella preferir al hijo...
+
+--Se entiende, y quin no preferira el joven al viejo?
+
+--La hermosura de Cecilia ser al fin la causa de su perdicin. Qu
+puede esperar ella de esos dos blancos? El viejo quizs le d dinero,
+lujo y cuidados, mas el joven...? Este no es posible que se case con
+ella; gracias si la toma de querida por algn tiempo, se fastidia y la
+deja con dos o tres hijos el da menos pensado. Yo no s qu ser de m
+si tal cosa sucede. No quiero pensar en eso.
+
+--Ella te tiene voluntad, pero no amor. Bien claro que lo veo. Sin
+embargo, si yo pudiera hacer que olvidara a Leonardo, estaba vencida la
+principal dificultad.
+
+--La que bien quiere, tarde o nunca olvida.
+
+--Hay sus excepciones, y Celia, que es muy soberbia, no es imposible que
+por lo mismo que quiere mucho olvide pronto. Del amor al odio no hay ms
+que el salto de una pulga.
+
+--Esa, al fin, es una esperanza.
+
+--Te juro que le ha de costar mucho trabajo engaarla y engaarme a m.
+Yo conozco mejor que l el flaco de Celia y tengo esta ventaja. Ahora
+poco le dije a ella una cosa que la puso como candela. Est que trina
+contra el individuo. Ya se le pasar la rabieta, pero volver a la carga
+y estoy segura que la har saltar las trancas... Todo lo que sea
+alejarla de l, es acercarla a...
+
+No le dej concluir la frase Jos Dolores. Se sonri tristemente, y
+diciendo a su hermana que no le esperase, se march en direccin de la
+calle del Aguacate. Nemesia entr en su cuarto repitiendo cual si
+hablara con otro:
+
+--Cmo que yo me mamo el dedo! No siempre haba de trabajar para el
+ingls. Si no ha de ser para m, que no sea para ella tampoco. El es muy
+enamorado y le gustan mucho las pardas. No es tan difcil la cosa como
+parece. Veamos si de una va hago dos mandados. Ella para Jos Dolores y
+_l_ para m. Se puede, se puede...
+
+Ahora corresponde que volvamos al sarao en la Filarmnica donde hemos
+dejado a Leonardo Gamboa en las filas de la danza con Isabel Ilincheta.
+Comprendiendo bien ella el carcter de su pareja, no le dio queja
+ninguna sobre su falta de puntualidad en escribir, ni de su aparente
+desvo; le habl, al contrario, de asuntos indiferentes: de los amigos
+mutuos en el campo; de las ocurrencias en el partido de Alquzar; del
+rosal rojo que l haba injertado en el rosal blanco del jardn
+fronterizo del cafetal; del naranjo a cuya sombra, las pascuas pasadas,
+haban comido tantas veces las naranjas ms dulces que produca la
+finca; de la hija mayor del mayoral de su padre, que, para casarse,
+como se cas, en la Ceiba del Agua, se haba fugado con un joven guajiro
+del pueblo.
+
+--Ta Juana, aadi Isabel, se empe con el padre y lo hizo
+reconciliarse con la hija. As es que los novios hoy da estn hechos
+cargo del sitio de pap, en que sabe Vd. se cran gallinas y se ceban
+algunos animales. La muchacha se qued con su marido, y su padre,
+nuestro mayoral, tuvo que salir. Yo lo sent por su esposa, porque era
+una buena mujer y nos acompaaba bastante; pero, desde que se cas la
+hija, se le puso el humor atroz: no dejaba resollar a los negros, los
+castigaba por cualquier falta, siempre con verdadera sevicia, hasta que
+pap le despidi. Al presente pasamos algunas soledades, y nuestras
+salidas en el cafetal se reducen a ir al sitio todas las tardes y volver
+a las puestas del sol. Cuando hace luna...
+
+--Te acuerdas de m, no es eso? la interrumpi Leonardo, con indiscreto
+despecho, al ver su glacial indiferencia.
+
+--Naturalmente, contest ella, al parecer sin notar lo que pasaba por su
+compaero. No puedo olvidar que en tardes divinas, como son todas las de
+invierno en el campo, ms de una vez hemos hecho juntos ese paseo en
+compaa de Rosa y de ta Juana.
+
+--Te encuentro algo cambiada, observ el joven despus de breve rato de
+silencio.
+
+--Yo cambiada? Pues est buena. Vamos, Vd. se chancea.
+
+--Hasta me tratas de Vd.
+
+--Creo que siempre le he tratado del mismo modo.
+
+--No al pie del naranjo dulce.
+
+Isabel se puso colorada, y luego dijo:
+
+--Es ya una costumbre en m el tratar de Vd. a todo el mundo. An con
+mis propios esclavos, si son viejos sobre todo, se me escapa el decir
+Vd. A pap le sucede lo mismo frecuentemente.
+
+--El _t_ es ms carioso.
+
+--Lo cree Vd. as? El _Vd._ es ms modesto.
+
+Cortbase a cada paso este chispeante dilogo, es decir, tantas veces
+cuantas la pareja que bajaba haca figura con la pareja que suba la
+danza. Al fin, hubo de cambiarse del todo el tema de la conversacin
+cuando Meneses y Solfa, que haban venido saludando a las amigas,
+llegaron al puesto ocupado por Isabel y Leonardo. Ambos haban visto a
+la joven aquella misma tarde en casa de las Gmez. Poco tenan que
+decirse que de nuevo fuera; Isabel, sin embargo, distingua a Meneses, y
+se alegr de volver a verle.
+
+--Qu es eso? No baila Vd? le pregunt con inters.
+
+--Casi nunca bailo por mera cortesa.
+
+--Ay! Si le oyese Florencia se ofendera.
+
+--Me cae en gracia Florencia, me parece bonita, la quiero, pero si
+bailase con ella ahora sera por mera galantera. Mi amiga del alma est
+lejos de aqu, Vd. lo sabe, y es mucha crueldad en Vd. atribuirme
+intenciones de galantear a otra.
+
+--Sobre que le voy cogiendo miedo al amigo Solfa, dijo ella volvindose
+de repente para ste, con el doble objeto de atender a todos y de no
+seguir la broma con Meneses.
+
+--Qu he hecho para inspirar temor a la impvida Isabelita?
+
+--No ve Vd.? Esa es una stira.
+
+--Lo sera, seorita, repiti Solfa prontamente, si la ma fuese una
+opinin aislada, pero no lo es. De ella participan, estoy seguro,
+Leonardo y Diego, juntamente con cuantos conocen a Vd. Cmo pues, puedo
+inspirarle temor?
+
+--Porque voy viendo que es Vd. implacable, que no perdona enemigos ni
+amigos.
+
+--Esa ms? Me aturde Vd. seorita.
+
+--S, hgase Vd. ahora el inocentico, el que no quiebra un plato. Cmo
+que desde que asom Vd. a la puerta del saln no noto que ha venido
+hasta m cortando cada traje que es un primor! Apelo al amigo Meneses;
+l dir si me he equivocado o no.
+
+Solfa y Meneses cambiaron una mirada y una sonrisa, con que corroboraron
+implcitamente la observacin aguda de Isabel, y el primero dijo:
+
+--Ya eso es distinto, lo declaro, me gusta la tijera; mas se me ha hecho
+pedazos entre las manos al llegar a Vd.
+
+En esto ces la danza, y las diferentes parejas de bailarines,
+deshaciendo la formacin, corrieron las unas a ocupar sus asientos en la
+sala y cuartos, las otras a respirar el aire libre de los corredores.
+Los hombres, por la mayor parte, se dividieron en grupos para hablar de
+las conquistas amorosas de la noche, y casi todos para fumar un cigarro
+puro o de papel. Leonardo dio un paseo por los corredores con su amable
+compaera de baile, la cual, si hemos de juzgar por la frecuencia de sus
+sonrisas, no tuvo a mal que se prolongara la entrevista, aunque haba
+terminado el encanto de la msica.
+
+Continuando, entretanto, por su parte la revista de la fiesta que se
+haban propuesto pasar Meneses y Solfa, se detuvieron por breve rato
+ante la madre y hermanas de su amigo y condiscpulo Leonardo Gamboa.
+Hallbanse ellas sentadas en el lado norte del saln, debajo del dosel
+donde dijimos que se ostentaba el retrato colosal al leo de Fernando
+VII de Borbn. Antonia, la mayor, tena a su derecha a un capitn del
+ejrcito en completo uniforme, con quien cambiaba en tono bajo frases
+breves de inteligencia; despus segua su madre, y a la izquierda de
+sta, las dos hermanas Carmen y Adela. Con la primera de estas tres
+hablaba el Mariscal de campo don Jos Cadaval; con las dos ltimas los
+currutacos ms clebres que conoca La Habana entonces: Juanito Junco y
+Pepe Montalvo, cadete del regimiento Fijo. Asom a poco Leonardo Gamboa,
+y como por magia desapareci el capitn espaol del lado de Antonia, a
+una insinuacin suya con el codo; Cadaval sigui adelante, y el
+lechuguino y el cadete hicieron lo mismo con un profundo saludo.
+
+Al descubrir de lejos Leonardo al militar espaol mano a mano con su
+hermana, se renov en su mente la memoria de las escenas de por la
+maana, primero al postigo de la ventana y despus en la mesa del
+almuerzo, sintiendo el mismo rapto de celos y de odio que ya haba
+experimentado. Todo el deseo que tena de ver y hablar un rato con su
+madre y hermanas en el baile, se enfri y apag en el instante, y slo
+por respeto y cario a aqulla no les volvi la espalda. A un gesto
+suyo, Antonia ocup el asiento que dej vacante el capitn, y as pudo
+sentarse Leonardo y decir al odo de doa Rosa:
+
+--Es posible, mam, que t consientas que ese soldado pele la pava con
+Antonia en tu presencia?
+
+--Cllate! replic doa Rosa seria. Ese caballero ha venido a traernos
+un recado de tu padre, el cual no puede venir por nosotras hasta la una
+y creo que t tendrs que acompaarnos. De la ocurrencia me alegro con
+doble motivo; lo uno porque ya podr irme cuando quiera o me d sueo;
+lo otro porque no te quedars t por detrs, ni me hars pasar otra mala
+noche.
+
+--Debo acompaar a Isabel Ilincheta y a las Gmez a su casa, pues su
+carruaje ha sufrido una avera y no pueden usarlo esta noche.
+
+--Cmo! Isabel est aqu y no ha venido a saludarnos?
+
+--No lo extraes, porque sin duda ella ignoraba que Vds. hubiesen venido
+al baile, y luego ha habido una concurrencia extraordinaria.
+
+--Bien, manda en tu quitrn a tus amigas a su casa.
+
+--Antes, sin embargo, es preciso que Vds. vean a Isabel, o que Isabel
+salude a Vds.
+
+--Ya te has enamorado de ella? Eres un veleta. No pienses en burlarte
+de esa muchacha tambin. Trela aqu y la veremos.
+
+--No. He pensado que debemos tomar algo y en la mesa nos reuniremos
+todos. El ambig dicen que no es menos abundante que exquisito. Qu te
+parece, Adela?
+
+--Aprobado, contest sta alegre.
+
+--Pero es el caso, dijo Leonardo, que si alguna de Vds. no me saca de
+apuros, no tendr con qu cubrir el gasto.
+
+--Pues, y las dos onzas de oro que te puse en el chaleco por la tarde
+cuando dormas la siesta? pregunt doa Rosa con seriedad.
+
+--No he visto semejante dinero, mam. Bien que si lo pusiste en la
+faltriquera del chaleco de esta maana, all en mi cuarto se qued.
+Apenas tengo tres o cuatro pesos en este chaleco que me puse a la vuelta
+del paseo para venir al baile.
+
+No hizo Leonardo esta explicacin con la franqueza que sola; se puso
+colorado y titube varias veces. Lo advirti su madre y le pregunt:
+
+--Por qu te has aparecido en el baile tan tarde? Cre que ya no
+venas, y eso que t saliste de casa antes que nosotras. Quin sabe por
+donde has andado.
+
+--Haba reunin y piano en casa de las Gmez con motivo de ser el santo
+de Florencia...
+
+--Ellas no vinieron contigo, que yo sepa. T no dices la verdad,
+Leonardo, lo conozco y de veras te digo que haces mal, muy mal. Yo soy
+tu mejor amiga, hijo, y tengo el desconsuelo de ver que cada da eres
+menos franco conmigo. Vamos al ambig, aadi no poco desazonada; yo
+pago los costos y aqu tienes mi bolsa, que contiene unas seis onzas de
+oro.
+
+Era de punto de seda roja, formando dos senos separados por un nudo o
+lazada en el medio, para dividir el oro entero del menudo y la plata. Se
+la sac del seno, porque las seoras en esa poca no usaban bolsillos en
+las faldas como al presente, sino que se colgaban la bolsa del cinto o
+cordn del traje casero. Leonardo recibi el dinero con las mejillas
+encendidas de la vergenza, porque a la humillacin de recibir dos veces
+la suma que haba perdido al juego, se agregaban las mentiras conque
+haba pretendido encubrir su falta. La madre, tal vez sin quererlo ni
+saberlo tampoco, haba ledo en el fondo de su alma como a travs de un
+cristal. Le servi eso de correctivo? No es tiempo todava de
+examinarlo. Pero aquel incidente haba pasado para el hijo y la madre no
+ms, para la ltima ciertamente no en toda su genuina deformidad, pues
+puede decirse que sin conciencia de ello haba puesto el dedo en la
+llaga. Del choque recibido trabajo le cost reponerse a Leonardo, quien
+dijo a su madre luego que se puso en pie y le tom el brazo para
+conducirla a la sala del ambig:
+
+--Y dnde quedaba pap?
+
+--Quedaba en casa de don Joaqun Gmez, a donde han concurrido varios
+otros hacendados; entre ellos Sam, Martiartu, Maero, Surez Argudn,
+Lombillo, Laza...
+
+--No se sabe cul es el objeto de semejante junta?
+
+--El capitn Miranda no ha podido explicarlo, sin duda porque l mismo
+lo ignora; pero por lo poco que me dijo tu padre cuando sali de casa,
+saco en consecuencia que va a tratarse de las expediciones a la costa de
+frica. Vives est ya cansado de las quejas de Tolm y de las
+impertinencias de los jueces de la maldita comisin mixta, y ha hecho
+decir a Gmez por trasmano que procuren que las expediciones de bozales
+no desembarquen por los alrededores de La Habana. Tambin lleg un
+expreso del Mariel, participando que se ha presentado un bergantn
+parecido al _Veloz_, que se esperaba con un buen cargamento, perseguido
+por un buque ingls.
+
+--Tal vez lo ha apresado.
+
+--A la vista del torren del Mariel? Sera demasiado atrevimiento. Con
+todo, esos ingleses protestantes se figuran que el mundo entero les
+pertenece, y no lo extraara. Si la expedicin se pierde, tu padre
+pierde un pico regular. Es la primera que l emprende en sociedad con
+sus amigos de aqu por ser muy costosa. Cuando menos trae quinientos
+negros.
+
+--Quin mete a pap en tales trotes, al cabo de sus aos?
+
+--Ay, hijo! Echaras t tanto lujo, ni gozaras de tantas comodidades,
+si tu padre dejase de trabajar? Las tablas y las tejas no hacan rico a
+nadie. Qu negocio deja ms ganancias que el de la trata? Di t que si
+los egostas ingleses no dieran en perseguirla como la persiguen en el
+da, por pura maldad, se entiende, pues ellos tienen muy pocos esclavos
+y cada vez tendrn menos, no haba negocio mejor ni ms bonito en qu
+emprender.
+
+--Convenido, mas son tantos los riesgos, que quitan las ganas de
+emprender.
+
+--Los riesgos? No son muchos comparados con las ganancias que se
+obtienen. El costo total de la expedicin del bergantn _Veloz_, por
+ejemplo, segn me dijo tu padre, no ha pasado de 30,000 pesos, y como la
+empresa es de varios, su cuota fue de algunos miles de pesos solamente.
+Ahora bien, si se salva la expedicin, cunto no le tocar?... Saca la
+cuenta. Pero aqu est Isabel.
+
+Doa Rosa la recibi con los brazos abiertos; excepto Antonia, las
+hermanas de Leonardo con sinceras demostraciones de cario; sobre todas.
+Adela la abraz y bes repetidas veces. Era sta la ms joven,
+entusiasta y franca e Isabel la preferida de su hermano querido. Despus
+de los saludos de costumbre y las quejas mutuas, juntas todas con las
+Gmez, llevando Leonardo, Meneses y Solfa cada uno dos mujeres del
+brazo, pasaron a la sala del ambig, esplndidamente iluminada, al fondo
+del palacio. Eran muchos y no caban en una sola mesa, por cuya razn
+ocuparon dos, aunque inmediata una de otra.
+
+Seoras y caballeros tomaron gigote de pechuga de pavo, fiambre de esta
+ave, con rico jamn de Westfalia, algunos arroz y frijoles negros,
+ninguno vinos ni espritus, todos caf con leche para terminacin de
+cena. Esta, conforme al precio usual de los platos pedidos en funciones
+semejantes, calcul Leonardo que no bajara el costo de onza y media de
+oro, o veinticinco y medio duros, cuando menos. Deseoso de hacer alarde
+del dinero, sacando la bolsa de seda roja, pregunt al mozo blanco, que
+serva ambas mesas con destreza imponderable:
+
+--Cunto es?
+
+--Nada, contest el hombre con la misma brevedad, a tiempo que formaba
+en el brazo izquierdo una _torre de porcelana_ con los platos y tazas.
+
+--Cmo se entiende? repuso el joven asombrado. Pues quin ha pagado
+por m?
+
+--Se conoce que Vd. no pertenece a la junta directiva, dijo el mozo con
+cierta impertinencia. La sociedad costea el ambig de esta noche, y si
+yo fuese uno como hay muchos le haca pasar a Vd. plaza de primo.
+
+--Ah! exclam Leonardo, corrido como una mona y no poco mortificado.
+
+Se puso en pie murmurando:
+
+--Estos mozos espaoles son a veces demasiado impertinentes.
+
+Si l oy o no, es cosa que no se sabe, aunque por la mirada de travs
+que le ech al joven, parece que reson en sus odos lo de espaol e
+impertinente. Bien quisieran Adela y Florencia Gmez tomar parte en la
+siguiente danza, la primera hasta se lo indic a su hermano; mas l se
+sonri distradamente y no contest palabra.
+
+Entre tanto doa Rosa dispuso que las _nias_, segn se expres, pasaran
+al camarn a recoger sus _mantas_ de seda. Al mismo tiempo los tres
+jvenes bajaron al entresuelo a reclamar sus sombreros y bastones
+respectivos; pero tanto aqu como en el camarn, ya se haban adelantado
+otras muchas personas en demanda de sus prendas; de suerte que antes que
+obtuvieran las suyas nuestros conocidos, se pas algn tiempo. Despus
+baj Leonardo al portal para prevenir a su calesero que estuviese listo.
+
+De este intervalo se aprovecharon las ms jvenes de las seoritas para
+acercarse a los sitios en que se haba armado la danza ltima, que dicen
+es la que mejor acompaan los msicos. No falt quien las invitara, y
+ellas, en son de marcha, se pusieron a bailar con ms gusto que nunca.
+Doa Rosa, Isabel, Antonia, la seora de Gmez y la mayor de sus hijas
+se sentaron en grupo a esperar la hora de la partida.
+
+Pasada era la una de la madrugada. Cuando Leonardo descenda las
+escaleras de piedra del palacio de la Filarmnica, lo primero que hiri
+sus odos fue el repiqueteo de las espuelas de plata de los caleseros en
+las sonoras piedras del portal, bailando el zapateo al son del tiple
+cubano. Tocaba uno, bailaban dos, haciendo uno de ellos de mujer; y de
+los dems, quines batan las palmas de las manos, quines golpeaban la
+dura losa con los puos de plata de los ltigos, sin perder el comps ni
+cometer la ms mnima disonancia. Algunos de ellos cantaban las dcimas
+de los campesinos, anunciando por esto, por el baile y por el tiple que
+todos ellos eran criollos.
+
+An aqu se haban adelantado muchas familias que se retiraban del baile
+lo ms temprano posible; y eran de orse los apellidos de las ms
+distinguidas de La Habana repetidos de boca en boca, como ecos en
+escala, por todos los caleseros:--Montalvo! gritaba una voz y Montalvo
+repetan veinte sucesivamente, hasta que se perda a lo lejos o
+contestaba el llamado acercando el carruaje; en cuyo acto ocurran
+algunos choques, no pocas peloteras entre los esclavos, ms de un
+varapalo asestado por el dragn que mantena el orden en la calle, todo
+esto acompaado del estallido de los ltigos, del ruido de las ruedas,
+cual truenos lejanos, y de las patadas de los caballos en las chinas
+pelonas del pavimento. En medio de toda aquella batahola, no cesaba el
+clamor de los caleseros por el nombre de las familias a que pertenecan.
+A saber: Pealver! Crdenas! O'Farril! Fernandina! Arcos! Chacn!
+Calvo! Herrera! Cadaval! repetido tantas veces cuantas era necesario
+para que llegara la palabra al calesero que se quera; el cual, despus
+de todo, si no estaba a la cabeza de la fila que rodeaba la manzana,
+tena que esperar a que le tocara su turno para mover el carruaje si no
+quera que el dragn de guardia le midiera las costillas con la vara de
+su lanza.
+
+Apenas se pronunci el apellido de Gamboa, ces el baile del zapateo,
+porque el tocador del agudo tiple no era otro que nuestro antiguo
+conocido Aponte. El triste esclavo se diverta al parecer con todas
+veras, o punteaba el instrumento primorosamente para distraccin suya y
+de sus compaeros, porque pesaban sobre su espritu, nada obtuso por
+cierto, dos amenazas terribles, la de su seorita por la tarde y la de
+su joven amo a las diez y media de la noche; y saba, bien a su pesar,
+que ellos no olvidaban ni perdonaban faltas de sus esclavos. Pero si
+aquella era su suerte y no haba remedio, a qu apurarse ni afligirse
+anticipadamente? As reflexionaba l, y as poco ms o menos
+reflexionanban todos sus compaeros, a quienes Dios, en su santa merced,
+no haba negado un alma pensante.
+
+Acabada la junta de hacendados, don Joaqun Gmez puso su carruaje a la
+disposicin de don Cndido Gamboa, para retirarse a su casa, como lo
+hizo, poco despus de la media noche; con lo que ste pudo despachar el
+suyo a la familia en la Filarmnica, para que hiciera lo mismo cuando lo
+tuviera por conveniente. Mediante aquel refuerzo inesperado, las Gmez y
+su amiga Isabel pudieron trasladarse de una sola vez desde el baile a su
+morada a espaldas del convento de Santa Teresa, y enseguida la familia
+de Gamboa.
+
+Metieron los caleseros sus respectivos quitrines en el zagun, llevaron
+los caballos a la caballeriza en el traspatio, pusieron las monturas en
+sus burros, colgaron los arreos, libreas y sombreros en clavos fijos en
+la pared de un cuartucho; y por lo que hace a Aponte, acabado el
+trabajo, con la tarima a la espalda, cual Cristo con la cruz, volva al
+zagun para ver de descansar de las fatigas del da, durmiendo las pocas
+horas de la madrugada. Por entonces haban sonado las dos haca rato en
+el reloj de la parroquia del Espritu Santo. La luna menguante traspona
+el tejado de la casa por el lado de la calle, cuya sombra ganaba la
+altura de la tapia divisoria entre ambos patios, de modo que reinaba
+oscuridad en el primero, aunque no tanta que no se viesen los bultos ni
+se reconociesen los rostros. De repente un hombre intercept el paso de
+Aponte, quien levant los ojos y vio que agitaba el ltigo en la mano
+derecha. Se par al instante, porque reconoci a su amo, el joven
+Gamboa.
+
+--Suelta la tarima, le orden ste con voz bronca por la clera;
+arrodllate y qutate la camisa.
+
+--Nio, su merced me va a castigar? dijo el atribulado esclavo,
+ejecutando por parte lo que se le haba ordenado.
+
+--Vamos, despacha, agreg el amo acompaando a la vez el golpe, por la
+va de apremio.
+
+--Espere su merced, nio. En qu le he faltado yo?
+
+--Ah! Perro! Y me lo preguntas? No te dije que te iba a castigar
+porque no me esperaste como te mand, en la esquina del convento?
+
+--S, seor, nio; pero yo no tuve la culpa.
+
+--Pues quin la tuvo? Yo le probar que cuando te mando una cosa la has
+de hacer o reventar.
+
+Y sin ms ni ms empezaron a llover zurriagazos en las espaldas desnudas
+del infeliz esclavo. Se retorca, porque los golpes los descargaba un
+brazo vigoroso, y deca:--Bueno est, mi amo (por basta). Por la nia
+Adela, mi amo. Por Seorita (como llamaban los criados a doa Rosa
+Sandoval de Gamboa), mi amito. Si yo pudiera decir la verdad, nio, su
+merced vera que no tuve yo la culpa. Bueno est ya, nio Leonardito!
+
+Pero aquella boca haba callado, embargada por la clera; aquel corazn
+se haba vuelto de piedra; aquella alma haba perdido el sentimiento;
+aquel brazo slo pareca animado, de hierro, no se cansaba de descargar
+golpes. Qu cansarse! los menudeaba cada vez con ms furor, si no con
+ms fuerza. Dorma ya don Cndido, cuando le despertaron asustados los
+estallidos del ltigo y los lamentos del calesero.
+
+--Qu es eso? pregunt a su esposa.
+
+--Nada, Leonardo que castiga a Aponte.
+
+--Pero qu escndalo! Qu horas son stas de castigar a los criados?
+Di a ese muchacho de Barrabs que pare la mano, o por Dios bendito...
+
+--Acustate y duerme, repiti la mujer. Aponte est muy perro y necesita
+un buen castigo.
+
+--S, mas estoy seguro que esta vez no ha cometido falta. Vase qu
+pasada le han jugado a tu hijo y ahora se la paga el pobre mulato.
+
+--T no sabes lo que hizo por la tarde a las muchachas en la calle de la
+Muralla.
+
+--Ser as, pero que pare el muchacho la mano o me levanto y le rompo
+una costilla como me llamo Cndido. Hase visto mayor desvergenza?
+
+Claro vio doa Rosa que por poco que continuasen el vapuleo, los
+clamores y las protestas de inocencia del calesero, se levantaba don
+Cndido y haca una de las suyas, pues a la natural rudeza de quien no
+haba recibido educacin, agregaba un carcter violento, se asom al
+postigo de la ventana de su alcoba y dijo:--Leonardo, basta.
+
+Esto fue lo suficiente. Bien que ya era tiempo de que el joven hubiese
+desfogado la clera que le dominaba, o de que se le desmayase el vigor.
+
+Despus de eso, cul de los dos, la vctima o el verdugo, encontr
+primero reposo en la cama? Mejor dicho qu pasaba por el alma del amo
+cuando se ech en la suya? Qu por el alma del esclavo cuando se
+desplom en la rgida tarima? Difcil es que lo expliquen los que no han
+sido una ni otra cosa, e imposible que lo entiendan en toda su fuerza,
+aqullos que no han vivido jams en un pas de esclavos.
+
+
+
+
+CAPTULO VI
+
+ _Hola! del bergantn._
+ _--Qu dir?--Cmo se llama?_
+ _--El Condenado.--De dnde procede?_
+ _--De Sarrapatn.--Qu carga trae?_
+ _--Sacos vacos.--Cmo se llama el capitn?_
+ _--Don Guindo Cerezo._
+
+ Escenas a la vista del Morro de la Habana.
+
+
+Como es de suponer, a las nueve de la maana del da despus del baile
+en la Filarmnica, con dos excepciones, todo el mundo dorma en casa de
+Gamboa. Hablamos aqu del mundo de los amos, en cuyo nmero no entraban
+los ocho o nueve criados de la familia, porque stos desde el amanecer
+deban estar en pie, desempeando las obligaciones cotidianas, no
+embargante el cmo haban pasado la noche.
+
+Don Cndido, a pesar del poco dormir y de los graves pensamientos que le
+ocupaban a consecuencia de lo ocurrido en la junta en casa de don
+Joaqun Gmez, se levant temprano y sali a la calle a pie, por pura
+impaciencia de carcter.
+
+Su esposa, algo ms tarde, tomaba caf con leche muellemente arrellanada
+en uno de los sillones del comedor.
+
+No careca de objeto el sentarse doa Rosa todas las maanas en ese
+sitio. Registrbase desde all el interior de la casa, y se vea si las
+lavanderas preparaban la leja para el lavado de la ropa, o el brasero
+con carbn vegetal para el aplanchado desde temprano; si las costureras,
+en vez de ponerse a coser las _esquifaciones_, perdan el tiempo en
+conversaciones con los otros siervos; si los caleseros lavaban los
+carruajes, daban sebo y limpiaban las correas de las monturas; si Aponte
+volva temprano o tarde de baar los caballos, lo que probaba que haba
+ido al muelle de Luz o a la Punta, ms distante; si Po, el anciano
+calesero de Gamboa, haca zapatos de mujer en el zagun para uso de las
+criadas de la casa y a veces hasta para las amas, al mismo tiempo que
+desempeaba el oficio de portero, cuando no tena que ponerle el
+carruaje a su amo; por ltimo, si el cocinero, negro de aire
+aristocrtico, bien hablado y racional, segn dicen los esclavistas,
+haba ido o no de madrugada al mercado inmediato de la Plaza Vieja, en
+busca de las vituallas y hortalizas que se le haban encargado la noche
+anterior.
+
+Era ste el que ms madrugaba en la casa. Deba hacer el fuego y
+preparar el caf con leche, a fin de que Tirso y Dolores pudieran
+servirlo tan luego como despertaran los amos. No siempre despachaba el
+cocinero el mercado a la misma hora, ni en breve tiempo, aun cuando la
+Plaza Vieja distaba poco de la casa de Gamboa. En la madrugada de que
+hablamos ahora, por ejemplo, sali para all demasiado temprano. Pero
+andando en esa direccin con el farolito en una mano, segn estaba
+mandado por las Ordenanzas municipales desde los tiempos de Someruelos,
+y un canasto en la otra, son el caonazo de las cuatro, el capitn de
+llaves abri las puertas de la muralla y al silencio mortal de la ciudad
+se sucedieron el tumulto y toda clase de ruidos tan disonantes como
+desapacibles.
+
+A la vuelta del mercado haba siempre ajuste de cuentas del cocinero con
+su ama, regaos y amenazas de castigo por el precio de las carnes, por
+su calidad y aun peso; porque en vez de pollos trajo gallinas, por la
+hortaliza, pues en vez de habichuelas trajo guisantes, y berros por
+lechuga, o viceversa. Porque es condicin del esclavo no acertar nunca a
+complacer a sus amos. Para doa Rosa, en suma, siempre haba motivo de
+queja; su cocinero pecaba a menudo por torpe, por malicia o por
+descuido.
+
+--Dionisio, no te encargu pollos tiernos? deca ella levantando del
+canasto el par de aves atadas fuertemente por los pies, por qu me has
+trado gallinas? Tu amo no come sino pollos.
+
+--Son pollonas, seorita, contestaba el cocinero; lo que tiene es que
+estn gordas y parecen gallinas hechas. Tambin no se encuentran pollos
+en la plaza.
+
+--No me vengas con esas, Dionisio, que no soy boba ni nac ayer. Si t
+sabes mucho, yo s ms. Vamos, cunto te costaron?
+
+--Dos pesos, seorita. Las aves estn caras ahora.
+
+--Ave Mara Pursima! A que se las compraste a tu _carabela_, la negra
+lucum ms carera de la plaza?
+
+--No, seorita, se las compr a un placero del campo. Mrelas su merced
+bien, todava tienen las plumas sucias de tierra colorada.
+
+--Esa no es prueba, Dionisio, porque bien pudo tu comadre dejarles la
+tierra para hacer creer que eran frescas del campo, y no de segunda
+mano.
+
+--Seorita, la morena de los pollos no es mi comadre ni mi _carabela_
+tampoco. Ella es de nacin.
+
+--Yo s lo que me digo, Dionisio, y no vengas t a corregirme la plana.
+Si t tienes leyes, yo s a dnde se enderezan a los doctores como t.
+Ah est la maestranza de artillera[33] ah est el Vedado.[34] No
+cuesta nada un curso de derecho en esos lugares. Eh! Conque ande Vd.
+listo, taita Dionisio. Lo que no quiero es que Vd. se festeje ni festeje
+a sus comadres con mi dinero.
+
+Al buen callar llaman Sancho, y por dolorosa experiencia de largos
+treinta aos de esclavitud, saba bien Dionisio que deba guardar
+silencio desde el punto en que sus amos empezaban a tratarle de Vd.
+Aquella era seal segura de que suba la marea de la clera. Se
+aproximaba la tempestad y en breve estallara el rayo. En tal virtud, el
+cocinero recogi a toda prisa los avos de la comida y se refugi en su
+cocina, como buen piloto que busca abrigo temporal en el primer puerto
+que le depara el cielo.
+
+Este esclavo haba nacido y se haba criado en Jaruco, en el palacio de
+los condes de ese ttulo. Saba leer y escribir casi por intuicin,
+dones adquiridos que le revestan de mrito extraordinario a los ojos de
+sus compaeros de esclavitud, mucho ms ignorantes que l, en general,
+bajo esos respectos. Era aficionadsimo al baile, gran bailador de
+minu, que aprendi en las suntuosas fiestas de sus amos, pues en su
+calidad de paje, que fue su empleo primitivo, siempre estaba en contacto
+con ellos; y all conoci a la despus Condesa de Merln, a varios
+Capitanes Generales, al primer conde de Barreto y a otras notabilidades
+de Cuba, de Espaa y del extranjero, por ejemplo, a Luis Felipe de
+Orleans, despus rey de los franceses.
+
+A poder de tiempo, de industria y de economa, viviendo entre gente rica
+y rumbosa, que visitaban personajes notables, logr Dionisio reunir
+dinero suficiente para _coartarse_, quiere decir, para fijar el precio
+en que se le vendera, si lo vendan, dando a su amo diez y ocho onzas
+de oro, o 306 duros. Sacronle, sin embargo, a remate junto con otros
+varios esclavos, por ante el Escribano pblico don Jos Salinas, a la
+muerte del Conde, para cubrir las grandes costas que ocasionaron su
+testamentara y divisin de bienes. La habilidad de Dionisio en la
+cocina y la repostera, a que le aplicaron apenas lleg a la virilidad,
+le daba ms valor en el mercado que a los otros esclavos sin oficio; de
+consiguiente, la _coartacin_ slo le sirvi para que le vendieran en
+500 pesos, en vez de los 800 en que le estim el amo cuando le acept la
+suma arriba mencionada. En el _lote_, don Cndido le obtuvo por menos de
+los 500 pesos en que qued coartado, aunque l no fue el mejor postor;
+pero supo untarle en tiempo la mano al oficial de causas, y no
+aparecieron las otras pujas. De dos graves faltas adoleca Dionisio,
+graves por su triste condicin: era la una su aficin a las mujeres; la
+otra ya se ha dicho, su aficin al baile propio de los blancos.
+
+Dadas las 9 de la maana, entr don Cndido Gamboa por el zagun de su
+casa. Pareca cariacontecido, cansado y sudoso, no ya por el calor, que
+no dejaba de sentirse, aunque estbamos a fines de octubre, sino por la
+agitacin de las primeras horas del da y los pensamientos que ocupaban
+su espritu. Sin reparar en su esposa, que inquieta le aguardaba junto a
+la mesa del comedor, puesta ya para el almuerzo por el gil Tirso, de la
+calle pas derecho al escritorio, donde estaba el Mayordomo don Melitn
+Reventos encaramado en el banquillo, con la pluma detrs de la oreja y
+de codos en la carpeta, meditando sobre un pliego de papel espaol,
+escrito en renglones desiguales, a manera de versos de arte mayor, que
+tena delante.
+
+--Qu hace? le pregunt entrando don Cndido, sin darle los buenos
+das, acaso porque aqul era uno de los peores de su vida.
+
+--Haca el apunte de los efectos que ordena el Mayordomo de _La Tinaja_
+para la prxima molienda, y miraba si se me haba escapado algo. El
+patrn Sierra estuvo aqu y dijo que sala...
+
+--Deje Vd. eso de la mano, que no precisa, y vamos a lo que importa.
+Reventos, ahora mismo se pone Vd. la chaqueta y se va corriendito al
+baratillo de Surez Argudn en el portal del Rosario, y recoge Vd.
+cuantas camisas de listado y pantalones de rusia tenga hechos, y le dice
+Vd. que los cargue en cuenta. Probable es que no tenga cuanto se
+necesita, 400 mudas; pero l puede completar el nmero en los otros
+baratillos de los paisanos. Mas en caso que ni as se consigan todas,
+300, 250, 200, las que se puedan... Qu remedio? Si no salvamos tantos,
+salvamos cuantos.
+
+--Cuntos qu? pregunt Reventos, demasiado curioso para dejarlo para
+luego.
+
+--Bultos, hombre, bultos, repuso brevente don Cndido. No sabe Vd. que
+ha llegado el _Veloz_?
+
+--S? A fe que no lo saba.
+
+--Pues ha llegado, mejor dicho, lo han trado al puerto. El nmero fijo
+a bordo no se sabe todava. Las escotillas estn clavadas, y dice el
+Capitn Carricarte que, aunque embarc sobre 500, con el largo viaje y
+la atroz caza que le han dado los ingleses, se le han muerto algunos y
+tenido que echar al agua... muchos, vamos, la broza por fortuna. Est
+Vd.? Ahora bien, tome las mudas de ropa, forme tres o cuatro los,
+segn; los conduce Vd. en un carretn al muelle de Caballera, frente a
+Casa Blanca, y se los entrega al patrn del guadao _Flor de Regla_. Vd.
+le conoce. Bien, le entrega Vd. todo, que l est ya avisado y sabe a
+dnde ha de llevarse eso. Vd. le acompaa, pues que conoce al contador.
+Eh! conque al avo. Se le guardar a Vd. el almuerzo si no da la
+vuelta en tiempo. De cualquier modo, la ropa debe estar a bordo antes de
+las once. Lo oye Vd.?
+
+El Mayodomo ido, de seguidas entr doa Rosa en el escritorio. Se
+paseaba su marido arriba y abajo agitado; mas al verla se detuvo por un
+instante esperando la pregunta, que, en efecto, no tard ella en
+dirigirle:--Qu ocurre, Gamboa? Ah va Reventos que se desnuca y t
+aqu inquieto. Di, por caridad, qu pasa?
+
+--Lo de siempre, hija; que si seguimos como vamos, todava los pcaros
+de los ingleses han de causar la ruina de este hermoso florn de S. M.
+C. el rey, que Dios guarde.
+
+--No me digas.
+
+--Como lo oyes, porque si los ingleses no nos dejan importar los brazos
+que nos hacen tan suma falta, no s con qu ni cmo vamos a elaborar el
+azcar. S, esto se lo lleva Barrabs, no me canso de decirlo.
+
+--Tal es mi tema, Cndido; pero al grano.
+
+--Al grano. Esta maana a las siete seal el Morro buque ingls de
+guerra a sotavento. Nos hallbamos en el muelle varios: Gmez, Azopardo,
+Sam, en fin, casi todos los de la junta de anoche. A poco el Morro
+seal presa y media hora despus se present en la boca del puerto la
+corbeta inglesa _Perla_, su comandante el Lord Pege o Pegete, segn nos
+dijeron despus los que desde la Punta oyeron la contestacin que dio el
+prctico al viga de seales.[35] Cul te figuras que era la presa?
+
+--El bergantn _Veloz_?
+
+--El mismo, Rosa; con casi todo el cargamento a bordo.
+
+--Luego se ha salvado el cargamento. Qu bueno!
+
+--Salvado? repiti don Cndido con amargo acento. Pluguiera a Dios.
+Desde el punto que nuestro bello bergantn entra aqu como presa...
+
+--Estn perdido barco y cargamento, no? Sera una gran desgracia!
+
+--Lo que es perderse todo no ser si los que estamos interesados en la
+salvacin de una cosa y otra no nos dormimos en las pajas. Por lo
+pronto, los pasos que se han dado y que se darn ms adelante nos hacen
+abrigar la esperanza de que cuando no todos los bultos, al menos las dos
+terceras partes lograremos arrancarlos de las garras de los ingleses.
+Has de creer, Rosa, que a veces se me figura que ms dolor me causara
+la prdida del bergantn que la del cargamento, aunque es el ms valioso
+de cuantos ha trado del frica, segn la factura del Capitn
+Carricarte? Pues no te quepa duda ninguna. Con mi bergantn se pueden
+traer con seguridad y en corto tiempo no uno, sino varios cargamentos, y
+no hay muchos como l. Habr tres aos que se lo compr a Didier, de
+Baltimore, y ya ha dado cuatro viajes felices al frica. Este era el
+quinto viaje y ya me he reembolsado tres veces de su costo. Admrate,
+Rosa, sali de Casa Blanca... te acuerdas? a mediados de julio y a los
+cuatro meses no cabales ha dado la vuelta. Eso se llama andar. Quin
+negar ahora que es el ms velero de cuantos se emplean en la carrera al
+presente? Ah estn el _Feliz_, de Zuaznvar; la _Vencedora_, de
+Abarzusa; la _Venus_, de Martnez; la _Nueva Amable Salom_ de Carballo;
+el _Veterano_ de Gmez, y muchos otros de fama. Qu son en comparacin
+de mi _Veloz_? Potalas, urcas. S, sentira mucho perderlo; no por el
+dinero, aunque no son un grano de ans los diez mil pesos que di por l,
+sino porque difcilmente se construye buque de ms pies.
+
+--Ah! Cndido, no te hagas ilusiones. T y tus amigos abrigan
+esperanzas, yo no. Cuando los ingleses agarran, no sueltan, tenlo por
+seguro. Cada vez me parecen ms odiosos esos judos protestantes. Vea
+Vd. quin los mete en lo que no les va ni les viene? Yo me hago los
+sesos agua y no atino a comprender por qu se ha de oponer Inglaterra a
+que nosotros traigamos salvajes de Guinea. Por qu no se opone tambin
+a que se traiga de Espaa aceite, pasas y vinos? Pues hallo ms
+humanitario traer salvajes para convertirlos en cristianos y hombres que
+vinos y esas cosas que slo sirven para satisfacer la gula y los vicios.
+
+--Rosa, los enemigos de nuestra prosperidad, quiero decir, los ingleses,
+no entienden esa filosofa, no la quieren entender tampoco; de otra
+manera tendran ms miramientos con nosotros los vasallos de una nacin
+amiga y en otro tiempo aliada de la suya. Pero yo no les echo toda la
+culpa a ellos, a quienes culpo principalmente es a los que aconsejaron a
+nuestro augusto soberano don Fernando VII celebrar el tratado de 1817
+con Inglaterra. Aqu est el mal. Por la miserable suma de 500,000
+libras esterlinas los indiscretos consejeros del mejor de los monarcas
+concedieron a la prfida Albin el derecho de visita de nuestros buques
+mercantes y de insultar, como insulta un da con otro, impunemente, el
+sagrado pabelln de la que no ha mucho fue seora de los mares y duea
+de dos mundos. Qu vergenza! No s cmo toleramos... Mas al caso,
+Rosa. Como te deca, la llamada repentina de Gmez ayer tardecita tuvo
+por objeto or la historia de lo ocurrido con el _Veloz_, de boca del
+capitn Carricarte, que lleg a revienta cinchas del Mariel, y ver lo
+que se haca por si era posible jugarle una buena a los ingleses; porque
+t sabes que, hecha la ley, hecha la trampa. Cuando llegu a casa de
+Gmez, que seran cerca de las ocho...
+
+--Cmo as? le interrumpi su mujer. T saliste de ac antes de las
+siete. En qu te demoraste? Cmo echaste ms de una hora en ir a casa
+de Gmez?
+
+--No me demor en ninguna parte, no; repuso el marido, visiblemente
+embarazado. Dije que seran cerca de las ocho? Pues cuenta que quise
+decir poco despus de las siete, a las siete y cuarto, a las siete y
+media... La hora precisa no importa.
+
+Pareca que no importaba; pero no dej de llamar la atencin de doa
+Rosa, que, yendo en carruaje su marido, para trasladarse de la esquina
+de la calle de San Ignacio y Luz, donde viva, al extremo de la de Cuba,
+hacia el norte, donde se celebr la reunin, echase una hora, cuando
+esta distancia puede recorrerse a pie en la mitad de ese tiempo
+descansadamente. Natural fue que Doa Rosa, que parece no las tena
+todas consigo, en tratndose de la lealtad conyugal de su marido, se
+callase, es cierto, mas a todas luces perdi el entusiasmo, y con ste
+el inters en lo que pensaba hacerse para salvar la presa y su
+cargamento. Advirtindolo don Cndido, pues harto conoca a su mujer,
+diose una palmada en la frente y dijo:
+
+--Tate! me dilat porque tuve que ver si Madrazo, el cual vive frente a
+Santa Catalina, era o no de la junta o le haban avisado. El Capitn
+Miranda puede decir la hora a que llegu a casa de Gmez. Esa fue la
+nica parada que hice en el camino. Po tambin es testigo. Vamos ahora
+al caso. Como te deca, cuando llegu a casa de Gmez, que t sabes est
+all lejos, frente a la muralla, encontr toda la gente reunida. Madrazo
+fue conmigo, Maero entr despus. Sam, Martiartu, Abrisqueta, Surez
+Argudn y La Hera, sobrino de Lombillo, porque el to haba ido de
+carrera a su cafetal _La Tentativa_ en la Puerta de la Gira; Martnez,
+Carballo, Azopardo y otros varios que, si bien no inmediatamente
+interesados en el cargamento del _Veloz_, como principales importadores
+que son de esclavos, deseaban informarse a fondo de lo ocurrido en el
+Mariel y de cmo nosotros pensbamos sacar el caballo del atolladero.
+Carricarte se mudaba de ropa en los entresuelos de la casa de Gmez, y
+baj as que todos estbamos reunidos. Formbamos una corte regular en
+la sala baja. Deposit el Capitn unos papeles en la mesa del centro, y
+luego, sin ms ceremonia, comenz la relacin de lo que le haba pasado
+desde las costas de frica hasta las de nuestra Isla. Dice que desde que
+sali de Gallinas, a fines de setiembre, naveg de bolina y mar
+bonancible hasta reconocer a Puerto Rico. All, sin embargo, una vela
+sospechosa por sotavento le hizo variar de rumbo. Durante la noche,
+siempre con viento fresco, volvi a su derrota, esperando avistar el
+_Pan de Matanzas_ el da siguiente por la tarde. Hacia el oscurecer, en
+efecto, le avist; pero la misma vela de antes se le present en lo ms
+estrecho del canal de Bahama, empezando desde luego la caza. Dice
+Carricarte que su primera intencin fue entrar en Arcos de Canas. No
+fue posible: el crucero ingls, porque result serlo, como que llevaba
+la lnea recta y ms inmediata a la costa de Cuba, a pesar de los buenos
+pies del bergantn, siempre se presentaba a su costado, mayormente a la
+altura de las _Tetas de Camarioca_. Cerr la noche de nuevo, el _Veloz_
+se hizo mar a fuera y luego vir con nimo de meterse en Cojmar, en
+Jaimanitas, en Banes, en el Mariel, en Cabaas, en el primer puerto
+sobre el cual le amaneciese. Afloj el viento, por desgracia el terral
+le fue contrario, as que, cuando torn a dar vista a la tierra, ya
+asomaba el sol y el crucero amagaba ganarle el barlovento. Vio entonces
+Carricarte que no poda escapar sino a milagros, por lo que resolvi
+jugar el todo por el todo. Dio orden, pues, de despejar el puente, a fin
+de facilitar la maniobra y aligerar el buque lo que se pudiese, y como
+lo dijo lo hizo. En un santiamn fueron al mar los cascos del agua de
+repuesto, no poca jarcia y los fardos que haba sobre cubierta...
+
+--Los bozales quieres decir? Qu horror! exclam doa Rosa, llevndose
+ambas manos a la cabeza.
+
+--Pues es claro, continu Gamboa imperturbable. T no ves que por
+salvar 80 100 fardos iba a exponer su libertad el Capitn, la de la
+marinera y la del resto del cargamento, que era triple mayor en
+nmero? El obr arreglado a sus instrucciones: salvar el barco y los
+papeles a toda costa. Adems, haba que despejar el puente y aligerar,
+como te he dicho. No haba tiempo que perder. Pues no faltaba otra
+cosa! Eso s, dice Carricarte, y yo lo creo, porque l es mozo honrado y
+a carta cabal, que en la hora del mayor peligro slo tena sobre
+cubierta los muy enfermos, los enclenques, aqullos que de todos modos
+moriran, mucho ms pronto si los volvan al sollado donde estaban como
+sardinas, porque fue preciso clavar las escotillas.
+
+--Las escotillas! repiti doa Rosa. Es decir, las tapas de la bodega
+del buque. De manera que los de abajo a estas horas han muerto
+sofocados. Pobrecitos!
+
+--Ca! dijo don Cndido con el ms exquisito desprecio. Nada de eso,
+mujer. Sobre que voy creyendo que t te has figurado que los sacos de
+carbn sienten y padecen como nosotros. No hay tal. Vamos, dime, cmo
+viven all en su tierra? En cuevas o pantanos. Y qu aire respiran en
+esos lugares? Ninguno, o aire meftico. Y sabes cmo vienen? Barajados,
+quiere decir, sentados uno dentro de las piernas de otro, en dos hileras
+sucesivas, cosa de dejar calle en el medio y poder pasarles el alimento
+y el agua. Y no se mueren por eso. A casi todos hay que ponerles
+grillos, y a no pocos es fuerza meterlos en barras.
+
+--Qu son barras, Cndido?
+
+--Toma! Ahora te desayunas? El cepo, mujer.
+
+--No me quedaba que or.
+
+--A todo esto y mucho ms da lugar la persecucin arbitraria de los
+ingleses. El nico sentimiento de Carricarte ahora es que con el afn y
+la precipitacin de limpiar el puente, echaron al agua los marineros una
+muleque de 12 aos, muy graciosa, que ya repeta palabras en espaol y
+que le dio el rey de Gotto a cambio de un cuete de salchichas de Vich y
+dos muleques de 7 a 8 aos que le regal la reina del propio lugar por
+un pan de azcar y una caja de t para su mesa privada.
+
+--ngeles de Dios! volvi a exclamar doa Rosa sin poder contenerse. Y
+reflexionando que acaso no estaban bautizados, aadi: de todos modos,
+esas almas...
+
+--Y dale con creer que los fardos de frica tienen alma y que son
+ngeles. Esas son blasfemias, Rosa; la interrumpi el marido con
+brusquedad. Pues de ah nace el error de ciertas gentes... Cuando el
+mundo se persuada que los negros son animales y no hombres, entonces
+acabar uno de los motivos que alegan los ingleses para perseguir la
+trata de frica. Cosa semejante ocurre en Espaa con el tabaco: prohben
+su trfico, y los que viven de eso, cuando se ven apurados por los
+carabineros, sueltan la carga y escapan con el pellejo y el caballo.
+Crees t que el tabaco tiene alma? Hazte cuenta que no hay diferencia
+entre un tercio y un negro, al menos en cuanto a sentir.
+
+No haba similitud ninguna en el ejemplo aducido, tampoco tiempo para
+discutir, porque en aquella sazn se present Tirso en la puerta del
+escritorio y dijo que el almuerzo estaba listo. Eran las diez y media de
+la maana; por donde se ve claro que la conversacin de don Cndido con
+su mujer haba durado largo tiempo; y, sin embargo, no le haba dicho
+los medios de que pensaba valerse para arrancar el _Veloz_ y la mayor
+parte de la carga, compuesta de seres humanos, diga l lo que quiera, de
+las garras de los testarudos ingleses.
+
+
+
+
+CAPTULO VII
+
+ _"Por lo cual deberan poner tasa los magistrados, a quien toca, a
+ la codicia de los mercaderes, que ha introducido en Europa, y no
+ menos en estas Indias, caudalossimos empleos de esclavos, en tanto
+ grado, que se sustentan de irlos a traer de sus tierras, ya por
+ engao, ya por fuerza, como quien va a caza de conejos o perdices,
+ y los trajinan de unos puertos a otros como holandas o cariseas."_
+
+ FR. ALONSO DE SANDOVAL
+
+
+Pasebase don Cndido Gamboa largo rato haca en su escritorio, despus
+de levantado el mantel del almuerzo, cuando entr su Mayordomo don
+Melitn Reventos. Vena con la cara hecha un ascua por el calor del da,
+las carreras desde temprano, y la satisfaccin que experimentaba y que
+se le conoca por encima del pelo de la ropa. De modo que, advirtindolo
+el amo, par los paseos, se quit el tabaco de la boca y se apoy de
+espaldas contra la carpeta, a fin de escuchar a sus anchas la relacin
+de las diligencias practicadas en los baratillos y el puerto. Hasta doa
+Rosa, cuyo inters en el asunto ceda tan slo ante el de su marido,
+acudi ganosa al escritorio; y entre los tres personajes tuvo lugar la
+siguiente escena.
+
+No vena, sin embargo, dispuesto don Melitn a satisfacer de plano la
+ansiedad de sus seores. Crea, por el contrario, que acababa de vencer
+una gran dificultad, mas que haba alcanzado una hazaa; y, como hombre
+de poco seso, se daba importancia inmerecida. Despus de ir y venir
+arriba y abajo del escritorio recogiendo papeles, arreglando las plumas
+de ave en el tintero, abriendo y cerrando gavetas, se volvi para don
+Cndido y su esposa, que seguan sus movimientos, no poco disgustados, y
+dijo:
+
+--Qu calor! eh?
+
+Ninguno de sus oyentes le replic palabra, y l continu muy satisfecho:
+
+--Vea Vd. en Gijn. Por este mismo tiempo empieza a soplar un airecillo,
+que ya... Es preciso abrigarse, so pena de coger un _costipado_...pero
+esta Isla se ha hecho para los negros. Bien pudo el seor don Cristbal
+haberla descubierto en otra parte, donde no hubiese tanto calor. Porque,
+pongo por caso, llega aqu un mozo de Castilla, o de Santander, llega
+robusto, con unos cachetes que parecen dos cerezas, vamos, rozagante,
+fuerte como un toro, y en menos de seis meses, si escapa con vida del
+vmito,[36] se queda escueto y desmazalado por el resto de su vida. Qu
+tierra sta! S, digo a Vd. que es sta mucha tierra!
+
+En estos momentos sus ojos tropezaron con los de don Cndido y doa Rosa
+que le miraban de hito en hito, y, cual si volviera en su acuerdo,
+agreg en diferente tono:
+
+--Pues, seor, me parece, s, me parece que todo ha salido a pedir de
+boca.
+
+--Acabramos! dijo don Cndido respirando fuerte.
+
+--All iba, prosigui don Melitn, respondiendo antes a la intencin que
+a la palabra de Gamboa. All iba, pero Vd. me conoce, seor don Cndido,
+y sabe que yo no soy escopeta catalana.
+
+--No tiene Vd. que repetirlo, replic don Cndido con nfasis.
+
+--Al caso, terci doa Rosa en tono blando, pues conoci que iba a
+armarse una disputa interminable.
+
+--Al caso, repiti el Mayordomo, entonces ms en caja. Pues como deca,
+ha salido la cosa mejor de lo que esperbamos. March, qu digo? part
+como una saeta para el portal del Rosario y me entr de rondn en el
+baratillo de don Jos a pesar que el mozo de las vidrieras, en el
+portal, lo mismo que los otros dos detrs de los mostradores dentro,
+creyendo que iba a comprarles la tienda en peso, me tira ste del brazo,
+aqul de la chaqueta... Vd. sabe que ellos son bromistas y ms pillos,
+que ya...
+
+--Lo que s, repuso don Cndido molesto, es que Vd. gasta una
+pachorra...
+
+--Pues deca, continu como si no hubiese odo a su amo, que me cost
+algn trabajillo deshacerme de esos bellacos. Dnde est don Jos?
+pregunt a don Liberato. Quiero ver a don Jos. Traigo un recado urgente
+para l. Chite! me dijo el mozo; ahora est muy entretenido para que
+Vd. le vea. Venga ac, y me llev por la mano a la puerta del patio, y
+agreg:--Vale. En efecto, muy acicalado estaba y arrimadito a la pared,
+en interesante conversacin por seas y medias palabras, con la sombra
+de una mujer que se entrevea a travs de las persianas del balcn en el
+principal de la casa. Slo vi dos ojazos como dos carbones encendidos y
+la punta de unos deditos de rosa asomndose de cuando en cuando por
+entre los listoncillos verdes. Qu significa eso? pregunt a don
+Liberato. No lo entiende Vd.? me contest. Nuestro don Jos que se
+aprovecha de la ausencia del paisano y amigo en el campo para camelarle
+la hermosa dama.
+
+Don Cndido y doa Rosa cambiaron una mirada de inteligencia y de
+asombro, y el primero dijo:
+
+--Don Melitn de mis culpas qu tenemos que hacer nosotros con un
+cuento con todos los visos de calumnia?
+
+--Calumnia! repiti el Mayordomo serio. Pluguiera al cielo. Nada de
+eso; ya ver Vd. mis trabajos, ya. No se puede negar que es el ms buen
+mozo que ha salido de Asturias. Y su pico de oro, porque sabe hablar,
+que ya... Es cosa notoria que ahora aos, cuando el sistema
+constitucional, le comparaban con el divino Argelles, y una vez le
+pasearon en triunfo en esos mismos portales de la Plaza Vieja. Y, con
+perdn de la seora doa Rosa, todo eso le peta mucho a las mujeres, y
+la Gabriela que es joven y bella... ya, ya. La intencin, las ausencias
+del marido, las galanteras, el diablo que nunca duerme...
+
+--Don Melitn, salt otra vez Gamboa muy molesto, de quin nos habla
+Vd.?
+
+--Toma! Pues crea que me estaba Vd. atento. Le hablo de don Jos, mi
+paisano, y de la Gabriela Arenas. No parece hija del pas por lo blanca
+y rosada.
+
+Doa Rosa, que era criolla y que no lo tena a menos, se sonri al or
+la grosera de su Mayordomo, el cual prosigui:
+
+--Pues el seor don Jos ni me hizo caso, sino que le dijo de muy mal
+humor a don Liberato:--despache Vd. a ese mozo y no permita que me
+molesten. Al punto nos pusimos a revolver los entrepaos y las cajas, y
+con mucho trabajo conseguimos tres los de mudas de ropa, de 50 pares
+cada uno. No era bastante. Corr al baratillo de Maero, donde slo
+haba 30 mudas. Sabe Vd. que por esta poca empiezan las _refacciones_
+de los ingenios, segn se dice aqu. Los que se proveen por tierra, se
+adelantan hasta dos meses. Las carretas echan semanas en andar cualquier
+distancia, con que escasea la ropa hecha de los esclavos. Pues como
+deca, del baratillo de Maero pas al del vizcano ese... Martiartu,
+donde Aldama estuvo de mozo. Ah consegu 60 mudas ms, y por no perder
+tiempo y porque juzgu que seran suficientes, llam a un carretonero,
+cargu con todos los bultos y andando, andando para el muelle de
+Caballera, hice cinco los, los at con unos cordeles, y al avo...
+Pero cate Vd. que al pasar por delante de la casilla del resguardo, sale
+el hombre y detiene la mula por la brida.--Cmo se entiende? Qu hace
+Vd.? le grit encolerizado.--Se entiende, me dijo l con mucha sorna,
+que si Vd. no trae gua, para embarcar estos efectos, yo no los dejo
+pasar.--Gua, gua, le dije. Para qu diablos ese requisito? Estos los
+no son para embarcar a ninguna parte. Son _esquifaciones_.--Sean lo que
+fueren, prosigui el hombre sin soltar la presa. La gua al canto o no
+hay paso.--Qu quera Vd. que hiciera en semejante aprieto? Eran
+pasadas las once. Ya haba odo yo el reloj de la Aduana. Me registr
+los bolsillos, encontr un dobloncejo de a dos, le saqu, se lo puse en
+la mano al carabinero, dicindole: Vaya la gua, hombre; y sin ms ni
+ms solt las bridas y dio paso franco. La cara del rey posee magia.
+
+--Eso es, dijo don Cndido en tono de aprobacin.
+
+--Pues es claro, aadi el Mayordomo satisfecho. Para ciertas gentes no
+hay mejor lenguaje. Mas aqu no pararon mis trabajos. Llegados al
+muelle, all estaba el botero. Sabe Vd. que el hombre es listo? En un
+santiamn descargamos el carretn y luego dimos con los los en el bote.
+Tom el timn bajo la carroza, y a viaje. Viramos, y en poco ms que lo
+cuento nos pusimos en Casa Blanca, a vela y remo. Opuesto estaba el
+famoso bergantn sobre las anclas y con la proa para Regla, tan ufano y
+orgulloso cual si libre cortara las aguas del ocano y no se hallara
+cautivo de los perros ingleses. En la cubierta se paseaban varios
+soldados de marina; algunos de los cuales me pareci que no era de los
+nuestros; pero alcanc a ver el cocinero Felipillo hacia popa, quien no
+tard en conocerme y hacerme seas de que no atracara por el costado de
+estribor, sino por el de babor, hacia la parte de tierra. As se hizo,
+corriendo a un largo la vuelta de Triscornia y luego virando por redondo
+a ganar la popa del bergantn, bajo la cual nos acoramos, y como quien
+no quiere la cosa, bonitamente fuimos metiendo lo tras lo por un
+ventanillo, donde el cocinero los reciba con toda seguridad.
+
+--Vamos! exclam don Cndido en un arranque de entusiasmo, rarsimo en
+sujeto tan grave. Esa s que estuvo buena. Magnfico!, don Melitn. Ya
+se puede dar por seguro que al menos se salvar una buena parte del
+cargamento y habr para cubrir los gastos. No todo se ha perdido. Hecho,
+hecho.
+
+Bien quisiera doa Rosa participar de la alegra y entusiasmo de su
+marido; pero suceda que ella no entenda jota del bien que pudiera
+traer a la salvacin del cargamento del bergantn _Veloz_, el hecho de
+haber introducido a hurtadillas por un ventanillo de popa, las mudas de
+ropa nueva compradas por don Melitn en los baratillos de los portales
+de la Plaza Vieja. As es que se content con mirar primero a uno y
+luego al otro de sus interlocutores, como si les pidiera una
+explicacin. Entendiolo as Gamboa, porque continu con la misma
+animacin:
+
+--Ciego el que no ve en da tan claro. Rosa, no comprendes que si
+vestimos de limpio los bultos pueden pasar por ladinos, venidos de... de
+Puerto Rico, de cualquier parte, menos de frica? Ests? No todo se ha
+de decir. Estos son secretos... porque... hecha la ley, hecha la trampa.
+Reventos, agreg con volubilidad, que le den de almorzar. Rosa, a Tirso
+que le sirva el almuerzo... Debe traer hambre canina, y adems, quizs
+tenga que volver a salir. Por lo que a m toca, a la una debo estar en
+casa de Gmez, quien me espera en compaa de Madrazo, de Maero... Vaya
+(empujando suavemente por el hombro a su Mayordomo), despache.
+
+--Corriendito, contest l. No necesito que me rueguen. Apuradamente,
+tengo un hambre que ya... Pues no ando de ceca en meca desde las nueve
+de la maana? Ya, ya... Se la doy al ms pintado. Lo extrao sera que
+no sintiese una gazuza, que ya...
+
+Hacia el medio da don Cndido, que haba hecho venir al barbero para
+que le afeitase, estaba listo para salir, y el quitrn le esperaba a la
+puerta. Antonia, su hija mayor, le puso la corbata blanca con puntas
+bordadas y colgantes, untndole aceite de Macastar, de olor fuerte,
+especie de esencia de clavo, muy generalizado entonces, y peinndole a
+la Napolen, es decir, con la punta del pelo trada sobre la frente
+hasta tocar casi la unin de las cejas y la nariz. Adela le trajo la
+caa de Indias con puo de oro y regatn de plata, y Tirso, que andaba
+por all, vindole desdoblar la gran vejiga de los cigarros, le acerc
+el braserillo. De seguidas, medio envuelto en la nube azulosa de su
+exquisito habano, sin sonrerse ni decir palabra a ninguno de su
+familia, sali con aire majestuoso por el zagun a la calle y se meti
+en el carruaje.
+
+--A la Punta! fue lo nico que dijo en su voz bronca al viejo calesero
+Po.
+
+No era un enigma este brevsimo lenguaje para el anciano calesero.
+Significaba que deba dirigirse al trote a casa de don Joaqun Gmez,
+que entonces viva en aquel pedazo de calle frente a una cortina de la
+muralla que da hacia la entrada del puerto.
+
+All esperaban el amo de la casa, el hacendado Madrazo y el comerciante
+Maero. Este ltimo era el ms inteligente de los cuatro; se ocupaba en
+importar gneros y quincalla de Europa, que venda a plazos a mercaderes
+de la plaza. Aquel era un medio muy tardo de hacer fortuna, fuera de
+que los vendedores no siempre cumplan exactamente con sus compromisos,
+de que resultaban prdidas en vez de ganancias. Maero, por esto, como
+otros muchos paisanos suyos, haba emprendido en las expediciones a la
+costa de frica, hasta all con mejor suerte que en el comercio de
+gneros.
+
+Al salir, como salieron a poco para el palacio del Capitn General,
+Gmez dijo a Maero que llevara la palabra, cosa que aprobaron de la
+mejor gana Madrazo y Gamboa, reconocindose incapaces para desempear el
+papel de orador siquiera con mediano lucimiento. Las dos de la tarde
+seran cuando entraban ellos por el ancho y elevadsimo prtico de ese
+edificio que, segn se sabe, ocupa todo el frente de la Plaza de Armas.
+A aquella hora estaba lleno de gente no por cierto del mejor pelaje,
+aunque no poda calificrsele, en general, como de la clase del pueblo
+bajo de Cuba. El movimiento era incesante y activo. El rumor de pasos y
+de voces ruidoso y an chilln. Unos iban, otros venan, observndose
+que los que ms agilidad mostraban, mozos en su mayora y nada atildados
+en su porte ni en su traje, llevaban debajo del brazo izquierdo,
+doblados por la mitad en sentido longitudinal, unos legajos de papeles
+del folio espaol. Por lo comn entraban en o salan de los cuartos o
+covachuelas, que dicen en Cuba accesorias, cuya nica puerta y acaso
+ventana daban al prtico, al ras del piso de chinas pelonas de que
+estaba formado. A la primera ojeada, era de advertirse que esa multitud
+de gente no acuda a solazarse ni por mera curiosidad; porque se
+distribua en grupos y corrillos ms o menos numerosos, en los cuales se
+hablaba a voz en cuello, mejor, a veces se gritaba, acompaando siempre
+la accin a la palabra como si se discutieran asuntos de gran
+importancia, o que mucho interesaban a los principales actores. Desde
+luego, puede asegurarse que no se trataba de poltica; estaba
+absolutamente prohibido, y el derecho de reunin no se practicaba en
+Cuba desde al ao de 1824 en que acab el segundo perodo del sistema
+constitucional. Y sin embargo, aquel era un Congreso en toda forma.
+
+Mientras esto pasaba en medio del prtico, arrimado a una de las macizas
+y gruesas columnas, se vea un grupo compuesto de una negra y cuatro
+nios de color, el mayor de doce aos de edad, la menor una mulatica de
+7, todos cosidos a la falda de la primera, la cual tena la cabeza
+doblada sobre el pecho y cubierto con una _manta_ de algodn. Enfrente
+de este melanclico grupo se hallaba un negro en mangas de camisa, y a
+su lado un hombre blanco, vestido decentemente, quien lea en voz baja
+de un legajo de papeles abiertos, que a guisa de libro sostena en ambas
+manos, y el primero repeta en voz alta, concluyendo siempre con la
+frmula:
+
+--Se han de rematar: ste es el ltimo pregn. No hay quien d ms?
+
+Cada una de estas palabras pareca herir, como con un cuchillo, el
+corazn de la pobre mujer, porque procuraba ocultar la cabeza ms y ms
+bajo los pliegues del paoln, temblaba toda y se le cosan a la falda
+los hermosos nios. Llam el grupo o la escena aquella la atencin de
+Maero, se la indic con el dedo a Gmez, y le dijo al pao:--Ves?
+Farsa, farsa. El remate ya est hecho aqu (sealando entonces para una
+de las covachuelas a su derecha). Pero, tate, agreg dndose una palmada
+en la frente y tocndole despus en el hombro a Madrazo, que iba por
+delante al par de Gamboa, pues no es esa negra la Mara de la O de
+Marzn que t tenas hace tiempo en depsito judicialmente? Yo que t la
+remataba con sus cuatro hijos. Dentro de unos pocos aos valen ellos
+cuatro tantos lo que te cuesten con la madre ahora.
+
+--Qu sabes t si no la ha rematado ya? observ Gmez con naturalidad.
+
+--Interesa a ustedes el asunto? dijo Madrazo desazonado, contestando a
+Gmez y a Maero.
+
+--Me intereso por ti y por la mulatica, repuso este ltimo con malicia,
+dndole un buen codazo a su compaero. La madre de los chicos es
+excelente cocinera, lo s por experiencia propia, y luego la chica...
+Sobre que se me figura mucho a su padre.
+
+--A Marzn querrs decir, dijo Madrazo.
+
+--Ba! No. Cunto tiempo hace del pleito de Marzn con don Diego del
+Revollar y del depsito de los negros del primero en tu ingenio de
+Manimn? pregunt Maero con aparente sencillez.
+
+--Cerca de ocho aos, dijo Gmez. Marzn es curro y del Revollar
+montas como nosotros, y siempre han vivido como perro y gato en sus
+cafetales del Cuzco.
+
+--No creo que hace tanto tiempo, interpuso Madrazo.
+
+--Sea como fuere, continu Maero, el caso es que la chicuela esa de
+padre blanco y madre negra no tiene arriba de siete aos de edad y...
+
+No continu Maero, porque en aquel instante se acerc a Madrazo un
+hombre sin sombrero, le toc en el brazo, le llam por su nombre y le
+atrajo a una de las covachuelas de que antes hemos hablado. Madrazo con
+la mano abierta indic a sus amigos que le esperaran, y desapareci
+entre la multitud de gente, casi toda a pie, que llenaba la pieza.
+
+--No se los deca? aadi Maero hablando con Gmez y Gamboa. Madrazo
+ha hecho el remate de Mara de la O con sus cuatro hijos, uno de los
+cuales, o el diablo me lleve o es la mismsima efigie del rematador, y
+el pregn no ha sido una farsa para guardar las apariencias y mostrar
+imparcialidad con el amigo Marzn. Al fin tiene entraas de padre y se
+porta como buen amo: no habr extraamiento ni dispersin de la familia.
+
+Segn debe haberlo comprendido el lector avisado, aquellas eran las
+escribanas pblicas de la jurisdiccin judicial de La Habana.
+Componanse de un saloncito cuadrilongo con puerta al prtico y ventana
+de rejas de hierro al patio del palacio de la Capitana General de Cuba.
+Eran unas diez o doce al frente, unas tres ms haba en el costado del
+norte o calle de O'Reilly y otras tantas o ms en la de Mercaderes,
+entre stas la de hipotecas. De medio da a las tres bajaba la
+audiencia, como se deca all, y los oficiales de causa, junto con los
+procuradores, que venan a tomar nota de los autos en los pleitos a su
+cargo, los escribanos que daban fe, uno u otro abogado de poca clientela
+y an bachilleres en derecho que comenzaban la prctica de los juicios
+por su propia cuenta, llenaban las escribanas hasta el exceso. Fuera de
+esto, el cuarto no era nada amplio y estaba flanqueado de mesas cargadas
+de tinta y de papeles o procesos, y detrs de ellas, arrimados a las
+paredes, haba anchos y altos armarios, con redes de alambre o cuerda
+por puertas para que se viesen entre sus entrepaos los numerosos
+protocolos forrados de pergamino cual cdices de antiguas bibliotecas.
+
+El hombre sin sombrero llev a Madrazo a la derecha de la escribana,
+ante la primera mesa, algo ms grande y decente que las dems, pues
+tena barandilla, y el tintero se conoca que era de plomo, es decir,
+que no estaba tan cargado de tinta. El individuo que ocupaba una silla
+de vaqueta detrs de dicha mesa, se puso en pie lleno de respeto luego
+que vio al hacendado, le salud con amabilidad y en voz alta pidi los
+autos de Revollar contra Marzn. Trados por el hombre del pregn y
+abiertos por una hoja que estaba doblada longitudinalmente, apunt con
+el ndice de la mano izquierda para una providencia compuesta de unos
+pocos renglones manuscritos, y dijo a Madrazo que pusiera debajo su
+firma. Hzolo as ste, con una pluma de ganso que le alcanz el
+escribano, y saludando, fuese enseguida a reunirse con sus compaeros.
+
+
+
+
+CAPTULO VIII
+
+ _Hecha la ley, hecha la trampa._
+
+ Proverbio castellano.
+
+
+Mira, como se sabe, hacia la Plaza de Armas o el Este el frontispicio
+del palacio de la Capitana General de Cuba. La entrada es amplia,
+especie de zagun, con cuartos a ambos lados, cuyas puertas abren al
+mismo, y sirven, el de la izquierda para el oficial de guardia, el de la
+derecha para cuartel del piquete. Los fusiles de los soldados
+descansaban en su astillero, mientras la centinela, con el arma al
+brazo, se paseaba por delante de la puerta.
+
+Tena Maero formas varoniles, maneras distinguidas y vesta traje de
+etiqueta, como que deba presentarse con decencia ante la primera
+autoridad de la Isla. No era, pues, mucho tomarle, a primera vista, por
+un gran personaje. Adems, habiendo servido en la milicia nacional
+durante el sitio de Cdiz por el ejrcito francs en 1823, haba
+adquirido aire militar, al que daba mayor realce el cabo de una cinta
+roja con crucecita de oro, que sola llevar en el segundo ojal del frac
+negro. Luego que Madrazo se reuni con sus amigos, Maero se volvi de
+pronto y a su cabeza march derecho a la entrada del palacio.
+
+Repar entonces en l la centinela, cuadrse, present el arma y grit:
+
+--La guardia! El Excelentsimo Seor Intendente.
+
+Armronse en un instante los soldados de faccin con su caa hueca,
+psose a su cabeza el oficial con la espada desnuda, y la caja empez a
+tocar llamada. El grito de la centinela y el movimiento de los soldados
+llamaron la atencin de Maero y de sus amigos, los cuales, a fin de
+despejar el campo, apresuraron el paso; pero como les presentasen armas
+y el oficial hiciese el saludo de ordenanza, comprendieron que uno de
+ellos, el que marchaba delante, haba sido tomado por el Superintendente
+de Hacienda, don Claudio Martnez de Pinillos, con quien, en efecto,
+tena alguna semejanza. No tard, sin embargo, en reconocer el error el
+oficial de guardia, y en su enojo mand relevar la centinela y que
+guardara arresto en el cuartel, por el resto del da.
+
+Los cuatro amigos entonces, reprimiendo la risa para no excitar ms la
+clera del teniente de faccin, emprendieron la subida de la ancha
+escalera del palacio. Una vez en los espaciosos corredores, a la
+desfilada y con sombrero en mano, se dirigieron a la puerta del saln
+llamado de los Gobernadores. En ella estaba constituido un negro de
+aspecto respetable, quien a la vista de los extraos que se acercaban,
+se puso en pie y se les atraves en el camino, como para pedirles el
+santo y sea.
+
+En pocas palabras le manifest Maero el objeto de la embajada; pero
+antes que el negro replicase, se present un ayudante del Capitn
+General, e inform que S. E. no se hallaba en el palacio sino en el
+patio de la Fuerza, probando la calidad de un par de gallos finos o
+ingleses que haba recibido de regalo de la Vuelta-Abajo recientemente.
+
+--No tengan Vds. reparo en ir a verle all, si urge el asunto que les
+trae a su presencia, aadi el ayudante notando la incertidumbre de los
+recienvenidos; porque S. E. suele dar audiencia en medio de sus gallos
+de pelea, hasta al general de marina, a los cnsules extranjeros...
+
+Aunque la cosa urga sin duda, pues iba a reunirse pronto la comisin
+mixta para dar un fallo decisivo sobre si eran buena presa el bergantn
+_Veloz_ y su cargamento, o no, gran alivio experimentaron Gmez Madrazo
+y Gamboa especialmente, as que se convencieron de que poda verificarse
+la entrevista con el Capitn General algo despus y en sitio menos
+aristocrtico e imponente que su palacio. Entre la Fuerza y la
+Intendencia de Hacienda, detrs de los pabellones en que ms adelante se
+estableci la escribana de la misma, haba y hay un patio o plaza,
+dependencia del primero de estos edificios, donde el Capitn General don
+Francisco Dionisio Vives haba hecho construir en toda forma una _valla_
+o reidero de gallos con su piso de serrn, galera de bancos para los
+espectadores, en suma, una verdadera _gallera_. All se cuidaban y se
+adestraban hasta dos docenas de gallos ingleses, que son los ms
+pugnaces, producto de cras famosas de la Isla y regalos todos que de
+tiempo en tiempo haban hecho al general Vives individuos particulares,
+bien conocida como era de todos su aficin a las rias de esa especie. Y
+all tenan efecto tambin stas de cuando en cuando, sobre todo,
+siempre que se le antojaba a S. E. obsequiar a sus amigos y subalternos
+con uno de esos espectculos que, si no brbaro como el de las corridas
+de toros, no dejan de ser crueles y sangrientos.
+
+El individuo a cuyo cargo corra el cuidado y doctrina de los gallos del
+Capitn General de Cuba, era hombre de historia, como suele decirse. Le
+llamaban Padrn. Haba cometido un homicidio alevoso, segn decan unos;
+en defensa propia segn otros; lo cierto es que, preso, encausado y
+condenado a presidio en La Habana, mediante los ruegos y
+representaciones de una hermana suya, joven y no mal parecida, y la
+influencia del Marqus don Pedro Calvo, que le abrigaba y protega,
+vista su habilidad en el manejo de los gallos finos, Vives le hizo
+quitar los grillos y le llev al patio de la Fuerza donde, a tiempo que
+cuidaba de la gallera de S. E., poda cumplir el trmino de su condena,
+sin el mal ejemplo ni los trabajos del presidio. Quieren decir que
+Padrn haba cometido otras picardihuelas adems del homicidio dicho y
+que los parientes del muerto haban jurado eterna venganza contra el
+matador. Pero quin se atreva a sacarle del patio de la Fuerza, ni del
+amparo del Capitn General de la Isla? Padrn, pues, el penado Padrn,
+sin hiprbole, se hallaba all protegido por una doble fuerza.
+
+En el patio de aqulla de que ahora hablamos, se presentaron sin
+anunciarse, con sombrero en mano y el cuerpo arqueado, en seal de
+profundo respeto, nuestros conocidos, los asendereados tratantes en
+esclavos, Maero y amigos. Ya los haban precedido en el mismo sitio
+varios personajes de cuenta, entre otros el comandante de marina
+Laborde, el mayor de plaza Zurita, el teniente de rey Cadaval, el
+coronel del regimiento Fijo de La Habana Crdoba, el castellano del
+Morro Molina, el clebre mdico Montes de Oca, y otros de menor cuanta.
+Con excepcin de Laborde, Cadaval, Molina y un negro joven que cea
+sable y luca dos charreteras doradas en los hombros de su chaqueta de
+pao, los dems se mantenan a respetable distancia del Capitn General
+Vives, quien a la sazn se hallaba arrimado a un pilar de madera que
+sostena el techo de la valla por la parte de fuera de las graderas.
+
+La atencin de este personaje estaba toda concentrada en las carreras y
+revuelos de un gallo cobrizo y muy arriscado, al cual Padrn provocaba
+hasta el furor, dejando que otro gallo que tena por los encuentros en
+la mano izquierda le pegara de cuando en cuando un picotazo en la cabeza
+rapada y roja como sangre. Vesta Padrn a la usanza guajira, quiere
+decirse: de camisa blanca y pantaln de listas azules ceido a la
+cintura por detrs con una hebilla de plata, que recoga las dos tiras
+en que remataba la pretina. No sabemos si por dolencia, por abrigo o por
+costumbre, tena la cabeza envuelta en un pauelo de hilo a cuadros,
+cuyas puntas formaban una lazada sobre la nuca. Los zapatos de vaqueta
+apenas le cubran los pies pequeos y el empeine arqueado como de mujer,
+y sin calcetines. Por respeto sin duda al Capitn General, sujetaba el
+sombrero de paja con la mano derecha, apoyada por el dorso en la
+espalda. Era de talla mediana, enjuto, musculoso, fuerte, plido, de
+facciones menudas, y poda contar 34 aos de edad.
+
+No era mucho ms aventajada la talla del Capitn General don Francisco
+Dionisio Vives, el cual vesta frac negro de pao, sobre chaleco blanco
+de piqu, pantalones de mahn o nankn y sombrero redondo de castor,
+siendo el nico distintivo del rango que ocupaba en el ejrcito espaol
+y en la gobernacin poltico-militar de la colonia, la ancha y pesada
+faja de seda roja con que se cea el abdomen por encima del chaleco. Ni
+en su aspecto ni en su porte haba nada que revelara al militar. En la
+poca de que hablamos poda tener l cincuenta aos de edad. Era de
+mediana estatura, como ya se ha indicado, bastante enjuto de carnes,
+aunque de formas redondeadas, como de persona que no haba llevado una
+vida muy activa. Tena el rostro ms largo que ancho, casi cuadrado; las
+facciones regulares, los ojos claros, el cutis fino y blanco, el cabello
+crespo y negro todava, y no llevaba bigote, ni ms pie de barba a la
+clrigo. S, aquel hombre no tena nada de guerrero, y, sin embargo, su
+rey le haba confiado el mando en jefe de la mayor de sus colonias
+insulares en Amrica, precisamente cuando parecan ms prximos a
+romperse los tenues y anmalos lazos que an la tenan sujeta al trono
+de su metrpolis.
+
+Aunque la traicin de don Agustn Ferrety haba puesto en manos de Vives
+sin mayor dificultad los principales caudillos de la conspiracin
+conocida por los _Soles de Bolvar_ en 1826, muchos afiliados de menos
+metas, si bien no menos audaces, pudieron escapar al Continente y desde
+all, por medio de emisarios celosos, mantenan viva la esperanza de los
+partidarios de la independencia en la Isla y llevaban la zozobra al
+nimo de las autoridades de la misma.
+
+La prensa haba enmudecido desde 1824, no exista la milicia ciudadana,
+los ayuntamientos haban dejado de ser cuerpos populares, y no quedaba
+ni la sombra de libertad, pues por decreto de 1825 se declar el pas en
+estado de sitio, instituyndose la Comisin Militar permanente. El paso
+repentino de las ms amplias franquicias a la ms opresiva de las
+tiranas, fue harto rudo para no engendrar, como engendr, un profundo
+descontento y un malestar general, con tanto ms motivo cuanto que en
+los dos cortos perodos constitucionales el pueblo se haba acostumbrado
+a las luchas de la vida poltica. Privado de esa atmsfera acudi con
+ms ahinco que antes a las reuniones de las sociedades secretas, muchas
+de las cuales an existan a fines del ao de 1830, no habindolas
+podido suprimir el gobierno con la misma facilidad que haba suprimido
+las garantas constitucionales. La conspiracin fue desde all un estado
+normal y permanente de una buena parte de la juventud cubana. Tomaba
+creces y se extenda a casi todas las clases sociales la agitacin ms
+intensa en las grandes poblaciones, tales como La Habana, Matanzas,
+Puerto Prncipe, Bayamo y Santiago de Cuba.
+
+En todas ellas hubo ms o menos alborotos y demostraciones de
+resistencia, porque tard algn tiempo antes que el pueblo doblara la
+cerviz y se sometiera al yugo de la tirana colonial. Numerosas
+prisiones se haban efectuado en todas partes de la Isla, saliendo de
+ellas para el extranjero cuantos pudieron eludir la vigilancia de la
+polica, muy obtusa y de organizacin deficiente entonces.
+
+A todas stas la metrpolis no tena marina de guerra digna de este
+nombre; se reduca a unos pocos buques de vela viejos, pesados y casi
+podridos. Con excepcin de La Habana, no haba verdaderas plazas
+fortificadas. Muy escasa era la guarnicin veterana, y sobre escasa
+haba cundido en sus filas la insubordinacin. Componase de cumplidos y
+de capitulados de Mxico y Costa-Firme, y ni todos sus jefes generales
+eran espaoles; los haba tambin naturales del pas o criollos en las
+tres armas, y stos nunca podan inspirar confianza al ms suspicaz de
+los gobiernos que ha tenido Espaa, si se excepta el de Felipe II.
+
+Por otra parte, el desorden de la administracin de la colonia, la
+penuria del erario, la venalidad y la corrupcin de los jueces y de los
+empleados, la desmoralizacin de las costumbres y el atraso general, se
+combinaban para amenazar de muerte aquella sociedad que ya vena
+trabajada por toda suerte de males de muchos aos de desgobierno.
+Durante los seis que dur el mando de Vives, ni la vida, ni la propiedad
+estaban seguras, as en las poblaciones como en los campos. De stos se
+enseoreaban cuadrillas de bandoleros feroces que todo lo ponan a
+sangre y fuego. En los mares circunvecinos cruzaban triunfantes los
+corsarios de las colonias que acababan de emanciparse y destruan el
+mezquino comercio de Cuba. En las islitas adyacentes se abrigaban
+piratas que para ejercer el contrabando apresaban los buques escapados
+de los corsarios y, despus de robarles, mataban a los tripulantes y
+hacan desaparecer toda huella del crimen con el fuego.
+
+Tal era, en resumen, el estado de cosas en la isla de Cuba hasta bien
+entrado el ao de 1828. Y es perfectamente claro que, sin la oficiosa
+intervencin de los Estados Unidos en 1826, se habra llevado a efecto
+la invasin de las dos Antillas espaolas por las fuerzas combinadas de
+Mxico y de Colombia, de acuerdo con los planes de Bolvar y los deseos
+de los cubanos, una diputacin de los cuales fue a encontrarle con ese
+objeto cuando volva vencedor de los famosos campos de Ayacucho. Suceso
+ste que, realizado, infaliblemente hubiera sido el golpe de gracia al
+dominio espaol en el Nuevo Mundo. En tan crticas circunstancias, al
+menos para neutralizar las maquinaciones de los enemigos de Espaa en
+el interior de la colonia, se requeran las artimaas de un diplomtico
+ms bien que la espada de un guerrero; un hombre de astucia y de doblez,
+ms bien que de accin; un hombre de intriga, ms bien que de violencia;
+un gobernante humano por poltica, ms bien que severo por ndole; un
+Maquiavelo, ms bien que un duque de Alba, y Vives fue ese hombre:
+escogido con grande acierto por el ms desptico de los gobiernos que ha
+tenido Espaa en lo que va del presente siglo, para la gobernacin de
+Cuba.
+
+Mucho se alegr don Cndido Gamboa de encontrarse un conocido en el
+grupo de los cortesanos que venan a saludar al Capitn General en su
+gallera del patio de la Fuerza. El aspecto de ese sujeto no prevena
+nada en su favor, porque sobre ser de baja estatura y raqutico, llevaba
+la cabeza metida entre los hombros, tena la cara larga y el color
+aceitunado, como la persona muy biliosa, siendo su desalio general,
+casi repugnante. En sus ojos chicos y de hondas cuencas haba, sin
+embargo, bastante para redimir las faltas y las sobras del cuerpo y del
+semblante, haba fuego e inteligencia. Al saludarle don Cndido, le dio
+el ttulo de Doctor.
+
+--Cmo est Vd.? contest l en voz chillona y risa que bien pudiera
+llamarse fra.
+
+Para ello tuvo que levantar la cabeza, porque su interlocutor le sacaba
+dos palmos, por lo menos, de altura.
+
+--Bien, si no fueran los trotes en que sin quererlo me veo ahora metido.
+
+--Y qu troles son esos? pregunt el Doctor como por mero cumplimiento.
+
+--Toma! Pues no sabe Vd. que los perros de los ingleses _nos_ acaban
+de apresar un bergantn bajo los fuegos del torren del Mariel, como
+quien dice en nuestras barbas, so pretexto de que era un buque negrero,
+procedente de Guinea? Pero esta vez se han llevado solemne chasco: el
+bergantn no vena de frica, sino de Puerto Rico, y no con negros
+bozales, sino ladinos.
+
+--Qu me dice Vd.! Nada saba. Bien que con los enfermos, no tengo
+tiempo aun para rascarme la cabeza, cunto ms para averiguar noticias
+que no me tocan de cerca. Aunque si he de decir a Vd. la verdad, si a
+alguno le causa perjuicio el celo exagerado de los ingleses es a m,
+pues harta falta me hacen brazos para mi cafetal del Aguacate.
+
+--Y a quin no le hacen falta? Eso es lo que todos los hacendados
+necesitamos como el pan. Sin brazos se arruinan nuestros ingenios y
+cafetales. Y tal parece que es lo que buscan esos judos ingleses, que
+Dios confunda. No le parece a Vd., Doctor, que el Capitn General,
+sobre este punto es de la misma opinin que nosotros?
+
+--Hombre! Acerca de este particular no le he odo expresarse.
+
+--Ya, pero pudiera ser que Vd. le hubiese odo declamar...
+
+--Contra los ingleses? interpuso el Doctor. Mucho que s. Por cierto
+que Tolm le carga y a duras penas le sufre sus impertinencias y
+desmanes.
+
+--Eso, eso, repiti Gamboa alegre. No en vano se dice que Vd. tiene vara
+alta con S. E.
+
+--S? Tal se corre? dijo el Doctor con muestras de que la especie
+halagaba no poco su vanidad. Es cierto que le merezco a S. E. una buena
+voluntad y aun distincin; pero nada de extrao tiene porque yo soy el
+mdico de l y de su familia desde que vinieron de Espaa, y por otra
+parte, es cosa sabida su llaneza. Me distingue bastante, mucho.
+
+--Lo s, lo oigo repetir a distintas personas y por lo mismo, estaba
+pensando, me ocurre, mejor dicho, que, como Vd. se prestase a ejercer su
+influjo todava podramos jugarle una buena pasada a los ingleses y
+dejarlos con tamao palmo de narices. Estoy seguro que tampoco le
+pesara a Vd., amigo Doctor, el darnos la mano en este aprieto.
+
+--No lo entiendo. Explquese Vd., don Cndido.
+
+--Hgase Vd. el cargo, Doctor, que la expedicin apresada por los
+ingleses, salvada ntegra, nos vale a nosotros los dueos de ella, por
+lo bajo dieciocho mil onzas de oro, libres de polvo y paja. En caso de
+perderse la mitad, todava nos deja una ganancia lquida de nueve mil,
+que no es ningn grano de ans. Con que vea Vd. si podemos ser liberales
+con el que nos ayude. Escogera Vd. mismo media docena de mulecones
+entre la partida, que es de lo mejor que viene de la costa de Gallinas,
+y no le costara sino el trabajo de...
+
+--An no entiendo jota, seor don Cndido.
+
+--Pues me explicar ms. La expedicin consta de unos 500 bultos, 300 de
+los cuales es posible hacerlos pasar por ladinos importados de Puerto
+Rico, habindose remitido a bordo, desde esta maana, sobre 400 mudas de
+ropa de caamazo. Ahora bien, si S. E. es de parecer que tenemos
+necesidad de brazos para cultivar los campos, y que no debe permitirse
+que los ingleses destruyan nuestra riqueza agrcola, es claro que, como
+haya quien le hable y le pinte bien el caso, no podr menos de ponerse
+de nuestra parte. Una palabra suya al seor don Juan Montalvo, de la
+comisin mixta, bastara a decidir el pleito en favor nuestro; y ya ve
+Vd. si nos sera fcil ser liberales con... Adems, cinco o seis bozales
+no van a ninguna banda, ni nos haran ms ricos ni ms pobres a nosotros
+los armadores, que por todos somos ocho... Comprende Vd. ahora mi idea?
+
+--Claro que s. Cuente Vd. con que pondr de mi parte cuanto est en mi
+mano, aunque no me estimula tanto la oferta de Vd. como el deseo de
+servirle y de contribuir al castigo de la ambicin y malas intenciones
+de los ingleses. Supongo que Vd. viene a hablar con S. E. sobre el
+asunto.
+
+--Si, vengo a eso con mis amigos Gmez, Maero y Madrazo. Creo que Vd.
+los conoce.
+
+--Conozco de odas a Madrazo, cuyo ingenio de _Manimn_ est en la misma
+jurisdiccin de Baha Honda que mi cafetal del Aguacate.
+
+--Pues bien, ellos y los otros interesados estarn y pasarn por todo lo
+que yo acuerde con Vd. Si Vd. cree que S. E. acepte un regalito de unos
+cuantos centenares de onzas...
+
+--Deje Vd. eso a mi cargo. Yo s como entrarle a S. E. Le hablar esta
+noche misma. Vanle Vds. primero. Y ahora que me acuerdo, qu se hizo
+de la chica aqulla?...
+
+--Cul? No atino, dijo Gamboa ponindose colorado.
+
+--Pobre memoria tiene Vd., segn parece. Bien que de eso hace ya algn
+tiempo, pero Vd. estaba muy interesado, pues me recomend mucho la
+asistencia de la chica.
+
+--Ya se es otro cantar... En Paula...
+
+--Cmo en Paula? Enferma?
+
+--Peor que eso, Doctor. Creo que ha perdido el juicio sin remedio.
+
+--Qu me cuenta Vd.! Tan joven?
+
+--No tanto.
+
+--Jovencita, digo. Veamos, qu tiempo hace? Diecisis o diecisiete
+aos. Fue en 1812 1813. S, estoy seguro. No puede ser ms joven.
+
+--Pues no se refera Vd. a la madre?
+
+--Pregunto por la chica, la que conoc en la Real Casa Cuna. Prometa
+ser un pimpollo cuando grande.
+
+--Ya, acabramos para maana. El enredo nace de que tengo por chica
+cualquier moza, como sea de pocos aos, y la madre, en rigor, no
+pertenece a esa categora.
+
+--Recordar Vd., dijo el Doctor, que yo no curaba a la mujer que Vd.
+dice, sino Rosan, aunque me consult varias veces el caso. No tena
+idea de que la enferma del callejn de San Juan de Dios tuviese nada
+que ver con la chica de la Real Casa Cuna. Ahora me desengao. Padeca
+de fiebre puerperal en combinacin con una meningitis aguda...
+
+En este punto Gamboa cort bruscamente la conversacin y volvi a
+reunirse con sus amigos, y Maero le pregunt:
+
+--Qu ha sido ello? Gato encerrado?
+
+--No, gata, replic Gamboa prontamente.
+
+--Lo presuma, dijo Maero con naturalidad. T fuiste siempre aficionado
+a las empresas gatunas. Pero quin es con mil de a caballo ese
+hombrecito que llamas _Doctor_?
+
+--Pues qu, no le conoces, hombre?... El Doctor don Toms de Montes de
+Oca.
+
+--Le haba odo mentar. No le haba visto la facha, sin embargo. Figura
+asaz ridcula, y _ainda mais_...[37]
+
+--Buen medido y diestra cuchilla.
+
+--Dios me libre de sus manos.
+
+--Es el que cura a la familia del Capitn General.
+
+En este punto se not un movimiento en el grupo de las personas que
+rodeaban a ese personaje ms de cerca, cesando desde luego los dilogos
+en voz baja de las ms distantes. Padrn haba llevado los gallos a sus
+respectivas casillas, y Vives saludaba afectuosamente a Laborde, a
+Cadaval, a Zurita, a Molina y a Crdoba, pasando de uno a otro hasta que
+lleg al joven negro, arriba mencionado, a quien dijo, sin darle la mano
+ni ms saludarle:
+
+--Tond, presntate en Secretara a recibir rdenes.
+
+Tenemos que hacer un parntesis en este punto, para decir dos palabras
+acerca de Tond. Era el protegido del Capitn General Vives, quien le
+sac de la milicia de color donde tena el grado de teniente, y despus
+de ascenderle a capitn, previa la venia de S. E. el rey, de facultarle
+para usar el don y ceir sable, le dio comisin para perseguir
+criminales de color en las afueras de la ciudad, sin duda por aquello de
+que no hay peor cua que la del mismo palo.
+
+Y en este caso, como en otros muchos que pudieran citarse, se echaron
+bien de ver el tacto y tino con que sola Vives escoger sus hombres.
+Parece ocioso agregar que el protegido lleg en breve a distinguirse por
+su actividad, celo y astucia en la averiguacin de los crmenes, la
+persecucin y captura de los criminales. En estas empresas difciles
+cuanto riesgosas, le ayudaron mucho su juventud y robustez, su
+presencia, que era gallarda, su educacin regular, sus finas maneras y
+modesto porte, en fin, su valor sereno, que a veces llevaba hasta la
+temeridad; prendas stas que al paso que le ganaron la admiracin de las
+mujeres, le dieron ascendencia mgica en el nimo fantasioso de las
+gentes de su raza. Y como a menudo acontece con los personajes
+novelescos, el pueblo le compuso y dedic canciones y danzas alusivas a
+sus hechos ms notables, y le dio un apodo que de tal modo ha
+oscurecido, apagado su nombre patronmico, que hoy, al cabo de cuarenta
+aos, slo podemos decir que le llamaban Tond.
+
+Empleado activo y leal, tard en cumplir la orden recibida lo que tard
+en pasar del patio de la Fuerza a los entresuelos del palacio de la
+Capitana General. Desempeaba entonces la secretara poltica don Jos
+M. de la Torre y Crdenas. Este, aunque recibi a Tond con semblante
+risueo, no le brind asiento, ni a derechas contest a su respetuoso
+saludo; slo se ocup de decirle que en la noche anterior, por parte del
+Comisario del barrio de Guadalupe, Barredo, se saba que se haba
+cometido un crimen atroz en la calle de Manrique esquina a la de la
+Estrella, y que S. E. deseaba se hiciese la pronta averiguacin del
+hecho, a fin de descubrir el autor o autores, y se pudiera perseguirlos
+sin descanso hasta capturarlos y entregarlos a los tribunales; porque
+estaba empeado en hacer un sealado escarmiento.
+
+Enseguida le lleg su turno a los de la comisin, y Maero expres su
+embajada lisa y llanamente, reducida a decir que no proceda en ley ni
+en justicia se declarase buena presa, si se declaraba por la comisin
+mixta, la del bergantn _Veloz_, ahora mismo en el puerto de La Habana,
+aunque traa un cargamento de negros, pues como atestaban sus papeles,
+despachados en toda forma, vena de Puerto Rico y no de las costas de
+frica directamente; y aun cuando se considerase contrabando el trfico
+en esclavos con esta ltima, no lo era respecto de la primera, que por
+fortuna an perteneca, al par de Cuba, a la corona de S. M. el rey de
+Espaa e Indias, don Fernando VII, Q. D. G.
+
+Sonriose el General Vives y dijo al postulante que le presentara un
+memorial expresivo de todas las razones y hechos alegados, que l lo
+pasara a la comisin mixta con los papeles del buque; que ya tena
+noticias de lo ocurrido, por boca del mismo cnsul ingls, el cual se le
+haba presentado antes de la hora de audiencia en compaa del
+comandante del apresador, el Lord Clarence Paget, y aadi con cierta
+severidad de tono y de semblante:
+
+--Reconozco, seores, la injusticia y los daos que nos ocasiona un
+tratado por el cual se concede a Inglaterra, la enemiga natural de
+nuestras colonias, el derecho de visita sobre nuestros buques mercantes;
+pero los ministros de S. M. en su alta sabidura tuvieron a bien
+aprobarlo, y a nosotros, leales sbditos, slo nos toca acatar y
+obedecer el mandato del augusto monarca Q. D. G. Y se me figura,
+seores, que si Vds., estn dispuestos a respetar el tratado, no lo
+estn ni poco ni mucho a cumplirlo. En vano me hago de la vista gorda
+respecto de lo que Vds. hacen da tras da (seores, cuando hablo as no
+me refiero a Vds., personalmente, sino a todos los que se ocupan en la
+trata de frica), que segn va la cosa, no pararn hasta meter sus
+expediciones en Banes, en Cojmar, en los Arcos de Canas y aun en este
+mismo puerto. En vano he hecho cerrar y derribar los barracones del
+Paseo, que Vds. no escarmientan y siguen introduciendo sus bozales en
+esta plaza, persuadidos, sin duda, que no hay mejor mercado para esa
+mercanca. En tal momento no se acuerdan Vds., del pobre Capitn
+General, contra quien el cnsul ingls endereza sus tiros, porque no
+bien entra aqu un saco de carbn, como Vds. dicen, cuando l lo huele y
+viene hecho un energmeno a desahogar conmigo su mal humor.
+
+--Ea! Vayan Vds., con Dios y otra vez sean ms prudentes. Y a propsito
+de prudencia: ayer tarde vino a m un joven dependiente de una casa de
+comercio para quejarse de que a la luz del da, en la plaza de San
+Francisco, le haban arrebatado un saco de dinero de su principal. Cabe
+mayor imprudencia que la de ir por la calle enseando el dinero a todo
+el mundo y tentando a la gente de mala ndole? Tambin se me quej de
+que al oscurecer del da de ayer, dos negros con pual en mano le
+pararon cerca de la estatua de Carlos III y le desvalijaron de cuanto
+llevaba encima de valor, el reloj, etctera. Si Vd. hubiera tenido un
+tantico de prudencia, le dije, no se habra expuesto a perder la vida
+atravesando sitio tan solitario como ese del Paseo, a la entrada de la
+noche, hora que escoge la gente mala para cometer sus fechoras. Aprenda
+de m que no salgo de noche a la calle. Lo mismo digo a Vds.: no se
+metan en las garras de los ingleses y salvarn sus expediciones, ni
+comprometan la honra del Capitn General. La prudencia es la primera de
+las virtudes en el mundo.
+
+
+
+
+CAPTULO IX
+
+ _En ti pensaba y en aquel instante
+ Me mandaba llorar naturaleza._
+
+ JOS MARA HEREDIA
+
+
+Personaje de ms cuenta de lo que nadie puede imaginarse era en casa de
+Gamboa su Mayordomo don Melitn Reventos. Tena en el manejo general
+econmico ms voz que su amo, y a las veces se hombreaba en ese terreno
+con doa Rosa.
+
+Pero donde ejerca un poderoso imperio era entre los esclavos. Corra
+con su provisin de vestuario y de alimentos, tanto de los del servicio
+domstico en La Habana, como de los de las fincas rurales. Para con los
+primeros, sobre todo, se daba los aires de seor; ms que eso, de
+dspota. Haca, sin embargo, respecto de stos, dos excepciones el feroz
+Mayordomo. En primer lugar, no gustaba de estrechar lance con el
+calesero Aponte. No ya slo era hombre serio y temible sino que
+perteneca al hijo mimado de la casa, el cual no quera delegar en nadie
+el derecho de castigarle.
+
+Tampoco tena don Melitn malas obras ni malas palabras para Dolores.
+Lejos de eso, para ella reservaba sus sonrisas, sus agasajos y
+atenciones. De cuando en cuando la haca regalos de pauelos y dijes,
+que la muchacha aceptaba sin reparo, aunque para usarlos tuviese que
+mentir a sus seoritas; porque, despus de todo, no halagaba poco su
+vanidad el que un hombre blanco emplease con ella tales galanteras.
+
+No tenan origen estas distinciones del Mayordomo en favor de Dolores en
+la circunstancia de que era la doncella de las seoritas de la casa,
+tratada por ello con ciertas consideraciones por toda la familia, no;
+tenan diverso origen, procedan de los mritos de la moza como mujer:
+joven, bien formada y bonita para negra.
+
+Aquel da en que por llegar tarde de su comisin al bergantn _Veloz_,
+almorzaba don Melitn a la cabecera de la mesa en el comedor, con todos
+los aires de amo, servido atentamente por Tirso, acert a pasar Dolores
+y tropezar con su codo en los momentos en que se llevaba un vaso de vino
+a la boca. Fuese aquello por casualidad o de hecho pensado, el Mayordomo
+se aprovech de la ocasin para pegarle un pellizco en el desnudo y bien
+torneado brazo.
+
+--Ay, don Melitn! exclam ella sin alzar la voz, aunque llevndose la
+mano al punto dolorido.
+
+--Ay, Dolores! remed l lleno de risa.
+
+--Eso duele, agreg la muchacha.
+
+--Ca! No hagas caso. Si todava te he de libertar.
+
+Dolores hizo con la boca el ruido onomatopyico que llaman frer un
+huevo, cual si no creyera ni jota en la sinceridad de las ltimas
+palabras del Mayordomo. No obstante, harto dulce es el nombre de la
+libertad para que la joven esclava cerrase el odo a la promesa y el
+corazn a la esperanza de verla realizada, fuera el que fuese el
+sacrificio que la exigiese el donante. De cualquier modo, siguiola l
+con la vista hasta que traspas el arco del patio, y entonces murmur:
+
+--Esta todava se casa con el bribn de Aponte. Sera una lstima!
+
+Mara de Regla, mencionada al principio de esta historia, tuvo Dolores
+de su unin legtima con Dionisio el cocinero, quince aos antes de la
+poca actual. Contemporneamente tuvo doa Rosa a Adela, su hija menor,
+la cual entreg a Mara de Regla para que se la lactase, por no sentirse
+ella en condiciones para desempear por entonces aqul, el ms dulce de
+los deberes de madre. Por supuesto, para llenar encargo tan delicado,
+necesario se hizo destetar a Dolores y criarla con leche de cabra o de
+vaca, aparte enteramente de la hija de su seora y ama.
+
+Prohibisele explcitamente a Mara de Regla el dividir sus caricias y
+el tesoro de su seno entre las dos nias, siquiera el tomarlas juntas en
+brazos. Pero aunque esclava, temerosa del castigo con que la haban
+amenazado, era madre, quera a su propia hija entraablemente, quizs
+ms por lo mismo que no la permitan criarla; as que siempre que las
+otras esclavas le proporcionaban la ocasin, tarde de la noche y fuera
+del alcance de la vista de los amos, se pona ambas nias a los pechos y
+las amamantaba con imponderable delicia. La robustez de la nodriza, al
+parecer sin detrimento ni desmedro, provea ampliamente a aquella doble
+lactancia. Cribanse las dos hermanas de leche sanas y fuertes. Mara de
+Regla no haca diferencia entre ellas, y as en la mayor armona habra
+corrido su infancia si tan luego como empez a disminuir el sustento no
+trataran de disputrselo y armar llanto, en especial la blanca, no
+acostumbrada a semejante divisin.
+
+Al cabo, atrada una noche doa Rosa por el llanto de su hija,
+sorprendi a la nodriza dormida entre las dos nias, que, con ambos
+brazos extendidos, se impedan el mutuo goce del delicioso lquido. Qu
+hacer en aquellas circunstancias? Castigar a la esclava en el acto por
+su desobediencia? Cambiar de nodriza? Tan malo sera lo uno como lo
+otro, pens doa Rosa. Lo primero, porque el castigo envenenara la
+leche de la esclava; y lo segundo, porque en el octavo mes de la
+lactancia, el cambio repentino producira resultados no menos fatales a
+la salud y tal vez a la existencia de Adela. Tan perpleja estaba que
+consult a su marido, quien, hombre violento si los hay, aconsej la
+prudencia y el disimulo hasta ocasin ms oportuna. Descubierta su
+primera falta, dijo l, no es probable que Mara de Regla reincida. De
+cualquier modo, as continuaron las cosas por un ao y medio ms, al
+cabo de cuyo tiempo, el da menos pensado, se le orden al Mayordomo
+echara por delante a la _criandera_ y la embarcara a bordo de una goleta
+que haca viajes de La Habana al Mariel, dejndola en el ingenio de _La
+Tinaja_, bien recomendada al Mayoral. All se hallaba de enfermera el
+ao de 1830, es decir, purgando la culpa de ser madre amorosa, cometida
+trece aos antes de esa fecha.
+
+Que la esclavitud tiene fuerza de trastornar la nocin de lo justo y de
+lo injusto en el espritu del amo; que embota la sensibilidad humana;
+que afloja los lazos sociales ms estrechos; que debilita el sentimiento
+de la propia dignidad y aun oscurece las ideas del honor, se comprende;
+pero que cierre el corazn al amor de padres o de hermanos a la simpata
+espontnea de las almas tiernas, he aqu lo que no se ve a menudo. No
+es, pues, extrao que Mara de Regla sintiese en lo profundo del pecho
+su separacin a un tiempo de la hija, del padre de sta y de Adela
+misma, para pasar el resto de sus das en el destierro del ingenio _La
+Tinaja_.
+
+En el cdigo no escrito de los amos de esclavos no se reconoce
+proporcin ni medida entre los delitos y las penas. Es que no se castiga
+por corregir, sino por desfogar la pasin del momento; de que resulta
+que casi siempre se le apliquen al esclavo varias penas por un solo
+delito. Luego, llova sobre mojado, como vulgarmente se dice, en el caso
+de Mara de Regla. Su destierro de La Habana, la separacin de la hija y
+del marido, quizs para no verlos ms en la vida, el cambio de ocupacin
+de ama de leche en la ciudad por el de enfermera en el campo, el
+traspaso de dependencia bajo el capricho del Mayordomo en aqulla, al
+del Mayoral en el ingenio, en concepto de doa Rosa no bastaban a purgar
+la culpa de su triste esclava.
+
+No haba logrado averiguar esa seora a ciencia cierta de quin era la
+nia que haba estado lactando Mara de Regla, cosa de ao y medio antes
+de haber dado a luz a Dolores. Lo nico que pudo sacar de don Cndido
+fue que el mdico Montes de Oca la haba contratado para lactar a la
+hija ilegtima de un amigo, cuyo nombre no deba revelarse. El precio
+del alquiler, dos onzas de oro, las recibi doa Rosa mes tras mes, con
+la mayor puntualidad mientras dur la lactancia, por mano de don
+Cndido. Esto poco no pudo bastar a satisfacer sus celos, antes fue a
+sembrar fuertes sospechas en su nimo, siendo el misterio motivo
+constante de quejas y disgustos entre ella y su marido, y, por rechazo,
+de gran preocupacin, que a veces rayaba en odio, contra Mara de Regla.
+
+Por fortuna, tales ejemplos de injusticia y de crueldad ocurrieron
+cuando ambas nias no tenan uso de razn, y como crecieran juntas, como
+en realidad mamaran una misma leche, no obstante su opuesta condicin y
+raza, se amaron con amor de hermanas. Adela entr en aos y concurri a
+una escuela de nias poco distante de su casa en compaa de su hermana
+Carmen, a donde Dolores les llevaba los libros junto con la fruta y el
+refresco a medio da, y a las tres de la tarde las acompaaba en su
+vuelta a la casa. Carmen y Adela alcanzaron la edad de la pubertad,
+Dolores antes que ellas, y en dejando la escuela no se les separaba sta
+ni de da ni de noche. Las vesta, las peinaba, les lavaba los pies a la
+hora de acostarse; durante el da cosa al lado de sus seoritas, y de
+noche, bien dorma en el duro suelo al lado de la cama de Adela, bien en
+el cuarto inmediato sobre la rgida tarima, a la vista de otra criada,
+la ms anciana de la servidumbre.
+
+Dolores y Tirso eran hermanos uterinos. La primera, nacida en La Habana,
+sali negra, porque a esa raza perteneca su padre; el segundo, nacido
+despus en el ingenio La Tinaja, sali mulato, porque su padre, fuera el
+que fuese, era de la raza blanca. De aqu provena el que ellos no se
+viesen como tales hermanos, y que Mara de Regla quisiese ms a Tirso,
+que mejoraba la condicin, que a Dolores, la cual perpetuaba el odioso
+color, causa aparente y principal, crea ella, de su inacabable
+esclavitud. Pero aun en este particular estaba Mara de Regla condenada
+a ver defraudadas sus ms risueas ilusiones de madre. Tirso, su
+preferido, no la quera, mas se avergonzaba de haber nacido de negra,
+enfermera del ingenio por aadidura. Al contrario, Dolores adoraba en su
+madre. Cada vez que llegaba a sus odos la noticia del mal trato que le
+daban en _La Tinaja_, era motivo de amargo llanto para ella y para
+suplicar a Adela la hiciese venir a La Habana y la sacase de aquel
+purgatorio donde la tenan penando, haca tanto tiempo, slo por haber
+dado de mamar a la vez a su propia hija y a la hija de sus amos. Senta
+Adela la fuerza de estas dolorosas quejas, y, no obstante sus pocos aos
+y muchas distracciones, oyendo continuamente, en el silencio de la
+noche, ella acostada y Dolores de rodillas junto a su cama, la triste
+historia de los trabajos y padecimientos de Mara de Regla en el
+ingenio, se conmova hasta verter lgrimas, y entre bostezo y bostezo la
+prometa que al da siguiente hablara a doa Rosa sobre el asunto. As
+se quedaban dormidas muchas veces aquellas hermanas de leche, casi
+siempre con las mejillas an hmedas del llanto.
+
+Mas suceda que al da siguiente no encontraba Adela ocasin favorable
+para hablarle a su madre, seora algo seria con sus hijos, con la sola
+excepcin de Leonardo, el nio mimado de la casa, y harto severa con los
+esclavos. De esta manera se pasaba el tiempo. Una tarde, al fin,
+mientras se hallaba Adela recostada en el sof de la sala por un ligero
+dolor de cabeza, como se le acercase la madre, se le sentase al lado y
+empezase a pasarle la mano por la frente, en son de acariciarla o por
+mera distraccin, cobr nimo la joven, y agarr la ocasin por los
+cabellos, cual suele decirse:
+
+--Quisiera pedirte un favor, mam; dijo con voz trmula por la emocin o
+el temor.
+
+Por breve rato no contest palabra doa Rosa; slo mir a su hija, entre
+sorprendida y pensativa. Esto aument la turbacin de Adela, quien, no
+embargante, aadi a la carrera:
+
+--T no me vas a decir que no.
+
+--Ests enferma, nia, dijo doa Rosa secamente. Tranquilzate. Y se
+levant para marcharse.
+
+--Un favor, mam. Escucha un momento, prosigui Adela, ya con los ojos
+humedecidos, deteniendo a su madre por la falda.
+
+Esta volvi a sentarse, tal vez porque le llamaron la atencin las
+palabras, y ms la actitud de su hija, indicativas todas de
+extraordinaria agitacin y zozobra.
+
+--Vamos, te escucho. Di.
+
+--Pero t no te negars a mi ruego.
+
+--No s qu quieres de m; mal puedo decir de antemano si me negar o
+no. Supongo, sin embargo, que es una de tus boberas. Acaba.
+
+--No crees t, mam, que ya Mara de Regla ha purgado la culpa?...
+
+--No lo dije? la interrumpi doa Rosa enojada. Y para esa necesidad
+me detienes y me ruegas que te oiga? Ni quin te ha dicho que esa negra
+est purgando culpa alguna?
+
+--Por qu la tienen tanto tiempo en el ingenio?
+
+--Y dnde estara mejor la muy perra?
+
+--Jess, mam! Me duele que hables as de quien me cri.
+
+--Ojal que nunca te hubiera dado de mamar. No sabes t cunto me ha
+pesado la hora en que te puse en sus manos. Pero bien sabe Dios que lo
+hice a no poder ms. No me hables de Mara de Regla, no quiero saber de
+ella.
+
+--Crea que la habas perdonado.
+
+--Perdonado! perdonado! repiti doa Rosa alzando la voz. Jams! Para
+m ya ella ha muerto.
+
+--Qu te ha hecho para tanto rigor?
+
+--Quin la trata con rigor?
+
+--Te parecen pocos los trabajos del ingenio? El maltrato que le dan?
+
+--No s yo que la maltraten ms de lo que ella merece.
+
+--Pues todos dicen que s.
+
+--Quines son esos todos?
+
+--Uno de ellos creo que ha sido el patrn Sierra que estuvo aqu la
+semana pasada, cuando vino por las _esquifaciones_ para el ingenio.
+
+--Lo que extrao es que el patrn hablase contigo.
+
+--Yo no, mam, sino otra persona, y como saben lo que quiero a Mara de
+Regla, me contaron lo que ella deca. Me han afligido mucho las cosas
+que all le pasan, y quisiera, de veras, que t hicieras algo por ella y
+por m. Me ruega le sirva de madrina y haga que la saquen del ingenio...
+
+--Adela, dijo doa Rosa afectada con el tono de ingenuidad y de
+exquisita ternura de su hija. Adela, t no sabes el sacrificio que
+exiges de m. Pero se acercan las Pascuas, toda la familia ir al
+ingenio y ya veremos lo que puede hacerse con esa negra de Barrabs.
+Debo advertirte, sin embargo, que no esperes me ablande de pronto y sin
+madura reflexin. Esa negra est perdida y muy sobre s. Lejos de
+arrepentirse y enmendarse, como esperaba, para lavarse de la culpa de su
+desobediencia a mi expreso mandato, la ha hecho peor desde su llegada a
+_La Tinaja_. Va para doce aos que la tengo all, y cada vez me traen
+ms quejas de ella y oigo cosas ms escandalosas. El Administrador que
+tenamos all trinaba con la negra. Yo no te haba dicho nada, hija,
+porque no se haba ofrecido la ocasin; pero me parece que ya Mara de
+Regla no puede vivir con nosotros. Sera un mal ejemplo para ti, para
+Carmen y aun para la misma Dolores. Desde que entr en el ingenio, entr
+all la guerra civil; de cuyas resultas ha habido que cambiar a menudo
+de mayordomos, de mayorales, de maestros de azcar, de carpinteros, en
+fin, de cuantos tienen la cara blanca, pues no parece sino que la
+maldita negra tiene un encanto para los hombres o que todos ellos son
+fciles de infatuarse con cualquiera que lleva tnico. Tirso es una
+acusacin viva contra la moralidad de Mara de Regla, pues su padre fue
+un carpintero vizcano que tuvimos hace tiempo en _La Tinaja_... Los
+_bocabajos_ que ha llevado no la han corregido...
+
+Las ltimas palabras de doa Rosa estremecieron a Adela de pies a
+cabeza, pues a pesar de los lamentos de Dolores, ignoraba que le
+hubiesen impuesto a su adorada ama de leche otro castigo que el dursimo
+del destierro de La Habana y de las personas que ms quera en el mundo.
+Pareciole or el chasquido del ltigo, los gritos de la vctima y el
+crujido de las carnes; se llen de horror, se cubri la cara con ambas
+manos, y por entre sus dedos de rosa saltaron dos lgrimas como dos
+gotas de roco, y fueron a estrellarse en su casto y agitado seno,
+exclamando solamente.
+
+--Pobrecita!
+
+Conoci entonces doa Rosa que haba ido muy lejos, y apresuradamente
+aadi:
+
+--Lo ves? T tambin ests infatuada con la negra. Por desgracia te dio
+de mamar, debes de tenerle algn cario, lo comprendo; no obstante, es
+preciso que reconozcas que es muy mal empleado y ya te convencers que
+ella no merece tu compasin. Espera: de aqu a Navidad no va mucho. Ya
+veremos el medio de arreglar lo que haya de hacerse.
+
+De todos modos aquella era una esperanza, que Adela tard en impartirle
+a su hermana de leche lo que tard la madre en alejarse de su lado.
+Dolores no saba ms que amar a su joven seorita, siendo todava muy
+joven para amar a otra persona de contrario sexo, y haca esfuerzos
+constantes para identificarse con ella, imitar el tono de su voz, sus
+modos, su aire de andar y de llevar el traje, sus coqueteras; de manera
+que los compaeros de esclavitud, cuando queran decirle algo que la
+complaciera mucho, la llamaban all entre ellos: Nia Adela.
+
+
+
+
+CAPTULO X
+
+ _--Ya s lo que me pides,
+ Llvate en l mi corazn y... toma._
+
+ RAMN MAYORGA
+
+
+Promediaba el mes de noviembre de 1830. Los vientos del norte ya haban
+arrojado sobre las playas cubanas las primeras aves de paso de la
+Florida, probando as que se haba adelantado el invierno en el opuesto
+continente. El mar a menudo se hinchaba y con bramidos atronadores
+rompa contra los arrecifes de las costas que sembraba por largo trecho
+de blanca espuma, de conchuelas y sedimentos salinos.
+
+A las cuatro de la maana no haba bastante claridad en las calles de La
+Habana, ni a cierta distancia se reconocan las personas, excepto
+aqullas, pocas en verdad, que llevaban un farolito encendido
+balancendose en la mano, mientras a paso acelerado se dirigan, bien a
+los mercados, bien a los templos; en algunos de los cuales se oa a
+medias el rgano con que las monjas o los frailes acompaaban el canto
+de los maitines.
+
+Haca an noche, decimos, y ya don Cndido Gamboa, en su bata de zaraza
+y gorro de dormir, se hallaba asomado al postigo de la ventana de la
+calle, abrigado tras de la cortina de muselina blanca, en espera de _El
+Diario de la Habana_, o para respirar aire ms libre que el pesado de la
+alcoba.
+
+A poco ms empez a orse el ruido, al principio sordo, despus ms
+vivo, de los pasos de alguien que se acercaba de la parte de la Plaza
+Vieja. Hacia all torn los ojos don Cndido; mas no vino a salir de
+dudas hasta que tuvo delante la persona en cuestin. Vesta traje de
+caamazo, compuesto de una especie de chal para cubrirse la cabeza y de
+la falda corta que cea a la cintura con una correa de cuero larga y
+negra. Contribua adems a disfrazarla, el color cobrizo mate del
+rostro, propio de los mulatos, mayormente cuando van para viejos, que le
+daba la apariencia de mujer de la raza india.
+
+--Buenos das, seor don Cndido, le dijo en tono gangoso.
+
+--Tngalos muy buenos la _sea_ Josefa, contest l procurando bajar la
+voz. Temprano ha madrugado.
+
+--Qu quiere el seor? Quien tiene cuidados no duerme.
+
+--Pues, qu se ofrece de nuevo? Al grano.
+
+--Se ofrece mucho y me pareci que si me dilataba hasta la venida del
+da, la cosa no tena remedio.
+
+--Entiendo. La orden que se ha dado el otro da por la Capitana General
+sobre pordioseros y locos trae aqu a _sea_ Josefa. La esperaba.
+
+--Lo acert el seor. No s como tengo vida, ni cuando acabarn mis
+tribulaciones. Se crea al principio que slo iban a recoger a los
+pobres y los locos que andan por las calles. Pero ayer por la tarde me
+dijo la madre de Paula que hasta los locos en las casas privadas y en
+los hospitales van a ser trasladados a San Dionisio o a una casa que han
+fabricado en el patio de la Beneficencia. El seor podr calcular cmo
+estar mi espritu con tal noticia. No he cerrado los ojos en toda la
+noche. _Dende_ que se public la orden el corazn me anunci una
+desgracia.
+
+--Tal vez haya tiempo todava de remediarla.
+
+--Quiralo Dios, mi seor, porque si en el hospital la muchacha sufre,
+qu no ser cuando la lleven a San Dionisio, o a la casa nueva, all
+por San Lzaro? Ah no hay quien la cuide ni haga por ella. La tratarn
+a palos. Y yo que no haba perdido la esperanza de verla en su sano
+juicio y cabal salud! Ahora mi pobre Charito ir por delante, yo por
+detrs. Acabaremos de pena... Hgase la voluntad de la Virgen Santsima.
+
+--Cree la _sea_ Josefa que se podr hacer algo de provecho en este
+caso?
+
+--Creo, mejor dicho, _sea_ Soledad, la madre del hospital, cree que si
+hay una persona de influjo que le hable al _Contralor_, sujeto muy
+caritativo y temeroso de Dios, se har de la vista gorda y no se
+cumplir la orden por lo tocante a Charito. Todo depende de l. Tal vez
+_haiga_ que buscar un mdico que d una certificacin. El _Contralor_ es
+bueno como el pan, y quiere servir, lo _mesmo_ sea Soledad. Conque,
+para que vea el seor...
+
+--Entiendo, entiendo, repiti don Cndido pensativo. Digo a Vd., por lo
+tanto, que he consultado a Montes de Oca, quien es de opinin lleven al
+campo a la enferma y la hagan tomar baos de agua salada. Veremos lo que
+puede hacerse...
+
+Pero como sintiera pasos en el zagun, se interrumpi e hizo seas a la
+anciana mulata para que se alejara a toda prisa.
+
+El toque de diana primero y de seguidas el disparo de can a bordo del
+navo _Soberano_ anclado junto al muelle de la Machina, estremeciendo
+las ventanas del cuarto, hicieron despertar sobresaltado a Leonardo
+Gamboa. Sac lumbre en el mechn de escarzo, y abriendo el reloj, vio
+que eran las cuatro de la madrugada.--A tiempo, dijo entre s, y se
+apresur a salir de la cama y vestirse. Para esto encendi una vela de
+esperma, valindose de una pajuela, pues an no se conocan los cerillos
+en La Habana.
+
+Mientras se peinaba delante del tocador, solt de repente el peine de
+carey, volvi a requerir el reloj, y murmur:
+
+--Las cuatro y cuarto! Muy temprano todava y de aqu all no podr
+echar arriba de quince minutos andando despacio. Ella me dijo que cerca
+de las cinco... No sera mejor aguardar en la esquina? S, concluy
+diciendo con resolucin. Y vestido y perfumado y con la caa de Indias,
+sali de su cuarto y empez a bajar la escalera de piedra.
+
+Apoybase con la mano izquierda en el barandal de cedro, cosa de no dar
+pisadas recias; mas as que descendi al zagun, donde no haba tal
+apoyo, antes reinaba gran oscuridad, por ms cuidado que puso, aunque no
+tuviesen tacones sus zapatos de escarpn, hizo demasiado ruido, aquel
+ruido sordo que se oye cuando uno camina por encima de un suelo hueco,
+abovedado. No parece sino que se haban despertado de improviso todos
+los ecos del zagun y de la sala vecina, donde l sospechaba que poda
+estar su padre, madrugador por excelencia. Andando a tienta paredes,
+tropez con el viejo calesero, quien, acostumbrado a la oscuridad, vio
+venir desde luego al joven y le sali al encuentro para servirle de gua
+y evitar que se diera de narices contra la llanta frrea de uno de los
+carruajes.
+
+--Po! Eres t? dijo l en voz muy baja. Abre.
+
+--El amo est _asomao_ en la ventana de la calle, contest el negro.
+
+--Diablos! Tiene cerrojo el postigo de la puerta?
+
+--No, seor. _Dende_ que sali Dionisio _pa_ la plaza quit el _serojo_.
+
+--Abre poco a poco.
+
+No crujieron los goznes; pero ya don Cndido haba odo los pasos en el
+zagun, y arrimado a la reja tronaba:
+
+--Po, quin va?
+
+--El nio _Lionar_, mi amo.
+
+--Sal. Llmale. Detenle. Dile que yo le llamo. Corre, patas de plomo.
+
+Entre tanto volva el esclavo no ces don Cndido de ir y venir, muy
+desazonado, de la ventana de la calle a la reja del zagun y vice versa,
+murmurando:
+
+--A dnde ir el muy bribn a estas horas? A nada bueno por cierto.
+All ha ido. Claro que s, por decontado. Le estoy mirando. Y no habr
+dejado aquella santa mujer nadie al cuidado?... Tal vez no, lo ms
+probable es que no. A ciertas gentes se les pasea el alma por el cuerpo,
+se descuidan mucho, no toman precauciones y de aqu provienen las
+desgracias... El demonio no ms podra imaginar un cmulo de
+circunstancias... La ocasin, la edad, la tentacin, el enemigo malo que
+no duerme... Yo tambin me he descuidado. Deb preverlo, evitarlo, s,
+impedirlo... Pero cmo? Si yo pudiera dar la cara! Veremos. Le
+desnuco, le meto en un buque de guerra como me llamo Cndido, y hago que
+le den chicote a ver si suelta alguna de la sangre criolla que tiene en
+las venas. No es hijo mo, no. Todo esto se hubiera evitado si le mando
+a Espaa como tena pensado hace ms de cuatro aos. Su madre tiene la
+culpa. Casi, casi me alegrara de que no le encontrase Po, porque
+podra matarle. Tal me siento contra l.
+
+En esto volvi Po fatigado, sin aliento y dijo:
+
+_--Na, lamo, el nio no parece po ningn parte._
+
+--Bruto! tron don Cndido. Por dnde fuiste a buscarle?
+
+_--Po la mano e larienda, lamo._
+
+--Por la izquierda, quieres decir? Animal en dos pies! Si march por
+la derecha cmo habas de dar con l, pedazo de bestia? Vete. Qutate
+de mi presencia, porque si Dios no me tiene de su mano, me parece que te
+destripo de una patada.
+
+A las voces destempladas de don Cndido se asom doa Rosa a la puerta
+del aposento que daba a la sala, y asustada pregunt:
+
+--Qu ha sucedido, Gamboa? Por qu gritas?
+
+--Pregntale a tu hijo que acaba de salir por ah hecho un facineroso.
+
+--Un facineroso? No lo entiendo. Ha hecho algo malo? Va a hacerlo?
+
+--No s mucho ms que t; sin embargo, sospecho, temo, se me ha puesto
+que el muy bribn va a hacer una de las suyas. Se necesita ser ganso
+para no sospechar que ese muchacho no ha podido salir a la calle a estas
+horas en que no se ven ni las manos, y recatndose de m, para or misa
+ni confesarse.
+
+--Quizs ha ido a tomar el fresco, quizs ha querido darte gusto
+levantndose de madrugada. No hay razn para sospechar nada malo. T, al
+menos, no ests seguro, no lo sabes. Por qu has de pensar siempre mal
+de tu hijo?
+
+--Porque dice el refrn espaol: piensa mal y acertars.
+
+--Te repito, l no ha ido a nada bueno. Le conozco mejor que t que le
+pariste. Yo s lo que he de hacer con l.
+
+--El pobre muchacho no acierta nunca a complacerte. Ni que fuera tu
+hijastro. Si lo fuera, tal vez seras ms indulgente...
+
+--Compadcele. Dios quiera que no tengas que llorarle antes de mucho.
+
+Luego que sali Leonardo a la calle not que, arrimado a la acera de la
+izquierda caminaba en la direccin de Paula un bulto oscuro como de
+mujer. Entre seguirlo hasta cerciorarse de quin poda ser y alejarse de
+su destino, estuvo un momento titubeando, pero la voz de su padre, que
+llamaba a Po, le decidi a marchar la vuelta contraria, a fin de ganar
+lo ms pronto posible la esquina de la calle de Santa Clara. As lo hizo
+en segundos de tiempo. Por esta casualidad no le dio alcance el esclavo.
+En poco ms se puso en la calle de O'Reilly, y subi al alto terrapln
+o terrado del convento de Santa Catalina, lo atraves de este a oeste y
+descendi a la calle del Aguacate por la escalera de tres o cuatro
+escalones mencionada al principio de esta historia, yendo derecho a la
+casita enfrente de ella.
+
+Parecindole que la puerta no estaba cerrada con llave ni tranca, empuj
+una hoja con la punta de los dedos. Cedi algo, en efecto; por lo cual
+hizo mayor esfuerzo, rod la silla en que se apoyaba y se abri lo
+bastante para que el joven se deslizara por entre las dos hojas y
+quedase dentro, sin ms ni ms. De pronto no vio nada. All eran las
+tinieblas tan espesas como el aire hmedo que llenaba la estrecha pieza.
+Sin embargo, a favor de la lmpara que arda an en el poyo del nicho
+sobre la izquierda, pudo al fin distinguir al alcance de su mano un par
+de palomas caseras dormidas en el respaldo de una silla, un gato
+enroscado en el fondo de un silln de vaqueta, y una gallina bajo una
+mesa protegiendo con sus amorosas alas varios pollitos, que asomaban los
+picos por entre las plumas y empezaron a piar del modo suave y repetido
+que suelen siempre que sienten temor o fro.
+
+Gradualmente sus miradas fueron elevndose del suelo hasta la altura de
+la puerta del cuarto del fondo, donde vio algo que le pareci una mujer
+o visin, de pie, escasamente vestida con un ropaje blanco, y el copioso
+cabello suelto hecho mil anillos y revueltas ondas, desparramadas por el
+seno y los hombros sin alcanzar a ocultarlos, con ser tan abundoso y
+largo. Reconocerse, correr el uno hacia la otra y abrazarse
+estrechamente en medio de los besos ardientes y sonoros, fue todo uno.
+
+El hospital de Paula no es ms que la continuacin de la iglesia del
+mismo nombre, inmediato al ngulo de la muralla, por la parte que da al
+sudeste de la baha. Tiene la entrada al norte, abierta en una alterosa
+tapia de una galera que sirve de pasaje entre la iglesia y el
+hospital. Precede a la entrada un vestbulo con tejadillo, que ms
+parece mampara de convento que otra cosa. All se estaciona un centinela
+para impedir el escape de los presos o dementes que reciben asistencia
+mdica en el hospital. Generalmente slo se admiten mujeres en uno u
+otro estado, cuando ni el delito es grave, ni la demencia de carcter
+furioso.
+
+La mujer que haba visto Leonardo caminando a paso vivo en la direccin
+del sur de la ciudad, por la calle de San Ignacio abajo, no par hasta
+llegar al vestbulo de que antes hemos hablado. Empezaba a clarear el
+horizonte entonces por el lado de oriente. Era su nimo entrarse de
+rondn, pero ya la centinela con el sable desnudo se paseaba de un
+extremo al otro del tejadillo, y se le encar cerrandole el paso:
+
+--Buenos das tenga Vd., seor militar, dijo la anciana tratando de
+congraciarse con la centinela.
+
+--Buenos o malos, contest con rudeza el soldado, hace ratos que ac los
+tenemos.
+
+--El seor militar parece que no me conoce, agreg ella en tono y
+actitud suplicatorios.
+
+--No tiene nada de extrao, porque el diablo me lleve si he tenido
+tratos con brujas.
+
+Se persign la mujer y aadi que deseaba hablar con _sea_ Soledad, la
+madre del hospital.
+
+--Tampoco conozco a esa ta, repuso la centinela reasumiendo sus paseos.
+Por all dentro nadie se menea. Entrar, entrar y despejar el campo.
+
+En traspasando el umbral del vestbulo, se est en un gran patio
+cuadrangular que lo forman, por la derecha el costado de la iglesia y
+por los otros tres lados unos anchos pasadizos, de los cuales el de la
+izquierda, por tres anchas puertas conduce a la sala de la enfermera.
+Varias columnas cuadradas de fbrica de mampostera dividen sta en dos
+naves longitudinales, llenas de camas, cuyas cabeceras se apoyan en las
+paredes maestras del edificio, con lo que queda despejado el centro. No
+haba all mamparas ni compartimientos, de manera que el observador
+situado en cualquiera de las puertas, poda registrar con la vista todas
+las camas. Hacia la baha o el este, lo mismo que hacia el sur y el
+norte, haba ventanas altas que daban claridad y saludable ventilacin a
+la espaciosa sala.
+
+Apenas la mujer con el cilicio de caamazo puso el pie en el patio, vio
+asomar por el lado de la iglesia a la madre _sea_ Soledad, con un
+farolito, y detrs de ella un clrigo en sotana negra de sarga, sin
+bonete, llevando en ambas manos, a la altura de su pecho, un copn de
+plata con tapadera de lo mismo. Ambos caminaban a paso largo y
+murmuraban ciertos rezos que en el silencio del patio resonaban con los
+zumbidos de muchos moscones. Se encaminaron derecho a la enfermera y
+atravesaron la sala de un lado a otro. Al pasar los dos por junto a la
+anciana, conoci sta de lo que se trataba y cay de rodillas
+exclamando:
+
+--Los leos! Dios reciba en su seno el alma del moribundo.
+
+Rezado el credo con mucho fervor, recogi todas sus fuerzas hecha casi
+un arco con su cuerpo y dando traspieses, continu hasta la puerta del
+medio de la sala y volvi a caer de rodillas. Era que acababa de notar
+que el clrigo de pie al lado de una cama enfrente, administraba la
+extrema uncin a una de las enfermas, mientras la madre de rodillas en
+el lado opuesto suspenda cuanto poda el farolito para alumbrar aquella
+triste y desolada escena.
+
+De vuelta de la iglesia a donde haba acompaado al clrigo, la madre
+torn a la sala y encontr todava de rodillas a la mujer del cilicio,
+con la cabeza doblada sobre el pecho, absorbida en sus oraciones. Tocole
+en el hombro _sea_ Soledad y le dio los buenos das, en cuyo momento
+la mujer, en tono de voz casi ahogado por la angustia:
+
+--Conque ha muerto? pregunt.
+
+--Ya descansa en paz, contest la madre brevemente.
+
+--Ah! dijo la anciana y cay desplomada en el suelo.
+
+--Jess! _Sea_ Josefa! repiti la madre haciendo esfuerzos por
+levantarla. Qu le pasa? Va que Vd., no me ha entendido! Mire que todo
+ha sido una equivocacin de las dos. No comprend su pregunta de Vd., ni
+Vd., tampoco comprendi mi _contesta_. La muerta no ha sido Charo. No,
+seor, no ha sido ella, sino una pobre morena que haca pocos das haba
+entrado en el hospital. Charo va mejor, est ms aliviada del pecho. S,
+no cabe duda. As lo dice el mdico y yo lo veo. Vamos, venga, quiero
+que Vd. se desengae por sus mismos ojos.
+
+Poco a poco, con tales seguridades, empez a volver en s _sea_ Josefa.
+Despus de derramar un mar de lgrimas en silencio, se sinti en actitud
+de seguir a la madre hasta la cama de la enferma por la cual se
+interesaba tanto. Hallbase la tal a la sazn sentada, sin ms abrigo
+que la sbana que le cubra las piernas encogidas, las cuales sujetaba
+con ambos brazos desnudos, apoyando la frente en las rodillas. Tena
+cortado el cabello casi de raz, como se hace generalmente con los
+locos, y bajo la piel floja, descolorida y seca mostraba la armazn de
+huesos, tanto ms cuanto que la camisa, sola pieza interior que llevaba,
+no le cubra sino parte de la espalda. Por su posicin en la cama y por
+una tos hueca y dbil que a veces le acometa, se conoca que estaba
+viva.
+
+--Charo, Charito, le dijo la madre con amabilidad. Mira quin est aqu.
+Levanta la cabeza, nia. Anmate.
+
+--Hija ma! se atrevi a decir _sea_ Josefa. Mrame. Me oyes? Me
+conoces, mi vida? Soy tu madre, quiero verte la cara. Respndeme
+siquiera. Te traigo buenas noticias; pronto vamos a sacarte de aqu. Te
+llevaremos al campo para que te cures y tengas el gusto de conocer y
+abrazar a tu hija. Ah! Si la vieras! Est lindsima. Es tu retrato
+cuando eras de su edad.
+
+--Vala Vd. tan callada, dijo _sea_ Soledad. Cuando est as no habla,
+no se mueve y cuesta Dios y ayuda que pase un bocado. Otras veces la
+coge por gritar, como si la estuvieran matando, por llorar o por rerse
+a carcajadas.
+
+Pero en vano emple _sea_ Josefa los medios que juzg ms eficaces para
+moverla. En vano acudi a los ruegos, a las caricias, a las lgrimas; la
+enferma se mostr insensible a todo, no contest palabra, no alz la
+cabeza, no cambi la posicin acurrucada. Claro era que no haba tenido
+conciencia de la escena de muerte que acababa de verificarse en una cama
+opuesta a la suya, y, por supuesto, no dio seal alguna de haber
+reconocido la voz familiar de _sea_ Soledad, ni la angustiosa de su
+desconsolada madre.
+
+En fin, se adelantaba el da y era preciso que _sea_ Josefa se
+apresurase a volver a su casa, donde haba dejado sola a la nieta. Dijo,
+pues, a la carrera a _sea_ Soledad que el caballero que las protega a
+ellas se propona hacer el ltimo esfuerzo para curar a Charo, si es que
+an tena remedio, y que para ello la llevara al campo, cerca del mar,
+en donde respirase otro aire y se baase a menudo, bajo la vigilancia de
+un mdico.
+
+--Pues a ello, _sea_ Josefa, y que para bien sea, dijo alegre la madre.
+Lo que es aqu, est visto que esa pobre muchacha no tiene cura. Adems,
+es preciso sacarla o no hay modo de impedir que se la lleven para la
+nueva casa en la Beneficencia. Todos estos das atrs han andado
+recogiendo pobres y locos por las calles. Ayer se llevaron a Dolores
+Santa Cruz, tan alborotosa. Y el Comisario Cantalapiedra ya me ha
+notificado la orden de traslacin de todas las locas en disposicin de
+moverse.
+
+Figurarse puede cualquiera cmo llevara el corazn _sea_ Josefa
+despus de lo que haba visto, escuchado y sentido en el hospital de San
+Francisco de Paula.
+
+
+
+
+CAPTULO XI
+
+ _...Pero si el vicio mancha su limpieza
+ Vertiendo en ella su funesto hielo,
+ Levanta el ngel de su guarda el vuelo,
+ Y Dios torna a otro lado la cabeza._
+
+ LUISA PREZ DE MONTES DE OCA
+
+
+Era el da claro y calentaba bastante el sol cuando _sea_ Josefa volvi
+a su casita de la calle del Aguacate. Al parecer nadie all se haba
+movido, excepto la gallina con sus polluelos, que buscaban la salida al
+patio por entre el cabio y el quicio de la puerta. El primer cuidado de
+la anciana fue ver si la nieta reposaba en el alteroso lecho; y
+satisfecha de que dorma tranquila, se quit el chal de caamazo, se
+desci la correa y se dej caer en la butaca, desalojando para ello al
+gato, que al ruido de la entrada de su ama entonces se esperezaba, abra
+tamaa boca y mostraba la roja lengua con los afilados dientes.
+
+En desplomndose dio un profundo suspiro. Apuraba ahora el cliz ms
+amargo que jams apuraron labios humanos. Su nica hija languideca en
+un hospital, privada de los cuidados maternales, falta de juicio y
+devorada por la consuncin, si que ella pudiera valerle en nada. Que no
+tendra remedio ni alivio mientras continuara en ese lugar, plenamente
+convencida qued en aquella maana _sea_ Josefa, si era que antes
+abrigaba dudas.
+
+Por qu estaba la madre afligida separada haca tanto tiempo, de la
+hija doliente y moribunda? Esta separacin tena diecisis aos de
+fecha, porque, segn recordar el lector, Mara del Rosario Alarcn
+haba perdido el juicio a consecuencia del sentimiento y sorpresa que le
+produjo el secuestro de su hija recin nacida, para pasarla por la Casa
+Cuna. Cuando se la devolvieron, bien amamantada y rolliza, ya era
+demasiado tarde, ya se haba apagado en su mente el ltimo rayo de la
+divina luz. Todava si su demencia hubiese tomado un carcter manso y
+tranquilo, habra sido posible dejarla pasar el resto de su vida al lado
+de la madre y de la hija; pero a veces le entraban accesos de furor, en
+cuya disposicin era difcil sujetarla e impedir que se hiciera dao o
+le hiciera a los suyos.
+
+Adems, aun cuando por no haber casa de dementes en La Habana, admitan
+en los hospitales, por ejemplo, en el de Paula, algunas mujeres en ese
+estado, aqullos cuyas familias no podan guardarlos en sus casas que
+eran los ms, andaban sueltos por las calles, hechos el hazmerrer de
+los muchachos y el escndalo de las gentes timoratas. Tal, entre otros,
+Dolores Santa Cruz, a que hizo referencia la madre del hospital de
+Paula.
+
+Esta negra haba sido esclava de la familia distinguida de Jaruco cuyo
+apellido llevaba. Con su industria y economas haba logrado libertarse
+y reunir un capital. Compr casa y esclavos, dedicndose a la reventa de
+carnes y frutas, que entonces era negocio bastante lucrativo.
+
+Sin que sepamos el motivo, alguien le disput en juicio el dominio
+directo a su pequea hacienda. Esto la enred en un pleito largo y
+costoso, que si bien gan con costas, en honorarios, sobornos, propinas,
+entre abogados, procuradores, escribanos, oficiales de causa, jueces y
+asesores, se consumi el valor de la casita, juntamente con el de las
+dos esclavas. El resultado fue, que el da menos pensado la pobre mujer
+se qued literal, no figuradamente, por puertas.
+
+Golpe rudo debi de haber sido ste para quien amaba mucho el dinero y
+las satisfacciones que procura. La que siendo esclava fue libre, duea
+de esclavos y de fincas, y de nuevo se vio atada al poste de otra
+esclavitud: la miseria; no era posible sobrellevar el cambio sin que su
+razn perdiese el equilibrio. Se le desvaneci en efecto, y desde
+entonces, vestida de harapos, y adornada la cabeza con flores
+artificiales y pajas, a la Hamlet,[38] recorra da y noche las calles
+apoyada en un palo largo, de que penda una jaba, gritando
+desaforadamente por las esquinas: _Po! po! Aqu va Dolores Santa Cruz.
+Yo no tiene dinero, no come, no duerme. Los ladrones me quitan cuanto
+tiene. Po! po! Po!_
+
+Figrese el lector la hija de _sea_ Josefa, madre a su vez desgraciada,
+revelando al pueblo en sus arrebatos de locura los pasos, los medios y
+el nombre, quizs, de la persona o personas por cuya agencia se vea en
+aquel tristsimo estado. No deba darse, y no se dio semejante
+espectculo; antes por doloroso que fuese el sacrificio hubo que hacerlo
+todo entero, como que de ello dependan hasta cierto punto la salud y la
+felicidad de la inocente nia que haba sido la causa indirecta de la
+desgracia de su madre. Tampoco deba crecer y desarrollar su razn
+viendo que sta la haba perdido y era el ludibrio de los extraos. Ni
+haba llegado el tiempo, crea la abuela, de que la hija y la madre se
+conociesen. La separacin, pues, poda ser eterna.
+
+Tales pensamientos ocupaban el nimo de la anciana con ms fijeza que
+nunca en los momentos que llamaron a la puerta de la calle. Cual si
+despertara de un sueo pesado, levantose a abrir y se encontr con el
+lechero, isleo de Canarias que en el traje usual de los campesinos, con
+una botija debajo del brazo y un jarrito de lata en la mano, la salud
+en el tono peculiar de su pas, con las palabras:
+
+--Pues abriera para maana la casera. _Verficamente_ sta es la tercera
+vez que le traigo la leche.
+
+--Yo estaba en misa, contest _sea_ Josefa trayendo la cazuela para
+recibir la pocin lctea.
+
+--Como que iba creyendo que se haban muerto toditos en esta casa.
+
+--Acabo de entrar de la calle.
+
+Despus de mirar a la vieja con aire peculiar, aadi:
+
+--Andese con cuatro ojos la casera, continu el lechero; porque ensea
+el refrn que el que tiene enemigos no duerme.
+
+--Yo no tengo enemigos, a Dios gracias.
+
+--Parcele a la casera. Toditos tenemos enemigos ocultos en este mundo.
+No tiene la casera una hija bonita?
+
+--Hija? No, seor, nieta.
+
+--Es lo _mesmo_. Pues en el palmito de esta nieta est el enemigo del
+reposo de la casera. No hay mozo que no se perezca por los buenos
+palmitos. El _demongo_ me lleve si esta madrugada mesma no _vide_ por
+aqu un lindo don Diego. Ahora no me atrevo a decir si estaba juntito a
+la puerta o a la ventana... Pero _de que lo vide lo vide_.
+
+--El casero se engaa, observ la anciana desazonada y temblorosa. No
+estuve fuera sino por corto tiempo, y mi nieta no tiene mozo que le
+persiga el lindo palmito como dice el casero.
+
+--Dgole a la casera lo que le digo, ndese con cuatro ojos, y no se
+duerma en las pajas, porque _de que lo vide lo vide_.
+
+Nuevo motivo de inquietud y de tormento para la desventurada abuela.
+Saba que un joven blanco, de familia rica, segua a su nieta como la
+sombra al cuerpo, que la haca regalos costosos, que la facilitaba su
+carruaje para concurrir a los bailes de las ferias, que ella
+decididamente se pagaba de esas atenciones y obsequios; pero estaba muy
+distante de creer, siquiera de sospechar, que l se aprovechase de su
+ausencia en la iglesia o el hospital para soplarle la nieta, corromperla
+y malograr su porvenir.
+
+Entonces pens que la haba dejado sola, encomendada a la vecina de la
+casa inmediata, y bien pudieron los dos amantes ponerse de acuerdo,
+darse cita de antemano y reundose all mismo, mientras ella se andaba
+por Paula. De cualquier modo, afirmaba el lechero haber visto temprano a
+la puerta de su ventana o casita a un lindo don Diego.--Quin sabe si
+estuvo dentro? Cya era la falta si ocurra una desgracia? Sera
+posible que la nieta siguiese el mismo camino y casi por los mismos
+medios se perdiese como su desventurada madre?
+
+--Ah! exclam _sea_ Josefa cayendo de rodillas al pie del nicho donde
+se veneraba la imagen de la Dolorosa. Virgen Santsima! Qu he hecho
+yo para este duro castigo? Cul ha sido mi grave culpa? Habr estado
+toda la vida en pecado mortal sin saberlo? T sabes que he sido buena
+hija, buena hermana y cariosa madre. Yo he procurado criar mis hijos en
+el santo temor de Dios. Yo me he desvelado por infundirles sanos
+principios de moral, de virtud y de religin. Yo cumplo estrictamente
+con lo que manda la santa madre Iglesia. Por qu consientes, Virgen
+pursima, amparo de los dbiles, madre de misericordia, por qu permites
+que el Tentador en figura humana aleje a mi nieta, nia inocente, tierna
+oveja del seor, del camino de la virtud, la empuje al pecado y la haga
+caer de la gracia divina como a su infeliz madre? Me abandonars t
+tambin, piadossima Seora, en ste el ms duro trance de mi vida?
+
+Aunque _sea_ Josefa haba tomado casi al pie de la letra las ideas y
+hasta las palabras de los libros de devocin, nicos que lea, no cabe
+duda ninguna sino que el fervor de su fe religiosa, la consideracin de
+la nueva desgracia que le vena encima, la conciencia de la tremenda
+responsabilidad que le caba en caso de salir ciertas sus sospechas, en
+medio de su poca cultura, la haban inspirado, al punto de improvisar
+una oracin elocuente, por cuanto expresaba con verdad los sentimientos
+que la dominaban en aquellas circunstancias. Poco fue, no obstante, el
+alivio que proporcion a su desgarrado corazn el ferviente desfogue.
+Porque el aviso del canario, por oportuno y certero, haca en su pecho
+el mismo efecto del cuchillo, hincado en las carnes, que si se mueve
+lascera, si se clava, mata. Tampoco era fcil olvidar las ltimas
+sentenciosas palabras de aqul, no pensar en ellas; antes continuamente
+resonaban en sus odos: _De que lo vide lo vide._
+
+Tambin resonaron en los odos de Cecilia, la cual no dorma desde mucho
+antes que volviese su abuela de la iglesia; slo que le causaron
+impresin muy distinta. Encendironle el pecho en clera e indignacin.
+Porque, pensaba ella, quin mete al hombre a dar semejante aviso? Qu
+le iba ni le vena conque ella tuviese o no tuviese un amante, en que se
+viese con l o no por la puerta o por la ventana? Por qu insistir en
+haberle visto? Maldito hombre! No se le hubiera secado la lengua antes
+de decir lo que dijo! Seguramente tambin vio al joven entrar o salir, y
+si no lo afirm con la misma pertinacia, fue porque la abuela no le dio
+tiempo ni ocasin.
+
+Pero fuerza era atender a las demostraciones de dolor y sentimiento de
+la abuela, que parecan extraordinarias y deban tener causa poderosa y
+legtima. Cul poda ser sta? Ignoraba Cecilia lo ocurrido en Paula.
+Su conciencia alarmada vino a descifrarle el enigma. Haba cometido una
+grave falta admitiendo en su casa, a ocultas de la abuela y contra su
+expresa orden, al joven blanco con quien cultivaba relaciones amorosas.
+
+Desde ese punto, la soberbia e independiente Cecilia experiment algo
+que no haba experimentado nunca, algo que no atinaba a explicarse ella
+misma, una revolucin en todo su ser. Es que ante la culpa empezaba a
+verse dbil, temerosa, irresoluta, y tener vergenza de s, de su abuela
+y de sus amigas. Con qu cara se les presentara ella? El hombre de la
+leche iba a publicar su falta por todas partes aquella misma maana.
+Cuando menos el vecindario ya estaba impuesto de todo, y en cuanto
+saliera a la calle la sealaran con el dedo y diran de manera que lo
+oyese:--Ah va la muchacha que se aprovecha de la ausencia de su abuela
+en la iglesia para admitir en su casa al hombre que pblicamente la
+corteja.
+
+Pero en medio de aquella confusin de ideas, comprendi Cecilia sin
+mayor esfuerzo dos cosas importantes: la una, que tal vez la abuela no
+estaba an convencida de su culpa; la otra, que a la tranquilidad de las
+dos, pues que ya no haba remedio, convena disimular lo ms posible
+hasta averiguar la verdad de lo que pasaba y tomar un partido. En esta
+disposicin, se levant con tiento, se ech por encima de la camisa un
+traje y se asom a la puerta de la alcoba. An se hallaba la anciana de
+rodillas y conclua la improvisada plegaria. Corri a arrodillarse a su
+lado, le pas un brazo por la cintura y, dndole un beso en la mejilla,
+le pregunt con exquisita ternura:--Mamita, qu tiene su merced? Por
+qu est tan afligida?
+
+No le respondi palabra la anciana, volvi a la butaca y rompi a llorar
+en silencio. No hay cosa ms pegadiza que el llanto, y Cecilia estaba
+predispuesta a contraer el mal. Se arroj en brazos de la abuela y
+confundi sus lgrimas con las de ella; desahogo necesario de dolores
+que, sin embargo, tenan contrapuesto origen. Tal vez habran
+aprovechado aquella coyuntura para tener una explicacin que no poda
+menos de ser satisfactoria para entrambas, porque as lo predispona el
+estado de sus nimos; pero llamaron de nuevo a la puerta y _sea_ Josefa
+se apresur a abrir, enjugndose de camino las mejillas empapadas. Era
+la vendedora de carne, manteca y huevos, negra de frica, con tablero
+cuadrilongo equilibrado en la cabeza sobre un rodete, y un
+espanta-moscas, hecho de varetas de palma de coco, en la mano derecha.
+
+Bien por cierta tendencia a la obesidad, por el calor, o por el desalio
+natural de la gente de color, el traje de la vendedora consista de
+falda de listadillo y camisoln, que cuando limpio deba de ser blanco,
+y apenas le llegaba a los hombros, quedndose ms corto por las
+espaldas, cuyas partes, junto con los brazos desnudos a la griega o
+romana y las mejillas redondas y rollizas, le brillaban cual si, a la
+usanza de su tierra, se las hubiese untado con grasa. Por supuesto, no
+calzaba zapatos, sino que al caminar arrastraba un par de chancletas con
+la punta de los dedos. Luego que abri _sea_ Josefa, depuso el tablero
+en el quicio de la puerta, y en tono de voz chillona, cuyo volumen no
+corresponda con el de su cuerpo, dijo:
+
+--_Genos das, caserite. No me toma naa hoy? Entoava no ha hecho la
+cru._
+
+Contestado brevemente el saludo por la anciana, ayud a deponer el
+tablero en el suelo, agregando de prisa que le diera un real de carne de
+puerco, medio real de huevos y medio de manteca. La vendedora cort la
+carne a ojo de buen cubero, y con los dems artculos pedidos la puso en
+un plato que trajo Cecilia; y no bien la vio, parece que la entraron
+ganas de hablar hasta por los codos.
+
+ _--Labana et perda, nia. Toos son mataos y ladronisio. Ahora
+ mismito han desplumao un cristin alantre de mi sojo. Uno nio
+ blanca, muy bonite. Lo abayunca entre un pardo con jierre po atr y
+ un moreno po alantre, arrimao al can delasquina de Sant Terese.
+ De da crara, nio, lo quitan la rel y la dinere. Yo no queriba
+ mir. Pasa batante gente. Yo conose le moreno; e le sijo de mi
+ maro. Ah! Me da mieo. Entoava me tiembla la pecho._
+
+Con semejante descuadernado e ininteligible relato, se asust mucho
+Cecilia, porque le pas por la mente que el robado poda ser su amante;
+pero disimul cuanto pudo y la carnicera prosigui:
+
+ _--All por los Sitios ha habio la mar y la morene lotra noche.
+ Tond quiee prendr los mataores del bodeguer de la calle Manrico y
+ la Estreya. Elle estaba en un mortorio. El goberna manda
+ prendeslo. Dentra Tond, elle solito con su esp, coge dos;
+ Malanga, lo sijo de mi maro juye po patio y toava anda escondi.
+ Ese, ese, ma malo que toos. Conque pa que vea la caserite. No se
+ pue un fa de naide. Adis, caserite! Mucha sal._
+
+Ida la carnicera vino el panadero con la cesta de pan a la cabeza de un
+negro que le segua los pasos, como la sombra verdadera de su cuerpo.
+Entonces _sea_ Josefa se acord que deba preparar el almuerzo. Segn
+dijimos al principio de esta historia, el fogn se hallaba en el patio,
+debajo de un alero de mesilla, sin chimenea ni cosa que lo valga. All
+la anciana hizo lumbre valindose del eslabn, el pedernal, el azufre,
+el cabo de vela y unos cuantos carbones vegetales, y en poco ms el
+almuerzo qued listo. Entretanto Cecilia puso la mesa y ambas mujeres se
+sentaron a ella. Por largo rato estuvieron sin probar bocado, levantar
+los ojos del plato, ni hablar palabra. Es que a cada rato esperaba la
+nieta que la abuela le leyese la culpa en el semblante, y no se atreva
+a mirarla de frente; al paso que sta pareca muy nerviosa y
+desazonada. Varias veces intent decir algo; harto se le conoci por el
+movimiento de los labios, y otras tantas la voz se le atraves en la
+garganta, porque en vez de sonidos articulados slo se le escaparon
+sollozos. Por ltimo, hizo un esfuerzo y dijo:
+
+--Yo deba morirme ahora mismo.
+
+--Jess, mamita! No diga eso, exclam Cecilia sin alzar la cabeza.
+
+--Por qu no, si tal es lo que siento? Qu hago yo en el mundo? De
+qu sirvo? De estorbo, nada ms que de estorbo.
+
+--Nunca haba hablado as su merced.
+
+--Puede ser, pero mis penas, aunque grandes, he podido sobrellevarlas
+hasta ahora. Ya estoy vieja; sin embargo, me faltan las fuerzas, no
+puedo ms. Estaba pensando que sera mejor echarme a morir.
+
+--No dice su merced que es pecado murmurar de los trabajos y penas que
+Dios nos manda? Acurdese que Jesucristo llev la cruz hasta el
+calvario.
+
+--Pobre de m! Mucho tiempo hace que he andado la _va crucis_, y que
+estoy en el calvario. Slo falta mi crucificacin, y tal parece que me
+la tienen decretada aquellos mismos que ms quiero en este mundo.
+
+--Si mamita lo dice por m, mire su merced que comete una verdadera
+injusticia. Bien sabe Dios que por aliviarle los pesares, de buena gana
+dara la sangre de mis venas.
+
+--No lo demuestras, no se te conoce. Al contrario, parece que te
+complaces en hacer siempre lo que yo no quiero que hagas, lo mismo que
+te prohbo. Si t me quisieras como dices no haras ciertas cosas...
+
+--Eh! Ya veo por donde va su merced.
+
+--Voy por donde debo ir, por donde va toda madre que estima en algo el
+porvenir de sus hijos y su propio decoro.
+
+--Si su merced no diera odos a chismosos, lengua largas, se ahorrara
+ms de un disgusto.
+
+--Sucede, nia, que esta vez el chisme viene bien con lo que yo vi con
+estos ojos y o con estas orejas que se han de comer la tierra.
+
+En el calor de la discusin la muchacha haba cobrado aliento y dijo:
+
+--Qu ha podido ver ni or su merced que no sea un chisme? Vamos,
+dgalo.
+
+--Cecilia, lo que yo veo claro como la luz del da es que a pesar de mis
+amonestaciones y de mis consejos, t buscas tu perdicin como la
+mariposa la luz de la vela.
+
+--Y si cierta persona, que es a quien su merced se refiere, se casa
+conmigo, me colma de riquezas y me da muchos tnicos de seda, y me hace
+una seora y me lleva a otra tierra donde nadie me conoce, qu dira su
+merced?
+
+--Dira que ese es un sueo irrealizable, un disparate, una locura. En
+primer lugar l es blanco y t de color, por ms que lo disimule tu
+cutis de ncar y tus cabellos negros y sedosos. En segundo lugar, l es
+de familia rica y conocida de La Habana, y t pobre y de origen
+oscuro... En tercer lugar... Pero, a qu cansarme? Hay otro
+inconveniente todava mayor, ms grande, insuperable... T eres una
+chicuela casquivana... Mujer perdida, sin remedio. Dios mo! qu he
+hecho yo para que me castiguen as?
+
+La ltima exclamacin la hizo _sea_ Josefa, ya en pie y con las manos
+en los odos, como para no or por boca de la nieta la confirmacin del
+mal juicio que se haba formado acerca de sus opiniones sobre el
+matrimonio. Cecilia se puso tambin en pie y quiso seguir a la abuela,
+sea con la intencin de calmarla, sea con la de justificarse, explicando
+o ampliando su idea; pero se detuvo de repente porque en aquel momento
+asom por la entreabierta puerta de la calle el bien conocido rostro de
+Nemesia.
+
+
+
+
+CAPTULO XII
+
+ _...Pero ponme_
+ _esa mano en este pecho._
+ _No sientes en l, Matilde,_
+ _Un volcn? Pues son mis celos!_
+
+ J. J. MILANS
+
+--Santos das por ac, entr diciendo muy risuea Nemesia sin llamar a
+la puerta.
+
+Pero se qued callada e inmvil no bien ech de ver la cara y actitud de
+sus dos amigas. La abuela haba vuelto a desplomarse en la butaca, su
+sitio favorito; la nieta se mantena de pie, junto a la mesa, en la cual
+apoyaba una mano, fluctuando visiblemente entre el dolor y la
+desesperacin.
+
+No pudo ser ms oportuna la aparicin de la amiga en aquellas
+circunstancias. La anciana haba dicho ms de lo que la prudencia
+aconsejaba, y la joven tema averiguar el sentido ntimo de las ltimas
+palabras de la abuela. Qu saba ella? Por qu usar un lenguaje tan
+embozado? Abrigaba fundadas sospechas o slo pretenda intimidar?
+
+La verdad es que en la disputa, con la conciencia alarmada, si no en
+posesin de hechos, ambas haban avanzado a un terreno resbaladizo,
+hasta all vedado para ellas, donde la primera que entrase haba de
+recoger larga cosecha de pesares y remordimientos. Por su parte, no
+crea _sea_ Josefa llegado el momento de enterar a Cecilia de su
+verdadera posicin en el mundo. Tal vez el lechero se haba equivocado
+respecto de la identidad del joven; tal vez ste meramente pasaba por la
+puerta de la casa. Si usted quiere conservar la inocencia de una
+doncella, no la acuse, sin pruebas de haber pecado. Por estas razones
+_sea_ Josefa, aunque desazonada, y llena de profundo pesar, desde lo
+ntimo del pecho salud con alegra la venida inesperada de Nemesia.
+
+Por fortuna tambin, para sacar a las tres mujeres de su embarazosa
+situacin, llamaron entonces a la puerta de la calle con un fuerte golpe
+de aldaba, modo desusado de llamar. _Sea_ Josefa, siempre lista para
+estos casos, corri a abrir, recibiendo, junto con un saludo profundo,
+un papel que le alarg un negro ya canoso, vestido decentemente de
+limpio. Tena todo el aire de calesero de casa principal. Dada la carta,
+se march diciendo:--No contesta.
+
+No tena, en efecto, contestacin, ni vena dirigida a _sea_ Josefa,
+sino al Dr. Don Toms de Montes de Oca. En mano propia. Llegaba a
+tiempo de calmar la ansiedad mayor de su espritu atribulado. Con el
+auxilio de las gafas, que le alcanz Cecilia, pudo ella mascullar para
+s:
+
+ Muy seor mo: De conformidad con lo que hemos hablado, doy la
+ presente a la portadora, que se le presentar hoy mismo, a fin de
+ que Vd. la explique lo que haya de hacerse en el asunto consabido.
+ Est de ms repetirle que responde a todo y que le vivir
+ eternamente reconocido S. S. S. y amigo Q. B. S. M.[39]
+
+ _C. de Gamboa y Ruiz._
+
+Leda una y otra vez la carta para enterarse mejor del contenido, mir
+por encima de las gafas, primero a la nieta, luego a Nemesia, que se
+estaba callada a esperar el resultado de aquella escena muda,
+conocidamente absorbida, y como dudosa del partido que deba tomar. Pero
+el hoy mismo de la carta la oblig a formar una resolucin
+preguntando:
+
+--Qu hora es?
+
+--Son las ocho, contest Nemesia prontamente. Acaban de mudar las
+guardias de la _suidad_. Como que oigo los tambores _entodava_.
+
+--Qu me alegro! repuso _sea_ Josefa. Ests t hoy muy de prisa, hija
+ma? aadi hablando con Nemesia.
+
+--No, seora, ni un tantico. Iba a la sastrera de Uribe en busca de
+costura. Pero si la vida dura, el tiempo es largo. Ir ms tarde. Lo
+mismo da.
+
+--Ahora bien, hija, t me vas a hacer un favor: te quedas aqu en la
+compaa de Cecilia, intertanto doy un saltico a la Merced y vuelvo en un
+santiamn. Te quedars?
+
+Sin aguardar respuesta se ci de nuevo la correa, se ech el chal de
+caamazo por la cabeza y sali a la calle. Y no bien lo hizo cuando
+Nemesia se volvi de improviso para Cecilia, la cogi por ambas manos y
+le dijo:
+
+--Qu te cuento, china? Acabo de toparme con l.
+
+--Con quin? pregunt Cecilia.
+
+--Con tu adorado tormento.
+
+--Y qu bienes nos vienen con esa gracia?
+
+--Es posible, mujer? Lo dices como si no te importara. Cuando digo que
+me he topado con l es porque creo que te interesa saber cmo, cundo y
+dnde lo he visto. Vengo a buscarte.
+
+--Yo no puedo salir.
+
+--Para estos casos siempre hacen un poder las mujeres de pelo en pecho
+como t.
+
+--Mamita puede volver pronto y yo no quiero que me encuentre fuera.
+
+--Qu importa? Quin dijo miedo? No es lejos tampoco. Detrs de Santa
+Teresa.
+
+--No s qu sacar yo con ir hasta all.
+
+--Tal vez un desengao.
+
+--Pues para eso no voy. No quiero desengaos tan temprano.
+
+--Es preciso que vengas, mujer. Te interesa, te lo repito. Pronto.
+
+--No estoy vestida ni peinada.
+
+--No le hace. En un momento te pones el tnico, te alisas el pelo, te
+echas la manta por la cabeza y _naide_ te conoce. Yo te ayudar.
+
+--Nene, cmo dejamos la casa?
+
+--Le echamos la llave a la puerta, y ojos que te vieron ir, paloma
+torcaza. Vamos, anda. No hay tiempo que perder. Podemos llegar tarde,
+cuando _haygan_ volado los pjaros.
+
+--Me da vergenza salir a la calle de trapillos.
+
+--_Naide_ te ver. Hombre! Ni que fueras a perder por eso el
+casamiento. Vienes? Sera una lstima llevarnos chasco.
+
+--Qu ser? pens Cecilia entrando en el cuarto para prepararse, como
+lo hizo, en un dos por tres.
+
+Haba logrado Nemesia despertar la curiosidad y an la alarma en el
+nimo de la amiga, y de antemano saboreaba el placer de verla morir de
+celos.
+
+Bastante trabajo cost a las dos muchachas el cerrar la puerta con
+llave. La oxidada cerradura estaba fija en el ngulo del marco y la
+traviesa a un lado, el picolete adherido a su armella en la hoja macho
+al otro, mal ajustado en la alcayata que le serva de apoyo, y de
+consiguiente no entraba el cerradero en la hembrilla para que hiciera
+presa el pestillo. Al fin, lograron su objeto, haciendo uso Cecilia de
+ms maa que fuerza; y echaron a andar a paso menudo, bajo la sombra de
+los tejados, en direccin del sur de la ciudad.
+
+Detrs de las tapias del convento de Santa Teresa, opuesto a una casa de
+ventanas de poyo alto y rejas voladizas, haba parado un carruaje, al
+cual se vean enganchados tres caballos apareados, de frente para la
+calle de la Muralla. El calesero montaba el de la izquierda, armado de
+machete largo y dems adminculos del oficio, en son de marcha. Al
+estribo inmediato a la acera haba un joven dando los ltimos adioses a
+una seorita en traje de viaje, que se hallaba sentada a la derecha de
+un caballero entrado en aos y de aire respetable.
+
+Ocupaba el poyo de la ventana mencionada un grupo compuesto de varias
+seoras y caballeros, todos conocidos nuestros; es decir, la familia
+Gmez, Diego Meneses y Francisco Solfa, despidindose de Isabel
+Ilincheta que, en unin de su padre, se volva para Alquzar. Casi a un
+tiempo todos aqullos le dirigan la palabra desde la ventana y ella les
+contestaba, asomando a veces la cabeza por debajo del capacete, sin
+desatender el joven al estribo, que apoyaba en l un pie mientras asa
+con la mano izquierda la abrazadera del quitrn.
+
+En esto llegaban las dos muchachas por la parte del norte de la calle.
+Desde lejos reconoci Cecilia al joven que haca de lacayo, Leonardo
+Gamboa. Y aunque no haba visto todava a la dama del carruaje, ni a
+derechas la conoca tampoco, adivin quin poda ser. Andando, andando,
+form la resolucin de dar un buen susto a los dos, tal que les sirviera
+de castigo, si no de saludable escarmiento. Para ello, adelantose a su
+compaera, le peg un fuerte empelln a Leonardo, que, por no estar
+prevenido, perdi el equilibrio, resbal y dio de costado en la concha
+del quitrn, a los pies de la sorprendida dama. Esta, ignorante de lo
+que pasaba, o juzgando que aquello no era ms que una broma, aunque
+pesada, sac la cabeza por debajo de la cortina para ver a la agresora,
+en cuyo momento, creyendo reconocerla, entre asustada y reda,
+exclamo:--Adela!
+
+En efecto, Cecilia, sin el disfraz, pues se le haba rodado el embozo a
+los hombros, la negra cabellera flotando, slo sujeta a la altura de la
+frente por una cinta roja, con las mejillas encendidas y los ojos
+chispeantes de la clera, era el trasunto de la hermana menor de
+Leonardo Gamboa, aunque de facciones ms pronunciadas y duras. Mas ay!
+reconoci ella pronto su error. Apenas se cruzaron sus miradas, aquel
+prototipo de la dulce y tierna amiga se transform en una verdadera
+arpa, lanzndole una palabra, un solo epteto, pero tan indecente y
+sucio que la hiri como una saeta y la oblig a esconder la cara en el
+rincn del carruaje. El epteto constaba de dos slabas nicamente.
+Cecilia lo pronunci a media voz, despacio, sin abrir casi los
+labios:--Pu...!
+
+Nemesia se llev por fuerza a Cecilia, Leonardo se incorpor como pudo,
+el seor Ilincheta dio la orden de marcha, el calesero peg con el pie
+en los ijares del caballo de varas, dejando caer al mismo tiempo la
+punta del ltigo en las espaldas del de fuera y el carruaje parti a
+buen paso, con lo que a poco ms se perdi de vista en la esquina de la
+calle inmediata, por donde torci a la derecha en direccin de la puerta
+de las murallas de la ciudad, llamada _de Tierra_. En vano las seoras y
+caballeros en el poyo de la ventana esperaron ver alzarse la cortina del
+postigo posterior del quitrn y asomar el pauelo blanco para decir el
+ltimo adis. Ni aqulla se movi, ni apareci ste tampoco, pregonando
+el hecho, desde luego, la desagradable impresin que haba producido el
+lance en el nimo de los desapercibidos viajeros. Mas todava cuando
+recapacitaron en lo que acababa de suceder, ya no estaban all las
+mulatas, ya haba desaparecido Leonardo juntamente con el carruaje.
+
+En la calle de la Merced, cerca del convento de este nombre, como quien
+va para la alameda de Paula, sobre la mano derecha, hay una casa de
+azotea, la nica de la cuadra. La entrada, aunque amplia, pues admita
+hasta dos carruajes en fila, no era de las llamadas propiamente de
+zagun. Delante de la puerta haba estacionada una mala volante a la que
+se hallaba enganchado entre varas, un caballo que para no desdecir de
+aqulla tena ms de Rocinante que de Bucfalo. Encaramado all en la
+alterosa silla, hecha as por la multitud de sudaderos para mejor
+resguardo de los lomos de la bestia, descansaba a horcajadas el calesero
+negro, cuyo traje y aspecto no desdecan un punto del resto del
+equipaje. Mientras esperaba por el dueo, o dorma, o tena en la
+mollera ms aguardiente del necesario, porque le costaba trabajo
+mantener la cabeza erecta y alta, antes daba a veces con la frente en el
+pescuezo del caballo, que por su inmovilidad pareca de piedra.
+
+Se le acerc _sea_ Josefa por el lado de dentro y le dirigi la palabra
+repetidas veces, sin lograr que despertara o diera seales de vida. Bien
+es que ella, por respeto o por natural timidez, ni alzaba bastante la
+voz, ni osaba tocarle. No saba su nombre tampoco, pero sospechando que
+se llamaba Jos, le dijo ste repetidas veces en tono carioso:--Jos,
+Jos, Joseto, est ah el Doctor?
+
+Medio se incorpor el negro en la silla, e hizo muecas horribles en el
+afn de abrir los ojos, casi cegados por el polvo blanco de la calle, y
+dijo al fin:--_Yo no me ama Jos, me ama Ciliro, y mi amo el Dotor
+est ah aentro, si no ha salo. Dentre, dentre._
+
+Despus de darle las gracias al amable calesero, entr, en efecto, la
+anciana. Haba en la sala varias personas de aspecto pobre y ambos sexos
+esperando por el mdico, el cual en aquel momento no se hallaba
+presente. _Sea_ Josefa le conoca, y desde luego le busc por todas
+partes con cierta inquietud, pues tal vez haba salido; aunque el hecho
+de la volante a la puerta y la presencia de los pacientes en la sala,
+indicaban que si estaba fuera de casa, no era para la visita ordinaria
+de enfermos que giraba todos los das despus de almuerzo. Al fin
+alcanz a verle en el patio, inclinado sobre un hombre que, sentado en
+una silla, emita de cuando en cuando quejidos apagados, ms dolorosos,
+por donde se conoca que el Doctor ejecutaba una operacin quirrgica
+difcil. Era Montes de Oca cirujano hbil, no cabe duda, al menos
+atrevidsimo en el manejo de la cuchilla, tajando carne humana como
+quien taja hogazas de pan, siempre, es verdad, con acierto, tal vez por
+la misma sangre fra con que ejecutaba esas operaciones carniceras.
+Cuntase, en efecto que en cierta ocasin le abri el vientre a un
+individuo para extirparle un absceso que se le haba formado en el
+hgado, y que lo ejecut con la mayor fortuna, pues no se le muri el
+paciente entre las manos, sino que san, al menos de aquella dolencia.
+Eso s, era tan hbil como interesado y codicioso de dinero. A nadie
+curaba de balde; ni se mova de su casa sino para hacer visitas de paga
+al contado violento, o con promesa explcita de que se le pagara bien
+su habilidad, reconocida generalmente, tarde que temprano.
+
+Conoci luego _sea_ Josefa que haba terminado la operacin, as porque
+haba cesado de quejarse el paciente, como porque el Doctor, alzando el
+instrumento con que la haba ejecutado, dijo:
+
+--Ea! ya est Vd., despachado. Vea lo que tena en el odo: un frijol,
+como un garbanzo, pues con la humedad de esa parte creci dos tantos de
+su natural tamao.
+
+--Gracias, Doctor, mil gracias. Dios se lo pague y le d mucha salud. No
+sabe Vd. cunto me ha atormentado ese frijol en el odo. Haca ms de
+diez das que no dorma, no coma ni...
+
+--Lo creo, le interrumpi el Doctor con aire triunfante y no poco
+receloso. Buen trabajo me ha costado extraerle el cuerpo extrao. Luego,
+la parte esa es tan delicada, que por poco que me fallase el pulso
+podan resbalarse las pinzas y daarle el tmpano del odo y dejarle
+sordo por el resto de sus das. Bien. Ahora me paga Vd. mi trabajo, se
+marcha a casa y se da unos baitos de cocimiento de malvas con unas
+gotas de ludano para calmar la irritacin...
+
+--Cunto le debo Doctor? pregunt el hombre temblando, no ya del dolor,
+sino del recelo de que le pidiesen mucho dinero por una operacin
+ejecutada, y eso brevemente.
+
+--Media onza de oro, contest Montes de Oca con sequedad e impaciencia.
+
+No tuvo el hombre ms remedio que meterse la mano en el pantaln y sacar
+un pauelo nada limpio, en una de cuyas puntas tena atadas varias
+monedas, que ciertamente no hacan mucha mayor suma de la que haba
+exigido el cirujano por la curacin. Volva ste para la sala, como
+acostumbraba con la cabeza baja y el hombro derecho derribado, cuando se
+encontr de manos a boca, cual se dice, con _sea_ Josefa, a la que
+pregunt con su voz gangosa:
+
+--Qu quiere Vd. buena mujer?
+
+Por toda respuesta _sea_ Josefa le alarg la carta de recomendacin.
+
+--Ah! agreg el cirujano despus de haberla ledo. Tena ya noticias de
+esto. El mismo seor don Cndido estuvo aqu bien temprano y me habl
+del asunto. Pero debo decirle a Vd. lo que a l le dije, a saber: que no
+he visto an a la enferma, que no conozco el caso y que sin conocerlo
+tendra que ser adivino para decidir lo que deba hacerse.
+
+--No le cont el seor don Cndido, se atrevi a observar la anciana,
+toda temblorosa, que el caso es desesperado, digo, que no da espera,
+porque depende la vida o la muerte...?
+
+--S, s, la interrumpi el cirujano. Algo me dijo sobre eso el seor
+don Cndido. El caso es que no puedo atender a todo. Si me dividiese en
+diez me parece que no daba avo. Ve Vd. los que aqu aguardan por mi?
+Pues fuera me esperan muchos ms, y todos con premura. Estimo al seor
+don Cndido, s que es generoso, desprendido y que sabe agradecer los
+favores que se le hacen. Deseo, puedo y est en mi mano servirle; creo
+que si le sirvo esta vez, ha de pagrmelo bien. Mas Vd. es mujer
+racional, conocer que necesito tiempo, que debo examinar por m mismo
+el caso antes de aventurar un diagnstico. Tal vez no tenga cura, tal
+vez sea peor el remedio que la enfermedad. No soy el mdico brujo que a
+ciegas decida y as sala ello. Sin embargo, quizs Vd. pueda darme
+mejores informes de lo que ha podido el seor don Cndido, que, por lo
+que entiendo, conoce el caso de odas. Quin es la enferma?
+
+--Mi hija!, seor don Toms.
+
+--Hija de Vd. eh? Qu edad tendr ahora?
+
+--Va en los treinta y siete.
+
+--Vamos, no es vieja. Hay ah cuerpo todava, y habr resistencia. Qu
+tiempo hace que enferm?
+
+--Ay, seor! Mucho tiempo, la vida de un cristiano, har ahora
+dieciocho aos ms bien ms que menos.
+
+--No, no quiero decir eso. Desde cundo entr en el hospital de Paula?
+
+--Poco despus de haber enfermado. Hace ahora algo menos de diecisiete
+aos, porque la nia tendra unos dos meses de nacida cuando, por no
+poderla sujetar en casa, me vi obligada a ponerla en el hospital de
+Paula, segn me aconsej el mdico Rosan. Ya puede imaginar el seor
+Doctor lo que me costara esta separacin. Se me arranc el alma...
+
+--De suerte, aadi pensativo Montes de Oca, de suerte que la nia...
+
+--Mi nieta? dijo _sea_ Josefa.
+
+--S, su nieta de Vd., hija de la enferma, tendr...?
+
+--Va en los dieciocho aos de edad.
+
+--Y qu tal?
+
+--A Dios gracias, buena y sana.
+
+--No, no es eso. Pregunto que qu figura tiene, qu tal parece la
+muchacha.
+
+--Ay, seor Doctor! su figura y su parecer son los que van a acabar
+conmigo antes de mucho tiempo. Aunque me est a mal el decirlo, es lo
+ms lindo en verbo de mujer que se ha visto en el mundo. Nadie dira que
+tiene de color ni un tantico. Parece blanca. Su lindura me tiene loca y
+fuera de m. No vivo ni duermo por guardarla de los caballeritos blancos
+que la persiguen como moscas a la miel. Me tiene sin sombra.
+
+--Y esa muchacha encantadora acompaara a la enferma si la sacamos del
+hospital?
+
+--Si el seor Doctor lo cree conveniente, me parece que s la
+acompaara.
+
+--De convenir, creo que convendra y mucho; pero se ofrece una
+dificultad. Veamos. Qu tiempo hace que no se ven la madre y la hija?
+
+--Qu! Hace una pila de tiempo. Ms de diecisiete aos.
+
+--Tanto? Malo. Pero Vd. u otro le habr hablado a menudo a la madre de
+la hija y a la hija de la madre?
+
+--A la madre s le he hablado frecuentemente de la hija, cada vez que he
+ido a verla; a la hija nunca de su madre. Estoy por creer que no sabe
+que existe.
+
+--Conque no se ha intentado nunca el que se vean la madre y la hija?
+
+--Nunca.
+
+--Mal hecho.
+
+--As cre yo, pero el seor Doctor Rosan, que fue quien la asisti en
+el parto y despus del parto, me aconsej que las separase, y despus
+que a la madre se le remat el juicio, me repiti que no le hablase de
+eso a la hija, porque querra verla y era fcil que la loca en uno de
+sus arrebatos la ahogase con sus propias manos. Pues es preciso que sepa
+el seor Doctor don Toms, que tom la locura con la hija, diciendo que
+como haba nacido blanca tena a menos el tener madre de color.
+
+--Vaya, pues. Se equivoc Rosan. Es un buen mdico, no se puede negar,
+slo que en este caso me parece que perdi los papeles o que se le fue
+el santo al cielo. Si la madre y la hija se ven de repente, despus de
+una larga separacin, tal vez se efecte una reaccin, y las
+enfermedades se curan con reacciones o revulsiones, no con medicinas,
+particularmente aqullas en que aparece afectado el sistema nervioso.
+Somos todo nervio, nada ms que nervio. Irritados los nervios cate Vd.
+la locura. Estaba pensando... Se haba pensado llevar la enferma al
+campo, a una finca que poseo cerca del puerto de Jaimanitas, a fin de
+ver si cambiando el aire y dndose unos baos de agua salada, se lograba
+la revulsin que se busca. Pero es que la hija no puede ir all con la
+madre. Figrese Vd. que en esa finca, en el ingenio de Jaimanitas, digo,
+tengo sociedad con los Padres Belenitas. Lo administran y muchos de
+ellos se pasan en l buenas temporadas, en particular durante la
+molienda. Qu escndalo no se armara con la aparicin de una joven tan
+linda, como Vd. dice, en medio de aquellos benditos Padres? La
+tentacin! Dios nos libre. Ms de uno de ellos perdera el juicio y se
+dira que yo tena la culpa... Mas ya veremos modo de arreglar eso.
+Vulvase Vd. por ac pasado maana, que yo ver a la enferma entre tanto
+y dir a Vd. lo que haya de hacerse. Quiero servir al seor don Cndido,
+puedo servirle, y me parece que ser con beneficio de todos los
+interesados.
+
+
+
+
+CAPTULO XIII
+
+ _La alegra del corazn conserva
+ la edad florida, la tristeza seca
+ los huesos._
+
+ Parbolas de Salomn.
+
+
+En la poca de que venimos hablando, eran _rara avis_ los dentistas de
+profesin en La Habana. Siguiendo aquel refrn castellano que ensea: al
+que le duele la muela que se la saque, el oficio o arte dental lo
+ejercan, por la mayor parte, en las poblaciones, los barberos; en los
+campos los cirujanos, quines armados con el potente gatillo de acero,
+no dejaban diente ni muela con vida.
+
+Haba tambin sacamuelas intrusos o aficionados. Entre stos, uno de
+nombre Fiayo se haba hecho clebre por la destreza y habilidad con que
+pona las races al aire y sin dolores de esos apndices de la
+masticacin. Su fama y popularidad, sin embargo, provenan del hecho,
+primero, de no emplear instrumento quirrgico de ninguna clase; segundo,
+de no llevar dinero por sus mgicas operaciones dentarias.
+
+La hija mayor de los seores Gamboa, Antonia, haca tiempo vena
+padeciendo de una neurosis de carcter agudo a la cara, cuyo asiento en
+la mandbula superior daba lugar a presumir tena por causa la carie de
+un molar. Los mdicos consultados, despus de probar la aplicacin de
+apsitos, sanguijuelas, enjuagues y cabezales, sin fruto aparente,
+decidieron se hiciera la extraccin. Pero la idea no ms de que para
+llevarse a efecto haba de emplearse el temible gatillo, ocasionaba
+sudores y desmayos en la dolorida joven.
+
+Por aquellos das lleg a La Habana, desde el campo, el mgico dentista
+Fiayo, y, como de costumbre se hosped[40] en casa del Doctor Montes de
+Oca. No bien lleg a odos de doa Rosa la noticia, cuando dispuso la
+engancharan el quitrn, y sola, con la hija doliente, se dirigi a la
+calle de la Merced. Llena estaba la sala de pacientes, unos en solicitud
+de los consejos o remedios del mdico, otros de los servicios del famoso
+sacamuelas. Este ocupaba el segundo cuarto, cuya puerta y ventana daban
+al patio, y era por eso el ms claro y a propsito para las operaciones
+de la boca. All tena una silla comn de madera, en que haca sentar al
+paciente con la cara para el este, y en un dos por tres pona al aire
+las races de la muela o el diente que le indicaba el interesado.
+Suceda a veces que encontraba mayor resistencia de la que poda vencer
+con la fuerza del pulgar y del ndice de la mano derecha; en cuyo caso,
+disimuladamente meta sta en la faltriquera del chaleco, cual si
+pretendiera enjugrsela, se armaba de una llavecita de hierro, converta
+el paletn en gatillo, el tronco en palanca, y el xito era instantneo
+y seguro.
+
+La entrada de doa Rosa Sandoval de Gamboa con su hermosa hija Antonia
+no caus poca sorpresa en las personas presentes en la sala,
+principalmente en Montes de Oca, que si bien era el mdico de palacio y
+gozaba de extensa y merecida fama, no estaba acostumbrado a que le
+consultasen en su propia casa, seoras tan distinguidas y en la
+apariencia ricas. Tamaa condescendencia y amabilidad no podan menos de
+obligar a un mdico de las condiciones y calidades del que tratamos
+ahora; as fue que, abandonando desde luego a sus pacientes, sali a
+recibir y atender a las recin llegadas. No conoca l sino de nombre y
+de vista a doa Rosa, a pesar de la estrecha y antigua amistad que le
+ligaba con su marido. Pero a tiempo de acercrsele y hacrsela presente,
+le pas por la mente que tal vez la inesperada venida de aquella
+respetable seora tena que ver algo con la enferma del hospital de
+Paula, de la cual hablaba precisamente con la anciana _sea_ Josefa, en
+los momentos en que entr en la sala. Y una vez metido este extrao
+pensamiento en su cabeza, ya no hubo forma de sacarle de ah.
+
+--La seora esposa de mi caro amigo el seor don Cndido Gamboa y Ruiz,
+si no estoy equivocado, dijo Montes de Oca.
+
+--Servidora de Vd., contest secamente doa Rosa.
+
+--Yo lo soy de Vd. muy atento. Y sta es su seorita hija de Vd.?
+
+--S, seor.
+
+--Bien se conoce. Hermosa nia. Dios se la guarde. Tengan la bondad de
+pasar adelante y sentarse.
+
+--No hay necesidad, dijo doa Rosa. Vd. es persona muy ocupada, y luego
+vena solamente...
+
+--Lo adivino, lo s, mejor dicho, y perdone que la interrumpa, dijo
+Montes de Oca con desusada oficiosidad. Me complace el ver que Vd.,
+tambin se interesa por la salud de la enferma en el hospital de Paula.
+Tanta bondad y nobleza de alma son mucho de celebrarse. Lo veo, lo
+comprendo perfectamente, desea Vd., conocer cuanto antes cul es mi
+diagnstico acerca del estado de la pobre muchacha. Es de celebrarse.
+
+No teniendo noticias de semejante enferma, la madre y la hija se miraron
+azoradas, azoramiento que el mdico no slo no entendi, sino que lo
+interpret por uno de aquellos sentimientos de admiracin mezclados de
+gratitud que sienten las personas bien criadas cuando les adivinan sus
+pensamientos y se anticipan a sus caros deseos. Halagada de este modo
+su vanidad, continu diciendo, cada vez ms satisfecho de su
+penetracin:
+
+--Dir a Vd., seora ma, con gran sentimiento, lo mismo que acabo de
+decirle a la anciana madre de la enferma, con quien me ha visto Vd.,
+hablando hace poco. No es nada favorable mi diagnstico. Con Vd. aun
+puedo ser ms franco que con la madre. Ah no hay ya fuerzas, sujeto,
+como decimos; quedan slo alma en boca y huesos en costal, segn se dice
+de los bozales recin llegados de Guinea. Su mal trae origen de una
+meningitis aguda, superveniente de un susto, que bajo el influjo de una
+fiebre puerperal, la priv del juicio y produjo un desorden general del
+sistema nervioso, cuyo estado ha pasado a crnico, para el que hasta
+ahora no se conoce remedio en la ciencia mdica. En el da los sntomas
+ms marcados son los de una consuncin lenta, ya en el ltimo perodo,
+cuyo trmino puede ser ms o menos cercano, pero cierto y fatal que, o
+mucho me engao, o no podra alargar una hora, un minuto el mismo
+Galeno[41] si para ello solamente volviese al mundo. Esta clase de
+enfermos acaban como las velas as que se evapora el sebo de que estn
+hechas. Se apagar su vida el da y a la hora menos pensada. Lo peor de
+todo, _misea_[42] Rosa, es que ya es demasiado tarde para sacarla del
+hospital. Corremos riesgo de que se nos quede muerta entre las manos,
+que se apague la vela en cuanto le d el aire libre del campo. Siento
+mucho no poder llenar los deseos del seor don Cndido...
+
+En este punto hizo Rosa un movimiento de sorpresa que llam la atencin
+aun del embebecido mdico, obligndole a dejar trunca la frase. No era
+para menos la especie. Mujer ms joven, menos precavida que ella, habra
+hecho una exclamacin demostrando mayor desazn y clera. De tal
+naturaleza fue, sin embargo, la impresin que le causaron las ltimas
+palabras de Montes de Oca, que cambi de color, ponindosele rojo en el
+primer instante el rostro, y luego plido, y desapareci, por supuesto,
+la plcida expresin con que haba estado escuchando el ininteligible
+diagnstico. Aunque de origen bien diverso, la misma sensacin de
+extraeza experiment Antonia. No comprenda sta, es cierto, por su
+juventud y ninguna experiencia, toda la malicia que poda encerrar el
+hecho de que su padre desease sacar del hospital de Paula a una muchacha
+enferma y desconocida para toda la familia, con el objeto de que se
+curase en alguna otra parte. Pero no se hallaba doa Rosa en el mismo
+caso. Lo que era oscuro e insignificante para la hija, era un mar de luz
+para la madre, la verificacin de continuas sospechas, el aguijn de
+celos antiguos y siempre vivos. Quin poda ser aquella moza, ni qu
+clase de relaciones tena o haba tenido con ella su esposo, que estaba
+empeado en sacarla del hospital de Paula por medio del mdico Montes de
+Oca? Deba de ser una mulata, pues que su madre era casi negra. Se
+hallaba gravemente enferma, el mdico la haba desahuciado, estara
+hecho un esqueleto, fea, asquerosa, morira ciertamente en breve; pero
+haba sido su rival, haba gozado a la par con ella del amor y de las
+caricias de Gamboa.
+
+Por qu disposicin del cielo averiguaba en la hora postrera un secreto
+tras el cual vena corriendo haca ms de una dcada? Ya era poco menos
+que intil la venganza. La muerte se interpondra en breve entre la
+esposa y la manceba. Qu desesperacin! Qu tumulto de pasiones! Qu
+atar y desatar de cabos sueltos, ocultos mas no olvidados en los
+rincones del pensamiento! Quera hablar, gritar, desahogar de alguna
+manera su corazn oprimido. Cunto alivio no la habran proporcionado
+las lgrimas! Cristiana y discreta como era doa Rosa, sin duda hubiera
+dado en aquel instante la mitad de su vida por retrotraer los sucesos
+al ao 13 14, en que, joven todava, llena de fuerza y de encantos
+personales, con menos cordura y calma, la hubiera sido fcil, plausible,
+hacer valer sus derechos de esposa, de madre y de seora.
+
+Mientras revolva todas estas cuestiones en la cabeza, obra que no le
+cost muchos minutos, sino segundos de tiempo, y senta que la sangre se
+asomaba toda a sus mejillas, pasole por la mente lo de la nia en la
+Casa Cuna y su lactancia por Mara de Regla, la esclava ahora de
+enfermera en el ingenio _La Tinaja_; y dedujo, por necesaria
+consecuencia, que esa historia se relacionaba estrechamente con la mujer
+enferma en el hospital de Paula. Buscaba, pues, Gamboa salvarle la vida
+a la madre de su hija bastarda? Quin sera sta? Viva an? La
+reconoca como tal el padre? Fuerza era averiguarlo. Tal vez Montes de
+Oca estaba enterado. Haciendo un esfuerzo supremo, logr dominar la
+agitacin ya a punto de embargarle los sentidos; y decidi apurar hasta
+las heces la copa de la curiosidad y de los celos. As, tomando de nuevo
+el hilo de la conversacin con Montes de Oca, que mostraba deseos de
+manifestar cuanto saba, dijo:
+
+--Yo tambin siento en el alma que no se pueda hacer nada de provecho
+con la pobre...
+
+--Rosario Alarcn, sugiri el mdico, viendo que doa Rosa titubeaba.
+
+--Rosario Alarcn, repiti sta. Lo ms presente que yo tena. Mi
+memoria es flaca en esto de recordar nombres. Se lo dije a Gamboa que ya
+era demasiado tarde y no dudo que el desengao le causar un verdadero
+pesar. Luego la hija, as que lo sepa...
+
+--En cuanto a eso, repuso prontamente Montes de Oca, pierda Vd. cuidado,
+_misea_ Rosa. La abuela ha tenido la habilidad de ocultarle a la hija
+hasta la existencia de la madre enferma.
+
+--Es posible! exclam doa Rosa. Parece increble...
+
+--Nada ms fcil, continu el mdico. Esto es, repito lo que me ha
+contado la anciana que acaba de salir de aqu y que yo no hallo
+absurdo. Supongo que Vd. no ignora que cuando pusieron en Paula a la
+Rosario Alarcn, la hija era una chiquilla, sin uso de razn para echar
+de menos a una madre a quien despus no ha visto.
+
+--Con que la hija, una mujer hecha y derecha...
+
+--Y muy linda, sin desdoro de los presentes, dijo Montes de Oca,
+cortando otra vez la palabra a su interlocutora para interpretar a su
+manera un pensamiento no ms que indicado.
+
+--Quiere decir, dijo doa Rosa, que Vd. conoce a la mozuela. Estara
+aqu con la abuela.
+
+--No, seora, no la he visto nunca. Hablo por boca de ganso, repito lo
+que me ha contado la abuela. Mejor dicho, no la veo desde el primero o
+segundo mes de nacida, cuando la Real Casa Cuna o de Maternidad estaba
+situada en la calle de San Luis Gonzaga, cerca de la esquina de la del
+Campanario Viejo.
+
+--Luego tal es la nia para cuya crianza se tom en alquiler a mi
+esclava Mara de Regla.
+
+--Puede ser, yo no s de eso jota.
+
+--Cmo que no, si por orden de Vd. se me pagaron las dos onzas
+mensuales del alquiler mientras dur la lactancia de la susodicha nia?
+
+--Por orden ma? Perdone Vd. _misea_ Rosa. No tengo idea de semejante
+inquilinato, y, por supuesto, de la tal mensualidad. No estar Vd.
+equivocada?
+
+--Vaya, seor Doctor, repuso doa Rosa. Es olvido o pura modestia de
+Vd.?
+
+--Ni lo uno ni lo otro, mi seora. Positivamente no tengo noticias de lo
+que Vd. dice.
+
+--As ser, dijo al fin doa Rosa advirtiendo que el mdico se pona en
+guardia. Comprendo lo que pasa por Vd.: no quiere que se hable ms de
+este asunto. No aadir palabra. Eso no obsta para que yo le manifieste
+mi complacencia por el uso que hizo Vd. de los servicios de mi esclava,
+cuando se le ofreci sacar de apuros a un amigo. Permtame le agregue,
+ya que se presenta la ocasin, que me negu a tomar un peso por el
+alquiler de la criatura, y que si al fin recib el dinero fue porque se
+me dijo que de otro modo Vd. no la aceptaba.
+
+Guard silencio Montes de Oca. nicamente inclin respetuoso la cabeza
+como hombre que, cogido en un fallo, y sin salida plausible ni medios de
+defensa, se resigna y aguarda la sentencia. Pero lo poco que neg fue
+precisamente aquello de que deba estar ms convencida doa Rosa, es a
+saber, del inquilinato de la nodriza y del salario que por ello la
+abonaron mes a mes, durante cierto tiempo. En lo que s se equivocaba
+lastimosamente era en dar por hecho que Montes de Oca haba sido el
+contratante y pagado el dinero del supuesto alquiler. Sobre este
+particular importante haba sufrido dicha seora un engao: su marido
+no le haba dicho la verdad!
+
+Ahora bien: a la vista de la persistente negativa del mdico, sali
+doa Rosa de su error? Difcil es la comprobacin en tales casos, y por
+lo mismo nos limitamos a decir que, aclarados ciertos particulares
+oscuros sobre la mujer enferma y las relaciones que con ella y con la
+hija tena su marido, lo dems se caa de su peso, se infera sin
+esfuerzo, y no era digno de una seora el informar a una persona extraa
+de secretos de familia que quizs realmente ignoraba. Desisti, pues,
+del ataque y concluy pidiendo al mdico que la perdonase las molestias
+que le haba ocasionado, sirvindose decirla si Fiayo se hallaba
+dispuesto a examinarle la boca a su hija Antonia. Por sentado que lo
+estaba, y se ejecut la operacin con toda felicidad. Despus, don Toms
+Montes de Oca tuvo la cortesa de acompaar a las dos seoras hasta el
+estribo del carruaje y de ayudarlas a montar en l. Y una vez sentada y
+emprendida la marcha en vuelta de la casa, doa Rosa se cubri la cara
+con las manos y dio a llorar y sollozar sin medida ni consuelo; todo
+esto con extraeza grande de la hija, quien, ocupada de su propio dolor
+fsico, no haba echado de ver la transformacin del semblante de su
+madre as que se alej de la presencia del mdico.
+
+Conviene advertir aqu que a consecuencia de un disgusto con su padre
+por la salida a la calle tan de madrugada, segn hemos referido ya,
+Leonardo haca tres o cuatro das que no paraba en su casa, sino en la
+de una ta materna. Esto contribuy a aumentar el pesar de doa Rosa. No
+slo se neg a sentarse a la mesa, lista para el almuerzo, sino a darle
+explicacin alguna a don Cndido sobre los motivos de su sentimiento. En
+medio del llanto y de los suspiros, pronunci varias veces el nombre del
+hijo favorito, razn por qu las hijas, suponiendo que la ausencia de
+ste era la causa original de sus lamentos, despacharon a Aponte en su
+busca con el carruaje. Vino el joven, y al punto doa Rosa, rodendole
+con sus brazos, le cubri la frente de besos y de lgrimas. Dbale entre
+tanto los eptetos ms cariosos y le deca:--Hijo del alma, dnde
+estabas? Por qu huas de las caricias de tu madre? Mi amor, mi
+consuelo, no te apartes de mi lado. No sabes que tu triste madre no
+tiene otro apoyo que el tuyo? T no mientes, t dices siempre verdad, t
+eres el nico en esta casa que conoce lo que vale una madre y esposa
+leal. Mi vida, mi corazn, mi fiel amigo, mi todo ya en el mundo, qu,
+ni quin tendr bastante poder ahora para arrancarte de mis brazos? Slo
+la muerte.
+
+Al fin esta seora, casada, madre de familia, halagada por los dones de
+la fortuna y de la naturaleza, al llegar a su casa se encontr rodeada
+de varias personas que le eran muy queridas, que la respetaban y que se
+apresuraron a enjugar sus lgrimas, a ofrecerle consuelos y
+distracciones. Al fin, aquella angustia suya, dado que legtima, naca
+de un mero desengao en su vida conyugal, que por la poca en que le
+recibi, bien se conoca que el ngel de su guarda se le haba apartado
+de los ojos hasta la hora en que su conocimiento la fuese menos
+doloroso. Hasta all un golpe de celos era lo nico que vena a turbar
+la serenidad de sus das, por otra parte siempre plcidos e iguales.
+
+Pero qu haba de comn entre el pesar, el desengao ni los celos de
+doa Rosa Sandoval de Gamboa, y el pesar, el desengao y la desolacin
+de la pobre _sea_ Josefa, ms desamparada y sola que antes desde el
+punto que se separ del mdico Montes de Oca y volvi a cruzar el umbral
+de su casita en la calle del Aguacate? Con razn pudo entonces exclamar
+con el salmista:--Venid, cielos y tierras, aves que poblis el aire,
+peces que llenis las aguas, brutos que hollis los campos, y decidme:
+Hay dolor comparable con el dolor mo?
+
+Nadie le pregunt por qu lloraba y se mostraba tan afligida. Cecilia, a
+quien encontr all de vuelta, estaba harto disgustada para pensar en
+los disgustos ajenos. Nemesia tambin guard un profundo silencio,
+diciendo slo al despedirse de las dos:--Hasta despus. Aun la imagen de
+la Virgen en el nicho, frente a su butaca, pareca que no deba
+ofrecerla esta vez consuelo. Transida por el dolor de la espada que le
+atravesaba el pecho, diriga hacia otra parte sus amorosos ojos.
+
+Y tal fue, despus de todo, la indicacin oportuna que recibiera _sea_
+Josefa en medio de su pavorosa soledad. La madre del Salvador del mundo,
+en los momentos de perderle enclavado en una cruz, claramente le
+enseaba con su resignada, sublime actitud, que hay dolores tan grandes
+para los cuales no se encuentra consuelo aqu abajo, sino all arriba,
+en el cielo!
+
+
+
+
+CAPTULO XIV
+
+ _Meditando su pena_
+ _Dentro del pecho el corazn se abrasa:_
+ _El fuego desordena_
+ _Los lmites y pasa:_
+ _Y suelta ya la lengua, habl sin tasa._
+
+ GONZLEZ CARVAJAL
+
+
+La extraa conducta y las frases irnicas de su cara esposa traan
+alarmado a don Cndido Gamboa. Nunca haba usado ella un lenguaje tan
+sarcstico. Por el contrario, en sus arranques de celos siempre haba
+pecado por franca y desembozada. Qu haba averiguado de nuevo? Dnde
+haba estado aquella maana, que la produjo tal cambio?
+
+No entraban en el carcter, ni en las ideas de honor y dignidad de don
+Cndido el pedir a su esposa la explicacin del misterio, menos a los
+hijos con quienes pocas veces hablaba, mucho menos a los criados, alguno
+de los cuales saba ms secretos de la familia de lo que convena a la
+paz y a la dicha del hogar. Hombre de mundo y astuto, crey que poda
+dejar al tiempo y a la indiscrecin de la mujer o de los hijos el salir
+de dudas ms tarde o ms temprano.
+
+Adopt, eso s, mayor cautela, observ con doble atencin; y he aqu la
+sola novedad que se oper en su conducta en adelante respecto de su
+familia. Ni tuvo que mantener larga espectativa tampoco, porque das
+despus, en la mesa del almuerzo, se habl de la neurosis facial de
+Antonia y del alivio que senta despus de la extraccin de la muela por
+Fiayo. No necesit de ms don Cndido: su mujer haba estado en casa de
+Montes de Oca, donde era notorio que aqul paraba y ejecutaba sus
+operaciones dentarias.
+
+Precioso dato ste; slo que, en vez de ayudarle a resolver el enigma,
+contribuy a desorientarle y hasta cierto punto a adormecer sus recelos.
+Porque no caba en su cabeza que el mdico hubiese hablado a su esposa
+de la moza enferma en el hospital de Paula. Por flojo de lengua que le
+supiese, no poda imaginar siquiera que llevase la candidez (malicia no
+era) al extremo de comunicar a una persona extraa que vea por la
+primera vez, un asunto con el cual no tena relacin ni inters alguno.
+Con qu motivo, tampoco, suscitar la conversacin? Daba por hecho
+Gamboa, adems, que l haba hablado al mdico sobre la enferma en
+confianza, y aunque no le haba exigido el secreto, se entenda que
+deba observarse en todas circunstancias.
+
+Ya se ha visto cun falaces eran todos estos razonamientos de don
+Cndido. Del mismo errneo tenor fue la reflexin de que _sea_ Josefa,
+encontrndose por casualidad con doa Rosa en casa de Montes de Oca,
+tuvo una explicacin, o habl delante de ella de la enferma en el
+hospital de Paula. En esta persuasin la esper varias maanas seguidas
+al postigo de la ventana de su casa.
+
+Intilmente. El mdico haba sido todava ms franco, diramos ms rudo
+con la anciana que con doa Rosa. De una vez le quit toda esperanza,
+cuando en el lenguaje vulgar, no en el de la ciencia, le desahuci a la
+hija. Para una mujer de sus aos, agobiada por los trabajos y los
+pesares, cada vez ms descontenta de su nieta, que llevaba, al parecer,
+el mismo camino de la madre moribunda, era aquella noticia ms de lo
+que su espritu y su cuerpo podan sobrellevar. Para valernos de sus
+propias palabras, ya haba ella andado la _via crucis_, se hallaba en la
+cima del calvario, slo faltaba la _crucificacin_, la muerte que
+compasiva, pondra fin a una existencia ya muy larga para lo que haba
+sufrido, tela inacabable de privaciones y de sacrificios.
+
+De este golpe no se repuso ms. Tras el llanto y otras demostracciones
+de dolor, acudi con doble ahinco que antes, al rezo, a la oracin, a la
+confesin y comunin casi diarias, a la penitencia continua, recayendo
+al cabo en aquel estado de indiferencia y apata mental y corporal para
+los negocios del mundo, que tanto se asemeja a la fatuidad o a la
+demencia. No parece sino que de repente se le haba apagado el fuego
+misterioso que desde los primeros aos de su existencia vena
+comunicando calor a su sangre, actividad a su espritu. Porque dej de
+ser comunicativa, se encerr en s misma, descuid a la nieta, se ocup
+solamente de los actos de devocin que eran en ella una segunda
+naturaleza, un movimiento automtico, se ech a dormir, en una palabra,
+desde entonces, el sueo de la vida.
+
+Tal y tan repentino cambio no pudo menos de llamar la atencin de
+Cecilia, quien, si al principio se aprovech de l para satisfacer sus
+pasiones y caprichos, sinti luego mayor compasin y ternura por su
+abuela. Conociendo que sin enfermedad aparente, el da menos pensado
+caera muerta, empez a asustarse y ocuparse ms de su propio porvenir.
+En breve se quedara sola en el mundo, destituida de parientes, de
+amigos respetables, de amparo, y redobl sus cuidados con la abuela, fue
+con ella ms amable y servicial de lo que jams haba sido en su vida.
+Pero sus caricias, sus palabras amorosas, sus asiduos oficios de hija
+sumisa y tierna no obtenan correspondencia digna de este nombre, no
+excitaban a veces ms que una sonrisa fra y... pavorosa para la
+inexperta joven, que crea ver en eso un signo de anticipada
+decrepitud, si no de demencia. Ni era que la anciana haba perdido ya la
+facultad de sentir, porque ms de una vez la sorprendi la nieta con las
+mejillas hmedas de las lgrimas. Si ste fue el estado de _sea_ Josefa
+inmediatamente despus de su ltima entrevista con Montes de Oca, mal
+pudo ella acercarse a don Cndido para hablarle de un asunto casi
+borrado de su memoria.
+
+No era por cierto mucho ms llevadera la situacin de este caballero.
+Segua guardando con l su esposa desusada reserva, tal que rayaba en
+despego; al paso que, como por pique, haca con su hijo Leonardo dobles
+extremos de cario y de ternura. Cada vez que sala a la calle, le
+acompaaba hasta el zagun y all le despeda con besos y abrazos
+repetidos. Si volva tarde de la noche, cosa frecuente, le esperaba
+anhelosa a la reja de la ventana cual se espera a un amante, y lejos de
+reirle cuando llegaba, le besaba y abrazaba de nuevo, como si hubiese
+durado largo tiempo su ausencia, o corrido un grave peligro fuera de
+casa. Todo le pareca poco a dicha seora para el hijo mimado. Ocioso es
+aadir que se anticipaba a sus gustos, que le adivinaba los pensamientos
+y que acuda a satisfacrselos, no como madre, sino como enamorada, con
+apresuramiento y afn de prdiga, sin prdida de tiempo y costara lo que
+costase. Si al volver de una de sus correras insinuaba siquiera que se
+senta cansado o doliente, santo Dios! pona ella la casa toda en
+movimiento, haciendo que las hermanas, los criados, el Mayordomo, todos,
+no se ocupasen de otra cosa que del alivio y bienestar del enfermo.
+
+As tuviese don Cndido la calma del buey o la paciencia de Job, por
+fuerza que haban de cargarle estas cosas; ms, hacerle hervir la
+sangre, no tanto porque la madre contribua con sus halagos
+intempestivos a la perversin del hijo, cuanto porque as tiraba a
+mortificar al padre. Tan hostigado se vio, que la dijo un da:
+
+--Si de propsito te pusieras, Rosa, a perder al muchacho, me parece que
+no lo haras mejor.
+
+--No eres t quien puede hacerme el cargo, contest ella con mucho
+nfasis.
+
+--No obstante, te lo hago.
+
+--Lo veo, y lo atribuyo a que los hombres pierden a veces el... pudor.
+
+--Dura es la palabra, mas la paso en obsequio de la paz.
+
+--No la pases, si te parece. Lo mismo da.
+
+--Es que se me figura que olvidas que yo estoy tan interesado en este
+asunto como t.
+
+--T interesado! T interesado como yo en la buena o mala conducta del
+nio! Graciosa salida por cierto. Lo dudo, no lo creo, lo niego.
+
+--En vano es negarlo, seora; no sera su padre si otra cosa dijese.
+
+--Pues bien, yo que soy su madre, que le di el ser, que le cri en mis
+brazos, digo a Vd. que puede excusarse el trabajo de velar por la suerte
+del nio. El no tiene necesidad de los cuidados de padre, le bastan los
+de su madre.
+
+--Eso no quita que yo mire con inquietud cmo la madre a posta echa a
+perder cada vez ms al mozo.
+
+--No creo que le importe mucho al padre que se pierda o se salve.
+
+--Me importa ms de lo que Vd. se figura, seora ma. Si no llevase mi
+nombre...
+
+--Lindo nombre en verdad, donoso!
+
+--Tan bueno es como el de otro cualquiera. Para m vale mucho.
+
+--Creera que eso era as si no hubiese visto que Vd. mismo le ha
+arrastrado por el suelo. Lindo nombre, digo. Est Vd. seguro que si lo
+que he sabido ahora lo hubiese sabido hace veinticuatro aos, mi hijo no
+llevara el nombre que lleva. Pero yo tengo la culpa. No me sucedera
+esto si me hubiera llevado por los consejos de mi madre, que santa
+gloria haya.
+
+--Y qu os aconsej vuestra buena madre? Se puede saber?
+
+--No tengo embarazo en decirlo, pues me dijo: hija, no te cases con
+hombre de opuesta religin o naturaleza a la tuya.
+
+--Lo que tanto vale como decir, me parece, agreg don Cndido bastante
+mortificado, que a Vd. la pesa ya haberse casado conmigo. Hubiera Vd.
+preferido a un criollo jugador y botarate? Por supuesto.
+
+Tal vez, repuso doa Rosa con mayor suavidad de tono mientras ms
+punzantes eran sus palabras. Pero jugador o no, es probable que el
+criollo, el paisano mo, se hubiera portado conmigo con ms lealtad y
+decencia. De seguro que el criollo no me hubiera engaado por el espacio
+de doce o trece aos...
+
+--Acabramos! exclam Gamboa respirando con ms libertad. Protesto
+contra la acusacin. Yo no la he engaado nunca.
+
+--Y tiene Vd. valor de negarlo? Quin sino Vd. me asegur una y otra
+vez que Mara de Regla criaba a la hija bastarda de un amigo de Montes
+de Oca? Quin invent lo del alquiler de la negra? Quin pag las dos
+onzas de oro del supuesto inquilinato mientras dur la crianza de la
+chiquilla? No, no fue Vd. Fue otro, fue el amigo reservado de Montes de
+Oca. El dinero, s, es verdad, no sali del bolsillo de Vd., sali del
+mo; por mejor decir, me lo quit Vd., con una mano para devolvrmele
+con la otra.
+
+--Ladrn, ladronazo; ni ms claro ni ms turbio, dijo don Cndido
+tratando de echar la cosa a broma.
+
+--Lo ha dicho Vd. Y de que es exacta la calificacin, se prueba con el
+hecho notorio de haber sido mi caudal mucho mayor y ms saneado que el
+de Vd. cuando nos casamos.
+
+--No tiene Vd., necesidad de recordrmelo.
+
+--Cmo que no! estall doa Rosa con entereza. An tengo que recordarle
+otras cosas. Pues debo decirle que en caso igual mi marido el criollo
+quizs juega su dinero y el mo, pero de seguro que no hubiera gastado
+un peso en amoros con mulatas. De seguro que no habra ido a Montes de
+Oca para que le sacara la manceba del hospital de Paula y se la curase
+en el campo. De seguro que no se desatinara por una mozuela cuyo padre
+verdadero sabe Dios quin es.
+
+--Conque todo eso me tena reservado la seora doa Rosa Sandoval y
+Rojas?
+
+--He aqu como me explico, continu sta sin hacer cuenta de la salida
+burlona de su marido, el odio, s, el odio, ni ms ni menos, que Vd.
+siempre le ha profesado a mi hijo. He aqu el verdadero motivo del
+empeo de Vd., en separarlo de mi lado y mandarlo a comer cebollas y
+garbanzos en Espaa. Tema Vd. que descubriese lo que su madre acaba de
+descubrir por una rara casualidad. Tema que le despreciase y tuviese a
+menos el llevar el nombre de Vd., al ver con sus ojos los cenagales por
+donde Vd., ha venido arrastrndolo. Tema que se avergonzase e indignara
+de que su padre, no un criollo jugador y botarate, sino todo un hidalgo
+espaol, se la pegaba a su madre con una mulata sucia, que purga sus
+penas y pecados en un hospital de caridad.
+
+--Espero que Vd. acabe para...
+
+--Que yo acabe espera Vd.? le interrumpi doa Rosa sonriendo
+desdeosamente. No tengo cuando acabar. Para qu tampoco haba de
+acabar? Ni qu puede decir Vd., si yo lo oyera, en atenuacin de su
+mala conducta con la ms leal y consecuente de las esposas? Podra, se
+atrevera Vd., a negar los hechos que le acusan?
+
+--Negarlos a bulto no, explicarlos s, y de manera que Vd. misma se
+convenciese que no soy el malvado que su imaginacin la pinta.
+
+--No quiero or ms explicaciones. Sobrado tiempo me ha tenido Vd.,
+engaada con sus cuentos y enredos.
+
+--Veo, pues, que Vd., lo que se propone es desfogar su clera, no dar
+odos a la razn y a la justicia.
+
+--Lo que yo me propongo, seor don Cndido Gamboa y Ruiz, dijo su mujer
+alzando la voz y con ademn solemne, es que Vd. no contine derrochando
+mi dinero ni el de mis hijos en _querindangos_ y en la familia de la
+querida. Sobre esto y sobre lo de maltratar a mi hijo para que le pague
+sus desengaos en amor, mi resolucin est tomada: o Vd., se enmienda o
+yo me divorcio.
+
+Con lo dicho don Cndido se retir a su escritorio callado y serio. Y su
+retirada la salud doa Rosa con sinceros aplausos desde el fondo de su
+pecho. Porque es bueno que se sepa, que mientras dur el vivo dilogo
+que acaba de leerse, estuvo ella haciendo un grande esfuerzo sobre s
+misma, a fin de decir cuanto tena encerrado en largos aos de zozobras
+y sospechas, antes que sus ms nobles sentimientos recobrasen el
+acostumbrado imperio y se echase a perder la leccin que haba pensado
+darle a su marido. Bueno es decir, adems, que ella se haba casado por
+amor, no obstante la oposicin de su madre, y quizs por eso mismo; y no
+quera romper con el padre de sus hijos y constante compaero. Despus,
+en los veinticuatro aos de matrimonio, no haba tenido ocasin
+plausible de arrepentirse, por mucho que no hubiese sido nunca ejemplar
+la fidelidad de don Cndido.
+
+Tambin se habr echado de ver en el curso de la presente verdica
+historia, que don Cndido, antes y despus de casado, como se dice
+vulgarmente, no haba reservado pluma. Bastante galn y de apuesta
+persona, en su mocedad haba sido muy enamorado o mujeriego; y tal era
+su falta mas de bulto. Pero a pesar de la rudeza de sus maneras y de su
+poca cultura, haba bondad e hidalgua en el fondo de su corazn,
+prendas stas que rediman en gran parte aquel defecto. Precisamente
+porque amaba mucho y bien y era hombre de conciencia, cuando contraa un
+compromiso, fuera de la naturaleza que fuese, haca cuanto estaba en su
+mano por cumplirlo, arrostrando a veces para ello con frente serena las
+dificultades todas que se le presentaban.
+
+Dieciocho o veinte aos atrs, esto es, cuatro o cinco despus de
+casado, va con dos hijos de su legtima mujer, tropez con una mozuela
+de singular belleza. Sin saber cmo ni cundo contrajo con ella
+relaciones clandestinas; lazo fcil de formar cuando el hombre es joven,
+rico y buen mozo y la mujer bella, en los quince y de la raza mezclada.
+De estos necios amoros result una nia, la cual don Cndido se empe
+en salvar, primero de la muerte cuando infante, luego de la miseria, de
+la oscuridad y de la degradacin cuando joven. Un compromiso le meti en
+otro y otro, no ya slo respecto de esa nia, sino de su abuela, que
+pronto tuvo que ejercer con ella los oficios de madre; aunque ninguna de
+las tres estaba ya en aptitud ni situacin de apreciar sus favores ni de
+reconocer sus costosos sacrificios.
+
+Pasado el tiempo de la efervescencia, el ms propicio para las locuras
+de la mocedad, empez a turbarle no poco el nimo el recuerdo de sus
+debilidades. De esa fecha datan sus luchas tremendas para llenar sus
+obligaciones de amante y padre adltero, sin descuidar las sagradas de
+esposo y honrado padre de familia. Pero los celos de doa Rosa,
+excitados a lo sumo por el orgullo de raza y de seora casada, por sus
+ideas sobre la virtud de la mujer y los deberes de la madre de familia,
+la ocupaban de manera y ofuscaban hasta tal punto su razn, que no la
+permitan notar que su marido estaba plenamente arrepentido de sus
+anteriores faltas, y que para enmendarlas pona todos los medios que
+estaban a su alcance. Mientras dicha seora, justamente ofendida, le
+echaba en cara sus extravos de mozo, no vea que laceraba una a una
+toda las fibras de su corazn; no vea que ya no existan ni podan
+existir despus los motivos de celos que tanto la haban desazonado; no
+vea, en fin, que deplorando el pasado desde el fondo de su alma, don
+Cndido de algn tiempo a esta parte slo trataba de evitar un gran
+escndalo, una catstrofe en no lejano porvenir.
+
+
+
+
+CAPTULO XV
+
+ _Perd el desamor
+ Con las libertades;
+ Qusele bien luego,
+ Bien le quise, madre.
+ Empec a quererle,
+ Empez a olvidarme:
+ Rabia le d, madre.
+ Rabia que le mate._
+
+ L. DE GNGORA
+
+
+Cursaban las horas, los das y las semanas y no llegaban a la ciudad
+letras ni noticias de Isabel Ilincheta, desde su partida para Alquzar.
+Cierto que eran entonces difciles y raras las comunicaciones de la
+capital, an con los pueblos de su misma jurisdiccin. Pero no
+escaseaban los correos privados, trajinantes o buhoneros, que se
+prestaban a llevar y traer cartas y los sin cargar porte. Y de stos
+acostumbraba a valerse Isabel para mantener correspondencia con sus
+primas las Gmez y con Leonardo.
+
+Sala ste bastante preocupado de casa de esas seoritas al oscurecer
+del 6 7 de Diciembre, al propio tiempo que bajaba la calle en
+direccin de la de Teniente Rey una mujer, cubierta la cabeza con una
+manta oscura. Parecindole que la conoca, apresur el paso, le gan
+pronto la delantera, la observ de soslayo y la detuvo, visto que era
+Nemesia.
+
+--Qu prisa es sta? la pregunt Gamboa.
+
+--Ay, Jess! exclam la muchacha. Cuidado que el caballero me ha dado
+un buen susto!
+
+--Como que te me queras escapar de rengue liso, dijo Leonardo haciendo
+uso del lenguaje de la gente de color.
+
+--No es mi natural el escaparme de rengue liso ni labrado, y menos de
+las personas de mi estimacin.
+
+--De tu estimacin. Soy yo por ventura de ese nmero?
+
+--El primerito.
+
+--El que te crea que le compre.
+
+--Lo duda el caballero?
+
+--Cmo que si lo dudo? No lo creo, porque dice el refrn que obras son
+amores y no buenas razones.
+
+--Qu pruebas tiene el seor para decir eso?
+
+--Muchas. Te dar una, la ms reciente. El da en que me despeda de una
+amiga a la puerta de la casa de donde acabo de salir, quin trajo a
+Celia para que me viese y se encelara conmigo? T. Nadie ms que t.
+
+--Quin se lo dijo?
+
+--Nadie. Lo sospech entonces y ahora estoy convencido de ello. T eres
+ms mala que Aponte, como deca mi abuela.
+
+--No lo crea el seor, dijo Nemesia retozndole la risa en los ngulos
+de la boca. Crame el caballero, todo fue una pura casualidad. Yo iba a
+buscar costura en la sastrera de _se_ Uribe y Celia quiso
+acompaarme.
+
+--S, hazte ahora la santica y la inocente. Sbete que cometes un pecado
+en declararme la guerra. Si lo haces porque te figuras que no hay en mi
+corazn amor ms que para Celia, mira que te equivocas. Hay para ella,
+para la amiga en el campo y todava queda para las malagradecidas como
+t un mundo de cario.
+
+--Ahora s que yo digo que el que crea al caballero que lo compre.
+
+--Tienes que creerme, porque te lo digo y porque t eres la mulata ms
+salerosa que pisa la tierra.
+
+--Lisonjero! Veleidoso! exclam Nemesia conocidamente pagada del
+requiebro. Cuidado que los hombres son malos. Slo que a m no me gusta
+partir con _naiden_ ni ser plato de segunda mesa.
+
+--En siendo plato, mujer, no importa de qu mesa. Ay de las que no son
+plato de ninguna! porque es la prueba de que se quedaron para tas y
+para vestir santos. Celebremos un trato: no me hagas la guerra.
+
+--Dale con la tema: yo no le hago la guerra al caballero.
+
+--S, s, me la haces. Lo veo, lo conozco. Celia est _brava_ conmigo
+por ti. Pero has escogido un mal camino para alejarme de ella. No le
+eches lea al fuego. Aqu, aqu, aadi oprimindose el lado izquierdo
+del pecho con ambas manos, aqu hay lugar para Celia y para su ms
+tierna amiga.
+
+--No. Para que yo _dentrara_ ah habra de ser sola, solita. No quiero
+compaa en el corazn del hombre que yo ame.
+
+--Egosta! la dijo Leonardo echndole una mirada amorosa. Y se
+separaron, tirando Nemesia hacia la calle de Villegas en direccin de su
+casa en el callejn de la Bomba, y Leonardo todo derecho a la calle de
+O'Reilly.
+
+Haba aqulla odo de los labios del joven, de quien estaba perdidamente
+enamorada, que caba en su corazn juntamente con Cecilia. Tal vez la
+cosa no pasaba de una mera galantera. Qu decimos? Leonardo slo se
+propuso propiciarla, halagando de paso su vanidad femenil con la
+esperanza de que en cierta contingencia podra ver realizado su amoroso
+deseo. Mas ella reflexion que si caba, lo ms difcil en su concepto,
+bien podra suceder que entrase acompaada y se quedase sola y duea del
+campo. As que el descubrimiento, adems de causarla un regocijo
+indecible, la confirm ms en el plan sobre cuya ejecucin vena
+trabajando haca algn tiempo. Para llevarle a debido efecto, dos medios
+se ofrecan a su traviesa imaginacin. Con el conocimiento que tena de
+los rasgos ms marcados del carcter de su amiga, una ndole
+eminentemente celosa, unida a una soberbia desapoderada, juzg Nemesia,
+y juzg bien, que si excitaba a lo sumo ambas pasiones, an cuando no
+lograse que rompiera con el amante, ni suplantarla en el amor de ste,
+hara al menos que l la abandonase.
+
+En la escena deba jugar Jos Dolores su hermano un papel principal.
+Daba por hecho que Cecilia no le amara nunca. Esto poco importaba,
+porque una vez torcidos los amantes, no sera difcil infundir celos a
+Gamboa, por lo mismo que en su pique con el blanco era natural que ella
+se prestase a coquetear con el mulato. Ya veremos el desenlace fatal de
+estas intrigas.
+
+Sucedi que al desembocar Leonardo Gamboa en la calle de O'Reilly, se
+separaba de la ventanilla de la casa de Cecilia un hombre que tena toda
+la traza del hermano de Nemesia. Pic aquello su curiosidad, por lo
+cual, sin previo aviso, se acerc a media carrera, y con la punta de los
+dedos levant el canto de la cortina blanca. Detrs se hallaba Cecilia
+sentada en una silla, con el codo descansando en el poyo de la ventana y
+la barba en la palma de la mano. Al reconocer a su amante en la persona
+que haba levantado la cortinilla, no manifest sorpresa ni alegra.
+
+--S, la dijo l, muy mortificado por lo que haba visto y por la
+indiferencia con que ella le reciba. S, disimula ahora. Quin no la
+ve ah? Parece que no quiebra un plato. Qu haces?
+
+--Nada, contesto seca y lacnicamente.
+
+--Est fuera tu abuela?
+
+--S, seor. Ha ido a la salve, ah enfrente.
+
+--Abre pues. Djame entrar.
+
+--De ninguna manera.
+
+--De cundo ac tanto rigor? Quisiera saberlo.
+
+--No s. Vd. dir.
+
+--Lo que yo s es que de aqu acaba de salir un hombre.
+
+--No, seor. Aqu no ha estado nadie desde que sali Chepilla.
+
+--Le he visto con mis ojos.
+
+--Sus ojos le engaaron. Ha sido una ilusin.
+
+--Qu ilusin ni que nio _muerto_. Le vi, le vi, no me queda gnero de
+duda.
+
+--Entonces creer que Vd. ve visiones.
+
+--No me hables ms con ese aire desdeoso, despreciativo dira, que me
+parece intolerable y ajeno de ti y de m. No disimules tampoco ni
+busques persuadirme que fue un duende y no un hombre de carne y hueso,
+el que acaba de alejarse de esta ventana, tras de la cual te encuentro
+sentada y al parecer muy tranquila.
+
+--Ah! Ya eso es otro cantar. Puede Vd. haber visto un hombre parado
+donde est Vd., ahora. Lo que yo niego y negar siempre es que Vd. le
+viera salir de aqu, porque l no puso los pies en esta casa.
+
+--De todos modos sali de aqu, de este lugar, estuvo conversando
+contigo y necesito saber quin es y qu buscaba.
+
+--Necesito, repiti Cecilia con desdn. Qu _guapo_! Ha de ser a la
+fuerza? Pues no lo digo.
+
+--Sea como fuere, tienes que decrmelo, o de lo contrario me peleo
+contigo y no me vuelves a ver la cara en la vida.
+
+--Eso es lo que yo quisiera ver.
+
+--Lo vers. En fin, me dices quin es?
+
+--No lo digo.
+
+--T parece que quieres jugar conmigo.
+
+--No juego, hablo de veras.
+
+--Bien. Abre la puerta y djame entrar, porque me da vergenza que me
+vea la gente que pasa. Van a figurarse que estamos peleando.
+
+--Y se figurarn lo cierto.
+
+--Vamos. Te dejas de retrecheras?
+
+--Yo digo lo que siento.
+
+Leonardo la mir un rato con fijeza, como para medir el alcance de sus
+palabras, y trat luego de cogerla la mano que ella retir, y despus la
+cara con igual resultado. Cecilia no pareca dispuesta a ceder un punto
+de la actitud tomada desde el principio. Sera ella capaz de dejarle
+por otro hombre? Era el preferido aqul que vio alejarse de la ventana?
+Tanteemos un poco ms, se dijo para s, y enseguida aadi alto:
+
+--Qu tienes t en realidad? Se puede saber?
+
+--Yo? Nada.
+
+--Si te encierras en ese crculo vicioso de: no s nada, no lo digo,
+creo que lo mejor ser que yo me vaya con la msica a otra parte.
+
+--Como Vd. guste.
+
+--Cada vez te entiendo menos, Celia. Sospecho, sin embargo, que no dices
+ahora lo que sientes, y que si diera ascenso a tus palabras de poco
+vivir y me marchase, habas de derramar lgrimas de sangre. Cmo! Te
+quedas callada? Qu dices? Contesta.
+
+Iba siendo demasiado larga y violenta la posicin asumida por Cecilia
+para que durase mucho tiempo. Amaba de veras. Si persista en su
+desacostumbrada severidad, tal vez ahuyentaba al amante; fuera de que no
+tena prueba patente de su inconstancia. Por todas estas razones, cuando
+precisada a responder categricamente, inclin la cabeza y rompi a
+llorar con grandes sollozos.
+
+--Lo ves? la dijo l bastante conmovido. Ya saba yo que en esto
+vendran a parar tus bravezas. Tu corazn me quiere cuando tus labios me
+desdean. Bah! Se acab todo. No llores ms, mi vida, porque concluir
+por llorar contigo. Ahora lo que corresponde es: pelillos a la mar y tan
+amigos como siempre.
+
+--Slo bajo una condicin hara yo las paces contigo, acert a decir
+Cecilia entre sollozo y sollozo.
+
+--Admitido. Afuera con esa condicin.
+
+--No. Es preciso primero que prometas cumplirla.
+
+--Hombre! Eso es mucho pedir. Tal vez no est en mis facultades. Pero,
+quin dijo miedo? S, prometo.
+
+--No vayas al campo en las prximas Pascuas...
+
+--Celia, por Dios!... qu caprichos tan extraos tienes t! De qu
+nace tamaa exigencia? Sin duda te figuras que me alejo para siempre o
+que te he de olvidar. Reflexiona y no me pidas imposibles.
+
+--Lo tengo bien pensado. Te vas o te quedas?
+
+--No me voy, ni me quedo; porque una ausencia de quince das en el campo
+no va a ninguna banda, no es una ida ni una quedada formal.
+
+--Est bien, dijo Cecilia con firmeza, enjugndose las lgrimas. Ve. Yo
+s lo que he de hacer.
+
+--No tomes resolucin que luego te pese. Te ruego de nuevo que
+reflexiones y veas mi posicin tal cual es. Te parece fcil que yo
+permanezca en La Habana mientras toda mi familia est en el ingenio de
+_La Tinaja_ cerca del Mariel? Pues no lo es; en primer lugar no habr en
+casa sino el mayordomo con algunos criados. En segundo lugar, aunque yo
+pretendiera quedarme, mi madre no lo consentira, mucho menos mi padre.
+La marcha ser del 20 al 22 para volver despus del domingo de Nio
+Perdido. Comprendes ahora?
+
+--Lo que comprendo es que vas a divertirte en el campo con una mujer que
+detesto sin conocerla a derechas, y que no puedo, no debo, ni quiero
+consentirlo.
+
+--Eres muy celosa, Celia. He aqu tu nico defecto. Si yo te amo ms que
+a mi vida, ms que a todas las mujeres del mundo, no te basta? qu ms
+quieres? Por otra parte, esta corta ausencia nos conviene a los dos,
+as nos querremos con mayor ternura a mi vuelta. Despus, en Abril
+entrante me recibir de Bachiller en derecho y entonces tendr ms
+libertad para hacer lo que me d la gana. Ya vers, ya vers cuanto
+vamos a gozar. Yo para ti, t para m.
+
+Para este tiempo Cecilia se haba puesto en pie, esperando quizs la
+retirada de su amante, callada y pensativa. Su hermoso busto, sus
+hombros y brazos torneados cual los de una estatua, el estrechsimo
+talle que casi se poda abarcar con ambas manos lucan a maravilla,
+alumbrados a medias por la buja en el interior, en contraste con la
+oscuridad ya reinante en la calle. Ms enamorado que nunca Leonardo de
+tanta belleza, aadi con la mayor ternura:
+
+--Lo que falta ahora, cielo mo, es que me des un beso en seal de paz y
+de amor.
+
+Cecilia no respondi palabra ni hizo el menor movimiento. Pareca
+transfigurada.
+
+--Vaya con Dios!, dijo el joven desconsolado. Tampoco me dars la
+mano?
+
+El mismo silencio, igual inmutabilidad. La conversin no poda ser ms
+completa, pues si respiraba, no daba seales el redondo y levantado
+seno, de agitacin ni de perceptible movimiento.
+
+--Tu abuela va a venir, agreg Gamboa. Oyes? Se concluye la salve en
+Santa Catalina; yo no quiero que me vea. Adis, pues!... Ah! Me dirs
+el nombre de la persona que hablaba contigo cuando yo llegu?
+
+--Jos Dolores Pimienta, contest Cecilia en tono tan breve como
+solemne.
+
+Sinti Leonardo que toda la sangre se le agolpaba al rostro y que le
+quemaba las mejillas; y como para mejor ocultar la impresin que le
+haba causado aquel nombre en boca de Cecilia, se alej de all a toda
+prisa, a la sazn que los fieles salan del convento vecino.
+
+Por su parte Cecilia se dej caer en la silla y llor amargamente.
+
+
+
+
+CAPTULO XVI
+
+ _Conciencia, nunca dormida,
+ mudo y pertinaz testigo
+ que no deja sin castigo
+ ningn crimen en la vida!
+ La ley calla, el mundo olvida;
+ mas quin sacude tu yugo?
+ Al Sumo Hacedor le plugo
+ que a solas con el pecado,
+ fueses t para el culpado
+ delator, juez y verdugo._
+
+ NEZ DE ARCE
+
+
+Llega una poca en la vida de cada hombre culpable de falta grave, en
+que el arrepentimiento es el tributo forzoso que se paga a la conciencia
+alarmada; pero la enmienda, como sujeta a otras leyes y dependiente de
+circunstancias externas, no siempre est el cumplirla en la voluntad
+humana. Porque tiene eso de caracterstico la culpa, que, cual ciertas
+manchas, mientras ms se lavan, ms clara presentan la haz.
+
+Bien quisiera don Cndido romper de una vez con el pasado, borrar de su
+memoria hasta la huella de ciertos hechos. Pero sin saber cmo, sin
+poderlo evitar, cuando ms libre se crea, senta, puede decirse as, en
+sus carnes el peso de los grillos que le ataban al misterioso poste de
+su primitiva culpa. Mucha parte tenan en esto los testigos y cmplices
+de ella. Recordbansela sin cesar y se la ponan delante a doquiera que
+tornase los ojos.
+
+Aqu tiene el lector algunas de las razones por qu, a raz del serio
+altercado con doa Rosa, don Cndido se hizo el encontradizo con Montes
+de Oca. No le ri por las indiscreciones que haba tenido con su
+esposa. Qu reirle! Al contrario, nunca le apret con ms efusin la
+mano. Es que le necesitaba para el arreglo de un proyecto en que vena
+meditando de poco tiempo a esta parte. Quera que, como mdico,
+certificase que sin riesgo de la vida no era posible la traslacin de la
+enferma en el hospital de Paula, a la nueva casa de locos. Esto, en
+primer lugar. En segundo lugar, pretenda que se prestara a servir de
+conducto por medio del cual _sea_ Josefa, o en su defecto la nieta,
+recibiera una pensin mensual de veinte y cinco duros y medio por tiempo
+indefinido.
+
+Estimulada la codicia de Montes de Oca con un esplndido regalo, no hubo
+dificultad en que despachara la certificacin, ni en que aceptara el
+encargo de la mensualidad. Este era un modo, por parte de don Cndido,
+de hacer del ladrn fiel; fuera de que sera quizs ms riesgoso probar
+la discrecin de tercera persona en aquel asunto.
+
+As cortaba, crea Gamboa, toda directa relacin futura con las tres
+cmplices de su grave culpa, sin fallar a los compromisos con ellas
+contrados. Pero an quedaba el rabo por desollar. Cmo librar a
+Cecilia Valds de los lazos que la tenda su hijo Leonardo? Ellos se
+amaban con delirio, se vean a menudo, no bastaban a separarlos los
+regaos a ella de la abuela, ni las amenazas a l, por medio de doa
+Rosa, de don Cndido. No haba, pues, ms remedio que embarcar al galn
+y echarlo del pas, o que secuestrar a la dama y ponerla donde no se
+viese ni se comunicase con l. Lo primero no haba que pensarlo
+siquiera: doa Rosa se opondra con todas sus fuerzas. Lo segundo, era
+riesgoso en alto grado y estaba I rodeado de dificultades casi
+insuperables. Tales eran los pensamientos que ms preocupaban el nimo
+de don Cndido y le hacan sufrir las torturas del infierno por la poca
+que vamos historiando.
+
+Ahora bien: convena proceder desde luego al secuestro de la muchacha?
+Convena, mas no era de urgente necesidad en aquel momento, por dos
+razones principales, a saber: porque viva la abuela, aunque achacosa y
+decadente; y porque dentro de dos semanas marchara la familia a pasar
+las Pascuas en el ingenio de _La Tinaja_, y se haba acordado que
+Leonardo fuese de la partida.
+
+Efectivamente: una semana antes despachose al Mariel la goleta
+_Vencedora_: su patrn Francisco Sierra con las vituallas, conservas y
+vinos que no se encontraban por amor ni por dinero en aquellas partes, y
+con los criados del servicio particular de la familia de Gamboa, entre
+ellos Tirso y Dolores. Tambin deban ser de la partida la seorita
+Ilincheta con su ta doa Juana; para lo cual Leonardo y Diego Meneses
+les daran escolta desde Alquzar.
+
+El motivo de la prxima reunin de las dos familias en el ingenio de _La
+Tinaja_, tena por objeto presenciar el estreno de una mquina de vapor
+para auxilio de la molienda de la caa miel, en vez de la potencia de
+sangre con que hasta all se vena operando el primitivo pesado
+trapiche.
+
+No quiso partir Leonardo sin tener una entrevista con Cecilia. Obtvola
+fcilmente, as porque ambos la deseaban como porque a la fecha pareca
+que _sea_ Josefa haba perdido todo dominio sobre la nieta. Pero de
+nada valieron ruegos, halagos, promesas de mayor ventura ni amenazas de
+rompimiento. Cecilia cerr los odos a todo eso y se mantuvo firme, cual
+una roca, en negar su consentimiento a la partida del amante para el
+campo. El corazn leal la anunciaba que l corra a reunirse con su
+temible rival; lo que equivala a perderle para siempre. Otro, que el
+atolondrado joven habra parado mientes en la actitud y firmeza de la
+muchacha, y le habra concedido admiracin ya que no simpata. Mas l,
+ligero de cascos y soberbio, principi por creer que vencera su
+resistencia y acab por darse por ofendido y retirarse despechado.
+
+Esta vez no llor Cecilia. Con el corazn partido de dolor, en silencio
+vio alejarse a Leonardo. No abri los labios para llamarle ni consinti
+que sus lgrimas, aun ido l, viniesen a revelar la angustia de su alma,
+dando as, a sus propios ojos, muestra indigna de flaqueza. Antes que
+rendirse al rigor de la suelte, crey la soberbia muchacha que deba
+armarse de valor a fin de tomar sealada venganza de su ingrato amante.
+Dicho y hecho, apenas se alej de su lado, se visti ella a la carrera,
+dio un beso a la abuela, que, como sola, se hallaba hundida en el fondo
+de enana butaca de Campeche y sali a la calle. Mas yendo en la
+direccin de la casa de Nemesia, en el callejn de la Bomba, se encontr
+en la esquina con Cantalapiedra, a quien no vea desde la noche del 24
+de Setiembre. No le vali inclinar la cabeza, ni estrechar en torno del
+rostro los pliegues de la manta de burato. El Comisario la reconoci al
+punto, y, quiera que no, la detuvo en medio de la calle dicindola:
+
+--Alto a la justicia. Date o te va la vida.
+
+--Con su licencia, replic Cecilia seria, en ademn de seguir camino.
+
+--Date presa, digo, o de lo contrario har uso de la autoridad que me
+concede la ley. Respeta estas borlas (ensendole las del bastn que
+llevaba bajo el brazo izquierdo) o le ordeno a Bonora (su esbirro, el de
+las grandes patillas, que se mantena a respetable distancia) que
+proceda a prenderte.
+
+--Como no he cometido ningn delito, contest Cecilia muy tranquila, es
+intil que me ensee las borlas y me amenace con su teniente. Djeme
+pasar, que no estoy para bromas.
+
+--Sin ver antes esa carita fuera de la manta, no esperes que te deje dar
+un paso ms.
+
+--Tengo acaso monos pintados en la cara?
+
+--Muchachita! Jugate conmigo y todava te dan las doce sin campana.
+
+--Yo no me juego, no estoy para juegos. Djeme ir.
+
+--A dnde vas?
+
+--A una parte.
+
+--Es cosa de cita?
+
+--Yo no tengo citas con nadie, ni dejara mi casa por ver al rey de los
+hombres.
+
+--Quien te oye, segurito que se traga que hablas de veras.
+
+--Sabe Vd., que yo haya hablado de mentira sobre estas cosas?
+
+--Bien, veremos si eso que dices es verdad.
+
+--De qu manera?
+
+--Fcilmente, siguindote las aguas.
+
+--Est Vd. loco, Capitn?
+
+--No, sino muy cuerdo. Soy el Comisario del barrio y qu se dira de m
+si por descuido dejaba que una muchacha tan linda como t daba un mal
+paso y luego andbamos de tribunales y pleitos?
+
+--No me doy por ofendida de sus palabras, porque s que Vd. es muy
+_jaranero_.
+
+--Es que no jaraneo ahora. No deseo ofenderte ni en el negro de una ua;
+pero, repito, que ni como Comisario, ni como hombre, debo consentir que
+andes a estas horas por las calles sin galn que te gue y te defienda.
+
+--No me suceder nada. Est Vd. seguro. Voy aqu cerquita.
+
+--Est bien, quiero creerte. Ve con Dios y la Virgen. Mas no me dejars
+verte la carita?
+
+--No la est Vd. viendo?
+
+--As no me gusta verla. Echa hacia atrs los malditos pliegues de esa
+manta.
+
+Hizo Cecilia lo que la dijeron, quizs para verse libre de aquel
+impertinente, descubriendo casi todo el busto con slo dejar caer la
+manta sobre los hombros. En ese tiempo Cantalapiedra atiz el cigarro
+puro que fumaba, y produjo mayor claridad de la que reinaba en torno,
+puesto que no haba faroles por all, y las estrellas no alumbraban
+bastante.
+
+--Ah! exclam el Comisario lleno de entusiasmo. Habr quien no se
+muera de amor por ti? Maldito de Dios y de los hombres el que no te
+adore de rodillas como a los santos del cielo!
+
+Ante el cmico ademn y las exageradas expresiones del Comisario, no
+pudo menos de sonrerse Cecilia, la cual despus continu derecho a casa
+de Nemesia, sin cuidarse de averiguar si aqul segua o no sus pasos.
+Conociendo ella bien las entradas y salidas, no toc en ninguna puerta,
+sino que pas de la calle al cuarto de su amiga, a quien sorprendi muy
+afanada cosiendo una pieza de sastrera, delante de una mesita de pino,
+a la luz dudosa de una vela de sebo de Flandes en un candelero de hoja
+de lata.
+
+--Qu atareada que est una mujer! dijo entrando.
+
+--Hola! exclam Nemesia soltando la costura y yendo al encuentro de
+Cecilia con los brazos abiertos. Tanto bueno por ac! Quin se querr
+morir? Es preciso hacer una raya en el agua.
+
+--Ests sola? pregunt Cecilia antes de sentarse en el columpio de
+madera que le present la amiga.
+
+--Solita en alma, aunque Jos Dolores no tardar mucho.
+
+--No quisiera que me encontrase aqu.
+
+--Por qu, china?
+
+--Porque los hombres luego se figuran que una los busca.
+
+--Mi hermano no es de esos, chinita. El te ama, te adora, te idolatra,
+se le conoce, suspira siempre por ti; pero es tan vergonzoso que no se
+atrevera a decirte negros ojos tienes, cuanto ms a figurarse que
+vienes por l.
+
+--Ay, Nene! continu Cecilia desentendindose de las manifestaciones de
+su amiga. La otra tarde me encontr Leonardo hablando con Jos Dolores
+por la ventana de casa. En mala hora. Me ha costado una tragedia con l.
+
+--No me digas! repuso Nemesia sin poder ocultar del todo su contento.
+Pero ya habrn hecho las paces. No?
+
+--Ojal! exclam Cecilia suspirando. Se puso _bravo_ y se ha ido
+peleado conmigo. Quin sabe cundo nos Nez de Arce? Tal vez... nunca
+ms. l es muy perro y yo poco menos.
+
+En diciendo estas palabras, callose por breve rato. Se le haba
+atravesado la voz en la garganta, y en sus bellos ojos aparecieron
+gruesas lgrimas.
+
+--Cmo! dijo Nemesia sorprendida. De veras t lloras? No te da
+vergenza?
+
+--S, lloro, repuso Cecilia con visible sentimiento. Lloro, no de dolor,
+lloro de rabia conmigo misma, porque conozco que he sido una tonta.
+
+--Anj! Me alegro orte. Ya te lo haba dicho yo muchas veces, no debe
+fiarse una de ningn hombre.
+
+--No lo digo por eso, Nene. Llamas t fiarme de un hombre el amarlo
+mucho? Puede ser; y yo te digo, acaso est en tu mano amar o no amar?
+Conoces algn remedio contra el amor y los celos? Lo mejor sera,
+china, no tener corazn. As no sentiramos cario por nadie.
+
+--Luego, parece que t te das por engaada.
+
+--Tal como engaada no. Dios me libre! Leonardo no me ha dejado por
+otra ni creo que me deje. Si lo sospechase siquiera no estara
+dicindotelo desde esta silla.
+
+--Y qu ms quieres, mujer? Mucho temo que ese peje no vuelva a picar
+en tu anzuelo.
+
+--Qu sabes t? pregunt Cecilia asustada.
+
+--Nada, nada, repiti Nemesia. Mas no puedo olvidar el dicho de _sea_
+Clara, la mujer de Uribe: cada uno con su cada uno.
+
+--No entiendo.
+
+--Ms claro no puede ser. _Sea_ Clara no tiene ms experiencia que
+nosotras? Desde luego. Es mayor de edad y ha visto doble mundo que t y
+que yo. Pues si a menudo repite ese dicho, razn buena ha de tener.
+Aqu, inter nos, _naiden_ me lo ha contado, pero yo s que a _sea_
+Clara siempre le gustaron ms los blancos que los pardos, y bien durita
+ya se cas con _se_ Uribe. Por supuesto, llev ms quemadas y
+desengaos que pelos tiene en la cabeza, y por eso ahora se consuela
+repitiendo a las muchachas como t y como yo: cada uno con su cada uno.
+Entiendes?
+
+--S, bastante, slo que no veo cmo me venga el refrn.
+
+--Te viene pintiparado, chinita; te coge por derecho. T no prefieres
+los blancos a los pardos, como sea Clara?
+
+--No lo niego, mucho que s me gustan ms los blancos que los pardos. Se
+me caera la cara de vergenza si me casara y tuviera un hijo
+_saltoatrs_.
+
+--Desengate, mujer: bonitura, amor, cario, constancia, nada sujeta a
+los blancos. Despus, Leonardo no se va a casar tampoco contigo por la
+iglesia.
+
+--Por qu no? replic Cecilia con vehemencia. El me lo ha prometido y
+cumplir su palabra. De otro modo yo no lo querra como lo quiero.
+
+--Ay! Me da mucha pena orte hablar as, mas no quisiera quitarte la
+ilusin. Slo te digo que abras los ojos, no sea que mal haya venga muy
+tarde. No te fes, no te fes, y ten siempre presente que la hormiga por
+meterse a volar se quem las alas.
+
+--El que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe.
+
+--Lo comprendo, mas si una muriese de repente, sin dolor, ni trabajos,
+pase, sea todo por Dios. El caso es, china, que antes de morir se sufre
+mucho. Ven ac, duele tanto cuando un hombre blanco nos deja por una
+mujer de color, como cuando nos deja por una blanca? A que no? Eso s
+que duele. Y _me se_ figura que a ti te est pasando eso ahora. Conque
+no hables, ni digas de esta agua no beber.
+
+Disponase Cecilia a negar la exactitud del smil cuando apareci por la
+puerta del patio Jos Dolores Pimienta, y si ella no pudo o no supo
+decir lo que pensaba, l se qued mudo y esttico en el quicio del
+cuarto. No esperaba semejante compaa, mucho menos a aquella hora de la
+noche. Repuesto luego de su sorpresa, la manifest en breves y escogidas
+frases cunto se alegraba de verla. Cecilia dijo que haba venido
+solamente a darle una caradita a Nemesia, y se puso en pie para
+marcharse.
+
+--Tengo una buena noticia que darles, dijo el msico. El baile de
+etiqueta de la gente de color se ha convenido en darlo la vspera de la
+Noche buena, en la casa de Soto, esquina a Jess Mara. Por supuesto, la
+seorita est convidada en primera lnea, y se espera que vaya Nemesia y
+_sea_ Clara, y Mercedita Ayala, y todas las amigas.
+
+Ser un baile de ringorrango. Har raya, yo se lo digo a la seorita.
+
+--Lo ms fcil es que yo no pueda asistir, dijo Cecilia. Chepilla no
+est buena y temo dejarla sola.
+
+--Pues si falta la seorita, cuente que no habr luz para alumbrar el
+baile.
+
+--No saba que Vd. era tan lisonjero, dijo Cecilia sonriendo y
+movindose hacia la puerta.
+
+--No debe la seorita ir sola, dijo Jos Dolores.
+
+--Nadie me comer, pierda Vd. cuidado. No se moleste. Adis!
+
+No obstante su negativa, el msico y su hermana acompaaron a Cecilia
+hasta la puerta de la casa en que viva.
+
+
+
+
+CAPTULO XVII
+
+ _Y al punto que el triunfo creyera posible_
+ _De lcido acero se vio traspasar._
+
+ J. L. LUACES
+
+
+Dijo Jos Dolores Pimienta que el baile de la gente de color se
+celebrara en la casa de Soto. Ocupa la esquina occidental de la calle
+de Jess Mara, en su encuentro con la calzada del Monte, opuesta al
+Campo de Marte.
+
+Precede al zagun o entrada un ancho portal con barandilla de madera.
+Desde ste, por las alterosas ventanas, enteramente abiertas, pudo el
+pblico, sin derecho a entrar, presenciar a su sabor la fiesta. En el
+cuadrado patio, que se cubri con un toldo, se pusieron las mesas del
+ambig; en el comedor tocaba la orquesta; en la amplsima sala se
+bailaba y en los cuartos se reposaba y tenan las conversaciones ntimas
+de los amigos o los amantes.
+
+Los adornos de la sala se reducan a unas colgaduras de damasco rojo, el
+color nacional, recogidas con cintas azules en pabellones, a la altura
+de los dinteles de las puertas y ventanas. El alumbrado lo
+proporcionaban bujas de pura esperma, ardiendo en grandes araas de
+cristal, con profusin de prismas de lo mismo que reflejaban la luz, la
+multiplicaban y descomponan en todos los colores del iris.
+
+Con la frase _baile de etiqueta o de corte_, se quiso dar a entender uno
+muy ceremonioso, de alto tono, y tal, que ya no celebraban los blancos,
+ni por las piezas bailables, ni por el traje singular de los hombres y
+de las mujeres. Porque el de stas deba consistir y consisti en falda
+de raso blanco, banda azul atravesada por el pecho y pluma de marab en
+la cabeza. El de los hombres, en frac de pao negro, chaleco de piqu y
+corbata de hilo blanco, calzn corto de Nankn, media de seda color de
+carne y zapato bajo con hebilla de plata; todo segn la moda de Carlos
+III, cuya estatua, hecha por Canova,[43] se hallaba al extremo del
+Prado, donde hoy se ostenta la fuente de la India o de La Habana.
+
+Para entrar y tomar parte en la fiesta no bastaba el traje especial de
+los hombres; era preciso venir provisto de papeleta, la que deba
+presentarse en el zagun a la comisin all constituida para recibirla y
+aposentar a las mujeres. Observose esta medida estrictamente al
+principio; pero tan luego como lleg la hora de bailar, Brindis y
+Pimienta, principales aposentadores, delegaron el encargo en sujetos
+menos escrupulosos y rectos. A semejante descuido se debi el que, tarde
+de la noche, penetrasen algunos individuos que, si bien en traje de
+ceremonia, no presentaron papeleta ni eran artesanos tampoco.
+
+De este nmero fue un negro de talla mediana, algo grueso, de cara
+redonda y llena, con grandes entradas en ambos lados de la frente, que
+por poco que pasase l de los cuarenta aos de edad, terminaran en una
+calva completa. Aunque se vesta como se haba dispuesto, el frac le
+vena algo estrecho, el chaleco se le quedaba bastante corto, las medias
+estaban descoloridas por viejas, carecan de hebillas sus zapatos, no
+tena vuelos la camisa y el cuello le suba demasiado hasta cubrirle
+casi las orejas, tal vez por ser l de pescuezo corto y morrudo.
+
+Sea por estas faltas, o sobras, de que no estamos bien enterados, el
+negro de las entradas se hizo el blanco de las miradas de todos desde
+que puso el pie en el baile. Advirtiolo l, que no era ningn tonto, y
+naturalmente andaba al principio como azorado, esquivando la sala, donde
+la luz era ms profusa y brillante; pero hacia las once de la noche hizo
+por incorporarse en los corrillos que se formaban en torno de las
+muchachas bonitas, hasta que se atrevi a invitar a una y bailar un
+minu de corte, con tanto comps y donaire que llam por ello la
+atencin general. Dos o tres veces se acerc al grupo que galanteaba o
+adoraba en Cecilia Valds a la ms hermosa de las mujeres de aquella
+reunin heterognea; la contempl de reojo largo rato y luego se alej
+con visibles muestras de despecho.
+
+En uno de estos momentos, un oficial de la sastrera de Uribe que le
+observaba de cerca, le sigui fuera de la sala, le puso la mano en el
+hombro con alguna familiaridad y le dijo:
+
+--Oiga! Ests aqu?
+
+--Qu, qu se ofrece? contest l volvindose y estremecindose de pies
+a cabeza.
+
+--Qu haces por estos barrios, chiquete? le pregunt el oficial con
+mayor familiaridad.
+
+--Srvase decirme, seor mo, replic el de las entradas, enfadado:
+cundo y dnde le he echado maloja?
+
+--Hombre! repuso el oficial bastante mortificado, esas son palabras
+mayores.
+
+--Mayores o menores, son las que uso con los importunos como Vd.
+
+--No te vengas haciendo el misterioso y el seorn, que yo s quin eres
+t y t sabes quin soy yo. Apate, compadre, del tablado. _Te se_
+puede desvanecer la cabeza, y si te caes, das en el fogn de la cocina.
+
+--Vamos, y qu quiere Vd. conmigo ahora?
+
+--Nada, no quiero nadita de este mundo. Repar slo que le hiciste el
+feo a la nia ms linda del baile y esto pic mi curiosidad.
+
+--Le va o le viene a Vd. algo en este ajiaco?
+
+--Bastante, ms de lo que t te figuras.
+
+--Y Vd. se propone defender a esa nia, no?
+
+--Creo que t no las has injuriado. Las mujeres no son la cara del rey
+para agradar a todos. En gustar o disgustar no hay ofensa.
+
+--Bien, entonces djeme Vd. el alma quieta.
+
+--Eres un mal agradecido, le dijo el oficial, serio. No tienes t la
+culpa, sino yo que me ocupo de un individuo inferior a m, cocinero y...
+esclavo. Llenose de ira el negro con esto y levant la mano para pegarle
+una bofetada a su contrincante; pero, por razones que l se saba, no
+descarg el golpe. Haba penetrado en aquella casa sin papeleta, no
+conoca a nadie, era un intruso y todo escndalo que se armase deba
+redundar en su dao. Contentse, pues, con amenazarle y decirle que
+arreglara cuentas luego que terminase el baile; volvindole la espalda
+con desprecio. Semejante salida excit a lo sumo la risa del oficial de
+sastre, y dijo por burla:
+
+--Casaca, suelta a ese hombre.
+
+De seguidas busc a su amigo Jos Dolores Pimienta, le cont la
+ocurrencia con el negro de las grandes entradas rieron los dos de la
+ocurrencia y no se ocuparon ms del asunto.
+
+Desde temprano el baile estaba lleno, de bote en bote, segn reza la
+frase familiar. El golpe de gente de todos colores, sexos y condiciones
+que se apiaba ante ambas ventanas del ancho portal, presentaba aspecto
+tan animado, como interesante y tumultuoso. En el gran saln no se caba
+ni de pie, al menos mientras no se bailaba; los hombres se codeaban unos
+con otros, y ocultaban casi del todo a las mujeres sentadas alrededor.
+Cecilia, con Nemesia y _sea_ Clara, la mujer de Uribe, ocupaba un
+asiento de frente para la calle, en el lienzo de pared medianero entre
+la puerta del comedor y la del aposento, y siempre que lo permitan los
+grupos de hombres que acudan a saludarla, podan orse las
+exclamaciones de admiracin que su peregrina belleza excitaba en las
+personas del portal.
+
+A veces, tras las ponderaciones de las gracias de la muchacha, podan
+orse voces de compasin, pues tomndola por una joven de pura sangre,
+era natural que les chocase de verla all y que creyesen de bajos
+sentimientos a quien consenta en rozarse tan de cerca con la gente de
+color. Cecilia, entretanto, saboreaba a sus anchas el triunfo mayor que
+jams alcanz mujer alguna en la flor de su juventud y de su belleza.
+Uno tras otro, cuantos hombres de cierto viso llenaban el baile aquella
+noche, conocindola o no, vinieron a saludarla y rendirla homenaje, cual
+saben rendirlo los negros criollos de Cuba que han recibido alguna
+educacin y se precian de finos y atentos con las damas. Entre stos
+podemos citar a Brindis, msico, elegante y bien criado; a Tond
+protegido del Capitn General Vives, negro joven, inteligente y bravo
+como un len; a Vargas y a Dodge, ambos de Matanzas, barbero el uno,
+carpintero el otro, que fueron comprendidos en la supuesta conspiracin
+de la gente de color en 1844 y fusilados en el paseo de Versalles de la
+misma ciudad; a Jos de la Concepcin Valds, alias _Plcido_, el poeta
+de ms estro que ha visto Cuba, y que tuvo la misma desastrada suerte de
+los dos precedentes; a Toms Vuelta y Flores, insigne violinista y
+compositor de notables contradanzas, el cual en dicho ao pereci en la
+Escalera, tormento a que le sometieron sus jueces para arrancarle la
+confesin de complicidad en un delito cuya existencia jams se ha
+probado lo suficiente; al propio Francisco de Paula Uribe, sastre
+habilsimo, que por no correr la suerte del anterior, se quit la vida
+con una navaja de barbear en los momentos que le encerraban en uno de
+los calabozos de la ciudadela de la Cabaa; a Juan Francisco Manzano,
+tierno poeta que acababa de recibir la libertad, gracias a la
+filantropa de algunos literatos habaneros; a Jos Dolores Pimienta,
+sastre y diestro tocador de clarinete, tan agraciado de rostro como
+modesto y atildado en su persona.
+
+Con este ltimo y con Vargas se dign Cecilia bailar danza, minu de
+corte con Brindis, otro con Dodge; convers amablemente con Plcido,
+contest con un saludo gracioso al que le hizo Tond, habl de
+contradanzas con Vuelta y Flores, y celebr mucho el talento msico de
+Ulpiano, que dirigi la orquesta del baile.
+
+Cualquiera mediano observador pudo advertir que, a vueltas de la
+amabilidad empleada por Cecilia con todos los que se le acercaban, haba
+marcada diferencia entre los negros y los mulatos. Con stos, por
+ejemplo, bail dos contradanzas, con los primeros slo minus
+ceremoniosos. Pero dio amplia rienda a su innato exclusivismo cuando se
+le present el negro de las entradas profundas y la rog le admitiera
+como pareja para una danza o un minu. Eso s, no llev su negativa
+hasta el no spero y seco; le dio sus razones para no bailar con l, que
+tena comprometida la siguiente pieza, que se senta muy cansada, etc.
+El hombre no se dio por satisfecho, antes se mortific lo que es
+indecible y se alej murmurando frases groseras y amenazantes.
+
+No par mucho en esto la atencin Cecilia; pero cuando poco despus se
+paseaba con Nemesia y _sea_ Clara en torno de las mesas del ambig y
+tropez con el negro de las entradas, que pareca en acecho reclinado en
+la jamba de la puerta de uno de los cuartos laterales, tuvo miedo; y
+apretando el brazo de su amiga la dijo en voz baja y apresurada:--Ah
+est!
+
+--Quin? pregunt Nemesia volviendo el rostro.
+
+--Mira, agreg Cecilia. Por ac. Ese.
+
+En este momento el hombre se desprendi de la puerta y avanz hasta
+tocar con la barba en el hombro de Cecilia, a la cual sin ms preliminar
+le dijo:
+
+--Conque no me ha credo la nia digno de ser su compaero esta noche?
+
+--Qu dice Vd.? pregunt Cecilia ms asustada que antes.
+
+--Digo, continu el negro echando una mirada siniestra a Cecilia, digo
+que la nia me ha hecho un desaire.
+
+--Si lo cree Vd. as le pido mil perdones, porque no be tenido tal
+intencin.
+
+--La nia me dijo que estaba cansada y enseguida sali a bailar con
+otro. No busque disculpa la nia (aadi de carrera conociendo que
+Cecilia quera replicar), comprendo la razn por qu la nia me ha
+desairado. La nia me ve prieto, pobremente vestido, sin amigos en esta
+selecta reunin y se ha figurado que soy un cualquiera, un malcriado, un
+pelagatos.
+
+--Se equivoca Vd.
+
+--Yo no me equivoco. S lo que digo, como s quin es la nia.
+
+--Seor, Vd. me toma por otra.
+
+--La conozco ms de lo que imagina la nia. La conozco desde que la nia
+mamaba y gateaba. Conoc a su madre, conozco a su padre como a mis manos
+y tengo muchos motivos para conocer a la mujer que la cri por ms de un
+ao seguido.
+
+--Pues yo no lo conozco a Vd., ni...
+
+--Ni le importa tampoco a la nia? Lo comprendo. Debo decirle a la
+nia, sin embargo, que la nia me desprecia porque se figura que como
+tiene el pellejo blanco es blanca. La nia no lo es. Si a otros puede
+engaar, a m no.
+
+--Me ha detenido Vd. para insultarme?
+
+--No, seorita. Yo no estoy acostumbrado a insultar a las personas que
+gastan tnico. Si como lleva tnico la nia, lleva calzones, crea que
+no le hablara as. Me molesta tanto ms el orgullo que la nia gasta
+conmigo...
+
+--Bastante hemos hablado, le interrumpi Cecilia volvindole la espalda.
+
+--Como la nia guste, continu l altamente irritado, mas djeme decirle
+que baje un poco el cocote, porque si su padre es blanco, su madre no es
+ms blanca que yo, y adems, la nia es la causa de que me vea separado
+de mi mujer por ms de doce aos.
+
+--Y yo qu tengo que ver con eso?
+
+--Deba de tener algo, pues mi mujer ha sido la verdadera madre de la
+nia, como que la cri desde que naci, no pudiendo criar a la nia su
+madre por estar loca...
+
+--El loco es Vd., exclam Cecilia en alta voz.
+
+Nemesia y _sea_ Clara rodearon entonces a su amiga y trataron de
+llevrsela para la sala. Pero se detuvieron al ver a Tond, a Uribe, al
+oficial de ste y al mismo Jos Dolores Pimienta (bajo cuya proteccin
+implcita estaba Cecilia), que oyeron el grito y acudieron presurosos
+para averiguar lo que pasaba. El ltimo nombrado fue el primero a
+preguntarla.
+
+--Nada. Ese moreno, dijo ella con soberano desprecio, se ha empeado en
+tener un lance conmigo... como me ve mujer.
+
+--Cobarde! grit Pimienta, convertido de repente en len el modesto
+cordero.
+
+Y se avalanz al desconocido para castigarle; pero hurt el cuerpo y se
+puso en guardia.
+
+Jos Dolores estaba desarmado y se content con aadir:
+
+--Quin es Vd.?
+
+--Soy quien soy, contest el otro con impavidez.
+
+--Qu busca Vd. aqu?
+
+--Lo que me da la gana.
+
+--Pues ahora mismo sale Vd. de la casa o lo echo a patadas.
+
+--Quisiera verlo.
+
+--A, perro! Habas de ser esclavo. Afuera!
+
+En ese punto intervinieron Tond, Uribe y el oficial de sastre, sin cuya
+presencia de seguro que se arma una ria sangrienta entre el galante
+msico y el desconocido de las grandes entradas. El oficial dicho le dio
+el nombre de Dionisio Gamboa, y habindole rodeado todos poco a poco,
+fueron empujndole hasta ponerle materialmente de patitas en la calle.
+Mientras se le llevaban as, volva con frecuencia la cara y deca,
+dirigindose a Cecilia:--Se figura que es blanca y es parda. Su madre
+vive y est loca. Hablando despus con Pimienta, deca:--Seor defensor
+de las nias, sangre de _chincha_, el que la debe la paga. No se ha de
+quedar riendo. Ya nos veremos las caras. Al oficial de sastre, que le
+repeta:--Cllate la boca, Dionisio Gamboa, vete a cocinar a casa de tu
+amo, no te metas a farolero, porque pueden darte un bocabajo que te
+chupes los dedos; casaca, suelta a ese hombre, le deca:--Yo no me llamo
+Gamboa me llamo Jaruco. Y acurdate que tambin me la debes.
+
+Afectaron un tanto a Cecilia la conducta y sobre todo las palabras del
+negro de las entradas. Daba la casualidad que cuanto dijo respecto de
+sus padres, coincida extraamente con lo que ella misma haba antes
+odo y sospechado. El lenguaje misterioso que empleaba la abuela siempre
+que del caballero que las favoreca se trataba, era bastante para
+hacerla pensar a veces que deba de tener con ella alguna otra relacin
+que la de un mero galanteo, aun cuando no le pasara por la mente que
+fuese su padre el padre de su amante. Este no la amara ni la prometera
+unin eterna si supiera, como deba saberlo, que ligaba a los dos tan
+cercano parentesco. Por lo tocante a su madre, la abuela, mejor
+autoridad que el cocinero de Gamboa, si bien no la asegur jams que
+hubiese muerto, no la afirm tampoco que viviese, menos aun que
+estuviese loca. La mujer a quien _sea_ Josefa sola visitar en el
+hospital de Paula, segn lo poco que se le haba escapado de los labios
+en momentos de vivo pesar y honda tristeza, no era hija suya, siquiera
+sobrina; tal vez pariente de pariente de una amiga ntima de la mocedad.
+El cocinero Dionisio Gamboa o Jaruco estaba por fuerza equivocado,
+repeta meros rumores, hablaba de memoria.
+
+En tal virtud, y teniendo en cuenta la edad y carcter alegre de
+Cecilia, no es de extraarse que, tras pasajera preocupacin, se
+entregase de nuevo en brazos de los placeres que le brindaba el baile.
+Sin embargo, en medio del torbellino de la danza y del incienso de
+adulacin con que los hombres pretendan embebecerla, la inquietaba a
+veces el pensamiento del riesgo que corra el hermano de su amiga
+Nemesia, por haberla defendido de los insultos de un loco o de un
+asesino.
+
+Por eso, como mujer agradecida, desde aquel punto empez a sentir por
+Jos Dolores una especie de simpata que no haba sentido nunca, y en
+descuento de la deuda contrada no tuvo empacho en manifestarle sus
+temores. Riose l de ganas al orla, replicndole, quizs para
+tranquilizarla que el Dionisio Gamboa, Jaruco o lo que fuese, era un
+miserable esclavo, muy bocn para parrsele delante fuera del baile,
+porque dice el refrn que perro que mucho ladra no muerde. Observole
+Cecilia que siendo esclavo y cobarde era ms de temer, pues atacara a
+traicin, no cara a cara. Replic a esto Jos Dolores, que,
+efectivamente, tena que ir prevenido y con los ojos muy abiertos, no
+fuera que le dieran por la espalda; pero que por lo dems ya l se haba
+armado con un cuchillo que le acababa de prestar un amigo, y que tena
+que ser lince el hombre que le matase del primer _viaje_.
+
+Despus del ambig y de otra danza entre las doce y la una de la
+madrugada, termin el baile y cada cual march para su casa. _Sea_
+Clara, de brazo con Uribe, su marido; Cecilia y Nemesia con el hermano
+de sta, en unin agradable se dirigieron a lo largo de las casuchas que
+haba por aquel lado de la calzada, en direccin de la puerta de la
+muralla, llamada _de Tierra_ por ser la ms inmediata. Al acercarse a
+la primera esquina de la calle de Cienfuegos o Ancha, not Cecilia la
+sombra de un hombre que, ganndoles la delantera, torci por all a la
+derecha. Sospech desde luego quin podra ser y trat de llamarle la
+atencin a su compaero, al lado opuesto, indicndole el caf nombrado
+de Atenas, solitario y oscuro, cerca de la estatua de Carlos III, a la
+entrada del paseo. Pero el hombre no pas de largo cual ella esperaba;
+se plant en la esquina y dijo alto:--Sinvergenza, sangre de _chincha_,
+ven para ac, si eres guapo.
+
+Preciso era que Jos Dolores tuviese sangre de ese insecto para que se
+desentendiese de un desafo semejante, hecho delante de la dama de sus
+pensamientos. Hizo, pues, por desprenderse de sus compaeras, las
+cuales, sujetndole cada una por un brazo, habran conseguido el intento
+si no acude en su ayuda Uribe diciendo a las muchachas:
+
+--Dejen que le d una _mojada_.
+
+As fue. Jos Dolores sac el cuchillo, tom el sombrero en la mano
+izquierda para usarle como la capa el matador delante del toro, y sigui
+los pasos del contrario sin acercarse demasiado.
+
+Cecilia, con Nemesia y _sea_ Clara, agarradas de las manos y de Uribe,
+todas temblorosas y con la ansiedad que es de imaginar, se estuvieron a
+esperar cerca de la esquina el resultado de una lucha que no poda menos
+de ser sangrienta. A poco ms oyeron la voz argentina de Jos Dolores
+que dijo:--Aqu; y la ronca del negro que respondi:--Aqu. Y comenz
+sin ms la horrible brega.
+
+La carencia absoluta del alumbrado pblico, junto con la oscuridad de
+una noche sin luna, impedan ver claro los movimientos de los
+combatientes, no obstante la proximidad a que estaban del grupo
+espectador. Suponiendo que Dionisio tuviese el valor sereno de Jos
+Dolores, no tena su agilidad y mucho menos su destreza en el manejo del
+cuchillo. Esto se ech de ver pronto, porque tras unos pocos esguinces y
+quites con el sombrero, se oy primero un ruido extrao, como de tela
+nueva que se rasga con fuerza, y de seguidas el bronco de un cuerpo
+pesado que da en tierra. Cecilia y Nemesia dieron un grito penetrante y
+cerraron los ojos. Quin de los dos haba cado? Momento de terrible
+ansiedad!
+
+Mientras el cado continuaba gimiendo sordamente, el otro pareci
+acercarse a paso menudo hacia la calzada. En segundos, que no en
+minutos, sali de la densa oscuridad que le rodeaba, mucho ms densa
+para los ojos de los que le aguardaban y que del sobresalto no podan
+ver claro. Vena riente, ligero como un gamo, envainaba el cuchillo y se
+pona el sombrero hecho trizas. Era Jos Dolores Pimienta. Cecilia fue
+la primera a recibirle, y sin saber lo que haca, por un impulso de su
+alma generosa y sensible, le ech los brazos al cuello, preguntndole
+con cario:--Te han herido?
+
+--Ni un araazo! contest l, tanto ms orgulloso cuanto que senta
+sobre su corazn la cabeza de la mujer a quien adoraba sin esperanza de
+correspondencia. En oyndole ella, llor de pura alegra cual la nia
+que recupera su mueca cuando la juzgaba irrevocablemente perdida.
+
+
+
+
+TERCERA PARTE
+
+
+
+
+CAPTULO I
+
+ _T vistes de jazmines Al arbusto sabeo,
+ Y el perfume le das que en los jardines
+ La fiebre insana templar a Lieo._
+
+ A. BELLO
+
+
+Separose Leonardo Gamboa de su familia despus de almuerzo en la dehesa
+o potrero de Hoyo Colorado, y en la amable compaa de Diego Meneses
+tom por entre Vereda Nueva y San Antonio de los Baos, la vuelta de
+Alquzar, rumbo al sudoeste de su punto de partida.
+
+A pocas leguas se hallaron en lo que llaman por ah _Tierra Llana_,
+planicie extensa e igual, cuyo centro por esa parte lo ocupa la
+poblacin ltimamente nombrada. Su fondo es un calcreo muy poroso y
+puro, cubierto de una capa de tierra rojiza, o color de ladrillo, a
+trechos bastante espesa y suelta, acusando el xido de hierro de que
+est cargada y de una fertilidad prodigiosa. Con algunas interrupciones
+de nivel se dilata hacia el oeste hasta Callajabos, al pie de las
+serranas de la Vuelta Abajo y hacia el este hasta los ltimos lmites
+de Coln, siendo su latitud general estrecha.
+
+Por supuesto, en las porciones ms elevadas de dicha mesa, no se ven
+fuentes naturales, ni llueve tampoco a menudo; pero es tan copioso el
+roco nocturno, que moja el suelo y refresca la vegetacin. No
+conocindose en el pas ningn sistema de regado, a ese fenmeno
+meteorolgico hay que atribuir la lozana con que crecen y el verde
+esmeralda con que se visten las plantas en todas las estaciones del ao.
+En cambio, el descuaje del arbolado, el cultivo general de la mesa,
+particularmente de aquella parte que iban recorriendo nuestros dos
+viajeros, haban ahuyentado los pjaros de cuenta, y apenas si se vean
+uno que otro grupo de judo de vuelo pesado y penetrante graznido, un
+par de tmidas tojosas, una fugaz bijirita y pequeos tomeguines
+escondidos en los arbustos inmediatos.
+
+Mientras ms se alejaban de Hoyo Colorado, ms cafetales encontraban a
+uno y otro lado del camino; como que esas eran las nicas fincas rurales
+de cierta importancia en la porcin occidental de la mesa, al menos
+hasta el ao de 1840. Hablamos ahora del famoso jardn de Cuba,
+circunscrito entre las jurisdicciones de Guanajay, Gira de Melena, San
+Marcos, Alquzar, Ceiba del Agua y San Antonio de los Baos. No se
+fundaban entonces ah granjas para la explotacin agronmica, en el
+sentido estricto de la palabra, sino verdaderos jardines para la
+recreacin de sus sibaritas propietarios, mientras se mantuvo alto el
+precio del caf.
+
+Contra el sistema legal de mensuras observado en Cuba desde _ab initio_,
+estaban divididas esas bellsimas fincas en figuras regulares,
+prevaleciendo el cuadrado, y acotadas todas con setos de limoneros
+enanos, con zarzas y ms comnmente con tapias de piedra seca, o cercas
+primorosas y artsticamente construidas. Cubranse stas de enredaderas
+o aguinaldos, especialmente de campanilla blanca, los cuales abran por
+Pascuas de Navidad, daban aspecto risueo a la campia con sus nveas
+flores, en contraste con el verdor fuerte del arbolado cercano, mientras
+que con su exquisito y trascendental perfume embalsamaban el ambiente
+por millas y millas a la redonda.
+
+Sus ostentosas y cmodas viviendas no caan en las anchas calles o
+calzadas que separaban entre s los diferentes predios. Ms bien
+buscaban la reclusin y el sombro que brindaba el interior, como que
+creca ah ms frondoso el naranjo de globos de oro, el limonero
+indgena y extico, el mango y la manga de la India, el rbol del pan,
+de ancha hoja; el ciruelo de varias especies, el copudo tamarindo de
+cidas vainas, el guanbano de fruta acorazonada y dulcsima, la
+gallarda palma, en fin, notable entre la gran familia vegetal por su
+tronco recto, cilndrico, liso y grueso como el fuste de una columna
+drica, y por el hermoso cerco de _pencas_ con que se corona
+perennemente.
+
+A flor del camino s erigan la entrada, portal, mejor, arco triunfal,
+bajo cuya sombra, como por las horcas caudinas, haba que pasar para
+coger la ancha avenida, flanqueada de palmas y naranjos, que conduca a
+la apartada vivienda seorial, oculta all en el espeso arbolado. An
+despus de haber avanzado bien adentro, no siempre descubra de lleno el
+casero, ni se llegaba a l derecho; porque a menudo ocurra dividirse
+la avenida en dos ramales, describiendo dos medios crculos, uno de
+entrada, otro de salida, que limitaban de un lado los cafetos o setos de
+zarzas, y del opuesto los jardines de flores, desplegados a un tiempo a
+la vista del sorprendido viajero. Siguiendo por cualquiera de esos
+medios crculos, de seguro que se daba con la morada de los dueos y sus
+dependencias inmediatas en primer trmino; despus con la casa, por lo
+general exenta, del molino, en el centro de una como plaza o batey, en
+torno del cual se hallaban los tendales o secaderos de caf, los
+almacenes o graneros, las caballerizas, palomar, corral de gallinas y la
+aldea formada por las cabaas de paja de los esclavos.
+
+Leonardo Gamboa y su amigo, con los caballos algo sofocados, cubiertos
+ya unos y otros del polvo bermejo y sutil de la tierra llana, avistaron
+los linderos del cafetal _La Luz_, perteneciente a don Toms Ilincheta,
+cosa de media legua distante del pueblo de Alquzar, pasadas las cuatro
+de la tarde del 22 de Diciembre de 1830. Por la derecha de los viajeros,
+bajo un cielo azul y sin nubes, se pona entonces el glorioso sol de los
+trpicos, cuyos abrasadores rayos lanzaban manojos de luz a travs de
+las ramas de los rboles, tendiendo cada vez ms larga la sombra de las
+palmas sobre el campo verde, tachonado de gayadas flores, a tiempo que
+encendan el tomo trreo impalpable que se cerna en el tranquilo
+ambiente.
+
+Resonaba a lo lejos con las pisadas de las caballeras el fondo poroso y
+hueco de la tierra llana; de manera que, mucho antes de que los jinetes
+tocaran el portal de la finca, ya se hallaba en la reja de hierro,
+dispuesto para abrirla, el portero negro, que acababa de salir de una
+especie de garita grande de mampostera y teja plana, hacia la
+izquierda. Reconoci desde luego a aqullos y los recibi con los
+escorrozos tan propios de las gentes de su raza y condicin diciendo:
+
+--_Oj! oj!_ Nio Leonardito _ya sumerce vini_? Ah! Ah!, y el
+nio Dieguito _asina_ mismo.
+
+--Cmo est la familia, congo? le pregunt Leonardo.
+
+--_Toos genos, grasi Di._ Ahorita _dentraron_ las nias con doa
+Juanita. _Vinan_ del _protero_. Milagro que no se toparon con ellas los
+nios. Si susmercs _jarrean_ un poco _entoava_ las alcanzan ms _pac_
+de la casa.
+
+Y agreg luego hablando con Leonardo:--Ah! _Qu si va a legr_ la nia
+Isabelita! Y la nia Rosita! (hablando con Meneses). _No mi diga!_
+
+Los dos jvenes se sonrieron y continuaron al paso de sus caballeras
+por el centro de la magnfica alameda, deseando en secreto, por extraa
+coincidencia de sentimientos, que se alargase algo ms el trmino de su
+camino. Es que en los momentos de comparecer ante las damas de sus
+amores, tema Leonardo que le recibiese la suya, no cual sola, como
+amiga y amante tierna, sino como juez severo y duro, por sus pasadas
+flaquezas y veleidades. Para decir verdad, senta algo que se pareca
+ms a la vergenza que al contento. Diego, por su parte, prximo a
+realizar el deseo ms vivo e ntimo de su pecho, el de volver a ver a
+Rosa en su paraso de Alquzar, despus de un ao de ausencia, quera
+probar si retardando el momento apetecido, se calmaba un tanto el
+tumulto de su sangre y poda saludarla con la compostura del respetuoso
+caballero.
+
+Pero por ahora, ni la satisfaccin de este capricho les fue dado
+realizarlo a nuestros amigos. Porque en desvindose de la avenida que
+traan, alcanzaron a ver a las hermanas penetrando en lo ms intrincado
+del jardn, all donde los rosales de Alejandra, los jazmines del Cabo
+y las clavellinas, competidores de los ms bellos de que se precian
+Turqua y Persia, si no acertaban a envolverlas con sus ramas, sin duda
+que las envolvan con sus emanaciones aromticas.
+
+Tambin las jvenes, por las pisadas de los caballos, se apercibieron de
+la presencia de los viajeros, reconocindolos, especialmente al primero
+que puso pie a tierra, abandonando la montura a su albedro, y fue
+Leonardo Gamboa. Rosa, ms joven y cndida que la hermana, hizo una
+exclamacin involuntaria de alegra; Isabel experiment sentimiento
+opuesto. Recordaba que su despedida de La Habana no fue agradable ni
+cordial, y crea que antes de dar entrada en su pecho al placer con que
+sola recibir a Leonardo, necesitaba cuando menos una explicacin suya
+satisfactoria de lo pasado.
+
+Ni Leonardo ni Diego se hallaban en aptitud de leer claro en el
+semblante de sus amigas lo que pasaba en sus espritus cuando lleg el
+momento de saludarse, segn el modo fro y rgido que piden las
+costumbres cubanas, esto es, sin el significativo apretn de manos. Fue
+bien marcado, no obstante, el cambio que se oper en el rostro de las
+dos hermanas. El de Isabel asumi aspecto serio y plido; el de Rosa
+tom el color de la flor de su nombre; y por breve rato, ellos ni ellas
+supieron qu hacerse ni qu decir. Toc al cabo a la ms avisada de las
+mujeres el advertir la embarazosa posicin de todos, y, para salir
+pronto del paso, acudi a una de las coqueteras caractersticas de su
+edad y sexo. Tena Isabel en la mano una rosa de Alejandra, abierta
+aquella misma tarde, y se la prometi a Meneses diciendo:
+
+--No es sta su flor preferida?
+
+Asomronsele los colores a la cara del agraciado, y se puso ms colorada
+que antes la de Rosa, quien, ya quisiese ocultar su propio rubor, ya
+enmendar el aparente desaire hecho a Gamboa, se quit un clavel que se
+haba prendido en el cabello y se lo dio balbuceando:--No es sta la
+flor que prefiere el amigo Leonardo?
+
+Bast esto poco a romper el encanto; slo que por aquella tarde y noche
+Isabel se dedic a obsequiar y atender a Meneses, aunque no vea el
+momento de conciliacin con Leonardo. Entre tanto, juntos los cuatro
+fueron al encuentro de doa Juana y del seor Ilincheta que venan a
+saludar a los recin llegados.
+
+Desapareca por entonces la claridad del da, y el airecillo de la
+noche, por ms que viniese cargado de los perfumes de las flores y de
+las emanaciones gratas que emite el campo a esa hora, empez a dejarse
+sentir. Las seoras, sobre todo, tuvieron que apelar al abrigo
+acostumbrado, el paoln de seda, echado al desgaire sobre los hombros.
+Pero en los momentos de trasladarse a la sala, reson el melanclico
+taido de la campana de la queda en los cafetales circunvecinos y en el
+de _La Luz_, llamando a amos y esclavos a la oracin y al recogimiento.
+En oyndolo doa Juana, sus sobrinas, los dos jvenes y don Toms
+Ilincheta, stos con los sombreros en la mano, y los criados del
+servicio inmediato de la familia con los brazos cruzados, todos de pie,
+aquella seora comenz diciendo:--Ave Mara Pursima!; a que
+contestaron los circunstantes en coro: Sin pecado concebida.--El ngel
+del Seor (prosigui la seora) anunci a Mara que el Hijo de Dios
+Padre encarnara en sus entraas, para redencin del mundo. Ave Mara!
+Mara Santsima lo admiti diciendo: ves aqu la esclava del Seor,
+hgase en m segn tu palabra Ave Mara! El Hijo de Dios se hizo
+hombre, y vivi entre nosotros. Ave Mara!
+
+Dadas las buenas noches, las hijas primero y tras ellas los criados,
+besaron la mano de doa Juana y de don Toms, y recibieron en
+contestacin el usual _Dios te haga una santa_, o _un santo_.
+
+De seguidas una criada avis a Isabel que el Contramayoral la esperaba
+en el otro lado del prtico. Pidi ella permiso a los huspedes. Su
+padre, hablando con stos, explic el motivo de su ausencia
+diciendo:--Es mi Mayordoma, cajera y tenedora de libros, y cree que
+primero es la obligacin que la devocin. Lleva cuenta del caf que se
+recolecta, del que se descascara, escoge y ensaca, del que se remite a
+La Habana. Cuando se vende, glosa ella las cuentas del refaccionista,
+cobra y paga. Todo como un hombre. En una palabra, desde que muri mi
+esposa, que santa gloria haya, mi Isabel est hecho cargo de la casa,
+del cafetal y de todos mis negocios. Ay! No s qu sera de m si
+tambin ella me faltase.
+
+Quin era el Contramayoral? Un negro como un trinquete, del color de la
+pez, cari-ancho, de aspecto franco y mirada inteligente. No bien se
+apareci su ama, la hizo una genuflexin para pedirla su bendicin,
+porque l mismo acababa de dirigir el rezo de sus treinta o ms
+compaeros en medio del batey, a la luz de las estrellas.
+
+--Nia, la dijo, aqu est la cuenta de _lo barr llenao_ hoy. Y le
+alarg un papel? La hoja de una planta con signos caligrficos o
+aritmticos? Nada de eso. Aunque aquel esclavo haba aprendido de coro
+ciertas oraciones del catecismo que le ensearon para bautizarle, no
+saba escribir ni pintar guarismos. La cuenta de que hablaba se reduca
+a dos o tres varas cortas de un arbusto del campo, con muchos cortes o
+muescas de travs, tarjas o quipos modernos para indicar el nmero de
+barriles de caf recolectados durante ocho horas de trabajo.
+
+Con pasar Isabel las yemas de los dedos por las muescas de las tarjas,
+conoci que no haba sido abundante la recoleccin, y as se lo dijo al
+esclavo.
+
+--Nia, se apresur l a explicar en su guirigay especial la causa de la
+deficiencia. _Nia, la safra va de venca_, no queda caf _maro_ en la
+mata, _ni pa remedia. Brujuliando po aqu y po all se ha llenao 25
+barr._
+
+--Est bien, Pedro, repuso Isabel. No hay para qu estropear las matas,
+ni que tumbar el grano verde. Sera mucho menor la zafra el ao entrante
+si eso se hiciera. Escchame Pedro, con atencin. Maana bien temprano
+pon toda la gente a limpiar el batey y las guardarrayas principales
+hasta las nueve. Tenemos visitas y quiero que todo est aseado y bonito.
+Por la tarde es preciso que unos pilen y avienten el caf seco, y que
+otros, las mujeres y los ms dbiles, a escoger. El caso es aviar todo
+el pilado y aventado, maana mismo si es posible.
+
+--_Asina si jar, nia._
+
+--Ah! Lo principal se me olvidaba, agreg Isabel en tono triste. A
+Leocadio que d bastante maz y yerba al tro moro y al tro dorado,
+porque tienen que emprender largo viaje pasado maana.
+
+--_Va a sal lamo?_
+
+--No, ta Juana, Rosita y yo, que vamos a pasar las Pascuas en la Vuelta
+Abajo.
+
+--_Anj! La nia si va otra vuelta, la casa parece rob._
+
+--Papa se queda. Estamos convidados a pasar las Pascuas como digo, con
+la familia del seor Gamboa en su ingenio _La Tinaja_, all lejos, muy
+lejos, por el Mariel. Han puesto una gran mquina de vapor para moler
+caa; romper la molienda la vspera de Pascuas y aguardan por nosotros.
+Aqu han llegado a buscarme el nio Leonardito y el nio Diego Meneses,
+que t conoces.
+
+--_Con que si va otra vuelta?_, repiti el Contramayoral pensativo.
+
+--Estaremos ausentes muy poco tiempo, cuando ms hasta despus del
+domingo de Nio perdido. Me da mucha pena dejar a pap solo. Pero espero
+en Dios que no le suceder nada, antes me prometo que Vds. le cuidarn
+bien.
+
+--_Asina si jar nia._
+
+--Pero si por desgracia se enfermare en nuestra ausencia, te encargo,
+Pedro, que sin prdida de tiempo me despaches un propio al ingenio _La
+Tinaja_, cerca del pueblo de Quiebrahacha. Acurdate de estos dos
+nombres: _Tinaja_ y _Quiebrahacha_.
+
+--_Asina si jar, nia._
+
+--Rafael o Celedonio, cualquiera de los dos, sirve para el mandado.
+Ellos conocen el camino de aqu a Guanajay; de all al Quiebra Hacha se
+sabe que quien tiene lengua a Roma va.
+
+--_Asina si jar, nia._
+
+--Bueno, confo en ti, Pedro. Es un gran descanso para nosotros, cuando
+salimos, dejar el cuidado de la casa y de la finca a un hombre tan
+racional y honrado como t.
+
+Ni porque le hicieron este elogio franco cuanto sincero, hizo uso el
+negro de su conocida muletilla. Slo sacudi la cabeza cual si quisiera
+desterrar una idea enojosa, y volvi a un lado el rostro, sin darle la
+espalda a su seorita, lo cual habra sido una falta de respeto.
+
+--Atiende, Pedro, continu Isabel. Hay que traer del potrero el caballo
+careto para llevar a Guanajay uno de los dos tros. El que le lleve, sea
+Rafael o Celedonio, debe salir al Ave Mara o con los primeros claros
+del da de pasado maana, apearse en la posada de Ochandarena, frente a
+la plaza, hacer que baen y den un buen pienso a los caballos y aguardar
+por nosotros, pues tendr que regresar con el tro que saquemos de ac.
+Recordars todas estas cosas, Pedro?
+
+--_Mi ricorde, nia_, dijo el Contramayoral afectado; aadiendo a la
+carrera: _Le pobre negre va a ten una Pacua mu magu._
+
+--Por qu? pregunt Isabel con exagerada sorpresa. Le dir a pap que
+les deje tocar tambor en los dos das de Pascuas y el da de Reyes.
+
+--_Ma como la nia no et allante, le negre no se diviete._
+
+--Qu bobera! Nada, a bailar, a divertirse para que est contenta la
+nia cuando vuelva del paseo. Eh! Nada ms, Pedro.
+
+Se retiraba ste despacio y de mala gana, e Isabel, que quedaba
+pensativa apoyada en el barandal del prtico, llamole luego,
+diciendo:--Pedro, ya lo ves? Por tus interrupciones y majaderas se me
+iba o olvidar una de las cosas que tena ms presente. Debo hacerte otro
+encargo, mi ltimo encargo. Mira, Pedro, estoy pensando que por s o por
+no, lo mejor ser que guardes el ltigo en tu boho hasta despus de
+Pascuas. S, s, mejor ser pues mientras le tengas en la mano has de
+querer usarlo, y yo no quiero que se levante el ltigo para nadie, lo
+oyes, Pedro? Que no suene el ltigo en mi ausencia.
+
+--_Le negre et perdo_, dijo Pedro sonrindose, _por mor de la nia_.
+
+--Me importa poco, replic Isabel con firmeza. T sabes que pap bot al
+mayoral en abril porque daba mucho cuero. Recuerda que la cogi contigo.
+No ha de orse un latigazo en el cafetal en mi ausencia. Lo repito, lo
+quiero as, lo mando, Pedro.
+
+Volviendo de su breve dilogo con el Contramayoral, encontr Isabel
+puesta la mesa para la cena en medio de la sala. Seran las ocho de la
+noche. El lujo de la vajilla de plata, de cuyo metal eran hasta los
+grandes macizos candeleros, pareca competir con la abundancia de los
+manjares. Mas nada de esto se haca por vano alarde. En primer lugar,
+porque habiendo comido la familia a las tres de la tarde, segn la
+costumbre del campo entonces, suponan que los dos huspedes tuviesen
+hambre y querran satisfacerla. En efecto, las seoritas, la ta y el
+seor Ilincheta, que por cumplimiento haban ocupado juntos un costado
+de la mesa, participaron nicamente del chocolate o del caf con leche;
+haciendo, eso s, Isabel, los honores con gracia y naturalidad
+caractersticas.
+
+Tras la cena y una conversacin agradable, se levant don Toms y se
+retir a su cuarto, recomendando a sus hijas no detuvieran mucho a los
+huspedes, quienes por fuerza estaran cansados y desearan reposar de
+las fatigas del viaje.
+
+La casa vivienda del cafetal _La Luz_ estaba hecha a la francesa, es
+decir, conforme al sistema que para habitaciones tales se segua en las
+fincas de igual naturaleza por los criollos de la Guadalupe y Martinica;
+pues de hecho la haba trazado y dirigido un arquitecto natural de una
+de esas islas. El plano figuraba una cruz con dobles brazos, cuyo centro
+lo ocupaba la sala, y las ocho alcobas, ambos brazos de la misma,
+formadas por dos pasillos que terminaban en dos saletas, debajo de los
+cobertizos de las culatas de la casa. En los ngulos de los prticos
+haba cuatro cuartos que interiormente se comunicaban con las saletas
+dichas, y exteriormente con los jardines y aqullos. Los prticos, pues,
+se extendan cuanto la sala, corran paralelos a ella y estaban cerrados
+por barandillas de madera y por cortinas de caamazo en vez de
+persianas. El techo del cuerpo principal estaba formado con las hojas de
+la palma llamada _cana_, por su espesor, duracin y frescura; y el de
+los prticos o cobertizos con teja plana. Las puertas y ventanas, en
+nmero por cierto excesivo, abran todas hacia afuera, dejando entrar a
+raudales, al menos de da, la luz y el aire siempre cargado con el
+perfume de las flores o de las frutas en que tanto abundaba aquella
+morada encantadora.
+
+Por razones que es fcil colegir, las seoras no siguieron desde luego
+el ejemplo del amo de la casa. Los jvenes no sentan inclinacin
+ninguna a separarse por el resto de la noche, sin comunicarse con una
+palabra, con una mirada aunque fuese algo de lo mucho que bulla en sus
+cabezas. As es que, por instinto casi, despus de la cena volvieron al
+prtico fronterizo y emprendieron paseos de arriba a abajo, en dos
+grupos: el de Isabel con su ta y Meneses y el de Rosa y Leonardo a
+retaguardia. A la primera vuelta pregunt ste a aqulla, en tono bajo,
+indicando a la hermana mayor:
+
+--Qu tiene la nia?
+
+Este era casualmente el primer verso de una cancin muy popular
+entonces; y Rosa, que era viva y traviesa, contest al punto con el
+segundo verso que la daba nombre:
+
+--Sarampin.
+
+--Con qu se le cura?, volvi a preguntar Leonardo con el tercer verso.
+
+--Con coscorrn; concluy Rosa sin poder tener la risa.
+
+--De qu se ren Vds.?, pregunt Isabel muy atenta a lo que pasaba a
+sus espaldas.
+
+--No le diga, Gamboa, dijo Rosa. Djela con su curiosidad. Ella no es de
+nuestro bando.
+
+Pareca que Isabel se propona monopolizar por el resto de la velada la
+conversacin y la sociedad de Diego Meneses. De aqu el motivo aparente
+del pique de Rosa con ella, segn lo revelaban sus ltimas palabras. La
+misma sospecha y con igual copia de razones poda abrigar Isabel
+respecto de su hermana menor, dado que desde el principio se apropi las
+atenciones y compaa de Leonardo. Mas ninguno de los jvenes estaba
+satisfecho de s mismo ni del otro. Esta era la verdad; de suerte que se
+cansaron de los paseos ms pronto de lo que poda razonablemente
+esperarse, slo que en vez de sentarse se apoyaron como por acaso en la
+barandilla, quedando, tambin casualmente, cual deseaban en secreto:
+Isabel al lado de Leonardo. Rosa al de Meneses, y doa Juana fuera del
+grupo. Amaba sta a sus sobrinas con amor de madre, como quien las haba
+criado desde pequeuelas; deseaba su establecimiento, y, siendo ella
+casamentera de ndole, claro est que no tom a mal una eliminacin
+mediante la cual aqullas podan tener un rato de ntima comunicacin
+con sus galanes.
+
+Reinaba en torno de la casa la calma ms profunda, habiendo abatido el
+airecillo que se levantara a las puestas del sol. No se movan las ramas
+de los rboles, ni era bastante la luz de las estrellas, ni la
+transparencia del cielo para reflejarse en las anchas hojas del pltano,
+cuyo tallo fibroso sobresala entre los enanos y espesos cafetos. El
+nico rumor que se aperciba era el distante y sordo procedente de
+esclavos, los cuales, antes de entregarse al descanso, preparaban la
+frugal cena a la lumbre de sus bohos mientras discutan la novedad de
+la noche, a saber: la prxima ausencia de su seorita. Pero ms cerca de
+nuestros jvenes no puede decirse con exactitud que formaban ruido
+apreciable el chirriar de los grillos ocultos en la yerba, ni el aleteo
+de las mariposillas nocturnas que con fugaz zumbido pasaban del jardn a
+la casa, atradas por la luz de la vela dentro de la guardabrisa o fanal
+en la mesa del centro de la sala.
+
+El sitio, pues, la hora, el silencio de la tierra y del cielo, el
+aspecto sombro del prtico ancho, gacho y de limitado horizonte por el
+espeso arbolado inmediato, la misma lucha de la dbil claridad
+artificial interior con la oscuridad exterior, todo predispona a la
+exaltacin de las pasiones de los jvenes, arrobadas sus almas en la
+contemplacin del bellsimo cuadro que los rodeaba por todas partes. En
+tales momentos, las mujeres menos agraciadas parecen areas y adorables;
+los hombres ms tmidos se atreven a todo, y sintiendo ms se expresan
+con mayor elocuencia.
+
+--Isabel, dijo Leonardo, me extraa tu conducta conmigo.
+
+--Califquela, repuso Isabel sonriendo.
+
+--No me corresponde calificarla, por la sencilla razn de que soy el
+agraviado.
+
+--Eso ms? Pues era lo que faltaba.
+
+--Te sorprende? Cmo se compagina, si no, nuestra amigable despedida
+de La Habana (por mi parte, se entiende), con tu silencio e indiferencia
+enseguidas...?
+
+--Sin motivo que justificara el cambio?
+
+--Sin motivo que lo justificara. Yo al menos no he podido penetrarlo
+todava.
+
+--Refresque Vd. la memoria de los hechos.
+
+--Nada, Isabel, no alcanzo, desconozco el motivo.
+
+--De vers?
+
+--De veras.
+
+--Entonces he sido una loca, una tonta, he visto visiones.
+
+--Tanto como eso no, Isabel. No te ocurre que hayas podido interpretar
+mal un acto inocente mo o de otra persona hacia m?
+
+--Si no se trata de interpretaciones, seor don Leonardo, se trata de lo
+que yo vi con mis ojos.
+
+--Sepamos lo que vio mi seora doa Isabel con sus ojos.
+
+--Vi lo que Vd. vio, mejor dicho, lo que le pas Vd. al estribo del
+quitrn.
+
+--Y se era motivo suficiente para que t me perdieras el cario y
+estuvieras a punto de olvidarme?
+
+--Lo era y grande, para enojarse cualquier mujer de vergenza, por mucho
+que la cegara la pasin.
+
+--Veo claro, Isabel, que en todo ello ha habido una equivocacin de tu
+parte, y que, sin quererlo has sido injusta conmigo.
+
+--Explquese Vd., dijo Isabel con aparente ansiedad.
+
+--Te dir en pocas palabras lo que pas, continu Leonardo, ponindose
+colorado, porque de hecho pensado iba a mentir. Mientras te deca el
+ltimo adis, naturalmente extend un pie sobre la acera. Una de las dos
+mulatas que pasaban tropez conmigo, y, creyendo que le haba armado una
+zancadilla, llena de ira me dio un empelln. T sabes lo insolente que
+son esas mujerzuelas cuando se creen ofendidas.
+
+--S, dijo Isabel pensativa. Despus de un breve rato aadi: Mas qu
+motivo le di yo para que me dijese la palabra indecente que an me zumba
+en los odos?
+
+--Tu exclamacin, Isabel, y luego el llamarla Adela, cuando tal vez se
+llamaba Nicolasa o Rosario fue sin duda lo que aument su clera.
+
+--Si la llam por el nombre de Adela, mejor dicho, si en mi exclamacin
+solt ese nombre, fue porque me figur que era ella su hermana de Vd.
+Adems de tomarla por el vivo retrato de Adela, no pude, ni deb
+imaginar que otra mujer tuviese con Vd. semejantes bromas.
+
+--Toma! El cuento es que no hubo broma de su parte.
+
+--Luego ella le conoce a Vd. y le maltrat por... celos.
+
+--La conozco de vista, lo confieso, ya me haba llamado la atencin su
+semejanza con mi hermana Adela; mas no la he dado jams ocasin a
+encelarse de m.
+
+--Quiz le ama a Vd. en secreto.
+
+--No tendra nada de particular, slo que en mi vida le he dicho ojos
+negros tienes.
+
+--Sentira hacer a Vd. una injusticia, Leonardo. Las apariencias, sin
+embargo, le condenan.
+
+--No, Isabel, no. Soy inocente. Si te engaase en este momento, si no te
+dijese toda verdad, si te pintara una pasin que no senta, si en
+consecuencia te hubiese dado justo motivo de agravio, sera el ms malo
+de los hombres...
+
+--Est bien; doblemos la hoja, le interrumpi Isabel convencida.
+
+--Pelillos a la mar?, le pregunt Leonardo con amoroso acento.
+
+--Pelillos a la mar, contest ella con celestial sonrisa. No habra
+dicha para m si me viese condenada a dudar de la palabra del hombre a
+quien tena por amigo y caballero.
+
+--Bien, agreg Leonardo ms animado. No crees t que debamos sellar
+esta dulce reconciliacin...?
+
+Diciendo esto dejaba correr disimuladamente la mano por el barandal para
+coger la de Isabel, que se apoyaba en el mismo. Pero ella, evitando la
+ocasin, evit el peligro. Se puso seria y pas al lado de su ta, a
+quien dijo alto que era hora de recogerse. El reloj de Leonardo marcaba
+las once de la noche.
+
+Haba volado el tiempo. Diego Meneses, no obstante sabedor de que la
+ocasin la pintan calva, supo aprovecharla lo que bastaba para hacer a
+Rosa una formal declaracin de amor; habiendo encontrado el tema o
+pretexto de la conversacin en el regalo del clavel que esa joven hizo a
+Leonardo en el jardn. Cndida paloma del vergel de Alquzar! Ella, que
+no haba escuchado antes un te amo, Rosa dicho con intencin y con
+fuego. Ella, que se senta atrada hacia aquel joven como la aguja al
+imn, como la avecica a la serpiente, no pudo desviar la atraccin,
+deshacer el encanto; no encontr a mano gesto, palabra ni ardid para
+negar que haba sucumbido y que tambin amaba a su tentador desde la
+primer temporada que pasaron juntos en el cafetal _La Luz_.
+
+
+
+
+CAPTULO II
+
+ _Y en los bellos cafetales
+ todo es frescura y olores,
+ besadas sus blancas flores
+ por las brisas tropicales._
+
+ J. PADREZ
+
+
+Como novia de Cupido desde la vspera, Rosa Ilincheta, por el temor
+pudoroso de encararse con su cmplice a la clara luz del da, retard
+cuanto pudo su salida del tocador. Pero Isabel tena obligaciones que
+llenar y bien temprano apareci en el prtico del sur de la casa con la
+sombrilla en la mano derecha, una cestita calada al brazo izquierdo por
+el aro, y por todo abrigo el paoln de seda bordado de realce.
+
+Asomaba entonces el sol por un ngulo de la casa, alumbrando una parte
+del jardn y proyectando la sombra de aqulla y de los rboles, por
+largo trecho, sobre el espacioso batey de la finca. Haba sido abundante
+el roco de la madrugada. Empapado estaba el csped, apagado el polvo
+bermejo de los caminos y las hojas de las plantas y las corolas de las
+flores cuajadas de menudos aljfares; otros tantos prismas que
+descomponan la luz del almo sol, al recibirla de soslayo.
+
+Ech Isabel una mirada inquisitiva por todo el pas desplegado ante
+ella, y se aventur fuera del prtico; porque desde all ech a ver una
+rosa de Alejandra que acababa de abrirse al dulce calor solar, en el
+cuadro del sudeste del jardn. Cortola sin punzarse ni mojarse, y cuando
+se adornaba con ella la esplndida trenza de sus cabellos, volvi
+maquinalmente los ojos hacia la casa y le pareci que uno de sus
+huspedes la observaba desde el postigo de la ventana del cuarto, en el
+extremo del prtico, donde en efecto se haban los dos alojado. Era
+Diego Meneses, que por no haber disfrutado de sueo tranquilo, dej la
+cama desde el amanecer y aspiraba el puro ambiente del campo, a la sazn
+que Isabel apareci en medio de sus gayadas flores.
+
+De tal modo la turb este incidente, que por breve rato estuvo indecisa
+entre si volva atrs o seguira adelante, porque los actos de adornarse
+el cabello y de mirar para la casa, mager que inocentes y casuales,
+podan interpretarse de diversas maneras, y ella hua tanto de la
+frivolidad como de la necia coquetera. Pero tena que salir y sali con
+firme paso.
+
+Por el lado del sur, una cerca de piedra separaba el campo del cuadrado
+en que se comprenda el variado casero de la finca. En el centro se
+alzaba el molino del caf, entre los dos pares de tendales, capaces de
+contener a un tiempo, secndose, la mitad de la cosecha. Ms lejos,
+cerrando el gran espacio por la izquierda, se vea el grueso y oscuro
+brocal del pozo con su horca y garrucha para la extraccin del agua; el
+palomar despus, el corral de las aves y algunos chiqueros; al fondo y a
+la derecha, el campanario, o ms bien el pilar de madera de cuyo brazo
+cubierto con un tejadillo, penda la campana; los graneros o almacenes,
+las caballerizas, el establo de las vacas y las otras dependencias. Los
+bohos de los esclavos figuraban una aldea de regular tamao.
+
+Ni estaba desprovisto de vegetacin el magnfico batey que hemos venido
+describiendo, pues muchos rboles, y sin duda los ms copudos y
+corpulentos de toda aquella hacienda, le adornaban y daban sombra. Entre
+ellos varios aguacates, mameyes colorados, mangos y caimitos; sobre todo
+los primeros, cual las conferas del continente, parecan escalar el
+cielo con la cspide de sus ramas. Aqullos ms empinados y coposos eran
+los escogidos por las gallinas de Guinea (_Numidas Meneagris_ de
+Cuvier), conocida la huraa de esas aves exticas, para sus querencias
+de noche. La banda, que bien poda componerse de cien, desde antes de
+aparecer el sol empezaron a removerse y a repetir el clamor o cacareo
+peculiar suyo, en que parece que una dice _pascual_ y la otra contesta,
+_pascual_, hasta que todas despiertan y se preparan para descender de
+sus elevadsimas y naturales alcndaras. Ni los pichones ni las gallinas
+daban an seales de vida: aqullos por no ser madrugadores, stas por
+el encierro y la oscuridad de su casa.
+
+Por lo dems, se notaba bastante movimiento en todo el batey. De los
+esclavos de ambos sexos, quines recogan con sus guatacas o azadones
+las hojas secas y briznas del suelo; quines con los mismos instrumentos
+rozaban la yerba de los caminos; quines con ambas manos abiertas
+levantaban la basura amontonada y la metan en canastas que otros
+conducan fuera a la cabeza; quines a brazo sacaban agua del profundo
+pozo y la vertan en una amplia cubeta de piedra al pie del brocal para
+que otros, en unos baldes rsticos hechos del pecolo de la palma, la
+distribuyesen en los depsitos de los varios departamentos de la
+hacienda. A la vera del pozo daba agua y baaba los caballos de dos en
+dos o de tres en tres, el calesero Leocadio. Dentro del molino resonaba
+la voz penetrante del negrito, que, sentado al extremo del eje de la
+rueda vertical, con que girando en la solera se descascaraba el caf,
+aguijaba sin cesar a la caballera que serva de motor. Cuatro esclavas,
+entre tanto, tendan el grano, an no bien seco; mientras otros
+conducan el _pilado_ o descortezado al aventador, cuyas paletas hacan
+un ruido tremendo y despertaban los ecos doquiera que la ola sonora
+encontraba obstculo elstico en su trayecto. Y una vez limpio de toda
+paja o polvo, era llevado a los almacenes para que all se escogiese y
+clasificase por otros esclavos.
+
+Ninguno de los que pasaban al alcance de Isabel dejaba de darla los
+buenos das y de pedirla su bendicin, doblando la rodilla en seal de
+sumisin y respeto. Pedro, el Contramayoral, sin la insignia ominosa de
+su oficio, yendo de un lado a otro, animaba a sus compaeros al trabajo
+y daba la mano en muchos casos, como para imprimir mayor peso a la
+palabra con la obra. La subida o aparicin de Isabel en los tendales fue
+la seal para que el negrito del molino alzase la voz argentinada y
+aguda con la cancin, tan ruda como sencilla, improvisada quizs la
+noche anterior, la cual principiaba con esta especie de verso: _La nia
+sen va_, y terminaba con este otro, repetido en coro por todos los dems
+negros: _Probe cravo llor_. Entre la primera letra y el estribillo o
+pie insertaba el gua, no obstante que criollo, nacido en el cafetal,
+frases en congo puro, a que tambin contestaba el coro con el obligado:
+_Probe cravo llor_.
+
+Intil fuera pedir armona, siquiera msica a una cancin, ni civilizada
+ni salvaje del todo; pero si pareca asaz montona a odos delicados,
+tambin es verdad que el tono y la letra rebosaban en melanclico
+sentimiento. As lo estim Isabel, aunque hizo como que no oa ni
+entenda palabra, y sigui adelante hasta el pie de los rboles, donde
+ya bullan y corran en todas direcciones las aborotosas gallinas de
+Guinea. Algunas, las ms ariscas, al verla quisieron emprender vuelo,
+estallando en el grito nasal, chilln y alto con que suelen dar la voz
+de alarma a sus compaeras. Mas conocida la voracidad de esas aves,
+bastaron a tranquilizarlas y contenerlas unos granos de maz que Isabel
+sac de la cestita que llevaba al brazo y que tuvo cuidado de arrojarlos
+en un punto dado, cerca de s. La banda en masa se ech sobre el escaso
+alimento, depuesta la vigilancia, olvidado el peligro, y slo ocupada
+de egullir granos o pedrezuelas. De esta circunstancia se aprovech una
+de las esclavas, a una seal de su seorita, para arrastrarse por el
+suelo y pillar dos, sin que lo echaran de ver las otras. Muy gustosa es
+la carne de estas aves, tan gustosa como la de la perdiz, razn por qu
+Isabel se propuso obsequiar a sus huspedes con un par de ellas, asadas,
+en el almuerzo.
+
+A la vista del alimento, arrojado ahora a puados, acudieron presurosos
+los pichones. Estos, menos huraos que las guineas, a las cuales teman,
+y ms capaces de simpata que ellas, revolotearon al principio en torno
+de la joven, luego se posaron en su cabeza, en sus hombros y en el brazo
+de la cesta, acabando por arrebatarle el maz de las manos y aun picarle
+en la boca. Tales y tan tiernas demostraciones de inocentes avecicas,
+por ms que repetidas un da con otro, siempre la enternecan, y jams,
+sino en casos extraordinarios, consinti que las matasen fuera de su
+vista. Por ste y otros actos parecidos en que se pona de manifiesto la
+influencia ejercida por Isabel sobre cuantos seres se le acercaban, no
+crean menos sus esclavos sino que Dios la haba dotado de una especie
+de encanto o poder secreto, el cual no caba aludir ni repeler.
+
+Segua Diego Meneses con la vista los pasos de su amiga, y, bien que, a
+fuer de hombre civilizado, no estaba dispuesto a conceder nada
+sobrenatural en ella, s crea, como los dems, que era una mujer
+extraordinaria. Desde su puesto de observacin daba cuenta fiel de lo
+que vea u oa, a Leonardo, quien continuaba en la cama descansando y
+gozando de las finsimas sbanas cargadas de encajes y perfumadas con
+los ptalos de las rosas de Alejandra, obra toda de las industriosas
+manos de Isabel. Deca Meneses a Gamboa, entre otras cosas:
+
+--Es mucha mujer sa, amigo.
+
+--No te lo deca yo?, contestaba ste satisfecho.
+
+--Vale un Per. No se ven muchas como ella por ah.
+
+--Quieres cambiar? La cambio pelo a pelo por Rosa. Vamos.
+
+--No te burles, compadre, contestaba Diego serio. Que reconozca en
+Isabel prendas raras, dignas de encomio, no quiere decir que me guste
+ms que otras mujeres, ni que est prendado de ella. Pero la verdad es
+que cada vez me convenzo ms de que t no te la mereces.
+
+--Pues qu! Te figuras que ella es mejor que yo? replicaba Leonardo,
+herido de la observacin de su amigo. Te equivocas, chico, de medio a
+medio. Ten presente que Isabel es hija de un antiguo empleado del
+gobierno, empleado cesante, un cafetalista arruinado, un pobretn, en
+suma; mientras que mis padres tienen potreros, cafetal, ingenio, son
+hacendados ricos y hacen diferente papel en La Habana. Est Vd.?
+
+--Estoy, slo que no me refer a nada de eso cuando te dije que no te
+merecas esa muchacha. Hablando en plata, Leonardo, t no la quieres.
+
+--Por qu supones que no la quiero?
+
+--Qu! Acaso no tengo ojos? Desde que llegamos vengo observando tus
+acciones y palabras, y nada en ti me persuade que amas a Isabel.
+
+--Hombre, Diego! Te dir francamente lo que me pas, dijo Gamboa tras
+breve rato de silencio. No siento por Isabel aquella pasin ciega y
+ardiente que sientes t, por ejemplo... por Rosa.
+
+--Di mejor, le ataj prontamente Meneses, que la que t sientes por
+Cec...
+
+--Calla! exclam Leonardo alarmado, y medio incorporado en la cama. No
+se mienta la soga en casa del ahorcado. Te pueden or: las paredes oyen.
+Ese nombre es vedado aqu.
+
+--Poco importa un nombre. Es muy comn y no creo que Isabel lo haya odo
+en su vida.
+
+--Probable es que no, pero por el hilo se saca el ovillo, cuanto ms que
+Isabel no tiene pelo de tonta.
+
+--Y ahora que viene al caso, cmo te has compuesto respecto a la escena
+delante de la casa de las Gmez en el momento de la partida de Isabel?
+
+--Creo que sospecha algo y tengo para m que sus primas le han contado o
+escrito sobre eso algn cuento. Ello es que Isabel se muestra recelosa y
+al parecer muy sentida conmigo.
+
+--No dudo que las primas hayan despertado sus celos. La cosa fue, no
+obstante, muy clara para que se dejase de alarmar Isabel y sospechar lo
+mismo que t y yo sabemos. Qu osada la de aquella muchacha!
+
+--Qu quieres? La ceg el demonio de los celos, comprometindome a los
+ojos de Isabel y de sus primas. No puedes imaginarte cunta fue mi
+vergenza.
+
+--Lo considero. Yo, en tu lugar, escondo la cara bajo siete estados de
+tierra. Mas de dnde sac Isabel que poda haber sido tu hermana Adela?
+
+--Ah vers, Diego. Con todo, si bien recuerdas, se parecen mucho a
+primera vista.
+
+--Ya haba hecho yo la misma observacin. Qu malo que tu padre tuviese
+que ver con semejante parecido!
+
+--Quin sabe? A l le gusta la _canela_ tanto como a m. No tendra
+nada de extrao que, andando a salto de mata, como sola cuando mozo,
+hubiese dado un tropezn... Lo que es de C... est que se le cae la
+baba. Me consta.
+
+--Luego no puede ser su padre.
+
+--Qu haba de serlo! Ni pensarlo. Disparate!
+
+--Pues por ah se corre que lo es.
+
+--Habladuras de las gentes, Diego. Conciben que estara enamorado de
+C... si le ligasen esas relaciones de parentesco con ella?
+
+--Quizs lo ignore, porque t dices, fue todo a consecuencia de un
+tropezn. Quizs tambin la cela de ti, sabedor del parentesco que media
+entre Vds. dos. Cuando el ro suena!...
+
+--En este caso el ro no lleva agua, ni piedra. Slo porque da la
+casualidad que se parecen mucho C... y Adela se encapricha la gente y
+habla... Lo que te s decir es que l me ha hecho pasar ms sustos que
+pelos tengo en la cabeza. Cuando menos lo espero me doy con l de manos
+a boca. Casi, y sin casi, me causa doble inquietud que el msico
+Pimienta. Lo nico que me tranquiliza por esta parte, es que ella
+desdea tanto a los viejos como desprecia a los mulatos.
+
+--No te fes, sin embargo. Cosa sabida es que hijo de gato ratn caza, y
+que por donde salta la madre salta la hija. Mas volviendo a nuestro
+cuento, el resultado de estas misas es que t no ests en el mejor pie
+con Isabel.
+
+--No. Como te deca, ella sospecha algo, o alguien la ha predispuesto
+contra m. Isabel es, adems, muy perra para explicarse con franqueza;
+yo soy punto menos, de modo que as iremos pasando hasta que Dios
+quiera, o ella deponga el orgullo y se reconcilie conmigo.
+
+--Esa misma conformidad tuya, observ Meneses, me confirma en la
+creencia de que t no amas a Isabel.
+
+--O yo no me he sabido explicar, o t no me entiendes, Diego. No
+habiendo puntos de comparacin bajo ningn concepto entre las dos
+mujeres, no puedo querer a la una como quiero a la otra. La de all me
+trae siempre loco, me ha hecho cometer ms de una locura y todava me
+har cometer muchas ms. Con todo, no la amo, ni la amar nunca como amo
+a la de ac... Aqulla es toda pasin y fuego, es mi tentadora, un
+diablito en figura de mujer, la Venus de las mula... Quin es bastante
+fuerte para resistrsele? Quin puede acercrsele sin quemarse? Quin
+al verla no ms no siente hervirle la sangre en las venas? Quin la oye
+decir: _te quiero_, y no se le trastorna el cerebro cual si bebiera
+vino? Ninguna de esas sensaciones es fcil experimentar al lado de
+Isabel. Bella, elegante, amable, instruida, severa, posee la virtud del
+erizo, que punza con sus espinas al que osa tocarla. Estatua, en fin,
+de mrmol por lo rgida y por lo fra, inspira respeto, admiracin,
+cario tal vez, no amor loco, no una pasin volcnica.
+
+--Y pensando como piensas, Leonardo, te casars con Isabel?
+
+--Por qu no? Precisamente as es como debe buscarse la mujer para
+esposa. El que se casa con Isabel est seguro de que no padecer de...
+quebraderos de cabeza, aunque sea ms celoso que un turco. Con las
+mujeres como C... el peligro es constante, es fuerza andar siempre cual
+vendedor de yesca. No me ha pasado jams por la mente casarme con la de
+all, ni con ninguna que se le parezca, y sin embargo, aqu me tienes
+que me entran sudores cada vez que pienso que ella puede estar
+coqueteando ahora mismo con un pisaverde o con el mulato msico.
+
+--Lo que prueba, amigo mo, que no hay forma de servir a dos amos.
+
+--En negocios de amores, o galanteos, se puede servir hasta a veinte,
+cuanto y ms a dos. La de La Habana ser mi Venus citerea,[44] la de
+Alquzar mi ngel custodio, mi monjita Ursulina, mi hermana de la
+caridad.
+
+--Es que no se trata aqu de amores ni de meros galanteos, se trata de
+amar mucho a una y de casarse con otra que no se ama tanto.
+
+Ya veo que t no entiendes de la misa la media. Para gozar mucho en la
+vida el hombre no debe casarse con la mujer que adora, sino con la mujer
+que quiere. Entiendes ahora?
+
+--Entiendo que t no has nacido para casado.
+
+Prosiguiendo Isabel en su excursin matutina, muy ajena de la
+conversacin que se tenan los jvenes habaneros sobre ella, se lleg al
+pozo. All, como en todas partes, impuso respeto su presencia. Por lo
+que toca al aguador, suspendi el trabajo, no fuera que al verter el
+agua en la cubeta salpicase el traje de su seorita, que se haba
+acercado demasiado. Al contrario, el calesero criollo, poco ms o menos
+de la edad de aqulla, y que por haberse criado a su vista la trataba
+con ms confianza, no detuvo el baado de los caballos, dado que se
+quit el sombrero. Tampoco dobl la rodilla, cual su compaero, al
+desearla los buenos das, circunstancia que estamos seguros no advirti
+Isabel, ya por estar acostumbrada, ya por no concordar con sus
+sentimientos filantrpicos la humillacin, ni en el esclavo.
+
+--Blas, dijo dirigindose al aguador, tiene mucha agua el pozo?
+
+--_A bombn_ (por mucha), _nia._
+
+--Cmo lo sabes t?, le pregunt ella.
+
+--_Ah, nia! Yo oye siempre bu, bu, bu._
+
+--Luego se podr ver el movimiento del agua.
+
+--_Se pue, nia, se pue. Yo mira jervir._
+
+--Veamos, dijo Isabel acercndose todava ms al brocal.
+
+--_Sumels mira?_, pregunt el negro muy asustado. _No, no mira. Mu
+jondo. Diablo rempuja la nia._
+
+De los aspavientos del compaero riose Leocadio y sugiri que la
+seorita poda satisfacer su curiosidad sin riesgo si se afirmaba de un
+ramal de la soga mientras ellos dos sujetaban el otro cabo. De esta
+manera se hizo; pero Isabel no alcanz a ver el fondo por la demasiada
+profundidad, por el espesor del brocal de mampostera y por los
+innumerables helechos adheridos a las paredes interiores, que con sus
+graciosas palmas casi cerraban la boca del pozo.
+
+Enseguida Isabel pregunt al calesero si los caballos estaban en
+disposicin de emprender el viaje del da siguiente:
+
+--Nia Isabelita, contest l en lenguaje ms inteligente que el de su
+compaero: _Pajarito_ y _Venao_ necesitan _herraura_ nueva.
+
+--Por qu no me lo habas dicho, Leocadio de mis culpas?
+
+--Y yo he teno tiempo? Hasta anoche no supe na del viaje. _Dispus_ de
+baar los caballos iba a decrselo a la nia.
+
+--Pues tienes que ir al pueblo a herrarlos.
+
+--Ir _dispus_ de almuerzo. Deme la nia la papeleta para el _herraor_.
+Si no se ha _emborrachao_, estamos bien.
+
+--Por eso, ve lo ms temprano que puedas. Y echa ahora a correr y
+sofocar los caballos antes de tiempo.
+
+--La nia siempre se figura que uno mata los caballos.
+
+--Debas llamarte mata-caballos, no Leocadio.
+
+No se detuvo Isabel en las otras dependencias de la finca por aquel lado
+del batey; mas al cruzar al opuesto, ech de menos a uno de los esclavos
+de campo y la inform el Contramayoral que por enfermo no se haba
+presentado en la fila la noche anterior. Reprendi a Pedro que no le dio
+el aviso oportuno, siguiendo derecho a la enfermera. Se hallaba sentado
+el enfermo en el suelo, junto a la lumbre, abatido y con un pauelo
+atado en la cabeza. Por pronta providencia la enfermera le haba
+suministrado sendas jcaras de infusin de corteza de naranja, endulzada
+con azcar de _raspaduras_. Isabel le tom el pulso, comprendi que
+tena fiebre y dispuso se recogiera entre tanto vena el mdico. De
+vuelta a la casa de vivienda, examin la caballeriza y el saln en que
+se escoga el caf.
+
+La esperaban en el prtico los huspedes, junto con su hermana, su ta y
+su padre. Pareca natural que quien tan puntualmente haba desempeado
+las obligaciones de administradora de la heredad y de las _cosas_ a ella
+adscritas, se sintiese satisfecha de s misma y ms dispuesta para el
+desempeo de sus deberes como ama de casa. En el semblante risueo y
+animado con que torn al lado de la familia, se ech bien de ver que la
+duea cariosa y blanda de esclavos sumisos, saba ser amable y atenta
+con sus iguales y amigos. Desde ese momento se consagr a obsequiarlos
+y a hacerles cuanto agradable se pudiese su corta estada en el cafetal.
+
+Como la maana siguiese siendo fresca y de poco sol, propuso Isabel a
+sus amigos una breve visita al jardn fronterizo de la casa. Ese era su
+Edn. Poca cosa se le alcanzaba del arte de la jardinera, mucho menos
+de botnica; tampoco se haba propagado en Cuba el gusto por la
+floricultura, ni Pedregal u otros jardineros franceses haban importado
+de Francia la gran variedad de rosas que adelante trajeron la invasin
+rosada a La Habana. Pero Isabel era florista por instinto y por aficin
+decidida, y como haba plantado con sus manos, saba de coro la historia
+de todas las flores que crecan en su delicioso pensil. Guardse, no
+obstante, de mencionar siquiera el rosal de flores plidas en que
+Leonardo, haca un ao cabal, haba injertado de pa el rosal de flores
+encarnadas. Vigoroso y lozano se mostraba, ostentando en cada nudo rosas
+de uno y otro color; remedo fiel y potico de dos seres sensibles
+ligados por la ms humana de las humanas pasiones: el amor.
+
+Ms tarde la visita a los jardines la extendi Isabel a una excursin a
+caballo de los cuatro jvenes por los cafetales vecinos. Senta ella la
+necesidad de distraerse, ms an, de aturdirse con el continuo
+movimiento. Aparte de que no la haba dejado satisfecha su explicacin
+de la vspera con Leonardo, le dola alejarse del apacible hogar y del
+amoroso padre, y ya la acometa aquella especie de fiebre, sntoma
+infalible de la extrema dolencia conocida por nostalgia.
+
+As curs el 2 de diciembre y vino la melanclica maana del 24. Mucho
+antes de aclarar haba partido para Guanajay el postilln con el relevo
+de las tres caballeras. En la silla, y armado al uso general con el
+ltigo y largo machete de cabo de carey y plata, aguardaba por las
+viajeras el apuesto calesero Leocadio. Cerca de all se vean varias
+esclavas y algo ms distante los otros siervos, aparentemente
+preparndose para emprender las faenas del nuevo da, en realidad, como
+despus se vio, en expectativa de la tristsima escena que all se
+representara.
+
+Deseosa Isabel de abreviar el doloroso momento de la separacin, abraz
+a su padre de carrera, tom el brazo que le brindaba Gamboa y, con los
+ojos empaados por las lgrimas, sali a la avenida del este para tomar
+el carruaje. Las seoras iban en el traje riguroso de camino, de seda
+oscuro y el sombrerito de paja o gorra al estilo francs. A su aparicin
+se observ un movimiento general seguido de un murmullo entre los
+esclavos espectadores, quienes prorrumpieron a una en el clamor o canto
+montono de la vspera: _La nia sen va, probe cravo llor_, repetido en
+coro solemne a la luz matinal del nuevo da, que apenas alumbraba la
+cspide de los ms empinados rboles.
+
+Este inesperado saludo acab de desconcertar a Isabel. Flame el pauelo
+hacia el grupo de esclavos en seal de despedida y apresur ms el paso.
+Entonces repar en el Contramayoral.
+
+A pie firme, callado, la cabeza erguida, dejando ver a travs de los
+cabezones de la camisa el cuello rollizo y parte del membrudo pecho,
+Espartaco por su varonil musculatura, flaca mujer por la sensibilidad de
+su inculto espritu, tena de la cama del freno de plata el inquieto
+caballo de Gamboa. Junto a l se hallaba su mujer, tambin inmvil y
+callada, con un nio en los brazos, hondamente afligida, segn lo
+mostraban las gruesas gotas de lgrimas que rodaban por sus mejillas de
+bano. Tan conmovida como ella, Isabel le puso la mano en el hombro,
+imprimi un dulce beso en la frente del nio y dijo a su marido:
+
+--Pedro, Pedro!, no le olvides de mis encargos.
+
+Sin aguardar respuesta tom refugio en el carruaje.
+
+En ese asilo comenzaron las que pudieran llamarse cariosas
+importunidades de los esclavos. Las negras especialmente, convencidas de
+que se marchaba su seorita, rodearon el quitrn y las ms expresivas
+se agolparon al estribo, metan la cabeza por debajo de la cortina o
+capacete, y, segn su costumbre, clamaban a grito herido:
+
+--Adis, nia! Vuelva pronto, nia! No se quede por all, niita ma!
+Dios y la Virgen lleven con bien a la nia! Acompaando estas frases,
+que hemos traducido en gracia del lector, con sus extravagantes
+demostraciones, como oprimirle suavemente los pies, besrselos cien
+veces, lo mismo que las manos con que ella quera rechazarlas. Todo esto
+dicho y expresado con verdadero sentimiento, con exquisita ternura, y
+sin dejar de contemplar su angelical semblante, cual el de un dolo o de
+una imagen sagrada.
+
+Pobres, sensibles, aunque ignorantes y sencillos esclavos, tenan a su
+ama por la ms hermosa y buena de las mujeres, por un ser delicado y
+sobrenatural, y se lo demostraban a su manera ruda e idlatra.
+
+Poco a poco, ya por ruegos, ora por amonestaciones suaves, logr Isabel
+apartar de s a las ms petulantes, dio la orden de partir, y anegada en
+llanto exclam:--Yo no sirvo para estas escenas.
+
+A tiempo de montar ech Gamboa una mirada desdeosa al espectculo en
+torno del carruaje, y dijo alto, de modo que lo oy Pedro, que le tena
+el estribo:
+
+--Ay! Qu falta haca aqu un buen _cuero_!
+
+El calesero llam la atencin hacia las riendas del caballo de fuera, y
+cuando Isabel pudo tomarlas en la mano ya el quitrn y los viajeros
+haban salvado la portada y se hallaban casi en los lmites, por el
+oeste, del cafetal _La Luz_.
+
+
+
+
+CAPTULO III
+
+ _Dulce Cuba!, en tu seno se miran
+ en el grado ms alto y profundo,
+ las bellezas del fsico mundo,
+ los horrores del mundo moral._
+
+ JOS MARA HEREDIA
+
+
+Llaman Vuelta Abajo o Vuelta Bajo en la isla de Cuba, a aquella regin
+que cae a la parte poniente del meridiano de La Habana, y que,
+principiando en las cercanas de Guanajay, termina en el cabo de San
+Antonio. Se ha hecho famosa por el excelente tabaco que se produce en
+las frtiles vegas de sus numerosos ros, principalmente sobre la
+vertiente meridional de la cordillera de los Organos. Para darla
+semejante dictado parece que hay una razn de mucho peso, a saber: la
+baja nivelacin del suelo de ese territorio, comparada con la alta del
+ya descrito.
+
+Empieza el descenso a pocas millas al oeste de Guanajay, advirtindose
+desde luego un cambio brusco en el aspecto del pas. El color del suelo,
+sus elementos componentes, la vegetacin, el clima y el gnero de
+cultivo en general son del todo diferentes. As es que el rpido declive
+constituye una rampa para el que va y un cerro para el que viene de la
+Vuelta Abajo.
+
+Al borde de esta precipitosa rampa se desplega ante los ojos del viajero
+un cuadro inmenso, magnfico, que no hay lienzo que le contenga, ni ojos
+humanos que le abarquen en toda su grandeza. Figuraos una aparente
+planicie, limitada al oeste por las brumas del lejano horizonte, al
+norte por las colinas peladas que corren a lo largo de la costa, y al
+sur por las speras y alterosas sierras que forman parte de la extensa
+cordillera de montaas de la Vuelta Abajo. Y hemos dicho aparente
+llanura, porque de hecho es una serie sucesiva de valles transversales,
+estrechos y hondos, formados por otros tantos riachuelos, arroyos y
+torrentes que descienden de las laderas septentrionales de los montes y,
+despus de un curso torcido y manso, se pierden en las grandes e
+insalubres cuencas paludosas del Mariel y de Cabaas.
+
+A la vista del grandioso cuadro, Isabel, que era artista por sentimiento
+y que amaba todo lo bueno y bello en la naturaleza, mand parar los
+caballos a los bordes de la rampa y ech pie a tierra, sin aguardar a
+que se aceptara la proposicin por sus compaeros. Seran las ocho de la
+maana. Ensanchbase all el camino, describiendo una zeda para
+disminuir en lo posible lo precipitoso de la bajada. Por esta razn,
+aunque ambas laderas se hallaban cubiertas largo trecho de un arbolado
+crecido y hojoso, ni sus copas sobresalan mucho del nivel de la
+planicie que ocupaban los viajeros, ni obstruan, que digamos, la vista
+panormica de ms all. Asombrosa era la vegetacin. A pesar de lo
+avanzado de la estacin invernal, parece que haba vestido sus mejores
+galas y que orgullosa sonrea a los primeros rayos del almo sol. Do
+quiera que no haba hollado la planta del hombre ni el casco de la
+bestia, all brotaba, por decirlo as, a raudales el modesto csped o
+rastrera grama, el dulce romerillo, el gracioso arbusto, el serpentino
+bejuco y el membrudo rbol. Hasta de las ramas verdes y gajos secos,
+cual cabelleras de seres invisibles, pendan las parsitas de todas
+clases y formas, que viven de la humedad de que est constantemente
+saturada la atmsfera de los trpicos. El suelo y la floresta, en una
+palabra, cuajados de flores, ya en ramilletes, ya en festones de variada
+apariencia y diversidad de matices, formaban un conjunto tan gallardo
+como pintoresco, aun para aquellas personas acostumbradas a la vista de
+los campos feracsimos de Cuba.
+
+Para mayor novedad y encanto, se ofreca all la vida bajo sus formas
+ms bizarras: bulla materialmente el bosque vecino con todos los
+insectos y pjaros casi que cra la prolfica tierra cubana. Todos a una
+zumbaban, silbaban o trinaban entre el sombro ramaje o la espesa yerba,
+y hacan concierto tal y tan armonioso como no podrn jams hacerlo los
+hombres con la voz ni los instrumentos msicos. Dichosos ellos que de
+puro pequeos e inermes no excitaban la codicia del cazador, ni teman
+ser interrumpidos en sus inocentes correras y revoloteos mientras
+recogiendo la miel en el cliz de las flores, o saltando de rama en
+rama, hacan temblar las hojas, desprendan el roco cuajado en ellas y
+las gotas, al dar en la hojarasca seca del suelo, remendaban una lluvia
+en que no tenan parte las nubes.
+
+No hay paridad ninguna en la fisonoma del pas visto por ambos lados de
+las montaas. Por el del sur, la llanura con sus cafetales, dehesas y
+plantaciones de tabaco, contina casi hasta el extremo de la isla y es
+lo ms ameno y risueo que puede imaginarse. Al contrario por el lado
+del Norte, en el mismo paralelo se ofrece tan hondo, spero y lgubre a
+las miradas del viajero que cree pisar otra tierra y otro clima. Ni
+porque est ahora cultivado en su mayor parte hasta ms all de Baha
+Honda, se desvanece esa mala impresin. Quizs porque sus labranzas son
+ingenios azucareros, porque el clima es sin duda ms hmedo y clido,
+porque el suelo es negro y barroso, porque la atmsfera es ms pesada,
+porque el hombre y la bestia se hallan ah ms oprimidos y maltratados
+que en otras partes de la Isla, a su aspecto slo la admiracin se
+trueca luego en disgusto y la alegra en lstima.
+
+Tal, poco ms o menos, sinti Isabel en presencia de aquel pedazo de la
+famosa Vuelta Abajo. Sus puertas, que eran de hecho las alturas en que
+se hallaban detenidos los viajeros, no podan ser ms esplndidas;
+podan calificarse de doradas. Pero qu pasaba por all abajo? Sera
+aqulla la morada siquiera de la paz? Habra dicha para el blanco,
+reposo y contentamiento alguna vez en su vida para el negro, en un pas
+insalubre y donde el trabajo recio e incesante se impona como un
+castigo y no como un deber del hombre en sociedad? A qu aspiraba ni
+qu poda esperar tanto ser afanoso cuando pasado el da y venida la
+noche se entregaba al sueo que Dios, en su santa merced, concede a la
+ms miserable de sus criaturas? Ganaba alguno, entre tanto trabajador,
+el pan libre y honradamente para sostener una familia virtuosa y
+cristiana? Aquellas fincas colosales que representaban la mayor riqueza
+en el pas, eran los signos del contento y de los puros placeres de sus
+dueos? Habra dicha, tranquilidad de espritu para quienes a sabiendas
+cristalizaban el jugo de la caa-miel con la sangre de millares de
+esclavos?
+
+Y la ocurri naturalmente que si se casaba con Gamboa, tarde que
+temprano tendra que residir por ms o menos tiempo en el ingenio de _La
+Tinaja_, a donde ahora se dirigan en son de paseo. Naturalmente
+tambin, se agolparon a su mente, como en procesin fantstica, los
+rasgos principales de su breve existencia. Record su estada en el
+convento de las monjas Ursulinas de La Habana, donde en medio del
+silencio y de la paz se nutri su corazn de los principios ms sanos de
+virtud y caridad cristiana. Como en contraste record la muerte de su
+piadosa madre; la orfandad en que qued sumida; su desolacin y hondo
+pesar; los das serenos e iguales que despus haba venido pasando en el
+cafetal _La Luz_, bello jardn, remedo del que perdieron nuestros
+primeros padres, acariciada por sus ms allegados e idolatrada por sus
+esclavos como no lo fue reina alguna sobre la tierra. Record, en fin,
+la situacin aflictiva en que dej a su padre, achacoso y ya entrado en
+aos, el cual no aprobaba del todo aquel viaje, tal vez porque poda ser
+el preludio de separacin ms grave y prolongada.
+
+Brevsimos fueron el silencio y recogimiento de la joven; pero tan
+intensa, tan viva su emocin, que no pudo evitar se le llenaran de
+lgrimas los ojos. Leonardo se hallaba a su lado, teniendo por la brida
+el brioso caballo, y ya por divertirla de sus tristes ideas, ya por
+echarla de _cicerone_, comenz a describir los puntos culminantes del
+magnfico panorama que tenan a la vista. Haba pasado l varias veces
+por aquellos lugares; conoca a palmos el terreno que pisaba y quera
+dar muestras a las amigas de su buena memoria. El primer ingenio a
+nuestros pies, dijo, es el de Zayas. Los rboles de esta parte de la
+loma nos impiden ver las fbricas, pero aqullos son sus ltimos
+caaverales. Debe de estar moliendo, porque hasta ac llega el olor del
+melado. Muele todava con trapiche y mulas. Tenemos que pasar por el
+mismo batey. Despus, en el centro de este gran valle, un poco hacia
+nuestra derecha, por junto al tronco de aquella ceiba, pueden verse las
+tejas coloradas de la casa de calderas del viejsimo ingenio de Escobar
+o del Mariel. Segn me cuenta mam, fue el primero que se _foment_ en
+esta parte de la Vuelta Abajo. Tambin debe de estar moliendo pues veo
+salir humo de entre la arboleda del batey. Luego, no ven Vds., una nube
+blanca que atraviesa el valle en toda su latitud a la altura de los
+rboles describiendo una porcin de vueltas y revueltas? Un poeta dira
+que era un cendal de gasa. A m me parece la piel de una culebra soltada
+en la huida del monstruo de las montaas al mar. Pues no es otra cosa,
+si bien reparan Vds., que los vapores que van marcando el curso torcido
+del ro Hondo, notable por lo estrecho de su cause y por las grandes
+avenidas que hace en tiempo de lluvias. Ahora estar bajo y habr
+puentes para pasarlo sin necesidad de mojarnos los pies. Del otro lado,
+por aqu derecho, en vuelta del noroeste, divisan Vds., un bosque muy
+verde y tupido del cual asoman unas torres que parecen redondas? Ese es
+el ingenio _Valvanera_, de don Claudio Martnez de Pinillos, recin
+creado Conde de Villanueva. A la izquierda, al pie del monte de Rubn o
+Rub, se ven los caaverales del ingenio _La Begoa_, y a la derecha,
+an no discernible, _La Tinaja_, cerca de una legua del pueblo de
+Quiebra Hacha.
+
+Muy pendiente era la bajada por aquel lado al vastsimo valle de los
+ingenios de azcar, y aunque trazada en zig zag, todava trabajaban
+mucho los caballos para mantener el carruaje en el conveniente nivel.
+Acortaba el calesero las riendas del de varas, temeroso de un resbaln;
+y se abata de nalgas y se deslizaba que no marchaba de firme. Con esto
+crujan las sopandas de cuero, sobre las cuales se meca la caja del
+quitrn a guisa de zaranda, y el sudor empezaba a brotar del tronco de
+las orejas y de los ijares de las fatigadas bestias.
+
+--Poco a poco, Leocadio, dijo Isabel en llegando a lo ms agrio de la
+cuesta. No haba visto yo camino ms pendiente.
+
+Cabalgaba Leonardo al estribo derecho del carruaje, y dijo en son de
+broma:
+
+--Es Isabel la que habla? La crea yo ms guapa que eso.
+
+--Si se figura Vd. que tengo miedo, repuso ella prontamente, se engaa
+de medio a medio. No temo ni pizca por m, temo por los caballos. Mire
+Vd., el de barras: la carga es mucha y la bajada precipitosa; se ha
+baado en sudor, y estoy esperando verle caer y rodar. S, mejor ser
+apearnos. Para Leocadio.
+
+--No, no se apee, nia, dijo el calesero con instancia, arriesgando un
+choque con sus amas. Como su merced se apee en este paraje, tendr que
+apearse en todas las lomas. _Pajarito_ es _mu_ resabioso y sabe ms que
+las bibijaguas. Djeme su merced darle _cuarta_ y ver cmo no se hace
+ms el chiquito.
+
+--Eso es lo que t quisieras, que te dejase maltratar al pobre caballo.
+No sabes que no est acostumbrado a las lomas? De ningn modo
+consentir que le pegues. Para, te digo.
+
+--La nia tiene _perdos_ los animales y la gente, murmura Leocadio
+recogiendo las riendas para parar. Cuando estaba viva la seora estos
+caballos volaban como pjaros. A ella s que le gustaba _jarrear_ de
+duro.
+
+En este punto intervino Leonardo, oponindose al propsito anunciado por
+su amiga, no ya slo porque de hacerlo as el tronco adquirira el vicio
+de que hablaba el calesero, sino porque de resultas de la sombra del
+arbolado de la derecha aun no haba enjugado el sol la humedad del suelo
+barroso del camino. Cedi ella con visible repugnancia, y como para no
+tomar parte directa en el martirio, segn dijo, de los caballos, entreg
+los cordones del de la pluma a su hermana Rosa y cerr los ojos mientras
+dur la bajada.
+
+No deseaba sta cosa mejor. Joven y viva de carcter, amaba el peligro y
+se pereca por manejar, fueran las que fuesen las fatigas que
+experimentasen las caballeras en trasportarla por aquellos
+derrocaderos, como al nio en su cuna de viento.
+
+Mola Zayas en efecto. Las pilas de caa miel recin segada cerraban
+casi los costados exentos de la casa de ingenio, pues slo dejaban un
+pasaje bastante amplio, eso s, por el lado del batey, o camino que
+traan los viajeros. Notbase all gran vocero y movimiento, lo mismo
+dentro que fuera. Dentro, las mulas del trapiche pasaban y repasaban por
+delante del espacio abierto en su precipitado giro, azotadas
+despiadadamente por los mozos negros que corran a par de ellas con ese
+nico propsito. Por entre aquel estrpito infernal se oa distintamente
+el crujir de los haces de caa que otros esclavos desnudos de medio
+cuerpo arriba metan de una vez y sin descanso en las masas cilndricas
+de hierro. Al otro lado del trapiche, aunque eran mayores si cabe la
+batahola y la algaraba, por decirlo as, de los ruidos confusos, no se
+vea cosa alguna; impedalo completamente el denso humo revuelto con el
+vapor que se desprenda de las hirvientes calderas, donde se coca el
+dulcsimo jugo de la caa y llenaba con sus inmensas olorosas columnas
+todo el interior del gran laboratorio.
+
+Afuera, una doble fila de carretas, o se acercaban cargadas a dicha
+casa, o se alejaban de vaco en direccin del campo o del _corte_ de
+caa, como se dice; todas tiradas por un par de bueyes no menos flacos
+que tardos en sus movimientos. Pie a pie de cada yunta marchaba el
+conductor o carretero esclavo, armado de ahijada larga y pincho agudo de
+hierro; y a todo lo largo de la doble fila de carretas, ya en una
+direccin, ya en otra opuesta, cabalgaba en su mula marchadora el bovero
+blanco, armado tambin, mas no de vara, sino del indispensable _cuero_,
+con el que de cuando en cuando cruzaba las espaldas de aquel negro que
+crea remiso en el uso de la frrea ahijada.
+
+La hechura de las carretas era lo ms zurdo y primitivo que puede
+imaginarse; el engrase de los ejes por darse, con lo que las cargadas
+chirriaban sin cesar; al paso que las de vaco, con sus desmesuradas
+ruedas y holgura de manga, sobre no guardar jams la perpendicular,
+fuera cual fuese la nivelacin del piso, hacan un retintn
+desagradable, chocando de continuo las sueltas bilortas contra los
+sotrozos de hierros fijos, y salindose de su sitio las tablas de la
+cama. Por largo trecho en una y otra direccin, el batey y las
+guardarrayas desaparecan bajo las hojas pajizas y aun los trozos tiles
+de caa dejados caer por incuria, por exceso de carga o por defecto
+material de los vehculos empleados en su trasporte. A este lamentable
+desperdicio contribuan como los que ms los conductores. No bien se
+alejaba el boyero de un punto dado, se aprovechaba el conductor
+inmediato para sacar de la carga el trozo de caa que mejor le pareca,
+en cuyo acto arrastraba otros varios que se caan en el camino y all
+quedaban para ser hollados y molidos por las carretas que venan detrs.
+No se cuidaba de eso, antes se llevaba a la boca por un extremo el trozo
+de caa y le chupaba afanoso, sin dejar de animar a los bueyes con voces
+descompasadas y repetidos pinchazos hasta sacarles sangre: puede ser en
+desquite por la que el boyero haca saltar de sus espaldas con la pita,
+o llmese punta, del terrible ltigo.
+
+Tales escenas u otras muy parecidas a stas se repitieron a la vista de
+los viajeros, a su paso por los ingenios de _Jabaco_, _Tibotibo_, _El
+Mariel_ o antiguo de _Escobar_, _Rohondo_ y _Valvanera._
+
+Entre las dos plantaciones ltimamente mencionadas, slo avistaron una
+pequea _sitiera_, a la margen derecha del camino, quiere decir, de un
+grupo de cabaas pajizas donde algunas familias pobres cultivaban un
+corto pao de tierra y criaban animales domsticos. No poda drsele
+siquiera el nombre de aldea, dado que all, ni en muchas millas a la
+redonda, haba escuela ni iglesia. Los ingenios de fabricar azcar no
+consentan, por lo general, en su inmediata vecindad, esos smbolos del
+progreso y de la civilizacin.
+
+Para librarse de aquellos amargos pensamientos procuraba separar los
+ojos del suelo negro, duro y sin lustre, cual hierro dulce, del camino,
+y los pasaba por cima de las flores o gines color violado claro, de las
+caas en sazn, hasta tropezar en la zona azulosa donde se una el
+horizonte con las cumbres oscursimas de las distantes montaas.
+
+Pero por ms de un motivo poderoso no la era dable a Isabel aquella
+concentracin que demandaba el espritu en su agona. Bruscas cuanto
+frecuentes eran las ondulaciones del terreno; el camino, aunque ancho,
+necesariamente torcido; las caadas estrechas y hondas; la mayor parte
+de las cuales haba que pasarlas por puentes hechos sin arte ni
+solidez, con maderos rollizos, o con tablas sacadas de los troncos de
+las palmas. Tena que ser la marcha, en consecuencia, lenta y cautelosa,
+y luego no saba Rosa regir el caballo de fuera; razn por qu ms bien
+que de ayuda serva de estorbo al de varas, ya atravesndosele delante,
+ya no tirando a la par, o tirando en direccin opuesta a la del
+movimiento del carruaje. Quejose ms de una vez el calesero de estos
+tropiezos, hasta que Isabel, para acallarle y evitar un contratiempo
+serio, reasumi los cordones del caballo de la pluma.
+
+Si Rosa supiera, no habra podido manejar mejor en aquella alegre maana
+de viaje. A la izquierda del quitrn, donde lo permita la amplitud del
+camino, iba Diego Meneses, tan galn a caballo como decidor y amable a
+pie y entonces inspirado y elocuente, dispuesto ms que otras veces a
+ver las escenas que recorran slo por su lado potico y brillante. A
+cada paso hallaba motivo para empear la atencin de su entusiasta
+amiga, ya indicndole los festones de aguinaldos blancos o campanillas
+pendientes de todos los arbustos a orillas de los caaverales, ya los
+gines de las caas, que comparaba con las garzotas de innumerables
+guerreros en marcial arreo, mecidos blandamente por la gentil brisa de
+la maana; ora los grupos de tomeguines que con rumor sordo, cual de
+viento rastrero y en gran tropel, seguan por algn trecho la direccin
+de los viajeros, rozando con las yerbas y luego desapareciendo por entre
+los troncos de las caas; o el vivaracho sabanero de tardo vuelo, que
+sala con estrpito del espeso matorral y se posaba con mucha dificultad
+en la primer hoja de caa con que tropezaba en su desatentada fuga; o la
+esquiva garza blanca que se abra paso por entre las ramas del roble
+ribereo, y con el largo cuello replegado a la espalda y los pies
+colgando segua en su huida el curso del arroyo; o la bandada de
+alborotosas cotorras que cubran los naranjos silvestres y slo se vean
+cuando se aferraban a la dorada fruta para extraerle la simiente; o el
+gaviln, en fin, guila de Cuba, que daba gritos y gritos penetrantes
+mientras se cerna por encima de las palmas ms alterosas, entre la
+tierra y el cielo.
+
+Finalmente, pasadas las diez de la maana, atravesaron los viajeros los
+caaverales del ingenio _Valvanera_, a la vista de sus grandes fbricas.
+Dos millas adelante se acercaron al pueblo de Quiebra Hacha. Aqu se
+divida en dos el camino que traan, uno que torca al oeste y era el
+carretero de la Vuelta Abajo, y el otro, el de La Angosta, que serva de
+entrada a los ingenios de azcar, ya establecidos en esa regin de la
+costa. Este tomaron nuestros viajeros. A su paso por el pueblo varias
+personas reconocieron y saludaron con amistoso respeto a Leonardo
+Gamboa.
+
+Presentbase adelante el pas tan spero, desigual y montuoso como el
+anterior recorrido, aunque el arbolado era ms frondoso y lozano, casi
+primitivo, y el suelo surcado de arroyos bulliciosos y de limpias aguas
+que corran a perderse al fondo de la baha del Mariel, o en el mar
+abierto al Norte. Tras media hora de camino debajo del bosque, donde no
+penetraban los rayos del sol, se avistaron los caaverales de un ingenio
+en el repecho de una colina, acotados por una cerca rstica hecha de
+gajos, que mantenan en posicin horizontal rajas de lea o estacas con
+horquilla hincadas en tierra y atados juntos de trecho en trecho, para
+mayor seguridad, con un bejuco que, cuando verde, es bastante flexible y
+elstico, conocido en la Vuelta Abajo con el nombre vulgar de colorado,
+_Bauchinis heterophyllas_.
+
+Luego que, siguiendo por breve espacio, paralelo a dicha ruda cerca, en
+cuyo tiempo ganaron los viajeros la altura de la colina, se les
+ofrecieron en toda su extensin y grandeza los campos de caa y all, en
+el centro del cuadro, el variado grupo de sus fbricas, coronando otra
+colina de mayor planicie y ms ancha base. Aqul era el ingenio de _La
+Tinaja_, y Leonardo Gamboa, que serva de gua, se las mostr a sus
+amigos con cierto sentimiento de orgullo. Para ello haba motivo
+sobrado, no ya slo por el valor en dinero que representaba la finca, y
+por las consideraciones sociales que se les guardaban a sus dueos, mas
+tambin por el cuadro bello y pintoresco del conjunto, contemplado a
+buena distancia; encubridora eficaz de los lunares y manchas inherentes
+a casi todas las obras, as humanas como divinas.
+
+El camino por donde se haban internado los viajeros hasta all era el
+denominado de la Playa, porque serva para el acarreo de los azcares al
+pueblo del Mariel, desde el cual se embarcaban y conducan en goletas al
+mercado de La Habana. Cruzaba la colina por su cspide y haba
+establecida en ella una talanquera no menos rstica que la cerca, pues
+se reduca a unas varas en bruto, metidas por sus cabezas en los
+orificios de dos largueros paralelos. Arrimada a la cerca, y en su
+encuentro con la talanquera, se alzaba una cabaa o boho de los de vara
+en tierra o de dos aguas, tan gacho que la techumbre se compona de
+hojas enteras de la palma tendidas en los costados o vertientes, con las
+puntas descansando en el suelo.
+
+Adelantose Leonardo para ver por qu no se hallaba en su puesto el negro
+guardiero y abra la talanquera. Con tal objeto, plant su caballo ante
+la nica entrada del boho, e inclinando el cuerpo, trat de registrar
+el interior. Intil trabajo: la puerta o boca era muy estrecha y baja, y
+ms all de dos pies del umbral no podan penetrar ojos humanos, no
+tanto por la viva claridad del da afuera, cuanto por la densa nube de
+humo de lea que arda dentro y no tena otro medio de escape que se.
+
+--No veo nada y dudo que haya alma viviente en el boho, dijo Gamboa
+hablando con las seoras en el quitrn, parado en medio del camino.
+Maldito negro!
+
+--Tal vez duerme, dijo Isabel.
+
+--Si no es el sueo de la muerte, repuso Gamboa, juro que no le salva
+nadie de un bocabajo.
+
+--De qu se trata? pregunt Meneses. De abrir la talanquera? Yo abrir
+y no perder el casamiento por eso.
+
+--No hars tal, replic Leonardo colrico. No lo consiento.
+
+--Bien, sugiri Isabel con su voz argentina y dulce. Abrir el calesero;
+los caballos estn harto cansados para echar a correr. Leocadio, apate.
+
+--No, no, Isabel, replic Leonardo, cada vez ms colrico. Tampoco puedo
+consentir en eso, no debo consentirlo. Si el guardiero est vivo abrir
+la talanquera, que para eso y para ms le han puesto ah.
+
+Sac el reloj y aadi enseguida:
+
+--Ya han dado las doce, hora en que sueltan la negrada para que coma. Si
+hubiramos llegado aqu un poco antes, habramos odo la campana del
+ingenio. Apostara a que el _taita_ guardiero se ha metido en el
+caaveral para verse con alguna de sus carabelas. Por Dios vivo que la
+paga! Nada, no est en parte alguna. Caimn! Caimn!, grit a todo
+torrente.
+
+Los montes del rededor fueron los nicos que le devolvieron el eco de
+sus voces con temblor continuado, hondo y siniestro; y luego empez a
+ladrar un perrillo dogo dentro del boho. Ah est el guardiero, pens
+el joven, y se hace el dormido para no tomarse el trabajo de abrir la
+talanquera. Lo har salir a patadas, agreg alto, dando un puetazo en
+el pomo de la silla. Ech pie a tierra sin ms demora y se meti en el
+boho, teniendo siempre el caballo de la brida.
+
+Muy mal sonaron estas palabras y aquellos juramentos en los odos de la
+modesta Isabel, aun cuando para no avergonzar a su amigo ni irritarle
+ms contra el pobre esclavo, se guard de representarle lo absurdo y aun
+el riesgo de su final propsito, si a posta ste se esconda por tener
+oculto algn compaero en el boho o por otra causa cualquiera.
+Afortunadamente, nada de eso ocurra. En aquel mismo instante las
+seoras del carruaje, Meneses y el calesero a caballo oyeron un ruido de
+ramas en el bosque vecino, agitadas por una persona o animal que se
+abra paso con alguna dificultad, y despus apareci en la orilla un
+negro anciano mal vestido, con un gorro de lana en la cabeza, un palo
+largo y nudoso en la mano, que le serva de apoyo, tal vez para no besar
+la tierra con la frente, pues tena el cuerpo hecho un arco por la edad,
+por los trabajos o por la costumbre inveterada de vivir en casas de
+techo bajo. Ech de ver a los viajeros apenas sali del bosque, porque
+se detuvo un momento indeciso del partido que deba tomar, y en soltando
+entre las altas yerbas algo que brillaba a los rayos del sol y pareca
+botella u otra vasija por el estilo, despus continu andando derecho al
+carruaje por la parte opuesta al boho.
+
+Esta circunstancia casual le salv del primer choque de la ira de su
+amo, el cual, no bien sali del boho, le reconoci desde lejos y se
+lanz sobre l a carrera tendida. Pero mientras mont a caballo y salv
+la distancia que le separaba de su intentada vctima, dio tiempo para
+que ste se pusiera inconscientemente al amparo de las seoras. Lo
+probable es que el infeliz esclavo no tuviese noticias de que aquellas
+personas eran esperadas en el ingenio, ni que entre ellas viniese
+guindolas su joven amo. A derechas no le conoca tampoco. Pero al notar
+que se le vena encima a todo correr, y que gritaba:--Ah, perro! Ahora
+lo vers!, no pudo desconocerle ni dejar de caer de rodillas a los pies
+del caballo, quien, contenindose y todo, le ech a rodar con el solo
+bote del pecho.
+
+El susto de las seoras fue grande. Rosa hizo una exclamacin de horror;
+doa Juana repiti:--Jess! Jess! e Isabel medio que se incorpor en
+el asiento, sac el brazo fuera del carruaje y dijo ms indignada que
+asustada:--No le mate, Leonardo!
+
+--Agradecer debe que estn Vds. delante, dijo Leonardo; de otro modo me
+parece que le mataba. Tan indignado me siento contra l.
+
+--Ah, mi _suamito_!, exclam el viejo incorporndose trabajosamente
+hasta ponerse otra vez de rodillas, como humildsimo pecador en
+presencia de su airado juez.
+
+--Dnde te habas metido, perro brujo? le pregunt el joven, y sin
+aguardar por la respuesta continu preguntando o diciendo: Qu hacas
+en el monte? Por qu no estabas en tu boho? A que habas ido a
+_cambalachar_ por aguardiente con el tabernero del pueblo la raspadura
+que robas en el ingenio? S, s. Lo jurara.
+
+--_No, mi suamito, no si, sumerc! Caimn no roba rapara! Caimn
+no bebe aguaurdiente!_
+
+--Cllate, perro viejo! Anda, corre a abrir la talanquera. No corres
+todava? No sabes correr? Ya har que el Mayoral te avive un poco con
+el cuero. Anda! Vuela!... y trat de pegarle (sin alcanzarle por
+fortuna) un puntapi en la cabeza desde el caballo.
+
+Pareca ser el guardiero hombre de ms de sesenta aos de edad. Tena al
+menos encanecida la cabeza, y aun la escasa barba, que le cubra el
+labio superior, seal segura de vejez en las gentes de su raza. A unos
+brazos desproporcionadamente largos y huesosos, una dedos crispados,
+cual si padeciese lepra; ojos chicos de expresin hosca y triste, nunca
+ms triste que, cuando despus de abierta la talanquera, ech una mirada
+a las seoras del quitrn y pareci rogarles le protegieran de la clera
+de su amo.
+
+Pasado el primer momento de irritacin y de ceguedad, comprendi ste
+que haba mostrado demasiado apasionamiento y bastante grosera delante
+de seoras que, adems de hallarse bajo su proteccin, iban a disfrutar
+de su hospitalidad en el ingenio. El caballo haba sido ms generoso que
+l puesto que, pudindolo, no atropell al esclavo cuando le hall
+postrado en su camino. Tuvo vergenza Gamboa de su conducta, pero muy
+soberbio para reconocer su falta y enmendarla con la franqueza que
+demandaba el caso, se limit a referir los rasgos principales de la vida
+del guardiero, por supuesto, calumnindole de paso.
+
+--No se figuren Vds., dijo, que el _taita_ Caimn es lo que parece, un
+viejo inerme y manso o esclavo leal y humilde. Han de saber Vds. que el
+sobrenombre que lleva no se lo han puesto a humo de paja; es lo ms
+astuto, maligno, con ribetes de taimado que existe; ni tan ignorante que
+no practique ciertas artes, que le dan importante consideracin entre
+los suyos. Pasa por brujo y por hacerse invisible cuando le conviene o
+se halla en peligro. Construye dolos y encantos que tienen propiedades
+mgicas en ciertos casos. Nadie dira que ve, oye ni entiende, y sin
+embargo, tanto de da como de noche nada ni nadie se le escapa; y sabe,
+como el caimn, hacerse el dormido para asegurar mejor la presa. La
+juventud la ha pasado en el monte huido, y en sus repetidas fugas ha
+visitado todos los palenques del Cuzco y hecho amistad con los negros
+cimarrones ms famosos de la Vuelta Abajo. Ahora est muy viejo para
+tales trotes, y, en consideracin a haber sido uno de los fundadores del
+ingenio de _La Tinaja_, el nico que sobrevive de los que tumbaron aqu
+los primeros palos, mam hizo que lo pusieran de guardiero, y le
+conserva en ese puesto contra la opinin de los empleados que conocen su
+historia y sus malas maas. Cuando quiere o le conviene no le gana a
+vigilante ni el perro ms fino. Puede decirse que es libre: cra
+gallinas, engorda todos los aos uno o dos cochinos que vende, y
+entierra el dinero en alguna parte, y posee una yegua, en la cual puede
+dar vueltas de noche a los linderos de la finca. Pero como digo, es muy
+taimado y maligno y apostara cualquier cosa a que no se hallaba lejos
+del boho y de su puesto sin algn objeto doloso y reprobado a la mira.
+Por el caaveral se ve con sus compaeros del ingenio; por el monte
+slo con los cimarrones o con los taberneros del pueblo para cambiar
+azcar por tabaco, aguardiente u otra cosa por el estilo.
+
+--As debe de ser, Leonardo, comenz diciendo Rosa, pues me pareci que
+traa una...
+
+La ta y la hermana, ms avisadas que ella, no la dejaron terminar la
+frase; y nadie ms habl en el resto del camino.
+
+Entre la una y las dos de la tarde, bajo un sol de fuego cuyos rayos los
+reflejaban las hojas de la caa cual si fueran bruidas espadas, se
+desmontaron los viajeros en la gran casa de vivienda de La Tinaja.
+
+
+
+
+CAPTULO IV
+
+ _Lo ms negro de la esclavitud
+ no es el negro._
+
+ JOS DE LA LUZ Y CABALLERO
+
+
+Bajo ms de un concepto era una finca soberbia el ingenio de _La
+Tinaja_, calificativo que tena bien merecido por sus dilatados y
+lozanos campos de caa-miel, por los trescientos o ms brazos para
+cultivarlos, por su gran boyada, su numeroso material mvil, su mquina
+de vapor con hasta veinticinco caballos de fuerza, recin importada de
+la Amrica del Norte, el costo de veinte y tantos mil pesos, sin contar
+el trapiche horizontal, tambin nuevo y que armado all haba costado la
+mitad de aquella suma.
+
+La casa de calderas o de ingenio era tan fuerte como vasta: edificio
+exento casi enteramente, cuya armadura se compona de pares rollizos,
+apoyados en soleras pesadas y stas en pilares, dichos horcones en el
+pas, sin escuadra ninguna ni ms pulimento que el que pudo darles con
+la zuela el vizcano carpintero-arquitecto contratado en la finca para
+esos trabajos. Tena el aire imponente y rstico que pareca demandar su
+destino. Debajo de su cubierta de tejas coloradas se abrigaban el
+trapiche, la mquina de vapor y el tren Jamaiquino de elaborar el
+azcar, montado sobre tres hornos o fornallas. No se hallaban en el
+mismo nivel todos estos aparatos: el de las calderas era varios pies ms
+bajo; y para pasar de un departamento a otro haba que descender dos
+anchas escalinatas de piedra, flanqueando el plano del trapiche y
+mquina de vapor. Esto se haca as para que tuviese una cada fcil el
+guarapo, que al salir de las masas corra por una canal de madera a la
+artesa, llamada all mansera, donde algo se limpiaba y segua al tacho o
+paila para recibir el primer hervor.
+
+Paralelo con este edificio haba otro tan grande y ms gacho, cerrado
+por sus costados con paredes de mampostera y una sola entrada, haciendo
+frente a la parte de las calderas mencionadas. Este era la casa para la
+purga y el secado del azcar. En otros separados se hallaban la
+carpintera, la herrera, la enfermera, y la que puede llamarse casa de
+maternidad; las habitaciones del mayoral, del boyero, carpintero,
+mayordomo y maestro de azcar, quien temporalmente resida tambin en el
+ingenio. Para el maquinista, cuyo oficio a la sazn desempeaba un joven
+americano, se haba construido una habitacin provisional con tablas de
+cedro, cerca de la mquina de vapor; nico sitio abrigado en aquel feo
+casern. Seguan despus, formando grupo, sobre doscientas cabaas o
+bohos de paja, con sus correspondientes corrales y gallineros adjuntos,
+para la morada de los trescientos esclavos, o dotacin del ingenio. Las
+otras casas exentas, a saber: las del bagazo, la de batir el barro para
+la purificacin del azcar, y otras de menos importancia, se hallaban
+erigidas en el espacio medianero entre la de calderas y la de purga.
+
+La planta de aqulla, denominada por antonomasia de vivienda, figuraba
+en paralelogramo trapezoidad, sentada en el suave declive de una colina,
+cuya diferencia de nivel se haba procurado remediar alzando el piso por
+el frente. Era de un solo cuerpo de fbrica de manipostera gruesa con
+cubierta de tejas huecas coloradas, amplio prtico, la sala cuadrada al
+medio, flanqueada a ambos lados por dos crujas de cuartos, pasadizos
+corridos por el interior, patio rectangular en el centro, cerrado por
+una tapia alta con caballete de vidrios, y una portada en el lienzo del
+fondo, que se cerraba con cerrojo y cerradura y serva para la
+comunicacin interior de la servidumbre de la casa. En el patio crecan
+muchas flores, algunos naranjos, higueras y parras, que no contribuan
+poco con su verdor y su sombro a la frescura de los cuartos; aunque
+para quebrar la reflexin de los rayos solares en puntos de medio da,
+haban puesto cortinas de caamazo en todo el derredor de los pasadizos.
+Arreglo igual se adverta en el prtico, que por su elevacin y
+amplitud, se hallaba ms expuesto a los embates del viento y a los
+efectos desagradables de la reflexin solar en el extenso y desolado
+batey.
+
+Desde lo alto de la escalinata del prtico se registraba de un extremo a
+otro la casa de calderas al frente, la de purga algo ms a la derecha,
+aunque slo por el lado de las gavetas para secar el azcar; el barracn
+de los negros o la estacada que encerraba sus habitaciones rsticas; en
+suma, la mayor parte de las que componan la vasta poblacin del
+ingenio; los campos de caa hacia el oeste, los techos pajizos de las
+casas del potrero, y ms all un palmar inmenso, un codo del ro y luego
+la selva alterosa y primitiva, que formaba como el fondo oscuro de este
+variado cuadro campestre.
+
+Cosa del medio da del 24 de diciembre de 1830, arrellanados en cmodas
+butacas de vaqueta, se hallaban los amos del ingenio en cmodas butacas
+de vaqueta colorada, se hallaban los amos del ingenio _La Tinaja_, junto
+con otras varias personas, al abrigo de la reflexin solar, tras las
+cortinas de caamazo. Casi todos los caballeros, don Cndido Valds,
+cura de Quiebra Hacha, el capitn del partido y el mdico fumaban
+tabaco; doa Rosa, la esposa del capitn antes dicho, la mujer y cuada
+del mayoral del potrero y las seoritas Gamboa, coman unas dulces caas
+de la tierra, otras, naranjas de China y guayaba del Per, etc.,
+productos stos de la estancia del ingenio. Por all andaban nuestros
+conocidos de La Habana: Tirso, Aponte, Dolores, junto con otra de las
+negras que haban venido por mar, y dos o tres ms de la dotacin del
+ingenio, que por criollas y de mejor apariencia las haban destinado al
+servicio domstico, todos hacindose tiles.
+
+De las seoritas Gamboa, Carmen y Adela no calentaban asiento, picaban
+un pedazo de guayaba o de naranja y emprendan luego largos paseos,
+enlazadas de las manos, de un extremo a otro del prtico, con
+manifiestas seales de impaciencia por la tardanza, a su juicio, de las
+amigas de Alquzar. Adela en particular, cada vez que tocaba en el
+ngulo del sur, levantaba un canto de cortina de caamazo y echaba una
+ansiosa mirada por toda la guardarraya maestra adelante hasta su
+intercepcin en el camino de la Playa. Al fin, poco despus de la una de
+la tarde, se oy a lo lejos ruido de ruedas de un carruaje y la marcha
+precipitada de varias caballeras; y Adela, sin ver nada an, exclam
+alegre:--Ah estn!
+
+No se enga esta vez. A poco ms llegaron al pie de la escalinata del
+prtico las seoritas Ilincheta en su carruaje, el cual, junto con sus
+ocupantes, los caballos y los jinetes, venan cubiertos con el polvo de
+la tierra colorada. Intil sera detenernos a describir punto por punto
+las variadas escenas del encuentro de ambas familias en medio de las
+soledades de la Vuelta Abajo. Ms de un motivo haba para que, al menos
+algunos de los presentes, mirasen aquel instante como un evento
+verdadero, digno de nota. Sucede, adems, que los jvenes, y tambin a
+veces las personas mayores, cuando se renen en un sitio de campo con
+nimo de pasar slo unos das en franca y cordial sociedad, lejos de los
+lugares donde se han acostumbrado a vivir y divertirse, se sienten
+fuertemente atrados; si son amigos lo son y lo expresan ms; si
+parientes, se persuaden que los unen ms estrechos lazos; si amantes,
+ah!, su amor les parece eterno, la dicha de amarse, celestial.
+
+Las mujeres se estrecharon fuertemente entre los brazos. Adela llor de
+alegra al apretar entre los suyos a Isabel, por la cual senta aficin
+extraordinaria. Para ella era la ms modesta y amorosa de las mujeres.
+Tambin doa Rosa distingua a la mayor de las Ilincheta, y en la
+ocasin de que hablamos la mostr sealada cordialidad. Hasta don
+Cndido tan seriote y desmaado, que no tuvo ni una sonrisa para su hijo
+cuando ste se acerc a pedirle la bendicin, recibi a las seoritas
+Ilincheta con desusadas demostraciones de cario, y se las present a
+los caballeros que estaban de visita, diciendo:--Tambin stas son mis
+hijas. Y hablando con Isabel aadi: He aqu tu casa; espero que goces y
+te diviertas en ella como en la tuya encantadora de Alquzar.
+
+Ya no dur el recibimiento en el prtico sino corto rato. Sobre
+estropeadas las seoras del viaje, necesitaban algn reposo, asearse,
+cambiar de traje, antes de sentarse a la mesa. Doa Rosa, o la mujer del
+Mayoral Moya, que haca de ama de llaves para ahorrarle trabajo a esa
+seora, haba hecho preparar alojamientos para las seoritas Ilincheta y
+para su ta, inmediatos a los aposentos ocupados por la familia de
+Gamboa en la cruja de la derecha, despus de la sala.
+
+Ya de tardecita se sentaron a la mesa en la gran sala de la casa de
+vivienda, entre seoras y caballeros, unas diecisis personas, atendidas
+por la mitad de ese nmero de siervos. Doa Rosa hizo los honores. La
+secund cuanto era compatible con su carcter don Cndido, aunque ste
+guard sus cumplimientos para el administrador de _Valvanera_ en primer
+lugar, en segundo lugar para el cura de Quiebra Hacha, en tercero para
+el mdico de su finca y para el Capitn del partido. Todos deban pasar
+la noche en el ingenio para tomar parte en las ceremonias que iban a
+celebrarse al da siguiente, o primero de Pascua de Navidad. Fuera de
+la esposa y de la cuada del Mayoral del potrero, ninguno de los
+empleados del ingenio fue invitado a comer en la casa de vivienda; y el
+mismo Moya, que tena vara alta con los amos actuales de _La Tinaja_, no
+tom asiento, an invitado por don Cndido, so pretexto de haber comido.
+
+Reinaron en el banquete la jovialidad y animacin, templadas por las
+maneras decentes propias de la buena crianza, aunque excepto Meneses, el
+joven Gamboa y el cura, nadie de los presentes haba recibido educacin
+esmerada ni frecuentado el trato de la alta sociedad cubana. El ltimo
+nombrado, don Cndido Valds, criollo, se haba educado en el Seminario
+de San Carlos, de La Habana. En materias religiosas era tolerante hasta
+la despreocupacin; en poltica profesaba opiniones liberales que sola
+llevar hasta la exaltacin.[45] El mdico Mateu, de Galicia, haba hecho
+la prctica de su profesin a bordo de los buques negreros, y ahora
+curaba por iguala en varios ingenios de la comarca. Pasaba por buen
+mozo; pero su bien parecer corra parejas con su necedad y pedantera.
+Crea que todas las mujeres se enamoraban de l, y desde su puesto en la
+mesa le lanzaba miradas a hurtadillas a Rosa Ilincheta, cuya graciosa
+figura, viveza y fogocidad de carcter sobraban para volverle el juicio
+a hombre de ms seso que l. El cura simpatiz desde luego con Isabel,
+que en todas sus palabras y acciones revelaba las altas prendas de su
+espritu. Don Manuel Pea, asturiano, casado con una criolla buena moza,
+desde el mostrador o taberna del pueblo haba ascendido a Capitn
+pedneo, especie de Juez de paz, y nica circunstancia por la cual los
+amos del ingenio de _La Tinaja_ le sentaban a su mesa. Don Jos de Cocco
+era otra especie de hombre; natural de Cdiz, tena fina apariencia,
+los dientes muy blancos y los ojos azules, poca talla, bastante chiste y
+escasa instruccin.
+
+Este se dedic a obsequiar a la segunda de las seoritas Gamboa, a cuyo
+lado qued en la mesa, con la conciencia, sin embargo, de bajo ninguna
+circunstancia una de las amas del ingenio _La Tinaja_ dara su corazn
+ni su mano al Administrador del ingenio _Valvanera_. Por lo que toca a
+Adela, la ms linda de todas, su extremada juventud la pona a cubierto
+de los galanteos de los hombres all reunidos.
+
+Circul entre stos libremente la copa del vino desde el principio hasta
+el fin de la comida; terminada la cual, se levantaron los manteles para
+servir los postres sobre la tabla desnuda, de bruida caoba. Trjose
+enseguida el caf puro en tazas de trasluciente China, la espumosa
+champaa, el coac francs y el ron de Jamaica. Despus don Cndido
+Gamboa sac a relucir su gran vejiga olorosa y dorada, y reparti sendos
+tabacos, cual brevas, entre el Capitn, el Mdico y el Cura, pues Cocco
+no fumaba, tampoco Meneses, y Leonardo no se hubiera atrevido a tocar un
+cigarro delante de su padre.
+
+Puesto el sol termin el banquete. Pero pasando la familia y las visitas
+al amplsimo prtico donde ya los criados haban enrollado las cortinas
+de caamazo, pudo echarse de ver que haca suficiente claridad en el
+campo circunvecino. Era que por un lado surga la luna creciente de
+entre el bosque lejano y hera oblicuamente las hojas y flores de las
+caas y los troncos blancos de las palmas, al paso que desde lo alto del
+cielo azul y difano como el cristal, vertan innumerables estrellas
+chispas de plata y oro.
+
+Por sus pasos contados, despus del banquete, todas las personas
+reunidas en la casa de vivienda se dividieron en tres grupos. Doa Rosa,
+en compaa de doa Juana, la Moya, la mujer del Capitn y Antonia, la
+mayor de las seoritas Gamboa, volvieron a ocupar los sillones de
+vaqueta colorada. Don Cndido, con el Cura, el Capitn y el Mayoral del
+potrero, para digerir mejor la comida y saborear sus olorosos tabacos,
+daban cortos paseos y conversaban en una cabeza del portal. El primero,
+sobre todo, aprovech la ocasin de tomar algunos informes, ms
+imparciales que los de su mayoral, acerca de las ocurrencias en la finca
+durante los quince o ms das que precedieron al de su llegada a ella.
+Con este motivo dirigi como de paso varias preguntas a Moya, el cual,
+honrado con aquella distincin por el amo del ingenio delante del Cura y
+del Capitn pedneo, se apresur a contestarlas con lisura y no poca
+satisfaccin. Por ejemplo, preguntado:
+
+--No se ha sabido nada, Moya, acerca de los negros que se fugaron la
+semana pasada? El Mayodomo me ha dicho que son siete, entre ellos una
+negra.
+
+--_Verficamente_, seor don Cndido, no se ha _sabo naitica_ entre dos
+platos, contest.
+
+--Pero, se ha hecho alguna diligencia?
+
+--Pues no, seor don Cndido! Se han _registrao_ los montes de Santo
+Toms y los montes de La Angosta. En _toas_ partes se han _encontrao_
+rastros frescos, mas como los perros de don Liborio Snchez no son
+_buscaores_ sino _mordeores_, _anque_ le tienen gran inters a los
+negros no han _dao_ con ellos. Y _me se_ ha puesto que no han _salo_ de
+los linderos del ingenio, porque no se han _juo en denantes_ y no saben
+andar por el monte. Con buenos perros ya se hubieran _topao_, segurito.
+Ah! Dios me d perros que huelan un negro _dende_ una legua...
+
+--Por lo que a m toca, dijo el capitn Pea cortndole la palabra a
+Moya, debo informar al seor don Cndido que he hecho en su obsequio
+cuanto caba en mis facultades. En efecto, apenas tuve aviso de la
+ocurrencia por parte que me dio su mayoral de Vd., don Liborio Snchez,
+no perd tiempo en pasar atento oficio, valindome del correo de Baha
+Honda, a los seores don Lucas Villaverde y don Mximo Arosarena,
+inspectores en San Diego de Nez, de la partida que capitanea don
+Francisco Estvez, que acaba de formarse por disposicin de la Real
+Junta de Fomento, para perseguir negros cimarrones en las jurisdicciones
+desde el muelle de Tablas o el Mariel, Callajabos, Quiebra Hacha, etc.,
+hasta los lmites occidentales de Baha Honda. Con mi oficio a los
+seores inspectores inclu la filiacin, edad y naturaleza (poco ms o
+menos, se entiende, pues Vd. sabe que todos los negros se parecen) de
+los siete que se le han fugado a Vd. Espero, pues, que si tropieza con
+ellos la partida, cosa factible, porque sospecho que han tirado hacia
+las sierras cercanas del Cuzco, que los capture y... Ni debe extraar al
+seor don Cndido que se le hayan fugado siete negros, cuando por la
+misma poca se han alzado 12 de _Santo Toms_, 8 de _Valvanera_, 6 de
+_Santa Isabel_, 20 de _La Begoa_, y 40, s seor, 40, como Vd. lo oye,
+de _La Angosta_, el ingenio aqu inmediato, perteneciente al Excmo.
+Seor Conde de Fernandina. La lista de todos stos obra ya en poder de
+los seores inspectores, y, supongo tambin, del capitn Estvez.
+
+--No me extraa la fuga de mis siervos, dijo don Cndido pensativo. Ni
+son stos los primeros negros que se me huyen. Ah estn, si no,
+Chilala, Jos, Sixto, Juan, Lino, Nicols, Picapica, etc., que no me
+dejarn mentir. Esos, cuando no se hallan alzados en los montes, sufren,
+como ahora, una condena ms o menos larga en la finca, y llevan grillos
+de doble ramal, o arrastran cadena con maza. Goyo, o Caimn, el
+guardiero de la talanquera en el camino de la Playa, se sabe que ha
+pasado su juventud entre esas serranas que se ven desde aqu... Mas
+todos sos son congo real, congo loango o congo musundi, raza humilde,
+sumisa, leal, la ms propia para la esclavitud, que parece su condicin
+natural. Slo tiene un defecto, eso s, grave, capital: es la raza ms
+holgazana que sale del frica. Si pudieran los congos vivir sin comer,
+no habra fuerzas humanas que les obligaran a doblar el lomo y trabajar.
+Seran capaces de pasarse la vida echados panciarriba... Y por no
+trabajar, a menudo se huyen... Lo que me extraa mucho, lo que no
+acierto a explicarme es el por qu han seguido el ejemplo de los congos
+Pedro y Pablo carabal, Julin arar, Andrs bib, Tomasa suama, Antonio
+briche ni Cleto gang. Estos negros industriosos, incansables para el
+trabajo, fuertes, robustos, formales, stos no se fugan sin causa. No,
+negros que siempre tienen tiempo para sus amos y para s, que juntan
+dinero y a menudo se libertan, no se huyen por poca cosa. Son muy
+soberbios, tal es su nico defecto, para alzarse sin causa poderosa.
+Antes se ahorcan que fugarse al bosque...
+
+Poda echarse de ver por esto poco que algo se le alcanzaba a don
+Cndido Gamboa de achaque de etnologa africana. Ya se ve, el trfico
+constante en esclavos por muchos aos, la posesin de dos o tres
+centenas de stos, le haban enseado que segn su raza eran ms sumisos
+o levantiscos, ms o menos a propsito para llevar hasta la muerte el
+pesado yugo de la esclavitud. Suceda, sin embargo, que otra cosa le
+haba enseado a Moya su larga experiencia en el manejo de negros suyos
+y ajenos, y todo su ser se sublevaba cuando oa decir que los haba
+buenos y malos, y que algunos no se huan jams sin causa poderosa, ms
+bien se quitaban la vida. Por eso Moya, a riesgo de quebrar pajita con
+el amo, dijo:
+
+--Se conoce que el seor don Cndido ha visto negros y sabe los que
+sirven _pa_ esto y no sirven _pa_ lo otro. Con permiso del seor don
+Cndido yo digo que _toos_ los negros son lo _mesmo_ cuando la Guinea se
+les mete en la cabeza. Entonces _toos jalan pa_ atrs como los mulos y
+es preciso _jarrearlos_ con el cuero. Vamos a ver. Por qu se han
+_juo_ los siete de ac? Por falta de _coma_? Por falta de _fras_?
+Por falta de cochino? Por falta de conuco? _Naa_ de eso les hace
+falta. _Too_ eso lo tienen ellos a bombn. Por el mucho trabajo? Por
+el mucho cuero? Ahora no trabajan, como quien dice, y _verficamente_
+don Liborio de Corpus a San Juan da un bocabajo.
+
+--Si me es dado decir lo que pienso, terci en este punto el Cura
+modestamente, mi opinin es que no debe esperarse de gente tan ignorante
+como son los negros, el que juzguen y acten cual las criaturas
+racionales. Sera excusado buscar la razn de sus alzamientos y delitos
+en los instintos de la justicia y el derecho. No. La causa ha sido
+quizs la ms quimrica, la ms absurda, la menos justificada... Es, sin
+embargo, coincidencia rara que a un tiempo se hayan alzado tantos negros
+y de aquellas fincas precisamente que han cambiado de poco ac su
+sistema de moler caa. Ser que esas estpidas criaturas se han
+figurado que se les aumenta el trabajo porque en vez de moler con bueyes
+o mulas se muele con mquina de vapor? Qu sabemos? Vale la pena
+investigarlo.
+
+--Ya, dijo don Cndido, siempre pensativo, siguiendo con los ojos
+entreabiertos las columnas de humo cenizoso que se le escapaban de la
+boca. El argumento de mi tocayo es bueno tratndose de negros congos,
+falso, hablndose de negros de otras naciones de frica. He observado de
+cerca sus ndoles diversas y s lo que digo. El trato ms que otra cosa
+tiene que ver con la conducta de ciertos negros. Todos han nacido para
+la esclavitud, sa es su condicin natural; en su mismo pas no son otra
+cosa que esclavos, o de unos pocos amos o del demonio. Los hay, no
+obstante, que necesitan rigor, mucho rigor, el ltigo siempre encima
+para que trabajen; los hay que por las buenas se saca de ellos cuanto se
+quiere.
+
+--_Asina_ es, como dice el seor don Cndido, volvi Moya a meter la
+cucharada. Mas yo digo que si hay negros que no se _pueen_ quejar del
+trato, sos son los del seor don Cndido. Ellos estn como las flores:
+bien _comos_, bien _vestos_, _ca_ uno con su conuco y su cochino,
+muchos _casaos_, no trabajan ms que de sol a sol, y no se les da cuero
+por _na_ y _na_, como yo he visto que se hace en otros ingenios. Sacan
+_mu_ poca fajina: dos o tres horas los domingos. Y cuando no se muele
+caa casi _too_ el resto del tiempo es suyo para hacer canasta, engordar
+sus cochinos, guataquear sus conucos... Casi todas las ascuas tienen un
+da de tambor. Qu ms quieren esos _endinos_? Ni el obispo est mejor.
+
+--Y vuelta a la misma tema, dijo don Cndido molesto. Moya, est bien lo
+que Vd. asegura y repite; pero nada de eso me convence, ni me explica la
+causa, la causa real y verdadera de la fuga de mis carabales. Lo peor
+es que sospecho que Vd. sabe algo y no quiere decirlo delante del seor
+Cura y del Capitn.
+
+--Pues por _toas_ stas y por la en que Jesucristo muri, dijo Moya con
+vehemencia besando las cinco cruces que haba formado con los diez dedos
+de las manos enlazadas, que no s _naitica_ ms. Y si dejo algo
+_embuchao_, que aqu _mesmo_ me parta un rayo, y _ustees_ perdonen mi
+_moo_ de hablar.
+
+--No hay que maldecir por tan poca cosa, dijo el Cura.
+
+--Registre Vd. su memoria, Moya, dijo sonriendo don Cndido al ver su
+apuro.
+
+--El caso es, repuso ste despus de breve detencin, que yo no s que
+_pue_ ser la causa y que no _pue_ ser causa _pa_ que se _juya_ un
+negro. El seor don Cndido dice que unos negros se _ajorcan_ y no se
+_juyen_; y _dispus_ dice que el mal trato es la causa de los
+cimarrones. Bueno. Tambin dice el seor don Cndido que los _carabal_
+son _mu_ soberbios. Yo digo que son _mu_ perros y ms perros que _toos_
+los negros juntos. Pedro briche es el cabecilla de sus carabelas en el
+ingenio. Siempre habla lengua con ellos, y el Mayoral est _quemao_ con
+l. Yo lo s; pero no le haba puesto nunca la mano encima, ni _dende_
+que vino de frica creo yo que _naiden_ le sac sangre con el cuero.
+Pues, seor, la semana antes _pasa_, Pedro briche no se present en la
+_jila_, ni _dormi_ por la noche en el barracn. Qu queran que
+hiciera don Liborio? Al da siguiente va y lo coge _sotaventao_, y le da
+unos cuerazos por arriba de la camisa, lo puso en el cepo por dos das,
+le quit el mando de contramayoral y lo sopl al campo a chapear. Se
+emperr ms. Yo le dije que le diera un buen bocabajo, pero temi que le
+levantara _toa_ la _negra_. Y ya se ha visto el _resultao_, se fue al
+monte con seis compaeros porque no se le castig bastante.
+
+--No lo deca? dijo don Cndido con aire satisfecho. Y aadi, antes
+que Moya le quitara la palabra:--Y qu dice de todo eso Goyo, el
+guardiero del camino de la Playa? Sabe Vd. si le han sondeado?
+
+--Cmo que no? contest Moya prontamente. El primerito que se vio _pa_
+eso. No ve el seor don Cndido que hasta la puerta _mesma_ de su
+_bujo_ se encontr rastro fresco de negros que venan del monte, del
+lado de all? Pero l jur por _toos_ los santos del cielo que no vio,
+oy ni sinti _na_ en _too_ este tiempo. Se calent don Liborio contra
+l y quiso arrimarle unos cuerazos _pa_ que cantara; mas yo se lo quit
+de la cabeza, porque pens que se iba a poner brava la seora doa Rosa
+en cuanto que supiera que haban _castigao_ al taita Caimn.
+
+Con esto don Cndido menude sus paseos sin curarse de las personas que
+le hacan compaa, quizs para que no le interrumpieran en sus
+meditaciones. Luego, volvindose de improviso para Moya, en tono breve e
+imperioso le pregunt por el Mayoral.
+
+--Cuando yo vena del potrero, contest Moya, estaba l con la gente en
+el corte de caa, enfrente de la tumba nueva. No debe de tardar ya,
+pues como no hay que cortar yerba de Guinea pa la coma de los caballos,
+porque hay _cojollo_, soltar la gente ms temprano. Mire, ah vienen
+las carretas con las ltimas caas _pa_ probar la mquina... All lejos
+se ve el boyero en su mula, y ms lejos _entoava_, por la otra
+guardarraya, veo ahora a don Liborio. El caaveral me tapa sus perros y
+yo no _pueo_ decir si va solo o con la gente. El viene a caballo.
+
+
+
+
+CAPTULO V
+
+ _9. Limpio soy yo, y sin delito..._
+
+ _10. Por cuanto ha hallado achaques
+ contra m, por eso me ha tenido
+ por enemigo suyo._
+
+ _11. Ha puesto en un cepo mis pies,
+ ha guardado todas mis sendas._
+
+ JOB, XXXIV
+
+
+Mientras en un extremo del prtico ocurra la escena trazada ya, tena
+lugar en el opuesto otra muy diversa. Formaban all grupo animado e
+interesante las seoritas Ilincheta, junto con las dos ms jvenes de
+Gamboa, rodeadas por el medio crculo de los caballeros que las
+galanteaban o admiraban. Todos en pie. Las seoras apoyadas de espaldas
+en la barandilla, y los caballeros pendientes de los labios de Rosa
+Ilincheta que, en pocas palabras, llenas de gracia y grfica expresin,
+describa los pequeos incidentes del viaje, su mal manejo parte del
+camino, y sus propias impresiones.
+
+Leonardo se sonrea, Cocco aplauda, Mateu el mdico haca piruetas de
+gusto, y Meneses se mantena serio de celos, porque crecan con esto los
+admiradores de su linda amante. Adela e Isabel, dadas las manos,
+escuchaban y callaban. De pronto alguien le tir de la falda a Adela por
+el lado de fuera del prtico. Volvi ella el rostro con viveza y vio a
+una negra de buen aspecto, en traje muy diferente del que usaban las
+dems esclavas de la finca.
+
+--Qu quieres?--pregunt Adela bastante asustada.
+
+--Su merced me dispense, nia. Vena por el mdico. (No le vea por la
+oscuridad y las faldas de las seoras interpuestas.)
+
+--Y quin eres t?
+
+--Soy la enfermera, criada de su merced.
+
+--La enfermera! repiti Adela sorprendida.
+
+--S, nia, la enfermera Mara Regla. Y su merced no es la nia
+Adelita?
+
+--La misma que viste y calza.
+
+--Ah! exclam la esclava, apretndole suavemente los pies a la joven,
+ya que no poda otra parte de su cuerpo. Me lo deca el corazn. Ayer la
+vi pasar por el batey desde la ventana de la enfermera. Qued en dudas
+de cul sera mi nia, si la nia Carmen o su merced. Cunto ha
+cambiado! Qu linda se ha puesto mi hija, Virgen Santa!
+
+--Me lo deca el corazn, linda, mi hija, remed Adela. Si soy tu hija,
+si me quieres tanto, por qu no has venido a verme? Te avis con
+Dolores. Por qu no saliste a hablarme? Me tienes muy brava.
+
+--Ay! exclam la negra. No me diga eso, nia, que me mata... Su merced
+no iba sola.
+
+--No. Iba con mam, Carmen, la mujer de Moya y su cuada Panchita. Qu
+tena eso de particular?
+
+--Bastante, nia de mis ojos.
+
+--Habla, explcate.
+
+--No puedo ahora, nia ma.
+
+--Qu! T no piensas pedirle la bendicin a mam?
+
+--S, nia. Debo, lo deseo en el alma, vena... Desde el punto que lleg
+Seorita de La Habana, pens correr y echarme a sus pies...
+
+--Por qu no lo has hecho as? Quin te lo ha impedido?
+
+--Seorita misma.
+
+--Mam? No, no puede ser. Te engaas, sueas, Mara de Regla.
+
+--Ni me engao, ni sueo, nia Adelita. Ojal! Seorita ha prohibido
+que ponga los pies en esta casa.
+
+--Cmo es que yo no s nada de eso? Quin te ha ido con semejante
+cuento?
+
+--No ha sido cuento, nia Adelita. Dolores me refiri una conversacin
+que Seorita tuvo con el amo sobre m...
+
+--Ya lo ves? Dolores entendi mal. Mam no est brava contigo. Y si no,
+ahora mismo voy a averiguarlo.
+
+--No lo haga, nia Adelita, no, por el amor de Dios, replic la esclava
+muy asustada, deteniendo a la joven por un canto del vestido. Por s, o
+por no, ser mejor que Seorita no me vea ahora. Est ah el mdico?
+
+--Pues yo quiero verte a solas. Arreglaremos el modo. Con Dolores te
+avisar. Y para qu quieres al mdico?
+
+--Para un moreno que han trado del monte mordido por los perros.
+
+--Mordido por los perros! repiti Adela. Ay! Debe de ser muy serio el
+caso cuando llaman al mdico. Si le habrn despedazado! Es probable.
+Esos perros son como fieras. Qu horror, Dios mo! Mateu, aadi en
+alta voz, ah le buscan.
+
+Cosas bien extraas en verdad empezaba Isabel a averiguar respecto de la
+familia bajo cuyo techo se hallaba hospedada y del ingenio tan ponderado
+de _La Tinaja_. Interesada vivamente en la suerte de la enfermera,
+antigua nodriza de su tierna amiga, ahora desterrada de la casa
+solariega, y conmovida, horrorizada con lo que haba odo respecto del
+esclavo, mordido por perros feroces, cosas todas inauditas para ella,
+no pudo ocultar Isabel de Leonardo, ni su intenso disgusto ni sus hondas
+emociones.
+
+--Qu tienes? Qu te ha dado? le pregunt l.
+
+--No s, contest ella. Me siento mal.
+
+--Me pareci, continu Leonardo, que te haba afectado el cuento del
+negro herido. No seas boba. Qu apostamos a que no ha sido mayor la
+cosa? A que no pasa de unos cuantos rasguos? Si conocieras a la
+enfermera pensaras como yo. Mam no la puede ver por escandalosa. Ni
+hay que dar nunca entero crdito a lo que dicen los negros. Todo lo
+exageran y abultan.
+
+--Qu fue, Adela? pregunt doa Rosa desde su asiento oyndola llamar
+al mdico.
+
+La enfermera desapareci en un instante, y antes que Adela contestase a
+su madre se apareci el Mayoral a caballo, precedido por sus dos
+hermosos alanos, para dar cuenta en voz campanuda de todo lo que haba
+pasado. Era ste hombre alto, enjuto de carnes, mas de recios miembros,
+muy moreno de rostro, ojinegro, el cabello crespo y poblado de barba,
+cuyas grandes patillas le cubran ambos lados de la cara hasta tocar en
+los ngulos de la boca, que por esto pareca ms chica. A pesar del
+sombrero de ala ancha que llevaba siempre puesto, lo mismo en el campo
+que en la casa, al aire libre que bajo techo, pues muchas veces haca
+uso de l como de gorro de dormir, cuando se lo quit para hablar con
+don Cndido viose que mientras la parte superior de su frente pareca de
+un hombre blanco, la nariz, las mejillas y las manos nadie dira sino
+que eran de un mulato; tan quemadas estaban del sol. Vena armado, como
+suele decirse, hasta los dientes, de machete de cinta, pual con cabo de
+plata o que brillaba como tal, y el ponderoso ltigo, cuyo mango, hecho
+de un gajo de naranjo silvestre, no era arma menos terrible por ser slo
+contundente.
+
+Comenz diciendo:
+
+--Santas tardes tenga el seor don Cndido con _toa la compaa_. Yo soy
+_veno a participasle_ que han _trao_ a Pedro brichi con algunas
+_mordas_. Se _arresisti_ y fue preciso atojarle los perros.
+
+--Quin le ha capturado? pregunt el amo con mucha calma.
+
+--La _parta_ de don Francisco Estvez, _nombra pa_ coger negros
+cimarrones.
+
+--Sabe Vd. dnde le han capturado?
+
+--En los caaverales de _La Begoa_, cerquitica de las sierras.
+
+--Estaba l solo? Y los compaeros?
+
+--_Na_ se sabe de ellos, seor don Cndido, ni Pedro _quie decislo_
+tampoco. _Me se_ figura que ser preciso _biraslo pa que cante_. Por eso
+vengo a donde el seor don Cndido _pa_ que me diga qu hago con Pedro.
+Est muy _emperrao_...
+
+Dnde le tiene Vd. don Liborio? pregunt el amo despus de larga pausa.
+
+--En la enfermera.
+
+--Qu, tan estropeado est?
+
+--No por eso, seor don Cndido. Lo tengo en el cepo de la enfermera
+_pa_ mayor _seguri_, y no he _quero ponesle_ grillos por las _heras_;
+y luego _dispus me se_ figura que tiene malas intenciones. Sus ojos son
+dos tomates _maros_, y he _reparao_ que cuando se le ponen _asina_ los
+ojos a los negros es que _quieen_ hacer una _fechura_. Yo le digo al
+seor que est _mu emperrao_ ese negro. Mire el seor si es perro, que
+cuando lo met en el cepo me dijo:--el hombre no muere ms que una vez,
+y que ya estaba _cansao_ de trabajar _pa_ su amo. El seor debe de
+saber que luego que los negros cogen y hablan _asina_ es porque, como
+dice mi compadre Moya, que est presente, se les ha _meto_ la Guinea en
+la cabeza. _Apuramente_ ellos se tienen _trago_ que cuando se
+_ajorcan_ aqu van derechitos a su tierra.
+
+--Aberraciones de la ignorancia! exclam el Cura.
+
+--S, seor don Cndido, continu el Mayoral, ese negro est pidiendo
+cuero como los muertos misa.
+
+Se sonrieron el Cura y don Cndido, y ste dijo:
+
+--A su tiempo, don Liborio, a su tiempo se maduran las uvas. Por lo
+pronto no me parece conveniente azotarle. Se pondr bueno de las
+mordidas, y entonces habr lugar de castigarle por su falta, una de las
+ms graves que pueden cometerse en estas fincas. Alzarse, fugarse el
+esclavo, privar al amo de sus servicios sin causa poderosa y bastante,
+por ms o menos tiempo, es imperdonable; no slo por l mismo, sino por
+el mal ejemplo a sus compaeros. Se le castigar, no lo dude. No habr
+quien le apadrine. En otro negro cualquiera esa misma falta aparecera
+leve. A bien que Pedro puede resistir un novenario... Tiene buenos
+jarretes. A otra cosa. No saba la partida de Estvez que ese negro era
+mo? No la inform Vd. que estaba yo aqu?
+
+--S, seor, saba _toito_ y yo le dije que viniera a la casa de
+vivienda _pa_ entregar el cimarrn y _recebir_ la captura, que es un
+dobln de a cuatro. Mas me contestaba y dice que prefera dormir en el
+monte. Adems, que no quera que lo viesen los negros mansos, porque
+_le_ daban el soplo a los cimarrones; adems que tena que _dir_ donde
+_La Angosta_ a ver si coga los cuarenta negros que se le _juyeron_ a
+_suescelencia_ el seor Conde la Fernandina la semana _pasa_ arriba, y
+el Mayoral lo haba _mandao_ a _amar_...
+
+En aquel punto desfilaban en el batey del ingenio de _La Tinaja_, entre
+la casa de vivienda y la de calderas, los 300 y ms esclavos de su
+dotacin, y el Mayoral diciendo, con licencia, fue a ponerse a su
+cabeza para pasarles revista y darles las ltimas rdenes por medio de
+los contramayorales, que eran tambin esclavos. Desde buena distancia
+les haba precedido el rumor de sus conversaciones y el sonido de las
+prisiones de los penados. Dos de ellos llevaban grillos, con barra
+atravesada y cadena de dos ramales suspendida a la cintura, y caminaban
+con mucho trabajo, pues para avanzar tenan que describir medios
+crculos, ya con un pie, ya con el otro. Uno llevaba grillete, del cual
+penda una cadena como de unos seis pies de largo, cuyo extremo inferior
+iba engarzado al anillo de una masa frrea como pesa de reloj, la que,
+al caminar, era fuerza que llevara al brazo, so pena de que el roce de
+la argolla moliera el hueso de la canilla, aunque se lo haba abrigado
+con un trapo. Este mismo se detena de cuando en cuando y alzaba la voz
+en tono melanclico y timbre argentino, que resonaba por todas partes
+diciendo:--Aqu va Chilala, cimarrn.
+
+Penados o no, varones o hembras, todos traan algo a la cabeza, ya haces
+de cogollo, ya de ramas de ramn de que tanto gustan las caballeras en
+Cuba, ora racimos de pltanos verdes o maduros, ora de _palmiche_ para
+los cerdos; ste una calabaza, aquel un brazado de lea. Unos pocos,
+quince o veinte, llevaban camisa y calzn de caamazo nuevos o de pocos
+meses de uso y estaban enteros; el traje de los restantes se compona de
+harapos, a travs de cuyos agujeros se les vean las carnes negras y sin
+lustre. Ninguno calzaba zapatos, uno que otro, abarcas de cuero sin
+curtir, ajustadas al pie por cordones de majagua, bien de arique de
+yagua que no son menos resistentes. Las hembras, de treinta a treinta y
+cinco por todas, sobre andar revueltas entre los hombres, apenas se
+distinguan por otra cosa que por la especie de saco talar de caamazo
+con que se cubran el cuerpo desde los hombros hasta un poco ms abajo
+de las rodillas, sin mangas; para que no faltase nada a la tosca
+imitacin de la tnica romana.
+
+--_Ajilar!_ grit don Liborio con su voz de trueno, recorriendo a
+caballo las desordenadas filas como un general que ordena una evolucin.
+Con lo cual, sin tropiezo, por el mero hbito, la mayor parte form;
+pero los perezosos, los torpes, los impedidos por las prisiones, por la
+demasiada carga o por la prisa que se dieron los delanteros a cerrar las
+filas, sos se quedaron detrs, menos visibles que los otros. Contra
+estos infelices estall la clera del Mayoral. Enarbol el ltigo y
+empez a repartir latigazos a diestro y a siniestro, sin distinguir
+inocente de culpable, hasta lograr la formacin deseada.
+
+Si as es como se ha razonado con el esclavo en todos tiempos y pases,
+podra esperarse que fuesen una excepcin a esta regla general los
+seores del ingenio de _La Tinaja_? De ninguna manera. En su opinin,
+como en la de la mayora de los amos, no era el negro la _cosa_ de que
+habla el derecho romano. Haba bastante diferencia. Para ellos, que
+entendan por derecho nicamente aquello que no torca el cumplimiento
+de sus pasiones y caprichos, el hombre-cosa de la antigua Roma tal vez
+no pensaba, era una mquina de trabajo; al paso que el hombre-cosa
+actual, estaban plenamente convencidos, pensaba al menos en tres cosas:
+en el modo de sustraerse al trabajo, en quemarle la sangre a su
+detentor, y en obrar siempre en oposicin a sus miras, deseos e
+intereses.
+
+Para el amo en general, el negro es un compuesto monstruoso de
+estupidez, de cinismo, de hipocresa, de bajeza y de maldad; y el solo
+medio de hacerle llenar sin murmuracin, reparo ni retraso la tarea que
+tiene a bien imponerle, es el de la fuerza, la violencia, el ltigo. El
+negro quiere por mal, es dicho comn entre los amos. Por eso, en
+concepto de stos, aquel Mayoral que no disimula ni perdona falta, que
+como rayo hiere al que delinque, que en todas ocasiones tiene entereza
+bastante y valor para meter en cintura a gente tan perversa e
+ingobernable, se es ms meritorio, ms digno de consideracin y
+respeto. Siempre se ha admirado ms al inquisidor que ms herejes
+mandaba al quemadero.
+
+As se explica por qu, luego que el Mayoral dio la orden de _tumba_, y
+todos soltaron la carga a sus pies, no importa si de forraje o de
+frutos, de cuyas resultas stos se reventaron con la cada, dando
+ocasin a que el Mayoral hiciese nuevo uso del ltigo, los seores del
+ingenio de _La Tinaja_ aprobaron y celebraron el _castigo_; porque era
+claro que los culpables haban procedido de malicia y no por torpeza y
+ofuscacin a causa del anterior vapuleo.
+
+Doa Rosa, mujer cristiana y amable con sus iguales, que se confesaba a
+menudo, que daba limosna a los pobres, que adoraba en sus hijos, que en
+abstracto al menos estaba dispuesta a perdonar las faltas ajenas para
+que Dios, que est en el cielo, la perdonara las suyas; doa Rosa,
+sentimos decirlo, al ver las contorsiones de aqullos a quienes la punta
+del ltigo de cuero trenzado del mayoral abra surcos en sus espaldas o
+brazos, se sonrea, tal vez por creer grotesco el espectculo, o
+exclamaba, exclamacin en que la hacan coro las personas de que se
+hallaba rodeadas:--Hase visto gente ms bruta!
+
+Tambin se sonrieron los caleseros Aponte y Leocadio, junto con dos
+mozos ms, que desde el colgadizo de la gran caballeriza del ingenio,
+atrados por el continuo estallar del temible cuero, presenciaban a
+salvo la escena y esperaban se despejase el campo para salir y recoger
+el forraje destinado a las caballeras de que estaban hecho cargo
+inmediatamente.
+
+Si aadimos que en estas circunstancias hasta los perros del Mayoral
+mostraron a su modo una alegra desusada, no creemos decir nada nuevo.
+Ello, mientras don Liborio hablaba con los amos del ingenio, se
+mantuvieron echados a los pies de su caballo; pero apenas se dirigi a
+los negros, se colocaron a sus flancos y no perdieron de vista ni sus
+ojos ni los movimientos de su brazo derecho, aguardando sin duda la
+orden de echarse sobre la vctima y rematarla.
+
+Es de consignarse aqu, sin embargo, que no todas las seoras presentes
+se unieron al coro a que antes se ha aludido. Doa Juana, al contrario,
+apart los ojos para no ver, ya que la poltica la vedaba retirarse y
+era fatal el or los latigazos y los quejidos sordos de las vctimas. En
+igual caso se hallaban las sobrinas de esta seora y las dos hijas
+menores de Gamboa; pero stas tuvieron siquiera el arbitrio de
+refugiarse en el patio. All las seguan Meneses, Cocco y Leonardo, a
+tiempo que don Cndido llam a este ltimo y le orden acompaase al
+mdico al hospital y se informase menudamente de lo ocurrido con el
+preso. En conversacin ntima a poco con el cura y el capitn, agreg:
+
+--Quiero acostumbrarle (a su hijo) a estas cosas desde temprano, porque
+yo maana o esotro da me muero y l por necesidad habr de reemplazarme
+en el manejo del caudal; sobre todo en la administracin de esta finca,
+que por ms de un motivo le pertenece. Este ha de ser su mayorazgo.
+
+De aquel mandato imperioso de don Cndido naci el que Leonardo,
+repugnndole y todo la visita, ya que no le era dado desobedecer, ni
+excusarse tampoco, pretendiera le acompaasen sus amigas y hermanas.
+Cedieron stas sin dificultad, lo mismo que Rosa, tanto ms cuanto que
+se brindaron a ir de la mejor gana Meneses y Cocco. Isabel de pronto se
+neg; mas instada y reflexionando que tal vez habra ocasin de ejercer
+en aquella visita uno de los actos de misericordia, cedi tambin, y
+cuando sala del brazo con Leonardo, dijo al paso a doa Rosa en tono
+amable y risueo:--Me llevan.
+
+--Bien hecho, repuso doa Rosa.
+
+--Buena pareja! dijo doa Teresa, la mujer del capitn Pea, a tiempo
+que Leonardo e Isabel descendan por las gradas del prtico al batey.
+
+--Hermosa! dijo doa Nicolasa, la mujer de Moya.
+
+--No crees, Rosa, (dijo don Cndido a la suya al pao, concordando
+mentalmente con la oportuna observacin de aquellas dos mujeres), cada
+vez ms acertada la idea de casar cuanto antes a Leonardo con Isabel?
+
+--S, contest doa Rosa distradamente.
+
+--A ella la tengo por una buena cosa. Y se conoce que est enamorada de
+Leonardo. Luego el matrimonio es un freno...
+
+No saba don Liborio contar de _clamo currente_[46] ms de una decena.
+Pero tena feliz memoria y era buen fisonomista; de modo que,
+exceptuando los siete esclavos prfugos, ocho enfermos en el hospital y
+los veintiocho adscritos a las diversas dependencias de la finca,
+carpinteros, albailes, herreros, mozos de cuadra y sirvientes, los
+dems, hasta el nmero de 306, varones, hembras, solteros, casados,
+grandes y chicos, no le qued gnero de duda que uno tras otro haban
+pasado por delante de sus ojos y entrado en el barracn. Satisfecho
+sobre este particular cerr la portada, pas el cerrojo horizontal de
+figura de T, y le ech la llave; la cual, junto con el ltigo colg de
+un clavo fijo en la jamba de la puerta de su casa, por la parte fuera,
+debajo del colgadizo.
+
+Si hubiera ledo el _Quijote_, habra podido decir con el caballero
+andante: Nadie las mueva, que estar no pueda con Roldn a prueba.
+Porque al pie de esos smbolos del poder seorial cubano, lloviese,
+ventease, hiciese calor o fro, dorman los feroces alanos del Mayoral y
+ay del sin ventura que osase acercarse para desprender la llave o el
+ltigo!
+
+Despus de comer solo, porque la familia estaba de visita en la
+estancia, don Liborio a pie, con machete y pual al cinto, acompaado de
+sus perros, se dirigi de prisa a reunirse con el mdico en el hospital.
+Para llegar a l, all en los confines del plano o cuadrado donde se
+haban erigido todas las fbricas del ingenio, haba que pasar por junto
+al ngulo de un seto de piones que protega un caaveral en flor. All
+los perros se separaron de su amo y en el vano empeo de traspasar el
+obstculo, grueron, o ms bien gimieron de aquel modo que suelen cuando
+husmean la presa cercana. Pero ya hemos dicho que el Mayoral estaba de
+prisa, y sigui adelante llamando a sus perros.
+
+Apenas penetr en la enfermera, baj por la guardarraya al batey un
+negro a caballo, lo atraves de un lado a otro, entr en el colgadizo de
+la casa del Mayoral, observ bien por todas partes, vio que no haba luz
+ni gente, y sin apearse de la yegua flaca y desvencijada que montaba en
+pelo, cogi la llave, descorri con ella el pestillo de la cerradura y
+la volvi a su sitio. Despus de esta hazaa, sigui a la casa de
+vivienda y solicit ver a sus amos, los cuales, hallndose an en el
+prtico, no tuvieron embarazo en recibirle.
+
+No se desmont, se desliz por los costados de la bestia al suelo no
+teniendo estribo en que apoyar el pie. Su primer cuidado fue quitarse el
+gorro de lana con que se cubra la cabeza, y hecho todo un arco su
+cuerpo y tembloso, se ech de rodillas delante de doa Rosa, y en su mal
+espaol dijo:
+
+--_La bendici, mi suamita._
+
+--Ah! exclam dicha seora algo asustada. Eres t, Goyo? Dios te haga
+un santo. Cmo ests?
+
+--_Mala, mi suamita._
+
+--Qu te duele, Goyo?
+
+Contest con muchos rodeos y perfrasis ininteligibles las ms, que ya
+le pesaba el cuerpo demasiado; que le faltaban las fuerzas y deseaba
+descansar en el cementerio; que estaba muy viejo; que el padre de doa
+Rosa le haba sacado del barracn de La Habana cuando esta seora no
+haba nacido; que fue uno de los esclavos fundadores del ingenio _La
+Tinaja_, uno de los primeros en derribar los montes con el hacha. Todo
+esto, que se tena harto sabido la seora con quien hablaba, para
+informarla, en medio de aspavientos y circunloquios, que saba donde se
+hallaban ocultos algunos de los esclavos prfugos, quienes deseaban
+presentarse desde que supieron que sus amos haban llegado de La Habana,
+porque estaban casi seguros que no se les castigara por la falta
+cometida, en gracia de ser la primera vez; mayormente si el guardiero,
+que tan largos servicios haba prestado en la finca, peda perdn para
+ellos a la seora.
+
+--Bien, dijo doa Rosa habiendo consultado con una mirada la opinin de
+su marido. Est bien, Goyo. Ve. Di a tus ahijados que pueden presentarse
+sin miedo; que por ti se les har justicia... Oyes?
+
+Con dirigirse a doa Rosa para pedirla el perdn de los prfugos, dio a
+entender el guardiero que a lo menos poda concebir su cerebro dos ideas
+bien definidas. La una, que juzgaba ms capaz de caridad el corazn de
+doa Rosa, por el hecho de ser mujer, que el de don Cndido; la otra,
+que siquiera por ama legtima del ingenio, pues le haba heredado de su
+padre, haba de ser ella ms indulgente con las faltas de sus esclavos
+que l, quien, aunque seor de hecho, no lo era de derecho.
+
+El pensamiento as expuesto parece demasiado abstruso para caber en la
+cabeza de un negro doblemente estpido por sus largos aos de
+esclavitud. Pero furalo o no en efecto, de esta manera fue como don
+Cndido interpret el discurso del esclavo, hirindole en lo vivo, de un
+lado, que prescindiera de l en su embajada; del otro, la odiosa
+diferencia que marc entre ama y amo. Es que llova sobre mojado, como
+suele decirse, y cogi la ocasin por los cabellos para vengarse del
+insulto y recobrar, ante las personas testigos de la escena, la que l
+crea rebajada dignidad del seor amo. En esta disposicin de nimo, y
+cuando el anciano todo tembloso haca los mayores esfuerzos para ganar
+de nuevo el lomo desnudo de su manssima yegua, dijo don Cndido:
+
+--Lindos estaramos si por el primer zopenco que se interpone,
+hubisemos de perdonar, no ya slo las faltas ms graves, sino hasta los
+delitos de nuestros esclavos.
+
+Mirole asombrada doa Rosa, y luego dijo con aparente calma:
+
+--Pues no estabas t de acuerdo con mi decisin?
+
+--Tal vez.
+
+--Luego...?
+
+--Luego es preciso que se haga justicia a esos bribones que osaron
+fugarse cuando ms necesidad tenamos de sus servicios.
+
+--Qu entiendes, Gamboa, por hacer justicia?
+
+--Entiendo, repuso l con sorna, dar a cada quisque su merecido,
+castigar cual se debe al que delinque.
+
+--Pero eso no sera hacer justicia.
+
+--Cmo que no? pregntale a tu hijo que estudia leyes, qu se entiende
+por hacer justicia. Recuerda, si no, cmo rezan los edictos de los
+fiscales de la comisin militar permanente que publica con frecuencia
+_El Diario_. Yo, Fulano de tal, capitn del ejrcito por S. M., etc.,
+cito, llamo y emplazo por ste mi primer edicto, a Zutano de Cual, para
+que se presente en la crcel pblica de esta ciudad dentro del
+improrrogable plazo de tantos das, a descargarse de la culpa que le
+resulta en la causa que le sigo por asalto y robo en despoblado o por
+infidencia; cierto y seguro de que si compareciere dentro del trmino
+sealado, _se le har cumplida justicia_... Oste? Cumplida justicia.
+Me le s de memoria.
+
+--No creo yo que la comisin militar, o como se llame, castigue a todo
+el que cita para hacerle justicia.
+
+--Tienes que creerlo, porque por fas o por nefas, as sucede. Cmo es
+que por ms que le citen, llamen y emplacen, nadie se presenta de _motu
+proprio_? Claro, porque lo de _hacer justicia_ no pasa de ser jarabe de
+pico. Puede ser el emplazado tan inocente como un recin nacido; con
+todo, si le pillan, de seguro que mam crcel por tres o cuatro aos, y
+ya esto es un castigo... que de buena gana le dara a todos los que me
+quieren mal.
+
+--Bien, Cndido, est bien todo eso; el caso es que yo no habl en el
+sentido que dices. En resumidas cuentas, promet el perdn que Goyo vino
+a pedirme para sus compaeros.
+
+--Pues ah est el engao tuyo, Rosa. T no has prometido tal perdn ni
+calabazas. Ni si hubieras prometido era posible cumplir...
+
+--Pero es que mi palabra est empeada.
+
+--Ese es el ajo, mi cara Rosa. En pocas palabras, t no has prometido
+nada y tal fue lo que me propuse probarte para evitar mayores males. Por
+el mero hecho de decir _se les har justicia_ no se deduce que
+prometiste el perdn, lisa y llanamente... sin condiciones.
+
+--S, pero Goyo creer otra cosa, creer que le he engaado.
+
+--Y qu importa el quedar mal con el negro en la apariencia? Nadie
+tampoco guard lealtad con los desleales _a nativitate_.[47]
+
+--Tal vez no importe mucho por Goyo, que al fin es un negro viejo e
+ignorante, y de seguro no me entendi. Pero, y mi conciencia, Cndido?
+Mi intencin fue...
+
+--Tu intencin fue perdonar, la interrumpi don Cndido. Lo s. Por lo
+que respecta a tu conciencia, aadi con exquisita irona, debe estar
+ms tranquila y serena que una balsa de aceite, en este caso. Y si hay
+en ello alguna culpa, chala sobre m. T sabes que el diablo las carga.
+Quien sinti alguna vez escrpulos de conciencia respecto de lo que dijo
+o no dijo, hizo o no hizo a los negros, ese santo varn, o esa santa
+mujer no ha debido tener esclavos jams. Escrpulos de conciencia por
+semejantes bestias! Ja! Ja!
+
+A este tiempo volvieron de la enfermera las seoritas y caballeros. El
+mdico dijo que el negro haba recibido varias mordeduras de carcter
+grave, no peligroso, en los brazos, antebrazos, canillas y carpos de las
+manos y de los pies. Pareca desgarrada la epidermis de algunos de los
+dedos de la mano derecha.--Pero por fortuna, agreg en su lenguaje
+peculiar, los incisivos de la fiera no han interesado lo bastante para
+romper ningn vaso principal y no hay temor de hematosis, aunque se ha
+presentado la hemalopia consiguiente a la exasperacin fsica y moral,
+bajo la cual viene laborando hace tiempo el enfermo. Esto es preciso
+combatirlo con aplicaciones de sanguijuelas a las sienes; las que, de
+paso sea dicho, habr que traer del pueblo, pues faltan en el botiqun
+de la finca. Por lo que hace al ttano, fcil es que se presente
+mediante a que el negro se ha mojado despus de recibir las heridas. Con
+este motivo he dispuesto se le den unturas frecuentes de sebo y aceite
+con unas cabecitas de ajo majadas. Puedo decir, sin embargo, que hasta
+ahora no aparece daado ningn nervio...
+
+Leonardo fue ms conciso. Hablando con su madre, dijo de manera que lo
+oyese su padre: que Pedro apenas le haba reconocido a l como su amo;
+que estaba negado a declarar; que nada saba de sus compaeros; que,
+como para intimidarle y obligarle a hablar le dijese don Liborio que
+ahora s no se escapara del cepo y que ah le tendra hasta que doblase
+el cogote, contest riendo que no haba nacido el hombre capaz de
+sujetarle en ninguna parte contra su voluntad. Leonardo, lleno de
+indignacin, le haba vuelto la espalda; y, cosa extraa, agreg ste,
+luego que nos retirbamos, me llam para decirme que deseaba ver a su
+amo, a pap.
+
+--Lo esperaba, murmur don Cndido alejndose. Hay tiempo maana; no me
+molestar ahora por su seora.
+
+Si se hubiera pedido informe a las seoritas sobre lo que haban visto
+en la enfermera, habran referido muy diferente historia de la relatada
+por el mdico y Leonardo. Hubieran dicho que el Hrcules africano
+tendido boca-arriba en la dura tarima, con ambos pies en el cepo, con
+los hoyos cnicos de los dientes de los perros an abiertos en sus
+carnes cenizosas, con los vestidos hechos trizas, por toda almohada para
+descansar la cabeza, las palmas de las manos, a pesar de tener rasgados
+los dedos y, necesariamente doloridos, Jesucristo de bano en la cruz,
+como alguna de ellas observ, era espectculo digno de conmiseracin y
+de respeto. Su arrepentimiento de haber concurrido a aquel lugar no
+poda compararse sino con el dolor que experimentaron, singularmente la
+piadosa Isabel, cuando se desengaaron que no podan hacer nada en
+alivio de esta otra vctima de la tirana civil en su desventurada
+patria.
+
+
+
+
+CAPTULO VI
+
+ _Los negros... Oh! mi lengua se resiste
+ A formular de su miseria el nombre!_
+
+ D. V. TEJERA
+
+
+Por mostrar celo y actividad a los dueos, o por equivocar la hora
+precisa, como se gui por el canto de los gallos, el Mayoral del ingenio
+de _La Tinaja_, en la maana de Pascua, puso la _gente_ en pie mucho ms
+temprano de lo acostumbrado.
+
+Con el ltimo solemne taido de la campana, despus de tomar sendas
+tazas de caf, de encender un tabaco y de armarse, descolg la llave,
+llam a sus perros y se encamin a pie al barracn para abrir la reja de
+hierro. Meti resueltamente la ponderosa llave en la cerradura, quiso
+hacerla girar en la guarda y no pudo: Qu _demongo_! dijo para s. Aqu
+han _andao_. Me parece que voy a dar ms cuero... que Dios toca a
+juicio.
+
+Alumbr con el tabaco el ojo de la llave, dio media vuelta en sentido de
+cerrar y oy distintamente correr el pestillo y entrar en el cerradero
+del cerrojo.--Voto a Dios! exclam. Si estaba abierta la puerta y yo he
+_so_ tan caballo que la he _cerrao_. Va que la dej abierta anoche!
+Estaba yo _bebi_, o loco, o _trastornao_? O ha _habo_ aqu brujera?
+Qu pasa, Liborio?
+
+Salan en aquel punto los negros de sus bohos y fue preciso que don
+Liborio pensase en lo que haba de hacer con ellos. Descorrido el
+cerrojo, se plant junto a la jamba de la puerta para verlos desfilar
+uno a uno, segn tena ordenado. Por eso, aunque haca bastante oscuro,
+pudo observar que una negra se parapetaba del compaero y quera pasar
+desapercibida. Malicioso y vigilante, no necesit de ms para echrsele
+encima, cogerla por un brazo y acercarle la lumbre del tabaco a la cara.
+Con sorpresa mezclada de alegra vio que era la negra Tomasa suama,
+prfuga haca entonces precisamente dos semanas. Mientras sujetaba sta,
+apareci recatndose tambin Cleto gang, y tras l Julin arar, Andrs
+bib y Antonio Macu, los cuales detuvo y coloc a un lado.
+
+As que pasaron todos los dems y que formaron en medio del batey, ech
+por delante a los cinco presos y les orden hacer alto frente a frente
+del centro de la fila, tanto ms larga cuanto que era sencilla.
+Seguidamente empez el interrogatorio:
+
+--Venga ac, mam Tomasa, y dgame por _va_ suyita, de _ande_ viene
+la nia ahora?
+
+--_De la monte_, contest ella imperturbable.
+
+--Oiga! Y qu fue a buscar al monte la nia Tomasa?
+
+--_Si...?_
+
+--No lo diga. No se tome ese trabajo la nia; lo s: fue a _pajariar_.
+Yo le dar pajareo. Pero, cmo es que se aparece ahora doa Tomasa
+suama?
+
+--_Venga a presentarse a la suamos._
+
+--Bueno! _Asina_ se hace. Pero por _ande dentraron_ ustedes en el
+barracn?
+
+--_Po la pueta._
+
+--Quin abri la puerta a la nia?
+
+--_Naide._ Tena la _pueta abieta_.
+
+Aqu se remat la paciencia del cmitre.
+
+--Conque estaba abierta la puerta, eh? Ah, pedazo de p...!
+
+Y sin ms ni ms la peg tan fuerte bofetn, que la tendi en el suelo
+aturdida. Mientras ella se pona en pie, dirigi poco ms o menos las
+mismas preguntas a los cuatro compaeros de la negra y obtuvo poco ms o
+menos idnticas respuestas.
+
+--_Vrate_!,[48] dijo a la esclava echndole garra por un hombro con el
+objeto de derribarla de bruces.
+
+Mas ella joven, robusta y ya prevenida, se mantuvo firme y dijo:
+
+--_Sumec no me catiga, mi suama mi madrina._
+
+--Ja! Ja! djame rer. La seora tu madrina? Pues dile que se levante
+de la cama y que venga a salvarte del bocabajo. Mira, negra de Barrabs,
+vrate o te mato...
+
+--_Mata!_ repuso ella con arrogancia.
+
+--Agrrala t. Tmbala t, grit el Mayoral, ya en el paroxismo de la
+ira, a los compaeros de la esclava.
+
+Tres de stos obedecieron sin tardanza. Dos la cogieron por un brazo y
+el otro por un pie, con lo que fue fcil hacerla perder el equilibrio y
+dar con ella en tierra boca abajo.
+
+De presumir es que la misma ciega obediencia con que los tres se
+prestaron a ejecutar la orden perentoria del Mayoral, excitara ms la
+clera de ste respecto a Julin arar, que pareca dispuesto a
+desobedecer. Midiole don Liborio de alto a bajo con ojos en que se
+trasluca algo de la rabia que le dominaba, no poco de sorpresa y un
+mundo de recelos, porque era amenazadora la actitud del negro y, como la
+mayora de sus compaeros all presentes, estaba armado de machete corto
+o calabozo y azadn. Vino a comprender entonces que haba andado algo
+imprudente, y que estaba perdido como flaquease en el momento crtico.
+As que, haciendo de tripas corazn, grit con ms aparente bro que
+nunca:
+
+--Y t qu haces, perro? Por qu no metes mano? Dobla el lomo...
+(soltando uno de los ternos que acostumbraba, a falta de mejor
+expletivo).
+
+Acompa, adems, las palabras con tan fuerte garrotazo con el mango del
+ltigo en la cabeza del esclavo, que le hizo titubear y caer luego de
+rodillas a los pies de Tomasa. Aun all, abatido y todo, no dio muestras
+Julin de que iba a obedecer; antes temiendo el Mayoral que se recobrara
+del golpe y se pusiera de nuevo en pie, agreg:
+
+--Sujeta por la pata a esa grandsima p... o vive Dios! que te muelo a
+palos.
+
+Y por va de apremio le asest un segundo garrotazo, que no por ms
+fuerte que el primero, sino porque quizs acert a darle en lugar donde
+el cabello lanudo no protega completamente el crneo, le dividi la
+piel como con un cuchillo y brot un chorro de sangre de la herida.
+Julin a tientas apoy la mano abierta en la garganta del pie de su
+compaera, y... empez el bocabajo.
+
+Tan singular conducta de parte de aquel negro en tales circunstancias,
+habra llamado la atencin imparcial de persona menos estpida o menos
+cegada por la pasin que don Liborio; habra inspirado consideracin, ya
+que no respeto, en toda alma noble y generosa; habra excitado siquiera
+la curiosidad de averiguar el origen de un sentimiento que no dejaba de
+ser bello porque se abrigase en el pecho de un hombre semi-salvaje.
+
+Varias circunstancias, adems, concurran en el caso del negro y de la
+negra, que servan para explicar la conducta de ambos en estos momentos
+de prueba. Y es de creerse que porque estaba al cabo de ellas don
+Liborio, mostraba tanta saa con la pareja. Julin y Tomasa eran poco
+ms o menos de la misma edad; joven, robusta, agraciada ella; joven,
+atltico y gallardo l; procedan del mismo pas en frica; se tenan
+por paisanos o carabelas, segn dicen. Qu extrao sera que se amasen?
+
+Tomasa, por su juventud, alegre humor y buena presencia era la favorita
+de sus camaradas y de los empleados blancos de la finca. La esclavitud
+no pesaba tanto para ella, ni tena motivo para quejarse de su suerte,
+comparativamente hablando. Por qu se haba fugado? Pareca claro: por
+seguir a Julin, que, arrastrado por Pedro, su padrino de bautismo, el
+cabecilla del motn, adopt esa malhadada resolucin. Hizo ms Tomasa:
+luego que cay prisionero Pedro, del modo trgico referido, recab de
+Julin el que se presentase y solicitase perdn de los amos por medio de
+Caimn, que ellos saban tena ascendiente en doa Rosa.
+
+Para mayor abrigo, llevaba don Liborio atado a la cabeza un pauelo de
+algodn, dos puntas de la lazada del cual le caan por detrs, y encima
+se haba encasquetado el sombrero de paja. Traa la camisa suelta por
+fuera o faldeta, el pual en la cinta y el machete en su puesto,
+asegurado con una faja de lienzo blanco. Apoy la mano izquierda en la
+empuadura, y con la extremidad del mango del ltigo arroll las faldas
+del vestido de la esclava hasta ms arriba de las caderas y solt la
+trenza del cuero crudo, que haba sujetado en el hueco de la misma mano
+derecha. Todo esto por su orden, bien calculado con calma y formalidad,
+como quien no tena prisa, antes se propona saborear goce exquisito, a
+cuyo efecto no deba precipitar los sucesos.
+
+Clareaba el horizonte por el este con las pursimas luces del alba.
+Descargado el primer latigazo con el aplomo y tino de quien posee brazo
+experimentado y de hierro, pudo convencerse el Mayoral que la _pajuela_
+o punta de camo torcida y nudosa, con chasquido peculiar, haba
+trazado un surco ceniciento en las carnes de la muchacha. Enseguida
+descarg otros y otros en ms rpida sucesin hasta saltar pedazos de
+la piel y fluir la sangre; sin que a todas stas la vctima exhalase una
+queja, ni hiciese otro movimiento que contraer los msculos y morderse
+los labios.
+
+As tuvo un desfogue momentneo la ira del Mayoral, mas el estoicismo de
+la muchacha le priv en mucha parte del placer que se prometa al
+azotarla. El dolor, sensacin fatal en todo ser animado, no la redujo,
+como l esperaba, al extremo de pedir perdn a su verdugo. Por eso, y
+porque deseaba concluir antes de salir el sol, encomend a los dos
+contramayorales el castigo de Julin y de sus compaeros, contentndose
+l con observarlos de cerca para hacerles apretar la mano cada vez que
+por compasin o por otro motivo cualquiera supona que no daban bastante
+recio. Tan pronto como se despachaba uno, le haca lavar la llaga con
+orines en que se haban echado de antemano unas puntas de tabaco, a fin
+de evitar el _pasmo_ o ttano, ordenando que los herreros les pusieran
+los grillos que para eso se hicieron venir de la mayordoma de la finca.
+Por lo que respecta a Julin, que se haba desmayado dos o tres veces, o
+por el rigor del castigo, o por la prdida de la sangre, juzg prudente
+fuese trasladado a la enfermera para que le curasen la herida de la
+cabeza. A los dems penados, impedidos por el peso de los grillos y el
+dolor de los crueles azotes, los oblig a trabajar, junto con los
+restantes negros, en el _chapeo_ de las guardarrayas alrededor del
+_casero_ del ingenio, que fue la _fajina_ que desde el principio se
+propuso sacar don Liborio.
+
+--Escuchas, Cndido? dijo doa Rosa entre sbanas a su marido. Me
+parece que oigo el cuero. Temprano ha madrugado hoy don Liborio.
+
+Dorma profundamente don Cndido para que le despertase la msica de los
+latigazos de su Mayoral, no obstante que por el vigor con que los
+descargaba y la calma de la naturaleza, resonaban por millas a la
+redonda. Pero repetida la pregunta a sus odos, entre bostezo y bostezo,
+contest luego con esta otra:
+
+--Qu tengo de or, Rosa?
+
+--El _cuero_ del Mayoral. Ni que fueras sordo.
+
+--Ya, ya. Como que oigo algo. S. Est castigando. Y qu?
+
+--Alabo tu sangre fra. Aparte de otras cosas, te parece poco habernos
+quitado el sueo tan temprano? De seguro voy a tener hoy un dolor de
+cabeza de los bravos. Me ha puesto nerviosa ese maldito hombre. Lo peor
+es que voy creyendo que el tal don Liborio no tiene ni pizca de
+consideracin con nosotros. Nunca me gust su cara de bandolero.
+
+--Y qu queras que hiciera el hombre?
+
+--Lo que toda persona decente hubiera hecho en su lugar. Irse a otra
+parte, lejos de la casa de vivienda a castigar los negros, si es que han
+cometido una gran falta y no poda dejar el castigo para luego.
+
+--Quizs no ha podido remediarlo. Los negros a veces se empean en que
+los azoten y fuerza es darles gusto o se expone uno a que se le vayan a
+las barbas. Tambin suele convenir en muchos casos que la pena siga al
+delito sobre la marcha para que surta el debido efecto.
+
+--Pero t no sabes mejor que yo la causa de este escndalo tan de
+madrugada?
+
+--La supongo, Rosa, y es lo mismo. Me basta saber que los negros se le
+cayeron de las uas al diablo.
+
+--Sean o no malos los negros en general, y los nuestros en particular,
+la verdad es que don Liborio no para la mano desde ayer. Y si esto hace
+estando nosotros aqu, qu no ser cuando estamos lejos? Crucifica
+vivos a los negros.
+
+--Pues t le celebrabas anoche de hombre recto, y...
+
+--Qu queras que dijera delante de la gente? Por dentro estaba que me
+coma los hgados. Tambin no haba l enseado todas las uas. Mas ya
+esto es demasiado. Qu no sabr el muy bestia que tenemos visitas? Qu
+dir Meneses, joven instruido, casi extrao para nosotros, no
+acostumbrado a estas escenas? Lo menos que se figurar es que ste es un
+presidio, el Vedado, y que somos de alma negra...
+
+--No te d cuidado por el mozo, dijo don Cndido. Apostara cualquier
+cosa a que duerme a pierna suelta, arrullado con la msica de los
+latigazos...
+
+--S, pero ahora que me acuerdo, qu dir Isabelita si ha despertado?
+Por fuerza que ha de haber despertado. Deben orse los cuerazos en el
+muelle de Tablas. Resuenan en mis odos como caonazos. Vea Vd.; y esa
+muchacha que es tan delicada, tan enemiga de los castigos. No ser mucho
+que de esta hecha rompa con tu hijo, creyendo que sus padres son dos
+verdugos y que l le ha bebido los vientos. Lo sentira por ti que ests
+tan empeado en que se casen...
+
+--Poco a poco, mi cara Rosa, la interrumpi don Cndido con ms viveza
+que de costumbre. Hablas cual si no aprobaras el matrimonio en proyecto.
+
+--De dnde has sacado t que yo lo apruebo?
+
+--Hombre! Hasta habamos acordado el da de la boda, poco ms o menos.
+
+--T has arreglado eso, yo no. Si consiento en el matrimonio no es que
+lo apruebo de corazn, no es que me empeo en que se casen. Por una
+parte, no podr aprobar nunca que mi hijo querido deje mi abrigo y se
+vaya a vivir en otra casa. Por otra parte, no conozco mujer bastante
+buena para mi Leonardo. Ni Isabelita, a quien tengo por una santa, ni la
+diosa Venus que bajara de nuevo a la tierra, me parecera digna de l.
+Si consiento en que se casen (todava puede que se arrepientan) es por
+ti, es porque no te cansas de repetirme y cantaletearme noche y da que
+el mozo se va a perder, que tendr mal fin, que es preciso sujetarlo,
+que es muy enamorado (el pobrecito hasta ahora no ha mirado sino para
+Isabel), que asoma inclinaciones bajas... Me pones la cabeza tamaa con
+tales ageros, me asustas y digo para m: no es mal sastre el que conoce
+el pao: tal padre, tal hijo, y desaprobando, doy el consentimiento. El
+es un nio todava, necesita de mis caricias; pero t eres implacable,
+quieres casarlo y te saldrs con la tuya. Se casar, si es que la
+muchacha no se vuelve atrs... A veces creo contigo que el matrimonio es
+un freno, aunque si hemos de juzgar por ti... las mayores locuras las
+has cometido despus de casado, y sabe Dios...
+
+--En esto haba de venir a parar la cerrazn, volvi a interrumpir don
+Cndido a su mujer. Ms vale as. Al fin te has distrado y dejado en
+paz a don Liborio.
+
+--Lo que es a ese pcaro no parar hasta botarlo...
+
+--Sera mala poltica despedir a don Liborio a raz de haber castigado
+con mano fuerte las desvergenzas de los esclavos. A dnde ira a parar
+el prestigio de la autoridad? El Mayoral representa aqu el mismo papel
+que el coronel delante de su reglamento, o que el capitn general
+delante de los vasallos de S. M. en esta colonia. Cmo, si no, se
+conservaran el orden, la paz ni la disciplina en el ingenio, en el
+cuartel o en la Capitana General de la isla de Cuba? Nada, Rosa, el
+prestigio de la autoridad lo primero.
+
+--De manera, repuso doa Rosa con la lgica parda de las mujeres, que
+por conservar el prestigio de la autoridad de don Liborio vas a dejar
+que acabe con los negros?
+
+--Acabar con los negros! repiti don Cndido fingiendo sorpresa. No
+har tal, por la sencilla razn de que de ellos est llena el frica.
+
+--All se pueden estar todos los negros del mundo; el caso es que cada
+vez se dificulta ms la reposicin de los que se pierden por causa de
+los ingleses.
+
+--Tampoco es eso como suena, Rosa. Aparte de que por un bocabajo ms o
+menos no se muere negro ninguno, rete de que los ingleses lleguen a
+impedir la trata al punto de hacer escasear los brazos. Ya ves cmo les
+pasamos por los bigotes los de la ltima partida del _Veloz_,
+hacindoles creer que eran ladinos de Puerto Rico.
+
+--Contina el cuero, Cndido. Es preciso averiguar qu es eso. Haz que
+venga el Mayordomo. Levntate, dispn alguna cosa.
+
+--Ah llaman. Dile a Dolores que pregunte entre tanto me visto.
+
+Esta dorma en el cuarto inmediato con las seoritas. A las voces de su
+ama se asom a un postigo y dijo:
+
+--Es Tirso, con el caf para el amo y para Seorita.
+
+--Pregntale qu pasa all por el batey, dijo sta a la esclava. Qu
+da de ascuas se nos depara! Y luego la mala noche... y el bochorno!
+Qu prestigio de autoridad ni qu calabazas! Al infierno con don
+Liborio!
+
+Inform Tirso, temblando del fro o del miedo, que se haban aparecido
+los negros fugados, que el Mayoral los estaba castigando y que haba
+matado a Julin porque no haba querido _virarse_.
+
+--No te lo deca? dijo doa Rosa. Ni siquiera ha respetado que yo les
+serva de madrina.
+
+--Probable es que l no lo supiera.
+
+--Ellos han debido decrselo.
+
+--No los ha credo sobre su palabra. Adems, Tirso miente como un
+bellaco. Me levantar, sin embargo, por darte gusto. Cuando se te pone
+una cosa en la cabeza, eso ha de ser.
+
+--Me da no s qu tu santa calma. Te estn matando a los negros y no
+corres. Cmo si no costaran dinero!
+
+--Ahora s que has hablado como un Salomn, dijo don Cndido saliendo al
+prtico.
+
+Segn es de suponer, mucho antes que de costumbre estaban en movimiento
+toda la familia y las visitas en la casa de vivienda del ingenio de _La
+Tinaja_. El sitio que ofreca ms desahogo y sombro era el prtico, y
+all acudieron todos. El sol hera la casa por la espalda, proyectando
+la sombra por largo trecho adentro del batey donde, entre las ocho y las
+nueve de la maana, se hallaba tendida la dotacin de esclavos de la
+finca, en su traje ordinario, sucio y harapiento.
+
+Acercose don Liborio al prtico a caballo, se desmont, le at por el
+ronzal a la barandilla y ascendi la escalinata hasta situarse en el
+ltimo escaln. Desde all, quitndose respetuosamente el sombrero,
+salud a la compaa en general, y en particular a doa Rosa, quien,
+sentada con mucha gravedad en el silln ms conspicuo, cual reina en su
+trono, y rodeada de sus hijas y amigas, contest con un murmullo
+inaudible. No poda perdonarle esta seora a aquel hombre el mal rato,
+si es que don Cndido se haba dado por satisfecho despus de orle el
+relato parcial de lo sucedido por la madrugada.
+
+Las criadas al inmediato servicio de la familia presenciaban el
+espectculo desde la puerta de la sala, y doa Rosa, por conducto de la
+ms anciana, hizo decir al Mayoral que llamara a los dos
+contramayorales. Venidos, hicieron la genuflexin de costumbre en
+presencia de sus amos, cruzndose de brazos y permaneciendo en silencio,
+cual dos estatuas de piedra negra. El aire de dignidad con que se
+presentaron aquellos dos hombres, indicaba claramente que no eran
+congos. Eran lucumes, raza guerrera del frica y est dicho todo.
+
+--Qu tal les va? fue la primera pregunta que les dirigi doa Rosa.
+
+Se miraron el uno al otro y de soslayo a don Liborio, como si se
+animaran mutuamente a decir algo, o dar algn desahogo a su espritu
+atribulado. Adivin doa Rosa el motivo del embarazo de sus esclavos: se
+moran por hablar, mas temerosos de las consecuencias, por la presencia
+del Mayoral, juzgaron ms cuerdo callarse. No necesit ella de ms para
+hacerles salir de su reserva. Cambi la pregunta.
+
+--Tienen bastante comida?
+
+--S, _siora_, contestaron a una sin titubear.
+
+--Mucho trabajo?
+
+--No, _siora_.
+
+--Estn Vds. contentos?
+
+Volvi a sucederse la escena mmica de antes. Despus de mirarse el uno
+al otro, y de reojo al Mayoral, que empezaba a manifestar bastante
+inquietud, quizs se dispona el ms viejo de los dos a hacer la breve
+cuanto dolorosa relacin de sus trabajos y miserias, cuando don Cndido
+los ataj ordenando en alta voz que les entregaran la ropa nueva trada
+de La Habana para regalo de Pascua de la dotacin del ingenio.
+
+Constaba cada muda para los varones, de camisa de caamazo o rusia, nada
+cumplida, pantaln de lo mismo, gorro y frazada de lana; para las
+hembras, de una como camisa talar llamada tnica, tambin de rusia,
+pauelo de algodn de colores y frazada. Estas piezas constituan lo que
+en lenguaje marino de Cuba se entenda por la _esquifacin_ de los
+negros que trabajan en el campo.
+
+Buena dosis de soberbia haba en el carcter de doa Rosa, no siendo de
+aquellas mujeres a quienes es fcil desviar de sus propsitos con
+subterfugios ni sutilezas dialcticas. La mera suposicin de que don
+Cndido, con achaque de proteger el prestigio de la autoridad investida
+en el Mayoral, tenda a rebajar sus derechos de ama, delante de personas
+extraas, bast a poner espuelas a su deseo de afirmarlos, y de un modo
+sealado. En tal virtud, no bien se retiraron los contramayorales
+cargados con las esquifaciones para ellos y sus compaeros, siempre por
+medio del Mayoral hizo comparecer en su presencia al negro que
+denominaban Chilala. Acercose despacio y con bastante trabajo, clamando,
+como le estaba ordenado:--Aqu va Chilala, cimarrn.
+
+As que deposit la masa de hierro en el piso del prtico, se arrodill
+delante de doa Rosa, cruz los brazos sobre el pecho, y con gran
+humildad en su peculiar lenguaje, dijo:
+
+--_La bendici, mi suama sumec._
+
+--Dios te haga un santo, Isidoro, contest doa Rosa amablemente.
+Levntate.
+
+--_Asi ta mij mi suama sumec._
+
+--Por qu te huyes, Isidoro? le pregunt el ama en tono compasivo.
+
+Extrema era la flacura de este esclavo. Apenas tena otra cosa que
+huesos y nervios. Luego, el color rojizo de sus cabellos, la palidez
+cenicienta del rostro, su mirar vagaroso e inquieto, comunicaban a su
+semblante una expresin de azoramiento como de animal montaraz.
+
+--_Ah, mi suama sumec!_ exclam dando un suspiro. _Tlabaja, tlabaja;
+poco coma; no conuca; no cuchina; no muj: cuera, cuera, cuera..._
+
+--De modo, replic doa Rosa con mucho reposo y cierta sonrisa de
+satisfaccin, de modo que si te acortan el trabajo y te dan mejor
+comida y un conuco, y un cochino, y mujer con quien casarte y no te
+castigan tanto, t no te huyes ms y te portas bien?
+
+--Si, _si, mi suama sumec. Chilala no juye ma: Chilala tlabaja;
+Chilala fino, fino_.
+
+--Pues bien, Isidoro, ya que t me prometes que no te huirs ms y que
+te portars como hombre formal, har que no te castiguen tanto, que no
+te hagan trabajar mucho, que te den bastante comida, y un cochino, y un
+conuco, y mujer con quien casarte. Ests contento?
+
+--_S, siora, mi suama sumec; Chilala contente, mu contente._
+
+--Ms todava quiero hacer por ti, segura de que no me has de engaar.
+Don Liborio, aadi en tono alto e imperioso: qutenle ahora mismo los
+grillos a este negro.
+
+La larga esclavitud, la ignorancia crasa en que haba vivido, el
+dursimo trato del ingenio, nada haba podido borrar la sensibilidad, el
+sentimiento de la gratitud en el pecho del esclavo. Costole trabajo y
+esfuerzo de imaginacin entender lo que su ama le deca; mas tan luego
+como entendi que iban a quitarle los grillos, faltndole las palabras
+apel a las demostraciones para expresar su inmenso agradecimiento. Se
+ech de bruces a las plantas de doa Rosa, cual lo hiciera delante de un
+fetiche en su pas natal, y con grandes aspavientos y exclamaciones
+incoherentes de una alegra loca, bes muchas veces el suelo que ella
+haba hollado.
+
+En todo son extremadas las mujeres de la ndole de Isabel: o aman, o
+aborrecen; las medias tintas de sus pasiones se quedan para casos raros.
+En las pocas horas de su estada en el ingenio, haba podido observar
+cosas que, aunque odas antes, no las crey nunca reales y verdaderas.
+Vio, con sus ojos, que all reinaba un estado permanente de guerra,
+guerra sangrienta, cruel, implacable, del negro contra el blanco, del
+amo contra el esclavo. Vio que el ltigo estaba siempre suspendido
+sobre la cabeza de ste como el solo argumento y el solo estmulo para
+hacerle trabajar y someterle a los horrores de la esclavitud. Vio que se
+aplicaban castigos injustos y atroces por toda cosa y a todas horas; que
+jams la averiguacin del tanto de la culpa preceda a la aplicacin de
+la pena; y que a menudo se aplicaban dos y tres penas diferentes por una
+misma falta o delito; que el trato era inicuo, sin motivo que le
+aplacara ni freno que le moderase; que apelaba el esclavo a la fuga o al
+suicidio en horca como el nico medio para librarse de un mal que no
+tena cura ni intermitencia. He aqu la sntesis de la vida en el
+ingenio, segn se ofreci a los ojos del alma de Isabel, en toda su
+desnudez.
+
+Pero nada de esto era lo peor; lo peor, en opinin de Isabel, era la
+extraa apata, la impasibilidad, la inhumana indiferencia con que amos
+o no, miraban los sufrimientos, las enfermedades y an la muerte de los
+esclavos. Como si a nadie importara su vida bajo ningn concepto. Como
+si no fuera nunca el propsito de los amos corregir y reformar a los
+esclavos, sino meramente el deseo de satisfacer una venganza. Como si el
+negro fuese malvado por negro y no por esclavo. Como si tratado como
+bestia se extraara que se portara a veces como fiera.
+
+Cul poda ser la causa original de un estado de cosas tan opuesto a
+todo sentimiento de justicia y moralidad? Tendra el hbito o la
+educacin, fuerza bastante para sofocar en el corazn, sobre todo de la
+mujer, el sentimiento de la piedad? La costumbre de presenciar actos
+crueles sera capaz de encallecer la sensibilidad natural del hombre y
+de la mujer ilustrada y cristiana? Tena algo que ver en el asunto la
+antipata instintiva de raza? No estaba en el inters del amo la
+conservacin o la prolongacin de la vida del esclavo, capital viviente?
+S lo estaba, a no quedar gnero de duda; pero eso tena de perversa la
+esclavitud, que poco a poco e insensiblemente infiltraba su veneno en
+el alma de los amos, trastornaba todas sus ideas de lo justo y de lo
+injusto, converta al hombre en un ser todo iracundia y soberbia,
+destruyendo de rechazo la parte ms bella de la segunda naturaleza de la
+mujer: la caridad.
+
+Repasando Isabel todas estas cosas en la mente, mientras los dems
+contraan su atencin a las escenas que se representaban en el prtico y
+en el batey, la ocurri preguntarse:--Por qu quiero yo a Leonardo?
+Qu hay de comn entre mis ideas y las suyas? Llegaremos alguna vez a
+ponernos de acuerdo sobre el trato que ha de darse a los negros?
+Suponiendo que sobre este particular cupiera concordancia entre
+nosotros, me resignara a seguirle a este infierno? Y siguindole,
+vera yo, cual doa Rosa, con impasibilidad, los horrores e injusticias
+que aqu se cometen da y noche impunemente?...
+
+En este punto del soliloquio de Isabel, empezaba doa Rosa a mostrar el
+lado bello de su carcter, que aqulla ni muchas otras personas an
+haban visto. Como va dicho, a su voz cayeron las prisiones del ms
+infeliz, por humilde, de sus esclavos. Y una vez empeada en esta lnea
+de conducta, la prosigui hasta el fin. Era que la impelia la especie de
+fiebre que produce el deseo de las buenas o las malas acciones, y
+proceda a ciegas en la obra del bien. An tena de bruces a sus pies a
+Isidoro, cuando orden se quitaran los grillos a los seis compaeros del
+mismo, y no contenta con esta trascendental medida, hizo comparecer a su
+presencia a Tomasa y a los tres castigados por la madrugada; oy con
+paciencia sus quejas, les dio algunos consejos, los consol cuanto pudo
+en aquellas circunstancias y acab por decir en tono airado:--Contra mi
+voluntad y expreso mandato los han azotado a Vds hoy. Ea, don Liborio!,
+qutenle los grillos a estos negros.
+
+Fuera el que fuese el motivo secreto que impela a doa Rosa a reasumir
+_coram populi_[49] la autoridad domnica en su ingenio de _La Tinaja_,
+los actos piadosos con que la afirm produjeron honda y sincera
+impresin en el nimo de la concurrencia. Los hombres aprobaron y
+aplaudieron; las mujeres, conmovidas, derramaron lgrimas de alegra. A
+los ojos de Isabel, la seora de Gamboa se transfigur, pasando de
+golpe, all en su noble corazn, de las profundidades del desprecio a la
+ms alta cima de la admiracin. La vio entonces la ms hermosa y buena
+de las mujeres. La hubiera estrechado en sus brazos con el mismo cario
+que sola estrechar a su madre sana y risuea tras das y horas de
+ausencia; la hubiera adorado de rodillas con el mismo fervor que el
+primer esclavo, objeto de la piedad del ama, la haba mostrado su
+agradecimiento.
+
+--Qu dulce es, exclam, perdonar las faltas de aquellos que dependen
+de nosotros! Para esto nicamente es una dicha ser ama de esclavos! Y
+dio a llorar ya sin fuerzas para dominar su emocin.
+
+--Qu! Llora Vd., seorita? la pregunt el cura compadecido.
+
+--No me es dado, contest ella sollozando, contemplar las acciones
+generosas y caritativas con los ojos enjutos.
+
+--Muchas ms lgrimas derramara Vd. tal vez por motivos opuestos, si
+continuase en el ingenio.
+
+--No me parece que pudiera vivir aqu mucho tiempo.
+
+--Seorita, observ el cura admirado de tanta sensibilidad y discrecin:
+veo que no es Vd. de carne y de los huesos de los amos de esclavos.
+
+--No, no lo soy. Si me viera en el caso forzoso de escoger entre ama y
+esclava, preferira la esclavitud, por la sencilla razn de que creo ms
+llevadera la vida de la vctima que la del victimario.
+
+Adela, en su entusiasmo, rode el cuello de su madre con los brazos,
+imprimi una porcin de amorosos besos en sus mejillas y la dijo:
+
+--Pues que es hoy da de perdones, llamo a...? No dio el nombre en voz
+alta.
+
+--Quin? pregunt doa Rosa torciendo el ceo.
+
+Con mayor timidez que antes repiti Adela al odo de su madre el nombre
+reprobado.
+
+Cambi doa Rosa de repente de semblante y de actitud, pasando del
+fervor piadoso a la seriedad y... a la ira.
+
+--No, no. Ella no merece perdn... Tampoco se ha dignado pedrmelo.
+
+--Ah cerca est para pedrtelo. Slo aguarda mi aviso.
+
+--No, no, hija. Que no se me presente. Me hara arrepentir de lo que he
+estado haciendo. No, que no se me presente.
+
+Alejose Adela del lado de su madre afligida y llorosa.
+
+Enseguida se procedi al bautizo de los 27 negros bozales de la
+expedicin del bergantn _Veloz_ que le tocaron en suerte a don Cndido
+Gamboa; luego al casamiento de tres o cuatro esclavas, cuya voluntad no
+se explor ni por mera forma; en fin, se dio permiso para que hubiera
+tambor (baile) en la finca hasta la puesta del sol.
+
+Por disposicin de doa Rosa, el boyero tom interinamente el bastn,
+quiere decir, el ltigo, mejor, el mando de los esclavos del ingenio de
+_La Tinaja_.
+
+
+
+
+CAPTULO VII
+
+ _15. En dnde, pues, est ahora mi
+ esperanza?_
+
+ _16. A lo ms profundo del sepulcro
+ descendern mis cosas, crees t
+ que siquiera all tendr yo reposo?_
+
+ JOB. XVII
+
+
+Declinaba a toda prisa la tarde. All, por el rincn ms apartado del
+batey, an se oa el rudo tambor con que los negros se acompaaban el
+melanclico canto y el baile salvaje de su pas natal.
+
+Ac, por la casa de ingenio, haba gran agitacin y ruido. Las torres o
+chimeneas de los hornos para hacer vapor y calentar las pailas del tren
+Jamaiquino,[50] lanzaban al aire columnas de humo negruzco y espeso.
+
+El bozal del maquinista, recin llegado del grantico Maine, en los
+Estados Unidos de Norte Amrica, con la alcuza de cuello largo y corvo
+en la mano, iba del trapiche para la mquina y de sta para aqul,
+dando aceite a las juntas y ejes, a fin de moderar la friccin, causa
+fatal de las prdidas de fuerza.
+
+Impaciente y desazonado el maestro de azcar, aguardaba la corriente del
+guarapo que deba poner a prueba su habilidad en hacer ese dulce con
+caa molida segn un nuevo sistema. Por su parte los negros del cuarto
+de prima miraban recelosos y azorados los preparativos que se hacan
+para resolver el problema de hacer azcar sin necesidad de las ariscas
+mulas ni de los cachazudos bueyes.
+
+Se pona el sol, redondo y encendido cual bala roja, por detrs del
+inmenso palmar del potrero, cuando invadieron la casa de calderas los
+dueos de la finca, en compaa de su familia, amigos y empleados.
+Guiaba la procesin el cura de Quiebra Hacha, revestido de la sotana y
+el bonete de ceremonia. Marchaban a su lado dos caballeros conduciendo
+cada uno un haz de caas, atados con cintas de seda blanca y azul, que
+sujetaban por la punta cuatro seoritas. Llegados delante del trapiche,
+murmur el cura una breve oracin en latn, roci los cilindros con agua
+bendita, valindose para ello del hisopo de plata, los caballeros
+colocaron enseguida las caas en el tablero de alimentacin y dio
+comienzo la primer molienda con mquina de vapor el clebre ingenio de
+_La Tinaja_.
+
+Ms tarde, o entre dos luces, se sirvi el banquete de tabla en la casa
+de vivienda. En el intermedio de la comida a los postres vinieron a
+avisar al mdico que su presencia era necesaria en la enfermera. Fue, y
+volvi al cabo de media hora un si es no es cariacontecido, saliendo a
+recibirle don Cndido con desusada solicitud para preguntarle:
+
+--Novedad, Mateu?
+
+--Novedad y gorda, seor don Cndido, contest el mdico con el mismo
+laconismo.
+
+--Bien vengas, mal, si vienes slo, dijo don Cndido revestido de toda
+su calma. Afuera con el embuchado.
+
+--Acaba Vd. de perder su mejor negro.
+
+--Sea todo por Dios. Cul?
+
+--Pedro carabal. Se ha suicidado en el cepo.
+
+--Bah! Ms ha perdido l que yo. Qu arma ha empleado?
+
+--Ninguna.
+
+--Cmo! Entonces ha hecho uso del dogal.
+
+--Menos. En pocas palabras, seor don Cndido, el negro se ha tragado la
+lengua.
+
+--Qu me dice Vd.! Ahora menos lo entiendo!
+
+--Lo entender Vd., cuando le diga que este es un caso de asfixia por
+causa mecnica.
+
+--Si creer Vd., doctor, que yo hablo el griego!
+
+--Dir a Vd., seor don Cndido. Ora haya hecho uso el negro de los
+dedos, ora de un poderoso esfuerzo de absorcin, evidente es que,
+doblando la punta de la lengua hacia dentro, empuj la glotis sobre la
+trquea y qued sta obliterada, impidiendo la entrada y salida del aire
+en los pulmones, o cesando la inspiracin y la expiracin. He aqu lo
+que el vulgo llama tragarse la lengua, y que nosotros llamamos asfixia
+por causa mecnica. Durante mis viajes a la costa del frica he tenido
+ocasin de observar varios casos; pero en mi larga prctica de los
+ingenios de la Isla, ste es el primero que se me presenta. Tal gnero
+de muerte, lo mismo que el del ahogado, debe ser muy doloroso, peor que
+el de estrangulacin en horca, porque no se produce la asfixia
+instantneamente, sino por grados, en todo su conocimiento, y despus de
+una agona atroz. Si hiciramos la autopsia del cadver, veramos que el
+sistema venoso est ingurgitado de sangre de color negruzco muy oscuro,
+lo mismo el pulmn y el cerebro.
+
+--A fe que no haba odo en mi vida semejante cosa, dijo Cndido. Vamos
+a la enfermera.
+
+En esta excursin (no fue otra cosa) acompaaron a don Cndido sus
+huspedes y algunos empleados. El Cura y el Capitn del partido
+meramente por hacerle honor, pues para el primero ya haba pasado la
+ocasin de ejercer su santo ministerio con el suicida; para el segundo,
+ni antes ni despus de la muerte del esclavo habra tenido ocasin de
+ejercer el suyo, mediante a que dentro de los lmites de sus haciendas o
+dominios era _ipso jure_ seor de horca y cuchillo don Cndido Gamboa.
+
+Dispuso ste retiraran el cadver del cepo. Horrorosa era su vista,
+habiendo adquirido ya la rigidez de la muerte. Tendido de espaldas en la
+tarima, su lecho de agona, an apretaba los bordes con los dedos
+crispados. A consecuencia de las mordidas de los perros, tena hinchados
+los brazos, las piernas y el levantado pecho; los ojos casi fuera de sus
+cuencas e inyectados de sangre, de la cual estaban salpicadas sus ropas
+en girones.
+
+Contribua a darle un aspecto feroz el tener la piel de la frente
+arrollada desde la lnea de las cejas hasta el nacimiento de la pasa, y
+zajadas las mejillas verticalmente desde el prpado inferior hasta la
+orilla de la quijada, a usanza de la tribu en su pas natal. Parte de
+esa costumbre era el aguzarse los dientes superiores, que dejaba ver a
+travs de los labios entreabiertos, trabados con los de la mandbula
+inferior: nueva prueba sta de la lucha entre la vida y la muerte. No
+acusaba su semblante ms de 27 30 aos de edad; de modo que se hallaba
+entonces en todo el vigor y desarrollo de su juventud.
+
+--Lstima de negro!, dijo Cocco.
+
+--Vala lo que pesaba en oro para el trabajo, dijo don Cndido
+interpretando en su verdadero sentido la exclamacin del administrador
+de _Valvanera_.
+
+--He ah la vera efigie de un salvaje africano, dijo el Cura. Dios tenga
+piedad de su alma.
+
+--Debi haber sido ese negro la pura soberbia, dijo el Capitn Pea con
+aire sentencioso.
+
+--Y dgalo, dijo Moya satisfecho, porque haba all uno que diera forma
+a su pensamiento en aquel instante. Ms cachorro no ha _salo_ de la
+Guinea.
+
+--Ha muerto en su ley, dijo el gallego mayordomo de la finca. Dios no le
+tome en cuenta sus muchos pecados.
+
+--Veamos lo que dice Mara de Regla, dijo don Cndido sin mirar de lleno
+a la cara de la enfermera.
+
+Insensiblemente las personas que acababan de hablar se haban situado en
+torno del cadver, que entonces alumbraba a medias con la vela de cera
+amarilla, desde el pie de la tarima, la negra mencionada por don
+Cndido. Ella, con los ojos bajos, dijo:
+
+--Le contar a mi seor lo que ha pasado.
+
+La precisin y claridad de las pocas palabras vertidas, junto con el
+acento argentino y medido de su voz, pregonndola como mujer de talento
+y de algn trato social, le ganaron desde luego la atencin de los
+circunstantes. Posea ella ambas cosas en grado notable, relativamente a
+su falta de escuela y a su condicin de esclava desde la cuna. A la
+natural perspicacia y carcter dulce y simptico, combinados con un
+exterior agradable y fino, se agregaba el haber servido de doncella a
+sus primeros amos; teniendo ocasin de rozarse ms con stos y con las
+personas decentes que visitaban la casa que con las ignorantes de su
+misma condicin, y de aprender, no ya slo las maneras, sino el modo de
+decir y de portarse en sociedad la gente blanca y educada. Frisaba en
+los 36 40 de la edad, como la atestaban sus formas redondeadas y
+voluptuosas. Dos medias lunas grandes de oro pendan de sus orejas, y
+para ocultar las pasas, que detestaba, se cubra la cabeza con un
+pauelo de algodn, dicho de Bayaj, atado con bastante gracia y
+coquetera, a guisa de turbante turco. En el momento de que hablamos, su
+aspecto y tono de voz revelaban mucho disgusto y tristeza.
+
+--Le contar a mi seor lo que ha pasado a mi vista, dijo ella cual si
+hablara con el muerto y no con su amo. Pedro, desde que le pusieron en
+el cepo, se neg a comer y hablar. Slo esta madrugada bebi un poco de
+sambumbia, que le hice tragar, como quien dice, de por fuerza. El hambre
+se aguanta, la sed no hay quien la entretenga siquiera, y l, por las
+mordidas, deba de sentir una sed ardiente. Despus, como haca
+veinticuatro horas que no pasaba bocado, como haba ya perdido mucha
+sangre y se le haban inflamado las heridas, a pesar de las unturas que
+orden el mdico, estaba muy dbil, irritado, no poda reconciliar el
+sueo. Se calm un poco luego que apag la sed. Pero no ladraba un
+perro, no cantaba un gallo, no se oan pasos de gente o de animales en
+el batey sin que l se moviera, le crujieran los huesos en la tarima y
+se pusiera a escuchar. Los primeros cuerazos de don Liborio esta
+maanita le causaron un sobresalto grandsimo y no tuvo un momento de
+reposo. A cada cuerazo se estremeca de pies a cabeza, lo mismito que
+hace el caballo (y perdonen sus mercedes la comparacin) cuando le
+quitan la silla despus de un largo viaje.
+
+Estoy segura, aadi la enfermera con cierta timidez, que ms le
+dolieron los bocabajos a Pedro que a aqullos a quienes se los dieron.
+Le entr una especie de furia. Murmuraba en su lengua palabras que yo no
+entenda. Pareca loco. En esto trajeron a Julin ms muerto que vivo,
+entre cuatro morenos. Pedro lo vio. Era su ahijado de bautismo y se
+convenci de que estaban castigando a sus compaeros de fuga. Entonces
+se remat. Estoy persuadida que si hubiera podido, hace aicos el cepo.
+Le cog miedo. Trataba de sacar los pies de los agujeros; dej la cura
+de Julin y me acerqu cuanto pude a la tarima de Pedro. Le encontr
+sentado, mirando para todas partes, cual si esperara que vinieran por l
+a cada rato para darle un bocabajo.
+
+Qu tienes, Pedro?, le pregunt. Qu sientes? qu te duele? qu
+quieres? Me mir fijamente, dio un gran suspiro y dijo con la garganta,
+no con la lengua:--_Lamo._ Llamo?, le pregunt. A quin llamo, al
+mdico? Se qued callado. Di, Pedro, quieres que mande por el amo?
+Abri tamaos ojos, ense los dientes y repiti: _Lamo, lamo... su
+mercea_, concluy diciendo Mara de Regla con mayor timidez, sin
+levantar la vista para don Cndido.
+
+Este no hizo ms que sonrerse ligeramente y la enfermera prosigui su
+grfica narracin.
+
+Yo le contest: todava no, Pedro; todo el mundo duerme en la casa de
+vivienda; velar, y as que salga el amo, le avisar que quieres verlo.
+Duerme, descansa un rato. Por fortuna en aquella misma hora se oy
+alejarse a la gente y Pedro dio un suspiro. No venan por l. Despus me
+pareci intil avisar al amo. Estaban ocupados con la reparticin de las
+esquifaciones, el bautismo de los bozales... Seorita estaba quitando
+grillos y perdonando a todos; quin no creera que se haba pasado el
+peligro? Pero en mala hora entr aqu don Liborio a buscar algo que se
+le haba quedado anoche. Vena furioso. Dijo que lo haban botado por
+culpa de Pedro, pero que no se quedara riendo el muy cachorro, pues
+haba ordenado el seor don Cndido que le dieran un novenario luego que
+se pusiera bueno, y que si l no tena el gusto de drselo se lo dara
+el otro Mayoral. No se apareca el amo y Pedro crey que estaba bravo y
+que don Liborio deca verdad. Desde este momento decidi quitarse la
+vida. Me asom a la ventana para ver el baile de tambor por un instante,
+cuando sent que Pedro se mova; volva la cara y not que se andaba en
+la boca con los dedos. No pens nada malo, pero hizo un movimiento cual
+si le entraran nuseas. Corr a su lado... Acababa de sacarse los dedos
+de la boca, apretaba los dientes y procuraba agarrarse de la tarima con
+las dos manos. Entonces le entraron convulsiones. Me dio horror; mand
+llamar al mdico, y sin saber cmo ni cundo se me qued muerto entre
+los brazos. As como est ahora le encontr el seor don Jos (el
+mdico). Muchos he visto morir desde que estoy aqu, pero ningn muerto
+me ha causado tanto horror.
+
+--Se explica la negra, dijo Cocco a don Cndido cuando salan de la
+enfermera.
+
+--No sabe Vd., todas las letras menudas que tiene, repuso don Cndido a
+media voz. He aqu la causa de su perdicin. Si fuese menos bachillera
+estara quizs ms contenta con su suerte.
+
+--Pues qu, es mujer de aspiraciones?
+
+--Que si es! Demasiado. Apresurmonos no sea que perdamos el plus caf.
+Luego Rosa extraar nuestra demora y no conviene todava que sepa la
+muerte del negro.
+
+Conocidamente pasaba don Cndido por el carcter de la enfermera como
+por sobre ascuas. No era indiferencia la suya, tampoco desdn, menos
+desprecio: era miedo, puro miedo no fuera que se averiguase la posicin
+en que se hallaba colocado respecto de sa su humilde esclava. Porque es
+bueno se diga una vez ms, que don Cndido Gamboa y Ruiz, caballero
+espaol, rico hacendado de Cuba, fundador de una familia distinguida que
+llevara su preclaro nombre quin sabe hasta qu generacin, con nfulas
+de noble, ya en camino de titular y ganoso de rozarse con la gente
+encopetada y aristocrtica de La Habana, se senta atado a la enfermera
+de su ingenio de _La Tinaja_ por lazos que, no por invisibles eran menos
+fuertes e inquebrantables. Mara de Regla posea el nico secreto de su
+vida libertina que le avergonzaba y haca infeliz en medio de la
+grandeza y el boato de que ahora se vea rodeado.
+
+El da siguiente armose en _La Tinaja_ divertida cabalgata, compuesta de
+las seoritas Ilincheta y las dos ms jvenes de Gamboa, escoltadas por
+el hermano de stas, por Meneses y por Coceo.
+
+Haca tiempo hermoso, quiere decir, que las nubes aplomadas que
+encapotaban el cielo, impedan el brillo del sol en toda su fuerza,
+mientras el aire seco del norte, que a su paso por el angosto brazo del
+Golfo no haba podido despojarse de los fros vapores del vecino
+continente, refrescaba que era una delicia la atmsfera de toda esa
+costa cubana. Isabel, diestra jinete, orgullosa de su habilidad, amaba
+el ejercicio a caballo y se haca la ilusin que dominara a su sabor el
+campo desde la silla, respirara aire ms puro y ms libre y ensanchara
+los horizontes de su existencia, cruelmente circunscritos en el ingenio
+de _La Tinaja_. Este inesperado desahogo lo demandaban a una su cuerpo,
+su espritu y su corazn.
+
+El tropel de las caballeras, esguazando el ro, camino de la estancia,
+hizo levantar a los vocingleros totes y a las huraas palomas rabiches
+que haban bajado a beber o a baarse a la lengua del agua, abrigadas
+por las tendidas ramas de los robles.
+
+--Qu sombro! exclam Isabel. Convida ese charco a baarse.
+
+--Es muy hondo al pie de la palma sobre la margen derecha, observ
+Gamboa.
+
+--Cmo que hondo? pregunt la joven.
+
+--Tapa a un hombre.
+
+--Entonces se podr nadar con desembarazo.
+
+--S, pero es muy peligroso baarse all a causa de los caimanes que
+suelen ascender el ro desde la boca. En ese mismo charco que tanto
+incita a Isabel, perdi pap un perdiguero que quera mucho. Yo era un
+chicuelo entonces y le acompaaba en la caza. Le dispar un tiro a un
+aguaitacaimn y cay en mitad del charco; tras l se lanz el perro para
+traerle a la orilla, pero sin darle alcance se hundi bajo de las aguas
+cual si le faltaran las fuerzas de repente. Luego apareci en la
+superficie un borbolln de sangre, por donde conoci pap que le haba
+atrapado un caimn.
+
+Buen efecto producan el arrozal en lo ms hondo de un vallecito,
+irguiendo sus innumerables espigas, todava verdes, en busca del calor
+solar y el campo de maz en las laderas de las colinas, con sus flores
+de color morado y las barbas rubias de sus mazorcas.
+
+En el platanal inmediato abundaban los racimos amarillos, que por su
+mucho peso hacan inclinar la cepa hasta besar la tierra con la punta de
+sus anchas y largas hojas, cual lminas de acero.
+
+Corriendo a la ventura, sin detenerse en ninguna parte, nuestros
+paseantes repasaron el ro por un vado ms abajo del anterior, dejando
+tras s los terrenos de la estancia y entrando en los del potrero, por
+medio de un dilatadsimo palmar. Sus enhiestos y blancos troncos
+remedaban las gigantes columnas de un templo antiguo arruinado. Tena
+establecido en l su campamento una banda de aquellas aves, especie de
+cuervos que en su canto o grito expresan por onomatopeya el nombre bajo
+el cual se les conoce vulgarmente en Cuba: cao, cao.
+
+En tan gran nmero se haban juntado que ennegrecan el racimo de la
+palma o la penca donde se posaban; y lejos de asustarlas o hacerlas
+abandonar el puesto las pisadas de las caballeras o las voces alegres
+de los jinetes, eso mismo pareci aumentar su algaraba y desfachatez,
+expresada en las miradas de soslayo que lanzaban desde sus naturales
+alcndaras, cual si poseyeran inteligencia y quisieran burlarse de
+quienes no tenan alas para llegar hasta ellas.
+
+--No se reiran Vds. de m, dijo Gamboa, si tuviera a mano mi escopeta.
+Yo hara descender ms que de prisa a algunos de esos bribones.
+
+--Tan dudoso es lo que Vd. dice, dijo Cocco con sorna, que viene bien
+aqu aquello de al mejor cazador se le va una liebre.
+
+--Por qu as? pregunt Isabel, que se daba por diestra tiradora.
+
+--Dir a Vd., seorita, repuso Cocco con su vocecilla gangosa e innata
+cortesa. Porque con el calor del da se le pone la pluma muy
+resbaladiza lo mismo al cao que a la paloma torcaz, y no le entra
+fcilmente la municin.
+
+Luego cambiaron de rumbo los paseantes, rodeando la finca por el lado
+norte, que era la porcin ms elevada del terreno. Desde una de sus
+alturitas se alcanzaba a ver un pedazo del mar azul, en la apariencia
+sereno, y all en el horizonte algunas velas blancas como otras tantas
+aves acuticas rizando la linfa de un manso lago.
+
+Cerraba la guardarraya que recorran los paseantes, un bosque alteroso
+que serva de lnea divisoria entre el ingenio de _La Tinaja_ y el de
+_La Angosta_ del otro lado. Segn recordaba Leonardo deba de haber una
+vereda que atravesaba dicho bosque, y siguiendo la cual poda llegarse a
+la finca del Conde de Fernandina en la mitad del tiempo que se empleara
+en caso de ir por el camino real o de la Playa. La va naturalmente era
+muy estrecha y estara en parte obstruida por ramas bajas y espinosas de
+los rboles y plantas trepadoras, en las cuales bien podan dejar las
+seoras, como se descuidasen, girones de sus vestidos. Esto entendido,
+les propuso acometer la ardua empresa.
+
+Haba novedad en la propuesta, por lo mismo que se corra peligro; razn
+de ms para que las seoritas, ganosas de aventuras, la aceptasen de
+plano y aun con entusiasmo. Qu importaba un araazo ms o menos si se
+prolongaba un poco aquel rato de libertad y de expansin? La intrpida
+Isabel, sobre todas, a quien el aire del campo y el ejercicio ecuestre
+haban devuelto las rosas a sus mejillas, el fuego a sus ojos y la
+sonrisa a sus labios, exclam:--Quin dijo miedo? Adelante. No se dira
+nunca que por donde pas un hombre a caballo Isabel se qued atrs.
+
+Penetraron todos en el sombro bosque, llenos de alegra. Pero apenas
+anduvieron corto trecho, uno detrs de otro, abrindose paso a veces con
+las manos, cuando tuvieron que detenerse. Empez a sentirse un hedor
+fuerte, como de cuerpo muerto; y de seguidas descubriose una vasta
+congregacin de _auras tiosas_, rindiendo con su peso las ramas de los
+rboles que servan como de arcos triunfales a la vereda. Algunas de
+esas asquerosas aves, las ms cercanas, a la vista de los caminantes
+emprendieron el vuelo, y haciendo un ruido tremendo con sus amplias y
+pesadas alas, fueron a posarse algo ms lejos. Otras, las ms distantes,
+no slo no se movieron de sus perchas naturales, sino que se pusieron a
+ojear en todas direcciones con aire siniestro. La causa de su
+amenazadora actitud se ech luego de ver: se entretenan en devorar el
+cadver de un negro, colgado por el pescuezo de la rama de un rbol a
+orillas de la vereda, e interrumpidas en lo ms interesante del festn,
+manifestaban su indignacin de la manera dicha.
+
+En los momentos de acercarse los jvenes, oscilaba ligeramente el
+cuerpo. Esta circunstancia enga de pronto a Leonardo, que llevaba la
+delantera, respecto de su estado actual; pero la reflexin de que las
+auras al abandonarle le haban impreso el movimiento oscilatorio, aun
+observable, le sac prontamente del error. Habanle extrado los ojos y
+la lengua, y cuando fueron interrumpidas buscaban afanosas el corazn
+con sus encorvados picos.
+
+--Mira! dijo Gamboa a Isabel, que le segua de cerca indicndola, con
+el brazo tendido, el horrible cadver contra el cual estuvo l mismo a
+punto de tropezar.
+
+--Ay, Leonardo! exclam ella horrorizada.
+
+Perdi el color y el habla, y hubiera perdido tambin el conocimiento y
+cado de la silla al suelo si Leonardo, advirtiendo su imprudencia, no
+revuelve a toda prisa el caballo, la coge de la mano, le da los dictados
+ms cariosos, le pide mil perdones y la saca al limpio, invirtiendo el
+orden de la marcha.
+
+Mientras Leonardo despachaba el guardiero Caimn al bosque para
+identificar, si era posible, la persona del suicida, Meneses acudi por
+agua al arroyo inmediato, la trajo y se la hizo beber a Isabel en un
+vaso rstico, de forma de cartucho, hecho de una yagua recin
+desprendida de la palma.
+
+Averiguose que el muerto era Pablo, compaero de Pedro, que se qued en
+el bosque cuando los otros cinco prfugos, inducidos por Tomasa y con el
+apoyo de Caimn, resolvieron presentarse a los amos.
+
+La estaba reservado a Isabel, en su breve correra por los campos del
+ingenio de _La Tinaja_, encuentro no menos desagradable que el anterior.
+Dando la vuelta con lento paso por una guardarraya paralela a la que
+llevaron antes, no a fin de alargar el paseo, sino con el de distraer a
+Isabel, aun no repuesta del choque, avistaron un cercado de regular
+tamao, con puerta de tablas mal unidas y una cruz tosca de madera
+sobrepuesta en el centro. Pareca indicar su destino este signo de la fe
+del cristiano; pero ante la ausencia absoluta de monumentos, losas o
+camellones de sepulturas, ante la lujosa vegetacin herbcea del suelo,
+costaba creer que era el cementerio donde se enterraban los esclavos que
+moran en el ingenio de _La Tinaja_. El seor Obispo Espada haba
+concedido su establecimiento en aquellas fincas rurales que por su
+lejana de los centros de poblacin o de las parroquias haca difcil a
+la salud pblica la conduccin de los cadveres.
+
+Sin duda porque todos, o casi todos, saban el destino del cercado,
+nadie habl de l. Pasaron de largo y tomaron otra guardarraya en
+direccin del ingenio. Descendan luego una cuesta suave y prolongada a
+medida que la suban tres negros a pie. Dos caminaban delante, cada cual
+con su azadn al hombro. El otro algo ms atrs, conduca del diestro un
+caballo de mal pelaje. A cierta distancia no era fcil conocer, al menos
+por las seoritas de la cabalgata, el objeto de la procesin ni la
+naturaleza de la carga.
+
+Descubranse solamente dos como cilindros o trozos de cepa de pltano,
+asegurados longitudinalmente en los lados del aparejo comn de carga en
+el pas, a guisa de caones de campaa trasportados a lomos de acmilas.
+Para Leonardo todo este misterio desapareci desde el momento que pudo
+ligar la idea de los tres negros que marchaban en esa direccin,
+preparados para abrir una sepultura.
+
+Pero, quin era el muerto? dnde estaba? Iba de espaldas en lo que
+puede llamarse la batalla del aparejo encajonado entre las dos cepas de
+pltano. Por ms seas que, sobresaliendo el cuerpo, la cabeza cubierta
+con un pauelo a cuadros, bata colgando un lado del pescuezo del
+caballo, por ms despacio que marchaba; al mismo tiempo que le golpeaba
+las ancas con los calcaales de los pies desnudos.
+
+La guardarraya era muy angosta. A un lado y otro se desplegaban
+caaverales extensos y cerrados. El encuentro se haca inevitable. En
+tal aprieto, y deseoso Leonardo de ahorrar a sus amigos, en cuanto
+caba, el nuevo mal rato que se les esperaba, mand picar el paso so
+pretexto de que se haca tarde, y l mismo procur tomar la derecha de
+Isabel y divertir su atencin hacia el otro lado del campo. Intil
+cuidado. Todas las jvenes, que entonces marchaban de dos en fondo,
+vieron y entendieron perfectamente de lo que se trataba, tributando
+quien un pobrecito! quien una lgrima silenciosa a la memoria del
+muerto Pedro; el cual, por ser negro y esclavo, no era menos digno de su
+compasin. Porque ellas, aunque criadas a la leche de la esclavitud,
+como tiernas flores que abran sus ptalos a los primeros rayos del sol
+de la vida, bien podan exclamar con el orador latino: _homo sum; humani
+nihil a me alienum puto_.[51]
+
+Recibi doa Rosa a los paseantes con vivas muestras de cario y
+regocijo. Tom a Isabel por la mano y dijo hablando en general:
+
+--Gracias a Dios que han vuelto. Sobre que ya iba entrando en cuidado.
+Me pareci que les haba sucedido algo. Luego, me acaban de decir que
+sta (Isabel) pierde el juicio en cuanto monta a caballo. Supongo que se
+han divertido mucho.
+
+Isabel se sonri meramente y se retir a su cuarto con Adela; pero
+Leonardo, Meneses y Cocco protestaron del juicio con que todas las
+seoritas se haban portado en el largo paseo.
+
+--Me alegro, me alegro, dijo doa Rosa. Mas luego, dirigindose en
+particular a su hijo, aadi: Qu tiene? (Se refera a Isabel.)
+
+--Nada, que yo sepa, replic Leonardo.
+
+--Me parece que ha venido ms triste. Se ha enfermado en el paseo? O
+t le has hecho algo?
+
+--Yo, mam? Jams he estado ms amable y cumplido con ella.
+
+Entonces Leonardo refiri a su madre cuanto haban visto en su malhadado
+paseo; su encuentro con el negro ahorcado en el bosque y con el entierro
+de Pedro.
+
+--Pero hombre! a quin se le ocurre llevar a las muchachas por
+semejantes andurriales?
+
+--Y yo qu saba, mam? Para adivino, Dios.
+
+--No lo deca yo? De esta hecha Isabel no vuelve a poner los pies en el
+ingenio. Se figurar que siempre es lo mismo.
+
+--Ella no se ha quejado.
+
+--Sabe mucho Isabel y es demasiado discreta para decir lo que siente,
+sin ton ni son; pero se conoce que esto no le ha gustado ni un poquito.
+Y tu padre est credo que cuando te cases con ella vendrn Vds. a
+menudo a _La Tinaja_ a pasar largas temporadas. El dice que t tarde que
+temprano, has de ser el administrador, y parecera muy feo que tu mujer
+se quedase en La Habana...
+
+--Han arreglado ya Vds. el plan?
+
+--Cmo! Qu! No te gusta?
+
+--El plan o la novia?
+
+--La novia y el plan, hijo.
+
+--La novia me gusta un puado, no lo puedo negar; pero, es hora de
+casarme, mam? El casamiento es cosa seria, t lo sabes. No ha de
+hacerse cochiherviti. En cuanto a la administracin del ingenio, crees
+t que yo deba encerrarme en este desierto, cuando empiezo a gozar?
+
+--No sabes cunto gusto me da el orte hablar as, hijo mo. Salomn no
+se expresara con ms juicio. Eso mismo le deca yo a tu padre anoche.
+Para qu tanta prisa? Pero l es muy porfiado, testarudo y caprichoso,
+ms que un vizcano. Se le ha puesto que te cases el ao entrante y eso
+ha de ser. T, sin embargo, no tienes por qu apurarte ni afligirte.
+Como t eres quien se casa y no tu padre, se har el casamiento cuando
+convenga. Mas si bien se mira, Leonardito, tu padre no deja de tener
+razn. El me ha hecho sus reflexiones, y... casi, casi que me ha
+convencido. Porque dice: Maana es otro da nos morimos nosotros. Qu
+ser de todo esto? Qu de nuestros cuantiosos bienes? qu de tus
+hermanas si an no se han casado? Soltero t no podrs cuidarlas,
+dirigirlas ni protegerlas. Todo andar manga por hombro, vendrn a menos
+los bienes cada da, y, sobre todo, se destruir la casa que tanto
+trabajo nos ha costado fundar... El cree que en el primer correo de
+Espaa le viene el ttulo de Conde de La Tinaja o de Casa Gamboa. Ha
+dejado el nombre a la eleccin de su agente en Madrid. El ttulo pasar
+a ti, mejor dicho, t lo disfrutars, pues para ti verdaderamente se ha
+pedido. Entonces, adems que sera una vergenza que trabajaras
+personalmente, como tu padre ha trabajado toda su vida, qu necesidad,
+tampoco tendras t de ello? Al contrario, si nuestra muerte y el
+condado te encuentran casado y firmemente establecido, cun diferente
+no ser tu suerte y la de tus hermanas? Ni con quin pudieras enlazarte
+mejor que con Isabel que es tan buena y virtuosa? Cada vez me gusta ms
+esa muchacha. Si yo fuera hombre me parece que la enamoraba y me casaba
+con ella. Por otra parte, hijo mo, quin atendera esto mejor que t
+que eres su dueo y que te duele? Mira, cada vez que me acuerdo que por
+debilidad ma... No tal, por majaderas de tu padre, se dej tanto
+tiempo de Mayoral de esta finca a don Liborio, a ese bandolero, cara de
+hereje, me da clera de m misma. Para qu serva ese condenado? Nada
+ms que para enamorar las negras y desollar los negros con el cuero. Se
+deleitaba en dar bocabajos, segn me ha contado la mujer de Moya. Tena
+convertido el ingenio en un presidio. Por nada y nada cargaba de grillos
+al mejor negro despus de arrancarle la tira del pellejo. Creo
+firmemente que si no le boto no me deja uno vivo. El tuvo la culpa de
+que se huyeran tantos; por l es fcil que se muera de pasmo todava
+Julin. Le dio un bocabajo a Tomasa sabiendo que yo le serva de
+madrina, lo mismo que a los otros que se haban huido con ella.
+Brbaro! Estamos de malas. Dios quiera que el ao venidero sea mejor
+para nosotros. Para complemento de desgracias, acaba de recibirse carta
+de La Habana en que participa don Melitn que desapareci Dionisio desde
+el da 24, y que ha odo decir lo mataron de una pualada por el barrio
+de Jess Mara. Descerraj el escaparate de tu padre y se llev la
+casaca, el calzn corto de pao, las medias de seda y los zapatos con
+hebillas de oro que usaba antes de la Constitucin del ao 12. Qu se
+propuso hacer con esa ropa? Venderla? Nadie se la comprara. Has visto
+qu pcaro? Qu malvado! Y despus de esto crea Vd. en la honradez y
+formalidad de los negros! Dios me perdone, pero el mejor... merece que
+lo quemen vivo. Cunta ingratitud contra amos tan buenos!
+
+
+
+
+CAPTULO VIII
+
+ _Ay del seor, que sus vasallos deja
+ Al cielo remitir su justa queja!_
+
+ LOPE DE VEGA
+
+
+La familia de Gamboa, en unin de sus huspedes, pas la mayor parte de
+la noche del segundo da de Pascuas en la casa de calderas.
+
+Alumbraban el trapiche unas fogatas que haban encendido los negros, no
+tanto para obtener claridad en aquel ancho y tenebroso edificio, como
+para calentarse; pues se senta un relente desapacible y ellos carecan
+de abrigo, excepto el gorro de lana que algunos llevaban puesto. Ruidos
+distintos y gran batahola reinaban por todas partes. Hombres y mujeres
+pasaban y repasaban del tablero de alimentacin del trapiche a las pilas
+de caas, ya con los brazados a la cabeza, ya de vaco, segn era el
+caso; todos siempre de carrera, estimulados por el ltigo del
+contramayoral, que no les conceda momentos de descanso ni de respiro.
+En sus idas y venidas pasaban lo ms cerca que podan de las fogatas,
+as para atizarlas con el pie como para recibir de lleno el calor, en
+cuyas ocasiones la llama rojiza, cual siniestro relmpago en medio de
+una noche tempestuosa, sola iluminarlos de pies a cabeza, con lo que
+se poda echar de ver que eran seres humanos y no fantasmas de las
+regiones infernales quienes desempeaban tan recias faenas en horas que
+la mayora de los obreros se entrega al sueo.
+
+En esta parte de la casa de calderas no se oan, pues, ms que los
+estallidos de los ramos verdes y del bagazo todava hmedo con que los
+negros alimentaban el fuego, o el crujido de los haces de caa al pasar
+por entre los cilindros macizos y relucientes del trapiche, o el zumbido
+sordo, peculiar del volante de la mquina de vapor en sus vertiginosos
+giros. Con este afanoso trabajar, desaparecan una tras otra las pilas
+de caa, especie de murallas verdes, que al principio circunvalaban casi
+la casa de ingenio; de suerte que la corriente del guarapo en la canal
+de madera haca el mismo murmurio que un arroyuelo ordinario.
+
+El departamento propio de las calderas estaba pobremente alumbrado por
+unos cuantos candiles de grasa comn colgados a trechos de las gruesas
+vigas, en derredor del laboratorio o tren Jamaiquino. Ms humo que luz
+emitan, soltando de cuando en cuando gotas de grasa encendidas, que se
+apagaban luego que tocaban en el suelo de ladrillos. Por su parte, el
+vapor que desprenda la miel en cocimiento, cargaba ms la espesa
+atmsfera de aquel sitio, disminuyendo a comps la poca fuerza luminosa
+de los candiles. De tal modo era esto as, que pisando el suelo caliente
+y pegajoso de las calderas, por largo rato las personas recin venidas
+slo vean a los fabricantes del azcar como a travs de un espeso velo
+de gasa. A veces un rayo de luz penetraba la nube de humo y vapor, hera
+el busto de los negros y del maestro de azcar afanados en torno de las
+calderas; y entonces se repeta aqu al vivo uno de aquellos cuadros en
+que suelen representar a las nimas del purgatorio.
+
+Trajronse sillas y se estableci el estrado en la parte opuesta a los
+hornos o fornallas, que era la ms despejada y la menos calurosa. La
+reunin se aument con la presencia de los empleados blancos, los cuales
+acudieron presurosos para saludar a los amos del ingenio. El maestro de
+azcar hizo traer tazas y servir guarapo hirviendo con algunas gotas de
+aguardiente a las seoras y a los caballeros. El mismo, echndola de
+corts, sirvi del dulcsimo brebaje con su propia mano a doa Rosa y
+doa Juana, y habra servido a las dems seoras si Cocco y Meneses,
+modelos de cortesa, no se le anticipan y le ahorran el trabajo.
+Leonardo e Isabel no se haban sentado; continuaron de bracero
+pasendose arriba y abajo, en cuanto lo permitan la estrechez relativa
+y los inconvenientes del sitio. Tampoco se sentaron Adela y Rosa
+Ilincheta, prefiriendo registrar, acompaadas de Dolores, los diversos
+departamentos de la casa de calderas, sin aventurarse, no obstante, en
+los rincones muy oscuros.
+
+No pareca mal el maestro de azcar. Era mozo arriscado y despierto,
+bastante joven y de apuesta persona, aunque vesta el traje puro de los
+guajiros, el cual no contribuye por cierto al bien parecer de todos los
+que le llevan. Llambase Isidro Bolmey y haba nacido en Guanajay, de
+padres pobres, quienes careciendo de letras y no habiendo escuelas en el
+pueblo, mal pudieron dejar al hijo, al morir, ni la ms comn educacin.
+Apenas si saba leer y escribir su nombre. No profesaba religin
+ninguna, aun cuando le haban bautizado y confirmado en la catlica,
+apostlica, romana, durante la visita que gir por el lugar de su
+nacimiento el seor Obispo Espada y Landa el ao de 1818. Lo cierto es
+que, a los 26 de su vida no recordaba haber entrado en una iglesia a or
+misa, menos haber rezado alguna vez, por no saber ni la ms breve de las
+oraciones cristianas: el Padre nuestro. Pues este mozo ignorante,
+demasiado joven para haber aprendido algo por la prctica, era, haca
+algn tiempo, el maestro de azcar del famoso ingenio de _La Tinaja_,
+finca que representaba en aquella poca un capital cuando menos de medio
+milln de duros.
+
+El estallido repentino del ltigo en la parte opuesta de la casa de
+calderas, en el acto de llevarse Isabel la bebida a la boca, la hizo
+estremecer de pies a cabeza, y, perdido el tino, se le desliz la taza
+de las manos.
+
+--Se ha manchado la nia el tnico, dijo el maestro de azcar como
+pesaroso.
+
+--No le hace, dijo Isabel sacudindose la falda.
+
+--Diga Vd. al contramayoral, dijo Leonardo serio, que no vuelva a sonar
+el ltigo.
+
+--Si la nia quisiera otra taza, agreg Bolmey con acento en que se
+revelaba un gran fondo de tierna solicitud. _Entodava_ est el guarapo
+en estado de beberse.
+
+--No, no, repiti Isabel. No se moleste. Para qu, tampoco? No me
+gusta, que digamos, esa bebida.
+
+Sin duda que no agrad al mozo de Guanajay la negativa de Isabel, porque
+murmur en tono que pudo orsele:
+
+--Parece que los cuerazos le han _queitado_ las ganas a la nia. Vea
+Vd., y nosotros nos dormimos con esa msica.
+
+Tom Leonardo como una impertinencia la observacin del maestro de
+azcar y le volvi la espalda disgustado. Al contrario Isabel, no
+atendi sino a su penetracin y suaves modales, y sintiendo hacia l una
+especie de gratitud, la pes de que su amante no participara del mismo
+noble sentimiento. Mas, tuvo la candidez de decrselo al pao. Por lo
+que Leonardo, picado ahora, se propuso _quinar_ y poner en ridculo al
+maestro de azcar, examinando all mismo los puntos que calzaba en el
+arte de fabricar ese dulce.
+
+Para ejercer el cargo de examinador, no posea Leonardo otras
+condiciones que aqullas de que le revestan por el momento el despecho
+y la osada de quien compara su propia alteza y superioridad casuales,
+con la bajeza y la humildad relativas del primer contrincante con quien
+acontece medir sus fuerzas morales e intelectuales. La clase de
+educacin que su estado social y caudales le haban procurado a
+Leonardo, estaba muy lejos de ser cientfica; haba sido puramente
+literaria y nada profunda por cierto. No haba saludado siquiera ninguna
+de las ciencias naturales, puesto que no existan en su patria entonces
+ctedras libres de ellas. Verdaderamente slo se enseaba filosofa,
+jurisprudencia y medicina, sin otros ramos principales que tanto
+contribuyen a su complemento. Leonardo Gamboa, como la mayora de los
+estudiantes de su poca, no entenda jota de Agronoma, por supuesto, ni
+de Geologa, ni tampoco de Qumica, menos de Botnica, aunque de esta
+ltima ciencia daba a la sazn, o pretenda dar lecciones don Ramn de
+la Sagra en el Jardn Botnico de La Habana. Mas sea de esto lo que se
+fuese, ello es que la ndole buena y la ignorancia supina del maestro de
+azcar concedieron esta vez triunfo fcil y sealado al futuro dueo del
+ingenio de _La Tinaja_.
+
+--Dnde aprendi Vd. a hacer azcar, don Isidro? le pregunt de
+improviso y con cierto tono arrogante.
+
+--En el ingenio del Sr. don Rafael de Zayas, aquel que topamos como se
+viene de Guanajay al pie de la loma de la Yaya.
+
+Ah estaba de maestro de azcar mi padre, que en paz descanse, y yo lo
+acompa y lo ayud a hacer bastantes zafras.
+
+--Es decir, que su padre le ense a Vd. el oficio de maestro de azcar.
+No es eso?
+
+--Pues, l haca azcar delante de m y yo aprend por mi gusto haciendo
+lo que l haca.
+
+--Qu haca su padre de Vd.? En otras palabras, cmo haca el azcar?
+Esto es lo que deseo que Vd. me explique; diciendo lo cual apret el
+brazo de Isabel.
+
+--Dir al seor don Leonardito, repuso Bolmey revolviendo all en su
+mente por si daba con las palabras que pudieran ser nuevas para su joven
+amo. Si vale decir verdad, no se necesita _cencia_ para hacer la azcar;
+basta un poco de prctica y un buen ojo. Yo vea que mi padre, que en
+paz descanse, en cuanto que se llenaba de guarapo fresco el tacho de la
+torre, lo dejaba _sentar_ un poco y le quitaba la basura; que despus lo
+bombeaba de ese tacho a la paila del medio, y que despus mandaba meter
+candela de duro. Verbi gracia, as como yo voy a hacer ahora.
+
+Mientras hablaba, dos negros con sus bombas y una canal movible
+trasegaron el guarapo _desfecado_ de la segunda paila de la izquierda a
+otra de la derecha, y el joven Bolmey agreg:
+
+--Ve el nio? Ahora quito la basura y _vaceo_ el guarapo de este tacho
+en este otro y le echo un poco de cal viva...
+
+--Bien, para qu le echa Vd. cal?--le interrumpi preguntndole
+Leonardo, con regocijo secreto de tenerlo cogido en un renuncio
+ridculo.
+
+--Eso s que no sabr decir al nio, contest el mozo con naturalidad.
+(Y como se sonriera Leonardo, agreg)--Yo no s por qu se le echa cal,
+slo s que si no se le echa no se puede sacar una templa buena. Dios
+solamente sabe eso. La azcar se pone agria, no se hace cuando le falta
+la cal. As haca mi padre, que en paz descanse, y yo hago lo _mesmo_,
+aunque si vale decir verdad, yo creo que va en suerte ms que en otra
+cosa, el hacer o no la azcar. Lo que puedo decir al nio es que parece
+que yo tengo suerte, que ya llevo hechas cinco zafras en este ingenio, y
+sta ser la quinta, y est por la primera vez que se me _hayga_
+perdido una templa. Tambin yo conozco los caaverales de _La Tinaja_.
+
+--Qu diferencia encuentra Vd. entre un caaveral y otro caaveral? La
+caa es la misma en todos.
+
+--Le parece al nio, pero no es as; y perdone que le contradiga.
+
+--Cmo! exclam Leonardo sorprendido y visiblemente mortificado, pues
+no estaba seguro de que saba sobre este punto ms que su maestro de
+azcar. Si querr Vd. venir ahora a darme lecciones acerca de la
+naturaleza y calidades de las caas de azcar! Las hay de varias
+especies, y aqu las tenemos de Otahit, de la cinta o morada, de la
+cristalina, que es la ltima introduccin en el pas y de la criolla o
+de la tierra, que no sirve para moler. Todas dan ms o menos jugo
+sacarino, y sta es la nica diferencia digna de notar entre ellas. La
+ms recia y menos a propsito para moler es la morada o de la cinta,
+porque contiene ms parte leosa y menos jugo sacarino. No sabe Vd., por
+supuesto, lo que estos trminos significan, pero tengo que usarlos, a
+falta de otros que sean inteligibles para Vd. En mi ingenio abunda ms
+la de Otahit que las otras pues se ha probado que es todo jugo
+sacarino, todo dulce, y es, adems, la que mejor se da en la tierra
+negra. Cada carretada de esta caa da pan y medio o dos arrobas y media
+de azcar blanco, y tan sabroso como no se hace en ningn otro ingenio
+de la Vuelta Abajo.
+
+--Dice mucha verdad el nio, tiene muchsima razn el seor don
+Leonardito... pero... yo no hablaba de las caas, hablaba de los
+caaverales.
+
+--Esa s que est mejor, dijo el joven, cuadrado y cruzado de brazos
+delante de su maestro de azcar, esperando orle tan solemne disparate,
+que hiciese rer a Isabel, la cual mantena una extraa
+imperturbabilidad. Veamos la diferencia que Vd. descubre entre los
+caaverales...
+
+--La _diferiencia_ que yo encuentro (repuso Bolmey con gran aplomo),
+mejor dicho, que mi padre, que en paz descanse, encontraba entre los
+caaverales, era sta: que los de tierra baja y pantanosa son ms agrios
+y salados que los de lometicas, y mientras ms agrio el caaveral ms
+cal necesita para que no se revenga el azcar.
+
+Sin ms volvi Leonardo la espalda, y as que se puso a buena distancia
+de Bolmey, dijo:
+
+--Ser buen sastre, pero a m no me trabaja, lo juro. Quiero decir, que
+cuando yo mande aqu, que ser pronto, no es ese zopenco el que me hace
+el azcar. Lo primero que haga es ponerlo de patitas en el camino real.
+
+En su rpida excursin tuvieron tambin su aventura Adela, Rosa y
+Dolores. Muy entretenidas se hallaban las tres, viendo batir la miel en
+una de las refriaderas, a tiempo que se les acerc por la espalda una
+negra desconocida, que les pregunt con mucho misterio:
+
+--Quin de las nias es la nia Adelita?
+
+--Yo, contest la misma precipitadamente y algo asustada.
+
+--Pues ah fuera, detrs de aquel horcn, aguarda por su merced su
+madre...
+
+--Mi madre! repiti Adela sorprendida. Seorita, querrs decir...
+
+--No, nia, digo la enfermera.
+
+--Ah! Dile que se acerque, que entre.
+
+--Ella no quiere que la vean los amos. No se atreve a _dentrar_.
+
+--Ve, Dolores. Mira qu quiere tu madre. Si ella tiene miedo de entrar,
+ms miedo tengo yo de salir. Qu! Si eso est tan oscuro! Como boca de
+lobo. Ni pensarlo.
+
+A la vuelta dijo Dolores que su madre slo deseaba darle un abrazo muy
+apretado a la nia Adela y decirle una cosa que no poda comunicrsela
+por una tercera persona. Entonces la joven dio cita a la antigua nodriza
+para ms tarde de la noche en su aposento de la casa de vivienda.
+Dolores qued encargada de esperar a su madre en la puerta falsa para
+descorrer el cerrojo con que cerraba por dentro y conducirla a presencia
+de su joven ama e hija de leche.
+
+Efectivamente, entre once y doce de la noche mencionada, las dos
+seoritas ms jvenes de Gamboa se hallaban reunidas con las dos
+hermanas Ilincheta y su ta doa Juana Bohorques, en el cuarto de la
+casa de vivienda, asignado a stas desde el principio. A medida que se
+acercaba la hora de la cita aumentaba la inquietud de Adela; de modo
+que, cuando llamaron a la puerta, arrastrando las yemas de los dedos en
+uno de sus tableros, de un salto se puso en pie y acudi a abrir.
+Dolores se present tan asustada como su ama, y dijo:--Ah est.
+
+--Que entre, repuso sta; y en busca de conhorte por la falta que al
+parecer cometa, hablando con Isabel agreg:--Ma no es la culpa si doy
+este paso... No veo otro medio de averiguar por qu mam est tan brava
+con la mujer que me cri...
+
+En este momento entr Mara de Regla conducida de la mano por su hija
+Dolores, e interrumpi Adela un acto de contricin. Una sola vela de
+esperma dentro de su guardabrisa alumbraba a medias el cuarto, que si
+bien espacioso, reducan bastante los diversos muebles de que se hallaba
+atestado. Las seoras, sentadas en un medio crculo, aguardaban con
+bastante ansiedad la entrada de la enfermera. Vena vestida del modo
+como la describimos la ltima vez en la enfermera. Pasando de un medio
+oscuro a otro relativamente claro, qued por un instante como
+deslumbrada y confusa ante el improvisado congreso femenil. Examin uno
+a uno los rostros, y de pronto se lanz sobre la seorita que ocupaba el
+centro del medio crculo, Adela, y diciendo:--Esta es mi hija, la
+levant en sus robustos brazos, y mientras la estrechaba en ellos y
+giraba como loca, la cubra de besos y repeta:--Mi cielo! mi lindura!
+mi pimpollo! mi hija idolatrada!
+
+Despus la volvi a la silla, se arrodill a sus pies, la rode con los
+brazos por la cintura, dobl la cabeza sobre sus rodillas y llor a
+sollozos sin consuelo por largo rato.
+
+--Qu haces, Mara de Regla? le dijo Adela conmovida a la vista de
+tanto sentimiento y tan afectuosamente expresado. Clmate, mujer. Ni
+hagas bulla, porque puede orte mam y entonces s que la habremos hecho
+buena. Levntate, tranquilzate...
+
+--Ay, nia del alma!, exclam la negra enjugndose las lgrimas con la
+palma de las manos. Djeme llorar, djeme desahogar el corazn dolorido
+a los pies de mi adorada hija. No creo que si me ve Seorita se ponga
+brava conmigo y me eche de aqu. Ah! Y cmo deseaba este momento,
+justo Dios del cielo y de la tierra! Haca tanto tiempo que no vea a
+su merced y he pasado tantos trabajos en este destierro, que ha sido mi
+verdadero valle de lgrimas... que si me matasen ahora me dejara matar
+con la sonrisa en los labios! Qu vale la vida en medio de tantas
+penas? Y esto no es vivir, esto es morir todos los das y a cada hora.
+Su merced no comprende la causa de mi llanto. Su merced es muy joven, es
+blanca, es libre, es la nia bonita de la casa. Si su merced se casa y
+tiene hijos, quin se atrever a quebrar su gusto ni a separarla de su
+marido, ni de sus hijos? Su merced no sabe, ni Dios quiera que sepa
+nunca lo que pasa por una esclava. Si es soltera porque es soltera; si
+es casada porque es casada; si madre porque es madre, no tiene voluntad
+propia. No le dejan hacer su gusto en ningn caso. Parta su merced del
+principio que no le permiten casarse con el hombre que le gusta o que
+quiere. Los amos le dan y le quitan el marido. Tampoco est segura de
+que podr vivir siempre a su lado, ni de que criar a los hijos. Cuando
+menos lo espera, los amos la divorcian, le venden el marido, y a los
+hijos tambin, y separan la familia para no volver a juntarse en este
+mundo. Luego, si la mujer es joven y busca a otro hombre y no se muere
+de dolor por la prdida de los hijos, entonces dicen los amos que la
+mujer no siente, ni padece, ni le tiene cario a nadie. Piense su merced
+en lo que pasa por m. Hace ms de doce aos, como quien dice la vida de
+un cristiano, que no veo a mi marido, y casi otro tiempo que he estado
+separada de mis hijos. No ve su merced la injusticia, nia? Est bien
+que se me castigue si he pecado; pero, por qu han de castigar tambin
+a mi marido y a mis hijos? Y no digan que no es castigo esta larga
+separacin; lo es, nia y de los ms duros. S que el objeto no ha sido
+castigar en mi esposo, ni en los hijos de mis entraas la culpa que yo
+haya podido cometer. No; mis seores no son tan malos; pero Dionisio es
+un buen cocinero y haca falta en La Habana; Tirso y Dolores son buenos
+criados de mano, y se necesitaban tambin all. No me quejo porque
+sirven a los amos, son esclavos y tienen que servir. A dnde ir el
+buey que no are? Y, servir por servir, mejor lo pasarn all que ac. Me
+quejo porque estamos separados. La ausencia mata. Unidos, las penas son
+menos. Adems, yo y Dionisio nos queramos...
+
+--Dionisio, Dionisio, repiti Adela con nfasis, cortndole la palabra a
+su nodriza. Buen pjaro es Dionisio. El no te quiere, te ha olvidado.
+Mira lo que acaba de hacer. Don Melitn le escribe a pap que Dionisio
+se huy de casa desde la vspera de Nochebuena, y no se ha sabido ms de
+l. Dicen que tuvo una tragedia y sali mal herido.
+
+--Lo saba, nia, dijo Mara de Regla con sentimiento. Dolores estaba
+presente cuando Seorita ley la carta y me lo cont todo. Mas, quin
+tiene la culpa de eso? Por qu Dionisio parece que no me quiere y que
+me ha olvidado? Por nuestra separacin. A mi lado l no hubiera
+cometido esa locura. Siempre fue tierno y fiel esposo para conmigo. Tan
+querendn...! Yo fui cariossima esposa para con l. Mientras vivimos
+juntos, mientras pudimos decir que ramos casados, no tuvimos un s ni
+un no. Porque ha de ver la nia que nosotros nos casamos por amor.
+Nuestro casamiento se celebr con un gran baile en el mismo palacio de
+los seores conde de Santa Cruz en Jaruco. Se hizo venir al cura para
+casarnos. La seora Condesa se miraba en m y se empe en que me
+casara... para quitarme con tiempo de los peligros... Aqu interns,
+nias (agreg la enfermera con aire malicioso), aunque me est mal el
+decirlo, yo, para mujer de color, cuando muchacha, era bien parecida,
+bonita, y la seora Condesa sospech que le caa en gracia a mi amo el
+seor Conde... Era tan enamorado! Vaya que si lo era...! Ms enamorado
+que Cupido... Hizo bien la seora Condesa en casarme con Dionisio. Pero
+qu me dicen las nias del condecito? Ese pareca que deca a su seor
+padre, que en paz descanse: aparta, que aqu estoy yo. No poda negar la
+casta. Estaba que se beba los vientos por m. No me dejaba ni a sol ni
+a sombra.
+
+Pero, en fin, nos casamos y fuimos los ms felices esposos del mundo.
+Muri de repente al salir del bao mi amo, el seor Conde; hubo pleito
+por la herencia; se hicieron costas por castigo, y para pagarlas se
+sacaron a remate varios esclavos, y a m y a Dionisio nos toc en suerte
+el ser vendidos juntos. Desde ese momento se nubl nuestra felicidad. Si
+mi amo el seor Conde no se muere de repente, estoy persuadida que nos
+deja libres en su testamento, a m y a Dionisio. Pasamos a poder de mi
+amo el seor don Cndido y de Seorita, yo para servir a la mano y
+peinarla, Dionisio para cocinero. Su merced no haba nacido. Todo fue
+bien hasta que tuve un hijo, el cual se me muri del mal de los siete
+das...
+
+Mi amo el seor don Cndido me alquil con el mdico don Toms Montes
+de Oca para criar a una nia de una persona que jams pude averiguar
+quin fuese, cmo se llamaba... nada. Y aqu est, nia ma, el origen y
+el principio de todos nuestros males, quiero decir, mos y de Dionisio.
+
+Tendra yo a todo tirar veinte aos y Dionisio veinticuatro cuando nos
+separaron. ramos dos muchachos sin juicio ni experiencia del mundo. Por
+mucho que nos quisiramos, y cuente, nia, que nos queramos muchsimo,
+si no nos veamos, si nos hallbamos muy lejos uno de otro, si pareca
+eterna nuestra separacin, si estbamos destinados a morir, yo de
+enfermera en este ingenio de mis culpas, l de cocinero en La Habana; si
+Dionisio era joven y bien parecido, segn decan las mujeres, yo joven y
+bonita, segn decan los hombres, qu queran que hiciramos? Echarnos
+a morir o pasarnos la vida llorando la ausencia? Preciso era ser santo,
+o hecho de palo, para haber sido consecuente. Supongo que Dionisio,
+perseguido por mujeres bonitas, no ha podido imitar al casto Jos. Yo,
+aqu donde sus mercedes me ven, hecha una vieja antes de tiempo,
+lidiando con enfermos y con muertos, yo, he sido solicitada por cuantos
+han llevado calzones en este infernal ingenio.
+
+El Mayoral que me recibi a mi llegada de La Habana no fue don Liborio
+Snchez, sino don Anacleto Puales. Alto l, flaco, prieto, patilludo,
+con una voz de campana mayor que pareca que iba a tragarse el mundo.
+Estaba armado de machete, pual y cuero, y recostado contra un horcn
+del colgadizo de su casa, fumando un tabaco, y con el sombrero puesto.
+Lo rodeaban sus perros, y a la puerta se hallaba su mujer sentada en una
+silla de cuero. Me pareci bonita y fina para guajira. En cuanto me
+columbr el Mayoral, se enderez y le brillaron los ojos como al gato
+cuando siente ratn. Hasta sus perros se levantaron del suelo. Yo me
+dej rodar por el aparejo a bajo, temblando de pies a cabeza, porque me
+dio en el corazn lo que iba a pasar.--Acerqese, mam, me dijo; y sin
+ms, con la punta del palo me vol el pauelo de la cabeza. Moos!
+moos! grit furioso. Ah! Perra! A ver. Sac el pual, me agarr las
+trenzas, y tras! de un viaje me las cort _arrente_ del pellejo. Hasta
+aqu no pareca tan mal; pero me vio los zapatos y las medias y se puso
+ms furioso.--Oiga! grit de nuevo casi sin poder hablar. T con
+zapatos? Quin ha visto negra con zapatos y medias? Venas a bailar,
+no? Yo te dar baile. Apuradamente la seora dice que t no vienes aqu
+de paseo, sino para que te enderecen y aprendas a obedecer. Vamos,
+qutate pronto todos esos fferes. Aqu no se se necesitan zapatos para
+bailar. Despacha.
+
+Ay, nias! no quisiera acordarme. Se me erizan las carnes cada vez que
+me acuerdo. Nadie, ninguno de mis amos me haba puesto la mano encima
+todava. El Mayoral me tumb en el suelo de un galletazo, hizo que dos
+morenos me sujetasen por los pies y las manos y me estuvo dando cuero
+hasta cansarse, creo yo, porque a los pocos cuerazos me desmay y no
+supe ms de m. Ni volv en mi acuerdo hasta la noche en la tarima de la
+enfermera, donde estuve sin poder moverme como dos semanas. Pues para
+que vean las nias, ese mismo Mayoral que me haba recibido tan mal,
+despus me llev a su casa para que sirviera de criada de mano, y me
+echaba unos ojitos... Se puso celosa su mujer y entonces me mand don
+Anacleto de enfermera a la enfermera, habindose muerto la vieja que
+era antes que yo. Despus me solicit y me solicit con instancia, mas
+yo no poda quererlo. Qu quererlo, si me haba desollado viva! Se me
+revesta el demonio cada vez que lo vea. No me le negu por lo claro,
+me zaf de l con diferentes pretextos, pues tema que se pusiera bravo
+y me diera otro bocabajo. La mujer me ayud mucho en este caso sin
+saberlo. Le dio tal fraterna de celos conmigo, que el hombre, aburrido,
+pidi su cuenta y se coloc de Mayoral en otro ingenio.
+
+Qu lucha, nias! Se la doy a la ms pintada. Aqu quisiera haber
+visto a la mujer ms virtuosa del mundo. Ningn hombre se ha acercado a
+m sino para hablarme de amores. Lo primerito que me ha dicho es:--T no
+mereces pasar tu juventud en esta soledad, quireme y te liberto. As me
+habl Sierra, el patrn de la goleta en que vine de La Habana; as me
+habl el mandadero zarrapastroso que me trajo delante del aparejo del
+caballo desde el muelle; as me hablaron el tejero, el maestro de
+azcar, el Mayordomo, todos. Pareca que no haban visto mujer en su
+vida y que ninguno era casado ni tena hijos.
+
+Mas, qu me dicen las nias del seor don Jos, el mdico del ingenio?
+Ese tambin me ha enamorado y sigue enamorndome con otra msica. No se
+ran, nias, es la pura verdad. Ah donde sus mercedes lo ven tan
+blanco, andando siempre en puntillas, credo que es un real mozo, y que
+todas las mujeres se mueren por l..., pues est que se le cae la baba
+por m. No lo he querido nunca. Es ms agarrado...! Don Alejandro en
+puo.[52] No le dar una sed de agua ni a la paloma del Espritu Santo.
+Yo! Ni saber de l.
+
+--Luego, dijo Adela enfadada, t quieres a los hombres por dinero?
+
+--No, niita, no me haga su merced esa injusticia. Yo no poda querer;
+no me sala de adentro el querer a nadie. No se quiere ms que una vez
+en la vida. Mi corazn se haba secado. Tampoco quera dinero para echar
+lujo, lo quera para libertarme. Resist, resist...; pero la juventud,
+el deseo de mejorar de suerte, de salir de este infierno; el diablo que
+pone el fuego junto a la estopa y luego sopla. Qu s yo! Lo cierto
+fue, nia... Se me cae la cara de vergenza. Entre todos mis
+pretendientes, el carpintero vizcano que estaba aqu a mi llegada, cre
+que me cumplira la palabra de libertarme; y en mal hora le fui infiel a
+Dionisio. Entonces naci Tirso, ese cuervo que todava me ha de sacar
+los ojos.
+
+Las seoras del auditorio, escandalizadas del descoco de la negra,
+manifestaron su desaprobacin con un murmullo general y marcado. La
+nodriza, tirando a enmendar la falta, aadi a la carrera:
+
+--Las nias me han de dispensar si he dicho algo malo. Pero pnganse en
+mi lugar por un momento. Vamos a ver: si por una desgracia impensada,
+por un trastorno de la naturaleza cualquiera de las nias que me
+escuchan se vuelve mujer de color, y cuando ms dura le parece la
+esclavitud viene un individuo, sea blanco, mulato o negro, feo o bonito,
+y le dice: no llores ms, consulate, anmate, te compadezco, voy a
+libertarte. Pensara como piensa ahora de m? A que no! Qu dulce no
+le parecera la palabra! Qu buena, qu amable, qu angelical no le
+parecera a la persona! Te voy a libertar! Ay, nias! Yo no he odo
+nunca esas palabras sin estremecerme, sin un regocijo interior
+inexplicable, como si me entraran calofros... La libertad! Qu
+esclavo no la desea? Cada vez que la oigo pierdo el juicio, sueo con
+ella de da y de noche, formo castillos, me veo en La Habana rodeada de
+mi marido y de mis hijos, que voy a los bailes vestida de ringo rango,
+con manillas de oro, aretes de coral, zapatos de raso y medias de seda;
+todo como haca cuando muchacha en el palacio de los seores condes de
+Jaruco.
+
+Pero, siguiendo mi cuento, nias, lo peor de todo era que si yo me
+sonrea con el maestro de azcar se pona bravo el boyero, o el tejero,
+o el Mayordomo, o el mdico, o el Mayoral, don Liborio Snchez quiero
+decir, se que acaba de botar Seorita por fiera con los negros, y que
+entr cuando sali don Anacleto Puales. Ese era el ms temible de mis
+enamorados. Quera que le quisieran a la fuerza, y si me negaba, all
+iba el cuerazo. Por celos y piques me ha dado dos bocabajos y me ha
+crucificado las espaldas con el cuero. No saben sus mercedes cunto me
+he alegrado de que lo botara Seorita. Tiente, nia, tiente aqu en los
+hombros y las paletas. Meta la mano.
+
+La desliz Adela, con cierto recelo, por entre la piel y las ropas de la
+negra y las retir precipitadamente porque sus dedos de rosa fueron
+tropezando con verdugn tras verdugn, trazados en todos los sentidos, a
+la manera de los camellones del terreno recin arado, por la punta del
+ltigo del celoso capataz. Entonces comprendi la joven una parte del
+martirio de su ama de leche. Doa Juana e Isabel se horrorizaron y
+vertieron ms de una lgrima de simpata por la martirizada esclava.
+
+Y de contra, nias, prosigui ella su interesante relacin, don Liborio
+haca que el Mayordomo le escribiera una carta al amo, donde le deca
+mil cosas de m; que yo era una tal por cual; que traa revuelta la
+finca con mis enamoramientos; que por m tena que cambiar de operarios
+a cada rato. En efecto, botaba a los que supona que me gustaban.
+Tambin deca que apenas entraba un nuevo operario, yo me daba mi arte
+para _vajearlo_, y hacer que descuidara sus obligaciones por enamorarme.
+En fin, que yo sonsacaba a los hombres. Yo sonsacadora! Qu culpa
+tena de que los blancos se enamoraran de m? Si les corresponda, malo;
+si los rechazaba, peor. Vaya mirando, nia, qu triste era mi
+situacin!
+
+La _contesta_ a la carta del Mayoral era siempre: Castigue a esa perra.
+Por supuesto, l se vengaba a su gusto de los desaires que yo le haca.
+Pobre de m! No tena ni a quien quejarme! Vinieron unas Pascuas el
+amo y el nio Leonardo, ms ninguno de los dos quiso orme ni verme
+tampoco. Otra vez le dije al patrn Sierra lo que me pasaba: fue a La
+Habana, volvi y me cont que no pudo hablar con Seorita ni con su
+merced; slo logr decir algo a Dolores. Confirm Adela en todos sus
+detalles esta ltima circunstancia, refiriendo brevemente la escena con
+su madre, descrita al final del Captulo IX, Segunda parte.
+
+
+
+
+CAPTULO IX
+
+ _Por sorda y ciega haber sido
+ Aquellos breves instantes,
+ La mitad diera gustosa
+ De sus das miserables._
+
+ EL DUQUE DE RIVAS
+
+
+Enseguida, la antigua nodriza continu diciendo:
+
+--Ver ahora la nia la causa verdadera del rigor con que he sido
+tratada. Un da... no me acuerdo bien, slo s que hace mucho tiempo,
+despus de la tormenta grande de Santa Teresa, o el ao en que ahorcaron
+a Aponte,[53] me llam el amo al comedor. Estaba solo, y me dijo:
+
+--Mara de Regla, como has perdido al chico y tienes buena y abundante
+leche, he pensado que debe aprovecharse. En tal virtud, te he alquilado
+por medio del seor doctor don Toms Montes de Oca, con un amigo suyo
+para dar de mamar a una nia de algunos das de nacida. Ea! con que
+estar lista para despus de almuerzo.
+
+Despus de almorzar, el amo sali y se meti en la calesa. Yo segu
+detrs de l para ir a pie. Pero me hizo subir y me sent a su lado. Me
+qued sorprendida. Sentarme el amo en los cojines de la calesa, cuando
+los negros slo se sientan en el pesebrn! Luego orden a Po que
+arreara para all fuera. Qu ser? qu ser? pensaba yo. Salimos por
+la puerta de Tierra, cogimos la calzada de San Luis Gonzaga todo
+derecho, y no paramos hasta unas pocas casas de esquina del Campanario
+Viejo. Delante de una de dos ventanas de hierro y zagun, mand parar el
+amo junto a otra calesa vaca que se hallaba a la puerta. Cre que all
+viva el mdico o el padre de la nia a quien iba a criar. El amo se
+ape y me dijo:--Apate. Entr en el zagun y yo atrs de l. Entonces
+vi que haba un torno grande, como para meter nios, en la pared de la
+derecha y que la vista del patio la ocultaba un cancel alto, con una
+puerta en medio.
+
+Se par el amo y me dijo bajito y muy serio:--Mara de Regla, llamars
+a esa puerta, preguntars por el seor doctor Montes de Oca, y hars al
+pie de la letra cuanto l te ordenare. Oye bien lo que voy a decirte.
+Cuidado como hablas palabra con alma viviente de lo que aqu vieres,
+oyeres o entendieres. Tampoco, mientras dure la lactancia (s, lactancia
+dijo) de la nia, pienses en ver a Dionisio ni a ningn otro de casa.
+Sobre todo, nadie ha de saber por tu boca quines son tus amos ni quien
+te trajo a esta casa. Para todo el mundo, lo oyes? vas a ser de aqu
+adelante sorda, muda y tonta respecto de m, de Seorita, de la nia que
+has de criar y de las personas que la rodearn en esta casa y en
+cualquiera otra a donde la llevaren, me has odo? Me has entendido?
+Eh! No te digo ms. Llama.
+
+All me dej el amo hecha un mar de confusiones. Aunque el amo se
+retir de prisa, no subi a la calesa hasta que vio que yo son el
+aldabn y abrieron la puerta. Si se figurara que me iba a huir! Me
+abri una morena vieja, y en cuanto que puse el pie dentro, conoc donde
+me hallaba. De todas partes o llantos y chillidos de muchos nios. Me
+hallaba en la Casa Cuna. Haba de todo en ella, quiero decir, nios
+blancos y mulatos y crianderas casi todas negras como yo. No tuve que
+preguntar por el seor de Montes de Oca, pues estaba en el comedor
+examinando un nio enfermo en los brazos de su criandera, y, sin ms ni
+ms, me dijo:--Mara de Regla Santa Cruz, eh? Antes que yo pudiera
+contestarle s, seor, o no, seor, me cogi por la mueca, me tom el
+pulso, me hizo sacar la lengua y me abri los prpados con dos dedos
+para ver el color de los ojos. Todo esto callado o por seas. Luego me
+llev al primer aposento. En el medio haba una camita de caoba tapada
+con un mantn o velo grande de punto blanco, que el mdico levant con
+una mano, mientras que con la otra me sealaba para una nia blanca
+dormida entre paales de holn batista, bordados o con encajes anchos.
+Qu lujos, nias, qu lujos! Me qued boba. Deban ser muy ricos sus
+padres, ms ricos que el Buey de Oro. El mdico, con su vocecita faosa,
+me dijo:--Esta es la nia que vas a criar. Cudala como si fuera hija
+tuya, que no te pesar. T eres joven, eres buena y sana y debes tener
+mucha leche. Ve la marca azul que tiene en el hombro izquierdo. No se ha
+bautizado todava.
+
+Me hice cargo de la niita y me propuse criarla como si fuera mi hija,
+no tanto por la amenaza del amo como por la promesa del mdico y porque
+me pareci una divinidad. Me encant. Mejorando los presentes, no haba
+visto nia ms linda en la vida. Slo poda compararse con su merced
+cuando naci. Se pareca tanto a su merced entonces, que si vive y no se
+ha descompuesto, es el mismo retrato de su merced. Ni jimaguas se
+hubieran parecido ms.
+
+Qu blanca! aadi la nodriza, trazando a grandes rasgos el retrato de
+la chica en la Casa Cuna. Blanca como coco, nias: la cara redonda, la
+barba puntiaguda, la nariz afilada, la boca un botn de rosa, chiquita
+y colorada. Y los ojos? No me diga nada: hermossimos; las pestaas
+tamaas. No me cansaba de mirarla. Lo primero que hice en cuanto
+_dispert_ fue registrarle los hombros para verle la marca. Tena una
+media luna pintada con aguja, salva sea la parte (sentando Mara de
+Regla la mano abierta en el omplato izquierdo) aqu...
+
+Al principio la nia no quera darse conmigo: extraaba el olor de la
+madre o de la primera mujer que le dio de mamar. Los das que estuve en
+la Casa me trataron como una princesa... Ah! Qu cuidado tenan
+conmigo! Eso s, no me dejaban salir a la calle. El mdico estuvo tres o
+cuatro veces a ver a la niita y l fue quien trajo al padre Manjn,
+cura de la Salud, para que la bautizara. Le pusieron por nombre Cecilia
+Mara del Rosario, de padres no conocidos, y, por supuesto, Valds.
+
+--Cecilia Valds! repiti asombrada Carmen. Ese nombre no suena en mis
+odos por la primera vez.
+
+Confirm Adela el parecer de su hermana, si bien ninguna de las dos pudo
+recordar la poca precisa, la ocasin ni el lugar. Con esto se despert
+ms vivamente la curiosidad y el inters de las seoras.
+
+Por todas estas cosas, dijo la enfermera, me pas ms de una vez por la
+idea que poda ser el mdico el padre de la niita. Pero era tan feo,
+que me convenc que de l no poda nacer nia tan preciosa, aunque la
+hubiese tenido con la misma diosa Venus. Unos pocos das despus de
+bautizada la nia vinieron a buscarla en un carruaje muy lujoso, de
+orden del mdico. Entramos en La Habana por la puerta de la Muralla,
+dimos muchas vueltas y fuimos a parar a una casita del callejn de San
+Juan de Dios. Al apearme le pregunt al calesero de quin era, y me
+contest:--De Montes de Oca. Pero cuando le pregunt quin viva en
+aquella casita, echando a correr dijo:--Yo no s.
+
+Me recibi a la puerta una mulata gorda, bien vestida y hermosa.
+Dicindome:--Entra, Mara de Regla (saba mi nombre), me arrebat la
+nia de los brazos y por poco se la come a besos. Esta es la madre,
+pens yo. Mas luego me desenga que no lo era, pues sigui con la nia
+hasta el segundo cuarto y se la present a otra mulata ms joven, ms
+bonita que ella, que se hallaba en una cama.--Charito! Charito! le
+dijo. _Dispierta!_ Algrate. Mira a quien tienes aqu, a tu Cecilita.
+Mira qu linda est!
+
+Aunque estaba plida como muerta, casi desnuda, flaca, con el pelo
+alborotado, se me dio aire a Cecilia, s, se me pareci mucho a ella, me
+convenc de que era su madre.
+
+Tard mucho en _dispertar_ la tal Charito, pero ms vala que no,
+porque se arm all la San Francia. Abri los ojos, mir para todas
+partes como azorada y se sent en la cama. Me pareci que haca como si
+estuviera loca; y lo estaba, nias, no me qued duda. Cuando la mulata
+gorda, que la llamaban Chepilla, le meti la nia por los ojos, ella
+empuj a las dos y se ech fuera de la cama furiosa. Agarr a Cecilita
+por el pezcuezo con las dos manos y trat de ahogarla, y la hubiera
+ahogado si Chepilla no echa a correr para la sala con la nia y cierra
+la puerta del primer aposento. Tambin entre una negra vieja, alta, que
+pareca un esqueleto andando que se apareci de repente por la puerta de
+la cocina, y yo, logramos sujetar a la loca y tumbarla en la cama.
+Tumbada y todo peleaba con nosotras, valindose de las uas y de los
+pies, sin decir palabra, hasta que la negra esqueleto, hecha un mar de
+lgrimas, me dijo por seas que la amarrara con una sbana en el catre.
+As lo hice y... remedio santo; la loca se qued como en misa. Por eso,
+bien deca mi amo el seor Conde, que el loco por la pena es cuerdo.
+
+Quieta por aqu la gente, fui a coger la nia, pues la o llorar; y
+encontr las puertas cerradas por dentro con la aldaba de garabato, y
+aunque toqu varias veces, no vino _sea_ Chepilla a abrirme. Supuse que
+por miedo de la loca, y trat de _aguaitar_ por un agujero, por si vea
+lo que estaba haciendo. La vi efectivamente de espaldas, asomada a un
+postigo de la ventana, presentndole la nia a un caballero que se
+hallaba en la calle y del cual slo alcanc a verle el sombrero negro de
+ala angosta y copa como campana. Era de los llamados del _situayn_, que
+estaba de moda y me pareci haberlo visto antes.
+
+Sin duda con ese caballero hizo _sea_ Chepilla venir al mdico Rosan,
+pues se apareci en la casa de buenas a primeras y derecho pas al
+cuarto de la enferma y la estuvo examinando despacio. Su _pronstico_
+fue fatal. Charito est loca de cepo, le dijo sin rodeos a _sea_
+Chepilla; y lo que es peor, hay que separar cuanto antes la hija de la
+madre o la madre de la hija. Ha tomado con ella el tema de su locura y
+es muy fcil que la ahogue en uno de sus arrebatos. _Sea_ Chepilla,
+afligidsima, como deben figurarse sus mercedes, dijo que aunque vea el
+riesgo de que durmieran bajo el mismo techo la madre y la hija, no se
+atreva a tomar una determinacin hasta consultar a un caballero con
+quien ella consultaba todas sus cosas.--Ser ese sujeto con quien Vd.
+me mand a llamar? pregunt el mdico.
+
+--El mismo, contest la mulata gorda.
+
+--Pues me espera en la esquina, agreg el seor de Rosan, para or de
+mi boca el pronstico del estado de la enfermedad de la doliente, y como
+el caso urge y no hay tiempo que perder, le har venir para que Vd. le
+consulte...--No, no seor, repuso _sea_ Chepilla asustada. Se perder
+ms tiempo. El no vendra ahora aqu. Mejor ser que si Vd. tiene la
+bondad le haga por m la consulta all mismo y me diga despus su
+resolucin. Fue a la esquina el mdico, a poco volvi y comenz a
+decir:--Don Cn...--Calle, seor doctor, le ataj ms azorada que nunca
+_sea_ Chepilla. Calle, por vida suya, no diga ms, yo s su nombre y
+basta.
+
+--Bien est, continu el mdico con toda su calma; el caballero de la
+esquina es de opinin que se lleve a Charito a Paula, ahora mismo
+dispondr que la conduzcan en una litera. Ah! Tambin es de opinin que
+se quede la nia con su criandera en esta casa.
+
+--Quin era el caballero de la esquina? preguntaron a una Carmen y
+Adela.
+
+--Yo no lo s verdaderamente, nias mas; contest titubeante la antigua
+nodriza. No me atrevera a jurar que el mdico dijo don Cn. Bien pudo
+decir en vez de don Cn, don Juan, don San u otra palabra acabada en an.
+Me hallaba distante, tema que me sintieran, y luego la nia continuaba
+llorando. Me pusieron en sospechas, lo confieso, los aspavientos de
+_sea_ Chepilla, y el recuerdo del sombrero de moda que vi por el
+postigo de la ventana.
+
+--Anj! exclam Carmen. Segn eso, si no sabes de cierto quin fue el
+caballero que no acab de nombrar Rosan, lo sospechas. Cmo crees t
+que se llamaba?
+
+--Yo no creo ninguna cosa, nia Carmita, contest Mara de Regla
+turbada. Tampoco me atrever a decir esta boca es ma.
+
+--Qu temes? le pregunt Adela en tono blando.
+
+--Ay, nia Adelita! Temo mucho, temo todo. Los negros han de mirar
+primero cmo hablan.
+
+--Tu temor es vano. Qu puede sucederte? Tanto tiempo hace de lo que
+vas a referir, que ya casi se ha olvidado. Adems, el sospechar no es
+malo, la sospecha es natural algunas veces.
+
+--Pero, nia, su merced parece que se olvida que lleva siempre la de
+perder el esclavo que sospecha de sus amos.
+
+--Cmo! Qu! interrumpi a la negra, Carmen, visiblemente enojada.
+Acaso sospechas que fue pap?
+
+--Yo no, nia de mi corazn, se apresur a decir la antigua nodriza.
+Dios me libre de sospechar nada malo del amo. Me equivoqu, nia
+Carmita, se me trabuc la lengua. Yo no quise decir amos, yo quise decir
+blancos. Los esclavos no deben pensar nada malo de los blancos.
+Entiende ahora la nia lo que quise decir?
+
+--No, repuso Carmen con marcada seriedad. No quiero creer lo que dices
+ahora para disculparte y no referir lisa y llanamente lo que sucedi. Te
+haces la mosquita muerta cuando te conviene, y crees que sabes ms que
+nosotras. Pero te engaas, y lo peor es que te contradices a las claras.
+Voy a probrtelo. No te pareci malo contar que al mdico don Jos Mateu
+se le caa la baba por ti, que lo mismo o poco menos le sucedi al Conde
+de Jaruco y a su hijo, y que la Condesa, por celos, se apresur a
+casarte con Dionisio. Qu ms podas decir de unos caballeros blancos?
+
+Hubo un momento de silencio, si penoso para la narradora, mucho ms para
+Isabel, cuya viva imaginacin traspasaba los lmites del presente, junto
+con los del lugar; y, atando cabos, vea, como a travs de un cristal,
+el cuadro nada limpio ni edificante de la familia con la cual iba a
+contraer lazos que no se rompen sino con la existencia. Nada pregunt,
+no despleg los labios para hacer una exclamacin o exhalar un suspiro;
+con lo que haba referido la negra tuvo bastante para adivinar lo dems.
+En el mismo caso no se hallaban Carmen y Adela. Estas no posean el
+talento, la edad ni la experiencia de su amiga, y fue natural que, lejos
+de asustarse, disgustarse o darse por satisfechas, sintieran mayor
+curiosidad y desearan averiguar hasta los ms menudos incidentes de una
+historia que tena todos los visos de escandalosa, si no de altamente
+inmoral.
+
+--Vamos a ver, volvi a la carga Adela con su voz melosa y persuasiva
+expresin. Di de una vez, quin te figuras que fue el caballero que
+viste por el postigo de la ventana?
+
+--Voy a decirlo porque sus mercedes me lo exigen, no porque me sale de
+adentro. Dios me castigue si digo mentira, y no me tome en cuenta mis
+palabras si levanto un falso testimonio. Pero me figur, nias, que el
+caballero que vi al postigo de la ventana besando a la nia era... el
+amo. Se pareca mucho.
+
+--Pap! exclamaron a una, ahora indignadas, Carmen y Adela. Eso no
+puede ser. Te engaaron tus ojos. Pap no ha tenido que ver nunca con
+mulatas y gente sucia.
+
+--Mentira! recalc Carmen, que no senta ningn gnero de consideracin
+por Mara de Regla. No fue pap. No, no, no. Pap, tan serio, tan
+caballeroso, noble por nacimiento y por carcter, pap besar a
+hurtadillas, desvivirse por una muchachuela de la Cuna, una mulatica
+quizs! Es imposible! Lo niego, lo rechazo con indignacin. Si me lo
+juran por todos los santos del cielo no lo creo.
+
+--Me enga, nias, dijo la negra compungida. Sus mercedes no deben dar
+crdito a mis palabras. Me enga, vi mal. Tom a otro caballero por el
+amo. Me confunda. Hganse cargo sus mercedes que yo estaba sofocada por
+la pelea con la loca, y de contra, que vi lo que pasaba en la ventana de
+la sala, por un agujerito en la puerta del aposento. No es mi culpa que
+yo haya guardado esa figuracin tanto tiempo en el pecho. Qu culpa
+tuve yo de que el amo me alquilara para criar la niita? qu culpa tuve
+yo de que el amo me llevara en su calesa a la Casa Cuna? qu culpa tuve
+yo de que el amo me encargara el mayor silencio sobre lo que iba a ver y
+or en la Cuna y en toda otra parte a donde llevaran la cra? Sus
+mercedes no ven el misterio? Luego, quin era el padre legtimo y
+verdadero de Cecilia? El mdico Montes de Oca no era; el mdico Rosan
+no era; el amo no era, porque estaba casado con Seorita. Quin era?
+Claro, el hombre que vena a menudo a ver la niita, siempre
+escondindose de m. Por qu se esconda de la criandera de su hija y
+no de la ama de la casa? Yo cavilaba en esto, y luego daba la casualidad
+que ese hombre se pareca tanto al amo, que muchas veces me tragu que
+los dos eran uno. Pero sus mercedes me han sacado de la duda.
+
+--Por supuesto, dijo Carmen, en quien la diplomacia de ama empezaba a
+ejercer su imperio sobre la pasin de hija. Por supuesto, t estabas
+equivocada. Pap no ha tenido ms arte ni parte en ese enredo que el
+buen deseo de sacar al mdico Montes de Oca de un compromiso con un
+amigo suyo que necesitaba una negra para criar a una nia ilegtima. Tan
+claro se ve esto como la luz del da. Lo extrao es, muy extrao, agreg
+dirigiendo la palabra a sus amigas, que esta negra, la ms despierta y
+resabida de las negras, no hubiese procurado averiguar quines eran las
+mujeres de la casita en el callejn de San Juan de Dios; ni cmo se
+llamaba el caballero que sola venir a ver la muchachita por el postigo
+de la ventana. He aqu la cosa ms incomprensible para m.
+
+--Ah! exclam la taimada enfermera. Conque su merced cree eso? Pues
+mire la nia que trabaj todo el tiempo lo que fue bueno para averiguar
+lo ms mnimo; y unas cosas supe y otras cosas no logr saberlas. Vaya
+que si met los dedos! Vaya que si _escarbat_! Ms que una gallina con
+pollitos. Pero nada, no haba modo de sacarles una palabra. Las dos
+mujeres, o eran muy sabichosas, o las haban _alicionado_ gentes que
+saban ms que nosotras. Lo nico que logr averiguar de cierto fue que
+la morena esqueleto se llamaba Madalena Morales y era madre de _sea_
+Chepilla, que _sea_ Chepilla Alarcn era madre de _sea_ Charito, y
+_sea_ Charito era madre de Cecilia Valds. Es querer decir, que
+Madalena, negra como yo, tuvo con un blanco a _sea_ Chepilla, parda;
+que _sea_ Chepilla tuvo con otro blanco a _sea_ Charito Alarcn, parda
+clara, y que _sea_ Charito tuvo con otro blanco a Cecilia Valds,
+blanca. Ahora, quin mantena a esas mujeres? quin pagaba la casa, la
+comida, el mdico y el lujo? Quin era el padre de la nia? Nunca pude
+averiguar lo cierto. No me vala meter los dedos con mucho disimulo.
+_Sea_ Chepilla siempre estaba alerta. Porque si yo le haca una
+pregunta, por inocente que fuera, de seguro que me sala con otra
+pregunta:--A dnde aprendiste esa labia?
+
+Una vez le pregunt a Madalena cmo se volvi loca Charito. En mala
+hora. No habl ni una palabra; se _dimud_, se puso ceniza; resopl como
+un animal espantado; solt muchos ufs y afs y sali disparada y se meti
+en la cocina. Otra vez le pregunt quin meti a Cecilita en la Casa
+Cuna. Jess! acab de rematarse. No pudo hablar. Le pregunt otra vez:
+cmo es la gracia del padre de Cecilita? Pareci que le pegaron
+candela; materialmente ech chispas por todo el cuerpo; se le pararon
+como culebras los moitos de pasas en la cabeza; dijo:--oh! ah! abri
+los brazos, uno para ac, otro para all, form dos cruces con los dedos
+cual si hubiera visto al diablo y me dej con tamaa boca abierta. Le
+digo a las nias que no me descuidaba.
+
+Lo malo es que yo, partiendo por la primera, cre que el caballero
+blanco, que vena casi todas las semanas a ver la niita a escondidas
+mas, era el amo, y se lo dije a Dionisio en cuanto nos vimos. Por Po
+supo l que el amo se apeaba a menudo en al callejn de San Juan de
+Dios, y que segua luego a tomar el carruaje, o en la calle del
+Empedrado, o enfrente de la casa de don Joaqun Gmez, donde jugaba
+todas las noches al tresillo. Con estas seas, tanto hizo Dionisio hasta
+que dio conmigo. _Sea_ Chepilla no me dejaba salir a la calle ni para
+hacer los mandados; pero yo y Dionisio nos veamos, o de madrugada
+cuando l iba a la plaza, o tarde de la noche mientras todos dorman en
+la casa. Entonces conoci Dionisio a Cecilia y le tom un odio...
+mortal, porque ella era la causante de nuestra separacin. Para salir
+Dionisio de casa tarde de la noche, haca que la vieja Mamerta robara la
+llave de la puerta de la calle, que se guardaba en el aposento de
+Seorita.
+
+Por fin, una madrugada nos pill _sea_ Chepilla a m y a Dionisio
+conversando en la sala, y se puso tan brava que me quit la nia y me
+prohibi darle de mamar. Por fortuna esto fue como a los nueve o diez
+meses de estarla criando, en que ya caminaba y poda mantenerse con
+mascaditos... A los pocos das _sea_ Chepilla me dijo que ya no me
+necesitaba ms y que poda irme para mi casa. Yo le contest que no
+saba las calles de La Habana y tema perderme. Admrense, nias, al da
+siguiente vino Po por m. Quin le avis? El me dijo que el amo haba
+mandado a buscarme. Pero, cmo supo el amo que me haban botado?
+
+En casa me aguardaba Seorita con espada en mano. Yo, sin embargo, no
+tema nada, porque esperaba que me defendera el amo. Qu haba de
+defenderme! Al contrario, me pareci que se puso en contra ma y que
+atiz a Seorita para que me mandara al ingenio, sin hacer ninguna
+averiguacin. Dionisio me haba contado que Seorita y el amo haban
+tenido muchas pendencias por mi causa, por la nia que yo criaba, por
+haberme llevado el amo en la calesa a la Casa Cuna, porque no crea que
+el mdico Montes de Oca me haba alquilado; en fin, por otras mil cosas.
+Lo cierto es, que apenas entr por la puerta del zagun, me llev
+Seorita al cuarto escritorio donde estaba el amo sacando cuentas, y
+all me puso en confesin. No recuerdo todo lo que me pregunt, ni lo
+que yo le contest; lo que yo recuerdo bien es que le dije muchas
+mentiras y que me amenaz con mandarme al ingenio. El amo no dijo ni j,
+ni j.
+
+Pero ya estaba yo embarazada de Dolores y Seorita de su merced. Ella
+se enferm de estas resultas, y cuando naci su merced, como estaba
+delicada y yo haba salido felizmente de mi cuidado, tuve que criar a su
+merced para que la vieja Mamerta criara a Dolores con leche de vaca y
+migas.
+
+Vean ahora, nias, mi mala suerte. Yo, madre querendona, obligada a
+criar la hija de mi seora, mientras a la hija de mis entraas, la
+primera que se me lograba, no poda darle de mamar, tan siquiera cogerla
+en mis brazos para besarla y calentarla en mi seno. Bien sabe Dios que a
+m siempre me han gustado los nios; que si cri bien a Cecilia, con ms
+veras la cri a su merced y la quise y la quiero como si la hubier
+aparido. Pero pngase en mi lugar, nia Adela, y considere cmo no
+sufrira yo cuando vea a su merced sanita, sonrosada, rolliza, limpia,
+con mucho birrete de punto, mucha faja bordada, mucha camisita de holn,
+faldellines con encajes, mediecitas de hilo y zapaticos de seda,
+durmiendo en cuna de caoba que la mandaron al amo de regalo desde el
+Norte, siempre en mis brazos o en los de Seorita, en los de la nia
+Antoica, hasta en los del amo, porque su merced era muy chiqueada por
+todas las personas; porque su merced lloraba, o se quejaba de algo, se
+vena la casa abajo y eran pocos los amos, los amigos y los criados para
+correr por el mdico, para ir a la botica y atender a la nia, hasta que
+se le pasaba el dolorcito y se pona buena. La mayor parte de las veces
+yo tena la culpa, segn deca Seorita, del llanto de su merced, porque
+la haba pellizcado al fajarla, porque el agua del lebrillo en que la
+ba estaba muy fra o muy caliente, porque le prend mal un alfiler y
+le araaba, y por otras mil cosas. E intertanto qu era de mi hija
+Dolores? Figrese su merced cmo no me partira el corazn de verla
+flaca, enfermiza, mocosa, sucia, casi desnuda, arrastrndose por el
+suelo, entre las gallinas del patio o entre las patas de los caballos
+en la caballeriza, o al lado del anafe de las planchadoras, o en la
+cocina salpicada de manteca caliente; chupando en una muequita el pan o
+el arroz mojado en leche que para entretener el hambre le envolva en un
+trapo sucio la mujer que la criaba. Si lloraba... Jess! En vez de
+consolarla, Seorita era la primera que deca:--Llvense esa negrita
+para la cocina! Me atormentan sus chillidos. Dionisio no saba manejar
+nios, ni poda tampoco abandonar sus obligaciones. Mamerta, la
+encargada, era una solterona vieja que tampoco saba cuidar nios, que
+no haba tenido hijos en su vida y... no conoca el amor de madre.
+
+Yo me pasaba los das y las noches llorando. Me qued en la espina. No
+me falt por eso la leche, al contrario, luego que Seorita me haca
+comer ms de lo regular, se me derramaba en el seno. Poda haber criado
+a las dos nias con descanso si me hubieran dejado. Pero qu haba de
+consentirlo Seorita! Ni pensarlo. Viendo Mamerta mi afliccin y mi
+tristeza, me trajo una noche a Dolores al cuarto donde yo dorma junto a
+la cuna de su merced. Ah! Con qu gusto le di de mamar! No he sentido
+en mi vida mayor delicia! Aquella noche sali bien la trampa. Luego,
+Dolores se engri conmigo; como que conoci la diferencia que haba de
+chupar arroz mojado en la muequita de trapo, a chupar leche en el seno
+de su madre. Para librarse Mamerta del llanto de Dolores y que la dejara
+dormir, me la trajo otras noches, cuando crea que todos dorman en
+casa. Mas tanto va el jarro al pozo hasta que se rompe. Una noche,
+estando conmigo en la tarima, despert su merced, y fue preciso sacarla
+de la cuna para que no oyera Seorita y nos pillara a todos juntos.
+Coloqu a su merced a mi derecha, y a Dolores a mi izquierda y acostada
+boca arriba entre las dos, dej que, como dos alacrancitos me chuparan
+hasta la ltima gota de leche. Pero sucedi, supongo, porque yo me dorm
+pronto, que Dolores se cans de mamar por un lado, trat de chupar por
+el otro, y de buenas a primeras tropez con las manos y la cabeza de su
+merced, abrazada con su parte. All fue Troya. Armaron las dos tal
+pelotera, que dispert Seorita, vino al cuarto con una vela en la mano
+y nos pill en el acto.
+
+Mamerta fue la que pag el pato, porque le dio una de chuchos el
+Mayordomo, por mandato de Seorita, que no le quedaron ms ganas de
+traerme a Dolores a la tarima. A m no me dijeron nada; pero al mes
+siguiente o por ah, Seorita consult con el amo lo que haba de
+hacerse conmigo; dio orden de embarcarme en la goleta de _se_ Pancho
+Sierra y me soplaron en el ingenio de _La Tinaja_ el da menos pensado,
+para que purgara mis culpas y pecados.
+
+ _Ellos en aquesto estando,
+ Su marido que lleg._
+
+Pasadas las doce de la noche, entreoy doa Rosa un murmullo de voces en
+el interior de la casa, y no creyendo menos sino que ocurra alguna
+novedad entre sus hijas, se levant, y empujando puerta tras puerta por
+toda la cruja de los cuartos, no par hasta el tercero, donde se
+celebraba el congreso femenil. Su primer impulso fue reprender a sus
+hijas, pero se contuvo a la vista de las seoritas Ilincheta y de su
+respetable ta doa Juana Bohorques. Entonces trat de averiguar el
+motivo de la velada.
+
+Todas las seoras, ms que menos asustadas, no acertaron a decir palabra
+en justificacin de la desusada escena. No as Adela. Lejos de turbarse,
+sali con mucha risa a recibir a su madre, procurando ocultarle la
+antigua ama de leche con los pliegues de la falda; y en pocas palabras
+la explic el objeto de la reunin y sus resultas. Enseguida
+agreg:--Aqu tienes a Mara de Regla. Te pide perdn (se haba echado a
+los pies de su seora) y nosotras todas nos unimos a su ruego para que
+la dejes ir a La Habana al lado de Dionisio.
+
+Cogida de sorpresa doa Rosa entre los brazos de su hija y la esclava a
+los pies, no supo qu responder; mas luego dijo con sentimiento.
+
+--Ay, hija! qu me pides! Eso es ms, mucho ms de lo que yo puedo
+concederte si he de cumplir con mi deber y mirar por mi tranquilidad y
+la de algn otro de la familia.
+
+--Mam! repuso Adela, ella nos ha contado su historia y la creemos
+inocente de todo cuanto la acusan. Oyndola hemos llorado como unas
+nias.
+
+--Inocente, t, dijo doa Rosa con sarcasmo, que has credo en sus
+cuentos y lgrimas de cocodrilo. No ha nacido negra ms hipcrita y
+maligna que sta. Me ha causado ms disgustos que pasas tiene en la
+cabeza. Nunca me ha dicho palabra de verdad; ha tratado siempre de
+engaarme y me ha desobedecido muchas veces. S, aqu est donde merece.
+En ninguna otra parte podran aguantarla, y me da lstima cuando te
+empeas por semejante negra. Lo peor es, nia, que ella no te quiere,
+porque es incapaz de querer a nadie.
+
+--Pero yo la quiero, mam. Ella me cri y siempre me llora y me pide que
+le sirva de madrina contigo. No tengo ya fuerzas para resistir sus
+lgrimas y sus ruegos.
+
+--Est bien, Adela, replic doa Rosa despus de breve rato de
+reflexin. Por ti y por Isabelita (que no poda reprimir el llanto)
+perdono a Mara de Regla. Que vuelva a La Habana, pero no a servirme, ni
+a vivir en casa, sino para que se alquile por su cuenta. Yo le dar
+papel. Con eso, el jornal que gane ser para que t y Carmen tengan
+todos los meses algn dinerito con que comprar alfileres.
+
+
+
+
+CUARTA PARTE
+
+
+
+
+CAPTULO I
+
+ _Del contrario el pecho roto
+ Lanza ya de sangre un ro..._
+
+ EL DUQUE DE RIVAS
+
+
+Por necesidad mortal no result la herida que en ria al cuchillo con el
+msico Jos Dolores Pimienta, recibi Dionisio Jaruco o Gamboa. No le
+asestaron el golpe de punta, sino de corte, y aunque el hierro dividi
+diagonalmente los msculos del lado izquierdo del pecho, a la altura de
+la tetilla, no lastim parte ninguna delicada en su largo trayecto. De
+manera que, si cay de espaldas, no fue porque la herida le priv de
+hecho de las fuerzas. Tropez con una piedra de la calle al esquivar el
+golpe, abatindole el susto y el fluir de la sangre.
+
+Postrado y lamentoso, oprimindose la herida con ambas manos, se hallaba
+en medio de la calle Ancha cuando acert a pasar un hombre de color, de
+formas atlticas. Iba descalzo y llevaba una correa de cuero crudo que,
+pasndole por el hombro derecho, se una por las dos gazas de las
+extremidades en el costado izquierdo, a manera de tahal. Era aguador o
+carretillero, como dicen en La Habana. Se acerc al or los quejidos y
+se retir luego de prisa, murmurando:--_Mat! Dio mi libra._
+
+Enseguida pas otro, tambin hombre de color, aunque ms civilizado que
+el precedente, si hemos de juzgar por el traje. Traa al brazo algo que
+pareca un instrumento msico, envainado en una funda de bayeta. Par la
+atencin en los lamentos del herido, se detuvo a respetable distancia,
+y, cerciorado de lo que pasaba, exclam compadecido:--Pobre! _Qu
+moja le han dao!_ No se ha _muelto entuava_. Pero quin me mete a mi
+en honduras? La justicia!... _All su arma su parma!_
+
+Este sigui camino a toda prisa, volviendo la cara atrs de cuando en
+cuando, no fuera que alguien le hubiese visto y le siguiera las huellas
+para achacarle el homicidio maana o esotro da.
+
+El tercero de los transentes, hombre as mismo de color, era un tipo
+_sui generis_; marcado, tanto por el traje que vesta como por sus
+acciones y su aspecto. Componase aqul de pantalones llamados de
+campana, anchotes por la parte de la pierna, estrechos a la garganta del
+pie, lo mismo que hacia el muslo y las caderas; camisa blanca con cuello
+ancho y dientes de perro en vez de borde; pauelo de algodn tendido en
+ngulo a la espalda y atado por delante sobre el pecho; zapatos tan
+escotados de pala y taln, que apenas le cubran los dedos ni le
+abrigaban el calcaar, de modo que los arrastraba cual si fueran
+chancletas; y un sombrero de paja montado en un zarzal de trenzas de
+pasas, que tras de abultarle la cabeza demasiado, afectaban la forma de
+los cuernos retorcidos de un borrego padre. Pendan del lbulo de sus
+orejas dos lunas menguantes que parecan de oro, pero que, tocadas en la
+piedra de toque, estamos seguros, el ms inexperto platero las habra
+declarado de ordinaria tumbaga.
+
+Trazamos ahora aqu con brocha gorda la vera efigie de un _curro_ del
+Manglar, en las afueras de la culta Habana, por aquella poca memorable
+de nuestra historia. No es nuestro original el majo que viste traje
+andaluz. Es, ni ms ni menos, el negro o mulato joven, oriundo del
+barrio dicho o de otros dos o tres de la misma ciudad, matn perdulario,
+sin oficio ni beneficio, camorrista por ndole y por hbito, ladronzuelo
+de profesin, que se cra en la calle, que vive de la rapia, y que
+desde su nacimiento parece destinado a la penca, al grillete o a una
+muerte violenta.
+
+Si hubiera cabido en la naturaleza del que naci curro, el aplicarse a
+alguna cosa buena o de provecho, no cabe duda que el de que hablamos
+ahora habra aprendido cuando menos las primeras letras; pues es un
+hecho histrico que en la poca de su muchachez haba en La Habana ms
+escuelas de ese grado servidas por maestros de color que por blancos, y
+su padre, bien intencionado africano, tuvo siempre particular empeo en
+que recibiera alguna educacin su callejero hijo.
+
+Ah cerca de la calle de los Corrales, donde naci y se cri nuestro
+curro, estaba la escuela de Lorenzo Melndez, Teniente de granaderos de
+la milicia de color, concurrida de nios pardos, negros y blancos, donde
+se distribua la enseanza casi de balde, como que la pensin consista,
+por la mayor parte, en legumbres, aves, huevos y velas de cera. Pero en
+vano el padre le condujo muchas veces en persona; en vano recomend al
+maestro que le sentara la mano, porque el rapaz era de mala cabeza; en
+vano l por propia cuenta le propin castigos atroces; no aprendi ni el
+_cristus_,[54] en las poqusimas visitas que hizo a la escuela del
+venerable maestro Melndez.
+
+Prefiri siempre la pesca de sardinas en Tallapiedra, o la de camarones
+en la Zanja Real, o el juego de papalotes en el placer de Pealver, o
+el de mates en la plazuela de San Nicols, o el del picado en las
+paredes de la iglesia de Jess Mara. Esto, en el lenguaje vulgar de los
+chicos de la escuela, se llamaba _fugitivarse_. La fuga de ella traa
+consigo la necesidad de pasarse los das enteros al sol y al agua en las
+calles, hecho la piedra de escndalo de todo transente pacfico, cuando
+no haba oportunidad para guarecerse de algn cobertizo, como el del
+matadero de cerdos, o de una taberna, donde infaliblemente se sobraban
+las ocasiones de birlar algo con que entretener el hambre. Pero ya en
+una, ya en otra parte, lo ms cierto era que sacaba siempre la cabeza
+descalabrada, bien a manos del compaero curro con quien jugaba, bien a
+las del tabernero, que no buscaba nunca en los tribunales de justicia la
+defensa y amparo de su propiedad.
+
+As aprenda l a fuerte, as se curta desde pequeo, en la pillera y
+la maldad. Y como no era el nico curro, pues abundaba la especie en la
+poca mencionada, aconteca muchas veces el reunirse con otros varios de
+su edad y de sus aficiones, en cuyos casos sus correras tomaban
+carcter ms agresivo y malvolo. Formaba, en efecto, partido o bando
+con los de su barrio para batirse a pedradas con los del vecino, sus
+enemigos mortales; para arrebatar los medios que los padrinos solan
+arrojarles a la calle despus del bautizo; para atarle mazas de lata a
+la cola de algunos perros y soltarlos en los sitios ms concurridos de
+paseantes; para lanzar piedras a los tejados o patios de ciertas casas
+cuyos moradores les eran antipticos: para hurgar con pinchos y
+embravecer en los corrales a los cerdos y toros destinados a la matanza;
+en fin, para esgrimir el cuchillo de palo hasta araarse y sacarse
+sangre unos a otros, cosa de aprender y adquirir agilidad en el manejo
+de esa arma traidora.
+
+Rayaba en la adolescencia cuando su padre, desengaado de que las letras
+no le entraban ni con sangre, le puso de aprendiz con el maestro
+zapatero Gabriel Sosa, que tena su obrador en la calle de Manrique
+esquina a la de la Maloja, dndole carta blanca para tratar al mozo en
+todo conforme a la medida de sus merecimientos. Era el maestro Sosa
+hombre duro de carcter y recio de mano, por lo que, a fuerza de golpes
+con las hormas, de correazos con el tirapi y de atarle con cadena de
+hierro, cual animal indmito y montaraz, para quebrantarle la propensin
+a la fuga, al cabo de cuatro aos logr que aprendiese siquiera a hacer
+zapatos de mujer. Despus de cumplido el trmino del aprendizaje, sola
+concurrir dos o tres veces por semana a la misma zapatera con el objeto
+de ganarse la subsistencia, siempre que no se le presentaban las
+ocasiones de ganrsela por medios, si no ms honrosos, a lo menos ms
+cmodos y de acuerdo con sus innatas inclinaciones.
+
+La zapatera del maestro Sosa se hallaba en la cresta de una barranca
+cavada por las aguas llovedizas. Descendan por la calle de Manrique, y,
+despus de recoger las de la calzada de San Luis Gonzaga, las de la
+Estrella y la Maloja, se precipitaban en cascada por entre los patios de
+las casas de ms abajo, formando arroyo caudaloso. Haba, pues, un
+desnivel grande entre el piso de la casa y el de la calle, y,
+consiguientemente, dificultad mucha de acceso por la altura del umbral.
+
+Al entrar en la calle Ancha, traa nuestro curro la vuelta del Campo de
+Marte. Vena a paso largo, mejor a trancos, formando con los brazos un
+ngulo de 45 grados (tal vez para disimular su demasiada largura), a
+guisa de cigeas de piedra de afilar. No bien oy los quejidos y ech
+de ver el bulto en el suelo, par de repente el trote. Luego de llevarse
+ambas manos a las orejas, por si permanecan en su sitio las dos
+menguantes de tumbaga, diciendo para s:--_no estn rompa, no me va a
+sucedel na_, resueltamente se dirigi al herido.
+
+--Anj! Paisano, le pregunt en su lenguaje y tonillo peculiares,
+quin es _ust_?
+
+--Yo soy Dionisio Jaruco, contest l con voz apagada as que se
+cercior que se las haba con un moro de paz.
+
+--_Yo no ha odo ese nombre en mi va._
+
+--No es extrao, seor, porque soy medio forastero en esta ciudad. Y
+cul es su gracia de Vd.?
+
+-Qu?
+
+--Que cmo se llama Vd.
+
+--_Me aman Malanga._
+
+--Malanga? repiti Dionisio cual si no hubiese odo bien.
+
+--Malanga. Aunque ste no es mi nombre, sino Polanco. _Er_ amo de mi
+_paire_ era un _tar_ Polanco. Pero _asina_ me _aman_ en el _Manglal_,
+_polque_ mi _paire_ es de nacin, y mi _maire tambi_, y yo soy
+_crioyo_. _Dende_ chiquito me _aman asina_.
+
+Menta el bellaco. Dbanle en el barrio del Manglar el apodo de Malanga
+por ser l desmalazado de porte y de carcter, por tener las zancas y
+brazos largos, en contraste con el tronco, que era corto, y sobre todo
+los pies grandes y gruesos.
+
+--_Y que hace el seol ah tendi pansa arriba?_ Se le ha _subi el
+aseite a la chola_?
+
+--Yo no estoy borracho, Malanga, estoy mal herido.
+
+--_Jero!_ Y quin le ha hecho ese flaco _selvisio_?
+
+--Un pardito que no vale una guayaba. Mire aqu.
+
+--_Gea jeria! Se conoce que el paidito sabe su oficio. Pero ande ha
+estao el seol?_ En un entierro?
+
+--No he estado en ningn entierro. Yo vena de un baile, cuando me top
+con el pardito; tuvimos unas palabras y en la pendencia me hiri a
+traicin. Mas por qu me hace Vd., esa pregunta?
+
+--_Pol na._ Como lo veo _vesto de sacateca_...
+
+--Mi traje no es de zacateca, es traje de corte.
+
+--Si es de _colte arto_ o _colte bajo_, yo no s, _ma_ estoy mirando que
+si no es _pol_ la bota, digo, la casaca, le _coltan_ al _seol_ la pata,
+digo, lo viran como cangrejo. _Dispu_, me _paese_ que el _seol_ es
+_argo goldo pa pelial_ con _cuchiyo_. _Dispu_, es _mu fatible_ que el
+_seol hayga aprendi_ ya grande, y se es un _alte_ que debe de
+_aprendeise dende_ que uno es chiquito. _Dispu_, _ust_ tiene _mu
+colto_ el brazo y no _pu defendeise_ de los _goipes_ de arriba.
+_Dispu_...
+
+--Hombre!, le interrumpi el herido con voz desmayada. Por el amor de
+Dios y la Virgen Santsima! no hablemos ms de eso. Si Vd. es una
+persona caritativa y quiere favorecerme que sea pronto, porque me voy en
+sangre.
+
+--Le amarrar un pauelo _pa_ que no _saiga_ la sangre.
+
+--No, es preciso lavar primero la herida.
+
+--_Laval!_ Est loco _er seol_? Y si se pasma? Y si se muere?
+_Dispu_ dir el _seol_ que _pol mor de m_.
+
+--No, no lo dir, est Vd. seguro de ello. Si muero, no ser por culpa
+de Vd., sino porque me lleg la hora. Vaya, seor Malanga, corra a la
+taberna de la esquina y trigame una botella de vino seco y un vaso de
+aguardiente.
+
+--S, _seol_, yo _dir_ corriendo, _ma_ el _tabelnero_ ha _serrao_. Ya
+es _mu talde_. _Dispu_ est l ms _escamao colmigo quel_ diablo,
+_polque_ me _conose_ y sabe que, _anque mest mar_ en _desislo_, he
+_birao_ ms de uno de esos cangrejos. Yo no _pueo miral pa_ un cataln
+sin que _me se_ suba la sangre...
+
+--Bien, hombre, vaya, haga la diligencia. Tal vez abre. Toque recio.
+
+--Es que... paisano, _el seol_ no entiende? digo que... que siel
+_seol no pinta_, le hago _sabel_ que no tengo ni _Jilacha_. No he hecho
+ni la cruz esta noche.
+
+--Vamos, amigo, por qu no me lo dijo antes con antes? Aqu hay dinero.
+Meta Vd., la mano en esta _faldriquera_ del chaleco. Ah debe haber una
+amarilla, dos doblones y un dobloncito. Coja Vd. el ms chico y corra,
+que se me va la cabeza... no veo nada.
+
+Y se desmay el herido. El curro, sin embargo, no hizo alto en ello.
+Slo se ocup de registrar el sitio designado y de coger en la mano la
+moneda de oro que rara vez, si alguna haba posedo en su vida, con
+permiso del dueo. Enseguida parti para la taberna que, cual esperaba,
+encontr cerrada a cal y canto; y se puso a tocar con las falanges de
+los dedos, al principio a la sordina, luego con el puo a golpes recios
+y repetidos. De suerte que as fuera sordo de can el tabernero, hubo
+de or y acudir presuroso al llamado, a fin de evitar que le echaran la
+puerta abajo. No haba de ser un ladrn quien le sacaba de la cama de
+aquel modo en hora tan avanzada de la noche. Por precaucin, sin
+embargo, no abri ni el postiguillo enrejado; contentose con echar la
+voz con acento puro cataln por el ojo de la llave, preguntando:
+
+--_Oya! Qui ets?_
+
+--_Yo, o Juan._
+
+--_Ma, qui est jo?_
+
+--_Malanga, o Juan, no me conose?_ Abra la _puelta_.
+
+--_Abrit le porta! Vota va Deus! y per questa embajat m'ha fet salir
+del cama? Andat, andat tu camin, Malangue. Jo no abrirat le porta. Qu
+cinich descaro!_
+
+--Abra, _o_ Juan, pol _er amol de su maire_. Ah est un _probe_ moreno
+_jero_.
+
+--_Ferido dises? Pera el diable que te abra. Mare de Deu! la
+justicia! Perderat cuant jo tinga! Meus dins! Bona nit, noy._
+
+--Oiga, oiga, _o_ Juan. Yo no _dentrar_. Abra la gatera. Aqu hay
+_mejengue_.
+
+--_Ah! Ese's altre contare. Vinga lo din._
+
+--Dando y dando, _o_ Juan. Deme una _boteya_ de _bino_ seco. No
+_mojao_. Entiende? Y un _baso_ del que quema.
+
+--_Done, done._
+
+--Cunto?
+
+--_Un pese fort et mitje._
+
+--Tenga una _amariya_ chiquita.
+
+--_Ten la boutelle et ten lo vaso. Et ten el volte. Per caridat te sirve
+esta vegada, noy._
+
+Con la botella en una mano y el vaso en la otra, que recibi por el
+ventanillo enrejado, sin pararse a contar el cambio que le dio el
+tabernero, acudi en socorro del cocinero. Luego que le lav la herida,
+es decir, que se la empap por encima de la camisa, que se la vend lo
+mejor que supo y pudo con dos pauelos, que le dio a beber el
+aguardiente, le ayud a levantarse y por la mano le condujo hasta un
+cuarto de tablas en el interior de una ciudadela o casa de vecindad que
+haba a la puerta inmediata del teatro de Jess Mara. Por fortuna,
+mientras dur esta cmico-trgica escena, no pas por all alma
+viviente, si exceptuarse puede uno que otro gato o perro que, lejos de
+emprenderla con nuestros personajes, o huy despavorido, o se retir
+ladrando.
+
+Pero de dnde naca la no vista amabilidad que despleg aquella alma de
+cntaro, el malvado Malanga, en tan crtica ocasin? Proceda del hecho
+que, habiendo tocado las monedas de oro en la faltriquera del chaleco de
+Dionisio, calcul con razn que, ora muriese de la herida, ora sanase,
+sera l su heredero forzoso, o se valdra de la fuerza o del engao
+para heredarle en vida. A este fin primordial llev Malanga ms adelante
+todava sus buenos oficios para con un hombre que le era enteramente
+desconocido. Cediole la cama, consistente de un catre de viento, sucio y
+desvencijado, sin ms ropa ni manta con que cubrir las _mataduras_; y a
+la maana siguiente muy temprano fue hasta la esquina de la calle de la
+Maloja y la del Campanario Viejo, donde viva el cirujano romancista
+Zarza, le despert, y, quiera que no, le condujo ante el enfermo,
+encargndole inviolable secreto. Servicios tales se pagan slo con
+dinero entre gente honrada y leal. As lo comprendi Dionisio, quien,
+tanto por gratitud cuanto por precaucin, se apresur a pagar la deuda,
+dando al nuevo amigo que se haba echado, la mayor parte de la suma que
+posea, no fuera que se cobrase de mano poderosa.
+
+Durante la convalecencia de Dionisio, le entretuvo Malanga con la
+grfica relacin de su arrastrada vida y de sus aventuras. Nada le
+ocult: sus trabajos de muchacho; sus rateras de mayorcito; sus
+pualadas dadas y recibidas en rias desiguales; por ltimo, sus
+maravillosas escapadas de las persecuciones de la justicia.
+Especialmente refiri, por cierto con feroz complacencia, llevando la
+cuenta con marcas hechas en el brazo izquierdo, el nmero de los
+_cangrejos_ (segn llamaba a los taberneros o pulperos, en su mayora
+catalanes), que haba _birado_ en sus pocos aos de vida; esto es,
+asesinado a sangre fra.
+
+Como hiciese Malanga en estos casos frecuente uso de los vocativos
+Dionisio y an Jaruco, prevnole ste no le diera ninguno de estos
+dictados, exponindole las razones que tena para aquella precaucin.
+
+--Llmame paisano, prosigui. As me dirigi Vd. la palabra cuando me
+encontr ms muerto que vivo en medio de la calle. Desgraciadamente soy
+esclavo, amigo mo, y no me hallo aqu con licencia de mis amos. Yo me
+aprovech de su ausencia en el campo para coger del escaparate de la
+seora la ropa que Vd. se figur era de zacateca. Ah _tom_ tambin el
+dinerito con que nos hemos venido bandeando. Dentro de dos das no queda
+ni para encenderle una vela a las nimas del purgatorio. Gana Vd. poco y
+eso con mucho riesgo. As, es necesario pensar en salir a la calle y
+ver cmo se hace por la vida.
+
+--No se aflija _er seol_, dijo Malanga en confianza, que _entuava_
+tengo yo una prenda con que se _pue haseil_ plata.
+
+--Venga la prenda, repuso Dionisio alegre.
+
+Desenvain el matn el buido cuchillo, que siempre llevaba consigo
+debajo de la camisa, escarbat el suelo natural del cuarto hacia un
+rincn, oculto por el catre, y sac algo pesado, envuelto en un trapo.
+Enseguida, teniendo el bulto alto, aadi:
+
+--_Es querei desisde ar seol, que dende el ao pasao, entre yo, un
+paidito amao Picapica y un morenito amao Cayuco, paranos de maanita
+temprano, junto a la plasoleta de Santa Teresa, a un blanquito mu
+currutaco que en cuanto que le ense el jierro me se qued muelto entre
+las manos y mos dio toas las prendas que tena arriba de su cueipo.
+Misamigos se cogieron la plata y yo me cog esta prenda. Dispu se la
+yeb a un platero de la Calsa pa vel si me la meicaba; ma en cuanto que
+la mir bien, va y me dise: Esta prenda es roba, y yo no doy poleya ni
+un cabo de tabaco. Me, paisano, cog piche, y dende ese da la tengo
+enterra. Es factible quer seol puea vendesta._
+
+--Daca la prenda dichosa, dijo Dionisio con gran prosopopeya.
+
+Pero no bien la tuvo en la mano, exclam sorprendido:
+
+--Yo conozco este reloj, amigo Polanco!
+
+--_Beld? dijo Malanga, me que caso!_
+
+Era de oro, y de la argolla penda, doblada en dos, en vez de cadena o
+cordn, una cinta moar azul y encarnado, cuyas extremidades recoga una
+hebilla, as mismo de oro.
+
+--Conozco este reloj, repiti Dionisio. Seorita, quiero decir, mi
+seora, se lo regal al nio Leonardo en octubre del ao pasado. Debe
+tener una marca.
+
+Abierta la contratapa, el ex-cocinero ley: L. G. S., oct. 24-1830;
+Leonardo Gamboa y Sandoval, que pasa las Pascuas con su familia en el
+campo.
+
+--Y qu _endivos_ son sos?, pregunt Malanga desconcertado.
+
+--Mis amos, contest Dionisio. La seora chiquea mucho a su hijo y le
+hace cada da un regalo.
+
+--_Pue me ha de peidon er seol_, agreg el curro apesarado. _Yo no
+saba que esos endivos eran conosos der seol._
+
+--No hay para qu perdonarle, amigo Malanga. Si para hacer uno por la
+vida tuviera que pararse en melindres, se morira de hambre. Estoy
+seguro, prosigui Dionisio, que a estas horas se hallan mis amos muy
+descansados en La Habana, y su primer cuidado ha sido pregonarme por el
+_Diario_. Me parece que leo el edicto en que se ofrece pagar bien por mi
+captura. No faltar quien, por ganarse la propina, me siga los pasos, y
+desde ahora digo, que bien puede amarrarse los calzones el que pretenda
+echarme garra... Yo no me entrego vivo, tendrn que hacerme picadillo.
+Tal vez Tond, que me conoce, se habr hecho cargo de la comisin... No
+le arriendo la ganancia. Pero no hay necesidad de comprometer un lance,
+porque dice el refrn que el que evita la ocasin evita el peligro, y yo
+estoy resuelto a vivir y ser libre ahora que me he escapado. Yo no nac
+para ser esclavo toda la vida, seor Malanga. No. Yo me cri en medio de
+la grandeza y de la abundancia; ni conoc los rigores de la esclavitud
+mientras estuve con mis primeros amos. Esos s que eran caballeros.
+Ahora estoy casado y tengo dos hijos. Digo mal. La mujer hace muchos que
+me la tienen desterrada all en las quimbmbulas del silencio, en un
+ingenio, y ha tenido un mulato con un blanco. Pero yo la quiero y quiero
+con el alma a mi hija, y debo trabajar para comprarles su libertad y la
+ma. Con que vaya viendo, amigo Malanga, si conviene que no me llame
+Dionisio, ni Jaruco, los dos nicos nombres por los cuales soy conocido
+en esta ciudad. Mientras Tond no oiga mi nombre, ni me vea la cara,
+estoy seguro.
+
+--_Pa_ eso que a m no me vale _er_ que me _amen_ Polanco o Malanga,
+dijo ste con cierta resignacin. Lo mismito da. _Tos_ me _conosen pol_
+los dos nombres. Yo soy ms _conoso_ en esta _suid_ que los perros. Y
+_me er_ caso, yo _tambi_ estoy _pregonao_. _Mes cap_ de las uas de
+Tond _pol_ un milagro. _Pue, seol, dentr_ yo una noche _der_ ao
+_pasao_ con dos amigos, _argo talde_, en la _tabelna_ que est en la
+esquina de Manrique y la _Estreya_. Pedimos un poco _der_ que quema,
+_bebinos_ y _salinos_ de rengue liso, cuando _er tabelnero_ va y me coge
+_pol_ la camisa _pa_ que le _pagranos_ la _beba_. _Me_, paisano, _me
+se_ subi el diablo: met mano _ar jierro_ y le di una _moja na_ ms
+aqu (pasndose el ndice por la garganta) _sarva_ sea la _paite_. _Der_
+viaje _sort_ un cao de sangre como un toro _jero_, y _pa_ que vea _er
+seol_, _sart_ el _mostral_ y nos corri atrs hasta la esquina, donde
+_tubo_ que _agarraise_, cay y dej _maicaos_ los _deos_ con sangre en
+la _par_.[55] _Dispu_, Tond se oli que _habanos_ sido nosotros, y
+tanto nos busc hasta que dio con los tres en un velorio, all _pol lo_
+Sitios. Yo sal _safando_, _ma_ mis dos amigos cayeron en _er laso_, y
+_entuava maman cisel_. _Dende entonce_ ando sin sombra, _polque_ Tond
+es _m jbilo_. No ve? _Sargo_ solo de noche y _a pena_ ni paso _pol_
+la tienda.
+
+--Qu tienda?
+
+--La tienda _der_ maestro Sosa.
+
+--Maestro de qu?
+
+--De _sapatos_.
+
+--Zapatos de hombre?
+
+--De _to_. Yo trabajo ah cuando no _pueo ganai_ la _va_ de otra
+manera. Yo hago _sapatos_ de _muj_.
+
+--Y yo tambin los hago, dijo Dionisio animndosele el semblante.
+Aprend a hacerlos con el calesero Po, de mi casa. No soy un chambn en
+el oficio. Y me ocurre una idea: que si Vd. tiene la bondad de hablarle
+al maestro Sosa, quizs me tome, en cuyo caso nos hemos salvado. No
+podr sospechar siquiera Tond, que me he refugiado en una zapatera.
+
+--_Geno_, si _er seol qui_ lo _yebar_ una _talde destas_, _mejol_,
+una maanita, _polque_ como Tond anda siempre en _cabayo_, no sale
+nunca temprano a la calle.
+
+Efectivamente, Malanga, as que su amigo recobr la salud y se hall en
+disposicin de trabajar, lo condujo a presencia del maestro Gabriel Sosa
+y se lo recomend de todas veras, no ya slo como oficial experto en
+zapatos de seora, sino como persona distinguida y hombre honrado a
+carta cabal; que haba cado en desgracia y apelaba al oficio para no
+morirse de hambre. Por donde vino a repetirse aqu el cuento, algo
+parecido, del len herido a quien recogi un esclavo prfugo en las
+soledades del frica, para que despus el animal alimentara al hombre y
+le protegiera contra las dems fieras, cuando al cabo de muchos aos se
+encontraron los dos en el circo de Roma.
+
+
+
+
+CAPTULO II
+
+ _Ille dolet tere qui sine teste dolet
+ Verdadero es el dolor del que
+ sin testigos llora._
+
+ MARCIAL
+
+
+Hasta la puerta de la casita en la calle del Aguacate, acompaaron a
+Cecilia el sastre Uribe, Clara su mujer, Pimienta y su hermana Nemesia.
+
+As que llam Cecilia del modo particular convenido, rod la tranca y se
+abri por s misma la puerta. Es que la abuela, muy enferma para esperar
+en pie a la nieta, haba atado el cabo de una cuerdecita al extremo de
+la tranca, cerca de su punto de apoyo, y el otro cabo a uno de los
+pilares de la cama, al alcance de su mano. Por lo pronto no se hablaron
+una palabra.
+
+Mientras Cecilia se desnudaba casi a tientas, por la poca claridad de la
+mariposa en el nicho, se le escaparon uno tras otro involuntarios y
+hondos suspiros. Esos eran los amargusimos dejos de la fiesta. All
+haba corrido para aturdirse con el movimiento de la danza, las armonas
+de la msica y las adulaciones de los hombres; para ahogar en el tumulto
+de las vastas y heterognea reunin el recuerdo del amante ausente,
+desdeoso y quizs olvidadizo, para ver de vengarse de su ingratitud,
+para probar, en fin, si podra olvidarle en caso de ms indefinida y
+seria separacin.
+
+Todo le sali al revs. Repas en la mente las peripecias de la
+diversin, y hall que haba sido demasiado prolongada, la msica
+ruidosa y chillona, las mujeres desgarbadas y feas, los hombres
+petulantes y necios, la reunin harto vulgar e inspida para haberla
+alegrado y entretenido. Compar esa fiesta con la del 24 de setiembre en
+casa de la Ayala, donde goz como reina del amor y de la hermosura en
+brazos de su amado, hoy ausente, y se le oprimi el corazn y estuvo a
+punto de que la ahogara el sentimiento. Pens en su suerte, deduciendo,
+por necesaria consecuencia, que peor haba sido el remedio que la
+enfermedad, y que la venganza entre los amantes terminan siempre en el
+castigo de una de las partes contendientes, en la muerte para la dicha o
+para la vida terrenal.
+
+Tan triste y miserable se senta Cecilia, que hasta el momento de
+meterse en la cama no advirti que la abuela era presa de una desazn
+terrible. La pobre anciana se retorca y gema sordamente, cual si
+estuviera a punto de acabrsele la vida. Busc entonces su frente, y no
+bien le puso la mano encima, la retir exclamando:
+
+--Ay, mamita! Su merced tiene calentura.
+
+--Ya viniste? replic la anciana con voz moribunda. Si tardas un
+poquito ms no me encuentras viva.
+
+--Su merced no estaba as cuando yo sal para el baile. Vase qu
+disparate ha hecho en mi ausencia.
+
+--Ninguno. Me pas la prima rezndole a la Virgen; pero desde por la
+maana me siento malsima. Me ha dado en el corazn que se acerca mi
+fin. Qu hora es?
+
+--Son las dos. Acabo de or el reloj del convento.
+
+--Crees t que est levantado el padre Aparicio?
+
+--No lo creo, mamita. El no llega al convento antes de las cuatro, que
+es cuando principian los maitines. Pero para qu quiere su merced el
+padre a estas horas?
+
+--Hija ma!, para confesarme. Siento que se me acaba la vida y no
+quiero morir como un perro.
+
+--Su merced no se confes y comulg ayer por la maana?
+
+--S, nia. Y qu?
+
+--Bien. Pues eso basta.
+
+--No basta. Somos pecadores. A cada momento pecamos y debemos estar
+preparados para que cuando llegue la hora, nuestra alma comparezca ante
+su Divina Majestad, limpia como una patena.
+
+--No estaba su merced anoche de cuidado. Si lo sospecho cmo hubiera
+ido al maldito baile? Nunca. Lo que no comprendo es por qu se ha puesto
+su merced tan mala que le haga temer la muerte en horas.
+
+--De la salud a la enfermedad no hay ms que un paso, y lo mismo se vive
+que se muere.
+
+--Podra su merced explicar lo que siente ahora?
+
+--Es imposible, mi vida. Lo nico que te dir es que se me arranca el
+alma, y que mientras ms pronto vayas por el padre...
+
+--El padre no va a curarle la calentura, y su merced no tiene otra cosa.
+Es muy aprensiva su merced. Mejor ser que vaya por el mdico. Si ir
+por l en cuanto amanezca. Entretanto le dar un bao de pies y le
+pondr unos sinapismos para que se le quite el dolor de cabeza. Ver,
+ver su merced cmo la alivia, si no la pongo buena. Su merced no puede
+estar tan mala que no tenga cura. Todava su merced me entierra a m.
+
+--Nuestro ngel custodio San Rafael y la Virgen Santsima te oigan, hija
+ma. Sentira morir por ti, no por m. T principias a vivir, ya yo
+termin la jornada... Pero, ve, haz como gustes y sea lo que Dios
+quiera... Se me parte la cabeza, agreg, oprimindose con ambas manos la
+frente...
+
+Con esto se apresur Cecilia a hacer lumbre en el fogn, debajo del
+cobertizo en el patio, valindose de la usual pajuela y de unos pocos
+carbones. As, en minutos qued listo el bao y puesto en un lebrillo
+grande. Enseguida procedi a darle el bao a la abuela con no menos fe y
+cariosa humildad que la mujer que le lav los pies a Jesucristo en casa
+de Simn. Mientras se los enjugaba, mejor dicho, enjugndoselos, se los
+sobaba blandamente, y de cuando en cuando les imprima un ardiente beso,
+o se los arrimaba a las mejillas para comunicarles algo del calor que
+arda en sus venas.
+
+Conmovida la abuela, puso una mano en la cabeza de la nieta, y
+dijo:--Pobre Cecilia! Esto quiere decir, mi vida, que t misma conoces
+que mis horas estn contadas. Digo mis horas, cuando pueden ser mis
+minutos, mis segundos... y me preparas para la cena antes de
+emprender...
+
+No prosigui; la emocin o el dolor le ahog la voz en la garganta. Por
+su parte Cecilia, al sentir la mano de la abuela en la cabeza,
+experiment una sensacin muy parecida a la que se experimenta cuando
+recibimos una descarga elctrica, y sus lgrimas, hasta entonces
+contenidas por fuerza, empezaron a correr hilo a hilo por sus mejillas,
+aumentando el agua del lebrillo.
+
+Advirtiolo la anciana, y sacando fuerzas de flaqueza, como suele
+decirse, agreg:
+
+--No llores, alma ma, que me afliges ms de lo que estoy. Consulate.
+T eres una nia todava: tienes delante un porvenir risueo. Aunque no
+te cases nunca, todo te sobrar. Siempre habr quien mire por ti y te
+proteja. Y si no, all est Dios en el cielo que no le falta a nadie. Ya
+siento algn alivio. Tal vez el mal da tiempo... Qu sabemos? Vamos,
+hijita, clmate. Valor. Necesitas descanso. Si te acuestas ahora mismo,
+de aqu al da tienes dos horas de sueo para recuperar las fuerzas...
+Las muchachas de tu edad son como la flor de la maravilla: ctala
+muerta, ctala viva. Ven, dame un beso, y... hasta maana. El ngel de
+la guarda te proteja con sus amorosas alas.
+
+Qu haba de dormir ni de reposar Cecilia! No bien abrieron las puertas
+de la ciudad y comenz a orse, en las calles el cencerro desconchado de
+los arrieros de carbn, dej furtivamente la cama y corri en demanda de
+su cara amiga Nemesia, para que se quedara al cuidado de la enferma
+mientras ella iba por el mdico en la calle de la Merced. Das antes le
+haba dado la abuela, a prevencin, las seas de la morada del galeno
+con estas palabras: casa de azotea con una ventana de reja de hierro,
+puerta colorada de zagun, en medio de la cuadra, acera del Sur. No se
+equivoc la nieta, pero estaba cerrada y en silencio. Qu hacer en
+aquellas circunstancias? El caso urga y se decidi a llamar. Peg un
+aldabazo y esper en grande ansiedad el resultado.
+
+Al cabo de corto espacio de mortal silencio, se abri un postiguillo de
+la ventana y asom por l el rostro de una dama tan por extremo hermoso
+y sonrosado, que se qued Cecilia estupefacta. Figrese el lector unos
+ojos negros y rasgados, a los que dan sombras cejas espesas en arco, una
+boca pequea de labios encendidos, una nariz aguilea y muy expresiva,
+una cabeza amorosa poblada de profusa cabellera negra que azuleaba, el
+todo encuadrado y puesto de relieve por una graciosa papalina de
+batista, cual la nieve blanca, guarnecida de un vuelo menudo de tiras
+bordadas. Tales eran los rasgos fisonmicos que ms sobresalan en doa
+Agueda Valds, joven esposa del clebre cirujano don Toms Montes de
+Oca.
+
+Este bosquejo a la pluma es copia del retrato al leo de esa dama, hecho
+por el pintor Escobar,[56] que cuando jvenes pudimos contemplar
+extasiados, pendiente de las desmanteladas paredes de la sala de su
+casa, en la calle de la Merced. Respecto de su fisonoma moral, el rasgo
+ms prominente, a lo menos aqul de que nos es dado hablar en estas
+pginas, eran los celos. Su propia sombra se los inspiraba, no
+embargante que su marido careca de aquellas prendas fsicas que hacen
+atractivo al hombre a los ojos de las mujeres. Pero era mdico, clebre
+y rico, y ella tena muy pobre opinin de las hembras, diciendo a menudo
+que no haba hombre feo para la enamorada y ambiciosa.
+
+Movida por los malditos celos, ejerca una vigilancia constante sobre su
+marido, sobre los clientes que l visitaba y sobre los que acudan en
+demanda de sus profundos conocimientos mdico-quirrgicos, especialmente
+si arrastraban faldas. Por eso madrugaba tanto; por eso cuando no poda
+adquirir informes por s misma, cometa la debilidad de poner en
+confesin al estpido y malicioso calesero, su esclavo, el cual, aun
+cuando a veces la revelaba hechos reales y positivos, casi siempre la
+llenaba la cabeza de un centn de cuentos de brujas.
+
+Es de suponer cul no sera el regocijo interior de doa Agueda al
+descubrir que la que haba llamado a la puerta era una moza de medio
+pelo que, pues se recataba bajo la _manta_ de burato bordada de colores
+y, por supuesto, costosa, de lujo, no poda menos de ser alguna de sus
+amigas con el disfraz de paciente.
+
+--Qu quieres?, le pregunt la celosa seora con cierta aspereza y
+precipitacin, no fuera que volviese a tocar.
+
+--Vengo por el seor doctor, contest tmidamente Cecilia, acercandse a
+la ventana y levantando entonces los ojos de lleno a la desconocida
+seora.
+
+--Tate! dijo ella entre s, luego que not el buen parecer de la
+muchacha. Aqu hay gato encerrado. El mdico, aadi alto, ha pasado
+mala noche, y duerme...
+
+--Qu lo siento! exclam Cecilia dando un suspiro desgarrador.
+
+--Qu mdico es el que buscas, muchacha? pregunt la seora sonriendo
+maliciosamente. Porque podra ser que estuvieses equivocada.
+
+--Vengo por el seor doctor don Toms Montes de Oca, repuso Cecilia en
+voz alta, aunque temblosa. No vive aqu el caballero?
+
+--S, aqu vive Montes de Oca. T le conoces?
+
+--Lo he visto muy pocas veces.
+
+--Dnde vives t?
+
+--En la calle del Aguacate, al costado del convento de Santa Catalina.
+
+--Eres t la enferma?
+
+--No, seora, mi abuela.
+
+--Es l su mdico?
+
+--No, seora.
+
+--Entonces, por qu vienes por este mdico en vez de solicitar
+cualquiera otro que quizs vive ms cerca de tu casa?
+
+--Porque mi abuela conoce al seor don Toms y el seor don Toms la
+conoce a ella.
+
+--Dnde se han visto?
+
+--En casa y aqu tambin.
+
+--T vives con tu abuela?
+
+--S, seora.
+
+--T abuela es casada?
+
+--Viuda. Enviud mucho antes de que yo naciera.
+
+--Cuntas veces ha estado Montes de Oca en casa de tu abuela?
+
+--Yo no las he contado. Pocas veces.
+
+--Ni ms claro ni ms turbio. Te conoce a ti Montes de Oca?
+
+--No lo creo. Es decir a la seora, no creo que me haya visto nunca cara
+a cara.
+
+--Dnde has estado t cuando l ha ido a visitarlas?
+
+--En casa, pero mi abuela es quien siempre le ha recibido, yo no me le
+he presentado...
+
+--Cosa extraa! Qu motivo has tenido para esconderte de l?
+
+--Ninguno, seora, slo que ha dado la casualidad de no estar yo bien
+vestida cuando l ha ido a ver a mi abuela.
+
+--Oiga! Conque pretendas coquetear con l? T no sabes que es feo y
+viejo para ti?
+
+--Yo no he pretendido coquetear con el seor doctor.
+
+--Qu tratos y contratos tiene Montes de Oca con tu abuela?
+
+--Yo no s, seora. Nada malo.
+
+--Eres casada?
+
+--No, seora.
+
+--Pero tendrs novio y te casars pronto, no es as?
+
+--No tengo novio ni me voy a casar pronto. En fin, tendr la seora la
+bondad de decirme si el seor doctor...
+
+--Ya te he dicho, interrumpi doa Agueda, que Montes de Oca ha pasado
+mala noche y dio orden de que no lo despertaran hasta las diez.
+
+--Ay de m! exclam Cecilia profundamente afligida. Qu desgracia!
+
+Tocado con esto a lo vivo el corazn amoroso de doa Agueda, pregunt
+con intencin:
+
+--Y t quin eres?
+
+--Yo soy Cecilia Valds, contest la joven llorando.
+
+--Cecilia Valds! repiti doa Agueda entre sorprendida y cavilosa.
+Despus aadi con vivacidad: Ven, entra.
+
+Sin aguardar respuesta ni esperar objecin ninguna de parte de la
+muchacha, fue por s misma a correr el cerrojo de te con que se cerraba
+el postigo de la puerta, y la dio franca y amable entrada en su casa.
+
+En medio de su afliccin crey notar Cecilia algo extrao en la hermosa
+seora, algo que tena semejas con la locura. Pero no la inspir eso el
+ms leve temor, antes se sinti fuertemente atrada hacia ella, no ya
+slo por la naturalidad de sus palabras, sino tambin por la gracia de
+sus acciones y la dulzura imponderable de su voz. Ello es, que como
+dominada por una poderosa fuerza magntica, callada y sumisa se dej
+llevar hasta el comedor, donde penetraba alguna claridad, gracias a su
+inmediacin al patio, y donde su conductora tom asiento de espaldas
+contra una mesa grande de bruida caoba. All, teniendo a la joven (que
+se conserv en pie) por ambas manos, muy cerca de sus rodillas, la
+estuvo contemplando y examinando desde el cabello a la planta un buen
+espacio, y, cual si hablara con una estatua, o con una persona que no
+entenda su idioma, repeta con nfasis: No se parece! Qu! Nada, no
+se parece. No puede ser hija suya. Tal vez ha salido a la madre, que es
+la cierta.
+
+--Sabes quin es tu padre? le pregunt de repente.
+
+--No, seora, contest Cecilia con la mansedumbre de antes.
+
+--No te lo ha dicho nunca tu madre?
+
+--No, seora. Yo no conoc a mi madre. Ella se muri poco tiempo despus
+de nacer yo.
+
+--Quin te ha contado ese cuento?
+
+--Qu cuento?
+
+--Pues, el de que muri tu madre despus de nacer t.
+
+--No es cuento, seora, lo de la muerte de mi madre. No tengo ni el ms
+mnimo recuerdo de ella.
+
+--Qu edad tienes t ahora?
+
+--Yo nac, segn me ha dicho mi abuela, en el mes de octubre de 1812.
+Haga la seora la cuenta.
+
+--Y cmo es que tu abuela no te ha dicho quin es tu padre? No lo
+conoce ella? Sabes que te echaron a la Casa Cuna?
+
+--S, seora. Me pusieron en la Casa Cuna para que me bautizaran con el
+apellido de Valds.
+
+--Pues yo no soy inclusera y tambin llevo ese apellido. De suerte que
+tu padre, aun sin pasarte por la Casa Cuna bien pudo bautizarte,
+ponindote en la fe de bautismo de padres no conocidos, como es
+costumbre. Se conoce que tena malas entraas. Te cri tu madre?, esto
+es, te dio el pecho?
+
+--Creo que no. A m me cri una negra.
+
+--Dnde te cri? En la Casa Cuna?
+
+--No, seora, en casa de mi abuela.
+
+--Cmo se llamaba tu criandera?
+
+--Me parece que Mara de Regla Santacruz.
+
+--Vive? En dnde est ahora?
+
+Despus de titubear por breve rato, contest Cecilia conocidamente
+confusa:
+
+--Entiendo que mi madre de leche se halla desterrada en el campo por sus
+amos. Al menos as me lo dijo un negro con quien tuve anoche unas
+palabras en el baile de la gente de color, all afuera.
+
+--Otro cuento tenemos. Mentira. Tu criandera no es esclava de los condes
+de Jaruco. El que alquil a esa negra para que te diera de mamar en la
+Casa Cuna y en casa de tu abuela, se es tu padre. Mralo!
+
+Aprovechose doa Agueda del momento en que Cecilia buscaba el objeto que
+ella le haba indicado con la palabra y la mano, para levantarse y
+desaparecer en el cuarto ms prximo, empujando la puerta que daba al
+patio. Perpleja y azorada la muchacha, gir en torno y casi se le escapa
+un grito del susto, cuando repar que un hombre de cara larga y plida,
+sin pelo de barba, cual si fuera de la raza india, cuya cabeza cubra
+hasta las orejas un gorro mugriento de seda, la miraba fijamente con
+ojicos de mono, a travs de la reja de hierro, medianera entre el
+aposento y el comedor.
+
+--Qu traes?, la pregunt el hombre en voz gangosa de falsete.
+
+--Caballero, repuso Cecilia dudosa, vengo por el seor don Toms
+Montes...
+
+--Yo soy, la interrumpi l. Qu se ofrece?
+
+--Ay! Es el caballero? Pues no deca la seora...?
+
+--No hagas caso. La seora est... (e hizo un movimiento rotatorio con
+el ndice de la mano derecha, apuntando para su propia cabeza) Para
+quin?
+
+--Para mi abuela.
+
+--Qu tiene tu abuela?
+
+--Ay! seor doctor, est muy mala. Se muere... Si el seor doctor
+tuviera la bondad de ir ahora mismo...
+
+--Quin es tu abuela?
+
+--Crea que el seor doctor me haba conocido... Josefa Alarcn, criada
+del seor doctor...
+
+--Ah! La madre de... S, s, ya, protegida por el seor don... Qu!
+tengo la cabeza!... Ah! y t eres su hija... Toma! Tu nombre es...
+Cecilia. Yo bien deca. Cecilia, Cecilia Gam... Pues, Cecilia Valds. No
+era posible que yo me olvidase. Slo que como tengo la cabeza hecha un
+giro, se me haban trabucado las especies. Tu abuela y t me estn muy
+recomendadas. Pero aqu entrens (aadi en tono ms bajo), no hagas
+caso de lo que ha ensartado mi mujer de m, de ti, de tu madre, de tu
+padre, de tu criandera, etctera, porque todas sas son cosas de su
+cabeza. Ella est... (y volvi a barrenarse las sienes con el dedo
+ndice de la mano derecha). T no entiendes. No creas nada. Cecilia
+Gam... quiero decir, Valds. Te pareces bastante, te pareces mucho...
+Ah! Dile a tu abuela que para all ir as que me pongan la volante.
+El calesero debe haber ido a baar los caballos al muelle de Luz... Si
+no ha tomado un trago por el camino, ahorita est de vuelta; y detrs de
+ti... Ve. Di a tu abuela que para all voy. El seor don, don, don...
+digo, que paga bien los servicios... Es generoso, esplndido... Ve
+pronto.
+
+Al retirarse Cecilia despechada y firmemente persuadida de que aqulla
+era una casa de orates en toda la acepcin de la palabra, echole el
+mdico una mirada intensa y escudriadora, y se qued clavado a la reja,
+repitiendo a media voz:--Se parece bastante, mucho, muchsimo! Estaba
+por decir que es su vivo retrato. No crea yo que fuese tan linda como
+me la pintaban. Guapa muchacha! S, guapa, muy guapa! Mira! Si la
+mandamos con su madre al ingenio _Jaimanita_, all con los padres de
+Beln... Qu beln no se habra formado! Ja, ja, ja!--Y ri como un
+verdadero loco.
+
+Puntual fue Montes de Oca a la promesa hecha a Cecilia, presentndose en
+su casa a las nueve de la maana; con lo cual dio, adems, prueba
+palmaria de que saba llenar los compromisos que contraa con sus
+amigos.
+
+Para asistir a la enferma, pues que no entendan de eso Cecilia ni
+Nemesia, ya se haba constituido en la casita _sea_ Clara, la mujer de
+Uribe, a quien no tuvo empacho Montes de Oca de comunicar en secreto el
+juicio que haba formado acerca de la enfermedad, segn el breve examen
+hecho. En una palabra, pronostic adversamente. Y aunque no dio las
+razones en que se fundara para pronosticar con la franqueza y
+certidumbre que sola, era claro que, dados los aos, las desventuras y
+la rigurosa vida asctica y de mortificacin de la enferma, deba
+esperarse un fin prximo y fatal. En tales sujetos adquiere, adems,
+carcter grave cualquier dolencia, por ligera que sea en su origen.
+
+Lo nico que dijo en general Montes de Oca fue, que ante todo y sobre
+todo era preciso combatir con mano fuerte el sntoma comatoso que
+presentaba la enfermedad (con cuya palabra es seguro que dej
+completamente a oscuras a sus oyentes), y, en consecuencia, siguiendo al
+pie de la letra el mtodo antiflogstico de curar, muy en boga entonces,
+recet al exterior tres vejigatorios bien cargados de cantridas, una a
+la nuca y los otros dos a las pantorrillas; al interior una opiota para
+calmar los nervios y ver de provocar el sueo restaurador, y nada de
+alimento hasta que no declinase el estado inflamatorio de la calentura
+cerebral.
+
+Cecilia, anegada en llanto, acompa al mdico hasta la puerta de la
+calle, esperando sin duda una palabra suya de consuelo antes de
+marcharse, pero l, o no la entendi, o estaba embebida su mente en
+cosas muy ajenas a la enfermedad de la abuela y al dolor de la nieta.
+Ello es, que slo se ocup de decirla que no la sentaba tamaa
+afliccin, que _su amigo_ (con nfasis en esta frase de doble sentido)
+la tena muy presente, y que volvera por la tarde para ver qu tal
+segua la enferma.
+
+La tom una mano, puso en ella, sin explicar de quien proceda, una onza
+de oro, y a tiempo de partir le dio un apretn que poda traducirse de
+diversos modos. En nada de eso par la atencin Cecilia; pero hecho todo
+a ciencia y paciencia del malicioso calesero, aunque al parecer no vea,
+oa ni entenda, poda apostarse cualquier cosa a que le fue con el
+canutazo a su ama doa Agueda Valds de Montes de Oca.
+
+Menude el mdico las visitas profesionales. Y cmo no? Nada tema por
+lo que respectaba a la paga de su trabajo ni por el monto tampoco, que
+poda ser cuantioso; y luego las lgrimas de Cecilia, realzando sus
+naturales encantos, eran capaces de ablandar las piedras, cuanto y ms
+que el corazn de Montes de Oca no tena nada de duro ni de piedra.
+Pero si de veras se propuso acertar esta vez y curar al enfermo, la
+err, y muy probablemente por carta de ms. Record infinidad de casos
+parecidos e iguales que haba tratado felizmente en su larga prctica;
+registr todos sus libros de medicina, entre otros el publicado
+ltimamente en Pars por Broussais, padre del mtodo antiflogstico,
+titulado La irritacin y la locura, que haba hecho tanto eco en el
+mundo; prob las tisanas ms aceptadas, las cataplasmas, las unturas,
+las ventosas, los vomitivos, los purgantes, las sanguijuelas; como
+ltimo recurso propin la pldora de Ugarte, con cuyo heroico remedio
+haba salvado ms de un moribundo de las garras de la muerte. No cabe
+duda ninguna que si hubiese habido ms resistencia y jugo vital en el
+cuerpo descarnado de la triste _sea_ Josefa, ms pruebas y experimentos
+habra hecho en l Montes de Oca. A los doce o quince das de lucha
+incesante y fiera, al menos por su parte, convencido de que el momento
+final se acercaba al galope, entreg la enferma en brazos de la religin
+y se retir con sus honores.
+
+Su retirada repentina naturalmente caus sorpresa, con mayora de razn
+que en las primeras horas de la noche del 12 de enero, noche nublada y
+fra por cierto, haba abierto los ojos la enferma y dado otras seales
+de vida. Con todo, habiendo ordenado que se dispusiese _sea_ Josefa,
+pues que haba vuelto en su acuerdo, no haba mas que obedecerle.
+Cecilia, en tal virtud, rog a Jos Dolores Pimienta, que velaba con
+ella mientras dorman Nemesia y _sea_ Clara Uribe, fuese por los santos
+leos a la iglesia de San Juan de Dios. Entretanto la joven, sin prdida
+de tiempo, ni de valor, improvis un altar de su propia cmoda en el
+cuarto de la enferma, poniendo sobre la empolvada tabla un lienzo
+blanco, a falta de mejor mantel, y un crucifijo entre dos velas de cera
+en sus respectivos candeleros de cobre.
+
+Como advirtiese la abuela los preparativos de la nieta, le pregunt en
+tono de voz casi inaudible:
+
+--Qu haces ah, nia?
+
+--No lo ve su merced?, contest ella temblando del susto y de la
+pesadumbre. Compongo el altar.
+
+--Para qu?
+
+--Para el padre.
+
+--Han llamado a misa?
+
+--Todava. Mas el padre ha de venir pronto...
+
+--Por qu no me has _dispertado_ en tiempo? Yo no estoy vestida.
+
+--Su merced puede confesarse como est.
+
+--Confesarme!
+
+--S, mamita, confesarse. No se acuerda su merced que me pidi el
+confesor?
+
+--Ah! S, es verdad! Ya me acuerdo. Bien, nia, chame una _manta_ por
+encima. Qu hora es?
+
+--Son las siete o las ocho.
+
+--Tan tarde?
+
+En esto se oy el sonido peculiar de la campanilla tocada por un
+muchacho, anunciando desde lejos la aproximacin de los santos leos.
+Conducalos el padre Llpiz en las manos juntas y altas, caminando a pie
+entre Jos Dolores y el sacristn de la iglesia, cada cual con un farol
+encendido para hacer reverencia al Sacramento y alumbrar la va. A su
+paso por las calles se asomaban los vecinos a la puerta de sus casas, se
+postraban en tierra y alumbraban tambin con una vela en la mano. Todos
+estos ruidos y rumores llegaron a los odos de Cecilia, a tiempo que la
+procesin desemboc en la calle de O'Reilly, viniendo por la de
+Compostela. An las monjas en el convento de Santa Catalina, enteradas
+de lo que pasaba en su vecindario, hicieron tocar agonas, y en sus
+fervientes oraciones encomendaron el alma del moribundo a la merced de
+su munfico creador.
+
+Puede afirmarse con verdad que _sea_ Josefa no estaba en su cabal
+juicio y sentidos cuando se confes, comulg y recibi la extremauncin.
+A haber vivido horas no ms despus de esos actos solemnes e imponentes,
+de nada de ello habra sabido darse cuenta. Fue todo para ella el
+resultado de un hbito inveterado. De otra manera, la vista del cuadro
+que se ofreci en torno de su lecho de agona, mientras el padre la
+auxiliaba a bien morir, habra sido bastante conmovedor para apresurarle
+la muerte. Cecilia y Nemesia de un lado, _sea_ Clara y Jos Dolores del
+otro, un oficial de la sastrera de Uribe que lleg en aquellos momentos
+y el sacristn a los pies, todos arrodillados, murmurando devotas
+oraciones y alumbrando la triste escena con un farol o una buja,
+formaban grupo interesante, original y digno del pincel de un inspirado
+artista.
+
+A la conclusin de la tristsima ceremonia, todos los circunstantes, que
+ms que menos, experimentaron una especie de alivio interior, porque se
+cree en general que trae aparejada la muerte. Aun la enferma pareci
+reanimada, en vista de que sac el brazo derecho de debajo de las
+sbanas y empez a tentar por varias partes del lecho, como si buscase
+algo que se le haba perdido. Le detuvo la mano Cecilia, y pregunt:
+
+--Qu buscas, mamita?
+
+--A ti, mi corazn, respondi la abuela con mucho trabajo.
+
+Esta tierna solicitud, esta salida inesperada hizo saltar las lgrimas
+de Cecilia, quien, para que la abuela no se impresionara, volvi el
+rostro a otro lado.
+
+--Pues aqu me tiene su merced, dijo, apretando la mano de la enferma.
+
+--No te vea, agreg ella con sentimiento. Est esto tan _escuro_...!
+
+--Apagu las luces por su merced.
+
+--Ests sola?, pregunt la anciana despus de largo silencio.
+
+--S, mamita.
+
+Dijo verdad, porque en oyndola, prudentemente se retiraron a la sala
+las otras dos mujeres; y los hombres an no haban vuelto de la iglesia,
+a donde haban ido para acompaar al vitico.
+
+--Querra... decirte una... cosa, dijo _sea_ Josefa muy despacio,
+despus de otra larga pausa.
+
+--Pues diga, mamita, diga. Ya escucho.
+
+--Acrcate. Por qu te alejas, mi vida?
+
+--Yo no me alejo. No. Estoy cerquita de su merced.
+
+--Pobre Charito! Qu ser de ella? Me voy primero... me voy.
+
+--Jess, mamita! No se aflija ahora su merced pensando en eso. Le hace
+dao, mucho dao. Sosiguese.
+
+--Pobrecita! Pero t... rompe... relaciones... el caballerito... Ese es
+tu...
+
+--Mi qu, mamita?, pregunt Cecilia sobresaltada y con instancia, pues
+la abuela tardaba en terminar la frase. Mi qu, mamita del alma? Hable,
+diga; por la Virgen Santsima, no me deje en esta terrible indecisin.
+Es mi enemigo? Mi tormento? Mi infiel amante? Mi que?
+
+--Es tu... tu... tu... t..., continu repitiendo _sea_ Josefa, cada vez
+a ms largos intervalos y ms bajo tono, hasta que el ruido de la slaba
+misteriosa se convirti en lgubre murmullo y el murmullo en un mero
+movimiento de los labios, que no dur mucho tampoco. La enfermedad tuvo
+su crisis. Haba expirado.
+
+No haba visto Cecilia morir a nadie, as que, al convencerse por el
+tacto de que la abuela no alentaba precisamente cuando la crea ms
+viva, el horror ms bien que el pesar le arranc un grito terrible y le
+priv del sentido. Acudieron _sea_ Clara y Nemesia, y la encontraron
+en la cama abrazada con el cadver, del cual les cost trabajo
+separarla. Justo era su inmenso dolor. Desde aquel momento le faltaron
+de una vez su protectora, su compaera, su tierna amiga, su pariente, su
+madre adorada; y para mayor desesperacin, quedole siempre despus el
+remordimiento de que en la confusin haba olvidado poner en la mano de
+la moribunda la vela del alma, preparada con tanta anticipacin para ese
+mismo caso.
+
+Mientras dur la enfermedad de la Josefa Alarcn, fue entregando el
+mdico a Cecilia, siempre sin decirla palabra de quien procedan,
+diversas cantidades de dinero, las mismas que ella reciba con una mano
+y con la otra pasaba a las de Jos Dolores Pimienta, creado de hecho su
+mayordomo y cajero. Corri l, en efecto por ese breve tiempo (brevsimo
+para quien ansiaba se repitieran las ocasiones de acercarse a Cecilia y
+de prestarle cada da nuevos servicios), con todos los gastos que
+ocasion la enferma; y muerta, ajust con el conocido muidor Barroso
+los preparativos para el entierro. Siendo muy estrecha la casita de la
+calle del Aguacate para recibir a las visitas que vendran a dar el
+psame a Cecilia, y para celebrar el velorio, dispuso Pimienta se
+trasladara el cadver a la sala de la casa en que l y su hermana
+vivan, en la calle de la Bomba, donde estuvo de cuerpo presente desde
+las diez de la noche hasta las tres de la tarde del siguiente da. No se
+erigi catafalco: vestida de muerta con el hbito mercedario, color de
+pajuela, que cea la correa negra usual de la Orden de la Merced, y
+metida en su caja forrada de pao negro, se deposit en unas andas
+comunes, entre grandes cirios de cera y candelabros plateados.
+
+El maestro Uribe, con sus oficiales y amigos y los numerosos de
+Pimienta, velaron toda la noche, y a la hora del entierro condujeron las
+andas a hombro, relevndose de cuatro en cuatro hasta el cementerio,
+situado en el pequeo arrabal de San Lzaro, al extremo de la calzada de
+este nombre.
+
+El nico incidente que en cierto modo marr la solemnidad del acto, fue
+el que en breves palabras vamos a referir. Distaba la casa mortuoria del
+cementerio sobre media legua, y la va ms corta no conduca por las
+calles de la poblacin, sino por veredas tortuosas, sombreadas del
+lujoso arbolado de las quintas y jardines, que entonces ocupaban el rea
+toda del hoy extenso barrio titulado del Monserrate.
+
+All donde se alza la moderna iglesia que le da nombre, se uni de
+repente a la fnebre comitiva, procurando confundirse con ella, un negro
+desconocido y de mala catadura, que pareca cansado de mucho correr.
+Tras ste se apareci a poco otro a caballo en traje militar, de
+chaqueta de pao, con dos charreteras de oro y sable de caballera. Era
+joven y de ademn bizarro. Sin andarse en chiquitas, se precipit sobre
+el fugitivo, y, apuntndole con el arma al pecho, grit:--Date, Malanga,
+o te mato.
+
+--Tond! Tond! exclamaron los de la comitiva que le conocan de vista
+o de trato.
+
+Cogido, pues, Malanga entre la punta del sable y las andas en que iba la
+difunta, no tuvo ms remedio que entregarse a merced del captor; el
+cual, sin desmontarse, le amarr codo con codo, le ech por delante, y
+saludando a la militar con el arma al aire, dijo a los del
+duelo:--Seores, espero me dispensen el mal rato. Tena orden de Su
+Excelencia el Capitn General, de coger a este pcaro, vivo o muerto, y
+la he cumplido. Que siga el entierro. Salud, seores.
+
+La primera parada de la fnebre procesin se hizo a la reja grande que
+mira al azulado mar Atlntico de la casa de la Beneficencia, a fin de
+que los nios hospicianos de ambos sexos cantasen un responso por el
+alma del difunto, mediante el pago de una moneda de oro, en calidad de
+limosna.
+
+La segunda parada se efectu delante de la reja del cementerio, debajo
+del gracioso arco de entrada, para que el capelln hiciese la aspersin
+del atad con agua bendita, antes de consignarle al sepulcro. Cuando se
+ejecutaba este acto final y siempre triste, los acompaantes, en actitud
+reverente, permanecieron de pie y descubiertos, formando grupo en torno
+de la huesa.
+
+Jos Dolores Pimienta, Uribe y algunos otros arrojaron un puado de
+tierra sobre el atad de la que fue en vida Josefa Alarcn y Alconado,
+no menos distinguida por su belleza que por sus desgracias, su ardiente
+amor de madre y prcticas religiosas de sus ltimos aos; y el primero,
+que haca de cabeza del duelo, al darles las gracias a sus amigos y
+despedirlos, no pudo evitar que se le humedecieran los ojos, acaso
+porque se le vino a la mente en aquel instante el cuadro de su
+idolatrada Cecilia, transida del dolor y desmayada en brazos de
+Nemesia.
+
+
+
+
+CAPTULO III
+
+ _Qu es la vida? Por perdida
+ Ya la di,
+ Cuando el yugo
+ Del esclavo,
+ Como un bravo Sacud._
+
+ J. DE ESPRONCEDA
+
+
+A mediados de enero volvi del campo la familia de Gamboa: los criados
+por mar, los amos por tierra. Leonardo lleg algunos das despus.
+
+Lo primero que hizo doa Rosa en la ciudad fue darle licencia o papel a
+Mara de Regla para buscar acomodo o amo. El papel (as se le llama por
+antonomasia en Cuba) en cuestin, firmado por don Cndido, rezaba poco
+ms o menos como sigue: Concedo papel a mi esclava Mara de Regla, para
+que en el trmino de diez das de la fecha busque acomodo o amo en la
+ciudad. Es criolla, racional, inteligente y gil, sana, robusta, no ha
+padecido nunca enfermedad, no tiene tacha conocida, sabe coser de llano,
+entiende de lavar y aplanchar, de cuidar nios y enfermos. Se le da
+papel porque ella lo ha pedido. No ha conocido ms amos que aqul donde
+naci y el que ahora la vende. Habana, etc.
+
+Despachado este asunto, que doa Rosa juzgaba de mucha importancia, se
+ocup del negro fugado. Achacaba toda la culpa del suceso al Mayordomo,
+motivo por el cual en la primera oportunidad se le fue a las barbas con
+la irnica inquisicin de:
+
+--Supongo que Vd. ha hecho muchas diligencias para averiguar el paradero
+de Dionisio.
+
+--S, mi seora doa Rosa, varias, muchas diligencias, contest l
+embarazado, pues menta como un turco. Slo que estos negros... vamos,
+son el mismo dianche. Saben agazaparse... Vaya que si saben!
+
+--Veamos qu ha sacado Vd. en limpio.
+
+--Poca cosa, mi seora, casi nada. Se dijo que le haban muerto de una
+pualada, y... pare Vd. de contar. Porque no habindose levantado
+sumaria del hecho, que yo sepa, ni aprehendido al hechor, ni enterrado
+al muerto, he supuesto, suposicin bien fundada, me parece, que lo de la
+pualada ha sido mero rumor, una farsa, esparcido quizs por el mismo
+Dionisio para desorientar y evitar que le sigan la pista. Digo a Vd., mi
+seora doa Rosa, que saben mucho estos negros, mucho...
+
+--Quedo enterada, dijo la seora en su despecho. Luego aadi: Pues es
+preciso que aparezca ese negro.
+
+--Preciso, repiti don Melitn.
+
+--Muerto o vivo ha de estar en alguna parte, agreg doa Rosa.
+
+--Eso digo yo, dijo el Mayordomo.
+
+--Nada ha dicho Vd. de provecho, exclam doa Rosa incomodada. Cmo es
+que no se le ha ocurrido poner un avisito en el _Diario_?
+
+--Vaya que s se me ha ocurrido, seora doa Rosa, replic el hombre,
+contento de poder vindicarse. Se me ha ocurrido ms de una vez, muchas.
+S, seora, se me ha ocurrido.
+
+--Entonces, por qu no lo ha puesto en planta?
+
+--Pues ah est el ajo de la dificultad, mi seora doa Rosa. Es que no
+s como redactar esos avisos. Jams las he visto ms gordas. Cosa
+natural; en mi pueblo no haba gacetas.
+
+--La cosa es lo ms fcil del mundo. No recuerda Vd. las seas de
+Dionisio? Su figura? Su empaque? Negro criollo, prieto rechocho,
+marcado de viruelas, cara redonda, grandes entradas, boca grande, nariz
+chata, buenos dientes, ojos saltones, cuello corto, aire aristocrtico,
+oficio cocinero, sabe leer, debe darse por libre, falta de la casa de
+sus amos desde _tal_ fecha; se dar una buena gratificacin al que lo
+capture y entregue en _tal_ parte, haciendo responsable a daos y
+perjuicios, etc., etc. Todo como se lee cada da en el _Diario_, bajo el
+epgrafe o como se llame, de... _Esclavos prfugos._
+
+--Ya, ya, me parece bien dicho todo eso, seora doa Rosa. Suena
+lindamente de palabra, mas cjase la pluma y pngase en el papel...
+Declaro sin vergenza, mi seora, que no me da el naipe en achaque de
+escritos para gacetas. Claro, yo no nac para gacetillero, y el que no
+naci para casado, dice el refrn, que no engae a la mujer.
+
+--En muy poca agua se ahoga Vd., don Melitn. Se atrevera Vd. a
+repetir lo que acabo de decirle?
+
+--Creo que s. Talento me falta, memoria no, me sobra.
+
+--Est bien. Pues para que no se olvide, ahora mismo se va Vd. a la
+imprenta del Diario. Se halla en esta calle, pasados los portales del
+Rosario, una casa de zagun, con dos ventanas de espejo, donde antes se
+jugaba a la lotera de cartones... Ah. Entra Vd. y busca a don Toribio
+Arazoza, el redactor. No puede Vd. equivocarse: es hombre de facha
+ordinaria, gordifln, barbudo... Casi nunca se afeita, siempre se re
+con los labios, no con el semblante... Vd. me entiende. Pues a se le
+relata Vd. cuanto le he dicho de Dionisio, que l sabe cmo se redactan
+los avisos sobre esclavos prfugos.
+
+Apenas sali don Melitn, doa Rosa levant los ojos y las manos juntas
+al cielo, y exclam:--Ah! Qu Mayordomo tan bruto tiene mi marido! Por
+milagro anda en dos pies.
+
+A la vuelta de ste de la imprenta, le despach el ama en una volante de
+alquiler, camino del Cerro, para inquirir si ya haba sido conducido
+Dionisio al depsito de negros cimarrones que tena establecido el
+Consulado de Agricultura y Comercio de La Habana e isla de Cuba,
+contiguo al elegante sitio de recreo de los seores condes de
+Fernandina. No se hallaba all el prfugo, por la sencilla razn de que
+slo se remitan a ese depsito general aquellos negros de las fincas
+rurales que, alzados a los montes, se cogan vivos con perros, y que,
+por su ignorancia o malicia, no poda averiguarse de pronto el nombre de
+sus legtimos dueos.
+
+Pesquisas tan infructuosas empezaban a sembrar el desaliento en el nimo
+de doa Rosa, cuando se present en su casa un negro en traje militar
+para pedirla con la mayor cortesa una audiencia de pocos minutos. Le
+midi ella de alto a bajo con una mirada inquisitiva, y dijo:
+
+--Tond?
+
+--Muy humilde criado de la seora, contest l haciendo un arco de su
+esbelto cuerpo.
+
+--Qu se ofrece? pregunt seria doa Rosa.
+
+--No es de la seora un aviso sobre un moreno huido?...
+
+--S.
+
+--Cmo se llama el moreno? y perdone la seora...
+
+--Dionisio.
+
+--Dionisio Jaruco?
+
+--No, Gamboa, pues es mi esclavo. Bien que, como criollo de Jaruco, no
+es extrao que pretenda pasar por ese apellido.
+
+--El mismo que yo sospechaba. En el baile de corte que dio la gente de
+color all afuera la antevspera de Nochebuena, conoc a un moreno que
+se deca Dionisio Jaruco. Sus seas corresponden fielmente con las que
+le dan en el _Diario_, y creo no me ser difcil cogerlo, si la seora
+me concede el permiso para buscarlo.
+
+--Regalara dos onzas de oro al que lo capturase, tres, cuatro,
+cualquier dinero. Ha cometido una gran falta y deseo castigarlo cual
+merece. Temo que se resista. El la echa de guapetn.
+
+--No tenga la seora pena por eso. Se lo voy a traer amarrado codo con
+codo.
+
+--Mi regala es segura.
+
+--No me lleva el dinero, me lleva solamente aquello de que quien la debe
+que la pague. Cumplo con las rdenes de mi jefe, el Excelentsimo seor
+don Francisco Dionisio Vives, que, con la aprobacin de S. M. el Rey,
+que Dios guarde muchos aos, me ha comisionado para prender a los
+delincuentes de color.
+
+Sala temprano Mara de Regla de la casa en la calle de San Ignacio;
+llamaba a la puerta de la de mejor apariencia, mandaba el papel a la
+seora, y sentada en el umbral, mientras descansaba vena la respuesta,
+reducida invariablemente a que el ama tena bastantes criados y no
+necesitaba ninguna de alquiler. Tenase por denigrativo entre la gente
+de color el servir a otra persona que el amo, gnero de idiosincrasia de
+que no tuvo Mara de Regla ni sospecha sino al cabo de muchos chascos y
+desengaos parecidos al que acaba de mencionarse. En realidad no
+abrigaba ella intencin ni esperanza de obtener alquilador o amo: ambas
+cosas la repugnaban altamente, estimando uno u otro extremo como la
+mayor desgracia que podra sobrevenirla. Si hubiera sido mujer capaz de
+mostrar en el rostro a primera vista las emociones del espritu, el ms
+miope habra podido observar cmo se enrojeca de la vergenza cada vez
+que sacaba el papel del seno para darlo al criado que vena a abrirla la
+puerta.
+
+Su intencin, su esperanza, el deseo ms vehemente de su alma al
+solicitar la vuelta a La Habana, fue buscar a Dionisio para unirse a l
+si estaba vivo, o quitarse la vida si haba muerto. Por eso, lejos de
+sentirlo, experimentaba una especie de regocijo secreto siempre que la
+devolvan el papel acompaado de un no, seco y decisivo. Pero el plazo
+que la haban concedido era, sobre corto, fijo; ya haban cursado varios
+das en vanas diligencias; si se cumpla y no presentaba alquilador ni
+amo, qu hara su seora, mujer de carcter tan firme y severo con sus
+esclavos? En estos crticos momentos su hija Dolores la revel la
+substancia de la conversacin que doa Rosa acababa de tener con Tond,
+cuyo nombre y hechos andaban en boca de todos; y aguijada por el temor
+de perder de una vez a su adorado Dionisio, resolvi dedicar los pocos
+das que del plazo fatal la restaban, a la consecuencia del que ya era
+el nico objeto de su existencia.
+
+Tomando lengua, se dirigi una maana temprano al mercado de la Plaza
+Vieja, uno de los dos que entonces existan dentro de los muros de la
+ciudad. Era aquel un hervidero de animales y cosas diversas, de gentes
+de todas condiciones y colores, en que prevaleca el negro; recinto
+harto estrecho, desaseado, hmedo y sombro, circunscrito por cuatro
+hileras de casas, quizs las ms alterosas de la poblacin; todas, o la
+mayor parte, de dos cuerpos, el bajo con anchos portales de alto puntal,
+que sostenan balcones corridos de madera.
+
+Al pie de uno de los pilares de aqullos se apoy Mara de Regla y se
+estuvo largo rato contemplando en melanclico silencio el abigarrado y
+revuelto cuadro del mercado. Todo all era nuevo para ella. En el
+centro se alzaba una fuente de piedra, compuesta de un tazn y cuatro
+delfines que vertan con intermitencias chorros de agua turbia y gruesa
+que, sin embargo, recogan afanosos los aguadores negros en barriles
+para venderla por la ciudad a razn de medio real de plata uno. De ese
+centro partan radios o senderos, nada rectos por cierto, en varias
+direcciones, marcados por los puestos de los placeros, al ras del piso,
+en la apariencia sin orden ni clasificacin ninguna, pues al lado de uno
+donde se vendan verduras u hortalizas, haba otro de aves vivas, o de
+frutas, o de caza, o de races comestibles, o de pjaros de jaula, o de
+legumbres, o de pescados de ro y de mar, todava en la cesta o nasa del
+bote pescador; o de carnes frescas servidas en tablas ordinarias
+montadas por sus cabezas en barriles o en tijeras movibles; y todo
+respirando humedad; sembrado de hojas, cascaras de frutas y de maz
+verde, plumas y barro; sin un cobertizo ni un toldo, ni una cara
+decente; campesinos y negros, mal vestidos unos, casi desnudos otros;
+vaharadas de varios olores por todas partes; un guirigay chilln y
+desapacible, y encima el cielo azul, visto como a travs de una
+claraboya, en que apareca uno que otro volador celaje, imitando, ya
+transparente cendal, ora las alas de ngeles invisibles.
+
+Entraban en la plaza y salan de ella negros y negras; stas con el
+propsito de hacer la provisin diaria de casa de sus amos, aqullos con
+el de procurarse al precio de por mayor las carnes, verduras o frutas
+que revendan al por menor dentro de la ciudad o en sus barrios
+extramuros: trfico ste, de paso sea dicho, bastante lucrativo en no
+pocos casos.
+
+Haba algo en el traje nuevo de prusiana que vesta Mara de Regla; en
+el modo de llevar el pauelo de seda con que se velaba a medias los
+mrbidos hombros y el de Bayaj con que se cubra las pasas; en el color
+negro lustroso de la cara y brazos desnudos y torneados, anunciando
+salud y robustez; en su aspecto general de forastera; en la tristeza o
+timidez que su semblante y actitud revelaban, haba algo, decimos, en
+todo esto, que no poda menos de llamar la atencin, an de las personas
+indiferentes y muy ocupadas de sus propios quehaceres.
+
+Pero todas, quier curiosas, quier compasivas o naturalmente
+observadoras, ya entrando en la plaza, ya saliendo de ella, le echaban
+una mirada de travs a la ex enfermera, y seguan de largo. Su actitud
+aparentemente contemplativa (de ningn modo su traje) haca sospechar a
+primera vista que la aquejaba una dolencia extraa, o que, siendo
+demasiado novicia o corta de genio, no acababa de tender la mano y pedir
+una limosna por el amor de Dios al transente. Cualquiera de estos
+motivos era bastante para enfriar la compasin y apagar la curiosidad en
+la clase de gente que acuda al mercado. Solamente una negra gruesa, con
+tendencia a la obesidad, y de fisonoma franca y alegre, que sala con
+un tablero lleno de carne a la cabeza, tuvo suficiente resolucin para
+detenerse delante de la cuitada forastera, preguntndole de un modo
+brusco, mas benvola expresin:
+
+--Ah! _Critiana!_ Qu hace ah _par_? Qu ha _perdi_?
+
+--Mi marido, contest de plano Mara de Regla.
+
+Lo inopinado de la pregunta no la dio tiempo a ocultar aquello que ms
+fijo tena en el pensamiento.
+
+--Su _maro_! replic asombrada la carnicera. _Pu chatelo a busc._
+
+Remed con esto el dicho de los muchachos en el juego de la gallina
+ciega.
+
+--En eso ando (repuso la ex enfermera con un suspiro lastimero) hace
+mucho tiempo.
+
+--Cmo _cuanta_?
+
+--Uf! Como doce aos.
+
+--_Oj! La va de un critiana. Cmo ama su maro?_
+
+--Dionisio.
+
+--_Dionisia! Dionisia! No mi ricorda. Ande viva?_
+
+--Yo no s. Por eso lo busco.
+
+--_Ut no e de la suid?_
+
+--No, no soy de la ciudad. He vivido en el campo ms de doce aos.
+
+--_Anj! Ut deja su maro atr?_
+
+--Yo no lo dej, mis amos me separaron de l.
+
+--_Ut e cravo, no?_
+
+--S, esclava soy por desgracia. Me han tenido desterrada en la Vuelta
+Bajo por todo el tiempo que le he dicho, y hace pocos das que me
+trajeron a la ciudad para buscar amo o una persona que me alquile. Aqu
+en el seno tengo el papel. De tanto guardarlo ya est sucio. He andado
+de ceca en meca y no he encontrado quien me compre, ni me tome en
+alquiler. Estoy cansada, aburrida, y ahora busco a mi marido que
+desapareci de casa en los das de Pascuas.
+
+--Venga _colmga_, dijo la carnicera; y mientras suban por la calle del
+Teniente Rey o Santa Teresa, pregunt:--_Cmo ama ut?_
+
+--Yo soy Mara de Regla Santa Cruz, para servir a usted.
+
+--_Ah! Ut e sija de Dolore Santacr?_
+
+--No. Dolores y yo fuimos esclavas de los seores condes de Jaruco. A la
+muerte del seor Conde, viejo, nos vendieron en pblica subasta para
+pagar las costas de la testamentara y las deudas. Yo estaba recin
+casada con Dionisio, y por fortuna nos compr juntos don Cndido Gamboa,
+comerciante de esclavos de frica. Desde entonces no s de Dolores. La
+conoce Vd.?
+
+--_La conoca bien, bien. Dolore vende carne, vende fruta, vende to, y
+Dolore se liberta. Depu, Dolore me saca del barrac. Aqu tiene la
+jierre entoava._ (Sobre el homplato derecho se le vean las iniciales
+G. B. marcadas con un hierro candente) _Dolore compra un casite y yo
+vende carne, vende duse y vende to pa elle. Yo trabaja, trabaja y mi
+liberta tambi. Lo branco mete pleito con Dolore, Dolore mete pleito con
+lo branco y le ecribn, y le ajob, y le procura y se ju se come le
+dinero, la casite, to que Dolore tien. Dolore se pone loco y ahora elle
+et serr a San Dionisia._
+
+--Pobrecita! No saba su triste suerte. Loca! Qu llama Vd. San
+Dionisio?
+
+--_La casa de lo loca que ha jecho la goberna._
+
+--Me parece que si las cosas siguen como van, un da de stos voy a
+hacerle compaa a Dolores en la nueva casa de San Dionisio.
+
+--_Si ut quie trabaj, yo le da trabaja pa jace dinera._
+
+--Estoy dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de ganar dinero y ver
+si puedo libertarme con mi marido y mis hijos. Dnde vive Vd.?
+
+--_Vive ne la calle Ancho._
+
+--Dnde es eso?
+
+--_All fuer. Yo tien maro. Mosotro no son cas por le iglese. Elle e
+carretiller, que vende agua, y yo vende carne, mantec, geve, frute, to
+que pu._
+
+--Cmo se llama Vd.?
+
+--_Me ama Ginoveve Santa Cr. Mi maro e Tribusio Polanca. Elle tien
+uno sijo amao Malanga que ha sacao mala cabesa. Ha matao ma branco!...
+Tond lo coge como ratn con quesa le dominga depu de Nio perdo,
+cuando diba nel entierre de a Chepa Alarc._
+
+--Chepilla Alarcn? repiti preguntando Mara de Regla.
+
+--_S, s, agrego Genoveva. Le meme. Asn se amaba. Ha perdo un gen
+caserite._
+
+--Tena una nieta?
+
+--_S, tube un. Ma linde! Ah! qu bunite! No la ha vito ma bunite en
+la va._
+
+En este punto, trayendo la calle del Aguacate, las dos negras cruzaron
+la de O'Reilly, e indic de paso Genoveva, con el dedo, a Mara de Regla
+la casita, entonces cerrada, donde haba fallecido la anciana de que
+hablaban. En la inmediata calle de la Bomba, la gua torci a la
+izquierda y llam a la tercer puerta de la derecha con el acostumbrado
+pregn de: _Caserite! No mi toma na hoy?_
+
+Respondi al llamado nada menos que Nemesia Pimienta, slo conocida de
+la vendedora como su parroquiana reciente, desconocida del todo para la
+ex enfermera del ingenio de _La Tinaja_. Mientras aquella serva la
+carne de puerco, la manteca y los huevos que le pidieron, sta que se
+haba quedado algo atrs, cosida al batiente cerrado, registr a su
+sabor una buena porcin de la sala. Arrimada a la testera de frente para
+la calle, se hallaba sentada en un columpio con los pies apoyados en el
+travesao de la silla que tena delante, una joven que a Mara de Regla
+le pareci blanca. De este color era su vestido; pero negro el del
+pauelo de batista que cea su torneado cuello; negro el del copioso
+cabello hecho dos trenzas que coronaba la bien modelada cabeza; negro el
+de los zapatos de carro de oro que aprisionaban sus piececitos de
+elevado empeine y arqueado puente; la hermosa desconocida vesta luto en
+el cuerpo y en el corazn, segn la honda tristeza que anunciaban, tanto
+su semblante como su actitud. Por las prendas de ropa que se vean en el
+suelo, en el respaldo de la silla y en su mismo regazo, se echaba de ver
+que cosa; de cuya labor no levant los ojos sino en los momentos en que
+su compaera, que se ocupaba del mismo modo, abra la puerta de la calle
+y ayudaba a deponer en el quicio el tablero pesado de la vendedora.
+
+Para que se fijara la imagen hechicera de la enlutada en la viva memoria
+de Mara de Regla, no pudo ser ms propicia la ocasin; y de tal modo
+fue as, que luego repeta a media voz, paso a paso detrs de su
+protectora:--La nia Adela! la nia Adela!, comparando all en su
+mente la fisonoma de aqulla con la de la ms joven de sus amas.
+
+Como oyese la carnicera la cantinela, dijo en tono de represin:
+
+--_Ah! Ese nie no ama Adel, ama Sesil._
+
+Ms vale callar, pens Mara de Regla, y no replic palabra; pero se
+qued en sus trece, por cuanto sigui creyendo en que haba singular
+semejanza entre su nia y la enlutada de la casa en la calle de la
+Bomba, cuyas seas guard para la primera oportunidad.
+
+Hasta las dos de la tarde anduvieron las negras vagando por las calles
+de la ciudad; y en el medio tiempo logr la carnicera reducir a plata
+los efectos que llevaba en el tablero. Por la puerta llamada
+popularmente de la Muralla, salieron a la Alameda y se sentaron en un
+asiento de piedra, protegido por un rbol frondoso, entre el antiguo
+caf de Atenas y la estatua de Carlos III.
+
+De una mugrienta bolsita de caamazo cuya boca se recoga con un
+bramante, y que Genoveva llevaba en el seno, sac y cont hasta doce
+pesos en pesetas sevillanas, reales y medios de plata, de los cuales,
+deducidos los siete, poco ms o menos, costo de las mercancas
+negociadas, rest una ganancia neta de cinco duros. No se requera
+conocimiento de los nmeros para hacer la cuenta, ni de ms convincente
+argumento para probar lo remunerativa de aquella industria. Convencida
+de ello, se decidi a adoptarla Mara de Regla.
+
+Hablaba despus ella de lo que se deca respecto de su marido, de la
+herida que haba recibido en ria, por aquel mismo barrio, y de su
+desaparicin desde la vspera de Nochebuena. Entonces record Genoveva
+haber odo decir a Malanga, que por esa fecha haba amparado a un moreno
+que encontr mal herido a la entrada de la calle Ancha. Esta especie la
+haba corroborado en todas sus partes el carretillero aguador, quien
+momentos antes que su malvolo hijo, segn se recordar, pas por all y
+no se detuvo porque juzg muerto al herido. Preso en la crcel Malanga,
+no era fcil averiguar de pronto quin fuese, ni qu se haba hecho el
+moreno herido; pero Mara de Regla se convenci que no poda ser otro
+que Dionisio, y se propuso explotar en todos sus alcances datos tan
+preciosos.
+
+En este punto de la conversacin de las dos mujeres, pas a caballo por
+delante de ellas, y atraves el centro del Campo de Marte, en direccin
+de la calzada de San Luis Gonzaga, el joven negro militar, de que hemos
+hablado varias veces.
+
+--Tond!, dijo Genoveva indicndoselo a su compaera.
+
+Sin poderlo remediar, a su vista diole un vuelco el corazn a Mara de
+Regla. Es que crey ver a Dionisio en las garras de aquel joven
+intrpido que portaba sable, que la ley protega, y que el prestigio de
+sus muchos actos de valor heroico haca casi invulnerable. Se puso en
+pie por un impulso desconocido, dio algunos pasos en la direccin que
+llevaba cuando le perdi de vista tras la nube de polvo que levantaban
+las patas de su veloz caballo en la distante calzada, retrocedi al
+asiento y se desplom sin habla junto a su asombrada amiga.
+
+Fue causa este ligero incidente para que las dos mujeres tardaran
+todava algn tiempo antes de ponerse de nuevo en camino. Pero no bien
+entraron en la calle Ancha, echaron de ver desusada agitacin y extrao
+movimiento de pueblo. Hombres, mujeres y muchachos corran como
+desatentados en opuestas direcciones. Los ms se refugiaban en sus
+casas, cerraban las puertas con estrpito y se asomaban a los postigos
+de las ventanas para preguntar al vecino o al transente el motivo de
+aquellas carreras, cerramientos de puertas y exclamaciones. Este
+contestaba:--Un fuego en Jess del Monte; el otro:--Un levantamiento de
+negros en la tenera de Xifr; aqul:--Un robo en la calle de las
+Figuras; quin:--Un _matado_.
+
+El ltimo en hablar fue el nico que se acerc a la verdad, confirmando
+la noticia algo despus de las tres de la tarde, con muchos aspavientos
+y palabras inconexas, el carretillero o aguador Polanco. Muy conocido en
+el barrio, su aparicin en la calle Ancha fue saludada con un escopeteo
+graneado y cruzado de preguntas de ventana a ventana. Ocioso era aquel
+trabajo, porque l de _motu propio_ vena anunciando la muerte alevosa
+de Tond, delante de la zapatera de la calle de Manrique esquina a la
+de la Maloja.
+
+Por Malanga, preso en la crcel pblica, haba averiguado Tond el asilo
+de Dionisio Gamboa, y corri a prenderlo con aquella confianza y
+descuido que nacen del valor llevado hasta la temeridad. Llamado a la
+puerta del obrador por un hombre tan conocido como Tond, no pudo
+Dionisio equivocar sus intenciones, y desde luego, form su resolucin.
+Se levant del banco en que trabajaba, y se acerc con las manos a la
+espalda, en ademn de entregarse.
+
+El movimiento de avance por parte del prfugo determin otro opuesto por
+parte del perseguidor, que le fue fatal. Grande, como se ha dicho, era
+el desnivel de la calle, y haba adems detenida entonces a la puerta de
+la zapatera una volante alquilona que obstrua el paso. Para hacer
+campo, Tond, ya desmontado, retrocedi corto trecho; descuido ste de
+que se aprovech en el instante el astuto cocinero, para metrsele
+dentro y abrirle el vientre de lado a lado con el mismo trinchete de que
+se serva para las reparaciones de la suela de los zapatos. Herido y
+todo el heroico Tond, persigui al asesino, cayendo exnime a poco
+andar en medio de la honda calle.
+
+El hecho es histrico en casi todos sus pormenores.
+
+
+
+
+CAPTULO IV
+
+ _Qu soar con el que adora,
+ y qu sufrir cuando tarda,
+ y qu temer cuando llega,
+ y qu llorar si se marcha?_
+
+ J. VELARDE
+
+
+En una maana del benigno enero diole a Cecilia un vuelco el corazn, y
+dijo entre s:--Eh! Viene l hoy. Y desde ese momento no pudo pensar en
+otra cosa, ni hacer nada de provecho. Veces infinitas se asom al
+postigo de la ventana, creyendo la cuitada que as apresurara la venida
+del objeto de sus ansias; y otras tantas se dej caer, desfallecida de
+alma y cuerpo, en el columpio arrimado a la testera opuesta.
+
+De poco le vali el volverse toda odos y ojos. Por el contrario, tal
+era la ofuscacin de sus sentidos, que escuchando no oa, mirando
+intensamente no vea. Esto explica por qu se pasaron algunos segundos
+antes que ella realizase la presencia del amante, llenando el hueco de
+la entornada puerta de la calle, cual en un espejo su imagen adorada.
+Entonces, olvidada por completo de sus propsitos de venganza, de los
+desdenes anteriores, de los supuestos agravios recibidos con sus
+veleidades y su marcha al campo, corri a su encuentro con los brazos
+abiertos, le bes y se dej besar por l en el delirio de la pasin. No
+cabe duda, el hecho de la corta ausencia haba obrado el milagro de
+convertirlos en ntimos amigos, en cariosos hermanos, en ternsimos
+amantes.
+
+--Ests sola? la pregunt l.
+
+--Sola, contest ella con lnguida expresin.
+
+--Me esperabas? agreg tiernamente tenindola estrechada todava por la
+cintura.
+
+--Con el alma y con la vida, repuso la joven en su amoroso entusiasmo.
+
+--Quin te dijo que yo vena hoy?
+
+--El corazn!
+
+La bes de nuevo en los ojos y en la boca, y aadi:
+
+--Te hallo plida y ms delgada que a mi partida para el campo.
+
+--Le parecen poco las noches y los das que he pasado sin pegar los
+ojos velando a mamita? Tampoco han faltado otros sinsabores...
+
+--Cundo se enferm tu abuela?
+
+--Desde el ao pasado mamita no gozaba de salud. Pero su gravedad se
+puede decir que principi la vspera de Nochebuena. Cuando yo llegu, a
+eso de las dos de la madrugada, la encontr con una calentura que
+volaba... No se levant ms.
+
+--Dnde habas estado t hasta esa hora?, pregunt el joven
+sorprendido.
+
+--En una parte.
+
+--En qu parte?
+
+--Oh! En una parte.
+
+--Me dirs dnde?, la pregunt Leonardo ponindose serio.
+
+--Espero que me diga Vd., antes dnde ha estado todo ese tiempo, replic
+ella no menos seria, tratando de herir por los mismos filos.
+
+--Yo he estado donde t sabes.
+
+--Ya, en el campo, Vd. me lo dijo, pero se fue Vd. por mi voluntad?
+
+--Ah! Vengativa! Esas teniendo? Segn eso, t has estado en _una
+parte_ por pique conmigo.
+
+--Por pique no. No tengo nada de vengativa. Ni un tantico. Lo que yo no
+quiero, lo que no puedo aguantar es que me la den de boba. Fue Vd. a
+divertirse con sus amigas en el campo, haba de quedarme en casa
+encerrada como monja? No faltara ms.
+
+--Fui de mala gana. Hubiera preferido quedarme, pero mam se propuso
+llevarme... No te lo dije as?
+
+--Me lo dijo con la lengua.
+
+--Yo no digo mentira.
+
+--No tiene Vd. la boca debajo de la nariz como los dems hombres? Va
+que s. Ninguno dice mentira. Qu! Sera un pecado. Pero cul de Vds.,
+si se ofrece, no engaa a la mujer ms buena del mundo?
+
+--Qu sabes t de eso?
+
+--Mucho ms de lo que Vd. se figura. Muy lpero ha de ser el que se
+burle de m.
+
+--No hables boberas y dejmonos de cosas que no tienen fundamento. Es
+gana que busques motivos de quejas. T no puedes ponerte _brava_
+conmigo. Dime, en dnde estuviste la vspera de Nochebuena?
+
+--De mal a mal?
+
+--De bien a bien, cielo mo. De ti no quiero ni la gloria de por fuerza.
+
+--Eso s. Pues vena del baile de etiqueta que dio la gente de color en
+la casa de Soto, all afuera.
+
+--Cmo fuiste?
+
+--A pie.
+
+--No quiero decir eso. Quin te convid? Con quin fuiste al baile?
+
+--Me convid Uribe el sastre, que fue uno de la comisin, y fui al baile
+con Clara su mujer, con Nemesia y con Jos Dolores su hermano...
+
+Leonardo torci el ceo y no supo ni pudo ocultar su disgusto.
+
+--El que se pica ajos come, dijo Cecilia sonriendo. Qu dir yo cuando
+recuerde que Vd. fue al campo para seguir a una guajira?
+
+--Veo que no pierdes la ocasin de zaherirme, dijo Leonardo disimulando
+su desazn. Y me parece que seras capaz de querer a cualquier hombre
+con tal de darme _caritate_.
+
+--No tanto, ni tan calvo que se le vean los sesos. Hay muchos hombres a
+quien no podra querer por ms picada que estuviese con el preferido de
+mi corazn.
+
+--Malo es que t seas de naturaleza celosa y vengativa.
+
+--Sea Vd. leal y constante y nada tendr que temer de la mujer ms
+vengativa y celosa nacida.
+
+--Con las celosas no valen la lealtad ni la constancia del amante ms
+fino. Mucho menos valen si t das entrada a hombres con quien no debes
+ligarte.
+
+--A quin he dado yo entrada? Vamos, explquese.
+
+--Quieres orlo de mi boca? Quin te acompa al baile estando yo
+ausente? Con quin bailaste? En casa de quin vives ahora?
+
+--Y eso es lo que Vd. llama darle entrada a los hombres?
+
+--Por ese camino al menos se va derecho al corazn de las mujeres.
+
+--No al mo que est forrado y claveteado en cobre. Pero si de alguno no
+debe Vd. abrigar recelo es del hermano de Nene. Entre nosotros no ha
+cabido nunca, creo yo, ms que una sincera y desinteresada amistad.
+Nosotros nos conocemos y tratamos desde chiquitos. Hemos jugado juntos a
+la gallina ciega y a la lunita, hemos crecido el uno al lado del otro
+sin pensar en amores, al menos por mi parte. S que siente por m un
+cario entraable; s que se desvive por m; s que su mayor delicia es
+serme til; s que tiene orgullo en adivinar mis pensamientos; s que si
+le pido un favor se aflige y se culpa a s mismo porque no se adelant a
+mi deseo; s que no consentir me ofendan ni las moscas; s que es capaz
+de cometer cualquier locura por agradarme; s que me cree el _non plus
+ultra_ de las mujeres; s que tiene celos de Vd. que se lo comen vivo;
+pero an no me ha hecho una declaracin de amor. Sabe, el pobre, porque
+no tiene un pelo de tonto, que yo no he de quererlo, ni casarme con l
+en la vida. Muchas veces lo he sorprendido mirndome cual se mira a las
+santas; yo he hecho como si no lo notase o entendiese y l no se ha
+atrevido a declararse. De aqu no ha pasado desde que nos conocemos. En
+su trato es una dama, muy galn y respetuoso con las mujeres, bien
+criado con los hombres; slo le falta la cara blanca para ser un
+caballero en cualquier parte. Le hablo con esta claridad de Jos Dolores
+porque se me figura que a Vd. no le cae en gracia, qu no lo ve con
+buenos ojos.
+
+--Te engaas, dijo Leonardo alarmado por el hermoso retrato que acababa
+de trazar Cecilia de Jos Dolores Pimienta. No tengo prevencin ninguna
+contra _tu amigo_. No lo miro con buenos ni con malos ojos, por la
+sencilla razn de que no me cuido si vive o si muere. A m no puede
+hacerme sombra semejante sastrecito. Siento, s, que en estas
+circunstancias hayas credo necesario explicarme la clase de relaciones
+que han existido y existen entre Vds. dos. No me interesa eso en lo ms
+mnimo.
+
+--A Vd. le corresponde hablar as, a m no. Sera la ms descastada de
+las mujeres si olvidara por un momento los muchos favores que le debo a
+Jos Dolores. El fue mis pies y mis manos, mi todo, durante la
+enfermedad de mamita; l hizo los mandados; l llam varias veces al
+mdico; l trajo las medicinas de la botica; l hizo caldos de gallina
+para la enferma; l vel conmigo a su cabecera; l fue por los leos a
+San Juan de Dios; l corri con el entierro; l llor tanto como yo la
+muerte...
+
+En este punto los sollozos y las lgrimas le cortaron la palabra a
+Cecilia. Despus continu como ofendida por el tono y las frases
+despreciativas que haba empleado Leonardo respecto de Jos Dolores:
+
+--Hay favores que no se pueden pagar bastantemente; la mujer que los
+olvida no merece el pan que come. Jos Dolores siempre me ha distinguido
+y respetado, y lo que es en el baile sac la cara por m, exponindose a
+la muerte.
+
+--Con qu motivo sac la cara por ti?
+
+--Con motivo de haberme ofendido un negro.
+
+--Por qu te ofendi?
+
+--Porque me negu a bailar con l.
+
+--Le desairaste?
+
+--No. Yo no le conoca. Era un intruso, por qu haba de bailar con l?
+Adems, tena comprometido el minu con Brindis. Tampoco quera yo
+bailar pieza con los negros. Las dos o tres que bail con ellos fue por
+compromiso.
+
+--El mal estuvo en tu concurrencia a un baile de gente de color...
+
+--Lo s, lo confieso, me pesar toda la vida haber ido. Eso me parece
+que le apresur la muerte a mamita.
+
+Volvi a llorar Cecilia; y Leonardo, para alejar de su mente aquella
+idea, o para averiguar lo que haba ocurrido dentro y fuera del baile,
+la pregunt:
+
+--Qu casta de negro era el que te ofendi?
+
+--No s. En mi vida le haba visto. Tampoco me conoca l a m sino por
+mera inferencia. Creo que me invit a bailar para tener la ocasin de
+insultarme y vengar as un agravio que supuso alguien le haba hecho por
+mi causa.
+
+--Quin le hizo el agravio?
+
+--No lo dijo. Slo dijo a gritos que yo tena la culpa de que se viera
+separado de su mujer.
+
+--Deba estar loco o borracho.
+
+--Borracho no, ms bien loco. Daba miedo. Tambin me dijo que me vio
+cuando yo gateaba; que saba quien era mi madre y que conoca a mi padre
+como a sus manos.
+
+--Mal pudo conocer a tus padres, observ Leonardo con aire sentencioso,
+siendo as que eres hija de la Cuna. Disparate!
+
+--Ah! Escuche, agreg Cecilia recordando: dijo que su mujer fue quien
+me cri, que yo era mulata y que mi madre viva y estaba loca.
+
+--No se averigu cmo se llamaba ese diablo de negro?
+
+--S, se supo al fin. Lo reconoci un oficial de la sastrera de Uribe.
+Lo llam por el nombre de Dionisio Gamboa, aunque l sostuvo que no se
+llamaba as, sino Dionisio Jaruco.
+
+--Ah! Perro! exclam Leonardo apretando los puos al mismo tiempo que
+los dientes. Qu buen novenario merece! Lo llevar, como hay un Dios en
+el cielo, en cuanto se le capture. A bien que ya Tond le sigue la
+pista. No hay tal Dionisio Jaruco ni calabaza. Su nombre s es Dionisio,
+pero su apellido debe ser Gamboa, porque pertenece a mam. El muy
+indigno, mal agradecido, infame, al robo de la ropa antigua de pap ha
+aadido la fuga y dejado a mam sin cocinero. A ningn negro se le han
+consentido en casa ms desvergenzas que a l. Y vase el resultado. La
+pagar. Que se esconda bajo siete estados de tierra, de ah le sacarn.
+Se le castigar cual merece, lo juro. Me parece que si le desuellan vivo
+no paga las que debe. Despus, atreverse a insultarte...!
+
+Arrebatado por la clera, tard algn tiempo en comprender Leonardo que
+haba asustado a Cecilia con tan inoportunas amenazas, adems de ponerse
+en ridculo a sus ojos, pues sta advirti sin esfuerzo que el furor de
+su amante contra el negro no proceda tanto del agravio a ella inferido,
+cuanto de haber dejado la familia sin cocinero. Volviendo sobre sus
+pasos, aunque tarde, aadi el joven:
+
+--Pero, a todas stas, qu has tenido t que ver con la separacin de
+Dionisio de su mujer? Nada, absolutamente nada. Dudo que fueses nacida
+cuando mam zamp a Mara de Regla, la mujer de Dionisio, por
+escandalosa y desobediente, en el ingenio de _La Tinaja_. Y si no habas
+nacido, cmo pudo criarte? Ella s cri a mi hermana Adela. Vamos, es
+un disparate, una equivocacin suya, pretexto para desfogarse contigo
+que no podas devolverle el insulto.
+
+--Para eso, dijo Cecilia con satisfaccin, que le cost caro el meterse
+conmigo. A la salida del baile esper a Jos Dolores en la esquina de la
+calle Ancha. Pelearon con cuchillo y el negro cay a los primeros
+golpes...
+
+--Muerto? exclam Leonardo, que no esperaba semejante desenlace.
+
+--Me parece que no. El qued en el suelo quejndose mucho. Le duele a
+Vd. que se le hubiese castigado tan pronto la falta?
+
+--No, no, se apresur Gamboa a corregir la falta de galantera que
+acababa de cometer manifestando sentimiento por la herida de su esclavo.
+No me duele perder un negro. Tenemos muchos. Siento s que t hayas
+estado por medio. Fue un escndalo. T complicada en un homicidio! Mas
+hablando de otra cosa, qu mdico asisti a tu abuela en su enfermedad?
+
+--Montes de Oca.
+
+--Cmo vino l a curarla?
+
+--Yo fui por l.
+
+--Le conocas?
+
+--De vista.
+
+--Le conoca tu abuela?
+
+--Ella s. Mamita fue a verlo a su casa y l vena a verla todos los
+meses.
+
+--Para curarla?
+
+--No. Mamita no haba estado casi nunca enferma de mdico.
+
+--Qu dares o tomares se traan ellos?
+
+--Mamita reciba una mesada por conducto de Montes de Oca.
+
+--Una mesada! Ahora recuerdo que hace mucho tiempo Montes de Oca le
+tom a pap en alquiler esa misma Mara de Regla, mujer del cocinero,
+para criar a una nia, hija ilegtima de un amigo suyo. Y he aqu
+descifrado el por qu de la equivocacin de Dionisio. Seguro, se figur
+que t eres la tal nia. Por supuesto, t no fuiste, pero quin saca al
+muy bestia del error? Ni habas nacido entonces. Mira t, despus de eso
+Mara de Regla cri a Adela por cerca de dos aos. Lo que te s decir es
+que esa crianza le ha costado muchos disgustos a mam. Montes de Oca se
+comprometi a pagarle dos onzas de oro a pap por el precio del alquiler
+de Mara de Regla. Sospecho que nunca cumpli, porque l es mal pagador.
+Hallo, pues, extrao, incomprensible, que Montes de Oca le pasara una
+mesada a Vds. No sabes t su origen?
+
+--No entiendo, contest Cecilia dudosa.
+
+--Quiero decir, repuso Leonardo, que si t sabes el motivo, la razn, o
+como se llame, del por qu le pasaban la mesada a tu abuela.
+
+--No lo s; mejor dicho, no me he puesto jams a averiguarlo.
+
+--T lo sabes y no quieres decrmelo. Lo leo en tus ojos.
+
+--Mal lector es Vd. entonces.
+
+--Niego a pie puntillas que Montes de Oca pasaba la mesada por cuenta
+propia.
+
+--Tambin lo niego yo.
+
+--Ah! Ves? T sabas y me lo negabas.
+
+--Vd. no me pregunt eso. Vd. me pregunt que si yo saba el origen o el
+motivo de la mesada, y todava estoy en ayunas. Lo nico que s es que
+Montes de Oca la pasaba por cuenta de un amigo...
+
+--Que t conoces. No? la interrumpi Leonardo.
+
+--De vista, contest Cecilia a medias.
+
+Su nombre.
+
+--Ay! Ese se queda para el curioso lector.
+
+--Dilo, dilo, la inst el joven cogindole la mano. No deseo saberlo por
+mera curiosidad, sino por algo que te dir despus.
+
+--Vd. lo conoce como a sus manos.
+
+--Quin, pues?
+
+--Su padre de Vd.
+
+--Mi padre! exclam Leonardo asombrado de la revelacin. Ser posible
+que mi padre lleve la pertinacia....! (Se contuvo y agreg luego:)
+Ests segura?
+
+--Segursima.
+
+--Desde cundo le conoces t?
+
+--Uf! Desde que yo era chiquitica.
+
+--Cmo le conocas?
+
+--De verlo en las calles. A cada rato tropezaba con l. Cuando menos lo
+esperaba lo tena encima. Se pona _bravo_ y me deca muchas cosas: que
+estaba hecha una mataperros, perdida, mal criada, y que iba a hacer que
+me prendieran los soldados.
+
+--Sabas t su nombre entonces?
+
+--No, ni lo supe hasta mucho despus, cuando me haba hecho una mujer.
+Conmigo no ha tenido l amistad, con mamita s. De Corpus a San Juan,
+sola hablarle por la ventana, siempre de m.
+
+--Qu la deca?
+
+--Nada bueno, por cierto. Le deca, por ejemplo, que me celara de Vd.;
+que no me dejara ir a bailes con Vd., que Vd. era muy enamorado; que
+tarde que temprano me dejara Vd. por otra; en fin, que Vd. estaba para
+casarse con una muchacha muy rica y slo aguardaba a recibirse de
+Bachiller en Leyes.
+
+--Me sorprende or eso de mi padre. No lo creera si otra persona me lo
+dijera. Qu objeto le lleva verdaderamente en el asunto? Su conducta
+contigo aleja la idea del amor. No est enamorado de ti, no. Tampoco ha
+sido l hombre de enamorarse por andar alegre. Ahora me desengao...
+
+--Es que mamita tambin estaba opuesta a nuestras relaciones. A la hora
+de su muerte me mand que no lo quisiera a Vd.
+
+--T no piensas en obedecerla, no es as?, dijo el joven
+apasionadamente.
+
+--Ya es demasiado tarde, contest Cecilia ponindose colorada. (Despus
+aadi en voz baja:) Dios quiera que no me pese haber desobedecido a
+mamita.
+
+--Nunca te pesar, repuso Gamboa con calor, te lo juro por lo ms
+sagrado, el haberme querido bien. Veo, entre tanto, que nada de lo que
+me has dicho explica el enredo de la mesada. Por qu, a santo de qu se
+la pasaba mi padre a tu abuela? Ve aqu lo que me encalabrina y
+desespera. Es posible que no contine pasndotela a ti...
+
+--Tal pienso yo, dijo Cecilia bastante afectada.
+
+--No es eso lo peor, agreg el joven reflexionando, sino que el mdico
+te cobrar la cura de la enferma. Del rbol cado todos hacen lea.
+
+--Por esa parte estoy tranquila. En toda la enfermedad de mamita, en vez
+de pedirme estuvo el mdico dndome dinero para los gastos.
+
+--Cmo cunto te dio?
+
+--Como quince onzas de oro. Yo no llev la cuenta... Jos Dolores.
+
+--Dale con Jos Dolores. No quisiera volver a or su nombre en tu boca.
+
+--Qu tienes?
+
+Interrumpiose a lo mejor el prolongado dilogo de los amantes por la
+llegada de Nemesia, con grande disgusto de los tres. De Cecilia, porque
+as quedaba sumergida en el mar de confusiones respecto de su suerte
+futura, do la haba arrojado la muerte repentina de su abuela. Con
+disgusto de Leonardo, porque despus de lo averiguado acerca de la
+posicin de Cecilia en aquella casa, comprendi que deba sacarla de
+ella cuanto antes, so pena de perderla para siempre, y no haba tenido
+tiempo de arreglar con su acuerdo el nuevo plan de vida.
+
+Por su parte Nemesia tambin experiment un vivo disgusto; porque sin
+ms argumento ni prueba que la presencia all del temible rival de su
+hermano, cuando le crea ms distante y olvidado de Cecilia, qued
+convencida que ni los celos en ella, ni la ausencia en l, haban obrado
+el milagro de trocar en odio, siquiera en indiferencia, el profundo
+afecto que se profesaban los dos. Pobre Jos Dolores! exclam Nemesia
+entre s. De sta la perdiste. Tontos de nosotros que nos habamos
+halagado con la esperanza de que se quedara en el monte!
+
+--Est de Dios, hijo, que no ha de ser tuya Celia, dijo Nemesia con gran
+sentimiento, a su hermano cuando volvi de la sastrera.
+
+--En qu te fundas para darme tan mala noticia?, pregunt el hermano
+alarmado.
+
+--Me fundo en que _l_ ha vuelto. Los top a los dos esta maana como
+ua y carne.
+
+--A dnde?
+
+--En esta sala. Solitos...
+
+--Luego _l_ no fue al campo para casarse.
+
+--Casarse! Tal vez se ha casado y ahora anda atrs de la querida.
+
+--Qu! Crees t que va a sacarla de aqu pronto?
+
+--Cuando menos... Para ponerle casa.
+
+--Cuando menos no, dijo Jos Dolores irritado a lo sumo.
+
+--No. Si la destina para querida, mientras ms pronto se la lleve mejor;
+porque primero me dejo escupir a la cara que hacer el papel de tapa. No
+es _l_ hombre para pasarme la mota y rerse de m. Que no se ponga en
+mi camino. Dnde est ella?
+
+--Vistindose all dentro. Eso es que lo espera esta noche.
+
+--Es posible. As ser bueno que me arrime a un lado por ahora. Una
+tragedia le causara ms pesar a ella que a l.
+
+--Todava no se ha perdido todo, Jos Dolores, dijo Nemesia pensativa.
+Mientras la vida dura, hay esperanza.
+
+--Qu esperanza, hermana? O l o yo. Los dos juntos no cabemos. Me
+resignara yo a servir de tapa tampoco? Creo que no, Nene.
+
+--Bobera, Jos Dolores: del lobo aunque sea un pelo. Quin puede decir
+con verdad que es el primero en el corazn de una mujer? _Naiden._ Ten
+por sabido que ella no es firme ni de ley. Dice una cosa ahora y luego
+otra. Se dobla como la hoja del caimito: ctala colorada, ctala blanca.
+Si t la hubieras odo cuando l se fue para el monte atrs de la
+muchacha blanca..., sabras quin es ella.--No lo _quedr_ ms en mi
+vida! No volver a verme la cara. Aunque _me se_ arrodille, aunque me
+bese los pies, no le perdonar la que me ha hecho. De m no se burla ni
+el sol de los hombres. Apuradamente, con l no se acabaron para mi. Hay
+muchos, _me se_ sobran. Cuntos, cuntos tan buenos mozos como l no se
+daran santos con una piedra en el pecho con tal que yo los quisiera? No
+ser de las que se quedan para vestir santos o cuidar sobrinos. Juro que
+el primero que me diga j, le digo j. Y veremos quin pierde ms, si l
+o yo.
+
+
+
+
+CAPTULO V
+
+ _El que excusa la vara, quiere mal
+ a su hijo; y el que lo ama, con
+ muchas varas lo corrige._
+
+ Proverbios, XIV, v. 24
+
+
+Llegado haba inopinadamente el momento de poner en planta el plan
+ideado por don Cndido antes de su marcha al campo.
+
+La muerte de _sea_ Josefa haba arrojado a Cecilia en brazos de
+Leonardo, el cual, saba su padre, no era tan simple ni tan virtuoso que
+desaprovechase la ocasin que se le presentaba de tomarla por manceba,
+con achaque de ampararla.
+
+Miraba don Cndido este evento casi como una catstrofe, cuyo nico
+medio de evitarla, en su concepto, consista en sustraer a Cecilia de la
+vista y comercio de Leonardo, an cuando para lograrlo fuese necesario
+usar de fuerza. Pero le ocurri que tal vez podra ejecutarse la misma
+cosa sin ruido ni responsabilidad como se le diese una apariencia legal.
+Movido por esta idea feliz, decidi aconsejarse con el abogado y Alcalde
+mayor don Fernando O'Reilly, amigo y condiscpulo de Leonardo, con quien
+l tena bastante amistad.
+
+Mientras caminaba en la direccin de la calle de los Oficios, compona
+mentalmente un discurso regular en forma de dilogo para presentar su
+caso bajo la mejor y ms plausible luz, ante el seor Alcalde Mayor.
+Sucedi, sin embargo, que en presencia de Su Seora se le fueron de la
+mente las especies, cual pichones espantados del palomar, y slo acert
+a decir:--que la Valds le sonsacaba a su hijo Leonardo, le seduca con
+sus artimaas, y no le dejaba seguir los estudios de derecho, y quera
+saber qu remedio poda poner la justicia a tamao escndalo.
+
+Oyole el Alcalde con una sonrisa de satisfaccin y de marcada
+condescendencia, y dijo:
+
+--Cunto me alegro, seor don Cndido, de orle! Estoy encantado,
+sorprendido! Pues no ha de llamarme la atencin y complacerme, si desde
+que presido en este tribunal de justicia, por disposicin soberana, ha
+ms de un ao, es Vd. el primero que se acerca a l en queja semejante?
+No es que no ocurran en La Habana casos iguales, no; ocurren a millares;
+es que tales son la ignorancia y la relajacin de las costumbres, que
+slo se consideran delitos los atentados contra la vida y la propiedad
+ajena, aqullos a que se sigue dao inmediato de la persona o de los
+bienes del vecino. Los ataques a la moral, a la honestidad, a las buenas
+costumbres, a la religin, stos no son delitos, son meras faltas,
+pecados veniales, deslices que no tienen pena sealada en ningn cdigo
+escrito. Qu error, amigo don Cndido! Qu confusin de ideas sobre lo
+que es bueno y lo que es malo, lo que es honesto y lo que es deshonesto,
+lo que es permisible y lo que es vedado, lo que es loable y lo que es
+reprehensible!
+
+Saco, en su _Memoria sobre la Vagancia_, que acaba de premiar la
+Sociedad Patritica, atribuye al juego, que llama guarida de nuestros
+hombres ociosos, la escuela de corrupcin para la juventud, el sepulcro
+de las fortunas de las familias, el origen funesto de la mayor parte de
+los delitos que infestan la sociedad en que vivimos.
+
+Yo difiero de tan autorizado parecer, y opino que reconocen dos causas
+principales los males de que todos nos quejamos, a saber: la ignorancia
+y la poltica de gobierno de Vives. No hay escuelas. Y cules son los
+resultados? Los robos frecuentes a la luz del da, los asesinatos sin
+causa ni provocacin, los pleitos interminables, las injusticias
+notorias, la prostitucin de las mujeres, el desorden social. La
+poltica de gobierno de Vives es tambin causa de corrupcin y extravos
+sin trmino ni paralelo en el mundo. Se pudren los presos en la crcel y
+no se castiga a los grandes delincuentes. Tampoco se averigua sino rara
+vez el origen de los crmenes ms atroces, gracias, si alguna se atrapa
+a los malhechores. Quin ha matado a Tond?
+
+--Cmo! exclam don Cndido, interrumpiendo al Alcalde. Han muerto a
+Tond?
+
+--Ayer tarde le abrieron el vientre de una cuchillada.
+
+--Tiene V. S.[57] los pormenores del lamentable suceso?
+
+--No, seor. Anoche se me comunic la noticia en el teatro,
+extrajudicialmente. Se dice slo que el matador fue un negro prfugo a
+quien l trat de prender.
+
+--Tengo motivos para sospechar que el asesino ha sido mi cocinero. Das
+pasados encarg mi mujer su captura a Tond...
+
+--No tendra nada de extrao, prosigui el Alcalde. En caso que le
+prendan, caso dudoso en estos tiempos que corren, me tomo la libertad de
+darle a Vd. un consejo: entregue el esclavo a la noxa...
+
+--A la qu seor don Fernando?
+
+--A la noxa, digo.
+
+--Estamos. Mas quin es esa dama?
+
+--Natural es que no lo sepa Vd., puesto que no ha estudiado leyes. Se
+entiende en derecho entregar el esclavo a la noxa, al acto de la
+renuncia del dominio directo que sobre l tiene el amo, en favor del
+tribunal de justicia que le juzga por el delito o dao cometido. Pierde
+Vd., de este modo un negro que cuando ms y mucho vale en buena venta
+500 pesos; pero ahorra Vd. los costos y las costas del proceso, los
+cuales suelen montar al doble de esa suma, si el amo se hace parte en el
+juicio. Sbese que si no se le unta la mano al juez pedneo, levanta una
+sumaria negra contra el reo. Luego hay que hacer lo mismo con el
+escribano que da fe, con el oficial de causas que provee a veces a su
+antojo, con el fiscal que acusa y no quiere trabajar de balde, con el
+juez, con el asesor, etctera, etctera.
+
+--Pleitos yo, seor don Fernando? No en mis das. Valdra mejor
+colgarse de un farol.
+
+--Hace Vd. bien... Pero volviendo a la pretensin... Deca Vd.?
+
+--Deca, seor Alcalde, repuso don Cndido cual si saliera de un sueo,
+que una mozuela trae loco a mi hijo Leonardo, le seduce y encanta con
+sus maas y no le deja concluir sus estudios de abogado...
+
+--Vamos por partes, dijo O'Reilly con calma. Cmo se llama la
+seductora?
+
+--Cecilia Valds, contest tmidamente el querellante.
+
+--Bueno. Qu casta de mujer es sa?
+
+--No entiendo.
+
+--Quiero decir: es joven o de edad mediana? Casada o soltera? Bonita
+o fea? Blanca o de color? Todo esto es fuerza que sepamos antes de
+proceder a la graduacin del tanto de culpa y a la aplicacin de la pena
+que en justicia le quepa.
+
+--Dir a V. S., seor Alcalde, con lealtad cuanto s en el particular,
+dijo Gamboa titubeando y con las orejas encendidas de la vergenza. La
+chica es joven, bastante joven, como que apenas contar 18 aos de edad.
+No ha sido casada; tampoco, a lo que entiendo, puede calificrsela de
+fea, ms bien de bonita, de real moza, dira. Es pobre, s, pobre,
+pobrecita, y de color, aunque pasar por blanca donde quiera que no
+conozcan sus antecedentes...
+
+--Muy bien, perfectamente, replic el Alcalde pensativo. Se conoce que
+est Vd. enterado del caso. As me gusta. Ya podremos juzgar con pleno
+conocimiento... Slo ocurre un vaco, llammosla duda, a saber: conoce
+Vd. los hechos que expone, por s mismo o por referencia de tercera
+persona?
+
+--Unos conozco por m mismo, otros, digamos, por inferencia.
+
+--Entendmonos. En primer lugar, diga Vd. si sabe con quin vive la
+joven.
+
+--Ahora, supongo que con alguna amiga suya.
+
+--Nada de suposiciones, seor don Cndido. Le consta a Vd.? S o no?
+
+--No, seor, no me consta, lo infiero.
+
+--Eso me gusta. En esta clase de negocios la franqueza es lo primero. Al
+abogado y al juez hay que hablarles como se le habla al confesor, con el
+corazn en la mano. Y antes, con quin viva la pardita?
+
+--Con la abuela.
+
+--Viven sus padres? Tiene parientes, allegados, protectores en suma,
+alguien que haga por ella? Siendo tan linda, como Vd. dice, bueno es
+saber todo eso, averiguarlo en tiempo.
+
+--Poco ha muri la abuela. La madre (aadi balbuciente y ms enrojecido
+que nunca), la madre... Verdaderamente no s a estas horas si vive o si
+muere. De cualquier modo, de nada le valdra si viviera. En cuanto al
+padre... ella no le tiene conocido... Es hija de la Real Casa Cuna.
+Est V. S.?
+
+--Bien. Conoci Vd. a la abuela de persona?
+
+--S, seor, la conoc, aunque nunca tuve trato ntimo con ella. Sera
+largo de referir y ajeno de este lugar el detenerme en detalles. Me
+consta, sin embargo, que para mujer de color (era parda) llev vida
+ejemplar, que practicaba la virtud, que se confesaba y comulgaba a
+menudo, que criaba a la nieta en el santo temor de Dios, que la vigilaba
+estrechamente, y, sobre todo, que no la consenta holgorios, devaneos
+con mozuelos ni cortejos de ventana.
+
+--Luego la muchacha de que se trata es bien criada, de vida honesta y no
+ha dado an qu decir.
+
+--As es la verdad; slo que, como de raza hbrida, no hay que fiar
+mucho en su virtud. Es mulatilla y ya se sabe que hija de gata, ratones
+mata, y que por do salta la cabra, salta la que la mama.
+
+--Bien dicho. Confesemos que nuestros refranes encierran gran fondo de
+sabidura. Confesemos tambin que nuestras mulatas, generalmente
+hablando, son frgiles por naturaleza y por el deseo, ingnito en las
+criaturas humanas, de ascender o mejorar de condicin. Y he aqu la
+clave para descifrar el por qu de su aficin a los blancos y de su
+esquivez para con los hombres de su propia raza. A bien que hablo con
+persona que debe entenderme. Nadie como Vd. que, por su larga residencia
+en el pas, ya se ha _aplatanado_, habr tenido mejores oportunidades de
+observar la idiosincrasia de nuestra clase de color libre. Pero una
+regla general, una fuerte presuncin, una teora, por plausible y
+brillante que parezca, sobre la ndole o aficiones de stas o de esotras
+gentes, no constituye hecho, no denuncia delito, siquiera cuasi-delito,
+que es lo que penan las leyes y juzgan y castigan los tribunales de
+justicia.
+
+Resumamos. Comparece Vd. ante m, el Alcalde Mayor, en queja contra la
+Valds a quien acusa Vd. del cuasi delito de seduccin y distraccin
+inferido a su primognito de Vd., que se halla aun bajo la patria
+potestad. Por ende, pide Vd. se lance un mandamiento de prisin contra
+la seductora, y que, sin orla, se la castigue, privndola de su
+libertad. De acuerdo. Hasta aqu no hay irregularidad aparente, la
+querella est fundada en derecho y Vd. le tiene excelente para no
+consentir en que una pelandusca extrave y pervierta a su hijo, mucho
+ms cuando sigue una carrera tan honrosa y noble como es la de la toga.
+Aplaudo la vigilancia y severidad de principios que Vd. mantiene.
+
+--Me confunde V. S., exclam don Cndido, contento por la vuelta que, al
+parecer, tomaba su pretensin. No merezco esos elogios. Ca! No los
+merezco ni por cien leguas.
+
+--Pero (continu con seriedad el Alcalde) como juez recto y de
+conciencia, demando las pruebas del delito; espero que el actor haga
+buena la acusacin, interrogo para conocer los antecedentes y
+consecuencias del reo, y lejos de provocar una sumaria condenatoria,
+obtengo la ms brillante declaracin absolutoria. Permtame Vd., seor
+don Cndido, que le diga con la franqueza que me caracteriza que Vd.
+mismo, llevado sin duda del amor innato a la verdad y a la justicia,
+abona la conducta de la acusada, hace cumplido elogio de su carcter, y
+la vindica de toda imputacin o mala fama; atndome las manos, por
+supuesto, para proceder en justicia.
+
+Abrumado don Cndido por la salida inesperada del juez, durante un buen
+espacio de tiempo no atin a decir palabra, slo a estrujarse los dedos
+e inclinar la cabeza. Luego dijo en voz tmida y confusa:
+
+--Por mi madre, seor Alcalde, que nunca pude pensar fuese tan seria la
+cosa. Vaya que si lo es! Pues no estaba yo engaado! De medio a medio.
+Y supona que no haba ms sino llegar y besar. O no es que V. S. toma
+el asunto por donde ms quema, cual si dijramos, a punta de lanza? No
+estoy seguro, lo pienso nada ms, seor don Fernando.
+
+--Aun cuando sea siempre cosa seria (dijo el Alcalde con su acostumbrada
+ecuanimidad), el lanzar mandamiento de prisin contra un individuo
+cualquiera que slo se sospecha haber cometido un delito, no es eso lo
+que me detiene en el caso presente; me detiene el hecho de que Vd. mismo
+con su franca declaracin me ha quitado el asidero de que se podra
+echar mano para proceder con las apariencias de legalidad. Deme Vd. el
+asidero y le sirvo de la mejor gana, no obstante que s le voy a causar
+disgusto al amigo Leonardo, contribuyendo al plagio de su amiga.
+
+--Maldito asidero! dijo don Cndido para s. Pues no se aparece a la
+hora nona? Luego aadi alto: Tratrase de tablas sin nudos ni alabeos,
+seor don Fernando, o de ladrillos sin caliches, o de tejas sin marras,
+y me tendra V. S. ms listo que un gerifalte. Qu se me alcanza a m
+de asideros judiciales? Ni jota. Por qu V. S. que sabe tanto, no le da
+un corte al negocio y me saca del atolladero?
+
+--Porque no sera eso legal, ni quedaran cubiertas las apariencias, a
+lo menos en el fuero interno del juez. La sugestin debe venir de Vd.
+Estaba entretanto pensando, seor don Cndido, suponga Vd. que doy orden
+de arresto, que Vd. prende a la muchacha, que la mete en la crcel o
+logra Vd. esconderla por algn tiempo. Ha meditado Vd. en las
+consecuencias?
+
+--Consecuencias! repiti el hacendado sorprendido. A fe que no he
+pensado en ello. Ni me ocurre que me traiga consecuencias el paso... a
+menos que haya un tonto que salga a su defensa.
+
+--Precisamente, porque creo que le sobrarn los defensores, digo lo que
+digo.
+
+--Pues, no he dicho a V. S. que es pobre, oscura, desconocida,
+hurfana, sola en el mundo...?
+
+--Tambin me ha dicho Vd. de ella dos cosas que valen ms que el dinero,
+el nacimiento, el parentesco y las buenas relaciones: me contraigo a su
+juventud y a su belleza. Recuerde Vd. las palabras de Cervantes; vienen
+aqu de molde: que tambin la hermosura tiene fuerza de despertar la
+caridad dormida. Con tales adminculos no estar ella nunca sola en el
+mundo.
+
+--Contra esa sentencia de don Quijote, hay esta otra que no s de quin
+es: Santo que no es visto, no es adorado. Dgolo, porque si logro
+atraparla, cuenta V. S. con que la pondr donde no la vean ni los
+pjaros.
+
+--Repito a Vd. que la cosa no es tan fcil como parece a primera vista.
+Ni dnde la pondra Vd. que nadie la oyese, la viese, la compadeciese y
+la amparase? Leonardo, si est de veras enamorado de ella, ser el
+primero en declararse su campen, la buscar, la encontrar y la
+salvar, mal que les pese a sus captores. No sera, por tanto, ms
+derecho, ms cuerdo y puesto en razn, que se deje quieta a la muchacha
+en su casa y no provoque un conflicto? Quizs l la corteje por
+pasatiempo, por capricho o porque no ha tropezado con otra que le guste
+ms. Qu sabemos?
+
+--Lo que yo me s de memoria, seor don Fernando, es que mi hijo es muy
+terco, tan terco como un vizcano, y que aunque no sea ms que por
+terquedad, todava comete una locura y trae una desgracia a la familia.
+
+--Desgracia! repiti el Alcalde admirado. No lo concibo. Dice Vd. que
+la chica es bien criada, de estado honesto, linda, que puede pasar por
+blanca, qu mayor desgracia podra sobrevenirle a Vd., a la familia, a
+Leonardo, en una palabra, si olvidado de s mismo, cegado por la pasin,
+en un momento de extravo toma por esposa a la Valds?
+
+--Por esposa dice V. S.? exclam don Cndido con ademn fiero y tono
+resuelto. Antes que tal haga, por Dios vivo que le desnuco de un
+trancazo. No, no, yo se lo aseguro a V. S., l no se casar con la
+Valds.
+
+--Cul es, entonces, la desgracia que Vd. tanto teme?
+
+--Para hablarle en plata, seor don Fernando, no recelo, ni me pasa por
+la cabeza, que mi hijo lleve su fatuidad hasta el punto de tomar por
+esposa a la Valds; lo que temo, lo que miro como una gran desgracia
+para la familia es que se la eche de querida. Estas mulatas son el
+diablo.
+
+--Conque no es otra la desgracia a que Vd. alude? pregunt el Alcalde
+sonriendo. Mrese el asunto bajo el punto de vista que se quiera, o yo
+soy muy obtuso que no alcanzo a descubrir el lado malo, o no es, ni ha
+sido nunca, causa original de desgracia para una familia, sea cual fuere
+su posicin social, el que uno de los hijos solteros se eche de querida
+a una moza de la clase inferior a la suya. Si no fuese as, seor don
+Cndido, qu familia sera feliz en la tierra? Todas tendran que
+lamentar igual o peor desgracia. En todo pas de esclavos no es uno ni
+elevado el tipo de la moralidad; las costumbres tienden, al contrario, a
+la laxitud, y reinan, adems, ideas raras, tergiversadas, monstruosas,
+por decirlo as, respecto al honor y a la virtud de las mujeres.
+Especialmente no se cree, ni se espera tampoco, que las de la raza
+mezclada sean capaces de guardar recato, de ser honestas o esposas
+legtimas de nadie. En concepto del vulgo, nacen predestinadas para
+concubinas de los hombres de raza superior. Tal, en efecto, parece que
+es su destino. Gracias, pues, debe Vd. dar a Dios de que no se le haya
+metido en la cabeza a su hijo de Vd., que parece ser testarudo y
+voluntarioso, el enredarse con una _negrita_. Esa s que sera una
+desgracia para la familia. Ahora bien, seor don Cndido, por qu no
+prohbe Vd. a Leonardo que visite a la Valds? Esto lo hallo ms fcil y
+puesto en razn, sobre todo, no tan ocasionado a escndalo. El culpable
+es l que la solicita y persigue, no ella que se est quieta en su casa.
+Y aqu entre nos, amigo don Cndido, tiene todos los visos de una
+injusticia que Vd. pretenda el castigo de la vctima y la absolucin del
+victimario.
+
+--El error nace de que V. S. supone inocente a la Valds.
+
+--Qu pruebas hay para suponer lo contrario?
+
+--Varias. Entre otras, la de habrsela avisado que desistiera de esos
+amores.
+
+--Por medio de quin se la avis?
+
+--Por medio de la abuela.
+
+--En nombre de quin?
+
+--En... mi nombre.
+
+--Y ella no hizo caso?
+
+--Qu haba de hacer la muy pizpireta! Peor la ha hecho desde entonces.
+
+--La ha hecho divinamente.
+
+--Cmo! La apoya V. S. en su maldad?
+
+--No tal, no la apoyo, le hago la justicia de creer que ama bien y
+mucho, y opino que en los negocios del corazn no mandan las abuelas, ni
+los padres de los amantes. Nada: es preciso darle un corte a este
+asunto. Prohbale Vd. a Leonardo que visite a la Valds. No es Vd. su
+padre? No tiene Vd. autoridad sobre l? S? Prohibicin absoluta; no
+ms visitas a la Valds, y asunto concluido.
+
+Quedose estupefacto don Cndido.
+
+--Eh! Aqu te quiero ver, escopeta, pens l. Vea Vd.; las mismsimas
+preguntas que yo esperaba;--No es Vd. su padre? No tiene Vd.
+autoridad sobre su hijo? Y es que tena preparada una respuesta. Se ha
+marchado. S, chale un galgo. Cabeza de chorlito, chorlito, chorlito...
+
+--Seor don Fernando, aadi resueltamente, cortando de pronto el
+monlogo. Carezco de palabras para explicarme con la debida claridad,
+pero tratar de darme a entender. La prohibicin que V. S. aconseja
+no... puede hacerse...
+
+--No sera impertinencia el preguntar?...
+
+--Me expongo a que me desobedezca el muchacho.
+
+--Es posible?
+
+--Cierto. Sabe V. S., sin duda, cmo son las madres criollas con sus
+hijos, principalmente con el primognito, como sucede en mi caso. El
+varn es la idolatra de Rosa. De tanto mimarle le tiene perdido, hecho
+un badulaque, un camueso, irrespetuoso con los mayores y desobediente
+conmigo. Su madre, sin embargo, se ha tragado que es un ngel, una
+paloma sin hiel; no cree nada malo de l, y no consiente que nadie,
+incluso yo, le toque a un pelo de la ropa. Por m ya estara en un barco
+de guerra aguantando chicote. Apuradamente, no le da el naipe para los
+estudios; y quiere la madre hacerle abogado, doctor de la Universidad,
+oidor de la Audiencia de Puerto Prncipe. Qu s yo cunto ms! En vano
+la digo que, con nuestro caudal y el ttulo de Casa Gamboa que espero de
+un da a otro de Madrid, nuestro hijo no tiene necesidad de quebrarse la
+cabeza con los libros. Aunque no sepa ni el cristus, ha de hacer papel
+en el mundo. Pero ella est empeada en hacerle hombre de letras menudas
+y se saldr con ello, o... revienta. Yo le digo, primero que tu hijo
+llegue a abogado a doctor y oidor, tiene que hacerse Bachiller. Los
+exmenes son en abril, y el mozo, por seguir tras la mozuela, no abre un
+libro de derecho, no asiste a las clases. Luego, quisiramos casarle, su
+madre y yo, este mismo ao, con una seorita muy virtuosa y agraciada,
+hija de un paisano y antiguo amigo mo. Quizs sienta la cabeza y se
+dedica a la administracin de nuestros cuantiosos bienes. Ya vamos para
+viejos mi mujer y yo, maana o esotro da morimos los dos, que somos
+hijos de la muerte. Quin entonces tomar el timn? El, que es hombre,
+no ninguna de sus hermanas, dbiles mujeres y solteras an. Comprende
+ahora V. S. cul no ser nuestra desgracia si nuestro primognito, el
+hijo que ha de llevar el nombre de la familia, el ttulo de nobleza, la
+administracin de los bienes, etc., no estudia, no se recibe de
+Bachiller, no se casa con la seorita con quien est comprometido, e
+infatuado con la Valds se la echa de querida? Sin el auxilio de V. S.,
+en estas circunstancias aflictivas, qu sern de la paz y de la
+felicidad de mi familia?
+
+--Pues hablara para maana, seor don Cndido, exclam el Alcalde. Por
+qu no hizo uso Vd. de esos argumentos desde el principio? El ltimo,
+sobre todo, no tiene rplica, lleva el convencimiento al nimo ms
+reacio y fro. Me doy por vencido, y desde este punto me tiene Vd. a sus
+rdenes. Qu quiere Vd. que haga con la Valds?
+
+Extraa y honda impresin produjeron en el rico hacendado las ltimas
+palabras del Alcalde. Parado y cariacontecido se qued por largo rato,
+incapaz de bullir ni de hablar. Qu le pasaba? Haba realizado el
+objeto de su solicitud. Qu ms poda apetecer? Se haba arrepentido
+de la pretensin? Empezaba a sentir el peso de la responsabilidad que
+se iba a echar encima? Dudaba del buen xito de la medida? Senta
+causarle gran pesar al hijo? Hacerle grave injusticia a la moza? Tema
+ahora al escndalo? No es fcil explicarlo. El mismo, si le hubiesen
+preguntado, no habra podido dar cuenta de sus sentimientos.
+
+Como notase el Alcalde su perplejidad, repiti la anterior pregunta con
+mayor nfasis.
+
+--No s, respondi don Cndido a espacio; no s verdaderamente. Lo que
+es en la crcel... lo pensara mucho. Sera demasiado para la pobre
+muchacha. Estaba pensando que en mi potrero de Hoyo Colorado... El
+Mayoral es casado, con hijos pequeos, y ese punto dista buen trecho;
+pero se ofrecen varias dificultades, grandes, insuperables. No, no, tal
+vez convendra ms ponerla en el ingenio de un amigo mo que ya conoce a
+la chica y est enterado... Aqu cerca: en Jaimanita. El tambin es
+casado... entrado en aos. Incapaz... Qu cree V. S.?
+
+--Yo no creo nada, seor don Cndido; Vd. es el que debe pensar y
+resolver. A m me toca dar la orden de arresto tan luego como se me pida
+en toda forma.
+
+--Qu quiere decir V. S. con toda forma?
+
+--Quiero decir, espero que la parte interesada me presente la queja por
+escrito.
+
+--Pues no ha odo V. S. mi queja en toda forma?
+
+--No basta eso, es preciso reducirla a escrito.
+
+--Y tendra que firmarse?
+
+--Por supuesto.
+
+--Que me emplumen si me haba pasado por la mente que se exigan tantos
+requisitos... No podra hacerse la cosa de otra manera,
+extrajudicialmente? Le tengo miedo a las formalidades judiciales.
+
+--En esta clase de delitos no se puede proceder de oficio. Para que Vd.
+vea que deseo servirle, voy a indicarle un medio.
+
+--Veamos. V. S. sabe de estas cosas ms que yo.
+
+--En qu barrio reside la Valds?
+
+--En el del ngel.
+
+--Conoce Vd. al Comisario?
+
+--S, seor. Entiendo que es Cantalapiedra.
+
+--El mismo. Ahora bien. Vale Vd., presntele la queja y dgale que me
+pase un oficio comprensivo del caso. El sabe cmo se redactan esos
+documentos.
+
+--Bien, le ver hoy mismo; mas no habra modo de evitar que apareciera
+mi nombre?
+
+--No importa, hombre, replic O'Reilly casi enfadado. La cosa no pasar
+de nosotros tres. Al oficio le doy yo carpetazo apenas lo leo; al
+Comisario se le tapa la boca y se le estimula a obrar con discrecin y
+celo ponindole unas cuantas amarillas en la mano, y Vd., sabido se
+tiene que al buen callar llaman Sancho.
+
+--Entiendo. Dnde ponemos a la chica?
+
+--Eso corre de mi cuenta. Ser en un lugar donde no corra peligro su
+honestidad ni su persona, al mismo tiempo que est segura y nadie pueda
+extraerla sin mi permiso, o el de Vd.
+
+--No ser en la crcel.
+
+--No, de seguro que ah no.
+
+--Menos en Paula.
+
+--Tampoco en Paula, y por obvias razones. En fin, la pondr en las
+Recogidas, en el barrio de San Isidro, bien recomendada a la madre.
+
+--Est bien. Ah no entran mozuelos, supongo.
+
+--No, que yo sepa. Tal vez uno que otro empleado. Ahora bien, por
+cunto tiempo se la encierra?
+
+--Por seis meses.
+
+--Corriente: por seis meses.
+
+--A ver. Pienso que ser mejor un ao. Largo tiempo es; pero mi hijo no
+se recibir de Bachiller hasta abril y no se casar hasta noviembre. S,
+por un ao...
+
+--Hecho. En cuanto a m, concluy diciendo el Alcalde con solemnidad, lo
+de menos es el trmino del encierro, lo dems es la sinrazn, la
+tropela, la arbitrariedad que se comete con esa muchacha. Entindalo
+Vd., don Cndido, no hago esto por consideraciones a Vd., con cuya
+amistad me honro, hgolo por respeto a las frases finales de su anterior
+peroracin, por la paz y la felicidad de la familia, cosas para m
+sagradas.
+
+
+
+
+CAPTULO VI
+
+ _Querer estorbar el paso
+ a dos que se quieren bien,
+ es echarle lea al fuego
+ y sentarse a verlo arder._
+
+ Cancin popular
+
+
+A pretexto de tener que sacar a cierto amigo de un compromiso de honor,
+logr Leonardo que su bonsima madre le hiciese un prstamo irredimible
+de cincuenta onzas de oro, de su caja particular.
+
+Con este dinerillo se apresur el joven a tomar en alquiler una pequea
+casa en la calle de Las Damas, y con la misma premura se ocup del
+ajuar. Nada olvid; ni se hizo de las cosas que crey necesarias en un
+solo establecimiento central, que no los haba entonces en La Habana.
+Para ello visit los baratillos de la Plaza Vieja; las ferreteras de la
+calle de Mercaderes; las hojalateras de la de San Ignacio; las loceras
+de la de Riela o Muralla; una mueblera de segunda mano de la de San
+Isidro y otros ms cercanos a su nueva casa.
+
+Cosa extraa en verdad que este mozo, viva encarnacin de la pereza, la
+volubilidad y el egosmo, en un momento dado desplegase la actividad, la
+delicadeza, el tino y la inteligencia de la hacendosa y ms consumada
+ama de llaves. Pero era que le mova una pasin desaforada y que le
+inspiraba la imagen hechicera de la joven cuya ruina haba decidido en
+los recesos ms oscuros de su corazn salaz.
+
+Completados estos arreglos y altamente satisfecho de su obra, sali una
+tardecita del ventoso marzo, cerr la puerta, se meti la ponderosa
+llave de hierro en la faltriquera de la casaca, y a paso ligero,
+palpitndole el corazn ms de lo usual, fue en busca del ave rara que
+deca adornar con su bello plumaje aquella jaula y convertirla en un
+paraso con sus trinos de amor.
+
+Pero en vez del ave rara, tras la cual corra en alas del deseo, se
+encontr con una especie de arpa, con Nemesia, parada y fra en medio
+de la sala de la casa, en el callejn de la Bomba, cual estatua de
+llorona en el cementerio. Reprimi l cuanto le fue dable su disgusto, y
+se esforz en ser ms amable y fino con la compaera y amiga de Cecilia.
+
+--Qu dice mi mulata santa?, la pregunt hacindola una rendida
+cortesa.
+
+--Esta mulata no dice nada porque no es santa, contest ella sin
+moverse.
+
+--Entonces dir yo, agreg Leonardo risueo.
+
+--El caballero puede decir lo que guste.
+
+--Tienes t hoy el moo tuerto?, pregunt el joven examinndole la cara
+de cerca.
+
+--No ms que ayer ni que otras veces.
+
+--Nene, sa es grilla, y si la pisan chilla. Tienes la cara ms seria
+que un _chico_ de especias.[58]
+
+--Alabo la penetracin del caballero.
+
+--Sobre que pasa de castao oscuro.
+
+--No siempre est la marea para tafetanes. (Quiso decir la Magdalena).
+
+--Habla, canta claro, mulata de mis culpas, aadi alto Leonardo para
+que le oyese Cecilia si estaba en el aposento inmediato. No me gustan
+los tapujos.
+
+--Ni a m tampoco, repuso Nemesia.
+
+--En fin, Nene, si tu enfurruamiento es conmigo, desembucha,
+desembucha. Mientras ms pronto mejor, porque temo ms tu enojo que a
+una espada desnuda.
+
+--No se le conoce al caballero, pues hace lo que hace.
+
+--Y qu hago yo?
+
+--Me lo pregunta a m? Meta la mano en su pecho.
+
+--La meto hasta el codo y nada me revela, al menos contra ti.
+
+--Contra m no, contra Dios y la Virgen, que miran al caballero desde el
+cielo.
+
+--Hablas de veras? Ni que hubiera yo cometido un gran pecado sin
+saberlo.
+
+--As parece cuando acabado de hacer lo que ha hecho, se presenta el
+caballero en esta casa tan fresco como si no hubiera _rompido_ un plato.
+
+--Pues no voy entrando en cuidado?
+
+--Menos lo da a entender el caballero.
+
+--Uno de los dos ha debido perder el juicio. Acabemos de una vez: llama
+a Celia.
+
+--Qu la llame, eh?, exclam Nemesia con sarcstica sonrisa. Qu valor
+tiene el caballero!
+
+--Se necesita de valor acaso para rogarte que llames a tu queridsima
+amiga?
+
+--Para lo que se necesita de valor, de mucho valor, es para preguntar
+por Celia la persona que sabe donde est ella.
+
+--Y yo lo s mejor que t? Vamos, doa Josefa o doa Nemesia, no me
+haga eso. T te burlas.
+
+--Quien tiene la sangre como agua para chocolate no puede burlarse.
+
+--Pues si no est aqu Celia, dnde se halla? pregunt Leonardo
+verdaderamente alarmado.
+
+--Le digo al caballero, repuso Nemesia enfadada, que yo no nac ayer, ni
+me mamo el dedo.
+
+--Por Dios bendito, Nene, te juro que no s de Celia desde hace cuatro
+das. Se han peleado Vds.? La ha mortificado tu hermano? Ah! Dime,
+dime, por lo que ms quieras en este mundo, qu ha pasado entre Vds.?
+Qu sabes t?
+
+Empez Nemesia entonces a creer en la sinceridad de las palabras
+angustiosas del joven, y dijo llorando:
+
+--No me hallaba presente, y me alegro ahora, porque no s qu hubiera
+hecho yo para impedir que se llevaran a Celia.
+
+--Qu se la llevaran! repiti Leonardo aterrado y colrico. Quin ha
+podido llevrsela contra su voluntad?
+
+--_Me se_ figura que ella del susto perdi las fuerzas.
+
+--Susto! Por qu? De quin?
+
+--Del Comisario.
+
+--Qu tena que ver el Comisario con Celia?
+
+--Vino a prenderla.
+
+--A prenderla sin haber cometido delito? No puede ser... Ah! Aqu ha
+habido un engao, una intriga, un complot infame para arrebatarme a mi
+Celia. Cuntame lo sucedido, todo.
+
+--No me hallaba presente, repiti, pero una mujer de la casa, que vio
+cmo pas la cosa, me cont que ayer por la tarde entr de repente
+Cantalapiedra, pregunt por Celia, y en cuanto ella sali, le dijo que
+estaba presa, la cogi por un brazo, y sin ms se la llev para no se
+sabe donde.
+
+--Lo extrao es que Celia se dejara prender sin defenderse, sin
+averiguar el motivo de la prisin. Ni que hubiera estado ella de
+acuerdo y avisada! Cosa que me resisto a creer. Ay del miserable
+esbirro que le puso la mano encima! No sabes a donde la llevaron?
+
+--Nada hemos podido averiguar yo y Jos Dolores. El Comisario se llev a
+Celia en una volante.
+
+--Qu intriga! Tan infame como audaz. Pero averiguar la verdad, y sea
+el que fuere el autor del ultraje, me la pagar con las setenas.
+
+Sin ms, parti Leonardo a la carrera en busca del comisario
+Cantalapiedra, quien, segn hemos dicho, viva en el recuesto de la loma
+del ngel, por el lado que mira a la Muralla. No se hallaba en casa, y
+la querida inform al joven que era posible estuviese en el palacio de
+Gobierno recibiendo rdenes.
+
+Yendo, pues, Leonardo en esa direccin, ocurriole que, si Cecilia haba
+sido presa por mandamiento del juez, no podan haberla conducido a otro
+lugar que a la crcel (situada entonces en el ngulo sudoeste del
+palacio de la Capitana General) y se detuvo delante de la reja.
+
+Detrs de ella, mejor, en la jaula formada por las dos rejas de hierro,
+haba de pie un hombre mal vestido y de peor catadura. A fin de obtener
+una respuesta categrica, se encar con l Leonardo y le pregunt con
+aire y tono de autoridad:
+
+--Sabe Vd. si han trado ayer presa a esta Real Crcel a una muchacha
+blanca, bonita, vestida de luto...?
+
+--No s, contest el hombre. Soy el segundo llavero y ayer no estaba de
+guardia. Vea el seor en el libro del Alcaide.
+
+--La alcaida est cerrada.
+
+--Eso es que el Alcaide ha ido a manducar. Tendr el seor que esperar
+hasta maana. Porque yo slo aguardo por el campanazo de la Fuerza para
+entregar la crcel al oficial del retn y guiarme.
+
+--Quin es aquel negro que sostiene una viva conversacin con otros
+presos en medio del patio?
+
+--Cul dice el seor? El de la chupa blanca?
+
+--S, ese mismo.
+
+--A se lo denominan Jaruco.
+
+--Nombre supuesto, no?
+
+--Pues, su nombre legtimo no es Jaruco, es pegado; pero _asina_ se le
+puso en el libro y _asina_ se denominar mientras est en esta Real
+Crcel. _Dende_ antier entr en _gayola_. Lo conoce el seor?
+
+--Me parece que s. Llmele Vd. a la reja, si no hay inconveniente.
+
+--No hay embarazo, porque aunque est incomunicado, ya no tenemos
+bartolinas para tantos presos. Eh de Jaruco! grit el llavero desde su
+puesto.
+
+Y repetida la palabra por otros presos en el mismo tono de voz, se
+acerc Jaruco; reconocindose sin dificultad el amo y el esclavo.
+Entrole a ste tan fuerte temblor convulsivo, que tuvo que agarrarse con
+entrambas manos a la reja.
+
+--Sumerced me eche la bendicin, balbuce anegado en lgrimas.
+
+--Por qu lloras?, le pregunt Leonardo colrico.
+
+--Lloro, nio Leonardito, recordando el mal rato que le habr dado a la
+familia con mi ausencia.
+
+--Con tu ausencia, perro? Con tu fuga.
+
+--Nio, yo no me hu. Mi salida de casa la vspera de Nochebuena tuvo
+por objeto asistir a un baile de la gente de color all afuera. A la
+vuelta para la ciudad tuve una tragedia con un mulato. Fui herido en el
+pecho, me recogi un conocido en la calle y me llev al cuarto en que
+viva. Mientras me curaba se pas el tiempo. Despus me sucedi esta
+desgracia.
+
+--Qu desgracia?
+
+--La de esta prisin injusta. Todos los hombres estamos expuestos a un
+golpe de mala suerte.
+
+--De mala suerte, no, de mala cabeza. Est visto, Dionisio, que ustedes
+los negros no quieren por bien sino por mal. Si mam te hubiera
+despachado para el ingenio cuando hiciste aquella perrada de marras, no
+te veras ahora en la crcel. De qu delito te acusan?
+
+--Todava ignoro la causa de mi prisin, nio Leonardito.
+
+--La ignoras, eh? No ser por la muerte de Tond?
+
+--Puede ser que me levanten ese falso testimonio, nio; porque quien
+est de mala se cae de sus pies y se mata. Hgase el cargo, nio, que yo
+estaba muy tranquilo, cosiendo zapatos en una zapatera de la calle de
+Manrique, cuando se present a la puerta el capitn Tond. Desde que lo
+vi llegar conoc que vena a buscarme, y trat de escabullirme. Se ape
+del caballo y me fui para l como si quisiera entregarme. A la puerta de
+la tienda haba una volante parada y me escurr por entre ella y la
+pared de la casa. Tond me cay atrs gritando:--Date, date! Ataja!
+Tropez con una piedra, cay sobre el sable que llevaba desnudo y se
+hiri en la barriga. Tuve la culpa de su muerte?
+
+--Quin te prendi?
+
+--El Capitn pedneo de la Salud. Me cogi cuando yo sala para mi
+trabajo.
+
+--Supongo que te dijo por qu te prenda.
+
+--Ni palabra. Slo me dijo que tena orden de cogerme, vivo o muerto.
+
+--En buena te has metido, Dionisio. Ser mucho y dars gracias a Dios si
+de sta escapas con el pellejo.
+
+--Sea lo que Dios y la Virgen quieran. Fo en mi inocencia. Pero no
+cree el nio que el amo y Seorita harn algo por m?
+
+--Hacer? Nada. No lo esperes. Por cierto que te has portado
+decentemente con tus amos! Por ellos, por la familia toda, por ti mismo,
+Dionisio, ser mejor que te tuerzan el pescuezo en el campo de la Punta.
+Con eso no volvers a insultar a las nias blancas.
+
+--Yo, nio yo he insultado a alguna nia blanca o de color? No, nio
+Leonardito, no tengo conciencia de haber insultado a ninguna.
+
+--Y aqulla que fue la causa de tu ria con el mulato a la salida del
+baile?
+
+--Yo no la insult, nio. Por los huesos de mi madre que yo no le dije
+una mala palabra. Le ped un minu, me dijo que estaba cansada y luego
+sali a bailar con Jos Dolores Pimienta. Me quej a ella del desaire,
+tom l su defensa, nos trabamos de palabras y nos batimos en la calle.
+
+--Si te dejan hablar no te ahorcan. A otra cosa. Sabes si han trado
+aqu presa a la misma joven de tu tragedia con Pimienta?
+
+--Estoy seguro que no est aqu. Apenas pone un preso el pie en el
+patio, se publica y circula su nombre a gritos.
+
+--Dios te proteja, Dionisio.
+
+--Nio, por caridad, una palabra ms. Recuerdo que debo entregar a su
+merced una prenda que le pertenece.
+
+--Qu prenda? Acaba pronto, prontito.
+
+--Tena yo en la faltriquera, con la esperanza de entregrselo algn
+da, el reloj que Seorita le regal a su merced el ao pasado; pero me
+lo quitaron al entrar en esta crcel. Debe de estar en manos del
+Alcaide.
+
+Cont Dionisio, en las menos palabras, el cmo y cundo vino a su poder
+el reloj, y dijo conmovido al retirarse su joven amo:
+
+--Podra decirme el nio cmo est Mara de Regla?
+
+--Mam la trajo del ingenio. Se halla ahora en la ciudad ganando jornal.
+No la has visto?
+
+--No, seor. Esta es la primera noticia que tengo de su venida. Por qu
+Dios no quiso que tropezara con ella? No me vera hoy en esta crcel. Me
+hubiera servido de madrina para con Seorita y estara cocinando en
+casa.
+
+Ya de noche volvi Leonardo a casa del Comisario y le sorprendi en el
+acto de sentarse a la mesa a cenar con su querida.
+
+--Hola! Tanto bueno por aqu! exclam Cantalapiedra muy risueo, yendo
+al encuentro de Leonardo, con la mano abierta y tendida.
+
+--Me alegro de encontrarle, dijo ste serio y fro, haciendo como que no
+haba reparado en la demostracin amistosa del Comisario.
+
+--Le aguardaba, aadi Cantalapiedra disimulando la mala impresin del
+desaire hecho. Fermina acababa de decirme que Vd. haba honrado con su
+presencia este humilde albergue.
+
+--Puedo hablar dos palabras con Vd.?
+
+--Y doscientas tambin, seor don Leonardito. Sabe Vd. que soy su ms
+obediente servidor. Sent no hallarme en la comisara cuando Vd. estuvo
+al oscurecer. Haba tenido que ir de carrera a la Secretara Poltica.
+De suerte que no s como no nos encontramos en el camino, si viene de
+all. Bonora! grit; una silla para este caballero.
+
+--Excuse los cumplimientos, dijo Leonardo con altivez. No es cosa de
+sentarse. Hablemos de pie con tal que sea a solas.
+
+--Por qu no aqu mismo delante de Fermina? Yo no tengo secretos para
+ella. Somos ua y carne.
+
+--Con qu autoridad prendi Vd. a Cecilia Valds? pregunt el joven
+imperiosamente.
+
+--No con la que me ha investido S. M. el Rey don Fernando VII, Q. D. G.,
+sino con la del seor Alcalde Mayor que firm la orden de arresto, a
+queja de un padre de familia.
+
+--Qu Alcalde y qu padre de familia se servir Vd. decirme?
+
+--Ese es demasiado pan por medio, seor Gamboa, contest el Comisario
+riendo. Parceme como que est Vd. algo ofuscado... Sintese y clmese.
+
+--La muchacha no ha cometido delito ninguno, as que es improcedente e
+ilegal su prisin, si es que todo no ha sido ms que una farsa, o cosa
+peor, sabe Dios con qu fines.
+
+--Nada de eso va contra m, que he sido un mero instrumento en este
+asunto.
+
+--Diga Vd. si no el nombre del querellante.
+
+--Vd. lo sabe mejor que yo, y si no lo sabe lo sabr en breve.
+
+--Estar Vd. autorizado para revelar el del Alcalde?
+
+--No hay inconveniencia: el seor don Fernando de O'Reilly, grande de
+Espaa de primera clase, Alcalde Mayor del distrito de San Francisco...
+
+--A dnde llev Vd. a la muchacha? Ella no est en la crcel pblica.
+
+--No me es lcito revelarlo ahora. La conduje a donde se me orden.
+
+--Luego Vd. la oculta con fines deshonestos.
+
+--De mi negativa a satisfacer la curiosidad de Vd. no se desprende
+semejante injuriosa deduccin. Lgica, lgica, seor estudiante de
+Filosofa.
+
+--Importa poco que quiera Vd. echarle del reservado y del misterioso
+conmigo. He de averiguar la verdad, y puede que todava les pese al
+autor y al instrumento de esta intriga grosera e indecente.
+
+Dicho lo cual, parti enojadsimo camino de su casa. La familia tena
+visita en la sala. Sin entrar en ella dispuso le alistaran el carruaje,
+mud de traje, y cuando por seas le pregunt su madre a la reja del
+zagun el motivo de aquella precipitacin:
+
+--Voy a la pera, contest brevemente.
+
+Cantbase la pera del maestro Rossini _Ricardo y Zoraida_, a beneficio
+de la Santa Marta, en el lindo teatro Principal.[59] Era entonces
+empresario de la compaa don Eugenio Arriaza, y director de la orquesta
+don Manuel Cocco, hermano de don Jos, que ya vimos en el ingenio de _La
+Tinaja_. El patio o corral y los palcos se hallaban medianamente
+ocupados por un pblico nada aficionado entonces a las funciones
+lricas. Leonardo entr algo despus de alzado el teln. Por supuesto,
+no oy la obertura del _Tancredo_, que precedi a la pera aquella
+noche.
+
+Buscaba a un hombre cuyo puesto en el teatro saba de antemano, pues
+como Alcalde Mayor deba presidir la funcin desde el palco central, en
+el segundo piso. Sentado estaba al par de su madrilea esposa, embebido
+en la msica y el canto, mientras le guardaba las espaldas, de pie junto
+a la puerta, el paje mulato, de rigurosa librea cubierta de castillos y
+leones bordados de oro. Todo esto lo observ a travs del ojo de buey de
+la puerta del palco, cerrada contra el pasillo. Pudo haber llamado,
+seguro de obtener entrada y un amable recibimiento; pero prefiri
+esperar en el balcn de la sala de refresco que daba sobre la alameda de
+Paula.
+
+Segn calcul Leonardo, a poco de concluido el primer acto, sinti pasos
+mesurados a travs del saln, luego una mano que se posaba en sus
+hombros y de seguidas una voz que en tono dramtico declamaba:--Qu
+dice el amigo del valiente Otelo?
+
+--Ah! Eres t, Fernando? Lo ms distante que tena de mi mente.
+
+--Qu haces aqu tan solitario y _pensieroso_?
+
+--Acabo de entrar.
+
+--No te vi en las lunetas. Por qu no viniste desde luego a mi palco?
+
+--Supuse que no haba lugar para m.
+
+--Para ti siempre lo hay a mi lado.
+
+--Gracias.
+
+--Ests en los momentos de la inspiracin? La pitonisa en el trpode?
+lo celebro. Sentira interrumpirte.
+
+--Yo inspirado! Puede ser: del demonio.
+
+--No tendra nada de extrao que te inspirase la escena urbano-marina
+que se desplega ante este balcn. Va que componas all en la mente un
+artculo descriptivo? De seguro. En efecto, quin que abriga un alma de
+poeta no se inspira a la vista de esa hilera de casas desiguales de
+nuestra derecha, en que sobresalen los altos balcones de la solariega
+del Conde de Pealver? O a la de esta alameda sin rboles que termina
+en el caf de Paula, ahora a oscuras y desierto? O a la del hospital
+del mismo nombre en el fondo, que parece una pirmide egipcia, desde
+cuya ennegrecida cima, segn dijo Bonaparte, nos contemplan los siglos?
+O del lado opuesto, la de la oscursima masa del navo _Soberano_,
+clavado, por decirlo as, en las serenas aguas de la baha? No ves cmo
+se destaca del cielo, donde chispean las estrellas? Quin no dira que
+stas, en vez de luz derraman lgrimas por la prxima desaparicin del
+ltimo resto de nuestras glorias navales?
+
+--Fernando, esa escena tan potica para ti, no tiene para mi
+significacin ninguna. Quizs porque me la s de memoria, o porque estoy
+de un humor negro.
+
+--Para m, chico, siempre tiene encantos la naturaleza. En presencia de
+ella olvido todas mis penas. Y a propsito has ledo en _El Diario_ Un
+rasgo de mi visita al Etna? Arazoza estuvo el otro da en casa en
+solicitud de algo original... Se empe y le di esos borrones.
+
+--Casi nunca veo _El Diario_.
+
+--Pues bscalo y lelo. El artculo es corto. Se public hace tres o
+cuatro das. Lo escrib en Palermo. No quise ponerle mi nombre, porque
+dice mal de un Alcalde Mayor... T me entiendes. Sali con mis iniciales
+solamente y has de creer que ya han venido a darme la enhorabuena ms
+de veinte amigos? S. Pedro Jos Morillas me dio un abrazo y me puso el
+artculo por las nubes. Deseo or tu opinin.
+
+--Tarde ser que pueda drtela, Fernando. Mi cabeza se abrasa y estoy
+ms para pegarme un tiro, o pegrselo a alguien, que para lecturas.
+
+--Hombre! Me sorprende. Te desconozco. Eres t el mismo estudiante de
+la clase de Filosofa en el Colegio de San Carlos, u otro en tu figura?
+Qu ha sido de aquel buen humor y de aquella alegra pegadiza con que
+te ganabas el afecto de todos tus condiscpulos? Djate de necedades y
+nieces. Ests enamorado? Podas dar en semejante gansada al cabo de
+tus veinte y ms abriles y de tu experiencia...
+
+--No es la pasin del amor la que me devora el pecho al presente. Es la
+clera, es el dolor, es la desesperacin que produce el primer desengao
+de lo que son el mundo, los hombres y la amistad.
+
+--Vamos. A qu negarlo? T ests enamorado y mal correspondido. Los
+sntomas lodos son de amor. Cul es el origen real de tus cuitas?
+Confamelas. Sabes que soy tu amigo.
+
+--Mi amigo! exclam el joven con sonrisa irnica. Crea que lo eras,
+pero me he desengaado que eres mi peor enemigo.
+
+--Qu fecha tiene su desengao?
+
+--La misma del flaco servicio que me has hecho. No s cmo su memoria no
+te roe las entraas.
+
+--Va que has perdido el juicio? Vamos, hombre! Ya caigo. Todo tu
+coraje nace... Ja, ja!
+
+--No te ras, dijo serio Leonardo. No es ste paso de risa.
+
+--Pues de qu es? recalc el Alcalde. He aqu la primera vez, desde que
+nos conocemos, que te veo grave y... bobo.
+
+--No llames gravedad ni bobera a lo que toca en furor.
+
+--Djate de niadas a estas horas. Tu enojo principal parece que es
+conmigo, y si no estuvieras encalabrinado, veras que, lejos de odio, me
+debes gratitud.
+
+--No faltaba otra cosa, sino que tras de haberme herido por donde ms me
+duele, esperes mi agradecimiento. Qu frescura la tuya! Sabas t que
+Cecilia Valds era mi muchacha?
+
+--Lo supe el mismo da en que, segn dices, te hice el flaco servicio...
+
+--Pero antes de eso, tenas t noticias de su existencia? Conocas su
+carcter y antecedentes?
+
+--Qu haba de conocer! Ni jota.
+
+--Luego, cmo sin conocimiento de los hechos, sin formacin de sumaria,
+diste el mandamiento de prisin?
+
+--Porque hubo quien lo pidiera sin tales requisitos.
+
+--Y a semejante proceder llamas amistad hacia m?
+
+--Ah vers.
+
+--Qu delito achacan a la muchacha para el atropello?
+
+--Ningn otro, a lo que entiendo, que el de quererte demasiado.
+
+--As, t a sabiendas has cometido una injusticia; digmoslo por lo
+claro, una arbitrariedad.
+
+--Me confieso culpable de ese pecado.
+
+--Pecado dices? Es ms que eso. En nuestras leyes se conoce como un
+cuasi delito, que todava puede que te salga a la cara. Si se han
+figurado que la triste hurfana no tiene quien la defienda, se engaan
+de medio a medio. Aqu estoy yo, que pondr el asunto en tela de juicio.
+
+--Mal hars, Leonardo, replic el Alcalde con calma y dignidad. Mal
+hars, te repito. Por lo que a m toca, tus lanzadas no me haran dao
+ninguno, rebotaran en la cota de malla de mi elevada posicin, de mis
+ttulos de nobleza y de mi valimiento aqu y en la corte. Por este lado
+soy inmune. Pero t, con tomar el camino que dices, (te hablo como
+compaero y amigo), no conseguiras otra cosa que escandalizar un poco y
+poner en berlina a tu padre, en cuya queja formal y escrita me apoy
+para el procedimiento... arbitrario que me imputas. Tu padre, tu bueno y
+honrado padre, vino a mi tribunal y estableci querella en toda forma
+contra esa muchacha, por seductora de un menor, hijo de familia rica y
+decente, con sus encantos y trapaceras. En la discusin que tuvimos, se
+lament, casi con lgrimas en los ojos, de que estabas hecho un perdido,
+jugador, mujeriego; que no estudiabas ni podras recibirte en abril como
+l y tu madre esperaban, para que tomaras la administracin de los
+bienes el ao entrante, es decir, despus de casarte con la bella y
+virtuosa seorita de Alquzar, como estabas comprometido, todo por esa
+mozuela casquivana, cuyas relaciones amorosas desdoran sin duda a un
+joven que ha de ser Conde antes de mucho.
+
+--Conque tal es el eptome de la historia que te ha contado mi padre?
+Escucha, o contempla ahora el reverso de la medalla. No hay tal
+seduccin, engao ni calabazas en este negocio. La muchacha es lindsima
+y me idolatra. Por qu no haba de corresponder a su amor? Pero resulta
+que desde chiquita viene pap siguindole los pasos, mantenindola,
+vistindola, calzndola, celndola, rondndola, cuidndola mucho ms y
+mejor de lo que jams ha mantenido, vestido, calzado, rondado y cuidado
+a ninguna de sus hijas. Para qu? Con qu fines preguntars t. Slo
+Dios y l lo saben. No quiero pensar mal todava; pero el hecho de
+secuestrarla precisamente cuando acaba de morir la abuela, nica persona
+que poda oponer obstculo serio a la realizacin de torcidos deseos, me
+hace sospechar que no abriga mi padre las mejores intenciones... Me
+tranquiliza y complace, sin embargo, que sea cual fuere la lluvia de oro
+que l derrame a los pies de la joven, no conseguir ms de lo que ha
+conseguido de ella hasta aqu: un odio acrrimo. Pero t, mi amigo, por
+hacerme bien me la arrebatas y la entregas atada de pies y manos en
+poder de mi padre. Habr yo de perdonarte esta mala partida? Jams.
+
+--Eres injusto, muy injusto con tu padre y conmigo. Con l, porque no
+acced a sus ruegos sino cuando me convenc plenamente de que eran
+rectas y santas sus intenciones respecto de ti, de la familia y de la
+misma Valds. Conmigo eres injusto, porque viendo que tu padre estaba
+resuelto a cortar de cualquier modo, costara lo que costara, tus
+relaciones clandestinas con la muchacha, decid encerrarla en las
+Recogidas por un corto tiempo, digamos, hasta tanto que te recibes de
+Bachiller y te cases como Dios manda y como conviene a tu clase y al
+caudal de tu familia. Que despus, si te parece, volvers... a los
+primeros amores.
+
+Leonardo se qued callado y pensativo, y dijo luego con
+tibieza:--Adis, Fernando!
+
+Este le detuvo por el brazo y repuso:--No has de irte de esa manera,
+cual si hubisemos reido. Ven a mi palco: saludars a mi esposa y oirs
+a mi lado el segundo acto de la pera. Para aliviar ciertos dolores no
+hay blsamo comparable con el de una buena msica.
+
+
+
+
+CAPTULO VII
+
+ _El mayor monstruo, los celos._
+
+ CALDERN
+
+
+--Qu enredo te traes t con una muchachuela de los arrabales?, le
+pregunt doa Rosa a su marido todava en la cama.--Di, contesta, aadi
+codendole por las espaldas, porque le pareci que se hacia el sueco o
+el dormido.
+
+--Yo no me traigo ni me llevo enredo con nadie, Rosa, contest don
+Cndido entre sueos.
+
+--Tu s, t s. Me lo han dicho, lo s de buena tinta.
+
+--Quin te ha contado ese cuento?
+
+--No es cuento, es verdad. T has sacado de su casa a una muchacha hace
+pocos das... El autor no es del caso.
+
+--Lo es, Rosa. Hay quien influya en ti poderosamente.
+
+--Luego aclararemos ese punto. Nadie me quita que t has vuelto a las
+andadas...
+
+--Ves lo que yo deca? Ya te han preparado contra m. Tu hijo...
+
+--Pues chale ahora el muerto a mi hijo.
+
+--Tu hijo, digo, continu don Cndido sin turbarse, estaba a punto de
+cometer la mayor de las calaveradas que ha cometido hasta el presente.
+Me interpuse, porque al fin soy su padre, y evit la comisin... T no
+quieres que le toquen a _l_, qu otro recurso me quedaba sino tocarle
+a _ella_? Hete, en resumen, el monto de mis _andadas_.
+
+--No me quedaba que or! Conque para evitar que el hijo cometiera una
+calaverada, va el padre y da un escndalo?
+
+--En este caso no ha habido escndalo ninguno.
+
+--Cmo! Se ha hecho la cosa a ocultas? Tanto peor. Vase qu inters
+tienes t en ello.
+
+--No otro, a fe ma, que el de impedir la comisin de una verdadera
+infamia por una persona que nos toca tan de cerca como es nuestro hijo.
+
+--Qu infamia? T usas unas palabrotas...
+
+--Tiempo ha que Leonardo viene persiguiendo a una chica de color...
+
+--Y t cmo lo sabes?
+
+--Lo s por la misma razn que t lo ignoras.
+
+--Nada me dices con eso. Es natural que Leonardito, joven y bien
+parecido, persiga a las chicas, como dices t. Lo que no parece natural
+es que t, ya viejo y feo, ests tan enterado de las persecuciones
+mujeriles del muchacho. Te da envidia? Quisieras que se metiera a
+fraile? Por qu le celas?
+
+--Porque soy responsable de su conducta ante Dios y el mundo.
+
+--Qu virtuoso! No hacas t lo mismo y aun peor cuando eras de su
+edad?
+
+--Quizs hice lo mismo que l cuando mozo, peor no; al menos no me
+remuerde la conciencia de haber corrompido a ninguna joven honesta o de
+su casa.
+
+--Haces bien: santificate. Pero me parece excusado el trabajo que te
+tomas... Siempre creer que, respecto a mujeres, Leonardito a tu lado es
+nio de teta.
+
+--Dejmonos de recriminaciones, Rosa, y vamos al grano, a lo que nos
+toca ms de cerca, como padres del mozo... La cosa es muy seria, es
+grave... Supe... Importa un bledo el cmo, el dnde, el cundo. Supe que
+haca grandes compras de muebles y de cachivaches caseros. Ha debido
+gastar un dineral. De dnde lo ha habido? Ha contrado deudas? Le ha
+ganado al juego? O... es que t, tan bonaza como siempre, le has
+facilitado los medios?
+
+Don Cndido haba dado en el hito. Negara doa Rosa el prstamo, por
+haberlo hecho a ocultas del marido? Equivaldra a desacreditar al hijo a
+los ojos del padre, siempre dispuesto a mirar sus faltas por el lado ms
+negro. Por eso, aunque convencida y mortificada por el engao que con
+ella se haba practicado, prefiri declarar la verdad y cargar con la
+culpa de la disipacin del hijo predilecto.
+
+--Ves ahora, Rosa, dijo don Cndido sin acrimonia, las malas resultas
+del cario ciego de ciertas madres para con sus hijos? No reconoces que
+en algunos casos ms vale pecar con ellos por duro que por blando?
+Leonardo te pide dinero y t se lo prestas, porque no puedes decirle que
+no, y porque te figuras que si se lo niegas se muere del pesar... Y l
+coge el dinero, compra muebles, alquila casa... Para qu diablos?
+Claro, clarito, para llevar a ella la querida. No se necesita gran
+penetracin... De suerte que, si no me anticipo, adis, estudios!
+Adis, bachillerato! Adis, casamiento en noviembre!, como t y yo
+habamos acordado, de acuerdo con l.
+
+--Bueno est todo cuanto dices, mas estoy esperando que digas dnde
+tienes oculta a la muchacha.
+
+--En las Recogidas. Parceme, agreg a la carrera viendo que la esposa
+callaba y se agitaba en el lecho; parceme que ste ha sido el partido
+mejor y menos riesgoso que pudiera haberse escogido para salvar al mozo
+del precipicio y a la moza de su ruina...
+
+--S, dijo doa Rosa; te figuras que porque has metido a la muchacha en
+las Recogidas, ya todo qued arreglado y concluido? Sbete que no has
+conseguido nada. El nio ha tomado la cosa muy a pecho. Est ciego de
+amor.
+
+--Qui! exclam don Cndido en tono despreciativo. Amor, amor! Ni
+gota. Lo que siente ese mozo es hervor de la sangre, calentura de
+cabeza. Nada tiene que ver en ello el corazn. Se le pasar. Pierde
+cuidado.
+
+--Se le pasar, eh? Tal vez. Pero el nio no come, no duerme, sufre,
+padece, se aflige, llora. Temo que le cueste una enfermedad el
+sentimiento. Ya, como t no lo ves, no lo oyes, no lo entiendes, hablas
+del modo que hablas.
+
+--Pon t algo de tu parte. A ti, que tienes ms influencia en l que yo,
+a ti te corresponde consolarle y hacerle entrar por vereda. Va que no
+le has dicho que por el prximo correo de Espaa espero el ttulo de
+Conde de Casa Gamboa, con que se ha servido agraciarme nuestro augusto
+soberano? A que no? Puede que la noticia le alegrase.
+
+--Alegrarle! Qu poco conoces a tu hijo! Le di la noticia. Y sabes lo
+que me contest? Que la nobleza comprada con la sangre de los negros que
+t y los dems espaoles robaban en frica para condenarlos a eterna
+esclavitud, no era nobleza, sino infamia, y que miraba el ttulo como el
+mayor baldn...
+
+--Ah! El bribn, el insurgente, el desorejado! estall don Cndido en
+un paroxismo de indignacin. Vaya si le hierve la sangre criolla en las
+venas! Todava sera capaz el muy trompeta de principiar por su padre la
+degollina como se armara en esta Isla el desbarajuste de la Tierra
+Firme. Y quieren libertad porque les pesa el yugo! porque no pueden
+soportar la tirana! Que trabajen los muy holgazanes y no tendrn
+tiempo ni ocasin de quejarse del mejor de los gobiernos. Yo les dara
+palo entre oreja y oreja como a los mulos...
+
+--Basta de sandeces y de vituperios, le ataj doa Rosa incomodada.
+Tiras de los criollos como si mis hijos y yo furamos de tu tierra.
+Odias a los habaneros, por qu te duele que te paguen en la misma
+moneda? Leonardito en parte tiene razn. Le privas de todos sus gustos y
+placeres... No s cmo no se desespera. Cuenta con que l har cuanto
+est en su mano para sacar a la muchacha del encierro...
+
+--Como t no le des el dinero, dijo don Cndido sobresaltado, para
+sobornos, dudo mucho que se salga con el intento. No le des dinero, no
+se lo des a tontas y a locas. Mas ya que tu cario consiste en
+atragantarle a regalos, hagmosle uno de tal calidad que le llene de
+orgullo y le haga avergonzarse de la sima de bajeza a que se propona
+descender.
+
+--Cul es el regalo que esperas obre el milagro...?
+
+--La casa de Soler que Abreu se sac en rifa est de venta. Comprmosla,
+alhajmosla para Leonardo cuando se case con Isabel. La venden en 60,000
+duros.
+
+--Casi el valor de un ingenio.
+
+--La casa vale ese dinero. Es un palacio; como no hay otro en La Habana.
+No debes pararte en pelillos: se trata de la salvacin de tu hijo ms
+querido. De mi cuenta corren la compra y la habilitacin de la jaula, de
+la tuya corre la domesticacin del pjaro que ha de ocuparla.
+
+Arreglado el plan y distribuidos los papeles, don Cndido desempe el
+suyo sin tardanza ni dificultad. Doa Rosa, al contrario, en
+consecuencia de su carcter peculiar, desde los primeros pasos puso
+obstculo invencible a la realizacin del proyecto.
+
+Entraban por mucho en la composicin de carcter de doa Rosa la altivez
+y la suspicacia para que dejase de ser a menudo injusta e imprudente en
+sus relaciones domsticas... Nadie mejor que Leonardo conoca ese flaco
+de su madre. No bien le declar ella las condiciones del proyecto de
+domesticacin, fundadas todas en su renuncia a la posesin de Cecilia,
+resolvi predisponerla contra el marido atizando los celos de la esposa
+a lo sumo. Bastle para ello el que la refiriese, sin nombrarla, cuanto
+haba odo de boca de Cecilia, referente a los tratos clandestinos y
+sospechosos de don Cndido con la joven y la anciana del barrio del
+ngel desde mucho tiempo atrs; a los dineros que en ellas vena
+gastando con la largueza o la prodigalidad del viejo enamorado; al
+extrao inters que siempre haba tomado en el sostenimiento y bienestar
+de las dos mujeres; a la vigilancia con que haba celado a la muchacha y
+cuidado de la salud de la anciana; en una palabra, a los eficaces y
+constantes servicios que en estos negocios de dudosa moralidad le haba
+prestado Montes de Oca.
+
+Todas y cada una de estas noticias, junto con otras ya mencionadas,
+haban llegado a odos de doa Rosa en diferentes pocas y por diversos
+conductos. La relacin tarda y amaada del hijo slo sirvi de
+complemento y confirmacin de lo mismo que ella se saba de memoria o
+que meramente sospechaba.
+
+Ocioso parece aadir que en este caso, como en todos los de su ndole,
+surti la cizaa su maligno efecto. Pues que irritada la madre contra el
+padre por la supuesta persistente violacin de la fe conyugal, en
+venganza o represalia tram en secreto con el hijo la mina que deba
+hacer saltar los parapetos levantados por don Cndido en defensa del
+honor de Cecilia Valds. A su ejecucin comprometi doa Rosa su dinero
+y su influjo.
+
+Para ayudarla en la ardua empresa, tres condiciones nicamente exigi
+ella: una, que el hijo continuara los estudios hasta graduarse de
+Bachiller en leyes; otra, que se casara con Isabel Ilincheta a fin de
+ao; y la tercera, que aceptara, sin murmurar, el regalo del palacio
+que, con ese preciso objeto, le haca su padre. Todo lo prometi de
+plano Leonardo.
+
+El primer paso dado fue el de solicitar los servicios de Mara de Regla,
+aquella enfermera del ingenio de _La Tinaja_, cuya astucia y talento la
+madre y el hijo reconocan de consuno, a pesar de la ojeriza con que la
+miraban. Prestose ella de la mejor gana, tanto porque estaba en su
+ndole el papel de conspiradora, cuanto que se prometa pagar con bienes
+los muchos males recibidos de manos de los dos. De luego a luego
+comenzaron los trabajos de zapa.
+
+Produjo una verdadera revolucin la entrada de Cecilia en la casa de las
+Recogidas. Su juventud, su belleza, sus lamentos, sus lgrimas, los
+motivos mismos de su prisin, supuestos hechizos empleados para seducir
+a un joven blanco de familia millonaria de La Habana, todo concurri
+para inspirar curiosidad, simpata o admiracin en las mujeres de varios
+colores y condiciones que cumplan trminos ms o menos largos de
+condena.
+
+Por vulgares que ellas fuesen, por apagado que estuviese en su pecho el
+sentimiento de la dignidad personal, imposible les fuera sustraerse al
+influjo de unas circunstancias cuya magia ejercer su imperio en este
+mundo sublunar mientras refleje la luz del sol. Al parecer, de poco
+podan valerle a Cecilia sus simpatas y arranques de admiracin; con
+todo eso, fuerza bastante tuvieron para crear en torno suyo aquella
+atmsfera de respeto y de consideracin que tanto contribuy al alivio
+de sus penas mientras estuvo en las Recogidas, y que al cabo le abri
+las puertas.
+
+El guardador de estas ovejas descarriladas era un soltern verde, suerte
+de monigote con quien los aos ni las penitencias haban domado las
+humanas pasiones. Hasta la fecha presente, slo haban ingresado en el
+establecimiento a su cargo mujeres de baja extraccin, viejas, feas y
+gastadas por los vicios. En condiciones bien diferentes vino Cecilia a
+aumentar su nmero. Tal vez haba pecado; pero de seguro que no por
+vicio ni mala inclinacin. Esto abonaban sus pocos aos, su porte
+decente y modesto, su donoso aspecto y el ncar de sus tersas mejillas.
+El dolor, la vergenza de verse encerrada y confundida entre unas
+mujeres conocidamente de mala conducta, era sin duda lo que la haca
+prorrumpir en lgrimas y quejas continuas. Tantos y tales extremos de
+genuino pesar eran incompatibles con el delito.
+
+As razon el portero de la Casa de las Recogidas, y sin ms reparo se
+declar el campen y el amigo de Cecilia. Su placer era ir a deshoras
+hasta la ventana del cuarto que la haban asignado, para sorprenderla, a
+ocultas, en sus demostraciones de sentimiento, enamorarse ms de ella y
+encenderse en ira contra sus perseguidores. A veces la encontraba en la
+silla con la cabeza y los brazos descansando en la mesa, mientras dejaba
+a la abundosa mata de sus cabellos sueltos el cuidado de cubrir aquellas
+partes de su espalda que no acertaba a vedar de miradas profanas el
+traje flojo. Otras veces levantaba ella de repente los ojos y las manos
+juntas al cielo y exclamaba en la mayor angustia:
+
+--Dios mo! Dios mo! Por qu culpas he merecido yo este tremendo
+castigo?
+
+En todos estos casos se retiraba el guardin a su portera hecho un
+basilisco.
+
+En uno de esos momentos de indignacin filantrpica, se le apareci como
+llovida Mara de Regla, con achaque de venderle frutas del tiempo y
+conservas, negocio en que se ocupaba entonces. El hombre no quera
+comprar ni enredarse en una conversacin que poda distraerle de sus
+agridulces pensamientos. Pero no por eso desisti de su propsito la
+vendedora. Esperaba, al contrario, repulsa ms terminante. Djole en el
+tono meloso que sola:
+
+--Le duele al seor la cabeza o las muelas? (No le dio el tratamiento
+de su merced).
+
+--Nada me duele, gru l.
+
+--Me alegro, porque sos son los dolores de los dolores. Vea el seor si
+las recogidas quieren frutas o dulces en almbar.
+
+--No estamos para frutas ni dulces ahora. Tampoco hay plata en casa.
+
+--Yo fo.
+
+--Anda con Dios y djame en paz.
+
+--Otras veces me han comprado aqu frutas y dulces.
+
+--No en mi tiempo. Sera cuando estaba el papanatas que suele
+reemplazarme.
+
+--Quizs.
+
+--Yo no permito trfico con las presas. El reglamento prohbe todo
+tejemaneje por la portera.
+
+--Pues me han dicho que el seor era ms bueno que el pan con las pobres
+recogidas.
+
+--Te han engaado. Yo soy malo, malsimo.
+
+--El seor no es malo. Qu va! Le conozco en la cara que no lo es.
+
+--Basta. No quiero palique.
+
+--Est bien. El que manda, manda. Me ir; pero antes no tendra la
+bondad de orme el recado que acaba de darme un caballerito para el
+seor?
+
+--Qu recado? Despacha, replic con rudeza el hombre despus de mirar
+fijamente a la vendedora.
+
+--Tiene aqu el seor presa a una nia blanca?
+
+--No tengo preso a nadie. No soy carcelero; soy un mero guardin de las
+recogidas, por delegacin del ilustrsimo seor Obispo Espada y Landa.
+
+--Perdneme el seor. Quise decir que si no haba aqu recogida una nia
+blanca.
+
+--Blanca al parecer. S. Y qu?
+
+--Pues el caballerito que le digo se interesa mucho por esa nia.
+
+--Qu me importa a m su inters? No vamos a comer con eso.
+
+--Nunca debe decirse de esta agua no beber. Porque el caballerito que
+digo es riqusimo y est muy enamorado de la nia. Y el seor sabe de lo
+que es capaz un caballerito rico cuando est loco de amor y le impiden
+ver y hablar a su adorado tormento.
+
+--Estamos, dijo el portero algo ms aplacable. Qu pretende el tal
+caballerito?
+
+--Poca cosa. Quiere que el seor d a la nia de su parte estas naranjas
+(escogiendo seis entre las ms hermosas del tablero), y que le diga que
+l est metiendo empeo y gastando mucho dinero para sacarla cuanto
+antes de esta prisin.
+
+--Hombre!, dijo el guardin titubeando; yo no he hecho jams el papel
+de corre-ve-y dile.
+
+--Vamos, seor, que no le pesar. Spalo: el caballerito es muy rico,
+muy agradecido y est muy enamorado.
+
+El portero asustado, tembloroso, indeciso, se estuvo largo rato parado,
+mirando, ya a la negra, ya a las naranjas. Al cabo pregunt con voz
+ronca por el temor o la vergenza:
+
+--Cmo se llama el caballerito?
+
+--La nia sabe, replic Mara de Regla, marchndose bruscamente.
+
+Quedose el portero pensativo, como clavado a la reja de la portera. A
+poco le pas el cerrojo a la puerta, le ech llave, y con tres naranjas
+en cada mano entrose en el amplio patio de la Casa de las Recogidas.
+
+Hubo de todo lo que puede llenar de ilusiones a un hombre enamorado, y
+de esperanza a una mujer afligida, en la breve entrevista que tuvo el
+portero con Cecilia. Hubo aquello de:--Vd. es mi salvador. Qu ngel le
+trajo a esta pobre mujer perseguida? Soy inocente. Mi nico delito es
+amar mucho a un joven que se muere por m. Aqu me ha puesto el padre
+del caballerito de quien Vd. me habla. Toda su rabia contra m es porque
+no lo quiero a l y quiero a su hijo. Tenga Vd. piedad de una mujer
+injustamente perseguida.
+
+Sali de all el portero otro hombre.--A quin se le ocurre traer aqu
+una muchacha como sta?--se preguntaba a s mismo. Al demonio, solamente
+al espritu maligno para tentar y sacar de sus casillas a la gente
+pacfica. Aqu quisiera ver a los varones fuertes, a los mismos santos.
+Resistiran? Se ablandaran, se derretiran, se entregaran de patas en
+las garras de Satans. Habr quien tenga valor para verla llorar, para
+orla quejarse y suplicar y no tomar su parte? Har de m lo que se le
+antoje. Es claro. Y quedar mal con el seor Obispo, mi protector, caer
+de su gracia, perder el puesto que ocupo en esta casa. Mas, qu
+remedio? Ella es muy linda, llora, y yo no soy de palo. Maldita
+frutera!
+
+Dos o tres das despus volvi sta, y el portero de las Recogidas no la
+recibi mal. Traa nueva pretensin: la de hablar a solas con la presa
+en la prisin. Estaban prohibidas las visitas dentro de la casa; slo
+poda hablarse con las recogidas en presencia del guardin, a la reja de
+la portera. Pero Mara de Regla arguy el punto con habilidad diciendo,
+entre otras cosas, que no era de esperarse, el portero ayudara a matar
+de tristeza a una nia inocente, y se hiciera cmplice de la mayor de
+las injusticias que se haban cometido hasta entonces en La Habana. Que
+el caballerito, amante de la nia, ya tena muy adelantadas las
+diligencias para sacarla del encierro, y, por supuesto, excluira de su
+gratitud a todos los que haban oprimido a su adorado tormento.
+Enseguida aadi, cual si de pronto recordara:
+
+--El caballerito me dio para el seor esta media docena de onzas de oro,
+por si la nia necesitaba algo de comer, o de vestir, o cualquier
+antojo...
+
+Este ltimo argumento acab por dar al traste con el resto de virtud o
+empacho del portero. Concedi la entrada. En pocas palabras
+describiremos ahora la escena que se sigui a la entrevista de la
+mensajera con la presa.
+
+Mara de Regla encontr a Cecilia en la misma posicin en que dijimos la
+haba sorprendido el guardin das antes; slo que esta vez no la cubra
+el cabello aquella parte de la espalda que daba a la entrada de la
+celda. Algo ech de ver ah la antigua enfermera, que le llam
+grandemente la atencin.
+
+--Jess! dijo. Qu veo? Ser posible que esta nia sea la misma que
+yo sospechaba? Qu cosas pasan en este mundo!
+
+A aquella voz y aquellas incoherentes exclamaciones, levant Cecilia la
+cabeza y pregunt en tono desmayado y doliente:
+
+--Qu quiere usted?
+
+--Quiero que me diga su merced su nombre de pila.
+
+--Cecilia Valds.
+
+--Jess! volvi a exclamar la negra. La propia que yo me imaginaba!
+Parece un sueo. Sabe su merced quin le pint esa media luna?
+
+--Qu media luna?
+
+--La que su merced lleva en este hombro (tocando con el ndice el
+izquierdo de la muchacha).
+
+--Esta no es pintura, es un lunar, mejor dicho, una marca que me ha
+quedado ah de resultas de un golpe recibido en mi niez.
+
+--No, si su merced es de verdad verdad la Cecilia Valds que yo
+conozco, se no es lunar, ni marca de golpe: es la media luna que la
+abuela de su merced le pint con aguja y ail antes de echarla en la
+Real Casa Cuna.
+
+--Oh! Mamita nunca me habl de semejante cosa.
+
+--Yo lo s porque sa fue la seal que me dieron para reconocerla entre
+las dems nias de la Real Cuna.
+
+--Quin es Vd. que sabe tanto de m?
+
+--Es posible que su merced no me conozca todava? Deba acordarse de
+m.
+
+--No, por cierto.
+
+--Pues yo le di de mamar a su merced, primeramente en la Real Casa Cuna,
+y despus, por cerca de un ao, en casa de la abuela de su merced,
+cuando ella viva en el callejn de San Juan de Dios. Su merced ya haca
+_peninos_ y hablaba _champurriado_, no le digo ms, en los das en que
+me la quitaron de los brazos. Ay! No sabe su merced las lgrimas y
+pesares que me ha costado su crianza; no slo a m, tambin a mi marido.
+S, su merced ha sido la causa primera y principal de nuestras
+desgracias.
+
+--Qu les ha pasado a Vds.?
+
+--A m me desterraron de La Habana habr doce aos, y mi marido est
+preso en la crcel. Le achacan la muerte del Capitn Tond.
+
+--Conque eso es as como Vd. dice! Conque yo soy la mujer ms infeliz
+que pisa la tierra! Ay de m, que sin haberle hecho mal a nadie todos
+me caen encima!
+
+--No llore, ni se lamente, nia. Aunque causante de nuestras desgracias,
+su merced es inocente, no tiene culpa ninguna.
+
+--Cmo no he de llorar y lamentarme, si tras de verme perseguida
+injustamente, hecha la piedra de escndalo de las mujeres de esta casa,
+que me atosigan con sus preguntas y majaderas, por remate de cuenta
+viene Vd., que dice me cri, y me echa en cara las desgracias de Vd. y
+de su marido? Cabe mayor infelicidad que la ma?
+
+--Cuando yo le relate mi historia, tejida con la de su merced, se
+convencer de que tengo mucha razn.
+
+--Pero quin es Vd.?
+
+--Mi nombre es Mara de Regla, humilde criada de su merced y esclava del
+nio Leonardo Gamboa.
+
+--Ah! exclam Cecilia ponindose en pie y abrazando a su interlocutora.
+
+--Oiga! dijo sta con sentimiento. La nia me reconoce y abraza como
+esclava del nio Leonardo, no como la madre de leche que soy de su
+merced.
+
+--No, la abrazo por ambos motivos, sobre todo porque su venida es nuncio
+de salvacin para m.
+
+La negra se cruz de brazos y se puso a contemplar a Cecilia faz a faz.
+De tiempo en tiempo murmuraba en tono bajo: Vea Vd.! La misma frente!
+La misma nariz! La misma boca! Los mismos ojos! Hasta el hoyito en
+la barba! S, su pelo, su cuerpo, su aire, su propio ngel! Qu! Su
+vivo retrato!
+
+--De quin? pregunt Cecilia.
+
+--De mi nia Adela.
+
+--Y quin es esa nia?
+
+--Mi otra hija de leche, hermana de padre y madre del nio Leonardo.
+
+--Conque tanto me parezco a ella? Ya me lo haban dicho algunos amigos
+que la conocen de vista.
+
+--Y dgalo que se parece. Jimaguas no se pareceran ms. Si ser por
+esto porque el nio Leonardo est tan enamorado de su merced? Pero l
+peca y su merced peca con quererse como se quieren. Si se quisieran como
+amigos o hermanos, pase; como hombre y mujer es un pecado. Los dos estn
+en pecado mortal.
+
+--Por qu me dice Vd. eso? pregunt Cecilia sorprendida. En quererse
+mucho un hombre y una mujer, no s yo que haya pecado.
+
+--S, lo hay, nia; a veces hay hasta pecado prieto. Por una parte, l
+es blanco; mas, dentro de poco ser de sangre azul, porque su padre ya
+es Conde de Casa Gamboa. Y tiene un palacio para vivir con la que haya
+de ser su esposa legtima. Y su merced... Perdone, nia, que sea tan
+_clariosa_. Su merced es pobre, no tiene ni gota de sangre azul y es
+hija... de la Casa Cuna. No es posible que lo dejen casarse con su
+merced.
+
+--Todo sea que se le ponga en la cabeza. A bien que l es hombre y hace
+lo que quiere. Y aunque no, estoy segura que cumplir la palabra que me
+ha dado.
+
+--No podr cumplirla, nia. Desengese, no podr cumplirla aunque
+quiera.
+
+--Por qu no?
+
+--Porque no. A su tiempo lo sabr su merced. Ese casamiento es un sueo,
+no se verificar...
+
+--Luego Vd. se opone. No comprendo la razn.
+
+--Yo no me opongo, nia ma. No soy yo quien se opone, es otro, es la
+naturaleza, son las leyes divinas y humanas. Sera un sacrilegio...
+Pero, qu es lo que digo? Cuando menos ya es tarde. Dgame, nia, qu
+tiene en los ojos?
+
+--Nada tengo en los ojos, repuso Cecilia restregndoselos inocentemente.
+
+--S, veo algo en ellos que es mala seal. Me parece que tiene amarillo
+el globo del ojo. No cabe duda. Esas ojeras, esa palidez, ese rostro
+desencajado... Pobrecita! Su merced est enferma.
+
+--Yo enferma! No, no, dijo ella muy apurada.
+
+--Su merced ya es mujer del nio Leonardo.
+
+--No entiendo lo que Vd. dice.
+
+--Ha sentido su merced nuseas? As como ganas de provocar?
+
+--S, varias veces. Ms a menudo desde que estoy en esta casa. Lo
+atribuyo a los sustos y pesares de mi injusta prisin.
+
+--Tate. Cierto son los toros. No lo dije? La causa de la enfermedad de
+su merced es otra. Yo la s, la adivino. No sabe la nia que he sido
+enfermera por muchos aos? Qu soy casada? Ya no hay remedio.
+Ninguno... Pobre nia! Inocente! Desgraciada! A su merced le ha hecho
+mucho dao esa carita tan linda que Dios le ha dado. Si su merced
+hubiera nacido fea, tal vez no le pasara lo que le pasa ahora. Estara
+libre y sera feliz. Mas... lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo
+mejor. En fin, dir al nio Leonardo el estado de su merced y segurito
+que se apresurar a sacar a la nia de esta maldita casa.
+
+Afectaron fuertemente a Leonardo Gamboa las ltimas nuevas que de
+Cecilia le trajo la esclava. Sin prdida de tiempo, como lo haba
+previsto sta, se aboc con su condiscpulo y amigo el Alcalde Mayor,
+que haba decretado la orden arbitraria de prisin, ante el cual hizo
+valer aquellos ttulos, junto con esta circunstancia. Le revel
+igualmente en secreto el estado delicado de la muchacha. Derram por
+todas partes el oro a manos llenas y tuvo la inefable satisfaccin de
+ver coronados sus esfuerzos con el xito ms completo hacia los
+postrimeros das del mes de abril.
+
+Fue al cabo suya Cecilia, a pesar de la tenaz oposicin de su padre. De
+la prisin la condujo a la casa que haban alquilado en la calle de las
+Damas, dndole por cocinera, sirviente de confianza y duea a la Mara
+de Regla de siempre. No pareca que hubiese hombre ms feliz sobre la
+haz de la tierra.
+
+An cuando todo esto se ejecut con entera reserva de don Cndido, nada
+ocult Leonardo de doa Rosa. Desde el principio al fin la mantuvo
+informada de los pasos que daba, a medida que se daban. Y, sentimos
+decirlo, no sabemos en quin produjo ms regocijo el desenlace del
+drama, si en su hijo o en la madre. As se alzaba una barrera
+insuperable, crea ella sinceramente, entre la muchacha y las
+imprudentes pretensiones de su marido.
+
+En medio de estas escenas, despleg Leonardo tino y fuerza de voluntad
+sin ejemplo, poniendo el mayor esmero en llenar las condiciones del
+contrato secreto celebrado con su madre. Asisti a las clases de derecho
+regularmente, y cuando lleg la hora de graduarse, visit uno por uno a
+los doctores que deban examinarle, principalmente a don Diego de la
+Torre, que gozaba de fama de muy rgido con los graduados; le pas la
+mano a Fray Ambrosio Herrera, secretario de la Universidad, a quien
+comunic en secreto que en vez de los tres duros de las propinas de
+costumbre, se propona meter tres onzas de oro en cada cartucho. As
+allan el camino de la recepcin; as logr calarse la muceta de
+ordenanza, ascender a la ctedra del aula magna, ponerse en la coronilla
+de la cabeza la birreta colorada, pronunciar un ininteligible discurso
+en latn, y obtener el ttulo de Bachiller en Leyes nmine
+dissentiente[60] el 12 de abril de 1831.
+
+Satisfechos por este lado sus compromisos, todava tuvo tiempo para
+tomar formal posesin del palacio que le haba regalado su padre.
+Enseguida, con el nimo de adormecer la vigilancia de ste, corri a
+darle una caradita a Isabel en su paraso de Alquzar, y ver de
+concertar con ella, si era posible, la manera y la poca del casamiento.
+
+La encontr bastante fra y desanimada. Repugnbale en alto grado la
+idea de presenciar, por segunda vez, las escenas horrorosas del ingenio.
+Como visita, porque faltara la ocasin juntamente con el deseo; como
+ama, porque si de amante no logr suspender los terribles castigos
+impuestos all a los negros, por una necesidad fatal de la institucin,
+mal poda prometerse que de casada se aboliesen. Y ora tomase Leonardo
+estas razones de su amiga cual meros escrpulos monjiles, ora se
+persuadiese que ellas quizs le relevaran de una promesa en que ya no
+se interesaba mucho su corazn, torn a La Habana sin haber tratado de
+allanar el inesperado inconveniente.
+
+Volado haba el tiempo con inconcebible rapidez. A fines de agosto tuvo
+Cecilia una hermosa nia; suceso que, lejos de alegrar a Leonardo,
+parece que slo le hizo sentir todo el peso de la grave responsabilidad
+que se haba echado encima en un momento de amoroso arrebato. Aquella no
+era su esposa, mucho menos su igual. Podra presentarla sin sonrojo,
+mager que bella como un sol, en ninguna parte? No haba l descendido
+tanto todava por la cuesta suave del vicio, que hiciese del sambenito
+gala.
+
+Se desvaneca, sin duda, la ilusin con la fcil posesin del objeto
+codiciado que consista tan slo en la cualidad deleznable antes
+mencionada. Al amor hizo en breve lugar la vergenza. Tras sta deba
+presentarse el arrepentimiento, y se present al galope, mucho antes de
+lo que era de esperarse, supuestas las condiciones de alma fra y moral
+laxa de que haba dado pruebas el joven Gamboa.
+
+Los primeros sntomas del cambio no tard Cecilia en descubrirlos con
+dolor; en pos vino el tropel de los celos a complicar la situacin de
+las cosas. A los tres o cuatro meses de unin ilcita fueron menos
+frecuentes y menos prolongadas las visitas de Leonardo a la casa de la
+calle de las Damas. De qu vala que l colmase de regalos a la
+querida, que se adelantase a todos sus gustos y aun caprichos, si era
+cada vez ms fro y reservado con ella, si no mostraba orgullo ni
+alegra por la hija, si no pudo lograr jams que trocara siquiera por
+una noche la casa de los padres por la suya propia?
+
+Explcase la extraa conducta de Leonardo con Cecilia, por la grande
+influencia que sobre l ejerca su enrgica madre. Porque era cosa
+cierta que si del mozo haban huido todas las virtudes a la temprana
+edad de 22 aos, como huyen las tmidas palomas del palomar herido por
+el rayo, no era menos cierto que an calentaba su corazn marmreo el
+dulce amor filial.
+
+Doa Rosa, adems, haba averiguado por aquellos das la historia
+verdadera del nacimiento, bautizo, crianza y paternidad de Cecilia
+Valds, contado ahora por Mara de Regla con el objeto de obtener el
+completo perdn de sus pecados y alguna ayuda en favor de Dionisio, que
+segua en estrecha prisin. Espantada dicha seora del abismo a que
+haba empujado a su hijo, le dijo con aparente calma:
+
+--Estaba pensando, Leonardito, que es hora de que sueltes el perutano
+de la muchachuela... Qu te parece?
+
+--Jess, mam! replic escandalizado el joven. Sera una atrocidad.
+
+--S, es preciso, aadi la madre en tono resuelto. Ahora, a casarte con
+Isabel.
+
+--Tambin sa? Isabel ya no me quiere. T has ledo sus ltimas cartas.
+En ellas no habla de amores, habla nicamente de monjo.
+
+--Disparate! No hagas caso. Yo arreglo el negocio en dos palotadas. Han
+cambiado las cosas. Conviene que se case temprano el mayorazgo, siquiera
+no sea con otro fin que el de asegurar sucesin legtima para el ttulo.
+A casarte con Isabel, digo.
+
+Por carta de don Cndido a don Toms Ilincheta, pidi doa Rosa la mano
+de Isabel para su hijo Leonardo, heredero presunto del condado de Casa
+Gamboa.
+
+En respuesta, la presunta novia, acompaada de su padre, hermana y ta,
+vino a su tiempo a La Habana y se desmont en casa de sus primas, las
+seoritas Gmez. Qued, pues, aplazado el matrimonio para los primeros
+das de noviembre, en la pintoresca iglesia del ngel, por ser la ms
+decente, si no la ms cercana a la feligresa propia. La primera de las
+tres velaciones regulares se corri el ltimo domingo del mes de
+octubre, pasadas las ferias de San Rafael.
+
+No falt quien comunicara a Cecilia la nueva del prximo enlace de su
+amante con Isabel Ilincheta. Renunciamos a pintar el tumulto de pasiones
+que despert en el pecho de la orgullosa y vengativa mulata. Baste decir
+que la oveja, de hecho, se transform en leona.
+
+Al oscurecer del 10 de noviembre llam a la puerta de Cecilia un antiguo
+amigo suyo, a quien no vea desde su concubinaje con Leonardo.
+
+--Jos Dolores! exclam ella echndole los brazos al cuello, anegada en
+lgrimas. Qu buen ngel te enva a m?
+
+--Vengo, repuso l con hosco semblante y tono de voz terrible, porque me
+dio el corazn que Celia poda necesitarme.
+
+--Jos Dolores! Jos Dolores de mi alma! Ese casamiento no debe
+efectuarse.
+
+--No?
+
+--No.
+
+--Pues cuente mi Celia que no se efectuar.
+
+--Sin ms se desprendi l de sus brazos y sali a la calle. Cecilia, a
+poco, con el pelo desmadejado y el traje suelto, corri a la puerta y
+grit de nuevo: Jos! Jos Dolores! A _ella_, a _l_ no!
+
+Intil advertencia. El msico ya haba doblado la esquina de la calle de
+las Damas.
+
+Ardan numerosos cirios y bujas en el altar mayor de la iglesia del
+Santo ngel Custodio. Algunas personas se vean de pie, apoyadas en el
+pretil de la ancha meseta en que terminan las dos escalinatas de piedra.
+Por la mira a la calle de Compostela suba un grupo numeroso de seoras
+y caballeros cuyos carruajes quedaban abajo. Ponan los novios el pie en
+el ltimo escaln, cuando un hombre que vena por la parte contraria,
+con el sombrero calado hasta las orejas, cruz la meseta en sentido
+diagonal y tropez con Leonardo, un el esfuerzo de ganar antes que ste
+el costado del sur de la iglesia, por donde al fin desapareci.
+
+Llevose el joven la mano al lado izquierdo, dio un gemido sordo, quiso
+apoyarse en el brazo de Isabel, rod y cay a sus pies, salpicndole de
+sangre el brillante traje de seda blanco.
+
+Rozndole el brazo a la altura de la telilla, le entr la punta del
+cuchillo camino derecho al corazn.
+
+
+
+
+CONCLUSIN
+
+
+Lejos de aplacar a doa Rosa el convencimiento de que Cecilia Valds era
+hija adltera de su marido y medio hermana por ende de su desgraciado
+hijo, eso mismo pareci encenderla en ira y en el deseo desapoderado de
+venganza. Persigui, pues, a la muchacha con verdadero encarnizamiento,
+y no le fue difcil hacer que la condenaran como cmplice en el
+asesinato de Leonardo, a un ao de encierro en el hospital de Paula. Por
+estos caminos llegaron a reconocerse y abrazarse la hija y la madre,
+habiendo sta recobrado el juicio, como suelen los locos, pocos momentos
+antes de que su espritu abandonase la msera envoltura humana.
+
+Por lo que hace a Isabel Ilincheta, desengaada de que no encontrara la
+dicha ni la quietud del alma en la sociedad dentro de la cual le toc
+nacer, se retir al convento de las monjas Teresas o carmelitas, y all
+profes al cabo de un ao de noviciado.
+
+Casada Rosa con Diego Metieses, se esforz en reemplazar a la hermana
+mayor en el cario del padre y de la ta, yendo a morar con ellos en el
+edn de Alquzar.
+
+La causa criminal formada a Dionisio por el homicidio de Tond, no vino
+a fallarse sino cinco aos despus de los sucesos aqu relatados. El
+tribunal le conden a diez de cadena y el clebre don Miguel Tacn le
+destin al presidio de La Habana para la composicin de calles.
+
+FIN
+
+
+
+
+GLOSARIO
+
+A
+
+_abarca_: calzado rstico de cuero de buey que cubre la planta, los
+dedos o la mayor parte del pie y se sujeta con cuerdas o correas.
+
+_Agramante, campo de_: lugar de mucha confusin, donde nadie se
+entiende.
+
+_Agua de Lonja_: agualoja, aloja, bebida refrescante preparada con agua,
+azcar o miel, canela, clavo y algn otro ingrediente.
+
+_aguaitar_: acechar.
+
+_alcndara_: percha o varal donde se ponan las aves de cetrera.
+
+_alcarraza_: vasija de barro poroso, que por evaporacin del agua que
+rezuma, enfra la que queda dentro.
+
+_alcorza_: pasta blanca de azcar y almidn con la cual se suelen cubrir
+varios gneros de dulces y se hacen en confiteras diversas figurillas.
+
+_aljfar_: perla de forma irregular y comnmente pequea; cosas
+parecidas al aljfar, como las gotas de roco.
+
+_almo_: nutricio, vivificante.
+
+_amarilla_: moneda de oro y especialmente onza.
+
+_ambig_: comida, por lo regular nocturna, compuesta de manjares
+calientes y fros con que se cubre a una vez la mesa.
+
+_armella_: anillo de metal con espiga o tornillo para clavarlo en un
+cuerpo slido.
+
+_arrente_: a raz del casco.
+
+_asendereado_: agobiado de trabajo.
+
+_aspillera_: abertura larga y estrecha en un muro para disparar por
+ella.
+
+_azuela_: herramienta de carpintera compuesta de una plancha de hierro
+acerada y cortante, con mango corto de madera.
+
+
+B
+
+_badulaque_: persona necia e informal.
+
+_ballesta_: arma para disparar flechas y saetas.
+
+_banqueta_: acera de calle.
+
+_belfo_: cualquiera de los labios del caballo y otros animales.
+
+_bilorta_: vilorta, pequeas arandelas de hierro que se usaban en el eje
+de los carruajes para impedir que el cubo de la rueda se saliera de su
+sitio.
+
+_bocabajo_: castigo de azotes que se aplicaba a los negros esclavos
+hacindolos acostar boca abajo.
+
+_bocn_: pieza redonda de esparto que se pone por defensa alrededor de
+los cubos de las ruedas de carros.
+
+_bozal_: negro recin sacado de su pas.
+
+_bronco_: dcese de la voz y de los instrumentos que tienen sonido
+desagradable y spero; tupido, spero.
+
+_broza_: desperdicio de alguna cosa.
+
+
+C
+
+_cabio_: travesao superior e inferior que con los largueros forman el
+marco de las puertas y ventanas.
+
+_cachucha_: moo o peinado para el cual se necesita algn relleno o
+postizo, que se usaba en la poca y todava hoy en varias provincias
+espaolas.
+
+_caja_: tambor.
+
+_calamn_: clavo de cabeza en forma de botn que se usa para tapizar y
+adornar.
+
+_cambalachar_: hacer trueque de objetos de poco valor.
+
+_camueso_: hombre muy necio e ignorante.
+
+_can_: cao o conducto grande de aguas.
+
+_carabela_: nombre que daban los esclavos a sus compaeros o camaradas
+que haban venido de frica en el mismo barco negrero, fueran hombres o
+mujeres.
+
+_caradita_: caricia, palmadita en la cara.
+
+_caritate, dar_: causar envidia o celos.
+
+_carrancln_: pao de lana.
+
+_catar_: ver, examinar.
+
+_caudinas, horcas; pasar uno por las_: someterse al ms fuerte.
+
+_ciar_: andar hacia atrs, retroceder.
+
+_cicerone_: persona que ensea y explica las curiosidades de una
+localidad, edificio, etc.
+
+_ciudadela_: modernamente se le llama _solar_.
+
+_cochiherviti_: atropelladamente, con precipitacin.
+
+_coleto_: interior de una persona.
+
+_columpio_: balance, mecedora, silln.
+
+_contralor_: oficio honorfico de la casa real equivalente a lo que en
+Castilla llamaban veedor. Intervena las cuentas, los gastos y ejerca
+otras funciones importantes.
+
+_correr la tuna_: correrla, divertirse, gozar la vida vagando de aqu
+para all en fiestas, rumbas y jolgorios.
+
+_cortar un traje_: murmurar de otro, censurar veladamente.
+
+_cruja_: trnsito largo en los edificios en cuyos lados hay piezas,
+para las cuales sirve de paso.
+
+_cuarta_: ltigo.
+
+_currutaco_: muy afectado en el uso riguroso de las modas.
+
+
+CH
+
+_chicote_: ltigo.
+
+_china pelona_: piedra muy dura que abunda en los ros y arroyos que
+serva como balas de todos los calibres y para empedrar las calles.
+
+_chupa_: casaca de lienzo muy usada a principios del siglo XIX en Cuba.
+
+
+D
+
+_dianche_: diantre, diablo.
+
+_dragn_: soldado que hace el servicio alternativamente a pie o a
+caballo.
+
+
+E
+
+_escabel_: tarima pequea para que descansen los pies del que se sienta.
+
+_escarzo_: especie vegetal muy comn en Espaa, que crece al pie de los
+robles y encinas, de donde se saca yesca.
+
+_escuadra_: las dos dimensiones de la seccin transversal de una pieza
+de madera labrada a escuadra.
+
+_esguazar_: vadear.
+
+_espiritada_: endemoniada, poseda por el demonio.
+
+_esquifaciones_: ropas y objetos con que se provea a los esclavos para
+cubrir sus necesidades.
+
+_estrado_: conjunto de muebles en la pieza en que las seoras reciban
+las visitas y por extensin, la pieza.
+
+
+G
+
+_gaote_: gaznate.
+
+_garzota_: plumaje o penacho que se usa para adorno de los sombreros o
+turbantes y en los jaeces de los caballos.
+
+_gayola_: crcel.
+
+_gazuza_: hambre.
+
+_gaza_: lazo que se hace en un cabo.
+
+_gerifalte, como un_: muy bien, de una manera superior.
+
+_gigote_: guisado de carne picada rehogada en manteca.
+
+_glacis_: explanada, declive que se contina desde el camino cubierto
+hacia la montaa.
+
+_guadao_: bote pequeo usado en los puertos.
+
+_guardabrisa_: cilindro de cristal ms o menos abombado al centro, con
+que se cubra la vela para proteger del viento la llama.
+
+_guiarse_: irse, huir, marcharse.
+
+
+H
+
+_hembrilla_: piececita pequea en que otra se introduce o asegura.
+
+_hormilla_: pieza circular y pequea de madera u otra materia.
+
+
+J
+
+_jarrero_: mueble no slo para colocar los jarros, sino tambin los
+vasos y otras vasijas para tomar agua, como la tinaja donde se
+depositaba el lquido.
+
+
+L
+
+_ladino, negro_: aquel esclavo que hablaba ya el espaol, por hacer
+tiempo que se encontraba en Amrica.
+
+_lechuguina, o_: persona joven que se compone mucho y sigue
+rigurosamente la moda.
+
+_lesna_: instrumento punzante que usan los zapateros y otros artesanos
+para agujerear, coser y pespuntar. Se compone de un hierrecillo con
+punta muy sutil y un mango de madera.
+
+_lebrillo_: vasija de boca ancha.
+
+_ludibrio_: escarnio, desprecio, burla.
+
+_lunita_: juego infantil en que las nias gritaban dando saltos:
+_lunita, lunera_, / cascabelera, / cinco toritos / y una ternera.
+
+
+M
+
+_mager_: aunque, a pesar de.
+
+_manducar_: comer.
+
+_manteniente_: en el momento, al instante.
+
+_mastelero de gavia_: palo que va sobre el palo mayor de las
+embarcaciones de vela.
+
+_monacillo_: nio que sirve en los monasterios e iglesias para ayudar a
+misa y otros ministerios del altar.
+
+_monis_: dinero.
+
+_muceta_: capa corta que cubre el pecho y la espalda; suele ser insignia
+de prelados, doctores, licenciados y ciertos eclesisticos.
+
+_mujeriega, a la_: cabalgando como ordinariamente lo hacen las mujeres,
+sentadas en la silla y no a horcajadas como los hombres.
+
+_mulecn_: dcese del negro que ya pasa de la infancia, sin llegar a la
+pubertad.
+
+_muleque_: nombre que se daba a los esclavos entre siete y doce aos de
+edad.
+
+_muidor_: persona que gestiona activamente para concertar tratos;
+criado de cofrada que sirve para avisar a los hermanos las fiestas,
+entierros y otros ejercicios a que deben concurrir.
+
+
+N
+
+_no embargante_: no obstante, sin embargo.
+
+_novenario_: castigo que se aplicaba a los esclavos negros que consista
+en nueve azotes diarios por espacio de nueve das.
+
+
+O
+
+_obrador_: taller.
+
+_opiata_: medicina en la que entra como uno de sus ingredientes el opio.
+
+
+P
+
+_papalina_: cofia de mujer, generalmente de tela ligera y con adornos.
+
+_penates_: dioses domsticos de los etruscos y los romanos.
+Pertenencias, habitacin, vivienda.
+
+_perutano_: porcin saliente y puntiaguda de una cosa.
+
+_petar_: agradar, complacer.
+
+_picolete_: grapa dentro de la cerradura para sostener el pestillo.
+
+_picotear_: chacharear, darle mucho al pico, hablar de cosas
+insubstanciales.
+
+_ponina_: diversiones en que se distribuan los gastos entre los
+concurrentes.
+
+_potala o potada_: tipo de embarcaciones pesadas, de poco andar.
+
+_poterna_: puerta ms pequea que las principales en el sistema de
+fortificaciones.
+
+_pretina_: parte de los pantalones que ajusta a la cintura.
+
+_pringue_: grasa.
+
+
+Q
+
+_quinar_: vencer al contrario con argumentos y razones definitivas.
+
+_quipo_: ramales de cuerdas con nudos en las cuales llevaban sus cuentas
+los aborgenes.
+
+
+R
+
+_rastrillo_: compuerta formada por una reja o verja fuerte y espesa que
+se echa en las puertas de las plazas de armas para defender la entrada y
+que, por estar afianzada en unas cuerdas fuertes o cadenas, se levantan
+cuando se quiere dejar libre el paso.
+
+_realce, bordar de_: hacer un bordado que sobresale de la superficie de
+la tela.
+
+_refaccin_: toda cantidad que en dinero o efectos se ofrece como
+auxilio o ayuda anticipada para un negocio o para reparaciones, mejoras,
+etc.
+
+_regatn_: casquillo que se pone en el extremo inferior de las lanzas,
+bastones, etc.
+
+_rengue liso, escapar de_: irse de modo oculto o disimuladamente.
+
+_retrechera_: artificio disimulado y maoso para eludir la confesin de
+la verdad.
+
+_rinconera_: mesita, armario o estante pequeos, comnmente de figura
+triangular, que se colocaban en un rincn o ngulo de una sala o
+habitacin.
+
+_romper el baile_: dar comienzo al baile.
+
+
+S
+
+_sambumbia_: bebida cubana hecha con miel de caa, agua y aj.
+
+_Sanfrancia o San Francia_: pelea, trifulca, pendencia, reyerta.
+
+_setena_: pena o castigo que consista en pagar el sptuplo de una
+cantidad determinada.
+
+_sollado_: pisos y cubiertas inferiores de las embarcaciones.
+
+_sopanda_: cada una de las correas anchas y gruesas empleadas para
+suspender la caja de los coches antiguos.
+
+_sotrozo_: pasador de hierro que atravesaba un eje del carruaje para
+contener o impedir que se saliera la rueda que giraba del mismo.
+
+_sudadero_: manta pequea que se pone a las cabalgaduras debajo de la
+silla o aparejo.
+
+_suspiro_: dulce hecho de harina, azcar y huevo.
+
+
+T
+
+_tahal_: tira de cuero u otra materia, que se cruza desde el hombro
+derecho por el lado izquierdo hasta la cintura donde se juntan los dos
+cabos y se pone la espada.
+
+_taracea_: tela hecha con retazos pequeos de colores diferentes,
+llamada tambin _ensaladilla_.
+
+_tendal_: espacio solado donde se pone el caf para que se seque al sol.
+
+_tiple_: guitarrita de voces muy agudas.
+
+_tumbaga_: aleacin de oro y cobre con que se hacen ciertas obras de
+arte, principalmente joyera barata, como anillos, pendientes, etc.
+
+_tnico_: traje femenino completo.
+
+
+U
+
+_urca_: tipo de embarcaciones pesadas, de poco andar.
+
+
+V
+
+_vaharada_: olor vivo y fuerte que se percibe de pronto.
+
+_vaqueta_: cuero de ternera curtido.
+
+_varapalo_: golpe dado con palo o vara.
+
+_vejiga_: vejiga disecada de buey o toro en donde se guardaban los
+tabacos del gastos o consumo diario de la persona.
+
+_verficamente_: verdicamente, de modo verdico.
+
+_virago_: marimacho, mujer varonil.
+
+_volante_: volanta, carruaje de dos ruedas y de dos asientos puestos
+sobre dos varas, de que regularmente tiraba un caballo.
+
+
+Z
+
+_zacatecas_: sepulturero.
+
+_zaga_: parle posterior, trasera de una cosa.
+
+_zeda_: zeta, letra del alfabeto (Z).
+
+_zurriagazo_: golpe dado con el zurriago o ltigo.
+
+_zurriago_: ltigo con que se castiga o zurra, el cual por lo comn
+suele ser de cuero, cordel o cosa semejante.
+
+
+
+
+BIBLIOGRAFIA--EDICIONES
+
+
+
+
+NARRACIONES
+
+
+_El ave muerta._ En: Miscelnea de til y agradable Recreo. Habana.
+Imprenta de Boloa. Tomo I, p. 7-80; agosto, 1837.
+
+_La pea Blanca._ En: Miscelnea... Habana. Impr. de Boloa. Tomo I,
+p. 195-250; agosto, 1837.
+
+_La cueva de Taganana._ En: Miscelnea... Habana. Impr. de Boloa.
+Tomo II, p. 79-202: septiembre, 1837.
+
+_El perjurio._ _Recuerdo de Alquzar._ En: Miscelnea... Habana. Impr.
+Palmer. Tomo II, p. 5-29; septiembre, 1837.
+
+----. En: Ideas. La Habana. Vol. I, nm. I, 1929.
+
+_Engaar con la verdad._ En: El Album. Habana. Impr. de Boloa. Tomo
+II, p. 65-90; mayo, 1838.
+
+_El espetn de oro._ En: El Album. Habana. Impr. de Boloa. Tomo IV,
+p. 15-116; julio, 1838.
+
+----. Habana. Impr. Oliva. 1838.
+
+----. En: Coleccin de novelas, cuentos, leyendas, etc., de autores
+cubanos. Habana. Revista de la Habana. p. 47-84. 1855.
+
+----. Habana. Impr. Massana. 1859.
+
+----. En: La Familia, nm. 12, p. 187 y ss., 1878.
+
+----. Habana. Impr. La Discusin. 1903.
+
+_Excursin a la Vuelta Abajo._ (Primera parte.) En: El Album. Habana.
+Impr. de Boloa. Tomo V, p. 37-59; Tomo VI, p. 11-46; Tomo VIII, p.
+89-108; Tomo X, p. 79-108; Tomo XI, p. 97-120; Tomo XII, p. 7-33. 1838.
+
+----. (Segunda Parte.) En: Faro industrial de La Habana. Habana, julio
+11 y ss. 1842.
+
+----. (Primera y segunda parte. Habana. M. de Armas. 1891. Biblioteca
+Selecta Habanera.)
+
+----. (Primera y segunda parte.) La Habana. Consejo Nacional de Cultura,
+Ministerio de Educacin. 1961. (Biblioteca Bsica de Cultura Cubana.)
+
+_Amoros y contratiempos de un guajiro_ (Con el seudnimo de
+_Sansuea_). En: La Cartera Cubana. Habana. Impr. Literaria. Tomo II,
+p. 229-238; enero, 1839.
+
+_Una cruz negra_ (Con el seudnimo de _Sansuea_). En: La Cartera
+Cubana. Habana. Impr. Palmer. Tomo II, p. 187-198; 311-320. Tomo III,
+p. 117-126 y 309-324; enero y julio, 1839.
+
+_Teresa._ Habana. Impr. Oliva. 1839.
+
+_Cecilia Valds o La loma del ngel._ En: La Siempreviva. Habana.
+Impr. del Gobierno. Tomo II, primera parte, p. 76-87: segunda parte, p.
+242-254. 1839.
+
+----. (Tomo primero.) Habana. Impr. Literaria. 1839.
+
+----. Nueva York. Impr. El Espejo. 1882.
+
+----. Habana. Impr. La Discusin. 1903.
+
+----. Habana. Impr. La Discusin. 1908.
+
+----. (La primitiva.) Habana. Impr. Cuba Intelectual. 1910.
+
+----. Habana. Impr. La Discusin. 1915.
+
+----. Habana. Academia Amrica Arias. 1923.
+
+----. Crdenas. Impr. El Encanto. 1926.
+
+----. Habana. Ed. Excelsior, s/f.
+
+----. En: Perfiles. Habana. 1933.
+
+_The Quadroon or Cecilia Valds._ Traduccin al ingls de Mariano J.
+Lorente. Boston. 1935.
+
+_Cecilia Valds o La loma del ngel._ Habana. Impr. P. Fernndez y
+Ca.. 1941.
+
+----. Habana. Cultural, S. A., 1941.
+
+----. Edicin crtica y notas por Esteban Rodrguez Herrera. Habana.
+Editorial Lex. 1953.
+
+----. Lima. Impr. Torres Aguirre. 1959. (Primer Festival del Libro
+Cubano.)
+
+_Lola y su periquito._ En: Obsequio a las Damas. Habana. 1839.
+
+_La joven de la flecha de oro._ En: La Cartera Cubana. Habana.
+Imprenta Tern. Tomo IV, p. 307-326; Tomo V, p. 41-69, 109-132, 181-197,
+240-264, 301-326, 357-398, 18-40.
+
+----. Habana. Impr. Oliva. 1841.
+
+----. Prl. de Mario Parajn. La Habana. Comisin Nacional Cubana de la
+UNESCO. 1962.
+
+_El ciego y su perro._ En: Faro Industrial de la Habana. Habana, enero
+4, 5 y 8, 1842.
+
+_Cartas de Isaura a Indiana._ En: Faro... Habana, febrero 9 y 18;
+marzo 3 y 10; abril 19 y 27; mayo 3, 1842.
+
+_Generosidad fraternal._ En: Faro Industrial de la Habana. Habana,
+agosto 27-29, 1842.
+
+_El guajiro._ En: Faro... Habana, diciembre 5-7, 9-12, 14, 15, 17, 18
+y 20, 1842.
+
+----. Habana. Impr. La Lucha. 1890.
+
+----. En: La Discusin. Habana, octubre 27, 29-31 y noviembre 1-3,
+5-10, 12-17, 19-21, 1894.
+
+----. Habana. Folletines La Caricatura. Junio 29, 1903.
+
+----. En: El teatro cubano de R. G.. Habana. Cuaderno I, p. 67, 1904.
+
+----. Habana. Folletines El Triunfo. Enero 5, 1908.
+
+_La peineta calada._ En: Faro... Habana, marzo 4, 5, 7-10 y 14, 1843.
+
+----. La Habana. Comisin Nacional Cubana de la UNESCO. 1962.
+
+_Comunidad de nombres y apellidos._ En: Faro... Habana, junio 5 y ss.
+1843.
+
+_Dos amores._ En: Faro... Habana, julio 16-31 y agosto 2-5, 8-11, 17,
+19-20, 1843.
+
+----. Habana. Impr. Massana. 1858.
+
+----. El Pilareo. 1888.
+
+----. Barcelona. Gorgas. 1887. (Biblioteca de La Ilustracin
+Cubana.)
+
+----. Introduccin de A. M. Eligio de la Puente. Habana. Cultural, S.
+A. 1930. (Coleccin de Libros Cubanos, vol. XIV.)
+
+_El penitente._ En: Faro... Habana, febrero 23-29 y marzo 1-15 y 17,
+1844.
+
+----. New York. Impr. M. M. Hernndez, 1889. (Cuentos de mi abuelo.)
+
+----. Habana. Impr. Cuba Intelectual. 1909-1912.
+
+----. Habana. Impr. El Dante. 1925.
+
+----. En: Perfiles. Habana. Nms. 1-4. Enero-abril, 1934.
+
+----. En: Mujeres. La Habana. Ao 2. nm. 9; p. 78-109; mayo 10, 1962.
+
+_La tejedora de sombreros de yarey._ En Faro... Habana, noviembre 28,
+diciembre 1, 6, 7, 12, 15 y 16, 1844; enero 9 y 31, 1845.
+
+----. En: La peineta calada. La Habana. Comisin Nacional Cubana de la
+UNESCO. 1962.
+
+_Vanidad._ En: Faro... Habana, septiembre 26-30 y octubre 1, 1845.
+
+_El misionero de Caron._ En: Faro... Habana, noviembre 28-30 y
+diciembre 1 y 2, 1846.
+
+_Fragmento de una novela indita._ En: Faro... Habana, noviembre 28,
+1847.
+
+
+
+
+ARTICULOS EN REVISTAS
+
+
+_A Don Jos Quintn Suzarte desde las Sierras del Aguacate._ En: La
+Siempreviva. Habana. Impr. del Gobierno. Tomo I, p. 301-310. 1838.
+
+_Un pensamiento._ En: La Cartera... Habana. Impr. Palmer. Tomo III, p.
+72. 1839.
+
+_Periodismo._ En: Aurora de Matanzas. Matanzas, febrero 24, 1846.
+Reproducido con el ttulo de _El Periodismo, causa del atraso de las
+letras en Cuba_. En: Revista histrica, crtica y bibliogrfica de la
+literatura cubana. Matanzas. Impr. Quirs y Estrada. Tomo I, nm. 4, p.
+432-439. 1917.
+
+_Elementos de Cronologa Universal._ En: Flores del Siglo. Habana.
+Tipografa de la V. de Torres. 1 serie, tomo I, p. 69-76. 1846.
+
+_Suceso notable del siglo_ XVIII _en La Habana._ En: Flores... Habana.
+Tipografa de la V. de Torres. 1 serie, tomo I, p. 125-138. 1846.
+
+_Crtica literaria._ Gan Eden or Pintures of Cuba, por Maturin M.
+Ballou. En: Revista de La Habana. Habana. Impr. del Tiempo. Tomo I, p.
+1-8, 1855.
+
+_Juicio crtico._ Una feria de la Caridad en 183... En: La Habana.
+Habana. Impr. La Antilla, tomo 3, p. 7-10, 45-48, 55-59 y 81-85. 1859.
+Reproducido al frente de: _Una feria de la Caridad en 183..._ de Jos R.
+de Betancourt. Barcelona. Impr. Tasso Serra, p. 11-34. 1885. (Biblioteca
+de La Ilustracin Cubana.)
+
+_Narciso Lpez._ En: Revista Cubana. Habana. Tomo XIII, p. 106-115.
+1891. El Fgaro. Habana. Ao VII, nm. 43, p. 3. 1891.
+
+_Cartas literarias._ (Sobre Ultimas pginas, novela por Ramn Meza.)
+En: _La voz del pasado_. (Pensamientos.) En: El Fgaro. Habana. Ao
+XXXV, nm. 34, p. 1040. 1918.
+
+
+
+
+ARTICULOS EN EL DIARIO FARO INDUSTRIAL DE LA HABANA
+
+
+1841
+
+_Noticias de Matanzas._ (Con el seudnimo _Sansuea_.) Diciembre 18.
+
+
+1842
+
+_La Habana en 1841._ Enero 1.
+
+_Crtica teatral._ Teatro Tacn. Enero 9.
+
+_Santa Cecilia._ Sarao en la noche del 7 de enero corriente.
+(_Sansuea._) Enero 9.
+
+_Mesa revuelta._ (_Sansuea._) Enero 12.
+
+_Visita del buque de vapor Forth de la Real Compaa Inglesa._
+(_Sansuea._) Enero 16.
+
+_Teatro Principal._ Luca de Lamemoore. (_Sansuea._) Enero 18.
+
+_Teatro del Diorama._ Primera representacin de los Raveles. (_Sin
+firma._) Enero 19.
+
+_Sansueas a sus presuntuosos y gratuitos maestros del Lucero._ Enero
+22.
+
+_Mesa revuelta._ (_Sansuea._) Enero 22.
+
+_Tertulia de Santa Cecilia la noche del 22._ (_Sansuea._) Enero 24.
+
+_Represalias._ (_Con el seudnimo Cualquiera._) Enero 25.
+
+_Represalias._ (_Cualquiera._) Enero 26, 28, 29, 30 y 31.
+
+_Paseos en Matanzas._ Enero 30.
+
+_Mesa revuelta._ (_Sansuea._) Enero 31.
+
+_Represalias._ (_Sin firma._) Febrero 1, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 12 y
+13.
+
+_Teatro Principal._ Clara Rosemberg. Febrero 4.
+
+_Nuevos peridicos._ (_Sansuea._) Febrero 4.
+
+_Sociedades._ (_Sansuea._) Febrero 10.
+
+_Sociedades habaneras._ (_Sansuea._) Bailes de Carnaval. Febrero 15.
+
+_Modas._ (_Sansuea._) Marzo 6.
+
+_Qu osada! Qu ignorancia!_ (Con el seudnimo _Yo_, que utiliza por
+primera vez.) Marzo 21.
+
+_Comunicado._ Crtica de la novela noticiera La mano negra. (Con el
+seudnimo _C. Critilo_.) Marzo 15 y 16.
+
+_Viaje a Mariel y a Cabaas por los barcos de vapor._ Marzo 23 y 24.
+
+_San Diego de Nez._ Abril 6.
+
+_Exposicin de la Academia de San Alejandro en los salones de la
+Filarmnica._ Abril 16.
+
+_Exposicin de San Alejandro._ Abril 22.
+
+_Academia gratuita de dibujo San Alejandro._ Mayo 4.
+
+_Al seor comunicante del peridico. Noticioso y Lucero. D. N. Gmez
+Coln._ Mayo 13.
+
+_La misma seorita aficionada que tuvo la bondad de contribuir con sus
+obras de dibujo._ Mayo 12.
+
+_Un paseo por Canmar._ Mayo 12.
+
+_Represalias._ (_Sin firma._) Junio 3.
+
+_Declaracin de un marinero nufrago._ Agosto 1.
+
+_El amante sombra de hogao._ Agosto 1 y 2.
+
+_Estaciones del ao._ Agosto 17.
+
+_Una loca y un guajiro._ (_Yo._) Agosto 19.
+
+_Beneficio para los desgraciados de Vuelta Abajo._ Agosto 22.
+
+_El depsito._ (_Yo._) Septiembre 18.
+
+_Escenas domsticas._ (_Yo._) Octubre 9.
+
+_La escuela de los casados._ (_Yo._) Octubre 12.
+
+_Charlatanismo._ Octubre 16 y 20.
+
+_Bibliografa cubana._ Octubre 24.
+
+_Las apariencias._ Cuatro artculos de costumbres. (_Yo._) Octubre
+23-27.
+
+_Crtica literaria._ Octubre 24.
+
+_El da 1 de noviembre._ Historia y Tradicin. (_Yo._) Noviembre 1.
+
+_Santa Cecilia._ Noviembre 2.
+
+_Teatro Tacn. Lucrecia Borgia._ Noviembre 5.
+
+_Mi eleccin de cortijo._ (_Yo._) Noviembre 13.
+
+_Una familia instruida y dichosa o La lectura de la biblia._ Noviembre
+16 y 18.
+
+_Lectura amena._ De las bailadoras y de los bailadores o el naufragio en
+tierra. Diciembre 1.
+
+_El velo._ Diciembre 12.
+
+_Los inocentes._ (_Yo._) Diciembre 28.
+
+
+1843
+
+_Aguinaldos._ (_Yo._) Enero 1.
+
+_Amelia y Enrique._ (_Yo._) Marzo 30.
+
+_Fragmentos de la Pasin._ (_Yo._) Abril 13.
+
+_Mi paseo a Carraguao._ (_Yo._) Abril 30.
+
+_Viaje de Mr. J. Colson y D. Juan Peoli a Francial._ Mayo 12.
+
+_Costumbres._ (_Yo._) Mayo 14.
+
+_Compra y venta._ (_Yo._) Mayo 14.
+
+_Literatura crtica._ Ensayos polticos de Francisco J. Anguelo y
+Guridi. Septiembre 20-24. (Cuatro artculos).
+
+_El nmero 325._ (_Yo._) Julio 3.
+
+_Los pollitos._ (_Yo._) Julio 30.
+
+_A Lola la de Puentes grandes._ (Con el seudnimo _Lola de la Habana_.)
+Agosto 27, septiembre 12 y octubre 2.
+
+_Contestacin al seor A. de A. y G._ Noviembre 6-9. (Cuatro artculos.)
+
+_Crtica literaria. Amarguras del Corazn, por D. Jos Gell y Rent._
+Noviembre 28.
+
+_El Faro y Don Farito._ (_Yo._) Noviembre 11.
+
+_Rplica al generoso defensor de don Jos Gell y Rent._ Diciembre 11.
+
+_Al paladn de don Jos Gell y Rent._ Diciembre 22.
+
+_Seccin literaria. Cuentos de mi abuelo._ Diciembre 23.
+
+_Sermn predicado por el muy humilde hermano de la cofrada periodstica
+Don Yo, maestro lego de la facultad redactorial con motivo de la
+festividad del da._ Diciembre 31.
+
+_Residencia del ao 1843._ (_Yo._) Diciembre 31.
+
+
+1844
+
+_Una mudada._ (_Yo._) Agosto 4.
+
+_Monetario._ (_Yo._) Agosto 25-31. (Seis artculos.)
+
+_El viaje misterioso._ (_Yo._) Noviembre 28.
+
+_Matilde la cubana o La vctima del amor._ (_Yo._) Diciembre 28.
+
+
+1845
+
+_Reloj de repeticin._ Crnica del da de Reyes. (_Yo._) Enero 6.
+
+_Mscaras._ (_Yo._) Febrero 25.
+
+_Los sngaros..._ Poesa de los gitanos. Nueva York, 1845. Agosto 14.
+
+_Guanabacoa._ (_Yo._) Agosto 15.
+
+_Navidad._ Septiembre 25-octubre 1. (Cuatro artculos.)
+
+_El viaje misterioso._ (_Yo._) Noviembre 28.
+
+
+1846
+
+_Aguinaldos._ (_Yo._) Enero 1.
+
+_La cueva._ (Con el seudnimo _El ambulante del oeste_.) Enero 8.
+
+_Charadas._ (_Yo._) Enero 10.
+
+_Amar hasta fracasar, trazada para la A._ (_Yo._) Enero 28.
+
+_Polmica con Jos Mara de la Torre._ Marzo 6, 7, 8 y 11. (Cuatro
+artculos.)
+
+_Geografa._ Abril 6 y 23. (Dos artculos.)
+
+_Caracteres y tendencias de la poesa en Cuba_ (_Milans_, _Palma_,
+_Toln Orgaz_, _Turla_, _Blanchi_). Agosto 15.
+
+_Lo que somos._ (_Yo._) Diciembre 6.
+
+
+1847
+
+_Cartas._ (Con el seudnimo _El ambulante del oeste_.). Enero 3 y 6.
+
+
+
+
+OBRAS DE TEXTO
+
+
+_Compendio geogrfico de la isla de Cuba._ Habana. Impreso por V. de
+Torres. 1845.
+
+_El librito de cuentos y las conversaciones._ Habana. 1847.
+
+_El librito de los cuentos._ Obra escrita expresamente para servir de
+texto de lectura a los nios de siete a 10 aos de edad. Habana.
+Imprenta de Soler. 1857.
+
+
+
+
+FOLLETOS
+
+
+_El seor Saco con respecto a la revolucin de Cuba._ Nueva York.
+Imprenta La Verdad. 1852.
+
+_La revolucin de Cuba vista desde Nueva York._ Nueva York, noviembre,
+1869.
+
+
+
+
+TRADUCCIONES
+
+
+_Fragmentos_, de Lord Byron. En: Faro... Habana. Octubre 12, 1843.
+
+_Cales, Rebeca y sus hijos._ Traducido de Revue de deux mondes. En:
+Faro... Habana. Diciembre 3, 1843.
+
+_La luna de miel y la luna de sangre_, de J. Koening de Metz. En:
+Miscelnea... Impr. de Boloa. Tomo II, p. 34-70. 1857.
+
+_La hija del avaro, de William Harrison Ainsworth._ (Con el seudnimo de
+_Simn Judas de la Paz_.) Habana. Impr. La Antilla. 1859.
+
+_Historia del primer ao de la guerra del sur_, por Eduardo A. Pollard.
+Nueva York. Impr. de L. Hauser. 1863.
+
+_Mara Antonieta y su hijo._ Novela histrica por Luisa Mhlbach. Nueva
+York. D. Appleton y Ca. 1909.
+
+
+
+
+ADAPTACIONES
+
+
+RODRGUEZ, A. Y SNCHEZ ARCILLA, J. _Cecilia Valds_, comedia lrica,
+con msica de Gonzalo Roig. Habana. Hermes. 1932.
+
+SANT-ANDREU, JAIME. _Cecilia Valds_, versin flmica llevada a la
+pantalla por Habana Films. Habana. Impr. P. Fernndez. 1950.
+
+
+
+
+ESTUDIOS
+
+
+ANDERSON IMBERT, E. _Historia de la literatura hispanoamericana._
+Mxico. Fondo de Cultura Econmica, Breviario nm. 89, p. 177 y 178.
+1957.
+
+BARAONA, JAVIER. _Itinerario de Cecilia Valds._ En: Carteles. La
+Habana, nm. 18, p. 14-17 y nm. 19, p. 25-28; abril 30 y mayo 7, 1950.
+
+BUENO, SALVADOR. _Historia de la literatura cubana._ La Habana. Ed.
+Minerva, p. 139-144. 1954.
+
+BUSTAMANTE, LUIS J. _Enciclopedia popular cubana._ La Habana. Ed. Lex.
+p. 660. 1948.
+
+CALCAGNO, FRANCISCO. _Diccionario Biogrfico Cubano._ New York. Impr. de
+N. Ponce de Len, p. 687-689. 1878.
+
+CARBONELL, JOS MANUEL. _Evolucin de la cultura cubana (1608-1927)._ La
+Habana. Impr. Montalvo y Crdenas. Vol. XIII. _La prosa en Cuba_, tomo
+II, p. 17-18. 1928.
+
+CARRICARTE, ARTURO. _La novela en Cuba._ Bibliografa. En: La Prensa,
+1912 y El Heraldo de Cuba, 1915.
+
+CASTELLANOS, JOS FRANCISCO. _Del Monte y Villaverde en Cecilia
+Valds._ En: Revista de La Habana. La Habana. Tomo X, nm. 58, p.
+307, junio, 1947.
+
+_Cirilo Villaverde y Diego Vicente Tejera._ En: Revista Cubana.
+Habana. Tomo IV, p. 471-480. 1886.
+
+CRUZ, MANUEL DE LA. _Cecilia Valds: artculo crtico._ En: La
+Ilustracin Cubana. Barcelona. Tomo III, nm. 7 p. 186-188, junio 20,
+1887.
+
+----. _Cromitos Cubanos._ (Bocetos de autores hispanoamericanos.)
+Habana. La Lucha, p. (189)-211. 1892.
+
+----. _Obras._ Tomo III, p. 189-200; Tomo V, p. 163-183. Madrid. E.
+Saturnino Calleja. 1924 y 1926, resp.
+
+CHACN Y CALVO, JOS MARA. _La literatura en Cuba._ En: Historia
+Universal de la Literatura, de Santiago Prompolini. Buenos Aires.
+UTEHA. Argentina. Tomo XII. 1941.
+
+ELIGIO DE LA PUENTE, A. M. _Introduccin._ En: Dos amores. Habana.
+Cultural, S. A., p. I-XXXIV. 1930. Coleccin de Libros Cubanos, v. 14.
+
+_Cuba en la mano._ Enciclopedia Popular Ilustrada. La Habana. Impr. Ucar
+Garca y Ca., p. 1030. 1940.
+
+_Ensayo de un diccionario de la literatura._ Madrid. Aguilar. Tomo II,
+p. 1202-1203. 1953.
+
+FERNNDEZ DE CASTRO, JOS A. _Esquema histrico de las letras en Cuba
+(1548-1902)._ Habana. Departamento de Intercambio Cultural de la
+Universidad de la Habana, p. 76-77. 1948.
+
+FERNNDEZ DE LA VEGA, OSCAR Y CARVAJAL, JUAN F. _Literatura Cubana._ La
+Habana. Ed. Selecta, p. 193-206. 1947. (Espaol Curso II.)
+
+FERNNDEZ VILLA-URRUTIA, RAFAEL. _Para una lectura de Cecilia Valds._
+En: Revista Cubana. La Habana. Instituto Nacional de Cultura.
+Ministerio de Educacin. Vol XXXI, nm. I, enero-marzo, p. 31-43. 1957.
+
+FIGUEROLA CANEDA, DOMINGO. _C. Villaverde (Prrafos de un libro de
+viajes)._ En El Fgaro. Ao VII, nm. I, p. 3. 1891.
+
+GARCA VEGA, LORENZO. _Campo y paisaje en la literatura cubana._ En:
+Islas. Santa Clara. Universidad Central de Las Villas. Vol. II, nms.
+2-3, p. 432-436. 1960.
+
+----. _Antologa de la novela cubana._ La Habana, Direccin General de
+Cultura. Ministerio de Educacin, p. 23-47. 1960.
+
+GAY CALB, ENRIQUE. _Nuestra literatura._ En: Revista Bimestre Cubana.
+La Habana. Sociedad Econmica de Amigos del Pas. Vol. XXX, p. 59, 181 y
+440. 1932.
+
+GEADA, J. J. _Un novelista pinareo._ Habana. 1929.
+
+GONZLEZ DEL VALLE, JOS Z. _La vida literaria en Cuba (1836-1840)._
+Cuadernos de Cultura. Ministerio de Educacin. 1938.
+
+HENRQUEZ UREA, MAX. _Panorama histrico de la literatura cubana._
+Primer tomo. New York. Las Amricas Publishing Co., p. 226-232. 1963.
+
+_Historia de la Nacin Cubana._ La Habana, Impr. Cultural, S. A. Tomo
+IV, p. 360-361. 1952.
+
+MART, JOS. _Cirilo Villaverde._ En: Patria. New York, octubre 30,
+1894. Repr. en Obras completas. La Habana. Ed. Lex. Tomo I, p. 833.
+1946.
+
+MEZA, RAMN. _Cirilo Villaverde._ En Revista de la Facultad de Letras y
+Ciencias de la Universidad de la Habana. Habana. Vol. XII, nm. 2, p.
+210-217, marzo, 1911.
+
+MITJANS, AURELIO. _Estudio sobre el movimiento cientfico y literario de
+Cuba._ La Habana. Consejo Nacional de Cultura, p. 44-45 y 190-192. 1963.
+
+MORA DELGADO, M. _Las novelas del seor Villaverde._ Habana. Impr.
+Alvarez y Ca. 1892.
+
+PIEDRA-BUENO, ANDRS. _Literatura cubana. Sntesis histrica._ La
+Habana. Ed. Amrica, p. 72-73. 1945.
+
+_Pocos ejemplares._ En: Revista de Cuba. Habana. Tomo XV, p. 384.
+1884.
+
+PORTUONDO, JOS ANTONIO. _El contenido social de la literatura cubana._
+Mxico. El Colegio de Mxico. 1944.
+
+----. _Bosquejo histrico de las letras cubanas._ La Habana. Ministerio
+de Relaciones Exteriores, p. 26 y 39. 1960.
+
+REMOS, JUAN J. _Resumen de historia de la literatura cubana._ Habana.
+Tipos-Molina y Ca., p. 129-135. 1930.
+
+----. _Historia de la literatura cubana._ La Habana. Crdenas y Ca.
+Tomo II. 166-189. 1945.
+
+----. _Proceso histrico de las letras cubanas._ Madrid. Ediciones
+Guadarrama, p. 134-137. 1958.
+
+_Revista de libros._ En: Revista Cubana. Habana. Tomo VII, p. 84-92.
+1888.
+
+RODRGUEZ GARCA, JOS A. _Sobre Villaverde y su Cecilia Valds._ En:
+Cuba Intelectual. Habana, junio, 1909.
+
+RODRGUEZ HERRERA, ESTEBAN. _Estudio crtico preliminar de Cecilia
+Valds._ En: Cecilia Valds. Habana. Ed. Lex, p. XXI-LXVIII. 1953.
+
+SALAZAR Y ROIG, SALVADOR. _Historia de la literatura cubana._ Habana.
+Imprenta Avisador Comercial, p. 179-182. 1929.
+
+----. _La novela en Cuba: sus manifestaciones, ideales y posibilidades._
+En: Anales de la Academia Nacional de Artes y Letras Habana. Imprenta
+El Siglo XX, p. 20-22. Tomo XVI, enero 1931; junio 1935.
+
+TEJERA, DIEGO VICENTE. _Una novela cubana._ En: Un poco de prosa.
+Habana. Impr. El Fgaro, p. 27-34. 1895.
+
+TORRIENTE, LOL DE LA. _La Habana de Cecilia Valds_, 1946.
+
+_Un contemporneo. Apuntes biogrficos de Emilia Casanovas de
+Villaverde._ Nueva York. 1874.
+
+VALDS CODINA, CARLOS. _Apuntes de literatura histrica cubana._ Pinar
+del Ro. Impr. Villalba, p. 23. 1921.
+
+VARONA, ENRIQUE JOS. _El autor de Cecilia Valds._ En: El Fgaro.
+Habana. Ao X, nm. 39, p. 514. 1894.
+
+XIMENO, JOS M. DE. _Papeletas bibliogrficas de Cirilo Villaverde._ En
+Revista de la Biblioteca Nacional. Habana. P. Fernndez y Ca. 2.
+serie, tomo 4, nm. 2, p. 133-153; abril-junio, 1953.
+
+YOUNG, ROBERT JAMES. _La novela costumbrista de Cirilo Villaverde._
+Mxico. Universidad Nacional Autnoma de Mxico. 1949.
+
+
+
+
+FOOTNOTES:
+
+[1] Famosa novela del francs Bernardino de Saint-Pierre (1737-1814).
+(_N. de la E._)
+
+[2] Famosas novelas del francs Franois Ren Chateaubriand (1768-1848).
+(_N. de la E._)
+
+[3] (francs) del natural. (_N. de la E._)
+
+[4] Ventana voladiza, que volaba o sobresala de lo macizo de las
+paredes o edificios. (_N. de la E._)
+
+[5] El hospital de San Juan de Dios estaba al oeste de la ciudad; el
+convento y calle de Santa Clara se encontraban al este de la ciudad.
+(_N. de la E._)
+
+[6] Jos Severino Boloa; impresor famoso de la poca, uno de los
+precursores del arte tipogrfico en Cuba. (_N. de la E._)
+
+[7] Claudio Brindis de Salas (1800-1872), padre del famoso violinista
+cubano. Fue compositor popular. Director de la orquesta _La Concha de
+Oro_, conjunto de 150 msicos y cantantes. (_N. de la E._)
+
+[8] La manta de burato (paoln grande de seda) era la moda general en
+la poca a que se alude en la novela y las mulatas la usaban de color
+carmelita pardo. (_N. del A._)
+
+[9] Butaca campechana o de Campeche: silla grande con brazos, asiento
+bajo y espaldar alto comnmente de caoba forrada de marroqu. (_N. de la
+E._)
+
+[10] _La moda_ o _Recreo Semanal del Bello sexo_, peridico que apareci
+en 1829 y se public hasta 1831. Su principal redactor fue Domingo
+Delmonte. (_N. de la E._)
+
+[11] _El Nuevo Regan de la Habana_, que empez a publicarse en 1829, y
+trataba fundamentalmente de las costumbres de entonces y de crtica
+literaria. En sus pginas se inici como escritor Antonio Bachiller y
+Morales. (_N. de la E._)
+
+[12] Vicente Escobar, pintor mulato nacido en La Habana en 1757, que
+sobresali como retratista de los capitanes generales y de los miembros
+de las familias adineradas de la poca. Fue protegido del capitn
+general Vives. Visit Europa para perfeccionar su arte y en Espaa
+obtuvo el ttulo de pintor de la Real Cmara. Muri en La Habana en
+1834. (_N. de la E._)
+
+[13] _El Diario de la Habana_, peridico fundado por Toms A. Cervantes,
+que dur hasta 1846. (_N de la E._)
+
+[14] _Cigarro_ aqu se refiere a lo que en Cuba se llamaba _tabaco_ o
+_habano_. (_N. de la E._)
+
+[15] Entre los romanos, e igual por derecho espaol antiguo, los hombres
+libres podan ser _ingenuos_ o _libertinos_. Los primeros eran los que
+habiendo nacido libres no haban cado jams en esclavitud o
+servidumbre; los _libertinos_ eran los que habiendo padecido
+servidumbre, haban sido puestos en libertad. Tambin los hijos de
+libertos decanse _libertinos_. (_N. de la E._)
+
+[16] Anacleto Bermdes (1806-1852), destacado abogado habanero, de igual
+nombre que el estudiante de Medicina fusilado en 1871. _(N. de la E.)_
+
+[17] La ley de las Doce Tablas, el cuerpo de leyes criminales ms
+importante del pueblo romano en la antigedad. (_N. de la E._)
+
+[18] Errneamente Villaverde considera que Jos Mara Heredia, el autor
+de la oda "Al Nigara" y del "Himno del Desterrado", era natural de
+Matanzas. Heredia naci el 31 de diciembre de 1803 en Santiago de Cuba,
+pero vivi muchos aos en la ciudad de Matanzas. (_N. de la E_).
+
+[19] Juan Tefilo Heinecio, jurisconsulto alemn. Saco no tradujo la
+obra que cita Villaverde, sino sus "Elementos de derecho romano"
+(Filadelfia, 1826). (_N. de la E._)
+
+[20] Tirteo, poeta griego cuyos cantos arengaban a los espartanos a
+combatir a los enemigos en la segunda guerra de Mesenia (siglo VII a. N.
+E.). (_N. de la E._)
+
+[21] Jos Antonio Aponte, negro libre natural de La Habana, que en 1812
+fragu una conspiracin entre los negros de la Isla para establecer un
+gobierno similar al de Hait. Fue ajusticiado ese mismo ao por el
+gobierno espaol. (_N de la E._)
+
+[22] Manuel Andrs Snchez y Francisco Agero Velazco, jvenes
+camageyanos que organizaron una conspiracin contra el gobierno espaol
+en Camagey. Descubiertos por los agentes de Vives fueron condenados a
+muerte por la Comisin Militar Permanente. Se les considera los primeros
+mrtires de la independencia de Cuba. (_N. de la E._)
+
+[23] Venus, diosa de la belleza y el amor que segn cuenta la leyenda
+haba nacido de las espumas del mar cerca de la isla de Chipre. (_N. de
+la E._)
+
+[24] Las Parcas, tres divinidades infernales de la mitologa latina que
+eran dueas de la vida de los hombres, cuya trama hilaban. (_N. de la
+E._)
+
+[25] Ver nota de la pg. 87. (_N. de la E._)
+
+[26] En francs, _a la ltima moda_. (_N. de la E._)
+
+[27] El autor se refiere a los _paquebots_ o _paquebotes_, tipo de
+embarcacin que antiguamente se destinaba al transporte de
+correspondencia, principalmente la pblica. (_N. de la E._)
+
+[28] _Catn_ constitua un grado superior, el siguiente, al de la
+cartilla, pues se compona de frases sencillas que iniciaban la prctica
+de la lectura. Fue muy usado en Cuba para la enseanza de la lectura. Su
+nombre provena del clebre gramtico latino de ese apellido: Dionisio
+Catn. (_N. de la E._)
+
+[29] Medusa: una de las tres gorgonas. En un principio era muy hermosa y
+tena una cabellera magnfica, pero, habiendo ofendido a la diosa
+Minerva, sta irritada cambi sus cabellos en espantosas serpientes.
+(_N. de la E._)
+
+[30] La relacin que sigue la tomamos casi al pie de la letra de un
+Semanario que se publicaba en La Habana en 1830, titulado _La Moda_.
+(_N. del A._)
+
+[31] Juan Bautista Vermay (1784-1833), pintor de origen francs que vino
+a Cuba para restaurar algunos cuadros de la catedral habanera. Protegido
+por el obispo Espada, el Capitn general Vives y otras personas
+influyentes, se estableci en La Habana. Fue el fundador y primer
+director de la Academia de San Alejandro. (_N. de la E._)
+
+[32] Nochebuena chiquita, as llamaban muchos a la noche del da 7 de
+diciembre, vspera de la fiesta de la Santsima Concepcin de la Iglesia
+Catlica, que se celebraba con bastante animacin por parte del pueblo.
+(_N. de la E._)
+
+[33] En la Maestranza de artillera de La Habana, situada detrs del
+palacio de la Intendencia, haba una especie de presidio correccional,
+cuyo capataz, sargento cumplido del Cuerpo, se haca cargo de castigar
+al esclavo que, habiendo cometido una falta, se lo remitan los amos con
+ese objeto. Le azotaba ms o menos fuertemente, segn la orden escrita,
+que a veces portaba la misma vctima, siempre a condicin o en cambio de
+los trabajos que poda desempear en la Maestranza por dos o tres
+semanas. El salario se le cargaba al gobierno y lo pagaba la Hacienda
+pblica aunque no rezaba que la deuda proceda de la aplicacin de unos
+cuantos azotes. (_N. del A._)
+
+[34] Lo mismo ocurra en el Vedado, terrenos pertenecientes a la familia
+de Fras, dedicados por su aridez, exclusivamente a la explotacin de
+cantos y de cal para la fabricacin de casas. Aqu tambin distribuan
+azotes a cambio de trabajo del esclavo castigado por cuenta y riesgo del
+amo. (_N. del A._)
+
+[35] H. B. M. Sloop of war Pearl, Captain Lord Clarence Paget. (_N. del
+A._)
+
+[36] Vmito, vmito negro o fiebre amarilla. (_N. de la E._)
+
+[37] _Ainda mais_, en gallego, algo ms. (_N. de la E._)
+
+[38] A la Hamlet, el autor alude a la figura de Ofelia, personaje de esa
+obra, que enloquecida a la muerte de su padre, vagaba adornada con
+flores y cantando. (_N. de la E._)
+
+[39] Abreviatura de: "Que Besa Su Mano", muy usada en el siglo pasado.
+(_N. de la E._)
+
+[40] Histrico. (_N. del A._)
+
+[41] Galeno, clebre mdico griego que ejerca su arte en Roma, siglo II
+de N. E. (_N. de la E._)
+
+[42] Este tratamiento no es ni fue usual en Cuba. Se dice que es de
+origen gallego. Equivale a _mi seora_ o _seora ma_. (_N. de la E._)
+
+[43] Canova, se refiere a Antonio Canova (1757-1822), clebre escultor
+italiano. (_N. de la E._)
+
+[44] Venus citerea: referencia a la isla de Chipre, llamada por los
+griegos _Citeres_. (_N. de la E._)
+
+[45] Por sus ideas liberales le trasport el Capitn General Dulce en
+1869 a Fernando Poo, junto con otros 250 compaeros reos de igual
+delito. (_N. del A._)
+
+[46] _Clamo currente_, expresin latina que equivale en espaol a _al
+correr de la pluma_ o _a vuela pluma_. (_N. de la E._)
+
+[47] _A nativitate_, locucin latina que significa _de nacimiento_. (_N.
+de la E._)
+
+[48] _Virar_, en su acepcin activa, significa poner boca-abajo, en la
+recproca, _revelarse_. (_N. del A._)
+
+[49] _Coram populi_, en vez de _coram populo_, locucin latina que
+equivale a _en pblico_, _pblicamente_. (_N. de la E._)
+
+[50] _Tren jamaiquino._ En los ingenios antiguos decase _tren_ al
+conjunto de calderas o pailas por el que haba de pasar el guarapo para
+clarificarse, descachazarse y adquirir el punto de meladura. Haba
+varios tipos o modelos de _trenes_: _A la Pacheca_, _de Reverbero_ y el
+_jamaicano_, que aqu vulgarmente se nombra _jamaiquino_. (_N. de la
+E._)
+
+[51] Verso del poeta cmico latino Terencio: Hombre soy y nada humano me
+es ajeno. (_N. de la E._)
+
+[52] _Don Alejandro en puo_, expresin popular que se aplica a las
+personas tacaas. (_N. de la E._)
+
+[53] Ver nota en la pg. 134. (_N. de la E._)
+
+[54]...No aprendi ni el _cristus_... equivale a "ni la primera letra
+del alfabeto", porque las antiguas cartillas para aprender a leer
+comenzaban con el alfabeto, y ste se iniciaba con una cruz, que
+simbolizaba a Cristo, despus seguan la A, B, C, etc. (_N. de la E._)
+
+[55] Histrico. (_N. del A._)
+
+[56] Ver nota en pg. 87.
+
+[57] V. S. abreviatura de _Vuestra Seora_. (_N. de la E._)
+
+[58] _Chico_ de especias, se hace referencia aqu a la moneda de menos
+valor que circulaba entonces en La Habana. (_N. de la E._)
+
+[59] El Teatro _Principal_, llamado anteriormente _Coliseo_, fue el
+primero que se construy en la Isla. Se edific en tiempos del Marqus
+de la Torre, al final de la Alameda de Paula, donde hoy se encuentra el
+Hotel Luz. (_N. de la E._)
+
+[60] Nmine dissentiente: locucin latina que significa: sin oposicin,
+sin obstculo alguno. (_N. de la E._)
+
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Cecilia Valds o la Loma del ngel, by
+Cirilo Villaverde
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK CECILIA VALDS O LA LOMA DEL NGEL ***
+
+***** This file should be named 28281-8.txt or 28281-8.zip *****
+This and all associated files of various formats will be found in:
+ https://www.gutenberg.org/2/8/2/8/28281/
+
+Produced by Chuck Greif, Vctor Mon and the Online
+Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net
+
+
+Updated editions will replace the previous one--the old editions
+will be renamed.
+
+Creating the works from public domain print editions means that no
+one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
+(and you!) can copy and distribute it in the United States without
+permission and without paying copyright royalties. Special rules,
+set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to
+copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to
+protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project
+Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
+charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you
+do not charge anything for copies of this eBook, complying with the
+rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose
+such as creation of derivative works, reports, performances and
+research. They may be modified and printed and given away--you may do
+practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is
+subject to the trademark license, especially commercial
+redistribution.
+
+
+
+*** START: FULL LICENSE ***
+
+THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
+PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK
+
+To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free
+distribution of electronic works, by using or distributing this work
+(or any other work associated in any way with the phrase "Project
+Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project
+Gutenberg-tm License (available with this file or online at
+https://gutenberg.org/license).
+
+
+Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm
+electronic works
+
+1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm
+electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to
+and accept all the terms of this license and intellectual property
+(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all
+the terms of this agreement, you must cease using and return or destroy
+all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your possession.
+If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project
+Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the
+terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or
+entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.
+
+1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
+used on or associated in any way with an electronic work by people who
+agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
+things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
+even without complying with the full terms of this agreement. See
+paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
+individual work is in the public domain in the United States and you are
+located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
+copying, distributing, performing, displaying or creating derivative
+works based on the work as long as all references to Project Gutenberg
+are removed. Of course, we hope that you will support the Project
+Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by
+freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of
+this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with
+the work. You can easily comply with the terms of this agreement by
+keeping this work in the same format with its attached full Project
+Gutenberg-tm License when you share it without charge with others.
+
+1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern
+what you can do with this work. Copyright laws in most countries are in
+a constant state of change. If you are outside the United States, check
+the laws of your country in addition to the terms of this agreement
+before downloading, copying, displaying, performing, distributing or
+creating derivative works based on this work or any other Project
+Gutenberg-tm work. The Foundation makes no representations concerning
+the copyright status of any work in any country outside the United
+States.
+
+1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg:
+
+1.E.1. The following sentence, with active links to, or other immediate
+access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently
+whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the
+phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project
+Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed,
+copied or distributed:
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived
+from the public domain (does not contain a notice indicating that it is
+posted with permission of the copyright holder), the work can be copied
+and distributed to anyone in the United States without paying any fees
+or charges. If you are redistributing or providing access to a work
+with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the
+work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1
+through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the
+Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or
+1.E.9.
+
+1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted
+with the permission of the copyright holder, your use and distribution
+must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional
+terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked
+to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the
+permission of the copyright holder found at the beginning of this work.
+
+1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm
+License terms from this work, or any files containing a part of this
+work or any other work associated with Project Gutenberg-tm.
+
+1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
+electronic work, or any part of this electronic work, without
+prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with
+active links or immediate access to the full terms of the Project
+Gutenberg-tm License.
+
+1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary,
+compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any
+word processing or hypertext form. However, if you provide access to or
+distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than
+"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version
+posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org),
+you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a
+copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon
+request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other
+form. Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm
+License as specified in paragraph 1.E.1.
+
+1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
+performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works
+unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.
+
+1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing
+access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works provided
+that
+
+- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
+ the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
+ you already use to calculate your applicable taxes. The fee is
+ owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he
+ has agreed to donate royalties under this paragraph to the
+ Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments
+ must be paid within 60 days following each date on which you
+ prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax
+ returns. Royalty payments should be clearly marked as such and
+ sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the
+ address specified in Section 4, "Information about donations to
+ the Project Gutenberg Literary Archive Foundation."
+
+- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
+ you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
+ does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
+ License. You must require such a user to return or
+ destroy all copies of the works possessed in a physical medium
+ and discontinue all use of and all access to other copies of
+ Project Gutenberg-tm works.
+
+- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any
+ money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
+ electronic work is discovered and reported to you within 90 days
+ of receipt of the work.
+
+- You comply with all other terms of this agreement for free
+ distribution of Project Gutenberg-tm works.
+
+1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm
+electronic work or group of works on different terms than are set
+forth in this agreement, you must obtain permission in writing from
+both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael
+Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the
+Foundation as set forth in Section 3 below.
+
+1.F.
+
+1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
+effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
+public domain works in creating the Project Gutenberg-tm
+collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic
+works, and the medium on which they may be stored, may contain
+"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or
+corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual
+property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a
+computer virus, or computer codes that damage or cannot be read by
+your equipment.
+
+1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right
+of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project
+Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project
+Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all
+liability to you for damages, costs and expenses, including legal
+fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT
+LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE
+PROVIDED IN PARAGRAPH F3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE
+TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE
+LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR
+INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH
+DAMAGE.
+
+1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a
+defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can
+receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a
+written explanation to the person you received the work from. If you
+received the work on a physical medium, you must return the medium with
+your written explanation. The person or entity that provided you with
+the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a
+refund. If you received the work electronically, the person or entity
+providing it to you may choose to give you a second opportunity to
+receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy
+is also defective, you may demand a refund in writing without further
+opportunities to fix the problem.
+
+1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
+in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER
+WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
+WARRANTIES OF MERCHANTIBILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
+
+1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
+warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
+If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
+law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
+interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
+the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
+provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
+
+1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
+trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
+providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance
+with this agreement, and any volunteers associated with the production,
+promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
+harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
+that arise directly or indirectly from any of the following which you do
+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit https://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including including checks, online payments and credit card
+donations. To donate, please visit: https://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ https://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
diff --git a/28281-8.zip b/28281-8.zip
new file mode 100644
index 0000000..cca8b8b
--- /dev/null
+++ b/28281-8.zip
Binary files differ
diff --git a/28281-h.zip b/28281-h.zip
new file mode 100644
index 0000000..e8ca16a
--- /dev/null
+++ b/28281-h.zip
Binary files differ
diff --git a/28281-h/28281-h.htm b/28281-h/28281-h.htm
new file mode 100644
index 0000000..3efe8cc
--- /dev/null
+++ b/28281-h/28281-h.htm
@@ -0,0 +1,22267 @@
+<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Strict//EN"
+ "http://www.w3.org/TR/xhtml1/DTD/xhtml1-strict.dtd">
+
+<html xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml" lang="es" xml:lang="es">
+ <head>
+ <meta http-equiv="Content-Type" content="text/html;charset=iso-8859-1" />
+ <title>
+ The Project Gutenberg eBook of Cecilia Valdes, por Cirilo Villaverde.
+ </title>
+ <style type="text/css">
+ p { margin-top: .75em;
+ text-align: justify;
+ margin-bottom: .75em;
+ text-indent: 2%;
+ }
+ .c {text-align: center;
+ text-indent: 0%;
+ }
+ .hang {text-indent:-2%;
+ margin-left:2%;
+ }
+ .ltr {text-align: center;font-size:120%;
+ text-indent: 0%;font-weight:800;margin-top:3%;
+ }
+ .non {text-indent: 0%;}
+ .r {text-align: right;
+ margin-right:15%;
+ }
+ h1,h2 {
+ text-align: center;
+ clear: both;
+ }
+ h3 {margin-top:15%;
+ text-align: center;
+ clear: both;
+ }
+ .top5 {margin-top: 5%;}
+ .top15 {margin-top: 15%;}
+ hr { width: 90%;
+ margin: 2em auto 2em auto;
+ clear: both;border:3px solid gray;
+ color:black;
+ }
+ hr.full { width: 100%;
+ margin-top: 5%;
+ margin-bottom: 5%;
+ border: solid black;
+ height: 5px; }
+ table {margin-left: auto; margin-right: auto;}
+ body{margin-left: 10%;
+ margin-right: 10%;
+ background:#fdfdfd;
+ color:black;
+ font-family: "Times New Roman", serif;
+ font-size: large;
+ }
+ a:link {background-color: #ffffff; color: blue; text-decoration: none; }
+ link {background-color: #ffffff; color: blue; text-decoration: none; }
+ a:visited {background-color: #ffffff; color: blue; text-decoration: none; }
+ a:hover {background-color: #ffffff; color: red; text-decoration:underline; }
+ .smcap {font-variant: small-caps;
+ font-family: "Times New Roman", serif;
+ font-size: large;
+ }
+ .block1 {margin:5% 15% 5% 60%;font-size:80%;}
+ .block2 {margin:5% 25% 5% 33%;font-size:80%;}
+ .block3 {margin:3% 5% 3% 10%;}
+ sup {font-size: 75%;}
+ .footnotes {border: dashed 1px;margin-top:15%;}
+ .footnote {margin-left: 10%; margin-right: 10%;}
+ .footnote .label {position: absolute; right: 84%; text-align: right; font-size: 0.7em;}
+ .fnanchor {vertical-align: super; font-size: .6em; text-decoration: none;}
+ .poem {margin-left:25%;
+ white-space:nowrap;
+ text-indent: 2%;
+ }
+ .poem1 {margin-left:25%;
+ white-space:nowrap;
+ text-indent: 0%;
+ }
+ </style>
+ </head>
+<body>
+
+
+<pre>
+
+Project Gutenberg's Cecilia Valds o la Loma del ngel, by Cirilo Villaverde
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: Cecilia Valds o la Loma del ngel
+
+Author: Cirilo Villaverde
+
+Release Date: March 8, 2009 [EBook #28281]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK CECILIA VALDS O LA LOMA DEL NGEL ***
+
+
+
+
+Produced by Chuck Greif, Vctor Mon and the Online
+Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net
+
+
+
+
+
+
+</pre>
+
+<hr class="full" />
+
+<h1 class="top15"><i>CECILIA VALDES</i></h1>
+
+<h2><i>O</i></h2>
+
+<h2><i>LA LOMA DEL ANGEL</i></h2>
+
+<p class="c top5">NOVELA DE COSTUMBRES CUBANAS</p>
+
+<p class="c top5">POR</p>
+
+<h3 class="top5">CIRILO VILLAVERDE</h3>
+
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Que tambin la hermosura<br />
+tiene fuerza de despertar<br />
+la caridad dormida.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Cervantes</span></p>
+</div>
+
+<hr />
+
+<h3>NDICE</h3>
+<table summary="indice"
+cellspacing="2"
+cellpadding="2"
+style="text-align:center;">
+
+<tr><td style="line-height:50px;"><a href="#INTRODUCCION"><b><span class="smcap">Introduccin</span></b></a></td></tr>
+<tr><td style="line-height:50px;"><a href="#PROLOGO"><b><span class="smcap">Prlogo</span></b></a></td></tr>
+
+<tr><td style="line-height:50px;"><a href="#PRIMERA_PARTE"><b>PRIMERA PARTE</b></a></td></tr>
+<tr><td><a href="#Capitulo_Ia"><b>Captulo I, </b></a>
+<a href="#Capitulo_IIa"><b>Captulo II, </b></a>
+<a href="#Capitulo_IIIa"><b>Captulo III, </b></a>
+<a href="#Capitulo_IVa"><b>Captulo IV, </b></a>
+<a href="#Capitulo_Va"><b>Captulo V, </b></a>
+<a href="#Capitulo_VIa"><b>Captulo VI, </b></a>
+<a href="#Capitulo_VIIa"><b>Captulo VII, </b></a>
+<a href="#Capitulo_VIIIa"><b>Captulo VIII, </b></a>
+<a href="#Capitulo_IXa"><b>Captulo IX, </b></a>
+<a href="#Capitulo_Xa"><b>Captulo X, </b></a>
+<a href="#Capitulo_XIa"><b>Captulo XI, </b></a>
+<a href="#Capitulo_XIIa"><b>Captulo XII</b></a></td></tr>
+
+<tr><td style="line-height:50px;"><a href="#SEGUNDA_PARTE"><b>SEGUNDA PARTE</b></a></td></tr>
+<tr><td><a href="#Capitulo_Ib"><b>Captulo I, </b></a>
+<a href="#Capitulo_IIb"><b>Captulo II, </b></a>
+<a href="#Capitulo_IIIb"><b>Captulo III, </b></a>
+<a href="#Capitulo_IVb"><b>Captulo IV, </b></a>
+<a href="#Capitulo_Vb"><b>Captulo V, </b></a>
+<a href="#Capitulo_VIb"><b>Captulo VI, </b></a>
+<a href="#Capitulo_VIIb"><b>Captulo VII, </b></a>
+<a href="#Capitulo_VIIIb"><b>Captulo VIII, </b></a>
+<a href="#Capitulo_IXb"><b>Captulo IX, </b></a>
+<a href="#Capitulo_Xb"><b>Captulo X, </b></a>
+<a href="#Capitulo_XIb"><b>Captulo XI, </b></a>
+<a href="#Capitulo_XIIb"><b>Captulo XII, </b></a>
+<a href="#Capitulo_XIIIb"><b>Captulo XIII, </b></a>
+<a href="#Capitulo_XIVb"><b>Captulo XIV, </b></a>
+<a href="#Capitulo_XVb"><b>Captulo XV, </b></a>
+<a href="#Capitulo_XVIb"><b>Captulo XVI, </b></a>
+<a href="#Capitulo_XVIIb"><b>Captulo XVII</b></a></td></tr>
+
+<tr><td style="line-height:50px;"><a href="#TERCERA_PARTE"><b>TERCERA PARTE</b></a></td></tr>
+<tr><td><a href="#Capitulo_Ic"><b>Captulo I, </b></a>
+<a href="#Capitulo_IIc"><b>Captulo II, </b></a>
+<a href="#Capitulo_IIIc"><b>Captulo III, </b></a>
+<a href="#Capitulo_IVc"><b>Captulo IV, </b></a>
+<a href="#Capitulo_Vc"><b>Captulo V, </b></a>
+<a href="#Capitulo_VIc"><b>Captulo VI, </b></a>
+<a href="#Capitulo_VIIc"><b>Captulo VII, </b></a>
+<a href="#Capitulo_VIIIc"><b>Captulo VIII, </b></a>
+<a href="#Capitulo_IXc"><b>Captulo IX</b></a></td></tr>
+
+<tr><td style="line-height:50px;"><a href="#CUARTA_PARTE"><b>CUARTA PARTE</b></a></td></tr>
+<tr><td><a href="#Capitulo_Id"><b>Captulo I, </b></a>
+<a href="#Capitulo_IId"><b>Captulo II, </b></a>
+<a href="#Capitulo_IIId"><b>Captulo III, </b></a>
+<a href="#Capitulo_IVd"><b>Captulo IV, </b></a>
+<a href="#Capitulo_Vd"><b>Captulo V, </b></a>
+<a href="#Capitulo_VId"><b>Captulo VI, </b></a>
+<a href="#Capitulo_VIId"><b>Captulo VII</b></a>
+<a href="#CONCLUSION"><b>Conclusin</b></a></td></tr>
+<tr><td style="line-height:50px;"><a href="#GLOSARIO"><b><span class="smcap">Glosario</span></b></a></td></tr>
+<tr><td style="line-height:50px;"><a href="#BIBLIOGRAFIA"><b><span class="smcap">Bibliografa</span></b></a></td></tr>
+<tr><td style="line-height:50px;"><a href="#FOOTNOTES"><b><span class="smcap">Notas</span></b></a></td></tr>
+</table>
+
+<hr />
+
+<h3><a name="INTRODUCCION" id="INTRODUCCION"></a><i>INTRODUCCION</i></h3>
+
+
+<p><i>Cirilo Villaverde naci el 28 de octubre de 1812 en el ingenio</i>
+Santiago, <i>cercano al pueblo de San Diego de Nez (Pinar del Ro). Su
+padre era mdico del ingenio y en ese medio pas sus primeros aos.</i></p>
+
+<p><i>En 1823 vino a La Habana, donde curs estudios de pintura, filosofa y
+derecho. Se recibi de Bachiller en Leyes en 1832, pero apenas ejerci
+esta profesin. Sus principales actividades fueron la enseanza y el
+periodismo.</i></p>
+
+<p><i>Trabaj como maestro en los colegios Buenavista y Real Cubano de la
+capital y La Empresa de Matanzas. Public para uso de las escuelas un
+Compendio geogrfico de la isla de Cuba (1845), El librito de cuentos y
+las conversaciones (1847) y El librito de los cuentos (1857)</i>.</p>
+
+<p><i>Su obra es extensa y variada como periodista y literato. Colabor en
+las principales publicaciones de la poca.</i></p>
+
+<p><i>Dio a conocer sus primeras narraciones&mdash;El ave muerta, La pea blanca,
+El perjurio y La cueva de Taganana&mdash;en Miscelnea de til y Agradable
+Recreo (1837) y en El Album, Engaar con la verdad, El espetn de oro y
+la primera parte de Excursin a Vuelta Abajo, todas en 1838. La Cartera
+Cubana insert en su seccin de folletines Amores y contratiempos de un
+guajiro y Una cruz negra, en 1839. La Siempreviva en ese mismo ao
+public la primera versin de Cecilia Valds o La loma del ngel.</i></p>
+
+<p><i>Mientras desempeaba su ctedra en el colegio</i> La Empresa <i>comenz a
+escribir para</i> Faro Industrial de La Habana. <i>De regreso a la capital,
+fue uno de sus principales redactores y condueo junto a Bachiller y
+Morales. En este diario aparecieron entre 1842 y 1847 la segunda parte
+de</i> Excursin a Vuelta Abajo <i>(1842)</i>, El guajiro <i>(1842)</i>, La peineta
+calada <i>(1843)</i>, Dos amores <i>(1843)</i>, El penitente <i>(1844)</i>, La tejedora
+de sombreros de Yarey <i>(1844-45) y otras de menor importancia, as como
+multitud de notas, crnicas y artculos de crtica literaria y de
+costumbres calzados con su nombre o con los seudnimos de</i> Sansuea, Yo,
+El ambulante del oeste, Lola de la Habana <i>y otros</i>.</p>
+
+<p><i>Villaverde, defensor de los ideales independentistas, particip como
+propagandista activsimo en la conspiracin de</i> La Mina de la Rosa
+Cubana <i>de 1848. Al ser descubierta la misma por delacin de un
+conjurado fue apresado en La Habana y condenado primero a muerte en
+garrote vil y ms tarde a diez aos de prisin. Escap el 31 de marzo
+de 1849 con otros presos y escondido en la bodega de una goleta costera,
+lleg a los Estados Unidos.</i></p>
+
+<p><i>En Norteamrica continu luchando por sus principios polticos. Fue en
+Nueva York secretario de Narciso Lpez, a quien conoca desde 1846, y
+redactor en jefe de</i> La verdad. <i>Public en Nueva Orleans entre 1853 y
+1854 el peridico</i> El independiente, <i>etc.</i></p>
+
+<p><i>Se traslad a Filadelfia en 1854, donde vivi como profesor de espaol
+y contrajo matrimonio con Emilia Casanova, una destacada activista de la
+independencia cubana.</i></p>
+
+<p><i>Regres a La Habana en 1858, acogido a la amnista. Aqu trabaj al
+frente de la imprenta</i> La Antilla, <i>que publicara algunas obras de
+inters para nuestras letras, como los artculos de costumbres de
+Anselmo Surez y Romero, y colabor en el peridico literario</i> La Habana
+<i>en compaa de Sterling y Calcagno, con importantes juicios crticos
+sobre Betancourt y otros contemporneos. Volvi poco despus a Nueva
+York, donde continu sus labores de maestro y periodista. Fue entonces
+redactor de</i> La Amrica <i>(1861-62)</i>, La Ilustracin Americana
+<i>(1865-1869)</i>, El Espejo <i>y</i> El Avisador Hispanoamericano. <i>En 1864
+fund con su mujer un colegio en Wechawken. Durante esta segunda
+estancia en los Estados Unidos continu luchando por la independencia de
+Cuba, como muchos otros cubanos de su tiempo. Slo regres a la Isla en
+1888 por dos semanas.</i></p>
+
+<p><i>Muri en Nueva York el 20 de octubre de 1894. Su figura al morir
+contaba con la admiracin y el reconocimiento de sus contemporneos por
+su doble condicin de patriota y novelista.</i></p>
+
+<p><i>La novela que consolid su fama literaria fue</i> Cecilia Valds o La loma
+del ngel, <i>publicada en su forma definitiva en Nueva York en 1882.
+Ninguna de sus obras anteriores respondi a empeo tan elevado ni
+despert como sta el entusiasmo del pblico y la crtica. En ella
+Villaverde recoge el panorama de la vida cubana desde 1812 hasta 1831.
+Muestra sus categoras polticas, sociales y econmicas y las terribles
+lacras que padecan. La obra, con sus clases poderosas y sus clases
+oprimidas, con sus funcionarios venales y su burguesa indolente, con
+sus mulatos discriminados y sus negros esclavos, con sus familias
+enriquecidas por el rgimen esclavista y sus aristcratas de blasones
+comprados a la decrpita monarqua espaola, sirve de esclarecedor
+prlogo a nuestra historia republicana.</i></p>
+
+<p><i>El ambiente de esta poca colonial, trasladado con amplitud y
+minuciosidad a las abundosas pginas del libro, es lo decisivo en la
+obra, lo que determina su vigencia en la apreciacin de los crticos.
+Porque</i> Cecilia Valds <i>est muy lejos de ser una obra perfecta. El
+autor explica en el prlogo su proceso de creacin; proceso que
+indudablemente resinti el saldo final del trabajo. El asunto
+central&mdash;drama de amor, celos, venganza y muerte&mdash;apenas difiere de los
+usuales en los folletines de la poca; los personajes en su mayora no
+trascienden de los rasgos externos; la accin es desarticulada y
+digresiva, hurtada a la historia y los personajes principales por
+criaturas y sucesos de menor cuanta; el estilo, hbrido, plagado de
+debilidades romnticas entre las que alborean atisbos realistas; el
+lenguaje, oscilante entre el arcasmo ms rebuscando y el espontneo
+giro popular nuestro; el desenlace, atropellado, en contradiccin con
+las dimensiones de la narracin.</i></p>
+
+<p><i>Pero</i> Cecilia Valds <i>es en nuestra historia literaria, a pesar de esas
+abundantes y graves deficiencias, la mejor creacin novelstica del
+siglo</i> <span class="smcap">XIX</span>.</p>
+
+<p><i>Muchos cubanos de hoy la conocen a travs de la adaptacin teatral de
+Agustn Rodrguez y Jos Snchez Arcilla, musicalizada admirablemente
+por Gonzalo Roig; versin que necesariamente fue vertebrada con la
+historia de los protagonistas. Despojado del lujo descriptivo de su
+ambiente, el asunto resulta endeble y melodramtico. Esta aplaudida
+adaptacin confirma que lo fundamental en</i> Cecilia Valds <i>es el
+ambiente. Su costumbrismo, de vigorosa indagacin poltica, social y
+econmica, es el que atena sus defectos y sita a la obra en las
+puertas de la novelstica realista.</i></p>
+
+<hr />
+
+<div class="block2">
+<p><i>A LAS CUBANAS</i></p>
+
+<p><i>Lejos de Cuba y sin esperanza de volver a ver su sol, sus flores, ni
+sus palmas, a quin, sino a vosotras, caras paisanas, reflejo del lado
+ms bello de la patria, pudiera consagrar, con ms justicia, estas
+tristes pginas?</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">El autor</span></p>
+</div>
+
+<hr />
+
+<h3><a name="PROLOGO" id="PROLOGO"></a>PROLOGO</h3>
+
+
+<p>Publiqu el primer tomo de esta novela, en la <i>Imprenta Literaria</i> de
+don Lino Valds a mediados del ao de 1839. Contemporneamente empec la
+composicin del segundo tomo, que deba completarla; pero no trabaj
+mucho en l, tanto porque me traslad poco despus a Matanzas como uno
+de los maestros del colegio de <i>La Empresa</i>, fundado recientemente en
+dicha ciudad, cuanto porque una vez all, emprend la composicin de
+otra novela, <i>La joven de la flecha de oro</i>, que conclu e imprim en un
+volumen el ao de 1841.</p>
+
+<p>De vuelta en la capital el ao de 1842, sin abandonar el ejercicio del
+magisterio, entr a formar parte de la redaccin de <i>El Faro
+Industrial</i>, al que consagr todos los trabajos literarios y novelescos
+que se siguieron casi sin interrupcin hasta mediados de 1848. En sus
+columnas, entre otros muchos escritos de diverso gnero, aparecieron en
+la forma de folletines:&mdash;<i>El Ciego y su Perro</i>; <i>La Excursin a La
+Vuelta Bajo</i>; <i>La Peineta Calada</i>; <i>El Guajiro</i>; <i>Dos Amores</i>; <i>El
+Misionero del Caron</i>; <i>El Penitente</i>, etc.</p>
+
+<p>Pasada la media noche del 20 de octubre del ltimo ao citado, fui
+sorprendido en la cama y preso, con gran golpe de soldados y alguaciles
+por el comisario del barrio de Monserrate, Barreda; y conducido a la
+crcel pblica, de orden del Capitn General de la Isla, don Federico
+Roncaly.</p>
+
+<p>Encerrado cual fiera en una oscura y hmeda bartolina, permanec seis
+meses consecutivos, al cabo de los cuales, despus de juzgado y
+condenado a presidio por la Comisin Militar Permanente como conspirador
+contra los derechos de la corona de Espaa, logr evadirme el 4 de abril
+de 1849, en unin de don Vicente Fernndez Blanco, reo de delito comn y
+del llavero de la crcel Garca Rey; quien de all a poco fue causa de
+una grave dificultad entre los gobiernos de Espaa y de los Estados
+Unidos. Por extraa casualidad los tres salimos juntos en barco de vela
+del puerto de La Habana; pero nuestra compaa slo dur hasta la ra de
+Apalachicola, en la costa meridional de Florida, desde donde me encamin
+por tierra a Savannah y Nueva York.</p>
+
+<p>Fuera de Cuba, reform mi gnero de vida: troqu mis gustos literarios
+por ms altos pensamientos; pas del mundo de las ilusiones, al mundo de
+las realidades; abandon, en fin, las frvolas ocupaciones del esclavo
+en tierra esclava, para tomar parte en las empresas del hombre libre en
+tierra libre. Quedronse all mis manuscritos y libros, que si bien
+recib algn tiempo despus, ya no me fue dado hacer nada con ellos;
+puesto que primero como redactor de <i>La Verdad</i>, peridico separatista
+cubano, luego como secretario militar del general Narciso Lpez, llev
+vida muy activa y agitada, ajena por dems a los estudios y trabajos
+sedentarios.</p>
+
+<p>Con el fracaso de la expedicin de Crdenas en 1850, el desastre de la
+invasin de las Pozas y la muerte del ilustre caudillo de nuestra
+intentona revolucionaria en 1851, no cesaron, antes revivieron nuevos
+proyectos de libertar a cuba, que venan acariciando los patriotas
+cubanos desde muy al principio del presente siglo. Todos, sin embargo,
+cual los anteriores terminaron en desastres y desgracias por el ao de
+1854.</p>
+
+<p>En 1858 me hallaba en La Habana tras nueve aos de ausencia. Reimpresa
+entonces mi novela <i>Dos Amores</i>, en la imprenta del seor Prspero
+Massana, por consejo suyo acomet la empresa de revisar, mejor todava,
+de refundir la otra novela, <i>Cecilia Valds</i>, de la cual slo exista
+impreso el primer tomo y manuscrita una pequea parte del segundo. Haba
+trazado el nuevo plan hasta sus ms menudos detalles, escrito la
+advertencia y proceda al desarrollo de la accin, cuando tuve de nuevo
+que abandonar la patria.</p>
+
+<p>Las vicisitudes que se siguieron a esta segunda expatriacin voluntaria,
+la necesidad de proveer a la subsistencia de familia en pas extranjero,
+la agitacin poltica que desde 1865 empez a sentirse en Cuba, las
+tareas periodsticas que luego emprend, no me concedieron nimo ni
+vagar para entregarme a la obra larga, sin expectativa de lucro
+inmediato, y por lo mismo tediosa&mdash;que demandaba el expurgo, ensanche y
+refundicin de la ms voluminosa y complicada de mis obras literarias.</p>
+
+<p>Tras la nueva agitacin de 1865 a 1868 vino la revolucin del ltimo ao
+nombrado y la guerra sangrienta por una dcada en Cuba, acompaada de
+las escenas tumultuosas de los emigrados cubanos en todos los pases
+circunvecinos a ella, especialmente en Nueva York. Como antes y como
+siempre, troqu las ocupaciones literarias por la poltica militante,
+siendo as que ac desplegaban la pluma y la palabra al menos la misma
+vehemencia que all el rifle y el machete.</p>
+
+<p>Durante la mayor parte de esa poca de delirio y de sueos patriticos,
+durmi, por supuesto, el manuscrito de la novela. Qu digo? no progres
+ms all de una media decena de captulos, trazados a ratos perdidos,
+cuando el recuerdo de la patria empapada en la sangre de sus mejores
+hijos, se ofreca en todo su horror y toda su belleza y pareca que
+demandaba de aqullos que bien y mucho la amaban, la fiel pintura de su
+existencia bajo el triple punto de vista fsico, moral y social, antes
+que su muerte o su exaltacin a la vida de los pueblos libres, cambiaran
+enteramente los rasgos caractersticos de su anterior fisonoma.</p>
+
+<p>De suerte, que en ningn sentido puede decirse con verdad que he
+empleado cuarenta aos (perodo cursado de 1839 a la fecha) en la
+composicin de la novela. Cuando me resolv a concluirla, habr dos o
+tres aos, lo ms que he podido hacer ha sido despachar un captulo, con
+muchas interrupciones, cada quince das, a veces cada mes, trabajando
+algunas horas entre semana y todo el da los domingos.</p>
+
+<p>Con esta manera de componer obras de imaginacin, no es fcil mantener
+constante el inters de la narrativa, ni siempre animada y unida la
+accin, ni el estilo parejo y natural, ni el tono templado y sostenido
+que exigen las producciones del gnero novelesco. Y tal es uno de los
+motivos que me impelen a hablar de la novela y de m.</p>
+
+<p>El otro es, que despus de todo, me ha salido el cuadro tan sombro y de
+carcter tan trgico, que, cubano como soy hasta la mdula de los huesos
+y hombre de moralidad, siento una especie de temor o vergenza
+presentarlo al pblico sin una palabra explicativa de disculpa. Harto se
+me alcanza que los extraos, dgase, las personas que no conozcan de
+cerca las costumbres ni la poca de la historia de Cuba que he querido
+pintar, tal vez crean que escog los colores ms oscuros y sobrecargu
+de sombras el cuadro por el mero placer de causar efecto a la Rembrandt,
+o a la Gustavo Dor. Nada ms distante de mi mente. Me precio de ser,
+antes que otra cosa, escritor realista, tomando esta palabra en el
+sentido artstico que se le da modernamente.</p>
+
+<p>Hace ms de treinta aos que no leo novela ninguna, siendo Walter Scott
+y Manzoni los nicos modelos que he podido seguir al trazar los variados
+cuadros de <i>Cecilia Valds</i>. Reconozco que habra sido mejor para mi
+obra que yo hubiese escrito un idilio, un romance pastoril, siquiera un
+cuento por el estilo de <i>Pablo y Virginia</i><a name="FNanchor_1_1" id="FNanchor_1_1"></a><a href="#Footnote_1_1" class="fnanchor">[1]</a> o de <i>Atala</i> y
+<i>Renato</i>;<a name="FNanchor_2_2" id="FNanchor_2_2"></a><a href="#Footnote_2_2" class="fnanchor">[2]</a> pero esto, aunque ms entretenido y moral, no hubiera sido
+el retrato de ningn personaje viviente, ni la descripcin de las
+costumbres y pasiones de un pueblo de carne y hueso, sometido a
+especiales leyes polticas y civiles, imbuido en cierto orden de ideas y
+rodeado de influencias reales y positivas. Lejos de inventar o de fingir
+caracteres y escenas fantasiosas e inverosmiles, he llevado el
+realismo, segn entiendo, hasta el punto de presentar los principales
+personajes de la novela con todos sus pelos y seales, como vulgarmente
+se dice, vestidos con el traje que llevaron en vida, la mayor parte bajo
+su nombre y apellido verdaderos, hablando el mismo lenguaje que usaron
+en las escenas histricas en que figuraron, copiando en lo que caba,
+<i>d'aprs nature</i>,<a name="FNanchor_3_3" id="FNanchor_3_3"></a><a href="#Footnote_3_3" class="fnanchor">[3]</a> su fisonoma fsica y moral, a fin de que aqullos
+que los conocieron de vista o por tradicin, los reconozcan sin
+dificultad y digan cuando menos: el parecido es innegable.</p>
+
+<p>Apenas si he aspirado a otra cosa. Lo nico que debo agregar en descargo
+de mi conciencia, por si alguien juzgare que la pintura no tiene nada de
+santa ni de edificante, es que, al situar la accin de la novela en el
+teatro habanero y poca corrida de 1812 a 1831, no encontr personajes
+que pudieran representar con mediana fidelidad el papel, por ejemplo,
+del payo Lorenzo, o el del pacato de don Abundio, o el del enrgico
+padre Cristbal, o el del santo arzobispo Carlos Borromeo; al paso que
+abundaban los que podan pasar, sin contradiccin, por fieles copias de
+los Canoso, los Tramoya y los don Rodrigo, matones, bravos y
+libertinos, cuya generacin parece ser de todos los pases y de todas
+las pocas.</p>
+
+<p>Tampoco ha de achacarse a falta del autor si el cuadro no ilustra, no
+escarmienta, no ensea deleitando. Lo ms que me ha sido dado hacer, es
+abstenerme de toda pintura impdica o grosera, falta en que era fcil
+incurrir, habida consideracin a las condiciones, al carcter y a las
+pasiones de la mayora de los actores de la novela; porque nunca he
+credo que el escritor pblico, en el afn de parecer fiel y exacto
+pintor de las costumbres, haya de olvidar que le merecen respeto la
+virtud y la modestia del lector.</p>
+
+<p>Por lo dems, si la obra que ahora sale a luz completa, no contiene
+todos los defectos de lenguaje y de estilo que sac el primer tomo
+impreso en La Habana, si hay mayor correccin y verdad en la pintura de
+los caracteres, si resultan eliminadas ciertas escenas y frases de
+escasa o dudosa moralidad, si el tono general de la composicin es ms
+uniforme y animado, en mucha parte a los consejos de mi esposa, con
+quien he podido consultar captulo tras captulo, a medida que los iba
+concluyendo.</p>
+
+<p class="r smcap">C. Villaverde</p>
+
+<p>Nueva York, mayo, 1879</p>
+
+<hr />
+
+<h3><a name="PRIMERA_PARTE" id="PRIMERA_PARTE"></a>PRIMERA PARTE</h3>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_Ia" id="Capitulo_Ia"></a><span class="smcap">Captulo</span> I</h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Tal es el fruto de la culpa,<br />
+Tello, cosecha de dolor.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Sols</span></p></div>
+
+
+<p>Hacia el oscurecer de un da de noviembre del ao de 1812, segua la
+calle de Compostela en direccin del norte de la ciudad, una calesa
+tirada por un par de mulas, en una de las cuales, como era de costumbre,
+cabalgaba el calesero negro. El traje de ste, las guarniciones de
+aqullas y los ornamentos de plata maciza, mostraban a las claras que
+era rica la persona a que perteneca tan lujoso equipaje. Prendida
+estaba de los calamones, no slo por el frente, sino tambin por un
+costado y hasta la mitad del otro,&mdash;la cortina o capacete de pao con
+banda de vaqueta. Sea el que fuese quien ocupaba el carruaje a la sazn,
+no puede negarse que tena inters en guardar la incgnita, aunque
+pareca excusada la precaucin, por cuanto no haba alma viviente en las
+calles, ni se divisaba otra luz que la de las estrellas, o la artificial
+de algunas casas que se escapaba por las anchas rendijas de las puertas
+cerradas.</p>
+
+<p>Pararon de repente las mulas al trote en la esquina del callejn de San
+Juan de Dios y sali a espacio y con no poco trabajo de la calesa un
+caballero alto, bien puesto, vestido de frac negro abotonado hasta el
+cuello, dejando ver por debajo el chaleco o chupa de color claro,
+pantalones de <i>carrancln</i> de pie, corbatn de cerda y sombrero de
+castor con copa enorme y ala angosta. Por lo que poda distinguirse en
+aquella media luz de las estrellas, las facciones ms notables del
+hombre eran la nariz, que tena aguilea, los ojos bastante vivos, el
+rostro ovalado y la barba pequea. El color de sta y el del cabello,
+las sombras del sombrero y de las paredes alterosas del convento vecino,
+lo oscurecan tal vez sin ser negro.</p>
+
+<p>&mdash;Sigue hasta la calle de lo Empedrado&mdash;dijo el caballero en tono
+imperioso, ms bajo, apoyando la mano izquierda en la silla de la mula
+de varas&mdash;y espera inmediato a la esquina. En caso que diese la ronda
+contigo, di que perteneces a don Joaqun Gmez y que aguardas sus
+rdenes. Entiendes, Po?</p>
+
+<p>&mdash;S, seor, contest el calesero; quien desde que empez a hablar su
+amo tena el sombrero en la mano.</p>
+
+<p>Y sigui al paso de las mulas hasta el punto que le indic aqul.</p>
+
+<p>El callejn de San Juan de Dios se compone de dos cuadras solamente,
+cerrado por un extremo en las paredes del convento de Santa Catalina y
+por el otro en las casas de la calle de la Habana. El hospital de San
+Juan de Dios, que le da nombre, y que por sus altas y cuadradas
+ventanas, siempre deja salir el vaho caliente de los enfermos, ocupa
+todo un lado de la segunda cuadra y los otros tres, casitas pequeas de
+tejas coloradas y un solo piso, el de las ltimas en particular ms alto
+que el nivel de la calle, con uno y dos escalones de piedra a la puerta.
+Las de mejor apariencia de ellas eran las de la primera cuadra entrando
+de la calle de Compostela. Eran todas de un mismo tamao, poco ms o
+menos, de una sola ventana y puerta, sta de cedro con clavos de cabeza
+grande, pintadas de color de ladrillo, aqulla o de espejo o volada<a name="FNanchor_4_4" id="FNanchor_4_4"></a><a href="#Footnote_4_4" class="fnanchor">[4]</a>
+y
+de balaustres de madera gruesa. El piso de la calle se hallaba en su
+estado primitivo y natural, pedregoso y sin banquetas.</p>
+
+<p>El caballero desconocido, arrimado a las paredes, debajo de los
+salientes aleros de tejas, se detuvo a la puerta de la tercera casita de
+su derecha y dio dos golpecitos con la punta de los dedos. All sin duda
+le aguardaban, porque tardaron en abrir lo que tard en pasar de la
+ventana a la puerta la persona que quit la tranca con que se cerraba
+por dentro. Esa result ser la ama de la casa; mulata como de 40 aos de
+edad, de estatura mediana, llena de carnes, aunque conservaba el talle
+estrecho, los hombros redondos y desnudos, la cabeza hermosa, la nariz
+algo gruesa, la boca expresiva y el cabello espeso y muy crespo. Vesta
+camisa fina bordada, de manga corta, y enaguas de sarga sin pliegues ni
+adorno ninguno.</p>
+
+<p>Haba pocos muebles en la sala: arrimada a la pared de la derecha una
+mesa de caoba, sobre la cual arda una vela de cera, dentro de una
+guardabrisa o fanal, y varias sillas pesadas de cedro con asiento y
+respaldo de vaqueta, clavados con tachuelas de cobre. En aquella poca
+esto se tena por lujo, mucho ms tratndose de una mujer de color, que
+ocupaba aquella habitacin como ama y no como criada. El caballero no le
+dio la mano al entrar, slo le hizo un saludo grave sin dejar de ser
+gracioso y amable; lo que sin disputa era an ms extrao, pues aparte
+de su diferencia de condicin y de raza, la de sus edades respectivas
+era notable a primera vista y no caba entre ellos otra relacin que la
+de la amistad, ms o menos sincera y desinteresada. Enseguida pregunt
+en tono triste y acercndose a la mujer cuanto poda, a fin de no
+levantar la voz, que la tena algo bronca:</p>
+
+<p>&mdash;Y qu tal la enferma?</p>
+
+<p>La mulata sacudi la cabeza con aire todava ms triste y contest con
+tres monoslabos:</p>
+
+<p>&mdash;Ah! muy mal.</p>
+
+<p>Algo ms animada, aunque sin despejrsele el semblante, agreg poco
+despus:</p>
+
+<p>&mdash;No se lo dije al seor? <i>Entodava</i> ha de acabar con ella el golpe.</p>
+
+<p>&mdash;Pues qu, replic desazonado el caballero, no me dijo Vd. anoche que
+estaba mejor y ms tranquila?</p>
+
+<p>&mdash;Lo estaba, s, seor; pero la maana la ha pasado muy <i>desinquieta</i> y
+agitada. Deca que le daban calor las sbanas, que le arda la cabeza, y
+varias veces ha tratado de salirse de la cama buscando aire. De manera
+que fue preciso mandar por el mdico. Vino y recet un calmante: lo
+tom, porque la pobrecita toma cuanto le dan. De sus resultas ya se
+duerme como una piedra, ya <i>dispierta</i> sobresaltada. Ay, seor, su
+sueo se parece tanto a la muerte! Me da miedo, mucho miedo. Yo se lo
+deca al seor desde un principio, el golpe era demasiado para ella. Esa
+muchacha no tiene fuerzas para soportarlo. Ah! mi seor, de esta hecha
+la perdemos, lo estoy mirando; me lo ha dado el corazn.</p>
+
+<p>Y no dijo ms, porque la emocin le ahog la voz en la garganta.</p>
+
+<p>&mdash;Veo que Vd. se acobarda, <i>sea</i> Josefa, dijo el desconocido con
+dulzura y sentimiento. Pues no ha tratado Vd. de convencerla de que la
+separacin es slo por muy corto tiempo? No es ella ninguna chiquilla...</p>
+
+<p>&mdash;Que si no he tratado! El seor parece que no la conoce <i>entodava</i>.
+Ella no oye razones. Es la ms voluntariosa y cabecidura que ha nacido.
+Adems, <i>dende</i> ese lance no est en su cabal juicio y razn. El seor
+mismo no trat aquella noche fatal de consolarla y tranquilizarla? Y
+qu sac? Acurdese lo que <i>semos</i>: nada. El seor va a ver por sus
+propios ojos que se escogi mal el momento de someterla a semejante
+prueba. No se haban pasado los cuarenta das y luego tena una
+calentura que volaba. S, concluy ya del todo conmovida y llorosa&mdash;me
+tengo tragado que de sta no sale ella con juicio o con vida.</p>
+
+<p>&mdash;Dios querr, <i>sea</i> Josefa, que no se realicen tan funestos
+pronsticos, dijo el caballero preocupado. Despus de breve rato
+aadi:&mdash;Ella es joven y robusta, y todava la naturaleza triunfar de
+todos sus males y penas. Fo ms en esto que en la ciencia oscura de los
+mdicos. Aparte de eso, Vd. sabe que se ha hecho lo hecho por el bien de
+todos, mejor dicho... Ms adelante me lo agradecern, estoy seguro. Yo
+no poda ni deba darla mi nombre. No, no, repiti como azorado del eco
+de su propia voz. Nadie mejor que Vd. lo sabe. Vd. que es mujer de
+razn, conocer y confesar que as tena que ser. Es preciso que la
+chica lleve un nombre, nombre de que no tenga que avergonzarse maana,
+ni esotro da, el de Valds, con que quizs haga un buen casamiento.
+Para ello no haba ms remedio sino pasar por la Real Casa Cuna. Esto no
+ha podido ser ms doloroso para la madre, bien lo s, que para... todos
+nosotros. Pero dentro de breves das la habrn bautizado y entonces har
+que la traiga aqu Mara de Regla, mi negra, que tres meses hace perdi
+un hijo del mal de los siete das, y la est amamantando en la Casa Cuna
+por orden ma. Ella la devolver sana, salva y cristiana a los brazos de
+su madre. Yo tengo arreglado todo eso con Montes de Oca, el mdico de la
+Real Casa, por quien a menudo s de la chica. Al principio lloraba mucho
+y se negaba a tomar el pecho de Mara de Regla, por lo que enflaqueci
+un poco. Pero ya todo eso ha pasado y ahora est gorda y rozagante, es
+decir, segn me ha informado Montes de Oca, porque yo no la he visto
+desde la noche en que la hice pasar por el torno... Los ojos se me
+fueron tras ella. Es indecible cunto me cost ese paso... Pero, a otra
+cosa. Vd. sabe, sin embargo, que no cabe equivocacin.</p>
+
+<p>&mdash;Demasiado que lo s&mdash;dijo la mulata enjugndose las lgrimas. No puede
+equivocarse, no. Por lo tocante a eso estoy tranquila, como que a pesar
+de sus chillidos, que me partan el alma, le hice la media luna azul en
+el hombro izquierdo, segn el seor me orden. Yo no s a quin le
+dolera ms, si a ella o a m... La madre, la madre, mi seor, es la que
+me tiene sin sosiego. Ella no puede resistir. De por fuerza pierde el
+juicio o la vida. Yo se lo repito al seor.</p>
+
+<p><i>Sea</i> Josefa, como la llam el desconocido, se conoca que era mujer
+inteligente, si bien por el descuido de su educacin incurra a menudo
+en las faltas de lenguaje comunes al vulgo de las gentes en Cuba. A
+pesar de la madurez de sus aos y de sus pesares, conservaba las
+muestras de una juventud bella y distinguida, buenos ojos, la expresin
+amorosa de la boca y la redondez del cuello, de los hombros y de los
+brazos. Tena el color cetrino que resulta de la mezcla de hembra negra
+y varn indio; pero lo crespo del pelo y el valo del rostro no admitan
+la probabilidad de semejante maridaje, sino el de madre negra y padre
+blanco. Cuando joven llev vida acomodada, tuvo goces y se roz con
+gente bien criada y de buenas maneras. Honda deba de ser la pesadumbre
+que a la sazn la aquejaba, segn eran la frecuencia de sus suspiros, la
+contraccin repetida de su entrecejo y la abundancia del humor acuoso en
+que nadaban sus grandes ojos y le empaaban el brillo. Por lo dems,
+haba en su actitud ms desesperacin que verdadero pesar. En efecto,
+como luego veremos, tena razn sobrada para lo uno y no le faltaba para
+lo otro.</p>
+
+<p>Haca ratos que ambos personajes estaban callados, cada cual a vueltas
+con sus propios pensamientos, que de seguro no coincidan en ningn
+punto, a tiempo que se oyeron un lamento y un grito desgarrador salidos
+del interior de la casa. La mujer hizo una exclamacin dolorosa, se
+llev ambas manos a la cabeza y corri como desalada por el primer
+aposento al segundo cuarto. Maquinalmente el caballero hizo con las
+manos el mismo movimiento y sigui sus pasos en silencio, aunque a
+cierta distancia. All no haba ms luz que la mortecina de una
+lamparita de aceite en una mesa, sobre la cual se vea un nicho o
+retablo de titiritero, donde se veneraba una figura de talla, con traje
+talar o de mujer, que miraba al cielo y tena clavada en el pecho una
+espada, cuya empuadura pareca de plata. En el lado opuesto haba un
+catre, con colgaduras de seda, ya ajadas, y a la cabecera una silla de
+cuero, que en el momento que entr all <i>sea</i> Josefa, la haba
+desocupado una anciana negra, esculida, imagen de la muerte, cuya
+cabeza blanca contrastaba con el bano de su cuello largo y huesoso.
+Tena en la mano derecha un rosario y varios escapularios al pecho sobre
+la camisa blanca; cindola el talle de la falda de caamazo, una correa
+negra y larga a lo fraile agustino. Estaba como embebida o rezando con
+gran fervor, y al tocarle en el hombro <i>sea</i> Josefa, alz de repente la
+cabeza, la volvi hacia la puerta del aposento, vio en ella de pie al
+desconocido, hizo un movimiento de horror o de susto y desapareci por
+la puerta del fondo sin decir palabra.</p>
+
+<p>Ocup su lugar <i>sea</i> Josefa. Abri con tiento las cortinas del lecho, y
+por seas indic al caballero que se acercara; lo que hizo ste, al
+parecer, con repugnancia. Los ojos de ambos se clavaron en el rostro
+plido de una muchacha de 20 aos, yaciente boca arriba y aparentemente
+muerta. Porque no se mova a la sazn, tena los ojos hundidos y
+cerrados los prpados, cuyas pestaas eran tan largas que daban sombra a
+las mejillas. La cabeza era lo nico que tena fuera de las sbanas, y
+eso casi enterrada en la almohada, la cual desapareca bajo una mata de
+pelo negro, undoso y esparcido por todas partes en el mayor desorden. De
+en medio de aquel fondo negro se destacaba el rostro ovalado, plido de
+cera de la enferma, con la barba aguda, la frente cuadrada y alta, la
+boca pequea, los labios belfos, y la nariz bastante bien hecha para
+mujer de raza mezclada, como sin duda era aqulla de que ahora se trata.
+El conjunto era bueno, femenil; pero haba tal expresin de angustia y
+melancola en el semblante marchito por la enfermedad, que daba lstima
+el contemplarle. Movida por este sentimiento tal vez <i>sea</i> Josefa dijo
+al odo del caballero:&mdash;Se ha dormido.</p>
+
+<p>La contestacin del caballero fue sacudir la cabeza negativamente, acaso
+porque en aquel instante crey notar un temblor convulsivo que recorra
+de pies a cabeza todo el cuerpo de la paciente. Tras el temblor empez a
+levantrsele el pecho, movimiento fcil de percibir por encima de la
+sbana, como una ola en mar sereno que repunta, de repente, y precursor
+del suspiro que exhal enseguida del fondo del corazn, acompaado de un
+gemido doloroso y agudo. Comprendiendo el caballero lo que deba
+sobrevenir, sin poderlo remediar, apart primero la vista y disimulada y
+paulatinamente se retir a los pies de la cama. Incorporada en aquel
+instante la enferma, exclam con aire de espanto:</p>
+
+<p>&mdash;Mamita! Era su merced?</p>
+
+<p>&mdash;Hija ma! Qu quieres? Ests mejor?</p>
+
+<p>&mdash;Ah! Mamita! prosigui la muchacha en el mismo aire de azorada.&mdash;La
+he visto, la acabo de ver. S, no me queda duda. Ah est! agreg
+sealando al cielo. Se va! Me la llevan! Debe estar muerta. Ay!&mdash;Y se
+le escap otro grito desgarrador.</p>
+
+<p>&mdash;Hija! le observ la madre afligida. <i>Dispierta.</i> T ests soando o
+esas son ilusiones tuyas.</p>
+
+<p>&mdash;Venga ac, mamita, mire su merced misma.</p>
+
+<p>Diciendo esto la atraa a s por el brazo.</p>
+
+<p>&mdash;Vala! No es aquella la Virgen Santsima dentro de una nube dorada,
+con los pies desnudos, apoyados en las alas de infinitos ngeles? Ella
+es. Mire! Por aqu. All! Vea. Se eleva!</p>
+
+<p>&mdash;Visiones, hija ma. No hagas caso. Acustate y descansa.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo quiere su merced que me acueste, si veo que se llevan a mi hija,
+la hija de mis entraas?</p>
+
+<p>&mdash;Pero quin se la lleva, mi vida?</p>
+
+<p>&mdash;Quin se la lleva? Pues no lo ve su merced? La Virgen Santsima. Se
+la lleva en los brazos. Debe estar muerta. Ah!</p>
+
+<p>&mdash;Ella no se ha muerto, no lo creas; le dijo dbilmente <i>sea</i> Josefa,
+pues sobre este punto no estaba ms segura que la enferma. Tu nia est
+viva y pronto la vers. Esos son sueos tuyos.</p>
+
+<p>&mdash;Sueos, sueos, repiti la muchacha, distrada. Yo soaba? No ser
+ms que un sueo? Pero, y mi hija? Dnde est? Por qu me la han
+quitado? Y de que yo la perdiera su merced tiene la culpa, concluy
+diciendo con iracundo ademn y acento.</p>
+
+<p>No tuvo valor <i>sea</i> Josefa para replicar palabra, bien por no irritar
+ms a la enferma con una contradiccin poco menos que intil, bien
+porque la acusacin era directa y fundada. Slo acert a volver los ojos
+hacia su derecha, con lo que los de la enferma naturalmente siguieron la
+misma direccin y en consecuencia tropezaron con el bulto oscuro del
+desconocido, que haca por ocultarse tras las colgaduras de la cama.</p>
+
+<p>&mdash;Quin est ah? pregunt apuntando con el dedo. Ah! El es, el
+ladrn de mi hija! Mi verdugo! Qu vienes a buscar aqu? Vienes,
+basilisco, a gozarte en tu obra? A tiempo llegas. Gzate a tus anchas.
+Mi hija ha volado al cielo, lo s, de ello estoy convencida, yo la
+seguir muy pronto; pero t, t, causa de nuestra condenacin y muerte,
+t bajars... al infierno.</p>
+
+<p>&mdash;Jess! exclam <i>sea</i> Josefa santigundose. T no sabes lo que dices.
+Calla.</p>
+
+<p>Y anegada en lgrimas se arroj sobre su hija con el doble objeto de
+impedirle que se levantara y de que siguiera en aquella terrible
+increpacin contra el caballero desconocido. Por prudencia o por
+remordimiento, ste callaba e inclin ms la cabeza. El, de todos modos,
+estaba muy disgustado y luchaba consigo mismo a fin de tomar una
+resolucin. Porque, previndolo, haba venido a ponerse al alcance de
+las recriminaciones, al parecer justas, de la enferma, quien aunque
+delirante, le echaba en cara la prdida de su hija y la ruina de su
+razn. Mas no hizo por defenderse. Se senta, al contrario, humillado,
+altamente ofendido por cuanto siendo sus intenciones las ms puras,
+guiadas por el deseo del bien de todos los inmediatamente interesados,
+las resultas llevaban camino de ser muy desastrosas. A los ojos de su
+propia conciencia la justificacin era fcil; el mundo, sin embargo,
+deba juzgarle por los hechos. Y a este juicio le tena l horror
+cerval.</p>
+
+<p>Continuaba entre tanto la lucha entre la madre y la hija. Esta, con los
+ojos de espantada, los cabellos desgreados, la frente cubierta de sudor
+copioso, las mejillas encendidas por la fiebre, repela con ambas manos
+a la madre y le repeta:&mdash;Djame, mamita, djame ver esa cara de hereje.
+Quiero pedirle cuenta de mi hija. El me la ha quitado, l, entraas de
+fiera. Y la madre, siempre inundada en lgrimas estrechndola en sus
+brazos, le responda:&mdash;Por el amor de Dios, hija ma, por la Pursima
+Concepcin de Mara Santsima, por tu salud, por la de tu hija, que vive
+y est buena, cllate, tranquilzate. Yo te lo ruego por lo que ms
+quiera.</p>
+
+<p>Pero como se prolongase demasiado aquella lucha, se acerc el caballero
+a la cama, tom en la suya una mano de la enferma, la cual ella no
+rechaz, y con voz grave, mas llena de exquisita ternura, le dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Charo, yeme. Te prometo que maana vers a tu hija. Vuelve en ti.
+Clmate! No ms locuras.</p>
+
+<p>Sase que de tanto bregar se le agotasen las fuerzas, sase que la
+impusiese respeto la voz del desconocido, es lo cierto que la enferma,
+exhalando un profundo suspiro, cay repentinamente de espaldas en la
+almohada y all qued por breve rato sin movimiento. No crey menos la
+madre, al pronto, sino que haba expirado. Psola con ese motivo la mano
+en el corazn, y como, ya por el susto, ya porque en efecto se le haba
+paralizado la sangre en las venas a la paciente, no sinti por unos
+instantes las pulsaciones. As que, grandemente asustada, se volvi para
+el caballero, que al parecer contemplaba impasible aquella escena muda,
+y con acento de amarga reconvencin le dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Lo ve el seor? Est muerta.</p>
+
+<p>No fue esto parte a hacerle perder al caballero su natural ecuanimidad.
+Lejos de ello, con mucha calma y deliberacin le tom el pulso a la
+muchacha, a guisa de mdico, y despus dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Traiga Vd. ter. Se ha desmayado. Esta moza est muy dbil, necesita
+alimento.</p>
+
+<p>&mdash;El mdico lo ha prohibido, observ <i>sea</i> Josefa.</p>
+
+<p>&mdash;El mdico no sabe lo que se pesca. Dela Vd. caldo. Pero despache con
+el ter.</p>
+
+<p>Trado el lcali voltil, se le aplicaron a la nariz; pero las nicas
+seales de vida que dio la muchacha fue un estremecimiento de los
+prpados, que no abri por cierto, y un llorar en silencio, o hilo a
+hilo, segn reza la grfica expresin vulgar. Mientras esto pasaba
+delante de la cama de la enferma, asom la cabeza blanca por entre la
+puerta del fondo, medio abierta, la anciana negra antes mencionada; pero
+la retir de golpe persignndose cual si viese al diablo, sin duda
+porque an estaba all el caballero desconocido. Al fin, ste se alej
+de aquel sitio de dolor y de tribulacin, salud a <i>sea</i> Josefa con una
+mera inclinacin de cabeza, y sali a la calle murmurando en su
+despecho:</p>
+
+<p>&mdash;Y nadie ms que yo tiene la culpa!</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_IIa" id="Capitulo_IIa"></a><span class="smcap">Captulo</span> II</h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Sola soy, sola nac,</i><br />
+<i>Sola me tuvo mi madre,</i><br />
+<i>Sola me tengo de andar,</i><br />
+<i>Como la pluma en el aire.</i></p></div>
+
+
+<p>Algunos aos adelante, mejor, uno o dos despus de la cada del segundo
+breve perodo constitucional, en que qued establecido el estado de
+sitio de la Isla de Cuba y Capitn General de la misma don Francisco
+Dionisio Vives, sola verse por las calles del barrio del ngel una
+muchacha de unos once a doce aos de edad, quien, ya por su hbito
+andariego, ya por otras circunstancias de que hablaremos enseguida,
+llamaba la atencin general.</p>
+
+<p>Era su tipo el de las vrgenes de los ms clebres pintores. Porque a
+una frente alta, coronada de cabellos negros y copiosos, naturalmente
+ondeados, una facciones muy regulares, nariz recta que arrancaba desde
+el entrecejo, y por quedarse algo corta alzaba un si es no es el labio
+superior, como para dejar ver dos sartas de dientes menudos y blancos.
+Sus cejas describan un arco y daban mayor sombra a los ojos negros y
+rasgados, los cuales eran todo movilidad y fuego. La boca tena chica y
+los labios llenos, indicando ms voluptuosidad que firmeza de carcter.
+Las mejillas llenas y redondas y un hoyuelo en medio de la barba,
+formaban un conjunto bello, que para ser perfecto slo faltaba que la
+expresin fuese menos maliciosa, si no maligna.</p>
+
+<p>De cuerpo era ms bien delgada que gruesa, para su edad antes baja que
+crecida, y el torso, visto de espaldas, angosto en el cuello y ancho
+hacia los hombros, formaba armona encantadora, aun bajo sus humildes
+ropas, con el estrecho y flexible talle, que no hay medio de compararle
+sino con la base de una copa. La complexin poda pasar por saludable,
+la encarnacin viva, hablando en el sentido en que los pintores toman
+esta palabra, aunque a poco que se fijaba la atencin, se adverta en el
+color del rostro, que sin dejar de ser sanguneo haba demasiado ocre en
+su composicin, y no resultaba difano ni libre. A qu raza, pues,
+perteneca esta muchacha? Difcil es decirlo. Sin embargo, a un ojo
+conocedor no poda esconderse que sus labios rojos tenan un borde o
+filete oscuro, y que la iluminacin del rostro terminaba en una especie
+de penumbra hacia el nacimiento del cabello. Su sangre no era pura y
+bien poda asegurarse que all en la tercera o cuarta generacin estaba
+mezclada con la etope.</p>
+
+<p>Pero de cualquier manera, tales eran su belleza peregrina, su alegra y
+vivacidad, que la revestan de una especie de encanto, no dejando al
+nimo vagar sino para admirarla y pasar de largo por las faltas o por
+las sobras de su progenie. Nunca la haban visto triste, nunca de mal
+humor, nunca reir con nadie; tampoco poda darse razn dnde moraba ni
+de qu subsista. Qu haca, pues, una nia tan linda, azotando las
+calles da y noche, como perro hambriento y sin dueo? No haba quien
+por ella hiciera ni rigiera su ndole vagabunda?</p>
+
+<p>Entre tanto la chica creca gallarda y lozana, sin cuidarse de las
+investigaciones y murmuraciones de que era objeto, y sin caer en la
+cuenta de que su vida callejera, que a ella le pareca muy natural,
+inspiraba sospechas y temores, si no compasin a algunas viejas; que sus
+gracias nacientes y el descuido y libertad con que viva, alimentaban
+esperanzas de bastardo linaje en mancebos corazones, que latan al verla
+atravesar la plazuela del Cristo, cuando a la carrerita y con la
+sutileza de la zorra hurtaba un bollo o un chicharrn a las negras que
+de parte de noche all se ponen a frerlos; o cuando al descuido meta
+la pequea mano en los cajones de pasas de los almacenes de vveres en
+las esquinas de las calles; o cuando levantaba el pltano maduro, el
+mango o la guayaba del tablero de la frutera; o cuando enredaba el perro
+del ciego en el can de la esquina, o le encaminaba a San Juan de Dios,
+si iba para Santa Clara:<a name="FNanchor_5_5" id="FNanchor_5_5"></a><a href="#Footnote_5_5" class="fnanchor">[5]</a> que todas stas eran travesuras dignas de
+celebracin en una nia de su edad y parecer.</p>
+
+<p>Su traje ordinario, no siempre aseado, consista en falda de zaraza, sin
+ms paizuelo ni otro calzado que unas chancletas, las cuales anunciaban
+de lejos su aproximacin, porque sonaban mucho en las banquetas de
+piedra de las pocas calles que entonces tenan tales adornos. Llevaba
+tambin el cabello siempre suelto y naturalmente rizado. El nico
+ornamento de su cuello era un rosarito de filigrana, especie de
+gargantilla, con una cruz de coral y oro pendiente, memoria de la madre
+cara y desconocida.</p>
+
+<p>A pesar de aquella vida suya y de aquel traje, pareca tan pura y linda,
+que estaba uno tentado a creer que jams dejara de ser lo que era,
+cndida nia en cabello, que se preparaba a entrar en el mundo por una
+puerta al parecer de oro, y que viva sin tener sospecha siquiera de su
+existencia. Sin embargo, las calles de la ciudad, las plazas, los
+establecimientos pblicos, como se apunt ms arriba, fueron su escuela,
+y en tales sitios, segn es de presumir, su tierno corazn, formado
+acaso para dar abrigo a las virtudes, que son el ms bello encanto de
+las mujeres, bebi a torrentes las aguas emponzoadas del vicio, se
+nutri desde temprano con las escenas de impudicia que ofrece
+diariamente un pueblo soez y desmoralizado. Y cmo librarse de
+semejante influjo? Cmo impedir que sus vivarachos ojos no viesen? Qu
+sus orejas siempre alerta no oyesen? Que aquella alma rebosando vida y
+juventud no se asomara antes de tiempo a los ojos y a los odos para
+juzgar de cuanto pasaba en su derredor, en vez de dormir el sueo de la
+inocencia? Bien temprano, a fe, llam a sus puertas la legin de
+pasiones que gastan el corazn y abaten las frentes ms soberbias!</p>
+
+<p>Una tarde, entre otras, pasaba la chica, como de costumbre, a la
+carrerita, por cierta calle de que no hay para qu mencionar ahora el
+nombre. Asomadas a una de las altas y anchas rejas de hierro de las
+ventanas de una casa de apariencia aristocrtica, estaban dos nias poco
+ms o menos de su edad y una joven de 14 a 15, las cuales, como viesen
+pasar aquella exhalacin, segn se expres una de ellas mismas, excitada
+grandemente la curiosidad de todas, la llamaron con instancia. No se
+hizo de rogar la mozuela, antes se entr, desde luego por el zagun, y
+se present con mucho desembarazo a la puerta de la sala, donde ya la
+esperaba el grupo de las tres jovencitas. All, stas la tomaron por la
+mano y la llevaron delante de una seora algo gruesa, vestida con mucho
+aseo, que estaba arrellanada en un ancho silln y descansaba los pies en
+un escabel.</p>
+
+<p>&mdash;Ah! exclam sta cuando la hubo visto de cerca. Y qu mona es! Dicho
+lo cual se enderez en el asiento, operacin que le cost un buen
+esfuerzo, y agreg:</p>
+
+<p>&mdash;Cmo te llamas?</p>
+
+<p>&mdash;Cecilia, respondi vivamente.</p>
+
+<p>&mdash;Y tu madre?</p>
+
+<p>&mdash;Yo no tengo madre.</p>
+
+<p>&mdash;Pobrecita! Y tu padre?</p>
+
+<p>&mdash;Yo soy Valds, yo no tengo padre.</p>
+
+<p>&mdash;Esa est mejor, exclam la seora recapacitando.</p>
+
+<p>&mdash;Pap, pap, dijo la mayor de las seoritas dirigindose a un caballero
+que estaba recostado en un sof a la derecha del estrado. Pap, ha
+visto Vd. nia ms preciosa?</p>
+
+<p>&mdash;Ya, ya, contest el padre casi sin volver el rostro. Dejadla en paz.
+Pero apenas salieron esas palabras de sus labios, repar en l Cecilia,
+y entre admirada, y reda, dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Ay! Yo conozco a ese hombre que est ah acostado. Este, por debajo
+de las manos, con que ya se sombreaba la frente, le ech una mirada
+fiera, en que iban pintados su mal humor y disgusto. Enseguida se
+levant y dej la sala, sin decir ms palabra. Extrao es en verdad que
+slo este hombre no sintiese simpata por la linda callejera.</p>
+
+<p>&mdash;Conque no tienes padre ni madre? Torn a preguntar la buena seora,
+un si es no es preocupada por la anterior escena. Y cmo vives? Con
+quin vives? Eres hija de la tierra o del aire?</p>
+
+<p>&mdash;Ave Mara Pursima! exclam la nia doblando la cabeza sobre el
+hombro derecho y mirando fijamente a sus preguntadoras. Ay, Jess! Qu
+gente tan curiosa! Yo vivo con mi abuela, que es una viejecita muy
+buena, que me quiere mucho y que me deja hacer cuanto yo quiero. Mi
+madre se muri hace mucho tiempo y... mi padre tambin. No s ms ni me
+pregunten ms.</p>
+
+<p>Bien quisieran las jovencitas hacer ms preguntas, e informarse de otros
+pormenores acerca de la vida y parentela de Cecilia; pero, por una
+parte, su padre les haba dicho que la dejaran en paz, y, por otra, su
+madre, ya incapaz de dominar su desazn, les indic por un gesto muy
+significativo que era tiempo saliese de all mozuela tan procaz. Colmada
+de regalos y despedida al fin, Cecilia, pasaba por el zagun en vuelta
+de la calle, a sazn que bajaba de los altos un jovencito en traje
+veraniego, es decir, de chupa y pantaln de Arabia quien apenas la vio,
+la reconoci y le dijo desde lo alto:</p>
+
+<p>&mdash;Cecilia, eh, Cecilia! Oye, mira.</p>
+
+<p>Ella, sin contener el paso, mas sin dejar de mirar al que le daba voces,
+le deca hasta la puerta de la calle: Cuico! Cuico! Y al mismo tiempo
+abra la mano derecha, pona el dedo pulgar en la punta de la nariz y
+mova los otros con gran rapidez. Que es una manera de burla que a
+menudo se hacen los muchachos en nuestras calles, como diciendo: Ah!
+que te enga! Ah! que me escap de tus majaderas.</p>
+
+<p>No es para referir aqu la escena que se sigui a la ida de la chica de
+aquella casa. Del seor y de la seora puede decirse que no volvieron a
+mencionar su nombre. Las seoritas, al contrario, an cuando tornaron a
+la ventana para ver y saludar a sus amigas, que de vuelta del paseo
+pasaban en sus lujosas volantas, no cesaron de hablar de Cecilia y de
+repetir su nombre, ayudndoles entonces el hermano mayor, quien la
+conoca y a menudo se encontraba con ella cuando iba a la clase de latn
+del padre Morales, enfrente del convento de Santa Teresa.</p>
+
+<p>En el medio tiempo la chica, siguiendo por la calle adelante sali a la
+plazuela de Santa Catalina, cuyo terrapln, que corre por todo el
+frente, subi a saltos, y luego baj a la calle del Aguacate por una
+escalera de mampostera. Una vez all, se dirigi derecho, aunque con
+cierta cautela, a la casita inmediata a la esquina ocupada por una
+taberna. No toc ni se detuvo delante de la puerta, sino que empuj con
+suavidad la hoja de la derecha o macho, la cual estaba sujeta con una
+media bala de hierro en el suelo. Haba sido de bermelln la pintura de
+dicha puerta, pero lavada por las lluvias, el sol y el tiempo, no le
+quedaban sino manchas oscuras en torno de la cabeza de los clavos y en
+las molduras profundas de los tableros. La ventanilla, que era de espejo
+y alta, slo tena tres o cuatro balaustres, haba perdido la pintura
+primitiva, quedndole un bao ligero de color de plomo. Por lo que toca
+al interior, su apariencia era ms ruin, si cabe, que el exterior. Se
+compona de una salita, dividida por un biombo para formar una alcoba,
+cuya puerta daba precisamente hacia la de la calle, y otra a la derecha
+con salida al patio angosto y no ms largo que el fondo de la casita. A
+la izquierda de la entrada y a la altura de una vara, haba un hueco en
+la pared medianera, a modo de nicho, en cuyo fondo se vea una Madre
+Dolorosa de cuerpo entero, aunque muy reducido, con una espada de fuego
+que le atravesaba el pecho de parte a parte. Alumbraban da y noche tan
+peregrina pintura dos mariposas, es decir, dos hornillas con su pabilo
+correspondiente, flotando en tres partes de agua y una de aceite, dentro
+de vasos ordinarios de vidrio. Una guirnalda de todas flores
+artificiales y de pedazos de cartulina dorada y plateada, ajadas,
+descoloridas y polvorosas adornaba el retablo. Y en torno, por las
+paredes, en el biombo y detrs de las puertas y ventanas, gran nmero de
+letreros, por ejemplo: Ave Mara Pursima! La Gracia de Dios sea en
+esta casa! Viva Jess! Viva Mara! Viva la Gracia y muera el Pecado!
+Con otros muchos por el estilo, que no hay para qu repetirlos. Las
+estampas, sin cuadro, pegadas a las paredes con obleas o engrudo, eran
+ms numerosas que los letreros, todas de santos, impresas por el
+impresor Boloa<a name="FNanchor_6_6" id="FNanchor_6_6"></a><a href="#Footnote_6_6" class="fnanchor">[6]</a> en papel comn y recogidas de manos de los
+demandantes de los conventos a cambio de limosnas, o compradas a la
+puerta de las iglesias en los das de fiestas.</p>
+
+<p>Reducase a bien poco el mueblaje, aunque en su poquedad y ruina se
+conoca que haba visto mejores tiempos cuando nuevo. El ms apetecible
+de la casa era una butaca de Campeche, ya coja, con orejas grandes y
+desvencijada. Agregbanse tres o cuatro sillas de cedro con asiento y
+respaldo de vaqueta, del mismo estilo, fuertes, macizas y antiqusimas.
+Haca juego con ellas una rinconera de la propia madera, cuyos pies
+estaban labrados en forma de pezua de stiro, con molduras y hojas de
+parra.</p>
+
+<p>A pesar de la estrechez de aquel albergue, haba un gato dormiln,
+varias palomas y gallinas, muy familiarizadas sin duda con sus dos
+nicos huspedes humanos, pues que iban y venan, saltaban sobre los
+respaldos de las sillas, maullaban, arrullaban y cacareaban sin
+consideracin ni temor. A un lado de la alcoba haba una cama alta,
+cuadrilonga, que siempre estaba de recibo, como que era de cuero sin
+curtir, cuya dureza la suavizaba un colchn de plumas, cubierto
+perennemente con una colcha de mil y un retazos o taracea. Las columnas
+salomnicas, en vez de colgaduras, sostenan San Blases, escapularios,
+cruces de cartn, piedras de vidrio y palmas benditas de los domingos de
+ramos de muchos aos atrs.</p>
+
+<p>En realidad aqulla no era casa sino en cuanto daba abrigo a dos
+personas, porque, fuera de las dos piezas mencionadas, no tena
+comodidad ni ms desahogo que el patio dicho, donde estaba la cocina,
+mejor, fogn, cajoncito de madera lleno de ceniza, montado sobre cuatro
+pies derechos, y protegido de la lluvia por una especie de alero de
+mesilla. Nos hemos detenido tanto en la descripcin de la casucha donde
+entr Cecilia, porque pare su imaginacin el benigno lector en el
+contraste que ofrecera una nia tan linda, rebosando vida y juventud,
+en medio de tanta antigualla, que no pareca sino que el cielo la haba
+colocado all para decirle a cada rato al odo:&mdash;Hija, contempla lo que
+sers y s ms cuerda.</p>
+
+<p>Pero estamos seguros que eso era lo menos en que ella pensaba, y
+entonces con doble motivo, cuanto que ms le importaba que no la
+sintiese entrar cierta persona que, de espaldas en la butaca, frente al
+nicho, pareca rezar o dormitar. Sin embargo, por ms tiento que pusiese
+la picaruela en el modo de asentar la planta, no lo pudo hacer tan
+callandito que no la oyese y sintiese distintamente la vieja, cuyos
+odos eran muy finos, y que entonces no rezaba ni dorma, sino que lea,
+hecha un arco, en un libro pequeo de oraciones con forro de pergamino.</p>
+
+<p>&mdash;Hola! le dijo mirndola de soslayo por encima de los aros
+perfectamente redondos de sus gafas, enhorquilladas en la punta de la
+nariz, a guisa de muchacho a la grupa de un caballo, Hola seorita!
+Aqu est Vd? Eh? Qu bueno! Son stas horas de venir a pedir la
+bendicin de su abuela? (Porque la chica se acercaba con los brazos
+cruzados.) Dnde has estado hasta ahora, buena pieza? (Haban tocado ya
+las oraciones.) Qu linda estabas para ir por los leos! Y echndole
+mano de pronto, en cuyo acto se le cay el libro y se espantaron el gato
+que pestaeaba a menudo sentado en una silla, las palomas y las
+gallinas. Ven ac, espiritada, aadi; mariposa sin alas, oveja sin
+grey, loca de cepo; ven, que he de averiguar dnde has estado hasta
+estas horas. Qu, t no tienes rey ni Roque que te gobierne, ni Papa
+que te excomulgue? Adnde se ha visto de eso? T no tienes ms vida
+que correr por las calles? No se puede averiguar nadie contigo? Yo te
+har entender que hay quien puede. No me quedaba que ver!</p>
+
+<p>Cecilia, lejos de asustarse, ni de huir, con mucha risa se ech en
+brazos de la malhumorada y gruidora abuela, y, como para anudarle la
+lengua, le entreg cuanto le haban regalado las seoritas donde haba
+estado.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_IIIa" id="Capitulo_IIIa"></a><span class="smcap">Captulo</span> III</h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Malditas viejas,<br />
+Que a las mozas malamente<br />
+Enloquecen con consejas.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Zorrilla</span></p></div>
+
+
+<p>Con ms zalamera y astucia de las que caban en una nia de su edad,
+Cecilia abraz y bes a su abuela, a la cual dio el nombre de Chepilla
+(alteracin caprichosa de Josefa), que as generalmente la llamaban.
+Bast eso para aplacar su enojo, y nada hay en ello que extraar,
+porque, segn adelante veremos, haba sido tan infeliz aquella mujer,
+senta tal necesidad de ser amada por el nico ser que la interesaba de
+cerca en el mundo, que mantener seriedad con la nieta, hubiera sido lo
+mismo que prolongar su propio martirio. Por supuesto que sell sus
+labios de golpe, y no acert a otra cosa que a contemplarla, bien as
+como momentos antes haba estado contemplando el dulce rostro de Mara
+Santsima, en fervorosa oracin.</p>
+
+<p>Mientras la nia estrechaba por la cintura a la vieja con sus torneados
+brazos y recostaba la hermosa cabeza en su pecho, semejante a la flor
+que brota en un tronco seco y con sus hojas y fragancia ostenta la vida
+junto a la misma muerte, la figura de <i>sea</i> Josefa se mostraba ms
+extraa y fea de lo que era naturalmente. Su rostro mismo formaba
+contraste con lo dems del cuerpo. Ya fuese porque tena la costumbre de
+llevarse el cabello atrs, ya porque lo sac de naturaleza, la verdad es
+que le luca la frente demasiado ancha, la nariz grande y roma, la barba
+aguda, y la cuenca de los ojos hundida. Esto daba aviesa expresin a su
+semblante, no muy fcil de pasar por alto al menos avisado observador.
+An haba morbidez en sus brazos, y sus manos podan calificarse de
+lindas. Pero lo ms notable de su fisonoma eran sus ojos grandes,
+oscuros y penetrantes, restos de una facciones que haban sido
+agradables, desarmonizadas ahora por una vejez prematura.</p>
+
+<p>Mulata de origen, su color era cobrizo, y con los aos y las arrugas se
+le haba vuelto atezado, o <i>achinado</i>; para valernos de la expresin
+vulgar con que se designa en Cuba al hijo de mulato y negra, o al
+contrario. Poda tener 60 aos de edad, aunque aparentaba ms, porque ya
+empezaba a blanquearle el cabello, cosa que en las gentes de color suele
+suceder ms tarde que en las de raza caucsica. Los padecimientos del
+nimo aniquilan primero el semblante que el cuerpo mortal del hombre.
+Como veremos despus, la resignacin cristiana, obra de su fe en Dios,
+pasto con que al fin alimentaba su espritu en las largas horas
+consagradas al rezo y a la meditacin, slo la hubiera mantenido en pie
+contra los embates de su miserable suerte. Por otra parte, con el triste
+convencimiento del que de una ojeada midi su pasado y su porvenir, y lo
+que deba y poda esperar de su nieta, hermosa flor arrojada en mitad de
+la plaza pblica, para ser hollada del primer transente, ya en el
+ltimo tercio de su vida, con los remordimientos de la pasada, antes de
+airarse, comprendi que le tocaba aplacar la clera de su juez invisible
+y procurarse momentos de calma, nterin sonaba la hora postrimera.</p>
+
+<p>En aqulla en que la sorprende nuestra narracin, aunque hubiese
+cumplido los 80 de su vida, habra credo que haba vivido muy poco
+tiempo si llegaban sus ltimos momentos y dejaba tras s a la nieta
+joven y desamparada en el mundo, y no le era dado asistir al desenlace
+de un drama en que ella, bien a su pesar, sin ser la herona,
+representaba, haca tiempo, papel muy importante. Acomodado el carcter
+de <i>sea</i> Josefa, naturalmente irascible, a la regla de conducta de que
+antes se ha hablado, como medio de alcanzar el perdn de sus propias
+culpas, fcil es comprender por qu, si bien justamente enojada con
+Cecilia porque llegaba tarde, y por otras muchas faltas anteriores, se
+senta ms bien dispuesta a disculparla que a reirla. Despus, como
+ella le vino con sus zalameras, en vez de hurtarle el cuerpo, esto la
+sirvi de pretexto plausible para confirmarse en su propsito. En su
+virtud, cambiando prontamente de tono y aspecto, se content con
+preguntarle por segunda vez dnde haba estado.</p>
+
+<p>&mdash;Yo? repiti la nia apoyando ambos codos en las rodillas de la abuela
+y jugando con los escapularios que le pendan del pescuezo. Yo? En casa
+de unas muchachas muy bonitas que me vieron pasar y me llamaron. All
+estaba una seora gorda sentada en un silln, que me pregunt cmo me
+llamaba yo, y cmo se llamaba mi madre, y quin era mi padre, y dnde
+viva yo...</p>
+
+<p>&mdash;Jess! Jess! exclam <i>sea</i> Josefa persignndose.</p>
+
+<p>&mdash;Ay! continu la chica sin parar mientes en la abuela. Qu gente tan
+preguntona! Y no sabe su merced cmo una de las muchachas aquellas me
+quera cortar el pelo para hacer una <i>cachucha</i>? S, seor. Pero yo me
+zaf.</p>
+
+<p>&mdash;Vea Vd. espritu maligno y por dnde trepa! volvi a exclamar la
+abuela como si hablase consigo misma.</p>
+
+<p>&mdash;Y si no es por un hombre, prosigui Cecilia, que estaba acostado en el
+sof, y rega a las muchachas y les dijo que me dejaran quieta y luego
+se fue para su cuarto bravsimo... Su merced no sabe quin es ese
+hombre, abuelita? Yo lo he visto hablar con su merced algunas veces all
+en Paula, cuando vamos a misa. S, s, l es, no me cabe duda. Y ahora
+recuerdo que es el mismo que cada vez que me encuentra en la calle me
+dice callejera, perdida, pilluela y muchas cosas. Ah! Y dice que
+mandar a los soldados que me cojan y me lleven a la crcel. Qu s yo
+cunto ms! Le tengo mucho miedo a ese hombre. Debe ser muy regan!</p>
+
+<p>&mdash;Nia! Nia! exclam sordamente la anciana apartndola un poco de su
+pecho y mirndola de un modo extrao y fijo, ms enojada que
+sorprendida. Pero como si le ocurriese un grave pensamiento o un
+doloroso recuerdo y entre amonestarla y aconsejarla, lo que acaso
+equivala a alumbrarle aquello de que deba estar ignorante toda la
+vida, su nimo triste luchase en un mar de dudas, con sorpresa de la
+nieta sell de golpe sus labios. Poco a poco fue serenndose el pilago
+alborotado: se desvanecieron una despus de la otra las nubes apiadas
+en aquel horizonte naturalmente sombro; y volviendo a estrechar la nia
+en sus desnudos brazos, aadi con toda la dulzura que pudo dar a su
+voz, por naturaleza bronca, con toda la calma de que pudo revestir su
+semblante:</p>
+
+<p>&mdash;Cecilia! Hija de mi corazn, no vayas ms a esa casa.</p>
+
+<p>&mdash;Por qu, mamita?</p>
+
+<p>&mdash;Porque, contest la abuela como distrada, no s verdaderamente, mi
+alma, no lo s, no podra decirlo si quisiera..., pero es claro y
+constante, nia, que esa gente es muy mala.</p>
+
+<p>&mdash;Mala! repiti Cecilia azorada, y me hicieron tantas caricias, y me
+dieron dulces, y raso para zapatos? Si t supieras lo que me
+chiquearon...!</p>
+
+<p>&mdash;Pues no te fes, nia. T eres muy confiada y eso no est bien. Por lo
+mismo que te chiquearon tanto debas de andar con cuatro ojos. Queran
+atraerte para hacerte algn dao. Uno no puede decir de qu son capaces
+las gentes. Tantas cosas suceden ahora que no se vean en mi tiempo...!
+Cuando menos lo que procuraban era que te descuidaras, para coger unas
+tijeras y tris! tumbarte el pelo. Sera una lstima, porque t lo
+tienes muy hermoso. Adems, que ese pelo no te pertenece, sino a la
+Virgen, que te salv de aquella grave enfermedad... Acurdate! Yo le
+ofrec que si te ponas buena le dara tu cabellera para adornar su
+efigie en Santa Catalina. No te fes te digo.</p>
+
+<p>Esto diciendo, le coga la cabeza a la nieta entre ambas manos y le
+desparramaba los copiosos rizos por la espalda y los hombros.</p>
+
+<p>&mdash;S, replic Cecilia apretando los labios y levantando con aire de
+desdn la frente, como yo soy tan boba para que me engaen as, as...</p>
+
+<p>&mdash;Sin embargo, hija, lo mejor de los dados es no jugarlos. Yo bien s
+que t eres una muchacha dcil y entendida; pero estoy cierta que no
+conoces a esa gente. Mira, no les hagas caso; aunque se les seque el
+gaote llamndote, no vayas a donde estn. Mas ahora que me acuerdo: lo
+mejor es que ni por cien leguas te acerques por su rededores. Luego, ese
+hombre que t misma dices que donde quiera que te topa te pone mala
+cara. Sabe Dios quin ser! Aunque no debemos pensar mal de nadie, con
+todo, como puede ser un santo puede ser un de... (Y se persign sin
+concluir la palabra.) El Seor sea con nosotras. Adems, Cecilia, t
+eres muy inocente, algo atolondrada, y en esa casa... T no lo sabes?
+hay una bruja que se roba a las muchachas bonitas. Por milagro de su
+Divina Majestad has escapado. T estuviste all por la tarde, no?</p>
+
+<p>&mdash;Por la tardecita; todava no haban encendido las luces en las casas.</p>
+
+<p>&mdash;Ay de ti si llegas a entrar de noche! Vamos, no vayas ms en tu vida
+a esa casa, ni pases tampoco por la cuadra.</p>
+
+<p>&mdash;Anj! Con que all vive tambin un muchacho ya grande, que a cada
+rato lo topo por Santa Teresa con un libro debajo del brazo. Siempre que
+me ve me quiere coger, me corre detrs y sabe mi nombre...</p>
+
+<p>&mdash;Estudiante, perverso, como todos ellos. Cuando menos se le cay de las
+uas al mismo Barrabs. Pero voy viendo que t tienes una cabecita dura
+como una piedra, y que por ms que me afano en aconsejarte no consigo
+nada. En efecto, quin ha visto que una nia tan linda como t se ande
+azotando calles, con la chancleta arrastro y el pelo suelto y
+desgreado, hasta las tantas ms cuantas de la noche? De quin aprendes
+estas malas maas? Por qu no me has de hacer caso?</p>
+
+<p>&mdash;Y Nemesia, la hija de <i>seo</i> Pimienta el msico, no se est en la
+calle hasta las diez? Antenoche nada menos la top en la plazuela del
+Cristo jugando a la <i>lunita</i> con una porcin de muchachos.</p>
+
+<p>&mdash;Y t te quieres comparar con la hija de <i>seo</i> Pimienta, que es una
+pardita andrajosa, callejera, y mal criada? El da menos pensado traen a
+esa espiritada, a su casa en una tabla con la cabeza partida en dos
+pedazos. La cabra, hija, siempre tira al monte. T eres mejor nacida que
+ella. Tu padre es un caballero blanco, y algn da has de ser rica y
+andar en carruaje. Quin sabe? Pero Nemesia no ser nunca ms de lo que
+es. Se casar, si se casa, con un mulato como ella, porque su padre
+tiene ms de negro que de otra cosa. T, al contrario, eres casi blanca
+y puedes aspirar a casarte con un blanco. Por qu no? De menos nos hizo
+Dios. Y has de saber que blanco, aunque pobre, sirve para marido; negro
+o mulato ni el buey de oro. Hablo por experiencia... Como que fui casada
+dos veces... No recordemos cosas pasadas. Si t supieras lo que le
+sucedi a una muchachita, cuasi de tu misma edad, por no hacer caso de
+los consejos de una abuela suya, la cual le pronostic que si daba en
+andar por las calles tarde de la noche le iba a suceder una gran
+desgracia...</p>
+
+<p>&mdash;Cuntemelo, cuntemelo, Chepilla, repiti la nia con la curiosidad de
+tal.</p>
+
+<p>&mdash;Pues, seor: una noche muy <i>escura</i>, en que soplaba el viento recio,
+por cierto que era da de San Bartolom, en que, como ya te he dicho
+otras veces, se suelta el diablo desde las tres de la tarde, estaba la
+muchacha Narcisa, que ste era su nombre, sentada cantando bajito en el
+quicio de piedra de su casa, mientras su abuela rezaba arrinconada
+detrs de la ventana... Me acuerdo como si fuera ahora mismo. Pues
+seor, haban tocado nimas en el Espritu Santo, y como el viento haba
+apagado los pocos faroles, las calles estaban muy <i>escuras</i>, silenciosas
+y solitarias, como boca de lobo. Pues segn iba diciendo, la muchachita
+cantaba y la vieja rezaba el rosario, cuando estando as, cate que se
+oye tocar un violn por all en vuelta del ngel. Qu se figur la
+Narcisa? Que era cosa de baile, y sin pedirle permiso a la abuela, sin
+decir oste ni moste, ech a correr y no par hasta la loma. As que la
+vieja acab de rezar, creyendo que su nieta estaba en la cama, segn era
+natural, cerr la puerta.</p>
+
+<p>&mdash;Y dej en la calle a la pobrecita? interrumpi Cecilia a la contadora
+con muestras de ansiedad y lstima.</p>
+
+<p>&mdash;Ahora vers. La viejecita, antes de acostarse, porque ya era tarde y
+se caa del sueo, cogi una vela y fue al catre de la nieta para ver si
+dorma. Figrate cul no se quedara ella que la amaba tanto, al
+encontrarse con el catre vaco. Corri a la puerta de la calle, la
+abri, llam a gritos a la nieta: Narcisa! Narcisa! Pero Narcisa no
+responde. Ya se ve, cmo haba de responder la infeliz si el diablo se
+la haba llevado?</p>
+
+<p>&mdash;Cmo fue eso? pregunt azorada la nia.</p>
+
+<p>&mdash;Yo te lo contar, prosigui <i>sea</i> Chepa con calma, notando que
+produca el efecto deseado su cuento de cuentos. Pues, seor, al llegar
+Narcisa a las cinco esquinas del ngel, se le apareci un joven muy
+galn, que le pregunt a dnde iba a aquella hora de la noche.&mdash;A ver un
+baile, contest la inocente.&mdash;Yo te llevar, repuso el joven; y
+cogindola por un brazo la sac a la muralla. Aunque era muy <i>escuro</i>,
+repar Narcisa que segn iban andando el desconocido se pona prieto,
+muy prieto, como carbn; que los pelos de la cabeza se le enderezaban
+como lesnas; que al rer asomaba unos dientes tamaos como de cochino
+jabal; que le nacan dos cuernos en la frente; que le arrastraba un
+rabo peludo por el suelo, vamos, que echaba fuego por la boca como un
+horno de hacer pan. Narcisa entonces dio un grito de horror y trat de
+zafarse, pero la figura prieta le clav las uas en la garganta para que
+no gritara, y, cargando con ella, se subi a la torre del ngel, que,
+segn habrs reparado, no tiene cruz, y desde all la arroj en un pozo
+hondsimo que se abri y volvi a cerrarse tragndosela en un instante.
+Pues esto es, hija, lo que le sucede a las nias que no hacen caso de
+los consejos de sus mayores.</p>
+
+<p>Dio aqu fin a su cuento <i>sea</i> Chepa y comenz la admiracin, el pavor
+de Cecilia, la cual se puso a temblar de pies a cabeza y a dar diente
+con diente, aunque sin cesar de bostezar, porque ms era el sueo que el
+miedo; con lo que, dando traspis, se fue a la cama, que es a lo que
+tiraba la astuta vieja. Muchos otros cuentos por el estilo le hizo a la
+andariega muchacha; pero estamos seguros que no sac otro fruto con
+ellos que llenar su cabeza de supersticiones y amilanar su espritu.
+Ello es, que no por eso dej la chica de hacer su gusto, escapndose a
+veces por la ventana, aprovechndose otras del momento en que la
+enviaban a la taberna de la esquina inmediata, para andarse de calle en
+calle y de plaza en plaza: cundo en pos de la incitativa msica de un
+baile; cundo tras los tambores de los relevos; cundo de los carruajes
+del entierro; cundo, en fin, de la turba muchachil que arrebata el
+medio de plata en el bautizo.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_IVa" id="Capitulo_IVa"></a><span class="smcap">Captulo</span> IV</h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Traen el pensamiento</i><br />
+<i>Lleno de impudicia, y lo derraman</i><br />
+<i>En torpes mil escandalosas voces,</i><br />
+<i>Que inficionan el viento</i><br />
+<i>Y altamente publican lo que aman.</i></p>
+
+<p class="r smcap">Gonzlez Carvajal</p></div>
+
+
+<p>Cinco o seis aos despus de la poca a que nos hemos contrado en los
+dos captulos anteriores, a fines del mes de setiembre, haba dado
+principio el convento de la Merced a la serie de ferias con que hasta el
+ao de 1832, acostumbraban a solemnizar en Cuba las fiestas titulares
+religiosas, consagradas a los santos patrones de las iglesias y
+conventos; novenarios coincidentes a veces con el circular del
+Sacramento, introducido en el culto de Cuba desde los primeros aos del
+siglo por el Seor Obispo Espada y Landa.</p>
+
+<p>El novenario, de paso diremos, comenzaba nueve das anteriores a aqul
+en que caa el del santo patrono, prolongndose hasta otros nueve, con
+lo que se completaban dos novenas seguidas. Es decir, dieciocho das de
+fiesta, religiosas y profanas, que tenan ms de grotescas y de
+irreverentes que de devotas y de edificantes. En ese tiempo se deca
+misa mayor con sermn por la maana y se cantaba salve a prima noche
+dentro de la iglesia, con procesin por la calle el da del santo.</p>
+
+<p>Fuera del templo haba lo que se entenda por feria en Cuba, que se
+reduca a la acumulacin en la plazuela o en las calles inmediatas, de
+innumerables puestos ambulantes, consistentes en una mesa o tablero de
+tijeras, cubiertos con un toldo y alumbrados por uno o ms candiles de
+quemar grasa, donde se venda, no ciertamente artculo alguno de
+industria o comercio del pas, ni producto del suelo, caza, ave ni
+ganado, sino meramente baratijas de escassimo valor, confituras de
+varias clases, tortas, obra de masa, avellanas, alcorza, agua de Loja y
+ponche de leche. Aquello no era feriar en el sentido recto de la
+palabra.</p>
+
+<p>Pero esto no era por cierto el rasgo ms notable de nuestras fiestas
+circulares. Haba en el espectculo algo que se haca notable por
+demasiado grosero y procaz. Nos contraemos ahora a los juegos de envite
+y de manos que hacan parte de la feria y que provocaban con sus
+estupendas, aunque mentirosas ganancias, la codicia de los incautos. Los
+dirigan y ejecutaban en su mayora hombres de color y de la peor ralea.
+Si bien groseros los artificios, no dejaban de engaar a muchos que se
+daban por muy avisados. Estos tenan lugar en la plazuela o en la calle,
+a la luz mortecina de los candiles o de los faroles de papel, y tomaban
+en ellos parte gentes de todas clases, condiciones, edades y sexos. Para
+las de alta posicin social, queremos decir, para los blancos, haba
+algo ms decente, haba la casa de bailes, donde un Farruco, un Brito,
+un Illas o un Marqus de Casa Calvo tenan puesta la banca o juego del
+monte desde el oscurecer hasta pasada la media noche, mientras duraban
+los dieciocho das de la feria.</p>
+
+<p>Procurbase que la casa o casas de bailes estuviesen lo ms vecino que
+se pudiera a la parroquia o convento en que se celebraba el novenario.
+En la sala se bailaba, en el comedor tocaba la orquesta, y en el patio
+se jugaba al juego conocido por del monte. La mesa era larga y angosta,
+para que cupiesen los ms de los jugadores sentados a ambos lados, el
+tallador a una cabeza y en la otra su ayudante, que dicen gurrupi. Para
+la proteccin de los jugadores y de los naipes, en caso de lluvia,
+frecuentes en el otoo, se tenda un toldo del alero de la casa al
+caballete de la tapia divisoria de la vecina. No todos los tahures, para
+vergenza nuestra sea dicho, eran del sexo fuerte, hombres ya maduros,
+ni de la clase lega, que en el grupo apiado y afanoso de los que
+arriesgaban a la suerte de una carta, quizs el sustento de su familia
+el da siguiente, o el honor de la esposa, de la hija o de la hermana,
+poda echarse de ver una dama ms ocupada del albur que de su propio
+decoro, o un mozo todava imberbe, o un fraile mercenario en sus hbitos
+de estamea color de pajuela, con el sombrero de ala ancha encasquetado,
+las cuentas del largo rosario entre el ndice y el pulgar de la mano
+izquierda, y la derecha ocupada en colocar la moneda de oro o plata en
+el punto que ms se daba, perdiendo o ganando siempre con la misma
+serenidad de nimo que de semblante.</p>
+
+<p>El banquero, para llamarle por su nombre ms decente, era quien haca el
+gasto del alquiler de la casa, el de la msica y el de las velas de
+esperma con que se alumbraban la sala de baile, el comedor y la mesa del
+juego. Todo esto se haca para atraer a los jugadores. La entrada, por
+supuesto, era libre, aunque el bastonero, que tambin tiraba sueldo, no
+admita toda clase de persona. En aquella poca corra mucho la moneda
+fuerte, los duros espaoles y las onzas de oro. La plata menuda
+escaseaba, y era cosa de or el continuo retintn de los pesotes
+columnarios y sonoras onzas, que maquinalmente dejaban caer los tahures
+de una mano a otra o sobre la mesa, como para distraer el pensamiento y
+de algn modo interrumpir el solemne silencio del azaroso juego.</p>
+
+<p>Que nada de lo que aqu se traza a grandes rasgos estaba prohibido o no
+ms que tolerado por las autoridades constituidas, se desprende
+claramente del hecho de que los garitos en Cuba pagaban una
+contribucin al gobierno para supuestos objetos de caridad. Qu ms? La
+publicidad con que se jugaba al monte en todas partes de la Isla
+principalmente durante la ltima poca del mando del capitn general don
+Francisco Dionisio Vives, anunciaba, a no dejar duda, que la poltica de
+ste o de su gobierno se basaba en el principio maquiavlico de
+corromper para dominar, copiando el otro clebre del estadista romano:
+<i>divide et impera</i>. Porque equivala a dividir los nimos, el
+corromperlos, cosa que no viese el pueblo su propia miseria y su
+degradacin.</p>
+
+<p>Pero esta digresin, por ms necesaria que fuese, nos ha desviado un
+tanto del punto objetivo de la presente historia. Nuestra atencin la
+atraa por completo un baile de la clase baja que se daba en el recinto
+de la ciudad por la parte que mira al Sur. La casa donde tena efecto,
+ofreca run apariencia, no ya por su fachada gacha y sucia, como por el
+sitio en que se hallaba, el cual no era otro que el de la garita de San
+Jos, opuesto a la muralla, en una calle honda y pedregosa. Aunque de
+puerta ancha con postigo, no formaba lo que se entiende en Cuba por
+zagun, pues abra derecho a la sala. Tras sta vena el comedor con el
+correspondiente tinajero, armazn piramidal de cedro, en que persianas
+menudas encerraban la piedra de filtrar, la tinaja colorada barrigona,
+los bcaros, de una especie de <i>terra cotta</i> y las plidas alcarrazas de
+Valencia, en Espaa. Al comedor dicho daba la puerta lateral del primer
+aposento, ocupado en su mayor parte por dos rdenes de sillones de
+vaqueta colorada, una cama con colgaduras de muselina blanca y un
+armario, al que dicen en La Habana escaparate. Otros cuartos seguan a
+se, atestados de muebles ordinarios, y paralelo a ellos un patio largo
+y angosto, tambin obstruido en parte por el brocal alto de un pozo
+cuyas aguas salobres divida con la casa contigua, terminando cuartos y
+patio en una saleta atravesada y exenta.</p>
+
+<p>En esta ltima se hallaba una mesa de regular tamao, ya vestida y
+preparada con cubiertos como para hasta diez personas; algunos refrescos
+y manjares, agua de Loja, limonada, vinos dulces, confituras, panetelas
+cubiertas, suspiros, merengues, un jamn adornado con lazos de cintas y
+papel picado, y un gran pescado, nadando casi en una salsa espesa de
+fuerte condimento. En la sala haba muchas sillas ordinarias de madera
+arrimadas a las paredes, y a la derecha, como se entra de la calle, un
+canap, con varios atriles de pie derecho por delante. Aqul, a la sazn
+que principia nuestro cuento, le ocupaban hasta siete negros y mulatos
+msicos, tres violines, un contrabajo, un flautn, un par de timbales y
+un clarinete. El ltimo de los instrumentos aqu mencionados se hallaba
+a cargo de un mulato joven, bien plantado y no mal parecido de rostro,
+quien, no obstante sus pocos aos, diriga aquella pequea orquesta.</p>
+
+<p>Ese se vea de pie a la cabeza del canap por el lado de la calle. Sus
+compaeros, casi todos mayores que l, le decan Pimienta, y ya fuese un
+sobrenombre, ya su verdadero apellido, por ste lo designaremos de aqu
+adelante. Su mirada distrada y aun sombra, no se apartaba de la puerta
+de la calle, como si esperase algo o a alguien, en los momentos de que
+hablamos ahora.</p>
+
+<p>Pero aquella puerta, lo mismo que la ventana de bastidor cuadrado, se
+vea asediada de una multitud de curiosos de todas edades y condiciones,
+que apenas permitan acceso a la sala a las mujeres y hombres con
+derecho o voluntad de entrar. Y decimos con derecho o voluntad porque
+nadie presentaba papeleta, ni haba bastonero que recibiese o
+aposentase. El baile, conocidamente era uno de los que, sin que sepamos
+su origen, llamaban <i>cuna</i> en La Habana. Slo sabemos que se daban en
+tiempo de ferias, que en ellos tenan entrada franca los individuos de
+ambos sexos de la clase de color, sin que se le negase tampoco a los
+jvenes blancos que solan honrarlos con su presencia. El hecho, sin
+embargo, de tenerse preparado en el interior un buen refresco, prueba,
+que si aquella era una <i>cuna</i> en el sentido lato de la palabra, parte al
+menos de la concurrencia haba recibido previa invitacin o esperaba ser
+bien recibida. As era en efecto la verdad. La ama de la casa, mulata
+rica y rumbosa, llamada Mercedes, celebraba su santo en unin de sus
+amigos particulares, y abra las puertas para que disfrutaran del baile
+los aficionados a esta diversin y contribuyeran con su presencia al
+mayor lustre e inters de la reunin.</p>
+
+<p>Seran las ocho de la noche. Desde por la tarde haban estado cayendo
+los primeros chubascos de otoo, y aunque haban suspendido hacia el
+oscurecer, tras haber empapado el suelo, dejando las calles
+intransitables, no haban refrescado la atmsfera. Lejos de ello, haba
+quedado tan saturada de humedad, que se adhera a la piel y herva en
+los poros. Pero no eran estos inconvenientes para los curiosos que,
+segn hemos dicho antes, asediaban la puerta y la ventana, hasta llenar
+casi la mitad de la angosta y torcida calle; ni para los concurrentes al
+baile, que a medida que avanzaba la noche llegaban en mayor nmero, unos
+a pie, otros en carruaje. Cosa de las nueve la sala de baile era un
+hervidero de cabezas humanas; las mujeres sentadas en las sillas del
+rededor y los hombres de pie en medio, formando grupo compacto, todos
+con los sombreros puestos; por lo cual la cabeza que sobresala, de
+seguro que tropezaba con la bomba de cristal, suspendida de una vigueta
+por tres cadenas de cobre, en que arda la nica vela de esperma para
+alumbrar a medias aquella tan extraa como heterognea multitud.</p>
+
+<p>Bastante era el nmero de negras y mulatas que haban entrado, en su
+mayor parte vestidas estrafalariamente. Los hombres de la misma clase,
+cuya concurrencia superaba a la de las mujeres, no vestan con mejor
+gusto, aunque casi todos llevaban casaca de pao y chaleco de piqu, los
+menos chupa de lienzo, dril o Arabia, que entonces se usaban
+generalmente, y sombrero de pao. No escaseaban tampoco los jvenes
+criollos de familias decentes y acomodadas, los cuales sin empacho se
+rozaban con la gente de color y tomaban parte en su diversin ms
+caracterstica, unos por mera aficin y otros movidos por motivos de
+menos puro origen. Aparece que algunos de ellos, pocos en verdad, no se
+recataban de las mujeres de su clase, si hemos de juzgar por el
+desembarazo con que se detenan en la sala de baile y dirigan la
+palabra a sus conocidas o amigas, a ciencia y presencia de aqullas que,
+mudas espectadoras, los vean desde la ventana de la casa.</p>
+
+<p>Distinguase entre los jvenes dichos antes, as por su varonil belleza
+de rostro y formas, como por sus maneras joviales, uno a quien sus
+compaeros decan Leonardo. Vesta pantaln y chupa de dril crudo con
+listas rosadas, chaleco blanco de piqu, corbata de seda ajustada al
+cuello por un anillo de oro y las puntas sueltas, sombrero de yarey, tan
+fino que pareca hecho de holn Cambray, calcetn de seda de color de
+carne y zapato bajo con hebillita de oro al lado. Por debajo del
+chaleco, asomaba una cinta de aguas rojo y blanco, doblada en dos y
+sujetas las puntas con una hebilla tambin de oro. Esta serva de cadena
+al reloj en el bolsillo del pantaln. Haba all otro hombre que se
+distingua ms si cabe que Leonardo, aunque por distinto camino, esto
+es, por lo que diferan a su opinin y se rean de sus chocarreras los
+negros y mulatos, y por la familiaridad con que trataba a las mujeres,
+sobre todas al ama de la casa. Frisaba ya en los cuarenta aos de edad
+ese sujeto, no tena pelo de barba, era blanco de rostro, con ojos
+grandes y alocados, la nariz larga, roja hacia la punta, indicio de su
+poca sobriedad, la boca grande, ms expresiva. Portaba siempre debajo
+del brazo izquierdo una caa de Indias con puo de oro y borlas de seda
+negra. Le acompaaba a todas partes, como la sombra al cuerpo, un
+hombre de facha ordinaria, notable por la estrechez de la frente, por
+sus movibles y ardientes ojicos, y, sobre todo, por sus enormes patillas
+negras, que le daban el aire antes de bandolero que de alguacil; empleo
+que desempeaba entonces, pues el otro a quien segua era nada menos que
+Cantalapiedra, comisario del barrio del ngel, el cual abandonaba por
+andarse tras la tentadora cuna.</p>
+
+<p>Rato haca que la msica tocaba las sentimentales y bulliciosas
+contradanzas cubanas, aunque todava el baile, para valernos de la frase
+vulgar, no se haba rompido. Acomodaba afanosa el ama de la casa a sus
+amigas particulares y de ms edad en los sillones del aposento, para que
+a salvo de las pisadas y tropiezos pudiesen gozar de la fiesta al mismo
+tiempo que no perder de vista a los objetos o de su cuidado, o de su
+cario, que como jvenes quedaban en la sala. Pimienta, el clarinete, se
+mantena en pie a la cabeza de la orquesta, tocando su instrumento
+favorito, casi de frente para la calle, cual si no hubiese entrado an
+la persona digna de su msica, o quisiera ser el primero en verla
+entrar. Pareca, sin embargo, intil este cuidado, por cuanto no entraba
+hombre ni mujer que no tuviera algo que decirle al paso. A todos estos
+saludos contestaba l invariablemente con un movimiento de cabeza, si se
+excepta que cuando le toc su vez al capitn Cantalapiedra, quien con
+su acostumbrada familiaridad le puso la mano en el hombro y le habl en
+secreto, contest quitndose el instrumento de la boca:&mdash;As parece, mi
+capitn.</p>
+
+<p>Poda advertirse que cada vez que entraba una mujer notable por alguna
+circunstancia, los violines, sin duda para hacerle honor, apretaban los
+arcos, el flautn o requinto perforaba los odos con los sones agudos de
+su instrumento, el timbalero repiqueteaba que era un primor, el
+contrabajo, manejado por el despus clebre Brindis,<a name="FNanchor_7_7" id="FNanchor_7_7"></a><a href="#Footnote_7_7" class="fnanchor">[7]</a> se haca un
+arco con su cuerpo y sacaba los bajos ms profundos imaginables, y el
+clarinete ejecutaba las ms difciles y melodiosas variaciones. Aquellos
+hombres, es innegable, se inspiraban, y la contradanza cubana, creacin
+suya, aun con tan pequea orquesta, no perda un pice de su gracia
+picante ni de su carcter profundamente malicioso-sentimental.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_Va" id="Capitulo_Va"></a><span class="smcap">Captulo</span> V</h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>&mdash;Habis visto en vuestra vida</i><br />
+<i>Mujer ms airosa?</i><br />
+<i>&mdash;No.</i><br />
+<i>Ni al Parque jams sali</i><br />
+<i>Ms aseada y bien prendida</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Caldern</span></p>
+
+<p>Maanas de Abril y Mayo</p></div>
+
+
+<p>Despus de dar una vuelta por la sala, el comisario Cantalapiedra se
+entr de rondn en el aposento, y en son de broma le tap por detrs los
+ojos al ama de la casa, en los momentos en que ella se inclinaba sobre
+la cama para depositar la <i>manta</i> de una de sus amigas que acababa de
+entrar de la calle. La tal ama de la casa, Mercedes Ayala, era una
+mulata bastante vivaracha y alegre a pesar de sus treinta y pico
+cumplidos, regordeta, baja de cuerpo y no mal parecida. Atrapada y todo
+por detrs, no se cort ni turb por eso; antes por un movimiento
+natural acudi con entrambas manos a tentar las del que la impeda ver,
+y sin ms dilacin dijo:&mdash;Este no puede ser otro que Cantalapiedra.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo me conociste, mulata? pregunt l.</p>
+
+<p>&mdash;Toma! repuso ella. Por el aquel de algunas gentes.</p>
+
+<p>&mdash;El aquel mo o tuyo?</p>
+
+<p>&mdash;El de los dos, seor, para que no haya disgusto.</p>
+
+<p>Tras lo cual el comisario la atrajo a s suavemente por la cintura con
+el brazo derecho y le dijo una cosa al pao que la hizo rer mucho;
+aunque, apartndole con ambas manos, repuso:</p>
+
+<p>&mdash;Quite all, lisonjero. La que trastorna el juicio est al caer. Ya yo
+ya... Ctela Vd.</p>
+
+<p>Si con estas ltimas palabras aluda la Ayala a una de las dos muchachas
+que en aquel mismo punto se apearon de un lujoso carruaje a la puerta de
+la casa, hecho anunciado por el movimiento general de cabezas de dentro
+y fuera de ella, no cabe duda que tena sobrada razn. No la haba ms
+hermosa ni ms capaz de trastornar el juicio de un hombre enamorado. Era
+la ms alta y esbelta de las dos, la que tom la delantera al descender
+del carruaje lo mismo que al entrar en la sala de baile, de brazo con un
+mulato que sali a recibirla al estribo, y la que, as por la
+regularidad de sus facciones y simetra de sus formas, por lo estrecho
+del talle, en contraste con la anchura de los hombros desnudos, por la
+expresin amorosa de su cabeza, como por el color ligeramente bronceado,
+bien poda pasar por la Venus de la raza hbrida etipico-caucsica.
+Vesta traje de punto ilusin sobre viso de raso blanco, mangas cortas
+con ahuecadores, que las hacan parecer dos globos pequeos, banda de
+cinta ancha encarnada a travs del pecho, guantes de seda largos hasta
+el codo, tres sartas de brillantes corales al cuello, y una pluma blanca
+de marab con flores naturales, las que, con el pelo hecho un rodete
+bajo y un orden de rizos de sien a sien, por detrs, daban a su cabeza
+el aire de una gorra antigua de terciopelo negro, que es lo que ella o
+su peluquero se haba propuesto contrahacer. La compaera iba vestida y
+peinada con poco ms o menos como ella, pero no siendo ni con mucho tan
+esbelta y bella, no atrajo tanto la atencin.</p>
+
+<p>Volvanse las mujeres todo ojos para verla, los hombres le abran paso,
+le decan alguna lisonja o chocarrera, y en un instante el rumor sordo
+de:&mdash;La <i>Virgencita de bronce, la Virgencita de bronce</i>, recorri de un
+extremo a otro la casa del baile. Que la reina de ste acababa de
+presentarse, sin la orquesta, dieron de ello claras muestras la
+animacin y el movimiento difundidos por todas partes. Al pasar ella por
+junto al clarinete Pimienta, le toc con el abanico en el brazo,
+acompaando la accin con una sonrisa, que fueron parte para que el
+artista, que por lo visto esperaba aquel instante con ansia devoradora,
+sacara de su instrumento las melodas ms extraas y sensibles, cual si
+la musa de sus sueos platnicos hubiese bajado a la tierra y adoptado
+la forma de una mujer slo para inspirarle. Puede decirse en resumen que
+el golpe del abanico surti en el msico el efecto de una descarga
+elctrica cuya sensacin, si es dable expresarlo as, poda leerse lo
+mismo en su rostro que en todo su cuerpo, desde el cabello a la planta.
+No se cruzaron palabras entre ellos, por supuesto, ni parecan
+necesarias tampoco, al menos por lo que a l tocaba, pues el lenguaje de
+sus ojos y de su msica era el ms elocuente que poda emplear ser
+alguno sensible, para expresar la vehemencia de su amorosa pasin.</p>
+
+<p>Tambin le toc con su abanico y se sonri con Pimienta la compaera de
+la llamada <i>Virgencita de bronce</i> pero el menos observador pudo advertir
+que el toque y la sonrisa de la una no tuvieron sobre l, ni con mucho,
+la influencia mgica de los de la otra. Al contrario, sus miradas se
+encontraron con natural y sereno movimiento, por donde era fcil colegir
+que haba inteligencia entre ella y el msico, pero aquella inteligencia
+que tiene por origen la amistad o el parentesco, no el amor. Sea de esto
+lo que se fuere, Pimienta sigui con la vista a las dos muchachas, en
+cuanto se lo permitan las gentes, hasta que entraron en el primer
+aposento, por la puerta del comedor, entonces ces de tocar y par la
+msica.</p>
+
+<p>Los jvenes blancos, con Cantalapiedra a su cabeza, se haban situado al
+fin en el comedor, cerca de esa puerta de comunicacin, para hallarse a
+la mira, lo mismo de las mujeres que entraban de la calle, como de las
+que salan a bailar en la sala. El que llamaban Leonardo, no bien not
+la aproximacin del carruaje en que llegaban las dos muchachas arriba
+mencionadas, se abri camino a la calle con alguna dificultad, y se
+dirigi derecho al calesero, al cual le habl en baja voz. Este, para
+orlo, se inclin desde la silla del caballo que montaba, se quit el
+sombrero en seal de respeto, y diciendo,&mdash;s, seor,&mdash;al punto ech a
+escape con el carruaje la vuelta del hospital de mujeres de Paula.</p>
+
+<p>Mientras las dos muchachas pasaban del comedor al cuarto, la ms hermosa
+pregunt a su amiga en tono de voz que pudieron or algunos de los
+circunstantes:</p>
+
+<p>&mdash;Lo has visto, Nene?</p>
+
+<p>&mdash;Te ciega el amor? contest la compaera con otra pregunta.</p>
+
+<p>&mdash;No es eso, china, sino que no lo he visto. Qu quieres?</p>
+
+<p>&mdash;Pues por tu lado pas como un reguilete, cuando nosotras entrbamos.</p>
+
+<p>Con esto la otra ech una rpida ojeada en torno del grupo de cabezas
+que la rodeaban y se inclinaban sobre ella, en el afn de verla a su
+sabor y de atraer sus miradas. Pero no cabe duda que sus ojos no
+tropezaron con los del individuo, cuyo nombre ninguna de las dos
+mencion, porque torci el ceo y dio claras muestras de su desazn.
+Cantalapiedra, sin embargo, oyendo sus palabras y observando su
+semblante, dijo: Cmo! Qu, no me ves? Aqu me tienes, cielo!</p>
+
+<p>La joven hizo un mohn muy sonoro y no replic palabra. Por el
+contrario, Nemesia, que se pereca por los dimes y diretes, contest con
+ms viveza que gracia:</p>
+
+<p>&mdash;Ah se poda estar el seor toda la vida. <i>Naide</i> preguntaba por el
+seor.</p>
+
+<p>&mdash;Ni yo hablaba contigo, poca sal.</p>
+
+<p>&mdash;Ni se necesita, cristiano.</p>
+
+<p>&mdash;Qu lengua, qu lengua! repiti el comisario.</p>
+
+<p>Todo esto pas en un instante, sin volver atrs la cara las muchachas,
+ni pararse a conversar, sino el tiempo necesario para que los hombres
+les abrieran paso. Ya en la puerta del aposento, la Ayala recibi a sus
+amigas con los brazos abiertos y muchas demostraciones de alegra y de
+cario. Y ya fuese por cumplimiento, ya porque as en efecto lo senta,
+dijo casi a gritos:&mdash;Por ustedes se aguardaba para romper el baile.
+Cmo est Chepilla? continu hablando con la ms joven. No ha venido?
+Empezaba a creer que haba habido novedad.</p>
+
+<p>&mdash;Por poco no vengo, contest la preguntada. Chepilla no se senta
+buena, y luego se ha puesto tan impertinente. El quitrn esper por
+nosotras media hora por lo menos.</p>
+
+<p>&mdash;Ms vale que no haya venido, continu la Mercedes. Porque la cosa va a
+durar hasta el alba y ella no podra resistir. Denme sus <i>mantas</i>.</p>
+
+<p>Tiempo era ya de que la fiesta comenzase. En efecto, no tard en
+presentarse en el aposento ocupado por las matronas un mulato alto,
+calvo, algo entrado en aos, aunque robusto, quien plantndose delante
+de la Mercedes Ayala, le dijo en voz bronca y con los brazos levantados:</p>
+
+<p>&mdash;Vengo por la gracia y la sal para romper el baile.</p>
+
+<p>&mdash;Pues, hermano, a la otra puerta, que aqu no es, repuso la Ayala con
+mucha risa.</p>
+
+<p>&mdash;No hay que venirme con sas, seora, porque yo soy porfiado. Adems,
+que a nadie sino al ama de la casa corresponde el honor de romper el
+baile; con ms que es su natalicio.</p>
+
+<p>&mdash;Eso sera bueno si no hubiera en esta selecta reunin muchachas
+bonitas, a quienes de derecho corresponde el dominio y la gloria en
+todas partes.</p>
+
+<p>&mdash;Ya se ve, agreg el calvo, que no faltan esta noche en tan selecta
+reunin muchas y muy bonitas muchachas, pero esta circunstancia, que
+concurre tambin en el ama de la casa, no les da derecho a romper el
+baile. Hoy en el da de su santo, Merceditas, es Vd. el ama de la casa,
+donde celebramos tan fausto da, y es Vd. la gracia y la sal del mundo.
+He dicho algo? concluy recorriendo con la vista los circunstantes en
+busca de su aprobacin.</p>
+
+<p>Todos, que ms que menos, ya con palabras, ya con la accin,
+manifestaron su aquiescencia, de manera que la Ayala tuvo que ponerse en
+pie, y mal su grado seguir al compaero a la sala. Por entonces ya
+haban despejado los hombres, dejando un buen espacio libre en el
+centro. El calvo llevaba de la mano a la Ayala, y con ella se cuadr de
+frente para la orquesta, a la cual mand en tono imperioso que tocase un
+minu de corte. Este baile serio y ceremonioso estaba en desuso en la
+poca de que hablamos; pero por ser propio de seores o gente principal,
+la de color de Cuba le reservaba siempre para dar principio a sus
+fiestas.</p>
+
+<p>Bailaba aquella anticuada pieza con bastante gracia por parte de la
+mujer y con aire grotesco por la del hombre, saludaron a la primera los
+circunstantes con estrepitosos aplausos, y luego, sin ms demora,
+comenz de veras el baile, es decir, la danza cubana, modificacin tan
+especial y peregrina de la danza espaola, que apenas deja descubrir su
+origen. Uno de tantos presentes se arrest a invitar a la joven de la
+pluma blanca, como si dijramos, a la musa de aquella fiesta, y ella,
+sin hacerse de rogar ni poner ningn reparo, acept de plano la
+invitacin. Cuando pasaba del aposento a la sala, para ocupar su puesto
+en las filas de la danza, se le escap a una de las mujeres la siguiente
+audible exclamacin:</p>
+
+<p>&mdash;Qu linda! Dios la guarde y la bendiga.</p>
+
+<p>&mdash;El mismo retrato de su madre, que santa gloria haya, agreg otra.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo! Que muri la madre de esa nia? pregunt muy azorada una
+tercera.</p>
+
+<p>&mdash;Toma! Que ahora se desayuna Vd. de eso? repuso la que habl en
+segundo lugar. Pues no oy Vd. decir que haba muerto de resultas de
+haber perdido a su hija a los pocos das de nacida?</p>
+
+<p>&mdash;No entiendo cmo la perdi si vive.</p>
+
+<p>&mdash;No me ha dejado Vd. explicar, <i>sea</i> Caridad. Perdi a su hija a los
+pocos das de nacida porque se la quitaron cuando menos lo esperaba. Hay
+quien diga que la abuela, para ponerla en la Real Casa Cuna y hacerla
+pasar por blanca; hay quien diga que la abuela no fue la ladrona, sino
+el padre de la muchacha, que era un caballero de muchas campanillas y ya
+se haba arrepentido de sus tratos y contratos con la madre. Esta perdi
+junto con la hija el juicio, y cuando le volvieron la hija, por consejo
+de los mdicos, ya fue tarde, porque si recobr el juicio, que hay quien
+lo duda, no recobr la salud, y muri en Paula.</p>
+
+<p>&mdash;Ha contado Vd. una historia, <i>sea</i> Trinidad, dijo pasito la Ayala con
+sonrisa de incredulidad a la mulata que acababa de hablar.</p>
+
+<p>&mdash;Hija, replic la Trinidad alto, como me la contaron la cuento; ni
+quito ni pongo de mi caudal.</p>
+
+<p>&mdash;Pues segn mis informes, que son de buena tinta, continu la Ayala,
+Vd. o la que le cont la historia aadi mucho de su propio caudal. Lo
+digo porque no se sabe de cierto si la madre de la nia sta vive o
+muere; lo nico que est bien averiguado es que la abuela oculta a la
+nieta el nombre de su padre, aunque es preciso ser ciega para no verlo o
+conocerlo. Cuando menos anda ahora mismo por las ventanas, siguindole
+los pasos a la hija, como que no la pierde de vista un punto. Parece que
+ese hombre ingrato y desnaturalizado, arrepentido de su conducta con la
+infeliz Rosarito Alarcn, no halla otro medio de expiar su culpa que
+seguir a la hija de cuna en cuna y de ponina en ponina, para ver si la
+liberta de los peligros del mundo. No tenga cuidado. Trabajo le mando.
+Como que as as se le cortan las alas al pjaro que una vez emprendi
+el vuelo.</p>
+
+<p>&mdash;Pero se puede saber, pregunt la que dijeron Caridad, quin es el
+seorn de que se trata? Porque aqu tiene Vd. una persona que no lo
+conoce ni lo ha visto nunca, y no me parece que soy sorda ni ciega.</p>
+
+<p>&mdash;Como s lo que es una curiosidad no satisfecha, <i>sea</i> Caridad, voy a
+sacarla de dudas, dijo la Ayala acercndose. Creo que hablo con una
+mujer de secreto, y por eso le digo todo lo que hay en el asunto.
+Apuradamente no tengo por qu andar con tapujos a estas horas. Sepa que
+el hombre es...; y ponindole ambas manos en los hombros a la curiosa,
+le comunic en secreto el nombre del individuo. Lo conoce Vd. ahora?
+concluy preguntando la Ayala.</p>
+
+<p>&mdash;Por supuesto que s, contest <i>sea</i> Caridad. Como a mis manos. Lo ms
+que yo conoca. Por cierto que...; pero cllate, lengua.</p>
+
+<p>Seran las diez de la noche y entonces estaba en su punto el baile.
+Bailbase con furor. Decimos con furor porque no encontramos trmino que
+pinte ms al vivo aquel mover incesante de pies, arrastrndolos
+muellemente junto con el cuerpo al comps de la msica; aquel revolverse
+y estrujarse en medio de la apiada multitud de bailadores y mirones, y
+aquel subir y bajar la danza sin tregua ni respiro. Por sobre el ruido
+de la orquesta con sus estrepitosos timbales, poda orse, en perfecto
+tiempo con la msica, el montono y continuo chis, chas de los pies; sin
+cuyo requisito no cree la gente de color que se puede llevar el comps
+con exacta medida en la danza criolla.</p>
+
+<p>En la poca a que nos referimos, estaban en boga las contradanzas de
+figuras, algunas difciles y complicadas, tanto que era preciso
+aprenderlas por principio antes de ponerse a ejecutarlas, pues se
+expona a la risa del pblico el que las equivocaba, equivocacin a que
+decan <i>perderse</i>. Aquel que se colocaba a la cabeza de la danza pona
+la figura, y las dems parejas deban ejecutarla o retirarse de las
+filas. En todas las <i>cunas</i> generalmente haba algn maestro a quien
+cedan o se tomaba el derecho de <i>poner la figura</i>, la misma que al
+volver a la cabeza de la danza la cambiaba a su antojo. El que ms raras
+y complicadas figuras pona, ms crdito ganaba de excelente bailador, y
+se tena a honra entre las mujeres el ser su compaera o pareja. Con el
+maestro <i>per se</i>, fuera de esa distincin, que se disputaba a veces,
+haba la seguridad de no <i>perderse</i>, ni verse en la triste necesidad de
+sentarse, sin haber bailado, despus de haberse colocado en las filas de
+la danza.</p>
+
+<p>En la noche en cuestin, bailaba el maestro con Nemesia, la amiga
+predilecta de la joven de la pluma blanca. Haba l puesto muchas y muy
+raras figuras, dejando conocidamente para lo ltimo la ms difcil y
+complicada. La segunda, tercera, cuarta y quinta parejas salieron
+airosas de la prueba, ejecutando la figura con los mismos enlaces,
+desenlaces y actitudes del maestro; pero no obstante el espacio que tuvo
+para estudiarla y aprenderla el compaero de la apellidada <i>Virgencita
+de bronce</i>, pues ocupaba en las filas el sexto lugar, a medida que se
+acercaba su turno, creca su ansiedad y volva el rostro hacia los
+msicos, en ademn suplicatorio, como esperando que adivinaran su
+aprieto y parasen la msica. Aquella inquietud se comunic a la
+muchacha, la cual conoci que iba a pasar por la vergenza de tener que
+sentarse en lo ms animado y divertido de la danza. El temor lleg a
+dominar todo su ser, ponindola plida y nerviosa. Lo que pasaba en el
+nimo de esa pareja no tard en hacerse visible a los ojos de las dems
+parejas y de muchos de los espectadores del baile.</p>
+
+<p>La idea no ms de que la hasta all reina de la <i>cuna</i> poda verse
+obligada a retirarse, antes de tiempo, de las filas, haba llenado de
+cruel y envidioso regocijo a las otras muchachas a quienes haban
+mortificado sobre manera las preferencias y pblicos elogios que de
+ella hacan los hombres desde el momento de su entrada en el baile. En
+aquellas crticas circunstancias, Pimienta, que no la haba perdido
+tampoco un punto de vista en medio de sus caprichosos giros y del
+tumulto de la danza, comprendi al vuelo lo que pasaba, y sin advertir a
+nadie de su intento, par la msica de golpe. Respir con desahogo el
+compaero de la joven, y sta pag con una sonrisa celestial aquel
+socorro tan a tiempo del director de la orquesta.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_VIa" id="Capitulo_VIa"></a><span class="smcap">Captulo</span> VI</h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Y del tumulto indiscreto</i><br />
+<i>Que ardiente en su torno gira,</i><br />
+<i>Ninguno le dijo: "mira,</i><br />
+<i>Aqul te adora en secreto.</i><br />
+<i>Que oyendo y vindote est".</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Ramn de Palma</span></p>
+
+<p>Quince de Agosto</p></div>
+
+
+<p>Habr comprendido ya el discreto lector, que la <i>Virgencita de bronce</i>
+de las anteriores pginas no es otra que Cecilia Valds, la misma
+jovenzuela andariega que procuramos darle a conocer al principio de esta
+verdica historia. Hallbase, pues, en la flor de su juventud y de su
+belleza, y empezaba a recoger el idlatra tributo que a esas dos
+deidades rinde siempre con largueza el pueblo sensual y desmoralizado.
+Cuando se recuerde la descuidada crianza y se una a esto la soez
+galantera que con ella usaban los hombres, por lo mismo que era de la
+raza hbrida e inferior, se formar cualquier idea aproximada de su
+orgullo y vanidad, mviles secretos de su carcter imperioso. As es
+que, sin vergenza ni reparo, a menudo manifestaba sus preferencias por
+los hombres de la raza blanca y superior, como que de ellos es de
+quienes poda esperar distincin y goces, con cuyo motivo sola decir a
+boca llena,&mdash;que en verbo de mulato slo quera las <i>mantas</i> de
+seda<a name="FNanchor_8_8" id="FNanchor_8_8"></a><a href="#Footnote_8_8" class="fnanchor">[8]</a>, de negro slo los ojos y el cabello.</p>
+
+<p>Fcil es de creer, que una opinin tan francamente emitida como
+contraria a las aspiraciones de los hombres de las dos clases
+ltimamente mencionadas, no les hara buena sangre, segn suele decirse.
+Con todo eso, bien porque no se creyese sincera a su autora cuando la
+expresaba, bien porque se esperaba que hiciera una excepcin, bien
+porque siendo tan bella era imposible verla sin amarla, lo cierto es que
+ms de un mulato estaba perdido de amores por ella, sobre todos
+Pimienta, el msico, como habr podido advertirse. Este tal gozaba la
+inapreciable ventaja sobre los dems pretendientes, de ser hermano de la
+amiga ntima y compaera de la infancia de Cecilia, con cuyo motivo
+poda verla a menudo, tratarla con intimidad, hacrsele necesario y
+ganar tal vez su rebelde corazn a fuerza de devocin y de constancia.
+A quin no ha halagado en su vida esperanza ms efmera? De todos
+modos, l siempre tena presente aquel canto popular de los poetas
+espaoles, que principia:&mdash;Labra el agua sin ser dura, un mrmol
+endurecido,&mdash;y puede decirse, en honor de la verdad, que Cecilia le
+distingua entre los hombres de su clase que se le acercaban a
+celebrarla, si bien semejante distincin, hasta la fecha presente, no
+haba pasado de uno que otro rasgo de amabilidad con un hombre por otra
+parte muy amable, corts y atento con las mujeres.</p>
+
+<p>Acabada la danza, se inund de nuevo la sala y comenzaron a formarse los
+grupos en torno de la mujer preferida por bella, por amable o por
+coqueta. Pero en medio de la aparente confusin que entonces reinaba en
+aquella casa, poda observar cualquiera que, al menos entre los hombres
+de color y los blancos, se hallaba establecida una lnea divisoria que,
+tcitamente y al parecer sin esfuerzo, respetaban de una y otra parte.
+Verdad es que unos y otros se entregaban al goce del momento con tal
+ahinco, que no es mucho de extraar olvidaran por entonces sus mutuos
+celos y odio mutuo. Adems de eso, los blancos no abandonaron el comedor
+y aposento principal, a cuyas piezas acudan las mulatas que con ellos
+tenan amistad, o cualquier otro gnero de relacin, o deseaban tenerla;
+lo cual no era ni nuevo ni extrao, atendida su marcada predileccin.
+Cecilia y Nemesia, por uno u otro de estos motivos, o por su estrecha
+amistad con el ama de la casa, no bien concluy la danza se fueron
+derecho al aposento y ocuparon asiento detrs de las matronas hacia el
+comedor. All, sin ms dilacin, se form el grupo de los jvenes
+blancos, porque, ya se ha dicho, aquellas dos muchachas eran las ms
+interesantes del baile. Las personas conspicuas de ese grupo, sin
+disputa que eran tres: el comisario Cantalapiedra, Diego Meneses y su
+amigo ntimo el joven conocido por Leonardo. Este ltimo tena apoyada
+la mano derecha en el canto del respaldo de la silla ocupada por
+Cecilia, quien, por casualidad o a posta, le estruj los dedos con la
+espalda.</p>
+
+<p>&mdash;As trata Vd. a sus amigos? Le dijo Leonardo sin retirar la mano,
+aunque le escoca bastante.</p>
+
+<p>Contentose Cecilia con mirarlo de soslayo y torcerle los ojos cual si la
+palabra amigo sonase mal en quien deba saber que era tratado como
+enemigo.</p>
+
+<p>&mdash;Esa nia est hoy muy desdeosa, dijo Cantalapiedra, que not la
+accin y la mirada.</p>
+
+<p>&mdash;Y cundo no? dijo Nemesia sin volver la cara.</p>
+
+<p>&mdash;Nadie te ha dado vela en este entierro, repuso el comisario.</p>
+
+<p>&mdash;Y al seor quin se la ha dado? agreg Nemesia mirndole entonces de
+reojo.</p>
+
+<p>&mdash;A m? Leonardo.</p>
+
+<p>&mdash;Pues a m, Cecilia.</p>
+
+<p>&mdash;No hagas caso, mujer, dijo esta ltima a su amiga.</p>
+
+<p>&mdash;Si no fuera por qu... yo te pona ms suave que un guante, aadi
+Cantalapiedra hablando directamente con Cecilia.</p>
+
+<p>No ha nacido todava, dijo ella, el que me ha de hacer doblar el cocote.</p>
+
+<p>&mdash;Tienes esta noche palabras de poco vivir, le dijo entonces Leonardo,
+inclinndose hasta ponerle la boca en el odo.</p>
+
+<p>&mdash;Me la debe Vd. y me la ha de pagar, le contest ella en el propio tono
+y con gran rapidez.</p>
+
+<p>&mdash;Al buen pagador no le duelen prendas, dice a menudo mi padre.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no entiendo de eso, repuso Cecilia. Slo s que Vd. me ha desairado
+esta noche.</p>
+
+<p>&mdash;Yo...? Vida ma...</p>
+
+<p>En aquella misma sazn se acerc Pimienta por la puerta de la sala
+saludando a un lado y a otro a sus amigas, y cuando se puso al alcance
+de Cecilia sta le ech mano del brazo derecho con desacostumbrada
+familiaridad, y le dijo, afectando tono y aire volubles:&mdash;Oiga! Qu
+bien cumple un hombre su palabra empeada!</p>
+
+<p>&mdash;Nia&mdash;contest con solemne tono, aunque acaso no era para tanto&mdash;Jos
+Dolores Pimienta siempre cumple su palabra.</p>
+
+<p>&mdash;Lo cierto es que la contradanza prometida an no se ha tocado.</p>
+
+<p>&mdash;Se tocar, Virgencita, se tocar, porque es preciso que sepa que a su
+tiempo se maduran las uvas.</p>
+
+<p>&mdash;La esperaba en la primera danza.</p>
+
+<p>&mdash;Mal hecho. Las contradanzas dedicadas no se tocan en la primera, sino
+en la segunda danza, y la ma no deba salir de la regla.</p>
+
+<p>&mdash;Qu nombre le ha puesto? pregunt Cecilia.</p>
+
+<p>&mdash;El que se merece por todos estilos la nia a quien va dedicada:
+<i>Caramelo vendo</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Ah! Esa no soy yo por cierto, dijo la joven corrida.</p>
+
+<p>&mdash;Quin sabe, nia! Qu tarde vinieron! agreg hablando con su hermana
+Nemesia.</p>
+
+<p>&mdash;No me digas nada, Jos Dolores, repuso sta. Cost Dios y ayuda
+persuadir a Chepilla el que nos dejase venir solas, porque lo que es
+ella no poda acompaarnos. Consinti a lo ltimo porque vinimos en
+quitrn. Y an as, (para aadir estas palabras mir a Cecilia como
+consultando su semblante), si no tomamos la determinacin de meternos en
+l, nos quedamos... Chepilla se puso furiosa en cuanto que se asom a la
+puerta y conoci...</p>
+
+<p>&mdash;Chepilla no se puso <i>brava</i> por nada de eso, mujer; interrumpi
+Cecilia con gran viveza a su amiga. No quera que vinisemos porque la
+noche estaba muy mala para baile. Y tena mucha razn, slo que yo haba
+dado mi palabra...</p>
+
+<p>Por prudencia o por cualquier otro motivo, Pimienta se alej de all sin
+aguardar a ms explicaciones. No sucedi lo mismo con Cantalapiedra, que
+era hombre curioso si los hay, por lo que con sonrisa maliciosa le
+pregunt a Nemesia:&mdash;Se puede saber por qu la Chepilla se puso furiosa
+luego que reconoci el quitrn en que ustedes vinieron al baile?</p>
+
+<p>&mdash;Como que yo no soy bal de <i>naiden</i>, contest la Nemesia prontamente,
+dir la verdad. (Cecilia le peg un pellizco, pero ella acab la frase.)
+Claro, porque conoci que el quitrn era del caballero Leonardo.</p>
+
+<p>Naturalmente las miradas de Cantalapiedra y de los dems presentes al
+alcance de las palabras de Nemesia, se concentraron en el individuo que
+ella haba nombrado, y aqul, tocndole en el hombro, le dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, no se ponga colorado, que el prestar el carruaje a dos reales
+mozas como stas en noche tan fea, no es motivo para que nadie sospeche
+malas intenciones de un caballero.</p>
+
+<p>&mdash;Ese quitrn, lo mismo que el corazn de su dueo, repuso Leonardo sin
+cortarse, estn siempre a la orden de las bellas.</p>
+
+<p>Sala entonces Pimienta por la puerta del comedor y oy distintamente
+las palabras del joven blanco, convencindole, desde luego, de quin era
+el quitrn en que Cecilia y su hermana Nemesia haban venido al baile.
+El desengao le hiri en lo ms vivo del alma; por lo que echando una
+mirada triste al grupo de jvenes blancos, de seguidas pas a la sala
+donde, despus de armar el clarinete, toc algunos registros a fin de
+que entendieran sus compaeros que era tiempo de que se reuniera de
+nuevo la orquesta. Afinados los instrumentos, sin ms dilacin rompi la
+msica con una contradanza nueva, que a los pocos compases no pudo menos
+de llamar la atencin general y arrancar una salva de aplausos, no slo
+porque la pieza era buena, sino porque los oyentes eran conocedores;
+aserto ste que creern sin esfuerzo los que sepan cun organizada para
+la msica nace la gente de color. Se repitieron los aplausos luego que
+se dijo el ttulo de la contradanza, <i>Caramelo vendo</i>, y a quin estaba
+dedicada, a la <i>Virgencita de bronce</i>. De paso puede aadirse que la
+fortuna de aquella pieza fue la ms notable de las de su especie y
+poca, porque despus de recorrer los bailes de las ferias por el resto
+del ao e invierno del subsecuente, pas a ser el canto popular de todas
+las clases de la sociedad.</p>
+
+<p>Excusado parece decir que con una contradanza nueva, guiada por su mismo
+autor y tocada con mucho sentimiento y gracia, los bailadores echaron el
+resto, quiere decirse, que llevaron el comps con cuerpo y pies; cuyo
+montono rumor en toda apariencia duplicaba el nmero de la orquesta.
+Bien claro deca el clarinete en sus argentinas notas: <i>caramelo vendo,
+vendo caramelo</i>; al paso que los violines y el contrabajo las repetan
+en otro tono, y los timbales hacan coro estrepitoso a la voz
+melanclica de la vendedora de ese dulce. Pero qu era del autor de la
+pieza que tanta impresin causaba? En medio del delirio de la danza,
+haba quien se acordara de su nombre? Ay! No. Como la noche avanzaba
+sin seales de bonanza, desde temprano la gente curiosa de la calle
+empez a desamparar la puerta y ventanas del baile, y a las once no
+quedaba en ellas caras blancas, al menos de mujer. De esta circunstancia
+se aprovecharon los jvenes de familias decentes, a que nos hemos
+referido ms arriba, que abrigaban un cierto escrpulo para ponerse a
+bailar con las mulatas amigas o conocidas. Cantalapiedra tom por pareja
+a la ama de la casa, Mercedes Ayala; Diego Meneses, a Nemesia y Leonardo
+a Cecilia; y parte por guardar en lo posible la lnea de separacin,
+parte por un resto de ese mismo tardo escrpulo, establecieron la danza
+en el comedor, no obstante la estrechez y desaseo de la pieza.</p>
+
+<p>Con semejante ocurrencia puede imaginar cualquiera la agona de alma de
+Pimienta. Su musa inspiradora, la mujer adorada, se hallaba en brazos de
+un joven blanco, tal vez del preferido de su corazn; pues como sabemos,
+no ocultaba ella sus sentimientos, se entregaba toda al delirio del
+baile, mientras l, atado a la orquesta cual una roca, la vea gozar y
+contribua a sus goces sin participar de ellos en lo ms mnimo. La
+turbacin de su espritu no fue, sin embargo, bastante a perjudicar su
+direccin de la orquesta, ni a influir desfavorablemente en el manejo de
+su instrumento favorito. Por el contrario, su inquietud y su pasin no
+parece sino que encontraron desahogo por las llaves del clarinete; se
+exhalaron, por decirlo as, segn lo peregrino y suave de las notas que
+de l sacaba, esparciendo el encanto y la animacin entre los
+bailadores. Como suele decirse, no qued ttere con cabeza que no
+bailara, pues se arm la danza en la sala, en el comedor, en el aposento
+principal y en el angosto y descubierto patio de la casa. Qu mucho,
+pues, que entonces no pasara siquiera por la mente de los que tanto se
+divertan y gozaban, que el autor y el alma de toda aquella alegra y
+fiesta, Jos Dolores Pimienta, compositor de la contradanza nueva,
+agonizaba de amor y de celos?</p>
+
+<p>Pasadas seran las doce de la noche cuando ces de nuevo la msica, con
+lo que a poco empezaron a retirarse las personas que podan
+considerarse extraas para el ama de casa, porque hasta entonces no
+levant sta la voz diciendo que era hora de cenar. Y para apresurar la
+marcha, agarr ella por el brazo a dos de sus mejores amigas y arrastro
+casi las llev al fondo del patio donde dijimos que estaba puesta la
+mesa del ambig. Tras ellas siguieron las dems mujeres y los hombres,
+entre los segundos Pimienta y Brindis, los msicos; Cantalapiedra y su
+inseparable corchete, el de las grandes patillas, Leonardo y su amigo
+Diego Meneses. Tomaron asiento en torno de la mesa las mujeres, nicas
+que cupieron, aunque eran pocas; los hombres se mantuvieron en pie cada
+cual detrs de la silla de su amiga o preferida. Quedaron juntos a una
+de las cabeceras Cantalapiedra y la Ayala, sin que sepamos decir si por
+casualidad o por hacer honor al comisario y a su categora.</p>
+
+<p>No cabe duda sino que el ejercicio del baile haba aguzado el apetito de
+los comensales de ambos sexos, porque apoderndose los unos del jamn,
+los otros del pescado, aceitunas y dems manjares en algunos minutos,
+todos coman y haban aliviado la mesa de una buena porcin de su peso.
+Satisfecha la primera necesidad, hubo lugar a los rasgos de galantera y
+cario que en todos los pases llevarn el sello de la educacin que
+alcanzan las personas que los ejercen. Las de la verdica historia cuya
+fisonoma trazamos ahora a grandes pinceladas, no eran, en general, de
+la clase media siquiera, ni de la que mejor educacin recibe en Cuba, y
+puede creerse sin esfuerzo que sus rasgos de galantera y de cario en
+ninguna circunstancia tenan nada de delicados ni de finos.</p>
+
+<p>&mdash;Que diga algo Cantalapiedra, dijo alguien.</p>
+
+<p>&mdash;Cantalapiedra no dice nada cuando come, contest l mismo mientras ro
+a la pierna del pavo.</p>
+
+<p>&mdash;Pues que no coma si ha de callar, salt otro.</p>
+
+<p>&mdash;Eso no, porque comer y dir hasta el juicio final, repuso el
+comisario. Cmo quieren, sin embargo, que diga si an no he remojado la
+garganta?</p>
+
+<p>&mdash;Ah va mi copa! Ah va la ma! Tome sta! exclamaron diez voces por
+lo menos, y otros tantos brazos se cruzaron sobre la mesa en direccin
+del comisario, quien, empuando una tras otra copa, cada cual llena de
+un vino diferente, se las fue echando al coleto, sin presentar ms
+muestra del efecto que le causaban que ponerse algo rubicundo y
+agursele los ojos. Despus, llenando su propia copa de rico champaa,
+tosi, levant el pecho, y en voz campanuda, aunque un si es no es
+carrasposa, dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Bomba! En los felices natales de mi amiga Merceditas Ayala, dcima:</p>
+
+<p class="poem1">
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Yo te digo en la ocasin,</i></span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Merceditas de mis ojos,</i></span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Que tu vista guarda abrojos,</i></span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Pues que punza el corazn.</i></span><br />
+<br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Ten de un triste compasin,</i></span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Que por tus ojos suspira,</i></span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Que por tus ojos delira,</i></span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Que por tus ojos alienta,</i></span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Que por tus ojos sustenta</i></span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Esta vida de mentira.</i></span><br />
+</p>
+
+<p>Tras esta improvisacin ramplona y de mal gusto, resonaron vivas y
+aplausos repetidos y estrepitosos, con destemplado golpeo de los platos
+con los cuchillos. Y como en recompensa de su potica labor, de sta
+recibi una aceituna ensartada en el mismo tenedor con que acababa de
+llevarse el alimento a la boca, de esotra una tajada de jamn, de la de
+ms all un pedazo de pavo, de aqulla un caramelo, de su vecina una
+yema azucarada, hasta que la Ayala puso trmino al torrente de obsequios
+levantndose y pasando su copa, llena de Jerez, a Leonardo para que
+improvisara tambin como lo haba hecho el complaciente comisario.
+Aprovechose ste de la tregua que se le conceda tcitamente, para
+levantarse de la mesa, ir derecho, aunque disimuladamente, hasta el
+brocal del pozo, donde, introducindose dos dedos en la boca, arroj
+cuanto haba comido y bebido, que no haba sido poco. Y muy fresco y
+repuesto se volvi a la mesa. Merced a un medio tan sencillo como
+expedito, pudo tornar a comer y a beber cual si no hubiera probado
+bocado ni pasado gota en toda la noche. De los dems hombres que haban
+bebido con exceso y no conocan el remedio eficaz de Cantalapiedra, que
+ms que menos, pocos acertaban a tener firme la cabeza, sin exceptuar al
+mismo joven Leonardo.</p>
+
+<p>A esa lamentable circunstancia debe atribuirse el que un mozo tan fino
+como bien educado, se prestara tambin a hacer coplas y en obsequio de
+aquella herona de la fiesta. Pero bien que mal las hizo, siendo no
+menos aplaudido y regalado que el anterior coplero, aunque fue de
+notarse que, lejos Cecilia Valds de celebrar, como los dems, su
+esfuerzo potico, se mantuvo callada y visiblemente corrida. Tampoco
+tom parte Nemesia en la celebracin, si bien por causa muy distinta, a
+saber: por hallarse empeada en un dilogo rpido y secreto con su
+hermano Jos Dolores Pimienta.</p>
+
+<p>&mdash;Pues no va desocupada la zaga? le deca l.</p>
+
+<p>&mdash;Tal vez no, le replicaba ella.</p>
+
+<p>&mdash;Y t cmo lo sabes?</p>
+
+<p>&mdash;Como s muchas cosas. Necesito yo tampoco que me den la comida con
+cuchara?</p>
+
+<p>&mdash;Ya, pero t no te explicas.</p>
+
+<p>&mdash;Porque no hay tiempo ahora.</p>
+
+<p>&mdash;Sobrado, hermana.</p>
+
+<p>&mdash;Luego, las paredes oyen.</p>
+
+<p>&mdash;Vaya! Cuando se grita.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, no seas porfiado. Te digo que no lo hagas.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no pierdo la ocasin.</p>
+
+<p>&mdash;Vas a pasar un mal rato.</p>
+
+<p>&mdash;Qu me importa si hago mi gusto?</p>
+
+<p>&mdash;Te repito, Jos Dolores, no te metas en camisa de once varas. No seas
+cabezadura. Con esa porfa me quitas las ganas de ayudarte. Yo entiendo
+de eso mejor que t, lo estoy viendo.</p>
+
+<p>Antes que se hubiese calmado el ruido de voces, de palmadas y de golpes
+en los platos y la mesa, Leonardo le dijo algo en secreto a Cecilia, y
+sali a la calle arrastrando a Meneses por el brazo, sin despedirse de
+nadie, a la francesa, como dijo Cantalapiedra cuando los ech de menos.
+Una vez fuera, a pesar de la lluvia menuda, ambos jvenes, siempre de
+brazo, tomaron a pie la calle de La Habana hacia el centro de la ciudad,
+y en la primera esquina, que era la de San Isidro, Meneses sigui
+derecho y Leonardo tom la vuelta del hospital de Paula.</p>
+
+<p>Nubes ligeras, claro oscuras, despedazadas por el viento fresco del
+nordeste, pasaban unas tras otras en procesin bastante regular por
+delante de la luna menguante, que ya traspasaba el cenit, y a veces
+dejaba caer rayos de luz blanquecina. La calle traviesa, angosta y
+torcida que llevaba el joven Leonardo no se despej jams, ni vio l a
+derechas su camino hasta que lleg a la plazuela del hospital antes
+dicho, y entonces slo el lado izquierdo se alumbraba a ratos, pues las
+paredes de la iglesia de Paula, elevadas y oscuras, proyectaban una
+doble sombra sobre el espacio exento. Arrimado a ellas, sin embargo,
+pudo distinguir su carruaje, los caballos del cual agachaban la cabeza y
+las orejas, en su afn de evitar la lluvia y el viento que les heran de
+frente. Estaba echado el capacete y no pareca el jinete por ninguna
+parte, ni en la silla, su puesto acostumbrado, ni en la zaga, ni en el
+vano de la ancha puerta de la iglesia, que poda servirle de abrigo.
+Pero a la segunda ojeada comprendi Leonardo dnde estaba. Sentado en el
+pesebrn del quitrn, le colgaban las piernas cubiertas con las botas
+de campana, mientras descansaba la cabeza y los brazos, medio vuelto, en
+los muelles cojines de marroqu. En el suelo yaca la <i>cuarta</i> que en el
+sueo se le haba desprendido de las manos, la recogi Leonardo al
+punto, levant un canto del capacete y con todas sus fuerzas le peg dos
+o tres zurriagazos a manteniente, por las espaldas presentadas.</p>
+
+<p>&mdash;Seor! exclam el calesero, entre asustado y dolorido, descolgndose.</p>
+
+<p>Ya de pie pudo verse que era un mozo mulato, bastante fornido, ancho de
+hombros y de cara, ms fuerte si no ms alto que el que acababa de
+calentarle las espaldas con el zurriago. Vesta a la usanza de los de su
+oficio en la isla de Cuba, chaqueta de pao oscuro, galoneado de
+pasamanera, chaleco de piqu, el cuello de la camisa a la marinera,
+pantaln de hilo, botas enormes de campana, a guisa de polainas, y
+sombrero negro redondo, galoneado de oro. Debemos mencionar tambin,
+como signos caractersticos del calesero, las espuelas dobles de plata,
+que no llevaba a la sazn el mulato de que ahora se habla.</p>
+
+<p>&mdash;Oiga! le dijo su amo, pues lo era en efecto el joven Leonardo;
+dormas a pierna suelta, mientras los caballos quedaban a su albedro.
+Eh? Qu hubiera sucedido si espantados por casualidad, echan a correr
+por esas calles de Barrabs?</p>
+
+<p>&mdash;Yo no estaba <i>dormiendo</i>, nio; se atrevi a observar el calesero.</p>
+
+<p>&mdash;Conque no dormas? Aponte, Aponte, t parece que no me conoces, o que
+crees que yo me mamo el dedo. Mira, monta, que ya ajustaremos cuentas.
+Lleva el quitrn a la <i>cuna</i>, toma las dos muchachas que trajiste en l
+y condcelas a su casa. Yo te espero en el paredn de Santa Clara,
+esquina a la calle de La Habana. No consientas que nadie monte a la
+zaga. Entiendes?</p>
+
+<p>&mdash;S, seor; contest Aponte, partiendo en direccin de la garita de San
+Jos. En la puerta de la casa del baile, sin desmontarse, dijo a un
+desconocido que entonces entraba:</p>
+
+<p>&mdash;Me hace el favor de decirle a la nia Cecilia que aqu est el
+quitrn?</p>
+
+<p>A pesar del aditamento de <i>nia</i> de que hizo uso el calesero hablando de
+Cecilia, que slo se aplica en Cuba a las jvenes de la clase blanca, el
+desconocido pas el recado sin equivocacin ni duda. Y ella incontinente
+se levant de la mesa y fue a coger su <i>manta</i>, seguida de Nemesia y de
+la Ayala. Esta ltima las acompa hasta la puerta de la calle, en donde
+ya se haban agrupado los pocos hombres que an no se haban despedido.
+All, teniendo todava por la cintura a Cecilia, en seal de amistad y
+cario, la dijo:</p>
+
+<p>&mdash;No te fes de los hombres, china, porque llevas la de perder.</p>
+
+<p>&mdash;Y yo me he fiado de alguno a estas horas, Merceditas? repuso Cecilia
+sorprendida.</p>
+
+<p>&mdash;Ya, pero ese quitrn tiene dueo, y nadie da palos de balde. Tenlo por
+sabido. Me parece que me explico.</p>
+
+<p>Con esto y con fingir Cantalapiedra que lloraba por la partida de
+Cecilia, cosa que caus mucha risa, sta y Nemesia subieron al carruaje
+dndoles la mano Pimienta, y de hecho qued desbaratada la reunin.</p>
+
+<p>Poda ser entonces la una de la madrugada. El viento no haba abatido ni
+cesado la llovizna que, de cuando en cuando, arrojaban las voladoras
+nubes sobre la ciudad dormida y en tinieblas. Conforme reza la expresin
+vulgar, la oscuridad era como boca de lobo. No por eso, sin embargo,
+perdi el joven msico la pista del carruaje que conduca a su hermana y
+a su amiga, antes por el ruido de las ruedas en el piso pedregoso de las
+calles, le fue siguiendo las aguas, primero al paso redoblando y luego
+al trote, hasta que le alcanz cerca de la calle de Acosta. Puso la mano
+en la tabla de atrs, se impuls naturalmente con la carrera que
+llevaba y qued montado a la mujeriega. Al punto le sinti el calesero
+e hizo alto.&mdash;Apate, le dijo Nemesia por el postigo.&mdash;No hay para qu,
+dijo Cecilia.&mdash;Yo les voy guardando las espaldas, dijo Pimienta.&mdash;Apese
+Vd., dijo en aquella sazn Aponte, que ya haba echado pie a
+tierra.&mdash;No te lo deca? aadi Nemesia, hablando con su hermano.&mdash;Aqu
+dentro va mi hermana y mi amiga, observ el msico dirigindose al
+calesero.&mdash;Ser as repuso ste; pero no consiento que nadie se monte
+atrs de mi quitrn. Se echa a perder, camar; agreg notando que se las
+haba con un mulato como l.&mdash;Apate, repiti Nemesia con insistencia.</p>
+
+<p>Obedeci Jos Dolores Pimienta, conocidamente despus de una lucha sorda
+y terrible consigo mismo, en que triunf la prudencia; pero cediendo y
+todo en aquella coyuntura, no renunci a la resolucin tomada de seguir
+el carruaje. Volvi a montar el calesero y continu la carrera derecho
+hasta desembocar en la calle de Luz, torciendo all a la izquierda hacia
+la de La Habana. Cerca del can de la esquina estaba un hombre de pie,
+guarecido del viento y de la menuda llovizna, con las elevadas tapias
+del patio perteneciente al monasterio de las monjas Claras. En ese
+punto, par Aponte por segunda vez el quitrn, el hombre en silencio
+subi a la zaga, diciendo luego a media voz: Arrea! Parti entonces
+aqul a escape, pero no sin dar tiempo a que se acercara lo bastante el
+msico, para advertir que el individuo que le reemplaz en la zaga del
+carruaje era el mismo joven blanco, Leonardo, que tantos celos le haba
+inspirado en la <i>cuna</i>.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_VIIa" id="Capitulo_VIIa"></a><span class="smcap">Captulo VII</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Y qu modo de hombre es l,</i><br />
+<i>es negocio moscatel,</i><br />
+<i>es discreto vergonzoso,</i><br />
+<i>o dulce o acibaroso?</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Lope de Vega</span></p>
+
+<p>La Buscona</p></div>
+
+<p>En el barrio de San Francisco y en una de las calles menos torcidas, con
+banquetas o losas en una o dos cuadras, haba, entre otras, una casa de
+azotea, que se distingua por el piso alto sobre el arco de la puerta, y
+balconcito al poniente. La entrada general, como la de casi todas las
+casas del pas&mdash;para los dueos, criados, bestias y carruajes, dos de
+los cuales haba comnmente de plantn&mdash;era por el zagun; especie de
+casapuerta o cochera, que conduca al comedor, patio y cuartos
+escritorios.</p>
+
+<p>Llamaban bajo este ltimo nombre los que se vean a la derecha, a
+continuacin del zagun, ocupados, el primero por una carpeta doble de
+comerciante, con dos banquillos altos de madera, uno a cada frente, y
+debajo una caja pequea de hierro, cuadrada, que en vez de puerta tena
+tapa para abrirse o cerrarse, siempre que se guardaban en ella o se
+sacaban los sacos de dinero. En el lado opuesto de la casa se vea la
+hilera de cuartos bajos para la familia, con entrada comn por la sala,
+puerta y ventana al comedor y al patio.</p>
+
+<p>Este formaba un cuadriltero, en cuyo centro sobresala el brocal de
+piedra azul de un aljibe o cisterna, donde, por medio de canales de hoja
+de lata y de caeras enterradas en el suelo, se vertan las aguas
+llovedizas de los tejados. Una tapia de dos varas de elevacin, con un
+arco hacia el extremo de la derecha, separaba el patio de la cocina,
+caballeriza, letrina, cuarto de los caleseros y dems dependencias de la
+casa.</p>
+
+<p>Entre el zagun y los cuartos llamados escritorios, descenda al
+comedor, apoyada en la pared divisoria, una escalera de piedra tosca con
+pasamanos de cedro, sin meseta ni ms descanso que la vuelta violenta
+que hacan los ltimos escalones casi al pie. Esa escalera comunicaba
+con las habitaciones altas, compuestas de dos piezas: la primera que
+haca de antesala, tan grande como el zagun; la segunda, todava mayor,
+como que tena las mismas dimensiones que los escritorios sobre los
+cuales estaba construida y serva de dormitorio y estudio. Con efecto,
+los muebles principales que la llenaban casi, eran una cama o catre de
+armadura de caoba, cubierto con un mosquitero de rengue azul, un armario
+de aquella propia madera, un casaquero o percha de lo mismo, un sof
+negro de cerda, unas cuantas sillas con asiento de paja, una mesa a modo
+de bufete, y una butaca campechana.<a name="FNanchor_9_9" id="FNanchor_9_9"></a><a href="#Footnote_9_9" class="fnanchor">[9]</a> Sobre los tales muebles se
+hallaban varios libros, unos abiertos, otros cerrados o con una o ms
+hojas dobladas por la punta, empastados a la espaola, con canto rojo,
+todos al parecer de leyes, segn poda notarse, leyendo los letreros
+dorados en los lomos de algunos. En el sof nicamente dos peridicos en
+forma de folletos: el ms voluminoso con un malsimo grabado que
+representaba los figurines de un hombre, una mujer y un nio, y llevaba
+por ttulo <i>La moda o Recreo Semanal</i>,<a name="FNanchor_10_10" id="FNanchor_10_10"></a><a href="#Footnote_10_10" class="fnanchor">[10]</a> el otro <i>El Regan</i>.<a name="FNanchor_11_11" id="FNanchor_11_11"></a><a href="#Footnote_11_11" class="fnanchor">[11]</a></p>
+
+<p>Abajo, en el comedor haba una mesa de alas de caoba, capaz para doce
+cubiertos, hasta seis butacas en dos hileras frente a la puerta del
+aposento; en el ngulo el indispensable jarrero, mueble <i>sui generis</i> en
+el pas, y para proporcionar sombro a la pieza y protegerla contra la
+reverberacin del sol en el patio, haba dos grandes cortinas de
+caamazo, que se arrollaban y desarrollaban lo mismo que los telones de
+teatro. En la pared medianera entre el zagun y la sala, haba una reja
+de hierro, y para dar paso a la luz exterior en esta ltima, dos
+ventanas de lo mismo voladizas, que desde el nivel del piso de la calle
+suban hasta el alero del techo. De la viga principal colgaba por sus
+cadenas una bomba de cristal; de la pared del costado dos retratos al
+leo, representativos de una dama y de un caballero en la flor de su
+edad, hechos por Escobar;<a name="FNanchor_12_12" id="FNanchor_12_12"></a><a href="#Footnote_12_12" class="fnanchor">[12]</a> debajo de stos un sof, y en direccin
+perpendicular al mismo, en dos filas, hasta seis sillones con asiento y
+respaldo de marroqu rojo; en los cuatro ngulos, rinconeras de caoba,
+adornadas con guardabrisas de cristal o con floreros de china. En la
+pared, entre ventanas, una mesa alta con pies dorados y encima un espejo
+cuadrilongo; llenando los huecos intermedios, sillas con profusin.</p>
+
+<p>Era de notarse la cortina de muselina blanca, con fleco de algodn, que
+penda de los dinteles de las puertas y ventanas de los cuartos, como
+para dar libre paso al aire y ocultar sus interioridades de las miradas
+de los que pasaban por el comedor y el patio. En resumen, la casa
+aquella, peculiarmente habanera, segn se habr echado de ver por la
+menuda descripcin que de ella hemos hecho, respiraba por todas partes
+aseo; limpieza y... lujo, porque tal puede llamarse, en efecto, si se
+tiene en cuenta el pas, la poca de que se habla, el estilo y calidad
+del mueblaje, los dos carruajes en el zagun y la capacidad misma de la
+morada. Viva all una familia decente, bien educada y feliz? Vamos a
+verlo en breve.</p>
+
+<p>A la hora en que principia nuestro cuento, entre seis y siete de la
+maana de uno de los das de octubre, ocupaba una de las butacas del
+comedor un caballero de hasta cincuenta aos de edad, alto, robusto,
+entrecano, nariz grande aguilea, boca pequea, los ojos pardos y vivos,
+la color del rostro rubicunda, la cabeza redonda por detrs; signos
+stos caractersticos de pasiones fuertes y firmeza de carcter. Llevaba
+el cabello corto, la barba rasurada completamente; vesta bata talar de
+zaraza sobre chaleco largo de piqu blanco, pantalones de dril y
+chinelas de ante. Descansaba los pies en una silla con asiento de paja y
+con ambas manos se llevaba a los ojos un peridico impreso en papel
+espaol de hilo del folio comn, titulado <i>El Diario de la Habana</i>.<a name="FNanchor_13_13" id="FNanchor_13_13"></a><a href="#Footnote_13_13" class="fnanchor">[13]</a></p>
+
+<p>Mientras lea se le present un muchacho como de doce aos de edad,
+vestido de pantalones y camisa de listadillo, que vena del fondo del
+patio y traa en la mano derecha una taza de caf con leche, puesta en
+un plato, y en la otra un azucarero de plata. El caballero, sin
+enderezarse en la butaca, tom la taza, endulz y se puso a sorber y
+leer con toda calma, mientras el criado, con los brazos cruzados sobre
+el pecho, se qued delante de l en pie, conservando en las manos
+respectivas el plato y el azucarero. Concluida la pocin de caf con
+leche, no obstante que el muchacho se hallaba a pocos pasos, le dijo en
+tono de voz atronadora:&mdash;Tabaco y lumbre! Sali aqul de carrera a la
+cocina y volvi a poco por los cuartos escritorios, trayendo entonces
+una vejiga grande con algunos cigarros<a name="FNanchor_14_14" id="FNanchor_14_14"></a><a href="#Footnote_14_14" class="fnanchor">[14]</a> arrollados en el fondo y un
+braserillo de plata con una brasa de carbn vegetal, medio enterrada en
+un montn de cenizas. El caballero encendi un cigarro y cuando el
+muchacho se dispona a emprender de nuevo la carrera, le grit:&mdash;Tirso!</p>
+
+<p>&mdash;Seor! contest tambin en alta voz como si ya estuviera en la cocina
+o hablara con sordo.</p>
+
+<p>&mdash;Has estado arriba? le pregunt el amo.</p>
+
+<p>&mdash;S, seor, <i>dende</i> que lleg de la plaza el cocinero.</p>
+
+<p>&mdash;Y cmo es que el nio Leonardo no ha bajado todava?</p>
+
+<p>&mdash;Es querer decir a su merced que el nio Leonardo no quiere que lo
+<i>dispierten</i> cuando ha pasado mala noche.</p>
+
+<p>&mdash;Mala noche! repiti el caballero mentalmente. Anda (al esclavo),
+despirtale y que baje.</p>
+
+<p>&mdash;Seor, dijo el muchacho titubeando y confuso. Seor, su merced sabe...</p>
+
+<p>&mdash;Qu sucede? volvi a tronar el amo, luego que ech de ver que el
+esclavo se estaba parado y no le haba obedecido.</p>
+
+<p>&mdash;Seor, es querer decir a su merced, que el nio se pone bravo cuando
+lo <i>dispiertan</i>, y...</p>
+
+<p>&mdash;Qu? Qu dices? Ah! Perro! Anda, corre si no quieres subir a
+puntapis.</p>
+
+<p>Y como el caballero medio se incorporase para ejecutar la amenaza, no
+esper a que se la repitieran para obedecer la orden. En cuatro saltos
+se puso en lo alto de la escalera, desapareciendo en el dormitorio del
+joven Leonardo. A tiempo mismo que el muchacho corra escaleras arriba,
+asomaba por la puerta del aposento una seora algo gruesa, hermosa, de
+amabilsimo aspecto, las facciones menudas, con el cabello todava
+negro, aunque pasaba de los cuarenta de edad, vestida de holn clarn
+blanco, y abrigada con una manta de burato color canario y toda ella muy
+pulcra y de ademn reposado y seoril. Sentose al lado del caballero de
+la bata, a quien, preguntndole por las noticias del da, dio el nombre
+de Gamboa. Este le contest entre dientes que la nica importante que
+traa <i>El Diario</i> era la aparicin del clera morbus en Varsovia, donde
+haca estragos espantosos.</p>
+
+<p>&mdash;Y dnde es eso? pregunt la seora bostezando.</p>
+
+<p>&mdash;Toma! contest Gamboa. Eso es muy lejos. Figrate, all, cerca del
+Polo Norte, en Polonia. Ya tiene que rodar el seor clera para llegar
+hasta nosotros, y entonces... quin sabe dnde estaremos t y yo!</p>
+
+<p>&mdash;Dios nos libre de horas menguadas, Cndido! volvi a exclamar la
+seora con el mismo aire de indolencia de antes.</p>
+
+<p>Bajaba Tirso en este punto los escalones con doble precipitacin, si
+cabe, de aquella con que los haba subido; y a no ser porque en tiempo
+agacha la cabeza, le alcanza en ella un libro que le arrojaron de lo
+alto, el cual, con la violencia del golpe se hizo pedazos en la puerta
+del escritorio. Don Cndido alz la cabeza y la seora se levant y fue
+hacia el pie de la escalera, preguntando:&mdash;Qu ha sido eso? Por toda
+respuesta el muchacho, muy asustado, le indic con los ojos al joven
+Leonardo, que se hallaba en lo alto, envuelto en la sbana, con los
+puos apretados en seal de clera y de amenaza. Pero no bien descubri
+a su madre, pues lo era aquella seora, cambi de actitud y de
+semblante; e iba sin duda a explicarle la ocurrencia, cuando ella le
+contuvo hacindole una sea muy significativa, que equivala, poco ms o
+menos a decirle:&mdash;Calla, que ah est tu padre. Por lo que l, sin ms
+demora, dio media vuelta y se volvi al dormitorio.</p>
+
+<p>&mdash;Viene el nio Leonardo? pregunt Gamboa al esclavo, cual si no
+hubiera notado la carrera de ste, el librazo contra la puerta del
+escritorio ni la accin de su esposa.</p>
+
+<p>&mdash;S, seor, contest Tirso.</p>
+
+<p>&mdash;Le diste mi recado? insisti don Cndido en tono de voz ms recio y
+spero.</p>
+
+<p>&mdash;Es querer decir a su merced, repuso el esclavo todo turbado y
+tembloroso, que... el nio... el nio Leonardo no me dio tiempo.</p>
+
+<p>La seora se haba vuelto a sentar, y segua llena de ansiedad las
+palabras y los movimientos del semblante de su marido. Le vio ponerse
+rojo a medida que Tirso soltaba las pocas frases de que en su turbacin
+pudo hacer uso; an le pareci que iba a levantarse, acaso para pegarle
+al esclavo, o hacer bajar por la fuerza a Leonardo; en cuya confusa
+alternativa, a fin de ganar tiempo, le dej caer la mano derecha en el
+brazo izquierdo y le dijo en voz muy baja y musical:</p>
+
+<p>&mdash;Cndido, Leonardito se viste para bajar.</p>
+
+<p>&mdash;Y t cmo lo sabes? replic don Cndido con gran viveza, volvindose
+para su esposa.</p>
+
+<p>&mdash;Acabo de verle a medio vestir, en lo alto de la escalinata, contest
+ella con calma.</p>
+
+<p>&mdash;Pues t siempre ests al tanto de cuando Leonardo cumple con su deber,
+pero eres ciega para sus faltas.</p>
+
+<p>&mdash;No s yo que el porbrecito haya cometido ninguna, al menos
+recientemente.</p>
+
+<p>&mdash;Ya! No lo deca yo? Ciega, cieguecita, Rosa, tus mamanteos van a
+perder a ese muchacho. Tirso! tron don Cndido.</p>
+
+<p>Antes que volviese Tirso de la cocina, en donde se haba refugiado,
+luego que sus amos entablaron el anterior, brevsimo dilogo, entr por
+el zagun adelante el mulato calesero que ya conocen nuestros lectores,
+por aquella escena en el barrio de San Isidro y noche del 24 de
+setiembre. Vesta ahora solamente camisa y pantalones cuyas piernas
+estaban arremangadas hasta poco ms abajo de las rodillas, como para
+dejar ver el borde de los calzoncillos blancos, que formaba dientes en
+vez de dobladillos. Los zapatos eran de vaqueta muy escotados, con
+hebilla de plata al lado, y tena argollas de oro en las orejas, pauelo
+atado en la cabeza, el sombrero de paja en la mano derecha, y en la
+izquierda el ronzal de un caballo que traa rabiatado otro del mismo
+color y estampa, ambos recin salidos del bao, pues aun escurran agua
+o sudor, y el ltimo tena la cola hecha un nudo. El mulato haba
+cabalgado en el primero desde la caballeriza al bao, cerca del Muelle
+de Luz, porque todava llevaba el sudadero, a falta de silla.</p>
+
+<p>&mdash;Pero aqu est Aponte, agreg don Cndido vindole asomar. Aponte!</p>
+
+<p>&mdash;No hay necesidad de que preguntes a los criados interpuso doa Rosa.</p>
+
+<p>&mdash;Quiero que oigas una de las recientes gracias de tu hijo, insisti el
+marido. A qu hora trajiste anoche (<i>hablando con Aponte</i>) a tu amo?</p>
+
+<p>&mdash;A las dos de la <i>madrug</i>, contest Aponte.</p>
+
+<p>&mdash;Dnde pas tu amo la noche? aadi don Cndido.</p>
+
+<p>&mdash;Es intil que lo diga, interrumpi la seora. Aponte, lleva esos
+caballos al pesebre.</p>
+
+<p>&mdash;Dnde pas tu amo la noche? repiti don Cndido en voz de trueno,
+viendo al calesero dispuesto a obedecer la orden de su ama.</p>
+
+<p>&mdash;Es dificultoso que yo le diga a su merced mi amo, dnde pas la noche
+mi amo el nio Leonardito.</p>
+
+<p>&mdash;Qu! Cmo se entiende?</p>
+
+<p>&mdash;Le digo a su merced, mi amo, que es muy dificultoso, apresurse Aponte
+a explicar, notando que don Cndido montaba en clera; porque
+primeramente yo llev el nio Leonardito a Santa <i>Catarina, dispus</i> lo
+llev al muelle de Luz, <i>dispus</i> lo estuve esperando en el muelle de
+Luz hasta las doce de la noche, <i>dispus</i> lo llev otra vuelta a Santa
+<i>Catarina, dispus</i>...</p>
+
+<p>&mdash;Basta! dijo doa Rosa enojada. Quedo enterada.</p>
+
+<p>Aponte se retir con los caballos, pasando por el comedor y el patio en
+direccin de la caballeriza, y don Cndido, volvindose para su mujer,
+le dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Qu te-a-ele-tal? No te parece reciente la de anoche? Yo no saba
+nada, sospechaba nicamente, porque conozco a mi hijo mejor que t, y ya
+has odo que se ha estado en Regla hasta las doce de la noche. Tal vez
+no fue solo. Quires or ahora con quines y cmo pas la mitad del
+tiempo en Regla? No lo adivinas? No lo sospechas?</p>
+
+<p>&mdash;Suponiendo que lo adivinase, que lo palpase, observ doa Rosa con
+ligero desdn, qu aprovechara? Dejara yo por eso de quererlo como
+lo quiero?</p>
+
+<p>&mdash;Pero si no se trata de quererle ni desquererle, Rosa; salt impaciente
+don Cndido. Se trata de poner remedio a sus faltas, que ya rayan en lo
+serio.</p>
+
+<p>&mdash;Sus faltas, si las comete, no pasan de calaveradas propias de la
+juventud.</p>
+
+<p>&mdash;Es que las calaveradas, cuando son repetidas y no se les pone coto a
+tiempo, suelen parar en cosas graves que dan mucho que llorar y que
+sentir.</p>
+
+<p>&mdash;Pues tus calaveradas no te trajeron, que yo sepa, serios ni graves
+resultados, y eso que las suyas, comparadas con las tuyas, son meros
+pasatiempos juveniles; dijo doa Rosario con refinado sarcasmo.</p>
+
+<p>&mdash;Seora, repuso don Cndido irritado, por ms que hiciese esfuerzo
+visible por ocultarlo: sean cuales fueren las locuras que yo haya podido
+cometer en mi juventud, ellas no autorizan a Leonardo para que lleve la
+vida que lleva con... aprobacin y aplauso de Vd.</p>
+
+<p>&mdash;Mi aprobacin! mi aplauso! Esa s que est buena. Nadie mejor que t
+es testigo de que, lejos de aprobar y aplaudir las locuras de
+Leonardito, siempre le estoy aconsejando y an reprendiendo.</p>
+
+<p>&mdash;Ya! Por un lado le aconsejas y le reprendes, y por otro le das
+quitrn y calesero y caballos y media onza de oro todas las tardes para
+que se divierta, triunfe y corra la tuna con sus amigos. No apruebas ni
+aplaudes sus locuras, pero le facilitas el modo y medios de cometerlas.</p>
+
+<p>&mdash;Eso es, yo facilito el modo y medio cmo se pierda el muchacho. T no,
+t eres un santo. Oh! S, tu vida ha sido ejemplar.</p>
+
+<p>&mdash;No s a qu conduce tan amarga stira.</p>
+
+<p>&mdash;Conduce a que eres muy duro con l, y a que estara buena tu aspereza
+si fueses intachable, si no hubieses pecado...</p>
+
+<p>&mdash;Me tiene l en tan buen concepto como el que la merezco a Vd. seora?
+Sabe que yo haya pecado?</p>
+
+<p>&mdash;Tal vez lo sepa.</p>
+
+<p>&mdash;Si Vd. no se lo ha contado...</p>
+
+<p>&mdash;No hay necesidad de que yo le ensee cosas malas. Sera madre
+desnaturalizada si tal hiciera. Pero l no es ningn tonto, y luego fue
+demasiado pblico, escandaloso lo de Mara de Regla.</p>
+
+<p>&mdash;No sera mucho que haya llegado a sus odos y le provoque a imitarte.
+El mal ejemplo...</p>
+
+<p>&mdash;Basta, seora, dijo don Cndido ms desazonado que irritado. Crea,
+tena razn para esperar que Vd. hubiese dado eso al olvido.</p>
+
+<p>&mdash;Mala creencia, porque hay cosas que no es posible olvidarlas jams.</p>
+
+<p>&mdash;Ya lo veo. Lo que quiere decir eso es, que me he engaado; quiere
+decir que las mujeres, algunas mujeres, no olvidan ni perdonan ciertas
+faltas de los hombres. Pero, Rosa, agreg cambiando de tono, nosotros
+vamos fuera del carril y eso no est bien. La verdad es que si yo soy
+muy duro, como dices, con Leonardo, t eres muy dbil, y no s yo qu
+ser peor. El es un loco, voluntarioso y terco, necesita freno ms que
+el pan que come. Advierto, sin embargo, con dolor, que, por pensar en mi
+dureza, le llevas sin querer, por supuesto, como por la mano a su pronta
+perdicin. De veras, Rosa, tiempo es ya de que sus locuras y sus
+debilidades cesen; tiempo es ya de tomar una determinacin que le libre
+a l de un presidio y a nosotros de llanto y de infamia eternos.</p>
+
+<p>&mdash;Y qu remedio adoptar, Cndido? Ya es tarde, ya l es un hombrecito.</p>
+
+<p>&mdash;Qu remedio? Varios. En los buques de guerra de S. M. hasta a los
+hombronazos se les mete en cintura. Pensando estaba que no le vendra
+mal oler a brea por corto tiempo. Apuradamente mi amigo Acha, comandante
+de La Sabina, est empeado en ensearle la maniobra. Ayer nada menos me
+dijo que me resolviera y se lo entregara, seguro de que le pondra ms
+derecho que un mastelero de gavia. S, sa fue la expresin de que hizo
+uso. De todos modos, estoy resuelto a poner freno a las demasas de ese
+mozo.</p>
+
+<p>Conmoviose doa Rosa al or las ltimas palabras de su marido, mucho ms
+al notar el tono de firme resolucin con que las emiti; y parte para
+ocultar las lgrimas que le rebosaban en los ojos, parte por variar el
+objeto de una conversacin que le hera en lo ms vivo del alma, se
+levant otra vez y se dirigi al patio. En aquel momento mismo bajaba
+Leonardo la escalera, vestido como para salir a la calle; y ella, que
+sinti sus pasos, retrocedi al sitio que acababa de dejar al lado de su
+marido, y en tono de humilde splica, con voz temblosa por la emocin,
+le dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Por el amor de ese mismo hijo, Gamboa, no le digas nada ahora. Tu
+severidad le rebela y me mata a m.</p>
+
+<p>&mdash;Rosa! murmur don Cndido echndole una mirada de reconvencin. T le
+pierdes.</p>
+
+<p>&mdash;Prudencia, Cndido! replic doa Rosa, respirando ms libremente;
+porque comprendi que su esposo estaba inclinado por entonces a ejercer
+aquella virtud. Advierte que ya es un hombre y que le tratas como si
+fuera un nio.</p>
+
+<p>&mdash;Rosa! repiti don Cndido con otra mirada de reconvencin Hasta
+cundo?</p>
+
+<p>&mdash;Ser sta la ltima vez que interceda por l, se apresur a decir doa
+Rosa. Te lo prometo.</p>
+
+<p>En esto acababa de bajar la escalera el joven Gamboa y se encamin
+derecho a su madre, la cual le sali al encuentro como para mejor
+protegerle del enojo de su padre. Pero ste, silencioso y cabizbajo, ya
+penetraba en el escritorio y no vio o se hizo que no vio al hijo besar a
+la madre en la frente, ni la sea con que ella le indic que deba
+saludar tambin a su padre.</p>
+
+<p>Leonardo no dijo palabra, ni hizo ademn de cumplir con la indicacin.
+Slo se sonri, levant los hombros y se encamin a la calle, llevando
+debajo del brazo izquierdo un libro empastado a la espaola, con los
+cantos rojos, y en la mano derecha una caa de Indias cuyo puo de oro
+figuraba una corona.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_VIIIa" id="Capitulo_VIIIa"></a><span class="smcap">Captulo VIII</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Para hacer bien por el alma</i><br />
+<i>Del que van a ajusticiar!</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Espronceda</span></p>
+
+<p>El reo de muerte</p></div>
+
+
+<p>Tir el estudiante en direccin de la Plaza Vieja por la calle de San
+Ignacio. En la esquina de la de Sol tropez con otros dos estudiantes
+poco ms o menos de su edad, que en toda apariencia esperaban su
+llegada. El uno de ellos no es desconocido para el lector, pues le ha
+visto en la <i>cuna</i> de la calle de San Jos. Nos referimos a Diego
+Meneses. Era el otro de figura menos galana y esbelta, agregando a su
+baja estatura un cuello muy corto y hombros bastante levantados, entre
+los cuales llevaba como enterrada una cabeza redonda y chica. Haba
+cierta confusin en su frente ms angosta y levantada; los ojos tena
+pequeos y penetrantes, la nariz algo arremangada, la barba aguda y la
+boca fresca y hmeda, por cierto la ms expresiva de sus menudas
+facciones; el cabello crespo y as en su semblante como en su cuerpo se
+descubra desde luego la gran malicia que animaba su travieso espritu.
+Junto con una fuerte palmada en el hombro, Leonardo le dio el nombre de
+Pancho Solfa. Este, medio sonredo, medio mal humorado del golpe dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Cada animal tiene su lenguaje, y el tuyo, Leonardo, es a veces muy
+expresivo.</p>
+
+<p>&mdash;Porque te quiero te aporreo, Pancho. Quieres otra caricia?</p>
+
+<p>&mdash;Basta, chico. Y se desvi, haciendo un movimiento con la mano
+izquierda.</p>
+
+<p>&mdash;Qu hora es? pregunt Leonardo. Recuerdo que no le di cuerda anoche a
+mi reloj y se ha parado.</p>
+
+<p>&mdash;Las siete acaban de dar en el reloj del Espritu Santo, respondi
+Diego. Nos marchbamos sin ti, creyendo que se te haban pegado las
+sbanas.</p>
+
+<p>&mdash;Por poco no me levanto en todo el da. Me acost tarde y mi padre me
+hizo llamar al amanecer. l, como se acuesta con las gallinas, madruga
+siempre. No les parece a ustedes que hay tiempo de dar una vueltecita
+por la Loma del ngel?</p>
+
+<p>&mdash;Soy de opinin que no, dijo Pancho. A menos que t, cual otro Josu,
+tengas la virtud de parar el sol.</p>
+
+<p>&mdash;Te pereces por una cita, Pancho, venga o no venga a pelo. Pues no
+sabes que el sol no camina desde que Josu le mand parar su carrera? Si
+hubieses estudiado astronoma sabras eso.</p>
+
+<p>&mdash;Di, ms bien, que si hubiera estudiado historia sagrada, dijo Meneses.</p>
+
+<p>&mdash;El cuento es, observ Pancho, que sin estudiar a fondo una cosa y
+otra, s que el caso participa de ambas y no son ustedes los que me
+corrigen la plana.</p>
+
+<p>&mdash;A todas stas, caballeros qu leccin tenemos hoy? No concurr a la
+clase el viernes, ni he abierto el libro en todo este tiempo.</p>
+
+<p>&mdash;Govantes seal para hoy el ttulo tercero, que trata del derecho de
+las personas, respondi Diego. Abre el libro y vers.</p>
+
+<p>&mdash;Pues no he saludado esa materia siquiera, agreg Leonardo. Slo s que
+segn el derecho patrio, hay personas y hay cosas; que muchas de stas,
+aunque hablan y piensan, no tienen los mismos derechos que aqullas. Por
+ejemplo, Pancho, ya que te gustan los smiles, t a los ojos del Derecho
+no eres persona, sino cosa.</p>
+
+<p>&mdash;No veo la similitud, porque no soy esclavo, que es a quien considera
+cosa el derecho romano.</p>
+
+<p>&mdash;Ya. No eres esclavo, pero alguno de tus progenitores lo fue sin duda y
+tanto vale. Tu pelo al menos es sospechoso.</p>
+
+<p>&mdash;Dichoso t que le tienes flechudo como los indios. Si vamos a
+examinar, sin embargo, nuestros rboles genealgicos respectivos,
+hallaremos que aqullos que pasan por ingenuos entre nosotros, son
+cuando menos libertinos.<a name="FNanchor_15_15" id="FNanchor_15_15"></a><a href="#Footnote_15_15" class="fnanchor">[15]</a></p>
+
+<p>&mdash;Resuellas por la herida, compadre. Vamos, que no es ningn pecado
+amarrar la mula tras de la puerta. Mi padre es espaol y no tiene mula;
+mi madre s es criolla y no respondo que sea de sangre pura.</p>
+
+<p>&mdash;Es que tu padre por ser espaol, no est exento de la sospecha de
+tener sangre mezclada, pues supongo que es andaluz, y de Sevilla
+vinieron a Amrica los primeros esclavos negros. Tampoco los rabes, que
+dominaron en Andaluca ms que en otras partes de Espaa, fueron de raza
+pura caucsica, sino africana. Por otra parte, era comn ah, entonces,
+la unin de blancos y negros, segn el testimonio de Cervantes y de
+otros escritores contemporneos.</p>
+
+<p>&mdash;Ese rasguito histrico, don Pancho, vale un Potos. Se conoce que la
+cuestin de razas te ha costado algunos quebraderos de cabeza. No paro
+yo en eso la atencin, ni creo que hace bulto ni peso la sangre
+mezclada. Lo que puedo decir es que, no s si porque tengo algo de
+mulato me gustan un puado las mulatas. Lo confieso sin empacho.</p>
+
+<p>&mdash;La cabra siempre tira al monte.</p>
+
+<p>&mdash;El refrn no viene al caso; mas si lo dices para afirmar que no te
+gusta la <i>canela</i>, peor para ti, Pancho, porque eso quiere decir que te
+gusta el <i>carbn</i>, gnero mucho ms inferior.</p>
+
+<p>En este punto de su conversacin iban, cuando entraron por los portales
+de la Plaza Vieja llamados del Rosario. Estos los forman unas cuatro o
+cinco casas, pertenecientes a familias nobles o ricas de La Habana, con
+anchos balcones, apoyados en altos arcos de piedra, cuyas luces cubren
+durante el da unas cortinas de caamazo, a manera de velas mayores de
+barcos. El piso superior de esas casas lo ocupan los dueos o
+inquilinos, que viven de sus rentas; pero en los bajos, salones en
+general oscuros y poco ventilados, tienen sus tiendas unos mercaderes al
+por menor, que llaman baratilleros, quinquilleros propiamente dichos,
+los cuales, en absoluto, son espaoles, por lo comn montaeses. Dentro
+guardan el acopio de gneros y baratijas, y al frente, bajo los arcos de
+piedra, exponen lo que se entiende por quincalla en unas vidrieras o
+muestrarios porttiles, que descansan sobre una especie de tijeras. Por
+la maana temprano los exponen y por la noche los guardan.</p>
+
+<p>Poco despus de las siete de la maana se principia generalmente la
+primera de las operaciones aqu mencionadas. Los mercaderes, de dos en
+dos, sacan las vidrieras, sujetando uno por una cabeza, otro por la
+otra, como si fueran atades o que pesaran mucho para un solo hombre.</p>
+
+<p>Algunos estaban ya expuestos, y los vendedores se paseaban por delante
+de ellos en mangas de camisa, a pesar del airecillo de la maana, cuando
+entraron en los portales nuestros tres estudiantes.</p>
+
+<p>Llevaban la delantera Leonardo y Diego, riendo y charlando, sin hacer
+caso de los mozos espaoles que iban y venan, afanados en la obra de
+exponer sus mercancas a tiempo. Detrs, y a paso mesurado, inclinada la
+cabeza y taciturno, los segua su condiscpulo Pancho, y ya por esto, ya
+porque les chocase su facha, la verdad es que el primer buhonero con
+quien tropez le ech mano por un brazo y le dijo: Hola, rubio! no
+quieres comprar un par de navajas de primera? Se desprendi de ste con
+un esguince y le cogi otro para decirle: Ac, primo, vendo gafas
+excelentes. Adelante se le interpuso un tercero para ofrecerle tirantes
+elsticos; un cuarto para meterle por los ojos cortaplumas vizcanos,
+superiores a los ingleses. Rodando de uno para otro, ora sonrindose,
+ora haciendo un gesto de enfado, el ya molesto estudiante logr
+adelantar algunos pasos. Al fin, rodeado por varios baratilleros ms
+dispuestos a la burla que a encarecer sus baratijas, se qued parado y
+cruz los brazos. Por fortuna en aquel momento le echaron de menos sus
+compaeros, volvieron la cara y notaron el cerco que le haban formado.
+Ignorando la causa, Leonardo, que era intrpido, retrocedi a la
+carrera, penetr por fuerza por el corrillo y sac a su amigo del apuro.
+Mas as que se inform por l mismo de lo que haba pasado, ri de ganas
+y le dijo: Te tomaron por montuno, Pancho. T tambin tienes una
+figura...</p>
+
+<p>&mdash;Mi figura no tiene nada que ver con el asunto, le interrumpi Pancho
+de mal talante; es que estos espaoles tienen ms de judos que de
+caballeros.</p>
+
+<p>Siguiendo la calle de San Ignacio nuestros estudiantes, a poco andar
+desembocaron en la Plazuela de la Catedral. Cuando llegaban a los
+portales de la casa conocida por de Filomeno, les llam la atencin un
+grupo numeroso y compacto de pueblo que entraba en la misma por el lado
+opuesto, es decir, por la calle de Mercaderes y el Boquete. La
+vanguardia, compuesta en su mayor parte de gente de color, hombres,
+mujeres y muchachos sucios, harapientos y descalzos, ya marchaba, ya
+haca alto, y de cuando en cuando volva atrs la cabeza, como por
+resorte. Entre dos filas de soldados equipados a la ligera, pues su
+uniforme consista de chaqueta de pao azul, pantaln blanco, canana
+atada al cinto por delante, sombrero redondo y carabina corta, que
+portaban por los tercios, iban hasta doce mulatos y negros vestidos en
+traje talar de sarga negra, con caperuza de muselina blanca, cuya punta
+larga flotaba por detrs de la cabeza, a guisa de gallardete; y cada
+cual llevaba en la mano derecha una cruz negra de brazo corto y rbol
+largo. Cuatro de esos lgubres hombres conducan al hombro, en silla de
+mano, a una al parecer criatura humana, cuya cabeza y cuerpo
+desaparecan bajo los pliegues de un pao negro (manto de estamea),
+cayendo a plomo por fuera de todo el aparato.</p>
+
+<p>A un lado de este ser misterioso vena un sacerdote con sotana negra de
+seda, bonete en la cabeza y un crucifijo en ambas manos; al otro un
+negro bastante joven, robusto y gil. Este vesta pantaln blanco,
+sombrero redondo y chaqueta de pao negro, en cuya espalda se le
+descubra una como escalera bordada de seda amarilla. Eso indicaba su
+oficio, y era nada menos que el verdugo. Andaba a paso medido y no
+levantaba los ojos del suelo. Detrs vena un hombre blanco vestido de
+calzn corto, medias de seda, chupa de pao y sombrero de tres picos,
+todos de color negro. Este era el escribano. Inmediato a l marchaba un
+militar de alta graduacin indicada por los tres entorchados de la
+casaca y el sombrero de tres picos galoneado de oro, con pluma blanca de
+avestruz. Cerraban el cortejo otros negros y mulatos en el traje negro
+talar y caperuza blanca, ya descrito, y ms pueblo, todos movindose en
+solemne y silenciosa procesin, pues no se oa otro ruido que los pasos
+acompasados de la tropa y la voz gangosa del sacerdote recitando las
+oraciones de los moribundos.</p>
+
+<p>Por esta rpida descripcin advertir el lector habanero que se trataba
+de un reo de muerte que conducan al patbulo, acompandole los
+hermanos de la Caridad y de la Fe, institucin religiosa compuesta
+exclusivamente de gente de color que se ocupaba en asistir a los
+enfermos y moribundos y en enterrar a los muertos, principalmente los
+cadveres de los ajusticiados. Es bien sabido que la justicia espaola
+lleva su saa hasta las puertas del sepulcro, y he ah la necesidad de
+la institucin religiosa dicha, que se encarga de recoger el cadver del
+criminal y de darle sepultura, en vez de los parientes y amigos,
+privados de esos oficios por la ley o la costumbre.</p>
+
+<p>La tropa que custodiaba al reo en tales circunstancias, en La Habana al
+menos, era un piquete de la clebre partida de Armona, especie de
+guardia civil, establecida por Vives, que desempeaba el papel de la
+polica de otras partes: el militar de alta graduacin, el mayor de
+plaza, a la sazn coronel Molina, despus castellano del Morro, en cuyo
+empleo muri cargado con el odio de aqullos a quienes haba oprimido y
+explotado mientras desempe el primero de estos cargos: el individuo
+que conducan al suplicio de la manera referida no era hombre, sino
+mujer y blanca; la primera tal vez de su clase que ejecutaban en La
+Habana.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_IXa" id="Capitulo_IXa"></a><span class="smcap">Captulo IX</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>...Esta es la justicia</i><br />
+<i>Que facer el Rey ordena...</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">El Duque de Rivas</span></p>
+
+<p>D. Alvaro de Luna.</p></div>
+
+
+<p>Contarse merece, siquiera sea brevemente, la historia de la mujer cuyo
+delito se castigaba con la pena de muerte. Casada con un pobre
+campesino, viva en los arrabales de la pequea poblacin del Mariel, no
+sabemos cuanto tiempo haca, ni hace mucho al caso tampoco. Pero sin ser
+joven ni hermosa, contrajo ella relaciones ilcitas con un hombre
+soltero del mismo pueblo. Sase que el marido averiguara lo que pasaba y
+amenazara tomar venganza, sase que los amantes quisieran librarse de
+aquel estorbo, el hecho fue que entre los dos concertaron matarle. Y
+conseguido esto, que no cuesta gran trabajo matar a un hombre, trataron
+de ocultar las huellas del crimen descuartizando el cadver y arrojando
+a un ro inmediato los cuartos ensangrentados, cosidos en un saco. Tales
+fueron los hechos principales dilucidados en la causa.</p>
+
+<p>Ahora bien, qu papel desempe la mujer en el horrible drama? Eso no
+se puso en claro. En su defensa despleg tan desinteresada como rara
+elocuencia el joven y brillante abogado Anacleto Bermdez,<a name="FNanchor_16_16" id="FNanchor_16_16"></a><a href="#Footnote_16_16" class="fnanchor">[16]</a> que
+acababa de llegar de Espaa, en cuyos consejos se haba recibido de
+abogado e hizo en esa causa su estreno como hbil criminalista. El hecho
+era atroz, sin embargo, y la criminalidad de la mujer qued probada,
+pues si no haba herido con su propia mano, haba tomado parte principal
+en el asesinato y en la ocultacin del cadver. Se hizo, por tanto,
+necesaria su condenacin a ltimo suplicio, aunque ste fuese el de
+horca, pues que entonces slo se aplicaba el del garrote a la gente
+noble, suceso todava ms raro en Cuba que el de ejecutar a una mujer
+blanca.</p>
+
+<p>La pena de muerte en horca, en los dominios espaoles era, si cabe, ms
+terrible que la del garrote, introducida o generalizada algn tiempo
+despus de aquel a que nos referimos ahora. El verdugo, as que ataba
+dos sogas al pescuezo del reo, le lanzaba desde lo alto de la escalera,
+se le montaba a horcajadas en los hombros, y con los calcaales le
+golpeaba el estmago para apresurar su fin; deslizndose por los pies
+del ajusticiado, cuyo cadver, dentro de un traje talar, quedaba
+mecindose al aire libre por ocho horas, a dos varas del suelo.
+Semejante espectculo no deba presentarse en La Habana con una mujer
+blanca, por vulgar que ella fuese u horrible su delito.</p>
+
+<p>En tal situacin, y cuando hubo fallado el recurso de una supuesta
+preez, Bermdez solicit y obtuvo como gracia especial que se la
+hiciera morir en garrote. Recordar el lector que siete u ocho aos
+despus de aquel a que nos contraemos ahora, se aboli el suplicio de
+horca en Cuba, y que hallndose la crcel en el ngulo occidental del
+edificio conocido por la Casa de Gobierno, donde funcionaba asimismo el
+Ayuntamiento con todas sus dependencias, donde resida el Capitn
+General con las suyas, y existan las escribanas pblicas, tena el
+reo que recorrer una larga y angustiosa carrera antes que se pusiera fin
+a su vida en el campo de la Punta, inmediato a la mar. En efecto, por la
+calle de Mercaderes pasaba a la plazuela de la Catedral, torca luego a
+la de San Ignacio, luego a la de Chacn, luego a la de Cuba, enseguida
+por la orilla de la muralla a pasar por debajo de la puerta abovedada y
+oscura llamada de la Punta, en que haba cuerpo de guardia y daba salida
+a los cadveres de la ciudad que llevaban a enterrar en el cementerio
+general.</p>
+
+<p>Al salir por aquella puerta de plaza sitiada, poda distinguir el reo a
+lo lejos, frente al arrecibe de la costa contra la cual se rompan las
+olas del mar en menudos copos de brillante espuma, la mquina terrible,
+horca, garrote o banquillo en que haba de tener fin su vida. Para los
+de nimo apocado, la muerte con todos sus horrores era fuerza que se les
+presentase mucho antes de recibirla. Por suerte, la mujer de que ahora
+hablamos, desde el momento que la metieron en capilla perdi las
+fuerzas, y con ellas la conciencia de su horrible situacin, siendo
+preciso, como se ha visto, que la condujeran al lugar del suplicio en
+silla de mano, sentarla a brazos en el banco del garrote, y, muerta ya,
+dislocarle la vrtebra del cuello para sofocar en su pecho el ltimo
+soplo de vida.</p>
+
+<p>Cinco o seis aos despus de los sucesos que acaban de referirse, haba
+cambiado de un todo el aspecto del campo de la Punta. Al yermo desolado
+y polvoroso que limitaba al oeste las primeras casas de madera de la
+barriada de San Lzaro, por el sur rimeros de tablas y alfardas
+importadas de los Estados Unidos del Norte de Amrica, por el norte la
+mar y el castillo de la Punta, que asomaba sus enanas almenas detrs de
+apiadas calderas frreas de Carrn para la elaboracin del azcar,
+sucedi un edificio de tres cuerpos, macizo, cuadrangular, erigido por
+el Capitn General don Miguel Tacn para crcel pblica, depsito
+presidial y cuartel de infantera.</p>
+
+<p>El espacio descubierto que qued al lado septentrional de ese edificio,
+todava se obstruy ms con la construccin de unos cobertizos de madera
+para abrigo de una parte del presidio, empleada en picar piedra menuda a
+martillo, con destino al empedrado de las calles de la ciudad, segn el
+sistema de McAdam. Pero, de todos modos, as qued separada la prisin
+de la Casa de Gobierno; los presos pasaron a un edificio, aunque
+defectuoso en muchos respectos, fabricado expresamente para su desahogo
+y seguridad; hubo ms conveniente separacin de sexos y de delitos, y,
+en especial, se redujo a la tercera parte la <i>via crucis</i> de los
+infelices reos de muerte, pues que apenas se cuentan doscientos pasos de
+la crcel nueva a la orilla del arrecife, donde se efectuaban las
+ejecuciones capitales. De all y de la Punta, a la parte opuesta,
+salieron a recibir la muerte del patriota y del hroe, aos adelante,
+Montes de Oca y el joven Facciolo; el General Lpez y el espaol Pint;
+el bravo Estrampes; y, en nuestros das, Medina y Len y los inocentes
+estudiantes de la Universidad de La Habana.</p>
+
+<p>Incorporronse los tres amigos a la lgubre procesin, y la acompaaron
+por el costado de la Catedral hasta la puerta del Seminario, edificio
+que se extiende por el fondo de ella y da sobre el puerto. No haban
+abierto an la entrada a las aulas, y el golpe como de doscientos
+estudiantes de derecho, filosofa y latn, la flor de la juventud
+cubana, se dilataba desde las gradas de piedra de la portera hasta el
+cuartel de San Telmo por un lado, y por el otro largo trecho hacia las
+bocacalles del Tejadillo y de San Ignacio, a causa de la estrechura de
+la va. Por un movimiento espontneo, la muchedumbre estudiantil se
+dividi en dos filas, dando paso franco por medio de la calle a la
+extraa comitiva, a la cual preceda un rumor sordo como de enjambre de
+abejas que busca donde posarse.</p>
+
+<p>Hizo alto por un momento ante la puerta del Seminario, para dar tiempo a
+que cuatro hermanos de la Caridad y de la Fe relevasen a los que
+portaban la silla de mano desde la crcel. La figura entre tanto, no
+cambi de posicin ni hizo el menor movimiento; pero aunque los pliegues
+del manto negro ocultaban por completo sus facciones, su nombre y la
+historia de su crimen corrieron de boca en boca entre todos los
+estudiantes.</p>
+
+<p>&mdash;Nadie dira que llevan ah a una mujer, dijo un estudiante de latn.</p>
+
+<p>&mdash;En efecto, ms parece la estatua de una llorona que ser viviente,
+agreg otro.</p>
+
+<p>&mdash;El remordimiento la agobia, dijo un tercero. Por eso dobla la cabeza
+sobre el pecho.</p>
+
+<p>&mdash;Ya, exclam un estudiante alto, de aspecto amulatado; el caso no es
+para menos. Ahora supongo yo que est horrorizada de su propio crimen.</p>
+
+<p>&mdash;Pero est probado, como luz del medioda, segn reza la ley de
+Partida, pregunt nuestro conocido Pancho, que Panchita mat a su
+marido?</p>
+
+<p>&mdash;Tan cierto es que lo mat que le van a dar garrote, volvi a observar
+el estudiante amulatado, con cierta sonrisa de desdn. Por ms seas que
+despus de muerto le hizo tasajo, y, cosindole en un saco de henequn,
+le arroj al ro para pasto de los peces.</p>
+
+<p>Todo eso no constitua un argumento de la criminalidad de Panchita
+Tapia, y su tocayo iba a replicar cuando otro estudiante se interpuso
+diciendo en voz campanuda y acento espaol:</p>
+
+<p>&mdash;Por un tris hace la chica con su consorte lo que dispone la ley de
+Partida que se haga con el parricida. Slo falt que el saco fuera de
+cuero, que tuviese pintadas llamas coloradas al exterior y que hubiese
+puesto en el interior un gallo, una vbora y un mono, animales que no
+conocen padre ni madre.</p>
+
+<p>&mdash;La ley de las Doce Tablas,<a name="FNanchor_17_17" id="FNanchor_17_17"></a><a href="#Footnote_17_17" class="fnanchor">[17]</a> se apresur a decir Pancho alzando la
+voz y empinndose un tanto, contento de poder corregirle la plana al
+estudiante espaolado&mdash;copiada <i>pedem litterae</i> en las Partidas, que
+mand compilar don Alfonso el Sabio&mdash;no habla de gallos, sino de perro,
+vbora y mono, y no porque estos animales conozcan o desconozcan padre o
+madre, sino simplemente para entregar el criminal a su furor. El Cdigo
+Alfonsino considera parricida an a la mujer que mata a su marido. La
+prctica hoy da es arrastrar al reo en un sern atado a la cola de un
+caballo hasta el pie del patbulo. De suerte que, si no arrastran a
+Panchita Tapia, acusada de ese horrendo crimen, la razn es porque no lo
+consienten nuestras costumbres. He dicho.</p>
+
+<p>Con esto Pancho se alej prontamente de aquel grupo, cosa de no dar
+tiempo a una rplica de parte del estudiante espaolado. Pero ste se
+content con decir, vindole alejarse:</p>
+
+<p>&mdash;Se conoce que el chico ha estudiado la leccin.</p>
+
+<p>En aquel mismo punto se abrieron las ponderosas hojas de cedro de la
+puerta del Seminario, ms conocido entonces bajo el nombre de Colegio de
+San Carlos. El gran patio lo constituan cuatro corredores anchos, de
+columnas de piedra, formando un cuadrado. En el centro haba una fuente,
+y por todo el derredor naranjos lozanos y frondosos. En el lado opuesto
+a la entrada principal, a la izquierda, haba una escalera de piedra que
+conduca a los claustros de los profesores; a la derecha, una reja que
+separaba el corredor de un callejn oscuro y hmedo, por el cual se
+penetraba en un saln lateral, largo y sucio, separado de las aguas del
+puerto por un jardn o huerto de tapias elevadas. Hacia all daban unas
+cuatro ventanillas altas por donde entraba la nica luz que a medias
+alumbraba el saln. Contra la pared de enfrente, en el centro, se
+poyaba una mala ctedra, y a ambos lados de ella haba muchos bancos de
+madera, rudos, fuertes y de elevado respaldo, colocados
+transversalmente.</p>
+
+<p>Ah se enseaba filosofa; ah ense por la primera vez esta ciencia a
+la juventud cubana el ilustre padre Flix Varela, quien para ello
+redact un texto, apartndose enteramente del aristotlico, nico
+seguido en Cuba hasta entonces, desde la fundacin de la Universidad de
+La Habana, en 1714, en el Convento de Santo Domingo. Cuando despus, en
+1821, el padre Varela march de representante a las Cortes espaolas,
+qued sustituyndole en la misma ctedra el ms aventajado de sus
+discpulos, Jos Antonio Saco, y en los momentos de nuestra historia la
+desempeaba el abogado Francisco Javier de la Cruz, por ausencia en el
+norte de Amrica del propietario y expatriacin de su virtuoso fundador.</p>
+
+<p>En el ngulo de la izquierda haba otro saln, con entrada directamente
+del corredor, donde enseaba latn el padre Plumas. Luego, ocupando casi
+todo el otro lado, estaba el refectorio de los seminaristas y algunos
+profesores que residan permanentemente en el mismo edificio, y a la
+izquierda de la entrada principal estaba la ancha escalinata, dando
+acceso a los corredores del piso alto. Por sta suban los estudiantes
+de derecho no seminaristas; mientras los de filosofa y latn entraban
+en los salones respectivos, ya mencionados, por las puertas al ras del
+patio.</p>
+
+<p>En la maana del da que vamos refiriendo, cuando los estudiantes de
+derecho ponan el pie en el primer escaln de la escalinata, se
+detuvieron en masa como reparasen en un grupo de tres sujetos en animada
+conversacin cerca de all, bajo el corredor. El que llevaba la palabra
+poda tener de 28 a 30 aos de edad. Era de mediana estatura, de rostro
+blanco, con la color bastante viva, los ojos azules y rasgados, boca
+grande de labios gruesos y cabello castao y lacio, aunque copioso.
+Haba cierta reserva en su aspecto y vesta elegantemente, a la inglesa.
+El otro de los tres personajes se poda decir el reverso de la medalla
+del ya descrito, pues a un cuerpo rechoncho, cabeza grande, cuello
+corto, cabello crespo y muy negro: los ojos grandes y saltones, el labio
+inferior belfo, dejando asomar dientes desiguales, anchos y mal puestos
+agregaba un color de tabaco de hoja que haca dudar mucho de la pureza
+de su sangre. El tercero difera en diverso sentido de los dos
+mencionados, siendo ms delgado que ellos, de ms edad, de color plido
+y aspecto muy amable y delicado. Este era el catedrtico de filosofa,
+Francisco Javier de la Cruz; el anterior Jos Agustn Govantes,
+distinguido jurisconsulto que regentaba la ctedra de derecho patrio; y
+el primero, nombrado Jos Antonio Saco, recin llegado del Norte de
+Amrica.</p>
+
+<p>Preceda a ste la fama de sus escritos en el <i>Mensajero Semanal</i>, que
+publicaba en Nueva York, segn decan, con la cooperacin del muy amado
+padre Varela, principalmente los que versaban acerca de los sucesos y
+eminentes personajes de la revolucin de Mxico y de Colombia. Sobre
+todo, acababa de leerse en La Habana, produciendo un vivo entusiasmo, su
+polmica crtico-poltica con el encargado del Jardn Botnico, don
+Ramn de la Sagra, en defensa del poeta matancero<a name="FNanchor_18_18" id="FNanchor_18_18"></a><a href="#Footnote_18_18" class="fnanchor">[18]</a> Jos Mara
+Heredia.</p>
+
+<p>De resultas de eso, los jvenes cubanos, que ya se daban a la poltica,
+comenzaron a alejarse de la clase de botnica que pretenda ensear La
+Sagra, burlndose de l a medida que admiraban a Saco, a quien tenan
+por un insurgente decidido, con cuya opinin, cosa singular, concurra
+de plano el gobierno de la colonia.</p>
+
+<p>Algunos de los estudiantes de derecho le reconoci, desde luego, por
+haber estudiado filosofa con l en 1823 y murmur su nombre, lo que fue
+bastante para que se pararan e hicieran una exclamacin ms bien de
+curiosidad que de otra cosa. Esto hubo de atraer la atencin de
+Govantes, el cual, por seas, orden a sus discpulos que salieran al
+saln de clase, adonde l los seguira en breve.</p>
+
+<p>All, en efecto, se encaminaron de tropel y entraron en el saln con
+gran algazara, hablando de Saco, de Heredia, de su clebre <i>Himno del
+desterrado</i> y su no menos famosa oda <i>Al Nigara</i>, inclusa en la
+coleccin de sus poesas impresas en Toluca, Mxico; de las lecciones de
+botnica de La Sagra, y de los hroes de la revolucin de Colombia,
+aunque entonces imperfectamente conocida por la juventud habanera.
+Cuando, poco despus, entr Govantes a paso tardo, con un libro debajo
+del brazo y el semblante risueo y animado, callaron de golpe los
+estudiantes y rein all completo silencio. Ascendi los tres o cuatro
+escalones de la ctedra, puso el libro en el ancho pretil y se sent en
+la silla de paja, a mano constantemente.</p>
+
+<p>No era el saln de la clase de derecho slo el ms amplio y extenso del
+seminario, sino tambin el mejor situado bajo todos conceptos. Tena la
+entrada por un extremo, con cuatro ventanas anchas abiertas al corredor,
+y otras tantas al puerto de La Habana, que daban luz y aire, dejando ver
+los valuartes de la ciudadela de la Cabaa y parte de los del Morro.
+Apoyada en la pared medianera, entre las ventanas centrales, se elevaba
+la ctedra; en frente haba dos rdenes de bancos paralelos y a
+entrambos lados otros muchos colocados transversalmente, de modo que el
+catedrtico, desde su elevado asiento, dominaba toda la clase, no
+obstante su extensin. Probablemente habra all congregados hasta 150
+estudiantes de varios cursos.</p>
+
+<p>Los que haban estudiado la leccin y crean poder explicarla con alguna
+claridad, presentaban el cuerpo y seguan los movimientos del
+catedrtico. Los que no haban abierto siquiera el libro de texto, por
+el contrario, no saban donde esconder la cara ni cmo encogerse. En
+este caso se hallaba nuestro conocido Leonardo Gamboa, segn l mismo lo
+haba dicho a sus amigos Meneses y Pancho Solfa. Como por su talla y su
+carcter no le fuera fcil ocultarse, nunca se sentaba en frente de la
+ctedra, sino a los costados, y eso en los ltimos bancos. El da que
+vamos narrando ocup el asiento de la cabeza en el rincn, desalojando
+para ello a su amigo Solfa. Despus de recorrer Govantes con la vista
+toda la clase, se dirigi a un estudiante de su derecha, a quien llam
+por el apellido de Martiartu, el espaolado antes dicho, y le orden
+explicara la leccin, cosa que hizo con facilidad y an lucidez. Luego
+orden hiciera lo mismo al amulatado, que llam Mena; enseguida a otro
+de apellido Arredondo, el cual ocupaba puesto frente a frente de la
+ctedra. Cuando ste hubo concluido la explicacin ms o menos textual,
+Govantes volvi los ojos a su izquierda, los pas por encima de
+Leonardo&mdash;el cual de golpe baj la cabeza con achaque de recoger el
+pauelo dejado caer de intento y los detuvo en el joven que se sentaba
+en la otra cabecera del mismo banco. No se saba ste la leccin y se
+qued callado, por lo cual, tras breve rato, el amable profesor
+dijo:&mdash;el otro, con idntico resultado. Salt enseguida al cuarto, luego
+al sexto, que tampoco pudo responder, hasta que dejando tres o cuatro
+por medio, dijo a Gamboa:&mdash;Usted. Disimul l cuanto pudo, hizo como que
+no haba odo ni entendido, mas su amigo Pancho le llam la atencin, y
+entonces, medio mohino, medio corrido, se puso en pie y dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Maldito si he estudiado la leccin.</p>
+
+<p>Semejantes palabras produjeron una risa general. Gamboa, sin inmutarse,
+continu:</p>
+
+<p>&mdash;Mas, por lo que han dicho los seores que me han precedido en el uso
+de la palabra, saco en consecuencia que el asunto de que hoy se trata es
+de los ms importantes, y creo que no se me olvidarn los puntos
+principales para el caso de su aplicacin en nuestro foro.</p>
+
+<p>Con esto se sent de pronto, pegando al mismo tiempo un puntazo con el
+dedo ndice al sufrido Pancho, por el costado, quien, ya de dolor, ya de
+las cosquillas que le produjo, no pudo menos de dar un salto en el
+asiento. Su discurso, lo mismo que su accin, por inesperados, causaron
+una explosin de risa de que, no obstante su seriedad, particip el
+mismo Govantes; quien, sin ms dilacin, comenz la explicacin del
+texto, que versaba, como ya dicho, sobre el derecho de las personas.
+Defini primero lo que se entenda por persona, segn el derecho romano;
+luego por estado, que dijo se divida en natural y civil, y que este
+ltimo poda ser de tres maneras, a saber: de libertad, de naturaleza y
+de familia. Y entr de lleno en lo que poda denominarse historia de la
+esclavitud, pintndola no ciertamente en sus relaciones con la sociedad
+antigua o moderna, sino con el derecho romano, el de los godos y el
+patrio; porque si bien reinaba bastante libertad de enseanza entonces
+en Cuba, las ideas abolicionistas no haban empezado a propagarse en
+ella.</p>
+
+<p>Govantes en aquel da, como sola, estuvo inspirado, elocuente, dando
+muestras repetidas de su vasta erudicin; en lo cual sin duda no haba
+tenido pequea parte su reciente entrevista con Saco, el traductor y
+anotador de las <i>Recitaciones de Heinecio</i>,<a name="FNanchor_19_19" id="FNanchor_19_19"></a><a href="#Footnote_19_19" class="fnanchor">[19]</a> de texto en el Colegio
+San Carlos desde el ao anterior de 1829. Al ponerse l en pie, pues
+haba sonado la hora de las nueve, los estudiantes imitaron su ejemplo,
+prorrumpiendo en estrepitosos aplausos.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_Xa" id="Capitulo_Xa"></a><span class="smcap">Captulo X</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Enga al mezquino</i><br />
+<i>Mucha hermosura;</i><br />
+<i>Falt la ventura,</i><br />
+<i>Sobr el desatino;</i><br />
+<i>Errado el camino</i><br />
+<i>No pudo volver</i><br />
+<i>El que por amores</i><br />
+<i>Se dej prender.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">D. Hurtado de Mendoza</span></p></div>
+
+
+<p>Decamos que los estudiantes de derecho patrio imitaron el ejemplo de su
+profesor ponindose todos de pie. Pero aunque ganosos de salir del aula,
+segn es de suponerse, permanecieron en sus puestos respectivos hasta
+que aqul descendi de la ctedra y se dirigi a la puerta de salida,
+cabeza baja y libro de texto debajo del brazo; entonces desfilaron en
+dos columnas tras l, en respetuoso silencio.</p>
+
+<p>Los pocos que le acompaaron hasta la puerta de su celda, al fondo de la
+galera, fueron los seminaristas, pupilos del colegio, los cuales se
+distinguan por la ropa talar de estamea color pardo que vestan y que
+les daba la apariencia de monacillos; si bien es seguro que ninguno de
+ellos seguira la carrera eclesistica.</p>
+
+<p>Los otros estudiantes no seminaristas, en el nmero ya dicho, luego que
+se alej el catedrtico, deshicieron la formacin que traan, se
+precipitaron por la ancha escalera de piedra, en tropel bajaron al
+corredor y en el mismo desorden salieron a la calle, cual si los hubiera
+vomitado de un golpe la amplia portera del Colegio de San Carlos.</p>
+
+<p>Ya en la calle, se derramaron por diferentes rumbos de la ciudad. Un
+grupo bastante numeroso tom la vuelta del cuartel de San Telmo en que
+termina la calle de San Ignacio, torci la de Chacn, enseguida a la de
+Cuba, en fin, por la de Cuarteles se encamin a la Loma del ngel, que
+era su destino. En este grupo estudiantil, marchando con gran algazara,
+bien poda notar el curioso lector de anteriores pginas, a los tres
+constantes amigos: Gamboa, Meneses y Solfa. El primero de stos sin duda
+capitaneaba a los dems, porque iba a la cabeza blandiendo en la mano
+derecha, a guisa de bastn de tambor mayor, la caa de Indias con puo
+de oro y regatn de plata. A medida que se acercaban a la iglesia del
+Santo ngel Custodio, que, como sabe el lector habanero, se halla
+sentada en la planicie de la Peapobre, se estrechaba ms la va a causa
+del declive y del golpe de gentes de ambos sexos, de todos colores y
+condiciones que llevaban la misma direccin.</p>
+
+<p>Las mujeres blancas, al menos las que no se dirigan a la iglesia, iban
+en quitrines, los cuales entonces empezaban a generalizarse y a
+sustituir a las <i>volantes</i> o calesas, que venan usndose desde fines
+del siglo pasado. Casi todos los ocupaban tres seoras sentadas en el
+nico asiento o de testera de esos carruajes, las mayores a los lados,
+recostadas muellemente; la ms joven en medio y erguida siempre, porque
+nuestros quitrines ni nuestras <i>volantes</i> se construyen en realidad para
+tres personas, sino para dos. Aunque pasadas las nueve de la maana, no
+calentaba demasiado el sol, a causa de lo adelantado de la estacin; por
+eso casi todos los quitrines llevaban el fuelle cado, mostrando a toda
+su luz la preciosa carga de mujeres, jvenes en su mayor parte,
+vestidas de blanco o colores claros, sin toca ni gorra, la trenza negra
+de sus cabellos sujeta con el peine de carey llamado peineta de teja, y
+los hombros y brazos descubiertos.</p>
+
+<p>Las mujeres blancas que iban a pie por aquellas calles pedregosas sin
+aceras, de seguro se dirigan a la iglesia; lo que poda advertirse por
+el traje negro y la mantilla de encaje. La gente de color de ambos
+sexos, en doble nmero que la blanca, iba toda a pie, parte tambin a la
+iglesia, parte paseando o vendiendo tortillas de maz en tableros de
+cedro, que era uno de los motivos de la fiesta. Las que se hallaban
+arrimadas a una u otra pared de la calle, eran por lo comn negras de
+frica, pues las criollas desdeaban la ocupacin, sentadas en sillas
+enanas de cuero, con una mesita por delante y el burn en el brasero a
+un lado. En la tal losa de piedra oscura tendan con una cuchara de
+madera la porcin de harina de maz mojada que constitua una torta de
+tres o cuatro onzas de peso, y cuando estaba doradita con el calor del
+burn, le esparcan por encima un poco de manteca de vacas, y as
+calientita y jugosa la ofrecan de venta al transente a razn de medio
+de plata el par. Muchas seoritas no tenan a menos parar el carruaje y
+comparar las tortillas de San Rafael, segn las denominaban, calientes
+todava del indiano burn, pues por lo que parece, era como saban
+mejor.</p>
+
+<p>La ocasin de todo aquel bullicio y movimiento era la fiesta de San
+Rafael, que cae el 24 de octubre, cuya celebracin se haba principiado,
+segn ya indicamos, nueve das antes. En cada uno de ellos se deca una
+misa rezada en las primeras horas de la maana, misa mayor y sermn de
+diez a doce y salve a la hora de vspera. Durante la novena o circular
+se mantena de manifiesto el Santsimo Sacramento, y con tal motivo la
+iglesia nunca se vea desocupada de los fieles que acudan de todas
+partes del barrio a ganar indulgencia plenaria.</p>
+
+<p>Como hemos dicho anteriormente, la pequea iglesia del Santo ngel
+Custodio se halla asentada en la planicie estrecha de la Peapobre,
+especie de arrecife de poca extensin, aunque bastante elevado respecto
+al plano general de la ciudad. Para subir a ella haba, y hay ahora, dos
+escalinatas de piedra oscura y tosca, con repechos de lo mismo: una que
+arranca del fondo de la calle de los Cuarteles, la otra que desciende a
+la de Compostela, siendo sta la ms larga y pendiente.</p>
+
+<p>En llegando a lo alto de la meseta, que tambin tiene repecho de piedra,
+se est en el piso del templo, cuya nica nave, en los das de funcin,
+como de la que ahora se trata, se descubre toda entera&mdash;el altar mayor
+al fondo, retablo de madera de dos cuerpos&mdash;ms all de las dos puertas
+laterales, casi oculto tras el bosque de cirios blancos, candelabros
+dorados y plateados, macetas de flores artificiales y gran profusin de
+relumbrantes cartulinas. A izquierda y derecha se vean dos retablos de
+menos adornos, en el promedio de la puerta principal y las laterales, y
+en la media naranja otros dos retablos, en cada uno de los cuales se
+veneraba algn santo, por lo regular de madera de talla, encerrado en un
+nicho de cristal. El techo, en forma de caballete, dejaba al desnudo el
+maderamen de la armadura que estaba cubierta de tejas coloradas, y
+encima del arco toral, dentro del que haba un pequeo coro, se
+levantaba el cuadrado campanario de piedra de tres cuerpos en
+disminucin ascendente. Hacia el oeste, detrs del cuerpo de la iglesia,
+se hallaba la sacrista, la habitacin del cura enseguida, y otra
+escalera de piedra menos espaciosa que las del frente, que daba salida a
+la calle de Egido, especie de callejn hondo, torcido y desigual que
+corre a lo largo de las paredes de las casas y los baluartes que
+circundaban la ciudad por la parte de tierra. El patio, por el frente,
+tiene un malecn de mampostera, al modo de muro de azotea. Pues en ese
+malecn, en la maana del da que vamos refiriendo, el segundo o tercero
+de la novena de San Rafael, varios negros carpinteros se entretenan en
+levantar con tablas de pino, pintadas de color de cantos de piedra, algo
+que se asemejaba a las almenas de un castillejo, habiendo ya plantado el
+asta bandera y casi concluido la obra principal.</p>
+
+<p>Los estudiantes se haban apoderado de todo el repecho de las
+escalinatas y mesetas; Leonardo Gamboa en lo ms alto, con su caa al
+hombro dirigiendo la maniobra, y no suba por stas persona alguna, ni
+pasaba por la calle mujer especialmente, en carruaje o a pie, sin que
+tuvieran ellos algo que decirle y an hacerle. El ms conspicuo por su
+voz, por el puesto que ocupaba y por su aventajada talla era Gamboa,
+prodigando, sin cesar dichos y requiebros, sobre todo a las muchachas
+bonitas, con sobra de galantera y lastimosa falta de buena crianza.
+Ellas, sin embargo, ya por el hbito de orlos desde la cuna, ya porque
+siempre halaga la celebracin, no se daban por ofendidas, antes stas se
+sonrean; aqullas, con el abanico entreabierto, hacan un saludo
+gracioso a los conocidos o amigos, y no faltaban quienes correspondan a
+una pulla, con otra pulla, por cierto no de la mejor ley.</p>
+
+<p>Haba Leonardo arrebatado un pedazo de tortilla a uno de sus compaeros,
+y, tenindole en la mano izquierda, lo brindaba a la joven que mejor le
+pareca, sin nimo de drsela a ninguna, ni probarlo l, hasta que, de
+tres que iban en un quitrn, crey reconocer la que ocupaba el lado
+opuesto; por cuya razn, en vez de hacerle el mismo ofrecimiento que a
+las dems, baj la mano de pronto y trat de ocultarse tras el repecho
+de la meseta. La joven le haba visto, y reconocido desde luego; slo
+que, lejos de sonrerse, como es natural cuando se divisa a un amigo
+entre multitud de gentes extraas, se puso ms seria y plida de lo que
+era, aunque mientras pudo estuvo mirando el sombrero y la frente del
+estudiante, asomados a pesar suyo por encima del borde del muro de
+piedra. A tiempo de agacharse Gamboa, por un movimiento involuntario,
+le ech garra por un brazo a su amigo Meneses, y de modo le apret, que
+ste no pudo menos de quejarse y preguntarle:</p>
+
+<p>&mdash;Qu sucede, Leonardo? Por Dios bendito, suelta, que me desprendes el
+brazo.</p>
+
+<p>&mdash;No la conociste? repuso Leonardo enderezndose poco a poco.</p>
+
+<p>&mdash;A quin? Qu dices?</p>
+
+<p>&mdash;A la muchacha aquella del quitrn azul que va sentada a la parte
+opuesta de nosotros. Pasa ahora las Cinco esquinas. Todava mira hacia
+ac. De seguro me ha reconocido. Y yo que la haca a muchas leguas de
+distancia! Si creer que todava duran los aguinaldos de pascuas?</p>
+
+<p>No s an de quin hablas.</p>
+
+<p>&mdash;De Isabel Ilincheta, hombre. No la conociste? Bien que te gustaba su
+hermana Rosa.</p>
+
+<p>&mdash;Acabramos. No la conoc, en efecto. Me pareci muy delgada y
+triguea, all era la ms linda del partido.</p>
+
+<p>&mdash;Todas las muchachas cuando van para tas se ponen delgadas y
+palidecen; y lo que es Isabel tiene razn para ambas cosas, pues cuenta
+mi edad y no abriga esperanzas de casarse pronto.</p>
+
+<p>&mdash;Todava te casas t con ella el da menos pensado.</p>
+
+<p>&mdash;Yo? Primero con una escopeta. La chica me gusta, no lo niego; pero
+ms me gustaba all, en medio de las flores y del aire embalsamado, a la
+sombra de los naranjos y de las palmas, en aquellas guardarrayas y
+jardines del cafetal de su padre. Y luego, es una bailadora... de
+primera. No menos que tu Rosa.</p>
+
+<p>&mdash;Deja tranquila a Rosa y volvamos a tu Isabel. Estaba lo que se llama
+enamorada de ti. La pobre! no te conoce, a lo que entiendo. Porque si
+vale decir verdad, eres el ms inconstante y voluble de los hombres.</p>
+
+<p>&mdash;Lo confieso, lo siento, mas no puedo remediarlo; me empeo por una
+muchacha mientras me dice que no; en cuanto me dice que s, aunque sea
+ms linda que Mara Santsima, se me caen a los pies las alas del
+corazn. Desde mayo no le escribo. Qu pensar de m? Y es que estas
+muchachas criadas en el campo son tan empalagosas con su querer... Se
+figuran que nosotros los mozos de La Habana somos todo cera y miel.</p>
+
+<p>&mdash;Dnde parar ella?</p>
+
+<p>&mdash;De seguro en casa de las Gmez, sus primas, detrs del Convento de las
+monjas Teresas.</p>
+
+<p>&mdash;Esperas tropezar ah con Rosa? Cuando no estaba en el quitrn con
+Isabel, es claro que no ha venido del campo. En cuanto a m, te juro que
+no deseo y temo encontrarme cara a cara con Isabel. Estar ella hecha un
+moderno virago conmigo. No es mujer a quien se puede ofender
+impunemente.</p>
+
+<p>&mdash;Razn tiene sobrada para estar enojada contigo, y en conciencia debes
+hacer por aplacar su enojo...</p>
+
+<p>&mdash;Conciencia, conciencia, repiti Leonardo en tono desdeoso. Quin la
+tuvo jams en tratndose de mujeres?</p>
+
+<p>&mdash;Hombre! No digas blasfemias, que hijo eres de mujer.</p>
+
+<p>Esta ltima observacin la hizo Pancho Solfa, que haba estado oyendo el
+breve dilogo de los dos amigos. Leonardo le mir de alto a bajo; no por
+desprecio, sino porque le sacaba al menos dos palmos de ventaja en
+estatura, y le dijo serio:</p>
+
+<p>&mdash;T vas a parar en fraile capuchino. Luego, volvindose con viveza para
+Meneses, aadi: Esa muchacha va a trastornar todos mis planes.</p>
+
+<p>&mdash;No lo comprendo, dijo Meneses.</p>
+
+<p>&mdash;Ya lo vers, repuso Leonardo pensativo. Caballeros, prosigui hablando
+con los que le seguan desde el colegio; vmonos que ya esto fastidia.</p>
+
+<p>Conocidamente Leonardo se haba puesto de mal humor; algo le contrariaba
+el nimo, y l no era hombre para sobrellevar estorbos. Pero apenas baj
+a la calle por el lado de la de Compostela, y se vio una vez ms en
+medio del bullicio popular, cuando volvi a su ser natural y a las
+vivezas de su carcter. En efecto al llegar a las Cinco esquinas,
+alcanz un caballero de mediana edad que llevaba la misma direccin que
+los estudiantes. Leonardo le pas los brazos por debajo de los suyos, le
+cubri los ojos con ambas manos y le dijo, variando el acento:&mdash;Adivina
+quin soy.</p>
+
+<p>En vano el desconocido trat de desasirse de las garras del estudiante,
+en la persuasin quizs de que el objeto de aquella violencia era
+robarle a la claridad del da y a la vista del pueblo. Pero Leonardo,
+luego que se le reunieron los compaeros y multitud de curiosos, solt
+al hombre; y, con el sombrero en la mano y la cabeza inclinada, en seal
+de respeto y arrepentimiento, le dijo:&mdash;Pido a Vd. mil perdones,
+caballero. He sufrido una equivocacin lamentable, pero Vd. tiene la
+culpa, porque se parece a mi to Antonio como un huevo a otro huevo.</p>
+
+<p>Los estudiantes soltaron la carcajada, por lo mismo que el caballero
+desconocido, comprendiendo la burla, estall en expresiones de mal humor
+y de enojo contra la juventud malcriada e insolente de la poca. Aquella
+ridcula escena pas con ms rapidez de lo que hemos acertado a
+pintarla, y, como para hacer contraste con ella, no bien pas Leonardo
+la calle de Chacn, meti la punta de su caa de Indias en una rolliza
+tortilla de maz que empezaba a dorarse al calor del burn de una negra
+ms rolliza todava y casi desnuda, arrimada a la pared de la esquina y
+rodeada de sus cachivaches, y la levant en el aire. Hizo la tortillera
+una exclamacin de angustia, y al enderezarse en el enano asiento, como
+era tan gorda y pesada, ech a rodar la mesita que tena delante, donde
+haba otras tortillas ya cocidas, con lo cual se aument su disgusto y
+se menudearon sus gritos. Todos rieron de la ocurrencia, Diego Meneses,
+quien, por uno de aquellos impulsos nobles y generosos de su buen
+corazn, sac del bolsillo del chaleco unos cuantos reales, se los
+arroj al pecho abultado de la negra, y acert a depositrselos en el
+seno, no obstante el bajo escote del cuerpo de su escassimo traje.</p>
+
+<p>Si con esto se le pas el enojo o cesaron sus lamentos, los estudiantes
+no se detuvieron a averiguarlo. Adelante, en la calle del Tejadillo
+corta la de Compostela en ngulo recto y luego se encuentra la del
+Empedrado, dicha as por haber sido la primera en que se empez a
+ensayar el sistema de pavimento de las calles de La Habana con chinas
+rodadas y arroyo en medio. Por ella torci Leonardo a la derecha, y
+despus de saludar a sus compaeros y decir a sus ntimos amigos Meneses
+y Solfa que podan, si queran, esperarlo en la plazoleta inmediata de
+Santa Catalina, donde se reunira con ellos dentro de un cuarto de hora.
+Pero siendo ya la de almorzar, segn la costumbre de Cuba, ellos
+prefirieron continuar a sus casas respectivas, y as se separaron de
+Leonardo hasta la noche en la feria del Santo ngel Custodio.</p>
+
+<p>Una vez solo el estudiante de derecho, cambi de paso y de aspecto
+repentinamente. Se puso serio y pensativo, mucho ms de lo que caba
+esperar en un carcter tan alegre y vivaz. Era que le preocupaba
+demasiado la aparicin en La Habana y en la feria, de la joven de
+Alquzar a quien denomin Isabel Ilincheta. No obstante que lo negase,
+estaba enamorado de ella, y recelaba que su repentina llegada diese
+ocasin a revelaciones desagradables, sobre todo, al descubrimiento de
+sus veleidades, que, por pervertido que tuviese el sentimiento de la
+decencia, no podan hacerle honor ni dejar de sacarle los colores a la
+cara.</p>
+
+<p>Varias veces se detuvo y peg con la punta del bastn en las angostas
+losas de la acera, de cuyo lujo gozaba entonces, entre otras pocas, la
+calle famosa de lo Empedrado. Entre seguir y volverse fluctuaban
+grandemente, pues es bueno que se sepa que aquella no era la direccin
+de su casa. Dio, al fin, un golpe ms recio que los dems con la caa,
+se la ech al hombro, como sola, y apresur el paso, murmurando:&mdash;Qu
+diablos! A lo hecho, pecho. Todo esto, para confirmarse en la resolucin
+tomada.</p>
+
+<p>A poco andar se encontr en la esquina de la calle del Aguacate, y
+arrimado a las alterosas paredes del Convento de Santa Catalina, no hizo
+alto hasta cerca de la esquina en que la calle de O'Reilly corta la que
+llevaba a la sazn. All, dirigi una mirada oblicua a la ventanilla
+cuadrada y alta de una casucha en la acera opuesta, inmediata a la
+esquina. Dicha casucha la hemos descrito minuciosamente al final del
+captulo II de esta verdica historia. Las hojas de la ventanilla se
+hallaban entornadas, y por entre los balaustres de cedro, se vean los
+pliegues de una cortinilla de muselina blanca, la cual se agitaba
+ligeramente entonces, ya a causa del airecillo de la maana, ya de los
+movimientos de alguna persona que estuviese detrs. En la misma
+disposicin, aunque inversa, se vea la desvencijada puerta: la media
+bala de hierro, de que hemos hablado en otra parte, impeda que se
+cerrase del todo.</p>
+
+<p>Que haba una persona apostada entre la hoja entornada de la ventanilla
+y la cortina blanca, no cabe duda ninguna, porque apenas Leonardo cruz
+y puso la mano derecha en el hueco que dejaba en el marco un balaustre
+cado, cuando se asom la cara ms linda de mujer que quizs exista en
+aquel tiempo en La Habana. A su vista, aunque los ojos de la mulata
+despedan rayos, y no de amor, sino de clera, qued completamente
+subyugado Leonardo, y se olvid de Isabel, de los bailes de Alquzar y
+de los paseos por las guardarrayas de palmas y de naranjos en los
+cafetales de esa comarca. El lector de los primeros captulos de esta
+historia tiene delante a Cecilia Valds. Mantena los ardientes labios
+apretados, la sangre quera brotarle de sus redondas mejillas, el
+abultado seno con dificultad se contena dentro de las ligaduras del
+traje de yoc. Al fin fue ella la primera a hablar, diciendo ms con el
+semblante que con la voz:</p>
+
+<p>&mdash;Para qu ha venido?</p>
+
+<p>&mdash;Acabo de salir de la clase, contest Leonardo en tono humilde y bajo,
+mas recio.</p>
+
+<p>Cecilia mir al soslayo para adentro, con la mano izquierda abierta hizo
+sea a Leonardo que bajara algo ms la voz y aadi con vehemencia:</p>
+
+<p>&mdash;Le han visto hace poco en la loma del ngel.</p>
+
+<p>&mdash;Puede ser, vena para ac.</p>
+
+<p>&mdash;Pero se ha detenido mucho, la distancia no es tan grande. Ah!
+Maldita la mujer que ama!</p>
+
+<p>&mdash;Nada se ha perdido, Cecilia. Heme aqu.</p>
+
+<p>&mdash;Ya. Mas quin sabe la causa de su demora? Tal vez una mujer...</p>
+
+<p>&mdash;Mujer no, te lo juro.</p>
+
+<p>&mdash;No me jure, porque entonces menos le creo. El caso es que Chepilla ya
+est de vuelta de Paula y Vd. se aparece ahora. Ya no hay tiempo de
+hablar. Hace rato que lleg. Rezaba y dormitaba, supongo que de cansada;
+y ya levanta la cabeza y pone el odo de tico. (Esto lo dijo mirando
+otra vez hacia dentro.) A Vd. no le interesa mi amistad, se conoce, y
+soy una boba que le espero. Maldita sea la mujer que quiere como yo!</p>
+
+<p>&mdash;Tu desesperacin me asusta, alma ma. Siento el percance, ser maana.</p>
+
+<p>&mdash;Es que Chepilla no va todos los das a Paula.</p>
+
+<p>&mdash;Me levant cerca de las siete. T sabes a la hora que vinimos de
+Regla, cerca de la una de la madrugada.</p>
+
+<p>&mdash;Eso no impidi que yo me despertase al amanecer. Me acost con el
+cuidado y Vd. no, esto hace mucha diferencia.</p>
+
+<p>&mdash;Djate de ese tono irnico que no te sienta ni un poquito. Demasiado
+sabes t que te idolatro.</p>
+
+<p>&mdash;Obras son amores y no buenas razones, y el hombre que no cumple con
+una cita...</p>
+
+<p>&mdash;No me condenes de ligero. Ya te he dicho la causa de mi demora. Te
+protesto, sin embargo, que lo siento en el alma, y ya te probar...</p>
+
+<p>&mdash;Malhaya viene tarde. En vano me protesta de su cario. La persona que
+quiere bien no engaa. S, Vd. me est engaando. Me tiene muy herida.
+Vyase. Truena Vd., no habla.</p>
+
+<p>Leonardo le cogi la mano y se la llev a los labios, sin que ella
+opusiera la menor resistencia, por donde conoci que haba pasado el
+furor de la tormenta y que la muchacha admitira su visita en primera
+oportunidad. Con esto l sigui camino y al entrar en la calle de
+O'Reilly, puso el pie izquierdo en el estribo de una volanta que bajaba
+de la puerta del Monserrate, zarandendose dentro de dos largusimas
+varas, pendientes de dos enormes ruedas y del lomo de un verdadero
+Rocinante, y qued sentado en el cojn de vaqueta. El estremecimiento
+producido por la repentina entrada del joven, llam la atencin del
+calesero, quien incontinente volvi la cara a fin de ver la casta de
+pasajero que haba conseguido sin solicitarlo ni esperarlo. Este, a
+tiempo de caer en el asiento, tron en voz campanuda y de mando:&mdash;A
+casa.</p>
+
+<p>&mdash;Y dnde vive el nio? naturalmente pregunt el azorado calesero.</p>
+
+<p>&mdash;Bruto! Que no lo sabes? Calle de San Ignacio esquina a Luz. Arrea.</p>
+
+<p>&mdash;Ah! exclam el calesero, y le peg tan fuerte latigazo a la pobre
+bestia en los ijares, que se estremeci toda dentro de la armazn de
+huesos, doblndose casi en dos, bien del dolor, bien del peso del
+carruaje, del pasajero y del jinete.</p>
+
+<p>Mientras el estudiante, sacudido como una pelota va camino de su casa en
+la desvencijada volante sannos permitidas algunas reflexiones. A qu
+aspiraba Cecilia al cultivar relaciones amorosas con Leonardo Gamboa? El
+era un joven blanco, de familia rica, emparentado con las primeras de La
+Habana, que estudiaba para abogado y que, en caso de contraer
+matrimonio, no sera ciertamente con una muchacha de la clase baja, cuyo
+apellido slo bastaba para indicar lo oscuro de su origen, y cuya sangre
+mezclada se descubra en su cabello ondeado y en el color bronceado de
+su rostro. Su belleza incomparable era, pues, una cualidad relativa, la
+nica quizs con que contaba para triunfar sobre el corazn de los
+hombres; mas eso no constitua ttulo abonado para salir ella de la
+esfera en que haba nacido y elevarse a aqulla en que giraban los
+blancos de un pas de esclavos. Tal vez otras menos lindas que ella y de
+sangre ms mezclada, se rozaban en aquella poca con lo ms granado de
+la sociedad habanera, y an llevaban ttulos de nobleza; pero stas o
+disimulaban su oscuro origen o haban nacido y se haban criado en la
+abundancia; y ya se sabe que el oro purifica la sangre ms turbia y
+cubre los mayores defectos, as fsicos como morales.</p>
+
+<p>Pero estas reflexiones, por naturales que parezcan, estamos seguros que
+jams ocuparon la mente de Cecilia. Amaba por un sentimiento espontneo
+de su ardiente naturaleza y slo vea en el joven blanco el amante
+tierno, superior por muchas cualidades a todos los de su clase, que
+podan aspirar a su corazn y a sus favores. A la sombra del blanco, por
+ilcita que fuese su unin, crea y esperaba Cecilia ascender siempre,
+salir de la humilde esfera en que haba nacido, si no ella, sus hijos.
+Casada con un mulato, descendera en su propia estimacin y en la de sus
+iguales: porque tales son las aberraciones de toda sociedad constituida
+como la cubana.</p>
+
+<p>El calesero, entre tanto, baj por la calle de O'Reilly al trote, tom
+la de Cuba, cruz diagonalmente la plazoleta de Santa Clara, torci
+luego a la calle de San Ignacio, y sin adelantarse un paso par la
+carrera a la puerta de la casa que le haban designado. Aqulla era una
+prueba de que el negro calesero no mereca el dictado de bruto que le
+dio Leonardo al entrar en la volante. No haba acabado de parar sta,
+cuando el estudiante salt a la acera y con la misma rapidez le lanz
+una moneda al calesero. Recibiola l en el aire, se la llev a los ojos,
+vio que era una peseta columnaria, se persign con ella, pic espuelas y
+sigui viaje, diciendo:&mdash;Mucha salud, nio.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_XIa" id="Capitulo_XIa"></a><span class="smcap">Captulo XI</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>De mi patria</i><br />
+<i>bajo el desnublado cielo</i><br />
+<i>no pude resolverme a ser esclavo,</i><br />
+<i>ni consentir que todo en la natura</i><br />
+<i>fuese noble y feliz menos el hombre.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Jos Mara Heredia</span></p>
+
+<p>A Emilia.</p></div>
+
+
+<p>Crey advertir Leonardo cuando salt de la volante a la acera, que un
+militar, en completo uniforme, que caminaba de prisa hacia la Plaza
+Vieja, se haba separado de la segunda ventana de su casa, y que
+contemporneamente se haba desprendido de un postigo de la misma el
+bien conocido rostro de una de sus hermanas. Apresur el paso, y, en
+efecto, a travs de otro postigo de la reja del zagun, vio a su hermana
+mayor Antonia, en el acto de alzar la cortina para entrar en el primer
+aposento, por la puerta que daba a la sala. Le desazon ms de lo que
+puede imaginarse este inesperado descubrimiento, porque atando cabos se
+convenci, a no quedarle duda, de que mientras l galanteaba a la mulata
+all por el barrio del ngel, un capitn del ejrcito espaol, a la
+clara luz de una maana de octubre, le galanteaba la hermana ac por el
+barrio de San Francisco. El recuerdo del momento placentero que haba
+gozado y que an se cerna en su mente cual visin brillante, qued
+enturbiado, se desvaneci del todo ante la desagradable escena a la
+ventana de su casa.</p>
+
+<p>De la generacin que procuramos pintar ahora bajo el punto de vista
+poltico-moral, y de la que eran muestra genuina Leonardo Gamboa y sus
+compaeros de estudios, debemos repetir que alcanzaba nociones muy
+superficiales sobre la situacin de su patria en el mundo de las ideas y
+de los principios. Para decirlo de una vez, su patriotismo era de
+carcter platnico, pues no se fundaba en el sentimiento del deber, ni
+en el conocimiento de los propios derechos como ciudadano y como hombre
+libre.</p>
+
+<p>El sistema constitucional que haba regido en Cuba, la primera vez de
+1808 a 1813, la segunda de 1821 a 1823, nada le haba enseado a la
+generacin de 1830. Para ella haban pasado como un sueo, como cosas
+del otro mundo o de otro pas, la libertad de imprenta, la milicia
+nacional, el ejercicio frecuente del derecho del sufragio, las reuniones
+populares, las agitaciones y propaganda de los ms exaltados, los
+concilibulos de las sociedades masnicas, las ctedras de Derecho y de
+Economa Poltica, las lecciones de Constitucin del Padre Varela.
+Despus de cada uno de esos dos breves perodos haba pasado sobre Cuba
+la ola del despotismo metropolitano y borrado hasta las ideas y los
+principios sembrados con tanto afn por ilustres maestros y eminentes
+patriotas. Haban desaparecido los peridicos libres, los folletos y los
+pocos libros publicados en las dos pocas memorables, de los cuales, si
+exista uno que otro ejemplar, era en manos del bibligrafo, que tena
+doble empeo en ocultarle.</p>
+
+<p>Sujeta a la previa censura, haba enmudecido la prensa en toda la Isla
+desde 1824, no mereciendo ese nombre los poqusimos peridicos, que
+despus se publicaban en una que otra poblacin grande de la misma. El
+estado de sitio en que desde entonces qued avasallado el pas, no
+consenta la discusin de las cuestiones que ms podan interesar al
+pueblo. Delito grave era tratar de poltica en pblico y en privado,
+hasta el uso de ciertos nombres de personas y an de cosas estaba
+estrictamente prohibido. Los sucesos pasados, pues, as dentro como
+fuera de Cuba, los conatos de revolucin en sta, las resultas de la
+tremenda lucha por la libertad e independencia en el continente, todo
+esto qued sepultado en el misterio y en el olvido para la generalidad
+de los cubanos. La historia, adems, que todo recoge y guarda para la
+ocasin oportuna, an no se haba escrito.</p>
+
+<p>No faltaban fuera quienes tratasen contemporneamente de la poltica
+militante y se afanasen por hacer llegar a la patria la noticia de lo
+que pasaba en torno de ella y que poda ensear al pueblo sus deberes y
+recordarle sus derechos. A ese fin, entre otros, el virtuoso Padre
+Varela public en Filadelfia <i>El Habanero</i>, de 1824 a 1826; pero el
+gobierno espaol le declar papel subversivo y prohibi su entrada en
+Cuba. De suerte que puede asegurarse que muy pocos ejemplares circularon
+en ella. Ms tarde, es decir, de 1828 a 1830, emprendi Saco tambin en
+el Norte de Amrica la publicacin de <i>El Mensajero Semanal</i>, peridico
+cientfico-poltico-literario, el cual, por iguales motivos que el
+anterior, tuvo escasa circulacin en La Habana y no ejerci influencia
+apreciable en las ideas polticas. Lo nico que en ese peridico hizo
+eco en la juventud habanera, segn se ha indicado anteriormente, fue la
+polmica que su ilustre redactor sostuvo con el director del Jardn
+Botnico de La Habana, don Ramn de la Sagra, por la apasionada crtica
+que ste haba hecho del tomo de poesas dado a luz en Toluca, en el ao
+de 1828, por el insigne Tirteo<a name="FNanchor_20_20" id="FNanchor_20_20"></a><a href="#Footnote_20_20" class="fnanchor">[20]</a> cubano, Jos Mara Heredia.</p>
+
+<p>Mayor y ms general influencia ejercieron en el nimo de la juventud los
+patriticos versos de ese clebre poeta. Sobre todos su oda <i>La Estrella
+de Cuba</i>, octubre de 1823; su epstola <i>A Emilia</i>, 1824; su soneto a don
+Toms Boves. Su <i>Himno del Desterrado</i>, 1825, caus un vivo entusiasmo
+en La Habana; muchos lo aprendieron de memoria y no pocos lo repetan
+cuando quiera que se ofreca la ocasin de hacerlo sin riesgo de la
+libertad personal. Pero ni aquellos peridicos, ni estos fogosos versos,
+mager que rebosando en ideas libres y patriticas, bastaban a inspirar
+aquel sentimiento de patria y libertad que a veces impele a los hombres
+hasta el propio sacrificio, que les pone la espada en la mano y los
+lanza a la conquista de sus derechos.</p>
+
+<p>Quedaban, adems, confusas, si ya no tristes, reminiscencias de las
+pasadas conjuraciones. De la del ao 12 slo sobreviva el nombre de
+Aponte,<a name="FNanchor_21_21" id="FNanchor_21_21"></a><a href="#Footnote_21_21" class="fnanchor">[21]</a> cabeza motn de ella, porque siempre que se ofreca pintar a
+un individuo perverso o maldito, exclamaban las viejas:&mdash;Ms malo que
+Aponte! De la del ao 23 se saba por tradicin, que Lemus, el
+cabecilla, gema en un presidio de Espaa; que Peoli se haba escapado
+del cuartel de Beln disfrazado de mujer; que Ferrety, el delator,
+gozaba de la privanza o favores del Gobierno; y que Armona, el
+aprehensor y perseguidor de los principales conjurados, continuaba
+siendo el jefe de la nica gendarmera del Capitn General don Francisco
+Dionisio Vives.</p>
+
+<p>Como rumor no ms haba corrido que el gobierno de Washington se haba
+opuesto a la invasin de Cuba y Puerto Rico por las tropas de Mxico y
+de Colombia, y que de esas resultas haban ahorcado all por Puerto
+Prncipe en 1826, como emisarios de los insurgentes, a Snchez y a
+Agero.<a name="FNanchor_22_22" id="FNanchor_22_22"></a><a href="#Footnote_22_22" class="fnanchor">[22]</a> Pero a tal punto haban llegado el olvido y la indiferencia,
+que en los mismos das a que nos referimos en las anteriores pginas, se
+segua causa de infidencia a los cmplices de la conjuracin llamada del
+<i>Aguila Negra</i>, muchos de los cuales estaban presos en el cuartel de
+Dragones, en el de las Milicias de color, en el castillo de la Punta y
+en otras partes, y no se echaban de ver sntomas de descontento,
+siquiera de inters en el pueblo.</p>
+
+<p>Tambin los conjurados cubanos de anteriores intentonas malogradas, o se
+hallaban an lejos de la patria, o haban muerto en el destierro, o se
+les haba entibiado el ardor patritico y llevaban vida oscura y
+pacfica, consagrados a la reparacin de los estragos que haban
+producido en su salud y su fortuna, el tiempo y las contradicciones de
+los hombres. No era, pues, ni poda ser ocupacin de los que haban
+vuelto a la patria, la propaganda de las opiniones y proyectos polticos
+concebidos y acariciados durante los das de la exaltacin y de la fe
+ciega en la libertad.</p>
+
+<p>Por su parte, los criollos y peninsulares emigrados del continente, como
+para subsanar su conducta cobarde, egosta o retrgrada en la guerra por
+la independencia, a su llegada a Cuba, slo se ocuparon de falsear el
+carcter de los sucesos, calificando de injustos, de perversos y de
+innobles los motivos de los sacrificios patriticos de los
+revolucionarios, amenguando sus hazaas, convirtiendo en ferocidad hasta
+sus actos de justicia y de meras represalias. Para esos renegados el
+republicano o patriota era un insurgente, esto es, un sedicioso, enemigo
+de Dios y del rey; el corsario, un pirata o musulmn, como llamaba el
+pueblo a los argelinos que hasta fines del siglo pasado infestaban las
+costas del Mediterrneo.</p>
+
+<p>El lector habanero, conocedor de la juventud de la poca que procuramos
+describir, nos creer fcilmente si le decimos que Gamboa no se cuidaba
+de la poltica, y por ms que le ocurriese alguna vez que Cuba gema
+esclava, no le pasaba por la mente siquiera entonces, que l o algn
+otro cubano, deba poner los medios para libertarla. Como criollo que
+empezaba a entrar en el roce de las gentes mayores y a estudiar
+jurisprudencia, s se haba formado idea de un estado mejor de sociedad
+y de un gobierno menos militar y opresivo para su patria. Sin embargo,
+aunque hijo de padre espaol, que, siendo rico y del comercio visitaban
+con preferencia paisanos suyos, ya senta odio hacia stos, mucho ms
+hacia los militares, en cuyos hombros, a todas luces, descansaba la
+complicada fbrica colonial de Cuba. No caba, por tanto, que le hiciera
+buena sangre el que un militar le soplase la hermana querida, antes
+fueron tan vivos los celos que experiment, como profundo era el odio
+que le inspiraba el hombre en su doble carcter de soldado y de espaol.</p>
+
+<p>En consecuencia, entr en su casa disgustado. La mesa estaba puesta para
+el almuerzo, y Leonardo, en vez de ir en busca de su madre, como sola,
+sin ver a nadie se quit la casaca de pao y arroj el libro de clase en
+un asilla, se quit la casaca de pao y se puso una chupa de dril de
+rayitas de color. Por breve rato estuvo indeciso entre si se echara en
+la cama, la cual con su frescura y mosquitero de rengue azul le
+convidaba a reposar, o si sala al balcn, donde an haba sombra, se
+apareci el negrito Tirso y dijo:&mdash;Nio, el almuerzo est en la mesa. Y
+se apresur a bajar, encontrando ya sentados a su madre y a su padre. A
+las calladas tom asiento al lado de la primera, quien desde lejos le
+ech una mirada amorosa, cual si extraara y la tuviese desazonada el
+que l no se le presentara cuando entr de la calle. El segundo ni
+siquiera levant la vista del plato en que coma huevos fritos con salsa
+de tomates, aunque a derechas no haba visto al hijo desde el da
+anterior.</p>
+
+<p>Enseguida fueron saliendo una tras otra de las alcobas las hermanas de
+Leonardo, preparadas para salir a la calle, y sentndose a la mesa, en
+silencio, como monjas en el refectorio. Cada cual ocup en ella su
+puesto respectivo, es decir, doa Rosa con su hijo preferido a un lado,
+las tres hijas de esa seora al otro, y don Cndido y el mayordomo en
+las opuestas cabeceras de la mesa. No era casual, pues, sino constante y
+deliberada esta distribucin; salvo que se alterase por la aparicin de
+algn comensal con quien deba usarse cumplimiento. Indicaba claramente
+el carcter, los hbitos y predilecciones de la familia entre s y sobre
+todo de los padres respecto de sus hijos.</p>
+
+<p>Las preferencias de doa Rosa no podan equivocarse: todas en favor de
+Leonardo. Las de don Cndido, si algunas dejaba ver en ocasiones
+sealadas, hacan foco en su hija mayor Antonia.</p>
+
+<p>Era l hombre de negocios, ms bien que de sociedad. Con escasa o
+ninguna cultura, haba venido todava joven a Cuba de las serranas de
+Ronda, y hecho caudal a fuerza de industria y de economa, especialmente
+de la buena fortuna que le haba soplado en la riesgosa trata de
+esclavos de la costa de frica.</p>
+
+<p>Su trfico principal en La Habana, aquel que le sirvi de peldao para
+subir a la cima de la riqueza, consisti en la negociacin de maderas y
+ripia del Norte de Amrica, teja colorada, ladrillos y cal del pas, si
+bien en el da no se ocupaba de eso exclusiva ni personalmente,
+sonndole mejor en los odos el ttulo de hacendado que le daban sus
+amigos, por el ingenio de fabricar azcar, <i>La Tinaja</i>, que posea en la
+jurisdiccin del Mariel, el cafetal <i>Las Mercedes</i>, en la Gira de
+Melena, y el potrero o dehesa de Hoyo Colorado.</p>
+
+<p>Por hbito, antes que por ndole, era reservado y fro en el trato de su
+familia, tenindole de ella alejado la naturaleza de sus primitivas
+ocupaciones y el afn de acumular dinero que se apoder de su espritu,
+luego que contrajo matrimonio con una criolla rica, y de las ms
+encopetadas familias de La Habana.</p>
+
+<p>Al principio de su nueva vida no haba sido ejemplar su conducta, ni
+digna de servir de gua a Leonardo, segn nos lo ha dado a entender doa
+Rosa al final del VII captulo. Por uno y otro motivo, quizs por su
+ignorancia supina, no se ocupaba de la educacin de sus hijos, mucho
+menos de su moralidad. Ambos deberes corran a cargo de aquella discreta
+seora que, si no posea la ciencia, s el instinto y el amor materno
+ms acendrado, con los cuales bien se puede dar la mejor direccin a las
+arrebatadas pasiones de la juventud. Sealadamente en materia de
+educacin, la caridad es la fuente y el espejo de todas las virtudes.</p>
+
+<p>Como hombre ignorante y rudo, tena, adems, don Cndido, extrao modo
+de reprender a sus hijos. Ya se ha visto que cuando Leonardo se present
+en el comedor, ni siquiera le mir a la cara. Esta era seal infalible
+que continuaba enojado con l. En efecto, siempre que alguno de ellos le
+daba motivo de queja, cosa al parecer frecuente, le castigaba, o crea
+castigarle, negndole la palabra por das y an meses seguidos. De
+suerte que por el padre casi nunca averiguaban los hijos la causa real
+de su enojo; la madre en estos casos, serva siempre de conducto o
+intermediario para mantener la paz y la concordia en el seno de la
+familia.</p>
+
+<p>Antonia, el vivo retrato de doa Rosa en lo fsico, contaba 22 aos de
+edad. Leonardo pasaba de los 20, y fluctuaban entre los 18 y 17 sus
+hermanas menores, Carmen y Adela. Esta ltima poda pasar en cualquier
+parte por un modelo acabado de belleza. Posea todas las condiciones que
+requeran los estatuarios griegos en la persona cuya estatua deba
+tallarse: buena cabeza, facciones regulares, formas simtricas, airoso
+porte, talla esbelta, frente alta y mirada de fuego. Con parecerse ella
+a la Venus<a name="FNanchor_23_23" id="FNanchor_23_23"></a><a href="#Footnote_23_23" class="fnanchor">[23]</a> griega ms bien que a una de las Parcas,<a name="FNanchor_24_24" id="FNanchor_24_24"></a><a href="#Footnote_24_24" class="fnanchor">[24]</a> tena ms
+semejanza con don Cndido que con doa Rosa. Haba entre la hija y el
+padre algo ms de lo que se entiende generalmente por aire de familia:
+la misma expresin fisonmica, el mismo espritu, llevaba impreso en el
+rostro el sello de su progenie.</p>
+
+<p>Ocupaba Leonardo en la mesa sitio opuesto al de su hermana Adela, y
+siempre que el padre se hallaba delante, mientras duraba el almuerzo, o
+la comida, se cruzaban entre ellos miradas de inteligencia, se sonrean
+a menudo, sostenan, en suma, conversaciones cariosas y fraternales con
+los ojos y los labios, sin proferir una palabra. Que ligaban a los
+hermanos fuertes lazos de simpata, pareca del todo evidente. Haba del
+uno para la otra lo que se llama ngel. A no ser hermanos carnales se
+habran amado, como se amaron los amantes ms clebres que ha conocido
+el mundo. En la maana del da que vamos refiriendo no sucedi, sin
+embargo, lo de costumbre. Leonardo estaba enojado o triste, o extraa y
+honda preocupacin le dominaba el nimo; lo cierto es que en vano Adela,
+cual sola, busc su mirada, puso el entrecejo y trat de quemarle la
+frente con los rayos de sus divinos ojos, a travs de la mesa. Ni una
+vez se cruzaron sus miradas, no hubo para ella en aquel rostro
+repentinamente petrificado, un rasgo de cario. La inocente nia lleg a
+afligirse. Habale dado motivo de enojo sin saberlo? Qu tena su
+hermano querido? Por qu en las dos o tres veces que le sorprendi
+mirndola en sorda y muda contemplacin, baj l los ojos de repente o
+fingi perfecta abstraccin e indiferencia? Quizs Leonardo no se
+explicaba claramente y Adela era muy joven para comprender que aqul
+haca, sin quererlo, un estudio comparativo de la encantadora fisonoma
+de su hermana. Qu pensamientos cruzaban entonces por su mente? Difcil
+es decirlo; lo nico que puede asegurarse como cosa positiva es que
+haba en la contemplacin de Leonardo ms embebecimiento que distraccin
+mental, ms deleite que fra meditacin, cual si hubiese descubierto
+ahora en el semblante de su hermana algo en que antes no haba reparado.</p>
+
+<p>Dur el almuerzo como una hora, reinando todo ese tiempo en la mesa el
+mayor silencio, pues apenas se oa otro ruido que el de los cubiertos de
+plata, ni ms voz que la del que peda ste o aquel plato distante al
+negrito Tirso, que ya conocen nuestros Lectores, y a una negra joven y
+bien parecida, los cuales, con los brazos cruzados sobre el pecho cuando
+esperaban rdenes, estaban atentos a las exigencias del servicio. El
+primero, con todo eso, serva principalmente a los hombres, la segunda a
+las mujeres. Pero uno y otra, era de notarse, le adivinaban a don
+Cndido hasta los pensamientos, ponindole delante el plato designado
+con un mero movimiento de los ojos, a cuyo efecto no apartaban de l los
+suyos Tirso ni la criada Dolores, mientras servan a los dems
+comensales. Ay de ellos si esperaban la orden o equivocaban el plato
+con que deseaba reemplazar el saboreado! El castigo no se haca esperar:
+le arrojaba a la cabeza lo primero que se le vena a las manos.</p>
+
+<p>La abundancia de las viandas corra pareja con la variedad de los
+platos. Adems de la carne de vaca y de puerco frita, guisada y
+estofada, haba picadillo de ternera servido en una torta de casabe
+mojado, pollo asado relumbrante con la manteca y los ajos, huevos fritos
+casi anegados en una salsa de tomates, arroz cocido, pltano maduro
+tambin frito, en luengas y melosas tajadas, y ensalada de berros y de
+lechuga. Acabado el almuerzo, se present un tercer criado, en mangas de
+camisa, y que por el pringue de su ropa pareca el cocinero, con una
+cafetera de loza en cada mano y principi a llenar de caf y de leche,
+primero la taza de don Cndido y sucesivamente la de doa Rosa, la de
+Leonardo, las de las hermanas de ste, acabando por la del Mayordomo,
+aunque no ocupaba el ltimo lugar en una mesa donde haca de cabeza el
+amo y de cola la hija mayor. El Mayordomo no era sino un criado blanco,
+y nadie mejor que los otros criados definan su posicin en aquella
+casa.</p>
+
+<p>Tomaba la familia el caf con leche hirviendo cuando pas por el comedor
+en direccin de la calle, nuestro conocido, el calesero Aponte. Aunque
+todava en mangas de camisa, llevaba calzadas las altas botas de montar
+y las macizas espuelas de plata. Conduca del diestro dos caballos
+enjaezados, cuyas colas estaban cuidadosamente trenzadas y las puntas
+atadas por un cordn de estambre a una argolla en el fuste de la silla
+por detrs. Al entrar en el zagun solt Aponte la pareja, y sin ms
+demora abri de par en par la ancha puerta de la calle, suspendi en
+peso las varas del quitrn por las argollas plateadas que tenan
+atornilladas al extremo, y gritando:&mdash;Atrs!, le sac rodando hasta el
+medio de la calle, le hizo girar, y le arrim a la acera de su casa.
+Enseguida volvi a tomar por la brida la misma caballera de antes, le
+peg una fuerte palmada en el vientre con la mano izquierda, casi por
+fuerza la meti entre varas, y luego colg stas por las argollas a unos
+ganchos dobles de hierro que pendan de la silla, cubiertos por pequeos
+faldones de vaqueta negra. La otra caballera, la de monta, qued atada
+al carruaje por dos fuertes tirantes de cuero, adheridos por sus gazas a
+un balancn.</p>
+
+<p>Despus del caf sac don Cndido la vejiga de los tabacos (cigarros) y
+meti en ella el brazo hasta el codo; tan honda era. A su vista, Tirso
+vol a la cocina en busca del braserillo de plata con la brasa del
+carbn vegetal. Antes que el amo mordiera el remate del cigarro, sin
+cuyo requisito no arde bien, ya el esclavo, con expresin humilde
+mezclada de temor, le acercaba la lumbre para que encendiera de su mano.
+Con la primera bocanada de humo azuloso y acre que sac del cigarro, se
+puso en pie y, seguido del Mayordomo, se entr en el escritorio, tan
+callado como cuando sali de l, una hora antes, para sentarse a la mesa
+del almuerzo.</p>
+
+<p>La desaparicin del padre determin por s sola un cambio repentino y
+completo en el nimo y conducta de la familia, sin excluir la madre. El
+corazn de los hijos qued aliviado, por lo visto, del peso que lo haba
+oprimido, siendo as que a todos ellos, como por concierto, se les
+alegr el semblante y se les desat la lengua. Leonardo especialmente
+llev el entusiasmo al punto de atraer a s a su madre con el brazo
+izquierdo para darle uno y otro beso en la mejilla y decirle:</p>
+
+<p>&mdash;Y qu tiene? (indicando su padre). Est <i>bravo</i>?</p>
+
+<p>&mdash;Contigo; repuso concisamente su madre.</p>
+
+<p>&mdash;Conmigo? Pues ya le mando trabajo.</p>
+
+<p>A poco, sin embargo, se puso de nuevo serio porque, habiendo reparado en
+su hermana Antonia, que no mostraba tanta expansin como los dems,
+record el incidente en la ventana de la calle.</p>
+
+<p>&mdash;Mam, agreg con ms seriedad, se me figura que a ti te pasan la mota
+y que no lo sientes.</p>
+
+<p>&mdash;Por qu me dices eso, hijo mo? replic doa Rosa en el tono de voz
+ms blando imaginable.</p>
+
+<p>&mdash;Se lo digo, Antonia? pregunt a su hermana con aire malicioso.</p>
+
+<p>Antonia, en vez de contestar, se puso ms seria e hizo ademn de
+levantarse de la mesa, con lo cual aadi Leonardo a la carrera:</p>
+
+<p>&mdash;Peor para ti, Antonia, si te levantas y me dejas con la palabra en la
+boca. No dir nada a mam; pero es porque tengo ya hecha mi resolucin.
+Se acabaron las visitas de los militares en mi casa.</p>
+
+<p>&mdash;Hablas como si fueras el amo, repuso Antonia con desdn.</p>
+
+<p>&mdash;No soy el amo, es cierto, mas puedo romperle las patas a uno el da
+menos pensado, y tanto vale.</p>
+
+<p>&mdash;Te expones a que te la rompan a ti.</p>
+
+<p>&mdash;Eso lo veremos.</p>
+
+<p>&mdash;Supn que en vez de militar espaol fuera un cadete el que nos
+visitase, tambin te opondras?</p>
+
+<p>&mdash;Cadete! Cadete! repiti Leonardo con marcado desprecio. Nadie habla
+de cadetes, que cual los oficiales de milicia son nada entre dos platos.
+Ya la moda de los cadetes pas; los ltimos quedaron enterrados en las
+playas de Tampico, a donde, por dicha, se los llev Barradas. Los que de
+ellos han sobrevivido a la desastrosa campaa, de seguro le han perdido
+la aficin a las armas. Gracias a Dios que nos vemos libres de su
+fatuidad.</p>
+
+<p>&mdash;De suerte que tu tirria es contra los espaoles, como si tu padre
+fuese habanero.</p>
+
+<p>&mdash;Ese odio tuyo a los espaoles, dijo doa Rosa, todava ha de costarnos
+caro, Leonardo.</p>
+
+<p>&mdash;Es que mi odio no es ciego, mam, ni general contra los espaoles,
+sino contra los militares. Ellos se creen los amos del pas, nos tratan
+con desprecio a nosotros los paisanos, y porque usan charreteras y sable
+se figuran que se merecen y que lo pueden todo. Para meterse en
+cualquier parte, no esperan a que los conviden y una vez dentro se
+llevan las primeras muchachas y las ms lindas. Esto es insufrible.
+Aunque si bien se mira, las muchachas son las que tienen la culpa.
+Parece que les deslumbra el brillo de las charreteras.</p>
+
+<p>&mdash;Respecto de m, observ Carmen, la regla padece una excepcin.</p>
+
+<p>&mdash;Y respecto de m, aadi Adela, sucede la misma cosa. Los militares,
+por decentes que sean, trascienden a cuartel.</p>
+
+<p>&mdash;No hables as, nia, le dijo su madre, que hay militares muy dignos, y
+sin ir lejos, mi to Lzaro de Sandoval, que fue coronel del Regimiento
+Fijo de La Habana, estuvo en el sitio de Pensacola y muri lleno de
+honores y de cicatrices.</p>
+
+<p>&mdash;Pero no se habla de esos militares, mam, salt y dijo Leonardo. Se
+habla de los militares que vinieron de Espaa para reconquistar a
+Mxico, y que habiendo fracasado all vuelven aqu para que nosotros
+paguemos el mal humor de la ignominiosa derrota. A estos militares son a
+los que ahora me refiero. No es lo peor que trasciendan a cuartel, como
+dice Adela, sino que son, como hombres, malditsimos maridos. Mientras
+no llegan a brigadier, viven en los cuarteles o en los castillos, donde
+tienen por casa pabellones; por criados, asistentes rudos y
+desvergonzados; por diversin las palizas y carreras de baqueta que les
+pegan a los soldados; por msica, el tambor de diana. Casi nunca se
+fijan en ninguna parte, porque cuando menos lo esperan, tienen que salir
+destacados, ya para Trinidad, ahora para Puerto Prncipe, luego para
+Santiago de Cuba, despus para Bayamo... Y si son casados, la mujer y
+los hijos y los penates, por supuesto, tienen que seguirlos de cuartel
+en cuartel, de castillo en castillo, de destacamento en destacamento
+cuando por motivos de economa no se queda ella con sus padres y l no
+se marcha con sus soldados. Como su objeto es encontrar mujer rica con
+quien casarse, poco se cuidan del carcter y de los antecedentes de las
+que al cabo toman por esposa, tarde que temprano, ellas les araan la
+cara y ellos las arrastran por el pelo.</p>
+
+<p>No pudo Antonia sufrir ms: se levant de la mesa y se fue a la sala,
+callada y muy molesta.</p>
+
+<p>&mdash;Has zaherido a tu hermana sin motivo, le dijo doa Rosa. Ella no
+piensa en militar alguno, por mucho que alguno la celebre.</p>
+
+<p>&mdash;No piensa en ellos, pero admite galanteos por la ventana, y he aqu lo
+que me irrita.</p>
+
+<p>&mdash;Antonia no es de sas, por fortuna, hijo mo.</p>
+
+<p>&mdash;No?&mdash;Ay, mam! Parece vas perdiendo la vista del entendimiento y de
+la cara... No quiero hablar, lo nico que digo y repito es que el da
+menos pensado le rompo una pata a uno de esos soldados.</p>
+
+<p>Enseguida se levant y cual si nada hubiese ocurrido, o dicho que le
+desazonara, fue para el puesto que ocupaba su hermana Adela, la estrech
+con ambos brazos por la cintura y le dio muchos besos.</p>
+
+<p>&mdash;Quita, quita, dijo ella. Pues no estabas enojado conmigo? Me lastimas
+con la barba.</p>
+
+<p>&mdash;A dnde bueno, tan emperifollada? le pregunt Leonardo esquivando el
+asunto indicado por la hermana.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos a la tienda de Madama Pitaux, que ahora vive en la calle de La
+Habana nmero 153. Hace poco que ha llegado de Pars y, segn dicen, ha
+trado mil curiosidades. De camino pensbamos dar una vuelta por la Loma
+del ngel.</p>
+
+<p>Para ir a la Loma ya es muy tarde. Pasa de las once. Y ahora que me
+acuerdo, han visto Vds. el nmero IV de <i>La Moda o Recreo Semanal</i>?<a name="FNanchor_25_25" id="FNanchor_25_25"></a><a href="#Footnote_25_25" class="fnanchor">[25]</a>
+Desde el sbado se reparti, y est muy interesante.</p>
+
+<p>&mdash;T le tienes ah? pregunt Carmen. Es extrao que no nos hayan
+enviado nuestro ejemplar, estando suscritas.</p>
+
+<p>&mdash;En dnde se suscribieron ustedes?</p>
+
+<p>&mdash;En la librera de <i>La Coba</i>, calle de la Muralla, que es el punto ms
+cercano.</p>
+
+<p>&mdash;Pues reclamen all. El ejemplar que yo le estaba en el mostrador de
+la botica de San Feli, porque el mo me ha faltado tambin. No son nada
+exactos, que digamos, los repartidores.</p>
+
+<p>&mdash;Has averiguado quin es la Matilde de que habla <i>La Moda</i>? pregunt
+Adela a su hermano. Porque Carmen cree que es una que todos nosotros
+conocemos.</p>
+
+<p>&mdash;A m se me figura, dijo Leonardo, que es un ente imaginario. Tal vez
+Madama Pitaux sepa algo.</p>
+
+<p>&mdash;Pues a m se me ha puesto, dijo Carmen, que la Matilde de <i>La Moda</i> no
+es otra que Micaelita Junco. Sucede que ella es la ms elegante de La
+Habana; que su hermano, un verdadero lechuguino, se llama Juanito; que
+tiene una abuela de nombre doa Estefana de Menocal&mdash;apellido semejante
+al de Moncada&mdash;que le dan en <i>La Moda</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Voy creyendo que tienes razn, dijo Adela. No puedo negar que el
+vestido y el peinado que llevaba anteayer en el Paseo Micaelita Junco
+son idnticos al figurn de <i>La Moda</i> del sbado antes pasado. Por
+cierto que no me gust el peinado a la Jirafa. La trenza es demasiado
+ancha y los bucles muy altos; luego, por detrs la cabeza luce
+desairada. Las mangas cortas, aglobadas, con sobremangas de blonda, s
+me parecen bonitas y le sientan bien a la que tiene el brazo torneado,
+como Micaelita. Su hermano Juanito, que nos salud junto a la fuente de
+Neptuno, te acuerdas?, iba tambin a la ltima moda igual al figurn.
+Le sentaban los pantalones de Mahn sin pliegues, el chaleco blanco y la
+casaca de pao verde sin carteras. Esa es la moda inglesa, segn dicen.
+Reparaste en el sombrero? La copa tropezaba en las ramas de los rboles
+de la Alameda con ser Juanito Junco un chiquirritn.</p>
+
+<p>&mdash;El corbatn es lo que no me peta, dijo Leonardo. Es tan alto que no
+deja juego al pescuezo. No los usar jams. No me gustan esos collares
+de perro. Tampoco me petan las casacas a <i>la dernier</i>;<a name="FNanchor_26_26" id="FNanchor_26_26"></a><a href="#Footnote_26_26" class="fnanchor">[26]</a> parecen de
+zacatecas. Los angostos faldones bajan hasta las corvas y se me figura
+que con esa moda se ha querido imitar la cola de las golondrinas. Sobre
+que se ha empeado Federico en vestirnos a la inglesa y nosotros estamos
+mejor hallados con las modas francesas. Uribe tiene ms gracia, si no
+ms hbil tijera.</p>
+
+<p>&mdash;No saques a Uribe, que es un sastre mulato de la calle de la Muralla y
+no sabe jota de las modas de Pars ni de Londres, dijo Carmen con
+marcado desprecio.</p>
+
+<p>&mdash;No piensa as la gente principal de La Habana, repuso Leonardo
+prontamente. Los Montalvo, los Romero, los Valds Herrera de Guanajay,
+el Conde de la Reunin, Filomeno, el Marqus Morales, Pealver,
+Fernandina... no se visten con otro sastre. Yo le prefiero a Federico.
+El, adems, recibe los peridicos de modas de Pars por todos los
+paquetes<a name="FNanchor_27_27" id="FNanchor_27_27"></a><a href="#Footnote_27_27" class="fnanchor">[27]</a> del Havre.</p>
+
+<p>Tan entretenida conversacin de los hermanos, la interrumpi el calesero
+presentndose con la <i>cuarta</i> engarzada en la mueca de la mano derecha
+y el sombrero redondo en la izquierda, para anunciar que el quitrn
+estaba listo a la puerta. Luego al punto las dos hermanas menores fueron
+en busca de la mayor y de sus caractersticas <i>mantas</i> y juntas rodearon
+a la madre para pedirle sus rdenes. Esta seora les hizo el encargo de
+algunas compras en las tiendas de lencera, o de ropa, y luego se
+dirigieron ellas por el zagun a la calle.</p>
+
+<p>No ha de extraar el lector forastero ver a tres seoritas de la clase
+que podemos llamar media, salir a las calles de La Habana sin duea,
+padre, madre o hermano que las acompaase. Pero con tal que no fueran a
+pie ni a pagar visita de etiqueta, bien podan dos, mucho ms tres
+jvenes, recorrer toda la ciudad, hacer sus compras, picotear con los
+mozos espaoles de las tiendas y en las noches de retreta en la Plaza de
+Armas o en la Alameda de Paula, recibir al estribo del carruaje el
+homenaje de sus amigos y la adoracin de sus amantes. Eso s, an para
+hacer una visita en la vecindad de su casa y a pie, exiga la costumbre,
+que la cubana, cuando no haba pariente de respeto, se acompaase
+siquiera de su mismo esclavo.</p>
+
+<p>Al entrar Carmen en el quitrn, le dio la mano para subir un joven
+desconocido que acert a pasar por all, despus a Adela y ltimamente a
+Antonia, recibiendo de ellas, en pago de su galantera, una sonrisa de
+agradecimiento.</p>
+
+<p>As, la ms joven y bella de las hermanas ocup el asiento de en medio,
+el menos cmodo ciertamente, pero sin duda el ms conspicuo y propio
+para desplegar la habanera sus gracias naturales a maravilla. Desde
+luego, mont el calesero el caballo de fuera de varas, el que por su
+suave paso, buena estampa y cola cuidadosamente trenzada, era al mismo
+tiempo el descanso y el orgullo del jinete; y parti a escape el
+carruaje en vuelta de la Plaza Vieja.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_XIIa" id="Capitulo_XIIa"></a><span class="smcap">Captulo</span> XII</h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Por sus juguetes se conoce el nio,<br />
+y se conjetura cuales han de ser sus obras.</i></p>
+
+<p class="r">Parbolas de Salomn</p></div>
+
+
+<p>Quedaron al fin solos doa Rosa Sandoval de Gamboa y su hijo Leonardo.</p>
+
+<p>No haba sacado ste el talento de su padre para los negocios. Tampoco
+anunciaba disposicin ninguna para la carrera literaria a que le
+dedicaban, aunque sola hacer versos y escribir articulejos para el
+<i>Diario</i> y otros peridicos. Su madre, sin embargo, quera que fuese
+abogado, doctor de la Universidad de La Habana, halagndola la esperanza
+de que podra por este camino, llegar a oidor de la Audiencia de Puerto
+Prncipe, y hasta a Teniente Gobernador, como llamaban entonces a los
+jueces letrados de nombramiento real. Crea ella con razn que, mediante
+el dinero y las relaciones de su marido en la Corte, bien poda
+conseguirse para su primognito cualquier gracia, honor o ttulo, entre
+los muchos que, merced a aquellos estmulos, es uso conceder la Corona.</p>
+
+<p>De comerciante, en concepto del padre, no haba esperanza de que el mozo
+llegase a ms que alcalde municipal, a consiliario o diputado del
+Tribunal de Comercio o Real Consulado, empleos de mala muerte, sin
+honores ni emolumentos. Por otra parte, don Cndido, en realidad, no
+haca hincapi en que su hijo estudiase y siguiese sta ni esotra
+carrera literaria. Abogado? Ni pensarlo. Se aficionara a los pleitos,
+y acabara con un caudal y con el de sus clientes. Tampoco don Cndido
+conoca ms letras que las del Catn,<a name="FNanchor_28_28" id="FNanchor_28_28"></a><a href="#Footnote_28_28" class="fnanchor">[28]</a> lo que no le haba impedido
+acumular una fortuna respetable.</p>
+
+<p>Ahora, adems, le haba nacido el deseo de titular, y no le pareca bien
+que su hijo, al menos, trocase los libros o la vara del mercader, ni el
+bonete de doctor, por la corona del conde, aunque hubiese un Santovenia,
+que por aquellos das precisamente, haba hecho el ltimo de los
+trueques mencionados. No obstante su ignorancia, reconoca que Leonardo
+no hara raya como hombre de letras, ni como de negocios, y deca para
+s o cuando trataba del asunto con su esposa:</p>
+
+<p>&mdash;No debemos forjarnos ilusiones. El (su hijo) no dar nunca mucho de
+s, por ms que uno se afane y gaste dinero en sus estudios. Ah no hay
+cabeza sino para enamorar y correr la tuna. Eso se conoce a tiro de
+ballesta. Pero necesita l tampoco de grandes conocimientos para hacer
+papel en el mundo?</p>
+
+<p>&mdash;Ca! No, seor. Fortuna, esto es, dinero te d Dios, hijo, que el
+saber poco te vale; reza el proverbio castellano. Y dinero no ha de
+faltarle cuando yo muera. Luego si logro el ttulo de Conde de Casa
+Gamboa, que pretendo en Madrid, reunir el monis con la nobleza, dos
+adminculos stos con que el ms bruto puede figurar en primera lnea,
+gozar fuero y echarse a roncar a pierna suelta, cierto y seguro de que
+no le atropellarn por deudas, antes todos le sacarn el sombrero, le
+traern en palmitas y le bailarn el agua delante, lo mismo los chicos
+que los grandes, los hombres de copete que las mujeres bonitas. Ah!
+Qu tiempo se ha perdido! Si yo hubiese titulado diez aos ha, otro
+gallo nos cantara.</p>
+
+<p>En efecto, Leonardo descubra menos ambicin que talento. Por sentado,
+la esperanza de ser algo por sus conocimientos, por sus estudios, o por
+su industria, jams calent su corazn. Antes confiado en que a la
+muerte de sus padres sera bastante rico, no haca esfuerzo ninguno por
+saber, ni se apuraba por estudiar las lecciones de derecho, y se rea a
+carcajadas cuando, en son de broma, se deca entre la familia que l
+poda llegar a ser oidor o conde, o que su padre haca construir en
+Espaa, con el fin de titular, un rbol genealgico en que no haba de
+verse ni una gota de sangre de judo ni de moro. Por otra parte, tan
+humildes eran a la sazn sus inclinaciones, como sus pasiones fuertes e
+ingobernables.</p>
+
+<p>Gozar era, por aquel tiempo al menos, la suprema ley de su alma. Y es
+que su madre, porque le quera demasiado, cualquiera creera que, lejos
+de regir sus desapoderados impulsos, pareca complacerse en darles
+rienda suelta. Qu necesidades poda experimentar un mozo de sus aos y
+ocupaciones? Libros, trajes, caballos, carruajes, criados, dinero, todo
+le sobraba; ni el trabajo de pedir casi nunca tena, porque desde la
+cuna se haba acostumbrado a ver satisfechos sus deseos y an caprichos,
+apenas indicados. Con todo eso, no pasaba da sin que le hiciera la
+madre algn regalo costoso, teniendo adems la costumbre de ponerle
+todas las tardes en la faltriquera del chaleco media onza de oro, a
+veces una onza. Naturalmente, como entraba ese dinero, as sala, sin
+conciencia de su valor, y era lo malo que jams pasaba por la mente del
+hijo prdigo, que deba guardar para maana lo que no fuese necesario
+para los gastos de hoy. Cmo derramaba el oro nuestro imberbe
+estudiante? Adivinarlo puede el discreto lector, siendo como eran, el
+juego, las mujeres y las orgas con los amigos la vorgine que consuma
+el caudal de Gamboa y le agotaba el perfume del alma en la flor de su
+vida.</p>
+
+<p>Estaba l, pues, sentado, luego que partieron las hermanas, en el puesto
+que dej Adela, opuesto a su madre, a la que miraba de hito en hito, de
+codos en la mesa, con la cara entre las manos y le dijo de repente:</p>
+
+<p>&mdash;Sabes una cosa, mam?</p>
+
+<p>&mdash;Si no me la dices... contest ella como distrada.</p>
+
+<p>&mdash;No creas que te voy a pedir. Yo no quiero nada.</p>
+
+<p>&mdash;Ya, dijo doa Rosa; y se sonri, pues que comprendi por el exordio
+que quera algo su hijo muy amado.</p>
+
+<p>&mdash;Te res? Entonces me callo.</p>
+
+<p>&mdash;No lo tomes a mal, hijo; me sonro para que veas que te escucho con
+complacencia.</p>
+
+<p>&mdash;Pues al pasar ayer tarde por la relojera de Dubois, en la calle del
+Teniente Rey, me llam para ensearme... Te vuelves a sonrer? Vas a
+creer que te voy a pedir alguna cosa. Desde ahora te digo que te
+engaas.</p>
+
+<p>&mdash;No hagas caso de mis sonrisas. Contina. Deseo or el fin; qu te
+ense Dubois?</p>
+
+<p>&mdash;Nada. Unos relojes de repeticin que acababa de recibir de Suiza. Son
+los primeros que llegan a La Habana, segn me dijo, directamente de
+Ginebra.</p>
+
+<p>Callose en diciendo esto Leonardo y su madre imit su ejemplo, aunque
+sta, al parecer pensativa. Al fin ella fue la primera que rompi el
+silencio diciendo:</p>
+
+<p>&mdash;Y qu tal los nuevos relojes de repeticin? Te gustaron, hijo mo?</p>
+
+<p>Se le ilumin al joven el semblante, el cual exclam:</p>
+
+<p>&mdash;Muchsimo. Son magnficos, ginebrinos..., pero yo no quiero reloj
+nuevo, te lo advierto. Todava sirve el ingls que t me regalaste el
+ao pasado, slo que ya no es de moda. Yo no he visto nunca un reloj de
+repeticin y mucho menos ginebrino, que no hay que abrirlo para saber la
+hora a cualesquiera del da o de la noche. Se empuja el botn de un
+resorte que tiene dentro de la argolla, y una campanilla interior da la
+hora y los cuartos. Qu ventaja! Eh, mam?</p>
+
+<p>&mdash;Por qu no me hablaste de eso antes de salir tus hermanas? Le habra
+encargado a Antonia que se pasara por la relojera.</p>
+
+<p>&mdash;No me acord ni tuve ocasin. Pap, adems, estaba delante y luego
+entramos en una conversacin... y me distraje. Bien que ellas no
+entienden de relojes.</p>
+
+<p>Volvi a callar doa Rosa por corto rato, siempre con aire meditabundo,
+aunque sin manifestar enfado ni seriedad. Entretanto, Leonardo finga no
+advertir la actitud abstrada de su madre, ni dar indicios de
+arrepentimiento por el embarazo en que la haba puesto con sus
+antojadizas indicaciones. Por el contrario, mientras la pobre seora
+meditaba y echaba clculos, l no cesaba de sobarse las mejillas con la
+punta de los dedos y de mirar al techo, cual si contara las vigas del
+colgadizo.</p>
+
+<p>&mdash;Te dijo Dubois, continu al cabo doa Rosa, el precio de sus nuevos
+relojes?</p>
+
+<p>&mdash;S... No. Para qu quieres saber el precio? Para comprarme uno? Ya
+te he dicho que no lo necesito, que no lo quiero. Para comprarles a mis
+hermanas? No los tiene Dubois de mujer, de hombre nicamente.</p>
+
+<p>&mdash;Bien, pero cunto pide Dubois por sus relojes de repeticin para
+hombre?</p>
+
+<p>&mdash;Poca cosa, dieciocho onzas de oro. No pueden ser ms baratos, porque
+son de oro, legtimos ginebrinos y de repeticin.</p>
+
+<p>&mdash;Tu reloj ingls no sali bueno?</p>
+
+<p>&mdash;No tan bueno como crea al principio. Ese mismo Dubois te lo vendi,
+bien me acuerdo; pero es claro que se enga o te enga, porque se
+atrasa y se adelanta a cada rato, y ya le he llevado a la relojera ms
+veces que onzas de oro pagaste por l. Y eso que te cost veinte, ms de
+lo que piden por los ginebrinos. Dinero echado a la calle, mam. Est
+visto, los relojes ingleses, an los de Tobas, fallan a menudo; al
+contrario, los legtimos ginebrinos son otra cosa, casi todos salen
+buenos, exactos. As al menos me dijo Dubois, que t sabes entiende de
+relojes y es relojero de primera. Pero no hay que pensar ms en eso,
+mam; olvidmoslo, lo pasar sin un reloj de confianza cmo ha de ser!</p>
+
+<p>&mdash;No te apures ni te aflijas, hijo, replic Doa Rosa bastante alarmada.
+Ya veremos modo de que tengas el ginebrino si tan bueno es como dices y
+como cree Dubois. Yo siempre pensaba hacerte un regalo de pascuas, ser
+el reloj ese que tanto te ha gustado, aunque de aqu a Navidad va
+todava una pila de das. Pero se presenta una seria dificultad.</p>
+
+<p>&mdash;Cul? pregunt Leonardo asustado, por ms que trat de dominarse.</p>
+
+<p>&mdash;Sucede, continu doa Rosa con suavidad, que en mi bolsa particular no
+creo que haya ahora todo el dinero requerido para la compra, y se me
+hace muy cuesta arriba acudir a la de tu padre.</p>
+
+<p>&mdash;Pues si depende de pap, debo dar desde ahora por perdida la esperanza
+del reloj nuevo. El se ha vuelto ms tacao que un judo, al menos todo
+para m le parece o caro o intil; que lo que es para Antonia, ya
+sabemos que su bolsa siempre est abierta. Yo no s para qu guarda l
+tanto dinero.</p>
+
+<p>&mdash;Eres injusto con tu padre. De quin es el dinero que t derrochas?
+Quin provee al lujo en que vives? Quin trabaja para que t goces y
+te diviertas?</p>
+
+<p>&mdash;El trabaja, es verdad; l se industria y ahorra, no cabe duda ninguna,
+pero tendra ahora tanto dinero si cuando se cas con contigo hubieras
+sido una mujer pobre? A que no?</p>
+
+<p>&mdash;Yo aport al matrimonio unos doscientos mil pesos, que no es ni la
+cuarta parte de nuestro caudal hoy da. El aumento, ese gran aumento, se
+debe a los afanes y economas de tu padre, quien no era un pobrete
+tampoco cuando se cas conmigo; no, seor; tena sus reales, y t menos
+que nadie debas censurar su conducta, la cual, por otra parte, es hija
+de la tuya con l.</p>
+
+<p>&mdash;En eso haba de parar el sermn, en mi conducta con pap. El es seco y
+duro conmigo, puedo yo ser carioso y blando con l? Vamos, di t.
+Nunca me da tampoco ocasin de mostrarle mi cario, aunque quisiera. Mas
+no hablemos del asunto, volvamos la hoja y tratemos de otra cosa, de lo
+otro. Qu tena pap cuando se cas contigo?</p>
+
+<p>&mdash;Tena algo, tena bastante, s, seor. Tena un taller de maderas del
+Norte, tejaman, ladrillos, cal..., all en la Alameda o Paseo, cerca de
+la Punta. El terreno en que se hallaba tambin le perteneca, si bien
+vala poco por ser muy pantanoso y bajo. Tena asimismo por all, donde
+ahora se ha fabricado la casa del colegio de Buena Vista, un barracn.
+Por cierto que de los ltimos bozales que se marcaron en el hombro
+izquierdo con las letras <i>G</i> y <i>B</i> todava quedan algunos en el ingenio
+<i>La Tinaja</i>, que hered de mi padre. Cndido, en sociedad con don Pedro
+Blanco, suele traer todava negros de frica. Pero persiguen tanto los
+ingleses la trata, que se pierden muchas ms expediciones que se
+salvan...</p>
+
+<p>&mdash;Figrate, mam, dijo Leonardo con mucha risa, aunque bajando la voz,
+un plagiario de hombres convertido en Conde... del Barracn, por
+ejemplo. Qu lindo ttulo!&mdash;No te parece mam?</p>
+
+<p>&mdash;Qu quieres decir con esa salida de pie de banco? pregunt doa Rosa
+molesta no menos que sorprendida.</p>
+
+<p>&mdash;Ay, mam! T no sabes que segn las leyes romanas son plagiarios
+todos aquellos que roban hombres para venderlos?</p>
+
+<p>&mdash;Ya. En ese caso tu padre no es el verdadero plagiario, como dices,
+sino don Pedro Blanco, quien es sabido, desde su factora en Gallinas,
+en la costa de Guinea, (tantas veces he odo esos nombres que se me han
+quedado impresos) trata negros por baratijas y otras cosas y remite los
+cargamentos a esta Isla. Tu padre toma los que necesita para sus fincas
+y los dems los vende a los hacendados, porque l hasta hace poco ha
+estado actuando como consignatario y antes como socio de Blanco, cuando
+no se tena por contrabando la trata de frica, o se toleraba. Por su
+cuenta al menos, no ha despachado sino contadas expediciones. De un
+momento a otro espera la vuelta de su bergantn <i>Veloz</i>. Dios quiera
+que no haya cado en las garras de los ingleses!</p>
+
+<p>&mdash;T, sin querer, ests abogando en mi favor. Yo dije lo que dije en
+broma, pero es claro, mam, que conforme a un principio de derecho tanto
+delito comete el que mata la vaca como el que le sujeta la pata.</p>
+
+<p>&mdash;No me vengas con tus principios, tus fines ni tus leyes romanas. Digan
+ellas y ellos lo que gustes, la verdad es que existe mucha diferencia
+entre la conducta de tu padre y la de don Pedro Blanco. Este se halla
+all, en la tierra de esos salvajes; l es quien los procura en trato,
+l es quien los apresa y remite para su venta en este pas; de suerte
+que, si hay en ello algn delito o culpa, suyo ser, en ningn caso de
+tu padre. Y, si bien se mira, lejos de hacer Gamboa nada malo o feo,
+hace un beneficio, una cosa digna de celebrarse, porque si recibe y
+vende, como consignatario, se entiende, hombres salvajes, es para
+bautizarlos y darles una religin que ciertamente no tienen en su
+tierra. Conque si lo dices por esto, ya sabes que, en caso de titular,
+en lo que por ahora no piensa, no le faltaran ttulos bonitos y sobre
+todo, honrosos. Pues como te deca antes, esta vez no me ser dado
+complacerte sin acudir a la bolsa de tu padre.</p>
+
+<p>&mdash;Por qu no acudes?</p>
+
+<p>&mdash;Porque tendra que decirle la verdad, esto es, que quera el dinero
+para hacerte un regalo.</p>
+
+<p>&mdash;Bien, y qu? El nunca te niega nada.</p>
+
+<p>&mdash;Es cierto; pero como est tan enojado contigo, temo que me lo niegue.</p>
+
+<p>&mdash;Cundo no est l enojado conmigo, mam? Esa es enfermedad endmica
+suya, crnica, mejor dicho. Si salgo, porque salgo; si no salgo, porque
+me estoy en casa. De todos modos, entra el ao y sale el ao y pap
+nunca est contento conmigo. Me ha cogido entre ojos, mam, sta es la
+verdad pura y dura. Para qu andarnos con rodeos? El resultado es que
+no le pareces bien nada de lo que yo hago o deshago.</p>
+
+<p>&mdash;No es tu padre tan injusto, ni tan falto de amor paternal, que si te
+portaras bien, creera que te portabas mal. Mira, sin ir ms lejos,
+anoche estuviste de correntn en Regla. A qu hora volviste?</p>
+
+<p>&mdash;Por quin lo ha sabido l?</p>
+
+<p>&mdash;Importa poco el conducto, pero sabe que se lo dijeron esta maana en
+el muelle de Caballera.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos! Esa no cuela. Al muelle no acuden temprano sino los
+<i>tasajeros</i> y husmeadores de noticias, porque se es su mentidero,
+pasndose la maana esperando que el Morro seale el Correo de Espaa,
+barco de Santander o de Montevideo, con harina o con tasajo. Semejantes
+nenes no frecuentan los bailes del Palacio de Regla. El cuentista ya
+caigo en quin fue, no pudo ser otro que Aponte. Te aseguro que ya me la
+pagar el muy perro conversador.</p>
+
+<p>&mdash;No fue ese el sopln. Sin embargo, aunque lo hubiese sido, haras mal
+en pegarle por eso, pues si tu padre le pregunt, no s yo cmo pudo
+ocultarle la verdad.</p>
+
+<p>&mdash;Pudo decir que no saba, que no oy la campana del reloj del Espritu
+Santo, que... cualquier cosa, menos que yo vine a tal o cul hora, ni
+que estuve ac ni all. Tiene muy floja la lengua el taita Aponte y pap
+le dio por la vena del gusto preguntndole. Milagro que no le cont...
+Pero, en resumidas cuentas, qu estuve yo haciendo en Regla anoche?</p>
+
+<p>&mdash;No me lo digas, no quiero saberlo, supongo que no hacas nada malo. El
+resultado es, Leonardito, que t no te aplicas a los estudios, que no
+adelantas en nada bueno ni til, y que el tiempo que debas dedicar a
+la lectura y a la meditacin, lo desperdicias en fiestas frvolas y en
+correras tan dainas como peligrosas. Eso no puede gustarle a l, ni...
+a m tampoco, por lo mismo que te quiero entraablemente. Quiere tu
+padre y quiero yo que estudies ms y que pasees menos, que te diviertas,
+pero que no te entregues a la disipacin, que no pases malas noches, que
+te moderes, que..., en una palabra, te portes bien.</p>
+
+<p>La emocin que experiment doa Rosa la priv del uso de la palabra,
+arrasndose de lgrimas sus hermosos ojos.</p>
+
+<p>&mdash;T no sirves para predicador, le dijo Leonardo, tal vez con nimo de
+distraer su atencin, porque te posesionas demasiado del asunto.</p>
+
+<p>&mdash;Por lo que toca a Aponte, continu doa Rosa luego que se hubo
+serenado, ya s que es un conversador, mas, en honor de la verdad, debo
+decir que tu padre supo la hora a que volviste por el ruido que se hizo
+en el zagun con la apertura de la puerta, la entrada del carruaje y las
+pisadas de los caballos. Con el silencio de la noche, todo ruido es un
+trueno. El despert, encendi un tabaco con el yesquero, consult el
+reloj e hizo una exclamacin de enojo. Yo me hice la dormida. Eran las
+dos y media de la madrugada... An se te conoce en la cara la mala
+noche.</p>
+
+<p>Hubo otro breve intervalo de silencio entre aquellos dos interlocutores,
+durante el cual Leonardo bostez y se esperez diferentes veces, hasta
+que, puesto en pie, dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Me voy a dormir... Si me compras el reloj, bueno; si no, poco importa.</p>
+
+<p>Dio media vuelta y emprendi la subida de la escalera de su dormitorio,
+paso ante paso, cual si contara los escalones o le costara un grande
+esfuerzo. La madre, entre tanto, le sigui con los ojos, sin decirle
+otra palabra ni moverse de la silla; pero as que le perdi de vista en
+los altos de la escalera, se agit con viveza y llam en voz
+fuerte:&mdash;Reventos!</p>
+
+<p>A una llamada tan apremiante, no tard en responder en propia persona el
+mayordomo mencionado en el anterior captulo. Era un hombre bajo de
+cuerpo, rechoncho, trigueo, con la cara redonda y el pelo muy crespo,
+que as en su aspecto como en sus maneras manifestaba resolucin y
+agilidad. Aunque vestido de limpio, vena en chaleco, traslucindose a
+leguas que proceda de Asturias, tipo no muy comn del espaol entonces
+en La Habana. Haca de mayordomo en casa de don Cndido Gamboa, y si
+llevaba ciertos libros, no se ocupaba tanto en el escritorio, como en
+otras comisiones ms en consonancia con su empleo. Cuando se present
+delante de doa Rosa, tena la pluma detrs de la oreja, y ella le dijo
+en tono de mando:</p>
+
+<p>&mdash;Reventos, diga a Gamboa que me mande con Vd. veinte onzas.</p>
+
+<p>Fue el hombre y volvi sin demora con el dinero pedido, el cual sac de
+la caja de hierro pequea, debajo de la carpeta, en que haba varios
+sacos atestados de monedas de oro y plata.</p>
+
+<p>&mdash;Pngase la chaqueta, aadi doa Rosa derramando las onzas sobre la
+mesa para contarlas, y vaya ahora mismo a la calle del Teniente Rey, a
+la otra puerta de la botica de San Agustn, relojera de Dubois, y se
+compra Vd. el mejor reloj de repeticin que haya recibido ltimamente de
+Ginebra. Diga Vd. que es para m. Se ha enterado Vd.?</p>
+
+<p>&mdash;S, seora.</p>
+
+<p>&mdash;Supongo que Vd. no entiende de relojes.</p>
+
+<p>&mdash;No se me alcanza mucho, que digamos, pero en Gijn, donde yo nac y me
+cri, hay ms de una relojera; y un to mo, hermano de mi madre, que
+en paz descanse, tena en la ua, como quien dice, el mecanismo de los
+relojes.</p>
+
+<p>&mdash;No lo deca por tanto, don Melitn, lo deca para prevenirle contra
+cualesquier engao que pudieran practicar con Vd., si se creyese que el
+reloj era para Vd. u otra persona as... Vd. me entiende?</p>
+
+<p>&mdash;Ya, ya, estoy enterado.</p>
+
+<p>&mdash;Oiga. Recalque Vd. a Dubois que el reloj es para m. El me conoce y
+debe saber que le costara caro...</p>
+
+<p>&mdash;Dar a Vd. gato por liebre, interrumpi el mayordomo. Por sentado que
+le costara un ojo de la cara, si tal hiciera el muy bellaco. Demasiado
+lo s y lo sabe l.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no le tengo por bellaco, como Vd. dice; sin embargo, bueno es estar
+prevenido...</p>
+
+<p>&mdash;Porque el soldado prevenido nunca fue vencido, volvi a interrumpir el
+mayordomo, interpretando a su modo el pensamiento del ama.</p>
+
+<p>&mdash;Ah! Haga que le pongan en una caja fina, como para un regalo.
+Entiende Vd.?</p>
+
+<p>&mdash;Toma que si lo entiendo! Perfectamente.</p>
+
+<p>&mdash;Bien. Vaya Vd.</p>
+
+<p>&mdash;Volando.</p>
+
+<p>&mdash;Se acordar Vd.? Reloj de oro, de repeticin, suizo; quiero decir,
+ginebrino, de los ltimamente recibidos de Ginebra por el relojero
+Dubois, que vive en la calle del Teniente Rey, a la otra puerta de la
+botica de San Agustn.</p>
+
+<p>&mdash;S, s, seora doa Rosa. Todo eso lo recuerdo y lo tendr presente. Y
+en un salto...</p>
+
+<p>&mdash;Oiga! No me limito a 18 onzas. Se quiere el mejor reloj de
+repeticin, ginebrino legtimo, cueste lo que cueste. Si ms dinero se
+necesita, venga Vd. por l.</p>
+
+<p>&mdash;Ser servida la seora doa Rosa al pie de la letra.</p>
+
+<p>&mdash;Ah! Reventos! Reventos! Venga ac. Lo principal se me olvidaba.
+Haga que le pongan por dentro de la tapa esta marca: L. G. S. oct. 24,
+1830. No se olvide.</p>
+
+<p>En efecto, en poco ms de una hora el Mayordomo estuvo de vuelta y puso
+en manos de doa Rosa un estuche pequeo, cuadrado, de tafilete, con
+filetes de oro. Sin duda dicha seora le aguardaba impaciente, porque
+tomarle, abrirle, contemplarle por breve rato con una especie de alegra
+infantil, levantarse y meterse en su aposento, sin hacer ms caso del
+Mayordomo, fue todo uno.</p>
+
+<p>No pas ms tiempo que el que acabamos de emplear en la relacin de la
+cmica escena.</p>
+
+<p>Leonardo por su parte, tan seguro estaba de que no se pondra el sol de
+aquel da, sin que un nuevo reloj viniese a adornar su traje en el
+bolsillo de sus pantalones, que habiendo tendido stos en el sof,
+enfrente de su cama, se acost tranquilo, resuelto a dormir y reparar
+las fuerzas quebrantadas por la fatiga y la falta de sueo de la noche
+anterior. Dormitaba solamente cuando el ruido de menudos pasos y de las
+ropas de una mujer, vino a confirmarle en su esperanza. Era su madre.
+Fingi que dorma y la vio acercarse quedito al sof, levantar en alto
+los pantalones, meter en el bolsillo delantero algo redondo que
+relumbraba mucho, pendiente de una cinta de seda rosada y azul, formando
+aguas, de ms de una pulgada de ancho y seis de largo, sujetas las
+puntas por una hebilla de oro. Sonriose de placer, y cerr los ojos, a
+fin de que su madre se retirase en la persuasin que le haba preparado
+una sorpresa.</p>
+
+<p>Al volver doa Rosa los pantalones al sof, cuidando de que la cinta del
+reloj quedase visible y deslizar en la faltriquera del chaleco las dos
+onzas que sobraron de la compra de aqul, le pareci que su hijo se
+haba movido en la cama. Se sobresalt cual si hubiera estado cometiendo
+un delito, y entonces, en efecto, entr un rayo de luz en su conciencia
+de madre, record vivamente las palabras de su marido en la conversacin
+de por la maana temprano, y sinti una especie de arrepentimiento. Algo
+en su interior la dijo que si no haca actualmente mal, no resultara
+tampoco un bien conocido y slido de sus demostraciones tiernas y
+cariosas con Leonardo, cuando no nacan de mritos contrados por l,
+sino de la efusin espontnea e indiscreta de su corazn de madre.</p>
+
+<p>Perpleja, entre recoger la prenda, cosa de guardarla para ocasin ms
+oportuna, y arrostrar por ende la afliccin y el desagrado del hijo, se
+qued inmvil, como transfigurada. Aqul, aunque brevsimo, fue un
+momento supremo para la triste madre. Al fin ech una mirada furtiva
+hacia el lecho, vio a Leonardo desnudo de medio cuerpo arriba, con los
+brazos en la almohada y la hermosa cabeza apoyada en las palmas, el
+pecho abierto y levantado, subiendo en la aspiracin y bajando en la
+respiracin, cual la ola que no llega a romper, la nariz dilatada, la
+boca entreabierta para dar franco paso a la entrada y salida del aire,
+plido el semblante por el sueo y la agitacin del da, aunque lleno de
+salud y de fuerza, un sentimiento de orgullo se apoder de todo su ser,
+cambiando de golpe y por completo el orden de sus pensamientos.</p>
+
+<p>&mdash;Pobrecito! exclam en tono casi audible. Por qu haba yo de
+privarle de nada, cuando est en la edad de gozar y de divertirse? Goza
+y divirtete, pues, mientras te duran la salud y la mocedad, que ya
+vendrn para ti, como han venido para todos nosotros, los das de los
+disgustos y de los pesares. La Virgen Santsima, en quien tanto fo y
+pongo toda mi esperanza, no dejar de or mis ruegos. Ella te proteja y
+saque en bien de los peligros del mundo. Dios te haga un santo, hijo de
+mi corazn.</p>
+
+<p>Movi los labios juntos, en seal de lanzar un beso, y fuese tan
+callandito como vino.</p>
+
+<hr />
+
+<h3><a name="SEGUNDA_PARTE" id="SEGUNDA_PARTE"></a>SEGUNDA PARTE</h3>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_Ib" id="Capitulo_Ib"></a><span class="smcap">Captulo I</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Tarde venientibus ossa.</i><br />
+(Los que llegan tarde al banquete roen los huesos.)</p></div>
+
+
+<p>Tenemos que dejar por breve tiempo estos personajes, para ocuparnos de
+otros que no por ser de inferior estofa, representan en nuestra verdica
+historia papel menos importante. Nos referimos ahora al clebre tocador
+de clarinete, Jos Dolores Pimienta.</p>
+
+<p>Para verle con la aguja en la mano sentado a la turca junto con otros
+oficiales de sastre en una tarima baja, hilvanando una casaca de pao
+verde oscuro, todava sin mangas ni faldones, fuerza es que pasemos a la
+sastrera del maestro Uribe, en la calle de la Muralla, puerta inmediata
+a la esquina de la de Villegas, donde hubo una tienda de merceras
+llamada del Sol.</p>
+
+<p>El primero de estos establecimientos se compona de una sala cuadrilonga
+con tres entradas: la de la primitiva puerta ancha y alta y las de las
+dos ventanas, cuyas rejas haban arrancado. Frente a ellas, en sentido
+longitudinal, haba una mesa larga y angosta en que se vean varias
+piezas de dril, de piqu, de arabia, de un gnero de algodn que
+llamaban coquillo, de raso y de pao fino, todas arrolladas y apiladas
+en un extremo. Y hacia el opuesto, tendidos dos pedazos de tela de
+Mahn, en que ya se haba trazado un par de pantalones de hombre con
+una astilla de jabn cenizoso.</p>
+
+<p>Detrs de la mesa o mostrador, de pie, en mangas de camisa, con delantal
+blanco atado a la cintura, la tijera en la mano derecha, y echada en
+torno de los hombros, por medida, una cinta de papel doblada por medio
+en toda su longitud, con piquetes de trecho en trecho, se hallaba el
+maestro sastre Uribe, favorito en aquella poca de la juventud elegante
+de La Habana. Aunque quisiera, no hubiera podido negar la raza negra,
+mezclada con la blanca a que deba su origen. Era de elevada talla,
+enjuto de carnes, carilargo, los brazos tena desproporcionados, la
+nariz achatada, los ojos saltones, o a flor del rostro, la boca chica, y
+tanto que apenas caban en ella dos sartas de dientes ralos, anchos y
+belfos; los labios renegridos, muy gruesos y el color cobrizo plido.
+Usaba patilla corta, a la clrigo, rala y crespa, lo mismo que el
+cabello, si bien ste ms espeso y en mechones erectos que daban a su
+cabeza la misma apariencia atribuida por la fbula a la de Medusa.<a name="FNanchor_29_29" id="FNanchor_29_29"></a><a href="#Footnote_29_29" class="fnanchor">[29]</a></p>
+
+<p>Como sastre que deba dar el tono en la moda, vesta Uribe pantalones de
+mahn ajustados a las piernas, de tapa angosta, figurando una <i>M</i>
+cursiva, sin los finales de enlace, y las indispensables trabillas de
+cuero. En vez del zapato de escarpn, entonces de uso general, llevaba
+chancletas de cordobn, dejando al descubierto unos pies que no tenan
+nada de chicos, ni bien conformados, porque sobre mostrar demasiado los
+juanetes, apenas formaban puente. Por poco que previniese en su favor el
+aspecto de Uribe, no cabe duda que era el ms amable de los sastres, muy
+ceremonioso y un si es no es pagado de la habilidad de sus tijeras.
+Estaba casado con una mulata como l, alta, gruesa, desenvuelta, quien
+en casa al menos, gustaba tanto de ir en piernas, arrastrando la
+chancleta de raso, como de ensear ms de lo que convena a la decencia,
+las espaldas y los hombros rollizos y relucientes.</p>
+
+<p>Comenzaba la tarde de uno de los ltimos das del mes de octubre. Suban
+y bajaban muchos carruajes, carretones y carretas la angosta calle de la
+Muralla, tal vez la de ms trfico de la ciudad, por ser la ms central
+y estar toda poblada de tiendas de varias clases. El ruido de las ruedas
+y de las patas de los caballos en las piedras, resonaba como un trueno
+continuado en el interior de las casas abiertas a todos los vientos. No
+pocas veces chocaban unos contra otros, y obstruan el paso por largo
+rato. En semejante caso, al trueno de los carruajes sucedan las voces y
+los ternos de los carreteros y caleseros, sin consideracin ni respeto a
+las seoras. El transente a pie, si no quera ser atropellado por los
+caballos o estrujado contra las paredes de las casas con los bocines
+salientes de los cubos de las ruedas, tena que refugiarse en las
+tiendas hasta que se despejara la va.</p>
+
+<p>En la tarde de que hablamos ahora, ocurri una de esas frecuentes
+colisiones entre un quitrn ocupado por tres seoritas, que bajaba, y un
+carretn cargado con dos cajas de azcar, que suba. Chocaron con fuerza
+los cubos opuestos de ambos vehculos, de cuyas resultas el del segundo
+levant la rueda del primero y se entr por sus rayos, rindiendo uno.
+Del choque los dos carruajes quedaron casi de travs en la calle, el
+quitrn con la zaga hacia la puerta de la sastrera de Uribe, donde
+penetr la cabeza de la mula del carretn. El carretonero, que vena
+sentado a la mujeriega en una de las cajas de azcar, con un zurriago en
+la mano derecha, perdi el equilibrio y dio en el lodo y piedras de la
+calle un terrible costalazo.</p>
+
+<p>Y este hombre, africano de nacimiento, lo mismo que el otro, mulato de
+La Habana, en vez de acudir cada cual a su vehculo respectivo, a fin de
+deshacer el enredo y facilitar el pasaje, con atroces maldiciones y
+denuestos se embistieron mutuamente, ciegos de furor salvaje. No era que
+se conocan, estaban reidos o tenan anteriores agravios que vengar;
+sino que siendo los dos esclavos, oprimidos y maltratados siempre por
+sus amos, sin tiempo ni medio de satisfacer sus pasiones, se odiaban a
+muerte por instinto y meramente desfogaban la ira de que estaban
+posedos, en la primera ocasin que se les presentaba. En vano las
+seoritas del quitrn, muy sobresaltadas, pusieron el grito en el cielo,
+y la mayor de ellas amenaz repetidas veces al calesero con un fuerte
+castigo si no desista de la ria y atenda a los inquietos caballos.
+Pero los combatientes, en su furor y en la lluvia de zurriagazos que se
+descargaban, no oan palabra. Luego los espaoles de las tiendas, los
+oficiales de la sastrera, todos asomados a las puertas en mangas de
+camisa, aumentaban el ruido y la confusin con su vocera y sus
+risotadas, seales ciertas del jbilo con que presenciaban el combate.</p>
+
+<p>En esto, un hombre de mala catadura entr por una puerta de la
+sastrera, como para evitar las ruedas del carruaje, y al salir por la
+otra extendi el brazo por encima del fuelle cado y le desprendi la
+peineta de teja de la cabeza de la ms joven de las seoritas; con lo
+cual la larga y abundosa trenza de sus cabellos se desarroll y
+desmadej toda, cubrindole la espalda con sus ondas sedosas y
+brillantes cual las alas del tot. Dio ella un grito y se llev ambas
+manos a la cabeza; en cuyo momento, Jos Dolores Pimienta, mero
+espectador hasta entonces como los dems, hizo una exclamacin de
+asombro, murmur el nombre de la Virgencita de bronce y se lanz sobre
+el ratero, o ms bien sobre la presa, que se la llevaba en triunfo.
+Logr echarle garra; mas como era de quebradizo carey y estaba, adems,
+primorosamente calada, se le qued hecha pedazos en la mano: nica cosa
+que pudo devolver a su afligida y asustada duea. A favor de la
+confusin logr escapar el ratero, bien que ningn otro que el oficial
+de sastre haba parado mientes en aquella ocurrencia. Sin embargo, la
+exclamacin de ste, su accin generosa cuando la generalidad de los
+espectadores slo pensaba en divertirse, llam la atencin de Uribe, que
+volvindose de repente para l, le dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Ests loco? Te figuraste que esa tambin era Cecilia Valds? Si digo
+yo que t ves visiones.</p>
+
+<p>&mdash;No, contest secamente Jos Dolores. Yo s lo que me digo. Esas nias
+son hermanas del caballero Gamboa.</p>
+
+<p>&mdash;Acabramos! exclam a su vez Uribe. Yo bien quera conocerlas. Se
+parecen mucho. No pueden negar que son hermanos. Pues es preciso
+ampararlas. Las hermanas de uno de mis rumbosos <i>clientes</i>! No faltaba
+ms...</p>
+
+<p>En efecto, entre el maestro sastre, sus oficiales y otros, consiguieron
+separar a los combatientes y desenredar las ruedas de los vehculos,
+tras lo cual uno y otro pudieron seguir su camino, llevando el
+carretonero las manchas de sangre de la <i>cuarta</i> del calesero en la
+camisa de listado azul. Protegi quizs las espaldas de este ltimo la
+chaqueta de pao de su librea; a lo menos no se le vean en ella las
+seales de la refriega.</p>
+
+<p>Y una vez despejado aquel campo de Agramonte y vueltos, el maestro
+sastre a la mesa de cortar, los oficiales a su tarima, el primero sac
+de pronto el reloj del bolsillo del pantaln y, con aire sorprendido,
+dijo:&mdash;Las tres! aadiendo enseguida ms alto:&mdash;Jos Dolores!</p>
+
+<p>No tard ste en aparecer ante la presencia del maestro Uribe. Traa al
+hombro dos madejas trenzadas, una de hilo blanco de lino, otra de seda
+negra; clavadas en los tirantes de los pantalones varias agujas cortas,
+no muy finas, y en el dedo del medio de la mano derecha un dedal de
+acero, sin fondo.</p>
+
+<p>Al nacimiento de Jos Dolores Pimienta y de Francisco de Paula Uribe
+concurrieron, sin duda, por igual las razas blanca y negra, con esta
+esencial diferencia: que aqul sac ms sangre de la primera que de la
+segunda, circunstancia a que deben atribuirse el color menos bilioso de
+su rostro, aunque plido, la regularidad de sus facciones, la amplitud
+de su frente, la casi perfeccin de las manos y la pequeez de los pies,
+que as en la forma como en el arco del puente podan competir con los
+de dama de raza caucsica. Ni con ser de constitucin delicada
+sobresalan mucho los pmulos de su rostro ovalado, ni tena el cabello
+tan lanudo como el de Uribe. En sus maneras, lo mismo que en la mirada,
+y a veces hasta en el tono de la voz, haba aire marcado de timidez o
+melancola, pues no siempre es fcil discernir entre ambas, que
+revelaba, o mucha modestia o mucha ternura de afectos.</p>
+
+<p>De organizacin musical tena que hacerse gran violencia, cosa que no
+poda echar a puerta ajena, para trocar el clarinete, su instrumento
+favorito, por el dedal o la aguja del sastre, una de las artes bellas
+por un oficio mecnico y sedentario. Pero la necesidad tiene cara de
+hereje, segn reza el caracterstico adagio espaol, y Jos Dolores
+Pimienta, aunque director de orquesta, ocupado a menudo en el coro de
+las iglesias por el da y en los bailes de las ferias por la noche, no
+le bastaba eso a cubrir sus propias necesidades y las de su hermana
+Nemesia, desahogadamente. La msica en Cuba, como las dems bellas
+artes, no haca ricos, ni siquiera proporcionaba comodidades a sus
+adeptos. El clebre Brindis, Ulpiano, Vuelta y Flores y otros se
+hallaban poco ms o menos en este caso.</p>
+
+<p>&mdash;Qu tal la casaca verde indivisible? le pregunt Uribe. Se halla en
+estado de prueba? Son las tres y dentro de poco tendremos aqu al
+caballero Gamboa, como el reloj.</p>
+
+<p>&mdash;Para el tiempo que hace que Vd. me la entreg, <i>se</i> Uribe, repuso
+Pimienta, la tengo bastante adelantada.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo es eso? Pues no te la di desde tras de antier?</p>
+
+<p>&mdash;Perdone Vd., <i>se</i> Uribe, yo no vine a recibir esa prenda, si hemos
+de hablar claro, hasta ayer por la maana. Antier toqu la misa mayor
+del Santo ngel Custodio, a prima toqu la salve y luego en el baile de
+Farruco hasta ms de media noche. Conque no s...</p>
+
+<p>&mdash;Bien, bien, replic Uribe serio interrumpindole: Se halla o no en
+estado de prueba? Eso es lo esencial.</p>
+
+<p>&mdash;Dir a Vd., lo que es probarse, puede ahora mismo. Las solapas estn
+basteadas, lo propio que el cuello. Iba ahora a hilvanarle los forros de
+seda, para abrirle los ojales. Los hombros se hilvanarn cuando venga el
+caballero que Vd. dice, y las espaldas idem per idem. Las mangas las
+est cerrando <i>sea</i> Clara, su mujer de Vd., aunque con probar una
+basta. De manera que a las ocho de la noche, cuando ms tarde, estar
+concluida la casaca y lista para el baile, que no principiar hasta las
+nueve.</p>
+
+<p>&mdash;El caso es que se quiere para mucho antes y no se dir nunca que
+Pancho de Paula Uribe y Robirosa no cumple su palabra una vez empeada.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces tendr Vd. que poner otro oficial que me ayude; mejor dicho,
+que la concluya, porque a las seis debo tocar en la salve del Santo
+ngel Custodio y luego despus en el baile de Brito. Farruco abre sus
+bailes esta noche en la casa de Soto y yo no he querido llevar mi
+orquesta hasta all. En la Filarmnica dirige Ulpiano con su violn y
+Brindis est comprometido a tocar el contrabajo. Conque considere Vd.</p>
+
+<p>&mdash;Pues lo siento en el alma, Jos Dolores, y si hubiera sabido que t no
+ibas a rematar esa pieza, no te la hubiera dado. Yo me estoy mirando en
+ella. Temo que si otro oficial la coge ahora en sus manos, le echa a
+perder el estilo. El caballerito Leonardo es el ms quisquilloso de
+todos mis clientes. No ve Vd. que nada en riqueza? No ve cmo derrama
+la plata? Para lo que le cuesta! Y vea Vd. su padre don Cndido, el
+otro da como quien dice, andaba con la pata en el suelo. Me parece que
+lo veo cuando lleg de su tierra: traa zapatos de empleita (quiso decir
+<i>pleita</i>, mejor, <i>alpargatas</i>), chaqueta y calzones de bayeta y gorro
+de pao. A poco ms puso taller de maderas y tejas, despus trajo negros
+de frica a montones, despus se cas con una nia que tena ingenio,
+despus le entr dinero por todos cuatro costados y hoy es un
+caballerazo de primera, sus hijas ruedan quitrn de pareja y su hijo
+bota las onzas de oro como quien bota agua. <i>E intertanto</i> aquella pobre
+muchacha... Mas, cllate lengua. Pues, segn te deca, Jos Dolores, el
+caballerito Leonardo vino aqu la semana pasada y me dijo:&mdash;Maestro
+Uribe, tenga Vd. este pao verde indivisible que he hecho traer de Pars
+expresamente para que Vd. me haga una casaca como se debe. Pero djese
+Vd. de vejeces, de talle encaramado en el cogote, ni de colas de
+golondrinas. Yo no soy ningn zacateca, Juanito Junco, ni Pepe Montalvo.
+Hgame una casaca como la gente, a la <i>dernier</i>, que yo s que Vd. sabe
+pintarlas en el cuerpo, cuando le da la gana. Ese mozo tiene tanto
+dinero, que es preciso darle gusto o reventar. Adems, como es tan
+elegante y bien parecido, da el tono en la moda, y si acierto a hacerle
+una cosa buena, me pongo las botas. Aunque a decir verdad, ya no tengo
+manos para todo el trabajo que me ha cado. Por donde se ve claro que la
+competencia del ingls Federico, lejos de daificarme, me ha favorecido.
+Conque, mi querido Jos Dolores, al avo.</p>
+
+<p>&mdash;Ya le he dicho, <i>se</i> Uribe, har lo que pueda; pero spalo, no
+tendr tiempo para darle la ltima mano. Lo principal, sin embargo, est
+hecho, esto es, las solapas y el cuello. La montura de los faldones y la
+espalda Vd. puede dirigirla, y los ojales nadie los hace mejor que
+<i>sea</i> Clara.</p>
+
+<p>&mdash;Trae ac la casaca.</p>
+
+<p>Trjola el oficial, y con ella en la mano, para suspenderla a la altura
+de sus ojos, Uribe se encamin a un espejo que haba en la pared
+medianera de la primera ventana y la puerta. All le sigui
+maquinalmente Jos Dolores. Cuando los dos estuvieron delante del
+espejo, dijo el maestro a su oficial:</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, Jos Dolores, sirve t de modelo... Apuradamente, tienes el
+mismo cuerpo que el caballerito Leonardo.</p>
+
+<p>&mdash;Est bien, <i>se</i> Uribe, contest Pimienta de malsimo humor. Pero sin
+ejemplar eh?</p>
+
+<p>&mdash;Compadre, tienes hoy palabras de poco vivir. Qu te est labrando
+all dentro? Antes tomaste una de las nias Gamboa por Cecilia Valds;
+ahora te pones bravo porque, para ganar tiempo, pruebo la casaca del
+hermano en tu cuerpo. Si lo haces porque ese blanco le pisa la sombra,
+lo peor que puedes hacer es tomarlo tan a pecho. Qu remedio, Jos
+Dolores? Disimula, aguanta. Haz como el perro con las avispas, ensear
+los dientes para que crean que te res. No ves que <i>ellos</i> son el
+martillo y nosotros el yunque? Los blancos vinieron primero y se comen
+las mejores tajadas; nosotros los de color vinimos despus y gracias que
+roemos los huesos. Deja correr, chinito, que alguna vez nos ha de tocar
+a nosotros. Esto no puede durar siempre as. Haz lo que yo. T no me
+ves besar muchas manos que deseo ver cortadas? Te figurars que me sale
+de adentro. Ni lo pienses, porque lo cierto y verdico es que, en verbo
+de blanco, no quiero ni el papel.</p>
+
+<p>&mdash;Qu ley tan brava, <i>se</i> Uribe! No pudo menos de exclamar por lo
+bajo el oficial, sorprendido ms bien que alarmado de que abrigara
+principios tan severos.</p>
+
+<p>&mdash;Pues qu, continu el maestro sastre, te figurabas que porque le hago
+el <i>rande v</i> a todos cuantos entran en esta casa, es que no s
+distinguir y que no tengo orgullo? Te equivocas; en verbo de hombre,
+nadie creo mejor que yo. Me estimara en menos porque soy de color?
+Disparate. Cuntos condes, abogados y mdicos andan por ah, que se
+avergonzaran de que su padre o su madre se les sentara al lado en el
+quitrn, o los acompaara a los besamanos del Capitn General en los
+das del rey o de la reina Cristina? Quizs t no ests tan enterado
+como yo, porque no te rozas con la grandeza. Pero recapacita un poco y
+recuerda. T conoces el padre del conde...? Pues fue el mayordomo de su
+abuela. Y el padre de la marquesa...? Un talabartero de Matanzas, ms
+sucio que el cerote que usaba para untarle a la pita con que cosa los
+arneses. A que el marqus de... no ensea su madre a los que van a
+visitarlo en su palacio de la Catedral? Y qu me dices del padre del
+doctor de tantas campanillas...? Es un carnicero de ah al doblar. (Tuvo
+Uribe la discrecin de pronunciar los nombres de las personas aludidas a
+la oreja del oficial, como para que los dems no le oyeran.) Pues yo no
+tengo por qu esconder mis progenitores. Mi padre fue un brigadier
+espaol. A mucha honra lo tengo, y mi madre no fue ninguna esclavona, ni
+ninguna mujer de nacin. Si los padres de esos seorones hubieran sido
+siquiera sastres, pase, porque es notorio que S. M. el Rey ha declarado
+noble nuestro arte, lo mismo que el oficio de los tabaqueros, y podemos
+usar don. Tond, con ser moreno, tiene don por el rey.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no me ocupo de eso, ni a derechas s quin es mi padre, slo s que
+no fue negro, volvi Pimienta a interrumpir el torrente impetuoso del
+maestro sastre. Lo que yo sostengo es, que ni a Vd., ni a m, ni... a
+nuestros hijos, segn van las cosas, nos tocar ser martillo. Y es muy
+duro, dursimo, insufrible, <i>se</i> Uribe, agreg Jos Dolores, y se le
+nubl la vista y le temblaron los labios, que <i>ellos</i> nos arrebaten las
+de color, y nosotros no podamos ni mirar para las mujeres blancas.</p>
+
+<p>&mdash;Y quin tiene la culpa de eso? continu Uribe hablando otra vez al
+odo del oficial, como para que no le oyera su mujer: la culpa la tienen
+<i>ellas</i>, no <i>ellos</i>. No te quepa gnero de duda, porque es claro, Jos
+Dolores, que si a las pardas no les gustaran los blancos, a buen seguro
+que los blancos no miraban para las pardas.</p>
+
+<p>&mdash;Puede ser, <i>se</i> Uribe; pero, digo yo: no tienen los blancos
+bastante con las suyas? Por qu han de venir a quitarnos las nuestras?
+Con qu derecho hacen ellos eso? Con el derecho de blancos? Quin les
+ha dado semejante derecho? Nadie. Desengese, <i>se</i> Uribe, si los
+blancos se contentaran con las blancas, las pardas no miraran para los
+blancos.</p>
+
+<p>&mdash;Hablas como un Salomn, chinito, slo que eso no es lo que sucede, y
+es preciso atenerse a cmo son las cosas y no como queremos que sean. Yo
+me hago este cargo: qu vale quejarse ni esperar que todo ha de salir a
+medida del deseo de uno? Ni qu puedo yo solo, qu puedes t, ni qu
+puede el otro contra el torrente del mundo? Nada, nada. Pues deja ir.
+Cuando son muchos contra uno, no hay remedio sino hacer que no se ve, ni
+se oye, ni se entiende, y aguardar hasta que le llegue a uno su turno.
+Que ya llegar, yo te lo aseguro. No todo ha de ser rigor, ni siempre ha
+de rasgar el pao a lo largo. <i>Intertanto</i> aprende de m, recibo las
+cosas como vienen y no pretendo enderezar el mundo. Podra salir
+crucificado. T todava vas a tragar mucha sangre, lo estoy mirando.</p>
+
+<p>&mdash;Qu importa? dijo el oficial con calor. Con tal que otros la traguen
+al mismo tiempo que yo...</p>
+
+<p>&mdash;Ese es el caso, que si t te calientas y tomas las cosas por donde ms
+queman, no logras que otros traguen sangre, sino que la tragas t a
+borbollones. Y eso es lo que pretenden los pcaros de los blanquitos.
+Bien, no te digo que te dejes sopetear de nadie, pues yo tampoco me he
+dejado pasar la mota. Lo que te digo es que no pierdas los estribos y
+aguardes la ocasin. Ves ah a Clara, tan formalota, tan seria? Ella
+cuando moza tuvo tambin ms de un blanco tentador, y logr espantarlo
+sin mucho trabajo ni quebradero de cabeza. As te digo, Jos Dolores, no
+te apures, ni te pongas bravo, porque llevas la de perder: te comes los
+hgados y sacas... lo que somos. Deja correr y aprenders a vivir.</p>
+
+<p>Durante esta larga y animada conversacin, no ces un punto la probadura
+de la casaca. Ya coga Uribe una solapa con la mano derecha, la sacuda
+y atraa a s, a tiempo que con la izquierda abierta comprima los
+pliegues de la camisa del oficial por el pecho y el costado; ya mataba
+las ondas de la espalda, de los hombros para el centro; ya con el jabn
+de piedra trazaba crucetas a lo largo de las costuras de los costados;
+ya, en fin, meta las tijeras por la orilla del cuello y de las
+boca-mangas y sisaba el pao adherido por los hilvanes de hilo blanco a
+las entretelas de caamazo. As el embrin de frac tomaba poco a poco la
+forma del cuerpo del oficial bajo la tijera y la astilla de jabn de
+Uribe, sin que a todas stas tuviese l la certidumbre de que le viniese
+bien a su legtimo dueo; pero fiaba el maestro mucho en su experiencia
+y conocida habilidad. Siempre que se le ofreca alguna duda respecto al
+tamao, ocurra a la tira de papel doblada en dos con piquetes en ambas
+orillas, que le serva de medida y rectificaba las dimensiones.</p>
+
+<p>Media hora larga se haba pasado en esta faena del maestro con su
+oficial, cuando par una volante de alquiler a la puerta de la sastrera
+y se ape de ella, de un salto, el intrpido joven que haba servido de
+asunto, por la mayor parte, de su sazonada conversacin.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_IIb" id="Capitulo_IIb"></a><span class="smcap">Captulo II</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>No es caballero el que nace,<br />
+sino el que lo sabe ser.</i></p></div>
+
+
+<p>La llegada repentina del joven mencionado al final del captulo
+anterior, esperada y todo, sorprendi al maestro sastre, con tanto ms
+motivo que su oficial aguardaba precisamente aquel momento para echar
+atrs los brazos y soltarle en las manos la pieza de ropa en estado de
+prueba.</p>
+
+<p>Esto, sin embargo, no fue parte para que l dejase de salir al encuentro
+de Leonardo Gamboa y recibirle con muchas sonrisas y zalameras.</p>
+
+<p>Si el joven recin llegado observ o no la retirada precipitada de
+Pimienta, o si adivin el motivo, es ms de lo que puede afirmarse con
+probabilidad de acierto. Fuerza es decir, no obstante, que hasta all
+Leonardo ignoraba que tuviese un enemigo acrrimo en el msico; y que,
+adems, se crea superior para ocuparse de las simpatas o antipatas de
+un hombre de baja esfera, mulato por aadidura. Lo seguro es que ni
+siquiera sospech que haba acabado de ser el objeto casi exclusivo de
+la conversacin del maestro sastre y de su oficial. Vena, adems, all
+a hora fija y por cita expresa, slo se demorara el tiempo necesario.
+No haba, por tanto, ocasin ni motivo de dar su atencin y pensamientos
+a cosas ajenas al traje que haca el maestro Uribe. Tampoco ste le dio
+lugar a divagaciones.</p>
+
+<p>Como tena por costumbre Leonardo, al apearse sac una peseta del
+bolsillo del chaleco y se la arroj al calesero, el cual la recibi en
+el aire. Luego, sin ms demora, se encamin derecho al sastre,
+cortndole, en medio de sus obsequiosas demostraciones, con la pregunta:</p>
+
+<p>&mdash;Qu hay de mi ropa? Lista?</p>
+
+<p>&mdash;Casi concluida, seor don Leonardito.</p>
+
+<p>&mdash;Lo tema, lo esperaba, replic ste impaciente. Un zapatero remendn
+tiene ms palabra que t, Uribe.</p>
+
+<p>&mdash;Pues qu hora es, caballero Gamboa?</p>
+
+<p>&mdash;Son las cuatro y ms de la tarde; y me prometiste la ropa para ayer
+tarde.</p>
+
+<p>&mdash;Perdone el caballero, se la promet para hoy a las siete de la noche.
+Es decir, concluida y planchada de un todo. Porque el caballero debe
+estar enterado que de mi taller no sale pieza sin todos sus periquitos y
+ringo rangos. Cuente el caballero que este pobre sastre no posee otra
+cosa que su reputacin, como que viste, hace ms de diez aos, a la
+grandeza de La Habana, y nadie podra decir en justicia que Francisco de
+Paula Uribe y Robirosa...</p>
+
+<p>&mdash;Ah! Maestro Uribe! Maestro Uribe! volvi a interrumpirle el joven
+con mayor impaciencia. El que no te conozca que te compre. Dale con la
+palabra y vuelta con su reputacin y pocas veces, si alguna, cumpliendo
+con exactitud. Dejemos toda esta palabrera para otra ocasin y vamos a
+los hechos. Al fin tendr la ropa esta noche, en tiempo para el baile o
+no? He aqu lo que importa saber.</p>
+
+<p>&mdash;La tendr el caballerito o pierdo el nombre que llevo. Por lo que toca
+al chaleco, que es lo nico que se hace fuera de casa, lo espero por
+momentos. Apuradamente, est en manos de una pardita que se pinta sola
+para chalecos y es como el reloj. Ya que el caballero ha tenido la
+bondad de honrar mi taller con su presencia, probaremos la casaca,
+aunque estoy cierto y seguro que el caballero va a confesar que tengo
+buen ojo, si no otra cosa. Le ruego que no repare en su estado presente,
+porque s que para las personas que no son del arte aqu hay trabajo de
+dos das, cuando para un oficial experto slo hay trabajo de dos horas.
+Si alguna vez se me atrasa la obra, no es por culpa ma, ni por falta de
+oficiales, sino porque me cae mucha de golpe. En el taller slo tengo
+cinco oficiales, fuera, en sus casas, cuantos quiero, aunque yo prefiero
+tener mi gente siempre a la vista.</p>
+
+<p>Por entonces, plantado Leonardo delante del espejo, se haba despojado
+del frac con la ayuda del sastre, y mientras le probaban el nuevo, crey
+ver reflejada en aqul la imagen de alguien que le miraba a hurtadillas
+desde atrs de la puerta del comedor. Aunque le pas por la mente que
+haba visto aquella cara en alguna parte, de pronto no pudo recordar
+dnde ni cundo. En este esfuerzo de imaginacin se qued un rato
+pensativo, completamente abstrado. Por supuesto, durante ese tiempo no
+vio lo que pasaba, no oy ni entendi la charla del maestro Uribe.</p>
+
+<p>Acert a entrar en aquella sazn en la sastrera una muchacha de color,
+medio cubierta la cabeza en la <i>manta</i> de burato pardo oscuro, a la
+usanza persa. Dio las buenas tardes, y como si no hubiese reparado en lo
+que all se haca, pas de largo hacia el aposento, por detrs de la
+mesa de cortar. Pero Uribe la esperaba impaciente y la detuvo antes de
+alcanzar la puerta, preguntndole:</p>
+
+<p>&mdash;Traes el chaleco, Nene?</p>
+
+<p>&mdash;S, seor; contest ella con voz muy suave y musical, detenindose a
+la cabeza de la mesa, en la cual deposit un lo pequeo que sac de
+debajo de la manta.</p>
+
+<p>El nombre, lo mismo que la voz de la muchacha, sacaron a Leonardo de su
+abstraccin; volvi a ella el rostro y le clav la vista. Ambos se
+reconocieron desde luego, y cambiaron una mirada de inteligencia y una
+sonrisa de cario, seales que por cierto no se escaparon a la
+penetracin de Uribe.&mdash;Aqu hay gato encerrado, pens l. Pobre
+muchacha! la compadezco! En qu garras has cado! Cuando menos sta es
+la causa de las quemazones de sangre de Pimienta... Tiene razn,...Pero
+no, debe ser por algo ms de eso.</p>
+
+<p>Despus sac el chaleco del pauelo de seda en que estaba envuelto, y
+dndole ste a su dueo, aadi hablando con Gamboa.</p>
+
+<p>&mdash;No se lo dije al caballero? Aqu tiene la prenda. La costurera vale
+un Potos.</p>
+
+<p>Era el chaleco de raso negro, sembrado de abejas color verde brillante,
+entretejidas en la tela. No se lo prob Leonardo, ni lo juzg necesario
+el sastre. Tampoco hubo desde all tiempo para mucho, porque, cual por
+cita, acudi la mayor parte de los parroquianos de Uribe. Entre ellos,
+Fernando O'Reilly, hermano menor del conde de este nombre; el
+primognito de Filomeno, despus Marqus de Aguas Claras; el secretario
+o confidente del Conde de Pealver; el joven Marqus de Villalta; el
+Mayordomo del Conde de Lombillo; y uno que le decan Seiso Ferino,
+protegido por la opulenta familia de Valds Herrera. Casi todos stos
+haban ordenado piezas de ropa para s o para sus amos en la sastrera
+del maestro Uribe, y, ya de paso para el Paseo de extramuros en sus
+carruajes, ya ex profeso, entraban en ella y se detenan el tiempo
+necesario para esa averiguacin.</p>
+
+<p>Al entrar el primero de los personajes arriba nombrados, le puso
+familiarmente la mano en el hombro a Leonardo, le llam por este nombre,
+y le trat de t por t. Haban sido condiscpulos de Filosofa en el
+Colegio de San Carlos desde 1827 a 1828, en cuya ltima fecha O'Reilly
+se haba separado para ir a Espaa y proseguir sus estudios hasta
+recibirse de abogado, como se recibi, tornando a los patrios lares slo
+unos pocos meses antes del da de que aqu hablamos, con el empleo de
+Alcalde Mayor. Despus de dos aos de ausencia, aqulla era la primera
+vez que se vean, no habiendo tenido Leonardo ocasin ni humor de ir a
+saludarlo, quizs porque, si bien antiguos condiscpulos, no haba
+dejado l de ser miembro de una familia la ms orgullosa de La Habana,
+de la primera grandeza de Espaa. Por otra parte, parti soltero y
+volvi casado con una madrilea, motivo de ms para que sus gustos y
+aficiones ahora fuesen muy distintos de lo que fueron cuando juntos
+concurran a or las elocuentes lecciones del amable filsofo Francisco
+Javier de la Cruz.</p>
+
+<p>La ocasin de aquella afluencia de seores y sus criados no era otra que
+el baile de tabla que se celebraba por la noche del mismo da, en los
+altos del palacio situado en la calle de San Ignacio esquina a la del
+Teniente Rey, alquilado para sus funciones por la Sociedad Filarmnica,
+en 1828. Desde los das del carnaval, a fines de febrero, en que
+coincidieron los festejos pblicos por el casamiento de la princesa de
+Npoles, doa Mara Cristina con Fernando VII de Espaa, la Sociedad
+antes dicha no haba vuelto a abrir sus salones. Ahora lo haca como
+para despedir el ao de 1830, pues es sabido que la gente principal de
+La Habana, nica con derecho a concurrir a sus funciones, se marchaba al
+campo desde principios de diciembre y no volva a la ciudad sino hasta
+mucho despus de Reyes. En vsperas del sarao, la juventud de ambos
+sexos acuda en tropel a los establecimientos de modas y novedades para
+hacerse de trajes nuevos, de adornos, joyas y guantes. Las sastreras
+como la de Federico, Turla y Uribe, que eran las favoritas; los
+almacenes como los del Palo Gordo y de Maravillas; las joyeras como
+las de Rozan y La Llave de Oro; las tiendas de modistas como la de
+madama Pitaux; las zapateras como la de Bar, en la calle de O'Reilly y
+la de Las Damas en la calle de la Salud esquina a la de Manrique,
+extramuros de la ciudad, varios das anteriores al sealado para el
+baile se vean asediados a maana y tarde, por las seoritas y jvenes
+ms distinguidos por su elegancia y el lujo de sus trajes. Las primeras
+por esa poca empezaban a usar los zapatos o escarpines de raso blanco
+a la China, con cintas para atarlos a la garganta del pie y mostrar las
+medias de seda caladas, siendo as que el vestido se llevaba sobre lo
+corto. Los hombres usaban tambin escarpines de becerro con hebillita de
+oro al lado de fuera y calcetas de seda color de carne.</p>
+
+<p>Con los caballeros, Uribe ech el resto de la cortesa y de la
+amabilidad, de que saba revestirse cada vez que le convena; con los
+criados, aunque acudan en nombre de personas de elevada posicin, fue
+seco y parco en demostraciones civiles. Pero tuvo habilidad bastante
+para dejarlos a todos contentos y satisfechos, como que nada le costaba
+prodigar promesas a diestro y a siniestro, que es moneda imaginaria con
+que se pagan la mayor parte de las deudas en sociedad. De esta manera
+cumpli exactamente con los que le hablaron gordo desde el principio; a
+los restantes dio un solemne chasco, sin perder por eso su patrocinio. E
+idos todos, porque ninguno calent asiento, se puso desde luego a
+habilitar las piezas que se propona concluir para aquella noche. No
+descuid, por supuesto, la casaca verde invisible de Gamboa; quien,
+satisfecho de que no sera chasqueado de nuevo, cedi a las vivas
+instancias de su amigo Fernando O'Reilly y le acompa en el quitrn al
+paseo, llamado por imitacin del famoso de Madrid, el Prado.</p>
+
+<p>Ocupaba ste, y ocupa en el da, el espacio de terreno que se dilata
+desde la calzada del Monte hasta el arrecife de la Punta al Norte, al
+morir el glacis de los fosos de la ciudad por el lado del oeste.
+Cienfuegos extendi el paseo de la calzada del Monte hasta el Arsenal
+hacia el sur; pero jams se ha usado como tal esa parte sino como calle
+Ancha, cuyo nombre lleva. Entre las obras de adorno que tuvieron origen
+en el gobierno de don Luis de las Casas, se cuenta el <i>nuevo Prado</i> (el
+de que hablamos ahora). El Conde de Santa Clara concluy la primera
+fuente que dej en proyecto las Casas, y construy otra ms al norte;
+nos referimos a la de Neptuno en el promedio del Prado, y la de los
+Leones al extremo. Ambas se surtan de agua de la Zanja real, que
+atravesaba el paseo (y an le atraviesa) por el frente del Jardn
+Botnico, hoy estacin principal del ferrocarril de La Habana a Gines,
+y por la orilla del foso iba a verter sus turbias aguas en el fondo del
+puerto, al costado del Arsenal. Mucho despus, al extremo meridional del
+Prado, donde estuvo originalmente la estatua en mrmol de Carlos III,
+que don Miguel Tacn traslad en 1835 a su paseo Militar, hizo construir
+a su costa en 1837 el Conde de Villanueva la bella fuente de la India o
+de La Habana.</p>
+
+<p>El nuevo Prado constaba de una milla de extensin, poco ms o menos,
+formando un ngulo casi imperceptible de 80 grados, frente a la
+plazoleta donde se elevaba la fuente rstica de Neptuno. Le constituan
+cuatro hileras de rboles comunes del bosque de Cuba, algunos con la
+edad muy corpulentos, e impropios todos de alamedas. Por la calle del
+centro, la ms ancha, podan correr cuatro carruajes apareados; las dos
+laterales, ms angostas, con unos pocos asientos de piedra, servan para
+la gente de a pie, hombres solamente, quienes en los das de gala o
+fiesta se formaban en filas interminables a lo largo del paseo. La mayor
+parte de stos, especialmente los domingos, se componan de mozos
+espaoles empleados en el comercio de pormenor de la ciudad, en las
+oficinas del gobierno, en la marina de guerra y en el ejrcito, pues por
+su calidad de solteros y por sus ocupaciones, no podan usar carruaje y
+visitar el Prado en das comunes. Es de advertirse adems, que a la hora
+del paseo, estaba prohibido atravesar siquiera el Prado en vehculo de
+alquiler; y si algn extranjero lo haca por ignorancia de la regla o
+consentimiento del sargento del piquete de dragones que daba all la
+guardia, llamaba la atencin y excitaba la risa general del pblico.</p>
+
+<p>La juventud cubana o criolla tena a menos concurrir al Prado a pie;
+sobre todo el confundirse con los espaoles en las filas de
+espectadores domingueros. De suerte que all tomaba parte activa en el
+paseo slo la gente principal: las mujeres invariablemente en quitrn,
+algunas personas de edad en volante y ciertos jvenes de familias ricas,
+a caballo. Ninguna otra especie de carruaje se usaba entonces en La
+Habana, a excepcin del Obispo y del Capitn General que usaban coche.
+El recreo se reduca a girar en torno de la estatua de Carlos III y la
+fuente de Neptuno cuando la concurrencia era corta, que cuando era
+mucha, se extenda hasta la de los Leones u otro cualquier punto
+intermedio, donde el sargento del piquete calculaba que deba plantar
+uno de sus dragones, a fin de mantener el orden y de que se guardase la
+debida distancia entre carruaje y carruaje. Mientras mayor era la
+afluencia de stos, menor era el paso a que se les permita moverse; de
+que resultaba a menudo un ejercicio muy montono, no desaprovechado en
+verdad por las seoritas, cuya diversin principal consista en ir
+reconociendo a sus amigos y conocidos, entre los espectadores de las
+calles laterales, y saludarlos con el abanico entreabierto, de la manera
+graciosa y elegante que slo es dado a las habaneras.</p>
+
+<p>Por fortuna la monotona y la funrea gravedad de tan inocente recreo, a
+que las autoridades espaolas daban el nombre arbitrario de orden,
+duraban lo que la presencia de los dragones del piquete en la avenida
+central del Prado, es decir, de las cinco a las seis de la tarde. Porque
+es cosa sabida que, unas veces con la punta de la lanza, otras a
+varazos, hacan que los caleseros guardasen el paso y la fila. Pero
+despus de saludar el pabelln espaol en las fortalezas del contorno,
+ceremonia previa para arriarlo, lo mismo que las seales del Morro,
+desfilaba el piquete por la orilla de la Zanja, en direccin de la calle
+y cuartel de su nombre, y al punto empezaban las carreras, el verdadero
+ejercicio, la belleza y novedad de la diversin. Espectculo digno de
+contemplarse era, en efecto, entonces, el paseo en carruaje y a caballo,
+del nuevo Prado de La Habana, iluminado a medias por los ltimos rayos
+de oro del sol poniente, que en las tardes de otoo o de invierno se
+degradan en manojos de plata, antes de confundirse con el azul pursimo
+de la bveda celeste. Los caleseros expertos se aprovechaban con ganas
+de la ocasin que se les presentaba para hacer alarde de su habilidad y
+destreza, no ya slo en el regir de los caballos, en el girar violento y
+caprichoso de los quitrines, sino en el tino con que los metan por las
+estrechuras y la confusin, y los sacaban sin choque ni roce siquiera de
+unas ruedas con otras. An las tmidas seoritas, en el colmo del
+entusiasmo por el torbellino de las carreras y giros, arrebatadas en sus
+conchas areas, con la accin y a veces con la palabra, animaban a los
+jinetes; con que unos y otros contribuan hasta donde ms al peligro y
+grandeza del espectculo. Poco a poco desapareca la vaporosa luz
+crepuscular; una polvareda sutil y cenicienta se elevaba remolinando
+hasta las primeras ramas de los copudos rboles y cubra todo el paseo;
+de manera que, cuando uno tras otro los quitrines, con su carga de
+mujeres jvenes y bellas, dejaban el estadio en vuelta de la ciudad o de
+los barrios extramuros, no crea menos el desapercibido espectador sino
+que salan de las nubes, cual otras Venus, de la espuma de la mar.</p>
+
+<p>En aquellos tiempos en que la Metrpolis crea que la ciencia de
+gobernar las colonias se encerraba en plantar unos cuantos caones de
+batera, se ide la construccin de las murallas de La Habana, obra que
+se comenz a principios del dcimo sptimo siglo y se termin casi al
+finalizar el dcimo octavo. Las tales murallas eran parte de una
+fortificacin vasta y completa, as por el lado de tierra como por el
+del mar o el puerto; no faltndole cuatro puertas hacia el campo,
+poternas hacia el agua, puentes levadizos, foso ancho y hondo,
+terraplenes, almacenes, estacadas, aspilleras, y baluartes almenados; de
+modo que la ciudad ms populosa de la Isla quedaba de hecho convertida
+en una inmensa ciudadela. As existieron las cosas hasta la venida del
+memorable don Miguel Tacn, quien abri tres puertas ms y sustituy
+los puentes levadizos con puentes fijos de piedra. Pero en la poca de
+la historia que vamos refiriendo, esto es, cuando slo existan las
+cinco puertas originales, las tres del centro llamadas de Monserrate, de
+la Muralla y de Tierra, eran para el uso del pblico en carruaje, a
+caballo y a pie, y las de los extremos, denominadas de la Punta y de la
+Tenaza estaban destinadas especialmente al trfico. Por ellas, pues, se
+acarreaba el azcar, el caf y otros efectos pesados en el nico medio
+de trasporte de entonces, a saber, las enormes primitivas carretas,
+tiradas por cachazudos bueyes. La guarnicin de la plaza, numerosa en
+los ltimos tiempos, daba la guardia en las puertas y en las poternas,
+juntamente con el resguardo, constituido en todas ellas; pues nadie ni
+nada entraba ni sala sin estar sujeto a un doble registro, todo segn
+se acostumbra en las plazas sitiadas.</p>
+
+<p>Despus de entrado el carruaje en que iban O'Reilly y Gamboa, en el
+rastrillo interior, donde se hallaba la garita del resguardo, asom, por
+la parte opuesta del puente levadizo, un caballo tan cargado de forraje
+verde de maz, a que llaman vulgarmente <i>maloja</i>, que no se vean ms
+que los pies y la cabeza, la cual procuraba alzar cuanto poda, a causa
+sin duda del demasiado peso. Sobre aquella montaa de hierba vena
+montado a la mujeriega, mejor dicho, recostado a la grupa el conductor o
+malojero, mozo natural de Islas Canarias, vestido a la usanza de los
+campesinos cubanos. El centinela espaol, que se paseaba entre las dos
+puertas con el fusil al brazo, mir primero hacia el puente, luego hacia
+el rastrillo, y se plant en medio de la va en seal de que ambos
+deban pararse, hasta que se resolviera cul de los dos tena que ciar o
+desviarse. Pararse el caballo del forraje equivaldra a obstruir el
+paso; volverse en el estrecho puente era imposible sin exponerse a una
+cada; en tanto que al carruaje le era fcil arrendar los caballos sobre
+el cuartel del cuerpo de guardia y dejar expedito el camino. A pesar de
+su natural torpeza, esto lo vio claro, desde luego, el centinela; as
+que orden con la mano al malojero que se parase y avanz a paso de
+carga al carruaje y grit:&mdash;Atrs!</p>
+
+<p>Pero orgulloso el calesero de la nobleza y autoridad de su amo,
+envanecido de los escudos de arma bordados en su librea, lo mismo que de
+sus espuelas de plata, metal de que estaban sobrecargadas las
+guarniciones, an el mismo carruaje, en vez de obedecer la orden del
+centinela, plant los caballos delante de la puerta interior, y mir de
+medio lado a su amo. Vena ste muy embebecido contndole a Gamboa los
+peligros que haba corrido en su ascencin al monte Etna en Sicilia, y
+hasta la parada repentina del carruaje no ech de ver que se haba
+presentado un obstculo. Naturalmente los ojos del amo se encontraron
+con los del esclavo que le peda rdenes:&mdash;Arrea! le dijo, y como si
+nada ocurriese, continu la ntima conversacin que traa con su
+condiscpulo y amigo.</p>
+
+<p>Movironse los caballos y entonces el centinela repiti la voz
+de:&mdash;Atrs! presentando la bayoneta a sus pechos; a cuya vista
+O'Reilly, que era soberbio, se puso rojo de la indignacin. Medio se
+incorpor en el asiento, como para mostrar mejor la cruz roja de
+Calatrava que llevaba bordada en la solapa de la casaca, y grit:&mdash;Cabo
+de guardia! Y luego que ste se le present con la mano derecha abierta
+sobre la frente, agreg:&mdash;Haga Vd. despejar el paso!</p>
+
+<p>Informose el cabo en un instante de lo que pasaba, y aunque no conoca
+el sujeto que le haba hablado, por el tono imperioso que us y por la
+cruz roja, supuso que era un seor principal, jefe, o cosa parecida, y
+le contest, siempre con la mano abierta, a la altura de la frente:&mdash;El
+malojero no puede retroceder.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo es eso? exclam Fernando en el colmo de la clera. Sabe Vd. con
+quien habla? Llame al oficial de guardia.</p>
+
+<p>&mdash;No hay para qu, repuso el cabo. Ya veremos modo de arreglarlo. No se
+incomode V. E.</p>
+
+<p>&mdash;Haga ciar ese caballo de la maloja... Pronto.</p>
+
+<p>A las voces, acudieron el oficial de guardia, que se entretena en jugar
+a los naipes con unos cuantos amigos, y los soldados de faccin, los
+cuales esperaban rdenes sentados en un banco sin respaldo a la puerta
+del cuartel, mientras los dems dorman a pierna suelta en las tarimas
+fijas del interior. Aquel militar, que debamos suponer ms enterado que
+el cabo de la nocin de lo justo y de lo injusto, no vio ms sino que un
+caballero cruzado no poda proseguir su paseo porque se lo impeda un
+paisano con su caballo cargado de forraje. As que dio la orden
+perentoria de despejar el puente. Ejecutada en un dos por tres, el monte
+de forraje verde qued montado en la barandilla del puente levadizo,
+nica cosa que ocurri a los soldados hacederos en aquella
+circunstancias. En efecto, as pudo pasar el carruaje, aunque llevndose
+en el bocn del cubo parte de la maloja. Todo aquello sucedi tan
+repentina como inesperadamente para el mozo conductor, que slo tuvo
+tiempo de echarse al suelo, no para resistir el atropello, sino para no
+ser lanzado al foso. Expres su sorpresa con algunos juramentos, y su
+enojo con mudas demostraciones; mas nadie le hizo caso. Por el
+contrario, temeroso de mayor violencia, se apresur a descargar parte de
+la hierba, a fin de que el caballo pudiera enderezarse y seguir camino a
+la ciudad.</p>
+
+<p>En saliendo de la cabeza del puente para coger el estrecho rastrillo de
+la estacada, haba que orillar el foso por corto trecho, pasar por
+encima de la esclusa de la Zanja, parte de cuyas aguas se verta en
+aqul, formando un charco de regulares dimensiones. Pues en el borde del
+alto terrapln, en el instante en que hablamos, haba un grupo de
+hombres y muchachos en observacin de algo que ocurra abajo, en el
+charco.</p>
+
+<p>&mdash;Qu es ello? pregunt O'Reilly.</p>
+
+<p>&mdash;No s, contest su amigo; supongo que gentes que se baan.</p>
+
+<p>Preguntado el calesero, inform a su amo sin titubear, que eran el
+mulato Polanco y el negro Tond, clebres nadadores, riendo a
+zapatazos. En efecto, desnudos completamente, cual salvajes del frica,
+zambullan, giraban bajo del agua, y luego procuraban hacerse dao,
+descargndose tremendos golpes con las piernas, al modo como dicen que
+hace el cocodrilo cuando ataca la presa. Esto llamaban en Cuba tirar
+zapatazos. Parece que el inmoral espectculo se repeta a menudo,
+supuesto que el calesero de O'Reilly desde luego dijo los nombres de los
+baistas y lo que hacan en el agua. El primero ms de una vez haba
+acometido a un tiburn en el puerto y le haba rendido a pualadas;
+adems de excelente nadador el segundo, era bien conocido en toda la
+ciudad por su valor heroico y actividad desplegada en la persecucin de
+los malhechores de su propia raza, con autoridad especial del mismo
+capitn general don Francisco Dionisio Vives.</p>
+
+<p>El fcil triunfo obtenido sobre el mozo del forraje en la puerta de la
+Muralla, haba envalentonado al calesero, el cual quiso entrar en el
+paseo por la orilla de la Zanja; pero se lo impidi el dragn con lanza
+en ristre. A pesar de las protestas de O'Reilly, quien invoc su
+carcter de Alcalde Mayor, hubo que dar la vuelta a la estatua de Carlos
+III y esperar all un claro para incorporarse en la fila. Este fue el
+primer motivo de mortificacin para tan orgulloso joven; el segundo le
+aguardaba en el punto donde la calle de San Rafael corta el Prado.
+Desembocaban por ella el coche del general Vives con su escolta de a
+caballo, todos a galope tendido; y mientras, para abrir campo, los
+dragones del piquete interrumpan el movimiento de los quitrines de
+ambas filas, en el paseo, entre los cuales se hallaba el de O'Reilly;
+dos flanqueadores con sable desnudo detenan y arrollaban a los que
+pretendan entrar o salir por la puerta del Monserrate, antes que su
+excelencia el Capitn General.</p>
+
+<p>Probaba esto que haba en La Habana alguien superior y ms privilegiado
+que un segundo gnito de conde, aunque Grande de Espaa de primera
+clase. En la acepcin recta de la palabra, no era demcrata Leonardo,
+mas le disgust mucho el atropello del malojero y casi se alegr de las
+mortificaciones que experiment su amigo en el paseo, cual si hubiesen
+querido humillarle el orgullo. Evidente, pues, apareca que las
+distinciones sociales del pas, slo aprovechaban en todas
+circunstancias a la autoridad militar, ante la cual nobles y plebeyos
+deban doblar la cerviz.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_IIIb" id="Capitulo_IIIb"></a><span class="smcap">Captulo III</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Y al comps se agitaban mil bellezas<br />
+Que ropajes fantsticos vestan,<br />
+Y a m cual las visiones se ofrecan<br />
+De un poeta oriental.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">R. Palma</span></p></div>
+
+
+<p>Aquella noche<a name="FNanchor_30_30" id="FNanchor_30_30"></a><a href="#Footnote_30_30" class="fnanchor">[30]</a> el teatro de la elegancia habanera sent sus reales en
+la Sociedad Filarmnica. Brillaron all con todo su esplendor el gusto y
+la finura de las seoras, lo mismo que el porte decente de los
+caballeros. Adems de los socios y convidados de costumbre, asistieron
+los seores cnsules de las naciones extranjeras, los oficiales de la
+guarnicin y de la real Marina, los ayudantes del Capitn General y
+algunos otros personajes notables por su carcter y circunstancias, como
+fueron el hijo del clebre Mariscal Ney, que estaba viajando, y el
+cnsul de Holanda en Nueva York.</p>
+
+<p>Hicironse notables los vestidos de tul bordados de plata y oro sobre
+fondo de raso blanco, por ser de ltima moda e iguales al que Mme.
+Minette hizo en Pars para la actual soberana de Espaa. Las mangas de
+este traje conocidas con el nombre de a la <i>Cristina</i>, eran cortas,
+abobadas y guarnecidas su parte inferior con encaje muy ancho. Tambin
+se vieron otros de tul bordados con muchsima delicadeza, sobre fondo
+celeste. Llamaron as mismo la atencin general los vestidos de tul
+sobre raso blanco con guarnicin en puntas encontradas, adornadas stas
+de encaje estrecho y mangas a la <i>Cristina</i>. Otros iguales a estos
+ltimos, pero con diferentes guarniciones, pudieron sealarse, sin que
+dejase de haber muchos ms cuya elegancia y gusto en nada desmerecan de
+los ya descritos.</p>
+
+<p>Los peinados armonizaban con los vestidos. Llevaban unas turbantes
+egipcios, otras plumas blancas puestas con mucho donaire; las ms,
+jirafas de todos tamaos, adornadas con flores azules o blancas,
+guardando unin con el color del traje, y algunas tenan lazos de oro
+graciosamente colocados. Era grandioso y bello el efecto que produca la
+reunin de tantas y tan hermosas lechuguinas. Animaba la concurrencia
+una completa alegra, y rebosaba la sonrisa en los labios de todos. La
+etiqueta, que generalmente caracteriza a los bailes de la Sociedad, no
+se vio ms que en los vestidos de las seoras y en los trajes de los
+hombres, los cuales lucieron a porfa sus recamados uniformes de
+gentiles-hombres, de generales, de brigadieres, de coroneles, de altos
+empleados, Cadaval y Lemaur sus fajas rojas de seda, al paso que los que
+no posean ttulo ni condecoraciones se contentaron con la ltima moda
+de Pars en semejantes reuniones.</p>
+
+<p>Adornaba la testera principal de la sala el magnfico dosel, cuyo centro
+ocupaba el retrato del rey Fernando VII. Los paos de la pared sostenan
+cuadros histricos y de las cornisas penda una colgadura de damasco
+azul con pabellones blancos guarnecidos de vistosos flecos de seda,
+sostenida por adornos dorados y clavos romanos, de los cuales caan con
+gracia cordones y borlones de seda. El cielo raso de la sala estaba
+vestido de damasco del mismo color de la colgadura.</p>
+
+<p>Cosa de las diez empez el baile y a las once el saln principal estaba
+completamente lleno. En los intermedios servan sorbetes y refrescos de
+todas clases en grandes bandejas de plata sostenidas por lacayos. Las
+seoras que preferan tomarlos fuera del saln tenan preparada para
+este efecto una sala alumbrada perfectamente, en donde estaba la
+repostera y criados prontos para servirlas; pero la poltica y la
+urbanidad de los socios y convidados les ahorr un trabajo que para los
+caballeros se convierte en placer cuando se emplea en servicio de las
+damas.</p>
+
+<p>La cena se principi entre doce y una de la madrugada, y consista en
+pavo fiambre, jamn de Westfalia, queso, gigote excelente, ropa-vieja,
+dulces secos, conservas, vinos generosos de Espaa y extranjeros,
+chocolate suculento, caf y frutas de todos los pases en comercio con
+la isla de Cuba. Y fue lo ms notable que, compitiendo la esplendidez de
+la mesa con su prdiga abundancia, los manjares no costaban sino el
+trabajo de pedirlos.</p>
+
+<p>Puede afirmarse sin temor de ser desmentidos que la elegancia y la
+belleza de La Habana se haban dado cita aquella noche en la Sociedad
+Filarmnica. Porque all estaba la marquesa de Arcos, hija del famoso
+marqus Pedro Calvo, con Luisa, su hija mayor, entonces de quince aos
+de edad. Por sta haba improvisado Plcido aquellos versos que dicen:</p>
+
+<p class="poem">
+<span style="margin-left: 3em;"><i>Andaba revoloteando</i></span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>En el ambiente exquisito,</i></span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Muerto de sed un mosquito,</i></span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Jugo de flores buscando;</i></span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Lleg a tu boca, y pensando</i></span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Que era una rosa o clavel,</i></span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Introducindose en l,</i></span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Porque all el placer le encanta</i></span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Muri en tu dulce garganta,</i></span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Como en un vaso de miel.</i></span><br />
+</p>
+
+<p>All las hermanas Chacn, que merecieron por su hermosura figurar en el
+gran lienzo pintado por Vermay<a name="FNanchor_31_31" id="FNanchor_31_31"></a><a href="#Footnote_31_31" class="fnanchor">[31]</a> para perpetuar la memoria de la misa
+que se celebr en la inauguracin del Templete de la Plaza de Armas.
+All las Montalvo, de tipo teutnico, una de las cuales fue declarada
+reina de la belleza, cuando la corrida de caas el ao anterior, en la
+antigua plaza de Toros del Campo de Marte; all la Arango, clebre por
+haber contribuido a la evasin del poeta Heredia, y que despus se cas
+con un Ayudante de campo del Capitn General Ricafort; all las hermanas
+Aceval, Venus de Milo en las formas, tan distinguidas por su talento
+como desdichadas por sus pasiones; all las hermanas Alczar, modelos de
+perfeccin, as por la simetra de sus menudas facciones, como por las
+rosas de sus mejillas y el color negro de sus cabellos; all las Junco y
+las Lamar, de Matanzas, conocidas bajo el potico vocativo de las Ninfas
+del Yumur; all las tres hermanas de Gamboa, las cuales ya hemos tenido
+ocasin de describir; all la Topete, hija del Comandante general del
+Apostadero de La Habana, que ms adelante inspir a Palma su inmortal
+<i>Quince de Agosto</i>, all la menor de las Gmez, Venus de Belvedere,
+cuyo cabello castao, ondulante y copioso, llevaba suelto sembrado de
+estrellas de oro; all, en fin, entre otras muchas que sera prolijo
+enumerar, Isabel Ilincheta, hija del que haba sido asesor del Capitn
+General Someruelos, quien posea los rasgos principales del tipo severo
+y modesto celtbero, a que deba su origen.</p>
+
+<p>Como modelos de varonil belleza, entre los jvenes concurrentes al baile
+de la Sociedad aquella noche, pudiera hacerse mencin del Teniente
+coronel de Lanceros del Rey, Rafael de la Torre, quien unos das despus
+muri estrellado contra las ruedas de los quitrines en el Paseo, junto
+a la estatua de Carlos III, vctima de la fogosidad de su caballo;
+Bernardo Echeverra y O'Gabn, que en los das de gala gustaba vestir el
+uniforme de gentil-hombre de Cmara con entrada, por cuanto poda lucir
+las bien hechas y rollizas piernas; Ramn Montalvo, en la flor de su
+edad, bello como un ingls de la ms pura sangre; Jos Gastn, el
+verdadero Apolo de Cuba; Dionisio Mantilla, recin llegado de Francia,
+que vena hecho un cumplido parisiense; Diego Duarte, el feliz campen
+de las corridas de caas celebradas el ao anterior, con motivo de las
+nupcias de Fernando VII con Mara Cristina de Npoles; varios oficiales
+de la marina y del ejrcito espaol en sus vistosos uniformes, ms
+propios de una parada que de un baile particular.</p>
+
+<p>Tambin contribuy al lustre de la fiesta la presencia de algunos
+jvenes que empezaban a distinguirse en el cultivo de las letras, a
+saber: Palma, que haba sido uno de los competidores en la corrida de
+caas; Echeverra empleado en la Hacienda, que el ao siguiente alcanz
+el premio en el concurso potico abierto por la Comisin de Literatura,
+con objeto de celebrar el nacimiento de la Infanta de Castilla, Isabel
+de Borbn; Valds Machuca, conocido por <i>Desval</i> en la repblica de las
+letras; Policarpo Valds, que se firmaba <i>Polidoro</i>; Anacleto Bermdez,
+que sola publicar versos bajo el nombre de <i>Delicio</i>; Manuel Garay y
+Heredia, que imprima sus versos en <i>La Aurora</i> de Matanzas; Vlez
+Herrera, el autor del romance cubano <i>Elvira de Oquendo; Delio</i>, el
+cantor de las ruinas del Alhambra; Domingo Andr, joven abogado,
+elocuente y amable; Domingo del Monte, que introdujo el romance cubano,
+de variados conocimientos y muy distinguido porte.</p>
+
+<p>Diego Meneses, Francisco Solfa, Leonardo Gamboa y otros varios, que
+tambin se hallaban en el baile, si se exceptan el segundo que era dado
+a los estudios filosficos, y el tercero que entraba ya en la clase
+rica, no se hacan notables por su talento, aunque los tres solan
+escribir en los peridicos literarios; y el ltimo pasaba, adems, por
+mozo de buen parecer y varoniles formas. Los literatos, mejor dicho, los
+aficionados a las letras, sobre todo los que cultivaban la poesa,
+empezaban a tener entrada con la gente que poda tenerse por noble en
+Cuba, o que aspiraba, por su caudal, a la nobleza y alternaba con ella.
+Mostraban al menos distincin por ellos algunas familias tituladas de La
+Habana y los atraan a sus fiestas y reuniones, entre otras, por
+ejemplo, los condes de Fernandina, los de Casa Bayona, los de Casa
+Pealver, los marqueses de Montehermoso y los de Arco. Dichas fiestas y
+reuniones en los das de pascuas de navidad se trasladaban a los
+lindsimos cafetales de San Antonio, de Alquzar, de San Andrs y de la
+Artemisa, que pertenecan a la gente rica.</p>
+
+<p>No se presentaron en los salones de la Sociedad nuestros amigos Gamboa,
+Meneses y Solfa, sino hasta cerca de las once de la noche. Durante las
+primeras horas haban estado visitando los bailes de la feria del ngel,
+el de Farruco y el de Brito, sin olvidar la <i>cuna</i> de la gente de color,
+en la calle del Empedrado, entre Compostela y Aguacate. En ninguno de
+esos sitios haban tomado ellos parte activa, si se excepta el primero,
+quien al juego del monte perdi en un instante las dos onzas de oro que
+aquella misma tarde le haba metido su madre en el bolsillo del chaleco.
+No conoca el valor del dinero, ni jugaba por amor a la ganancia, sino
+por el placer de la excitacin del momento; pero sucedi que los bailes
+no le prestaron atractivo ninguno, desertados de las muchachas bonitas;
+que no logr ver a Cecilia Valds en la ventana de la casa, ni en la
+<i>cuna</i>, cosas todas que se conspiraron para ponerle de malsimo humor.
+Para remate de desdichas, cuando perdidoso y disgustado volva con sus
+amigos en busca del quitrn, que haba dejado apostado en la calle del
+Aguacate al abrigo de las altas paredes del convento de Santa Catalina,
+descubri que no estaba all, ni fue posible encontrarle sino media hora
+despus y en punto opuesto y distante.</p>
+
+<p>Por otra parte, preguntado el calesero sobre el motivo que le indujo a
+desobedecer una orden terminante de su joven amo, dio al principio
+respuestas evasivas, y al fin, apretado, dijo que un desconocido, medio
+cubierto el rostro con un pauelo, le haba forzado a abandonar el
+puesto y fingir que se volva a casa, valindose de amenazas terribles.
+No pareca creble el cuento: hubo empero que aceptarlo como bueno y
+verdico; lo que, si cabe, aument el mal humor de Leonardo, porque en
+caso de ser cierta la relacin del calesero, quin poda ser ese
+sujeto, ni qu inters tener en que el carruaje aguardase en una u otra
+esquina de la calle? Por qu emplear amenazas? Qu autoridad tena
+para ello? Aponte no pudo decir si el desconocido era militar o paisano,
+comisario de barrio o magistrado, hombre blanco o de color. Tal vez era
+un inesperado y desconocido rival que de aquel modo se preparaba a
+disputarle el cario de Cecilia Valds.</p>
+
+<p>Corroboraba tan desagradable sospecha, el hecho de que ni ella, ni su
+amiga Nemesia se haban presentado en parte alguna de la feria del
+ngel. Adems de eso, la circunstancia de no haber abierto la ventana,
+an cuando Gamboa hizo la seal convenida pasando la punta del bastn
+por los pocos balaustres que an le quedaban, casi no dejaba duda de que
+algo extraordinario haba ocurrido en el humilde y oscuro hogar.</p>
+
+<p>Mas sea de esto lo que se fuere, que no hay tiempo de verificarlo ahora,
+Leonardo Gamboa entr en el baile de la Filarmnica preocupado y de muy
+mal talante. Armada sin embargo la danza, en la sala principal y el
+aposento del palacio, bastante espaciosos por cierto, segn dice el
+poeta:</p>
+
+<p class="poem">
+<span style="margin-left: 2.5em;"><i>Una noche por fin: entre cristales</i></span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>La luz reverberaba en los salones;</i></span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Y la sangre inflamaba con sus sones,</i></span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>La danza tropical;</i></span><br />
+</p>
+
+<p>no pudo nuestro hroe sustraerse a su arrobadora influencia. La
+orquesta, que diriga el clebre violinista Ulpiano, ocupaba el
+anchsimo corredor sobre la mano izquierda, como se sube de la regia
+escalera de piedra oscura. Luego, a la derecha, estaba la puerta del
+saln, enfrente de otra que daba sobre los ms amplios balcones, que
+formaban los portales llamados del Rosario. Dejados los sombreros y los
+bastones en manos de un lacayo negro, a la puerta de un cuarto
+entresuelo que abra al descanso de la escalera de doble tramo, y
+tendiendo la vista por el soberbio saln, que poda tener la carrera de
+un caballo, si se nos permite la exageracin, descubrieron los
+estudiantes que las animadas parejas le llenaban de extremo a extremo.
+Reciban los hombres de espalda, y las mujeres de frente, mientras
+esperaban su turno para hacer cedazo, el aire fresco de la media noche,
+que entraba por las puertas y ventanas abiertas de par en par.</p>
+
+<p>Como hemos dicho antes, all se hallaba reunido lo ms granado y florido
+de la juventud cubana de ambos sexos, entregada, por el momento al
+menos, con alma y cuerpo a su diversin favorita. Y a la luz
+deslumbrante de las araas de cristal, en olas de una msica tan
+plaidera como voluptuosa, pues que procede del corazn de un pueblo
+esclavizado, al travs de la nube sutil de polvo que levantaban los
+bailarines con los pies, las mujeres parecan ms hermosas, los hombres
+ms bizarros. Poda, pues, entregarse el nimo de la juventud a otros
+pensamientos que los que le sugeran los halagadores objetos que tena
+delante? No es posible.</p>
+
+<p>Gamboa se ocup, desde luego, en buscar compaera para tomar parte en el
+baile, aunque no le gustaba mucho; pero Meneses, que rara vez bailaba, y
+Solfa, que no bailaba nunca, se quedaron de espectadores en el medio del
+saln, observando el ltimo, con sonrisa amarga, que mientras aquella
+loca juventud gozaba a sus anchas de los placeres del momento, el ms
+estpido y brutal de los reyes de Espaa pareca contemplarla con aire
+de profundo desprecio desde el dorado dosel donde se vea pintada su
+imagen odiosa.</p>
+
+<p>Andando con algn trabajo entre las apiadas filas de espectadores y
+bailarines, tropez Gamboa con la ms joven de las seoritas Gmez, cuyo
+retrato hemos hecho arriba a vuela pluma, en lo ms empeado de la
+danza. Por todo saludo, sin dejar de girar, como una slfide, en brazos
+de su pareja, le dijo ella antes con los ojos que con la lengua:&mdash;Ah
+est Isabel.</p>
+
+<p>&mdash;Bailando? pregunt el joven.</p>
+
+<p>&mdash;Qu bailar! Esperando por Vd.</p>
+
+<p>&mdash;Por m? Qu descanso el suyo. Pues por un tris no vengo al baile esta
+noche.</p>
+
+<p>En efecto, aquella seorita se hallaba a la sazn en toda apariencia
+comiendo pavo, segn reza la frase vulgar en Cuba, es decir, sentada a
+la izquierda, cerca de la puerta del aposento entre una seora de
+mediana edad y el culto abogado Domingo Andr, con quien sostena
+animada conversacin. No obstante su natural despreocupacin, sinti
+Gamboa un arranque de celos que le fue imposible reprimir, no ya porque
+estuviese de veras enamorado, sino porque el caballero en cuya compaa
+la encontraba, era asaz galn y saba insinuarse en el nimo de las
+mujeres discretas. De paso debemos decir, sin embargo, que el norte de
+las galanteras de Andr por aquella poca, se dirigan a otra beldad
+muy distinta de Isabel Ilincheta, la misma que perdi por tmido y que
+gan por osado el literato dominicano Domingo del Monte, si no estamos
+muy equivocados, en la noche de que estamos hablando. Por lo que hace a
+Isabel, recibi a Leonardo con una sonrisa adorable, lo cual, lejos de
+tranquilizarle, fue parte a causarle mayor desazn. Cambiados los
+saludos de costumbre, pues la compaera de Isabel, madre de las Gmez,
+era amiga del joven estudiante, lo mismo que Andr, en prueba de que no
+tena nada de coqueta, tampoco de vengativa, dijo muy risuea:</p>
+
+<p>&mdash;Deca a este caballero poco hace, que tena comprometida esta danza, y
+no me quiere creer.</p>
+
+<p>&mdash;Es que Vd. no ha bailado ninguna todava, que yo sepa, repuso Andr.</p>
+
+<p>&mdash;Cierto que dos se han bailado solamente, replic Isabel sin cortarse,
+pero hasta ahora que se baila la tercera, no ha venido Vd. a invitarme.</p>
+
+<p>&mdash;Lo que quiere decir en sustancia, continu Andr, que he llegado en
+hora menguada. Cmo ha de ser!</p>
+
+<p>&mdash;Esta seorita tiene razn, interpuso Leonardo repuesto de su embarazo.
+Por compromiso anterior, en cualquier baile donde nos encontremos, me
+reserva ella la tercera danza. No he podido llegar, pues, a mejor hora
+segn veo. Por eso se dice que ms vale llegar a tiempo que rondar un
+ao.</p>
+
+<p>&mdash;Ya, exclam el galante abogado, el caso es que con las buenas mozas
+pocos somos los que llegamos a tiempo.</p>
+
+<p>Andr salud y fue a formar coro a las dos hijas del potentado Aldama,
+de las cuales la menor, de nombre Lola, ceda a muy pocas aquella noche
+la palma codiciada de la belleza. Entretanto Leonardo e Isabel, cogidos
+por la mano, se metieron en las filas de la danza, no distante de la
+cabecera, mediante el favor de amigos mutuos, que, aunque llegaron
+tarde, no les dejaron incorporarse a la cola, como era de rigor. La
+cubana danza sin duda que se invent para hacerse la corte los
+enamorados. En s el baile es muy sencillo, los movimientos cmodos y
+fciles, siendo su objeto primordial la aproximacin de los sexos, en un
+pas donde las costumbres moriscas tienden a su separacin; en una
+palabra, la comunin de las almas. Porque el caballero lleva a la dama
+casi siempre como en vilo, pues que mientras con el brazo derecho la
+rodea el talle, con la mano izquierda la comprime la suya blandamente.
+No es aquello bailar, puesto que el cuerpo sigue meramente los compases;
+es mecerse como en sueos, al son de una msica gemidora y voluptuosa,
+es conversar ntimamente dos personas queridas, es acariciarse dos seres
+que se atraen mutuamente, y que el tiempo, el espacio, el estado, la
+costumbre ha mantenido alejados. El estilo es el hombre, ha dicho
+alguien oportunamente; el baile es un pueblo, decimos nosotros, y no hay
+ninguno como la danza que pinte ms al vivo el carcter, los hbitos, el
+estado social y poltico de los cubanos, ni que est en ms armona con
+el clima de la Isla.</p>
+
+<p>La noche en cuestin luca Isabel Ilincheta a maravilla las gracias
+naturales de que la haba dotado el cielo. Era alta, bien formada,
+esbelta, y vesta elegantemente, conque siendo muy discreta y amable,
+est dicho que deba llamar la atencin de la gente culta. Hasta la
+suave palidez de su rostro, la expresin lnguida de sus claros ojos y
+finos labios, contribua a hacer atractiva a una joven que, por otra
+parte, no tena nada de hermosa. Su encanto consista en su palabra y en
+sus modos. Entraba en la pubertad cuando perdi a su madre, y para
+educarla, lo mismo que para libertarla de los peligros del mundo, su
+padre la puso al cuidado de las religiosas Ursulinas, venidas de Nueva
+Orleans y establecidas en su convento de puerta de Tierra desde
+principios de este siglo. Despus de un pupilaje de ms de cuatro aos,
+en que recibi una educacin antes religiosa que erudita y completa, se
+retir al campo, en el cafetal de su padre, cerca de la poblacin de
+Alquzar, junto con su hermana menor, Rosa y una ta, viuda de un
+cirujano de marina, de nombre Bohorques. Este individuo haba hecho
+varios viajes a la costa de frica en las expediciones despachadas por
+cuenta de la sociedad de Gamboa y Blanco. Contrajo de esas resultas una
+enfermedad terrible, muri en la travesa y le arrojaron al agua, cual
+otros muchos de los infelices salvajes a quienes haba ayudado a plagiar
+de su nativo suelo. En ms de una ocasin fue la viuda, con tal motivo,
+el objeto de la munificencia de don Cndido Gamboa. Leonardo la visit
+en el cafetal de Alquzar, y no pudo menos de enamorarse de la sobrina,
+cuya modestia y gracias realzaban su clara inteligencia y fina
+discrecin.</p>
+
+<p>No haba nada de redondez femenil, y, por supuesto, ni de voluptuosidad,
+ya lo hemos indicado, en las formas de Isabel. Y la razn era obvia: el
+ejercicio a caballo, su diversin favorita en el campo; el nadar
+frecuentemente en el ro de San Andrs y en el de San Juan de Contreras,
+donde todos los aos pasaba la temporada de baos; las caminatas casi
+diarias en el cafetal de su padre y en los de los vecinos, su exposicin
+frecuente a las intemperies por gusto y por razn de su vida activa,
+haban robustecido y desarrollado su constitucin fsica al punto de
+hacerle perder las formas suaves y redondas de las jvenes de su edad y
+estado. Para que nada faltase al aire varonil y resuelto de su persona,
+debe aadirse que sombreaba su boca expresiva un bozo oscuro y sedoso,
+al cual slo faltaba una tonsura frecuente para convertirse en bigote
+negro y poblado. Tras ese bozo asomaban a veces unos dientes blancos,
+chicos y parejos, y he aqu lo que constitua la magia de la sonrisa de
+Isabel.</p>
+
+<p>No debe extraarse que, siendo Leonardo un tanto descredo y despegado,
+sintiese pasin por una joven tal como la que acaba de describirse.
+Entraba l por las puertas doradas de la vida. A pesar de sus
+connotaciones y de su riqueza, no haba tenido an trato con las mujeres
+de su esfera y educacin, ni haba empezado a buscar en ellas tampoco la
+compaera futura de su vida. La aspereza suya no era sino externa,
+estaba en sus maneras bruscas, porque all en el fondo de su pecho, como
+habr ocasin de observarlo, haba raudal inagotable de generosidad,
+ternura de sentimientos. Dios, por dicha, no le haba negado la
+capacidad de amar, slo que las mujeres con quienes hasta all haba
+tropezado, o haban cedido a la fogosidad de sus afectos, a la
+intrepidez de sus pocos aos, o a la influencia de su <i>lluvia de oro</i>.
+Ninguno de estos mviles poda tener ascendiente en el nimo de una
+joven rica, bien educada, modesta y virtuosa como Isabel Ilincheta.
+Atrado Leonardo primero por sus prendas fsicas, seducido despus por
+sus relevantes dotes morales, comprendi desde luego que para ganar su
+afecto fuerza era tocar su corazn, hablar a su entendimiento. Por otra
+parte, aquella mujer que se presentaba a los ojos de Leonardo bajo un
+nuevo aspecto, habitaba el trasunto del paraso terrenal cuando la vio
+por la primera vez.</p>
+
+<p>Si podemos prescindir del esclavo y de sus padecimientos, que son, sin
+embargo, ms llevaderos en los cafetales, se convendr en que Isabel, su
+hermana Rosa, su ta doa Juana, su padre y criados, llevaban una vida
+de paz y quietud, lejos del bullicio de la ciudad, rodeados de olorosas
+flores, de los cafetos y naranjos siempre verdes, de las airosas palmas,
+del clsico pltano, embebecidos con el canto perenne de las aves y el
+susurro melanclico de la brisa en los campos de Cuba. Hasta la estacin
+de los aguinaldos y de los azahares, en que Leonardo conoci a Isabel,
+contribuy a rodearla de encanto a sus ojos y a despertar en su pecho
+algo que no haba sentido nunca a los 21 aos de su vida: el amor.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_IVb" id="Capitulo_IVb"></a><span class="smcap">Captulo IV</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Princesa.&mdash;Su nombre al menos</i>,<br />
+<i>Rey.&mdash;Nunca, nunca, nunca.</i></p>
+
+<p>Sueos de amor y ambicin.</p></div>
+
+
+<p>El callejn de la Bomba, como el de San Juan de Dios, que parece ser su
+continuacin, se compone de dos cuadras. Es, si cabe, ms estrecho,
+hondo y hmedo, an cuando sus casas son en general ms amplias. En una
+de stas, inmediato a la calle del Aguacate, viva Nemesia Pimienta con
+su hermano Jos Dolores, ocupando dos cuartos seguidos, cuyo mueblaje se
+reduca a un par de sillas, un columpio, una mesita de pino y un catre
+de viento, que se abra de noche y se cerraba de da, a fin de despejar
+el campo.</p>
+
+<p>Anochecido ya, Nemesia sali de la sastrera de Uribe y se encamin a
+paso menudo hacia el barrio del ngel. Prefiri para ello la calle del
+Aguacate, que si bien ms solitaria y oscura, por la ausencia de
+establecimientos pblicos, conduca derecho a dos puntos en donde de
+paso quera detenerse. Cuando lleg a las cuatro esquinas formadas por
+la calle de O'Reilly y la traviesa que llevaba, se detuvo un breve rato,
+pensativa e indecisa. Mir primero atrs, luego a su derecha, despus
+adelante, fijando la mirada en la ventanilla de la casucha inmediata a
+la taberna de la izquierda, aunque por estar en lnea paralela a la
+observadora, slo se distinguan las molduras de los balaustres que
+sobresalan un poco del plano de la pared. Difcil era, pues, saber si
+haba o no persona asomada all o a la puerta. En consecuencia, la
+mulata se traslad a la esquina de abajo y dio un silbido peculiar muy
+agudo, haciendo pasar el viento con fuerza por entre los dientes del
+medio de la mandbula superior.</p>
+
+<p>Algunos segundos despus vio asomar por los balaustres de la ventana un
+canto de la cortina blanca; pero al acudir al reclamo, not que
+descenda del terrapln del convento un caballero a paso largo, que se
+diriga derecho al punto objetivo de sus miradas. Estvose a observar lo
+que pasaba. Quin sera ese sujeto? Quin le aguardaba en aquella
+casa? Vesta de frac oscuro, pantaln claro y sombrero de ala angosta y
+copa desproporcionadamente ancha, sobresalindole por detrs el cuello
+blanco y recto de la camisa. No era joven, ni anciano, sino de mediana
+edad. A pesar de la oscuridad, todo eso lo pudo notar Nemesia a la corta
+distancia a que se encontraba, que no exceda de treinta pasos. Su
+porte, sus movimientos acompasados y firmes, no podan confundirse con
+los de un mozalbete ni de un viejo.</p>
+
+<p>Se dirigi, sin embargo, con aparente cautela al punto donde se vea el
+canto de la cortina blanca, sostuvo un breve dilogo con la persona que
+se hallaba oculta detrs de sus pliegues, y entonces, a paso largo
+sigui al abrigo de las altas paredes del convento, la vuelta de la
+Punta. Nemesia le perdi bien pronto de vista en la oscuridad; pero no
+le qued duda de que le esperaba un carruaje a mediados de la cuadra,
+porque oy distintamente el ruido de las ruedas en las piedras de la
+calle, corriendo en sentido opuesto a aqul en que ella estaba, y
+favorable al que segua el desconocido.</p>
+
+<p>Aguijada por la curiosidad, volvi la muchacha a silbar como lo haba
+hecho antes; le contestaron desde la ventanilla moviendo la cortina
+blanca, y acudi al punto; pero en vez de su querida amiga Cecilia,
+slo encontr a la abuela. Cul de las dos mujeres haba recibido y
+hablado con el caballero del frac oscuro y el sombrero de copa abultada?
+Nuevo motivo de curiosidad y de mayor confusin.</p>
+
+<p>&mdash;Ah! Era Vd., Chepilla? exclam Nemesia.</p>
+
+<p>&mdash;Entra, le dijo sta, pasando a la puerta y quitando con la punta del
+pie la media bala que la aseguraba.</p>
+
+<p>No se hizo de rogar la muchacha. Pareca seria y desazonada la abuela; y
+la nieta, sentada en un rincn, con el traje flojo, el aspecto
+desaliado, la cabeza doblada sobre el pecho, los brazos extendidos y
+los dedos cruzados en la falda, era viva imagen del abatimiento y de la
+desesperacin.</p>
+
+<p>&mdash;Entra, hija ma. Seas bienvenida, repiti Chepilla. Entra y sintate;
+hazme el favor de sentarte, aadi notando que la moza se mantena en
+pie, como azorada y confusa.</p>
+
+<p>&mdash;Ya es tarde y estoy de prisa, repuso sta dejndose caer maquinalmente
+en la butaca de cuero delante del nicho en que se veneraba la imagen de
+la Dolorosa.</p>
+
+<p>Iba Chepilla a repetir la instancia, pero visto que la recin llegada se
+sentaba sin ms demora, se qued parada entre ella y su nieta.</p>
+
+<p>&mdash;Deca, agreg Nemesia a poco rato, que es tarde y vena de prisa. Fui
+a llevar unas costuras al taller de <i>se</i> Uribe, y <i>me se</i> ha hecho de
+noche. Porque resulta que Clarita su mujer es muy conservadora, y
+despus quiso que la ayudara a cerrar la saya de un tnico que est
+haciendo para la Nochebuena chiquita.<a name="FNanchor_32_32" id="FNanchor_32_32"></a><a href="#Footnote_32_32" class="fnanchor">[32]</a> Jos Dolores debe de estar
+esperndome. El sali del taller mucho antes que yo, pues tena que
+tocar en la salve del Santo ngel Custodio. Por cierto que ha habido
+mucha gente de fuste esta tarde en la sastrera, todos a buscar ropa
+para un baile en la Filarmnica, y para las Pascuas de Navidad. A <i>se</i>
+Uribe hay que hacerle el encargo con tiempo. Bien que el trabajo le
+llueve. Todos dicen que est haciendo mucho dinero, pero es ms
+gastador... Mas ahora que me acuerdo, qu sucede por ac? Parecen Vds.,
+muy atribuladas, dijo Nemesia notando que ninguna de las dos mujeres le
+prestaba atencin.</p>
+
+<p>Suspir Cecilia nicamente y la abuela dijo:</p>
+
+<p>&mdash;No es cosa lo que sucede; slo que esta muchacha (sealando para la
+nieta con un movimiento de los labios) parece poseda... Dios nos
+asista! (y se persign). Iba a decir un disparate. Quiero que seas el
+juez y la consejera en este caso, aunque t puedes ser dos veces mi
+hija. Por eso te he hecho entrar. Vamos, dime, hija ma, qu haras t
+si tu protector, tu amigo constante, tu nico apoyo en el mundo, como si
+dijramos, tu mismo padre, que es verdaderamente un padre para nosotras
+pobres, desvalidas mujeres, sin otro amparo bajo el cielo, qu haras
+t si te aconsejaba, vamos, si te prohiba el que hicieras una cosa? Di,
+t lo haras? T le desobedeceras?</p>
+
+<p>&mdash;Mamita, salt y dijo Cecilia sin poder contenerse; su merced no ha
+pintado el caso como es.</p>
+
+<p>&mdash;Cllate, replic la abuela con imperio. Deja que Nemesia conteste.</p>
+
+<p>&mdash;Pero su merced parte de un principio equivocado, y Nene no puede
+contestar derecho, aunque quiera. Su merced dice que nuestro amigo,
+nuestro protector, nuestro apoyo y qu s yo qu ms, ha rogado y ha
+prohibido que hagan y deshagan. Y en primer lugar, la persona a que su
+merced se refiere, no creo que es nada de lo que su merced dice para
+nosotras, al menos para m. En segundo lugar, por ms que me devano los
+sesos, no veo la razn ni el derecho que tenga para meterse en mis cosas
+y ver si salgo, o si entro, si me ro o si lloro... Voy a acabar,
+agreg Cecilia de pronto, advirtiendo que la abuela iba a cortarle la
+palabra. Sobre todo, su merced no tena para qu haberme <i>rompido</i> el
+tnico de punto de ilusin y la peineta de teja, slo por darle gusto a
+un viejo que me tiene ojeriza, y est celoso porque yo no lo quiero ni
+lo querr nunca, as...</p>
+
+<p>&mdash;No creas nada de lo que dice esa chica, la interrumpi la anciana.</p>
+
+<p>&mdash;Pues no me rompi su merced el tnico y la peineta? Por culpa de
+quin fue? No fue por culpa de ese viejo narizn que Dios...?</p>
+
+<p>&mdash;Calla, calla, le ataj la abuela. No blasfemes despus de haber
+rabiado, porque creer que ests en pecado mortal. Si se rompi el vuelo
+del vestido no fue porque te propusiste ponrtelo contra mi expresa
+voluntad? Quin tuvo la culpa de que se cayera y se quebrara la
+peineta? T, nadie ms que t, porque si no tuvieras esos actos de
+soberbia, nada de eso hubiera sucedido. S, s, es preciso que te
+confieses, es preciso que hagas penitencia, que te arrepientas de tus
+pecados y que te enmiendes. Ests en pecado mortal, y si sigues as vas
+a parar en mal. Hay que poner remedio a esto en tiempo.</p>
+
+<p>&mdash;Esa s que est mejor! continu Cecilia a pesar de los ojos que le
+echaba la abuela. Nunca haba odo decir que era pecado no querer a
+quien no le gusta a uno.</p>
+
+<p>&mdash;Y quin te dice que le quieras, espiritada? exclam la Chepilla con
+vehemencia. El te enamora acaso? El pecado consiste en no agradecer los
+favores que nos hacen y en morder la mano que nos acaricia.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos a ver, cules son los favores de que habla su merced? La
+mesada que nos pasa? Los regalos que me hace de Corpus a San Juan? Dios
+y l slo saben el motivo que le gua. No es extrao, muy extrao, que
+sea tan generoso con nosotras, pobres mujeres de color, un hombre
+blanco y rico que no es nada de su merced, ni mo tampoco?</p>
+
+<p>&mdash;Y vuelta, Cecilia? No prosigas ni ensartes ms disparates. El enemigo
+malo nicamente pudiera inspirarte unas ideas tan contrarias a la
+humildad y a la caridad cristianas. Cmo puede ser buena hija, buena
+esposa, buena madre, ni buena amiga, la mujer que no agradece favores ni
+paga beneficios? Por pequeos que sean (que no lo son) los favores que
+nos hace el caballero dicho, nuestro deber es agradecrselos, ya que no
+podemos otra cosa. Es grave pecado pagar bien con mal. Tus murmuraciones
+y tu ingratitud nos van a costar muy caro.</p>
+
+<p>&mdash;No s cmo su merced entiende mi conducta con l. Apenas le conozco.
+Ni le doy ni le quito; lo que no quiero es que me mande y se meta en mis
+cosas.</p>
+
+<p>&mdash;Es que t tampoco parece que lo entiendes a l. Si desea que no hagas
+esto o aquello, es por su bien o por tu bien? Si aprueba o desaprueba
+algo de lo que t dices o haces, qu mejor prueba puede darse de su
+cario para contigo, y de su buen corazn? Figrate, Nemesia, que el
+individuo de que hablamos (bueno es que t lo sepas) es una dama en su
+trato, y su generosidad para nosotras tan grande como desinteresada, y
+debe dolerle muchsimo...</p>
+
+<p>&mdash;Desinteresada? repiti Cecilia. He ah lo que no puedo...</p>
+
+<p>&mdash;No me interrumpas, nia; estoy hablando con Nemesia. Nos da cuanto
+necesitamos y muchas cosas que apetecemos. Apenas le indico un deseo de
+esta nia, cuando se apresura a complacerla. Di que no. Preciso es que
+no tengas conciencia si lo niegas.</p>
+
+<p>&mdash;Y no lo niego. Todo eso es muy cierto, pero por qu lo hace?</p>
+
+<p>&mdash;Lo mejor de todo, prosigui la Chepilla, es que de m no exige nada, y
+de ti no espera otra cosa que cario, gratitud, y... respeto.</p>
+
+<p>&mdash;Hete aqu la que me mata, salt otra vez Cecilia con vehemencia.
+Sabes t, Nene, de alguna persona que d palos de balde? Yo no la
+conozco. Que no exija nada de mamita, se comprende; pero que espere de
+m slo cario, gratitud y respeto, como dice ella, eso que lo crean los
+tontos. T sabes de quin hablamos. No es as? Pues bien, el tal no se
+puede tener en rigor por viejo. Le sobra el dinero y ha sido toda su
+vida, segn dice mamita, un correntn y enamorado como hay pocos. Hasta
+ayer, como quien dice, segn me ha contado mamita, a pesar de ser casado
+y con hijos, mantena mujeres, con preferencia las de color. Ha perdido
+ms muchachas que pelos tiene en su cabeza; y mamita parece empeada en
+hacerme creer que su generosidad conmigo es inocente y desinteresada.
+Quien no lo conozca que lo compre.</p>
+
+<p>&mdash;Hablas por hablar, nia, dijo la abuela al cabo de un largo espacio de
+meditacin y de silencio. Nada de lo que has dicho viene al caso, ni se
+trata de eso tampoco. Se trata de que t no le complaces, ni le tienes
+voluntad a una persona que es tan buena contigo y slo le lleva el bien
+que te puede resultar de que hagas o no hagas ciertas cosas. <i>Verbi
+gratia</i>: por qu habas de salir esta noche si l no quera que
+salieras? Cuando l se opona, algn motivo tena. Ese motivo no puede
+ser otro que tu bien. Considera, Nene, agreg la anciana en tono ms
+blando, que poco antes de llegar t estuvo aqu el buen seor... No
+entr. Qu! El nunca entra. Lo primero que hizo fue preguntar por
+Cecilia. Siempre pregunta y se ocupa mucho de ella, por supuesto
+desinteresadamente; quiero decir, sin otra mira que la de saber cmo va
+de salud. T lo sabes, Nemesia; al menos me lo has odo decir muchas
+veces... Estuvo por la ventana... Slo un momento. Luego que pregunt
+por la salud de Cecilia, como te he dicho, con mucho inters, con el
+inters de un... As que le dije que ella se preparaba para ir a la
+<i>cuna</i> del ngel, me dijo muy agitado, s, muy agitado, se le conoca,
+porque hasta le temblaba la voz:&mdash;No la deje ir, <i>sea</i> Chepa, no la
+deje ir, detngala; esa chica busca su perdicin... (Ese es su modo de
+hablar). No la deje ir, detngala, en otra ocasin le explicar lo que
+pasa. Luego se fue, arrimadito a la pared como si temiera de que lo
+viesen. Al irse me puso una onza de oro en la mano para zapatos para
+Cecilia. Puede darse mayor generosidad ni nobleza de alma? Estar
+enamorada una persona que siempre obra as? Vamos. Di. Ves en esto
+inters malicioso, celos mundanos, amor? De esa manera enamoran los
+hombres de su edad hoy en da? Bien, qu te parece, Nemesia? Qu
+opinas?</p>
+
+<p>&mdash;Yo, en verdad, contest Nemesia, consultando con la vista el semblante
+de su amiga, no s qu decir, ni me atrevo a dar una opinin franca. Sin
+embargo, aadi luego ms animada: yo que Cecilia me rea de todo eso,
+en vez de ponerme brava. Si el hombre estaba enamorado de veras, porque
+lo estaba, y si no para burlarse de l y que me pagase por todo lo malo
+que me hicieran los dems. A m no me importara un comino que uno como
+se me hiciera la rueda y me celara a todas horas; mientras me daba
+dinero, le pagaba con sonrisas. Y no se diga que yo proceda mal, ni
+cometa un pecado, porque los hombres son todos falsos, fingen amor
+cuando no lo sienten, y tienen tantas tretas que es difcil conocer
+cuando quieren de verdad y cuando se proponen engaar a las pobres
+mujeres. Piensa mal y acertars, dice el proverbio. Qu dao te puede
+resultar tampoco, Celia, de no ir esta noche a la <i>cuna</i>?</p>
+
+<p>&mdash;Dao ni bien no me poda resultar de ir o no ir esta noche, claro
+est, replic Cecilia. El caso es que el hombre de que habla mamita se
+ha propuesto meterse en mis negocios y gobernarme, por puro capricho o
+por gana de moler la paciencia, y eso es lo que hallo intolerable.</p>
+
+<p>&mdash;Est bien, mujer, observ Nemesia blandamente; mas no veo que te cause
+ninguna extorsin con meterse.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo que no? repuso Cecilia prontamente. Mamita toma su parte desde
+luego, y me regaa, y me pelea, y me rompe el tnico para que me quede
+en casa y le d gusto al viejo majadero. Te parece poco?</p>
+
+<p>&mdash;Ya, a m tampoco me gusta que se meta <i>naiden</i> en mis negocios. Con
+todo, a veces tiene una que hacerse la boba, a fin de sacar mejor
+partido de ciertos hombres. A se se le ha metido en la cabeza mandarte
+y celarte; djale seguir su capricho, mujer; haz que le das gusto; no le
+deseches de una vez; sonrete con l, por lo menos mientras se muestra
+dadivoso, y gozars y vivirs hasta ponerte vieja.</p>
+
+<p>Por entonces la conversacin se concretaba a Nemesia y su amiga, porque
+la anciana haba vuelto a su butaca y a sus cavilaciones.</p>
+
+<p>&mdash;Mira, prosigui aqulla, que el que se apura se muere. Por otra parte,
+ten por seguro que ningn viejo por marrullero que sea es peligroso para
+una muchacha como t.</p>
+
+<p>&mdash;No, yo no lo creo peligroso, no le temo ni un tantico, dijo Cecilia.
+Yo soy muy independiente y no consentir jams que nadie me gobierne,
+mucho menos un extrao.</p>
+
+<p>&mdash;Extrao! repiti la abuela para s, con voz ronca y profunda.</p>
+
+<p>Las dos muchachas se miraron como azoradas, as por el tono como porque
+ambas la creyeron absorbida completamente en sus tristes pensamientos.</p>
+
+<p>&mdash;Su hijo, prosigui Nemesia en baja voz. T me entiendes... Ese s que
+es de temer... Joven, bien plantado, rebosndole la gracia por todas
+partes, con mucha labia y dinero para derramarlo como quien derrama
+agua... No hay mujer de corazn que se resista. Es verdad, china? No es
+posible verlo y orlo sin quererlo. Yo me guardara de un hombre como l
+como del diablo. Ya le ha dado quebraderos de cabeza a ms de una
+muchacha. Tiene a quien salir.</p>
+
+<p>Continuaba la Chepilla en su abstraccin, sin or ni entender, en la
+apariencia, las palabras de Nemesia. Cecilia al contrario, desde que su
+amiga mencion a su amante, se volvi toda odos, comprendiendo que ella
+se propona comunicarle alguna noticia importante.</p>
+
+<p>&mdash;Pues como te iba diciendo, aadi Nemesia, cuando sal de la sastrera
+de <i>se</i> Uribe, tom por la calle del Aguacate, y al enfrentar con la
+casa de las Gmez, que sabes t est detrs del convento de las monjas
+Teresas, o msica y voces de hombres y mujeres. Me arrim a una de las
+ventanas que tiene el poyo alto. Estaban abiertas las hojas y las
+cortinas echadas. Haba en la sala una gran reunin: tocaban, cantaban y
+bailaban. Qu da es hoy? Ah! El 27 de Octubre. Toma! Si es el santo
+de la ms chica de las Gmez, Florencia! Por eso estaba vestida de
+blanco y tena el cabello suelto, y muy crespo para ser de mujer blanca.
+Cuando menos... Eso s hermossimo, porque es largo y abundante, aunque
+me gustara de color ms oscuro.</p>
+
+<p>Cecilia dio un suspiro y Nemesia continu ya sin ms rodeos:</p>
+
+<p>&mdash;Deca que rodeaban a Florencia delante del piano varias seoritas y
+caballeros. Sabes quin estaba all tambin? S, no me cabe duda, era
+ella. Te acuerdas de la muchacha alta, plida, buena moza, que te dije
+pas por la Loma del ngel en el quitrn de las Gmez, la maana de San
+Rafael? La misma. Conversaba con Meneses, el amigo de... t sabes. Por
+all estaba el otro tambin, que siempre anda junto con los dos
+individuos... Cmo se llama? Sola, Sofa. Ah! Ya, Solfa. Pero el
+individuo no estaba, mencionaron su nombre nicamente. Estoy cierta que
+lo mencionaron...</p>
+
+<p>&mdash;Quin lo mencion? pregunt Cecilia con ansiedad.</p>
+
+<p>&mdash;No te pudiera decir lo cierto; mas si no me engao, entre Meneses y la
+muchacha plida. Ellos hablaban de l. Segn entend, todos iban al gran
+baile que se da esta noche en la Filarmnica.</p>
+
+<p>&mdash;Lo tema, dijo Cecilia.</p>
+
+<p>&mdash;Ay! exclam Nemesia. Ahora caigo para quin era el chaleco de seda
+que tuve que hacer con tanta premura. Oh! Si lo averiguo antes no me
+apuro para acabarlo en tiempo. Cos hasta bien tarde de la noche, porque
+me lo dieron ayer tardecita y se quera para hoy a las tres. Quin lo
+hubiera adivinado! Al menos no hubiera ido l al baile de la gente
+blanca con un chaleco hecho por m. Para lucrselo a Dios sabe quin.
+Nadie sabe para quin trabaja. Digo esto por ti, chinita, porque a m no
+me va ni me viene. El no me pertenece; slo me intereso por ti, que has
+puesto tu cario... Cuidado que los hombres son ingratos! Pero ms vale
+callar y no ponerle ms lea al fuego.</p>
+
+<p>Bastaba, en efecto, y sobraba lo dicho para poner en ascuas a una joven
+menos fogosa que Cecilia. A medida que la amiga fue desarrollando su
+pensamiento, pues lo haba de seguro en las noticias que comunic y an
+en el modo de comunicarlas, fue creciendo su clera y desazn. Qu
+hacer en aquellas circunstancias a fin de impedir, si era tiempo, que el
+individuo, segn Nemesia, se viese en la Filarmnica con la seorita
+desconocida? Eran celos, rabia, desesperacin lo que senta. No caba en
+la silla, cerca de la ventana. Se levant varias veces en ademn de
+entrar en el aposento, sin duda para mudarse de traje y salir a la
+calle, y otras tantas volvi al asiento. La sangre estaba a punto de
+ahogarla.</p>
+
+<p>La abuela entre tanto segua como absorbida en devotas oraciones,
+sobando, al parecer, con el pulgar e ndice de la mano derecha, una tras
+otra, las cuentas negras del rosario que tena en el regazo, y con los
+ojos cerrados. Nemesia miraba de soslayo a su amiga, lea, como al
+travs de un cristal pursimo, la fiera batalla que se libraba en su
+pecho, y de cuando en cuando se sonrea ligeramente, cual si hubiera
+previsto todo aquello, o no temiese que tuviera un resultado
+desagradable. Al cabo Cecilia se desplom en la silla, exhal un suspiro
+profundo y murmur:</p>
+
+<p>&mdash;Ms vale que no; yo s lo que he de hacer. De m no se burla nadie...
+Casi me alegro... No salgo a ninguna parte.</p>
+
+<p>Chepilla alz entonces la vista y mir a la nieta con cierta alegra
+mezclada de compasin. Por su parte Nemesia, en toda apariencia
+satisfecha, ms diremos, orgullosa de que su venida hubiese surtido todo
+el efecto deseado, se march, despidindose cariosamente de sus
+amigas.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_Vb" id="Capitulo_Vb"></a><span class="smcap">Captulo V</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>An pienso estaros mirando...</i><br />
+<i>La faz terrible y airada,</i><br />
+<i>La vista desencajada,</i><br />
+<i>El ltigo vil sonando.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">J. Padrez</span></p></div>
+
+
+<p>Llegaba Nemesia a la puerta de su casa, a tiempo que sala de ella su
+querido hermano Jos Dolores con el clarinete en la funda debajo del
+brazo y un rollo de papeles de msica en la mano. Segn costumbre,
+caminaba cabizbajo y meditabundo. Por esta razn y por estar muy oscura
+la calle, no habiendo tampoco luz en la casa, por poco se cruzan los
+hermanos sin reconocerse, a pesar de la proximidad. As como as, ella
+le reconoci primero, se le atraves en el camino y le pregunt
+repitiendo dos versos de una cancin tan popular entonces como llena de
+malicia:</p>
+
+<p>&mdash;A dnde vas con ese gato y la noche tan oscura?</p>
+
+<p>&mdash;Qu! dijo Jos Dolores sorprendido. Ah! Eres t? Me cans de
+esperarte.</p>
+
+<p>&mdash;Tan temprano para el baile?</p>
+
+<p>&mdash;Pues, qu hora es?</p>
+
+<p>&mdash;Tocaban a vsperas ahorita mismo en Santa <i>Catarina</i>, cuando pas por
+el costado del convento.</p>
+
+<p>&mdash;Te equivocas; debe ser ms tarde de lo que t te figuras.</p>
+
+<p>&mdash;Puede ser, porque traigo la cabeza como un giro, y no s lo que me
+pasa.</p>
+
+<p>&mdash;Pues qu sucede, hermana? Despacha que estoy de prisa.</p>
+
+<p>&mdash;Bien. No quiero detenerte mucho. Sin embargo, creo que tenas tiempo
+de tomar un bocado... Una taza de caf.</p>
+
+<p>&mdash;Ya anduve yo ese camino. Tom caf con leche, pan y queso, y esto me
+basta hasta media noche en que har por tomar gigote o cosa as. Di.</p>
+
+<p>&mdash;En la casita a la otra puerta de la taberna de la esquina de la calle
+de O'Reilly, t me entiendes, ha habido una <i>San Francia</i> esta noche.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo as? Y t parece que te alegras.</p>
+
+<p>&mdash;Hay de todo. Te dir. Pasaba yo por all... <i>Sea</i> Clara me detuvo ms
+de lo regular en la sastrera. Pues pasaba por all, aunque era bastante
+tarde, porque haba quedado con Cecilia en que daramos una vuelta por
+el ngel despus de la salve. Ella sospechaba que el individuo que
+estuvo esta tarde en la sastrera a buscar su ropa nueva iba al baile de
+Farruco para verse con la muchacha del campo del da de San Rafael, y se
+propona pillarlo <i>en fragante</i>. Clculos de mujer celosa. Apenas llegu
+a la esquina vi acercarse un hombre a la ventana de la casita y hablar
+con una persona que estaba detrs de la cortina. Aquello pic ms mi
+curiosidad, y as que se separ el hombre me acerqu yo... Y con quin
+te figuras t que me top? Con Chepilla. Me hizo entrar. Acababa de
+haber all una de mar y morena. Parece que Cecilia se haba vestido para
+salir conmigo; y la abuela, en la brega de impedrselo, le rompi el
+tnico y la peineta de teja. Todo eso sucedi en un momento.</p>
+
+<p>&mdash;Pobre muchacha! exclam el msico compadecido.</p>
+
+<p>&mdash;Cecilia es muy cabezadura. Cuando se le pone una cosa, eso ha de ser;
+de manera que la abuela vio los cielos abiertos luego que yo me
+aparec. Ya ella no puede con la nieta. Pues bien, me hizo entrar para
+ver si entre las dos logrbamos que Cecilia no saliera.</p>
+
+<p>&mdash;Lo lograron? pregunt Jos Dolores con muestras de inters.</p>
+
+<p>&mdash;Por supuesto, dijo Nemesia con intencin. Yo saba por donde atacarla
+y no erre el golpe. La abuela no quera que la nieta saliera; yo tampoco
+quera, y sucedi que el hombre del barrio de San Francisco que las
+mantiene, lo haba prohibido. Ese fue, como luego supe, el que estuvo
+por la ventana hablando con Chepilla antes que yo.</p>
+
+<p>&mdash;Qu es <i>l</i> de <i>ella</i>? Quisiera saberlo.</p>
+
+<p>&mdash;Yo, verdaderamente, no lo s. A veces <i>me se</i> figura que es mucho
+cuidado el suyo para mero enamorado...</p>
+
+<p>&mdash;Si ser su padre! <i>Se</i> Uribe cree a puo cerrado que lo es y
+sostiene que la madre vive. Pero dnde est la madre? Quin la conoce?
+Quin la ha visto?</p>
+
+<p>&mdash;Eso es lo que yo digo.</p>
+
+<p>&mdash;Ah tienes. Yo me tengo tragado que el padre y el hijo estn
+enamorados de Cecilia hasta la punta del pelo.</p>
+
+<p>&mdash;Puede ser, hermana, porque se han visto muchos de esos casos en el
+mundo. Ella preferir al hijo...</p>
+
+<p>&mdash;Se entiende, y quin no preferira el joven al viejo?</p>
+
+<p>&mdash;La hermosura de Cecilia ser al fin la causa de su perdicin. Qu
+puede esperar ella de esos dos blancos? El viejo quizs le d dinero,
+lujo y cuidados, mas el joven...? Este no es posible que se case con
+ella; gracias si la toma de querida por algn tiempo, se fastidia y la
+deja con dos o tres hijos el da menos pensado. Yo no s qu ser de m
+si tal cosa sucede. No quiero pensar en eso.</p>
+
+<p>&mdash;Ella te tiene voluntad, pero no amor. Bien claro que lo veo. Sin
+embargo, si yo pudiera hacer que olvidara a Leonardo, estaba vencida la
+principal dificultad.</p>
+
+<p>&mdash;La que bien quiere, tarde o nunca olvida.</p>
+
+<p>&mdash;Hay sus excepciones, y Celia, que es muy soberbia, no es imposible que
+por lo mismo que quiere mucho olvide pronto. Del amor al odio no hay ms
+que el salto de una pulga.</p>
+
+<p>&mdash;Esa, al fin, es una esperanza.</p>
+
+<p>&mdash;Te juro que le ha de costar mucho trabajo engaarla y engaarme a m.
+Yo conozco mejor que l el flaco de Celia y tengo esta ventaja. Ahora
+poco le dije a ella una cosa que la puso como candela. Est que trina
+contra el individuo. Ya se le pasar la rabieta, pero volver a la carga
+y estoy segura que la har saltar las trancas... Todo lo que sea
+alejarla de l, es acercarla a...</p>
+
+<p>No le dej concluir la frase Jos Dolores. Se sonri tristemente, y
+diciendo a su hermana que no le esperase, se march en direccin de la
+calle del Aguacate. Nemesia entr en su cuarto repitiendo cual si
+hablara con otro:</p>
+
+<p>&mdash;Cmo que yo me mamo el dedo! No siempre haba de trabajar para el
+ingls. Si no ha de ser para m, que no sea para ella tampoco. El es muy
+enamorado y le gustan mucho las pardas. No es tan difcil la cosa como
+parece. Veamos si de una va hago dos mandados. Ella para Jos Dolores y
+<i>l</i> para m. Se puede, se puede...</p>
+
+<p>Ahora corresponde que volvamos al sarao en la Filarmnica donde hemos
+dejado a Leonardo Gamboa en las filas de la danza con Isabel Ilincheta.
+Comprendiendo bien ella el carcter de su pareja, no le dio queja
+ninguna sobre su falta de puntualidad en escribir, ni de su aparente
+desvo; le habl, al contrario, de asuntos indiferentes: de los amigos
+mutuos en el campo; de las ocurrencias en el partido de Alquzar; del
+rosal rojo que l haba injertado en el rosal blanco del jardn
+fronterizo del cafetal; del naranjo a cuya sombra, las pascuas pasadas,
+haban comido tantas veces las naranjas ms dulces que produca la
+finca; de la hija mayor del mayoral de su padre, que, para casarse,
+como se cas, en la Ceiba del Agua, se haba fugado con un joven guajiro
+del pueblo.</p>
+
+<p>&mdash;Ta Juana, aadi Isabel, se empe con el padre y lo hizo
+reconciliarse con la hija. As es que los novios hoy da estn hechos
+cargo del sitio de pap, en que sabe Vd. se cran gallinas y se ceban
+algunos animales. La muchacha se qued con su marido, y su padre,
+nuestro mayoral, tuvo que salir. Yo lo sent por su esposa, porque era
+una buena mujer y nos acompaaba bastante; pero, desde que se cas la
+hija, se le puso el humor atroz: no dejaba resollar a los negros, los
+castigaba por cualquier falta, siempre con verdadera sevicia, hasta que
+pap le despidi. Al presente pasamos algunas soledades, y nuestras
+salidas en el cafetal se reducen a ir al sitio todas las tardes y volver
+a las puestas del sol. Cuando hace luna...</p>
+
+<p>&mdash;Te acuerdas de m, no es eso? la interrumpi Leonardo, con indiscreto
+despecho, al ver su glacial indiferencia.</p>
+
+<p>&mdash;Naturalmente, contest ella, al parecer sin notar lo que pasaba por su
+compaero. No puedo olvidar que en tardes divinas, como son todas las de
+invierno en el campo, ms de una vez hemos hecho juntos ese paseo en
+compaa de Rosa y de ta Juana.</p>
+
+<p>&mdash;Te encuentro algo cambiada, observ el joven despus de breve rato de
+silencio.</p>
+
+<p>&mdash;Yo cambiada? Pues est buena. Vamos, Vd. se chancea.</p>
+
+<p>&mdash;Hasta me tratas de Vd.</p>
+
+<p>&mdash;Creo que siempre le he tratado del mismo modo.</p>
+
+<p>&mdash;No al pie del naranjo dulce.</p>
+
+<p>Isabel se puso colorada, y luego dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Es ya una costumbre en m el tratar de Vd. a todo el mundo. An con
+mis propios esclavos, si son viejos sobre todo, se me escapa el decir
+Vd. A pap le sucede lo mismo frecuentemente.</p>
+
+<p>&mdash;El <i>t</i> es ms carioso.</p>
+
+<p>&mdash;Lo cree Vd. as? El <i>Vd.</i> es ms modesto.</p>
+
+<p>Cortbase a cada paso este chispeante dilogo, es decir, tantas veces
+cuantas la pareja que bajaba haca figura con la pareja que suba la
+danza. Al fin, hubo de cambiarse del todo el tema de la conversacin
+cuando Meneses y Solfa, que haban venido saludando a las amigas,
+llegaron al puesto ocupado por Isabel y Leonardo. Ambos haban visto a
+la joven aquella misma tarde en casa de las Gmez. Poco tenan que
+decirse que de nuevo fuera; Isabel, sin embargo, distingua a Meneses, y
+se alegr de volver a verle.</p>
+
+<p>&mdash;Qu es eso? No baila Vd? le pregunt con inters.</p>
+
+<p>&mdash;Casi nunca bailo por mera cortesa.</p>
+
+<p>&mdash;Ay! Si le oyese Florencia se ofendera.</p>
+
+<p>&mdash;Me cae en gracia Florencia, me parece bonita, la quiero, pero si
+bailase con ella ahora sera por mera galantera. Mi amiga del alma est
+lejos de aqu, Vd. lo sabe, y es mucha crueldad en Vd. atribuirme
+intenciones de galantear a otra.</p>
+
+<p>&mdash;Sobre que le voy cogiendo miedo al amigo Solfa, dijo ella volvindose
+de repente para ste, con el doble objeto de atender a todos y de no
+seguir la broma con Meneses.</p>
+
+<p>&mdash;Qu he hecho para inspirar temor a la impvida Isabelita?</p>
+
+<p>&mdash;No ve Vd.? Esa es una stira.</p>
+
+<p>&mdash;Lo sera, seorita, repiti Solfa prontamente, si la ma fuese una
+opinin aislada, pero no lo es. De ella participan, estoy seguro,
+Leonardo y Diego, juntamente con cuantos conocen a Vd. Cmo pues, puedo
+inspirarle temor?</p>
+
+<p>&mdash;Porque voy viendo que es Vd. implacable, que no perdona enemigos ni
+amigos.</p>
+
+<p>&mdash;Esa ms? Me aturde Vd. seorita.</p>
+
+<p>&mdash;S, hgase Vd. ahora el inocentico, el que no quiebra un plato. Cmo
+que desde que asom Vd. a la puerta del saln no noto que ha venido
+hasta m cortando cada traje que es un primor! Apelo al amigo Meneses;
+l dir si me he equivocado o no.</p>
+
+<p>Solfa y Meneses cambiaron una mirada y una sonrisa, con que corroboraron
+implcitamente la observacin aguda de Isabel, y el primero dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Ya eso es distinto, lo declaro, me gusta la tijera; mas se me ha hecho
+pedazos entre las manos al llegar a Vd.</p>
+
+<p>En esto ces la danza, y las diferentes parejas de bailarines,
+deshaciendo la formacin, corrieron las unas a ocupar sus asientos en la
+sala y cuartos, las otras a respirar el aire libre de los corredores.
+Los hombres, por la mayor parte, se dividieron en grupos para hablar de
+las conquistas amorosas de la noche, y casi todos para fumar un cigarro
+puro o de papel. Leonardo dio un paseo por los corredores con su amable
+compaera de baile, la cual, si hemos de juzgar por la frecuencia de sus
+sonrisas, no tuvo a mal que se prolongara la entrevista, aunque haba
+terminado el encanto de la msica.</p>
+
+<p>Continuando, entretanto, por su parte la revista de la fiesta que se
+haban propuesto pasar Meneses y Solfa, se detuvieron por breve rato
+ante la madre y hermanas de su amigo y condiscpulo Leonardo Gamboa.
+Hallbanse ellas sentadas en el lado norte del saln, debajo del dosel
+donde dijimos que se ostentaba el retrato colosal al leo de Fernando
+VII de Borbn. Antonia, la mayor, tena a su derecha a un capitn del
+ejrcito en completo uniforme, con quien cambiaba en tono bajo frases
+breves de inteligencia; despus segua su madre, y a la izquierda de
+sta, las dos hermanas Carmen y Adela. Con la primera de estas tres
+hablaba el Mariscal de campo don Jos Cadaval; con las dos ltimas los
+currutacos ms clebres que conoca La Habana entonces: Juanito Junco y
+Pepe Montalvo, cadete del regimiento Fijo. Asom a poco Leonardo Gamboa,
+y como por magia desapareci el capitn espaol del lado de Antonia, a
+una insinuacin suya con el codo; Cadaval sigui adelante, y el
+lechuguino y el cadete hicieron lo mismo con un profundo saludo.</p>
+
+<p>Al descubrir de lejos Leonardo al militar espaol mano a mano con su
+hermana, se renov en su mente la memoria de las escenas de por la
+maana, primero al postigo de la ventana y despus en la mesa del
+almuerzo, sintiendo el mismo rapto de celos y de odio que ya haba
+experimentado. Todo el deseo que tena de ver y hablar un rato con su
+madre y hermanas en el baile, se enfri y apag en el instante, y slo
+por respeto y cario a aqulla no les volvi la espalda. A un gesto
+suyo, Antonia ocup el asiento que dej vacante el capitn, y as pudo
+sentarse Leonardo y decir al odo de doa Rosa:</p>
+
+<p>&mdash;Es posible, mam, que t consientas que ese soldado pele la pava con
+Antonia en tu presencia?</p>
+
+<p>&mdash;Cllate! replic doa Rosa seria. Ese caballero ha venido a traernos
+un recado de tu padre, el cual no puede venir por nosotras hasta la una
+y creo que t tendrs que acompaarnos. De la ocurrencia me alegro con
+doble motivo; lo uno porque ya podr irme cuando quiera o me d sueo;
+lo otro porque no te quedars t por detrs, ni me hars pasar otra mala
+noche.</p>
+
+<p>&mdash;Debo acompaar a Isabel Ilincheta y a las Gmez a su casa, pues su
+carruaje ha sufrido una avera y no pueden usarlo esta noche.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo! Isabel est aqu y no ha venido a saludarnos?</p>
+
+<p>&mdash;No lo extraes, porque sin duda ella ignoraba que Vds. hubiesen venido
+al baile, y luego ha habido una concurrencia extraordinaria.</p>
+
+<p>&mdash;Bien, manda en tu quitrn a tus amigas a su casa.</p>
+
+<p>&mdash;Antes, sin embargo, es preciso que Vds. vean a Isabel, o que Isabel
+salude a Vds.</p>
+
+<p>&mdash;Ya te has enamorado de ella? Eres un veleta. No pienses en burlarte
+de esa muchacha tambin. Trela aqu y la veremos.</p>
+
+<p>&mdash;No. He pensado que debemos tomar algo y en la mesa nos reuniremos
+todos. El ambig dicen que no es menos abundante que exquisito. Qu te
+parece, Adela?</p>
+
+<p>&mdash;Aprobado, contest sta alegre.</p>
+
+<p>&mdash;Pero es el caso, dijo Leonardo, que si alguna de Vds. no me saca de
+apuros, no tendr con qu cubrir el gasto.</p>
+
+<p>&mdash;Pues, y las dos onzas de oro que te puse en el chaleco por la tarde
+cuando dormas la siesta? pregunt doa Rosa con seriedad.</p>
+
+<p>&mdash;No he visto semejante dinero, mam. Bien que si lo pusiste en la
+faltriquera del chaleco de esta maana, all en mi cuarto se qued.
+Apenas tengo tres o cuatro pesos en este chaleco que me puse a la vuelta
+del paseo para venir al baile.</p>
+
+<p>No hizo Leonardo esta explicacin con la franqueza que sola; se puso
+colorado y titube varias veces. Lo advirti su madre y le pregunt:</p>
+
+<p>&mdash;Por qu te has aparecido en el baile tan tarde? Cre que ya no
+venas, y eso que t saliste de casa antes que nosotras. Quin sabe por
+donde has andado.</p>
+
+<p>&mdash;Haba reunin y piano en casa de las Gmez con motivo de ser el santo
+de Florencia...</p>
+
+<p>&mdash;Ellas no vinieron contigo, que yo sepa. T no dices la verdad,
+Leonardo, lo conozco y de veras te digo que haces mal, muy mal. Yo soy
+tu mejor amiga, hijo, y tengo el desconsuelo de ver que cada da eres
+menos franco conmigo. Vamos al ambig, aadi no poco desazonada; yo
+pago los costos y aqu tienes mi bolsa, que contiene unas seis onzas de
+oro.</p>
+
+<p>Era de punto de seda roja, formando dos senos separados por un nudo o
+lazada en el medio, para dividir el oro entero del menudo y la plata. Se
+la sac del seno, porque las seoras en esa poca no usaban bolsillos en
+las faldas como al presente, sino que se colgaban la bolsa del cinto o
+cordn del traje casero. Leonardo recibi el dinero con las mejillas
+encendidas de la vergenza, porque a la humillacin de recibir dos veces
+la suma que haba perdido al juego, se agregaban las mentiras conque
+haba pretendido encubrir su falta. La madre, tal vez sin quererlo ni
+saberlo tampoco, haba ledo en el fondo de su alma como a travs de un
+cristal. Le servi eso de correctivo? No es tiempo todava de
+examinarlo. Pero aquel incidente haba pasado para el hijo y la madre no
+ms, para la ltima ciertamente no en toda su genuina deformidad, pues
+puede decirse que sin conciencia de ello haba puesto el dedo en la
+llaga. Del choque recibido trabajo le cost reponerse a Leonardo, quien
+dijo a su madre luego que se puso en pie y le tom el brazo para
+conducirla a la sala del ambig:</p>
+
+<p>&mdash;Y dnde quedaba pap?</p>
+
+<p>&mdash;Quedaba en casa de don Joaqun Gmez, a donde han concurrido varios
+otros hacendados; entre ellos Sam, Martiartu, Maero, Surez Argudn,
+Lombillo, Laza...</p>
+
+<p>&mdash;No se sabe cul es el objeto de semejante junta?</p>
+
+<p>&mdash;El capitn Miranda no ha podido explicarlo, sin duda porque l mismo
+lo ignora; pero por lo poco que me dijo tu padre cuando sali de casa,
+saco en consecuencia que va a tratarse de las expediciones a la costa de
+frica. Vives est ya cansado de las quejas de Tolm y de las
+impertinencias de los jueces de la maldita comisin mixta, y ha hecho
+decir a Gmez por trasmano que procuren que las expediciones de bozales
+no desembarquen por los alrededores de La Habana. Tambin lleg un
+expreso del Mariel, participando que se ha presentado un bergantn
+parecido al <i>Veloz</i>, que se esperaba con un buen cargamento, perseguido
+por un buque ingls.</p>
+
+<p>&mdash;Tal vez lo ha apresado.</p>
+
+<p>&mdash;A la vista del torren del Mariel? Sera demasiado atrevimiento. Con
+todo, esos ingleses protestantes se figuran que el mundo entero les
+pertenece, y no lo extraara. Si la expedicin se pierde, tu padre
+pierde un pico regular. Es la primera que l emprende en sociedad con
+sus amigos de aqu por ser muy costosa. Cuando menos trae quinientos
+negros.</p>
+
+<p>&mdash;Quin mete a pap en tales trotes, al cabo de sus aos?</p>
+
+<p>&mdash;Ay, hijo! Echaras t tanto lujo, ni gozaras de tantas comodidades,
+si tu padre dejase de trabajar? Las tablas y las tejas no hacan rico a
+nadie. Qu negocio deja ms ganancias que el de la trata? Di t que si
+los egostas ingleses no dieran en perseguirla como la persiguen en el
+da, por pura maldad, se entiende, pues ellos tienen muy pocos esclavos
+y cada vez tendrn menos, no haba negocio mejor ni ms bonito en qu
+emprender.</p>
+
+<p>&mdash;Convenido, mas son tantos los riesgos, que quitan las ganas de
+emprender.</p>
+
+<p>&mdash;Los riesgos? No son muchos comparados con las ganancias que se
+obtienen. El costo total de la expedicin del bergantn <i>Veloz</i>, por
+ejemplo, segn me dijo tu padre, no ha pasado de 30,000 pesos, y como la
+empresa es de varios, su cuota fue de algunos miles de pesos solamente.
+Ahora bien, si se salva la expedicin, cunto no le tocar?... Saca la
+cuenta. Pero aqu est Isabel.</p>
+
+<p>Doa Rosa la recibi con los brazos abiertos; excepto Antonia, las
+hermanas de Leonardo con sinceras demostraciones de cario; sobre todas.
+Adela la abraz y bes repetidas veces. Era sta la ms joven,
+entusiasta y franca e Isabel la preferida de su hermano querido. Despus
+de los saludos de costumbre y las quejas mutuas, juntas todas con las
+Gmez, llevando Leonardo, Meneses y Solfa cada uno dos mujeres del
+brazo, pasaron a la sala del ambig, esplndidamente iluminada, al fondo
+del palacio. Eran muchos y no caban en una sola mesa, por cuya razn
+ocuparon dos, aunque inmediata una de otra.</p>
+
+<p>Seoras y caballeros tomaron gigote de pechuga de pavo, fiambre de esta
+ave, con rico jamn de Westfalia, algunos arroz y frijoles negros,
+ninguno vinos ni espritus, todos caf con leche para terminacin de
+cena. Esta, conforme al precio usual de los platos pedidos en funciones
+semejantes, calcul Leonardo que no bajara el costo de onza y media de
+oro, o veinticinco y medio duros, cuando menos. Deseoso de hacer alarde
+del dinero, sacando la bolsa de seda roja, pregunt al mozo blanco, que
+serva ambas mesas con destreza imponderable:</p>
+
+<p>&mdash;Cunto es?</p>
+
+<p>&mdash;Nada, contest el hombre con la misma brevedad, a tiempo que formaba
+en el brazo izquierdo una <i>torre de porcelana</i> con los platos y tazas.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo se entiende? repuso el joven asombrado. Pues quin ha pagado
+por m?</p>
+
+<p>&mdash;Se conoce que Vd. no pertenece a la junta directiva, dijo el mozo con
+cierta impertinencia. La sociedad costea el ambig de esta noche, y si
+yo fuese uno como hay muchos le haca pasar a Vd. plaza de primo.</p>
+
+<p>&mdash;Ah! exclam Leonardo, corrido como una mona y no poco mortificado.</p>
+
+<p>Se puso en pie murmurando:</p>
+
+<p>&mdash;Estos mozos espaoles son a veces demasiado impertinentes.</p>
+
+<p>Si l oy o no, es cosa que no se sabe, aunque por la mirada de travs
+que le ech al joven, parece que reson en sus odos lo de espaol e
+impertinente. Bien quisieran Adela y Florencia Gmez tomar parte en la
+siguiente danza, la primera hasta se lo indic a su hermano; mas l se
+sonri distradamente y no contest palabra.</p>
+
+<p>Entre tanto doa Rosa dispuso que las <i>nias</i>, segn se expres, pasaran
+al camarn a recoger sus <i>mantas</i> de seda. Al mismo tiempo los tres
+jvenes bajaron al entresuelo a reclamar sus sombreros y bastones
+respectivos; pero tanto aqu como en el camarn, ya se haban adelantado
+otras muchas personas en demanda de sus prendas; de suerte que antes que
+obtuvieran las suyas nuestros conocidos, se pas algn tiempo. Despus
+baj Leonardo al portal para prevenir a su calesero que estuviese listo.</p>
+
+<p>De este intervalo se aprovecharon las ms jvenes de las seoritas para
+acercarse a los sitios en que se haba armado la danza ltima, que dicen
+es la que mejor acompaan los msicos. No falt quien las invitara, y
+ellas, en son de marcha, se pusieron a bailar con ms gusto que nunca.
+Doa Rosa, Isabel, Antonia, la seora de Gmez y la mayor de sus hijas
+se sentaron en grupo a esperar la hora de la partida.</p>
+
+<p>Pasada era la una de la madrugada. Cuando Leonardo descenda las
+escaleras de piedra del palacio de la Filarmnica, lo primero que hiri
+sus odos fue el repiqueteo de las espuelas de plata de los caleseros en
+las sonoras piedras del portal, bailando el zapateo al son del tiple
+cubano. Tocaba uno, bailaban dos, haciendo uno de ellos de mujer; y de
+los dems, quines batan las palmas de las manos, quines golpeaban la
+dura losa con los puos de plata de los ltigos, sin perder el comps ni
+cometer la ms mnima disonancia. Algunos de ellos cantaban las dcimas
+de los campesinos, anunciando por esto, por el baile y por el tiple que
+todos ellos eran criollos.</p>
+
+<p>An aqu se haban adelantado muchas familias que se retiraban del baile
+lo ms temprano posible; y eran de orse los apellidos de las ms
+distinguidas de La Habana repetidos de boca en boca, como ecos en
+escala, por todos los caleseros:&mdash;Montalvo! gritaba una voz y Montalvo
+repetan veinte sucesivamente, hasta que se perda a lo lejos o
+contestaba el llamado acercando el carruaje; en cuyo acto ocurran
+algunos choques, no pocas peloteras entre los esclavos, ms de un
+varapalo asestado por el dragn que mantena el orden en la calle, todo
+esto acompaado del estallido de los ltigos, del ruido de las ruedas,
+cual truenos lejanos, y de las patadas de los caballos en las chinas
+pelonas del pavimento. En medio de toda aquella batahola, no cesaba el
+clamor de los caleseros por el nombre de las familias a que pertenecan.
+A saber: Pealver! Crdenas! O'Farril! Fernandina! Arcos! Chacn!
+Calvo! Herrera! Cadaval! repetido tantas veces cuantas era necesario
+para que llegara la palabra al calesero que se quera; el cual, despus
+de todo, si no estaba a la cabeza de la fila que rodeaba la manzana,
+tena que esperar a que le tocara su turno para mover el carruaje si no
+quera que el dragn de guardia le midiera las costillas con la vara de
+su lanza.</p>
+
+<p>Apenas se pronunci el apellido de Gamboa, ces el baile del zapateo,
+porque el tocador del agudo tiple no era otro que nuestro antiguo
+conocido Aponte. El triste esclavo se diverta al parecer con todas
+veras, o punteaba el instrumento primorosamente para distraccin suya y
+de sus compaeros, porque pesaban sobre su espritu, nada obtuso por
+cierto, dos amenazas terribles, la de su seorita por la tarde y la de
+su joven amo a las diez y media de la noche; y saba, bien a su pesar,
+que ellos no olvidaban ni perdonaban faltas de sus esclavos. Pero si
+aquella era su suerte y no haba remedio, a qu apurarse ni afligirse
+anticipadamente? As reflexionaba l, y as poco ms o menos
+reflexionanban todos sus compaeros, a quienes Dios, en su santa merced,
+no haba negado un alma pensante.</p>
+
+<p>Acabada la junta de hacendados, don Joaqun Gmez puso su carruaje a la
+disposicin de don Cndido Gamboa, para retirarse a su casa, como lo
+hizo, poco despus de la media noche; con lo que ste pudo despachar el
+suyo a la familia en la Filarmnica, para que hiciera lo mismo cuando lo
+tuviera por conveniente. Mediante aquel refuerzo inesperado, las Gmez y
+su amiga Isabel pudieron trasladarse de una sola vez desde el baile a su
+morada a espaldas del convento de Santa Teresa, y enseguida la familia
+de Gamboa.</p>
+
+<p>Metieron los caleseros sus respectivos quitrines en el zagun, llevaron
+los caballos a la caballeriza en el traspatio, pusieron las monturas en
+sus burros, colgaron los arreos, libreas y sombreros en clavos fijos en
+la pared de un cuartucho; y por lo que hace a Aponte, acabado el
+trabajo, con la tarima a la espalda, cual Cristo con la cruz, volva al
+zagun para ver de descansar de las fatigas del da, durmiendo las pocas
+horas de la madrugada. Por entonces haban sonado las dos haca rato en
+el reloj de la parroquia del Espritu Santo. La luna menguante traspona
+el tejado de la casa por el lado de la calle, cuya sombra ganaba la
+altura de la tapia divisoria entre ambos patios, de modo que reinaba
+oscuridad en el primero, aunque no tanta que no se viesen los bultos ni
+se reconociesen los rostros. De repente un hombre intercept el paso de
+Aponte, quien levant los ojos y vio que agitaba el ltigo en la mano
+derecha. Se par al instante, porque reconoci a su amo, el joven
+Gamboa.</p>
+
+<p>&mdash;Suelta la tarima, le orden ste con voz bronca por la clera;
+arrodllate y qutate la camisa.</p>
+
+<p>&mdash;Nio, su merced me va a castigar? dijo el atribulado esclavo,
+ejecutando por parte lo que se le haba ordenado.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, despacha, agreg el amo acompaando a la vez el golpe, por la
+va de apremio.</p>
+
+<p>&mdash;Espere su merced, nio. En qu le he faltado yo?</p>
+
+<p>&mdash;Ah! Perro! Y me lo preguntas? No te dije que te iba a castigar
+porque no me esperaste como te mand, en la esquina del convento?</p>
+
+<p>&mdash;S, seor, nio; pero yo no tuve la culpa.</p>
+
+<p>&mdash;Pues quin la tuvo? Yo le probar que cuando te mando una cosa la has
+de hacer o reventar.</p>
+
+<p>Y sin ms ni ms empezaron a llover zurriagazos en las espaldas desnudas
+del infeliz esclavo. Se retorca, porque los golpes los descargaba un
+brazo vigoroso, y deca:&mdash;Bueno est, mi amo (por basta). Por la nia
+Adela, mi amo. Por Seorita (como llamaban los criados a doa Rosa
+Sandoval de Gamboa), mi amito. Si yo pudiera decir la verdad, nio, su
+merced vera que no tuve yo la culpa. Bueno est ya, nio Leonardito!</p>
+
+<p>Pero aquella boca haba callado, embargada por la clera; aquel corazn
+se haba vuelto de piedra; aquella alma haba perdido el sentimiento;
+aquel brazo slo pareca animado, de hierro, no se cansaba de descargar
+golpes. Qu cansarse! los menudeaba cada vez con ms furor, si no con
+ms fuerza. Dorma ya don Cndido, cuando le despertaron asustados los
+estallidos del ltigo y los lamentos del calesero.</p>
+
+<p>&mdash;Qu es eso? pregunt a su esposa.</p>
+
+<p>&mdash;Nada, Leonardo que castiga a Aponte.</p>
+
+<p>&mdash;Pero qu escndalo! Qu horas son stas de castigar a los criados?
+Di a ese muchacho de Barrabs que pare la mano, o por Dios bendito...</p>
+
+<p>&mdash;Acustate y duerme, repiti la mujer. Aponte est muy perro y necesita
+un buen castigo.</p>
+
+<p>&mdash;S, mas estoy seguro que esta vez no ha cometido falta. Vase qu
+pasada le han jugado a tu hijo y ahora se la paga el pobre mulato.</p>
+
+<p>&mdash;T no sabes lo que hizo por la tarde a las muchachas en la calle de la
+Muralla.</p>
+
+<p>&mdash;Ser as, pero que pare el muchacho la mano o me levanto y le rompo
+una costilla como me llamo Cndido. Hase visto mayor desvergenza?</p>
+
+<p>Claro vio doa Rosa que por poco que continuasen el vapuleo, los
+clamores y las protestas de inocencia del calesero, se levantaba don
+Cndido y haca una de las suyas, pues a la natural rudeza de quien no
+haba recibido educacin, agregaba un carcter violento, se asom al
+postigo de la ventana de su alcoba y dijo:&mdash;Leonardo, basta.</p>
+
+<p>Esto fue lo suficiente. Bien que ya era tiempo de que el joven hubiese
+desfogado la clera que le dominaba, o de que se le desmayase el vigor.</p>
+
+<p>Despus de eso, cul de los dos, la vctima o el verdugo, encontr
+primero reposo en la cama? Mejor dicho qu pasaba por el alma del amo
+cuando se ech en la suya? Qu por el alma del esclavo cuando se
+desplom en la rgida tarima? Difcil es que lo expliquen los que no han
+sido una ni otra cosa, e imposible que lo entiendan en toda su fuerza,
+aqullos que no han vivido jams en un pas de esclavos.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_VIb" id="Capitulo_VIb"></a><span class="smcap">Captulo VI</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Hola! del bergantn.</i><br />
+<i>&mdash;Qu dir?&mdash;Cmo se llama?</i><br />
+<i>&mdash;El Condenado.&mdash;De dnde procede?</i><br />
+<i>&mdash;De Sarrapatn.&mdash;Qu carga trae?</i><br />
+<i>&mdash;Sacos vacos.&mdash;Cmo se llama el capitn?</i><br />
+<i>&mdash;Don Guindo Cerezo.</i></p>
+
+<p>Escenas a la vista del Morro de la Habana.</p></div>
+
+
+<p>Como es de suponer, a las nueve de la maana del da despus del baile
+en la Filarmnica, con dos excepciones, todo el mundo dorma en casa de
+Gamboa. Hablamos aqu del mundo de los amos, en cuyo nmero no entraban
+los ocho o nueve criados de la familia, porque stos desde el amanecer
+deban estar en pie, desempeando las obligaciones cotidianas, no
+embargante el cmo haban pasado la noche.</p>
+
+<p>Don Cndido, a pesar del poco dormir y de los graves pensamientos que le
+ocupaban a consecuencia de lo ocurrido en la junta en casa de don
+Joaqun Gmez, se levant temprano y sali a la calle a pie, por pura
+impaciencia de carcter.</p>
+
+<p>Su esposa, algo ms tarde, tomaba caf con leche muellemente arrellanada
+en uno de los sillones del comedor.</p>
+
+<p>No careca de objeto el sentarse doa Rosa todas las maanas en ese
+sitio. Registrbase desde all el interior de la casa, y se vea si las
+lavanderas preparaban la leja para el lavado de la ropa, o el brasero
+con carbn vegetal para el aplanchado desde temprano; si las costureras,
+en vez de ponerse a coser las <i>esquifaciones</i>, perdan el tiempo en
+conversaciones con los otros siervos; si los caleseros lavaban los
+carruajes, daban sebo y limpiaban las correas de las monturas; si Aponte
+volva temprano o tarde de baar los caballos, lo que probaba que haba
+ido al muelle de Luz o a la Punta, ms distante; si Po, el anciano
+calesero de Gamboa, haca zapatos de mujer en el zagun para uso de las
+criadas de la casa y a veces hasta para las amas, al mismo tiempo que
+desempeaba el oficio de portero, cuando no tena que ponerle el
+carruaje a su amo; por ltimo, si el cocinero, negro de aire
+aristocrtico, bien hablado y racional, segn dicen los esclavistas,
+haba ido o no de madrugada al mercado inmediato de la Plaza Vieja, en
+busca de las vituallas y hortalizas que se le haban encargado la noche
+anterior.</p>
+
+<p>Era ste el que ms madrugaba en la casa. Deba hacer el fuego y
+preparar el caf con leche, a fin de que Tirso y Dolores pudieran
+servirlo tan luego como despertaran los amos. No siempre despachaba el
+cocinero el mercado a la misma hora, ni en breve tiempo, aun cuando la
+Plaza Vieja distaba poco de la casa de Gamboa. En la madrugada de que
+hablamos ahora, por ejemplo, sali para all demasiado temprano. Pero
+andando en esa direccin con el farolito en una mano, segn estaba
+mandado por las Ordenanzas municipales desde los tiempos de Someruelos,
+y un canasto en la otra, son el caonazo de las cuatro, el capitn de
+llaves abri las puertas de la muralla y al silencio mortal de la ciudad
+se sucedieron el tumulto y toda clase de ruidos tan disonantes como
+desapacibles.</p>
+
+<p>A la vuelta del mercado haba siempre ajuste de cuentas del cocinero con
+su ama, regaos y amenazas de castigo por el precio de las carnes, por
+su calidad y aun peso; porque en vez de pollos trajo gallinas, por la
+hortaliza, pues en vez de habichuelas trajo guisantes, y berros por
+lechuga, o viceversa. Porque es condicin del esclavo no acertar nunca a
+complacer a sus amos. Para doa Rosa, en suma, siempre haba motivo de
+queja; su cocinero pecaba a menudo por torpe, por malicia o por
+descuido.</p>
+
+<p>&mdash;Dionisio, no te encargu pollos tiernos? deca ella levantando del
+canasto el par de aves atadas fuertemente por los pies, por qu me has
+trado gallinas? Tu amo no come sino pollos.</p>
+
+<p>&mdash;Son pollonas, seorita, contestaba el cocinero; lo que tiene es que
+estn gordas y parecen gallinas hechas. Tambin no se encuentran pollos
+en la plaza.</p>
+
+<p>&mdash;No me vengas con esas, Dionisio, que no soy boba ni nac ayer. Si t
+sabes mucho, yo s ms. Vamos, cunto te costaron?</p>
+
+<p>&mdash;Dos pesos, seorita. Las aves estn caras ahora.</p>
+
+<p>&mdash;Ave Mara Pursima! A que se las compraste a tu <i>carabela</i>, la negra
+lucum ms carera de la plaza?</p>
+
+<p>&mdash;No, seorita, se las compr a un placero del campo. Mrelas su merced
+bien, todava tienen las plumas sucias de tierra colorada.</p>
+
+<p>&mdash;Esa no es prueba, Dionisio, porque bien pudo tu comadre dejarles la
+tierra para hacer creer que eran frescas del campo, y no de segunda
+mano.</p>
+
+<p>&mdash;Seorita, la morena de los pollos no es mi comadre ni mi <i>carabela</i>
+tampoco. Ella es de nacin.</p>
+
+<p>&mdash;Yo s lo que me digo, Dionisio, y no vengas t a corregirme la plana.
+Si t tienes leyes, yo s a dnde se enderezan a los doctores como t.
+Ah est la maestranza de artillera<a name="FNanchor_33_33" id="FNanchor_33_33"></a><a href="#Footnote_33_33" class="fnanchor">[33]</a> ah est el Vedado.<a name="FNanchor_34_34" id="FNanchor_34_34"></a><a href="#Footnote_34_34" class="fnanchor">[34]</a> No
+cuesta nada un curso de derecho en esos lugares. Eh! Conque ande Vd.
+listo, taita Dionisio. Lo que no quiero es que Vd. se festeje ni festeje
+a sus comadres con mi dinero.</p>
+
+<p>Al buen callar llaman Sancho, y por dolorosa experiencia de largos
+treinta aos de esclavitud, saba bien Dionisio que deba guardar
+silencio desde el punto en que sus amos empezaban a tratarle de Vd.
+Aquella era seal segura de que suba la marea de la clera. Se
+aproximaba la tempestad y en breve estallara el rayo. En tal virtud, el
+cocinero recogi a toda prisa los avos de la comida y se refugi en su
+cocina, como buen piloto que busca abrigo temporal en el primer puerto
+que le depara el cielo.</p>
+
+<p>Este esclavo haba nacido y se haba criado en Jaruco, en el palacio de
+los condes de ese ttulo. Saba leer y escribir casi por intuicin,
+dones adquiridos que le revestan de mrito extraordinario a los ojos de
+sus compaeros de esclavitud, mucho ms ignorantes que l, en general,
+bajo esos respectos. Era aficionadsimo al baile, gran bailador de
+minu, que aprendi en las suntuosas fiestas de sus amos, pues en su
+calidad de paje, que fue su empleo primitivo, siempre estaba en contacto
+con ellos; y all conoci a la despus Condesa de Merln, a varios
+Capitanes Generales, al primer conde de Barreto y a otras notabilidades
+de Cuba, de Espaa y del extranjero, por ejemplo, a Luis Felipe de
+Orleans, despus rey de los franceses.</p>
+
+<p>A poder de tiempo, de industria y de economa, viviendo entre gente rica
+y rumbosa, que visitaban personajes notables, logr Dionisio reunir
+dinero suficiente para <i>coartarse</i>, quiere decir, para fijar el precio
+en que se le vendera, si lo vendan, dando a su amo diez y ocho onzas
+de oro, o 306 duros. Sacronle, sin embargo, a remate junto con otros
+varios esclavos, por ante el Escribano pblico don Jos Salinas, a la
+muerte del Conde, para cubrir las grandes costas que ocasionaron su
+testamentara y divisin de bienes. La habilidad de Dionisio en la
+cocina y la repostera, a que le aplicaron apenas lleg a la virilidad,
+le daba ms valor en el mercado que a los otros esclavos sin oficio; de
+consiguiente, la <i>coartacin</i> slo le sirvi para que le vendieran en
+500 pesos, en vez de los 800 en que le estim el amo cuando le acept la
+suma arriba mencionada. En el <i>lote</i>, don Cndido le obtuvo por menos de
+los 500 pesos en que qued coartado, aunque l no fue el mejor postor;
+pero supo untarle en tiempo la mano al oficial de causas, y no
+aparecieron las otras pujas. De dos graves faltas adoleca Dionisio,
+graves por su triste condicin: era la una su aficin a las mujeres; la
+otra ya se ha dicho, su aficin al baile propio de los blancos.</p>
+
+<p>Dadas las 9 de la maana, entr don Cndido Gamboa por el zagun de su
+casa. Pareca cariacontecido, cansado y sudoso, no ya por el calor, que
+no dejaba de sentirse, aunque estbamos a fines de octubre, sino por la
+agitacin de las primeras horas del da y los pensamientos que ocupaban
+su espritu. Sin reparar en su esposa, que inquieta le aguardaba junto a
+la mesa del comedor, puesta ya para el almuerzo por el gil Tirso, de la
+calle pas derecho al escritorio, donde estaba el Mayordomo don Melitn
+Reventos encaramado en el banquillo, con la pluma detrs de la oreja y
+de codos en la carpeta, meditando sobre un pliego de papel espaol,
+escrito en renglones desiguales, a manera de versos de arte mayor, que
+tena delante.</p>
+
+<p>&mdash;Qu hace? le pregunt entrando don Cndido, sin darle los buenos
+das, acaso porque aqul era uno de los peores de su vida.</p>
+
+<p>&mdash;Haca el apunte de los efectos que ordena el Mayordomo de <i>La Tinaja</i>
+para la prxima molienda, y miraba si se me haba escapado algo. El
+patrn Sierra estuvo aqu y dijo que sala...</p>
+
+<p>&mdash;Deje Vd. eso de la mano, que no precisa, y vamos a lo que importa.
+Reventos, ahora mismo se pone Vd. la chaqueta y se va corriendito al
+baratillo de Surez Argudn en el portal del Rosario, y recoge Vd.
+cuantas camisas de listado y pantalones de rusia tenga hechos, y le dice
+Vd. que los cargue en cuenta. Probable es que no tenga cuanto se
+necesita, 400 mudas; pero l puede completar el nmero en los otros
+baratillos de los paisanos. Mas en caso que ni as se consigan todas,
+300, 250, 200, las que se puedan... Qu remedio? Si no salvamos tantos,
+salvamos cuantos.</p>
+
+<p>&mdash;Cuntos qu? pregunt Reventos, demasiado curioso para dejarlo para
+luego.</p>
+
+<p>&mdash;Bultos, hombre, bultos, repuso brevente don Cndido. No sabe Vd. que
+ha llegado el <i>Veloz</i>?</p>
+
+<p>&mdash;S? A fe que no lo saba.</p>
+
+<p>&mdash;Pues ha llegado, mejor dicho, lo han trado al puerto. El nmero fijo
+a bordo no se sabe todava. Las escotillas estn clavadas, y dice el
+Capitn Carricarte que, aunque embarc sobre 500, con el largo viaje y
+la atroz caza que le han dado los ingleses, se le han muerto algunos y
+tenido que echar al agua... muchos, vamos, la broza por fortuna. Est
+Vd.? Ahora bien, tome las mudas de ropa, forme tres o cuatro los,
+segn; los conduce Vd. en un carretn al muelle de Caballera, frente a
+Casa Blanca, y se los entrega al patrn del guadao <i>Flor de Regla</i>. Vd.
+le conoce. Bien, le entrega Vd. todo, que l est ya avisado y sabe a
+dnde ha de llevarse eso. Vd. le acompaa, pues que conoce al contador.
+Eh! conque al avo. Se le guardar a Vd. el almuerzo si no da la
+vuelta en tiempo. De cualquier modo, la ropa debe estar a bordo antes de
+las once. Lo oye Vd.?</p>
+
+<p>El Mayodomo ido, de seguidas entr doa Rosa en el escritorio. Se
+paseaba su marido arriba y abajo agitado; mas al verla se detuvo por un
+instante esperando la pregunta, que, en efecto, no tard ella en
+dirigirle:&mdash;Qu ocurre, Gamboa? Ah va Reventos que se desnuca y t
+aqu inquieto. Di, por caridad, qu pasa?</p>
+
+<p>&mdash;Lo de siempre, hija; que si seguimos como vamos, todava los pcaros
+de los ingleses han de causar la ruina de este hermoso florn de S. M.
+C. el rey, que Dios guarde.</p>
+
+<p>&mdash;No me digas.</p>
+
+<p>&mdash;Como lo oyes, porque si los ingleses no nos dejan importar los brazos
+que nos hacen tan suma falta, no s con qu ni cmo vamos a elaborar el
+azcar. S, esto se lo lleva Barrabs, no me canso de decirlo.</p>
+
+<p>&mdash;Tal es mi tema, Cndido; pero al grano.</p>
+
+<p>&mdash;Al grano. Esta maana a las siete seal el Morro buque ingls de
+guerra a sotavento. Nos hallbamos en el muelle varios: Gmez, Azopardo,
+Sam, en fin, casi todos los de la junta de anoche. A poco el Morro
+seal presa y media hora despus se present en la boca del puerto la
+corbeta inglesa <i>Perla</i>, su comandante el Lord Pege o Pegete, segn nos
+dijeron despus los que desde la Punta oyeron la contestacin que dio el
+prctico al viga de seales.<a name="FNanchor_35_35" id="FNanchor_35_35"></a><a href="#Footnote_35_35" class="fnanchor">[35]</a> Cul te figuras que era la presa?</p>
+
+<p>&mdash;El bergantn <i>Veloz</i>?</p>
+
+<p>&mdash;El mismo, Rosa; con casi todo el cargamento a bordo.</p>
+
+<p>&mdash;Luego se ha salvado el cargamento. Qu bueno!</p>
+
+<p>&mdash;Salvado? repiti don Cndido con amargo acento. Pluguiera a Dios.
+Desde el punto que nuestro bello bergantn entra aqu como presa...</p>
+
+<p>&mdash;Estn perdido barco y cargamento, no? Sera una gran desgracia!</p>
+
+<p>&mdash;Lo que es perderse todo no ser si los que estamos interesados en la
+salvacin de una cosa y otra no nos dormimos en las pajas. Por lo
+pronto, los pasos que se han dado y que se darn ms adelante nos hacen
+abrigar la esperanza de que cuando no todos los bultos, al menos las dos
+terceras partes lograremos arrancarlos de las garras de los ingleses.
+Has de creer, Rosa, que a veces se me figura que ms dolor me causara
+la prdida del bergantn que la del cargamento, aunque es el ms valioso
+de cuantos ha trado del frica, segn la factura del Capitn
+Carricarte? Pues no te quepa duda ninguna. Con mi bergantn se pueden
+traer con seguridad y en corto tiempo no uno, sino varios cargamentos, y
+no hay muchos como l. Habr tres aos que se lo compr a Didier, de
+Baltimore, y ya ha dado cuatro viajes felices al frica. Este era el
+quinto viaje y ya me he reembolsado tres veces de su costo. Admrate,
+Rosa, sali de Casa Blanca... te acuerdas? a mediados de julio y a los
+cuatro meses no cabales ha dado la vuelta. Eso se llama andar. Quin
+negar ahora que es el ms velero de cuantos se emplean en la carrera al
+presente? Ah estn el <i>Feliz</i>, de Zuaznvar; la <i>Vencedora</i>, de
+Abarzusa; la <i>Venus</i>, de Martnez; la <i>Nueva Amable Salom</i> de Carballo;
+el <i>Veterano</i> de Gmez, y muchos otros de fama. Qu son en comparacin
+de mi <i>Veloz</i>? Potalas, urcas. S, sentira mucho perderlo; no por el
+dinero, aunque no son un grano de ans los diez mil pesos que di por l,
+sino porque difcilmente se construye buque de ms pies.</p>
+
+<p>&mdash;Ah! Cndido, no te hagas ilusiones. T y tus amigos abrigan
+esperanzas, yo no. Cuando los ingleses agarran, no sueltan, tenlo por
+seguro. Cada vez me parecen ms odiosos esos judos protestantes. Vea
+Vd. quin los mete en lo que no les va ni les viene? Yo me hago los
+sesos agua y no atino a comprender por qu se ha de oponer Inglaterra a
+que nosotros traigamos salvajes de Guinea. Por qu no se opone tambin
+a que se traiga de Espaa aceite, pasas y vinos? Pues hallo ms
+humanitario traer salvajes para convertirlos en cristianos y hombres que
+vinos y esas cosas que slo sirven para satisfacer la gula y los vicios.</p>
+
+<p>&mdash;Rosa, los enemigos de nuestra prosperidad, quiero decir, los ingleses,
+no entienden esa filosofa, no la quieren entender tampoco; de otra
+manera tendran ms miramientos con nosotros los vasallos de una nacin
+amiga y en otro tiempo aliada de la suya. Pero yo no les echo toda la
+culpa a ellos, a quienes culpo principalmente es a los que aconsejaron a
+nuestro augusto soberano don Fernando VII celebrar el tratado de 1817
+con Inglaterra. Aqu est el mal. Por la miserable suma de 500,000
+libras esterlinas los indiscretos consejeros del mejor de los monarcas
+concedieron a la prfida Albin el derecho de visita de nuestros buques
+mercantes y de insultar, como insulta un da con otro, impunemente, el
+sagrado pabelln de la que no ha mucho fue seora de los mares y duea
+de dos mundos. Qu vergenza! No s cmo toleramos... Mas al caso,
+Rosa. Como te deca, la llamada repentina de Gmez ayer tardecita tuvo
+por objeto or la historia de lo ocurrido con el <i>Veloz</i>, de boca del
+capitn Carricarte, que lleg a revienta cinchas del Mariel, y ver lo
+que se haca por si era posible jugarle una buena a los ingleses; porque
+t sabes que, hecha la ley, hecha la trampa. Cuando llegu a casa de
+Gmez, que seran cerca de las ocho...</p>
+
+<p>&mdash;Cmo as? le interrumpi su mujer. T saliste de ac antes de las
+siete. En qu te demoraste? Cmo echaste ms de una hora en ir a casa
+de Gmez?</p>
+
+<p>&mdash;No me demor en ninguna parte, no; repuso el marido, visiblemente
+embarazado. Dije que seran cerca de las ocho? Pues cuenta que quise
+decir poco despus de las siete, a las siete y cuarto, a las siete y
+media... La hora precisa no importa.</p>
+
+<p>Pareca que no importaba; pero no dej de llamar la atencin de doa
+Rosa, que, yendo en carruaje su marido, para trasladarse de la esquina
+de la calle de San Ignacio y Luz, donde viva, al extremo de la de Cuba,
+hacia el norte, donde se celebr la reunin, echase una hora, cuando
+esta distancia puede recorrerse a pie en la mitad de ese tiempo
+descansadamente. Natural fue que Doa Rosa, que parece no las tena
+todas consigo, en tratndose de la lealtad conyugal de su marido, se
+callase, es cierto, mas a todas luces perdi el entusiasmo, y con ste
+el inters en lo que pensaba hacerse para salvar la presa y su
+cargamento. Advirtindolo don Cndido, pues harto conoca a su mujer,
+diose una palmada en la frente y dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Tate! me dilat porque tuve que ver si Madrazo, el cual vive frente a
+Santa Catalina, era o no de la junta o le haban avisado. El Capitn
+Miranda puede decir la hora a que llegu a casa de Gmez. Esa fue la
+nica parada que hice en el camino. Po tambin es testigo. Vamos ahora
+al caso. Como te deca, cuando llegu a casa de Gmez, que t sabes est
+all lejos, frente a la muralla, encontr toda la gente reunida. Madrazo
+fue conmigo, Maero entr despus. Sam, Martiartu, Abrisqueta, Surez
+Argudn y La Hera, sobrino de Lombillo, porque el to haba ido de
+carrera a su cafetal <i>La Tentativa</i> en la Puerta de la Gira; Martnez,
+Carballo, Azopardo y otros varios que, si bien no inmediatamente
+interesados en el cargamento del <i>Veloz</i>, como principales importadores
+que son de esclavos, deseaban informarse a fondo de lo ocurrido en el
+Mariel y de cmo nosotros pensbamos sacar el caballo del atolladero.
+Carricarte se mudaba de ropa en los entresuelos de la casa de Gmez, y
+baj as que todos estbamos reunidos. Formbamos una corte regular en
+la sala baja. Deposit el Capitn unos papeles en la mesa del centro, y
+luego, sin ms ceremonia, comenz la relacin de lo que le haba pasado
+desde las costas de frica hasta las de nuestra Isla. Dice que desde que
+sali de Gallinas, a fines de setiembre, naveg de bolina y mar
+bonancible hasta reconocer a Puerto Rico. All, sin embargo, una vela
+sospechosa por sotavento le hizo variar de rumbo. Durante la noche,
+siempre con viento fresco, volvi a su derrota, esperando avistar el
+<i>Pan de Matanzas</i> el da siguiente por la tarde. Hacia el oscurecer, en
+efecto, le avist; pero la misma vela de antes se le present en lo ms
+estrecho del canal de Bahama, empezando desde luego la caza. Dice
+Carricarte que su primera intencin fue entrar en Arcos de Canas. No
+fue posible: el crucero ingls, porque result serlo, como que llevaba
+la lnea recta y ms inmediata a la costa de Cuba, a pesar de los buenos
+pies del bergantn, siempre se presentaba a su costado, mayormente a la
+altura de las <i>Tetas de Camarioca</i>. Cerr la noche de nuevo, el <i>Veloz</i>
+se hizo mar a fuera y luego vir con nimo de meterse en Cojmar, en
+Jaimanitas, en Banes, en el Mariel, en Cabaas, en el primer puerto
+sobre el cual le amaneciese. Afloj el viento, por desgracia el terral
+le fue contrario, as que, cuando torn a dar vista a la tierra, ya
+asomaba el sol y el crucero amagaba ganarle el barlovento. Vio entonces
+Carricarte que no poda escapar sino a milagros, por lo que resolvi
+jugar el todo por el todo. Dio orden, pues, de despejar el puente, a fin
+de facilitar la maniobra y aligerar el buque lo que se pudiese, y como
+lo dijo lo hizo. En un santiamn fueron al mar los cascos del agua de
+repuesto, no poca jarcia y los fardos que haba sobre cubierta...</p>
+
+<p>&mdash;Los bozales quieres decir? Qu horror! exclam doa Rosa, llevndose
+ambas manos a la cabeza.</p>
+
+<p>&mdash;Pues es claro, continu Gamboa imperturbable. T no ves que por
+salvar 80 100 fardos iba a exponer su libertad el Capitn, la de la
+marinera y la del resto del cargamento, que era triple mayor en
+nmero? El obr arreglado a sus instrucciones: salvar el barco y los
+papeles a toda costa. Adems, haba que despejar el puente y aligerar,
+como te he dicho. No haba tiempo que perder. Pues no faltaba otra
+cosa! Eso s, dice Carricarte, y yo lo creo, porque l es mozo honrado y
+a carta cabal, que en la hora del mayor peligro slo tena sobre
+cubierta los muy enfermos, los enclenques, aqullos que de todos modos
+moriran, mucho ms pronto si los volvan al sollado donde estaban como
+sardinas, porque fue preciso clavar las escotillas.</p>
+
+<p>&mdash;Las escotillas! repiti doa Rosa. Es decir, las tapas de la bodega
+del buque. De manera que los de abajo a estas horas han muerto
+sofocados. Pobrecitos!</p>
+
+<p>&mdash;Ca! dijo don Cndido con el ms exquisito desprecio. Nada de eso,
+mujer. Sobre que voy creyendo que t te has figurado que los sacos de
+carbn sienten y padecen como nosotros. No hay tal. Vamos, dime, cmo
+viven all en su tierra? En cuevas o pantanos. Y qu aire respiran en
+esos lugares? Ninguno, o aire meftico. Y sabes cmo vienen? Barajados,
+quiere decir, sentados uno dentro de las piernas de otro, en dos hileras
+sucesivas, cosa de dejar calle en el medio y poder pasarles el alimento
+y el agua. Y no se mueren por eso. A casi todos hay que ponerles
+grillos, y a no pocos es fuerza meterlos en barras.</p>
+
+<p>&mdash;Qu son barras, Cndido?</p>
+
+<p>&mdash;Toma! Ahora te desayunas? El cepo, mujer.</p>
+
+<p>&mdash;No me quedaba que or.</p>
+
+<p>&mdash;A todo esto y mucho ms da lugar la persecucin arbitraria de los
+ingleses. El nico sentimiento de Carricarte ahora es que con el afn y
+la precipitacin de limpiar el puente, echaron al agua los marineros una
+muleque de 12 aos, muy graciosa, que ya repeta palabras en espaol y
+que le dio el rey de Gotto a cambio de un cuete de salchichas de Vich y
+dos muleques de 7 a 8 aos que le regal la reina del propio lugar por
+un pan de azcar y una caja de t para su mesa privada.</p>
+
+<p>&mdash;ngeles de Dios! volvi a exclamar doa Rosa sin poder contenerse. Y
+reflexionando que acaso no estaban bautizados, aadi: de todos modos,
+esas almas...</p>
+
+<p>&mdash;Y dale con creer que los fardos de frica tienen alma y que son
+ngeles. Esas son blasfemias, Rosa; la interrumpi el marido con
+brusquedad. Pues de ah nace el error de ciertas gentes... Cuando el
+mundo se persuada que los negros son animales y no hombres, entonces
+acabar uno de los motivos que alegan los ingleses para perseguir la
+trata de frica. Cosa semejante ocurre en Espaa con el tabaco: prohben
+su trfico, y los que viven de eso, cuando se ven apurados por los
+carabineros, sueltan la carga y escapan con el pellejo y el caballo.
+Crees t que el tabaco tiene alma? Hazte cuenta que no hay diferencia
+entre un tercio y un negro, al menos en cuanto a sentir.</p>
+
+<p>No haba similitud ninguna en el ejemplo aducido, tampoco tiempo para
+discutir, porque en aquella sazn se present Tirso en la puerta del
+escritorio y dijo que el almuerzo estaba listo. Eran las diez y media de
+la maana; por donde se ve claro que la conversacin de don Cndido con
+su mujer haba durado largo tiempo; y, sin embargo, no le haba dicho
+los medios de que pensaba valerse para arrancar el <i>Veloz</i> y la mayor
+parte de la carga, compuesta de seres humanos, diga l lo que quiera, de
+las garras de los testarudos ingleses.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_VIIb" id="Capitulo_VIIb"></a><span class="smcap">Captulo VII</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>"Por lo cual deberan poner tasa los magistrados, a quien toca, a
+la codicia de los mercaderes, que ha introducido en Europa, y no
+menos en estas Indias, caudalossimos empleos de esclavos, en tanto
+grado, que se sustentan de irlos a traer de sus tierras, ya por
+engao, ya por fuerza, como quien va a caza de conejos o perdices,
+y los trajinan de unos puertos a otros como holandas o cariseas."</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Fr. Alonso de Sandoval</span></p></div>
+
+
+<p>Pasebase don Cndido Gamboa largo rato haca en su escritorio, despus
+de levantado el mantel del almuerzo, cuando entr su Mayordomo don
+Melitn Reventos. Vena con la cara hecha un ascua por el calor del da,
+las carreras desde temprano, y la satisfaccin que experimentaba y que
+se le conoca por encima del pelo de la ropa. De modo que, advirtindolo
+el amo, par los paseos, se quit el tabaco de la boca y se apoy de
+espaldas contra la carpeta, a fin de escuchar a sus anchas la relacin
+de las diligencias practicadas en los baratillos y el puerto. Hasta doa
+Rosa, cuyo inters en el asunto ceda tan slo ante el de su marido,
+acudi ganosa al escritorio; y entre los tres personajes tuvo lugar la
+siguiente escena.</p>
+
+<p>No vena, sin embargo, dispuesto don Melitn a satisfacer de plano la
+ansiedad de sus seores. Crea, por el contrario, que acababa de vencer
+una gran dificultad, mas que haba alcanzado una hazaa; y, como hombre
+de poco seso, se daba importancia inmerecida. Despus de ir y venir
+arriba y abajo del escritorio recogiendo papeles, arreglando las plumas
+de ave en el tintero, abriendo y cerrando gavetas, se volvi para don
+Cndido y su esposa, que seguan sus movimientos, no poco disgustados, y
+dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Qu calor! eh?</p>
+
+<p>Ninguno de sus oyentes le replic palabra, y l continu muy satisfecho:</p>
+
+<p>&mdash;Vea Vd. en Gijn. Por este mismo tiempo empieza a soplar un airecillo,
+que ya... Es preciso abrigarse, so pena de coger un <i>costipado</i>...pero
+esta Isla se ha hecho para los negros. Bien pudo el seor don Cristbal
+haberla descubierto en otra parte, donde no hubiese tanto calor. Porque,
+pongo por caso, llega aqu un mozo de Castilla, o de Santander, llega
+robusto, con unos cachetes que parecen dos cerezas, vamos, rozagante,
+fuerte como un toro, y en menos de seis meses, si escapa con vida del
+vmito,<a name="FNanchor_36_36" id="FNanchor_36_36"></a><a href="#Footnote_36_36" class="fnanchor">[36]</a> se queda escueto y desmazalado por el resto de su vida. Qu
+tierra sta! S, digo a Vd. que es sta mucha tierra!</p>
+
+<p>En estos momentos sus ojos tropezaron con los de don Cndido y doa Rosa
+que le miraban de hito en hito, y, cual si volviera en su acuerdo,
+agreg en diferente tono:</p>
+
+<p>&mdash;Pues, seor, me parece, s, me parece que todo ha salido a pedir de
+boca.</p>
+
+<p>&mdash;Acabramos! dijo don Cndido respirando fuerte.</p>
+
+<p>&mdash;All iba, prosigui don Melitn, respondiendo antes a la intencin que
+a la palabra de Gamboa. All iba, pero Vd. me conoce, seor don Cndido,
+y sabe que yo no soy escopeta catalana.</p>
+
+<p>&mdash;No tiene Vd. que repetirlo, replic don Cndido con nfasis.</p>
+
+<p>&mdash;Al caso, terci doa Rosa en tono blando, pues conoci que iba a
+armarse una disputa interminable.</p>
+
+<p>&mdash;Al caso, repiti el Mayordomo, entonces ms en caja. Pues como deca,
+ha salido la cosa mejor de lo que esperbamos. March, qu digo? part
+como una saeta para el portal del Rosario y me entr de rondn en el
+baratillo de don Jos a pesar que el mozo de las vidrieras, en el
+portal, lo mismo que los otros dos detrs de los mostradores dentro,
+creyendo que iba a comprarles la tienda en peso, me tira ste del brazo,
+aqul de la chaqueta... Vd. sabe que ellos son bromistas y ms pillos,
+que ya...</p>
+
+<p>&mdash;Lo que s, repuso don Cndido molesto, es que Vd. gasta una
+pachorra...</p>
+
+<p>&mdash;Pues deca, continu como si no hubiese odo a su amo, que me cost
+algn trabajillo deshacerme de esos bellacos. Dnde est don Jos?
+pregunt a don Liberato. Quiero ver a don Jos. Traigo un recado urgente
+para l. Chite! me dijo el mozo; ahora est muy entretenido para que
+Vd. le vea. Venga ac, y me llev por la mano a la puerta del patio, y
+agreg:&mdash;Vale. En efecto, muy acicalado estaba y arrimadito a la pared,
+en interesante conversacin por seas y medias palabras, con la sombra
+de una mujer que se entrevea a travs de las persianas del balcn en el
+principal de la casa. Slo vi dos ojazos como dos carbones encendidos y
+la punta de unos deditos de rosa asomndose de cuando en cuando por
+entre los listoncillos verdes. Qu significa eso? pregunt a don
+Liberato. No lo entiende Vd.? me contest. Nuestro don Jos que se
+aprovecha de la ausencia del paisano y amigo en el campo para camelarle
+la hermosa dama.</p>
+
+<p>Don Cndido y doa Rosa cambiaron una mirada de inteligencia y de
+asombro, y el primero dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Don Melitn de mis culpas qu tenemos que hacer nosotros con un
+cuento con todos los visos de calumnia?</p>
+
+<p>&mdash;Calumnia! repiti el Mayordomo serio. Pluguiera al cielo. Nada de
+eso; ya ver Vd. mis trabajos, ya. No se puede negar que es el ms buen
+mozo que ha salido de Asturias. Y su pico de oro, porque sabe hablar,
+que ya... Es cosa notoria que ahora aos, cuando el sistema
+constitucional, le comparaban con el divino Argelles, y una vez le
+pasearon en triunfo en esos mismos portales de la Plaza Vieja. Y, con
+perdn de la seora doa Rosa, todo eso le peta mucho a las mujeres, y
+la Gabriela que es joven y bella... ya, ya. La intencin, las ausencias
+del marido, las galanteras, el diablo que nunca duerme...</p>
+
+<p>&mdash;Don Melitn, salt otra vez Gamboa muy molesto, de quin nos habla
+Vd.?</p>
+
+<p>&mdash;Toma! Pues crea que me estaba Vd. atento. Le hablo de don Jos, mi
+paisano, y de la Gabriela Arenas. No parece hija del pas por lo blanca
+y rosada.</p>
+
+<p>Doa Rosa, que era criolla y que no lo tena a menos, se sonri al or
+la grosera de su Mayordomo, el cual prosigui:</p>
+
+<p>&mdash;Pues el seor don Jos ni me hizo caso, sino que le dijo de muy mal
+humor a don Liberato:&mdash;despache Vd. a ese mozo y no permita que me
+molesten. Al punto nos pusimos a revolver los entrepaos y las cajas, y
+con mucho trabajo conseguimos tres los de mudas de ropa, de 50 pares
+cada uno. No era bastante. Corr al baratillo de Maero, donde slo
+haba 30 mudas. Sabe Vd. que por esta poca empiezan las <i>refacciones</i>
+de los ingenios, segn se dice aqu. Los que se proveen por tierra, se
+adelantan hasta dos meses. Las carretas echan semanas en andar cualquier
+distancia, con que escasea la ropa hecha de los esclavos. Pues como
+deca, del baratillo de Maero pas al del vizcano ese... Martiartu,
+donde Aldama estuvo de mozo. Ah consegu 60 mudas ms, y por no perder
+tiempo y porque juzgu que seran suficientes, llam a un carretonero,
+cargu con todos los bultos y andando, andando para el muelle de
+Caballera, hice cinco los, los at con unos cordeles, y al avo...
+Pero cate Vd. que al pasar por delante de la casilla del resguardo, sale
+el hombre y detiene la mula por la brida.&mdash;Cmo se entiende? Qu hace
+Vd.? le grit encolerizado.&mdash;Se entiende, me dijo l con mucha sorna,
+que si Vd. no trae gua, para embarcar estos efectos, yo no los dejo
+pasar.&mdash;Gua, gua, le dije. Para qu diablos ese requisito? Estos los
+no son para embarcar a ninguna parte. Son <i>esquifaciones</i>.&mdash;Sean lo que
+fueren, prosigui el hombre sin soltar la presa. La gua al canto o no
+hay paso.&mdash;Qu quera Vd. que hiciera en semejante aprieto? Eran
+pasadas las once. Ya haba odo yo el reloj de la Aduana. Me registr
+los bolsillos, encontr un dobloncejo de a dos, le saqu, se lo puse en
+la mano al carabinero, dicindole: Vaya la gua, hombre; y sin ms ni
+ms solt las bridas y dio paso franco. La cara del rey posee magia.</p>
+
+<p>&mdash;Eso es, dijo don Cndido en tono de aprobacin.</p>
+
+<p>&mdash;Pues es claro, aadi el Mayordomo satisfecho. Para ciertas gentes no
+hay mejor lenguaje. Mas aqu no pararon mis trabajos. Llegados al
+muelle, all estaba el botero. Sabe Vd. que el hombre es listo? En un
+santiamn descargamos el carretn y luego dimos con los los en el bote.
+Tom el timn bajo la carroza, y a viaje. Viramos, y en poco ms que lo
+cuento nos pusimos en Casa Blanca, a vela y remo. Opuesto estaba el
+famoso bergantn sobre las anclas y con la proa para Regla, tan ufano y
+orgulloso cual si libre cortara las aguas del ocano y no se hallara
+cautivo de los perros ingleses. En la cubierta se paseaban varios
+soldados de marina; algunos de los cuales me pareci que no era de los
+nuestros; pero alcanc a ver el cocinero Felipillo hacia popa, quien no
+tard en conocerme y hacerme seas de que no atracara por el costado de
+estribor, sino por el de babor, hacia la parte de tierra. As se hizo,
+corriendo a un largo la vuelta de Triscornia y luego virando por redondo
+a ganar la popa del bergantn, bajo la cual nos acoramos, y como quien
+no quiere la cosa, bonitamente fuimos metiendo lo tras lo por un
+ventanillo, donde el cocinero los reciba con toda seguridad.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos! exclam don Cndido en un arranque de entusiasmo, rarsimo en
+sujeto tan grave. Esa s que estuvo buena. Magnfico!, don Melitn. Ya
+se puede dar por seguro que al menos se salvar una buena parte del
+cargamento y habr para cubrir los gastos. No todo se ha perdido. Hecho,
+hecho.</p>
+
+<p>Bien quisiera doa Rosa participar de la alegra y entusiasmo de su
+marido; pero suceda que ella no entenda jota del bien que pudiera
+traer a la salvacin del cargamento del bergantn <i>Veloz</i>, el hecho de
+haber introducido a hurtadillas por un ventanillo de popa, las mudas de
+ropa nueva compradas por don Melitn en los baratillos de los portales
+de la Plaza Vieja. As es que se content con mirar primero a uno y
+luego al otro de sus interlocutores, como si les pidiera una
+explicacin. Entendiolo as Gamboa, porque continu con la misma
+animacin:</p>
+
+<p>&mdash;Ciego el que no ve en da tan claro. Rosa, no comprendes que si
+vestimos de limpio los bultos pueden pasar por ladinos, venidos de... de
+Puerto Rico, de cualquier parte, menos de frica? Ests? No todo se ha
+de decir. Estos son secretos... porque... hecha la ley, hecha la trampa.
+Reventos, agreg con volubilidad, que le den de almorzar. Rosa, a Tirso
+que le sirva el almuerzo... Debe traer hambre canina, y adems, quizs
+tenga que volver a salir. Por lo que a m toca, a la una debo estar en
+casa de Gmez, quien me espera en compaa de Madrazo, de Maero... Vaya
+(empujando suavemente por el hombro a su Mayordomo), despache.</p>
+
+<p>&mdash;Corriendito, contest l. No necesito que me rueguen. Apuradamente,
+tengo un hambre que ya... Pues no ando de ceca en meca desde las nueve
+de la maana? Ya, ya... Se la doy al ms pintado. Lo extrao sera que
+no sintiese una gazuza, que ya...</p>
+
+<p>Hacia el medio da don Cndido, que haba hecho venir al barbero para
+que le afeitase, estaba listo para salir, y el quitrn le esperaba a la
+puerta. Antonia, su hija mayor, le puso la corbata blanca con puntas
+bordadas y colgantes, untndole aceite de Macastar, de olor fuerte,
+especie de esencia de clavo, muy generalizado entonces, y peinndole a
+la Napolen, es decir, con la punta del pelo trada sobre la frente
+hasta tocar casi la unin de las cejas y la nariz. Adela le trajo la
+caa de Indias con puo de oro y regatn de plata, y Tirso, que andaba
+por all, vindole desdoblar la gran vejiga de los cigarros, le acerc
+el braserillo. De seguidas, medio envuelto en la nube azulosa de su
+exquisito habano, sin sonrerse ni decir palabra a ninguno de su
+familia, sali con aire majestuoso por el zagun a la calle y se meti
+en el carruaje.</p>
+
+<p>&mdash;A la Punta! fue lo nico que dijo en su voz bronca al viejo calesero
+Po.</p>
+
+<p>No era un enigma este brevsimo lenguaje para el anciano calesero.
+Significaba que deba dirigirse al trote a casa de don Joaqun Gmez,
+que entonces viva en aquel pedazo de calle frente a una cortina de la
+muralla que da hacia la entrada del puerto.</p>
+
+<p>All esperaban el amo de la casa, el hacendado Madrazo y el comerciante
+Maero. Este ltimo era el ms inteligente de los cuatro; se ocupaba en
+importar gneros y quincalla de Europa, que venda a plazos a mercaderes
+de la plaza. Aquel era un medio muy tardo de hacer fortuna, fuera de
+que los vendedores no siempre cumplan exactamente con sus compromisos,
+de que resultaban prdidas en vez de ganancias. Maero, por esto, como
+otros muchos paisanos suyos, haba emprendido en las expediciones a la
+costa de frica, hasta all con mejor suerte que en el comercio de
+gneros.</p>
+
+<p>Al salir, como salieron a poco para el palacio del Capitn General,
+Gmez dijo a Maero que llevara la palabra, cosa que aprobaron de la
+mejor gana Madrazo y Gamboa, reconocindose incapaces para desempear el
+papel de orador siquiera con mediano lucimiento. Las dos de la tarde
+seran cuando entraban ellos por el ancho y elevadsimo prtico de ese
+edificio que, segn se sabe, ocupa todo el frente de la Plaza de Armas.
+A aquella hora estaba lleno de gente no por cierto del mejor pelaje,
+aunque no poda calificrsele, en general, como de la clase del pueblo
+bajo de Cuba. El movimiento era incesante y activo. El rumor de pasos y
+de voces ruidoso y an chilln. Unos iban, otros venan, observndose
+que los que ms agilidad mostraban, mozos en su mayora y nada atildados
+en su porte ni en su traje, llevaban debajo del brazo izquierdo,
+doblados por la mitad en sentido longitudinal, unos legajos de papeles
+del folio espaol. Por lo comn entraban en o salan de los cuartos o
+covachuelas, que dicen en Cuba accesorias, cuya nica puerta y acaso
+ventana daban al prtico, al ras del piso de chinas pelonas de que
+estaba formado. A la primera ojeada, era de advertirse que esa multitud
+de gente no acuda a solazarse ni por mera curiosidad; porque se
+distribua en grupos y corrillos ms o menos numerosos, en los cuales se
+hablaba a voz en cuello, mejor, a veces se gritaba, acompaando siempre
+la accin a la palabra como si se discutieran asuntos de gran
+importancia, o que mucho interesaban a los principales actores. Desde
+luego, puede asegurarse que no se trataba de poltica; estaba
+absolutamente prohibido, y el derecho de reunin no se practicaba en
+Cuba desde al ao de 1824 en que acab el segundo perodo del sistema
+constitucional. Y sin embargo, aquel era un Congreso en toda forma.</p>
+
+<p>Mientras esto pasaba en medio del prtico, arrimado a una de las macizas
+y gruesas columnas, se vea un grupo compuesto de una negra y cuatro
+nios de color, el mayor de doce aos de edad, la menor una mulatica de
+7, todos cosidos a la falda de la primera, la cual tena la cabeza
+doblada sobre el pecho y cubierto con una <i>manta</i> de algodn. Enfrente
+de este melanclico grupo se hallaba un negro en mangas de camisa, y a
+su lado un hombre blanco, vestido decentemente, quien lea en voz baja
+de un legajo de papeles abiertos, que a guisa de libro sostena en ambas
+manos, y el primero repeta en voz alta, concluyendo siempre con la
+frmula:</p>
+
+<p>&mdash;Se han de rematar: ste es el ltimo pregn. No hay quien d ms?</p>
+
+<p>Cada una de estas palabras pareca herir, como con un cuchillo, el
+corazn de la pobre mujer, porque procuraba ocultar la cabeza ms y ms
+bajo los pliegues del paoln, temblaba toda y se le cosan a la falda
+los hermosos nios. Llam el grupo o la escena aquella la atencin de
+Maero, se la indic con el dedo a Gmez, y le dijo al pao:&mdash;Ves?
+Farsa, farsa. El remate ya est hecho aqu (sealando entonces para una
+de las covachuelas a su derecha). Pero, tate, agreg dndose una palmada
+en la frente y tocndole despus en el hombro a Madrazo, que iba por
+delante al par de Gamboa, pues no es esa negra la Mara de la O de
+Marzn que t tenas hace tiempo en depsito judicialmente? Yo que t la
+remataba con sus cuatro hijos. Dentro de unos pocos aos valen ellos
+cuatro tantos lo que te cuesten con la madre ahora.</p>
+
+<p>&mdash;Qu sabes t si no la ha rematado ya? observ Gmez con naturalidad.</p>
+
+<p>&mdash;Interesa a ustedes el asunto? dijo Madrazo desazonado, contestando a
+Gmez y a Maero.</p>
+
+<p>&mdash;Me intereso por ti y por la mulatica, repuso este ltimo con malicia,
+dndole un buen codazo a su compaero. La madre de los chicos es
+excelente cocinera, lo s por experiencia propia, y luego la chica...
+Sobre que se me figura mucho a su padre.</p>
+
+<p>&mdash;A Marzn querrs decir, dijo Madrazo.</p>
+
+<p>&mdash;Ba! No. Cunto tiempo hace del pleito de Marzn con don Diego del
+Revollar y del depsito de los negros del primero en tu ingenio de
+Manimn? pregunt Maero con aparente sencillez.</p>
+
+<p>&mdash;Cerca de ocho aos, dijo Gmez. Marzn es curro y del Revollar
+montas como nosotros, y siempre han vivido como perro y gato en sus
+cafetales del Cuzco.</p>
+
+<p>&mdash;No creo que hace tanto tiempo, interpuso Madrazo.</p>
+
+<p>&mdash;Sea como fuere, continu Maero, el caso es que la chicuela esa de
+padre blanco y madre negra no tiene arriba de siete aos de edad y...</p>
+
+<p>No continu Maero, porque en aquel instante se acerc a Madrazo un
+hombre sin sombrero, le toc en el brazo, le llam por su nombre y le
+atrajo a una de las covachuelas de que antes hemos hablado. Madrazo con
+la mano abierta indic a sus amigos que le esperaran, y desapareci
+entre la multitud de gente, casi toda a pie, que llenaba la pieza.</p>
+
+<p>&mdash;No se los deca? aadi Maero hablando con Gmez y Gamboa. Madrazo
+ha hecho el remate de Mara de la O con sus cuatro hijos, uno de los
+cuales, o el diablo me lleve o es la mismsima efigie del rematador, y
+el pregn no ha sido una farsa para guardar las apariencias y mostrar
+imparcialidad con el amigo Marzn. Al fin tiene entraas de padre y se
+porta como buen amo: no habr extraamiento ni dispersin de la familia.</p>
+
+<p>Segn debe haberlo comprendido el lector avisado, aquellas eran las
+escribanas pblicas de la jurisdiccin judicial de La Habana.
+Componanse de un saloncito cuadrilongo con puerta al prtico y ventana
+de rejas de hierro al patio del palacio de la Capitana General de Cuba.
+Eran unas diez o doce al frente, unas tres ms haba en el costado del
+norte o calle de O'Reilly y otras tantas o ms en la de Mercaderes,
+entre stas la de hipotecas. De medio da a las tres bajaba la
+audiencia, como se deca all, y los oficiales de causa, junto con los
+procuradores, que venan a tomar nota de los autos en los pleitos a su
+cargo, los escribanos que daban fe, uno u otro abogado de poca clientela
+y an bachilleres en derecho que comenzaban la prctica de los juicios
+por su propia cuenta, llenaban las escribanas hasta el exceso. Fuera de
+esto, el cuarto no era nada amplio y estaba flanqueado de mesas cargadas
+de tinta y de papeles o procesos, y detrs de ellas, arrimados a las
+paredes, haba anchos y altos armarios, con redes de alambre o cuerda
+por puertas para que se viesen entre sus entrepaos los numerosos
+protocolos forrados de pergamino cual cdices de antiguas bibliotecas.</p>
+
+<p>El hombre sin sombrero llev a Madrazo a la derecha de la escribana,
+ante la primera mesa, algo ms grande y decente que las dems, pues
+tena barandilla, y el tintero se conoca que era de plomo, es decir,
+que no estaba tan cargado de tinta. El individuo que ocupaba una silla
+de vaqueta detrs de dicha mesa, se puso en pie lleno de respeto luego
+que vio al hacendado, le salud con amabilidad y en voz alta pidi los
+autos de Revollar contra Marzn. Trados por el hombre del pregn y
+abiertos por una hoja que estaba doblada longitudinalmente, apunt con
+el ndice de la mano izquierda para una providencia compuesta de unos
+pocos renglones manuscritos, y dijo a Madrazo que pusiera debajo su
+firma. Hzolo as ste, con una pluma de ganso que le alcanz el
+escribano, y saludando, fuese enseguida a reunirse con sus compaeros.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_VIIIb" id="Capitulo_VIIIb"></a><span class="smcap">Captulo VIII</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Hecha la ley, hecha la trampa.</i></p>
+
+<p>Proverbio castellano.</p></div>
+
+
+<p>Mira, como se sabe, hacia la Plaza de Armas o el Este el frontispicio
+del palacio de la Capitana General de Cuba. La entrada es amplia,
+especie de zagun, con cuartos a ambos lados, cuyas puertas abren al
+mismo, y sirven, el de la izquierda para el oficial de guardia, el de la
+derecha para cuartel del piquete. Los fusiles de los soldados
+descansaban en su astillero, mientras la centinela, con el arma al
+brazo, se paseaba por delante de la puerta.</p>
+
+<p>Tena Maero formas varoniles, maneras distinguidas y vesta traje de
+etiqueta, como que deba presentarse con decencia ante la primera
+autoridad de la Isla. No era, pues, mucho tomarle, a primera vista, por
+un gran personaje. Adems, habiendo servido en la milicia nacional
+durante el sitio de Cdiz por el ejrcito francs en 1823, haba
+adquirido aire militar, al que daba mayor realce el cabo de una cinta
+roja con crucecita de oro, que sola llevar en el segundo ojal del frac
+negro. Luego que Madrazo se reuni con sus amigos, Maero se volvi de
+pronto y a su cabeza march derecho a la entrada del palacio.</p>
+
+<p>Repar entonces en l la centinela, cuadrse, present el arma y grit:</p>
+
+<p>&mdash;La guardia! El Excelentsimo Seor Intendente.</p>
+
+<p>Armronse en un instante los soldados de faccin con su caa hueca,
+psose a su cabeza el oficial con la espada desnuda, y la caja empez a
+tocar llamada. El grito de la centinela y el movimiento de los soldados
+llamaron la atencin de Maero y de sus amigos, los cuales, a fin de
+despejar el campo, apresuraron el paso; pero como les presentasen armas
+y el oficial hiciese el saludo de ordenanza, comprendieron que uno de
+ellos, el que marchaba delante, haba sido tomado por el Superintendente
+de Hacienda, don Claudio Martnez de Pinillos, con quien, en efecto,
+tena alguna semejanza. No tard, sin embargo, en reconocer el error el
+oficial de guardia, y en su enojo mand relevar la centinela y que
+guardara arresto en el cuartel, por el resto del da.</p>
+
+<p>Los cuatro amigos entonces, reprimiendo la risa para no excitar ms la
+clera del teniente de faccin, emprendieron la subida de la ancha
+escalera del palacio. Una vez en los espaciosos corredores, a la
+desfilada y con sombrero en mano, se dirigieron a la puerta del saln
+llamado de los Gobernadores. En ella estaba constituido un negro de
+aspecto respetable, quien a la vista de los extraos que se acercaban,
+se puso en pie y se les atraves en el camino, como para pedirles el
+santo y sea.</p>
+
+<p>En pocas palabras le manifest Maero el objeto de la embajada; pero
+antes que el negro replicase, se present un ayudante del Capitn
+General, e inform que S. E. no se hallaba en el palacio sino en el
+patio de la Fuerza, probando la calidad de un par de gallos finos o
+ingleses que haba recibido de regalo de la Vuelta-Abajo recientemente.</p>
+
+<p>&mdash;No tengan Vds. reparo en ir a verle all, si urge el asunto que les
+trae a su presencia, aadi el ayudante notando la incertidumbre de los
+recienvenidos; porque S. E. suele dar audiencia en medio de sus gallos
+de pelea, hasta al general de marina, a los cnsules extranjeros...</p>
+
+<p>Aunque la cosa urga sin duda, pues iba a reunirse pronto la comisin
+mixta para dar un fallo decisivo sobre si eran buena presa el bergantn
+<i>Veloz</i> y su cargamento, o no, gran alivio experimentaron Gmez Madrazo
+y Gamboa especialmente, as que se convencieron de que poda verificarse
+la entrevista con el Capitn General algo despus y en sitio menos
+aristocrtico e imponente que su palacio. Entre la Fuerza y la
+Intendencia de Hacienda, detrs de los pabellones en que ms adelante se
+estableci la escribana de la misma, haba y hay un patio o plaza,
+dependencia del primero de estos edificios, donde el Capitn General don
+Francisco Dionisio Vives haba hecho construir en toda forma una <i>valla</i>
+o reidero de gallos con su piso de serrn, galera de bancos para los
+espectadores, en suma, una verdadera <i>gallera</i>. All se cuidaban y se
+adestraban hasta dos docenas de gallos ingleses, que son los ms
+pugnaces, producto de cras famosas de la Isla y regalos todos que de
+tiempo en tiempo haban hecho al general Vives individuos particulares,
+bien conocida como era de todos su aficin a las rias de esa especie. Y
+all tenan efecto tambin stas de cuando en cuando, sobre todo,
+siempre que se le antojaba a S. E. obsequiar a sus amigos y subalternos
+con uno de esos espectculos que, si no brbaro como el de las corridas
+de toros, no dejan de ser crueles y sangrientos.</p>
+
+<p>El individuo a cuyo cargo corra el cuidado y doctrina de los gallos del
+Capitn General de Cuba, era hombre de historia, como suele decirse. Le
+llamaban Padrn. Haba cometido un homicidio alevoso, segn decan unos;
+en defensa propia segn otros; lo cierto es que, preso, encausado y
+condenado a presidio en La Habana, mediante los ruegos y
+representaciones de una hermana suya, joven y no mal parecida, y la
+influencia del Marqus don Pedro Calvo, que le abrigaba y protega,
+vista su habilidad en el manejo de los gallos finos, Vives le hizo
+quitar los grillos y le llev al patio de la Fuerza donde, a tiempo que
+cuidaba de la gallera de S. E., poda cumplir el trmino de su condena,
+sin el mal ejemplo ni los trabajos del presidio. Quieren decir que
+Padrn haba cometido otras picardihuelas adems del homicidio dicho y
+que los parientes del muerto haban jurado eterna venganza contra el
+matador. Pero quin se atreva a sacarle del patio de la Fuerza, ni del
+amparo del Capitn General de la Isla? Padrn, pues, el penado Padrn,
+sin hiprbole, se hallaba all protegido por una doble fuerza.</p>
+
+<p>En el patio de aqulla de que ahora hablamos, se presentaron sin
+anunciarse, con sombrero en mano y el cuerpo arqueado, en seal de
+profundo respeto, nuestros conocidos, los asendereados tratantes en
+esclavos, Maero y amigos. Ya los haban precedido en el mismo sitio
+varios personajes de cuenta, entre otros el comandante de marina
+Laborde, el mayor de plaza Zurita, el teniente de rey Cadaval, el
+coronel del regimiento Fijo de La Habana Crdoba, el castellano del
+Morro Molina, el clebre mdico Montes de Oca, y otros de menor cuanta.
+Con excepcin de Laborde, Cadaval, Molina y un negro joven que cea
+sable y luca dos charreteras doradas en los hombros de su chaqueta de
+pao, los dems se mantenan a respetable distancia del Capitn General
+Vives, quien a la sazn se hallaba arrimado a un pilar de madera que
+sostena el techo de la valla por la parte de fuera de las graderas.</p>
+
+<p>La atencin de este personaje estaba toda concentrada en las carreras y
+revuelos de un gallo cobrizo y muy arriscado, al cual Padrn provocaba
+hasta el furor, dejando que otro gallo que tena por los encuentros en
+la mano izquierda le pegara de cuando en cuando un picotazo en la cabeza
+rapada y roja como sangre. Vesta Padrn a la usanza guajira, quiere
+decirse: de camisa blanca y pantaln de listas azules ceido a la
+cintura por detrs con una hebilla de plata, que recoga las dos tiras
+en que remataba la pretina. No sabemos si por dolencia, por abrigo o por
+costumbre, tena la cabeza envuelta en un pauelo de hilo a cuadros,
+cuyas puntas formaban una lazada sobre la nuca. Los zapatos de vaqueta
+apenas le cubran los pies pequeos y el empeine arqueado como de mujer,
+y sin calcetines. Por respeto sin duda al Capitn General, sujetaba el
+sombrero de paja con la mano derecha, apoyada por el dorso en la
+espalda. Era de talla mediana, enjuto, musculoso, fuerte, plido, de
+facciones menudas, y poda contar 34 aos de edad.</p>
+
+<p>No era mucho ms aventajada la talla del Capitn General don Francisco
+Dionisio Vives, el cual vesta frac negro de pao, sobre chaleco blanco
+de piqu, pantalones de mahn o nankn y sombrero redondo de castor,
+siendo el nico distintivo del rango que ocupaba en el ejrcito espaol
+y en la gobernacin poltico-militar de la colonia, la ancha y pesada
+faja de seda roja con que se cea el abdomen por encima del chaleco. Ni
+en su aspecto ni en su porte haba nada que revelara al militar. En la
+poca de que hablamos poda tener l cincuenta aos de edad. Era de
+mediana estatura, como ya se ha indicado, bastante enjuto de carnes,
+aunque de formas redondeadas, como de persona que no haba llevado una
+vida muy activa. Tena el rostro ms largo que ancho, casi cuadrado; las
+facciones regulares, los ojos claros, el cutis fino y blanco, el cabello
+crespo y negro todava, y no llevaba bigote, ni ms pie de barba a la
+clrigo. S, aquel hombre no tena nada de guerrero, y, sin embargo, su
+rey le haba confiado el mando en jefe de la mayor de sus colonias
+insulares en Amrica, precisamente cuando parecan ms prximos a
+romperse los tenues y anmalos lazos que an la tenan sujeta al trono
+de su metrpolis.</p>
+
+<p>Aunque la traicin de don Agustn Ferrety haba puesto en manos de Vives
+sin mayor dificultad los principales caudillos de la conspiracin
+conocida por los <i>Soles de Bolvar</i> en 1826, muchos afiliados de menos
+metas, si bien no menos audaces, pudieron escapar al Continente y desde
+all, por medio de emisarios celosos, mantenan viva la esperanza de los
+partidarios de la independencia en la Isla y llevaban la zozobra al
+nimo de las autoridades de la misma.</p>
+
+<p>La prensa haba enmudecido desde 1824, no exista la milicia ciudadana,
+los ayuntamientos haban dejado de ser cuerpos populares, y no quedaba
+ni la sombra de libertad, pues por decreto de 1825 se declar el pas en
+estado de sitio, instituyndose la Comisin Militar permanente. El paso
+repentino de las ms amplias franquicias a la ms opresiva de las
+tiranas, fue harto rudo para no engendrar, como engendr, un profundo
+descontento y un malestar general, con tanto ms motivo cuanto que en
+los dos cortos perodos constitucionales el pueblo se haba acostumbrado
+a las luchas de la vida poltica. Privado de esa atmsfera acudi con
+ms ahinco que antes a las reuniones de las sociedades secretas, muchas
+de las cuales an existan a fines del ao de 1830, no habindolas
+podido suprimir el gobierno con la misma facilidad que haba suprimido
+las garantas constitucionales. La conspiracin fue desde all un estado
+normal y permanente de una buena parte de la juventud cubana. Tomaba
+creces y se extenda a casi todas las clases sociales la agitacin ms
+intensa en las grandes poblaciones, tales como La Habana, Matanzas,
+Puerto Prncipe, Bayamo y Santiago de Cuba.</p>
+
+<p>En todas ellas hubo ms o menos alborotos y demostraciones de
+resistencia, porque tard algn tiempo antes que el pueblo doblara la
+cerviz y se sometiera al yugo de la tirana colonial. Numerosas
+prisiones se haban efectuado en todas partes de la Isla, saliendo de
+ellas para el extranjero cuantos pudieron eludir la vigilancia de la
+polica, muy obtusa y de organizacin deficiente entonces.</p>
+
+<p>A todas stas la metrpolis no tena marina de guerra digna de este
+nombre; se reduca a unos pocos buques de vela viejos, pesados y casi
+podridos. Con excepcin de La Habana, no haba verdaderas plazas
+fortificadas. Muy escasa era la guarnicin veterana, y sobre escasa
+haba cundido en sus filas la insubordinacin. Componase de cumplidos y
+de capitulados de Mxico y Costa-Firme, y ni todos sus jefes generales
+eran espaoles; los haba tambin naturales del pas o criollos en las
+tres armas, y stos nunca podan inspirar confianza al ms suspicaz de
+los gobiernos que ha tenido Espaa, si se excepta el de Felipe II.</p>
+
+<p>Por otra parte, el desorden de la administracin de la colonia, la
+penuria del erario, la venalidad y la corrupcin de los jueces y de los
+empleados, la desmoralizacin de las costumbres y el atraso general, se
+combinaban para amenazar de muerte aquella sociedad que ya vena
+trabajada por toda suerte de males de muchos aos de desgobierno.
+Durante los seis que dur el mando de Vives, ni la vida, ni la propiedad
+estaban seguras, as en las poblaciones como en los campos. De stos se
+enseoreaban cuadrillas de bandoleros feroces que todo lo ponan a
+sangre y fuego. En los mares circunvecinos cruzaban triunfantes los
+corsarios de las colonias que acababan de emanciparse y destruan el
+mezquino comercio de Cuba. En las islitas adyacentes se abrigaban
+piratas que para ejercer el contrabando apresaban los buques escapados
+de los corsarios y, despus de robarles, mataban a los tripulantes y
+hacan desaparecer toda huella del crimen con el fuego.</p>
+
+<p>Tal era, en resumen, el estado de cosas en la isla de Cuba hasta bien
+entrado el ao de 1828. Y es perfectamente claro que, sin la oficiosa
+intervencin de los Estados Unidos en 1826, se habra llevado a efecto
+la invasin de las dos Antillas espaolas por las fuerzas combinadas de
+Mxico y de Colombia, de acuerdo con los planes de Bolvar y los deseos
+de los cubanos, una diputacin de los cuales fue a encontrarle con ese
+objeto cuando volva vencedor de los famosos campos de Ayacucho. Suceso
+ste que, realizado, infaliblemente hubiera sido el golpe de gracia al
+dominio espaol en el Nuevo Mundo. En tan crticas circunstancias, al
+menos para neutralizar las maquinaciones de los enemigos de Espaa en
+el interior de la colonia, se requeran las artimaas de un diplomtico
+ms bien que la espada de un guerrero; un hombre de astucia y de doblez,
+ms bien que de accin; un hombre de intriga, ms bien que de violencia;
+un gobernante humano por poltica, ms bien que severo por ndole; un
+Maquiavelo, ms bien que un duque de Alba, y Vives fue ese hombre:
+escogido con grande acierto por el ms desptico de los gobiernos que ha
+tenido Espaa en lo que va del presente siglo, para la gobernacin de
+Cuba.</p>
+
+<p>Mucho se alegr don Cndido Gamboa de encontrarse un conocido en el
+grupo de los cortesanos que venan a saludar al Capitn General en su
+gallera del patio de la Fuerza. El aspecto de ese sujeto no prevena
+nada en su favor, porque sobre ser de baja estatura y raqutico, llevaba
+la cabeza metida entre los hombros, tena la cara larga y el color
+aceitunado, como la persona muy biliosa, siendo su desalio general,
+casi repugnante. En sus ojos chicos y de hondas cuencas haba, sin
+embargo, bastante para redimir las faltas y las sobras del cuerpo y del
+semblante, haba fuego e inteligencia. Al saludarle don Cndido, le dio
+el ttulo de Doctor.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo est Vd.? contest l en voz chillona y risa que bien pudiera
+llamarse fra.</p>
+
+<p>Para ello tuvo que levantar la cabeza, porque su interlocutor le sacaba
+dos palmos, por lo menos, de altura.</p>
+
+<p>&mdash;Bien, si no fueran los trotes en que sin quererlo me veo ahora metido.</p>
+
+<p>&mdash;Y qu troles son esos? pregunt el Doctor como por mero cumplimiento.</p>
+
+<p>&mdash;Toma! Pues no sabe Vd. que los perros de los ingleses <i>nos</i> acaban
+de apresar un bergantn bajo los fuegos del torren del Mariel, como
+quien dice en nuestras barbas, so pretexto de que era un buque negrero,
+procedente de Guinea? Pero esta vez se han llevado solemne chasco: el
+bergantn no vena de frica, sino de Puerto Rico, y no con negros
+bozales, sino ladinos.</p>
+
+<p>&mdash;Qu me dice Vd.! Nada saba. Bien que con los enfermos, no tengo
+tiempo aun para rascarme la cabeza, cunto ms para averiguar noticias
+que no me tocan de cerca. Aunque si he de decir a Vd. la verdad, si a
+alguno le causa perjuicio el celo exagerado de los ingleses es a m,
+pues harta falta me hacen brazos para mi cafetal del Aguacate.</p>
+
+<p>&mdash;Y a quin no le hacen falta? Eso es lo que todos los hacendados
+necesitamos como el pan. Sin brazos se arruinan nuestros ingenios y
+cafetales. Y tal parece que es lo que buscan esos judos ingleses, que
+Dios confunda. No le parece a Vd., Doctor, que el Capitn General,
+sobre este punto es de la misma opinin que nosotros?</p>
+
+<p>&mdash;Hombre! Acerca de este particular no le he odo expresarse.</p>
+
+<p>&mdash;Ya, pero pudiera ser que Vd. le hubiese odo declamar...</p>
+
+<p>&mdash;Contra los ingleses? interpuso el Doctor. Mucho que s. Por cierto
+que Tolm le carga y a duras penas le sufre sus impertinencias y
+desmanes.</p>
+
+<p>&mdash;Eso, eso, repiti Gamboa alegre. No en vano se dice que Vd. tiene vara
+alta con S. E.</p>
+
+<p>&mdash;S? Tal se corre? dijo el Doctor con muestras de que la especie
+halagaba no poco su vanidad. Es cierto que le merezco a S. E. una buena
+voluntad y aun distincin; pero nada de extrao tiene porque yo soy el
+mdico de l y de su familia desde que vinieron de Espaa, y por otra
+parte, es cosa sabida su llaneza. Me distingue bastante, mucho.</p>
+
+<p>&mdash;Lo s, lo oigo repetir a distintas personas y por lo mismo, estaba
+pensando, me ocurre, mejor dicho, que, como Vd. se prestase a ejercer su
+influjo todava podramos jugarle una buena pasada a los ingleses y
+dejarlos con tamao palmo de narices. Estoy seguro que tampoco le
+pesara a Vd., amigo Doctor, el darnos la mano en este aprieto.</p>
+
+<p>&mdash;No lo entiendo. Explquese Vd., don Cndido.</p>
+
+<p>&mdash;Hgase Vd. el cargo, Doctor, que la expedicin apresada por los
+ingleses, salvada ntegra, nos vale a nosotros los dueos de ella, por
+lo bajo dieciocho mil onzas de oro, libres de polvo y paja. En caso de
+perderse la mitad, todava nos deja una ganancia lquida de nueve mil,
+que no es ningn grano de ans. Con que vea Vd. si podemos ser liberales
+con el que nos ayude. Escogera Vd. mismo media docena de mulecones
+entre la partida, que es de lo mejor que viene de la costa de Gallinas,
+y no le costara sino el trabajo de...</p>
+
+<p>&mdash;An no entiendo jota, seor don Cndido.</p>
+
+<p>&mdash;Pues me explicar ms. La expedicin consta de unos 500 bultos, 300 de
+los cuales es posible hacerlos pasar por ladinos importados de Puerto
+Rico, habindose remitido a bordo, desde esta maana, sobre 400 mudas de
+ropa de caamazo. Ahora bien, si S. E. es de parecer que tenemos
+necesidad de brazos para cultivar los campos, y que no debe permitirse
+que los ingleses destruyan nuestra riqueza agrcola, es claro que, como
+haya quien le hable y le pinte bien el caso, no podr menos de ponerse
+de nuestra parte. Una palabra suya al seor don Juan Montalvo, de la
+comisin mixta, bastara a decidir el pleito en favor nuestro; y ya ve
+Vd. si nos sera fcil ser liberales con... Adems, cinco o seis bozales
+no van a ninguna banda, ni nos haran ms ricos ni ms pobres a nosotros
+los armadores, que por todos somos ocho... Comprende Vd. ahora mi idea?</p>
+
+<p>&mdash;Claro que s. Cuente Vd. con que pondr de mi parte cuanto est en mi
+mano, aunque no me estimula tanto la oferta de Vd. como el deseo de
+servirle y de contribuir al castigo de la ambicin y malas intenciones
+de los ingleses. Supongo que Vd. viene a hablar con S. E. sobre el
+asunto.</p>
+
+<p>&mdash;Si, vengo a eso con mis amigos Gmez, Maero y Madrazo. Creo que Vd.
+los conoce.</p>
+
+<p>&mdash;Conozco de odas a Madrazo, cuyo ingenio de <i>Manimn</i> est en la misma
+jurisdiccin de Baha Honda que mi cafetal del Aguacate.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, ellos y los otros interesados estarn y pasarn por todo lo
+que yo acuerde con Vd. Si Vd. cree que S. E. acepte un regalito de unos
+cuantos centenares de onzas...</p>
+
+<p>&mdash;Deje Vd. eso a mi cargo. Yo s como entrarle a S. E. Le hablar esta
+noche misma. Vanle Vds. primero. Y ahora que me acuerdo, qu se hizo
+de la chica aqulla?...</p>
+
+<p>&mdash;Cul? No atino, dijo Gamboa ponindose colorado.</p>
+
+<p>&mdash;Pobre memoria tiene Vd., segn parece. Bien que de eso hace ya algn
+tiempo, pero Vd. estaba muy interesado, pues me recomend mucho la
+asistencia de la chica.</p>
+
+<p>&mdash;Ya se es otro cantar... En Paula...</p>
+
+<p>&mdash;Cmo en Paula? Enferma?</p>
+
+<p>&mdash;Peor que eso, Doctor. Creo que ha perdido el juicio sin remedio.</p>
+
+<p>&mdash;Qu me cuenta Vd.! Tan joven?</p>
+
+<p>&mdash;No tanto.</p>
+
+<p>&mdash;Jovencita, digo. Veamos, qu tiempo hace? Diecisis o diecisiete
+aos. Fue en 1812 1813. S, estoy seguro. No puede ser ms joven.</p>
+
+<p>&mdash;Pues no se refera Vd. a la madre?</p>
+
+<p>&mdash;Pregunto por la chica, la que conoc en la Real Casa Cuna. Prometa
+ser un pimpollo cuando grande.</p>
+
+<p>&mdash;Ya, acabramos para maana. El enredo nace de que tengo por chica
+cualquier moza, como sea de pocos aos, y la madre, en rigor, no
+pertenece a esa categora.</p>
+
+<p>&mdash;Recordar Vd., dijo el Doctor, que yo no curaba a la mujer que Vd.
+dice, sino Rosan, aunque me consult varias veces el caso. No tena
+idea de que la enferma del callejn de San Juan de Dios tuviese nada
+que ver con la chica de la Real Casa Cuna. Ahora me desengao. Padeca
+de fiebre puerperal en combinacin con una meningitis aguda...</p>
+
+<p>En este punto Gamboa cort bruscamente la conversacin y volvi a
+reunirse con sus amigos, y Maero le pregunt:</p>
+
+<p>&mdash;Qu ha sido ello? Gato encerrado?</p>
+
+<p>&mdash;No, gata, replic Gamboa prontamente.</p>
+
+<p>&mdash;Lo presuma, dijo Maero con naturalidad. T fuiste siempre aficionado
+a las empresas gatunas. Pero quin es con mil de a caballo ese
+hombrecito que llamas <i>Doctor</i>?</p>
+
+<p>&mdash;Pues qu, no le conoces, hombre?... El Doctor don Toms de Montes de
+Oca.</p>
+
+<p>&mdash;Le haba odo mentar. No le haba visto la facha, sin embargo. Figura
+asaz ridcula, y <i>ainda mais</i>...<a name="FNanchor_37_37" id="FNanchor_37_37"></a><a href="#Footnote_37_37" class="fnanchor">[37]</a></p>
+
+<p>&mdash;Buen medido y diestra cuchilla.</p>
+
+<p>&mdash;Dios me libre de sus manos.</p>
+
+<p>&mdash;Es el que cura a la familia del Capitn General.</p>
+
+<p>En este punto se not un movimiento en el grupo de las personas que
+rodeaban a ese personaje ms de cerca, cesando desde luego los dilogos
+en voz baja de las ms distantes. Padrn haba llevado los gallos a sus
+respectivas casillas, y Vives saludaba afectuosamente a Laborde, a
+Cadaval, a Zurita, a Molina y a Crdoba, pasando de uno a otro hasta que
+lleg al joven negro, arriba mencionado, a quien dijo, sin darle la mano
+ni ms saludarle:</p>
+
+<p>&mdash;Tond, presntate en Secretara a recibir rdenes.</p>
+
+<p>Tenemos que hacer un parntesis en este punto, para decir dos palabras
+acerca de Tond. Era el protegido del Capitn General Vives, quien le
+sac de la milicia de color donde tena el grado de teniente, y despus
+de ascenderle a capitn, previa la venia de S. E. el rey, de facultarle
+para usar el don y ceir sable, le dio comisin para perseguir
+criminales de color en las afueras de la ciudad, sin duda por aquello de
+que no hay peor cua que la del mismo palo.</p>
+
+<p>Y en este caso, como en otros muchos que pudieran citarse, se echaron
+bien de ver el tacto y tino con que sola Vives escoger sus hombres.
+Parece ocioso agregar que el protegido lleg en breve a distinguirse por
+su actividad, celo y astucia en la averiguacin de los crmenes, la
+persecucin y captura de los criminales. En estas empresas difciles
+cuanto riesgosas, le ayudaron mucho su juventud y robustez, su
+presencia, que era gallarda, su educacin regular, sus finas maneras y
+modesto porte, en fin, su valor sereno, que a veces llevaba hasta la
+temeridad; prendas stas que al paso que le ganaron la admiracin de las
+mujeres, le dieron ascendencia mgica en el nimo fantasioso de las
+gentes de su raza. Y como a menudo acontece con los personajes
+novelescos, el pueblo le compuso y dedic canciones y danzas alusivas a
+sus hechos ms notables, y le dio un apodo que de tal modo ha
+oscurecido, apagado su nombre patronmico, que hoy, al cabo de cuarenta
+aos, slo podemos decir que le llamaban Tond.</p>
+
+<p>Empleado activo y leal, tard en cumplir la orden recibida lo que tard
+en pasar del patio de la Fuerza a los entresuelos del palacio de la
+Capitana General. Desempeaba entonces la secretara poltica don Jos
+M. de la Torre y Crdenas. Este, aunque recibi a Tond con semblante
+risueo, no le brind asiento, ni a derechas contest a su respetuoso
+saludo; slo se ocup de decirle que en la noche anterior, por parte del
+Comisario del barrio de Guadalupe, Barredo, se saba que se haba
+cometido un crimen atroz en la calle de Manrique esquina a la de la
+Estrella, y que S. E. deseaba se hiciese la pronta averiguacin del
+hecho, a fin de descubrir el autor o autores, y se pudiera perseguirlos
+sin descanso hasta capturarlos y entregarlos a los tribunales; porque
+estaba empeado en hacer un sealado escarmiento.</p>
+
+<p>Enseguida le lleg su turno a los de la comisin, y Maero expres su
+embajada lisa y llanamente, reducida a decir que no proceda en ley ni
+en justicia se declarase buena presa, si se declaraba por la comisin
+mixta, la del bergantn <i>Veloz</i>, ahora mismo en el puerto de La Habana,
+aunque traa un cargamento de negros, pues como atestaban sus papeles,
+despachados en toda forma, vena de Puerto Rico y no de las costas de
+frica directamente; y aun cuando se considerase contrabando el trfico
+en esclavos con esta ltima, no lo era respecto de la primera, que por
+fortuna an perteneca, al par de Cuba, a la corona de S. M. el rey de
+Espaa e Indias, don Fernando VII, Q. D. G.</p>
+
+<p>Sonriose el General Vives y dijo al postulante que le presentara un
+memorial expresivo de todas las razones y hechos alegados, que l lo
+pasara a la comisin mixta con los papeles del buque; que ya tena
+noticias de lo ocurrido, por boca del mismo cnsul ingls, el cual se le
+haba presentado antes de la hora de audiencia en compaa del
+comandante del apresador, el Lord Clarence Paget, y aadi con cierta
+severidad de tono y de semblante:</p>
+
+<p>&mdash;Reconozco, seores, la injusticia y los daos que nos ocasiona un
+tratado por el cual se concede a Inglaterra, la enemiga natural de
+nuestras colonias, el derecho de visita sobre nuestros buques mercantes;
+pero los ministros de S. M. en su alta sabidura tuvieron a bien
+aprobarlo, y a nosotros, leales sbditos, slo nos toca acatar y
+obedecer el mandato del augusto monarca Q. D. G. Y se me figura,
+seores, que si Vds., estn dispuestos a respetar el tratado, no lo
+estn ni poco ni mucho a cumplirlo. En vano me hago de la vista gorda
+respecto de lo que Vds. hacen da tras da (seores, cuando hablo as no
+me refiero a Vds., personalmente, sino a todos los que se ocupan en la
+trata de frica), que segn va la cosa, no pararn hasta meter sus
+expediciones en Banes, en Cojmar, en los Arcos de Canas y aun en este
+mismo puerto. En vano he hecho cerrar y derribar los barracones del
+Paseo, que Vds. no escarmientan y siguen introduciendo sus bozales en
+esta plaza, persuadidos, sin duda, que no hay mejor mercado para esa
+mercanca. En tal momento no se acuerdan Vds., del pobre Capitn
+General, contra quien el cnsul ingls endereza sus tiros, porque no
+bien entra aqu un saco de carbn, como Vds. dicen, cuando l lo huele y
+viene hecho un energmeno a desahogar conmigo su mal humor.</p>
+
+<p>&mdash;Ea! Vayan Vds., con Dios y otra vez sean ms prudentes. Y a propsito
+de prudencia: ayer tarde vino a m un joven dependiente de una casa de
+comercio para quejarse de que a la luz del da, en la plaza de San
+Francisco, le haban arrebatado un saco de dinero de su principal. Cabe
+mayor imprudencia que la de ir por la calle enseando el dinero a todo
+el mundo y tentando a la gente de mala ndole? Tambin se me quej de
+que al oscurecer del da de ayer, dos negros con pual en mano le
+pararon cerca de la estatua de Carlos III y le desvalijaron de cuanto
+llevaba encima de valor, el reloj, etctera. Si Vd. hubiera tenido un
+tantico de prudencia, le dije, no se habra expuesto a perder la vida
+atravesando sitio tan solitario como ese del Paseo, a la entrada de la
+noche, hora que escoge la gente mala para cometer sus fechoras. Aprenda
+de m que no salgo de noche a la calle. Lo mismo digo a Vds.: no se
+metan en las garras de los ingleses y salvarn sus expediciones, ni
+comprometan la honra del Capitn General. La prudencia es la primera de
+las virtudes en el mundo.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_IXb" id="Capitulo_IXb"></a><span class="smcap">Captulo IX</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>En ti pensaba y en aquel instante<br />
+Me mandaba llorar naturaleza.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Jos Mara Heredia</span></p></div>
+
+
+<p>Personaje de ms cuenta de lo que nadie puede imaginarse era en casa de
+Gamboa su Mayordomo don Melitn Reventos. Tena en el manejo general
+econmico ms voz que su amo, y a las veces se hombreaba en ese terreno
+con doa Rosa.</p>
+
+<p>Pero donde ejerca un poderoso imperio era entre los esclavos. Corra
+con su provisin de vestuario y de alimentos, tanto de los del servicio
+domstico en La Habana, como de los de las fincas rurales. Para con los
+primeros, sobre todo, se daba los aires de seor; ms que eso, de
+dspota. Haca, sin embargo, respecto de stos, dos excepciones el feroz
+Mayordomo. En primer lugar, no gustaba de estrechar lance con el
+calesero Aponte. No ya slo era hombre serio y temible sino que
+perteneca al hijo mimado de la casa, el cual no quera delegar en nadie
+el derecho de castigarle.</p>
+
+<p>Tampoco tena don Melitn malas obras ni malas palabras para Dolores.
+Lejos de eso, para ella reservaba sus sonrisas, sus agasajos y
+atenciones. De cuando en cuando la haca regalos de pauelos y dijes,
+que la muchacha aceptaba sin reparo, aunque para usarlos tuviese que
+mentir a sus seoritas; porque, despus de todo, no halagaba poco su
+vanidad el que un hombre blanco emplease con ella tales galanteras.</p>
+
+<p>No tenan origen estas distinciones del Mayordomo en favor de Dolores en
+la circunstancia de que era la doncella de las seoritas de la casa,
+tratada por ello con ciertas consideraciones por toda la familia, no;
+tenan diverso origen, procedan de los mritos de la moza como mujer:
+joven, bien formada y bonita para negra.</p>
+
+<p>Aquel da en que por llegar tarde de su comisin al bergantn <i>Veloz</i>,
+almorzaba don Melitn a la cabecera de la mesa en el comedor, con todos
+los aires de amo, servido atentamente por Tirso, acert a pasar Dolores
+y tropezar con su codo en los momentos en que se llevaba un vaso de vino
+a la boca. Fuese aquello por casualidad o de hecho pensado, el Mayordomo
+se aprovech de la ocasin para pegarle un pellizco en el desnudo y bien
+torneado brazo.</p>
+
+<p>&mdash;Ay, don Melitn! exclam ella sin alzar la voz, aunque llevndose la
+mano al punto dolorido.</p>
+
+<p>&mdash;Ay, Dolores! remed l lleno de risa.</p>
+
+<p>&mdash;Eso duele, agreg la muchacha.</p>
+
+<p>&mdash;Ca! No hagas caso. Si todava te he de libertar.</p>
+
+<p>Dolores hizo con la boca el ruido onomatopyico que llaman frer un
+huevo, cual si no creyera ni jota en la sinceridad de las ltimas
+palabras del Mayordomo. No obstante, harto dulce es el nombre de la
+libertad para que la joven esclava cerrase el odo a la promesa y el
+corazn a la esperanza de verla realizada, fuera el que fuese el
+sacrificio que la exigiese el donante. De cualquier modo, siguiola l
+con la vista hasta que traspas el arco del patio, y entonces murmur:</p>
+
+<p>&mdash;Esta todava se casa con el bribn de Aponte. Sera una lstima!</p>
+
+<p>Mara de Regla, mencionada al principio de esta historia, tuvo Dolores
+de su unin legtima con Dionisio el cocinero, quince aos antes de la
+poca actual. Contemporneamente tuvo doa Rosa a Adela, su hija menor,
+la cual entreg a Mara de Regla para que se la lactase, por no sentirse
+ella en condiciones para desempear por entonces aqul, el ms dulce de
+los deberes de madre. Por supuesto, para llenar encargo tan delicado,
+necesario se hizo destetar a Dolores y criarla con leche de cabra o de
+vaca, aparte enteramente de la hija de su seora y ama.</p>
+
+<p>Prohibisele explcitamente a Mara de Regla el dividir sus caricias y
+el tesoro de su seno entre las dos nias, siquiera el tomarlas juntas en
+brazos. Pero aunque esclava, temerosa del castigo con que la haban
+amenazado, era madre, quera a su propia hija entraablemente, quizs
+ms por lo mismo que no la permitan criarla; as que siempre que las
+otras esclavas le proporcionaban la ocasin, tarde de la noche y fuera
+del alcance de la vista de los amos, se pona ambas nias a los pechos y
+las amamantaba con imponderable delicia. La robustez de la nodriza, al
+parecer sin detrimento ni desmedro, provea ampliamente a aquella doble
+lactancia. Cribanse las dos hermanas de leche sanas y fuertes. Mara de
+Regla no haca diferencia entre ellas, y as en la mayor armona habra
+corrido su infancia si tan luego como empez a disminuir el sustento no
+trataran de disputrselo y armar llanto, en especial la blanca, no
+acostumbrada a semejante divisin.</p>
+
+<p>Al cabo, atrada una noche doa Rosa por el llanto de su hija,
+sorprendi a la nodriza dormida entre las dos nias, que, con ambos
+brazos extendidos, se impedan el mutuo goce del delicioso lquido. Qu
+hacer en aquellas circunstancias? Castigar a la esclava en el acto por
+su desobediencia? Cambiar de nodriza? Tan malo sera lo uno como lo
+otro, pens doa Rosa. Lo primero, porque el castigo envenenara la
+leche de la esclava; y lo segundo, porque en el octavo mes de la
+lactancia, el cambio repentino producira resultados no menos fatales a
+la salud y tal vez a la existencia de Adela. Tan perpleja estaba que
+consult a su marido, quien, hombre violento si los hay, aconsej la
+prudencia y el disimulo hasta ocasin ms oportuna. Descubierta su
+primera falta, dijo l, no es probable que Mara de Regla reincida. De
+cualquier modo, as continuaron las cosas por un ao y medio ms, al
+cabo de cuyo tiempo, el da menos pensado, se le orden al Mayordomo
+echara por delante a la <i>criandera</i> y la embarcara a bordo de una goleta
+que haca viajes de La Habana al Mariel, dejndola en el ingenio de <i>La
+Tinaja</i>, bien recomendada al Mayoral. All se hallaba de enfermera el
+ao de 1830, es decir, purgando la culpa de ser madre amorosa, cometida
+trece aos antes de esa fecha.</p>
+
+<p>Que la esclavitud tiene fuerza de trastornar la nocin de lo justo y de
+lo injusto en el espritu del amo; que embota la sensibilidad humana;
+que afloja los lazos sociales ms estrechos; que debilita el sentimiento
+de la propia dignidad y aun oscurece las ideas del honor, se comprende;
+pero que cierre el corazn al amor de padres o de hermanos a la simpata
+espontnea de las almas tiernas, he aqu lo que no se ve a menudo. No
+es, pues, extrao que Mara de Regla sintiese en lo profundo del pecho
+su separacin a un tiempo de la hija, del padre de sta y de Adela
+misma, para pasar el resto de sus das en el destierro del ingenio <i>La
+Tinaja</i>.</p>
+
+<p>En el cdigo no escrito de los amos de esclavos no se reconoce
+proporcin ni medida entre los delitos y las penas. Es que no se castiga
+por corregir, sino por desfogar la pasin del momento; de que resulta
+que casi siempre se le apliquen al esclavo varias penas por un solo
+delito. Luego, llova sobre mojado, como vulgarmente se dice, en el caso
+de Mara de Regla. Su destierro de La Habana, la separacin de la hija y
+del marido, quizs para no verlos ms en la vida, el cambio de ocupacin
+de ama de leche en la ciudad por el de enfermera en el campo, el
+traspaso de dependencia bajo el capricho del Mayordomo en aqulla, al
+del Mayoral en el ingenio, en concepto de doa Rosa no bastaban a purgar
+la culpa de su triste esclava.</p>
+
+<p>No haba logrado averiguar esa seora a ciencia cierta de quin era la
+nia que haba estado lactando Mara de Regla, cosa de ao y medio antes
+de haber dado a luz a Dolores. Lo nico que pudo sacar de don Cndido
+fue que el mdico Montes de Oca la haba contratado para lactar a la
+hija ilegtima de un amigo, cuyo nombre no deba revelarse. El precio
+del alquiler, dos onzas de oro, las recibi doa Rosa mes tras mes, con
+la mayor puntualidad mientras dur la lactancia, por mano de don
+Cndido. Esto poco no pudo bastar a satisfacer sus celos, antes fue a
+sembrar fuertes sospechas en su nimo, siendo el misterio motivo
+constante de quejas y disgustos entre ella y su marido, y, por rechazo,
+de gran preocupacin, que a veces rayaba en odio, contra Mara de Regla.</p>
+
+<p>Por fortuna, tales ejemplos de injusticia y de crueldad ocurrieron
+cuando ambas nias no tenan uso de razn, y como crecieran juntas, como
+en realidad mamaran una misma leche, no obstante su opuesta condicin y
+raza, se amaron con amor de hermanas. Adela entr en aos y concurri a
+una escuela de nias poco distante de su casa en compaa de su hermana
+Carmen, a donde Dolores les llevaba los libros junto con la fruta y el
+refresco a medio da, y a las tres de la tarde las acompaaba en su
+vuelta a la casa. Carmen y Adela alcanzaron la edad de la pubertad,
+Dolores antes que ellas, y en dejando la escuela no se les separaba sta
+ni de da ni de noche. Las vesta, las peinaba, les lavaba los pies a la
+hora de acostarse; durante el da cosa al lado de sus seoritas, y de
+noche, bien dorma en el duro suelo al lado de la cama de Adela, bien en
+el cuarto inmediato sobre la rgida tarima, a la vista de otra criada,
+la ms anciana de la servidumbre.</p>
+
+<p>Dolores y Tirso eran hermanos uterinos. La primera, nacida en La Habana,
+sali negra, porque a esa raza perteneca su padre; el segundo, nacido
+despus en el ingenio La Tinaja, sali mulato, porque su padre, fuera el
+que fuese, era de la raza blanca. De aqu provena el que ellos no se
+viesen como tales hermanos, y que Mara de Regla quisiese ms a Tirso,
+que mejoraba la condicin, que a Dolores, la cual perpetuaba el odioso
+color, causa aparente y principal, crea ella, de su inacabable
+esclavitud. Pero aun en este particular estaba Mara de Regla condenada
+a ver defraudadas sus ms risueas ilusiones de madre. Tirso, su
+preferido, no la quera, mas se avergonzaba de haber nacido de negra,
+enfermera del ingenio por aadidura. Al contrario, Dolores adoraba en su
+madre. Cada vez que llegaba a sus odos la noticia del mal trato que le
+daban en <i>La Tinaja</i>, era motivo de amargo llanto para ella y para
+suplicar a Adela la hiciese venir a La Habana y la sacase de aquel
+purgatorio donde la tenan penando, haca tanto tiempo, slo por haber
+dado de mamar a la vez a su propia hija y a la hija de sus amos. Senta
+Adela la fuerza de estas dolorosas quejas, y, no obstante sus pocos aos
+y muchas distracciones, oyendo continuamente, en el silencio de la
+noche, ella acostada y Dolores de rodillas junto a su cama, la triste
+historia de los trabajos y padecimientos de Mara de Regla en el
+ingenio, se conmova hasta verter lgrimas, y entre bostezo y bostezo la
+prometa que al da siguiente hablara a doa Rosa sobre el asunto. As
+se quedaban dormidas muchas veces aquellas hermanas de leche, casi
+siempre con las mejillas an hmedas del llanto.</p>
+
+<p>Mas suceda que al da siguiente no encontraba Adela ocasin favorable
+para hablarle a su madre, seora algo seria con sus hijos, con la sola
+excepcin de Leonardo, el nio mimado de la casa, y harto severa con los
+esclavos. De esta manera se pasaba el tiempo. Una tarde, al fin,
+mientras se hallaba Adela recostada en el sof de la sala por un ligero
+dolor de cabeza, como se le acercase la madre, se le sentase al lado y
+empezase a pasarle la mano por la frente, en son de acariciarla o por
+mera distraccin, cobr nimo la joven, y agarr la ocasin por los
+cabellos, cual suele decirse:</p>
+
+<p>&mdash;Quisiera pedirte un favor, mam; dijo con voz trmula por la emocin o
+el temor.</p>
+
+<p>Por breve rato no contest palabra doa Rosa; slo mir a su hija, entre
+sorprendida y pensativa. Esto aument la turbacin de Adela, quien, no
+embargante, aadi a la carrera:</p>
+
+<p>&mdash;T no me vas a decir que no.</p>
+
+<p>&mdash;Ests enferma, nia, dijo doa Rosa secamente. Tranquilzate. Y se
+levant para marcharse.</p>
+
+<p>&mdash;Un favor, mam. Escucha un momento, prosigui Adela, ya con los ojos
+humedecidos, deteniendo a su madre por la falda.</p>
+
+<p>Esta volvi a sentarse, tal vez porque le llamaron la atencin las
+palabras, y ms la actitud de su hija, indicativas todas de
+extraordinaria agitacin y zozobra.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, te escucho. Di.</p>
+
+<p>&mdash;Pero t no te negars a mi ruego.</p>
+
+<p>&mdash;No s qu quieres de m; mal puedo decir de antemano si me negar o
+no. Supongo, sin embargo, que es una de tus boberas. Acaba.</p>
+
+<p>&mdash;No crees t, mam, que ya Mara de Regla ha purgado la culpa?...</p>
+
+<p>&mdash;No lo dije? la interrumpi doa Rosa enojada. Y para esa necesidad
+me detienes y me ruegas que te oiga? Ni quin te ha dicho que esa negra
+est purgando culpa alguna?</p>
+
+<p>&mdash;Por qu la tienen tanto tiempo en el ingenio?</p>
+
+<p>&mdash;Y dnde estara mejor la muy perra?</p>
+
+<p>&mdash;Jess, mam! Me duele que hables as de quien me cri.</p>
+
+<p>&mdash;Ojal que nunca te hubiera dado de mamar. No sabes t cunto me ha
+pesado la hora en que te puse en sus manos. Pero bien sabe Dios que lo
+hice a no poder ms. No me hables de Mara de Regla, no quiero saber de
+ella.</p>
+
+<p>&mdash;Crea que la habas perdonado.</p>
+
+<p>&mdash;Perdonado! perdonado! repiti doa Rosa alzando la voz. Jams! Para
+m ya ella ha muerto.</p>
+
+<p>&mdash;Qu te ha hecho para tanto rigor?</p>
+
+<p>&mdash;Quin la trata con rigor?</p>
+
+<p>&mdash;Te parecen pocos los trabajos del ingenio? El maltrato que le dan?</p>
+
+<p>&mdash;No s yo que la maltraten ms de lo que ella merece.</p>
+
+<p>&mdash;Pues todos dicen que s.</p>
+
+<p>&mdash;Quines son esos todos?</p>
+
+<p>&mdash;Uno de ellos creo que ha sido el patrn Sierra que estuvo aqu la
+semana pasada, cuando vino por las <i>esquifaciones</i> para el ingenio.</p>
+
+<p>&mdash;Lo que extrao es que el patrn hablase contigo.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no, mam, sino otra persona, y como saben lo que quiero a Mara de
+Regla, me contaron lo que ella deca. Me han afligido mucho las cosas
+que all le pasan, y quisiera, de veras, que t hicieras algo por ella y
+por m. Me ruega le sirva de madrina y haga que la saquen del ingenio...</p>
+
+<p>&mdash;Adela, dijo doa Rosa afectada con el tono de ingenuidad y de
+exquisita ternura de su hija. Adela, t no sabes el sacrificio que
+exiges de m. Pero se acercan las Pascuas, toda la familia ir al
+ingenio y ya veremos lo que puede hacerse con esa negra de Barrabs.
+Debo advertirte, sin embargo, que no esperes me ablande de pronto y sin
+madura reflexin. Esa negra est perdida y muy sobre s. Lejos de
+arrepentirse y enmendarse, como esperaba, para lavarse de la culpa de su
+desobediencia a mi expreso mandato, la ha hecho peor desde su llegada a
+<i>La Tinaja</i>. Va para doce aos que la tengo all, y cada vez me traen
+ms quejas de ella y oigo cosas ms escandalosas. El Administrador que
+tenamos all trinaba con la negra. Yo no te haba dicho nada, hija,
+porque no se haba ofrecido la ocasin; pero me parece que ya Mara de
+Regla no puede vivir con nosotros. Sera un mal ejemplo para ti, para
+Carmen y aun para la misma Dolores. Desde que entr en el ingenio, entr
+all la guerra civil; de cuyas resultas ha habido que cambiar a menudo
+de mayordomos, de mayorales, de maestros de azcar, de carpinteros, en
+fin, de cuantos tienen la cara blanca, pues no parece sino que la
+maldita negra tiene un encanto para los hombres o que todos ellos son
+fciles de infatuarse con cualquiera que lleva tnico. Tirso es una
+acusacin viva contra la moralidad de Mara de Regla, pues su padre fue
+un carpintero vizcano que tuvimos hace tiempo en <i>La Tinaja</i>... Los
+<i>bocabajos</i> que ha llevado no la han corregido...</p>
+
+<p>Las ltimas palabras de doa Rosa estremecieron a Adela de pies a
+cabeza, pues a pesar de los lamentos de Dolores, ignoraba que le
+hubiesen impuesto a su adorada ama de leche otro castigo que el dursimo
+del destierro de La Habana y de las personas que ms quera en el mundo.
+Pareciole or el chasquido del ltigo, los gritos de la vctima y el
+crujido de las carnes; se llen de horror, se cubri la cara con ambas
+manos, y por entre sus dedos de rosa saltaron dos lgrimas como dos
+gotas de roco, y fueron a estrellarse en su casto y agitado seno,
+exclamando solamente.</p>
+
+<p>&mdash;Pobrecita!</p>
+
+<p>Conoci entonces doa Rosa que haba ido muy lejos, y apresuradamente
+aadi:</p>
+
+<p>&mdash;Lo ves? T tambin ests infatuada con la negra. Por desgracia te dio
+de mamar, debes de tenerle algn cario, lo comprendo; no obstante, es
+preciso que reconozcas que es muy mal empleado y ya te convencers que
+ella no merece tu compasin. Espera: de aqu a Navidad no va mucho. Ya
+veremos el medio de arreglar lo que haya de hacerse.</p>
+
+<p>De todos modos aquella era una esperanza, que Adela tard en impartirle
+a su hermana de leche lo que tard la madre en alejarse de su lado.
+Dolores no saba ms que amar a su joven seorita, siendo todava muy
+joven para amar a otra persona de contrario sexo, y haca esfuerzos
+constantes para identificarse con ella, imitar el tono de su voz, sus
+modos, su aire de andar y de llevar el traje, sus coqueteras; de manera
+que los compaeros de esclavitud, cuando queran decirle algo que la
+complaciera mucho, la llamaban all entre ellos: Nia Adela.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_Xb" id="Capitulo_Xb"></a><span class="smcap">Captulo X</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>&mdash;Ya s lo que me pides,<br />
+Llvate en l mi corazn y... toma.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Ramn Mayorga</span></p></div>
+
+
+<p>Promediaba el mes de noviembre de 1830. Los vientos del norte ya haban
+arrojado sobre las playas cubanas las primeras aves de paso de la
+Florida, probando as que se haba adelantado el invierno en el opuesto
+continente. El mar a menudo se hinchaba y con bramidos atronadores
+rompa contra los arrecifes de las costas que sembraba por largo trecho
+de blanca espuma, de conchuelas y sedimentos salinos.</p>
+
+<p>A las cuatro de la maana no haba bastante claridad en las calles de La
+Habana, ni a cierta distancia se reconocan las personas, excepto
+aqullas, pocas en verdad, que llevaban un farolito encendido
+balancendose en la mano, mientras a paso acelerado se dirigan, bien a
+los mercados, bien a los templos; en algunos de los cuales se oa a
+medias el rgano con que las monjas o los frailes acompaaban el canto
+de los maitines.</p>
+
+<p>Haca an noche, decimos, y ya don Cndido Gamboa, en su bata de zaraza
+y gorro de dormir, se hallaba asomado al postigo de la ventana de la
+calle, abrigado tras de la cortina de muselina blanca, en espera de <i>El
+Diario de la Habana</i>, o para respirar aire ms libre que el pesado de la
+alcoba.</p>
+
+<p>A poco ms empez a orse el ruido, al principio sordo, despus ms
+vivo, de los pasos de alguien que se acercaba de la parte de la Plaza
+Vieja. Hacia all torn los ojos don Cndido; mas no vino a salir de
+dudas hasta que tuvo delante la persona en cuestin. Vesta traje de
+caamazo, compuesto de una especie de chal para cubrirse la cabeza y de
+la falda corta que cea a la cintura con una correa de cuero larga y
+negra. Contribua adems a disfrazarla, el color cobrizo mate del
+rostro, propio de los mulatos, mayormente cuando van para viejos, que le
+daba la apariencia de mujer de la raza india.</p>
+
+<p>&mdash;Buenos das, seor don Cndido, le dijo en tono gangoso.</p>
+
+<p>&mdash;Tngalos muy buenos la <i>sea</i> Josefa, contest l procurando bajar la
+voz. Temprano ha madrugado.</p>
+
+<p>&mdash;Qu quiere el seor? Quien tiene cuidados no duerme.</p>
+
+<p>&mdash;Pues, qu se ofrece de nuevo? Al grano.</p>
+
+<p>&mdash;Se ofrece mucho y me pareci que si me dilataba hasta la venida del
+da, la cosa no tena remedio.</p>
+
+<p>&mdash;Entiendo. La orden que se ha dado el otro da por la Capitana General
+sobre pordioseros y locos trae aqu a <i>sea</i> Josefa. La esperaba.</p>
+
+<p>&mdash;Lo acert el seor. No s como tengo vida, ni cuando acabarn mis
+tribulaciones. Se crea al principio que slo iban a recoger a los
+pobres y los locos que andan por las calles. Pero ayer por la tarde me
+dijo la madre de Paula que hasta los locos en las casas privadas y en
+los hospitales van a ser trasladados a San Dionisio o a una casa que han
+fabricado en el patio de la Beneficencia. El seor podr calcular cmo
+estar mi espritu con tal noticia. No he cerrado los ojos en toda la
+noche. <i>Dende</i> que se public la orden el corazn me anunci una
+desgracia.</p>
+
+<p>&mdash;Tal vez haya tiempo todava de remediarla.</p>
+
+<p>&mdash;Quiralo Dios, mi seor, porque si en el hospital la muchacha sufre,
+qu no ser cuando la lleven a San Dionisio, o a la casa nueva, all
+por San Lzaro? Ah no hay quien la cuide ni haga por ella. La tratarn
+a palos. Y yo que no haba perdido la esperanza de verla en su sano
+juicio y cabal salud! Ahora mi pobre Charito ir por delante, yo por
+detrs. Acabaremos de pena... Hgase la voluntad de la Virgen Santsima.</p>
+
+<p>&mdash;Cree la <i>sea</i> Josefa que se podr hacer algo de provecho en este
+caso?</p>
+
+<p>&mdash;Creo, mejor dicho, <i>sea</i> Soledad, la madre del hospital, cree que si
+hay una persona de influjo que le hable al <i>Contralor</i>, sujeto muy
+caritativo y temeroso de Dios, se har de la vista gorda y no se
+cumplir la orden por lo tocante a Charito. Todo depende de l. Tal vez
+<i>haiga</i> que buscar un mdico que d una certificacin. El <i>Contralor</i> es
+bueno como el pan, y quiere servir, lo <i>mesmo</i> sea Soledad. Conque,
+para que vea el seor...</p>
+
+<p>&mdash;Entiendo, entiendo, repiti don Cndido pensativo. Digo a Vd., por lo
+tanto, que he consultado a Montes de Oca, quien es de opinin lleven al
+campo a la enferma y la hagan tomar baos de agua salada. Veremos lo que
+puede hacerse...</p>
+
+<p>Pero como sintiera pasos en el zagun, se interrumpi e hizo seas a la
+anciana mulata para que se alejara a toda prisa.</p>
+
+<p>El toque de diana primero y de seguidas el disparo de can a bordo del
+navo <i>Soberano</i> anclado junto al muelle de la Machina, estremeciendo
+las ventanas del cuarto, hicieron despertar sobresaltado a Leonardo
+Gamboa. Sac lumbre en el mechn de escarzo, y abriendo el reloj, vio
+que eran las cuatro de la madrugada.&mdash;A tiempo, dijo entre s, y se
+apresur a salir de la cama y vestirse. Para esto encendi una vela de
+esperma, valindose de una pajuela, pues an no se conocan los cerillos
+en La Habana.</p>
+
+<p>Mientras se peinaba delante del tocador, solt de repente el peine de
+carey, volvi a requerir el reloj, y murmur:</p>
+
+<p>&mdash;Las cuatro y cuarto! Muy temprano todava y de aqu all no podr
+echar arriba de quince minutos andando despacio. Ella me dijo que cerca
+de las cinco... No sera mejor aguardar en la esquina? S, concluy
+diciendo con resolucin. Y vestido y perfumado y con la caa de Indias,
+sali de su cuarto y empez a bajar la escalera de piedra.</p>
+
+<p>Apoybase con la mano izquierda en el barandal de cedro, cosa de no dar
+pisadas recias; mas as que descendi al zagun, donde no haba tal
+apoyo, antes reinaba gran oscuridad, por ms cuidado que puso, aunque no
+tuviesen tacones sus zapatos de escarpn, hizo demasiado ruido, aquel
+ruido sordo que se oye cuando uno camina por encima de un suelo hueco,
+abovedado. No parece sino que se haban despertado de improviso todos
+los ecos del zagun y de la sala vecina, donde l sospechaba que poda
+estar su padre, madrugador por excelencia. Andando a tienta paredes,
+tropez con el viejo calesero, quien, acostumbrado a la oscuridad, vio
+venir desde luego al joven y le sali al encuentro para servirle de gua
+y evitar que se diera de narices contra la llanta frrea de uno de los
+carruajes.</p>
+
+<p>&mdash;Po! Eres t? dijo l en voz muy baja. Abre.</p>
+
+<p>&mdash;El amo est <i>asomao</i> en la ventana de la calle, contest el negro.</p>
+
+<p>&mdash;Diablos! Tiene cerrojo el postigo de la puerta?</p>
+
+<p>&mdash;No, seor. <i>Dende</i> que sali Dionisio <i>pa</i> la plaza quit el <i>serojo</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Abre poco a poco.</p>
+
+<p>No crujieron los goznes; pero ya don Cndido haba odo los pasos en el
+zagun, y arrimado a la reja tronaba:</p>
+
+<p>&mdash;Po, quin va?</p>
+
+<p>&mdash;El nio <i>Lionar</i>, mi amo.</p>
+
+<p>&mdash;Sal. Llmale. Detenle. Dile que yo le llamo. Corre, patas de plomo.</p>
+
+<p>Entre tanto volva el esclavo no ces don Cndido de ir y venir, muy
+desazonado, de la ventana de la calle a la reja del zagun y vice versa,
+murmurando:</p>
+
+<p>&mdash;A dnde ir el muy bribn a estas horas? A nada bueno por cierto.
+All ha ido. Claro que s, por decontado. Le estoy mirando. Y no habr
+dejado aquella santa mujer nadie al cuidado?... Tal vez no, lo ms
+probable es que no. A ciertas gentes se les pasea el alma por el cuerpo,
+se descuidan mucho, no toman precauciones y de aqu provienen las
+desgracias... El demonio no ms podra imaginar un cmulo de
+circunstancias... La ocasin, la edad, la tentacin, el enemigo malo que
+no duerme... Yo tambin me he descuidado. Deb preverlo, evitarlo, s,
+impedirlo... Pero cmo? Si yo pudiera dar la cara! Veremos. Le
+desnuco, le meto en un buque de guerra como me llamo Cndido, y hago que
+le den chicote a ver si suelta alguna de la sangre criolla que tiene en
+las venas. No es hijo mo, no. Todo esto se hubiera evitado si le mando
+a Espaa como tena pensado hace ms de cuatro aos. Su madre tiene la
+culpa. Casi, casi me alegrara de que no le encontrase Po, porque
+podra matarle. Tal me siento contra l.</p>
+
+<p>En esto volvi Po fatigado, sin aliento y dijo:</p>
+
+<p><i>&mdash;Na, lamo, el nio no parece po ningn parte.</i></p>
+
+<p>&mdash;Bruto! tron don Cndido. Por dnde fuiste a buscarle?</p>
+
+<p><i>&mdash;Po la mano e larienda, lamo.</i></p>
+
+<p>&mdash;Por la izquierda, quieres decir? Animal en dos pies! Si march por
+la derecha cmo habas de dar con l, pedazo de bestia? Vete. Qutate
+de mi presencia, porque si Dios no me tiene de su mano, me parece que te
+destripo de una patada.</p>
+
+<p>A las voces destempladas de don Cndido se asom doa Rosa a la puerta
+del aposento que daba a la sala, y asustada pregunt:</p>
+
+<p>&mdash;Qu ha sucedido, Gamboa? Por qu gritas?</p>
+
+<p>&mdash;Pregntale a tu hijo que acaba de salir por ah hecho un facineroso.</p>
+
+<p>&mdash;Un facineroso? No lo entiendo. Ha hecho algo malo? Va a hacerlo?</p>
+
+<p>&mdash;No s mucho ms que t; sin embargo, sospecho, temo, se me ha puesto
+que el muy bribn va a hacer una de las suyas. Se necesita ser ganso
+para no sospechar que ese muchacho no ha podido salir a la calle a estas
+horas en que no se ven ni las manos, y recatndose de m, para or misa
+ni confesarse.</p>
+
+<p>&mdash;Quizs ha ido a tomar el fresco, quizs ha querido darte gusto
+levantndose de madrugada. No hay razn para sospechar nada malo. T, al
+menos, no ests seguro, no lo sabes. Por qu has de pensar siempre mal
+de tu hijo?</p>
+
+<p>&mdash;Porque dice el refrn espaol: piensa mal y acertars.</p>
+
+<p>&mdash;Te repito, l no ha ido a nada bueno. Le conozco mejor que t que le
+pariste. Yo s lo que he de hacer con l.</p>
+
+<p>&mdash;El pobre muchacho no acierta nunca a complacerte. Ni que fuera tu
+hijastro. Si lo fuera, tal vez seras ms indulgente...</p>
+
+<p>&mdash;Compadcele. Dios quiera que no tengas que llorarle antes de mucho.</p>
+
+<p>Luego que sali Leonardo a la calle not que, arrimado a la acera de la
+izquierda caminaba en la direccin de Paula un bulto oscuro como de
+mujer. Entre seguirlo hasta cerciorarse de quin poda ser y alejarse de
+su destino, estuvo un momento titubeando, pero la voz de su padre, que
+llamaba a Po, le decidi a marchar la vuelta contraria, a fin de ganar
+lo ms pronto posible la esquina de la calle de Santa Clara. As lo hizo
+en segundos de tiempo. Por esta casualidad no le dio alcance el esclavo.
+En poco ms se puso en la calle de O'Reilly, y subi al alto terrapln
+o terrado del convento de Santa Catalina, lo atraves de este a oeste y
+descendi a la calle del Aguacate por la escalera de tres o cuatro
+escalones mencionada al principio de esta historia, yendo derecho a la
+casita enfrente de ella.</p>
+
+<p>Parecindole que la puerta no estaba cerrada con llave ni tranca, empuj
+una hoja con la punta de los dedos. Cedi algo, en efecto; por lo cual
+hizo mayor esfuerzo, rod la silla en que se apoyaba y se abri lo
+bastante para que el joven se deslizara por entre las dos hojas y
+quedase dentro, sin ms ni ms. De pronto no vio nada. All eran las
+tinieblas tan espesas como el aire hmedo que llenaba la estrecha pieza.
+Sin embargo, a favor de la lmpara que arda an en el poyo del nicho
+sobre la izquierda, pudo al fin distinguir al alcance de su mano un par
+de palomas caseras dormidas en el respaldo de una silla, un gato
+enroscado en el fondo de un silln de vaqueta, y una gallina bajo una
+mesa protegiendo con sus amorosas alas varios pollitos, que asomaban los
+picos por entre las plumas y empezaron a piar del modo suave y repetido
+que suelen siempre que sienten temor o fro.</p>
+
+<p>Gradualmente sus miradas fueron elevndose del suelo hasta la altura de
+la puerta del cuarto del fondo, donde vio algo que le pareci una mujer
+o visin, de pie, escasamente vestida con un ropaje blanco, y el copioso
+cabello suelto hecho mil anillos y revueltas ondas, desparramadas por el
+seno y los hombros sin alcanzar a ocultarlos, con ser tan abundoso y
+largo. Reconocerse, correr el uno hacia la otra y abrazarse
+estrechamente en medio de los besos ardientes y sonoros, fue todo uno.</p>
+
+<p>El hospital de Paula no es ms que la continuacin de la iglesia del
+mismo nombre, inmediato al ngulo de la muralla, por la parte que da al
+sudeste de la baha. Tiene la entrada al norte, abierta en una alterosa
+tapia de una galera que sirve de pasaje entre la iglesia y el
+hospital. Precede a la entrada un vestbulo con tejadillo, que ms
+parece mampara de convento que otra cosa. All se estaciona un centinela
+para impedir el escape de los presos o dementes que reciben asistencia
+mdica en el hospital. Generalmente slo se admiten mujeres en uno u
+otro estado, cuando ni el delito es grave, ni la demencia de carcter
+furioso.</p>
+
+<p>La mujer que haba visto Leonardo caminando a paso vivo en la direccin
+del sur de la ciudad, por la calle de San Ignacio abajo, no par hasta
+llegar al vestbulo de que antes hemos hablado. Empezaba a clarear el
+horizonte entonces por el lado de oriente. Era su nimo entrarse de
+rondn, pero ya la centinela con el sable desnudo se paseaba de un
+extremo al otro del tejadillo, y se le encar cerrandole el paso:</p>
+
+<p>&mdash;Buenos das tenga Vd., seor militar, dijo la anciana tratando de
+congraciarse con la centinela.</p>
+
+<p>&mdash;Buenos o malos, contest con rudeza el soldado, hace ratos que ac los
+tenemos.</p>
+
+<p>&mdash;El seor militar parece que no me conoce, agreg ella en tono y
+actitud suplicatorios.</p>
+
+<p>&mdash;No tiene nada de extrao, porque el diablo me lleve si he tenido
+tratos con brujas.</p>
+
+<p>Se persign la mujer y aadi que deseaba hablar con <i>sea</i> Soledad, la
+madre del hospital.</p>
+
+<p>&mdash;Tampoco conozco a esa ta, repuso la centinela reasumiendo sus paseos.
+Por all dentro nadie se menea. Entrar, entrar y despejar el campo.</p>
+
+<p>En traspasando el umbral del vestbulo, se est en un gran patio
+cuadrangular que lo forman, por la derecha el costado de la iglesia y
+por los otros tres lados unos anchos pasadizos, de los cuales el de la
+izquierda, por tres anchas puertas conduce a la sala de la enfermera.
+Varias columnas cuadradas de fbrica de mampostera dividen sta en dos
+naves longitudinales, llenas de camas, cuyas cabeceras se apoyan en las
+paredes maestras del edificio, con lo que queda despejado el centro. No
+haba all mamparas ni compartimientos, de manera que el observador
+situado en cualquiera de las puertas, poda registrar con la vista todas
+las camas. Hacia la baha o el este, lo mismo que hacia el sur y el
+norte, haba ventanas altas que daban claridad y saludable ventilacin a
+la espaciosa sala.</p>
+
+<p>Apenas la mujer con el cilicio de caamazo puso el pie en el patio, vio
+asomar por el lado de la iglesia a la madre <i>sea</i> Soledad, con un
+farolito, y detrs de ella un clrigo en sotana negra de sarga, sin
+bonete, llevando en ambas manos, a la altura de su pecho, un copn de
+plata con tapadera de lo mismo. Ambos caminaban a paso largo y
+murmuraban ciertos rezos que en el silencio del patio resonaban con los
+zumbidos de muchos moscones. Se encaminaron derecho a la enfermera y
+atravesaron la sala de un lado a otro. Al pasar los dos por junto a la
+anciana, conoci sta de lo que se trataba y cay de rodillas
+exclamando:</p>
+
+<p>&mdash;Los leos! Dios reciba en su seno el alma del moribundo.</p>
+
+<p>Rezado el credo con mucho fervor, recogi todas sus fuerzas hecha casi
+un arco con su cuerpo y dando traspieses, continu hasta la puerta del
+medio de la sala y volvi a caer de rodillas. Era que acababa de notar
+que el clrigo de pie al lado de una cama enfrente, administraba la
+extrema uncin a una de las enfermas, mientras la madre de rodillas en
+el lado opuesto suspenda cuanto poda el farolito para alumbrar aquella
+triste y desolada escena.</p>
+
+<p>De vuelta de la iglesia a donde haba acompaado al clrigo, la madre
+torn a la sala y encontr todava de rodillas a la mujer del cilicio,
+con la cabeza doblada sobre el pecho, absorbida en sus oraciones. Tocole
+en el hombro <i>sea</i> Soledad y le dio los buenos das, en cuyo momento
+la mujer, en tono de voz casi ahogado por la angustia:</p>
+
+<p>&mdash;Conque ha muerto? pregunt.</p>
+
+<p>&mdash;Ya descansa en paz, contest la madre brevemente.</p>
+
+<p>&mdash;Ah! dijo la anciana y cay desplomada en el suelo.</p>
+
+<p>&mdash;Jess! <i>Sea</i> Josefa! repiti la madre haciendo esfuerzos por
+levantarla. Qu le pasa? Va que Vd., no me ha entendido! Mire que todo
+ha sido una equivocacin de las dos. No comprend su pregunta de Vd., ni
+Vd., tampoco comprendi mi <i>contesta</i>. La muerta no ha sido Charo. No,
+seor, no ha sido ella, sino una pobre morena que haca pocos das haba
+entrado en el hospital. Charo va mejor, est ms aliviada del pecho. S,
+no cabe duda. As lo dice el mdico y yo lo veo. Vamos, venga, quiero
+que Vd. se desengae por sus mismos ojos.</p>
+
+<p>Poco a poco, con tales seguridades, empez a volver en s <i>sea</i> Josefa.
+Despus de derramar un mar de lgrimas en silencio, se sinti en actitud
+de seguir a la madre hasta la cama de la enferma por la cual se
+interesaba tanto. Hallbase la tal a la sazn sentada, sin ms abrigo
+que la sbana que le cubra las piernas encogidas, las cuales sujetaba
+con ambos brazos desnudos, apoyando la frente en las rodillas. Tena
+cortado el cabello casi de raz, como se hace generalmente con los
+locos, y bajo la piel floja, descolorida y seca mostraba la armazn de
+huesos, tanto ms cuanto que la camisa, sola pieza interior que llevaba,
+no le cubra sino parte de la espalda. Por su posicin en la cama y por
+una tos hueca y dbil que a veces le acometa, se conoca que estaba
+viva.</p>
+
+<p>&mdash;Charo, Charito, le dijo la madre con amabilidad. Mira quin est aqu.
+Levanta la cabeza, nia. Anmate.</p>
+
+<p>&mdash;Hija ma! se atrevi a decir <i>sea</i> Josefa. Mrame. Me oyes? Me
+conoces, mi vida? Soy tu madre, quiero verte la cara. Respndeme
+siquiera. Te traigo buenas noticias; pronto vamos a sacarte de aqu. Te
+llevaremos al campo para que te cures y tengas el gusto de conocer y
+abrazar a tu hija. Ah! Si la vieras! Est lindsima. Es tu retrato
+cuando eras de su edad.</p>
+
+<p>&mdash;Vala Vd. tan callada, dijo <i>sea</i> Soledad. Cuando est as no habla,
+no se mueve y cuesta Dios y ayuda que pase un bocado. Otras veces la
+coge por gritar, como si la estuvieran matando, por llorar o por rerse
+a carcajadas.</p>
+
+<p>Pero en vano emple <i>sea</i> Josefa los medios que juzg ms eficaces para
+moverla. En vano acudi a los ruegos, a las caricias, a las lgrimas; la
+enferma se mostr insensible a todo, no contest palabra, no alz la
+cabeza, no cambi la posicin acurrucada. Claro era que no haba tenido
+conciencia de la escena de muerte que acababa de verificarse en una cama
+opuesta a la suya, y, por supuesto, no dio seal alguna de haber
+reconocido la voz familiar de <i>sea</i> Soledad, ni la angustiosa de su
+desconsolada madre.</p>
+
+<p>En fin, se adelantaba el da y era preciso que <i>sea</i> Josefa se
+apresurase a volver a su casa, donde haba dejado sola a la nieta. Dijo,
+pues, a la carrera a <i>sea</i> Soledad que el caballero que las protega a
+ellas se propona hacer el ltimo esfuerzo para curar a Charo, si es que
+an tena remedio, y que para ello la llevara al campo, cerca del mar,
+en donde respirase otro aire y se baase a menudo, bajo la vigilancia de
+un mdico.</p>
+
+<p>&mdash;Pues a ello, <i>sea</i> Josefa, y que para bien sea, dijo alegre la madre.
+Lo que es aqu, est visto que esa pobre muchacha no tiene cura. Adems,
+es preciso sacarla o no hay modo de impedir que se la lleven para la
+nueva casa en la Beneficencia. Todos estos das atrs han andado
+recogiendo pobres y locos por las calles. Ayer se llevaron a Dolores
+Santa Cruz, tan alborotosa. Y el Comisario Cantalapiedra ya me ha
+notificado la orden de traslacin de todas las locas en disposicin de
+moverse.</p>
+
+<p>Figurarse puede cualquiera cmo llevara el corazn <i>sea</i> Josefa
+despus de lo que haba visto, escuchado y sentido en el hospital de San
+Francisco de Paula.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_XIb" id="Capitulo_XIb"></a><span class="smcap">Captulo XI</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>...Pero si el vicio mancha su limpieza<br />
+Vertiendo en ella su funesto hielo,<br />
+Levanta el ngel de su guarda el vuelo,<br />
+Y Dios torna a otro lado la cabeza.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Luisa Prez de Montes de Oca</span></p></div>
+
+
+<p>Era el da claro y calentaba bastante el sol cuando <i>sea</i> Josefa volvi
+a su casita de la calle del Aguacate. Al parecer nadie all se haba
+movido, excepto la gallina con sus polluelos, que buscaban la salida al
+patio por entre el cabio y el quicio de la puerta. El primer cuidado de
+la anciana fue ver si la nieta reposaba en el alteroso lecho; y
+satisfecha de que dorma tranquila, se quit el chal de caamazo, se
+desci la correa y se dej caer en la butaca, desalojando para ello al
+gato, que al ruido de la entrada de su ama entonces se esperezaba, abra
+tamaa boca y mostraba la roja lengua con los afilados dientes.</p>
+
+<p>En desplomndose dio un profundo suspiro. Apuraba ahora el cliz ms
+amargo que jams apuraron labios humanos. Su nica hija languideca en
+un hospital, privada de los cuidados maternales, falta de juicio y
+devorada por la consuncin, si que ella pudiera valerle en nada. Que no
+tendra remedio ni alivio mientras continuara en ese lugar, plenamente
+convencida qued en aquella maana <i>sea</i> Josefa, si era que antes
+abrigaba dudas.</p>
+
+<p>Por qu estaba la madre afligida separada haca tanto tiempo, de la
+hija doliente y moribunda? Esta separacin tena diecisis aos de
+fecha, porque, segn recordar el lector, Mara del Rosario Alarcn
+haba perdido el juicio a consecuencia del sentimiento y sorpresa que le
+produjo el secuestro de su hija recin nacida, para pasarla por la Casa
+Cuna. Cuando se la devolvieron, bien amamantada y rolliza, ya era
+demasiado tarde, ya se haba apagado en su mente el ltimo rayo de la
+divina luz. Todava si su demencia hubiese tomado un carcter manso y
+tranquilo, habra sido posible dejarla pasar el resto de su vida al lado
+de la madre y de la hija; pero a veces le entraban accesos de furor, en
+cuya disposicin era difcil sujetarla e impedir que se hiciera dao o
+le hiciera a los suyos.</p>
+
+<p>Adems, aun cuando por no haber casa de dementes en La Habana, admitan
+en los hospitales, por ejemplo, en el de Paula, algunas mujeres en ese
+estado, aqullos cuyas familias no podan guardarlos en sus casas que
+eran los ms, andaban sueltos por las calles, hechos el hazmerrer de
+los muchachos y el escndalo de las gentes timoratas. Tal, entre otros,
+Dolores Santa Cruz, a que hizo referencia la madre del hospital de
+Paula.</p>
+
+<p>Esta negra haba sido esclava de la familia distinguida de Jaruco cuyo
+apellido llevaba. Con su industria y economas haba logrado libertarse
+y reunir un capital. Compr casa y esclavos, dedicndose a la reventa de
+carnes y frutas, que entonces era negocio bastante lucrativo.</p>
+
+<p>Sin que sepamos el motivo, alguien le disput en juicio el dominio
+directo a su pequea hacienda. Esto la enred en un pleito largo y
+costoso, que si bien gan con costas, en honorarios, sobornos, propinas,
+entre abogados, procuradores, escribanos, oficiales de causa, jueces y
+asesores, se consumi el valor de la casita, juntamente con el de las
+dos esclavas. El resultado fue, que el da menos pensado la pobre mujer
+se qued literal, no figuradamente, por puertas.</p>
+
+<p>Golpe rudo debi de haber sido ste para quien amaba mucho el dinero y
+las satisfacciones que procura. La que siendo esclava fue libre, duea
+de esclavos y de fincas, y de nuevo se vio atada al poste de otra
+esclavitud: la miseria; no era posible sobrellevar el cambio sin que su
+razn perdiese el equilibrio. Se le desvaneci en efecto, y desde
+entonces, vestida de harapos, y adornada la cabeza con flores
+artificiales y pajas, a la Hamlet,<a name="FNanchor_38_38" id="FNanchor_38_38"></a><a href="#Footnote_38_38" class="fnanchor">[38]</a> recorra da y noche las calles
+apoyada en un palo largo, de que penda una jaba, gritando
+desaforadamente por las esquinas: <i>Po! po! Aqu va Dolores Santa Cruz.
+Yo no tiene dinero, no come, no duerme. Los ladrones me quitan cuanto
+tiene. Po! po! Po!</i></p>
+
+<p>Figrese el lector la hija de <i>sea</i> Josefa, madre a su vez desgraciada,
+revelando al pueblo en sus arrebatos de locura los pasos, los medios y
+el nombre, quizs, de la persona o personas por cuya agencia se vea en
+aquel tristsimo estado. No deba darse, y no se dio semejante
+espectculo; antes por doloroso que fuese el sacrificio hubo que hacerlo
+todo entero, como que de ello dependan hasta cierto punto la salud y la
+felicidad de la inocente nia que haba sido la causa indirecta de la
+desgracia de su madre. Tampoco deba crecer y desarrollar su razn
+viendo que sta la haba perdido y era el ludibrio de los extraos. Ni
+haba llegado el tiempo, crea la abuela, de que la hija y la madre se
+conociesen. La separacin, pues, poda ser eterna.</p>
+
+<p>Tales pensamientos ocupaban el nimo de la anciana con ms fijeza que
+nunca en los momentos que llamaron a la puerta de la calle. Cual si
+despertara de un sueo pesado, levantose a abrir y se encontr con el
+lechero, isleo de Canarias que en el traje usual de los campesinos, con
+una botija debajo del brazo y un jarrito de lata en la mano, la salud
+en el tono peculiar de su pas, con las palabras:</p>
+
+<p>&mdash;Pues abriera para maana la casera. <i>Verficamente</i> sta es la tercera
+vez que le traigo la leche.</p>
+
+<p>&mdash;Yo estaba en misa, contest <i>sea</i> Josefa trayendo la cazuela para
+recibir la pocin lctea.</p>
+
+<p>&mdash;Como que iba creyendo que se haban muerto toditos en esta casa.</p>
+
+<p>&mdash;Acabo de entrar de la calle.</p>
+
+<p>Despus de mirar a la vieja con aire peculiar, aadi:</p>
+
+<p>&mdash;Andese con cuatro ojos la casera, continu el lechero; porque ensea
+el refrn que el que tiene enemigos no duerme.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no tengo enemigos, a Dios gracias.</p>
+
+<p>&mdash;Parcele a la casera. Toditos tenemos enemigos ocultos en este mundo.
+No tiene la casera una hija bonita?</p>
+
+<p>&mdash;Hija? No, seor, nieta.</p>
+
+<p>&mdash;Es lo <i>mesmo</i>. Pues en el palmito de esta nieta est el enemigo del
+reposo de la casera. No hay mozo que no se perezca por los buenos
+palmitos. El <i>demongo</i> me lleve si esta madrugada mesma no <i>vide</i> por
+aqu un lindo don Diego. Ahora no me atrevo a decir si estaba juntito a
+la puerta o a la ventana... Pero <i>de que lo vide lo vide</i>.</p>
+
+<p>&mdash;El casero se engaa, observ la anciana desazonada y temblorosa. No
+estuve fuera sino por corto tiempo, y mi nieta no tiene mozo que le
+persiga el lindo palmito como dice el casero.</p>
+
+<p>&mdash;Dgole a la casera lo que le digo, ndese con cuatro ojos, y no se
+duerma en las pajas, porque <i>de que lo vide lo vide</i>.</p>
+
+<p>Nuevo motivo de inquietud y de tormento para la desventurada abuela.
+Saba que un joven blanco, de familia rica, segua a su nieta como la
+sombra al cuerpo, que la haca regalos costosos, que la facilitaba su
+carruaje para concurrir a los bailes de las ferias, que ella
+decididamente se pagaba de esas atenciones y obsequios; pero estaba muy
+distante de creer, siquiera de sospechar, que l se aprovechase de su
+ausencia en la iglesia o el hospital para soplarle la nieta, corromperla
+y malograr su porvenir.</p>
+
+<p>Entonces pens que la haba dejado sola, encomendada a la vecina de la
+casa inmediata, y bien pudieron los dos amantes ponerse de acuerdo,
+darse cita de antemano y reundose all mismo, mientras ella se andaba
+por Paula. De cualquier modo, afirmaba el lechero haber visto temprano a
+la puerta de su ventana o casita a un lindo don Diego.&mdash;Quin sabe si
+estuvo dentro? Cya era la falta si ocurra una desgracia? Sera
+posible que la nieta siguiese el mismo camino y casi por los mismos
+medios se perdiese como su desventurada madre?</p>
+
+<p>&mdash;Ah! exclam <i>sea</i> Josefa cayendo de rodillas al pie del nicho donde
+se veneraba la imagen de la Dolorosa. Virgen Santsima! Qu he hecho
+yo para este duro castigo? Cul ha sido mi grave culpa? Habr estado
+toda la vida en pecado mortal sin saberlo? T sabes que he sido buena
+hija, buena hermana y cariosa madre. Yo he procurado criar mis hijos en
+el santo temor de Dios. Yo me he desvelado por infundirles sanos
+principios de moral, de virtud y de religin. Yo cumplo estrictamente
+con lo que manda la santa madre Iglesia. Por qu consientes, Virgen
+pursima, amparo de los dbiles, madre de misericordia, por qu permites
+que el Tentador en figura humana aleje a mi nieta, nia inocente, tierna
+oveja del seor, del camino de la virtud, la empuje al pecado y la haga
+caer de la gracia divina como a su infeliz madre? Me abandonars t
+tambin, piadossima Seora, en ste el ms duro trance de mi vida?</p>
+
+<p>Aunque <i>sea</i> Josefa haba tomado casi al pie de la letra las ideas y
+hasta las palabras de los libros de devocin, nicos que lea, no cabe
+duda ninguna sino que el fervor de su fe religiosa, la consideracin de
+la nueva desgracia que le vena encima, la conciencia de la tremenda
+responsabilidad que le caba en caso de salir ciertas sus sospechas, en
+medio de su poca cultura, la haban inspirado, al punto de improvisar
+una oracin elocuente, por cuanto expresaba con verdad los sentimientos
+que la dominaban en aquellas circunstancias. Poco fue, no obstante, el
+alivio que proporcion a su desgarrado corazn el ferviente desfogue.
+Porque el aviso del canario, por oportuno y certero, haca en su pecho
+el mismo efecto del cuchillo, hincado en las carnes, que si se mueve
+lascera, si se clava, mata. Tampoco era fcil olvidar las ltimas
+sentenciosas palabras de aqul, no pensar en ellas; antes continuamente
+resonaban en sus odos: <i>De que lo vide lo vide.</i></p>
+
+<p>Tambin resonaron en los odos de Cecilia, la cual no dorma desde mucho
+antes que volviese su abuela de la iglesia; slo que le causaron
+impresin muy distinta. Encendironle el pecho en clera e indignacin.
+Porque, pensaba ella, quin mete al hombre a dar semejante aviso? Qu
+le iba ni le vena conque ella tuviese o no tuviese un amante, en que se
+viese con l o no por la puerta o por la ventana? Por qu insistir en
+haberle visto? Maldito hombre! No se le hubiera secado la lengua antes
+de decir lo que dijo! Seguramente tambin vio al joven entrar o salir, y
+si no lo afirm con la misma pertinacia, fue porque la abuela no le dio
+tiempo ni ocasin.</p>
+
+<p>Pero fuerza era atender a las demostraciones de dolor y sentimiento de
+la abuela, que parecan extraordinarias y deban tener causa poderosa y
+legtima. Cul poda ser sta? Ignoraba Cecilia lo ocurrido en Paula.
+Su conciencia alarmada vino a descifrarle el enigma. Haba cometido una
+grave falta admitiendo en su casa, a ocultas de la abuela y contra su
+expresa orden, al joven blanco con quien cultivaba relaciones amorosas.</p>
+
+<p>Desde ese punto, la soberbia e independiente Cecilia experiment algo
+que no haba experimentado nunca, algo que no atinaba a explicarse ella
+misma, una revolucin en todo su ser. Es que ante la culpa empezaba a
+verse dbil, temerosa, irresoluta, y tener vergenza de s, de su abuela
+y de sus amigas. Con qu cara se les presentara ella? El hombre de la
+leche iba a publicar su falta por todas partes aquella misma maana.
+Cuando menos el vecindario ya estaba impuesto de todo, y en cuanto
+saliera a la calle la sealaran con el dedo y diran de manera que lo
+oyese:&mdash;Ah va la muchacha que se aprovecha de la ausencia de su abuela
+en la iglesia para admitir en su casa al hombre que pblicamente la
+corteja.</p>
+
+<p>Pero en medio de aquella confusin de ideas, comprendi Cecilia sin
+mayor esfuerzo dos cosas importantes: la una, que tal vez la abuela no
+estaba an convencida de su culpa; la otra, que a la tranquilidad de las
+dos, pues que ya no haba remedio, convena disimular lo ms posible
+hasta averiguar la verdad de lo que pasaba y tomar un partido. En esta
+disposicin, se levant con tiento, se ech por encima de la camisa un
+traje y se asom a la puerta de la alcoba. An se hallaba la anciana de
+rodillas y conclua la improvisada plegaria. Corri a arrodillarse a su
+lado, le pas un brazo por la cintura y, dndole un beso en la mejilla,
+le pregunt con exquisita ternura:&mdash;Mamita, qu tiene su merced? Por
+qu est tan afligida?</p>
+
+<p>No le respondi palabra la anciana, volvi a la butaca y rompi a llorar
+en silencio. No hay cosa ms pegadiza que el llanto, y Cecilia estaba
+predispuesta a contraer el mal. Se arroj en brazos de la abuela y
+confundi sus lgrimas con las de ella; desahogo necesario de dolores
+que, sin embargo, tenan contrapuesto origen. Tal vez habran
+aprovechado aquella coyuntura para tener una explicacin que no poda
+menos de ser satisfactoria para entrambas, porque as lo predispona el
+estado de sus nimos; pero llamaron de nuevo a la puerta y <i>sea</i> Josefa
+se apresur a abrir, enjugndose de camino las mejillas empapadas. Era
+la vendedora de carne, manteca y huevos, negra de frica, con tablero
+cuadrilongo equilibrado en la cabeza sobre un rodete, y un
+espanta-moscas, hecho de varetas de palma de coco, en la mano derecha.</p>
+
+<p>Bien por cierta tendencia a la obesidad, por el calor, o por el desalio
+natural de la gente de color, el traje de la vendedora consista de
+falda de listadillo y camisoln, que cuando limpio deba de ser blanco,
+y apenas le llegaba a los hombros, quedndose ms corto por las
+espaldas, cuyas partes, junto con los brazos desnudos a la griega o
+romana y las mejillas redondas y rollizas, le brillaban cual si, a la
+usanza de su tierra, se las hubiese untado con grasa. Por supuesto, no
+calzaba zapatos, sino que al caminar arrastraba un par de chancletas con
+la punta de los dedos. Luego que abri <i>sea</i> Josefa, depuso el tablero
+en el quicio de la puerta, y en tono de voz chillona, cuyo volumen no
+corresponda con el de su cuerpo, dijo:</p>
+
+<p>&mdash;<i>Genos das, caserite. No me toma naa hoy? Entoava no ha hecho la
+cru.</i></p>
+
+<p>Contestado brevemente el saludo por la anciana, ayud a deponer el
+tablero en el suelo, agregando de prisa que le diera un real de carne de
+puerco, medio real de huevos y medio de manteca. La vendedora cort la
+carne a ojo de buen cubero, y con los dems artculos pedidos la puso en
+un plato que trajo Cecilia; y no bien la vio, parece que la entraron
+ganas de hablar hasta por los codos.</p>
+
+<p><i>&mdash;Labana et perda, nia. Toos son mataos y ladronisio. Ahora
+mismito han desplumao un cristin alantre de mi sojo. Uno nio
+blanca, muy bonite. Lo abayunca entre un pardo con jierre po atr y
+un moreno po alantre, arrimao al can delasquina de Sant Terese.
+De da crara, nio, lo quitan la rel y la dinere. Yo no queriba
+mir. Pasa batante gente. Yo conose le moreno; e le sijo de mi
+maro. Ah! Me da mieo. Entoava me tiembla la pecho.</i></p>
+
+<p>Con semejante descuadernado e ininteligible relato, se asust mucho
+Cecilia, porque le pas por la mente que el robado poda ser su amante;
+pero disimul cuanto pudo y la carnicera prosigui:</p>
+
+<p><i>&mdash;All por los Sitios ha habio la mar y la morene lotra noche.
+Tond quiee prendr los mataores del bodeguer de la calle Manrico y
+la Estreya. Elle estaba en un mortorio. El goberna manda
+prendeslo. Dentra Tond, elle solito con su esp, coge dos;
+Malanga, lo sijo de mi maro juye po patio y toava anda escondi.
+Ese, ese, ma malo que toos. Conque pa que vea la caserite. No se
+pue un fa de naide. Adis, caserite! Mucha sal.</i></p>
+
+<p>Ida la carnicera vino el panadero con la cesta de pan a la cabeza de un
+negro que le segua los pasos, como la sombra verdadera de su cuerpo.
+Entonces <i>sea</i> Josefa se acord que deba preparar el almuerzo. Segn
+dijimos al principio de esta historia, el fogn se hallaba en el patio,
+debajo de un alero de mesilla, sin chimenea ni cosa que lo valga. All
+la anciana hizo lumbre valindose del eslabn, el pedernal, el azufre,
+el cabo de vela y unos cuantos carbones vegetales, y en poco ms el
+almuerzo qued listo. Entretanto Cecilia puso la mesa y ambas mujeres se
+sentaron a ella. Por largo rato estuvieron sin probar bocado, levantar
+los ojos del plato, ni hablar palabra. Es que a cada rato esperaba la
+nieta que la abuela le leyese la culpa en el semblante, y no se atreva
+a mirarla de frente; al paso que sta pareca muy nerviosa y
+desazonada. Varias veces intent decir algo; harto se le conoci por el
+movimiento de los labios, y otras tantas la voz se le atraves en la
+garganta, porque en vez de sonidos articulados slo se le escaparon
+sollozos. Por ltimo, hizo un esfuerzo y dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Yo deba morirme ahora mismo.</p>
+
+<p>&mdash;Jess, mamita! No diga eso, exclam Cecilia sin alzar la cabeza.</p>
+
+<p>&mdash;Por qu no, si tal es lo que siento? Qu hago yo en el mundo? De
+qu sirvo? De estorbo, nada ms que de estorbo.</p>
+
+<p>&mdash;Nunca haba hablado as su merced.</p>
+
+<p>&mdash;Puede ser, pero mis penas, aunque grandes, he podido sobrellevarlas
+hasta ahora. Ya estoy vieja; sin embargo, me faltan las fuerzas, no
+puedo ms. Estaba pensando que sera mejor echarme a morir.</p>
+
+<p>&mdash;No dice su merced que es pecado murmurar de los trabajos y penas que
+Dios nos manda? Acurdese que Jesucristo llev la cruz hasta el
+calvario.</p>
+
+<p>&mdash;Pobre de m! Mucho tiempo hace que he andado la <i>va crucis</i>, y que
+estoy en el calvario. Slo falta mi crucificacin, y tal parece que me
+la tienen decretada aquellos mismos que ms quiero en este mundo.</p>
+
+<p>&mdash;Si mamita lo dice por m, mire su merced que comete una verdadera
+injusticia. Bien sabe Dios que por aliviarle los pesares, de buena gana
+dara la sangre de mis venas.</p>
+
+<p>&mdash;No lo demuestras, no se te conoce. Al contrario, parece que te
+complaces en hacer siempre lo que yo no quiero que hagas, lo mismo que
+te prohbo. Si t me quisieras como dices no haras ciertas cosas...</p>
+
+<p>&mdash;Eh! Ya veo por donde va su merced.</p>
+
+<p>&mdash;Voy por donde debo ir, por donde va toda madre que estima en algo el
+porvenir de sus hijos y su propio decoro.</p>
+
+<p>&mdash;Si su merced no diera odos a chismosos, lengua largas, se ahorrara
+ms de un disgusto.</p>
+
+<p>&mdash;Sucede, nia, que esta vez el chisme viene bien con lo que yo vi con
+estos ojos y o con estas orejas que se han de comer la tierra.</p>
+
+<p>En el calor de la discusin la muchacha haba cobrado aliento y dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Qu ha podido ver ni or su merced que no sea un chisme? Vamos,
+dgalo.</p>
+
+<p>&mdash;Cecilia, lo que yo veo claro como la luz del da es que a pesar de mis
+amonestaciones y de mis consejos, t buscas tu perdicin como la
+mariposa la luz de la vela.</p>
+
+<p>&mdash;Y si cierta persona, que es a quien su merced se refiere, se casa
+conmigo, me colma de riquezas y me da muchos tnicos de seda, y me hace
+una seora y me lleva a otra tierra donde nadie me conoce, qu dira su
+merced?</p>
+
+<p>&mdash;Dira que ese es un sueo irrealizable, un disparate, una locura. En
+primer lugar l es blanco y t de color, por ms que lo disimule tu
+cutis de ncar y tus cabellos negros y sedosos. En segundo lugar, l es
+de familia rica y conocida de La Habana, y t pobre y de origen
+oscuro... En tercer lugar... Pero, a qu cansarme? Hay otro
+inconveniente todava mayor, ms grande, insuperable... T eres una
+chicuela casquivana... Mujer perdida, sin remedio. Dios mo! qu he
+hecho yo para que me castiguen as?</p>
+
+<p>La ltima exclamacin la hizo <i>sea</i> Josefa, ya en pie y con las manos
+en los odos, como para no or por boca de la nieta la confirmacin del
+mal juicio que se haba formado acerca de sus opiniones sobre el
+matrimonio. Cecilia se puso tambin en pie y quiso seguir a la abuela,
+sea con la intencin de calmarla, sea con la de justificarse, explicando
+o ampliando su idea; pero se detuvo de repente porque en aquel momento
+asom por la entreabierta puerta de la calle el bien conocido rostro de
+Nemesia.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_XIIb" id="Capitulo_XIIb"></a><span class="smcap">Captulo XII</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>...Pero ponme</i><br />
+<i>esa mano en este pecho.</i><br />
+<i>No sientes en l, Matilde,</i><br />
+<i>Un volcn? Pues son mis celos!</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">J. J. Milans</span></p></div>
+
+<p>&mdash;Santos das por ac, entr diciendo muy risuea Nemesia sin llamar a
+la puerta.</p>
+
+<p>Pero se qued callada e inmvil no bien ech de ver la cara y actitud de
+sus dos amigas. La abuela haba vuelto a desplomarse en la butaca, su
+sitio favorito; la nieta se mantena de pie, junto a la mesa, en la cual
+apoyaba una mano, fluctuando visiblemente entre el dolor y la
+desesperacin.</p>
+
+<p>No pudo ser ms oportuna la aparicin de la amiga en aquellas
+circunstancias. La anciana haba dicho ms de lo que la prudencia
+aconsejaba, y la joven tema averiguar el sentido ntimo de las ltimas
+palabras de la abuela. Qu saba ella? Por qu usar un lenguaje tan
+embozado? Abrigaba fundadas sospechas o slo pretenda intimidar?</p>
+
+<p>La verdad es que en la disputa, con la conciencia alarmada, si no en
+posesin de hechos, ambas haban avanzado a un terreno resbaladizo,
+hasta all vedado para ellas, donde la primera que entrase haba de
+recoger larga cosecha de pesares y remordimientos. Por su parte, no
+crea <i>sea</i> Josefa llegado el momento de enterar a Cecilia de su
+verdadera posicin en el mundo. Tal vez el lechero se haba equivocado
+respecto de la identidad del joven; tal vez ste meramente pasaba por la
+puerta de la casa. Si usted quiere conservar la inocencia de una
+doncella, no la acuse, sin pruebas de haber pecado. Por estas razones
+<i>sea</i> Josefa, aunque desazonada, y llena de profundo pesar, desde lo
+ntimo del pecho salud con alegra la venida inesperada de Nemesia.</p>
+
+<p>Por fortuna tambin, para sacar a las tres mujeres de su embarazosa
+situacin, llamaron entonces a la puerta de la calle con un fuerte golpe
+de aldaba, modo desusado de llamar. <i>Sea</i> Josefa, siempre lista para
+estos casos, corri a abrir, recibiendo, junto con un saludo profundo,
+un papel que le alarg un negro ya canoso, vestido decentemente de
+limpio. Tena todo el aire de calesero de casa principal. Dada la carta,
+se march diciendo:&mdash;No contesta.</p>
+
+<p>No tena, en efecto, contestacin, ni vena dirigida a <i>sea</i> Josefa,
+sino al Dr. Don Toms de Montes de Oca. En mano propia. Llegaba a
+tiempo de calmar la ansiedad mayor de su espritu atribulado. Con el
+auxilio de las gafas, que le alcanz Cecilia, pudo ella mascullar para
+s:</p>
+
+<div class="block3"><p>Muy seor mo: De conformidad con lo que hemos hablado, doy la
+presente a la portadora, que se le presentar hoy mismo, a fin de
+que Vd. la explique lo que haya de hacerse en el asunto consabido.
+Est de ms repetirle que responde a todo y que le vivir
+eternamente reconocido S. S. S. y amigo Q. B. S. M.<a name="FNanchor_39_39" id="FNanchor_39_39"></a><a href="#Footnote_39_39" class="fnanchor">[39]</a></p>
+
+<p class="r"><i>C. de Gamboa y Ruiz.</i></p></div>
+
+<p>Leda una y otra vez la carta para enterarse mejor del contenido, mir
+por encima de las gafas, primero a la nieta, luego a Nemesia, que se
+estaba callada a esperar el resultado de aquella escena muda,
+conocidamente absorbida, y como dudosa del partido que deba tomar. Pero
+el hoy mismo de la carta la oblig a formar una resolucin
+preguntando:</p>
+
+<p>&mdash;Qu hora es?</p>
+
+<p>&mdash;Son las ocho, contest Nemesia prontamente. Acaban de mudar las
+guardias de la <i>suidad</i>. Como que oigo los tambores <i>entodava</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Qu me alegro! repuso <i>sea</i> Josefa. Ests t hoy muy de prisa, hija
+ma? aadi hablando con Nemesia.</p>
+
+<p>&mdash;No, seora, ni un tantico. Iba a la sastrera de Uribe en busca de
+costura. Pero si la vida dura, el tiempo es largo. Ir ms tarde. Lo
+mismo da.</p>
+
+<p>&mdash;Ahora bien, hija, t me vas a hacer un favor: te quedas aqu en la
+compaa de Cecilia, intertanto doy un saltico a la Merced y vuelvo en un
+santiamn. Te quedars?</p>
+
+<p>Sin aguardar respuesta se ci de nuevo la correa, se ech el chal de
+caamazo por la cabeza y sali a la calle. Y no bien lo hizo cuando
+Nemesia se volvi de improviso para Cecilia, la cogi por ambas manos y
+le dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Qu te cuento, china? Acabo de toparme con l.</p>
+
+<p>&mdash;Con quin? pregunt Cecilia.</p>
+
+<p>&mdash;Con tu adorado tormento.</p>
+
+<p>&mdash;Y qu bienes nos vienen con esa gracia?</p>
+
+<p>&mdash;Es posible, mujer? Lo dices como si no te importara. Cuando digo que
+me he topado con l es porque creo que te interesa saber cmo, cundo y
+dnde lo he visto. Vengo a buscarte.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no puedo salir.</p>
+
+<p>&mdash;Para estos casos siempre hacen un poder las mujeres de pelo en pecho
+como t.</p>
+
+<p>&mdash;Mamita puede volver pronto y yo no quiero que me encuentre fuera.</p>
+
+<p>&mdash;Qu importa? Quin dijo miedo? No es lejos tampoco. Detrs de Santa
+Teresa.</p>
+
+<p>&mdash;No s qu sacar yo con ir hasta all.</p>
+
+<p>&mdash;Tal vez un desengao.</p>
+
+<p>&mdash;Pues para eso no voy. No quiero desengaos tan temprano.</p>
+
+<p>&mdash;Es preciso que vengas, mujer. Te interesa, te lo repito. Pronto.</p>
+
+<p>&mdash;No estoy vestida ni peinada.</p>
+
+<p>&mdash;No le hace. En un momento te pones el tnico, te alisas el pelo, te
+echas la manta por la cabeza y <i>naide</i> te conoce. Yo te ayudar.</p>
+
+<p>&mdash;Nene, cmo dejamos la casa?</p>
+
+<p>&mdash;Le echamos la llave a la puerta, y ojos que te vieron ir, paloma
+torcaza. Vamos, anda. No hay tiempo que perder. Podemos llegar tarde,
+cuando <i>haygan</i> volado los pjaros.</p>
+
+<p>&mdash;Me da vergenza salir a la calle de trapillos.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Naide</i> te ver. Hombre! Ni que fueras a perder por eso el
+casamiento. Vienes? Sera una lstima llevarnos chasco.</p>
+
+<p>&mdash;Qu ser? pens Cecilia entrando en el cuarto para prepararse, como
+lo hizo, en un dos por tres.</p>
+
+<p>Haba logrado Nemesia despertar la curiosidad y an la alarma en el
+nimo de la amiga, y de antemano saboreaba el placer de verla morir de
+celos.</p>
+
+<p>Bastante trabajo cost a las dos muchachas el cerrar la puerta con
+llave. La oxidada cerradura estaba fija en el ngulo del marco y la
+traviesa a un lado, el picolete adherido a su armella en la hoja macho
+al otro, mal ajustado en la alcayata que le serva de apoyo, y de
+consiguiente no entraba el cerradero en la hembrilla para que hiciera
+presa el pestillo. Al fin, lograron su objeto, haciendo uso Cecilia de
+ms maa que fuerza; y echaron a andar a paso menudo, bajo la sombra de
+los tejados, en direccin del sur de la ciudad.</p>
+
+<p>Detrs de las tapias del convento de Santa Teresa, opuesto a una casa de
+ventanas de poyo alto y rejas voladizas, haba parado un carruaje, al
+cual se vean enganchados tres caballos apareados, de frente para la
+calle de la Muralla. El calesero montaba el de la izquierda, armado de
+machete largo y dems adminculos del oficio, en son de marcha. Al
+estribo inmediato a la acera haba un joven dando los ltimos adioses a
+una seorita en traje de viaje, que se hallaba sentada a la derecha de
+un caballero entrado en aos y de aire respetable.</p>
+
+<p>Ocupaba el poyo de la ventana mencionada un grupo compuesto de varias
+seoras y caballeros, todos conocidos nuestros; es decir, la familia
+Gmez, Diego Meneses y Francisco Solfa, despidindose de Isabel
+Ilincheta que, en unin de su padre, se volva para Alquzar. Casi a un
+tiempo todos aqullos le dirigan la palabra desde la ventana y ella les
+contestaba, asomando a veces la cabeza por debajo del capacete, sin
+desatender el joven al estribo, que apoyaba en l un pie mientras asa
+con la mano izquierda la abrazadera del quitrn.</p>
+
+<p>En esto llegaban las dos muchachas por la parte del norte de la calle.
+Desde lejos reconoci Cecilia al joven que haca de lacayo, Leonardo
+Gamboa. Y aunque no haba visto todava a la dama del carruaje, ni a
+derechas la conoca tampoco, adivin quin poda ser. Andando, andando,
+form la resolucin de dar un buen susto a los dos, tal que les sirviera
+de castigo, si no de saludable escarmiento. Para ello, adelantose a su
+compaera, le peg un fuerte empelln a Leonardo, que, por no estar
+prevenido, perdi el equilibrio, resbal y dio de costado en la concha
+del quitrn, a los pies de la sorprendida dama. Esta, ignorante de lo
+que pasaba, o juzgando que aquello no era ms que una broma, aunque
+pesada, sac la cabeza por debajo de la cortina para ver a la agresora,
+en cuyo momento, creyendo reconocerla, entre asustada y reda,
+exclamo:&mdash;Adela!</p>
+
+<p>En efecto, Cecilia, sin el disfraz, pues se le haba rodado el embozo a
+los hombros, la negra cabellera flotando, slo sujeta a la altura de la
+frente por una cinta roja, con las mejillas encendidas y los ojos
+chispeantes de la clera, era el trasunto de la hermana menor de
+Leonardo Gamboa, aunque de facciones ms pronunciadas y duras. Mas ay!
+reconoci ella pronto su error. Apenas se cruzaron sus miradas, aquel
+prototipo de la dulce y tierna amiga se transform en una verdadera
+arpa, lanzndole una palabra, un solo epteto, pero tan indecente y
+sucio que la hiri como una saeta y la oblig a esconder la cara en el
+rincn del carruaje. El epteto constaba de dos slabas nicamente.
+Cecilia lo pronunci a media voz, despacio, sin abrir casi los
+labios:&mdash;Pu...!</p>
+
+<p>Nemesia se llev por fuerza a Cecilia, Leonardo se incorpor como pudo,
+el seor Ilincheta dio la orden de marcha, el calesero peg con el pie
+en los ijares del caballo de varas, dejando caer al mismo tiempo la
+punta del ltigo en las espaldas del de fuera y el carruaje parti a
+buen paso, con lo que a poco ms se perdi de vista en la esquina de la
+calle inmediata, por donde torci a la derecha en direccin de la puerta
+de las murallas de la ciudad, llamada <i>de Tierra</i>. En vano las seoras y
+caballeros en el poyo de la ventana esperaron ver alzarse la cortina del
+postigo posterior del quitrn y asomar el pauelo blanco para decir el
+ltimo adis. Ni aqulla se movi, ni apareci ste tampoco, pregonando
+el hecho, desde luego, la desagradable impresin que haba producido el
+lance en el nimo de los desapercibidos viajeros. Mas todava cuando
+recapacitaron en lo que acababa de suceder, ya no estaban all las
+mulatas, ya haba desaparecido Leonardo juntamente con el carruaje.</p>
+
+<p>En la calle de la Merced, cerca del convento de este nombre, como quien
+va para la alameda de Paula, sobre la mano derecha, hay una casa de
+azotea, la nica de la cuadra. La entrada, aunque amplia, pues admita
+hasta dos carruajes en fila, no era de las llamadas propiamente de
+zagun. Delante de la puerta haba estacionada una mala volante a la que
+se hallaba enganchado entre varas, un caballo que para no desdecir de
+aqulla tena ms de Rocinante que de Bucfalo. Encaramado all en la
+alterosa silla, hecha as por la multitud de sudaderos para mejor
+resguardo de los lomos de la bestia, descansaba a horcajadas el calesero
+negro, cuyo traje y aspecto no desdecan un punto del resto del
+equipaje. Mientras esperaba por el dueo, o dorma, o tena en la
+mollera ms aguardiente del necesario, porque le costaba trabajo
+mantener la cabeza erecta y alta, antes daba a veces con la frente en el
+pescuezo del caballo, que por su inmovilidad pareca de piedra.</p>
+
+<p>Se le acerc <i>sea</i> Josefa por el lado de dentro y le dirigi la palabra
+repetidas veces, sin lograr que despertara o diera seales de vida. Bien
+es que ella, por respeto o por natural timidez, ni alzaba bastante la
+voz, ni osaba tocarle. No saba su nombre tampoco, pero sospechando que
+se llamaba Jos, le dijo ste repetidas veces en tono carioso:&mdash;Jos,
+Jos, Joseto, est ah el Doctor?</p>
+
+<p>Medio se incorpor el negro en la silla, e hizo muecas horribles en el
+afn de abrir los ojos, casi cegados por el polvo blanco de la calle, y
+dijo al fin:&mdash;<i>Yo no me ama Jos, me ama Ciliro, y mi amo el Dotor
+est ah aentro, si no ha salo. Dentre, dentre.</i></p>
+
+<p>Despus de darle las gracias al amable calesero, entr, en efecto, la
+anciana. Haba en la sala varias personas de aspecto pobre y ambos sexos
+esperando por el mdico, el cual en aquel momento no se hallaba
+presente. <i>Sea</i> Josefa le conoca, y desde luego le busc por todas
+partes con cierta inquietud, pues tal vez haba salido; aunque el hecho
+de la volante a la puerta y la presencia de los pacientes en la sala,
+indicaban que si estaba fuera de casa, no era para la visita ordinaria
+de enfermos que giraba todos los das despus de almuerzo. Al fin
+alcanz a verle en el patio, inclinado sobre un hombre que, sentado en
+una silla, emita de cuando en cuando quejidos apagados, ms dolorosos,
+por donde se conoca que el Doctor ejecutaba una operacin quirrgica
+difcil. Era Montes de Oca cirujano hbil, no cabe duda, al menos
+atrevidsimo en el manejo de la cuchilla, tajando carne humana como
+quien taja hogazas de pan, siempre, es verdad, con acierto, tal vez por
+la misma sangre fra con que ejecutaba esas operaciones carniceras.
+Cuntase, en efecto que en cierta ocasin le abri el vientre a un
+individuo para extirparle un absceso que se le haba formado en el
+hgado, y que lo ejecut con la mayor fortuna, pues no se le muri el
+paciente entre las manos, sino que san, al menos de aquella dolencia.
+Eso s, era tan hbil como interesado y codicioso de dinero. A nadie
+curaba de balde; ni se mova de su casa sino para hacer visitas de paga
+al contado violento, o con promesa explcita de que se le pagara bien
+su habilidad, reconocida generalmente, tarde que temprano.</p>
+
+<p>Conoci luego <i>sea</i> Josefa que haba terminado la operacin, as porque
+haba cesado de quejarse el paciente, como porque el Doctor, alzando el
+instrumento con que la haba ejecutado, dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Ea! ya est Vd., despachado. Vea lo que tena en el odo: un frijol,
+como un garbanzo, pues con la humedad de esa parte creci dos tantos de
+su natural tamao.</p>
+
+<p>&mdash;Gracias, Doctor, mil gracias. Dios se lo pague y le d mucha salud. No
+sabe Vd. cunto me ha atormentado ese frijol en el odo. Haca ms de
+diez das que no dorma, no coma ni...</p>
+
+<p>&mdash;Lo creo, le interrumpi el Doctor con aire triunfante y no poco
+receloso. Buen trabajo me ha costado extraerle el cuerpo extrao. Luego,
+la parte esa es tan delicada, que por poco que me fallase el pulso
+podan resbalarse las pinzas y daarle el tmpano del odo y dejarle
+sordo por el resto de sus das. Bien. Ahora me paga Vd. mi trabajo, se
+marcha a casa y se da unos baitos de cocimiento de malvas con unas
+gotas de ludano para calmar la irritacin...</p>
+
+<p>&mdash;Cunto le debo Doctor? pregunt el hombre temblando, no ya del dolor,
+sino del recelo de que le pidiesen mucho dinero por una operacin
+ejecutada, y eso brevemente.</p>
+
+<p>&mdash;Media onza de oro, contest Montes de Oca con sequedad e impaciencia.</p>
+
+<p>No tuvo el hombre ms remedio que meterse la mano en el pantaln y sacar
+un pauelo nada limpio, en una de cuyas puntas tena atadas varias
+monedas, que ciertamente no hacan mucha mayor suma de la que haba
+exigido el cirujano por la curacin. Volva ste para la sala, como
+acostumbraba con la cabeza baja y el hombro derecho derribado, cuando se
+encontr de manos a boca, cual se dice, con <i>sea</i> Josefa, a la que
+pregunt con su voz gangosa:</p>
+
+<p>&mdash;Qu quiere Vd. buena mujer?</p>
+
+<p>Por toda respuesta <i>sea</i> Josefa le alarg la carta de recomendacin.</p>
+
+<p>&mdash;Ah! agreg el cirujano despus de haberla ledo. Tena ya noticias de
+esto. El mismo seor don Cndido estuvo aqu bien temprano y me habl
+del asunto. Pero debo decirle a Vd. lo que a l le dije, a saber: que no
+he visto an a la enferma, que no conozco el caso y que sin conocerlo
+tendra que ser adivino para decidir lo que deba hacerse.</p>
+
+<p>&mdash;No le cont el seor don Cndido, se atrevi a observar la anciana,
+toda temblorosa, que el caso es desesperado, digo, que no da espera,
+porque depende la vida o la muerte...?</p>
+
+<p>&mdash;S, s, la interrumpi el cirujano. Algo me dijo sobre eso el seor
+don Cndido. El caso es que no puedo atender a todo. Si me dividiese en
+diez me parece que no daba avo. Ve Vd. los que aqu aguardan por mi?
+Pues fuera me esperan muchos ms, y todos con premura. Estimo al seor
+don Cndido, s que es generoso, desprendido y que sabe agradecer los
+favores que se le hacen. Deseo, puedo y est en mi mano servirle; creo
+que si le sirvo esta vez, ha de pagrmelo bien. Mas Vd. es mujer
+racional, conocer que necesito tiempo, que debo examinar por m mismo
+el caso antes de aventurar un diagnstico. Tal vez no tenga cura, tal
+vez sea peor el remedio que la enfermedad. No soy el mdico brujo que a
+ciegas decida y as sala ello. Sin embargo, quizs Vd. pueda darme
+mejores informes de lo que ha podido el seor don Cndido, que, por lo
+que entiendo, conoce el caso de odas. Quin es la enferma?</p>
+
+<p>&mdash;Mi hija!, seor don Toms.</p>
+
+<p>&mdash;Hija de Vd. eh? Qu edad tendr ahora?</p>
+
+<p>&mdash;Va en los treinta y siete.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, no es vieja. Hay ah cuerpo todava, y habr resistencia. Qu
+tiempo hace que enferm?</p>
+
+<p>&mdash;Ay, seor! Mucho tiempo, la vida de un cristiano, har ahora
+dieciocho aos ms bien ms que menos.</p>
+
+<p>&mdash;No, no quiero decir eso. Desde cundo entr en el hospital de Paula?</p>
+
+<p>&mdash;Poco despus de haber enfermado. Hace ahora algo menos de diecisiete
+aos, porque la nia tendra unos dos meses de nacida cuando, por no
+poderla sujetar en casa, me vi obligada a ponerla en el hospital de
+Paula, segn me aconsej el mdico Rosan. Ya puede imaginar el seor
+Doctor lo que me costara esta separacin. Se me arranc el alma...</p>
+
+<p>&mdash;De suerte, aadi pensativo Montes de Oca, de suerte que la nia...</p>
+
+<p>&mdash;Mi nieta? dijo <i>sea</i> Josefa.</p>
+
+<p>&mdash;S, su nieta de Vd., hija de la enferma, tendr...?</p>
+
+<p>&mdash;Va en los dieciocho aos de edad.</p>
+
+<p>&mdash;Y qu tal?</p>
+
+<p>&mdash;A Dios gracias, buena y sana.</p>
+
+<p>&mdash;No, no es eso. Pregunto que qu figura tiene, qu tal parece la
+muchacha.</p>
+
+<p>&mdash;Ay, seor Doctor! su figura y su parecer son los que van a acabar
+conmigo antes de mucho tiempo. Aunque me est a mal el decirlo, es lo
+ms lindo en verbo de mujer que se ha visto en el mundo. Nadie dira que
+tiene de color ni un tantico. Parece blanca. Su lindura me tiene loca y
+fuera de m. No vivo ni duermo por guardarla de los caballeritos blancos
+que la persiguen como moscas a la miel. Me tiene sin sombra.</p>
+
+<p>&mdash;Y esa muchacha encantadora acompaara a la enferma si la sacamos del
+hospital?</p>
+
+<p>&mdash;Si el seor Doctor lo cree conveniente, me parece que s la
+acompaara.</p>
+
+<p>&mdash;De convenir, creo que convendra y mucho; pero se ofrece una
+dificultad. Veamos. Qu tiempo hace que no se ven la madre y la hija?</p>
+
+<p>&mdash;Qu! Hace una pila de tiempo. Ms de diecisiete aos.</p>
+
+<p>&mdash;Tanto? Malo. Pero Vd. u otro le habr hablado a menudo a la madre de
+la hija y a la hija de la madre?</p>
+
+<p>&mdash;A la madre s le he hablado frecuentemente de la hija, cada vez que he
+ido a verla; a la hija nunca de su madre. Estoy por creer que no sabe
+que existe.</p>
+
+<p>&mdash;Conque no se ha intentado nunca el que se vean la madre y la hija?</p>
+
+<p>&mdash;Nunca.</p>
+
+<p>&mdash;Mal hecho.</p>
+
+<p>&mdash;As cre yo, pero el seor Doctor Rosan, que fue quien la asisti en
+el parto y despus del parto, me aconsej que las separase, y despus
+que a la madre se le remat el juicio, me repiti que no le hablase de
+eso a la hija, porque querra verla y era fcil que la loca en uno de
+sus arrebatos la ahogase con sus propias manos. Pues es preciso que sepa
+el seor Doctor don Toms, que tom la locura con la hija, diciendo que
+como haba nacido blanca tena a menos el tener madre de color.</p>
+
+<p>&mdash;Vaya, pues. Se equivoc Rosan. Es un buen mdico, no se puede negar,
+slo que en este caso me parece que perdi los papeles o que se le fue
+el santo al cielo. Si la madre y la hija se ven de repente, despus de
+una larga separacin, tal vez se efecte una reaccin, y las
+enfermedades se curan con reacciones o revulsiones, no con medicinas,
+particularmente aqullas en que aparece afectado el sistema nervioso.
+Somos todo nervio, nada ms que nervio. Irritados los nervios cate Vd.
+la locura. Estaba pensando... Se haba pensado llevar la enferma al
+campo, a una finca que poseo cerca del puerto de Jaimanitas, a fin de
+ver si cambiando el aire y dndose unos baos de agua salada, se lograba
+la revulsin que se busca. Pero es que la hija no puede ir all con la
+madre. Figrese Vd. que en esa finca, en el ingenio de Jaimanitas, digo,
+tengo sociedad con los Padres Belenitas. Lo administran y muchos de
+ellos se pasan en l buenas temporadas, en particular durante la
+molienda. Qu escndalo no se armara con la aparicin de una joven tan
+linda, como Vd. dice, en medio de aquellos benditos Padres? La
+tentacin! Dios nos libre. Ms de uno de ellos perdera el juicio y se
+dira que yo tena la culpa... Mas ya veremos modo de arreglar eso.
+Vulvase Vd. por ac pasado maana, que yo ver a la enferma entre tanto
+y dir a Vd. lo que haya de hacerse. Quiero servir al seor don Cndido,
+puedo servirle, y me parece que ser con beneficio de todos los
+interesados.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_XIIIb" id="Capitulo_XIIIb"></a><span class="smcap">Captulo XIII</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>La alegra del corazn conserva
+la edad florida, la tristeza seca
+los huesos.</i></p>
+
+<p>Parbolas de Salomn.</p></div>
+
+
+<p>En la poca de que venimos hablando, eran <i>rara avis</i> los dentistas de
+profesin en La Habana. Siguiendo aquel refrn castellano que ensea: al
+que le duele la muela que se la saque, el oficio o arte dental lo
+ejercan, por la mayor parte, en las poblaciones, los barberos; en los
+campos los cirujanos, quines armados con el potente gatillo de acero,
+no dejaban diente ni muela con vida.</p>
+
+<p>Haba tambin sacamuelas intrusos o aficionados. Entre stos, uno de
+nombre Fiayo se haba hecho clebre por la destreza y habilidad con que
+pona las races al aire y sin dolores de esos apndices de la
+masticacin. Su fama y popularidad, sin embargo, provenan del hecho,
+primero, de no emplear instrumento quirrgico de ninguna clase; segundo,
+de no llevar dinero por sus mgicas operaciones dentarias.</p>
+
+<p>La hija mayor de los seores Gamboa, Antonia, haca tiempo vena
+padeciendo de una neurosis de carcter agudo a la cara, cuyo asiento en
+la mandbula superior daba lugar a presumir tena por causa la carie de
+un molar. Los mdicos consultados, despus de probar la aplicacin de
+apsitos, sanguijuelas, enjuagues y cabezales, sin fruto aparente,
+decidieron se hiciera la extraccin. Pero la idea no ms de que para
+llevarse a efecto haba de emplearse el temible gatillo, ocasionaba
+sudores y desmayos en la dolorida joven.</p>
+
+<p>Por aquellos das lleg a La Habana, desde el campo, el mgico dentista
+Fiayo, y, como de costumbre se hosped<a name="FNanchor_40_40" id="FNanchor_40_40"></a><a href="#Footnote_40_40" class="fnanchor">[40]</a> en casa del Doctor Montes de
+Oca. No bien lleg a odos de doa Rosa la noticia, cuando dispuso la
+engancharan el quitrn, y sola, con la hija doliente, se dirigi a la
+calle de la Merced. Llena estaba la sala de pacientes, unos en solicitud
+de los consejos o remedios del mdico, otros de los servicios del famoso
+sacamuelas. Este ocupaba el segundo cuarto, cuya puerta y ventana daban
+al patio, y era por eso el ms claro y a propsito para las operaciones
+de la boca. All tena una silla comn de madera, en que haca sentar al
+paciente con la cara para el este, y en un dos por tres pona al aire
+las races de la muela o el diente que le indicaba el interesado.
+Suceda a veces que encontraba mayor resistencia de la que poda vencer
+con la fuerza del pulgar y del ndice de la mano derecha; en cuyo caso,
+disimuladamente meta sta en la faltriquera del chaleco, cual si
+pretendiera enjugrsela, se armaba de una llavecita de hierro, converta
+el paletn en gatillo, el tronco en palanca, y el xito era instantneo
+y seguro.</p>
+
+<p>La entrada de doa Rosa Sandoval de Gamboa con su hermosa hija Antonia
+no caus poca sorpresa en las personas presentes en la sala,
+principalmente en Montes de Oca, que si bien era el mdico de palacio y
+gozaba de extensa y merecida fama, no estaba acostumbrado a que le
+consultasen en su propia casa, seoras tan distinguidas y en la
+apariencia ricas. Tamaa condescendencia y amabilidad no podan menos de
+obligar a un mdico de las condiciones y calidades del que tratamos
+ahora; as fue que, abandonando desde luego a sus pacientes, sali a
+recibir y atender a las recin llegadas. No conoca l sino de nombre y
+de vista a doa Rosa, a pesar de la estrecha y antigua amistad que le
+ligaba con su marido. Pero a tiempo de acercrsele y hacrsela presente,
+le pas por la mente que tal vez la inesperada venida de aquella
+respetable seora tena que ver algo con la enferma del hospital de
+Paula, de la cual hablaba precisamente con la anciana <i>sea</i> Josefa, en
+los momentos en que entr en la sala. Y una vez metido este extrao
+pensamiento en su cabeza, ya no hubo forma de sacarle de ah.</p>
+
+<p>&mdash;La seora esposa de mi caro amigo el seor don Cndido Gamboa y Ruiz,
+si no estoy equivocado, dijo Montes de Oca.</p>
+
+<p>&mdash;Servidora de Vd., contest secamente doa Rosa.</p>
+
+<p>&mdash;Yo lo soy de Vd. muy atento. Y sta es su seorita hija de Vd.?</p>
+
+<p>&mdash;S, seor.</p>
+
+<p>&mdash;Bien se conoce. Hermosa nia. Dios se la guarde. Tengan la bondad de
+pasar adelante y sentarse.</p>
+
+<p>&mdash;No hay necesidad, dijo doa Rosa. Vd. es persona muy ocupada, y luego
+vena solamente...</p>
+
+<p>&mdash;Lo adivino, lo s, mejor dicho, y perdone que la interrumpa, dijo
+Montes de Oca con desusada oficiosidad. Me complace el ver que Vd.,
+tambin se interesa por la salud de la enferma en el hospital de Paula.
+Tanta bondad y nobleza de alma son mucho de celebrarse. Lo veo, lo
+comprendo perfectamente, desea Vd., conocer cuanto antes cul es mi
+diagnstico acerca del estado de la pobre muchacha. Es de celebrarse.</p>
+
+<p>No teniendo noticias de semejante enferma, la madre y la hija se miraron
+azoradas, azoramiento que el mdico no slo no entendi, sino que lo
+interpret por uno de aquellos sentimientos de admiracin mezclados de
+gratitud que sienten las personas bien criadas cuando les adivinan sus
+pensamientos y se anticipan a sus caros deseos. Halagada de este modo
+su vanidad, continu diciendo, cada vez ms satisfecho de su
+penetracin:</p>
+
+<p>&mdash;Dir a Vd., seora ma, con gran sentimiento, lo mismo que acabo de
+decirle a la anciana madre de la enferma, con quien me ha visto Vd.,
+hablando hace poco. No es nada favorable mi diagnstico. Con Vd. aun
+puedo ser ms franco que con la madre. Ah no hay ya fuerzas, sujeto,
+como decimos; quedan slo alma en boca y huesos en costal, segn se dice
+de los bozales recin llegados de Guinea. Su mal trae origen de una
+meningitis aguda, superveniente de un susto, que bajo el influjo de una
+fiebre puerperal, la priv del juicio y produjo un desorden general del
+sistema nervioso, cuyo estado ha pasado a crnico, para el que hasta
+ahora no se conoce remedio en la ciencia mdica. En el da los sntomas
+ms marcados son los de una consuncin lenta, ya en el ltimo perodo,
+cuyo trmino puede ser ms o menos cercano, pero cierto y fatal que, o
+mucho me engao, o no podra alargar una hora, un minuto el mismo
+Galeno<a name="FNanchor_41_41" id="FNanchor_41_41"></a><a href="#Footnote_41_41" class="fnanchor">[41]</a> si para ello solamente volviese al mundo. Esta clase de
+enfermos acaban como las velas as que se evapora el sebo de que estn
+hechas. Se apagar su vida el da y a la hora menos pensada. Lo peor de
+todo, <i>misea</i><a name="FNanchor_42_42" id="FNanchor_42_42"></a><a href="#Footnote_42_42" class="fnanchor">[42]</a> Rosa, es que ya es demasiado tarde para sacarla del
+hospital. Corremos riesgo de que se nos quede muerta entre las manos,
+que se apague la vela en cuanto le d el aire libre del campo. Siento
+mucho no poder llenar los deseos del seor don Cndido...</p>
+
+<p>En este punto hizo Rosa un movimiento de sorpresa que llam la atencin
+aun del embebecido mdico, obligndole a dejar trunca la frase. No era
+para menos la especie. Mujer ms joven, menos precavida que ella, habra
+hecho una exclamacin demostrando mayor desazn y clera. De tal
+naturaleza fue, sin embargo, la impresin que le causaron las ltimas
+palabras de Montes de Oca, que cambi de color, ponindosele rojo en el
+primer instante el rostro, y luego plido, y desapareci, por supuesto,
+la plcida expresin con que haba estado escuchando el ininteligible
+diagnstico. Aunque de origen bien diverso, la misma sensacin de
+extraeza experiment Antonia. No comprenda sta, es cierto, por su
+juventud y ninguna experiencia, toda la malicia que poda encerrar el
+hecho de que su padre desease sacar del hospital de Paula a una muchacha
+enferma y desconocida para toda la familia, con el objeto de que se
+curase en alguna otra parte. Pero no se hallaba doa Rosa en el mismo
+caso. Lo que era oscuro e insignificante para la hija, era un mar de luz
+para la madre, la verificacin de continuas sospechas, el aguijn de
+celos antiguos y siempre vivos. Quin poda ser aquella moza, ni qu
+clase de relaciones tena o haba tenido con ella su esposo, que estaba
+empeado en sacarla del hospital de Paula por medio del mdico Montes de
+Oca? Deba de ser una mulata, pues que su madre era casi negra. Se
+hallaba gravemente enferma, el mdico la haba desahuciado, estara
+hecho un esqueleto, fea, asquerosa, morira ciertamente en breve; pero
+haba sido su rival, haba gozado a la par con ella del amor y de las
+caricias de Gamboa.</p>
+
+<p>Por qu disposicin del cielo averiguaba en la hora postrera un secreto
+tras el cual vena corriendo haca ms de una dcada? Ya era poco menos
+que intil la venganza. La muerte se interpondra en breve entre la
+esposa y la manceba. Qu desesperacin! Qu tumulto de pasiones! Qu
+atar y desatar de cabos sueltos, ocultos mas no olvidados en los
+rincones del pensamiento! Quera hablar, gritar, desahogar de alguna
+manera su corazn oprimido. Cunto alivio no la habran proporcionado
+las lgrimas! Cristiana y discreta como era doa Rosa, sin duda hubiera
+dado en aquel instante la mitad de su vida por retrotraer los sucesos
+al ao 13 14, en que, joven todava, llena de fuerza y de encantos
+personales, con menos cordura y calma, la hubiera sido fcil, plausible,
+hacer valer sus derechos de esposa, de madre y de seora.</p>
+
+<p>Mientras revolva todas estas cuestiones en la cabeza, obra que no le
+cost muchos minutos, sino segundos de tiempo, y senta que la sangre se
+asomaba toda a sus mejillas, pasole por la mente lo de la nia en la
+Casa Cuna y su lactancia por Mara de Regla, la esclava ahora de
+enfermera en el ingenio <i>La Tinaja</i>; y dedujo, por necesaria
+consecuencia, que esa historia se relacionaba estrechamente con la mujer
+enferma en el hospital de Paula. Buscaba, pues, Gamboa salvarle la vida
+a la madre de su hija bastarda? Quin sera sta? Viva an? La
+reconoca como tal el padre? Fuerza era averiguarlo. Tal vez Montes de
+Oca estaba enterado. Haciendo un esfuerzo supremo, logr dominar la
+agitacin ya a punto de embargarle los sentidos; y decidi apurar hasta
+las heces la copa de la curiosidad y de los celos. As, tomando de nuevo
+el hilo de la conversacin con Montes de Oca, que mostraba deseos de
+manifestar cuanto saba, dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Yo tambin siento en el alma que no se pueda hacer nada de provecho
+con la pobre...</p>
+
+<p>&mdash;Rosario Alarcn, sugiri el mdico, viendo que doa Rosa titubeaba.</p>
+
+<p>&mdash;Rosario Alarcn, repiti sta. Lo ms presente que yo tena. Mi
+memoria es flaca en esto de recordar nombres. Se lo dije a Gamboa que ya
+era demasiado tarde y no dudo que el desengao le causar un verdadero
+pesar. Luego la hija, as que lo sepa...</p>
+
+<p>&mdash;En cuanto a eso, repuso prontamente Montes de Oca, pierda Vd. cuidado,
+<i>misea</i> Rosa. La abuela ha tenido la habilidad de ocultarle a la hija
+hasta la existencia de la madre enferma.</p>
+
+<p>&mdash;Es posible! exclam doa Rosa. Parece increble...</p>
+
+<p>&mdash;Nada ms fcil, continu el mdico. Esto es, repito lo que me ha
+contado la anciana que acaba de salir de aqu y que yo no hallo
+absurdo. Supongo que Vd. no ignora que cuando pusieron en Paula a la
+Rosario Alarcn, la hija era una chiquilla, sin uso de razn para echar
+de menos a una madre a quien despus no ha visto.</p>
+
+<p>&mdash;Con que la hija, una mujer hecha y derecha...</p>
+
+<p>&mdash;Y muy linda, sin desdoro de los presentes, dijo Montes de Oca,
+cortando otra vez la palabra a su interlocutora para interpretar a su
+manera un pensamiento no ms que indicado.</p>
+
+<p>&mdash;Quiere decir, dijo doa Rosa, que Vd. conoce a la mozuela. Estara
+aqu con la abuela.</p>
+
+<p>&mdash;No, seora, no la he visto nunca. Hablo por boca de ganso, repito lo
+que me ha contado la abuela. Mejor dicho, no la veo desde el primero o
+segundo mes de nacida, cuando la Real Casa Cuna o de Maternidad estaba
+situada en la calle de San Luis Gonzaga, cerca de la esquina de la del
+Campanario Viejo.</p>
+
+<p>&mdash;Luego tal es la nia para cuya crianza se tom en alquiler a mi
+esclava Mara de Regla.</p>
+
+<p>&mdash;Puede ser, yo no s de eso jota.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo que no, si por orden de Vd. se me pagaron las dos onzas
+mensuales del alquiler mientras dur la lactancia de la susodicha nia?</p>
+
+<p>&mdash;Por orden ma? Perdone Vd. <i>misea</i> Rosa. No tengo idea de semejante
+inquilinato, y, por supuesto, de la tal mensualidad. No estar Vd.
+equivocada?</p>
+
+<p>&mdash;Vaya, seor Doctor, repuso doa Rosa. Es olvido o pura modestia de
+Vd.?</p>
+
+<p>&mdash;Ni lo uno ni lo otro, mi seora. Positivamente no tengo noticias de lo
+que Vd. dice.</p>
+
+<p>&mdash;As ser, dijo al fin doa Rosa advirtiendo que el mdico se pona en
+guardia. Comprendo lo que pasa por Vd.: no quiere que se hable ms de
+este asunto. No aadir palabra. Eso no obsta para que yo le manifieste
+mi complacencia por el uso que hizo Vd. de los servicios de mi esclava,
+cuando se le ofreci sacar de apuros a un amigo. Permtame le agregue,
+ya que se presenta la ocasin, que me negu a tomar un peso por el
+alquiler de la criatura, y que si al fin recib el dinero fue porque se
+me dijo que de otro modo Vd. no la aceptaba.</p>
+
+<p>Guard silencio Montes de Oca. nicamente inclin respetuoso la cabeza
+como hombre que, cogido en un fallo, y sin salida plausible ni medios de
+defensa, se resigna y aguarda la sentencia. Pero lo poco que neg fue
+precisamente aquello de que deba estar ms convencida doa Rosa, es a
+saber, del inquilinato de la nodriza y del salario que por ello la
+abonaron mes a mes, durante cierto tiempo. En lo que s se equivocaba
+lastimosamente era en dar por hecho que Montes de Oca haba sido el
+contratante y pagado el dinero del supuesto alquiler. Sobre este
+particular importante haba sufrido dicha seora un engao: su marido
+no le haba dicho la verdad!</p>
+
+<p>Ahora bien: a la vista de la persistente negativa del mdico, sali
+doa Rosa de su error? Difcil es la comprobacin en tales casos, y por
+lo mismo nos limitamos a decir que, aclarados ciertos particulares
+oscuros sobre la mujer enferma y las relaciones que con ella y con la
+hija tena su marido, lo dems se caa de su peso, se infera sin
+esfuerzo, y no era digno de una seora el informar a una persona extraa
+de secretos de familia que quizs realmente ignoraba. Desisti, pues,
+del ataque y concluy pidiendo al mdico que la perdonase las molestias
+que le haba ocasionado, sirvindose decirla si Fiayo se hallaba
+dispuesto a examinarle la boca a su hija Antonia. Por sentado que lo
+estaba, y se ejecut la operacin con toda felicidad. Despus, don Toms
+Montes de Oca tuvo la cortesa de acompaar a las dos seoras hasta el
+estribo del carruaje y de ayudarlas a montar en l. Y una vez sentada y
+emprendida la marcha en vuelta de la casa, doa Rosa se cubri la cara
+con las manos y dio a llorar y sollozar sin medida ni consuelo; todo
+esto con extraeza grande de la hija, quien, ocupada de su propio dolor
+fsico, no haba echado de ver la transformacin del semblante de su
+madre as que se alej de la presencia del mdico.</p>
+
+<p>Conviene advertir aqu que a consecuencia de un disgusto con su padre
+por la salida a la calle tan de madrugada, segn hemos referido ya,
+Leonardo haca tres o cuatro das que no paraba en su casa, sino en la
+de una ta materna. Esto contribuy a aumentar el pesar de doa Rosa. No
+slo se neg a sentarse a la mesa, lista para el almuerzo, sino a darle
+explicacin alguna a don Cndido sobre los motivos de su sentimiento. En
+medio del llanto y de los suspiros, pronunci varias veces el nombre del
+hijo favorito, razn por qu las hijas, suponiendo que la ausencia de
+ste era la causa original de sus lamentos, despacharon a Aponte en su
+busca con el carruaje. Vino el joven, y al punto doa Rosa, rodendole
+con sus brazos, le cubri la frente de besos y de lgrimas. Dbale entre
+tanto los eptetos ms cariosos y le deca:&mdash;Hijo del alma, dnde
+estabas? Por qu huas de las caricias de tu madre? Mi amor, mi
+consuelo, no te apartes de mi lado. No sabes que tu triste madre no
+tiene otro apoyo que el tuyo? T no mientes, t dices siempre verdad, t
+eres el nico en esta casa que conoce lo que vale una madre y esposa
+leal. Mi vida, mi corazn, mi fiel amigo, mi todo ya en el mundo, qu,
+ni quin tendr bastante poder ahora para arrancarte de mis brazos? Slo
+la muerte.</p>
+
+<p>Al fin esta seora, casada, madre de familia, halagada por los dones de
+la fortuna y de la naturaleza, al llegar a su casa se encontr rodeada
+de varias personas que le eran muy queridas, que la respetaban y que se
+apresuraron a enjugar sus lgrimas, a ofrecerle consuelos y
+distracciones. Al fin, aquella angustia suya, dado que legtima, naca
+de un mero desengao en su vida conyugal, que por la poca en que le
+recibi, bien se conoca que el ngel de su guarda se le haba apartado
+de los ojos hasta la hora en que su conocimiento la fuese menos
+doloroso. Hasta all un golpe de celos era lo nico que vena a turbar
+la serenidad de sus das, por otra parte siempre plcidos e iguales.</p>
+
+<p>Pero qu haba de comn entre el pesar, el desengao ni los celos de
+doa Rosa Sandoval de Gamboa, y el pesar, el desengao y la desolacin
+de la pobre <i>sea</i> Josefa, ms desamparada y sola que antes desde el
+punto que se separ del mdico Montes de Oca y volvi a cruzar el umbral
+de su casita en la calle del Aguacate? Con razn pudo entonces exclamar
+con el salmista:&mdash;Venid, cielos y tierras, aves que poblis el aire,
+peces que llenis las aguas, brutos que hollis los campos, y decidme:
+Hay dolor comparable con el dolor mo?</p>
+
+<p>Nadie le pregunt por qu lloraba y se mostraba tan afligida. Cecilia, a
+quien encontr all de vuelta, estaba harto disgustada para pensar en
+los disgustos ajenos. Nemesia tambin guard un profundo silencio,
+diciendo slo al despedirse de las dos:&mdash;Hasta despus. Aun la imagen de
+la Virgen en el nicho, frente a su butaca, pareca que no deba
+ofrecerla esta vez consuelo. Transida por el dolor de la espada que le
+atravesaba el pecho, diriga hacia otra parte sus amorosos ojos.</p>
+
+<p>Y tal fue, despus de todo, la indicacin oportuna que recibiera <i>sea</i>
+Josefa en medio de su pavorosa soledad. La madre del Salvador del mundo,
+en los momentos de perderle enclavado en una cruz, claramente le
+enseaba con su resignada, sublime actitud, que hay dolores tan grandes
+para los cuales no se encuentra consuelo aqu abajo, sino all arriba,
+en el cielo!</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_XIVb" id="Capitulo_XIVb"></a><span class="smcap">Captulo XIV</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Meditando su pena</i><br />
+<i>Dentro del pecho el corazn se abrasa:</i><br />
+<i>El fuego desordena</i><br />
+<i>Los lmites y pasa:</i><br />
+<i>Y suelta ya la lengua, habl sin tasa.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Gonzlez Carvajal</span></p></div>
+
+
+<p>La extraa conducta y las frases irnicas de su cara esposa traan
+alarmado a don Cndido Gamboa. Nunca haba usado ella un lenguaje tan
+sarcstico. Por el contrario, en sus arranques de celos siempre haba
+pecado por franca y desembozada. Qu haba averiguado de nuevo? Dnde
+haba estado aquella maana, que la produjo tal cambio?</p>
+
+<p>No entraban en el carcter, ni en las ideas de honor y dignidad de don
+Cndido el pedir a su esposa la explicacin del misterio, menos a los
+hijos con quienes pocas veces hablaba, mucho menos a los criados, alguno
+de los cuales saba ms secretos de la familia de lo que convena a la
+paz y a la dicha del hogar. Hombre de mundo y astuto, crey que poda
+dejar al tiempo y a la indiscrecin de la mujer o de los hijos el salir
+de dudas ms tarde o ms temprano.</p>
+
+<p>Adopt, eso s, mayor cautela, observ con doble atencin; y he aqu la
+sola novedad que se oper en su conducta en adelante respecto de su
+familia. Ni tuvo que mantener larga espectativa tampoco, porque das
+despus, en la mesa del almuerzo, se habl de la neurosis facial de
+Antonia y del alivio que senta despus de la extraccin de la muela por
+Fiayo. No necesit de ms don Cndido: su mujer haba estado en casa de
+Montes de Oca, donde era notorio que aqul paraba y ejecutaba sus
+operaciones dentarias.</p>
+
+<p>Precioso dato ste; slo que, en vez de ayudarle a resolver el enigma,
+contribuy a desorientarle y hasta cierto punto a adormecer sus recelos.
+Porque no caba en su cabeza que el mdico hubiese hablado a su esposa
+de la moza enferma en el hospital de Paula. Por flojo de lengua que le
+supiese, no poda imaginar siquiera que llevase la candidez (malicia no
+era) al extremo de comunicar a una persona extraa que vea por la
+primera vez, un asunto con el cual no tena relacin ni inters alguno.
+Con qu motivo, tampoco, suscitar la conversacin? Daba por hecho
+Gamboa, adems, que l haba hablado al mdico sobre la enferma en
+confianza, y aunque no le haba exigido el secreto, se entenda que
+deba observarse en todas circunstancias.</p>
+
+<p>Ya se ha visto cun falaces eran todos estos razonamientos de don
+Cndido. Del mismo errneo tenor fue la reflexin de que <i>sea</i> Josefa,
+encontrndose por casualidad con doa Rosa en casa de Montes de Oca,
+tuvo una explicacin, o habl delante de ella de la enferma en el
+hospital de Paula. En esta persuasin la esper varias maanas seguidas
+al postigo de la ventana de su casa.</p>
+
+<p>Intilmente. El mdico haba sido todava ms franco, diramos ms rudo
+con la anciana que con doa Rosa. De una vez le quit toda esperanza,
+cuando en el lenguaje vulgar, no en el de la ciencia, le desahuci a la
+hija. Para una mujer de sus aos, agobiada por los trabajos y los
+pesares, cada vez ms descontenta de su nieta, que llevaba, al parecer,
+el mismo camino de la madre moribunda, era aquella noticia ms de lo
+que su espritu y su cuerpo podan sobrellevar. Para valernos de sus
+propias palabras, ya haba ella andado la <i>via crucis</i>, se hallaba en la
+cima del calvario, slo faltaba la <i>crucificacin</i>, la muerte que
+compasiva, pondra fin a una existencia ya muy larga para lo que haba
+sufrido, tela inacabable de privaciones y de sacrificios.</p>
+
+<p>De este golpe no se repuso ms. Tras el llanto y otras demostracciones
+de dolor, acudi con doble ahinco que antes, al rezo, a la oracin, a la
+confesin y comunin casi diarias, a la penitencia continua, recayendo
+al cabo en aquel estado de indiferencia y apata mental y corporal para
+los negocios del mundo, que tanto se asemeja a la fatuidad o a la
+demencia. No parece sino que de repente se le haba apagado el fuego
+misterioso que desde los primeros aos de su existencia vena
+comunicando calor a su sangre, actividad a su espritu. Porque dej de
+ser comunicativa, se encerr en s misma, descuid a la nieta, se ocup
+solamente de los actos de devocin que eran en ella una segunda
+naturaleza, un movimiento automtico, se ech a dormir, en una palabra,
+desde entonces, el sueo de la vida.</p>
+
+<p>Tal y tan repentino cambio no pudo menos de llamar la atencin de
+Cecilia, quien, si al principio se aprovech de l para satisfacer sus
+pasiones y caprichos, sinti luego mayor compasin y ternura por su
+abuela. Conociendo que sin enfermedad aparente, el da menos pensado
+caera muerta, empez a asustarse y ocuparse ms de su propio porvenir.
+En breve se quedara sola en el mundo, destituida de parientes, de
+amigos respetables, de amparo, y redobl sus cuidados con la abuela, fue
+con ella ms amable y servicial de lo que jams haba sido en su vida.
+Pero sus caricias, sus palabras amorosas, sus asiduos oficios de hija
+sumisa y tierna no obtenan correspondencia digna de este nombre, no
+excitaban a veces ms que una sonrisa fra y... pavorosa para la
+inexperta joven, que crea ver en eso un signo de anticipada
+decrepitud, si no de demencia. Ni era que la anciana haba perdido ya la
+facultad de sentir, porque ms de una vez la sorprendi la nieta con las
+mejillas hmedas de las lgrimas. Si ste fue el estado de <i>sea</i> Josefa
+inmediatamente despus de su ltima entrevista con Montes de Oca, mal
+pudo ella acercarse a don Cndido para hablarle de un asunto casi
+borrado de su memoria.</p>
+
+<p>No era por cierto mucho ms llevadera la situacin de este caballero.
+Segua guardando con l su esposa desusada reserva, tal que rayaba en
+despego; al paso que, como por pique, haca con su hijo Leonardo dobles
+extremos de cario y de ternura. Cada vez que sala a la calle, le
+acompaaba hasta el zagun y all le despeda con besos y abrazos
+repetidos. Si volva tarde de la noche, cosa frecuente, le esperaba
+anhelosa a la reja de la ventana cual se espera a un amante, y lejos de
+reirle cuando llegaba, le besaba y abrazaba de nuevo, como si hubiese
+durado largo tiempo su ausencia, o corrido un grave peligro fuera de
+casa. Todo le pareca poco a dicha seora para el hijo mimado. Ocioso es
+aadir que se anticipaba a sus gustos, que le adivinaba los pensamientos
+y que acuda a satisfacrselos, no como madre, sino como enamorada, con
+apresuramiento y afn de prdiga, sin prdida de tiempo y costara lo que
+costase. Si al volver de una de sus correras insinuaba siquiera que se
+senta cansado o doliente, santo Dios! pona ella la casa toda en
+movimiento, haciendo que las hermanas, los criados, el Mayordomo, todos,
+no se ocupasen de otra cosa que del alivio y bienestar del enfermo.</p>
+
+<p>As tuviese don Cndido la calma del buey o la paciencia de Job, por
+fuerza que haban de cargarle estas cosas; ms, hacerle hervir la
+sangre, no tanto porque la madre contribua con sus halagos
+intempestivos a la perversin del hijo, cuanto porque as tiraba a
+mortificar al padre. Tan hostigado se vio, que la dijo un da:</p>
+
+<p>&mdash;Si de propsito te pusieras, Rosa, a perder al muchacho, me parece que
+no lo haras mejor.</p>
+
+<p>&mdash;No eres t quien puede hacerme el cargo, contest ella con mucho
+nfasis.</p>
+
+<p>&mdash;No obstante, te lo hago.</p>
+
+<p>&mdash;Lo veo, y lo atribuyo a que los hombres pierden a veces el... pudor.</p>
+
+<p>&mdash;Dura es la palabra, mas la paso en obsequio de la paz.</p>
+
+<p>&mdash;No la pases, si te parece. Lo mismo da.</p>
+
+<p>&mdash;Es que se me figura que olvidas que yo estoy tan interesado en este
+asunto como t.</p>
+
+<p>&mdash;T interesado! T interesado como yo en la buena o mala conducta del
+nio! Graciosa salida por cierto. Lo dudo, no lo creo, lo niego.</p>
+
+<p>&mdash;En vano es negarlo, seora; no sera su padre si otra cosa dijese.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, yo que soy su madre, que le di el ser, que le cri en mis
+brazos, digo a Vd. que puede excusarse el trabajo de velar por la suerte
+del nio. El no tiene necesidad de los cuidados de padre, le bastan los
+de su madre.</p>
+
+<p>&mdash;Eso no quita que yo mire con inquietud cmo la madre a posta echa a
+perder cada vez ms al mozo.</p>
+
+<p>&mdash;No creo que le importe mucho al padre que se pierda o se salve.</p>
+
+<p>&mdash;Me importa ms de lo que Vd. se figura, seora ma. Si no llevase mi
+nombre...</p>
+
+<p>&mdash;Lindo nombre en verdad, donoso!</p>
+
+<p>&mdash;Tan bueno es como el de otro cualquiera. Para m vale mucho.</p>
+
+<p>&mdash;Creera que eso era as si no hubiese visto que Vd. mismo le ha
+arrastrado por el suelo. Lindo nombre, digo. Est Vd. seguro que si lo
+que he sabido ahora lo hubiese sabido hace veinticuatro aos, mi hijo no
+llevara el nombre que lleva. Pero yo tengo la culpa. No me sucedera
+esto si me hubiera llevado por los consejos de mi madre, que santa
+gloria haya.</p>
+
+<p>&mdash;Y qu os aconsej vuestra buena madre? Se puede saber?</p>
+
+<p>&mdash;No tengo embarazo en decirlo, pues me dijo: hija, no te cases con
+hombre de opuesta religin o naturaleza a la tuya.</p>
+
+<p>&mdash;Lo que tanto vale como decir, me parece, agreg don Cndido bastante
+mortificado, que a Vd. la pesa ya haberse casado conmigo. Hubiera Vd.
+preferido a un criollo jugador y botarate? Por supuesto.</p>
+
+<p>Tal vez, repuso doa Rosa con mayor suavidad de tono mientras ms
+punzantes eran sus palabras. Pero jugador o no, es probable que el
+criollo, el paisano mo, se hubiera portado conmigo con ms lealtad y
+decencia. De seguro que el criollo no me hubiera engaado por el espacio
+de doce o trece aos...</p>
+
+<p>&mdash;Acabramos! exclam Gamboa respirando con ms libertad. Protesto
+contra la acusacin. Yo no la he engaado nunca.</p>
+
+<p>&mdash;Y tiene Vd. valor de negarlo? Quin sino Vd. me asegur una y otra
+vez que Mara de Regla criaba a la hija bastarda de un amigo de Montes
+de Oca? Quin invent lo del alquiler de la negra? Quin pag las dos
+onzas de oro del supuesto inquilinato mientras dur la crianza de la
+chiquilla? No, no fue Vd. Fue otro, fue el amigo reservado de Montes de
+Oca. El dinero, s, es verdad, no sali del bolsillo de Vd., sali del
+mo; por mejor decir, me lo quit Vd., con una mano para devolvrmele
+con la otra.</p>
+
+<p>&mdash;Ladrn, ladronazo; ni ms claro ni ms turbio, dijo don Cndido
+tratando de echar la cosa a broma.</p>
+
+<p>&mdash;Lo ha dicho Vd. Y de que es exacta la calificacin, se prueba con el
+hecho notorio de haber sido mi caudal mucho mayor y ms saneado que el
+de Vd. cuando nos casamos.</p>
+
+<p>&mdash;No tiene Vd., necesidad de recordrmelo.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo que no! estall doa Rosa con entereza. An tengo que recordarle
+otras cosas. Pues debo decirle que en caso igual mi marido el criollo
+quizs juega su dinero y el mo, pero de seguro que no hubiera gastado
+un peso en amoros con mulatas. De seguro que no habra ido a Montes de
+Oca para que le sacara la manceba del hospital de Paula y se la curase
+en el campo. De seguro que no se desatinara por una mozuela cuyo padre
+verdadero sabe Dios quin es.</p>
+
+<p>&mdash;Conque todo eso me tena reservado la seora doa Rosa Sandoval y
+Rojas?</p>
+
+<p>&mdash;He aqu como me explico, continu sta sin hacer cuenta de la salida
+burlona de su marido, el odio, s, el odio, ni ms ni menos, que Vd.
+siempre le ha profesado a mi hijo. He aqu el verdadero motivo del
+empeo de Vd., en separarlo de mi lado y mandarlo a comer cebollas y
+garbanzos en Espaa. Tema Vd. que descubriese lo que su madre acaba de
+descubrir por una rara casualidad. Tema que le despreciase y tuviese a
+menos el llevar el nombre de Vd., al ver con sus ojos los cenagales por
+donde Vd., ha venido arrastrndolo. Tema que se avergonzase e indignara
+de que su padre, no un criollo jugador y botarate, sino todo un hidalgo
+espaol, se la pegaba a su madre con una mulata sucia, que purga sus
+penas y pecados en un hospital de caridad.</p>
+
+<p>&mdash;Espero que Vd. acabe para...</p>
+
+<p>&mdash;Que yo acabe espera Vd.? le interrumpi doa Rosa sonriendo
+desdeosamente. No tengo cuando acabar. Para qu tampoco haba de
+acabar? Ni qu puede decir Vd., si yo lo oyera, en atenuacin de su
+mala conducta con la ms leal y consecuente de las esposas? Podra, se
+atrevera Vd., a negar los hechos que le acusan?</p>
+
+<p>&mdash;Negarlos a bulto no, explicarlos s, y de manera que Vd. misma se
+convenciese que no soy el malvado que su imaginacin la pinta.</p>
+
+<p>&mdash;No quiero or ms explicaciones. Sobrado tiempo me ha tenido Vd.,
+engaada con sus cuentos y enredos.</p>
+
+<p>&mdash;Veo, pues, que Vd., lo que se propone es desfogar su clera, no dar
+odos a la razn y a la justicia.</p>
+
+<p>&mdash;Lo que yo me propongo, seor don Cndido Gamboa y Ruiz, dijo su mujer
+alzando la voz y con ademn solemne, es que Vd. no contine derrochando
+mi dinero ni el de mis hijos en <i>querindangos</i> y en la familia de la
+querida. Sobre esto y sobre lo de maltratar a mi hijo para que le pague
+sus desengaos en amor, mi resolucin est tomada: o Vd., se enmienda o
+yo me divorcio.</p>
+
+<p>Con lo dicho don Cndido se retir a su escritorio callado y serio. Y su
+retirada la salud doa Rosa con sinceros aplausos desde el fondo de su
+pecho. Porque es bueno que se sepa, que mientras dur el vivo dilogo
+que acaba de leerse, estuvo ella haciendo un grande esfuerzo sobre s
+misma, a fin de decir cuanto tena encerrado en largos aos de zozobras
+y sospechas, antes que sus ms nobles sentimientos recobrasen el
+acostumbrado imperio y se echase a perder la leccin que haba pensado
+darle a su marido. Bueno es decir, adems, que ella se haba casado por
+amor, no obstante la oposicin de su madre, y quizs por eso mismo; y no
+quera romper con el padre de sus hijos y constante compaero. Despus,
+en los veinticuatro aos de matrimonio, no haba tenido ocasin
+plausible de arrepentirse, por mucho que no hubiese sido nunca ejemplar
+la fidelidad de don Cndido.</p>
+
+<p>Tambin se habr echado de ver en el curso de la presente verdica
+historia, que don Cndido, antes y despus de casado, como se dice
+vulgarmente, no haba reservado pluma. Bastante galn y de apuesta
+persona, en su mocedad haba sido muy enamorado o mujeriego; y tal era
+su falta mas de bulto. Pero a pesar de la rudeza de sus maneras y de su
+poca cultura, haba bondad e hidalgua en el fondo de su corazn,
+prendas stas que rediman en gran parte aquel defecto. Precisamente
+porque amaba mucho y bien y era hombre de conciencia, cuando contraa un
+compromiso, fuera de la naturaleza que fuese, haca cuanto estaba en su
+mano por cumplirlo, arrostrando a veces para ello con frente serena las
+dificultades todas que se le presentaban.</p>
+
+<p>Dieciocho o veinte aos atrs, esto es, cuatro o cinco despus de
+casado, va con dos hijos de su legtima mujer, tropez con una mozuela
+de singular belleza. Sin saber cmo ni cundo contrajo con ella
+relaciones clandestinas; lazo fcil de formar cuando el hombre es joven,
+rico y buen mozo y la mujer bella, en los quince y de la raza mezclada.
+De estos necios amoros result una nia, la cual don Cndido se empe
+en salvar, primero de la muerte cuando infante, luego de la miseria, de
+la oscuridad y de la degradacin cuando joven. Un compromiso le meti en
+otro y otro, no ya slo respecto de esa nia, sino de su abuela, que
+pronto tuvo que ejercer con ella los oficios de madre; aunque ninguna de
+las tres estaba ya en aptitud ni situacin de apreciar sus favores ni de
+reconocer sus costosos sacrificios.</p>
+
+<p>Pasado el tiempo de la efervescencia, el ms propicio para las locuras
+de la mocedad, empez a turbarle no poco el nimo el recuerdo de sus
+debilidades. De esa fecha datan sus luchas tremendas para llenar sus
+obligaciones de amante y padre adltero, sin descuidar las sagradas de
+esposo y honrado padre de familia. Pero los celos de doa Rosa,
+excitados a lo sumo por el orgullo de raza y de seora casada, por sus
+ideas sobre la virtud de la mujer y los deberes de la madre de familia,
+la ocupaban de manera y ofuscaban hasta tal punto su razn, que no la
+permitan notar que su marido estaba plenamente arrepentido de sus
+anteriores faltas, y que para enmendarlas pona todos los medios que
+estaban a su alcance. Mientras dicha seora, justamente ofendida, le
+echaba en cara sus extravos de mozo, no vea que laceraba una a una
+toda las fibras de su corazn; no vea que ya no existan ni podan
+existir despus los motivos de celos que tanto la haban desazonado; no
+vea, en fin, que deplorando el pasado desde el fondo de su alma, don
+Cndido de algn tiempo a esta parte slo trataba de evitar un gran
+escndalo, una catstrofe en no lejano porvenir.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_XVb" id="Capitulo_XVb"></a><span class="smcap">Captulo XV</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Perd el desamor<br />
+Con las libertades;<br />
+Qusele bien luego,<br />
+Bien le quise, madre.<br />
+Empec a quererle,<br />
+Empez a olvidarme:<br />
+Rabia le d, madre.<br />
+Rabia que le mate.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">L. de Gngora</span></p></div>
+
+
+<p>Cursaban las horas, los das y las semanas y no llegaban a la ciudad
+letras ni noticias de Isabel Ilincheta, desde su partida para Alquzar.
+Cierto que eran entonces difciles y raras las comunicaciones de la
+capital, an con los pueblos de su misma jurisdiccin. Pero no
+escaseaban los correos privados, trajinantes o buhoneros, que se
+prestaban a llevar y traer cartas y los sin cargar porte. Y de stos
+acostumbraba a valerse Isabel para mantener correspondencia con sus
+primas las Gmez y con Leonardo.</p>
+
+<p>Sala ste bastante preocupado de casa de esas seoritas al oscurecer
+del 6 7 de Diciembre, al propio tiempo que bajaba la calle en
+direccin de la de Teniente Rey una mujer, cubierta la cabeza con una
+manta oscura. Parecindole que la conoca, apresur el paso, le gan
+pronto la delantera, la observ de soslayo y la detuvo, visto que era
+Nemesia.</p>
+
+<p>&mdash;Qu prisa es sta? la pregunt Gamboa.</p>
+
+<p>&mdash;Ay, Jess! exclam la muchacha. Cuidado que el caballero me ha dado
+un buen susto!</p>
+
+<p>&mdash;Como que te me queras escapar de rengue liso, dijo Leonardo haciendo
+uso del lenguaje de la gente de color.</p>
+
+<p>&mdash;No es mi natural el escaparme de rengue liso ni labrado, y menos de
+las personas de mi estimacin.</p>
+
+<p>&mdash;De tu estimacin. Soy yo por ventura de ese nmero?</p>
+
+<p>&mdash;El primerito.</p>
+
+<p>&mdash;El que te crea que le compre.</p>
+
+<p>&mdash;Lo duda el caballero?</p>
+
+<p>&mdash;Cmo que si lo dudo? No lo creo, porque dice el refrn que obras son
+amores y no buenas razones.</p>
+
+<p>&mdash;Qu pruebas tiene el seor para decir eso?</p>
+
+<p>&mdash;Muchas. Te dar una, la ms reciente. El da en que me despeda de una
+amiga a la puerta de la casa de donde acabo de salir, quin trajo a
+Celia para que me viese y se encelara conmigo? T. Nadie ms que t.</p>
+
+<p>&mdash;Quin se lo dijo?</p>
+
+<p>&mdash;Nadie. Lo sospech entonces y ahora estoy convencido de ello. T eres
+ms mala que Aponte, como deca mi abuela.</p>
+
+<p>&mdash;No lo crea el seor, dijo Nemesia retozndole la risa en los ngulos
+de la boca. Crame el caballero, todo fue una pura casualidad. Yo iba a
+buscar costura en la sastrera de <i>se</i> Uribe y Celia quiso
+acompaarme.</p>
+
+<p>&mdash;S, hazte ahora la santica y la inocente. Sbete que cometes un pecado
+en declararme la guerra. Si lo haces porque te figuras que no hay en mi
+corazn amor ms que para Celia, mira que te equivocas. Hay para ella,
+para la amiga en el campo y todava queda para las malagradecidas como
+t un mundo de cario.</p>
+
+<p>&mdash;Ahora s que yo digo que el que crea al caballero que lo compre.</p>
+
+<p>&mdash;Tienes que creerme, porque te lo digo y porque t eres la mulata ms
+salerosa que pisa la tierra.</p>
+
+<p>&mdash;Lisonjero! Veleidoso! exclam Nemesia conocidamente pagada del
+requiebro. Cuidado que los hombres son malos. Slo que a m no me gusta
+partir con <i>naiden</i> ni ser plato de segunda mesa.</p>
+
+<p>&mdash;En siendo plato, mujer, no importa de qu mesa. Ay de las que no son
+plato de ninguna! porque es la prueba de que se quedaron para tas y
+para vestir santos. Celebremos un trato: no me hagas la guerra.</p>
+
+<p>&mdash;Dale con la tema: yo no le hago la guerra al caballero.</p>
+
+<p>&mdash;S, s, me la haces. Lo veo, lo conozco. Celia est <i>brava</i> conmigo
+por ti. Pero has escogido un mal camino para alejarme de ella. No le
+eches lea al fuego. Aqu, aqu, aadi oprimindose el lado izquierdo
+del pecho con ambas manos, aqu hay lugar para Celia y para su ms
+tierna amiga.</p>
+
+<p>&mdash;No. Para que yo <i>dentrara</i> ah habra de ser sola, solita. No quiero
+compaa en el corazn del hombre que yo ame.</p>
+
+<p>&mdash;Egosta! la dijo Leonardo echndole una mirada amorosa. Y se
+separaron, tirando Nemesia hacia la calle de Villegas en direccin de su
+casa en el callejn de la Bomba, y Leonardo todo derecho a la calle de
+O'Reilly.</p>
+
+<p>Haba aqulla odo de los labios del joven, de quien estaba perdidamente
+enamorada, que caba en su corazn juntamente con Cecilia. Tal vez la
+cosa no pasaba de una mera galantera. Qu decimos? Leonardo slo se
+propuso propiciarla, halagando de paso su vanidad femenil con la
+esperanza de que en cierta contingencia podra ver realizado su amoroso
+deseo. Mas ella reflexion que si caba, lo ms difcil en su concepto,
+bien podra suceder que entrase acompaada y se quedase sola y duea del
+campo. As que el descubrimiento, adems de causarla un regocijo
+indecible, la confirm ms en el plan sobre cuya ejecucin vena
+trabajando haca algn tiempo. Para llevarle a debido efecto, dos medios
+se ofrecan a su traviesa imaginacin. Con el conocimiento que tena de
+los rasgos ms marcados del carcter de su amiga, una ndole
+eminentemente celosa, unida a una soberbia desapoderada, juzg Nemesia,
+y juzg bien, que si excitaba a lo sumo ambas pasiones, an cuando no
+lograse que rompiera con el amante, ni suplantarla en el amor de ste,
+hara al menos que l la abandonase.</p>
+
+<p>En la escena deba jugar Jos Dolores su hermano un papel principal.
+Daba por hecho que Cecilia no le amara nunca. Esto poco importaba,
+porque una vez torcidos los amantes, no sera difcil infundir celos a
+Gamboa, por lo mismo que en su pique con el blanco era natural que ella
+se prestase a coquetear con el mulato. Ya veremos el desenlace fatal de
+estas intrigas.</p>
+
+<p>Sucedi que al desembocar Leonardo Gamboa en la calle de O'Reilly, se
+separaba de la ventanilla de la casa de Cecilia un hombre que tena toda
+la traza del hermano de Nemesia. Pic aquello su curiosidad, por lo
+cual, sin previo aviso, se acerc a media carrera, y con la punta de los
+dedos levant el canto de la cortina blanca. Detrs se hallaba Cecilia
+sentada en una silla, con el codo descansando en el poyo de la ventana y
+la barba en la palma de la mano. Al reconocer a su amante en la persona
+que haba levantado la cortinilla, no manifest sorpresa ni alegra.</p>
+
+<p>&mdash;S, la dijo l, muy mortificado por lo que haba visto y por la
+indiferencia con que ella le reciba. S, disimula ahora. Quin no la
+ve ah? Parece que no quiebra un plato. Qu haces?</p>
+
+<p>&mdash;Nada, contesto seca y lacnicamente.</p>
+
+<p>&mdash;Est fuera tu abuela?</p>
+
+<p>&mdash;S, seor. Ha ido a la salve, ah enfrente.</p>
+
+<p>&mdash;Abre pues. Djame entrar.</p>
+
+<p>&mdash;De ninguna manera.</p>
+
+<p>&mdash;De cundo ac tanto rigor? Quisiera saberlo.</p>
+
+<p>&mdash;No s. Vd. dir.</p>
+
+<p>&mdash;Lo que yo s es que de aqu acaba de salir un hombre.</p>
+
+<p>&mdash;No, seor. Aqu no ha estado nadie desde que sali Chepilla.</p>
+
+<p>&mdash;Le he visto con mis ojos.</p>
+
+<p>&mdash;Sus ojos le engaaron. Ha sido una ilusin.</p>
+
+<p>&mdash;Qu ilusin ni que nio <i>muerto</i>. Le vi, le vi, no me queda gnero de
+duda.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces creer que Vd. ve visiones.</p>
+
+<p>&mdash;No me hables ms con ese aire desdeoso, despreciativo dira, que me
+parece intolerable y ajeno de ti y de m. No disimules tampoco ni
+busques persuadirme que fue un duende y no un hombre de carne y hueso,
+el que acaba de alejarse de esta ventana, tras de la cual te encuentro
+sentada y al parecer muy tranquila.</p>
+
+<p>&mdash;Ah! Ya eso es otro cantar. Puede Vd. haber visto un hombre parado
+donde est Vd., ahora. Lo que yo niego y negar siempre es que Vd. le
+viera salir de aqu, porque l no puso los pies en esta casa.</p>
+
+<p>&mdash;De todos modos sali de aqu, de este lugar, estuvo conversando
+contigo y necesito saber quin es y qu buscaba.</p>
+
+<p>&mdash;Necesito, repiti Cecilia con desdn. Qu <i>guapo</i>! Ha de ser a la
+fuerza? Pues no lo digo.</p>
+
+<p>&mdash;Sea como fuere, tienes que decrmelo, o de lo contrario me peleo
+contigo y no me vuelves a ver la cara en la vida.</p>
+
+<p>&mdash;Eso es lo que yo quisiera ver.</p>
+
+<p>&mdash;Lo vers. En fin, me dices quin es?</p>
+
+<p>&mdash;No lo digo.</p>
+
+<p>&mdash;T parece que quieres jugar conmigo.</p>
+
+<p>&mdash;No juego, hablo de veras.</p>
+
+<p>&mdash;Bien. Abre la puerta y djame entrar, porque me da vergenza que me
+vea la gente que pasa. Van a figurarse que estamos peleando.</p>
+
+<p>&mdash;Y se figurarn lo cierto.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos. Te dejas de retrecheras?</p>
+
+<p>&mdash;Yo digo lo que siento.</p>
+
+<p>Leonardo la mir un rato con fijeza, como para medir el alcance de sus
+palabras, y trat luego de cogerla la mano que ella retir, y despus la
+cara con igual resultado. Cecilia no pareca dispuesta a ceder un punto
+de la actitud tomada desde el principio. Sera ella capaz de dejarle
+por otro hombre? Era el preferido aqul que vio alejarse de la ventana?
+Tanteemos un poco ms, se dijo para s, y enseguida aadi alto:</p>
+
+<p>&mdash;Qu tienes t en realidad? Se puede saber?</p>
+
+<p>&mdash;Yo? Nada.</p>
+
+<p>&mdash;Si te encierras en ese crculo vicioso de: no s nada, no lo digo,
+creo que lo mejor ser que yo me vaya con la msica a otra parte.</p>
+
+<p>&mdash;Como Vd. guste.</p>
+
+<p>&mdash;Cada vez te entiendo menos, Celia. Sospecho, sin embargo, que no dices
+ahora lo que sientes, y que si diera ascenso a tus palabras de poco
+vivir y me marchase, habas de derramar lgrimas de sangre. Cmo! Te
+quedas callada? Qu dices? Contesta.</p>
+
+<p>Iba siendo demasiado larga y violenta la posicin asumida por Cecilia
+para que durase mucho tiempo. Amaba de veras. Si persista en su
+desacostumbrada severidad, tal vez ahuyentaba al amante; fuera de que no
+tena prueba patente de su inconstancia. Por todas estas razones, cuando
+precisada a responder categricamente, inclin la cabeza y rompi a
+llorar con grandes sollozos.</p>
+
+<p>&mdash;Lo ves? la dijo l bastante conmovido. Ya saba yo que en esto
+vendran a parar tus bravezas. Tu corazn me quiere cuando tus labios me
+desdean. Bah! Se acab todo. No llores ms, mi vida, porque concluir
+por llorar contigo. Ahora lo que corresponde es: pelillos a la mar y tan
+amigos como siempre.</p>
+
+<p>&mdash;Slo bajo una condicin hara yo las paces contigo, acert a decir
+Cecilia entre sollozo y sollozo.</p>
+
+<p>&mdash;Admitido. Afuera con esa condicin.</p>
+
+<p>&mdash;No. Es preciso primero que prometas cumplirla.</p>
+
+<p>&mdash;Hombre! Eso es mucho pedir. Tal vez no est en mis facultades. Pero,
+quin dijo miedo? S, prometo.</p>
+
+<p>&mdash;No vayas al campo en las prximas Pascuas...</p>
+
+<p>&mdash;Celia, por Dios!... qu caprichos tan extraos tienes t! De qu
+nace tamaa exigencia? Sin duda te figuras que me alejo para siempre o
+que te he de olvidar. Reflexiona y no me pidas imposibles.</p>
+
+<p>&mdash;Lo tengo bien pensado. Te vas o te quedas?</p>
+
+<p>&mdash;No me voy, ni me quedo; porque una ausencia de quince das en el campo
+no va a ninguna banda, no es una ida ni una quedada formal.</p>
+
+<p>&mdash;Est bien, dijo Cecilia con firmeza, enjugndose las lgrimas. Ve. Yo
+s lo que he de hacer.</p>
+
+<p>&mdash;No tomes resolucin que luego te pese. Te ruego de nuevo que
+reflexiones y veas mi posicin tal cual es. Te parece fcil que yo
+permanezca en La Habana mientras toda mi familia est en el ingenio de
+<i>La Tinaja</i> cerca del Mariel? Pues no lo es; en primer lugar no habr en
+casa sino el mayordomo con algunos criados. En segundo lugar, aunque yo
+pretendiera quedarme, mi madre no lo consentira, mucho menos mi padre.
+La marcha ser del 20 al 22 para volver despus del domingo de Nio
+Perdido. Comprendes ahora?</p>
+
+<p>&mdash;Lo que comprendo es que vas a divertirte en el campo con una mujer que
+detesto sin conocerla a derechas, y que no puedo, no debo, ni quiero
+consentirlo.</p>
+
+<p>&mdash;Eres muy celosa, Celia. He aqu tu nico defecto. Si yo te amo ms que
+a mi vida, ms que a todas las mujeres del mundo, no te basta? qu ms
+quieres? Por otra parte, esta corta ausencia nos conviene a los dos,
+as nos querremos con mayor ternura a mi vuelta. Despus, en Abril
+entrante me recibir de Bachiller en derecho y entonces tendr ms
+libertad para hacer lo que me d la gana. Ya vers, ya vers cuanto
+vamos a gozar. Yo para ti, t para m.</p>
+
+<p>Para este tiempo Cecilia se haba puesto en pie, esperando quizs la
+retirada de su amante, callada y pensativa. Su hermoso busto, sus
+hombros y brazos torneados cual los de una estatua, el estrechsimo
+talle que casi se poda abarcar con ambas manos lucan a maravilla,
+alumbrados a medias por la buja en el interior, en contraste con la
+oscuridad ya reinante en la calle. Ms enamorado que nunca Leonardo de
+tanta belleza, aadi con la mayor ternura:</p>
+
+<p>&mdash;Lo que falta ahora, cielo mo, es que me des un beso en seal de paz y
+de amor.</p>
+
+<p>Cecilia no respondi palabra ni hizo el menor movimiento. Pareca
+transfigurada.</p>
+
+<p>&mdash;Vaya con Dios!, dijo el joven desconsolado. Tampoco me dars la
+mano?</p>
+
+<p>El mismo silencio, igual inmutabilidad. La conversin no poda ser ms
+completa, pues si respiraba, no daba seales el redondo y levantado
+seno, de agitacin ni de perceptible movimiento.</p>
+
+<p>&mdash;Tu abuela va a venir, agreg Gamboa. Oyes? Se concluye la salve en
+Santa Catalina; yo no quiero que me vea. Adis, pues!... Ah! Me dirs
+el nombre de la persona que hablaba contigo cuando yo llegu?</p>
+
+<p>&mdash;Jos Dolores Pimienta, contest Cecilia en tono tan breve como
+solemne.</p>
+
+<p>Sinti Leonardo que toda la sangre se le agolpaba al rostro y que le
+quemaba las mejillas; y como para mejor ocultar la impresin que le
+haba causado aquel nombre en boca de Cecilia, se alej de all a toda
+prisa, a la sazn que los fieles salan del convento vecino.</p>
+
+<p>Por su parte Cecilia se dej caer en la silla y llor amargamente.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_XVIb" id="Capitulo_XVIb"></a><span class="smcap">Captulo XVI</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Conciencia, nunca dormida,<br />
+mudo y pertinaz testigo<br />
+que no deja sin castigo<br />
+ningn crimen en la vida!<br />
+La ley calla, el mundo olvida;<br />
+mas quin sacude tu yugo?<br />
+Al Sumo Hacedor le plugo<br />
+que a solas con el pecado,<br />
+fueses t para el culpado<br />
+delator, juez y verdugo.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Nez de Arce</span></p></div>
+
+
+<p>Llega una poca en la vida de cada hombre culpable de falta grave, en
+que el arrepentimiento es el tributo forzoso que se paga a la conciencia
+alarmada; pero la enmienda, como sujeta a otras leyes y dependiente de
+circunstancias externas, no siempre est el cumplirla en la voluntad
+humana. Porque tiene eso de caracterstico la culpa, que, cual ciertas
+manchas, mientras ms se lavan, ms clara presentan la haz.</p>
+
+<p>Bien quisiera don Cndido romper de una vez con el pasado, borrar de su
+memoria hasta la huella de ciertos hechos. Pero sin saber cmo, sin
+poderlo evitar, cuando ms libre se crea, senta, puede decirse as, en
+sus carnes el peso de los grillos que le ataban al misterioso poste de
+su primitiva culpa. Mucha parte tenan en esto los testigos y cmplices
+de ella. Recordbansela sin cesar y se la ponan delante a doquiera que
+tornase los ojos.</p>
+
+<p>Aqu tiene el lector algunas de las razones por qu, a raz del serio
+altercado con doa Rosa, don Cndido se hizo el encontradizo con Montes
+de Oca. No le ri por las indiscreciones que haba tenido con su
+esposa. Qu reirle! Al contrario, nunca le apret con ms efusin la
+mano. Es que le necesitaba para el arreglo de un proyecto en que vena
+meditando de poco tiempo a esta parte. Quera que, como mdico,
+certificase que sin riesgo de la vida no era posible la traslacin de la
+enferma en el hospital de Paula, a la nueva casa de locos. Esto, en
+primer lugar. En segundo lugar, pretenda que se prestara a servir de
+conducto por medio del cual <i>sea</i> Josefa, o en su defecto la nieta,
+recibiera una pensin mensual de veinte y cinco duros y medio por tiempo
+indefinido.</p>
+
+<p>Estimulada la codicia de Montes de Oca con un esplndido regalo, no hubo
+dificultad en que despachara la certificacin, ni en que aceptara el
+encargo de la mensualidad. Este era un modo, por parte de don Cndido,
+de hacer del ladrn fiel; fuera de que sera quizs ms riesgoso probar
+la discrecin de tercera persona en aquel asunto.</p>
+
+<p>As cortaba, crea Gamboa, toda directa relacin futura con las tres
+cmplices de su grave culpa, sin fallar a los compromisos con ellas
+contrados. Pero an quedaba el rabo por desollar. Cmo librar a
+Cecilia Valds de los lazos que la tenda su hijo Leonardo? Ellos se
+amaban con delirio, se vean a menudo, no bastaban a separarlos los
+regaos a ella de la abuela, ni las amenazas a l, por medio de doa
+Rosa, de don Cndido. No haba, pues, ms remedio que embarcar al galn
+y echarlo del pas, o que secuestrar a la dama y ponerla donde no se
+viese ni se comunicase con l. Lo primero no haba que pensarlo
+siquiera: doa Rosa se opondra con todas sus fuerzas. Lo segundo, era
+riesgoso en alto grado y estaba I rodeado de dificultades casi
+insuperables. Tales eran los pensamientos que ms preocupaban el nimo
+de don Cndido y le hacan sufrir las torturas del infierno por la poca
+que vamos historiando.</p>
+
+<p>Ahora bien: convena proceder desde luego al secuestro de la muchacha?
+Convena, mas no era de urgente necesidad en aquel momento, por dos
+razones principales, a saber: porque viva la abuela, aunque achacosa y
+decadente; y porque dentro de dos semanas marchara la familia a pasar
+las Pascuas en el ingenio de <i>La Tinaja</i>, y se haba acordado que
+Leonardo fuese de la partida.</p>
+
+<p>Efectivamente: una semana antes despachose al Mariel la goleta
+<i>Vencedora</i>: su patrn Francisco Sierra con las vituallas, conservas y
+vinos que no se encontraban por amor ni por dinero en aquellas partes, y
+con los criados del servicio particular de la familia de Gamboa, entre
+ellos Tirso y Dolores. Tambin deban ser de la partida la seorita
+Ilincheta con su ta doa Juana; para lo cual Leonardo y Diego Meneses
+les daran escolta desde Alquzar.</p>
+
+<p>El motivo de la prxima reunin de las dos familias en el ingenio de <i>La
+Tinaja</i>, tena por objeto presenciar el estreno de una mquina de vapor
+para auxilio de la molienda de la caa miel, en vez de la potencia de
+sangre con que hasta all se vena operando el primitivo pesado
+trapiche.</p>
+
+<p>No quiso partir Leonardo sin tener una entrevista con Cecilia. Obtvola
+fcilmente, as porque ambos la deseaban como porque a la fecha pareca
+que <i>sea</i> Josefa haba perdido todo dominio sobre la nieta. Pero de
+nada valieron ruegos, halagos, promesas de mayor ventura ni amenazas de
+rompimiento. Cecilia cerr los odos a todo eso y se mantuvo firme, cual
+una roca, en negar su consentimiento a la partida del amante para el
+campo. El corazn leal la anunciaba que l corra a reunirse con su
+temible rival; lo que equivala a perderle para siempre. Otro, que el
+atolondrado joven habra parado mientes en la actitud y firmeza de la
+muchacha, y le habra concedido admiracin ya que no simpata. Mas l,
+ligero de cascos y soberbio, principi por creer que vencera su
+resistencia y acab por darse por ofendido y retirarse despechado.</p>
+
+<p>Esta vez no llor Cecilia. Con el corazn partido de dolor, en silencio
+vio alejarse a Leonardo. No abri los labios para llamarle ni consinti
+que sus lgrimas, aun ido l, viniesen a revelar la angustia de su alma,
+dando as, a sus propios ojos, muestra indigna de flaqueza. Antes que
+rendirse al rigor de la suelte, crey la soberbia muchacha que deba
+armarse de valor a fin de tomar sealada venganza de su ingrato amante.
+Dicho y hecho, apenas se alej de su lado, se visti ella a la carrera,
+dio un beso a la abuela, que, como sola, se hallaba hundida en el fondo
+de enana butaca de Campeche y sali a la calle. Mas yendo en la
+direccin de la casa de Nemesia, en el callejn de la Bomba, se encontr
+en la esquina con Cantalapiedra, a quien no vea desde la noche del 24
+de Setiembre. No le vali inclinar la cabeza, ni estrechar en torno del
+rostro los pliegues de la manta de burato. El Comisario la reconoci al
+punto, y, quiera que no, la detuvo en medio de la calle dicindola:</p>
+
+<p>&mdash;Alto a la justicia. Date o te va la vida.</p>
+
+<p>&mdash;Con su licencia, replic Cecilia seria, en ademn de seguir camino.</p>
+
+<p>&mdash;Date presa, digo, o de lo contrario har uso de la autoridad que me
+concede la ley. Respeta estas borlas (ensendole las del bastn que
+llevaba bajo el brazo izquierdo) o le ordeno a Bonora (su esbirro, el de
+las grandes patillas, que se mantena a respetable distancia) que
+proceda a prenderte.</p>
+
+<p>&mdash;Como no he cometido ningn delito, contest Cecilia muy tranquila, es
+intil que me ensee las borlas y me amenace con su teniente. Djeme
+pasar, que no estoy para bromas.</p>
+
+<p>&mdash;Sin ver antes esa carita fuera de la manta, no esperes que te deje dar
+un paso ms.</p>
+
+<p>&mdash;Tengo acaso monos pintados en la cara?</p>
+
+<p>&mdash;Muchachita! Jugate conmigo y todava te dan las doce sin campana.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no me juego, no estoy para juegos. Djeme ir.</p>
+
+<p>&mdash;A dnde vas?</p>
+
+<p>&mdash;A una parte.</p>
+
+<p>&mdash;Es cosa de cita?</p>
+
+<p>&mdash;Yo no tengo citas con nadie, ni dejara mi casa por ver al rey de los
+hombres.</p>
+
+<p>&mdash;Quien te oye, segurito que se traga que hablas de veras.</p>
+
+<p>&mdash;Sabe Vd., que yo haya hablado de mentira sobre estas cosas?</p>
+
+<p>&mdash;Bien, veremos si eso que dices es verdad.</p>
+
+<p>&mdash;De qu manera?</p>
+
+<p>&mdash;Fcilmente, siguindote las aguas.</p>
+
+<p>&mdash;Est Vd. loco, Capitn?</p>
+
+<p>&mdash;No, sino muy cuerdo. Soy el Comisario del barrio y qu se dira de m
+si por descuido dejaba que una muchacha tan linda como t daba un mal
+paso y luego andbamos de tribunales y pleitos?</p>
+
+<p>&mdash;No me doy por ofendida de sus palabras, porque s que Vd. es muy
+<i>jaranero</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Es que no jaraneo ahora. No deseo ofenderte ni en el negro de una ua;
+pero, repito, que ni como Comisario, ni como hombre, debo consentir que
+andes a estas horas por las calles sin galn que te gue y te defienda.</p>
+
+<p>&mdash;No me suceder nada. Est Vd. seguro. Voy aqu cerquita.</p>
+
+<p>&mdash;Est bien, quiero creerte. Ve con Dios y la Virgen. Mas no me dejars
+verte la carita?</p>
+
+<p>&mdash;No la est Vd. viendo?</p>
+
+<p>&mdash;As no me gusta verla. Echa hacia atrs los malditos pliegues de esa
+manta.</p>
+
+<p>Hizo Cecilia lo que la dijeron, quizs para verse libre de aquel
+impertinente, descubriendo casi todo el busto con slo dejar caer la
+manta sobre los hombros. En ese tiempo Cantalapiedra atiz el cigarro
+puro que fumaba, y produjo mayor claridad de la que reinaba en torno,
+puesto que no haba faroles por all, y las estrellas no alumbraban
+bastante.</p>
+
+<p>&mdash;Ah! exclam el Comisario lleno de entusiasmo. Habr quien no se
+muera de amor por ti? Maldito de Dios y de los hombres el que no te
+adore de rodillas como a los santos del cielo!</p>
+
+<p>Ante el cmico ademn y las exageradas expresiones del Comisario, no
+pudo menos de sonrerse Cecilia, la cual despus continu derecho a casa
+de Nemesia, sin cuidarse de averiguar si aqul segua o no sus pasos.
+Conociendo ella bien las entradas y salidas, no toc en ninguna puerta,
+sino que pas de la calle al cuarto de su amiga, a quien sorprendi muy
+afanada cosiendo una pieza de sastrera, delante de una mesita de pino,
+a la luz dudosa de una vela de sebo de Flandes en un candelero de hoja
+de lata.</p>
+
+<p>&mdash;Qu atareada que est una mujer! dijo entrando.</p>
+
+<p>&mdash;Hola! exclam Nemesia soltando la costura y yendo al encuentro de
+Cecilia con los brazos abiertos. Tanto bueno por ac! Quin se querr
+morir? Es preciso hacer una raya en el agua.</p>
+
+<p>&mdash;Ests sola? pregunt Cecilia antes de sentarse en el columpio de
+madera que le present la amiga.</p>
+
+<p>&mdash;Solita en alma, aunque Jos Dolores no tardar mucho.</p>
+
+<p>&mdash;No quisiera que me encontrase aqu.</p>
+
+<p>&mdash;Por qu, china?</p>
+
+<p>&mdash;Porque los hombres luego se figuran que una los busca.</p>
+
+<p>&mdash;Mi hermano no es de esos, chinita. El te ama, te adora, te idolatra,
+se le conoce, suspira siempre por ti; pero es tan vergonzoso que no se
+atrevera a decirte negros ojos tienes, cuanto ms a figurarse que
+vienes por l.</p>
+
+<p>&mdash;Ay, Nene! continu Cecilia desentendindose de las manifestaciones de
+su amiga. La otra tarde me encontr Leonardo hablando con Jos Dolores
+por la ventana de casa. En mala hora. Me ha costado una tragedia con l.</p>
+
+<p>&mdash;No me digas! repuso Nemesia sin poder ocultar del todo su contento.
+Pero ya habrn hecho las paces. No?</p>
+
+<p>&mdash;Ojal! exclam Cecilia suspirando. Se puso <i>bravo</i> y se ha ido
+peleado conmigo. Quin sabe cundo nos Nez de Arce? Tal vez... nunca
+ms. l es muy perro y yo poco menos.</p>
+
+<p>En diciendo estas palabras, callose por breve rato. Se le haba
+atravesado la voz en la garganta, y en sus bellos ojos aparecieron
+gruesas lgrimas.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo! dijo Nemesia sorprendida. De veras t lloras? No te da
+vergenza?</p>
+
+<p>&mdash;S, lloro, repuso Cecilia con visible sentimiento. Lloro, no de dolor,
+lloro de rabia conmigo misma, porque conozco que he sido una tonta.</p>
+
+<p>&mdash;Anj! Me alegro orte. Ya te lo haba dicho yo muchas veces, no debe
+fiarse una de ningn hombre.</p>
+
+<p>&mdash;No lo digo por eso, Nene. Llamas t fiarme de un hombre el amarlo
+mucho? Puede ser; y yo te digo, acaso est en tu mano amar o no amar?
+Conoces algn remedio contra el amor y los celos? Lo mejor sera,
+china, no tener corazn. As no sentiramos cario por nadie.</p>
+
+<p>&mdash;Luego, parece que t te das por engaada.</p>
+
+<p>&mdash;Tal como engaada no. Dios me libre! Leonardo no me ha dejado por
+otra ni creo que me deje. Si lo sospechase siquiera no estara
+dicindotelo desde esta silla.</p>
+
+<p>&mdash;Y qu ms quieres, mujer? Mucho temo que ese peje no vuelva a picar
+en tu anzuelo.</p>
+
+<p>&mdash;Qu sabes t? pregunt Cecilia asustada.</p>
+
+<p>&mdash;Nada, nada, repiti Nemesia. Mas no puedo olvidar el dicho de <i>sea</i>
+Clara, la mujer de Uribe: cada uno con su cada uno.</p>
+
+<p>&mdash;No entiendo.</p>
+
+<p>&mdash;Ms claro no puede ser. <i>Sea</i> Clara no tiene ms experiencia que
+nosotras? Desde luego. Es mayor de edad y ha visto doble mundo que t y
+que yo. Pues si a menudo repite ese dicho, razn buena ha de tener.
+Aqu, inter nos, <i>naiden</i> me lo ha contado, pero yo s que a <i>sea</i>
+Clara siempre le gustaron ms los blancos que los pardos, y bien durita
+ya se cas con <i>se</i> Uribe. Por supuesto, llev ms quemadas y
+desengaos que pelos tiene en la cabeza, y por eso ahora se consuela
+repitiendo a las muchachas como t y como yo: cada uno con su cada uno.
+Entiendes?</p>
+
+<p>&mdash;S, bastante, slo que no veo cmo me venga el refrn.</p>
+
+<p>&mdash;Te viene pintiparado, chinita; te coge por derecho. T no prefieres
+los blancos a los pardos, como sea Clara?</p>
+
+<p>&mdash;No lo niego, mucho que s me gustan ms los blancos que los pardos. Se
+me caera la cara de vergenza si me casara y tuviera un hijo
+<i>saltoatrs</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Desengate, mujer: bonitura, amor, cario, constancia, nada sujeta a
+los blancos. Despus, Leonardo no se va a casar tampoco contigo por la
+iglesia.</p>
+
+<p>&mdash;Por qu no? replic Cecilia con vehemencia. El me lo ha prometido y
+cumplir su palabra. De otro modo yo no lo querra como lo quiero.</p>
+
+<p>&mdash;Ay! Me da mucha pena orte hablar as, mas no quisiera quitarte la
+ilusin. Slo te digo que abras los ojos, no sea que mal haya venga muy
+tarde. No te fes, no te fes, y ten siempre presente que la hormiga por
+meterse a volar se quem las alas.</p>
+
+<p>&mdash;El que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe.</p>
+
+<p>&mdash;Lo comprendo, mas si una muriese de repente, sin dolor, ni trabajos,
+pase, sea todo por Dios. El caso es, china, que antes de morir se sufre
+mucho. Ven ac, duele tanto cuando un hombre blanco nos deja por una
+mujer de color, como cuando nos deja por una blanca? A que no? Eso s
+que duele. Y <i>me se</i> figura que a ti te est pasando eso ahora. Conque
+no hables, ni digas de esta agua no beber.</p>
+
+<p>Disponase Cecilia a negar la exactitud del smil cuando apareci por la
+puerta del patio Jos Dolores Pimienta, y si ella no pudo o no supo
+decir lo que pensaba, l se qued mudo y esttico en el quicio del
+cuarto. No esperaba semejante compaa, mucho menos a aquella hora de la
+noche. Repuesto luego de su sorpresa, la manifest en breves y escogidas
+frases cunto se alegraba de verla. Cecilia dijo que haba venido
+solamente a darle una caradita a Nemesia, y se puso en pie para
+marcharse.</p>
+
+<p>&mdash;Tengo una buena noticia que darles, dijo el msico. El baile de
+etiqueta de la gente de color se ha convenido en darlo la vspera de la
+Noche buena, en la casa de Soto, esquina a Jess Mara. Por supuesto, la
+seorita est convidada en primera lnea, y se espera que vaya Nemesia y
+<i>sea</i> Clara, y Mercedita Ayala, y todas las amigas.</p>
+
+<p>Ser un baile de ringorrango. Har raya, yo se lo digo a la seorita.</p>
+
+<p>&mdash;Lo ms fcil es que yo no pueda asistir, dijo Cecilia. Chepilla no
+est buena y temo dejarla sola.</p>
+
+<p>&mdash;Pues si falta la seorita, cuente que no habr luz para alumbrar el
+baile.</p>
+
+<p>&mdash;No saba que Vd. era tan lisonjero, dijo Cecilia sonriendo y
+movindose hacia la puerta.</p>
+
+<p>&mdash;No debe la seorita ir sola, dijo Jos Dolores.</p>
+
+<p>&mdash;Nadie me comer, pierda Vd. cuidado. No se moleste. Adis!</p>
+
+<p>No obstante su negativa, el msico y su hermana acompaaron a Cecilia
+hasta la puerta de la casa en que viva.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_XVIIb" id="Capitulo_XVIIb"></a><span class="smcap">Captulo XVII</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Y al punto que el triunfo creyera posible</i><br />
+<i>De lcido acero se vio traspasar.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">J. L. Luaces</span></p></div>
+
+
+<p>Dijo Jos Dolores Pimienta que el baile de la gente de color se
+celebrara en la casa de Soto. Ocupa la esquina occidental de la calle
+de Jess Mara, en su encuentro con la calzada del Monte, opuesta al
+Campo de Marte.</p>
+
+<p>Precede al zagun o entrada un ancho portal con barandilla de madera.
+Desde ste, por las alterosas ventanas, enteramente abiertas, pudo el
+pblico, sin derecho a entrar, presenciar a su sabor la fiesta. En el
+cuadrado patio, que se cubri con un toldo, se pusieron las mesas del
+ambig; en el comedor tocaba la orquesta; en la amplsima sala se
+bailaba y en los cuartos se reposaba y tenan las conversaciones ntimas
+de los amigos o los amantes.</p>
+
+<p>Los adornos de la sala se reducan a unas colgaduras de damasco rojo, el
+color nacional, recogidas con cintas azules en pabellones, a la altura
+de los dinteles de las puertas y ventanas. El alumbrado lo
+proporcionaban bujas de pura esperma, ardiendo en grandes araas de
+cristal, con profusin de prismas de lo mismo que reflejaban la luz, la
+multiplicaban y descomponan en todos los colores del iris.</p>
+
+<p>Con la frase <i>baile de etiqueta o de corte</i>, se quiso dar a entender uno
+muy ceremonioso, de alto tono, y tal, que ya no celebraban los blancos,
+ni por las piezas bailables, ni por el traje singular de los hombres y
+de las mujeres. Porque el de stas deba consistir y consisti en falda
+de raso blanco, banda azul atravesada por el pecho y pluma de marab en
+la cabeza. El de los hombres, en frac de pao negro, chaleco de piqu y
+corbata de hilo blanco, calzn corto de Nankn, media de seda color de
+carne y zapato bajo con hebilla de plata; todo segn la moda de Carlos
+III, cuya estatua, hecha por Canova,<a name="FNanchor_43_43" id="FNanchor_43_43"></a><a href="#Footnote_43_43" class="fnanchor">[43]</a> se hallaba al extremo del
+Prado, donde hoy se ostenta la fuente de la India o de La Habana.</p>
+
+<p>Para entrar y tomar parte en la fiesta no bastaba el traje especial de
+los hombres; era preciso venir provisto de papeleta, la que deba
+presentarse en el zagun a la comisin all constituida para recibirla y
+aposentar a las mujeres. Observose esta medida estrictamente al
+principio; pero tan luego como lleg la hora de bailar, Brindis y
+Pimienta, principales aposentadores, delegaron el encargo en sujetos
+menos escrupulosos y rectos. A semejante descuido se debi el que, tarde
+de la noche, penetrasen algunos individuos que, si bien en traje de
+ceremonia, no presentaron papeleta ni eran artesanos tampoco.</p>
+
+<p>De este nmero fue un negro de talla mediana, algo grueso, de cara
+redonda y llena, con grandes entradas en ambos lados de la frente, que
+por poco que pasase l de los cuarenta aos de edad, terminaran en una
+calva completa. Aunque se vesta como se haba dispuesto, el frac le
+vena algo estrecho, el chaleco se le quedaba bastante corto, las medias
+estaban descoloridas por viejas, carecan de hebillas sus zapatos, no
+tena vuelos la camisa y el cuello le suba demasiado hasta cubrirle
+casi las orejas, tal vez por ser l de pescuezo corto y morrudo.</p>
+
+<p>Sea por estas faltas, o sobras, de que no estamos bien enterados, el
+negro de las entradas se hizo el blanco de las miradas de todos desde
+que puso el pie en el baile. Advirtiolo l, que no era ningn tonto, y
+naturalmente andaba al principio como azorado, esquivando la sala, donde
+la luz era ms profusa y brillante; pero hacia las once de la noche hizo
+por incorporarse en los corrillos que se formaban en torno de las
+muchachas bonitas, hasta que se atrevi a invitar a una y bailar un
+minu de corte, con tanto comps y donaire que llam por ello la
+atencin general. Dos o tres veces se acerc al grupo que galanteaba o
+adoraba en Cecilia Valds a la ms hermosa de las mujeres de aquella
+reunin heterognea; la contempl de reojo largo rato y luego se alej
+con visibles muestras de despecho.</p>
+
+<p>En uno de estos momentos, un oficial de la sastrera de Uribe que le
+observaba de cerca, le sigui fuera de la sala, le puso la mano en el
+hombro con alguna familiaridad y le dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Oiga! Ests aqu?</p>
+
+<p>&mdash;Qu, qu se ofrece? contest l volvindose y estremecindose de pies
+a cabeza.</p>
+
+<p>&mdash;Qu haces por estos barrios, chiquete? le pregunt el oficial con
+mayor familiaridad.</p>
+
+<p>&mdash;Srvase decirme, seor mo, replic el de las entradas, enfadado:
+cundo y dnde le he echado maloja?</p>
+
+<p>&mdash;Hombre! repuso el oficial bastante mortificado, esas son palabras
+mayores.</p>
+
+<p>&mdash;Mayores o menores, son las que uso con los importunos como Vd.</p>
+
+<p>&mdash;No te vengas haciendo el misterioso y el seorn, que yo s quin eres
+t y t sabes quin soy yo. Apate, compadre, del tablado. <i>Te se</i>
+puede desvanecer la cabeza, y si te caes, das en el fogn de la cocina.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, y qu quiere Vd. conmigo ahora?</p>
+
+<p>&mdash;Nada, no quiero nadita de este mundo. Repar slo que le hiciste el
+feo a la nia ms linda del baile y esto pic mi curiosidad.</p>
+
+<p>&mdash;Le va o le viene a Vd. algo en este ajiaco?</p>
+
+<p>&mdash;Bastante, ms de lo que t te figuras.</p>
+
+<p>&mdash;Y Vd. se propone defender a esa nia, no?</p>
+
+<p>&mdash;Creo que t no las has injuriado. Las mujeres no son la cara del rey
+para agradar a todos. En gustar o disgustar no hay ofensa.</p>
+
+<p>&mdash;Bien, entonces djeme Vd. el alma quieta.</p>
+
+<p>&mdash;Eres un mal agradecido, le dijo el oficial, serio. No tienes t la
+culpa, sino yo que me ocupo de un individuo inferior a m, cocinero y...
+esclavo. Llenose de ira el negro con esto y levant la mano para pegarle
+una bofetada a su contrincante; pero, por razones que l se saba, no
+descarg el golpe. Haba penetrado en aquella casa sin papeleta, no
+conoca a nadie, era un intruso y todo escndalo que se armase deba
+redundar en su dao. Contentse, pues, con amenazarle y decirle que
+arreglara cuentas luego que terminase el baile; volvindole la espalda
+con desprecio. Semejante salida excit a lo sumo la risa del oficial de
+sastre, y dijo por burla:</p>
+
+<p>&mdash;Casaca, suelta a ese hombre.</p>
+
+<p>De seguidas busc a su amigo Jos Dolores Pimienta, le cont la
+ocurrencia con el negro de las grandes entradas rieron los dos de la
+ocurrencia y no se ocuparon ms del asunto.</p>
+
+<p>Desde temprano el baile estaba lleno, de bote en bote, segn reza la
+frase familiar. El golpe de gente de todos colores, sexos y condiciones
+que se apiaba ante ambas ventanas del ancho portal, presentaba aspecto
+tan animado, como interesante y tumultuoso. En el gran saln no se caba
+ni de pie, al menos mientras no se bailaba; los hombres se codeaban unos
+con otros, y ocultaban casi del todo a las mujeres sentadas alrededor.
+Cecilia, con Nemesia y <i>sea</i> Clara, la mujer de Uribe, ocupaba un
+asiento de frente para la calle, en el lienzo de pared medianero entre
+la puerta del comedor y la del aposento, y siempre que lo permitan los
+grupos de hombres que acudan a saludarla, podan orse las
+exclamaciones de admiracin que su peregrina belleza excitaba en las
+personas del portal.</p>
+
+<p>A veces, tras las ponderaciones de las gracias de la muchacha, podan
+orse voces de compasin, pues tomndola por una joven de pura sangre,
+era natural que les chocase de verla all y que creyesen de bajos
+sentimientos a quien consenta en rozarse tan de cerca con la gente de
+color. Cecilia, entretanto, saboreaba a sus anchas el triunfo mayor que
+jams alcanz mujer alguna en la flor de su juventud y de su belleza.
+Uno tras otro, cuantos hombres de cierto viso llenaban el baile aquella
+noche, conocindola o no, vinieron a saludarla y rendirla homenaje, cual
+saben rendirlo los negros criollos de Cuba que han recibido alguna
+educacin y se precian de finos y atentos con las damas. Entre stos
+podemos citar a Brindis, msico, elegante y bien criado; a Tond
+protegido del Capitn General Vives, negro joven, inteligente y bravo
+como un len; a Vargas y a Dodge, ambos de Matanzas, barbero el uno,
+carpintero el otro, que fueron comprendidos en la supuesta conspiracin
+de la gente de color en 1844 y fusilados en el paseo de Versalles de la
+misma ciudad; a Jos de la Concepcin Valds, alias <i>Plcido</i>, el poeta
+de ms estro que ha visto Cuba, y que tuvo la misma desastrada suerte de
+los dos precedentes; a Toms Vuelta y Flores, insigne violinista y
+compositor de notables contradanzas, el cual en dicho ao pereci en la
+Escalera, tormento a que le sometieron sus jueces para arrancarle la
+confesin de complicidad en un delito cuya existencia jams se ha
+probado lo suficiente; al propio Francisco de Paula Uribe, sastre
+habilsimo, que por no correr la suerte del anterior, se quit la vida
+con una navaja de barbear en los momentos que le encerraban en uno de
+los calabozos de la ciudadela de la Cabaa; a Juan Francisco Manzano,
+tierno poeta que acababa de recibir la libertad, gracias a la
+filantropa de algunos literatos habaneros; a Jos Dolores Pimienta,
+sastre y diestro tocador de clarinete, tan agraciado de rostro como
+modesto y atildado en su persona.</p>
+
+<p>Con este ltimo y con Vargas se dign Cecilia bailar danza, minu de
+corte con Brindis, otro con Dodge; convers amablemente con Plcido,
+contest con un saludo gracioso al que le hizo Tond, habl de
+contradanzas con Vuelta y Flores, y celebr mucho el talento msico de
+Ulpiano, que dirigi la orquesta del baile.</p>
+
+<p>Cualquiera mediano observador pudo advertir que, a vueltas de la
+amabilidad empleada por Cecilia con todos los que se le acercaban, haba
+marcada diferencia entre los negros y los mulatos. Con stos, por
+ejemplo, bail dos contradanzas, con los primeros slo minus
+ceremoniosos. Pero dio amplia rienda a su innato exclusivismo cuando se
+le present el negro de las entradas profundas y la rog le admitiera
+como pareja para una danza o un minu. Eso s, no llev su negativa
+hasta el no spero y seco; le dio sus razones para no bailar con l, que
+tena comprometida la siguiente pieza, que se senta muy cansada, etc.
+El hombre no se dio por satisfecho, antes se mortific lo que es
+indecible y se alej murmurando frases groseras y amenazantes.</p>
+
+<p>No par mucho en esto la atencin Cecilia; pero cuando poco despus se
+paseaba con Nemesia y <i>sea</i> Clara en torno de las mesas del ambig y
+tropez con el negro de las entradas, que pareca en acecho reclinado en
+la jamba de la puerta de uno de los cuartos laterales, tuvo miedo; y
+apretando el brazo de su amiga la dijo en voz baja y apresurada:&mdash;Ah
+est!</p>
+
+<p>&mdash;Quin? pregunt Nemesia volviendo el rostro.</p>
+
+<p>&mdash;Mira, agreg Cecilia. Por ac. Ese.</p>
+
+<p>En este momento el hombre se desprendi de la puerta y avanz hasta
+tocar con la barba en el hombro de Cecilia, a la cual sin ms preliminar
+le dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Conque no me ha credo la nia digno de ser su compaero esta noche?</p>
+
+<p>&mdash;Qu dice Vd.? pregunt Cecilia ms asustada que antes.</p>
+
+<p>&mdash;Digo, continu el negro echando una mirada siniestra a Cecilia, digo
+que la nia me ha hecho un desaire.</p>
+
+<p>&mdash;Si lo cree Vd. as le pido mil perdones, porque no be tenido tal
+intencin.</p>
+
+<p>&mdash;La nia me dijo que estaba cansada y enseguida sali a bailar con
+otro. No busque disculpa la nia (aadi de carrera conociendo que
+Cecilia quera replicar), comprendo la razn por qu la nia me ha
+desairado. La nia me ve prieto, pobremente vestido, sin amigos en esta
+selecta reunin y se ha figurado que soy un cualquiera, un malcriado, un
+pelagatos.</p>
+
+<p>&mdash;Se equivoca Vd.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no me equivoco. S lo que digo, como s quin es la nia.</p>
+
+<p>&mdash;Seor, Vd. me toma por otra.</p>
+
+<p>&mdash;La conozco ms de lo que imagina la nia. La conozco desde que la nia
+mamaba y gateaba. Conoc a su madre, conozco a su padre como a mis manos
+y tengo muchos motivos para conocer a la mujer que la cri por ms de un
+ao seguido.</p>
+
+<p>&mdash;Pues yo no lo conozco a Vd., ni...</p>
+
+<p>&mdash;Ni le importa tampoco a la nia? Lo comprendo. Debo decirle a la
+nia, sin embargo, que la nia me desprecia porque se figura que como
+tiene el pellejo blanco es blanca. La nia no lo es. Si a otros puede
+engaar, a m no.</p>
+
+<p>&mdash;Me ha detenido Vd. para insultarme?</p>
+
+<p>&mdash;No, seorita. Yo no estoy acostumbrado a insultar a las personas que
+gastan tnico. Si como lleva tnico la nia, lleva calzones, crea que
+no le hablara as. Me molesta tanto ms el orgullo que la nia gasta
+conmigo...</p>
+
+<p>&mdash;Bastante hemos hablado, le interrumpi Cecilia volvindole la espalda.</p>
+
+<p>&mdash;Como la nia guste, continu l altamente irritado, mas djeme decirle
+que baje un poco el cocote, porque si su padre es blanco, su madre no es
+ms blanca que yo, y adems, la nia es la causa de que me vea separado
+de mi mujer por ms de doce aos.</p>
+
+<p>&mdash;Y yo qu tengo que ver con eso?</p>
+
+<p>&mdash;Deba de tener algo, pues mi mujer ha sido la verdadera madre de la
+nia, como que la cri desde que naci, no pudiendo criar a la nia su
+madre por estar loca...</p>
+
+<p>&mdash;El loco es Vd., exclam Cecilia en alta voz.</p>
+
+<p>Nemesia y <i>sea</i> Clara rodearon entonces a su amiga y trataron de
+llevrsela para la sala. Pero se detuvieron al ver a Tond, a Uribe, al
+oficial de ste y al mismo Jos Dolores Pimienta (bajo cuya proteccin
+implcita estaba Cecilia), que oyeron el grito y acudieron presurosos
+para averiguar lo que pasaba. El ltimo nombrado fue el primero a
+preguntarla.</p>
+
+<p>&mdash;Nada. Ese moreno, dijo ella con soberano desprecio, se ha empeado en
+tener un lance conmigo... como me ve mujer.</p>
+
+<p>&mdash;Cobarde! grit Pimienta, convertido de repente en len el modesto
+cordero.</p>
+
+<p>Y se avalanz al desconocido para castigarle; pero hurt el cuerpo y se
+puso en guardia.</p>
+
+<p>Jos Dolores estaba desarmado y se content con aadir:</p>
+
+<p>&mdash;Quin es Vd.?</p>
+
+<p>&mdash;Soy quien soy, contest el otro con impavidez.</p>
+
+<p>&mdash;Qu busca Vd. aqu?</p>
+
+<p>&mdash;Lo que me da la gana.</p>
+
+<p>&mdash;Pues ahora mismo sale Vd. de la casa o lo echo a patadas.</p>
+
+<p>&mdash;Quisiera verlo.</p>
+
+<p>&mdash;A, perro! Habas de ser esclavo. Afuera!</p>
+
+<p>En ese punto intervinieron Tond, Uribe y el oficial de sastre, sin cuya
+presencia de seguro que se arma una ria sangrienta entre el galante
+msico y el desconocido de las grandes entradas. El oficial dicho le dio
+el nombre de Dionisio Gamboa, y habindole rodeado todos poco a poco,
+fueron empujndole hasta ponerle materialmente de patitas en la calle.
+Mientras se le llevaban as, volva con frecuencia la cara y deca,
+dirigindose a Cecilia:&mdash;Se figura que es blanca y es parda. Su madre
+vive y est loca. Hablando despus con Pimienta, deca:&mdash;Seor defensor
+de las nias, sangre de <i>chincha</i>, el que la debe la paga. No se ha de
+quedar riendo. Ya nos veremos las caras. Al oficial de sastre, que le
+repeta:&mdash;Cllate la boca, Dionisio Gamboa, vete a cocinar a casa de tu
+amo, no te metas a farolero, porque pueden darte un bocabajo que te
+chupes los dedos; casaca, suelta a ese hombre, le deca:&mdash;Yo no me llamo
+Gamboa me llamo Jaruco. Y acurdate que tambin me la debes.</p>
+
+<p>Afectaron un tanto a Cecilia la conducta y sobre todo las palabras del
+negro de las entradas. Daba la casualidad que cuanto dijo respecto de
+sus padres, coincida extraamente con lo que ella misma haba antes
+odo y sospechado. El lenguaje misterioso que empleaba la abuela siempre
+que del caballero que las favoreca se trataba, era bastante para
+hacerla pensar a veces que deba de tener con ella alguna otra relacin
+que la de un mero galanteo, aun cuando no le pasara por la mente que
+fuese su padre el padre de su amante. Este no la amara ni la prometera
+unin eterna si supiera, como deba saberlo, que ligaba a los dos tan
+cercano parentesco. Por lo tocante a su madre, la abuela, mejor
+autoridad que el cocinero de Gamboa, si bien no la asegur jams que
+hubiese muerto, no la afirm tampoco que viviese, menos aun que
+estuviese loca. La mujer a quien <i>sea</i> Josefa sola visitar en el
+hospital de Paula, segn lo poco que se le haba escapado de los labios
+en momentos de vivo pesar y honda tristeza, no era hija suya, siquiera
+sobrina; tal vez pariente de pariente de una amiga ntima de la mocedad.
+El cocinero Dionisio Gamboa o Jaruco estaba por fuerza equivocado,
+repeta meros rumores, hablaba de memoria.</p>
+
+<p>En tal virtud, y teniendo en cuenta la edad y carcter alegre de
+Cecilia, no es de extraarse que, tras pasajera preocupacin, se
+entregase de nuevo en brazos de los placeres que le brindaba el baile.
+Sin embargo, en medio del torbellino de la danza y del incienso de
+adulacin con que los hombres pretendan embebecerla, la inquietaba a
+veces el pensamiento del riesgo que corra el hermano de su amiga
+Nemesia, por haberla defendido de los insultos de un loco o de un
+asesino.</p>
+
+<p>Por eso, como mujer agradecida, desde aquel punto empez a sentir por
+Jos Dolores una especie de simpata que no haba sentido nunca, y en
+descuento de la deuda contrada no tuvo empacho en manifestarle sus
+temores. Riose l de ganas al orla, replicndole, quizs para
+tranquilizarla que el Dionisio Gamboa, Jaruco o lo que fuese, era un
+miserable esclavo, muy bocn para parrsele delante fuera del baile,
+porque dice el refrn que perro que mucho ladra no muerde. Observole
+Cecilia que siendo esclavo y cobarde era ms de temer, pues atacara a
+traicin, no cara a cara. Replic a esto Jos Dolores, que,
+efectivamente, tena que ir prevenido y con los ojos muy abiertos, no
+fuera que le dieran por la espalda; pero que por lo dems ya l se haba
+armado con un cuchillo que le acababa de prestar un amigo, y que tena
+que ser lince el hombre que le matase del primer <i>viaje</i>.</p>
+
+<p>Despus del ambig y de otra danza entre las doce y la una de la
+madrugada, termin el baile y cada cual march para su casa. <i>Sea</i>
+Clara, de brazo con Uribe, su marido; Cecilia y Nemesia con el hermano
+de sta, en unin agradable se dirigieron a lo largo de las casuchas que
+haba por aquel lado de la calzada, en direccin de la puerta de la
+muralla, llamada <i>de Tierra</i> por ser la ms inmediata. Al acercarse a
+la primera esquina de la calle de Cienfuegos o Ancha, not Cecilia la
+sombra de un hombre que, ganndoles la delantera, torci por all a la
+derecha. Sospech desde luego quin podra ser y trat de llamarle la
+atencin a su compaero, al lado opuesto, indicndole el caf nombrado
+de Atenas, solitario y oscuro, cerca de la estatua de Carlos III, a la
+entrada del paseo. Pero el hombre no pas de largo cual ella esperaba;
+se plant en la esquina y dijo alto:&mdash;Sinvergenza, sangre de <i>chincha</i>,
+ven para ac, si eres guapo.</p>
+
+<p>Preciso era que Jos Dolores tuviese sangre de ese insecto para que se
+desentendiese de un desafo semejante, hecho delante de la dama de sus
+pensamientos. Hizo, pues, por desprenderse de sus compaeras, las
+cuales, sujetndole cada una por un brazo, habran conseguido el intento
+si no acude en su ayuda Uribe diciendo a las muchachas:</p>
+
+<p>&mdash;Dejen que le d una <i>mojada</i>.</p>
+
+<p>As fue. Jos Dolores sac el cuchillo, tom el sombrero en la mano
+izquierda para usarle como la capa el matador delante del toro, y sigui
+los pasos del contrario sin acercarse demasiado.</p>
+
+<p>Cecilia, con Nemesia y <i>sea</i> Clara, agarradas de las manos y de Uribe,
+todas temblorosas y con la ansiedad que es de imaginar, se estuvieron a
+esperar cerca de la esquina el resultado de una lucha que no poda menos
+de ser sangrienta. A poco ms oyeron la voz argentina de Jos Dolores
+que dijo:&mdash;Aqu; y la ronca del negro que respondi:&mdash;Aqu. Y comenz
+sin ms la horrible brega.</p>
+
+<p>La carencia absoluta del alumbrado pblico, junto con la oscuridad de
+una noche sin luna, impedan ver claro los movimientos de los
+combatientes, no obstante la proximidad a que estaban del grupo
+espectador. Suponiendo que Dionisio tuviese el valor sereno de Jos
+Dolores, no tena su agilidad y mucho menos su destreza en el manejo del
+cuchillo. Esto se ech de ver pronto, porque tras unos pocos esguinces y
+quites con el sombrero, se oy primero un ruido extrao, como de tela
+nueva que se rasga con fuerza, y de seguidas el bronco de un cuerpo
+pesado que da en tierra. Cecilia y Nemesia dieron un grito penetrante y
+cerraron los ojos. Quin de los dos haba cado? Momento de terrible
+ansiedad!</p>
+
+<p>Mientras el cado continuaba gimiendo sordamente, el otro pareci
+acercarse a paso menudo hacia la calzada. En segundos, que no en
+minutos, sali de la densa oscuridad que le rodeaba, mucho ms densa
+para los ojos de los que le aguardaban y que del sobresalto no podan
+ver claro. Vena riente, ligero como un gamo, envainaba el cuchillo y se
+pona el sombrero hecho trizas. Era Jos Dolores Pimienta. Cecilia fue
+la primera a recibirle, y sin saber lo que haca, por un impulso de su
+alma generosa y sensible, le ech los brazos al cuello, preguntndole
+con cario:&mdash;Te han herido?</p>
+
+<p>&mdash;Ni un araazo! contest l, tanto ms orgulloso cuanto que senta
+sobre su corazn la cabeza de la mujer a quien adoraba sin esperanza de
+correspondencia. En oyndole ella, llor de pura alegra cual la nia
+que recupera su mueca cuando la juzgaba irrevocablemente perdida.</p>
+
+<hr />
+
+<h3><a name="TERCERA_PARTE" id="TERCERA_PARTE"></a>TERCERA PARTE</h3>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_Ic" id="Capitulo_Ic"></a><span class="smcap">Captulo I</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>T vistes de jazmines Al arbusto sabeo,<br />
+Y el perfume le das que en los jardines<br />
+La fiebre insana templar a Lieo.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">A. Bello</span></p></div>
+
+
+<p>Separose Leonardo Gamboa de su familia despus de almuerzo en la dehesa
+o potrero de Hoyo Colorado, y en la amable compaa de Diego Meneses
+tom por entre Vereda Nueva y San Antonio de los Baos, la vuelta de
+Alquzar, rumbo al sudoeste de su punto de partida.</p>
+
+<p>A pocas leguas se hallaron en lo que llaman por ah <i>Tierra Llana</i>,
+planicie extensa e igual, cuyo centro por esa parte lo ocupa la
+poblacin ltimamente nombrada. Su fondo es un calcreo muy poroso y
+puro, cubierto de una capa de tierra rojiza, o color de ladrillo, a
+trechos bastante espesa y suelta, acusando el xido de hierro de que
+est cargada y de una fertilidad prodigiosa. Con algunas interrupciones
+de nivel se dilata hacia el oeste hasta Callajabos, al pie de las
+serranas de la Vuelta Abajo y hacia el este hasta los ltimos lmites
+de Coln, siendo su latitud general estrecha.</p>
+
+<p>Por supuesto, en las porciones ms elevadas de dicha mesa, no se ven
+fuentes naturales, ni llueve tampoco a menudo; pero es tan copioso el
+roco nocturno, que moja el suelo y refresca la vegetacin. No
+conocindose en el pas ningn sistema de regado, a ese fenmeno
+meteorolgico hay que atribuir la lozana con que crecen y el verde
+esmeralda con que se visten las plantas en todas las estaciones del ao.
+En cambio, el descuaje del arbolado, el cultivo general de la mesa,
+particularmente de aquella parte que iban recorriendo nuestros dos
+viajeros, haban ahuyentado los pjaros de cuenta, y apenas si se vean
+uno que otro grupo de judo de vuelo pesado y penetrante graznido, un
+par de tmidas tojosas, una fugaz bijirita y pequeos tomeguines
+escondidos en los arbustos inmediatos.</p>
+
+<p>Mientras ms se alejaban de Hoyo Colorado, ms cafetales encontraban a
+uno y otro lado del camino; como que esas eran las nicas fincas rurales
+de cierta importancia en la porcin occidental de la mesa, al menos
+hasta el ao de 1840. Hablamos ahora del famoso jardn de Cuba,
+circunscrito entre las jurisdicciones de Guanajay, Gira de Melena, San
+Marcos, Alquzar, Ceiba del Agua y San Antonio de los Baos. No se
+fundaban entonces ah granjas para la explotacin agronmica, en el
+sentido estricto de la palabra, sino verdaderos jardines para la
+recreacin de sus sibaritas propietarios, mientras se mantuvo alto el
+precio del caf.</p>
+
+<p>Contra el sistema legal de mensuras observado en Cuba desde <i>ab initio</i>,
+estaban divididas esas bellsimas fincas en figuras regulares,
+prevaleciendo el cuadrado, y acotadas todas con setos de limoneros
+enanos, con zarzas y ms comnmente con tapias de piedra seca, o cercas
+primorosas y artsticamente construidas. Cubranse stas de enredaderas
+o aguinaldos, especialmente de campanilla blanca, los cuales abran por
+Pascuas de Navidad, daban aspecto risueo a la campia con sus nveas
+flores, en contraste con el verdor fuerte del arbolado cercano, mientras
+que con su exquisito y trascendental perfume embalsamaban el ambiente
+por millas y millas a la redonda.</p>
+
+<p>Sus ostentosas y cmodas viviendas no caan en las anchas calles o
+calzadas que separaban entre s los diferentes predios. Ms bien
+buscaban la reclusin y el sombro que brindaba el interior, como que
+creca ah ms frondoso el naranjo de globos de oro, el limonero
+indgena y extico, el mango y la manga de la India, el rbol del pan,
+de ancha hoja; el ciruelo de varias especies, el copudo tamarindo de
+cidas vainas, el guanbano de fruta acorazonada y dulcsima, la
+gallarda palma, en fin, notable entre la gran familia vegetal por su
+tronco recto, cilndrico, liso y grueso como el fuste de una columna
+drica, y por el hermoso cerco de <i>pencas</i> con que se corona
+perennemente.</p>
+
+<p>A flor del camino s erigan la entrada, portal, mejor, arco triunfal,
+bajo cuya sombra, como por las horcas caudinas, haba que pasar para
+coger la ancha avenida, flanqueada de palmas y naranjos, que conduca a
+la apartada vivienda seorial, oculta all en el espeso arbolado. An
+despus de haber avanzado bien adentro, no siempre descubra de lleno el
+casero, ni se llegaba a l derecho; porque a menudo ocurra dividirse
+la avenida en dos ramales, describiendo dos medios crculos, uno de
+entrada, otro de salida, que limitaban de un lado los cafetos o setos de
+zarzas, y del opuesto los jardines de flores, desplegados a un tiempo a
+la vista del sorprendido viajero. Siguiendo por cualquiera de esos
+medios crculos, de seguro que se daba con la morada de los dueos y sus
+dependencias inmediatas en primer trmino; despus con la casa, por lo
+general exenta, del molino, en el centro de una como plaza o batey, en
+torno del cual se hallaban los tendales o secaderos de caf, los
+almacenes o graneros, las caballerizas, palomar, corral de gallinas y la
+aldea formada por las cabaas de paja de los esclavos.</p>
+
+<p>Leonardo Gamboa y su amigo, con los caballos algo sofocados, cubiertos
+ya unos y otros del polvo bermejo y sutil de la tierra llana, avistaron
+los linderos del cafetal <i>La Luz</i>, perteneciente a don Toms Ilincheta,
+cosa de media legua distante del pueblo de Alquzar, pasadas las cuatro
+de la tarde del 22 de Diciembre de 1830. Por la derecha de los viajeros,
+bajo un cielo azul y sin nubes, se pona entonces el glorioso sol de los
+trpicos, cuyos abrasadores rayos lanzaban manojos de luz a travs de
+las ramas de los rboles, tendiendo cada vez ms larga la sombra de las
+palmas sobre el campo verde, tachonado de gayadas flores, a tiempo que
+encendan el tomo trreo impalpable que se cerna en el tranquilo
+ambiente.</p>
+
+<p>Resonaba a lo lejos con las pisadas de las caballeras el fondo poroso y
+hueco de la tierra llana; de manera que, mucho antes de que los jinetes
+tocaran el portal de la finca, ya se hallaba en la reja de hierro,
+dispuesto para abrirla, el portero negro, que acababa de salir de una
+especie de garita grande de mampostera y teja plana, hacia la
+izquierda. Reconoci desde luego a aqullos y los recibi con los
+escorrozos tan propios de las gentes de su raza y condicin diciendo:</p>
+
+<p>&mdash;<i>Oj! oj!</i> Nio Leonardito <i>ya sumerce vini</i>? Ah! Ah!, y el
+nio Dieguito <i>asina</i> mismo.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo est la familia, congo? le pregunt Leonardo.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Toos genos, grasi Di.</i> Ahorita <i>dentraron</i> las nias con doa
+Juanita. <i>Vinan</i> del <i>protero</i>. Milagro que no se toparon con ellas los
+nios. Si susmercs <i>jarrean</i> un poco <i>entoava</i> las alcanzan ms <i>pac</i>
+de la casa.</p>
+
+<p>Y agreg luego hablando con Leonardo:&mdash;Ah! <i>Qu si va a legr</i> la nia
+Isabelita! Y la nia Rosita! (hablando con Meneses). <i>No mi diga!</i></p>
+
+<p>Los dos jvenes se sonrieron y continuaron al paso de sus caballeras
+por el centro de la magnfica alameda, deseando en secreto, por extraa
+coincidencia de sentimientos, que se alargase algo ms el trmino de su
+camino. Es que en los momentos de comparecer ante las damas de sus
+amores, tema Leonardo que le recibiese la suya, no cual sola, como
+amiga y amante tierna, sino como juez severo y duro, por sus pasadas
+flaquezas y veleidades. Para decir verdad, senta algo que se pareca
+ms a la vergenza que al contento. Diego, por su parte, prximo a
+realizar el deseo ms vivo e ntimo de su pecho, el de volver a ver a
+Rosa en su paraso de Alquzar, despus de un ao de ausencia, quera
+probar si retardando el momento apetecido, se calmaba un tanto el
+tumulto de su sangre y poda saludarla con la compostura del respetuoso
+caballero.</p>
+
+<p>Pero por ahora, ni la satisfaccin de este capricho les fue dado
+realizarlo a nuestros amigos. Porque en desvindose de la avenida que
+traan, alcanzaron a ver a las hermanas penetrando en lo ms intrincado
+del jardn, all donde los rosales de Alejandra, los jazmines del Cabo
+y las clavellinas, competidores de los ms bellos de que se precian
+Turqua y Persia, si no acertaban a envolverlas con sus ramas, sin duda
+que las envolvan con sus emanaciones aromticas.</p>
+
+<p>Tambin las jvenes, por las pisadas de los caballos, se apercibieron de
+la presencia de los viajeros, reconocindolos, especialmente al primero
+que puso pie a tierra, abandonando la montura a su albedro, y fue
+Leonardo Gamboa. Rosa, ms joven y cndida que la hermana, hizo una
+exclamacin involuntaria de alegra; Isabel experiment sentimiento
+opuesto. Recordaba que su despedida de La Habana no fue agradable ni
+cordial, y crea que antes de dar entrada en su pecho al placer con que
+sola recibir a Leonardo, necesitaba cuando menos una explicacin suya
+satisfactoria de lo pasado.</p>
+
+<p>Ni Leonardo ni Diego se hallaban en aptitud de leer claro en el
+semblante de sus amigas lo que pasaba en sus espritus cuando lleg el
+momento de saludarse, segn el modo fro y rgido que piden las
+costumbres cubanas, esto es, sin el significativo apretn de manos. Fue
+bien marcado, no obstante, el cambio que se oper en el rostro de las
+dos hermanas. El de Isabel asumi aspecto serio y plido; el de Rosa
+tom el color de la flor de su nombre; y por breve rato, ellos ni ellas
+supieron qu hacerse ni qu decir. Toc al cabo a la ms avisada de las
+mujeres el advertir la embarazosa posicin de todos, y, para salir
+pronto del paso, acudi a una de las coqueteras caractersticas de su
+edad y sexo. Tena Isabel en la mano una rosa de Alejandra, abierta
+aquella misma tarde, y se la prometi a Meneses diciendo:</p>
+
+<p>&mdash;No es sta su flor preferida?</p>
+
+<p>Asomronsele los colores a la cara del agraciado, y se puso ms colorada
+que antes la de Rosa, quien, ya quisiese ocultar su propio rubor, ya
+enmendar el aparente desaire hecho a Gamboa, se quit un clavel que se
+haba prendido en el cabello y se lo dio balbuceando:&mdash;No es sta la
+flor que prefiere el amigo Leonardo?</p>
+
+<p>Bast esto poco a romper el encanto; slo que por aquella tarde y noche
+Isabel se dedic a obsequiar y atender a Meneses, aunque no vea el
+momento de conciliacin con Leonardo. Entre tanto, juntos los cuatro
+fueron al encuentro de doa Juana y del seor Ilincheta que venan a
+saludar a los recin llegados.</p>
+
+<p>Desapareca por entonces la claridad del da, y el airecillo de la
+noche, por ms que viniese cargado de los perfumes de las flores y de
+las emanaciones gratas que emite el campo a esa hora, empez a dejarse
+sentir. Las seoras, sobre todo, tuvieron que apelar al abrigo
+acostumbrado, el paoln de seda, echado al desgaire sobre los hombros.
+Pero en los momentos de trasladarse a la sala, reson el melanclico
+taido de la campana de la queda en los cafetales circunvecinos y en el
+de <i>La Luz</i>, llamando a amos y esclavos a la oracin y al recogimiento.
+En oyndolo doa Juana, sus sobrinas, los dos jvenes y don Toms
+Ilincheta, stos con los sombreros en la mano, y los criados del
+servicio inmediato de la familia con los brazos cruzados, todos de pie,
+aquella seora comenz diciendo:&mdash;Ave Mara Pursima!; a que
+contestaron los circunstantes en coro: Sin pecado concebida.&mdash;El ngel
+del Seor (prosigui la seora) anunci a Mara que el Hijo de Dios
+Padre encarnara en sus entraas, para redencin del mundo. Ave Mara!
+Mara Santsima lo admiti diciendo: ves aqu la esclava del Seor,
+hgase en m segn tu palabra Ave Mara! El Hijo de Dios se hizo
+hombre, y vivi entre nosotros. Ave Mara!</p>
+
+<p>Dadas las buenas noches, las hijas primero y tras ellas los criados,
+besaron la mano de doa Juana y de don Toms, y recibieron en
+contestacin el usual <i>Dios te haga una santa</i>, o <i>un santo</i>.</p>
+
+<p>De seguidas una criada avis a Isabel que el Contramayoral la esperaba
+en el otro lado del prtico. Pidi ella permiso a los huspedes. Su
+padre, hablando con stos, explic el motivo de su ausencia
+diciendo:&mdash;Es mi Mayordoma, cajera y tenedora de libros, y cree que
+primero es la obligacin que la devocin. Lleva cuenta del caf que se
+recolecta, del que se descascara, escoge y ensaca, del que se remite a
+La Habana. Cuando se vende, glosa ella las cuentas del refaccionista,
+cobra y paga. Todo como un hombre. En una palabra, desde que muri mi
+esposa, que santa gloria haya, mi Isabel est hecho cargo de la casa,
+del cafetal y de todos mis negocios. Ay! No s qu sera de m si
+tambin ella me faltase.</p>
+
+<p>Quin era el Contramayoral? Un negro como un trinquete, del color de la
+pez, cari-ancho, de aspecto franco y mirada inteligente. No bien se
+apareci su ama, la hizo una genuflexin para pedirla su bendicin,
+porque l mismo acababa de dirigir el rezo de sus treinta o ms
+compaeros en medio del batey, a la luz de las estrellas.</p>
+
+<p>&mdash;Nia, la dijo, aqu est la cuenta de <i>lo barr llenao</i> hoy. Y le
+alarg un papel? La hoja de una planta con signos caligrficos o
+aritmticos? Nada de eso. Aunque aquel esclavo haba aprendido de coro
+ciertas oraciones del catecismo que le ensearon para bautizarle, no
+saba escribir ni pintar guarismos. La cuenta de que hablaba se reduca
+a dos o tres varas cortas de un arbusto del campo, con muchos cortes o
+muescas de travs, tarjas o quipos modernos para indicar el nmero de
+barriles de caf recolectados durante ocho horas de trabajo.</p>
+
+<p>Con pasar Isabel las yemas de los dedos por las muescas de las tarjas,
+conoci que no haba sido abundante la recoleccin, y as se lo dijo al
+esclavo.</p>
+
+<p>&mdash;Nia, se apresur l a explicar en su guirigay especial la causa de la
+deficiencia. <i>Nia, la safra va de venca</i>, no queda caf <i>maro</i> en la
+mata, <i>ni pa remedia. Brujuliando po aqu y po all se ha llenao 25
+barr.</i></p>
+
+<p>&mdash;Est bien, Pedro, repuso Isabel. No hay para qu estropear las matas,
+ni que tumbar el grano verde. Sera mucho menor la zafra el ao entrante
+si eso se hiciera. Escchame Pedro, con atencin. Maana bien temprano
+pon toda la gente a limpiar el batey y las guardarrayas principales
+hasta las nueve. Tenemos visitas y quiero que todo est aseado y bonito.
+Por la tarde es preciso que unos pilen y avienten el caf seco, y que
+otros, las mujeres y los ms dbiles, a escoger. El caso es aviar todo
+el pilado y aventado, maana mismo si es posible.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Asina si jar, nia.</i></p>
+
+<p>&mdash;Ah! Lo principal se me olvidaba, agreg Isabel en tono triste. A
+Leocadio que d bastante maz y yerba al tro moro y al tro dorado,
+porque tienen que emprender largo viaje pasado maana.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Va a sal lamo?</i></p>
+
+<p>&mdash;No, ta Juana, Rosita y yo, que vamos a pasar las Pascuas en la Vuelta
+Abajo.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Anj! La nia si va otra vuelta, la casa parece rob.</i></p>
+
+<p>&mdash;Papa se queda. Estamos convidados a pasar las Pascuas como digo, con
+la familia del seor Gamboa en su ingenio <i>La Tinaja</i>, all lejos, muy
+lejos, por el Mariel. Han puesto una gran mquina de vapor para moler
+caa; romper la molienda la vspera de Pascuas y aguardan por nosotros.
+Aqu han llegado a buscarme el nio Leonardito y el nio Diego Meneses,
+que t conoces.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Con que si va otra vuelta?</i>, repiti el Contramayoral pensativo.</p>
+
+<p>&mdash;Estaremos ausentes muy poco tiempo, cuando ms hasta despus del
+domingo de Nio perdido. Me da mucha pena dejar a pap solo. Pero espero
+en Dios que no le suceder nada, antes me prometo que Vds. le cuidarn
+bien.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Asina si jar nia.</i></p>
+
+<p>&mdash;Pero si por desgracia se enfermare en nuestra ausencia, te encargo,
+Pedro, que sin prdida de tiempo me despaches un propio al ingenio <i>La
+Tinaja</i>, cerca del pueblo de Quiebrahacha. Acurdate de estos dos
+nombres: <i>Tinaja</i> y <i>Quiebrahacha</i>.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Asina si jar, nia.</i></p>
+
+<p>&mdash;Rafael o Celedonio, cualquiera de los dos, sirve para el mandado.
+Ellos conocen el camino de aqu a Guanajay; de all al Quiebra Hacha se
+sabe que quien tiene lengua a Roma va.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Asina si jar, nia.</i></p>
+
+<p>&mdash;Bueno, confo en ti, Pedro. Es un gran descanso para nosotros, cuando
+salimos, dejar el cuidado de la casa y de la finca a un hombre tan
+racional y honrado como t.</p>
+
+<p>Ni porque le hicieron este elogio franco cuanto sincero, hizo uso el
+negro de su conocida muletilla. Slo sacudi la cabeza cual si quisiera
+desterrar una idea enojosa, y volvi a un lado el rostro, sin darle la
+espalda a su seorita, lo cual habra sido una falta de respeto.</p>
+
+<p>&mdash;Atiende, Pedro, continu Isabel. Hay que traer del potrero el caballo
+careto para llevar a Guanajay uno de los dos tros. El que le lleve, sea
+Rafael o Celedonio, debe salir al Ave Mara o con los primeros claros
+del da de pasado maana, apearse en la posada de Ochandarena, frente a
+la plaza, hacer que baen y den un buen pienso a los caballos y aguardar
+por nosotros, pues tendr que regresar con el tro que saquemos de ac.
+Recordars todas estas cosas, Pedro?</p>
+
+<p>&mdash;<i>Mi ricorde, nia</i>, dijo el Contramayoral afectado; aadiendo a la
+carrera: <i>Le pobre negre va a ten una Pacua mu magu.</i></p>
+
+<p>&mdash;Por qu? pregunt Isabel con exagerada sorpresa. Le dir a pap que
+les deje tocar tambor en los dos das de Pascuas y el da de Reyes.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Ma como la nia no et allante, le negre no se diviete.</i></p>
+
+<p>&mdash;Qu bobera! Nada, a bailar, a divertirse para que est contenta la
+nia cuando vuelva del paseo. Eh! Nada ms, Pedro.</p>
+
+<p>Se retiraba ste despacio y de mala gana, e Isabel, que quedaba
+pensativa apoyada en el barandal del prtico, llamole luego,
+diciendo:&mdash;Pedro, ya lo ves? Por tus interrupciones y majaderas se me
+iba o olvidar una de las cosas que tena ms presente. Debo hacerte otro
+encargo, mi ltimo encargo. Mira, Pedro, estoy pensando que por s o por
+no, lo mejor ser que guardes el ltigo en tu boho hasta despus de
+Pascuas. S, s, mejor ser pues mientras le tengas en la mano has de
+querer usarlo, y yo no quiero que se levante el ltigo para nadie, lo
+oyes, Pedro? Que no suene el ltigo en mi ausencia.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Le negre et perdo</i>, dijo Pedro sonrindose, <i>por mor de la nia</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Me importa poco, replic Isabel con firmeza. T sabes que pap bot al
+mayoral en abril porque daba mucho cuero. Recuerda que la cogi contigo.
+No ha de orse un latigazo en el cafetal en mi ausencia. Lo repito, lo
+quiero as, lo mando, Pedro.</p>
+
+<p>Volviendo de su breve dilogo con el Contramayoral, encontr Isabel
+puesta la mesa para la cena en medio de la sala. Seran las ocho de la
+noche. El lujo de la vajilla de plata, de cuyo metal eran hasta los
+grandes macizos candeleros, pareca competir con la abundancia de los
+manjares. Mas nada de esto se haca por vano alarde. En primer lugar,
+porque habiendo comido la familia a las tres de la tarde, segn la
+costumbre del campo entonces, suponan que los dos huspedes tuviesen
+hambre y querran satisfacerla. En efecto, las seoritas, la ta y el
+seor Ilincheta, que por cumplimiento haban ocupado juntos un costado
+de la mesa, participaron nicamente del chocolate o del caf con leche;
+haciendo, eso s, Isabel, los honores con gracia y naturalidad
+caractersticas.</p>
+
+<p>Tras la cena y una conversacin agradable, se levant don Toms y se
+retir a su cuarto, recomendando a sus hijas no detuvieran mucho a los
+huspedes, quienes por fuerza estaran cansados y desearan reposar de
+las fatigas del viaje.</p>
+
+<p>La casa vivienda del cafetal <i>La Luz</i> estaba hecha a la francesa, es
+decir, conforme al sistema que para habitaciones tales se segua en las
+fincas de igual naturaleza por los criollos de la Guadalupe y Martinica;
+pues de hecho la haba trazado y dirigido un arquitecto natural de una
+de esas islas. El plano figuraba una cruz con dobles brazos, cuyo centro
+lo ocupaba la sala, y las ocho alcobas, ambos brazos de la misma,
+formadas por dos pasillos que terminaban en dos saletas, debajo de los
+cobertizos de las culatas de la casa. En los ngulos de los prticos
+haba cuatro cuartos que interiormente se comunicaban con las saletas
+dichas, y exteriormente con los jardines y aqullos. Los prticos, pues,
+se extendan cuanto la sala, corran paralelos a ella y estaban cerrados
+por barandillas de madera y por cortinas de caamazo en vez de
+persianas. El techo del cuerpo principal estaba formado con las hojas de
+la palma llamada <i>cana</i>, por su espesor, duracin y frescura; y el de
+los prticos o cobertizos con teja plana. Las puertas y ventanas, en
+nmero por cierto excesivo, abran todas hacia afuera, dejando entrar a
+raudales, al menos de da, la luz y el aire siempre cargado con el
+perfume de las flores o de las frutas en que tanto abundaba aquella
+morada encantadora.</p>
+
+<p>Por razones que es fcil colegir, las seoras no siguieron desde luego
+el ejemplo del amo de la casa. Los jvenes no sentan inclinacin
+ninguna a separarse por el resto de la noche, sin comunicarse con una
+palabra, con una mirada aunque fuese algo de lo mucho que bulla en sus
+cabezas. As es que, por instinto casi, despus de la cena volvieron al
+prtico fronterizo y emprendieron paseos de arriba a abajo, en dos
+grupos: el de Isabel con su ta y Meneses y el de Rosa y Leonardo a
+retaguardia. A la primera vuelta pregunt ste a aqulla, en tono bajo,
+indicando a la hermana mayor:</p>
+
+<p>&mdash;Qu tiene la nia?</p>
+
+<p>Este era casualmente el primer verso de una cancin muy popular
+entonces; y Rosa, que era viva y traviesa, contest al punto con el
+segundo verso que la daba nombre:</p>
+
+<p>&mdash;Sarampin.</p>
+
+<p>&mdash;Con qu se le cura?, volvi a preguntar Leonardo con el tercer verso.</p>
+
+<p>&mdash;Con coscorrn; concluy Rosa sin poder tener la risa.</p>
+
+<p>&mdash;De qu se ren Vds.?, pregunt Isabel muy atenta a lo que pasaba a
+sus espaldas.</p>
+
+<p>&mdash;No le diga, Gamboa, dijo Rosa. Djela con su curiosidad. Ella no es de
+nuestro bando.</p>
+
+<p>Pareca que Isabel se propona monopolizar por el resto de la velada la
+conversacin y la sociedad de Diego Meneses. De aqu el motivo aparente
+del pique de Rosa con ella, segn lo revelaban sus ltimas palabras. La
+misma sospecha y con igual copia de razones poda abrigar Isabel
+respecto de su hermana menor, dado que desde el principio se apropi las
+atenciones y compaa de Leonardo. Mas ninguno de los jvenes estaba
+satisfecho de s mismo ni del otro. Esta era la verdad; de suerte que se
+cansaron de los paseos ms pronto de lo que poda razonablemente
+esperarse, slo que en vez de sentarse se apoyaron como por acaso en la
+barandilla, quedando, tambin casualmente, cual deseaban en secreto:
+Isabel al lado de Leonardo. Rosa al de Meneses, y doa Juana fuera del
+grupo. Amaba sta a sus sobrinas con amor de madre, como quien las haba
+criado desde pequeuelas; deseaba su establecimiento, y, siendo ella
+casamentera de ndole, claro est que no tom a mal una eliminacin
+mediante la cual aqullas podan tener un rato de ntima comunicacin
+con sus galanes.</p>
+
+<p>Reinaba en torno de la casa la calma ms profunda, habiendo abatido el
+airecillo que se levantara a las puestas del sol. No se movan las ramas
+de los rboles, ni era bastante la luz de las estrellas, ni la
+transparencia del cielo para reflejarse en las anchas hojas del pltano,
+cuyo tallo fibroso sobresala entre los enanos y espesos cafetos. El
+nico rumor que se aperciba era el distante y sordo procedente de
+esclavos, los cuales, antes de entregarse al descanso, preparaban la
+frugal cena a la lumbre de sus bohos mientras discutan la novedad de
+la noche, a saber: la prxima ausencia de su seorita. Pero ms cerca de
+nuestros jvenes no puede decirse con exactitud que formaban ruido
+apreciable el chirriar de los grillos ocultos en la yerba, ni el aleteo
+de las mariposillas nocturnas que con fugaz zumbido pasaban del jardn a
+la casa, atradas por la luz de la vela dentro de la guardabrisa o fanal
+en la mesa del centro de la sala.</p>
+
+<p>El sitio, pues, la hora, el silencio de la tierra y del cielo, el
+aspecto sombro del prtico ancho, gacho y de limitado horizonte por el
+espeso arbolado inmediato, la misma lucha de la dbil claridad
+artificial interior con la oscuridad exterior, todo predispona a la
+exaltacin de las pasiones de los jvenes, arrobadas sus almas en la
+contemplacin del bellsimo cuadro que los rodeaba por todas partes. En
+tales momentos, las mujeres menos agraciadas parecen areas y adorables;
+los hombres ms tmidos se atreven a todo, y sintiendo ms se expresan
+con mayor elocuencia.</p>
+
+<p>&mdash;Isabel, dijo Leonardo, me extraa tu conducta conmigo.</p>
+
+<p>&mdash;Califquela, repuso Isabel sonriendo.</p>
+
+<p>&mdash;No me corresponde calificarla, por la sencilla razn de que soy el
+agraviado.</p>
+
+<p>&mdash;Eso ms? Pues era lo que faltaba.</p>
+
+<p>&mdash;Te sorprende? Cmo se compagina, si no, nuestra amigable despedida
+de La Habana (por mi parte, se entiende), con tu silencio e indiferencia
+enseguidas...?</p>
+
+<p>&mdash;Sin motivo que justificara el cambio?</p>
+
+<p>&mdash;Sin motivo que lo justificara. Yo al menos no he podido penetrarlo
+todava.</p>
+
+<p>&mdash;Refresque Vd. la memoria de los hechos.</p>
+
+<p>&mdash;Nada, Isabel, no alcanzo, desconozco el motivo.</p>
+
+<p>&mdash;De vers?</p>
+
+<p>&mdash;De veras.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces he sido una loca, una tonta, he visto visiones.</p>
+
+<p>&mdash;Tanto como eso no, Isabel. No te ocurre que hayas podido interpretar
+mal un acto inocente mo o de otra persona hacia m?</p>
+
+<p>&mdash;Si no se trata de interpretaciones, seor don Leonardo, se trata de lo
+que yo vi con mis ojos.</p>
+
+<p>&mdash;Sepamos lo que vio mi seora doa Isabel con sus ojos.</p>
+
+<p>&mdash;Vi lo que Vd. vio, mejor dicho, lo que le pas Vd. al estribo del
+quitrn.</p>
+
+<p>&mdash;Y se era motivo suficiente para que t me perdieras el cario y
+estuvieras a punto de olvidarme?</p>
+
+<p>&mdash;Lo era y grande, para enojarse cualquier mujer de vergenza, por mucho
+que la cegara la pasin.</p>
+
+<p>&mdash;Veo claro, Isabel, que en todo ello ha habido una equivocacin de tu
+parte, y que, sin quererlo has sido injusta conmigo.</p>
+
+<p>&mdash;Explquese Vd., dijo Isabel con aparente ansiedad.</p>
+
+<p>&mdash;Te dir en pocas palabras lo que pas, continu Leonardo, ponindose
+colorado, porque de hecho pensado iba a mentir. Mientras te deca el
+ltimo adis, naturalmente extend un pie sobre la acera. Una de las dos
+mulatas que pasaban tropez conmigo, y, creyendo que le haba armado una
+zancadilla, llena de ira me dio un empelln. T sabes lo insolente que
+son esas mujerzuelas cuando se creen ofendidas.</p>
+
+<p>&mdash;S, dijo Isabel pensativa. Despus de un breve rato aadi: Mas qu
+motivo le di yo para que me dijese la palabra indecente que an me zumba
+en los odos?</p>
+
+<p>&mdash;Tu exclamacin, Isabel, y luego el llamarla Adela, cuando tal vez se
+llamaba Nicolasa o Rosario fue sin duda lo que aument su clera.</p>
+
+<p>&mdash;Si la llam por el nombre de Adela, mejor dicho, si en mi exclamacin
+solt ese nombre, fue porque me figur que era ella su hermana de Vd.
+Adems de tomarla por el vivo retrato de Adela, no pude, ni deb
+imaginar que otra mujer tuviese con Vd. semejantes bromas.</p>
+
+<p>&mdash;Toma! El cuento es que no hubo broma de su parte.</p>
+
+<p>&mdash;Luego ella le conoce a Vd. y le maltrat por... celos.</p>
+
+<p>&mdash;La conozco de vista, lo confieso, ya me haba llamado la atencin su
+semejanza con mi hermana Adela; mas no la he dado jams ocasin a
+encelarse de m.</p>
+
+<p>&mdash;Quiz le ama a Vd. en secreto.</p>
+
+<p>&mdash;No tendra nada de particular, slo que en mi vida le he dicho ojos
+negros tienes.</p>
+
+<p>&mdash;Sentira hacer a Vd. una injusticia, Leonardo. Las apariencias, sin
+embargo, le condenan.</p>
+
+<p>&mdash;No, Isabel, no. Soy inocente. Si te engaase en este momento, si no te
+dijese toda verdad, si te pintara una pasin que no senta, si en
+consecuencia te hubiese dado justo motivo de agravio, sera el ms malo
+de los hombres...</p>
+
+<p>&mdash;Est bien; doblemos la hoja, le interrumpi Isabel convencida.</p>
+
+<p>&mdash;Pelillos a la mar?, le pregunt Leonardo con amoroso acento.</p>
+
+<p>&mdash;Pelillos a la mar, contest ella con celestial sonrisa. No habra
+dicha para m si me viese condenada a dudar de la palabra del hombre a
+quien tena por amigo y caballero.</p>
+
+<p>&mdash;Bien, agreg Leonardo ms animado. No crees t que debamos sellar
+esta dulce reconciliacin...?</p>
+
+<p>Diciendo esto dejaba correr disimuladamente la mano por el barandal para
+coger la de Isabel, que se apoyaba en el mismo. Pero ella, evitando la
+ocasin, evit el peligro. Se puso seria y pas al lado de su ta, a
+quien dijo alto que era hora de recogerse. El reloj de Leonardo marcaba
+las once de la noche.</p>
+
+<p>Haba volado el tiempo. Diego Meneses, no obstante sabedor de que la
+ocasin la pintan calva, supo aprovecharla lo que bastaba para hacer a
+Rosa una formal declaracin de amor; habiendo encontrado el tema o
+pretexto de la conversacin en el regalo del clavel que esa joven hizo a
+Leonardo en el jardn. Cndida paloma del vergel de Alquzar! Ella, que
+no haba escuchado antes un te amo, Rosa dicho con intencin y con
+fuego. Ella, que se senta atrada hacia aquel joven como la aguja al
+imn, como la avecica a la serpiente, no pudo desviar la atraccin,
+deshacer el encanto; no encontr a mano gesto, palabra ni ardid para
+negar que haba sucumbido y que tambin amaba a su tentador desde la
+primer temporada que pasaron juntos en el cafetal <i>La Luz</i>.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_IIc" id="Capitulo_IIc"></a><span class="smcap">Captulo II</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Y en los bellos cafetales<br />
+todo es frescura y olores,<br />
+besadas sus blancas flores<br />
+por las brisas tropicales.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">J. Padrez</span></p></div>
+
+
+<p>Como novia de Cupido desde la vspera, Rosa Ilincheta, por el temor
+pudoroso de encararse con su cmplice a la clara luz del da, retard
+cuanto pudo su salida del tocador. Pero Isabel tena obligaciones que
+llenar y bien temprano apareci en el prtico del sur de la casa con la
+sombrilla en la mano derecha, una cestita calada al brazo izquierdo por
+el aro, y por todo abrigo el paoln de seda bordado de realce.</p>
+
+<p>Asomaba entonces el sol por un ngulo de la casa, alumbrando una parte
+del jardn y proyectando la sombra de aqulla y de los rboles, por
+largo trecho, sobre el espacioso batey de la finca. Haba sido abundante
+el roco de la madrugada. Empapado estaba el csped, apagado el polvo
+bermejo de los caminos y las hojas de las plantas y las corolas de las
+flores cuajadas de menudos aljfares; otros tantos prismas que
+descomponan la luz del almo sol, al recibirla de soslayo.</p>
+
+<p>Ech Isabel una mirada inquisitiva por todo el pas desplegado ante
+ella, y se aventur fuera del prtico; porque desde all ech a ver una
+rosa de Alejandra que acababa de abrirse al dulce calor solar, en el
+cuadro del sudeste del jardn. Cortola sin punzarse ni mojarse, y cuando
+se adornaba con ella la esplndida trenza de sus cabellos, volvi
+maquinalmente los ojos hacia la casa y le pareci que uno de sus
+huspedes la observaba desde el postigo de la ventana del cuarto, en el
+extremo del prtico, donde en efecto se haban los dos alojado. Era
+Diego Meneses, que por no haber disfrutado de sueo tranquilo, dej la
+cama desde el amanecer y aspiraba el puro ambiente del campo, a la sazn
+que Isabel apareci en medio de sus gayadas flores.</p>
+
+<p>De tal modo la turb este incidente, que por breve rato estuvo indecisa
+entre si volva atrs o seguira adelante, porque los actos de adornarse
+el cabello y de mirar para la casa, mager que inocentes y casuales,
+podan interpretarse de diversas maneras, y ella hua tanto de la
+frivolidad como de la necia coquetera. Pero tena que salir y sali con
+firme paso.</p>
+
+<p>Por el lado del sur, una cerca de piedra separaba el campo del cuadrado
+en que se comprenda el variado casero de la finca. En el centro se
+alzaba el molino del caf, entre los dos pares de tendales, capaces de
+contener a un tiempo, secndose, la mitad de la cosecha. Ms lejos,
+cerrando el gran espacio por la izquierda, se vea el grueso y oscuro
+brocal del pozo con su horca y garrucha para la extraccin del agua; el
+palomar despus, el corral de las aves y algunos chiqueros; al fondo y a
+la derecha, el campanario, o ms bien el pilar de madera de cuyo brazo
+cubierto con un tejadillo, penda la campana; los graneros o almacenes,
+las caballerizas, el establo de las vacas y las otras dependencias. Los
+bohos de los esclavos figuraban una aldea de regular tamao.</p>
+
+<p>Ni estaba desprovisto de vegetacin el magnfico batey que hemos venido
+describiendo, pues muchos rboles, y sin duda los ms copudos y
+corpulentos de toda aquella hacienda, le adornaban y daban sombra. Entre
+ellos varios aguacates, mameyes colorados, mangos y caimitos; sobre todo
+los primeros, cual las conferas del continente, parecan escalar el
+cielo con la cspide de sus ramas. Aqullos ms empinados y coposos eran
+los escogidos por las gallinas de Guinea (<i>Numidas Meneagris</i> de
+Cuvier), conocida la huraa de esas aves exticas, para sus querencias
+de noche. La banda, que bien poda componerse de cien, desde antes de
+aparecer el sol empezaron a removerse y a repetir el clamor o cacareo
+peculiar suyo, en que parece que una dice <i>pascual</i> y la otra contesta,
+<i>pascual</i>, hasta que todas despiertan y se preparan para descender de
+sus elevadsimas y naturales alcndaras. Ni los pichones ni las gallinas
+daban an seales de vida: aqullos por no ser madrugadores, stas por
+el encierro y la oscuridad de su casa.</p>
+
+<p>Por lo dems, se notaba bastante movimiento en todo el batey. De los
+esclavos de ambos sexos, quines recogan con sus guatacas o azadones
+las hojas secas y briznas del suelo; quines con los mismos instrumentos
+rozaban la yerba de los caminos; quines con ambas manos abiertas
+levantaban la basura amontonada y la metan en canastas que otros
+conducan fuera a la cabeza; quines a brazo sacaban agua del profundo
+pozo y la vertan en una amplia cubeta de piedra al pie del brocal para
+que otros, en unos baldes rsticos hechos del pecolo de la palma, la
+distribuyesen en los depsitos de los varios departamentos de la
+hacienda. A la vera del pozo daba agua y baaba los caballos de dos en
+dos o de tres en tres, el calesero Leocadio. Dentro del molino resonaba
+la voz penetrante del negrito, que, sentado al extremo del eje de la
+rueda vertical, con que girando en la solera se descascaraba el caf,
+aguijaba sin cesar a la caballera que serva de motor. Cuatro esclavas,
+entre tanto, tendan el grano, an no bien seco; mientras otros
+conducan el <i>pilado</i> o descortezado al aventador, cuyas paletas hacan
+un ruido tremendo y despertaban los ecos doquiera que la ola sonora
+encontraba obstculo elstico en su trayecto. Y una vez limpio de toda
+paja o polvo, era llevado a los almacenes para que all se escogiese y
+clasificase por otros esclavos.</p>
+
+<p>Ninguno de los que pasaban al alcance de Isabel dejaba de darla los
+buenos das y de pedirla su bendicin, doblando la rodilla en seal de
+sumisin y respeto. Pedro, el Contramayoral, sin la insignia ominosa de
+su oficio, yendo de un lado a otro, animaba a sus compaeros al trabajo
+y daba la mano en muchos casos, como para imprimir mayor peso a la
+palabra con la obra. La subida o aparicin de Isabel en los tendales fue
+la seal para que el negrito del molino alzase la voz argentinada y
+aguda con la cancin, tan ruda como sencilla, improvisada quizs la
+noche anterior, la cual principiaba con esta especie de verso: <i>La nia
+sen va</i>, y terminaba con este otro, repetido en coro por todos los dems
+negros: <i>Probe cravo llor</i>. Entre la primera letra y el estribillo o
+pie insertaba el gua, no obstante que criollo, nacido en el cafetal,
+frases en congo puro, a que tambin contestaba el coro con el obligado:
+<i>Probe cravo llor</i>.</p>
+
+<p>Intil fuera pedir armona, siquiera msica a una cancin, ni civilizada
+ni salvaje del todo; pero si pareca asaz montona a odos delicados,
+tambin es verdad que el tono y la letra rebosaban en melanclico
+sentimiento. As lo estim Isabel, aunque hizo como que no oa ni
+entenda palabra, y sigui adelante hasta el pie de los rboles, donde
+ya bullan y corran en todas direcciones las aborotosas gallinas de
+Guinea. Algunas, las ms ariscas, al verla quisieron emprender vuelo,
+estallando en el grito nasal, chilln y alto con que suelen dar la voz
+de alarma a sus compaeras. Mas conocida la voracidad de esas aves,
+bastaron a tranquilizarlas y contenerlas unos granos de maz que Isabel
+sac de la cestita que llevaba al brazo y que tuvo cuidado de arrojarlos
+en un punto dado, cerca de s. La banda en masa se ech sobre el escaso
+alimento, depuesta la vigilancia, olvidado el peligro, y slo ocupada
+de egullir granos o pedrezuelas. De esta circunstancia se aprovech una
+de las esclavas, a una seal de su seorita, para arrastrarse por el
+suelo y pillar dos, sin que lo echaran de ver las otras. Muy gustosa es
+la carne de estas aves, tan gustosa como la de la perdiz, razn por qu
+Isabel se propuso obsequiar a sus huspedes con un par de ellas, asadas,
+en el almuerzo.</p>
+
+<p>A la vista del alimento, arrojado ahora a puados, acudieron presurosos
+los pichones. Estos, menos huraos que las guineas, a las cuales teman,
+y ms capaces de simpata que ellas, revolotearon al principio en torno
+de la joven, luego se posaron en su cabeza, en sus hombros y en el brazo
+de la cesta, acabando por arrebatarle el maz de las manos y aun picarle
+en la boca. Tales y tan tiernas demostraciones de inocentes avecicas,
+por ms que repetidas un da con otro, siempre la enternecan, y jams,
+sino en casos extraordinarios, consinti que las matasen fuera de su
+vista. Por ste y otros actos parecidos en que se pona de manifiesto la
+influencia ejercida por Isabel sobre cuantos seres se le acercaban, no
+crean menos sus esclavos sino que Dios la haba dotado de una especie
+de encanto o poder secreto, el cual no caba aludir ni repeler.</p>
+
+<p>Segua Diego Meneses con la vista los pasos de su amiga, y, bien que, a
+fuer de hombre civilizado, no estaba dispuesto a conceder nada
+sobrenatural en ella, s crea, como los dems, que era una mujer
+extraordinaria. Desde su puesto de observacin daba cuenta fiel de lo
+que vea u oa, a Leonardo, quien continuaba en la cama descansando y
+gozando de las finsimas sbanas cargadas de encajes y perfumadas con
+los ptalos de las rosas de Alejandra, obra toda de las industriosas
+manos de Isabel. Deca Meneses a Gamboa, entre otras cosas:</p>
+
+<p>&mdash;Es mucha mujer sa, amigo.</p>
+
+<p>&mdash;No te lo deca yo?, contestaba ste satisfecho.</p>
+
+<p>&mdash;Vale un Per. No se ven muchas como ella por ah.</p>
+
+<p>&mdash;Quieres cambiar? La cambio pelo a pelo por Rosa. Vamos.</p>
+
+<p>&mdash;No te burles, compadre, contestaba Diego serio. Que reconozca en
+Isabel prendas raras, dignas de encomio, no quiere decir que me guste
+ms que otras mujeres, ni que est prendado de ella. Pero la verdad es
+que cada vez me convenzo ms de que t no te la mereces.</p>
+
+<p>&mdash;Pues qu! Te figuras que ella es mejor que yo? replicaba Leonardo,
+herido de la observacin de su amigo. Te equivocas, chico, de medio a
+medio. Ten presente que Isabel es hija de un antiguo empleado del
+gobierno, empleado cesante, un cafetalista arruinado, un pobretn, en
+suma; mientras que mis padres tienen potreros, cafetal, ingenio, son
+hacendados ricos y hacen diferente papel en La Habana. Est Vd.?</p>
+
+<p>&mdash;Estoy, slo que no me refer a nada de eso cuando te dije que no te
+merecas esa muchacha. Hablando en plata, Leonardo, t no la quieres.</p>
+
+<p>&mdash;Por qu supones que no la quiero?</p>
+
+<p>&mdash;Qu! Acaso no tengo ojos? Desde que llegamos vengo observando tus
+acciones y palabras, y nada en ti me persuade que amas a Isabel.</p>
+
+<p>&mdash;Hombre, Diego! Te dir francamente lo que me pas, dijo Gamboa tras
+breve rato de silencio. No siento por Isabel aquella pasin ciega y
+ardiente que sientes t, por ejemplo... por Rosa.</p>
+
+<p>&mdash;Di mejor, le ataj prontamente Meneses, que la que t sientes por
+Cec...</p>
+
+<p>&mdash;Calla! exclam Leonardo alarmado, y medio incorporado en la cama. No
+se mienta la soga en casa del ahorcado. Te pueden or: las paredes oyen.
+Ese nombre es vedado aqu.</p>
+
+<p>&mdash;Poco importa un nombre. Es muy comn y no creo que Isabel lo haya odo
+en su vida.</p>
+
+<p>&mdash;Probable es que no, pero por el hilo se saca el ovillo, cuanto ms que
+Isabel no tiene pelo de tonta.</p>
+
+<p>&mdash;Y ahora que viene al caso, cmo te has compuesto respecto a la escena
+delante de la casa de las Gmez en el momento de la partida de Isabel?</p>
+
+<p>&mdash;Creo que sospecha algo y tengo para m que sus primas le han contado o
+escrito sobre eso algn cuento. Ello es que Isabel se muestra recelosa y
+al parecer muy sentida conmigo.</p>
+
+<p>&mdash;No dudo que las primas hayan despertado sus celos. La cosa fue, no
+obstante, muy clara para que se dejase de alarmar Isabel y sospechar lo
+mismo que t y yo sabemos. Qu osada la de aquella muchacha!</p>
+
+<p>&mdash;Qu quieres? La ceg el demonio de los celos, comprometindome a los
+ojos de Isabel y de sus primas. No puedes imaginarte cunta fue mi
+vergenza.</p>
+
+<p>&mdash;Lo considero. Yo, en tu lugar, escondo la cara bajo siete estados de
+tierra. Mas de dnde sac Isabel que poda haber sido tu hermana Adela?</p>
+
+<p>&mdash;Ah vers, Diego. Con todo, si bien recuerdas, se parecen mucho a
+primera vista.</p>
+
+<p>&mdash;Ya haba hecho yo la misma observacin. Qu malo que tu padre tuviese
+que ver con semejante parecido!</p>
+
+<p>&mdash;Quin sabe? A l le gusta la <i>canela</i> tanto como a m. No tendra
+nada de extrao que, andando a salto de mata, como sola cuando mozo,
+hubiese dado un tropezn... Lo que es de C... est que se le cae la
+baba. Me consta.</p>
+
+<p>&mdash;Luego no puede ser su padre.</p>
+
+<p>&mdash;Qu haba de serlo! Ni pensarlo. Disparate!</p>
+
+<p>&mdash;Pues por ah se corre que lo es.</p>
+
+<p>&mdash;Habladuras de las gentes, Diego. Conciben que estara enamorado de
+C... si le ligasen esas relaciones de parentesco con ella?</p>
+
+<p>&mdash;Quizs lo ignore, porque t dices, fue todo a consecuencia de un
+tropezn. Quizs tambin la cela de ti, sabedor del parentesco que media
+entre Vds. dos. Cuando el ro suena!...</p>
+
+<p>&mdash;En este caso el ro no lleva agua, ni piedra. Slo porque da la
+casualidad que se parecen mucho C... y Adela se encapricha la gente y
+habla... Lo que te s decir es que l me ha hecho pasar ms sustos que
+pelos tengo en la cabeza. Cuando menos lo espero me doy con l de manos
+a boca. Casi, y sin casi, me causa doble inquietud que el msico
+Pimienta. Lo nico que me tranquiliza por esta parte, es que ella
+desdea tanto a los viejos como desprecia a los mulatos.</p>
+
+<p>&mdash;No te fes, sin embargo. Cosa sabida es que hijo de gato ratn caza, y
+que por donde salta la madre salta la hija. Mas volviendo a nuestro
+cuento, el resultado de estas misas es que t no ests en el mejor pie
+con Isabel.</p>
+
+<p>&mdash;No. Como te deca, ella sospecha algo, o alguien la ha predispuesto
+contra m. Isabel es, adems, muy perra para explicarse con franqueza;
+yo soy punto menos, de modo que as iremos pasando hasta que Dios
+quiera, o ella deponga el orgullo y se reconcilie conmigo.</p>
+
+<p>&mdash;Esa misma conformidad tuya, observ Meneses, me confirma en la
+creencia de que t no amas a Isabel.</p>
+
+<p>&mdash;O yo no me he sabido explicar, o t no me entiendes, Diego. No
+habiendo puntos de comparacin bajo ningn concepto entre las dos
+mujeres, no puedo querer a la una como quiero a la otra. La de all me
+trae siempre loco, me ha hecho cometer ms de una locura y todava me
+har cometer muchas ms. Con todo, no la amo, ni la amar nunca como amo
+a la de ac... Aqulla es toda pasin y fuego, es mi tentadora, un
+diablito en figura de mujer, la Venus de las mula... Quin es bastante
+fuerte para resistrsele? Quin puede acercrsele sin quemarse? Quin
+al verla no ms no siente hervirle la sangre en las venas? Quin la oye
+decir: <i>te quiero</i>, y no se le trastorna el cerebro cual si bebiera
+vino? Ninguna de esas sensaciones es fcil experimentar al lado de
+Isabel. Bella, elegante, amable, instruida, severa, posee la virtud del
+erizo, que punza con sus espinas al que osa tocarla. Estatua, en fin,
+de mrmol por lo rgida y por lo fra, inspira respeto, admiracin,
+cario tal vez, no amor loco, no una pasin volcnica.</p>
+
+<p>&mdash;Y pensando como piensas, Leonardo, te casars con Isabel?</p>
+
+<p>&mdash;Por qu no? Precisamente as es como debe buscarse la mujer para
+esposa. El que se casa con Isabel est seguro de que no padecer de...
+quebraderos de cabeza, aunque sea ms celoso que un turco. Con las
+mujeres como C... el peligro es constante, es fuerza andar siempre cual
+vendedor de yesca. No me ha pasado jams por la mente casarme con la de
+all, ni con ninguna que se le parezca, y sin embargo, aqu me tienes
+que me entran sudores cada vez que pienso que ella puede estar
+coqueteando ahora mismo con un pisaverde o con el mulato msico.</p>
+
+<p>&mdash;Lo que prueba, amigo mo, que no hay forma de servir a dos amos.</p>
+
+<p>&mdash;En negocios de amores, o galanteos, se puede servir hasta a veinte,
+cuanto y ms a dos. La de La Habana ser mi Venus citerea,<a name="FNanchor_44_44" id="FNanchor_44_44"></a><a href="#Footnote_44_44" class="fnanchor">[44]</a> la de
+Alquzar mi ngel custodio, mi monjita Ursulina, mi hermana de la
+caridad.</p>
+
+<p>&mdash;Es que no se trata aqu de amores ni de meros galanteos, se trata de
+amar mucho a una y de casarse con otra que no se ama tanto.</p>
+
+<p>Ya veo que t no entiendes de la misa la media. Para gozar mucho en la
+vida el hombre no debe casarse con la mujer que adora, sino con la mujer
+que quiere. Entiendes ahora?</p>
+
+<p>&mdash;Entiendo que t no has nacido para casado.</p>
+
+<p>Prosiguiendo Isabel en su excursin matutina, muy ajena de la
+conversacin que se tenan los jvenes habaneros sobre ella, se lleg al
+pozo. All, como en todas partes, impuso respeto su presencia. Por lo
+que toca al aguador, suspendi el trabajo, no fuera que al verter el
+agua en la cubeta salpicase el traje de su seorita, que se haba
+acercado demasiado. Al contrario, el calesero criollo, poco ms o menos
+de la edad de aqulla, y que por haberse criado a su vista la trataba
+con ms confianza, no detuvo el baado de los caballos, dado que se
+quit el sombrero. Tampoco dobl la rodilla, cual su compaero, al
+desearla los buenos das, circunstancia que estamos seguros no advirti
+Isabel, ya por estar acostumbrada, ya por no concordar con sus
+sentimientos filantrpicos la humillacin, ni en el esclavo.</p>
+
+<p>&mdash;Blas, dijo dirigindose al aguador, tiene mucha agua el pozo?</p>
+
+<p>&mdash;<i>A bombn</i> (por mucha), <i>nia.</i></p>
+
+<p>&mdash;Cmo lo sabes t?, le pregunt ella.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Ah, nia! Yo oye siempre bu, bu, bu.</i></p>
+
+<p>&mdash;Luego se podr ver el movimiento del agua.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Se pue, nia, se pue. Yo mira jervir.</i></p>
+
+<p>&mdash;Veamos, dijo Isabel acercndose todava ms al brocal.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Sumels mira?</i>, pregunt el negro muy asustado. <i>No, no mira. Mu
+jondo. Diablo rempuja la nia.</i></p>
+
+<p>De los aspavientos del compaero riose Leocadio y sugiri que la
+seorita poda satisfacer su curiosidad sin riesgo si se afirmaba de un
+ramal de la soga mientras ellos dos sujetaban el otro cabo. De esta
+manera se hizo; pero Isabel no alcanz a ver el fondo por la demasiada
+profundidad, por el espesor del brocal de mampostera y por los
+innumerables helechos adheridos a las paredes interiores, que con sus
+graciosas palmas casi cerraban la boca del pozo.</p>
+
+<p>Enseguida Isabel pregunt al calesero si los caballos estaban en
+disposicin de emprender el viaje del da siguiente:</p>
+
+<p>&mdash;Nia Isabelita, contest l en lenguaje ms inteligente que el de su
+compaero: <i>Pajarito</i> y <i>Venao</i> necesitan <i>herraura</i> nueva.</p>
+
+<p>&mdash;Por qu no me lo habas dicho, Leocadio de mis culpas?</p>
+
+<p>&mdash;Y yo he teno tiempo? Hasta anoche no supe na del viaje. <i>Dispus</i> de
+baar los caballos iba a decrselo a la nia.</p>
+
+<p>&mdash;Pues tienes que ir al pueblo a herrarlos.</p>
+
+<p>&mdash;Ir <i>dispus</i> de almuerzo. Deme la nia la papeleta para el <i>herraor</i>.
+Si no se ha <i>emborrachao</i>, estamos bien.</p>
+
+<p>&mdash;Por eso, ve lo ms temprano que puedas. Y echa ahora a correr y
+sofocar los caballos antes de tiempo.</p>
+
+<p>&mdash;La nia siempre se figura que uno mata los caballos.</p>
+
+<p>&mdash;Debas llamarte mata-caballos, no Leocadio.</p>
+
+<p>No se detuvo Isabel en las otras dependencias de la finca por aquel lado
+del batey; mas al cruzar al opuesto, ech de menos a uno de los esclavos
+de campo y la inform el Contramayoral que por enfermo no se haba
+presentado en la fila la noche anterior. Reprendi a Pedro que no le dio
+el aviso oportuno, siguiendo derecho a la enfermera. Se hallaba sentado
+el enfermo en el suelo, junto a la lumbre, abatido y con un pauelo
+atado en la cabeza. Por pronta providencia la enfermera le haba
+suministrado sendas jcaras de infusin de corteza de naranja, endulzada
+con azcar de <i>raspaduras</i>. Isabel le tom el pulso, comprendi que
+tena fiebre y dispuso se recogiera entre tanto vena el mdico. De
+vuelta a la casa de vivienda, examin la caballeriza y el saln en que
+se escoga el caf.</p>
+
+<p>La esperaban en el prtico los huspedes, junto con su hermana, su ta y
+su padre. Pareca natural que quien tan puntualmente haba desempeado
+las obligaciones de administradora de la heredad y de las <i>cosas</i> a ella
+adscritas, se sintiese satisfecha de s misma y ms dispuesta para el
+desempeo de sus deberes como ama de casa. En el semblante risueo y
+animado con que torn al lado de la familia, se ech bien de ver que la
+duea cariosa y blanda de esclavos sumisos, saba ser amable y atenta
+con sus iguales y amigos. Desde ese momento se consagr a obsequiarlos
+y a hacerles cuanto agradable se pudiese su corta estada en el cafetal.</p>
+
+<p>Como la maana siguiese siendo fresca y de poco sol, propuso Isabel a
+sus amigos una breve visita al jardn fronterizo de la casa. Ese era su
+Edn. Poca cosa se le alcanzaba del arte de la jardinera, mucho menos
+de botnica; tampoco se haba propagado en Cuba el gusto por la
+floricultura, ni Pedregal u otros jardineros franceses haban importado
+de Francia la gran variedad de rosas que adelante trajeron la invasin
+rosada a La Habana. Pero Isabel era florista por instinto y por aficin
+decidida, y como haba plantado con sus manos, saba de coro la historia
+de todas las flores que crecan en su delicioso pensil. Guardse, no
+obstante, de mencionar siquiera el rosal de flores plidas en que
+Leonardo, haca un ao cabal, haba injertado de pa el rosal de flores
+encarnadas. Vigoroso y lozano se mostraba, ostentando en cada nudo rosas
+de uno y otro color; remedo fiel y potico de dos seres sensibles
+ligados por la ms humana de las humanas pasiones: el amor.</p>
+
+<p>Ms tarde la visita a los jardines la extendi Isabel a una excursin a
+caballo de los cuatro jvenes por los cafetales vecinos. Senta ella la
+necesidad de distraerse, ms an, de aturdirse con el continuo
+movimiento. Aparte de que no la haba dejado satisfecha su explicacin
+de la vspera con Leonardo, le dola alejarse del apacible hogar y del
+amoroso padre, y ya la acometa aquella especie de fiebre, sntoma
+infalible de la extrema dolencia conocida por nostalgia.</p>
+
+<p>As curs el 2 de diciembre y vino la melanclica maana del 24. Mucho
+antes de aclarar haba partido para Guanajay el postilln con el relevo
+de las tres caballeras. En la silla, y armado al uso general con el
+ltigo y largo machete de cabo de carey y plata, aguardaba por las
+viajeras el apuesto calesero Leocadio. Cerca de all se vean varias
+esclavas y algo ms distante los otros siervos, aparentemente
+preparndose para emprender las faenas del nuevo da, en realidad, como
+despus se vio, en expectativa de la tristsima escena que all se
+representara.</p>
+
+<p>Deseosa Isabel de abreviar el doloroso momento de la separacin, abraz
+a su padre de carrera, tom el brazo que le brindaba Gamboa y, con los
+ojos empaados por las lgrimas, sali a la avenida del este para tomar
+el carruaje. Las seoras iban en el traje riguroso de camino, de seda
+oscuro y el sombrerito de paja o gorra al estilo francs. A su aparicin
+se observ un movimiento general seguido de un murmullo entre los
+esclavos espectadores, quienes prorrumpieron a una en el clamor o canto
+montono de la vspera: <i>La nia sen va, probe cravo llor</i>, repetido en
+coro solemne a la luz matinal del nuevo da, que apenas alumbraba la
+cspide de los ms empinados rboles.</p>
+
+<p>Este inesperado saludo acab de desconcertar a Isabel. Flame el pauelo
+hacia el grupo de esclavos en seal de despedida y apresur ms el paso.
+Entonces repar en el Contramayoral.</p>
+
+<p>A pie firme, callado, la cabeza erguida, dejando ver a travs de los
+cabezones de la camisa el cuello rollizo y parte del membrudo pecho,
+Espartaco por su varonil musculatura, flaca mujer por la sensibilidad de
+su inculto espritu, tena de la cama del freno de plata el inquieto
+caballo de Gamboa. Junto a l se hallaba su mujer, tambin inmvil y
+callada, con un nio en los brazos, hondamente afligida, segn lo
+mostraban las gruesas gotas de lgrimas que rodaban por sus mejillas de
+bano. Tan conmovida como ella, Isabel le puso la mano en el hombro,
+imprimi un dulce beso en la frente del nio y dijo a su marido:</p>
+
+<p>&mdash;Pedro, Pedro!, no le olvides de mis encargos.</p>
+
+<p>Sin aguardar respuesta tom refugio en el carruaje.</p>
+
+<p>En ese asilo comenzaron las que pudieran llamarse cariosas
+importunidades de los esclavos. Las negras especialmente, convencidas de
+que se marchaba su seorita, rodearon el quitrn y las ms expresivas
+se agolparon al estribo, metan la cabeza por debajo de la cortina o
+capacete, y, segn su costumbre, clamaban a grito herido:</p>
+
+<p>&mdash;Adis, nia! Vuelva pronto, nia! No se quede por all, niita ma!
+Dios y la Virgen lleven con bien a la nia! Acompaando estas frases,
+que hemos traducido en gracia del lector, con sus extravagantes
+demostraciones, como oprimirle suavemente los pies, besrselos cien
+veces, lo mismo que las manos con que ella quera rechazarlas. Todo esto
+dicho y expresado con verdadero sentimiento, con exquisita ternura, y
+sin dejar de contemplar su angelical semblante, cual el de un dolo o de
+una imagen sagrada.</p>
+
+<p>Pobres, sensibles, aunque ignorantes y sencillos esclavos, tenan a su
+ama por la ms hermosa y buena de las mujeres, por un ser delicado y
+sobrenatural, y se lo demostraban a su manera ruda e idlatra.</p>
+
+<p>Poco a poco, ya por ruegos, ora por amonestaciones suaves, logr Isabel
+apartar de s a las ms petulantes, dio la orden de partir, y anegada en
+llanto exclam:&mdash;Yo no sirvo para estas escenas.</p>
+
+<p>A tiempo de montar ech Gamboa una mirada desdeosa al espectculo en
+torno del carruaje, y dijo alto, de modo que lo oy Pedro, que le tena
+el estribo:</p>
+
+<p>&mdash;Ay! Qu falta haca aqu un buen <i>cuero</i>!</p>
+
+<p>El calesero llam la atencin hacia las riendas del caballo de fuera, y
+cuando Isabel pudo tomarlas en la mano ya el quitrn y los viajeros
+haban salvado la portada y se hallaban casi en los lmites, por el
+oeste, del cafetal <i>La Luz</i>.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_IIIc" id="Capitulo_IIIc"></a><span class="smcap">Captulo III</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Dulce Cuba!, en tu seno se miran<br />
+en el grado ms alto y profundo,<br />
+las bellezas del fsico mundo,<br />
+los horrores del mundo moral.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Jos Mara Heredia</span></p></div>
+
+
+<p>Llaman Vuelta Abajo o Vuelta Bajo en la isla de Cuba, a aquella regin
+que cae a la parte poniente del meridiano de La Habana, y que,
+principiando en las cercanas de Guanajay, termina en el cabo de San
+Antonio. Se ha hecho famosa por el excelente tabaco que se produce en
+las frtiles vegas de sus numerosos ros, principalmente sobre la
+vertiente meridional de la cordillera de los Organos. Para darla
+semejante dictado parece que hay una razn de mucho peso, a saber: la
+baja nivelacin del suelo de ese territorio, comparada con la alta del
+ya descrito.</p>
+
+<p>Empieza el descenso a pocas millas al oeste de Guanajay, advirtindose
+desde luego un cambio brusco en el aspecto del pas. El color del suelo,
+sus elementos componentes, la vegetacin, el clima y el gnero de
+cultivo en general son del todo diferentes. As es que el rpido declive
+constituye una rampa para el que va y un cerro para el que viene de la
+Vuelta Abajo.</p>
+
+<p>Al borde de esta precipitosa rampa se desplega ante los ojos del viajero
+un cuadro inmenso, magnfico, que no hay lienzo que le contenga, ni ojos
+humanos que le abarquen en toda su grandeza. Figuraos una aparente
+planicie, limitada al oeste por las brumas del lejano horizonte, al
+norte por las colinas peladas que corren a lo largo de la costa, y al
+sur por las speras y alterosas sierras que forman parte de la extensa
+cordillera de montaas de la Vuelta Abajo. Y hemos dicho aparente
+llanura, porque de hecho es una serie sucesiva de valles transversales,
+estrechos y hondos, formados por otros tantos riachuelos, arroyos y
+torrentes que descienden de las laderas septentrionales de los montes y,
+despus de un curso torcido y manso, se pierden en las grandes e
+insalubres cuencas paludosas del Mariel y de Cabaas.</p>
+
+<p>A la vista del grandioso cuadro, Isabel, que era artista por sentimiento
+y que amaba todo lo bueno y bello en la naturaleza, mand parar los
+caballos a los bordes de la rampa y ech pie a tierra, sin aguardar a
+que se aceptara la proposicin por sus compaeros. Seran las ocho de la
+maana. Ensanchbase all el camino, describiendo una zeda para
+disminuir en lo posible lo precipitoso de la bajada. Por esta razn,
+aunque ambas laderas se hallaban cubiertas largo trecho de un arbolado
+crecido y hojoso, ni sus copas sobresalan mucho del nivel de la
+planicie que ocupaban los viajeros, ni obstruan, que digamos, la vista
+panormica de ms all. Asombrosa era la vegetacin. A pesar de lo
+avanzado de la estacin invernal, parece que haba vestido sus mejores
+galas y que orgullosa sonrea a los primeros rayos del almo sol. Do
+quiera que no haba hollado la planta del hombre ni el casco de la
+bestia, all brotaba, por decirlo as, a raudales el modesto csped o
+rastrera grama, el dulce romerillo, el gracioso arbusto, el serpentino
+bejuco y el membrudo rbol. Hasta de las ramas verdes y gajos secos,
+cual cabelleras de seres invisibles, pendan las parsitas de todas
+clases y formas, que viven de la humedad de que est constantemente
+saturada la atmsfera de los trpicos. El suelo y la floresta, en una
+palabra, cuajados de flores, ya en ramilletes, ya en festones de variada
+apariencia y diversidad de matices, formaban un conjunto tan gallardo
+como pintoresco, aun para aquellas personas acostumbradas a la vista de
+los campos feracsimos de Cuba.</p>
+
+<p>Para mayor novedad y encanto, se ofreca all la vida bajo sus formas
+ms bizarras: bulla materialmente el bosque vecino con todos los
+insectos y pjaros casi que cra la prolfica tierra cubana. Todos a una
+zumbaban, silbaban o trinaban entre el sombro ramaje o la espesa yerba,
+y hacan concierto tal y tan armonioso como no podrn jams hacerlo los
+hombres con la voz ni los instrumentos msicos. Dichosos ellos que de
+puro pequeos e inermes no excitaban la codicia del cazador, ni teman
+ser interrumpidos en sus inocentes correras y revoloteos mientras
+recogiendo la miel en el cliz de las flores, o saltando de rama en
+rama, hacan temblar las hojas, desprendan el roco cuajado en ellas y
+las gotas, al dar en la hojarasca seca del suelo, remendaban una lluvia
+en que no tenan parte las nubes.</p>
+
+<p>No hay paridad ninguna en la fisonoma del pas visto por ambos lados de
+las montaas. Por el del sur, la llanura con sus cafetales, dehesas y
+plantaciones de tabaco, contina casi hasta el extremo de la isla y es
+lo ms ameno y risueo que puede imaginarse. Al contrario por el lado
+del Norte, en el mismo paralelo se ofrece tan hondo, spero y lgubre a
+las miradas del viajero que cree pisar otra tierra y otro clima. Ni
+porque est ahora cultivado en su mayor parte hasta ms all de Baha
+Honda, se desvanece esa mala impresin. Quizs porque sus labranzas son
+ingenios azucareros, porque el clima es sin duda ms hmedo y clido,
+porque el suelo es negro y barroso, porque la atmsfera es ms pesada,
+porque el hombre y la bestia se hallan ah ms oprimidos y maltratados
+que en otras partes de la Isla, a su aspecto slo la admiracin se
+trueca luego en disgusto y la alegra en lstima.</p>
+
+<p>Tal, poco ms o menos, sinti Isabel en presencia de aquel pedazo de la
+famosa Vuelta Abajo. Sus puertas, que eran de hecho las alturas en que
+se hallaban detenidos los viajeros, no podan ser ms esplndidas;
+podan calificarse de doradas. Pero qu pasaba por all abajo? Sera
+aqulla la morada siquiera de la paz? Habra dicha para el blanco,
+reposo y contentamiento alguna vez en su vida para el negro, en un pas
+insalubre y donde el trabajo recio e incesante se impona como un
+castigo y no como un deber del hombre en sociedad? A qu aspiraba ni
+qu poda esperar tanto ser afanoso cuando pasado el da y venida la
+noche se entregaba al sueo que Dios, en su santa merced, concede a la
+ms miserable de sus criaturas? Ganaba alguno, entre tanto trabajador,
+el pan libre y honradamente para sostener una familia virtuosa y
+cristiana? Aquellas fincas colosales que representaban la mayor riqueza
+en el pas, eran los signos del contento y de los puros placeres de sus
+dueos? Habra dicha, tranquilidad de espritu para quienes a sabiendas
+cristalizaban el jugo de la caa-miel con la sangre de millares de
+esclavos?</p>
+
+<p>Y la ocurri naturalmente que si se casaba con Gamboa, tarde que
+temprano tendra que residir por ms o menos tiempo en el ingenio de <i>La
+Tinaja</i>, a donde ahora se dirigan en son de paseo. Naturalmente
+tambin, se agolparon a su mente, como en procesin fantstica, los
+rasgos principales de su breve existencia. Record su estada en el
+convento de las monjas Ursulinas de La Habana, donde en medio del
+silencio y de la paz se nutri su corazn de los principios ms sanos de
+virtud y caridad cristiana. Como en contraste record la muerte de su
+piadosa madre; la orfandad en que qued sumida; su desolacin y hondo
+pesar; los das serenos e iguales que despus haba venido pasando en el
+cafetal <i>La Luz</i>, bello jardn, remedo del que perdieron nuestros
+primeros padres, acariciada por sus ms allegados e idolatrada por sus
+esclavos como no lo fue reina alguna sobre la tierra. Record, en fin,
+la situacin aflictiva en que dej a su padre, achacoso y ya entrado en
+aos, el cual no aprobaba del todo aquel viaje, tal vez porque poda ser
+el preludio de separacin ms grave y prolongada.</p>
+
+<p>Brevsimos fueron el silencio y recogimiento de la joven; pero tan
+intensa, tan viva su emocin, que no pudo evitar se le llenaran de
+lgrimas los ojos. Leonardo se hallaba a su lado, teniendo por la brida
+el brioso caballo, y ya por divertirla de sus tristes ideas, ya por
+echarla de <i>cicerone</i>, comenz a describir los puntos culminantes del
+magnfico panorama que tenan a la vista. Haba pasado l varias veces
+por aquellos lugares; conoca a palmos el terreno que pisaba y quera
+dar muestras a las amigas de su buena memoria. El primer ingenio a
+nuestros pies, dijo, es el de Zayas. Los rboles de esta parte de la
+loma nos impiden ver las fbricas, pero aqullos son sus ltimos
+caaverales. Debe de estar moliendo, porque hasta ac llega el olor del
+melado. Muele todava con trapiche y mulas. Tenemos que pasar por el
+mismo batey. Despus, en el centro de este gran valle, un poco hacia
+nuestra derecha, por junto al tronco de aquella ceiba, pueden verse las
+tejas coloradas de la casa de calderas del viejsimo ingenio de Escobar
+o del Mariel. Segn me cuenta mam, fue el primero que se <i>foment</i> en
+esta parte de la Vuelta Abajo. Tambin debe de estar moliendo pues veo
+salir humo de entre la arboleda del batey. Luego, no ven Vds., una nube
+blanca que atraviesa el valle en toda su latitud a la altura de los
+rboles describiendo una porcin de vueltas y revueltas? Un poeta dira
+que era un cendal de gasa. A m me parece la piel de una culebra soltada
+en la huida del monstruo de las montaas al mar. Pues no es otra cosa,
+si bien reparan Vds., que los vapores que van marcando el curso torcido
+del ro Hondo, notable por lo estrecho de su cause y por las grandes
+avenidas que hace en tiempo de lluvias. Ahora estar bajo y habr
+puentes para pasarlo sin necesidad de mojarnos los pies. Del otro lado,
+por aqu derecho, en vuelta del noroeste, divisan Vds., un bosque muy
+verde y tupido del cual asoman unas torres que parecen redondas? Ese es
+el ingenio <i>Valvanera</i>, de don Claudio Martnez de Pinillos, recin
+creado Conde de Villanueva. A la izquierda, al pie del monte de Rubn o
+Rub, se ven los caaverales del ingenio <i>La Begoa</i>, y a la derecha,
+an no discernible, <i>La Tinaja</i>, cerca de una legua del pueblo de
+Quiebra Hacha.</p>
+
+<p>Muy pendiente era la bajada por aquel lado al vastsimo valle de los
+ingenios de azcar, y aunque trazada en zig zag, todava trabajaban
+mucho los caballos para mantener el carruaje en el conveniente nivel.
+Acortaba el calesero las riendas del de varas, temeroso de un resbaln;
+y se abata de nalgas y se deslizaba que no marchaba de firme. Con esto
+crujan las sopandas de cuero, sobre las cuales se meca la caja del
+quitrn a guisa de zaranda, y el sudor empezaba a brotar del tronco de
+las orejas y de los ijares de las fatigadas bestias.</p>
+
+<p>&mdash;Poco a poco, Leocadio, dijo Isabel en llegando a lo ms agrio de la
+cuesta. No haba visto yo camino ms pendiente.</p>
+
+<p>Cabalgaba Leonardo al estribo derecho del carruaje, y dijo en son de
+broma:</p>
+
+<p>&mdash;Es Isabel la que habla? La crea yo ms guapa que eso.</p>
+
+<p>&mdash;Si se figura Vd. que tengo miedo, repuso ella prontamente, se engaa
+de medio a medio. No temo ni pizca por m, temo por los caballos. Mire
+Vd., el de barras: la carga es mucha y la bajada precipitosa; se ha
+baado en sudor, y estoy esperando verle caer y rodar. S, mejor ser
+apearnos. Para Leocadio.</p>
+
+<p>&mdash;No, no se apee, nia, dijo el calesero con instancia, arriesgando un
+choque con sus amas. Como su merced se apee en este paraje, tendr que
+apearse en todas las lomas. <i>Pajarito</i> es <i>mu</i> resabioso y sabe ms que
+las bibijaguas. Djeme su merced darle <i>cuarta</i> y ver cmo no se hace
+ms el chiquito.</p>
+
+<p>&mdash;Eso es lo que t quisieras, que te dejase maltratar al pobre caballo.
+No sabes que no est acostumbrado a las lomas? De ningn modo
+consentir que le pegues. Para, te digo.</p>
+
+<p>&mdash;La nia tiene <i>perdos</i> los animales y la gente, murmura Leocadio
+recogiendo las riendas para parar. Cuando estaba viva la seora estos
+caballos volaban como pjaros. A ella s que le gustaba <i>jarrear</i> de
+duro.</p>
+
+<p>En este punto intervino Leonardo, oponindose al propsito anunciado por
+su amiga, no ya slo porque de hacerlo as el tronco adquirira el vicio
+de que hablaba el calesero, sino porque de resultas de la sombra del
+arbolado de la derecha aun no haba enjugado el sol la humedad del suelo
+barroso del camino. Cedi ella con visible repugnancia, y como para no
+tomar parte directa en el martirio, segn dijo, de los caballos, entreg
+los cordones del de la pluma a su hermana Rosa y cerr los ojos mientras
+dur la bajada.</p>
+
+<p>No deseaba sta cosa mejor. Joven y viva de carcter, amaba el peligro y
+se pereca por manejar, fueran las que fuesen las fatigas que
+experimentasen las caballeras en trasportarla por aquellos
+derrocaderos, como al nio en su cuna de viento.</p>
+
+<p>Mola Zayas en efecto. Las pilas de caa miel recin segada cerraban
+casi los costados exentos de la casa de ingenio, pues slo dejaban un
+pasaje bastante amplio, eso s, por el lado del batey, o camino que
+traan los viajeros. Notbase all gran vocero y movimiento, lo mismo
+dentro que fuera. Dentro, las mulas del trapiche pasaban y repasaban por
+delante del espacio abierto en su precipitado giro, azotadas
+despiadadamente por los mozos negros que corran a par de ellas con ese
+nico propsito. Por entre aquel estrpito infernal se oa distintamente
+el crujir de los haces de caa que otros esclavos desnudos de medio
+cuerpo arriba metan de una vez y sin descanso en las masas cilndricas
+de hierro. Al otro lado del trapiche, aunque eran mayores si cabe la
+batahola y la algaraba, por decirlo as, de los ruidos confusos, no se
+vea cosa alguna; impedalo completamente el denso humo revuelto con el
+vapor que se desprenda de las hirvientes calderas, donde se coca el
+dulcsimo jugo de la caa y llenaba con sus inmensas olorosas columnas
+todo el interior del gran laboratorio.</p>
+
+<p>Afuera, una doble fila de carretas, o se acercaban cargadas a dicha
+casa, o se alejaban de vaco en direccin del campo o del <i>corte</i> de
+caa, como se dice; todas tiradas por un par de bueyes no menos flacos
+que tardos en sus movimientos. Pie a pie de cada yunta marchaba el
+conductor o carretero esclavo, armado de ahijada larga y pincho agudo de
+hierro; y a todo lo largo de la doble fila de carretas, ya en una
+direccin, ya en otra opuesta, cabalgaba en su mula marchadora el bovero
+blanco, armado tambin, mas no de vara, sino del indispensable <i>cuero</i>,
+con el que de cuando en cuando cruzaba las espaldas de aquel negro que
+crea remiso en el uso de la frrea ahijada.</p>
+
+<p>La hechura de las carretas era lo ms zurdo y primitivo que puede
+imaginarse; el engrase de los ejes por darse, con lo que las cargadas
+chirriaban sin cesar; al paso que las de vaco, con sus desmesuradas
+ruedas y holgura de manga, sobre no guardar jams la perpendicular,
+fuera cual fuese la nivelacin del piso, hacan un retintn
+desagradable, chocando de continuo las sueltas bilortas contra los
+sotrozos de hierros fijos, y salindose de su sitio las tablas de la
+cama. Por largo trecho en una y otra direccin, el batey y las
+guardarrayas desaparecan bajo las hojas pajizas y aun los trozos tiles
+de caa dejados caer por incuria, por exceso de carga o por defecto
+material de los vehculos empleados en su trasporte. A este lamentable
+desperdicio contribuan como los que ms los conductores. No bien se
+alejaba el boyero de un punto dado, se aprovechaba el conductor
+inmediato para sacar de la carga el trozo de caa que mejor le pareca,
+en cuyo acto arrastraba otros varios que se caan en el camino y all
+quedaban para ser hollados y molidos por las carretas que venan detrs.
+No se cuidaba de eso, antes se llevaba a la boca por un extremo el trozo
+de caa y le chupaba afanoso, sin dejar de animar a los bueyes con voces
+descompasadas y repetidos pinchazos hasta sacarles sangre: puede ser en
+desquite por la que el boyero haca saltar de sus espaldas con la pita,
+o llmese punta, del terrible ltigo.</p>
+
+<p>Tales escenas u otras muy parecidas a stas se repitieron a la vista de
+los viajeros, a su paso por los ingenios de <i>Jabaco</i>, <i>Tibotibo</i>, <i>El
+Mariel</i> o antiguo de <i>Escobar</i>, <i>Rohondo</i> y <i>Valvanera.</i></p>
+
+<p>Entre las dos plantaciones ltimamente mencionadas, slo avistaron una
+pequea <i>sitiera</i>, a la margen derecha del camino, quiere decir, de un
+grupo de cabaas pajizas donde algunas familias pobres cultivaban un
+corto pao de tierra y criaban animales domsticos. No poda drsele
+siquiera el nombre de aldea, dado que all, ni en muchas millas a la
+redonda, haba escuela ni iglesia. Los ingenios de fabricar azcar no
+consentan, por lo general, en su inmediata vecindad, esos smbolos del
+progreso y de la civilizacin.</p>
+
+<p>Para librarse de aquellos amargos pensamientos procuraba separar los
+ojos del suelo negro, duro y sin lustre, cual hierro dulce, del camino,
+y los pasaba por cima de las flores o gines color violado claro, de las
+caas en sazn, hasta tropezar en la zona azulosa donde se una el
+horizonte con las cumbres oscursimas de las distantes montaas.</p>
+
+<p>Pero por ms de un motivo poderoso no la era dable a Isabel aquella
+concentracin que demandaba el espritu en su agona. Bruscas cuanto
+frecuentes eran las ondulaciones del terreno; el camino, aunque ancho,
+necesariamente torcido; las caadas estrechas y hondas; la mayor parte
+de las cuales haba que pasarlas por puentes hechos sin arte ni
+solidez, con maderos rollizos, o con tablas sacadas de los troncos de
+las palmas. Tena que ser la marcha, en consecuencia, lenta y cautelosa,
+y luego no saba Rosa regir el caballo de fuera; razn por qu ms bien
+que de ayuda serva de estorbo al de varas, ya atravesndosele delante,
+ya no tirando a la par, o tirando en direccin opuesta a la del
+movimiento del carruaje. Quejose ms de una vez el calesero de estos
+tropiezos, hasta que Isabel, para acallarle y evitar un contratiempo
+serio, reasumi los cordones del caballo de la pluma.</p>
+
+<p>Si Rosa supiera, no habra podido manejar mejor en aquella alegre maana
+de viaje. A la izquierda del quitrn, donde lo permita la amplitud del
+camino, iba Diego Meneses, tan galn a caballo como decidor y amable a
+pie y entonces inspirado y elocuente, dispuesto ms que otras veces a
+ver las escenas que recorran slo por su lado potico y brillante. A
+cada paso hallaba motivo para empear la atencin de su entusiasta
+amiga, ya indicndole los festones de aguinaldos blancos o campanillas
+pendientes de todos los arbustos a orillas de los caaverales, ya los
+gines de las caas, que comparaba con las garzotas de innumerables
+guerreros en marcial arreo, mecidos blandamente por la gentil brisa de
+la maana; ora los grupos de tomeguines que con rumor sordo, cual de
+viento rastrero y en gran tropel, seguan por algn trecho la direccin
+de los viajeros, rozando con las yerbas y luego desapareciendo por entre
+los troncos de las caas; o el vivaracho sabanero de tardo vuelo, que
+sala con estrpito del espeso matorral y se posaba con mucha dificultad
+en la primer hoja de caa con que tropezaba en su desatentada fuga; o la
+esquiva garza blanca que se abra paso por entre las ramas del roble
+ribereo, y con el largo cuello replegado a la espalda y los pies
+colgando segua en su huida el curso del arroyo; o la bandada de
+alborotosas cotorras que cubran los naranjos silvestres y slo se vean
+cuando se aferraban a la dorada fruta para extraerle la simiente; o el
+gaviln, en fin, guila de Cuba, que daba gritos y gritos penetrantes
+mientras se cerna por encima de las palmas ms alterosas, entre la
+tierra y el cielo.</p>
+
+<p>Finalmente, pasadas las diez de la maana, atravesaron los viajeros los
+caaverales del ingenio <i>Valvanera</i>, a la vista de sus grandes fbricas.
+Dos millas adelante se acercaron al pueblo de Quiebra Hacha. Aqu se
+divida en dos el camino que traan, uno que torca al oeste y era el
+carretero de la Vuelta Abajo, y el otro, el de La Angosta, que serva de
+entrada a los ingenios de azcar, ya establecidos en esa regin de la
+costa. Este tomaron nuestros viajeros. A su paso por el pueblo varias
+personas reconocieron y saludaron con amistoso respeto a Leonardo
+Gamboa.</p>
+
+<p>Presentbase adelante el pas tan spero, desigual y montuoso como el
+anterior recorrido, aunque el arbolado era ms frondoso y lozano, casi
+primitivo, y el suelo surcado de arroyos bulliciosos y de limpias aguas
+que corran a perderse al fondo de la baha del Mariel, o en el mar
+abierto al Norte. Tras media hora de camino debajo del bosque, donde no
+penetraban los rayos del sol, se avistaron los caaverales de un ingenio
+en el repecho de una colina, acotados por una cerca rstica hecha de
+gajos, que mantenan en posicin horizontal rajas de lea o estacas con
+horquilla hincadas en tierra y atados juntos de trecho en trecho, para
+mayor seguridad, con un bejuco que, cuando verde, es bastante flexible y
+elstico, conocido en la Vuelta Abajo con el nombre vulgar de colorado,
+<i>Bauchinis heterophyllas</i>.</p>
+
+<p>Luego que, siguiendo por breve espacio, paralelo a dicha ruda cerca, en
+cuyo tiempo ganaron los viajeros la altura de la colina, se les
+ofrecieron en toda su extensin y grandeza los campos de caa y all, en
+el centro del cuadro, el variado grupo de sus fbricas, coronando otra
+colina de mayor planicie y ms ancha base. Aqul era el ingenio de <i>La
+Tinaja</i>, y Leonardo Gamboa, que serva de gua, se las mostr a sus
+amigos con cierto sentimiento de orgullo. Para ello haba motivo
+sobrado, no ya slo por el valor en dinero que representaba la finca, y
+por las consideraciones sociales que se les guardaban a sus dueos, mas
+tambin por el cuadro bello y pintoresco del conjunto, contemplado a
+buena distancia; encubridora eficaz de los lunares y manchas inherentes
+a casi todas las obras, as humanas como divinas.</p>
+
+<p>El camino por donde se haban internado los viajeros hasta all era el
+denominado de la Playa, porque serva para el acarreo de los azcares al
+pueblo del Mariel, desde el cual se embarcaban y conducan en goletas al
+mercado de La Habana. Cruzaba la colina por su cspide y haba
+establecida en ella una talanquera no menos rstica que la cerca, pues
+se reduca a unas varas en bruto, metidas por sus cabezas en los
+orificios de dos largueros paralelos. Arrimada a la cerca, y en su
+encuentro con la talanquera, se alzaba una cabaa o boho de los de vara
+en tierra o de dos aguas, tan gacho que la techumbre se compona de
+hojas enteras de la palma tendidas en los costados o vertientes, con las
+puntas descansando en el suelo.</p>
+
+<p>Adelantose Leonardo para ver por qu no se hallaba en su puesto el negro
+guardiero y abra la talanquera. Con tal objeto, plant su caballo ante
+la nica entrada del boho, e inclinando el cuerpo, trat de registrar
+el interior. Intil trabajo: la puerta o boca era muy estrecha y baja, y
+ms all de dos pies del umbral no podan penetrar ojos humanos, no
+tanto por la viva claridad del da afuera, cuanto por la densa nube de
+humo de lea que arda dentro y no tena otro medio de escape que se.</p>
+
+<p>&mdash;No veo nada y dudo que haya alma viviente en el boho, dijo Gamboa
+hablando con las seoras en el quitrn, parado en medio del camino.
+Maldito negro!</p>
+
+<p>&mdash;Tal vez duerme, dijo Isabel.</p>
+
+<p>&mdash;Si no es el sueo de la muerte, repuso Gamboa, juro que no le salva
+nadie de un bocabajo.</p>
+
+<p>&mdash;De qu se trata? pregunt Meneses. De abrir la talanquera? Yo abrir
+y no perder el casamiento por eso.</p>
+
+<p>&mdash;No hars tal, replic Leonardo colrico. No lo consiento.</p>
+
+<p>&mdash;Bien, sugiri Isabel con su voz argentina y dulce. Abrir el calesero;
+los caballos estn harto cansados para echar a correr. Leocadio, apate.</p>
+
+<p>&mdash;No, no, Isabel, replic Leonardo, cada vez ms colrico. Tampoco puedo
+consentir en eso, no debo consentirlo. Si el guardiero est vivo abrir
+la talanquera, que para eso y para ms le han puesto ah.</p>
+
+<p>Sac el reloj y aadi enseguida:</p>
+
+<p>&mdash;Ya han dado las doce, hora en que sueltan la negrada para que coma. Si
+hubiramos llegado aqu un poco antes, habramos odo la campana del
+ingenio. Apostara a que el <i>taita</i> guardiero se ha metido en el
+caaveral para verse con alguna de sus carabelas. Por Dios vivo que la
+paga! Nada, no est en parte alguna. Caimn! Caimn!, grit a todo
+torrente.</p>
+
+<p>Los montes del rededor fueron los nicos que le devolvieron el eco de
+sus voces con temblor continuado, hondo y siniestro; y luego empez a
+ladrar un perrillo dogo dentro del boho. Ah est el guardiero, pens
+el joven, y se hace el dormido para no tomarse el trabajo de abrir la
+talanquera. Lo har salir a patadas, agreg alto, dando un puetazo en
+el pomo de la silla. Ech pie a tierra sin ms demora y se meti en el
+boho, teniendo siempre el caballo de la brida.</p>
+
+<p>Muy mal sonaron estas palabras y aquellos juramentos en los odos de la
+modesta Isabel, aun cuando para no avergonzar a su amigo ni irritarle
+ms contra el pobre esclavo, se guard de representarle lo absurdo y aun
+el riesgo de su final propsito, si a posta ste se esconda por tener
+oculto algn compaero en el boho o por otra causa cualquiera.
+Afortunadamente, nada de eso ocurra. En aquel mismo instante las
+seoras del carruaje, Meneses y el calesero a caballo oyeron un ruido de
+ramas en el bosque vecino, agitadas por una persona o animal que se
+abra paso con alguna dificultad, y despus apareci en la orilla un
+negro anciano mal vestido, con un gorro de lana en la cabeza, un palo
+largo y nudoso en la mano, que le serva de apoyo, tal vez para no besar
+la tierra con la frente, pues tena el cuerpo hecho un arco por la edad,
+por los trabajos o por la costumbre inveterada de vivir en casas de
+techo bajo. Ech de ver a los viajeros apenas sali del bosque, porque
+se detuvo un momento indeciso del partido que deba tomar, y en soltando
+entre las altas yerbas algo que brillaba a los rayos del sol y pareca
+botella u otra vasija por el estilo, despus continu andando derecho al
+carruaje por la parte opuesta al boho.</p>
+
+<p>Esta circunstancia casual le salv del primer choque de la ira de su
+amo, el cual, no bien sali del boho, le reconoci desde lejos y se
+lanz sobre l a carrera tendida. Pero mientras mont a caballo y salv
+la distancia que le separaba de su intentada vctima, dio tiempo para
+que ste se pusiera inconscientemente al amparo de las seoras. Lo
+probable es que el infeliz esclavo no tuviese noticias de que aquellas
+personas eran esperadas en el ingenio, ni que entre ellas viniese
+guindolas su joven amo. A derechas no le conoca tampoco. Pero al notar
+que se le vena encima a todo correr, y que gritaba:&mdash;Ah, perro! Ahora
+lo vers!, no pudo desconocerle ni dejar de caer de rodillas a los pies
+del caballo, quien, contenindose y todo, le ech a rodar con el solo
+bote del pecho.</p>
+
+<p>El susto de las seoras fue grande. Rosa hizo una exclamacin de horror;
+doa Juana repiti:&mdash;Jess! Jess! e Isabel medio que se incorpor en
+el asiento, sac el brazo fuera del carruaje y dijo ms indignada que
+asustada:&mdash;No le mate, Leonardo!</p>
+
+<p>&mdash;Agradecer debe que estn Vds. delante, dijo Leonardo; de otro modo me
+parece que le mataba. Tan indignado me siento contra l.</p>
+
+<p>&mdash;Ah, mi <i>suamito</i>!, exclam el viejo incorporndose trabajosamente
+hasta ponerse otra vez de rodillas, como humildsimo pecador en
+presencia de su airado juez.</p>
+
+<p>&mdash;Dnde te habas metido, perro brujo? le pregunt el joven, y sin
+aguardar por la respuesta continu preguntando o diciendo: Qu hacas
+en el monte? Por qu no estabas en tu boho? A que habas ido a
+<i>cambalachar</i> por aguardiente con el tabernero del pueblo la raspadura
+que robas en el ingenio? S, s. Lo jurara.</p>
+
+<p>&mdash;<i>No, mi suamito, no si, sumerc! Caimn no roba rapara! Caimn
+no bebe aguaurdiente!</i></p>
+
+<p>&mdash;Cllate, perro viejo! Anda, corre a abrir la talanquera. No corres
+todava? No sabes correr? Ya har que el Mayoral te avive un poco con
+el cuero. Anda! Vuela!... y trat de pegarle (sin alcanzarle por
+fortuna) un puntapi en la cabeza desde el caballo.</p>
+
+<p>Pareca ser el guardiero hombre de ms de sesenta aos de edad. Tena al
+menos encanecida la cabeza, y aun la escasa barba, que le cubra el
+labio superior, seal segura de vejez en las gentes de su raza. A unos
+brazos desproporcionadamente largos y huesosos, una dedos crispados,
+cual si padeciese lepra; ojos chicos de expresin hosca y triste, nunca
+ms triste que, cuando despus de abierta la talanquera, ech una mirada
+a las seoras del quitrn y pareci rogarles le protegieran de la clera
+de su amo.</p>
+
+<p>Pasado el primer momento de irritacin y de ceguedad, comprendi ste
+que haba mostrado demasiado apasionamiento y bastante grosera delante
+de seoras que, adems de hallarse bajo su proteccin, iban a disfrutar
+de su hospitalidad en el ingenio. El caballo haba sido ms generoso que
+l puesto que, pudindolo, no atropell al esclavo cuando le hall
+postrado en su camino. Tuvo vergenza Gamboa de su conducta, pero muy
+soberbio para reconocer su falta y enmendarla con la franqueza que
+demandaba el caso, se limit a referir los rasgos principales de la vida
+del guardiero, por supuesto, calumnindole de paso.</p>
+
+<p>&mdash;No se figuren Vds., dijo, que el <i>taita</i> Caimn es lo que parece, un
+viejo inerme y manso o esclavo leal y humilde. Han de saber Vds. que el
+sobrenombre que lleva no se lo han puesto a humo de paja; es lo ms
+astuto, maligno, con ribetes de taimado que existe; ni tan ignorante que
+no practique ciertas artes, que le dan importante consideracin entre
+los suyos. Pasa por brujo y por hacerse invisible cuando le conviene o
+se halla en peligro. Construye dolos y encantos que tienen propiedades
+mgicas en ciertos casos. Nadie dira que ve, oye ni entiende, y sin
+embargo, tanto de da como de noche nada ni nadie se le escapa; y sabe,
+como el caimn, hacerse el dormido para asegurar mejor la presa. La
+juventud la ha pasado en el monte huido, y en sus repetidas fugas ha
+visitado todos los palenques del Cuzco y hecho amistad con los negros
+cimarrones ms famosos de la Vuelta Abajo. Ahora est muy viejo para
+tales trotes, y, en consideracin a haber sido uno de los fundadores del
+ingenio de <i>La Tinaja</i>, el nico que sobrevive de los que tumbaron aqu
+los primeros palos, mam hizo que lo pusieran de guardiero, y le
+conserva en ese puesto contra la opinin de los empleados que conocen su
+historia y sus malas maas. Cuando quiere o le conviene no le gana a
+vigilante ni el perro ms fino. Puede decirse que es libre: cra
+gallinas, engorda todos los aos uno o dos cochinos que vende, y
+entierra el dinero en alguna parte, y posee una yegua, en la cual puede
+dar vueltas de noche a los linderos de la finca. Pero como digo, es muy
+taimado y maligno y apostara cualquier cosa a que no se hallaba lejos
+del boho y de su puesto sin algn objeto doloso y reprobado a la mira.
+Por el caaveral se ve con sus compaeros del ingenio; por el monte
+slo con los cimarrones o con los taberneros del pueblo para cambiar
+azcar por tabaco, aguardiente u otra cosa por el estilo.</p>
+
+<p>&mdash;As debe de ser, Leonardo, comenz diciendo Rosa, pues me pareci que
+traa una...</p>
+
+<p>La ta y la hermana, ms avisadas que ella, no la dejaron terminar la
+frase; y nadie ms habl en el resto del camino.</p>
+
+<p>Entre la una y las dos de la tarde, bajo un sol de fuego cuyos rayos los
+reflejaban las hojas de la caa cual si fueran bruidas espadas, se
+desmontaron los viajeros en la gran casa de vivienda de La Tinaja.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_IVc" id="Capitulo_IVc"></a><span class="smcap">Captulo IV</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Lo ms negro de la esclavitud
+no es el negro.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Jos de la Luz y Caballero</span></p></div>
+
+
+<p>Bajo ms de un concepto era una finca soberbia el ingenio de <i>La
+Tinaja</i>, calificativo que tena bien merecido por sus dilatados y
+lozanos campos de caa-miel, por los trescientos o ms brazos para
+cultivarlos, por su gran boyada, su numeroso material mvil, su mquina
+de vapor con hasta veinticinco caballos de fuerza, recin importada de
+la Amrica del Norte, el costo de veinte y tantos mil pesos, sin contar
+el trapiche horizontal, tambin nuevo y que armado all haba costado la
+mitad de aquella suma.</p>
+
+<p>La casa de calderas o de ingenio era tan fuerte como vasta: edificio
+exento casi enteramente, cuya armadura se compona de pares rollizos,
+apoyados en soleras pesadas y stas en pilares, dichos horcones en el
+pas, sin escuadra ninguna ni ms pulimento que el que pudo darles con
+la zuela el vizcano carpintero-arquitecto contratado en la finca para
+esos trabajos. Tena el aire imponente y rstico que pareca demandar su
+destino. Debajo de su cubierta de tejas coloradas se abrigaban el
+trapiche, la mquina de vapor y el tren Jamaiquino de elaborar el
+azcar, montado sobre tres hornos o fornallas. No se hallaban en el
+mismo nivel todos estos aparatos: el de las calderas era varios pies ms
+bajo; y para pasar de un departamento a otro haba que descender dos
+anchas escalinatas de piedra, flanqueando el plano del trapiche y
+mquina de vapor. Esto se haca as para que tuviese una cada fcil el
+guarapo, que al salir de las masas corra por una canal de madera a la
+artesa, llamada all mansera, donde algo se limpiaba y segua al tacho o
+paila para recibir el primer hervor.</p>
+
+<p>Paralelo con este edificio haba otro tan grande y ms gacho, cerrado
+por sus costados con paredes de mampostera y una sola entrada, haciendo
+frente a la parte de las calderas mencionadas. Este era la casa para la
+purga y el secado del azcar. En otros separados se hallaban la
+carpintera, la herrera, la enfermera, y la que puede llamarse casa de
+maternidad; las habitaciones del mayoral, del boyero, carpintero,
+mayordomo y maestro de azcar, quien temporalmente resida tambin en el
+ingenio. Para el maquinista, cuyo oficio a la sazn desempeaba un joven
+americano, se haba construido una habitacin provisional con tablas de
+cedro, cerca de la mquina de vapor; nico sitio abrigado en aquel feo
+casern. Seguan despus, formando grupo, sobre doscientas cabaas o
+bohos de paja, con sus correspondientes corrales y gallineros adjuntos,
+para la morada de los trescientos esclavos, o dotacin del ingenio. Las
+otras casas exentas, a saber: las del bagazo, la de batir el barro para
+la purificacin del azcar, y otras de menos importancia, se hallaban
+erigidas en el espacio medianero entre la de calderas y la de purga.</p>
+
+<p>La planta de aqulla, denominada por antonomasia de vivienda, figuraba
+en paralelogramo trapezoidad, sentada en el suave declive de una colina,
+cuya diferencia de nivel se haba procurado remediar alzando el piso por
+el frente. Era de un solo cuerpo de fbrica de manipostera gruesa con
+cubierta de tejas huecas coloradas, amplio prtico, la sala cuadrada al
+medio, flanqueada a ambos lados por dos crujas de cuartos, pasadizos
+corridos por el interior, patio rectangular en el centro, cerrado por
+una tapia alta con caballete de vidrios, y una portada en el lienzo del
+fondo, que se cerraba con cerrojo y cerradura y serva para la
+comunicacin interior de la servidumbre de la casa. En el patio crecan
+muchas flores, algunos naranjos, higueras y parras, que no contribuan
+poco con su verdor y su sombro a la frescura de los cuartos; aunque
+para quebrar la reflexin de los rayos solares en puntos de medio da,
+haban puesto cortinas de caamazo en todo el derredor de los pasadizos.
+Arreglo igual se adverta en el prtico, que por su elevacin y
+amplitud, se hallaba ms expuesto a los embates del viento y a los
+efectos desagradables de la reflexin solar en el extenso y desolado
+batey.</p>
+
+<p>Desde lo alto de la escalinata del prtico se registraba de un extremo a
+otro la casa de calderas al frente, la de purga algo ms a la derecha,
+aunque slo por el lado de las gavetas para secar el azcar; el barracn
+de los negros o la estacada que encerraba sus habitaciones rsticas; en
+suma, la mayor parte de las que componan la vasta poblacin del
+ingenio; los campos de caa hacia el oeste, los techos pajizos de las
+casas del potrero, y ms all un palmar inmenso, un codo del ro y luego
+la selva alterosa y primitiva, que formaba como el fondo oscuro de este
+variado cuadro campestre.</p>
+
+<p>Cosa del medio da del 24 de diciembre de 1830, arrellanados en cmodas
+butacas de vaqueta, se hallaban los amos del ingenio en cmodas butacas
+de vaqueta colorada, se hallaban los amos del ingenio <i>La Tinaja</i>, junto
+con otras varias personas, al abrigo de la reflexin solar, tras las
+cortinas de caamazo. Casi todos los caballeros, don Cndido Valds,
+cura de Quiebra Hacha, el capitn del partido y el mdico fumaban
+tabaco; doa Rosa, la esposa del capitn antes dicho, la mujer y cuada
+del mayoral del potrero y las seoritas Gamboa, coman unas dulces caas
+de la tierra, otras, naranjas de China y guayaba del Per, etc.,
+productos stos de la estancia del ingenio. Por all andaban nuestros
+conocidos de La Habana: Tirso, Aponte, Dolores, junto con otra de las
+negras que haban venido por mar, y dos o tres ms de la dotacin del
+ingenio, que por criollas y de mejor apariencia las haban destinado al
+servicio domstico, todos hacindose tiles.</p>
+
+<p>De las seoritas Gamboa, Carmen y Adela no calentaban asiento, picaban
+un pedazo de guayaba o de naranja y emprendan luego largos paseos,
+enlazadas de las manos, de un extremo a otro del prtico, con
+manifiestas seales de impaciencia por la tardanza, a su juicio, de las
+amigas de Alquzar. Adela en particular, cada vez que tocaba en el
+ngulo del sur, levantaba un canto de cortina de caamazo y echaba una
+ansiosa mirada por toda la guardarraya maestra adelante hasta su
+intercepcin en el camino de la Playa. Al fin, poco despus de la una de
+la tarde, se oy a lo lejos ruido de ruedas de un carruaje y la marcha
+precipitada de varias caballeras; y Adela, sin ver nada an, exclam
+alegre:&mdash;Ah estn!</p>
+
+<p>No se enga esta vez. A poco ms llegaron al pie de la escalinata del
+prtico las seoritas Ilincheta en su carruaje, el cual, junto con sus
+ocupantes, los caballos y los jinetes, venan cubiertos con el polvo de
+la tierra colorada. Intil sera detenernos a describir punto por punto
+las variadas escenas del encuentro de ambas familias en medio de las
+soledades de la Vuelta Abajo. Ms de un motivo haba para que, al menos
+algunos de los presentes, mirasen aquel instante como un evento
+verdadero, digno de nota. Sucede, adems, que los jvenes, y tambin a
+veces las personas mayores, cuando se renen en un sitio de campo con
+nimo de pasar slo unos das en franca y cordial sociedad, lejos de los
+lugares donde se han acostumbrado a vivir y divertirse, se sienten
+fuertemente atrados; si son amigos lo son y lo expresan ms; si
+parientes, se persuaden que los unen ms estrechos lazos; si amantes,
+ah!, su amor les parece eterno, la dicha de amarse, celestial.</p>
+
+<p>Las mujeres se estrecharon fuertemente entre los brazos. Adela llor de
+alegra al apretar entre los suyos a Isabel, por la cual senta aficin
+extraordinaria. Para ella era la ms modesta y amorosa de las mujeres.
+Tambin doa Rosa distingua a la mayor de las Ilincheta, y en la
+ocasin de que hablamos la mostr sealada cordialidad. Hasta don
+Cndido tan seriote y desmaado, que no tuvo ni una sonrisa para su hijo
+cuando ste se acerc a pedirle la bendicin, recibi a las seoritas
+Ilincheta con desusadas demostraciones de cario, y se las present a
+los caballeros que estaban de visita, diciendo:&mdash;Tambin stas son mis
+hijas. Y hablando con Isabel aadi: He aqu tu casa; espero que goces y
+te diviertas en ella como en la tuya encantadora de Alquzar.</p>
+
+<p>Ya no dur el recibimiento en el prtico sino corto rato. Sobre
+estropeadas las seoras del viaje, necesitaban algn reposo, asearse,
+cambiar de traje, antes de sentarse a la mesa. Doa Rosa, o la mujer del
+Mayoral Moya, que haca de ama de llaves para ahorrarle trabajo a esa
+seora, haba hecho preparar alojamientos para las seoritas Ilincheta y
+para su ta, inmediatos a los aposentos ocupados por la familia de
+Gamboa en la cruja de la derecha, despus de la sala.</p>
+
+<p>Ya de tardecita se sentaron a la mesa en la gran sala de la casa de
+vivienda, entre seoras y caballeros, unas diecisis personas, atendidas
+por la mitad de ese nmero de siervos. Doa Rosa hizo los honores. La
+secund cuanto era compatible con su carcter don Cndido, aunque ste
+guard sus cumplimientos para el administrador de <i>Valvanera</i> en primer
+lugar, en segundo lugar para el cura de Quiebra Hacha, en tercero para
+el mdico de su finca y para el Capitn del partido. Todos deban pasar
+la noche en el ingenio para tomar parte en las ceremonias que iban a
+celebrarse al da siguiente, o primero de Pascua de Navidad. Fuera de
+la esposa y de la cuada del Mayoral del potrero, ninguno de los
+empleados del ingenio fue invitado a comer en la casa de vivienda; y el
+mismo Moya, que tena vara alta con los amos actuales de <i>La Tinaja</i>, no
+tom asiento, an invitado por don Cndido, so pretexto de haber comido.</p>
+
+<p>Reinaron en el banquete la jovialidad y animacin, templadas por las
+maneras decentes propias de la buena crianza, aunque excepto Meneses, el
+joven Gamboa y el cura, nadie de los presentes haba recibido educacin
+esmerada ni frecuentado el trato de la alta sociedad cubana. El ltimo
+nombrado, don Cndido Valds, criollo, se haba educado en el Seminario
+de San Carlos, de La Habana. En materias religiosas era tolerante hasta
+la despreocupacin; en poltica profesaba opiniones liberales que sola
+llevar hasta la exaltacin.<a name="FNanchor_45_45" id="FNanchor_45_45"></a><a href="#Footnote_45_45" class="fnanchor">[45]</a> El mdico Mateu, de Galicia, haba hecho
+la prctica de su profesin a bordo de los buques negreros, y ahora
+curaba por iguala en varios ingenios de la comarca. Pasaba por buen
+mozo; pero su bien parecer corra parejas con su necedad y pedantera.
+Crea que todas las mujeres se enamoraban de l, y desde su puesto en la
+mesa le lanzaba miradas a hurtadillas a Rosa Ilincheta, cuya graciosa
+figura, viveza y fogocidad de carcter sobraban para volverle el juicio
+a hombre de ms seso que l. El cura simpatiz desde luego con Isabel,
+que en todas sus palabras y acciones revelaba las altas prendas de su
+espritu. Don Manuel Pea, asturiano, casado con una criolla buena moza,
+desde el mostrador o taberna del pueblo haba ascendido a Capitn
+pedneo, especie de Juez de paz, y nica circunstancia por la cual los
+amos del ingenio de <i>La Tinaja</i> le sentaban a su mesa. Don Jos de Cocco
+era otra especie de hombre; natural de Cdiz, tena fina apariencia,
+los dientes muy blancos y los ojos azules, poca talla, bastante chiste y
+escasa instruccin.</p>
+
+<p>Este se dedic a obsequiar a la segunda de las seoritas Gamboa, a cuyo
+lado qued en la mesa, con la conciencia, sin embargo, de bajo ninguna
+circunstancia una de las amas del ingenio <i>La Tinaja</i> dara su corazn
+ni su mano al Administrador del ingenio <i>Valvanera</i>. Por lo que toca a
+Adela, la ms linda de todas, su extremada juventud la pona a cubierto
+de los galanteos de los hombres all reunidos.</p>
+
+<p>Circul entre stos libremente la copa del vino desde el principio hasta
+el fin de la comida; terminada la cual, se levantaron los manteles para
+servir los postres sobre la tabla desnuda, de bruida caoba. Trjose
+enseguida el caf puro en tazas de trasluciente China, la espumosa
+champaa, el coac francs y el ron de Jamaica. Despus don Cndido
+Gamboa sac a relucir su gran vejiga olorosa y dorada, y reparti sendos
+tabacos, cual brevas, entre el Capitn, el Mdico y el Cura, pues Cocco
+no fumaba, tampoco Meneses, y Leonardo no se hubiera atrevido a tocar un
+cigarro delante de su padre.</p>
+
+<p>Puesto el sol termin el banquete. Pero pasando la familia y las visitas
+al amplsimo prtico donde ya los criados haban enrollado las cortinas
+de caamazo, pudo echarse de ver que haca suficiente claridad en el
+campo circunvecino. Era que por un lado surga la luna creciente de
+entre el bosque lejano y hera oblicuamente las hojas y flores de las
+caas y los troncos blancos de las palmas, al paso que desde lo alto del
+cielo azul y difano como el cristal, vertan innumerables estrellas
+chispas de plata y oro.</p>
+
+<p>Por sus pasos contados, despus del banquete, todas las personas
+reunidas en la casa de vivienda se dividieron en tres grupos. Doa Rosa,
+en compaa de doa Juana, la Moya, la mujer del Capitn y Antonia, la
+mayor de las seoritas Gamboa, volvieron a ocupar los sillones de
+vaqueta colorada. Don Cndido, con el Cura, el Capitn y el Mayoral del
+potrero, para digerir mejor la comida y saborear sus olorosos tabacos,
+daban cortos paseos y conversaban en una cabeza del portal. El primero,
+sobre todo, aprovech la ocasin de tomar algunos informes, ms
+imparciales que los de su mayoral, acerca de las ocurrencias en la finca
+durante los quince o ms das que precedieron al de su llegada a ella.
+Con este motivo dirigi como de paso varias preguntas a Moya, el cual,
+honrado con aquella distincin por el amo del ingenio delante del Cura y
+del Capitn pedneo, se apresur a contestarlas con lisura y no poca
+satisfaccin. Por ejemplo, preguntado:</p>
+
+<p>&mdash;No se ha sabido nada, Moya, acerca de los negros que se fugaron la
+semana pasada? El Mayodomo me ha dicho que son siete, entre ellos una
+negra.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Verficamente</i>, seor don Cndido, no se ha <i>sabo naitica</i> entre dos
+platos, contest.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, se ha hecho alguna diligencia?</p>
+
+<p>&mdash;Pues no, seor don Cndido! Se han <i>registrao</i> los montes de Santo
+Toms y los montes de La Angosta. En <i>toas</i> partes se han <i>encontrao</i>
+rastros frescos, mas como los perros de don Liborio Snchez no son
+<i>buscaores</i> sino <i>mordeores</i>, <i>anque</i> le tienen gran inters a los
+negros no han <i>dao</i> con ellos. Y <i>me se</i> ha puesto que no han <i>salo</i> de
+los linderos del ingenio, porque no se han <i>juo en denantes</i> y no saben
+andar por el monte. Con buenos perros ya se hubieran <i>topao</i>, segurito.
+Ah! Dios me d perros que huelan un negro <i>dende</i> una legua...</p>
+
+<p>&mdash;Por lo que a m toca, dijo el capitn Pea cortndole la palabra a
+Moya, debo informar al seor don Cndido que he hecho en su obsequio
+cuanto caba en mis facultades. En efecto, apenas tuve aviso de la
+ocurrencia por parte que me dio su mayoral de Vd., don Liborio Snchez,
+no perd tiempo en pasar atento oficio, valindome del correo de Baha
+Honda, a los seores don Lucas Villaverde y don Mximo Arosarena,
+inspectores en San Diego de Nez, de la partida que capitanea don
+Francisco Estvez, que acaba de formarse por disposicin de la Real
+Junta de Fomento, para perseguir negros cimarrones en las jurisdicciones
+desde el muelle de Tablas o el Mariel, Callajabos, Quiebra Hacha, etc.,
+hasta los lmites occidentales de Baha Honda. Con mi oficio a los
+seores inspectores inclu la filiacin, edad y naturaleza (poco ms o
+menos, se entiende, pues Vd. sabe que todos los negros se parecen) de
+los siete que se le han fugado a Vd. Espero, pues, que si tropieza con
+ellos la partida, cosa factible, porque sospecho que han tirado hacia
+las sierras cercanas del Cuzco, que los capture y... Ni debe extraar al
+seor don Cndido que se le hayan fugado siete negros, cuando por la
+misma poca se han alzado 12 de <i>Santo Toms</i>, 8 de <i>Valvanera</i>, 6 de
+<i>Santa Isabel</i>, 20 de <i>La Begoa</i>, y 40, s seor, 40, como Vd. lo oye,
+de <i>La Angosta</i>, el ingenio aqu inmediato, perteneciente al Excmo.
+Seor Conde de Fernandina. La lista de todos stos obra ya en poder de
+los seores inspectores, y, supongo tambin, del capitn Estvez.</p>
+
+<p>&mdash;No me extraa la fuga de mis siervos, dijo don Cndido pensativo. Ni
+son stos los primeros negros que se me huyen. Ah estn, si no,
+Chilala, Jos, Sixto, Juan, Lino, Nicols, Picapica, etc., que no me
+dejarn mentir. Esos, cuando no se hallan alzados en los montes, sufren,
+como ahora, una condena ms o menos larga en la finca, y llevan grillos
+de doble ramal, o arrastran cadena con maza. Goyo, o Caimn, el
+guardiero de la talanquera en el camino de la Playa, se sabe que ha
+pasado su juventud entre esas serranas que se ven desde aqu... Mas
+todos sos son congo real, congo loango o congo musundi, raza humilde,
+sumisa, leal, la ms propia para la esclavitud, que parece su condicin
+natural. Slo tiene un defecto, eso s, grave, capital: es la raza ms
+holgazana que sale del frica. Si pudieran los congos vivir sin comer,
+no habra fuerzas humanas que les obligaran a doblar el lomo y trabajar.
+Seran capaces de pasarse la vida echados panciarriba... Y por no
+trabajar, a menudo se huyen... Lo que me extraa mucho, lo que no
+acierto a explicarme es el por qu han seguido el ejemplo de los congos
+Pedro y Pablo carabal, Julin arar, Andrs bib, Tomasa suama, Antonio
+briche ni Cleto gang. Estos negros industriosos, incansables para el
+trabajo, fuertes, robustos, formales, stos no se fugan sin causa. No,
+negros que siempre tienen tiempo para sus amos y para s, que juntan
+dinero y a menudo se libertan, no se huyen por poca cosa. Son muy
+soberbios, tal es su nico defecto, para alzarse sin causa poderosa.
+Antes se ahorcan que fugarse al bosque...</p>
+
+<p>Poda echarse de ver por esto poco que algo se le alcanzaba a don
+Cndido Gamboa de achaque de etnologa africana. Ya se ve, el trfico
+constante en esclavos por muchos aos, la posesin de dos o tres
+centenas de stos, le haban enseado que segn su raza eran ms sumisos
+o levantiscos, ms o menos a propsito para llevar hasta la muerte el
+pesado yugo de la esclavitud. Suceda, sin embargo, que otra cosa le
+haba enseado a Moya su larga experiencia en el manejo de negros suyos
+y ajenos, y todo su ser se sublevaba cuando oa decir que los haba
+buenos y malos, y que algunos no se huan jams sin causa poderosa, ms
+bien se quitaban la vida. Por eso Moya, a riesgo de quebrar pajita con
+el amo, dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Se conoce que el seor don Cndido ha visto negros y sabe los que
+sirven <i>pa</i> esto y no sirven <i>pa</i> lo otro. Con permiso del seor don
+Cndido yo digo que <i>toos</i> los negros son lo <i>mesmo</i> cuando la Guinea se
+les mete en la cabeza. Entonces <i>toos jalan pa</i> atrs como los mulos y
+es preciso <i>jarrearlos</i> con el cuero. Vamos a ver. Por qu se han
+<i>juo</i> los siete de ac? Por falta de <i>coma</i>? Por falta de <i>fras</i>?
+Por falta de cochino? Por falta de conuco? <i>Naa</i> de eso les hace
+falta. <i>Too</i> eso lo tienen ellos a bombn. Por el mucho trabajo? Por
+el mucho cuero? Ahora no trabajan, como quien dice, y <i>verficamente</i>
+don Liborio de Corpus a San Juan da un bocabajo.</p>
+
+<p>&mdash;Si me es dado decir lo que pienso, terci en este punto el Cura
+modestamente, mi opinin es que no debe esperarse de gente tan ignorante
+como son los negros, el que juzguen y acten cual las criaturas
+racionales. Sera excusado buscar la razn de sus alzamientos y delitos
+en los instintos de la justicia y el derecho. No. La causa ha sido
+quizs la ms quimrica, la ms absurda, la menos justificada... Es, sin
+embargo, coincidencia rara que a un tiempo se hayan alzado tantos negros
+y de aquellas fincas precisamente que han cambiado de poco ac su
+sistema de moler caa. Ser que esas estpidas criaturas se han
+figurado que se les aumenta el trabajo porque en vez de moler con bueyes
+o mulas se muele con mquina de vapor? Qu sabemos? Vale la pena
+investigarlo.</p>
+
+<p>&mdash;Ya, dijo don Cndido, siempre pensativo, siguiendo con los ojos
+entreabiertos las columnas de humo cenizoso que se le escapaban de la
+boca. El argumento de mi tocayo es bueno tratndose de negros congos,
+falso, hablndose de negros de otras naciones de frica. He observado de
+cerca sus ndoles diversas y s lo que digo. El trato ms que otra cosa
+tiene que ver con la conducta de ciertos negros. Todos han nacido para
+la esclavitud, sa es su condicin natural; en su mismo pas no son otra
+cosa que esclavos, o de unos pocos amos o del demonio. Los hay, no
+obstante, que necesitan rigor, mucho rigor, el ltigo siempre encima
+para que trabajen; los hay que por las buenas se saca de ellos cuanto se
+quiere.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Asina</i> es, como dice el seor don Cndido, volvi Moya a meter la
+cucharada. Mas yo digo que si hay negros que no se <i>pueen</i> quejar del
+trato, sos son los del seor don Cndido. Ellos estn como las flores:
+bien <i>comos</i>, bien <i>vestos</i>, <i>ca</i> uno con su conuco y su cochino,
+muchos <i>casaos</i>, no trabajan ms que de sol a sol, y no se les da cuero
+por <i>na</i> y <i>na</i>, como yo he visto que se hace en otros ingenios. Sacan
+<i>mu</i> poca fajina: dos o tres horas los domingos. Y cuando no se muele
+caa casi <i>too</i> el resto del tiempo es suyo para hacer canasta, engordar
+sus cochinos, guataquear sus conucos... Casi todas las ascuas tienen un
+da de tambor. Qu ms quieren esos <i>endinos</i>? Ni el obispo est mejor.</p>
+
+<p>&mdash;Y vuelta a la misma tema, dijo don Cndido molesto. Moya, est bien lo
+que Vd. asegura y repite; pero nada de eso me convence, ni me explica la
+causa, la causa real y verdadera de la fuga de mis carabales. Lo peor
+es que sospecho que Vd. sabe algo y no quiere decirlo delante del seor
+Cura y del Capitn.</p>
+
+<p>&mdash;Pues por <i>toas</i> stas y por la en que Jesucristo muri, dijo Moya con
+vehemencia besando las cinco cruces que haba formado con los diez dedos
+de las manos enlazadas, que no s <i>naitica</i> ms. Y si dejo algo
+<i>embuchao</i>, que aqu <i>mesmo</i> me parta un rayo, y <i>ustees</i> perdonen mi
+<i>moo</i> de hablar.</p>
+
+<p>&mdash;No hay que maldecir por tan poca cosa, dijo el Cura.</p>
+
+<p>&mdash;Registre Vd. su memoria, Moya, dijo sonriendo don Cndido al ver su
+apuro.</p>
+
+<p>&mdash;El caso es, repuso ste despus de breve detencin, que yo no s que
+<i>pue</i> ser la causa y que no <i>pue</i> ser causa <i>pa</i> que se <i>juya</i> un
+negro. El seor don Cndido dice que unos negros se <i>ajorcan</i> y no se
+<i>juyen</i>; y <i>dispus</i> dice que el mal trato es la causa de los
+cimarrones. Bueno. Tambin dice el seor don Cndido que los <i>carabal</i>
+son <i>mu</i> soberbios. Yo digo que son <i>mu</i> perros y ms perros que <i>toos</i>
+los negros juntos. Pedro briche es el cabecilla de sus carabelas en el
+ingenio. Siempre habla lengua con ellos, y el Mayoral est <i>quemao</i> con
+l. Yo lo s; pero no le haba puesto nunca la mano encima, ni <i>dende</i>
+que vino de frica creo yo que <i>naiden</i> le sac sangre con el cuero.
+Pues, seor, la semana antes <i>pasa</i>, Pedro briche no se present en la
+<i>jila</i>, ni <i>dormi</i> por la noche en el barracn. Qu queran que
+hiciera don Liborio? Al da siguiente va y lo coge <i>sotaventao</i>, y le da
+unos cuerazos por arriba de la camisa, lo puso en el cepo por dos das,
+le quit el mando de contramayoral y lo sopl al campo a chapear. Se
+emperr ms. Yo le dije que le diera un buen bocabajo, pero temi que le
+levantara <i>toa</i> la <i>negra</i>. Y ya se ha visto el <i>resultao</i>, se fue al
+monte con seis compaeros porque no se le castig bastante.</p>
+
+<p>&mdash;No lo deca? dijo don Cndido con aire satisfecho. Y aadi, antes
+que Moya le quitara la palabra:&mdash;Y qu dice de todo eso Goyo, el
+guardiero del camino de la Playa? Sabe Vd. si le han sondeado?</p>
+
+<p>&mdash;Cmo que no? contest Moya prontamente. El primerito que se vio <i>pa</i>
+eso. No ve el seor don Cndido que hasta la puerta <i>mesma</i> de su
+<i>bujo</i> se encontr rastro fresco de negros que venan del monte, del
+lado de all? Pero l jur por <i>toos</i> los santos del cielo que no vio,
+oy ni sinti <i>na</i> en <i>too</i> este tiempo. Se calent don Liborio contra
+l y quiso arrimarle unos cuerazos <i>pa</i> que cantara; mas yo se lo quit
+de la cabeza, porque pens que se iba a poner brava la seora doa Rosa
+en cuanto que supiera que haban <i>castigao</i> al taita Caimn.</p>
+
+<p>Con esto don Cndido menude sus paseos sin curarse de las personas que
+le hacan compaa, quizs para que no le interrumpieran en sus
+meditaciones. Luego, volvindose de improviso para Moya, en tono breve e
+imperioso le pregunt por el Mayoral.</p>
+
+<p>&mdash;Cuando yo vena del potrero, contest Moya, estaba l con la gente en
+el corte de caa, enfrente de la tumba nueva. No debe de tardar ya,
+pues como no hay que cortar yerba de Guinea pa la coma de los caballos,
+porque hay <i>cojollo</i>, soltar la gente ms temprano. Mire, ah vienen
+las carretas con las ltimas caas <i>pa</i> probar la mquina... All lejos
+se ve el boyero en su mula, y ms lejos <i>entoava</i>, por la otra
+guardarraya, veo ahora a don Liborio. El caaveral me tapa sus perros y
+yo no <i>pueo</i> decir si va solo o con la gente. El viene a caballo.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_Vc" id="Capitulo_Vc"></a><span class="smcap">Captulo V</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>&nbsp;9. Limpio soy yo, y sin delito...</i></p>
+
+<p class="non"><i>10. Por cuanto ha hallado achaques<br />
+contra m, por eso me ha tenido<br />
+por enemigo suyo.</i></p>
+
+<p class="non"><i>11. Ha puesto en un cepo mis pies,<br />
+ha guardado todas mis sendas.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Job</span>, XXXIV</p></div>
+
+
+<p>Mientras en un extremo del prtico ocurra la escena trazada ya, tena
+lugar en el opuesto otra muy diversa. Formaban all grupo animado e
+interesante las seoritas Ilincheta, junto con las dos ms jvenes de
+Gamboa, rodeadas por el medio crculo de los caballeros que las
+galanteaban o admiraban. Todos en pie. Las seoras apoyadas de espaldas
+en la barandilla, y los caballeros pendientes de los labios de Rosa
+Ilincheta que, en pocas palabras, llenas de gracia y grfica expresin,
+describa los pequeos incidentes del viaje, su mal manejo parte del
+camino, y sus propias impresiones.</p>
+
+<p>Leonardo se sonrea, Cocco aplauda, Mateu el mdico haca piruetas de
+gusto, y Meneses se mantena serio de celos, porque crecan con esto los
+admiradores de su linda amante. Adela e Isabel, dadas las manos,
+escuchaban y callaban. De pronto alguien le tir de la falda a Adela por
+el lado de fuera del prtico. Volvi ella el rostro con viveza y vio a
+una negra de buen aspecto, en traje muy diferente del que usaban las
+dems esclavas de la finca.</p>
+
+<p>&mdash;Qu quieres?&mdash;pregunt Adela bastante asustada.</p>
+
+<p>&mdash;Su merced me dispense, nia. Vena por el mdico. (No le vea por la
+oscuridad y las faldas de las seoras interpuestas.)</p>
+
+<p>&mdash;Y quin eres t?</p>
+
+<p>&mdash;Soy la enfermera, criada de su merced.</p>
+
+<p>&mdash;La enfermera! repiti Adela sorprendida.</p>
+
+<p>&mdash;S, nia, la enfermera Mara Regla. Y su merced no es la nia
+Adelita?</p>
+
+<p>&mdash;La misma que viste y calza.</p>
+
+<p>&mdash;Ah! exclam la esclava, apretndole suavemente los pies a la joven,
+ya que no poda otra parte de su cuerpo. Me lo deca el corazn. Ayer la
+vi pasar por el batey desde la ventana de la enfermera. Qued en dudas
+de cul sera mi nia, si la nia Carmen o su merced. Cunto ha
+cambiado! Qu linda se ha puesto mi hija, Virgen Santa!</p>
+
+<p>&mdash;Me lo deca el corazn, linda, mi hija, remed Adela. Si soy tu hija,
+si me quieres tanto, por qu no has venido a verme? Te avis con
+Dolores. Por qu no saliste a hablarme? Me tienes muy brava.</p>
+
+<p>&mdash;Ay! exclam la negra. No me diga eso, nia, que me mata... Su merced
+no iba sola.</p>
+
+<p>&mdash;No. Iba con mam, Carmen, la mujer de Moya y su cuada Panchita. Qu
+tena eso de particular?</p>
+
+<p>&mdash;Bastante, nia de mis ojos.</p>
+
+<p>&mdash;Habla, explcate.</p>
+
+<p>&mdash;No puedo ahora, nia ma.</p>
+
+<p>&mdash;Qu! T no piensas pedirle la bendicin a mam?</p>
+
+<p>&mdash;S, nia. Debo, lo deseo en el alma, vena... Desde el punto que lleg
+Seorita de La Habana, pens correr y echarme a sus pies...</p>
+
+<p>&mdash;Por qu no lo has hecho as? Quin te lo ha impedido?</p>
+
+<p>&mdash;Seorita misma.</p>
+
+<p>&mdash;Mam? No, no puede ser. Te engaas, sueas, Mara de Regla.</p>
+
+<p>&mdash;Ni me engao, ni sueo, nia Adelita. Ojal! Seorita ha prohibido
+que ponga los pies en esta casa.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo es que yo no s nada de eso? Quin te ha ido con semejante
+cuento?</p>
+
+<p>&mdash;No ha sido cuento, nia Adelita. Dolores me refiri una conversacin
+que Seorita tuvo con el amo sobre m...</p>
+
+<p>&mdash;Ya lo ves? Dolores entendi mal. Mam no est brava contigo. Y si no,
+ahora mismo voy a averiguarlo.</p>
+
+<p>&mdash;No lo haga, nia Adelita, no, por el amor de Dios, replic la esclava
+muy asustada, deteniendo a la joven por un canto del vestido. Por s, o
+por no, ser mejor que Seorita no me vea ahora. Est ah el mdico?</p>
+
+<p>&mdash;Pues yo quiero verte a solas. Arreglaremos el modo. Con Dolores te
+avisar. Y para qu quieres al mdico?</p>
+
+<p>&mdash;Para un moreno que han trado del monte mordido por los perros.</p>
+
+<p>&mdash;Mordido por los perros! repiti Adela. Ay! Debe de ser muy serio el
+caso cuando llaman al mdico. Si le habrn despedazado! Es probable.
+Esos perros son como fieras. Qu horror, Dios mo! Mateu, aadi en
+alta voz, ah le buscan.</p>
+
+<p>Cosas bien extraas en verdad empezaba Isabel a averiguar respecto de la
+familia bajo cuyo techo se hallaba hospedada y del ingenio tan ponderado
+de <i>La Tinaja</i>. Interesada vivamente en la suerte de la enfermera,
+antigua nodriza de su tierna amiga, ahora desterrada de la casa
+solariega, y conmovida, horrorizada con lo que haba odo respecto del
+esclavo, mordido por perros feroces, cosas todas inauditas para ella,
+no pudo ocultar Isabel de Leonardo, ni su intenso disgusto ni sus hondas
+emociones.</p>
+
+<p>&mdash;Qu tienes? Qu te ha dado? le pregunt l.</p>
+
+<p>&mdash;No s, contest ella. Me siento mal.</p>
+
+<p>&mdash;Me pareci, continu Leonardo, que te haba afectado el cuento del
+negro herido. No seas boba. Qu apostamos a que no ha sido mayor la
+cosa? A que no pasa de unos cuantos rasguos? Si conocieras a la
+enfermera pensaras como yo. Mam no la puede ver por escandalosa. Ni
+hay que dar nunca entero crdito a lo que dicen los negros. Todo lo
+exageran y abultan.</p>
+
+<p>&mdash;Qu fue, Adela? pregunt doa Rosa desde su asiento oyndola llamar
+al mdico.</p>
+
+<p>La enfermera desapareci en un instante, y antes que Adela contestase a
+su madre se apareci el Mayoral a caballo, precedido por sus dos
+hermosos alanos, para dar cuenta en voz campanuda de todo lo que haba
+pasado. Era ste hombre alto, enjuto de carnes, mas de recios miembros,
+muy moreno de rostro, ojinegro, el cabello crespo y poblado de barba,
+cuyas grandes patillas le cubran ambos lados de la cara hasta tocar en
+los ngulos de la boca, que por esto pareca ms chica. A pesar del
+sombrero de ala ancha que llevaba siempre puesto, lo mismo en el campo
+que en la casa, al aire libre que bajo techo, pues muchas veces haca
+uso de l como de gorro de dormir, cuando se lo quit para hablar con
+don Cndido viose que mientras la parte superior de su frente pareca de
+un hombre blanco, la nariz, las mejillas y las manos nadie dira sino
+que eran de un mulato; tan quemadas estaban del sol. Vena armado, como
+suele decirse, hasta los dientes, de machete de cinta, pual con cabo de
+plata o que brillaba como tal, y el ponderoso ltigo, cuyo mango, hecho
+de un gajo de naranjo silvestre, no era arma menos terrible por ser slo
+contundente.</p>
+
+<p>Comenz diciendo:</p>
+
+<p>&mdash;Santas tardes tenga el seor don Cndido con <i>toa la compaa</i>. Yo soy
+<i>veno a participasle</i> que han <i>trao</i> a Pedro brichi con algunas
+<i>mordas</i>. Se <i>arresisti</i> y fue preciso atojarle los perros.</p>
+
+<p>&mdash;Quin le ha capturado? pregunt el amo con mucha calma.</p>
+
+<p>&mdash;La <i>parta</i> de don Francisco Estvez, <i>nombra pa</i> coger negros
+cimarrones.</p>
+
+<p>&mdash;Sabe Vd. dnde le han capturado?</p>
+
+<p>&mdash;En los caaverales de <i>La Begoa</i>, cerquitica de las sierras.</p>
+
+<p>&mdash;Estaba l solo? Y los compaeros?</p>
+
+<p>&mdash;<i>Na</i> se sabe de ellos, seor don Cndido, ni Pedro <i>quie decislo</i>
+tampoco. <i>Me se</i> figura que ser preciso <i>biraslo pa que cante</i>. Por eso
+vengo a donde el seor don Cndido <i>pa</i> que me diga qu hago con Pedro.
+Est muy <i>emperrao</i>...</p>
+
+<p>Dnde le tiene Vd. don Liborio? pregunt el amo despus de larga pausa.</p>
+
+<p>&mdash;En la enfermera.</p>
+
+<p>&mdash;Qu, tan estropeado est?</p>
+
+<p>&mdash;No por eso, seor don Cndido. Lo tengo en el cepo de la enfermera
+<i>pa</i> mayor <i>seguri</i>, y no he <i>quero ponesle</i> grillos por las <i>heras</i>;
+y luego <i>dispus me se</i> figura que tiene malas intenciones. Sus ojos son
+dos tomates <i>maros</i>, y he <i>reparao</i> que cuando se le ponen <i>asina</i> los
+ojos a los negros es que <i>quieen</i> hacer una <i>fechura</i>. Yo le digo al
+seor que est <i>mu emperrao</i> ese negro. Mire el seor si es perro, que
+cuando lo met en el cepo me dijo:&mdash;el hombre no muere ms que una vez,
+y que ya estaba <i>cansao</i> de trabajar <i>pa</i> su amo. El seor debe de
+saber que luego que los negros cogen y hablan <i>asina</i> es porque, como
+dice mi compadre Moya, que est presente, se les ha <i>meto</i> la Guinea en
+la cabeza. <i>Apuramente</i> ellos se tienen <i>trago</i> que cuando se
+<i>ajorcan</i> aqu van derechitos a su tierra.</p>
+
+<p>&mdash;Aberraciones de la ignorancia! exclam el Cura.</p>
+
+<p>&mdash;S, seor don Cndido, continu el Mayoral, ese negro est pidiendo
+cuero como los muertos misa.</p>
+
+<p>Se sonrieron el Cura y don Cndido, y ste dijo:</p>
+
+<p>&mdash;A su tiempo, don Liborio, a su tiempo se maduran las uvas. Por lo
+pronto no me parece conveniente azotarle. Se pondr bueno de las
+mordidas, y entonces habr lugar de castigarle por su falta, una de las
+ms graves que pueden cometerse en estas fincas. Alzarse, fugarse el
+esclavo, privar al amo de sus servicios sin causa poderosa y bastante,
+por ms o menos tiempo, es imperdonable; no slo por l mismo, sino por
+el mal ejemplo a sus compaeros. Se le castigar, no lo dude. No habr
+quien le apadrine. En otro negro cualquiera esa misma falta aparecera
+leve. A bien que Pedro puede resistir un novenario... Tiene buenos
+jarretes. A otra cosa. No saba la partida de Estvez que ese negro era
+mo? No la inform Vd. que estaba yo aqu?</p>
+
+<p>&mdash;S, seor, saba <i>toito</i> y yo le dije que viniera a la casa de
+vivienda <i>pa</i> entregar el cimarrn y <i>recebir</i> la captura, que es un
+dobln de a cuatro. Mas me contestaba y dice que prefera dormir en el
+monte. Adems, que no quera que lo viesen los negros mansos, porque
+<i>le</i> daban el soplo a los cimarrones; adems que tena que <i>dir</i> donde
+<i>La Angosta</i> a ver si coga los cuarenta negros que se le <i>juyeron</i> a
+<i>suescelencia</i> el seor Conde la Fernandina la semana <i>pasa</i> arriba, y
+el Mayoral lo haba <i>mandao</i> a <i>amar</i>...</p>
+
+<p>En aquel punto desfilaban en el batey del ingenio de <i>La Tinaja</i>, entre
+la casa de vivienda y la de calderas, los 300 y ms esclavos de su
+dotacin, y el Mayoral diciendo, con licencia, fue a ponerse a su
+cabeza para pasarles revista y darles las ltimas rdenes por medio de
+los contramayorales, que eran tambin esclavos. Desde buena distancia
+les haba precedido el rumor de sus conversaciones y el sonido de las
+prisiones de los penados. Dos de ellos llevaban grillos, con barra
+atravesada y cadena de dos ramales suspendida a la cintura, y caminaban
+con mucho trabajo, pues para avanzar tenan que describir medios
+crculos, ya con un pie, ya con el otro. Uno llevaba grillete, del cual
+penda una cadena como de unos seis pies de largo, cuyo extremo inferior
+iba engarzado al anillo de una masa frrea como pesa de reloj, la que,
+al caminar, era fuerza que llevara al brazo, so pena de que el roce de
+la argolla moliera el hueso de la canilla, aunque se lo haba abrigado
+con un trapo. Este mismo se detena de cuando en cuando y alzaba la voz
+en tono melanclico y timbre argentino, que resonaba por todas partes
+diciendo:&mdash;Aqu va Chilala, cimarrn.</p>
+
+<p>Penados o no, varones o hembras, todos traan algo a la cabeza, ya haces
+de cogollo, ya de ramas de ramn de que tanto gustan las caballeras en
+Cuba, ora racimos de pltanos verdes o maduros, ora de <i>palmiche</i> para
+los cerdos; ste una calabaza, aquel un brazado de lea. Unos pocos,
+quince o veinte, llevaban camisa y calzn de caamazo nuevos o de pocos
+meses de uso y estaban enteros; el traje de los restantes se compona de
+harapos, a travs de cuyos agujeros se les vean las carnes negras y sin
+lustre. Ninguno calzaba zapatos, uno que otro, abarcas de cuero sin
+curtir, ajustadas al pie por cordones de majagua, bien de arique de
+yagua que no son menos resistentes. Las hembras, de treinta a treinta y
+cinco por todas, sobre andar revueltas entre los hombres, apenas se
+distinguan por otra cosa que por la especie de saco talar de caamazo
+con que se cubran el cuerpo desde los hombros hasta un poco ms abajo
+de las rodillas, sin mangas; para que no faltase nada a la tosca
+imitacin de la tnica romana.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Ajilar!</i> grit don Liborio con su voz de trueno, recorriendo a
+caballo las desordenadas filas como un general que ordena una evolucin.
+Con lo cual, sin tropiezo, por el mero hbito, la mayor parte form;
+pero los perezosos, los torpes, los impedidos por las prisiones, por la
+demasiada carga o por la prisa que se dieron los delanteros a cerrar las
+filas, sos se quedaron detrs, menos visibles que los otros. Contra
+estos infelices estall la clera del Mayoral. Enarbol el ltigo y
+empez a repartir latigazos a diestro y a siniestro, sin distinguir
+inocente de culpable, hasta lograr la formacin deseada.</p>
+
+<p>Si as es como se ha razonado con el esclavo en todos tiempos y pases,
+podra esperarse que fuesen una excepcin a esta regla general los
+seores del ingenio de <i>La Tinaja</i>? De ninguna manera. En su opinin,
+como en la de la mayora de los amos, no era el negro la <i>cosa</i> de que
+habla el derecho romano. Haba bastante diferencia. Para ellos, que
+entendan por derecho nicamente aquello que no torca el cumplimiento
+de sus pasiones y caprichos, el hombre-cosa de la antigua Roma tal vez
+no pensaba, era una mquina de trabajo; al paso que el hombre-cosa
+actual, estaban plenamente convencidos, pensaba al menos en tres cosas:
+en el modo de sustraerse al trabajo, en quemarle la sangre a su
+detentor, y en obrar siempre en oposicin a sus miras, deseos e
+intereses.</p>
+
+<p>Para el amo en general, el negro es un compuesto monstruoso de
+estupidez, de cinismo, de hipocresa, de bajeza y de maldad; y el solo
+medio de hacerle llenar sin murmuracin, reparo ni retraso la tarea que
+tiene a bien imponerle, es el de la fuerza, la violencia, el ltigo. El
+negro quiere por mal, es dicho comn entre los amos. Por eso, en
+concepto de stos, aquel Mayoral que no disimula ni perdona falta, que
+como rayo hiere al que delinque, que en todas ocasiones tiene entereza
+bastante y valor para meter en cintura a gente tan perversa e
+ingobernable, se es ms meritorio, ms digno de consideracin y
+respeto. Siempre se ha admirado ms al inquisidor que ms herejes
+mandaba al quemadero.</p>
+
+<p>As se explica por qu, luego que el Mayoral dio la orden de <i>tumba</i>, y
+todos soltaron la carga a sus pies, no importa si de forraje o de
+frutos, de cuyas resultas stos se reventaron con la cada, dando
+ocasin a que el Mayoral hiciese nuevo uso del ltigo, los seores del
+ingenio de <i>La Tinaja</i> aprobaron y celebraron el <i>castigo</i>; porque era
+claro que los culpables haban procedido de malicia y no por torpeza y
+ofuscacin a causa del anterior vapuleo.</p>
+
+<p>Doa Rosa, mujer cristiana y amable con sus iguales, que se confesaba a
+menudo, que daba limosna a los pobres, que adoraba en sus hijos, que en
+abstracto al menos estaba dispuesta a perdonar las faltas ajenas para
+que Dios, que est en el cielo, la perdonara las suyas; doa Rosa,
+sentimos decirlo, al ver las contorsiones de aqullos a quienes la punta
+del ltigo de cuero trenzado del mayoral abra surcos en sus espaldas o
+brazos, se sonrea, tal vez por creer grotesco el espectculo, o
+exclamaba, exclamacin en que la hacan coro las personas de que se
+hallaba rodeadas:&mdash;Hase visto gente ms bruta!</p>
+
+<p>Tambin se sonrieron los caleseros Aponte y Leocadio, junto con dos
+mozos ms, que desde el colgadizo de la gran caballeriza del ingenio,
+atrados por el continuo estallar del temible cuero, presenciaban a
+salvo la escena y esperaban se despejase el campo para salir y recoger
+el forraje destinado a las caballeras de que estaban hecho cargo
+inmediatamente.</p>
+
+<p>Si aadimos que en estas circunstancias hasta los perros del Mayoral
+mostraron a su modo una alegra desusada, no creemos decir nada nuevo.
+Ello, mientras don Liborio hablaba con los amos del ingenio, se
+mantuvieron echados a los pies de su caballo; pero apenas se dirigi a
+los negros, se colocaron a sus flancos y no perdieron de vista ni sus
+ojos ni los movimientos de su brazo derecho, aguardando sin duda la
+orden de echarse sobre la vctima y rematarla.</p>
+
+<p>Es de consignarse aqu, sin embargo, que no todas las seoras presentes
+se unieron al coro a que antes se ha aludido. Doa Juana, al contrario,
+apart los ojos para no ver, ya que la poltica la vedaba retirarse y
+era fatal el or los latigazos y los quejidos sordos de las vctimas. En
+igual caso se hallaban las sobrinas de esta seora y las dos hijas
+menores de Gamboa; pero stas tuvieron siquiera el arbitrio de
+refugiarse en el patio. All las seguan Meneses, Cocco y Leonardo, a
+tiempo que don Cndido llam a este ltimo y le orden acompaase al
+mdico al hospital y se informase menudamente de lo ocurrido con el
+preso. En conversacin ntima a poco con el cura y el capitn, agreg:</p>
+
+<p>&mdash;Quiero acostumbrarle (a su hijo) a estas cosas desde temprano, porque
+yo maana o esotro da me muero y l por necesidad habr de reemplazarme
+en el manejo del caudal; sobre todo en la administracin de esta finca,
+que por ms de un motivo le pertenece. Este ha de ser su mayorazgo.</p>
+
+<p>De aquel mandato imperioso de don Cndido naci el que Leonardo,
+repugnndole y todo la visita, ya que no le era dado desobedecer, ni
+excusarse tampoco, pretendiera le acompaasen sus amigas y hermanas.
+Cedieron stas sin dificultad, lo mismo que Rosa, tanto ms cuanto que
+se brindaron a ir de la mejor gana Meneses y Cocco. Isabel de pronto se
+neg; mas instada y reflexionando que tal vez habra ocasin de ejercer
+en aquella visita uno de los actos de misericordia, cedi tambin, y
+cuando sala del brazo con Leonardo, dijo al paso a doa Rosa en tono
+amable y risueo:&mdash;Me llevan.</p>
+
+<p>&mdash;Bien hecho, repuso doa Rosa.</p>
+
+<p>&mdash;Buena pareja! dijo doa Teresa, la mujer del capitn Pea, a tiempo
+que Leonardo e Isabel descendan por las gradas del prtico al batey.</p>
+
+<p>&mdash;Hermosa! dijo doa Nicolasa, la mujer de Moya.</p>
+
+<p>&mdash;No crees, Rosa, (dijo don Cndido a la suya al pao, concordando
+mentalmente con la oportuna observacin de aquellas dos mujeres), cada
+vez ms acertada la idea de casar cuanto antes a Leonardo con Isabel?</p>
+
+<p>&mdash;S, contest doa Rosa distradamente.</p>
+
+<p>&mdash;A ella la tengo por una buena cosa. Y se conoce que est enamorada de
+Leonardo. Luego el matrimonio es un freno...</p>
+
+<p>No saba don Liborio contar de <i>clamo currente</i><a name="FNanchor_46_46" id="FNanchor_46_46"></a><a href="#Footnote_46_46" class="fnanchor">[46]</a> ms de una decena.
+Pero tena feliz memoria y era buen fisonomista; de modo que,
+exceptuando los siete esclavos prfugos, ocho enfermos en el hospital y
+los veintiocho adscritos a las diversas dependencias de la finca,
+carpinteros, albailes, herreros, mozos de cuadra y sirvientes, los
+dems, hasta el nmero de 306, varones, hembras, solteros, casados,
+grandes y chicos, no le qued gnero de duda que uno tras otro haban
+pasado por delante de sus ojos y entrado en el barracn. Satisfecho
+sobre este particular cerr la portada, pas el cerrojo horizontal de
+figura de T, y le ech la llave; la cual, junto con el ltigo colg de
+un clavo fijo en la jamba de la puerta de su casa, por la parte fuera,
+debajo del colgadizo.</p>
+
+<p>Si hubiera ledo el <i>Quijote</i>, habra podido decir con el caballero
+andante: Nadie las mueva, que estar no pueda con Roldn a prueba.
+Porque al pie de esos smbolos del poder seorial cubano, lloviese,
+ventease, hiciese calor o fro, dorman los feroces alanos del Mayoral y
+ay del sin ventura que osase acercarse para desprender la llave o el
+ltigo!</p>
+
+<p>Despus de comer solo, porque la familia estaba de visita en la
+estancia, don Liborio a pie, con machete y pual al cinto, acompaado de
+sus perros, se dirigi de prisa a reunirse con el mdico en el hospital.
+Para llegar a l, all en los confines del plano o cuadrado donde se
+haban erigido todas las fbricas del ingenio, haba que pasar por junto
+al ngulo de un seto de piones que protega un caaveral en flor. All
+los perros se separaron de su amo y en el vano empeo de traspasar el
+obstculo, grueron, o ms bien gimieron de aquel modo que suelen cuando
+husmean la presa cercana. Pero ya hemos dicho que el Mayoral estaba de
+prisa, y sigui adelante llamando a sus perros.</p>
+
+<p>Apenas penetr en la enfermera, baj por la guardarraya al batey un
+negro a caballo, lo atraves de un lado a otro, entr en el colgadizo de
+la casa del Mayoral, observ bien por todas partes, vio que no haba luz
+ni gente, y sin apearse de la yegua flaca y desvencijada que montaba en
+pelo, cogi la llave, descorri con ella el pestillo de la cerradura y
+la volvi a su sitio. Despus de esta hazaa, sigui a la casa de
+vivienda y solicit ver a sus amos, los cuales, hallndose an en el
+prtico, no tuvieron embarazo en recibirle.</p>
+
+<p>No se desmont, se desliz por los costados de la bestia al suelo no
+teniendo estribo en que apoyar el pie. Su primer cuidado fue quitarse el
+gorro de lana con que se cubra la cabeza, y hecho todo un arco su
+cuerpo y tembloso, se ech de rodillas delante de doa Rosa, y en su mal
+espaol dijo:</p>
+
+<p>&mdash;<i>La bendici, mi suamita.</i></p>
+
+<p>&mdash;Ah! exclam dicha seora algo asustada. Eres t, Goyo? Dios te haga
+un santo. Cmo ests?</p>
+
+<p>&mdash;<i>Mala, mi suamita.</i></p>
+
+<p>&mdash;Qu te duele, Goyo?</p>
+
+<p>Contest con muchos rodeos y perfrasis ininteligibles las ms, que ya
+le pesaba el cuerpo demasiado; que le faltaban las fuerzas y deseaba
+descansar en el cementerio; que estaba muy viejo; que el padre de doa
+Rosa le haba sacado del barracn de La Habana cuando esta seora no
+haba nacido; que fue uno de los esclavos fundadores del ingenio <i>La
+Tinaja</i>, uno de los primeros en derribar los montes con el hacha. Todo
+esto, que se tena harto sabido la seora con quien hablaba, para
+informarla, en medio de aspavientos y circunloquios, que saba donde se
+hallaban ocultos algunos de los esclavos prfugos, quienes deseaban
+presentarse desde que supieron que sus amos haban llegado de La Habana,
+porque estaban casi seguros que no se les castigara por la falta
+cometida, en gracia de ser la primera vez; mayormente si el guardiero,
+que tan largos servicios haba prestado en la finca, peda perdn para
+ellos a la seora.</p>
+
+<p>&mdash;Bien, dijo doa Rosa habiendo consultado con una mirada la opinin de
+su marido. Est bien, Goyo. Ve. Di a tus ahijados que pueden presentarse
+sin miedo; que por ti se les har justicia... Oyes?</p>
+
+<p>Con dirigirse a doa Rosa para pedirla el perdn de los prfugos, dio a
+entender el guardiero que a lo menos poda concebir su cerebro dos ideas
+bien definidas. La una, que juzgaba ms capaz de caridad el corazn de
+doa Rosa, por el hecho de ser mujer, que el de don Cndido; la otra,
+que siquiera por ama legtima del ingenio, pues le haba heredado de su
+padre, haba de ser ella ms indulgente con las faltas de sus esclavos
+que l, quien, aunque seor de hecho, no lo era de derecho.</p>
+
+<p>El pensamiento as expuesto parece demasiado abstruso para caber en la
+cabeza de un negro doblemente estpido por sus largos aos de
+esclavitud. Pero furalo o no en efecto, de esta manera fue como don
+Cndido interpret el discurso del esclavo, hirindole en lo vivo, de un
+lado, que prescindiera de l en su embajada; del otro, la odiosa
+diferencia que marc entre ama y amo. Es que llova sobre mojado, como
+suele decirse, y cogi la ocasin por los cabellos para vengarse del
+insulto y recobrar, ante las personas testigos de la escena, la que l
+crea rebajada dignidad del seor amo. En esta disposicin de nimo, y
+cuando el anciano todo tembloso haca los mayores esfuerzos para ganar
+de nuevo el lomo desnudo de su manssima yegua, dijo don Cndido:</p>
+
+<p>&mdash;Lindos estaramos si por el primer zopenco que se interpone,
+hubisemos de perdonar, no ya slo las faltas ms graves, sino hasta los
+delitos de nuestros esclavos.</p>
+
+<p>Mirole asombrada doa Rosa, y luego dijo con aparente calma:</p>
+
+<p>&mdash;Pues no estabas t de acuerdo con mi decisin?</p>
+
+<p>&mdash;Tal vez.</p>
+
+<p>&mdash;Luego...?</p>
+
+<p>&mdash;Luego es preciso que se haga justicia a esos bribones que osaron
+fugarse cuando ms necesidad tenamos de sus servicios.</p>
+
+<p>&mdash;Qu entiendes, Gamboa, por hacer justicia?</p>
+
+<p>&mdash;Entiendo, repuso l con sorna, dar a cada quisque su merecido,
+castigar cual se debe al que delinque.</p>
+
+<p>&mdash;Pero eso no sera hacer justicia.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo que no? pregntale a tu hijo que estudia leyes, qu se entiende
+por hacer justicia. Recuerda, si no, cmo rezan los edictos de los
+fiscales de la comisin militar permanente que publica con frecuencia
+<i>El Diario</i>. Yo, Fulano de tal, capitn del ejrcito por S. M., etc.,
+cito, llamo y emplazo por ste mi primer edicto, a Zutano de Cual, para
+que se presente en la crcel pblica de esta ciudad dentro del
+improrrogable plazo de tantos das, a descargarse de la culpa que le
+resulta en la causa que le sigo por asalto y robo en despoblado o por
+infidencia; cierto y seguro de que si compareciere dentro del trmino
+sealado, <i>se le har cumplida justicia</i>... Oste? Cumplida justicia.
+Me le s de memoria.</p>
+
+<p>&mdash;No creo yo que la comisin militar, o como se llame, castigue a todo
+el que cita para hacerle justicia.</p>
+
+<p>&mdash;Tienes que creerlo, porque por fas o por nefas, as sucede. Cmo es
+que por ms que le citen, llamen y emplacen, nadie se presenta de <i>motu
+proprio</i>? Claro, porque lo de <i>hacer justicia</i> no pasa de ser jarabe de
+pico. Puede ser el emplazado tan inocente como un recin nacido; con
+todo, si le pillan, de seguro que mam crcel por tres o cuatro aos, y
+ya esto es un castigo... que de buena gana le dara a todos los que me
+quieren mal.</p>
+
+<p>&mdash;Bien, Cndido, est bien todo eso; el caso es que yo no habl en el
+sentido que dices. En resumidas cuentas, promet el perdn que Goyo vino
+a pedirme para sus compaeros.</p>
+
+<p>&mdash;Pues ah est el engao tuyo, Rosa. T no has prometido tal perdn ni
+calabazas. Ni si hubieras prometido era posible cumplir...</p>
+
+<p>&mdash;Pero es que mi palabra est empeada.</p>
+
+<p>&mdash;Ese es el ajo, mi cara Rosa. En pocas palabras, t no has prometido
+nada y tal fue lo que me propuse probarte para evitar mayores males. Por
+el mero hecho de decir <i>se les har justicia</i> no se deduce que
+prometiste el perdn, lisa y llanamente... sin condiciones.</p>
+
+<p>&mdash;S, pero Goyo creer otra cosa, creer que le he engaado.</p>
+
+<p>&mdash;Y qu importa el quedar mal con el negro en la apariencia? Nadie
+tampoco guard lealtad con los desleales <i>a nativitate</i>.<a name="FNanchor_47_47" id="FNanchor_47_47"></a><a href="#Footnote_47_47" class="fnanchor">[47]</a></p>
+
+<p>&mdash;Tal vez no importe mucho por Goyo, que al fin es un negro viejo e
+ignorante, y de seguro no me entendi. Pero, y mi conciencia, Cndido?
+Mi intencin fue...</p>
+
+<p>&mdash;Tu intencin fue perdonar, la interrumpi don Cndido. Lo s. Por lo
+que respecta a tu conciencia, aadi con exquisita irona, debe estar
+ms tranquila y serena que una balsa de aceite, en este caso. Y si hay
+en ello alguna culpa, chala sobre m. T sabes que el diablo las carga.
+Quien sinti alguna vez escrpulos de conciencia respecto de lo que dijo
+o no dijo, hizo o no hizo a los negros, ese santo varn, o esa santa
+mujer no ha debido tener esclavos jams. Escrpulos de conciencia por
+semejantes bestias! Ja! Ja!</p>
+
+<p>A este tiempo volvieron de la enfermera las seoritas y caballeros. El
+mdico dijo que el negro haba recibido varias mordeduras de carcter
+grave, no peligroso, en los brazos, antebrazos, canillas y carpos de las
+manos y de los pies. Pareca desgarrada la epidermis de algunos de los
+dedos de la mano derecha.&mdash;Pero por fortuna, agreg en su lenguaje
+peculiar, los incisivos de la fiera no han interesado lo bastante para
+romper ningn vaso principal y no hay temor de hematosis, aunque se ha
+presentado la hemalopia consiguiente a la exasperacin fsica y moral,
+bajo la cual viene laborando hace tiempo el enfermo. Esto es preciso
+combatirlo con aplicaciones de sanguijuelas a las sienes; las que, de
+paso sea dicho, habr que traer del pueblo, pues faltan en el botiqun
+de la finca. Por lo que hace al ttano, fcil es que se presente
+mediante a que el negro se ha mojado despus de recibir las heridas. Con
+este motivo he dispuesto se le den unturas frecuentes de sebo y aceite
+con unas cabecitas de ajo majadas. Puedo decir, sin embargo, que hasta
+ahora no aparece daado ningn nervio...</p>
+
+<p>Leonardo fue ms conciso. Hablando con su madre, dijo de manera que lo
+oyese su padre: que Pedro apenas le haba reconocido a l como su amo;
+que estaba negado a declarar; que nada saba de sus compaeros; que,
+como para intimidarle y obligarle a hablar le dijese don Liborio que
+ahora s no se escapara del cepo y que ah le tendra hasta que doblase
+el cogote, contest riendo que no haba nacido el hombre capaz de
+sujetarle en ninguna parte contra su voluntad. Leonardo, lleno de
+indignacin, le haba vuelto la espalda; y, cosa extraa, agreg ste,
+luego que nos retirbamos, me llam para decirme que deseaba ver a su
+amo, a pap.</p>
+
+<p>&mdash;Lo esperaba, murmur don Cndido alejndose. Hay tiempo maana; no me
+molestar ahora por su seora.</p>
+
+<p>Si se hubiera pedido informe a las seoritas sobre lo que haban visto
+en la enfermera, habran referido muy diferente historia de la relatada
+por el mdico y Leonardo. Hubieran dicho que el Hrcules africano
+tendido boca-arriba en la dura tarima, con ambos pies en el cepo, con
+los hoyos cnicos de los dientes de los perros an abiertos en sus
+carnes cenizosas, con los vestidos hechos trizas, por toda almohada para
+descansar la cabeza, las palmas de las manos, a pesar de tener rasgados
+los dedos y, necesariamente doloridos, Jesucristo de bano en la cruz,
+como alguna de ellas observ, era espectculo digno de conmiseracin y
+de respeto. Su arrepentimiento de haber concurrido a aquel lugar no
+poda compararse sino con el dolor que experimentaron, singularmente la
+piadosa Isabel, cuando se desengaaron que no podan hacer nada en
+alivio de esta otra vctima de la tirana civil en su desventurada
+patria.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_VIc" id="Capitulo_VIc"></a><span class="smcap">Captulo VI</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Los negros... Oh! mi lengua se resiste<br />
+A formular de su miseria el nombre!</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">D. V. Tejera</span></p></div>
+
+
+<p>Por mostrar celo y actividad a los dueos, o por equivocar la hora
+precisa, como se gui por el canto de los gallos, el Mayoral del ingenio
+de <i>La Tinaja</i>, en la maana de Pascua, puso la <i>gente</i> en pie mucho ms
+temprano de lo acostumbrado.</p>
+
+<p>Con el ltimo solemne taido de la campana, despus de tomar sendas
+tazas de caf, de encender un tabaco y de armarse, descolg la llave,
+llam a sus perros y se encamin a pie al barracn para abrir la reja de
+hierro. Meti resueltamente la ponderosa llave en la cerradura, quiso
+hacerla girar en la guarda y no pudo: Qu <i>demongo</i>! dijo para s. Aqu
+han <i>andao</i>. Me parece que voy a dar ms cuero... que Dios toca a
+juicio.</p>
+
+<p>Alumbr con el tabaco el ojo de la llave, dio media vuelta en sentido de
+cerrar y oy distintamente correr el pestillo y entrar en el cerradero
+del cerrojo.&mdash;Voto a Dios! exclam. Si estaba abierta la puerta y yo he
+<i>so</i> tan caballo que la he <i>cerrao</i>. Va que la dej abierta anoche!
+Estaba yo <i>bebi</i>, o loco, o <i>trastornao</i>? O ha <i>habo</i> aqu brujera?
+Qu pasa, Liborio?</p>
+
+<p>Salan en aquel punto los negros de sus bohos y fue preciso que don
+Liborio pensase en lo que haba de hacer con ellos. Descorrido el
+cerrojo, se plant junto a la jamba de la puerta para verlos desfilar
+uno a uno, segn tena ordenado. Por eso, aunque haca bastante oscuro,
+pudo observar que una negra se parapetaba del compaero y quera pasar
+desapercibida. Malicioso y vigilante, no necesit de ms para echrsele
+encima, cogerla por un brazo y acercarle la lumbre del tabaco a la cara.
+Con sorpresa mezclada de alegra vio que era la negra Tomasa suama,
+prfuga haca entonces precisamente dos semanas. Mientras sujetaba sta,
+apareci recatndose tambin Cleto gang, y tras l Julin arar, Andrs
+bib y Antonio Macu, los cuales detuvo y coloc a un lado.</p>
+
+<p>As que pasaron todos los dems y que formaron en medio del batey, ech
+por delante a los cinco presos y les orden hacer alto frente a frente
+del centro de la fila, tanto ms larga cuanto que era sencilla.
+Seguidamente empez el interrogatorio:</p>
+
+<p>&mdash;Venga ac, mam Tomasa, y dgame por <i>va</i> suyita, de <i>ande</i> viene
+la nia ahora?</p>
+
+<p>&mdash;<i>De la monte</i>, contest ella imperturbable.</p>
+
+<p>&mdash;Oiga! Y qu fue a buscar al monte la nia Tomasa?</p>
+
+<p>&mdash;<i>Si...?</i></p>
+
+<p>&mdash;No lo diga. No se tome ese trabajo la nia; lo s: fue a <i>pajariar</i>.
+Yo le dar pajareo. Pero, cmo es que se aparece ahora doa Tomasa
+suama?</p>
+
+<p>&mdash;<i>Venga a presentarse a la suamos.</i></p>
+
+<p>&mdash;Bueno! <i>Asina</i> se hace. Pero por <i>ande dentraron</i> ustedes en el
+barracn?</p>
+
+<p>&mdash;<i>Po la pueta.</i></p>
+
+<p>&mdash;Quin abri la puerta a la nia?</p>
+
+<p>&mdash;<i>Naide.</i> Tena la <i>pueta abieta</i>.</p>
+
+<p>Aqu se remat la paciencia del cmitre.</p>
+
+<p>&mdash;Conque estaba abierta la puerta, eh? Ah, pedazo de p...!</p>
+
+<p>Y sin ms ni ms la peg tan fuerte bofetn, que la tendi en el suelo
+aturdida. Mientras ella se pona en pie, dirigi poco ms o menos las
+mismas preguntas a los cuatro compaeros de la negra y obtuvo poco ms o
+menos idnticas respuestas.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Vrate</i>!,<a name="FNanchor_48_48" id="FNanchor_48_48"></a><a href="#Footnote_48_48" class="fnanchor">[48]</a> dijo a la esclava echndole garra por un hombro con el
+objeto de derribarla de bruces.</p>
+
+<p>Mas ella joven, robusta y ya prevenida, se mantuvo firme y dijo:</p>
+
+<p>&mdash;<i>Sumec no me catiga, mi suama mi madrina.</i></p>
+
+<p>&mdash;Ja! Ja! djame rer. La seora tu madrina? Pues dile que se levante
+de la cama y que venga a salvarte del bocabajo. Mira, negra de Barrabs,
+vrate o te mato...</p>
+
+<p>&mdash;<i>Mata!</i> repuso ella con arrogancia.</p>
+
+<p>&mdash;Agrrala t. Tmbala t, grit el Mayoral, ya en el paroxismo de la
+ira, a los compaeros de la esclava.</p>
+
+<p>Tres de stos obedecieron sin tardanza. Dos la cogieron por un brazo y
+el otro por un pie, con lo que fue fcil hacerla perder el equilibrio y
+dar con ella en tierra boca abajo.</p>
+
+<p>De presumir es que la misma ciega obediencia con que los tres se
+prestaron a ejecutar la orden perentoria del Mayoral, excitara ms la
+clera de ste respecto a Julin arar, que pareca dispuesto a
+desobedecer. Midiole don Liborio de alto a bajo con ojos en que se
+trasluca algo de la rabia que le dominaba, no poco de sorpresa y un
+mundo de recelos, porque era amenazadora la actitud del negro y, como la
+mayora de sus compaeros all presentes, estaba armado de machete corto
+o calabozo y azadn. Vino a comprender entonces que haba andado algo
+imprudente, y que estaba perdido como flaquease en el momento crtico.
+As que, haciendo de tripas corazn, grit con ms aparente bro que
+nunca:</p>
+
+<p>&mdash;Y t qu haces, perro? Por qu no metes mano? Dobla el lomo...
+(soltando uno de los ternos que acostumbraba, a falta de mejor
+expletivo).</p>
+
+<p>Acompa, adems, las palabras con tan fuerte garrotazo con el mango del
+ltigo en la cabeza del esclavo, que le hizo titubear y caer luego de
+rodillas a los pies de Tomasa. Aun all, abatido y todo, no dio muestras
+Julin de que iba a obedecer; antes temiendo el Mayoral que se recobrara
+del golpe y se pusiera de nuevo en pie, agreg:</p>
+
+<p>&mdash;Sujeta por la pata a esa grandsima p... o vive Dios! que te muelo a
+palos.</p>
+
+<p>Y por va de apremio le asest un segundo garrotazo, que no por ms
+fuerte que el primero, sino porque quizs acert a darle en lugar donde
+el cabello lanudo no protega completamente el crneo, le dividi la
+piel como con un cuchillo y brot un chorro de sangre de la herida.
+Julin a tientas apoy la mano abierta en la garganta del pie de su
+compaera, y... empez el bocabajo.</p>
+
+<p>Tan singular conducta de parte de aquel negro en tales circunstancias,
+habra llamado la atencin imparcial de persona menos estpida o menos
+cegada por la pasin que don Liborio; habra inspirado consideracin, ya
+que no respeto, en toda alma noble y generosa; habra excitado siquiera
+la curiosidad de averiguar el origen de un sentimiento que no dejaba de
+ser bello porque se abrigase en el pecho de un hombre semi-salvaje.</p>
+
+<p>Varias circunstancias, adems, concurran en el caso del negro y de la
+negra, que servan para explicar la conducta de ambos en estos momentos
+de prueba. Y es de creerse que porque estaba al cabo de ellas don
+Liborio, mostraba tanta saa con la pareja. Julin y Tomasa eran poco
+ms o menos de la misma edad; joven, robusta, agraciada ella; joven,
+atltico y gallardo l; procedan del mismo pas en frica; se tenan
+por paisanos o carabelas, segn dicen. Qu extrao sera que se amasen?</p>
+
+<p>Tomasa, por su juventud, alegre humor y buena presencia era la favorita
+de sus camaradas y de los empleados blancos de la finca. La esclavitud
+no pesaba tanto para ella, ni tena motivo para quejarse de su suerte,
+comparativamente hablando. Por qu se haba fugado? Pareca claro: por
+seguir a Julin, que, arrastrado por Pedro, su padrino de bautismo, el
+cabecilla del motn, adopt esa malhadada resolucin. Hizo ms Tomasa:
+luego que cay prisionero Pedro, del modo trgico referido, recab de
+Julin el que se presentase y solicitase perdn de los amos por medio de
+Caimn, que ellos saban tena ascendiente en doa Rosa.</p>
+
+<p>Para mayor abrigo, llevaba don Liborio atado a la cabeza un pauelo de
+algodn, dos puntas de la lazada del cual le caan por detrs, y encima
+se haba encasquetado el sombrero de paja. Traa la camisa suelta por
+fuera o faldeta, el pual en la cinta y el machete en su puesto,
+asegurado con una faja de lienzo blanco. Apoy la mano izquierda en la
+empuadura, y con la extremidad del mango del ltigo arroll las faldas
+del vestido de la esclava hasta ms arriba de las caderas y solt la
+trenza del cuero crudo, que haba sujetado en el hueco de la misma mano
+derecha. Todo esto por su orden, bien calculado con calma y formalidad,
+como quien no tena prisa, antes se propona saborear goce exquisito, a
+cuyo efecto no deba precipitar los sucesos.</p>
+
+<p>Clareaba el horizonte por el este con las pursimas luces del alba.
+Descargado el primer latigazo con el aplomo y tino de quien posee brazo
+experimentado y de hierro, pudo convencerse el Mayoral que la <i>pajuela</i>
+o punta de camo torcida y nudosa, con chasquido peculiar, haba
+trazado un surco ceniciento en las carnes de la muchacha. Enseguida
+descarg otros y otros en ms rpida sucesin hasta saltar pedazos de
+la piel y fluir la sangre; sin que a todas stas la vctima exhalase una
+queja, ni hiciese otro movimiento que contraer los msculos y morderse
+los labios.</p>
+
+<p>As tuvo un desfogue momentneo la ira del Mayoral, mas el estoicismo de
+la muchacha le priv en mucha parte del placer que se prometa al
+azotarla. El dolor, sensacin fatal en todo ser animado, no la redujo,
+como l esperaba, al extremo de pedir perdn a su verdugo. Por eso, y
+porque deseaba concluir antes de salir el sol, encomend a los dos
+contramayorales el castigo de Julin y de sus compaeros, contentndose
+l con observarlos de cerca para hacerles apretar la mano cada vez que
+por compasin o por otro motivo cualquiera supona que no daban bastante
+recio. Tan pronto como se despachaba uno, le haca lavar la llaga con
+orines en que se haban echado de antemano unas puntas de tabaco, a fin
+de evitar el <i>pasmo</i> o ttano, ordenando que los herreros les pusieran
+los grillos que para eso se hicieron venir de la mayordoma de la finca.
+Por lo que respecta a Julin, que se haba desmayado dos o tres veces, o
+por el rigor del castigo, o por la prdida de la sangre, juzg prudente
+fuese trasladado a la enfermera para que le curasen la herida de la
+cabeza. A los dems penados, impedidos por el peso de los grillos y el
+dolor de los crueles azotes, los oblig a trabajar, junto con los
+restantes negros, en el <i>chapeo</i> de las guardarrayas alrededor del
+<i>casero</i> del ingenio, que fue la <i>fajina</i> que desde el principio se
+propuso sacar don Liborio.</p>
+
+<p>&mdash;Escuchas, Cndido? dijo doa Rosa entre sbanas a su marido. Me
+parece que oigo el cuero. Temprano ha madrugado hoy don Liborio.</p>
+
+<p>Dorma profundamente don Cndido para que le despertase la msica de los
+latigazos de su Mayoral, no obstante que por el vigor con que los
+descargaba y la calma de la naturaleza, resonaban por millas a la
+redonda. Pero repetida la pregunta a sus odos, entre bostezo y bostezo,
+contest luego con esta otra:</p>
+
+<p>&mdash;Qu tengo de or, Rosa?</p>
+
+<p>&mdash;El <i>cuero</i> del Mayoral. Ni que fueras sordo.</p>
+
+<p>&mdash;Ya, ya. Como que oigo algo. S. Est castigando. Y qu?</p>
+
+<p>&mdash;Alabo tu sangre fra. Aparte de otras cosas, te parece poco habernos
+quitado el sueo tan temprano? De seguro voy a tener hoy un dolor de
+cabeza de los bravos. Me ha puesto nerviosa ese maldito hombre. Lo peor
+es que voy creyendo que el tal don Liborio no tiene ni pizca de
+consideracin con nosotros. Nunca me gust su cara de bandolero.</p>
+
+<p>&mdash;Y qu queras que hiciera el hombre?</p>
+
+<p>&mdash;Lo que toda persona decente hubiera hecho en su lugar. Irse a otra
+parte, lejos de la casa de vivienda a castigar los negros, si es que han
+cometido una gran falta y no poda dejar el castigo para luego.</p>
+
+<p>&mdash;Quizs no ha podido remediarlo. Los negros a veces se empean en que
+los azoten y fuerza es darles gusto o se expone uno a que se le vayan a
+las barbas. Tambin suele convenir en muchos casos que la pena siga al
+delito sobre la marcha para que surta el debido efecto.</p>
+
+<p>&mdash;Pero t no sabes mejor que yo la causa de este escndalo tan de
+madrugada?</p>
+
+<p>&mdash;La supongo, Rosa, y es lo mismo. Me basta saber que los negros se le
+cayeron de las uas al diablo.</p>
+
+<p>&mdash;Sean o no malos los negros en general, y los nuestros en particular,
+la verdad es que don Liborio no para la mano desde ayer. Y si esto hace
+estando nosotros aqu, qu no ser cuando estamos lejos? Crucifica
+vivos a los negros.</p>
+
+<p>&mdash;Pues t le celebrabas anoche de hombre recto, y...</p>
+
+<p>&mdash;Qu queras que dijera delante de la gente? Por dentro estaba que me
+coma los hgados. Tambin no haba l enseado todas las uas. Mas ya
+esto es demasiado. Qu no sabr el muy bestia que tenemos visitas? Qu
+dir Meneses, joven instruido, casi extrao para nosotros, no
+acostumbrado a estas escenas? Lo menos que se figurar es que ste es un
+presidio, el Vedado, y que somos de alma negra...</p>
+
+<p>&mdash;No te d cuidado por el mozo, dijo don Cndido. Apostara cualquier
+cosa a que duerme a pierna suelta, arrullado con la msica de los
+latigazos...</p>
+
+<p>&mdash;S, pero ahora que me acuerdo, qu dir Isabelita si ha despertado?
+Por fuerza que ha de haber despertado. Deben orse los cuerazos en el
+muelle de Tablas. Resuenan en mis odos como caonazos. Vea Vd.; y esa
+muchacha que es tan delicada, tan enemiga de los castigos. No ser mucho
+que de esta hecha rompa con tu hijo, creyendo que sus padres son dos
+verdugos y que l le ha bebido los vientos. Lo sentira por ti que ests
+tan empeado en que se casen...</p>
+
+<p>&mdash;Poco a poco, mi cara Rosa, la interrumpi don Cndido con ms viveza
+que de costumbre. Hablas cual si no aprobaras el matrimonio en proyecto.</p>
+
+<p>&mdash;De dnde has sacado t que yo lo apruebo?</p>
+
+<p>&mdash;Hombre! Hasta habamos acordado el da de la boda, poco ms o menos.</p>
+
+<p>&mdash;T has arreglado eso, yo no. Si consiento en el matrimonio no es que
+lo apruebo de corazn, no es que me empeo en que se casen. Por una
+parte, no podr aprobar nunca que mi hijo querido deje mi abrigo y se
+vaya a vivir en otra casa. Por otra parte, no conozco mujer bastante
+buena para mi Leonardo. Ni Isabelita, a quien tengo por una santa, ni la
+diosa Venus que bajara de nuevo a la tierra, me parecera digna de l.
+Si consiento en que se casen (todava puede que se arrepientan) es por
+ti, es porque no te cansas de repetirme y cantaletearme noche y da que
+el mozo se va a perder, que tendr mal fin, que es preciso sujetarlo,
+que es muy enamorado (el pobrecito hasta ahora no ha mirado sino para
+Isabel), que asoma inclinaciones bajas... Me pones la cabeza tamaa con
+tales ageros, me asustas y digo para m: no es mal sastre el que conoce
+el pao: tal padre, tal hijo, y desaprobando, doy el consentimiento. El
+es un nio todava, necesita de mis caricias; pero t eres implacable,
+quieres casarlo y te saldrs con la tuya. Se casar, si es que la
+muchacha no se vuelve atrs... A veces creo contigo que el matrimonio es
+un freno, aunque si hemos de juzgar por ti... las mayores locuras las
+has cometido despus de casado, y sabe Dios...</p>
+
+<p>&mdash;En esto haba de venir a parar la cerrazn, volvi a interrumpir don
+Cndido a su mujer. Ms vale as. Al fin te has distrado y dejado en
+paz a don Liborio.</p>
+
+<p>&mdash;Lo que es a ese pcaro no parar hasta botarlo...</p>
+
+<p>&mdash;Sera mala poltica despedir a don Liborio a raz de haber castigado
+con mano fuerte las desvergenzas de los esclavos. A dnde ira a parar
+el prestigio de la autoridad? El Mayoral representa aqu el mismo papel
+que el coronel delante de su reglamento, o que el capitn general
+delante de los vasallos de S. M. en esta colonia. Cmo, si no, se
+conservaran el orden, la paz ni la disciplina en el ingenio, en el
+cuartel o en la Capitana General de la isla de Cuba? Nada, Rosa, el
+prestigio de la autoridad lo primero.</p>
+
+<p>&mdash;De manera, repuso doa Rosa con la lgica parda de las mujeres, que
+por conservar el prestigio de la autoridad de don Liborio vas a dejar
+que acabe con los negros?</p>
+
+<p>&mdash;Acabar con los negros! repiti don Cndido fingiendo sorpresa. No
+har tal, por la sencilla razn de que de ellos est llena el frica.</p>
+
+<p>&mdash;All se pueden estar todos los negros del mundo; el caso es que cada
+vez se dificulta ms la reposicin de los que se pierden por causa de
+los ingleses.</p>
+
+<p>&mdash;Tampoco es eso como suena, Rosa. Aparte de que por un bocabajo ms o
+menos no se muere negro ninguno, rete de que los ingleses lleguen a
+impedir la trata al punto de hacer escasear los brazos. Ya ves cmo les
+pasamos por los bigotes los de la ltima partida del <i>Veloz</i>,
+hacindoles creer que eran ladinos de Puerto Rico.</p>
+
+<p>&mdash;Contina el cuero, Cndido. Es preciso averiguar qu es eso. Haz que
+venga el Mayordomo. Levntate, dispn alguna cosa.</p>
+
+<p>&mdash;Ah llaman. Dile a Dolores que pregunte entre tanto me visto.</p>
+
+<p>Esta dorma en el cuarto inmediato con las seoritas. A las voces de su
+ama se asom a un postigo y dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Es Tirso, con el caf para el amo y para Seorita.</p>
+
+<p>&mdash;Pregntale qu pasa all por el batey, dijo sta a la esclava. Qu
+da de ascuas se nos depara! Y luego la mala noche... y el bochorno!
+Qu prestigio de autoridad ni qu calabazas! Al infierno con don
+Liborio!</p>
+
+<p>Inform Tirso, temblando del fro o del miedo, que se haban aparecido
+los negros fugados, que el Mayoral los estaba castigando y que haba
+matado a Julin porque no haba querido <i>virarse</i>.</p>
+
+<p>&mdash;No te lo deca? dijo doa Rosa. Ni siquiera ha respetado que yo les
+serva de madrina.</p>
+
+<p>&mdash;Probable es que l no lo supiera.</p>
+
+<p>&mdash;Ellos han debido decrselo.</p>
+
+<p>&mdash;No los ha credo sobre su palabra. Adems, Tirso miente como un
+bellaco. Me levantar, sin embargo, por darte gusto. Cuando se te pone
+una cosa en la cabeza, eso ha de ser.</p>
+
+<p>&mdash;Me da no s qu tu santa calma. Te estn matando a los negros y no
+corres. Cmo si no costaran dinero!</p>
+
+<p>&mdash;Ahora s que has hablado como un Salomn, dijo don Cndido saliendo al
+prtico.</p>
+
+<p>Segn es de suponer, mucho antes que de costumbre estaban en movimiento
+toda la familia y las visitas en la casa de vivienda del ingenio de <i>La
+Tinaja</i>. El sitio que ofreca ms desahogo y sombro era el prtico, y
+all acudieron todos. El sol hera la casa por la espalda, proyectando
+la sombra por largo trecho adentro del batey donde, entre las ocho y las
+nueve de la maana, se hallaba tendida la dotacin de esclavos de la
+finca, en su traje ordinario, sucio y harapiento.</p>
+
+<p>Acercose don Liborio al prtico a caballo, se desmont, le at por el
+ronzal a la barandilla y ascendi la escalinata hasta situarse en el
+ltimo escaln. Desde all, quitndose respetuosamente el sombrero,
+salud a la compaa en general, y en particular a doa Rosa, quien,
+sentada con mucha gravedad en el silln ms conspicuo, cual reina en su
+trono, y rodeada de sus hijas y amigas, contest con un murmullo
+inaudible. No poda perdonarle esta seora a aquel hombre el mal rato,
+si es que don Cndido se haba dado por satisfecho despus de orle el
+relato parcial de lo sucedido por la madrugada.</p>
+
+<p>Las criadas al inmediato servicio de la familia presenciaban el
+espectculo desde la puerta de la sala, y doa Rosa, por conducto de la
+ms anciana, hizo decir al Mayoral que llamara a los dos
+contramayorales. Venidos, hicieron la genuflexin de costumbre en
+presencia de sus amos, cruzndose de brazos y permaneciendo en silencio,
+cual dos estatuas de piedra negra. El aire de dignidad con que se
+presentaron aquellos dos hombres, indicaba claramente que no eran
+congos. Eran lucumes, raza guerrera del frica y est dicho todo.</p>
+
+<p>&mdash;Qu tal les va? fue la primera pregunta que les dirigi doa Rosa.</p>
+
+<p>Se miraron el uno al otro y de soslayo a don Liborio, como si se
+animaran mutuamente a decir algo, o dar algn desahogo a su espritu
+atribulado. Adivin doa Rosa el motivo del embarazo de sus esclavos: se
+moran por hablar, mas temerosos de las consecuencias, por la presencia
+del Mayoral, juzgaron ms cuerdo callarse. No necesit ella de ms para
+hacerles salir de su reserva. Cambi la pregunta.</p>
+
+<p>&mdash;Tienen bastante comida?</p>
+
+<p>&mdash;S, <i>siora</i>, contestaron a una sin titubear.</p>
+
+<p>&mdash;Mucho trabajo?</p>
+
+<p>&mdash;No, <i>siora</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Estn Vds. contentos?</p>
+
+<p>Volvi a sucederse la escena mmica de antes. Despus de mirarse el uno
+al otro, y de reojo al Mayoral, que empezaba a manifestar bastante
+inquietud, quizs se dispona el ms viejo de los dos a hacer la breve
+cuanto dolorosa relacin de sus trabajos y miserias, cuando don Cndido
+los ataj ordenando en alta voz que les entregaran la ropa nueva trada
+de La Habana para regalo de Pascua de la dotacin del ingenio.</p>
+
+<p>Constaba cada muda para los varones, de camisa de caamazo o rusia, nada
+cumplida, pantaln de lo mismo, gorro y frazada de lana; para las
+hembras, de una como camisa talar llamada tnica, tambin de rusia,
+pauelo de algodn de colores y frazada. Estas piezas constituan lo que
+en lenguaje marino de Cuba se entenda por la <i>esquifacin</i> de los
+negros que trabajan en el campo.</p>
+
+<p>Buena dosis de soberbia haba en el carcter de doa Rosa, no siendo de
+aquellas mujeres a quienes es fcil desviar de sus propsitos con
+subterfugios ni sutilezas dialcticas. La mera suposicin de que don
+Cndido, con achaque de proteger el prestigio de la autoridad investida
+en el Mayoral, tenda a rebajar sus derechos de ama, delante de personas
+extraas, bast a poner espuelas a su deseo de afirmarlos, y de un modo
+sealado. En tal virtud, no bien se retiraron los contramayorales
+cargados con las esquifaciones para ellos y sus compaeros, siempre por
+medio del Mayoral hizo comparecer en su presencia al negro que
+denominaban Chilala. Acercose despacio y con bastante trabajo, clamando,
+como le estaba ordenado:&mdash;Aqu va Chilala, cimarrn.</p>
+
+<p>As que deposit la masa de hierro en el piso del prtico, se arrodill
+delante de doa Rosa, cruz los brazos sobre el pecho, y con gran
+humildad en su peculiar lenguaje, dijo:</p>
+
+<p>&mdash;<i>La bendici, mi suama sumec.</i></p>
+
+<p>&mdash;Dios te haga un santo, Isidoro, contest doa Rosa amablemente.
+Levntate.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Asi ta mij mi suama sumec.</i></p>
+
+<p>&mdash;Por qu te huyes, Isidoro? le pregunt el ama en tono compasivo.</p>
+
+<p>Extrema era la flacura de este esclavo. Apenas tena otra cosa que
+huesos y nervios. Luego, el color rojizo de sus cabellos, la palidez
+cenicienta del rostro, su mirar vagaroso e inquieto, comunicaban a su
+semblante una expresin de azoramiento como de animal montaraz.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Ah, mi suama sumec!</i> exclam dando un suspiro. <i>Tlabaja, tlabaja;
+poco coma; no conuca; no cuchina; no muj: cuera, cuera, cuera...</i></p>
+
+<p>&mdash;De modo, replic doa Rosa con mucho reposo y cierta sonrisa de
+satisfaccin, de modo que si te acortan el trabajo y te dan mejor
+comida y un conuco, y un cochino, y mujer con quien casarte y no te
+castigan tanto, t no te huyes ms y te portas bien?</p>
+
+<p>&mdash;Si, <i>si, mi suama sumec. Chilala no juye ma: Chilala tlabaja;
+Chilala fino, fino</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, Isidoro, ya que t me prometes que no te huirs ms y que
+te portars como hombre formal, har que no te castiguen tanto, que no
+te hagan trabajar mucho, que te den bastante comida, y un cochino, y un
+conuco, y mujer con quien casarte. Ests contento?</p>
+
+<p>&mdash;<i>S, siora, mi suama sumec; Chilala contente, mu contente.</i></p>
+
+<p>&mdash;Ms todava quiero hacer por ti, segura de que no me has de engaar.
+Don Liborio, aadi en tono alto e imperioso: qutenle ahora mismo los
+grillos a este negro.</p>
+
+<p>La larga esclavitud, la ignorancia crasa en que haba vivido, el
+dursimo trato del ingenio, nada haba podido borrar la sensibilidad, el
+sentimiento de la gratitud en el pecho del esclavo. Costole trabajo y
+esfuerzo de imaginacin entender lo que su ama le deca; mas tan luego
+como entendi que iban a quitarle los grillos, faltndole las palabras
+apel a las demostraciones para expresar su inmenso agradecimiento. Se
+ech de bruces a las plantas de doa Rosa, cual lo hiciera delante de un
+fetiche en su pas natal, y con grandes aspavientos y exclamaciones
+incoherentes de una alegra loca, bes muchas veces el suelo que ella
+haba hollado.</p>
+
+<p>En todo son extremadas las mujeres de la ndole de Isabel: o aman, o
+aborrecen; las medias tintas de sus pasiones se quedan para casos raros.
+En las pocas horas de su estada en el ingenio, haba podido observar
+cosas que, aunque odas antes, no las crey nunca reales y verdaderas.
+Vio, con sus ojos, que all reinaba un estado permanente de guerra,
+guerra sangrienta, cruel, implacable, del negro contra el blanco, del
+amo contra el esclavo. Vio que el ltigo estaba siempre suspendido
+sobre la cabeza de ste como el solo argumento y el solo estmulo para
+hacerle trabajar y someterle a los horrores de la esclavitud. Vio que se
+aplicaban castigos injustos y atroces por toda cosa y a todas horas; que
+jams la averiguacin del tanto de la culpa preceda a la aplicacin de
+la pena; y que a menudo se aplicaban dos y tres penas diferentes por una
+misma falta o delito; que el trato era inicuo, sin motivo que le
+aplacara ni freno que le moderase; que apelaba el esclavo a la fuga o al
+suicidio en horca como el nico medio para librarse de un mal que no
+tena cura ni intermitencia. He aqu la sntesis de la vida en el
+ingenio, segn se ofreci a los ojos del alma de Isabel, en toda su
+desnudez.</p>
+
+<p>Pero nada de esto era lo peor; lo peor, en opinin de Isabel, era la
+extraa apata, la impasibilidad, la inhumana indiferencia con que amos
+o no, miraban los sufrimientos, las enfermedades y an la muerte de los
+esclavos. Como si a nadie importara su vida bajo ningn concepto. Como
+si no fuera nunca el propsito de los amos corregir y reformar a los
+esclavos, sino meramente el deseo de satisfacer una venganza. Como si el
+negro fuese malvado por negro y no por esclavo. Como si tratado como
+bestia se extraara que se portara a veces como fiera.</p>
+
+<p>Cul poda ser la causa original de un estado de cosas tan opuesto a
+todo sentimiento de justicia y moralidad? Tendra el hbito o la
+educacin, fuerza bastante para sofocar en el corazn, sobre todo de la
+mujer, el sentimiento de la piedad? La costumbre de presenciar actos
+crueles sera capaz de encallecer la sensibilidad natural del hombre y
+de la mujer ilustrada y cristiana? Tena algo que ver en el asunto la
+antipata instintiva de raza? No estaba en el inters del amo la
+conservacin o la prolongacin de la vida del esclavo, capital viviente?
+S lo estaba, a no quedar gnero de duda; pero eso tena de perversa la
+esclavitud, que poco a poco e insensiblemente infiltraba su veneno en
+el alma de los amos, trastornaba todas sus ideas de lo justo y de lo
+injusto, converta al hombre en un ser todo iracundia y soberbia,
+destruyendo de rechazo la parte ms bella de la segunda naturaleza de la
+mujer: la caridad.</p>
+
+<p>Repasando Isabel todas estas cosas en la mente, mientras los dems
+contraan su atencin a las escenas que se representaban en el prtico y
+en el batey, la ocurri preguntarse:&mdash;Por qu quiero yo a Leonardo?
+Qu hay de comn entre mis ideas y las suyas? Llegaremos alguna vez a
+ponernos de acuerdo sobre el trato que ha de darse a los negros?
+Suponiendo que sobre este particular cupiera concordancia entre
+nosotros, me resignara a seguirle a este infierno? Y siguindole,
+vera yo, cual doa Rosa, con impasibilidad, los horrores e injusticias
+que aqu se cometen da y noche impunemente?...</p>
+
+<p>En este punto del soliloquio de Isabel, empezaba doa Rosa a mostrar el
+lado bello de su carcter, que aqulla ni muchas otras personas an
+haban visto. Como va dicho, a su voz cayeron las prisiones del ms
+infeliz, por humilde, de sus esclavos. Y una vez empeada en esta lnea
+de conducta, la prosigui hasta el fin. Era que la impelia la especie de
+fiebre que produce el deseo de las buenas o las malas acciones, y
+proceda a ciegas en la obra del bien. An tena de bruces a sus pies a
+Isidoro, cuando orden se quitaran los grillos a los seis compaeros del
+mismo, y no contenta con esta trascendental medida, hizo comparecer a su
+presencia a Tomasa y a los tres castigados por la madrugada; oy con
+paciencia sus quejas, les dio algunos consejos, los consol cuanto pudo
+en aquellas circunstancias y acab por decir en tono airado:&mdash;Contra mi
+voluntad y expreso mandato los han azotado a Vds hoy. Ea, don Liborio!,
+qutenle los grillos a estos negros.</p>
+
+<p>Fuera el que fuese el motivo secreto que impela a doa Rosa a reasumir
+<i>coram populi</i><a name="FNanchor_49_49" id="FNanchor_49_49"></a><a href="#Footnote_49_49" class="fnanchor">[49]</a> la autoridad domnica en su ingenio de <i>La Tinaja</i>,
+los actos piadosos con que la afirm produjeron honda y sincera
+impresin en el nimo de la concurrencia. Los hombres aprobaron y
+aplaudieron; las mujeres, conmovidas, derramaron lgrimas de alegra. A
+los ojos de Isabel, la seora de Gamboa se transfigur, pasando de
+golpe, all en su noble corazn, de las profundidades del desprecio a la
+ms alta cima de la admiracin. La vio entonces la ms hermosa y buena
+de las mujeres. La hubiera estrechado en sus brazos con el mismo cario
+que sola estrechar a su madre sana y risuea tras das y horas de
+ausencia; la hubiera adorado de rodillas con el mismo fervor que el
+primer esclavo, objeto de la piedad del ama, la haba mostrado su
+agradecimiento.</p>
+
+<p>&mdash;Qu dulce es, exclam, perdonar las faltas de aquellos que dependen
+de nosotros! Para esto nicamente es una dicha ser ama de esclavos! Y
+dio a llorar ya sin fuerzas para dominar su emocin.</p>
+
+<p>&mdash;Qu! Llora Vd., seorita? la pregunt el cura compadecido.</p>
+
+<p>&mdash;No me es dado, contest ella sollozando, contemplar las acciones
+generosas y caritativas con los ojos enjutos.</p>
+
+<p>&mdash;Muchas ms lgrimas derramara Vd. tal vez por motivos opuestos, si
+continuase en el ingenio.</p>
+
+<p>&mdash;No me parece que pudiera vivir aqu mucho tiempo.</p>
+
+<p>&mdash;Seorita, observ el cura admirado de tanta sensibilidad y discrecin:
+veo que no es Vd. de carne y de los huesos de los amos de esclavos.</p>
+
+<p>&mdash;No, no lo soy. Si me viera en el caso forzoso de escoger entre ama y
+esclava, preferira la esclavitud, por la sencilla razn de que creo ms
+llevadera la vida de la vctima que la del victimario.</p>
+
+<p>Adela, en su entusiasmo, rode el cuello de su madre con los brazos,
+imprimi una porcin de amorosos besos en sus mejillas y la dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Pues que es hoy da de perdones, llamo a...? No dio el nombre en voz
+alta.</p>
+
+<p>&mdash;Quin? pregunt doa Rosa torciendo el ceo.</p>
+
+<p>Con mayor timidez que antes repiti Adela al odo de su madre el nombre
+reprobado.</p>
+
+<p>Cambi doa Rosa de repente de semblante y de actitud, pasando del
+fervor piadoso a la seriedad y... a la ira.</p>
+
+<p>&mdash;No, no. Ella no merece perdn... Tampoco se ha dignado pedrmelo.</p>
+
+<p>&mdash;Ah cerca est para pedrtelo. Slo aguarda mi aviso.</p>
+
+<p>&mdash;No, no, hija. Que no se me presente. Me hara arrepentir de lo que he
+estado haciendo. No, que no se me presente.</p>
+
+<p>Alejose Adela del lado de su madre afligida y llorosa.</p>
+
+<p>Enseguida se procedi al bautizo de los 27 negros bozales de la
+expedicin del bergantn <i>Veloz</i> que le tocaron en suerte a don Cndido
+Gamboa; luego al casamiento de tres o cuatro esclavas, cuya voluntad no
+se explor ni por mera forma; en fin, se dio permiso para que hubiera
+tambor (baile) en la finca hasta la puesta del sol.</p>
+
+<p>Por disposicin de doa Rosa, el boyero tom interinamente el bastn,
+quiere decir, el ltigo, mejor, el mando de los esclavos del ingenio de
+<i>La Tinaja</i>.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_VIIc" id="Capitulo_VIIc"></a><span class="smcap">Captulo VII</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>15. En dnde, pues, est ahora mi
+esperanza?</i></p>
+
+<p class="non"><i>16. A lo ms profundo del sepulcro
+descendern mis cosas, crees t
+que siquiera all tendr yo reposo?</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Job.</span> XVII</p></div>
+
+
+<p>Declinaba a toda prisa la tarde. All, por el rincn ms apartado del
+batey, an se oa el rudo tambor con que los negros se acompaaban el
+melanclico canto y el baile salvaje de su pas natal.</p>
+
+<p>Ac, por la casa de ingenio, haba gran agitacin y ruido. Las torres o
+chimeneas de los hornos para hacer vapor y calentar las pailas del tren
+Jamaiquino,<a name="FNanchor_50_50" id="FNanchor_50_50"></a><a href="#Footnote_50_50" class="fnanchor">[50]</a> lanzaban al aire columnas de humo negruzco y espeso.</p>
+
+<p>El bozal del maquinista, recin llegado del grantico Maine, en los
+Estados Unidos de Norte Amrica, con la alcuza de cuello largo y corvo
+en la mano, iba del trapiche para la mquina y de sta para aqul,
+dando aceite a las juntas y ejes, a fin de moderar la friccin, causa
+fatal de las prdidas de fuerza.</p>
+
+<p>Impaciente y desazonado el maestro de azcar, aguardaba la corriente del
+guarapo que deba poner a prueba su habilidad en hacer ese dulce con
+caa molida segn un nuevo sistema. Por su parte los negros del cuarto
+de prima miraban recelosos y azorados los preparativos que se hacan
+para resolver el problema de hacer azcar sin necesidad de las ariscas
+mulas ni de los cachazudos bueyes.</p>
+
+<p>Se pona el sol, redondo y encendido cual bala roja, por detrs del
+inmenso palmar del potrero, cuando invadieron la casa de calderas los
+dueos de la finca, en compaa de su familia, amigos y empleados.
+Guiaba la procesin el cura de Quiebra Hacha, revestido de la sotana y
+el bonete de ceremonia. Marchaban a su lado dos caballeros conduciendo
+cada uno un haz de caas, atados con cintas de seda blanca y azul, que
+sujetaban por la punta cuatro seoritas. Llegados delante del trapiche,
+murmur el cura una breve oracin en latn, roci los cilindros con agua
+bendita, valindose para ello del hisopo de plata, los caballeros
+colocaron enseguida las caas en el tablero de alimentacin y dio
+comienzo la primer molienda con mquina de vapor el clebre ingenio de
+<i>La Tinaja</i>.</p>
+
+<p>Ms tarde, o entre dos luces, se sirvi el banquete de tabla en la casa
+de vivienda. En el intermedio de la comida a los postres vinieron a
+avisar al mdico que su presencia era necesaria en la enfermera. Fue, y
+volvi al cabo de media hora un si es no es cariacontecido, saliendo a
+recibirle don Cndido con desusada solicitud para preguntarle:</p>
+
+<p>&mdash;Novedad, Mateu?</p>
+
+<p>&mdash;Novedad y gorda, seor don Cndido, contest el mdico con el mismo
+laconismo.</p>
+
+<p>&mdash;Bien vengas, mal, si vienes slo, dijo don Cndido revestido de toda
+su calma. Afuera con el embuchado.</p>
+
+<p>&mdash;Acaba Vd. de perder su mejor negro.</p>
+
+<p>&mdash;Sea todo por Dios. Cul?</p>
+
+<p>&mdash;Pedro carabal. Se ha suicidado en el cepo.</p>
+
+<p>&mdash;Bah! Ms ha perdido l que yo. Qu arma ha empleado?</p>
+
+<p>&mdash;Ninguna.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo! Entonces ha hecho uso del dogal.</p>
+
+<p>&mdash;Menos. En pocas palabras, seor don Cndido, el negro se ha tragado la
+lengua.</p>
+
+<p>&mdash;Qu me dice Vd.! Ahora menos lo entiendo!</p>
+
+<p>&mdash;Lo entender Vd., cuando le diga que este es un caso de asfixia por
+causa mecnica.</p>
+
+<p>&mdash;Si creer Vd., doctor, que yo hablo el griego!</p>
+
+<p>&mdash;Dir a Vd., seor don Cndido. Ora haya hecho uso el negro de los
+dedos, ora de un poderoso esfuerzo de absorcin, evidente es que,
+doblando la punta de la lengua hacia dentro, empuj la glotis sobre la
+trquea y qued sta obliterada, impidiendo la entrada y salida del aire
+en los pulmones, o cesando la inspiracin y la expiracin. He aqu lo
+que el vulgo llama tragarse la lengua, y que nosotros llamamos asfixia
+por causa mecnica. Durante mis viajes a la costa del frica he tenido
+ocasin de observar varios casos; pero en mi larga prctica de los
+ingenios de la Isla, ste es el primero que se me presenta. Tal gnero
+de muerte, lo mismo que el del ahogado, debe ser muy doloroso, peor que
+el de estrangulacin en horca, porque no se produce la asfixia
+instantneamente, sino por grados, en todo su conocimiento, y despus de
+una agona atroz. Si hiciramos la autopsia del cadver, veramos que el
+sistema venoso est ingurgitado de sangre de color negruzco muy oscuro,
+lo mismo el pulmn y el cerebro.</p>
+
+<p>&mdash;A fe que no haba odo en mi vida semejante cosa, dijo Cndido. Vamos
+a la enfermera.</p>
+
+<p>En esta excursin (no fue otra cosa) acompaaron a don Cndido sus
+huspedes y algunos empleados. El Cura y el Capitn del partido
+meramente por hacerle honor, pues para el primero ya haba pasado la
+ocasin de ejercer su santo ministerio con el suicida; para el segundo,
+ni antes ni despus de la muerte del esclavo habra tenido ocasin de
+ejercer el suyo, mediante a que dentro de los lmites de sus haciendas o
+dominios era <i>ipso jure</i> seor de horca y cuchillo don Cndido Gamboa.</p>
+
+<p>Dispuso ste retiraran el cadver del cepo. Horrorosa era su vista,
+habiendo adquirido ya la rigidez de la muerte. Tendido de espaldas en la
+tarima, su lecho de agona, an apretaba los bordes con los dedos
+crispados. A consecuencia de las mordidas de los perros, tena hinchados
+los brazos, las piernas y el levantado pecho; los ojos casi fuera de sus
+cuencas e inyectados de sangre, de la cual estaban salpicadas sus ropas
+en girones.</p>
+
+<p>Contribua a darle un aspecto feroz el tener la piel de la frente
+arrollada desde la lnea de las cejas hasta el nacimiento de la pasa, y
+zajadas las mejillas verticalmente desde el prpado inferior hasta la
+orilla de la quijada, a usanza de la tribu en su pas natal. Parte de
+esa costumbre era el aguzarse los dientes superiores, que dejaba ver a
+travs de los labios entreabiertos, trabados con los de la mandbula
+inferior: nueva prueba sta de la lucha entre la vida y la muerte. No
+acusaba su semblante ms de 27 30 aos de edad; de modo que se hallaba
+entonces en todo el vigor y desarrollo de su juventud.</p>
+
+<p>&mdash;Lstima de negro!, dijo Cocco.</p>
+
+<p>&mdash;Vala lo que pesaba en oro para el trabajo, dijo don Cndido
+interpretando en su verdadero sentido la exclamacin del administrador
+de <i>Valvanera</i>.</p>
+
+<p>&mdash;He ah la vera efigie de un salvaje africano, dijo el Cura. Dios tenga
+piedad de su alma.</p>
+
+<p>&mdash;Debi haber sido ese negro la pura soberbia, dijo el Capitn Pea con
+aire sentencioso.</p>
+
+<p>&mdash;Y dgalo, dijo Moya satisfecho, porque haba all uno que diera forma
+a su pensamiento en aquel instante. Ms cachorro no ha <i>salo</i> de la
+Guinea.</p>
+
+<p>&mdash;Ha muerto en su ley, dijo el gallego mayordomo de la finca. Dios no le
+tome en cuenta sus muchos pecados.</p>
+
+<p>&mdash;Veamos lo que dice Mara de Regla, dijo don Cndido sin mirar de lleno
+a la cara de la enfermera.</p>
+
+<p>Insensiblemente las personas que acababan de hablar se haban situado en
+torno del cadver, que entonces alumbraba a medias con la vela de cera
+amarilla, desde el pie de la tarima, la negra mencionada por don
+Cndido. Ella, con los ojos bajos, dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Le contar a mi seor lo que ha pasado.</p>
+
+<p>La precisin y claridad de las pocas palabras vertidas, junto con el
+acento argentino y medido de su voz, pregonndola como mujer de talento
+y de algn trato social, le ganaron desde luego la atencin de los
+circunstantes. Posea ella ambas cosas en grado notable, relativamente a
+su falta de escuela y a su condicin de esclava desde la cuna. A la
+natural perspicacia y carcter dulce y simptico, combinados con un
+exterior agradable y fino, se agregaba el haber servido de doncella a
+sus primeros amos; teniendo ocasin de rozarse ms con stos y con las
+personas decentes que visitaban la casa que con las ignorantes de su
+misma condicin, y de aprender, no ya slo las maneras, sino el modo de
+decir y de portarse en sociedad la gente blanca y educada. Frisaba en
+los 36 40 de la edad, como la atestaban sus formas redondeadas y
+voluptuosas. Dos medias lunas grandes de oro pendan de sus orejas, y
+para ocultar las pasas, que detestaba, se cubra la cabeza con un
+pauelo de algodn, dicho de Bayaj, atado con bastante gracia y
+coquetera, a guisa de turbante turco. En el momento de que hablamos, su
+aspecto y tono de voz revelaban mucho disgusto y tristeza.</p>
+
+<p>&mdash;Le contar a mi seor lo que ha pasado a mi vista, dijo ella cual si
+hablara con el muerto y no con su amo. Pedro, desde que le pusieron en
+el cepo, se neg a comer y hablar. Slo esta madrugada bebi un poco de
+sambumbia, que le hice tragar, como quien dice, de por fuerza. El hambre
+se aguanta, la sed no hay quien la entretenga siquiera, y l, por las
+mordidas, deba de sentir una sed ardiente. Despus, como haca
+veinticuatro horas que no pasaba bocado, como haba ya perdido mucha
+sangre y se le haban inflamado las heridas, a pesar de las unturas que
+orden el mdico, estaba muy dbil, irritado, no poda reconciliar el
+sueo. Se calm un poco luego que apag la sed. Pero no ladraba un
+perro, no cantaba un gallo, no se oan pasos de gente o de animales en
+el batey sin que l se moviera, le crujieran los huesos en la tarima y
+se pusiera a escuchar. Los primeros cuerazos de don Liborio esta
+maanita le causaron un sobresalto grandsimo y no tuvo un momento de
+reposo. A cada cuerazo se estremeca de pies a cabeza, lo mismito que
+hace el caballo (y perdonen sus mercedes la comparacin) cuando le
+quitan la silla despus de un largo viaje.</p>
+
+<p>Estoy segura, aadi la enfermera con cierta timidez, que ms le
+dolieron los bocabajos a Pedro que a aqullos a quienes se los dieron.
+Le entr una especie de furia. Murmuraba en su lengua palabras que yo no
+entenda. Pareca loco. En esto trajeron a Julin ms muerto que vivo,
+entre cuatro morenos. Pedro lo vio. Era su ahijado de bautismo y se
+convenci de que estaban castigando a sus compaeros de fuga. Entonces
+se remat. Estoy persuadida que si hubiera podido, hace aicos el cepo.
+Le cog miedo. Trataba de sacar los pies de los agujeros; dej la cura
+de Julin y me acerqu cuanto pude a la tarima de Pedro. Le encontr
+sentado, mirando para todas partes, cual si esperara que vinieran por l
+a cada rato para darle un bocabajo.</p>
+
+<p>Qu tienes, Pedro?, le pregunt. Qu sientes? qu te duele? qu
+quieres? Me mir fijamente, dio un gran suspiro y dijo con la garganta,
+no con la lengua:&mdash;<i>Lamo.</i> Llamo?, le pregunt. A quin llamo, al
+mdico? Se qued callado. Di, Pedro, quieres que mande por el amo?
+Abri tamaos ojos, ense los dientes y repiti: <i>Lamo, lamo... su
+mercea</i>, concluy diciendo Mara de Regla con mayor timidez, sin
+levantar la vista para don Cndido.</p>
+
+<p>Este no hizo ms que sonrerse ligeramente y la enfermera prosigui su
+grfica narracin.</p>
+
+<p>Yo le contest: todava no, Pedro; todo el mundo duerme en la casa de
+vivienda; velar, y as que salga el amo, le avisar que quieres verlo.
+Duerme, descansa un rato. Por fortuna en aquella misma hora se oy
+alejarse a la gente y Pedro dio un suspiro. No venan por l. Despus me
+pareci intil avisar al amo. Estaban ocupados con la reparticin de las
+esquifaciones, el bautismo de los bozales... Seorita estaba quitando
+grillos y perdonando a todos; quin no creera que se haba pasado el
+peligro? Pero en mala hora entr aqu don Liborio a buscar algo que se
+le haba quedado anoche. Vena furioso. Dijo que lo haban botado por
+culpa de Pedro, pero que no se quedara riendo el muy cachorro, pues
+haba ordenado el seor don Cndido que le dieran un novenario luego que
+se pusiera bueno, y que si l no tena el gusto de drselo se lo dara
+el otro Mayoral. No se apareca el amo y Pedro crey que estaba bravo y
+que don Liborio deca verdad. Desde este momento decidi quitarse la
+vida. Me asom a la ventana para ver el baile de tambor por un instante,
+cuando sent que Pedro se mova; volva la cara y not que se andaba en
+la boca con los dedos. No pens nada malo, pero hizo un movimiento cual
+si le entraran nuseas. Corr a su lado... Acababa de sacarse los dedos
+de la boca, apretaba los dientes y procuraba agarrarse de la tarima con
+las dos manos. Entonces le entraron convulsiones. Me dio horror; mand
+llamar al mdico, y sin saber cmo ni cundo se me qued muerto entre
+los brazos. As como est ahora le encontr el seor don Jos (el
+mdico). Muchos he visto morir desde que estoy aqu, pero ningn muerto
+me ha causado tanto horror.</p>
+
+<p>&mdash;Se explica la negra, dijo Cocco a don Cndido cuando salan de la
+enfermera.</p>
+
+<p>&mdash;No sabe Vd., todas las letras menudas que tiene, repuso don Cndido a
+media voz. He aqu la causa de su perdicin. Si fuese menos bachillera
+estara quizs ms contenta con su suerte.</p>
+
+<p>&mdash;Pues qu, es mujer de aspiraciones?</p>
+
+<p>&mdash;Que si es! Demasiado. Apresurmonos no sea que perdamos el plus caf.
+Luego Rosa extraar nuestra demora y no conviene todava que sepa la
+muerte del negro.</p>
+
+<p>Conocidamente pasaba don Cndido por el carcter de la enfermera como
+por sobre ascuas. No era indiferencia la suya, tampoco desdn, menos
+desprecio: era miedo, puro miedo no fuera que se averiguase la posicin
+en que se hallaba colocado respecto de sa su humilde esclava. Porque es
+bueno se diga una vez ms, que don Cndido Gamboa y Ruiz, caballero
+espaol, rico hacendado de Cuba, fundador de una familia distinguida que
+llevara su preclaro nombre quin sabe hasta qu generacin, con nfulas
+de noble, ya en camino de titular y ganoso de rozarse con la gente
+encopetada y aristocrtica de La Habana, se senta atado a la enfermera
+de su ingenio de <i>La Tinaja</i> por lazos que, no por invisibles eran menos
+fuertes e inquebrantables. Mara de Regla posea el nico secreto de su
+vida libertina que le avergonzaba y haca infeliz en medio de la
+grandeza y el boato de que ahora se vea rodeado.</p>
+
+<p>El da siguiente armose en <i>La Tinaja</i> divertida cabalgata, compuesta de
+las seoritas Ilincheta y las dos ms jvenes de Gamboa, escoltadas por
+el hermano de stas, por Meneses y por Coceo.</p>
+
+<p>Haca tiempo hermoso, quiere decir, que las nubes aplomadas que
+encapotaban el cielo, impedan el brillo del sol en toda su fuerza,
+mientras el aire seco del norte, que a su paso por el angosto brazo del
+Golfo no haba podido despojarse de los fros vapores del vecino
+continente, refrescaba que era una delicia la atmsfera de toda esa
+costa cubana. Isabel, diestra jinete, orgullosa de su habilidad, amaba
+el ejercicio a caballo y se haca la ilusin que dominara a su sabor el
+campo desde la silla, respirara aire ms puro y ms libre y ensanchara
+los horizontes de su existencia, cruelmente circunscritos en el ingenio
+de <i>La Tinaja</i>. Este inesperado desahogo lo demandaban a una su cuerpo,
+su espritu y su corazn.</p>
+
+<p>El tropel de las caballeras, esguazando el ro, camino de la estancia,
+hizo levantar a los vocingleros totes y a las huraas palomas rabiches
+que haban bajado a beber o a baarse a la lengua del agua, abrigadas
+por las tendidas ramas de los robles.</p>
+
+<p>&mdash;Qu sombro! exclam Isabel. Convida ese charco a baarse.</p>
+
+<p>&mdash;Es muy hondo al pie de la palma sobre la margen derecha, observ
+Gamboa.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo que hondo? pregunt la joven.</p>
+
+<p>&mdash;Tapa a un hombre.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces se podr nadar con desembarazo.</p>
+
+<p>&mdash;S, pero es muy peligroso baarse all a causa de los caimanes que
+suelen ascender el ro desde la boca. En ese mismo charco que tanto
+incita a Isabel, perdi pap un perdiguero que quera mucho. Yo era un
+chicuelo entonces y le acompaaba en la caza. Le dispar un tiro a un
+aguaitacaimn y cay en mitad del charco; tras l se lanz el perro para
+traerle a la orilla, pero sin darle alcance se hundi bajo de las aguas
+cual si le faltaran las fuerzas de repente. Luego apareci en la
+superficie un borbolln de sangre, por donde conoci pap que le haba
+atrapado un caimn.</p>
+
+<p>Buen efecto producan el arrozal en lo ms hondo de un vallecito,
+irguiendo sus innumerables espigas, todava verdes, en busca del calor
+solar y el campo de maz en las laderas de las colinas, con sus flores
+de color morado y las barbas rubias de sus mazorcas.</p>
+
+<p>En el platanal inmediato abundaban los racimos amarillos, que por su
+mucho peso hacan inclinar la cepa hasta besar la tierra con la punta de
+sus anchas y largas hojas, cual lminas de acero.</p>
+
+<p>Corriendo a la ventura, sin detenerse en ninguna parte, nuestros
+paseantes repasaron el ro por un vado ms abajo del anterior, dejando
+tras s los terrenos de la estancia y entrando en los del potrero, por
+medio de un dilatadsimo palmar. Sus enhiestos y blancos troncos
+remedaban las gigantes columnas de un templo antiguo arruinado. Tena
+establecido en l su campamento una banda de aquellas aves, especie de
+cuervos que en su canto o grito expresan por onomatopeya el nombre bajo
+el cual se les conoce vulgarmente en Cuba: cao, cao.</p>
+
+<p>En tan gran nmero se haban juntado que ennegrecan el racimo de la
+palma o la penca donde se posaban; y lejos de asustarlas o hacerlas
+abandonar el puesto las pisadas de las caballeras o las voces alegres
+de los jinetes, eso mismo pareci aumentar su algaraba y desfachatez,
+expresada en las miradas de soslayo que lanzaban desde sus naturales
+alcndaras, cual si poseyeran inteligencia y quisieran burlarse de
+quienes no tenan alas para llegar hasta ellas.</p>
+
+<p>&mdash;No se reiran Vds. de m, dijo Gamboa, si tuviera a mano mi escopeta.
+Yo hara descender ms que de prisa a algunos de esos bribones.</p>
+
+<p>&mdash;Tan dudoso es lo que Vd. dice, dijo Cocco con sorna, que viene bien
+aqu aquello de al mejor cazador se le va una liebre.</p>
+
+<p>&mdash;Por qu as? pregunt Isabel, que se daba por diestra tiradora.</p>
+
+<p>&mdash;Dir a Vd., seorita, repuso Cocco con su vocecilla gangosa e innata
+cortesa. Porque con el calor del da se le pone la pluma muy
+resbaladiza lo mismo al cao que a la paloma torcaz, y no le entra
+fcilmente la municin.</p>
+
+<p>Luego cambiaron de rumbo los paseantes, rodeando la finca por el lado
+norte, que era la porcin ms elevada del terreno. Desde una de sus
+alturitas se alcanzaba a ver un pedazo del mar azul, en la apariencia
+sereno, y all en el horizonte algunas velas blancas como otras tantas
+aves acuticas rizando la linfa de un manso lago.</p>
+
+<p>Cerraba la guardarraya que recorran los paseantes, un bosque alteroso
+que serva de lnea divisoria entre el ingenio de <i>La Tinaja</i> y el de
+<i>La Angosta</i> del otro lado. Segn recordaba Leonardo deba de haber una
+vereda que atravesaba dicho bosque, y siguiendo la cual poda llegarse a
+la finca del Conde de Fernandina en la mitad del tiempo que se empleara
+en caso de ir por el camino real o de la Playa. La va naturalmente era
+muy estrecha y estara en parte obstruida por ramas bajas y espinosas de
+los rboles y plantas trepadoras, en las cuales bien podan dejar las
+seoras, como se descuidasen, girones de sus vestidos. Esto entendido,
+les propuso acometer la ardua empresa.</p>
+
+<p>Haba novedad en la propuesta, por lo mismo que se corra peligro; razn
+de ms para que las seoritas, ganosas de aventuras, la aceptasen de
+plano y aun con entusiasmo. Qu importaba un araazo ms o menos si se
+prolongaba un poco aquel rato de libertad y de expansin? La intrpida
+Isabel, sobre todas, a quien el aire del campo y el ejercicio ecuestre
+haban devuelto las rosas a sus mejillas, el fuego a sus ojos y la
+sonrisa a sus labios, exclam:&mdash;Quin dijo miedo? Adelante. No se dira
+nunca que por donde pas un hombre a caballo Isabel se qued atrs.</p>
+
+<p>Penetraron todos en el sombro bosque, llenos de alegra. Pero apenas
+anduvieron corto trecho, uno detrs de otro, abrindose paso a veces con
+las manos, cuando tuvieron que detenerse. Empez a sentirse un hedor
+fuerte, como de cuerpo muerto; y de seguidas descubriose una vasta
+congregacin de <i>auras tiosas</i>, rindiendo con su peso las ramas de los
+rboles que servan como de arcos triunfales a la vereda. Algunas de
+esas asquerosas aves, las ms cercanas, a la vista de los caminantes
+emprendieron el vuelo, y haciendo un ruido tremendo con sus amplias y
+pesadas alas, fueron a posarse algo ms lejos. Otras, las ms distantes,
+no slo no se movieron de sus perchas naturales, sino que se pusieron a
+ojear en todas direcciones con aire siniestro. La causa de su
+amenazadora actitud se ech luego de ver: se entretenan en devorar el
+cadver de un negro, colgado por el pescuezo de la rama de un rbol a
+orillas de la vereda, e interrumpidas en lo ms interesante del festn,
+manifestaban su indignacin de la manera dicha.</p>
+
+<p>En los momentos de acercarse los jvenes, oscilaba ligeramente el
+cuerpo. Esta circunstancia enga de pronto a Leonardo, que llevaba la
+delantera, respecto de su estado actual; pero la reflexin de que las
+auras al abandonarle le haban impreso el movimiento oscilatorio, aun
+observable, le sac prontamente del error. Habanle extrado los ojos y
+la lengua, y cuando fueron interrumpidas buscaban afanosas el corazn
+con sus encorvados picos.</p>
+
+<p>&mdash;Mira! dijo Gamboa a Isabel, que le segua de cerca indicndola, con
+el brazo tendido, el horrible cadver contra el cual estuvo l mismo a
+punto de tropezar.</p>
+
+<p>&mdash;Ay, Leonardo! exclam ella horrorizada.</p>
+
+<p>Perdi el color y el habla, y hubiera perdido tambin el conocimiento y
+cado de la silla al suelo si Leonardo, advirtiendo su imprudencia, no
+revuelve a toda prisa el caballo, la coge de la mano, le da los dictados
+ms cariosos, le pide mil perdones y la saca al limpio, invirtiendo el
+orden de la marcha.</p>
+
+<p>Mientras Leonardo despachaba el guardiero Caimn al bosque para
+identificar, si era posible, la persona del suicida, Meneses acudi por
+agua al arroyo inmediato, la trajo y se la hizo beber a Isabel en un
+vaso rstico, de forma de cartucho, hecho de una yagua recin
+desprendida de la palma.</p>
+
+<p>Averiguose que el muerto era Pablo, compaero de Pedro, que se qued en
+el bosque cuando los otros cinco prfugos, inducidos por Tomasa y con el
+apoyo de Caimn, resolvieron presentarse a los amos.</p>
+
+<p>La estaba reservado a Isabel, en su breve correra por los campos del
+ingenio de <i>La Tinaja</i>, encuentro no menos desagradable que el anterior.
+Dando la vuelta con lento paso por una guardarraya paralela a la que
+llevaron antes, no a fin de alargar el paseo, sino con el de distraer a
+Isabel, aun no repuesta del choque, avistaron un cercado de regular
+tamao, con puerta de tablas mal unidas y una cruz tosca de madera
+sobrepuesta en el centro. Pareca indicar su destino este signo de la fe
+del cristiano; pero ante la ausencia absoluta de monumentos, losas o
+camellones de sepulturas, ante la lujosa vegetacin herbcea del suelo,
+costaba creer que era el cementerio donde se enterraban los esclavos que
+moran en el ingenio de <i>La Tinaja</i>. El seor Obispo Espada haba
+concedido su establecimiento en aquellas fincas rurales que por su
+lejana de los centros de poblacin o de las parroquias haca difcil a
+la salud pblica la conduccin de los cadveres.</p>
+
+<p>Sin duda porque todos, o casi todos, saban el destino del cercado,
+nadie habl de l. Pasaron de largo y tomaron otra guardarraya en
+direccin del ingenio. Descendan luego una cuesta suave y prolongada a
+medida que la suban tres negros a pie. Dos caminaban delante, cada cual
+con su azadn al hombro. El otro algo ms atrs, conduca del diestro un
+caballo de mal pelaje. A cierta distancia no era fcil conocer, al menos
+por las seoritas de la cabalgata, el objeto de la procesin ni la
+naturaleza de la carga.</p>
+
+<p>Descubranse solamente dos como cilindros o trozos de cepa de pltano,
+asegurados longitudinalmente en los lados del aparejo comn de carga en
+el pas, a guisa de caones de campaa trasportados a lomos de acmilas.
+Para Leonardo todo este misterio desapareci desde el momento que pudo
+ligar la idea de los tres negros que marchaban en esa direccin,
+preparados para abrir una sepultura.</p>
+
+<p>Pero, quin era el muerto? dnde estaba? Iba de espaldas en lo que
+puede llamarse la batalla del aparejo encajonado entre las dos cepas de
+pltano. Por ms seas que, sobresaliendo el cuerpo, la cabeza cubierta
+con un pauelo a cuadros, bata colgando un lado del pescuezo del
+caballo, por ms despacio que marchaba; al mismo tiempo que le golpeaba
+las ancas con los calcaales de los pies desnudos.</p>
+
+<p>La guardarraya era muy angosta. A un lado y otro se desplegaban
+caaverales extensos y cerrados. El encuentro se haca inevitable. En
+tal aprieto, y deseoso Leonardo de ahorrar a sus amigos, en cuanto
+caba, el nuevo mal rato que se les esperaba, mand picar el paso so
+pretexto de que se haca tarde, y l mismo procur tomar la derecha de
+Isabel y divertir su atencin hacia el otro lado del campo. Intil
+cuidado. Todas las jvenes, que entonces marchaban de dos en fondo,
+vieron y entendieron perfectamente de lo que se trataba, tributando
+quien un pobrecito! quien una lgrima silenciosa a la memoria del
+muerto Pedro; el cual, por ser negro y esclavo, no era menos digno de su
+compasin. Porque ellas, aunque criadas a la leche de la esclavitud,
+como tiernas flores que abran sus ptalos a los primeros rayos del sol
+de la vida, bien podan exclamar con el orador latino: <i>homo sum; humani
+nihil a me alienum puto</i>.<a name="FNanchor_51_51" id="FNanchor_51_51"></a><a href="#Footnote_51_51" class="fnanchor">[51]</a></p>
+
+<p>Recibi doa Rosa a los paseantes con vivas muestras de cario y
+regocijo. Tom a Isabel por la mano y dijo hablando en general:</p>
+
+<p>&mdash;Gracias a Dios que han vuelto. Sobre que ya iba entrando en cuidado.
+Me pareci que les haba sucedido algo. Luego, me acaban de decir que
+sta (Isabel) pierde el juicio en cuanto monta a caballo. Supongo que se
+han divertido mucho.</p>
+
+<p>Isabel se sonri meramente y se retir a su cuarto con Adela; pero
+Leonardo, Meneses y Cocco protestaron del juicio con que todas las
+seoritas se haban portado en el largo paseo.</p>
+
+<p>&mdash;Me alegro, me alegro, dijo doa Rosa. Mas luego, dirigindose en
+particular a su hijo, aadi: Qu tiene? (Se refera a Isabel.)</p>
+
+<p>&mdash;Nada, que yo sepa, replic Leonardo.</p>
+
+<p>&mdash;Me parece que ha venido ms triste. Se ha enfermado en el paseo? O
+t le has hecho algo?</p>
+
+<p>&mdash;Yo, mam? Jams he estado ms amable y cumplido con ella.</p>
+
+<p>Entonces Leonardo refiri a su madre cuanto haban visto en su malhadado
+paseo; su encuentro con el negro ahorcado en el bosque y con el entierro
+de Pedro.</p>
+
+<p>&mdash;Pero hombre! a quin se le ocurre llevar a las muchachas por
+semejantes andurriales?</p>
+
+<p>&mdash;Y yo qu saba, mam? Para adivino, Dios.</p>
+
+<p>&mdash;No lo deca yo? De esta hecha Isabel no vuelve a poner los pies en el
+ingenio. Se figurar que siempre es lo mismo.</p>
+
+<p>&mdash;Ella no se ha quejado.</p>
+
+<p>&mdash;Sabe mucho Isabel y es demasiado discreta para decir lo que siente,
+sin ton ni son; pero se conoce que esto no le ha gustado ni un poquito.
+Y tu padre est credo que cuando te cases con ella vendrn Vds. a
+menudo a <i>La Tinaja</i> a pasar largas temporadas. El dice que t tarde que
+temprano, has de ser el administrador, y parecera muy feo que tu mujer
+se quedase en La Habana...</p>
+
+<p>&mdash;Han arreglado ya Vds. el plan?</p>
+
+<p>&mdash;Cmo! Qu! No te gusta?</p>
+
+<p>&mdash;El plan o la novia?</p>
+
+<p>&mdash;La novia y el plan, hijo.</p>
+
+<p>&mdash;La novia me gusta un puado, no lo puedo negar; pero, es hora de
+casarme, mam? El casamiento es cosa seria, t lo sabes. No ha de
+hacerse cochiherviti. En cuanto a la administracin del ingenio, crees
+t que yo deba encerrarme en este desierto, cuando empiezo a gozar?</p>
+
+<p>&mdash;No sabes cunto gusto me da el orte hablar as, hijo mo. Salomn no
+se expresara con ms juicio. Eso mismo le deca yo a tu padre anoche.
+Para qu tanta prisa? Pero l es muy porfiado, testarudo y caprichoso,
+ms que un vizcano. Se le ha puesto que te cases el ao entrante y eso
+ha de ser. T, sin embargo, no tienes por qu apurarte ni afligirte.
+Como t eres quien se casa y no tu padre, se har el casamiento cuando
+convenga. Mas si bien se mira, Leonardito, tu padre no deja de tener
+razn. El me ha hecho sus reflexiones, y... casi, casi que me ha
+convencido. Porque dice: Maana es otro da nos morimos nosotros. Qu
+ser de todo esto? Qu de nuestros cuantiosos bienes? qu de tus
+hermanas si an no se han casado? Soltero t no podrs cuidarlas,
+dirigirlas ni protegerlas. Todo andar manga por hombro, vendrn a menos
+los bienes cada da, y, sobre todo, se destruir la casa que tanto
+trabajo nos ha costado fundar... El cree que en el primer correo de
+Espaa le viene el ttulo de Conde de La Tinaja o de Casa Gamboa. Ha
+dejado el nombre a la eleccin de su agente en Madrid. El ttulo pasar
+a ti, mejor dicho, t lo disfrutars, pues para ti verdaderamente se ha
+pedido. Entonces, adems que sera una vergenza que trabajaras
+personalmente, como tu padre ha trabajado toda su vida, qu necesidad,
+tampoco tendras t de ello? Al contrario, si nuestra muerte y el
+condado te encuentran casado y firmemente establecido, cun diferente
+no ser tu suerte y la de tus hermanas? Ni con quin pudieras enlazarte
+mejor que con Isabel que es tan buena y virtuosa? Cada vez me gusta ms
+esa muchacha. Si yo fuera hombre me parece que la enamoraba y me casaba
+con ella. Por otra parte, hijo mo, quin atendera esto mejor que t
+que eres su dueo y que te duele? Mira, cada vez que me acuerdo que por
+debilidad ma... No tal, por majaderas de tu padre, se dej tanto
+tiempo de Mayoral de esta finca a don Liborio, a ese bandolero, cara de
+hereje, me da clera de m misma. Para qu serva ese condenado? Nada
+ms que para enamorar las negras y desollar los negros con el cuero. Se
+deleitaba en dar bocabajos, segn me ha contado la mujer de Moya. Tena
+convertido el ingenio en un presidio. Por nada y nada cargaba de grillos
+al mejor negro despus de arrancarle la tira del pellejo. Creo
+firmemente que si no le boto no me deja uno vivo. El tuvo la culpa de
+que se huyeran tantos; por l es fcil que se muera de pasmo todava
+Julin. Le dio un bocabajo a Tomasa sabiendo que yo le serva de
+madrina, lo mismo que a los otros que se haban huido con ella.
+Brbaro! Estamos de malas. Dios quiera que el ao venidero sea mejor
+para nosotros. Para complemento de desgracias, acaba de recibirse carta
+de La Habana en que participa don Melitn que desapareci Dionisio desde
+el da 24, y que ha odo decir lo mataron de una pualada por el barrio
+de Jess Mara. Descerraj el escaparate de tu padre y se llev la
+casaca, el calzn corto de pao, las medias de seda y los zapatos con
+hebillas de oro que usaba antes de la Constitucin del ao 12. Qu se
+propuso hacer con esa ropa? Venderla? Nadie se la comprara. Has visto
+qu pcaro? Qu malvado! Y despus de esto crea Vd. en la honradez y
+formalidad de los negros! Dios me perdone, pero el mejor... merece que
+lo quemen vivo. Cunta ingratitud contra amos tan buenos!</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_VIIIc" id="Capitulo_VIIIc"></a><span class="smcap">Captulo VIII</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Ay del seor, que sus vasallos deja<br />
+Al cielo remitir su justa queja!</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Lope de Vega</span></p></div>
+
+
+<p>La familia de Gamboa, en unin de sus huspedes, pas la mayor parte de
+la noche del segundo da de Pascuas en la casa de calderas.</p>
+
+<p>Alumbraban el trapiche unas fogatas que haban encendido los negros, no
+tanto para obtener claridad en aquel ancho y tenebroso edificio, como
+para calentarse; pues se senta un relente desapacible y ellos carecan
+de abrigo, excepto el gorro de lana que algunos llevaban puesto. Ruidos
+distintos y gran batahola reinaban por todas partes. Hombres y mujeres
+pasaban y repasaban del tablero de alimentacin del trapiche a las pilas
+de caas, ya con los brazados a la cabeza, ya de vaco, segn era el
+caso; todos siempre de carrera, estimulados por el ltigo del
+contramayoral, que no les conceda momentos de descanso ni de respiro.
+En sus idas y venidas pasaban lo ms cerca que podan de las fogatas,
+as para atizarlas con el pie como para recibir de lleno el calor, en
+cuyas ocasiones la llama rojiza, cual siniestro relmpago en medio de
+una noche tempestuosa, sola iluminarlos de pies a cabeza, con lo que
+se poda echar de ver que eran seres humanos y no fantasmas de las
+regiones infernales quienes desempeaban tan recias faenas en horas que
+la mayora de los obreros se entrega al sueo.</p>
+
+<p>En esta parte de la casa de calderas no se oan, pues, ms que los
+estallidos de los ramos verdes y del bagazo todava hmedo con que los
+negros alimentaban el fuego, o el crujido de los haces de caa al pasar
+por entre los cilindros macizos y relucientes del trapiche, o el zumbido
+sordo, peculiar del volante de la mquina de vapor en sus vertiginosos
+giros. Con este afanoso trabajar, desaparecan una tras otra las pilas
+de caa, especie de murallas verdes, que al principio circunvalaban casi
+la casa de ingenio; de suerte que la corriente del guarapo en la canal
+de madera haca el mismo murmurio que un arroyuelo ordinario.</p>
+
+<p>El departamento propio de las calderas estaba pobremente alumbrado por
+unos cuantos candiles de grasa comn colgados a trechos de las gruesas
+vigas, en derredor del laboratorio o tren Jamaiquino. Ms humo que luz
+emitan, soltando de cuando en cuando gotas de grasa encendidas, que se
+apagaban luego que tocaban en el suelo de ladrillos. Por su parte, el
+vapor que desprenda la miel en cocimiento, cargaba ms la espesa
+atmsfera de aquel sitio, disminuyendo a comps la poca fuerza luminosa
+de los candiles. De tal modo era esto as, que pisando el suelo caliente
+y pegajoso de las calderas, por largo rato las personas recin venidas
+slo vean a los fabricantes del azcar como a travs de un espeso velo
+de gasa. A veces un rayo de luz penetraba la nube de humo y vapor, hera
+el busto de los negros y del maestro de azcar afanados en torno de las
+calderas; y entonces se repeta aqu al vivo uno de aquellos cuadros en
+que suelen representar a las nimas del purgatorio.</p>
+
+<p>Trajronse sillas y se estableci el estrado en la parte opuesta a los
+hornos o fornallas, que era la ms despejada y la menos calurosa. La
+reunin se aument con la presencia de los empleados blancos, los cuales
+acudieron presurosos para saludar a los amos del ingenio. El maestro de
+azcar hizo traer tazas y servir guarapo hirviendo con algunas gotas de
+aguardiente a las seoras y a los caballeros. El mismo, echndola de
+corts, sirvi del dulcsimo brebaje con su propia mano a doa Rosa y
+doa Juana, y habra servido a las dems seoras si Cocco y Meneses,
+modelos de cortesa, no se le anticipan y le ahorran el trabajo.
+Leonardo e Isabel no se haban sentado; continuaron de bracero
+pasendose arriba y abajo, en cuanto lo permitan la estrechez relativa
+y los inconvenientes del sitio. Tampoco se sentaron Adela y Rosa
+Ilincheta, prefiriendo registrar, acompaadas de Dolores, los diversos
+departamentos de la casa de calderas, sin aventurarse, no obstante, en
+los rincones muy oscuros.</p>
+
+<p>No pareca mal el maestro de azcar. Era mozo arriscado y despierto,
+bastante joven y de apuesta persona, aunque vesta el traje puro de los
+guajiros, el cual no contribuye por cierto al bien parecer de todos los
+que le llevan. Llambase Isidro Bolmey y haba nacido en Guanajay, de
+padres pobres, quienes careciendo de letras y no habiendo escuelas en el
+pueblo, mal pudieron dejar al hijo, al morir, ni la ms comn educacin.
+Apenas si saba leer y escribir su nombre. No profesaba religin
+ninguna, aun cuando le haban bautizado y confirmado en la catlica,
+apostlica, romana, durante la visita que gir por el lugar de su
+nacimiento el seor Obispo Espada y Landa el ao de 1818. Lo cierto es
+que, a los 26 de su vida no recordaba haber entrado en una iglesia a or
+misa, menos haber rezado alguna vez, por no saber ni la ms breve de las
+oraciones cristianas: el Padre nuestro. Pues este mozo ignorante,
+demasiado joven para haber aprendido algo por la prctica, era, haca
+algn tiempo, el maestro de azcar del famoso ingenio de <i>La Tinaja</i>,
+finca que representaba en aquella poca un capital cuando menos de medio
+milln de duros.</p>
+
+<p>El estallido repentino del ltigo en la parte opuesta de la casa de
+calderas, en el acto de llevarse Isabel la bebida a la boca, la hizo
+estremecer de pies a cabeza, y, perdido el tino, se le desliz la taza
+de las manos.</p>
+
+<p>&mdash;Se ha manchado la nia el tnico, dijo el maestro de azcar como
+pesaroso.</p>
+
+<p>&mdash;No le hace, dijo Isabel sacudindose la falda.</p>
+
+<p>&mdash;Diga Vd. al contramayoral, dijo Leonardo serio, que no vuelva a sonar
+el ltigo.</p>
+
+<p>&mdash;Si la nia quisiera otra taza, agreg Bolmey con acento en que se
+revelaba un gran fondo de tierna solicitud. <i>Entodava</i> est el guarapo
+en estado de beberse.</p>
+
+<p>&mdash;No, no, repiti Isabel. No se moleste. Para qu, tampoco? No me
+gusta, que digamos, esa bebida.</p>
+
+<p>Sin duda que no agrad al mozo de Guanajay la negativa de Isabel, porque
+murmur en tono que pudo orsele:</p>
+
+<p>&mdash;Parece que los cuerazos le han <i>queitado</i> las ganas a la nia. Vea
+Vd., y nosotros nos dormimos con esa msica.</p>
+
+<p>Tom Leonardo como una impertinencia la observacin del maestro de
+azcar y le volvi la espalda disgustado. Al contrario Isabel, no
+atendi sino a su penetracin y suaves modales, y sintiendo hacia l una
+especie de gratitud, la pes de que su amante no participara del mismo
+noble sentimiento. Mas, tuvo la candidez de decrselo al pao. Por lo
+que Leonardo, picado ahora, se propuso <i>quinar</i> y poner en ridculo al
+maestro de azcar, examinando all mismo los puntos que calzaba en el
+arte de fabricar ese dulce.</p>
+
+<p>Para ejercer el cargo de examinador, no posea Leonardo otras
+condiciones que aqullas de que le revestan por el momento el despecho
+y la osada de quien compara su propia alteza y superioridad casuales,
+con la bajeza y la humildad relativas del primer contrincante con quien
+acontece medir sus fuerzas morales e intelectuales. La clase de
+educacin que su estado social y caudales le haban procurado a
+Leonardo, estaba muy lejos de ser cientfica; haba sido puramente
+literaria y nada profunda por cierto. No haba saludado siquiera ninguna
+de las ciencias naturales, puesto que no existan en su patria entonces
+ctedras libres de ellas. Verdaderamente slo se enseaba filosofa,
+jurisprudencia y medicina, sin otros ramos principales que tanto
+contribuyen a su complemento. Leonardo Gamboa, como la mayora de los
+estudiantes de su poca, no entenda jota de Agronoma, por supuesto, ni
+de Geologa, ni tampoco de Qumica, menos de Botnica, aunque de esta
+ltima ciencia daba a la sazn, o pretenda dar lecciones don Ramn de
+la Sagra en el Jardn Botnico de La Habana. Mas sea de esto lo que se
+fuese, ello es que la ndole buena y la ignorancia supina del maestro de
+azcar concedieron esta vez triunfo fcil y sealado al futuro dueo del
+ingenio de <i>La Tinaja</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Dnde aprendi Vd. a hacer azcar, don Isidro? le pregunt de
+improviso y con cierto tono arrogante.</p>
+
+<p>&mdash;En el ingenio del Sr. don Rafael de Zayas, aquel que topamos como se
+viene de Guanajay al pie de la loma de la Yaya.</p>
+
+<p>Ah estaba de maestro de azcar mi padre, que en paz descanse, y yo lo
+acompa y lo ayud a hacer bastantes zafras.</p>
+
+<p>&mdash;Es decir, que su padre le ense a Vd. el oficio de maestro de azcar.
+No es eso?</p>
+
+<p>&mdash;Pues, l haca azcar delante de m y yo aprend por mi gusto haciendo
+lo que l haca.</p>
+
+<p>&mdash;Qu haca su padre de Vd.? En otras palabras, cmo haca el azcar?
+Esto es lo que deseo que Vd. me explique; diciendo lo cual apret el
+brazo de Isabel.</p>
+
+<p>&mdash;Dir al seor don Leonardito, repuso Bolmey revolviendo all en su
+mente por si daba con las palabras que pudieran ser nuevas para su joven
+amo. Si vale decir verdad, no se necesita <i>cencia</i> para hacer la azcar;
+basta un poco de prctica y un buen ojo. Yo vea que mi padre, que en
+paz descanse, en cuanto que se llenaba de guarapo fresco el tacho de la
+torre, lo dejaba <i>sentar</i> un poco y le quitaba la basura; que despus lo
+bombeaba de ese tacho a la paila del medio, y que despus mandaba meter
+candela de duro. Verbi gracia, as como yo voy a hacer ahora.</p>
+
+<p>Mientras hablaba, dos negros con sus bombas y una canal movible
+trasegaron el guarapo <i>desfecado</i> de la segunda paila de la izquierda a
+otra de la derecha, y el joven Bolmey agreg:</p>
+
+<p>&mdash;Ve el nio? Ahora quito la basura y <i>vaceo</i> el guarapo de este tacho
+en este otro y le echo un poco de cal viva...</p>
+
+<p>&mdash;Bien, para qu le echa Vd. cal?&mdash;le interrumpi preguntndole
+Leonardo, con regocijo secreto de tenerlo cogido en un renuncio
+ridculo.</p>
+
+<p>&mdash;Eso s que no sabr decir al nio, contest el mozo con naturalidad.
+(Y como se sonriera Leonardo, agreg)&mdash;Yo no s por qu se le echa cal,
+slo s que si no se le echa no se puede sacar una templa buena. Dios
+solamente sabe eso. La azcar se pone agria, no se hace cuando le falta
+la cal. As haca mi padre, que en paz descanse, y yo hago lo <i>mesmo</i>,
+aunque si vale decir verdad, yo creo que va en suerte ms que en otra
+cosa, el hacer o no la azcar. Lo que puedo decir al nio es que parece
+que yo tengo suerte, que ya llevo hechas cinco zafras en este ingenio, y
+sta ser la quinta, y est por la primera vez que se me <i>hayga</i>
+perdido una templa. Tambin yo conozco los caaverales de <i>La Tinaja</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Qu diferencia encuentra Vd. entre un caaveral y otro caaveral? La
+caa es la misma en todos.</p>
+
+<p>&mdash;Le parece al nio, pero no es as; y perdone que le contradiga.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo! exclam Leonardo sorprendido y visiblemente mortificado, pues
+no estaba seguro de que saba sobre este punto ms que su maestro de
+azcar. Si querr Vd. venir ahora a darme lecciones acerca de la
+naturaleza y calidades de las caas de azcar! Las hay de varias
+especies, y aqu las tenemos de Otahit, de la cinta o morada, de la
+cristalina, que es la ltima introduccin en el pas y de la criolla o
+de la tierra, que no sirve para moler. Todas dan ms o menos jugo
+sacarino, y sta es la nica diferencia digna de notar entre ellas. La
+ms recia y menos a propsito para moler es la morada o de la cinta,
+porque contiene ms parte leosa y menos jugo sacarino. No sabe Vd., por
+supuesto, lo que estos trminos significan, pero tengo que usarlos, a
+falta de otros que sean inteligibles para Vd. En mi ingenio abunda ms
+la de Otahit que las otras pues se ha probado que es todo jugo
+sacarino, todo dulce, y es, adems, la que mejor se da en la tierra
+negra. Cada carretada de esta caa da pan y medio o dos arrobas y media
+de azcar blanco, y tan sabroso como no se hace en ningn otro ingenio
+de la Vuelta Abajo.</p>
+
+<p>&mdash;Dice mucha verdad el nio, tiene muchsima razn el seor don
+Leonardito... pero... yo no hablaba de las caas, hablaba de los
+caaverales.</p>
+
+<p>&mdash;Esa s que est mejor, dijo el joven, cuadrado y cruzado de brazos
+delante de su maestro de azcar, esperando orle tan solemne disparate,
+que hiciese rer a Isabel, la cual mantena una extraa
+imperturbabilidad. Veamos la diferencia que Vd. descubre entre los
+caaverales...</p>
+
+<p>&mdash;La <i>diferiencia</i> que yo encuentro (repuso Bolmey con gran aplomo),
+mejor dicho, que mi padre, que en paz descanse, encontraba entre los
+caaverales, era sta: que los de tierra baja y pantanosa son ms agrios
+y salados que los de lometicas, y mientras ms agrio el caaveral ms
+cal necesita para que no se revenga el azcar.</p>
+
+<p>Sin ms volvi Leonardo la espalda, y as que se puso a buena distancia
+de Bolmey, dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Ser buen sastre, pero a m no me trabaja, lo juro. Quiero decir, que
+cuando yo mande aqu, que ser pronto, no es ese zopenco el que me hace
+el azcar. Lo primero que haga es ponerlo de patitas en el camino real.</p>
+
+<p>En su rpida excursin tuvieron tambin su aventura Adela, Rosa y
+Dolores. Muy entretenidas se hallaban las tres, viendo batir la miel en
+una de las refriaderas, a tiempo que se les acerc por la espalda una
+negra desconocida, que les pregunt con mucho misterio:</p>
+
+<p>&mdash;Quin de las nias es la nia Adelita?</p>
+
+<p>&mdash;Yo, contest la misma precipitadamente y algo asustada.</p>
+
+<p>&mdash;Pues ah fuera, detrs de aquel horcn, aguarda por su merced su
+madre...</p>
+
+<p>&mdash;Mi madre! repiti Adela sorprendida. Seorita, querrs decir...</p>
+
+<p>&mdash;No, nia, digo la enfermera.</p>
+
+<p>&mdash;Ah! Dile que se acerque, que entre.</p>
+
+<p>&mdash;Ella no quiere que la vean los amos. No se atreve a <i>dentrar</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Ve, Dolores. Mira qu quiere tu madre. Si ella tiene miedo de entrar,
+ms miedo tengo yo de salir. Qu! Si eso est tan oscuro! Como boca de
+lobo. Ni pensarlo.</p>
+
+<p>A la vuelta dijo Dolores que su madre slo deseaba darle un abrazo muy
+apretado a la nia Adela y decirle una cosa que no poda comunicrsela
+por una tercera persona. Entonces la joven dio cita a la antigua nodriza
+para ms tarde de la noche en su aposento de la casa de vivienda.
+Dolores qued encargada de esperar a su madre en la puerta falsa para
+descorrer el cerrojo con que cerraba por dentro y conducirla a presencia
+de su joven ama e hija de leche.</p>
+
+<p>Efectivamente, entre once y doce de la noche mencionada, las dos
+seoritas ms jvenes de Gamboa se hallaban reunidas con las dos
+hermanas Ilincheta y su ta doa Juana Bohorques, en el cuarto de la
+casa de vivienda, asignado a stas desde el principio. A medida que se
+acercaba la hora de la cita aumentaba la inquietud de Adela; de modo
+que, cuando llamaron a la puerta, arrastrando las yemas de los dedos en
+uno de sus tableros, de un salto se puso en pie y acudi a abrir.
+Dolores se present tan asustada como su ama, y dijo:&mdash;Ah est.</p>
+
+<p>&mdash;Que entre, repuso sta; y en busca de conhorte por la falta que al
+parecer cometa, hablando con Isabel agreg:&mdash;Ma no es la culpa si doy
+este paso... No veo otro medio de averiguar por qu mam est tan brava
+con la mujer que me cri...</p>
+
+<p>En este momento entr Mara de Regla conducida de la mano por su hija
+Dolores, e interrumpi Adela un acto de contricin. Una sola vela de
+esperma dentro de su guardabrisa alumbraba a medias el cuarto, que si
+bien espacioso, reducan bastante los diversos muebles de que se hallaba
+atestado. Las seoras, sentadas en un medio crculo, aguardaban con
+bastante ansiedad la entrada de la enfermera. Vena vestida del modo
+como la describimos la ltima vez en la enfermera. Pasando de un medio
+oscuro a otro relativamente claro, qued por un instante como
+deslumbrada y confusa ante el improvisado congreso femenil. Examin uno
+a uno los rostros, y de pronto se lanz sobre la seorita que ocupaba el
+centro del medio crculo, Adela, y diciendo:&mdash;Esta es mi hija, la
+levant en sus robustos brazos, y mientras la estrechaba en ellos y
+giraba como loca, la cubra de besos y repeta:&mdash;Mi cielo! mi lindura!
+mi pimpollo! mi hija idolatrada!</p>
+
+<p>Despus la volvi a la silla, se arrodill a sus pies, la rode con los
+brazos por la cintura, dobl la cabeza sobre sus rodillas y llor a
+sollozos sin consuelo por largo rato.</p>
+
+<p>&mdash;Qu haces, Mara de Regla? le dijo Adela conmovida a la vista de
+tanto sentimiento y tan afectuosamente expresado. Clmate, mujer. Ni
+hagas bulla, porque puede orte mam y entonces s que la habremos hecho
+buena. Levntate, tranquilzate...</p>
+
+<p>&mdash;Ay, nia del alma!, exclam la negra enjugndose las lgrimas con la
+palma de las manos. Djeme llorar, djeme desahogar el corazn dolorido
+a los pies de mi adorada hija. No creo que si me ve Seorita se ponga
+brava conmigo y me eche de aqu. Ah! Y cmo deseaba este momento,
+justo Dios del cielo y de la tierra! Haca tanto tiempo que no vea a
+su merced y he pasado tantos trabajos en este destierro, que ha sido mi
+verdadero valle de lgrimas... que si me matasen ahora me dejara matar
+con la sonrisa en los labios! Qu vale la vida en medio de tantas
+penas? Y esto no es vivir, esto es morir todos los das y a cada hora.
+Su merced no comprende la causa de mi llanto. Su merced es muy joven, es
+blanca, es libre, es la nia bonita de la casa. Si su merced se casa y
+tiene hijos, quin se atrever a quebrar su gusto ni a separarla de su
+marido, ni de sus hijos? Su merced no sabe, ni Dios quiera que sepa
+nunca lo que pasa por una esclava. Si es soltera porque es soltera; si
+es casada porque es casada; si madre porque es madre, no tiene voluntad
+propia. No le dejan hacer su gusto en ningn caso. Parta su merced del
+principio que no le permiten casarse con el hombre que le gusta o que
+quiere. Los amos le dan y le quitan el marido. Tampoco est segura de
+que podr vivir siempre a su lado, ni de que criar a los hijos. Cuando
+menos lo espera, los amos la divorcian, le venden el marido, y a los
+hijos tambin, y separan la familia para no volver a juntarse en este
+mundo. Luego, si la mujer es joven y busca a otro hombre y no se muere
+de dolor por la prdida de los hijos, entonces dicen los amos que la
+mujer no siente, ni padece, ni le tiene cario a nadie. Piense su merced
+en lo que pasa por m. Hace ms de doce aos, como quien dice la vida de
+un cristiano, que no veo a mi marido, y casi otro tiempo que he estado
+separada de mis hijos. No ve su merced la injusticia, nia? Est bien
+que se me castigue si he pecado; pero, por qu han de castigar tambin
+a mi marido y a mis hijos? Y no digan que no es castigo esta larga
+separacin; lo es, nia y de los ms duros. S que el objeto no ha sido
+castigar en mi esposo, ni en los hijos de mis entraas la culpa que yo
+haya podido cometer. No; mis seores no son tan malos; pero Dionisio es
+un buen cocinero y haca falta en La Habana; Tirso y Dolores son buenos
+criados de mano, y se necesitaban tambin all. No me quejo porque
+sirven a los amos, son esclavos y tienen que servir. A dnde ir el
+buey que no are? Y, servir por servir, mejor lo pasarn all que ac. Me
+quejo porque estamos separados. La ausencia mata. Unidos, las penas son
+menos. Adems, yo y Dionisio nos queramos...</p>
+
+<p>&mdash;Dionisio, Dionisio, repiti Adela con nfasis, cortndole la palabra a
+su nodriza. Buen pjaro es Dionisio. El no te quiere, te ha olvidado.
+Mira lo que acaba de hacer. Don Melitn le escribe a pap que Dionisio
+se huy de casa desde la vspera de Nochebuena, y no se ha sabido ms de
+l. Dicen que tuvo una tragedia y sali mal herido.</p>
+
+<p>&mdash;Lo saba, nia, dijo Mara de Regla con sentimiento. Dolores estaba
+presente cuando Seorita ley la carta y me lo cont todo. Mas, quin
+tiene la culpa de eso? Por qu Dionisio parece que no me quiere y que
+me ha olvidado? Por nuestra separacin. A mi lado l no hubiera
+cometido esa locura. Siempre fue tierno y fiel esposo para conmigo. Tan
+querendn...! Yo fui cariossima esposa para con l. Mientras vivimos
+juntos, mientras pudimos decir que ramos casados, no tuvimos un s ni
+un no. Porque ha de ver la nia que nosotros nos casamos por amor.
+Nuestro casamiento se celebr con un gran baile en el mismo palacio de
+los seores conde de Santa Cruz en Jaruco. Se hizo venir al cura para
+casarnos. La seora Condesa se miraba en m y se empe en que me
+casara... para quitarme con tiempo de los peligros... Aqu interns,
+nias (agreg la enfermera con aire malicioso), aunque me est mal el
+decirlo, yo, para mujer de color, cuando muchacha, era bien parecida,
+bonita, y la seora Condesa sospech que le caa en gracia a mi amo el
+seor Conde... Era tan enamorado! Vaya que si lo era...! Ms enamorado
+que Cupido... Hizo bien la seora Condesa en casarme con Dionisio. Pero
+qu me dicen las nias del condecito? Ese pareca que deca a su seor
+padre, que en paz descanse: aparta, que aqu estoy yo. No poda negar la
+casta. Estaba que se beba los vientos por m. No me dejaba ni a sol ni
+a sombra.</p>
+
+<p>Pero, en fin, nos casamos y fuimos los ms felices esposos del mundo.
+Muri de repente al salir del bao mi amo, el seor Conde; hubo pleito
+por la herencia; se hicieron costas por castigo, y para pagarlas se
+sacaron a remate varios esclavos, y a m y a Dionisio nos toc en suerte
+el ser vendidos juntos. Desde ese momento se nubl nuestra felicidad. Si
+mi amo el seor Conde no se muere de repente, estoy persuadida que nos
+deja libres en su testamento, a m y a Dionisio. Pasamos a poder de mi
+amo el seor don Cndido y de Seorita, yo para servir a la mano y
+peinarla, Dionisio para cocinero. Su merced no haba nacido. Todo fue
+bien hasta que tuve un hijo, el cual se me muri del mal de los siete
+das...</p>
+
+<p>Mi amo el seor don Cndido me alquil con el mdico don Toms Montes
+de Oca para criar a una nia de una persona que jams pude averiguar
+quin fuese, cmo se llamaba... nada. Y aqu est, nia ma, el origen y
+el principio de todos nuestros males, quiero decir, mos y de Dionisio.</p>
+
+<p>Tendra yo a todo tirar veinte aos y Dionisio veinticuatro cuando nos
+separaron. ramos dos muchachos sin juicio ni experiencia del mundo. Por
+mucho que nos quisiramos, y cuente, nia, que nos queramos muchsimo,
+si no nos veamos, si nos hallbamos muy lejos uno de otro, si pareca
+eterna nuestra separacin, si estbamos destinados a morir, yo de
+enfermera en este ingenio de mis culpas, l de cocinero en La Habana; si
+Dionisio era joven y bien parecido, segn decan las mujeres, yo joven y
+bonita, segn decan los hombres, qu queran que hiciramos? Echarnos
+a morir o pasarnos la vida llorando la ausencia? Preciso era ser santo,
+o hecho de palo, para haber sido consecuente. Supongo que Dionisio,
+perseguido por mujeres bonitas, no ha podido imitar al casto Jos. Yo,
+aqu donde sus mercedes me ven, hecha una vieja antes de tiempo,
+lidiando con enfermos y con muertos, yo, he sido solicitada por cuantos
+han llevado calzones en este infernal ingenio.</p>
+
+<p>El Mayoral que me recibi a mi llegada de La Habana no fue don Liborio
+Snchez, sino don Anacleto Puales. Alto l, flaco, prieto, patilludo,
+con una voz de campana mayor que pareca que iba a tragarse el mundo.
+Estaba armado de machete, pual y cuero, y recostado contra un horcn
+del colgadizo de su casa, fumando un tabaco, y con el sombrero puesto.
+Lo rodeaban sus perros, y a la puerta se hallaba su mujer sentada en una
+silla de cuero. Me pareci bonita y fina para guajira. En cuanto me
+columbr el Mayoral, se enderez y le brillaron los ojos como al gato
+cuando siente ratn. Hasta sus perros se levantaron del suelo. Yo me
+dej rodar por el aparejo a bajo, temblando de pies a cabeza, porque me
+dio en el corazn lo que iba a pasar.&mdash;Acerqese, mam, me dijo; y sin
+ms, con la punta del palo me vol el pauelo de la cabeza. Moos!
+moos! grit furioso. Ah! Perra! A ver. Sac el pual, me agarr las
+trenzas, y tras! de un viaje me las cort <i>arrente</i> del pellejo. Hasta
+aqu no pareca tan mal; pero me vio los zapatos y las medias y se puso
+ms furioso.&mdash;Oiga! grit de nuevo casi sin poder hablar. T con
+zapatos? Quin ha visto negra con zapatos y medias? Venas a bailar,
+no? Yo te dar baile. Apuradamente la seora dice que t no vienes aqu
+de paseo, sino para que te enderecen y aprendas a obedecer. Vamos,
+qutate pronto todos esos fferes. Aqu no se se necesitan zapatos para
+bailar. Despacha.</p>
+
+<p>Ay, nias! no quisiera acordarme. Se me erizan las carnes cada vez que
+me acuerdo. Nadie, ninguno de mis amos me haba puesto la mano encima
+todava. El Mayoral me tumb en el suelo de un galletazo, hizo que dos
+morenos me sujetasen por los pies y las manos y me estuvo dando cuero
+hasta cansarse, creo yo, porque a los pocos cuerazos me desmay y no
+supe ms de m. Ni volv en mi acuerdo hasta la noche en la tarima de la
+enfermera, donde estuve sin poder moverme como dos semanas. Pues para
+que vean las nias, ese mismo Mayoral que me haba recibido tan mal,
+despus me llev a su casa para que sirviera de criada de mano, y me
+echaba unos ojitos... Se puso celosa su mujer y entonces me mand don
+Anacleto de enfermera a la enfermera, habindose muerto la vieja que
+era antes que yo. Despus me solicit y me solicit con instancia, mas
+yo no poda quererlo. Qu quererlo, si me haba desollado viva! Se me
+revesta el demonio cada vez que lo vea. No me le negu por lo claro,
+me zaf de l con diferentes pretextos, pues tema que se pusiera bravo
+y me diera otro bocabajo. La mujer me ayud mucho en este caso sin
+saberlo. Le dio tal fraterna de celos conmigo, que el hombre, aburrido,
+pidi su cuenta y se coloc de Mayoral en otro ingenio.</p>
+
+<p>Qu lucha, nias! Se la doy a la ms pintada. Aqu quisiera haber
+visto a la mujer ms virtuosa del mundo. Ningn hombre se ha acercado a
+m sino para hablarme de amores. Lo primerito que me ha dicho es:&mdash;T no
+mereces pasar tu juventud en esta soledad, quireme y te liberto. As me
+habl Sierra, el patrn de la goleta en que vine de La Habana; as me
+habl el mandadero zarrapastroso que me trajo delante del aparejo del
+caballo desde el muelle; as me hablaron el tejero, el maestro de
+azcar, el Mayordomo, todos. Pareca que no haban visto mujer en su
+vida y que ninguno era casado ni tena hijos.</p>
+
+<p>Mas, qu me dicen las nias del seor don Jos, el mdico del ingenio?
+Ese tambin me ha enamorado y sigue enamorndome con otra msica. No se
+ran, nias, es la pura verdad. Ah donde sus mercedes lo ven tan
+blanco, andando siempre en puntillas, credo que es un real mozo, y que
+todas las mujeres se mueren por l..., pues est que se le cae la baba
+por m. No lo he querido nunca. Es ms agarrado...! Don Alejandro en
+puo.<a name="FNanchor_52_52" id="FNanchor_52_52"></a><a href="#Footnote_52_52" class="fnanchor">[52]</a> No le dar una sed de agua ni a la paloma del Espritu Santo.
+Yo! Ni saber de l.</p>
+
+<p>&mdash;Luego, dijo Adela enfadada, t quieres a los hombres por dinero?</p>
+
+<p>&mdash;No, niita, no me haga su merced esa injusticia. Yo no poda querer;
+no me sala de adentro el querer a nadie. No se quiere ms que una vez
+en la vida. Mi corazn se haba secado. Tampoco quera dinero para echar
+lujo, lo quera para libertarme. Resist, resist...; pero la juventud,
+el deseo de mejorar de suerte, de salir de este infierno; el diablo que
+pone el fuego junto a la estopa y luego sopla. Qu s yo! Lo cierto
+fue, nia... Se me cae la cara de vergenza. Entre todos mis
+pretendientes, el carpintero vizcano que estaba aqu a mi llegada, cre
+que me cumplira la palabra de libertarme; y en mal hora le fui infiel a
+Dionisio. Entonces naci Tirso, ese cuervo que todava me ha de sacar
+los ojos.</p>
+
+<p>Las seoras del auditorio, escandalizadas del descoco de la negra,
+manifestaron su desaprobacin con un murmullo general y marcado. La
+nodriza, tirando a enmendar la falta, aadi a la carrera:</p>
+
+<p>&mdash;Las nias me han de dispensar si he dicho algo malo. Pero pnganse en
+mi lugar por un momento. Vamos a ver: si por una desgracia impensada,
+por un trastorno de la naturaleza cualquiera de las nias que me
+escuchan se vuelve mujer de color, y cuando ms dura le parece la
+esclavitud viene un individuo, sea blanco, mulato o negro, feo o bonito,
+y le dice: no llores ms, consulate, anmate, te compadezco, voy a
+libertarte. Pensara como piensa ahora de m? A que no! Qu dulce no
+le parecera la palabra! Qu buena, qu amable, qu angelical no le
+parecera a la persona! Te voy a libertar! Ay, nias! Yo no he odo
+nunca esas palabras sin estremecerme, sin un regocijo interior
+inexplicable, como si me entraran calofros... La libertad! Qu
+esclavo no la desea? Cada vez que la oigo pierdo el juicio, sueo con
+ella de da y de noche, formo castillos, me veo en La Habana rodeada de
+mi marido y de mis hijos, que voy a los bailes vestida de ringo rango,
+con manillas de oro, aretes de coral, zapatos de raso y medias de seda;
+todo como haca cuando muchacha en el palacio de los seores condes de
+Jaruco.</p>
+
+<p>Pero, siguiendo mi cuento, nias, lo peor de todo era que si yo me
+sonrea con el maestro de azcar se pona bravo el boyero, o el tejero,
+o el Mayordomo, o el mdico, o el Mayoral, don Liborio Snchez quiero
+decir, se que acaba de botar Seorita por fiera con los negros, y que
+entr cuando sali don Anacleto Puales. Ese era el ms temible de mis
+enamorados. Quera que le quisieran a la fuerza, y si me negaba, all
+iba el cuerazo. Por celos y piques me ha dado dos bocabajos y me ha
+crucificado las espaldas con el cuero. No saben sus mercedes cunto me
+he alegrado de que lo botara Seorita. Tiente, nia, tiente aqu en los
+hombros y las paletas. Meta la mano.</p>
+
+<p>La desliz Adela, con cierto recelo, por entre la piel y las ropas de la
+negra y las retir precipitadamente porque sus dedos de rosa fueron
+tropezando con verdugn tras verdugn, trazados en todos los sentidos, a
+la manera de los camellones del terreno recin arado, por la punta del
+ltigo del celoso capataz. Entonces comprendi la joven una parte del
+martirio de su ama de leche. Doa Juana e Isabel se horrorizaron y
+vertieron ms de una lgrima de simpata por la martirizada esclava.</p>
+
+<p>Y de contra, nias, prosigui ella su interesante relacin, don Liborio
+haca que el Mayordomo le escribiera una carta al amo, donde le deca
+mil cosas de m; que yo era una tal por cual; que traa revuelta la
+finca con mis enamoramientos; que por m tena que cambiar de operarios
+a cada rato. En efecto, botaba a los que supona que me gustaban.
+Tambin deca que apenas entraba un nuevo operario, yo me daba mi arte
+para <i>vajearlo</i>, y hacer que descuidara sus obligaciones por enamorarme.
+En fin, que yo sonsacaba a los hombres. Yo sonsacadora! Qu culpa
+tena de que los blancos se enamoraran de m? Si les corresponda, malo;
+si los rechazaba, peor. Vaya mirando, nia, qu triste era mi
+situacin!</p>
+
+<p>La <i>contesta</i> a la carta del Mayoral era siempre: Castigue a esa perra.
+Por supuesto, l se vengaba a su gusto de los desaires que yo le haca.
+Pobre de m! No tena ni a quien quejarme! Vinieron unas Pascuas el
+amo y el nio Leonardo, ms ninguno de los dos quiso orme ni verme
+tampoco. Otra vez le dije al patrn Sierra lo que me pasaba: fue a La
+Habana, volvi y me cont que no pudo hablar con Seorita ni con su
+merced; slo logr decir algo a Dolores. Confirm Adela en todos sus
+detalles esta ltima circunstancia, refiriendo brevemente la escena con
+su madre, descrita al final del Captulo IX, Segunda parte.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_IXc" id="Capitulo_IXc"></a><span class="smcap">Captulo IX</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Por sorda y ciega haber sido<br />
+Aquellos breves instantes,<br />
+La mitad diera gustosa<br />
+De sus das miserables.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">El Duque de Rivas</span></p></div>
+
+
+<p>Enseguida, la antigua nodriza continu diciendo:</p>
+
+<p>&mdash;Ver ahora la nia la causa verdadera del rigor con que he sido
+tratada. Un da... no me acuerdo bien, slo s que hace mucho tiempo,
+despus de la tormenta grande de Santa Teresa, o el ao en que ahorcaron
+a Aponte,<a name="FNanchor_53_53" id="FNanchor_53_53"></a><a href="#Footnote_53_53" class="fnanchor">[53]</a> me llam el amo al comedor. Estaba solo, y me dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Mara de Regla, como has perdido al chico y tienes buena y abundante
+leche, he pensado que debe aprovecharse. En tal virtud, te he alquilado
+por medio del seor doctor don Toms Montes de Oca, con un amigo suyo
+para dar de mamar a una nia de algunos das de nacida. Ea! con que
+estar lista para despus de almuerzo.</p>
+
+<p>Despus de almorzar, el amo sali y se meti en la calesa. Yo segu
+detrs de l para ir a pie. Pero me hizo subir y me sent a su lado. Me
+qued sorprendida. Sentarme el amo en los cojines de la calesa, cuando
+los negros slo se sientan en el pesebrn! Luego orden a Po que
+arreara para all fuera. Qu ser? qu ser? pensaba yo. Salimos por
+la puerta de Tierra, cogimos la calzada de San Luis Gonzaga todo
+derecho, y no paramos hasta unas pocas casas de esquina del Campanario
+Viejo. Delante de una de dos ventanas de hierro y zagun, mand parar el
+amo junto a otra calesa vaca que se hallaba a la puerta. Cre que all
+viva el mdico o el padre de la nia a quien iba a criar. El amo se
+ape y me dijo:&mdash;Apate. Entr en el zagun y yo atrs de l. Entonces
+vi que haba un torno grande, como para meter nios, en la pared de la
+derecha y que la vista del patio la ocultaba un cancel alto, con una
+puerta en medio.</p>
+
+<p>Se par el amo y me dijo bajito y muy serio:&mdash;Mara de Regla, llamars
+a esa puerta, preguntars por el seor doctor Montes de Oca, y hars al
+pie de la letra cuanto l te ordenare. Oye bien lo que voy a decirte.
+Cuidado como hablas palabra con alma viviente de lo que aqu vieres,
+oyeres o entendieres. Tampoco, mientras dure la lactancia (s, lactancia
+dijo) de la nia, pienses en ver a Dionisio ni a ningn otro de casa.
+Sobre todo, nadie ha de saber por tu boca quines son tus amos ni quien
+te trajo a esta casa. Para todo el mundo, lo oyes? vas a ser de aqu
+adelante sorda, muda y tonta respecto de m, de Seorita, de la nia que
+has de criar y de las personas que la rodearn en esta casa y en
+cualquiera otra a donde la llevaren, me has odo? Me has entendido?
+Eh! No te digo ms. Llama.</p>
+
+<p>All me dej el amo hecha un mar de confusiones. Aunque el amo se
+retir de prisa, no subi a la calesa hasta que vio que yo son el
+aldabn y abrieron la puerta. Si se figurara que me iba a huir! Me
+abri una morena vieja, y en cuanto que puse el pie dentro, conoc donde
+me hallaba. De todas partes o llantos y chillidos de muchos nios. Me
+hallaba en la Casa Cuna. Haba de todo en ella, quiero decir, nios
+blancos y mulatos y crianderas casi todas negras como yo. No tuve que
+preguntar por el seor de Montes de Oca, pues estaba en el comedor
+examinando un nio enfermo en los brazos de su criandera, y, sin ms ni
+ms, me dijo:&mdash;Mara de Regla Santa Cruz, eh? Antes que yo pudiera
+contestarle s, seor, o no, seor, me cogi por la mueca, me tom el
+pulso, me hizo sacar la lengua y me abri los prpados con dos dedos
+para ver el color de los ojos. Todo esto callado o por seas. Luego me
+llev al primer aposento. En el medio haba una camita de caoba tapada
+con un mantn o velo grande de punto blanco, que el mdico levant con
+una mano, mientras que con la otra me sealaba para una nia blanca
+dormida entre paales de holn batista, bordados o con encajes anchos.
+Qu lujos, nias, qu lujos! Me qued boba. Deban ser muy ricos sus
+padres, ms ricos que el Buey de Oro. El mdico, con su vocecita faosa,
+me dijo:&mdash;Esta es la nia que vas a criar. Cudala como si fuera hija
+tuya, que no te pesar. T eres joven, eres buena y sana y debes tener
+mucha leche. Ve la marca azul que tiene en el hombro izquierdo. No se ha
+bautizado todava.</p>
+
+<p>Me hice cargo de la niita y me propuse criarla como si fuera mi hija,
+no tanto por la amenaza del amo como por la promesa del mdico y porque
+me pareci una divinidad. Me encant. Mejorando los presentes, no haba
+visto nia ms linda en la vida. Slo poda compararse con su merced
+cuando naci. Se pareca tanto a su merced entonces, que si vive y no se
+ha descompuesto, es el mismo retrato de su merced. Ni jimaguas se
+hubieran parecido ms.</p>
+
+<p>Qu blanca! aadi la nodriza, trazando a grandes rasgos el retrato de
+la chica en la Casa Cuna. Blanca como coco, nias: la cara redonda, la
+barba puntiaguda, la nariz afilada, la boca un botn de rosa, chiquita
+y colorada. Y los ojos? No me diga nada: hermossimos; las pestaas
+tamaas. No me cansaba de mirarla. Lo primero que hice en cuanto
+<i>dispert</i> fue registrarle los hombros para verle la marca. Tena una
+media luna pintada con aguja, salva sea la parte (sentando Mara de
+Regla la mano abierta en el omplato izquierdo) aqu...</p>
+
+<p>Al principio la nia no quera darse conmigo: extraaba el olor de la
+madre o de la primera mujer que le dio de mamar. Los das que estuve en
+la Casa me trataron como una princesa... Ah! Qu cuidado tenan
+conmigo! Eso s, no me dejaban salir a la calle. El mdico estuvo tres o
+cuatro veces a ver a la niita y l fue quien trajo al padre Manjn,
+cura de la Salud, para que la bautizara. Le pusieron por nombre Cecilia
+Mara del Rosario, de padres no conocidos, y, por supuesto, Valds.</p>
+
+<p>&mdash;Cecilia Valds! repiti asombrada Carmen. Ese nombre no suena en mis
+odos por la primera vez.</p>
+
+<p>Confirm Adela el parecer de su hermana, si bien ninguna de las dos pudo
+recordar la poca precisa, la ocasin ni el lugar. Con esto se despert
+ms vivamente la curiosidad y el inters de las seoras.</p>
+
+<p>Por todas estas cosas, dijo la enfermera, me pas ms de una vez por la
+idea que poda ser el mdico el padre de la niita. Pero era tan feo,
+que me convenc que de l no poda nacer nia tan preciosa, aunque la
+hubiese tenido con la misma diosa Venus. Unos pocos das despus de
+bautizada la nia vinieron a buscarla en un carruaje muy lujoso, de
+orden del mdico. Entramos en La Habana por la puerta de la Muralla,
+dimos muchas vueltas y fuimos a parar a una casita del callejn de San
+Juan de Dios. Al apearme le pregunt al calesero de quin era, y me
+contest:&mdash;De Montes de Oca. Pero cuando le pregunt quin viva en
+aquella casita, echando a correr dijo:&mdash;Yo no s.</p>
+
+<p>Me recibi a la puerta una mulata gorda, bien vestida y hermosa.
+Dicindome:&mdash;Entra, Mara de Regla (saba mi nombre), me arrebat la
+nia de los brazos y por poco se la come a besos. Esta es la madre,
+pens yo. Mas luego me desenga que no lo era, pues sigui con la nia
+hasta el segundo cuarto y se la present a otra mulata ms joven, ms
+bonita que ella, que se hallaba en una cama.&mdash;Charito! Charito! le
+dijo. <i>Dispierta!</i> Algrate. Mira a quien tienes aqu, a tu Cecilita.
+Mira qu linda est!</p>
+
+<p>Aunque estaba plida como muerta, casi desnuda, flaca, con el pelo
+alborotado, se me dio aire a Cecilia, s, se me pareci mucho a ella, me
+convenc de que era su madre.</p>
+
+<p>Tard mucho en <i>dispertar</i> la tal Charito, pero ms vala que no,
+porque se arm all la San Francia. Abri los ojos, mir para todas
+partes como azorada y se sent en la cama. Me pareci que haca como si
+estuviera loca; y lo estaba, nias, no me qued duda. Cuando la mulata
+gorda, que la llamaban Chepilla, le meti la nia por los ojos, ella
+empuj a las dos y se ech fuera de la cama furiosa. Agarr a Cecilita
+por el pezcuezo con las dos manos y trat de ahogarla, y la hubiera
+ahogado si Chepilla no echa a correr para la sala con la nia y cierra
+la puerta del primer aposento. Tambin entre una negra vieja, alta, que
+pareca un esqueleto andando que se apareci de repente por la puerta de
+la cocina, y yo, logramos sujetar a la loca y tumbarla en la cama.
+Tumbada y todo peleaba con nosotras, valindose de las uas y de los
+pies, sin decir palabra, hasta que la negra esqueleto, hecha un mar de
+lgrimas, me dijo por seas que la amarrara con una sbana en el catre.
+As lo hice y... remedio santo; la loca se qued como en misa. Por eso,
+bien deca mi amo el seor Conde, que el loco por la pena es cuerdo.</p>
+
+<p>Quieta por aqu la gente, fui a coger la nia, pues la o llorar; y
+encontr las puertas cerradas por dentro con la aldaba de garabato, y
+aunque toqu varias veces, no vino <i>sea</i> Chepilla a abrirme. Supuse que
+por miedo de la loca, y trat de <i>aguaitar</i> por un agujero, por si vea
+lo que estaba haciendo. La vi efectivamente de espaldas, asomada a un
+postigo de la ventana, presentndole la nia a un caballero que se
+hallaba en la calle y del cual slo alcanc a verle el sombrero negro de
+ala angosta y copa como campana. Era de los llamados del <i>situayn</i>, que
+estaba de moda y me pareci haberlo visto antes.</p>
+
+<p>Sin duda con ese caballero hizo <i>sea</i> Chepilla venir al mdico Rosan,
+pues se apareci en la casa de buenas a primeras y derecho pas al
+cuarto de la enferma y la estuvo examinando despacio. Su <i>pronstico</i>
+fue fatal. Charito est loca de cepo, le dijo sin rodeos a <i>sea</i>
+Chepilla; y lo que es peor, hay que separar cuanto antes la hija de la
+madre o la madre de la hija. Ha tomado con ella el tema de su locura y
+es muy fcil que la ahogue en uno de sus arrebatos. <i>Sea</i> Chepilla,
+afligidsima, como deben figurarse sus mercedes, dijo que aunque vea el
+riesgo de que durmieran bajo el mismo techo la madre y la hija, no se
+atreva a tomar una determinacin hasta consultar a un caballero con
+quien ella consultaba todas sus cosas.&mdash;Ser ese sujeto con quien Vd.
+me mand a llamar? pregunt el mdico.</p>
+
+<p>&mdash;El mismo, contest la mulata gorda.</p>
+
+<p>&mdash;Pues me espera en la esquina, agreg el seor de Rosan, para or de
+mi boca el pronstico del estado de la enfermedad de la doliente, y como
+el caso urge y no hay tiempo que perder, le har venir para que Vd. le
+consulte...&mdash;No, no seor, repuso <i>sea</i> Chepilla asustada. Se perder
+ms tiempo. El no vendra ahora aqu. Mejor ser que si Vd. tiene la
+bondad le haga por m la consulta all mismo y me diga despus su
+resolucin. Fue a la esquina el mdico, a poco volvi y comenz a
+decir:&mdash;Don Cn...&mdash;Calle, seor doctor, le ataj ms azorada que nunca
+<i>sea</i> Chepilla. Calle, por vida suya, no diga ms, yo s su nombre y
+basta.</p>
+
+<p>&mdash;Bien est, continu el mdico con toda su calma; el caballero de la
+esquina es de opinin que se lleve a Charito a Paula, ahora mismo
+dispondr que la conduzcan en una litera. Ah! Tambin es de opinin que
+se quede la nia con su criandera en esta casa.</p>
+
+<p>&mdash;Quin era el caballero de la esquina? preguntaron a una Carmen y
+Adela.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no lo s verdaderamente, nias mas; contest titubeante la antigua
+nodriza. No me atrevera a jurar que el mdico dijo don Cn. Bien pudo
+decir en vez de don Cn, don Juan, don San u otra palabra acabada en an.
+Me hallaba distante, tema que me sintieran, y luego la nia continuaba
+llorando. Me pusieron en sospechas, lo confieso, los aspavientos de
+<i>sea</i> Chepilla, y el recuerdo del sombrero de moda que vi por el
+postigo de la ventana.</p>
+
+<p>&mdash;Anj! exclam Carmen. Segn eso, si no sabes de cierto quin fue el
+caballero que no acab de nombrar Rosan, lo sospechas. Cmo crees t
+que se llamaba?</p>
+
+<p>&mdash;Yo no creo ninguna cosa, nia Carmita, contest Mara de Regla
+turbada. Tampoco me atrever a decir esta boca es ma.</p>
+
+<p>&mdash;Qu temes? le pregunt Adela en tono blando.</p>
+
+<p>&mdash;Ay, nia Adelita! Temo mucho, temo todo. Los negros han de mirar
+primero cmo hablan.</p>
+
+<p>&mdash;Tu temor es vano. Qu puede sucederte? Tanto tiempo hace de lo que
+vas a referir, que ya casi se ha olvidado. Adems, el sospechar no es
+malo, la sospecha es natural algunas veces.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, nia, su merced parece que se olvida que lleva siempre la de
+perder el esclavo que sospecha de sus amos.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo! Qu! interrumpi a la negra, Carmen, visiblemente enojada.
+Acaso sospechas que fue pap?</p>
+
+<p>&mdash;Yo no, nia de mi corazn, se apresur a decir la antigua nodriza.
+Dios me libre de sospechar nada malo del amo. Me equivoqu, nia
+Carmita, se me trabuc la lengua. Yo no quise decir amos, yo quise decir
+blancos. Los esclavos no deben pensar nada malo de los blancos.
+Entiende ahora la nia lo que quise decir?</p>
+
+<p>&mdash;No, repuso Carmen con marcada seriedad. No quiero creer lo que dices
+ahora para disculparte y no referir lisa y llanamente lo que sucedi. Te
+haces la mosquita muerta cuando te conviene, y crees que sabes ms que
+nosotras. Pero te engaas, y lo peor es que te contradices a las claras.
+Voy a probrtelo. No te pareci malo contar que al mdico don Jos Mateu
+se le caa la baba por ti, que lo mismo o poco menos le sucedi al Conde
+de Jaruco y a su hijo, y que la Condesa, por celos, se apresur a
+casarte con Dionisio. Qu ms podas decir de unos caballeros blancos?</p>
+
+<p>Hubo un momento de silencio, si penoso para la narradora, mucho ms para
+Isabel, cuya viva imaginacin traspasaba los lmites del presente, junto
+con los del lugar; y, atando cabos, vea, como a travs de un cristal,
+el cuadro nada limpio ni edificante de la familia con la cual iba a
+contraer lazos que no se rompen sino con la existencia. Nada pregunt,
+no despleg los labios para hacer una exclamacin o exhalar un suspiro;
+con lo que haba referido la negra tuvo bastante para adivinar lo dems.
+En el mismo caso no se hallaban Carmen y Adela. Estas no posean el
+talento, la edad ni la experiencia de su amiga, y fue natural que, lejos
+de asustarse, disgustarse o darse por satisfechas, sintieran mayor
+curiosidad y desearan averiguar hasta los ms menudos incidentes de una
+historia que tena todos los visos de escandalosa, si no de altamente
+inmoral.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos a ver, volvi a la carga Adela con su voz melosa y persuasiva
+expresin. Di de una vez, quin te figuras que fue el caballero que
+viste por el postigo de la ventana?</p>
+
+<p>&mdash;Voy a decirlo porque sus mercedes me lo exigen, no porque me sale de
+adentro. Dios me castigue si digo mentira, y no me tome en cuenta mis
+palabras si levanto un falso testimonio. Pero me figur, nias, que el
+caballero que vi al postigo de la ventana besando a la nia era... el
+amo. Se pareca mucho.</p>
+
+<p>&mdash;Pap! exclamaron a una, ahora indignadas, Carmen y Adela. Eso no
+puede ser. Te engaaron tus ojos. Pap no ha tenido que ver nunca con
+mulatas y gente sucia.</p>
+
+<p>&mdash;Mentira! recalc Carmen, que no senta ningn gnero de consideracin
+por Mara de Regla. No fue pap. No, no, no. Pap, tan serio, tan
+caballeroso, noble por nacimiento y por carcter, pap besar a
+hurtadillas, desvivirse por una muchachuela de la Cuna, una mulatica
+quizs! Es imposible! Lo niego, lo rechazo con indignacin. Si me lo
+juran por todos los santos del cielo no lo creo.</p>
+
+<p>&mdash;Me enga, nias, dijo la negra compungida. Sus mercedes no deben dar
+crdito a mis palabras. Me enga, vi mal. Tom a otro caballero por el
+amo. Me confunda. Hganse cargo sus mercedes que yo estaba sofocada por
+la pelea con la loca, y de contra, que vi lo que pasaba en la ventana de
+la sala, por un agujerito en la puerta del aposento. No es mi culpa que
+yo haya guardado esa figuracin tanto tiempo en el pecho. Qu culpa
+tuve yo de que el amo me alquilara para criar la niita? qu culpa tuve
+yo de que el amo me llevara en su calesa a la Casa Cuna? qu culpa tuve
+yo de que el amo me encargara el mayor silencio sobre lo que iba a ver y
+or en la Cuna y en toda otra parte a donde llevaran la cra? Sus
+mercedes no ven el misterio? Luego, quin era el padre legtimo y
+verdadero de Cecilia? El mdico Montes de Oca no era; el mdico Rosan
+no era; el amo no era, porque estaba casado con Seorita. Quin era?
+Claro, el hombre que vena a menudo a ver la niita, siempre
+escondindose de m. Por qu se esconda de la criandera de su hija y
+no de la ama de la casa? Yo cavilaba en esto, y luego daba la casualidad
+que ese hombre se pareca tanto al amo, que muchas veces me tragu que
+los dos eran uno. Pero sus mercedes me han sacado de la duda.</p>
+
+<p>&mdash;Por supuesto, dijo Carmen, en quien la diplomacia de ama empezaba a
+ejercer su imperio sobre la pasin de hija. Por supuesto, t estabas
+equivocada. Pap no ha tenido ms arte ni parte en ese enredo que el
+buen deseo de sacar al mdico Montes de Oca de un compromiso con un
+amigo suyo que necesitaba una negra para criar a una nia ilegtima. Tan
+claro se ve esto como la luz del da. Lo extrao es, muy extrao, agreg
+dirigiendo la palabra a sus amigas, que esta negra, la ms despierta y
+resabida de las negras, no hubiese procurado averiguar quines eran las
+mujeres de la casita en el callejn de San Juan de Dios; ni cmo se
+llamaba el caballero que sola venir a ver la muchachita por el postigo
+de la ventana. He aqu la cosa ms incomprensible para m.</p>
+
+<p>&mdash;Ah! exclam la taimada enfermera. Conque su merced cree eso? Pues
+mire la nia que trabaj todo el tiempo lo que fue bueno para averiguar
+lo ms mnimo; y unas cosas supe y otras cosas no logr saberlas. Vaya
+que si met los dedos! Vaya que si <i>escarbat</i>! Ms que una gallina con
+pollitos. Pero nada, no haba modo de sacarles una palabra. Las dos
+mujeres, o eran muy sabichosas, o las haban <i>alicionado</i> gentes que
+saban ms que nosotras. Lo nico que logr averiguar de cierto fue que
+la morena esqueleto se llamaba Madalena Morales y era madre de <i>sea</i>
+Chepilla, que <i>sea</i> Chepilla Alarcn era madre de <i>sea</i> Charito, y
+<i>sea</i> Charito era madre de Cecilia Valds. Es querer decir, que
+Madalena, negra como yo, tuvo con un blanco a <i>sea</i> Chepilla, parda;
+que <i>sea</i> Chepilla tuvo con otro blanco a <i>sea</i> Charito Alarcn, parda
+clara, y que <i>sea</i> Charito tuvo con otro blanco a Cecilia Valds,
+blanca. Ahora, quin mantena a esas mujeres? quin pagaba la casa, la
+comida, el mdico y el lujo? Quin era el padre de la nia? Nunca pude
+averiguar lo cierto. No me vala meter los dedos con mucho disimulo.
+<i>Sea</i> Chepilla siempre estaba alerta. Porque si yo le haca una
+pregunta, por inocente que fuera, de seguro que me sala con otra
+pregunta:&mdash;A dnde aprendiste esa labia?</p>
+
+<p>Una vez le pregunt a Madalena cmo se volvi loca Charito. En mala
+hora. No habl ni una palabra; se <i>dimud</i>, se puso ceniza; resopl como
+un animal espantado; solt muchos ufs y afs y sali disparada y se meti
+en la cocina. Otra vez le pregunt quin meti a Cecilita en la Casa
+Cuna. Jess! acab de rematarse. No pudo hablar. Le pregunt otra vez:
+cmo es la gracia del padre de Cecilita? Pareci que le pegaron
+candela; materialmente ech chispas por todo el cuerpo; se le pararon
+como culebras los moitos de pasas en la cabeza; dijo:&mdash;oh! ah! abri
+los brazos, uno para ac, otro para all, form dos cruces con los dedos
+cual si hubiera visto al diablo y me dej con tamaa boca abierta. Le
+digo a las nias que no me descuidaba.</p>
+
+<p>Lo malo es que yo, partiendo por la primera, cre que el caballero
+blanco, que vena casi todas las semanas a ver la niita a escondidas
+mas, era el amo, y se lo dije a Dionisio en cuanto nos vimos. Por Po
+supo l que el amo se apeaba a menudo en al callejn de San Juan de
+Dios, y que segua luego a tomar el carruaje, o en la calle del
+Empedrado, o enfrente de la casa de don Joaqun Gmez, donde jugaba
+todas las noches al tresillo. Con estas seas, tanto hizo Dionisio hasta
+que dio conmigo. <i>Sea</i> Chepilla no me dejaba salir a la calle ni para
+hacer los mandados; pero yo y Dionisio nos veamos, o de madrugada
+cuando l iba a la plaza, o tarde de la noche mientras todos dorman en
+la casa. Entonces conoci Dionisio a Cecilia y le tom un odio...
+mortal, porque ella era la causante de nuestra separacin. Para salir
+Dionisio de casa tarde de la noche, haca que la vieja Mamerta robara la
+llave de la puerta de la calle, que se guardaba en el aposento de
+Seorita.</p>
+
+<p>Por fin, una madrugada nos pill <i>sea</i> Chepilla a m y a Dionisio
+conversando en la sala, y se puso tan brava que me quit la nia y me
+prohibi darle de mamar. Por fortuna esto fue como a los nueve o diez
+meses de estarla criando, en que ya caminaba y poda mantenerse con
+mascaditos... A los pocos das <i>sea</i> Chepilla me dijo que ya no me
+necesitaba ms y que poda irme para mi casa. Yo le contest que no
+saba las calles de La Habana y tema perderme. Admrense, nias, al da
+siguiente vino Po por m. Quin le avis? El me dijo que el amo haba
+mandado a buscarme. Pero, cmo supo el amo que me haban botado?</p>
+
+<p>En casa me aguardaba Seorita con espada en mano. Yo, sin embargo, no
+tema nada, porque esperaba que me defendera el amo. Qu haba de
+defenderme! Al contrario, me pareci que se puso en contra ma y que
+atiz a Seorita para que me mandara al ingenio, sin hacer ninguna
+averiguacin. Dionisio me haba contado que Seorita y el amo haban
+tenido muchas pendencias por mi causa, por la nia que yo criaba, por
+haberme llevado el amo en la calesa a la Casa Cuna, porque no crea que
+el mdico Montes de Oca me haba alquilado; en fin, por otras mil cosas.
+Lo cierto es, que apenas entr por la puerta del zagun, me llev
+Seorita al cuarto escritorio donde estaba el amo sacando cuentas, y
+all me puso en confesin. No recuerdo todo lo que me pregunt, ni lo
+que yo le contest; lo que yo recuerdo bien es que le dije muchas
+mentiras y que me amenaz con mandarme al ingenio. El amo no dijo ni j,
+ni j.</p>
+
+<p>Pero ya estaba yo embarazada de Dolores y Seorita de su merced. Ella
+se enferm de estas resultas, y cuando naci su merced, como estaba
+delicada y yo haba salido felizmente de mi cuidado, tuve que criar a su
+merced para que la vieja Mamerta criara a Dolores con leche de vaca y
+migas.</p>
+
+<p>Vean ahora, nias, mi mala suerte. Yo, madre querendona, obligada a
+criar la hija de mi seora, mientras a la hija de mis entraas, la
+primera que se me lograba, no poda darle de mamar, tan siquiera cogerla
+en mis brazos para besarla y calentarla en mi seno. Bien sabe Dios que a
+m siempre me han gustado los nios; que si cri bien a Cecilia, con ms
+veras la cri a su merced y la quise y la quiero como si la hubier
+aparido. Pero pngase en mi lugar, nia Adela, y considere cmo no
+sufrira yo cuando vea a su merced sanita, sonrosada, rolliza, limpia,
+con mucho birrete de punto, mucha faja bordada, mucha camisita de holn,
+faldellines con encajes, mediecitas de hilo y zapaticos de seda,
+durmiendo en cuna de caoba que la mandaron al amo de regalo desde el
+Norte, siempre en mis brazos o en los de Seorita, en los de la nia
+Antoica, hasta en los del amo, porque su merced era muy chiqueada por
+todas las personas; porque su merced lloraba, o se quejaba de algo, se
+vena la casa abajo y eran pocos los amos, los amigos y los criados para
+correr por el mdico, para ir a la botica y atender a la nia, hasta que
+se le pasaba el dolorcito y se pona buena. La mayor parte de las veces
+yo tena la culpa, segn deca Seorita, del llanto de su merced, porque
+la haba pellizcado al fajarla, porque el agua del lebrillo en que la
+ba estaba muy fra o muy caliente, porque le prend mal un alfiler y
+le araaba, y por otras mil cosas. E intertanto qu era de mi hija
+Dolores? Figrese su merced cmo no me partira el corazn de verla
+flaca, enfermiza, mocosa, sucia, casi desnuda, arrastrndose por el
+suelo, entre las gallinas del patio o entre las patas de los caballos
+en la caballeriza, o al lado del anafe de las planchadoras, o en la
+cocina salpicada de manteca caliente; chupando en una muequita el pan o
+el arroz mojado en leche que para entretener el hambre le envolva en un
+trapo sucio la mujer que la criaba. Si lloraba... Jess! En vez de
+consolarla, Seorita era la primera que deca:&mdash;Llvense esa negrita
+para la cocina! Me atormentan sus chillidos. Dionisio no saba manejar
+nios, ni poda tampoco abandonar sus obligaciones. Mamerta, la
+encargada, era una solterona vieja que tampoco saba cuidar nios, que
+no haba tenido hijos en su vida y... no conoca el amor de madre.</p>
+
+<p>Yo me pasaba los das y las noches llorando. Me qued en la espina. No
+me falt por eso la leche, al contrario, luego que Seorita me haca
+comer ms de lo regular, se me derramaba en el seno. Poda haber criado
+a las dos nias con descanso si me hubieran dejado. Pero qu haba de
+consentirlo Seorita! Ni pensarlo. Viendo Mamerta mi afliccin y mi
+tristeza, me trajo una noche a Dolores al cuarto donde yo dorma junto a
+la cuna de su merced. Ah! Con qu gusto le di de mamar! No he sentido
+en mi vida mayor delicia! Aquella noche sali bien la trampa. Luego,
+Dolores se engri conmigo; como que conoci la diferencia que haba de
+chupar arroz mojado en la muequita de trapo, a chupar leche en el seno
+de su madre. Para librarse Mamerta del llanto de Dolores y que la dejara
+dormir, me la trajo otras noches, cuando crea que todos dorman en
+casa. Mas tanto va el jarro al pozo hasta que se rompe. Una noche,
+estando conmigo en la tarima, despert su merced, y fue preciso sacarla
+de la cuna para que no oyera Seorita y nos pillara a todos juntos.
+Coloqu a su merced a mi derecha, y a Dolores a mi izquierda y acostada
+boca arriba entre las dos, dej que, como dos alacrancitos me chuparan
+hasta la ltima gota de leche. Pero sucedi, supongo, porque yo me dorm
+pronto, que Dolores se cans de mamar por un lado, trat de chupar por
+el otro, y de buenas a primeras tropez con las manos y la cabeza de su
+merced, abrazada con su parte. All fue Troya. Armaron las dos tal
+pelotera, que dispert Seorita, vino al cuarto con una vela en la mano
+y nos pill en el acto.</p>
+
+<p>Mamerta fue la que pag el pato, porque le dio una de chuchos el
+Mayordomo, por mandato de Seorita, que no le quedaron ms ganas de
+traerme a Dolores a la tarima. A m no me dijeron nada; pero al mes
+siguiente o por ah, Seorita consult con el amo lo que haba de
+hacerse conmigo; dio orden de embarcarme en la goleta de <i>se</i> Pancho
+Sierra y me soplaron en el ingenio de <i>La Tinaja</i> el da menos pensado,
+para que purgara mis culpas y pecados.</p>
+
+<p class="poem1">
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Ellos en aquesto estando</i>,</span><br />
+<span style="margin-left: 2em;"><i>Su marido que lleg.</i></span><br />
+</p>
+
+<p>Pasadas las doce de la noche, entreoy doa Rosa un murmullo de voces en
+el interior de la casa, y no creyendo menos sino que ocurra alguna
+novedad entre sus hijas, se levant, y empujando puerta tras puerta por
+toda la cruja de los cuartos, no par hasta el tercero, donde se
+celebraba el congreso femenil. Su primer impulso fue reprender a sus
+hijas, pero se contuvo a la vista de las seoritas Ilincheta y de su
+respetable ta doa Juana Bohorques. Entonces trat de averiguar el
+motivo de la velada.</p>
+
+<p>Todas las seoras, ms que menos asustadas, no acertaron a decir palabra
+en justificacin de la desusada escena. No as Adela. Lejos de turbarse,
+sali con mucha risa a recibir a su madre, procurando ocultarle la
+antigua ama de leche con los pliegues de la falda; y en pocas palabras
+la explic el objeto de la reunin y sus resultas. Enseguida
+agreg:&mdash;Aqu tienes a Mara de Regla. Te pide perdn (se haba echado a
+los pies de su seora) y nosotras todas nos unimos a su ruego para que
+la dejes ir a La Habana al lado de Dionisio.</p>
+
+<p>Cogida de sorpresa doa Rosa entre los brazos de su hija y la esclava a
+los pies, no supo qu responder; mas luego dijo con sentimiento.</p>
+
+<p>&mdash;Ay, hija! qu me pides! Eso es ms, mucho ms de lo que yo puedo
+concederte si he de cumplir con mi deber y mirar por mi tranquilidad y
+la de algn otro de la familia.</p>
+
+<p>&mdash;Mam! repuso Adela, ella nos ha contado su historia y la creemos
+inocente de todo cuanto la acusan. Oyndola hemos llorado como unas
+nias.</p>
+
+<p>&mdash;Inocente, t, dijo doa Rosa con sarcasmo, que has credo en sus
+cuentos y lgrimas de cocodrilo. No ha nacido negra ms hipcrita y
+maligna que sta. Me ha causado ms disgustos que pasas tiene en la
+cabeza. Nunca me ha dicho palabra de verdad; ha tratado siempre de
+engaarme y me ha desobedecido muchas veces. S, aqu est donde merece.
+En ninguna otra parte podran aguantarla, y me da lstima cuando te
+empeas por semejante negra. Lo peor es, nia, que ella no te quiere,
+porque es incapaz de querer a nadie.</p>
+
+<p>&mdash;Pero yo la quiero, mam. Ella me cri y siempre me llora y me pide que
+le sirva de madrina contigo. No tengo ya fuerzas para resistir sus
+lgrimas y sus ruegos.</p>
+
+<p>&mdash;Est bien, Adela, replic doa Rosa despus de breve rato de
+reflexin. Por ti y por Isabelita (que no poda reprimir el llanto)
+perdono a Mara de Regla. Que vuelva a La Habana, pero no a servirme, ni
+a vivir en casa, sino para que se alquile por su cuenta. Yo le dar
+papel. Con eso, el jornal que gane ser para que t y Carmen tengan
+todos los meses algn dinerito con que comprar alfileres.</p>
+
+<hr />
+
+<h3><a name="CUARTA_PARTE" id="CUARTA_PARTE"></a>CUARTA PARTE</h3>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_Id" id="Capitulo_Id"></a><span class="smcap">Captulo I</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Del contrario el pecho roto<br />
+Lanza ya de sangre un ro...</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">El Duque de Rivas</span></p></div>
+
+
+<p>Por necesidad mortal no result la herida que en ria al cuchillo con el
+msico Jos Dolores Pimienta, recibi Dionisio Jaruco o Gamboa. No le
+asestaron el golpe de punta, sino de corte, y aunque el hierro dividi
+diagonalmente los msculos del lado izquierdo del pecho, a la altura de
+la tetilla, no lastim parte ninguna delicada en su largo trayecto. De
+manera que, si cay de espaldas, no fue porque la herida le priv de
+hecho de las fuerzas. Tropez con una piedra de la calle al esquivar el
+golpe, abatindole el susto y el fluir de la sangre.</p>
+
+<p>Postrado y lamentoso, oprimindose la herida con ambas manos, se hallaba
+en medio de la calle Ancha cuando acert a pasar un hombre de color, de
+formas atlticas. Iba descalzo y llevaba una correa de cuero crudo que,
+pasndole por el hombro derecho, se una por las dos gazas de las
+extremidades en el costado izquierdo, a manera de tahal. Era aguador o
+carretillero, como dicen en La Habana. Se acerc al or los quejidos y
+se retir luego de prisa, murmurando:&mdash;<i>Mat! Dio mi libra.</i></p>
+
+<p>Enseguida pas otro, tambin hombre de color, aunque ms civilizado que
+el precedente, si hemos de juzgar por el traje. Traa al brazo algo que
+pareca un instrumento msico, envainado en una funda de bayeta. Par la
+atencin en los lamentos del herido, se detuvo a respetable distancia,
+y, cerciorado de lo que pasaba, exclam compadecido:&mdash;Pobre! <i>Qu
+moja le han dao!</i> No se ha <i>muelto entuava</i>. Pero quin me mete a mi
+en honduras? La justicia!... <i>All su arma su parma!</i></p>
+
+<p>Este sigui camino a toda prisa, volviendo la cara atrs de cuando en
+cuando, no fuera que alguien le hubiese visto y le siguiera las huellas
+para achacarle el homicidio maana o esotro da.</p>
+
+<p>El tercero de los transentes, hombre as mismo de color, era un tipo
+<i>sui generis</i>; marcado, tanto por el traje que vesta como por sus
+acciones y su aspecto. Componase aqul de pantalones llamados de
+campana, anchotes por la parte de la pierna, estrechos a la garganta del
+pie, lo mismo que hacia el muslo y las caderas; camisa blanca con cuello
+ancho y dientes de perro en vez de borde; pauelo de algodn tendido en
+ngulo a la espalda y atado por delante sobre el pecho; zapatos tan
+escotados de pala y taln, que apenas le cubran los dedos ni le
+abrigaban el calcaar, de modo que los arrastraba cual si fueran
+chancletas; y un sombrero de paja montado en un zarzal de trenzas de
+pasas, que tras de abultarle la cabeza demasiado, afectaban la forma de
+los cuernos retorcidos de un borrego padre. Pendan del lbulo de sus
+orejas dos lunas menguantes que parecan de oro, pero que, tocadas en la
+piedra de toque, estamos seguros, el ms inexperto platero las habra
+declarado de ordinaria tumbaga.</p>
+
+<p>Trazamos ahora aqu con brocha gorda la vera efigie de un <i>curro</i> del
+Manglar, en las afueras de la culta Habana, por aquella poca memorable
+de nuestra historia. No es nuestro original el majo que viste traje
+andaluz. Es, ni ms ni menos, el negro o mulato joven, oriundo del
+barrio dicho o de otros dos o tres de la misma ciudad, matn perdulario,
+sin oficio ni beneficio, camorrista por ndole y por hbito, ladronzuelo
+de profesin, que se cra en la calle, que vive de la rapia, y que
+desde su nacimiento parece destinado a la penca, al grillete o a una
+muerte violenta.</p>
+
+<p>Si hubiera cabido en la naturaleza del que naci curro, el aplicarse a
+alguna cosa buena o de provecho, no cabe duda que el de que hablamos
+ahora habra aprendido cuando menos las primeras letras; pues es un
+hecho histrico que en la poca de su muchachez haba en La Habana ms
+escuelas de ese grado servidas por maestros de color que por blancos, y
+su padre, bien intencionado africano, tuvo siempre particular empeo en
+que recibiera alguna educacin su callejero hijo.</p>
+
+<p>Ah cerca de la calle de los Corrales, donde naci y se cri nuestro
+curro, estaba la escuela de Lorenzo Melndez, Teniente de granaderos de
+la milicia de color, concurrida de nios pardos, negros y blancos, donde
+se distribua la enseanza casi de balde, como que la pensin consista,
+por la mayor parte, en legumbres, aves, huevos y velas de cera. Pero en
+vano el padre le condujo muchas veces en persona; en vano recomend al
+maestro que le sentara la mano, porque el rapaz era de mala cabeza; en
+vano l por propia cuenta le propin castigos atroces; no aprendi ni el
+<i>cristus</i>,<a name="FNanchor_54_54" id="FNanchor_54_54"></a><a href="#Footnote_54_54" class="fnanchor">[54]</a> en las poqusimas visitas que hizo a la escuela del
+venerable maestro Melndez.</p>
+
+<p>Prefiri siempre la pesca de sardinas en Tallapiedra, o la de camarones
+en la Zanja Real, o el juego de papalotes en el placer de Pealver, o
+el de mates en la plazuela de San Nicols, o el del picado en las
+paredes de la iglesia de Jess Mara. Esto, en el lenguaje vulgar de los
+chicos de la escuela, se llamaba <i>fugitivarse</i>. La fuga de ella traa
+consigo la necesidad de pasarse los das enteros al sol y al agua en las
+calles, hecho la piedra de escndalo de todo transente pacfico, cuando
+no haba oportunidad para guarecerse de algn cobertizo, como el del
+matadero de cerdos, o de una taberna, donde infaliblemente se sobraban
+las ocasiones de birlar algo con que entretener el hambre. Pero ya en
+una, ya en otra parte, lo ms cierto era que sacaba siempre la cabeza
+descalabrada, bien a manos del compaero curro con quien jugaba, bien a
+las del tabernero, que no buscaba nunca en los tribunales de justicia la
+defensa y amparo de su propiedad.</p>
+
+<p>As aprenda l a fuerte, as se curta desde pequeo, en la pillera y
+la maldad. Y como no era el nico curro, pues abundaba la especie en la
+poca mencionada, aconteca muchas veces el reunirse con otros varios de
+su edad y de sus aficiones, en cuyos casos sus correras tomaban
+carcter ms agresivo y malvolo. Formaba, en efecto, partido o bando
+con los de su barrio para batirse a pedradas con los del vecino, sus
+enemigos mortales; para arrebatar los medios que los padrinos solan
+arrojarles a la calle despus del bautizo; para atarle mazas de lata a
+la cola de algunos perros y soltarlos en los sitios ms concurridos de
+paseantes; para lanzar piedras a los tejados o patios de ciertas casas
+cuyos moradores les eran antipticos: para hurgar con pinchos y
+embravecer en los corrales a los cerdos y toros destinados a la matanza;
+en fin, para esgrimir el cuchillo de palo hasta araarse y sacarse
+sangre unos a otros, cosa de aprender y adquirir agilidad en el manejo
+de esa arma traidora.</p>
+
+<p>Rayaba en la adolescencia cuando su padre, desengaado de que las letras
+no le entraban ni con sangre, le puso de aprendiz con el maestro
+zapatero Gabriel Sosa, que tena su obrador en la calle de Manrique
+esquina a la de la Maloja, dndole carta blanca para tratar al mozo en
+todo conforme a la medida de sus merecimientos. Era el maestro Sosa
+hombre duro de carcter y recio de mano, por lo que, a fuerza de golpes
+con las hormas, de correazos con el tirapi y de atarle con cadena de
+hierro, cual animal indmito y montaraz, para quebrantarle la propensin
+a la fuga, al cabo de cuatro aos logr que aprendiese siquiera a hacer
+zapatos de mujer. Despus de cumplido el trmino del aprendizaje, sola
+concurrir dos o tres veces por semana a la misma zapatera con el objeto
+de ganarse la subsistencia, siempre que no se le presentaban las
+ocasiones de ganrsela por medios, si no ms honrosos, a lo menos ms
+cmodos y de acuerdo con sus innatas inclinaciones.</p>
+
+<p>La zapatera del maestro Sosa se hallaba en la cresta de una barranca
+cavada por las aguas llovedizas. Descendan por la calle de Manrique, y,
+despus de recoger las de la calzada de San Luis Gonzaga, las de la
+Estrella y la Maloja, se precipitaban en cascada por entre los patios de
+las casas de ms abajo, formando arroyo caudaloso. Haba, pues, un
+desnivel grande entre el piso de la casa y el de la calle, y,
+consiguientemente, dificultad mucha de acceso por la altura del umbral.</p>
+
+<p>Al entrar en la calle Ancha, traa nuestro curro la vuelta del Campo de
+Marte. Vena a paso largo, mejor a trancos, formando con los brazos un
+ngulo de 45 grados (tal vez para disimular su demasiada largura), a
+guisa de cigeas de piedra de afilar. No bien oy los quejidos y ech
+de ver el bulto en el suelo, par de repente el trote. Luego de llevarse
+ambas manos a las orejas, por si permanecan en su sitio las dos
+menguantes de tumbaga, diciendo para s:&mdash;<i>no estn rompa, no me va a
+sucedel na</i>, resueltamente se dirigi al herido.</p>
+
+<p>&mdash;Anj! Paisano, le pregunt en su lenguaje y tonillo peculiares,
+quin es <i>ust</i>?</p>
+
+<p>&mdash;Yo soy Dionisio Jaruco, contest l con voz apagada as que se
+cercior que se las haba con un moro de paz.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Yo no ha odo ese nombre en mi va.</i></p>
+
+<p>&mdash;No es extrao, seor, porque soy medio forastero en esta ciudad. Y
+cul es su gracia de Vd.?</p>
+
+<p>-Qu?</p>
+
+<p>&mdash;Que cmo se llama Vd.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Me aman Malanga.</i></p>
+
+<p>&mdash;Malanga? repiti Dionisio cual si no hubiese odo bien.</p>
+
+<p>&mdash;Malanga. Aunque ste no es mi nombre, sino Polanco. <i>Er</i> amo de mi
+<i>paire</i> era un <i>tar</i> Polanco. Pero <i>asina</i> me <i>aman</i> en el <i>Manglal</i>,
+<i>polque</i> mi <i>paire</i> es de nacin, y mi <i>maire tambi</i>, y yo soy
+<i>crioyo</i>. <i>Dende</i> chiquito me <i>aman asina</i>.</p>
+
+<p>Menta el bellaco. Dbanle en el barrio del Manglar el apodo de Malanga
+por ser l desmalazado de porte y de carcter, por tener las zancas y
+brazos largos, en contraste con el tronco, que era corto, y sobre todo
+los pies grandes y gruesos.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Y que hace el seol ah tendi pansa arriba?</i> Se le ha <i>subi el
+aseite a la chola</i>?</p>
+
+<p>&mdash;Yo no estoy borracho, Malanga, estoy mal herido.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Jero!</i> Y quin le ha hecho ese flaco <i>selvisio</i>?</p>
+
+<p>&mdash;Un pardito que no vale una guayaba. Mire aqu.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Gea jeria! Se conoce que el paidito sabe su oficio. Pero ande ha
+estao el seol?</i> En un entierro?</p>
+
+<p>&mdash;No he estado en ningn entierro. Yo vena de un baile, cuando me top
+con el pardito; tuvimos unas palabras y en la pendencia me hiri a
+traicin. Mas por qu me hace Vd., esa pregunta?</p>
+
+<p>&mdash;<i>Pol na.</i> Como lo veo <i>vesto de sacateca</i>...</p>
+
+<p>&mdash;Mi traje no es de zacateca, es traje de corte.</p>
+
+<p>&mdash;Si es de <i>colte arto</i> o <i>colte bajo</i>, yo no s, <i>ma</i> estoy mirando que
+si no es <i>pol</i> la bota, digo, la casaca, le <i>coltan</i> al <i>seol</i> la pata,
+digo, lo viran como cangrejo. <i>Dispu</i>, me <i>paese</i> que el <i>seol</i> es
+<i>argo goldo pa pelial</i> con <i>cuchiyo</i>. <i>Dispu</i>, es <i>mu fatible</i> que el
+<i>seol hayga aprendi</i> ya grande, y se es un <i>alte</i> que debe de
+<i>aprendeise dende</i> que uno es chiquito. <i>Dispu</i>, <i>ust</i> tiene <i>mu
+colto</i> el brazo y no <i>pu defendeise</i> de los <i>goipes</i> de arriba.
+<i>Dispu</i>...</p>
+
+<p>&mdash;Hombre!, le interrumpi el herido con voz desmayada. Por el amor de
+Dios y la Virgen Santsima! no hablemos ms de eso. Si Vd. es una
+persona caritativa y quiere favorecerme que sea pronto, porque me voy en
+sangre.</p>
+
+<p>&mdash;Le amarrar un pauelo <i>pa</i> que no <i>saiga</i> la sangre.</p>
+
+<p>&mdash;No, es preciso lavar primero la herida.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Laval!</i> Est loco <i>er seol</i>? Y si se pasma? Y si se muere?
+<i>Dispu</i> dir el <i>seol</i> que <i>pol mor de m</i>.</p>
+
+<p>&mdash;No, no lo dir, est Vd. seguro de ello. Si muero, no ser por culpa
+de Vd., sino porque me lleg la hora. Vaya, seor Malanga, corra a la
+taberna de la esquina y trigame una botella de vino seco y un vaso de
+aguardiente.</p>
+
+<p>&mdash;S, <i>seol</i>, yo <i>dir</i> corriendo, <i>ma</i> el <i>tabelnero</i> ha <i>serrao</i>. Ya
+es <i>mu talde</i>. <i>Dispu</i> est l ms <i>escamao colmigo quel</i> diablo,
+<i>polque</i> me <i>conose</i> y sabe que, <i>anque mest mar</i> en <i>desislo</i>, he
+<i>birao</i> ms de uno de esos cangrejos. Yo no <i>pueo miral pa</i> un cataln
+sin que <i>me se</i> suba la sangre...</p>
+
+<p>&mdash;Bien, hombre, vaya, haga la diligencia. Tal vez abre. Toque recio.</p>
+
+<p>&mdash;Es que... paisano, <i>el seol</i> no entiende? digo que... que siel
+<i>seol no pinta</i>, le hago <i>sabel</i> que no tengo ni <i>Jilacha</i>. No he hecho
+ni la cruz esta noche.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, amigo, por qu no me lo dijo antes con antes? Aqu hay dinero.
+Meta Vd., la mano en esta <i>faldriquera</i> del chaleco. Ah debe haber una
+amarilla, dos doblones y un dobloncito. Coja Vd. el ms chico y corra,
+que se me va la cabeza... no veo nada.</p>
+
+<p>Y se desmay el herido. El curro, sin embargo, no hizo alto en ello.
+Slo se ocup de registrar el sitio designado y de coger en la mano la
+moneda de oro que rara vez, si alguna haba posedo en su vida, con
+permiso del dueo. Enseguida parti para la taberna que, cual esperaba,
+encontr cerrada a cal y canto; y se puso a tocar con las falanges de
+los dedos, al principio a la sordina, luego con el puo a golpes recios
+y repetidos. De suerte que as fuera sordo de can el tabernero, hubo
+de or y acudir presuroso al llamado, a fin de evitar que le echaran la
+puerta abajo. No haba de ser un ladrn quien le sacaba de la cama de
+aquel modo en hora tan avanzada de la noche. Por precaucin, sin
+embargo, no abri ni el postiguillo enrejado; contentose con echar la
+voz con acento puro cataln por el ojo de la llave, preguntando:</p>
+
+<p>&mdash;<i>Oya! Qui ets?</i></p>
+
+<p>&mdash;<i>Yo, o Juan.</i></p>
+
+<p>&mdash;<i>Ma, qui est jo?</i></p>
+
+<p>&mdash;<i>Malanga, o Juan, no me conose?</i> Abra la <i>puelta</i>.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Abrit le porta! Vota va Deus! y per questa embajat m'ha fet salir
+del cama? Andat, andat tu camin, Malangue. Jo no abrirat le porta. Qu
+cinich descaro!</i></p>
+
+<p>&mdash;Abra, <i>o</i> Juan, pol <i>er amol de su maire</i>. Ah est un <i>probe</i> moreno
+<i>jero</i>.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Ferido dises? Pera el diable que te abra. Mare de Deu! la
+justicia! Perderat cuant jo tinga! Meus dins! Bona nit, noy.</i></p>
+
+<p>&mdash;Oiga, oiga, <i>o</i> Juan. Yo no <i>dentrar</i>. Abra la gatera. Aqu hay
+<i>mejengue</i>.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Ah! Ese's altre contare. Vinga lo din.</i></p>
+
+<p>&mdash;Dando y dando, <i>o</i> Juan. Deme una <i>boteya</i> de <i>bino</i> seco. No
+<i>mojao</i>. Entiende? Y un <i>baso</i> del que quema.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Done, done.</i></p>
+
+<p>&mdash;Cunto?</p>
+
+<p>&mdash;<i>Un pese fort et mitje.</i></p>
+
+<p>&mdash;Tenga una <i>amariya</i> chiquita.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Ten la boutelle et ten lo vaso. Et ten el volte. Per caridat te sirve
+esta vegada, noy.</i></p>
+
+<p>Con la botella en una mano y el vaso en la otra, que recibi por el
+ventanillo enrejado, sin pararse a contar el cambio que le dio el
+tabernero, acudi en socorro del cocinero. Luego que le lav la herida,
+es decir, que se la empap por encima de la camisa, que se la vend lo
+mejor que supo y pudo con dos pauelos, que le dio a beber el
+aguardiente, le ayud a levantarse y por la mano le condujo hasta un
+cuarto de tablas en el interior de una ciudadela o casa de vecindad que
+haba a la puerta inmediata del teatro de Jess Mara. Por fortuna,
+mientras dur esta cmico-trgica escena, no pas por all alma
+viviente, si exceptuarse puede uno que otro gato o perro que, lejos de
+emprenderla con nuestros personajes, o huy despavorido, o se retir
+ladrando.</p>
+
+<p>Pero de dnde naca la no vista amabilidad que despleg aquella alma de
+cntaro, el malvado Malanga, en tan crtica ocasin? Proceda del hecho
+que, habiendo tocado las monedas de oro en la faltriquera del chaleco de
+Dionisio, calcul con razn que, ora muriese de la herida, ora sanase,
+sera l su heredero forzoso, o se valdra de la fuerza o del engao
+para heredarle en vida. A este fin primordial llev Malanga ms adelante
+todava sus buenos oficios para con un hombre que le era enteramente
+desconocido. Cediole la cama, consistente de un catre de viento, sucio y
+desvencijado, sin ms ropa ni manta con que cubrir las <i>mataduras</i>; y a
+la maana siguiente muy temprano fue hasta la esquina de la calle de la
+Maloja y la del Campanario Viejo, donde viva el cirujano romancista
+Zarza, le despert, y, quiera que no, le condujo ante el enfermo,
+encargndole inviolable secreto. Servicios tales se pagan slo con
+dinero entre gente honrada y leal. As lo comprendi Dionisio, quien,
+tanto por gratitud cuanto por precaucin, se apresur a pagar la deuda,
+dando al nuevo amigo que se haba echado, la mayor parte de la suma que
+posea, no fuera que se cobrase de mano poderosa.</p>
+
+<p>Durante la convalecencia de Dionisio, le entretuvo Malanga con la
+grfica relacin de su arrastrada vida y de sus aventuras. Nada le
+ocult: sus trabajos de muchacho; sus rateras de mayorcito; sus
+pualadas dadas y recibidas en rias desiguales; por ltimo, sus
+maravillosas escapadas de las persecuciones de la justicia.
+Especialmente refiri, por cierto con feroz complacencia, llevando la
+cuenta con marcas hechas en el brazo izquierdo, el nmero de los
+<i>cangrejos</i> (segn llamaba a los taberneros o pulperos, en su mayora
+catalanes), que haba <i>birado</i> en sus pocos aos de vida; esto es,
+asesinado a sangre fra.</p>
+
+<p>Como hiciese Malanga en estos casos frecuente uso de los vocativos
+Dionisio y an Jaruco, prevnole ste no le diera ninguno de estos
+dictados, exponindole las razones que tena para aquella precaucin.</p>
+
+<p>&mdash;Llmame paisano, prosigui. As me dirigi Vd. la palabra cuando me
+encontr ms muerto que vivo en medio de la calle. Desgraciadamente soy
+esclavo, amigo mo, y no me hallo aqu con licencia de mis amos. Yo me
+aprovech de su ausencia en el campo para coger del escaparate de la
+seora la ropa que Vd. se figur era de zacateca. Ah <i>tom</i> tambin el
+dinerito con que nos hemos venido bandeando. Dentro de dos das no queda
+ni para encenderle una vela a las nimas del purgatorio. Gana Vd. poco y
+eso con mucho riesgo. As, es necesario pensar en salir a la calle y
+ver cmo se hace por la vida.</p>
+
+<p>&mdash;No se aflija <i>er seol</i>, dijo Malanga en confianza, que <i>entuava</i>
+tengo yo una prenda con que se <i>pue haseil</i> plata.</p>
+
+<p>&mdash;Venga la prenda, repuso Dionisio alegre.</p>
+
+<p>Desenvain el matn el buido cuchillo, que siempre llevaba consigo
+debajo de la camisa, escarbat el suelo natural del cuarto hacia un
+rincn, oculto por el catre, y sac algo pesado, envuelto en un trapo.
+Enseguida, teniendo el bulto alto, aadi:</p>
+
+<p>&mdash;<i>Es querei desisde ar seol, que dende el ao pasao, entre yo, un
+paidito amao Picapica y un morenito amao Cayuco, paranos de maanita
+temprano, junto a la plasoleta de Santa Teresa, a un blanquito mu
+currutaco que en cuanto que le ense el jierro me se qued muelto entre
+las manos y mos dio toas las prendas que tena arriba de su cueipo.
+Misamigos se cogieron la plata y yo me cog esta prenda. Dispu se la
+yeb a un platero de la Calsa pa vel si me la meicaba; ma en cuanto que
+la mir bien, va y me dise: Esta prenda es roba, y yo no doy poleya ni
+un cabo de tabaco. Me, paisano, cog piche, y dende ese da la tengo
+enterra. Es factible quer seol puea vendesta.</i></p>
+
+<p>&mdash;Daca la prenda dichosa, dijo Dionisio con gran prosopopeya.</p>
+
+<p>Pero no bien la tuvo en la mano, exclam sorprendido:</p>
+
+<p>&mdash;Yo conozco este reloj, amigo Polanco!</p>
+
+<p>&mdash;<i>Beld? dijo Malanga, me que caso!</i></p>
+
+<p>Era de oro, y de la argolla penda, doblada en dos, en vez de cadena o
+cordn, una cinta moar azul y encarnado, cuyas extremidades recoga una
+hebilla, as mismo de oro.</p>
+
+<p>&mdash;Conozco este reloj, repiti Dionisio. Seorita, quiero decir, mi
+seora, se lo regal al nio Leonardo en octubre del ao pasado. Debe
+tener una marca.</p>
+
+<p>Abierta la contratapa, el ex-cocinero ley: L. G. S., oct. 24-1830;
+Leonardo Gamboa y Sandoval, que pasa las Pascuas con su familia en el
+campo.</p>
+
+<p>&mdash;Y qu <i>endivos</i> son sos?, pregunt Malanga desconcertado.</p>
+
+<p>&mdash;Mis amos, contest Dionisio. La seora chiquea mucho a su hijo y le
+hace cada da un regalo.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Pue me ha de peidon er seol</i>, agreg el curro apesarado. <i>Yo no
+saba que esos endivos eran conosos der seol.</i></p>
+
+<p>&mdash;No hay para qu perdonarle, amigo Malanga. Si para hacer uno por la
+vida tuviera que pararse en melindres, se morira de hambre. Estoy
+seguro, prosigui Dionisio, que a estas horas se hallan mis amos muy
+descansados en La Habana, y su primer cuidado ha sido pregonarme por el
+<i>Diario</i>. Me parece que leo el edicto en que se ofrece pagar bien por mi
+captura. No faltar quien, por ganarse la propina, me siga los pasos, y
+desde ahora digo, que bien puede amarrarse los calzones el que pretenda
+echarme garra... Yo no me entrego vivo, tendrn que hacerme picadillo.
+Tal vez Tond, que me conoce, se habr hecho cargo de la comisin... No
+le arriendo la ganancia. Pero no hay necesidad de comprometer un lance,
+porque dice el refrn que el que evita la ocasin evita el peligro, y yo
+estoy resuelto a vivir y ser libre ahora que me he escapado. Yo no nac
+para ser esclavo toda la vida, seor Malanga. No. Yo me cri en medio de
+la grandeza y de la abundancia; ni conoc los rigores de la esclavitud
+mientras estuve con mis primeros amos. Esos s que eran caballeros.
+Ahora estoy casado y tengo dos hijos. Digo mal. La mujer hace muchos que
+me la tienen desterrada all en las quimbmbulas del silencio, en un
+ingenio, y ha tenido un mulato con un blanco. Pero yo la quiero y quiero
+con el alma a mi hija, y debo trabajar para comprarles su libertad y la
+ma. Con que vaya viendo, amigo Malanga, si conviene que no me llame
+Dionisio, ni Jaruco, los dos nicos nombres por los cuales soy conocido
+en esta ciudad. Mientras Tond no oiga mi nombre, ni me vea la cara,
+estoy seguro.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Pa</i> eso que a m no me vale <i>er</i> que me <i>amen</i> Polanco o Malanga,
+dijo ste con cierta resignacin. Lo mismito da. <i>Tos</i> me <i>conosen pol</i>
+los dos nombres. Yo soy ms <i>conoso</i> en esta <i>suid</i> que los perros. Y
+<i>me er</i> caso, yo <i>tambi</i> estoy <i>pregonao</i>. <i>Mes cap</i> de las uas de
+Tond <i>pol</i> un milagro. <i>Pue, seol, dentr</i> yo una noche <i>der</i> ao
+<i>pasao</i> con dos amigos, <i>argo talde</i>, en la <i>tabelna</i> que est en la
+esquina de Manrique y la <i>Estreya</i>. Pedimos un poco <i>der</i> que quema,
+<i>bebinos</i> y <i>salinos</i> de rengue liso, cuando <i>er tabelnero</i> va y me coge
+<i>pol</i> la camisa <i>pa</i> que le <i>pagranos</i> la <i>beba</i>. <i>Me</i>, paisano, <i>me
+se</i> subi el diablo: met mano <i>ar jierro</i> y le di una <i>moja na</i> ms
+aqu (pasndose el ndice por la garganta) <i>sarva</i> sea la <i>paite</i>. <i>Der</i>
+viaje <i>sort</i> un cao de sangre como un toro <i>jero</i>, y <i>pa</i> que vea <i>er
+seol</i>, <i>sart</i> el <i>mostral</i> y nos corri atrs hasta la esquina, donde
+<i>tubo</i> que <i>agarraise</i>, cay y dej <i>maicaos</i> los <i>deos</i> con sangre en
+la <i>par</i>.<a name="FNanchor_55_55" id="FNanchor_55_55"></a><a href="#Footnote_55_55" class="fnanchor">[55]</a> <i>Dispu</i>, Tond se oli que <i>habanos</i> sido nosotros, y
+tanto nos busc hasta que dio con los tres en un velorio, all <i>pol lo</i>
+Sitios. Yo sal <i>safando</i>, <i>ma</i> mis dos amigos cayeron en <i>er laso</i>, y
+<i>entuava maman cisel</i>. <i>Dende entonce</i> ando sin sombra, <i>polque</i> Tond
+es <i>m jbilo</i>. No ve? <i>Sargo</i> solo de noche y <i>a pena</i> ni paso <i>pol</i>
+la tienda.</p>
+
+<p>&mdash;Qu tienda?</p>
+
+<p>&mdash;La tienda <i>der</i> maestro Sosa.</p>
+
+<p>&mdash;Maestro de qu?</p>
+
+<p>&mdash;De <i>sapatos</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Zapatos de hombre?</p>
+
+<p>&mdash;De <i>to</i>. Yo trabajo ah cuando no <i>pueo ganai</i> la <i>va</i> de otra
+manera. Yo hago <i>sapatos</i> de <i>muj</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Y yo tambin los hago, dijo Dionisio animndosele el semblante.
+Aprend a hacerlos con el calesero Po, de mi casa. No soy un chambn en
+el oficio. Y me ocurre una idea: que si Vd. tiene la bondad de hablarle
+al maestro Sosa, quizs me tome, en cuyo caso nos hemos salvado. No
+podr sospechar siquiera Tond, que me he refugiado en una zapatera.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Geno</i>, si <i>er seol qui</i> lo <i>yebar</i> una <i>talde destas</i>, <i>mejol</i>,
+una maanita, <i>polque</i> como Tond anda siempre en <i>cabayo</i>, no sale
+nunca temprano a la calle.</p>
+
+<p>Efectivamente, Malanga, as que su amigo recobr la salud y se hall en
+disposicin de trabajar, lo condujo a presencia del maestro Gabriel Sosa
+y se lo recomend de todas veras, no ya slo como oficial experto en
+zapatos de seora, sino como persona distinguida y hombre honrado a
+carta cabal; que haba cado en desgracia y apelaba al oficio para no
+morirse de hambre. Por donde vino a repetirse aqu el cuento, algo
+parecido, del len herido a quien recogi un esclavo prfugo en las
+soledades del frica, para que despus el animal alimentara al hombre y
+le protegiera contra las dems fieras, cuando al cabo de muchos aos se
+encontraron los dos en el circo de Roma.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_IId" id="Capitulo_IId"></a><span class="smcap">Captulo II</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Ille dolet tere qui sine teste dolet<br />
+Verdadero es el dolor del que
+sin testigos llora.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Marcial</span></p></div>
+
+
+<p>Hasta la puerta de la casita en la calle del Aguacate, acompaaron a
+Cecilia el sastre Uribe, Clara su mujer, Pimienta y su hermana Nemesia.</p>
+
+<p>As que llam Cecilia del modo particular convenido, rod la tranca y se
+abri por s misma la puerta. Es que la abuela, muy enferma para esperar
+en pie a la nieta, haba atado el cabo de una cuerdecita al extremo de
+la tranca, cerca de su punto de apoyo, y el otro cabo a uno de los
+pilares de la cama, al alcance de su mano. Por lo pronto no se hablaron
+una palabra.</p>
+
+<p>Mientras Cecilia se desnudaba casi a tientas, por la poca claridad de la
+mariposa en el nicho, se le escaparon uno tras otro involuntarios y
+hondos suspiros. Esos eran los amargusimos dejos de la fiesta. All
+haba corrido para aturdirse con el movimiento de la danza, las armonas
+de la msica y las adulaciones de los hombres; para ahogar en el tumulto
+de las vastas y heterognea reunin el recuerdo del amante ausente,
+desdeoso y quizs olvidadizo, para ver de vengarse de su ingratitud,
+para probar, en fin, si podra olvidarle en caso de ms indefinida y
+seria separacin.</p>
+
+<p>Todo le sali al revs. Repas en la mente las peripecias de la
+diversin, y hall que haba sido demasiado prolongada, la msica
+ruidosa y chillona, las mujeres desgarbadas y feas, los hombres
+petulantes y necios, la reunin harto vulgar e inspida para haberla
+alegrado y entretenido. Compar esa fiesta con la del 24 de setiembre en
+casa de la Ayala, donde goz como reina del amor y de la hermosura en
+brazos de su amado, hoy ausente, y se le oprimi el corazn y estuvo a
+punto de que la ahogara el sentimiento. Pens en su suerte, deduciendo,
+por necesaria consecuencia, que peor haba sido el remedio que la
+enfermedad, y que la venganza entre los amantes terminan siempre en el
+castigo de una de las partes contendientes, en la muerte para la dicha o
+para la vida terrenal.</p>
+
+<p>Tan triste y miserable se senta Cecilia, que hasta el momento de
+meterse en la cama no advirti que la abuela era presa de una desazn
+terrible. La pobre anciana se retorca y gema sordamente, cual si
+estuviera a punto de acabrsele la vida. Busc entonces su frente, y no
+bien le puso la mano encima, la retir exclamando:</p>
+
+<p>&mdash;Ay, mamita! Su merced tiene calentura.</p>
+
+<p>&mdash;Ya viniste? replic la anciana con voz moribunda. Si tardas un
+poquito ms no me encuentras viva.</p>
+
+<p>&mdash;Su merced no estaba as cuando yo sal para el baile. Vase qu
+disparate ha hecho en mi ausencia.</p>
+
+<p>&mdash;Ninguno. Me pas la prima rezndole a la Virgen; pero desde por la
+maana me siento malsima. Me ha dado en el corazn que se acerca mi
+fin. Qu hora es?</p>
+
+<p>&mdash;Son las dos. Acabo de or el reloj del convento.</p>
+
+<p>&mdash;Crees t que est levantado el padre Aparicio?</p>
+
+<p>&mdash;No lo creo, mamita. El no llega al convento antes de las cuatro, que
+es cuando principian los maitines. Pero para qu quiere su merced el
+padre a estas horas?</p>
+
+<p>&mdash;Hija ma!, para confesarme. Siento que se me acaba la vida y no
+quiero morir como un perro.</p>
+
+<p>&mdash;Su merced no se confes y comulg ayer por la maana?</p>
+
+<p>&mdash;S, nia. Y qu?</p>
+
+<p>&mdash;Bien. Pues eso basta.</p>
+
+<p>&mdash;No basta. Somos pecadores. A cada momento pecamos y debemos estar
+preparados para que cuando llegue la hora, nuestra alma comparezca ante
+su Divina Majestad, limpia como una patena.</p>
+
+<p>&mdash;No estaba su merced anoche de cuidado. Si lo sospecho cmo hubiera
+ido al maldito baile? Nunca. Lo que no comprendo es por qu se ha puesto
+su merced tan mala que le haga temer la muerte en horas.</p>
+
+<p>&mdash;De la salud a la enfermedad no hay ms que un paso, y lo mismo se vive
+que se muere.</p>
+
+<p>&mdash;Podra su merced explicar lo que siente ahora?</p>
+
+<p>&mdash;Es imposible, mi vida. Lo nico que te dir es que se me arranca el
+alma, y que mientras ms pronto vayas por el padre...</p>
+
+<p>&mdash;El padre no va a curarle la calentura, y su merced no tiene otra cosa.
+Es muy aprensiva su merced. Mejor ser que vaya por el mdico. Si ir
+por l en cuanto amanezca. Entretanto le dar un bao de pies y le
+pondr unos sinapismos para que se le quite el dolor de cabeza. Ver,
+ver su merced cmo la alivia, si no la pongo buena. Su merced no puede
+estar tan mala que no tenga cura. Todava su merced me entierra a m.</p>
+
+<p>&mdash;Nuestro ngel custodio San Rafael y la Virgen Santsima te oigan, hija
+ma. Sentira morir por ti, no por m. T principias a vivir, ya yo
+termin la jornada... Pero, ve, haz como gustes y sea lo que Dios
+quiera... Se me parte la cabeza, agreg, oprimindose con ambas manos la
+frente...</p>
+
+<p>Con esto se apresur Cecilia a hacer lumbre en el fogn, debajo del
+cobertizo en el patio, valindose de la usual pajuela y de unos pocos
+carbones. As, en minutos qued listo el bao y puesto en un lebrillo
+grande. Enseguida procedi a darle el bao a la abuela con no menos fe y
+cariosa humildad que la mujer que le lav los pies a Jesucristo en casa
+de Simn. Mientras se los enjugaba, mejor dicho, enjugndoselos, se los
+sobaba blandamente, y de cuando en cuando les imprima un ardiente beso,
+o se los arrimaba a las mejillas para comunicarles algo del calor que
+arda en sus venas.</p>
+
+<p>Conmovida la abuela, puso una mano en la cabeza de la nieta, y
+dijo:&mdash;Pobre Cecilia! Esto quiere decir, mi vida, que t misma conoces
+que mis horas estn contadas. Digo mis horas, cuando pueden ser mis
+minutos, mis segundos... y me preparas para la cena antes de
+emprender...</p>
+
+<p>No prosigui; la emocin o el dolor le ahog la voz en la garganta. Por
+su parte Cecilia, al sentir la mano de la abuela en la cabeza,
+experiment una sensacin muy parecida a la que se experimenta cuando
+recibimos una descarga elctrica, y sus lgrimas, hasta entonces
+contenidas por fuerza, empezaron a correr hilo a hilo por sus mejillas,
+aumentando el agua del lebrillo.</p>
+
+<p>Advirtiolo la anciana, y sacando fuerzas de flaqueza, como suele
+decirse, agreg:</p>
+
+<p>&mdash;No llores, alma ma, que me afliges ms de lo que estoy. Consulate.
+T eres una nia todava: tienes delante un porvenir risueo. Aunque no
+te cases nunca, todo te sobrar. Siempre habr quien mire por ti y te
+proteja. Y si no, all est Dios en el cielo que no le falta a nadie. Ya
+siento algn alivio. Tal vez el mal da tiempo... Qu sabemos? Vamos,
+hijita, clmate. Valor. Necesitas descanso. Si te acuestas ahora mismo,
+de aqu al da tienes dos horas de sueo para recuperar las fuerzas...
+Las muchachas de tu edad son como la flor de la maravilla: ctala
+muerta, ctala viva. Ven, dame un beso, y... hasta maana. El ngel de
+la guarda te proteja con sus amorosas alas.</p>
+
+<p>Qu haba de dormir ni de reposar Cecilia! No bien abrieron las puertas
+de la ciudad y comenz a orse, en las calles el cencerro desconchado de
+los arrieros de carbn, dej furtivamente la cama y corri en demanda de
+su cara amiga Nemesia, para que se quedara al cuidado de la enferma
+mientras ella iba por el mdico en la calle de la Merced. Das antes le
+haba dado la abuela, a prevencin, las seas de la morada del galeno
+con estas palabras: casa de azotea con una ventana de reja de hierro,
+puerta colorada de zagun, en medio de la cuadra, acera del Sur. No se
+equivoc la nieta, pero estaba cerrada y en silencio. Qu hacer en
+aquellas circunstancias? El caso urga y se decidi a llamar. Peg un
+aldabazo y esper en grande ansiedad el resultado.</p>
+
+<p>Al cabo de corto espacio de mortal silencio, se abri un postiguillo de
+la ventana y asom por l el rostro de una dama tan por extremo hermoso
+y sonrosado, que se qued Cecilia estupefacta. Figrese el lector unos
+ojos negros y rasgados, a los que dan sombras cejas espesas en arco, una
+boca pequea de labios encendidos, una nariz aguilea y muy expresiva,
+una cabeza amorosa poblada de profusa cabellera negra que azuleaba, el
+todo encuadrado y puesto de relieve por una graciosa papalina de
+batista, cual la nieve blanca, guarnecida de un vuelo menudo de tiras
+bordadas. Tales eran los rasgos fisonmicos que ms sobresalan en doa
+Agueda Valds, joven esposa del clebre cirujano don Toms Montes de
+Oca.</p>
+
+<p>Este bosquejo a la pluma es copia del retrato al leo de esa dama, hecho
+por el pintor Escobar,<a name="FNanchor_56_56" id="FNanchor_56_56"></a><a href="#Footnote_56_56" class="fnanchor">[56]</a> que cuando jvenes pudimos contemplar
+extasiados, pendiente de las desmanteladas paredes de la sala de su
+casa, en la calle de la Merced. Respecto de su fisonoma moral, el rasgo
+ms prominente, a lo menos aqul de que nos es dado hablar en estas
+pginas, eran los celos. Su propia sombra se los inspiraba, no
+embargante que su marido careca de aquellas prendas fsicas que hacen
+atractivo al hombre a los ojos de las mujeres. Pero era mdico, clebre
+y rico, y ella tena muy pobre opinin de las hembras, diciendo a menudo
+que no haba hombre feo para la enamorada y ambiciosa.</p>
+
+<p>Movida por los malditos celos, ejerca una vigilancia constante sobre su
+marido, sobre los clientes que l visitaba y sobre los que acudan en
+demanda de sus profundos conocimientos mdico-quirrgicos, especialmente
+si arrastraban faldas. Por eso madrugaba tanto; por eso cuando no poda
+adquirir informes por s misma, cometa la debilidad de poner en
+confesin al estpido y malicioso calesero, su esclavo, el cual, aun
+cuando a veces la revelaba hechos reales y positivos, casi siempre la
+llenaba la cabeza de un centn de cuentos de brujas.</p>
+
+<p>Es de suponer cul no sera el regocijo interior de doa Agueda al
+descubrir que la que haba llamado a la puerta era una moza de medio
+pelo que, pues se recataba bajo la <i>manta</i> de burato bordada de colores
+y, por supuesto, costosa, de lujo, no poda menos de ser alguna de sus
+amigas con el disfraz de paciente.</p>
+
+<p>&mdash;Qu quieres?, le pregunt la celosa seora con cierta aspereza y
+precipitacin, no fuera que volviese a tocar.</p>
+
+<p>&mdash;Vengo por el seor doctor, contest tmidamente Cecilia, acercandse a
+la ventana y levantando entonces los ojos de lleno a la desconocida
+seora.</p>
+
+<p>&mdash;Tate! dijo ella entre s, luego que not el buen parecer de la
+muchacha. Aqu hay gato encerrado. El mdico, aadi alto, ha pasado
+mala noche, y duerme...</p>
+
+<p>&mdash;Qu lo siento! exclam Cecilia dando un suspiro desgarrador.</p>
+
+<p>&mdash;Qu mdico es el que buscas, muchacha? pregunt la seora sonriendo
+maliciosamente. Porque podra ser que estuvieses equivocada.</p>
+
+<p>&mdash;Vengo por el seor doctor don Toms Montes de Oca, repuso Cecilia en
+voz alta, aunque temblosa. No vive aqu el caballero?</p>
+
+<p>&mdash;S, aqu vive Montes de Oca. T le conoces?</p>
+
+<p>&mdash;Lo he visto muy pocas veces.</p>
+
+<p>&mdash;Dnde vives t?</p>
+
+<p>&mdash;En la calle del Aguacate, al costado del convento de Santa Catalina.</p>
+
+<p>&mdash;Eres t la enferma?</p>
+
+<p>&mdash;No, seora, mi abuela.</p>
+
+<p>&mdash;Es l su mdico?</p>
+
+<p>&mdash;No, seora.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, por qu vienes por este mdico en vez de solicitar
+cualquiera otro que quizs vive ms cerca de tu casa?</p>
+
+<p>&mdash;Porque mi abuela conoce al seor don Toms y el seor don Toms la
+conoce a ella.</p>
+
+<p>&mdash;Dnde se han visto?</p>
+
+<p>&mdash;En casa y aqu tambin.</p>
+
+<p>&mdash;T vives con tu abuela?</p>
+
+<p>&mdash;S, seora.</p>
+
+<p>&mdash;T abuela es casada?</p>
+
+<p>&mdash;Viuda. Enviud mucho antes de que yo naciera.</p>
+
+<p>&mdash;Cuntas veces ha estado Montes de Oca en casa de tu abuela?</p>
+
+<p>&mdash;Yo no las he contado. Pocas veces.</p>
+
+<p>&mdash;Ni ms claro ni ms turbio. Te conoce a ti Montes de Oca?</p>
+
+<p>&mdash;No lo creo. Es decir a la seora, no creo que me haya visto nunca cara
+a cara.</p>
+
+<p>&mdash;Dnde has estado t cuando l ha ido a visitarlas?</p>
+
+<p>&mdash;En casa, pero mi abuela es quien siempre le ha recibido, yo no me le
+he presentado...</p>
+
+<p>&mdash;Cosa extraa! Qu motivo has tenido para esconderte de l?</p>
+
+<p>&mdash;Ninguno, seora, slo que ha dado la casualidad de no estar yo bien
+vestida cuando l ha ido a ver a mi abuela.</p>
+
+<p>&mdash;Oiga! Conque pretendas coquetear con l? T no sabes que es feo y
+viejo para ti?</p>
+
+<p>&mdash;Yo no he pretendido coquetear con el seor doctor.</p>
+
+<p>&mdash;Qu tratos y contratos tiene Montes de Oca con tu abuela?</p>
+
+<p>&mdash;Yo no s, seora. Nada malo.</p>
+
+<p>&mdash;Eres casada?</p>
+
+<p>&mdash;No, seora.</p>
+
+<p>&mdash;Pero tendrs novio y te casars pronto, no es as?</p>
+
+<p>&mdash;No tengo novio ni me voy a casar pronto. En fin, tendr la seora la
+bondad de decirme si el seor doctor...</p>
+
+<p>&mdash;Ya te he dicho, interrumpi doa Agueda, que Montes de Oca ha pasado
+mala noche y dio orden de que no lo despertaran hasta las diez.</p>
+
+<p>&mdash;Ay de m! exclam Cecilia profundamente afligida. Qu desgracia!</p>
+
+<p>Tocado con esto a lo vivo el corazn amoroso de doa Agueda, pregunt
+con intencin:</p>
+
+<p>&mdash;Y t quin eres?</p>
+
+<p>&mdash;Yo soy Cecilia Valds, contest la joven llorando.</p>
+
+<p>&mdash;Cecilia Valds! repiti doa Agueda entre sorprendida y cavilosa.
+Despus aadi con vivacidad: Ven, entra.</p>
+
+<p>Sin aguardar respuesta ni esperar objecin ninguna de parte de la
+muchacha, fue por s misma a correr el cerrojo de te con que se cerraba
+el postigo de la puerta, y la dio franca y amable entrada en su casa.</p>
+
+<p>En medio de su afliccin crey notar Cecilia algo extrao en la hermosa
+seora, algo que tena semejas con la locura. Pero no la inspir eso el
+ms leve temor, antes se sinti fuertemente atrada hacia ella, no ya
+slo por la naturalidad de sus palabras, sino tambin por la gracia de
+sus acciones y la dulzura imponderable de su voz. Ello es, que como
+dominada por una poderosa fuerza magntica, callada y sumisa se dej
+llevar hasta el comedor, donde penetraba alguna claridad, gracias a su
+inmediacin al patio, y donde su conductora tom asiento de espaldas
+contra una mesa grande de bruida caoba. All, teniendo a la joven (que
+se conserv en pie) por ambas manos, muy cerca de sus rodillas, la
+estuvo contemplando y examinando desde el cabello a la planta un buen
+espacio, y, cual si hablara con una estatua, o con una persona que no
+entenda su idioma, repeta con nfasis: No se parece! Qu! Nada, no
+se parece. No puede ser hija suya. Tal vez ha salido a la madre, que es
+la cierta.</p>
+
+<p>&mdash;Sabes quin es tu padre? le pregunt de repente.</p>
+
+<p>&mdash;No, seora, contest Cecilia con la mansedumbre de antes.</p>
+
+<p>&mdash;No te lo ha dicho nunca tu madre?</p>
+
+<p>&mdash;No, seora. Yo no conoc a mi madre. Ella se muri poco tiempo despus
+de nacer yo.</p>
+
+<p>&mdash;Quin te ha contado ese cuento?</p>
+
+<p>&mdash;Qu cuento?</p>
+
+<p>&mdash;Pues, el de que muri tu madre despus de nacer t.</p>
+
+<p>&mdash;No es cuento, seora, lo de la muerte de mi madre. No tengo ni el ms
+mnimo recuerdo de ella.</p>
+
+<p>&mdash;Qu edad tienes t ahora?</p>
+
+<p>&mdash;Yo nac, segn me ha dicho mi abuela, en el mes de octubre de 1812.
+Haga la seora la cuenta.</p>
+
+<p>&mdash;Y cmo es que tu abuela no te ha dicho quin es tu padre? No lo
+conoce ella? Sabes que te echaron a la Casa Cuna?</p>
+
+<p>&mdash;S, seora. Me pusieron en la Casa Cuna para que me bautizaran con el
+apellido de Valds.</p>
+
+<p>&mdash;Pues yo no soy inclusera y tambin llevo ese apellido. De suerte que
+tu padre, aun sin pasarte por la Casa Cuna bien pudo bautizarte,
+ponindote en la fe de bautismo de padres no conocidos, como es
+costumbre. Se conoce que tena malas entraas. Te cri tu madre?, esto
+es, te dio el pecho?</p>
+
+<p>&mdash;Creo que no. A m me cri una negra.</p>
+
+<p>&mdash;Dnde te cri? En la Casa Cuna?</p>
+
+<p>&mdash;No, seora, en casa de mi abuela.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo se llamaba tu criandera?</p>
+
+<p>&mdash;Me parece que Mara de Regla Santacruz.</p>
+
+<p>&mdash;Vive? En dnde est ahora?</p>
+
+<p>Despus de titubear por breve rato, contest Cecilia conocidamente
+confusa:</p>
+
+<p>&mdash;Entiendo que mi madre de leche se halla desterrada en el campo por sus
+amos. Al menos as me lo dijo un negro con quien tuve anoche unas
+palabras en el baile de la gente de color, all afuera.</p>
+
+<p>&mdash;Otro cuento tenemos. Mentira. Tu criandera no es esclava de los condes
+de Jaruco. El que alquil a esa negra para que te diera de mamar en la
+Casa Cuna y en casa de tu abuela, se es tu padre. Mralo!</p>
+
+<p>Aprovechose doa Agueda del momento en que Cecilia buscaba el objeto que
+ella le haba indicado con la palabra y la mano, para levantarse y
+desaparecer en el cuarto ms prximo, empujando la puerta que daba al
+patio. Perpleja y azorada la muchacha, gir en torno y casi se le escapa
+un grito del susto, cuando repar que un hombre de cara larga y plida,
+sin pelo de barba, cual si fuera de la raza india, cuya cabeza cubra
+hasta las orejas un gorro mugriento de seda, la miraba fijamente con
+ojicos de mono, a travs de la reja de hierro, medianera entre el
+aposento y el comedor.</p>
+
+<p>&mdash;Qu traes?, la pregunt el hombre en voz gangosa de falsete.</p>
+
+<p>&mdash;Caballero, repuso Cecilia dudosa, vengo por el seor don Toms
+Montes...</p>
+
+<p>&mdash;Yo soy, la interrumpi l. Qu se ofrece?</p>
+
+<p>&mdash;Ay! Es el caballero? Pues no deca la seora...?</p>
+
+<p>&mdash;No hagas caso. La seora est... (e hizo un movimiento rotatorio con
+el ndice de la mano derecha, apuntando para su propia cabeza) Para
+quin?</p>
+
+<p>&mdash;Para mi abuela.</p>
+
+<p>&mdash;Qu tiene tu abuela?</p>
+
+<p>&mdash;Ay! seor doctor, est muy mala. Se muere... Si el seor doctor
+tuviera la bondad de ir ahora mismo...</p>
+
+<p>&mdash;Quin es tu abuela?</p>
+
+<p>&mdash;Crea que el seor doctor me haba conocido... Josefa Alarcn, criada
+del seor doctor...</p>
+
+<p>&mdash;Ah! La madre de... S, s, ya, protegida por el seor don... Qu!
+tengo la cabeza!... Ah! y t eres su hija... Toma! Tu nombre es...
+Cecilia. Yo bien deca. Cecilia, Cecilia Gam... Pues, Cecilia Valds. No
+era posible que yo me olvidase. Slo que como tengo la cabeza hecha un
+giro, se me haban trabucado las especies. Tu abuela y t me estn muy
+recomendadas. Pero aqu entrens (aadi en tono ms bajo), no hagas
+caso de lo que ha ensartado mi mujer de m, de ti, de tu madre, de tu
+padre, de tu criandera, etctera, porque todas sas son cosas de su
+cabeza. Ella est... (y volvi a barrenarse las sienes con el dedo
+ndice de la mano derecha). T no entiendes. No creas nada. Cecilia
+Gam... quiero decir, Valds. Te pareces bastante, te pareces mucho...
+Ah! Dile a tu abuela que para all ir as que me pongan la volante.
+El calesero debe haber ido a baar los caballos al muelle de Luz... Si
+no ha tomado un trago por el camino, ahorita est de vuelta; y detrs de
+ti... Ve. Di a tu abuela que para all voy. El seor don, don, don...
+digo, que paga bien los servicios... Es generoso, esplndido... Ve
+pronto.</p>
+
+<p>Al retirarse Cecilia despechada y firmemente persuadida de que aqulla
+era una casa de orates en toda la acepcin de la palabra, echole el
+mdico una mirada intensa y escudriadora, y se qued clavado a la reja,
+repitiendo a media voz:&mdash;Se parece bastante, mucho, muchsimo! Estaba
+por decir que es su vivo retrato. No crea yo que fuese tan linda como
+me la pintaban. Guapa muchacha! S, guapa, muy guapa! Mira! Si la
+mandamos con su madre al ingenio <i>Jaimanita</i>, all con los padres de
+Beln... Qu beln no se habra formado! Ja, ja, ja!&mdash;Y ri como un
+verdadero loco.</p>
+
+<p>Puntual fue Montes de Oca a la promesa hecha a Cecilia, presentndose en
+su casa a las nueve de la maana; con lo cual dio, adems, prueba
+palmaria de que saba llenar los compromisos que contraa con sus
+amigos.</p>
+
+<p>Para asistir a la enferma, pues que no entendan de eso Cecilia ni
+Nemesia, ya se haba constituido en la casita <i>sea</i> Clara, la mujer de
+Uribe, a quien no tuvo empacho Montes de Oca de comunicar en secreto el
+juicio que haba formado acerca de la enfermedad, segn el breve examen
+hecho. En una palabra, pronostic adversamente. Y aunque no dio las
+razones en que se fundara para pronosticar con la franqueza y
+certidumbre que sola, era claro que, dados los aos, las desventuras y
+la rigurosa vida asctica y de mortificacin de la enferma, deba
+esperarse un fin prximo y fatal. En tales sujetos adquiere, adems,
+carcter grave cualquier dolencia, por ligera que sea en su origen.</p>
+
+<p>Lo nico que dijo en general Montes de Oca fue, que ante todo y sobre
+todo era preciso combatir con mano fuerte el sntoma comatoso que
+presentaba la enfermedad (con cuya palabra es seguro que dej
+completamente a oscuras a sus oyentes), y, en consecuencia, siguiendo al
+pie de la letra el mtodo antiflogstico de curar, muy en boga entonces,
+recet al exterior tres vejigatorios bien cargados de cantridas, una a
+la nuca y los otros dos a las pantorrillas; al interior una opiota para
+calmar los nervios y ver de provocar el sueo restaurador, y nada de
+alimento hasta que no declinase el estado inflamatorio de la calentura
+cerebral.</p>
+
+<p>Cecilia, anegada en llanto, acompa al mdico hasta la puerta de la
+calle, esperando sin duda una palabra suya de consuelo antes de
+marcharse, pero l, o no la entendi, o estaba embebida su mente en
+cosas muy ajenas a la enfermedad de la abuela y al dolor de la nieta.
+Ello es, que slo se ocup de decirla que no la sentaba tamaa
+afliccin, que <i>su amigo</i> (con nfasis en esta frase de doble sentido)
+la tena muy presente, y que volvera por la tarde para ver qu tal
+segua la enferma.</p>
+
+<p>La tom una mano, puso en ella, sin explicar de quien proceda, una onza
+de oro, y a tiempo de partir le dio un apretn que poda traducirse de
+diversos modos. En nada de eso par la atencin Cecilia; pero hecho todo
+a ciencia y paciencia del malicioso calesero, aunque al parecer no vea,
+oa ni entenda, poda apostarse cualquier cosa a que le fue con el
+canutazo a su ama doa Agueda Valds de Montes de Oca.</p>
+
+<p>Menude el mdico las visitas profesionales. Y cmo no? Nada tema por
+lo que respectaba a la paga de su trabajo ni por el monto tampoco, que
+poda ser cuantioso; y luego las lgrimas de Cecilia, realzando sus
+naturales encantos, eran capaces de ablandar las piedras, cuanto y ms
+que el corazn de Montes de Oca no tena nada de duro ni de piedra.
+Pero si de veras se propuso acertar esta vez y curar al enfermo, la
+err, y muy probablemente por carta de ms. Record infinidad de casos
+parecidos e iguales que haba tratado felizmente en su larga prctica;
+registr todos sus libros de medicina, entre otros el publicado
+ltimamente en Pars por Broussais, padre del mtodo antiflogstico,
+titulado La irritacin y la locura, que haba hecho tanto eco en el
+mundo; prob las tisanas ms aceptadas, las cataplasmas, las unturas,
+las ventosas, los vomitivos, los purgantes, las sanguijuelas; como
+ltimo recurso propin la pldora de Ugarte, con cuyo heroico remedio
+haba salvado ms de un moribundo de las garras de la muerte. No cabe
+duda ninguna que si hubiese habido ms resistencia y jugo vital en el
+cuerpo descarnado de la triste <i>sea</i> Josefa, ms pruebas y experimentos
+habra hecho en l Montes de Oca. A los doce o quince das de lucha
+incesante y fiera, al menos por su parte, convencido de que el momento
+final se acercaba al galope, entreg la enferma en brazos de la religin
+y se retir con sus honores.</p>
+
+<p>Su retirada repentina naturalmente caus sorpresa, con mayora de razn
+que en las primeras horas de la noche del 12 de enero, noche nublada y
+fra por cierto, haba abierto los ojos la enferma y dado otras seales
+de vida. Con todo, habiendo ordenado que se dispusiese <i>sea</i> Josefa,
+pues que haba vuelto en su acuerdo, no haba mas que obedecerle.
+Cecilia, en tal virtud, rog a Jos Dolores Pimienta, que velaba con
+ella mientras dorman Nemesia y <i>sea</i> Clara Uribe, fuese por los santos
+leos a la iglesia de San Juan de Dios. Entretanto la joven, sin prdida
+de tiempo, ni de valor, improvis un altar de su propia cmoda en el
+cuarto de la enferma, poniendo sobre la empolvada tabla un lienzo
+blanco, a falta de mejor mantel, y un crucifijo entre dos velas de cera
+en sus respectivos candeleros de cobre.</p>
+
+<p>Como advirtiese la abuela los preparativos de la nieta, le pregunt en
+tono de voz casi inaudible:</p>
+
+<p>&mdash;Qu haces ah, nia?</p>
+
+<p>&mdash;No lo ve su merced?, contest ella temblando del susto y de la
+pesadumbre. Compongo el altar.</p>
+
+<p>&mdash;Para qu?</p>
+
+<p>&mdash;Para el padre.</p>
+
+<p>&mdash;Han llamado a misa?</p>
+
+<p>&mdash;Todava. Mas el padre ha de venir pronto...</p>
+
+<p>&mdash;Por qu no me has <i>dispertado</i> en tiempo? Yo no estoy vestida.</p>
+
+<p>&mdash;Su merced puede confesarse como est.</p>
+
+<p>&mdash;Confesarme!</p>
+
+<p>&mdash;S, mamita, confesarse. No se acuerda su merced que me pidi el
+confesor?</p>
+
+<p>&mdash;Ah! S, es verdad! Ya me acuerdo. Bien, nia, chame una <i>manta</i> por
+encima. Qu hora es?</p>
+
+<p>&mdash;Son las siete o las ocho.</p>
+
+<p>&mdash;Tan tarde?</p>
+
+<p>En esto se oy el sonido peculiar de la campanilla tocada por un
+muchacho, anunciando desde lejos la aproximacin de los santos leos.
+Conducalos el padre Llpiz en las manos juntas y altas, caminando a pie
+entre Jos Dolores y el sacristn de la iglesia, cada cual con un farol
+encendido para hacer reverencia al Sacramento y alumbrar la va. A su
+paso por las calles se asomaban los vecinos a la puerta de sus casas, se
+postraban en tierra y alumbraban tambin con una vela en la mano. Todos
+estos ruidos y rumores llegaron a los odos de Cecilia, a tiempo que la
+procesin desemboc en la calle de O'Reilly, viniendo por la de
+Compostela. An las monjas en el convento de Santa Catalina, enteradas
+de lo que pasaba en su vecindario, hicieron tocar agonas, y en sus
+fervientes oraciones encomendaron el alma del moribundo a la merced de
+su munfico creador.</p>
+
+<p>Puede afirmarse con verdad que <i>sea</i> Josefa no estaba en su cabal
+juicio y sentidos cuando se confes, comulg y recibi la extremauncin.
+A haber vivido horas no ms despus de esos actos solemnes e imponentes,
+de nada de ello habra sabido darse cuenta. Fue todo para ella el
+resultado de un hbito inveterado. De otra manera, la vista del cuadro
+que se ofreci en torno de su lecho de agona, mientras el padre la
+auxiliaba a bien morir, habra sido bastante conmovedor para apresurarle
+la muerte. Cecilia y Nemesia de un lado, <i>sea</i> Clara y Jos Dolores del
+otro, un oficial de la sastrera de Uribe que lleg en aquellos momentos
+y el sacristn a los pies, todos arrodillados, murmurando devotas
+oraciones y alumbrando la triste escena con un farol o una buja,
+formaban grupo interesante, original y digno del pincel de un inspirado
+artista.</p>
+
+<p>A la conclusin de la tristsima ceremonia, todos los circunstantes, que
+ms que menos, experimentaron una especie de alivio interior, porque se
+cree en general que trae aparejada la muerte. Aun la enferma pareci
+reanimada, en vista de que sac el brazo derecho de debajo de las
+sbanas y empez a tentar por varias partes del lecho, como si buscase
+algo que se le haba perdido. Le detuvo la mano Cecilia, y pregunt:</p>
+
+<p>&mdash;Qu buscas, mamita?</p>
+
+<p>&mdash;A ti, mi corazn, respondi la abuela con mucho trabajo.</p>
+
+<p>Esta tierna solicitud, esta salida inesperada hizo saltar las lgrimas
+de Cecilia, quien, para que la abuela no se impresionara, volvi el
+rostro a otro lado.</p>
+
+<p>&mdash;Pues aqu me tiene su merced, dijo, apretando la mano de la enferma.</p>
+
+<p>&mdash;No te vea, agreg ella con sentimiento. Est esto tan <i>escuro</i>...!</p>
+
+<p>&mdash;Apagu las luces por su merced.</p>
+
+<p>&mdash;Ests sola?, pregunt la anciana despus de largo silencio.</p>
+
+<p>&mdash;S, mamita.</p>
+
+<p>Dijo verdad, porque en oyndola, prudentemente se retiraron a la sala
+las otras dos mujeres; y los hombres an no haban vuelto de la iglesia,
+a donde haban ido para acompaar al vitico.</p>
+
+<p>&mdash;Querra... decirte una... cosa, dijo <i>sea</i> Josefa muy despacio,
+despus de otra larga pausa.</p>
+
+<p>&mdash;Pues diga, mamita, diga. Ya escucho.</p>
+
+<p>&mdash;Acrcate. Por qu te alejas, mi vida?</p>
+
+<p>&mdash;Yo no me alejo. No. Estoy cerquita de su merced.</p>
+
+<p>&mdash;Pobre Charito! Qu ser de ella? Me voy primero... me voy.</p>
+
+<p>&mdash;Jess, mamita! No se aflija ahora su merced pensando en eso. Le hace
+dao, mucho dao. Sosiguese.</p>
+
+<p>&mdash;Pobrecita! Pero t... rompe... relaciones... el caballerito... Ese es
+tu...</p>
+
+<p>&mdash;Mi qu, mamita?, pregunt Cecilia sobresaltada y con instancia, pues
+la abuela tardaba en terminar la frase. Mi qu, mamita del alma? Hable,
+diga; por la Virgen Santsima, no me deje en esta terrible indecisin.
+Es mi enemigo? Mi tormento? Mi infiel amante? Mi que?</p>
+
+<p>&mdash;Es tu... tu... tu... t..., continu repitiendo <i>sea</i> Josefa, cada vez
+a ms largos intervalos y ms bajo tono, hasta que el ruido de la slaba
+misteriosa se convirti en lgubre murmullo y el murmullo en un mero
+movimiento de los labios, que no dur mucho tampoco. La enfermedad tuvo
+su crisis. Haba expirado.</p>
+
+<p>No haba visto Cecilia morir a nadie, as que, al convencerse por el
+tacto de que la abuela no alentaba precisamente cuando la crea ms
+viva, el horror ms bien que el pesar le arranc un grito terrible y le
+priv del sentido. Acudieron <i>sea</i> Clara y Nemesia, y la encontraron
+en la cama abrazada con el cadver, del cual les cost trabajo
+separarla. Justo era su inmenso dolor. Desde aquel momento le faltaron
+de una vez su protectora, su compaera, su tierna amiga, su pariente, su
+madre adorada; y para mayor desesperacin, quedole siempre despus el
+remordimiento de que en la confusin haba olvidado poner en la mano de
+la moribunda la vela del alma, preparada con tanta anticipacin para ese
+mismo caso.</p>
+
+<p>Mientras dur la enfermedad de la Josefa Alarcn, fue entregando el
+mdico a Cecilia, siempre sin decirla palabra de quien procedan,
+diversas cantidades de dinero, las mismas que ella reciba con una mano
+y con la otra pasaba a las de Jos Dolores Pimienta, creado de hecho su
+mayordomo y cajero. Corri l, en efecto por ese breve tiempo (brevsimo
+para quien ansiaba se repitieran las ocasiones de acercarse a Cecilia y
+de prestarle cada da nuevos servicios), con todos los gastos que
+ocasion la enferma; y muerta, ajust con el conocido muidor Barroso
+los preparativos para el entierro. Siendo muy estrecha la casita de la
+calle del Aguacate para recibir a las visitas que vendran a dar el
+psame a Cecilia, y para celebrar el velorio, dispuso Pimienta se
+trasladara el cadver a la sala de la casa en que l y su hermana
+vivan, en la calle de la Bomba, donde estuvo de cuerpo presente desde
+las diez de la noche hasta las tres de la tarde del siguiente da. No se
+erigi catafalco: vestida de muerta con el hbito mercedario, color de
+pajuela, que cea la correa negra usual de la Orden de la Merced, y
+metida en su caja forrada de pao negro, se deposit en unas andas
+comunes, entre grandes cirios de cera y candelabros plateados.</p>
+
+<p>El maestro Uribe, con sus oficiales y amigos y los numerosos de
+Pimienta, velaron toda la noche, y a la hora del entierro condujeron las
+andas a hombro, relevndose de cuatro en cuatro hasta el cementerio,
+situado en el pequeo arrabal de San Lzaro, al extremo de la calzada de
+este nombre.</p>
+
+<p>El nico incidente que en cierto modo marr la solemnidad del acto, fue
+el que en breves palabras vamos a referir. Distaba la casa mortuoria del
+cementerio sobre media legua, y la va ms corta no conduca por las
+calles de la poblacin, sino por veredas tortuosas, sombreadas del
+lujoso arbolado de las quintas y jardines, que entonces ocupaban el rea
+toda del hoy extenso barrio titulado del Monserrate.</p>
+
+<p>All donde se alza la moderna iglesia que le da nombre, se uni de
+repente a la fnebre comitiva, procurando confundirse con ella, un negro
+desconocido y de mala catadura, que pareca cansado de mucho correr.
+Tras ste se apareci a poco otro a caballo en traje militar, de
+chaqueta de pao, con dos charreteras de oro y sable de caballera. Era
+joven y de ademn bizarro. Sin andarse en chiquitas, se precipit sobre
+el fugitivo, y, apuntndole con el arma al pecho, grit:&mdash;Date, Malanga,
+o te mato.</p>
+
+<p>&mdash;Tond! Tond! exclamaron los de la comitiva que le conocan de vista
+o de trato.</p>
+
+<p>Cogido, pues, Malanga entre la punta del sable y las andas en que iba la
+difunta, no tuvo ms remedio que entregarse a merced del captor; el
+cual, sin desmontarse, le amarr codo con codo, le ech por delante, y
+saludando a la militar con el arma al aire, dijo a los del
+duelo:&mdash;Seores, espero me dispensen el mal rato. Tena orden de Su
+Excelencia el Capitn General, de coger a este pcaro, vivo o muerto, y
+la he cumplido. Que siga el entierro. Salud, seores.</p>
+
+<p>La primera parada de la fnebre procesin se hizo a la reja grande que
+mira al azulado mar Atlntico de la casa de la Beneficencia, a fin de
+que los nios hospicianos de ambos sexos cantasen un responso por el
+alma del difunto, mediante el pago de una moneda de oro, en calidad de
+limosna.</p>
+
+<p>La segunda parada se efectu delante de la reja del cementerio, debajo
+del gracioso arco de entrada, para que el capelln hiciese la aspersin
+del atad con agua bendita, antes de consignarle al sepulcro. Cuando se
+ejecutaba este acto final y siempre triste, los acompaantes, en actitud
+reverente, permanecieron de pie y descubiertos, formando grupo en torno
+de la huesa.</p>
+
+<p>Jos Dolores Pimienta, Uribe y algunos otros arrojaron un puado de
+tierra sobre el atad de la que fue en vida Josefa Alarcn y Alconado,
+no menos distinguida por su belleza que por sus desgracias, su ardiente
+amor de madre y prcticas religiosas de sus ltimos aos; y el primero,
+que haca de cabeza del duelo, al darles las gracias a sus amigos y
+despedirlos, no pudo evitar que se le humedecieran los ojos, acaso
+porque se le vino a la mente en aquel instante el cuadro de su
+idolatrada Cecilia, transida del dolor y desmayada en brazos de
+Nemesia.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_IIId" id="Capitulo_IIId"></a><span class="smcap">Captulo III</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Qu es la vida? Por perdida<br />
+Ya la di,<br />
+Cuando el yugo<br />
+Del esclavo,<br />
+Como un bravo Sacud.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">J. de Espronceda</span></p></div>
+
+
+<p>A mediados de enero volvi del campo la familia de Gamboa: los criados
+por mar, los amos por tierra. Leonardo lleg algunos das despus.</p>
+
+<p>Lo primero que hizo doa Rosa en la ciudad fue darle licencia o papel a
+Mara de Regla para buscar acomodo o amo. El papel (as se le llama por
+antonomasia en Cuba) en cuestin, firmado por don Cndido, rezaba poco
+ms o menos como sigue: Concedo papel a mi esclava Mara de Regla, para
+que en el trmino de diez das de la fecha busque acomodo o amo en la
+ciudad. Es criolla, racional, inteligente y gil, sana, robusta, no ha
+padecido nunca enfermedad, no tiene tacha conocida, sabe coser de llano,
+entiende de lavar y aplanchar, de cuidar nios y enfermos. Se le da
+papel porque ella lo ha pedido. No ha conocido ms amos que aqul donde
+naci y el que ahora la vende. Habana, etc.</p>
+
+<p>Despachado este asunto, que doa Rosa juzgaba de mucha importancia, se
+ocup del negro fugado. Achacaba toda la culpa del suceso al Mayordomo,
+motivo por el cual en la primera oportunidad se le fue a las barbas con
+la irnica inquisicin de:</p>
+
+<p>&mdash;Supongo que Vd. ha hecho muchas diligencias para averiguar el paradero
+de Dionisio.</p>
+
+<p>&mdash;S, mi seora doa Rosa, varias, muchas diligencias, contest l
+embarazado, pues menta como un turco. Slo que estos negros... vamos,
+son el mismo dianche. Saben agazaparse... Vaya que si saben!</p>
+
+<p>&mdash;Veamos qu ha sacado Vd. en limpio.</p>
+
+<p>&mdash;Poca cosa, mi seora, casi nada. Se dijo que le haban muerto de una
+pualada, y... pare Vd. de contar. Porque no habindose levantado
+sumaria del hecho, que yo sepa, ni aprehendido al hechor, ni enterrado
+al muerto, he supuesto, suposicin bien fundada, me parece, que lo de la
+pualada ha sido mero rumor, una farsa, esparcido quizs por el mismo
+Dionisio para desorientar y evitar que le sigan la pista. Digo a Vd., mi
+seora doa Rosa, que saben mucho estos negros, mucho...</p>
+
+<p>&mdash;Quedo enterada, dijo la seora en su despecho. Luego aadi: Pues es
+preciso que aparezca ese negro.</p>
+
+<p>&mdash;Preciso, repiti don Melitn.</p>
+
+<p>&mdash;Muerto o vivo ha de estar en alguna parte, agreg doa Rosa.</p>
+
+<p>&mdash;Eso digo yo, dijo el Mayordomo.</p>
+
+<p>&mdash;Nada ha dicho Vd. de provecho, exclam doa Rosa incomodada. Cmo es
+que no se le ha ocurrido poner un avisito en el <i>Diario</i>?</p>
+
+<p>&mdash;Vaya que s se me ha ocurrido, seora doa Rosa, replic el hombre,
+contento de poder vindicarse. Se me ha ocurrido ms de una vez, muchas.
+S, seora, se me ha ocurrido.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, por qu no lo ha puesto en planta?</p>
+
+<p>&mdash;Pues ah est el ajo de la dificultad, mi seora doa Rosa. Es que no
+s como redactar esos avisos. Jams las he visto ms gordas. Cosa
+natural; en mi pueblo no haba gacetas.</p>
+
+<p>&mdash;La cosa es lo ms fcil del mundo. No recuerda Vd. las seas de
+Dionisio? Su figura? Su empaque? Negro criollo, prieto rechocho,
+marcado de viruelas, cara redonda, grandes entradas, boca grande, nariz
+chata, buenos dientes, ojos saltones, cuello corto, aire aristocrtico,
+oficio cocinero, sabe leer, debe darse por libre, falta de la casa de
+sus amos desde <i>tal</i> fecha; se dar una buena gratificacin al que lo
+capture y entregue en <i>tal</i> parte, haciendo responsable a daos y
+perjuicios, etc., etc. Todo como se lee cada da en el <i>Diario</i>, bajo el
+epgrafe o como se llame, de... <i>Esclavos prfugos.</i></p>
+
+<p>&mdash;Ya, ya, me parece bien dicho todo eso, seora doa Rosa. Suena
+lindamente de palabra, mas cjase la pluma y pngase en el papel...
+Declaro sin vergenza, mi seora, que no me da el naipe en achaque de
+escritos para gacetas. Claro, yo no nac para gacetillero, y el que no
+naci para casado, dice el refrn, que no engae a la mujer.</p>
+
+<p>&mdash;En muy poca agua se ahoga Vd., don Melitn. Se atrevera Vd. a
+repetir lo que acabo de decirle?</p>
+
+<p>&mdash;Creo que s. Talento me falta, memoria no, me sobra.</p>
+
+<p>&mdash;Est bien. Pues para que no se olvide, ahora mismo se va Vd. a la
+imprenta del Diario. Se halla en esta calle, pasados los portales del
+Rosario, una casa de zagun, con dos ventanas de espejo, donde antes se
+jugaba a la lotera de cartones... Ah. Entra Vd. y busca a don Toribio
+Arazoza, el redactor. No puede Vd. equivocarse: es hombre de facha
+ordinaria, gordifln, barbudo... Casi nunca se afeita, siempre se re
+con los labios, no con el semblante... Vd. me entiende. Pues a se le
+relata Vd. cuanto le he dicho de Dionisio, que l sabe cmo se redactan
+los avisos sobre esclavos prfugos.</p>
+
+<p>Apenas sali don Melitn, doa Rosa levant los ojos y las manos juntas
+al cielo, y exclam:&mdash;Ah! Qu Mayordomo tan bruto tiene mi marido! Por
+milagro anda en dos pies.</p>
+
+<p>A la vuelta de ste de la imprenta, le despach el ama en una volante de
+alquiler, camino del Cerro, para inquirir si ya haba sido conducido
+Dionisio al depsito de negros cimarrones que tena establecido el
+Consulado de Agricultura y Comercio de La Habana e isla de Cuba,
+contiguo al elegante sitio de recreo de los seores condes de
+Fernandina. No se hallaba all el prfugo, por la sencilla razn de que
+slo se remitan a ese depsito general aquellos negros de las fincas
+rurales que, alzados a los montes, se cogan vivos con perros, y que,
+por su ignorancia o malicia, no poda averiguarse de pronto el nombre de
+sus legtimos dueos.</p>
+
+<p>Pesquisas tan infructuosas empezaban a sembrar el desaliento en el nimo
+de doa Rosa, cuando se present en su casa un negro en traje militar
+para pedirla con la mayor cortesa una audiencia de pocos minutos. Le
+midi ella de alto a bajo con una mirada inquisitiva, y dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Tond?</p>
+
+<p>&mdash;Muy humilde criado de la seora, contest l haciendo un arco de su
+esbelto cuerpo.</p>
+
+<p>&mdash;Qu se ofrece? pregunt seria doa Rosa.</p>
+
+<p>&mdash;No es de la seora un aviso sobre un moreno huido?...</p>
+
+<p>&mdash;S.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo se llama el moreno? y perdone la seora...</p>
+
+<p>&mdash;Dionisio.</p>
+
+<p>&mdash;Dionisio Jaruco?</p>
+
+<p>&mdash;No, Gamboa, pues es mi esclavo. Bien que, como criollo de Jaruco, no
+es extrao que pretenda pasar por ese apellido.</p>
+
+<p>&mdash;El mismo que yo sospechaba. En el baile de corte que dio la gente de
+color all afuera la antevspera de Nochebuena, conoc a un moreno que
+se deca Dionisio Jaruco. Sus seas corresponden fielmente con las que
+le dan en el <i>Diario</i>, y creo no me ser difcil cogerlo, si la seora
+me concede el permiso para buscarlo.</p>
+
+<p>&mdash;Regalara dos onzas de oro al que lo capturase, tres, cuatro,
+cualquier dinero. Ha cometido una gran falta y deseo castigarlo cual
+merece. Temo que se resista. El la echa de guapetn.</p>
+
+<p>&mdash;No tenga la seora pena por eso. Se lo voy a traer amarrado codo con
+codo.</p>
+
+<p>&mdash;Mi regala es segura.</p>
+
+<p>&mdash;No me lleva el dinero, me lleva solamente aquello de que quien la debe
+que la pague. Cumplo con las rdenes de mi jefe, el Excelentsimo seor
+don Francisco Dionisio Vives, que, con la aprobacin de S. M. el Rey,
+que Dios guarde muchos aos, me ha comisionado para prender a los
+delincuentes de color.</p>
+
+<p>Sala temprano Mara de Regla de la casa en la calle de San Ignacio;
+llamaba a la puerta de la de mejor apariencia, mandaba el papel a la
+seora, y sentada en el umbral, mientras descansaba vena la respuesta,
+reducida invariablemente a que el ama tena bastantes criados y no
+necesitaba ninguna de alquiler. Tenase por denigrativo entre la gente
+de color el servir a otra persona que el amo, gnero de idiosincrasia de
+que no tuvo Mara de Regla ni sospecha sino al cabo de muchos chascos y
+desengaos parecidos al que acaba de mencionarse. En realidad no
+abrigaba ella intencin ni esperanza de obtener alquilador o amo: ambas
+cosas la repugnaban altamente, estimando uno u otro extremo como la
+mayor desgracia que podra sobrevenirla. Si hubiera sido mujer capaz de
+mostrar en el rostro a primera vista las emociones del espritu, el ms
+miope habra podido observar cmo se enrojeca de la vergenza cada vez
+que sacaba el papel del seno para darlo al criado que vena a abrirla la
+puerta.</p>
+
+<p>Su intencin, su esperanza, el deseo ms vehemente de su alma al
+solicitar la vuelta a La Habana, fue buscar a Dionisio para unirse a l
+si estaba vivo, o quitarse la vida si haba muerto. Por eso, lejos de
+sentirlo, experimentaba una especie de regocijo secreto siempre que la
+devolvan el papel acompaado de un no, seco y decisivo. Pero el plazo
+que la haban concedido era, sobre corto, fijo; ya haban cursado varios
+das en vanas diligencias; si se cumpla y no presentaba alquilador ni
+amo, qu hara su seora, mujer de carcter tan firme y severo con sus
+esclavos? En estos crticos momentos su hija Dolores la revel la
+substancia de la conversacin que doa Rosa acababa de tener con Tond,
+cuyo nombre y hechos andaban en boca de todos; y aguijada por el temor
+de perder de una vez a su adorado Dionisio, resolvi dedicar los pocos
+das que del plazo fatal la restaban, a la consecuencia del que ya era
+el nico objeto de su existencia.</p>
+
+<p>Tomando lengua, se dirigi una maana temprano al mercado de la Plaza
+Vieja, uno de los dos que entonces existan dentro de los muros de la
+ciudad. Era aquel un hervidero de animales y cosas diversas, de gentes
+de todas condiciones y colores, en que prevaleca el negro; recinto
+harto estrecho, desaseado, hmedo y sombro, circunscrito por cuatro
+hileras de casas, quizs las ms alterosas de la poblacin; todas, o la
+mayor parte, de dos cuerpos, el bajo con anchos portales de alto puntal,
+que sostenan balcones corridos de madera.</p>
+
+<p>Al pie de uno de los pilares de aqullos se apoy Mara de Regla y se
+estuvo largo rato contemplando en melanclico silencio el abigarrado y
+revuelto cuadro del mercado. Todo all era nuevo para ella. En el
+centro se alzaba una fuente de piedra, compuesta de un tazn y cuatro
+delfines que vertan con intermitencias chorros de agua turbia y gruesa
+que, sin embargo, recogan afanosos los aguadores negros en barriles
+para venderla por la ciudad a razn de medio real de plata uno. De ese
+centro partan radios o senderos, nada rectos por cierto, en varias
+direcciones, marcados por los puestos de los placeros, al ras del piso,
+en la apariencia sin orden ni clasificacin ninguna, pues al lado de uno
+donde se vendan verduras u hortalizas, haba otro de aves vivas, o de
+frutas, o de caza, o de races comestibles, o de pjaros de jaula, o de
+legumbres, o de pescados de ro y de mar, todava en la cesta o nasa del
+bote pescador; o de carnes frescas servidas en tablas ordinarias
+montadas por sus cabezas en barriles o en tijeras movibles; y todo
+respirando humedad; sembrado de hojas, cascaras de frutas y de maz
+verde, plumas y barro; sin un cobertizo ni un toldo, ni una cara
+decente; campesinos y negros, mal vestidos unos, casi desnudos otros;
+vaharadas de varios olores por todas partes; un guirigay chilln y
+desapacible, y encima el cielo azul, visto como a travs de una
+claraboya, en que apareca uno que otro volador celaje, imitando, ya
+transparente cendal, ora las alas de ngeles invisibles.</p>
+
+<p>Entraban en la plaza y salan de ella negros y negras; stas con el
+propsito de hacer la provisin diaria de casa de sus amos, aqullos con
+el de procurarse al precio de por mayor las carnes, verduras o frutas
+que revendan al por menor dentro de la ciudad o en sus barrios
+extramuros: trfico ste, de paso sea dicho, bastante lucrativo en no
+pocos casos.</p>
+
+<p>Haba algo en el traje nuevo de prusiana que vesta Mara de Regla; en
+el modo de llevar el pauelo de seda con que se velaba a medias los
+mrbidos hombros y el de Bayaj con que se cubra las pasas; en el color
+negro lustroso de la cara y brazos desnudos y torneados, anunciando
+salud y robustez; en su aspecto general de forastera; en la tristeza o
+timidez que su semblante y actitud revelaban, haba algo, decimos, en
+todo esto, que no poda menos de llamar la atencin, an de las personas
+indiferentes y muy ocupadas de sus propios quehaceres.</p>
+
+<p>Pero todas, quier curiosas, quier compasivas o naturalmente
+observadoras, ya entrando en la plaza, ya saliendo de ella, le echaban
+una mirada de travs a la ex enfermera, y seguan de largo. Su actitud
+aparentemente contemplativa (de ningn modo su traje) haca sospechar a
+primera vista que la aquejaba una dolencia extraa, o que, siendo
+demasiado novicia o corta de genio, no acababa de tender la mano y pedir
+una limosna por el amor de Dios al transente. Cualquiera de estos
+motivos era bastante para enfriar la compasin y apagar la curiosidad en
+la clase de gente que acuda al mercado. Solamente una negra gruesa, con
+tendencia a la obesidad, y de fisonoma franca y alegre, que sala con
+un tablero lleno de carne a la cabeza, tuvo suficiente resolucin para
+detenerse delante de la cuitada forastera, preguntndole de un modo
+brusco, mas benvola expresin:</p>
+
+<p>&mdash;Ah! <i>Critiana!</i> Qu hace ah <i>par</i>? Qu ha <i>perdi</i>?</p>
+
+<p>&mdash;Mi marido, contest de plano Mara de Regla.</p>
+
+<p>Lo inopinado de la pregunta no la dio tiempo a ocultar aquello que ms
+fijo tena en el pensamiento.</p>
+
+<p>&mdash;Su <i>maro</i>! replic asombrada la carnicera. <i>Pu chatelo a busc.</i></p>
+
+<p>Remed con esto el dicho de los muchachos en el juego de la gallina
+ciega.</p>
+
+<p>&mdash;En eso ando (repuso la ex enfermera con un suspiro lastimero) hace
+mucho tiempo.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo <i>cuanta</i>?</p>
+
+<p>&mdash;Uf! Como doce aos.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Oj! La va de un critiana. Cmo ama su maro?</i></p>
+
+<p>&mdash;Dionisio.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Dionisia! Dionisia! No mi ricorda. Ande viva?</i></p>
+
+<p>&mdash;Yo no s. Por eso lo busco.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Ut no e de la suid?</i></p>
+
+<p>&mdash;No, no soy de la ciudad. He vivido en el campo ms de doce aos.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Anj! Ut deja su maro atr?</i></p>
+
+<p>&mdash;Yo no lo dej, mis amos me separaron de l.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Ut e cravo, no?</i></p>
+
+<p>&mdash;S, esclava soy por desgracia. Me han tenido desterrada en la Vuelta
+Bajo por todo el tiempo que le he dicho, y hace pocos das que me
+trajeron a la ciudad para buscar amo o una persona que me alquile. Aqu
+en el seno tengo el papel. De tanto guardarlo ya est sucio. He andado
+de ceca en meca y no he encontrado quien me compre, ni me tome en
+alquiler. Estoy cansada, aburrida, y ahora busco a mi marido que
+desapareci de casa en los das de Pascuas.</p>
+
+<p>&mdash;Venga <i>colmga</i>, dijo la carnicera; y mientras suban por la calle del
+Teniente Rey o Santa Teresa, pregunt:&mdash;<i>Cmo ama ut?</i></p>
+
+<p>&mdash;Yo soy Mara de Regla Santa Cruz, para servir a usted.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Ah! Ut e sija de Dolore Santacr?</i></p>
+
+<p>&mdash;No. Dolores y yo fuimos esclavas de los seores condes de Jaruco. A la
+muerte del seor Conde, viejo, nos vendieron en pblica subasta para
+pagar las costas de la testamentara y las deudas. Yo estaba recin
+casada con Dionisio, y por fortuna nos compr juntos don Cndido Gamboa,
+comerciante de esclavos de frica. Desde entonces no s de Dolores. La
+conoce Vd.?</p>
+
+<p>&mdash;<i>La conoca bien, bien. Dolore vende carne, vende fruta, vende to, y
+Dolore se liberta. Depu, Dolore me saca del barrac. Aqu tiene la
+jierre entoava.</i> (Sobre el homplato derecho se le vean las iniciales
+G. B. marcadas con un hierro candente) <i>Dolore compra un casite y yo
+vende carne, vende duse y vende to pa elle. Yo trabaja, trabaja y mi
+liberta tambi. Lo branco mete pleito con Dolore, Dolore mete pleito con
+lo branco y le ecribn, y le ajob, y le procura y se ju se come le
+dinero, la casite, to que Dolore tien. Dolore se pone loco y ahora elle
+et serr a San Dionisia.</i></p>
+
+<p>&mdash;Pobrecita! No saba su triste suerte. Loca! Qu llama Vd. San
+Dionisio?</p>
+
+<p>&mdash;<i>La casa de lo loca que ha jecho la goberna.</i></p>
+
+<p>&mdash;Me parece que si las cosas siguen como van, un da de stos voy a
+hacerle compaa a Dolores en la nueva casa de San Dionisio.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Si ut quie trabaj, yo le da trabaja pa jace dinera.</i></p>
+
+<p>&mdash;Estoy dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de ganar dinero y ver
+si puedo libertarme con mi marido y mis hijos. Dnde vive Vd.?</p>
+
+<p>&mdash;<i>Vive ne la calle Ancho.</i></p>
+
+<p>&mdash;Dnde es eso?</p>
+
+<p>&mdash;<i>All fuer. Yo tien maro. Mosotro no son cas por le iglese. Elle e
+carretiller, que vende agua, y yo vende carne, mantec, geve, frute, to
+que pu.</i></p>
+
+<p>&mdash;Cmo se llama Vd.?</p>
+
+<p>&mdash;<i>Me ama Ginoveve Santa Cr. Mi maro e Tribusio Polanca. Elle tien
+uno sijo amao Malanga que ha sacao mala cabesa. Ha matao ma branco!...
+Tond lo coge como ratn con quesa le dominga depu de Nio perdo,
+cuando diba nel entierre de a Chepa Alarc.</i></p>
+
+<p>&mdash;Chepilla Alarcn? repiti preguntando Mara de Regla.</p>
+
+<p>&mdash;<i>S, s, agrego Genoveva. Le meme. Asn se amaba. Ha perdo un gen
+caserite.</i></p>
+
+<p>&mdash;Tena una nieta?</p>
+
+<p>&mdash;<i>S, tube un. Ma linde! Ah! qu bunite! No la ha vito ma bunite en
+la va.</i></p>
+
+<p>En este punto, trayendo la calle del Aguacate, las dos negras cruzaron
+la de O'Reilly, e indic de paso Genoveva, con el dedo, a Mara de Regla
+la casita, entonces cerrada, donde haba fallecido la anciana de que
+hablaban. En la inmediata calle de la Bomba, la gua torci a la
+izquierda y llam a la tercer puerta de la derecha con el acostumbrado
+pregn de: <i>Caserite! No mi toma na hoy?</i></p>
+
+<p>Respondi al llamado nada menos que Nemesia Pimienta, slo conocida de
+la vendedora como su parroquiana reciente, desconocida del todo para la
+ex enfermera del ingenio de <i>La Tinaja</i>. Mientras aquella serva la
+carne de puerco, la manteca y los huevos que le pidieron, sta que se
+haba quedado algo atrs, cosida al batiente cerrado, registr a su
+sabor una buena porcin de la sala. Arrimada a la testera de frente para
+la calle, se hallaba sentada en un columpio con los pies apoyados en el
+travesao de la silla que tena delante, una joven que a Mara de Regla
+le pareci blanca. De este color era su vestido; pero negro el del
+pauelo de batista que cea su torneado cuello; negro el del copioso
+cabello hecho dos trenzas que coronaba la bien modelada cabeza; negro el
+de los zapatos de carro de oro que aprisionaban sus piececitos de
+elevado empeine y arqueado puente; la hermosa desconocida vesta luto en
+el cuerpo y en el corazn, segn la honda tristeza que anunciaban, tanto
+su semblante como su actitud. Por las prendas de ropa que se vean en el
+suelo, en el respaldo de la silla y en su mismo regazo, se echaba de ver
+que cosa; de cuya labor no levant los ojos sino en los momentos en que
+su compaera, que se ocupaba del mismo modo, abra la puerta de la calle
+y ayudaba a deponer en el quicio el tablero pesado de la vendedora.</p>
+
+<p>Para que se fijara la imagen hechicera de la enlutada en la viva memoria
+de Mara de Regla, no pudo ser ms propicia la ocasin; y de tal modo
+fue as, que luego repeta a media voz, paso a paso detrs de su
+protectora:&mdash;La nia Adela! la nia Adela!, comparando all en su
+mente la fisonoma de aqulla con la de la ms joven de sus amas.</p>
+
+<p>Como oyese la carnicera la cantinela, dijo en tono de represin:</p>
+
+<p>&mdash;<i>Ah! Ese nie no ama Adel, ama Sesil.</i></p>
+
+<p>Ms vale callar, pens Mara de Regla, y no replic palabra; pero se
+qued en sus trece, por cuanto sigui creyendo en que haba singular
+semejanza entre su nia y la enlutada de la casa en la calle de la
+Bomba, cuyas seas guard para la primera oportunidad.</p>
+
+<p>Hasta las dos de la tarde anduvieron las negras vagando por las calles
+de la ciudad; y en el medio tiempo logr la carnicera reducir a plata
+los efectos que llevaba en el tablero. Por la puerta llamada
+popularmente de la Muralla, salieron a la Alameda y se sentaron en un
+asiento de piedra, protegido por un rbol frondoso, entre el antiguo
+caf de Atenas y la estatua de Carlos III.</p>
+
+<p>De una mugrienta bolsita de caamazo cuya boca se recoga con un
+bramante, y que Genoveva llevaba en el seno, sac y cont hasta doce
+pesos en pesetas sevillanas, reales y medios de plata, de los cuales,
+deducidos los siete, poco ms o menos, costo de las mercancas
+negociadas, rest una ganancia neta de cinco duros. No se requera
+conocimiento de los nmeros para hacer la cuenta, ni de ms convincente
+argumento para probar lo remunerativa de aquella industria. Convencida
+de ello, se decidi a adoptarla Mara de Regla.</p>
+
+<p>Hablaba despus ella de lo que se deca respecto de su marido, de la
+herida que haba recibido en ria, por aquel mismo barrio, y de su
+desaparicin desde la vspera de Nochebuena. Entonces record Genoveva
+haber odo decir a Malanga, que por esa fecha haba amparado a un moreno
+que encontr mal herido a la entrada de la calle Ancha. Esta especie la
+haba corroborado en todas sus partes el carretillero aguador, quien
+momentos antes que su malvolo hijo, segn se recordar, pas por all y
+no se detuvo porque juzg muerto al herido. Preso en la crcel Malanga,
+no era fcil averiguar de pronto quin fuese, ni qu se haba hecho el
+moreno herido; pero Mara de Regla se convenci que no poda ser otro
+que Dionisio, y se propuso explotar en todos sus alcances datos tan
+preciosos.</p>
+
+<p>En este punto de la conversacin de las dos mujeres, pas a caballo por
+delante de ellas, y atraves el centro del Campo de Marte, en direccin
+de la calzada de San Luis Gonzaga, el joven negro militar, de que hemos
+hablado varias veces.</p>
+
+<p>&mdash;Tond!, dijo Genoveva indicndoselo a su compaera.</p>
+
+<p>Sin poderlo remediar, a su vista diole un vuelco el corazn a Mara de
+Regla. Es que crey ver a Dionisio en las garras de aquel joven
+intrpido que portaba sable, que la ley protega, y que el prestigio de
+sus muchos actos de valor heroico haca casi invulnerable. Se puso en
+pie por un impulso desconocido, dio algunos pasos en la direccin que
+llevaba cuando le perdi de vista tras la nube de polvo que levantaban
+las patas de su veloz caballo en la distante calzada, retrocedi al
+asiento y se desplom sin habla junto a su asombrada amiga.</p>
+
+<p>Fue causa este ligero incidente para que las dos mujeres tardaran
+todava algn tiempo antes de ponerse de nuevo en camino. Pero no bien
+entraron en la calle Ancha, echaron de ver desusada agitacin y extrao
+movimiento de pueblo. Hombres, mujeres y muchachos corran como
+desatentados en opuestas direcciones. Los ms se refugiaban en sus
+casas, cerraban las puertas con estrpito y se asomaban a los postigos
+de las ventanas para preguntar al vecino o al transente el motivo de
+aquellas carreras, cerramientos de puertas y exclamaciones. Este
+contestaba:&mdash;Un fuego en Jess del Monte; el otro:&mdash;Un levantamiento de
+negros en la tenera de Xifr; aqul:&mdash;Un robo en la calle de las
+Figuras; quin:&mdash;Un <i>matado</i>.</p>
+
+<p>El ltimo en hablar fue el nico que se acerc a la verdad, confirmando
+la noticia algo despus de las tres de la tarde, con muchos aspavientos
+y palabras inconexas, el carretillero o aguador Polanco. Muy conocido en
+el barrio, su aparicin en la calle Ancha fue saludada con un escopeteo
+graneado y cruzado de preguntas de ventana a ventana. Ocioso era aquel
+trabajo, porque l de <i>motu propio</i> vena anunciando la muerte alevosa
+de Tond, delante de la zapatera de la calle de Manrique esquina a la
+de la Maloja.</p>
+
+<p>Por Malanga, preso en la crcel pblica, haba averiguado Tond el asilo
+de Dionisio Gamboa, y corri a prenderlo con aquella confianza y
+descuido que nacen del valor llevado hasta la temeridad. Llamado a la
+puerta del obrador por un hombre tan conocido como Tond, no pudo
+Dionisio equivocar sus intenciones, y desde luego, form su resolucin.
+Se levant del banco en que trabajaba, y se acerc con las manos a la
+espalda, en ademn de entregarse.</p>
+
+<p>El movimiento de avance por parte del prfugo determin otro opuesto por
+parte del perseguidor, que le fue fatal. Grande, como se ha dicho, era
+el desnivel de la calle, y haba adems detenida entonces a la puerta de
+la zapatera una volante alquilona que obstrua el paso. Para hacer
+campo, Tond, ya desmontado, retrocedi corto trecho; descuido ste de
+que se aprovech en el instante el astuto cocinero, para metrsele
+dentro y abrirle el vientre de lado a lado con el mismo trinchete de que
+se serva para las reparaciones de la suela de los zapatos. Herido y
+todo el heroico Tond, persigui al asesino, cayendo exnime a poco
+andar en medio de la honda calle.</p>
+
+<p>El hecho es histrico en casi todos sus pormenores.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_IVd" id="Capitulo_IVd"></a><span class="smcap">Captulo IV</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Qu soar con el que adora,<br />
+y qu sufrir cuando tarda,<br />
+y qu temer cuando llega,<br />
+y qu llorar si se marcha?</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">J. Velarde</span></p></div>
+
+
+<p>En una maana del benigno enero diole a Cecilia un vuelco el corazn, y
+dijo entre s:&mdash;Eh! Viene l hoy. Y desde ese momento no pudo pensar en
+otra cosa, ni hacer nada de provecho. Veces infinitas se asom al
+postigo de la ventana, creyendo la cuitada que as apresurara la venida
+del objeto de sus ansias; y otras tantas se dej caer, desfallecida de
+alma y cuerpo, en el columpio arrimado a la testera opuesta.</p>
+
+<p>De poco le vali el volverse toda odos y ojos. Por el contrario, tal
+era la ofuscacin de sus sentidos, que escuchando no oa, mirando
+intensamente no vea. Esto explica por qu se pasaron algunos segundos
+antes que ella realizase la presencia del amante, llenando el hueco de
+la entornada puerta de la calle, cual en un espejo su imagen adorada.
+Entonces, olvidada por completo de sus propsitos de venganza, de los
+desdenes anteriores, de los supuestos agravios recibidos con sus
+veleidades y su marcha al campo, corri a su encuentro con los brazos
+abiertos, le bes y se dej besar por l en el delirio de la pasin. No
+cabe duda, el hecho de la corta ausencia haba obrado el milagro de
+convertirlos en ntimos amigos, en cariosos hermanos, en ternsimos
+amantes.</p>
+
+<p>&mdash;Ests sola? la pregunt l.</p>
+
+<p>&mdash;Sola, contest ella con lnguida expresin.</p>
+
+<p>&mdash;Me esperabas? agreg tiernamente tenindola estrechada todava por la
+cintura.</p>
+
+<p>&mdash;Con el alma y con la vida, repuso la joven en su amoroso entusiasmo.</p>
+
+<p>&mdash;Quin te dijo que yo vena hoy?</p>
+
+<p>&mdash;El corazn!</p>
+
+<p>La bes de nuevo en los ojos y en la boca, y aadi:</p>
+
+<p>&mdash;Te hallo plida y ms delgada que a mi partida para el campo.</p>
+
+<p>&mdash;Le parecen poco las noches y los das que he pasado sin pegar los
+ojos velando a mamita? Tampoco han faltado otros sinsabores...</p>
+
+<p>&mdash;Cundo se enferm tu abuela?</p>
+
+<p>&mdash;Desde el ao pasado mamita no gozaba de salud. Pero su gravedad se
+puede decir que principi la vspera de Nochebuena. Cuando yo llegu, a
+eso de las dos de la madrugada, la encontr con una calentura que
+volaba... No se levant ms.</p>
+
+<p>&mdash;Dnde habas estado t hasta esa hora?, pregunt el joven
+sorprendido.</p>
+
+<p>&mdash;En una parte.</p>
+
+<p>&mdash;En qu parte?</p>
+
+<p>&mdash;Oh! En una parte.</p>
+
+<p>&mdash;Me dirs dnde?, la pregunt Leonardo ponindose serio.</p>
+
+<p>&mdash;Espero que me diga Vd., antes dnde ha estado todo ese tiempo, replic
+ella no menos seria, tratando de herir por los mismos filos.</p>
+
+<p>&mdash;Yo he estado donde t sabes.</p>
+
+<p>&mdash;Ya, en el campo, Vd. me lo dijo, pero se fue Vd. por mi voluntad?</p>
+
+<p>&mdash;Ah! Vengativa! Esas teniendo? Segn eso, t has estado en <i>una
+parte</i> por pique conmigo.</p>
+
+<p>&mdash;Por pique no. No tengo nada de vengativa. Ni un tantico. Lo que yo no
+quiero, lo que no puedo aguantar es que me la den de boba. Fue Vd. a
+divertirse con sus amigas en el campo, haba de quedarme en casa
+encerrada como monja? No faltara ms.</p>
+
+<p>&mdash;Fui de mala gana. Hubiera preferido quedarme, pero mam se propuso
+llevarme... No te lo dije as?</p>
+
+<p>&mdash;Me lo dijo con la lengua.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no digo mentira.</p>
+
+<p>&mdash;No tiene Vd. la boca debajo de la nariz como los dems hombres? Va
+que s. Ninguno dice mentira. Qu! Sera un pecado. Pero cul de Vds.,
+si se ofrece, no engaa a la mujer ms buena del mundo?</p>
+
+<p>&mdash;Qu sabes t de eso?</p>
+
+<p>&mdash;Mucho ms de lo que Vd. se figura. Muy lpero ha de ser el que se
+burle de m.</p>
+
+<p>&mdash;No hables boberas y dejmonos de cosas que no tienen fundamento. Es
+gana que busques motivos de quejas. T no puedes ponerte <i>brava</i>
+conmigo. Dime, en dnde estuviste la vspera de Nochebuena?</p>
+
+<p>&mdash;De mal a mal?</p>
+
+<p>&mdash;De bien a bien, cielo mo. De ti no quiero ni la gloria de por fuerza.</p>
+
+<p>&mdash;Eso s. Pues vena del baile de etiqueta que dio la gente de color en
+la casa de Soto, all afuera.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo fuiste?</p>
+
+<p>&mdash;A pie.</p>
+
+<p>&mdash;No quiero decir eso. Quin te convid? Con quin fuiste al baile?</p>
+
+<p>&mdash;Me convid Uribe el sastre, que fue uno de la comisin, y fui al baile
+con Clara su mujer, con Nemesia y con Jos Dolores su hermano...</p>
+
+<p>Leonardo torci el ceo y no supo ni pudo ocultar su disgusto.</p>
+
+<p>&mdash;El que se pica ajos come, dijo Cecilia sonriendo. Qu dir yo cuando
+recuerde que Vd. fue al campo para seguir a una guajira?</p>
+
+<p>&mdash;Veo que no pierdes la ocasin de zaherirme, dijo Leonardo disimulando
+su desazn. Y me parece que seras capaz de querer a cualquier hombre
+con tal de darme <i>caritate</i>.</p>
+
+<p>&mdash;No tanto, ni tan calvo que se le vean los sesos. Hay muchos hombres a
+quien no podra querer por ms picada que estuviese con el preferido de
+mi corazn.</p>
+
+<p>&mdash;Malo es que t seas de naturaleza celosa y vengativa.</p>
+
+<p>&mdash;Sea Vd. leal y constante y nada tendr que temer de la mujer ms
+vengativa y celosa nacida.</p>
+
+<p>&mdash;Con las celosas no valen la lealtad ni la constancia del amante ms
+fino. Mucho menos valen si t das entrada a hombres con quien no debes
+ligarte.</p>
+
+<p>&mdash;A quin he dado yo entrada? Vamos, explquese.</p>
+
+<p>&mdash;Quieres orlo de mi boca? Quin te acompa al baile estando yo
+ausente? Con quin bailaste? En casa de quin vives ahora?</p>
+
+<p>&mdash;Y eso es lo que Vd. llama darle entrada a los hombres?</p>
+
+<p>&mdash;Por ese camino al menos se va derecho al corazn de las mujeres.</p>
+
+<p>&mdash;No al mo que est forrado y claveteado en cobre. Pero si de alguno no
+debe Vd. abrigar recelo es del hermano de Nene. Entre nosotros no ha
+cabido nunca, creo yo, ms que una sincera y desinteresada amistad.
+Nosotros nos conocemos y tratamos desde chiquitos. Hemos jugado juntos a
+la gallina ciega y a la lunita, hemos crecido el uno al lado del otro
+sin pensar en amores, al menos por mi parte. S que siente por m un
+cario entraable; s que se desvive por m; s que su mayor delicia es
+serme til; s que tiene orgullo en adivinar mis pensamientos; s que si
+le pido un favor se aflige y se culpa a s mismo porque no se adelant a
+mi deseo; s que no consentir me ofendan ni las moscas; s que es capaz
+de cometer cualquier locura por agradarme; s que me cree el <i>non plus
+ultra</i> de las mujeres; s que tiene celos de Vd. que se lo comen vivo;
+pero an no me ha hecho una declaracin de amor. Sabe, el pobre, porque
+no tiene un pelo de tonto, que yo no he de quererlo, ni casarme con l
+en la vida. Muchas veces lo he sorprendido mirndome cual se mira a las
+santas; yo he hecho como si no lo notase o entendiese y l no se ha
+atrevido a declararse. De aqu no ha pasado desde que nos conocemos. En
+su trato es una dama, muy galn y respetuoso con las mujeres, bien
+criado con los hombres; slo le falta la cara blanca para ser un
+caballero en cualquier parte. Le hablo con esta claridad de Jos Dolores
+porque se me figura que a Vd. no le cae en gracia, qu no lo ve con
+buenos ojos.</p>
+
+<p>&mdash;Te engaas, dijo Leonardo alarmado por el hermoso retrato que acababa
+de trazar Cecilia de Jos Dolores Pimienta. No tengo prevencin ninguna
+contra <i>tu amigo</i>. No lo miro con buenos ni con malos ojos, por la
+sencilla razn de que no me cuido si vive o si muere. A m no puede
+hacerme sombra semejante sastrecito. Siento, s, que en estas
+circunstancias hayas credo necesario explicarme la clase de relaciones
+que han existido y existen entre Vds. dos. No me interesa eso en lo ms
+mnimo.</p>
+
+<p>&mdash;A Vd. le corresponde hablar as, a m no. Sera la ms descastada de
+las mujeres si olvidara por un momento los muchos favores que le debo a
+Jos Dolores. El fue mis pies y mis manos, mi todo, durante la
+enfermedad de mamita; l hizo los mandados; l llam varias veces al
+mdico; l trajo las medicinas de la botica; l hizo caldos de gallina
+para la enferma; l vel conmigo a su cabecera; l fue por los leos a
+San Juan de Dios; l corri con el entierro; l llor tanto como yo la
+muerte...</p>
+
+<p>En este punto los sollozos y las lgrimas le cortaron la palabra a
+Cecilia. Despus continu como ofendida por el tono y las frases
+despreciativas que haba empleado Leonardo respecto de Jos Dolores:</p>
+
+<p>&mdash;Hay favores que no se pueden pagar bastantemente; la mujer que los
+olvida no merece el pan que come. Jos Dolores siempre me ha distinguido
+y respetado, y lo que es en el baile sac la cara por m, exponindose a
+la muerte.</p>
+
+<p>&mdash;Con qu motivo sac la cara por ti?</p>
+
+<p>&mdash;Con motivo de haberme ofendido un negro.</p>
+
+<p>&mdash;Por qu te ofendi?</p>
+
+<p>&mdash;Porque me negu a bailar con l.</p>
+
+<p>&mdash;Le desairaste?</p>
+
+<p>&mdash;No. Yo no le conoca. Era un intruso, por qu haba de bailar con l?
+Adems, tena comprometido el minu con Brindis. Tampoco quera yo
+bailar pieza con los negros. Las dos o tres que bail con ellos fue por
+compromiso.</p>
+
+<p>&mdash;El mal estuvo en tu concurrencia a un baile de gente de color...</p>
+
+<p>&mdash;Lo s, lo confieso, me pesar toda la vida haber ido. Eso me parece
+que le apresur la muerte a mamita.</p>
+
+<p>Volvi a llorar Cecilia; y Leonardo, para alejar de su mente aquella
+idea, o para averiguar lo que haba ocurrido dentro y fuera del baile,
+la pregunt:</p>
+
+<p>&mdash;Qu casta de negro era el que te ofendi?</p>
+
+<p>&mdash;No s. En mi vida le haba visto. Tampoco me conoca l a m sino por
+mera inferencia. Creo que me invit a bailar para tener la ocasin de
+insultarme y vengar as un agravio que supuso alguien le haba hecho por
+mi causa.</p>
+
+<p>&mdash;Quin le hizo el agravio?</p>
+
+<p>&mdash;No lo dijo. Slo dijo a gritos que yo tena la culpa de que se viera
+separado de su mujer.</p>
+
+<p>&mdash;Deba estar loco o borracho.</p>
+
+<p>&mdash;Borracho no, ms bien loco. Daba miedo. Tambin me dijo que me vio
+cuando yo gateaba; que saba quien era mi madre y que conoca a mi padre
+como a sus manos.</p>
+
+<p>&mdash;Mal pudo conocer a tus padres, observ Leonardo con aire sentencioso,
+siendo as que eres hija de la Cuna. Disparate!</p>
+
+<p>&mdash;Ah! Escuche, agreg Cecilia recordando: dijo que su mujer fue quien
+me cri, que yo era mulata y que mi madre viva y estaba loca.</p>
+
+<p>&mdash;No se averigu cmo se llamaba ese diablo de negro?</p>
+
+<p>&mdash;S, se supo al fin. Lo reconoci un oficial de la sastrera de Uribe.
+Lo llam por el nombre de Dionisio Gamboa, aunque l sostuvo que no se
+llamaba as, sino Dionisio Jaruco.</p>
+
+<p>&mdash;Ah! Perro! exclam Leonardo apretando los puos al mismo tiempo que
+los dientes. Qu buen novenario merece! Lo llevar, como hay un Dios en
+el cielo, en cuanto se le capture. A bien que ya Tond le sigue la
+pista. No hay tal Dionisio Jaruco ni calabaza. Su nombre s es Dionisio,
+pero su apellido debe ser Gamboa, porque pertenece a mam. El muy
+indigno, mal agradecido, infame, al robo de la ropa antigua de pap ha
+aadido la fuga y dejado a mam sin cocinero. A ningn negro se le han
+consentido en casa ms desvergenzas que a l. Y vase el resultado. La
+pagar. Que se esconda bajo siete estados de tierra, de ah le sacarn.
+Se le castigar cual merece, lo juro. Me parece que si le desuellan vivo
+no paga las que debe. Despus, atreverse a insultarte...!</p>
+
+<p>Arrebatado por la clera, tard algn tiempo en comprender Leonardo que
+haba asustado a Cecilia con tan inoportunas amenazas, adems de ponerse
+en ridculo a sus ojos, pues sta advirti sin esfuerzo que el furor de
+su amante contra el negro no proceda tanto del agravio a ella inferido,
+cuanto de haber dejado la familia sin cocinero. Volviendo sobre sus
+pasos, aunque tarde, aadi el joven:</p>
+
+<p>&mdash;Pero, a todas stas, qu has tenido t que ver con la separacin de
+Dionisio de su mujer? Nada, absolutamente nada. Dudo que fueses nacida
+cuando mam zamp a Mara de Regla, la mujer de Dionisio, por
+escandalosa y desobediente, en el ingenio de <i>La Tinaja</i>. Y si no habas
+nacido, cmo pudo criarte? Ella s cri a mi hermana Adela. Vamos, es
+un disparate, una equivocacin suya, pretexto para desfogarse contigo
+que no podas devolverle el insulto.</p>
+
+<p>&mdash;Para eso, dijo Cecilia con satisfaccin, que le cost caro el meterse
+conmigo. A la salida del baile esper a Jos Dolores en la esquina de la
+calle Ancha. Pelearon con cuchillo y el negro cay a los primeros
+golpes...</p>
+
+<p>&mdash;Muerto? exclam Leonardo, que no esperaba semejante desenlace.</p>
+
+<p>&mdash;Me parece que no. El qued en el suelo quejndose mucho. Le duele a
+Vd. que se le hubiese castigado tan pronto la falta?</p>
+
+<p>&mdash;No, no, se apresur Gamboa a corregir la falta de galantera que
+acababa de cometer manifestando sentimiento por la herida de su esclavo.
+No me duele perder un negro. Tenemos muchos. Siento s que t hayas
+estado por medio. Fue un escndalo. T complicada en un homicidio! Mas
+hablando de otra cosa, qu mdico asisti a tu abuela en su enfermedad?</p>
+
+<p>&mdash;Montes de Oca.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo vino l a curarla?</p>
+
+<p>&mdash;Yo fui por l.</p>
+
+<p>&mdash;Le conocas?</p>
+
+<p>&mdash;De vista.</p>
+
+<p>&mdash;Le conoca tu abuela?</p>
+
+<p>&mdash;Ella s. Mamita fue a verlo a su casa y l vena a verla todos los
+meses.</p>
+
+<p>&mdash;Para curarla?</p>
+
+<p>&mdash;No. Mamita no haba estado casi nunca enferma de mdico.</p>
+
+<p>&mdash;Qu dares o tomares se traan ellos?</p>
+
+<p>&mdash;Mamita reciba una mesada por conducto de Montes de Oca.</p>
+
+<p>&mdash;Una mesada! Ahora recuerdo que hace mucho tiempo Montes de Oca le
+tom a pap en alquiler esa misma Mara de Regla, mujer del cocinero,
+para criar a una nia, hija ilegtima de un amigo suyo. Y he aqu
+descifrado el por qu de la equivocacin de Dionisio. Seguro, se figur
+que t eres la tal nia. Por supuesto, t no fuiste, pero quin saca al
+muy bestia del error? Ni habas nacido entonces. Mira t, despus de eso
+Mara de Regla cri a Adela por cerca de dos aos. Lo que te s decir es
+que esa crianza le ha costado muchos disgustos a mam. Montes de Oca se
+comprometi a pagarle dos onzas de oro a pap por el precio del alquiler
+de Mara de Regla. Sospecho que nunca cumpli, porque l es mal pagador.
+Hallo, pues, extrao, incomprensible, que Montes de Oca le pasara una
+mesada a Vds. No sabes t su origen?</p>
+
+<p>&mdash;No entiendo, contest Cecilia dudosa.</p>
+
+<p>&mdash;Quiero decir, repuso Leonardo, que si t sabes el motivo, la razn, o
+como se llame, del por qu le pasaban la mesada a tu abuela.</p>
+
+<p>&mdash;No lo s; mejor dicho, no me he puesto jams a averiguarlo.</p>
+
+<p>&mdash;T lo sabes y no quieres decrmelo. Lo leo en tus ojos.</p>
+
+<p>&mdash;Mal lector es Vd. entonces.</p>
+
+<p>&mdash;Niego a pie puntillas que Montes de Oca pasaba la mesada por cuenta
+propia.</p>
+
+<p>&mdash;Tambin lo niego yo.</p>
+
+<p>&mdash;Ah! Ves? T sabas y me lo negabas.</p>
+
+<p>&mdash;Vd. no me pregunt eso. Vd. me pregunt que si yo saba el origen o el
+motivo de la mesada, y todava estoy en ayunas. Lo nico que s es que
+Montes de Oca la pasaba por cuenta de un amigo...</p>
+
+<p>&mdash;Que t conoces. No? la interrumpi Leonardo.</p>
+
+<p>&mdash;De vista, contest Cecilia a medias.</p>
+
+<p>Su nombre.</p>
+
+<p>&mdash;Ay! Ese se queda para el curioso lector.</p>
+
+<p>&mdash;Dilo, dilo, la inst el joven cogindole la mano. No deseo saberlo por
+mera curiosidad, sino por algo que te dir despus.</p>
+
+<p>&mdash;Vd. lo conoce como a sus manos.</p>
+
+<p>&mdash;Quin, pues?</p>
+
+<p>&mdash;Su padre de Vd.</p>
+
+<p>&mdash;Mi padre! exclam Leonardo asombrado de la revelacin. Ser posible
+que mi padre lleve la pertinacia....! (Se contuvo y agreg luego:)
+Ests segura?</p>
+
+<p>&mdash;Segursima.</p>
+
+<p>&mdash;Desde cundo le conoces t?</p>
+
+<p>&mdash;Uf! Desde que yo era chiquitica.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo le conocas?</p>
+
+<p>&mdash;De verlo en las calles. A cada rato tropezaba con l. Cuando menos lo
+esperaba lo tena encima. Se pona <i>bravo</i> y me deca muchas cosas: que
+estaba hecha una mataperros, perdida, mal criada, y que iba a hacer que
+me prendieran los soldados.</p>
+
+<p>&mdash;Sabas t su nombre entonces?</p>
+
+<p>&mdash;No, ni lo supe hasta mucho despus, cuando me haba hecho una mujer.
+Conmigo no ha tenido l amistad, con mamita s. De Corpus a San Juan,
+sola hablarle por la ventana, siempre de m.</p>
+
+<p>&mdash;Qu la deca?</p>
+
+<p>&mdash;Nada bueno, por cierto. Le deca, por ejemplo, que me celara de Vd.;
+que no me dejara ir a bailes con Vd., que Vd. era muy enamorado; que
+tarde que temprano me dejara Vd. por otra; en fin, que Vd. estaba para
+casarse con una muchacha muy rica y slo aguardaba a recibirse de
+Bachiller en Leyes.</p>
+
+<p>&mdash;Me sorprende or eso de mi padre. No lo creera si otra persona me lo
+dijera. Qu objeto le lleva verdaderamente en el asunto? Su conducta
+contigo aleja la idea del amor. No est enamorado de ti, no. Tampoco ha
+sido l hombre de enamorarse por andar alegre. Ahora me desengao...</p>
+
+<p>&mdash;Es que mamita tambin estaba opuesta a nuestras relaciones. A la hora
+de su muerte me mand que no lo quisiera a Vd.</p>
+
+<p>&mdash;T no piensas en obedecerla, no es as?, dijo el joven
+apasionadamente.</p>
+
+<p>&mdash;Ya es demasiado tarde, contest Cecilia ponindose colorada. (Despus
+aadi en voz baja:) Dios quiera que no me pese haber desobedecido a
+mamita.</p>
+
+<p>&mdash;Nunca te pesar, repuso Gamboa con calor, te lo juro por lo ms
+sagrado, el haberme querido bien. Veo, entre tanto, que nada de lo que
+me has dicho explica el enredo de la mesada. Por qu, a santo de qu se
+la pasaba mi padre a tu abuela? Ve aqu lo que me encalabrina y
+desespera. Es posible que no contine pasndotela a ti...</p>
+
+<p>&mdash;Tal pienso yo, dijo Cecilia bastante afectada.</p>
+
+<p>&mdash;No es eso lo peor, agreg el joven reflexionando, sino que el mdico
+te cobrar la cura de la enferma. Del rbol cado todos hacen lea.</p>
+
+<p>&mdash;Por esa parte estoy tranquila. En toda la enfermedad de mamita, en vez
+de pedirme estuvo el mdico dndome dinero para los gastos.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo cunto te dio?</p>
+
+<p>&mdash;Como quince onzas de oro. Yo no llev la cuenta... Jos Dolores.</p>
+
+<p>&mdash;Dale con Jos Dolores. No quisiera volver a or su nombre en tu boca.</p>
+
+<p>&mdash;Qu tienes?</p>
+
+<p>Interrumpiose a lo mejor el prolongado dilogo de los amantes por la
+llegada de Nemesia, con grande disgusto de los tres. De Cecilia, porque
+as quedaba sumergida en el mar de confusiones respecto de su suerte
+futura, do la haba arrojado la muerte repentina de su abuela. Con
+disgusto de Leonardo, porque despus de lo averiguado acerca de la
+posicin de Cecilia en aquella casa, comprendi que deba sacarla de
+ella cuanto antes, so pena de perderla para siempre, y no haba tenido
+tiempo de arreglar con su acuerdo el nuevo plan de vida.</p>
+
+<p>Por su parte Nemesia tambin experiment un vivo disgusto; porque sin
+ms argumento ni prueba que la presencia all del temible rival de su
+hermano, cuando le crea ms distante y olvidado de Cecilia, qued
+convencida que ni los celos en ella, ni la ausencia en l, haban obrado
+el milagro de trocar en odio, siquiera en indiferencia, el profundo
+afecto que se profesaban los dos. Pobre Jos Dolores! exclam Nemesia
+entre s. De sta la perdiste. Tontos de nosotros que nos habamos
+halagado con la esperanza de que se quedara en el monte!</p>
+
+<p>&mdash;Est de Dios, hijo, que no ha de ser tuya Celia, dijo Nemesia con gran
+sentimiento, a su hermano cuando volvi de la sastrera.</p>
+
+<p>&mdash;En qu te fundas para darme tan mala noticia?, pregunt el hermano
+alarmado.</p>
+
+<p>&mdash;Me fundo en que <i>l</i> ha vuelto. Los top a los dos esta maana como
+ua y carne.</p>
+
+<p>&mdash;A dnde?</p>
+
+<p>&mdash;En esta sala. Solitos...</p>
+
+<p>&mdash;Luego <i>l</i> no fue al campo para casarse.</p>
+
+<p>&mdash;Casarse! Tal vez se ha casado y ahora anda atrs de la querida.</p>
+
+<p>&mdash;Qu! Crees t que va a sacarla de aqu pronto?</p>
+
+<p>&mdash;Cuando menos... Para ponerle casa.</p>
+
+<p>&mdash;Cuando menos no, dijo Jos Dolores irritado a lo sumo.</p>
+
+<p>&mdash;No. Si la destina para querida, mientras ms pronto se la lleve mejor;
+porque primero me dejo escupir a la cara que hacer el papel de tapa. No
+es <i>l</i> hombre para pasarme la mota y rerse de m. Que no se ponga en
+mi camino. Dnde est ella?</p>
+
+<p>&mdash;Vistindose all dentro. Eso es que lo espera esta noche.</p>
+
+<p>&mdash;Es posible. As ser bueno que me arrime a un lado por ahora. Una
+tragedia le causara ms pesar a ella que a l.</p>
+
+<p>&mdash;Todava no se ha perdido todo, Jos Dolores, dijo Nemesia pensativa.
+Mientras la vida dura, hay esperanza.</p>
+
+<p>&mdash;Qu esperanza, hermana? O l o yo. Los dos juntos no cabemos. Me
+resignara yo a servir de tapa tampoco? Creo que no, Nene.</p>
+
+<p>&mdash;Bobera, Jos Dolores: del lobo aunque sea un pelo. Quin puede decir
+con verdad que es el primero en el corazn de una mujer? <i>Naiden.</i> Ten
+por sabido que ella no es firme ni de ley. Dice una cosa ahora y luego
+otra. Se dobla como la hoja del caimito: ctala colorada, ctala blanca.
+Si t la hubieras odo cuando l se fue para el monte atrs de la
+muchacha blanca..., sabras quin es ella.&mdash;No lo <i>quedr</i> ms en mi
+vida! No volver a verme la cara. Aunque <i>me se</i> arrodille, aunque me
+bese los pies, no le perdonar la que me ha hecho. De m no se burla ni
+el sol de los hombres. Apuradamente, con l no se acabaron para mi. Hay
+muchos, <i>me se</i> sobran. Cuntos, cuntos tan buenos mozos como l no se
+daran santos con una piedra en el pecho con tal que yo los quisiera? No
+ser de las que se quedan para vestir santos o cuidar sobrinos. Juro que
+el primero que me diga j, le digo j. Y veremos quin pierde ms, si l
+o yo.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_Vd" id="Capitulo_Vd"></a><span class="smcap">Captulo V</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>El que excusa la vara, quiere mal
+a su hijo; y el que lo ama, con
+muchas varas lo corrige.</i></p>
+
+<p class="r">Proverbios, XIV, v. 24</p></div>
+
+
+<p>Llegado haba inopinadamente el momento de poner en planta el plan
+ideado por don Cndido antes de su marcha al campo.</p>
+
+<p>La muerte de <i>sea</i> Josefa haba arrojado a Cecilia en brazos de
+Leonardo, el cual, saba su padre, no era tan simple ni tan virtuoso que
+desaprovechase la ocasin que se le presentaba de tomarla por manceba,
+con achaque de ampararla.</p>
+
+<p>Miraba don Cndido este evento casi como una catstrofe, cuyo nico
+medio de evitarla, en su concepto, consista en sustraer a Cecilia de la
+vista y comercio de Leonardo, an cuando para lograrlo fuese necesario
+usar de fuerza. Pero le ocurri que tal vez podra ejecutarse la misma
+cosa sin ruido ni responsabilidad como se le diese una apariencia legal.
+Movido por esta idea feliz, decidi aconsejarse con el abogado y Alcalde
+mayor don Fernando O'Reilly, amigo y condiscpulo de Leonardo, con quien
+l tena bastante amistad.</p>
+
+<p>Mientras caminaba en la direccin de la calle de los Oficios, compona
+mentalmente un discurso regular en forma de dilogo para presentar su
+caso bajo la mejor y ms plausible luz, ante el seor Alcalde Mayor.
+Sucedi, sin embargo, que en presencia de Su Seora se le fueron de la
+mente las especies, cual pichones espantados del palomar, y slo acert
+a decir:&mdash;que la Valds le sonsacaba a su hijo Leonardo, le seduca con
+sus artimaas, y no le dejaba seguir los estudios de derecho, y quera
+saber qu remedio poda poner la justicia a tamao escndalo.</p>
+
+<p>Oyole el Alcalde con una sonrisa de satisfaccin y de marcada
+condescendencia, y dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Cunto me alegro, seor don Cndido, de orle! Estoy encantado,
+sorprendido! Pues no ha de llamarme la atencin y complacerme, si desde
+que presido en este tribunal de justicia, por disposicin soberana, ha
+ms de un ao, es Vd. el primero que se acerca a l en queja semejante?
+No es que no ocurran en La Habana casos iguales, no; ocurren a millares;
+es que tales son la ignorancia y la relajacin de las costumbres, que
+slo se consideran delitos los atentados contra la vida y la propiedad
+ajena, aqullos a que se sigue dao inmediato de la persona o de los
+bienes del vecino. Los ataques a la moral, a la honestidad, a las buenas
+costumbres, a la religin, stos no son delitos, son meras faltas,
+pecados veniales, deslices que no tienen pena sealada en ningn cdigo
+escrito. Qu error, amigo don Cndido! Qu confusin de ideas sobre lo
+que es bueno y lo que es malo, lo que es honesto y lo que es deshonesto,
+lo que es permisible y lo que es vedado, lo que es loable y lo que es
+reprehensible!</p>
+
+<p>Saco, en su <i>Memoria sobre la Vagancia</i>, que acaba de premiar la
+Sociedad Patritica, atribuye al juego, que llama guarida de nuestros
+hombres ociosos, la escuela de corrupcin para la juventud, el sepulcro
+de las fortunas de las familias, el origen funesto de la mayor parte de
+los delitos que infestan la sociedad en que vivimos.</p>
+
+<p>Yo difiero de tan autorizado parecer, y opino que reconocen dos causas
+principales los males de que todos nos quejamos, a saber: la ignorancia
+y la poltica de gobierno de Vives. No hay escuelas. Y cules son los
+resultados? Los robos frecuentes a la luz del da, los asesinatos sin
+causa ni provocacin, los pleitos interminables, las injusticias
+notorias, la prostitucin de las mujeres, el desorden social. La
+poltica de gobierno de Vives es tambin causa de corrupcin y extravos
+sin trmino ni paralelo en el mundo. Se pudren los presos en la crcel y
+no se castiga a los grandes delincuentes. Tampoco se averigua sino rara
+vez el origen de los crmenes ms atroces, gracias, si alguna se atrapa
+a los malhechores. Quin ha matado a Tond?</p>
+
+<p>&mdash;Cmo! exclam don Cndido, interrumpiendo al Alcalde. Han muerto a
+Tond?</p>
+
+<p>&mdash;Ayer tarde le abrieron el vientre de una cuchillada.</p>
+
+<p>&mdash;Tiene V. S.<a name="FNanchor_57_57" id="FNanchor_57_57"></a><a href="#Footnote_57_57" class="fnanchor">[57]</a> los pormenores del lamentable suceso?</p>
+
+<p>&mdash;No, seor. Anoche se me comunic la noticia en el teatro,
+extrajudicialmente. Se dice slo que el matador fue un negro prfugo a
+quien l trat de prender.</p>
+
+<p>&mdash;Tengo motivos para sospechar que el asesino ha sido mi cocinero. Das
+pasados encarg mi mujer su captura a Tond...</p>
+
+<p>&mdash;No tendra nada de extrao, prosigui el Alcalde. En caso que le
+prendan, caso dudoso en estos tiempos que corren, me tomo la libertad de
+darle a Vd. un consejo: entregue el esclavo a la noxa...</p>
+
+<p>&mdash;A la qu seor don Fernando?</p>
+
+<p>&mdash;A la noxa, digo.</p>
+
+<p>&mdash;Estamos. Mas quin es esa dama?</p>
+
+<p>&mdash;Natural es que no lo sepa Vd., puesto que no ha estudiado leyes. Se
+entiende en derecho entregar el esclavo a la noxa, al acto de la
+renuncia del dominio directo que sobre l tiene el amo, en favor del
+tribunal de justicia que le juzga por el delito o dao cometido. Pierde
+Vd., de este modo un negro que cuando ms y mucho vale en buena venta
+500 pesos; pero ahorra Vd. los costos y las costas del proceso, los
+cuales suelen montar al doble de esa suma, si el amo se hace parte en el
+juicio. Sbese que si no se le unta la mano al juez pedneo, levanta una
+sumaria negra contra el reo. Luego hay que hacer lo mismo con el
+escribano que da fe, con el oficial de causas que provee a veces a su
+antojo, con el fiscal que acusa y no quiere trabajar de balde, con el
+juez, con el asesor, etctera, etctera.</p>
+
+<p>&mdash;Pleitos yo, seor don Fernando? No en mis das. Valdra mejor
+colgarse de un farol.</p>
+
+<p>&mdash;Hace Vd. bien... Pero volviendo a la pretensin... Deca Vd.?</p>
+
+<p>&mdash;Deca, seor Alcalde, repuso don Cndido cual si saliera de un sueo,
+que una mozuela trae loco a mi hijo Leonardo, le seduce y encanta con
+sus maas y no le deja concluir sus estudios de abogado...</p>
+
+<p>&mdash;Vamos por partes, dijo O'Reilly con calma. Cmo se llama la
+seductora?</p>
+
+<p>&mdash;Cecilia Valds, contest tmidamente el querellante.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno. Qu casta de mujer es sa?</p>
+
+<p>&mdash;No entiendo.</p>
+
+<p>&mdash;Quiero decir: es joven o de edad mediana? Casada o soltera? Bonita
+o fea? Blanca o de color? Todo esto es fuerza que sepamos antes de
+proceder a la graduacin del tanto de culpa y a la aplicacin de la pena
+que en justicia le quepa.</p>
+
+<p>&mdash;Dir a V. S., seor Alcalde, con lealtad cuanto s en el particular,
+dijo Gamboa titubeando y con las orejas encendidas de la vergenza. La
+chica es joven, bastante joven, como que apenas contar 18 aos de edad.
+No ha sido casada; tampoco, a lo que entiendo, puede calificrsela de
+fea, ms bien de bonita, de real moza, dira. Es pobre, s, pobre,
+pobrecita, y de color, aunque pasar por blanca donde quiera que no
+conozcan sus antecedentes...</p>
+
+<p>&mdash;Muy bien, perfectamente, replic el Alcalde pensativo. Se conoce que
+est Vd. enterado del caso. As me gusta. Ya podremos juzgar con pleno
+conocimiento... Slo ocurre un vaco, llammosla duda, a saber: conoce
+Vd. los hechos que expone, por s mismo o por referencia de tercera
+persona?</p>
+
+<p>&mdash;Unos conozco por m mismo, otros, digamos, por inferencia.</p>
+
+<p>&mdash;Entendmonos. En primer lugar, diga Vd. si sabe con quin vive la
+joven.</p>
+
+<p>&mdash;Ahora, supongo que con alguna amiga suya.</p>
+
+<p>&mdash;Nada de suposiciones, seor don Cndido. Le consta a Vd.? S o no?</p>
+
+<p>&mdash;No, seor, no me consta, lo infiero.</p>
+
+<p>&mdash;Eso me gusta. En esta clase de negocios la franqueza es lo primero. Al
+abogado y al juez hay que hablarles como se le habla al confesor, con el
+corazn en la mano. Y antes, con quin viva la pardita?</p>
+
+<p>&mdash;Con la abuela.</p>
+
+<p>&mdash;Viven sus padres? Tiene parientes, allegados, protectores en suma,
+alguien que haga por ella? Siendo tan linda, como Vd. dice, bueno es
+saber todo eso, averiguarlo en tiempo.</p>
+
+<p>&mdash;Poco ha muri la abuela. La madre (aadi balbuciente y ms enrojecido
+que nunca), la madre... Verdaderamente no s a estas horas si vive o si
+muere. De cualquier modo, de nada le valdra si viviera. En cuanto al
+padre... ella no le tiene conocido... Es hija de la Real Casa Cuna.
+Est V. S.?</p>
+
+<p>&mdash;Bien. Conoci Vd. a la abuela de persona?</p>
+
+<p>&mdash;S, seor, la conoc, aunque nunca tuve trato ntimo con ella. Sera
+largo de referir y ajeno de este lugar el detenerme en detalles. Me
+consta, sin embargo, que para mujer de color (era parda) llev vida
+ejemplar, que practicaba la virtud, que se confesaba y comulgaba a
+menudo, que criaba a la nieta en el santo temor de Dios, que la vigilaba
+estrechamente, y, sobre todo, que no la consenta holgorios, devaneos
+con mozuelos ni cortejos de ventana.</p>
+
+<p>&mdash;Luego la muchacha de que se trata es bien criada, de vida honesta y no
+ha dado an qu decir.</p>
+
+<p>&mdash;As es la verdad; slo que, como de raza hbrida, no hay que fiar
+mucho en su virtud. Es mulatilla y ya se sabe que hija de gata, ratones
+mata, y que por do salta la cabra, salta la que la mama.</p>
+
+<p>&mdash;Bien dicho. Confesemos que nuestros refranes encierran gran fondo de
+sabidura. Confesemos tambin que nuestras mulatas, generalmente
+hablando, son frgiles por naturaleza y por el deseo, ingnito en las
+criaturas humanas, de ascender o mejorar de condicin. Y he aqu la
+clave para descifrar el por qu de su aficin a los blancos y de su
+esquivez para con los hombres de su propia raza. A bien que hablo con
+persona que debe entenderme. Nadie como Vd. que, por su larga residencia
+en el pas, ya se ha <i>aplatanado</i>, habr tenido mejores oportunidades de
+observar la idiosincrasia de nuestra clase de color libre. Pero una
+regla general, una fuerte presuncin, una teora, por plausible y
+brillante que parezca, sobre la ndole o aficiones de stas o de esotras
+gentes, no constituye hecho, no denuncia delito, siquiera cuasi-delito,
+que es lo que penan las leyes y juzgan y castigan los tribunales de
+justicia.</p>
+
+<p>Resumamos. Comparece Vd. ante m, el Alcalde Mayor, en queja contra la
+Valds a quien acusa Vd. del cuasi delito de seduccin y distraccin
+inferido a su primognito de Vd., que se halla aun bajo la patria
+potestad. Por ende, pide Vd. se lance un mandamiento de prisin contra
+la seductora, y que, sin orla, se la castigue, privndola de su
+libertad. De acuerdo. Hasta aqu no hay irregularidad aparente, la
+querella est fundada en derecho y Vd. le tiene excelente para no
+consentir en que una pelandusca extrave y pervierta a su hijo, mucho
+ms cuando sigue una carrera tan honrosa y noble como es la de la toga.
+Aplaudo la vigilancia y severidad de principios que Vd. mantiene.</p>
+
+<p>&mdash;Me confunde V. S., exclam don Cndido, contento por la vuelta que, al
+parecer, tomaba su pretensin. No merezco esos elogios. Ca! No los
+merezco ni por cien leguas.</p>
+
+<p>&mdash;Pero (continu con seriedad el Alcalde) como juez recto y de
+conciencia, demando las pruebas del delito; espero que el actor haga
+buena la acusacin, interrogo para conocer los antecedentes y
+consecuencias del reo, y lejos de provocar una sumaria condenatoria,
+obtengo la ms brillante declaracin absolutoria. Permtame Vd., seor
+don Cndido, que le diga con la franqueza que me caracteriza que Vd.
+mismo, llevado sin duda del amor innato a la verdad y a la justicia,
+abona la conducta de la acusada, hace cumplido elogio de su carcter, y
+la vindica de toda imputacin o mala fama; atndome las manos, por
+supuesto, para proceder en justicia.</p>
+
+<p>Abrumado don Cndido por la salida inesperada del juez, durante un buen
+espacio de tiempo no atin a decir palabra, slo a estrujarse los dedos
+e inclinar la cabeza. Luego dijo en voz tmida y confusa:</p>
+
+<p>&mdash;Por mi madre, seor Alcalde, que nunca pude pensar fuese tan seria la
+cosa. Vaya que si lo es! Pues no estaba yo engaado! De medio a medio.
+Y supona que no haba ms sino llegar y besar. O no es que V. S. toma
+el asunto por donde ms quema, cual si dijramos, a punta de lanza? No
+estoy seguro, lo pienso nada ms, seor don Fernando.</p>
+
+<p>&mdash;Aun cuando sea siempre cosa seria (dijo el Alcalde con su acostumbrada
+ecuanimidad), el lanzar mandamiento de prisin contra un individuo
+cualquiera que slo se sospecha haber cometido un delito, no es eso lo
+que me detiene en el caso presente; me detiene el hecho de que Vd. mismo
+con su franca declaracin me ha quitado el asidero de que se podra
+echar mano para proceder con las apariencias de legalidad. Deme Vd. el
+asidero y le sirvo de la mejor gana, no obstante que s le voy a causar
+disgusto al amigo Leonardo, contribuyendo al plagio de su amiga.</p>
+
+<p>&mdash;Maldito asidero! dijo don Cndido para s. Pues no se aparece a la
+hora nona? Luego aadi alto: Tratrase de tablas sin nudos ni alabeos,
+seor don Fernando, o de ladrillos sin caliches, o de tejas sin marras,
+y me tendra V. S. ms listo que un gerifalte. Qu se me alcanza a m
+de asideros judiciales? Ni jota. Por qu V. S. que sabe tanto, no le da
+un corte al negocio y me saca del atolladero?</p>
+
+<p>&mdash;Porque no sera eso legal, ni quedaran cubiertas las apariencias, a
+lo menos en el fuero interno del juez. La sugestin debe venir de Vd.
+Estaba entretanto pensando, seor don Cndido, suponga Vd. que doy orden
+de arresto, que Vd. prende a la muchacha, que la mete en la crcel o
+logra Vd. esconderla por algn tiempo. Ha meditado Vd. en las
+consecuencias?</p>
+
+<p>&mdash;Consecuencias! repiti el hacendado sorprendido. A fe que no he
+pensado en ello. Ni me ocurre que me traiga consecuencias el paso... a
+menos que haya un tonto que salga a su defensa.</p>
+
+<p>&mdash;Precisamente, porque creo que le sobrarn los defensores, digo lo que
+digo.</p>
+
+<p>&mdash;Pues, no he dicho a V. S. que es pobre, oscura, desconocida,
+hurfana, sola en el mundo...?</p>
+
+<p>&mdash;Tambin me ha dicho Vd. de ella dos cosas que valen ms que el dinero,
+el nacimiento, el parentesco y las buenas relaciones: me contraigo a su
+juventud y a su belleza. Recuerde Vd. las palabras de Cervantes; vienen
+aqu de molde: que tambin la hermosura tiene fuerza de despertar la
+caridad dormida. Con tales adminculos no estar ella nunca sola en el
+mundo.</p>
+
+<p>&mdash;Contra esa sentencia de don Quijote, hay esta otra que no s de quin
+es: Santo que no es visto, no es adorado. Dgolo, porque si logro
+atraparla, cuenta V. S. con que la pondr donde no la vean ni los
+pjaros.</p>
+
+<p>&mdash;Repito a Vd. que la cosa no es tan fcil como parece a primera vista.
+Ni dnde la pondra Vd. que nadie la oyese, la viese, la compadeciese y
+la amparase? Leonardo, si est de veras enamorado de ella, ser el
+primero en declararse su campen, la buscar, la encontrar y la
+salvar, mal que les pese a sus captores. No sera, por tanto, ms
+derecho, ms cuerdo y puesto en razn, que se deje quieta a la muchacha
+en su casa y no provoque un conflicto? Quizs l la corteje por
+pasatiempo, por capricho o porque no ha tropezado con otra que le guste
+ms. Qu sabemos?</p>
+
+<p>&mdash;Lo que yo me s de memoria, seor don Fernando, es que mi hijo es muy
+terco, tan terco como un vizcano, y que aunque no sea ms que por
+terquedad, todava comete una locura y trae una desgracia a la familia.</p>
+
+<p>&mdash;Desgracia! repiti el Alcalde admirado. No lo concibo. Dice Vd. que
+la chica es bien criada, de estado honesto, linda, que puede pasar por
+blanca, qu mayor desgracia podra sobrevenirle a Vd., a la familia, a
+Leonardo, en una palabra, si olvidado de s mismo, cegado por la pasin,
+en un momento de extravo toma por esposa a la Valds?</p>
+
+<p>&mdash;Por esposa dice V. S.? exclam don Cndido con ademn fiero y tono
+resuelto. Antes que tal haga, por Dios vivo que le desnuco de un
+trancazo. No, no, yo se lo aseguro a V. S., l no se casar con la
+Valds.</p>
+
+<p>&mdash;Cul es, entonces, la desgracia que Vd. tanto teme?</p>
+
+<p>&mdash;Para hablarle en plata, seor don Fernando, no recelo, ni me pasa por
+la cabeza, que mi hijo lleve su fatuidad hasta el punto de tomar por
+esposa a la Valds; lo que temo, lo que miro como una gran desgracia
+para la familia es que se la eche de querida. Estas mulatas son el
+diablo.</p>
+
+<p>&mdash;Conque no es otra la desgracia a que Vd. alude? pregunt el Alcalde
+sonriendo. Mrese el asunto bajo el punto de vista que se quiera, o yo
+soy muy obtuso que no alcanzo a descubrir el lado malo, o no es, ni ha
+sido nunca, causa original de desgracia para una familia, sea cual fuere
+su posicin social, el que uno de los hijos solteros se eche de querida
+a una moza de la clase inferior a la suya. Si no fuese as, seor don
+Cndido, qu familia sera feliz en la tierra? Todas tendran que
+lamentar igual o peor desgracia. En todo pas de esclavos no es uno ni
+elevado el tipo de la moralidad; las costumbres tienden, al contrario, a
+la laxitud, y reinan, adems, ideas raras, tergiversadas, monstruosas,
+por decirlo as, respecto al honor y a la virtud de las mujeres.
+Especialmente no se cree, ni se espera tampoco, que las de la raza
+mezclada sean capaces de guardar recato, de ser honestas o esposas
+legtimas de nadie. En concepto del vulgo, nacen predestinadas para
+concubinas de los hombres de raza superior. Tal, en efecto, parece que
+es su destino. Gracias, pues, debe Vd. dar a Dios de que no se le haya
+metido en la cabeza a su hijo de Vd., que parece ser testarudo y
+voluntarioso, el enredarse con una <i>negrita</i>. Esa s que sera una
+desgracia para la familia. Ahora bien, seor don Cndido, por qu no
+prohbe Vd. a Leonardo que visite a la Valds? Esto lo hallo ms fcil y
+puesto en razn, sobre todo, no tan ocasionado a escndalo. El culpable
+es l que la solicita y persigue, no ella que se est quieta en su casa.
+Y aqu entre nos, amigo don Cndido, tiene todos los visos de una
+injusticia que Vd. pretenda el castigo de la vctima y la absolucin del
+victimario.</p>
+
+<p>&mdash;El error nace de que V. S. supone inocente a la Valds.</p>
+
+<p>&mdash;Qu pruebas hay para suponer lo contrario?</p>
+
+<p>&mdash;Varias. Entre otras, la de habrsela avisado que desistiera de esos
+amores.</p>
+
+<p>&mdash;Por medio de quin se la avis?</p>
+
+<p>&mdash;Por medio de la abuela.</p>
+
+<p>&mdash;En nombre de quin?</p>
+
+<p>&mdash;En... mi nombre.</p>
+
+<p>&mdash;Y ella no hizo caso?</p>
+
+<p>&mdash;Qu haba de hacer la muy pizpireta! Peor la ha hecho desde entonces.</p>
+
+<p>&mdash;La ha hecho divinamente.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo! La apoya V. S. en su maldad?</p>
+
+<p>&mdash;No tal, no la apoyo, le hago la justicia de creer que ama bien y
+mucho, y opino que en los negocios del corazn no mandan las abuelas, ni
+los padres de los amantes. Nada: es preciso darle un corte a este
+asunto. Prohbale Vd. a Leonardo que visite a la Valds. No es Vd. su
+padre? No tiene Vd. autoridad sobre l? S? Prohibicin absoluta; no
+ms visitas a la Valds, y asunto concluido.</p>
+
+<p>Quedose estupefacto don Cndido.</p>
+
+<p>&mdash;Eh! Aqu te quiero ver, escopeta, pens l. Vea Vd.; las mismsimas
+preguntas que yo esperaba;&mdash;No es Vd. su padre? No tiene Vd.
+autoridad sobre su hijo? Y es que tena preparada una respuesta. Se ha
+marchado. S, chale un galgo. Cabeza de chorlito, chorlito, chorlito...</p>
+
+<p>&mdash;Seor don Fernando, aadi resueltamente, cortando de pronto el
+monlogo. Carezco de palabras para explicarme con la debida claridad,
+pero tratar de darme a entender. La prohibicin que V. S. aconseja
+no... puede hacerse...</p>
+
+<p>&mdash;No sera impertinencia el preguntar?...</p>
+
+<p>&mdash;Me expongo a que me desobedezca el muchacho.</p>
+
+<p>&mdash;Es posible?</p>
+
+<p>&mdash;Cierto. Sabe V. S., sin duda, cmo son las madres criollas con sus
+hijos, principalmente con el primognito, como sucede en mi caso. El
+varn es la idolatra de Rosa. De tanto mimarle le tiene perdido, hecho
+un badulaque, un camueso, irrespetuoso con los mayores y desobediente
+conmigo. Su madre, sin embargo, se ha tragado que es un ngel, una
+paloma sin hiel; no cree nada malo de l, y no consiente que nadie,
+incluso yo, le toque a un pelo de la ropa. Por m ya estara en un barco
+de guerra aguantando chicote. Apuradamente, no le da el naipe para los
+estudios; y quiere la madre hacerle abogado, doctor de la Universidad,
+oidor de la Audiencia de Puerto Prncipe. Qu s yo cunto ms! En vano
+la digo que, con nuestro caudal y el ttulo de Casa Gamboa que espero de
+un da a otro de Madrid, nuestro hijo no tiene necesidad de quebrarse la
+cabeza con los libros. Aunque no sepa ni el cristus, ha de hacer papel
+en el mundo. Pero ella est empeada en hacerle hombre de letras menudas
+y se saldr con ello, o... revienta. Yo le digo, primero que tu hijo
+llegue a abogado a doctor y oidor, tiene que hacerse Bachiller. Los
+exmenes son en abril, y el mozo, por seguir tras la mozuela, no abre un
+libro de derecho, no asiste a las clases. Luego, quisiramos casarle, su
+madre y yo, este mismo ao, con una seorita muy virtuosa y agraciada,
+hija de un paisano y antiguo amigo mo. Quizs sienta la cabeza y se
+dedica a la administracin de nuestros cuantiosos bienes. Ya vamos para
+viejos mi mujer y yo, maana o esotro da morimos los dos, que somos
+hijos de la muerte. Quin entonces tomar el timn? El, que es hombre,
+no ninguna de sus hermanas, dbiles mujeres y solteras an. Comprende
+ahora V. S. cul no ser nuestra desgracia si nuestro primognito, el
+hijo que ha de llevar el nombre de la familia, el ttulo de nobleza, la
+administracin de los bienes, etc., no estudia, no se recibe de
+Bachiller, no se casa con la seorita con quien est comprometido, e
+infatuado con la Valds se la echa de querida? Sin el auxilio de V. S.,
+en estas circunstancias aflictivas, qu sern de la paz y de la
+felicidad de mi familia?</p>
+
+<p>&mdash;Pues hablara para maana, seor don Cndido, exclam el Alcalde. Por
+qu no hizo uso Vd. de esos argumentos desde el principio? El ltimo,
+sobre todo, no tiene rplica, lleva el convencimiento al nimo ms
+reacio y fro. Me doy por vencido, y desde este punto me tiene Vd. a sus
+rdenes. Qu quiere Vd. que haga con la Valds?</p>
+
+<p>Extraa y honda impresin produjeron en el rico hacendado las ltimas
+palabras del Alcalde. Parado y cariacontecido se qued por largo rato,
+incapaz de bullir ni de hablar. Qu le pasaba? Haba realizado el
+objeto de su solicitud. Qu ms poda apetecer? Se haba arrepentido
+de la pretensin? Empezaba a sentir el peso de la responsabilidad que
+se iba a echar encima? Dudaba del buen xito de la medida? Senta
+causarle gran pesar al hijo? Hacerle grave injusticia a la moza? Tema
+ahora al escndalo? No es fcil explicarlo. El mismo, si le hubiesen
+preguntado, no habra podido dar cuenta de sus sentimientos.</p>
+
+<p>Como notase el Alcalde su perplejidad, repiti la anterior pregunta con
+mayor nfasis.</p>
+
+<p>&mdash;No s, respondi don Cndido a espacio; no s verdaderamente. Lo que
+es en la crcel... lo pensara mucho. Sera demasiado para la pobre
+muchacha. Estaba pensando que en mi potrero de Hoyo Colorado... El
+Mayoral es casado, con hijos pequeos, y ese punto dista buen trecho;
+pero se ofrecen varias dificultades, grandes, insuperables. No, no, tal
+vez convendra ms ponerla en el ingenio de un amigo mo que ya conoce a
+la chica y est enterado... Aqu cerca: en Jaimanita. El tambin es
+casado... entrado en aos. Incapaz... Qu cree V. S.?</p>
+
+<p>&mdash;Yo no creo nada, seor don Cndido; Vd. es el que debe pensar y
+resolver. A m me toca dar la orden de arresto tan luego como se me pida
+en toda forma.</p>
+
+<p>&mdash;Qu quiere decir V. S. con toda forma?</p>
+
+<p>&mdash;Quiero decir, espero que la parte interesada me presente la queja por
+escrito.</p>
+
+<p>&mdash;Pues no ha odo V. S. mi queja en toda forma?</p>
+
+<p>&mdash;No basta eso, es preciso reducirla a escrito.</p>
+
+<p>&mdash;Y tendra que firmarse?</p>
+
+<p>&mdash;Por supuesto.</p>
+
+<p>&mdash;Que me emplumen si me haba pasado por la mente que se exigan tantos
+requisitos... No podra hacerse la cosa de otra manera,
+extrajudicialmente? Le tengo miedo a las formalidades judiciales.</p>
+
+<p>&mdash;En esta clase de delitos no se puede proceder de oficio. Para que Vd.
+vea que deseo servirle, voy a indicarle un medio.</p>
+
+<p>&mdash;Veamos. V. S. sabe de estas cosas ms que yo.</p>
+
+<p>&mdash;En qu barrio reside la Valds?</p>
+
+<p>&mdash;En el del ngel.</p>
+
+<p>&mdash;Conoce Vd. al Comisario?</p>
+
+<p>&mdash;S, seor. Entiendo que es Cantalapiedra.</p>
+
+<p>&mdash;El mismo. Ahora bien. Vale Vd., presntele la queja y dgale que me
+pase un oficio comprensivo del caso. El sabe cmo se redactan esos
+documentos.</p>
+
+<p>&mdash;Bien, le ver hoy mismo; mas no habra modo de evitar que apareciera
+mi nombre?</p>
+
+<p>&mdash;No importa, hombre, replic O'Reilly casi enfadado. La cosa no pasar
+de nosotros tres. Al oficio le doy yo carpetazo apenas lo leo; al
+Comisario se le tapa la boca y se le estimula a obrar con discrecin y
+celo ponindole unas cuantas amarillas en la mano, y Vd., sabido se
+tiene que al buen callar llaman Sancho.</p>
+
+<p>&mdash;Entiendo. Dnde ponemos a la chica?</p>
+
+<p>&mdash;Eso corre de mi cuenta. Ser en un lugar donde no corra peligro su
+honestidad ni su persona, al mismo tiempo que est segura y nadie pueda
+extraerla sin mi permiso, o el de Vd.</p>
+
+<p>&mdash;No ser en la crcel.</p>
+
+<p>&mdash;No, de seguro que ah no.</p>
+
+<p>&mdash;Menos en Paula.</p>
+
+<p>&mdash;Tampoco en Paula, y por obvias razones. En fin, la pondr en las
+Recogidas, en el barrio de San Isidro, bien recomendada a la madre.</p>
+
+<p>&mdash;Est bien. Ah no entran mozuelos, supongo.</p>
+
+<p>&mdash;No, que yo sepa. Tal vez uno que otro empleado. Ahora bien, por
+cunto tiempo se la encierra?</p>
+
+<p>&mdash;Por seis meses.</p>
+
+<p>&mdash;Corriente: por seis meses.</p>
+
+<p>&mdash;A ver. Pienso que ser mejor un ao. Largo tiempo es; pero mi hijo no
+se recibir de Bachiller hasta abril y no se casar hasta noviembre. S,
+por un ao...</p>
+
+<p>&mdash;Hecho. En cuanto a m, concluy diciendo el Alcalde con solemnidad, lo
+de menos es el trmino del encierro, lo dems es la sinrazn, la
+tropela, la arbitrariedad que se comete con esa muchacha. Entindalo
+Vd., don Cndido, no hago esto por consideraciones a Vd., con cuya
+amistad me honro, hgolo por respeto a las frases finales de su anterior
+peroracin, por la paz y la felicidad de la familia, cosas para m
+sagradas.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_VId" id="Capitulo_VId"></a><span class="smcap">Captulo VI</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>Querer estorbar el paso<br />
+a dos que se quieren bien,<br />
+es echarle lea al fuego<br />
+y sentarse a verlo arder.</i></p>
+
+<p class="r">Cancin popular</p></div>
+
+
+<p>A pretexto de tener que sacar a cierto amigo de un compromiso de honor,
+logr Leonardo que su bonsima madre le hiciese un prstamo irredimible
+de cincuenta onzas de oro, de su caja particular.</p>
+
+<p>Con este dinerillo se apresur el joven a tomar en alquiler una pequea
+casa en la calle de Las Damas, y con la misma premura se ocup del
+ajuar. Nada olvid; ni se hizo de las cosas que crey necesarias en un
+solo establecimiento central, que no los haba entonces en La Habana.
+Para ello visit los baratillos de la Plaza Vieja; las ferreteras de la
+calle de Mercaderes; las hojalateras de la de San Ignacio; las loceras
+de la de Riela o Muralla; una mueblera de segunda mano de la de San
+Isidro y otros ms cercanos a su nueva casa.</p>
+
+<p>Cosa extraa en verdad que este mozo, viva encarnacin de la pereza, la
+volubilidad y el egosmo, en un momento dado desplegase la actividad, la
+delicadeza, el tino y la inteligencia de la hacendosa y ms consumada
+ama de llaves. Pero era que le mova una pasin desaforada y que le
+inspiraba la imagen hechicera de la joven cuya ruina haba decidido en
+los recesos ms oscuros de su corazn salaz.</p>
+
+<p>Completados estos arreglos y altamente satisfecho de su obra, sali una
+tardecita del ventoso marzo, cerr la puerta, se meti la ponderosa
+llave de hierro en la faltriquera de la casaca, y a paso ligero,
+palpitndole el corazn ms de lo usual, fue en busca del ave rara que
+deca adornar con su bello plumaje aquella jaula y convertirla en un
+paraso con sus trinos de amor.</p>
+
+<p>Pero en vez del ave rara, tras la cual corra en alas del deseo, se
+encontr con una especie de arpa, con Nemesia, parada y fra en medio
+de la sala de la casa, en el callejn de la Bomba, cual estatua de
+llorona en el cementerio. Reprimi l cuanto le fue dable su disgusto, y
+se esforz en ser ms amable y fino con la compaera y amiga de Cecilia.</p>
+
+<p>&mdash;Qu dice mi mulata santa?, la pregunt hacindola una rendida
+cortesa.</p>
+
+<p>&mdash;Esta mulata no dice nada porque no es santa, contest ella sin
+moverse.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces dir yo, agreg Leonardo risueo.</p>
+
+<p>&mdash;El caballero puede decir lo que guste.</p>
+
+<p>&mdash;Tienes t hoy el moo tuerto?, pregunt el joven examinndole la cara
+de cerca.</p>
+
+<p>&mdash;No ms que ayer ni que otras veces.</p>
+
+<p>&mdash;Nene, sa es grilla, y si la pisan chilla. Tienes la cara ms seria
+que un <i>chico</i> de especias.<a name="FNanchor_58_58" id="FNanchor_58_58"></a><a href="#Footnote_58_58" class="fnanchor">[58]</a></p>
+
+<p>&mdash;Alabo la penetracin del caballero.</p>
+
+<p>&mdash;Sobre que pasa de castao oscuro.</p>
+
+<p>&mdash;No siempre est la marea para tafetanes. (Quiso decir la Magdalena).</p>
+
+<p>&mdash;Habla, canta claro, mulata de mis culpas, aadi alto Leonardo para
+que le oyese Cecilia si estaba en el aposento inmediato. No me gustan
+los tapujos.</p>
+
+<p>&mdash;Ni a m tampoco, repuso Nemesia.</p>
+
+<p>&mdash;En fin, Nene, si tu enfurruamiento es conmigo, desembucha,
+desembucha. Mientras ms pronto mejor, porque temo ms tu enojo que a
+una espada desnuda.</p>
+
+<p>&mdash;No se le conoce al caballero, pues hace lo que hace.</p>
+
+<p>&mdash;Y qu hago yo?</p>
+
+<p>&mdash;Me lo pregunta a m? Meta la mano en su pecho.</p>
+
+<p>&mdash;La meto hasta el codo y nada me revela, al menos contra ti.</p>
+
+<p>&mdash;Contra m no, contra Dios y la Virgen, que miran al caballero desde el
+cielo.</p>
+
+<p>&mdash;Hablas de veras? Ni que hubiera yo cometido un gran pecado sin
+saberlo.</p>
+
+<p>&mdash;As parece cuando acabado de hacer lo que ha hecho, se presenta el
+caballero en esta casa tan fresco como si no hubiera <i>rompido</i> un plato.</p>
+
+<p>&mdash;Pues no voy entrando en cuidado?</p>
+
+<p>&mdash;Menos lo da a entender el caballero.</p>
+
+<p>&mdash;Uno de los dos ha debido perder el juicio. Acabemos de una vez: llama
+a Celia.</p>
+
+<p>&mdash;Qu la llame, eh?, exclam Nemesia con sarcstica sonrisa. Qu valor
+tiene el caballero!</p>
+
+<p>&mdash;Se necesita de valor acaso para rogarte que llames a tu queridsima
+amiga?</p>
+
+<p>&mdash;Para lo que se necesita de valor, de mucho valor, es para preguntar
+por Celia la persona que sabe donde est ella.</p>
+
+<p>&mdash;Y yo lo s mejor que t? Vamos, doa Josefa o doa Nemesia, no me
+haga eso. T te burlas.</p>
+
+<p>&mdash;Quien tiene la sangre como agua para chocolate no puede burlarse.</p>
+
+<p>&mdash;Pues si no est aqu Celia, dnde se halla? pregunt Leonardo
+verdaderamente alarmado.</p>
+
+<p>&mdash;Le digo al caballero, repuso Nemesia enfadada, que yo no nac ayer, ni
+me mamo el dedo.</p>
+
+<p>&mdash;Por Dios bendito, Nene, te juro que no s de Celia desde hace cuatro
+das. Se han peleado Vds.? La ha mortificado tu hermano? Ah! Dime,
+dime, por lo que ms quieras en este mundo, qu ha pasado entre Vds.?
+Qu sabes t?</p>
+
+<p>Empez Nemesia entonces a creer en la sinceridad de las palabras
+angustiosas del joven, y dijo llorando:</p>
+
+<p>&mdash;No me hallaba presente, y me alegro ahora, porque no s qu hubiera
+hecho yo para impedir que se llevaran a Celia.</p>
+
+<p>&mdash;Qu se la llevaran! repiti Leonardo aterrado y colrico. Quin ha
+podido llevrsela contra su voluntad?</p>
+
+<p>&mdash;<i>Me se</i> figura que ella del susto perdi las fuerzas.</p>
+
+<p>&mdash;Susto! Por qu? De quin?</p>
+
+<p>&mdash;Del Comisario.</p>
+
+<p>&mdash;Qu tena que ver el Comisario con Celia?</p>
+
+<p>&mdash;Vino a prenderla.</p>
+
+<p>&mdash;A prenderla sin haber cometido delito? No puede ser... Ah! Aqu ha
+habido un engao, una intriga, un complot infame para arrebatarme a mi
+Celia. Cuntame lo sucedido, todo.</p>
+
+<p>&mdash;No me hallaba presente, repiti, pero una mujer de la casa, que vio
+cmo pas la cosa, me cont que ayer por la tarde entr de repente
+Cantalapiedra, pregunt por Celia, y en cuanto ella sali, le dijo que
+estaba presa, la cogi por un brazo, y sin ms se la llev para no se
+sabe donde.</p>
+
+<p>&mdash;Lo extrao es que Celia se dejara prender sin defenderse, sin
+averiguar el motivo de la prisin. Ni que hubiera estado ella de
+acuerdo y avisada! Cosa que me resisto a creer. Ay del miserable
+esbirro que le puso la mano encima! No sabes a donde la llevaron?</p>
+
+<p>&mdash;Nada hemos podido averiguar yo y Jos Dolores. El Comisario se llev a
+Celia en una volante.</p>
+
+<p>&mdash;Qu intriga! Tan infame como audaz. Pero averiguar la verdad, y sea
+el que fuere el autor del ultraje, me la pagar con las setenas.</p>
+
+<p>Sin ms, parti Leonardo a la carrera en busca del comisario
+Cantalapiedra, quien, segn hemos dicho, viva en el recuesto de la loma
+del ngel, por el lado que mira a la Muralla. No se hallaba en casa, y
+la querida inform al joven que era posible estuviese en el palacio de
+Gobierno recibiendo rdenes.</p>
+
+<p>Yendo, pues, Leonardo en esa direccin, ocurriole que, si Cecilia haba
+sido presa por mandamiento del juez, no podan haberla conducido a otro
+lugar que a la crcel (situada entonces en el ngulo sudoeste del
+palacio de la Capitana General) y se detuvo delante de la reja.</p>
+
+<p>Detrs de ella, mejor, en la jaula formada por las dos rejas de hierro,
+haba de pie un hombre mal vestido y de peor catadura. A fin de obtener
+una respuesta categrica, se encar con l Leonardo y le pregunt con
+aire y tono de autoridad:</p>
+
+<p>&mdash;Sabe Vd. si han trado ayer presa a esta Real Crcel a una muchacha
+blanca, bonita, vestida de luto...?</p>
+
+<p>&mdash;No s, contest el hombre. Soy el segundo llavero y ayer no estaba de
+guardia. Vea el seor en el libro del Alcaide.</p>
+
+<p>&mdash;La alcaida est cerrada.</p>
+
+<p>&mdash;Eso es que el Alcaide ha ido a manducar. Tendr el seor que esperar
+hasta maana. Porque yo slo aguardo por el campanazo de la Fuerza para
+entregar la crcel al oficial del retn y guiarme.</p>
+
+<p>&mdash;Quin es aquel negro que sostiene una viva conversacin con otros
+presos en medio del patio?</p>
+
+<p>&mdash;Cul dice el seor? El de la chupa blanca?</p>
+
+<p>&mdash;S, ese mismo.</p>
+
+<p>&mdash;A se lo denominan Jaruco.</p>
+
+<p>&mdash;Nombre supuesto, no?</p>
+
+<p>&mdash;Pues, su nombre legtimo no es Jaruco, es pegado; pero <i>asina</i> se le
+puso en el libro y <i>asina</i> se denominar mientras est en esta Real
+Crcel. <i>Dende</i> antier entr en <i>gayola</i>. Lo conoce el seor?</p>
+
+<p>&mdash;Me parece que s. Llmele Vd. a la reja, si no hay inconveniente.</p>
+
+<p>&mdash;No hay embarazo, porque aunque est incomunicado, ya no tenemos
+bartolinas para tantos presos. Eh de Jaruco! grit el llavero desde su
+puesto.</p>
+
+<p>Y repetida la palabra por otros presos en el mismo tono de voz, se
+acerc Jaruco; reconocindose sin dificultad el amo y el esclavo.
+Entrole a ste tan fuerte temblor convulsivo, que tuvo que agarrarse con
+entrambas manos a la reja.</p>
+
+<p>&mdash;Sumerced me eche la bendicin, balbuce anegado en lgrimas.</p>
+
+<p>&mdash;Por qu lloras?, le pregunt Leonardo colrico.</p>
+
+<p>&mdash;Lloro, nio Leonardito, recordando el mal rato que le habr dado a la
+familia con mi ausencia.</p>
+
+<p>&mdash;Con tu ausencia, perro? Con tu fuga.</p>
+
+<p>&mdash;Nio, yo no me hu. Mi salida de casa la vspera de Nochebuena tuvo
+por objeto asistir a un baile de la gente de color all afuera. A la
+vuelta para la ciudad tuve una tragedia con un mulato. Fui herido en el
+pecho, me recogi un conocido en la calle y me llev al cuarto en que
+viva. Mientras me curaba se pas el tiempo. Despus me sucedi esta
+desgracia.</p>
+
+<p>&mdash;Qu desgracia?</p>
+
+<p>&mdash;La de esta prisin injusta. Todos los hombres estamos expuestos a un
+golpe de mala suerte.</p>
+
+<p>&mdash;De mala suerte, no, de mala cabeza. Est visto, Dionisio, que ustedes
+los negros no quieren por bien sino por mal. Si mam te hubiera
+despachado para el ingenio cuando hiciste aquella perrada de marras, no
+te veras ahora en la crcel. De qu delito te acusan?</p>
+
+<p>&mdash;Todava ignoro la causa de mi prisin, nio Leonardito.</p>
+
+<p>&mdash;La ignoras, eh? No ser por la muerte de Tond?</p>
+
+<p>&mdash;Puede ser que me levanten ese falso testimonio, nio; porque quien
+est de mala se cae de sus pies y se mata. Hgase el cargo, nio, que yo
+estaba muy tranquilo, cosiendo zapatos en una zapatera de la calle de
+Manrique, cuando se present a la puerta el capitn Tond. Desde que lo
+vi llegar conoc que vena a buscarme, y trat de escabullirme. Se ape
+del caballo y me fui para l como si quisiera entregarme. A la puerta de
+la tienda haba una volante parada y me escurr por entre ella y la
+pared de la casa. Tond me cay atrs gritando:&mdash;Date, date! Ataja!
+Tropez con una piedra, cay sobre el sable que llevaba desnudo y se
+hiri en la barriga. Tuve la culpa de su muerte?</p>
+
+<p>&mdash;Quin te prendi?</p>
+
+<p>&mdash;El Capitn pedneo de la Salud. Me cogi cuando yo sala para mi
+trabajo.</p>
+
+<p>&mdash;Supongo que te dijo por qu te prenda.</p>
+
+<p>&mdash;Ni palabra. Slo me dijo que tena orden de cogerme, vivo o muerto.</p>
+
+<p>&mdash;En buena te has metido, Dionisio. Ser mucho y dars gracias a Dios si
+de sta escapas con el pellejo.</p>
+
+<p>&mdash;Sea lo que Dios y la Virgen quieran. Fo en mi inocencia. Pero no
+cree el nio que el amo y Seorita harn algo por m?</p>
+
+<p>&mdash;Hacer? Nada. No lo esperes. Por cierto que te has portado
+decentemente con tus amos! Por ellos, por la familia toda, por ti mismo,
+Dionisio, ser mejor que te tuerzan el pescuezo en el campo de la Punta.
+Con eso no volvers a insultar a las nias blancas.</p>
+
+<p>&mdash;Yo, nio yo he insultado a alguna nia blanca o de color? No, nio
+Leonardito, no tengo conciencia de haber insultado a ninguna.</p>
+
+<p>&mdash;Y aqulla que fue la causa de tu ria con el mulato a la salida del
+baile?</p>
+
+<p>&mdash;Yo no la insult, nio. Por los huesos de mi madre que yo no le dije
+una mala palabra. Le ped un minu, me dijo que estaba cansada y luego
+sali a bailar con Jos Dolores Pimienta. Me quej a ella del desaire,
+tom l su defensa, nos trabamos de palabras y nos batimos en la calle.</p>
+
+<p>&mdash;Si te dejan hablar no te ahorcan. A otra cosa. Sabes si han trado
+aqu presa a la misma joven de tu tragedia con Pimienta?</p>
+
+<p>&mdash;Estoy seguro que no est aqu. Apenas pone un preso el pie en el
+patio, se publica y circula su nombre a gritos.</p>
+
+<p>&mdash;Dios te proteja, Dionisio.</p>
+
+<p>&mdash;Nio, por caridad, una palabra ms. Recuerdo que debo entregar a su
+merced una prenda que le pertenece.</p>
+
+<p>&mdash;Qu prenda? Acaba pronto, prontito.</p>
+
+<p>&mdash;Tena yo en la faltriquera, con la esperanza de entregrselo algn
+da, el reloj que Seorita le regal a su merced el ao pasado; pero me
+lo quitaron al entrar en esta crcel. Debe de estar en manos del
+Alcaide.</p>
+
+<p>Cont Dionisio, en las menos palabras, el cmo y cundo vino a su poder
+el reloj, y dijo conmovido al retirarse su joven amo:</p>
+
+<p>&mdash;Podra decirme el nio cmo est Mara de Regla?</p>
+
+<p>&mdash;Mam la trajo del ingenio. Se halla ahora en la ciudad ganando jornal.
+No la has visto?</p>
+
+<p>&mdash;No, seor. Esta es la primera noticia que tengo de su venida. Por qu
+Dios no quiso que tropezara con ella? No me vera hoy en esta crcel. Me
+hubiera servido de madrina para con Seorita y estara cocinando en
+casa.</p>
+
+<p>Ya de noche volvi Leonardo a casa del Comisario y le sorprendi en el
+acto de sentarse a la mesa a cenar con su querida.</p>
+
+<p>&mdash;Hola! Tanto bueno por aqu! exclam Cantalapiedra muy risueo, yendo
+al encuentro de Leonardo, con la mano abierta y tendida.</p>
+
+<p>&mdash;Me alegro de encontrarle, dijo ste serio y fro, haciendo como que no
+haba reparado en la demostracin amistosa del Comisario.</p>
+
+<p>&mdash;Le aguardaba, aadi Cantalapiedra disimulando la mala impresin del
+desaire hecho. Fermina acababa de decirme que Vd. haba honrado con su
+presencia este humilde albergue.</p>
+
+<p>&mdash;Puedo hablar dos palabras con Vd.?</p>
+
+<p>&mdash;Y doscientas tambin, seor don Leonardito. Sabe Vd. que soy su ms
+obediente servidor. Sent no hallarme en la comisara cuando Vd. estuvo
+al oscurecer. Haba tenido que ir de carrera a la Secretara Poltica.
+De suerte que no s como no nos encontramos en el camino, si viene de
+all. Bonora! grit; una silla para este caballero.</p>
+
+<p>&mdash;Excuse los cumplimientos, dijo Leonardo con altivez. No es cosa de
+sentarse. Hablemos de pie con tal que sea a solas.</p>
+
+<p>&mdash;Por qu no aqu mismo delante de Fermina? Yo no tengo secretos para
+ella. Somos ua y carne.</p>
+
+<p>&mdash;Con qu autoridad prendi Vd. a Cecilia Valds? pregunt el joven
+imperiosamente.</p>
+
+<p>&mdash;No con la que me ha investido S. M. el Rey don Fernando VII, Q. D. G.,
+sino con la del seor Alcalde Mayor que firm la orden de arresto, a
+queja de un padre de familia.</p>
+
+<p>&mdash;Qu Alcalde y qu padre de familia se servir Vd. decirme?</p>
+
+<p>&mdash;Ese es demasiado pan por medio, seor Gamboa, contest el Comisario
+riendo. Parceme como que est Vd. algo ofuscado... Sintese y clmese.</p>
+
+<p>&mdash;La muchacha no ha cometido delito ninguno, as que es improcedente e
+ilegal su prisin, si es que todo no ha sido ms que una farsa, o cosa
+peor, sabe Dios con qu fines.</p>
+
+<p>&mdash;Nada de eso va contra m, que he sido un mero instrumento en este
+asunto.</p>
+
+<p>&mdash;Diga Vd. si no el nombre del querellante.</p>
+
+<p>&mdash;Vd. lo sabe mejor que yo, y si no lo sabe lo sabr en breve.</p>
+
+<p>&mdash;Estar Vd. autorizado para revelar el del Alcalde?</p>
+
+<p>&mdash;No hay inconveniencia: el seor don Fernando de O'Reilly, grande de
+Espaa de primera clase, Alcalde Mayor del distrito de San Francisco...</p>
+
+<p>&mdash;A dnde llev Vd. a la muchacha? Ella no est en la crcel pblica.</p>
+
+<p>&mdash;No me es lcito revelarlo ahora. La conduje a donde se me orden.</p>
+
+<p>&mdash;Luego Vd. la oculta con fines deshonestos.</p>
+
+<p>&mdash;De mi negativa a satisfacer la curiosidad de Vd. no se desprende
+semejante injuriosa deduccin. Lgica, lgica, seor estudiante de
+Filosofa.</p>
+
+<p>&mdash;Importa poco que quiera Vd. echarle del reservado y del misterioso
+conmigo. He de averiguar la verdad, y puede que todava les pese al
+autor y al instrumento de esta intriga grosera e indecente.</p>
+
+<p>Dicho lo cual, parti enojadsimo camino de su casa. La familia tena
+visita en la sala. Sin entrar en ella dispuso le alistaran el carruaje,
+mud de traje, y cuando por seas le pregunt su madre a la reja del
+zagun el motivo de aquella precipitacin:</p>
+
+<p>&mdash;Voy a la pera, contest brevemente.</p>
+
+<p>Cantbase la pera del maestro Rossini <i>Ricardo y Zoraida</i>, a beneficio
+de la Santa Marta, en el lindo teatro Principal.<a name="FNanchor_59_59" id="FNanchor_59_59"></a><a href="#Footnote_59_59" class="fnanchor">[59]</a> Era entonces
+empresario de la compaa don Eugenio Arriaza, y director de la orquesta
+don Manuel Cocco, hermano de don Jos, que ya vimos en el ingenio de <i>La
+Tinaja</i>. El patio o corral y los palcos se hallaban medianamente
+ocupados por un pblico nada aficionado entonces a las funciones
+lricas. Leonardo entr algo despus de alzado el teln. Por supuesto,
+no oy la obertura del <i>Tancredo</i>, que precedi a la pera aquella
+noche.</p>
+
+<p>Buscaba a un hombre cuyo puesto en el teatro saba de antemano, pues
+como Alcalde Mayor deba presidir la funcin desde el palco central, en
+el segundo piso. Sentado estaba al par de su madrilea esposa, embebido
+en la msica y el canto, mientras le guardaba las espaldas, de pie junto
+a la puerta, el paje mulato, de rigurosa librea cubierta de castillos y
+leones bordados de oro. Todo esto lo observ a travs del ojo de buey de
+la puerta del palco, cerrada contra el pasillo. Pudo haber llamado,
+seguro de obtener entrada y un amable recibimiento; pero prefiri
+esperar en el balcn de la sala de refresco que daba sobre la alameda de
+Paula.</p>
+
+<p>Segn calcul Leonardo, a poco de concluido el primer acto, sinti pasos
+mesurados a travs del saln, luego una mano que se posaba en sus
+hombros y de seguidas una voz que en tono dramtico declamaba:&mdash;Qu
+dice el amigo del valiente Otelo?</p>
+
+<p>&mdash;Ah! Eres t, Fernando? Lo ms distante que tena de mi mente.</p>
+
+<p>&mdash;Qu haces aqu tan solitario y <i>pensieroso</i>?</p>
+
+<p>&mdash;Acabo de entrar.</p>
+
+<p>&mdash;No te vi en las lunetas. Por qu no viniste desde luego a mi palco?</p>
+
+<p>&mdash;Supuse que no haba lugar para m.</p>
+
+<p>&mdash;Para ti siempre lo hay a mi lado.</p>
+
+<p>&mdash;Gracias.</p>
+
+<p>&mdash;Ests en los momentos de la inspiracin? La pitonisa en el trpode?
+lo celebro. Sentira interrumpirte.</p>
+
+<p>&mdash;Yo inspirado! Puede ser: del demonio.</p>
+
+<p>&mdash;No tendra nada de extrao que te inspirase la escena urbano-marina
+que se desplega ante este balcn. Va que componas all en la mente un
+artculo descriptivo? De seguro. En efecto, quin que abriga un alma de
+poeta no se inspira a la vista de esa hilera de casas desiguales de
+nuestra derecha, en que sobresalen los altos balcones de la solariega
+del Conde de Pealver? O a la de esta alameda sin rboles que termina
+en el caf de Paula, ahora a oscuras y desierto? O a la del hospital
+del mismo nombre en el fondo, que parece una pirmide egipcia, desde
+cuya ennegrecida cima, segn dijo Bonaparte, nos contemplan los siglos?
+O del lado opuesto, la de la oscursima masa del navo <i>Soberano</i>,
+clavado, por decirlo as, en las serenas aguas de la baha? No ves cmo
+se destaca del cielo, donde chispean las estrellas? Quin no dira que
+stas, en vez de luz derraman lgrimas por la prxima desaparicin del
+ltimo resto de nuestras glorias navales?</p>
+
+<p>&mdash;Fernando, esa escena tan potica para ti, no tiene para mi
+significacin ninguna. Quizs porque me la s de memoria, o porque estoy
+de un humor negro.</p>
+
+<p>&mdash;Para m, chico, siempre tiene encantos la naturaleza. En presencia de
+ella olvido todas mis penas. Y a propsito has ledo en <i>El Diario</i> Un
+rasgo de mi visita al Etna? Arazoza estuvo el otro da en casa en
+solicitud de algo original... Se empe y le di esos borrones.</p>
+
+<p>&mdash;Casi nunca veo <i>El Diario</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bscalo y lelo. El artculo es corto. Se public hace tres o
+cuatro das. Lo escrib en Palermo. No quise ponerle mi nombre, porque
+dice mal de un Alcalde Mayor... T me entiendes. Sali con mis iniciales
+solamente y has de creer que ya han venido a darme la enhorabuena ms
+de veinte amigos? S. Pedro Jos Morillas me dio un abrazo y me puso el
+artculo por las nubes. Deseo or tu opinin.</p>
+
+<p>&mdash;Tarde ser que pueda drtela, Fernando. Mi cabeza se abrasa y estoy
+ms para pegarme un tiro, o pegrselo a alguien, que para lecturas.</p>
+
+<p>&mdash;Hombre! Me sorprende. Te desconozco. Eres t el mismo estudiante de
+la clase de Filosofa en el Colegio de San Carlos, u otro en tu figura?
+Qu ha sido de aquel buen humor y de aquella alegra pegadiza con que
+te ganabas el afecto de todos tus condiscpulos? Djate de necedades y
+nieces. Ests enamorado? Podas dar en semejante gansada al cabo de
+tus veinte y ms abriles y de tu experiencia...</p>
+
+<p>&mdash;No es la pasin del amor la que me devora el pecho al presente. Es la
+clera, es el dolor, es la desesperacin que produce el primer desengao
+de lo que son el mundo, los hombres y la amistad.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos. A qu negarlo? T ests enamorado y mal correspondido. Los
+sntomas lodos son de amor. Cul es el origen real de tus cuitas?
+Confamelas. Sabes que soy tu amigo.</p>
+
+<p>&mdash;Mi amigo! exclam el joven con sonrisa irnica. Crea que lo eras,
+pero me he desengaado que eres mi peor enemigo.</p>
+
+<p>&mdash;Qu fecha tiene su desengao?</p>
+
+<p>&mdash;La misma del flaco servicio que me has hecho. No s cmo su memoria no
+te roe las entraas.</p>
+
+<p>&mdash;Va que has perdido el juicio? Vamos, hombre! Ya caigo. Todo tu
+coraje nace... Ja, ja!</p>
+
+<p>&mdash;No te ras, dijo serio Leonardo. No es ste paso de risa.</p>
+
+<p>&mdash;Pues de qu es? recalc el Alcalde. He aqu la primera vez, desde que
+nos conocemos, que te veo grave y... bobo.</p>
+
+<p>&mdash;No llames gravedad ni bobera a lo que toca en furor.</p>
+
+<p>&mdash;Djate de niadas a estas horas. Tu enojo principal parece que es
+conmigo, y si no estuvieras encalabrinado, veras que, lejos de odio, me
+debes gratitud.</p>
+
+<p>&mdash;No faltaba otra cosa, sino que tras de haberme herido por donde ms me
+duele, esperes mi agradecimiento. Qu frescura la tuya! Sabas t que
+Cecilia Valds era mi muchacha?</p>
+
+<p>&mdash;Lo supe el mismo da en que, segn dices, te hice el flaco servicio...</p>
+
+<p>&mdash;Pero antes de eso, tenas t noticias de su existencia? Conocas su
+carcter y antecedentes?</p>
+
+<p>&mdash;Qu haba de conocer! Ni jota.</p>
+
+<p>&mdash;Luego, cmo sin conocimiento de los hechos, sin formacin de sumaria,
+diste el mandamiento de prisin?</p>
+
+<p>&mdash;Porque hubo quien lo pidiera sin tales requisitos.</p>
+
+<p>&mdash;Y a semejante proceder llamas amistad hacia m?</p>
+
+<p>&mdash;Ah vers.</p>
+
+<p>&mdash;Qu delito achacan a la muchacha para el atropello?</p>
+
+<p>&mdash;Ningn otro, a lo que entiendo, que el de quererte demasiado.</p>
+
+<p>&mdash;As, t a sabiendas has cometido una injusticia; digmoslo por lo
+claro, una arbitrariedad.</p>
+
+<p>&mdash;Me confieso culpable de ese pecado.</p>
+
+<p>&mdash;Pecado dices? Es ms que eso. En nuestras leyes se conoce como un
+cuasi delito, que todava puede que te salga a la cara. Si se han
+figurado que la triste hurfana no tiene quien la defienda, se engaan
+de medio a medio. Aqu estoy yo, que pondr el asunto en tela de juicio.</p>
+
+<p>&mdash;Mal hars, Leonardo, replic el Alcalde con calma y dignidad. Mal
+hars, te repito. Por lo que a m toca, tus lanzadas no me haran dao
+ninguno, rebotaran en la cota de malla de mi elevada posicin, de mis
+ttulos de nobleza y de mi valimiento aqu y en la corte. Por este lado
+soy inmune. Pero t, con tomar el camino que dices, (te hablo como
+compaero y amigo), no conseguiras otra cosa que escandalizar un poco y
+poner en berlina a tu padre, en cuya queja formal y escrita me apoy
+para el procedimiento... arbitrario que me imputas. Tu padre, tu bueno y
+honrado padre, vino a mi tribunal y estableci querella en toda forma
+contra esa muchacha, por seductora de un menor, hijo de familia rica y
+decente, con sus encantos y trapaceras. En la discusin que tuvimos, se
+lament, casi con lgrimas en los ojos, de que estabas hecho un perdido,
+jugador, mujeriego; que no estudiabas ni podras recibirte en abril como
+l y tu madre esperaban, para que tomaras la administracin de los
+bienes el ao entrante, es decir, despus de casarte con la bella y
+virtuosa seorita de Alquzar, como estabas comprometido, todo por esa
+mozuela casquivana, cuyas relaciones amorosas desdoran sin duda a un
+joven que ha de ser Conde antes de mucho.</p>
+
+<p>&mdash;Conque tal es el eptome de la historia que te ha contado mi padre?
+Escucha, o contempla ahora el reverso de la medalla. No hay tal
+seduccin, engao ni calabazas en este negocio. La muchacha es lindsima
+y me idolatra. Por qu no haba de corresponder a su amor? Pero resulta
+que desde chiquita viene pap siguindole los pasos, mantenindola,
+vistindola, calzndola, celndola, rondndola, cuidndola mucho ms y
+mejor de lo que jams ha mantenido, vestido, calzado, rondado y cuidado
+a ninguna de sus hijas. Para qu? Con qu fines preguntars t. Slo
+Dios y l lo saben. No quiero pensar mal todava; pero el hecho de
+secuestrarla precisamente cuando acaba de morir la abuela, nica persona
+que poda oponer obstculo serio a la realizacin de torcidos deseos, me
+hace sospechar que no abriga mi padre las mejores intenciones... Me
+tranquiliza y complace, sin embargo, que sea cual fuere la lluvia de oro
+que l derrame a los pies de la joven, no conseguir ms de lo que ha
+conseguido de ella hasta aqu: un odio acrrimo. Pero t, mi amigo, por
+hacerme bien me la arrebatas y la entregas atada de pies y manos en
+poder de mi padre. Habr yo de perdonarte esta mala partida? Jams.</p>
+
+<p>&mdash;Eres injusto, muy injusto con tu padre y conmigo. Con l, porque no
+acced a sus ruegos sino cuando me convenc plenamente de que eran
+rectas y santas sus intenciones respecto de ti, de la familia y de la
+misma Valds. Conmigo eres injusto, porque viendo que tu padre estaba
+resuelto a cortar de cualquier modo, costara lo que costara, tus
+relaciones clandestinas con la muchacha, decid encerrarla en las
+Recogidas por un corto tiempo, digamos, hasta tanto que te recibes de
+Bachiller y te cases como Dios manda y como conviene a tu clase y al
+caudal de tu familia. Que despus, si te parece, volvers... a los
+primeros amores.</p>
+
+<p>Leonardo se qued callado y pensativo, y dijo luego con
+tibieza:&mdash;Adis, Fernando!</p>
+
+<p>Este le detuvo por el brazo y repuso:&mdash;No has de irte de esa manera,
+cual si hubisemos reido. Ven a mi palco: saludars a mi esposa y oirs
+a mi lado el segundo acto de la pera. Para aliviar ciertos dolores no
+hay blsamo comparable con el de una buena msica.</p>
+
+
+
+<h3><a name="Capitulo_VIId" id="Capitulo_VIId"></a><span class="smcap">Captulo VII</span></h3>
+
+<div class="block1"><p class="non"><i>El mayor monstruo, los celos.</i></p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Caldern</span></p></div>
+
+
+<p>&mdash;Qu enredo te traes t con una muchachuela de los arrabales?, le
+pregunt doa Rosa a su marido todava en la cama.&mdash;Di, contesta, aadi
+codendole por las espaldas, porque le pareci que se hacia el sueco o
+el dormido.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no me traigo ni me llevo enredo con nadie, Rosa, contest don
+Cndido entre sueos.</p>
+
+<p>&mdash;Tu s, t s. Me lo han dicho, lo s de buena tinta.</p>
+
+<p>&mdash;Quin te ha contado ese cuento?</p>
+
+<p>&mdash;No es cuento, es verdad. T has sacado de su casa a una muchacha hace
+pocos das... El autor no es del caso.</p>
+
+<p>&mdash;Lo es, Rosa. Hay quien influya en ti poderosamente.</p>
+
+<p>&mdash;Luego aclararemos ese punto. Nadie me quita que t has vuelto a las
+andadas...</p>
+
+<p>&mdash;Ves lo que yo deca? Ya te han preparado contra m. Tu hijo...</p>
+
+<p>&mdash;Pues chale ahora el muerto a mi hijo.</p>
+
+<p>&mdash;Tu hijo, digo, continu don Cndido sin turbarse, estaba a punto de
+cometer la mayor de las calaveradas que ha cometido hasta el presente.
+Me interpuse, porque al fin soy su padre, y evit la comisin... T no
+quieres que le toquen a <i>l</i>, qu otro recurso me quedaba sino tocarle
+a <i>ella</i>? Hete, en resumen, el monto de mis <i>andadas</i>.</p>
+
+<p>&mdash;No me quedaba que or! Conque para evitar que el hijo cometiera una
+calaverada, va el padre y da un escndalo?</p>
+
+<p>&mdash;En este caso no ha habido escndalo ninguno.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo! Se ha hecho la cosa a ocultas? Tanto peor. Vase qu inters
+tienes t en ello.</p>
+
+<p>&mdash;No otro, a fe ma, que el de impedir la comisin de una verdadera
+infamia por una persona que nos toca tan de cerca como es nuestro hijo.</p>
+
+<p>&mdash;Qu infamia? T usas unas palabrotas...</p>
+
+<p>&mdash;Tiempo ha que Leonardo viene persiguiendo a una chica de color...</p>
+
+<p>&mdash;Y t cmo lo sabes?</p>
+
+<p>&mdash;Lo s por la misma razn que t lo ignoras.</p>
+
+<p>&mdash;Nada me dices con eso. Es natural que Leonardito, joven y bien
+parecido, persiga a las chicas, como dices t. Lo que no parece natural
+es que t, ya viejo y feo, ests tan enterado de las persecuciones
+mujeriles del muchacho. Te da envidia? Quisieras que se metiera a
+fraile? Por qu le celas?</p>
+
+<p>&mdash;Porque soy responsable de su conducta ante Dios y el mundo.</p>
+
+<p>&mdash;Qu virtuoso! No hacas t lo mismo y aun peor cuando eras de su
+edad?</p>
+
+<p>&mdash;Quizs hice lo mismo que l cuando mozo, peor no; al menos no me
+remuerde la conciencia de haber corrompido a ninguna joven honesta o de
+su casa.</p>
+
+<p>&mdash;Haces bien: santificate. Pero me parece excusado el trabajo que te
+tomas... Siempre creer que, respecto a mujeres, Leonardito a tu lado es
+nio de teta.</p>
+
+<p>&mdash;Dejmonos de recriminaciones, Rosa, y vamos al grano, a lo que nos
+toca ms de cerca, como padres del mozo... La cosa es muy seria, es
+grave... Supe... Importa un bledo el cmo, el dnde, el cundo. Supe que
+haca grandes compras de muebles y de cachivaches caseros. Ha debido
+gastar un dineral. De dnde lo ha habido? Ha contrado deudas? Le ha
+ganado al juego? O... es que t, tan bonaza como siempre, le has
+facilitado los medios?</p>
+
+<p>Don Cndido haba dado en el hito. Negara doa Rosa el prstamo, por
+haberlo hecho a ocultas del marido? Equivaldra a desacreditar al hijo a
+los ojos del padre, siempre dispuesto a mirar sus faltas por el lado ms
+negro. Por eso, aunque convencida y mortificada por el engao que con
+ella se haba practicado, prefiri declarar la verdad y cargar con la
+culpa de la disipacin del hijo predilecto.</p>
+
+<p>&mdash;Ves ahora, Rosa, dijo don Cndido sin acrimonia, las malas resultas
+del cario ciego de ciertas madres para con sus hijos? No reconoces que
+en algunos casos ms vale pecar con ellos por duro que por blando?
+Leonardo te pide dinero y t se lo prestas, porque no puedes decirle que
+no, y porque te figuras que si se lo niegas se muere del pesar... Y l
+coge el dinero, compra muebles, alquila casa... Para qu diablos?
+Claro, clarito, para llevar a ella la querida. No se necesita gran
+penetracin... De suerte que, si no me anticipo, adis, estudios!
+Adis, bachillerato! Adis, casamiento en noviembre!, como t y yo
+habamos acordado, de acuerdo con l.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno est todo cuanto dices, mas estoy esperando que digas dnde
+tienes oculta a la muchacha.</p>
+
+<p>&mdash;En las Recogidas. Parceme, agreg a la carrera viendo que la esposa
+callaba y se agitaba en el lecho; parceme que ste ha sido el partido
+mejor y menos riesgoso que pudiera haberse escogido para salvar al mozo
+del precipicio y a la moza de su ruina...</p>
+
+<p>&mdash;S, dijo doa Rosa; te figuras que porque has metido a la muchacha en
+las Recogidas, ya todo qued arreglado y concluido? Sbete que no has
+conseguido nada. El nio ha tomado la cosa muy a pecho. Est ciego de
+amor.</p>
+
+<p>&mdash;Qui! exclam don Cndido en tono despreciativo. Amor, amor! Ni
+gota. Lo que siente ese mozo es hervor de la sangre, calentura de
+cabeza. Nada tiene que ver en ello el corazn. Se le pasar. Pierde
+cuidado.</p>
+
+<p>&mdash;Se le pasar, eh? Tal vez. Pero el nio no come, no duerme, sufre,
+padece, se aflige, llora. Temo que le cueste una enfermedad el
+sentimiento. Ya, como t no lo ves, no lo oyes, no lo entiendes, hablas
+del modo que hablas.</p>
+
+<p>&mdash;Pon t algo de tu parte. A ti, que tienes ms influencia en l que yo,
+a ti te corresponde consolarle y hacerle entrar por vereda. Va que no
+le has dicho que por el prximo correo de Espaa espero el ttulo de
+Conde de Casa Gamboa, con que se ha servido agraciarme nuestro augusto
+soberano? A que no? Puede que la noticia le alegrase.</p>
+
+<p>&mdash;Alegrarle! Qu poco conoces a tu hijo! Le di la noticia. Y sabes lo
+que me contest? Que la nobleza comprada con la sangre de los negros que
+t y los dems espaoles robaban en frica para condenarlos a eterna
+esclavitud, no era nobleza, sino infamia, y que miraba el ttulo como el
+mayor baldn...</p>
+
+<p>&mdash;Ah! El bribn, el insurgente, el desorejado! estall don Cndido en
+un paroxismo de indignacin. Vaya si le hierve la sangre criolla en las
+venas! Todava sera capaz el muy trompeta de principiar por su padre la
+degollina como se armara en esta Isla el desbarajuste de la Tierra
+Firme. Y quieren libertad porque les pesa el yugo! porque no pueden
+soportar la tirana! Que trabajen los muy holgazanes y no tendrn
+tiempo ni ocasin de quejarse del mejor de los gobiernos. Yo les dara
+palo entre oreja y oreja como a los mulos...</p>
+
+<p>&mdash;Basta de sandeces y de vituperios, le ataj doa Rosa incomodada.
+Tiras de los criollos como si mis hijos y yo furamos de tu tierra.
+Odias a los habaneros, por qu te duele que te paguen en la misma
+moneda? Leonardito en parte tiene razn. Le privas de todos sus gustos y
+placeres... No s cmo no se desespera. Cuenta con que l har cuanto
+est en su mano para sacar a la muchacha del encierro...</p>
+
+<p>&mdash;Como t no le des el dinero, dijo don Cndido sobresaltado, para
+sobornos, dudo mucho que se salga con el intento. No le des dinero, no
+se lo des a tontas y a locas. Mas ya que tu cario consiste en
+atragantarle a regalos, hagmosle uno de tal calidad que le llene de
+orgullo y le haga avergonzarse de la sima de bajeza a que se propona
+descender.</p>
+
+<p>&mdash;Cul es el regalo que esperas obre el milagro...?</p>
+
+<p>&mdash;La casa de Soler que Abreu se sac en rifa est de venta. Comprmosla,
+alhajmosla para Leonardo cuando se case con Isabel. La venden en 60,000
+duros.</p>
+
+<p>&mdash;Casi el valor de un ingenio.</p>
+
+<p>&mdash;La casa vale ese dinero. Es un palacio; como no hay otro en La Habana.
+No debes pararte en pelillos: se trata de la salvacin de tu hijo ms
+querido. De mi cuenta corren la compra y la habilitacin de la jaula, de
+la tuya corre la domesticacin del pjaro que ha de ocuparla.</p>
+
+<p>Arreglado el plan y distribuidos los papeles, don Cndido desempe el
+suyo sin tardanza ni dificultad. Doa Rosa, al contrario, en
+consecuencia de su carcter peculiar, desde los primeros pasos puso
+obstculo invencible a la realizacin del proyecto.</p>
+
+<p>Entraban por mucho en la composicin de carcter de doa Rosa la altivez
+y la suspicacia para que dejase de ser a menudo injusta e imprudente en
+sus relaciones domsticas... Nadie mejor que Leonardo conoca ese flaco
+de su madre. No bien le declar ella las condiciones del proyecto de
+domesticacin, fundadas todas en su renuncia a la posesin de Cecilia,
+resolvi predisponerla contra el marido atizando los celos de la esposa
+a lo sumo. Bastle para ello el que la refiriese, sin nombrarla, cuanto
+haba odo de boca de Cecilia, referente a los tratos clandestinos y
+sospechosos de don Cndido con la joven y la anciana del barrio del
+ngel desde mucho tiempo atrs; a los dineros que en ellas vena
+gastando con la largueza o la prodigalidad del viejo enamorado; al
+extrao inters que siempre haba tomado en el sostenimiento y bienestar
+de las dos mujeres; a la vigilancia con que haba celado a la muchacha y
+cuidado de la salud de la anciana; en una palabra, a los eficaces y
+constantes servicios que en estos negocios de dudosa moralidad le haba
+prestado Montes de Oca.</p>
+
+<p>Todas y cada una de estas noticias, junto con otras ya mencionadas,
+haban llegado a odos de doa Rosa en diferentes pocas y por diversos
+conductos. La relacin tarda y amaada del hijo slo sirvi de
+complemento y confirmacin de lo mismo que ella se saba de memoria o
+que meramente sospechaba.</p>
+
+<p>Ocioso parece aadir que en este caso, como en todos los de su ndole,
+surti la cizaa su maligno efecto. Pues que irritada la madre contra el
+padre por la supuesta persistente violacin de la fe conyugal, en
+venganza o represalia tram en secreto con el hijo la mina que deba
+hacer saltar los parapetos levantados por don Cndido en defensa del
+honor de Cecilia Valds. A su ejecucin comprometi doa Rosa su dinero
+y su influjo.</p>
+
+<p>Para ayudarla en la ardua empresa, tres condiciones nicamente exigi
+ella: una, que el hijo continuara los estudios hasta graduarse de
+Bachiller en leyes; otra, que se casara con Isabel Ilincheta a fin de
+ao; y la tercera, que aceptara, sin murmurar, el regalo del palacio
+que, con ese preciso objeto, le haca su padre. Todo lo prometi de
+plano Leonardo.</p>
+
+<p>El primer paso dado fue el de solicitar los servicios de Mara de Regla,
+aquella enfermera del ingenio de <i>La Tinaja</i>, cuya astucia y talento la
+madre y el hijo reconocan de consuno, a pesar de la ojeriza con que la
+miraban. Prestose ella de la mejor gana, tanto porque estaba en su
+ndole el papel de conspiradora, cuanto que se prometa pagar con bienes
+los muchos males recibidos de manos de los dos. De luego a luego
+comenzaron los trabajos de zapa.</p>
+
+<p>Produjo una verdadera revolucin la entrada de Cecilia en la casa de las
+Recogidas. Su juventud, su belleza, sus lamentos, sus lgrimas, los
+motivos mismos de su prisin, supuestos hechizos empleados para seducir
+a un joven blanco de familia millonaria de La Habana, todo concurri
+para inspirar curiosidad, simpata o admiracin en las mujeres de varios
+colores y condiciones que cumplan trminos ms o menos largos de
+condena.</p>
+
+<p>Por vulgares que ellas fuesen, por apagado que estuviese en su pecho el
+sentimiento de la dignidad personal, imposible les fuera sustraerse al
+influjo de unas circunstancias cuya magia ejercer su imperio en este
+mundo sublunar mientras refleje la luz del sol. Al parecer, de poco
+podan valerle a Cecilia sus simpatas y arranques de admiracin; con
+todo eso, fuerza bastante tuvieron para crear en torno suyo aquella
+atmsfera de respeto y de consideracin que tanto contribuy al alivio
+de sus penas mientras estuvo en las Recogidas, y que al cabo le abri
+las puertas.</p>
+
+<p>El guardador de estas ovejas descarriladas era un soltern verde, suerte
+de monigote con quien los aos ni las penitencias haban domado las
+humanas pasiones. Hasta la fecha presente, slo haban ingresado en el
+establecimiento a su cargo mujeres de baja extraccin, viejas, feas y
+gastadas por los vicios. En condiciones bien diferentes vino Cecilia a
+aumentar su nmero. Tal vez haba pecado; pero de seguro que no por
+vicio ni mala inclinacin. Esto abonaban sus pocos aos, su porte
+decente y modesto, su donoso aspecto y el ncar de sus tersas mejillas.
+El dolor, la vergenza de verse encerrada y confundida entre unas
+mujeres conocidamente de mala conducta, era sin duda lo que la haca
+prorrumpir en lgrimas y quejas continuas. Tantos y tales extremos de
+genuino pesar eran incompatibles con el delito.</p>
+
+<p>As razon el portero de la Casa de las Recogidas, y sin ms reparo se
+declar el campen y el amigo de Cecilia. Su placer era ir a deshoras
+hasta la ventana del cuarto que la haban asignado, para sorprenderla, a
+ocultas, en sus demostraciones de sentimiento, enamorarse ms de ella y
+encenderse en ira contra sus perseguidores. A veces la encontraba en la
+silla con la cabeza y los brazos descansando en la mesa, mientras dejaba
+a la abundosa mata de sus cabellos sueltos el cuidado de cubrir aquellas
+partes de su espalda que no acertaba a vedar de miradas profanas el
+traje flojo. Otras veces levantaba ella de repente los ojos y las manos
+juntas al cielo y exclamaba en la mayor angustia:</p>
+
+<p>&mdash;Dios mo! Dios mo! Por qu culpas he merecido yo este tremendo
+castigo?</p>
+
+<p>En todos estos casos se retiraba el guardin a su portera hecho un
+basilisco.</p>
+
+<p>En uno de esos momentos de indignacin filantrpica, se le apareci como
+llovida Mara de Regla, con achaque de venderle frutas del tiempo y
+conservas, negocio en que se ocupaba entonces. El hombre no quera
+comprar ni enredarse en una conversacin que poda distraerle de sus
+agridulces pensamientos. Pero no por eso desisti de su propsito la
+vendedora. Esperaba, al contrario, repulsa ms terminante. Djole en el
+tono meloso que sola:</p>
+
+<p>&mdash;Le duele al seor la cabeza o las muelas? (No le dio el tratamiento
+de su merced).</p>
+
+<p>&mdash;Nada me duele, gru l.</p>
+
+<p>&mdash;Me alegro, porque sos son los dolores de los dolores. Vea el seor si
+las recogidas quieren frutas o dulces en almbar.</p>
+
+<p>&mdash;No estamos para frutas ni dulces ahora. Tampoco hay plata en casa.</p>
+
+<p>&mdash;Yo fo.</p>
+
+<p>&mdash;Anda con Dios y djame en paz.</p>
+
+<p>&mdash;Otras veces me han comprado aqu frutas y dulces.</p>
+
+<p>&mdash;No en mi tiempo. Sera cuando estaba el papanatas que suele
+reemplazarme.</p>
+
+<p>&mdash;Quizs.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no permito trfico con las presas. El reglamento prohbe todo
+tejemaneje por la portera.</p>
+
+<p>&mdash;Pues me han dicho que el seor era ms bueno que el pan con las pobres
+recogidas.</p>
+
+<p>&mdash;Te han engaado. Yo soy malo, malsimo.</p>
+
+<p>&mdash;El seor no es malo. Qu va! Le conozco en la cara que no lo es.</p>
+
+<p>&mdash;Basta. No quiero palique.</p>
+
+<p>&mdash;Est bien. El que manda, manda. Me ir; pero antes no tendra la
+bondad de orme el recado que acaba de darme un caballerito para el
+seor?</p>
+
+<p>&mdash;Qu recado? Despacha, replic con rudeza el hombre despus de mirar
+fijamente a la vendedora.</p>
+
+<p>&mdash;Tiene aqu el seor presa a una nia blanca?</p>
+
+<p>&mdash;No tengo preso a nadie. No soy carcelero; soy un mero guardin de las
+recogidas, por delegacin del ilustrsimo seor Obispo Espada y Landa.</p>
+
+<p>&mdash;Perdneme el seor. Quise decir que si no haba aqu recogida una nia
+blanca.</p>
+
+<p>&mdash;Blanca al parecer. S. Y qu?</p>
+
+<p>&mdash;Pues el caballerito que le digo se interesa mucho por esa nia.</p>
+
+<p>&mdash;Qu me importa a m su inters? No vamos a comer con eso.</p>
+
+<p>&mdash;Nunca debe decirse de esta agua no beber. Porque el caballerito que
+digo es riqusimo y est muy enamorado de la nia. Y el seor sabe de lo
+que es capaz un caballerito rico cuando est loco de amor y le impiden
+ver y hablar a su adorado tormento.</p>
+
+<p>&mdash;Estamos, dijo el portero algo ms aplacable. Qu pretende el tal
+caballerito?</p>
+
+<p>&mdash;Poca cosa. Quiere que el seor d a la nia de su parte estas naranjas
+(escogiendo seis entre las ms hermosas del tablero), y que le diga que
+l est metiendo empeo y gastando mucho dinero para sacarla cuanto
+antes de esta prisin.</p>
+
+<p>&mdash;Hombre!, dijo el guardin titubeando; yo no he hecho jams el papel
+de corre-ve-y dile.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, seor, que no le pesar. Spalo: el caballerito es muy rico,
+muy agradecido y est muy enamorado.</p>
+
+<p>El portero asustado, tembloroso, indeciso, se estuvo largo rato parado,
+mirando, ya a la negra, ya a las naranjas. Al cabo pregunt con voz
+ronca por el temor o la vergenza:</p>
+
+<p>&mdash;Cmo se llama el caballerito?</p>
+
+<p>&mdash;La nia sabe, replic Mara de Regla, marchndose bruscamente.</p>
+
+<p>Quedose el portero pensativo, como clavado a la reja de la portera. A
+poco le pas el cerrojo a la puerta, le ech llave, y con tres naranjas
+en cada mano entrose en el amplio patio de la Casa de las Recogidas.</p>
+
+<p>Hubo de todo lo que puede llenar de ilusiones a un hombre enamorado, y
+de esperanza a una mujer afligida, en la breve entrevista que tuvo el
+portero con Cecilia. Hubo aquello de:&mdash;Vd. es mi salvador. Qu ngel le
+trajo a esta pobre mujer perseguida? Soy inocente. Mi nico delito es
+amar mucho a un joven que se muere por m. Aqu me ha puesto el padre
+del caballerito de quien Vd. me habla. Toda su rabia contra m es porque
+no lo quiero a l y quiero a su hijo. Tenga Vd. piedad de una mujer
+injustamente perseguida.</p>
+
+<p>Sali de all el portero otro hombre.&mdash;A quin se le ocurre traer aqu
+una muchacha como sta?&mdash;se preguntaba a s mismo. Al demonio, solamente
+al espritu maligno para tentar y sacar de sus casillas a la gente
+pacfica. Aqu quisiera ver a los varones fuertes, a los mismos santos.
+Resistiran? Se ablandaran, se derretiran, se entregaran de patas en
+las garras de Satans. Habr quien tenga valor para verla llorar, para
+orla quejarse y suplicar y no tomar su parte? Har de m lo que se le
+antoje. Es claro. Y quedar mal con el seor Obispo, mi protector, caer
+de su gracia, perder el puesto que ocupo en esta casa. Mas, qu
+remedio? Ella es muy linda, llora, y yo no soy de palo. Maldita
+frutera!</p>
+
+<p>Dos o tres das despus volvi sta, y el portero de las Recogidas no la
+recibi mal. Traa nueva pretensin: la de hablar a solas con la presa
+en la prisin. Estaban prohibidas las visitas dentro de la casa; slo
+poda hablarse con las recogidas en presencia del guardin, a la reja de
+la portera. Pero Mara de Regla arguy el punto con habilidad diciendo,
+entre otras cosas, que no era de esperarse, el portero ayudara a matar
+de tristeza a una nia inocente, y se hiciera cmplice de la mayor de
+las injusticias que se haban cometido hasta entonces en La Habana. Que
+el caballerito, amante de la nia, ya tena muy adelantadas las
+diligencias para sacarla del encierro, y, por supuesto, excluira de su
+gratitud a todos los que haban oprimido a su adorado tormento.
+Enseguida aadi, cual si de pronto recordara:</p>
+
+<p>&mdash;El caballerito me dio para el seor esta media docena de onzas de oro,
+por si la nia necesitaba algo de comer, o de vestir, o cualquier
+antojo...</p>
+
+<p>Este ltimo argumento acab por dar al traste con el resto de virtud o
+empacho del portero. Concedi la entrada. En pocas palabras
+describiremos ahora la escena que se sigui a la entrevista de la
+mensajera con la presa.</p>
+
+<p>Mara de Regla encontr a Cecilia en la misma posicin en que dijimos la
+haba sorprendido el guardin das antes; slo que esta vez no la cubra
+el cabello aquella parte de la espalda que daba a la entrada de la
+celda. Algo ech de ver ah la antigua enfermera, que le llam
+grandemente la atencin.</p>
+
+<p>&mdash;Jess! dijo. Qu veo? Ser posible que esta nia sea la misma que
+yo sospechaba? Qu cosas pasan en este mundo!</p>
+
+<p>A aquella voz y aquellas incoherentes exclamaciones, levant Cecilia la
+cabeza y pregunt en tono desmayado y doliente:</p>
+
+<p>&mdash;Qu quiere usted?</p>
+
+<p>&mdash;Quiero que me diga su merced su nombre de pila.</p>
+
+<p>&mdash;Cecilia Valds.</p>
+
+<p>&mdash;Jess! volvi a exclamar la negra. La propia que yo me imaginaba!
+Parece un sueo. Sabe su merced quin le pint esa media luna?</p>
+
+<p>&mdash;Qu media luna?</p>
+
+<p>&mdash;La que su merced lleva en este hombro (tocando con el ndice el
+izquierdo de la muchacha).</p>
+
+<p>&mdash;Esta no es pintura, es un lunar, mejor dicho, una marca que me ha
+quedado ah de resultas de un golpe recibido en mi niez.</p>
+
+<p>&mdash;No, si su merced es de verdad verdad la Cecilia Valds que yo
+conozco, se no es lunar, ni marca de golpe: es la media luna que la
+abuela de su merced le pint con aguja y ail antes de echarla en la
+Real Casa Cuna.</p>
+
+<p>&mdash;Oh! Mamita nunca me habl de semejante cosa.</p>
+
+<p>&mdash;Yo lo s porque sa fue la seal que me dieron para reconocerla entre
+las dems nias de la Real Cuna.</p>
+
+<p>&mdash;Quin es Vd. que sabe tanto de m?</p>
+
+<p>&mdash;Es posible que su merced no me conozca todava? Deba acordarse de
+m.</p>
+
+<p>&mdash;No, por cierto.</p>
+
+<p>&mdash;Pues yo le di de mamar a su merced, primeramente en la Real Casa Cuna,
+y despus, por cerca de un ao, en casa de la abuela de su merced,
+cuando ella viva en el callejn de San Juan de Dios. Su merced ya haca
+<i>peninos</i> y hablaba <i>champurriado</i>, no le digo ms, en los das en que
+me la quitaron de los brazos. Ay! No sabe su merced las lgrimas y
+pesares que me ha costado su crianza; no slo a m, tambin a mi marido.
+S, su merced ha sido la causa primera y principal de nuestras
+desgracias.</p>
+
+<p>&mdash;Qu les ha pasado a Vds.?</p>
+
+<p>&mdash;A m me desterraron de La Habana habr doce aos, y mi marido est
+preso en la crcel. Le achacan la muerte del Capitn Tond.</p>
+
+<p>&mdash;Conque eso es as como Vd. dice! Conque yo soy la mujer ms infeliz
+que pisa la tierra! Ay de m, que sin haberle hecho mal a nadie todos
+me caen encima!</p>
+
+<p>&mdash;No llore, ni se lamente, nia. Aunque causante de nuestras desgracias,
+su merced es inocente, no tiene culpa ninguna.</p>
+
+<p>&mdash;Cmo no he de llorar y lamentarme, si tras de verme perseguida
+injustamente, hecha la piedra de escndalo de las mujeres de esta casa,
+que me atosigan con sus preguntas y majaderas, por remate de cuenta
+viene Vd., que dice me cri, y me echa en cara las desgracias de Vd. y
+de su marido? Cabe mayor infelicidad que la ma?</p>
+
+<p>&mdash;Cuando yo le relate mi historia, tejida con la de su merced, se
+convencer de que tengo mucha razn.</p>
+
+<p>&mdash;Pero quin es Vd.?</p>
+
+<p>&mdash;Mi nombre es Mara de Regla, humilde criada de su merced y esclava del
+nio Leonardo Gamboa.</p>
+
+<p>&mdash;Ah! exclam Cecilia ponindose en pie y abrazando a su interlocutora.</p>
+
+<p>&mdash;Oiga! dijo sta con sentimiento. La nia me reconoce y abraza como
+esclava del nio Leonardo, no como la madre de leche que soy de su
+merced.</p>
+
+<p>&mdash;No, la abrazo por ambos motivos, sobre todo porque su venida es nuncio
+de salvacin para m.</p>
+
+<p>La negra se cruz de brazos y se puso a contemplar a Cecilia faz a faz.
+De tiempo en tiempo murmuraba en tono bajo: Vea Vd.! La misma frente!
+La misma nariz! La misma boca! Los mismos ojos! Hasta el hoyito en
+la barba! S, su pelo, su cuerpo, su aire, su propio ngel! Qu! Su
+vivo retrato!</p>
+
+<p>&mdash;De quin? pregunt Cecilia.</p>
+
+<p>&mdash;De mi nia Adela.</p>
+
+<p>&mdash;Y quin es esa nia?</p>
+
+<p>&mdash;Mi otra hija de leche, hermana de padre y madre del nio Leonardo.</p>
+
+<p>&mdash;Conque tanto me parezco a ella? Ya me lo haban dicho algunos amigos
+que la conocen de vista.</p>
+
+<p>&mdash;Y dgalo que se parece. Jimaguas no se pareceran ms. Si ser por
+esto porque el nio Leonardo est tan enamorado de su merced? Pero l
+peca y su merced peca con quererse como se quieren. Si se quisieran como
+amigos o hermanos, pase; como hombre y mujer es un pecado. Los dos estn
+en pecado mortal.</p>
+
+<p>&mdash;Por qu me dice Vd. eso? pregunt Cecilia sorprendida. En quererse
+mucho un hombre y una mujer, no s yo que haya pecado.</p>
+
+<p>&mdash;S, lo hay, nia; a veces hay hasta pecado prieto. Por una parte, l
+es blanco; mas, dentro de poco ser de sangre azul, porque su padre ya
+es Conde de Casa Gamboa. Y tiene un palacio para vivir con la que haya
+de ser su esposa legtima. Y su merced... Perdone, nia, que sea tan
+<i>clariosa</i>. Su merced es pobre, no tiene ni gota de sangre azul y es
+hija... de la Casa Cuna. No es posible que lo dejen casarse con su
+merced.</p>
+
+<p>&mdash;Todo sea que se le ponga en la cabeza. A bien que l es hombre y hace
+lo que quiere. Y aunque no, estoy segura que cumplir la palabra que me
+ha dado.</p>
+
+<p>&mdash;No podr cumplirla, nia. Desengese, no podr cumplirla aunque
+quiera.</p>
+
+<p>&mdash;Por qu no?</p>
+
+<p>&mdash;Porque no. A su tiempo lo sabr su merced. Ese casamiento es un sueo,
+no se verificar...</p>
+
+<p>&mdash;Luego Vd. se opone. No comprendo la razn.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no me opongo, nia ma. No soy yo quien se opone, es otro, es la
+naturaleza, son las leyes divinas y humanas. Sera un sacrilegio...
+Pero, qu es lo que digo? Cuando menos ya es tarde. Dgame, nia, qu
+tiene en los ojos?</p>
+
+<p>&mdash;Nada tengo en los ojos, repuso Cecilia restregndoselos inocentemente.</p>
+
+<p>&mdash;S, veo algo en ellos que es mala seal. Me parece que tiene amarillo
+el globo del ojo. No cabe duda. Esas ojeras, esa palidez, ese rostro
+desencajado... Pobrecita! Su merced est enferma.</p>
+
+<p>&mdash;Yo enferma! No, no, dijo ella muy apurada.</p>
+
+<p>&mdash;Su merced ya es mujer del nio Leonardo.</p>
+
+<p>&mdash;No entiendo lo que Vd. dice.</p>
+
+<p>&mdash;Ha sentido su merced nuseas? As como ganas de provocar?</p>
+
+<p>&mdash;S, varias veces. Ms a menudo desde que estoy en esta casa. Lo
+atribuyo a los sustos y pesares de mi injusta prisin.</p>
+
+<p>&mdash;Tate. Cierto son los toros. No lo dije? La causa de la enfermedad de
+su merced es otra. Yo la s, la adivino. No sabe la nia que he sido
+enfermera por muchos aos? Qu soy casada? Ya no hay remedio.
+Ninguno... Pobre nia! Inocente! Desgraciada! A su merced le ha hecho
+mucho dao esa carita tan linda que Dios le ha dado. Si su merced
+hubiera nacido fea, tal vez no le pasara lo que le pasa ahora. Estara
+libre y sera feliz. Mas... lo que remedio no tiene, olvidarlo es lo
+mejor. En fin, dir al nio Leonardo el estado de su merced y segurito
+que se apresurar a sacar a la nia de esta maldita casa.</p>
+
+<p>Afectaron fuertemente a Leonardo Gamboa las ltimas nuevas que de
+Cecilia le trajo la esclava. Sin prdida de tiempo, como lo haba
+previsto sta, se aboc con su condiscpulo y amigo el Alcalde Mayor,
+que haba decretado la orden arbitraria de prisin, ante el cual hizo
+valer aquellos ttulos, junto con esta circunstancia. Le revel
+igualmente en secreto el estado delicado de la muchacha. Derram por
+todas partes el oro a manos llenas y tuvo la inefable satisfaccin de
+ver coronados sus esfuerzos con el xito ms completo hacia los
+postrimeros das del mes de abril.</p>
+
+<p>Fue al cabo suya Cecilia, a pesar de la tenaz oposicin de su padre. De
+la prisin la condujo a la casa que haban alquilado en la calle de las
+Damas, dndole por cocinera, sirviente de confianza y duea a la Mara
+de Regla de siempre. No pareca que hubiese hombre ms feliz sobre la
+haz de la tierra.</p>
+
+<p>An cuando todo esto se ejecut con entera reserva de don Cndido, nada
+ocult Leonardo de doa Rosa. Desde el principio al fin la mantuvo
+informada de los pasos que daba, a medida que se daban. Y, sentimos
+decirlo, no sabemos en quin produjo ms regocijo el desenlace del
+drama, si en su hijo o en la madre. As se alzaba una barrera
+insuperable, crea ella sinceramente, entre la muchacha y las
+imprudentes pretensiones de su marido.</p>
+
+<p>En medio de estas escenas, despleg Leonardo tino y fuerza de voluntad
+sin ejemplo, poniendo el mayor esmero en llenar las condiciones del
+contrato secreto celebrado con su madre. Asisti a las clases de derecho
+regularmente, y cuando lleg la hora de graduarse, visit uno por uno a
+los doctores que deban examinarle, principalmente a don Diego de la
+Torre, que gozaba de fama de muy rgido con los graduados; le pas la
+mano a Fray Ambrosio Herrera, secretario de la Universidad, a quien
+comunic en secreto que en vez de los tres duros de las propinas de
+costumbre, se propona meter tres onzas de oro en cada cartucho. As
+allan el camino de la recepcin; as logr calarse la muceta de
+ordenanza, ascender a la ctedra del aula magna, ponerse en la coronilla
+de la cabeza la birreta colorada, pronunciar un ininteligible discurso
+en latn, y obtener el ttulo de Bachiller en Leyes nmine
+dissentiente<a name="FNanchor_60_60" id="FNanchor_60_60"></a><a href="#Footnote_60_60" class="fnanchor">[60]</a> el 12 de abril de 1831.</p>
+
+<p>Satisfechos por este lado sus compromisos, todava tuvo tiempo para
+tomar formal posesin del palacio que le haba regalado su padre.
+Enseguida, con el nimo de adormecer la vigilancia de ste, corri a
+darle una caradita a Isabel en su paraso de Alquzar, y ver de
+concertar con ella, si era posible, la manera y la poca del casamiento.</p>
+
+<p>La encontr bastante fra y desanimada. Repugnbale en alto grado la
+idea de presenciar, por segunda vez, las escenas horrorosas del ingenio.
+Como visita, porque faltara la ocasin juntamente con el deseo; como
+ama, porque si de amante no logr suspender los terribles castigos
+impuestos all a los negros, por una necesidad fatal de la institucin,
+mal poda prometerse que de casada se aboliesen. Y ora tomase Leonardo
+estas razones de su amiga cual meros escrpulos monjiles, ora se
+persuadiese que ellas quizs le relevaran de una promesa en que ya no
+se interesaba mucho su corazn, torn a La Habana sin haber tratado de
+allanar el inesperado inconveniente.</p>
+
+<p>Volado haba el tiempo con inconcebible rapidez. A fines de agosto tuvo
+Cecilia una hermosa nia; suceso que, lejos de alegrar a Leonardo,
+parece que slo le hizo sentir todo el peso de la grave responsabilidad
+que se haba echado encima en un momento de amoroso arrebato. Aquella no
+era su esposa, mucho menos su igual. Podra presentarla sin sonrojo,
+mager que bella como un sol, en ninguna parte? No haba l descendido
+tanto todava por la cuesta suave del vicio, que hiciese del sambenito
+gala.</p>
+
+<p>Se desvaneca, sin duda, la ilusin con la fcil posesin del objeto
+codiciado que consista tan slo en la cualidad deleznable antes
+mencionada. Al amor hizo en breve lugar la vergenza. Tras sta deba
+presentarse el arrepentimiento, y se present al galope, mucho antes de
+lo que era de esperarse, supuestas las condiciones de alma fra y moral
+laxa de que haba dado pruebas el joven Gamboa.</p>
+
+<p>Los primeros sntomas del cambio no tard Cecilia en descubrirlos con
+dolor; en pos vino el tropel de los celos a complicar la situacin de
+las cosas. A los tres o cuatro meses de unin ilcita fueron menos
+frecuentes y menos prolongadas las visitas de Leonardo a la casa de la
+calle de las Damas. De qu vala que l colmase de regalos a la
+querida, que se adelantase a todos sus gustos y aun caprichos, si era
+cada vez ms fro y reservado con ella, si no mostraba orgullo ni
+alegra por la hija, si no pudo lograr jams que trocara siquiera por
+una noche la casa de los padres por la suya propia?</p>
+
+<p>Explcase la extraa conducta de Leonardo con Cecilia, por la grande
+influencia que sobre l ejerca su enrgica madre. Porque era cosa
+cierta que si del mozo haban huido todas las virtudes a la temprana
+edad de 22 aos, como huyen las tmidas palomas del palomar herido por
+el rayo, no era menos cierto que an calentaba su corazn marmreo el
+dulce amor filial.</p>
+
+<p>Doa Rosa, adems, haba averiguado por aquellos das la historia
+verdadera del nacimiento, bautizo, crianza y paternidad de Cecilia
+Valds, contado ahora por Mara de Regla con el objeto de obtener el
+completo perdn de sus pecados y alguna ayuda en favor de Dionisio, que
+segua en estrecha prisin. Espantada dicha seora del abismo a que
+haba empujado a su hijo, le dijo con aparente calma:</p>
+
+<p>&mdash;Estaba pensando, Leonardito, que es hora de que sueltes el perutano
+de la muchachuela... Qu te parece?</p>
+
+<p>&mdash;Jess, mam! replic escandalizado el joven. Sera una atrocidad.</p>
+
+<p>&mdash;S, es preciso, aadi la madre en tono resuelto. Ahora, a casarte con
+Isabel.</p>
+
+<p>&mdash;Tambin sa? Isabel ya no me quiere. T has ledo sus ltimas cartas.
+En ellas no habla de amores, habla nicamente de monjo.</p>
+
+<p>&mdash;Disparate! No hagas caso. Yo arreglo el negocio en dos palotadas. Han
+cambiado las cosas. Conviene que se case temprano el mayorazgo, siquiera
+no sea con otro fin que el de asegurar sucesin legtima para el ttulo.
+A casarte con Isabel, digo.</p>
+
+<p>Por carta de don Cndido a don Toms Ilincheta, pidi doa Rosa la mano
+de Isabel para su hijo Leonardo, heredero presunto del condado de Casa
+Gamboa.</p>
+
+<p>En respuesta, la presunta novia, acompaada de su padre, hermana y ta,
+vino a su tiempo a La Habana y se desmont en casa de sus primas, las
+seoritas Gmez. Qued, pues, aplazado el matrimonio para los primeros
+das de noviembre, en la pintoresca iglesia del ngel, por ser la ms
+decente, si no la ms cercana a la feligresa propia. La primera de las
+tres velaciones regulares se corri el ltimo domingo del mes de
+octubre, pasadas las ferias de San Rafael.</p>
+
+<p>No falt quien comunicara a Cecilia la nueva del prximo enlace de su
+amante con Isabel Ilincheta. Renunciamos a pintar el tumulto de pasiones
+que despert en el pecho de la orgullosa y vengativa mulata. Baste decir
+que la oveja, de hecho, se transform en leona.</p>
+
+<p>Al oscurecer del 10 de noviembre llam a la puerta de Cecilia un antiguo
+amigo suyo, a quien no vea desde su concubinaje con Leonardo.</p>
+
+<p>&mdash;Jos Dolores! exclam ella echndole los brazos al cuello, anegada en
+lgrimas. Qu buen ngel te enva a m?</p>
+
+<p>&mdash;Vengo, repuso l con hosco semblante y tono de voz terrible, porque me
+dio el corazn que Celia poda necesitarme.</p>
+
+<p>&mdash;Jos Dolores! Jos Dolores de mi alma! Ese casamiento no debe
+efectuarse.</p>
+
+<p>&mdash;No?</p>
+
+<p>&mdash;No.</p>
+
+<p>&mdash;Pues cuente mi Celia que no se efectuar.</p>
+
+<p>&mdash;Sin ms se desprendi l de sus brazos y sali a la calle. Cecilia, a
+poco, con el pelo desmadejado y el traje suelto, corri a la puerta y
+grit de nuevo: Jos! Jos Dolores! A <i>ella</i>, a <i>l</i> no!</p>
+
+<p>Intil advertencia. El msico ya haba doblado la esquina de la calle de
+las Damas.</p>
+
+<p>Ardan numerosos cirios y bujas en el altar mayor de la iglesia del
+Santo ngel Custodio. Algunas personas se vean de pie, apoyadas en el
+pretil de la ancha meseta en que terminan las dos escalinatas de piedra.
+Por la mira a la calle de Compostela suba un grupo numeroso de seoras
+y caballeros cuyos carruajes quedaban abajo. Ponan los novios el pie en
+el ltimo escaln, cuando un hombre que vena por la parte contraria,
+con el sombrero calado hasta las orejas, cruz la meseta en sentido
+diagonal y tropez con Leonardo, un el esfuerzo de ganar antes que ste
+el costado del sur de la iglesia, por donde al fin desapareci.</p>
+
+<p>Llevose el joven la mano al lado izquierdo, dio un gemido sordo, quiso
+apoyarse en el brazo de Isabel, rod y cay a sus pies, salpicndole de
+sangre el brillante traje de seda blanco.</p>
+
+<p>Rozndole el brazo a la altura de la telilla, le entr la punta del
+cuchillo camino derecho al corazn.</p>
+
+
+
+<h3 class="top5"><a name="CONCLUSION" id="CONCLUSION"></a>CONCLUSIN</h3>
+
+
+<p>Lejos de aplacar a doa Rosa el convencimiento de que Cecilia Valds era
+hija adltera de su marido y medio hermana por ende de su desgraciado
+hijo, eso mismo pareci encenderla en ira y en el deseo desapoderado de
+venganza. Persigui, pues, a la muchacha con verdadero encarnizamiento,
+y no le fue difcil hacer que la condenaran como cmplice en el
+asesinato de Leonardo, a un ao de encierro en el hospital de Paula. Por
+estos caminos llegaron a reconocerse y abrazarse la hija y la madre,
+habiendo sta recobrado el juicio, como suelen los locos, pocos momentos
+antes de que su espritu abandonase la msera envoltura humana.</p>
+
+<p>Por lo que hace a Isabel Ilincheta, desengaada de que no encontrara la
+dicha ni la quietud del alma en la sociedad dentro de la cual le toc
+nacer, se retir al convento de las monjas Teresas o carmelitas, y all
+profes al cabo de un ao de noviciado.</p>
+
+<p>Casada Rosa con Diego Metieses, se esforz en reemplazar a la hermana
+mayor en el cario del padre y de la ta, yendo a morar con ellos en el
+edn de Alquzar.</p>
+
+<p>La causa criminal formada a Dionisio por el homicidio de Tond, no vino
+a fallarse sino cinco aos despus de los sucesos aqu relatados. El
+tribunal le conden a diez de cadena y el clebre don Miguel Tacn le
+destin al presidio de La Habana para la composicin de calles.</p>
+
+<p class="c">FIN</p>
+
+<hr />
+
+<h3><a name="GLOSARIO" id="GLOSARIO"></a>GLOSARIO</h3>
+
+<p class="ltr">A</p>
+
+<p class="hang"><i>abarca</i>: calzado rstico de cuero de buey que cubre la planta, los
+dedos o la mayor parte del pie y se sujeta con cuerdas o correas.</p>
+
+<p class="hang"><i>Agramante, campo de</i>: lugar de mucha confusin, donde nadie se
+entiende.</p>
+
+<p class="hang"><i>Agua de Lonja</i>: agualoja, aloja, bebida refrescante preparada con agua,
+azcar o miel, canela, clavo y algn otro ingrediente.</p>
+
+<p class="hang"><i>aguaitar</i>: acechar.</p>
+
+<p class="hang"><i>alcndara</i>: percha o varal donde se ponan las aves de cetrera.</p>
+
+<p class="hang"><i>alcarraza</i>: vasija de barro poroso, que por evaporacin del agua que
+rezuma, enfra la que queda dentro.</p>
+
+<p class="hang"><i>alcorza</i>: pasta blanca de azcar y almidn con la cual se suelen cubrir
+varios gneros de dulces y se hacen en confiteras diversas figurillas.</p>
+
+<p class="hang"><i>aljfar</i>: perla de forma irregular y comnmente pequea; cosas
+parecidas al aljfar, como las gotas de roco.</p>
+
+<p class="hang"><i>almo</i>: nutricio, vivificante.</p>
+
+<p class="hang"><i>amarilla</i>: moneda de oro y especialmente onza.</p>
+
+<p class="hang"><i>ambig</i>: comida, por lo regular nocturna, compuesta de manjares
+calientes y fros con que se cubre a una vez la mesa.</p>
+
+<p class="hang"><i>armella</i>: anillo de metal con espiga o tornillo para clavarlo en un
+cuerpo slido.</p>
+
+<p class="hang"><i>arrente</i>: a raz del casco.</p>
+
+<p class="hang"><i>asendereado</i>: agobiado de trabajo.</p>
+
+<p class="hang"><i>aspillera</i>: abertura larga y estrecha en un muro para disparar por
+ella.</p>
+
+<p class="hang"><i>azuela</i>: herramienta de carpintera compuesta de una plancha de hierro
+acerada y cortante, con mango corto de madera.</p>
+
+
+<p class="ltr">B</p>
+
+<p class="hang"><i>badulaque</i>: persona necia e informal.</p>
+
+<p class="hang"><i>ballesta</i>: arma para disparar flechas y saetas.</p>
+
+<p class="hang"><i>banqueta</i>: acera de calle.</p>
+
+<p class="hang"><i>belfo</i>: cualquiera de los labios del caballo y otros animales.</p>
+
+<p class="hang"><i>bilorta</i>: vilorta, pequeas arandelas de hierro que se usaban en el eje
+de los carruajes para impedir que el cubo de la rueda se saliera de su
+sitio.</p>
+
+<p class="hang"><i>bocabajo</i>: castigo de azotes que se aplicaba a los negros esclavos
+hacindolos acostar boca abajo.</p>
+
+<p class="hang"><i>bocn</i>: pieza redonda de esparto que se pone por defensa alrededor de
+los cubos de las ruedas de carros.</p>
+
+<p class="hang"><i>bozal</i>: negro recin sacado de su pas.</p>
+
+<p class="hang"><i>bronco</i>: dcese de la voz y de los instrumentos que tienen sonido
+desagradable y spero; tupido, spero.</p>
+
+<p class="hang"><i>broza</i>: desperdicio de alguna cosa.</p>
+
+
+<p class="ltr">C</p>
+
+<p class="hang"><i>cabio</i>: travesao superior e inferior que con los largueros forman el
+marco de las puertas y ventanas.</p>
+
+<p class="hang"><i>cachucha</i>: moo o peinado para el cual se necesita algn relleno o
+postizo, que se usaba en la poca y todava hoy en varias provincias
+espaolas.</p>
+
+<p class="hang"><i>caja</i>: tambor.</p>
+
+<p class="hang"><i>calamn</i>: clavo de cabeza en forma de botn que se usa para tapizar y
+adornar.</p>
+
+<p class="hang"><i>cambalachar</i>: hacer trueque de objetos de poco valor.</p>
+
+<p class="hang"><i>camueso</i>: hombre muy necio e ignorante.</p>
+
+<p class="hang"><i>can</i>: cao o conducto grande de aguas.</p>
+
+<p class="hang"><i>carabela</i>: nombre que daban los esclavos a sus compaeros o camaradas
+que haban venido de frica en el mismo barco negrero, fueran hombres o
+mujeres.</p>
+
+<p class="hang"><i>caradita</i>: caricia, palmadita en la cara.</p>
+
+<p class="hang"><i>caritate, dar</i>: causar envidia o celos.</p>
+
+<p class="hang"><i>carrancln</i>: pao de lana.</p>
+
+<p class="hang"><i>catar</i>: ver, examinar.</p>
+
+<p class="hang"><i>caudinas, horcas; pasar uno por las</i>: someterse al ms fuerte.</p>
+
+<p class="hang"><i>ciar</i>: andar hacia atrs, retroceder.</p>
+
+<p class="hang"><i>cicerone</i>: persona que ensea y explica las curiosidades de una
+localidad, edificio, etc.</p>
+
+<p class="hang"><i>ciudadela</i>: modernamente se le llama <i>solar</i>.</p>
+
+<p class="hang"><i>cochiherviti</i>: atropelladamente, con precipitacin.</p>
+
+<p class="hang"><i>coleto</i>: interior de una persona.</p>
+
+<p class="hang"><i>columpio</i>: balance, mecedora, silln.</p>
+
+<p class="hang"><i>contralor</i>: oficio honorfico de la casa real equivalente a lo que en
+Castilla llamaban veedor. Intervena las cuentas, los gastos y ejerca
+otras funciones importantes.</p>
+
+<p class="hang"><i>correr la tuna</i>: correrla, divertirse, gozar la vida vagando de aqu
+para all en fiestas, rumbas y jolgorios.</p>
+
+<p class="hang"><i>cortar un traje</i>: murmurar de otro, censurar veladamente.</p>
+
+<p class="hang"><i>cruja</i>: trnsito largo en los edificios en cuyos lados hay piezas,
+para las cuales sirve de paso.</p>
+
+<p class="hang"><i>cuarta</i>: ltigo.</p>
+
+<p class="hang"><i>currutaco</i>: muy afectado en el uso riguroso de las modas.</p>
+
+
+<p class="ltr">CH</p>
+
+<p class="hang"><i>chicote</i>: ltigo.</p>
+
+<p class="hang"><i>china pelona</i>: piedra muy dura que abunda en los ros y arroyos que
+serva como balas de todos los calibres y para empedrar las calles.</p>
+
+<p class="hang"><i>chupa</i>: casaca de lienzo muy usada a principios del siglo <span class="smcap">XIX</span> en Cuba.</p>
+
+
+<p class="ltr">D</p>
+
+<p class="hang"><i>dianche</i>: diantre, diablo.</p>
+
+<p class="hang"><i>dragn</i>: soldado que hace el servicio alternativamente a pie o a
+caballo.</p>
+
+
+<p class="ltr">E</p>
+
+<p class="hang"><i>escabel</i>: tarima pequea para que descansen los pies del que se sienta.</p>
+
+<p class="hang"><i>escarzo</i>: especie vegetal muy comn en Espaa, que crece al pie de los
+robles y encinas, de donde se saca yesca.</p>
+
+<p class="hang"><i>escuadra</i>: las dos dimensiones de la seccin transversal de una pieza
+de madera labrada a escuadra.</p>
+
+<p class="hang"><i>esguazar</i>: vadear.</p>
+
+<p class="hang"><i>espiritada</i>: endemoniada, poseda por el demonio.</p>
+
+<p class="hang"><i>esquifaciones</i>: ropas y objetos con que se provea a los esclavos para
+cubrir sus necesidades.</p>
+
+<p class="hang"><i>estrado</i>: conjunto de muebles en la pieza en que las seoras reciban
+las visitas y por extensin, la pieza.</p>
+
+
+<p class="ltr">G</p>
+
+<p class="hang"><i>gaote</i>: gaznate.</p>
+
+<p class="hang"><i>garzota</i>: plumaje o penacho que se usa para adorno de los sombreros o
+turbantes y en los jaeces de los caballos.</p>
+
+<p class="hang"><i>gayola</i>: crcel.</p>
+
+<p class="hang"><i>gazuza</i>: hambre.</p>
+
+<p class="hang"><i>gaza</i>: lazo que se hace en un cabo.</p>
+
+<p class="hang"><i>gerifalte, como un</i>: muy bien, de una manera superior.</p>
+
+<p class="hang"><i>gigote</i>: guisado de carne picada rehogada en manteca.</p>
+
+<p class="hang"><i>glacis</i>: explanada, declive que se contina desde el camino cubierto
+hacia la montaa.</p>
+
+<p class="hang"><i>guadao</i>: bote pequeo usado en los puertos.</p>
+
+<p class="hang"><i>guardabrisa</i>: cilindro de cristal ms o menos abombado al centro, con
+que se cubra la vela para proteger del viento la llama.</p>
+
+<p class="hang"><i>guiarse</i>: irse, huir, marcharse.</p>
+
+
+<p class="ltr">H</p>
+
+<p class="hang"><i>hembrilla</i>: piececita pequea en que otra se introduce o asegura.</p>
+
+<p class="hang"><i>hormilla</i>: pieza circular y pequea de madera u otra materia.</p>
+
+
+<p class="ltr">J</p>
+
+<p class="hang"><i>jarrero</i>: mueble no slo para colocar los jarros, sino tambin los
+vasos y otras vasijas para tomar agua, como la tinaja donde se
+depositaba el lquido.</p>
+
+
+<p class="ltr">L</p>
+
+<p class="hang"><i>ladino, negro</i>: aquel esclavo que hablaba ya el espaol, por hacer
+tiempo que se encontraba en Amrica.</p>
+
+<p class="hang"><i>lechuguina, o</i>: persona joven que se compone mucho y sigue
+rigurosamente la moda.</p>
+
+<p class="hang"><i>lesna</i>: instrumento punzante que usan los zapateros y otros artesanos
+para agujerear, coser y pespuntar. Se compone de un hierrecillo con
+punta muy sutil y un mango de madera.</p>
+
+<p class="hang"><i>lebrillo</i>: vasija de boca ancha.</p>
+
+<p class="hang"><i>ludibrio</i>: escarnio, desprecio, burla.</p>
+
+<p class="hang"><i>lunita</i>: juego infantil en que las nias gritaban dando saltos:
+<i>lunita, lunera</i>, / cascabelera, / cinco toritos / y una ternera.</p>
+
+
+<p class="ltr">M</p>
+
+<p class="hang"><i>mager</i>: aunque, a pesar de.</p>
+
+<p class="hang"><i>manducar</i>: comer.</p>
+
+<p class="hang"><i>manteniente</i>: en el momento, al instante.</p>
+
+<p class="hang"><i>mastelero de gavia</i>: palo que va sobre el palo mayor de las
+embarcaciones de vela.</p>
+
+<p class="hang"><i>monacillo</i>: nio que sirve en los monasterios e iglesias para ayudar a
+misa y otros ministerios del altar.</p>
+
+<p class="hang"><i>monis</i>: dinero.</p>
+
+<p class="hang"><i>muceta</i>: capa corta que cubre el pecho y la espalda; suele ser insignia
+de prelados, doctores, licenciados y ciertos eclesisticos.</p>
+
+<p class="hang"><i>mujeriega, a la</i>: cabalgando como ordinariamente lo hacen las mujeres,
+sentadas en la silla y no a horcajadas como los hombres.</p>
+
+<p class="hang"><i>mulecn</i>: dcese del negro que ya pasa de la infancia, sin llegar a la
+pubertad.</p>
+
+<p class="hang"><i>muleque</i>: nombre que se daba a los esclavos entre siete y doce aos de
+edad.</p>
+
+<p class="hang"><i>muidor</i>: persona que gestiona activamente para concertar tratos;
+criado de cofrada que sirve para avisar a los hermanos las fiestas,
+entierros y otros ejercicios a que deben concurrir.</p>
+
+
+<p class="ltr">N</p>
+
+<p class="hang"><i>no embargante</i>: no obstante, sin embargo.</p>
+
+<p class="hang"><i>novenario</i>: castigo que se aplicaba a los esclavos negros que consista
+en nueve azotes diarios por espacio de nueve das.</p>
+
+
+<p class="ltr">O</p>
+
+<p class="hang"><i>obrador</i>: taller.</p>
+
+<p class="hang"><i>opiata</i>: medicina en la que entra como uno de sus ingredientes el opio.</p>
+
+
+<p class="ltr">P</p>
+
+<p class="hang"><i>papalina</i>: cofia de mujer, generalmente de tela ligera y con adornos.</p>
+
+<p class="hang"><i>penates</i>: dioses domsticos de los etruscos y los romanos.
+Pertenencias, habitacin, vivienda.</p>
+
+<p class="hang"><i>perutano</i>: porcin saliente y puntiaguda de una cosa.</p>
+
+<p class="hang"><i>petar</i>: agradar, complacer.</p>
+
+<p class="hang"><i>picolete</i>: grapa dentro de la cerradura para sostener el pestillo.</p>
+
+<p class="hang"><i>picotear</i>: chacharear, darle mucho al pico, hablar de cosas
+insubstanciales.</p>
+
+<p class="hang"><i>ponina</i>: diversiones en que se distribuan los gastos entre los
+concurrentes.</p>
+
+<p class="hang"><i>potala o potada</i>: tipo de embarcaciones pesadas, de poco andar.</p>
+
+<p class="hang"><i>poterna</i>: puerta ms pequea que las principales en el sistema de
+fortificaciones.</p>
+
+<p class="hang"><i>pretina</i>: parte de los pantalones que ajusta a la cintura.</p>
+
+<p class="hang"><i>pringue</i>: grasa.</p>
+
+
+<p class="ltr">Q</p>
+
+<p class="hang"><i>quinar</i>: vencer al contrario con argumentos y razones definitivas.</p>
+
+<p class="hang"><i>quipo</i>: ramales de cuerdas con nudos en las cuales llevaban sus cuentas
+los aborgenes.</p>
+
+
+<p class="ltr">R</p>
+
+<p class="hang"><i>rastrillo</i>: compuerta formada por una reja o verja fuerte y espesa que
+se echa en las puertas de las plazas de armas para defender la entrada y
+que, por estar afianzada en unas cuerdas fuertes o cadenas, se levantan
+cuando se quiere dejar libre el paso.</p>
+
+<p class="hang"><i>realce, bordar de</i>: hacer un bordado que sobresale de la superficie de
+la tela.</p>
+
+<p class="hang"><i>refaccin</i>: toda cantidad que en dinero o efectos se ofrece como
+auxilio o ayuda anticipada para un negocio o para reparaciones, mejoras,
+etc.</p>
+
+<p class="hang"><i>regatn</i>: casquillo que se pone en el extremo inferior de las lanzas,
+bastones, etc.</p>
+
+<p class="hang"><i>rengue liso, escapar de</i>: irse de modo oculto o disimuladamente.</p>
+
+<p class="hang"><i>retrechera</i>: artificio disimulado y maoso para eludir la confesin de
+la verdad.</p>
+
+<p class="hang"><i>rinconera</i>: mesita, armario o estante pequeos, comnmente de figura
+triangular, que se colocaban en un rincn o ngulo de una sala o
+habitacin.</p>
+
+<p class="hang"><i>romper el baile</i>: dar comienzo al baile.</p>
+
+
+<p class="ltr">S</p>
+
+<p class="hang"><i>sambumbia</i>: bebida cubana hecha con miel de caa, agua y aj.</p>
+
+<p class="hang"><i>Sanfrancia o San Francia</i>: pelea, trifulca, pendencia, reyerta.</p>
+
+<p class="hang"><i>setena</i>: pena o castigo que consista en pagar el sptuplo de una
+cantidad determinada.</p>
+
+<p class="hang"><i>sollado</i>: pisos y cubiertas inferiores de las embarcaciones.</p>
+
+<p class="hang"><i>sopanda</i>: cada una de las correas anchas y gruesas empleadas para
+suspender la caja de los coches antiguos.</p>
+
+<p class="hang"><i>sotrozo</i>: pasador de hierro que atravesaba un eje del carruaje para
+contener o impedir que se saliera la rueda que giraba del mismo.</p>
+
+<p class="hang"><i>sudadero</i>: manta pequea que se pone a las cabalgaduras debajo de la
+silla o aparejo.</p>
+
+<p class="hang"><i>suspiro</i>: dulce hecho de harina, azcar y huevo.</p>
+
+
+<p class="ltr">T</p>
+
+<p class="hang"><i>tahal</i>: tira de cuero u otra materia, que se cruza desde el hombro
+derecho por el lado izquierdo hasta la cintura donde se juntan los dos
+cabos y se pone la espada.</p>
+
+<p class="hang"><i>taracea</i>: tela hecha con retazos pequeos de colores diferentes,
+llamada tambin <i>ensaladilla</i>.</p>
+
+<p class="hang"><i>tendal</i>: espacio solado donde se pone el caf para que se seque al sol.</p>
+
+<p class="hang"><i>tiple</i>: guitarrita de voces muy agudas.</p>
+
+<p class="hang"><i>tumbaga</i>: aleacin de oro y cobre con que se hacen ciertas obras de
+arte, principalmente joyera barata, como anillos, pendientes, etc.</p>
+
+<p class="hang"><i>tnico</i>: traje femenino completo.</p>
+
+
+<p class="ltr">U</p>
+
+<p class="hang"><i>urca</i>: tipo de embarcaciones pesadas, de poco andar.</p>
+
+
+<p class="ltr">V</p>
+
+<p class="hang"><i>vaharada</i>: olor vivo y fuerte que se percibe de pronto.</p>
+
+<p class="hang"><i>vaqueta</i>: cuero de ternera curtido.</p>
+
+<p class="hang"><i>varapalo</i>: golpe dado con palo o vara.</p>
+
+<p class="hang"><i>vejiga</i>: vejiga disecada de buey o toro en donde se guardaban los
+tabacos del gastos o consumo diario de la persona.</p>
+
+<p class="hang"><i>verficamente</i>: verdicamente, de modo verdico.</p>
+
+<p class="hang"><i>virago</i>: marimacho, mujer varonil.</p>
+
+<p class="hang"><i>volante</i>: volanta, carruaje de dos ruedas y de dos asientos puestos
+sobre dos varas, de que regularmente tiraba un caballo.</p>
+
+
+<p class="ltr">Z</p>
+
+<p class="hang"><i>zacatecas</i>: sepulturero.</p>
+
+<p class="hang"><i>zaga</i>: parle posterior, trasera de una cosa.</p>
+
+<p class="hang"><i>zeda</i>: zeta, letra del alfabeto (Z).</p>
+
+<p class="hang"><i>zurriagazo</i>: golpe dado con el zurriago o ltigo.</p>
+
+<p class="hang"><i>zurriago</i>: ltigo con que se castiga o zurra, el cual por lo comn
+suele ser de cuero, cordel o cosa semejante.</p>
+
+<hr />
+
+<h3><a name="BIBLIOGRAFIA" id="BIBLIOGRAFIA"></a>BIBLIOGRAFIA&mdash;EDICIONES</h3>
+
+
+<h3>NARRACIONES</h3>
+
+
+<p class="hang"><i>El ave muerta.</i> En: Miscelnea de til y agradable Recreo. Habana.
+Imprenta de Boloa. Tomo I, p. 7-80; agosto, 1837.</p>
+
+<p class="hang"><i>La pea Blanca.</i> En: Miscelnea... Habana. Impr. de Boloa. Tomo I,
+p. 195-250; agosto, 1837.</p>
+
+<p class="hang"><i>La cueva de Taganana.</i> En: Miscelnea... Habana. Impr. de Boloa.
+Tomo II, p. 79-202: septiembre, 1837.</p>
+
+<p class="hang"><i>El perjurio.</i> <i>Recuerdo de Alquzar.</i> En: Miscelnea... Habana. Impr.
+Palmer. Tomo II, p. 5-29; septiembre, 1837.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. En: Ideas. La Habana. Vol. I, nm. I, 1929.</p>
+
+<p class="hang"><i>Engaar con la verdad.</i> En: El Album. Habana. Impr. de Boloa. Tomo
+II, p. 65-90; mayo, 1838.</p>
+
+<p class="hang"><i>El espetn de oro.</i> En: El Album. Habana. Impr. de Boloa. Tomo IV,
+p. 15-116; julio, 1838.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Habana. Impr. Oliva. 1838.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. En: Coleccin de novelas, cuentos, leyendas, etc., de autores
+cubanos. Habana. Revista de la Habana. p. 47-84. 1855.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Habana. Impr. Massana. 1859.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. En: La Familia, nm. 12, p. 187 y ss., 1878.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Habana. Impr. La Discusin. 1903.</p>
+
+<p class="hang"><i>Excursin a la Vuelta Abajo.</i> (Primera parte.) En: El Album. Habana.
+Impr. de Boloa. Tomo V, p. 37-59; Tomo VI, p. 11-46; Tomo VIII, p.
+89-108; Tomo X, p. 79-108; Tomo XI, p. 97-120; Tomo XII, p. 7-33. 1838.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. (Segunda Parte.) En: Faro industrial de La Habana. Habana, julio
+11 y ss. 1842.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. (Primera y segunda parte. Habana. M. de Armas. 1891. Biblioteca
+Selecta Habanera.)</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. (Primera y segunda parte.) La Habana. Consejo Nacional de Cultura,
+Ministerio de Educacin. 1961. (Biblioteca Bsica de Cultura Cubana.)</p>
+
+<p class="hang"><i>Amoros y contratiempos de un guajiro</i> (Con el seudnimo de
+<i>Sansuea</i>). En: La Cartera Cubana. Habana. Impr. Literaria. Tomo II,
+p. 229-238; enero, 1839.</p>
+
+<p class="hang"><i>Una cruz negra</i> (Con el seudnimo de <i>Sansuea</i>). En: La Cartera
+Cubana. Habana. Impr. Palmer. Tomo II, p. 187-198; 311-320. Tomo III,
+p. 117-126 y 309-324; enero y julio, 1839.</p>
+
+<p class="hang"><i>Teresa.</i> Habana. Impr. Oliva. 1839.</p>
+
+<p class="hang"><i>Cecilia Valds o La loma del ngel.</i> En: La Siempreviva. Habana.
+Impr. del Gobierno. Tomo II, primera parte, p. 76-87: segunda parte, p.
+242-254. 1839.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. (Tomo primero.) Habana. Impr. Literaria. 1839.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Nueva York. Impr. El Espejo. 1882.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Habana. Impr. La Discusin. 1903.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Habana. Impr. La Discusin. 1908.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. (La primitiva.) Habana. Impr. Cuba Intelectual. 1910.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Habana. Impr. La Discusin. 1915.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Habana. Academia Amrica Arias. 1923.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Crdenas. Impr. El Encanto. 1926.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Habana. Ed. Excelsior, s/f.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. En: Perfiles. Habana. 1933.</p>
+
+<p class="hang"><i>The Quadroon or Cecilia Valds.</i> Traduccin al ingls de Mariano J.
+Lorente. Boston. 1935.</p>
+
+<p class="hang"><i>Cecilia Valds o La loma del ngel.</i> Habana. Impr. P. Fernndez y
+Ca.. 1941.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Habana. Cultural, S. A., 1941.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Edicin crtica y notas por Esteban Rodrguez Herrera. Habana.
+Editorial Lex. 1953.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Lima. Impr. Torres Aguirre. 1959. (Primer Festival del Libro
+Cubano.)</p>
+
+<p class="hang"><i>Lola y su periquito.</i> En: Obsequio a las Damas. Habana. 1839.</p>
+
+<p class="hang"><i>La joven de la flecha de oro.</i> En: La Cartera Cubana. Habana.
+Imprenta Tern. Tomo IV, p. 307-326; Tomo V, p. 41-69, 109-132, 181-197,
+240-264, 301-326, 357-398, 18-40.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Habana. Impr. Oliva. 1841.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Prl. de Mario Parajn. La Habana. Comisin Nacional Cubana de la
+UNESCO. 1962.</p>
+
+<p class="hang"><i>El ciego y su perro.</i> En: Faro Industrial de la Habana. Habana, enero
+4, 5 y 8, 1842.</p>
+
+<p class="hang"><i>Cartas de Isaura a Indiana.</i> En: Faro... Habana, febrero 9 y 18;
+marzo 3 y 10; abril 19 y 27; mayo 3, 1842.</p>
+
+<p class="hang"><i>Generosidad fraternal.</i> En: Faro Industrial de la Habana. Habana,
+agosto 27-29, 1842.</p>
+
+<p class="hang"><i>El guajiro.</i> En: Faro... Habana, diciembre 5-7, 9-12, 14, 15, 17, 18
+y 20, 1842.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Habana. Impr. La Lucha. 1890.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. En: La Discusin. Habana, octubre 27, 29-31 y noviembre 1-3,
+5-10, 12-17, 19-21, 1894.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Habana. Folletines La Caricatura. Junio 29, 1903.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. En: El teatro cubano de R. G.. Habana. Cuaderno I, p. 67, 1904.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Habana. Folletines El Triunfo. Enero 5, 1908.</p>
+
+<p class="hang"><i>La peineta calada.</i> En: Faro... Habana, marzo 4, 5, 7-10 y 14, 1843.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. La Habana. Comisin Nacional Cubana de la UNESCO. 1962.</p>
+
+<p class="hang"><i>Comunidad de nombres y apellidos.</i> En: Faro... Habana, junio 5 y ss.
+1843.</p>
+
+<p class="hang"><i>Dos amores.</i> En: Faro... Habana, julio 16-31 y agosto 2-5, 8-11, 17,
+19-20, 1843.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Habana. Impr. Massana. 1858.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. El Pilareo. 1888.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Barcelona. Gorgas. 1887. (Biblioteca de La Ilustracin
+Cubana.)</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Introduccin de A. M. Eligio de la Puente. Habana. Cultural, S.
+A. 1930. (Coleccin de Libros Cubanos, vol. XIV.)</p>
+
+<p class="hang"><i>El penitente.</i> En: Faro... Habana, febrero 23-29 y marzo 1-15 y 17,
+1844.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. New York. Impr. M. M. Hernndez, 1889. (Cuentos de mi abuelo.)</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Habana. Impr. Cuba Intelectual. 1909-1912.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. Habana. Impr. El Dante. 1925.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. En: Perfiles. Habana. Nms. 1-4. Enero-abril, 1934.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. En: Mujeres. La Habana. Ao 2. nm. 9; p. 78-109; mayo 10, 1962.</p>
+
+<p class="hang"><i>La tejedora de sombreros de yarey.</i> En Faro... Habana, noviembre 28,
+diciembre 1, 6, 7, 12, 15 y 16, 1844; enero 9 y 31, 1845.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. En: La peineta calada. La Habana. Comisin Nacional Cubana de la
+UNESCO. 1962.</p>
+
+<p class="hang"><i>Vanidad.</i> En: Faro... Habana, septiembre 26-30 y octubre 1, 1845.</p>
+
+<p class="hang"><i>El misionero de Caron.</i> En: Faro... Habana, noviembre 28-30 y
+diciembre 1 y 2, 1846.</p>
+
+<p class="hang"><i>Fragmento de una novela indita.</i> En: Faro... Habana, noviembre 28,
+1847.</p>
+
+
+
+<h3>ARTICULOS EN REVISTAS</h3>
+
+
+<p class="hang"><i>A Don Jos Quintn Suzarte desde las Sierras del Aguacate.</i> En: La
+Siempreviva. Habana. Impr. del Gobierno. Tomo I, p. 301-310. 1838.</p>
+
+<p class="hang"><i>Un pensamiento.</i> En: La Cartera... Habana. Impr. Palmer. Tomo III, p.
+72. 1839.</p>
+
+<p class="hang"><i>Periodismo.</i> En: Aurora de Matanzas. Matanzas, febrero 24, 1846.
+Reproducido con el ttulo de <i>El Periodismo, causa del atraso de las
+letras en Cuba</i>. En: Revista histrica, crtica y bibliogrfica de la
+literatura cubana. Matanzas. Impr. Quirs y Estrada. Tomo I, nm. 4, p.
+432-439. 1917.</p>
+
+<p class="hang"><i>Elementos de Cronologa Universal.</i> En: Flores del Siglo. Habana.
+Tipografa de la V. de Torres. 1<sup>a</sup> serie, tomo I, p. 69-76. 1846.</p>
+
+<p class="hang"><i>Suceso notable del siglo</i> <span class="smcap">xviii</span> <i>en La Habana.</i> En: Flores... Habana.
+Tipografa de la V. de Torres. 1<sup>a</sup> serie, tomo I, p. 125-138. 1846.</p>
+
+<p class="hang"><i>Crtica literaria.</i> Gan Eden or Pintures of Cuba, por Maturin M.
+Ballou. En: Revista de La Habana. Habana. Impr. del Tiempo. Tomo I, p.
+1-8, 1855.</p>
+
+<p class="hang"><i>Juicio crtico.</i> Una feria de la Caridad en 183... En: La Habana.
+Habana. Impr. La Antilla, tomo 3, p. 7-10, 45-48, 55-59 y 81-85. 1859.
+Reproducido al frente de: <i>Una feria de la Caridad en 183...</i> de Jos R.
+de Betancourt. Barcelona. Impr. Tasso Serra, p. 11-34. 1885. (Biblioteca
+de La Ilustracin Cubana.)</p>
+
+<p class="hang"><i>Narciso Lpez.</i> En: Revista Cubana. Habana. Tomo XIII, p. 106-115.
+1891. El Fgaro. Habana. Ao VII, nm. 43, p. 3. 1891.</p>
+
+<p class="hang"><i>Cartas literarias.</i> (Sobre Ultimas pginas, novela por Ramn Meza.)
+En: <i>La voz del pasado</i>. (Pensamientos.) En: El Fgaro. Habana. Ao
+XXXV, nm. 34, p. 1040. 1918.</p>
+
+
+
+<h3>ARTICULOS EN EL DIARIO FARO INDUSTRIAL DE LA HABANA</h3>
+
+
+<p class="ltr">1841</p>
+
+<p><i>Noticias de Matanzas.</i> (Con el seudnimo <i>Sansuea</i>.) Diciembre 18.</p>
+
+
+<p class="ltr">1842</p>
+
+<p><i>La Habana en 1841.</i> Enero 1.</p>
+
+<p><i>Crtica teatral.</i> Teatro Tacn. Enero 9.</p>
+
+<p><i>Santa Cecilia.</i> Sarao en la noche del 7 de enero corriente.
+(<i>Sansuea.</i>) Enero 9.</p>
+
+<p><i>Mesa revuelta.</i> (<i>Sansuea.</i>) Enero 12.</p>
+
+<p><i>Visita del buque de vapor Forth de la Real Compaa Inglesa.</i>
+(<i>Sansuea.</i>) Enero 16.</p>
+
+<p><i>Teatro Principal.</i> Luca de Lamemoore. (<i>Sansuea.</i>) Enero 18.</p>
+
+<p><i>Teatro del Diorama.</i> Primera representacin de los Raveles. (<i>Sin
+firma.</i>) Enero 19.</p>
+
+<p><i>Sansueas a sus presuntuosos y gratuitos maestros del Lucero.</i> Enero
+22.</p>
+
+<p><i>Mesa revuelta.</i> (<i>Sansuea.</i>) Enero 22.</p>
+
+<p><i>Tertulia de Santa Cecilia la noche del 22.</i> (<i>Sansuea.</i>) Enero 24.</p>
+
+<p><i>Represalias.</i> (<i>Con el seudnimo Cualquiera.</i>) Enero 25.</p>
+
+<p><i>Represalias.</i> (<i>Cualquiera.</i>) Enero 26, 28, 29, 30 y 31.</p>
+
+<p><i>Paseos en Matanzas.</i> Enero 30.</p>
+
+<p><i>Mesa revuelta.</i> (<i>Sansuea.</i>) Enero 31.</p>
+
+<p><i>Represalias.</i> (<i>Sin firma.</i>) Febrero 1, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 12 y
+13.</p>
+
+<p><i>Teatro Principal.</i> Clara Rosemberg. Febrero 4.</p>
+
+<p><i>Nuevos peridicos.</i> (<i>Sansuea.</i>) Febrero 4.</p>
+
+<p><i>Sociedades.</i> (<i>Sansuea.</i>) Febrero 10.</p>
+
+<p><i>Sociedades habaneras.</i> (<i>Sansuea.</i>) Bailes de Carnaval. Febrero 15.</p>
+
+<p><i>Modas.</i> (<i>Sansuea.</i>) Marzo 6.</p>
+
+<p><i>Qu osada! Qu ignorancia!</i> (Con el seudnimo <i>Yo</i>, que utiliza por
+primera vez.) Marzo 21.</p>
+
+<p><i>Comunicado.</i> Crtica de la novela noticiera La mano negra. (Con el
+seudnimo <i>C. Critilo</i>.) Marzo 15 y 16.</p>
+
+<p><i>Viaje a Mariel y a Cabaas por los barcos de vapor.</i> Marzo 23 y 24.</p>
+
+<p><i>San Diego de Nez.</i> Abril 6.</p>
+
+<p><i>Exposicin de la Academia de San Alejandro en los salones de la
+Filarmnica.</i> Abril 16.</p>
+
+<p><i>Exposicin de San Alejandro.</i> Abril 22.</p>
+
+<p><i>Academia gratuita de dibujo San Alejandro.</i> Mayo 4.</p>
+
+<p><i>Al seor comunicante del peridico. Noticioso y Lucero. D. N. Gmez
+Coln.</i> Mayo 13.</p>
+
+<p><i>La misma seorita aficionada que tuvo la bondad de contribuir con sus
+obras de dibujo.</i> Mayo 12.</p>
+
+<p><i>Un paseo por Canmar.</i> Mayo 12.</p>
+
+<p><i>Represalias.</i> (<i>Sin firma.</i>) Junio 3.</p>
+
+<p><i>Declaracin de un marinero nufrago.</i> Agosto 1.</p>
+
+<p><i>El amante sombra de hogao.</i> Agosto 1 y 2.</p>
+
+<p><i>Estaciones del ao.</i> Agosto 17.</p>
+
+<p><i>Una loca y un guajiro.</i> (<i>Yo.</i>) Agosto 19.</p>
+
+<p><i>Beneficio para los desgraciados de Vuelta Abajo.</i> Agosto 22.</p>
+
+<p><i>El depsito.</i> (<i>Yo.</i>) Septiembre 18.</p>
+
+<p><i>Escenas domsticas.</i> (<i>Yo.</i>) Octubre 9.</p>
+
+<p><i>La escuela de los casados.</i> (<i>Yo.</i>) Octubre 12.</p>
+
+<p><i>Charlatanismo.</i> Octubre 16 y 20.</p>
+
+<p><i>Bibliografa cubana.</i> Octubre 24.</p>
+
+<p><i>Las apariencias.</i> Cuatro artculos de costumbres. (<i>Yo.</i>) Octubre
+23-27.</p>
+
+<p><i>Crtica literaria.</i> Octubre 24.</p>
+
+<p><i>El da 1 de noviembre.</i> Historia y Tradicin. (<i>Yo.</i>) Noviembre 1.</p>
+
+<p><i>Santa Cecilia.</i> Noviembre 2.</p>
+
+<p><i>Teatro Tacn. Lucrecia Borgia.</i> Noviembre 5.</p>
+
+<p><i>Mi eleccin de cortijo.</i> (<i>Yo.</i>) Noviembre 13.</p>
+
+<p><i>Una familia instruida y dichosa o La lectura de la biblia.</i> Noviembre
+16 y 18.</p>
+
+<p><i>Lectura amena.</i> De las bailadoras y de los bailadores o el naufragio en
+tierra. Diciembre 1.</p>
+
+<p><i>El velo.</i> Diciembre 12.</p>
+
+<p><i>Los inocentes.</i> (<i>Yo.</i>) Diciembre 28.</p>
+
+
+<p class="ltr">1843</p>
+
+<p><i>Aguinaldos.</i> (<i>Yo.</i>) Enero 1.</p>
+
+<p><i>Amelia y Enrique.</i> (<i>Yo.</i>) Marzo 30.</p>
+
+<p><i>Fragmentos de la Pasin.</i> (<i>Yo.</i>) Abril 13.</p>
+
+<p><i>Mi paseo a Carraguao.</i> (<i>Yo.</i>) Abril 30.</p>
+
+<p><i>Viaje de Mr. J. Colson y D. Juan Peoli a Francial.</i> Mayo 12.</p>
+
+<p><i>Costumbres.</i> (<i>Yo.</i>) Mayo 14.</p>
+
+<p><i>Compra y venta.</i> (<i>Yo.</i>) Mayo 14.</p>
+
+<p><i>Literatura crtica.</i> Ensayos polticos de Francisco J. Anguelo y
+Guridi. Septiembre 20-24. (Cuatro artculos).</p>
+
+<p><i>El nmero 325.</i> (<i>Yo.</i>) Julio 3.</p>
+
+<p><i>Los pollitos.</i> (<i>Yo.</i>) Julio 30.</p>
+
+<p><i>A Lola la de Puentes grandes.</i> (Con el seudnimo <i>Lola de la Habana</i>.)
+Agosto 27, septiembre 12 y octubre 2.</p>
+
+<p><i>Contestacin al seor A. de A. y G.</i> Noviembre 6-9. (Cuatro artculos.)</p>
+
+<p><i>Crtica literaria. Amarguras del Corazn, por D. Jos Gell y Rent.</i>
+Noviembre 28.</p>
+
+<p><i>El Faro y Don Farito.</i> (<i>Yo.</i>) Noviembre 11.</p>
+
+<p><i>Rplica al generoso defensor de don Jos Gell y Rent.</i> Diciembre 11.</p>
+
+<p><i>Al paladn de don Jos Gell y Rent.</i> Diciembre 22.</p>
+
+<p><i>Seccin literaria. Cuentos de mi abuelo.</i> Diciembre 23.</p>
+
+<p><i>Sermn predicado por el muy humilde hermano de la cofrada periodstica
+Don Yo, maestro lego de la facultad redactorial con motivo de la
+festividad del da.</i> Diciembre 31.</p>
+
+<p><i>Residencia del ao 1843.</i> (<i>Yo.</i>) Diciembre 31.</p>
+
+
+<p class="ltr">1844</p>
+
+<p><i>Una mudada.</i> (<i>Yo.</i>) Agosto 4.</p>
+
+<p><i>Monetario.</i> (<i>Yo.</i>) Agosto 25-31. (Seis artculos.)</p>
+
+<p><i>El viaje misterioso.</i> (<i>Yo.</i>) Noviembre 28.</p>
+
+<p><i>Matilde la cubana o La vctima del amor.</i> (<i>Yo.</i>) Diciembre 28.</p>
+
+
+<p class="ltr">1845</p>
+
+<p><i>Reloj de repeticin.</i> Crnica del da de Reyes. (<i>Yo.</i>) Enero 6.</p>
+
+<p><i>Mscaras.</i> (<i>Yo.</i>) Febrero 25.</p>
+
+<p><i>Los sngaros...</i> Poesa de los gitanos. Nueva York, 1845. Agosto 14.</p>
+
+<p><i>Guanabacoa.</i> (<i>Yo.</i>) Agosto 15.</p>
+
+<p><i>Navidad.</i> Septiembre 25-octubre 1. (Cuatro artculos.)</p>
+
+<p><i>El viaje misterioso.</i> (<i>Yo.</i>) Noviembre 28.</p>
+
+
+<p class="ltr">1846</p>
+
+<p><i>Aguinaldos.</i> (<i>Yo.</i>) Enero 1.</p>
+
+<p><i>La cueva.</i> (Con el seudnimo <i>El ambulante del oeste</i>.) Enero 8.</p>
+
+<p><i>Charadas.</i> (<i>Yo.</i>) Enero 10.</p>
+
+<p><i>Amar hasta fracasar, trazada para la A.</i> (<i>Yo.</i>) Enero 28.</p>
+
+<p><i>Polmica con Jos Mara de la Torre.</i> Marzo 6, 7, 8 y 11. (Cuatro
+artculos.)</p>
+
+<p><i>Geografa.</i> Abril 6 y 23. (Dos artculos.)</p>
+
+<p><i>Caracteres y tendencias de la poesa en Cuba</i> (<i>Milans</i>, <i>Palma</i>,
+<i>Toln Orgaz</i>, <i>Turla</i>, <i>Blanchi</i>). Agosto 15.</p>
+
+<p><i>Lo que somos.</i> (<i>Yo.</i>) Diciembre 6.</p>
+
+
+<p class="ltr">1847</p>
+
+<p><i>Cartas.</i> (Con el seudnimo <i>El ambulante del oeste</i>.). Enero 3 y 6.</p>
+
+
+
+<h3>OBRAS DE TEXTO</h3>
+
+
+<p class="hang"><i>Compendio geogrfico de la isla de Cuba.</i> Habana. Impreso por V. de
+Torres. 1845.</p>
+
+<p class="hang"><i>El librito de cuentos y las conversaciones.</i> Habana. 1847.</p>
+
+<p class="hang"><i>El librito de los cuentos.</i> Obra escrita expresamente para servir de
+texto de lectura a los nios de siete a 10 aos de edad. Habana.
+Imprenta de Soler. 1857.</p>
+
+
+
+<h3>FOLLETOS</h3>
+
+
+<p class="hang"><i>El seor Saco con respecto a la revolucin de Cuba.</i> Nueva York.
+Imprenta La Verdad. 1852.</p>
+
+<p class="hang"><i>La revolucin de Cuba vista desde Nueva York.</i> Nueva York, noviembre,
+1869.</p>
+
+
+
+<h3>TRADUCCIONES</h3>
+
+
+<p class="hang"><i>Fragmentos</i>, de Lord Byron. En: Faro... Habana. Octubre 12, 1843.</p>
+
+<p class="hang"><i>Cales, Rebeca y sus hijos.</i> Traducido de Revue de deux mondes. En:
+Faro... Habana. Diciembre 3, 1843.</p>
+
+<p class="hang"><i>La luna de miel y la luna de sangre</i>, de J. Koening de Metz. En:
+Miscelnea... Impr. de Boloa. Tomo II, p. 34-70. 1857.</p>
+
+<p class="hang"><i>La hija del avaro, de William Harrison Ainsworth.</i> (Con el seudnimo de
+<i>Simn Judas de la Paz</i>.) Habana. Impr. La Antilla. 1859.</p>
+
+<p class="hang"><i>Historia del primer ao de la guerra del sur</i>, por Eduardo A. Pollard.
+Nueva York. Impr. de L. Hauser. 1863.</p>
+
+<p class="hang"><i>Mara Antonieta y su hijo.</i> Novela histrica por Luisa Mhlbach. Nueva
+York. D. Appleton y Ca. 1909.</p>
+
+
+
+<h3>ADAPTACIONES</h3>
+
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Rodrguez, A. y Snchez Arcilla, J.</span> <i>Cecilia Valds</i>, comedia lrica,
+con msica de Gonzalo Roig. Habana. Hermes. 1932.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Sant-Andreu, Jaime.</span> <i>Cecilia Valds</i>, versin flmica llevada a la
+pantalla por Habana Films. Habana. Impr. P. Fernndez. 1950.</p>
+
+
+
+<h3>ESTUDIOS</h3>
+
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Anderson Imbert, E.</span> <i>Historia de la literatura hispanoamericana.</i>
+Mxico. Fondo de Cultura Econmica, Breviario nm. 89, p. 177 y 178.
+1957.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Baraona, Javier.</span> <i>Itinerario de Cecilia Valds.</i> En: Carteles. La
+Habana, nm. 18, p. 14-17 y nm. 19, p. 25-28; abril 30 y mayo 7, 1950.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Bueno, Salvador.</span> <i>Historia de la literatura cubana.</i> La Habana. Ed.
+Minerva, p. 139-144. 1954.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Bustamante, Luis J.</span> <i>Enciclopedia popular cubana.</i> La Habana. Ed. Lex.
+p. 660. 1948.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Calcagno, Francisco.</span> <i>Diccionario Biogrfico Cubano.</i> New York. Impr. de
+N. Ponce de Len, p. 687-689. 1878.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Carbonell, Jos Manuel.</span> <i>Evolucin de la cultura cubana (1608-1927).</i> La
+Habana. Impr. Montalvo y Crdenas. Vol. XIII. <i>La prosa en Cuba</i>, tomo
+II, p. 17-18. 1928.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Carricarte, Arturo.</span> <i>La novela en Cuba.</i> Bibliografa. En: La Prensa,
+1912 y El Heraldo de Cuba, 1915.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Castellanos, Jos Francisco.</span> <i>Del Monte y Villaverde en Cecilia
+Valds.</i> En: Revista de La Habana. La Habana. Tomo X, nm. 58, p.
+307, junio, 1947.</p>
+
+<p class="hang"><i>Cirilo Villaverde y Diego Vicente Tejera.</i> En: Revista Cubana.
+Habana. Tomo IV, p. 471-480. 1886.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Cruz, Manuel de la.</span> <i>Cecilia Valds: artculo crtico.</i> En: La
+Ilustracin Cubana. Barcelona. Tomo III, nm. 7 p. 186-188, junio 20,
+1887.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. <i>Cromitos Cubanos.</i> (Bocetos de autores hispanoamericanos.)
+Habana. La Lucha, p. (189)-211. 1892.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. <i>Obras.</i> Tomo III, p. 189-200; Tomo V, p. 163-183. Madrid. E.
+Saturnino Calleja. 1924 y 1926, resp.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Chacn y Calvo, Jos Mara.</span> <i>La literatura en Cuba.</i> En: Historia
+Universal de la Literatura, de Santiago Prompolini. Buenos Aires.
+UTEHA. Argentina. Tomo XII. 1941.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Eligio de la Puente, A. M.</span> <i>Introduccin.</i> En: Dos amores. Habana.
+Cultural, S. A., p. I-XXXIV. 1930. Coleccin de Libros Cubanos, v. 14.</p>
+
+<p class="hang"><i>Cuba en la mano.</i> Enciclopedia Popular Ilustrada. La Habana. Impr. Ucar
+Garca y Ca., p. 1030. 1940.</p>
+
+<p class="hang"><i>Ensayo de un diccionario de la literatura.</i> Madrid. Aguilar. Tomo II,
+p. 1202-1203. 1953.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Fernndez de Castro, Jos A.</span> <i>Esquema histrico de las letras en Cuba
+(1548-1902).</i> Habana. Departamento de Intercambio Cultural de la
+Universidad de la Habana, p. 76-77. 1948.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Fernndez de la Vega, Oscar y Carvajal, Juan F.</span> <i>Literatura Cubana.</i> La
+Habana. Ed. Selecta, p. 193-206. 1947. (Espaol Curso II.)</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Fernndez Villa-Urrutia, Rafael.</span> <i>Para una lectura de Cecilia Valds.</i>
+En: Revista Cubana. La Habana. Instituto Nacional de Cultura.
+Ministerio de Educacin. Vol XXXI, nm. I, enero-marzo, p. 31-43. 1957.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Figuerola Caneda, Domingo.</span> <i>C. Villaverde (Prrafos de un libro de
+viajes).</i> En El Fgaro. Ao VII, nm. I, p. 3. 1891.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Garca Vega, Lorenzo.</span> <i>Campo y paisaje en la literatura cubana.</i> En:
+Islas. Santa Clara. Universidad Central de Las Villas. Vol. II, nms.
+2-3, p. 432-436. 1960.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. <i>Antologa de la novela cubana.</i> La Habana, Direccin General de
+Cultura. Ministerio de Educacin, p. 23-47. 1960.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Gay Calb, Enrique.</span> <i>Nuestra literatura.</i> En: Revista Bimestre Cubana.
+La Habana. Sociedad Econmica de Amigos del Pas. Vol. XXX, p. 59, 181 y
+440. 1932.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Geada, J. J.</span> <i>Un novelista pinareo.</i> Habana. 1929.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Gonzlez del Valle, Jos Z.</span> <i>La vida literaria en Cuba (1836-1840).</i>
+Cuadernos de Cultura. Ministerio de Educacin. 1938.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Henrquez Urea, Max.</span> <i>Panorama histrico de la literatura cubana.</i>
+Primer tomo. New York. Las Amricas Publishing Co., p. 226-232. 1963.</p>
+
+<p class="hang"><i>Historia de la Nacin Cubana.</i> La Habana, Impr. Cultural, S. A. Tomo
+IV, p. 360-361. 1952.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Mart, Jos.</span> <i>Cirilo Villaverde.</i> En: Patria. New York, octubre 30,
+1894. Repr. en Obras completas. La Habana. Ed. Lex. Tomo I, p. 833.
+1946.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Meza, Ramn.</span> <i>Cirilo Villaverde.</i> En Revista de la Facultad de Letras y
+Ciencias de la Universidad de la Habana. Habana. Vol. XII, nm. 2, p.
+210-217, marzo, 1911.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Mitjans, Aurelio.</span> <i>Estudio sobre el movimiento cientfico y literario de
+Cuba.</i> La Habana. Consejo Nacional de Cultura, p. 44-45 y 190-192. 1963.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Mora Delgado, M.</span> <i>Las novelas del seor Villaverde.</i> Habana. Impr.
+Alvarez y Ca. 1892.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Piedra-Bueno, Andrs.</span> <i>Literatura cubana. Sntesis histrica.</i> La
+Habana. Ed. Amrica, p. 72-73. 1945.</p>
+
+<p class="hang"><i>Pocos ejemplares.</i> En: Revista de Cuba. Habana. Tomo XV, p. 384.
+1884.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Portuondo, Jos Antonio.</span> <i>El contenido social de la literatura cubana.</i>
+Mxico. El Colegio de Mxico. 1944.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. <i>Bosquejo histrico de las letras cubanas.</i> La Habana. Ministerio
+de Relaciones Exteriores, p. 26 y 39. 1960.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Remos, Juan J.</span> <i>Resumen de historia de la literatura cubana.</i> Habana.
+Tipos-Molina y Ca., p. 129-135. 1930.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. <i>Historia de la literatura cubana.</i> La Habana. Crdenas y Ca.
+Tomo II. 166-189. 1945.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. <i>Proceso histrico de las letras cubanas.</i> Madrid. Ediciones
+Guadarrama, p. 134-137. 1958.</p>
+
+<p class="hang"><i>Revista de libros.</i> En: Revista Cubana. Habana. Tomo VII, p. 84-92.
+1888.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Rodrguez Garca, Jos A.</span> <i>Sobre Villaverde y su Cecilia Valds.</i> En:
+Cuba Intelectual. Habana, junio, 1909.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Rodrguez Herrera, Esteban.</span> <i>Estudio crtico preliminar de Cecilia
+Valds.</i> En: Cecilia Valds. Habana. Ed. Lex, p. XXI-LXVIII. 1953.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Salazar y Roig, Salvador.</span> <i>Historia de la literatura cubana.</i> Habana.
+Imprenta Avisador Comercial, p. 179-182. 1929.</p>
+
+<p class="hang">&mdash;&mdash;. <i>La novela en Cuba: sus manifestaciones, ideales y posibilidades.</i>
+En: Anales de la Academia Nacional de Artes y Letras Habana. Imprenta
+El Siglo XX, p. 20-22. Tomo XVI, enero 1931; junio 1935.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Tejera, Diego Vicente.</span> <i>Una novela cubana.</i> En: Un poco de prosa.
+Habana. Impr. El Fgaro, p. 27-34. 1895.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Torriente, Lol de la.</span> <i>La Habana de Cecilia Valds</i>, 1946.</p>
+
+<p class="hang"><i>Un contemporneo. Apuntes biogrficos de Emilia Casanovas de
+Villaverde.</i> Nueva York. 1874.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Valds Codina, Carlos.</span> <i>Apuntes de literatura histrica cubana.</i> Pinar
+del Ro. Impr. Villalba, p. 23. 1921.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Varona, Enrique Jos.</span> <i>El autor de Cecilia Valds.</i> En: El Fgaro.
+Habana. Ao X, nm. 39, p. 514. 1894.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Ximeno, Jos M. de.</span> <i>Papeletas bibliogrficas de Cirilo Villaverde.</i> En
+Revista de la Biblioteca Nacional. Habana. P. Fernndez y Ca. 2.
+serie, tomo 4, nm. 2, p. 133-153; abril-junio, 1953.</p>
+
+<p class="hang"><span class="smcap">Young, Robert James.</span> <i>La novela costumbrista de Cirilo Villaverde.</i>
+Mxico. Universidad Nacional Autnoma de Mxico. 1949.</p>
+
+
+<div class="footnotes">
+<h3><a name="FOOTNOTES" id="FOOTNOTES"></a>NOTAS:</h3>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_1_1" id="Footnote_1_1"></a><a href="#FNanchor_1_1"><span class="label">[1]</span></a> Famosa novela del francs Bernardino de Saint-Pierre
+(1737-1814). (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_2_2" id="Footnote_2_2"></a><a href="#FNanchor_2_2"><span class="label">[2]</span></a> Famosas novelas del francs Franois Ren Chateaubriand
+(1768-1848). (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_3_3" id="Footnote_3_3"></a><a href="#FNanchor_3_3"><span class="label">[3]</span></a> (francs) del natural. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_4_4" id="Footnote_4_4"></a><a href="#FNanchor_4_4"><span class="label">[4]</span></a> Ventana voladiza, que volaba o sobresala de lo macizo de
+las paredes o edificios. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_5_5" id="Footnote_5_5"></a><a href="#FNanchor_5_5"><span class="label">[5]</span></a> El hospital de San Juan de Dios estaba al oeste de la
+ciudad; el convento y calle de Santa Clara se encontraban al este de la
+ciudad. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_6_6" id="Footnote_6_6"></a><a href="#FNanchor_6_6"><span class="label">[6]</span></a> Jos Severino Boloa; impresor famoso de la poca, uno de
+los precursores del arte tipogrfico en Cuba. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_7_7" id="Footnote_7_7"></a><a href="#FNanchor_7_7"><span class="label">[7]</span></a> Claudio Brindis de Salas (1800-1872), padre del famoso
+violinista cubano. Fue compositor popular. Director de la orquesta <i>La
+Concha de Oro</i>, conjunto de 150 msicos y cantantes. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_8_8" id="Footnote_8_8"></a><a href="#FNanchor_8_8"><span class="label">[8]</span></a> La manta de burato (paoln grande de seda) era la moda
+general en la poca a que se alude en la novela y las mulatas la usaban
+de color carmelita pardo. (<i>N. del A.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_9_9" id="Footnote_9_9"></a><a href="#FNanchor_9_9"><span class="label">[9]</span></a> Butaca campechana o de Campeche: silla grande con brazos,
+asiento bajo y espaldar alto comnmente de caoba forrada de marroqu.
+(<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_10_10" id="Footnote_10_10"></a><a href="#FNanchor_10_10"><span class="label">[10]</span></a> <i>La moda</i> o <i>Recreo Semanal del Bello sexo</i>, peridico que
+apareci en 1829 y se public hasta 1831. Su principal redactor fue
+Domingo Delmonte. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_11_11" id="Footnote_11_11"></a><a href="#FNanchor_11_11"><span class="label">[11]</span></a> <i>El Nuevo Regan de la Habana</i>, que empez a publicarse
+en 1829, y trataba fundamentalmente de las costumbres de entonces y de
+crtica literaria. En sus pginas se inici como escritor Antonio
+Bachiller y Morales. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_12_12" id="Footnote_12_12"></a><a href="#FNanchor_12_12"><span class="label">[12]</span></a> Vicente Escobar, pintor mulato nacido en La Habana en
+1757, que sobresali como retratista de los capitanes generales y de los
+miembros de las familias adineradas de la poca. Fue protegido del
+capitn general Vives. Visit Europa para perfeccionar su arte y en
+Espaa obtuvo el ttulo de pintor de la Real Cmara. Muri en La Habana
+en 1834. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_13_13" id="Footnote_13_13"></a><a href="#FNanchor_13_13"><span class="label">[13]</span></a> <i>El Diario de la Habana</i>, peridico fundado por Toms A.
+Cervantes, que dur hasta 1846. (<i>N de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_14_14" id="Footnote_14_14"></a><a href="#FNanchor_14_14"><span class="label">[14]</span></a> <i>Cigarro</i> aqu se refiere a lo que en Cuba se llamaba
+<i>tabaco</i> o <i>habano</i>. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_15_15" id="Footnote_15_15"></a><a href="#FNanchor_15_15"><span class="label">[15]</span></a> Entre los romanos, e igual por derecho espaol antiguo,
+los hombres libres podan ser <i>ingenuos</i> o <i>libertinos</i>. Los primeros
+eran los que habiendo nacido libres no haban cado jams en esclavitud
+o servidumbre; los <i>libertinos</i> eran los que habiendo padecido
+servidumbre, haban sido puestos en libertad. Tambin los hijos de
+libertos decanse <i>libertinos</i>. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_16_16" id="Footnote_16_16"></a><a href="#FNanchor_16_16"><span class="label">[16]</span></a> Anacleto Bermdes (1806-1852), destacado abogado habanero,
+de igual nombre que el estudiante de Medicina fusilado en 1871. <i>(N. de
+la E.)</i></p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_17_17" id="Footnote_17_17"></a><a href="#FNanchor_17_17"><span class="label">[17]</span></a> La ley de las Doce Tablas, el cuerpo de leyes criminales
+ms importante del pueblo romano en la antigedad. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_18_18" id="Footnote_18_18"></a><a href="#FNanchor_18_18"><span class="label">[18]</span></a> Errneamente Villaverde considera que Jos Mara Heredia,
+el autor de la oda "Al Nigara" y del "Himno del Desterrado", era
+natural de Matanzas. Heredia naci el 31 de diciembre de 1803 en
+Santiago de Cuba, pero vivi muchos aos en la ciudad de Matanzas. (<i>N.
+de la E</i>).</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_19_19" id="Footnote_19_19"></a><a href="#FNanchor_19_19"><span class="label">[19]</span></a> Juan Tefilo Heinecio, jurisconsulto alemn. Saco no
+tradujo la obra que cita Villaverde, sino sus "Elementos de derecho
+romano" (Filadelfia, 1826). (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_20_20" id="Footnote_20_20"></a><a href="#FNanchor_20_20"><span class="label">[20]</span></a> Tirteo, poeta griego cuyos cantos arengaban a los
+espartanos a combatir a los enemigos en la segunda guerra de Mesenia
+(siglo <span class="smcap">VII</span> a. N. E.). (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_21_21" id="Footnote_21_21"></a><a href="#FNanchor_21_21"><span class="label">[21]</span></a> Jos Antonio Aponte, negro libre natural de La Habana, que
+en 1812 fragu una conspiracin entre los negros de la Isla para
+establecer un gobierno similar al de Hait. Fue ajusticiado ese mismo
+ao por el gobierno espaol. (<i>N de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_22_22" id="Footnote_22_22"></a><a href="#FNanchor_22_22"><span class="label">[22]</span></a> Manuel Andrs Snchez y Francisco Agero Velazco, jvenes
+camageyanos que organizaron una conspiracin contra el gobierno espaol
+en Camagey. Descubiertos por los agentes de Vives fueron condenados a
+muerte por la Comisin Militar Permanente. Se les considera los primeros
+mrtires de la independencia de Cuba. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_23_23" id="Footnote_23_23"></a><a href="#FNanchor_23_23"><span class="label">[23]</span></a> Venus, diosa de la belleza y el amor que segn cuenta la
+leyenda haba nacido de las espumas del mar cerca de la isla de Chipre.
+(<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_24_24" id="Footnote_24_24"></a><a href="#FNanchor_24_24"><span class="label">[24]</span></a> Las Parcas, tres divinidades infernales de la mitologa
+latina que eran dueas de la vida de los hombres, cuya trama hilaban.
+(<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_25_25" id="Footnote_25_25"></a><a href="#FNanchor_25_25"><span class="label">[25]</span></a> Ver nota de la pg. 87. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_26_26" id="Footnote_26_26"></a><a href="#FNanchor_26_26"><span class="label">[26]</span></a> En francs, <i>a la ltima moda</i>. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_27_27" id="Footnote_27_27"></a><a href="#FNanchor_27_27"><span class="label">[27]</span></a> El autor se refiere a los <i>paquebots</i> o <i>paquebotes</i>, tipo
+de embarcacin que antiguamente se destinaba al transporte de
+correspondencia, principalmente la pblica. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_28_28" id="Footnote_28_28"></a><a href="#FNanchor_28_28"><span class="label">[28]</span></a> <i>Catn</i> constitua un grado superior, el siguiente, al de
+la cartilla, pues se compona de frases sencillas que iniciaban la
+prctica de la lectura. Fue muy usado en Cuba para la enseanza de la
+lectura. Su nombre provena del clebre gramtico latino de ese
+apellido: Dionisio Catn. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_29_29" id="Footnote_29_29"></a><a href="#FNanchor_29_29"><span class="label">[29]</span></a> Medusa: una de las tres gorgonas. En un principio era muy
+hermosa y tena una cabellera magnfica, pero, habiendo ofendido a la
+diosa Minerva, sta irritada cambi sus cabellos en espantosas
+serpientes. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_30_30" id="Footnote_30_30"></a><a href="#FNanchor_30_30"><span class="label">[30]</span></a> La relacin que sigue la tomamos casi al pie de la letra
+de un Semanario que se publicaba en La Habana en 1830, titulado <i>La
+Moda</i>. (<i>N. del A.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_31_31" id="Footnote_31_31"></a><a href="#FNanchor_31_31"><span class="label">[31]</span></a> Juan Bautista Vermay (1784-1833), pintor de origen francs
+que vino a Cuba para restaurar algunos cuadros de la catedral habanera.
+Protegido por el obispo Espada, el Capitn general Vives y otras
+personas influyentes, se estableci en La Habana. Fue el fundador y
+primer director de la Academia de San Alejandro. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_32_32" id="Footnote_32_32"></a><a href="#FNanchor_32_32"><span class="label">[32]</span></a> Nochebuena chiquita, as llamaban muchos a la noche del
+da 7 de diciembre, vspera de la fiesta de la Santsima Concepcin de
+la Iglesia Catlica, que se celebraba con bastante animacin por parte
+del pueblo. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_33_33" id="Footnote_33_33"></a><a href="#FNanchor_33_33"><span class="label">[33]</span></a> En la Maestranza de artillera de La Habana, situada
+detrs del palacio de la Intendencia, haba una especie de presidio
+correccional, cuyo capataz, sargento cumplido del Cuerpo, se haca cargo
+de castigar al esclavo que, habiendo cometido una falta, se lo remitan
+los amos con ese objeto. Le azotaba ms o menos fuertemente, segn la
+orden escrita, que a veces portaba la misma vctima, siempre a condicin
+o en cambio de los trabajos que poda desempear en la Maestranza por
+dos o tres semanas. El salario se le cargaba al gobierno y lo pagaba la
+Hacienda pblica aunque no rezaba que la deuda proceda de la aplicacin
+de unos cuantos azotes. (<i>N. del A.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_34_34" id="Footnote_34_34"></a><a href="#FNanchor_34_34"><span class="label">[34]</span></a> Lo mismo ocurra en el Vedado, terrenos pertenecientes a
+la familia de Fras, dedicados por su aridez, exclusivamente a la
+explotacin de cantos y de cal para la fabricacin de casas. Aqu
+tambin distribuan azotes a cambio de trabajo del esclavo castigado por
+cuenta y riesgo del amo. (<i>N. del A.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_35_35" id="Footnote_35_35"></a><a href="#FNanchor_35_35"><span class="label">[35]</span></a> H. B. M. Sloop of war Pearl, Captain Lord Clarence Paget.
+(<i>N. del A.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_36_36" id="Footnote_36_36"></a><a href="#FNanchor_36_36"><span class="label">[36]</span></a> Vmito, vmito negro o fiebre amarilla. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_37_37" id="Footnote_37_37"></a><a href="#FNanchor_37_37"><span class="label">[37]</span></a> <i>Ainda mais</i>, en gallego, algo ms. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_38_38" id="Footnote_38_38"></a><a href="#FNanchor_38_38"><span class="label">[38]</span></a> A la Hamlet, el autor alude a la figura de Ofelia,
+personaje de esa obra, que enloquecida a la muerte de su padre, vagaba
+adornada con flores y cantando. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_39_39" id="Footnote_39_39"></a><a href="#FNanchor_39_39"><span class="label">[39]</span></a> Abreviatura de: "Que Besa Su Mano", muy usada en el siglo
+pasado. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_40_40" id="Footnote_40_40"></a><a href="#FNanchor_40_40"><span class="label">[40]</span></a> Histrico. (<i>N. del A.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_41_41" id="Footnote_41_41"></a><a href="#FNanchor_41_41"><span class="label">[41]</span></a> Galeno, clebre mdico griego que ejerca su arte en Roma,
+siglo II de N. E. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_42_42" id="Footnote_42_42"></a><a href="#FNanchor_42_42"><span class="label">[42]</span></a> Este tratamiento no es ni fue usual en Cuba. Se dice que
+es de origen gallego. Equivale a <i>mi seora</i> o <i>seora ma</i>. (<i>N. de la
+E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_43_43" id="Footnote_43_43"></a><a href="#FNanchor_43_43"><span class="label">[43]</span></a> Canova, se refiere a Antonio Canova (1757-1822), clebre
+escultor italiano. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_44_44" id="Footnote_44_44"></a><a href="#FNanchor_44_44"><span class="label">[44]</span></a> Venus citerea: referencia a la isla de Chipre, llamada por
+los griegos <i>Citeres</i>. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_45_45" id="Footnote_45_45"></a><a href="#FNanchor_45_45"><span class="label">[45]</span></a> Por sus ideas liberales le trasport el Capitn General
+Dulce en 1869 a Fernando Poo, junto con otros 250 compaeros reos de
+igual delito. (<i>N. del A.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_46_46" id="Footnote_46_46"></a><a href="#FNanchor_46_46"><span class="label">[46]</span></a> <i>Clamo currente</i>, expresin latina que equivale en
+espaol a <i>al correr de la pluma</i> o <i>a vuela pluma</i>. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_47_47" id="Footnote_47_47"></a><a href="#FNanchor_47_47"><span class="label">[47]</span></a> <i>A nativitate</i>, locucin latina que significa <i>de
+nacimiento</i>. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_48_48" id="Footnote_48_48"></a><a href="#FNanchor_48_48"><span class="label">[48]</span></a> <i>Virar</i>, en su acepcin activa, significa poner
+boca-abajo, en la recproca, <i>revelarse</i>. (<i>N. del A.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_49_49" id="Footnote_49_49"></a><a href="#FNanchor_49_49"><span class="label">[49]</span></a> <i>Coram populi</i>, en vez de <i>coram populo</i>, locucin latina
+que equivale a <i>en pblico</i>, <i>pblicamente</i>. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_50_50" id="Footnote_50_50"></a><a href="#FNanchor_50_50"><span class="label">[50]</span></a> <i>Tren jamaiquino.</i> En los ingenios antiguos decase <i>tren</i>
+al conjunto de calderas o pailas por el que haba de pasar el guarapo
+para clarificarse, descachazarse y adquirir el punto de meladura. Haba
+varios tipos o modelos de <i>trenes</i>: <i>A la Pacheca</i>, <i>de Reverbero</i> y el
+<i>jamaicano</i>, que aqu vulgarmente se nombra <i>jamaiquino</i>. (<i>N. de la
+E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_51_51" id="Footnote_51_51"></a><a href="#FNanchor_51_51"><span class="label">[51]</span></a> Verso del poeta cmico latino Terencio: Hombre soy y nada
+humano me es ajeno. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_52_52" id="Footnote_52_52"></a><a href="#FNanchor_52_52"><span class="label">[52]</span></a> <i>Don Alejandro en puo</i>, expresin popular que se aplica a
+las personas tacaas. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_53_53" id="Footnote_53_53"></a><a href="#FNanchor_53_53"><span class="label">[53]</span></a> Ver nota en la pg. 134. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_54_54" id="Footnote_54_54"></a><a href="#FNanchor_54_54"><span class="label">[54]</span></a>...No aprendi ni el <i>cristus</i>... equivale a "ni la primera
+letra del alfabeto", porque las antiguas cartillas para aprender a leer
+comenzaban con el alfabeto, y ste se iniciaba con una cruz, que
+simbolizaba a Cristo, despus seguan la A, B, C, etc. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_55_55" id="Footnote_55_55"></a><a href="#FNanchor_55_55"><span class="label">[55]</span></a> Histrico. (<i>N. del A.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_56_56" id="Footnote_56_56"></a><a href="#FNanchor_56_56"><span class="label">[56]</span></a> Ver nota en pg. 87.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_57_57" id="Footnote_57_57"></a><a href="#FNanchor_57_57"><span class="label">[57]</span></a> V. S. abreviatura de <i>Vuestra Seora</i>. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_58_58" id="Footnote_58_58"></a><a href="#FNanchor_58_58"><span class="label">[58]</span></a> <i>Chico</i> de especias, se hace referencia aqu a la moneda
+de menos valor que circulaba entonces en La Habana. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_59_59" id="Footnote_59_59"></a><a href="#FNanchor_59_59"><span class="label">[59]</span></a> El Teatro <i>Principal</i>, llamado anteriormente <i>Coliseo</i>,
+fue el primero que se construy en la Isla. Se edific en tiempos del
+Marqus de la Torre, al final de la Alameda de Paula, donde hoy se
+encuentra el Hotel Luz. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_60_60" id="Footnote_60_60"></a><a href="#FNanchor_60_60"><span class="label">[60]</span></a> Nmine dissentiente: locucin latina que significa: sin
+oposicin, sin obstculo alguno. (<i>N. de la E.</i>)</p></div>
+</div>
+<hr class="full" />
+
+
+
+
+
+
+
+<pre>
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Cecilia Valds o la Loma del ngel, by
+Cirilo Villaverde
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK CECILIA VALDS O LA LOMA DEL NGEL ***
+
+***** This file should be named 28281-h.htm or 28281-h.zip *****
+This and all associated files of various formats will be found in:
+ https://www.gutenberg.org/2/8/2/8/28281/
+
+Produced by Chuck Greif, Vctor Mon and the Online
+Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net
+
+
+Updated editions will replace the previous one--the old editions
+will be renamed.
+
+Creating the works from public domain print editions means that no
+one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
+(and you!) can copy and distribute it in the United States without
+permission and without paying copyright royalties. Special rules,
+set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to
+copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to
+protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project
+Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
+charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you
+do not charge anything for copies of this eBook, complying with the
+rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose
+such as creation of derivative works, reports, performances and
+research. They may be modified and printed and given away--you may do
+practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is
+subject to the trademark license, especially commercial
+redistribution.
+
+
+
+*** START: FULL LICENSE ***
+
+THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
+PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK
+
+To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free
+distribution of electronic works, by using or distributing this work
+(or any other work associated in any way with the phrase "Project
+Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project
+Gutenberg-tm License (available with this file or online at
+https://gutenberg.org/license).
+
+
+Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm
+electronic works
+
+1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm
+electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to
+and accept all the terms of this license and intellectual property
+(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all
+the terms of this agreement, you must cease using and return or destroy
+all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your possession.
+If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project
+Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the
+terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or
+entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.
+
+1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
+used on or associated in any way with an electronic work by people who
+agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
+things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
+even without complying with the full terms of this agreement. See
+paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
+individual work is in the public domain in the United States and you are
+located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
+copying, distributing, performing, displaying or creating derivative
+works based on the work as long as all references to Project Gutenberg
+are removed. Of course, we hope that you will support the Project
+Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by
+freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of
+this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with
+the work. You can easily comply with the terms of this agreement by
+keeping this work in the same format with its attached full Project
+Gutenberg-tm License when you share it without charge with others.
+
+1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern
+what you can do with this work. Copyright laws in most countries are in
+a constant state of change. If you are outside the United States, check
+the laws of your country in addition to the terms of this agreement
+before downloading, copying, displaying, performing, distributing or
+creating derivative works based on this work or any other Project
+Gutenberg-tm work. The Foundation makes no representations concerning
+the copyright status of any work in any country outside the United
+States.
+
+1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg:
+
+1.E.1. The following sentence, with active links to, or other immediate
+access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently
+whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the
+phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project
+Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed,
+copied or distributed:
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived
+from the public domain (does not contain a notice indicating that it is
+posted with permission of the copyright holder), the work can be copied
+and distributed to anyone in the United States without paying any fees
+or charges. If you are redistributing or providing access to a work
+with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the
+work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1
+through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the
+Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or
+1.E.9.
+
+1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted
+with the permission of the copyright holder, your use and distribution
+must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional
+terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked
+to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the
+permission of the copyright holder found at the beginning of this work.
+
+1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm
+License terms from this work, or any files containing a part of this
+work or any other work associated with Project Gutenberg-tm.
+
+1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
+electronic work, or any part of this electronic work, without
+prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with
+active links or immediate access to the full terms of the Project
+Gutenberg-tm License.
+
+1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary,
+compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any
+word processing or hypertext form. However, if you provide access to or
+distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than
+"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version
+posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org),
+you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a
+copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon
+request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other
+form. Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm
+License as specified in paragraph 1.E.1.
+
+1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
+performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works
+unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.
+
+1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing
+access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works provided
+that
+
+- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
+ the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
+ you already use to calculate your applicable taxes. The fee is
+ owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he
+ has agreed to donate royalties under this paragraph to the
+ Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments
+ must be paid within 60 days following each date on which you
+ prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax
+ returns. Royalty payments should be clearly marked as such and
+ sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the
+ address specified in Section 4, "Information about donations to
+ the Project Gutenberg Literary Archive Foundation."
+
+- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
+ you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
+ does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
+ License. You must require such a user to return or
+ destroy all copies of the works possessed in a physical medium
+ and discontinue all use of and all access to other copies of
+ Project Gutenberg-tm works.
+
+- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any
+ money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
+ electronic work is discovered and reported to you within 90 days
+ of receipt of the work.
+
+- You comply with all other terms of this agreement for free
+ distribution of Project Gutenberg-tm works.
+
+1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm
+electronic work or group of works on different terms than are set
+forth in this agreement, you must obtain permission in writing from
+both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael
+Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the
+Foundation as set forth in Section 3 below.
+
+1.F.
+
+1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
+effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
+public domain works in creating the Project Gutenberg-tm
+collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic
+works, and the medium on which they may be stored, may contain
+"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or
+corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual
+property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a
+computer virus, or computer codes that damage or cannot be read by
+your equipment.
+
+1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right
+of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project
+Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project
+Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all
+liability to you for damages, costs and expenses, including legal
+fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT
+LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE
+PROVIDED IN PARAGRAPH F3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE
+TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE
+LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR
+INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH
+DAMAGE.
+
+1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a
+defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can
+receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a
+written explanation to the person you received the work from. If you
+received the work on a physical medium, you must return the medium with
+your written explanation. The person or entity that provided you with
+the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a
+refund. If you received the work electronically, the person or entity
+providing it to you may choose to give you a second opportunity to
+receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy
+is also defective, you may demand a refund in writing without further
+opportunities to fix the problem.
+
+1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
+in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER
+WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
+WARRANTIES OF MERCHANTIBILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
+
+1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
+warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
+If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
+law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
+interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
+the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
+provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
+
+1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
+trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
+providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance
+with this agreement, and any volunteers associated with the production,
+promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
+harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
+that arise directly or indirectly from any of the following which you do
+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit https://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including including checks, online payments and credit card
+donations. To donate, please visit: https://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ https://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
+
+
+</pre>
+
+</body>
+</html>
diff --git a/LICENSE.txt b/LICENSE.txt
new file mode 100644
index 0000000..6312041
--- /dev/null
+++ b/LICENSE.txt
@@ -0,0 +1,11 @@
+This eBook, including all associated images, markup, improvements,
+metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be
+in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES.
+
+Procedures for determining public domain status are described in
+the "Copyright How-To" at https://www.gutenberg.org.
+
+No investigation has been made concerning possible copyrights in
+jurisdictions other than the United States. Anyone seeking to utilize
+this eBook outside of the United States should confirm copyright
+status under the laws that apply to them.
diff --git a/README.md b/README.md
new file mode 100644
index 0000000..8bd6e4c
--- /dev/null
+++ b/README.md
@@ -0,0 +1,2 @@
+Project Gutenberg (https://www.gutenberg.org) public repository for
+eBook #28281 (https://www.gutenberg.org/ebooks/28281)