summaryrefslogtreecommitdiff
diff options
context:
space:
mode:
authorRoger Frank <rfrank@pglaf.org>2025-10-15 02:33:52 -0700
committerRoger Frank <rfrank@pglaf.org>2025-10-15 02:33:52 -0700
commit1bd4792944349590267aa8515b40ee5302348685 (patch)
tree9967a195790743a087fe02b23ee4849fecd3bc90
initial commit of ebook 27100HEADmain
-rw-r--r--.gitattributes3
-rw-r--r--27100-8.txt4000
-rw-r--r--27100-8.zipbin0 -> 75433 bytes
-rw-r--r--27100-h.zipbin0 -> 84744 bytes
-rw-r--r--27100-h/27100-h.htm4092
-rw-r--r--27100-h/images/001.pngbin0 -> 6960 bytes
-rw-r--r--LICENSE.txt11
-rw-r--r--README.md2
8 files changed, 8108 insertions, 0 deletions
diff --git a/.gitattributes b/.gitattributes
new file mode 100644
index 0000000..6833f05
--- /dev/null
+++ b/.gitattributes
@@ -0,0 +1,3 @@
+* text=auto
+*.txt text
+*.md text
diff --git a/27100-8.txt b/27100-8.txt
new file mode 100644
index 0000000..9f2e440
--- /dev/null
+++ b/27100-8.txt
@@ -0,0 +1,4000 @@
+The Project Gutenberg EBook of Historia de una parisiense, by Octave Feuillet
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: Historia de una parisiense
+
+Author: Octave Feuillet
+
+Release Date: October 30, 2008 [EBook #27100]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DE UNA PARISIENSE ***
+
+
+
+
+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at DP Europe (http://dp.rastko.net)
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+BIBLIOTECA de LA NACIÓN
+
+OCTAVIO FEUILLET
+
+HISTORIA
+
+DE
+
+UNA PARISIENSE
+
+TRADUCCIÓN DE D. V. DE M.
+
+BUENOS AIRES 1919
+
+Derechos reservados.
+
+Imp. de LA NACIÓN.--Buenos Aires
+
+
+
+
+HISTORIA DE UNA PARISIENSE
+
+
+
+
+I
+
+
+Sería excesivo pretender que todas las jóvenes casaderas son unos
+ángeles; pero hay ángeles entre las jóvenes casaderas. Esto no es una
+rareza, y, lo que parece más extraño, es que quizá en París es menos
+raro que en otra parte. La razón es sencilla. En ese gran invernáculo
+parisiense, las virtudes y los vicios, lo mismo que los genios, se
+desarrollan con una especie de exuberancia y alcanzan el más alto grado
+de perfección y refinamiento. En ninguna parte del mundo se aspiran más
+acres venenos ni más suaves perfumes. En ninguna otra parte, tampoco,
+la mujer, cuando es bella, puede serlo más: ni cuando es buena, puede
+ser más buena.
+
+Se sabe que la marquesa de Latour-Mesnil, aunque había sido de las más
+bellas y de las mejores, no por eso había sido feliz con su marido. No
+porque fuera un mal hombre, pero le gustaba divertirse, y no se divertía
+con su mujer. Por consiguiente, la había abandonado en extremo: ella
+había llorado mucho en secreto, sin que él se hubiese apercibido ni
+preocupado; después había muerto, dejando a la marquesa la impresión de
+que era ella quien había quebrado su existencia. Como tenía un alma
+tierna y modesta, fue bastante buena para culparse a sí misma, por la
+insuficiencia de sus méritos, y queriendo evitar a su hija un destino
+semejante al suyo, puso todo su empeño en hacer de ella una persona
+eminentemente distinguida, y tan capaz como puede serlo una mujer, de
+mantener el amor en el matrimonio. Esta clase de educaciones exquisitas
+son en París, como en otras partes, el consuelo de muchas viudas cuyos
+maridos viven, sin embargo.
+
+La señorita Juana Berengére de Latour-Mesnil había recibido felizmente
+de la naturaleza todos los dones que podían favorecer la ambición de una
+madre. Su espíritu naturalmente predispuesto y activo, prestose
+maravillosamente desde la infancia a recibir el delicado cultivo
+maternal. Después, maestros selectos y cuidadosamente vigilados,
+acabaron de iniciarla en las nociones, gustos y conocimientos que hacen
+el ornato intelectual de una mujer. En cuanto a la educación moral, su
+madre fue su único maestro, quien por su solo contacto y la pureza de su
+propia inspiración, hizo de ella una criatura tan sana como ella misma.
+
+A los méritos que acabamos de indicar, la señorita de Latour-Mesnil
+había tenido el talento de añadir otro, de cuya influencia no es dado a
+la naturaleza humana libertarse: era extremadamente linda; tenía el
+talle y la gracia de una ninfa, con una fisonomía un poco selvática y
+pudores de niña. Su superioridad, de la que se daba alguna cuenta, la
+turbaba; sentíase a la vez orgullosa y tímida. En sus conversaciones a
+solas con su madre, era expansiva, entusiasta, y hasta un poco
+charlatana: en público permanecía inmóvil y silenciosa, como una bella
+flor; pero sus magníficos ojos hablaban por ella.
+
+Después de haber llevado a cabo con ayuda de Dios aquella obra
+encantadora, la marquesa habría deseado descansar, y ciertamente que
+tenía derecho a hacerlo. Pero el descanso no se hizo para las madres, y
+la marquesa no tardó en verse agitada por un estado febril que
+comprenderán muchas de nuestras lectoras. Juana Berengére, había
+cumplido ya diez y nueve años y tenía que buscarle un marido. Es ésta,
+sin contradicción, una hora solemne para las madres. Que se sientan muy
+conturbadas no nos extraña; extrañaríamos que no lo estuvieran aún más.
+Pero si alguna madre debió sentir en aquellos momentos críticos mortales
+angustias, es aquella que, como la señora de Latour-Mesnil, había tenido
+la virtud de educar bien a su hija; aquella en que, modelando con sus
+manos puras a aquella joven había conseguido pulir, purificar y
+espiritualizar sus instintos. Esa madre tiene que decirse, que una
+criatura así dirigida y tan perfecta, está separada de ciertos hombres
+que frecuentan nuestras calles y aún nuestros salones, por un abismo
+intelectual y moral tan profundo como el que la separa de un negro de
+Zululand. Tiene indispensablemente que decirse, que entregar a su hija
+a uno de esos hombres, es entregarla a la peor de las alianzas, y
+degradar indignamente su propia obra. Su responsabilidad, en semejante
+materia, es tanto más pesada, cuanto que las jóvenes francesas, con
+nuestras costumbres, se hallan completamente imposibilitadas para tomar
+una parte seria en la elección de un marido.
+
+Con pocas excepciones, ellas aman desde un principio candorosamente, a
+aquel que le designan por esposo, porque lo adornan con todas las buenas
+cualidades que desean.
+
+Era, pues, con demasiada razón que la señora Latour-Mesnil se preocupaba
+de casar bien a su hija. Pero lo que una mujer honesta y espiritual como
+ella, entendía por casar bien a su hija, sería difícil concebirlo, si no
+se viese todos los días que las experiencias personales más dolorosas,
+el amor maternal más verdadero, el espíritu más delicado y aun la
+piedad más acendrada, no bastan para enseñar a una madre la diferencia
+que existe entre un bello casamiento y uno bueno. Puede al mismo tiempo
+hacerse lo uno y lo otro y es seguramente lo mejor; pero hay que
+cuidarse mucho, porque sucede con frecuencia que un bello casamiento es
+todo lo contrario de un buen casamiento, porque deslumbra y por
+consiguiente enceguece.
+
+Un bello casamiento para una joven que, como la señorita Latour-Mesnil,
+debía llevar quinientos mil francos de dote, constituye tres o cuatro
+millones. Verdaderamente, parece que una mujer puede ser feliz con
+menos. Pero en fin, confesarase que es difícil rehusar cuatro millones
+cuando se ofrecen. Así, pues, en 1870 el barón Maurescamp ofreció seis o
+siete a la señorita Latour-Mesnil por intermedio de una amiga que había
+sido su querida, pero que era una buena mujer.
+
+La señora Latour-Mesnil contestó con la dignidad conveniente, que la
+proposición la lisonjeaba, y que sólo pedía algunos días para
+reflexionar y tomar informes. Pero así que la embajadora hubo salido,
+salió corriendo en busca de su hija, la estrechó contra su corazón y se
+echó a llorar.
+
+--¿Un marido, entonces?--dijo Juana, fijando en su madre su mirada de
+fuego.
+
+La madre hizo un gesto afirmativo.
+
+--¿Quién es ese señor?--replicó Juana.
+
+--El señor de Maurescamp...; mira, hijita mía, ésta es demasiada
+felicidad...
+
+Habituada a creer a su madre infalible y viéndola tan feliz, la señorita
+Juana no tardó en serlo también, y las dos pobres criaturas mezclaron
+por largo rato sus besos y sus lágrimas.
+
+Durante los ocho días que se siguieron y que la señora Latour-Mesnil
+creyó consagrar a una investigación minuciosa sobre la persona de
+Maurescamp, su verdadera ocupación no fue otra que la de cerrar los ojos
+y los oídos, para que no la despertasen de su sueño. Recibió, además, de
+su familia y amigos tan entusiastas felicitaciones con motivo de tan
+magnífica alianza, y vio tantos celos y enojos en los ojos de las otras
+madres rivales, que tuvo suficiente motivo para fortificarse en su
+determinación. El señor de Maurescamp fue, pues, aceptado.
+
+Otros matrimonios más ridículos se hacen; por ejemplo, aquéllos que se
+arreglan en una entrevista única en un palco de la Opera, entre dos
+desconocidos que después se conocerán demasiado. Al menos, la señora
+Latour-Mesnil y su hija habían encontrado muchas veces en los salones al
+señor de Maurescamp; no era de sus íntimos, pero le habían visto aquí y
+allá, en el teatro, en el bosque: sabían cómo se llamaba, y conocían sus
+caballos. Esto era algo.
+
+Por otra parte, el señor de Maurescamp no dejaba de presentar ciertos
+rasgos especiales. Era un hombre de unos treinta años que llevaba con
+cierto brillo la vida parisiense. Sus títulos eran herencia de su
+abuelo, general bajo el primer imperio, y su fortuna, de su padre, quien
+la había adquirido honradamente en la industria. Él mismo, ocupaba,
+gracias a su título, algunas agradables canonjías en las altas
+sociedades financieras. Hijo único y millonario, había sido muy engreído
+por su madre, sus criados, sus amigos, y sus queridas. Su confianza en
+sí mismo, su suficiencia, su gran fortuna, imponían a las gentes, y aun
+había algunos que lo admiraban. Le escuchaban en sus reuniones con
+cierto respeto. Hastiado, escéptico, satírico, frío y altanero para con
+todo lo que no era práctico; profundamente ignorante, a más, hablaba con
+voz ronca y alta, con autoridad y preponderancia. Tenía formadas sobre
+las cosas de este mundo, y particularmente sobre la mujer a quien
+despreciaba, algunas ideas bastante mediocres, que erigía en principios
+y sistemas, solo porque tenían el honor de pertenecerle: «Yo tengo por
+principio... Entra en mis principios... Tengo por sistema... He aquí mi
+sistema...» Estas fórmulas aparecían a cada momento en sus labios. Si
+hubiese nacido pobre, no hubiera sido sino un hombro como cualquier
+otro: rico, era un necio.
+
+La elección que este personaje había hecho de la señora de
+Latour-Mesnil, puede sorprender a primera vista. Primeramente, era un
+acto de gran vanidad, y también un cálculo. Se hablaba en la alta
+sociedad de la señorita Latour-Mesnil como de una joven completa.
+Habituado a no rehusarse nada, y a ser el primero en todo, pareciole
+glorioso adornar su sombrero con aquella flor rara. A más de eso, tenía
+por principio que el verdadero medio para no ser desgraciado en el
+matrimonio, era el de unirse a una joven perfectamente educada. El
+principio no era malo en sí. Pero lo que ignoraba Maurescamp; era que
+para arrancar una de esas plantas selectas del invernáculo materno, y
+trasplantarla con éxito al terreno de los casados, hay que ser un
+horticultor de primer orden.
+
+Físicamente era el señor de Maurescamp un grande y bello joven, de color
+un poco encendido y de una elegancia un poco pesada. Fuerte como un
+toro, parecía deseoso de aumentar indefinidamente sus fuerzas; por la
+mañana ejercitábase en el balancín, tiraba las armas, bañábase dos veces
+al día con agua helada, y desarrollaba orgulloso dentro de un ancho
+gabán su busto suizo.
+
+Tal era el hombre a quien la señora de Latour-Mesnil juzgó digno de
+confiarle el ángel que tenía por hija. Es verdad que tenía una excusa,
+que es la de todas las madres en casos análogos: sentíase un poco
+enamorada de su futuro yerno, y sumamente agradecida por la distinción
+que había hecho con su hija; parecíale en extremo inteligente y
+espiritual, puesto que había sabido apreciar su inteligencia; y
+juzgábale honrado y delicado por haber preferido su belleza y sus
+cualidades, a otras ventajas más positivas.
+
+En cuanto a Juana, ya lo hemos dicho, se hallaba dispuesta a aceptar
+ciegamente la elección hecha por su madre. Por otra parte, como todas
+las jóvenes preparábase a enriquecer con sus dotes personales al primer
+hombre a quien le permitiesen amar, a adorarle con su propia poesía, a
+reflejar en él su belleza moral, y transfigurarle, en fin, con la pureza
+de su brillo.
+
+Hay que convenir también, en que así que el señor de Maurescamp hubo
+sido admitido a hacerle la corte, su actitud, sus procederes y lenguaje,
+respondieron pasablemente a la idea que una joven puede formarse de un
+hombre enamorado y amable. Todos los pretendientes que tienen mundo y
+una bolsa bien llena, se parecen poco más o menos. Los bombones, los
+ramos y las alhajas los adornan con suficiente poesía. A más, los menos
+romancescos conocen por instinto que en ciertas ocasiones hay que hacer
+un cierto gasto de idealismo, y no es raro el ver a algunos hombres
+exaltarse poéticamente delante de su prometida, por la primera y última
+vez en su vida, como cuando se les habla de un modo especial a los
+niños y a los perritos, cuando se quiere atraerlos.
+
+Esta faz de ilusión y de encantamiento se prolongó para Juana, desde la
+magnificencia del canastillo hasta los dulces esplendores del matrimonio
+religioso. En aquel día supremo, arrodillada ante el altar mayor de
+Santa Clotilde, bajo el resplandor estelario de los cirios en medio del
+grupo de flores que la rodeaban, la mano en la mano del esposo, el
+corazón desbordando de piadoso reconocimiento y de amor dichoso, Juana
+de Berengére alcanzó al cielo.
+
+No es temerario asegurar que después de esas horas encantadas el
+matrimonio no es sino una decepción para las tres cuartas partes de las
+mujeres. Pero la palabra decepción es bien débil para expresar lo que
+experimentará un alma y una inteligencia culta y delicada, en la
+intimidad de un hombre vulgar...
+
+Sería difícil formular convenientemente cómo juzgaba a la mujer el
+señor de Maurescamp. Habrase dicho lo bastante, y aún demasiado, dejando
+entender que para él el amor no era otra cosa que el deseo, la virtud de
+la mujer el deseo satisfecho.
+
+El señor de Maurescamp se equivocaba de fecha: habría podido tener razón
+para sus teorías en aquella época en que el hombre y la mujer apenas se
+diferenciaban de las bestias. Olvidaba torpemente que una joven
+parisiense, esmeradamente educada, no dejaba seguramente de ser una
+mujer, pero que había dejado absolutamente de ser una bestia. Si vuelve
+a ser una salvaje, lo que no carece de ejemplos, es su marido quien la
+habrá impulsado.
+
+
+
+
+II
+
+
+Desde los primeros días ya hubo en aquel joven menaje un ligero tinte de
+frialdad de una y otra parte. En ella era la amargura de hallar en el
+amor y la pasión, tanta diferencia con lo que se había imaginado; en él,
+el disgusto de un hombre bello que no se siente apreciado. Sin embargo,
+la señora de Maurescamp, a pesar del caos que se agitaba en su espíritu,
+mostrábase ante su madre y ante el público con esa frente serena e
+impasible que sorprende siempre en las jóvenes, recién casadas, y que
+atestiguan el poder del disimulo en la mujer. La organización de su
+nueva vida en su gran hotel de la Avenida de Alma, el aturdimiento de
+las fiestas que saludaron su enlace, el brillo de su tren de casa, de
+sus equipajes y vestidos, todo la ayudó, sin duda, porque al fin era
+mujer, a pasar sin reflexionar mucho, los primeros tiempos de su unión.
+
+Pero los goces del lujo y de la vida material, a más de que no eran
+absolutamente nuevos para la joven, son de aquellos que cansan más
+pronto. Por otra parte, había vivido con su madre en una región más
+elevada, para que pudiera contentarse con las banalidades de una
+existencia mundana, y en medio de aquel torbellino sentíase invadida a
+cada instante por la nostalgia de las alturas. El sueño más halagüeño de
+su juventud había sido el de continuar con su esposo en la más tierna y
+ardiente unión de las almas, la especie de vida ideal en que su madre la
+había iniciado participando con ella de sus lecturas favoritas, sus
+pensamientos y reflexiones sobre todas las cosas, sus creencias, y
+finalmente, sus entusiasmos ante los grandes espectáculos de la
+naturaleza o las bellas obras del genio.
+
+Puede juzgarse cómo aceptaría el caballero de Maurescamp semejante
+comunidad.
+
+Aquella vida ideal tan saludable para todos, tan necesaria a la mujer,
+rehusósela a su esposa, no solamente por ignorancia y torpeza, sino
+también por sistema. A este respecto tenía igualmente su principio, y
+era: que el espíritu romanesco es la verdadera y única causa de la
+perdición de las mujeres. Por consiguiente, consideraba que todo lo que
+puede exaltarles la imaginación, la poesía, la música, el arte bajo
+todas las formas, y aun la religión, no debe permitírsele sino en
+pequeñas dosis. Más de una vez intentó la joven interesarlo en lo que a
+ella le interesaba. Poseía una bella voz, y le cantaba los aires que
+más le gustaban, pero así que su canto expresaba un poco de pasión:
+
+--¡No! ¡No!--exclamaba su marido burlándose--, ¡menos alma, querida, o
+me desmayo!
+
+Gustaba ella de los poetas y romancistas ingleses: elogiábale a
+Tennyson, a quien adoraba y empezaba a traducirle un pasaje.
+Inmediatamente el señor de Maurescamp, con el mismo tono de burla,
+poníase a dar gritos de condenado y a dar golpes sobre el piano para no
+oír. Así era como pretendía hacerla perder el gusto por la poesía, sin
+pensar que arriesgaba más bien disgustarla de la prosa. En el teatro, en
+las exposiciones, en los viajes, las mismas burlas y las mismas sátiras
+frías a propósito de todo lo que despertaba en su mujer una emoción un
+poco viva.
+
+Madama de Maurescamp tomó, pues, poco a poco la habitud de
+reconcentrarse en todo aquello que da precio a la vida de todo ser
+delicado y generoso. No viendo aparecer las llamas, su marido creyó
+extinguido el incendio, y se glorificó por ello.
+
+--Todos estos diablillos de mujeres--decía a sus amigos del círculo--,
+viven siempre en las nubes, y eso acaba mal He tomado la mía pequeñita,
+y he soplado sobre todas esas estupideces de romanticismo... Ahora está
+tranquila, y yo también... ¡Oh! ¡Dios mío! Es necesario que una mujer se
+mueva, que camine, que recorra las tiendas, que vaya con sus amigos a
+los lunchs, que monte a caballo, que cace; ésta es la vida de la
+mujer... Así no tiene tiempo para pensar. ¡Esto es perfecto! En tanto
+que si se queda en un rincón a soñar con Chopín o Tennyson... ¡Bah!
+Estáis perdidos... Este es mi sistema.
+
+Era imposible que la mezquindad de semejante sistema y la carencia
+intelectual de su marido, pudiesen escapar a una inteligencia tan
+activa como la de la señora Maurescamp. No fue mucho tiempo víctima de
+sus aires de suficiencia y maneras autoritarias. No siempre conocen los
+hombres a sus mujeres, pero las mujeres conocen siempre a sus maridos.
+No había pasado un año cuando ya habían desaparecido todas las
+ilusiones: y la señora de Maurescamp veíase obligada a reconocer que
+estaba ligada para siempre a un hombre de sentimientos bajos y de
+inteligencia nula, sintiendo a más con horror que despreciaba a su
+marido.
+
+Mucho mérito tiene una mujer cuando apercibida de tales miserias,
+permanece siendo amable y sumisa esposa. La señora de Maurescamp tuvo
+ese mérito; pero para tenerlo viose obligada muchas veces a acordarse de
+que era cristiana, es decir, que pertenecía a una religión que ama las
+pruebas y el sacrificio.
+
+No por eso dejó de ser feliz ante un acontecimiento muy previsto que
+tuvo lugar dos años después de su casamiento, y que prometiéndole un
+grato consuelo, asegurábale en su hogar una independencia y una soledad
+relativas. El nacimiento de un hijo vino pronto a darle el único goce
+puro que experimentara desde el día de su enlace: única felicidad, en
+efecto, que realizan en el matrimonio los goces prometidos.
+
+Como se comprende, ella quiso criar a su hijo; llenaba aquel deber con
+tanto más placer, cuanto que le permitía ganar tiempo y prolongar
+respecto de su marido una situación con la que se avenía perfectamente.
+Pero llegó al fin el momento en que el niño debía ser despechado. Fue
+por ese tiempo que el señor de Maurescamp tuvo una noche la sorpresa de
+ver a su mujer bajar al comedor con su cabeza adornada a la Tito;
+habíase hecho cortar sus magníficos cabellos con el pretexto de que se
+le caían, y esto, no era cierto; pero esperaba que aquel pequeño
+sacrificio, afeándola, le evitaría otros más penosos. Había contado sin
+la huéspeda. Su esposo halló, por el contrario, que aquel adorno de
+soldadito, le sentaba muy bien dándole cierto aire original. La pobre
+mujer no sacó sus gastos y se resignó a dejarse crecer el cabello
+nuevamente.
+
+Sin embargo, la libertad a que aspiraba en el secreto de su corazón
+debía venirle, por decirlo así, de sí misma, y del lado por donde menos
+la esperaba.
+
+Una criatura tan noble y tan atractiva como ella, debía inspirar, así
+como sentir, la más profunda, ardiente y duradera de las pasiones: era
+digna de ocupar un lugar entre los amantes inmortales a quienes la
+historia y la leyenda han consagrado sus páginas imperecederas.
+
+El amor de Maurescamp, sin embargo, no contenía ningún elemento durable:
+era, para emplear una expresión de actualidad, un amor naturalista, y
+los amores naturalistas, aunque no se parecen a la rosa, tienen, sin
+embargo, su efímera duración. Decíase, y así lo dejaba comprender a sus
+amigos, que se había casado con una estatua, bastante agradable a la
+vista, pero cuya frialdad habría desanimado al mismo Pigmalión.
+
+Decía esto en términos menos honestos, tomando sus comparaciones de la
+historia natural con preferencia a la mitología. La verdad es que el
+señor de Maurescamp, que era sumamente celoso, no estaba disgustado de
+una circunstancia que creía ser una garantía para su hogar. En una
+palabra, disgustado al verse desairado, fastidiado de los escrúpulos y
+objeciones que se le oponían sin cesar, y ocupado, a más, por otro lado
+más agradablemente, retirose a su tienda definitivamente, de donde su
+mujer ni aun intentó sacarle.
+
+
+
+
+III
+
+
+Sería un error creer que porque una mujer renuncie al amor de su marido
+en particular, deje por eso de amar en general. Después de los primeros
+desencantos de una unión desigual, la mujer se repone del choque y se
+reconcentra. Continúa su sueño interrumpido, reforma su ideal alterado
+por un momento; y dícese, no sin razón, que es imposible que el mundo se
+ocupe tanto del amor, por nada; que no es posible que este gran
+sentimiento que llena la fábula y la historia, cantado por los poetas,
+glorificado por todas las artes, eterna ocupación de los hombres y de
+los dioses, no sea en realidad más que una quimera, y una quimera
+desagradable a más. No puede persuadirse de que tales homenajes sean
+consagrados a una divinidad vulgar, que tan magníficos altares se
+levanten de siglos en siglos a un ídolo de barro. El amor sigue siendo,
+por consiguiente, a pesar de todo y por todo, la principal ocupación del
+pensamiento, y la perpetua obsesión del corazón. Sabe que existe, que
+otros lo han conocido, y se resigna difícilmente a vivir y morir sin
+conocerlo ella también.
+
+Es seguramente un peligro para una mujer, el conservar y nutrir, después
+de las decepciones del matrimonio, el ideal de un amor desconocido; pero
+hay un peligro aún mayor para ella, y es perderlo.
+
+Por esa época, madama de Maurescamp se ligó con una estrecha amistad con
+madama de Hermany, dos años mayor que ella. La amistad es la tendencia
+natural de una mujer honesta, que quiere seguir siéndolo, y que siente
+el vacío de su corazón. Por mucho que se vanagloriase de su
+independencia conquistada, Juana de Maurescamp sólo tenía veinticuatro
+años, y su misma rectitud la hacía mirar con horror la larga perspectiva
+de soledad y abandono que se extendía ante ella. Ni su madre, a quien
+ocultaba su pena por temor de que viera en ello un reproche, ni su hijo,
+demasiado niño para poderla ocupar mucho tiempo, ni su fe desvirtuada
+por la indiferencia irónica de la gente, nada era bastante a su inmensa
+necesidad de confianza, expansión y sostén. Abandonose, pues, con todo
+el ardor de su alma, un poco exaltada, a aquel sentimiento que creyó le
+sirviese desconsuelo y a la vez de salvaguardia.
+
+La señora de Hermany, a quien honraba con su amistad, era entonces,
+como lo es todavía, una mujer sumamente seductora. Pertenecía a la
+variedad rara y exquisita de las rubias trágicas; sin ser muy alta,
+imponía por la perfección de su belleza, por el brillo extraño de sus
+ojos de un azul sombrío, por el royo de inteligencia de su frente ancha
+y pura; tenía en los extremos de su boca un pliegue misterioso, que
+parecía formado por un amargo desdén. Decíase que había sido muy
+desgraciada, y una cierta conformidad en su destino la ligaba con la
+señora de Maurescamp. Habíanla casado como a ella, con una ligereza
+culpable, y como ella también llegado, aunque por distinto camino, a ese
+divorcio convencional, tan frecuente en los matrimonios de la alta
+sociedad. Habíase casado con su primo Hermany, joven de un físico
+agradable, pero, con la costumbre y los vicios de un truhán. Se repetía
+que no solamente había continuado su vida de soltero sino que se la
+había hecho participar a su mujer, ya sea por una especie de malignidad
+perversa, bastante a la moda, ya simplemente por ignorancia. Participaba
+con él de las fiestas del mundo de contrabando, de las partidas de
+jóvenes, de las carreras, de los almuerzos en los restaurants. Contábase
+que en uno de estos almuerzos al cual asistía un príncipe extranjero,
+ofendida la joven al fin por el lenguaje que se tenía en su presencia,
+había abofeteado a uno de los convidados; algunos pretendían que había
+sido a su mismo marido, otros que al mismo príncipe. De cualquier modo,
+desde aquel incidente, que hubiese o no recibido la famosa cachetada, el
+señor Hermany había sido invitado a considerarse como viudo. No lo
+sintió mucho, porque su mujer, en quien no podía desconocer la más
+humillante superioridad, le inspiraba tanto temor, que muchas veces se
+embriagaba para darse valor al presentarse delante de ella.
+
+Esta leyenda, que era casi una historia, era conocida de la señora de
+Maurescamp, y ella prestábale gustosa todo aquello que pudiese hacer más
+interesante el papel de la señora Hermany. Representábasela joven y
+bella, sumergida en aquella sociedad infame, de la que la veía salir
+indignada y sin mancha, y se gozaba en colocar sobre su frente la
+aureola de las jóvenes mártires del cristianismo.
+
+Lisonjeada y agradecida por aquel culto bondadoso, retribuíale la señora
+de Hermany su afecto con menos entusiasmo, pero con más sinceridad. Muy
+espiritual, instruida, algo artista, era muy capaz de apreciar los
+méritos de su amiga, y de competir con ella.
+
+Pronto estuvo al cabo de todos sus secretos, y Juana creyó conocer los
+suyos. Sus existencias estaban ligadas íntimamente. Visitaban juntas y
+juntas recorrían las tiendas; tenían el mismo palco en la ópera
+francesa; iban juntas a los cursos de la Sorbona, y cuando llegó el
+verano, las dos se establecieron en Deauville, en el mismo pueblo.
+
+Fue allí donde acaeció un acontecimiento que debía dejar un recuerdo
+profundo en el alma de la señora de Maurescamp.
+
+Aunque conduciéndose muy bien las dos graciosas amigas, vivían en el
+gran mundo y eran muy rodeadas. Tan linda pareja, como decía la señora
+de Hermany, no podía dejar de llamar la atención de los admiradores.
+
+Los aficionados al baile, de París, poblaban la costa, desde Trouville
+hasta Cabourg. A más, los señores de Maurescamp y de Hermany, con la
+deferencia de todos los maridos, tenían buen cuidado de llevarles
+algunos amigos todos los sábados por la noche, por si acaso.
+
+Los homenajes de todos aquellos dilettantes eran acogidos sin cortedad
+ni familiaridad, con la seguridad tranquila y risueña que caracteriza a
+las mujeres de la sociedad que son honestas, y también a las que no lo
+son.
+
+Por la noche tenían su conciliábulo antes de acostarse, y pasaban en
+revista burlesca a todos los pretendientes del día: llamaban ellas a eso
+la matanza de los inocentes, y algunas veces, la cacería de las
+antorchas. La señora Hermany era en esta ejecución nocturna,
+verdaderamente feroz. Entre los que trataba más mal, figuraba un joven
+llamado Salville, a quien llamaba el bello Salville, y que era, según
+decía, el más estúpido director del cotillón que jamás hubiese conocido.
+A la señora de Maurescamp, menos amarga, le parecía bello, y buen
+muchacho, sobre lo cual, la señora de Hermany le reprochaba, riendo, su
+gusto de pensionista y lavandera, por los mosquitos. En cuanto a ella,
+si no estuviese, por muchas razones, desencantada de los enamorados, no
+podría amar sino a un hombre maduro; y en seguida hacía de este hombre
+maduro a quien ella habría amado, un retrato severo y magistral, que
+desgraciadamente no se parecía a nadie.
+
+Una noche, a fines de agosto, Juana habíase retirado a su habitación
+para escribir a su madre antes de acostarse. Era más de la una de la
+noche cuando terminó su correspondencia. La noche estaba tormentosa, y
+al acercarse a una ventana, vio los relámpagos que recorrían el
+horizonte, y rozaban silenciosamente el mar. Por intervalos, truenos
+lejanos, semejantes al mugido del león en los desiertos de África,
+mezclábanse a la fiesta. Ella sabía que madama de Hermany adoraba estas
+grandes escenas dramáticas de la Naturaleza, y creyéndola aún
+levantada, pues se había dicho que ella también escribiría hasta tarde,
+bajó al piso inferior y llamó suavemente a la puerta. No recibiendo
+respuesta, la creyó dormida; entonces, tuvo la idea de bajar al piso
+bajo, para ver mejor a través de las grandes ventanas de la baranda, el
+espectáculo de la tempestad sobre el Océano. Cuando abrió la puerta del
+salón, con su candelero en la mano, entrevió en la media obscuridad, dos
+formas humanas que se levantaron violentamente; dio un grito de temor
+que contuvo inmediatamente al reconocer a la señora de Hermany, quien
+adelantándose le tomó violentamente de los puños, diciéndole vivamente:
+
+--¡Silencio!
+
+En seguida, volviéndose hacia un joven que permanecía en medio del salón
+en una actitud bastante embarazosa:
+
+--Vamos, vete--le dijo.
+
+El joven saludó y salió por la puerta del salón; era el bello Salville.
+
+La señora de Maurescamp, en extremo admirada de aquel doble
+descubrimiento, dejó caer la bujía, que se apagó; después de algunos
+segundos de inmóvil estupor, dejose caer sobre un diván que tenía cerca
+y cubriéndose el rostro con las dos manos, púsose a sollozar.
+
+La señora de Hermany, yendo y viniendo por el salón a obscuras, en el
+desorden de una bacante, detúvose al fin delante de Juana:
+
+--¿Creía que era una santa?--dijo.
+
+--Sí--contestó sencillamente Juana.
+
+La señora de Hermany, encogiéndose de hombros, dio todavía algunos
+pasos. Después, volviéndose bruscamente:
+
+--¿Cómo habéis podido creer eso?--volvió a decir--. ¿Cómo es que habéis
+podido pensar que saliese ilesa de esos cenagales donde el miserable de
+mi marido me ha lanzado?
+
+Juana no contestaba, ahogada por los sollozos.
+
+--¿Sufres, hija mía?
+
+--Mucho.
+
+--Vamos, ven, entonces, a respirar el aire libre, ven.
+
+Y tomándola de la mano, la levantó con alguna violencia y la llevó
+fuera. Hízola sentar a algunos pasos de la baranda, sobre el terrazo, y
+permaneció de pie, recostada sobre una de las columnillas que sostenía
+la galería. Miraba a la mar sobre la que continuaban pasando algunas
+luces intermitentes.
+
+Después de un largo silencio, alzó la voz nuevamente:
+
+--Eres una loca, querida Juana--dijo--, eres una loca, como yo lo he
+sido, como lo somos todas en el principio de la vida. Mi marido, después
+de todo, me ha hecho un servicio sin quererlo; me ha libertado de mis
+pañales, y aliviado de mis excesos de idealismo. La verdad es, querida
+mía, que todas somos ridículamente educadas... Esas educaciones etéreas
+falsean nuestro entendimiento... Lo cierto es que no hay nada en la
+tierra, ni en el cielo, mucho lo temo, que pueda responder a la idea que
+nos hemos formado de la felicidad... Nos educan como a espíritus puros,
+y en realidad no somos más que mujeres... hijas de Eva... nada, nada
+más. Nos vemos obligadas a descender o a morir, sin haber vivido...
+Quien quiera hacer de ángel, hace de estúpida, ¿sabes? ¡Ah! ¡Mi Dios!
+Nadie empezó a vivir con un corazón más puro que yo, os lo aseguro, ni
+con ilusiones más generosas, ni más elevadas creencias... Pues bien, yo
+he reconocido, un poco antes que otras, gracias a mi honrado marido, que
+todo eso era sin objeto, sin aplicación, ni realidad... que nadie me
+comprendía... que hablaba una lengua desconocida en nuestro planeta...
+que yo era la única de mi especie, en una palabra. He tenido que
+resignarme a elegir, aceptar los únicos placeres de que este mundo
+dispone...; después de haber soñado con amores extraordinarios, he
+tenido que contentarme con un vulgar..., pero, no hay otros, porque hay
+que responder a nuestro destino, y el destino de una mujer es amar y ser
+amada... ¡Esto es todo, querida!
+
+--¿Qué quieres? Soy un ángel caído... y trato de arrastraros en mi
+caída... ¿No es verdad? ¿No es ése vuestro pensamiento?... Así lo leo en
+vuestros grandes ojos, a cada relámpago que pasa...; A más de esto, la
+decoración está ahí. Ese cielo y ese mar ardiente... y yo aquí, con el
+cabello en desorden y presentando mi frente a la tempestad... Muy
+poético, ¿no es verdad? De todos modos, soy bien miserable al deciros
+tales cosas; siempre hay tiempo para aprender.
+
+--¿Por qué me lo decís?--preguntó Juana, que durante aquel extraño
+discurso había recobrado alguna calma.
+
+--¿Acaso lo sé yo?--dijo la señora de Hermany--. ¡Ah! ¡gracias a Dios ya
+llueve!
+
+Bajó rápidamente dos o tres escalones de la gradería, y expuso su cabeza
+a la lluvia, que empezaba a caer con fuerza, recogiendo las gruesas
+gotas en sus manos y refrescándose con ellas la frente.
+
+--Os ruego, Luisa, que entréis--dijo con dulzura Juana.
+
+Subió lentamente y parándose delante de su amiga:
+
+--Tendremos que separarnos--dijo con tono breve y altanero.
+
+--¿Por qué?--dijo Juana--, yo no tengo la pretensión de reformar el
+mundo... lo único que os pido es que no me habléis nunca de vuestros
+amores ni de los míos. Sobre todo lo demás, nos entenderemos
+perfectamente... Nuestra amistad será para mí un gran recurso, y creo
+que la mía podrá seros útil.
+
+La señora de Hermany la estrechó apasionadamente contra su pecho, y
+besándola:
+
+--Gracias--le dijo.
+
+Volviéronse ambas a sus habitaciones; y dos horas después, cuando, el
+día empezaba a aclarar, Juana estaba todavía sentada a los pies de su
+lecho con las mejillas húmedas y la mirada fija en el espacio.
+
+
+
+
+IV
+
+
+Nada conmueve más nuestro ser moral como el descubrimiento de las
+debilidades de aquellos que personificaban para nosotros lo bueno y lo
+digno; sean ellos nuestros padres, nuestros amigos o nuestros maestros.
+Cuando cesamos de estimar a los que habíamos consagrado nuestra
+estimación y respeto, nos sentimos impulsados a dudar de las mismas
+virtudes que antes admirábamos. Los falsos ídolos nos hacen dudar hasta
+de la misma religión.
+
+Esta fue la razón especiosa y muy humana que hizo que la señora de
+Maurescamp, no quedándole duda de la perversidad de los sentimientos de
+su amiga, cayese en desalientos tan afligentes como peligrosos. De un
+carácter demasiado elevado para romper ruidosamente con aquélla con
+quien había tenido tan estrecha amistad, tanto en privado como en
+público, no por eso, dejó de conocer que aquella amistad había pasado.
+La aureola esplendorosa que había colocado sobre su frente, habíase
+extinguido para siempre, y extinguiéndose en el barro, como las luces de
+los fuegos artificiales. Habríale perdonado un amor menos culpable, que
+hubiese sido disculpado por su objeto; habríale perdonado Petrarca,
+Dante, Goethe, pero no le perdonaba al bello Salville. No le perdonaba
+su afectación hipócrita en llenarle de ridículo, y, sobre todo, no le
+perdonaba que hubiese intentado desmoralizarla, exponiéndola con un
+orgullo de demonio, su teoría perversa, y tanto menos la perdonaba,
+cuanto que sentía que había casi logrado su objeto, y que poco a poco el
+veneno iba infiltrándose en sus venas.
+
+En efecto, bajo la impresión de aquel nuevo desencanto, Juana de
+Maurescamp frecuentó la sociedad, desde entonces, con menos ilusiones y
+optimismo que antes. Observó con ojos más experimentados lo que pasaba a
+su alrededor; muchos comentarios que había tenido por calumnias,
+pareciéronle verosímiles; y muchas relaciones que juzgara inocentes,
+fuéronle sospechosas. Habiendo creído ver en el mundo más virtudes que
+las que hay en realidad, empezaba a no creer en ninguna. Preguntábase si
+en efecto no sería única en la especie, como se lo había dicho la señora
+de Hermany, y si, sus sentimientos e ideas sobre la vida, y, sobre todo,
+sobre el amor, no eran solamente el resultado de una educación
+artificial y de una imaginación falseada por las utopías de los poetas;
+y, finalmente, si el placer, tal cual era, no era mejor que nada.
+
+Es un espectáculo tierno y conmovedor el que presenta una joven honesta,
+que ha llegado a una época de la vida mundana, casi inevitable, luchando
+en su agonía, y expuesta a caer de un momento a otro, de un exceso de
+idealismo, a un exceso de realidades.
+
+A más de los filósofos, hay siempre un buen número de curiosos
+dispuestos a seguir con interés está especie de pequeños dramas. El
+mundo está lleno de gente que no se ocupa en otra cosa, que esperan
+también que les llegue su turno, y que se ingenian en precipitar el
+desenlace. Uno de los más desdeñosos de la especie, era entonces el
+vizconde de Monthélin, muy conocido en la alta sociedad parisiense. M.
+de Monthélin amaba exclusivamente el amor, y con ello tenía ya un título
+para con las damas. No jugaba, ni fumaba, ni iba al círculo. Cuando,
+después de comer, todos los hombres se reunían para fumar, él se quedaba
+con las señoras. Con esto conseguía grandes ventajas, de las que abusaba
+gustoso. No era ya joven, pero era elegante, buen decidor, con aire
+caballeresco y un corazón que era una verdadera cloaca de corrupción. Su
+ya larga existencia la tenía consagrada a husmear los matrimonios en
+desgracia, y acabar con ellos. Era su especialidad. Dos o tres duelos,
+uno de ellos con el conde Jacobo de Lerne, que habíale llamado el
+tiburón de los salones, habían puesto el colmo a su reputación.
+
+Desde el invierno que siguió a la estadía de las dos amigas en Douville,
+no quedó duda de que el señor de Monthélin miraba a la señora de
+Maurescamp como una presa ya casi segura. Viósele estrechar su amistad
+con su marido, al mismo tiempo que estrechaba el círculo de sus
+operaciones alrededor de Juana. Sus visitas a la hora del crepúsculo
+fueron cada vez más frecuentes; arreglose de modo de poderla encontrar
+por las mañanas en el bosque, y presentábase regularmente en su palco el
+viernes en la Opera y los martes en los Franceses.
+
+En su profunda enervación moral y en su aislamiento desesperado, Juana,
+casi sin defenderse, dejábase arrastrar por esa fascinación que ejerce
+casi siempre sobre las de su sexo, la insistente persecución de un
+hombre.
+
+Sentíase poco a poco presa de vértigos de las continuadas y sabias
+evoluciones que el señor de Monthélin describía en torno suyo. Empezó a
+concederle esos pequeños favores, que son casi siempre el preludio del
+completo abandono. Es así como fue tomando la costumbre de informarle de
+las visitas que pensaba hacer, de las casas donde podría hallarla; y
+hasta le indicaba las horas en que la encontraría sola en su casa; en
+los bailes, como él no bailaba, le reservaba algunos bailes sentados, es
+decir, las ocasiones a solas, tras del abanico, bajo la sombra de un
+cortinado o de una palmera en el invernáculo. Estos manejos, a falta de
+otros, causábanle una turbación que la entretenía; la emoción del
+peligro, que agitaba sus nervios, hacíale creer en una pasión. En una
+palabra, la desgraciada y noble Juana se hallaba en vísperas de la caída
+más vulgar, cuando un tercer personaje intervino en el escenario.
+
+Era una mujer, una anciana, la condesa de Lerne; madre de Jacobo de
+Lerne, que había sido herido en duelo, algunos años antes, por el señor
+de Monthélin.
+
+La señora de Lerne había sido siempre una mujer sin principios, pero sin
+malevolencia, aunque muy espiritual. Tenía el buen sentido de no haberse
+hecho mogigata, después de haber sido una coqueta. Su indulgencia por
+las debilidades por que ella también había pasado, su buen humor, sus
+buenos consejos, y su situación de familia y de fortuna, valíanle, a
+pesar de los recuerdos todavía vivos de su juventud, la simpatía
+general. Su salón era muy buscado; allí se reunían los hombres más
+distinguidos en la política, la literatura y las artes. Agregaba algunas
+jóvenes bellezas, como para adornar el paisaje. Juana de Maurescamp, con
+su elegante hermosura, y tímida superioridad, era uno de los encantos de
+aquel salón modelo. La vieja condesa prodigábale todo género de
+atenciones y lisonjas para atraerla y retenerla. Dos razones tenía para
+obrar así; la primera, muy confesable, era aumentar el brillo de sus
+reuniones; la segunda, menos cristiana, hacer de ella la querida de su
+hijo.
+
+Hacía siete u ocho años que había perdido a su hijo mayor, Guy de
+Lerne; el segundo, Jacobo, salía de Saint-Cyr al tiempo de la muerte de
+su hermano. Viendo a su madre sola, dio su dimisión para vivir a su
+lado. Era un joven muy bien dotado, que si hubiese querido dar impulso a
+sus dotes naturales, habría llegado a ser un hombre de talento. Pintaba
+acuarelas muy agradables, pero sobre todo era excelente músico, y
+algunas de sus composiciones, valses, «berceuses» y sinfonías eran de un
+mérito superior. Pero sea indolencia natural, sea el desaliento de ver
+interrumpida su carrera, no era otra cosa que un simple dilettante, y
+para complemento, se había convertido en un mal sujeto. Excepto en casa
+de su madre, donde el deber lo retenía, poco se le veía en la buena
+sociedad, donde nada se divertía, y sí mucho en la mala, donde parecía
+gozar inmensamente. La señora de Lerne había intentado casarle en los
+primeros tiempos, hay que hacerle esta justicia; pero se había
+manifestado tan recalcitrante sobre aquel artículo, que había variado de
+pronto sobre sus ideas de una unión honorable que lo sacase cuando menos
+de sus malas compañías.
+
+Hacía tiempo que había echado los ojos para tan laudable destino, sobre
+Juana de Maurescamp, cuyo desastre conyugal no había escapado a su vieja
+experiencia. Sin entrar al respecto con su hijo en explicaciones
+malsanas, trató siempre que pudo de ponerle ante sus ojos a aquella
+seductora criatura, sin descuidar ninguna ocasión de revelar sus bellas
+cualidades. Pero Jacobo, aunque evidentemente impresionado de la extrema
+belleza de Juana y de su distinguida inteligencia, no había manifestado
+sino un interés distraído. Fue entonces cuando la condesa, que vigilaba
+atentamente a la joven, viéndola a punto de caer en los lazos de
+Monthélin, resolvió dar un golpe teatral, tanto en el interés de su hijo
+cuanto por odio hacia el hombre que había podido matarle.
+
+Escribió una mañana a Juana, diciéndole que iría a verla, salvo
+contraorden, a las tres de la tarde, porque tenía que confiarle algo muy
+importante y agradable. Juana, algo intrigada con aquel misterio, la
+esperó a la hora indicada. Viola entrar en su gabinete con un sirviente
+portador de una de esas casillas de mimbre, adornada con cordones,
+franjas y borlas, que se usan ahora para los perros. La condesa llevaba
+maternalmente entre sus brazos a un pequeño perrillo de pelo largo y
+sedoso, una verdadera miniatura de faldero blanco y rojo, que decía ser
+originario de Méjico y que era admirado y codiciado por todos sus
+conocedores.
+
+--Mi muy querida--dijo--, me habéis dicho que estabais enamorada de
+Toby. Permitidme que os lo regale.
+
+La señora de Maurescamp exclamó:
+
+--Pero, ¡es posible!
+
+--Hace mucho tiempo que me preguntaba qué es lo que podría hacer para
+agradecer a una joven tan amable y encantadora como vos, su bondad y
+fidelidad para con una amiga anciana... Es una cosa tan rara... Estoy
+tan agradecida, ¡tan agradecida! Al fin he hallado algo que pueda
+agradaros, y soy feliz, podéis creerlo.
+
+Juana no recordaba muy bien la ocasión en que había manifestado su
+entusiasmo por _Toby_, pero, no por esto, dejaba de apreciar el
+sacrificio que se le hacía.
+
+--¡Ah, señora, querida señora!--dijo toda confundida--. ¿Pero, cómo
+podré aceptar un animal tan lindo, tan gracioso, tan extraordinario?
+¡Pero qué privación! ¡oh Dios mío! ¡y esa casilla tan preciosa!
+
+No, no es posible... y para acabar la frase, Juana saltó al cuello de la
+condesa de Lerne, cosa que hizo aullar a _Toby_.
+
+--Ven, amor mío--dijo Juana tomándolo en sus brazos y cubriéndolo de
+caricias.
+
+Sentáronse, y la señora condesa, contestando a las preguntas repetidas
+de Juana, diole instrucciones sobre el modo de cuidarlo, alimentarlo, y
+hasta de medicamentar a _Toby_.
+
+En seguida se informó de la salud de Maurescamp, añadiendo:
+
+--No sé por qué os lo pregunto, no hay sino mirarlo... su salud es
+admirable. ¡Es un hombre magnífico... magnífico! Da gusto ver un hombre
+así...
+
+--¿Y vuestro hijo?--preguntó Juana--. ¿Cómo está?
+
+--¿Mi hijo?... ¡Ah! él es otra cosa... delicado de naturaleza... ya
+sabéis, artista, pero en fin, ¡sino fuera más que eso!
+
+--Pero, ¿es un buen hijo?--dijo tímidamente Juana.
+
+--Ciertamente, es un buen hijo; en cuanto a esto, sí, es un buen hijo,
+no hay duda. Y, decidme, queridita, ¿estaréis libre mañana? Es mi
+miércoles... ¿Queréis venir a comer con nosotros? Os encontraréis con
+vuestra amiga la señora de Hermany.
+
+--Con mucho gusto... Creo que el señor de Maurescamp no tiene ningún
+compromiso.
+
+--Perfectamente, entonces... Pues bien, cuento con vosotros.
+
+Levantose la señora de Lerne como para retirarse, pero antes quiso
+despedirse de _Toby_ y Juana volvió a manifestarle sus agradecimientos.
+Al fin la palabra que esperaba la señora de Lerne salió de sus labios:
+
+--¡Dios mío! ¿qué podré hacer yo a mi vez que pueda seros agradable?
+
+La condesa volviose bruscamente hacia ella y mirándola con su amable
+sonrisa de vieja:
+
+--Casad a mi hijo--díjola.
+
+--¡Ah! en cuanto a eso--contestó alegremente la señora de Maurescamp--,
+es una empresa de que no me siento capaz.
+
+--¿Por qué, pues?--repuso en el mismo tono la condesa--. Por el
+contrario, yo os considero capaz para todo.
+
+Juana abrió, sin contestarle, sus grandes ojos interrogadores.
+
+--Yo estoy verdaderamente convencida de que mi hijo aceptaría gustoso la
+mujer que le designarais.
+
+--Pero, ¿qué ocurrencia, mi querida señora?--continuó Juana, mirándola
+siempre con la misma sorpresa.
+
+--No me chanceo... Y si tuvieseis una hermana que se os pareciese,
+sería asunto concluido.
+
+--Os aseguro--dijo Juana--, qué no os comprendo... Vuestro hijo apenas
+me conoce.
+
+--Perdón... os pido mil perdones; mi hijo os conoce perfectamente... es
+muy observador... Muy perspicaz... Sé perfectamente que os aprecia
+mucho... No tengo más que decir sobre eso... Pero estoy segura de que,
+en cuanto a esta cuestión del matrimonio, tendríais grande influencia
+sobre él... Y si le propusieseis, supongo, a una joven, una de vuestras
+amigas... pues bien, yo creo que la aceptaría con los ojos vendados, os
+lo aseguro.
+
+--¡No creo una palabra!--exclamó Juana.
+
+--Y yo estoy segura... Ensayad y veréis.
+
+Las dos echáronse a reír.
+
+--No, seriamente--replicó la condesa--, pensad un poco en ello...
+Buscad entre vuestras amigas, entre vuestras conocidas... ¡Ah! me
+haríais un gran servicio.
+
+--Pero os diré primeramente que vuestro hijo me da mucho miedo.
+
+--¡Oh!--exclamó la condesa estupefacta.
+
+--Positivamente... Tiene un aire tan burlesco... Es tan mordaz, tan
+acerbo... Y en fin...
+
+La joven pareció perpleja.
+
+--Y a más es un calavera, ¿no es verdad?
+
+--¡Oh! ¡Dios mío! Yo no sé, yo no tengo que ver con esto.
+
+--Sí--dijo la condesa--, es un calavera, no hay duda, pero como todos
+estos perdidos, tiene un corazón de oro, y a más de todo esto, es
+encantador... ¡Ah! que obra de caridad sería la vuestra, hija mía, si me
+ayudaseis a librarlo de las garras de esa Lucy Marry... porque es Lucy
+Marry ahora, ¿sabíais?
+
+--¡Ah!
+
+--Sí, de la Opera... la que hace de paje... ¡Esto es horrible, horrible!
+Ya veréis eso con vuestro hijo. Mientras tanto, tratad de casar al mío,
+y qué bueno sería eso... y nadie, os lo repito, sino vos, puede hacer
+ese milagro... ¡Adiós, querida hermosa! Volvió a besarla, y ya en la
+puerta, antes de salir, volvió a decirle:
+
+--Mañana le diréis algo, ¿no?
+
+--¡Vaya! veré de hacerlo--dijo Juana.
+
+La condesa se retiró al fin muy contenta de su campaña y no tenía por
+qué no estarlo, pues por la primera vez, desde muchos meses atrás, se
+ocupaba Juana de otro hombre que no fuese Monthélin. Había comprendido
+muy bien lo que la señora de Lerne le había dicho con insinuaciones y
+palabras solapadas, a saber, que tenía en su hijo Jacobo un admirador
+fervoroso. Esto la intrigaba, ¿Cómo? ¿por qué? ¿Qué relación existía
+entre ellos? Nada de esto podía explicarse.
+
+Tendiose en su sillón y trató de recordar las ocasiones en que se había
+encontrado con él, las palabras que le había dicho, su actitud y la
+expresión de su mirada. Era cierto que aquel mocetón, frío, espiritual y
+fastidiado, le había intimidado siempre; sentíase inquieta cuando se le
+acercaba en su salón. Creyó recordar, sin embargo, que siempre la había
+tratado con una cortesía excepcional, dispensándola de las bromas
+burlescas con que gratificaba a las demás mujeres. Halagábala el pensar
+que era respetada por aquel libertino. Trajo a su memoria, aquella bella
+fisonomía cansada y altanera, aquellos ojos penetrantes, sus mejillas
+limpias y sus largos bigotes caídos a lo tártaro. Sonriose a la idea de
+tomar a aquel personaje, terror de las jóvenes, bajo su protección
+maternal; pero acabó por decirse que nunca se atrevería a hacerlo.
+
+Entregada estaba a estas reflexiones, alisando con su blanca mano las
+grandes orejas de _Toby_, cuando la puerta dio paso a la bella presencia
+y a las patillas azulejas del señor de Monthélin.
+
+El joven _Toby_ que no había visto todavía al tiburón de los salones,
+porque el señor de Monthélin no iba a casa de la señora de Lerne, le
+tomó seguramente por un malhechor, y sin embargo, le demostró que no le
+temía. Bajose de las rodillas de su señora, y se apostó resueltamente
+delante de ella ladrando furiosamente, y aun atacando a su enemigo.
+
+No hay nada que desconcierte tanto a un galanteador de damas, sobre todo
+cuando tiene pretensiones a sus favores como un pequeño incidente de esa
+especie. Juana de Maurescamp, que era tan sagaz como cualquier otra, y
+aun más, no, pudo dejar de reírse del contraste que ofrecía el señor de
+Monthélin con su expresión amable y la inquietud manifiesta que le
+causaba la agresión de _Toby_. Así fue como _Toby_, cual si estuviese en
+el complot de la señora de Lerne, contribuyó a su-buen éxito con su
+humilde contingente.
+
+Después de aquel estreno comprendió Monthélin que una escena de amor era
+imposible. Limitose, pues, aquel día a tocar ligera y melancólicamente
+lo concerniente al amor, y resignose a acariciar a _Toby_, puesto que no
+podía ahogarlo.
+
+
+
+
+V
+
+
+Al día siguiente, al subir al cupé de su marido para ir a casa de Lerne,
+sentíase Juana agitada. Habíale preocupado mucho el traje que llevaría;
+después de muchas reflexiones, decidiose a ponerse un traje austero, en
+armonía con la gravedad del rol que iba a desempeñar aquella noche.
+
+Púsose únicamente un vestido de terciopelo punzó, obscuro. Era lástima
+que sus brazos y hombros quedasen al descubierto en su deslumbrante
+desnudez; la severidad de su actitud sufría una alteración. Pero no
+podía hacerlo de otro modo.
+
+En la mesa fue colocada a la izquierda de Jacobo, que tenía a su derecha
+a la señora de Hermany. Como había acalorado un poco su imaginación
+sobre el culto secreto que le consagraba el joven, no dejó de parece ríe
+al principio que aquel culto era por demás discreto. El señor de Lerne
+apenas le dirigía la palabra, y se consagraba exclusivamente a su vecina
+de la derecha. No teniendo otra cosa en qué ocuparse prestó el oído a su
+conversación; entre otras cosas, oyó que la señora de Hermany le
+reprochaba el poner sobrenombres a todo el mundo.
+
+--Supongo--le dijo--que yo también tendré el mío.
+
+--Sin duda alguna--contestó Jacobo.
+
+--¿Y cuál?--preguntó la joven rubia alzando su frente angelical.
+
+--«¡Agua que duerme!»--dijo el joven, inclinándose un poco hacia ella.
+
+La señora de Hermany se ruborizó; después, mirándole de frente con aire
+de niña en su primera comunión:
+
+--¿Y por qué «Agua que duerme»?
+
+--Por nada... es un nombre indio.
+
+--Y yo, señor, ¿tengo también un apodo?--preguntó Juana sonriendo.
+
+--¿Vos?--dijo. Fijó en ella la mirada, saludola ligeramente y añadió en
+tono serio:--¡No!
+
+Viéndola un poco turbada, cambió inmediatamente de conversación,
+hablando de las piezas nuevas, de los museos, de los países extranjeros
+que había visitado, pareciendo hacerle aquellas ligeras observaciones,
+únicamente para tener el gusto de oír sus respuestas, y mirándola con
+aire grave y dulce, como para animarla a contestarle con exactitud.
+
+¡No había duda! Sí, decididamente algo había de extraordinario. En el
+modo de hablarla, escucharla y mirarla, notábase una mezcla indefinible
+de bondad y distinción que parecía reservada únicamente para ella. ¿Cómo
+ella no se había apercibido antes?... ¡Qué singularidad!... Y tanto más
+singular era lo que sucedía, cuanto que ella no era, no, absolutamente
+de aquellas a quienes aprecia un hombre semejante. Pero, al fin, era una
+fineza de su parte, y Juana desde entonces se consagró con todo empeño e
+interés a la tarea de casar a aquel joven que, a pesar de sus malas
+compañías, conservaba todavía algunas buenas cualidades.
+
+Pasó revista inmediatamente en su memoria a todas las jóvenes que
+conocía y que pudieran convenirle, pero en aquel momento no encontró
+ninguna.
+
+Después de la comida, una parte de los convidados pasó a la pieza de
+fumar; el señor de Lerne les seguía, cuando su madre le detuvo.
+
+--Jacobo--díjole--, toca tu último vals a la señora de Maurescamp antes
+que lleguen los demás convidados; no te lo ha oído, y estoy segura de
+que le gustará.
+
+--Os pido que lo hagáis, señor--dijo Juana.
+
+El señor de Lerne saludó y sentose al piano. Tocó el vals nuevo y
+algunas otras piezas nuevas que le pidió Juana.
+
+Como sucede casi siempre en tales casos, los convidados, después de
+haber escuchado un rato, retiráronse a conversar cada uno por su lado.
+La señora de Maurescamp quedó sola como dilettante obstinada, cerca del
+piano y de Jacobo, en una de las extremidades del salón.
+
+Cuando el joven hubo terminado una ritornela brillante y paseaba
+distraído sus dedos sobre el teclado, Juana creyó llegado el momento
+fisiológico:
+
+--¡Qué talento tenéis!--díjole--, y a más, pintáis muy bien, según
+dicen.
+
+--Borroneo un poco...
+
+--¡Qué cosas tan curiosas hay en este mundo... cosas
+inexplicables!--articuló la joven como hablándose a sí misma.
+
+--¿Soy yo, señora, quien os sugiere esa reflexión?
+
+--Sí, tenéis todos los gustos que pueden detener a un hombre en su
+casa... y vivís... en el círculo...
+
+--¡Dios, mío! ¡Vaya!--dijo el señor de Lerne.
+
+--Señor Jacobo--replicó Juana, cuyo abanico se agitó violentamente.
+
+--¿Señora?
+
+--¿Os voy a parecer muy indiscreta?
+
+--¡Soy tan indulgente!...
+
+--Vuestra madre desea veros casado.
+
+--Me lo figuro, señora.
+
+--¿Y vos no lo queréis?
+
+--No, señora, absolutamente.
+
+--¿Tenéis alguna razón para ello?
+
+--Una sola, y es que no conozco una sola que sea digna de mí.
+
+--¡Ah! ¡Mi Dios!
+
+--Es decir, perdón...--replicó Jacobo con la misma gravedad--: estáis
+vos... pero vos no sois libre... y por otra parte...
+
+--Por otra parte, ¿qué?--preguntó la joven, tendiendo el arco de sus
+cejas.
+
+--Por otra parte... vos, vos misma estáis a punto de caer.
+
+--¡Pero, señor Jacobo!
+
+--Excusadme, es mi opinión.
+
+--¿Por qué?--continuó Juana.
+
+--Por que elegís mal vuestros amigos.
+
+--¿Eso quiere decir, supongo, que hago mal en no elegir al señor Jacobo
+de Lerne?
+
+--No... de veras... no. Y, sin embargo, tal cual me veis, había nacido
+para comprender y aun para participar de los amores de los ángeles.
+
+--¡Ah! francamente--dijo riendo la señora de Maurescamp--, si he de dar
+crédito a las voces que corren, os halláis muy lejos de los amores de
+los ángeles.
+
+--¿Qué queréis? Me han desanimado--dijo el señor de Lerne riendo a su
+vez--. ¿Me permitís, señora, contaros una historia escandalosa?...
+
+--Me interesará mucho... pero supongo que tendré que irme a la mitad.
+
+--Yo no lo creo. Es una historia que os aclarará muchas... es la de mis
+primeros amores... en que me conduje como un miserable... Pero no
+anticipemos. Tenía, señora, veintiún años, y por extraño que parezca, no
+había amado todavía... Tenía entonces, de las mujeres y del amor, una
+idea extraordinariamente elevada, casi santa. Tenía en mi corazón un
+verdadero tesoro de abnegación, de amor y de respeto, al que no me era
+dado dar una mala colocación. En fin, encontré una mujer a quien amé,
+como ella quería ser amada, y que no amó como ella quiso amarme.
+Pertenecía al mundo más aristocrático. Estaba mal casada, sobre eso no
+hay que decir, y era muy desgraciada, no era joven ya, pero por eso
+mismo la amé más todavía, pues había sufrido mucho... Bella en extremo
+todavía, aunque rubia; y a más de una honestidad timorata que me
+desesperó más de una vez... Porque, en fin, aunque me era sagrada, yo
+tenía veinte años... Pero había que respetarla o alejarme de ella...
+
+Nuestras entrevistas eran raras y cortas. Su marido era celoso y la
+vigilaba de cerca. Podíamos muy bien darnos algunas citas por los medios
+más vulgares. Pero todo lo que era vulgar, todo lo que hubiese podido
+degradar nuestro amor, nos repugnaba igualmente a ambos... Los meses se
+pasaron en este encantamiento y en esa contrariedad. A pesar de sus
+reservas, muy penosas sin duda, que su conciencia me imponía, quizá a
+causa de esa misma reserva, sentíame tan enamorado y tan feliz, como se
+puede serlo en este mundo; sentía la más grande alegría al dar a aquella
+criatura tan querida, toda su felicidad perdida, sin tener ningún
+remordimiento serio, porque lo poco que me concedía, habríaselo
+concedido a un hermano, y sin embargo, ese poco era para mí la más
+suprema voluptuosidad.
+
+En una hermosa noche del mes de octubre, durante las cacerías--éramos
+vecinos en el campo--, su marido había ido a pasar veinticuatro horas a
+París... A fuerza de súplicas y de juramentos, pude conseguir que me
+concediese pasar una hora en su habitación...
+
+--¡Perdón!...--dijo la señora de Maurescamp, levantándose de su
+asiento--, ¿si me fuese?
+
+--No, no, no temáis nada.
+
+--La habitación estaba en el primer piso y se abría sobre el parque.
+Penetré allí hacia media noche por una ventana un poco alta y de un
+acceso bastante difícil a cuyo alrededor había, lo recuerdo, algunos
+bejucos y jazmines y clemátides que esparcían por la noche un olor
+exquisito, no sé si fue aquel olor un poco capitoso, o la impresión
+nueva para mí de aquella habitación personal... pero debo confesaros que
+aquella noche estaba menos resignado que nunca a los, escrúpulos
+inhumanos que se me oponían... Aquélla fue una escena dolorosa que no
+recuerdo sin avergonzarme...
+
+La pobre mujer acabó por arrojarse a mis pies, con las manos juntas,
+suplicándome que fuese honrado y preguntándome con lágrimas en los ojos,
+si no era feliz, si podría serlo jamás tanto, si podría serlo a expensas
+de su reposo, de su honor y aun de su vida... porque ella no
+sobreviviría a su deshonra... En fin, ella venció. Yo cedí en parte a
+sus lágrimas, en parte a mis propios sentimientos que me decían que no
+podía haber más allá de aquella amistad apasionada e inocente... Ella me
+lo agradeció besándome como loca las manos y yo salí por donde había
+entrado.
+
+Apenas había puesto el pie en la arena del camino cuando me volví para
+enviarle un último beso, murmurando: ¡hasta mañana! Vila a la claridad
+de la luna parada e inmóvil dentro del marco de la ventana, los brazos
+cruzados sobre el pecho, el busto un poco echado hacia atrás. Al envío
+del beso, contestó con un ligero movimiento de hombros; en seguida con
+su bella voz de contralto que tanto adoraba, dejó caer lentamente estas
+palabras: ¡Adiós... imbécil!
+
+Después no he vuelto a verla. Desde aquel momento me cerró su puerta,
+su ventana y su corazón.
+
+La señora de Maurescamp habíale escuchado con extremada atención. Cuando
+hubo concluido, mirole fijamente:
+
+--¿Y qué consecuencia sacáis de eso?--díjole.
+
+--He sacado por consecuencia que las mujeres honestas eran demasiado
+fuertes para mí.
+
+--A la verdad, señor, que si para justificar vuestro desprecio por
+nuestro afecto no tenéis más motivos que ese recuerdo de vuestra
+juventud...
+
+--¡Oh, tengo otros!--dijo el señor de Lerne.
+
+Pronunció esas palabras con un tono tan singular que Juana lo miró, y
+sorprendida quedó de la expresión casi dolorosa que repentinamente había
+contraído su frente y sus labios.
+
+--¡Tengo recuerdos atroces!--añadió el joven insistiendo.
+
+Después, con un acento conmovido, añadió:
+
+--Sois una joven llena de bondad y delicadeza, a quien estimo en
+extremo, pero esos motivos no puedo decirlos, ni a vos misma.
+
+Levantose Juana algo turbada y alzando su tapado:
+
+--Creo que me comprometo--dijo risueña.
+
+El señor de Lerne se levantó también inmediatamente diciendo:
+
+--Perdón por haberos detenido tanto tiempo.
+
+--¡Pero yo no renuncio!--dijo ella graciosamente al alejarse.
+
+Él se inclinó sin contestar.
+
+La larga conversación de la señora de Maurescamp y Jacobo, no había
+dejado de despertar la curiosidad más o menos benévola de los invitados
+de la señora de Lerne. Juana se apercibió de ello, y para destruir el
+carácter sospechoso que pudiese tener aquella entrevista, dijo en voz
+alta a la condesa, que pasaba por su lado:
+
+--¡Ninguna esperanza, señora! ¡He perdido mi tiempo!
+
+La madre de Jacobo, que había observado desde lejos con vivo interés la
+fisonomía de los dos interlocutores, no era de la opinión de Juana.
+Juzgó, por el contrario, que la joven no había perdido su tiempo y que
+todavía había que esperar.
+
+
+
+
+VI
+
+
+Se sabe cómo empieza el amor. No se sabe absolutamente de dónde nace la
+simpatía. Es casi imposible darse cuenta de esos lazos delicados y
+complejos que ligan repentinamente dos corazones y dos inteligencias en
+ese sentimiento caprichoso. Aunque el atractivo femenino no sea un
+obstáculo, no es sin embargo indispensable, puesto que la simpatía se
+encuentra con frecuencia entre personas del mismo sexo y que no asusta a
+los cabellos blancos.
+
+El acuerdo súbito que se establece entre dos seres hasta entonces
+desconocidos uno de otro, esa vivacidad de impresiones recíprocas, esa
+buena inteligencia mutua de las miradas, esa facilidad de expansión y
+necesidad de confidencia, ¿en qué secreta relación de ideas, y gustos,
+cualidades o defectos debemos buscar la causa sutil? Ignorámoslo; pero
+ese sentimiento indefinible, ya se habrá comprendido que Juana y Jacobo,
+después de su conversación confidencial, no tardarían en experimentarlo.
+Aunque separados en apariencia por abismos, aquel libertino cansado y
+aquella joven sin mancha se comprendían perfectamente. A pesar de ser
+tan diferentes, sentían que había en el fondo de sus almas algo que les
+disponía a las mismas impresiones, a las mismas apreciaciones de las
+cosas, a las mismas pruebas en la vida, a los mismos goces y a los
+mismos dolores.
+
+Todos encuentran seres simpáticos, son las buenas fortunas de la vida
+mundana; en la movilidad y extensión de las relaciones parisienses, no
+duran con frecuencia más que el espacio de una comida, u otra reunión.
+Gustan uno de otro, llegan a exaltarse, confíanse sus secretos, llegan
+casi hasta a amarse, y no vuelven a verse hasta el año siguiente.
+
+Hay que empezar de nuevo. Pero entre la señora de Maurescamp y Jacobo de
+Lerne no sucedería lo mismo; pertenecían a la misma sociedad y a las
+mismas relaciones, y necesariamente tenían que volver en breve tiempo a
+su conversación suspendida.
+
+A más de eso, el señor de Lerne, después de haber cavilado dos o tres
+días, acabó por decirse que él debía una visita a la señora de
+Maurescamp. ¿Por qué quería ella casarlo? ¿Qué misterio era aquél? En
+todo caso, era una muestra de interés por su persona que lo obligaba a
+una demostración de agradecimiento. Por consiguiente, fue una tarde a
+su casa al azar, a eso de las cinco. Encontrose allí con Monthélin,
+acomodado cerca del fuego. El señor de Monthélin, que tenía ya demasiado
+con la presencia de _Toby_, se exasperó tanto al ver a de Lerne que
+perdió su sangre fría ordinaria; persistió contra todas las
+conveniencias en prolongar indefinidamente su visita, a tal extremo, que
+de Lerne tuvo que tomar el partido de retirarse el primero, aunque
+hubiese llegado el último. El señor de Monthélin no ganó gran cosa, y la
+excesiva frialdad de Juana, después de la partida de Jacobo, le hizo ver
+que había cometido una imprudencia, y para repararla, se apresuró como
+es casi seguro, a cometer otra.
+
+--¿Parecéis disgustada conmigo--dijo sonriendo--, porque no he cedido el
+lugar al señor de Lerne?
+
+--Naturalmente--contestó la joven--, habíais llegado antes que él, y
+quedaros cuando él se va es daros unos aires de dueño de casa a los que
+nada os ha autorizado, según creo.
+
+--Es cierto--contestó--, os pido mil perdones; pero ya sabéis que el
+sentimiento no razona.
+
+--Hacéis mal. Después de esto, vuestra posición respecto del señor de
+Lerne después de vuestro duelo, os impone ciertas atenciones
+particulares.
+
+--Es justo; pero, ¿cómo tener valor para alejarme?
+
+--A propósito--interrumpió la señora de Maurescamp--. ¿Cuál ha sido el
+motivo de este duelo? ¿Puede saberse?
+
+--¡Oh! nada, habladurías.
+
+--¿Habladurías? ¿Qué habladurías?
+
+--Una palabra hiriente que me refirieron.
+
+--¡Ah! ¿Qué palabra? ¿No queréis decírmela? ¿Preferís que yo la
+adivine?
+
+--¿Entonces lo sabéis?--dijo Monthélin.
+
+--Sí, la sé--contestó.
+
+--Qué torpeza, ¿eh?
+
+--Pero no... no tanto.
+
+--¿Supongo que no será él quien os la ha dicho, al menos?
+
+--Es demasiado caballero para hacerlo--contestó Juana.
+
+Viendo el señor de Monthélin que el torneo de palabras no era en ventaja
+suya, volvió a pedir disculpas y se retiró.
+
+En virtud del proverbio persa: «No te prodigues y te amarán», las
+visitas del conde de Lerne eran en general consideradas por las damas
+como pequeñas fiestas por aquéllas que eran favorecidas. La gracia de su
+persona, su talento, sus habilidades, y aun el tinte un poco vivo de sus
+costumbres, hacíanlo un personaje particularmente interesante. Fue,
+pues, para la señora de Maurescamp una verdadera contrariedad que en su
+primera visita hallase en su casa tan poco atractivo, y sobre todo, que
+se encontrase con Monthélin instalado bajo un pie de intimidad casi
+comprometedor.
+
+Sin darse cuenta de cómo podría explicarse con el señor de Lerne sobre
+un asunto tan delicado, esperó, sin embargo, impaciente el miércoles
+siguiente, esperando encontrarle en la recepción de su madre. Pero al
+llegar a casa de la condesa tuvo el desagrado de saber que Jacobo tenía
+un fuerte dolor de cabeza que le retenía en la cama. Con razón o sin
+ella, creyó ver en esta circunstancia un acto de desdén, o cuando menos
+de mal humor para con ella. El aprecio de aquel joven de una vida tan
+poco ejemplar había llegado a serle repentinamente tan necesario, que la
+idea de dejarle por un tiempo indeterminado bajo una mala impresión, le
+era insoportable. En circunstancias excepcionales era mujer de
+resolución; reunió todo su valor, y tomando aparte a la condesa, le
+dijo:
+
+--Pues bien, querida señora, creo que verdaderamente, he desesperado
+demasiado pronto de poder convencer a vuestro hijo... Anteayer vino a mi
+casa, y como no es muy visitador, creo que tenía algo serio que
+decirme... que quería hablarme del gran asunto del matrimonio.
+Desgraciadamente, yo no estaba sola... Lo siento mucho, sobre todo, si
+un buen pensamiento le hubiese llevado.
+
+--Nada más probable, hija mía, pero, gracias a Dios, eso no es
+irreparable, si queréis, ¿cuándo podrá encontraros, si llega a desear
+visitaros nuevamente?
+
+--Si llega a desearlo...--replicó la señora de Maurescamp arrugando su
+frente en signo de reflexionar...--Pues bien, veamos... mañana a la
+tarde... después de comer... Justamente... mañana a la tarde no
+salgo...
+
+--Yo lo informaré, y estad segura de que os adora.
+
+La señora de Maurescamp pasó la mañana del día siguiente arrepentida
+amargamente del paso que había dado; su alma delicada y solitaria le
+reprochaba su avance. Si el señor de Lerne no venía, ¡qué mortificación!
+Si venía, ¿no tendría derecho para creer en una cita? ¿No llegaría a
+figurarse que la cuestión del casamiento no era más que un pretexto para
+encubrir una provocación audaz?
+
+La tarde llegó; después de comer, el señor de Maurescamp jugaba un rato
+con su hijo Roberto en el pequeño salón botón de oro, de su mujer, y en
+seguida iba, como era su costumbre, a fumar un cigarro al _boulevard_.
+
+Juana continuó ejecutando febrilmente en el piano, una serie de valses
+y mazurcas, mientras que su hijo, vestido de blanco y con cinturón
+punzó, daba saltos con su aya inglesa y _Toby_. Oyendo abrir la puerta,
+dejó repentinamente de tocar; era un sirviente.
+
+--¿Recibe la señora condesa?
+
+--Sí, ¿quién está ahí?
+
+--El señor conde de Lerne, señora.
+
+--Hacedle entrar.
+
+Alzó a su hijo y le dio un beso, en seguida, sentose gravemente en un
+sillón teniéndolo en sus brazos como las madonas tienen a su _bambino_.
+
+Jacobo de Lerne, al entrar, contempló aquel cuadro de santidad, que
+hubiera podido hacerle creer, al menos así se lo figuraba Juana, que las
+circunstancias eran más serias e importantes que lo que podría haberse
+imaginado. Sin embargo, pareció que no se había sorprendido, ni mostrose
+contrariado; púsose a acariciar a Roberto, cual si no lo hubiese llevado
+otro objeto. Después de algunos minutos, la señora de Maurescamp tomó
+el partido de mandarlo a acostar, puesto que no servía para otra cosa.
+
+El niño acababa de salir, cuando una fuerte ráfaga de viento sacudió las
+persianas del salón.
+
+--¡Ah! ¡Dios mío!--exclamó Juana--, ¿oís? es una verdadera tempestad y
+nieva también, ¿verdad?
+
+--¡Nieva mucho!--dijo Lerne--. Es muy agradable estar al lado de vuestro
+fuego, con un tiempo semejante...
+
+--Cuando os digo--replicó Juana riendo--que sois un hombre casero.
+
+--¡Ah! ¡en eso estamos! Pero, señora, decidme al fin, ¿por qué deseáis
+tanto que me case? Tan, original idea no, puede ser vuestra... Si he
+comprendido bien el otro día, es mi madre quien os la ha sugerido.
+
+--Sí, ciertamente.
+
+--¡Ah!--dijo--, es mi madre.
+
+Quedose pensativo, después de un instante:
+
+--Siento--añadió--no poder hacer lo que mi madre y vos deseáis, pues ya
+lo he dicho, no quiero casarme.
+
+--¿Porque no hay en el mundo ninguna mujer digna de vos? Ya es sabido.
+
+--¡Por Dios, señora, permitidme explicaros...! Vos sabéis que en materia
+de religión las gentes que menos la practican son las más exigentes y
+más austeras. Con nada están satisfechas. Yo, os dicen ellas, si yo
+creyese, ya lo veríais... haría esto y lo otro... en fin, la
+perfección... Pues bien, yo soy lo mismo en materia de casamiento... Lo
+comprendo de tal manera, que creo que nadie es capaz de comprenderlo
+como yo... Esta es la razón por que no me caso.
+
+--¿Cómo lo comprendéis? Veamos--dijo la joven en un tono de una ligera
+ironía.
+
+--Os reiríais de mí, si os lo dijese.
+
+--Creo que no. Ensayad.
+
+--Pues bien, señora, el matrimonio es para mí el amor por excelencia...
+Puede ser que el amor en el matrimonio sea un sueño, pero es el mejor de
+los sueños, y si alguna vez se realiza, aunque sea a medias, no debe
+haber en el mundo nada más agradable y elevado. Es el único que merezca
+verdaderamente el nombre de amor, porque es el único también al que la
+idea religiosa le da algo de eterno... El divorcio, de que se habla
+tanto este año, me desagrada por eso... Porque le quita al matrimonio el
+sentimiento de lo infinito... Ese sentimiento puede ser una traba para
+las almas vulgares o para los mal casados. Pero imaginaos dos seres que
+se han elegido antes de unirse, que se conocen bien, que se estiman, en
+fin, que se aman, y pensad cuánto debe añadir a su felicidad la
+certidumbre de su duración sin fin. Es un camino encantado el que
+siguen aquellos dos seres. Viendo con arrobamiento que se pierde en los
+horizontes sin límites donde el cielo se confunde con la tierra... ¿Os
+fastidio, señora?
+
+--No--dijo Juana.
+
+--Pues bien--añadió el señor de Lerne--, no me imagino una existencia
+más completa que la de esos viajeros, que son al mismo tiempo dos
+amigos. Su ser es doble. Todos sus sentimientos son más vivos, sus
+alegrías mayores; sus penas disminuyen. Si son inteligentes, como
+supongo, llegarán a serlo más. Si son honestos, serán mejores. Por su
+íntimo contacto, por el cambio continuo, por la tierna emulación y el
+deseo mutuo de no desmerecer uno de otro. En estos tiempos de
+perturbaciones por que pasamos, habría soñado más que nunca en una unión
+de una intimidad sin igual entre dos seres igualmente generosos y
+delicados, apoyándose y fortificándose el uno al otro, para conservar a
+la vez el corazón elevado y los gustos puros... Para mantenerse fieles a
+sus antepasados, en cuanto al honor y a los viejos maestros, en cuanto
+al arte y poesía. Para admirar juntos lo que es eternamente bello y
+despreciar lo que no lo es, para refugiarse en las alturas como en un
+arca y hablar allí de todo lo que conmueve el corazón o el pensamiento
+de esta hora de los siglos, ¿Qué más os diré?... para poner en común su
+creencia... o sus dudas. Para pensar alguna vez juntos en Dios, creer,
+buscarlo y llorarlo... ¡Ya veis, señora, que todo esto es puramente
+locura!
+
+La actitud de Juana, mientras escuchaba al señor de Lerne, era
+encantadora; un poco inclinada hacia adelante, mirábale con sus grandes
+ojos admirados, cual si viese surgir ante ella una fuente de delicias, y
+sus labios se entreabrían como para beber en ella.
+
+Guando hubo cesado de hablar, vio a la joven secar furtivamente una
+lágrima que corría por sus mejillas. Turbado él mismo, por un movimiento
+irreflexivo de simpática atracción, le tendió la mano.
+
+Juana retiró suavemente la suya tomando un aire circunspecto.
+
+--Perdón--dijo el joven--, creía que éramos amigos.
+
+--Todavía no--articuló ella.
+
+--¿No tenéis confianza? ¿Parezco yo un hombre que os hace la corte?
+
+--Cada uno tiene su modo de hacerla--dijo ella con imperceptible
+sonrisa.
+
+--Confesad que la mía sería singular.
+
+Púsose a jugar con mano febril con algunos objetos que había sobre la
+mesa; sus ojos se detuvieron en una fotografía del pequeño Roberto;
+tomola y contemplola atentamente.
+
+--Es lindo mi hijo, ¿no es verdad?
+
+--¡Precioso! ¿Por qué lo tomasteis en vuestros brazos cuando yo entré?
+
+--No sé, por casualidad.
+
+--No, no fue el acaso... Queríaisme decir con ello: Si vienes como
+amigo, enhorabuena; si vienes como enamorado, he aquí mi respuesta.
+
+--Es verdad... ¿No os parece buena?
+
+--Ninguna otra puede ser mejor--replicó Jacobo cuya voz temblaba un
+poco--; y si algo me admira--prosiguió con extraña animación--, es que
+las mujeres, en el momento de caer, no las detenga con más frecuencia el
+recuerdo de sus hijos... ¿Creen ellas que no llegará un día en que sus
+hijos sepan por las habladurías de la gente, su conducta ligera o
+culpable? Y el hombre que no respeta a su madre, ¿qué queréis que
+respete en el mundo? Faltándole el respeto a su madre, todo le falta,
+todo se desmorona... Ya no existe para él el mundo moral... Desde que no
+tiene fe en su madre, no la tiene en nada. Su vida es un desencanto
+eterno, y si las mujeres pudiesen ver lo que pasa en el corazón de un
+hijo desgraciado, en el momento que llega a saber... a sospechar de su
+madre...
+
+El señor de Lerne se detuvo oprimido por un sollozo.
+
+Hizo el movimiento desesperado de un hombre que no puede contener sus
+impresiones, volvió la cabeza y cubrió sus ojos con sus manos.
+
+Juana, como todo el mundo, había oído hablar de la juventud demasiado
+ligera de la condesa de Lerne; y comprendió.
+
+Hubo un momento de penoso silencio. La señora de Maurescamp dejó
+violentamente su sillón y avanzando dos pasos tendió la mano al joven.
+
+Jacobo se levantó de su asiento, sus ojos se encontraron, estrechó con
+fuerza la mano que se le tendía, saludó y salió.
+
+Aquella brusca partida dejó inmóvil por un instante a la señora de
+Maurescamp; dio algunos pasos inciertos por el salón, y en seguida
+dejose caer en un confidente, entregada a la más profunda meditación,
+sosteniendo con la mano su cabeza y enjugando a intervalos las lágrimas
+que caían lentamente de sus ojos. ¿Por qué lloraba? En la turbación en
+que aquella escena la había dejado, no se daba cuenta ella misma de sus
+lágrimas.
+
+El sonido del timbre en el vestíbulo hízola repentinamente contraer sus
+cejas; algunos momentos después la puerta se abrió para dar paso al
+señor de Monthélin.
+
+--He sabido por el señor de Maurescamp que no salíais hoy y me he
+atrevido...
+
+--Sois muy amable... Acercaos al fuego, pues.
+
+Una mirada había bastado al señor de Monthélin para conocer que Juana
+había llorado. No era la primera vez que sorprendía un síntoma igual, en
+una mujer abandonada de su marido, y tenía por costumbre, no sin razón,
+augurar de ahí, favorablemente respecto a sus pretensiones.
+
+Justamente en esos momentos, el señor de Maurescamp, desertando del
+cuerpo coreográfico, hacía ostentación de sus relaciones con una amazona
+americana, Diana Grey, cuya aparición en el circo de Invierno había sido
+uno de los acontecimientos de la estación. Desde algunos días se la veía
+conducir alrededor del lago un par de caballos negros, cuya procedencia
+nadie ignoraba. El señor de Monthélin creyó, pues, que aquella
+circunstancia debía tener alguna relación secreta con el estado de
+tristeza en que veía a la señora de Maurescamp.
+
+El sobrenombre grotesco con que Jacobo de Lerne había gratificado al
+señor de Monthélin puede hacer creer al lector que este personaje tenía
+algo de ridículo, pero nada menos que eso. Era, en efecto, un seductor
+muy serio y muy peligroso. Tenía para con las damas el prestigio
+singular de los hombres de buena fortuna; y parecíale menos vergonzoso
+el ser seducida por él que por algún otro. Era bien formado, alto y
+valiente, y sin tener lo que se llama talento, poseía, a fuerza de
+aplicación y gusto por su oficio, una habilidad temible para adivinar
+las ocasiones y aprovecharse de ellas. Sabía mejor que nadie, que hay en
+la vida de las mujeres esas horas de enervación y de presión moral,
+horas, por decirlo así, sin defensa, de las que un hombre de penetración
+y atrevido sabe sacar terribles ventajas. Es así como se explica que
+mujeres distinguidas lleguen a ser algunas veces presa de la más vulgar
+de las galanterías.
+
+El señor de Monthélin, que en su estrategia alrededor de la señora de
+Maurescamp, esperaba hacía mucho tiempo esa hora fatal con una paciencia
+y asiduidad felinas, juzgó que había llegado al fin. Después de algunos
+instantes de conversación banal, a la cual Juana prestaba una atención
+distraída y lánguida, acercó su silla al confidente donde estaba
+recostada y,
+
+--Apenas me escucháis--dijo--. ¿Qué tenéis?
+
+--Nada.
+
+--¿Habéis llorado?
+
+--Puede ser.
+
+--¿No soy vuestro viejo amigo, para recibir la confidencia de vuestras
+penas?
+
+--Yo no tengo penas... No sé lo que tengo...
+
+Tomole con firmeza las dos manos acercándose más y mirándola fijamente.
+
+--¡Pobre hija mía!--dijo a media voz--, ¡si supieseis cuánto os amo!
+
+Al mismo tiempo sintió Juana que el brazo de Monthélin rodeaba su
+cintura. Despertose como de un sueño, levantose y rechazándole
+violentamente exclamó:
+
+--¡Ah, mi pobre señor! Si supieseis qué mal momento habéis elegido.
+
+No había como equivocarse sobre el acento de su voz y la expresión de su
+semblante, el sentimiento que la animaba era claramente el del desdén
+más frío e implacable. El señor de Monthélin debió convencerse de que
+aquella ocasión habíala olfateado mal. Sólo le quedaba hacer una
+retirada honrosa.
+
+--Creo--dijo--que el señor de Lerne sale de aquí... Vamos ¡él se venga,
+es en buena guerra!
+
+--Tomó su sombrero, se inclinó profundamente y ganó la puerta.
+
+Juana, al quedarse sola, comprendió por primera vez, el peligro real y
+odioso que había corrido casi inconscientemente. Diose cuenta de que en
+pocos días, tal vez en algunas horas, por desalientos, por indolencia,
+habría llegado a ser, sin amor, sin amistad, sin excusa, la víctima
+inerte y estúpida de aquel cobarde libertino. Comprendió cuan cerca se
+había hallado del borde de aquel abismo y lo lejos que de él se hallaba
+en aquel momento. Díjose que las lágrimas que había derramado eran
+lágrimas de felicidad; y como transportada de alegría, echando hacia
+atrás con sus dos manos su abundante cabellera, murmuró:
+
+--¡Estoy salvada!
+
+
+
+
+VII
+
+
+Es inútil decir a nuestros lectores, y sobre todo a nuestras lectoras,
+que desde aquella tarde, y sin más explicaciones, se estableció una
+amistad regular y de las más estrechas, entre Juana de Maurescamp y
+Jacobo de Lerne.
+
+Juana entró desde entonces en una nueva faz de su vida, llena de
+delicias. Sentíase renacer; volvía a tener ilusiones, creencias, y esos
+impulsos entusiastas que habían encantado su juventud; recobraba sus
+alas. Veía realizado su sueño en aquel sentimiento que la ligaba para
+siempre al señor de Lerne. Sus almas habíanse tocado en un momento
+dado, en puntos tan sensibles y delicados, que habían quedado como
+imantadas. No tardaron en convencerse ambos de que sólo vivían en
+aquellos momentos en que se hallaban juntos. Comprendíalo ella en la
+radiante expresión de Jacobo, así que la veía, en la tierna expresión de
+su voz, en la presión suave y respetuosa de su mano. Veía su empeño en
+encontrarse con ella siempre que podía, sin comprometerla, y estábale
+reconocida, tanto por sus demostraciones como por sus escrúpulos. Notaba
+que sus gustos habían cambiado y que se había hecho mundano para
+complacerla, más que todo, por su lenguaje y maneras reservadas para con
+ella. Jamás una palabra de galantería, pero sí una confianza absoluta y
+la deferencia lisonjera de elevar la conversación cuando se dirigía a
+ella, demostrándole de ese modo tan galante, sin decirle una palabra,
+que con ella no podía hablarse vulgaridades como a las demás, porque
+estaba mucho más arriba de todos y de todas.
+
+Un día supo que había roto sus relaciones con Lucy Marry. Tal noticia,
+la encantó y la alarmó al mismo tiempo. Aquel sacrificio, hecho en honor
+suyo, ¿no la comprometería demasiado? Reprochose tomarle toda su vida,
+cuando ella no podía consagrarle la suya. Para tranquilizar su
+conciencia, resolvió heroicamente volver a impulsarle al matrimonio,
+empleando toda su elocuencia. Recordole en consecuencia, que su misión
+era casarle, que eso para ella era una cuestión de honor.
+
+--Por otra parte--añadió--, cierta tarde me habéis expuesto unas teorías
+sobre el matrimonio, que me parecen muy edificantes; sería lástima que
+tan bello programa no se convirtiese en realidad, alguna vez siquiera en
+la vida.
+
+--¿Pero no veis que trato de realizarlo con vos?
+
+Ruborizose la joven mirándole con cierta timidez.
+
+--Supongo que no temeréis nada, tengo a vuestro hijo entre los dos.
+Aunque no lo quisiera, no podría ser sino vuestro amigo, lo demás sería
+deshonrarme ridículamente a vuestros ojos y a los míos. Sería un
+verdadero tartufo... ya veis que es imposible...
+
+--¡Gracias a Dios! Pero paréceme a mí imposible que la amistad pueda
+únicamente llenar la vida de un hombre. Considerome cruelmente egoísta
+en usurpar vuestra existencia por tan poco.
+
+--Señora--contestó alegremente Jacobo--, no os aflijáis por eso; os
+aseguro que no soy digno de lástima. Tengo algo de místico, y en otros
+tiempos hubiera hecho como algunos jóvenes, que a consecuencia de
+ciertas tempestades de la vida, se encerraban en un claustro o en las
+Tebaidas del Port-Royal. Y por cierto que ellos no encontraban una amiga
+como vos. Os lo digo, seriamente, vos sois para mí, mi refugio y mi
+salvación. Hay todavía en mí un desborde de vida, del que he podido
+tomar mi parte, pero al fin, estoy saciado... Saciado hasta el extremo.
+Sentíame como sumergido en el fango... En una palabra, ansío un ideal
+elevado y aun austero, y lo encuentro en el sentimiento que experimento
+por vos; y este sentimiento, que es el amor, mucho me lo temo, es
+también una religión. Pero podéis estar tranquila, y sobre todo... sed
+feliz. Amadme un poco y no hablemos más de esto. Voy a leeros una página
+de vuestro querido Tennyson, el más casto de los poetas. No puede venir
+más al caso.
+
+Otra noche, algunos meses después, era ella quien tranquilizaba al
+joven. Debía ella partir a la mañana siguiente con su madre y su hijo
+para Dieppe, donde iba a pasar algunos días. El señor de Lerne había ido
+a despedirse. Aunque la separación debía ser corta, no le fue dado dejar
+de sentirse emocionada y sin fuerzas. Temiendo manifestar demasiado
+sentimiento, llevó la reserva hasta mostrarse fría. Admirado de su
+actitud concentrada y algo burlona, el señor de Lerne púsose también
+silencioso y disgustado. Cuando se dieron la mano para despedirse, notó
+Juana en su mirada una singular expresión de inquietud y desconfianza.
+
+--Apuesto--dijo la joven sonriendose--que adivino vuestro pensamiento.
+
+--Veamos.
+
+--Os preguntáis si no voy yo a decir a mi turno como aquella dama:
+«¡Adiós, imbécil!»
+
+--Es cierto... y en verdad que tendríais razón para hacerlo, pero somos
+un par de locos.
+
+--¡Ah! ¡Desgraciado! no digáis eso... no lo penséis siquiera... ¡Os
+estoy tan agradecida, por el contrario! ¡Os debo tanto, amigo mío!...
+Mirad, os voy a decir una cosa que os sorprenderá mucho... según creo,
+pero en fin, voy a decírosla... pues bien, vos me habéis salvado. ¡Sin
+vos, estaba perdida!... Ahora podéis estar seguro de que no deseo
+perderme con vos... ¡Ah, amigo mío, caeríamos de tan alto! Pensadlo
+bien... Seríamos mil veces más culpables que otros, nos
+envileceríamos... ¿No es verdad? Quedémonos, pues, donde estamos... Os
+amaré más, os estimaré, os bendeciré, amigo mío, desde el fondo de mi
+alma, y, ahora, adiós, querido imbécil. Escribidme.
+
+Era así como se fortalecían mutuamente cuando se sentían débiles.
+
+Empeñada en dar a sus relaciones un carácter cada vez más serio y
+elevado, la digna joven habíale pedido a Jacobo que le trazase un plan
+de estudios y lecturas. Decía que aquello era para que él no se
+aburriese demasiado a su lado. Jacobo pasó el tiempo de su ausencia
+ocupado en formarle una biblioteca en que los escritores del siglo XVII
+tenían una colocación especial, entre las obras de crítica moderna, y
+las numerosas colecciones de Memorias históricas. Esto fue el asunto de
+su correspondencia durante la permanencia de Juana en Dieppe. A su
+vuelta, consagrose a su biblioteca con ardor, y desde entonces hubo un
+lazo más entre ellos, el del discípulo con el maestro, porque el señor
+de Lerne, que era instruido y letrado, era para la joven un guía y un
+comentador, del mismo género. Desde entonces, sus conversaciones, sus
+admiraciones simpáticas, y aun sus discusiones sobre literatura o
+historia, añadieron mayor interés a su tierna intimidad.
+
+
+
+
+VIII
+
+
+Ese género de amistades reparadoras, que son el sueño de tantas mujeres
+mal casadas, o cuando menos de las mejor casadas, necesitan
+indudablemente para conservarse puras, de caracteres excepcionales, y
+también de ciertas circunstancias como las que habían ligado a Juana de
+Maurescamp con el señor de Lerne. Pero en fin, esos amores heroicos no
+carecen de ejemplos en el mundo, aunque el mundo no crea en ellos. El
+mundo no gusta de estos méritos que traspasan los límites comunes, que
+son los suyos. A más, los amores inocentes, son los que menos se
+ocultan; desdeñando la hipocresía, dan margen más fácilmente a la
+maledicencia. Nadie extrañará, pues, que la gente juzgase con su
+escepticismo e indelicadeza acostumbrada, las relaciones de una
+naturaleza tan pura como las que se habían establecido entre aquellos
+jóvenes.
+
+El hombre menos capaz de comprender un afecto de esa especie, era
+ciertamente el barón de Maurescamp. Aunque fuese muy celoso, más por
+amor propio que por su amor a Juana, nunca se había ocupado de
+desconfiar de su amigo Monthélin, quien, sin embargo, tan cerca se había
+hallado de comprometer su honor, pero en cambio, con el tacto habitual
+de su cofradía, no dejó de abrir desmesuradamente los ojos, ante la
+intimidad irreprochable de su mujer con Jacobo de Lerne. Detestaba por
+instinto al joven, quien le era superior en todo sentido; muchas veces
+había sido su rival en las regiones del mundo galante, donde la
+distinción de la inteligencia y la elevación de los sentimientos
+conservan siempre su prestigio. Pareciole demasiado duro al señor de
+Maurescamp el tenerle por rival hasta en su interior conyugal, y hay que
+convenir en que si él no hubiese sido el menos recto y el más culpable
+de los maridos, su susceptibilidad en aquella ocasión habría sido de las
+más disculpables.
+
+Juana habíase apercibido más de una vez del mal humor con que su marido
+soportaba las asiduidades del señor de Lerne, pero fuerte en su
+conciencia, habíase preocupado poco de ello. Sin embargo, durante su
+permanencia en Dieppe, varias veces intentó mostrarle las cartas que
+recibía de Jacobo, a fin de tranquilizarlo respecto al carácter amistoso
+de sus relaciones. Para convencerlo mejor, ingeniose tan bien varias
+veces para hacerlo permanecer en el salón entre ella y Jacobo, tratando
+de alejar de sus relaciones hasta la sombra de un misterio. Pero todos
+sus afanes estuvieron muy lejos de alcanzar el éxito que deseaba. El
+señor de Maurescamp no se encontraba bien; sentíase irritado del papel
+secundario que desempeñaba en tales ocasiones; encogíase de hombros,
+decía dos o tres bromas groseras y se marchaba. A pesar de todo, la
+verdad tiene tanta fuerza, que a veces sentíase inclinado a creer que
+sus relaciones eran en efecto puramente sentimentales. Pero no por esto
+sentía un odio menos reconcentrado y violento, y que no esperaba sino
+una ocasión para manifestarse.
+
+Desgraciadamente, la ocasión no tardó en presentarse. Como lo hemos
+dicho ya, hacía cerca de un año que el señor de Maurescamp estaba
+enamorado de Diana de Grey, joven amazona americana, que entonces
+llamaba mucho la atención en París. Esta criatura, hija de un acróbata
+de baja esfera, y sumergida en el fango, no dejaba por esto de poseer la
+belleza pura y fresca del lirio. Pálida, delgada, elegante, de una
+perfección plástica, de una depravación singular, a la que unía la
+ferocidad anglo-sajona, reunía, pues, todas las cualidades apropiadas
+para subyugar a un hombre como el señor de Maurescamp. Así, pues,
+habíale inspirado una de esas pasiones terribles y serviles que son en
+general el privilegio de los viejos, pero que los jóvenes depravados
+experimentan algunas veces como anticipación hereditaria. Primeramente
+le había conquistado con su gracia y su fama, y acabó de subyugarle con
+los caprichos fantásticos con que lo atormentaba. Hay hombres que, como
+la mujer de Sganarelle, gustan de que se les castigue. El señor de
+Maurescamp era de este número, y fue al respecto, servido a su gusto
+por la graciosa americana. Si lo hubiese querido, habríale hecho pasar a
+latigazos por uno de esos arcos de papel, por donde ella pasaba todas
+las noches en el circo; pero prefirió hacerse regalar un lindo hotel en
+las cercanías del Bosque de Bolonia con todo lo necesario para vivir en
+él confortablemente. Mediante esta compensación, comprometiose a que,
+una vez terminado su compromiso, renunciaría a su carrera artística, y
+colmaría los votos del señor de Maurescamp.
+
+En los primeros días de abril de 1877, esta singular persona tuvo la
+idea de estrenar su casa convidando algunos de sus amigos a un almuerzo.
+Ella misma hizo la lista de los convidados, y con gran disgusto del
+señor de Maurescamp, el nombre del señor de Lerne se hallaba también
+inscripto; conocíalo ella apenas, pero había oído hablar mucho de él,
+puesto que había dejado en la alta bohemia parisiense una reputación de
+amable compañero y de caballerosidad. Jacobo había roto completamente
+con la sociedad en que Diana Grey era una de las estrellas; pero
+temiendo, sin razón, herir la susceptibilidad de Maurescamp, si rehusaba
+la invitación de su querida, aceptó.
+
+Diana Grey colocó al señor de Lerne a su derecha, y desde el principio
+del almuerzo, ocupose de él de una manera muy marcada. Jacobo hablaba
+perfectamente el inglés; y ella gozaba de conversar en un idioma que el
+señor de Maurescamp no tenía la ventaja de poseer. Jacobo hacía todo lo
+posible por substraerse a las amabilidades demasiado expresivas de su
+vecina y trataba de hablar en francés; pero ella no quería y volvía
+resueltamente a hablar en inglés, vaciando a su salud copas llenas de
+«pale ale», mezclada con Oporto. Al mismo tiempo lanzaba miradas
+despreciativas y provocadoras a Maurescamp, que se hallaba frente a ella
+en la mesa, y que estaba visiblemente contrariado.
+
+Las mujeres de la especie de Diana Grey, toman represalias salvajes de
+los hombres que las compran.
+
+El almuerzo fue un poco frío. La dueña de casa parecía la única que se
+divertía francamente. Cuando hubieron concluido, Jacobo de Lerne,
+pretextando una cita por negocios, se apresuró a substraerse a aquella
+situación enojosa.
+
+Diana Grey, así que se hubo ido, encendió un cigarrillo, y tendiéndose
+en un diván a la americana bebió su Oporto. Apercibiose entonces de que
+Maurescamp estaba disgustado, y para componer las cosas, le dijo, con
+ligero acento:
+
+--Mi gordo «boy», es muy interesante el amante de vuestra mujer... tengo
+un capricho por él, ¿sabéis?
+
+--¿Estáis ebria, Diana?--dijo Maurescamp poniéndose muy encendido--.
+Estáis ebria, y os olvidáis de quien habláis.
+
+--¿Porque hablo de vuestra mujer? ¿Pues no me habláis vos también de
+ella, querido amigo? Me habéis dicho que era un hielo... ¡Un hielo! ¡Ah,
+qué bueno! ¿y habéis creído eso? ¡pobre ángel! Es una cosa sumamente
+graciosa que todos los maridos crean que sus mujeres son de escarcha...
+¡Pero nosotras sabemos que son todo lo contrario para sus amantes!
+
+Y continuó arrojando bocanadas de humo de su cigarrillo por entre sus
+labios rosados.
+
+--Está completamente ebria--dijo uno de los convidados a Maurescamp. Y
+es lástima, pues sin eso sería perfecta.
+
+Una hora después, cuando todos hubiéronse ido, Diana confesó
+secretamente a Maurescamp, que en efecto, estaba ebria, y que por
+consiguiente, todo lo que había dicho, no debía tomarse en cuenta;
+después de lo cual pidió perdón y lo obtuvo.
+
+Pero la señora de Maurescamp no obtuvo el suyo. Hacía ya mucho tiempo
+que su marido no la amaba, y mucho tiempo que había comenzado a odiarla.
+Porque en esa clase de desinteligencia, es raro que el desacuerdo se
+detenga en la indiferencia. Las odiosas y cínicas palabras proferidas
+públicamente por Diana eran, por otra parte, elegidas expresamente para
+exasperar al señor de Maurescamp. Sin tener mucha imaginación, tenía la
+bastante para figurarse a su mujer, que no había tenido sino frialdades
+y desprecios para él, abandonándose en brazos de otro a los vivos
+transportes de la pasión, y esa imagen, desagradable para cualquier
+otro, lo era en supremo grado para un hombre vanidoso, altanero, y tan
+engreído y sanguineo como era el señor de Maurescamp. No se detuvo a
+pensar que podía ser algo injusto el hacer depender el reposo, el honor
+y la vida de su mujer, de aquella habladuría de su querida en estado de
+embriaguez. Sentía rebosar en su pecho los sentimientos de despecho,
+celos, y odio que se condensaban hacía tanto tiempo contra su mujer y
+contra Jacobo de Lerne, y resolvió poner término a sus relaciones,
+vengándose a un mismo tiempo de ambos.
+
+La ocasión para un duelo pareciole especialmente oportuna, los
+incidentes del almuerzo podían suministrarle un pretexto especioso, que
+tendría la doble ventaja de dejar el nombre de su mujer fuera de las
+querellas y asegurar a él la elección de las armas. Era hábil en el
+manejo de la, espada, y aunque bravo por naturaleza, no se sentía con
+humor de despreciar aquella ventaja.
+
+
+
+
+IX
+
+
+Bajó a los Campos Elíseos, mascando un cigarro apagado, viéndolo todo
+color de fuego.
+
+Veinte minutos después entraba al Círculo y encontrábase allí con
+algunos de los convidados de la mañana; entre otros a los señores de
+Monthélin y Hermany. Encerrose con ellos en un saloncito reservado.
+Díjole que se consideraba ofendido por la actitud observada por el señor
+de Lerne en casa de Diana Grey, por su afectación en hablar en inglés,
+durante el almuerzo, sabiendo, como sabía, que él, el dueño de la casa,
+no entendía aquel idioma, y finalmente, por su conducta en general,
+impertinente y provocadora.
+
+Los señores de Monthélin y Hermany, perfectos caballeros, aunque algo
+les faltara, no hicieron observación alguna contra la poca importancia
+de los cargos, comprendiendo que era únicamente un pretexto para ocultar
+otros más serios y legítimos.
+
+El señor de Maurescamp añadió: que tenía por sistema terminar tal clase
+de negocios lo más pronto posible, para evitar la publicidad, y, sobre
+todo, la intervención tan terrible de las señoras. Rogó, por
+consiguiente, a aquellos señores que fuesen inmediatamente a verse con
+el señor de Lerne, y arreglasen aquel asunto que confiaba a su amistad.
+
+El señor de Monthélin manifestó que su duelo con de Lerne le inhibía de
+aceptar la misión que quería confiársele. En consecuencia, el señor de
+Maurescamp pensó en otro de sus amigos, el señor de la Jardye,
+igualmente miembro del Círculo, y a quien Hermany fue a buscar en una
+sala contigua. El señor de la Jardye gustaba mucho de las ocasiones que
+le permitían darse importancia. Trató, sin empeño alguno, únicamente por
+la forma, de hacer oír algunas palabras conciliadoras; pero había sido
+de los que asistieron al almuerzo de Diana Grey, y acabó por declarar,
+que puesto que le tomaban su parecer, su opinión era que en aquella
+ocasión habían pasado al señor de Maurescamp cosas muy difíciles de
+tragar, y por consiguiente, estaba a las órdenes del señor de
+Maurescamp.
+
+Mientras tanto, el señor de Lerne se hallaba muy lejos de imaginarse la
+fiesta que le armaban. Paseose tranquilamente por el bosque, según su
+costumbre, y a las diez entró en su casa. Encontrose con las tarjetas de
+la Jardye y Hermany bajo un sobre cerrado, con estas palabras escritas
+con lápiz:
+
+«Venidos por asuntos personales del barón de Maurescamp.--Tendrán el
+honor de volver a las diez y media.»
+
+No tuvo que reflexionar mucho para adivinar de lo que se trataba. Aunque
+ignoraba las infames palabras de Diana después de su partida, no había
+escapádosele la irritación de Maurescamp durante el almuerzo, y diose
+cuenta inmediatamente de la verdad de la situación. Maurescamp
+aprovechaba aquel primer pretexto que se le presentaba para satisfacer
+su odio de marido celoso, sin comprometer a su mujer.
+
+Nada tenía que decir a esto. Escribió a sus amigos Julio de Rambert y
+Juan de Evelyn, inglés este último; hizo llevar las cartas
+inmediatamente y tuvo el gusto de verlos llegar algunos minutos después
+de haber recibido a Jardye y Hermany.
+
+Dejó solos a los cuatro testigos y permaneció a su disposición en la
+pieza contigua.
+
+El asunto era de los que no se disputan largo tiempo, porque todos los
+interesados saben que bajo motivos ostensibles se oculta otro, que es el
+verdadero, y que por común acuerdo todos saben que no puede ser
+discutido ni contestado. A los agravios alegados por los señores de
+Jardye y Hermany en nombre del barón, los señores Rambert y Evelyn
+contestaron en el de su cliente, que tales agravios eran imaginarios,
+pero puesto que el señor de Maurescamp se consideraba ofendido, el señor
+de Lerne, no podía dejar de inclinarse ante su apreciación. Los señores
+de Maurescamp y de Lerne, deseaban, a más de eso, que el asunto
+terminase lo más pronto posible, para evitar la publicidad.
+
+En cuanto a la elección de las armas, los testigos del señor de Lerne no
+estuvieron menos conformes. Jacobo les había confiado bajo el sello del
+secreto algo muy delicado. En principio habíales dicho: «Acepto la
+espada, lo acepto todo; pero vosotros sabéis que fui herido en el brazo
+derecho, cuando mi duelo con Monthélin; a consecuencia de esta herida,
+tengo un poco de debilidad en este brazo; es poca cosa, y tal vez
+depende del estado de la temperatura, pero, en fin, tal vez no me
+moleste en el terreno. No puedo valerme de este pretexto porque es
+visible. Me ven tocios los días tocar el piano con mano firme, y podrían
+creer que invento una escapada para librarme de la tizona de Maurescamp,
+que tira muy bien. Pero si podéis obtener la pistola, por medio de
+algún argumento honorable, sería muy conveniente para mí.»
+
+Esforzáronse, en consecuencia, en demostrar a los testigos de
+Maurescamp, que, planteada como estaba la cualidad de ofensor y
+ofendido, quedaba en realidad dudosa entre los combatientes. La
+provocación dirigida por Maurescamp al señor de Lerne, a causa de un
+incidente cuya futilidad no podía desconocerse, ¿no tenía en sí un
+carácter excesivo que se asimilaba a una verdadera agresión? Parecíales
+entonces justo y conveniente que la elección de las armas recayese en
+aquel que había sido provocado, hasta cierto punto gratuitamente, o a lo
+menos que la elección se librase al azar. Los señores de la Jardye y
+Hermany contestaron con fría urbanidad, que no podía cuestionarse
+seriamente aquella transposición de papeles, en tan desgraciado asunto,
+y que la negativa persistente en reconocer los derechos de su cliente a
+su calidad de ofendido, equivalía por parte del señor de Lerne a una
+acusación de reparación, que no podía de ninguna manera entrar en sus
+intenciones. Los señores de Rambert y Evelyn no creyeron deber insistir
+más.
+
+Discutiose mucho después sobre si los testigos del señor de Lerne
+obraban bien o mal.
+
+Unos pretendían que, estando impuestos de su enfermedad, por ligera que
+fuese, no podían permitir el combate, en condiciones evidentemente
+desiguales: otros, más competentes, según parece, tienen como primer
+deber que observar religiosamente las instrucciones de su mandato, que
+les confía, en primer lugar, su honor, en segundo lugar su vida.
+
+Fue, pues, convenido que el combate sería a espada y que a la mañana
+siguiente se encontrarían a las tres de la tarde, en Soignies, sobre la
+frontera belga.
+
+Jacobo oyó sin emoción aparente el resultado de la conferencia;
+agradeció a aquellos señores sus buenas intenciones y sus esfuerzos;
+díjoles alegremente que esperaba salir bien, a pesar de esto, y dioles
+cita para la mañana siguiente a las siete en la estación del Norte.
+
+Así que se quedó solo, tomó un aire serio justificado por las
+circunstancias. Por un sentimiento de delicadeza muy natural, pero
+excesivo, no había querido confesar ni aun a sus amigos el verdadero
+estado de su brazo herido: la verdad era que todo ejercicio violento, y
+sobre todo el de la esgrima, determinaban en aquel desgraciado brazo un
+malestar y un entorpecimiento que debían dar una gran ventaja a un
+tirador tan consumado como el señor de Maurescamp. El señor de Lerne
+pensó en esta circunstancia, con entereza, pero, aunque no se sintiese
+intimidado, ni se creyese un hombre muerto, no dejó de conocer, que iba,
+sin embargo, a afrontar un gran peligro.
+
+Hizo sus disposiciones, en consecuencia. Por fortuna, su madre pasaba
+aquel día en el campo, amábala, aunque había sufrido mucho por ella; y
+considerose feliz en que la casualidad le evitase la contrariedad de su
+presencia. Pero faltábale pasar aquella misma noche por otra prueba tan
+dolorosa, o tal vez mayor que aquélla. La señora de Hermany daba un gran
+baile, y hacía mucho que habían convenido entre él y Juana encontrarse
+en él. Esa misma mañana habíanse renovado la promesa en el bosque.
+
+Por más de una razón vio de Lerne que no podía dejar de ir al baile.
+Creía que su ausencia inquietaría a Juana si por acaso hubiesen llegado
+a sus oídos los rumores de duelo; su presencia y actitud la
+tranquilizarían. Pero, ante todo, parecíale que el buen nombre de su
+amiga le imponía aquel sacrificio heroico, y, a más, el señor de
+Maurescamp había tomado a su querida y no a su mujer como pretexto.
+Creyó, pues, que el mejor medio de asociarse a sus intenciones, y
+desconcertar al público, era mostrarse esa noche con la señora de
+Maurescamp en los mismos términos de siempre. Aunque haciendo un gran
+esfuerzo, hízolo como un deber de delicadeza.
+
+
+
+
+X
+
+
+Escribió dos cartas, una para su madre y otra para Juana, y a las once
+apareció risueño en el hotel de Hermany.
+
+El dueño de casa, testigo de su adversario, abrió tamaños ojos a la
+aparición de aquel convidado inesperado; pero repúsose pronto y
+recibiolo ceremoniosamente, encontrando, como lo dijo después, que
+aquello era perfecto, irreprochable, y que probaba un estómago de
+privilegio. La rubia señora de Hermany, más bella, más misteriosa y más
+perversa que nunca, vio que el señor de Lerne buscaba a alguien en la
+multitud y, mirándole fijamente, le dijo breveniente: «Segunda puerta
+ala izquierda. En el invernáculo, bajo del tercer palmero a la derecha,
+y decid después que no soy buena...»
+
+Jacobo saludó gravemente, y siguió la indicación. Penetrábase al
+invernáculo por dos arcadas de las cuales una estaba ocupada por la
+orquesta. El invernáculo era otro gran salón de cúpula, ofreciendo
+magnífico conjunto de enormes jarrones azules realzados por adornos de
+oro, dobles cajas de plantas, estatuas medio ocultas bajo el ramaje,
+divanes rodeados de taburetes, y banquillos esparcidos bajo los grandes
+abanicos de las palmeras, de los bejucos colgantes con sus pálidas
+flores color de cera, y de las hojas barnizadas y espesas corolas
+blancas de las magnolias. Un ambiente cálido de la zona tropical
+saturaba el aire, y de vez en cuando oíase salir un murmullo de colmena,
+que a veces se elevaba como para dominar los ecos bulliciosos de la
+orquesta.
+
+En uno de estos grupos, bajo del tercer palmero, a la derecha, hallábase
+Juana de Maurescamp escuchando distraída a tres o cuatro suspirantes de
+distintas edades. Al apercibir a Jacobo esparciose por su semblante esa
+sonrisa plena que las mujeres reservan para sus hijos o sus amantes, y
+que los maridos ven raras veces. Aquella sonrisa bastó para tranquilizar
+a Jacobo y convencerle de que ningún ruido había llegado a los oídos de
+Juana.
+
+A la llegada del conde de Lerne, los astros secundarios que habían
+girado a su alrededor se eclipsaron sucesivamente con un sentimiento
+mezclado de disgusto y deferencia; porque, aunque calumniando
+generalmente a Juana por sus relaciones con Jacobo, generalmente también
+sentían que había algo que tenían que respetar. Pero antes de quedarse
+solo con Juana, Jacobo había tenido tiempo de hacerse algunas
+reflexiones amargas; parado frente a ella, parecíale, tanto le había
+sorprendido su elegante belleza, que la veía por la primera vez. Llevaba
+con la castidad de Diana la moda indecorosa de aquella época, y mostraba
+fuera de su estrecha bata obscura, su busto casi entero y su brazos
+flexibles y puros. Sus negros cabellos, colocados algo bajos como los de
+las diosas, hallábanse algo torcidos simplemente en un rodete que caía
+sobre su nuca. Su cabeza, un poco echada hacia atrás, a causa de su
+peso, enderezábase un poco rígida en una actitud algo altiva y
+triunfante. Sentíase bella y gozábase de ello, dejando entrever la
+blancura de sus dientes, por entre la púrpura de sus labios ligeramente
+abultados. Al mirar a aquella criatura encantadora, animada por todas
+las gracias de la inteligencia y de la pasión, sintiose Jacobo animado
+por un impulso casi brutal de deseo, pesadumbre y enojo; habíala
+respetado, echose aquella violencia. ¡Había tenido aquel heroísmo loco!
+y ¿cuál era su recompensa?
+
+Con la extraña rapidez de percepción que caracteriza a la mujer, creyó
+Juana sorprender algo de lo que pasaba, en la mirada riente y turbación
+del joven; un ligero rubor cubría su frente, hizo girar su abanico y
+levantando la cabeza con cierta timidez medrosa:
+
+--¿Qué tenéis?--díjole--. ¿Por qué me miráis así?
+
+--¡Estáis tan bella!--contestó Jacobo bajando la voz--. ¡Me hacéis mal!
+
+--Eso pasará--dijo Juana riendo--. Vamos, amigo, nada más al respecto,
+¿para qué? ¿volvéis al materialismo?
+
+--Sí, pasablemente en este momento.
+
+--Me entristecéis, ¿sabéis?
+
+--Pero, en fin--dijo sentándose--, al fin no soy un puro espíritu.
+
+--Pues bien, yo lo soy--dijo riéndose como una niña--, y estoy encantada
+de serlo; a más, es culpa vuestra.
+
+En seguida, con tono serio y penetrado:
+
+--¡Ah!--dijo--, si yo estuviese segura de que erais feliz, amigo mío,
+¡cuan feliz sería yo también! En esto pensaba antes que llegaseis.
+
+--¿Es usted verdaderamente feliz?--preguntole el joven con voz algo
+conmovida.
+
+--¡Feliz! ¡Feliz! ¡Feliz!...--replicó ella con una graciosa efusión--: y
+por usted, puede vanagloriarse. Hay momentos en que me asusto de mi
+felicidad; paréceme que es demasiada. Imagínese--prosiguió bajando un
+poco la voz--: amo, soy amada, y todo esto sin remordimientos, en paz
+con el presente y sin ningún temor para el porvenir... porque, gracias a
+Dios y a usted, amigo mío, podré ver sin terror aparecer la primera
+arruga, que es el espectro y el castigo de los amores vulgares. Estoy
+segura de que envejeceré sin pena... casi con alegría... Porque, siendo
+menos joven tendré más libertad, estaré menos sujeta a las
+conveniencias, más cerca de usted... menos comprometedora, en fin...
+Así, por ejemplo, pienso con delicia que podremos viajar juntos... Y
+para eso hay que envejecer; pero, entretanto, si supiese cómo se han
+transformado para mí el mundo y la vida, desde que soy amada, como deseo
+serlo... Puede estar orgulloso del milagro que ha hecho. Parece que ha
+modificado, elevado, purificado mis instintos... todo mi ser... que me
+hubiese enseñado... ¿cómo lo diré? el origen divino de las cosas,
+enseñándome a ver, a comprender el lado bueno de todo lo que he dicho...
+de cuanto veo y cuanto siento... Así es que, gozando como nadie en el
+mundo, mis alegrías son celestiales... Placeres de los ángeles. Todo lo
+que pasa a mi alrededor aparéceme bajo una nueva luz, y todo revestido
+de una belleza desconocida para mí... Es una niñería, pero hace un
+momento que paseándome por el bosque miraba los árboles... que pasaban
+antes desapercibidos y decíame: «¡Qué cosa tan bella es un árbol, qué
+sólido es, qué elegante, cuan lleno de vida!...» No hay un solo objeto
+en la naturaleza, desde la más ligera hierba, que no me cause
+admiración, y me deje en éxtasis. Estoy segura... ¿no lo cree usted
+también? de que todas las cosas de este, mundo tienen dos fases, la una
+material y hasta cierto punto vulgar que es visible para todos; la otra,
+misteriosa e ideal, que es el secreto y la revelación de Dios, y la que
+veo con los ojos que es su obra de usted, amigo mío.
+
+Mientras la escuchaba, sufriendo secretas agonías, la fisonomía de
+Jacobo había ido tomando una expresión dulce y seria.
+
+--Sí--dijo al fin, lentamente y la voz algo alterada mirándola con una
+ternura infinita--, sí, debe haber un Dios y una vida mejor... y almas
+inmortales, puesto que hay un ser como usted...
+
+--¿Pero, qué tiene? ¡Gran Dios!--exclamó de pronto.
+
+Creyó que estaba indispuesto: habíase puesto repentinamente en extremo
+pálido, y su mirada, dilatada en el espacio, estaba fija como ante una
+aparición aterradora. Volviéndose bruscamente apercibió al señor de
+Maurescamp, apoyado en el marco de la puerta de entrada al invernáculo;
+mirábalos fijamente y sus ojos y facciones encendidas demostraban tanta
+cólera, que el señor de Lerne se levantó inmediatamente temiendo algún
+acto de violencia.
+
+El señor de Maurescamp avanzó entonces a pasos mesurados, luchando
+evidentemente contra el desencadenamiento de sus pasiones; sin embargo,
+observado por todos, y bajo la impresión del silencio en que quedó todo
+el salón, consiguió moderar su impulso, y llegando donde estaba su
+mujer, díjole con voz ronca y contenida:
+
+--Vuestro hijo está enfermo... Venid.
+
+Juana dio un ligero grito, hízole algunas preguntas precipitadas, pero
+conociendo en su actitud y lenguaje que la enfermedad del niño no era
+sino un pretexto, siguiole sin añadir una palabra más.
+
+El señor de Maurescamp, después de haber estado un momento en la Opera,
+había regresado al Círculo, y sabido allí por casualidad la presencia
+del conde de Lerne en el baile de los Hermany. Sabía que su mujer debía
+ir a él. Como no tenía ninguna delicadeza en sus sentimientos ni en su
+corazón, ni aun se le ocurrieron los motivos honorables que habían
+dictado el proceder de Jacobo. No vio otra cosa que un insolente alarde
+de que su mujer era cómplice, e inmediatamente se trasladó al hotel
+Hermany, sin ningún plan preconcebido, y sólo impulsado por un
+sentimiento de odio y de enojo que no debía detenerse ante ninguna
+consideración ni aun ante un escándalo público. Como se ha visto,
+gracias a una suprema inspiración, no lo fue tanto como se temió, pero
+sí lo bastante para empañar para siempre, en un minuto, el honor de su
+mujer y el suyo.
+
+
+
+
+XI
+
+
+Mientras se esparcía por los salones, entre cuchicheos y risas, la nueva
+de la desaparición de Juana, arrebatada por su marido, el señor de
+Maurescamp sentábase bruscamente al lado de su mujer en su cupé. Desde
+que no tuvo testigos dejó de hablar de su hijo. Aquel silencio y su
+actitud airada no podían dejar a la pobre mujer la menor ilusión.
+Sentíase atemorizada.
+
+Sentía ese estupor de una persona herida por el rayo, en el esplendor de
+su existencia, en su honor, en su inocencia; la indignación de una mujer
+honesta públicamente insultada, el temor vago de una catástrofe
+desconocida, próxima y terrible. En su tribulación sin nombre,
+permanecía silenciosa, esperando que él hablase; pero en vano; y el
+trayecto bastante corto de la Avenida Gabriel a la Avenida de Alma, se
+pasó sin que una palabra se hubiera cambiado entre ellos.
+
+Juana, sin embargo, empezaba a despejar su espíritu, naturalmente
+valeroso, del caos de sentimientos en que la primera sorpresa la había
+sumergido. Atravesó con paso firme, a la vista de tres o cuatro criados
+inmóviles, el gran vestíbulo sonoro de su palacio, y subió la escalera,
+silenciosa, pero llegado que hubo al primer descanso de la escalera de
+sus habitaciones, se apercibió de que su marido seguía adelante:
+
+--Perdón--le dijo--; hacedme el gusto de entrar ahí, tengo que hablaros.
+
+Dudó unos instantes; como la mayor parte de los hombres, no gustaba de
+explicaciones, pues en realidad era un carácter violento, más bien que
+fuerte; el acento tranquilo de su mujer le imponía, aunque le irritaba.
+Siguiola, pues, pero con más enojo que antes.
+
+Cerró la puerta, pasó al saloncito que estaba antes de su dormitorio y,
+volviéndose hacia el barón y mirándole:
+
+--Y bien, ¿qué es lo que hay?--dijo.
+
+--Lo que hay, es que mataré a tu amante mañana por la mañana, eso es lo
+que hay.
+
+Ella juntó sus manos haciéndolas chocar con estrépito, y continuó
+mirándole, con los labios entreabiertos como excitando.
+
+--Hace mucho tiempo--replicó Maurescamp jurando e irritándose a sí mismo
+con la violencia de su lenguaje--; hace mucho que me están ustedes
+provocando... que ambos me ultrajan... que me cubren de ridículo... eso
+va a concluir.
+
+--Es usted un desgraciado loco--dijo Juana con dulzura--. Yo no tengo
+amante... pero sepamos... ¿qué es lo que quiere decir? ¿Ya a provocar en
+duelo al señor de Lerne?
+
+--No hay que provocar, es cosa hecha--contestó con el mismo acento de
+fanfarronería grosera--; mañana nos batimos.
+
+La joven volvió a juntar sus manos, y dejó oír un gemido sordo.
+
+Su marido pareció apercibirse de su brutalidad, y prosiguió precipitando
+las palabras y casi balbuciente:
+
+--Es claro que no tenía la intención de prevenirle... eso no entra en
+mis habitudes... pero usted lo ha querido... me ha obligado a ello... me
+precipita... Es él a más quien ha colmado la medida esta noche...
+Continuar haciendo la corte públicamente a la esposa cuando se bate al
+día siguiente con el marido, es indigno de un caballero... es innoble.
+
+--El señor de Lerne no me ha cortejado ni esta noche, ni nunca--dijo
+Juana con energía--, al menos como usted lo comprende. Su honor, es
+usted quien lo ha comprometido; su duelo con el señor de Lerne sería una
+locura... una mala acción... un crimen... porque, se lo juro por Dios y
+por la vida de mi hijo... que jamás ha sido para mí otra cosa que mi
+amigo.
+
+--¡Se entiende!--replicó Maurescamp en tono de burla--. ¡Vamos, creo que
+esto es ya bastante y aún demasiado! Y dio algunos pasos hacia la
+puerta.
+
+Pero Juana, poniéndose delante:
+
+--No, se lo suplico, no se vaya aún... ¡si supiese usted lo que es para
+una mujer... que ha sufrido, que a más ha luchado... resistido, pero que
+al fin ha permanecido honesta, pura, fiel, y que se ve no sólo
+sospechada, sino más todavía, condenada, castigada con este cúmulo de
+injusticia y de dureza! ¡Si supiese usted lo que pasa entonces por la
+cabeza de esta desgraciada! ¡Si supiese usted lo que podría hacer de mí,
+aunque no me agradezca nada tratándome... de imprudente, cuando más,
+como si fuese la causa de todo!
+
+--¡Ah! basta--repuso el conde con dureza, procurando desasirse.
+
+Pero ella le retuvo todavía, empujándole suavemente delante de sí, con
+ademán suplicante; recostose el barón en la chimenea con la actitud
+resignada del verdugo.
+
+--Ya sabe usted--dijo Juana--, tan bien como yo misma, la historia de
+nuestro pobre menaje... Poco tiempo me amó usted, amigo mío...
+seguramente por culpa mía... yo no le agradaba... mis gustos no eran los
+suyos... todo lo que hacía... todo lo que a mí me gustaba, usted lo
+rechazaba... Me ha abandonado... buscó sus placeres, nada más natural...
+Conocía usted que nada podía decirle puesto que no tenía el poder de
+retenerle. Pero yo era más joven entonces, amigo mío, pues ya hace años
+de eso, y entonces, sí, corrí peligro, se lo confieso. Sola en el mundo,
+descorazonada, enervada, sin sostén... rodeada de malos ejemplos,
+entregada a malos consejeros, perseguida y casi pervertida por gentes
+que no sospecha... sí, hubo un momento en que me sentí sin corazón, sin
+virtud, y próxima a caer... Pues bien, es la amistad que me ha
+salvado... esta amistad de que me hace un crimen... El señor de Lerne ha
+sido para mí...
+
+--¡Un hermano!--interrumpió el señor de Maurescamp con el mismo tono de
+ironía insultante.
+
+--¡Sea!--replicó Juana animándose--, un hermano... si así lo quiere...
+Pero, en fin, él me ha salvado, esto es lo que hay de cierto. Cuando iba
+a tomar gusto por los placeres prohibidos, es él quien me ha vuelto al
+de los placeres permitidos... Y si su mujer no es hoy una mujer mundana,
+es quizá a él a quien lo debe usted... y quiere usted matarle, ¿es eso
+justo y honorable? Diga.
+
+--Justo o no, haré lo que pueda; se lo prometo; vamos, déjeme.
+
+--Pero ¡gran Dios! qué hombre es usted, si no me cree... y si creyéndome
+persiste en sus designios de odio y de venganza... No, no, no dejará de
+hacer usted un llamado a su razón, a su justicia y a su lealtad... No
+quisiera herirle, Dios lo sabe... pero en un interior como el nuestro,
+en una situación como la mía... ¿qué quiere que una joven haga de su
+tiempo, de su corazón, de su pensamiento y de su vida?... Usted tiene
+sus queridas... déjeme siquiera mis amigos... y puede estar seguro de
+que tendrá que elegir entre los amigos confesados, y los amantes
+ocultos.
+
+--Pero, decididamente--exclamó el señor de Maurescamp--, ¿qué es lo que
+quiere usted? ¿qué me pide? Prentende, acaso, ¡esto sería demasiado
+fuerte! que vaya a tender la mano al señor de Lerne, excusarme con él, y
+pedirle que vuelva a reanudar sus relaciones con usted?
+
+--Sí--contestó con energía...--eso es lo que le pido. Sin excusas, se
+entiende; y al pedirle esto, le pido una cosa enteramente justa,
+honorable y sensata... porque en realidad es el único medio de reparar
+el mal que ha hecho a su honor y al mío... Es el único medio de imponer
+a las calumnias, a las que ha dado origen con su conducta de esta noche,
+y a las que este duelo daría un carácter irreparable de verdad. Si es
+capaz de hacer justicia a su mujer inocente, la verdad tiene mucha
+fuerza, le creerán, y yo, amigo mío, si pudiera comprender lo agradecida
+que le quedaría, con cuán piadoso respeto se lo probaría, respetando en
+adelante sus susceptibilidades, que tal vez he descuidado demasiado...
+¿y quién sabe, también si esa acción generosa, no sería entre nosotros
+un nuevo vínculo?... Probados los dos por la desgracia, mejor instruidos
+por, la experiencia... y los pesares... ¿quién sabe si nuestros
+corazones no se unen?... ¡quién sabe! ¡bah! de usted dependería, se lo
+aseguro... llegar a ser para mí mi mejor, mi único amigo.
+
+--Todo esto es muy bello, sin duda--dijo el señor de Maurescamp,
+enderezándose dentro de su corbata--, pero es puramente novela...
+¡Siempre ese miserable espíritu de romanticismo que les pierde a todas!
+
+--¡Ah, mi Dios!--replicó la pobre mujer, vertiendo lágrimas...--pues
+bien, ¿qué es lo que queréis? decid, ¿qué exige?... ¿que despida al
+señor de Lerne, que no le vea más?... ¿que le sacrifique esta amistad, y
+cuantas pueda tener en adelante? Sea, se lo prometo... me comprometo a
+hacerlo... viviré sola... viviré como pueda... a más, mi hijo crece...
+me ocuparé de él... él será mi amigo... Sí, así será... se lo juro, y
+cumpliré mi palabra... Pero, por favor, por favor, amigo mío, no lleve a
+efecto ese duelo... No hay razón, no hay motivo para ello; es una
+monstruosidad, se lo aseguro. ¡Mire, se lo pido de rodillas!
+
+Y echose a sus pies, desatinada y llorosa.
+
+--Se lo pido con las manos juntas... con todo mi corazón, con todas mis
+lágrimas... sed bueno... se lo ruego; tened compasión, no me
+desespere...
+
+--¡Vamos, ahora es melodrama!--dijo Maurescamp, rechazándola.
+
+--¡Ah, desgraciado!--exclamó la joven levantándose, y enjugando sus
+ojos; y tomándole violentamente las dos manos añadió con voz contenida:
+
+--No sabe usted lo que hace, no, no lo sabe; no le diré que mate, sería
+demasiado decirle, pero usted me condena.
+
+Y soltándole con ímpetu las manos:
+
+--Puede irse--dijo--, ¡adiós!
+
+El señor de Maurescamp salió.
+
+Permaneció la joven por algunos momentos agobiada y como anonadada sobré
+el tapiz, el cabello en desorden, la mirada fija y seca, agitando una
+mano por intervalos, con un movimiento de extravío. Fue sacada de aquel
+abatimiento por algunos ligeros golpes dados a la puerta de su salón.
+Levantose inmediatamente. Era su camarera, anunciándole que la señora de
+Lerne deseaba hablar un momento con la señora baronesa.
+
+--¡La señora de Lerne!
+
+--Sí, señora... ¿Diré que la señora está un poco enferma? La señora no
+tiene buen aspecto.
+
+--Hazla entrar.
+
+La señora condesa de Lerne apareció, lívida, la mirada extraviada,
+todas las líneas de su cara hundidas, y convulsas. Sin fijarse desde
+luego en el desorden en que se hallaba Juana, fue hacia ella con el paso
+rígido de un espectro y dijo clavándole la vista:
+
+--¡Su marido se bate mañana con mi hijo!
+
+--Lo sé--contestó Juana--; acaba de decírmelo.
+
+--¡Ah!--replicó amargamente la anciana señora--. ¿Acaba de decírselo?
+¡Es el acto de un cobarde!
+
+--Sí, pero usted, ¿cómo lo sabe?
+
+--Por Luis, el viejo criado de mi hijo, que ha sospechado algo hace
+poco, y que después ha oído toda la conversación de los testigos.
+
+--¿Y usted sabe, señora--replicó Juana--, que no hay nada malo entre su
+hijo y yo?
+
+A la verdad que aquello era nuevo para la vieja condesa. Y en su
+tribulación, no pudo disimular una especie de sorpresa candorosa:
+
+--Pero, entonces--dijo--, ¿no hay pruebas?
+
+--¿Pruebas de qué? ¡Puesto que no hay nada!...
+
+--¿Y su marido no ha querido creerla?
+
+--No.
+
+--Entonces, ¿nada hay que esperar?
+
+--¡Nada!
+
+La señora de Lerne dejose caer en un sillón y quedó inmóvil, muda,
+inerte. Después de un silencio, Juana se le acercó.
+
+--¿Su hijo está en su casa?
+
+--Sí.
+
+--¿Su carruaje está abajo?--insistió Juana--. Pues bien, partamos... iré
+con usted... quiero verle.
+
+Mientras hablaba, cubría su cabeza con un velo y envolvíase en sus
+pieles.
+
+La señora de Lerne se levantó indecisa.
+
+--¿Es prudente lo que hace?
+
+--¿Qué cosa peor puede suceder?--dijo Juana con un gesto de suprema
+indiferencia, induciéndola a salir.
+
+La condesa vivía en la Avenida Montaigne. En un momento estuvieron allí.
+Mientras iban, impuso a Juana con palabras entrecortadas de todo lo que
+sabía, de la causa aparente del duelo, del nombre de los testigos, del
+arma elegida, de la hora y lugar de la cita.
+
+Era cerca de la una de la mañana, y Jacobo terminaba sus últimas
+disposiciones, cuando vio con estupor abrirse violentamente la puerta de
+su biblioteca y dar paso a Juana.
+
+--¡Ah, Dios mío!--exclamó--. ¡Usted... es posible!
+
+--Sí, lo sabemos todo, su madre y yo--dijo Juana sofocada--, y he
+venido, he querido venir... aquí estoy.
+
+--¡Mi madre también!...--murmuró Jacobo--. ¡Ah, qué contrariedad!...
+¡Qué desagrado! Pero, ¡pobre amiga mía! ¿qué viene a hacer aquí? Se
+pierde.
+
+--Lo sé--contestó dolorosamente dejándose caer en una silla--, pero he
+querido verle una vez más.
+
+Y sollozaba.
+
+--Querida señora... hija mía...--dijo él con dulzura; tomándole la
+mano--; reponeos; se lo pido, y volved pronto a su casa... Esté usted
+segura de que este duelo no tendrá consecuencias funestas... Entre dos
+hombres que saben tirar, y que son casi de la misma fuerza, un duelo no
+es más que un asalto sin peligro.
+
+--¡Ah, le odia tanto!
+
+Las lágrimas la sofocaron.
+
+--De modo que esto ¡se acabó! ¡Se acabó para siempre! ¡Oh, qué
+injusticia! ¡Dios mío! ¡qué injusticia!
+
+--Querida hija mía--repuso Jacobo--, retírese, se lo pido... ¿supongo
+que no tratará de quitarme la calma en este momento? ¿No es cierto?...
+Decidle a mi madre también, que le suplico que sea razonable, que no hay
+ni la sombra de un peligro, ni la sombra... si quiere dejarme tranquilo.
+
+--Pues bien--dijo Juana levantándose--. Adiós, pues, adiós; mucho nos
+hemos querido, ¿no es verdad?
+
+--Sí, hija mía, sí.
+
+Mirolo algunos instantes sin hablar, y acercándose un poco:
+
+--Sí--repitió.
+
+Y presentándole su frente:
+
+--Bésame ahí--dijo--, a fin deque, si mueres, tengas a lo menos eso.
+
+Jacobo depositó un beso en los cabellos de Juana, y sosteniéndola con un
+brazo, condújola fuera de la habitación hasta las primeras gradas de la
+escalera.
+
+--Pronto, a su casa--díjole besándole la mano precipitadamente.
+
+Y alejose.
+
+
+
+
+XII
+
+
+La señora de Maurescamp volvió pronto a su casa, conducida por la señora
+de Lerne. Su ausencia había sido corta. Sus criados no vieron nada de
+extraordinario y su imprudente paso quedó ignorado de su marido.
+
+Hacia las cinco de la mañana acababa de adormecerse, quebrantada por el
+cansancio y las emociones, cuando la despertó un ruido que se sentía
+arriba de su cabeza. Sentía pasos y roces sordos, sobre el piso;
+comprendió que su marido procedía anticipadamente a los preparativos del
+viaje.
+
+Un momento después oyó el rodar de un carruaje por el patio, después
+bajo la bóveda de la entrada; había partido.
+
+Levantose. Su cabeza ardía. Abrió una de las ventanas que daban al
+jardín y cruzó sus brazos sobre la baranda. El aspecto del cielo, de las
+nubes, de las paredes, de las primeras hojas, todo tomaba a sus ojos un
+aspecto extraño y fantástico. Escuchaba vagamente el alegre murmullo de
+una bandada de gorriones que saludaban el amanecer de una bella mañana
+de primavera.
+
+Salió bruscamente de su contemplación para ir a presidir, como tenía por
+costumbre, el levantarse de su hijo y su arreglo matinal. Prolongó
+aquellos cuidados lo más posible, tratando de hacerse la ilusión de un
+estado de cosas regular y tranquilo.
+
+Cuando la mañana avanzó, su soledad, en medio de las ansias que la
+devoraban, llegó a serle intolerable, y decidiose a llamar a su madre.
+Su ternura generosa había trepidado hasta entonces en hacerla
+participar de aquellas horas angustiosas. Pero sentía que perdía la
+cabeza. Informó, pues, a la señora de Latour-Mesnil de lo que pasaba,
+por medio de un billete que le envió con un expreso.
+
+Si la madre de Juana hace mucho que no figura en las páginas de este
+relato, es porque no teníamos nada que decir que el lector no haya
+adivinado. Una palabra bastará, sin embargo, para llenar este vacío.
+
+La señora de Latour-Mesnil se moría poco a poco, a causa del bello
+casamiento que le había hecho hacer a su hija. Sufría de una afección al
+hígado, complicada con graves desórdenes del corazón. Era en vano que
+Juana, no solamente no le hiciera reproches, ni aun le confiase nada.
+Era demasiado mujer, y demasiado madre; había sufrido demasiado ella
+misma, para que pudiera engañarse sobre la verdad de las cosas, y no se
+perdonaba la extraña ceguedad con que había entregado a su hija a un
+destino peor que el suyo.
+
+Algunas madres se consuelan del amor oficial de sus hijas con la
+felicidad de contrabando que les conocen, o que les suponen. Tales
+consuelos no eran para la señora de Latour-Mesnil, y si algo podía,
+agravar más el dolor y los remordimientos de haber entregado su hija a
+una desgracia irreparable, era la mortal aprensión, de que tal vez la
+había entregado tan bien al deshonor.
+
+Muchas habían sido sus perplejidades al respecto, y el solo día feliz
+que la pobre mujer hubiese tenido, en muchos años, era el reciente en
+que su hija, viendo su inquietud por su relación con el señor de Lerne,
+le había saltado al cuello exclamando:
+
+--¡Mira como te abrazo!... no lo haría así, si fuese culpable. ¡No! ¡no
+me atrevería!
+
+La señora de Latour-Mesnil, a quien el billete de su hija había dado la
+primera noticia sobre el duelo del señor de Maurescamp con el señor de
+Lerne, llegó a casa de su hija a eso del mediodía. Primeramente entre
+las dos mujeres hubo más lágrimas que palabras. Después de los primeros
+desahogos, sintiose Juana más aliviada al contestar a las preguntas
+reiteradas de su madre, refiriéndole lo que sabía sobre las
+circunstancias del desafío, los incidentes del baile, la escena entre
+ella y su marido y hasta su visita precipitada a casa de Jacobo.
+
+Mientras hablaba con una volubilidad febril unas veces caminando, otras
+sentada, no dejaba de lanzar rápidas miradas alrededor de la chimenea.
+Ella sabía que el duelo debía efectuarse a las tres y media. A medida
+que la hora fatal se aproximaba, sentíase más agitada, pero hablaba
+menos; su andar maquinal de un salón a otro, se aceleraba; su semblante
+se encendía, y sus labios no hacían sino articular por intervalos
+algunas exclamaciones de niña:
+
+--¡Oh mamá!... ¡mi pobre mamá!... ¡qué crueldad!... ¡qué injusticia!...
+¡qué injusticia!... ¡Dios mío!
+
+Su madre, alarmada por su estado de exaltación, se levantó y trató de
+llevarla a su dormitorio.
+
+--Ven a tu cuarto, hija mía--decíale--, vamos a rezar.
+
+--¿Rezar? ¡madre mía!--le dijo Juana con dureza--. ¿Y por quién quiere
+que rece? ¿Por mi marido o por el otro?... ¿Quiere que sea hipócrita o
+sacrílega?
+
+--¡Ah! ruega por tu pobre madre, que tiene tanta necesidad de
+perdón--exclamó la señora de Latour-Mesnil arrodillándose y ocultando
+su frente entre las manos.
+
+--¡Madre, madre mía!--dijo Juana levantándola con fuerza, y
+estrechándola contra su corazón. ¿Qué tengo que perdonarle? ¿no me he
+engañado yo también?
+
+--Tú podías engañarte... ¡Pero yo!... yo, tu madre, tu consejera, tu
+guía; instruida por la vida. ¡Ah, cuán culpable he sido! ¡Cuán culpable
+en no haber elegido mejor para ti! Para ti tan digna de ser feliz,
+¡pobre hija mía!... A ti, que eres tan honesta, ve a donde te he
+conducido.
+
+--Pero soy siempre digna, madre mía--dijo Juana, distraída.
+
+Repentinamente, mostrole con el índice la esfera del reloj. La señora de
+Latour-Mesnil vio que eran las tres; una sonrisa nerviosa crispaba los
+labios de Juana. Tomose del brazo de su madre y se paseó sin pronunciar
+una palabra. Suspiraba profundamente de tiempo en tiempo.
+
+Después de algunos momentos:
+
+--Probablemente ya todo habrá concluido--dijo--, porque para esas cosas
+son muy exactos, y duran poco tiempo, según dicen... pero lo que hay de
+terrible es que no sabremos nada hasta de aquí a dos o tres horas. He
+hecho una cosa, que quién sabe si la aprobará usted... pero, ¿a quién
+podía dirigirme para tener noticias? Me era imposible esperar hasta
+mañana, porque el señor de Maurescamp, naturalmente, no me escribirá...
+Por eso, le he rogado a Luis, el viejo sirviente del señor de Lerne, que
+me envíe un despacho, así que todo haya terminado.
+
+La señora de Latour-Mesnil, anonadada, no contestó sino por un
+movimiento indeciso.
+
+En ese momento sintieron el timbre del vestíbulo que daba a la
+habitación del conserje. Como la puerta del hotel había permanecido
+rigurosamente cerrada toda la mañana, aquel anuncio de una visita
+parecioles singular.
+
+--¡Ya!--murmuró Juana, acercándose vivamente a una ventana que se abría
+sobre el patio--. ¡Ya! ¡es imposible!
+
+Corrió la cortina y reconoció en el personaje que subía la escalera de
+la galería, a un maestro de esgrima, o más bien a un preboste nombrado
+Lavarede, que tenía por costumbre venir al palacio tres veces a la
+semana para tirar las armas con el señor de Maurescamp. Muy celoso de su
+habilidad en la esgrima, a pesar de frecuentar asiduamente la sala de
+armas, ejercitábase también en su casa, tal vez para no hacer sabedor al
+público de todos los secretos de su manejo.
+
+La aparición de aquel hombre, en medio de los pensamientos que
+preocupaban a Juana y a su madre, las llenó de admiración y alarma.
+Interrogábanse en voz baja con inquietud, cuando un sirviente se
+presentó a la puerta del salón, y dijo:
+
+--Señora, es el señor de Lavarede, el maestro de armas, que no sabía que
+el señor barón estuviese de viaje, y pregunta si el señor barón estará
+muchos días ausente, y si podrá volver pasado mañana.
+
+--Decid que no sé, que se le hará prevenir.
+
+El sirviente salió.
+
+Después de algunos momentos de reflexión, la joven lo volvió a llamar.
+
+--Augusto--le dijo--, deseo hablar al señor Lavarede... hazle entrar en
+el comedor, voy a bajar.
+
+Y volviéndose a su madre:
+
+--Venga conmigo--añadió--, quiero hablar dos palabras con ese hombre...
+después iremos al jardín... nos hará bien... hace muy buen tiempo...
+venga.
+
+Bajaron dándose el brazo y se encontraron en el comedor con un hombre
+como de cuarenta años, que tenía la apostura dura y correcta de un
+militar, en traje de particular.
+
+--Caballero--le dijo la señora de Maurescamp, con una voz un poco
+temblona--, deseo hablarle... Mi marido partió esta mañana para
+Bélgica... parece que ignora usted el motivo de su viaje...
+
+--Sí, señora, lo ignoro.
+
+--¿Los sirvientes no le han dicho nada?
+
+--No, señora.
+
+--Tal vez ellos mismos lo ignoran; ha pasado todo tan rápidamente...
+Pues bien, señor, la causa de ese viaje, ¿la sospecha usted, la adivina,
+sin duda, en el estado de tribulación en que nos ve a mi madre y a
+mí?... ¡A estas horas el señor de Maurescamp se bate en duelo! El
+maestro de armas sólo contestó con un ligero movimiento de sorpresa y un
+serio saludo.
+
+--Señor--replicó la señora de Maurescamp, cuya palabra era al mismo
+tiempo precipitada e indecisa--, señor, ya comprenderá nuestra
+ansiedad... ¿Puede decirnos algo para tranquilizarnos?
+
+--Perdón, señora, ¿puedo saber quién es el adversario?
+
+--El adversario es el señor de Lerne.
+
+--¡Oh! en ese caso puede estar bien tranquila.
+
+Juana miró fijamente a su interlocutor.
+
+--¿Tranquila?... ¿por qué?
+
+--El señor conde de Lerne, señora--añadió el preboste, es uno de los que
+frecuentan nuestra sala, lo era al menos... conozco perfectamente su
+fuerza... tiraba muy bien, y hubo un tiempo en que hubiera podido luchar
+con el señor barón... pero después de su duelo con Monthélin ha perdido
+mucho... se cansa pronto, y no es dudoso que el señor barón dé pronto
+cuenta de él. Pienso, pues, que la señora puede estar tranquila.
+
+--Entonces--dijo Juana después de una pausa--, ¿usted cree que va a dar
+muerte al señor de Lerne?
+
+--¡Oh, matarle! espero que no... pero indudablemente le herirá o le
+desarmará, lo que es más probable, sobre todo si la querella no es muy
+seria.
+
+--Pero, en fin, señor--replicó la joven balbuceando--; ¿usted cree...
+está seguro, que no tengo nada que temer por mi marido?... ¿que no puede
+ser herido?
+
+--Estoy persuadido de ello.
+
+--Bien, señor... gracias; le saludo, señor.
+
+Siguiole con la vista, hasta que hubo salido, y tomando después la mano
+de su madre:
+
+--¡Ah, madre!--dijo--. ¡Siento que me voy volviendo criminal!
+
+Las puertas ventanas del comedor se abrían al nivel del jardín. La madre
+y la hija entraron en él y se sentaron juntas en un banco rodeado de
+lilas cuyas hojas empezaban a brotar. Apenas sentada Juana exclamó:
+
+--Madre mía, después de lo que ha dicho ese hombre, si le mata... será
+un verdadero asesinato...
+
+--Hija mía querida, te ruego que te calmes; ¡me haces tanto mal, tanto
+mal!... A más, lo que ha dicho ese hombre es por tranquilizarnos...
+porque, en fin, tu marido no es un monstruo, y entre gente de honor, no
+pueden suceder ciertas cosas. Si el señor de Lerne sufre realmente del
+brazo, si su brazo está debilitado...
+
+--Sí--dijo Juana--, muchas veces me he apercibido de ello.
+
+--Puen bien--prosiguió la madre--, tu marido lo habrá notado
+inmediatamente y se habrá contentado con desarmarle.
+
+--¡Ah, madre mía, le odia tanto! ¡nos odia tanto a los dos!... y no es
+bueno, a más de eso; ¡es malo!
+
+Sin embargo, se adhirió a aquel pensamiento que le sugería su madre: eso
+es bastante verosímil, si el señor de Maurescamp era hombre de honor,
+como el mundo lo entiende... no querría abusar de la desigualdad de
+fuerza... después, habríase acordado durante el viaje de todo lo que
+ella le había dicho... habría reflexionado más a sangre fría, habría
+llegado casi convencido de su inocencia... casi tranquilo... menos ávido
+de venganza...
+
+Sentía también en todo lo que la rodeaba una influencia benéfica y
+tranquilizadora; sentíala en el silencio de aquel jardín con sus altos
+muros enclaustrados, en el aire puro y en el azul del cielo. En el olor
+de las plantas, y en la suavidad de un bello día, que ya declinaba. La
+imaginación no puede sino difícilmente asociar las ideas de violencia y
+escenas de sangre, a la tranquilidad encantadora de la naturaleza y a
+los que respiran el bienestar del campo y sus jardines, que ese
+bienestar debe reinar por todas partes.
+
+El tiempo corría, mientras tanto, sin ninguna nueva emoción; las
+anteriores iban calmándose un poco, Juana y su madre, tomadas de la mano
+y sin hablar sentíanse como adormecidas por un suave entorpecimiento de
+los sentidos.
+
+Era un poco más de las cinco de la tarde, cuando Juana se enderezó
+repentinamente; había vuelto a oír resonar el timbre del vestíbulo.
+
+--Esta vez sí... ahí está--dijo.
+
+Dos minutos pasaron; Juana y su madre estaban paradas con la vista fija
+en la puerta del vestíbulo. Un sirviente apareció con una bandeja en la
+mano.
+
+--Es un despacho para la señora--dijo.
+
+--Dadme--dijo Juana adelantándose dos pasos.
+
+Esperó que el sirviente se hubiese retirado, y, sin abrir el telegrama
+miró a su madre.
+
+--¡Déjame abrirle!--murmuró la señora de Latour-Mesnil tratando de tomar
+el telegrama.
+
+--No--dijo la joven sonriendo--, tendré valor. ¡Bah!
+
+Rompió el sobre azul. Apenas hubo echado una mirada sobre su contenido,
+cuando se le cayó de las manos; su mirada quedó fija, sus labios se
+agitaron convulsivamente; abrió en cruz sus brazos, dio un grito
+prolongado que se sintió por todo el palacio y cayó redonda sobre la
+arena a los pies de su madre.
+
+Mientras que los criados acudían al oír aquel grito siniestro, la señora
+de Latour-Mesnil, desatinada, se arrojaba sobre su hija, y al mismo
+tiempo que le prodigaba sus cuidados, levantaba febrilmente el
+telegrama.
+
+Esto fue, lo que leyó:
+
+ «Soignies, tres y media.
+
+»El señor Jacobo, herido mortalmente, acaba de sucumbir.--Luis.»
+
+
+
+
+XIII
+
+
+Seis meses después, a mediados de octubre del mismo año de 1877, nos
+hallamos con el señor y la señora de Maurescamp, instalados maritalmente
+en la Venerie, magnífica propiedad situada entre Creil y Compiègne, cuya
+adquisición la había hecho el señor de Maurescamp diez y ocho meses
+antes. Era gran cazador, y en Venerie había mucha caza, lo que le había
+determinado a comprar aquel dominio, para no tener que alquilar cacería
+por un lado o por otro, todos los años. Tenía invitados para el
+principio de la estación de la caza, a un gran número de amigos, entre
+otros a los señores de Monthélin, Hermany, de la Jardye y Saville, con
+los cuales la señora de Maurescamp llenaba perfectamente bien los
+deberes de castellana, con gracia y aun con alegría. Creíase
+generalmente que su alegría estaba de más, y que después de haber sido,
+hacía tan poco tiempo, con razón o sin ella, la causa de la muerte de un
+hombre, debía sentir, o, cuando menos, aparentar alguna tristeza. Pero
+el corazón de una mujer tiene secretos impenetrables.
+
+A consecuencia del duelo que había terminado de un modo tan fatal para
+el conde de Lerne, ningún argumento, ningún ruego, habrían podido
+determinar a Juana Maurescamp a permanecer bajo el mismo techo conyugal
+y esperar en él a su marido. Esa noche se refugió en casa de su madre,
+llevándose valerosamente a su hijo. La señora de Latour-Mesnil tuvo la
+delicada misión de negociar con el señor de Maurescamp las cláusulas y
+condiciones de una existencia temporaria, y arreglada a las
+circunstancias. Halló a su yerno menos recalcitrante de lo que ella
+esperaba; a él mismo no le disgustaba el no afrontar la presencia de su
+mujer tan en seguida concediendo que tal vez por simples sospechas había
+procedido con demasiada ligereza e ido demasiado lejos.
+
+Nadie siente una gran satisfacción en haber muerto a un hombre; y el
+señor de Maurescamp, por poco sentimental que fuese, no dejaba de
+experimentar ciertos remordimientos, que se adivinaban en las
+disposiciones conciliadoras que manifestó a la señora de Latour-Mesnil.
+Convínose, pues, en que la señora de Maurescamp quedaría con su hijo, y
+que acompañaría a su madre primeramente a Vichy y después a Suiza y
+Vevey, donde pasarían el verano. Mientras tanto, los sentimientos de uno
+y otro se calmarían, modificándose, tanto más, cuanto que en todo
+aquello no había habido sino una serie de errores.
+
+Aquel duelo había ocupado a París durante ocho días.
+
+La catástrofe final llegó a producir un movimiento de opinión favorable
+a la reputación de la señora de Maurescamp; había, entre la crueldad de
+aquel desenlace y las ligeras imprudencias de conducta que podían
+reprocharse a Juana y al señor de Lerne, una desproporción tal, que se
+impuso a todos y desarmó a la calumnia. La opinión general fue que el
+señor de Maurescamp se había mostrado feroz e implacable, para con un
+hombre que no tenía más crimen, según se creía, que el haber dado
+lecturas con su mujer. Estos rumores y apreciaciones de las gentes,
+tranquilizando la vanidad del barón y lisonjeando su orgullo,
+contribuyeron a la reconciliación de los esposos.
+
+La señora de Maurescamp manifestose en los primeros tiempos
+completamente rebelde a toda idea de reconciliación. Pero después de dos
+o tres meses pasados en un estado de estupor desesperado, pareció
+despertarse repentinamente bajo la impresión de nuevas reflexiones.
+Declaró a su madre que cedía a sus consejos, que volvería a casa de su
+marido y que sólo pedía algunos meses de retardo.
+
+--Es necesario--dijo, no sin un resto de amargura--dejar tiempo para que
+se le sequen las manos.
+
+Desde entonces su humor cambió completamente; parecía gozan: con la vida
+y el porvenir presentarle algún interés, bastante para reanimar un poco
+su actividad y su espíritu.
+
+Volvió, pues, a reunirse a su marido a fines de septiembre y entró en su
+casa tan naturalmente, cual si volviera de un viaje. A decir verdad, el
+señor de Maurescamp pareció el más embarazado de los dos. Por otra
+parte, nunca habían tenido la costumbre de las grandes expansiones; por
+consiguiente, nada parecía cambiado entre ellos; tocó sonriéndose la
+mano que él le tendió a su llegada, y la salud de su querido Roberto, su
+buen aspecto, su crecimiento rápido, diéronle un asunto fácil de
+conversación, que allanó todas las dificultades. Algunos días después
+fueron a instalarse al castillo de la Venerie, donde la presencia de los
+invitados debía evitarles el disgusto de las largas conversaciones.
+
+Ya se comprende que la señora de Maurescamp fue por mucho tiempo para
+los huéspedes del castillo, como para los vecinos de la campaña, un
+objeto de la más insistente curiosidad; era imposible dejar de observar
+con especial atención la fisonomía y el porte de una joven cuyo nombre
+acababa de estar mezclado en una aventura tan trágica como misteriosa,
+y trascendente. Los curiosos no sacaron su gasto; la actitud de Juana
+era reposada y natural, a menos de suponerle una gran dosis de disimulo
+(cosa que no es temeraria suponer a su sexo), y había razón para pensar
+que había tomado definitivamente el partido de sobreponerse a los
+pesares y desagrados personales por que había pasado en época tan
+reciente.
+
+Hallaban, pues, las gentes, como lo hemos dicho antes, que llevaba con
+demasiada despreocupación el duelo de un hombre muerto por ella, que,
+cuando menos, había sido su amigo.
+
+--¡Esto no es animador!--dijo un día el bello Saville a la señora de
+Hermany--; si el pobre de Lerne resucitase por algunos instantes, su
+asombro no tendría límites.
+
+--¿Por qué, amigo mío?
+
+--¡Porque esto es chocante!--dijo el bello Saville, que no era un
+águila pero que tenía buen corazón--, se diría que la muerte de ese
+pobre muchacho ha sido una satisfacción para ella. Nunca la he visto más
+animada, más satisfecha... ¡Y hacednos matar por estas señoras!
+
+--Pero, amigo mío, nadie piensa en hacerle a usted matar...
+Tranquilícese... y en cuanto a mi amiga Juana, es una persona a quien no
+se debe juzgar a la ligera... Yo no sé; todo lo que pasa en esa linda
+cabeza... pero hay en su pupila algo que no me agradaría si fuese su
+marido.
+
+--Pues yo no veo nada en su pupila--dijo Saville;
+
+--¡Naturalmente!--contestole la señora Hermany.
+
+Aquel buen humor de Juana, que chocaba a todos, estaba muy lejos de
+desagradar a su marido; por el contrario, gustábale mucho.
+
+--Es una mujer domada--se decía--. Esto es lo que hay; está domada. Ese
+es mi sistema, domar a las mujeres... Después que la mía ha recibido una
+lección, un poco fuerte, es verdad, ha recobrado su buen sentido
+práctico... ahora es cien veces más feliz y más amable que nunca...
+¡Esto es perfecto, perfecto!
+
+Habíase operado, en efecto, en los gustos y las costumbres de Juana un
+cambio muy original y digno de estudio; en vez de consagrarse casi
+exclusivamente como antes, a los goces del alma y de la inteligencia,
+habíase despertado en ella un gusto demasiado exclusivo por los placeres
+físicos. No abría un libro, el piano permanecía cerrado, su querida
+cartera no recibía ya sus impresiones, ni los extractos de sus poetas
+favoritos; había perdido su tendencia al entusiasmo y a conmoverse
+tiernamente, que tanto la había distinguido, y contraído la tan vulgar y
+detestable manía parisiense de la crítica perpetua. La equitación, la
+caza, el ballar, el baile, eran entonces sus pasiones favoritas.
+
+Seguía a caballo las cacerías en los bosques de Compiègne, a pie las
+cacerías de tiro en los bosques de la Venerie y por la noche era una
+valsante infatigable. Los nombres nunca la habían visto más seductora, y
+hay que añadir que nunca creyeron que fuese tan coqueta; pues lo era, y
+tenía a más en aquel arte, nuevo para ella, la inconsciencia de una
+principianta que no conocía todavía lo justo de la medida. Las
+vivacidades de su conducta y de su lenguaje sobrepasaban algunas veces
+al nivel que separa a las gentes de buena sociedad de la mala. Pero
+Maurescamp no se disgustaba por ello; divertíale más bien y se reía con
+sus amigos.
+
+--Ya está curada--decía--. Empieza una vida nueva... se excede un poco
+en el lenguaje, es verdad... como las recién casadas, que dicen
+disparates al día siguiente de su boda... pero eso pasará.
+
+Sin embargo, después de algún tiempo acabó por notar que su mujer
+buscaba con demasiado empeño la sociedad de los hombres. Que les
+acompañara constantemente a la caza, paso y salas de billar, pase; pero
+lo que le sorprendió sobremanera fue verla seguirlos hasta la sala de
+arreos, donde se reunían todas las mañanas a tirar las armas. Esta sala
+era una gran pieza monumental, con piso de mosaico, bien abrigada, muy
+clara y muy adecuada para esta clase de _sport_.
+
+Altos bancos cubiertos de espartería se hallaban colocados a lo largo de
+las paredes y servían de asiento a los espectadores. La primera vez que
+Maurescamp y sus amigos vieron por entre el humo de sus cigarros a Juana
+sentada en uno de esos bancos, sintiéronse no solamente sorprendidos,
+sino también disgustados. Había entrado sin hacer ruido, sin ser
+notada, sentándose silenciosa y observaba a los tiradores. A todos les
+pareció extraordinario que una joven a quien tenían por delicada y
+sensible, encontrase placer en un espectáculo que no podía dejar de
+traerle a la memoria un recuerdo funesto. Hubo, sin embargo, que
+habituarse a su presencia, porque desde este día no dejó de ir a la sala
+de armas, a las horas que lo hacían el señor de Maurescamp y sus
+huéspedes. Parecía observarlos con particular interés; algo inclinada
+bien adelante, seria, con la mirada fija, absorbíase por completo en la
+contemplación de las paradas y réplicas cambiadas entre los adversarios.
+Pero, sobre todo, era cuando su marido estaba en escena, que se le veía
+prestar la más profunda atención, tan profunda, que llegaba a contrariar
+hasta a su propio marido.
+
+Juana llegó, a fuerza de aplicación, a conocer bastante la esgrima;
+dábase cuenta con bastante exactitud de los golpes y de la fuerza de los
+tiradores. Fue así como llegó a comprender que su marido era
+efectivamente, como lo había oído decir, un tirador diestro, de una
+solidez y una fuerza muy notables, y que hasta entonces no había otro
+que pudiera competir con él sin demasiada desigualdad, sino el señor de
+Monthélin, hasta llegar a tener ventaja sobre el barón, en dos o tres
+asaltos, lo que le valió de Juana algunas palabras amables.
+
+
+
+
+XIV
+
+
+El señor de Monthélin, es necesario decirlo, viéndose desembarazado de
+su rival, el conde de Lerne, había recobrado poco a poco su antiguo
+papel de suspirante y amigo. Por aquel entonces, creyose ver seriamente
+alentado, y empezó a abrigar esperanzas que no creía ilegítimas, cuando
+un nuevo acontecimiento vino a trastornar sus manejos.
+
+A más de los huéspedes habituales del castillo, el señor de Maurescamp
+invitaba de tiempo en tiempo a las cacerías de la Venerie, a algunos
+oficiales de la guarnición de Compiègne, a quienes había conocido en
+París, en las cacerías de los bosques. Entre estos oficiales, que eran
+casi todos de la mejor sociedad, había uno que hacía excepción, y que
+todos se admiraban verlo admitido en la Venerie. Era un joven capitán de
+cazadores, llamado Sontis, bien nacido, pero mal educado, de un
+libertinaje insolente, y de costumbres groseras. Su físico no compensaba
+lo que le faltaba en educación social y moralidad. Era pequeño, feo, de
+color bilioso, muy delgado, con escasos cabellos de un rubio claro y
+ojos grises, de una expresión dura y cínicamente burlones. Pero era un,
+_sportsman_, completo; en materia de equitación, de carreras, de caza, y
+generalmente en todo lo concerniente al _sport_, era no solamente un
+conocedor de los más competentes, sino un ejecutante de una habilidad
+superior. Esas cualidades especiales habían cautivado al señor de
+Maurescamp, quien se había propuesto, hacía ya algún tiempo, hacerse
+criador y montar una caballeriza de cacerías; no cesaba de tener
+conferencias sobre tan importante asunto con el capitán de Sontis, y
+apreciaba altamente sus preciosos consejos.
+
+En cambio, la señora de Maurescamp había concebido por el joven, desde
+la primera vez que le vio, la más grande antipatía, la que no se cuidaba
+de disimular. Fue, pues, con disgusto que le vio instalarse por tres
+semanas en la Venerie, en los primeros días de noviembre, pues hasta
+entonces, sólo había asistido a las comidas o al almuerzo con motivo de
+la caza.
+
+Desde la primera mañana de su instalación, fue invitado cortésmente para
+acompañar al dueño de casa y dos o tres más de sus huéspedes, a pasar a
+la sala de los arneses, para hacer un poco de esgrima, si lo tenía a
+bien. El señor de Sontis contestó que tendría mucho gusto en ejercitar
+un poco su muñeca, pues hacía mucho que no tiraba. Después de ensayarse
+un poco contra las paredes, aceptó un pequeño asalto anodino con el
+señor de Maurescamp.
+
+Pusiéronse, pues, frente uno de otro y no fue poca la sorpresa de éste,
+al encontrarse que aquel pequeño personaje poseía una agilidad, golpe de
+vista, y alcance de tigre. Algo impresionado al principio por la fuerza
+del manejo del señor de Maurescamp, repúsose prontamente y tomó una
+ventaja absoluta en el segundo ataque. El señor de Maurescamp,
+desazonado, dijo, riendo, que esperaba tomar su desquite a la mañana
+siguiente.
+
+--Como guste--contestó de Sontis--, estoy a sus órdenes; pero le
+advierto que ya conozco su manejo, y que no me tocará sino cuando yo lo
+quiera.
+
+--¡Ya veremos!--contestó Maurescamp con bastante sequedad.
+
+Juana había asistido aquella mañana, como tenía por costumbre, a la
+lección de esgrima. Al salir notábase en ella un aire grave y
+meditabundo que no le era habitual desde que había empezado su nueva
+existencia. Todo el día estuvo pensativa.
+
+A la mañana siguiente, no faltó a la cita.
+
+El señor de Maurescamp y de Sontis emprendieron un asalto, al cual la
+pequeña escena del día anterior daba un interés excepcional. La
+curiosidad de los espectadores estaba en extremo sobreexcitada; pero la
+de la señora de Maurescamp había llegado al último grado, y la expresión
+de su rostro, mientras seguía las fases y peripecias de la lucha,
+demostraba su interés, o más bien una ansiedad que no estaba en armonía
+con las circunstancias.
+
+Aquel asalto fue un desastre para el señor de Maurescamp. El joven
+oficial de cazadores, aunque muy inferior en fuerza muscular, poseía, a
+pesar de su débil apariencia, un temple de acero. Hacía mucho tiempo ya
+que era reputado maestro en punto a esgrima, y no tardó en darse cuenta
+del lado débil y deficiente del manejo, por otra parte muy temible, del
+señor de Maurescamp. Había notado que tenía en el asalto el defecto
+habitual de los hombres vigorosos y muy sanguíneos, es decir, la
+tendencia a fiar demasiado en su vigor, y aun a abusar inconscientemente
+de los efectos de fuerza. Dotado él mismo de una agilidad y precisión de
+mano incomparable, y tan seguro de su vista como de su mano, el señor de
+Sontis no daba entrada a su adversario; lo ofuscaba y deslumbraba con su
+rápido cambio, aprovechándose de los desvíos a los cuales se entregan
+siempre en la parada las espadas violentas, al lanzar desenganches de
+una rapidez fulminante. El señor de Maurescamp tenía ante sí una espada
+invisible e infatigable. No la sentía, puede decirse, sino cuando tocaba
+su pecho. En resumen, recibió en aquel asalto cinco o seis botonazos y
+no dio ninguno.
+
+El amor propio muy irritable del señor de Maurescamp no le permitió
+declarar su inferioridad decisiva. Convino solamente en que aquel día no
+estaba en juego. Quiso renovar la prueba en los días siguientes; pero no
+obtuvo ninguna ventaja, y si consiguió dos o tres veces en otros asaltos
+consecutivos, hacer sentir el botón de su florete al señor de Sontis,
+todos creyeron ver en ello un acto de deferencia por parte del joven. En
+una palabra, el señor de Maurescamp, disgustado y herido, se abstuvo
+desde entonces con diferentes pretextos de dar asaltos por la mañana.
+
+Las mujeres gustan de los valientes y victoriosos. Fue seguramente a
+consecuencia de este noble sentimiento, tan notable en las de su sexo,
+que la señora de Maurescamp pareció perdonar al joven oficial de
+cazadores su fea figura y mala reputación, y empezó muy visiblemente a
+honrar con su benevolencia a un hombre por el cual sólo había demostrado
+hasta entonces la más despreciativa indiferencia, y hasta aversión.
+
+Por poco preparado que estuviese para aventuras de aquella importancia,
+no pudo dejar de comprender el señor de Sontis el carácter de las
+atenciones con que era favorecido. Mantúvose reservado, sin embargo, sea
+que habituado a los amores de soldado, se sintiera intimidado ante
+aquella dama elegante y distinguida, sea que sospechase (porque era muy
+suspicaz) algún lazo oculto en aquellas provocaciones, que tenía tal vez
+el buen sentido de conocer que no las merecía.
+
+Por extraña que fuese la aventura, parecía no quedar duda sobre que
+aquella mujer tan atractiva, delicada y honesta, estaba enamorada de
+aquel mal sujeto, palidote y vulgar. Durante la última semana de la
+permanencia del joven en la Venerie, los síntomas de la loca pasión de
+Juana se revelaban cada vez más a las miradas curiosas de los celosos
+que la observaban. Admirábanse al mismo tiempo, de que aquel manejo tan
+significativo pasara inapercibido para aquel que tenía más interés en
+comprenderlo, es decir, para el barón de Maurescamp, que, sin embargo,
+había dado pruebas de susceptibilidad conyugal. Y tanto más se
+admiraban, cuanto que Juana ponía muy poco empeño en disimular; más bien
+era imprudente.
+
+Con mucha frecuencia daba a su marido el espectáculo de sus apartes
+misteriosos con el señor de Sontis; elegía indiscretamente el momento en
+que su marido atravesaba el patio, para arrojar por la ventana alguna
+flor de su corpino al oficial de cazadores; quedábase atrás con él, en
+los paseos a caballo, perdíase en el bosque, y no volvía hasta el caer
+de la noche en momento en que el barón empezaba a impacientarse, cuando
+no a inquietarse. Finalmente, valsaba toda la noche con el capitán,
+hablándole con sonrisas y miradas incendiarias.
+
+Por muy reservado y desconfiado que fuese de Sontis, era imposible que
+resistiese mucho tiempo a tales demostraciones. Tal vez también recibió
+suficientes gajes para disipar sus aprensiones. De cualquier manera que
+sea, no tardó en participar de la pasión violenta que había inspirado.
+Aquel amor, tan nuevo para él, causábale una exaltación sombría y
+huraña, con lo que parecía divertirse la señora de Maurescamp.
+
+El señor de Maurescamp continuaba no viendo nada.
+
+Sin embargo, por una u otra razón, parecía preocupado, menos expansivo,
+menos bullicioso y preponderante que de costumbre, y hasta triste. Su
+fisonomía encendida, poníase pálida y desencajada. A un observador
+inteligente habríanle llamado la atención las miradas audazmente cínicas
+que su mujer le lanzaba, y el desagrado con qué el barón procuraba
+evitarlas.
+
+El 28 de noviembre era el día señalado para la partida del capitán. Ese
+día no hubo caza. El señor de Maurescamp había ido esa mañana a vigilar
+las reparaciones que se hacían en el pabellón del guardabosque.
+
+Para volver al castillo, tenía por costumbre, dejando los caminos
+principales del bosque, tomar uno que él llamaba de Diana, y que
+acortaba la distancia. Atravesaba un espeso bosque que formaba recodo
+con el antiguo parque, y del que debía hacerse un jardín; mientras
+tanto, permanecía inculto y formaba un bosquecillo tupido y solitario.
+La Avenida de Diana debía su nombre a una antigua estatua, cuyo zócalo
+era lo único que quedaba en pie. Lugar tan retirado y misterioso, era a
+propósito para paseos y coloquios de enamorados. Pero, sin embargo, fue
+una grande imprudencia la de Juana, la de elegirlo para su despedida del
+oficial de cazadores. No ignoraba la excursión matinal de su marido a la
+casa del guardabosque, sabía el camino que debía tomar a su regreso,
+¿cómo podría llevar la ceguedad de la pasión, hasta el extremo de
+olvidarse de que era probable que pasase por el lugar de la entrevista,
+a la misma hora que tendría efecto?
+
+Sea lo que sea, ahí se hallaban ella y él, entregados uno al otro;
+habíanse sentado sobre un viejo banco rústico rodeado de árboles,
+frente a la estatua derrumbada. En vísperas de alejarse, el oficial de
+cazadores era más exigente, y ella más débil. Hablábanse en voz baja,
+estrechadas sus manos y mirándose en los ojos, cuando el señor de Sontis
+sorprendió en la mirada de Juana una llama, que ciertamente no le estaba
+designada; volviose inmediatamente hacia el lado del bosque, siguiendo
+la dirección de la mirada de la joven, y vio, algo oculto entre los
+árboles, hacia la extremidad del camino, a un hombre que parecía
+indeciso en continuar o no; aquel hombre dio súbitamente vuelta a la
+espalda, y tomó otro camino, desapareciendo entre el ramaje.
+
+--¿Es el marido de usted?--preguntó.
+
+--Sí.
+
+--¿Cree usted que nos ha visto?
+
+--Lo ignoro. ¡Pero si nos ha visto, es un cobarde!
+
+Que les hubiera visto o no, el señor de Maurescamp entró tranquilamente
+en el castillo por la avenida más larga pero mejor del nuevo parque.
+Volvió a salir casi inmediatamente y pasó el resto del día
+inspeccionando sus plantaciones y el corte de sus bosques. No volvió a
+entrar sino al primer toque que llamaba a comer.
+
+Talvez fue a causa de su preocupación, que el capitán creyó notar, al
+entrar en el salón, algo de tirantez y alteración en el rostro del señor
+de Maurescamp.
+
+Iban a comer. Había en la mesa como veinte convidados. Disgustáronse un
+poco al ver a la señora de Maurescamp sentar a su lado al capitán de
+cazadores, que era entre los convidados uno de los más jóvenes y de
+menos consideración; pero se iba al día siguiente y esa circunstancia
+explicó, en cierto modo, el excesivo honor que se le hacía. Sea que el
+detalle de etiqueta hubiese desagradado a cierto número de convidados,
+sea que hubiese en el aire uno de esos vagos presentimientos precursores
+de las grandes catástrofes, el principio de la comida fue silencioso y
+frío. Pero la abundancia y excelencia de los vinos con que se rociaba
+una exquisita comida, no tardaron en disipar las nubes, despejar las
+frentes y despertar las inteligencias.
+
+La animación de las conversaciones acabó por tomar un diapasón más alto
+que de costumbre, como sucede con bastante frecuencia cuando se ha
+vencido un primer momento de frialdad embarazosa. En una palabra,
+aquella comida, que había empezado tan lúgubremente, acabó de ser una
+brillante fiesta de cazadores y hombres de mundo, a la que la presencia
+de algunas lindas mujeres daba mayor animación. El mismo señor de
+Maurescamp, que era siempre sobrio en la bebida pero aquel día había
+vaciado su copa algo más de lo conveniente, parecía libre de las nubes
+que desde algún tiempo atrás ofuscaban su mente. Tal vez festejaba
+secretamente la partida de sus huéspedes importunos. Pero de todos
+modos, había recobrado su tono de seguridad e importancia, y quiso
+regalar a sus convidados, con su voz ronca e imperiosa, con algunos de
+sus principios y sistemas favoritos.
+
+La señora de Maurescamp prodigaba, mientras tanto, al señor de Sontis,
+tantos agasajos que a pesar de su aplomo, el joven se encontraba
+visiblemente confundido; al mismo tiempo, como para imitar a su marido,
+entreteníase en beber copas llenas de Sauternes y Champagne, lo que le
+proporcionaba accesos de una alegría extraordinaria. En medio de esas
+crisis de risas estrepitosas caía por intervalos en una gran laxitud,
+semejante a una bacante fatigada.
+
+A los postres declaró que tomaría el café en el comedor.
+
+--Esta animación--dijo--perdería su encanto, si cada uno se iba por su
+lado.
+
+Quedaríanse, pues, todos reunidos y permitiría fumar a los hombres. Tal
+declaración fue aplaudida por todos los convidados.
+
+Sirviose el café y circularon los cigarros.
+
+Juana anunció que quería fumar, y tomó un cigarro para ensayarse.
+
+--Le va a hacer mal--exclamó el señor de Maurescamp;--tomad un
+cigarrillo.
+
+--No, no, quiero un cigarro--dijo la joven cuyos ojos estaban algo
+empañados.
+
+El señor de Maurescamp se encogió de hombros y quedó callado.
+
+Juana encendió en un fósforo su cigarro y se puso a fumar con el mayor
+aplomo en medio de las aclamaciones de los asistentes.
+
+Al cabo de algunos instantes:
+
+--Es verdad--dijo,--¡esto me hace mal!
+
+Y, volviéndose al capitán que estaba a su derecha, y quitándose el
+cigarro húmedo de sus labios:
+
+--Tome--le dijo,--acábelo usted.
+
+Aquel movimiento, aquellas sencillas palabras, pareció que habían
+petrificado a aquellos veinte convidados, tan animados y bulliciosos un
+momento antes. El silencio que se produjo fue tal, que podía oírse fuera
+de la sala, que parecía desierta, el murmullo del viento entre las
+ramas.
+
+Todas las miradas, que primeramente se habían fijado en Juana,
+volviéronse a su marido, sentado frente a ella.
+
+El señor de Maurescamp, extremadamente pálido, miraba a de Sontis y
+esperaba.
+
+El oficial de cazadores vacilaba, interrogando con seriedad los ojos de
+Juana.
+
+--Y bien--díjole.--¿De qué tiene usted miedo?
+
+No vaciló más; tomó el cigarro que le presentaba la joven y lo puso
+entre sus labios.
+
+En el mismo instante, el barón de Maurescamp sacaba el que tenía en la
+boca y se lo arrojaba a la cara al señor de Sontis, diciéndole:
+
+--Concluya también el mío, capitán.
+
+El cigarro, a medio fumar, fue a dar en el rostro del capitán,
+despidiendo algunas chispas.
+
+Todos se habían puesto de pie. Juana, en medio de la confusión y estupor
+general, completamente despejada, de pie también, fría, impasible, se
+apoyaba con una mano en una silla. Su bella fisonomía, que hemos visto
+tan pura y delicada, parecía cubierta con la máscara de Tisofona;
+expresaba esa mezcla de horror y alegría salvaje, que debió verse en la
+frente encantadora de María Estuardo, cuando oyó la explosión que la
+vengaba del asesino de Rizzio.
+
+
+
+
+XV
+
+
+En seguida de esta escena, cuyas consecuencias amenazaban ser trágicas,
+la mayor parte de los invitados se eclipsaron discretamente; los vecinos
+de la campaña tomaron sus carruajes, precipitadamente, y los otros el
+tren de la tarde para irse a París. En el castillo, sólo quedaron los
+amigos más íntimos. El capitán había sido, naturalmente, el primero que
+se retirara. Había ido a instalarse por aquélla noche en el hotel más
+próximo a la Venerie. Siendo inevitable un duelo, dos oficiales de su
+regimiento, que habían asistido también a la comida, se pusieron
+inmediatamente de acuerdo con los señores de Hermany y de la Jardye,
+que debían ser nuevamente los padrinos del barón. No volveremos a
+fatigar a nuestros lectores con los detalles de los preparativos que se
+hicieron entre los padrinos de ambos rivales. Se comprende que no se
+trató de ninguna clase de arreglo; en cuanto a la elección de las armas,
+claro está que el señor de Maurescamp, después de lo que había pasado en
+las diferentes ocasiones que habían tirado el florete con de Sontis,
+habría preferido la pistola; pero si el acto de tan mal gusto del
+oficial, de aceptar la oferta de la señora de Maurescamp, habíale dado
+al marido el papel de ofendido, éste había perdido su derecho, dejándose
+llevar de otro más sangriento. Por otra parte, el orgullo del señor de
+Maurescamp, inspirándole bien, le hizo aceptar la espada sin
+trepidación, cualesquiera que fuesen las consecuencias.
+
+Fue resuelto que el encuentro se verificase a la mañana siguiente a las
+diez, en un claro del bosque de Marnes, contiguo a la Venerie, porque no
+pareció conveniente hacerlo en los mismos dominios del barón de
+Maurescamp.
+
+Poco sueño tenían los del castillo aquella noche. Los extraños
+celebraban en su aposento sus conciliábulos animados; transmitíanse las
+opiniones de una pieza a otra. Los hombres discutían lo tocante al
+honor; las mujeres, excitadas y nerviosas, peroraban a media voz,
+enjugaban algunas lágrimas, y en su interior estaban contentísimas. Es
+inútil decir que el personal de la servidumbre estaba conmovido bajo las
+mismas emociones; es decir, experimentando esa inquietud alegre y ese
+agradable estado febril en que nos ponen generalmente los males ajenos.
+
+En cuanto a los dueños de casa, es bastante verosímil que tampoco
+dormirían. Comprendiendo el señor de Maurescamp que el caso era de los
+más graves, viose obligado a poner en oí den sus negocios. Juana no
+quiso ver a nadie; se supo únicamente por su camarera que había pasado
+la noche paseándose de uno extremo a otro, y hablando en voz alta «como
+una actriz».
+
+Cerca de una hora hacía que un sol pálido de fines de noviembre se había
+alzado sobre los árboles del bosque, cuando el señor de Maurescamp, cuyo
+dormitorio estaba en el primer piso, salía al patio a fumar un cigarro.
+Yendo caminando, llegó a la reja de la entrada, donde se halló con un
+joven paisano, de trece a catorce años, que quedó sorprendido al verlo;
+el barón creyó reconocer en él a un muchacho empleado en una posada del
+pueblo. La turbación del muchacho fue tanta, que el señor de Maurescamp,
+a pesar de sus preocupaciones, no pudo dejar de notarla.
+
+--¿Qué quieres? ¿A dónde vas?--preguntole.
+
+--Al castillo--balbuceó el muchacho, poniéndose colorado--. Al mismo
+tiempo, ocultaba confundido una de sus manos dentro de su blusa.
+
+--¿Qué vas a hacer al castillo?--volvió a preguntarle.
+
+--A ver a la señorita Julia.
+
+Julia era la camarera de Juana.
+
+--¿Quién te envía, hijo mío?
+
+--Un señor--murmuró el niño, cada vez más intimidado.
+
+--¿Un señor que está alojado en tu hotel, no es verdad?
+
+--Si.
+
+--¿Un oficial?
+
+--Sí.
+
+--¿Qué ocultas ahí, en tu blusa? ¿Una carta? ¿Qué? Dámela... vamos...
+dámela....
+
+El muchacho, próximo a llorar, dejose tomar por grado o por fuerza, un
+papel que estrujaba en sus manos crispadas.
+
+La carta no tenía dirección.
+
+--¿Para quién es esta carta?
+
+--Para la señora.
+
+--¿De modo que te la han dado para la señorita Julia, para que ella se
+la dé a la señora?
+
+El niño indicó que sí.
+
+--Pues bien, hijo mío, yo voy a hacer la comisión... Ven conmigo a
+esperar la contestación, si hay alguna.
+
+Y el señor de Maurescamp, seguido del muchacho, volvió sobre sus pasos,
+atravesó rápidamente el patio y entró en sus habitaciones.
+
+Apenas estuvo en ellas, cuando rompiendo el sobre de la carta destinada
+a su mujer, leyó estas palabras que no estaban firmadas, pero cuya
+procedencia no había como poner en duda:
+
+«Esté tranquila. Por su cariño tendré consideración con él.»
+
+El primer movimiento del señor de Maurescamp, siempre dispuesto a la
+cólera, fue romper y echar al fuego aquel insolente billete. Pero una
+reflexión lo contuvo. Tomó un sobre nuevo de su bufete y colocole en él.
+Repentinamente había sido asaltado por una extraña curiosidad; quería
+saber si su mujer contestaba, y lo que contestaría.
+
+Fue adonde estaba el muchacho y díjole entregándole la carta:
+
+--Hijo mío, no he podido encontrar a la señorita Julia... Debe estar
+ocupad.... Llama en aquella puerta de enfrente y pregunta por ella. Toma
+cien sueldos por tu trabajo.
+
+El muchacho dio las gracias y fue hacia la puerta indicada.
+
+Por su parte, el señor de Maurescamp fue de nuevo hacia la verja, salió
+del patio y tomó el camino del pueblo, paseándose en él a pasos cortos.
+
+¡Cosa singular! dentro de una hora iba a jugar su vida en las peores
+condiciones; y aquel pensamiento, por serio que fuese, había sido
+dominado completamente por ese otro. ¿Qué contestaría su mujer?
+
+En realidad, este hombre, de una energía puramente física, no había
+podido resistir a las ansiedades que le habían torturado en silencio
+desde algunos días atrás. Su moral se hallaba afectada por el asombro
+que le causaba aquel odio sombrío, aquella venganza premeditada, sabia,
+implacable, con que era perseguido. Habituado a mirar a las mujeres como
+a juguetes de niño, estaba estupefacto y hasta aterrorizado al encontrar
+en uno de esos seres débiles y despreciables, una profundidad de miras y
+una fuerza de voluntad, contra las cuales todas sus fuerzas personales,
+vigor físico, fortuna, situación social, autoridad de esposo, no tenían
+ninguna salvaguardia y estaban reducidos a la nada.
+
+Tal vez habría pagado mucho en aquel momento de desaliento, por una
+palabra de bondad, de interés, y hasta de compasión, de aquella mujer
+tan despreciada en otro tiempo... Tal vez esperaba encontrarla en
+aquella contestación esperada...
+
+Al cabo de algunos instantes el muchacho reapareció, saliendo del
+castillo, completamente tranquilizado con el desenlace de su primera
+entrevista, con el señor de Maurescamp, ni aun intentó ocultar
+nuevamente el mensaje de que era portador. Pasaba sonriendo y saludando.
+
+--¡Ah!--dijo el barón deteniéndolo--, ¿Tienes una contestación?
+muéstramela. Yo sé de lo que se trata y tal vez tengo algo que añadir.
+
+Poníale al mismo tiempo una moneda de plata en la mano.
+
+Tomó la carta, y como el sobre estaba todavía húmedo no tuvo que
+romperlo, halló dentro el billete de de Sontis que la señora de
+Maurescamp devolvía, habiendo puesto después de las palabras del
+capitán, esta breve contestación:
+
+«Le ruego que no se incomode.»
+
+El señor de Maurescamp, después de leer esto, dobló el billete, púsolo
+en el sobre y lo entregó al muchacho, alejándose en seguida.
+
+
+
+
+XVI
+
+
+Hora y media después, el duelo tenía lugar en el bosque de Mames, y el
+señor de Maurescamp había recibido una herida en medio del pecho.
+
+Creyose por mucho tiempo que no sobreviviría, pues sus pulmones estaban
+atacados. Pero la fuerza de su temperamento lo ha salvado. Su salud se
+mantiene delicada, y su moral parecía igualmente afectada para siempre.
+
+Parece convencido, como la mayor parte de la gente, de que su mujer, en
+lo tocante al capitán de Sontis, no tiene más culpa que haber bebido
+demasiado Sauternes, y haber fumado un habano, cuyo humo la había
+privado de la conciencia de sus actos. Por consiguiente, ha podido vivir
+con ella en términos convenientes y tener también a su respecto cierta
+deferencia resignada y sumisa, muy sorprendente en un hombre muy
+imperioso y dominante.
+
+Es verdad que ha conseguido modificar por completo el temperamento de su
+mujer, y que debe estar muy orgulloso de su obra. Juana no es ya
+romancesca; ya no lee a Tennyson. Después que le mataron a su cómplice
+de idealismo, el ideal ha muerto para ella. Después de haber afectado
+primeramente por un espíritu de ironía vengativa, movimiento y
+sensualismo, ha tomado gusto por su papel y lo desempeña hábilmente.
+
+Fría, satírica, mundana furiosa, en extremo coqueta, indiferente a todo,
+parece ser que después de la muerte de su madre, su único sentimiento
+digno y elevado, es el que la conduce tres veces por semana, cerca del
+lecho de una anciana paralítica que ha vuelto al estado de la infancia;
+la condesa de Lerne.
+
+Nada más añadiremos sobre Juana Berengére de Latour-Mesnil, baronesa de
+Maurescamp. Ha cesado de interesarnos, como probablemente sucederá al
+lector, desde que su atroz contestación al billete de de Sontis nos
+demostró que el ángel habíase convertido en un demonio.
+
+El final de esta historia, asaz verídica, es que, en el mundo moral, no
+nacen monstruos: Dios no los cría; pero los hombres sí, y muchos. Esto
+es lo que no deben olvidar las madres.
+
+FIN
+
+
+
+
+
+End of Project Gutenberg's Historia de una parisiense, by Octave Feuillet
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DE UNA PARISIENSE ***
+
+***** This file should be named 27100-8.txt or 27100-8.zip *****
+This and all associated files of various formats will be found in:
+ http://www.gutenberg.org/2/7/1/0/27100/
+
+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at DP Europe (http://dp.rastko.net)
+
+
+Updated editions will replace the previous one--the old editions
+will be renamed.
+
+Creating the works from public domain print editions means that no
+one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
+(and you!) can copy and distribute it in the United States without
+permission and without paying copyright royalties. Special rules,
+set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to
+copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to
+protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project
+Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
+charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you
+do not charge anything for copies of this eBook, complying with the
+rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose
+such as creation of derivative works, reports, performances and
+research. They may be modified and printed and given away--you may do
+practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is
+subject to the trademark license, especially commercial
+redistribution.
+
+
+
+*** START: FULL LICENSE ***
+
+THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
+PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK
+
+To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free
+distribution of electronic works, by using or distributing this work
+(or any other work associated in any way with the phrase "Project
+Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project
+Gutenberg-tm License (available with this file or online at
+http://gutenberg.org/license).
+
+
+Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm
+electronic works
+
+1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm
+electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to
+and accept all the terms of this license and intellectual property
+(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all
+the terms of this agreement, you must cease using and return or destroy
+all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your possession.
+If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project
+Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the
+terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or
+entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.
+
+1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
+used on or associated in any way with an electronic work by people who
+agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
+things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
+even without complying with the full terms of this agreement. See
+paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
+individual work is in the public domain in the United States and you are
+located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
+copying, distributing, performing, displaying or creating derivative
+works based on the work as long as all references to Project Gutenberg
+are removed. Of course, we hope that you will support the Project
+Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by
+freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of
+this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with
+the work. You can easily comply with the terms of this agreement by
+keeping this work in the same format with its attached full Project
+Gutenberg-tm License when you share it without charge with others.
+
+1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern
+what you can do with this work. Copyright laws in most countries are in
+a constant state of change. If you are outside the United States, check
+the laws of your country in addition to the terms of this agreement
+before downloading, copying, displaying, performing, distributing or
+creating derivative works based on this work or any other Project
+Gutenberg-tm work. The Foundation makes no representations concerning
+the copyright status of any work in any country outside the United
+States.
+
+1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg:
+
+1.E.1. The following sentence, with active links to, or other immediate
+access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently
+whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the
+phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project
+Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed,
+copied or distributed:
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived
+from the public domain (does not contain a notice indicating that it is
+posted with permission of the copyright holder), the work can be copied
+and distributed to anyone in the United States without paying any fees
+or charges. If you are redistributing or providing access to a work
+with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the
+work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1
+through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the
+Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or
+1.E.9.
+
+1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted
+with the permission of the copyright holder, your use and distribution
+must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional
+terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked
+to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the
+permission of the copyright holder found at the beginning of this work.
+
+1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm
+License terms from this work, or any files containing a part of this
+work or any other work associated with Project Gutenberg-tm.
+
+1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
+electronic work, or any part of this electronic work, without
+prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with
+active links or immediate access to the full terms of the Project
+Gutenberg-tm License.
+
+1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary,
+compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any
+word processing or hypertext form. However, if you provide access to or
+distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than
+"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version
+posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org),
+you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a
+copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon
+request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other
+form. Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm
+License as specified in paragraph 1.E.1.
+
+1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
+performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works
+unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.
+
+1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing
+access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works provided
+that
+
+- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
+ the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
+ you already use to calculate your applicable taxes. The fee is
+ owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he
+ has agreed to donate royalties under this paragraph to the
+ Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments
+ must be paid within 60 days following each date on which you
+ prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax
+ returns. Royalty payments should be clearly marked as such and
+ sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the
+ address specified in Section 4, "Information about donations to
+ the Project Gutenberg Literary Archive Foundation."
+
+- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
+ you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
+ does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
+ License. You must require such a user to return or
+ destroy all copies of the works possessed in a physical medium
+ and discontinue all use of and all access to other copies of
+ Project Gutenberg-tm works.
+
+- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any
+ money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
+ electronic work is discovered and reported to you within 90 days
+ of receipt of the work.
+
+- You comply with all other terms of this agreement for free
+ distribution of Project Gutenberg-tm works.
+
+1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm
+electronic work or group of works on different terms than are set
+forth in this agreement, you must obtain permission in writing from
+both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael
+Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the
+Foundation as set forth in Section 3 below.
+
+1.F.
+
+1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
+effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
+public domain works in creating the Project Gutenberg-tm
+collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic
+works, and the medium on which they may be stored, may contain
+"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or
+corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual
+property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a
+computer virus, or computer codes that damage or cannot be read by
+your equipment.
+
+1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right
+of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project
+Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project
+Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all
+liability to you for damages, costs and expenses, including legal
+fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT
+LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE
+PROVIDED IN PARAGRAPH F3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE
+TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE
+LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR
+INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH
+DAMAGE.
+
+1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a
+defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can
+receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a
+written explanation to the person you received the work from. If you
+received the work on a physical medium, you must return the medium with
+your written explanation. The person or entity that provided you with
+the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a
+refund. If you received the work electronically, the person or entity
+providing it to you may choose to give you a second opportunity to
+receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy
+is also defective, you may demand a refund in writing without further
+opportunities to fix the problem.
+
+1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
+in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER
+WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
+WARRANTIES OF MERCHANTIBILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
+
+1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
+warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
+If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
+law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
+interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
+the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
+provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
+
+1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
+trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
+providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance
+with this agreement, and any volunteers associated with the production,
+promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
+harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
+that arise directly or indirectly from any of the following which you do
+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at http://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit http://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ http://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
diff --git a/27100-8.zip b/27100-8.zip
new file mode 100644
index 0000000..8d91d99
--- /dev/null
+++ b/27100-8.zip
Binary files differ
diff --git a/27100-h.zip b/27100-h.zip
new file mode 100644
index 0000000..c029c55
--- /dev/null
+++ b/27100-h.zip
Binary files differ
diff --git a/27100-h/27100-h.htm b/27100-h/27100-h.htm
new file mode 100644
index 0000000..bfcd173
--- /dev/null
+++ b/27100-h/27100-h.htm
@@ -0,0 +1,4092 @@
+<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Strict//EN"
+ "http://www.w3.org/TR/xhtml1/DTD/xhtml1-strict.dtd">
+
+<html xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml" lang="es" xml:lang="es">
+ <head>
+ <meta http-equiv="Content-Type" content="text/html;charset=iso-8859-1" />
+ <title>
+ The Project Gutenberg eBook of
+Historia de una parisiense, por Octavio Feuillet.
+ </title>
+ <style type="text/css">
+/*<![CDATA[ XML blockout */
+<!--
+ p { margin-top: .5em;
+ text-align: justify;
+ margin-bottom: .5em;
+ text-indent: 2%;
+ }
+ .r {text-align: right;
+ margin-right:25%;
+ }
+ h1 {font-size:300%;text-align: center;
+ clear: both;
+ }
+ h2 {text-align: center;
+ clear: both;
+ }
+ h3 {margin-top:15%;
+ text-align: center;
+ clear: both;
+ }
+ .top5 {margin-top: 5%;}
+ .top15 {margin-top: 15%;}
+ hr.full { width: 100%;
+ margin-top: 5%;
+ margin-bottom: 5%;
+ border: solid black;
+ height: 5px; }
+ table {margin-left: auto; margin-right: auto;}
+ body{margin-left: 10%;
+ margin-right: 10%;
+ background:#fdfdfd;
+ color:black;
+ font-family: "Times New Roman", serif;
+ font-size: large;
+ }
+ .un {text-decoration: underline;
+ }
+ a:link {background-color: #ffffff; color: blue; text-decoration: none; }
+ link {background-color: #ffffff; color: blue; text-decoration: none; }
+ a:visited {background-color: #ffffff; color: blue; text-decoration: none; }
+ a:hover {background-color: #ffffff; color: red; text-decoration:underline; }
+ img {border: none;}
+ .image {text-align: center;
+ text-indent: 0%;margin:10% auto 10% auto;
+ }
+ .c {text-align: center;
+ text-indent: 0%;
+ }
+ // -->
+ /* XML end ]]>*/
+ </style>
+ </head>
+<body>
+
+
+<pre>
+
+The Project Gutenberg EBook of Historia de una parisiense, by Octave Feuillet
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: Historia de una parisiense
+
+Author: Octave Feuillet
+
+Release Date: October 30, 2008 [EBook #27100]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DE UNA PARISIENSE ***
+
+
+
+
+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at DP Europe (http://dp.rastko.net)
+
+
+
+
+
+
+</pre>
+
+<hr class="full" />
+
+<p class="c un top15">BIBLIOTECA de LA NACIÓN</p>
+
+<h3 class="top5">OCTAVIO FEUILLET</h3>
+
+<h2>HISTORIA</h2>
+
+<h3 class="top5">DE</h3>
+
+<h1>UNA PARISIENSE</h1>
+
+<p class="c">&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;</p>
+
+<p class="c">TRADUCCIÓN DE D. V. DE M.</p>
+
+<p class="image"><img src="images/001.png" alt="imagen no disponible" /></p>
+
+<p class="c">BUENOS AIRES 1919</p>
+
+<p class="c">Derechos reservados.</p>
+
+<p class="c">Imp. de LA NACIÓN.&mdash;Buenos Aires</p>
+
+
+<table summary="toc" cellpadding="0" cellspacing="0"
+style="border:dotted silver 4px;padding:3%;
+margin:15% auto 15% auto;">
+<tr><td align="center"><a href="#I"><b>Capítulos: I, </b></a>
+<a href="#II"><b>II, </b></a>
+<a href="#III"><b>III, </b></a>
+<a href="#IV"><b>IV, </b></a>
+<a href="#V"><b>V, </b></a>
+<a href="#VI"><b>VI, </b></a>
+<a href="#VII"><b>VII, </b></a>
+<a href="#VIII"><b>VIII, </b></a>
+<a href="#IX"><b>IX, </b></a>
+<a href="#X"><b>X, </b></a>
+<a href="#XI"><b>XI, </b></a>
+<a href="#XII"><b>XII, </b></a>
+<a href="#XIII"><b>XIII, </b></a>
+<a href="#XIV"><b>XIV, </b></a>
+<a href="#XV"><b>XV, </b></a>
+<a href="#XVI"><b>XVI</b></a>
+</td></tr>
+</table>
+
+
+<h3><a name="I" id="I"></a>I</h3>
+
+
+<p>Sería excesivo pretender que todas las jóvenes casaderas son unos
+ángeles; pero hay ángeles entre las jóvenes casaderas. Esto no es una
+rareza, y, lo que parece más extraño, es que quizá en París es menos
+raro que en otra parte. La razón es sencilla. En ese gran invernáculo
+parisiense, las virtudes y los vicios, lo mismo que los genios, se
+desarrollan con una especie de exuberancia y alcanzan el más alto grado
+de perfección y refinamiento. En ninguna parte del mundo se aspiran más
+acres venenos ni más suaves perfumes. En ninguna otra parte, tampoco,
+la mujer, cuando es bella, puede serlo más: ni cuando es buena, puede
+ser más buena.</p>
+
+<p>Se sabe que la marquesa de Latour-Mesnil, aunque había sido de las más
+bellas y de las mejores, no por eso había sido feliz con su marido. No
+porque fuera un mal hombre, pero le gustaba divertirse, y no se divertía
+con su mujer. Por consiguiente, la había abandonado en extremo: ella
+había llorado mucho en secreto, sin que él se hubiese apercibido ni
+preocupado; después había muerto, dejando a la marquesa la impresión de
+que era ella quien había quebrado su existencia. Como tenía un alma
+tierna y modesta, fue bastante buena para culparse a sí misma, por la
+insuficiencia de sus méritos, y queriendo evitar a su hija un destino
+semejante al suyo, puso todo su empeño en hacer de ella una persona
+eminentemente distinguida, y tan capaz como puede serlo una mujer, de
+mantener el amor en el matrimonio. Esta clase de educaciones exquisitas
+son en París, como en otras partes, el consuelo de muchas viudas cuyos
+maridos viven, sin embargo.</p>
+
+<p>La señorita Juana Berengére de Latour-Mesnil había recibido felizmente
+de la naturaleza todos los dones que podían favorecer la ambición de una
+madre. Su espíritu naturalmente predispuesto y activo, prestose
+maravillosamente desde la infancia a recibir el delicado cultivo
+maternal. Después, maestros selectos y cuidadosamente vigilados,
+acabaron de iniciarla en las nociones, gustos y conocimientos que hacen
+el ornato intelectual de una mujer. En cuanto a la educación moral, su
+madre fue su único maestro, quien por su solo contacto y la pureza de su
+propia inspiración, hizo de ella una criatura tan sana como ella misma.</p>
+
+<p>A los méritos que acabamos de indicar, la señorita de Latour-Mesnil
+había tenido el talento de añadir otro, de cuya influencia no es dado a
+la naturaleza humana libertarse: era extremadamente linda; tenía el
+talle y la gracia de una ninfa, con una fisonomía un poco selvática y
+pudores de niña. Su superioridad, de la que se daba alguna cuenta, la
+turbaba; sentíase a la vez orgullosa y tímida. En sus conversaciones a
+solas con su madre, era expansiva, entusiasta, y hasta un poco
+charlatana: en público permanecía inmóvil y silenciosa, como una bella
+flor; pero sus magníficos ojos hablaban por ella.</p>
+
+<p>Después de haber llevado a cabo con ayuda de Dios aquella obra
+encantadora, la marquesa habría deseado descansar, y ciertamente que
+tenía derecho a hacerlo. Pero el descanso no se hizo para las madres, y
+la marquesa no tardó en verse agitada por un estado febril que
+comprenderán muchas de nuestras lectoras. Juana Berengére, había
+cumplido ya diez y nueve años y tenía que buscarle un marido. Es ésta,
+sin contradicción, una hora solemne para las madres. Que se sientan muy
+conturbadas no nos extraña; extrañaríamos que no lo estuvieran aún más.
+Pero si alguna madre debió sentir en aquellos momentos críticos mortales
+angustias, es aquella que, como la señora de Latour-Mesnil, había tenido
+la virtud de educar bien a su hija; aquella en que, modelando con sus
+manos puras a aquella joven había conseguido pulir, purificar y
+espiritualizar sus instintos. Esa madre tiene que decirse, que una
+criatura así dirigida y tan perfecta, está separada de ciertos hombres
+que frecuentan nuestras calles y aún nuestros salones, por un abismo
+intelectual y moral tan profundo como el que la separa de un negro de
+Zululand. Tiene indispensablemente que decirse, que entregar a su hija
+a uno de esos hombres, es entregarla a la peor de las alianzas, y
+degradar indignamente su propia obra. Su responsabilidad, en semejante
+materia, es tanto más pesada, cuanto que las jóvenes francesas, con
+nuestras costumbres, se hallan completamente imposibilitadas para tomar
+una parte seria en la elección de un marido.</p>
+
+<p>Con pocas excepciones, ellas aman desde un principio candorosamente, a
+aquel que le designan por esposo, porque lo adornan con todas las buenas
+cualidades que desean.</p>
+
+<p>Era, pues, con demasiada razón que la señora Latour-Mesnil se preocupaba
+de casar bien a su hija. Pero lo que una mujer honesta y espiritual como
+ella, entendía por casar bien a su hija, sería difícil concebirlo, si no
+se viese todos los días que las experiencias personales más dolorosas,
+el amor maternal más verdadero, el espíritu más delicado y aun la
+piedad más acendrada, no bastan para enseñar a una madre la diferencia
+que existe entre un bello casamiento y uno bueno. Puede al mismo tiempo
+hacerse lo uno y lo otro y es seguramente lo mejor; pero hay que
+cuidarse mucho, porque sucede con frecuencia que un bello casamiento es
+todo lo contrario de un buen casamiento, porque deslumbra y por
+consiguiente enceguece.</p>
+
+<p>Un bello casamiento para una joven que, como la señorita Latour-Mesnil,
+debía llevar quinientos mil francos de dote, constituye tres o cuatro
+millones. Verdaderamente, parece que una mujer puede ser feliz con
+menos. Pero en fin, confesarase que es difícil rehusar cuatro millones
+cuando se ofrecen. Así, pues, en 1870 el barón Maurescamp ofreció seis o
+siete a la señorita Latour-Mesnil por intermedio de una amiga que había
+sido su querida, pero que era una buena mujer.</p>
+
+<p>La señora Latour-Mesnil contestó con la dignidad conveniente, que la
+proposición la lisonjeaba, y que sólo pedía algunos días para
+reflexionar y tomar informes. Pero así que la embajadora hubo salido,
+salió corriendo en busca de su hija, la estrechó contra su corazón y se
+echó a llorar.</p>
+
+<p>&mdash;¿Un marido, entonces?&mdash;dijo Juana, fijando en su madre su mirada de
+fuego.</p>
+
+<p>La madre hizo un gesto afirmativo.</p>
+
+<p>&mdash;¿Quién es ese señor?&mdash;replicó Juana.</p>
+
+<p>&mdash;El señor de Maurescamp...; mira, hijita mía, ésta es demasiada
+felicidad...</p>
+
+<p>Habituada a creer a su madre infalible y viéndola tan feliz, la señorita
+Juana no tardó en serlo también, y las dos pobres criaturas mezclaron
+por largo rato sus besos y sus lágrimas.</p>
+
+<p>Durante los ocho días que se siguieron y que la señora Latour-Mesnil
+creyó consagrar a una investigación minuciosa sobre la persona de
+Maurescamp, su verdadera ocupación no fue otra que la de cerrar los ojos
+y los oídos, para que no la despertasen de su sueño. Recibió, además, de
+su familia y amigos tan entusiastas felicitaciones con motivo de tan
+magnífica alianza, y vio tantos celos y enojos en los ojos de las otras
+madres rivales, que tuvo suficiente motivo para fortificarse en su
+determinación. El señor de Maurescamp fue, pues, aceptado.</p>
+
+<p>Otros matrimonios más ridículos se hacen; por ejemplo, aquéllos que se
+arreglan en una entrevista única en un palco de la Opera, entre dos
+desconocidos que después se conocerán demasiado. Al menos, la señora
+Latour-Mesnil y su hija habían encontrado muchas veces en los salones al
+señor de Maurescamp; no era de sus íntimos, pero le habían visto aquí y
+allá, en el teatro, en el bosque: sabían cómo se llamaba, y conocían sus
+caballos. Esto era algo.</p>
+
+<p>Por otra parte, el señor de Maurescamp no dejaba de presentar ciertos
+rasgos especiales. Era un hombre de unos treinta años que llevaba con
+cierto brillo la vida parisiense. Sus títulos eran herencia de su
+abuelo, general bajo el primer imperio, y su fortuna, de su padre, quien
+la había adquirido honradamente en la industria. Él mismo, ocupaba,
+gracias a su título, algunas agradables canonjías en las altas
+sociedades financieras. Hijo único y millonario, había sido muy engreído
+por su madre, sus criados, sus amigos, y sus queridas. Su confianza en
+sí mismo, su suficiencia, su gran fortuna, imponían a las gentes, y aun
+había algunos que lo admiraban. Le escuchaban en sus reuniones con
+cierto respeto. Hastiado, escéptico, satírico, frío y altanero para con
+todo lo que no era práctico; profundamente ignorante, a más, hablaba con
+voz ronca y alta, con autoridad y preponderancia. Tenía formadas sobre
+las cosas de este mundo, y particularmente sobre la mujer a quien
+despreciaba, algunas ideas bastante mediocres, que erigía en principios
+y sistemas, solo porque tenían el honor de pertenecerle: «Yo tengo por
+principio... Entra en mis principios... Tengo por sistema... He aquí mi
+sistema...» Estas fórmulas aparecían a cada momento en sus labios. Si
+hubiese nacido pobre, no hubiera sido sino un hombro como cualquier
+otro: rico, era un necio.</p>
+
+<p>La elección que este personaje había hecho de la señora de
+Latour-Mesnil, puede sorprender a primera vista. Primeramente, era un
+acto de gran vanidad, y también un cálculo. Se hablaba en la alta
+sociedad de la señorita Latour-Mesnil como de una joven completa.
+Habituado a no rehusarse nada, y a ser el primero en todo, pareciole
+glorioso adornar su sombrero con aquella flor rara. A más de eso, tenía
+por principio que el verdadero medio para no ser desgraciado en el
+matrimonio, era el de unirse a una joven perfectamente educada. El
+principio no era malo en sí. Pero lo que ignoraba Maurescamp; era que
+para arrancar una de esas plantas selectas del invernáculo materno, y
+trasplantarla con éxito al terreno de los casados, hay que ser un
+horticultor de primer orden.</p>
+
+<p>Físicamente era el señor de Maurescamp un grande y bello joven, de color
+un poco encendido y de una elegancia un poco pesada. Fuerte como un
+toro, parecía deseoso de aumentar indefinidamente sus fuerzas; por la
+mañana ejercitábase en el balancín, tiraba las armas, bañábase dos veces
+al día con agua helada, y desarrollaba orgulloso dentro de un ancho
+gabán su busto suizo.</p>
+
+<p>Tal era el hombre a quien la señora de Latour-Mesnil juzgó digno de
+confiarle el ángel que tenía por hija. Es verdad que tenía una excusa,
+que es la de todas las madres en casos análogos: sentíase un poco
+enamorada de su futuro yerno, y sumamente agradecida por la distinción
+que había hecho con su hija; parecíale en extremo inteligente y
+espiritual, puesto que había sabido apreciar su inteligencia; y
+juzgábale honrado y delicado por haber preferido su belleza y sus
+cualidades, a otras ventajas más positivas.</p>
+
+<p>En cuanto a Juana, ya lo hemos dicho, se hallaba dispuesta a aceptar
+ciegamente la elección hecha por su madre. Por otra parte, como todas
+las jóvenes preparábase a enriquecer con sus dotes personales al primer
+hombre a quien le permitiesen amar, a adorarle con su propia poesía, a
+reflejar en él su belleza moral, y transfigurarle, en fin, con la pureza
+de su brillo.</p>
+
+<p>Hay que convenir también, en que así que el señor de Maurescamp hubo
+sido admitido a hacerle la corte, su actitud, sus procederes y lenguaje,
+respondieron pasablemente a la idea que una joven puede formarse de un
+hombre enamorado y amable. Todos los pretendientes que tienen mundo y
+una bolsa bien llena, se parecen poco más o menos. Los bombones, los
+ramos y las alhajas los adornan con suficiente poesía. A más, los menos
+romancescos conocen por instinto que en ciertas ocasiones hay que hacer
+un cierto gasto de idealismo, y no es raro el ver a algunos hombres
+exaltarse poéticamente delante de su prometida, por la primera y última
+vez en su vida, como cuando se les habla de un modo especial a los
+niños y a los perritos, cuando se quiere atraerlos.</p>
+
+<p>Esta faz de ilusión y de encantamiento se prolongó para Juana, desde la
+magnificencia del canastillo hasta los dulces esplendores del matrimonio
+religioso. En aquel día supremo, arrodillada ante el altar mayor de
+Santa Clotilde, bajo el resplandor estelario de los cirios en medio del
+grupo de flores que la rodeaban, la mano en la mano del esposo, el
+corazón desbordando de piadoso reconocimiento y de amor dichoso, Juana
+de Berengére alcanzó al cielo.</p>
+
+<p>No es temerario asegurar que después de esas horas encantadas el
+matrimonio no es sino una decepción para las tres cuartas partes de las
+mujeres. Pero la palabra decepción es bien débil para expresar lo que
+experimentará un alma y una inteligencia culta y delicada, en la
+intimidad de un hombre vulgar...</p>
+
+<p>Sería difícil formular convenientemente cómo juzgaba a la mujer el
+señor de Maurescamp. Habrase dicho lo bastante, y aún demasiado, dejando
+entender que para él el amor no era otra cosa que el deseo, la virtud de
+la mujer el deseo satisfecho.</p>
+
+<p>El señor de Maurescamp se equivocaba de fecha: habría podido tener razón
+para sus teorías en aquella época en que el hombre y la mujer apenas se
+diferenciaban de las bestias. Olvidaba torpemente que una joven
+parisiense, esmeradamente educada, no dejaba seguramente de ser una
+mujer, pero que había dejado absolutamente de ser una bestia. Si vuelve
+a ser una salvaje, lo que no carece de ejemplos, es su marido quien la
+habrá impulsado.</p>
+
+
+
+<h3><a name="II" id="II"></a>II</h3>
+
+
+<p>Desde los primeros días ya hubo en aquel joven menaje un ligero tinte de
+frialdad de una y otra parte. En ella era la amargura de hallar en el
+amor y la pasión, tanta diferencia con lo que se había imaginado; en él,
+el disgusto de un hombre bello que no se siente apreciado. Sin embargo,
+la señora de Maurescamp, a pesar del caos que se agitaba en su espíritu,
+mostrábase ante su madre y ante el público con esa frente serena e
+impasible que sorprende siempre en las jóvenes, recién casadas, y que
+atestiguan el poder del disimulo en la mujer. La organización de su
+nueva vida en su gran hotel de la Avenida de Alma, el aturdimiento de
+las fiestas que saludaron su enlace, el brillo de su tren de casa, de
+sus equipajes y vestidos, todo la ayudó, sin duda, porque al fin era
+mujer, a pasar sin reflexionar mucho, los primeros tiempos de su unión.</p>
+
+<p>Pero los goces del lujo y de la vida material, a más de que no eran
+absolutamente nuevos para la joven, son de aquellos que cansan más
+pronto. Por otra parte, había vivido con su madre en una región más
+elevada, para que pudiera contentarse con las banalidades de una
+existencia mundana, y en medio de aquel torbellino sentíase invadida a
+cada instante por la nostalgia de las alturas. El sueño más halagüeño de
+su juventud había sido el de continuar con su esposo en la más tierna y
+ardiente unión de las almas, la especie de vida ideal en que su madre la
+había iniciado participando con ella de sus lecturas favoritas, sus
+pensamientos y reflexiones sobre todas las cosas, sus creencias, y
+finalmente, sus entusiasmos ante los grandes espectáculos de la
+naturaleza o las bellas obras del genio.</p>
+
+<p>Puede juzgarse cómo aceptaría el caballero de Maurescamp semejante
+comunidad.</p>
+
+<p>Aquella vida ideal tan saludable para todos, tan necesaria a la mujer,
+rehusósela a su esposa, no solamente por ignorancia y torpeza, sino
+también por sistema. A este respecto tenía igualmente su principio, y
+era: que el espíritu romanesco es la verdadera y única causa de la
+perdición de las mujeres. Por consiguiente, consideraba que todo lo que
+puede exaltarles la imaginación, la poesía, la música, el arte bajo
+todas las formas, y aun la religión, no debe permitírsele sino en
+pequeñas dosis. Más de una vez intentó la joven interesarlo en lo que a
+ella le interesaba. Poseía una bella voz, y le cantaba los aires que
+más le gustaban, pero así que su canto expresaba un poco de pasión:</p>
+
+<p>&mdash;¡No! ¡No!&mdash;exclamaba su marido burlándose&mdash;, ¡menos alma, querida, o
+me desmayo!</p>
+
+<p>Gustaba ella de los poetas y romancistas ingleses: elogiábale a
+Tennyson, a quien adoraba y empezaba a traducirle un pasaje.
+Inmediatamente el señor de Maurescamp, con el mismo tono de burla,
+poníase a dar gritos de condenado y a dar golpes sobre el piano para no
+oír. Así era como pretendía hacerla perder el gusto por la poesía, sin
+pensar que arriesgaba más bien disgustarla de la prosa. En el teatro, en
+las exposiciones, en los viajes, las mismas burlas y las mismas sátiras
+frías a propósito de todo lo que despertaba en su mujer una emoción un
+poco viva.</p>
+
+<p>Madama de Maurescamp tomó, pues, poco a poco la habitud de
+reconcentrarse en todo aquello que da precio a la vida de todo ser
+delicado y generoso. No viendo aparecer las llamas, su marido creyó
+extinguido el incendio, y se glorificó por ello.</p>
+
+<p>&mdash;Todos estos diablillos de mujeres&mdash;decía a sus amigos del círculo&mdash;,
+viven siempre en las nubes, y eso acaba mal He tomado la mía pequeñita,
+y he soplado sobre todas esas estupideces de romanticismo... Ahora está
+tranquila, y yo también... ¡Oh! ¡Dios mío! Es necesario que una mujer se
+mueva, que camine, que recorra las tiendas, que vaya con sus amigos a
+los lunchs, que monte a caballo, que cace; ésta es la vida de la
+mujer... Así no tiene tiempo para pensar. ¡Esto es perfecto! En tanto
+que si se queda en un rincón a soñar con Chopín o Tennyson... ¡Bah!
+Estáis perdidos... Este es mi sistema.</p>
+
+<p>Era imposible que la mezquindad de semejante sistema y la carencia
+intelectual de su marido, pudiesen escapar a una inteligencia tan
+activa como la de la señora Maurescamp. No fue mucho tiempo víctima de
+sus aires de suficiencia y maneras autoritarias. No siempre conocen los
+hombres a sus mujeres, pero las mujeres conocen siempre a sus maridos.
+No había pasado un año cuando ya habían desaparecido todas las
+ilusiones: y la señora de Maurescamp veíase obligada a reconocer que
+estaba ligada para siempre a un hombre de sentimientos bajos y de
+inteligencia nula, sintiendo a más con horror que despreciaba a su
+marido.</p>
+
+<p>Mucho mérito tiene una mujer cuando apercibida de tales miserias,
+permanece siendo amable y sumisa esposa. La señora de Maurescamp tuvo
+ese mérito; pero para tenerlo viose obligada muchas veces a acordarse de
+que era cristiana, es decir, que pertenecía a una religión que ama las
+pruebas y el sacrificio.</p>
+
+<p>No por eso dejó de ser feliz ante un acontecimiento muy previsto que
+tuvo lugar dos años después de su casamiento, y que prometiéndole un
+grato consuelo, asegurábale en su hogar una independencia y una soledad
+relativas. El nacimiento de un hijo vino pronto a darle el único goce
+puro que experimentara desde el día de su enlace: única felicidad, en
+efecto, que realizan en el matrimonio los goces prometidos.</p>
+
+<p>Como se comprende, ella quiso criar a su hijo; llenaba aquel deber con
+tanto más placer, cuanto que le permitía ganar tiempo y prolongar
+respecto de su marido una situación con la que se avenía perfectamente.
+Pero llegó al fin el momento en que el niño debía ser despechado. Fue
+por ese tiempo que el señor de Maurescamp tuvo una noche la sorpresa de
+ver a su mujer bajar al comedor con su cabeza adornada a la Tito;
+habíase hecho cortar sus magníficos cabellos con el pretexto de que se
+le caían, y esto, no era cierto; pero esperaba que aquel pequeño
+sacrificio, afeándola, le evitaría otros más penosos. Había contado sin
+la huéspeda. Su esposo halló, por el contrario, que aquel adorno de
+soldadito, le sentaba muy bien dándole cierto aire original. La pobre
+mujer no sacó sus gastos y se resignó a dejarse crecer el cabello
+nuevamente.</p>
+
+<p>Sin embargo, la libertad a que aspiraba en el secreto de su corazón
+debía venirle, por decirlo así, de sí misma, y del lado por donde menos
+la esperaba.</p>
+
+<p>Una criatura tan noble y tan atractiva como ella, debía inspirar, así
+como sentir, la más profunda, ardiente y duradera de las pasiones: era
+digna de ocupar un lugar entre los amantes inmortales a quienes la
+historia y la leyenda han consagrado sus páginas imperecederas.</p>
+
+<p>El amor de Maurescamp, sin embargo, no contenía ningún elemento durable:
+era, para emplear una expresión de actualidad, un amor naturalista, y
+los amores naturalistas, aunque no se parecen a la rosa, tienen, sin
+embargo, su efímera duración. Decíase, y así lo dejaba comprender a sus
+amigos, que se había casado con una estatua, bastante agradable a la
+vista, pero cuya frialdad habría desanimado al mismo Pigmalión.</p>
+
+<p>Decía esto en términos menos honestos, tomando sus comparaciones de la
+historia natural con preferencia a la mitología. La verdad es que el
+señor de Maurescamp, que era sumamente celoso, no estaba disgustado de
+una circunstancia que creía ser una garantía para su hogar. En una
+palabra, disgustado al verse desairado, fastidiado de los escrúpulos y
+objeciones que se le oponían sin cesar, y ocupado, a más, por otro lado
+más agradablemente, retirose a su tienda definitivamente, de donde su
+mujer ni aun intentó sacarle.</p>
+
+
+
+<h3><a name="III" id="III"></a>III</h3>
+
+
+<p>Sería un error creer que porque una mujer renuncie al amor de su marido
+en particular, deje por eso de amar en general. Después de los primeros
+desencantos de una unión desigual, la mujer se repone del choque y se
+reconcentra. Continúa su sueño interrumpido, reforma su ideal alterado
+por un momento; y dícese, no sin razón, que es imposible que el mundo se
+ocupe tanto del amor, por nada; que no es posible que este gran
+sentimiento que llena la fábula y la historia, cantado por los poetas,
+glorificado por todas las artes, eterna ocupación de los hombres y de
+los dioses, no sea en realidad más que una quimera, y una quimera
+desagradable a más. No puede persuadirse de que tales homenajes sean
+consagrados a una divinidad vulgar, que tan magníficos altares se
+levanten de siglos en siglos a un ídolo de barro. El amor sigue siendo,
+por consiguiente, a pesar de todo y por todo, la principal ocupación del
+pensamiento, y la perpetua obsesión del corazón. Sabe que existe, que
+otros lo han conocido, y se resigna difícilmente a vivir y morir sin
+conocerlo ella también.</p>
+
+<p>Es seguramente un peligro para una mujer, el conservar y nutrir, después
+de las decepciones del matrimonio, el ideal de un amor desconocido; pero
+hay un peligro aún mayor para ella, y es perderlo.</p>
+
+<p>Por esa época, madama de Maurescamp se ligó con una estrecha amistad con
+madama de Hermany, dos años mayor que ella. La amistad es la tendencia
+natural de una mujer honesta, que quiere seguir siéndolo, y que siente
+el vacío de su corazón. Por mucho que se vanagloriase de su
+independencia conquistada, Juana de Maurescamp sólo tenía veinticuatro
+años, y su misma rectitud la hacía mirar con horror la larga perspectiva
+de soledad y abandono que se extendía ante ella. Ni su madre, a quien
+ocultaba su pena por temor de que viera en ello un reproche, ni su hijo,
+demasiado niño para poderla ocupar mucho tiempo, ni su fe desvirtuada
+por la indiferencia irónica de la gente, nada era bastante a su inmensa
+necesidad de confianza, expansión y sostén. Abandonose, pues, con todo
+el ardor de su alma, un poco exaltada, a aquel sentimiento que creyó le
+sirviese desconsuelo y a la vez de salvaguardia.</p>
+
+<p>La señora de Hermany, a quien honraba con su amistad, era entonces,
+como lo es todavía, una mujer sumamente seductora. Pertenecía a la
+variedad rara y exquisita de las rubias trágicas; sin ser muy alta,
+imponía por la perfección de su belleza, por el brillo extraño de sus
+ojos de un azul sombrío, por el royo de inteligencia de su frente ancha
+y pura; tenía en los extremos de su boca un pliegue misterioso, que
+parecía formado por un amargo desdén. Decíase que había sido muy
+desgraciada, y una cierta conformidad en su destino la ligaba con la
+señora de Maurescamp. Habíanla casado como a ella, con una ligereza
+culpable, y como ella también llegado, aunque por distinto camino, a ese
+divorcio convencional, tan frecuente en los matrimonios de la alta
+sociedad. Habíase casado con su primo Hermany, joven de un físico
+agradable, pero, con la costumbre y los vicios de un truhán. Se repetía
+que no solamente había continuado su vida de soltero sino que se la
+había hecho participar a su mujer, ya sea por una especie de malignidad
+perversa, bastante a la moda, ya simplemente por ignorancia. Participaba
+con él de las fiestas del mundo de contrabando, de las partidas de
+jóvenes, de las carreras, de los almuerzos en los restaurants. Contábase
+que en uno de estos almuerzos al cual asistía un príncipe extranjero,
+ofendida la joven al fin por el lenguaje que se tenía en su presencia,
+había abofeteado a uno de los convidados; algunos pretendían que había
+sido a su mismo marido, otros que al mismo príncipe. De cualquier modo,
+desde aquel incidente, que hubiese o no recibido la famosa cachetada, el
+señor Hermany había sido invitado a considerarse como viudo. No lo
+sintió mucho, porque su mujer, en quien no podía desconocer la más
+humillante superioridad, le inspiraba tanto temor, que muchas veces se
+embriagaba para darse valor al presentarse delante de ella.</p>
+
+<p>Esta leyenda, que era casi una historia, era conocida de la señora de
+Maurescamp, y ella prestábale gustosa todo aquello que pudiese hacer más
+interesante el papel de la señora Hermany. Representábasela joven y
+bella, sumergida en aquella sociedad infame, de la que la veía salir
+indignada y sin mancha, y se gozaba en colocar sobre su frente la
+aureola de las jóvenes mártires del cristianismo.</p>
+
+<p>Lisonjeada y agradecida por aquel culto bondadoso, retribuíale la señora
+de Hermany su afecto con menos entusiasmo, pero con más sinceridad. Muy
+espiritual, instruida, algo artista, era muy capaz de apreciar los
+méritos de su amiga, y de competir con ella.</p>
+
+<p>Pronto estuvo al cabo de todos sus secretos, y Juana creyó conocer los
+suyos. Sus existencias estaban ligadas íntimamente. Visitaban juntas y
+juntas recorrían las tiendas; tenían el mismo palco en la ópera
+francesa; iban juntas a los cursos de la Sorbona, y cuando llegó el
+verano, las dos se establecieron en Deauville, en el mismo pueblo.</p>
+
+<p>Fue allí donde acaeció un acontecimiento que debía dejar un recuerdo
+profundo en el alma de la señora de Maurescamp.</p>
+
+<p>Aunque conduciéndose muy bien las dos graciosas amigas, vivían en el
+gran mundo y eran muy rodeadas. Tan linda pareja, como decía la señora
+de Hermany, no podía dejar de llamar la atención de los admiradores.</p>
+
+<p>Los aficionados al baile, de París, poblaban la costa, desde Trouville
+hasta Cabourg. A más, los señores de Maurescamp y de Hermany, con la
+deferencia de todos los maridos, tenían buen cuidado de llevarles
+algunos amigos todos los sábados por la noche, por si acaso.</p>
+
+<p>Los homenajes de todos aquellos dilettantes eran acogidos sin cortedad
+ni familiaridad, con la seguridad tranquila y risueña que caracteriza a
+las mujeres de la sociedad que son honestas, y también a las que no lo
+son.</p>
+
+<p>Por la noche tenían su conciliábulo antes de acostarse, y pasaban en
+revista burlesca a todos los pretendientes del día: llamaban ellas a eso
+la matanza de los inocentes, y algunas veces, la cacería de las
+antorchas. La señora Hermany era en esta ejecución nocturna,
+verdaderamente feroz. Entre los que trataba más mal, figuraba un joven
+llamado Salville, a quien llamaba el bello Salville, y que era, según
+decía, el más estúpido director del cotillón que jamás hubiese conocido.
+A la señora de Maurescamp, menos amarga, le parecía bello, y buen
+muchacho, sobre lo cual, la señora de Hermany le reprochaba, riendo, su
+gusto de pensionista y lavandera, por los mosquitos. En cuanto a ella,
+si no estuviese, por muchas razones, desencantada de los enamorados, no
+podría amar sino a un hombre maduro; y en seguida hacía de este hombre
+maduro a quien ella habría amado, un retrato severo y magistral, que
+desgraciadamente no se parecía a nadie.</p>
+
+<p>Una noche, a fines de agosto, Juana habíase retirado a su habitación
+para escribir a su madre antes de acostarse. Era más de la una de la
+noche cuando terminó su correspondencia. La noche estaba tormentosa, y
+al acercarse a una ventana, vio los relámpagos que recorrían el
+horizonte, y rozaban silenciosamente el mar. Por intervalos, truenos
+lejanos, semejantes al mugido del león en los desiertos de África,
+mezclábanse a la fiesta. Ella sabía que madama de Hermany adoraba estas
+grandes escenas dramáticas de la Naturaleza, y creyéndola aún
+levantada, pues se había dicho que ella también escribiría hasta tarde,
+bajó al piso inferior y llamó suavemente a la puerta. No recibiendo
+respuesta, la creyó dormida; entonces, tuvo la idea de bajar al piso
+bajo, para ver mejor a través de las grandes ventanas de la baranda, el
+espectáculo de la tempestad sobre el Océano. Cuando abrió la puerta del
+salón, con su candelero en la mano, entrevió en la media obscuridad, dos
+formas humanas que se levantaron violentamente; dio un grito de temor
+que contuvo inmediatamente al reconocer a la señora de Hermany, quien
+adelantándose le tomó violentamente de los puños, diciéndole vivamente:</p>
+
+<p>&mdash;¡Silencio!</p>
+
+<p>En seguida, volviéndose hacia un joven que permanecía en medio del salón
+en una actitud bastante embarazosa:</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, vete&mdash;le dijo.</p>
+
+<p>El joven saludó y salió por la puerta del salón; era el bello Salville.</p>
+
+<p>La señora de Maurescamp, en extremo admirada de aquel doble
+descubrimiento, dejó caer la bujía, que se apagó; después de algunos
+segundos de inmóvil estupor, dejose caer sobre un diván que tenía cerca
+y cubriéndose el rostro con las dos manos, púsose a sollozar.</p>
+
+<p>La señora de Hermany, yendo y viniendo por el salón a obscuras, en el
+desorden de una bacante, detúvose al fin delante de Juana:</p>
+
+<p>&mdash;¿Creía que era una santa?&mdash;dijo.</p>
+
+<p>&mdash;Sí&mdash;contestó sencillamente Juana.</p>
+
+<p>La señora de Hermany, encogiéndose de hombros, dio todavía algunos
+pasos. Después, volviéndose bruscamente:</p>
+
+<p>&mdash;¿Cómo habéis podido creer eso?&mdash;volvió a decir&mdash;. ¿Cómo es que habéis
+podido pensar que saliese ilesa de esos cenagales donde el miserable de
+mi marido me ha lanzado?</p>
+
+<p>Juana no contestaba, ahogada por los sollozos.</p>
+
+<p>&mdash;¿Sufres, hija mía?</p>
+
+<p>&mdash;Mucho.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, ven, entonces, a respirar el aire libre, ven.</p>
+
+<p>Y tomándola de la mano, la levantó con alguna violencia y la llevó
+fuera. Hízola sentar a algunos pasos de la baranda, sobre el terrazo, y
+permaneció de pie, recostada sobre una de las columnillas que sostenía
+la galería. Miraba a la mar sobre la que continuaban pasando algunas
+luces intermitentes.</p>
+
+<p>Después de un largo silencio, alzó la voz nuevamente:</p>
+
+<p>&mdash;Eres una loca, querida Juana&mdash;dijo&mdash;, eres una loca, como yo lo he
+sido, como lo somos todas en el principio de la vida. Mi marido, después
+de todo, me ha hecho un servicio sin quererlo; me ha libertado de mis
+pañales, y aliviado de mis excesos de idealismo. La verdad es, querida
+mía, que todas somos ridículamente educadas... Esas educaciones etéreas
+falsean nuestro entendimiento... Lo cierto es que no hay nada en la
+tierra, ni en el cielo, mucho lo temo, que pueda responder a la idea que
+nos hemos formado de la felicidad... Nos educan como a espíritus puros,
+y en realidad no somos más que mujeres... hijas de Eva... nada, nada
+más. Nos vemos obligadas a descender o a morir, sin haber vivido...
+Quien quiera hacer de ángel, hace de estúpida, ¿sabes? ¡Ah! ¡Mi Dios!
+Nadie empezó a vivir con un corazón más puro que yo, os lo aseguro, ni
+con ilusiones más generosas, ni más elevadas creencias... Pues bien, yo
+he reconocido, un poco antes que otras, gracias a mi honrado marido, que
+todo eso era sin objeto, sin aplicación, ni realidad... que nadie me
+comprendía... que hablaba una lengua desconocida en nuestro planeta...
+que yo era la única de mi especie, en una palabra. He tenido que
+resignarme a elegir, aceptar los únicos placeres de que este mundo
+dispone...; después de haber soñado con amores extraordinarios, he
+tenido que contentarme con un vulgar..., pero, no hay otros, porque hay
+que responder a nuestro destino, y el destino de una mujer es amar y ser
+amada... ¡Esto es todo, querida!</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué quieres? Soy un ángel caído... y trato de arrastraros en mi
+caída... ¿No es verdad? ¿No es ése vuestro pensamiento?... Así lo leo en
+vuestros grandes ojos, a cada relámpago que pasa...; A más de esto, la
+decoración está ahí. Ese cielo y ese mar ardiente... y yo aquí, con el
+cabello en desorden y presentando mi frente a la tempestad... Muy
+poético, ¿no es verdad? De todos modos, soy bien miserable al deciros
+tales cosas; siempre hay tiempo para aprender.</p>
+
+<p>&mdash;¿Por qué me lo decís?&mdash;preguntó Juana, que durante aquel extraño
+discurso había recobrado alguna calma.</p>
+
+<p>&mdash;¿Acaso lo sé yo?&mdash;dijo la señora de Hermany&mdash;. ¡Ah! ¡gracias a Dios ya
+llueve!</p>
+
+<p>Bajó rápidamente dos o tres escalones de la gradería, y expuso su cabeza
+a la lluvia, que empezaba a caer con fuerza, recogiendo las gruesas
+gotas en sus manos y refrescándose con ellas la frente.</p>
+
+<p>&mdash;Os ruego, Luisa, que entréis&mdash;dijo con dulzura Juana.</p>
+
+<p>Subió lentamente y parándose delante de su amiga:</p>
+
+<p>&mdash;Tendremos que separarnos&mdash;dijo con tono breve y altanero.</p>
+
+<p>&mdash;¿Por qué?&mdash;dijo Juana&mdash;, yo no tengo la pretensión de reformar el
+mundo... lo único que os pido es que no me habléis nunca de vuestros
+amores ni de los míos. Sobre todo lo demás, nos entenderemos
+perfectamente... Nuestra amistad será para mí un gran recurso, y creo
+que la mía podrá seros útil.</p>
+
+<p>La señora de Hermany la estrechó apasionadamente contra su pecho, y
+besándola:</p>
+
+<p>&mdash;Gracias&mdash;le dijo.</p>
+
+<p>Volviéronse ambas a sus habitaciones; y dos horas después, cuando, el
+día empezaba a aclarar, Juana estaba todavía sentada a los pies de su
+lecho con las mejillas húmedas y la mirada fija en el espacio.</p>
+
+
+
+<h3><a name="IV" id="IV"></a>IV</h3>
+
+
+<p>Nada conmueve más nuestro ser moral como el descubrimiento de las
+debilidades de aquellos que personificaban para nosotros lo bueno y lo
+digno; sean ellos nuestros padres, nuestros amigos o nuestros maestros.
+Cuando cesamos de estimar a los que habíamos consagrado nuestra
+estimación y respeto, nos sentimos impulsados a dudar de las mismas
+virtudes que antes admirábamos. Los falsos ídolos nos hacen dudar hasta
+de la misma religión.</p>
+
+<p>Esta fue la razón especiosa y muy humana que hizo que la señora de
+Maurescamp, no quedándole duda de la perversidad de los sentimientos de
+su amiga, cayese en desalientos tan afligentes como peligrosos. De un
+carácter demasiado elevado para romper ruidosamente con aquélla con
+quien había tenido tan estrecha amistad, tanto en privado como en
+público, no por eso, dejó de conocer que aquella amistad había pasado.
+La aureola esplendorosa que había colocado sobre su frente, habíase
+extinguido para siempre, y extinguiéndose en el barro, como las luces de
+los fuegos artificiales. Habríale perdonado un amor menos culpable, que
+hubiese sido disculpado por su objeto; habríale perdonado Petrarca,
+Dante, Goethe, pero no le perdonaba al bello Salville. No le perdonaba
+su afectación hipócrita en llenarle de ridículo, y, sobre todo, no le
+perdonaba que hubiese intentado desmoralizarla, exponiéndola con un
+orgullo de demonio, su teoría perversa, y tanto menos la perdonaba,
+cuanto que sentía que había casi logrado su objeto, y que poco a poco el
+veneno iba infiltrándose en sus venas.</p>
+
+<p>En efecto, bajo la impresión de aquel nuevo desencanto, Juana de
+Maurescamp frecuentó la sociedad, desde entonces, con menos ilusiones y
+optimismo que antes. Observó con ojos más experimentados lo que pasaba a
+su alrededor; muchos comentarios que había tenido por calumnias,
+pareciéronle verosímiles; y muchas relaciones que juzgara inocentes,
+fuéronle sospechosas. Habiendo creído ver en el mundo más virtudes que
+las que hay en realidad, empezaba a no creer en ninguna. Preguntábase si
+en efecto no sería única en la especie, como se lo había dicho la señora
+de Hermany, y si, sus sentimientos e ideas sobre la vida, y, sobre todo,
+sobre el amor, no eran solamente el resultado de una educación
+artificial y de una imaginación falseada por las utopías de los poetas;
+y, finalmente, si el placer, tal cual era, no era mejor que nada.</p>
+
+<p>Es un espectáculo tierno y conmovedor el que presenta una joven honesta,
+que ha llegado a una época de la vida mundana, casi inevitable, luchando
+en su agonía, y expuesta a caer de un momento a otro, de un exceso de
+idealismo, a un exceso de realidades.</p>
+
+<p>A más de los filósofos, hay siempre un buen número de curiosos
+dispuestos a seguir con interés está especie de pequeños dramas. El
+mundo está lleno de gente que no se ocupa en otra cosa, que esperan
+también que les llegue su turno, y que se ingenian en precipitar el
+desenlace. Uno de los más desdeñosos de la especie, era entonces el
+vizconde de Monthélin, muy conocido en la alta sociedad parisiense. M.
+de Monthélin amaba exclusivamente el amor, y con ello tenía ya un título
+para con las damas. No jugaba, ni fumaba, ni iba al círculo. Cuando,
+después de comer, todos los hombres se reunían para fumar, él se quedaba
+con las señoras. Con esto conseguía grandes ventajas, de las que abusaba
+gustoso. No era ya joven, pero era elegante, buen decidor, con aire
+caballeresco y un corazón que era una verdadera cloaca de corrupción. Su
+ya larga existencia la tenía consagrada a husmear los matrimonios en
+desgracia, y acabar con ellos. Era su especialidad. Dos o tres duelos,
+uno de ellos con el conde Jacobo de Lerne, que habíale llamado el
+tiburón de los salones, habían puesto el colmo a su reputación.</p>
+
+<p>Desde el invierno que siguió a la estadía de las dos amigas en Douville,
+no quedó duda de que el señor de Monthélin miraba a la señora de
+Maurescamp como una presa ya casi segura. Viósele estrechar su amistad
+con su marido, al mismo tiempo que estrechaba el círculo de sus
+operaciones alrededor de Juana. Sus visitas a la hora del crepúsculo
+fueron cada vez más frecuentes; arreglose de modo de poderla encontrar
+por las mañanas en el bosque, y presentábase regularmente en su palco el
+viernes en la Opera y los martes en los Franceses.</p>
+
+<p>En su profunda enervación moral y en su aislamiento desesperado, Juana,
+casi sin defenderse, dejábase arrastrar por esa fascinación que ejerce
+casi siempre sobre las de su sexo, la insistente persecución de un
+hombre.</p>
+
+<p>Sentíase poco a poco presa de vértigos de las continuadas y sabias
+evoluciones que el señor de Monthélin describía en torno suyo. Empezó a
+concederle esos pequeños favores, que son casi siempre el preludio del
+completo abandono. Es así como fue tomando la costumbre de informarle de
+las visitas que pensaba hacer, de las casas donde podría hallarla; y
+hasta le indicaba las horas en que la encontraría sola en su casa; en
+los bailes, como él no bailaba, le reservaba algunos bailes sentados, es
+decir, las ocasiones a solas, tras del abanico, bajo la sombra de un
+cortinado o de una palmera en el invernáculo. Estos manejos, a falta de
+otros, causábanle una turbación que la entretenía; la emoción del
+peligro, que agitaba sus nervios, hacíale creer en una pasión. En una
+palabra, la desgraciada y noble Juana se hallaba en vísperas de la caída
+más vulgar, cuando un tercer personaje intervino en el escenario.</p>
+
+<p>Era una mujer, una anciana, la condesa de Lerne; madre de Jacobo de
+Lerne, que había sido herido en duelo, algunos años antes, por el señor
+de Monthélin.</p>
+
+<p>La señora de Lerne había sido siempre una mujer sin principios, pero sin
+malevolencia, aunque muy espiritual. Tenía el buen sentido de no haberse
+hecho mogigata, después de haber sido una coqueta. Su indulgencia por
+las debilidades por que ella también había pasado, su buen humor, sus
+buenos consejos, y su situación de familia y de fortuna, valíanle, a
+pesar de los recuerdos todavía vivos de su juventud, la simpatía
+general. Su salón era muy buscado; allí se reunían los hombres más
+distinguidos en la política, la literatura y las artes. Agregaba algunas
+jóvenes bellezas, como para adornar el paisaje. Juana de Maurescamp, con
+su elegante hermosura, y tímida superioridad, era uno de los encantos de
+aquel salón modelo. La vieja condesa prodigábale todo género de
+atenciones y lisonjas para atraerla y retenerla. Dos razones tenía para
+obrar así; la primera, muy confesable, era aumentar el brillo de sus
+reuniones; la segunda, menos cristiana, hacer de ella la querida de su
+hijo.</p>
+
+<p>Hacía siete u ocho años que había perdido a su hijo mayor, Guy de
+Lerne; el segundo, Jacobo, salía de Saint-Cyr al tiempo de la muerte de
+su hermano. Viendo a su madre sola, dio su dimisión para vivir a su
+lado. Era un joven muy bien dotado, que si hubiese querido dar impulso a
+sus dotes naturales, habría llegado a ser un hombre de talento. Pintaba
+acuarelas muy agradables, pero sobre todo era excelente músico, y
+algunas de sus composiciones, valses, «berceuses» y sinfonías eran de un
+mérito superior. Pero sea indolencia natural, sea el desaliento de ver
+interrumpida su carrera, no era otra cosa que un simple dilettante, y
+para complemento, se había convertido en un mal sujeto. Excepto en casa
+de su madre, donde el deber lo retenía, poco se le veía en la buena
+sociedad, donde nada se divertía, y sí mucho en la mala, donde parecía
+gozar inmensamente. La señora de Lerne había intentado casarle en los
+primeros tiempos, hay que hacerle esta justicia; pero se había
+manifestado tan recalcitrante sobre aquel artículo, que había variado de
+pronto sobre sus ideas de una unión honorable que lo sacase cuando menos
+de sus malas compañías.</p>
+
+<p>Hacía tiempo que había echado los ojos para tan laudable destino, sobre
+Juana de Maurescamp, cuyo desastre conyugal no había escapado a su vieja
+experiencia. Sin entrar al respecto con su hijo en explicaciones
+malsanas, trató siempre que pudo de ponerle ante sus ojos a aquella
+seductora criatura, sin descuidar ninguna ocasión de revelar sus bellas
+cualidades. Pero Jacobo, aunque evidentemente impresionado de la extrema
+belleza de Juana y de su distinguida inteligencia, no había manifestado
+sino un interés distraído. Fue entonces cuando la condesa, que vigilaba
+atentamente a la joven, viéndola a punto de caer en los lazos de
+Monthélin, resolvió dar un golpe teatral, tanto en el interés de su hijo
+cuanto por odio hacia el hombre que había podido matarle.</p>
+
+<p>Escribió una mañana a Juana, diciéndole que iría a verla, salvo
+contraorden, a las tres de la tarde, porque tenía que confiarle algo muy
+importante y agradable. Juana, algo intrigada con aquel misterio, la
+esperó a la hora indicada. Viola entrar en su gabinete con un sirviente
+portador de una de esas casillas de mimbre, adornada con cordones,
+franjas y borlas, que se usan ahora para los perros. La condesa llevaba
+maternalmente entre sus brazos a un pequeño perrillo de pelo largo y
+sedoso, una verdadera miniatura de faldero blanco y rojo, que decía ser
+originario de Méjico y que era admirado y codiciado por todos sus
+conocedores.</p>
+
+<p>&mdash;Mi muy querida&mdash;dijo&mdash;, me habéis dicho que estabais enamorada de
+Toby. Permitidme que os lo regale.</p>
+
+<p>La señora de Maurescamp exclamó:</p>
+
+<p>&mdash;Pero, ¡es posible!</p>
+
+<p>&mdash;Hace mucho tiempo que me preguntaba qué es lo que podría hacer para
+agradecer a una joven tan amable y encantadora como vos, su bondad y
+fidelidad para con una amiga anciana... Es una cosa tan rara... Estoy
+tan agradecida, ¡tan agradecida! Al fin he hallado algo que pueda
+agradaros, y soy feliz, podéis creerlo.</p>
+
+<p>Juana no recordaba muy bien la ocasión en que había manifestado su
+entusiasmo por <i>Toby</i>, pero, no por esto, dejaba de apreciar el
+sacrificio que se le hacía.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah, señora, querida señora!&mdash;dijo toda confundida&mdash;. ¿Pero, cómo
+podré aceptar un animal tan lindo, tan gracioso, tan extraordinario?
+¡Pero qué privación! ¡oh Dios mío! ¡y esa casilla tan preciosa!</p>
+
+<p>No, no es posible... y para acabar la frase, Juana saltó al cuello de la
+condesa de Lerne, cosa que hizo aullar a <i>Toby</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Ven, amor mío&mdash;dijo Juana tomándolo en sus brazos y cubriéndolo de
+caricias.</p>
+
+<p>Sentáronse, y la señora condesa, contestando a las preguntas repetidas
+de Juana, diole instrucciones sobre el modo de cuidarlo, alimentarlo, y
+hasta de medicamentar a <i>Toby</i>.</p>
+
+<p>En seguida se informó de la salud de Maurescamp, añadiendo:</p>
+
+<p>&mdash;No sé por qué os lo pregunto, no hay sino mirarlo... su salud es
+admirable. ¡Es un hombre magnífico... magnífico! Da gusto ver un hombre
+así...</p>
+
+<p>&mdash;¿Y vuestro hijo?&mdash;preguntó Juana&mdash;. ¿Cómo está?</p>
+
+<p>&mdash;¿Mi hijo?... ¡Ah! él es otra cosa... delicado de naturaleza... ya
+sabéis, artista, pero en fin, ¡sino fuera más que eso!</p>
+
+<p>&mdash;Pero, ¿es un buen hijo?&mdash;dijo tímidamente Juana.</p>
+
+<p>&mdash;Ciertamente, es un buen hijo; en cuanto a esto, sí, es un buen hijo,
+no hay duda. Y, decidme, queridita, ¿estaréis libre mañana? Es mi
+miércoles... ¿Queréis venir a comer con nosotros? Os encontraréis con
+vuestra amiga la señora de Hermany.</p>
+
+<p>&mdash;Con mucho gusto... Creo que el señor de Maurescamp no tiene ningún
+compromiso.</p>
+
+<p>&mdash;Perfectamente, entonces... Pues bien, cuento con vosotros.</p>
+
+<p>Levantose la señora de Lerne como para retirarse, pero antes quiso
+despedirse de <i>Toby</i> y Juana volvió a manifestarle sus agradecimientos.
+Al fin la palabra que esperaba la señora de Lerne salió de sus labios:</p>
+
+<p>&mdash;¡Dios mío! ¿qué podré hacer yo a mi vez que pueda seros agradable?</p>
+
+<p>La condesa volviose bruscamente hacia ella y mirándola con su amable
+sonrisa de vieja:</p>
+
+<p>&mdash;Casad a mi hijo&mdash;díjola.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah! en cuanto a eso&mdash;contestó alegremente la señora de Maurescamp&mdash;,
+es una empresa de que no me siento capaz.</p>
+
+<p>&mdash;¿Por qué, pues?&mdash;repuso en el mismo tono la condesa&mdash;. Por el
+contrario, yo os considero capaz para todo.</p>
+
+<p>Juana abrió, sin contestarle, sus grandes ojos interrogadores.</p>
+
+<p>&mdash;Yo estoy verdaderamente convencida de que mi hijo aceptaría gustoso la
+mujer que le designarais.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, ¿qué ocurrencia, mi querida señora?&mdash;continuó Juana, mirándola
+siempre con la misma sorpresa.</p>
+
+<p>&mdash;No me chanceo... Y si tuvieseis una hermana que se os pareciese,
+sería asunto concluido.</p>
+
+<p>&mdash;Os aseguro&mdash;dijo Juana&mdash;, qué no os comprendo... Vuestro hijo apenas
+me conoce.</p>
+
+<p>&mdash;Perdón... os pido mil perdones; mi hijo os conoce perfectamente... es
+muy observador... Muy perspicaz... Sé perfectamente que os aprecia
+mucho... No tengo más que decir sobre eso... Pero estoy segura de que,
+en cuanto a esta cuestión del matrimonio, tendríais grande influencia
+sobre él... Y si le propusieseis, supongo, a una joven, una de vuestras
+amigas... pues bien, yo creo que la aceptaría con los ojos vendados, os
+lo aseguro.</p>
+
+<p>&mdash;¡No creo una palabra!&mdash;exclamó Juana.</p>
+
+<p>&mdash;Y yo estoy segura... Ensayad y veréis.</p>
+
+<p>Las dos echáronse a reír.</p>
+
+<p>&mdash;No, seriamente&mdash;replicó la condesa&mdash;, pensad un poco en ello...
+Buscad entre vuestras amigas, entre vuestras conocidas... ¡Ah! me
+haríais un gran servicio.</p>
+
+<p>&mdash;Pero os diré primeramente que vuestro hijo me da mucho miedo.</p>
+
+<p>&mdash;¡Oh!&mdash;exclamó la condesa estupefacta.</p>
+
+<p>&mdash;Positivamente... Tiene un aire tan burlesco... Es tan mordaz, tan
+acerbo... Y en fin...</p>
+
+<p>La joven pareció perpleja.</p>
+
+<p>&mdash;Y a más es un calavera, ¿no es verdad?</p>
+
+<p>&mdash;¡Oh! ¡Dios mío! Yo no sé, yo no tengo que ver con esto.</p>
+
+<p>&mdash;Sí&mdash;dijo la condesa&mdash;, es un calavera, no hay duda, pero como todos
+estos perdidos, tiene un corazón de oro, y a más de todo esto, es
+encantador... ¡Ah! que obra de caridad sería la vuestra, hija mía, si me
+ayudaseis a librarlo de las garras de esa Lucy Marry... porque es Lucy
+Marry ahora, ¿sabíais?</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah!</p>
+
+<p>&mdash;Sí, de la Opera... la que hace de paje... ¡Esto es horrible, horrible!
+Ya veréis eso con vuestro hijo. Mientras tanto, tratad de casar al mío,
+y qué bueno sería eso... y nadie, os lo repito, sino vos, puede hacer
+ese milagro... ¡Adiós, querida hermosa! Volvió a besarla, y ya en la
+puerta, antes de salir, volvió a decirle:</p>
+
+<p>&mdash;Mañana le diréis algo, ¿no?</p>
+
+<p>&mdash;¡Vaya! veré de hacerlo&mdash;dijo Juana.</p>
+
+<p>La condesa se retiró al fin muy contenta de su campaña y no tenía por
+qué no estarlo, pues por la primera vez, desde muchos meses atrás, se
+ocupaba Juana de otro hombre que no fuese Monthélin. Había comprendido
+muy bien lo que la señora de Lerne le había dicho con insinuaciones y
+palabras solapadas, a saber, que tenía en su hijo Jacobo un admirador
+fervoroso. Esto la intrigaba, ¿Cómo? ¿por qué? ¿Qué relación existía
+entre ellos? Nada de esto podía explicarse.</p>
+
+<p>Tendiose en su sillón y trató de recordar las ocasiones en que se había
+encontrado con él, las palabras que le había dicho, su actitud y la
+expresión de su mirada. Era cierto que aquel mocetón, frío, espiritual y
+fastidiado, le había intimidado siempre; sentíase inquieta cuando se le
+acercaba en su salón. Creyó recordar, sin embargo, que siempre la había
+tratado con una cortesía excepcional, dispensándola de las bromas
+burlescas con que gratificaba a las demás mujeres. Halagábala el pensar
+que era respetada por aquel libertino. Trajo a su memoria, aquella bella
+fisonomía cansada y altanera, aquellos ojos penetrantes, sus mejillas
+limpias y sus largos bigotes caídos a lo tártaro. Sonriose a la idea de
+tomar a aquel personaje, terror de las jóvenes, bajo su protección
+maternal; pero acabó por decirse que nunca se atrevería a hacerlo.</p>
+
+<p>Entregada estaba a estas reflexiones, alisando con su blanca mano las
+grandes orejas de <i>Toby</i>, cuando la puerta dio paso a la bella presencia
+y a las patillas azulejas del señor de Monthélin.</p>
+
+<p>El joven <i>Toby</i> que no había visto todavía al tiburón de los salones,
+porque el señor de Monthélin no iba a casa de la señora de Lerne, le
+tomó seguramente por un malhechor, y sin embargo, le demostró que no le
+temía. Bajose de las rodillas de su señora, y se apostó resueltamente
+delante de ella ladrando furiosamente, y aun atacando a su enemigo.</p>
+
+<p>No hay nada que desconcierte tanto a un galanteador de damas, sobre todo
+cuando tiene pretensiones a sus favores como un pequeño incidente de esa
+especie. Juana de Maurescamp, que era tan sagaz como cualquier otra, y
+aun más, no, pudo dejar de reírse del contraste que ofrecía el señor de
+Monthélin con su expresión amable y la inquietud manifiesta que le
+causaba la agresión de <i>Toby</i>. Así fue como <i>Toby</i>, cual si estuviese en
+el complot de la señora de Lerne, contribuyó a su-buen éxito con su
+humilde contingente.</p>
+
+<p>Después de aquel estreno comprendió Monthélin que una escena de amor era
+imposible. Limitose, pues, aquel día a tocar ligera y melancólicamente
+lo concerniente al amor, y resignose a acariciar a <i>Toby</i>, puesto que no
+podía ahogarlo.</p>
+
+
+
+<h3><a name="V" id="V"></a>V</h3>
+
+
+<p>Al día siguiente, al subir al cupé de su marido para ir a casa de Lerne,
+sentíase Juana agitada. Habíale preocupado mucho el traje que llevaría;
+después de muchas reflexiones, decidiose a ponerse un traje austero, en
+armonía con la gravedad del rol que iba a desempeñar aquella noche.</p>
+
+<p>Púsose únicamente un vestido de terciopelo punzó, obscuro. Era lástima
+que sus brazos y hombros quedasen al descubierto en su deslumbrante
+desnudez; la severidad de su actitud sufría una alteración. Pero no
+podía hacerlo de otro modo.</p>
+
+<p>En la mesa fue colocada a la izquierda de Jacobo, que tenía a su derecha
+a la señora de Hermany. Como había acalorado un poco su imaginación
+sobre el culto secreto que le consagraba el joven, no dejó de parece ríe
+al principio que aquel culto era por demás discreto. El señor de Lerne
+apenas le dirigía la palabra, y se consagraba exclusivamente a su vecina
+de la derecha. No teniendo otra cosa en qué ocuparse prestó el oído a su
+conversación; entre otras cosas, oyó que la señora de Hermany le
+reprochaba el poner sobrenombres a todo el mundo.</p>
+
+<p>&mdash;Supongo&mdash;le dijo&mdash;que yo también tendré el mío.</p>
+
+<p>&mdash;Sin duda alguna&mdash;contestó Jacobo.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y cuál?&mdash;preguntó la joven rubia alzando su frente angelical.</p>
+
+<p>&mdash;«¡Agua que duerme!»&mdash;dijo el joven, inclinándose un poco hacia ella.</p>
+
+<p>La señora de Hermany se ruborizó; después, mirándole de frente con aire
+de niña en su primera comunión:</p>
+
+<p>&mdash;¿Y por qué «Agua que duerme»?</p>
+
+<p>&mdash;Por nada... es un nombre indio.</p>
+
+<p>&mdash;Y yo, señor, ¿tengo también un apodo?&mdash;preguntó Juana sonriendo.</p>
+
+<p>&mdash;¿Vos?&mdash;dijo. Fijó en ella la mirada, saludola ligeramente y añadió en
+tono serio:&mdash;¡No!</p>
+
+<p>Viéndola un poco turbada, cambió inmediatamente de conversación,
+hablando de las piezas nuevas, de los museos, de los países extranjeros
+que había visitado, pareciendo hacerle aquellas ligeras observaciones,
+únicamente para tener el gusto de oír sus respuestas, y mirándola con
+aire grave y dulce, como para animarla a contestarle con exactitud.</p>
+
+<p>¡No había duda! Sí, decididamente algo había de extraordinario. En el
+modo de hablarla, escucharla y mirarla, notábase una mezcla indefinible
+de bondad y distinción que parecía reservada únicamente para ella. ¿Cómo
+ella no se había apercibido antes?... ¡Qué singularidad!... Y tanto más
+singular era lo que sucedía, cuanto que ella no era, no, absolutamente
+de aquellas a quienes aprecia un hombre semejante. Pero, al fin, era una
+fineza de su parte, y Juana desde entonces se consagró con todo empeño e
+interés a la tarea de casar a aquel joven que, a pesar de sus malas
+compañías, conservaba todavía algunas buenas cualidades.</p>
+
+<p>Pasó revista inmediatamente en su memoria a todas las jóvenes que
+conocía y que pudieran convenirle, pero en aquel momento no encontró
+ninguna.</p>
+
+<p>Después de la comida, una parte de los convidados pasó a la pieza de
+fumar; el señor de Lerne les seguía, cuando su madre le detuvo.</p>
+
+<p>&mdash;Jacobo&mdash;díjole&mdash;, toca tu último vals a la señora de Maurescamp antes
+que lleguen los demás convidados; no te lo ha oído, y estoy segura de
+que le gustará.</p>
+
+<p>&mdash;Os pido que lo hagáis, señor&mdash;dijo Juana.</p>
+
+<p>El señor de Lerne saludó y sentose al piano. Tocó el vals nuevo y
+algunas otras piezas nuevas que le pidió Juana.</p>
+
+<p>Como sucede casi siempre en tales casos, los convidados, después de
+haber escuchado un rato, retiráronse a conversar cada uno por su lado.
+La señora de Maurescamp quedó sola como dilettante obstinada, cerca del
+piano y de Jacobo, en una de las extremidades del salón.</p>
+
+<p>Cuando el joven hubo terminado una ritornela brillante y paseaba
+distraído sus dedos sobre el teclado, Juana creyó llegado el momento
+fisiológico:</p>
+
+<p>&mdash;¡Qué talento tenéis!&mdash;díjole&mdash;, y a más, pintáis muy bien, según
+dicen.</p>
+
+<p>&mdash;Borroneo un poco...</p>
+
+<p>&mdash;¡Qué cosas tan curiosas hay en este mundo... cosas
+inexplicables!&mdash;articuló la joven como hablándose a sí misma.</p>
+
+<p>&mdash;¿Soy yo, señora, quien os sugiere esa reflexión?</p>
+
+<p>&mdash;Sí, tenéis todos los gustos que pueden detener a un hombre en su
+casa... y vivís... en el círculo...</p>
+
+<p>&mdash;¡Dios, mío! ¡Vaya!&mdash;dijo el señor de Lerne.</p>
+
+<p>&mdash;Señor Jacobo&mdash;replicó Juana, cuyo abanico se agitó violentamente.</p>
+
+<p>&mdash;¿Señora?</p>
+
+<p>&mdash;¿Os voy a parecer muy indiscreta?</p>
+
+<p>&mdash;¡Soy tan indulgente!...</p>
+
+<p>&mdash;Vuestra madre desea veros casado.</p>
+
+<p>&mdash;Me lo figuro, señora.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y vos no lo queréis?</p>
+
+<p>&mdash;No, señora, absolutamente.</p>
+
+<p>&mdash;¿Tenéis alguna razón para ello?</p>
+
+<p>&mdash;Una sola, y es que no conozco una sola que sea digna de mí.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah! ¡Mi Dios!</p>
+
+<p>&mdash;Es decir, perdón...&mdash;replicó Jacobo con la misma gravedad&mdash;: estáis
+vos... pero vos no sois libre... y por otra parte...</p>
+
+<p>&mdash;Por otra parte, ¿qué?&mdash;preguntó la joven, tendiendo el arco de sus
+cejas.</p>
+
+<p>&mdash;Por otra parte... vos, vos misma estáis a punto de caer.</p>
+
+<p>&mdash;¡Pero, señor Jacobo!</p>
+
+<p>&mdash;Excusadme, es mi opinión.</p>
+
+<p>&mdash;¿Por qué?&mdash;continuó Juana.</p>
+
+<p>&mdash;Por que elegís mal vuestros amigos.</p>
+
+<p>&mdash;¿Eso quiere decir, supongo, que hago mal en no elegir al señor Jacobo
+de Lerne?</p>
+
+<p>&mdash;No... de veras... no. Y, sin embargo, tal cual me veis, había nacido
+para comprender y aun para participar de los amores de los ángeles.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah! francamente&mdash;dijo riendo la señora de Maurescamp&mdash;, si he de dar
+crédito a las voces que corren, os halláis muy lejos de los amores de
+los ángeles.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué queréis? Me han desanimado&mdash;dijo el señor de Lerne riendo a su
+vez&mdash;. ¿Me permitís, señora, contaros una historia escandalosa?...</p>
+
+<p>&mdash;Me interesará mucho... pero supongo que tendré que irme a la mitad.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no lo creo. Es una historia que os aclarará muchas... es la de mis
+primeros amores... en que me conduje como un miserable... Pero no
+anticipemos. Tenía, señora, veintiún años, y por extraño que parezca, no
+había amado todavía... Tenía entonces, de las mujeres y del amor, una
+idea extraordinariamente elevada, casi santa. Tenía en mi corazón un
+verdadero tesoro de abnegación, de amor y de respeto, al que no me era
+dado dar una mala colocación. En fin, encontré una mujer a quien amé,
+como ella quería ser amada, y que no amó como ella quiso amarme.
+Pertenecía al mundo más aristocrático. Estaba mal casada, sobre eso no
+hay que decir, y era muy desgraciada, no era joven ya, pero por eso
+mismo la amé más todavía, pues había sufrido mucho... Bella en extremo
+todavía, aunque rubia; y a más de una honestidad timorata que me
+desesperó más de una vez... Porque, en fin, aunque me era sagrada, yo
+tenía veinte años... Pero había que respetarla o alejarme de ella...</p>
+
+<p>Nuestras entrevistas eran raras y cortas. Su marido era celoso y la
+vigilaba de cerca. Podíamos muy bien darnos algunas citas por los medios
+más vulgares. Pero todo lo que era vulgar, todo lo que hubiese podido
+degradar nuestro amor, nos repugnaba igualmente a ambos... Los meses se
+pasaron en este encantamiento y en esa contrariedad. A pesar de sus
+reservas, muy penosas sin duda, que su conciencia me imponía, quizá a
+causa de esa misma reserva, sentíame tan enamorado y tan feliz, como se
+puede serlo en este mundo; sentía la más grande alegría al dar a aquella
+criatura tan querida, toda su felicidad perdida, sin tener ningún
+remordimiento serio, porque lo poco que me concedía, habríaselo
+concedido a un hermano, y sin embargo, ese poco era para mí la más
+suprema voluptuosidad.</p>
+
+<p>En una hermosa noche del mes de octubre, durante las cacerías&mdash;éramos
+vecinos en el campo&mdash;, su marido había ido a pasar veinticuatro horas a
+París... A fuerza de súplicas y de juramentos, pude conseguir que me
+concediese pasar una hora en su habitación...</p>
+
+<p>&mdash;¡Perdón!...&mdash;dijo la señora de Maurescamp, levantándose de su
+asiento&mdash;, ¿si me fuese?</p>
+
+<p>&mdash;No, no, no temáis nada.</p>
+
+<p>&mdash;La habitación estaba en el primer piso y se abría sobre el parque.
+Penetré allí hacia media noche por una ventana un poco alta y de un
+acceso bastante difícil a cuyo alrededor había, lo recuerdo, algunos
+bejucos y jazmines y clemátides que esparcían por la noche un olor
+exquisito, no sé si fue aquel olor un poco capitoso, o la impresión
+nueva para mí de aquella habitación personal... pero debo confesaros que
+aquella noche estaba menos resignado que nunca a los, escrúpulos
+inhumanos que se me oponían... Aquélla fue una escena dolorosa que no
+recuerdo sin avergonzarme...</p>
+
+<p>La pobre mujer acabó por arrojarse a mis pies, con las manos juntas,
+suplicándome que fuese honrado y preguntándome con lágrimas en los ojos,
+si no era feliz, si podría serlo jamás tanto, si podría serlo a expensas
+de su reposo, de su honor y aun de su vida... porque ella no
+sobreviviría a su deshonra... En fin, ella venció. Yo cedí en parte a
+sus lágrimas, en parte a mis propios sentimientos que me decían que no
+podía haber más allá de aquella amistad apasionada e inocente... Ella me
+lo agradeció besándome como loca las manos y yo salí por donde había
+entrado.</p>
+
+<p>Apenas había puesto el pie en la arena del camino cuando me volví para
+enviarle un último beso, murmurando: ¡hasta mañana! Vila a la claridad
+de la luna parada e inmóvil dentro del marco de la ventana, los brazos
+cruzados sobre el pecho, el busto un poco echado hacia atrás. Al envío
+del beso, contestó con un ligero movimiento de hombros; en seguida con
+su bella voz de contralto que tanto adoraba, dejó caer lentamente estas
+palabras: ¡Adiós... imbécil!</p>
+
+<p>Después no he vuelto a verla. Desde aquel momento me cerró su puerta,
+su ventana y su corazón.</p>
+
+<p>La señora de Maurescamp habíale escuchado con extremada atención. Cuando
+hubo concluido, mirole fijamente:</p>
+
+<p>&mdash;¿Y qué consecuencia sacáis de eso?&mdash;díjole.</p>
+
+<p>&mdash;He sacado por consecuencia que las mujeres honestas eran demasiado
+fuertes para mí.</p>
+
+<p>&mdash;A la verdad, señor, que si para justificar vuestro desprecio por
+nuestro afecto no tenéis más motivos que ese recuerdo de vuestra
+juventud...</p>
+
+<p>&mdash;¡Oh, tengo otros!&mdash;dijo el señor de Lerne.</p>
+
+<p>Pronunció esas palabras con un tono tan singular que Juana lo miró, y
+sorprendida quedó de la expresión casi dolorosa que repentinamente había
+contraído su frente y sus labios.</p>
+
+<p>&mdash;¡Tengo recuerdos atroces!&mdash;añadió el joven insistiendo.</p>
+
+<p>Después, con un acento conmovido, añadió:</p>
+
+<p>&mdash;Sois una joven llena de bondad y delicadeza, a quien estimo en
+extremo, pero esos motivos no puedo decirlos, ni a vos misma.</p>
+
+<p>Levantose Juana algo turbada y alzando su tapado:</p>
+
+<p>&mdash;Creo que me comprometo&mdash;dijo risueña.</p>
+
+<p>El señor de Lerne se levantó también inmediatamente diciendo:</p>
+
+<p>&mdash;Perdón por haberos detenido tanto tiempo.</p>
+
+<p>&mdash;¡Pero yo no renuncio!&mdash;dijo ella graciosamente al alejarse.</p>
+
+<p>Él se inclinó sin contestar.</p>
+
+<p>La larga conversación de la señora de Maurescamp y Jacobo, no había
+dejado de despertar la curiosidad más o menos benévola de los invitados
+de la señora de Lerne. Juana se apercibió de ello, y para destruir el
+carácter sospechoso que pudiese tener aquella entrevista, dijo en voz
+alta a la condesa, que pasaba por su lado:</p>
+
+<p>&mdash;¡Ninguna esperanza, señora! ¡He perdido mi tiempo!</p>
+
+<p>La madre de Jacobo, que había observado desde lejos con vivo interés la
+fisonomía de los dos interlocutores, no era de la opinión de Juana.
+Juzgó, por el contrario, que la joven no había perdido su tiempo y que
+todavía había que esperar.</p>
+
+
+
+<h3><a name="VI" id="VI"></a>VI</h3>
+
+
+<p>Se sabe cómo empieza el amor. No se sabe absolutamente de dónde nace la
+simpatía. Es casi imposible darse cuenta de esos lazos delicados y
+complejos que ligan repentinamente dos corazones y dos inteligencias en
+ese sentimiento caprichoso. Aunque el atractivo femenino no sea un
+obstáculo, no es sin embargo indispensable, puesto que la simpatía se
+encuentra con frecuencia entre personas del mismo sexo y que no asusta a
+los cabellos blancos.</p>
+
+<p>El acuerdo súbito que se establece entre dos seres hasta entonces
+desconocidos uno de otro, esa vivacidad de impresiones recíprocas, esa
+buena inteligencia mutua de las miradas, esa facilidad de expansión y
+necesidad de confidencia, ¿en qué secreta relación de ideas, y gustos,
+cualidades o defectos debemos buscar la causa sutil? Ignorámoslo; pero
+ese sentimiento indefinible, ya se habrá comprendido que Juana y Jacobo,
+después de su conversación confidencial, no tardarían en experimentarlo.
+Aunque separados en apariencia por abismos, aquel libertino cansado y
+aquella joven sin mancha se comprendían perfectamente. A pesar de ser
+tan diferentes, sentían que había en el fondo de sus almas algo que les
+disponía a las mismas impresiones, a las mismas apreciaciones de las
+cosas, a las mismas pruebas en la vida, a los mismos goces y a los
+mismos dolores.</p>
+
+<p>Todos encuentran seres simpáticos, son las buenas fortunas de la vida
+mundana; en la movilidad y extensión de las relaciones parisienses, no
+duran con frecuencia más que el espacio de una comida, u otra reunión.
+Gustan uno de otro, llegan a exaltarse, confíanse sus secretos, llegan
+casi hasta a amarse, y no vuelven a verse hasta el año siguiente.</p>
+
+<p>Hay que empezar de nuevo. Pero entre la señora de Maurescamp y Jacobo de
+Lerne no sucedería lo mismo; pertenecían a la misma sociedad y a las
+mismas relaciones, y necesariamente tenían que volver en breve tiempo a
+su conversación suspendida.</p>
+
+<p>A más de eso, el señor de Lerne, después de haber cavilado dos o tres
+días, acabó por decirse que él debía una visita a la señora de
+Maurescamp. ¿Por qué quería ella casarlo? ¿Qué misterio era aquél? En
+todo caso, era una muestra de interés por su persona que lo obligaba a
+una demostración de agradecimiento. Por consiguiente, fue una tarde a
+su casa al azar, a eso de las cinco. Encontrose allí con Monthélin,
+acomodado cerca del fuego. El señor de Monthélin, que tenía ya demasiado
+con la presencia de <i>Toby</i>, se exasperó tanto al ver a de Lerne que
+perdió su sangre fría ordinaria; persistió contra todas las
+conveniencias en prolongar indefinidamente su visita, a tal extremo, que
+de Lerne tuvo que tomar el partido de retirarse el primero, aunque
+hubiese llegado el último. El señor de Monthélin no ganó gran cosa, y la
+excesiva frialdad de Juana, después de la partida de Jacobo, le hizo ver
+que había cometido una imprudencia, y para repararla, se apresuró como
+es casi seguro, a cometer otra.</p>
+
+<p>&mdash;¿Parecéis disgustada conmigo&mdash;dijo sonriendo&mdash;, porque no he cedido el
+lugar al señor de Lerne?</p>
+
+<p>&mdash;Naturalmente&mdash;contestó la joven&mdash;, habíais llegado antes que él, y
+quedaros cuando él se va es daros unos aires de dueño de casa a los que
+nada os ha autorizado, según creo.</p>
+
+<p>&mdash;Es cierto&mdash;contestó&mdash;, os pido mil perdones; pero ya sabéis que el
+sentimiento no razona.</p>
+
+<p>&mdash;Hacéis mal. Después de esto, vuestra posición respecto del señor de
+Lerne después de vuestro duelo, os impone ciertas atenciones
+particulares.</p>
+
+<p>&mdash;Es justo; pero, ¿cómo tener valor para alejarme?</p>
+
+<p>&mdash;A propósito&mdash;interrumpió la señora de Maurescamp&mdash;. ¿Cuál ha sido el
+motivo de este duelo? ¿Puede saberse?</p>
+
+<p>&mdash;¡Oh! nada, habladurías.</p>
+
+<p>&mdash;¿Habladurías? ¿Qué habladurías?</p>
+
+<p>&mdash;Una palabra hiriente que me refirieron.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah! ¿Qué palabra? ¿No queréis decírmela? ¿Preferís que yo la
+adivine?</p>
+
+<p>&mdash;¿Entonces lo sabéis?&mdash;dijo Monthélin.</p>
+
+<p>&mdash;Sí, la sé&mdash;contestó.</p>
+
+<p>&mdash;Qué torpeza, ¿eh?</p>
+
+<p>&mdash;Pero no... no tanto.</p>
+
+<p>&mdash;¿Supongo que no será él quien os la ha dicho, al menos?</p>
+
+<p>&mdash;Es demasiado caballero para hacerlo&mdash;contestó Juana.</p>
+
+<p>Viendo el señor de Monthélin que el torneo de palabras no era en ventaja
+suya, volvió a pedir disculpas y se retiró.</p>
+
+<p>En virtud del proverbio persa: «No te prodigues y te amarán», las
+visitas del conde de Lerne eran en general consideradas por las damas
+como pequeñas fiestas por aquéllas que eran favorecidas. La gracia de su
+persona, su talento, sus habilidades, y aun el tinte un poco vivo de sus
+costumbres, hacíanlo un personaje particularmente interesante. Fue,
+pues, para la señora de Maurescamp una verdadera contrariedad que en su
+primera visita hallase en su casa tan poco atractivo, y sobre todo, que
+se encontrase con Monthélin instalado bajo un pie de intimidad casi
+comprometedor.</p>
+
+<p>Sin darse cuenta de cómo podría explicarse con el señor de Lerne sobre
+un asunto tan delicado, esperó, sin embargo, impaciente el miércoles
+siguiente, esperando encontrarle en la recepción de su madre. Pero al
+llegar a casa de la condesa tuvo el desagrado de saber que Jacobo tenía
+un fuerte dolor de cabeza que le retenía en la cama. Con razón o sin
+ella, creyó ver en esta circunstancia un acto de desdén, o cuando menos
+de mal humor para con ella. El aprecio de aquel joven de una vida tan
+poco ejemplar había llegado a serle repentinamente tan necesario, que la
+idea de dejarle por un tiempo indeterminado bajo una mala impresión, le
+era insoportable. En circunstancias excepcionales era mujer de
+resolución; reunió todo su valor, y tomando aparte a la condesa, le
+dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, querida señora, creo que verdaderamente, he desesperado
+demasiado pronto de poder convencer a vuestro hijo... Anteayer vino a mi
+casa, y como no es muy visitador, creo que tenía algo serio que
+decirme... que quería hablarme del gran asunto del matrimonio.
+Desgraciadamente, yo no estaba sola... Lo siento mucho, sobre todo, si
+un buen pensamiento le hubiese llevado.</p>
+
+<p>&mdash;Nada más probable, hija mía, pero, gracias a Dios, eso no es
+irreparable, si queréis, ¿cuándo podrá encontraros, si llega a desear
+visitaros nuevamente?</p>
+
+<p>&mdash;Si llega a desearlo...&mdash;replicó la señora de Maurescamp arrugando su
+frente en signo de reflexionar...&mdash;Pues bien, veamos... mañana a la
+tarde... después de comer... Justamente... mañana a la tarde no
+salgo...</p>
+
+<p>&mdash;Yo lo informaré, y estad segura de que os adora.</p>
+
+<p>La señora de Maurescamp pasó la mañana del día siguiente arrepentida
+amargamente del paso que había dado; su alma delicada y solitaria le
+reprochaba su avance. Si el señor de Lerne no venía, ¡qué mortificación!
+Si venía, ¿no tendría derecho para creer en una cita? ¿No llegaría a
+figurarse que la cuestión del casamiento no era más que un pretexto para
+encubrir una provocación audaz?</p>
+
+<p>La tarde llegó; después de comer, el señor de Maurescamp jugaba un rato
+con su hijo Roberto en el pequeño salón botón de oro, de su mujer, y en
+seguida iba, como era su costumbre, a fumar un cigarro al <i>boulevard</i>.</p>
+
+<p>Juana continuó ejecutando febrilmente en el piano, una serie de valses
+y mazurcas, mientras que su hijo, vestido de blanco y con cinturón
+punzó, daba saltos con su aya inglesa y <i>Toby</i>. Oyendo abrir la puerta,
+dejó repentinamente de tocar; era un sirviente.</p>
+
+<p>&mdash;¿Recibe la señora condesa?</p>
+
+<p>&mdash;Sí, ¿quién está ahí?</p>
+
+<p>&mdash;El señor conde de Lerne, señora.</p>
+
+<p>&mdash;Hacedle entrar.</p>
+
+<p>Alzó a su hijo y le dio un beso, en seguida, sentose gravemente en un
+sillón teniéndolo en sus brazos como las madonas tienen a su <i>bambino</i>.</p>
+
+<p>Jacobo de Lerne, al entrar, contempló aquel cuadro de santidad, que
+hubiera podido hacerle creer, al menos así se lo figuraba Juana, que las
+circunstancias eran más serias e importantes que lo que podría haberse
+imaginado. Sin embargo, pareció que no se había sorprendido, ni mostrose
+contrariado; púsose a acariciar a Roberto, cual si no lo hubiese llevado
+otro objeto. Después de algunos minutos, la señora de Maurescamp tomó
+el partido de mandarlo a acostar, puesto que no servía para otra cosa.</p>
+
+<p>El niño acababa de salir, cuando una fuerte ráfaga de viento sacudió las
+persianas del salón.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah! ¡Dios mío!&mdash;exclamó Juana&mdash;, ¿oís? es una verdadera tempestad y
+nieva también, ¿verdad?</p>
+
+<p>&mdash;¡Nieva mucho!&mdash;dijo Lerne&mdash;. Es muy agradable estar al lado de vuestro
+fuego, con un tiempo semejante...</p>
+
+<p>&mdash;Cuando os digo&mdash;replicó Juana riendo&mdash;que sois un hombre casero.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah! ¡en eso estamos! Pero, señora, decidme al fin, ¿por qué deseáis
+tanto que me case? Tan, original idea no, puede ser vuestra... Si he
+comprendido bien el otro día, es mi madre quien os la ha sugerido.</p>
+
+<p>&mdash;Sí, ciertamente.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah!&mdash;dijo&mdash;, es mi madre.</p>
+
+<p>Quedose pensativo, después de un instante:</p>
+
+<p>&mdash;Siento&mdash;añadió&mdash;no poder hacer lo que mi madre y vos deseáis, pues ya
+lo he dicho, no quiero casarme.</p>
+
+<p>&mdash;¿Porque no hay en el mundo ninguna mujer digna de vos? Ya es sabido.</p>
+
+<p>&mdash;¡Por Dios, señora, permitidme explicaros...! Vos sabéis que en materia
+de religión las gentes que menos la practican son las más exigentes y
+más austeras. Con nada están satisfechas. Yo, os dicen ellas, si yo
+creyese, ya lo veríais... haría esto y lo otro... en fin, la
+perfección... Pues bien, yo soy lo mismo en materia de casamiento... Lo
+comprendo de tal manera, que creo que nadie es capaz de comprenderlo
+como yo... Esta es la razón por que no me caso.</p>
+
+<p>&mdash;¿Cómo lo comprendéis? Veamos&mdash;dijo la joven en un tono de una ligera
+ironía.</p>
+
+<p>&mdash;Os reiríais de mí, si os lo dijese.</p>
+
+<p>&mdash;Creo que no. Ensayad.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, señora, el matrimonio es para mí el amor por excelencia...
+Puede ser que el amor en el matrimonio sea un sueño, pero es el mejor de
+los sueños, y si alguna vez se realiza, aunque sea a medias, no debe
+haber en el mundo nada más agradable y elevado. Es el único que merezca
+verdaderamente el nombre de amor, porque es el único también al que la
+idea religiosa le da algo de eterno... El divorcio, de que se habla
+tanto este año, me desagrada por eso... Porque le quita al matrimonio el
+sentimiento de lo infinito... Ese sentimiento puede ser una traba para
+las almas vulgares o para los mal casados. Pero imaginaos dos seres que
+se han elegido antes de unirse, que se conocen bien, que se estiman, en
+fin, que se aman, y pensad cuánto debe añadir a su felicidad la
+certidumbre de su duración sin fin. Es un camino encantado el que
+siguen aquellos dos seres. Viendo con arrobamiento que se pierde en los
+horizontes sin límites donde el cielo se confunde con la tierra... ¿Os
+fastidio, señora?</p>
+
+<p>&mdash;No&mdash;dijo Juana.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien&mdash;añadió el señor de Lerne&mdash;, no me imagino una existencia
+más completa que la de esos viajeros, que son al mismo tiempo dos
+amigos. Su ser es doble. Todos sus sentimientos son más vivos, sus
+alegrías mayores; sus penas disminuyen. Si son inteligentes, como
+supongo, llegarán a serlo más. Si son honestos, serán mejores. Por su
+íntimo contacto, por el cambio continuo, por la tierna emulación y el
+deseo mutuo de no desmerecer uno de otro. En estos tiempos de
+perturbaciones por que pasamos, habría soñado más que nunca en una unión
+de una intimidad sin igual entre dos seres igualmente generosos y
+delicados, apoyándose y fortificándose el uno al otro, para conservar a
+la vez el corazón elevado y los gustos puros... Para mantenerse fieles a
+sus antepasados, en cuanto al honor y a los viejos maestros, en cuanto
+al arte y poesía. Para admirar juntos lo que es eternamente bello y
+despreciar lo que no lo es, para refugiarse en las alturas como en un
+arca y hablar allí de todo lo que conmueve el corazón o el pensamiento
+de esta hora de los siglos, ¿Qué más os diré?... para poner en común su
+creencia... o sus dudas. Para pensar alguna vez juntos en Dios, creer,
+buscarlo y llorarlo... ¡Ya veis, señora, que todo esto es puramente
+locura!</p>
+
+<p>La actitud de Juana, mientras escuchaba al señor de Lerne, era
+encantadora; un poco inclinada hacia adelante, mirábale con sus grandes
+ojos admirados, cual si viese surgir ante ella una fuente de delicias, y
+sus labios se entreabrían como para beber en ella.</p>
+
+<p>Guando hubo cesado de hablar, vio a la joven secar furtivamente una
+lágrima que corría por sus mejillas. Turbado él mismo, por un movimiento
+irreflexivo de simpática atracción, le tendió la mano.</p>
+
+<p>Juana retiró suavemente la suya tomando un aire circunspecto.</p>
+
+<p>&mdash;Perdón&mdash;dijo el joven&mdash;, creía que éramos amigos.</p>
+
+<p>&mdash;Todavía no&mdash;articuló ella.</p>
+
+<p>&mdash;¿No tenéis confianza? ¿Parezco yo un hombre que os hace la corte?</p>
+
+<p>&mdash;Cada uno tiene su modo de hacerla&mdash;dijo ella con imperceptible
+sonrisa.</p>
+
+<p>&mdash;Confesad que la mía sería singular.</p>
+
+<p>Púsose a jugar con mano febril con algunos objetos que había sobre la
+mesa; sus ojos se detuvieron en una fotografía del pequeño Roberto;
+tomola y contemplola atentamente.</p>
+
+<p>&mdash;Es lindo mi hijo, ¿no es verdad?</p>
+
+<p>&mdash;¡Precioso! ¿Por qué lo tomasteis en vuestros brazos cuando yo entré?</p>
+
+<p>&mdash;No sé, por casualidad.</p>
+
+<p>&mdash;No, no fue el acaso... Queríaisme decir con ello: Si vienes como
+amigo, enhorabuena; si vienes como enamorado, he aquí mi respuesta.</p>
+
+<p>&mdash;Es verdad... ¿No os parece buena?</p>
+
+<p>&mdash;Ninguna otra puede ser mejor&mdash;replicó Jacobo cuya voz temblaba un
+poco&mdash;; y si algo me admira&mdash;prosiguió con extraña animación&mdash;, es que
+las mujeres, en el momento de caer, no las detenga con más frecuencia el
+recuerdo de sus hijos... ¿Creen ellas que no llegará un día en que sus
+hijos sepan por las habladurías de la gente, su conducta ligera o
+culpable? Y el hombre que no respeta a su madre, ¿qué queréis que
+respete en el mundo? Faltándole el respeto a su madre, todo le falta,
+todo se desmorona... Ya no existe para él el mundo moral... Desde que no
+tiene fe en su madre, no la tiene en nada. Su vida es un desencanto
+eterno, y si las mujeres pudiesen ver lo que pasa en el corazón de un
+hijo desgraciado, en el momento que llega a saber... a sospechar de su
+madre...</p>
+
+<p>El señor de Lerne se detuvo oprimido por un sollozo.</p>
+
+<p>Hizo el movimiento desesperado de un hombre que no puede contener sus
+impresiones, volvió la cabeza y cubrió sus ojos con sus manos.</p>
+
+<p>Juana, como todo el mundo, había oído hablar de la juventud demasiado
+ligera de la condesa de Lerne; y comprendió.</p>
+
+<p>Hubo un momento de penoso silencio. La señora de Maurescamp dejó
+violentamente su sillón y avanzando dos pasos tendió la mano al joven.</p>
+
+<p>Jacobo se levantó de su asiento, sus ojos se encontraron, estrechó con
+fuerza la mano que se le tendía, saludó y salió.</p>
+
+<p>Aquella brusca partida dejó inmóvil por un instante a la señora de
+Maurescamp; dio algunos pasos inciertos por el salón, y en seguida
+dejose caer en un confidente, entregada a la más profunda meditación,
+sosteniendo con la mano su cabeza y enjugando a intervalos las lágrimas
+que caían lentamente de sus ojos. ¿Por qué lloraba? En la turbación en
+que aquella escena la había dejado, no se daba cuenta ella misma de sus
+lágrimas.</p>
+
+<p>El sonido del timbre en el vestíbulo hízola repentinamente contraer sus
+cejas; algunos momentos después la puerta se abrió para dar paso al
+señor de Monthélin.</p>
+
+<p>&mdash;He sabido por el señor de Maurescamp que no salíais hoy y me he
+atrevido...</p>
+
+<p>&mdash;Sois muy amable... Acercaos al fuego, pues.</p>
+
+<p>Una mirada había bastado al señor de Monthélin para conocer que Juana
+había llorado. No era la primera vez que sorprendía un síntoma igual, en
+una mujer abandonada de su marido, y tenía por costumbre, no sin razón,
+augurar de ahí, favorablemente respecto a sus pretensiones.</p>
+
+<p>Justamente en esos momentos, el señor de Maurescamp, desertando del
+cuerpo coreográfico, hacía ostentación de sus relaciones con una amazona
+americana, Diana Grey, cuya aparición en el circo de Invierno había sido
+uno de los acontecimientos de la estación. Desde algunos días se la veía
+conducir alrededor del lago un par de caballos negros, cuya procedencia
+nadie ignoraba. El señor de Monthélin creyó, pues, que aquella
+circunstancia debía tener alguna relación secreta con el estado de
+tristeza en que veía a la señora de Maurescamp.</p>
+
+<p>El sobrenombre grotesco con que Jacobo de Lerne había gratificado al
+señor de Monthélin puede hacer creer al lector que este personaje tenía
+algo de ridículo, pero nada menos que eso. Era, en efecto, un seductor
+muy serio y muy peligroso. Tenía para con las damas el prestigio
+singular de los hombres de buena fortuna; y parecíale menos vergonzoso
+el ser seducida por él que por algún otro. Era bien formado, alto y
+valiente, y sin tener lo que se llama talento, poseía, a fuerza de
+aplicación y gusto por su oficio, una habilidad temible para adivinar
+las ocasiones y aprovecharse de ellas. Sabía mejor que nadie, que hay en
+la vida de las mujeres esas horas de enervación y de presión moral,
+horas, por decirlo así, sin defensa, de las que un hombre de penetración
+y atrevido sabe sacar terribles ventajas. Es así como se explica que
+mujeres distinguidas lleguen a ser algunas veces presa de la más vulgar
+de las galanterías.</p>
+
+<p>El señor de Monthélin, que en su estrategia alrededor de la señora de
+Maurescamp, esperaba hacía mucho tiempo esa hora fatal con una paciencia
+y asiduidad felinas, juzgó que había llegado al fin. Después de algunos
+instantes de conversación banal, a la cual Juana prestaba una atención
+distraída y lánguida, acercó su silla al confidente donde estaba
+recostada y,</p>
+
+<p>&mdash;Apenas me escucháis&mdash;dijo&mdash;. ¿Qué tenéis?</p>
+
+<p>&mdash;Nada.</p>
+
+<p>&mdash;¿Habéis llorado?</p>
+
+<p>&mdash;Puede ser.</p>
+
+<p>&mdash;¿No soy vuestro viejo amigo, para recibir la confidencia de vuestras
+penas?</p>
+
+<p>&mdash;Yo no tengo penas... No sé lo que tengo...</p>
+
+<p>Tomole con firmeza las dos manos acercándose más y mirándola fijamente.</p>
+
+<p>&mdash;¡Pobre hija mía!&mdash;dijo a media voz&mdash;, ¡si supieseis cuánto os amo!</p>
+
+<p>Al mismo tiempo sintió Juana que el brazo de Monthélin rodeaba su
+cintura. Despertose como de un sueño, levantose y rechazándole
+violentamente exclamó:</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah, mi pobre señor! Si supieseis qué mal momento habéis elegido.</p>
+
+<p>No había como equivocarse sobre el acento de su voz y la expresión de su
+semblante, el sentimiento que la animaba era claramente el del desdén
+más frío e implacable. El señor de Monthélin debió convencerse de que
+aquella ocasión habíala olfateado mal. Sólo le quedaba hacer una
+retirada honrosa.</p>
+
+<p>&mdash;Creo&mdash;dijo&mdash;que el señor de Lerne sale de aquí... Vamos ¡él se venga,
+es en buena guerra!</p>
+
+<p>&mdash;Tomó su sombrero, se inclinó profundamente y ganó la puerta.</p>
+
+<p>Juana, al quedarse sola, comprendió por primera vez, el peligro real y
+odioso que había corrido casi inconscientemente. Diose cuenta de que en
+pocos días, tal vez en algunas horas, por desalientos, por indolencia,
+habría llegado a ser, sin amor, sin amistad, sin excusa, la víctima
+inerte y estúpida de aquel cobarde libertino. Comprendió cuan cerca se
+había hallado del borde de aquel abismo y lo lejos que de él se hallaba
+en aquel momento. Díjose que las lágrimas que había derramado eran
+lágrimas de felicidad; y como transportada de alegría, echando hacia
+atrás con sus dos manos su abundante cabellera, murmuró:</p>
+
+<p>&mdash;¡Estoy salvada!</p>
+
+
+
+<h3><a name="VII" id="VII"></a>VII</h3>
+
+
+<p>Es inútil decir a nuestros lectores, y sobre todo a nuestras lectoras,
+que desde aquella tarde, y sin más explicaciones, se estableció una
+amistad regular y de las más estrechas, entre Juana de Maurescamp y
+Jacobo de Lerne.</p>
+
+<p>Juana entró desde entonces en una nueva faz de su vida, llena de
+delicias. Sentíase renacer; volvía a tener ilusiones, creencias, y esos
+impulsos entusiastas que habían encantado su juventud; recobraba sus
+alas. Veía realizado su sueño en aquel sentimiento que la ligaba para
+siempre al señor de Lerne. Sus almas habíanse tocado en un momento
+dado, en puntos tan sensibles y delicados, que habían quedado como
+imantadas. No tardaron en convencerse ambos de que sólo vivían en
+aquellos momentos en que se hallaban juntos. Comprendíalo ella en la
+radiante expresión de Jacobo, así que la veía, en la tierna expresión de
+su voz, en la presión suave y respetuosa de su mano. Veía su empeño en
+encontrarse con ella siempre que podía, sin comprometerla, y estábale
+reconocida, tanto por sus demostraciones como por sus escrúpulos. Notaba
+que sus gustos habían cambiado y que se había hecho mundano para
+complacerla, más que todo, por su lenguaje y maneras reservadas para con
+ella. Jamás una palabra de galantería, pero sí una confianza absoluta y
+la deferencia lisonjera de elevar la conversación cuando se dirigía a
+ella, demostrándole de ese modo tan galante, sin decirle una palabra,
+que con ella no podía hablarse vulgaridades como a las demás, porque
+estaba mucho más arriba de todos y de todas.</p>
+
+<p>Un día supo que había roto sus relaciones con Lucy Marry. Tal noticia,
+la encantó y la alarmó al mismo tiempo. Aquel sacrificio, hecho en honor
+suyo, ¿no la comprometería demasiado? Reprochose tomarle toda su vida,
+cuando ella no podía consagrarle la suya. Para tranquilizar su
+conciencia, resolvió heroicamente volver a impulsarle al matrimonio,
+empleando toda su elocuencia. Recordole en consecuencia, que su misión
+era casarle, que eso para ella era una cuestión de honor.</p>
+
+<p>&mdash;Por otra parte&mdash;añadió&mdash;, cierta tarde me habéis expuesto unas teorías
+sobre el matrimonio, que me parecen muy edificantes; sería lástima que
+tan bello programa no se convirtiese en realidad, alguna vez siquiera en
+la vida.</p>
+
+<p>&mdash;¿Pero no veis que trato de realizarlo con vos?</p>
+
+<p>Ruborizose la joven mirándole con cierta timidez.</p>
+
+<p>&mdash;Supongo que no temeréis nada, tengo a vuestro hijo entre los dos.
+Aunque no lo quisiera, no podría ser sino vuestro amigo, lo demás sería
+deshonrarme ridículamente a vuestros ojos y a los míos. Sería un
+verdadero tartufo... ya veis que es imposible...</p>
+
+<p>&mdash;¡Gracias a Dios! Pero paréceme a mí imposible que la amistad pueda
+únicamente llenar la vida de un hombre. Considerome cruelmente egoísta
+en usurpar vuestra existencia por tan poco.</p>
+
+<p>&mdash;Señora&mdash;contestó alegremente Jacobo&mdash;, no os aflijáis por eso; os
+aseguro que no soy digno de lástima. Tengo algo de místico, y en otros
+tiempos hubiera hecho como algunos jóvenes, que a consecuencia de
+ciertas tempestades de la vida, se encerraban en un claustro o en las
+Tebaidas del Port-Royal. Y por cierto que ellos no encontraban una amiga
+como vos. Os lo digo, seriamente, vos sois para mí, mi refugio y mi
+salvación. Hay todavía en mí un desborde de vida, del que he podido
+tomar mi parte, pero al fin, estoy saciado... Saciado hasta el extremo.
+Sentíame como sumergido en el fango... En una palabra, ansío un ideal
+elevado y aun austero, y lo encuentro en el sentimiento que experimento
+por vos; y este sentimiento, que es el amor, mucho me lo temo, es
+también una religión. Pero podéis estar tranquila, y sobre todo... sed
+feliz. Amadme un poco y no hablemos más de esto. Voy a leeros una página
+de vuestro querido Tennyson, el más casto de los poetas. No puede venir
+más al caso.</p>
+
+<p>Otra noche, algunos meses después, era ella quien tranquilizaba al
+joven. Debía ella partir a la mañana siguiente con su madre y su hijo
+para Dieppe, donde iba a pasar algunos días. El señor de Lerne había ido
+a despedirse. Aunque la separación debía ser corta, no le fue dado dejar
+de sentirse emocionada y sin fuerzas. Temiendo manifestar demasiado
+sentimiento, llevó la reserva hasta mostrarse fría. Admirado de su
+actitud concentrada y algo burlona, el señor de Lerne púsose también
+silencioso y disgustado. Cuando se dieron la mano para despedirse, notó
+Juana en su mirada una singular expresión de inquietud y desconfianza.</p>
+
+<p>&mdash;Apuesto&mdash;dijo la joven sonriendose&mdash;que adivino vuestro pensamiento.</p>
+
+<p>&mdash;Veamos.</p>
+
+<p>&mdash;Os preguntáis si no voy yo a decir a mi turno como aquella dama:
+«¡Adiós, imbécil!»</p>
+
+<p>&mdash;Es cierto... y en verdad que tendríais razón para hacerlo, pero somos
+un par de locos.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah! ¡Desgraciado! no digáis eso... no lo penséis siquiera... ¡Os
+estoy tan agradecida, por el contrario! ¡Os debo tanto, amigo mío!...
+Mirad, os voy a decir una cosa que os sorprenderá mucho... según creo,
+pero en fin, voy a decírosla... pues bien, vos me habéis salvado. ¡Sin
+vos, estaba perdida!... Ahora podéis estar seguro de que no deseo
+perderme con vos... ¡Ah, amigo mío, caeríamos de tan alto! Pensadlo
+bien... Seríamos mil veces más culpables que otros, nos
+envileceríamos... ¿No es verdad? Quedémonos, pues, donde estamos... Os
+amaré más, os estimaré, os bendeciré, amigo mío, desde el fondo de mi
+alma, y, ahora, adiós, querido imbécil. Escribidme.</p>
+
+<p>Era así como se fortalecían mutuamente cuando se sentían débiles.</p>
+
+<p>Empeñada en dar a sus relaciones un carácter cada vez más serio y
+elevado, la digna joven habíale pedido a Jacobo que le trazase un plan
+de estudios y lecturas. Decía que aquello era para que él no se
+aburriese demasiado a su lado. Jacobo pasó el tiempo de su ausencia
+ocupado en formarle una biblioteca en que los escritores del siglo XVII
+tenían una colocación especial, entre las obras de crítica moderna, y
+las numerosas colecciones de Memorias históricas. Esto fue el asunto de
+su correspondencia durante la permanencia de Juana en Dieppe. A su
+vuelta, consagrose a su biblioteca con ardor, y desde entonces hubo un
+lazo más entre ellos, el del discípulo con el maestro, porque el señor
+de Lerne, que era instruido y letrado, era para la joven un guía y un
+comentador, del mismo género. Desde entonces, sus conversaciones, sus
+admiraciones simpáticas, y aun sus discusiones sobre literatura o
+historia, añadieron mayor interés a su tierna intimidad.</p>
+
+
+
+<h3><a name="VIII" id="VIII"></a>VIII</h3>
+
+
+<p>Ese género de amistades reparadoras, que son el sueño de tantas mujeres
+mal casadas, o cuando menos de las mejor casadas, necesitan
+indudablemente para conservarse puras, de caracteres excepcionales, y
+también de ciertas circunstancias como las que habían ligado a Juana de
+Maurescamp con el señor de Lerne. Pero en fin, esos amores heroicos no
+carecen de ejemplos en el mundo, aunque el mundo no crea en ellos. El
+mundo no gusta de estos méritos que traspasan los límites comunes, que
+son los suyos. A más, los amores inocentes, son los que menos se
+ocultan; desdeñando la hipocresía, dan margen más fácilmente a la
+maledicencia. Nadie extrañará, pues, que la gente juzgase con su
+escepticismo e indelicadeza acostumbrada, las relaciones de una
+naturaleza tan pura como las que se habían establecido entre aquellos
+jóvenes.</p>
+
+<p>El hombre menos capaz de comprender un afecto de esa especie, era
+ciertamente el barón de Maurescamp. Aunque fuese muy celoso, más por
+amor propio que por su amor a Juana, nunca se había ocupado de
+desconfiar de su amigo Monthélin, quien, sin embargo, tan cerca se había
+hallado de comprometer su honor, pero en cambio, con el tacto habitual
+de su cofradía, no dejó de abrir desmesuradamente los ojos, ante la
+intimidad irreprochable de su mujer con Jacobo de Lerne. Detestaba por
+instinto al joven, quien le era superior en todo sentido; muchas veces
+había sido su rival en las regiones del mundo galante, donde la
+distinción de la inteligencia y la elevación de los sentimientos
+conservan siempre su prestigio. Pareciole demasiado duro al señor de
+Maurescamp el tenerle por rival hasta en su interior conyugal, y hay que
+convenir en que si él no hubiese sido el menos recto y el más culpable
+de los maridos, su susceptibilidad en aquella ocasión habría sido de las
+más disculpables.</p>
+
+<p>Juana habíase apercibido más de una vez del mal humor con que su marido
+soportaba las asiduidades del señor de Lerne, pero fuerte en su
+conciencia, habíase preocupado poco de ello. Sin embargo, durante su
+permanencia en Dieppe, varias veces intentó mostrarle las cartas que
+recibía de Jacobo, a fin de tranquilizarlo respecto al carácter amistoso
+de sus relaciones. Para convencerlo mejor, ingeniose tan bien varias
+veces para hacerlo permanecer en el salón entre ella y Jacobo, tratando
+de alejar de sus relaciones hasta la sombra de un misterio. Pero todos
+sus afanes estuvieron muy lejos de alcanzar el éxito que deseaba. El
+señor de Maurescamp no se encontraba bien; sentíase irritado del papel
+secundario que desempeñaba en tales ocasiones; encogíase de hombros,
+decía dos o tres bromas groseras y se marchaba. A pesar de todo, la
+verdad tiene tanta fuerza, que a veces sentíase inclinado a creer que
+sus relaciones eran en efecto puramente sentimentales. Pero no por esto
+sentía un odio menos reconcentrado y violento, y que no esperaba sino
+una ocasión para manifestarse.</p>
+
+<p>Desgraciadamente, la ocasión no tardó en presentarse. Como lo hemos
+dicho ya, hacía cerca de un año que el señor de Maurescamp estaba
+enamorado de Diana de Grey, joven amazona americana, que entonces
+llamaba mucho la atención en París. Esta criatura, hija de un acróbata
+de baja esfera, y sumergida en el fango, no dejaba por esto de poseer la
+belleza pura y fresca del lirio. Pálida, delgada, elegante, de una
+perfección plástica, de una depravación singular, a la que unía la
+ferocidad anglo-sajona, reunía, pues, todas las cualidades apropiadas
+para subyugar a un hombre como el señor de Maurescamp. Así, pues,
+habíale inspirado una de esas pasiones terribles y serviles que son en
+general el privilegio de los viejos, pero que los jóvenes depravados
+experimentan algunas veces como anticipación hereditaria. Primeramente
+le había conquistado con su gracia y su fama, y acabó de subyugarle con
+los caprichos fantásticos con que lo atormentaba. Hay hombres que, como
+la mujer de Sganarelle, gustan de que se les castigue. El señor de
+Maurescamp era de este número, y fue al respecto, servido a su gusto
+por la graciosa americana. Si lo hubiese querido, habríale hecho pasar a
+latigazos por uno de esos arcos de papel, por donde ella pasaba todas
+las noches en el circo; pero prefirió hacerse regalar un lindo hotel en
+las cercanías del Bosque de Bolonia con todo lo necesario para vivir en
+él confortablemente. Mediante esta compensación, comprometiose a que,
+una vez terminado su compromiso, renunciaría a su carrera artística, y
+colmaría los votos del señor de Maurescamp.</p>
+
+<p>En los primeros días de abril de 1877, esta singular persona tuvo la
+idea de estrenar su casa convidando algunos de sus amigos a un almuerzo.
+Ella misma hizo la lista de los convidados, y con gran disgusto del
+señor de Maurescamp, el nombre del señor de Lerne se hallaba también
+inscripto; conocíalo ella apenas, pero había oído hablar mucho de él,
+puesto que había dejado en la alta bohemia parisiense una reputación de
+amable compañero y de caballerosidad. Jacobo había roto completamente
+con la sociedad en que Diana Grey era una de las estrellas; pero
+temiendo, sin razón, herir la susceptibilidad de Maurescamp, si rehusaba
+la invitación de su querida, aceptó.</p>
+
+<p>Diana Grey colocó al señor de Lerne a su derecha, y desde el principio
+del almuerzo, ocupose de él de una manera muy marcada. Jacobo hablaba
+perfectamente el inglés; y ella gozaba de conversar en un idioma que el
+señor de Maurescamp no tenía la ventaja de poseer. Jacobo hacía todo lo
+posible por substraerse a las amabilidades demasiado expresivas de su
+vecina y trataba de hablar en francés; pero ella no quería y volvía
+resueltamente a hablar en inglés, vaciando a su salud copas llenas de
+«pale ale», mezclada con Oporto. Al mismo tiempo lanzaba miradas
+despreciativas y provocadoras a Maurescamp, que se hallaba frente a ella
+en la mesa, y que estaba visiblemente contrariado.</p>
+
+<p>Las mujeres de la especie de Diana Grey, toman represalias salvajes de
+los hombres que las compran.</p>
+
+<p>El almuerzo fue un poco frío. La dueña de casa parecía la única que se
+divertía francamente. Cuando hubieron concluido, Jacobo de Lerne,
+pretextando una cita por negocios, se apresuró a substraerse a aquella
+situación enojosa.</p>
+
+<p>Diana Grey, así que se hubo ido, encendió un cigarrillo, y tendiéndose
+en un diván a la americana bebió su Oporto. Apercibiose entonces de que
+Maurescamp estaba disgustado, y para componer las cosas, le dijo, con
+ligero acento:</p>
+
+<p>&mdash;Mi gordo «boy», es muy interesante el amante de vuestra mujer... tengo
+un capricho por él, ¿sabéis?</p>
+
+<p>&mdash;¿Estáis ebria, Diana?&mdash;dijo Maurescamp poniéndose muy encendido&mdash;.
+Estáis ebria, y os olvidáis de quien habláis.</p>
+
+<p>&mdash;¿Porque hablo de vuestra mujer? ¿Pues no me habláis vos también de
+ella, querido amigo? Me habéis dicho que era un hielo... ¡Un hielo! ¡Ah,
+qué bueno! ¿y habéis creído eso? ¡pobre ángel! Es una cosa sumamente
+graciosa que todos los maridos crean que sus mujeres son de escarcha...
+¡Pero nosotras sabemos que son todo lo contrario para sus amantes!</p>
+
+<p>Y continuó arrojando bocanadas de humo de su cigarrillo por entre sus
+labios rosados.</p>
+
+<p>&mdash;Está completamente ebria&mdash;dijo uno de los convidados a Maurescamp. Y
+es lástima, pues sin eso sería perfecta.</p>
+
+<p>Una hora después, cuando todos hubiéronse ido, Diana confesó
+secretamente a Maurescamp, que en efecto, estaba ebria, y que por
+consiguiente, todo lo que había dicho, no debía tomarse en cuenta;
+después de lo cual pidió perdón y lo obtuvo.</p>
+
+<p>Pero la señora de Maurescamp no obtuvo el suyo. Hacía ya mucho tiempo
+que su marido no la amaba, y mucho tiempo que había comenzado a odiarla.
+Porque en esa clase de desinteligencia, es raro que el desacuerdo se
+detenga en la indiferencia. Las odiosas y cínicas palabras proferidas
+públicamente por Diana eran, por otra parte, elegidas expresamente para
+exasperar al señor de Maurescamp. Sin tener mucha imaginación, tenía la
+bastante para figurarse a su mujer, que no había tenido sino frialdades
+y desprecios para él, abandonándose en brazos de otro a los vivos
+transportes de la pasión, y esa imagen, desagradable para cualquier
+otro, lo era en supremo grado para un hombre vanidoso, altanero, y tan
+engreído y sanguineo como era el señor de Maurescamp. No se detuvo a
+pensar que podía ser algo injusto el hacer depender el reposo, el honor
+y la vida de su mujer, de aquella habladuría de su querida en estado de
+embriaguez. Sentía rebosar en su pecho los sentimientos de despecho,
+celos, y odio que se condensaban hacía tanto tiempo contra su mujer y
+contra Jacobo de Lerne, y resolvió poner término a sus relaciones,
+vengándose a un mismo tiempo de ambos.</p>
+
+<p>La ocasión para un duelo pareciole especialmente oportuna, los
+incidentes del almuerzo podían suministrarle un pretexto especioso, que
+tendría la doble ventaja de dejar el nombre de su mujer fuera de las
+querellas y asegurar a él la elección de las armas. Era hábil en el
+manejo de la, espada, y aunque bravo por naturaleza, no se sentía con
+humor de despreciar aquella ventaja.</p>
+
+
+
+<h3><a name="IX" id="IX"></a>IX</h3>
+
+
+<p>Bajó a los Campos Elíseos, mascando un cigarro apagado, viéndolo todo
+color de fuego.</p>
+
+<p>Veinte minutos después entraba al Círculo y encontrábase allí con
+algunos de los convidados de la mañana; entre otros a los señores de
+Monthélin y Hermany. Encerrose con ellos en un saloncito reservado.
+Díjole que se consideraba ofendido por la actitud observada por el señor
+de Lerne en casa de Diana Grey, por su afectación en hablar en inglés,
+durante el almuerzo, sabiendo, como sabía, que él, el dueño de la casa,
+no entendía aquel idioma, y finalmente, por su conducta en general,
+impertinente y provocadora.</p>
+
+<p>Los señores de Monthélin y Hermany, perfectos caballeros, aunque algo
+les faltara, no hicieron observación alguna contra la poca importancia
+de los cargos, comprendiendo que era únicamente un pretexto para ocultar
+otros más serios y legítimos.</p>
+
+<p>El señor de Maurescamp añadió: que tenía por sistema terminar tal clase
+de negocios lo más pronto posible, para evitar la publicidad, y, sobre
+todo, la intervención tan terrible de las señoras. Rogó, por
+consiguiente, a aquellos señores que fuesen inmediatamente a verse con
+el señor de Lerne, y arreglasen aquel asunto que confiaba a su amistad.</p>
+
+<p>El señor de Monthélin manifestó que su duelo con de Lerne le inhibía de
+aceptar la misión que quería confiársele. En consecuencia, el señor de
+Maurescamp pensó en otro de sus amigos, el señor de la Jardye,
+igualmente miembro del Círculo, y a quien Hermany fue a buscar en una
+sala contigua. El señor de la Jardye gustaba mucho de las ocasiones que
+le permitían darse importancia. Trató, sin empeño alguno, únicamente por
+la forma, de hacer oír algunas palabras conciliadoras; pero había sido
+de los que asistieron al almuerzo de Diana Grey, y acabó por declarar,
+que puesto que le tomaban su parecer, su opinión era que en aquella
+ocasión habían pasado al señor de Maurescamp cosas muy difíciles de
+tragar, y por consiguiente, estaba a las órdenes del señor de
+Maurescamp.</p>
+
+<p>Mientras tanto, el señor de Lerne se hallaba muy lejos de imaginarse la
+fiesta que le armaban. Paseose tranquilamente por el bosque, según su
+costumbre, y a las diez entró en su casa. Encontrose con las tarjetas de
+la Jardye y Hermany bajo un sobre cerrado, con estas palabras escritas
+con lápiz:</p>
+
+<p>«Venidos por asuntos personales del barón de Maurescamp.&mdash;Tendrán el
+honor de volver a las diez y media.»</p>
+
+<p>No tuvo que reflexionar mucho para adivinar de lo que se trataba. Aunque
+ignoraba las infames palabras de Diana después de su partida, no había
+escapádosele la irritación de Maurescamp durante el almuerzo, y diose
+cuenta inmediatamente de la verdad de la situación. Maurescamp
+aprovechaba aquel primer pretexto que se le presentaba para satisfacer
+su odio de marido celoso, sin comprometer a su mujer.</p>
+
+<p>Nada tenía que decir a esto. Escribió a sus amigos Julio de Rambert y
+Juan de Evelyn, inglés este último; hizo llevar las cartas
+inmediatamente y tuvo el gusto de verlos llegar algunos minutos después
+de haber recibido a Jardye y Hermany.</p>
+
+<p>Dejó solos a los cuatro testigos y permaneció a su disposición en la
+pieza contigua.</p>
+
+<p>El asunto era de los que no se disputan largo tiempo, porque todos los
+interesados saben que bajo motivos ostensibles se oculta otro, que es el
+verdadero, y que por común acuerdo todos saben que no puede ser
+discutido ni contestado. A los agravios alegados por los señores de
+Jardye y Hermany en nombre del barón, los señores Rambert y Evelyn
+contestaron en el de su cliente, que tales agravios eran imaginarios,
+pero puesto que el señor de Maurescamp se consideraba ofendido, el señor
+de Lerne, no podía dejar de inclinarse ante su apreciación. Los señores
+de Maurescamp y de Lerne, deseaban, a más de eso, que el asunto
+terminase lo más pronto posible, para evitar la publicidad.</p>
+
+<p>En cuanto a la elección de las armas, los testigos del señor de Lerne no
+estuvieron menos conformes. Jacobo les había confiado bajo el sello del
+secreto algo muy delicado. En principio habíales dicho: «Acepto la
+espada, lo acepto todo; pero vosotros sabéis que fui herido en el brazo
+derecho, cuando mi duelo con Monthélin; a consecuencia de esta herida,
+tengo un poco de debilidad en este brazo; es poca cosa, y tal vez
+depende del estado de la temperatura, pero, en fin, tal vez no me
+moleste en el terreno. No puedo valerme de este pretexto porque es
+visible. Me ven tocios los días tocar el piano con mano firme, y podrían
+creer que invento una escapada para librarme de la tizona de Maurescamp,
+que tira muy bien. Pero si podéis obtener la pistola, por medio de
+algún argumento honorable, sería muy conveniente para mí.»</p>
+
+<p>Esforzáronse, en consecuencia, en demostrar a los testigos de
+Maurescamp, que, planteada como estaba la cualidad de ofensor y
+ofendido, quedaba en realidad dudosa entre los combatientes. La
+provocación dirigida por Maurescamp al señor de Lerne, a causa de un
+incidente cuya futilidad no podía desconocerse, ¿no tenía en sí un
+carácter excesivo que se asimilaba a una verdadera agresión? Parecíales
+entonces justo y conveniente que la elección de las armas recayese en
+aquel que había sido provocado, hasta cierto punto gratuitamente, o a lo
+menos que la elección se librase al azar. Los señores de la Jardye y
+Hermany contestaron con fría urbanidad, que no podía cuestionarse
+seriamente aquella transposición de papeles, en tan desgraciado asunto,
+y que la negativa persistente en reconocer los derechos de su cliente a
+su calidad de ofendido, equivalía por parte del señor de Lerne a una
+acusación de reparación, que no podía de ninguna manera entrar en sus
+intenciones. Los señores de Rambert y Evelyn no creyeron deber insistir
+más.</p>
+
+<p>Discutiose mucho después sobre si los testigos del señor de Lerne
+obraban bien o mal.</p>
+
+<p>Unos pretendían que, estando impuestos de su enfermedad, por ligera que
+fuese, no podían permitir el combate, en condiciones evidentemente
+desiguales: otros, más competentes, según parece, tienen como primer
+deber que observar religiosamente las instrucciones de su mandato, que
+les confía, en primer lugar, su honor, en segundo lugar su vida.</p>
+
+<p>Fue, pues, convenido que el combate sería a espada y que a la mañana
+siguiente se encontrarían a las tres de la tarde, en Soignies, sobre la
+frontera belga.</p>
+
+<p>Jacobo oyó sin emoción aparente el resultado de la conferencia;
+agradeció a aquellos señores sus buenas intenciones y sus esfuerzos;
+díjoles alegremente que esperaba salir bien, a pesar de esto, y dioles
+cita para la mañana siguiente a las siete en la estación del Norte.</p>
+
+<p>Así que se quedó solo, tomó un aire serio justificado por las
+circunstancias. Por un sentimiento de delicadeza muy natural, pero
+excesivo, no había querido confesar ni aun a sus amigos el verdadero
+estado de su brazo herido: la verdad era que todo ejercicio violento, y
+sobre todo el de la esgrima, determinaban en aquel desgraciado brazo un
+malestar y un entorpecimiento que debían dar una gran ventaja a un
+tirador tan consumado como el señor de Maurescamp. El señor de Lerne
+pensó en esta circunstancia, con entereza, pero, aunque no se sintiese
+intimidado, ni se creyese un hombre muerto, no dejó de conocer, que iba,
+sin embargo, a afrontar un gran peligro.</p>
+
+<p>Hizo sus disposiciones, en consecuencia. Por fortuna, su madre pasaba
+aquel día en el campo, amábala, aunque había sufrido mucho por ella; y
+considerose feliz en que la casualidad le evitase la contrariedad de su
+presencia. Pero faltábale pasar aquella misma noche por otra prueba tan
+dolorosa, o tal vez mayor que aquélla. La señora de Hermany daba un gran
+baile, y hacía mucho que habían convenido entre él y Juana encontrarse
+en él. Esa misma mañana habíanse renovado la promesa en el bosque.</p>
+
+<p>Por más de una razón vio de Lerne que no podía dejar de ir al baile.
+Creía que su ausencia inquietaría a Juana si por acaso hubiesen llegado
+a sus oídos los rumores de duelo; su presencia y actitud la
+tranquilizarían. Pero, ante todo, parecíale que el buen nombre de su
+amiga le imponía aquel sacrificio heroico, y, a más, el señor de
+Maurescamp había tomado a su querida y no a su mujer como pretexto.
+Creyó, pues, que el mejor medio de asociarse a sus intenciones, y
+desconcertar al público, era mostrarse esa noche con la señora de
+Maurescamp en los mismos términos de siempre. Aunque haciendo un gran
+esfuerzo, hízolo como un deber de delicadeza.</p>
+
+
+
+<h3><a name="X" id="X"></a>X</h3>
+
+
+<p>Escribió dos cartas, una para su madre y otra para Juana, y a las once
+apareció risueño en el hotel de Hermany.</p>
+
+<p>El dueño de casa, testigo de su adversario, abrió tamaños ojos a la
+aparición de aquel convidado inesperado; pero repúsose pronto y
+recibiolo ceremoniosamente, encontrando, como lo dijo después, que
+aquello era perfecto, irreprochable, y que probaba un estómago de
+privilegio. La rubia señora de Hermany, más bella, más misteriosa y más
+perversa que nunca, vio que el señor de Lerne buscaba a alguien en la
+multitud y, mirándole fijamente, le dijo breveniente: «Segunda puerta
+ala izquierda. En el invernáculo, bajo del tercer palmero a la derecha,
+y decid después que no soy buena...»</p>
+
+<p>Jacobo saludó gravemente, y siguió la indicación. Penetrábase al
+invernáculo por dos arcadas de las cuales una estaba ocupada por la
+orquesta. El invernáculo era otro gran salón de cúpula, ofreciendo
+magnífico conjunto de enormes jarrones azules realzados por adornos de
+oro, dobles cajas de plantas, estatuas medio ocultas bajo el ramaje,
+divanes rodeados de taburetes, y banquillos esparcidos bajo los grandes
+abanicos de las palmeras, de los bejucos colgantes con sus pálidas
+flores color de cera, y de las hojas barnizadas y espesas corolas
+blancas de las magnolias. Un ambiente cálido de la zona tropical
+saturaba el aire, y de vez en cuando oíase salir un murmullo de colmena,
+que a veces se elevaba como para dominar los ecos bulliciosos de la
+orquesta.</p>
+
+<p>En uno de estos grupos, bajo del tercer palmero, a la derecha, hallábase
+Juana de Maurescamp escuchando distraída a tres o cuatro suspirantes de
+distintas edades. Al apercibir a Jacobo esparciose por su semblante esa
+sonrisa plena que las mujeres reservan para sus hijos o sus amantes, y
+que los maridos ven raras veces. Aquella sonrisa bastó para tranquilizar
+a Jacobo y convencerle de que ningún ruido había llegado a los oídos de
+Juana.</p>
+
+<p>A la llegada del conde de Lerne, los astros secundarios que habían
+girado a su alrededor se eclipsaron sucesivamente con un sentimiento
+mezclado de disgusto y deferencia; porque, aunque calumniando
+generalmente a Juana por sus relaciones con Jacobo, generalmente también
+sentían que había algo que tenían que respetar. Pero antes de quedarse
+solo con Juana, Jacobo había tenido tiempo de hacerse algunas
+reflexiones amargas; parado frente a ella, parecíale, tanto le había
+sorprendido su elegante belleza, que la veía por la primera vez. Llevaba
+con la castidad de Diana la moda indecorosa de aquella época, y mostraba
+fuera de su estrecha bata obscura, su busto casi entero y su brazos
+flexibles y puros. Sus negros cabellos, colocados algo bajos como los de
+las diosas, hallábanse algo torcidos simplemente en un rodete que caía
+sobre su nuca. Su cabeza, un poco echada hacia atrás, a causa de su
+peso, enderezábase un poco rígida en una actitud algo altiva y
+triunfante. Sentíase bella y gozábase de ello, dejando entrever la
+blancura de sus dientes, por entre la púrpura de sus labios ligeramente
+abultados. Al mirar a aquella criatura encantadora, animada por todas
+las gracias de la inteligencia y de la pasión, sintiose Jacobo animado
+por un impulso casi brutal de deseo, pesadumbre y enojo; habíala
+respetado, echose aquella violencia. ¡Había tenido aquel heroísmo loco!
+y ¿cuál era su recompensa?</p>
+
+<p>Con la extraña rapidez de percepción que caracteriza a la mujer, creyó
+Juana sorprender algo de lo que pasaba, en la mirada riente y turbación
+del joven; un ligero rubor cubría su frente, hizo girar su abanico y
+levantando la cabeza con cierta timidez medrosa:</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué tenéis?&mdash;díjole&mdash;. ¿Por qué me miráis así?</p>
+
+<p>&mdash;¡Estáis tan bella!&mdash;contestó Jacobo bajando la voz&mdash;. ¡Me hacéis mal!</p>
+
+<p>&mdash;Eso pasará&mdash;dijo Juana riendo&mdash;. Vamos, amigo, nada más al respecto,
+¿para qué? ¿volvéis al materialismo?</p>
+
+<p>&mdash;Sí, pasablemente en este momento.</p>
+
+<p>&mdash;Me entristecéis, ¿sabéis?</p>
+
+<p>&mdash;Pero, en fin&mdash;dijo sentándose&mdash;, al fin no soy un puro espíritu.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, yo lo soy&mdash;dijo riéndose como una niña&mdash;, y estoy encantada
+de serlo; a más, es culpa vuestra.</p>
+
+<p>En seguida, con tono serio y penetrado:</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah!&mdash;dijo&mdash;, si yo estuviese segura de que erais feliz, amigo mío,
+¡cuan feliz sería yo también! En esto pensaba antes que llegaseis.</p>
+
+<p>&mdash;¿Es usted verdaderamente feliz?&mdash;preguntole el joven con voz algo
+conmovida.</p>
+
+<p>&mdash;¡Feliz! ¡Feliz! ¡Feliz!...&mdash;replicó ella con una graciosa efusión&mdash;: y
+por usted, puede vanagloriarse. Hay momentos en que me asusto de mi
+felicidad; paréceme que es demasiada. Imagínese&mdash;prosiguió bajando un
+poco la voz&mdash;: amo, soy amada, y todo esto sin remordimientos, en paz
+con el presente y sin ningún temor para el porvenir... porque, gracias a
+Dios y a usted, amigo mío, podré ver sin terror aparecer la primera
+arruga, que es el espectro y el castigo de los amores vulgares. Estoy
+segura de que envejeceré sin pena... casi con alegría... Porque, siendo
+menos joven tendré más libertad, estaré menos sujeta a las
+conveniencias, más cerca de usted... menos comprometedora, en fin...
+Así, por ejemplo, pienso con delicia que podremos viajar juntos... Y
+para eso hay que envejecer; pero, entretanto, si supiese cómo se han
+transformado para mí el mundo y la vida, desde que soy amada, como deseo
+serlo... Puede estar orgulloso del milagro que ha hecho. Parece que ha
+modificado, elevado, purificado mis instintos... todo mi ser... que me
+hubiese enseñado... ¿cómo lo diré? el origen divino de las cosas,
+enseñándome a ver, a comprender el lado bueno de todo lo que he dicho...
+de cuanto veo y cuanto siento... Así es que, gozando como nadie en el
+mundo, mis alegrías son celestiales... Placeres de los ángeles. Todo lo
+que pasa a mi alrededor aparéceme bajo una nueva luz, y todo revestido
+de una belleza desconocida para mí... Es una niñería, pero hace un
+momento que paseándome por el bosque miraba los árboles... que pasaban
+antes desapercibidos y decíame: «¡Qué cosa tan bella es un árbol, qué
+sólido es, qué elegante, cuan lleno de vida!...» No hay un solo objeto
+en la naturaleza, desde la más ligera hierba, que no me cause
+admiración, y me deje en éxtasis. Estoy segura... ¿no lo cree usted
+también? de que todas las cosas de este, mundo tienen dos fases, la una
+material y hasta cierto punto vulgar que es visible para todos; la otra,
+misteriosa e ideal, que es el secreto y la revelación de Dios, y la que
+veo con los ojos que es su obra de usted, amigo mío.</p>
+
+<p>Mientras la escuchaba, sufriendo secretas agonías, la fisonomía de
+Jacobo había ido tomando una expresión dulce y seria.</p>
+
+<p>&mdash;Sí&mdash;dijo al fin, lentamente y la voz algo alterada mirándola con una
+ternura infinita&mdash;, sí, debe haber un Dios y una vida mejor... y almas
+inmortales, puesto que hay un ser como usted...</p>
+
+<p>&mdash;¿Pero, qué tiene? ¡Gran Dios!&mdash;exclamó de pronto.</p>
+
+<p>Creyó que estaba indispuesto: habíase puesto repentinamente en extremo
+pálido, y su mirada, dilatada en el espacio, estaba fija como ante una
+aparición aterradora. Volviéndose bruscamente apercibió al señor de
+Maurescamp, apoyado en el marco de la puerta de entrada al invernáculo;
+mirábalos fijamente y sus ojos y facciones encendidas demostraban tanta
+cólera, que el señor de Lerne se levantó inmediatamente temiendo algún
+acto de violencia.</p>
+
+<p>El señor de Maurescamp avanzó entonces a pasos mesurados, luchando
+evidentemente contra el desencadenamiento de sus pasiones; sin embargo,
+observado por todos, y bajo la impresión del silencio en que quedó todo
+el salón, consiguió moderar su impulso, y llegando donde estaba su
+mujer, díjole con voz ronca y contenida:</p>
+
+<p>&mdash;Vuestro hijo está enfermo... Venid.</p>
+
+<p>Juana dio un ligero grito, hízole algunas preguntas precipitadas, pero
+conociendo en su actitud y lenguaje que la enfermedad del niño no era
+sino un pretexto, siguiole sin añadir una palabra más.</p>
+
+<p>El señor de Maurescamp, después de haber estado un momento en la Opera,
+había regresado al Círculo, y sabido allí por casualidad la presencia
+del conde de Lerne en el baile de los Hermany. Sabía que su mujer debía
+ir a él. Como no tenía ninguna delicadeza en sus sentimientos ni en su
+corazón, ni aun se le ocurrieron los motivos honorables que habían
+dictado el proceder de Jacobo. No vio otra cosa que un insolente alarde
+de que su mujer era cómplice, e inmediatamente se trasladó al hotel
+Hermany, sin ningún plan preconcebido, y sólo impulsado por un
+sentimiento de odio y de enojo que no debía detenerse ante ninguna
+consideración ni aun ante un escándalo público. Como se ha visto,
+gracias a una suprema inspiración, no lo fue tanto como se temió, pero
+sí lo bastante para empañar para siempre, en un minuto, el honor de su
+mujer y el suyo.</p>
+
+
+
+<h3><a name="XI" id="XI"></a>XI</h3>
+
+
+<p>Mientras se esparcía por los salones, entre cuchicheos y risas, la nueva
+de la desaparición de Juana, arrebatada por su marido, el señor de
+Maurescamp sentábase bruscamente al lado de su mujer en su cupé. Desde
+que no tuvo testigos dejó de hablar de su hijo. Aquel silencio y su
+actitud airada no podían dejar a la pobre mujer la menor ilusión.
+Sentíase atemorizada.</p>
+
+<p>Sentía ese estupor de una persona herida por el rayo, en el esplendor de
+su existencia, en su honor, en su inocencia; la indignación de una mujer
+honesta públicamente insultada, el temor vago de una catástrofe
+desconocida, próxima y terrible. En su tribulación sin nombre,
+permanecía silenciosa, esperando que él hablase; pero en vano; y el
+trayecto bastante corto de la Avenida Gabriel a la Avenida de Alma, se
+pasó sin que una palabra se hubiera cambiado entre ellos.</p>
+
+<p>Juana, sin embargo, empezaba a despejar su espíritu, naturalmente
+valeroso, del caos de sentimientos en que la primera sorpresa la había
+sumergido. Atravesó con paso firme, a la vista de tres o cuatro criados
+inmóviles, el gran vestíbulo sonoro de su palacio, y subió la escalera,
+silenciosa, pero llegado que hubo al primer descanso de la escalera de
+sus habitaciones, se apercibió de que su marido seguía adelante:</p>
+
+<p>&mdash;Perdón&mdash;le dijo&mdash;; hacedme el gusto de entrar ahí, tengo que hablaros.</p>
+
+<p>Dudó unos instantes; como la mayor parte de los hombres, no gustaba de
+explicaciones, pues en realidad era un carácter violento, más bien que
+fuerte; el acento tranquilo de su mujer le imponía, aunque le irritaba.
+Siguiola, pues, pero con más enojo que antes.</p>
+
+<p>Cerró la puerta, pasó al saloncito que estaba antes de su dormitorio y,
+volviéndose hacia el barón y mirándole:</p>
+
+<p>&mdash;Y bien, ¿qué es lo que hay?&mdash;dijo.</p>
+
+<p>&mdash;Lo que hay, es que mataré a tu amante mañana por la mañana, eso es lo
+que hay.</p>
+
+<p>Ella juntó sus manos haciéndolas chocar con estrépito, y continuó
+mirándole, con los labios entreabiertos como excitando.</p>
+
+<p>&mdash;Hace mucho tiempo&mdash;replicó Maurescamp jurando e irritándose a sí mismo
+con la violencia de su lenguaje&mdash;; hace mucho que me están ustedes
+provocando... que ambos me ultrajan... que me cubren de ridículo... eso
+va a concluir.</p>
+
+<p>&mdash;Es usted un desgraciado loco&mdash;dijo Juana con dulzura&mdash;. Yo no tengo
+amante... pero sepamos... ¿qué es lo que quiere decir? ¿Ya a provocar en
+duelo al señor de Lerne?</p>
+
+<p>&mdash;No hay que provocar, es cosa hecha&mdash;contestó con el mismo acento de
+fanfarronería grosera&mdash;; mañana nos batimos.</p>
+
+<p>La joven volvió a juntar sus manos, y dejó oír un gemido sordo.</p>
+
+<p>Su marido pareció apercibirse de su brutalidad, y prosiguió precipitando
+las palabras y casi balbuciente:</p>
+
+<p>&mdash;Es claro que no tenía la intención de prevenirle... eso no entra en
+mis habitudes... pero usted lo ha querido... me ha obligado a ello... me
+precipita... Es él a más quien ha colmado la medida esta noche...
+Continuar haciendo la corte públicamente a la esposa cuando se bate al
+día siguiente con el marido, es indigno de un caballero... es innoble.</p>
+
+<p>&mdash;El señor de Lerne no me ha cortejado ni esta noche, ni nunca&mdash;dijo
+Juana con energía&mdash;, al menos como usted lo comprende. Su honor, es
+usted quien lo ha comprometido; su duelo con el señor de Lerne sería una
+locura... una mala acción... un crimen... porque, se lo juro por Dios y
+por la vida de mi hijo... que jamás ha sido para mí otra cosa que mi
+amigo.</p>
+
+<p>&mdash;¡Se entiende!&mdash;replicó Maurescamp en tono de burla&mdash;. ¡Vamos, creo que
+esto es ya bastante y aún demasiado! Y dio algunos pasos hacia la
+puerta.</p>
+
+<p>Pero Juana, poniéndose delante:</p>
+
+<p>&mdash;No, se lo suplico, no se vaya aún... ¡si supiese usted lo que es para
+una mujer... que ha sufrido, que a más ha luchado... resistido, pero que
+al fin ha permanecido honesta, pura, fiel, y que se ve no sólo
+sospechada, sino más todavía, condenada, castigada con este cúmulo de
+injusticia y de dureza! ¡Si supiese usted lo que pasa entonces por la
+cabeza de esta desgraciada! ¡Si supiese usted lo que podría hacer de mí,
+aunque no me agradezca nada tratándome... de imprudente, cuando más,
+como si fuese la causa de todo!</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah! basta&mdash;repuso el conde con dureza, procurando desasirse.</p>
+
+<p>Pero ella le retuvo todavía, empujándole suavemente delante de sí, con
+ademán suplicante; recostose el barón en la chimenea con la actitud
+resignada del verdugo.</p>
+
+<p>&mdash;Ya sabe usted&mdash;dijo Juana&mdash;, tan bien como yo misma, la historia de
+nuestro pobre menaje... Poco tiempo me amó usted, amigo mío...
+seguramente por culpa mía... yo no le agradaba... mis gustos no eran los
+suyos... todo lo que hacía... todo lo que a mí me gustaba, usted lo
+rechazaba... Me ha abandonado... buscó sus placeres, nada más natural...
+Conocía usted que nada podía decirle puesto que no tenía el poder de
+retenerle. Pero yo era más joven entonces, amigo mío, pues ya hace años
+de eso, y entonces, sí, corrí peligro, se lo confieso. Sola en el mundo,
+descorazonada, enervada, sin sostén... rodeada de malos ejemplos,
+entregada a malos consejeros, perseguida y casi pervertida por gentes
+que no sospecha... sí, hubo un momento en que me sentí sin corazón, sin
+virtud, y próxima a caer... Pues bien, es la amistad que me ha
+salvado... esta amistad de que me hace un crimen... El señor de Lerne ha
+sido para mí...</p>
+
+<p>&mdash;¡Un hermano!&mdash;interrumpió el señor de Maurescamp con el mismo tono de
+ironía insultante.</p>
+
+<p>&mdash;¡Sea!&mdash;replicó Juana animándose&mdash;, un hermano... si así lo quiere...
+Pero, en fin, él me ha salvado, esto es lo que hay de cierto. Cuando iba
+a tomar gusto por los placeres prohibidos, es él quien me ha vuelto al
+de los placeres permitidos... Y si su mujer no es hoy una mujer mundana,
+es quizá a él a quien lo debe usted... y quiere usted matarle, ¿es eso
+justo y honorable? Diga.</p>
+
+<p>&mdash;Justo o no, haré lo que pueda; se lo prometo; vamos, déjeme.</p>
+
+<p>&mdash;Pero ¡gran Dios! qué hombre es usted, si no me cree... y si creyéndome
+persiste en sus designios de odio y de venganza... No, no, no dejará de
+hacer usted un llamado a su razón, a su justicia y a su lealtad... No
+quisiera herirle, Dios lo sabe... pero en un interior como el nuestro,
+en una situación como la mía... ¿qué quiere que una joven haga de su
+tiempo, de su corazón, de su pensamiento y de su vida?... Usted tiene
+sus queridas... déjeme siquiera mis amigos... y puede estar seguro de
+que tendrá que elegir entre los amigos confesados, y los amantes
+ocultos.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, decididamente&mdash;exclamó el señor de Maurescamp&mdash;, ¿qué es lo que
+quiere usted? ¿qué me pide? Prentende, acaso, ¡esto sería demasiado
+fuerte! que vaya a tender la mano al señor de Lerne, excusarme con él, y
+pedirle que vuelva a reanudar sus relaciones con usted?</p>
+
+<p>&mdash;Sí&mdash;contestó con energía...&mdash;eso es lo que le pido. Sin excusas, se
+entiende; y al pedirle esto, le pido una cosa enteramente justa,
+honorable y sensata... porque en realidad es el único medio de reparar
+el mal que ha hecho a su honor y al mío... Es el único medio de imponer
+a las calumnias, a las que ha dado origen con su conducta de esta noche,
+y a las que este duelo daría un carácter irreparable de verdad. Si es
+capaz de hacer justicia a su mujer inocente, la verdad tiene mucha
+fuerza, le creerán, y yo, amigo mío, si pudiera comprender lo agradecida
+que le quedaría, con cuán piadoso respeto se lo probaría, respetando en
+adelante sus susceptibilidades, que tal vez he descuidado demasiado...
+¿y quién sabe, también si esa acción generosa, no sería entre nosotros
+un nuevo vínculo?... Probados los dos por la desgracia, mejor instruidos
+por, la experiencia... y los pesares... ¿quién sabe si nuestros
+corazones no se unen?... ¡quién sabe! ¡bah! de usted dependería, se lo
+aseguro... llegar a ser para mí mi mejor, mi único amigo.</p>
+
+<p>&mdash;Todo esto es muy bello, sin duda&mdash;dijo el señor de Maurescamp,
+enderezándose dentro de su corbata&mdash;, pero es puramente novela...
+¡Siempre ese miserable espíritu de romanticismo que les pierde a todas!</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah, mi Dios!&mdash;replicó la pobre mujer, vertiendo lágrimas...&mdash;pues
+bien, ¿qué es lo que queréis? decid, ¿qué exige?... ¿que despida al
+señor de Lerne, que no le vea más?... ¿que le sacrifique esta amistad, y
+cuantas pueda tener en adelante? Sea, se lo prometo... me comprometo a
+hacerlo... viviré sola... viviré como pueda... a más, mi hijo crece...
+me ocuparé de él... él será mi amigo... Sí, así será... se lo juro, y
+cumpliré mi palabra... Pero, por favor, por favor, amigo mío, no lleve a
+efecto ese duelo... No hay razón, no hay motivo para ello; es una
+monstruosidad, se lo aseguro. ¡Mire, se lo pido de rodillas!</p>
+
+<p>Y echose a sus pies, desatinada y llorosa.</p>
+
+<p>&mdash;Se lo pido con las manos juntas... con todo mi corazón, con todas mis
+lágrimas... sed bueno... se lo ruego; tened compasión, no me
+desespere...</p>
+
+<p>&mdash;¡Vamos, ahora es melodrama!&mdash;dijo Maurescamp, rechazándola.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah, desgraciado!&mdash;exclamó la joven levantándose, y enjugando sus
+ojos; y tomándole violentamente las dos manos añadió con voz contenida:</p>
+
+<p>&mdash;No sabe usted lo que hace, no, no lo sabe; no le diré que mate, sería
+demasiado decirle, pero usted me condena.</p>
+
+<p>Y soltándole con ímpetu las manos:</p>
+
+<p>&mdash;Puede irse&mdash;dijo&mdash;, ¡adiós!</p>
+
+<p>El señor de Maurescamp salió.</p>
+
+<p>Permaneció la joven por algunos momentos agobiada y como anonadada sobré
+el tapiz, el cabello en desorden, la mirada fija y seca, agitando una
+mano por intervalos, con un movimiento de extravío. Fue sacada de aquel
+abatimiento por algunos ligeros golpes dados a la puerta de su salón.
+Levantose inmediatamente. Era su camarera, anunciándole que la señora de
+Lerne deseaba hablar un momento con la señora baronesa.</p>
+
+<p>&mdash;¡La señora de Lerne!</p>
+
+<p>&mdash;Sí, señora... ¿Diré que la señora está un poco enferma? La señora no
+tiene buen aspecto.</p>
+
+<p>&mdash;Hazla entrar.</p>
+
+<p>La señora condesa de Lerne apareció, lívida, la mirada extraviada,
+todas las líneas de su cara hundidas, y convulsas. Sin fijarse desde
+luego en el desorden en que se hallaba Juana, fue hacia ella con el paso
+rígido de un espectro y dijo clavándole la vista:</p>
+
+<p>&mdash;¡Su marido se bate mañana con mi hijo!</p>
+
+<p>&mdash;Lo sé&mdash;contestó Juana&mdash;; acaba de decírmelo.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah!&mdash;replicó amargamente la anciana señora&mdash;. ¿Acaba de decírselo?
+¡Es el acto de un cobarde!</p>
+
+<p>&mdash;Sí, pero usted, ¿cómo lo sabe?</p>
+
+<p>&mdash;Por Luis, el viejo criado de mi hijo, que ha sospechado algo hace
+poco, y que después ha oído toda la conversación de los testigos.</p>
+
+<p>&mdash;¿Y usted sabe, señora&mdash;replicó Juana&mdash;, que no hay nada malo entre su
+hijo y yo?</p>
+
+<p>A la verdad que aquello era nuevo para la vieja condesa. Y en su
+tribulación, no pudo disimular una especie de sorpresa candorosa:</p>
+
+<p>&mdash;Pero, entonces&mdash;dijo&mdash;, ¿no hay pruebas?</p>
+
+<p>&mdash;¿Pruebas de qué? ¡Puesto que no hay nada!...</p>
+
+<p>&mdash;¿Y su marido no ha querido creerla?</p>
+
+<p>&mdash;No.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, ¿nada hay que esperar?</p>
+
+<p>&mdash;¡Nada!</p>
+
+<p>La señora de Lerne dejose caer en un sillón y quedó inmóvil, muda,
+inerte. Después de un silencio, Juana se le acercó.</p>
+
+<p>&mdash;¿Su hijo está en su casa?</p>
+
+<p>&mdash;Sí.</p>
+
+<p>&mdash;¿Su carruaje está abajo?&mdash;insistió Juana&mdash;. Pues bien, partamos... iré
+con usted... quiero verle.</p>
+
+<p>Mientras hablaba, cubría su cabeza con un velo y envolvíase en sus
+pieles.</p>
+
+<p>La señora de Lerne se levantó indecisa.</p>
+
+<p>&mdash;¿Es prudente lo que hace?</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué cosa peor puede suceder?&mdash;dijo Juana con un gesto de suprema
+indiferencia, induciéndola a salir.</p>
+
+<p>La condesa vivía en la Avenida Montaigne. En un momento estuvieron allí.
+Mientras iban, impuso a Juana con palabras entrecortadas de todo lo que
+sabía, de la causa aparente del duelo, del nombre de los testigos, del
+arma elegida, de la hora y lugar de la cita.</p>
+
+<p>Era cerca de la una de la mañana, y Jacobo terminaba sus últimas
+disposiciones, cuando vio con estupor abrirse violentamente la puerta de
+su biblioteca y dar paso a Juana.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah, Dios mío!&mdash;exclamó&mdash;. ¡Usted... es posible!</p>
+
+<p>&mdash;Sí, lo sabemos todo, su madre y yo&mdash;dijo Juana sofocada&mdash;, y he
+venido, he querido venir... aquí estoy.</p>
+
+<p>&mdash;¡Mi madre también!...&mdash;murmuró Jacobo&mdash;. ¡Ah, qué contrariedad!...
+¡Qué desagrado! Pero, ¡pobre amiga mía! ¿qué viene a hacer aquí? Se
+pierde.</p>
+
+<p>&mdash;Lo sé&mdash;contestó dolorosamente dejándose caer en una silla&mdash;, pero he
+querido verle una vez más.</p>
+
+<p>Y sollozaba.</p>
+
+<p>&mdash;Querida señora... hija mía...&mdash;dijo él con dulzura; tomándole la
+mano&mdash;; reponeos; se lo pido, y volved pronto a su casa... Esté usted
+segura de que este duelo no tendrá consecuencias funestas... Entre dos
+hombres que saben tirar, y que son casi de la misma fuerza, un duelo no
+es más que un asalto sin peligro.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah, le odia tanto!</p>
+
+<p>Las lágrimas la sofocaron.</p>
+
+<p>&mdash;De modo que esto ¡se acabó! ¡Se acabó para siempre! ¡Oh, qué
+injusticia! ¡Dios mío! ¡qué injusticia!</p>
+
+<p>&mdash;Querida hija mía&mdash;repuso Jacobo&mdash;, retírese, se lo pido... ¿supongo
+que no tratará de quitarme la calma en este momento? ¿No es cierto?...
+Decidle a mi madre también, que le suplico que sea razonable, que no hay
+ni la sombra de un peligro, ni la sombra... si quiere dejarme tranquilo.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien&mdash;dijo Juana levantándose&mdash;. Adiós, pues, adiós; mucho nos
+hemos querido, ¿no es verdad?</p>
+
+<p>&mdash;Sí, hija mía, sí.</p>
+
+<p>Mirolo algunos instantes sin hablar, y acercándose un poco:</p>
+
+<p>&mdash;Sí&mdash;repitió.</p>
+
+<p>Y presentándole su frente:</p>
+
+<p>&mdash;Bésame ahí&mdash;dijo&mdash;, a fin deque, si mueres, tengas a lo menos eso.</p>
+
+<p>Jacobo depositó un beso en los cabellos de Juana, y sosteniéndola con un
+brazo, condújola fuera de la habitación hasta las primeras gradas de la
+escalera.</p>
+
+<p>&mdash;Pronto, a su casa&mdash;díjole besándole la mano precipitadamente.</p>
+
+<p>Y alejose.</p>
+
+
+
+<h3><a name="XII" id="XII"></a>XII</h3>
+
+
+<p>La señora de Maurescamp volvió pronto a su casa, conducida por la señora
+de Lerne. Su ausencia había sido corta. Sus criados no vieron nada de
+extraordinario y su imprudente paso quedó ignorado de su marido.</p>
+
+<p>Hacia las cinco de la mañana acababa de adormecerse, quebrantada por el
+cansancio y las emociones, cuando la despertó un ruido que se sentía
+arriba de su cabeza. Sentía pasos y roces sordos, sobre el piso;
+comprendió que su marido procedía anticipadamente a los preparativos del
+viaje.</p>
+
+<p>Un momento después oyó el rodar de un carruaje por el patio, después
+bajo la bóveda de la entrada; había partido.</p>
+
+<p>Levantose. Su cabeza ardía. Abrió una de las ventanas que daban al
+jardín y cruzó sus brazos sobre la baranda. El aspecto del cielo, de las
+nubes, de las paredes, de las primeras hojas, todo tomaba a sus ojos un
+aspecto extraño y fantástico. Escuchaba vagamente el alegre murmullo de
+una bandada de gorriones que saludaban el amanecer de una bella mañana
+de primavera.</p>
+
+<p>Salió bruscamente de su contemplación para ir a presidir, como tenía por
+costumbre, el levantarse de su hijo y su arreglo matinal. Prolongó
+aquellos cuidados lo más posible, tratando de hacerse la ilusión de un
+estado de cosas regular y tranquilo.</p>
+
+<p>Cuando la mañana avanzó, su soledad, en medio de las ansias que la
+devoraban, llegó a serle intolerable, y decidiose a llamar a su madre.
+Su ternura generosa había trepidado hasta entonces en hacerla
+participar de aquellas horas angustiosas. Pero sentía que perdía la
+cabeza. Informó, pues, a la señora de Latour-Mesnil de lo que pasaba,
+por medio de un billete que le envió con un expreso.</p>
+
+<p>Si la madre de Juana hace mucho que no figura en las páginas de este
+relato, es porque no teníamos nada que decir que el lector no haya
+adivinado. Una palabra bastará, sin embargo, para llenar este vacío.</p>
+
+<p>La señora de Latour-Mesnil se moría poco a poco, a causa del bello
+casamiento que le había hecho hacer a su hija. Sufría de una afección al
+hígado, complicada con graves desórdenes del corazón. Era en vano que
+Juana, no solamente no le hiciera reproches, ni aun le confiase nada.
+Era demasiado mujer, y demasiado madre; había sufrido demasiado ella
+misma, para que pudiera engañarse sobre la verdad de las cosas, y no se
+perdonaba la extraña ceguedad con que había entregado a su hija a un
+destino peor que el suyo.</p>
+
+<p>Algunas madres se consuelan del amor oficial de sus hijas con la
+felicidad de contrabando que les conocen, o que les suponen. Tales
+consuelos no eran para la señora de Latour-Mesnil, y si algo podía,
+agravar más el dolor y los remordimientos de haber entregado su hija a
+una desgracia irreparable, era la mortal aprensión, de que tal vez la
+había entregado tan bien al deshonor.</p>
+
+<p>Muchas habían sido sus perplejidades al respecto, y el solo día feliz
+que la pobre mujer hubiese tenido, en muchos años, era el reciente en
+que su hija, viendo su inquietud por su relación con el señor de Lerne,
+le había saltado al cuello exclamando:</p>
+
+<p>&mdash;¡Mira como te abrazo!... no lo haría así, si fuese culpable. ¡No! ¡no
+me atrevería!</p>
+
+<p>La señora de Latour-Mesnil, a quien el billete de su hija había dado la
+primera noticia sobre el duelo del señor de Maurescamp con el señor de
+Lerne, llegó a casa de su hija a eso del mediodía. Primeramente entre
+las dos mujeres hubo más lágrimas que palabras. Después de los primeros
+desahogos, sintiose Juana más aliviada al contestar a las preguntas
+reiteradas de su madre, refiriéndole lo que sabía sobre las
+circunstancias del desafío, los incidentes del baile, la escena entre
+ella y su marido y hasta su visita precipitada a casa de Jacobo.</p>
+
+<p>Mientras hablaba con una volubilidad febril unas veces caminando, otras
+sentada, no dejaba de lanzar rápidas miradas alrededor de la chimenea.
+Ella sabía que el duelo debía efectuarse a las tres y media. A medida
+que la hora fatal se aproximaba, sentíase más agitada, pero hablaba
+menos; su andar maquinal de un salón a otro, se aceleraba; su semblante
+se encendía, y sus labios no hacían sino articular por intervalos
+algunas exclamaciones de niña:</p>
+
+<p>&mdash;¡Oh mamá!... ¡mi pobre mamá!... ¡qué crueldad!... ¡qué injusticia!...
+¡qué injusticia!... ¡Dios mío!</p>
+
+<p>Su madre, alarmada por su estado de exaltación, se levantó y trató de
+llevarla a su dormitorio.</p>
+
+<p>&mdash;Ven a tu cuarto, hija mía&mdash;decíale&mdash;, vamos a rezar.</p>
+
+<p>&mdash;¿Rezar? ¡madre mía!&mdash;le dijo Juana con dureza&mdash;. ¿Y por quién quiere
+que rece? ¿Por mi marido o por el otro?... ¿Quiere que sea hipócrita o
+sacrílega?</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah! ruega por tu pobre madre, que tiene tanta necesidad de
+perdón&mdash;exclamó la señora de Latour-Mesnil arrodillándose y ocultando
+su frente entre las manos.</p>
+
+<p>&mdash;¡Madre, madre mía!&mdash;dijo Juana levantándola con fuerza, y
+estrechándola contra su corazón. ¿Qué tengo que perdonarle? ¿no me he
+engañado yo también?</p>
+
+<p>&mdash;Tú podías engañarte... ¡Pero yo!... yo, tu madre, tu consejera, tu
+guía; instruida por la vida. ¡Ah, cuán culpable he sido! ¡Cuán culpable
+en no haber elegido mejor para ti! Para ti tan digna de ser feliz,
+¡pobre hija mía!... A ti, que eres tan honesta, ve a donde te he
+conducido.</p>
+
+<p>&mdash;Pero soy siempre digna, madre mía&mdash;dijo Juana, distraída.</p>
+
+<p>Repentinamente, mostrole con el índice la esfera del reloj. La señora de
+Latour-Mesnil vio que eran las tres; una sonrisa nerviosa crispaba los
+labios de Juana. Tomose del brazo de su madre y se paseó sin pronunciar
+una palabra. Suspiraba profundamente de tiempo en tiempo.</p>
+
+<p>Después de algunos momentos:</p>
+
+<p>&mdash;Probablemente ya todo habrá concluido&mdash;dijo&mdash;, porque para esas cosas
+son muy exactos, y duran poco tiempo, según dicen... pero lo que hay de
+terrible es que no sabremos nada hasta de aquí a dos o tres horas. He
+hecho una cosa, que quién sabe si la aprobará usted... pero, ¿a quién
+podía dirigirme para tener noticias? Me era imposible esperar hasta
+mañana, porque el señor de Maurescamp, naturalmente, no me escribirá...
+Por eso, le he rogado a Luis, el viejo sirviente del señor de Lerne, que
+me envíe un despacho, así que todo haya terminado.</p>
+
+<p>La señora de Latour-Mesnil, anonadada, no contestó sino por un
+movimiento indeciso.</p>
+
+<p>En ese momento sintieron el timbre del vestíbulo que daba a la
+habitación del conserje. Como la puerta del hotel había permanecido
+rigurosamente cerrada toda la mañana, aquel anuncio de una visita
+parecioles singular.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ya!&mdash;murmuró Juana, acercándose vivamente a una ventana que se abría
+sobre el patio&mdash;. ¡Ya! ¡es imposible!</p>
+
+<p>Corrió la cortina y reconoció en el personaje que subía la escalera de
+la galería, a un maestro de esgrima, o más bien a un preboste nombrado
+Lavarede, que tenía por costumbre venir al palacio tres veces a la
+semana para tirar las armas con el señor de Maurescamp. Muy celoso de su
+habilidad en la esgrima, a pesar de frecuentar asiduamente la sala de
+armas, ejercitábase también en su casa, tal vez para no hacer sabedor al
+público de todos los secretos de su manejo.</p>
+
+<p>La aparición de aquel hombre, en medio de los pensamientos que
+preocupaban a Juana y a su madre, las llenó de admiración y alarma.
+Interrogábanse en voz baja con inquietud, cuando un sirviente se
+presentó a la puerta del salón, y dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Señora, es el señor de Lavarede, el maestro de armas, que no sabía que
+el señor barón estuviese de viaje, y pregunta si el señor barón estará
+muchos días ausente, y si podrá volver pasado mañana.</p>
+
+<p>&mdash;Decid que no sé, que se le hará prevenir.</p>
+
+<p>El sirviente salió.</p>
+
+<p>Después de algunos momentos de reflexión, la joven lo volvió a llamar.</p>
+
+<p>&mdash;Augusto&mdash;le dijo&mdash;, deseo hablar al señor Lavarede... hazle entrar en
+el comedor, voy a bajar.</p>
+
+<p>Y volviéndose a su madre:</p>
+
+<p>&mdash;Venga conmigo&mdash;añadió&mdash;, quiero hablar dos palabras con ese hombre...
+después iremos al jardín... nos hará bien... hace muy buen tiempo...
+venga.</p>
+
+<p>Bajaron dándose el brazo y se encontraron en el comedor con un hombre
+como de cuarenta años, que tenía la apostura dura y correcta de un
+militar, en traje de particular.</p>
+
+<p>&mdash;Caballero&mdash;le dijo la señora de Maurescamp, con una voz un poco
+temblona&mdash;, deseo hablarle... Mi marido partió esta mañana para
+Bélgica... parece que ignora usted el motivo de su viaje...</p>
+
+<p>&mdash;Sí, señora, lo ignoro.</p>
+
+<p>&mdash;¿Los sirvientes no le han dicho nada?</p>
+
+<p>&mdash;No, señora.</p>
+
+<p>&mdash;Tal vez ellos mismos lo ignoran; ha pasado todo tan rápidamente...
+Pues bien, señor, la causa de ese viaje, ¿la sospecha usted, la adivina,
+sin duda, en el estado de tribulación en que nos ve a mi madre y a
+mí?... ¡A estas horas el señor de Maurescamp se bate en duelo! El
+maestro de armas sólo contestó con un ligero movimiento de sorpresa y un
+serio saludo.</p>
+
+<p>&mdash;Señor&mdash;replicó la señora de Maurescamp, cuya palabra era al mismo
+tiempo precipitada e indecisa&mdash;, señor, ya comprenderá nuestra
+ansiedad... ¿Puede decirnos algo para tranquilizarnos?</p>
+
+<p>&mdash;Perdón, señora, ¿puedo saber quién es el adversario?</p>
+
+<p>&mdash;El adversario es el señor de Lerne.</p>
+
+<p>&mdash;¡Oh! en ese caso puede estar bien tranquila.</p>
+
+<p>Juana miró fijamente a su interlocutor.</p>
+
+<p>&mdash;¿Tranquila?... ¿por qué?</p>
+
+<p>&mdash;El señor conde de Lerne, señora&mdash;añadió el preboste, es uno de los que
+frecuentan nuestra sala, lo era al menos... conozco perfectamente su
+fuerza... tiraba muy bien, y hubo un tiempo en que hubiera podido luchar
+con el señor barón... pero después de su duelo con Monthélin ha perdido
+mucho... se cansa pronto, y no es dudoso que el señor barón dé pronto
+cuenta de él. Pienso, pues, que la señora puede estar tranquila.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces&mdash;dijo Juana después de una pausa&mdash;, ¿usted cree que va a dar
+muerte al señor de Lerne?</p>
+
+<p>&mdash;¡Oh, matarle! espero que no... pero indudablemente le herirá o le
+desarmará, lo que es más probable, sobre todo si la querella no es muy
+seria.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, en fin, señor&mdash;replicó la joven balbuceando&mdash;; ¿usted cree...
+está seguro, que no tengo nada que temer por mi marido?... ¿que no puede
+ser herido?</p>
+
+<p>&mdash;Estoy persuadido de ello.</p>
+
+<p>&mdash;Bien, señor... gracias; le saludo, señor.</p>
+
+<p>Siguiole con la vista, hasta que hubo salido, y tomando después la mano
+de su madre:</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah, madre!&mdash;dijo&mdash;. ¡Siento que me voy volviendo criminal!</p>
+
+<p>Las puertas ventanas del comedor se abrían al nivel del jardín. La madre
+y la hija entraron en él y se sentaron juntas en un banco rodeado de
+lilas cuyas hojas empezaban a brotar. Apenas sentada Juana exclamó:</p>
+
+<p>&mdash;Madre mía, después de lo que ha dicho ese hombre, si le mata... será
+un verdadero asesinato...</p>
+
+<p>&mdash;Hija mía querida, te ruego que te calmes; ¡me haces tanto mal, tanto
+mal!... A más, lo que ha dicho ese hombre es por tranquilizarnos...
+porque, en fin, tu marido no es un monstruo, y entre gente de honor, no
+pueden suceder ciertas cosas. Si el señor de Lerne sufre realmente del
+brazo, si su brazo está debilitado...</p>
+
+<p>&mdash;Sí&mdash;dijo Juana&mdash;, muchas veces me he apercibido de ello.</p>
+
+<p>&mdash;Puen bien&mdash;prosiguió la madre&mdash;, tu marido lo habrá notado
+inmediatamente y se habrá contentado con desarmarle.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah, madre mía, le odia tanto! ¡nos odia tanto a los dos!... y no es
+bueno, a más de eso; ¡es malo!</p>
+
+<p>Sin embargo, se adhirió a aquel pensamiento que le sugería su madre: eso
+es bastante verosímil, si el señor de Maurescamp era hombre de honor,
+como el mundo lo entiende... no querría abusar de la desigualdad de
+fuerza... después, habríase acordado durante el viaje de todo lo que
+ella le había dicho... habría reflexionado más a sangre fría, habría
+llegado casi convencido de su inocencia... casi tranquilo... menos ávido
+de venganza...</p>
+
+<p>Sentía también en todo lo que la rodeaba una influencia benéfica y
+tranquilizadora; sentíala en el silencio de aquel jardín con sus altos
+muros enclaustrados, en el aire puro y en el azul del cielo. En el olor
+de las plantas, y en la suavidad de un bello día, que ya declinaba. La
+imaginación no puede sino difícilmente asociar las ideas de violencia y
+escenas de sangre, a la tranquilidad encantadora de la naturaleza y a
+los que respiran el bienestar del campo y sus jardines, que ese
+bienestar debe reinar por todas partes.</p>
+
+<p>El tiempo corría, mientras tanto, sin ninguna nueva emoción; las
+anteriores iban calmándose un poco, Juana y su madre, tomadas de la mano
+y sin hablar sentíanse como adormecidas por un suave entorpecimiento de
+los sentidos.</p>
+
+<p>Era un poco más de las cinco de la tarde, cuando Juana se enderezó
+repentinamente; había vuelto a oír resonar el timbre del vestíbulo.</p>
+
+<p>&mdash;Esta vez sí... ahí está&mdash;dijo.</p>
+
+<p>Dos minutos pasaron; Juana y su madre estaban paradas con la vista fija
+en la puerta del vestíbulo. Un sirviente apareció con una bandeja en la
+mano.</p>
+
+<p>&mdash;Es un despacho para la señora&mdash;dijo.</p>
+
+<p>&mdash;Dadme&mdash;dijo Juana adelantándose dos pasos.</p>
+
+<p>Esperó que el sirviente se hubiese retirado, y, sin abrir el telegrama
+miró a su madre.</p>
+
+<p>&mdash;¡Déjame abrirle!&mdash;murmuró la señora de Latour-Mesnil tratando de tomar
+el telegrama.</p>
+
+<p>&mdash;No&mdash;dijo la joven sonriendo&mdash;, tendré valor. ¡Bah!</p>
+
+<p>Rompió el sobre azul. Apenas hubo echado una mirada sobre su contenido,
+cuando se le cayó de las manos; su mirada quedó fija, sus labios se
+agitaron convulsivamente; abrió en cruz sus brazos, dio un grito
+prolongado que se sintió por todo el palacio y cayó redonda sobre la
+arena a los pies de su madre.</p>
+
+<p>Mientras que los criados acudían al oír aquel grito siniestro, la señora
+de Latour-Mesnil, desatinada, se arrojaba sobre su hija, y al mismo
+tiempo que le prodigaba sus cuidados, levantaba febrilmente el
+telegrama.</p>
+
+<p>Esto fue, lo que leyó:</p>
+
+<p class="r">
+«Soignies, tres y media.<br />
+</p>
+
+<p>»El señor Jacobo, herido mortalmente, acaba de sucumbir.&mdash;Luis.»</p>
+
+
+
+<h3><a name="XIII" id="XIII"></a>XIII</h3>
+
+
+<p>Seis meses después, a mediados de octubre del mismo año de 1877, nos
+hallamos con el señor y la señora de Maurescamp, instalados maritalmente
+en la Venerie, magnífica propiedad situada entre Creil y Compiègne, cuya
+adquisición la había hecho el señor de Maurescamp diez y ocho meses
+antes. Era gran cazador, y en Venerie había mucha caza, lo que le había
+determinado a comprar aquel dominio, para no tener que alquilar cacería
+por un lado o por otro, todos los años. Tenía invitados para el
+principio de la estación de la caza, a un gran número de amigos, entre
+otros a los señores de Monthélin, Hermany, de la Jardye y Saville, con
+los cuales la señora de Maurescamp llenaba perfectamente bien los
+deberes de castellana, con gracia y aun con alegría. Creíase
+generalmente que su alegría estaba de más, y que después de haber sido,
+hacía tan poco tiempo, con razón o sin ella, la causa de la muerte de un
+hombre, debía sentir, o, cuando menos, aparentar alguna tristeza. Pero
+el corazón de una mujer tiene secretos impenetrables.</p>
+
+<p>A consecuencia del duelo que había terminado de un modo tan fatal para
+el conde de Lerne, ningún argumento, ningún ruego, habrían podido
+determinar a Juana Maurescamp a permanecer bajo el mismo techo conyugal
+y esperar en él a su marido. Esa noche se refugió en casa de su madre,
+llevándose valerosamente a su hijo. La señora de Latour-Mesnil tuvo la
+delicada misión de negociar con el señor de Maurescamp las cláusulas y
+condiciones de una existencia temporaria, y arreglada a las
+circunstancias. Halló a su yerno menos recalcitrante de lo que ella
+esperaba; a él mismo no le disgustaba el no afrontar la presencia de su
+mujer tan en seguida concediendo que tal vez por simples sospechas había
+procedido con demasiada ligereza e ido demasiado lejos.</p>
+
+<p>Nadie siente una gran satisfacción en haber muerto a un hombre; y el
+señor de Maurescamp, por poco sentimental que fuese, no dejaba de
+experimentar ciertos remordimientos, que se adivinaban en las
+disposiciones conciliadoras que manifestó a la señora de Latour-Mesnil.
+Convínose, pues, en que la señora de Maurescamp quedaría con su hijo, y
+que acompañaría a su madre primeramente a Vichy y después a Suiza y
+Vevey, donde pasarían el verano. Mientras tanto, los sentimientos de uno
+y otro se calmarían, modificándose, tanto más, cuanto que en todo
+aquello no había habido sino una serie de errores.</p>
+
+<p>Aquel duelo había ocupado a París durante ocho días.</p>
+
+<p>La catástrofe final llegó a producir un movimiento de opinión favorable
+a la reputación de la señora de Maurescamp; había, entre la crueldad de
+aquel desenlace y las ligeras imprudencias de conducta que podían
+reprocharse a Juana y al señor de Lerne, una desproporción tal, que se
+impuso a todos y desarmó a la calumnia. La opinión general fue que el
+señor de Maurescamp se había mostrado feroz e implacable, para con un
+hombre que no tenía más crimen, según se creía, que el haber dado
+lecturas con su mujer. Estos rumores y apreciaciones de las gentes,
+tranquilizando la vanidad del barón y lisonjeando su orgullo,
+contribuyeron a la reconciliación de los esposos.</p>
+
+<p>La señora de Maurescamp manifestose en los primeros tiempos
+completamente rebelde a toda idea de reconciliación. Pero después de dos
+o tres meses pasados en un estado de estupor desesperado, pareció
+despertarse repentinamente bajo la impresión de nuevas reflexiones.
+Declaró a su madre que cedía a sus consejos, que volvería a casa de su
+marido y que sólo pedía algunos meses de retardo.</p>
+
+<p>&mdash;Es necesario&mdash;dijo, no sin un resto de amargura&mdash;dejar tiempo para que
+se le sequen las manos.</p>
+
+<p>Desde entonces su humor cambió completamente; parecía gozan: con la vida
+y el porvenir presentarle algún interés, bastante para reanimar un poco
+su actividad y su espíritu.</p>
+
+<p>Volvió, pues, a reunirse a su marido a fines de septiembre y entró en su
+casa tan naturalmente, cual si volviera de un viaje. A decir verdad, el
+señor de Maurescamp pareció el más embarazado de los dos. Por otra
+parte, nunca habían tenido la costumbre de las grandes expansiones; por
+consiguiente, nada parecía cambiado entre ellos; tocó sonriéndose la
+mano que él le tendió a su llegada, y la salud de su querido Roberto, su
+buen aspecto, su crecimiento rápido, diéronle un asunto fácil de
+conversación, que allanó todas las dificultades. Algunos días después
+fueron a instalarse al castillo de la Venerie, donde la presencia de los
+invitados debía evitarles el disgusto de las largas conversaciones.</p>
+
+<p>Ya se comprende que la señora de Maurescamp fue por mucho tiempo para
+los huéspedes del castillo, como para los vecinos de la campaña, un
+objeto de la más insistente curiosidad; era imposible dejar de observar
+con especial atención la fisonomía y el porte de una joven cuyo nombre
+acababa de estar mezclado en una aventura tan trágica como misteriosa,
+y trascendente. Los curiosos no sacaron su gasto; la actitud de Juana
+era reposada y natural, a menos de suponerle una gran dosis de disimulo
+(cosa que no es temeraria suponer a su sexo), y había razón para pensar
+que había tomado definitivamente el partido de sobreponerse a los
+pesares y desagrados personales por que había pasado en época tan
+reciente.</p>
+
+<p>Hallaban, pues, las gentes, como lo hemos dicho antes, que llevaba con
+demasiada despreocupación el duelo de un hombre muerto por ella, que,
+cuando menos, había sido su amigo.</p>
+
+<p>&mdash;¡Esto no es animador!&mdash;dijo un día el bello Saville a la señora de
+Hermany&mdash;; si el pobre de Lerne resucitase por algunos instantes, su
+asombro no tendría límites.</p>
+
+<p>&mdash;¿Por qué, amigo mío?</p>
+
+<p>&mdash;¡Porque esto es chocante!&mdash;dijo el bello Saville, que no era un
+águila pero que tenía buen corazón&mdash;, se diría que la muerte de ese
+pobre muchacho ha sido una satisfacción para ella. Nunca la he visto más
+animada, más satisfecha... ¡Y hacednos matar por estas señoras!</p>
+
+<p>&mdash;Pero, amigo mío, nadie piensa en hacerle a usted matar...
+Tranquilícese... y en cuanto a mi amiga Juana, es una persona a quien no
+se debe juzgar a la ligera... Yo no sé; todo lo que pasa en esa linda
+cabeza... pero hay en su pupila algo que no me agradaría si fuese su
+marido.</p>
+
+<p>&mdash;Pues yo no veo nada en su pupila&mdash;dijo Saville;</p>
+
+<p>&mdash;¡Naturalmente!&mdash;contestole la señora Hermany.</p>
+
+<p>Aquel buen humor de Juana, que chocaba a todos, estaba muy lejos de
+desagradar a su marido; por el contrario, gustábale mucho.</p>
+
+<p>&mdash;Es una mujer domada&mdash;se decía&mdash;. Esto es lo que hay; está domada. Ese
+es mi sistema, domar a las mujeres... Después que la mía ha recibido una
+lección, un poco fuerte, es verdad, ha recobrado su buen sentido
+práctico... ahora es cien veces más feliz y más amable que nunca...
+¡Esto es perfecto, perfecto!</p>
+
+<p>Habíase operado, en efecto, en los gustos y las costumbres de Juana un
+cambio muy original y digno de estudio; en vez de consagrarse casi
+exclusivamente como antes, a los goces del alma y de la inteligencia,
+habíase despertado en ella un gusto demasiado exclusivo por los placeres
+físicos. No abría un libro, el piano permanecía cerrado, su querida
+cartera no recibía ya sus impresiones, ni los extractos de sus poetas
+favoritos; había perdido su tendencia al entusiasmo y a conmoverse
+tiernamente, que tanto la había distinguido, y contraído la tan vulgar y
+detestable manía parisiense de la crítica perpetua. La equitación, la
+caza, el ballar, el baile, eran entonces sus pasiones favoritas.</p>
+
+<p>Seguía a caballo las cacerías en los bosques de Compiègne, a pie las
+cacerías de tiro en los bosques de la Venerie y por la noche era una
+valsante infatigable. Los nombres nunca la habían visto más seductora, y
+hay que añadir que nunca creyeron que fuese tan coqueta; pues lo era, y
+tenía a más en aquel arte, nuevo para ella, la inconsciencia de una
+principianta que no conocía todavía lo justo de la medida. Las
+vivacidades de su conducta y de su lenguaje sobrepasaban algunas veces
+al nivel que separa a las gentes de buena sociedad de la mala. Pero
+Maurescamp no se disgustaba por ello; divertíale más bien y se reía con
+sus amigos.</p>
+
+<p>&mdash;Ya está curada&mdash;decía&mdash;. Empieza una vida nueva... se excede un poco
+en el lenguaje, es verdad... como las recién casadas, que dicen
+disparates al día siguiente de su boda... pero eso pasará.</p>
+
+<p>Sin embargo, después de algún tiempo acabó por notar que su mujer
+buscaba con demasiado empeño la sociedad de los hombres. Que les
+acompañara constantemente a la caza, paso y salas de billar, pase; pero
+lo que le sorprendió sobremanera fue verla seguirlos hasta la sala de
+arreos, donde se reunían todas las mañanas a tirar las armas. Esta sala
+era una gran pieza monumental, con piso de mosaico, bien abrigada, muy
+clara y muy adecuada para esta clase de <i>sport</i>.</p>
+
+<p>Altos bancos cubiertos de espartería se hallaban colocados a lo largo de
+las paredes y servían de asiento a los espectadores. La primera vez que
+Maurescamp y sus amigos vieron por entre el humo de sus cigarros a Juana
+sentada en uno de esos bancos, sintiéronse no solamente sorprendidos,
+sino también disgustados. Había entrado sin hacer ruido, sin ser
+notada, sentándose silenciosa y observaba a los tiradores. A todos les
+pareció extraordinario que una joven a quien tenían por delicada y
+sensible, encontrase placer en un espectáculo que no podía dejar de
+traerle a la memoria un recuerdo funesto. Hubo, sin embargo, que
+habituarse a su presencia, porque desde este día no dejó de ir a la sala
+de armas, a las horas que lo hacían el señor de Maurescamp y sus
+huéspedes. Parecía observarlos con particular interés; algo inclinada
+bien adelante, seria, con la mirada fija, absorbíase por completo en la
+contemplación de las paradas y réplicas cambiadas entre los adversarios.
+Pero, sobre todo, era cuando su marido estaba en escena, que se le veía
+prestar la más profunda atención, tan profunda, que llegaba a contrariar
+hasta a su propio marido.</p>
+
+<p>Juana llegó, a fuerza de aplicación, a conocer bastante la esgrima;
+dábase cuenta con bastante exactitud de los golpes y de la fuerza de los
+tiradores. Fue así como llegó a comprender que su marido era
+efectivamente, como lo había oído decir, un tirador diestro, de una
+solidez y una fuerza muy notables, y que hasta entonces no había otro
+que pudiera competir con él sin demasiada desigualdad, sino el señor de
+Monthélin, hasta llegar a tener ventaja sobre el barón, en dos o tres
+asaltos, lo que le valió de Juana algunas palabras amables.</p>
+
+
+
+<h3><a name="XIV" id="XIV"></a>XIV</h3>
+
+
+<p>El señor de Monthélin, es necesario decirlo, viéndose desembarazado de
+su rival, el conde de Lerne, había recobrado poco a poco su antiguo
+papel de suspirante y amigo. Por aquel entonces, creyose ver seriamente
+alentado, y empezó a abrigar esperanzas que no creía ilegítimas, cuando
+un nuevo acontecimiento vino a trastornar sus manejos.</p>
+
+<p>A más de los huéspedes habituales del castillo, el señor de Maurescamp
+invitaba de tiempo en tiempo a las cacerías de la Venerie, a algunos
+oficiales de la guarnición de Compiègne, a quienes había conocido en
+París, en las cacerías de los bosques. Entre estos oficiales, que eran
+casi todos de la mejor sociedad, había uno que hacía excepción, y que
+todos se admiraban verlo admitido en la Venerie. Era un joven capitán de
+cazadores, llamado Sontis, bien nacido, pero mal educado, de un
+libertinaje insolente, y de costumbres groseras. Su físico no compensaba
+lo que le faltaba en educación social y moralidad. Era pequeño, feo, de
+color bilioso, muy delgado, con escasos cabellos de un rubio claro y
+ojos grises, de una expresión dura y cínicamente burlones. Pero era un,
+<i>sportsman</i>, completo; en materia de equitación, de carreras, de caza, y
+generalmente en todo lo concerniente al <i>sport</i>, era no solamente un
+conocedor de los más competentes, sino un ejecutante de una habilidad
+superior. Esas cualidades especiales habían cautivado al señor de
+Maurescamp, quien se había propuesto, hacía ya algún tiempo, hacerse
+criador y montar una caballeriza de cacerías; no cesaba de tener
+conferencias sobre tan importante asunto con el capitán de Sontis, y
+apreciaba altamente sus preciosos consejos.</p>
+
+<p>En cambio, la señora de Maurescamp había concebido por el joven, desde
+la primera vez que le vio, la más grande antipatía, la que no se cuidaba
+de disimular. Fue, pues, con disgusto que le vio instalarse por tres
+semanas en la Venerie, en los primeros días de noviembre, pues hasta
+entonces, sólo había asistido a las comidas o al almuerzo con motivo de
+la caza.</p>
+
+<p>Desde la primera mañana de su instalación, fue invitado cortésmente para
+acompañar al dueño de casa y dos o tres más de sus huéspedes, a pasar a
+la sala de los arneses, para hacer un poco de esgrima, si lo tenía a
+bien. El señor de Sontis contestó que tendría mucho gusto en ejercitar
+un poco su muñeca, pues hacía mucho que no tiraba. Después de ensayarse
+un poco contra las paredes, aceptó un pequeño asalto anodino con el
+señor de Maurescamp.</p>
+
+<p>Pusiéronse, pues, frente uno de otro y no fue poca la sorpresa de éste,
+al encontrarse que aquel pequeño personaje poseía una agilidad, golpe de
+vista, y alcance de tigre. Algo impresionado al principio por la fuerza
+del manejo del señor de Maurescamp, repúsose prontamente y tomó una
+ventaja absoluta en el segundo ataque. El señor de Maurescamp,
+desazonado, dijo, riendo, que esperaba tomar su desquite a la mañana
+siguiente.</p>
+
+<p>&mdash;Como guste&mdash;contestó de Sontis&mdash;, estoy a sus órdenes; pero le
+advierto que ya conozco su manejo, y que no me tocará sino cuando yo lo
+quiera.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ya veremos!&mdash;contestó Maurescamp con bastante sequedad.</p>
+
+<p>Juana había asistido aquella mañana, como tenía por costumbre, a la
+lección de esgrima. Al salir notábase en ella un aire grave y
+meditabundo que no le era habitual desde que había empezado su nueva
+existencia. Todo el día estuvo pensativa.</p>
+
+<p>A la mañana siguiente, no faltó a la cita.</p>
+
+<p>El señor de Maurescamp y de Sontis emprendieron un asalto, al cual la
+pequeña escena del día anterior daba un interés excepcional. La
+curiosidad de los espectadores estaba en extremo sobreexcitada; pero la
+de la señora de Maurescamp había llegado al último grado, y la expresión
+de su rostro, mientras seguía las fases y peripecias de la lucha,
+demostraba su interés, o más bien una ansiedad que no estaba en armonía
+con las circunstancias.</p>
+
+<p>Aquel asalto fue un desastre para el señor de Maurescamp. El joven
+oficial de cazadores, aunque muy inferior en fuerza muscular, poseía, a
+pesar de su débil apariencia, un temple de acero. Hacía mucho tiempo ya
+que era reputado maestro en punto a esgrima, y no tardó en darse cuenta
+del lado débil y deficiente del manejo, por otra parte muy temible, del
+señor de Maurescamp. Había notado que tenía en el asalto el defecto
+habitual de los hombres vigorosos y muy sanguíneos, es decir, la
+tendencia a fiar demasiado en su vigor, y aun a abusar inconscientemente
+de los efectos de fuerza. Dotado él mismo de una agilidad y precisión de
+mano incomparable, y tan seguro de su vista como de su mano, el señor de
+Sontis no daba entrada a su adversario; lo ofuscaba y deslumbraba con su
+rápido cambio, aprovechándose de los desvíos a los cuales se entregan
+siempre en la parada las espadas violentas, al lanzar desenganches de
+una rapidez fulminante. El señor de Maurescamp tenía ante sí una espada
+invisible e infatigable. No la sentía, puede decirse, sino cuando tocaba
+su pecho. En resumen, recibió en aquel asalto cinco o seis botonazos y
+no dio ninguno.</p>
+
+<p>El amor propio muy irritable del señor de Maurescamp no le permitió
+declarar su inferioridad decisiva. Convino solamente en que aquel día no
+estaba en juego. Quiso renovar la prueba en los días siguientes; pero no
+obtuvo ninguna ventaja, y si consiguió dos o tres veces en otros asaltos
+consecutivos, hacer sentir el botón de su florete al señor de Sontis,
+todos creyeron ver en ello un acto de deferencia por parte del joven. En
+una palabra, el señor de Maurescamp, disgustado y herido, se abstuvo
+desde entonces con diferentes pretextos de dar asaltos por la mañana.</p>
+
+<p>Las mujeres gustan de los valientes y victoriosos. Fue seguramente a
+consecuencia de este noble sentimiento, tan notable en las de su sexo,
+que la señora de Maurescamp pareció perdonar al joven oficial de
+cazadores su fea figura y mala reputación, y empezó muy visiblemente a
+honrar con su benevolencia a un hombre por el cual sólo había demostrado
+hasta entonces la más despreciativa indiferencia, y hasta aversión.</p>
+
+<p>Por poco preparado que estuviese para aventuras de aquella importancia,
+no pudo dejar de comprender el señor de Sontis el carácter de las
+atenciones con que era favorecido. Mantúvose reservado, sin embargo, sea
+que habituado a los amores de soldado, se sintiera intimidado ante
+aquella dama elegante y distinguida, sea que sospechase (porque era muy
+suspicaz) algún lazo oculto en aquellas provocaciones, que tenía tal vez
+el buen sentido de conocer que no las merecía.</p>
+
+<p>Por extraña que fuese la aventura, parecía no quedar duda sobre que
+aquella mujer tan atractiva, delicada y honesta, estaba enamorada de
+aquel mal sujeto, palidote y vulgar. Durante la última semana de la
+permanencia del joven en la Venerie, los síntomas de la loca pasión de
+Juana se revelaban cada vez más a las miradas curiosas de los celosos
+que la observaban. Admirábanse al mismo tiempo, de que aquel manejo tan
+significativo pasara inapercibido para aquel que tenía más interés en
+comprenderlo, es decir, para el barón de Maurescamp, que, sin embargo,
+había dado pruebas de susceptibilidad conyugal. Y tanto más se
+admiraban, cuanto que Juana ponía muy poco empeño en disimular; más bien
+era imprudente.</p>
+
+<p>Con mucha frecuencia daba a su marido el espectáculo de sus apartes
+misteriosos con el señor de Sontis; elegía indiscretamente el momento en
+que su marido atravesaba el patio, para arrojar por la ventana alguna
+flor de su corpino al oficial de cazadores; quedábase atrás con él, en
+los paseos a caballo, perdíase en el bosque, y no volvía hasta el caer
+de la noche en momento en que el barón empezaba a impacientarse, cuando
+no a inquietarse. Finalmente, valsaba toda la noche con el capitán,
+hablándole con sonrisas y miradas incendiarias.</p>
+
+<p>Por muy reservado y desconfiado que fuese de Sontis, era imposible que
+resistiese mucho tiempo a tales demostraciones. Tal vez también recibió
+suficientes gajes para disipar sus aprensiones. De cualquier manera que
+sea, no tardó en participar de la pasión violenta que había inspirado.
+Aquel amor, tan nuevo para él, causábale una exaltación sombría y
+huraña, con lo que parecía divertirse la señora de Maurescamp.</p>
+
+<p>El señor de Maurescamp continuaba no viendo nada.</p>
+
+<p>Sin embargo, por una u otra razón, parecía preocupado, menos expansivo,
+menos bullicioso y preponderante que de costumbre, y hasta triste. Su
+fisonomía encendida, poníase pálida y desencajada. A un observador
+inteligente habríanle llamado la atención las miradas audazmente cínicas
+que su mujer le lanzaba, y el desagrado con qué el barón procuraba
+evitarlas.</p>
+
+<p>El 28 de noviembre era el día señalado para la partida del capitán. Ese
+día no hubo caza. El señor de Maurescamp había ido esa mañana a vigilar
+las reparaciones que se hacían en el pabellón del guardabosque.</p>
+
+<p>Para volver al castillo, tenía por costumbre, dejando los caminos
+principales del bosque, tomar uno que él llamaba de Diana, y que
+acortaba la distancia. Atravesaba un espeso bosque que formaba recodo
+con el antiguo parque, y del que debía hacerse un jardín; mientras
+tanto, permanecía inculto y formaba un bosquecillo tupido y solitario.
+La Avenida de Diana debía su nombre a una antigua estatua, cuyo zócalo
+era lo único que quedaba en pie. Lugar tan retirado y misterioso, era a
+propósito para paseos y coloquios de enamorados. Pero, sin embargo, fue
+una grande imprudencia la de Juana, la de elegirlo para su despedida del
+oficial de cazadores. No ignoraba la excursión matinal de su marido a la
+casa del guardabosque, sabía el camino que debía tomar a su regreso,
+¿cómo podría llevar la ceguedad de la pasión, hasta el extremo de
+olvidarse de que era probable que pasase por el lugar de la entrevista,
+a la misma hora que tendría efecto?</p>
+
+<p>Sea lo que sea, ahí se hallaban ella y él, entregados uno al otro;
+habíanse sentado sobre un viejo banco rústico rodeado de árboles,
+frente a la estatua derrumbada. En vísperas de alejarse, el oficial de
+cazadores era más exigente, y ella más débil. Hablábanse en voz baja,
+estrechadas sus manos y mirándose en los ojos, cuando el señor de Sontis
+sorprendió en la mirada de Juana una llama, que ciertamente no le estaba
+designada; volviose inmediatamente hacia el lado del bosque, siguiendo
+la dirección de la mirada de la joven, y vio, algo oculto entre los
+árboles, hacia la extremidad del camino, a un hombre que parecía
+indeciso en continuar o no; aquel hombre dio súbitamente vuelta a la
+espalda, y tomó otro camino, desapareciendo entre el ramaje.</p>
+
+<p>&mdash;¿Es el marido de usted?&mdash;preguntó.</p>
+
+<p>&mdash;Sí.</p>
+
+<p>&mdash;¿Cree usted que nos ha visto?</p>
+
+<p>&mdash;Lo ignoro. ¡Pero si nos ha visto, es un cobarde!</p>
+
+<p>Que les hubiera visto o no, el señor de Maurescamp entró tranquilamente
+en el castillo por la avenida más larga pero mejor del nuevo parque.
+Volvió a salir casi inmediatamente y pasó el resto del día
+inspeccionando sus plantaciones y el corte de sus bosques. No volvió a
+entrar sino al primer toque que llamaba a comer.</p>
+
+<p>Talvez fue a causa de su preocupación, que el capitán creyó notar, al
+entrar en el salón, algo de tirantez y alteración en el rostro del señor
+de Maurescamp.</p>
+
+<p>Iban a comer. Había en la mesa como veinte convidados. Disgustáronse un
+poco al ver a la señora de Maurescamp sentar a su lado al capitán de
+cazadores, que era entre los convidados uno de los más jóvenes y de
+menos consideración; pero se iba al día siguiente y esa circunstancia
+explicó, en cierto modo, el excesivo honor que se le hacía. Sea que el
+detalle de etiqueta hubiese desagradado a cierto número de convidados,
+sea que hubiese en el aire uno de esos vagos presentimientos precursores
+de las grandes catástrofes, el principio de la comida fue silencioso y
+frío. Pero la abundancia y excelencia de los vinos con que se rociaba
+una exquisita comida, no tardaron en disipar las nubes, despejar las
+frentes y despertar las inteligencias.</p>
+
+<p>La animación de las conversaciones acabó por tomar un diapasón más alto
+que de costumbre, como sucede con bastante frecuencia cuando se ha
+vencido un primer momento de frialdad embarazosa. En una palabra,
+aquella comida, que había empezado tan lúgubremente, acabó de ser una
+brillante fiesta de cazadores y hombres de mundo, a la que la presencia
+de algunas lindas mujeres daba mayor animación. El mismo señor de
+Maurescamp, que era siempre sobrio en la bebida pero aquel día había
+vaciado su copa algo más de lo conveniente, parecía libre de las nubes
+que desde algún tiempo atrás ofuscaban su mente. Tal vez festejaba
+secretamente la partida de sus huéspedes importunos. Pero de todos
+modos, había recobrado su tono de seguridad e importancia, y quiso
+regalar a sus convidados, con su voz ronca e imperiosa, con algunos de
+sus principios y sistemas favoritos.</p>
+
+<p>La señora de Maurescamp prodigaba, mientras tanto, al señor de Sontis,
+tantos agasajos que a pesar de su aplomo, el joven se encontraba
+visiblemente confundido; al mismo tiempo, como para imitar a su marido,
+entreteníase en beber copas llenas de Sauternes y Champagne, lo que le
+proporcionaba accesos de una alegría extraordinaria. En medio de esas
+crisis de risas estrepitosas caía por intervalos en una gran laxitud,
+semejante a una bacante fatigada.</p>
+
+<p>A los postres declaró que tomaría el café en el comedor.</p>
+
+<p>&mdash;Esta animación&mdash;dijo&mdash;perdería su encanto, si cada uno se iba por su
+lado.</p>
+
+<p>Quedaríanse, pues, todos reunidos y permitiría fumar a los hombres. Tal
+declaración fue aplaudida por todos los convidados.</p>
+
+<p>Sirviose el café y circularon los cigarros.</p>
+
+<p>Juana anunció que quería fumar, y tomó un cigarro para ensayarse.</p>
+
+<p>&mdash;Le va a hacer mal&mdash;exclamó el señor de Maurescamp;&mdash;tomad un
+cigarrillo.</p>
+
+<p>&mdash;No, no, quiero un cigarro&mdash;dijo la joven cuyos ojos estaban algo
+empañados.</p>
+
+<p>El señor de Maurescamp se encogió de hombros y quedó callado.</p>
+
+<p>Juana encendió en un fósforo su cigarro y se puso a fumar con el mayor
+aplomo en medio de las aclamaciones de los asistentes.</p>
+
+<p>Al cabo de algunos instantes:</p>
+
+<p>&mdash;Es verdad&mdash;dijo,&mdash;¡esto me hace mal!</p>
+
+<p>Y, volviéndose al capitán que estaba a su derecha, y quitándose el
+cigarro húmedo de sus labios:</p>
+
+<p>&mdash;Tome&mdash;le dijo,&mdash;acábelo usted.</p>
+
+<p>Aquel movimiento, aquellas sencillas palabras, pareció que habían
+petrificado a aquellos veinte convidados, tan animados y bulliciosos un
+momento antes. El silencio que se produjo fue tal, que podía oírse fuera
+de la sala, que parecía desierta, el murmullo del viento entre las
+ramas.</p>
+
+<p>Todas las miradas, que primeramente se habían fijado en Juana,
+volviéronse a su marido, sentado frente a ella.</p>
+
+<p>El señor de Maurescamp, extremadamente pálido, miraba a de Sontis y
+esperaba.</p>
+
+<p>El oficial de cazadores vacilaba, interrogando con seriedad los ojos de
+Juana.</p>
+
+<p>&mdash;Y bien&mdash;díjole.&mdash;¿De qué tiene usted miedo?</p>
+
+<p>No vaciló más; tomó el cigarro que le presentaba la joven y lo puso
+entre sus labios.</p>
+
+<p>En el mismo instante, el barón de Maurescamp sacaba el que tenía en la
+boca y se lo arrojaba a la cara al señor de Sontis, diciéndole:</p>
+
+<p>&mdash;Concluya también el mío, capitán.</p>
+
+<p>El cigarro, a medio fumar, fue a dar en el rostro del capitán,
+despidiendo algunas chispas.</p>
+
+<p>Todos se habían puesto de pie. Juana, en medio de la confusión y estupor
+general, completamente despejada, de pie también, fría, impasible, se
+apoyaba con una mano en una silla. Su bella fisonomía, que hemos visto
+tan pura y delicada, parecía cubierta con la máscara de Tisofona;
+expresaba esa mezcla de horror y alegría salvaje, que debió verse en la
+frente encantadora de María Estuardo, cuando oyó la explosión que la
+vengaba del asesino de Rizzio.</p>
+
+
+
+<h3><a name="XV" id="XV"></a>XV</h3>
+
+
+<p>En seguida de esta escena, cuyas consecuencias amenazaban ser trágicas,
+la mayor parte de los invitados se eclipsaron discretamente; los vecinos
+de la campaña tomaron sus carruajes, precipitadamente, y los otros el
+tren de la tarde para irse a París. En el castillo, sólo quedaron los
+amigos más íntimos. El capitán había sido, naturalmente, el primero que
+se retirara. Había ido a instalarse por aquélla noche en el hotel más
+próximo a la Venerie. Siendo inevitable un duelo, dos oficiales de su
+regimiento, que habían asistido también a la comida, se pusieron
+inmediatamente de acuerdo con los señores de Hermany y de la Jardye,
+que debían ser nuevamente los padrinos del barón. No volveremos a
+fatigar a nuestros lectores con los detalles de los preparativos que se
+hicieron entre los padrinos de ambos rivales. Se comprende que no se
+trató de ninguna clase de arreglo; en cuanto a la elección de las armas,
+claro está que el señor de Maurescamp, después de lo que había pasado en
+las diferentes ocasiones que habían tirado el florete con de Sontis,
+habría preferido la pistola; pero si el acto de tan mal gusto del
+oficial, de aceptar la oferta de la señora de Maurescamp, habíale dado
+al marido el papel de ofendido, éste había perdido su derecho, dejándose
+llevar de otro más sangriento. Por otra parte, el orgullo del señor de
+Maurescamp, inspirándole bien, le hizo aceptar la espada sin
+trepidación, cualesquiera que fuesen las consecuencias.</p>
+
+<p>Fue resuelto que el encuentro se verificase a la mañana siguiente a las
+diez, en un claro del bosque de Marnes, contiguo a la Venerie, porque no
+pareció conveniente hacerlo en los mismos dominios del barón de
+Maurescamp.</p>
+
+<p>Poco sueño tenían los del castillo aquella noche. Los extraños
+celebraban en su aposento sus conciliábulos animados; transmitíanse las
+opiniones de una pieza a otra. Los hombres discutían lo tocante al
+honor; las mujeres, excitadas y nerviosas, peroraban a media voz,
+enjugaban algunas lágrimas, y en su interior estaban contentísimas. Es
+inútil decir que el personal de la servidumbre estaba conmovido bajo las
+mismas emociones; es decir, experimentando esa inquietud alegre y ese
+agradable estado febril en que nos ponen generalmente los males ajenos.</p>
+
+<p>En cuanto a los dueños de casa, es bastante verosímil que tampoco
+dormirían. Comprendiendo el señor de Maurescamp que el caso era de los
+más graves, viose obligado a poner en oí den sus negocios. Juana no
+quiso ver a nadie; se supo únicamente por su camarera que había pasado
+la noche paseándose de uno extremo a otro, y hablando en voz alta «como
+una actriz».</p>
+
+<p>Cerca de una hora hacía que un sol pálido de fines de noviembre se había
+alzado sobre los árboles del bosque, cuando el señor de Maurescamp, cuyo
+dormitorio estaba en el primer piso, salía al patio a fumar un cigarro.
+Yendo caminando, llegó a la reja de la entrada, donde se halló con un
+joven paisano, de trece a catorce años, que quedó sorprendido al verlo;
+el barón creyó reconocer en él a un muchacho empleado en una posada del
+pueblo. La turbación del muchacho fue tanta, que el señor de Maurescamp,
+a pesar de sus preocupaciones, no pudo dejar de notarla.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué quieres? ¿A dónde vas?&mdash;preguntole.</p>
+
+<p>&mdash;Al castillo&mdash;balbuceó el muchacho, poniéndose colorado&mdash;. Al mismo
+tiempo, ocultaba confundido una de sus manos dentro de su blusa.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué vas a hacer al castillo?&mdash;volvió a preguntarle.</p>
+
+<p>&mdash;A ver a la señorita Julia.</p>
+
+<p>Julia era la camarera de Juana.</p>
+
+<p>&mdash;¿Quién te envía, hijo mío?</p>
+
+<p>&mdash;Un señor&mdash;murmuró el niño, cada vez más intimidado.</p>
+
+<p>&mdash;¿Un señor que está alojado en tu hotel, no es verdad?</p>
+
+<p>&mdash;Si.</p>
+
+<p>&mdash;¿Un oficial?</p>
+
+<p>&mdash;Sí.</p>
+
+<p>&mdash;¿Qué ocultas ahí, en tu blusa? ¿Una carta? ¿Qué? Dámela... vamos...
+dámela....</p>
+
+<p>El muchacho, próximo a llorar, dejose tomar por grado o por fuerza, un
+papel que estrujaba en sus manos crispadas.</p>
+
+<p>La carta no tenía dirección.</p>
+
+<p>&mdash;¿Para quién es esta carta?</p>
+
+<p>&mdash;Para la señora.</p>
+
+<p>&mdash;¿De modo que te la han dado para la señorita Julia, para que ella se
+la dé a la señora?</p>
+
+<p>El niño indicó que sí.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, hijo mío, yo voy a hacer la comisión... Ven conmigo a
+esperar la contestación, si hay alguna.</p>
+
+<p>Y el señor de Maurescamp, seguido del muchacho, volvió sobre sus pasos,
+atravesó rápidamente el patio y entró en sus habitaciones.</p>
+
+<p>Apenas estuvo en ellas, cuando rompiendo el sobre de la carta destinada
+a su mujer, leyó estas palabras que no estaban firmadas, pero cuya
+procedencia no había como poner en duda:</p>
+
+<p>«Esté tranquila. Por su cariño tendré consideración con él.»</p>
+
+<p>El primer movimiento del señor de Maurescamp, siempre dispuesto a la
+cólera, fue romper y echar al fuego aquel insolente billete. Pero una
+reflexión lo contuvo. Tomó un sobre nuevo de su bufete y colocole en él.
+Repentinamente había sido asaltado por una extraña curiosidad; quería
+saber si su mujer contestaba, y lo que contestaría.</p>
+
+<p>Fue adonde estaba el muchacho y díjole entregándole la carta:</p>
+
+<p>&mdash;Hijo mío, no he podido encontrar a la señorita Julia... Debe estar
+ocupad.... Llama en aquella puerta de enfrente y pregunta por ella. Toma
+cien sueldos por tu trabajo.</p>
+
+<p>El muchacho dio las gracias y fue hacia la puerta indicada.</p>
+
+<p>Por su parte, el señor de Maurescamp fue de nuevo hacia la verja, salió
+del patio y tomó el camino del pueblo, paseándose en él a pasos cortos.</p>
+
+<p>¡Cosa singular! dentro de una hora iba a jugar su vida en las peores
+condiciones; y aquel pensamiento, por serio que fuese, había sido
+dominado completamente por ese otro. ¿Qué contestaría su mujer?</p>
+
+<p>En realidad, este hombre, de una energía puramente física, no había
+podido resistir a las ansiedades que le habían torturado en silencio
+desde algunos días atrás. Su moral se hallaba afectada por el asombro
+que le causaba aquel odio sombrío, aquella venganza premeditada, sabia,
+implacable, con que era perseguido. Habituado a mirar a las mujeres como
+a juguetes de niño, estaba estupefacto y hasta aterrorizado al encontrar
+en uno de esos seres débiles y despreciables, una profundidad de miras y
+una fuerza de voluntad, contra las cuales todas sus fuerzas personales,
+vigor físico, fortuna, situación social, autoridad de esposo, no tenían
+ninguna salvaguardia y estaban reducidos a la nada.</p>
+
+<p>Tal vez habría pagado mucho en aquel momento de desaliento, por una
+palabra de bondad, de interés, y hasta de compasión, de aquella mujer
+tan despreciada en otro tiempo... Tal vez esperaba encontrarla en
+aquella contestación esperada...</p>
+
+<p>Al cabo de algunos instantes el muchacho reapareció, saliendo del
+castillo, completamente tranquilizado con el desenlace de su primera
+entrevista, con el señor de Maurescamp, ni aun intentó ocultar
+nuevamente el mensaje de que era portador. Pasaba sonriendo y saludando.</p>
+
+<p>&mdash;¡Ah!&mdash;dijo el barón deteniéndolo&mdash;, ¿Tienes una contestación?
+muéstramela. Yo sé de lo que se trata y tal vez tengo algo que añadir.</p>
+
+<p>Poníale al mismo tiempo una moneda de plata en la mano.</p>
+
+<p>Tomó la carta, y como el sobre estaba todavía húmedo no tuvo que
+romperlo, halló dentro el billete de de Sontis que la señora de
+Maurescamp devolvía, habiendo puesto después de las palabras del
+capitán, esta breve contestación:</p>
+
+<p>«Le ruego que no se incomode.»</p>
+
+<p>El señor de Maurescamp, después de leer esto, dobló el billete, púsolo
+en el sobre y lo entregó al muchacho, alejándose en seguida.</p>
+
+
+
+<h3><a name="XVI" id="XVI"></a>XVI</h3>
+
+
+<p>Hora y media después, el duelo tenía lugar en el bosque de Mames, y el
+señor de Maurescamp había recibido una herida en medio del pecho.</p>
+
+<p>Creyose por mucho tiempo que no sobreviviría, pues sus pulmones estaban
+atacados. Pero la fuerza de su temperamento lo ha salvado. Su salud se
+mantiene delicada, y su moral parecía igualmente afectada para siempre.</p>
+
+<p>Parece convencido, como la mayor parte de la gente, de que su mujer, en
+lo tocante al capitán de Sontis, no tiene más culpa que haber bebido
+demasiado Sauternes, y haber fumado un habano, cuyo humo la había
+privado de la conciencia de sus actos. Por consiguiente, ha podido vivir
+con ella en términos convenientes y tener también a su respecto cierta
+deferencia resignada y sumisa, muy sorprendente en un hombre muy
+imperioso y dominante.</p>
+
+<p>Es verdad que ha conseguido modificar por completo el temperamento de su
+mujer, y que debe estar muy orgulloso de su obra. Juana no es ya
+romancesca; ya no lee a Tennyson. Después que le mataron a su cómplice
+de idealismo, el ideal ha muerto para ella. Después de haber afectado
+primeramente por un espíritu de ironía vengativa, movimiento y
+sensualismo, ha tomado gusto por su papel y lo desempeña hábilmente.</p>
+
+<p>Fría, satírica, mundana furiosa, en extremo coqueta, indiferente a todo,
+parece ser que después de la muerte de su madre, su único sentimiento
+digno y elevado, es el que la conduce tres veces por semana, cerca del
+lecho de una anciana paralítica que ha vuelto al estado de la infancia;
+la condesa de Lerne.</p>
+
+<p>Nada más añadiremos sobre Juana Berengére de Latour-Mesnil, baronesa de
+Maurescamp. Ha cesado de interesarnos, como probablemente sucederá al
+lector, desde que su atroz contestación al billete de de Sontis nos
+demostró que el ángel habíase convertido en un demonio.</p>
+
+<p>El final de esta historia, asaz verídica, es que, en el mundo moral, no
+nacen monstruos: Dios no los cría; pero los hombres sí, y muchos. Esto
+es lo que no deben olvidar las madres.</p>
+
+<p class="c">FIN</p>
+
+<hr class="full" />
+
+
+
+
+
+
+
+<pre>
+
+
+
+
+
+End of Project Gutenberg's Historia de una parisiense, by Octave Feuillet
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HISTORIA DE UNA PARISIENSE ***
+
+***** This file should be named 27100-h.htm or 27100-h.zip *****
+This and all associated files of various formats will be found in:
+ http://www.gutenberg.org/2/7/1/0/27100/
+
+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at DP Europe (http://dp.rastko.net)
+
+
+Updated editions will replace the previous one--the old editions
+will be renamed.
+
+Creating the works from public domain print editions means that no
+one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
+(and you!) can copy and distribute it in the United States without
+permission and without paying copyright royalties. Special rules,
+set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to
+copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to
+protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project
+Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
+charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you
+do not charge anything for copies of this eBook, complying with the
+rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose
+such as creation of derivative works, reports, performances and
+research. They may be modified and printed and given away--you may do
+practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is
+subject to the trademark license, especially commercial
+redistribution.
+
+
+
+*** START: FULL LICENSE ***
+
+THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
+PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK
+
+To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free
+distribution of electronic works, by using or distributing this work
+(or any other work associated in any way with the phrase "Project
+Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project
+Gutenberg-tm License (available with this file or online at
+http://gutenberg.org/license).
+
+
+Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm
+electronic works
+
+1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm
+electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to
+and accept all the terms of this license and intellectual property
+(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all
+the terms of this agreement, you must cease using and return or destroy
+all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your possession.
+If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project
+Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the
+terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or
+entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.
+
+1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
+used on or associated in any way with an electronic work by people who
+agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
+things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
+even without complying with the full terms of this agreement. See
+paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
+individual work is in the public domain in the United States and you are
+located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
+copying, distributing, performing, displaying or creating derivative
+works based on the work as long as all references to Project Gutenberg
+are removed. Of course, we hope that you will support the Project
+Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by
+freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of
+this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with
+the work. You can easily comply with the terms of this agreement by
+keeping this work in the same format with its attached full Project
+Gutenberg-tm License when you share it without charge with others.
+
+1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern
+what you can do with this work. Copyright laws in most countries are in
+a constant state of change. If you are outside the United States, check
+the laws of your country in addition to the terms of this agreement
+before downloading, copying, displaying, performing, distributing or
+creating derivative works based on this work or any other Project
+Gutenberg-tm work. The Foundation makes no representations concerning
+the copyright status of any work in any country outside the United
+States.
+
+1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg:
+
+1.E.1. The following sentence, with active links to, or other immediate
+access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently
+whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the
+phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project
+Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed,
+copied or distributed:
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived
+from the public domain (does not contain a notice indicating that it is
+posted with permission of the copyright holder), the work can be copied
+and distributed to anyone in the United States without paying any fees
+or charges. If you are redistributing or providing access to a work
+with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the
+work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1
+through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the
+Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or
+1.E.9.
+
+1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted
+with the permission of the copyright holder, your use and distribution
+must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional
+terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked
+to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the
+permission of the copyright holder found at the beginning of this work.
+
+1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm
+License terms from this work, or any files containing a part of this
+work or any other work associated with Project Gutenberg-tm.
+
+1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
+electronic work, or any part of this electronic work, without
+prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with
+active links or immediate access to the full terms of the Project
+Gutenberg-tm License.
+
+1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary,
+compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any
+word processing or hypertext form. However, if you provide access to or
+distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than
+"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version
+posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org),
+you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a
+copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon
+request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other
+form. Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm
+License as specified in paragraph 1.E.1.
+
+1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
+performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works
+unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.
+
+1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing
+access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works provided
+that
+
+- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
+ the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
+ you already use to calculate your applicable taxes. The fee is
+ owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he
+ has agreed to donate royalties under this paragraph to the
+ Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments
+ must be paid within 60 days following each date on which you
+ prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax
+ returns. Royalty payments should be clearly marked as such and
+ sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the
+ address specified in Section 4, "Information about donations to
+ the Project Gutenberg Literary Archive Foundation."
+
+- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
+ you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
+ does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
+ License. You must require such a user to return or
+ destroy all copies of the works possessed in a physical medium
+ and discontinue all use of and all access to other copies of
+ Project Gutenberg-tm works.
+
+- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any
+ money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
+ electronic work is discovered and reported to you within 90 days
+ of receipt of the work.
+
+- You comply with all other terms of this agreement for free
+ distribution of Project Gutenberg-tm works.
+
+1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm
+electronic work or group of works on different terms than are set
+forth in this agreement, you must obtain permission in writing from
+both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael
+Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the
+Foundation as set forth in Section 3 below.
+
+1.F.
+
+1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
+effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
+public domain works in creating the Project Gutenberg-tm
+collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic
+works, and the medium on which they may be stored, may contain
+"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or
+corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual
+property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a
+computer virus, or computer codes that damage or cannot be read by
+your equipment.
+
+1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right
+of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project
+Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project
+Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all
+liability to you for damages, costs and expenses, including legal
+fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT
+LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE
+PROVIDED IN PARAGRAPH F3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE
+TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE
+LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR
+INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH
+DAMAGE.
+
+1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a
+defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can
+receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a
+written explanation to the person you received the work from. If you
+received the work on a physical medium, you must return the medium with
+your written explanation. The person or entity that provided you with
+the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a
+refund. If you received the work electronically, the person or entity
+providing it to you may choose to give you a second opportunity to
+receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy
+is also defective, you may demand a refund in writing without further
+opportunities to fix the problem.
+
+1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
+in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER
+WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
+WARRANTIES OF MERCHANTIBILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
+
+1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
+warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
+If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
+law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
+interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
+the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
+provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
+
+1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
+trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
+providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance
+with this agreement, and any volunteers associated with the production,
+promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
+harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
+that arise directly or indirectly from any of the following which you do
+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at http://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit http://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ http://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
+
+
+</pre>
+
+</body>
+</html>
diff --git a/27100-h/images/001.png b/27100-h/images/001.png
new file mode 100644
index 0000000..a6942a9
--- /dev/null
+++ b/27100-h/images/001.png
Binary files differ
diff --git a/LICENSE.txt b/LICENSE.txt
new file mode 100644
index 0000000..6312041
--- /dev/null
+++ b/LICENSE.txt
@@ -0,0 +1,11 @@
+This eBook, including all associated images, markup, improvements,
+metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be
+in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES.
+
+Procedures for determining public domain status are described in
+the "Copyright How-To" at https://www.gutenberg.org.
+
+No investigation has been made concerning possible copyrights in
+jurisdictions other than the United States. Anyone seeking to utilize
+this eBook outside of the United States should confirm copyright
+status under the laws that apply to them.
diff --git a/README.md b/README.md
new file mode 100644
index 0000000..6fdaf42
--- /dev/null
+++ b/README.md
@@ -0,0 +1,2 @@
+Project Gutenberg (https://www.gutenberg.org) public repository for
+eBook #27100 (https://www.gutenberg.org/ebooks/27100)