The Project Gutenberg EBook of Segunda parte de la crnica del Per, que
trata del seorio de los Incas Yupanquis y de sus grandes hechos y gobernacion, by Pedro de Cieza de Len

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Title: Segunda parte de la crnica del Per, que trata del seorio de los Incas Yupanquis y de sus grandes hechos y gobernacion

Author: Pedro de Cieza de Len

Release Date: April 30, 2008 [EBook #25255]

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

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[Nota del transcriptor: la ortografa del original est conservada; no ha
sido corregida ni actualizada.]




DEL SEORO DE LOS INCAS.

_ES PROPIEDAD._

_Tomo V de la Biblioteca Hispano-Ultramarina._

_BIBLIOTECA HISPANO-ULTRAMARINA._

SEGUNDA PARTE
DE LA
CRNICA DEL PER,

QUE TRATA DEL SEORO
DE LOS INCAS YUPANQUIS Y DE SUS GRANDES HECHOS
Y GOBERNACION,

ESCRITA POR
PEDRO DE CIEZA DE LEON.

LA PUBLICA
_MRCOS JIMNEZ DE LA ESPADA._

_MADRID._
IMPRENTA DE MANUEL GINS HERNANDEZ,
_Libertad, 16 duplicado, bajo._
1880.


Al dar  luz en el tomo segundo de la BIBLIOTECA HISPANO-ULTRAMARINA el
TERCERO LIBRO DE LAS GUERRAS CIVILES DEL PER, _el cual se llama_ LA
GUERRA DE QUITO, _hecho por Pedro de Cieza de Leon_, uno de los que
componen la _Cuarta parte_ de su gran CRNICA DEL PER, expuse en largo
prlogo cuanto sabia de este insigne historiador y se me alcanzaba de
sus obras; pero adems, dediqu por completo el apndice 6. de mi
edicion  la _Segunda parte_ de aqulla, que hoy publico con el ttulo
que Cieza anunciaba en el Proemio de la _Primera_, al declarar que en la
_Segunda_ trataria "Del seoro de los ingas yupangues, reyes antiguos
que fueron del Per, y de sus grandes hechos y gobernacion; qu nmero
dellos hubo, y los nombres que tuvieron; los templos tan soberbios y
suntuosos que edificaron; caminos de extraa grandeza que hicieron y
otras cosas grandes que en este reino se hallan. Tambien en este libro
se da relacion de lo que cuentan estos indios del Diluvio y de cmo los
ingas engrandecen su orgen." Remitir simplemente  mis lectores al
indicado apndice, seria poco mnos que obligar al que no lo tuviera 
que se procurase el tomo segundo de nuestra BIBLIOTECA, y como uno de
los propsitos de los que la publicamos es que las obras de su
repertorio puedan adquirirse y leerse separadamente, aunque me exponga 
repetir textos ya en ella insertos, voy  copiar  la letra lo que all
decia y puede servir ahora de preliminares con aadir tan solamente dos
rectificaciones indispensables.

"Hace ya algunos aos, habindome llamado la atencion la especie
divulgada por Prescott en su _Conquista del Per_, de que el Ilmo. Sr.
Don Juan de Sarmiento, Presidente del Consejo de las Indias,--el cual
jams estuvo en ellas, y presidi este cuerpo, si acaso, veinte
meses[1],--hubiese escrito la exacta y minuciosa _Relacion de la
sucesion y gobierno de los incas, seores naturales que fueron del Per,
etc._, en este reino y recorriendo sus provincias con aquel carcter,
trat de consultar una copia de ese documento conservada en la
Biblioteca de la Academia de la Historia, y ya en el ttulo v que dicha
Relacion se habia compuesto no _por_ sino _para_ aquel distinguido
personaje. Y procurando averiguar por su lectura el nombre del verdadero
autor, por cierto que no tard en descubrirlo en multitud de referencias
y alusiones que en ella se hacen  la Primera parte de la Crnica del
Per de Pedro de Cieza de Leon, tan claras, que parece imposible que
aquel historiador no cayese en la cuenta. Pero no solamente no cay,
sino que hubo de emitir acerca de Sarmiento y el Tratado de los Incas, y
de Cieza y su Crnica tales juicios, que por ellos resultan dos
personalidades perfectamente definidas y dos autores completamente
diversos[2]. No es ahora del caso citar uno por uno los pasajes donde se
hallan dichas alusiones; basta el siguiente, que hace intiles todos los
dems. En el captulo "que trata la riqueza del templo de Curicancha y
de la veneracion que los incas le tenian" se dice textualmente: ".... y
 una obra que v en Toledo cuando fu  presentar la Primera parte de
mi cornica al prncipe don Felipe;" lo cual es poco mnos que la firma
del autor, porque slo hay una Primera parte de crnica relativa 
Indias dedicada  ese prncipe, la de Cieza; y en acudiendo  ella con
la gua de ese indicio, se encuentran tantas referencias  la Relacion
de los Incas, como en esta  la Primera parte de la crnica.

"Faltbanme, por el tiempo en que tuve la fcil fortuna de descubrir en
la obra dedicada  Sarmiento la Segunda parte de la crnica del Per del
desgraciado Cieza de Leon, medios de darla  la estampa. Qued el asunto
en tal estado. Y ms tarde,  poco de circular el prospecto de la
BIBLIOTECA HISPANO-ULTRAMARINA, supe por el seor don Pascual de
Gayangos que un distinguido peruano, el seor la Rosa, se ocupaba en
publicarla, restituyndola en su verdadero ttulo y  quien le
pertenece. A estas horas lleva ya ms de un ao de impresa, y h aqu el
motivo de que no aparezca ntes de la _Guerra de Quito_, conforme  lo
que en dicho prospecto se anunciaba. Mas, como el seor la Rosa destina
la edicion, si mis informes son exactos, nica y exclusivamente  su
patria, creo que no holgarn en esta nota las noticias del manuscrito,
primero atribuido  don Juan de Sarmiento, despues annimo y ltimamente
 quien le corresponde.

"Gurdase en la Biblioteca del Escorial, cdice L j 5, donde ocupa desde
el flio 1., que es la cubierta y portada de la Relacion, hasta el 130
inclusive. Es una copia, detestable por todo extremo, de mediados 
fines del siglo XVI; de dos  tres letras grandes y claras; bien
conservada; fltale la primera hoja, por lo cual el manuscrito comienza
en el segundo de sus flios--que estn paginados al mismo tiempo que la
copia se hizo,--y con estas palabras: ".... _dellos mas de lo que yo
cuento va  un lugar deleitoso_, etc." Los captulos carecen de
numeracion, y no es fcil restablecerla, porque si bien la falta de slo
un flio induce  suponer que la del manuscrito afecta nada ms que 
una parte del primero de sus captulos, hay que tener presente que Cieza
de Leon, la nica vez que cita en la Primera parte de su Crnica
captulo determinado de la Segunda, dice: "Muchos de estos indios
cuentan que oyeron  sus antiguos que hubo en los tiempos pasados un
diluvio grande y de la manera que yo lo escribo en el tercero captulo
de la Segunda parte[3]." Y de tal acontecimiento no se habla poco ni
mucho en ninguno de los que comprende el manuscrito del Escorial.

"En la cubierta y primer flio del cdice, encima del ttulo, se lee, de
letra ms moderna: "De las relaciones del tiempo de la visita;" lo cual,
en mi entender, explica el error de haber tenido por annimo este
escrito de Cieza. El que puso esa nota lo encontrara--acaso falto ya
del primer flio  sin nombre de autor--al lado de la copia de la _Suma
y narracion de los incas de Juan de Betnzos_, encuadernada en el mismo
cdice L j 5, y de las mismas letras que la _Relacion de la sucesion y
gobierno de los incas_,--y con la informacion  relacion de Hernando
Santillan acerca de las leyes y gobierno de esos soberanos, y quiz con
las de Polo de Ondegardo y Bravo de Sarabia, hechas en tiempo de los
vireyes don Antonio de Mendoza, conde de Nieva y marqus de Caete, 
consecuencia de varias cdulas reales ordenando visitar los
repartimientos y encomiendas del Per y averiguar si los indios
tributaban ms  mnos que en tiempo de sus seores naturales; y viendo
que trataba la misma materia que los otros, le atribuy la misma
procedencia; refirindose probablemente en aquella visita  la famosa
que giraron en 1559  60, gobernando el conde de Nieva, el licenciado
Briviesca de Muatones y Diego de Vrgas Carvajal.

"Este documento annimo y mal titulado de la Biblioteca del Escorial, es
lo nico contemporneo  casi contemporneo que se conserva de la
Segunda parte de la Crnica del Per de Pedro de Cieza de Leon.
Traslados suyos son el que ha publicado el seor la Rosa, el que se
guarda en la Academia de la Historia, hecho con bastante negligencia, y
el que existia en la rica coleccion del lord Kingsborough, del cual  su
vez procede el que envi Mr. Rich  Mr. Prescott con el _por_ en lugar
de _para Don Juan de Sarmiento_. Creo que el manuscrito de dicha parte,
propiedad de la persona  que me refiero en la nota de la pgina XXI de
mi prlogo, tampoco es original.[4]

"Herrera tom tambien directamente de la copia escurialense, unas veces
 la letra, otras en extracto, ordenando  su modo los asuntos,
intercalando algunos trozos del libro sexto de la Historia natural y
moral de las Indias del P. Acosta, pero dejando intactos muchos de los
errores caractersticos de aqulla, el texto de los captulos VI  XVII
del libro III, y I al VIII inclusive del IV de su Dcada V."

Las dos rectificaciones que los prrafos copiados necesitan son estas:

Primera: que me parece anduve muy ligero al indicar que la visita  que
se referia la nota puesta de otra mano y con posterioridad  la fecha
del MS. dirigido  don Juan de Sarmiento, era la del conde de Nieva y
comisarios, porque despues la he visto en documentos de la misma especie
y en otros interesantes en su mayor parte  la historia y geografa del
Nuevo Mundo, que de cierto proceden de la minuciosa y fructuossima
visita que hizo al Consejo de las Indias su verdadero organizador, el
ilustre estadista Juan de Ovando, durante los aos de 1568  1571, en
que pas  presidirle. Pero no dejar de observar, que la remision del
MS. de la _Segunda parte de la Crnica del Per_, de Cieza--aunque en
calidad de annimo y con otro ttulo que el suyo propio-- don Juan de
Sarmiento, coincide con una rden que este presidente del Consejo de las
Indias dirigi  29 de noviembre de 1563 al inquisidor de Sevilla
licenciado Andrs Gasco, mandndole "_que enviase al Consejo la Historia
de Cieza que tenia de mano_ y otro libro de Gonzalo Fernndez de
Oviedo." Esta rden, incluida por Antonio de Leon Pinelo en los
extractos, copias y apuntes que hizo de los libros de registro de dicho
Consejo, siendo su relator, en un tomo voluminoso, que se conserva en la
Biblioteca de nuestra Academia de la Historia, es otra explicacion, por
lo mnos interina, del dudoso orgen del MS. del Escorial; pero da
segura noticia del paradero, hasta hoy desconocido, de las obras del
gran cronista del Per, tres aos despues de su muerte, en poder de una
persona que acaso fu su amigo y escogiera por testamentario, fiando en
su honradez y bondad pblicas y notorias en Sevilla.

Segunda y ms importante: que en realidad no existen los motivos que yo
creia para no publicar en esta BIBLIOTECA la Segunda parte de la crnica
de Cieza; porque despues de escrito el apndice 6. he llegado  saber
de una manera averiguada y positiva, que obstculos muy srios se oponen
hoy y se opondrn en muchos aos  que termine su edicion el sbio
presbtero seor la Rosa; y no existiendo dichos motivos, era natural
que yo volviese  mi antiguo propsito, como he vuelto, resolvindome 
reparar cuanto ntes el abandono que por unas cosas y otras padece la
primera historia del Per que de tiempos anteriores  su conquista se ha
compuesto, y la vergenza de que se siga atribuyendo por escritores de
nuestros dias  otro que no es su autor. Cual si la adversidad que
malogr la corta y trabajada vida del buen Cieza, se obstinase en
perseguirle an en sus obras,  los tres siglos y medio de una oscura
muerte.

Por desgracia, una reparacion que satisfaga enteramente su memoria es
imposible. Quin le devuelve ya el renombre que mereci gozar ntes que
nadie y desde 1552, de primer analista de los Incas y sus hechos? El
inca Garcilaso de la Vega hubiera disfrutado hasta el presente el
monopolio de la autoridad en materia de antigedades peruanas  historia
de aquellos monarcas, si la Segunda parte de la Crnica de Cieza hubiera
aparecido, como pudo, medio siglo ntes que _Los Comentarios Reales_? De
seguro que no.

Pero an hay ms; para el que se interese y se apasione--como  m me
sucede--por la persona y los asuntos de Cieza, la pronta y completa
publicacion de sus obras es de suma importancia. Ningun historiador de
los que yo conozco ha sufrido en su fama de hombre honrado un entredicho
como el que le ha puesto el tosco narrador Pedro Pizarro en su _Relacion
del descubrimiento y conquista de los reinos del Per_, acabada en 1571
y publicada, aunque tarde[5], ntes que los escritos que pretendia
desacreditar. "Porque he entendido, dice, hay otros coronistas que
tratan de ellas [las guerras civiles del Per] aprovechndose de las
personas que en ellas se han hallado, de dos cosas: de informarse cmo
pasaron y de pedir interese por que les pongan en la cornica,
cohechndoles  doscientos y trescientos ducados porque les pusiesen muy
adelante en lo que escribian. Esto dicen hacia Cieza en una cornica que
ha querido hacer de oidas, y creo yo que muy poco de vista, porque, en
verdad, yo no lo conozco, con ser uno de los primeros que en el reino
entraron." Y si bien este ataque viene de quien, primero que atreverse 
manchar honras agenas, no le hubiera estado del todo mal lavar la suya,
con todo eso, el mejor abogado de Cieza es su crnica, y hasta que se
conozca y se publique,  ser posible, como yo lo he hecho con la GUERRA
DE QUITO, acompaada con documentos coetneos que la justifiquen, la
fama del primero de los historiadores del Per no quedar completamente
limpia.

Dos palabras acerca del sistema que he seguido en la ilustracion del MS.
que ve la luz en este tomo. El principal y casi exclusivo objeto de mis
notas ha sido purgarle de los infinitos errores introducidos en su texto
por un brbaro copiante, sobre todo en los nombres geogrficos y de
personajes, particularmente indgenas, y en las frases redactadas en
quchua; pero dudo muy mucho haberlo alcanzado, as como me temo no
haber suplido algunas veces lo necesario para restaurar ciertos pasajes
faltos  cuya lectura han hecho por extremo difciles los yerros del
amanuense. He dejado intactas las cuestiones de fondo. Los hechos y
sucesos de los Incas y hasta sus nombres y genealogas varian
notablemente en los autores que de ellos tratan, que no son pocos; una
nota con pretensiones de ilustrar cualquier asunto de los que toca Cieza
en su libro, hubiera equivalido  una extensa Memoria llena de largas
citas y comentarios, y todas las notas juntas hubieran ciertamente
sumado cuatro veces ms que el texto del manuscrito.

M. JIMNEZ DE LA ESPADA.




NDICE DE CAPTULOS.


                                             Pginas.

CAPTULO III                                                  1

CAP. IV.--Que trata lo que dicen los indios deste
reino que habia ntes que los Incas fuesen
conocidos, y de cmo habia fortalezas por los
collados, de donde salian  se dar guerra los
unos  los otros                                                       2

CAP. V.--De lo que dicen estos naturales de Ticiviracocha,
y de la opinion que algunos tienen
que atraves un Apstol por esta tierra,
y del templo que hay en Cchan, y de lo que
all pas                                                              5

CAP. VI.--De cmo remanecieron en Pacarec
Tampu ciertos hombres y mujeres, y de lo
que cuentan que hicieron despues que de all
salieron                                                              13

CAP. VII.--Cmo estando los dos hermanos en
Tampu Quiru, vieron salir con alas de pluma
al que habian con engao metido en la cueva,
el cual les dijo que fuesen  fundar la gran
ciudad del Cuzco, y cmo partieron de Tampu
Quiru                                                                 19

CAP. VIII.--Cmo despues que Manco Capac vi
que sus hermanos se habian convertido en
piedras, vino  un valle donde encontr algunas
gentes, y por l fu fundada y edificada
la antigua y muy riqusima ciudad del Cuzco,
cabeza principal que fu de todo el imperio
de los Incas                                                          27

CAP. IX.--En que se da aviso al lector de la
causa por quel autor, dejando de proseguir
con la sucesion de los reyes, quiso contar el
gobierno que tuvieron, y sus leyes, costumbres
qu tales fueron                                                      29

CAP. X.--De cmo el Seor, despues de tomada
la borla del reino, se casaba con su hermana
la Coya, ques nombre de reina, y cmo era
permitido tener muchas mujeres, salvo que,
entre todas, sola la Coya era la legtima y
ms principal                                                         32

CAP. XI.--Cmo se us entre los Incas, que del
Inca que hobiese sido valeroso, que hobiese
ensanchado el reino  hecho otra cosa digna
de memoria, la hobiese dl en sus cantares y
en los bultos; y no siendo sino remisio y cobarde,
se mandaba que se tratase poco dl                                    34

CAP. XII.--De cmo tenian coronistas para saber
sus hechos, y la rden de los quipos cmo
fu, y lo que dello vemos agora                                       39

CAP. XIII.--Cmo los seores del Per eran
muy amados por una parte y temidos por
otra de todos sus sbditos, y cmo ninguno
dellos, aunque fuese gran seor muy antiguo
en su linaje, podia entrar en su presencia
si no era con una carga, en seal de grande
obediencia                                                            44

CAP. XIV.--De cmo fu muy grande la riqueza
que tuvieron y poseyeron los reyes del Per,
y cmo mandaban asistir siempre los hijos de
los seores en su crte                                               48

CAP. XV.--De cmo se hacian los edificios para
los Seores, y los caminos reales para andar
por el reino                                                          51

CAP. XVI.--Cmo y de qu manera se hacian las
cazas reales por los Seores del Per                                 56

CAP. XVII.--Que trata la rden que tenian _en las
conquistas_[6] los Incas, y cmo en muchos
lugares hacian de las tierras estriles frtiles,
con el proveimiento que para ello daban                               59

CAP. XVIII.--Que trata la rden que habia en el
tributar las provincias  los reyes, y del concierto
que en ello se tenia                                                  64

CAP. XIX.--De cmo los reyes del Cuzco mandaban
que se tuviese cuenta en cada ao con
todas las personas que morian y nacian en
todo su reino, y cmo todos trabajaban, y
ninguno podia ser pobre con los depsitos                             71

CAP. XX.--De cmo habia gobernadores puestos
en las provincias, y de la manera que tenian
por armas unas culebras ondadas con unos
bastones                                                              74

CAP. XXI.--Cmo fueron puestas las postas en
este reino                                                            79

CAP. XXII.--Cmo se ponian los mitimaes, y
cuantas suertes dellos habia y cmo eran estimados
por los Incas                                                         83

CAP. XXIII.--Del gran concierto que se tenia
cuando salian del Cuzco para la guerra los
Seores, y cmo castigaban los ladrones                               90

CAP. XXIV.--Cmo los Incas mandaron hacer 
los naturales pueblos concertados, repartiendo
los campos en donde sobrello podrian
haber debates, y cmo se mand que todos
generalmente hablasen la lengua del Cuzco                             94

CAP. XXV.--Cmo los Incas fueron limpios del
pecado nefando y de otras fealdades que se
han visto en otros prncipes del mundo                                98

CAP. XXVI.--De cmo tenian los Incas consejeros
y ejecutores de la justicia, y la cuenta
que tenian en el tiempo                                              101

CAP. XXVII.--Que trata la riqueza del templo
de Curicancha, y de la veneracion que los
Incas le tenian                                                      103

CAP. XXVIII.--Que trata los templos que sin
ste se tenian por ms principales, y los
nombres que tenian                                                   108

CAP. XXIX.--De cmo se hacia la Capaccocha,
y cuanto se us entre los Incas, lo cual se
entiende dones y ofrendas que hacian  sus
dolos                                                               114

CAP. XXX.--De cmo se hacian grandes fiestas
y sacrificios  la grande y solemne fiesta llamada
Htun Raimi                                                          118

CAP. XXXI.--Del segundo rey  Inca que hobo
en el Cuzco, llamado Sinchi Roca                                     124

CAP. XXXII.--Del tercero rey que hubo en el
Cuzco, llamado Lloque Yupanqui                                       127

CAP. XXXIII.--Del cuarto Inca que hobo en
el Cuzco, llamado Mayta Capac, y de lo que
pas en el tiempo de su reinado                                      131

CAP. XXXIV.--Del quinto rey que hobo en el
Cuzco, llamado Capac Yupanqui                                        133

CAP. XXXV.--Del sexto rey que hubo en el
Cuzco y lo que pas en su tiempo, y de la
fbula  historia que cuentan del rio que
pasa por medio de la ciudad del Cuzco                                137

CAP. XXXVI.--Del stimo rey  Inca que en el
Cuzco hobo, llamado Inca Yupanqui                                    140

CAP. XXXVII.--Cmo, queriendo salir este
Inca  hacer guerra por la provincia del
Collao, se levant cierto alboroto en el Cuzco,
y de cmo los Chancas vencieron  los Quchuas
y les ganaron su seoro                                             142

CAP. XXXVIII.--Cmo los orejones trataron sobre
quien seria Inca, y lo que pas hasta que
sali con la borla Viracocha Inga, que fu el
octavo rey que rein                                                 145

CAP. XXXIX.--De cmo Viracocha Inga tir
una piedra de fuego con su honda  Caitomarca,
y cmo le hicieron reverencia                                        150

CAP. XL.--De cmo en el Cuzco se levant un
tirano, y del alboroto que hobo, y de cmo
fueron castigadas ciertas mamaconas, porque,
contra su religion, usaban de sus cuerpos feamente,
y de cmo Viracocha Ingavolvi al
Cuzco                                                                153

CAP. XLI.--De cmo vinieron al Cuzco embajadores
de los tiranos del Collao, nombrados
Sinchi Cari y Zapana, y de la salida de Viracocha
Inga al Collao                                                       156

CAP. XLII.--De cmo Viracocha Inga pas por
las provincias de los Canches y Canas, y anduvo
hasta que entr en la comarca de los
Collas, y lo que sucedi entre Cari y Zapana                         160

CAP. XLIII.--De cmo Cari volvi  Chucuito,
y de la llegada de Viracocha Inga y de la paz
que entre ellos trataron                                             164

CAP. XLIV.--De cmo Inca Urco fu recebido
por gobernador general de todo el imperio
y tom la corona en el Cuzco, y de cmo los
Chancas determinaban de salir  dar guerra
 los del Cuzco                                                      167

CAP. XLV.--De cmo los Chancas allegaron 
la ciudad del Cuzco y pusieron su real en
ella, y del temor que mostraron los que estaban
ella, y del gran valor de Inca Yupanqui                              170

CAP. XLVI.--De cmo Inca Yupanqui fu rescebido
por rey y quitado el nombre de Inca 
Inca Urco, y de la paz que hizo con Hastu
Guaraca                                                              174

CAP. XLVII.--De cmo Inca Yupanqui sali
del Cuzco, dejando por gobernador  Lloque
Yupanqui, y de lo que sucedi                                        176

CAP. XLVIII.--De cmo el Inca revolvi sobre
Vilcas y puso cerco en el peol donde estaban
hechos fuertes los enemigos                                          180

CAP. XLIX.--De cmo Inca Yupanqui mand 
Lloque Yupanqui que fuese al valle de Xauxa
 procurar de atraer  su seoro  los
Guancas y  los Yauyos sus vecinos que
caen en aquella parte                                                183

CAP. L.--De cmo salieron de Xauxa los capitanes
del Inca y lo que les sucedi, y cmo se
sali de entre ellos Ancoallo                                        186

CAP. LI.--De cmo fund la casa real del sol en
un collado que por encima del Cuzco est, 
la parte del Norte, que los espaoles comunmente
llaman la Fortaleza, y de su admirable
edificio y grandeza de piedras que en l
se ven                                                               191

CAP. LII.--De cmo Inca Yupanqui sali del
Cuzco hcia el Collao, y lo que le sucedi                           196

CAP. LIII.--De cmo Inca Yupanqui sali del
Cuzco, y lo que hizo                                                 199

CAP. LIV.--De cmo hallndose muy viejo Inca
Yupanqui, dej la gobernacion del reino 
Tupac Inca, su hijo                                                  203

CAP. LV.--De cmo los Collas pidieron paz, y de
cmo el Inca se la otorg y se volvi al Cuzco                       206

CAP. LVI.--De cmo Tupac Inca Yupanqui sali
del Cuzco, y cmo sojuzg toda la tierra
que hay hasta el Quito, y de sus grandes hechos                      208

CAP. LVII.--Cmo el rey Tupac Inca envi 
saber desde Quito cmo se cumplia su mandamiento,
y cmo dejando en rden aquella
comarca, sali para ir por los valles de los
Yuncas                                                               214

CAP. LVIII.--De cmo Tupac Inca Yupanqui
anduvo por Los Llanos, y cmo todos los
ms de los Yuncas vinieron  su seoro                              218

CAP. LIX.--Cmo Tupac Inca torn  salir del
Cuzco, y de la recia guerra que tuvo con los
del Guarco, y cmo, despues de los haber
vencido, di la vuelta al Cuzco                                      222

CAP. LX.--De cmo Tupac Inca torn  salir
del Cuzco, y cmo fu al Collao y de all 
Chile, y gan y seore las naciones que hay
en aquellas tierras, y de su muerte                                  228

CAP. LXI.--De cmo rein en el Cuzco Guayna
Capac, que fu el doceno rey Inca                                    232

CAP. LXII.--Cmo Guayna Capac sali del Cuzco,
y lo que hizo                                                        235

CAP. LXIII.--De cmo el rey Guayna Capac
torn  mandar hacer llamamiento de gente,
y cmo sali para lo de Quito                                        240

CAP. LXIV.--Cmo Guayna Capac entr por
Bracamoros y volvi huyendo, y lo que ms
le sucedi hasta que lleg  Quito                                   245

CAP. LXV.--De cmo Guayna Capac anduvo por
los valles de Los Llanos, y lo que hizo                              249

CAP. LXVI.--De cmo saliendo Guayna Capac
de Quito, envi delante ciertos capitanes suyos,
los cuales volvieron huyendo de los enemigos,
y lo que sobre ello hizo                                             252

CAP. LXVII.--Cmo, juntando todo el poder de
Guayna Capac, di batalla  los enemigos y
los venci, y de la grand crueldad que us
con ellos                                                            256

CAP. LXVIII.--De cmo el rey Guayna Capac
volvi  Quito, y de cmo supo de los espaoles
que andaban por la costa, y de su
muerte                                                               259

CAP. LXIX.--Del linaje y condiciones de Guascar
y de Atahuallpa                                                      264

CAP. LXX.--De cmo Guascar fu alzado por
rey en el Cuzco, despues de muerto su padre                          266

CAP. LXXI.--De cmo se comenzaron las diferencias
entre Guascar y Atahuallpa, y se dieron
entre unos y otros grandes batallas                                  270

CAP. LXXII.--De cmo Atahuallpa sali del
Quito con su gente y capitanes, y de cmo
di batalla  Atoco en los pueblos de Ambato                         273

CAP. LXXIII.--De cmo Guascar envi de nuevo
capitanes y gente contra su enemigo, y de
cmo Atahuallpa lleg  Tomebamba, y la
gran crueldad que all us, y lo que pas entre
l y los capitanes de Guascar                                        275

NOTAS




_CAPITULO III._


  ..............................

  ..............................

dellos ms de lo que yo cuento, va  un lugar deleitoso lleno de vicios
y recreaciones, adonde todos comen, y beben y huelgan; y si por el
contrario ha sido malo, inobediente  sus padres, enemigo de la
religion, va  otro lugar oscuro y tenebroso. En el primer libro trat
mas largo estas materias[7], por tanto, pasando adelante, contar de la
manera questaban las gentes deste reino antes que floresciesen los Incas
ni dl se hiciesen seores soberanos, por lo que todos afirman que eran
behetrias sin tener la rden, y gran razon, y justicia que despues
tuvieron, y lo que hay que decir de Ticiviracocha,  quien llamaban y
tenian por Hacedor de todas las cosas.




_CAP. IV.--Que trata lo que dicen los indios deste reino que habia antes
que los Incas fuesen conocidos, y de cmo habia fortalezas por los
collados, de donde salian  se dar guerra los unos  los otros._


Muchas veces pregunt  los moradores destas provincias lo que sabian
que en ellas hobo antes que los Incas los seoreasen, y sobre esto dicen
que todos vivian desordenadamente, y que muchos andaban desnudos, hechos
salvages, sin tener casas ni otras moradas que cuevas de las muchas que
vemos haber en riscos grandes y peascos, de donde salian  comer de lo
que hallaban por los campos. Otros hacian en los cerros castillos, que
llaman pucara, desde donde, ahullando con lenguas estraas, salian 
pelear unos con otros sobre las tierras de labor,  por otras causas, y
se mataban muchos dellos, tomando el despojo que hallaban y las mugeres
de los vencidos; con todo lo cual iban trunfando  lo alto de los
cerros, donde tenian sus castillos, y all hacian sus sacrificios  los
dioses en quien ellos adoraban, derramando delante de las piedras 
dolos mucha sangre humana y de corderos. Todos ellos eran behetrias
sin rden, porque cierto dicen no tenian seores ni mas que capitanes
con los cuales salian  las guerras: si algunos andaban vestidos, eran
las ropas pequeas, y no como agora las tienen. Los llautos y cordones
que se ponen en las cabezas para ser conocidos unos entre otros, dicen
que los tenian como agora los usan. Y estando estas gentes desta manera,
se levant en la provincia del Collao un seor valentsimo llamado
Zapana, el cual pudo tanto, que meti debajo de su seorio muchas gentes
de aquella provincia; y cuentan otra cosa, la cual si es cierta  no
sbelo el altsimo Dios que entiende todas las cosas, porque yo lo que
voy contando no tengo otros testimonios ni libros que los dichos de
estos indios; y lo que quiero contar es, que afirman por muy cierto, que
despues que se levant en Hatuncollao aquel capitan,  tirano poderoso,
en la provincia de los Canas, quest entre medias de los Canches y
Collao, cerca del pueblo llamado Chungara se mostraron unas mugeres como
si fueran hombres esforzados, que, tomando las armas, compelian  los
questaban en la comarca, donde ellas moraban, y questas, casi al uso de
lo que cuentan de las amazonas, vivian sin[8] sus maridos haciendo
pueblos por s; las cuales, despues de haber durado algunos aos y hecho
algunos hechos famosos, vinieron  contender con Zapana, el que se
habia hecho seor de Hatuncollao,  por defenderse de su poder, que era
grande, hicieron fuerzas y albarradas, que hoy viven, para defenderse, y
que despues de haber hecho hasta lo ltimo de potencia, fueron presas y
muertas, y su nombre deshecho.

En el Cuzco est un vecino que ha por nombre Toms Vzquez, el cual me
cont que yendo l y Francisco de Villacastin al pueblo de Ayavire,
viendo aquellas cercas y preguntando  los indios naturales lo que era,
les contaron esta historia. Tambien cuentan lo que yo tengo escripto en
la primera parte[9], que en la isla de Titicaca, en los siglos pasados
hobo unas gentes barbadas, blancas como nosotros, y que saliendo del
valle de Coquimbo un capitan que habia por nombre Cari, alleg  donde
agora es Chucuito, de donde, despues de haber hecho algunas nuevas
poblaciones, pas con su gente  la isla, y di tal guerra  esta gente
que digo, que los mat  todos. Chirihuana, gobernador de aquellos
pueblos, que son del Emperador, me cont lo que tengo escripto, y como
esta tierra fuese tan grande, y en parte tan sana y aparejada para pasar
la humana vida, y estobiese inchido de gentes, aunque anduviesen en sus
guerrillas y pasiones, fundaron  hicieron muchos pueblos, y los
capitanes que mostraron ser valerosos, pudieron quedarse por seores de
algunos pueblos; y todos, segund es pblico, tenian en sus estancias 
fortalezas indios los ms entendidos, que hablaban con el Demonio, el
cual, permitindolo Dios todopoderoso por lo que l sabe, tuvo poder
grandsimo en estas gentes.




_CAP. V.--De lo que dicen estos naturales de Ticiviracocha, y de la
opinion que algunos tienen que atraves un Apstol por esta tierra, y
del templo que hay en Cchan y de lo que all pas._


Antes que los Incas reinasen en estos reinos ni en ellos fuesen
conocidos, cuentan estos indios otra cosa muy mayor que todas las que
ellos dicen, porque afirman questuvieron mucho tiempo sin ver el sol, y
que padeciendo gran trabajo con esta falta, hacian grandes votos 
plegarias  los que ellos tenian por dioses, pidindoles la lumbre de
que carecian; y questando desta suerte, sali de la isla de Titicaca,
quest dentro de la gran laguna del Collao, el sol muy resplandeciente,
con que todos se alegraron[10]. Y luego questo pas, dicen que de hcia
las partes del Medioda vino y remanesci un hombre blanco de crecido
cuerpo, el cual en su aspecto y persona mostraba gran autoridad y
veneracion, y queste varon, que as vieron, tenia tan gran poder, que de
los cerros hacia llanuras y de las llanuras hacia cerros grandes,
haciendo fuentes en piedras vivas; y como tal poder reconociesen,
llambanle Hacedor de todas las cosas criadas, Principio dellas, Padre
del sol, porque, sin esto, dicen que hacia otras cosas mayores, porque
di sr  los hombres y animales, y que, en fin, por su mano les vino
notable beneficio. Y este tal, cuentan los indios que  m me lo
dixeron, que oyeron  sus pasados, que ellos tambien oyeron en los
cantares que ellos de lo muy antiguo tenian, que fu de largo hcia el
Norte, haciendo y obrando estas maravillas, por el camino de la
serrana, y que nunca jams lo volvieron  ver. En muchos lugares diz
que di rden  los hombres cmo viviesen, y que les hablaba
amorosamente y con mucha mansedumbre, amonestndoles que fuesen buenos y
los unos  los otros no se hiciesen dao ni injuria, ntes, amndose, en
todos hobiese caridad. Generalmente le nombran en la mayor parte
Ticiviracocha, aunque en la provincia del Collao le llaman _Tuapaca_, y
en otros lugares della _Arnauan_[11]. Furonle en muchas partes hechos
templos, en los cuales pusieron bultos de piedra  su semejanza, y
delante dellos hacian sacrificios: los bultos grandes questn en el
pueblo de Tiahuanacu[12], se tiene que fu desde aquellos tiempos; y
aunque, por fama que tienen de lo pasado, cuentan esto que digo de
Ticiviracocha, no saben decir dl ms, ni que volviese  parte ninguna
deste reino.

Sin esto, dicen que, pasados algunos tiempos, volvieron  ver otro
hombre semejable al quest dicho, el nombre del cual no cuentan, y que
oyeron  sus pasados por muy cierto, que por donde quiera que llegaba y
hobiese enfermos, los sanaba, y  los ciegos con solamente palabras daba
vista; por las cuales obras tan buenas y provechosas era de todos muy
amado; y desta manera, obrando con su palabra grandes cosas, lleg  la
provincia de los Canas, en la cual, junto  un pueblo que h por nombre
Cacha, y que en l tiene encomienda el capitan Bartolom de Terrazas,
levantndose los naturales inconsideradamente, fueron para l con
voluntad de lo apedrear, y conformando las obras con ella, le vieron
hincado de rodillas, alzadas las manos al cielo, como que invocaba el
favor divino para se librar del aprieto en que se veia. Afirman estos
indios ms, que luego pareci un fuego del cielo muy grande que pensaron
ser todos abrasados; temerosos y llenos de gran temblor, fueron para el
cual as querian matar, y con clamores grandes le suplicaron de aquel
aprieto librarlos quisiese, pues conocian por el pecado que habian
cometido en lo as querer apedrear, les venia aquel castigo. Vieron
luego que, mandando al fuego que cesase, se apag, quedando con el
incendio consumidas y gastadas las piedras de tal manera, que  ellas
mismas se hacian testigos de haber pasado esto que se ha escripto,
porque salian quemadas y tan livianas, que aunque sea algo crecida es
levantada con la mano como corcha. Y sobre esta materia dicen ms, que
saliendo de all, fu hasta llegar  la costa de la mar, adonde,
tendiendo su manto, se fu por entre sus ondas, y que nunca jams
paresci ni le vieron; y como se fu, le pusieron por nombre Viracocha,
que quiere decir espuma de la mar. Y luego questo pas, se hizo un
templo en este pueblo de Cacha, pasado un rio que va junto  l, al
Poniente, adonde se puso un dolo de piedra muy grande en un retrete
algo angosto; y este retrete no es tan crecido y abultado como los
questn en Tiahuanaco hechos  remembranza de Ticiviracocha, ni tampoco
parece tener la forma del vestimento que ellos[13]. Alguna cantidad de
oro en joyas se hall cerca dl.

Yo pasando por aquella provincia, fu  ver este dolo[14], porque los
espaoles publican y afirman que podria ser algun apstol, y un 
muchos o decir que tenia cuentas en las manos, lo cual es burla, si yo
no tenia los ojos ciegos, porque aunque mucho lo mir, no pude ver tal
ni ms de que tenia puestas las manos encima de los cuadriles,
enroscados los brazos, y por la cintura seales que debrian significar
como que la ropa que tenia se prendia con botones. Si este  el otro fu
alguno de los gloriosos apstoles que en el tiempo de su predicacion
pasaron  estas partes, Dios todopoderoso lo sabe, que yo no s que
sobre esto me crea ms de que,  mi creer, si fuera apstol, obrara con
el poder de Dios su predicacion en estas gentes, que son simples y de
poca malicia, y quedara reliquia dello,  en las Escrituras Santas lo
hallramos escrito; mas lo que vemos y entendemos es, que el Demonio
tuvo poder grandsimo sobre estas gentes, permitindolo Dios; y en estos
lugares se hacian sacrificios vanos y gentlicos; por donde yo creo que
hasta nuestros tiempos la palabra de Santo Evangelio no fu vista ni
oida; en los cuales vemos ya del todo profanados sus templos, y por
todas partes la Cruz gloriosa puesta.

Yo pregunt  los naturales de Cacha, siendo su cacique,  seor, un
indio de buena persona y razon, llamado don Juan, ya cristiano, y que
fu en persona conmigo  mostrarme esta antigualla, en remembranza de
cul Dios habian hecho aquel templo, y me respondi que de
Ticiviracocha. Y pues tratamos deste nombre de Viracocha, quiero
desengaar al lector del creer que el pueblo tiene que los naturales
pusieron  los espaoles por nombre Viracocha, ques tanto decir como
espuma de la mar; y cuanto al nombre es verdad, porque _vira_ es nombre
de manteca, y _cocha_ de mar; y as, parecindoles haber venido por
ella, les habian atribuido aquel nombre, lo cual es mala interpretacion,
segun la relacion que yo tom en el Cuzco y dan los orejones; porque
dicen que luego que en la provincia de Caxamarca fu preso Atahuallpa
por los espaoles, habiendo habido entre los dos hermanos Huascar Inca,
nico heredero del imperio, y Atahuallpa, grandes guerras y dndose
capitanes de uno contra capitanes de otro muchas batallas, hasta que en
el rio de Apurimac, por el paso de Cotabamba, fu preso el rey Huascar y
tratado cruelmente por Calicuchima, sin lo cual el Quzquiz en el Cuzco
hizo gran dao y mat, segun es pblico, treinta hermanos de Huascar 
hizo otras crueldades en los que tenian su opinion y no se habian
mostrado favorables  Atahuallpa; y como andando en estas pasiones tan
grandes hobiese, como digo, sido preso Atahuallpa y concertado con l
Pizarro que le daria por su rescate una casa de oro, y para traelle
fuesen al Cuzco Martin Bueno, Zrate y Moguer[15], porque la mayor parte
estaba en el solene templo de Curicancha; y como llegasen estos
cristianos al Cuzco en tiempos y coyunturas que los de la parte de
Huascar pasaban por la calamidad dicha, y supiesen la prision de
Atahuallpa, holgronse tanto como se puede significar; y as, luego, con
grandes suplicaciones imploraba su ayuda contra Atahuallpa, su enemigo,
diciendo ser enviados por mano de su gran dios Ticiviracocha, y ser
hijos suyos, y as luego les llamaron y pusieron por nombre Viracocha. Y
mandaron al gran sacerdote, como  los dems ministros del templo, que
las mugeres sagradas se estuviesen en l, y el Quzquiz les entreg todo
el oro y plata. Y como la soltura de los espaoles haya sido tanta y en
tan poco hayan tenido la honra ni honor destas gentes, en pago del buen
hospedage que les hacian y amor con que los servian, corrompieron
algunas vrgenes y  ellos tuvironlos en poco; que fu causa que los
indios, por esto y por ver la poca reverencia que tenian  su sol, y
como sin vergenza ninguna ni temor de Dios violaban[16] sus mamaconas,
que ellos tenian por gran sacrilegio, dijeron luego que la tal gente no
eran hijos de Dios, sino peores que _Supais_, que es nombre del Diablo;
aunque por cumplir con el mandado del seor Atahuallpa, los capitanes y
delegados de la cibdad los despacharon sin les hacer enojo ninguno,
enviando luego el tesoro[17]. Y el nombre de _Viracocha_ se qued hasta
hoy; lo cual, segun tengo dicho, me informaron ponrselo por lo que
tengo escripto, y no por la significacion que dan de espuma de la mar. Y
con tanto contar lo que entend del orgen de los Incas.




_CAP. VI.--De cmo remanecieron en Pacarec Tampu ciertos hombres y
mugeres, y de lo que cuentan que hicieron despues que de all salieron._


Ya tengo otras veces dicho[18], cmo, por ejercicio de mi persona y por
huir los vicios que de la ociosidad se recrecen, tom trabajo descrebir
lo que yo alcanc de los Incas y de su regimiento y buena rden de
gobernacion; y como no tengo otra relacion ni escriptura que la que
ellos dan, si alguno atinare  escrebir esta materia mas acertada que
yo, bien podia; aunque para claridad de lo que escribo no dej pasar
trabajo, y por hacerlo con ms verdad vine al Cuzco, siendo en ella
corregidor el capitan Juan de Sayavedra[19], donde hice juntar  Cayu
Tpac, que es el que hay vivo de los descendientes de Huaina Capac,
porque Sairi Tpac, hijo de Manco Inca, est retirado en Viticos, 
donde su padre se ausent despues de la guerra que en el Cuzco con los
espaoles tuvo, como adelante contar[20], y  otros de los orejones,
que son los que entre ellos se tienen por ms nobles; y con los mejores
intrpretes y lenguas que se hallaron les pregunt, estos seores Incas
qu gente era y de qu nacion. Y parece que los pasados Incas, por
engrandecer con gran hazaa su nacimiento, en sus cantares se apregona
lo que en esto tienen, que es, questando todas las gentes que vivian en
estas regiones desordenadas y matndose unos  otros, y estando
envueltos en sus vicios, remanecieron en una parte que ha por nombre
Pacarec Tampu, ques no muy lejos de la ciudad del Cuzco, tres hombres y
tres mugeres. Y segun se puede interpretar, Pacarec Tampu quiere tanto
decir como casa de producimiento. Los hombres que de all salieron dicen
ser Ayar Uchu el uno, y el otro Ayar Cachi Asauca, y el otro dicen
llamarse Ayar Manco: las mugeres, la una habia por nombre Mama Huaco, la
otra Mama Cora, la otra Mama Rahua[21]. Agunos indios cuentan estos
nombres de otra manera y en ms nmero, mas yo  lo que cuentan los
orejones y ellos tienen por tan cierto me allegara (_sic_), porque lo
saben mejor que otros ningunos. Y as, dicen que salieron vestidos de
unas mantas largas y unas  manera de camisas sin collar ni mangas, de
lana riqusima, con muchas pinturas de diferentes maneras, que ellos
llaman _tucapu_, que en nuestra lengua quiere decir vestidos de reyes; y
quel uno destos seores sac en la mano una honda de oro, y en ella
puesta una piedra; y que las mugeres salieron vestidas tan ricamente
como ellos y sacaron mucho servicio de oro. Pasando adelante con esto,
dicen ms, que sacaron mucho servicio de oro, y quel uno de los
hermanos, el que nombraban Ayar Uchu, habl con los otros hermanos
suyos, para dar comienzo  las cosas grandes que por ellos habian de ser
hechas, porque su presuncion era tanta, que pensaban hacerse nicos
seores de la tierra; y por ellos fu determinado de hacer en aquel
lugar una nueva poblacion,  la cual pusieron por nombre Pacarec Tampu;
y fu hecha brevemente, porque para ello tuvieron ayuda de los
naturales de aquella comarca; y andando los tiempos, pusieron gran
cantidad de oro puro y en joyas, con otras cosas preciadas, en aquella
parte, de lo cual hay fama que hobo mucho dello Hernando Pizarro y don
Diego de Almagro el mozo.

Y volviendo  la historia, dicen quel uno de los tres, que ya hemos
dicho llamarse Ayar Cachi, era tan valiente y tenia tan gran poder, que
con la honda que sac, tirando golpes  lanzando piedras, derribaba los
cerros, y algunas veces que tiraba en alto, ponia las piedras cerca de
las nubes, lo cual, como por los otros dos hermanos fuese visto, les
pesaba, parecindoles que era afrenta suya no se igualar en aquellas
cosas; y as, apasionados con la envidia, dulcemente le rogaron con
palabras blandas, aunque bien llenas de engao, que volviese  entrar
por la boca de una cueva donde ellos tenian sus tesoros,  traer cierto
vaso de oro que se les habia olvidado, y  suplicar al sol, su padre,
les diese ventura prspera para que pudiesen seorear la tierra. Ayar
Cachi, creyendo que no habia cautela en lo que sus hermanos le decian,
alegremente fu  hacer lo que dicho le habian, y no habia bien acabado
de entrar en la cueva, cuando los otros dos cargaron sobre l tantas
piedras, que qued sin ms parecer; lo cual pasado, dicen ellos por muy
cierto que la tierra tembl en tanta manera, que se hundieron muchos
cerros, cayendo sobre los valles[22].

Hasta aqu cuentan los orejones sobre el orgen de los Incas, porque
como ellos fueron de tan gran presuncion y hechos tan altos, quisieron
que se entendiese haber remanecido desta suerte y ser hijos del sol;
donde despues, cuando los indios los ensalzaban con renombres grandes,
les llaman _Ancha hatun apu, intipchuri!_, que quiere en nuestra lengua
decir: Oh muy gran seor, hijo del sol! Y lo que yo para m tengo que
se deba creer de esto questos fingen, ser, que as como en Hatuncollao
se levant Zapana, y en otras partes hicieron lo mismo otros capitanes
valientes, questos Incas que remanecieron, debieron ser algunos tres
hermanos valerosos y esforzados y en quien hobiese grandes pensamientos,
naturales de algun pueblo destas regiones,  venidos de la otra parte de
las sierras de los Andes; los cuales, hallando aparejo, conquistarian y
ganarian el seoro que tuvieron; y an sin esto, podria ser lo que se
cuenta de Ayar Cachi y de los otros ser encantadores, que seria causa de
por parte del Demonio hacer lo que hacian. En fin, no podemos sacar
dellos otra cosa questo.

Pues luego que Ayar Cachi qued dentro en la cueva, los otros dos
hermanos suyos acordaron, con alguna gente que se les habia llegado, de
hacer otra poblacion, la cual pusieron por nombre Tampu Quiru, que en
nuestra lengua querr decir _dientes de aposento  de palacio_; y as,
dbese entender questas poblaciones no eran grandes ni ms que algunas
fuerzas pequeas. Y en aquel lugar estuvieron algunos dias, habindoles
ya pesado con haber echado de s  su hermano Ayar Cachi, que por otro
nombre dicen llamarse Huanacaure.




_CAP. VII.--Cmo estando los dos hermanos en Tampu Quiru, vieron salir
con alas de pluma al que habian con engao metido en la cueva, el cual
les dijo que fuesen  fundar la gran ciudad del Cuzco; y como partieron
de Tampu Quiru._


Prosiguiendo la relacion que yo tom en el Cuzco, dicen los orejones,
que despues de haber asentado en Tampu Quiru los dos Incas, sin se pasar
muchos dias, descuidados ya de ms ver Ayar Cachi, lo vieron venir por
el ayre con alas grandes de pluma pintadas, y ellos con gran temor que
su visita les caus, quisieron huir; ms l les quit presto aquel
pavor, dicindoles: "No temais ni os acongojeis, que yo no vengo sino
porque comience  ser conocido el imperio de los Incas; por tanto,
dejad, dejad esa poblacion que hecho habeis, y andad ms abajo hasta que
veais un valle, adonde luego fundad el Cuzco, ques lo que ha de valer;
porquestos son arrabales, y de poca importancia, y aquella ser la
ciudad grande, donde el templo suntuoso se ha de edificar y ser tan
servido, honrado y frecuentado, quel sol[23] sea el ms alabado; y
porque yo siempre tengo de rogar  Dios por vosotros, y ser parte para
que con brevedad alcanceis gran seoro, en un cerro quest cerca de
aqu me quedar de la forma y manera que me veis, y ser para siempre
por vos y por vuestros descendientes santificado y adorado, y llamarle
heis Guanacaure; y en pago de las buenas obras que de m habeis
recibido, os ruego para siempre me adoreis por Dios y en l me hagais
altares, donde sean hechos los sacrificios; y haciendo vosotros esto,
sereis en la guerra por m ayudados; y la seal que de aqu adelante
teneis para ser estimados, honrados y temidos, ser horadaros las orejas
de la manera que agora me vereis." Y as, luego, dicho esto, dicen que
les pareci verlo con unas orejas[24] de oro, el redondo del cual era
como un geme.

Los hermanos, espantados de lo que vian, estaban como mudos, sin hablar;
y al fin, pasada la turbacion, respondieron que eran contentos de hacer
lo que mandaba, y luego  toda prisa se fueron al cerro que llaman de
Guanacaure, al cual desde entnces hasta ora tuvieron por sagrado; y en
lo ms alto dl volvieron  ver Ayar Cachi--que sin dubda debi de ser
algun demonio, si esto que cuentan en algo es verdad, y permitindolo
Dios, debajo destas falsas apariencias les hacia entender su deseo,
quera que le adorasen y sacrificasen, ques lo qul ms procura;--y les
torn  hablar, dicindoles, que convenia que tomasen la bolrra  corona
del imperio los que habian de ser soberanos seores, y que supiese como
en tal acto se ha de hacer para los mancebos ser armados caballeros y
ser tenidos por nobles. Los hermanos respondironle que ya habian
primero dicho que en todo su mandado se cumpliria, y en seal de
obidiencia, juntas las manos y las cabezas inclinadas, le hicieron la
mocha,  reverencia, para que mejor se entienda; y porque los orejones
afirman que de aqu les qued el tomar de la bolrra y el ser armados
caballeros, pornlo en este lugar, y servir para no tener necesidad de
lo tornar en lo de adelante  reiterar; y pudese tener por historia
gustosa y muy cierta, por cuanto en el Cuzco Manco Inca tom la bolrra
 corona suprema, y hay vivos muchos espaoles que se hallron presentes
 esta cirimonia,  yo lo he oido  muchos dellos. Es verdad que los
indios dicen tambien quen tiempo de los reyes pasados se hacia con ms
solenidad y preparamientos y juntas de gentes y riquezas tan grandes,
que no se puede inumerar.

Segun parece, estos seores ordenaron esta rden para que se tomase la
bolrra  corona, y dicen que Ayar Cachi en el mismo cerro de Guanacaure
se visti de aquesta suerte: el que habia de ser Inca se vistia en un
dia de una camisola negra, sin collar, de unas pinturas coloradas, y en
la cabeza con una trenza leonada se ha de dar ciertas vueltas, y
cubierto con una manta larga leonada ha de salir de su aposento  ir al
campo  cojer un hace de paja, y ha de tardar todo el dia en traerlo sin
comer ni beber, porque ha de ayunar, y la madre y hermanas del que fuere
Inca, han de quedar hilando con tanta priesa, que en aquel propio dia se
han de hilar y tejer cuatro vestidos para el mesmo negocio, y han de
ayunar sin comer ni beber las que en esta obra estuvieren. El uno destos
vestidos ha de ser la camiseta leonada y la manta blanca, y el otro ha
de ser la manta y camiseta todo blanco, y el otro ha ser azul con
flocaduras y cordones. Estos vestidos se ha de poner el que fuere inca,
y ha de ayunar el tiempo establecido, que es un mes, y  este ayuno
llaman _zaziy_[25], el cual se hace en un aposento del palacio real sin
ver lumbre ni tener ayuntamiento con muger; y estos dias del ayuno las
seoras de su linage han de tener muy gran cuidado en hacer con sus
propias manos mucha cantidad de su chicha, ques vino hecho de maz, y
han de andar vestidos ricamente. Despues de haber pasado el tiempo del
ayuno, sale el que ha de ser seor, llevando en sus manos una alabarda
de plata y de oro, y va  casa de algun pariente anciano  donde le han
de ser tresquilados los cabellos; y vestido una de aquellas ropas, salen
del Cuzco,  donde se hace esta fiesta, y van al cerro de Guanacaure,
donde decimos questaban los hermanos, y hechas algunas cirimonias y
sacrificios, se vuelven  donde est aparejado el vino, donde lo beben;
y luego sale el Inca  un cerro nombrado Anaguar, y desde el principio
dl va corriendo, porque vean cmo es ligero y ser valiente en la
guerra, y luego baja dl trayendo un poco de lana atado  una alabarda,
en seal que cuando anduviere peleando con sus enemigos, ha de procurar
de traer los cabellos y cabezas dellos. Hecho esto, iban al mesmo cerro
de Guanacaure  cojer paja muy derecha, y el que habia de ser rey, tenia
un manojo grande della, de oro, muy delgada y pareja, y con ella iba
otro  cerro llamado Yahuira[26],  donde se vestia otra de las ropas
ya dichas, y en la cabeza se ponia unas trenzas  llautu que llaman
_pillaca_, ques como corona, debajo del cual colgaban unas orejas[27] de
oro, y encima se ponia un bonete de plumas cosido como diadema, que
ellos llaman _puruchuco_[28], y en la alabarda ataban una cinta de oro
larga que llegaba hasta el suelo, y en los pechos llevaba puesta una
luna de oro; y desta suerte, en presencia de todos los que all se
hallaban, mataba una oveja, cuya sangre y carne repartian entre todos
los ms principales, para que cruda la comiesen; en lo cual
significaban, que si no fuesen valientes, que sus enemigos comerian sus
carnes de la suerte que ellos habian comido la de la oveja que se mat.
Y all hacian juramento solene,  su usanza, por el sol, de sustentar la
rden de caballera y por la defensa del Cuzco morir, si necesario
fuese; y luego les abrian las orejas, ponindolas tan grandes, que tiene
un geme cada una dellas en redondo; y hecho esto, pnense unas cabezas
de leones fieros, y vuelven con gran estruendo  la plaza del Cuzco, en
donde estaba una gran maroma de oro, que la cercaba toda, sostenindose
en horcones de plata y de oro: en el comedio desta plaza bailaban y
hacian grandsimas fiestas  su modo, y andaban los que habian de ser
caballeros cubiertos con las cabezas de leones, que tengo dicho, para
dar  entender que serian valientes y fieros como lo son aquellos
animales. Dando fin  estos bailes, quedan armados caballeros, y son
llamados orejones, y tienen sus privilegios, y gozan de grandes
libertades, y son dignos, si los eligen, de tomar la corona, ques la
borla; la cual cuando se da al seor que lo ha de ser del imperio, se
hacen mayores fiestas, y se junta gran nmero de gente, y el que ha de
ser emperador ha primero de tomar  su misma hermana por muger, porquel
estado real no suceda en linaje bajo, y hace el _zaziy_ grande, ques el
ayuno. Y en el inter que estas cosas pasan, porque estando el Seor
ocupado en los sacrificios y ayunos no sale  entender en los negocios
privados y de gobernacion, era ley entre los Incas, que cuando alguno
fallescia,  se daba  otro la corona  borla, que pudiese sealar uno
de los principales varones del pueblo y que tuviese maduro consejo y
gran autoridad, para que gobernase todo el imperio de los Incas, como el
mesmo seor, durante aquellos dias; y  este tal le era permitido tener
guarda y hablalle con reverencia. Y hecho esto, y recibidas las
bendiciones en el templo de Curicancha, recibe la borla, que era grande
y salia del llautu que tenia en la cabeza cubrindole hasta caer encima
de los ojos, y este era tenido y reverenciado por soberano. Y  las
fiestas se hallaban los principales seores que habia en ms de cinco
leguas quellos mandaron, y parescia en el Cuzco grandsima riqueza de
oro y plata, y pedrera, y plumajes, cercndole toda la gran maroma de
oro, y la admirable figura del sol, que era todo de tanta grandeza, que
pesaba,  lo que afirman por cierto los indios, ms de cuatro mill
quintales de oro; y si no se daba la borla en el Cuzco, tenian al que se
llamaba Inca por cosa de burla, sin tener su seoro por cierto[29]; y
as, Atahuallpa no es contado por rey, aunque como fu de tanto valor y
mat tanta gente, por temor fu obedecido de muchas naciones.

Volviendo  los questaban en el cerro de Guanacaure, despues que Ayar
Cachi les hobo dicho de la manera que habian de tener para ser armados
caballeros, cuentan los indios, que, mirando contra su hermano Ayar
Manco, le dijo que se fuese con las dos mugeres al valle que dicho le
habia,  donde luego fundase el Cuzco, sin olvidar de venir hacer
sacrificios aquel lugar, como primero rogado le habian; y que como esto
hobiese dicho, as l como el otro hermano se convirtieron en dos
figuras de piedras, que demostraban tener talles de hombres, lo cual
visto por Ayar Manco, tomando sus mugeres, vino  donde agora es el
Cuzco,  fundar la ciudad, nombrndose y llamndose dende adelante Manco
Capac, que quiere decir rey y seor rico.




_CAP. VIII.--Cmo despues que Manco Capac vi que sus hermanos se habian
convertido en piedras, vino  un valle donde encontr algunas gentes, y
por l fu fundada y edificada la antigua y muy riqusima ciudad del
Cuzco, cabeza principal que fu de todo el imperio de los Incas._


Redome he de lo que tengo escripto destos indios: yo cuento en mi
escriptura lo que ellos  m contaron por la suya, y antes quito muchas
cosas que aido una tan sola. Pues como Manco Capac hobiese visto lo que
de sus hermanos habia sucedido, y llegase al valle donde agora es la
ciudad del Cuzco, alzando los ojos al cielo, dicen los orejones que
pedia con grande humildad al sol que le favoreciese y ayudase en la
nueva poblacion que hacer queria, y que, vueltos los ojos hcia el cerro
de Guanacaure, pedia lo mesmo  su hermano, que ya lo tenia y
reverenciaba por dios, y mirando en el vuelo de las aves y en las
seales de las estrellas y en otros prodigios, lleno de confianza,
teniendo por cierto que la nueva poblacion habia de florecer, y l ser
tenido por fundador della y padre de todos los Incas que en ella habian
de reinar. Y as, en nombre de su Ticiviracocha y del sol y de los otros
sus dioses, hizo la fundacion de la nueva ciudad, el original y
principio de la cual fu una pequea casa de piedra cubierta de paja que
Manco Capac con sus mugeres hizo,  la cual pusieron por nombre
_Curicancha_, que quiere decir cercado de oro, lugar donde despues fu
aquel tan clebre y tan riqusimo templo del sol, y que agora es
monesterio de frayles de la rden de Santo Domingo; y tinese por
cierto, que en el tiempo questo por Manco Inca Capac se hacia, habia en
la comarca del Cuzco indios en cantidad; mas como l no les hiciese mal
ni ninguna molestia, no le impidian la estada en su tierra, antes se
holgaban con l; y as, Manco Capac entendia en hacer la casa ya dicha,
y era dado  sus religiones y culto de sus dioses, y fu de gran
presuncion y de persona que representaba gran autoridad.

La una de sus mugeres fu estril, que nunca se empre; en la otra[30]
hobo tres hijos varones y una hija: el mayor fu nombrado Inca Roca
Inca, y la hija Ocllo, y los nombres de los otros dos no cuentan ni
dicen ms de que cas al hijo mayor con su hermana;  los cuales mostr
lo que habian de hacer para ser amados de los naturales y no
aborrecidos, y otras cosas grandes. En este tiempo, en Hatuncollao se
habian hecho poderosos los descendientes de Zapana, y con tirana
querian ocupar toda aquella comarca. Pues como el fundador del Cuzco,
Manco Capac, hobo casado  sus hijos y allegado  su servicio algunas
gentes con amor y buenas palabras, con los cuales engrandeci la casa
de Curicancha, despues de haber vivido muchos aos, muri estando ya muy
viejo, y le fueron hechas las obsequias con toda sumptuosidad, sin lo
cual se le hizo un bulto para reverencialle como  hijo del sol.




_CAP. IX.--En que se da aviso al lector de la causa porquel autor,
dejando de proseguir con la sucesion de los reyes, quiso contar el
gobierno que tuvieron, y sus leyes, costumbres qu tales fueron._


Aunque pudiera escribir lo que pas en el reinado de Sinchi Roca
Inca[31], hijo que fu de Manco Capac, fundador del Cuzco, en este
lugar, lo dej, parecindome quen lo de adelante habria confusion para
saber por entero la manera que se tuvo en la gobernacion destos seores,
porque unos ordenaron unas leyes y otros otras, y as, pusieron unos los
mitimaes y otros las guarniciones de gente de guerra en los lugares
establecidos en el reino para la defensa dl; y porque son todas cosas
grandes y dignas de memoria, y para que las repblicas que se rigen por
grandes letrados y varones, desto tomen aviso, y unos y otros conciban
admiracion, considerando que pues en gente brbara y que no tuvo letras
se hall lo que de cierto sabemos que hobo, as en lo del gobierno como
en sojuzgar las tierras y naciones, porque debajo de una monarqua
obedesciesen  un Seor que slo fuese soberano y digno para reinar en
el imperio que los Incas tuvieron, que fueron ms de mill  doscientas
leguas de costas; as, por no variar en decir que unos dicen que ciertos
dellos constituyeron lo uno, y otros lo otro, en lo cual muchos
naturales varian, pondr en este lugar lo que yo entend y tengo por
cierto, conforme  la relacion que dello tom en la ciudad del Cuzco y
de las reliquias que vemos haber quedado destas cosas todos los que en
el Per habemos andado. Y no parezca  los letores que en tomar esta
rden salgo de la que al libro conviene que lleve; para que ellos con
ms claridad lo entiendan se pone, como declaro; y esto har con gran
brevedad, sin querer ocuparme en contar cosas menudas, de que siempre
huyo, y as, con ella misma proseguir en tratar el reynado de los Incas
y la sucesion dellos, hasta que con la muerte de Huascar y entrada de
los espaoles se acab. Y quiero que sepan los que esto leyeren, que
entre todos los Incas, que fueron once, tres salieron entre ellos
bastantsimos para la gobernacion de su seoro, que cuentan y no acaban
los orejones de loarlos; y estos no se parescieron en las condiciones
tanto como en el juicio; los cuales son Huayna Capac, Tupac Inca
Yupanqui, su padre,  Inca Yupanqui, padre del uno y agelo del otro. Y
tambien se puede presumir, que como estos fuesen tan modernos, que est
el reyno lleno de indios que conocieron  Tupac Inca Yupanqui, y con l
anduvieron en las guerras, y  sus padres oyeron lo que Inca Yupanqui
hizo en el tiempo de su reinado, podria ser destas cosas, vistas[32]
casi por los ojos, tener ms lumbre para las poder contar, y lo sucedido
 los otros seores, sus proxinitores, haberse dello mucho olvidado.
Aunque, cierto, para lo tener en la memoria, y que no se pierda en
muchos aos, tienen grande aviso, para no tener letras, que estas ya
tengo escripto en la primera parte desta Crnica[33], cmo no se han
hallado en todo este reino, ni un en todo este orbe de las Indias. Y
con tanto prosigamos lo comenzado.




_CAP. X.--De cmo el Seor, despues de tomada la borla del reino, se
casaba con su hermana la Coya, ques nombre de reyna; y cmo era
permitido tener muchas mugeres, salvo que, entre todas, slo la Coya era
la legtima y ms principal._


Cont brevemente en los captulos pasados cmo los que habian de ser
nobles se armaban caballeros, y tambien las cirimonias que se hacian en
el tiempo que los Incas se coronaban por reyes, tomando la corona, que
es la borla que hasta los ojos les caia; y fu por ellos ordenado, quel
que hobiese de ser rey, tomase  su hermana, hija legtima de su padre y
madre, por muger, para que la sucesion del reino fuese por esta va
confirmada en la casa real, parecindoles por esta manera, que aunque la
tal muger, hermana del rey, de su cuerpo no fuese casta, y, usando con
algun hombre, dl quedase preada, era el hijo que nasciese della y no
de muger extraa; porque tambien miraban, que aunque el Inca se casase
con muger generosa, queriendo, podia hacer lo mismo y concibir con
adulterio, de tal manera, que no siendo entendido, fuese tenido por hijo
del seor y natural marido suyo. Por estas cosas,  porque les paresci
 los que lo ordenaron que convenia, era ley entre los Incas que el
seor que entre todos quedaba por emperador, tornase  su hermana por
muger, la cual tenia por nombre _Coya_, ques nombre de reyna, y que
ninguna se lo llamaba,--como cuando un rey de Espaa casa con alguna
princesa que tiene su nombre propio, y entrando en su reyno, es llamada
reyna, as llaman las que lo eran del Cuzco, Coya. Y si acaso el que
habia de ser tenido por seor no tenia hermana carnal, era permitido que
casase con la seora ms ilustre que hobiese, para que fuese entre todas
sus mugeres tenida por la ms principal; porquestos seores, no habia
ninguno dellos que no tuviese ms de setecientas mugeres para servicio
de su casa y para sus pasatiempos; y as, todos ellos tuvieron muchos
hijos que habian en stas que tenian por mugeres  mancebas, y eran bien
tratadas por l y estimadas de los indios naturales; y aposentado el rey
en su palacio,  por donde quier que iba, eran miradas y guardadas todas
por los porteros y camayos, ques nombre de guardianes; y si alguna usaba
con varon, era castigada con pena de muerte, dndole  l la misma pena.
Los hijos que los seores habian en estas mugeres, despues que eran
hombres, mandbanles proveer de campos y heredades, que ellos llaman
chcaras, y que de los depsitos ordinarios les diesen ropas y otras
cosas para su aprovechamiento, porque no querian dar seoro  estos
tales, porque en habiendo alguna turbacion en el reyno, no quisiesen
intentar de quedarse con l con la presuncion de ser hijos del rey. Y
as, ninguno tuvo mando sobre provincia, aunque, cuando salian  las
guerras y conquistas, muchos dellos eran capitanes y preferidos  los
que iban en los reales; y el seor natural que heredaba el reyno los
favorescia, puesto que si urdian algun levantamiento, eran castigados
cruelsimamente; y ninguno dellos hablaba con el rey, aunque ms su
hermano fuese, que primero no pusiese en su cerviz carga liviana y fuese
descalzo, como todos los dems del reyno,  le hablar.




_CAP. XI.--Cmo se us entre los Incas que del Inca que hobiese sido
valeroso, que hobiese ensanchado el reyno  hecho otra cosa digna de
memoria, la hobiese dl en sus cantares y en los bultos; y no siendo
sino remisio y cobarde, se mandaba que se tratase poco dl._


Entend, quando en el Cuzco estuve[34], que fu uso entre los reyes
Incas, que el rey que entre ellos era llamado Inca, luego como era
muerto, se hacian los lloros generales y continos, y se hacian los otros
sacrificios grandes, conforme  su religion y costumbre; lo cual pasado,
entre los ms ancianos del pueblo se trataba sobre qu tal habia sido
la vida y costumbres de su rey ya muerto, y qu habia aprovechado  la
repblica,  qu batalla habia vencido que dado se hobiese contra los
enemigos; y tratadas estas cosas entre ellos, y otras que no entendemos,
por entero, se determinaban, si el rey difunto habia sido tan venturoso
que dl quedase loable fama, para que por su valenta y buen gobierno
meresiese que para siempre quedase entre ellos, mandaban llamar los
grandes quiposcamayos, donde las cuentas se fenescen y sabian dar razon
de las cosas que sucedido habian en el reyno, para que estos lo
comunicasen con otros quentrellos, siendo escogidos por ms retricos y
abundantes de palabras, saben contar por buena rden cada cosa de lo
pasado, como entre nosotros se cuentan por romances y villancicos; y
estos en ninguna cosa entienden que en aprender y saberlos componer en
su lengua, para que sean por todos oidos en regocijos de casamientos y
otros pasatiempos que tienen para aquel propsito. Y as, sabido lo que
se ha de decir de lo pasado en semejantes fiestas de los seores
muertos, y si se trata de guerra por el consiguiente, con rden galana
cantaban de muchas batallas que en lugares de una y otra parte del reyno
se dieron; y por el consiguiente, para cada negocio tenian ordenados sus
cantares  romances, que, viniendo  propsito, se cantasen, para que
por ellos se animase la gente con lo oir y entendiesen lo pasado en
otros tiempos, sin lo inorar, por entero. Y estos indios que por mandado
de los reyes sabian estos romances, eran honrados por ellos y
favorescidos, y tenian cuidado grande de los ensear  sus hijos y 
hombres de sus provincias los ms avisados y entendidos que entre todos
se hallaban; y as, por las bocas de unos lo sabian otros, de tal
manera, que hoy dia entre ellos cuentan lo que pas ha quinientos aos,
como si fueran diez.

Y entendida la rden que se tenia para no se olvidar de lo que pasaba en
el reyno, es de saber, que muerto el rey dellos, si valiente habia sido
y bueno para la gobernacion del reyno, sin haber perdido provincia de
las que su padre les dej, ni usado de bajezas ni poquedades, ni hecho
otros desatinos que los prncipes locos con la soltura se atreven 
hacer en su seoro, era permitido y ordenado por los mismos reyes, que
fuesen ordenados cantares honrados y que en ellos fuesen muy alabados y
ensalzados, en tal manera, que todas las gentes admirasen en oir sus
hazaas y hechos tan grandes, y que estos no siempre ni en todo lugar
fuesen publicados ni apregonados, sino cuando estuviese hecho algun
ayuntamiento grande de gente venida de todo el reyno para algun fin, y
cuando se juntasen los seores principales con el rey en sus tiempos y
solaces,  cuando hacian los taquis[35]  borracheras suyas. En estos
lugares, los que sabian los romanes,  voces grandes, mirando contra el
Inca, le cantaban lo que por sus pasados habia sido hecho; y si entre
los reyes alguno salia remisio, cobarde, dado  vicios, y amigo de
holgar sin acrescentar el seoro de su imperio, mandaban que destos
tales hobiese poca memoria  casi ninguna; y tanto miraban esto, que si
alguna se hallaba, era por no olvidar el nombre suyo y la sucesion; pero
en lo dems se callaba, sin contar los cantares de otros que de los
buenos y valientes. Porque tuvieron en tanto sus memorias, que, muerto
uno destos seores tan grandes, no aplicaba su hijo para s otra cosa
que el seoro, porque era ley entre ellos que la riqueza y el aparato
real del que habia sido rey del Cuzco, no lo hobiese otro en su poder,
ni se perdiese su memoria; para lo cual se hacia un bulto de mano[36],
con la figura que ellos ponerle querian, al cual llamaban del nombre del
rey ya muerto; y solian estos bultos ponerse en la plaza del Cuzco,
cuando se hacian sus fiestas, y en rededor de cada bulto destos reyes
estaban sus mugeres y criados, y venian todos, aparejndose all su
comida y bebida, porque el Demonio debia de hablar en aquellos bultos,
pues que esto por ellos se usaba; y cada bulto tenia sus truanes 
decidores, questaban con palabras alegres contentando al pueblo; y todo
el tesoro que el seor tenia siendo vivo, estaba en poder de sus criados
y familiares, y se sacaba  las fiestas semejantes con gran aparato; sin
lo cual, no dejaban de tener sus chcaras, ques nombre de heredades,
donde cogian sus mazes y otros mantenimientos con que sustentaban las
mugeres con toda la dems familia destos seores que tenian bultos y
memorias, aunque ya eran muertos. Y cierto esta usanza fu harta parte
para que en este reyno hobiese la suma tan grande de tesoros que se han
visto por nuestros ojos; y  espaoles conquistadores he oydo que,
cuando, descubriendo las provincias del reyno, entraron en el Cuzco,
habia destos bultos, lo cual paresci ser verdad, cuando dende  poco
tiempo, queriendo tomar la borla Manco Inca Yupanqui, hijo de Huayna
Capac, pblicamente fueron sacados en la plaza del Cuzco,  vista de
todos los espaoles  yndios que en ella en aquel tiempo estaban.

Verdad es, que habian ya habido los espaoles mucha parte del tesoro, y
lo dems se escondi y puso en tales partes, que pocos  no ninguno debe
saber dl; ni de los bultos ni otras cosas suyas grandes hay ya otra
memoria que la que ellos dan y tienen en sus cantares[37].




_CAP. XII.--De cmo tenian coronistas para saber sus hechos, y la rden
de los quipos como fu, y lo que dello vemos agora._


Fu ordenado por los Incas lo que ya habemos escripto acerca del poner
los bultos en sus fiestas, y en que se escogiesen algunos de los ms
sbios dellos, para que en cantares supiesen la vida de los seores qu
tal habia sido y cmo se habian habido en el gobierno del reyno, para el
efecto por m dicho. Y es tambien de saber, que, sin esto, fu costumbre
dellos y ley muy usada y guardada, de escoger cada uno, en tiempo de su
reynado, tres  cuatro hombres ancianos de los de su nacion,  los
cuales, viendo que para ello eran hbiles y suficientes, les mandaba que
todas las cosas que sucediesen en las provincias durante el tiempo de su
reynado, ora fuesen prsperas, ora fuesen adversas, las tuviesen en la
memoria, y dellas hiciesen y ordenasen cantares, para que por aquel
sonido se pudiese entender en lo foturo haber as pasado; con tanto
questos cantares no pudiesen ser dichos ni publicados fuera de la
presencia del Seor; y eran obligados estos que habian de tener esta
razon durante la vida del rey, no tratar ni decir cosa alguna de lo que
 l tocaba, y luego que era muerto, al sucesor en el imperio le decian,
casi por estas palabras: "Oh Inca grande y poderoso, el Sol y la Luna,
la Tierra, los montes y los rboles, las piedras y tus padres te guarden
de infortunio y hagan prspero, dichoso y bienaventurado sobre todos
cuantos nacieron! Sbete, que las cosas que sucedieron  tu antecesor
son stas." Y luego en diciendo esto, los ojos puestos al suelo, y
bajadas las manos, con gran humildad le daban cuenta y razon de todo lo
que ellos sabian; lo cual podrian muy bien hacer, porque entre ellos hay
muchos de gran memoria, subtiles de ingenio, y de vivo juizio, y tan
abastados de razones, como hoy dia somos testigos los que ac estamos 
los oimos. Y as, dicho esto, luego que por el rey era entendido,
mandaba llamar  otros de sus indios viejos,  los cuales mandaba que
tuviesen cuidado de saber los cantares que aqullos tenian en la
memoria, y de ordenar otros de nuevo de lo que pasaba en el tiempo de su
reynado, y que las cosas que se gastaban y lo que las provincias
contribuian, se asentasen en los quipos, para que supiesen lo que daban
y contribuyan muerto l y reynando su progenitor. Y si no era en un dia
de gran regocijo,  en otro que hobiese lloro  tristeza por muerte de
algun hermano  hijo del rey, porque estos tales dias se permitia contar
su grandeza dellos y su orgen y nascimiento, fuera destos,  ninguno
era permitido tratar dello, porque estaba as ordenado por los seores
suyos, y si lo hacian, eran castigados rigurosamente.

Sin lo cual tuvieron otra rden para saber y entender cmo se habia de
hacer en la contribucion, en las provincias, de los mantenimientos, ora
pasase el rey con el ejrcito, ora fuese visitando el reyno,  que sin
hacer nada desto, se entendiese lo que entraba en los depsitos y pagaba
 los sbditos, de tal manera, que no fuesen agraviados, tan buena y
subtil, que ecede en artificio  los _carastes_ que usaron los mexicanos
para sus cuentas y contratacion; y esto fu los quipos, que son ramales
grandes de cuerdas anudadas, y los que desto eran contadores y entendian
el guarismo destos nudos, daban por ellos razon de los gastos que se
habian hecho,  de otras cosas que hobiesen pasado de muchos aos atrs;
y en estos nudos contaban de uno hasta diez, y de diez hasta ciento, y
de ciento hasta mill; y en uno destos ramales est la cuenta de lo uno,
y en otro lo del otro; de tal manera esto, que para nosotros es una
cuenta donosa y ciega, y para ellos singular. En cada cabeza de
provincia habia contadores  quien llamaban quiposcamayos[38], y por
estos nudos tenian la cuenta y razon de lo que habian de tributar los
questaban en aquel distrito, desde la plata, oro, ropa y ganado, hasta
la lea y las otras cosas mas menudas, y por los mismos quipos se daba 
cabo de un ao,  de diez,  de veinte, razon  quien tenia comision de
tomar la cuenta, tan bien, que un par de alpargatas no se podian
esconder.

Yo estaba incrdulo en esta cuenta, y aunque lo oia afirmar y tratar,
tenia lo ms dello por fbula; y estando en la provincia de Xauxa, en lo
que llaman Marcavillca[39], rogu al seor Guacarapora[40] que me
hiciese entender la cuenta dicha de tal manera que yo me satisficiese 
m mismo, para estar cierto que era fiel y verdadera; y luego mand 
sus criados que fuesen por los quipos, y como este seor sea de buen
entendimiento y razon para ser indio, con mucho reposo satisfizo  mi
demanda, y me dijo, que para que mejor lo entendiese, que notase que
todo lo que por su parte habia dado  los espaoles desde que entr el
gobernador don Francisco Pizarro en el valle, estaba all sin faltar
nada: y as v la cuenta del oro, plata, ropa que habian dado, con todo
el maz, ganado y otras cosas, que en verdad yo qued espantado dello. Y
es de saber otra cosa, que tengo para m por muy cierto, segun han sido
las guerras largas, y las crueldades, robos y tiranas que los espaoles
han hecho en estos indios, que si ellos no estuvieran hechos  tan
grande rden y concierto, totalmente se hubieran todos consumido y
acabado; pero ellos, como entendidos y cuerdos y que estaban impuestos
por prncipes tan sbios, entre todos determinaron que si un ejrcito de
espaoles pasase por cualquiera de las provincias, que si no fuere el
dao que por ninguna va se puede escusar, como es destruir las
sementeras y robar las casas y hacer otros daos mayores questos, que en
lo dems, todas las comarcas tuviesen en el camino real, por donde
pasaban los nuestros, sus contadores, y stos tuviesen proveimiento lo
ms mplio que ellos pudiesen, porque con achaque no los destruyesen del
todo; y as eran proveidos; y despues de salidos, juntos los seores,
iban los quipos de las cuentas, y por ellos, si uno habia gastado ms
que otro, lo que mnos habian proveido lo pagaban, de tal suerte, que
iguales quedasen todos.

Y en cada valle hay esta cuenta hoy dia, y siempre hay en los aposentos
tantos contadores como en l hay seores, y de cuatro en cuatro meses
fenescen sus cuentas por la manera dicha; y con la rden que han tenido,
han podido sufrir combates tan grandes, que si Dios fuese servido que
del todo hobiesen cesado con el buen tratamiento que en este tiempo
reciben, y con la buena rden y justicia que hay, se restaurarian y
multiplicarian, para que en alguna manera vuelva  ser este reyno lo que
fu, aunque yo creo que ser tarde  nunca. Y es verdad que yo he visto
pueblos, y pueblos bien grandes, y de una sola vez que cripstianos
espaoles pasen por l, quedar tal, que no parecia sino que fuego lo
habia consumido; y como las gentes no eran de tanta razon, ni unos 
otros se ayudaban, perdanse despues con hambres y enfermedades, porque
entre ellos hay poca caridad, y cada uno es seor de su casa, y no
quiere ms cuenta. Y esta rden del Per dbese  los seores que lo
mandaron y supieron ponerla en todas las cosas tan grande como vemos los
que ac estamos, por estas y otras cosas mayores; y con tanto pasar
adelante.




_CAP. XIII.--Cmo los Seores del Per eran muy amados por una parte y
temidos por otra de todos sus sbditos, y cmo ninguno de ellos, aunque
fuese gran seor muy antiguo en su linage, podia entrar en su presencia,
si no era con una carga en seal de grande obediencia._


Es de notar, y mucho, que como estos reyes mandaron tan grandes
provincias y en tierra tan larga, y en parte tan spera y llena de
montaas y de promontorios nevados, y llanos de arena secos de rboles y
faltos de agua, que era necesario gran prudencia para la gobernacion de
tantas naciones y tan distintas unas de otras en lenguas, leyes y
religiones, para tenellas todas en tranquilidad y que gozasen de la paz
y amistad con l; y as, no embargante que la ciudad del Cuzco era la
cabeza de su imperio, como en muchos lugares hemos apuntado, de cierto
en cierto trmino, como tambien diremos, tenian puestos sus delegados y
gobernadores, los cuales eran los ms sbios, entendidos y esforzados
que hallarse podian, y ninguno tan mancebo que ya no estuviese en el
postrer tercio de su edad. Y como le fuesen fieles y ninguno osase
levantarse, y tenia de su parte  los mitimaes, ninguno de los
naturales, aunque ms poderoso fuese, osaba intentar ninguna rebelion, y
si alguna intentaba, luego era castigado el pueblo donde se levantaba,
embiando presos los movedores al Cuzco. Y desta manera eran tan temidos
los reyes, que si salian por el reyno y permitian alzar algun pao de
los que iban en las andas, para dejarse ver de sus vasallos, alzaban tan
gran alarido, que hacian caer las aves de lo alto donde iban volando, 
ser tomadas  manos; y todos los temian tanto, que de la sombra que su
persona hacia no osaban decir mal. Y no era esto solo; pues es cierto,
que si algunos de sus capitanes  criados salian  visitar alguna parte
del reyno para algun efecto, le salian  recibir al camino con grandes
presentes, no osando, aunque fuese slo, dejar de cumplir en todo y por
todo el mandamiento dellos.

Tanto fu lo que temieron  sus prncipes en tierra tan larga, que cada
pueblo estaba tan asentado y bien gobernado como si el Seor estuviera
en l para castigar los que lo contrario hiciesen. Este temor pendia del
valor que habia en los seores y de su misma justicia, que sabian que
por parte de ser ellos malos, si lo fuesen, luego el castigo se habia de
hacer en los que lo fuesen, sin que bastase ruego ni cohecho ninguno. Y
como siempre los Incas hiciesen buenas obras  los questaban puestos en
su seoro, sin consentir que fuesen agraviados, ni que les llevasen
tributos demasiados, ni que les fuesen hechos otros desafueros, sin lo
cual, muchos que tenian provincias estriles y que en ellas sus pasados
habian vivido con necesidad, les daban rden que las hacian frtiles y
abundantes, proveyndoles de las cosas que en ella habia necesidad; y en
otras donde habia falta de ropa, por no tener ganados, se los mandaban
dar con gran liberalidad. En fin, entendase, que as como estos seores
se supieron servir de los suyos y que les diesen tributos, as ellos les
supieron conservar las tierras y traellos de bastos  muy pulticos, y
de desproveidos, que no les faltase nada; y con estas buenas obras, y
con que siempre el Seor  los principales daba mugeres y preseas ricas,
ganaron tanto las gracias de todos, que fueron dellos amados en estremo
grado, tanto que yo me acuerdo por mis ojos haber visto  indios viejos,
estando  vista del Cuzco, mirar contra la ciudad y alzar un alarido
grande, el cual se les convertia en lgrimas salidas de tristeza,
contemplando el tiempo presente y acordndose del pasado, donde en
aquella ciudad por tantos aos tuvieron seores de sus naturales, que
supieron atraellos  su servicio y amistad de otra manera que los
espaoles.

Y era usanza y ley inviolable entre estos seores del Cuzco, por
grandeza y por la estimacion de la dignidad real, questando l en su
palacio,  caminando con gente de guerra,  sin ella, que ninguno,
aunque fuese de los ms grandes y poderosos seores de todo su reyno, no
habia de entrar  le hablar, ni estar delante de su presencia, sin que
primero, tirndose los zapatos, que ellos llaman oxotas, se pusiese en
sus hombros una carga para entrar con ella  la presencia del Seor, en
lo cual no se tenia cuenta que fuese grande ni pequea, porque no era
por ms de que supiesen el reconocimiento que habian de tener  los
seores suyos; y entrando dentro, vueltas las espaldas al rostro del
Seor, habiendo primero hecho reverencia, quellos llaman _mocha_, dice 
lo que viene  oye lo que les mandado, lo cual pasado, si quedaba en la
Crte por algunos dias y era persona de cuenta, no entraba ms con la
carga; porque siempre estaban los que venian de las provincias en la
presencia del Seor en convites y en otras cosas que por ellos eran
hechas.




_CAP. XIV.--De cmo fu muy grande la riqueza que tuvieron y poseyeron
los reyes del Per y cmo mandaban asistir siempre hijos de los seores
en su Crte._


Por la gran riqueza que habemos visto en estas partes, podremos creer
ser verdad lo que se dice de las muchas que tuvieron los Incas; porque
yo creo, lo que ya muchas veces tengo afirmado, que en el mundo no hay
tan rico reyno de metal, pues cada dia se descubren tan grandes veneros,
as de oro como de plata; y como en muchas partes de las provincias
cogiesen en los rios oro, y en los cerros sacasen plata, y todo era por
un rey, pudo tener y poseer tanta grandeza; y dello yo no me espanto de
estas cosas, sino como toda la ciudad del Cuzco y los templos suyos no
eran hechos los edificios de oro puro. Porque, lo que hace  los
prncipes tener necesidad y no poder atesorar dineros, es la guerra, y
desto tenemos claro ejemplo en lo que el Emperador ha gastado desdel ao
que se coron hasta este; pues aviendo ms plata y oro que ovieron los
reyes d'Espaa desde el rey don Rodrigo hasta l, ninguno dellos tuvo
tanta necesidad como S. M. y si no tuviera guerras, y su asiento fuera
en Espaa, verdaderamente, con sus rentas y con lo que ha venido de las
Indias, toda Espaa estuviera tan llena de tesoros como lo estaba el
Per en tiempo de sus reyes.

Y esto trigolo  comparacion, que todo lo que los Incas habian, lo
gastaban no en otra cosa que arreos de su persona y ornamento de los
templos y servicio de sus casas y aposentos; porque en las guerras, las
provincias les daban toda la gente, armas y mantenimientos que fuese
necesario, y si [] alguno de los mitimaes daban algunas pagas de oro en
alguna guerra que ellos tuviesen por dificultosa, era poca y que en un
dia lo sacaban de las minas; y como preciaron tanto la plata y oro, y
por ellos fuese tan estimada, mandaban sacar en muchas partes de las
provincias cantidad grande della, de la manera y con la rden que
adelante se dir.

Y sacando tanta suma, y no podiendo el hijo dejar que la memoria del
padre, que se entiende su casa y familiares con su bulto, estuviese
siempre entera, estaban de muchos aos allegados tesoros, tanto, que
todo el servicio de la casa del rey, as de cntaros para su uso como de
cocina, todo era oro y plata; y esto no en un lugar y en una parte lo
tenia, sino en muchas, especialmente en las cabeceras de las provincias,
donde habia muchos plateros, los cuales trabajaban en hacer estas
piezas; y en los palacios y aposentos suyos habia planchas destos
metales, y sus ropas llenas de argenteria y desmeraldas y turquesas y
otras piedras preciosas de gran valor. Pues para sus mugeres tenian
mayores riquezas para ornamento y servicio de sus personas, y sus andas
todas estaban engastonadas en oro y plata y pedrera. Sin esto, en los
depsitos habia grandsima cantidad de oro en tejuelos, y de plata en
pasta, y tenian mucha chaquira, ques en estremo menuda, y otras joyas
muchas y grandes para sus taquis y borracheras; y para los sacrificios
eran ms lo que tenian destos tesoros; y como tenian y guardaban aquella
ceguedad de enterrar con los difuntos tesoros, es de creer que cuando se
hazian los osequias y entierros destos reyes, que seria increible lo que
meterian en las sepulturas. En fin, sus atambores y asentamientos y
estrumentos de msica y armas para ellos eran deste metal; y por
engrandecer su seoro, parescindoles que lo mucho que digo era poco,
mandaban por ley que ningun oro ni plata que entrase en la ciudad del
Cuzco, della pudiese salir, sopena de muerte, lo cual ejecutaban luego
en quien lo quebrantaba; y con esta ley, siendo lo que entraba mucho y
no saliendo nada, habia tanto, que si cuando entraron los espaoles se
dieran otras maas y tan presto no ejecutaran su crueldad en dar la
muerte  Atahuallpa, no s qu navos bastaran  traer  las Espaas tan
grandes tesoros como estn perdidos en las entraas de la tierra y
estarn, por ser ya muertos los que lo enterraron.

Y como se tuviesen en tanto estos Incas, mandaron ms, que en todo el
ao residiesen en su crte hijos de los seores de las provincias de
todo el reino, porque entendiesen la rden della y viesen su magestad
grande, y fuesen avisados cmo le habian de servir y obedecer, de que
heredasen sus seoros y curacazgos; y si iban los de unas provincias,
venian los de otras. De tal manera se hacia esto, que siempre estaba su
crte muy rica y acompaada; porque sin esto, nunca dejaban destar con
l muchos caballeros de los orejones, y seores de los ancianos, para
tomar consejo en lo que se habia de proveer y ordenar.




_CAP. XV.--De cmo se hacian los edificios para los Seores, y los
caminos reales para andar por el reino._


Una de las cosas de que yo mas me admir, contemplando y notando las
cosas deste reino, fu pensar cmo y de qu manera se pudieron hacer
caminos tan grandes y soberbios como por l vemos, y que fuerzas de
hombres bastran  los hacer, y con que herramientas y estrumentos
pudieron allanar los montes y quebrantar las peas, para hacerlos tan
anchos y buenos como estn; porque me parece que si el Emperador
quisiese mandar hacer otro camino real, como el que va del Quito 
Cuzco,  sale de Cuzco para ir  Chile, ciertamente creo, con todo su
poder para ello no fuese poderoso, ni fuerzas de hombres le pudiesen
hazer, sino fuese con la rden tan grande que para ello los Incas
mandaron que hobiese. Porque si fuera camino de cincuenta leguas,  de
ciento,  docientas, es de creer, que aunque la tierra fuese ms spera,
no se tuviera en mucho, con buena diligencia, hacerlo; mas estos eran
tan largos, que habia alguno que tenia mas de mill y cien leguas, todo
hechado por sierras tan gras y espantosas, que por algunas partes,
mirando abajo, se quitaba la vista, y algunas destas sierras drechas y
llenas de piedras, tanto, que era menester cavar por las laderas en pea
viva, para hacer el camino ancho y llano; todo lo cual hacian con fuego
y con sus picos. Por otros lugares habia subidas tan altas y speras,
que salian de lo bajo escalones para poder subir por ellos  lo ms
alto, haciendo entre medias dellos algunos descansos anchos para el
reposo de las gentes. En otros lugares habia montones de nieve, que era
ms de temer, y esto no en un lugar, sino en muchas partes, y no as
como quiera, sino que no va ponderado ni encarecido como ello es ni como
lo vemos; y por estas nieves, y por donde habia montaas de rboles y
cspedes, lo hacian llano, y empedrado, si menester fuese.

Los que leyeren este libro y hobieren estado en el Per, miren el camino
que va desde Lima  Xauxa por las sierras tan speras de Huarochiri[41],
y por la montaa nevada de Pariacaca[42], y entendern, los que  ellos
lo oyeron, si es ms lo que ellos vieron, que no lo que yo escribo; y
sin esto, acurdense de la ladera que abaja al rio de Apurmac[43], y
cmo viene el camino por las sierras de los Paltas, Caxas y Ayauacas[44]
y otras partes deste reyno, por donde el camino va tan ancho como quince
pis, poco ms  mnos; y en tiempo de los reyes estaba limpio, sin que
hobiese ninguna piedra ni hierba nacida, porque siempre se entendia en
lo limpiar; y en lo poblado, junto  l, habia grandes palacios y
alojamiento para la gente de guerra, y por los desiertos nevados y de
campaa, habia aposentos donde se podian muy bien amparar de los frios y
de las lluvias; y en muchos lugares, como es en el Collao[45] y en otras
partes, habia seales de sus leguas, que eran como los mojones d'Espaa
con que parten los trminos, salvo que son mayores y mejor hechos los de
ac. A estos tales llaman topos, y uno dellos es una legua y media de
Castilla[46].

Entendido de la manera que iban hechos los caminos y la grandeza dellos,
dir con la facilidad que eran hechos por los naturales, sin que les
recreciese muerte ni trabajo demasiado; y era, que determinado por algun
rey que fuese hecho alguno destos caminos tan famosos, no era menester
muchas provisiones ni requerimientos ni otra cosa que decir el rey,
hgase esto, porque luego los veedores iban por las provincias marcando
la tierra y los indios que habia de[47] una  otra,  los cuales mandaba
que hiciesen los tales caminos; y as, se hacian desta manera, que una
provincia hacia hasta otra  su costa y con sus indios, y en breve
tiempo lo dejaban como se lo pintaba; y otras hacian lo mismo, y un, si
era necesario,  un tiempo se acababa gran parte del camino,  todo l;
y si allegaban  los despoblados, los indios de la tierra adentro
questaban ms cercanos, venian con vituallas y herramientas  los hacer,
de tal manera, que con mucha alegra y poca pesadumbre era todo hecho;
porque no les agraviaban en un punto, ni los Incas ni sus criados les
metian en nada.

Sin todo esto, se hicieron grandes calzadas de excelente edificio, como
es la que pasa por el valle de Xaquixaguana, y sale de la ciudad del
Cuzco, y va por el pueblo de Muhina. Destos caminos reales habia muchos
en todo el reyno, as por la sierra como por los llanos. Entre todos,
cuatro se tienen por los ms importantes, que son los que salian de la
ciudad del Cuzco, de la misma plaza della, como crucero,  las
provincias del reino, como tengo escripto en la Primera parte desta
Crnica, en la fundacion del Cuzco[48]; y por tenerse en tanto los
seores, cuando salian por estos caminos, sus personas reales con la
guarda convenible iban por uno, y por otro la dems gente; y un en
tanto tuvieron su podero, que muerto uno de ellos, el hijo, habiendo de
salir  alguna parte larga, se le hacia camino por s mayor y ms ancho
que el de su antecesor; mas esto era si salia [] alguna conquista el
tal rey,   hacer cosa digna de tal memoria que se pudiese decir que
por aquello era ms largo el camino que para l se hizo. Y esto vemos
claro, porque yo he visto junto  Vilcas tres  cuatro caminos; y un
una vez me perd por el uno, creyendo que iba por el que agora se usa; y
 estos llaman, al uno camino del Inca Yupanqui, y al otro de Tupac
Inca; y el que agora se usa y usar para siempre, es el que mand hacer
Huaina Capac, que lleg acerca del rio de Angasmayo, al Norte, y al Sur,
mucho adelante de lo que agora llamamos Chile; caminos tan largos, que
habia de una parte  otra ms de mill y doscientas leguas.




_CAP. XVI.--Cmo y de qu manera se hacian las cazas reales por los
Seores del Per._


En la primera parte[49] cont ya cmo en este reino del Per habia suma
grandsima de ganado domstico y bravo, urcos, carneros y pacos,
vicunias y ovejas, llamas, en tanta manera, que as lo poblado como lo
que no lo era andaba lleno de grandes manadas; porque por todas partes
habia y hay excelentes pastos para que bien se pudiese criar. Y es de
saber, que aunque habia tanta cantidad, era mandado por los reyes, que
so graves penas, ninguno osase matar ni comer hembra ninguna, y si lo
quebrantaban, luego eran castigados, y con este temor no lo osaban
comer. Multiplicbanse tanto, ques de no creer lo mucho que habia en el
reino cuando los espaoles entraron en l; y lo principal porquesto se
mandaba, es porque hobiese abasto de lanas para hacer ropas; porque,
cierto, en muchas partes, si faltase del todo este ganado, no s cmo
podrian las gentes guarecerse del frio, por la falta que tenian de
lanas para hacer ropas. Y as, con esta rden, eran muchos los depsitos
que por todas partes habia llenos de ropa, as para la gente de guerra,
como para los dems naturales; y la ms desta ropa se hacia de la lana
del ganado de los guanacos y vicunias.

Y cuando el Seor queria hacer alguna caza real, es de oir lo mucho que
se mataba y tomaba  manos de hombres; y tal dia hubo, que se tom ms
de treinta mill cabezas de ganado; mas cuando el rey lo tomaba por
pasatiempo y salia para ello de propsito, ponanle las tiendas en el
lugar que  l le parescia; porque como fuese en lo alto de la serrana,
en ninguna parte dejaba de haber este ganado y tanto como habemos dicho;
de donde, habindose ya juntado cincuenta  sesenta mill personas, 
cien mill, si mandado les era, cercaban los breales y campaas de tal
manera, que con el ruido que iban haciendo en el resonido de sus voces,
bajaban de los altos  lo ms llano; en donde poco  poco se vienen
juntando unos hombres con otros, hasta quedar asidos de las manos, y en
el redondo que con sus propios cuerpos hacian, est la caza detenida y
represada, y el Seor puesto  la parte que  l ms le place, para ver
la matanza que della se hace; y entrando otros indios con unos que se
llaman _ayllos_, ques para prender por los pis, y otros con bastones y
porras, comienzan de tomar y matar; y como hay tan gran cantidad de
ganado detenido y entre ellos tantos de los guanacos, que son algunos
mayores que pequeos asnillos, largos de pescuezos, como camellos,
procuran la salida, echando por la boca la roa que tienen[50], en los
rostros de los hombres, y con hender por donde pueden con grandes
saltos. Y cierto, se dice ques cosa despanto ver el ruido tan grande que
tienen los indios por les tomar, y el estruendo que ellos hacen para
salir, tanto, que se oye gran trecho de donde pasa. Y si el rey quiere
matar alguna caza sin entrar en la rueda quest hecha, lo hace como  l
le place[51].

Y en estas cazas reales se gastaban muchos dias; y muerta tanta cantidad
de ganado, luego se mandaba por los veedores llevar la lana de todo ello
 los depsitos   los templos del sol, para que las mamaconas
entendiesen en hacer ropas finsimas para los reyes, que lo eran tanto,
que parescian de sargas de seda, y con colores tan perfectos cuanto se
puede afirmar. La carne de esto que sacaban, della comian los que
estaban all con el rey, y della se secaba al sol[52], para tener puesta
en los depsitos, para proveimiento de la gente de guerra; y todo este
ganado se entiende que era de lo montesino, y no ninguno de lo
domstico. Tombase entre ellos muchos venados y biscachas, raposas y
algunos osos y leones pequeos.




_CAP. XVII.--Que trata la rden que tenian los Incas, y cmo en muchos
lugares hacian de las tierras estriles frtiles, con el proveimiento
que para ello daban._


Una de las cosas de que ms se tiene envidia  estos seores, es
entender cun bien supieron conquistar tan grandes tierras y ponellas,
con su prudencia, en tanta razon como los espaoles las hallaron, cuando
por ellos fu descubierto este nuevo reyno; y de questo sea as muchas
veces me acuerdo yo, estando en alguna provincia indmita fuera destos
reynos, oir luego  los mismos espaoles: "Yo seguro, que si los Incas
anduvieran por aqu, que otra cosa fuera esto;" es decir, no
conquistaron los Incas esto como lo otro, porque supieran servir y
tributar. Por manera, que, cuanto  esto, conocida est la ventaja que
nos hacen, pues con su rden las gentes vivian con ella y crecian en
multiplicacion, y de las provincias estriles hacian frtiles y
abundantes, en tanta manera y por tan galana rden como se dir.

Siempre procuraron de hacer por bien las cosas y no por mal en el
comienzo de los negocios; despues, algunos Incas hicieron grandes
castigos en muchas partes; pero antes, todos afirman que fu grande la
benevolencia y amicicia con que procuraban el atraer  su servicio estas
gentes. Ellos salian del Cuzco con su gente y aparato de guerra y
caminaban con gran concierto hasta cerca de donde habian de ir y querian
conquistar, donde muy bastantemente se informaban del poder que tenian
los enemigos y de las ayudas que podian tener y de qu parte les podrian
venir favores, y por qu camino; y esto entendido por ellos, procuraban
por las vas  ellos posibles, estorbar que no fuesen socorridos, ora
con dones grandes que hacian, ora con resistencias que ponian;
entendiendo, sin esto, de mandar hacer sus fuertes, los cuales eran en
cerros  laderas, hechos en ellos ciertas cercas altas y largas, con su
puerta cada una, porque perdida la una, pudiesen pasarse  la otra, y de
la otra hasta lo ms alto. Y enviaban escuchas de los confederados para
marcar la tierra y ver los caminos y conoscer del arte questaban
aguardando, y por donde habia mas mantenimiento; y sabiendo por el
camino que habian de llevar y la rden con que habian de ir, envibales
mensajeros propios, con los cuales les enviaba decir quel queria
tenerlos por parientes y aliados, por tanto, que con buen nimo y
corazon alegre, saliesen  lo recebir y recibirlo en su provincia, para
que en ella le sea dada la obediencia, como en las dems; y por que lo
hagan con voluntad, enviaba presentes  los seores naturales.

Y con esto, y con otras buenas maneras que tenian, entraron en muchas
tierras sin guerra, en las cuales mandaba  la gente de guerra que con
l iba, que no hiciesen dao ni injuria ninguna, ni robo, ni fuerza; y
si en esta provincia no habia mantenimientos, mandaba que de otras
partes se proveyese; porque  los nuevamente venidos  su servicio no
les paresciese, desde luego, pesado su mando y conocimiento, y el
conocelle y aborrecelle fuese en un tiempo. Y si en alguna destas
provincias no habia ganado, luego mandaba que le diesen por cuenta
tantas mill cabezas, lo cual mandaban que mirasen mucho y con ello
multiplicasen, para proveerse de lana para sus ropas; y que no fuesen
osados de comer ni matar ninguna cria por los aos y tiempo que le
sealaba. Y si habia ganado y tenian de otra cosa falta, era lo mismo; y
si estaban en collados y breales, bien les hacian entender con buenas
palabras, que hiciesen pueblos y casas en lo ms llano de las sierras y
laderas; y como muchos no eran diestros en cultivar las tierras,
avezbanles como lo habian de hacer, emponindoles en que supiesen sacar
acequias y regar con ellas los campos.

En todo lo sabian proveer tan acertadamente, que cuando entraba por
amistad alguno de los Incas en provincias de estas, en breve tiempo
quedaba tal, que parescia otra, y los naturales, le daban la obidiencia,
consintiendo que sus delegados quedasen en ellas, y lo mismo los
mitimaes. En otras muchas que entraron de guerra y por fuerza de armas,
mandbase que en los mantenimientos y casas de los enemigos se hiciese
poco dao, dicindoles el Seor: "presto sern estos nuestros como los
que ya lo son." Como esto tenian conocido, procuraban que la guerra
fuese la mas liviana que ser pudiese, no embargante que en muchos
lugares se dieron grandes batallas, porque todava los naturales dellos
querian conservarse en la libertad antigua, sin perder sus costumbres y
religion por tomar otras extraas; ms durando la guerra, siempre habian
los Incas lo mejor, y vencidos, no los destruyan de nuevo, antes
mandaban restituir los presos, si algunos habia, y el despojo y ponerlos
en posesion de sus haciendas y seoro, amonestndoles que no quieran
ser locos en tener contra su persona real competencias ni dejar su
amistad, antes quisieran ser sus amigos, como lo son los comarcanos
suyos. Y diciendo esto, dbanles algunas mujeres hermosas y piezas ricas
de lana  de metal de oro.

Con estas ddivas y buenas palabras, habia las voluntades de todos, de
tal manera, que sin ningun temor los huidos  los montes se volvian 
sus casas, y todos dejaban las armas; y el que mas vezes via al Inca, se
tenia por bien aventurado y dichoso.

Los seoros nunca los tiraban  los naturales. A todos mandaban unos y
otros que por Dios adorasen el sol; sus dems religiones y costumbres no
se las proivian, pero mandbanles que se gobernasen por las leyes y
costumbres que usaban en el Cuzco, y que todos hablasen la lengua
general.

Y puesto gobernador por el Seor con guarniciones de gente de guerra,
parten para lo de adelante; y si estas provincias eran grandes, luego se
entendia en edificar templo del sol, y colocar las mujeres que ponian
en los dems, y hacer palacios para los seores; y cobraban los tributos
que habian de pagar, sin llevarles nada demasiado, ni agravialles en
cosa ninguna, encaminndoles en su pulica y en que supiesen hacer
edificios, traer ropas largas, y vivir concertadamente en sus pueblos; 
los cuales, si algo les faltaba, de que tuviesen necesidad, eran
proveidos y enseados como lo habian de sembrar y beneficiar. De tal
manera se hacia esto, que sabemos en muchos lugares que no habia ganado,
lo hubo y mucho desdel tiempo que los Incas lo sojuzgaron; y en otros
que no habia maz, tenello despues sobrado. Y en todo lo dems andaban
como salvages, mal vestidos y descalzos, y desde que conocieron  estos
seores, usaron de camisetas, lazos y mantas, y las mujeres lo mismo, y
de otras buenas cosas; tanto, que para siempre habr memoria de todo
ello. Y en el Collao y en otras partes mand pasar mitimaes  la sierra
de los Andes, para que sembrasen maz y coca, y otras frutas y races,
de todos los pueblos la cantidad conviniente; los cuales con sus mujeres
vivian siempre en aquella parte donde sembraban, y cogian tanto de lo
que digo, que se sentia poco la falta, por traer mucho destas partes y
no haber pueblo ninguno, por pequeo que fuese, que no tuviese destos
mitimaes. Adelante trataremos cuantas suertes habia destos mitimaes, y
[que] hacian los unos y entendian los otros.




_CAP. XVIII.--Que trata la rden que habia en el tributar las provincias
 los reyes, y del concierto que en ello se tenia._


Pues en el captulo pasado escrib la manera que en sus conquistas los
Incas tuvieron, ser bien decir en ste cmo tributaban tantas naciones,
y cmo en el Cuzco se entendia lo que venia de los tributos; pues es
cosa muy notoria y entendida, ningun pueblo de la sierra ni valle de los
llanos dej de pagar el tributo de derrama que le era impuesto por los
que para ello tenian cargo; y aun tal provincia hubo, que diciendo los
naturales no tener con que pagar tributo, les mand el rey que cada
persona de toda ella fuese obligada de le dar cada cuatro meses un
cauto algo grande lleno de piojos vivos, lo cual era industria del
Inca, para emponellos y avisallos en el saber tributar, y contribuir; y
as, sabemos que pagaron su tributo de piojos algunos dias, hasta que,
habindoles mandado dar ganado, procurar de lo criar, y hacer ropas, y
buscar con que tributar para el tiempo de adelante.

Y la rden que los orejones del Cuzco y los ms seores naturales de la
tierra dicen que se tenia en el tributar, era esta: que desde la ciudad
del Cuzco, el que reinaba, enviaba algunos principales criados de su
casa  visitar por el uno de los cuatro reales caminos que salen de
aquella ciudad, que ya tengo escripto[53] llamarse Chincha Suyo el uno,
en el cual entran las provincias que hay hasta Quito, con todos los
llanos de Chincha para abajo hcia el Norte; y el segundo se llama Conde
Suyo, ques donde se incluyen las regiones y provincias questn hcia la
mar del Sur y muchas de la serrana; al tercero llaman Colla Suyo, ques
por donde contaron todas las provincias que hay hcia la parte del Sur
hasta Chile. El ltimo camino llaman Ande Suyo[54]; por este van  todas
las tierras questn en las montaas de los Andes, que se estiende en las
faldas y vertientes dellas.

Pues como el Seor quisiese saber lo que habian de tributar todas las
provincias que habia del Cuzco hasta Chile, camino tan largo, como
muchas veces he dicho, mandaba salir, como digo, personas fieles y de
confianza, las cuales iban de pueblo en pueblo mirando el traje de los
naturales y posibilidad que tenian, y la grosedad de la tierra,  si en
ellas habia ganados,  metales,  mantenimientos,  de las dems cosas
quellos querian y estimaban; lo cual mirado con mucha diligencia,
volvian  dar cuenta al Seor de todo ello; el cual mandaba hacer Crtes
generales y que acudiesen  ellas los principales del reino; y estando
all los seores de las provincias que le habian de tributar, les
hablaba amorosamente, que pues le tenian por solo Seor y monarca de
tantas tierras y tan grandes, que tuviesen por bien, sin recibir
pesadumbre, de le dar los tributos debidos  la persona real, el cual l
queria que fuesen moderados y tan livianos, que ellos fcilmente lo
pudiesen hacer. Y responddole conforme  lo que l deseaba, tornaban 
salir de nuevo con los mesmos naturales algunos orejones  imponer el
tributo que habian de dar; el cual era en algunas partes ms que el que
dan los espaoles en este tiempo; pero con la rden tan grande que se
tenia en lo de los Incas, era para no sentirlo la gente, y crecer en
multiplicacion; y con la desorden y demasiada codicia de los espaoles,
se fueron disminuyendo en tanta manera, que falta la mayor parte de la
gente, y del todo se acabara de consumir por su codicia y avaricia que
los ms,  todos, ac tenemos, si la misericordia de Dios no lo
remediara con permitir que las guerras hayan cesado, ques cierto se han
de tener por azotes de su justicia, y que la tasacion se haya hecho de
tal manera y moderacion, que los indios con ella gozan de gran libertad
y son seores de sus personas y haciendas, sin tener ms pecho ni
subsidio que pagar cada pueblo lo que le ha sido puesto por tasa.
Estotra de adelante. Un poco ms largo[55].

Visitando los que por los Incas son enviados las provincias, entrando
en una, en donde ven por los quipos la gente que hay, asi hombres como
mujeres, viejos  nios, en ella[56], y mineros de oro  plata, mandaban
 la tal provincia, que puestos en las minas tantos mill indios, sacasen
de aquellos metales la cantidad que les sealaban, mandando que lo
diesen y entregasen  los veedores que para ello ponian; y porque en el
inter que andaban sacando plata los indios que eran sealados, no podian
beneficiar sus heredades y campos, los mismos Incas ponian por tributo 
otras provincias que les viniesen  les hacer la sementera  sus tiempos
y coyuntura; de tal manera, que no quedase por sembrar; y si la
provincia era grande, della mesma salian indios  cojer metales y 
sembrar y labrar las tierras; y mandbase, que si estando en las minas
adolesciese alguno de los indios, que luego se fuese  su casa y viniese
otro en su lugar; mas que ninguno cojiese metales que no fuese casado,
para que sus mujeres le adrezasen el mantenimiento y su brevaje; y sin
esto, se guardaba de enviar mantenimientos bastantes  estos tales. De
tal manera se hacia, que aunque toda su vida estuvieran en las minas, no
lo tuvieran por gran trabajo; ni ninguno moria por darselo demasiado. Y
sin todo esto, en el mes le era permitido dejar de trabajar algunos
dias, para sus fiestas y solazes; y no unos [mismos] indios estaban  la
continua en los mineros, sino de tiempo  tiempo los mandaban, saliendo
unos y entrando otros.

Tal manera tuvieron los Incas en esto, que les sacaban tanto oro y plata
en todo el reino, que debi de haber ao que les sacaron ms de
cincuenta mill arrobas de plata, y ms de quince mill de oro, y siempre
sacaban destos metales para servicio suyo. Y estos metales eran traidos
 las cabeceras de las provincias, y de la manera y con la rden con que
los sacaban en las unas, los sacaban en las otras, de todo del reino; y
si no habia metal que sacar en otras tierras, para que pudiesen
contribuir, echaban pechos y derramas de cosas menudas, y de mugeres y
muchachos; los cuales se sacaban del pueblo sin ninguna pesadumbre,
porque si un hombre tenia un solo hijo  hija, este tal no le tomaban,
pero si tenia tres  cuatro, tombales una para pagar el servicio.

Otras tierras contribuian con tantas mill cargas de maz como en ella
habia casas, lo cual se daba cada cosecha[57] y  costa de la misma
provincia. En otras regiones proveian por la mesma rden de tantas
cargas de chuo[58] seco como los otros hacian de maz; lo cual hacian
otros, y contribuian de qunua[59] y de las otras races. En otros
lugares daban cada uno tantas mantas como indios en l habia casados, y
en otros tantas camisetas como eran cabezas. En otros se echaba por
imposicion que contribuyesen con tantas mill cargas de lanzas, y otras
con hondas y ayllos con todas las dems armas que ellos usan. A otras
provincias mandaban que diesen tantos mill indios puestos en el Cuzco,
para que hiciesen los edificios pblicos de la ciudad y los de los
reyes, proveyndoles de mantenimiento necesario. Otros tributaban
maromas para llevar las piedras; otros tributaban coca. De tal manera se
hacia esto, que desde lo ms menudo hasta lo ms importante les
tributaban  los Incas todas las provincias y comarcas del Per; en lo
cual hobo tan grande rden, que ni los naturales dejaban de pagar lo ya
debido  impuesto, ni los que cojian los tales tributos osaban llevar un
grano de maz demasiado. Y todo el mantenimiento y cosas pertenecientes
para el proveimiento de la guerra, que se contribuian, se despendia en
la gente de guerra  en las guarniciones ordinarias questaban puestas en
partes del reino, para la defensa dl. Y cuando no habia guerra, lo ms
de todo lo comian y gastaban los pobres, porque estando los reyes en el
Cuzco, ellos tenian sus anaconas[60], que es nombre de criado perptuo,
y tantos, que bastaban  labrar sus heredades y sus casas y sembrar
tanto mantenimiento que bastase, sin lo que para su plato se traia de
las comarcas siempre, muchos corderos y aves, y pescado, y maz, coca,
races, con todas las frutas que se cogen. Y tal rden habia en estos
tributos que los naturales los pagaban, y los Incas se hallaban tan
poderosos, que no tenian guerra ninguna que se recreciese.

Para saber cmo y de qu manera se pagaban los tributos y se cogian las
otras derramas, cada _guata_, que es nombre de ao, despachaba ciertos
orejones como juezes de comision, porque no llevaban poder de ms de
mirar las provincias y avisar  los moradores si alguno estaba agraviado
lo dijese y se quejase, para castigar  quien le hubiese hecho alguna
sinjusticia; y recibidas las quejas, si las habia,  entendido si en
alguna parte algo se dejaba por pagar, daba la vuelta al Cuzco, de donde
salia otro con poder para castigar quien tuviese culpa. Sin esta
diligencia, se hacia otra mayor, que era, que de tiempo  tiempo
parecian los principales de las provincias, donde el dia que  cada
nacion le era permitido hablar, proponia delante del Seor el estado de
la provincia y la necesidad  hartura que en ella habia, y el tributo si
era mucho  poco,  si lo podian pagar  no;  lo cual eran despachados
 su voluntad, estando ciertos los seores Incas que no mentian, sino
que les decian la verdad; porque si habia cautela, hacian gran castigo y
acrecentaban el tributo. Las mugeres que daban las provincias, dellas
las traian al Cuzco para que lo fuesen de los reyes, y dellas dejaban en
el templo del sol.




_CAP. XIX.--De cmo los reyes del Cuzco mandaban que se tuviese cuenta
en cada ao con todas las personas que morian y nacian en todo su reino,
y cmo todos trabajaban y ninguno podia ser pobre con los depsitos._


Para muchos efectos concuerdan los orejones que en el Cuzco me dieron la
relacion, que antiguamente, en tiempo de los reyes Incas, se mandaba por
todos los pueblos y provincias del Per, que los seores principales y
sus delegados supiesen cada ao los hombres y mugeres que habian sido
muertos, y todos los que habian nacido; porque as para la paga de los
tributos, como para saber la gente que habia para la guerra y la que
podia quedar por defensa del pueblo, convenia que se tuviese sta; la
cual fcilmente podian saber, porque cada provincia, en fin del ao,
mandaba asentar en los quipos por la cuenta de sus nudos todos los
hombres que habian muerto en ella en aquel ao, y por el [con] siguiente
los que habian nacido. Y por principio del ao que entraba, venian con
los quipos al Cuzco, por donde se entendia, as los que en aquel ao
habian nacido, como los que faltaban por ser muertos. Y en esto habia
gran verdad y certidumbre, sin en nada haber fraude ni engaos. Y
entendido esto, sabian el Seor y los gobernadores los indios que
destos eran pobres y las mugeres que eran viudas, y si bien podian pagar
los tributos, y cunta gente podia salir para la guerra; y otras muchas
cosas que para entre ellos se tenian por muy importantes.

Y como sea este reino tan largo, como en muchos lugares de esta
escriptura tengo dicho, y en cada provincia principal habia nmero
grande de depsitos llenos de mantenimientos y de otras cosas necesarias
y provechosas para el provehimiento de los hombres; si habia guerra,
gastbase, por donde quiera que iban los reales, de lo questaba en estos
aposentos, sin tocar en lo que los confederados suyos tenian, ni allegar
 cosa ninguna que en sus pueblos hobiese; y si no habia guerra, toda la
multitud de mantenimientos que habia, se repartia por los pobres y por
las viudas. Estos pobres habian de ser los que eran viejos
demasiadamente, los que eran cojos, mancos  tollidos,  toviesen otras
enfermedades; porque si estaban sanos, ninguna cosa les mandaban dar. Y
luego eran tornados  hinchir los depsitos con los tributos que eran
obligados  dar; y si por caso venia algun ao de mucha esterilidad,
mandaban as mesmo abrir los depsitos y prestar  las provincias los
mantenimientos necesarios; y luego, en el ao que hobiese hartura, lo
daban y volvian por su cuenta y medida cierta. Aunque los tributos que 
los Incas se daban no sirvieran para otras cosas que para las dichas,
era bien empleado, pues tenian su reino tan harto y bien proveido.

No consentian que ninguno fuese haragan y anduviese hurtando el trabajo
de otros, sino  todos mandaban trabajar. Y as, cada seor, en algunos
dias, iba  su chcara y tomaba el arado en las manos y aderezaba la
tierra, trabajando en otras cosas. Y an los mismos Incas lo hacian,
puesto que era por dar buen ejemplo de s; porque se habia de tener por
entendido, que no habia de haber ninguno tan rico que por serlo quisiese
baldonar y afrentar al pobre; y con su rden no habia ninguno que lo
fuese en toda su tierra, porque, teniendo salud, trabajaba y no le
faltaba, y estando sin ella, de sus depsitos le proveian de lo
necesario. Ni ningun rico podia traer ms arreo ni ornamento de los
pobres, ni diferenciar el vestido y traje, salvo  los seores y
curacas, que estos, por la dignidad suya, podian usar de grandes
franquezas y libertades, y lo mesmo los orejones, que entre todas las
naciones eran jubilados.




_CAP. XX.--De cmo habia gobernadores puestos en las provincias, y de la
manera que tenian los reyes, cuando salian  visitarlas, y cmo tenian
por armas unas culebras ondadas con unos bastones._


Por muy cierto se averigua de los reyes deste reino, en el tiempo de su
seorio y reinado tuvieron en todas las cabeceras de las
provincias,--como eran Vilcas, Xauxa, Bombon, Caxamalca, Guancabamba,
Tomebamba, Latacunga[61], Quito, Carangui; y por la otra parte del
Cuzco, hcia el Mediodia, Hatuncana, Hatuncolla, Ayavire, Chuquiabo,
Chucuito, Paria, y otros que van hasta Chile,--sus delegados; porque en
estos lugares habia mayores aposentos y mas primos que en otros muchos
pueblos deste gran reino, y muchos depsitos; y eran como cabezas de
provincias  de comarcas, porque de tantas  tantas leguas venian los
tributos  una destas cabeceras, y de tantas  tantas, iba  otra;
habiendo en esto tanta cuenta, que ningun pueblo dejaba de tener
conocido  donde habia de acudir. Y en todas estas cabeceras tenian los
reyes templos del sol y casa de fundicion y muchos plateros, que no
entendian en todo el tiempo en ms que en labrar ricas piezas de oro, 
grandes vasijas de plata; y habia mucha gente de guarnicion, y, como
dije, mayordomo mayor  delegado que estaba sobre todos, y  quien venia
la cuenta de lo que entraba, y el que era obligado  la dar de lo que
salia. Y estos tales gobernadores no podian entremeterse en mandar en la
jurisdiccion agena y que tenia  cargo otro como l; mas en donde l
estaba, si habia algun escndalo y alboroto, tenia poder para
castigarlo, y ms si era cosa de conjuracion  de levantarse algun
tirano,  de querer negar la obidiencia al rey; porque es cierto que
toda la fuerza estaba en estos gobernadores. Y si los Incas no cayeran
en ponerlos y en que hubiese los mitimaes, muchas veces se levantaran
los naturales y esimieran de s el mando real; pero con tantas gentes de
guerra y tanto proveimiento de mantenimientos, no podian, si entre
todos, los unos y los otros, no hobiese trama de traicion 
levantamiento; lo cual habia pocas veces, porque estos gobernadores que
se ponian, eran de gran confianza, y todos orejones y que los ms dellos
tenian sus chcaras, que son heredades, en la comarca del Cuzco, y sus
casas y parientes; y si alguno no salia bastante para gobernar lo que
tenia  cargo, luego le era quitado el mando y puesto otro en su lugar.

Y estos, si en algunos tiempos venian al Cuzco  negocios privados 
particulares con los reyes, dejaban en sus lugares tenientes, no  los
que ellos querian, sino  los que sabian que harian[62] con ms
fidelidad lo que les quedaba mandado, y ms  servicio de los Incas. Y
si alguno destos gobernadores  delegados moria en su presidencia, los
naturales, cmo y de qu habia muerto con mucha presteza enviaban la
razon  probanza dello al Seor, y aun los cuerpos de los muertos
llevaban por el camino de las postas, si vian que convenia. Lo que
tributaba cada trmino destas cabeceras y contribuian los naturales, as
oro, como plata, y ropa y armas, con todo lo dems que ellos daban, lo
entregaban por cuenta  los camayos que tenian los quipos, los cuales
hacian en todo lo que por este les era mandado en lo tocante  despender
estas cosas con la gente de guerra,  repartillo con quien el Seor
mandaba,  de llevallo al Cuzco; pero cuando de la ciudad del Cuzco
venian  tomar la cuenta,   que la fuesen  dar al Cuzco, los mesmos
contadores con los quipos la daban  venian  la dar  donde no podia
haber fraude, sino todo habia de estar cabal. Y pocos aos se pasaban
sin dar cuenta y razon de todas estas cosas.

Tenian gran autoridad estos gobernadores y poder bastante para formar
ejrcitos y juntar gente de guerra, si spitamente se recresciese alguna
turbacion  levantamiento,  que viniese alguna gente extraa por alguna
parte  dar guerra; y eran delante del Seor honrados y favorecidos; y
desto se quedaron, cuando entraron los espaoles, muchos dellos con
mando perptuo en provincias. Yo conozco algunos dellos y estar ya tan
aposesionados, que sus hijos heredan lo que era de otros.

Cuando en tiempo de paz salian los Incas  visitar su reino, cuentan que
iban por l con gran magestad, sentados en ricas andas, armadas sobre
unos palos lisos, largos, de maderas excelentes, engastonadas en oro y
en argentera; y de las andas salian dos arcos altos, hechos de oro,
engastonados en piedras preciosas, y caian unas mantas algo largas por
todas las andas, de tal manera, que las cubrian todas; y si no era
queriendo el que iba dentro, no podia ser visto, ni alzaban las mantas
sino era cuando entraba y salia; tanta era su estimacion. Y para que le
entrase aire y l pudiese ver el camino, habia en las mantas hechos
algunos agujeros. Por todas partes destas andas habia riqueza, y en
algunas estaban esculpidos el sol y la luna, y en otras unas culebras
grandes ondadas, y unos como bastones que las atravesaban;--esto traian
por insinia[63], por armas;--y estas andas las llevaban en hombros de
seores los mayores y ms principales del reino, y aquel que ms con
ellas andaba, aquel se tenia por ms honrado y por ms favorecido.

En redor de las andas y  la hila iba la guarda del rey con los
archeros y alabarderos, y delante iban cinco mill honderos, y detrs
venian otros tantos lanceros, con sus capitanes, y por los lados del
camino y por el mesmo camino, iban corredores fieles descubriendo lo que
habia y avisando la ida del Seor; y acudia tanta gente por lo ver, que
parecia que todos los cerros y laderas estaban llenos della; y todos le
daban sus bendiciones alzando alaridos y grita grande  su usanza;
llamndoles "_Ancha hatun apu, intipchuri, canqui zapallaapu tucuy pacha
ccampa uyay sullull_[64]"; que en nuestra lengua dir: "Muy grande y
poderoso Seor, hijo del sol, t slo eres Seor, todo el mundo te oya
en verdad." Y sin esto le decian otras cosas ms alto; tanto, que poco
faltaba para le adorar por Dios.

Todo el camino iban indios limpiando, de tal manera, que ni yerba ni
piedra no parescia, sino todo limpio y barrido. Andaba cada dia cuatro
leguas,  lo que l queria; paraba lo que era servido, para entender el
estado de su reino; oia alegremente  los que con quejas le venian,
remediando y castigando  quien hacian injusticia. Los que con ellos
iban, no se desmandaban  nada ni salian del camino un paso. Los
naturales proveian de lo necesario, sin lo cual lo habia tan cumplido en
los depsitos, que sobraba, y ninguna cosa faltaba. Por donde iba,
salian muchos hombres y mugeres y muchachos  servir personalmente en
lo que les era mandado; y para llevar las cargas, los de un pueblo las
llevaban hasta otro, de donde los unos las tomaban, y los otros las
dejaban; y como era un dia, y cuando mucho dos, no lo sentian, ni dello
recebian agravio ninguno. Pues yendo el seor desta manera, caminaba por
su tierra el tiempo que le placia, viendo por sus ojos lo que pasaba, y
proveyendo lo que entendia que convenia: que todo era cosas grandes 
importantes; lo cual hecho, daba la vuelta al Cuzco, principal ciudad de
todo su imperio.




_CAP. XXI.--Cmo fueron puestas las postas en este reino._


Era tan grande el reino del Per, que mandaban los Incas lo ya muchas
veces dicho desde Chile hasta Quito, y un del rio de Maule hasta el de
Angasmayo; y si estando el rey en el un cabo destos, hobiera de ser
informado de lo que pasaba en el otro con quien anduviera por jornadas,
aunque fueran grandes, fuera una cosa muy larga; porque,  cabo de haber
andado mill leguas, ya seria sin tiempo lo que se habia de proveer, si
conviniera,  remediar otros negocios de gobernacion. En fin, por esto,
 por en todo acertar  gobernar las provincias, los Incas inventaron
las postas, que fu lo mejor que se pudo pensar ni imaginar; y esto 
slo Inca Yupanqui se debe, hijo que fu de Viracocha Inga, padre de
Tupac Inca, segun dl publican los cantares de los indios, y afirman los
orejones. No slo lo de las postas invent Inca Yupanqui, que otras
cosas grandes hizo, como iremos relatando. Y as, desde el tiempo de su
reinado, por todos los caminos reales fueron hechas de media legua 
media legua, poco ms  mnos, casas pequeas bien cubiertas de paja 
madera, y entre las sierras estaban hechas por las laderas y peascos de
tal manera, que fueron los caminos llenos destas casas pequeas de
trecho  trecho, como es dicho de suso. Y mandse que en cada una dellas
estuviesen dos indios con bastimentos, y que estos indios fuesen puestos
por los pueblos comarcanos, y que no estuviesen estantes, sino, de
tiempo  tiempo, que fuesen unos y viniesen otros; y tal rden hobo en
esto, que no fu menester ms de mandarlo para nunca dejarlo de hacer
mientras los Incas reinaron.

Por cada provincia se tenia cuidado de poblar las postas que caian en
sus trminos, y lo mismo hacian en los desiertos campos y sierras de
nieve los que estaban ms cerca del camino. Y como fuese necesario dar
aviso en el Cuzco  en otra parte  los reyes de alguna cosa que hobiese
sucedido  que conviniese  su servicio, salian de Quito  de Tomebanba,
 de Chile  de Caranqui,  de otra parte cualquiera de todo el reino,
as de los llanos como de las sierras, y con demasiada presteza andaban
al trote sin parar aquella media legua; porque los indios que all
ponian y mandaban estar, de creer es que serian ligeros y los ms
sueltos de todos. Y como llegaba junto  la otra posta, comenzaba 
apellidar al que est en ella y  le decir: "Parte luego, y ve  tal
parte, y avisa desto y esto que ha acaecido,  desto y esto que tal
gobernador hace saber al Inca." Y as como el que est lo ha oido, parte
con mayor priesa, y entra, el que viene,  descansar en la casilla, y 
comer y beber de lo que siempre en ella est, y el que va corriendo hace
lo mesmo.

De tal manera se hacia esto, que en breve tiempo sabian  trescientas
leguas, y quinientas, y ochocientas, y ms y mnos, lo que habia pasado
 lo que convenia proveer y ordenar. Y con tanto secreto usaban de sus
oficios estos que residian en las postas, que por ruego ni amenaza jams
contaban lo que iban  avisar, aunque el aviso hobiese ya pasado
adelante. Y por tales caminos, as de sierras speras como de montaas
bravas, como de promontorios de nieves y secadales de pedregales llenos
de abrojos y de espinas de mill naturas, vn estos caminos, que se puede
tener por cierto y averiguado, que en caballos ligeros ni mulas no
pudiera ir la nueva con ms velocidad que estos correos de pi; porque
ellos son muy sueltos, y andaba ms uno de ellos en un dia, que
anduviera en tres un correo  caballo   mula; y no digo siempre un
indio, sino cmo y de la rden quellos tenian, que era andar uno media
legua, y otro otra media legua. Y es de saber, que nunca por tormenta ni
por cosa que sucediese, habia de estar posta ninguna despoblada, sino en
ella los indios que digo, los cuales, ntes que de all se fuesen, eran
venidos otros  quedar en su lugar.

Y por esta manera eran avisados los seores de todo lo que pasaba en
todo su reino y seoro, y proveian lo que ms les parescia convenir 
su servicio. En ninguna parte del mundo no se lee que se haya hallado
tal invenion, aunque s que, desbaratado Xerxes el Grande, fu la nueva
as, por hombres de pi, en tiempo breve. Y cierto fu esto de las
postas, muy importante en el Per, y que se v bien por ello cun buena
fu la gobernacion de los seores dl. Y hoy dia estn en muchas partes
de las sierras, junto  los caminos reales, algunas casas destas en
donde estaban las postas, y por ellas vemos ser verdad lo que se dice. Y
aun tambien he visto yo algunos topos, que son, como atrs dije, 
manera de mojones de trminos, salvo que estos de ac son grandes y
mejor hechos, y era por donde contaban sus leguas, y tiene cada uno
legua y media de Castilla.




_CAP. XXII.--Cmo se ponian los mitimaes, y cuntas suertes dellos
habia, y cmo eran estimados por los Incas._


En este captulo quiero escrebir lo que toca  los indios que llaman
mitimaes, pues en el Per tantas cosas dellos se cuentan, y tanto por
los Incas fueron honrados y privilegiados y tenidos, despues de los
orejones, por los ms nobles de las provincias; y esto digo, porque en
la _Historia_, que llaman, _de Indias_, est escripto por el autor, que
estos mitimaes eran esclavos de Huaina Capac[65]. En estos descuidos
caen todos los que escriben por relacion y cartapacios, sin ver ni
saber la tierra de donde escriben, para poder afirmar la verdad.

En la mayor parte de las provincias del Per,  en todas ellas, habia y
aun hay de estos mitimaes[66], y tenemos entendido que hobo tres maneras
 suertes dellos; lo cual convino grandemente para la sustentacion[67]
dl y para su conservacion, y un para su poblacion; y entendido cmo y
de qu manera estaban puestos estos mitimaes y lo que hacian y
entendian, conocern los letores cmo supieron los Incas acertar en todo
para la gobernacion de tantas tierras y provincias como mandaron.

_Mitimaes_ llaman  los que son traspuestos de una tierra en otra; y la
primera manera  suerte de mitimaes mandada poner por los Incas, era,
que despues que por ellos habia sido conquistada alguna provincia 
traida nuevamente  su servicio, tuvieron tal rden para tenella segura,
y para que con brevedad los naturales y vecinos della supiesen cmo la
habian de servir y de tener, y para desde luego entendiesen lo dems
que entendian y sabian sus vasallos de muchos tiempos, y para que
estuviesen pacficos y quietos, y no todas veces tuviesen aparejo de se
rebelar, y si por caso se tratase dello, hobiese quien lo
estorbase,--trasmutaban de las tales provincias la cantidad de gente que
della parecia convenir que saliese;  los cuales mandaban pasar  poblar
otra tierra del temple y manera de donde salian, si fria fria, si
caliente caliente, en donde les daban las tierras y campos y casas tanto
y ms como dejaron; y de las tierras y provincias que de tiempo largo
tenian pacficas y amigables y que habian conoscido voluntad para su
servicio, mandaban salir otros tantos  ms y entremetellos en las
tierras nuevamente ganadas y entre los indios que acababan de sojuzgar,
para que dependiesen dellos las cosas arriba dichas, y los impusiesen en
su buena rden y pulica, para que, mediante este salir de unos y entrar
de otros, estuviese todo seguro con los gobernadores y delegados que se
ponian, segun y como digimos en los captulos de atrs.

Y conosciendo los Incas cunto se siente por todas las naciones dejar
sus patrias y naturalezas propias, porque con buen nimo tomasen aquel
destierro, es averiguado que honraban  estos tales que se mudaban, y
que  muchos dieron brazaletes de oro y de plata y ropas de lana y de
pluma y mugeres, y eran privilegiados en otras muchas cosas; y as,
entre ellos habia espas que siempre andaban escuchando lo que los
naturales hablaban  intentaban, de lo cual daban aviso  los
delegados,  con priesa grande iban al Cuzco  informar dello al Inca.
Con esto, todo estaba seguro y los mitimaes temian  los naturales y los
naturales  los mitimaes, y todos entendian en obedecer y servir
llanamente. Y si en los unos  en los otros habia motines  tramas 
juntas, hacianse grandes castigos; porque los Incas, algunos dellos
fueron vengativos y castigaban sin templanza y con gran crueldad.

Para este efecto estaban puestos los unos mitimaes, de los cuales
sacaban muchos para ovejeros y rabadanes de los ganados de los Incas y
del sol, y otros para roperos, y otros para plateros, y otros para
canteros y para labradores, y para debujar y esculpir y hacer bultos; en
fin, para lo que ms le mandaban y dellos requerian servir. Y tambien
mandaban que de los pueblos fuesen  ser mitimaes  las montaas de los
Andes,  sembrar maz y criar la coca y beneficiar los rboles de fruta,
y proveer de la[68] que faltaba en los pueblos donde con los frios y con
las nieves no se pueden dar ni sembrar estas cosas.

Para el segundo efecto que los mitimaes se pusieron, fu, porque los
indios de las fronteras de los Andes, como son Chunchos y Moxos
Cheriguanaes, que los ms dellos tienen sus tierras  la parte de
Levante  la decaida de las sierras, y son gentes brbaras y muy
belicosas, y que muchos dellos comen carne humana, y que muchas veces
salieron  dar guerra  los naturales de ac y les destruyan sus campos
y pueblos, llevando presos los que dellos podian; para remedio desto,
habia en muchas partes capitanas y guarniciones ordinarias, en las
cuales estaban algunos orejones. Y porque la fuerza de la guerra no
estuviese en una nacion, ni presto supiesen concertarse para alguna
rebelion  conjuracion, sacaban para soldados destas capitanas,
mitimaes de las partes y provincias que convenian, los cuales eran
llevados  donde digo, y tenian sus fuertes, que son pucaraes, para
defenderse, si tuviesen necesidad; y proveian de mantenimiento  esta
gente de guerra, del maz y otras cosas de comida que los comarcanos
proveian de sus tributos y derramas que les eran echadas; y la paga que
se les hacia, era, en algunos tiempos mandalles dar algunas ropas de
lana y plumas  braceletes de oro y de plata  los que se mostraban ms
valientes; y tambien les daban mujeres de las muchas que en cada
provincia estaban guardadas en nombre del Inca; y como todas las ms
eran hermosas, tenanlas y estimbanlas en mucho. Sin esto les daban
otras cosas de poco valor; lo cual tenian cargo de proveer los
gobernadores de las provincias, porque tenian mando y poder sobre los
capitanes  quien estos mitimaes obedecian. Y sin las partes dichas,
tenian algunas destas guarniciones en las fronteras de los Chachapoyas y
Bracamoros, y en el Quito, y en Caranque, que es adelante del Quito, al
Norte, junto  la provincia que llaman de Popayan, y en otras partes
donde seria menester, as en Chile como en los llanos y sierras.

La otra manera de poner mitimaes era ms extraa; porque, aunque esotras
son grandes, no es novedad poner capitanes y gente de guarnicion en
fronteras, puesto que hasta agora no ha faltado quien as lo haya
acertado  hacer; y era, que si por caso, andando conquistando la tierra
de sierras  valles  campaa  en ladera aparejada para labranza y
crianza, y que fuese de buen temple y frtil, que estuviese desierta y
despoblada, que fuese como he dicho y teniendo las partes que he puesto,
luego con mucha presteza mandaban que de las provincias comarcanas que
tuviesen el mismo temple que aquellas, para la sanidad de los
pobladores, que viniesen tantos que bastasen  poblarlas,  los cuales
luego repartian los campos, proveyndolos de ganados y mantenimientos
todo lo que habian menester, hasta tener fructo de sus cosechas; y tan
buenas obras se hacian  estos tales, y tanta diligencia en ello mandaba
poner el rey, que en breve tiempo estaba poblado y labrado y tal, que
era gran contento verlo. Y desta manera se poblaron muchos valles en los
llanos y pueblos en la serrana de los que los Incas vian, como de los
que por relacion sabian haber en otras partes; y  estos nuevos
pobladores, por algunos aos no les pedian tributo ni ellos lo daban,
ntes eran proveidos de mujeres y coca y mantenimientos, para que con
mejor voluntad entendieren en sus poblaciones.

Y desta manera habia en estos reinos, en los tiempos de los Incas, muy
poca tierra que pareciese fertil que estuviese desierta, sino todo tan
poblado como saben los primeros chripstianos que en este reino entraron.
Que por cierto no es pequeo dolor contemplar, que siendo aquellos Incas
gentiles  idlatras, tuviesen tan buena rden para saber gobernar y
conservar tierras tan largas, y nosotros, siendo chripstianos, hayamos
destruido tantos reinos; porque, por donde quiera que han pasado
chripstianos conquistando y descubriendo, otra cosa no parece sino que
con fuego se va todo gastando. Y hse de entender, que la ciudad del
Cuzco tambien estaba llena de gentes estranjeras, todo de industria;
porque habiendo muchos linages de hombres, no se conformasen para
levantamiento ni otra cosa que fuese deservicio del rey; y [de] esto hoy
dia estn en el Cuzco Chachapoyas y Caares y de otras partes, de los
que han quedado de los que all se pusieron.

Tinese por muy cierto de los mitimaes, que [se] usaron desde Inca
Yupanqui, el que puso las postas, y el primero que entendi [en]
engrandecer el templo de Curicancha, como se dir en su lugar; y aunque
otros algunos indios dicen que fueron puestos estos mitimaes desde el
tiempo de Viracocha Inga, padre de Inca Yupanqui, podrlo creer quien
quisiere, que yo hice tanta averiguacion sobre ello, que torno []
afirmar haberlo inventado Inca Yupanqui; y as lo creo y tengo para m;
y con tanto, pasemos adelante.




_CAP. XXIII.--Del gran concierto que se tenia cuando salian del Cuzco
para la guerra los Seores, y cmo castigaban los ladrones._


Cont en los captulos de atrs de la manera que salia el Seor 
visitar el reino, para ver y entender las cosas que en l pasaban; y
agora quiero dar  entender al lector cmo salian para la guerra y la
rden que en ello se tenia. Y es, que como estos indios son todos
morenos y alharaquientos y que en tanto se parecen los unos  otros,
como hoy dia vemos los que con ellos tratamos; para quitar
inconvenientes y que los unos  los otros se entendiesen, porque si no
era cuando algunos orejones andaban visitando las provincias, nunca en
ninguna dejaron de hablar en lengua natural, puesto que por la ley que
lo ordenaba eran obligados  saber la lengua del Cuzco, y en los reales
era lo mesmo, y lo que es en todas partes; pues est claro, que si el
Emperador tiene un campo en Italia, y hay espaoles, tudescos,
borgoones, flamencos  italianos, que cada nacion hablar en su
lengua;--y por esto, se usaba en todo este reino, lo primero, de las
seales en las cabezas diferentes las unas de otras; porque si eran
Yuncas[69], andaban arrebozados como gitanos[70]; y si eran Collas,
tenian unos bonetes como hechura de morteros, hechos de lana; y si
Canas; tenian otros bonetes mayores y muy anchos; los Caares traian
unas coronas de palo delgado como aro de cedazo; los Guancas unos
ramales que les caian por debajo de la barba, y los cabellos
entrenchados; los Canchis[71] unas vendas anchas coloradas  negras por
encima de la frente; por manera, que as estos como todos los dems,
eran conocidos por estas [seales] que tenian por insinia[72], que era
tan buena y clara, que aunque hobiera juntos quinientos mill hombres,
claramente se conoscieran los unos  los otros. Y hoy dia, donde vemos
junta de gente, luego decimos, estos son de tal parte, y estos de tal
parte; que por esto, como digo, eran unos de otros conocidos.

Y los reyes, para que en la guerra, siendo muchos, no se embarazasen y
desordenasen, tenian esta rden: que en la gran plaza de la cibdad del
Cuzco estaba la piedra de la guerra, que era grande, de la forma y
hechura de un pan de azcar, bien engastonada y llena de oro; y salia el
rey con sus consejeros y privados  donde mandaba llamar  los
principales y caciques de las provincias, [para saber] de los cuales
los que entre sus indios eran ms valientes, para sealar por mandones y
capitanes; y sabido, se hacia el nombramiento; que era, que un indio
tenia cargo de diez, y otro de cincuenta, y otro de ciento, y otro de
quinientos,  otro de mill,  otro de cinco mill, y otro de diez mill; y
estos que tenian estos cargos, era cada uno de los indios de su patria,
y todos obedecian al capitan general del rey. Por manera, que siendo
menester enviar diez mill hombres [] algun combate  guerra, no era
menester ms de abrir la boca y mandarlo, y si cinco mill[73], por el
consiguiente; y lo mesmo para descubrir el campo, y para escuchas y
rondas,  los que tenian menos gente. Y cada capitana llevaba su
bandera, y unos eran honderos, y otros lanceros, y otros peleaban con
macanas, y otros con ayllos y dardos, y algunos con porras.

Salido el Seor del Cuzco, habia grandsima rden, aunque fuesen con l
trescientos mill hombres; iban con concierto por sus jornadas de tambo 
tambo,  donde hallaban proveimiento para todos, sin que nada faltase, 
muy cumplido,  muchas armas y alpargates y toldos para la gente de
guerra, y mugeres  indios para servirlos y llevarles sus cargas de
tambo  tambo,  donde habia el mesmo proveimiento y abasto de
mantenimiento; y el Seor se alojaba y la guarda estaba junto  l, y la
dems gente se aposentaba en la redonda en los muchos aposentos que
habia; y siempre iban haciendo bailes y borracheras, alegrndose los
unos  los otros.

Los naturales de las comarcas por donde pasaban, no habian de ausentarse
ni dejar de proveer lo acostumbrado y servir con sus personas  los que
iban  guerra, sopena de que eran castigados en mucho; y los soldados y
capitanes, ni los hijos de los mismos Incas, eran osados  les hacer
ningun mal tratamiento ni robo ni insulto, ni forzaban  muger ninguna,
ni les tomaban una sola mazorca de maz; y si salian deste mandamiento y
ley de los Incas, luego les daban pena de muerte; y si alguno habia
hurtado, lo azotaban harto ms que en Espaa,  muchas veces le daban
pena de muerte. Y hacindolo ans, en todo habia razon y rden, y los
naturales no osaban dejar de servir y proveer  la gente de guerra
bastantemente, y los soldados tampoco querian roballos ni hacelles mal,
temiendo el castigo. Y si habia algunos motines  conjuraciones 
levantamientos, los principales y ms movedores llevaban al Cuzco  buen
recaudo, donde los metian en una crcel que estaba llena de fieras, como
culebras, vboras, tigres, osos, y otras sabandijas malas; y si alguno
negaba, decian que aquellas serpientes no le harian mal, y si mentia,
que le matarian; y este desvaro tenian y guardaban por cierto. Y en
aquella espantosa crcel tenian siempre, por delitos que hecho habian,
mucha gente, los cuales miraban de tiempo  tiempo; y si su suerte tal
habia sido que no le hobiesen mordido [] algunos dellos, sacbanlos,
mostrando grande lstima, y dejbanlos volver  sus tierras. Y tenian
en esta crcel carceleros los que bastaban para la guarda della, y para
que tubiesen cuidado de dar de comer  los que se prendian, y un  las
malas sabandijas que all tenian. Y cierto, yo me re bien de gana
cuando en el Cuzco o que solia haber esta crcel, y aunque me dijeron
el nombre, no me acuerdo, y por eso no lo pongo[74].




_CAP. XXIV.--Cmo los Incas mandaron hacer  los naturales pueblos
concertados, repartiendo los campos en donde sobrello podrian haber
debates, y cmo se mand que todos generalmente hablasen la lengua del
Cuzco._


En los tiempos pasados, ntes que los Incas reinasen, es cosa muy
entendida que los naturales destas provincias no tenian los pueblos
juntos como ahora los tienen, sino fortalezas con sus fuertes, que
llaman _pucaraes_[75], de donde salian  se dar los unos  los otros
guerra; y as siempre andaban recatados y vivian con grandsimo trabajo
y desasosiego. Y como los Incas reinaron sobre ellos, parescindoles
mal esta rden y la manera que tenian en los pueblos, mandronles,
procurndolo en unas partes con halagos y en otras con amenazas, y en
todos lugares con dones que les hacian,  que tuvieren por bien de no
vivir como salvajes, mas ntes, como hombres de razon, asentasen sus
pueblos en los llanos y laderas de las sierras juntos en barrios, como y
de la manera que la disposicion de la tierra lo ordenase; y desta
manera, los indios, dejados los pucaraes que primeramente tenian,
ordenaron sus pueblos de buena manera, as en los valles de los llanos,
como en la serrana y llanura de Collao; y para que no tuviesen enojo
sobre los campos y heredades, los mismos Incas les repartieron los
trminos, sealando lo que cada uno habia de tener, en donde se puso
lmites, para conocimiento de los que habian y despues dellos nasciesen.
Esto claro lo dicen los indios hoy dia, y  m me lo dijeron en Xauxa, 
donde dicen que uno de los Incas les repartia entre unos y otros los
valles y campos que hoy tienen, con la cual rden se han quedado y
quedarn. Y por muchos lugares destos que estaban en la sierra, iban
echadas acequias sacadas de los rios con mucho primor y grande ingenio
de los que las sacaron; y todos los pueblos, los unos y los otros,
estaban llenos de aposentos y depsitos de los reyes, como en muchos
lugares est dicho.

Y entendido por ellos cun gran trabajo seria caminar por tierra tan
larga y  donde  cada legua y  cada paso habia nueva lengua, y que
seria gran dificultad el entender  todos por interpretes, escogiendo
lo ms seguro, ordenaron y mandaron, so graves penas que pusieron, que
todos los naturales de su imperio entendiesen y supiesen la lengua del
Cuzco generalmente, as ellos como sus mujeres; de tal manera, que aun
la criatura no hobiese dejado el pecho de su madre, cuando le comenzasen
 mostrar la lengua que habia de saber. Y aunque al principio fu
dificultoso, y muchos se pusieron en no querer deprender ms lenguas de
las suyas propias, los reyes pudieron tanto, que salieron con su
intencion, y ellos tovieron por bien de cumplir su mandado; y tan de
veras se entendi en ello, que en el tiempo de pocos aos se sabia y
usaba una lengua en ms de mill y doscientas leguas; y aunque esta
lengua se usaba, todos hablaban las suyas, que eran tantas, que aunque
lo escribiese no lo creerian.

Y como saliese un capitan del Cuzco  alguno de los orejones  tomar
cuenta  residencia,  por juez de comision, entre algunas provincias, 
para visitar lo que le era mandado, no hablaba en otra lengua que la del
Cuzco, ni ellos con l. La cual es muy buena, breve y de gran
comprehension y abastada de muchos vocablos, y tan clara, que en pocos
dias que yo la trat, supe [lo] que me bastaba para preguntar muchas
cosas por donde quiera que andaba. Llaman al hombre en esta lengua
_luna_ [runa], y  la mujer _guarare_ [huarmi], y  el padre _yaya_, y
al hermano[76] _guayqui_ [huauque], y  la hermana[77] _nana_ [aa], y
 la luna _quilla_, y al mes por el consiguiente, y al ao _guata_, y al
dia _pinche_ [punchau], y  la noche _tota_ [tuta], y  la cabeza llaman
_oma_ y  los orejas _lile_ [rinri], y  los ojos _naui_ [ahui], y 
las narices _sunga_ [zenca  singa] y los dientes _queros_ [quiru], y 
los brazos _maqui_ y  las piernas _chaqui_.

Estos vocablos solamente pongo en esta Cornica, porque agora veo que
para saber la lengua que antiguamente se us en Espaa, andan variando,
atinando unos  uno y otros  otro; porque los tiempos que han de venir,
es slo para Dios saber los sucesos que han de tener; por tanto, para si
algo viniere que enfrie  haga olvidar lengua que tanto cundi y por
tanta gente se us, que no estn vacilando cul fu la primera  la
general,  de dnde sali,  lo que sobre esto ms se desea. Y con
tanto, digo que fu mucho beneficio para los espaoles haber esta
lengua, pues podian con ella andar por todas partes, en algunas de las
cuales ya se v perdiendo.




_CAP. XXV.--Cmo los Incas fueron limpios del pecado nefando y de otras
fealdades que se han visto en otros prncipes del mundo._


En este reino del Per, pblica fama es entre todos los naturales dl,
cmo en algunos pueblos de la comarca de Puerto Viejo se usaba el pecado
nefando de la sodomia,--y tambien en otras tierras habria malos cmo en
las dems del mundo. Y notar de esto una gran virtud destos Incas,
porque, siendo seores tan libres y que no tenian  quin dar cuenta, y
ni habia ninguno tan poderoso entre ellos que se la tomase, y que en
otra cosa no entendian las noches y los dias que en darse  lujuria con
sus mujeres, y otros pasatiempos;--y jams se dice ni cuenta que ninguno
dellos usaba el pecado susodicho, ntes aborrecian  los que lo usaban,
tenindolos en poco como  viles apocados, pues en semejante suciedad se
gloriaban. Y no solamente en sus personas no se hall este pecado, pero
ni un consentian estar en sus casas ni palacios ningunos que supiesen
que lo usaban; y un sin todo esto, me parece que o decir, que si por
ellos era sabido de alguno que tal pecado hubiese cometido,
castigaban[le] con tal pena, que fuese sealado y conocido entre todos.
Y en esto no hay que dudar, sino ntes se ha de creer que en ninguno
dellos cupo tal vicio, ni de los orejones, ni de otras muchas naciones;
y los que han escripto generalmente de los indios, condenndolos en
general en este pecado, afirmando que son todos sodomticos, han
acargdose en ello y, cierto, son obligados  desdecirse, pues ans han
querido condenar tantas naciones y gentes, que son harto ms limpios en
esto de lo que yo puedo afirmar. Porque, dejando aparte lo de Puerto
Viejo, en todo el Per no se hallaron estos pecadores, sino como es en
cada cabo y en todo lugar uno,  seis,  ocho,  diez, y estos, que de
secreto se daban  ser malos; porque los que tenian por sacerdotes en
los templos, con quien es fama que en los dias de fiesta se ayuntaban
con ellos los seores, no pensaban ellos que cometian maldad ni que
hacian pecado, sino por sacrificio y engao del Demonio se usaba[78]. Y
aun que por ventura podria ser que los Incas inorasen que tal cosa en
los templos se cometiese; [y] puesto que disimulaban algo, era por no
hacerse mal quistos, y con pensar que bastaba que ellos mandasen por
todas partes adorar el sol y  los ms sus dioses, sin entremeterse en
proibir religiones y costumbres antiguas, que es  par de muerte  los
que con ellas nascieron quitrselas.

Y aun tambien tenemos por entendido, que antiguamente, ntes que los
Incas reinasen, en muchas provincias andaban los hombres como salvajes,
y los unos salian  se dar guerra  los otros, y se comian como agora
hacen los de la provincia de Arma y otros de sus comarcas; y luego que
reinaron los Incas, como gente de gran razon y que tenian santas y
justas costumbres y leyes, no solamente ellos no comian aquel manjar,
porque de otros muchos ha sido y es muy estimado, pero pusironse en
quitar tal costumbre  los que con ellos trataban, y de tal manera, que
en poco tiempo se olvid y totalmente se tir, que en todo su seoro,
que era tan grande, no se comian ya de muchos aos ntes. Los que agora
han sucedido, muestran que en ello les vino beneficio notable de los
Incas, por no imitar ellos  sus pasados en comer aqueste manjar, en los
sacrificios de hombres y nios.

Publican unos y otros,--que an, por ventura, algun escriptor destos que
de presto se arroja lo escribir,--que mataban, habia dias de sus
fiestas, mill  dos mill nios y mayor nmero de indios; y esto y otras
cosas son testimonio que nosotros los espaoles levantamos  estos
indios, queriendo con estas cosas que dellos contamos, encubrir nuestros
mayores yerros y justificar los malos tratamientos que de nosotros han
recebido. No digo yo que no sacrificaban y que no matavan hombres y
nios en los tales sacrificios; pero no era lo que se dice ni con mucho.
Animales y de sus ganados sacrificaban, pero criaturas humanas menos de
lo que yo pens, y harto, segund contar en su lugar.

As que, tengo sabido por dicho de los orejones antiguos, que estos
Incas fueron limpios en este pecado, y que no usaban de otras costumbres
malas de comer carne humana, ni andar envueltos en vicios pblicos, ni
eran desordenados, antes ellos  s propios se corregian. Y si Dios
permitiera que tuvieran quien con celo de chripstiandad, y no con ramo
de codicia, en lo pasado les dieran entera noticia de nuestra sagrada
religion, era gente en quien bien imprimiera, segund vemos por lo que
agora con la buena rden que hay se obra. Pero, dejemos lo que se ha
hecho,  Dios, qul sabe por que; y en lo que de aqu adelante se
hiciere, supliqumosle nos d su gracia, para que paguemos en algo 
gentes que tanto debemos y que tan poco nos ofendi para haber sido
molestados de nosotros, estando el Per y las dems Indias tantas leguas
d'Espaa, y tantos mares en medio.




_CAP. XXVI.--De cmo tenian los Incas consejeros y ejecutores de la
justicia, y la cuenta que tenian en el tiempo._


Como la ciudad del Cuzco era la ms principal de todo el Per, y en ella
residian lo ms del tiempo los reyes, tenian en la misma ciudad muchos
de los principales del pueblo que eran entre todos los ms avisados y
entendidos, para sus consejeros; porque todos afirman, que ntes que
intentasen cosa ninguna y de importancia, lo comunicaban con estos
tales, allegando su parecer  los ms votos; y para la gobernacion de la
ciudad, y que los caminos estuviesen seguros, y por ninguna parte se
hiciesen ningunos insultos ni latrocinios, de los ms reputados[79]
destos, nombraban para que siempre anduviesen castigando  los que
fuesen malos; y para esto, andaban siempre mucho por todas partes. De
tal manera entendian los Incas en proveer justicia, que ninguno osaba
hacer desaguisado ni hurto. Esto se entiende cuanto  lo tocante  los
que andaban hechos ladrones,  forzaban mujeres,  conjuraban contra los
reyes; porque en lo dems, muchas provincias hobo que tuvieron sus
guerras unos con otros, y del todo no pudieron los Incas apartallos
dellas.

En el rio que corre junto al Cuzco se hacia la justicia de los que all
se prendian  de otra parte traian presos,  donde les cortaban las
cabezas y les daban muerte de otras maneras, como  ellos les agradaba.
Los motines y conjuraciones castigaban mucho, y ms que  todos, los que
eran ladrones y tenidos ya por tales; los hijos y mujeres de los cuales
eran aviltados y tenidos por  rentados entre ellos mismos.

En cosas naturales alcanzaron mucho estos indios, as en el movimiento
del sol como en el de la luna; y algunos indios decian habia cuatro
cielos grandes, y todos afirman que el asiento y silla del gran Dios
Hacedor del mundo es en los cielos. Preguntndoles yo muchas veces si
alcanzan quel Mundo se ha de acabar, se ren; y sobre esto saben poco, y
si algo saben, es lo que Dios permite quel Demonio les diga. A todo el
Mundo llaman _Pacha_, conociendo la vuelta quel sol hace, y las
crecientes y menguantes de la luna. Contaron el ao por ello, al cual
llaman _guata_, y lo hacen de doce lunas, teniendo su cuenta en ello; y
usaron de unas torrecillas pequeas, que agora estn muchas por los
collados del Cuzco algo cuidadas[80], para por la sombra quel sol hacia
en ellas, entender en sementeras y en lo que ellos ms sobre esto
entienden. Y estos Incas miraban mucho en el cielo y en las seales dl,
lo cual tambien pendia de ser ellos tan grandes agoreros. Cuando las
estrellas corren, grande es la grita que hacen y el mormullo que unos
con otros tienen.




_CAP. XXVII.--Que trata la riqueza del templo de Curicancha y de la
veneracion que los Incas le tenian._


Concluido con algunas cosas que para mi propsito convienen que se
escriban, volveremos luego con grand brevedad  contar la sucesion de
los reyes que hobo hasta Guascar; y agora quiero decir del grande,
riqusimo y muy nombrado templo de Curicancha, que fu el ms principal
de todos estos reinos.

Y es pblico entre los indios, ser este templo tan antiguo como la mesma
ciudad del Cuzco; ms de que Inca Yupanqui, hijo de Viracocha Inga, lo
acrescent en riquezas y par tal como estaba cuando los chrisptianos
entraron en el Per; y lo ms del tesoro fu llevado  Caxamarca por el
rescate de Atahuallpa, como en su lugar diremos. Y dicen los orejones,
que despues de haber pasado la dudosa guerra que tuvieron los vecinos
del Cuzco con los Chancas, que agora son seores de la provincia de
Andaguaylas, que como de aquella vitoria que dellos tuvieron quedase
Inca Yupanqui tan estimado y nombrado, de todas partes acudian seores 
le servir, hacindole las provincias grandes servicios de metales de oro
y plata; porque, en aquellos tiempos, habia grandes mineros y vetas
riqusimas; y vindose tan rico y poderoso, acord de ennoblecer la Casa
del Sol,--que en su lengua llaman _Indeguaxi_ [Intihuasi], y por otro
nombre la llamaban _Curicancha_, que quiere decir cercado de oro,--y
acrecentalla con riqueza. Y por que todos los que esto vieren  leyeren
acaben de conocer cun rico fu el templo que hobo en el Cuzco y el
valor de los que edificaron y en l hicieron tan grandes cosas, porn
aqu la memoria dl, segund que yo v  o  muchos de los primeros
chripstianos que oyeron  los tres[81] que vinieron desde Caxamarca,
que [le] habian visto; aunque los indios cuentan tanto dello y tan
verdadero, que no es menester otra probanza.

Tenia este templo en circuito ms de cuatrocientos pasos, todo cercado
de una muralla fuerte, labrado todo el edificio de cantera muy
excelente de fina piedra muy bien puesta y asentada, y algunas piedras
eran muy grandes y soperbias; no tenian mezcla de tierra ni cal, sino
con el betun que ellos suelen hazer sus edificios, y estn tan bien
labradas estas piedras, que no se le parece mezcla ni juntura ninguna.
En toda Espaa no he visto cosa que pueda compararse  estas paredes y
postura de piedra, sino la torre que llaman la Calahorra, quest junto
con la puente de Crdoba, y  una obra que v en Toledo, cuando fu 
presentar la _Primera parte_ de mi _Cornica_ al prncipe don Felipe,
ques el hospital que mand hacer el arzobispo de Toledo Tavera[82]; y
aunque algo se parecen estos edificios  los que digo, los otros son ms
primos, digo cuanto  las paredes y  las piedras estr primsimamente
labradas y asentadas con tanta sotilidad; y esta cerca estaba derecha y
muy bien trazada. La piedra me pareci ser algo negra y tosca y
excelentsima[83]. Habia muchas puertas, y las portadas muy bien
labradas;  media[84] pared, una cinta de oro de dos palmos de ancho y
cuatro dedos de altor. Las portadas y puertas estaban chapadas con
planchas de este metal. Ms adentro estaban cuatro casas no muy grandes
labradas desta manera, y las paredes de dentro y de fuera chapadas de
oro, y lo mesmo el enmaderamiento, y la cobertura era paja que servia
por teja. Habia dos escaos en aquella pared, en los cuales daba el sol
en saliendo, y estaban las piedras sotilmente horadadas y puestas en los
agujeros muchas piedras preciosas y esmeraldas. En estos escaos se
sentaban los reyes, y si otro lo hacia, tenia pena de muerte.

A las puertas destas casas estaban puestos porteros que tenian cargo de
mirar por las vrgenes, que eran muchas hijas de seores principales,
las ms hermosas y apuestas que se podian hallar; y estaban en el templo
hasta ser viejas; y si alguna tenia conocimiento con varon, la mataban 
la enterraban viva, y lo mesmo hacian  l. Estas mujeres eran llamadas
_mamaconas_; no entendian en ms de tejer y pintar ropa de lana para
servicio del templo y en hacer _chicha_, que es el vino que hacen, de
que siempre tenian llenas grandes vasijas.

En la una destas casas, que era la ms rica, estaba la figura del sol,
muy grande, hecha de oro, obrada muy primamente, engastonada en muchas
piedras ricas; y estaban en aqulla algunos de los bultos de los Incas
pasados que habian reinado en el Cuzco, con gran multitud de tesoros.

A la redonda deste templo habia muchas moradas pequeas de indios
questaban diputados para servicio dl, y habia un cercuito donde metian
los corderos blancos y los nios y hombres que sacrificaban. Tenian un
jardin que los terrones eran pedazos de oro fino, y estaba
artificiosamente sembrado de maizales, los cuales eran [de] oro, as las
caas dello como las hojas y mazorcas; y estaban tan bien plantados, que
aunque hiciesen recios vientos no se arrancaban. Sin todo esto tenian
hechas ms de veinte ovejas de oro con sus corderos, y los pastores con
sus hondas y cayados, que las guardaban, hechos deste metal. Habia mucha
cantidad de tinajas de oro y de plata y esmeraldas, vasos, ollas y todo
gnero de vasijas, todo de oro fino. Por otras paredes tenian esculpidas
y pintadas otras mayores cosas. En fin, era uno de los ricos templos que
hubo en el mundo.

El gran sacerdote, llamado _Vilaoma_ [Villac Umu], tenia su morada en el
templo, y con los sacerdotes hacia los sacrificios ordinarios con
grandes supersticiones, segund su costumbre. A las fiestas generales iba
el Inca  se hallar presente  los sacrificios, y se hacian grandes
fiestas. Habia dentro en la casa y templo ms de treinta trojes de
plata, en que echaban el maz, y tenia este templo muchas provincias que
contribuian con tributos para su servicio. En algunos dias era visto el
Demonio por los sacerdotes, y daba respuestas vanas y conformes  el que
las daba.

Otras muchas cosas pudiera decir deste templo, que dejo, porque me
parece que basta lo dicho para que se entienda cun grande cosa fu;
porque no trato de la argentera, chaquira, plumaje de oro y otras
cosas, que si las escribiera, no fueran creidas. Y, lo que tengo dicho,
an viven chripstianos que vieron la mayor parte dello, que se llev 
Caxamaca para el rescate de Atahualpa; pero mucho escondieron los indios
y est perdido y enterrado. Aunque todos los Incas habian adornado este
templo, en tiempo de Inca Yupanqui se acrecent de tal manera, que
cuando muri y Tupac-Inca, su hijo, hobo el imperio, qued en esta
perficion.




_CAP. XXVIII.--Que trata los templos que sin este se tenian por ms
principales, y los nombres que tenian._


Muchos fueron los templos que hobo en este reino del Per, y algunos se
tienen por muy antiguos, porque fueron fundados ntes, con muchos
tiempos, que los Incas reinasen, as en la serrania de los altos, como
en la serrania (_as_) de los llanos; y reinando los Incas, se
edificaron de nuevo otros muchos en donde se hacian sus fiestas 
sacrificios. Y porque hacer mencion de los templos que habia en cada
provincia en particular, seria cosa muy larga y prolija, determino de
contar en este lugar solamente los que tuvieron por ms eminentes 
principales. Y as, digo, que despues del templo de Curicancha, era la
segunda guaca de los Incas el cerro de Guanacaure, que est  vista de
la ciudad, y era por ellos muy frecuentado y honrado por lo que algunos
dicen quel hermano del primer Inca se converti en aquel lugar en
piedra, al tiempo que salian de Pacaritambo [Pacarec Tampu], como al
principio se cont. Y habia en este cerro antiguamente orculo por donde
el maldito Demonio hablaba; y estaba enterrado  la redonda suma de
grande tesoro, y en algunos dias se sacrificaban hombres y mujeres, 
los cuales, antes que fuesen sacrificados, los sacerdotes les hacian
entender que habian de ir  servir [] aquel Dios que all adoraban,
all en la gloria que ellos fingian con sus desvaros que tenian; y as,
tenindolo por cierto los que habian de ser sacrificados, los hombres se
ponian muy galanos y ataviados con sus ropas de lana fina, y llautos de
oro, y patenas, y brazaletes, y sus oxotas con sus correas de oro; y
despues de haber oido el parlamento que los mentirosos de los sacerdotes
les hacian, les daban  beber mucho de su chicha con grandes vasos de
oro, y solenizaban [con] cantares el sacrificio, publicando en ellos,
que, por servir  sus dioses, ofrecian sus vidas de tal suerte, teniendo
por alegre recebir en su lugar la muerte. Y habiendo bien endechado
estas cosas, eran ahogados por los ministros, y puestos en los hombros
sus _quipes_[85] de oro y un jarrillo de lo mesmo en la mano, los
enterraban  la redonda del orculo, en sus sepulturas. Y  estos tales
tenian por santos canonizados entre ellos, creyendo sin duda ninguna que
estaban en el cielo sirviendo  su Guanacaure. Las mujeres que
sacrificaban iban vestidas asimismo ricamente con sus ropas finas de
colores y de pluma, y sus topos de oro, y sus cucharas, y escudillas y
platos, todo de oro; y as aderezadas, despues que han bien bebido, las
ahogaban y enterraban, creyendo, ellas y los que las mataban, que iban 
servir  su diablo  Guanacaure. Y hacanse grandes bailes y cantares,
cuando se hacian semejantes sacrificios questos. Tenian este dolo,
donde estaba el orculo, con sus chcaras, yanaconas, y ganados, y
mamaconas, y sacerdotes que se aprovechaban de lo ms dello.

El tercero orculo y guaca de los Incas era el templo de Vilcanota, bien
nombrado en estos reinos, y  donde, permitindolo nuestro Dios y Seor,
el Demonio tuvo grandes tiempos poder grande y hablaba por boca de los
falsos sacerdotes, que para servicio de los dolos en l estaban. Y
estaba este templo de Vilcanota poco ms de veinte leguas del Cuzco,
junto al pueblo de Chungara; y fu muy venerado y estimado y que se
ofrecieron muchos dones y presentes, as por los Incas y seores, como
por los ricos hombres de las comarcas [de] donde venian  sacrificar; y
tenia sus sacerdotes y mamaconas y sementeras, y casi cada ao se hacian
en este templo ofrendas de la capacocha, que es lo que luego dir.
Dbase grande crdito  lo que el Demonio decia por sus respuestas, y 
tiempos, se hacian grandes sacrificios de aves y ganados y otros
animales.

El cuarto templo estimado y frecuentado por los Incas y naturales de las
provincias, fu la guaca de Ancocagua, donde tambien habia orculo muy
antiguo y tenido en gran veneracion. Estaba pegado con la provincia de
Htun Cana, y  tiempos iban de muchas partes con grand veneracion 
este demonio  oir sus vanas respuestas; y habia en l grand suma de
tesoros, porque los Incas y todos los dems los ponian all. Y dcese
tambien, que sin los muchos animales que sacrificaban  este diablo, que
ellos tenian por dios, hacian lo mesmo de algunos indios  indias, as y
como cont que se usaba en el cerro de Guanacaure. Y que hobiese en este
templo la riqueza que se dice, tinese por verdad, porque despues de
haber los espaoles ganado al Cuzco con ms de tres aos, y haber los
sacerdotes y caciques alzado los grandes tesoros que todos estos templos
tenian, o decir que un espaol llamado Diego Rodrguez Elemosin (_as_)
sac desta guaca ms de treinta mill pesos de oro; y sin esto se ha
hallado ms, y todava hay noticia de haber enterrado grandsima
cantidad de plata y oro en partes que no hay quien lo sepa, si Dios no,
y nunca se sacarn si no fuera acaso  de ventura.

Sin estos templos, se tuvo otro por tan estimado y frecuentado como
ellos, y ms, que habia por nombre la _Coropuna_, que es en la provincia
de Condesuyo, en un cerro muy grande cubierto  la contina de nieve que
de invierno y de verano no se quita jams. Y los reyes del Per con los
ms principales dl visitaban este templo, haciendo presentes y ofrendas
como  los ya dichos; y tinese por muy cierto, que de los dones y
capacocha que  este templo se le hizo, habia muchas cargas de oro y
plata y pedrera enterrado en partes que dello no se sabe, y los indios
escondieron otra suma grande que estaba para servicio del dolo y de los
sacerdotes y mamaconas, que tambien tenia muchos el templo[86]; y como
haya tan grandes nieves, no suben  lo alto, ni saben atinar  donde
estn tan grandes tesoros. Mucho ganado tenia este templo, y chcaras y
servicio de indios y mamaconas. Siempre habia en l gente de muchas
partes, y el Demonio hablaba aqu ms sueltamente que en los orculos
dichos, porque  la contina daba mill respuestas, y no  tiempos, como
los otros. Y un agora en este tiempo, por algun secreto de Dios, se
dice que andan por aquella parte diablos visiblemente, que los indios
los ven y dellos reciben grand temor. Y  chrisptianos he yo oido que
han visto los mesmos en figura de indios y aparecrseles y
desaparecrseles en breve espacio de tiempo. Algunas veces sacrificaban
mucho en este orculo, y as mataban muchos ganados y aves, y algunos
hombres y mujeres.

Sin estos orculos, habia el de Aperahua, en donde por el troncon de un
rbol respondia el orculo, y que junto  l se hall cantidad de oro; y
el de Pachacama, ques de los Yuncas, y otros muchos, as en la comarca
de Andesuyo, como en la de Chinchasuyo y Omasuyo, y otras partes deste
reino, de los cuales pudiera decir algo ms; mas, pues que lo dije en la
Primera parte[87], que trata de las fundaciones, no tratar desto ms
que de los orculos, los que tenian ms devocion todos los Incas con las
dems naciones, sacrificaban algunos hombres y mujeres y mucho ganado; y
 donde no habia este crdito, no derramaban sangre humana ni mataban
hombres, sino ofrecian oro y plata. A las guacas que tenian en mnos,
que eran como ermitas, ofrecian chaquira y plumas y otras cosas menudas
y de poco valor. Esto digo, porque la opinion que los espaoles tenemos
en afirmar que en todos los templos sacrificaban hombres, es falsa; y
esto es la verdad segund lo que yo alcanc, sin tirar ni poner ms de lo
que yo entend y para m tengo por cierto.




_CAP. XXIX.--De cmo se hacia la Capaccocha y cunto se us entre los
Incas, lo cual se entiende dones y ofrendas que hacian  sus dolos._


En este lugar entra bien, para que se entienda, lo de la capaccocha,
pues todo era tocante al servicio de los templos ya dichos y de otros; y
por noticia que se tiene de indios viejos que son vivos y vieron lo que
sobre esto pasaba, escribir lo que de ello tengo entendido que es
verdad. Y as, dicen que se tenia por costumbre en el Cuzco, por los
reyes, que cada ao hacian venir  aquella ciudad  todas las
estatuas[88] y bultos de los dolos que estaban en las guacas, que eran
los templos donde ellos adoraban; las cuales eran traidas con mucha
veneracion por los sacerdotes y _camayos_ dellas, ques nombre de
guardianes; y como entrasen en la ciudad, eran recebidas con grandes
fiestas y procesiones y aposentadas en los lugares que para aquello
estaban sealados y establecidos; y habiendo venido de las comarcas de
la ciudad, y un de la mayor parte de las provincias, nmero grande de
gente, as hombres como mujeres, el que reinaba, acompaado de todos los
Incas y orejones, cortesanos y principales de la ciudad, entendian en
hacer grandes fiestas y borracheras y tquis.

Ponian en la plaza del Cuzco la gran maroma de oro que la cercaba toda,
y tantas riquezas y pedrera, cuanto se puede pensar por lo que se ha
escripto de los tesoros questos reyes poseian; lo cual pasado, se
entendia en lo que todos los aos por ellos se usaba, que era, questas
esttuas y bultos y sacerdotes se juntaban para saber por boca dellos el
suceso del ao, si habia de ser frtil,  si habia de haber esterilidad;
si el Inca tenia larga vida,  si por caso moriria en aquel ao; si
habian de venir enemigos por algunas partes,  si algunos de los
pacficos se habian de revelar. En conclusion, eran repreguntados destas
cosas y de otras mayores y menores que va poco desmenuzarlas; porque
tambien preguntaban si habria peste,  si vernia alguna morria para el
ganado, y si habria mucho multiplico dl. Y esto se hacia y preguntaba,
no  todos los orculos juntos, sino  cada uno por s; y si todos los
aos los Incas no hacian esto, andaban muy recatados y vivian
descontentos y muy temerosos, y no tenian sus vidas por seguras.

Y as, alegrado al pueblo y hechas sus solenes borracheras y banquetes y
grandes tquis y otras fiestas que ellos usan, diferente en todo  las
nuestras, en que los Incas estn con gran triunfo y  su costa se hacen
los convites, en que habia suma de grandes tinajas de oro y plata, y
vasos de otras cosas, porque todo el servicio de su cocina, hasta las
ollas y vasos de servicio, era de oro y plata;--mandaban  los que para
aquello estaban sealados y tenian las veces del Gran Sacerdote, que
tambien estaba presente  estas fiestas con tan grand pompa y triunfo
como el mesmo rey, acompaado de los sacerdotes y mamaconas que all se
habian juntado,--que hiciesen  cada dolo su pregunta destas cosas, el
cual respondia por boca de los sacerdotes que tenian cargo de su bulto;
y stos, como estaban bien beodos, adivinaban lo que ms vian que hacia
al gusto de los que preguntaban, inventando por ellos y por el diablo,
questaba en aquellas esttuas. Y hechas las preguntas  cada dolo, por
ser los sacerdotes tan astutos en maldades, pedian algund trmino para
responder, para que con ms devocion y crdito dellos oyesen sus
desvarios; porque decian que querian hacer sus sacrificios, para que
estando gratos  los altos dioses suyos, fuesen servidos de responder lo
que habia de ser; y as, eran traidos muchos animales de ovejas y
corderos, y cuis y aves, que pasaba el nmero de ms de dos mill
corderos y ovejas; y estos eran degollados, haciendo sus exorcismos
diablicos y sacrificios vanos  su costumbre; y luego denunciaban lo
que soaban  lo que fingian,  por ventura lo que el diablo les decia;
y al dar de las respuestas, tenase gran cuenta en mirar lo que decian y
cuantos dellos conformaban en un dicho  suceso de bien  de mal; y as
hacian con las dems respuestas, para ver cul decia verdad y acertaba
lo que habia de ser en el dicho ao.

Esto hecho, luego salian los limosneros de los reyes con las ofrendas
que ellos llaman _capaccocha_, y juntndose la limosna general, eran
vueltos los dolos  los templos; y si pasado el ao habian acaso
acertado alguno de aquellos soadores, alegremente mandaba el Inca que
lo fuese de su casa.

La _capaccocha_, como digo, era ofrenda que se pagaba en lugar de diezmo
 los templos, de muchos vasos de oro y plata y de otras piezas y
piedras, y cargas de mantas ricas, y mucho ganado. Y  las que habian
salido inciertas y mentirosas, no les daban el ao venidero ninguna
ofrenda, ntes perdian reputacion. Y para hacer esto, se hacian grandes
cosas en el Cuzco, mucho ms de lo que yo escribo. Y agora, despues de
fundada la Audiencia y haberse ido Gasca  Espaa[89], entre algunas
cosas que se trataban en ciertos pleitos, se hacia mencion de esta
_capaccocha_; y ello y todo lo dems que hemos escripto es cierto que se
hacia y usaba. Y contemos agora de la gran fiesta de _Htun Raimi_[90].




_CAP. XXX.--De cmo se hacan grandes fiestas y sacrificios  la grande
y solene fiesta llamada Htun Raimi._


Muchas fiestas tenian en el ao los Incas, en las cuales hacian grandes
sacrificios conforme  la costumbre dellos, y ponerlas todas en
particular, era menester hacer de solo ello un volmen; y tambien hacen
poco al caso y ntes conviene que no se trate de contar los desvaros y
hechiceras que en ellas se hacian, por algunas causas; y solamente
porn la fiesta de _Htun Raimi_[91], porque es muy nombrada. En muchas
provincias se guardaba, y era la principal de todo el ao y en que ms
los Incas se regocijaban, y ms sacrificios se hacian; y esta fiesta
celebraban por fin de agosto, cuando ya habian cogido sus maices, papas,
quinua[92], oca[93], y las dems semillas que siembran. Y llaman  esta
fiesta, como he dicho, _Htun Raimi_, que en nuestra lengua quiere decir
fiesta muy solene, porque en ella se habian de rendir gracias y loores
al gran Dios hacedor de los cielos y la tierra,  quien llamaban, como
muchas veces he dicho, Ticiviracocha, y al Sol, y  la Luna, y  los
otros dioses suyos, por les haber dado buen ao de cosechas para su
mantenimiento. Y para celebrar esta fiesta con mayor devocion y
solenidad, se dice que ayunaban diez  doce dias, abstinindose de comer
demasiado y no dormir con sus mugeres, y beber solamente por la maana,
que es cuando ellos comen, chicha, y despues, en el dia, tan solamente
agua, y no comer aj, ni traer cosa en la boca, y otras cirimonias que
entre ellos se guardaban en semejantes ayunos. Lo cual pasado, habian
traido al Cuzco mucha suma de corderos, y de ovejas, y de palomas y
cuis, y otras aves y animales, los cuales mataban para hacer el
sacrificio; y habiendo degollado la multitud del ganado, untaban con la
sangre dellos las esttuas y figuras de sus dioses,  diablos, y las
puertas de los templos y orculos,  donde colgaban las asaduras; y
despues de estar un rato, los agoreros y adivinos miraban en los
livianos sus seales, como los gentiles, anunciando lo que se les
antojaban,  lo cual daban mucho crdito.

Y acabado el sacrificio, el grand sacerdote con los dems sacerdotes
iban al templo del sol, y despues de haber dicho sus salmos malditos,
mandaban salir  las vrgenes mamaconas arreadas ricamente y con mucha
multitud de chicha quellas tenian hecha, y entre todos los que se
hallaban en la gran ciudad del Cuzco se comian los ganados y aves que
para el sacrificio vano se habian muerto, y bebian de aquella chicha,
que tenian por sagrada, dndosela  beber en grandes vasos de oro, y
estando ella en tinajas de plata de las muchas que habia en el templo.

Y habiendo comido y muchas veces bebido, estando, as el rey como el
grand sacerdote, como todos los dems, bien alegres y calientes dello,
siendo poco mas de mediodia, se ponian en rden y comenzaban los hombres
 cantar con voz alta los villancicos y romances que para semejantes
dias por sus mayores fu inventado, que todo era dar gracias  sus
dioses, prometiendo de servir los beneficios recebidos. Y para esto
tenian muchos atabales de oro engastonados algunos en pedreria, los
cuales les taian[94] sus mujeres, que juntamente con las mamaconas
sagradas les ayudaban  cantar.

Y en mitad de la plaza tenian puesto,  lo que dicen, un teatro grande
con sus gradas, muy adornado con paos de plumas llenos de chaquira de
oro, y mantas grandes riqusimas de su tan fina lana, sembrados de
argenteria de oro y de pedreria. En lo alto de este trono ponian la
figura de su Ticiviracocha, grande y rica; al cual, como ellos tenian
por Dios soberano hacedor de lo criado, lo ponian en lo ms alto y le
daban el lugar ms eminente; y todos los sacerdotes estaban junto  l;
y el Inca con los principales y gente comn le iban  mochr, tirndose
los alpargates, descalzos, con grand humildad; y encogian los hombros y,
hinchando los carrillos, soplaban hcia l, haciendo la mocha, que es
como decir reverencia.

Abajo deste trono se tenia la figura del sol, que no oso afirmar de lo
que era hecha, y tambien ponian la de la luna y otros bultos de dioses
esculpidos en palos y en piedras; y crean los letores, que tenemos por
muy cierto, que ni en Jerusalem, Roma, ni en Persia, ni en ninguna parte
del mundo, por ninguna repblica ni rey dl se juntaba en un lugar tanta
riqueza de metales de oro y plata y pedreria como en esta plaza del
Cuzco, cuando estas fiestas y otras semejantes se hacian; porque eran
sacados los bultos de los Incas, reyes suyos, ya muertos, cada uno con
su servicio y aparato de oro y plata que tenian, digo los que habiendo
sido en vida buenos y valerosos, piadosos con los indios, generosos en
les hacer mercedes, perdonadores de injurias; porque  estos tales
canonizaba su ceguedad por sanctos, y honraban sus huesos, sin entender
que las animas ardian en los infiernos, y crean questaban en el cielo.
Y lo mesmo era de algunos otros orejones  de otra nacion, que por
algunas causas que en su gentilidad hallaban, los llamaban tambien
sanctos. Y llaman ellos  esta manera de canonizar _ylla_, que quiere
decir cuerpo del que fu bueno en la vida[95]; y en otro entendimiento,
_yllapa_ significa trueno  relmpago; y asi llaman los indios  los
tiros de artilleria _yllapa_, por el estruendo que hace[96].

Pues juntos el Inca y el grand sacerdote con los cortesanos del Cuzco y
mucha gente que venia de las comarcas, teniendo sus dioses puestos en
tlamo, los mochaban, que es hacerles reverencia, lo que ellos usaban
ofrecindoles muchos dones de dolos de oro pequeos y ovejas de oro, y
figuras de mujeres, todo pequeo, y otras muchas[97] joyas. Y estaban en
esta fiesta de _Htun Raimi_ quince  veinte dias, en los cuales se
hacian grandes tquis y borracheras y otras fiestas  su usanza; lo cual
pasado, daban fin al sacrificio, metiendo los bultos de los dolos en
los templos, y los de los Incas muertos en sus casas.

El sacerdote mayor tenia aquella dignidad por su vida, y era casado, y
era tan estimado, que competia en razones con el Inca, y tenia poder
sobre todos los orculos y templos, y quitaba y ponia sacerdotes. El
Inca y l jugaban muchas veces  sus juegos, y eran estos tales de grand
linaje y de parientes poderosos, y no daban la tal dignidad  hombres
bajos ni oscuros, aunque tuviesen mucho merecimiento.--Nobles se llaman
todos los que vivian en la parte del Cuzco, que llamaban _orencuzcos_ y
_anancuzcos_[98], y los hijos descendientes dellos, aunque en otras
partes residiesen en otras tierras. Yo me acuerdo, estando en el Cuzco
el ao pasado de mill quinientos y cincuenta por el mes de agosto,
despues de haber cogido sus sementeras, entrar los indios con sus
mugeres por la ciudad con gran ruido, trayendo los arados en las manos y
algunas pajas y maz, hacer fiesta en solamente cantar y decir cuanto en
lo pasado solian festejar sus cosechas. E porque no consienten los
apos[99] y sacerdotes questas fiestas gentlicas se hagan en pblico,
como solian, ni en secreto lo consintirian, si lo supiesen; pero como
haya tantos millares de indios sin se haber vuelto chripstianos, de
creer es, que, en donde no los vean, harn lo que se les antojare. La
figura de Ticiviracocha, y la del sol y la luna, y la maroma grande de
oro, y otras piezas conocidas, no se han hallado, ni hay indio, ni
chripstiano que sepa ni atine  dnde estn[100]; pero aunque mucho,
esto es poco para lo que est enterrado en el Cuzco y en los orculos y
en otras partes deste grand reino.




_CAP. XXXI.--Del segundo rey  Inca que hobo en el Cuzco, llamado Sinchi
Roca[101]._


Pues con la ms brevedad que pude escrib lo que entend de la
gobernacion y costumbre de los Incas, quiero volver con mi escriptura 
contar lo que hobo desde Manco Capac hasta Guascar, como atrs promet.
Y as, deste como de otros no dan mucha noticia los orejones, porque, 
la verdad, hicieron pocas cosas; porque los inventores de lo escripto y
los ms valerosos de todos ellos, fueron Inca Iupanqui y Tupac Inca, su
hijo, y Guayna Capac su nieto; aunque tambien lo debe causar la razon,
que ya tengo escripta, de ser stos los ms modernos.

Luego, pues, que fu muerto Manco Capac y hechos por l los lloros
generales y osequias, Sinchi Roca Inca toma la borla  corona con las
cirimonias acostumbradas, procurando luego de alargar la casa del sol y
allegar  s la ms gente que pudo con halagos y grandes ofrecimientos,
llamando, como ya se llamaba  la nueva poblacion, Cuzco. Y algunos de
los indios naturales dl afirman, que  donde estaba la grande plaza,
ques la misma que agora tiene, habia un pequeo lago y tremedal de agua
que les era dificultoso para el labrar los edificios grandes que querian
comenzar y edificar; mas, como esto fuese conocido por el rey Sinchi
Roca[102], procura con ayuda de sus aliados y vecinos deshacer aquel
palude, cegndolo con grandes losas y maderos gruesos, allanando por
encima donde el agua solia estar, de tal manera, que qued como agora lo
vemos. Y an cuentan ms, que todo el valle del Cuzco era estril y
jams daba buen fruto la tierra dl de lo que sembraron, y que de dentro
de la grand montaa de los Andes trajeron muchos millares de cargas de
tierra, la cual tendieron por todo l; con lo cual, si es verdad, qued
el valle muy frtil, como agora lo vemos.

Este Inca hobo en su hermana y mujer muchos hijos: al mayor nombraron
Lloque Yupanqui[103]. Y visto por los comarcanos al Cuzco la buena rden
que tenian los nuevos pobladores que en l estaban, y cmo traian  su
amistad las gentes ms por amor y binivolencia que no por armas ni
rigor, algunos capitanes y principales vinieron  con ellos tener sus
plticas, holgndose de ver el templo de Curicancha y la buena rden con
que se regian; que fu causa que firmaron con ellos amistades de muchas
partes. Y dicen ms, que como hobiesen venido al Cuzco, entre estos que
digo, un capitan del pueblo que llaman Zau[104], no muy ljos de la
ciudad, que rog  Sinchi Roca[105], con gran veemencia que en ello
puso, que tuviese por bien que una hija que l tenia muy apuesta y
hermosa, la quisiese recibir para darla por mujer  su hijo. Entendido
esto por el Inca, pesle, porque era lo que se le pedia cosa, que si lo
otorgaba, iba contra lo establecido y ordenado por su padre, y si no
concedia al dicho deste capitan, qul y los dems los tenian por hombres
inhumanos, publicando que no eran ms de para s. Y habiendo tomado
consejo con los orejones y principales de la ciudad, paresci  todos
que debia de recibir la doncella para la casar con su hijo, porque hasta
que tuviesen ms fuerza y potencia, no se habian de guiar en aquel caso
por lo que su padre dej mandado. Y as, dicen que respondi al padre de
la que habia de ser mujer de su hijo, que la trajiesen; y se hicieron
las bodas con toda solenidad,  su costumbre  modo, y fu llamada en el
Cuzco Coya; y una hija que tenia el rey, que habia de ser mujer de su
hermano, fu colocada en el templo de Curicancha,  donde ya habian
puesto sacerdotes y se hacian sacrificios delante de la figura del sol,
y habia porteros para guarda de las mujeres sagradas de la manera y como
est contado. Y como este casamiento se hizo, cuentan los mismos indios
que aquella parcialidad se junt con los vecinos del Cuzco, y haciendo
grandes convites y borracheras, confirmaron su hermandad y amistad de
ser todos unos; y por ello se hicieron grandes sacrificios en el cerro
de Guanacaure y en Tampuquiro y en el mesmo templo de Curicancha. Lo
cual pasado, se juntaron ms de cuatro mill mancebos, y hechas las
cirimonias que para ello se habian inventado, fueron armados caballeros
y quedaron tenidos por nobles, y les fueron rasgadas las orejas y
puestos en ellas aquel redondo que usar solian.

Pasado esto y otras cosas que sucedieron al rey Sinchi Roca, que no
sabemos, despues de ser viejo y de dejar muchos hijos y hijas, muri y
fu muy llorado y plaido, y le hicieron osequias muy suntuosas,
guardando su bulto para memoria que habia sido bueno, creyendo que su
nima descansaba en los cielos.




_CAP. XXXII.--Del tercero rey que hubo en el Cuzco, llamado Lloque
Yupanqui._


Muerto, de la manera que se ha contado, Sinchi Roca, Lloque Yupanqui, su
hijo, fu recebido por Seor, habiendo primero ayunado los dias para
ello sealados; y como por sus adivinanzas y pensamientos se tuviese
grande esperanza que en lo futuro la ciudad del Cuzco habia de
florescer, el nuevo rey comenz  la ennoblecer con nuevos edificios que
en ella fueron hechos, y rog,  lo que cuentan,  su suegro, quisiese
con todos sus aliados y confederados pasarse  vivir  su ciudad, 
donde le seria guardado su honor y en ella ternia la parte que quisiese.
Y el seor  capitan de Zau[106] hacindolo asi, se le di y seal
para su vivienda la parte ms occidental de la ciudad, la cual, por
estar en laderas y collados, se llam Anancuzco; y en lo llano y mas
bajo, quedse el rey con su casa y vecindad; y como ya todos eran
orejones, ques tanto como decir nobles, y casi todos ellos hobiesen sido
en fundar la nueva ciudad, tuvironse siempre por ilustres las gentes
que vivian en los dos lugares de la ciudad, llamados Anancuzco y
Orencuzco. Y aun algunos indios quisieron decir que el un Inca habia de
ser de uno destos linajes, y otro del otro; mas no le tengo por cierto,
ni que es mas de lo que los orejones cuentan, que es lo que ya est
escripto. Por una parte y por otra de la ciudad habia grandes barrios en
los collados, porque ella estaba atrazada en cerros y quebradas, como se
cont en la Primera parte desta Cornica[107].

No dan relacion que en estos tiempos hobiese guerra notable; ntes
afirman, que los del Cuzco, poco  poco, con buenas maas que para ello
tenian, allegaban  su amistad muchas gentes de las comarcas de su
ciudad y acrescentaban el templo de Curicancha, as en edificios como en
riqueza; que ya buscaban metales de plata y oro, y dello venia mucho 
la ciudad al tianquez[108]  mercado que en ella se hacia; y metanse en
el templo mujeres para no salir dl, segund y como est dicho en otros
lugares.

Y reinando desta manera Lloque Yupanqui en el Cuzco, pasndosele lo mas
de su tiempo, alleg  ser muy viejo, sin haber hijo en su mujer.
Mostrando mucho pesar dello los vecinos de la ciudad, hicieron grandes
sacrificios y plegarias  sus dioses, as en Guanacaure como en
Curicancha, y en Tamboquiro; y dicen que por uno de aquellos orculos
donde iban [por] respuestas vanas, oyeron que el Inca engendraria hijo
que le sucediese en el reino; de lo cual mostraron mucho contento, y
alegres con la esperanza, ponian al viejo rey encima de su mujer la
Coya, y con tales burlas,  cabo de algunos dias, claramente se conoci
estar preada, y  su tiempo pari un hijo.

Lloque Yupanqui muri, mandando primero que la borla  corona del
imperio fuese puesta y depositada en el templo de Curicancha, hasta que
su hijo tuviese edad para reinar, al cual pusieron por nombre Mayta
Capac; y por gobernadores dicen que dej  dos de sus hermanos, los
nombres de los cuales no entend.

Muerto el Inca Yupanqui, fu llorado por todos los criados de su casa, y
en muchas partes de la ciudad, conforme  la ceguedad que tenian, se
mataron muchas mujeres y muchachos, con pensar que le habian de ir 
servir al cielo, donde ya tenian por cierto que su nima estaba; y
santificndole por sancto, mandaron los mayores de la ciudad que fuese
hecho bulto para sacar  las fiestas que se hiciesen. Y cierto, grande
es el preparamiento que se hacia para enterrar  uno de estos reyes, y
generalmente en todas las provincias le lloraban, y en muchas dellas se
tresquilaban las mujeres, cindose sogas de esparto; y al cabo del ao
se hacian unas lamentaciones y sacrificios gentlicos, mucho ms de lo
que se puede pensar. Y esto, los que se hallaron en el Cuzco el ao de
mill quinientos y cincuenta, verian lo que all pas sobre las honras de
Paulo[109], cuando le hicieron su cabo de ao; que fu tanto, que las
ms de las dueas de la ciudad subieron  su casa  lo ver; y yo me
hall presente, y cierto era para concebir admiracion. Y hse de
entender que era aquello nada en comparacion de lo pasado. Y dir agora
de Mayta Capac.




_CAP. XXXIII.--Del cuarto Inca que hobo en el Cuzco, llamado Mayta Capac
y de lo que pas en el tiempo de su reinado._


Pasado, pues, lo que se ha escripto, Mayta Capac, se fu haciendo
grande; el cual, despues de haber hecho las cirimonias que se requerian,
le fueron abiertas las orejas; y siendo ms hombre, en presencia de
muchas gentes, as naturales como extranjeros, que para ello se
juntaron, rescebi la corona  borla del imperio;  porque no tenia
hermana con quien casar, tom por mujer  una hija de un[110] seorete 
capitan del pueblo de Oma, que estaba del[111] Cuzco hasta dos leguas;
la cual por nombre habia Mama Cahua Pata.

Hechas las bodas, estaba un barrio cerca de la ciudad, donde vivia un
linaje de gente  quien llamaban Alcaviquiza[112], y estos no habian
querido tener amistad con los del Cuzco ninguna, y estando llenos de
sospechas unos de otros, dicen que yendo  tomar agua una muger del
Cuzco  ciertas fuentes que por all estaban, sali un muchacho del otro
barrio y le quebr el cntaro y habl no s qu palabras; la cual, dando
gritos, volvi al Cuzco; y como estos indios son tan alharaquientos,
salieron luego con sus armas contra los otros, que tambien habian tomado
las suyas al ruido que oian, para ver en lo que paraba el negocio; y
llegando el Inca con su gente cerca, se pusieron en rden de pelea,
habiendo tomado por achaque cosa tan liviana como entre la india y
muchacho habia pasado, para querer sojuzgar los de aquel linaje  que la
memoria dellos se perdiese.

Y esto por los de Alcaviquiza bien era entendido; y como hombres de
valor, salieron  la batalla con grand denuedo, que fu la primera que
se di en aquellos tiempos, y pelearon gran rato as los unos como los
otros, porque habiendo sido el caso tan spito, no habian podido allegar
favores ni buscar ayudas los de Alcaviquiza; los cuales, aunque mucho
pelearon, fueron vencidos despues de ser muertos todos los ms, que casi
no escaparon cincuenta con la vida. Y luego el rey Mayta Capac, tomando
posesion en los campos y heredades de los muertos, usando de vencedor,
lo reparti todo por los vecinos del Cuzco, y se hicieron grandes
fiestas por la vitoria, yendo todos  sacrificar  los orculos que
tenian por sagrados.

Deste Inca no cuentan los orejones ms de que Mayta Capac reyn en el
Cuzco algunos aos; y estando allegando gente para salir  lo que
llaman Condesuyo, le vino tal enfermedad, que hobo de morir, dejando por
su heredero al hijo mayor, llamado Capac Yupanqui.




_CAP. XXXIV.--Del quinto rey que hobo en el Cuzco, llamado Capac
Yupanqui._


Parceme, que destos Incas que al principio de la fundacion del Cuzco
reinaron en aquella ciudad, que los indios cuentan pocas cosas dello; y,
cierto, debe ser lo que dicen, que entre los Incas, cuatro  cinco
dellos fueron [los que] tanto se sealaron y que ordenaron  hicieron lo
que ya [he] escripto.

Muerto Mayta Capac, le fueron hechas las osequias como se usaba entre
ellos, y habiendo puesto su bulto en el templo, para lo canonizar por
santo conforme  su ceguedad, Capac Yupanqui tom la borla con grandes
fiestas que para solenizar la coronacion fueron hechas; y para ello, de
todas partes vinieron gentes. Y pasadas las alegrias, que lo ms es
beber y cantar, el Inca determin de ir  hacer sacrificio al cerro de
Guanacaure, acompaado del Gran Sacerdote y de los ministros del templo,
y de muchos orejones y vecinos de la ciudad.

Y en la provincia de Condesuyo se habia entendido cmo al tiempo que el
Inca pasado muri, estaba determinado de l ir  dar guerra, [y]
habianse apercebido, porque no los tomase descuidados; y dende  pocos
dias tuvieron tambien noticias de su muerte y de la salida que queria
hacer Capac Yupanqui, su hijo,  hacer sacrificios al cerro de
Guanacaure, y determinaron de venir  le dar guerra, y  cojer el
despojo, si con la victoria quedasen. Y as lo pusieron por obra, y
salieron de un pueblo que est en aquella comarca,  quien llaman Marca,
y as llegaron  donde ya era venido el Inca, que siendo avisado de lo
que pasaba, estaba  punto aguardando lo que viniese; y sin se pasar
muchos dias, se juntaron unos con otros y se dieron batalla; la cual
dur mucho espacio, y que todos pelearon animosamente; mas al fin, los
de Condesuyo fueron vencidos con muerte de muchos dellos; y as, el
sacrificio se hizo con ms alegra, matando algunos hombres y mugeres,
conforme  su ceguedad,  mucho ganado de ovejas y corderos, en las
asaduras de los cuales pronosticaban sus desvaros y liviandades.
Acabados estos sacrificios, el Inca di la vuelta al Cuzco,  donde se
hicieron grandes fiestas y alegras por la victoria que habia habido.

Los que escaparon de los enemigos, como mejor pudieron, fueron  parar 
su provincia,  donde de nuevo procuraron de allegar gente y buscar
favores, publicando que habian de morir  destruir la ciudad del Cuzco,
matando todos los advenedizos que en ella estaban; y con mucha soberbia,
inflamados en ira, se daban priesa  recoger armas, y sin ver el templo
de Curicancha, repartian entre ellos mesmos las seoras que en l
estaban. Y estando aparejados, se fueron hcia el [cerro] de Guanacaure,
para desde all entrar en el Cuzco; donde habia aviso destos movimientos
y Capac Yupanqui habia juntado todos los comarcanos al Cuzco y
confederados, y con los orejones aguard  sus enemigos, hasta que supo
estar cerca del Cuzco;  donde fueron  encontrarse con ellos, y entre
los unos y los otros se di la batalla, animando cada capitan  su
gente. Mas, aunque los de Condesuyo pelearon hasta ms no poder, fueron
vencidos segunda vez con muerte de ms de seis mill hombres dellos, y
los que escaparon, volvieron huyendo  sus tierras.

Capac Yupanqui los fu siguiendo hasta su propia tierra, donde les hizo
la guerra de tal manera, que vinieron  pedir paz, ofreciendo de
reconoscer al Seor del Cuzco, como lo hacian los otros pueblos que
estaban en su amistad. Capac Yupanqui los perdon y se mostr muy alegre
con todos, mandando  los suyos que no hiciesen dao ni robasen nada 
los que ya tenian por amigos. Y en aquella comarca fueron luego buscadas
algunas doncellas hermosas para llevar al templo del sol que estaba en
el Cuzco. Y Capac Yupanqui anduvo algunos dias por aquellas comarcas
emponiendo  los naturales dellas en que viviesen ordenadamente, sin
tener sus pueblos por los altos y peascos de nieve; y as fu hecho
como l lo mand, y volviose  su ciudad.

La cual se iba ennobleciendo ms cada dia y se adornaba el templo de
Curicancha; y mand hacer una casa para su morada, que era la mejor que
hasta en aquel tiempo se habia hecho en el Cuzco. Y cuentan que hobo en
la Coya, su legtima muger, hijos que le sucedieron en el seoro; y
como ya se extendiese la fama por todas las provincias comarcanas al
Cuzco de la estada en ella de los Incas y orejones y del templo que
habian fundado, y de cuanta razon y buena rden habia en ellos, y de
cmo andaban vestidos y aderezados, de todo esto se espantaban, y la
fama discurria por todas partes, dando pregones destas cosas.

Y en aquellos tiempos, los que tenian seoro  la parte del Poniente de
la ciudad del Cuzco, y se extendia hasta donde agora es Andaguaylas,
como lo oyesen, enviaron  Capac Yupanqui sus embajadores con grandes
dones y presentes, envindole  rogar los quisiese tener por amigos y
confederados suyos;  lo cual respondi el Inca muy bien, dndoles ricas
piezas de oro y de plata que diesen  los que los enviaron. Y
hacindoles buen tratamiento y hospedage, estuvieron estos mensajeros
algunos dias en la ciudad, parescindoles ms lo que veian, que no lo
que habian oido; y as lo contaron en sus tierras, desque all fueron
vueltos. Y algunos de los orejones del Cuzco afirman, que la lengua
general que se us por todas las provincias, que fu la que usaban y
hablaban estos Quchoas, los cuales fueron tenidos por sus comarcanos
por muy valientes, hasta que los Chancas los destruyeron. Habiendo,
pues, el Inca Capac Yupanqui vivido muchos aos, [muri] siendo ya muy
viejo; y habiendo ya pasado los lloros y dias de sus honras, su hijo
fu recibido sin contraste ninguno por rey del Cuzco, como su padre lo
habia sido; el cual habia por nombre Inca Roca Inca[113].




_CAP. XXXV.--Del sexto rey que hubo en el Cuzco y lo que pas en su
tiempo, y de la fbula  historia que cuentan del rio que pasa por medio
de la ciudad del Cuzco._


Muerto por la manera que se ha contado Capac Yupanqui, sucedi en el
seoro Inca Roca Inca, su hijo, y para el tomar de la borla, vinieron,
como lo solian hacer, de muchas partes nmero grande de gente  se
hallar presentes  ello; y fueron hechos grandes sacrificios en los
orculos y templos, conforme  su ceguedad. Y cuentan estos indios, que
al tiempo que le fueron rasgadas las orejas  este Inca, para poner en
ellas aquel redondo que hoy en dia traen los orejones, que le doli
mucho la una dellas, tanto, que se sali de la ciudad con esta fatiga y
fu  un cerro que est cerca de ella muy alto,  quien llaman Chaca, 
donde mand  sus mugeres y  la Coya, su hermana, Micai Coca[114], la
cual en vida de su padre habia recibido por muger, que con el
estoviese. Y cuentan en este paso, que sucedi un misterio fabuloso, el
cual fu, que como en aquel tiempo no corriese por la ciudad ni pasase
ningun arroyo ni rio, que no se tenia por poca falta y necesidad, porque
cuando hacia calor se iban  baar por la redonda de la ciudad en los
rios que habia, y un sin calor se baaban, y para proveimiento de los
moradores habia fuentes pequeas, las que agora hay; y estando en este
cerro el Inca desviado algo de su gente, comenz  hacer su oracion al
gran Ticiviracocha, y  Guanacaure y al sol y  los Incas sus padres y
abuelos, para que quisiesen declararle cmo y por dnde podrian, 
fuerzas de manos de hombre, llevar algun rio  acequia  la ciudad; y
que estando en su oracion, se oy un trueno grande, tanto, que espant 
todos los que all estaban; y quel mesmo Inca, con el miedo que recibi,
abaj la cabeza hasta poner la oreja izquierda en el suelo, de la cual
le corria mucha sangre; y que spitamente, oy un gran ruido de agua que
por debajo de aquel lugar iba; y que, visto el misterio, con mucha
alegria mand que viniesen muchos indios de la ciudad, los cuales con
priesa grande cavaron hasta que toparon con el golpe de agua que,
habiendo abierto camino por las entraas de la tierra, iba caminando sin
dar provecho.

Y prosiguiendo con este cuento, dicen ms, que despues que mucho
hobieron cavado y vieron el ojo de agua, hicieron grandes sacrificios 
sus dioses, creyendo que por virtud de su deidad aquel beneficio les
habia venido, y que con mucha alegra se dieron tal maa, que llevaron
el agua por medio de la ciudad, habiendo primero enlosado el suelo con
losas grandes, sacando con cimientos fuertes unas paredes de buena
piedra por una parte y por otra del rio; y para pasar por l, se
hicieron  trechos algunos puentes de piedra.

Este rio yo lo he visto, y es verdad que corre de la manera que cuentan,
viniendo el nacimiento[115] de hcia aquella sierra. Lo dems, no s lo
que es, ms de escribir lo que sobre ello cuentan; y bien podria ir
algun ojo de agua metido en la mesma tierra, sin ser visto ni oido el
ruido del agua, hechlo por la ciudad, como agora lo vemos; porque en
muchas partes deste gran reino van  corren rios grandes y pequeos por
debajo de la tierra, como ternan noticia los que por los llanos y
sierras dl hubieren andado. En este tiempo, muladares grandes hay por
la orilla deste rio, lleno de inmundicias y bascosidades, lo que no
estaba en tiempo de los Incas, sino muy limpio, corriendo el agua por
encima de las losas dichas; y algunas veces se iban  lavar los Incas
con sus mugeres; y en diversas veces han algunos espaoles hallado
cantidad de oro, no puro, sino en joyas menudas, y de sus topos, que
dejaban  se les caian cuando se baaban.

Despues de pasado esto, Inca Roca sali,  lo que dicen, del Cuzco 
hacer sacrificios, procurando con grandes maas y buenas palabras
atraer  su amistad las gentes que ms podia; y sali y fu hcia lo que
llaman Condesuyo;  donde, en el lugar que llaman Pomatambo, tuvo una
batalla con los naturales de aquellas comarcas, de la cual qued por
vencedor y seor de todos; porque, perdonando con muchas liberalidades y
comunicando con ellos sus cosas grandes, le tomaron amor y ofrecieron 
su servicio, obligndose de le acudir con tributos. Despues de haber
estado algunos dias en Condesuyo y visitado los orculos y templos que
hay por aquellas tierras, se volvi victorioso al Cuzco, yendo delante
dl indios principales, guardando su persona con hachas y alabardas de
oro.

Tuvo este Inca muchos hijos y no hija ninguna; y habiendo ordenado y
mandado algunas cosas grandes y de importancia para la gobernacion,
muri, habiendo primero casado  su primognito, que por nombre habia
Inca Yupanqui, con una seora natural de Ayarmaca,  quien nombraban
Mama Chiquia.




_CAP. XXXVI.--Del sptimo rey  Inca que en el Cuzco hobo, llamado Inca
Yupanqui._


Muerto que fu Inca Roca acudieron de Condesuyo, Vicos, de Ayarmaca, y
de las otras partes con que habia asentado alianza y amistad, mucha
gente, as hombres como mugeres,  fueron hechos grandes llantos por el
rey difunto;  muchas mugeres de las que en vida le amaron y sirvieron,
conforme  la ceguedad de los indios general, de sus mesmos cabellos se
ahorcaron, y otras se mataron por otros modos, para, de presto, enviar
sus nimas para servir  la de Inca Roca; y en la sepoltura, que fu
magnfica y suntuosa, echaron grandes tesoros y mayor cantidad de
mugeres y sirvientes con mantenimientos y ropa fina.

Ninguna sepoltura destos reyes se ha hallado; y para que se conozca si
serian ricas  no, no es menester ms prueba que, pues se hallaban en
sepolturas comunes  sesenta mill pesos de oro y ms y mnos, qu
serian las que metian estos que tanto deste metal poseyeron y que tenian
por cosa importantsima salir deste siglo ricos y adornados?

As mesmo le fu hecho bulto  Inca Roca, contndole por uno de sus
dioses, creyendo que ya descansaba en el cielo.

Pasados los lloros y hechas las osequias, el nuevo Inca se encerr 
hacer el ayuno; y porque con su ausencia no recreciese alguna sedicion 
levantamiento de pueblo, mand que uno de los ms principales de su
linage estuviese en pblico representando su mesma persona; al cual di
poder para que pudiese castigar al que hiciese por qu, y tener la
ciudad en todo sosiego y paz, hasta que l saliese con la insinia real
de la borla. Y este Inca, dicen que tienen por noticia que fu de gentil
presencia, grave y de autoridad. El cual entr en lo ms secreto de su
palacio,  donde hizo el ayuno, metindole  tiempos el maz con lo que
ms comia, y se estaba sin tener ayuntamiento carnal con muger. Acabado,
se sali luego, mostrando con su vista las gentes gran contento; y se
hicieron sus fiestas y sacrificios grandes; y pasadas las fiestas, mand
el Inca que se trajese de todas partes cantidad de oro y plata para el
templo; y se hizo en el Cuzco la piedra que llaman de la guerra, grande,
y las engastonadas en oro y piedras[116].




_CAP. XXXVII.--Cmo, queriendo salir este Inca  hacer guerra por la
provincia del Collao, se levant cierto alboroto en el Cuzco, y de cmo
los Chancas vencieron  los Quichuas, y les ganaron su seoro._


Estando Inca Yupanqui en el Cuzco procurando de lo ennoblecer, determin
de ir  Collasuyo, que son las provincias que caen  la parte del Austro
de la ciudad, porque tuvo aviso que los descendientes de Zapana, que
seoreaban la parte de Atuncollao, eran ya muy poderosos y estaban tan
soberbios, que hacian junta de gente para venir sobre el Cuzco; y as,
mand apercibir sus gentes. Y como el Cuzco mucho tiempo no sufre paz,
cuentan los indios, que como hobiese allegado mucha gente Inca Yupanqui
para la jornada que queria hacer, estando ya para se partir, como
hobiesen venido algunos capitanes de Condesuyo con gente de guerra,
trataron entre s de matar al Inca, porque si de aquella jornada salia
con victoria, quedaria tan estimado, que  todos querria tener por
vasallos y criados. Y as, dicen que estando el Inca en sus fiestas algo
alegre con el mucho vino que bebian, alleg uno de los de la liga y que
habian tomado el partido ya dicho, y alzando el brazo, descarg un golpe
de baston en la cabeza real, y que el Inca turbado y con nimo, se
levant diciendo: "Qu hiciste, traidor?" Y ya los de Condesuyo habian
hecho muchas muertes; y el mismo Inca se pens guarecer con irse al
templo; mas fu en vano pensarlo, porque alcanzado de sus enemigos, le
mataron, haciendo lo mesmo  muchas de sus mugeres.

Andaba gran ruido en la ciudad, tanto que no se entendian los unos  los
otros: los sacerdotes se habian recogido al templo y las mujeres de la
ciudad, aullando, tiraban de sus cabellos, espantadas de ver al Inca
muerto de sangre, como si fuera algun hombre vil. E muchos de los
vecinos quisieron desamparar la ciudad, y los matadores la querian poner
 saco, cuando, cuentan, que haciendo gran ruido de truenos y
relmpagos, cay tanta agua del cielo, que los de Condesuyo temieron, y
sin proseguir adelante, se volvieron, contentndose con el dao que
habian hecho.

Y [cuentan  dicen] los indios, que en este tiempo eran seores de la
provincia que llamaban Andaguailas los Quchuas[117], y que de junto 
un lago que habia por nombre Choclococha[118], salieron cantidad de
gente con dos capitanes llamados Guaraca y Uasco, los cuales vinieron
conquistando por donde venian, hasta que llegaron  la provincia dicha;
y como los moradores della supieron su venida, se pusieron  punto de
guerra, animndose los unos  los otros, diciendo que seria justo dar la
muerte  los que habian venido contra ellos; y as, saliendo por una
puerta que va  salir hacia los Aymaraes, los Chancas con sus capitanes
venian acercndose  ellos, de manera que se juntaron y tuvieron algunas
plticas los unos con los otros, y sin quedar avenidos, se di la
batalla entre ellos; que, cierto, segun la fama pregona, fu reida y la
victoria estuvo dudosa; mas, al fin, los Quchuas fueron vencidos y
tratados cruelmente, matando  todos los que podian  las manos haber,
sin perdonar  los nios tiernos, ni  los intiles viejos, tomando 
sus mujeres por mancebas. Y hechos otros daos, se hicieron seores de
aquella provincia y la poseyeron como hoy dia la mandan sus
descendientes. Y esto hlo contado, porque adelante se ha de hacer mucha
mencion de estos Chancas.

Y volviendo  la materia, como los de Condesuyo se fueron del Cuzco,
fu limpiada la ciudad de los muertos y hechos grandes sacrificios; y se
dice por muy cierto, que  Inca Yupanqui no se le hizo en su entierro la
honra que  los pasados, ni le pusieron bulto como  ellos, y no dej
hijo ninguno.




_CAP. XXXVIII.--Cmo los orejones trataron sobre quien seria Inca, y lo
que pas hasta que sali con la borla Viracocha Inga, que fu el octavo
rey que rein._


Pasado lo que se cont conforme  la relacion que los orejones del Cuzco
dan de estas cosas, dicen ms, que como se hobiese hecho grandes lloros
por la muerte del Inca, se trat entre los principales de la ciudad
quin seria llamado rey  merescia tener la tal dignidad. Sobre esto
habia diversas opiniones; y porque tales hobo que querian que no hobiese
rey, sino que gobernasen la ciudad los que sealasen, otros decian que
se perdia sin tener cabeza.

Sobre estas cosas habia gran ruido; y temiendo su porfa, se cuenta que
sali una mujer de travs de los Anancuzcos, la cual dijo: "En qu
estais ah? Por qu no tomais  Viracocha Inga, pues lo merece tan
bien?" Oida esta palabra, como son tan determinables estas gentes,
dejando los vasos del vino,  gran priesa fueron por Viracocha Inga,
hijo de Inca Yupanqui[119], dicindole, como le vieron, que ayunase lo
acostumbrado y recebiese la borla que darle querian. Viniendo Viracocha
en ello, se entr  hacer el ayuno y encarg la ciudad  Inca Roca Inca,
su pariente, y sali al tiempo con la corona, muy adornado, y se
hicieron fiestas solenes en el Cuzco, y que muchos dias duraron,
mostrando todos gran contento con la eleccion del nuevo Inca.

Del cual algunos quisieron decir que este Inca se llam Viracocha por
venir de otras partes y que traia traje diferenciando, y que en las
faiciones y aspecto mostr ser como un espaol, porque traia barbas.
Cuentan otras cosas que ms cansran, si las hobiese de escribir. Yo
pregunt en el Cuzco  Cayo Tupac Yupanqui y  los otros ms principales
que en el Cuzco me dieron la relacion de los Incas que yo voy
escribiendo, y me respondieron ser burla y que nada es verdad; porque
Viracocha Inga fu nascido en el Cuzco y criado, y que lo mesmo fueron
sus padres y abuelos; y que el nombre de Viracocha se lo pusieron por
nombre particular, como lo tiene cada uno.

Y como le fu entregada la corona, se cas con l una seora principal,
llamada Runtu Caya[120], muy hermosa. Y como la fiesta del regocijo
hobiese pasado, determin de salir  conquistar algunos pueblos de la
redonda del Cuzco que no habian querido el amistad de los Incas pasados,
confiados en la fuerza de sus pucaraes; y con la gente que quiso juntar,
sali del Cuzco con sus ricas andas, con guarda de los ms principales,
y endrez su camino  lo que llamaban Calca[121],  donde habian sido
rescebidos sus mensajeros con mucha soberbia; ms, como supieron los del
Cuzco ya estaban cerca dellos, se juntaron, armndose de sus armas, y se
ponian por los altos de los collados en sus fuerzas y albarradas, de do
desgalgaban[122] grandes piedras encaminadas  los reales del Inca, para
que matasen  los que alcanzasen. E los enemigos, ponindolo por obra,
subieron por la sierra, y apesar de los contrarios, pudieron ganarles
una de aquellas fuerzas. Como los de Calca[123] vieron los del Cuzco en
sus fuerzas, salieron  una gran plaza,  donde pelearon con ellos
reciamente, y dur la batalla desde por la maana hasta el medio dia, y
murieron muchos de entrambas partes, y fueron ms los presos. La
victoria qued por los del Cuzco.

El Inca estaba junto  un rio, donde tenia asentados sus reales, y como
supo la victoria, sinti mucha alegra. Y en esto, sus capitanes
abajaban con la presa y cativos. Y los indios que habian escapado de la
batalla con otros capitanes de Calca y de sus comarcas, mirando que
pues tan mal les habia cuadrado el pensamiento, que el final remedio que
les quedaba era tentar la fe del vencedor y pedirle paz con obligarse 
servidumbre moderada, como otros muchos hacian; y as acordado, salieron
por una parte de la sierra, diciendo  voces grandes: "Viva, para
siempre viva el poderoso Inca Viracocha, nuestro Seor." Al roido que
hacia el resonante de las voces, se pusieron en armas los del Cuzco, ms
no pas mucho tiempo, cuando ya los vencidos estaban postrados por
tierra delante de Viracocha Inga;  donde, sin levantar, uno que entre
ellos se tenia por ms sabio, alzando la voz, comenz  decir: "Ni te
debes, Inca, ensoberbecer con la vitoria que Dios te ha dado, ni tener
en poco  nosotros por ser vencidos, pues  t y  los Incas es
permitido seorear las gentes, y  nosotros es dado con todas nuestras
fuerzas defender la libertad que de nuestros padres heredamos, y cuando
con ello salir no pudiremos, obedecer y recibir con buen nimo la
subjecion[124]. Por tanto, manda que ya no muera ms gente ni se haga
dao, y dispon de nosotros  tu voluntad." Y como el indio principal
hobo dicho estas palabras, los dems que all estaban dieron aullidos
grandes, pidiendo misericordia.

El rey Inca respondi, que si dao venido les habia, que su ira habia
sido la culpa, pues al principio no quisieron creer sus palabras ni
tener su amistad, de que  l habia pesado; y liberalmente les otorg
que pudiesen estar en su tierra poseyendo, como primero, sus haciendas,
con tanto que,  tiempo y conforme  las leyes, tributasen de lo que
hobiese en sus pueblos al Cuzco; y que dellos mismos fuesen luego  la
ciudad y le hiciesen dos palacios, uno dentro della y otro en
Caqui[125], para se salir  recrear. Respondi que lo harian, y el Inca
mand soltar los cativos, sin que uno slo faltase, y restituir sus
haciendas  los que ya tenian por sus confederados; y para que
entendiesen lo que habian de hacer y entre ellos no hobiese disensiones,
mand quedar un delegado suyo con poder grande, sin quitar el seoro al
seor natural.

Pasado lo que se ha scripto, Inca Viracocha envi un mensajero  llamar
 los de Caitomarca[126], questaban de la otra parte de un rio hechos
fuertes, sin jams haber querido tener amistad con los Incas que habia
habido en el Cuzco; y como lleg [el] mensajero de Viracocha Inga, le
maltrataron de palabra, llamando al Inca loco, pues as creia que
ligeramente se habian de someter  su seoro.




_CAP. XXXIX.--De cmo Viracocha Inga tir una piedra de fuego con su
honda  Caitomarca, y cmo le hicieron reverencia._


Luego que hobo enviado el mensajero Viracocha Inga, mand  sus gentes
que, alzado el real, caminasen para se acercar  Caitomarca. Y andando
por el camino, lleg junto  un rio,  donde mand que parasen para
refrescar; y estando en aquel lugar, lleg el mensajero, el cual cont
cmo los de Caitomarca habian burlado dl, y cmo decian que ningun
temor tenian  los Incas. Y cmo fu entendido por Viracocha Inga, con
gran saa subi en las andas, mandando  los suyos que caminasen  toda
priesa; y as lo hicieron hasta ser llegados  la ribera de un rio
caudaloso y de gran corriente, que creo yo debe ser el de Yucay[127]; y
mand poner sus tiendas el Inca, y quisiera combatir el pueblo de los
enemigos, que de la otra parte del rio estaban; ms iba el rio tan
furioso, que no se pudo poner en efecto. Los de Caitomarca llegaron  la
ribera, desde donde con las hondas lanzaban muchas piedras al real del
Inca, y comenzaron de una y otra parte  dar voces y gritos grandes;
porque en esto es estraa la costumbre conque las gentes de ac pelean
unos con otros, y cun poco dejan  sus bocas reposar.

Dos dias cuentan questuvo en aquel rio el Inca sin pasarlo, que no habia
puente ni tampoco se usaban las que agora hay ntes que hobiese Incas;
porque unos dicen que s y otros afirman que n. Y como pasase el rio
Viracocha Inga, dicen que mand poner en un gran fuego una piedra
pequea, y como estuviese bien caliente, puesto en ella cierta mestura 
confacion, para que pudiese en donde tocase enprender la lumbre, la
mand poner en una honda de hilo de oro, conque, cuando  l placia,
tiraba piedras, y con gran fuerza la ech en el pueblo de Caitomarca; y
acert  caer en el alar de una casa que estaba cubierta con paja bien
seca, y luego con ruido ardi de tal manera, que los indios acudieron
por ser de noche al fuego que vian en la casa, preguntndose unos 
otros qu habia sido aquello y quin habia puesto el fuego  la casa. Y
sali de travs una vieja, la cual dicen que dijo: "Mir lo que os digo
y lo que os conviniere, sin pensar que de ac se haya puesto fuego  la
casa, ntes creed que vino del cielo, porque yo lo v en una piedra
ardiendo, que, cayendo de lo alto, di en la casa y la par tal como la
veis.

Pues como los principales  mandones con los ms viejos del pueblo
aquello oyeron, siendo, como son, tan grandes agoreros y hechiceros,
creyeron que la piedra habia sido enviada por mano de Dios, para
castigarlos porque no querian obedecer al Inca;  luego, sin aguardar
respuesta de orculo ni hacer sacrificio ninguno, pasaron el rio en
balsas, llevando presentes al Inca; y como fueron delante su presencia,
pidieron la paz, hacindole grandes ofrecimientos con sus personas y
haciendas, as como lo hacian los confederados suyos.

Sabido por Viracocha Inga lo que habian dicho los de Caitomarca, les
respondi con gran disimulacion, que si aquel dia no hubieran sido
cuerdos en venir, que el siguiente tenia determinado de dar en ellos con
grandes balsas que habia mandado hacer. Y pasado esto, se hizo el
asiento entre los de Caitamarca y el Inca; el cual di al capitan 
seor de aquel pueblo una de sus mujeres, natural del Cuzco, la cual fu
estimada y tenida en mucho.

Por la comarca destos pueblos corria la fama de los hechos del Inca, y
muchos, por el sonido della, sin ver las armas de los del Cuzco, se le
mandaban  ofrescer por amigos y aliados del rey Inca, que no poco
contento con ello mostraba tener, hablando  los unos y  los otros
amorosamente y mostrando para con todos gran benivolencia, proveyendo de
lo que l podia  los que veia tener necesidad. Y como vido que podia
juntar grande ejrcito, determin de hacer llamamiento de gente para ir
en persona  lo de Condesuyo.




_CAP. XL.--De cmo en el Cuzco se levant un tirano, y del alboroto que
hobo, y de cmo fueron castigadas ciertas mamaconas, porque, contra su
religion, usaban de sus cuerpos feamente, y de cmo Viracocha Inga
volvi al Cuzco._


De todas las cosas que  Viracocha sucedian iban al Cuzco las nuevas; y
como en la ciudad se contase la guerra que tenia con los de Caitamarca,
dicen que se levant un tirano hermano de Inca Yupanqui el pasado, el
cual, habiendo estado muy sentido, porque el seoro y mando de la
ciudad se habia dado  Viracocha Inga y no  l, y aguardaba tiempo
oportuno para procurar de haber el seoro. Y este pensamiento tenia
ste, porque hallaba favor en alguno de los orejones y principales del
Cuzco del linaje de los Orencuzcos; y con la nueva desta guerra que el
Inca tenia, parescindoles que tenia harto que hacer en la fenecer,
animaban  este que digo, para que, sin mas aguardar, matase al que en
la ciudad por gobernador habia quedado, para se apoderar della.

Capac, que as habia por nombre, codicioso del seoro, juntados sus
aliados, en un dia questaban en el templo del sol todos los ms de los
orejones y entre ellos Inca Roca, el gobernador del Inca Viracocha,
tomando las armas, publicando libertad del pueblo y que Viracocha Inga
no pudo haber el seoro, arremetieron para el lugarteniente y lo
mataron as  l como  otros muchos; la sangre de los cuales regaba los
altares donde estaban las aras y santuarios y las figuras del sol. Las
mamaconas con los sacerdotes salieron con grand ruido, maldiciendo  los
matadores, diciendo, que, tan grand pecado, grand castigo merecia. De la
ciudad acudi grand golpe de gente  ver lo que era; y entendido, unos,
aprobando lo hecho, se juntaron con Capac; otros, pesndoles, se
pusieron en armas sin querer pasar por ello; y as, habiendo divison,
caian muchos muertos de una parte y de otra. La ciudad se alborot en
tanta manera, que reendiendo por los aires el sonido de sus propias
voces, no se oian ni entendian. En esto, prevaleciendo el tirano, se
apoder de la ciudad, matando  todas las mugeres del Inca, aunque las
ms principales habian ido con l. Huyronse de la ciudad algunas, las
cuales fueron  parar  donde Viracocha Inga estaba; y como por l fu
entendido, disimulando el pesar que sinti, mand  su gente que
caminasen la via del Cuzco.

Pues volviendo  Capac el tirano, como hobo tomado la ciudad en s,
quiso salir en pblico con la borla, para por todos ser tenido por rey;
ms como el primer mpetu fuese pasado, y aquel furor conque los
hombres, saliendo de su entero juicio, acometen grandes maldades, los
mesmos que lo incitaron  que se levantase, rindose de que quisiese la
dignidad real, le injuriaron de palabra y le desampararon, saliendo 
encontrarse con el verdadero Seor,  quien pidieron perdon por lo que
habian cometido.

A Capac no le falt nimo para llevar el negocio adelante; mas, viendo
la poca parte que era, muy turbado, viendo la mudanza tan spita,
maldecia  los que le habian engaado y  s propio, por fiarse dellos;
y por no ver con sus ojos al rey Inca, castig el mesmo su yerro,
tomando ponzoa, [de que] cuentan que muri. Sus mujeres y hijos con
otros parientes le imitaron en la muerte.

La nueva de todo esto iba  los reales del Inca, el cual, como llegase 
la ciudad y entrase en ella, fu derecho al templo del sol  hacer
sacrificios. Los cuerpos de Capac y de los otros que se habian muerto,
mand que fuesen echados en los campos, para ser manjar de las aves, y
buscando los participantes en la traicion, fueron condenados  muerte.

Entendido por los confederados y amigos de Viracocha Inga lo sucedido,
le enviaron muchas embajadas con grandes presentes y ofrecimientos,
congratulndose con l; y  estas embajadas respondi alegremente.

En este tiempo, dicen los orejones que habia en el templo del sol muchas
seoras vrgenes, las cuales eran muy honradas y estimadas y no
entendian en ms de lo por m dicho en muchas partes desta Historia. Y
cuentan que cuatro dellas usaban feamente de sus cuerpos con ciertos
porteros de los que las guardaban, y siendo sentidas, fueron presas y lo
mesmo  los adulteradores, y el sacerdote mayor mand que fuesen
justiciados ellas y ellos.

El Inca estaba con determinacion  lo de Condesuyo, mas, hallndose
cansado y viejo, lo dej. Por entnces, mand que le fuesen hechos en el
valle de Xaquixaguana unos palacios para salirse  recrear en ellos; y
como tuviese muchos hijos y conosciese que el mayor de ellos, que habia
por nombre Inca Urco, en quien habia de quedar el mando del reino, tenia
malas costumbres y era vicioso y muy cobarde, deseaba privarlo del
seoro, para lo dar  otro ms mancebo, que por nombre habia Inca
Yupanqui.




_CAP. XLI.--De cmo vinieron al Cuzco embajadores de los tiranos del
Collao, nombrados Sinchi Cari[128] y Zapana, y de la salida de Viracocha
Inga al Callao[129]._


Muchas historias y acaecimientos pasaron entre los naturales destas
provincias en estos tiempos; mas, como yo tengo por costumbre de contar
solamente lo que yo tengo por cierto segun las opiniones de los hombres
de ac y la relacion que tom en el Cuzco, dejo lo que inoro  muy
claramente no entend, y tratare lo que alcanc, como ya muchas veces he
dicho. Y as, es pblico entre los orejones, que en este tiempo vinieron
al Cuzco embajadores de la provincia del Collao; porque cuentan, que,
reinando Inca Viracocha, poseia el seoro de Htun[130] Collao un seor
llamado Zapana, como otro que hobo deste nombre; y que como en el palude
de Titicaca[131] hobiese islas pobladas de gente, con grandes balsas,
entr en las islas,  donde pele con los naturales dellas, y se dieron
entre l y ellos grandes batallas, de las cuales el Cari[132] sali
vencedor[133]; mas, que no pretendia otro honor ni seoro ms que robar
y destruir los pueblos, y cargado con el despojo, sin querer traer
cautivos, di la vuelta  Chucuito,  donde habia hecho su asiento y por
su mandado se habian poblado los pueblos de Hilave, Xulli, [ Chulli],
Cepita, Pumata[134] y otros; y con la gente que pudo juntar, despues de
haber fecho grandes sacrificios  sus dioses,  demonios, determin de
salir  la provincia de los Canas; los cuales, como lo supieron,
apellidndose unos [ otros], salieron  encontrarse con l y se dieron
batalla, en la cual fueron los Canas vencidos con muerte de muchos
dellos. Habida esta victoria por Cari, determin de pasar adelante, y
hacindolo as, lleg hasta Lurocachi,  donde dicen que se di otra
batalla entre los mismos Canas y en la cual tuvieron la misma fortuna
que en las pasadas.

Con estas victorias estaba muy soberbio Cari, y la nueva habia corrido
por todas partes; y como Zapana, el Seor de Htun Collao, lo supiese,
pesle por el bien del otro, y mand juntar sus amigos y vasallos, para
le salir al camino y quitarle el despojo; mas, no se pudo hacer tan
secreta la junta, que Cari no entendiese el designio que Zapana tenia, y
con buena rden se retir  Chucuito por camino desviado, de manera que
Zapana no le pudiese molestar; y llegado  su tierra, mand juntar los
principales della, para que estuviesen apercebidos para lo que Zapana
intentase, teniendo propsito de procurar su destruicion y que en el
Collao uno solo fuese el Seor; y este mesmo pensamiento tenia Zapana.

Y como se divulgase por todo este reino el valor de los Incas y su gran
poder y la valentia de Viracocha Inga, que reinaba en el Cuzco, cada uno
destos, queriendo granjear su amistad, la procuraron con embajadores que
le enviaron para que quisiese mostrarse su valedor y ser contra su
enemigo. Partidos estos mensajeros con grandes presentes, llegaron al
Cuzco al tiempo quel Inca venia de los palacios  tambos que para su
pasatiempo habia mandado hacer en Xaquixaguana; y entendido  lo que
venian, los oy, mandando que los aposentasen en la ciudad y proveyesen
de lo necesario; y tomando parescer con los orejones y ancianos de su
consejo sobre lo que haria en lo tocante  las embajadas que habian
venido del Collao, se acord de pedir respuesta en los orculos. Lo cual
hacen delante de los dolos los sacerdotes, y encojiendo sus hombros,
meten la barba en los pechos, y haciendo grandes papos, que ellos mesmos
parecen fieros diablos, comienzan hablar con voz alta y entonada.
Algunas veces, yo, por mis ojos, ciertamente he oido hablar  indios con
el Demonio; y en la provincia de Cartagena, en un pueblo martimo
llamado Bahayre, o responder al Demonio en silvo tenorio, y con tales
tenores, que yo no se cmo lo diga, mas que un chripstiano que estaba en
el mesmo pueblo ms de media legua de donde yo estaba, oy el mesmo
silvo, y despanto, estuvo algo mal dispuesto; y los indios dieron
grandsima grita otro dia por la maana publicando la respuesta del
Diablo. Y en algunas partes desta tierra, como los defuntos los tengan
en hamacas, entran en los cuerpos los demonios algunas veces y
responden. A un Aranda o yo decir, quen la isla de Crex[135] vi
tambien hablar  uno destos muertos, y es para reir las nierias y
embustes que les dice.

Pues como el Inca determinase de haber respuesta de los orculos, envi
los que solian ir  tales casos, y dicen que supo que le convenia ir al
Collao y procurar el favor de Cari; y como este hobo entendido, mand
parescer ante s  los mensajeros de Zapana,  los cuales dijo que
dijesen  su Seor, que l saldria con brevedad del Cuzco para ver la
tierra del Collao,  donde se verian y tratarian su amistad. A los que
de parte de Cari vinieron, dijo que le dijesen cmo l se quedaba
adrezando para ir en su ayuda y favor, que presto seria con l. Y como
esto hobiese pasado, mand el Inca hacer junta de gente para salir del
Cuzco, dejando uno de los principales de su linaje por gobernador.




_CAP. XLII.--De cmo Viracocha Inga pas por las provincias de los
Canches y Canas, y anduvo hasta que entr en la comarca de los
Collas[136] y lo que sucedi entre Cari y Zapana._


Determinado por el Inca de ir al Collao, sali de la ciudad del Cuzco
con mucha gente de guerra, y pas por Myna, y por los pueblos de rcos
y Quiquixana. Como los Canches supieron la venida del Inca, acordaron de
se juntar y salir con sus armas  le defender la pasada por su tierra; y
por l entendido, les envi mensajeros que les dijesen que no tuviesen
tal propsito, porque l no queria hacerles aquel enojo, ntes deseaba
de los tener por amigos; y que si para l se venian los principales y
capitanes, que les daria  beber con su propio vaso. Los Canches[137]
respondieron  los mensajeros que no estaban por pasar por lo que
decian, sino por defender su tierra de quien en ella entrase. Vueltos
con la respuesta, encontraron con Viracocha Inga en Cangalla, y lleno de
ira por lo poco que los Canches tuvieron su embajada, camin con ms
priesa que hasta all, y llegando  un pueblo que h por nombre
Combapata, junto  un rio que por l pasa, hall  los Canches puestos
en rden de guerra, y all se di entre unos y otros la batalla, donde
de ambas partes murieron muchos, y fueron los Canches vencidos, y
huyeron los que pudieron, y los vencedores tras ellos, prendiendo y
matando. Y habiendo pasado gran rato, volvieron con el despojo, trayendo
muchos cautivos, as hombres, como mujeres.

Y como esto hobiese pasado, los Canches de toda la provincia enviaron
mensajeros al Inca para que les perdonase y en su servicio recebiese, y
como l otra cosa no desease, lo otorg con las condiciones que solia,
que era, que rescibiesen por soberanos seores  los del Cuzco y se
rigiesen por sus leyes y costumbres, tributando con lo que en sus
pueblos hobiese, conforme como lo hacian los dems. Y habiendo estado
algunos dias entendiendo en estas cosas y en hacer entender  los
Canches que los pueblos tuviesen juntos y concertados, y que entre ellos
no se diese guerra ni hobiese pasion, y pas adelante.

Los Canas habanse juntado nmero grande dellos en el pueblo que llaman
Lurucachi[138], y como entendieron el dao que habian rescebido los
Canches, y como el Inca no hacia injuria  los que se daban por sus
amigos, ni consentia hacerles agravio, determinaron de tomar amistad con
l. A esto, el rey Inca venia caminando, acercndose  Lurucachi[139], y
entendi la voluntad que los Canas tenian, de que mostr holgarse mucho;
y como estuviese en aquella comarca el templo de Aconcagua, envi
grandes presentes  los dolos y sacerdotes.

Llegados los embajadores de los Canas, fueron bien recebidos por Inca
Viracocha, y les respondi que fuesen los principales y ms viejos de
los Canas all cerca, donde se verian, y que como hobiese estado algunos
dias en el templo de Vilcanota, se daria priesa  verse con ellos. Y di
 los mensajeros algunas joyas y ropas de lana fina,  mand  su gente
de guerra que no fuesen osados de entrar en las casas de los Canas, ni
robar nada de lo que tuviesen, ni hacellos dao ninguno; porque el buen
corazon que tenian no se les turbase y tomasen otro pensamiento.

Los Canas, oida la respuesta, mandaron poner mucho mantenimiento por los
caminos y abajaban de los pueblos  servir al Inca, que con mucha
justicia entendi en que no fuesen agraviados en cosa alguna, y eran
proveidos de ganado y de _suvica_[140], que es su vino; y como hobiere
llegado al vano templo, hicieron sacrificios conforme  su gentilidad,
matando muchos corderos para el sacrificio. De all caminaron para
Ayavire, donde los Canas estaban con mucho proveimiento y el Inca les
habl amorosamente, y con ellos asent su asiento de paz como solia con
los dems. Y los Canas, teniendo por provechoso para ellos el ser
gobernados por tan santas y justas leyes, no reusaron pagar tributo ni
el ir al Cuzco con reconocimiento.

Esto pasado, Viracocha Inga determin de se partir para el Collao, 
donde ya se savia todo lo que por l habia sido hecho, as en los
Canches como en los Canas, y estaban aguardndole en Chucuito, y lo
mismo en Htun Collao;  donde Zapana estaba ya entendiendo cmo Cari se
habia gratulado con Viracocha, y que le estaba aguardando; y porque no
se hiciese ms poderoso, acord de le salir  buscar y dar batalla ntes
que el Inca se juntase con l; y Cari, que debia de ser animoso, sali
con su gente  un pueblo que se llama Paucarcolla[141], y junto  l se
afrontaron los dos ms poderosos tiranos de la comarca, con tanta gente,
que se afirma que se juntaron ciento y cincuenta guarangas[142] de
indios: y entre todos se di la batalla  su usanza, la cual cuentan que
fu muy reida y  donde murieron mas de treinta mill indios. Y habiendo
durado gran rato, Cari qued por vencedor, y Zapana y los suyos fueron
vencidos con muerte de muchos; y el mismo Zapana fu muerto en esta
batalla.




_CAP. XLIII.--De cmo Cari volvi  Chucuito, y de la llegada de
Viracocha Inga, y de la paz que entre ellos trataron._


Luego que Zapana fu muerto, Cari se apoder de su real y rob todo lo
que en l habia, con la cual presa di la vuelta  Chucuito; y estaba
aguardando  Viracocha Inga, y mand adreszar los aposentos y proveerlos
de mantenimientos. El Inca supo en el camino el fin de la guerra y cmo
Cari habia vencido, y aunque en lo pblico daba  entender haberse
holgado, en lo secreto le pes por lo sucedido, porque con haber
diferencias entre aquellos dos, pensaba l fcilmente hacerse seor del
Collao, y pens de se volver con brevedad al Cuzco, porque no le
sucediese alguna desgracia.

Y como estuviese ya cerca de Chucuito, sali Cari con los ms
principales de los suyos  le recebir, y fu aposentado  muy servido; y
como desease la vuelta al Cuzco con brevedad, habl con Cari, adulndole
con palabras de lisonjas sobre lo mucho que se habia holgado de su buena
andanza, y que venia  le ayudar con toda voluntad, y que para que
estuviese cierto que siempre le seria buen amigo, le queria dar por
muger  una hija suya. A lo cual respondi Cari, que era muy viejo y
estaba muy cansado, que le rogaba que casase  su hija con mancebo, pues
habia tantos en que escoger, y que supiese que l se habia de tener por
seor y amigo y reconocerle en lo que l mandase; y as, le ayudaria en
guerras y en otras cosas que se ofresciesen. Y luego, en presencia de
los ms principales que all estaban, mand traer Viracocha Inga un gran
vaso de oro y se hizo el pleito homenaje entre ellos desta manera:
bebieron un rato del vino que tenian las mujeres, y luego el Inca tom
el vaso ya dicho, y ponindolo encima de una piedra muy lisa, dijo: "La
seal sea esta, que este vaso se est aqu y que yo no le mude ni t le
toques, en seal de ser cierto lo asentado." Y besando, hicieron
reverencia al sol, y hicieron un gran taqui y areyto con muchos sones; y
los sacerdotes, diciendo ciertas palabras, llevaron el vaso  uno de los
vanos templos donde se ponian los semejantes juramentos que se hacian
por los reyes y seores. Y habindose holgado algunos dias Viracocha
Inga en Chucuito, se volvi al Cuzco, siendo por todas partes muy
servido y bien recebido.

E ya muchas provincias estaban asentadas, y usaban de mejoras ropas y
tenian mejor costumbre y religiones que ntes, gobernndose por las
leyes y costumbres del Cuzco. Adonde habia quedado por gobernador de la
ciudad Inca Urco, hijo de Viracocha Inga, del cual cuentan que era muy
cobarde, remiso, lleno de vicios y con pocas virtudes; mas, como era el
mayor, habia de suceder en el imperio de su padre; quien dicen que,
conociendo estas cosas, quisiera mucho privarlo del seorio y darlo 
Inca Yupanqui, su segundo hijo, mancebo de muy gran valor y adornado de
buenas costumbres, esforzado y animoso, y que tenia los pensamientos muy
grandes y altos; mas, los orejones y principales de la ciudad no querian
que fuesen quebrantadas las leyes y lo que se usaba y guardaba por
ordenacion y estatuto de los pasados, y aunque conocian cun mal
inclinado era Inca Urco, querian que l y no otro fuese rey despues de
la muerte de su padre. Y esto lo he dicho tan largo, porque dicen los
que desto me avisaron, que desde rcos Viracocha Inga embi sus
mensajeros  la ciudad para que lo tratasen, y no pudo concluir nada de
lo que queria. Y como entr en el Cuzco, le fu hecho gran recebimiento;
y como ya estuviese muy viejo y cansado, determin de dejar la
gobernacion del reino  su hijo y entregarle la borla y salirse al valle
de Yucay y al de Xaquixaguana  recrear y holgar; y as lo comunic con
los de la ciudad, pues no pudo que le sucediese Inca Yupanqui.




_CAP. XLIV.--De cmo Inca Urco fu recebido por gobernador general de
todo el imperio y tom la corona en el Cuzco, y de cmo los Chancas
determinaban de salir  dar guerra  los del Cuzco._


Los orejones, y un todos los dems naturales destas provincias, se
reyeron de los hechos deste Inca Urco. Por sus poquedades, quieren que
no goce de que digan que alcanz la dignidad del reino, y as vemos que
en la cuenta que de los quipos y romances tienen de los reyes que
reinaron en el Cuzco, callan este, lo cual yo no har, pues al fin, mal
 bien, con vicios  virtudes, gobern y mand el reino algunos dias. Y
as, luego que Viracocha Inga se fu al valle de Xaquixaguana, envi al
Cuzco la borla  corona, para que los mayores de la ciudad la entregasen
 Inca Urco, habiendo dicho que bastaba lo que habia trabajado y hecho
por la ciudad del Cuzco, que lo que de la vida le quedaba queria gastar
en holgarse, pues era viejo  no para la guerra. Y como se entendi su
voluntad, luego Inca Urco sentr  hacer los ayunos y otras religiones
conforme  su costumbre, y acabado, sali con la corona y fu al templo
del sol  hacer sacrificios; y se hicieron en el Cuzco  su usanza
muchas fiestas y grandes borracheras.

Habiase casado Inca Urco con su hermana para haber hijo en ella que le
sucediese en el seoro. Era tan vicioso y dado  lujurias y
deshonestidades, que sin curar della, se andaba con mujeres bajas y con
mancebas, que eran las que queria y le agradaban; y un afirman que
corrompi algunas de las mamaconas questaban en el templo, y era tan de
poca honra, que no queria que se estimasen. Y andaba por las ms partes
de la ciudad bebiendo; y desque tenia en el cuerpo una arroba y ms de
aquel brebaje, provocndose al vmito, lo lanzaba, y sin vergenza
descubria las partes vergonzosas, y echaba la chicha convertida en
orina; y  los orejones que tenian mujeres hermosas, cuando las via, les
decia: "Mis hijos, cmo estn?" Dando  entender que habiendo con ellas
usado, los que tenian eran dl y no de sus maridos. Edificio ni casa
nunca lo hizo; era enemigo de armas; en fin, ninguna cosa buena cuentan
del sino ser muy liberal.

Y como hobiese tomado la borla, despues de ser pasados algunos dias,
determin de salirse  holgar  las casas de placer que para recreacion
de los Incas estaban hechas, dejando por su lugar teniente  Inca
Yupanqui, que fu padre de Tupac Inca, como adelante contar.

Estando las cosas del Cuzco de esta manera, los Chancas, como atrs
cont, habian vencido  los Quchuas y ocupado la mayor parte de la
provincia de Andabailes, y como estuviesen victoriosos, oyendo lo que
se decia de la grandeza del Cuzco y su riqueza y la majestad de los
Incas, desearon de no estarse encojidos ni dejar de pasar adelante,
ganando con las armas todo lo  ellos posible; y luego hicieron grandes
plegarias  sus dioses  demonios, y dejando en Andabailes, que es lo
que los espaoles llaman Andaguaylas[143], que est encomendada  Diego
Maldonado el rico, gente bastante para la defensa della, y con la que
estaba junta para la guerra, sali Hastu Huaraca y[144] un hermano suyo
muy valiente, llamado Omoguara, y partieron de su provincia con muy gran
soberbia, camino del Cuzco, y anduvieron hasta llegar  Curampa[145],
donde asentaron su real, y hicieron gran dao  los naturales de la
comarca. Mas como en aquellos tiempos muchos de los pueblos estuviesen
en los altos y collados de las sierras, con grandes cercas, que llaman
pucaraes, no se podian hacer muchas muertes, ni querian cativos, ni ms
que robar los campos. Y salieron de Curampa[146] y fueron al aposento de
Cochacassa[147] y al rio de Amancay[148], destruyendo todo lo que
hallaban, y as se acercaron al Cuzco, adonde ya habia ido la nueva de
los enemigos que venian contra la ciudad; mas, aunque fu sabido por el
viejo Viracocha no se le di nada, mas ntes, saliendo del valle de
Xaquixaguana, se fu al valle de Yucay con sus mujeres y servicio. Inca
Urco tambien dicen que se reia, teniendo en poco lo que era obligado 
tener en mucho; mas, como el ser del Cuzco estuviese guardado para ser
acrecentado por Inca Yupanqui y sus hijos, hobo l de ser el que libr
de estos miedos, con su virtud,  todos; y no solamente venci  los
Chancas, mas sojuzg la mayor parte de las naciones que hay en estos
reinos, como adelante dir.




_CAP. XLV.--De cmo los Chancas allegaron  la ciudad del Cuzco y
pusieron su real en ella, y del temor que mostraron los que estaban en
ella, y del gran valor de Inca Yupanqui._


Despues que los Chancas hobieron hecho sacrificios en Apurima, y
llegasen cerca de la ciudad de Cuzco, el capitan general que llevaban, 
seor dellos, Hastu Guaraca[149], les decia que mirasen la alta empresa
que tenian, que se mostrasen fuertes y no tuviesen pavor ni temor
ninguno de aquellos que pensaban espantar la gente con pararse las
orejas tan grandes como ellos se ponian; y que si los vencian, habrian
mucho despojo  mujeres hermosas con quien holgasen; los suyos le
respondian alegremente que harian el deber.

Pues como en la ciudad del Cuzco hobiesen sabido ya de los que venian
contra ella,  Viracocha Inga ni su hijo Inca Urco no se diesen nada por
ello, los orejones y ms principales estaban muy sentidos por ello, y
como ya supiesen los enemigos cun cerca estaban, fueron hechos grandes
sacrificios  su costumbre, y acordaron de rogar  Inca Yupanqui que
tomase el cargo de la guerra, mirando por la salud de todos. Y tomando
la mano uno de los ms ancianos, habl con l en nombre de todos y l
respondi, que cuando su padre queria  l darle la borla, no
consintieron, sino que fuese Inca el cobarde de su hermano, y que l
nunca con tirania ni contra la voluntad del pueblo pretendi la dignidad
real, y que pues ya habian visto Inca Urco no convenir para ser Inca,
que hiciesen lo que eran obligados al bien pblico, sin mirar la
costumbre antigua no fuese quebrantada. Los orejones respondieron, que,
concluida la guerra, entenderian en hacer lo que  la gobernacion del
reino conviniese; y dicen que por la comarca enviaron mensajeros que
todos los que quisiesen venir  ser vecinos del Cuzco, les serian dadas
tierras en el valle y sitio, para casas, y serian privilegiados; y as
vinieron de muchas partes. Y pasado esto, el capitan Inca Yupanqui
sali  la plaza donde estaba la piedra de la guerra, puesta en su
cabeza una piel de leon, para dar  entender que habia de ser fuerte
como lo es aquel animal.

En este tiempo llegaban los Chancas  la sierra de Villcacunga[150], y
Inca Yupanqui mand juntar la gente de guerra que habia en la ciudad,
con determinacion de le salir al camino, nombrando capitanes los que ms
esforzados les pareci; mas, tornando  tomar parecer, se acord de los
aguardar en la ciudad.

Los Chancas llegaron  poner su real junto al cerro de Carmenga, que
est por encima de la ciudad, y pusieron luego sus tiendas. Los del
Cuzco habian hecho por las partes de la entrada de la ciudad grandes
hoyos llenos de piedra y por encima tapados sotilmente, para que cayesen
los que all anduviesen. Como en el Cuzco las mujeres y muchachos
vieron[151] los enemigos, hobieron mucho espanto y andaba gran ruido.
Inca Yupanqui envi mensajeros  Hastu Guaraca para que asentasen entre
ellos, y no hobiese muerte de gentes. Hastu Guaraca, con soberbia, tuvo
en poco la embajada, y no quiso mas de pasar por lo que la guerra
determinase; aunque, importunado de sus parientes y ms gente, quiso
tener pltica con el Inca y as se lo envi  decir.--La ciudad est
asentada entre cerros en lugar fuerte por natura, y las laderas y cabos
de sierras estaban cortados y por muchas partes puestas pas recias de
palma, que son tan recias como de hierro y ms enconosas y
daosas[152].--Llegaron  tener habla el Inca y Hastu Guaraca; y estando
todos puestos en arma, aprovech poco la vista, porque encendindose ms
con las palabras que el uno al otro se dijeron, allegaron  las manos,
teniendo grandsima grita y ruido;--porque los hombres de ac son muy
alharaquientos en sus peleas, y ms se teme su grita que no su esfuerzo
por nosotros;--y pelearon unos con otros gran rato; y sobreviniendo la
noche, ceso la contienda, quedndose los Chancas en sus reales, y los de
la ciudad por la redonda della, guardndola por todas partes, porque los
enemigos no la pudiesen entrar; porque el Cuzco ni otros lugares destas
partes no son cercados de muralla.

Pasado el rebato, Hastu Guaraca animaba los suyos esforzndolos para la
pelea, y lo mesmo hacia Inca Yupanqui  los orejones y gente que estaba
en la ciudad. Los Chancas, denodadamente salieron de sus reales con
voluntad de la entrar, y los del Cuzco salieron con pensamiento de se
defender; y tornaron  la pelea,  donde murieron muchos de ambas
partes; mas, tanto fu el valor de Inca Yupanqui, que alcanz la vitoria
de la batalla con muerte de los Chancas todos, que no escap,  lo que
dicen, sino poco ms de quinientos, y ente ellos su capitan Hastu
Guaraca, el cual con ellos, aunque con trabajo, lleg  su provincia. El
Inca goz el despojo y hobo muchos cativos as hombres como mujeres.




_CAP. XLVI.--De cmo Inca Yupanqui fu rescebido por rey y quitado el
nombre de Inca  Inca Urco, y de la paz que hizo con Hastu Guaraca._


Desbaratados los Chancas, entr en el Cuzco Inca Yupanqui con gran
triunfo y habl  los principales de los orejones sobre que se acordasen
de cmo habia trabajado por ellos lo que habian visto, y en lo poco que
su hermano ni su padre mostraron tener  los enemigos; por tanto, que le
diesen  l el seoro y gobernacion del imperio. Los del Cuzco, unos
con otros, trataron y miraron, as el dicho de Inca Yupanqui, como lo
ms que Inca Urco le (_as_) habia hecho, y por consentimiento del
pueblo, acordaron de que Inca Urco no entrase ms en el Cuzco y que le
fuese quitada la borla  corona y dada  Inca Yupanqui; y aunque Inca
Urco, como lo supo, quiso venir al Cuzco  justificarse y mostrar
sentimiento grande, quejndose de su hermano y de los que le quitaban de
la gobernacion del reino, no le dieron lugar ni se dej de cumplir lo
ordenado. Y un hay algunos que dicen que la Coya, mujer de Inca Urco,
lo dej sin tener hijo dl ninguno, y se vino al Cuzco, donde la recebi
por mujer su segundo hermano Inca Yupanqui; que, hecho el ayuno y otras
cirimonias, sali con la borla, hacindose en el Cuzco grandes fiestas,
hallndose  ellas gentes de muchas partes. Y  todos los que murieron
de la parte suya en la batalla, los mand el nuevo Inca enterrar,
mandando hacerles osequias  su usanza; y  los Chancas, mand que se
hiciese una casa larga  manera de tumba en la parte que se di la
batalla, adonde, para memoria, fuesen desollados todos los cuerpos de
los muertos, y que inchiesen los cueros de ceniza  de paja, de tal
manera, que la forma humana paresciese en ellos, hacindoles de mil
maneras; porque  unos, paresciendo hombres, de su mesmo vientre salia
un atambor, y con sus manos hacia muestra de lo tocar; otros ponian con
flautas en las bocas. De esta suerte y de otras estuvieron hasta que los
espaoles entraron en el Cuzco. Pero Alonso Carrasco y Juan de Pancorvo,
conquistadores antiguos, me contaron  m de la manera que vieron estos
cueros de ceniza, y otros muchos de los que entraron con Pizarro y
Almagro en el Cuzco.

Y dicen los orejones que habia en este tiempo gran vecindad en el Cuzco,
y que siempre iba en crecimiento, y de muchas partes vinieron mensajeros
 congratularse con el nuevo rey; el cual respondi  todos con buenas
palabras, y deseaba salir  hacer guerra  lo que llaman Condesuyo; y
como por experiencia hobiese conocido cun valiente y animoso era Hastu
Guaraca, el seor de Andaguaylas, pens de lo atraer  su servicio; y
as, cuentan que le embi mensajeros, rogndole con sus hermanos y
amigos se viniese  holgar con l; y entendiendo que le seria provechoso
allegarse  la amistad de Inca Yupanqui, fu al Cuzco, donde fu bien
recebido. Y como se hobiese hecho llamamiento de gente, se determin de
ir  Condesuyo.

En este tiempo cuentan que muri Viracocha Inga, y se le di sepultura
con mnos pompa y honor que  los pasados suyos, porque en la vejez
habia desamparado la ciudad y no querido volver  ella cuando tubieron
la guerra con los Chancas. De Inca Urco no digo ms, porque los indios
no tratan de sus cosas sino es para reir; y dejando  l aparte, digo
que Inca Yupanqui es el noveno rey que hobo en el Cuzco.




_CAP. XLVII.--De cmo Inca Yupanqui sali del Cuzco, dejando por
gobernador  Lloque Yupanqui, y de lo que sucedi._


Como ya por mandado de Inca Yupanqui se hobiese juntado cantidad de ms
de cuarenta mill hombres, junto  la piedra de la guerra se hizo alarde
y nombr capitanes, haciendo fiestas y borracheras; y estando adrezado,
sali del Cuzco en andas ricas de oro y pedrera, yendo  la redonda dl
su guarda con alabardas y hachas y otras armas; junto  l iban los
seores; y mostrava ms valor y autoridad este rey que todos los pasados
suyos. Dej en el Cuzco,  lo que dicen, por gobernador  Lloque
Yupanqui, su hermano. La Coya y otras mujeres iban en hamacas, y afirman
que llevaban gran cantidad de cargas de joyas y de repuesto. Delante
iban limpiando el camino, que ni yerba ni piedra pequea ni grande no
habia de haber en l.

Llegado al rio de Apurima, pas por la puente que se habia echado, y
anduvo hasta los aposentos de Curahuasi[153]. De la comarca salian
muchos hombres y mujeres y algunos seores y principales, y cuando lo
vian, quedaban espantados, y llambanlo "Gran seor, Hijo del Sol,
Monarca de todos," y otros nombres grandes. En este aposento dicen que
di  un capitan de los Chancas, llamado Tupac Uasco[154], por mujer,
una palla del Cuzco y que la tuvo en mucho.

Pasando adelante el Inca por el rio de Apurima y Cochacassa, como los
naturales de aquella parte estuviesen en los pucaraes fuertes y no
tuviesen pueblos juntos, les mand que viviesen ordenadamente sin tener
costumbre mala ni darse la muerte los unos  los otros. Mucho se
alegraron con estos dichos, y les fu bien de obedecer su mandamiento.
Los de Curampa[155] reian dello, y entendido [de] Inca Yupanqui, y no
bastando amonestaciones, los venci en batalla, matando  muchos y
cativando  otros. Y porque la tierra era buena, mand  un mayordomo
suyo quedase  reformarla y  que se hiciesen aposentos y templo del
sol.

Ordenado esto con gran prudencia, el rey sali de all y anduvo hasta la
provincia de Andaguaylas,  donde le fu hecho solene recebimiento, y
estuvo all algunos dias determinando si iria  conquistar  los
naturales de Guamanga,  Xauxa,  los Soras y Rucanas[156]; mas, despues
de haber pensado, con acuerdo de los suyos, determin de ir  los Soras.
Y saliendo de all, anduvo por un despoblado que iba  salir  los
Soras, los cuales supieron su venida y se juntaron para se defender.

Habia inviado Inca Yupanqui capitanes con gentes para otras partes
muchas  que allegasen las gentes  su servicio con la ms blandura que
pudiesen, y  los Soras envi mensajeros sobre que no tomasen armas
contra l, prometiendo de los tener en mucho sin les hacer agravio ni
dao; mas, no quisieron paz con servidumbre, sino guerrear por no perder
la libertad. Y as, juntos unos con otros, tuvieron la batalla, la cual,
dicen los que della tuvieron memoria, que fu muy reida, y que murieron
muchos de ambas partes, mas quedando el campo por los del Cuzco. Los que
escaparon de ser muertos y presos, fueron dando aullidos y gemidos  su
pueblo,  donde pusieron algun cobro en sus haciendas, y sacando sus
mujeres, lo desampararon y se fueron, segun es pblico,  un peol
fuerte, quest cerca del rio de Vilcas, donde habia en lo alto muchas
cuevas y agua por naturaleza; y en este peol se recogieron muchos
hombres con sus mujeres;  hzose por miedo del Inca, proveyndose del
ms bastimento que pudieron. Y no solo los Soras se recogieron  este
peol, que de la comarca de Guamanga y del rio de Vilcas y de otras
partes se juntaron con ellos, espantados de oir que el Inca queria ser
solo Seor de las gentes.

Vencida la batalla, los vencedores gozaron del despojo, y el Inca mand
que no hiciesen dao  los cativos; antes los mand soltar  todos
ellos, y mand ir un capitan con gente  lo de Condesuyo por la parte de
Pumatampu[157]; y como entrase en los Soras y supiese haberse ido la
gente al peol ya dicho, recebi mucho enojo y determin de los ir 
cercar; y as, mand  sus capitanes que con la gente de guerra
caminasen contra ellos.




_CAP. XLVIII.--De cmo el Inca revolvi sobre Vilcas y puso cerco en el
peol donde estaban hechos fuertes los enemigos._


Muy grandes cosas cuentan los orejones deste Inca Yupanqui y de Tupac
Inca, su hijo, y Guayna Capac, su nieto; porque estos fueron de los que
se mostraron ms valerosos. Los que fueren leyendo sus acaecimientos,
crean que yo quito ntes de lo que supe, que no aadir nada, y que para
afirmarlo por cierto, fuera menester lo que es causa que yo no afirme
ms de lo que[158] escribo por relacion destos indios; y para m creo
esto y ms por los rastros y seales que dejaron de sus pisadas estos
reyes, y por el su mucho poder, que da muestra de no ser nada esto que
yo escribo para lo que pas; la cual memoria durar en el Per mientras
hubiese hombres de los naturales.

E volviendo al propsito, como el Inca tanto desease haber  las manos 
los questaban en el peol, andaba con su gente hasta llegar al rio de
Vilcas. Los de la comarca, como supieron su estada all, muchos vinieron
 le ver, hacindole grandes servicios, y firmaron con l amistad, y
por su mandato comenzaron  hacer aposentos y edificios grandes en lo
que agora llamamos Vilcas, quedando maestros del Cuzco para dar la traza
y mostrar con la manera que habian de poner las piedras y losas en el
edificio. Llegando, pues, al peol, procur con toda buena razon de
atraer  su amistad  los que en l estaban hechos fuertes, envindoles
sus mensajeros; mas ellos se reian de sus dichos y lanzaban muchos tiros
de piedra. El Inca, viendo su propsito, determin de no partir sin
dejar hecho castigo en ellos. Y supo cmo los capitanes que envi  la
provincia de Condesuyo, habian dado algunas batallas  los de aquellas
tierras y los habian vencido y metido en su seoro los ms de la
provincia; y porque los del Collao no pensasen que habian de estar
seguros, conociendo ser valiente Hastu Guaraca, el seor de Andaguaylas,
le mand que con su hermano Tupac Uasco[159] se partiese para el Collao
 procurar de meter en su seoro  los naturales. Respondieron que lo
harian como lo mandaba, y luego partieron para su tierra, para desde
ella ir al Cuzco  juntar el ejrcito que habian de llevar.

Los del peol, todava estaban en su propsito de se defender, y el Inca
los habia cercado, y pasaron entre unos y otras grandes cosas, porque
fu largo el cerco; y al fin, faltando los mantenimientos, se hobieron
de dar los que estaban en el peol, obligndose de servir, como los
dems, al Cuzco, y tributar y dar gente de guerra. Y con esta
servidumbre quedaron en gracia del Inca, de quien dicen no hacerles
enojo, ntes mandarles proveer de mantenimientos y otras cosas, y
enviallos  sus tierras; otros dicen que los mat  todos sin que
ninguno escapase. Lo primero creo, aunque de lo uno y de lo otro no s
ms de decirlo estos indios.

Acabado esto, cuentan que de muchas partes vinieron  ofrecerse al
servicio del Inca, y que recibia graciosamente  todos los que venian; y
que sali de all para volver al Cuzco, y hall en el camino hechos
muchos aposentos, y que en las ms partes se habian abajado de las
laderas los naturales, y tenian en lo llano pueblos concertados como lo
mandaba y habia ordenado.

Llegado al Cuzco, fu recebido  su usanza con gran pompa, y se hicieron
grandes fiestas. Los capitanes que por su mandado habian ido  hacer
guerra  los del Collao, habian andado hasta Chucuito, y tuvieron
algunas batallas en partes de la provincia, y saliendo vencedores,
sujetbanlo todo al seoro del Inca; y en Condesuyo fu lo mesmo. E ya
era muy poderoso y de todas partes acudian seores y capitanes  le
servir con los hombres ricos de los pueblos, y tributaban con grande
rden, y hacian otros servicios personales, pero todo con gran concierto
y justicia. Cuando le iban  hablar, iban cargados livianamente;
mirvanle poco al rostro; cuando l hablaba, temblaban los que le oian,
de temor  de otra cosa; salia pocas veces en pblico, y en la guerra,
siempre era el delantero; no consentia que ninguno, sin su mandamiento,
tuviese joyas ni asentamiento ni anduviese en andas; en fin, este fu el
que abri camino para el gobierno tan excelente que los Incas tuvieron.




_CAP. XLIX.--De cmo Inca Yupanqui mand  Lloque Yupanqui que fuese al
valle de Xauxa  procurar de atraer  su seoro  los Guancas y  los
Yauyos[160], sus vecinos, con otras naciones que caen en aquella parte._


Pasado lo que se ha escripto, cuentan los orejones que como se hallase
tan poderoso el rey Inca, mand hacer llamamiento de gente, porque
queria comenzar otra guerra ms importante que las pasadas; y cumpliendo
su mandato, acudieron muchos principales con gran nmero de gente armada
con las armas que ellos usan, que son hondas, hachas, macanas, aillos,
dardos y lanzas pocas. Como se juntaron, mand hacerles convites y
fiestas, y por alegrarlos, cada dia salia con nuevo traje  vestido, tal
cual tenia la nacion que aquel dia queria honrar, y pasado, se ponia de
otro, conforme  lo que tenian los que eran llamados al convite y
borrachera. Con esto, holgbanse tanto cuanto aqu se puede encarescer.
Cuando hacian estos grandes bailes, cercaba la plaza del Cuzco una
maroma de oro que se habia mandado hacer de lo mucho que tributaban las
comarcas, tan grande como en lo de atrs tengo dicho, y otra grandeza
mayor de bultos y antiguallas.

Y como se hobiesen holgado los dias que les paresci  Inca Yupanqui,
les habl cmo queria que fuesen  los Guancas, y  los Yauyos[161], sus
vecinos, y procurar de los traer[162] en su amistad y servicio sin
guerra, y cuando n, que, dndosela, se diesen maa de los vencer y
forzar que lo hiciesen. Respondieron todos que harian lo que mandaba con
gran voluntad. Fueron sealados capitanes de cada nacion, y sobre todos
fu por general Lloque Yupanqui, y con l, para consejo, Tupac
Yupanqui[163]; y avisndoles de lo que habian de hacer, salieron del
Cuzco y caminaron hasta la provincia de Andaguaylas,  donde fueron bien
recibidos por los Chancas, y sali con ellos un capitan Ancoallo con
copia de gente de aquella tierra, para servir en la guerra al Inca.

De Andaguaylas fueron  Vilcas,  donde estaban los aposentos y templos
del sol que Inca Yupanqui habia mandado hacer, y hablaron con todo amor
 los que entendian en aquellas obras. De Vilcas fueron por los pueblos
[de] Guamanga, Azngaro, Prcos, Picoy, cos[164] y otros, los cuales ya
habian dado la obediencia al Inca y proveian de bastimentos y de lo que
ms tenian en sus pueblos, y hacian el camino real que les era mandado,
grande  muy ancho.

Los del valle de Xauxa, sabida la venida de los enemigos, mostraron
temor y procuraron favor de sus parientes y amigos, y en el templo suyo
de Guarivilca hicieron grandes sacrificios al demonio que all
respondia. Vendoles los socorros, como ellos fuesen muchos, porque
dicen que habia ms de cuarenta mill hombres  donde agora no s si hay
doce mill, los capitanes del Inca llegaron hasta ponerse encima del
valle, y deseaban sin guerra ganar las gracias de los Guancas y que
quisiesen ir al Cuzco  reconocer al rey por Seor; y as, es pblico
que les enviaron mensajeros. Mas, no aprovechando nada, vinieron  las
manos y se di una gran batalla en que dicen que murieron muchos de una
parte y otra, mas que los del Cuzco quedaron por vencedores; y que
siendo de gran prudencia Lloque Yupanqui, no consinti hacer dao en el
valle, evitando el robo, mandando soltar los cativos; tanto, que los
Guancas, conocido el beneficio y con la clemencia que usaban tenindolos
vencidos, vinieron  hablar y prometieron de vivir dende en adelante por
la ordenanza de los reyes del Cuzco, y tributar con lo que hobiese en
su valle; y pasando sus pueblos por las laderas, los sembraron, sin lo
repartir, hasta que el rey Guayna Capac seal  cada parcialidad lo que
habia de tener; y se enviaron mensajeros.




_CAP. L.--De cmo salieron de Xauxa los capitanes del Inca y lo que les
sucedi, y cmo se sali de entre ellos Ancoallo._


Los naturales de Bonbon habian savido, segun estos cuentan, el desbarate
de Xauxa, y cmo habian sido los Guancas[165] vencidos, y sospechando
que los vencedores querian pasar adelante, acordaron de se apercibir,
porque no los tomasen descuidados; y poniendo sus mujeres  hijos con la
hacienda que pudieron en una laguna que est cerca dellos[166],
aguardaron  lo que sucediese. Los capitanes del Inca, como hobieron
asentado las cosas del valle de Xauxa, salieron y anduvieron hasta
Bonbon, y como se metieron en la laguna, no les pudieron hacer otro mal
que comerles los mantenimientos; y como esto vieron, pasaron adelante y
allegaron  lo de Tarama,  donde hallaron  los naturales puestos en
arma, y hobieron batalla en que fueron presos y muertos muchos de los
Taramentinos, y los del Cuzco quedaron por vencedores; y como les
dejasen en la voluntad del rey, [que] era que le sirviesen y tributasen
como hacian otras muchas provincias, y que serian bien tratados y
favorecidos, hicieron todo lo que les fu mandado, y envise al Cuzco
relacion de todo lo que se habia hecho en este pueblo de Tarama.

Cuentan los indios Chancas, que como los indios que salieron de su
provincia de Andaguaylas con el capitan Ancoallo hobiesen hecho grandes
hechos en estas guerras, envidiosos dellos y con rancor que tenian
contra el capitan Ancoallo de ms atrs, cuando el Cuzco fu cercado,
determinaron de los matar; y as, los mandaron llamar; y como fuesen
muchos juntos con su capitan, entendieron la intencion que tenian, y
puestos en arma, se defendieron [de los] del Cuzco, y aunque murieron
algunos, pudieron los otros, con el favor y esfuerzo de Ancoallo, de
(_as_) salir de all; el cual se quejaba  sus dioses de la maldad de
los orejones,  ingratitud, afirmando, que, por no los ver ms ni
seguir, se iria con los suyos en voluntario destierro; y echando delante
las mujeres, camin y atraves las provincias de los Chachapoyas y
Gunuco, y pasando por la montaa de los Andes, camin por aquellas
sierras hasta que llegaron, segun tambien dicen,  una laguna muy
grande, que yo creo debe ser lo que cuentan del Dorado,  donde hicieron
sus pueblos y se ha multiplicado mucha gente. Y cuentan los indios
grandes cosas de aquella tierra y del capitan Ancoallo.

Los capitanes del Inca, pasado lo que se ha escripto, dieron la vuelta
al valle de Xauxa, donde ya se habian allegado grandes presentes y
muchas mujeres para llevar al Cuzco, y lo mesmo hicieron los de Tarama.
La nueva de todo fu al Cuzco, y como fu sabido por el Inca, holgse
por el buen suceso de sus capitanes, aunque hizo muestras [de] haberle
pesado lo que habian hecho con Ancoallo. Mas era, segun se cree,
industria, porque algunos afirman que por su mandado lo hicieron sus
capitanes. Y como Tupac Uasco y los otros Chancas hobiesen ido  dar
guerra  la provincia del Collao y hobiesen habido victoria de algunos
pueblos, recelndose el Inca que, sabida la nueva de lo que habia pasado
con Ancoallo, se volverian contra l y le harian traicion, les envi
mensajeros para que luego viniesen para l,  mand, so pena de muerte,
que ninguno les avisase de lo pasado.

Los Chancas, como vieron el mandado del Inca, vinieron luego al Cuzco, y
como llegaron, el Inca les habl con gran disimulacion amorosamente,
encubriendo la maldad que se us con el capitan Ancoallo, y daba por sus
palabras muestras de habelle dello pesado. Los Chancas, como lo
entendieron, no dejaron de sentir el afrenta, mas, viendo cun poca
parte eran para satisfacerse, pasaron por ello, pidiendo licencia  Inca
Yupanqui para volver  su provincia; y sindoles concedido, se
partieron, dndole privilegio al seor principal para que se pudiese
sentar en el duho[167] engastonado en oro, y otras preminencias.

Y entendi el Inca en acrescentar el templo de Curicancha con grandes
riquezas, como ya est escripto. Y como el Cuzco tuviese por todas
partes muchas provincias, di algunas  este templo, y mand poner las
postas, y que hablasen una lengua todos los sditos suyos, y que fuesen
hechos los caminos reales, y los mitimaes; y otras cosas invent este
rey, de quien dicen que entendia mucho de las estrellas y que tenia
cuenta con el movimiento del sol; y as tom l por sobrenombre Inca
Yupanqui, que es nombre de cuenta y de mucho entender. Y como se hallase
tan poderoso, no embargante que en el Cuzco habia grandes edificios y
casas reales, mand hacer tres cercados de muralla excelentsima y dina
la obra de memoria, y tal paresce hoy dia, que ninguno la ver que no
alabe el edificio y conozca ser grande el ingenio de los maestros que la
inventaron. Cada cercado destos tiene ms de trescientos pasos: al uno
llaman Pucamarca, y al otro Htun Cancha, y al tercero Cassana[168]; y
es de piedra excelente y puesta tan por nivel, que no hay en cosa
desproporcion, y tan bien asentadas las piedras y tan pegadas, que no se
divisar la juntura dellas. Y estn tan fuertes y tan enteros los ms
destos edificios, que si no los deshacen, como han hecho otros muchos,
vivirn muchas edades.

Dentro destas cercas  murallas habia aposentos como los dems quellos
usaban, donde estaban cantidad de mamaconas y otras muchas mujeres y
mancebas de los reyes, y hilaban y tejian de la su tan fina ropa, y
habia muchas piezas de oro y de plata y vasijas destos metales. Muchas
destas piedras vi yo en algunas destas cercas, y me espant cmo, siendo
tan grandes, estaban tan primamente puestas.--Cuando hacian los bailes y
fiestas grandes en el Cuzco, era hecha mucha de su chicha por las
mujeres dichas y bebanla.--Y como de tantas partes acudiesen al Cuzco,
mand poner veedores para que no saliese sin su licencia ningun oro ni
plata de lo que entrase, y pusironse gobernadores por las mesmas partes
del reino, y  todos gobernaba con gran justicia y rden. Y porque en
este tiempo mand hacer la fortaleza del Cuzco, dir algo della, pues es
tan justo.




_CAP. LI.--De cmo fund la casa real del sol en un collado que por
encima del Cuzco est,  la parte del Norte, que los espaoles
comunmente llaman la Fortaleza, y de su admirable edificio y grandeza de
piedras que en l se ven._


La ciudad del Cuzco est edificada en valle, ladera y collados, como se
escribe en la primera parte desta historia[169], y de los mesmos
edificios salen unas formas de paredes anchas, en donde hacen sus
sementeras, y por comps salian unas de otras, que parescian cercas, de
manera que todo estaba destos andenes, que hacia ms fuerte la ciudad,
aunque por natura lo es su sitio; y as, lo escogieron los Seores della
entre tanta tierra. Y como ya se fuese haciendo poderoso el mando de los
reyes,  Inca Yupanqui tuviese los pensamientos tan grandes, no
embargante que tanto por l habia sido ilustrado y enriquecido el templo
del sol, llamado Curicancha,  hobiese hecho otros grandes edificios,
determin que se hiciese otra casa del sol que sobrepujase el edificio 
lo hecho hasta all, y que en ella se pusiesen todas las cosas que
pudiesen haber, as oro como plata, piedras ricas, ropa fina, armas de
todas las que ellos usaban, municion de guerra, alpargates, rodelas,
plumas, cueros de animales y los de aves, coca, sacas de lana, joyas de
mill gneros; en conclusion, habia todo aquello de que ellos podian
tener noticia. Y esta obra se comenz tan soberbia, que si hasta hoy
durara su monarqua, no estuviera acabada.

Mandse que viniesen de las provincias que sealaron veinte mill
hombres, y que los pueblos le enviasen bastimento necesario, y si alguno
adolesciese, entrando en su lugar otro, se volviese  su naturaleza,
aunque estos indios no residian siempre en la obra sino tiempo limitado,
y viniendo otros, salian ellos, por donde sentian poco el trabajo. Los
cuatro mill destos quebrantaban las piedras y sacaban las piedras; los
seis mill las andaban trayendo con grandes maromas de cueros y de
cabuya[170]; los otros estaban abriendo la zanja y abriendo los
cimientos, yendo algunos  cortar horcones y vigas para el
enmaderamiento. Y para estar  su placer, estas gentes hicieron su
alojamiento cada parcialidad por s, junto  donde se habia de hacer el
edificio.--Hoy dia parecen las ms de las paredes de las casas que
tuvieron.--Andaban veedores mirando como se hacian, y maestros grandes y
de mucho primor; y as, en un cerro que est  la parte del Norte de la
ciudad, en lo ms alto della, poco ms que un tiro de arcabuz, se
fabric esta fuerza que los naturales llamaron Casa del Sol, y los
nuestros nombran la Fortaleza.

Cavse en pea viva para el fundamento y armar el cimiento, el cual se
hizo tan fuerte, que durar mientras hobiere mundo. Tenia,  mi parecer,
de largo trescientos y treinta pasos, y de ancho doscientos. Tenia
muchas cercas tan fuertes, que no ay artillera que baste  romperlas.
La puerta principal era de ver cun primamente estaba y cun concertadas
las murallas para una no salir del comps de la otra; y en estas cercas
se ven piedras tan grandes y soberbias, que cansa el juicio considerar
cmo se pudieron traer y poner y quin bast  labrallas, pues entre
ellos se ven tan pocas herramientas. Algunas destas piedras son anchas
como doce pis y ms largas que veinte, y otras ms gruesas que un buey,
y todas asentadas tan delicadamente, que entre una y otra no podrn
meter un real.--Yo fu  ver este edificio dos veces: la una fu conmigo
Tomas Vzquez, conquistador, y la otra Hernando de Guzman, que se hall
en el cerco[171], y Juan de la Playa[172]; y creed los que esto
leyerdes, que no os cuento nada para lo que v. Y andndolo notando, v
junto  esta fortaleza una piedra que la med y tena doscientos y
setenta palmos de los mios de redondo, y tan alta, que parescia que
habia nacido all, y todos los indios dicen que se cans esta piedra en
aquel lugar, y que no la pudieron mover ms de all[173]; y cierto, si
en ella misma no se viese haber sido labrada, yo no creyera, aunque ms
me lo afirmaran, que fuerza de hombres bastara  la poner all, adonde
estar para testimonio de lo que fueron los inventores de obra tan
grande, pues los espaoles lo han ya desbaratado y parado tal, cual yo
no quisiera ver la culpa grande de los que han gobernado en lo haber
permitido, y que una cosa tan insigne se hobiese desbaratado y
derribado, sin mirar los tiempos y sucesos que pueden venir y que fuera
mejor tenerla en pi y con guarda[174].

Habia muchos aposentos en esta fuerza, uno encima de otros, pequeos, y
otros entre suelos, grandes; y hacanse dos cubos, el uno mayor que
otro, anchos y tan bien sacados, que no s cmo lo encarecer, segun
estn primos y las piedras tan bien puestas y labradas; y debajo de
tierra dicen que hay mayores edificios. Y cuentan otras cosas, que no
escribo, por no las tener por ciertas. Comenzse  hacer esta fuerza en
tiempo de Inca Yupanqui; labr mucho su hijo Tupac Inca y Guayna Capac y
Guascar, y aunque ahora es cosa de ver, lo era mucho ms sin
comparacion. Cuando los espaoles entraron en el Cuzco, sacaron los
indios de Quizquiz gran tesoro della, y los espaoles an hallaron[175]
alguno, y se cree que hay  la redonda della mayor nmero de lo uno y lo
otro. Lo que desta fortaleza y la de Guarco ha quedado seria justo
mandar conservar[176] para memoria de la grandeza desta tierra y aun
para tener en ellas tales dos fuerzas, pues  tan poca costa se las
hallan hechas. Y con tanto, volver  la materia.




_CAP. LII.--De cmo Inca Yupanqui sali del Cuzco hcia el Collao y lo
que le sucedi._


Como estos indios no tienen letras ni cuentan sus cosas sino por la
memoria que dellas queda de edad en edad y de sus cantares y quipos,
digo esto, porque en muchas cosas varan, diciendo unos uno y otros
otro, y no bastara juicio humano  escrebir lo escripto, sino tomara
destos dichos lo que ellos mismos decian ser ms cierto, para lo contar.
Esto apunto para los espaoles questn en el Per que presumen de saber
muchos secretos destos, que entiendan que supe yo y entend lo que ellos
piensan que saben y entienden y mucho ms, y que de todo convino
escribirse lo que vern, y que pas el trabajo en ello que ellos mismos
saben.

Y as, dicen los orejones, que estando las cosas de Inca Yupanqui en
este estado, determin de salir del Cuzco con mucha gente de guerra  lo
que llaman Collao y sus comarcas; y as, dejando su gobernador en la
ciudad, sali della y anduvo hasta ser llegado al gran pueblo de
Ayavire, adonde dicen que, no queriendo venir los naturales dl en
conformidad, tuvo cautela como, tomndolos descuidados, mat  todos sus
vecinos, hombres y mujeres, haciendo lo mesmo de los de Copacopa[177]; y
la destruicion de Ayavire fu tanto, que todos los ms perecieron, que
no quedaron sino algunos que despues quedaban asombrados de ver tan
grande maldad y como locos furiosos por las sementeras, llamando  los
mayores suyos con grandes aullidos y palabras temerosas[178]. Y como ya
el Inca hobiese caido en la invencion tan galana y provechosa de poner
los mitimaes, como viese las lindas vegas y campaas de Ayavire y el rio
tan hermoso que por junto  l pasa[179], mand que viniesen de las
comarcas la gente que bastase con sus mujeres  poblarlo; y as fu
hecho, y se hicieron para l grandes aposentos y templo del sol, y
muchos depsitos y casa de fundicion; de manera que, poblado de
mitimaes, Ayavire qued ms principal que ntes, y los indios que han
quedado de las guerras y crueldad de los espaoles, son todos mitimaes
advenedizos y no naturales, por lo que se ha escripto.

Sin esto cuentan ms, que habiendo ido por su mando ciertos capitanes
con gente bastante  dar guerra  los de Andesuyo, que son los pueblos y
comarcas questan en la montaa, toparon unas culebras tan grandes como
maderos gruesos, las cuales mataban todos los que podian, tanto, que sin
ver otros enemigos, hicieron ellas la guerra de tal arte, que vinieron
pocos de los muchos que entraron; y que recebi enojo grande el Inca con
saber tal nueva; y estando con su congoja, una hechicera le dijo que
ella iria y pararia bobas y mansas las culebras susodichas, que mal 
ninguno no hiciesen aunque en ellas mesmas se sentasen. Agradeciendo la
obra, si conformaba con el dicho, le mand lo pusiese en ejecucion, y lo
hizo, al creer dellos y no al mio, porque parece burla; y encantadas las
culebras, dieron en los enemigos, y subjetaron muchos por guerra y otros
por ruego y buenas palabras que con ellos tuvieron.

El Inca sali de Ayavire, dicen que por el camino que llaman Omasuyo, el
cual para su persona real fu hecho ancho y como lo vemos; y camin por
los pueblos de Oruro[180], Asillo, Azngaro, en donde tuvo algunos
recuentros con los naturales; mas, tales palabras les dijo, que con
ellas y con dones que les di, los atrajo  su amistad y servicio, y
dende en adelante usaron de la pulica que usaban los dems que tenian
amistad y alianza con los Incas, y hicieron sus pueblos concertados en
lo llano de las vegas.

Pasando adelante Inca Yupanqui, cuentan que visito los ms pueblos que
confinan con la gran laguna de Titicaca, que con su buena maa los trajo
todos  su servicio, ponindose en cada pueblo del traje que usaban los
naturales, cosa de gran placer para ellos y con que ms se holgaban.
Entr en la gran laguna de Titicaca y mir las islas que en ella se
hacen, mandando hacer en la mayor de ellas templo del sol y palacios
para l y sus descendientes; y puesta en su Seoro, y todo lo dems de
la gran comarca del Collao, se volvi  la ciudad del Cuzco con grande
triunfo;  donde mand, luego que en ella entr, hacer grandes fiestas 
su usanza, y vinieron de las ms provincias  le hacer reverencia con
grandes presentes; y los gobernadores y delegados suyos tenian gran
cuidado de cumplir en todo su mandado.




_CAP. LIII.--De cmo Inca Yupanqui sali del Cuzco, y lo que hizo._


Volaba la fama de Inca Yupanqui en tanta manera por la tierra, que en
todas partes se trataba de sus grandes hechos. Muchos, sin ver bandera
ni capitan suyo, le vinieron  conocer, ofrecindosele por vasallos,
afirmando con sus dichos que del cielo habian caido sus pasados, pues
sabian vivir con tanto concierto y honra. Inca Yupanqui, sin perder su
gravedad, les respondi mansamente que no queria hacer agravio  nacion
ninguna, sino viniesen  le dar la obediencia, pues el sol lo queria y
mandaba. Y como hobiese tornado  hacer llamamiento de gente, sali con
toda ella  lo que llaman Condesuyo y sujet  los Yanaguaras y  los
Chumbivilcas, y con algunas provincias desta comarca de Condesuyo tuvo
recias batallas; mas, aunque le dieron mucha guerra, su esfuerzo y saber
fu tanto, que con dao y muerte de muchos le dieron la obediencia,
tomndolo por Seor, como lo hacian los dems; y dejando puesta en rden
la tierra, y hechos caciques  los naturales, y mandndoles que no
hiciesen agravio ni dao  estos sbditos, se volvi al Cuzco, poniendo
primero gobernadores en las partes principales, para que impusiesen 
los naturales la rden que habian de tener, as para su vivienda, como
para le servir y para hacer sus pueblos juntos, y tener en todo gran
concierto, sin que ninguno fuese agraviado, aunque fuese de los ms
pobres.

Pasado esto, cuentan ms, que repos pocos dias en el Cuzco, porque
quiso ir en persona  los Andes,  donde habia enviado sus adalides y
escuchas para que mirasen la tierra y le avisasen del arte que estaban
los moradores della; y como por su mandado estuviese todo el reino lleno
de depsitos con mantenimientos, mand que proveyesen el camino qul
habia de llevar,  fu hecho as; y con los capitanes y gente de guerra
sali del Cuzco,  donde dej su gobernador para la administracion de la
justicia, y atravesando las montaas y sierras nevadas, supo de sus
corredores lo de adelante, y de la grande espesura de las montaas, y
aunque hallaban de las culebras tan grandes que se crian en estas
espesuras, no hacian dao ninguno, y espantbanse de ver cuan fieras y
monstruosas eran.

Como los naturales de aquellas comarcas supieron la entrada en su tierra
del Inca, como ya muchos dellos por mano de sus capitanes habian sido
puestos en su servicio, le vinieron  hacer la mocha, trayndole
presentes de muchas plumas de aves y coca y de lo ms que tenian en su
tierra, y  todos lo agradecia mucho. Los dems indios que habitaban en
aquellas montaas, los que quisieron serle vasallos, environle
mensajeros, los que no, desampararon sus pueblos y metironse con sus
mujeres en la espesura de la montaa.

Inca Yupanqui tuvo gran noticia que, pasadas algunas jornadas,  la
parte de Levante, habia gran tierra y muy poblada. Con esta nueva,
codicioso de descubrirlo, pas adelante; mas, siendo avisado como en el
Cuzco habia sucedido cierto alboroto, y habiendo allegado  un pueblo
que llaman Marcapata, revolvi con priesa grande al Cuzco, donde estuvo
algunos dias.

Pasados estos, dicen los indios, que como la provincia de Collao sea tan
grande y en ella hubiese en aquellos tiempos nmero grande de gente y
seoros de los naturales muy poderosos, como supieron que Inca
Yupanqui habia entrado en la montaa de los Andes, creyendo que por
all seria muerto  que vendria desbaratado, concertronse todos  una,
desde Vilcanota para adelante,  una parte y  otra, con muy gran
secreto, de se rebelar y no estar debajo del seoro de los Incas,
diciendo que era poquedad grande de todos ellos, habiendo sido libres
sus padres y no dejndolos en cautiverio, sujetarse tantas tierras y tan
grandes  un Seor solo. Y como todos aborreciesen el mando que sobre
ellos el Inca tenia, sin les haber l hecho molestia ni mal tratamiento,
ni hecho tiranas, ni demasas, como sus goberdadores y delegados no lo
pudieron entender, juntos en Atuncollao y en Chucuito, donde se hallaron
Cari, y Zapana, y Humalla, y el Seor de Azngaro, y otros muchos,
hicieron su juramento, conforme  su ceguedad, de llevar adelante su
intencion y determinacion; y para ms firmeza, bebieron con un vaso[181]
todos ellos juntos, y mandaron que se pusiese en un templo entre las
cosas sagradas, para que fuese testigo de lo que se ha dicho; y luego
mataron  los gobernadores y delegados que estaban en la provincia, y 
muchos orejones que estaban entre ellos; y por todo el reino se divulg
la rebelion del Collao, y de la muerte que habian dado  los orejones; y
con esta nueva intentaron novedades en algunas partes del reino, y en
muchos lugares se levantaron; lo cual estorb la rden que se tenia de
los mitimaes y estar avisados los gobernadores, y sobre todo, el gran
valor de Tupac Inca Yupanqui, que rein desde este tiempo, como dir.




_CAP. LIV.--De cmo hallndose muy viejo Inca Yupanqui, dej la
gobernacion del reino  Tupac Inca, su hijo._


No mostr en pblico sentimiento Inca Yupanqui en saber la nueva del
alzamiento del Collao, ntes, con nimo grande, mand hacer llamamiento
de gente, para en persona ir  los castigar, enviando sus mensajeros 
los Canas y Canches, para que estuviesen firmes en su amistad, sin los
ensoberbecer la mudanza del Collao; y queriendo ponerse  punto para
salir del Cuzco, como ya fuese muy viejo y estuviese cansado de las
guerras que habia hecho y caminos que habia andado, sintise tan pesado
y quebrantado, que sintindose poco bastante para ello, ni tampoco para
entender en la gobernacion de tan gran reino, mand llamar al Gran
Sacerdote y  los orejones y ms principales de la ciudad, y les dijo,
que ya l estaba tan viejo, que era ms para estarse junto  la lumbre,
que no para seguir los reales, y pues as lo conoscian y entendian decia
en todo verdad, que tomasen por Inca  Tupac Inca Yupanqui, su hijo,
mancebo tan esforzado como ellos habian visto en las guerras que habia
hecho, y que le entregaria la borla, para que por todos fuese obedecido
por Seor y estimado por tal; y qul se daria maa como los del Collao
fuesen castigados por su alzamiento y muertes que habian hecho  los
orejones y delegados que entre ellos quedaron. Respondieron  estas
palabras, los que por l fueron llamados, que fuese hecho como lo
ordenase, y en todo mandase lo qul fuese servido, porque en todo le
obedecerian como siempre habian hecho. [En] el Collao y en las
provincias de los Canches y Canas le hicieron grandes recebimientos con
presentes ricos, y le habian hecho, en lo que llaman Cacha, unos
palacios al modo de como ellos labran, bien vistosos.

Los Collas, como supieron que Tupac Inca venia contra ellos tan
poderoso, buscaron favores de sus vecinos, y juntronse los ms dellos
con determinacion de le aguardar en el campo  le dar batalla. Cuentan
que tuvo de todo esto aviso Tupac Inca, y como l era tan clemente,
aunque conoscia la ventaja que tenia  los enemigos, les envi de las
Canas, vecinos suyos, mensajeros que les avisasen cmo su deseo no era
de con llos tener enemistad ni castigallos conforme  lo mal que lo
hicieron, cuando sin culpa ninguna mataron  los gobernadores y
delegados de su padre, si quisiesen dejar las armas y dar la obediencia,
pues para ser bien gobernados y regidos[182], convenia reconocer Seor y
que fuese uno y no muchos.

Con esta embajada envi un orejon con algunos presentes para los
principales de los Collas, mas no prest nada ni quisieron su
confederacion, ntes, la junta questaba hecha, teniendo por capitanes
los seores de los pueblos, se venieron acercando  donde estaba Tupac
Inca; y cuentan todos, que en el pueblo llamado Pucara, se pusieron en
un fuerte que all hicieron, y como lleg el Inca, tuvieron su guerra
con la grita que suelen, y al fin se di batalla entre unos y otros, en
la cual murieron muchos de entrambas partes, y los Collas fueron
vencidos, y presos muchos, as hombres como mujeres; y furanlo ms, si
diera lugar  que el alcance se siguiera, el Inca, ms esforzado[183]; y
 Cari, seor de Chucuito, habl speramente, dicindole, cmo habia
respondido  la paz que puso su abuelo Viracocha Inga?, y que no le
queria matar, mas que lo enviaria al Cuzco,  donde seria castigado; y
as  este como  otros de los presos mand llevar al Cuzco con guardas;
y en seal de la vitoria que hobo de los Collas, en el lugar susodicho,
mand hacer grandes bultos de piedra, y romper, por memoria, de un
pedazo de una sierra, y hacer otras cosas que hoy dia, quien fuere por
aquel lugar, ver y notar, como hice yo, que par dos dias, para lo ver
y entender de raz[184].




_CAP. LV.--De cmo los Collas pidieron paz, y de cmo el Inca se la
otorg y se volvi al Cuzco._


Los Collas que escaparon de la batalla, dicen, que, muy espantados del
acaecimiento, se dieron mucha prisa  huir, creyendo que los del Cuzco
les iban  las espaldas, y as, andaban, con este miedo, volviendo de
cuando en cuando los rostros  ver lo que ellos no vieron, por lo haber
estorbado el Inca. Pasado el Desaguadero, se juntaron todos los
principales y tomando su consejo unos con otros, determinaron de enviar
 pedir paz al Inca, conque si los recebia en su servicio, pagarian los
tributos que debian desde que se alzaron, y que para siempre serian
leales. A tratar esto fueron los ms avisados dellos, y hallaron  Tupac
Inca que venia caminando para ellos, y oy la embajada con buen
semblante, y respondi con palabras de vencedor piadoso, que le pesaba
de lo que habia hecho por causa dellos, y que seguramente podian venir 
Chucuito,  donde se asentaria con ellos la paz de tal manera, que fuese
provechosa para ellos. Y como lo oyeron, pusironlo por obra.

Mand proveer de muchos bastimentos, y el Seor Humalla fu  los
rescebir, y el Inca le habl bien, as  l como  los dems seores y
capitanes; y ntes que se tratase la paz, cuentan que se hicieron
grandes bailes y borracheras, y que, acabados, estando todos juntos, les
dijo que no queria que se pusiesen en necesidad en le pagar los tributos
que le eran debidos, pues eran suma grande; mas, que pues sin razon ni
causa se habian levantado, qul habia de poner guarniciones ordinarias
con gente de guerra, [y] que proveyesen de bastimentos y mujeres  los
soldados. Dijieron que lo harian, y luego mand que de otras tierras
viniesen mitimaes para ello, con la rden que est dicha; y asimismo
entresac mucha gente del Collao, poniendo la de unos pueblos en otros,
y entre ellos quedaron gobernadores y delegados para coger los tributos.
Esto hecho, dijo que habian de pasar por una ley que queria hacer para
que siempre se supiese lo que por ellos habia sido hecho, y era que no
pudiesen entrar jams en el Cuzco ms de tantos mill hombres de toda su
provincia y mujeres, so pena de muerte si ms osasen entrar de los
dichos. Desto recibieron pena, mas concedironlo como lo dems; y es
cierto que si habia Collas en el Cuzco, no osaban entrar otros, si el
nmero estaba cumplido, hasta que salian, y si lo querian hacer, no
podian, porque los portazgueros y cogedores de tributos y guardas que
habia para mirar lo que entraba y salia de la ciudad, no lo permitian ni
consentian, y entre ellos no se usaba cohecho para poder hacer su
voluntad, ni tampoco jams se les decia  sus reyes mentira en cosa
ninguna, ni descubrieron su secreto; cosa de alabanza grande.

Asentada la provincia de Collao y puesta en rden, y hablndoles lo que
habian de hacer los seores della, el Inca di su vuelta al Cuzco,
enviando primero sus mensajeros  lo de Condesuyo y  los Andes, y que
particularmente le avisasen lo que pasaba, y si sus gobernadores hacian
algunos agravios, y si los naturales andaban en algunos alborotos; y
acompaado de mucha gente y principales, volvi al Cuzco, donde fu
recebido con mucha honra, y se hicieron grandes sacrificios en el templo
del sol, y [por] los que entendian en la labor del gran edificio de la
Casa Fuerte que habia mandado edificar Inca Yupanqui; y la Coya, su
mujer y hermana, llamada Mama Ocllo, hizo por s grandes fiestas y
bailes. Y como Tupac Inca tuviese voluntad de salir por el camino de
Chinchasuyo  sojuzgar las provincias que estn ms adelante de Tarama y
Bonbon, mand hacer gran llamamiento de gente por todas las provincias.




_CAP. LVI.--De cmo Tupac Inca Yupanqui sali del Cuzco, y cmo sojuzg
toda la tierra que hay hasta el Quito, y de sus grandes hechos._


Esta conquista de Quito que hizo Tupac Yupanqui, bien pudiera yo ser ms
largo; pero tengo tanto que escribir en otras cosas, que no puedo
ocuparme en tanto, ni quiero contar sino sumariamente lo que hizo,
pues, para entenderlo, bastar lo divulgado por la tierra. La salida que
el rey queria hacer de la ciudad del Cuzco, sin saber  qu parte ni
dnde habia de ser la guerra;--porque esto no se decia sino  los
consejeros,--juntronse ms de doscientos mill hombres, con tan gran
bagaje y repuesto, que henchian los campos; y por las postas fu mandado
 los gobernadores de las provincias que de todas las comarcas se
trujesen los bastimentos y municiones y armas al camino real de
Chinchasuyo, el cual se iba haciendo no desviado del que su padre mand
hacer, ni tan llegado que pudiesen hacerlo todo uno. Este camino fu
grande y soberbio, hecho por la rden y industria que se ha escripto, y
por todas partes habia proveimiento para toda la multitud de gente que
iba en sus reales, sin que nada faltase, y con la haber, ninguno de los
suyos era osado de coger tan solamente una mazorca de maz del campo, y
si la cogia, no le costaba mnos que la vida. Los naturales llevaban las
cargas y hacian los otros servicios personales, mas, creed que cierto se
tiene, que no las llevaban ms de hasta el lugar limitado; y como lo
hacian con voluntad y les guardaban tanta verdad y justicia, no sentian
el trabajo.

Dejando en el Cuzco gente de guarnicion con los mitimaes y gobernador
escogido entre los ms fieles amigos suyos, sali dl llevando por su
capitan general y consejero mayor  Capac Yupanqui, su tio, no el que
di la guerra  los de Xauxa, porque ste dicen que se ahorc por cierto
enojo; y como sali del Cuzco, anduvo hasta llegar  Vilcas, adonde
estuvo algunos dias holgndose de ver el templo y aposentos que all se
habian hecho, y mand que siempre estuviesen plateros labrando vasos y
otras piezas y joyas para el templo y para su casa real de Vilcas.

Fu  Xauxa,  donde los Guancas le hicieron solene recebimiento, y
envi por todas partes mensajeros hacindoles saber cmo l queria ganar
el amistad de todos ellos, sin les hacer enojo ni darles guerra, por
tanto, que pues oian que los Incas del Cuzco no hacian tiranas ni
demasas  los que tenian por confederados y vasallos, y que, en pago
del trabajo y homenaje que les daban, recebian dellos mucho bien, que le
enviasen sus mensajeros para asentar la paz con l. En Bonbon spose la
grand potencia con que el Inca venia, y como tuviesen entendido grandes
cosas de su clemencia, le fueron  hacer reverencia; y los de Yauyo
hicieron lo mismo, y los de Apurima y otros muchos,  los cuales recibi
muy bien, dndoles  unos mujeres, y  otros coca, y  otros mantas y
camisetas, y ponindose del traje que tenia la provincia donde l
estaba, que fu por donde ellos recibian ms contento.

Entre las provincias que hay entre Xauxa y Caxamalca, cuentan que tuvo
algunas guerras y pendencias y mand hacer grandes albarradas y fuertes
para defenderse de los naturales, y que con su buena maa, sin mucho
derramamiento de sangre, los sojuzg, y lo mesmo lo de Caxamalca; y por
todas partes dejaba gobernadores y delegados y postas puestas, para
tener aviso y no salir de ninguna provincia grande sin primero mandar
hacer aposentos y templo del sol y poner mitimaes. Cuentan, sin esto,
que entr por lo de Gunuco y que mand hacer el palacio tan primo que
hoy vemos hecho; que yendo  los Chachapoyas, le dieron tanta guerra,
que aina de todo punto los desbarataran; mas, tales palabras les pudo
decir, que ellos mesmos se le ofrecieron. En Caxamalca dej de la gente
del Cuzco mucha, para que impusiesen  los naturales en cmo se habian
de vestir y el tributo que le habian de dar, y sobre todo, cmo habian
de adorar y reverenciar por dios al sol.

Por todas las ms de las partes le llamaban padre, y tenia gran cuidado
en mandar que ninguno hiciere dao en las tierras por donde pasaba, ni
fuerzas  ningund hombre ni mujer; al que lo hacia, luego por su mandado
lo daban pena de muerte. Procuraba con los que sojuzgaba, que hiciesen
sus pueblos juntos y ordenados y que no se diesen guerra unos  otros,
ni se comiesen, ni cometiesen otros pecados reprobados en ley natural.

Por los Bracamoros entr y volvi huyendo, porque es mala tierra aquella
de montaa; en los Paltas y en Guancabamba, Caxas y Ayavaca y sus
comarcas, tuvo gran trabajo en sojuzgar aquellas naciones, porque son
belicosas y rebustas, y tuvo guerra con ellos ms de cinco lunas; mas,
al fin, ellos pidieron la paz, y se les di con las condiciones que 
los dems; y la paz se asentaba hoy y maana estaba la provincia llena
de mitimaes y con gobernadores, sin quitar el seoro  los naturales;
y se hacian depsitos y ponian en ellos mantenimientos y lo que ms se
mandaba poner; y se hacia el real camino con las postas que habia de
haber en todo l.

De estas tierras anduvo Tupac Inca Yupanqui hasta ser llegado  los
Caares, con quien tambien tuvo sus porfas y pendencias, y siendo
dellos lo que de los otros, quedaron por sus vasallos, y mand que
fuesen dellos mesmos al Cuzco,  estar en la misma ciudad, ms de quince
mill hombres con sus mujeres y el seor principal dellos, para los tener
por rehenes, y fu hecho como se mand. Algunos quieren decir questa
pasada de los Caares al Cuzco fu en tiempo de Guayna Capac. Y en lo de
_Tomebamba_ mand hacer grandes edificios y muy lustrosos. En la primera
parte trat como estaban estos aposentos y lo mucho que fueron[185].
Deste lugar envi diversas embajadas  muchas tierras de aquellas
comarcas, para que le quisiesen venir  ver, y muchos, sin guerra, se
ofrecieron  su servicio, y los que no, enviando capitanes y gente, les
hacian hacer por fuerza lo que otros hacian de su voluntad.

Puesta en rden la tierra de los Caares, fuse para Tiquizambi,
Cayambi, los Puruaes[186] y otras muchas partes,  donde cuentan del
tantas cosas que hizo, ques de no creer, y el saber que tuvo para
hacerse monarca de tan grandes reinos. En La Tacunga tuvo recia guerra
con los naturales, y asent paz con ellos despues que se vieron
quebrantados, y mand hacer tantos y tan insines edificios por estas
partes, que excedian en perfeccion  los ms del Cuzco. Y en La Tacunga
quiso estar algunos dias, para que sus gente descansasen; y vinales
casi cada dia mensajero del Cuzco del estado en que estaba lo de all, y
de otras partes siempre venian correos con avisos y cosas grandes que se
ordenaban en el regimiento de las tierras por sus gobernadores. Y vino
nueva de cierto alboroto que habia en el Cuzco entre los mesmos
orejones, y caus alguna alteracion, recelndose de novedades; mas,
seguido, vino otra nueva cmo estaba llano y asentado y se habian hecho
por el gobernador de la ciudad castigos grandes en los que habian
causado el alboroto.

De La Tacunga anduvo hasta llegar  lo que decimos Quito, donde est
fundada la ciudad de Sant Francisco del Quito, y parecindole bien
aquella tierra, y que era tan buena como el Cuzco, hizo all fundacion
de la poblacion que hobo,  quien llam Quito, y poblla de mitimaes, y
hizo hacer grandes cavas y edificios y depsitos, diciendo: "El Cuzco ha
de ser por una parte cabeza y amparo de mi gran reino; por otra ha de
ser el Quito."--Di poder grande al gobernador de Quito; por toda la
comarca del Quito puso gobernadores suyos y delegados; mand que en
Caranqui hobiese guarnicion de gente ordinaria para paz y guerra, y de
otras tierras puso gente en stas, y destas mand sacar para llevar en
las otras. En todas partes adoraban el sol y tomaban las costumbres de
los Incas, tanto, que parecia que habian nacido todos en el Cuzco; y
queranle y ambanle tanto, que le llamaban Padre de todos, buen Seor,
justo y justiciero.--En la provincia de los Caares, afirman que naci
Guayna Capac, su hijo, y que se hicieron grandes fiestas. Todos los
naturales de las provincias que habia seoreado el gran Tupac Inca con
su buena industria que les di, ordenaron sus pueblos en partes
dispuestas, y hacian en los caminos reales aposentos; entendian en
aprender la lengua general del Cuzco, y en saber las leyes que habian de
guardar. Los edificios, hacanlos maestros que venian del Cuzco y
emponian  los otros en ello; y as se hacian las dems cosas que por el
rey eran mandadas.




_CAP. LVII.--Cmo el rey Tupac Inca envi  saber desde Quito cmo se
cumplia su mandamiento, y cmo, dejando en rden aquella comarca, sali
para ir por los valles de los Yuncas._


Como Tupac Inca Yupanqui hobiese seoreado la tierra hasta el Quito,
segund se ha dicho, estando l en la mesma poblacion del Quito
entendiendo que se cumpliesen y ordenasen las cosas por l mandadas, de
donde mand,  los que entre los suyos tenia por ms cuerdos, que en
hamacas fuesen llevados por los naturales, y unos por una parte y otros
por otra, mirasen y entendiesen en la rden questaban las nuevas
provincias que se hacian, y que tomasen cuenta  los gobernadores y
cogedores de tributos y que mirasen cmo se habian con los naturales. A
las provincias que llamamos de Puerto Viejo, envi sus orejones 
algunas dellas para que les hablasen y quisiesen tener su confederacion,
como los dems hacian, y que los impusiesen en cmo habian de sembrar, y
servir, y vestir, y reverenciar al sol, y hacelles entender su buena
rden de vivir y pulicia. Cuentan questos fueron muertos en pago del
bien que iban  hacer, y que Tupac Inca invi ciertos capitanes con
gente  castigarlos; mas, como lo supiesen, se juntaron tantos de los
brbaros, que mataron y vencieron  los que fueron, de que mostr
sentimiento el Inca; mas, por tener negocios grandes entre las manos, y
convenir en persona volver al Cuzco, no fu l propio  dalles castigo
por lo que habian hecho.

En Quito tuvo nueva cun bien se hacia lo que por l habia sido mandado
y cunto cuidado tenian los delegados suyos de imponer aquellas gentes
en su servicio, y cun bien los trataban, y ellos cmo estaban alegres y
hacian lo que les era mandado; y de muchos seores de la tierra le
venian cada dia embajadores y le traian grandes presentes, y su crte
estaba llena de principales, y sus palacios de vasijas y vasos de oro y
plata y otras grandes riquezas.--Por la maana comia, y desde medio dia
hasta ser algo tarde, oia en pblico, acompaado de su guarda,  quien
le queria hablar. Luego gastaba el tiempo en beber hasta ser noche, que
tornaba  cenar con lumbre de lea, porque ellos no usaron sebo ni cera,
aunque tenian harto de lo uno y de lo otro.

En Quito dej por su capitan general y mayordomo mayor  un orejon
anciano, quien todos cuentan que era muy entendido y esforzado y de
gentil presencia,  quien llamaban Chalco Mayta, y le di licencia para
que pudiese andar en andas y servirse con oro, y otras libertades que l
tuvo en mucho. Mandle, sobre todas cosas, que cada luna le hiciese
mensajero que le llevase aviso particularmente de todas las cosas que
pasasen, y del estado de la tierra, y de la fertilidad della, y del
crecimiento de los ganados, con ms lo que ordinariamente todos
avisaban, que era, los pobres que habia, los que eran muertos en un ao
y los que nacian, y lo que se ha escripto en lo de atrs que sin esto
sabian los reyes en el mesmo Cuzco; y con haber tan grande camino desde
Quito al Cuzco, que es ms que ir de Sevilla  Roma, con mucho, era tan
usado el camino como lo es de Sevilla  Triana, que no lo puedo ms
encarecer.

Dias habia que el grand Tupac Inca tenia aviso de la fertilidad de Los
Llanos y de los hermosos valles que en ellos habia, y cunto se
estimaban los seores dellos, y determin de les enviar mensajeros con
dones y presentes para los principales, rogndoles que le tuviesen por
amigo y compaero, por qul queria ser igual suyo en el traje cuando
pasase por los valles, y no dales guerra si ellos quisiesen paz, y que
daria  ellos de sus mujeres y ropas, y l tomarla de las suyas, y otras
cosas destas. Y por toda la costa habia volado ya la nueva de lo mucho
que habia seoreado Tupac Inca Yupanqui, y cmo no era cruel ni
sanguinario ni hacia dao sino  los cavilosos y que querian oponerse
contra l;  loaban la costumbre y religion de los del Cuzco, tenian los
orejones por hombres sanctos, creyendo que los Incas eran hijos del sol,
 que en ellos habia alguna deidad. Y considerando estas cosas y otras,
determinaron muchos, sin haber visto sus banderas, de tomar con l
amistad, y asi se lo enviaron  decir con sus propios embajadores, con
los cuales enviaron muchos presentes al mesmo rey, y le rogaban quisiese
venir por sus valles  ser dellos servido y  holgarse de ver sus
frescuras; y alabando el Inca tal voluntad, hablando de nuevo al
gobernador de Quito lo que habia de hacer, sali de aquella ciudad para
seorear los Yuncas.




_CAP. LVIII.--De cmo Tupac Inca Yupanqui anduvo por Los Llanos, y cmo
todos los ms de los Yuncas vinieron  su seoro._


Como el rey Tupac Inca determinase de ir  los valles de Los Llanos,
para atraer  su servicio y obediencia los moradores dellos, abaj  lo
de Tmbez y fu honradamente rescibido por los naturales,  quienes
Tupac Inca mostr mucho amor, y luego se puso del traje quellos usaban
para ms contentarles, y alab  los principales el querer sin guerra
tomarle por Seor, y prometi de los tener y estimar como  hijos
propios suyos. Ellos, contentos con oir sus buenas palabras y manera con
que les trataba, dieron la obediencia con honestas condiciones, y
permitieron quedar entre ellos gobernadores y hacer edificios; puesto
que, sin esto que algunos indios afirman, tenian otros que Tupac Inca
pas de largo sin dejar hecho asiento en aquella tierra, hasta que
Guayna Capac rein; mas, si hemos de mirar estos dichos de los indios,
nunca concluiremos nada.

Saliendo de aquel valle, camin el rey Inca por lo ms de la costa,
yendo haciendo el camino real tan grande y hermoso como hoy parece lo
que dl ha quedado; y por todas partes era servido y salian con
presentes  le servir; aunque, en algunos lugares, afirman que le dieron
guerra; pero, no fu parte para quedar sin ser vasallos suyos. En estos
valles se estaba algunos dias bebiendo y dndose  placeres, holgndose
de ver sus frescuras. Hicieron por su mandado grandes edificios de casas
y templos. En el valle de Chimo dicen que tuvo recia guerra con el Seor
de aquel valle, y que teniendo su batalla, estuvo en poco quedar el Inca
desbaratado de todo punto; mas, prevaleciendo los suyos, ganaron el
campo y vencieron  los enemigos,  los cuales Tupac Inca, con su
clemencia, perdon, mandndoles,  los que vivos quedaron, en sembrar
sus tierras entendiesen, y no tomasen otra vez las armas para l ni para
otros. Qued en Chimo su delegado; y lo ms destos valles iban con los
tributos  Caxamalca; y porque son hbiles para labrar metales, muchos
dellos fueron llevados al Cuzco y  las cabeceras de las provincias,
donde labraban plata y oro en joyas, vasijas y vasos, y lo que ms
mandado les era. De Chimo pas adelante el Inca, y en Parmunquilla[187]
mand hacer una fortaleza, que hoy vemos, aunque muy gastada y
desbaratada.

Estos Yuncas son muy regalados, y los seores, viciosos y amigos de
regocijos; andaban  hombros de sus vasallos; tenian muchas mujeres,
eran ricos de oro y plata y piedras y ropa y ganados. En aquellos
tiempos, servanse con pompa; delante dellos iban truhanes y decidores;
en sus casas tenian porteros; usaban de muchas religiones. Dellos, de
voluntad se ofrecieron al Inca, y otros, se pusieron en armas contra l;
mas, al fin, l qued por soberano Seor dellos todos y monarca. No les
quit sus libertades ni costumbres viejas, conque usasen de las suyas,
que de fuerza  de grado se habian de guardar. Quedaron indios diestros
que les impusieran en lo que el rey queria que supiesen, y en aprender
la lengua general tuvieran cuidado grande. Pusironse mitimaes, y por
los caminos, postas; cada valle tributaba moderadamente lo que dar de
tributo podia que en su tierra, sin lo ir  buscar  la agena, hobiese;
 ellos guardbase la justicia, mas cumplian lo que prometian; cuando
n, el dao era suyo y el Inca cobraba enteramente sus rentas. Seoro
no se tir  seor natural ninguno, pero sacronse de los hombres de los
valles muchos, ponindose de los unos en los otros, y para llevar 
otras partes para los oficios que dicho se han.

Dise el Inca  andar por los dems valles con el mejor rden que podia,
sin consentir que dao ninguno fuese hecho en los pueblos ni en los
campos de las tierras por do pasaban; y los naturales tenian mucho
bastimento en los depsitos y aposentos que por los caminos estaban
hechos. Y con esta rden, el Inca anduvo hasta que lleg al valle de
Pachacama, donde estaba el templo tan antiguo y devoto de los Yuncas,
muy deseado de ver por l; y como lleg  aquel valle, afirman que
solamente quisiera que hubiera el templo del sol, ms como aquel era tan
honrado y tenido por los naturales, no se atrevi, y contentse con que
se hiciese casa del sol grande y con mamaconas y sacerdotes, para que
hiciesen sacrificios conforme  su religion. Muchos indios dicen que el
mesmo Inca habl con el demonio que estaba en el dolo de Pachacama, y
que le oy como era el hacedor del mundo, y otros desatinos que no pongo
por no convenir; y que el Inca le suplic le avisase con qu servicio
seria ms honrado y alegre, y que respondi que le sacrificasen mucha
sangre humana y de ovejas.

Pasado lo sobredicho, cuentan que fueron hechos grandes sacrificios en
Pachacama por Tupac Inca Yupanqui, y grandes fiestas; las cuales
pasadas, di la vuelta al Cuzco por un camino que se le hizo, que va 
salir al valle de Xauxa, que atraviesa por la nevada sierra de
Pariacaca, que no es poco de ver y notar su grandeza, y cun grandes
escaleras tiene, y hoy dia se ven por entre aquellas nieves, para la
poder pasar. Y visitando las provincias de la serrana, y proveyendo y
ordenando lo que ms convenia para la buena gobernacion, alleg al
Cuzco,  donde fu recebido con grandes fiestas y bailes, y se hicieron
en el templo grandes sacrificios por sus victorias.




_CAP. LIX.--Cmo Tupac Inca torn  salir del Cuzco, y de la recia
guerra que tuvo con los del Guarco, y cmo despues de los haber vencido,
di la vuelta al Cuzco._


La provincia de Chincha fu en lo pasado gran cosa en este reino del
Per, y muy poblada de gente, tanto, que ntes deste tiempo habian con
sus capitanes salido y allegado al Collao, donde, con grandes despojos
que hobieron, dieron la vuelta  su provincia, donde estuvieron y fueron
siempre estimados de los comarcanos, y temidos. El Inca padre de Tupac
Inca, se dice que envi desde los Soras un capitan con gente de guerra,
llamado Capac Inca,  que procurase atraer  los de Chincha al seoro
suyo; mas, aunque fu y lo procur, fu poca parte, porque se pusieron
en arma, y de tal manera se querian defender, quel orejon, lo mejor que
pudo, se volvi; y estuvieron sin ver capitan del Inca ninguno hasta que
Tupac Inca los sojuzg,  lo quellos mesmos cuentan; porque yo no s en
esto ms de lo que ellos mismos cuentan.

Volviendo al propsito, como Tupac Inca hobiese llegado al Cuzco, como
se ha escripto, despues de se haber holgado y ddose  sus pasatiempos
los dias que le pareci, mand de nuevo hacer llamamiento de gente, con
intencion de acabar de seorear los indios de Los Llanos. Su mandado se
cumpli, y prestamente parecieron en el Cuzco los capitanes de las
provincias con la gente de guerra que habian de traer, y despues de
puesto en rden lo de la ciudad y lo que ms el rey habia de proveer,
sali del Cuzco y abaj  Los Llanos por el camino de Guaytaray.
Sabiendo de su ida, muchos le aguardaban con intencion de le tomar por
Seor, y muchos con voluntad de le dar guerra y procurar de conservar
[se] en la libertad que tenian. En los valles de los Nazcas habia copia
de gente y apercibidos de guerra.

Llegado Tupac Inca, hobo embajadas y plticas entre unos y otros, y
aunque hubo algunas porfas y guerrilla, se contentaron con lo que el
Inca dellos quiso por cimiento (_as_): que se hiciesen casas fuertes y
que hobiese mitimaes, y pagar lo que de tributo les pusieron. Y de aqu
fu el Inca al valle de Ica,  donde hall resistencia ms que en lo de
la Nazca; mas, su prudencia bast [] hacer, sin guerra, de los enemigos
amigos, y se allanaron como los pasados. En Chincha estaban aguardando
si el Inca iba  su valle, puestos ms de treinta mill hombres  punto
de guerra, y esperaban favores de los vecinos. Tupac Inca, como lo supo,
les envi mensajeros, con grandes presentes para los seores y para los
capitanes y principales, diciendo  los embajadores que de su parte les
hiciesen grandes ofrecimientos, y qul no queria guerra con ellos, sino
paz y hermandad, y otras cosas desta suerte. Los de Chincha oyeron lo
que el Inca decia, y recibironle sus presentes, y fueron para l
algunos principales con lo que habia en el valle, y hablaron con l y
trataron el amistad, de tal manera, que se asent la paz, y los de
Chincha dejaron las armas y recibieron  Tupac Inca, que luego movi
para Chincha. Esto cuentan los mesmos indios de Chincha y los orejones
del Cuzco; otros indios de otras provincias he oido que lo cuentan de
otra manera, porque dicen que hobo grande guerra; ms yo creo que sin
ella qued por Seor de Chincha.

Llegado el Inca  aquel valle, como tan grande y hermoso lo vi, se
alegr mucho. Loaba las costumbres de los naturales, y con palabras
amorosas les rogaba que tomasen de las del Cuzco las que viesen que les
cuadraban, y ellos le contentaron y obedecieron en todo; y dado asiento
en lo que se habia de hacer, parti para Ica, de donde fue  lo que
llaman del Guarco, porque supo questaban aguardndole de guerra; y as
era la verdad, porque los naturales de aquellos valles, teniendo en poco
 sus vecinos porque as se habian amilanado y, sin ver porqu, dado la
posesion de sus tierras  rey estrao, y con mucho nimo se juntaron,
habiendo hecho casas fuertes y pucaraes en la parte perteneciente para
ello, cerca de la mar, en donde pusieron sus mujeres, y hijos. Y
andando[188] el Inca con su gente en rden, alleg  donde estaban sus
enemigos, y les envi sus embajadas con grandes partidos, y algunas
veces con amenazas y fieros; mas, no quisieron pasar por la ley de sus
comarcanos, que era reconoscer  extranjeros, y entre unos y otros, al
uso destas partes, se trab la guerra y pasaron grandes cosas entre
ellos. Y como viniese el verano y hiciesen grandes calores, adolesci la
gente del Inca, que fu causa que le convino retirar; y as, con la ms
cordura que pudo, lo hizo; y los del Guarco salieron por su valle, y
cogieron sus mantenimientos y comidas, y tornaron  sembrar los campos,
y hacian armas, y aparejbanse para, si del Cuzco viniesen contra ellos,
que los hallasen apercebidos.

Tupac Inca revolvi sobre el Cuzco; y como los hombres sean de tan poca
constancia, como vieron que los del Guarco se quedaron con lo que
intentaron, comenz  haber novedades entre algunos dellos, y se
rebelaron algunos y apartaron del servicio del Inca.--Estos eran
naturales de los valles de la mesma costa.--Todo fu  oido del rey, y
lo que quedaba de aquel verano, entendi en hacer llamamiento de gente y
en mandar salir orejones para que fuesen por todas partes del reino 
visitar las provincias, y determin de ganar el seorio del Guarco,
aunque sobre ello se le recreciese notorio dao. Y como viniese el otoo
y fuese pasado el calor del esto, con la ms gente que pudo juntar,
abaj  Los Llanos y envi sus embajadores  los valles dellos,
afendolos su poca firmeza en presumir de se levantar contra l, y
amonestles que estuviesen firmes en su amistad, donde n, certificles
que la guerra les haria cruel. Y como llegase al principio del valle del
Guarco, en las haldas de una sierra, mand  sus gentes fundar una
ciudad  la cual puso por nombre Cuzco, como  su principal asiento, y
las calles y collados y plazas tuvieron el nombre que las verdaderas.
Dijo, que hasta quel Guarco fuese ganado y los naturales sujetos suyos,
habia de permanecer la nueva poblacion, y que en ella siempre habia de
haber gente de guarnicion; y luego que se hobo hecho lo que en aquello
se orden, movi con su gente  donde estaban los enemigos, y los cerc,
y tan firmes estuvieron en su propsito, que jams querian venir 
partido ninguno, y tuvieron su guerra, que fu tan larga, que dicen que
dur tres aos, los veranos de los cuales el Inca se iba al Cuzco,
dejando gente de guarnicion en el nuevo Cuzco que habia hecho, para que
siempre estuviese contra los enemigos.

Y as, los unos por ser seores, y los otros por no ser siervos,
procuraban de salir con su intencion; pero al fin, al cabo de los tres
aos, los del Guarco fueron enflaqueciendo, y el Inca, que lo conoci,
les envi de nuevo embajadores que les dijiesen que fuesen todos amigos
y compaeros, quel no queria sino casar sus hijos con sus hijas, y por
el consiguiente, sustener en todo confederacion con gran igualdad; y
otras cosas dichas con engao, parescindole  Tupac Inca que merescian
grand pena por haberle dado tanto trabajo; y los del Guarco,
parescindoles que ya no podrian sustentarse muchos dias, y que con las
condiciones hechas por el Inca sera mejor gozar de tranquilidad y
sosiego, concedieron en lo que el rey Inca queria; que no debieran,
porque dejando el fuerte, fueron los ms principales  le hacer
reverencia, y sin ms pensar, mand  sus gentes que los matasen 
todos, y ellos con gran crueldad lo pusieron por obra, y mataron  todos
los principales y hombres ms honrados dellos que all estaban, y en los
que no lo eran, tambien se ejecut la sentencia; y mataron tantos como
hoy dia lo cuentan los descendientes dellos y los grandes montones de
huesos que hay son testigos; y creemos, que lo que sobre esto se cuenta
es lo que veis escripto.

Hecho esto, mando hacer el rey Inca una agraciada fortaleza tal y de tal
manera que yo cont en la Primera parte[189]. Asentado el valle y
puestos mitimaes y gobernador, habiendo oido las embajadas que le
vinieron de los Yuncas y de muchos serranos, mand ruinar el nuevo Cuzco
que se habia hecho, y con toda su gente di la vuelta para la ciudad del
Cuzco, donde fu recebido con gran alegria, y se hicieron grandes
sacrificios con alabanza suya en el templo y orculos, y por el
consiguiente se alegr el pueblo con fiestas y borracheras y tquis
solenes.




_CAP. LX.--De cmo Tupac Inca torn  salir del Cuzco y cmo fu al
Collao y de all  Chile, y gan y seore las naciones que hay en
aquellas tierras, y de su muerte._


Como Tupac Inca hobiese llegado al Cuzco con tan grandes victorias como
se ha escripto, estuvo algunos dias holgndose en sus banquetes y
borracheras con sus mujeres y mancebas, que eran muchas, y con sus
hijos, entre los cuales se criaba Guayna Capac, el que habia de ser rey,
y salia muy esforzado y brioso. Pasadas las fiestas, el gran Tupac Inca
pens de dar vista al Collao y seorear la tierra que ms pudiese de
adelante; y para hacerlo, mand que se apercebiesen en todas partes
gentes, y se hiciesen muchos toldos para dormir en los lugares
desiertos. Y comenzaron  venir con sus capitanes, y alojbanse  la
redonda del Cuzco, sin entrar en la ciudad otros que los que la ley no
proibia, y  los unos y  los otros proveian cumplidamente de todo lo
necesario, teniendo en ello cuenta grande los gobernadores y proveedores
de la mesma ciudad. Y como se hobiesen juntado todos los que habian de
ir  la guerra, se hicieron sacrificios  sus dioses, conforme  su
ceguedad, poniendo  los adivinos que supiesen de los orculos el fin
de la guerra; y hecho un convite general y muy esplndido, sali del
Cuzco Tupac Inca, dejando en la ciudad su lugarteniente y su hijo mayor
Guayna Capac, y con grand repuesto[190] y majestad, camin por lo de
Collasuyo, visitando sus guarniciones y tambos reales, y holgse por los
pueblos de los Canas y Canches.

Entrando en lo de Collao, anduvo hasta Chucuito, donde los seores de la
tierra se juntaron  le hacer fiesta; y habia con su buena rden todo
recaudo y abasto de mantenimientos, sin que faltase  ms de trescientas
mill personas que iban en sus reales. Algunos seores del Collao se
ofrecieron de ir por sus personas con el mesmo Inca, y con los que
seal, entr en el palude de Titicaca, y lo  los que entendian en las
obras de los edificios que su padre mand hacer, cun bien lo habian
hecho. En el templo hizo grandes sacrificios, y di al dolo y
sacerdotes dones ricos, conforme  tan gran seor como l era. Volvi 
su gente y camin por toda la provincia del Collao hasta salir della;
envi sus mensajeros  todas las naciones de los Charcas, Carangas y ms
gentes que hay en aquellas tierras. Dllas, unos le acudian  servir y
otros  le dar guerra, mas, aunque se la dieron, su potencia era tanta,
que bast  los sojuzgar, usando con los vencidos de gran clemencia, y
con los que se venian, de mucho amor. En Paria mand hacer edificios
grandes, y lo mesmo en otras partes. Y cierto debieron pasar  Tupac
Inca cosas grandes, muchas de las cuales priva el olvido, por la falta
que tienen de letras, y yo pongo sumariamente algo de lo mucho que
sabemos, por lo que oimos y vemos, los que ac estamos, que pas.

Yendo victorioso adelante de los Charcas, atraves muchas tierras 
provincias y grandes despoblados de nieve, hasta que lleg  lo que
llamamos Chile, y seore y conquist todas aquellas tierras, en las
cuales dicen que llegaron al rio de Maule. En lo de Chile hizo algunos
edificios, y tributronle de aquellas comarcas mucho oro en tejuelos.
Dej gobernadores y mitimaes, y puesto en rden lo que habia ganado,
volvi al Cuzco.

Hcia la parte de Levante envi orejones avisados, en hbito de
mercaderes, para que mirasen las tierras que hobiese y qu gentes las
mandaban; y ordenadas estas otras cosas, volvi al Cuzco; de donde
afirman que torn  salir  cabo de algunos dias, y con la gente que
convino llevar, entr en los Andes, y pas grand trabajo por la espesura
de la montaa, y conquist algunos pueblos de aquella region, y mand
sembrar muchas sementeras de coca, y que la llevasen al Cuzco, donde l
di la vuelta.

Y dicen que pasados pocos dias, le di cierto mal que le caus la
muerte, y que encomendando  su hijo la gobernacion del reino y  sus
mujeres  hijos, y diciendo otras cosas, muri. Y se hicieron grandes
lloros y tan notable sentimiento desde Quito hasta Chile, ques extraa
cosa de oir  los indios lo que sobre ello cuentan.

Adonde, ni en qu lugar est enterrado no lo dicen. Cuentan que se
mataron grand nmero de mujeres y servidores y pajes para meter con l,
con tanto tesoro y pedrera, que debi montar ms de un millon; y seria
poco, pues los seores particulares se enterraban algunos con ms de
cient mill castellanos. Sin la gente tanta que metieron en su sepultura,
se ahorcaron y enterraron muchas mujeres y hombres en partes diversas
del reino, y en todas partes se hicieron lloros por un ao entero y se
tresquilaron las ms de las mujeres, ponindose todas sogas de esparto;
y acabado el ao, se vinieron  hacer sus honras. Y lo que dicen que
usaban hacer no lo quiero poner, porque son gentilidades; y los
chripstianos questaban en el Cuzco el ao de mill y quinientos y
cincuenta, acurdense de lo que vieron que se hizo por las honras y cabo
de ao de Paulo Inca, con se haber vuelto chripstiano, y sacarn lo que
seria en tiempo del reinado de los reyes pasados, ntes que perdiesen su
seoro.




_CAP. LXI.--De cmo rein en el Cuzco Guayna Capac que fu el dozeno rey
Inca._


Muerto que fu el gran rey Tupac Inca Yupanqui, se entendi en hacer sus
obsequias y entierro al uso de sus mayores, con gran pompa. Y cuentan
los orejones, que de secreto tramaban entre algunos de cobrar la
libertad pasada y eximir de s el mando de los Incas, y que de hecho
salieran con lo que intentaban, si no fuera por la buena maa que se
dieron los gobernadores del Inca con la gente de los mitimaes y
capitanes, que pudieron sustentar en tiempo tan revuelto y que no tenia
rey, lo quel pasado les habia encargado. Guayna Capac no descuid ni
dej de conocer que le convenia mostrar valor para no perder lo que su
padre con tanto trabajo gan. Luego se entr  hacer el ayuno, y el que
gobernaba la ciudad le fu fiel y leal. No dej de haber alguna
turbacion entre los mesmos incas, porque algunos hijos de Tupac Inca,
habidos en otras mujeres que la Coya, quisieron ponerse  pretender[191]
la dignidad real, mas el pueblo, que vian estaba con Guayna Capac, no lo
consinti, mas estorb el castigo que se hizo. Acabado el ayuno, Guayna
Capac sali con la borla muy galano y aderezado, y hizo las cirimonias
usadas por sus pasados, con el fin de las cuales el nombre de rey le
pusieron, y as,  grandes voces decian[192]: _Guayna Capac Inca Zapalla
tucuillacta uya_; que quiere decir; "Guayna Capac solo es rey;  l oyan
todos los pueblos."

Era Guayna Capac, segun dicen muchos indios que le vieron y conocieron,
de no muy grand cuerpo, pero doblado y bien hecho; de buen rostro y muy
grave; de pocas palabras, de muchos hechos; era justiciero y castigaba
sin templanza. Queria ser tan temido, que de noche le soaran los
indios. Comia como ellos usan, y as vivia vicioso de mujeres, si as se
le puede decir; oa  los que le hablaban bien, y crease muy de ligero:
privaron con l mucho los aduladores y lisonjeros, que entre ellos no
faltaban, ni hoy deja de haber; y daba oidos  mentiras, que fu causa
que muchos murieron sin culpa. A los mancebos que tentados de la carne
dormian con sus mujeres  mancebas,  con las que estaban en el templo
del sol, luego los mandaba matar  ellos, y  ellas castigo igual. A los
que l castig por alborotos y motines, priv de las haciendas, dndolas
 otros; por otras causas, era el castigo en las personas
solamente.--Mucho desto disimulaba su padre, especial lo de las mujeres,
que cuando se tomaba alguno con ellas, decia que eran mancebos.--Su
madre de Guayna Capac, seora principal, mujer y hermana que fu de
Tupac Inca Yupanqui, llamada Mama Ocllo, dicen que fu de mucha
prudencia, y que avis  su hijo de muchas cosas que ella vi hacer 
Tupac Inca, y que le queria tanto, que le rog no se fuese  Quito ni 
Chile, hasta que ella fuese muerta; y as, cuentan que por le hacer
placer y obedecer  su mandado, estuvo en el Cuzco sin salir hasta que
ella muri y fu enterrada con grand pompa, metindose en su sepultura
muchos tesoros y ropa fina y de sus mujeres y servidores. Los ms
tesoros de los Incas muertos y heredades, que llaman chcaras, todo
estaba entero desde el primero, sin que ninguno osase gastarlo ni
tocarlo, porque entre ellos no tenian guerras ni necesidades que el
dinero hobiese de las remediar; por donde creemos que hay grandes
tesoros en las entraas de la tierra perdidos; y as estarn para
siempre, si de ventura, alguno, edificando  haciendo otra cosa, no
topare con algo de lo mucho que hay.




_CAP. LXII.--Cmo Guayna Capac sali del Cuzco y lo que hizo._


Guayna Capac habia mandado parescer delante de s  los principales
seores de los naturales de las provincias, y estando su Crte llena
dellos, tom por mujer  su hermana Chimbo Ocllo, y por ello se hicieron
grandes fiestas, dejando los lloros que por la muerte de Tupac Inca se
hacian. Y acabadas, mand que se saliesen con l hasta cincuenta mill
hombres de guerra, con los cuales queria ir acompaado para ir  visitar
las provincias de su reino. Como lo mand, se puso por obra, y sali del
Cuzco con ms pompa y autoridad que su padre; porque las andas serian
tan ricas,  lo que afirman los que llevaron el rey en sus hombros, que
no tuvieran precio las piedras preciosas tan grandes y muchas que iban
en ellas, sin el oro de que heran hechas. Y fu por las provincias de
Xaquixaguana y Andaguaylas, y alleg  los Soras y Lucanas[193], donde
envi embajadas  muchas partes de los llanos y sierras, y tuvo
respuesta dellos y de otras, con grandes presentes y ofrecimientos.

Volvi desde aquellos lugares al Cuzco, donde estuvo entendiendo en
hacer grandes sacrificios al sol y  los que ms tenian por dioses, para
que le fuesen favorables en la jornada que queria hacer, y di grandes
dones  los dolos de los guacas; y supo de los adivinos, por los dichos
de los demonios,  porque ellos lo inventaron, que le habia de suceder
prsperamente en las jornadas que hacer queria, y que volveria al Cuzco
con grande honra y provecho. Esto acabado, de muchas partes vinieron
gentes con sus armas y capitanes, por su mandado, y alojados, de la
ciudad eran proveidos.

En el edificio de la fortaleza se entendia, sin dejar de labrar dia
ninguno los para ello sealados. En la plaza del Cuzco se puso la grand
maroma de oro, y se hicieron grandes bailes y borracheras, y, junto  la
piedra de la guerra, se nombraron capitanes y mandones, conforme  su
costumbre; y ordenndoles, hizo un parlamento Guayna Capac, bien
ordenado y dicho con palabras vehementes, sobre que le fuesen leales as
los que iban con l, como los que quedaban. Respondieron que de su
servicio no se partirian, el cual dicho lo y di esperanzas de les
hacer mercedes largas. Y estando aparejado lo que para la jornada era
menester, sali del Cuzco con toda la gente de guerra que se habia
juntado, y por un camino grande, tan soberbio como hoy dia paresce, pues
todos los de ac lo vemos y andamos por l, anduvo hcia el Collao,
mostrando por las provincias donde pasaba tener en poco los grandes
servicios que le hacian; porque dicen que decia que  los Incas todo se
les debia. Entendia en saber lo que le daban de tributo, y la
posibilidad de la provincia; recogi muchas mujeres, las ms hermosas
que se podian hallar; dellas tomaba para s, y otras daba  sus
capitanes y privados; las dems eran puestas en el templo del sol y all
guardadas.

Entrando en el Collao, le trajeron cuenta de las grandes manadas que
tenia de ganados, y cuntas mill cargas de lana fina se llevaban por ao
 los que hacian la ropa para su casa y servicio. En la isla de Titicaca
entr y mand hacer grandes sacrificios. En Chuquiabo[194], mand que
estuviesen indios estantes con sus veedores  sacar metal de oro con la
rden y regimiento que se ha escripto. Pasando adelante, mand que los
Charcas y otras naciones hasta los Chichas, sacasen cantidad grande de
pastas de plata, que se llevasen al Cuzco por su cuenta, sin que nada
faltase; trasport algunos mitimaes de una parte en otra, aunque habia
dias que estaban alojados; mandaba que todos trabajasen y ninguno
holgase, porque decia que la tierra donde habia holgazanes, no pensaban
otra cosa sin cmo buscar escndalos y corromper la honestidad de las
mujeres. Por donde pasaba, mandaba edificar tambos y plazas, dando con
su mano la traza; reparti los trminos  muchas provincias y lmite
conocido, para que, por aventajallo, no viniesen  las manos. Su gente
de guerra, aunque era tanta, iba tan corregida, que no salia de los
reales un paso; por donde pasaban, los naturales proveian de lo
necesario tan cumplidamente, que era ms lo que sobraba que lo que se
gastaba. En algunos lugares edificaron baos, y en otros cotos, y por
los desiertos se hicieron grandes casas. Por todas partes quel Inca
pasaba, dejaba hechas tales cosas, que es admiracion contarlas. Al que
erraba castigaba sin dejar pasar por alto nada, y gratificaba  quien
bien le servia.

Ordenado estas cosas y otras, pas de las provincias subjetas agora  la
Villa de la Plata, y por lo de Tucuman[195] envi capitanes con gente de
guerra  los Chiriguanaes; mas no les fue bien, porque volvieron
huyendo. Por otra parte, hcia la mar del Sur, envi ms gente con otros
capitanes,  que seoreasen los valles y pueblos que del todo su padre
no pudo conquistar. El fu caminando con toda su gente hcia Chile,
acabando de domar, por donde pasaba, las gentes que habia. Pas gran
trabajo por los despoblados, y fu mucha la nieve que sobre ellos cay;
llevaban toldos con que se guarescer y muchos yanaconas y mujeres de
servicio. Por todas estas nieves se iba haciendo el camino,  ya estaba
hecho, y bien limpio, y postas puestas por l.

Alleg  lo que llamaban Chile,  donde estuvo ms de un ao entendiendo
en refrenar aquellas naciones y asentarlas de todo punto; mand que le
sacasen la cantidad que seal de tejuelos de oro; y los mitimaes
fueron puestos, y trasportadas muchas gentes de aquellas de Chile de
unas partes en otras. Hizo, en algunos lugares, fuertes y cercas  su
uso, que llaman pucaraes, para la guerra que con algunos tuvo. Anduvo
mucho ms por la tierra que su padre, hasta que dijo que habia visto el
fin della, y mand hacer memorias por muchos lugares para que en lo
futuro se entendiese su grandeza, y formas de hombres crecidos[196].

Puesto en razon lo de Chile, y hecho lo que convino, puso sus delegados
y gobernadores, y mand que siempre avisasen en la crte del Cuzco lo
que pasara en aquella provincia. Encargles que hiciesen justicia y que
no consintiesen motin ni alboroto que no matasen los movedores sin dar
la vida  ninguno.

Volvi al Cuzco,  donde fu recebido de la ciudad honradamente y los
sacerdotes del templo de Curicancha le dieron muchas bendiciones, y l
alegr al pueblo con grandes fiestas que se hicieron. Y nacanle muchos
hijos, los cuales criaban sus madres, entre los cuales naci Atahuallpa,
segund la opinion de todos los indios del Cuzco, que dicen ser as, y
llambase su madre Tuta Palla, natural de Quillaco, aunque otros dicen
ser del linaje de los Orencuzcos; y siempre, desde que se cri, anduvo
Atahuallpa con su padre, y era de ms edad que Guascar.




_CAP. LXIII.--De cmo el rey Guayna Capac torn  mandar hacer
llamamiento de gente, y cmo sali para lo de Quito._


Como Guayna Capac se hobiese holgado algunos meses en el Cuzco, y en l
se hobiesen juntado los sacerdotes de los templos y adivinos de los
orculos, mand hacer sacrificios, y la ofrenda de la capacocha se hizo
bien grande y rica, y volvieron bien llenos de oro los burladores de los
hechiceros. A cada uno daban respuesta como les parescia que el rey
sera ms contento. Lo cual con otras cosas pasado, mand Guayna Capac
que se entendiese en hacer un camino ms real, mayor y ms ancho que por
donde fu su padre, que llegase hasta Quito,  donde tenia pensado de
ir; y que los aposentos ordinarios y depsitos de las postas se pasasen
 l. Para que por todas las tierras se supiese ser esto su voluntad,
salieron correos  lo avisar, y luego fueron orejones  lo mandar
cumplir, y se hizo un camino el ms soberbio y de ver que hay en el
mundo, y ms largo, porque salia del Cuzco y allegaba  Quito y se
juntaba con el que iba  Chile. Igual  l, creo yo que desde que hay
memoria de gente, no se ha leido de tanta grandeza como tuvo este
camino, hecho por valles hondos y por sierras altas, por montes de
nieve, por tremedales de agua y por pea viva y junto  rios furiosos;
por estas partes iba llano y empedrado, por las laderas bien sacado, por
las sierras deshechado, por las peas socavado, por junto  los rios sus
paredes, entre nieves con escalones y descansos; por todas partes
limpio, barrido, descombrado, lleno de aposentos, de depsitos de
tesoros, de templos del sol, de postas que habia en este camino. Oh!
Qu grandeza se puede decir de Alexandre, ni de ninguno de los
poderosos reyes que el mundo mandaron que tal camino hiciesen, ni
inventasen el proveimiento que en l habia? No fu nada la calzada que
los romanos hicieron, que pasa por Espaa, ni los otros que leemos, para
que con este se comparen. Y hzose hasta en ms poco tiempo de lo que se
puede imaginar; porque los Incas, ms tardaban ellos en mandarlo, que
sus gentes en ponerlo por obra.

Hzose llamamiento general en todas las provincias de su seoro, y
vinieron de todas partes tantas gentes, que hinchian los campos; y
despues de haber hecho banquetes y borracheras generales, y puesto en
rden las cosas de la ciudad, sali della Guayna Capac con
_iscaypachaguaranga runas_, que quiere decir, con "doscientos mill
hombres de guerra," sin los yanaconas y mujeres de servicio, que no
tenia cuento el nmero dellos. Llevaba consigo dos mill mujeres y dejaba
en el Cuzco ms de cuatro mill.

Habian proveido los delegados y gobernadores que asistian en las
cabeceras de las provincias, que de todas las partes acudiesen [con]
bastimentos y armas, y todo lo dems que siempre se recogia y guardaba
para cuando se hacia guerra; y as hincheron todos los grandes aposentos
y depsitos de todo ello, de manera, que de cuatro  cuatro leguas, que
era la jornada, estaba entendido que se habia de hallar proveimiento
para toda esta multitud de gente, sin que faltase, sino que sobrase ms
de lo que ellos gastasen y las mujeres, y muchachos y hombres que
servian personalmente de lo que les era mandado, y que llevaban el
repuesto del Inca y el bagaje de la gente de guerra de un tambo  otro,
donde estaba el proveimiento que en el pasado.

Como saliese Guayna Capac, por el camino que por su mandado se habia
mandado hacer, del Cuzco, anduvo hasta que lleg  lo de Vilcas, donde
par algunos dias en los aposentos que le habian hecho pegados con los
de su padre; y holgse de ver que estaba el templo del sol acabado, y
dej cantidad de oro y pastas de plata para joyas y vasos; mand que se
tuviese grand cuidado del proveimiento de las mamaconas y sacerdotes.
Sobise  hacer oracion en un terrado galano y primo que para ello se
habia hecho; sacrificaron, conforme  su ceguedad, lo que usaban, y
mataron muchos animales y aves, con algunos nios y hombres, para
aplacar  sus dioses.

Esto hecho, sali de aquel lugar con su gente el rey, y no par hasta el
valle de Xauxa, donde habia alguna controversia y division sobre los
lmites y campos del valle, entre los mismos que dl eran seores. Como
Guayna Capac lo entendi, despues de haber hecho sacrificios, como en
Vilcas, mand juntar los seores Alaya, Cucichuca, Guacaropa[197] y
entre ellos con equidad reparti los campos de la manera que hoy dia lo
tienen. A los Yauyos envi embajadas; lo mismo hizo  los Yuncas, y 
Bonbon envi algunos dones  los seores naturales de aquella tierra;
porque, como tenian fuerza en la laguna, en partes que nadaban, hablaban
sueltamente, y por rigor no quiso hablar con ellos hasta ver la suya.
Los seores de Xauxa le hicieron grandes servicios, y algunos de los
capitanes y gente de guerra le fueron acompaando; y anduvo hasta
Bonbon, donde par poco, porque quiso ir  Caxamalca, ms aparejado
lugar para descansar y comarcano con provincias grandes y muy altas. Y
por el camino siempre le venian gentes con grandes embajadas y
presentes.

Como lleg  Caxamalca, par algunos dias para descansar del camino, y
mand que su gente de guerra se alojase  la redonda de aquella tierra,
y que comiese lo que recogido en los depsitos estaba; y con la gente
que le paresci entr por los Guancachupachos, y tuvo rcia guerra,
porque no del todo quedaron los naturales de all en gracia de su padre
y conformidad; mas, tanto pudo, que lo allan y sojuzg, poniendo
gobernadores y capitanes, y eligiendo de los naturales seores, para que
mandasen las tierras, los que ms les paresci; porque ellos, de
antigedad, no conocian seores  otros que los que, siendo ms
poderosos, se levantaban y acaudillaban para hacer guerra, y otorgaban
paz cuando ellos querian. En los Chachapoyas hall Guayna Capac gran
resistencia; tanto, que por dos veces volvi huyendo desbaratado  los
fuertes que para su defensa se hacian; y con favores que le vinieron, se
revolvi sobre los Chachapoyanos y los quebrant de tal manera, que
pidieron paz, cesando por su parte la guerra. Dise con condiciones
provechosas al Inca, que mand pasar muchos dellos  que residiesen en
el mesmo Cuzco, cuyos descendientes hoy viven en la mesma ciudad; tom
muchas mujeres, porque son hermosas y agraciadas y muy blancas; puso
guarniciones ordinarias con soldados mitimaes, para que estuviesen por
frontera; dej gobernador en lo principal de la comarca; provey lo que
ms ellos usaban; castig  muchos de los principales, porque le dieron
guerra; lo cual hecho,  Caxamalca se volvi, donde prosigui su viaje,
y puso en rden las provincias de Caxas, Ayahuaca, Guancabanba[198] y
las dems que con ellas confinan.




_CAP. LXIV.--Cmo Guayna Capac entr por Bracamoros y volvi huyendo, y
lo que ms le sucedi hasta que lleg  Quito._


Pblico es entre muchos naturales de estas partes que Guayna Capac entr
por la tierra que llamamos Bracamoros, y que volvi huyendo de la furia
de los hombres que en ella moran; los cuales se habian acaudillado y
juntado para defender  quien los fuese  enojar; y, sin los orejones
del Cuzco, cuenta esto el seor de Chincha, y algunos principales del
Collao y los de Xauxa. Y dicen todos, que yendo Guayna Capac acabando de
asentar aquellas tierras por donde su padre pas y que habia sojuzgado,
supo de cmo en los Bracamoros habia muchos hombres y mujeres que tenian
tierras frtiles, y que bien adentro de la tierra habia una laguna y
muchos rios, llenos de grandes poblaciones. Cobdicioso de descubrir y
ganoso de seorear, tomando la gente que le paresci, con poco bagaje,
mand caminar para all, dejando el campo alojado por los tambos reales,
y encomendado  su capitan general. Entrando en la tierra, iban
abriendo[199] el camino con asaz trabajo, porque pasada la cordillera
de los promontorios nevados, dieron en la montaa de los Andes y
hallaron rios furiosos que pasar, y caian muchas aguas del cielo. Todo
no fu parte para que el Inca dejase de llegar  donde los naturales por
muchas partes puestos en sus fuertes le estaban aguardando, desde donde
le mostraban sus vergenzas, afendole su venida; y comenzaron la guerra
unos y otros, y tantos de los brbaros se juntaron, los ms desnudos sin
traer ropas,  lo que se afirmaba, que el Inca determin de se retirar,
y lo hizo sin ganar nada en aquella tierra. Y los naturales que lo
sintieron, le dieron tal priesa, que  paso largo,  veces haciendo
rostro,  veces enviando presentes, se descabull dellos y volvi
huyendo  su reino, afirmando que se habia de vengar de los rabudos; lo
cual decia, porque algunos traian las maures[200] largas que les
colgaban por encima de las piernas.

Desde estas tierras, donde ya habia reformado, se afirma tambien que
envi capitanes con gente la que bast,  que viesen la costa de la mar
lo que habia  la parte del Norte, y que procurasen de atraer  su
servicio los naturales de Guayaquil y Puerto Viejo; y que estos
anduvieron por aquellas comarcas, en las cuales tuvieron guerra y
algunas batallas, y en unos casos quedaban vencedores, y en otros no del
todo; y ans anduvieron hasta Collique, donde toparon con gentes que
andaban desnudas y comian carne humana, y tenian las costumbres que hoy
tienen y usan los comarcanos al rio de Sant Juan; de donde dieron la
vuelta, sin querer pasar adelante,  dar aviso  su rey, que con toda su
gente habia llegado  los Caares;  donde se holg en estremo, porque
dicen nacer[201] all, y que hall hechos grandes aposentos y tambos, y
mucho proveimiento, y envio embajadas  que le viniesen  ver de las
comarcas; y de muchos lugares le vinieron embajadores con presentes.

Tengo entendido que, por cierto alboroto que intentaron ciertos pueblos
de la comarca del Cuzco, lo sinti tanto, que, despues de haber quitado
las cabezas  los principales, mand expresamente que los indios de
aquellos lugares trajiesen de las piedras del Cuzco la cantidad que
seal, para hacer en Tomebamba unos aposentos de mucho primor, y que
con maromas las trujiesen; y se cumpli su mandamiento. Y decia muchas
veces Guayna Capac, que las gentes destos reinos, para tenellos bien
sojuzgados, convenia, cuando no tuviesen que hacer ni que entender,
hacerles pasar un monte de un lugar  otro; y un del Cuzco mand llevar
piedras y losas para edificios del Quito, que hoy dia tienen en los
edificios que las pusieron.

De Tomebamba sali Guayna Capac y pas por los Puruaes, y descans
algunos dias en Riobamba, y en Mocha y en La Tacunga descansaron sus
gentes y tuvieron bien que beber del mucho brebaje que para ellos
estaba aparejado y recogido de todas partes. Aqu fu saludado y
visitado de muchos seores y capitanes de la comarca, y envi orejones
fu el de su linaje[202]  que fuesen por la costa de Los Llanos y por
la serrana  tomar cuenta de los quiposcamayos, que son sus contadores,
de lo que habia en los depsitos, y  que supiesen cmo se habian con
los naturales los quel tenia puestos por gobernadores, y si eran bien
proveidos los templos del sol y los orculos y guacas que habia en todo
lugar; y al Cuzco envi sus mensajeros para que ordenasen las cosas que
dejaba mandadas y en todo se cumpliese su voluntad. Y no habia dia que
no le venian correos, no uno ni pocos, sino muchos, del Cuzco, del
Collao, de Chile y de todo su reino.

De La Tacunga anduvo hasta que alleg  Quito, donde fu recebido,  su
modo y usanza, con grandes fiestas, y le entreg el gobernador de su
padre los tesoros, que eran muchos, con la ropa fina y cosas ms que 
su cargo eran; y honrle con palabras, loando su fidelidad, llamndole
padre y que siempre le estimaria conforme  lo mucho que  su padre y 
l habia servido. Los pueblos comarcanos  Quito enviaron muchos
presentes y bastimento para el rey, y mand que en el Quito se hiciesen
ms aposentos y ms fuertes de los que habia; y psose luego por obra, y
fueron hechos los que los nuestros hallaron cuando aquella tierra
ganaron.




_CAP. LXV.--De cmo Guayna Capac anduvo por los valles de Los Llanos, y
lo que hizo._


Unos de los orejones afirman, que Guayna Capac desde el Quito volvi al
Cuzco por Los Llanos hasta Pachacama, y otros que no, pues qued en el
Quito hasta que muri. En esto, inquerido lo que es ms cierto, lo porn
conforme  como lo o  algunos principales que se hallaron por sus
personas con l en esta guerra; que dicen, que estando en el Quito, le
vinieron de muchas partes embajadores  congratularse con l en nombre
de sus tierras; que teniendo, y habiendo tomado [de] seguro y por muy
pacfico [modo]  las provincias de la serrana, pens que sera bien
hacer jornada  las provincias de Puerto Viejo y  lo que llamamos
Guayaquil, y  los Yuncas, y tomando su consejo con sus capitanes y
principales, aprobaron su pensamiento y aconsejaron que lo pusiera por
obra. Quedaron en el Quito muchas de sus gentes; con la que convino
sali, y entr por aquellas tierras, en donde tuvo con algunos moradores
dellas algunas refriegas; pero, al fin, unos y otros quedaron en su
servicio y puestos en ellas gobernadores y mitimaes.

La Pun tenia recia guerra con Tmbez, y el Inca habia mandado cesar las
contiendas y que le recebiesen en la Pun, lo cual Tumbal sinti
mucho, porque era Seor della; mas, no se atrevi  ponerse contra el
Inca, ntes lo recebi y hizo presentes con fingida paz; porque, como
sali, procurndolo con los naturales de la tierra firme, trataron de
matar muchos orejones con sus capitanes que con unas balsas iban  salir
 un rio para tomar la tierra firme; mas Guayna Capac lo supo y sobre
ello hizo lo que yo tengo escripto en la Primera parte en el captulo
LIII; y hecho grand castigo, y mandando hacer la calzada,  paso fuerte,
que llaman de Guayna Capac[203], volvi y par en Tmbez, donde estaban
hechos edificios y templo del sol; y vinieron de las comarcas  le hacer
reverencia con mucha humildad. Fu por los valles de Los Llanos
ponindolos en razon, repartindoles los trminos y aguas, mandndoles
que no se diesen guerra, y haciendo lo que en otros lugares se ha
escripto. Y dicen dl, que yendo por el hermoso valle de Chayanta, cerca
de Chimo, que es donde agora est la ciudad de Trujillo, estaba un indio
viejo en una sementera, y como oy que pasaba el rey por all cerca, que
cogi tres  cuatro pepinos que con su tierra y todo se los llev, y le
dijo:--_Ancha Atunapu micucampa_; que quiere decir: "Muy gran Seor,
come t esto."--Y que delante de los seores y ms gente, tom los
pepinos, y comiendo de uno de ellos, dijo delante de todos, por agradar
al viejo: _Xuylluy, ancha mizqui cay_; que en nuestra lengua quiere
decir: "En verdad que es muy dulce esto." De que todos recebieron
grandsimo placer.

Pues pasando adelante, hizo en Chimo y en Guaape, Guarmey, Guaura, Lima
y en los ms valles, lo qul era servido que hiciesen; y como llegase 
Pachacama, hizo grandes fiestas y muchos bailes y borracheras; y los
sacerdotes, con sus mentiras, le decian las maldades que solian,
inventadas con su astucia, y an algunas por boca del mesmo Demonio, que
en aquellos tiempos es pblico hablaba  estos tales; y Guayna Capac les
di,  lo que dicen, ms de cient arrobas de oro y mill de plata y otras
joyas y esmeraldas, con que se adorn ms de lo que estaba el templo del
sol y el antiguo de Pachacama.

De aqu, dicen algunos de los indios que subi al Cuzco, otros que
volvi al Quito. En fin, sea desta vez,  que haya sido primero, que v
poco, l visit todos Los Llanos, y para l se hizo el grand camino que
por ellos vmos hecho, y ans, sabemos que en Chincha y en otras partes
destos valles, hizo grandes aposentos y depsitos y templo del sol. Y
puesto todo en razon, lo de Los Llanos y lo de la sierra, y teniendo
todo el reino pacfico, revolvi sobre el Quito y movi la guerra  los
padres de los que agora llaman Huambracunas[204], y descubri  la parte
del Sur hasta el rio de Augasmayu.




_CAP. LXVI.--De cmo saliendo Guayna Capac de Quito, envi delante
ciertos capitanes suyos, los cuales volvieron huyendo de los enemigos, y
lo que sobre ello hizo._


Estando en Quito Guayna Capac con todos los capitanes y soldados viejos
que con l estaban, cuentan por muy averiguado, que mand que saliesen
de sus capitanes con gente de guerra  sojuzgar ciertas naciones que no
habian querido jams tener su amistad; los cuales, como ya supiesen su
estada en el Quito, recelndose dello, se habian apercebido y buscado
favores de sus vecinos y parientes para resistir  quien  buscarlos
viniese; y tenian hechos fuertes y albarradas  muchas armas de las que
ellos usan; y como salieron, Guayna Capac fu tras ellos para revolver 
otra tierra que confinaba con ella, que toda debia de ser la comarca de
lo que llamamos Quito; y como sus capitanes y gentes salieron  donde
iban encaminados, teniendo en poco  los que iban  buscar, creyendo que
con facilidad serian seores de sus campos y haciendas, se daban prisa
andar; mas, de otra suerte les avino de lo que pensaban; porque al
camino les salieron con grande vocera y alarido y dieron de tropel en
ellos con tal denuedo, que mataron y cautivaron muchos dellos, y as
los trataron, que los desbarataron de todo punto y les constrieron
volver las espaldas, y  toda furia dieron la vuelta huyendo, y los
enemigos vencedores tras ellos, matando y prendiendo todos los que
podian.

Algunos de los ms sueltos anduvieron mucho en grand manera, hasta que
toparon con el Inca,  quien solamente dieron cuenta de la desgracia
sucedida, que no poco le fatig, y mirndolo discretamente, hizo un
hecho de gran varon, que fu, mandar  los que se habian venido que
callasen y  ninguna persona contasen lo que ya l sabia, ntes
volviesen al camino y avisasen  todos los que venian desbaratados, que
hiciesen en el primero cerro que topasen, cuando  l viesen, un
escuadron, sin temor de morir el que la suerte les cayere; porque l,
con gente de refresco, daria en los enemigos y los vengara; y con esto
se volvieron. Y no mostr turbacion, porque consider que si en el lugar
quel estaba sabian la nueva, todos se juntarian y darian en l, y se
veria en mayor aprieto; y con disimulacion les dijo que se aparejasen,
que queria ir  dar en cierta gente que verian cuando  ella llegasen. Y
dejando las andas adelante de todos sali y camin dia y medio, y los
que venian huyendo, que eran muchos, [como] vieron la gente que venia,
que era suya,  mal de su grado pararon en una ladera, y los enemigos
que los venian siguiendo, comenzaron de dar en ellos, y mataron muchos;
mas Guayna Capac, por tres partes di en ellos, que no poco se turbaron
de verse cercados, y de los que ya ellos tenian vencidos, aunque
procuraron de se juntar y pelear, tal mano les dieron, que los campos se
hinchian de los muertos, y queriendo huir, les tenia tomado el paso; y
mataron tantos, que pocos escaparon vivos, sino fueron los cautivos, que
fueron muchos; y por donde venian estaba todo alterado, creyendo que al
mismo Inca habian de matar y desbaratar los que ya por l eran muertos y
presos. Y como se supo el fin dello, asentaron el pi llano, mostrando
todos grand placer.

Guayna Capac recobr los suyos que eran vivos, y  los que eran muertos
mand hacer sepolturas y sus honras, conforme  su gentilidad, porque
ellos todos conocen que hay en las nimas inmortalidad; y tambien se
hicieron, en donde esta batalla se di, bultos de piedra y padrones para
memoria de lo que se habia hecho; y Guayna Capac envi aviso de todo
esto hasta el Cuzco, y se reform su gente, y fu adelante de Caranque.

Y los de Otavalo, Cayanbi, Cochasqui, Pifo[205], con otros pueblos,
habian hecho liga todos juntos y con otros muchos, de no dejarse
sojuzgar del Inca, sino ntes morir que perder su libertad y que en sus
tierras se hiciesen casas fuertes, ni ellos ser obligados de tributar
con sus presentes ir al Cuzco, tierra tan ljos como habian oido. Y
hablado entre ellos esto, y tenido sus consideraciones, aguardaron  el
Inca, que sabian que venia  les dar guerra; el cual con los suyos
anduvo hasta la comarca destos, donde mand hacer sus albarradas y
cercas fuertes, que llaman pucaraes, donde mand meter su gente y
servicio. Envi mensajeros  aquellas gentes con grandes presentes,
rogndoles que no le diesen guerra, porque l no queria sino paz con
condiciones honestas, y que en l siempre hallarian favor, como su
padre, y que no quera tomalles nada, sino dalles de lo que traia. Mas
estas palabras tan blandas aprovecharon poco, porque la respuesta que le
dieron fu, que luego de su tierra saliese, donde no, que por fuerza le
echaban della; y as, en escuadrones vinieron para el Inca, que muy
enojado, habia puesto su gente en campaa; y dieron los enemigos en l
de tal manera, que se afirma, sino fuera por la fortaleza que para se
guarescer se habia hecho, lo llevaran y de todo punto lo rompieran; mas,
conociendo el dao que recebia, se retir lo mejor que pudo al pucar,
donde todos se metieron los que en el campo no quedaron muertos, , en
poder de los enemigos, presos.




_CAP. LXVII.--Cmo, juntando todo el poder de Guayna Capac, di batalla
 los enemigos y los venci y de la grand crueldad que us con ellos._


Como aquellas gentes vieron como habian bastado  encerrar al Inca en su
fuerza, y que habian muerto  muchos de los orejones del Cuzco, muy
alegres, hacian muy grand ruido con sus propias voces, tanto, que ellos
mismos no se oian; y traidos atabales, cantaban y bebian enviando
mensajeros por toda la tierra, publicando que tenian al Inca cercado con
todos los suyos; y muchos lo creyeron y se alegraron y an vinieron 
favorescer  sus amigos.

Guayna Capac tenia en su fuerte bastimentos, y habia enviado  llamar 
los gobernadores de Quito con parte de la gente que  su cargo tenian, y
estaba con mucha saa, porque los enemigos no querian dejar las armas; 
los cuales muchas veces intent, con embajadas que les envi y dones y
presentes, atraerlos  s; mas, era en vano pensar tal cosa. El Inca
engros su ejrcito, y los enemigos hecho lo mesmo, los cuales
determinadamente acordaron de dar en el Inca y desbaratarlo,  morir
sobre el caso en el campo; y as lo pusieron por obra, y rompieron dos
cercas de la fortaleza, que  no haber otras que iban rodeando un
cerro, sin duda por ellos quedara la victoria; mas, como su usanza es
hacer un cercado con dos puertas, y ms alto otro tanto, y as hacer en
un cerro siete u ocho fuerzas, para si la una perdieren, subirse  la
otra, el Inca con su gente se guaresci en la ms fuerte del cerro,
donde, al cabo de algunos dias, sali y di en los enemigos con gran
coraje.

Y afirman, que llegados sus capitanes y gente, les hizo la guerra, la
cual fu cruel, y estuvo la victoria dudosa; mas, al fin, los del Cuzco
se dieron tal maa, que mataron, grand nmero de los enemigos, y los que
quedaron fueron huyendo. Y tan enojado estaba dellos el rey tirano, que
de enojo, porque se pusieron en arma, porque querian defender su tierra
sin reconocer subjecion, mand  todos los suyos que buscasen todos los
ms que pudiesen ser habidos; y con grand diligencia los buscaron y
prendieron  todos, que pocos se pudieron dellos descabullir; y junto 
una laguna, que all estaba, en su presencia, mand que los degollasen y
echasen dentro; y tanta fu la sangre de los muchos que mataron, que el
agua perdi su color, y no [se] via otra cosa que espesura de sangre.
Hecha esta crueldad y gran maldad, mand Guayna Capac parecer delante de
s  los hijos de los muertos, y mirndoles, dijo: _Campa mana, pucula
tucuy huambracuna_[206]. Que quiere decir: "Vosotros no me hareis
guerra, porque sois todos muchachos agora". Y desde entonces se les
qued por nombre hasta hoy  esta gente los _Guambracunas_[207], y
fueron muy valientes; y  la laguna le qued por nombre el que hoy
tiene, que es _Yaguarcocha_, que quiere decir "lago de sangre". Y en los
pueblos destos _Guambracunas_ se pusieron mitimaes y gobernadores como
en las ms partes.

Y despues de se haber reformado el campo, el Inca pas adelante hcia la
parte del Sur, con gran reputacion por la victoria pasada, y anduvo
descubriendo hasta el rio de Angasmayo, que fueron los lmites de su
imperio. Y supo de los naturales cmo adelante habia muchas gentes, y
que todos andaban desnudos sin ninguna vergenza, y que todos comian
carne humana, todos en general, y hacian algunas fuerzas en la comarca
de los Pastos; y mand  los principales que le tributasen, y dijieron
que no tenian que le dar, y por los componer, mand que cada casa de la
tierra fuese obligada  le dar tributo, cada tantas lunas, de un canuto
de piojos algo grande. Al principio, rironse del mandamiento; mas,
despues, por muchos quellos tenian, no podian enchir tantos canutos.
Criaron con el ganado que el Inca les mand dejar, y tributaban de lo
que se multiplicaba, y de la comida y races que hay en sus tierras. Y
por algunas causas que para ello tuvo, Guayna Capac volvi al Quito, y
mand que en Caranqui estuviese templo del sol y guarnicion de gente con
mitimaes y capitan general con su gobernador, para frontera de aquellas
tierras y para guarda dellas.




_CAP. LXVIII.--De cmo el rey Guayna Capac volvi  Quito, y de cmo
supo de los espaoles que andaban por la costa, y de su muerte._


En este mesmo ao andaba Francisco Pizarro con trece chripstianos por
esta costa[208], y habia dellos ido al Quito aviso  Guayna Capac, 
quien contaron el traje que traian, y la manera del navio, y cmo eran
barbados y blancos y hablaban poco y no eran tan amigos de beber como
ellos, y otras cosas de las que ellos pudieron saber. Y cudicioso de ver
tal gente, dicen que mand con brevedad le trujiesen uno de dos que
decian haber quedado de aquellos hombres, porque los dems eran ya
vueltos con su capitan  la Gorgona, donde habian dejado ciertos
espaoles con los indios  indias que tenian, como en su lugar
contaremos[209]. Y dicen unos destos indios, que despues de idos, 
estos dos, que los mataron, de que recebi mucho enojo Guayna Capac.
Otros cuentan que so que los traian, y como supieron en el camino su
muerte[210], los mataron. Sin esto, dicen otros que ellos se murieron.
Lo que tenemos por ms cierto es, que los mataron los indios dende 
poco que ellos en su tierra quedaron[211].

Pues, estando Guayna Capac en el Quito con grandes compaas de gentes
que tenia, y los dems seores de su tierra, vindose tan poderoso, pues
mandaba desde el rio de Angasmayo al de Maule, que hay mas de mill y
doscientas leguas, y estando tan crecido en riquezas, que afirman que
habia hecho traer  Quito ms de quinientas cargas de oro, y ms de mill
de plata, y mucha pedrera y ropa fina, siendo temido de todos los
suyos, porque no se le osaban desmandar, cuando luego hacia justicia;
cuentan que vino una gran pestilencia de viruelas tan contagiosa, que
murieron mas de doscientas mill nimas en todas las comarcas, porque fu
general; y dndole  l el mal, no fu parte todo lo dicho para
librarlo de la muerte, porquel gran Dios no era dello servido. Y como se
sinti tocado de la enfermedad, mand se hiciesen grandes sacrificios
por su salud en toda la tierra, y por todas las guacas y templos del
sol; mas yndole agraviando, llam  sus capitanes y parientes, y les
habl algunas cosas, entre las cuales les dijo,  lo que algunos dellos
dicen, que l sabia que la gente que habian visto en el navio, volveria
con potencia grande y que ganaria la tierra. Esto podria ser fbula, y
si lo dijo, que fuese por boca del Demonio, como quien sabia que los
espaoles iban para procurar de volver  seorear. Dicen otros destos
mismos, que conociendo la gran tierra que habia en los Quillacingas[212]
y Popayaneses, y que era mucho mandarlo uno, y que dijo que desde Quito
para aquellas partes fuese de Atahuallpa, su hijo,  quien queria mucho,
porque habia andado con l siempre en la guerra; y que lo dems mand
que seorease y gobernase Guascar, nico heredero del imperio. Otros
indios dicen que no dividi el reino, ntes dicen que dijo  los que
estaban presentes, que bien sabian cmo se habian holgado que fuese
Seor, despues de sus dias, su hijo Guascar, y de Chincha[213] Ocllo, su
hermana, con quien todos los del Cuzco mostraban contento; y puesto que
si l tenia otros hijos de grand valor, entre los cuales estaban Nanque
Yupanqui, Tupac Inca, Guanca Auqui, Tupac Gualpa, Titu[214], Guaman
Gualpa, Manco Inca, Guascar, Cusi Hualpa[215], Paullu Tupac[216]
Yupanqui, Conono, Atahuallpa, quiso no dalles nada de lo mucho que
dejaba, sino que todo lo heredase dl, como l lo hered de su padre, y
confiaba mucho guardaria su palabra, y que cumpliria lo que su corazon
queria, aunque era muchacho; y que les rog lo amasen y mirasen como era
justo, y que hasta que tuviese edad perfeta y gobernase, fuese su ayo
Colla Tupac[217], su tio. Y como esto hobo dicho, muri.

Y luego que fu muerto Guayna Capac, fueron tan grandes los lloros, que
ponian los alaridos que daban en las nubes, y hacian caer las aves
aturdidas de lo muy alto hasta el suelo. Y por todas parte se divulg la
nueva, y no habia parte ninguna donde no se hiciese sentimiento notable.
En Quito lo lloraron,  lo que dicen, diez dias arreo; y dende all lo
llevaron  los Caares, donde le lloraron una luna entera; y fueron
acompaando el cuerpo muchos seores principales hasta el Cuzco,
saliendo por los caminos los hombres y mujeres llorando y dando
aullidos. En el Cuzco se hicieron ms lloros, y fueron hechos
sacrificios en los templos, y aderezaron de le enterrar conforme  su
costumbre, creyendo que su nima estaba en el cielo. Mataron, para meter
con l en su sepoltura y en otras, ms de cuatro mill nimas, entre
mujeres y pajes y otros criados, tesoros, pedreria, y fina ropa. De
creer es que seria suma grande la que pornian con l. No dicen en dnde
ni cmo est enterrado, mas de que concuerdan que su sepoltura se hizo
en el Cuzco. Algunos indios me dijeron  m que lo enterraron en el rio
de Angasmayo, sacndolo de su natural para hacer la sepoltura; mas no lo
creo, y lo que dicen de que se enterr en el Cuzco, s[218].

De las cosas deste rey dicen tanto los indios, que no es nada lo que yo
escribo ni cuento; y cierto, creo que dl y de sus padres y abuelos se
dejan tantas cosas de escrebir, por no los alcanzar por entero, que
fuera otro compendio mayor que el que se ha hecho.




_CAP. LXIX.--Del linaje y condiciones de Guascar y de Atahuallpa._


Estaba el imperio de los Incas tan pacfico cuando Guayna Capac muri,
que no se halla que en tierra tan grande hobiese quien osase alzar la
cabeza para mover guerra ni dejar de obedecer, as por el temor que
tenian  Guayna Capac, como porque los mitimaes eran puestos de su mano,
y estaba la fuerza en ellos. Y as como muerto Alexandre en Babilonia,
muchos de sus criados y capitanes allegaron  colocarse por reyes y
mandar grandes tierras, as, muerto Guayna Capac, como (_as_) luego
hobo entre los dos hermanos hijos suyos guerras y diferencias; y tras
ellas entraron los espaoles. Muchos de estos mitimaes se quedaron por
seores, porque siendo en las guerras y debates muertos los naturales,
pudieron ellos granjear la gracia de los pueblos para que en su lugar
los recibiesen de los pueblos (_as_).

Bien tena que decir en contar menudamente las condiciones destos tan
poderosos Seores, mas no saldr de mi brevedad, por las causas tan
justas que otras veces he dicho tener.--Guascar era hijo de Guayna
Capac, y Atahuallpa tambien. Guascar de menos dias; Atahuallpa de ms
aos. Guascar, hijo de la Coya, hermana de su padre, seora principal;
Atahuallpa, hijo de una india Quilaco, llamada Tupac Palla[219]. El uno
y el otro nacieron en el Cuzco, y no en Quito, como algunos han dicho y
aun escripto para esto, sin lo haber entendido como ello es razon. Lo
muestra, porque Guayna Capac estaba [estuvo?] en la conquista de Quito y
por aquellas tierras aun n doce aos, y era Atahuallpa, cuando muri,
[de] ms de treinta aos; y seora de Quito, para decir lo que ya
cuentan que era su madre, no habia ninguna, porque los mesmos Incas eran
reyes y seores del Quito;[220] y Guascar naci en el Cuzco, y
Atahuallpa era de cuatro  cinco aos de ms edad que no l. Y esto es
lo cierto, y lo que yo creo.--Guascar era querido en el Cuzco, y en todo
el reino, por los naturales, por ser el heredero de drecho; Atahuallpa
era bien quisto de los capitanes viejos de su padre y de los soldados,
porque anduvo en la guerra en su niez, y porque l en vida le mostr
tanto amor, que no le dejaba comer otra cosa que lo que l le daba de su
plato. Guascar era clemente y piadoso; Atahuallpa, cruel y vengativo:
entrambos eran liberales, y el Atahuallpa hombre de ms nimo y
esfuerzo, y Guascar de ms presuncion y valor. El uno pretendi ser
nico Seor y mandar sin tener igual: el otro se determin de reinar, y
por ello quebrantar las leyes que sobre ello  su usanza estaban
establecidas por los Incas, que era que no podia ser rey sino hijo mayor
del Seor y de su hermana, aunque otros de ms edad hobiesen habido en
otras mujeres y mancebas. Guascar deseoso [deseaba?] de tener consigo el
ejrcito de su padre; Atahuallpa se congoj porque no estaba cerca del
Cuzco, para en la mesma ciudad hacer el ayuno y salir con la borla para
por todos ser recebido por rey.




_CAP. LXX.--De cmo Guascar fu alzado por rey en el Cuzco, despues de
muerto su padre._


Como fuese muerto Guayna Capac y por l hechos los lloros y sentimiento
dicho, aunque habia en el Cuzco ms de cuarenta hijos suyos, ninguno
intent salir de la obediencia de Guascar,  quien sabian pertenecian el
reino; y aunque se entendi lo que Guayna Capac mand, que su tio
gobernase, no falt quien aconsej  Guascar saliese con la borla en
pblico y mandase por todo el reino como rey. Y como para las honras de
Guayna Capac habian venido al Cuzco los ms de los seores naturales de
las provincias, pudo ser la fiesta de su coronacion grande y de presto
entendida y sabida, y as lo determin de hacer. Dejando el gobierno de
la mesma ciudad  quien por su padre lo tenia, se entr  hacer el
ayuno con la observancia que su costumbre requeria. Sali con la borla
muy galano, y hicironse grandes fiestas, y pusironse en la plaza la
maroma de oro con los bultos de los Incas, y conforme  la costumbre
dellos, gastaron algunos dias en beber y en sus areytos; y acabados,
fules nueva  todas las provincias y mandado del nuevo rey de lo que
habian de hacer, enviando  Quito ciertos orejones, y que trujesen las
mujeres de su padre y su servicio.

Fu entendido por Atahuallpa cmo Guascar habia salido con la borla, y
cmo queria que todos le diesen la obediencia; y no se habian partido de
Quito ni de sus comarcas los capitanes generales de Guayna Capac, y
habia entre todos plticas secretas sobre que era bien procurar, por las
vas  ellos posibles, quedarse con aquellas tierras de Quito sin ir al
Cuzco al llamamiento de Guascar, pues era aquella tierra tan buena y 
donde todos se hallaban tan bien como en el Cuzco. Algunos habia entre
ellos que les pesaba, y decian que no era lcito dejar de reconocer el
gran Inca, pues era Seor de todos. Mas Illa Tupac[221] no fu leal 
Guascar, as como Guayna Capac se lo rog y l se lo prometi, porque
dicen que andaba en tratos y secretas plticas con Atahuallpa, que entre
los hijos de Guayna Capac mostr ms nimo y valor, causado por su
atrevimiento y aparejo que hall,  con lo que su padre mand, si fu
verdad, que gobernase lo de Quito y sus comarcas. Este habl  los
capitanes Calicuchima[222] y Aclagualpa[223], Rumiahui[224], el
Quizquiz, Zopozopanqui[225] y otros muchos, sobre quisiesen favorecerle
y ayudarle para que l fuese Inca de aquellas partes, como su hermano lo
era del Cuzco; y ellos y el Illa Tupac[226], traidor  su seor natural
Guascar, pues que habiendole dejado por gobernador hasta qul tuviese
edad cumplida, le neg y se ofreci de favorescer  Atahuallpa, que ya
por todo el real era tenido por Seor, y le fueron entregadas las
mujeres de su padre,  quien l recibi como suyas, que era autoridad
mucha entre estas gentes; y el servicio de su casa y lo dems que tenia,
le fu dado para que por su mano le (_as_) fuese ordenado todo  su
voluntad.

Cuentan algunos, que algunos de los hijos de Guayna Capac, hermanos de
Guascar y Atahuallpa, con otros orejones, se fueron huyendo al Cuzco y
dieron dello aviso  Guascar; y as l como los orejones ancianos del
Cuzco, sintieron lo que habia hecho Atahuallpa, reprobndolo por caso
feo, y que habia ido contra sus dioses y contra el mandamiento y
ordenanza de los reyes pasados. Decian que no habian de sufrir ni
consentir que el bastardo tuviese nombre de Inca, ntes le habian de
castigar por lo por l inventado, por el favor que tuvo de los capitanes
y gente del ejrcito de su padre; y as, Guascar mand que se
apercibiesen en todas partes y se hiciesen armas, y los depsitos se
proveyesen con las cosas necesarias, porque l habia de hacer guerra 
los traidores, si juntos todos no le reconociesen por Seor. Y  los
Caares envi embajadores, esforzndoles en su amistad, y al mesmo
Atahuallpa dicen que envi un orejon  que le amonestase que no
intentase de llevar adelante su opinion, pues era tan mala, y  que
hablase  Colla Tupac[227], su tio, para que le aconsejase se viniese
para l. Y hechas estas cosas, nombr por su capitan general  uno de
los principales del Cuzco, llamado Atoco[228].




_CAP. LXXI.--De cmo se comenzaron las diferencias entre Guascar y
Atahuallpa, y se dieron entre unos y otros grandes batallas._


Entendido era por todo el reino del Pir cmo Guascar era Inca, y como
tal mandaba y tenia guarda y despachaba orejones  las cabeceras de las
provincias  proveer lo que convenia. Era de tan buen seso y tenia en
tanto  los suyos, que fu, lo que rein, querido en extremo dellos, y
seria cuando comenz  reinar,  lo que los indios dicen, de veinticinco
aos, poco ms  mnos. Y habiendo nombrado por su capitan general 
Atoco, le mand que tomando la gente que le pareciese de los lugares por
donde pasase, mitimaes y naturales, fuese  Quito  castigar el alboroto
que habia con lo que su hermano intentaba, y tubiese aquella tierra por
l.

Y estos indios cuentan las cosas de muchas maneras. Yo siempre sigo la
mayor opinion, y la que dan los ms viejos y avisados dellos, y que son
seores; porque los indios comunes, en todo lo que saben, no se ha de
tener, porque ellos lo afirmen, por verdad. Y as, unos dicen, que
Atahuallpa, como hobo determindose  no solamente no querer dar la
obidiencia  su hermano, que ya era rey, mas aun pretendi haber el
seoro para s por la forma que pudiese, tenido, como ya tenia, de su
parte  los capitanes y soldados de su padre, vino  los Caares, 
donde habl con los seores naturales y con los mitimaes, colorando, con
razones que invent, su deseo no era de hacer dao  su hermano por
querer solamente el provecho para si, sino para tenellos  todos por
amigos y hermanos y hacer otro Cuzco en el Quito, donde todos se
holgasen; y pues l tenia tan buen corazon, que para cerciorarse que
ellos le tenian para con l, diesen lugar que en Tomebamba fuesen hechos
para l aposentos y tambos, para que, como Inca y Seor, pudiese holgar
con sus mujeres en ellos, como hizo su padre y su abuelo; y que dijo
otras palabras sobre esta materia que no fueron oidas tan alegremente
como l pens; porque el mensajero de Guascar era llegado y habia
hablado  los Caares y mitimaes cmo Guascar les pedia la fe de amigos,
sin que quisiesen negar su fortuna, y que para ello imploraba el favor
del sol y de sus dioses; que no consintiesen que los Caares fuesen
consentidores de tan mala hazaa como su hermano intentaba; y que
lloraron con deseo de ver  Guascar, y alzando todos sus manos, que le
guardarian lealtad prometieron.

Y teniendo esta voluntad, Atahuallpa no pudo con ellos acabar nada;
antes afirman que los Caares con el capitan y mitimaes lo prendieron,
con intento de lo presentar  Guascar; mas, ponindolo en un aposento
del tambo, se solt y fu  Quito, donde hizo entender haberse vuelto
culebra por voluntad de su Dios, para salir de poder de sus enemigos;
por tanto, que todos se aparejasen para comenzar la guerra pblica y al
descubierto, porque as convenia. Otros indios afirman por muy cierto,
que el capitan Atoco con su gente alleg  los Caares, donde estaba
Atahuallpa, y que l fu el que lo prendi, y se solt como est dicho.
Creo yo para m, aunque podria ser otra cosa, que Atoco se hall en la
prision de Atahuallpa, y muy sentido porque as se habia descabullido,
sacando la ms gente que pudo de los Caares, se parti para Quito,
enviando por todas partes  esforzar los gobernadores y mitimaes en la
amistad de Guascar. Tinese por averiguado, que Atahuallpa se solt
haciendo con una _coa_[229], y que es palanca, que una mujer Quella le
di, un agujero, estando los que estaban en el tambo calientes de lo que
habian bebido, y pudo, dndose priesa, allegar al Quito, como est
dicho, sin ser alcanzado de los enemigos, que mucho quisieran tornarlo
haber  las manos.




_CAP. LXXII.--De cmo Atahuallpa sali del Quito con su gente y
capitanes, y de cmo di batalla  Atoco en los pueblos de Ambato._


Como las postas que estaban en los caminos reales fuesen tantas, no
pasaba cosa en parte del reino que fuese oculta, ntes era pblica por
todo el lugar; y como se entendi Atahuallpa haberse escapado por tal
ventura y estar en Quito allegando la gente, luego se conoci que la
guerra seria cierta, y as, hobo division y parcialidades y novedades
grandes y pensamientos enderezados  mal fin. Guascar, en lo de arriba,
no tuvo quien no le obedeciese y desease que saliese del negocio con
honra y autoridad. Atahuallpa tuvo de su parte los capitanes y gente del
ejrcito, y muchos seores naturales y mitimaes de las provincias y
tierras de aquella comarca; y cuentan que luego en Quito, con celeridad
mand salir la gente, jurando, como ellos juran, que en los Caares
habia de hacer castigo grande, por el afrenta que all recibi. Y como
supiese venir Atoco con su gente, que pasaria,  lo que dicen, de
cuarenta guarangas, que eran millares de hombres, se di priesa  se
encontrar con l.

Atoco venia marchando porque Atahuallpa no tuviese lugar de hacer
llamamiento de gente en las provincias, y como supo que venia  punto
de guerra, habl con los suyos, rogndoles que se acordasen de la honra
del Inca Guascar, y que se diesen maa  castigar la desvergenza con
que Atahuallpa venia; y por justificar su causa, envile, segun dicen,
ciertos indios por mensajeros, amonestndole que se contentasen con lo
que habia hecho y no diese lugar  que el reino se encendiese en guerra,
y se conformase con el Inca Guascar, que seria lo ms acertado. Y aunque
eran principales orejones estos mensajeros, cuentan que se ri del dicho
que Atoco le enviaba  decir, y que, haciendo grandes fieros y amenazas,
los mand matar, y prosigui su camino en ricas andas que le llevaban 
hombros de los principales y ms privados suyos.

Cuentan que encomend la guerra  su capitan general Calicuchima y 
otros dos capitanes, llamados el Quizquiz, y el otro Ucumari; y como
Atoco no parase con la gente, pudieron encontrarse cerca del pueblo
llamado Ambato,  donde,  la usanza del pueblo, comenzaron la batalla y
la rieron entre ellos bien; y habiendo tomado un collado Calicuchima,
sali  tiempo convenible con cinco mill hombres holgados, y dando en
los que estaban cansados, los apretaron tanto, que despues de muertos
los ms dellos, volvieron, los que no [lo] eran, las espaldas con gran
espanto, y el alcance se sigui y fueron muchos los presos y el Atoco
entre ellos. Lo cual, cuentan los que desto me informaron, que lo ataron
 un palo, donde con gran crueldad ocultadamente lo mataron, y que del
casco de su cabeza hizo un vaso Calicuchima, para beber, engastonado en
oro. La opinion mayor y que debe ser ms cierta,  mi juicio, de los que
murieron en esta batalla de ambas partes, fueron quince  diez y seis
mill indios; y los que se prendieron, fueron los ms dellos muertos sin
piedad ninguna, por mandado de Atahuallpa.--Yo he pasado por este pueblo
y he visto el lugar donde dicen questa batalla se di; y, cierto, segun
hay la osamenta, debieron an de morir ms gente de la que cuentan.

Con esta victoria qued Atahuallpa muy estimado, y fu la nueva
divulgada por todo el reino, y llamronle, los que seguian su opinion,
Inca, y dijo que habia de tomar la borla en Tomebamba, aunque, no siendo
en el Cuzco, tenase por cosa fabulosa y sin fuerza. De los heridos
mand curar; y mandaba como rey, y as era servido; y camin para
Tomebamba.




_CAP. LXXIII.--De cmo Guascar envi de nuevo capitanes y gente contra
su enemigo, y de cmo Atahuallpa lleg  Tomebamba, y la gran crueldad
que all us, y lo que pas entre l y los capitanes de Guascar._


Pocos dias se tardaron despues que en el pueblo de Ambato el capitan
Atoco fu vencido y desbaratado, cuando, no solamente en el Cuzco se
supo la nueva, mas en toda la tierra se extendi, y recibi Guascar
grande espanto y temi ms el negocio que hasta all. Mas, sus
consejeros le amonestaron que no desmamparase al Cuzco, sino que enviase
de nuevo gentes y capitanes. Y fueron hechos grandes lloros por los
muertos, y en los templos y orculos hicieron sacrificios conforme  lo
que ellos usan; y envi  llamar Guascar muchos seores de los naturales
del Collao, de los Canches, Caas, Charcas, Carangas, y  los de
Condesuyo, y muchos de los de Chinchasuyo; y como estuviesen juntos, les
habl lo que su hermano hacia y les pidi en todo le quisiesen ser
buenos amigos y compaeros. Respondieron  su gusto los que se hallaron
 la pltica, porque guardaban mucho la religion y costumbre de no
recebir por Inca sin aquel que en el Cuzco tomase la borla, la cual
habia dias Guascar tenia, y sabia el reino le venia derechamente. Y
porque convenia con brevedad proveer en la guerra que tenia, nombr por
capitan general  Guanca Auqui, hermano suyo, segun dicen algunos
orejones, porque otros quieren decir ser hijo de Ilaquito. Con ste
envi por capitanes otros principales de su nacion que habian por nombre
Ahuapanti[230], Urco Guaranca  Inca Roca. Estos salieron del Cuzco con
la gente que se pudo juntar, yendo con ellos muchos seores de los
naturales, y de los mitimaes, y por donde quiera que pasaba Guanca
Auqui, sacaba la gente que quera con lo ms que era necesario para la
guerra; y camin  mas andar en busca de Atahuallpa, que, como hobiese
muerto y vencido  Atoco, como de suso es dicho, sigui su camino
endrezado  Tomebamba, yendo con l sus capitanes y muchos principales
que habian venido  ganalle la voluntad, viendo que iba vencedor. Los
Caares estaban temerosos de Atahuallpa, porque habian tenido en poco lo
que les mand y habian sido en la prision suya; recelaban no quisiese
hacelles algun dao, porque lo conocian que era vengativo y muy
sanguinario; y como llegase cerca de los aposentos principales, cuentan
muchos indios  quien yo lo o, que por amansar su ira, mandaron  un
escuadron grande de nios y  otro de hombres de toda edad que saliesen
hasta las ricas andas, donde venia con gran pompa, llevando en las manos
ramos verdes y hojas de palma, y que le pidiesen la gracia y amistad
suya para el pueblo, sin mirar injuria pasada; y que con tantos clamores
se lo suplicaron y con tanta humildad, que bastara  quebrantar
corazones de piedra. Mas, poca impresion hicieron en el cruel de
Atahuallpa, porque dicen que mand  sus capitanes y gente que matasen 
todos aquellos que habian venido, lo cual fu hecho, no perdonando sino
era algunos nios y  las mujeres sagradas del templo, que por honra del
sol, su dios, guardaron sin derramar sangre dellas ninguna.

Y pasado esto, mand matar algunos particulares en la provincia, y puso
en ella capitan  mayordomo de su mano, y juntos los ricos de la
comarca, tom la borla y llamse Inca en Tomebamba, aunque no tenia
fuerza, como se ha dicho, por no ser en el Cuzco; mas, l tenia su
drecho en las armas, lo cual tenia por buena ley. Tambien digo que he
oido [] algunos indios honrados, que Atahuallpa tom la borla en
Tomebamba ntes que le prendiesen ni Atoco saliese del Cuzco, y que
Guascar lo supo y provey luego. Parsceme que lo que se ha escripto
lleva ms camino.

Guanca Auqui dbase mucha priesa [] andar, y quisiera llegar  los
Caares ntes que Atahuallpa pudiera hacer el dao que hizo. Y alguna de
la gente que escap de la batalla que se di en Ambato, se habian
juntado con l. Afirman todos que traeria ms de ochenta mill hombres de
guerra, y Atahuallpa llevaria pocos mnos de Tomebamba;  donde luego
sali, afirmando que no habia de parar hasta el Cuzco. Mas, en la
provincia de los Paltas, cerca de Caxabamba, se encontraron unos con
otros, y despues de haber esforzado y hablado cada capitan  su gente,
se dieron batalla; en la cual afirman que Atahuallpa no se hall, ntes
se puso en un cerrillo  la ver; y siendo Dios dello servido, no
embargante que en la gente de Guascar habia muchos orejones y capitanes
que para ellos entendian bien la guerra, y que Guanca Auqui hizo el
deber como leal y buen servidor  su rey, Atahuallpa qued vencedor con
muerte de muchos contrarios, tanto, que afirman que murieron entre unos
y otros ms de treinta y cinco mill hombres, y heridos quedaron muchos.

Los enemigos siguieron el alcance, matando y cautivando y robando los
reales; y Atahuallpa estaba tan alegre, que l decia que sus dioses
peleaban por l. Y porque ya los espaoles habian entrado en este reino
habia algunos dias, y Atahuallpa lo supo, fu causa que l en persona no
fuese al Cuzco.

No daremos conclusion  estas guerras y batallas que se dieron entre
estos indios, porque no fueron con rden, y por llevarla, se quedar
hasta su lugar.

Hasta aqu es lo que se me ha ofrecido escrebir de los Incas, lo cual
hice todo por relacion que tom en el Cuzco. Si acertare alguno  lo
hacer ms largo y cierto, el camino tiene abierto, como yo no lo tuve
para hacer lo que no pude, aunque para lo hecho trabaj lo que Dios
sabe; que vive y reina para siempre jams. Que fu visto lo ms de lo
escripto por el doctor Brabo de Saravia, y el licenciado Hernando de
Santillan, oidores de la Audiencia real de Los Reyes.


FIN.

       *       *       *       *       *




NOTAS:

[1] Vase su biografa en la HISTORIA DEL COLEGIO VIEJO DE SAN
BARTOLOM, MAYOR DE LA CLEBRE UNIVERSIDAD DE SALAMANCA.--2.
edicion.--Primera parte, pg. 336.

[2] LA CONQUISTA DEL PER. Adic.  los lib. I y VI.

[3] Primera parte de la Crnica del Per, cap. C al principio.

[4] El pasaje del prlogo  que aludo y la nota venian  decir, que la
tercera parte de la crnica de Cieza, que se ocupa en la conquista de
Nueva Castilla, y los libros primero y segundo de la cuarta, titulados
_Guerra de Salinas_ y _Guerra de Chpas_, aunque no los habia visto, me
constaba de cierto que existian y dnde; que motivos de delicadeza me
impedian ser en este punto ms explcito; pero que el inteligente y
activo biblifilo que disponia de tan preciosos documentos contaba con
medios de publicarlos como corresponde, y era de esperar que pronto se
disfrutasen por los amantes de la historia patria.

En efecto, la _Guerra de las Salinas_ apareci poco despues en el tomo
LXVIII de la _Coleccion de documentos inditos para la Historia de
Espaa_.

[5] Vi la luz en 1844 en el tomo V de la _Coleccion de documentos
inditos para la Historia de Espaa_.

[6] Lo subrayado falta por equivocacion en el ttulo de este captulo en
el texto.

[7] _Primera parte de la Crnica del Per_, especialmente en el cap.
LXII.

[8] _Con_ dice el original.

[9] Cap. C.

[10] Toca esta misma materia en el cap. CIII, de la citada _Primera
parte_.

[11] En el cap. LXXXIV dice que Ticiviracocha era el nombre que daban al
Hacedor los Huancas, nacion del valle de Xauxa.

[12] De estas esttuas habla en el cap. CV de la _Primera parte_ de su
Crnica.

[13] Escribe Cieza en el cap. XCVII de la _Primera parte de la Crnica
del Per_: "Y en el pueblo de Chaca (por Cacha) habia grandes aposentos
hechos por Topainga Yupangue (Tupac Inca Yupanqui). Pasado un rio, est
un pequeo cercado, dentro del cual se hall alguna cantidad de oro,
porque dicen que  conmemoracion y remembranza de su dios Ticiviracocha,
 quien llaman Hacedor, estaba hecho este templo y puesto en l un dolo
de piedra de la estatura de un hombre, con su vestimenta y una corona 
tiara en la cabeza; algunos dijeron que podia ser esta hechura  figura
de un apstol que lleg  esta tierra; de lo cual en la segunda parte
tratar lo que desto sent y pude entender y lo que dicen del fuego del
cielo que abaj, el cual convirti en ceniza muchas piedras."

[14] "Yendo yo el ao 1549  los Charcas,  ver las provincias y
ciudades que en aquella tierra hay..." (_Primera parte de la Crnica del
Per_, cap. CCV.)

[15] Agustin de Zrate, bajo la fe de Rodrigo Lozano (_Historia del
Per_, lib. 2., cap. VII), y Garcilaso (_Com. re._, 2. parte, lib.
1., cap. XXVIII) cuentan que los primeros castellanos que Francisco
Pizarro envi al Cuzco fueron Hernando de Soto y Pedro del Barco,
natural de Lobon; y Pedro Pizarro, testigo de vista, dice que los
espaoles mandados al Cuzco y primeros que entraron en esta ciudad,
fueron slo dos, Martin Bueno y Pedro Martin de Moguer. (_Relacion del
descubrimiento y conquista de los reinos del Per._) Don Juan de
Santacruz Pachacuti, en su _Relacion de antigedades del Per_, escribe
tambien que fueron dos; pero no Bueno y Martin de Moguer, sino Barco y
Gandia (Pedro de). Yo creo que quien est en lo cierto es Pedro Pizarro.

La partida de estos enviados al Cuzco fu de Cassamarca  15 de febrero
de 1533; permanecieron en la capital del imperio de los Incas una
semana.

[16] _Ynuocavan_, dice nuestro original.

[17] _Enviando luego tesorero_, en n. orig.

[18] En varios lugares del _Libro tercero de la Cuarta parte de la
Crnica del Per_, titulado _La guerra de Quito_.

[19] A principios del ao de 1550.

[20] En los libros II y III de la _Cuarta parte de la Crnica del Per_,
titulados _Guerra de Chpas_ y _Guerra de Quito_.

[21] Miguel Cabello Balboa (_Miscelnea austral_, Tercera parte, cap. I)
dice que salieron de Pacarec Tampu  Tampu Toco cuatro hermanos y cuatro
hermanas, llamados, los primeros, Manco Capac, Ayar Cacha, Ayar Auca y
Ayar Uchi, y los segundos, Mama Guaca, Mama Cora, Mama Ocllo y Mama
Arahua. El licenciado Fernando de Montesinos (_Memorias antiguas del
Per_, Lib. 2., cap. I) nombra  los ocho hermanos: Ayar Manco Tupac,
Ayar Cachi Tupac, Ayar Sauca Tupac y Ayar Uchu Tupac, Mama Cora, Hipa
Huacum, Mama Huacum y Pilco Huacum. Y Garcilaso (_Com. re._, Part. 1.,
lib. 1., cap. XVIII) conviene tambien en que eran cuatro hermanos y
cuatro hermanas: Manco Capac, Ayar Cachi, Ayar Uchu y Ayar Sauca, pero
nombra solamente una de las hembras, Mama Ocllo, muger de Manco Capac.
Juan de Betnzos (_Suma y narracion de los Incas_) nombra por el rden
en que salieron de la cueva misteriosa las parejas siguientes: Ayarcache
y Mamaguaco, Ayaroche y Cura, Ayarauca y Raguaocllo, Ayarmango (despues
Mango Capac) y Mama Ocllo.

Esta conformidad respecto del nmero y casi de los nombres de los
fundadores del linaje imperial y la circunstancia de llamarse uno de los
tres varones mencionados por Cieza Ayar Cachi Asauca (en el original
_Ayar hache-arauca_), cual si se hubiesen refundido dos nombres en uno
solo (_Ayar Cachi_ y _Ayar Sauca_), me inducen  sospechar  que nuestro
autor entendi mal  los intrpretes que le informaban en el Cuzco de
estas cosas,  que hay en el manuscrito escurialense grave error de
copia; sin embargo de que esta segunda suposicion me parece mnos
verosmil, atendiendo  que slo se nombran tres hermanas y se calla la
principal, Mama Ocllo. Adems, cerca del fin de este captulo, dice el
mismo Cieza que eran _tres hermanos_.

Hay un autor muy poco conocido, el mercedario Fray Martin de Mora, que
en su _Historia del orgen y genealoga de los Incas_, escrita por los
aos de 1590 y an indita, se expresa de muy diferente modo respecto 
los nombres de aquellos hermanos y de sus primeros hechos relacionados
con la fundacion del Cuzco.

"El principio, dice, de los Incas no se puede saber cierto, por haber
tantos aos, ms de que fabulosamente quieren decir, que de una cueva 
ventana, en cierto edificio en paraje del Cuzco que llaman Tambo Toco,
por otro nombre Pacaric Tambo, que est cuatro leguas del Cuzco,
salieron ocho hermanos ingas, aunque dicen otros que no ms de seis; y
la mejor opinion y la ms verdadera que en esto hay, es de que fueron
ocho, los cuatro varones, que se llamaban, el mayor Guanacauri, el
segundo Cuzco Huanca, el tercero Mango Capac y el cuarto Tupa Ayar
Cache; y las hermanas, la mayor Tupa Uaco, la segunda Mama Coya, la
tercera Curi Ocllo y la cuarta Ipa Huaco. Y questos ocho hermanos juntos
salieron de la dicha ventana  sus aventuras y  buscar tierra donde
poder poblar, y ntes de llegar  esta dicha ciudad, pararon en un
pueblo que se dice Apitay, que agora llaman Guanacauri; y questando la
hermana tercera Curi Ocllo, como ms entendida y sagaz, con parecer de
los dems hermanos, dejndolos all, sali  buscar tierra que fuese tal
para poder poblar; y que llegando  los caseros de esta ciudad del
Cuzco, que entnces estaba poblada de indios Lares y Poques y Huallas,
que era una gente baja y pobre, ntes de llegar  ella encontr un indio
de los Poques y lo mat con cierta arma, llamada _raucana_, que llevaba
secretamente, y le abri y sac los bofes, los cuales hinch de viento y
con ellos en la boca, toda ensangrentada, entr en el pueblo; y los
indios, atemorizados de vella as, creyendo que comia gente,
desampararon las casas y fueron huyendo. Y pareciendo buen asiento para
poblar y que la gente era domstica, volvi  donde estaban los hermanos
y los trajo, excepto el hermano mayor, que quiso quedar all en Apitay,
donde muri, y en su nombre y memoria llaman  aquel asiento y cerro
Guanacauri. Y luego en llegando, fueron recibidos sin resistencia, y
nombraron, de conformidad, por principal del pueblo, al hermano segundo
Cuzco Huanca, de cuya causa se nombr este asiento Cuzco, como cosa
principal y cabeza del reino, que de ntes se llamaba Acamama. E muerto
ste, que falleci en Curicancha, le sucedi el tercero hermano, llamado
el gran Manco Capac."

Esta historia  leyenda se aproxima bastante  la verdad de lo que
averigu acerca del principio de los Incas y de su ciudad, el virey don
Francisco de Toledo, segun documento que publicaremos, si nos queda
espacio para ello.

[22] Todas estas milagrosas hazaas y otras ms, generalmente se
atribuyen  Ayar Uchu y no  Ayar Cachi.

[23] As en el original, yo creo que debe decir: _que aqul_,  _que l
slo sea el ms alabado_.

[24] Quiz _orejeras_.

[25] _Coci_  _oi_ en el original.

[26]  Yavir. En memoria de ste, pusieron los Incas conquistadores de
Quito el mismo nombre  un cerro que tiene la ciudad al SO., llamado
vulgarmente _Panecillo_, modificado, al parecer, artificialmente, y en
cuya cima dicen que estaba el templo erigido al sol por los antiguos
_Quitus_  _Caras_.

[27] _Orejeras_ tal vez.

[28] Esta palabra est borrada y enmendada de una manera casi
ininteligible; pero se adivina que el principio de ella es _puru_,
calabaza  media calabaza, forma del bonete; y el final _chucco_,
sombrero  tocado.

[29] _Por cierto ni ome_, dice en el original; pero habindome sido
imposible interpretar el _ni ome_, me decido  suprimirlo, tanto ms
cuanto que no padece el sentido del texto.

[30] Por nombre Mama Ocllo Huaco.

[31] Antes le llama Inca Roca Inca, pero es conocido por esos dos
nombres en las tradiciones  memorias de los quipucamayoc  analistas
peruanos.

[32] _Ca no vistas_ dice nuestro original.

[33] Cap. XXXVIII, donde dice adems, tres  cuatro veces, que tenia ya
compuesta esta _Segunda Parte de la Crnica_, consagrada  los Incas,
sus hechos, gobierno, etc.

[34] Por agosto de 1550.

[35] _Triquis_, en nuestro original.

[36] _Manto_, en n. orig.

[37] Veinte aos despues de escrito esto, el licenciado Polo de
Ondegardo, daba con el escondrijo en que los indios ocultaron los dichos
bultos,  sea los cuerpos de los Incas y Coyas embalsamados y envueltos
en ropas, para tributarles secretamente los homenajes y ceremonias de
costumbre.

[38] Propiamente _quippucamayoc_.

[39] _Maycavilca_, en nuestro original, y _Maricabilca_ en el cap.
LXXXIV de la _Primera Parte_.

[40] En n. orig. _Guacoa_ (muy enmendado) _para que me_.

[41] _Guayachire_, en nuestro original.

[42] _Pavacaca_, en n. orig.

[43] _Apurama_, en n. orig.

[44] _Paltasaxas Yayavacas_, en n. orig.

[45] _Catlao_, en n. orig.

[46] _Topo_  _Tupu_, es tambien medida en general y agraria,
representando en este caso la porcion  unidad de tierra que  cada
vasallo mandaban repartir los incas. Dicha porcion era de sesenta pasos
de largo por cincuenta de ancho; y como medida se conserv y admiti en
algunas comarcas del Per, hasta el siglo XVIII por lo mnos.

[47] _Iba_, en n. orig.

[48] Cap. XCII.

[49] Cap. CXI, acompaado con un excelente dibujo grabado en madera, que
quiz sea la primera representacion grfica de estos animales que se ha
publicado en Europa.

[50] Escupiendo simplemente con fuerza la saliva. An hoy dia existe en
Chile la preocupacion de que lo hacen por ser su saliva venenosa y
ofender con ella al que los acosa  molesta; y no faltan en Madrid
personas que crean lo mismo de los que existen en el Parque del Retiro y
yo traje de Santiago de Chile.

[51] Esta cacera se llamaba _chaco_.

[52] Es el _charqui_, que hoy se hace de llama, de huanacu y tambien de
vaca.

[53] Cap. XCII de la _Primera parte_.

[54] _De suyo_, en n. orig.

[55] As en la copia del Escorial. Yo entiendo que debe decir: _esto
tratar adelante un poco ms largo_.

[56] _Sin ella_, en n. orig.

[57] _Cosa hecha_, en n. orig.

[58] _Chumo_, en n. orig. Es la patata seca despues de helada.

[59] _Quimia_, en n. orig. (_Chenopodium quinoa_).

[60] Propiamente _Yanacunas_.

[61] En nuestro original: _Bilcas_, _Xauxa_, _Bomboa_, _Caxamalca_,
_Guanca_, _Bombacome_, _Bonba-Cata_, _Quraga_.

[62] _Heran_, en n. orig.

[63] _Encima_ en n. orig.

[64] En n. orig.: _Ancha hatunapo yndichiri campa capalla apatuco pacha
canba colla xulliy._ No se si habr acertado con la interpretacion.

[65] El autor es Francisco Lpez de Gomara, que en el captulo de la
citada historia, intitulado _La tasa que de los tributos hizo Gasca_,
dice: "Tambien dej muchos que llaman mitimaes y que son como esclavos,
segun y de la manera que Guainacapa los tenia, y mand  los dems ir 
sus tierras; pero muchos dellos no quisieron sino estarse con sus amos,
diciendo que se hallaban bien con ellos y aprendian, cristiandad con oir
misa y sermones, y ganaban dineros con vender, comprar y servir." Por
donde se ve que Lpez de Gomara equivoc los mitimaes con los yanacunas,
que no eran enteramente esclavos, sino criados perptuos.

Por lo dems, esta censura de Cieza prueba que retocaba y ampliaba esta
Segunda parte de su Crnica despues del ao de 1552, en que sali la
primera edicion de la _Historia_ de Gomara.

Y ya que el nombre del clebre autor de _Hispania victrix_ me sale al
paso, y toda vez que son tan pocas las noticias que de su vida se
tienen, dar aqu una,  mi juicio desconocida: que era vecino de
Gomara, junto  Soria, y que habiendo muerto en su tierra (casi sin duda
el mismo pueblo de cuyo nombre hizo su segundo apellido), se mandaron
traer al Consejo de Indias los papeles que dej tocantes  Historia, 
16 de setiembre de 1572; fecha que no andaria muy ljos de la de su
muerte, si es que habia de surtir efecto la ocupacion de sus papeles
histricos.

[66] Mucho despues de haberse escrito esto, todava se diferenciaban las
casas de mitimaes de las de los naturales de algunos pueblos de Quito,
en la forma de sus techos y chimeneas.

[67] _Sustancia_ en n. orig.

[68] _Con la_ en n. orig.

[69] _Ingas_, en nuestro original.

[70] Especialmente los que vivian cerca de los grandes arenales.

[71] _Chanchas_, en nuestro original. Y no interpreto Chancas, porque
stos usaban otro tocado muy diferente; mientras que las vendas son de
los _Canchis_.

[72] _Encima_, en n. orig.

[73] En mi concepto, el original diria _cient mill_.

[74] Llambase _Samka huasi_ y _Samka cancha_.

[75] _Puracaez_, en n. orig.

[76] Pero hermano del hermano.

[77] Hermana de la hermana.

[78] Sobre este asunto vase tambien lo que dice el mismo Cieza en el
Cap. LXIV de la _Prim. parte de su Crn._

[79] _Reposados_ en n. orig.

[80] Sospecho que no ha de ser esta la palabra del original, sino ms
bien _descuidadas_  _caidas_.

[81] En otra parte los nombra, y fueron, segun l, Martin Bueno, Zrate
Pedro de Moguer. Pedro Pizarro, testigo de vista, dice, sin embargo, que
fueron slo dos: Martin Bueno y Pedro Martin de Moguer.

[82] El hospital de _Afuera_  de _San Juan Bautista_. Comenzse  9 de
diciembre de 1541 y hasta 1624 no se dijo la primera misa en su capilla.
Remitise la actividad de la fbrica en 1545, por muerte de don Juan
Tavera, y despues, en 1549, por haberse hecho jesuita el arquitecto que
le ide y dirigi, Bartolom de Bustamante.

En nuestro prlogo de _La Guerra de Quito_ (pgs. CIX y CX) hemos
demostrado que Cieza debi presentar la _Primera parte_ de su _Crnica_
al prncipe, en Toledo, por los aos de 1552.

[83] En el ms. del Escorial:...algo _negritos cay eccelentsima_. Para
que se vea por esta muestra qu cosa es la copia que interpretamos aqu,
en algunos lugares, con tanto trabajo como incertidumbre.

[84] _Maestra_, en n. orig.

[85] _Kquepi_, significa hatillo  maletilla de camino.

[86] _Muchos templos_, en n. orig.

[87] De su Crnica del Per, _passim_.

[88] _Todos los estatutos_, en n. orig.

[89] Se fu por enero de 1550.

[90] _Antinilayme_, en n. orig.

[91] _Atrinlaisme_, en n. orig.

[92] _Quina_, en n. orig.

[93] _Ac_, en n. orig.

[94] _Tenian_, en n. orig.

[95] Ms bien que bueno, venturoso, poderoso y rico.

[96] Y tambien llamaban _Santiago_ al tiro y al arcabuz, por la voz de
los espaoles al dispararlos.

[97] _Mugeres_, en n. orig.

[98] _Orenacuzcos_ y _anacuzcos_, en n. orig.

[99] _Chapos_, en n. orig.

[100] La del sol la encontraron el ao de 1572 los espaoles en poder de
Tpac Amar en los Andes, al hacerse dueos de este inca y de su campo
en la expedicion mandada por Garca de Loyola. (V. _Tres relaciones de
antigedades peruanas_, p. XIX y XX.)

[101] _Ancharoca_, en n. orig.

[102] _Anchiroca_, en n. orig.

[103] _Quelloque Yapangue_, en n. orig.

[104] _anono_, en n. orig.

[105] _Cincheroca_, en n. orig.

[106] _De Canono_, en n. orig.

[107] Cap. XCII.

[108] El nombre quchua de mercado no es ste sino _Cattu_, de donde los
espaoles llamaron _Gato_ al mercado de indios de la plaza de Lima.

[109] Paullu Tupac Yupanqui, hijo de Huaina Capac. Vivia en el Cuzco en
las casas que fueron de su hermano Huascar, muy querido y considerado de
espaoles  indios. El licenciado Vaca de Castro consigui que se
bautizase con el nombre de Cristbal. Muri en mayo de 1549.

[110] _Su_, en n. orig.

[111] _En el_, en n. orig.

[112] _Allcay Villcas_, escribe Cabello Balboa; y _Alca Vieza_ y
_Alca-yiza_, Juan de Betnzos (V. la ancdota de la pedrada que atribuye
en otra forma, como Balboa, al dicho inca Mayta Capac); _Alcauizas_ 
_Alcahuizas_, en la informacion hecha por don Francisco de Toledo en el
Cuzco el ao de 1572, acerca de los primeros Seores de aquella ciudad.

[113] _Ingaroqueynga_, en n. orig.

[114] _Nicaycoga_, en n. orig.

[115] _Cimiento_, en n. orig.

[116] As en la copia del Escorial, pero no me satisface el sentido.

[117] V. el cap. XC de la _Prim. parte de la Crnica del Per_.

[118] _Sachoclococha_, en n. orig.

[119] As, aunque ntes dijo que Inca Yupanqui no dej hijo ninguno. En
esto, como en otras muchas cosas, Cieza se separa de todos los analistas
inqueos.

[120] _Rondo-caya_, en n. orig.

[121] _Cale_, en n. orig.

[122] _De donde ogalgaban_, en n. orig.

[123] _Calua_, en n. orig.

[124] _Subcesion_, en n. orig.

[125] As, por Caqui  Xaqui; pero falta _Xahuana_, como puede verse ms
adelante en el captulo que trata de los tiranos del Collao, _Cari y
Zapana_.

[126] _Cutomarca_, en n. orig.

[127] Y lo es en efecto.

[128] _Chinchipari_, en n. orig.

[129] _El Collero_, en n. orig.

[130] _Hatrin_, en n. orig.

[131] _Tiraca_, en n. orig.

[132] _Candi_, en n. orig.

[133] V. Cap. C de la _Primera parte de la Crnica del Per_.

[134] _Ilabaxula  Itapumata_, en n. orig.

[135] En la baha de Cartagena de Indias.

[136] Collaos, en n. orig.

[137] _Chancas_, en n. orig.

[138] _Cucacache_, en n. orig.

[139] _Curucachi_, en n. orig.

[140] Palabra casi ilegible en el ms. del Escorial, por estar enmendada
dos  tres veces. Puede decir _chicha_, _aza_, _akha_, _huiapu_, 
_sora_.

[141] _Paucorcollao_, en n. orig.

[142] _Huarancca_ es mil.

[143] Es muy extraa esta distraccion de Cieza; pues el nombre de
_Andabailes_, que l nos quiere dar por el propio y con ms pureza
pronunciado de la provincia peruana, es justamente el ms distante de la
pronunciacion indgena, _Antahuaylla_; mientras que el espaolizado,
_Andaguaylas_, suena casi como ste.

[144] En n. orig., _sali hasta Guarancay_.

[145] _Corumba_, en n. orig.

[146] _Corumba_, en n. orig.

[147] _Cocha Capa_, en n. orig.

[148] _Ambacay_, en n. orig.

[149] Hasta guaraca, en n. orig.

[150] _Vilcayongas_, en n. orig.

[151] _Vinieron_, en n. orig.

[152] Este perodo parece que est fuera de su lugar y que vendria mejor
seis renglones ntes,  seguida de _hobieron mucho espanto y andaba gran
ruido_.

[153] _Curaguaxe_, en n. orig.

[154] _Topa Vasco_, en n. orig.

[155] _Curacamba_, en n. orig.

[156] _Chucanes_, en n. orig.

[157] _Poniatambo_, en n. orig.

[158] Quiza _de que lo_.

[159] _Tipabasco_, en n. orig.

[160] _Yayos_, en n. orig.

[161] _Yayos_, en n. orig.

[162] _Tratar_, en n. orig.

[163] _Copa Yupangui_, en n. orig.

[164] En n. orig., _Guamanga,  Camgaron, Parcospico y cos_.

[165] _Chancas_, en n. orig.

[166] La de _Bombon_ (_Pumpu_)  _Chinchaicocha_.

[167] _Uho_, en n. orig. Asiento bajo  modo de banquillo  taburete;
pero los Incas no le llamaban as, sino _tiyana_.

[168] _Caxanca_, en n. orig.

[169] Cap. XCII.

[170] Fibra del _Agave tuberosa_  pita peruana.

[171] El que puso al Cuzco Manco Inca el ao de 1536.

[172] Dudo que este apellido est bien escrito; mucho ser que no sea la
Rea y no Playa.

[173] Varias versiones hay del cuento  tradicion indgena relativa 
este monolito, llamado la _piedra cansada_ [_saicum_, _saicusca_] y
tambien _Calla cunchu_; pero la ms curiosa y mnos conocida es la que
trae el P. Mora en su _Hist. de los Incas MS_. Dice que un inca de
sangre real, por nombre Urco  rcon, gran ingeniero y arquitecto, fu
el que dirigi la conduccion de la piedra cansada, y que al llegar al
sitio donde se cans, le mataron los indios que la arrastraban. Este
rcon traz y asent la fortaleza del Cuzco, y adems concibi la idea,
y la puso por obra, de trasportar de Quito la mejor tierra de patatas
para surtir de este tubrculo la mesa del emperador, con la cual tierra
hizo el cerro llamado _Allpa Suntu_, que est al Oriente de dicha
fortaleza.

[174] De este no mnos generoso que apasionado arranque de indignacion
tienen la culpa, no los espaoles, sino la falta, muy natural, de
conocimientos arqueolgicos en Cieza y su excesiva credulidad en los
relatos de las orejones y descendientes de los Incas, para los cuales
todo lo bueno y grande que encontramos all era obra exclusiva de estos
soberanos. Hoy ya se sabe y se tiene por cosa averiguada que las
ciclpeas y antiqusimas fbricas del Cuzco se erigieron por gentes muy
anteriores  Inca Yupanqui un  Manco Capac, si por ventura ste
apareci por aquella comarca  principios del siglo XI; y no se ignora
que los mismos Incas destruian unas veces y otras dejaban sin concluir
edificios y monumentos de sus enemigos. No todas las ruinas del Per
deben cargar sobre nuestra conciencia. Adems, es de saber que el virey
don Francisco de Toledo y otros, ljos de contribuir  la destruccion de
la fortaleza del Cuzco, trataron de conservarla y se opusieron en ms de
un caso  que la utilidad de particulares y de corporaciones coadyuvase
 los estragos del tiempo, como sucedi el ao de 1577 con los jesuitas
del Cuzco, que pidieron que para su monasterio y casa se les dejase
sacar la piedra que hubieran menester de la fortaleza del Inca.

[175] En n. orig., _en hablar_. Dudo, no obstante, en haber acertado con
la interpretacion. El que quiera enterarse con minuciosidad de lo que
hallaron los conquistadores en los stanos de la fortaleza, consulte la
_Relacion de la conquista del Per_ de Pedro Pizarro.

[176] La de Huarco ya la mand conservar y guarnecer pocos aos despues
el virey don Andrs Hurtado de Mendoza, marqus de Caete.

[177] _Coxacopa_, en n. orig.

[178] Esta campaa sangrienta y cruel de Inca Yupanqui, la cuenta Cieza
en el cap. XCVIII de la _Primera parte_.

[179] El _Nanca_.

[180] _Horaro_ en n. orig.

[181] _Vinieron con un viejo_, en n. orig.

[182] _Recogidos_, en n. orig.

[183] La violenta trasposicion que dificulta la lectura de este pasaje,
acaso no sea culpa del copista, sino ms bien una prueba de que Cieza no
acab de limar su tratado de los Incas. Lase: _y furanlo ms, si el
Inca diera lugar  que el alcance se siguiera ms esforzado_,  con ms
esfuerzo.

[184] En el cap. CII de la _Primera parte_, dice: "Yo estuve un dia en
este lugar [Pucara] mirndolo todo."

[185] Cap. XLIV.

[186] _Tiacambe y Cayacombe, los Purares_, en n. orig.

[187] _Panunquilla_, en n. orig.

[188] _Haciendo_, en n. orig.

[189] Cap. LXXIII; en donde se ocupa de esta guerra del Huarco, y dice,
adems, que la trata en la segunda parte de su Crnica.

[190] Probablemente _respeto_.

[191] _Prender_, en n. orig.

[192] _De gran_, en n. orig.

[193] _Lucas_, en n. orig.

[194] _Chuaguabo_, en n. orig.

[195] _Tuquimo_ en n. orig.

[196] No diria en el original _y fuera ms de hombres creida_?

[197] _Guacarapora_ lo llama en la _Primera parte_, cap. LXXXIV.

[198] _Carcas_, _Yaboca_ y _Naucabamba_ en n. orig.

[199] _Abreviando_, en n. orig.

[200] _Pampanillas_, _taparrabos_  _tapavergenzas_.

[201] Es decir: _que naci all  haber nacido all_.

[202] As en el MS. del Escorial. Quiz sobre _fu l_.

[203] Por donde hoy est asentada la ciudad de Guayaquil, cuyo asiento
conservaba an en el siglo XVII el nombre de _Paso de Huaina Capac_.

[204] _Guamabaconas_, en n. orig.

[205] _Cayanla, Coches, Quiya, Pipo_, en n. orig.

[206] En n. orig. _Cambamana pucula tucuy guamaracona_. No adivino lo
que debi escribir el copiante en vez de _pucula_; sino es que est por
_puccuna_, que venga de _puccuni_, medrar, madurar, hacerse grande; en
cuyo caso Cieza traduce mal, y lo que Guayna Capac quiso decir, es:
"Vosotros,  vuestra nacion, ya no es grande ( fuerte  viril), todos
sois muchachos."

[207] _Guamaracones_ en n. orig.

[208] El de 1526. Los trece, llamados de la fama, cuyos nombres todavia
no he visto escritos con propiedad en ninguno de los historiadores de
Indias antiguos y modernos, eran: Bartolom Ruiz, el piloto, Cristbal
de Peralta, Pedro de Candia, Domingo de Soraluce, Nicols de Ribera,
Francisco de Cullar, Alonso de Molina, Pedro Alcon, Garca de Jaren,
Anton de Carrion, Alonso Briceo, Martin de Paz y Juan de la Torre.

[209] En la _Tercera parte_ de su Crnica del Per, an indita.

[210] De _Huayna Capac_.

[211] Sobre estos sucesos lase  Herrera (Dc. III, lib. X, cap. III 
VI; y Dc. IV, lib. II, cap. VII y VIII), que es leer al mismo Cieza,
pues de l _tom_ todo lo que all dice.

[212] _Quilcangas_, en n. orig.

[213] Debe de ser _Chimpu_ y todo el nombre Ciui Chimpu Runtu, segunda
mujer legtima de Huaina Capac. Sin embargo, segun el parecer de la
mayora de los autores, el nombre de la madre de Huascar  Inti Tupac
Cusi Huallpa, es Rahua Ocllo.

[214] _Topagual, Patito_; en n. orig.

[215] _Cuxequepa_, en n. orig.

[216] _Paulotilca_, en n. orig.

[217] O Cayu Tupac? Cabello Balboa le llama tambien _Colla Tupa_.

[218] Y creia bien. Por el ao de 1571 averigu el virey don Francisco
de Toledo, mediante informacion, que Huayna Capac fu enterrado en la
capital de su imperio en donde Polo de Ondegardo hall su momia con
otros muchos de la estirpe inquea. (V. _Tres relaciones de antigedades
peruanas._--Carta dedicatoria.)

[219] _Topapalla_, en n. orig. Segun otros autores _Tocto Ocllo Cuca_.

[220] Alude  Lpez de Gomara y en especial al captulo de su _Historia_
titulado _Linaje de Atabaliba_. El P. Velasco, que en su _Historia de
Quito_ sigui y amplific la opinion de Gomara, dice que la reina de
Quito se llamaba _Scyri Paccha_.

[221] Antes le llama _Colla Tupac_. Yo sospecho que es el misma Cayu
Tupac de quien Cieza se informaba en el Cuzco sobre el asunto de este
tratado.

[222] _Calicuchema_, en n. orig.

[223] Es la primera vez que veo escrito este nombre. Ser
_Acllahuallpa_?

[224] _Uriminavi_, en n. orig.

[225] _Sepocopagua_, en n. orig.

[226] Ahora le nombra _Allitopa_. [_Alli Tupac._]

[227] _Collapopa_ le llama ahora.

[228] _Atoc_ en otros autores.

[229] No acierto con la ortografa de esta palabra.

[230] As interpreto, no s si acertadamente, el _Abante_ de n. orig.






End of the Project Gutenberg EBook of Segunda parte de la crnica del Per,
que trata del seorio de los Incas Yupanquis y de sus grandes hechos y gobernacion, by Pedro de Cieza de Len

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Section  2.  Information about the Mission of Project Gutenberg-tm

Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
electronic works in formats readable by the widest variety of computers
including obsolete, old, middle-aged and new computers.  It exists
because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
people in all walks of life.

Volunteers and financial support to provide volunteers with the
assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
remain freely available for generations to come.  In 2001, the Project
Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.


Section 3.  Information about the Project Gutenberg Literary Archive
Foundation

The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
Revenue Service.  The Foundation's EIN or federal tax identification
number is 64-6221541.  Its 501(c)(3) letter is posted at
http://pglaf.org/fundraising.  Contributions to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
permitted by U.S. federal laws and your state's laws.

The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
throughout numerous locations.  Its business office is located at
809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
business@pglaf.org.  Email contact links and up to date contact
information can be found at the Foundation's web site and official
page at http://pglaf.org

For additional contact information:
     Dr. Gregory B. Newby
     Chief Executive and Director
     gbnewby@pglaf.org


Section 4.  Information about Donations to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation

Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
spread public support and donations to carry out its mission of
increasing the number of public domain and licensed works that can be
freely distributed in machine readable form accessible by the widest
array of equipment including outdated equipment.  Many small donations
($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
status with the IRS.

The Foundation is committed to complying with the laws regulating
charities and charitable donations in all 50 states of the United
States.  Compliance requirements are not uniform and it takes a
considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
with these requirements.  We do not solicit donations in locations
where we have not received written confirmation of compliance.  To
SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
particular state visit http://pglaf.org

While we cannot and do not solicit contributions from states where we
have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
against accepting unsolicited donations from donors in such states who
approach us with offers to donate.

International donations are gratefully accepted, but we cannot make
any statements concerning tax treatment of donations received from
outside the United States.  U.S. laws alone swamp our small staff.

Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
methods and addresses.  Donations are accepted in a number of other
ways including checks, online payments and credit card donations.
To donate, please visit: http://pglaf.org/donate


Section 5.  General Information About Project Gutenberg-tm electronic
works.

Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
concept of a library of electronic works that could be freely shared
with anyone.  For thirty years, he produced and distributed Project
Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.


Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
unless a copyright notice is included.  Thus, we do not necessarily
keep eBooks in compliance with any particular paper edition.


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