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+The Project Gutenberg EBook of Memorias de un vigilante, by
+José S. Alvarez (AKA Fray Mocho)
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: Memorias de un vigilante
+
+Author: José S. Alvarez (AKA Fray Mocho)
+
+Release Date: October 14, 2006 [EBook #19543]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK MEMORIAS DE UN VIGILANTE ***
+
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+
+Produced by Chuck Greif
+
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+
+MEMORIAS DE UN VIGILANTE
+
+JOSE S. ALVAREZ (FRAY MOCHO)
+
+ADMINISTRACIÓN GENERAL
+
+Buenos Aires
+
+1920
+
+ * * * * *
+
+FRAY MOCHO
+
+MEMORIAS DE UN VIGILANTE
+I Dos palabras
+II En los umbrales de la vida
+III El vaivén de mundo
+IV De oruga mariposa
+V De paria a ciudadano
+VI El tufo porteño
+VII Mosaico criollo
+VIII Los bocetos de un miope
+IX Cinematógrafo
+X La linterna de Regnier
+XI Brochazos ministeriales
+XII Entretelones policiales
+XIII Siempre adelante
+XIV MUNDO LUNFARDO
+ EN LA PUERTA DE LA CUEVA
+ PERSPECTIVAS
+ ENTRE LA CUEVA
+ ELLAS
+ ELLOS
+ EL CAMPANA
+ EL ARTE ES SUBLIME
+ EL CAFÉ DE CASSOULET
+ EL BURRO DE CARGA
+ LOS QUE CARGAN CON LA FAMA
+ EL PANAL EN LA LENGUA
+ NO LE SALVÓ SER MINISTRO
+ CUPIDO Y CACO
+ EL PRIMER CLIENTE
+ AL REVUELO
+XV LOS MISTERIOS DE BUENOS AIRES
+XVI EL HOMBRE PROVIDENCIAL
+NOTAS
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+FRAY MOCHO
+
+
+José S. Alvarez (Fray Mocho), nació en Gualeguaychú, Provincia de Entre
+Ríos, el 26 de Agosto de 1858. Su temprana afición a observar los
+aspectos más pintorescos de la vida le encaminó por el doble sendero del
+periodismo y de la investigación policial. Así, entre cuartilla y
+cuartilla, llegó a ocupar el puesto de Comisario de Pesquisas en la
+Policía de Buenos Aires, que tanto se adaptaba a las modalidades de su
+espíritu curioso y novelesco.
+
+En ese carácter publicó (1887) su famosa _Galería de ladrones de la
+capital_, en 2 gruesos volúmenes, colección de fotografías policiales
+comentadas con perspicacia; aunque esa obra tenía un carácter puramente
+técnico, Alvarez demostraba en las más nimias acotaciones esa
+extraordinaria agudeza de ingenio que más tarde floreció en sus
+leidísimos cuentos y en su inextinguible pasión de conversar.
+
+En 1899 se asoció con Bartolito Mitre para fundar una revista ilustrada,
+que llegó a ser la popularísima _Caras y Caretas_, hoy convertida en
+magna empresa que coopera al desenvolvimiento de las artes y las letras.
+
+Su obra propiamente literaria consta de cinco libros, en los que supo
+sacar partido de sus cualidades de observador y de su estilo lleno de
+gracia picaresca. El "cuento de costumbres" llegó a ser su especialidad,
+en lo que tuvo muchos imitadores, sin ser igualado.
+
+Su primer libro, _Memorias de un vigilante_ (1897), vio la luz bajo el
+pseudónimo de _Fabio Carrizo_; le siguieron _Viaje al país de los
+matreros_ (1897) y _En el mar austral_ (1898). En el tercer aniversario
+de su muerte se reunieron sus cuentos, publicados en la revista _Caras y
+Caretas_, bajo el titulo _Cuentos de Fray Mocho_ (1906). Otros no han
+sido publicados en libro y aparecerán con el título _Salero Criollo_.
+
+Falleció en Buenos Aires, el 23 de Agosto de 1903.
+
+
+
+
+I
+
+DOS PALABRAS
+
+
+No abrigo la esperanza de que mis recuerdos lleguen a constituir un
+libro interesante; los he escrito en mis ratos de ocio y no tengo
+pretensiones de filósofo, ni de literato.
+
+No obstante, creo que nadie que me lea perderá su tiempo, pues, por lo
+menos, se distraerá con casos y cosas que quizás habrá mirado sin ver y
+que yo en el curso de mi vida me vi obligado a observar en razón de mi
+temperamento o de mis necesidades.
+
+
+
+
+II
+
+EN LOS UMBRALES DE LA VIDA
+
+
+Mi nacimiento fue como el de tantos, un acontecimiento natural, de esos
+que con abrumadora monotonía y constante regularidad se producen
+diariamente en los ranchos de nuestras campañas desiertas.
+
+Para mi padre, fui seguramente una boca más que alimentar, para mi
+madre, una preocupación que se sumaba a las ocho iguales que ya tenía, y
+para los perros de la casa y para los pajaritos del monte que nos
+rodeaba, una promesa segura de cascotazos y mortificaciones que
+comenzaría a cumplirse dentro de los tres años de la fecha y duraría
+hasta que los vientos de la vida me arrebataran, como a todos los
+congregados por la casualidad bajo aquel techo hospitalario.
+
+Concluía quizás la primera década de mi vida, cuando un buen día llegó a
+la casa una tropa de carros, que, desviándose del camino que serpenteaba
+entre las cuchillas, allá en la linde del monte, venía a campo traviesa
+buscando un vado en el arroyo, que disminuía en una mitad el trecho a
+recorrer para llegar al pueblo más cercano.
+
+El capataz habló con mi padre; y éste, de repente, me hizo señas de que
+me acercara, y dijo:
+
+--¡Este es el muchacho!... Como obediente y humilde, no tiene
+yunta[1]... ¡el otro que podía igualarlo se nos murió la vez pasada!...
+¡Como conocedor del monte y del arroyo, lo verá en el trabajo!
+
+A mí me zumbaron los oídos, y no pude saber lo que el hombre contestó;
+sin embargo, me di cuenta, así en general no más, de que ya no podría
+extasiarme a la sombra de los espinillos florecidos viendo cómo las
+lagartijas se correteaban sobre la cresta de los hormigueros, haciendo
+relampaguear sus armaduras brillantes, ni pasarme las horas muertas,
+escuchando el contrapunto de las calandrias y de los zorzales,
+estimulados por el lamento de los boyeros parados al borde de sus nidos,
+colgados allá en la extremidad de los gajos más altos y flexibles de los
+molles[2] y coronillos[3].
+
+Mi padre me sacó de mi éxtasis con su voz ronca y varonil, esta vez
+impregnada de una dulzura desconocida.
+
+--¡Oiga, hijito!... ¡Vaya, traiga su petisito bayo[4] y ensíllelo!...
+¡Va a acompañar a este hombre, que es su patrón!
+
+
+
+
+III
+
+EL VAIVÉN DEL MUNDO
+
+
+Las corrientes del mundo me arrebataron y luché con ellas con suerte
+varia; ninguna ¡ay! volvió a traerme hasta los montes nativos, y cuando
+un día--después de muchos años--volví a ellos, ya no guardaban sino
+restos miserables, escapados al hacha del montaraz; y del pobre rancho y
+de la familia que lo ocupó, ni el recuerdo siquiera.
+
+¿Qué fue de los míos?
+
+¿Qué fue de las hojas del tala frondoso, en cuyas ramas flexibles mi
+madre colgaba la cuna de sus hijos, aquel noque[5] de cuero que la brisa
+mecía cariñosa?
+
+¿Qué fue de los trinos del boyero y del contrapunto de las calandrias y
+de los zorzales?
+
+¡Sólo quedan en mi memoria como un recuerdo!
+
+Sirviendo de guía a las tropas de carretas, picando[6] éstas cuando ya
+mis músculos lo permitieron, de peón aquí, de vago allá, llegó un día
+para mí dichoso y bendecido--porque es el origen de mi felicidad
+actual--en que una leva[7] me tomó y puso punto final a mis correrías de
+vagabundo, perfilando sobre la figura mal pergeñada[8] del pobre gaucho
+ignorante la simpática silueta del soldado.
+
+Recuerdo, como si fuese ayer, las circunstancias en que fui tomado y voy
+a tratar de pintarlas, no con la pretensión de hacer un cuadro sino con
+la intención de presentar una escena de nuestros campos, vulgar y
+corriente en tiempos no lejanos, pero hoy ya casi exótica, debido a las
+exigencias de la vida.
+
+
+
+
+IV
+
+DE ORUGA A MARIPOSA
+
+
+Tras un galope de algunas leguas--andaba de vago y era joven y
+aficionado al baile y las buenas mozas--llegué al viejo rancho
+desmantelado y solitario--veterano de cien tormentas--donde se iba a
+bailar, cosa que no era muy frecuente entonces, dada la escasez de
+población en aquellos parajes.
+
+Al acercarme al palenque, ya pude contar cuántos me habían precedido en
+la llegada y hasta saber quiénes eran: allí estaban sus caballos a modo
+de tarjeta de visita.
+
+Primero, el petiso de los mandados--maceta[9] y mosqueador[10]--que
+buscando verse libre de las sabandijas[11] u obedeciendo a la costumbre
+de evitarlas, había ido retrocediendo hasta apartarse del grupo, y
+sembrando el trayecto recorrido con las pilchas[12] del muchacho a cuyo
+servicio lo había condenado la suerte, que nunca le fue propicia; luego
+los mancarrones[13] de algunos gauchos pobres y de los viejos vagos del
+pago, con sus aperos formados con prendas de procedencia diversa y de
+más diversa fabricación, con sus riendas peludas y anudadas y con sus
+cinchas enflaquecidas de puro dar tientos para remiendos; y, finalmente,
+algunos redomones[14] bravíos, que al sentirme llegar yerguen las
+orejas, relinchan y se agitan, indicándome que ya hay mocetones que me
+harán competencia en el corazón de las dueñas de esos otros pingos,
+cuidados y lustrosos, tusados[15] con coquetería, y cuya crin ha servido
+para dibujar ya un arco atrevido, ya una guarda griega caprichosa, y que
+lucen bozales tan primorosos y cabestros tan llenos nos de bordados y de
+adornos.
+
+Son pingos del andar de gente presumida, y hasta con pespuntes de
+elegantes mozas.
+
+Previo el consabido ladrido de los perros--arrancados por mi llegada a
+un sueño plácido y tranquilo, el relincho de los redomones del palenque,
+los saludos del dueño de la casa y _las vichadas_ de las mozas y
+mocetones, que, cortos[16] con los forasteros, se han ocultado en el
+rancho, eché pie a tierra y fui a sentarme en el ancho patio recién
+barrido y carpido, que a la noche serviría de salón de baile, iluminado
+por la luna plácida y serena, aquella luna de mi tierra que veo al
+través del tiempo, quizás embellecida por el recuerdo.
+
+Los preparativos para la fiesta estaban en lo mejor.
+
+Allá atrás del rancho, formado por una pieza grande de
+paja--quinchada[17]--había un remedo de otra, formada por cuatro cueros
+de potro y algunas ramas mal atadas, que pomposamente se denominaba con
+el simpático nombre de _la cocina_.
+
+A través del agujero que le servía de puerta, y por entre la nube de
+humo que vomitaba, veía, desde donde estaba sentado, un hacinamiento de
+cabezas, alumbradas por la llama temblorosa del fogón.
+
+Entre risas ahogadas y cuchicheos, oía el canto monótono de la sartén en
+la que se freían montones de pasteles dorados, que espolvoreados con
+azúcar rubia, llevados de a seis u ocho--máximum que podía contener el
+único plato de loza que había en la casa--con destino al depósito
+general, que estaba en la pieza de paja, bajo la custodia de una vieja
+vigilante, tía[18] respetada de algunos muchachos greñudos y carasucias,
+que de vez en cuando se asomaban por ahí, espiando el momento de dar un
+malón con suerte.
+
+Eran atraídos por el olor apetitoso y agradable de los pasteles, que
+corría por todo el rancho, y que al penetrar por la nariz ponía en juego
+las glándulas salivales y hacía caer los estómagos en sueños deleitosos
+y en éxtasis bucólicos.
+
+Bajo su influencia, uno llegaba hasta a olvidar que los tales pasteles
+estaban guardados en un viejo fuentón de lata, bajo la cama, en compañía
+del antiguo cajón de fideos, hoy humilde depósito de tabaco para el uso
+de la patrona, y expuestos a las correrías irrespetuosas de las pulgas
+matreras[19], que pasan su vida viajando de los perros a sus dueños y de
+éstos a los perros, hasta encontrar algún benévolo forastero que, a
+pesar suyo, las lleve por ahí a tierras lejanas.
+
+Ya una veintena de mates amargos y sabrosos, o no, que eran cebados por
+un muchacho roñoso--todo un maestro en el arte--habían pasado a mi
+estómago, haciéndome olvidar la fatiga y el cansancio, cuando las mozas
+y los mozos, que habían andado por ahí a salto de mata[20], ya más
+familiarizados con los forasteros, empezaron a dejar sus escondites poco
+a poco.
+
+Ellos se acercaban serios y graves, nos daban la mano--a mí y a otros
+convidados desconocidos que estábamos como en asamblea, con el brazo
+rígido como si fueran a pegar una puñalada o _a asigurar un ñudo_,
+murmuraban algo que no se entendía y luego se sentaban en rueda, con
+toda simetría, tratando, a fuer de bien criados, de colocar los pequeños
+bancos de una cuarta de alto y formados por un trozo de madera pulido
+por el uso y las asentaderas, y con las cabeceras llenas de pequeños
+cortes producidos por el cuchillo al _picar el naco_, de modo a no dar
+la espalda a nadie.
+
+Y allí se quedaban con las piernas dobladas y el cuerpo encogido en esa
+posición en que se encuentran las momias incásicas en sus urnas de
+barro, pintarrajeadas.
+
+Más allá, parados, con los pies cruzados, un pucho coronando la oreja,
+medio perdido entre una mecha rebelde que se escapa del sombrero
+descolorido y ajado, están los gauchos pobres y menos considerados, con
+sus chiripás rayados, sus camisetas de percal y sus rebenques colgados
+en el mango del facón, atravesado en la cintura y que asoma por sobre el
+culero[21] fogueando por el lazo o por bajo el tirador, cuando más
+sujeto por una yunta de bolivianos[22] falsos.
+
+Ellas, las mozas, venían en grupo, disimulando su turbación con una
+sonrisa y haciendo sonar sus enaguas almidonadas y sus vestidos de
+percaltiesos a fuerza de planchado y que cantaban alegremente al rozar
+el suelo.
+
+Se sentaban en hilera, graves, por más que la alegría les rebosaba; se
+ponían serias, pero la risa les chacoteaba entre las pestañas largas y
+crespas, jugueteaba sobre sus labios y se arremolinaba, allí, en las
+extremidades de la boca.
+
+Pronto la conversación se hizo general, la fuente de pasteles se puso al
+alcance de las manos y la familiaridad comenzó a desarrugar los ceños
+adustos y a alejar las desconfianzas.
+
+Más mozos y más mozas continuaron llegando, y de recepción en recepción
+y de pastel en pastel, fuimos alcanzando a la noche, que era la
+aspiración de todos.
+
+Al fin llegó y con ella los guitarreros, que eran tres: un viejo
+tuerto--verdadero archivo de cicatrices--y dos parditos, que eran sus
+discípulos, los voceros de su fama y futuros herederos de su clientela
+en el pago.
+
+Se colocaron los bancos en rueda, destinado el frente que daba al
+rancho--sitio de honor--para los guitarreros, para las mamás y para los
+mosqueteros de más consideración; luego seguían las mozas que entrarían
+en danza y la turbamulta de mirones y de asistentes.
+
+El bastonero[23], que era dueño de casa, se situó en un punto cómodo
+para abarcar el conjunto y hacer la designación de parejas con la mayor
+estrictez, y mientras se acordaban las guitarras, empezó a estudiar la
+concurrencia para--con conocimiento de causa--poder hacer combinaciones
+que pudiesen satisfacer las aspiraciones de todos: enamorados-bailantes
+y bailantes solamente.
+
+¡Cómo latía el corazón, en la esperanza de que fuera la moza de su
+simpatía la que le tocara a uno en aquel reparto de beldades, que
+duraría lo que durase la pieza!
+
+¿Conmover al bastonero con una súplica? ¡Pero si eso era un sueño
+irrealizable!
+
+Un criollo bastonero era inconmovible, y, sobre todo, tenía demasiada
+admiración por las elevadas funciones que desempeñaba para entrar en
+familiaridades con nadie.
+
+¡Baste decir que ni a sus sobrinos tuteaba en esos momentos, por no
+rebajar su autoridad!
+
+Organizadas las parejas, sonaron las guitarras, y se dejaron oír los
+acordes de una polka en que trinaban las primas[24] y las segundas[25],
+y no tanto destinada a ser bailada cuanto a demostrar la habilidad de
+los ejecutantes: era como un punto de atención echado por el viejo
+guitarrero.
+
+Los mocetones más empilchados y ladinos fueron los que debutaron.
+Metidos en sus grandes botas de charol, con el taco como aguja y con
+todo el frente bordado, daban vueltas pretenciosas de elegantes,
+pareciendo muñecos movidos por un mismo resorte, tal era la precisión
+con que seguían el compás que el _máistro_ marcaba con la cabeza.
+
+El bastonero--para satisfacción de las mamás, que se le dormían[26] a
+los pasteles y al mate, agrupadas alrededor de los
+guitarreros--circulaba entre las parejas, diciendo cuchufletas[27] y
+haciendo con su frase sacramental--¡que se vea luz, caballeros!--que las
+aproximaciones no fueran más allá de lo lícito y honesto.
+
+Concluida la polka, las parejas se deshicieron: las mozas, después de
+sacudirse las polleras para quitarles la tierra, tomaron asiento y
+comenzaron a torcer sus pañuelos, a _sacarse mentiras_ o a alisarse el
+jopo, para dar ocupación a las manos, que ociosas les incomodaban,
+mientras los mozos volvían sonrientes a nuestras filas, de donde el
+bastonero los sacaba de uno a uno, para hacerles probar de cierta caña
+con cáscara de naranja, que tenía reservada para los preferidos.
+
+Volvieron a sonar las guitarras, haciéndose oír un rasgueo, alegre y
+armonioso; era un gato que se bailaba solo de puro sentido y bien
+tocado.
+
+Dos parejas salieron al medio de la rueda. La segunda, que era puramente
+decorativa, pasaba desapercibida: la primera era formada por un mocetón
+de color bronceado--vistiendo amplio chiripá de grano de oro, caído
+hasta el taco de la charolada bota de campana, camiseta de merino negro
+tableada, pañuelo volador de seda punzó, sombrero chambergo de felpa con
+un barbijo lleno de borlas que le castigaban la nariz y la barba--y por
+una moza, no mal parecida, que lucía entre el cabello negro, lustroso,
+un ramo de fragantes claveles rojos y que indudablemente era la
+consentida del mocetón.
+
+Debutó él con un saludo y luego con un zapateado en que lucía todas las
+gracias de sus pies adiestrados, siguiendo al mismo tiempo el compás,
+mientras el guitarrero se desgañitaba, gritando con voz gangosa: "¡salta
+la perdiz madre!" y ella, la consentida, se hacía la que huía de los
+ataques del animalito que era empecinado y la seguía, haciendo resonar
+el suelo con el acompasado golpeteo de sus pies.
+
+Iba a terminar la pieza, cuando de allá de la última fila de mirones y
+gauchos pobres salió una voz que dijo _¡barato!_[28], mientras avanzaba
+a reemplazar al mocetón--que parecía ceder su puesto de mala gana--otro,
+que era su rival y que, aunque más despilchado, tenía la habilidad de
+cantar y no dejaba de ser famoso en el pago.
+
+Su aparición fue aplaudida, y la muchacha, encendida, se remilgó y trató
+de lucir toda su gracia al que le daba tal prueba de distinción.
+
+Cuando llegó el momento del canto, moduló con voz llena de dulzura,
+aunque emitida por la nariz, unas coplas llenas de sentimiento en que
+había una que envolvía todo un piropo, que venía como de molde:
+
+ ¡Las muchachas bonitas
+ Son perseguidas
+ Como la azucarera
+ Por las hormigas!
+
+Y remató su canto con un escobilleo que arrancó voces de admiración: los
+pies se movían con tal presteza, mientras el tronco permanecía recto,
+que era imposible seguirlos con la vista.
+
+La muchacha volvió a su asiento, y el mocetón quedó gozando de su
+triunfo, orgulloso y satisfecho.
+
+La caña hizo su aparición, llevando la alegría a todos los corazones, y
+los guitarreros, después de tocar un triste, en que palpitaban todos los
+anhelos de un alma enamorada, comenzaron a puntear un pericón con todas
+las reglas del arte.
+
+Salieron las parejas al centro, elegidas con cuidado por el bastonero,
+entre los mozos y mozas de más fama.
+
+Hicieron la demanda, algo como la primera figura de la cuadrilla--con
+mucho garbo y donaire, rivalizando ellos en gravedad y ellas en
+sonrojo--y vino el alegre que permitió a un aficionado, mientras las dos
+parejas valsaban, lanzar su nota quejumbrosa:
+
+ Las estrellas en el cielo
+ forman corona imperial.
+ Mi corazón por el tuyo y el tuyo
+ ¡no sé por cuál!
+
+Y concluyeron su danza con el cielo--pasadas las peripecias de la
+cadena--en que los bailarines coronaron su esfuerzo, haciendo
+castañetear los dedos al compás de la música y con gran habilidad,
+mientras las guitarras gemían con un vals lleno de sentimiento y armonía
+de esos que, según la expresión consagrada, levantan de los pelos.
+
+Y tras el pericón vino un triunfo, donde se floreó aquel que fue héroe
+en el gato y que endilgó estas indirectas a su moza:
+
+ Dicen que las heladas
+ Secan los yuyos,
+ ¡Ansí me voy secando
+ De amores tuyos!
+
+ ¡Este es el triunfo, madre
+ Dueña del alma;
+ Más quiero dulce muerte
+ Que vida amarga!
+
+ ***
+
+ ¡Ni aunque todos se opongan
+ Los doloridos,
+ No hay dolor que se iguale
+ Al dolor mío!
+
+ ¡Este es el triunfo, madre,
+ Dame la muerte,
+ Dámela despacito,
+ No me atormente!
+
+Y así siguió toda la noche la jarana, mientras la caña circulaba y los
+corazones anhelosos se buscaban, tratando de fundir en una sola todas
+sus aspiraciones.
+
+Con los primeros rayos de la aurora se pensó recién en poner punto final
+a la fiesta, y los guitarreros echaron el resto en una hueya[29] de
+aquellas donde se oyen quejidos y risas, donde se ven lágrimas y
+alegrías, verdadero reflejo del carácter de nuestro gaucho.
+
+Las guitarras comenzaron a vibrar, mientras uno de los cantores gemía
+con voz gutural:
+
+ ¡Por una ausencia larga
+ Mandé sangrarme,
+ Hay ausencias que cuestan
+ Gotas de sangre!
+
+ ***
+
+ ¡A la hueva, hueya,
+ Hueya sin cesar,
+ Abrasé la tierra
+ Vuelvasé a cerrar!
+
+Y tras la hueya, la concurrencia comenzaba a despedirse y a dirigirse al
+palenque--unos en busca de sus pilchas para dormir por ahí, en cualquier
+parte, otros para tomar sus caballos y buscar su rancho, solos o
+acompañando a alguna de las damas que, llevando en ancas a su mamá,
+volvía al suyo,--cuando de repente un tropel de caballos despertó los
+ecos del campo dormido, y coreado por ruidos de latas, pasos
+precipitados, ladridos de perros y ayes acongojados de las mujeres
+asustadas, resonó estentórea una voz vinosa que, dominando aquel
+desconcierto, nos dejó como clavados en el puesto que cada uno ocupaba.
+
+--¡Alto a la polecía!... ¡No se mueva naides!
+
+Vino el dueño de casa y se acercó al que gritaba, que no era otro que el
+sargento de policía que andaba de recorrida:
+
+--¿Qué busca, mi sargento, por estos pagos? ¿En qué le podemos servir?
+
+--¡En nada, amigo!... ¡A ver, caballeros, formensén en ese limpio[30]:
+vamos a revisar las papeletas[31]!
+
+Cinco de los presentes carecíamos de semejante documento y algunos de
+ellos, como yo y el que después fue el cabo Minuto, que murió en los
+Corrales[32] en 1880, ni habíamos oído hablar jamás de tal requisito que
+debieran llenar los ciudadanos.
+
+¿Quién se iba a ocupar en enseñarnos las leyes?
+
+¿Con qué objeto?
+
+¡Ya se encargará el castigo de probarnos que no era bueno desobedecer
+los mandatos del Gobierno!
+
+Excuso decir que hasta sin despedirnos del dueño de casa abandonamos el
+viejo rancho bamboleante, rodeados por la partida y montados de dos en
+dos en mancarrones inservibles a cuyas piernas hubiese sido una locura
+confiarles una esperanza de salvación.
+
+¡Los fletes nuestros y nuestras pilchas mejores, serían la presa de los
+piquetanos que nos habían cazado como a chorlos![33]
+
+¡Ahí quedaban entre sus garras hambrientas!
+
+Siempre he pensado, después, que estos procedimientos son el origen de
+ese odio ciego, de esa invencible antipatía que los soldados de línea
+sienten por las policías rurales, y que los hombres observadores no
+alcanzan a explicarse.
+
+¿Trata uno de cobrarse las prendas tan injusta como infamemente
+arrebatadas en un momento de desgracia?
+
+Puede ser...
+
+El hecho es que cada vez que se ve una chaquetilla de infantería puesta
+sobre un pantalón particular, un sable golpeando sin gracia las canillas
+de un compadrito y un kepí[34] con vivos colorados jineteando sobre una
+chasca[35] enmarañada y estribando en los cachetes por medio del barbijo
+roñoso, el alma se subleva: uno recuerda los primeros dolores y las
+primeras humillaciones, y, por las dudas, pela[36] el machete para
+vengar, si no los agravios de uno, los de aquellos que más tarde han
+recorrido el áspero sendero.
+
+
+
+
+V
+
+DE PARIA A CIUDADANO
+
+
+Fui soldado y me hice hombre.
+
+Con el 64 de línea, adonde me destinaron por cuatro años, como infractor
+a la ley de enrolamiento, recorrí la República entera, y, llevando en mi
+kepí el número famoso, sentí abrirse mi espíritu a las grandes
+aspiraciones de la vida.
+
+Allí, en las filas, aprendí a leer y a escribir, supe lo que era orden y
+limpieza, me enseñaron a respetar y a exigir que me respetaran, y bajo
+el ojo vigilante de los jefes y oficiales se operó la transformación del
+gaucho bravío y montaraz.
+
+¡Ah!
+
+¡Qué día, aquel feliz, en que después de cuatro años de rudo aprendizaje
+tuve en mi brazo la escuadra de cabo 2º de la 4ª Compañía!
+
+¡Era alguien, y esto es mucho para quien no había sido nada!
+
+Ya no era el paria, el desheredado, el caballo patrio[37] que cualquiera
+ensilla y nadie cuida: era el cabo Fabio Carrizo, el principio de aquel
+sargento 14, que en 1880 recibía su baja absoluta, después de diez años
+de servicios prestados dondequiera que hubiese flameado la vieja
+bandera, jurada allá en la cuesta de una loma en marcha para San Luis.
+
+¡Aquel batallón fue mi hogar y fue mi escuela!
+
+¡Hoy, cuando lo veo desfilar por las calles, siempre con el aire marcial
+a que obliga la tradición del número, busco en vano el rostro tostado de
+aquellos que conmigo tiritaban en los fogones de la frontera, y ya no
+están!
+
+¡Queda sólo del tiempo viejo de las miserias sufridas en silencio, la
+gloriosa bandera deshilachada que tantas veces cuidé en largas horas de
+angustia y cuya vista hace latir todavía mi corazón como en aquellas,
+dichosas, en que, al regreso de una expedición arriesgada de la que
+muchos de los nuestros no volvían, era sacada para que el capellán
+dijera ante ella su misa por el eterno descanso de los que quedaban allá
+entre las sinuosidades de las sierras, en el triste cementerio aldeano o
+bajo el manto eterno de verdura de la pampa desierta y misteriosa!
+
+
+
+
+VI
+
+EL TUFO PORTEÑO
+
+
+Se había extinguido la última chispa de aquel incendio que, comenzando
+en la Plaza de la Victoria[38] se propagó por toda la República y estuvo
+a punto de hacer revivir las épocas de barbarie que el tiempo y la
+civilización habían muerto en nuestra patria, y auras de paz y de
+progreso corrían desde Jujuy hasta el Estrecho y desde los Andes al
+Atlántico.
+
+Cumplido mi servicio, pulido mi espíritu hasta donde me había sido dado
+lograrlo y ansiando mezclarme al mundo de Buenos Aires, que hervía a mi
+alrededor y me atraía como atrae siempre lo desconocido, pedí mi baja y
+me separé del 6º; como quien dice, dejé mi casa, y en ella todos los
+halagos de mi juventud, todas mis afecciones de la vida.
+
+Con mi baja en el bolsillo y con una carta de recomendación de mi
+coronel, me presenté al señor don Marcos Paz[39], que era entonces él
+Jefe de Policía, en su despacho del Departamento viejo[40], que ocupaba
+lo que hoy es la Avenida de Mayo[41], frente a la Plaza de la Victoria.
+
+¡Cómo palpitaba mi corazón al encontrarme en el vasto salón, cuyas
+ventanas se abrían hacia la plaza, en el cual yo contemplaba el
+hervidero de gentes que me atraía!
+
+¡Oh!... ¡Cuánta ilusión durante las largas horas de espera!
+
+Aquellos hombres que pasaban afanosos, secándose el sudor de sus
+frentes, aquellos que con un cigarro en la boca caminaban despreocupados
+y tranquilos, yo los conocería en mi hora, yo sabría de las pasiones que
+los movían y de las esperanzas que los alentaban.
+
+Y alguna, quizás, de esas preciosas mujeres que como en un relámpago
+pasaban en sus coches lujosos, deslumbrando mi vista, estaba destinada a
+apartarse conmigo, allá, a una casita lejana, en cuyo umbral modesto
+irían a morir sin rumores las olas tempestuosas que me azotaran en las
+horas de lucha.
+
+Y luego mi vista recorría con asombro los muros del despacho,
+empapelados de color granate; los muebles tallados de los cuales no
+tenía la menor idea, y comparaba aquello--que yo creía la última
+expresión del lujo--con el destartalamiento de la carpa del coronel que,
+a nosotros, nos parecía suntuosa.
+
+¡Era el punto de comparación que teníamos para darnos cuenta de la
+magnificencia de los palacios encantados que en sus cuentos nos
+describía el trompa Gareca, aquel viejo veterano que recibió el Sol del
+Ecuador a las órdenes de San Martín, que fue asistente del general
+Paunero[42] en la guerra del Paraguay y que hoy duerme el sueño del
+olvido en las soledades de Las Manzanas![43]
+
+Cayó durante uno de aquellos combates homéricos del general Conrado
+Villegas[44], con el bravo Namuncurá[45], y allá se quedó... como se han
+quedado tantos--modestos y oscuros, de esos que cumplen el deber por el
+deber y a quienes los eunucos[46] de la acción y del pensamiento les
+llaman soñadores porque no pusieron, sobre todo, las exigencias de la
+bestia,--sin que la patria les recuerde, por más que le consagraron lo
+único que poseían: ¡la vida!
+
+De repente me sacó de mis sueños y contemplaciones la voz del ordenanza,
+quien tocándome en el hombro, me decía:
+
+--¡Ahí está el jefe!... ¡aproveche!
+
+
+
+
+VII
+
+MOSAICO CRIOLLO
+
+
+Avanza hacia mí un hombre alto, delgado, de color pálido, ceñudo, pero
+en cuya fisonomía serena se leía algo de bondadoso que atraía:
+
+--¿Qué se le ofrece, paisano?
+
+Solamente el Himno Nacional tiene notas comparables a las que yo
+encontré en esta frase sencilla me pareció ver el sol dentro de aquel
+salón oscuro.
+
+--¡Traigo esta carta para Usía...; es de mi coronel!
+
+Rompió la cubierta, tomó la cartulina que contenía y luego de
+recorrerla, exclamó:
+
+--¡Diez años de servicio sin un arresto, y dos ascensos por acción de
+mérito!... ¿Qué es lo que desea, sargento?
+
+--¡Querría servir con Usía en la policía!
+
+--¿Conoce bien la ciudad?
+
+--No, señor.
+
+--¡Bueno!... ¡Ya se hará a la cancha![47]... Vea, no tengo sino puestos
+de vigilante; pero aquí, con buena conducta, se asciende pronto.
+
+--Está bien, señor.
+
+Y diez minutos después recibía mi ropa en la mayoría[48], y quedaba como
+vigilante en la guardia del Departamento.
+
+El principio de mi carrera fue penoso y mortificante. Carecía hasta de
+las nociones más elementales de lo que formaba la vida de la ciudad, y
+todo era para mí motivo de asombro y de curiosidad.
+
+Las calles, los tramways, los teatros, las tiendas y almacenes lujosos,
+las jugueterías, las joyerías, las, iglesias, no era extraño que me
+arrastraran hacia ellas con fuerza invencible y que no tuviera ojos ni
+oídos para observarlas y asombrarme: era que todo me llamaba, todo me
+atraía.
+
+No conocía ningún detalle de la vida civilizada, y cada cosa que saltaba
+ante mi vista era un motive de sorpresa. No hablo, por cierto, de las
+maravillas de la electricidad, de la fotografía, de la imprenta e de la
+medicina, que eran cosas abstractas para mí en ese tiempo: hablo de los
+carros, de los carruajes, de los vendedores ambulantes, del adoquinado,
+del agua corriente, que no podía comprender cómo manaba de una pared con
+sólo dar vuelta a una llave; del gas, que me producía verdadero delirio
+cada vez que pensaba en él; de las casas de vistas[49], de las vidrieras
+lujosas, del sombrero, de la ropa y hasta del modo de reír y conversar
+de las gentes.
+
+Durante un mes mi cerebro trabajó como no había trabajado durante todos
+los días, de mi vida, reunidos, y de noche las paredes desnudas de mi
+modesto cuarto de conventillo me veían caer como borracho sobre mi cama,
+abrumado bajo el peso de las sensaciones de cada día.
+
+Me acostaba, y la baraúnda de las calles zumbaba en mis oídos, y
+desfilaban, en hilera interminable, las figuras heterogéneas que en el
+día habían pasado ante mi vista.
+
+Veía las mesitas de hierro de los cafés y confiterías de la Recoba[50],
+que dividía las plazas de la Victoria y 25 de Mayo--que años más tarde
+demolió el intendente Alvear,--rodeadas por borrachines paquetes[51],
+por otros ya transformados en verdaderos descamisados o que estaban por
+serlo, por soldados y marineros barajados con clases[52], oficiales y
+hasta jefes, y en las calles laterales y en las veredas, hombres
+cargados con canastas, que anunciaban en todos los tonos las más
+variadas mercancías, gentes apuradas, que se llevaban por delante unas a
+otras; carruajes, carros, tramways, y más lejos, allá abajo, en el
+puerto, máquinas de tren que cruzaban, vapores que silbaban, changadores
+que corrían, carros que andaban entre el agua como en tierra, y
+sirviendo de fondo a la escena el río imponente con su festón de
+lavanderas en el primer plano, y en lontananza un bosque impenetrable de
+mástiles y chimeneas.
+
+Pero lo que más me desvelaba eran las ilusiones del oído, aquellas voces
+pronunciadas en todos los idiomas del mundo y en todos los tonos y
+formas imaginables.
+
+Veía venir a un italiano bajito, flaco, requemado, que, con voz de
+tiple[53], aunque doliente como un quejido, exclamaba acompasadamente:
+"Pobre doña Luisa", "Pobre doña Luisa", mientras lo que en realidad
+hacía era ofrecer los fósforos y cigarrillos que llevaba en un cajón
+colgado al pescuezo; otro alto, rollizo, con un cuello de media vara, y
+llevando canastas repletas de bananas y naranjas, exclamaba en tono
+alegre: "arránqueme esta espina"; mientras un francés que vendía
+anteojos, cortaplumas y botones, anunciaba con un vozarrón de bajo: "soy
+un pillo", coronado por un vendedor de requesones, que clamaba
+intermitentemente: "tres colas negras".
+
+Luego, de allá, del fondo de la memoria, surgía la figura de un
+semigaucho, que con reminiscencias de vidalitas, ofrecía su mazamorra
+batida, y tras él un negro pastelero, que silbaba y muy echado para
+atrás, muy ventrudo, llevando en la cabeza un gran cajón de factura,
+soplaba como un fuelle: "ta tapao; meté la mano".
+
+Mi cabeza era un volcán: todo lo oía, todo lo interpretaba y mi cuerpo
+se debilitaba en aquellas horas de agitación y de fiebre.
+
+¡Buenos Aires entero, con sus calles y sus plazas y su movimiento de
+hormiguero, bullía en mi imaginación calenturienta!
+
+
+
+
+VIII
+
+LOS BOCETOS DE UN MIOPE
+
+
+¡Y considerar que a pesar de haber tanta gente a mi alrededor, de tener
+tantos compañeros en mi nuevo puesto, yo estaba solo, solo como si me
+hallara en el desierto!
+
+¡No había en la multitud un alma que armonizara con la mía, y envidiaba
+de corazón a los cabos y sargentos que de nada se asombraban y parecían
+saberlo todo, no sabiendo nada en realidad, y a los soldados como yo, a
+quienes no les preocupaba lo que ignoraban, sino lo poco que sabían y
+tenían el coraje de estar alegres y de reír!
+
+¡Con qué ahinco estudiaba mis obligaciones, y cómo me contraía a mis
+deberes, circunscribiéndolos al límite más estrecho que era posible,
+tratando de aislarlos del mundo aquel, que me rodeaba y que temía!
+
+¡Pronto aprendí lo poco del oficio que tenía que aprender, y libre y
+despreocupado pude entregarme a la investigación paciente y minuciosa de
+todo lo que me rodeaba, a la observación metódica y tranquila de todo lo
+que veía y oía, y cuánta conquista pude hacer para mi alma anhelosa de
+conocer, y sedienta de vivir!
+
+Tengo grabadas en la retina, y para siempre lo estarán tal vez, las
+escenas callejeras que más me impresionaron, los cuadros de la vida que
+primero descifraron mis ojos y las primeras letras del abecedario social
+que aprendí a conocer.
+
+Mi primer servicio en carácter de vigilante fui a prestarlo a los veinte
+días de mi ingreso, bajo la dirección del cabo Pérez; el teatro elegido
+fue el Ministerio del Interior[54], donde se requería, por no sé qué
+causa, ayuda de la fuerza pública.
+
+El tal servicio consistía en estar parado en la puerta de la sala de
+espera... y en nada más.
+
+Quince días pasé desempeñando mi comisión con toda conciencia, bajo la
+inmediata vigilancia del cabo, que era flamante, lleno de ardimiento, y
+creía que las funciones que desempeñábamos eran de esas que ni los
+pueblos ni los gobiernos olvidan, y hacen de los que han tenido la
+suerte de ocuparse en ellas una especie de dioses chicos, merecedores,
+no ya de estatuas en las plazas públicas, sino de ser tenidos como
+ejemplos en la historia de la humanidad civilizada.
+
+¡Pobre Pérez!
+
+¡Era español, como de treinta años, y se tenía por bello, por valiente y
+por muy entendido en achaques de ordenanzas de policía! ¡Casi no había
+buena cualidad atribuida por los hombres de una época a los que vivieron
+en otra, que él, con una modestia verdaderamente infantil, no se las
+atribuyera y tratara de convencer, a los pocos con quienes tenía
+contacto en el mundo, que verdaderamente las poseía!
+
+Era generoso, y una vez casi lloró porque lo mandaron al Once de
+Septiembre y no le dieron dos pesos de los viejos para el tramway; era
+suertudo en lides de amor, y la mujer se le escapó con un sepulturero de
+la Recoleta, que se iba como administrador del Cementerio de
+Navarro[55]; era sobrio y por lo general lo arrestaban por ebrio; y era
+valiente, y hubo que darlo de baja porque desertó una consigna,
+perseguido por unos vendedores de diarios, que le quitaron el machete y
+el kepí.
+
+¡Allí, en el Ministerio, se daba un corte bárbaro, y aún me parece ver
+su figurita, que parecía recortada de una caja de fósforos!
+
+Con paso reposado medía, contoneándose, el ancho corredor, mientras yo
+estaba de facción en la puerta del salón de espera, casi al lado de la
+ventanilla correspondiente a la Mesa de Entradas y Salidas.
+
+Invariablemente llevaba la mano izquierda apoyada en la reluciente
+empuñadura del machete, la derecha suspendida por el pulgar en la parte
+delantera del cinturón, jugando como al descuido con la cadena--virgen
+seguramente en poder del cabo--, el kepí volteado con aire coqueto sobre
+la oreja y echando sombra sobre un ojo de color blanquizco, que parecía
+hacerle guiños a una nariz arremangada y carnuda, que emergía de entre
+unos bigotes semirrubios y enmarañados, que eran el orgullo de su
+propietario.
+
+Con esto y con bañar su rostro en una sonrisa con pretensiones de
+picarescamente bonachona, quedaba perfilado el cabo Pérez en toda su
+graciosa majestad.
+
+Estas impresiones, que son las primeras que tuve en Buenos Aires, puede
+decirse, las tengo presentes, y las siento como si fueran de ayer; veo
+aún las escenas y las cosas, tal como se presentaron a mí, así en
+tropel, medio confusas, informes, barajándose de una manera infernal,
+figuras, espectáculos, diálogos, ruidos y hasta aire de personas
+absolutamente desconocidas, que yo encontraba en la calle o veía en las
+antesalas del Ministerio en las horas de facción.
+
+Durante mi corta comisión alcancé a conocer, con sólo verlos caminar, a
+los vagos que pasan la vida en las antesalas, buscando empleo; a los
+imaginativos que se creen en posesión de los puestos que anhelan porque
+han llevado al ministro una carta de cualquiera que se les antoja de
+valimiento[56], a los pichuleadores[57], a los amigos de confianza de
+los escribientes y auxiliares, a los de otros que vuelan más alto, a los
+comisionistas, a los noticieros de los diarios, a las señoras honestas
+que buscan pensión y a las más interesantes aun que gestionan asuntos
+por cuenta ajena; fueron las que estudié y observé con más detenimiento,
+porque eran las que abundaban y las que constantemente tenía ante los
+ojos.
+
+Las conocía por el aire de suficiencia que respiraban, por la majestad,
+que como un perfume se exhalaba de sus personas, y por el amaneramiento
+de todos sus gestos y ademanes.
+
+No vagaban sin rumbo bajo los largos corredores de la Casa de Gobierno,
+buscando aquí y allá una oficina desconocida, como cualquiera 19 viuda
+que busca pensión, empleo para un jovencito que es una monada, o beca
+para una señorita joven pero honrada; no señor, ellas iban seguras a su
+objeto, serenas, tranquilas, y no necesitaban indicaciones ni
+lazarillos.
+
+No se las veía en las antesalas haciendo esperas, porque conocían las
+horas del despacho, y si se adelantaban por un caso fortuito, se
+paseaban en los corredores con aires de dueñas de casa, o formaban en la
+rueda de los ordenanzas y porteros, donde salpicaban los comentarios
+banales o los chismes corrientes, con la observación mordaz o el relato
+pimentado, recogido de "los mismos labios de los de la presidencia", "de
+los del Congreso" o de cualquier otro foco de fama indiscutible.
+
+Yo, en mi facción al lado de la Mesa de Entradas y Salidas, que es su
+teatro, las veía en toda su magnificencia y gozaba en grande, viéndolas
+desfilar en su opulenta variedad.
+
+Al principio creía en sus amenazas, en sus cóleras, en sus penas y hasta
+en sus súplicas, pero después me convencí de la realidad--comedia
+pura--y al cabo de dos o tres días oía los diálogos con curiosidad, pero
+sin interesarme mayormente ni por el asunto ni por quienes lo trataban.
+
+
+
+
+IX
+
+CINEMATÓGRAFO
+
+
+Se acercaba a la ventanilla, tras la cual estaba el empleado encargado
+del despacho, una señora seria, pero con una seriedad de esas que llaman
+la atención en dondequiera y a cualquier hora y se sucedían los diálogos
+y las escenas.
+
+--¡Para servir a usted!... ¿El expediente número cuatrocientos
+veinticinco, letra L, de la serie H?
+
+--¡Está en Contaduría, señora!
+
+--¿En Contaduría?... ¡Pero qué escándalo! ¡Es inaudito! ¡Hace seis meses
+que está en la misma oficina! ¡Esa Contaduría es una carreta, señor!
+¡Seis meses para una simple toma de razón; usted ve que eso habla muy
+poco en favor de la administración nacional! A Dios gracias tengo buenas
+relaciones en la prensa y ya verá usted la mosquita que le haré
+poner[58] al señor contador... ¡Ya verá usted y se reirá!... ¿Y no sabe
+cuándo vendrá el tan célebre expediente?
+
+--No, señora..., ¡no puedo decirle nada al respecto!
+
+La señora se sonríe y exclama, por si acaso, como quien tira un anzuelo
+por si pica.
+
+--¡Muchas veces en ustedes pende el despacho!... ¡No me diga usted a mí;
+conozco muy bien lo que son oficinas!
+
+Y no teniendo respuesta a su jactancia, se retiraba con aire majestuoso
+y cedía el puesto a otra dama también de fuste[59], aunque bastante
+vivaracha y nerviosa.
+
+--¿El expediente número mil cuatro, letra P, sobre embargo de sueldo al
+vigilante Zacarías Machete?..., ¡un guardián que no le gusta pagar casa
+y que tiene unas costumbres que da vergüenza!... Figúrese usted que...
+
+--Por orden del señor ministro, señora, esos expedientes dientes están
+reservados... Son tantos, que para firmarlos se necesita un mes
+entero...
+
+--Es decir que el público es nadie, y que tenemos que aguantar...
+
+--Pero señora, es que...
+
+--¡No me diga usted, no me diga!... ¡Todo es porque el ministro no se
+incomode!... ¡Cuidado, no se vaya a mancar firmando!
+
+--Pero señora, si es que...
+
+--¡Yo sé bien, sí, lo que hay en todo esto; lo que se necesita para
+mover los asuntos, son recomendaciones, cartitas, empeños[60]... _y
+aceite para la máquina!_...[61] ¡Pero, déjese usted estar; yo veré al
+ministro y le contaré lo que pasa! ¡Se ponen ustedes a charlar y a tomar
+té, y no llevan los asuntos a la firma! ¡Ya verán ustedes el trote[62]
+que les voy a meter!
+
+--Pero señora... ¡mire usted que está faltando[63] en la oficina!
+
+--¡Ahora mismo voy a ver al ministro, y ya sabrá usted si estoy
+faltando!
+
+El empleado ve que toda reflexión es inútil y se retira de la
+ventanilla.
+
+La señora se aleja, vociferando y maldiciendo de los empleados, de su
+falta de educación, de su descortesía con las señoras, y jurando que les
+hará ajustar las cuentas, aunque tenga que perder un ojo de la cara.
+
+¡Ya verán con su sobrino, noticiero de un diario de oposición y mozo que
+tiene una pluma que es un serrucho de reputaciones!
+
+Y aparece tras ella otra señora, pero ésta no es como las anteriores,
+sino humilde, inocente, y en su fisonomía no hay rasgo revelador de las
+tempestades que rugen en su alma.
+
+--El expediente sobre concesión de bosques en el Chaco, iniciado por don
+Palemón Tagliarin... ¿podría usted informarme?
+
+--¿Qué número tenía, señora?
+
+--¡El número no lo sé... pero si usted me hiciera el obsequio de buscar
+por la letra!...
+
+--¡Hay una enormidad de expedientes, señora, y me es imposible echarme a
+buscar entre ellos el suyo... así... sin dato ninguno!...
+
+--¡Le agradecería, señor, que me lo buscara: es un favor!... Fue
+presentado en noviembre...
+
+El empleado, refunfuñando, comienza a remover enormes masas de papel, y
+al fin extrae el codiciado expediente.
+
+--¡Vaya... aquí está! ¡Hay una reposición de sellos!
+
+--¿Qué resolución tiene, señor?
+
+--No puedo decírsela hasta que no me traiga usted tres sellos.
+
+--Pero señor, soy una persona...
+
+--Es inútil, señora; yo no quiero que me caiga una multa... ¡Traiga
+usted los sellos y sabrá la resolución!
+
+La señora sale y al rato vuelve, habiendo hecho el desembolso necesario
+para llenar el deseado requisito.
+
+--¡Aquí está, señor! ¿Podría decírmela?...
+
+--Sí, señora. "Previa reposición de sellos, no ha lugar y archívese."
+
+--¡Pero señor, qué escandaloso! ¿En qué tierra vivimos? ¿Es posible que
+haya gastado tantos pesos para tener semejante resolución? ¡¡Esto es una
+pillería, un robo, una judería[64]!!
+
+--¡Señora, yo no tengo la culpa!... ¿Qué le vamos a hacer?
+
+--¡Ya verá usted lo que le vamos a hacer! ¡Cómplice! ¡Fariseo[65]!
+¡Judas Iscariote! ¡Porque me ve así no crea que soy lo que parezco;
+ahora mismo veré al ministro!... ¡No ha lugar y archívese!..., ¿y
+entretanto al señor Mengano y al señor Zutano les conceden?... ¡Es
+claro, todos son de una camada!... ¡Pero conmigo se han de ver las
+caras, no hay cuidado! ¡Yo no tengo pelos en la lengua, y se las he de
+cantar!
+
+El empleado se retira con toda cachaza, y va a ocupar su asiento; la
+señora sale de la oficina con una rapidez de huracán, gesticulando y
+tartamudeando improperios contra el gobierno y los empleados, y,
+todavía, al toparse conmigo, me da un encontrón, y como un relámpago
+alcanza al cabo Pérez que, siguiendo sus paseos coquetos e inofensivos,
+ignora lo sucedido y le azota con esta frase, cuyo final va a perderse
+allá en los vericuetos del zaguán que da salida a la escalera, frente al
+despacho presidencial:
+
+--¡Ladrones!... ¡Permita Dios que venga el cólera y acabe con todos!
+¡Fariseos!... ¡Asesinos!
+
+
+
+
+X
+
+LA LINTERNA DE REGNIER
+
+
+Fue aquí, en este servicio, donde por primera vez conocí a don Tomás
+Regnier, mi compañero desde pocos días después, y mi maestro siempre.
+Fue él quien encontrándome perdido en medio de la multitud, sirvió de
+guía a mi alma, pudiera decirse infantil; fue mi maestro y fue el foco
+de luz que iluminó mi espíritu, proveyéndome de armas--él que era inerme
+para emprender con vigor la pesada lucha por la vida.
+
+Todas las tardes, invariablemente, llegaba a las antesalas un hombre al
+parecer convaleciente de larga enfermedad, tal era su extrema palidez y
+la debilidad de toda su persona, que era desaliñada en grado
+superlativo. Vestía de negro, con levita y sombrero de copa, pero todo
+en un estado tal de ruindad y falta de higiene, que asombraba cómo las
+autoridades permitían la exhibición de miseria semejante. No obstante,
+era correcto: las prendas podían ser como eran, viejas y sucias, pero no
+le faltaba ninguna de las correspondientes al rango de su traje, que él
+llevaba con toda majestad y respeto, contrastando singularmente con su
+miseria y la exigüidad de su persona--pues, sobre ser enclenque, era de
+una estatura reducida a la expresión más mínima--la suficiencia, y hasta
+diría, la importancia que trasudaba.
+
+Todo en él era altisonante, desde el taco torcido de sus viejos botines
+deslustrados--que él al caminar tenía la pretensión de hacer sonar con
+toda prosopopeya[66] y acompasadamente, pues su andar era cadencioso, y
+casi pudiera decirse rítmico--, hasta el lente que colgaba sobre su fina
+nariz aguileña, y el cual, no conteniendo sino un vidrio, pues el otro
+se había caído, daba a su fisonomía una expresión grotesca, marcadamente
+satírica.
+
+Yo lo veía llegar, avanzando despacio, tranquilo, despreocupado, con su
+cuello erguido, la cabeza levantada con cierta insolencia de buen tono y
+con su levita que se caía a pedazos, sus pantalones deshilachados y
+grasientos y su galera y la corbata y hasta el bastón que llevaba bajo
+el brazo, lo mismo, y trataba de averiguar, aunque fuera por deducción,
+el objeto que lo traía diariamente al despacho.
+
+Se sentaba en el rincón más oscuro del salón de espera durante unos
+veinte minutos, permanecía quieto y silencioso y luego se retiraba tal
+como había venido, si por acaso no encontraba al mayordomo Luis Morel,
+persona que hacía el servicio especial del ministro. Si lo encontraba,
+la escena tenía una variante, pues el mayordomo lo llevaba al cuarto de
+los ordenanzas, le daba una taza de café con galletita,--que él tomaba
+en silencio, y muy despacio--y luego se ausentaba con la misma
+prosopopeya, y la misma importancia y el mismo pasito cadencioso y
+rítmico con que había venido.
+
+Los ordenanzas y porteros no lo conocían, y por lo que pude notar lo
+miraban con desprecio, llegando uno, que abrigaba rivalidades
+mayordomescas, a decirme con socarronería:
+
+--¡Es un amigo del hombre de confianza del ministro!... ¡Persona muy
+bien relacionada, como usted lo ve!
+
+El cabo Pérez no se dignaba bajar la vista hasta él, y cuando le
+pregunté quién sería el personaje me echó una mirada fulminante con su
+ojo blanquizco que brillaba bajo la visera del kepí, y me dijo:
+
+--¿Cree que yo voy a conocer _eso_?... ¿No ve que es un atorrante de
+levita?
+
+La respuesta no me satisfizo y me prometí interrogar al mayordomo en la
+primera oportunidad; parecía éste un buen sujeto, contra la opinión de
+los murmuradores que se reunían en el cuarto de los sirvientes y
+ordenanzas, y, a pesar de la actividad que yo le veía desplegar y del
+aspecto de hombre ocupado, que siempre tenía y que sus subordinados
+interpretaban como signo visible de servilismo y adulonería, cosa que a
+ellos--hombres altivos e independientes,--no les cuadraba.
+
+No tuve necesidad, no obstante, de recurrir a informaciones de nadie;
+una tarde, mi hombre se acercó espontáneamente y, con acento francés muy
+pronunciado, me dijo confidencialmente, y mirándome a medias, pues lo
+hacía con el único ojo que cubría su lente y entrecerrando el otro,
+mortificado por la luz:
+
+--¡Diga, vigilante!... ¿No lo ha visto al mayordomo?
+
+--No, señor..., ¡ayer no lo vi tampoco!
+
+--¿Tampoco, eh?... ¡Pues, entonces estará enfermo!... Y luego de
+quedarse un rato pensativo, me dijo con una dulzura infinita:
+
+--¡Es lástima!... Mañana tengo que ir a la Con valecencia...[67]
+¿sabe?... porque me va a dar el ata que, y... ¡Caramba!... el mayordomo
+me dijo que me pagaría el tramway porque está lejos y no puedo caminar.
+
+--Si quiere... ¡tome!
+
+Y metiendo la mano en el bolsillo saqué cinco pesos de la antigua moneda
+y le di.
+
+Me miró como asustado, parpadeó el ojo que quedaba sin vidrio y me dijo,
+como alelado:
+
+--¡Vaya, gracias... amigo vigilante!... ¡Voy a traerle el vuelto...
+porque, como comprenderá, no tengo cambio y, después, el enano ese que
+me persigue, ¿sabe?, puede ser que sople en su caracol, y entonces,
+aunque haya baile me va a comenzar la picazón de la nariz, y no voy a
+poder ir al Banco, porque lo cierran de miedo al enjambre de hormigas
+que acompañan al maldito enano ese!...
+
+Comprendí que el hombre era un enfermo y que la alegría que acababa de
+recibir le había quitado el poco seso que solía tener, y dije para
+distraerlo:
+
+--Deje el vuelto no más, no se preocupe: otro día me lo da.
+
+--¡Ah!... ¡Sí!... ¡Bueno!...
+
+Y luego, pasándose la mano por la frente, exclamó, como quien vuelve de
+un sueño:
+
+--¿Ve?... ¡Ya se me iba la cabeza!... ¡Amigo, qué cosa!... ¡No puedo
+pensar en nada!
+
+Y me contó con toda lentitud y en voz baja, su enfermedad y cómo cada
+tantos días tenía que ir a recluirse en el Hospicio de Dementes, donde
+lo asistían con mucho éxito, pues, momento a momento, se iba sintiendo
+en salud.
+
+¡Pobre Regnier!
+
+¿Quién me hubiera dicho que él, el pobre enfermo que en esos momentos
+tenía ante mis ojos, y a quien miraba compasivo, llegaría en día no
+lejano--cuando por segunda vez nos halláramos en la vida--a tener una
+influencia tan decisiva en mi destino, como en realidad la tuvo?
+
+Fue él quien me puso en el sendero de la dicha, quien abrió mi espíritu
+a la luz vivificante del saber y quien despertó en mi alma los anhelos y
+las esperanzas que fortificaron y alentaron mis ambiciones, formándome
+con la experiencia de su vida asendereada[68] de bohemio y de vagabundo,
+una sólida plataforma que me permitiera elevarme sobre el nivel vulgar a
+que me condenaban mis condiciones personales y el medio en que me
+agitaba.
+
+¿Qué maestro más amoroso pude tener?
+
+¡Con qué pasión de enfermo, con qué persistencia de maniático emprendió
+la tarea de ilustrarme y de educarme!
+
+¡En las horas de descanso del día presente--cuando en el jardín de la
+casita en que vivimos lo veo rodeado de mis hijos, que le llaman abuelo,
+pulcramente vestido de negro, aunque conservando el mismo paso
+cadencioso y rítmico de los primeros días en que le conocí--suelo evocar
+los viejos recuerdos, y comparando mi existencia de los días oscuros con
+los que después alcancé, comprendo cuánto le debo y cuál fue mi suerte
+al encontrarlo en el camino de la vida!
+
+
+
+
+XI
+
+BROCHAZOS MINISTERIALES
+
+
+Dos días después, al llegar una tarde al Departamento, tras quince días
+de facción en el Ministerio del Interior, se me comunicó que debía
+presentarme al siguiente en la comisaría 2ª, a cuyo personal quedaba
+adscripto.
+
+¡Adiós vida regalona y tranquila!
+
+¡Salve días oscuros y brumosos!
+
+Esa noche vi pasar ante mis ojos, en sueños, la figura plácida del
+ministro del Interior[69], con sus cuidadas patillas canosas, sus
+verrugas y lunares, y la eterna sonrisa bondadosa con que acompañaba sus
+saludos graves, correctos y parsimoniosos.
+
+Tras él iba también la turbamulta de buscadores de empleos, que formaban
+su séquito ministerial, y que, según la voz corriente en antesalas,
+jamás se desengañaba, y raras veces conseguía lo que buscaba, pues si
+bien el hombre era servicial y generoso, el ministro no tenía medios
+cómo satisfacer sus exigencias, siempre crecientes.
+
+Pasó ante mí, siguiéndolo, el viejo sargento del tiempo de Rosas, que se
+sentaba en la cuarta silla de la izquierda; el señor calvo que se reunía
+en uno casi invisible, con que quería taparse la oreja, los pocos
+mechones dispersos que poseía; el caballero cordobés que promiscuaba
+entre esta antesala y la de los demás ministros, y cerrando la marcha de
+la larga fila interminable, los habituales del despacho, los amigos de
+confianza: un señor, que más tarde he visto de comerciante de fuste,
+otro medio francés, que era periodista, y que después he encontrado de
+librero; un periodista fogoso, que luego ha sido orador político e
+historiador de vuelo, y un coronel, que--según la voz corriente
+circulada por El Cascabel, que redactaba esa pléyade de inteligencias
+vigorosas, que después ha tenido tanta actuación en nuestra
+patria--"comandó con gran denuedo los lanceros de la Muerte, que se
+murieron de miedo".
+
+Y más lejos, atrás de todos, el mayordomo Luis Morel, siempre apurado,
+perseguido por el ordenanza, su rival, que iba lanzando pullas agudas
+contra el ministro, y analizando su costumbre de tener cigarrillos para
+su uso y otros para convidar, y de alumbrarse con vela durante el día,
+teniendo el despacho casi a oscuras!
+
+Este rival del mayordomo era el propagandista más asidao de las
+versiones contra el ministro, y tengo la seguridad de que la mayor parte
+de los cuentos que circulaban en la Casa de Gobierno, como una
+cosquilla, eran hijos de su labio maldiciente.
+
+Una vez lo vi rodeado de todos los ordenanzas del Congreso, que andaban
+en no sé qué gestión ministerial, y se entretenían en contar el modo de
+ser y de vivir de cada congresal, en aquilatar sus méritos como oradores
+y sus probabilidades de reelección, en criticar su vestuario y hasta en
+vituperar su procedimiento dentro de la Cámara.
+
+--¡Ése es bueno, dijo uno, refiriéndose al señor José Fernández,
+caudillo de la Boca del Riachuelo; cuando puede, sirve: es medio
+camandulero[70] cuando no puede, pero tiene alma!
+
+--Hombre--interrumpió el rival del mayordomo--, decile que aprenda de mi
+ministro, que sirve con palabras desleídas en sonrisitas. Mirá. ¡Aquí
+verás siempre las antesalas llenas de la misma gente: son personas que
+esperan durante meses un maná que nunca llega, y... siempre están
+contentas!
+
+--¡No digás!
+
+--¿No digás?... ¡Pero si es sabido! ¡Y el proceder es sencillo! Cuando
+hay una vacante de administrador de Correos en algún pueblito de la
+frontera o de Jujuy, de esos que ganan diez pesos, ¿sabés?..., la
+guarda, y empieza a hacer entrar a los penitentes.
+
+--¡Claro!... ¡Y los pobres no agarran!
+
+--¡Qué van a agarrar!... Y ahí empieza él con sus sonrisas y sus
+disculpas: "No hay más; por esto verá que no lo olvido; otra vez
+será"... ¡Y los hombres se retiran satisfechos, y... como vinieron!
+
+
+
+
+XII
+
+ENTRETELONES POLICIALES
+
+
+Una mañana en que había llegado a la comisaría, y me disponía a salir
+con el tercio[71] en que formaba, para ir a hacer mi monótono servicio
+de bocacalle, allí frente al almacén de doña Petrona, en la esquina de
+Luján 25 y Defensa--donde puede decirse que no tenía más misión que
+proteger los intereses de los comerciantes ambulantes contra las
+travesuras de los estudiantes de medicina y de derecho que, avecindados
+en aquel barrio, lo constituían casi en una mitad--oí que el oficial
+escribiente gritaba en medio del patio desmantelado, donde los ebrios
+recogidos en la noche anterior comenzaban a desperezarse, acostados en
+los rincones, teniendo por almohada las baldosas:
+
+¡Agente Carrizo!..., ¡vaya al despacho del comisario!
+
+¡Es preciso haber sido vigilante para conocer todo el efecto que puede
+tener frase semejante! ¡El comisario!
+
+¡Qué lejos se ve su figura, y qué grande, desde el modesto punto de mira
+que tienen los agentes!
+
+Allí, en aquella mano, están todas las recompensas y están todos los
+castigos; ella tiene la suerte de cada uno, casi como la de Dios; ella
+puede dar y puede quitar; puede condenar a una eternidad de
+padecimientos lentos, y puede llevarlo a uno hasta la cumbre en un
+instante: es la omnipotencia.
+
+Ser llamado por el comisario a su despacho es algo que un agente lo
+recordará toda su vida: podrá olvidar a la madre, a los hijos, a la
+mujer, pero jamás olvidará el día y hora en que compareció ante la vista
+del dispensador de todos los bienes o del causante de todas las
+desgracias.
+
+Aquel minuto que uno tarda en atravesar el patio, equivale a una hora de
+emociones.
+
+¿Será la suerte que se acerca a mí?
+
+¿Será el ala negra de la desgracia que bate el aire a mi alrededor y va
+a proyectar su sombra sobre mi frente?
+
+¿Qué habrá?
+
+Desfilan ante la vista nublada las copas tomadas a escondidas en la
+trastienda de los almacenes de la manzana; las graciosas sirvientas con
+quienes uno se saluda más o menos cariñosamente en las horas de facción;
+los cigarrillos fumados clandestinamente en el zaguán de las grandes
+casas, durante la recorrida, y todos estos recuerdos se alzan pavorosos
+y cada uno es un fantasma que aterroriza.
+
+--¡A la orden, señor comisario!
+
+Y el comisario--un viejo criollo, de cara bonachona y sonriente--alzó la
+vista, me miró, y dijo: "Esperá", mientras concluía la tarea de poner el
+sobre escrito a una carta.
+
+--¡Decime, che!... ¿Has sido sargento del sexto?
+
+--¡Sí, señor!
+
+--¡Con razón te piden de la quinta!... ¡Claro! ¡Se llevan los mejores
+agentes y lo dejan a uno aquí con puros gallegos!... ¡Mirá!... ¡Te vas a
+quedar conmigo; te voy a enseñar para pesquisa!
+
+--¡Está bien, señor!
+
+--El comisario de la quinta te ha pedido al jefe, pero voy a contestar
+que pides seguir el servicio aquí.
+
+--¡Está bien, señor!
+
+--¿Sos casado?
+
+--¡No, señor!
+
+--¡Bueno!... ¡Llevá tus pilchas a casa y decile al sargento Gómez que te
+acomode con él!
+
+--¡Está bien, señor!
+
+Di media vuelta y salí como con alas en los talones. Ir a servir con el
+sargento Gómez, el agente mejor reputado en la comisaría, el crédito de
+la sección, era para mí la gloria.
+
+¡Pedir más, la verdad, hubiera sido tentar la suerte!
+
+
+
+
+XIII
+
+SIEMPRE ADELANTE
+
+
+El sargento Servando Gómez, era oriundo de Corrientes, y como soldado
+del 3º de línea, había hecho las campañas del Paraguay y del interior, a
+las órdenes del general Arredondo. Era, pues, un veterano como yo.
+
+Su aprendizaje había sido rudo y tremendo; por eso en sus consejos nunca
+se olvidaba de incluirme este: "Mirá, si querés pasar de sargento,
+aprendé la pluma; sin esto--y movía la mano en el aire como quien
+escribe--es al ñudo[72] forcejear."
+
+No era un hombre ilustrado ni mucho menos, pero era más educado, en la
+verdadera acepción del concepto, que muchos que he conocido ocupando
+posiciones más elevadas.
+
+Sus labios nunca se abrieron para una falsedad, ni para cometer una
+injusticia, y en la comisaría era como el Evangelio una afirmación que
+se le oyera, llegándose a decir que era hasta capaz de declarar en
+contra suya si a mano venía.
+
+Serio, grave, pocos habían visto una sonrisa en su cara angulosa,
+cubierta por una tez apergaminada y morena, casi negra; no obstante, era
+decidor y alegre en las horas de ocio, y más de una de sus aventuras,
+casi novelescas, entretuvieron largas horas de espera en las correrías
+que juntos teníamos que emprender todas las noches, ya siguiendo la
+pista de algún pícaro que andaba estudiando la sección, o ya buscando la
+de algún asesino que, después de cometer una fechoría, se nos había
+escapado de entre las manos.
+
+¡Y cómo admiraba yo la sagacidad, la viveza, el fino tacto y la
+discreción del viejo sargento!
+
+Cada una de sus pesquisas, a que él llamaba modestamente "trabajos", era
+una filigrana y daban tentaciones de creer que tuviera pacto con el
+diablo, a cualquiera que, estando en el secreto del asunto, siguiera con
+atención sus procedimientos de investigación.
+
+--¿Y quién le enseñó a trabajar, mi sargento? ¿Porque usted no habrá
+aprendido solo, supongo?
+
+--¡No!... ¡Qué esperanza!... ¡A mí me trajeron expresamente un maestro
+de Inglaterra, uno de esos tigres que conocen por la cabeza a los
+ladrones y a los asesinos!... ¡Mis maestros, amigo, son los que deben
+tener ustedes..., si quieren servir para algo: los ojos, los oídos y las
+piernas!
+
+--¡No digo que no haya, pero yo no los he visto! ¡Vez pasada, hace como
+diez años, trajeron uno, y se lo dieron al comisario Wright!... ¡Qué
+hombre del diablo! ¡No sabía nada y parecía que se iba a comer el mundo!
+Una noche lo hicieron examinar en la comisaría a un coronel que estaba
+de visita, y que se había disfrazado de gaucho, y después de darle mil
+vueltas y de hacerle sacar la lengua y blanquear los ojos, dijo que era
+ladrón, asesino e incendiario.
+
+--¡Y sería no más, pues! ¡Hay tantos diablos que parecen santos!
+
+--¡Ave María Purísima!... ¡Si se trata de un coronel de lo mejor!... ¡
+Lo que había es que, como después se supo, el sujeto era un peine de
+esos que no dejan ni caspa, y que era verdad que había servido en las
+policías de Europa..., pero de farolero!
+
+Mi aprendizaje con el sargento Gómez lo hice pronto, y sus observaciones
+y los cuentos que me contaba son la materia principal de los pocos
+capítulos que voy a consagrar a la gente maleante con que teníamos que
+bregar y a la cual recién más adelante conocí, cuando, colocado ya en
+altura mayor que la de simple agente de pesquisas, me fue dado penetrar
+en las profundidades de nuestro organismo social, estudiando casos
+particulares.
+
+
+
+
+MUNDO LUNFARDO
+
+
+
+
+XIV
+
+EN LA PUERTA DE LA CUEVA
+
+
+Penetrar en la vida de un pícaro, aquí en Buenos Aires, o, mejor dicho,
+en lo que en lenguaje de ladrones y gente maleante se llama _mundo
+lunfardo_, es tan difícil como escribir en el aire.
+
+Aquí se vive a ciegas, con respecto a todo aquello que pueda servir para
+dar luz sobre un hombre: la policía, para desempeñar su misión, tiene
+que hacer prodigios, y parece imposible que obtenga los resultados que
+obtiene, dada la clase de gente en que las circunstancias la obligan a
+reclutar su personal subalterno y el medio en que actúa.
+
+Las policías de Londres, París y Nueva York, dotadas de mil recursos
+preciosos, no tiene nada de extraño que puedan encontrar un delincuente
+dos horas después de haber cometido el delito: lo admirable sería que
+pudiesen hacerlo aquí.
+
+Quisiera ver a esos graves _policemen_ de que nos hablan los libros, en
+este escenario, en que no existen registros de vecindad, en que se
+ignora el movimiento de la población, en que la entrada y salida de
+extranjeros es un secreto para las autoridades, en que uno puede ser
+casado diez veces, tener quince domicilios, mil nombres distintos y
+quinientas profesiones diferentes, y todo en la mayor reserva, no digo
+para la autoridad, sino para los hijos, la esposa, los hermanos y hasta
+los vecinos, por más curiosos que sean.
+
+Aquí nos hemos ocupado del adoquinado y rectificación de calles, de
+formación de paseos, de obras de higiene convencional y de todo aquello
+que luce a primera vista; pero respecto a organización social, a medios
+de conocernos y controlar nuestros actos todos los convecinos, vivimos
+como en tiempo del coloniaje.
+
+¿Por qué no se ha establecido el registro de vecindad y todos sus
+derivados?
+
+¡Que lo diga la Municipalidad, que tiene encarpetadas las notas en que
+se lo han pedido todos los jefes de policía habidos hasta hoy!
+
+Viviéndose como se vive aquí, un pillo anda a sus anchas, hasta que un
+mal paso, demasiado claro, lo pone bajo los ojos de la policía, que es
+andariega y husmeadora, y que si no lo fuera--de lo cual Dios nos libre
+y nos guarde--no faltaría quien le robara a uno hasta los pelos de la
+nariz sin que sintiese cuándo se los arrancaban.
+
+Y caer bajo los ojos de un empleado de policía es lo mismo que caer bajo
+los de toda la repartición, pues unos a los otros se van enseñando el
+mal hombre--cuya filiación, nombre y costumbres, si no se inscriben en
+un registro, quedan sin embargo grabadas en la memoria de quienes no lo
+olvidarán jamás y serán capaces de encontrarlo más tarde, aunque se
+transforme en pulga.
+
+Los _lunfardos_ dicen, con ese motivo, cuando dan con algún agente que
+aún tiene paciencia para oírles sus disculpas y lamentos:
+
+--¡Vea, señor!... ¡Más vale ser caballo de tramway que pillo conocido!
+
+
+
+
+PERSPECTIVAS
+
+
+Seguir a un pícaro en nuestras calles, tan llenas de movimiento, es un
+trabajo que no valora sino el que lo realiza.
+
+Como él siempre está sobreaviso y teme que lo _embroquen_--conozcan,
+observen,--camina una cuadra y la desanda para ver si alguien lo sigue,
+da quinientas vueltas antes de llegar a un punto deseado, penetra a las
+casas a preguntar por don Fulano o don Zutano--un nombre supuesto--para
+_darle el esquinazo_--lo que equivale a despistar--a algún empleado
+que pasa y lo conoce.
+
+Cuando van dos colegas juntos, nunca caminan a la par. Uno va delante y
+el otro un poco atrás, y si son tomados afectan no conocerse.
+
+Un día iban dos pillos de estos por una calle: el sargento Gómez conocía
+a uno y no al otro, y, como a pesar de su seriedad guaraní, era chacotón
+y alegre, atajó al que no conocía y le dijo:
+
+--¿En qué trabaja usted?
+
+--¡Soy marmolero, señor!
+
+El otro pícaro, viendo que no lo conocían, se paró a ver en qué concluía
+el asunto.
+
+--¡Marmolero... bueno! ¿Conoce a Fulano?
+
+--¡No, señor!
+
+--Bueno... ¡Fulano es un raspa[73] de la peor clase... es ese que está
+ahí... conózcalo!
+
+Aquí el pillo se sonríe y dice con sorna
+
+--¡Me ha _cachado_, señor!... es decir, «¡me ha embromado!...»
+
+--¡Vaya, hombre!... ¿Y éste quién es?
+
+--Ya nos _embrocó_, y le voy a decir: ¡este es Zutano!
+
+
+
+
+ENTRE LA CUEVA
+
+
+Buenos Aires encierra dos clases de pícaros: los naturales y los
+extranjeros.
+
+Los primeros son pocos, relativamente, y menos peligrosos que los
+segundos, pues que, desde los primeros pasos, la policía los conoce y
+les corta las alas, ya no dejándolos al aire sino mientras llevan una
+vida honrada, que para ellos es la miseria, el hambre, la falta de
+queridas y de goces, u obligándoles a emigrar.
+
+Montevideo, el Brasil, Europa, Méjico y la América del Norte son su
+salvación.
+
+El ladrón argentino es, por lo general, astuto, audaz y emprendedor allí
+donde no le conocen; sus uñas le dan réditos fabulosos.
+
+De tiempo en tiempo se le ve regresar lleno de dinero, bien vestido, y
+afectando maneras superiores a la clase en que nació; busca a quienes lo
+recuerdan en la policía y les dice con toda franqueza:
+
+--¡Vengo por una temporada a visitar a la familia! ¡Le prometo que no
+haré ningún daño!... ¡Ya me he retirado de la _vida_!... ¡No me persiga
+y ocúpeme en cualquier averiguación!
+
+Y después se le encuentra en las casas de juego o de prostitución,
+derrochando afanosamente el producto de sus _trabajos_ en el extranjero.
+
+Cuando se ha agotado el bolsillo, se le ve desaparecer como llegó: sin
+que nadie lo sienta.
+
+Otros hay que, después de llevar una vida de continuo sobresalto, pues
+un paso en la calle es para ellos una semana de arresto, se encierran en
+sus guaridas, se aíslan de sus compañeros y, pasada una temporada, salen
+transformados, pidiendo a la policía que no los persiga y declarando que
+van a trabajar.
+
+Parapetados detrás de un oficio o empleo cualquiera, se dedican al
+juego, haciendo de él un instrumento de robo como cualquier otro.
+
+Viven de los _otarios_, como llaman a las víctimas que caen entre sus
+garras, ya por su esfuerzo o por el de los _changadores_ del oficio--el
+gremio auxiliar más importante--que se las venden por un tanto de lo que
+produzcan.
+
+Cuando un mocetón empieza a andar en malos tratos, ya los del oficio, al
+hablar de él, dicen: "jamás será nada" o "es un muchacho de esperanzas y
+que irá lejos", según sea que tal pájaro haya salido bien o mal en sus
+primeros revuelos. En el primer caso, no encuentra protectores y tiene
+que hacerse carne de cañón, soldado de la gran falange, brazo ejecutor y
+por lo tanto frecuentador de calabozos y abonado a la _tumba_ del
+Departamento Central.[74]
+
+Estos desgraciados, cuyas entradas a la policía alcanzan a veces a
+centenares, son los que el vulgo toma por los más temibles, ignorando
+que ellos son piezas insignificantes en una partida en que los jugadores
+permanecen en la sombra. El ladrón hábil es aquel que sabe permanecer
+más desconocido; el que ascendiendo en el gremio presta dinero para los
+gastos preparatorios de un robo tal como un comerciante lo daría para
+una operación honesta; el que dirige empresas; el que estudia un golpe y
+lo combina y luego lo vende para que otro lo realice; en fin, el que
+pesca... sin mojarse las manos.
+
+En el segundo caso, asciende en la consideración del gremio y su tarea
+se facilita con ventaja personal: se hace _changador de otarios_, es
+decir, buscador de víctimas, empresario, director, prestamista,
+consejero e intermediario entre los capitalistas y grandes dignatarios
+de la orden y los pobres ejecutores que pagarán con el martirio de su
+cuerpo cualquier contrariedad de la suerte.
+
+El pillo criollo, en sus comienzos, se revela con facilidad al ojo menos
+observador.
+
+Le cuesta deshacerse de la cáscara del compadrito, origen común de todos
+ellos, que son generalmente muchachos de la última clase, vendedores de
+diarios ascendidos a carreros o sirvientes, y cuya educación e
+ilustración son casi nulas.
+
+Sin embargo, ellos aprenden a leer y escribir en los meses de reclusión,
+y luego la emprenden con los libros de leyes, medicina y cualquier otra
+ciencia útil para su arte de vivir de gorra[75].
+
+He visto un ladrón que a fuerza de leer se ha hecho un leguleyo[76];
+tiene toda la exterioridad de un hombre de educación esmerada, se
+expresa correctamente y no deja traslucir en su trato que, diez años
+atrás, era un compadrito que escupía por el colmillo y se quebraba[77]
+hasta barrer el suelo con la oreja.
+
+El pillo extranjero es el más abundante.
+
+Éste ya viene aleccionado, por lo general, y no deja que se deduzcan
+reglas para conocerlo.
+
+Viste como un caballero, como un compadre o como un artesano, de esos
+que recorren nuestras calles en las faenas de su oficio: adopta la forma
+necesaria para cada una de sus empresas oscuras y malignas.
+
+Se cambia de nombre cada vez que cae preso, y es obra de romanos
+identificar su personalidad en cada caso, pues recurre a cuanta artimaña
+puede sugerirle su imaginación a fin de ocultar su pasado, teniendo como
+recurso invencible su poco conocimiento del idioma.
+
+Para probarle un hecho no hay más remedio que tomarlo con la masa en la
+mano; con él no valen nada la deducción ni la inducción, y se le queman
+los libros al más listo.
+
+Sin embargo, no es largo su jolgorio.
+
+Después de un período de tres o cuatro meses de hazañas--si no ha
+logrado salir de su mísera posición de instrumento--la policía, que no
+le pierde ojo, lo pilla en un renuncio[78] y tiene que confesar su vida
+y milagros, quedando en la categoría de criollo.
+
+¡Se le acabaron sus privilegios de extranjero!
+
+
+
+
+ELLAS
+
+
+El complemento del pillo es la mujer.
+
+¡Cómo saben educarla para el fin que la necesitan, con qué egoísmo
+judaico explotan los tesoros de su cariño inagotable, cómo la
+sugestionan y la envilecen, haciéndole perder, o ya el miedo para
+acompañarlos en sus empresas tortuosas sino la noción elemental del bien
+y del mal, llegando ellas, en su obsesión por el hombre que las
+martiriza y las deprime, hasta a creerlo un dechado de virtudes, un
+ejemplo de honorabilidad, una víctima desgraciada de las injusticias
+sociales!
+
+¡Cuántos poemas de ternura y de amor tienen por teatro diariamente los
+calabozos!
+
+¡He visto madres que no sólo abandonan las comodidades que un hijo
+honorable puede proporcionarles, sino que hasta cubren de vergüenza su
+nombre por disimular las bajezas de uno de estos canallas que ha rodado
+al abismo y que les paga sus sacrificios imponiéndoles cada día otros
+mayores!
+
+He visto mujeres hambrientas, casi desnudas, vender, no ya su cuerpo si
+algo valiera, sino lo más indispensable para su subsistencia, a fin de
+llevar cigarrillos o bebidas a sus maridos que, cuando están fuera de la
+cárcel, dilapidan con otras de mala vida el dinero que pueden atrapar, y
+a ellas les compensan su abnegación con caricias que dejan sobre sus
+cuerpos indelebles cicatrices que no se borran jamás.
+
+¡Son las madres, son las mujeres, son esas pobres mártires que arrastran
+su cruz a través del mundo--_las minas_, como ellos les llaman--las que
+les sirven de escudo contra los golpes de la suerte!
+
+Pueden abandonarlos sus amigos, sus cómplices, los empresarios, por
+cuenta de quienes emprendieron _un trabajo_, pero ellas no les faltarán
+y, sacando fuerza de flaqueza, removerán con sus débiles brazos el mundo
+entero a fin de hacerles más llevadera su desgracia.
+
+Ellas, las mártires de los días de luz, serán el rayo de sol de los días
+de sombra.
+
+¡Luego, tras de la fila de mártires, de las que son escudo simplemente,
+viene la interminable de las que no son sólo escudo, sino también garra.
+Son éstas las que forman la temible falange de espías, de correos, de
+negociadoras de los robos, de ocultadoras y, luego, en los días negros,
+las que servirán de agentes para corromper a la justicia, usando el
+dinero, si el hombre que necesitan es afecto a él; halagando su lujuria,
+su gula o cualquiera de los pecados capitales que prime en su espíritu;
+amenazando su tranquilidad si es un timorato, o insinuándose
+pérfidamente en su corazón, si es un alma fuerte y vigorosa!
+
+¡Ellas podrán no saber leer ni escribir, podrán ignorar las sutilezas
+del espíritu y aun hasta la existencia de la palabra psicología, pero
+nadie las sobrepasará en el arte difícil de conocer una flaqueza humana
+y de saber aprovechar y explotar su conocimiento!
+
+
+
+
+ELLOS
+
+
+Entre reos _lunfardos_ hay cinco grandes familias: los _punguistas_, o
+limpiabolsillos; los _escruchantes_, o abridores de puertas; los que dan
+_la caramayolí_[79] o _la biaba_[80], o sea los asaltantes; los que
+_cuentan el cuento_, o hacen el _scruscho_, vulgarmente llamados
+estafadores, y, finalmente, los que reúnen en su honorable persona las
+habilidades de cada especie: estos estuches son conocidos por de _las
+cuatro armas_.
+
+Más vale toparse con el diablo que con uno de estos príncipes de la uña,
+de los cuales Buenos Aires cuenta más de un ejemplar.
+
+Ellos son, generalmente, los que educan y forman _los muchachos_,
+esmerándose en aquellos que revelan mejores facultades: son los que
+dirigen los _golpes_ de importancia; los que _dan el cebo_, o sea el
+dinero necesario para realizar el robo, que hasta para eso se precisa
+plata, dada la situación a que ha llegado el mundo; en fin, son los
+grandes dignatarios de su orden.
+
+Cada especie tiene su fisonomía especial, sus costumbres propias y su
+manera de ejecutar un _trabajo_, por más que todas tengan siempre un
+punto de contacto, menos el punguista, que es siempre el empresario de
+sí mismo.
+
+
+
+
+EL CAMPANA
+
+
+El punto de contacto es _el campana_, es decir, el que busca la casa o
+el hombre fácil de robar, el que estudia el medio de efectuarlo, el que
+está en relaciones con los que cambian lo robado por dinero: la
+providencia en forma de hombre.
+
+Bien considerado, estos _campanas_ son los verdaderos ladrones; los que
+efectúan el robo son solamente sus instrumentos.
+
+Jamás se comprometen en nada, y es difícil que la policía los descubra.
+Adoptan todo el aire de gentes honradas, trabajan, tienen oficio,
+profesión o industria conocida: son sirvientes, mozos de hotel,
+changadores, comerciantes, rentistas y hasta pueden inspirar confianza y
+ser honorables, mientras no haya posibilidad de tirar la piedra y
+esconder la mano.
+
+¡Cuántas veces están protestando honradez y tienen entre los dedos el
+pedazo de masilla o cera con que al menor descuido, moldearán una llave!
+
+¡Cuántas veces están jurando adhesión a sus patrones y ya tienen oculto
+dentro de un mueble al amigo que va a dar el golpe! ¡Y luego son los más
+empeñosos en llamar a la policía y darle cuenta del hecho, suministran
+datos y noticias, sospechan que al ladrón lo han visto rondando la casa
+y que es de este porte y del otro!
+
+¡Cuántos de ellos han acompañado en sus investigaciones a un comisario y
+lo han extraviado con sus mentiras, y cuántos también han sido
+imprudentes y han ido a pagarlo en la Penitenciaría!
+
+¡El _campana_ presta servicios a los ladrones, pero que digan éstos lo
+que les cuesta: siempre se lleva él lo mejor del toco, o sea del monto
+de lo atrapado!
+
+¡Sus comisiones son algo de fabuloso!
+
+Sin embargo, el negocio tiene sus contras. Veces hay que ha hecho
+efectuar un robo valioso, y cuando va a retirar su parte se encuentra
+con una puñalada o con que, sencillamente, le dicen que no sea zonzo, y
+se le alzan con el santo y la limosna, acción que se llama _dar el
+rostro_.
+
+Al campana robado le queda aún como arma la delación y la usa como
+venganza; si los ladrones son tomados, éstos no dejan de envolverlo en
+sus declaraciones, y se hunde con ellos, y si no lo son, se ve libre y
+queda aguardando una oportunidad de hacerles caer en las garras del
+gallo policial: este es el origen verdadero de más de una pesquisa
+curiosa que ha servido para bombo a algún inútil.
+
+¡Venganzas _de campana_, o como quien dice, puñaladas por la espalda!
+
+Y los ladrones saben lo que vale un buen _campana_. Una vez me dijo uno,
+habiéndole yo preguntado que "a qué se dedicaba por ahora".
+
+--¡Vea, señor, tengo un _campana_ que ni de oro..., y trabajo de
+católico!
+
+--¿De católico?
+
+--Sí, señor...; es decir, ando con el asunto de las limosnas para el
+hospital..., ¡y al que me cree lo ensarto!
+
+
+
+
+EL ARTE ES SUBLIME
+
+
+El punguista--como en lenguaje de ladrones se llaman los pick-pockets, o
+sea, hablando en español, los limpiadores de bolsillos--es el más
+artista de todos los ladrones, y mira con cierto desdén a sus
+congéneres, a los cuales desprecia soberanamente..., tanto como puede
+despreciarlos un hombre honrado.
+
+Para él, robar un reloj, una cartera, un rollo de dinero o cualquier
+otra cosa de valor que una persona pueda llevar sobre sí, no es un
+delito, sino un trabajo de arte, una hazaña.
+
+Es por eso que se le ve tan tranquilo, tan seguro de sí mismo, meterle a
+cualquiera la mano en el bolsillo y sustraerle lo que guarda: su único
+dolor es ser sentido por su víctima, o tomado _infraganti_ por la
+policía a causa de su poca habilidad.
+
+Esto lo desespera, pues le desbarranca su fama, ataca su crédito.
+
+La gloria de un punguista es serlo y que nadie pueda probárselo: su
+orgullo es poder decir en la policía:
+
+--¡Busque, señor, en los libros!... ¡Yo no tengo ninguna condena!
+¡Gracias a Dios, no soy ladrón!
+
+Y luego, su frase la repite con aire modesto a cuanto individuo
+investido de autoridad encuentra a mano, pegándole a modo de
+coeficiente: "así le dije el otro día al señor don Fulano".
+
+Tiene por teatro la calle y los parajes donde ocasional o habitualmente
+hay aglomeración de gente.
+
+Con frecuencia se le oye decir: yo trabajo en el Banco tal, en la
+estación cual, en el papel sellado, en el correo, en el tramway, en el
+cementerio, en la plaza, en el remate, dondequiera que haya codazos y
+apretones.
+
+Para el _trabajo_ jamás va solo: lleva dos o tres ayudantes, según la
+necesidad.
+
+Estos ayudantes, que son, por lo general, practicantes-asociados, tienen
+por misión _formar la cadena_, es decir, estacionarse detrás del
+artista, de tal modo que, efectuado el hurto, lo hurtado se encuentra a
+salvo con la rapidez del rayo, pasando de mano en mano.
+
+Si el golpe es desgraciado y el practicante no puede huir, deja caer lo
+hurtado, lo echa en el bolsillo de cualquiera de los presentes, en fin,
+se deshace como puede del cuerpo del delito, y trata de evitarse una
+condena o ahorrarle un mal rato a su asociado.
+
+Un comandante del ejército--cuento al caso--se hallaba una noche en su
+casa, y al ir a sacar su pañuelo, rueda sobre la alfombra un magnífico
+reloj de oro, con un monograma en la tapa. Lo recoge y se echa a cavilar
+sobre cómo había venido a su poder.
+
+--¡Y no daba en bola!
+
+Al día siguiente lee en un diario una noticia que decía:
+
+RELOJ ROBADO.--_Hallábase ayer en el remate de Constela el señor X. X., y
+de repente notó que le sacaban su reloj, y que la mano que lo llevaba
+pertenecía al vecino que tenía a la derecha_. _Lo hizo conducir a la
+comisaría 2ª y resultó ser, el tal vecino, nada menos que Ángel Artirel
+(a) Minga-Minga_. _El reloj no ha sido encontrado._
+
+El comandante se dio un golpe en la frente, recordando que se había
+hallado en lo de Constela durante el incidente; pero no atinaba a dar en
+cómo el reloj había llegado a su bolsillo.
+
+A que le esclareciesen el punto y a devolver la prenda fue a la
+comisaría 2ª.
+
+El comisario oyó toda la relación y luego le preguntó si recordaba qué
+vecinos había tenido durante su estada en la casa de remates.
+
+--¡No me fijé, señor!
+
+--¡Pues bien, uno de ellos era cómplice del ladrón, y temiendo ser
+descubierto ocultó en usted lo que podía comprometerlo!
+
+El comandante ha jurado, desde entonces, usar sacos sin bolsillos.
+
+Otro cuento, ya que en tal terreno he pisado.
+
+Uno de estos practicantes fue sorprendido una vez con un reloj en la
+mano, en momentos que iba a _pasarlo_, y no bien vio que lo habían
+sorprendido, se echó a gritar:
+
+--¿De quién es este reloj? ¿De quién es este reloj? No le valió la
+artimaña, y fue preso. El juez tuvo que absolverlo, pues se encerró en
+esta declaración:
+
+--Yo encontré el reloj, señor, y lo levanté; no ha habido más. Tengo
+malos antecedentes, es cierto, pero eso no hace al caso..., ¡el decir
+adiós no es _dirse_![81]
+
+¡Estos practicantes llegan a ser unos doctores que dan miedo, y no pasa
+mucho tiempo sin que den vuelta y raya a su maestro!
+
+_El punguista_, cuando _camina_, jamás lo hace llevando al lado a sus
+compañeros.
+
+Éstos marchan escalonados a retaguardia, a fin de poder, al menor asomo
+de un empleado de policía que los descubra, hacerse entre sí los
+perfectamente desconocidos.
+
+Si suben a un tramway tratan de rodear a la persona que han elegido por
+víctima, y allí son los empujones por el menor motivo, los codazos, los
+pisotones, con el objeto de distraer al desgraciado candidato y
+facilitar la obra del artista.
+
+Éste está en acecho, espiando todas las oportunidades, y a la primera
+que se presenta, ¡zas!, se apodera del objeto deseado, que desaparece
+como por arte de magia.
+
+Para dar el golpe, el _punguista_ tiene siempre sus dedos índice y medio
+prontos para la acción, y los introduce en el bolsillo ajeno con una
+suavidad incomparable.
+
+Cuando es necesario interceptar la vista de alguien, ahí se encuentra el
+practicante, que hará de nube, o si no el brazo que no va a operar y que
+se baja o se levanta a la altura necesaria.
+
+Hay punguistas que son muy hábiles en esta maniobra, que se llama
+_esparo_, y que es reputada como uno de los escollos del arte.
+
+Cuando dos o tres habilidosos se reúnen y se complementan, las joyas van
+a ellos como el acero atraído por el imán.
+
+Jamás se reúne con los que no son de su arte, a no ser cuando entra por
+el aro del diablo, con tal de hacer plata.
+
+De lo contrario evita compañías, y dice:
+
+--¡Los amigos _cantan_ (descubren) y no sirven sino para hacerlo
+_embrocar_ (conocer) a uno!
+
+Cuando ya son muy conocidos en sus mañas, y no pueden trabajar, se
+dedican a _schacar escabios_, es decir, a robar a borrachos.
+
+Este es el atorrantismo, la vejez miserable del arte: son los arrestos
+frecuentes, los días sin comida, las condenas por cincuenta centavos.
+
+Sin embargo, un punguista podrá robar, jugar y poseer todos los vicios,
+pero nunca se embriagará ni llevará vida de perro.
+
+Mira el mundo a través de los placeres que no embrutecen, y vive lo
+mejor que puede.
+
+Un día dije a uno de ellos que hablaba conmigo, en el café de Cassoulet,
+esquina Viamonte y Suipacha, un centro de pillos:
+
+--¿Y tú no bebes?... ¡Pide un gin!
+
+--¡Yo!... ¡Qué esperanza!... ¡El alcohol afloja la lengua y entorpece la
+mano!
+
+
+
+
+EL CAFÉ DE CASSOULET
+
+
+Este era el paradero nocturno de todos los vagos de la ciudad y famoso
+entre la gente maleante, no solamente por la comodidad que, a poco
+costo, se obtenía en él, cuanto por la relativa seguridad que se
+disfrutaba: en caso de producirse visita de la autoridad, los
+propietarios tenían dispuestas las cosas de modo tal, que la clientela
+tenía fácil escape.
+
+Estaba ubicado en la esquina Viamonte, antes Temple, y Suipacha. Como
+dependencia del café, y formando parte de la planta baja, que daba hacia
+la primera, había hasta la mitad de la cuadra una veintena de cuartos a
+la calle, con puertas que se abrían a ésta y otra interior, que daba al
+gran patio del café: eran otras tantas salidas clandestinas del antro
+misterioso.
+
+Estos cuartos los ocupaban mujeres de vida airada, que eran como la
+crema de aquel mundo de vicio, cuyo centro era la famosa calle del
+Temple, y que extendía sus brazos a las adyacentes, teniendo como
+encerrado entre ellos el corazón de la ciudad.
+
+El café debía ser una mina de plata.
+
+Allí los ladrones, con todo su cortejo de corredores y auxiliares, los
+asesinos, los peleadores, los prófugos, toda la gente que tenía cuentas
+que saldar con la justicia o tenía por qué saldarlas, buscaba un refugio
+para dormir o vivir con tranquilidad, para hacer con todo sigilo una
+operación comercial inconfesable o para ocultarse discretamente,
+mientras pasaban las primeras averiguaciones subsiguientes a un delito
+descubierto por la policía.
+
+Allí todo era cuestión de dinero. Teniéndolo, se hallaba desde la pieza
+lujosamente amueblada, hasta el tugurio infame, donde podía gozarse de
+las comodidades de un catre de los muchos que, en fila y pegados unos a
+otros, contenía un pequeño cuarto de madera, y desde el vino y los
+manjares exquisitos, hasta las sobras de éstos, barajadas en un
+_champurriao_[82] indescifrable, y que podía remojarse con el agua
+turbia del aljibe, donde viboreaban los pequeños gusanitos rojos,
+descendientes quién sabe de qué putrefacción y cuyos movimientos rápidos
+y variados podían servir de diversión al ánimo preocupado.
+
+Tarde de la noche, cuando el café se cerraba, decenas de desgraciados,
+sin hogar, tomaban posesión de las mesas del largo salón,--bajo la
+vigilancia de los dependientes, que tendían sus colchones sobre las de
+billar, cuando las otras estaban ocupadas--y por dos pesos de los
+antiguos, encontraban un techo y una tabla para dormir, y por uno, lo
+primero y el duro suelo de los patios y pasillos.
+
+Aquello era un verdadero hervidero del bajo fondo social porteño: allí
+se barajaban todos los vicios y todas las miserias humanas, y allí
+encontraban albergue todos los desgraciados, que aún tenían un escalón
+que recorrer antes de llegar a los caños de las aguas corrientes que,
+apilados allá en el bajo de Catalinas 20, ofrecían albergue gratuito.
+
+Cassoulet era, en la noche, la providencia de los míseros desterrados de
+un mundo superior, era la ensenada que recogía la resaca social que en
+su continuo vaivén arrastraba hacia playas desconocidas el oleaje
+incesante.
+
+Hoy comparten con él los beneficios de la industria protectora los
+pequeños cafés del Riachuelo y la ribera, que venden marineros borrachos
+a los buques que necesitan completar su rol clandestinamente, para
+borrar las huellas de un crimen o de un accidente--a fin de evitarse las
+molestias que en nuestro país acarrea cualquier gestión ante la
+autoridad--y los tugurios que, con el nombre de posadas o sin nombre
+alguno, encierran entre sus paredes y alojan, según el dinero con que
+cuentan, a los desgraciados que vagan sin hogar, o a aquellos que
+legalmente no pueden habitar en parte alguna.
+
+En aquel tiempo compartían la clientela de Cassoulet, pero sólo durante
+el día, el café Chiavari, en la esquina de Cuyo 80 y Uruguay, y el café
+de Italia, en la misma calle, frente al Mercado del Plata.
+
+Estas tres eran las cloacas máximas de Buenos Aires, en tiempos que ya
+no volverán, pero que se repetirán, transformándose.
+
+
+
+
+EL BURRO DE CARGA
+
+
+EL _escruchante_--Es decir, aquel cuya especialidad es abrir puertas con
+o sin violencia--es otra interesante variedad de la familia lunfarda.
+
+Los que la forman son, por lo general, individuos de avería, hombres
+avezados a todas las asperezas de la vida.
+
+Brotan de las capas inferiores de la sociedad, y rara vez alcanzan otras
+más elevadas: son constante y perennemente víctimas del que _ha
+campaneado_--estudiado--el robo a realizar, y su fin es generalmente
+desastroso.
+
+Concluyen por ser un harapo humano a fuerza de consumirse en las
+cárceles o en los más bajos fondos de la corrupción.
+
+La miseria, engendradora de todas las lepras, luce en ellos sus fuerzas
+y su vigor.
+
+De todos los lunfardos es el _escruchante_ el más desgraciado: sus robos
+son los más fáciles de descubrir, sus condenas son las más largas, sus
+días son los más negros, pues cuando no está preso lo andan buscando.
+
+Es necesario tener una afición desenfrenada a lo ajeno, para dedicarse
+al _escrucho_.
+
+El escruchante tiene tres especialidades: se dedica a fabricar llaves
+falsas, a trabajar con el formón o a _cargar la burra_, o sea alzar los
+robos.
+
+Poco se le ve en la calle durante el día: camina sólo de noche o en la
+madrugada, hora en que la vigilancia es menos activa.
+
+Sus _golpes_ los reciben ya estudiados por el _campana_, que percibirá
+su buena parte, sin riesgo.
+
+Éste es el que moldea las llaves que el escruchante fabricará en los
+ratos de ocio, en su tugurio, donde tiene su pequeño taller _ad
+hoc_[83]; el que estudia las costumbres del habitante de la casa que va
+a robarse; el que levanta el plano de sus entradas, salidas, caminos
+fáciles para escapar, parada del vigilante, hora en que hace la ronda y
+demás datos útiles.
+
+¡En posesión de todos estos elementos, es que el _escruchante_ tienta su
+empresa y va dispuesto a todo!
+
+Si se ha moldeado bien la llave, ésta ha sido seguramente bien hecha y
+funcionará a maravilla, simplificándose mucho el trabajo.
+
+Si no anda bien, es necesario abandonar la empresa hasta que los
+defectos se hayan corregido o recurrir a la violencia, que dobla las
+probabilidades del fracaso, y sobre todo la condena.
+
+Entonces es cuando se recurre a cortar el tablero de la parte inferior
+de la puerta, formado por lo general de madera blanda, en la cual una
+cuchilla afilada_ entra como en queso_ y abre un buen postigo.
+
+Si el dueño de casa es precavido, y usa sus puertas enchapadas de hierro
+en la parte vulnerable, se da un corte en el umbral con el formón frente
+a los pasadores y se levantan éstos; luego se introduce la _pata de
+cabra_--instrumento de acero, formado en zigzag--frente a la cerradura,
+y se la hace saltar sin ruido, con un leve movimiento lateral.
+
+La puerta ya presenta facilidad para enlazar con una faja el pasador de
+arriba y correrlo.
+
+Puede ser que la precaución del propietario haya llegado hasta poner una
+barra, y entonces hay que tratar de sacarla.
+
+La extremidad libre de la faja con que se enlazó el pasador se pasa por
+debajo de la barra y se tira para arriba.
+
+Si aquélla es de gancho, cede al esfuerzo, y se la baja hasta el suelo
+con cuidado para que no haga ruido, para lo cual se afloja una de las
+puntas de la faja poco a poco; si es de las que tienen candado, es mejor
+renunciar al golpe: la puerta es infranqueable.
+
+Cuando el robo no puede hacerse con violencia, se recurre a sobornar un
+dependiente que deje la puerta abierta, o se coloca en la casa una
+persona que lo haga, y que pasará en ella el tiempo necesario para
+acreditarse y alejar sospechas.
+
+Si estos medios no son posibles, queda aún el recurso de _meter un
+gato_, es decir, hacer esconder en la casa un cómplice que a una hora
+dada franqueará la entrada.
+
+Este papel de _gato_ no lo desempeña cualquiera es necesario dedicarse a
+él y hacerse una especialidad; acostumbrarse a estar inmóvil por horas
+enteras; a respirar sin hacer ruido; a no estornudar ni toser; en fin, a
+hacerse un cadáver.
+
+_El Cuervito_, Román--un gajo de cierta familia, en que padres, hijos,
+hijas, tíos y tías, eran del arte, abarcando todas sus variedades, se
+metió _de gato_ en casa de un inglés, en la calle Corrientes, y su
+respiración fatigosa--pues era asmático--le traicionó, valiéndole un
+balazo y una buena condena.
+
+Una vez, cierto ladrón conocido--un santafecino, Ludueña--que había sido
+soldado de línea, después desertor en la frontera y hasta capitanejo
+entre los indios, penetró en un almacén, luego de acostados los dueños y
+robó el dinero que encontró, llegando en su osadía hasta haber bebido y
+comido como si estuviera en su casa.
+
+El robo lo practicó a vista y paciencia de los damnificados--un
+matrimonio italiano--quienes no se animaron a contar los detalles cuando
+dieron cuenta del hecho.
+
+Al ser conocidos éstos por referencias o jactancia del mismo Ludueña,
+fue muy celebrada la hazaña, llegando ella a nuestros oídos.
+
+Estando una vez preso por haber practicado un robo en la fábrica de
+baldosas "La Fe", y respondiendo a alguien que le preguntó si era cierto
+lo del almacén, dijo:
+
+--¿Cómo no?... ¡Si yo vi que los gringos se hacían los dormidos y me
+aproveché!
+
+El ladrón que penetra a una casa, va por lo general seguro de que nadie
+atentará a su vida; sabe muy bien si el dueño es hombre capaz de
+defender lo suyo, y en este caso, espera asegurarlo, o si en caso de
+sentirlo, evitará un lance.
+
+Muy rara vez llegan a asesinos: para ello necesitan no tener ningún
+medio de que valerse a fin de tomar lo que codician o verse acorralados
+y sin más probabilidad de escapar a un fracaso que una puñalada dada a
+tiempo.
+
+Su afán, su ambición, es poder llegar a ser maestros, a dirigir golpes
+sin riesgo, es decir, a hacerse de un capitalito y trabajar de
+_campana_.
+
+Llegado a esa meta, el escruchante es feliz, y ha escapado al
+atorrantismo, que es su bestia negra.
+
+¡Y asimismo, hay _campana_ de éstos que de repente tropieza y quiebra su
+dicha: entonces rueda al abismo sin esperanza de levantarse!
+
+Del cinismo hacen un arte, y suele no faltarles ingenio.
+
+Un comisario pescó, en circunstancia muy especial, a cierto escruchante
+conocido: violentaba una caja en una mueblería, donde se había
+introducido.
+
+El ladrón hacía su trabajo y de repente vio entrar a un changador de la
+casa, que le dijo:
+
+--¿Qué hace usted?
+
+--Silencio..., tengo una cita con la señora.
+
+--¿Cita?... ¡Ahora verá!
+
+Y a empellones lo sacó a la calle para entregarlo a un vigilante, ¡pero
+cuál no sería su asombro al verse agredido a trompada limpia! Acudió el
+vigilante, y ladrón y changador fueron conducidos a la comisaría por
+"desorden en vía pública".
+
+Llevados, sin embargo, ante el comisario, éste, que era un lince para
+eso de ladrones, empezó a revolverle las respuestas y no tardó en
+descubrir la verdad: el desorden era un pretexto para ocultar la
+tentativa de robo.
+
+El ladrón decía, no obstante
+
+--¡Señor, ese changador es un canalla..., nos hemos peleado porque le
+cobré dinero, y ahora me sale con una pata de gallo!...[84] ¡Está lindo
+lo que pasa!
+
+
+
+
+LOS QUE CARGAN CON LA FAMA
+
+
+Los que _dan caramayolé_ o _la biaba_ son los ladrones de la clase más
+íntima, es la plebe del mundo lunfardo: ellos no necesitan para realizar
+sus empresas usar el mínimum de talento. Un buen garrote esgrimido como
+maza, y descargado a tiempo sobre un transeúnte descuidado, o una
+pedrada en la cabeza, asestada a mansalva, son sus recursos favoritos, y
+éstos no son difíciles de usar.
+
+No obstante, a veces estudian también las víctimas, a fin de no dar el
+golpe sin provecho, pero no es condición indispensable: se confían al
+acaso. Hay algunos de estos asaltantes que combinan sus golpes con
+habilidad, pero son raros.
+
+El sargento Gómez me refirió a este respecto una hazaña del pardo
+Vilaró, llamado vulgarmente "el de los pavos", para distinguirlo de un
+tocayo que se llamaba "el de los mates", que es un caso típico de
+asaltante, metido a ejercer de _escrucho_ a la alta escuela.
+
+En la calle Buen Orden[85], al llegar a Brasil, había una platería de
+aquellas que antes abundaban en el barrio del Sur, poblado casi todo por
+estancieros y gente de campo, cuyo comercio consistía en la venta de
+frenos, facones, espuelas y demás artículos similares, hechos de plata.
+La tienda era pequeña y lo poco de valor que contenía estaba encerrado
+en una vidriera movible, que descansaba sobre el mostrador, hacia la
+derecha, frente a un pequeño venta que, daba a una pieza interior, por
+el cual el platero, cuando no estaba en el negocio, veía todo lo que
+pasaba en éste.
+
+La puerta de comunicación entre la tienda y la pieza interior quedaba
+hacia la izquierda.
+
+Una mañana el platero tomaba su desayuno, cuando de repente ve entrar al
+negocio a un pardo grande y fornido, que levantando en alto la vidriera
+corría hacia la calle. Se echó tras él y consiguió hacerlo detener, pero
+ya no llevaba la vidriera ni fue posible dar con ella por más pesquisas
+que se hicieron.
+
+El detenido fue puesto en libertad, y más tarde, se jactaba del robo y
+de su astucia, diciendo:
+
+--¡Amigo, que son mulitas[86]!... ¡Yo tenía en la puerta de la platería
+un carro cargado de pasto verde, pero arreglado con un hueco en el
+medio; pasé, tiré la vidriera y seguí corriendo, seguido del platero!
+¡Pobre hombre! ¡Ni coceó, y el carro se fue con la vidriera, mientras a
+mí me enloquecían a preguntas en la comisaría!... ¡Vivos los mozos!
+
+
+
+
+EL PANAL EN LA LENGUA
+
+
+Los que hacen el _scrucho_ o _cuentan el cuento_, son simplemente, en
+buen romance, los estafadores, los más inteligentes, más astutos y de
+más buen tono en el mundo lunfardo; son, como si dijéramos, su
+aristocracia.
+
+¡Y así son de odiados por sus congéneres los punguistas y los
+escruchantes!
+
+Éstos se llaman _batidores_--delatores--y cuidan de ocultarles sus
+manejos lo más que pueden; pero todo es inútil: no escapan al ojo sagaz
+del estafador que es un infatigable caminador, y que, como anda día y
+noche por las calles en busca de _otarios_--víctimas--no deja de
+conocerles las guaridas y los _trabajos_ en que andan ocupados. Se les
+oye decir con mucha frecuencia:
+
+--¡Vea!... ¡El _trabajo_ (robo) que hace un hombre, se conoce en el modo
+de caminar!... ¡Si fuéramos de la policía, qué pesquisas de mi flor!
+
+El estafador, como el punguista, nunca camina solo. Siempre lleva a la
+distancia un compañero que le sirve para cualquier papel que sea
+necesario desempeñar.
+
+Sus útiles de trabajo son simples: consisten sólo en un diario doblado,
+al cual le llaman el toco _mischo_--el montón pobre--o el _balurdo_, y
+en algunos cobres.
+
+No se tienen por ladrones, y siempre dicen:
+
+--¡Nosotros lo que hacemos es embromar a quien nos tiene por zonzos! ¡A
+los _otarios_ les contamos un cuento, les ofrecemos una ganancia enorme,
+y _encandilados_, los clavamos[87]: eso es todo!... ¡No les hacemos
+daño, no los golpeamos, ni asustamos!... ¡Si se clavan, nadie tiene la
+culpa!
+
+Si uno los apura, demostrándoles que son ladrones, exclaman
+
+--¡Bueno!... ¡Entonces, también los otarios lo son!... ¡En el Brasil, la
+ley los castiga como estafadores!
+
+Individuos de estos he conocido que cuando se les ha motejado de
+ladrones se han indignado.
+
+--¿Yo ladrón?... ¡no he estado preso jamás por eso, señor!... ¡Yo no
+tengo sino estafas!...
+
+--¿Y la estafa no es robo?
+
+--¡No, señor; no es robo!... Dígame, ¿qué va a hacer uno cuando ve un
+tano (napolitano) que a fuerza de no comer junta unos marengos, y lo
+primero que hace es largarse a su tierra?... ¡Quitárselos!
+
+--¡Pero eso está mal hecho!
+
+--Pero señor, ¿y uno va a tener la sangre fría de dejar que se lleve la
+plata del país?
+
+--¿Y acaso la plata es tuya?
+
+--¡Claro que es mía!..., ¿cree que no soy argentino?
+
+Y si es extranjero varía la respuesta, diciendo
+
+--¡Mía no; pero sí de mis hijos que han nacido aquí!
+
+Hay pillos de estos para quienes es una mala noticia saber que un
+trabajador extranjero ha abandonado el país, llevándose una fortuna.
+
+_Alcachofa_, el ladrón más decidor que he conocido, decía siempre,
+cuando lo llevábamos a la comisaría:
+
+--¡Aquí me _tráin_[88], señor!... ¡siempre por lo mismo!..., _secuestro
+de marengos_--parodiando el estilo de los partes policiales--¡a un
+gringo que quería volar!
+
+Y éste murió en su ley: lo mató una puñalada, tirada por uno que,
+próximo a embarcarse, llevando unos ahorros, se encontró en un minuto
+más pobre que Job.
+
+El método de robo en que la inteligencia desempeña un papel más activo,
+es la estafa.
+
+El buen resultado para el ladrón depende de mil circunstancias que deben
+estudiarse, tales como el carácter del individuo, candidato a robado,
+sus tendencias, sus aficiones, sus amistades, su parentela, etc.
+
+Todo debe ser tenido en cuenta, y no puede darse un paso sin
+premeditación, bajó pena de perder el tiró.
+
+Por eso los estafadores veneran el tiempo: teniéndolo, son capaces de
+robar a un avaro.
+
+Sus _trabajos_ son largos, pero seguros.
+
+Rara vez emprenden ellos la tarea de estudiar el individuó a quien van a
+hacer víctima de su habilidad: ese es trabajo del auxiliar, a quien
+ellos llaman _changador de otarios_, y que permanece siempre en la
+sombra, aun cuando lleva la parte más gorda de la empresa.
+
+Este auxiliar es, por lo general, un almacenero, que es el confidente de
+todos los artesanos y sirvientes de su barrió, un amigo desleal e
+infamemente codicioso, un pequeño negociante con apariencias de
+honorable, en fin, un individuó que a mansalva se informa de las
+peculiaridades de cada semejante, y las vende luego a los que inventarán
+el cuento apropiado para despojarlo, los que fabricarán la ganzúa que
+les franqueará el acceso hasta la caja anhelada.
+
+Jamás los estafadores dignos de fama malogran un esfuerzo: cuando se
+determinan a dar su golpe, es ya sobre seguro.
+
+El vulgo generalmente dice:
+
+--¡Amigo, que todavía haya tontos que se claven con estas cosas!
+
+Esta frase es hija de la ignorancia: no es que la víctima sea un tonto,
+no es que haya visto el lazó que le tienden: es que las cosas se le
+presentan con tal habilidad y con tal disimuló, que no hay previsión ni
+desconfianza que valgan.
+
+Un buen día se encuentran con un paisano y amigo--recién venido, a estar
+a su declaración--que les habla de la familia ausente, de la carta
+última que ha recibido, de las noticias en ella consignadas, relativas
+al estado de ánimo y fortuna del pariente que está en América, y éste
+cree a pie juntillas que quien le habla es efectivamente persona de su
+pueblo, amigo de los suyos, uno de esos seres indiferentes, cuyo
+recuerdo se ha borrado de la memoria con el transcurso del tiempo.
+
+Y entabla la relación; establecida la confianza, pronto la empresa habrá
+llegado a su término.
+
+¿El individuó es desconfiado y avaro?
+
+El cuento que se prepara halagará su pasión predominante, y será no para
+que hable a su imaginación, sino a su juicio.
+
+¿Es la víctima futura un imaginativo o un aventurero que quiere forzar
+la suerte?
+
+El cuento tendrá todos los caracteres necesarios para arrebatarlo.
+
+El sargento Gómez y Regnier--mi maestro inolvidable más tarde, en los
+días en que ya la fortuna comenzó a sonreírme y que me sirvió de guía
+para penetrar en el bajó mundo social de Buenos Aires, cuyos misterios
+haré desfilar ante la vista de mis lectores en cursó de estas
+Memorias--me fueron enseñando poco a poco a distinguir los caracteres de
+las cosas que como en un caleidoscopio pasaban ante mi vista.
+
+El primero me contó algunas estafas en que él había intervenido como
+empleado, en el tiempo viejo, que son, para aquella época lejana, obras
+maestras de habilidad, que si bien no pueden compararse con las de la
+época actual, que son verdaderas maravillas, dan ya una idea de lo que
+es el estafador y de los recursos de que echa mano para conseguir sus
+fines.
+
+
+
+
+NO LE SALVÓ SER MINISTRO
+
+
+Era teniente cuando en la Piedad, allá por 18..., un asturiano llamado
+José Cañete y Puertas, hombre ahorrativo y económico, amigo de las
+monedas como un judío, y más deseoso de hacer fortuna que de llegar a
+conquistar fama de santo y verse un día adorado en pintarrajeada efigie
+por creyentes masculinos y femeninos.
+
+A fuerza de guardar sus sueldos, limpiar las alcancías cuando podía y
+desplegar toda su astucia para cazar propinas y estipendios, había
+llegado a juntarse sus buenos cincuenta y cinco mil pesos de la antigua
+moneda, los cuales, en billetes del Banco de la Provincia, dormían
+tranquilos en el fondo del inmenso baúl que lo acompañaba desde su
+tierra.
+
+Cosa es que nunca pudo averiguarse cómo dos lunfardos llegaron a conocer
+el tesoro de Cañete: el hecho es que se lo robaron de una manera
+ingeniosa.
+
+Una tarde, al toque de oraciones, llegó a la sacristía un individuo al
+parecer italiano, cohibido, tímido, cortado, y le dijo que un amigo suyo
+que estaba moribundo deseaba confesarse con él, que sabía era caritativo
+y generoso.
+
+--No puedo salir ahora.
+
+--¡Pero señor!..., ¡el pobre Juan está enfermo!..., ¡mañana no hablará
+más!..., ¡por caridad, vaya a verlo!
+
+--¡No puedo y no puedo!...
+
+--¡Le haremos cualquier demostración!... ¡Tenemos dinero!
+
+--¿Dinero?..., ¿cuánto me dará?
+
+--¡Doscientos pesos!
+
+--Bueno... ¿dónde está la casa?
+
+--Aquí cerca... calle Paraná número setenta.
+
+Y el cura Cañete, próximo a tener un suplemento de doscientos pesos,
+entró contoneándose al número 70 de la calle de Paraná, acompañado de
+aquel cuya oratoria había vencido su voluntad.
+
+El número 70 era un cuartujo de mala muerte. El cura, al penetrar, no
+encontró sino un miserable catre en un rincón y en él, agonizante, un
+hombre ya de edad.
+
+Alumbraba la escena una luz mortecina, emanada de una vela colocada en
+el cuello de una botella.
+
+El moribundo, al entrar el sacerdote, levantó la cabeza toda reatada[89]
+y la dejó caer pesadamente sobre la bolsa que le servía de almohada.
+
+--¡No se mueva, hermano!...—dijo Cañete con voz que quiso hacer tierna,
+y acercando a la cama del enfermo la única silla que había en el cuarto,
+se sentó.
+
+Su acompañante se paseaba cabizbajo a lo largo del muro más lejano del
+grupo.
+
+El cura Cañete comenzó a hablar como interrogando, luego acercó más su
+silla al enfermo y volvió a escuchar lo que éste hablaba.
+
+De repente se levantó y dirigiéndose al que había sido su acompañante,
+le dijo con tono compungido:
+
+--Da lástima, ¿eh?... Ya vuelvo; voy a buscar un crucifijo..., ¡es
+necesario que ese pobre muera como buen cristiano que es!
+
+Y salió.
+
+El enfermero se acercó al enfermo y éste le dijo con cara alegre:
+
+--¡Pisó el palito!.. _¡cái_ como un ángel!
+
+Minutos después se sintió el taloneo del cura, que esta vez venía como
+volando.
+
+Volvió a acercarse al enfermo, habló algo con él y no tardó en dejarlo.
+
+El enfermero lo salió acompañando, y lo acompañó hasta la misma esquina
+de la iglesia: Cañete volvió varias veces la cabeza mientras atravesaba
+el atrio y allí estaba el pobre italiano mirándolo y poniendo una cara
+como de quien no puede aguantar el llanto.
+
+Cañete siguió el largo pasadizo que, abriéndose sobre el atrio, conduce
+a la sacristía, y no bien desapareció, el acompañante echó a correr
+calle arriba.
+
+Dos minutos después, el cura atravesaba el atrio con la sotana levantada
+y llevando una bolsita en la mano.
+
+Corrió hasta el número 70, y llamó: no obtuvo respuesta.
+
+Siguió llamando apresurado, y al fin, a los golpes, vino el almacenero
+de la esquina, quien al encontrarse con el cura se sorprendió, y más al
+oírle decir:
+
+--¿Dónde está el enfermo?
+
+--¿Qué enfermo?
+
+--El que vivía en este cuarto.
+
+--¡Si este cuarto no está habitado todavía!... ¡Hoy me lo alquilaron
+unos mozos, pero aun no han traído sino un catre!...
+
+El cura no oyó más, y salió en dirección a la comisaría a dar cuenta de
+que lo habían robado.
+
+Se abrió la puerta y en el cuarto no se encontró sino un catre y un cabo
+de vela.
+
+Enfermo y enfermero se habían hecho humo.
+
+Para engañar al pobre Cañete, los ladrones halagaron su pasión
+dominante.
+
+El enfermo le dijo que bajo la almohada guardaba cinco mil pesos en
+oro,--que entonces tenía un premio de ciento veinticinco por
+ciento[90]--y que quería dejarlos para misas, pero que deseaba dejarle
+cincuenta mil pesos papel a su cuñada, que vivía en Flores, y era el
+único pariente que tenía.
+
+Cañete se ofreció para decir las misas.
+
+El enfermo aceptó, pero agregó:
+
+--Hay una dificultad. ¡El dinero de mi cuñada quiero que lo lleve mi
+amigo que me ha ayudado tanto! Deseo darle algo a él, pero quisiera que
+no supiese que dejo para misas... así, si usted pudiera cambiarme por
+papeles, yo haría el reparto mañana... ¡No he de morir todavía!
+
+Cañete vio un negocio espléndido en el cambio y trajo sus pesos a
+pretexto del crucifijo, recibiendo por ellos una bolsita llena de...
+balas achatadas.
+
+Su amor a las monedas lo dejó en el mismo estado financiero en que llegó
+al país: todo fue, pues, cuestión de comenzar de nuevo.
+
+Jamás pudo dar la policía con los ingeniosos autores de este cuento.
+
+
+
+
+CUPIDO Y CACO
+
+
+Otro _scrucho_ o _cuento_ lindo--digno del anteriores el que hubieron de
+hacerle a don José Robillotti, honrado italiano, que a fuerza de labor
+había conseguido acumular unos dos mil nacionales.
+
+El amigo Robillotti, viudo, vivía en una casa de inquilinato, ubicada en
+la calle de Reconquista, en compañía de Rosita, su hija.
+
+La tal muchacha, con sus 14 años, su carita rosada y sus piernas gruesas
+y bien torneadas, era algo apetitoso y tentador y hacía la desesperación
+de los dandys del barrio, que no perdían ocasión de verla pasearse en la
+vereda con sus coquetos vestiditos rosa, sus delantales negros
+guarnecidos de trencilla punzó con pliegues de pestaña, haciendo cantar
+sus zuequitos escotados, y moviendo al son de esa música su cuerpo
+flexible y airoso.
+
+Y, ¡luego los vestiditos que usaba!... Si eran lo más traidores: jamás
+cubrían las hermosas piernas tentadoras, calzadas, por lo general, con
+medias punzó.
+
+Esas piernas eran, para los adoradores de Rosita, como la miel para las
+moscas.
+
+Y ella lo sabía la muy mimada, y sin embargo se hacía la inocente, y las
+declaraciones más ardientes, los piropos más expresivos y más
+achicharradores, apenas le arrancaban como contestación un:
+
+--¡Puerco!... ¡Cochino!... ¡Qué más se quisiera!... ¿Quiere ver que
+llamo a _me tatas_?
+
+Frases con las que dejaba helados a sus novios, que se contentaban con
+mirarla desde la esquina, blanqueando los ojos, retorciéndose el bigote,
+si lo tenían o pellizcándose el punto donde debieran tenerlo, y
+entregándose a toda suerte de ejercicios gimnásticos con sus respectivos
+bastones, cosa que creían la más sublime expresión del chic y la más
+elocuente prueba de su experiencia en asuntos amorosos.
+
+¡Pero Rosita era insensible a estas demostraciones equilibristas!
+
+Un buen día dejó de salir a la vereda, y en el barrio se corrió la voz
+de que la visitaba un mozo, empleado de la Municipalidad. Como no volvió
+a aparecer en la calle, sus adoradores, fastidiados, fueron a ser
+satélites de otras constelaciones.
+
+Desde entonces se vio a Robillotti acompañado de un joven al parecer
+criollo, llevando con cierta elegancia un trajecito de saco, de esos que
+son una falsificación de _última moda_,--hechos con toda conciencia por
+un sastre baratillero--y que era de su misma opinión en todos los
+asuntos que trataban.
+
+Evidentemente, era un yerno futuro: sólo éstos son capaces de pensar en
+todo igual a otro hombre; es privilegio de los que están por ser suegros
+encontrar quien no los contradiga en nada.
+
+Una tarde venía por bajo los sauces de Palermo el sargento Gómez, cuando
+de repente se topó con un ladrón, conocido por el apodo de Silvita que,
+acompañando a un individuo que respiraba honradez por todos sus poros,
+se ocupaba en contar los árboles del bosque.
+
+Sospechando que fuera una víctima futura del acompañante, le interrogó
+sobre lo que andaba haciendo, y le encontró muy reservado y poco
+dispuesto a hablar de sus intenciones y miras.
+
+Silvita, colorado hasta las orejas, se entretenía en mascar unas hojitas
+de sauce.
+
+El sargento se llevó los dos ciudadanos a la comisaría y allí se
+descubrió el pastel.
+
+El paseante del bosque--que no era otro que Robillotti--cuando supo qué
+clase de pájaro era su acompañante, cantó de plano.
+
+Dijo que este era el novio de su hija, y que hacía seis días que la
+había pedido en matrimonio, declarándole que no podía casarse hasta no
+realizar un negocio que tenía entre manos.
+
+Interrogado por él sobre la naturaleza de este negocio, le había dicho:
+
+--Yo soy empleado municipal, y puedo sacar con facilidad el corte de
+todo el sauzal de Palermo. Pagan veinte centavos por cada árbol y dejan
+éste a beneficio del contratista; pero hay que dar una garantía de dos
+mil nacionales y yo no los tengo.
+
+--Pero los tengo yo... y es lo mismo, dijo Robillotti, que, habiendo
+sido carbonero, conocía el precio de la leña, y como buen genovés,
+calculó en un segundo que la fortuna llamaba a su puerta.
+
+--¿Cuántos son los árboles?
+
+--Amigo Robillotti, va a ser un sacrificio...
+
+--¡Bueno!... no hablemos más de eso. ¿Cuántos son los árboles?
+
+--No lo sé.
+
+--Mañana los contaremos... ¡ofrezca no más la garantía!
+
+Y Robillotti andaba ya por largar la mosca[91], cuando para felicidad de
+su bolsillo, lo encontró el agente policial.
+
+_Silvita_ halló cierta toda la relación del que hubo de ser su suegro y
+se contentó con decirle cínicamente:
+
+--¡Qué mi suegro este!... ¡Hubiese querido verle la cara cuando los
+_chafes_ (vigilantes) lo hubieran agarrado cortando sauces!
+
+Robillotti no paró hasta su casa.
+
+Allí instruyó a Rosita sobre el fracaso de su casorio, y ésta, pasada la
+primera impresión, volvió de nuevo a la vereda a lucir sus piernas
+torneadas y a hacer _cantar_ a sus zuecos el aire con que acompañaba los
+movimientos graciosos de su cuerpo flexible.
+
+
+
+
+EL PRIMER CLIENTE
+
+
+Acababa de recibir su título de abogado y de instalar su estudio con
+toda coquetería.
+
+Eran dos pequeñas piezas situadas en una casa de altos de la calle de
+Bolívar, puestas con la magnificencia que sus escasos recursos le habían
+permitido y que consideraba regias, dado el esfuerzo que le había
+costado alhajarlas.
+
+¡Era en ellas un rey!
+
+¡Qué pequeños y miserables conceptuaba, comparados con él, al estudiante
+de primer año que debía servirle de amanuense y que era un
+comprovinciano suyo y al gallego Manuel que le servía de mandadero!
+
+Ambos no le llamaban sino _el doctor_, como obligaban las tablillas que
+tenía a la puerta, y le halagaba que no le olvidaran el título ni aun en
+la más insignificante emergencia de la vida.
+
+Esa frase que se había ganado y que le distinguía de los demás mortales,
+le sonaba en el oído de una manera especial: la encontraba dulce,
+acariciadora, melodiosa.
+
+Tres días hacía que a las doce en punto llegaba a su oficina vestido
+todo de negro, con levita y galera, llevando en la mano un rollo de
+papel, y que veía al amanuense y a Manuel, que dejaban los dibujos y
+letras góticas que se ocupaban en borronear y le saludaban, volviendo a
+su tarea luego que él se instalaba en su escritorio con toda
+prosopopeya.
+
+Ya esta escena se le iba haciendo familiar, cuando al cuarto día entra
+al estudio y en vez de hallar sus súbditos haciendo ensayos
+caligráficos, los encuentra nada menos que parados al lado de la puerta
+como jugando a quien le abordaba primero.
+
+Algo extraordinario le ocurrió que acontecía, e interrogó al amanuense
+que con una presteza suma le contestó:
+
+--Ha venido, doctor, un señor de edad, acompañado de una niña. Dijo que
+quería confiarle un asunto. Yo le dije que volviese a las doce y media.
+
+El amor propio le impidió abrazar al amanuense.
+
+¡Un cliente!
+
+¡Ya le parecía que la fortuna estaba en su mano!
+
+Comenzó a pasearse inquieto, en el escritorio, hasta que oyó la voz de
+Manuel que decía: "Ahí están", con un tono tal, que traducía a las
+claras su alegría por haber aventajado al amanuense en una información
+para el doctor, que era el Dios de ambos.
+
+No tardó en hallarse en su presencia un señor alto, de maneras
+distinguidas, vestido de negro, con el cabello blanco, cortado en forma
+de melena.
+
+Acompañábalo una niña de quince o dieciséis años, espléndidamente bonita
+y vestida con una sencillez y una elegancia admirables.
+
+Para más señas, tenía un hoyito en la barba que se llevaba los ojos de
+uno, como si no tuvieran dueño. Mientras duró la conferencia con el
+padre, no le quitaba la vista de encima, y ella bajaba la suya, se
+ruborizaba, y para disimular su turbación, jugaba con el abanico con un
+aire infantil que enloquecía.
+
+Quedaron con el padre en que al día siguiente le llevaría los
+antecedentes de la cuestión que quería entablar, que era intrincadísima.
+
+Le prometió, sin embargo, que la ganaría con costas y aun que haría
+encarcelar a la parte contraria.
+
+¡Con qué ansia esperó el día próximo!
+
+¡Imagínenlo los que puedan, no olvidando que se trataba de su primer
+cliente, y de una muchacha de quince años, que tenía unos ojos más
+alegres que un informe in vote 36 de cualquier abogadillo ramplón[92]!
+
+Esa noche soñó con una porción de cosas bellas, y todas ellas tenían
+algo que ver con la hija del cliente de la melena.
+
+Llegó, por fin el día y con él la hora de oficina.
+
+Se hallaba en su escritorio, y sin embargo le parecía que no era cierto;
+le faltaba el aplomo; el corazón le latía.
+
+Paró un carruaje de repente: se puso de pie como movido por un resorte.
+
+¡Ahí estaban, ella y él!
+
+Cuando vio que no entraba sino ella, casi se cayó la emoción le
+paralizaba la lengua.
+
+--Señor doctor, habiéndose enfermado mi padre...
+
+--Señorita..., señori... ta, crea que...
+
+--...no puede concurrir y me...
+
+--¡Valiente!... Tanta incomodidad... ¡Tome usted asiento!
+
+--...¡envía con estos papeles para que usted los revise!
+
+Le tomó los papeles, y cuando sus dedos rosados tocaron los suyos,
+sintió un cosquilleo en el corazón, en la espalda y en las piernas, que,
+francamente, le hizo pasar un mal rato.
+
+Ella, ruborosa, le miraba con sus ojos brillantes e incomparables.
+
+Revisó los papeles a la ligera y se convenció de que no le daban luz
+alguna en la cuestión.
+
+Lo manifestó así a la portadora, y con este motivo entró en una
+agradable conversación, que degeneró en charla bullanguera.
+
+Cuando se despidieron eran lo más amigos, y ella prometió volver al día
+siguiente a traerle nuevas luces, cosa de que él no dudaba, mirando sus
+hermosos ojos pardos, dulces y tiernos.
+
+Las visitas, para darle datos, se repitieron unos seis u ocho días.
+Durante ellos, no se ocupó de clientes ni de nada: no tenía más
+preocupación que Angelina, y ella, según se lo había manifestado, en
+momentos en que la ternura llevaba a tocarse sus cabezas, no tenía
+tampoco más preocupación que _el doctor_.
+
+Una tarde en que el idilio alcanzó proporciones alarmantes, y en que su
+boca sedienta de besos, pedía y pedía sin cesar pruebas del amor que
+reflejaban los ojos de la hija del cliente respetable, ésta le prometió
+la gloria: a las doce de la noche le esperaría en la sala de su casa en
+la calle de las Artes[93], cuyo zaguán sería dejado entreabierto para
+darle paso.
+
+Esta sentencia definitiva que se prometía a sus súplicas, le entreabría
+el cielo.
+
+Toda esa tarde se creyó un Tenorio.
+
+Con el último campanazo de las doce, dado por el reloj de San Nicolás,
+penetraba él sigilosamente a la casa de su amada, y se arrojaba en sus
+brazos.
+
+Un mundo de besos fue el saludo: era mudo, pero expresivo.
+
+Luego se encaminaron a tientas a una butaca, pero no se habían sentado
+aún, cuando en una de las puertas interiores apareció el respetable
+cliente con una vela en la mano y seguido de dos testigos.
+
+La inocente muchacha aprovechó la confusión para hacerse humo.
+
+Él estaba alelado.
+
+--Ha pretendido usted corromper a una menor... ¡los señores son
+testigos! Voy a labrar un acta y...
+
+--¡Es inútil, señor! ¡Yo voy a retirarme!
+
+--¿Sí?..., ¡está bien! ¡Sin embargo, sepa usted que si para dentro de
+tres días no me entrega dos mil nacionales, me presento a los tribunales
+y le armo una cuestión que le dé por resultado perder su título cuando
+menos!
+
+Y se retiró alicaído y cabizbajo, mortificado por su amor propio, ajado
+y deprimido, y dejando en poder de su cliente un documento firmado en
+que constaban prolijamente las circunstancias y pormenores de su
+desventura.
+
+Reflexionó con calma, y vio que lo mejor era echar tierra al asunto y
+pagar sin decir una palabra.
+
+¡Y pagó su chapetonada[94]!
+
+Testigos fueron las letras del Banco de la Provincia, que conservó mucho
+tiempo como recuerdo de su primer cliente, que era nada menos que el
+ladrón más sagaz y más fino que ha producido Buenos Aires.
+
+Su nombre es conocido: El Cuervito.
+
+
+
+
+AL REVUELO
+
+
+Los lunfardos que _cuentan el cuento_, dan a cada uno de sus robos un
+nombre distinto y apropiado a los medios que usan para efectuarlo.
+
+Cuando estafan, valiéndose de los sentimientos religiosos, dicen que han
+hecho "un católico", y si han empleado el recurso de los papeles
+inservibles, o sea _el balurdo_, _han hecho_ un _toco_ o _un vento_,
+_mischo_.
+
+También tienen otro golpe lucrativo, que es el _cambiazo_, o sea el
+engaño, la mistificación, otra prueba del ingenio de estos perdularios
+que si dedicaran su inventiva y sus facultades a cosas útiles,
+producirían verdaderas maravillas.
+
+Un señor, vestido con cierta elegancia, comienza a llegar a hora
+determinada a un almacén, cuyo propietario encierra en el fondo de su
+alma un inmoderado deseo de lucro, que tal vez ha pasado desapercibido
+para el vulgo, pero que el olfato finísimo de los estafadores ha
+descubierto.
+
+Compra, por ejemplo, un paquete de cigarrillos y una caja de fósforos,
+diariamente y a la misma hora: el almacenero nota la singularidad y
+designa a su cliente con el mote de "el de los cigarrillos", llegando un
+momento en que ya el cliente no tiene ni necesidad de solicitar su
+consumo.
+
+Cuando ya ha sido notado, pregunta un día si hay buen Oporto o buen
+Coñac, y toma una copita de pie, al lado del mostrador, con aires de
+hombre cuya dignidad se sentiría deprimida penetrando al despacho de
+bebidas donde pulula el vulgo de los bebedores.
+
+Este pequeño consumo a hora fija, establece una especie de intimidad
+entre el almacenero y su cliente, que, como es locuaz y comunicativo, le
+hace saber que es un funcionario de categoría elevada, más o menos en
+los ramos en que el almacenero pueda tener algún día necesidad de un
+buen padrino, o si no hombre de influencia en el círculo político
+dominante o con el comisario de la sección o con la comisión de higiene
+de la parroquia.
+
+Iniciada la amistad, y luego intimada merced a la regularidad del
+consumo de la copita y el buen pago diario, con propina de los dos o
+tres centavos sobrantes y sin aceptar el fiado ofrecido, un buen día el
+hombre se saca un anillo con un gran solitario, o un rico reloj de oro,
+con cadena maciza y vistosa, y dice al almacenero:
+
+--¡Vea!... ¡Hágame el favor de hacerme tasar esta prenda con algún
+joyero de su confianza, algún amigo de conciencia!... ¡Tengo necesidad
+de saber exactamente su precio!
+
+El almacenero acepta complacido la comisión, y al otro día le informa
+que la alhaja es riquísima y que puede valer como mínimum seiscientos
+pesos.
+
+--¡Bueno, amigo!... ¡Me alegro!... ¡Estoy salvado!... Figúrese que
+necesito trescientos pesos por cuatro o cinco días para un compromiso, y
+un usurero a quien le llevé la prenda me dijo que ésta no era buena y
+que por ello, si me daba los pesos por cinco días, me cobraría cincuenta
+de interés.
+
+--¡Qué bárbaro!--dice el almacenero, escandalizado, pero brillándole los
+ojos.
+
+--Voy a buscar otro más humano, ¿no le parece?
+
+--¡Claro!
+
+--¡Le dejo la prenda y le pago treinta pesos cuanto más!
+
+--¡Es natural!... ¡Vea, si no se ofende..., ocúpeme con confianza!...
+¿Qué diablos, para qué son los amigos?
+
+Y cierran el trato.
+
+A los dos días se presenta el cliente con un amigo que va a comprar la
+prenda en setecientos pesos y quiere verla.
+
+El almacenero la trae, la ven, la revisan, y luego se la devuelven y se
+retiran los amigos, después de un consumo moderado del "Oportito"
+famoso, o del "Coñaquito, capaz de despertar a un muerto".
+
+Y el cliente no vuelve a aparecer más por el almacén.
+
+El almacenero, cansado de esperarlo, pone avisos en los diarios,
+llamándolo, si es muy amigo de formas legales, pero constatando con
+dolor, recién, que ignora, no solamente el domicilio del cliente, sino
+también su nombre y apellido.
+
+La duda le asalta y va a ver al joyero que le tasó la prenda, y éste le
+declara rudamente que no es la misma que le llevó la primera vez sino
+una imitación.
+
+Y aquí son los improperios, las maldiciones, el lamento con todas las
+personas que entran al negocio, pero nada le vale: el _cambiazo_ se
+efectuó delante de sus ojos y no supo verlo, y los trescientos pesos
+volaron del cajón como por arte de encantamiento.
+
+
+
+
+XV
+
+LOS MISTERIOS DE BUENOS AIRES
+
+
+Mi permanencia en el delicado servicio que tenía a su cargo el sargento
+Gómez, fue la mejor escuela de la vida a cuyas aulas yo pudiera
+concurrir, y en ella aprendí a conocer este Buenos Aires bello y
+monstruoso, esta reunión informe de vicios y de virtudes, de grandezas y
+de miserias.
+
+Yo penetré el movimiento de los hombres en sus calles estrechas, las
+pasiones que encierran los palacios y los conventillos, los intereses
+que se juegan diariamente desde la Bolsa a los mercados, y, nacido en
+las más humildes esferas, ascendí peldaño a peldaño la larga escala
+social, tendida entre el humilde vigilante, que, parado en una esquina,
+expuesto a las inclemencias del tiempo, ignora todo lo que no se
+relacione con el pequeño radio puesto a su cuidado, y apenas sospecha
+los sucesos de más volumen que ocurren fuera de su parada y la vida
+turbulenta y accidentada de los hombres de mundo.
+
+Todo lo que vi y aprendí en mi larga y penosa ascensión, todo desfilará
+en las páginas de estas Memorias, y si no en este volumen, en otro que
+le seguirá reflejaré con toda la precisión que me sea dado, las cosas y
+los hombres que encontré en el andar de mi vida y los sucesos
+extraordinarios en que más de una vez tuve que actuar.
+
+
+
+
+XVI
+
+EL HOMBRE PROVIDENCIAL
+
+
+Un suceso criminal que después relataré y que forma uno de los capítulos
+más importantes de mi vida, me proporcionó ocasión de distinguirme, y
+fui ascendido a sargento y nombrado en reemplazo del viejo Gómez, que
+fue jubilado.
+
+La noche del día en que recibí mi nombramiento, me retiraba a mi modesto
+cuarto de conventillo--pues tiempo hacía que había dejado el que por
+meses ocupara en casa del comisario--e iba con el corazón lleno de
+ilusiones, y cantándome en el alma un coro de alegría, cuando de
+repente, al volver la esquina de Piedad 88 y Suipacha, me topé de manos
+a boca con un hombre que pretendió ocultarse en el hueco de una puerta.
+
+Era un individuo correctamente vestido de negro, de levita perfectamente
+abrochada y sombrero de copa, y llevaba bajo el brazo un bastón, cuya
+contera reluciente brillaba con los primeros rayos de luna que comenzaba
+a alzarse sobre el atrio de San Miguel.
+
+En el suelo y ante él, estaba un pequeño paquete y al lado el cajón de
+la basura, perteneciente a la casa en cuyo umbral se había detenido.
+
+Cuando se irguió, le conocí, a pesar de hacer seis meses que no le veía:
+era el concurrente a las antesalas del Ministerio del Interior, el
+visitante del mayordomo, don Tomás Regnier, aquel hombre cuya miseria
+tanto me había llamado la atención en mis horas de guardia, frente a la
+puerta de la sala de espera y cuya silueta he presentado al comenzar
+estas Memorias.
+
+--¡Hola amigo!, ¿qué hace?
+
+--¡Qué quiere que haga, señor vigilante! Disputaba a aquel atorrante--y
+alzando el brazo me mostró un perro de esos callejeros, flaco y sucio,
+que parado sobre tres de sus cuatro patas por tener una enferma, nos
+miraba desde el atrio--¡esos restos de pescado y de puchero que he
+envuelto en ese diario!
+
+--¿Para qué?
+
+--¡La pregunta!... ¡Para cenar!... ¡La vida hay que hacerla a pesar de
+todo, señor vigilante!
+
+--Dígame, ¿no es usted aquel hombre que concurría todas las tardes al
+Ministerio del Interior, y que se iba a curar en la Convalecencia?
+
+--¡El mismo, sí, el mismo!... ¿Y Vd. quien es?
+
+--¿No se acuerda de mí?... Aquel agente que le dio cinco pesos para que
+fuera...
+
+--¡Oh! ¡Oh!... ¡Sí! ¡Sí!... ¡Oh! ¡Me acuerdo bien, sí!... ¡Después no lo
+he visto más!... ¡Y eso que voy al Ministerio como siempre!...
+
+--¿Y se curó?
+
+--¡Muy bien, gracias, muy bien!... Hoy ya estoy sano de los vahidos
+(perfectamente sano), pero la posición ¿sabe usted?... ¡la posición
+social..., eso sigue mal, muy mal!... ¡La suerte es caballa!
+
+Me dio lástima aquel pobre ser enclenque y miserable, que disputaba a
+los perros callejeros su alimento y, diciéndole que me siguiera, lo
+conduje hasta "La Croce di Malta", en la calle cortada del Mercado del
+Plata, donde a todas horas de la noche se encontraba un pan, una botella
+de vino y un plato de _busecca_.
+
+Allí, en una mesa, cerca de otra, donde un grupo de trasnochadores hacía
+su colación alegremente, nos sentamos los dos, y luego que él saludó con
+complacencia y gran dignidad a los turbulentos vecinos, diciéndome,
+mientras movía la cabeza y sonreía: "son los muchachos de los diarios,
+¿sabe?, los noticieros de la Patria Argentina[95], La Nación, La Prensa,
+que vienen a conspirar contra los directores porque no les aumentan el
+sueldo", nos pusimos a comer.
+
+De esa noche data mi amistad con el hombre extraordinario, cuyas
+aventuras forman por sí solas el volumen más curioso de la vida porteña
+que pueda imaginarse, y data también mi engrandecimiento moral, pues, si
+bien yo le proporcioné los medios de regenerarse físicamente, él, en
+cambio, me dio alas, me arrebató consigo y me puso en aptitud no sólo de
+hacer con brillo mi camino, sino también de escribir estas Memorias,
+cuya primera parte termina por haber llegado el momento en que el vago
+de las cuchillas, el humilde soldado del 6º, alcanzando al puesto de
+sargento en la policía de Buenos Aires, pudo ensanchar la esfera de su
+acción y dejar a la espalda los días oscuros en que el anónimo mataba
+todas sus iniciativas e invalidaba sus penosos esfuerzos!
+
+
+
+
+NOTAS:
+
+
+[1] Yunta, no tener. No tener igual.
+
+[2] Molle: arbolito del Chaco que da una madera muy fina.
+
+[3] Arbol de Entre Ríos, Tucumán, Salta y Jujuy, de follaje permanente y
+muy frondoso y ramas espinosas. Su madera es dura y da una tintura rojo
+oscura.
+
+[4] De color blanco amarillento. Se aplica más comunmente para designar
+un color de pelaje de los caballos.
+
+[5] Cuero utilizado como recipiente.
+
+[6] Picar: aguijonear los bueyes que tiran de las carretas.
+
+[7] Leva: recluta o enganche de gente para el servicio de un Estado.
+Decíase comunmente de la reunión de ociosos y vagos, que solía hacerse
+por la justicia para destinarlos al servicio de mar o tierra.
+
+[8] Pergeñada: arreglada, dispuesta.
+
+[9] Maceta: se dice del caballo que tiene nudos en las rodillas y
+cuartillas debido generalmente a su mucha edad o excesivo servicio.
+
+[10] Se dice de la caballería que mosque, o sea que mueve constantemente
+la cola y aún las orejas para espantar los insectos que le molestan o
+por mala costumbre.
+
+[11] Sabandija: cualquier reptil o insecto, especialmente los asquerosos
+o molestos.
+
+[12] Pilchas: prendas del recado o cualquier prenda de uso.
+
+[13] Mancarrón: Caballo viejo, muy estropeado o casi inservible por su
+vejez.
+
+[14] Redomón: Se dice de potro en doma, que sólo un jinete muy bueno
+puede montar.
+
+[15] Tusado: con las crines recortadas.
+
+[16] Corto: fig. Tímido.
+
+[17] Quinchada: Dispuesta en forma de tejido o trama. Se emplea en las
+paredes o techos de los ranchos y en los de los carros y carretas. Sirve
+para afianzar las construcciones.
+
+[18] Tía: mujer casada o entrada en edad. Es de tratamiento de respeto.
+
+[19] Matrera: arisca, chúcara, cimarrona, en general se aplica a la
+hacienda.
+
+[20] Mata, andar a saltos de: Huir, andar temeroso.
+
+[21] Culero: Cuero que el peón aplica exteriormente sobre la cintura y
+los muslos para evitar el roce del lazo sobre las bombachas en los
+trabajos de campo, cuando los hace de a pie. También se llama culero al
+tirador.
+
+[22] Bolivianos: Moneda de plata de baja ley, acuñada en Bolivia. Las
+monedas se usaban como botones para cerrar los tiradores.
+
+[23] Bastonero: persona que designa el lugar que han de ocupar las
+parejas y el orden en que han de bailar.
+
+[24] Prima: primera cuerda de la guitarra, la de tono más agudo.
+
+[25] Segunda: cuerda de la guitarra.
+
+[26] Dormírsele a algo: quedarse con algo, no soltarlo; se aplica en
+especial a comidas y bebidas.
+
+[27] Cuchufleta: Broma.
+
+[28] Barato, pedir un: ofrecerse para una lucha o juego.
+
+[29] Hueya: grafía de acuerdo con la dicción habitual; lo correcto es
+_huella_.
+
+[30] Limpio: descampado, espacio libre.
+
+[31] Pepeleta: nombre que suele darse vulgarmente a la libreta de
+enrolamiento en la campaña del Litoral y del Noroeste.
+
+[32] Los Corrales: mataderos que desde 1877 estaban instalados en el
+actual Parque Patricios, en terrenos comprendidos entre las calles
+Caseros, Rioja (hoy su continuación Monteagudo) y Arena (hoy Av.
+Almafuerte). Allí se desarrolló una de las batallas de la revolución de
+1880.
+
+[33] Como a chorlos: fácilmente, sin ninguna dificultad.
+
+[34] Kepí: la academia establece quepís para el nombre de la gorra
+ligeramente cónica y de vicera horizontal.
+
+[35] Chasca: se llama así el pelo de la cabeza cuando está enredado.
+
+[36] Pelar: sacar.
+
+[37] Patrio: caballo que pertenece al Estado.
+
+[38] Se refiere a las luchas que sucitó la separación de Buenos Aires
+del resto de la Confederación y que sólo terminó con la Federalización
+de la ciudad de Buenos Aires. La Plaza de la Victoria, o Plaza Victoria,
+fue el nombre con que se conoció tradicionalmente a la actual Plaza de
+Mayo, que hasta 1883 estuvo dividida por la Recova Vieja en dos: la
+Plaza 25 de Mayo, frente a la Casa Rosada, y La Victoria, nombre que
+data de 1808 y que le fue impuesto en conmemoración de la victoria del
+12 de agosto de 1884, demolida La Recova, las dos plazas quedaron unidas
+bajo la denominación actual.
+
+[39] Marcos Paz: hacendado (1844-1904). Al federalizarse Buenos Aires en
+1880, ocupó la jefatura de policía; más tarde fue diputado nacional y
+miembro del directorio del Banco de la Nación.
+
+[40] Departamento viejo: alusión al Departamento de Policía, situado, en
+esa época, en la calle Bolívar, entre el Cabildo y la casa llamada
+«Altos de Riglos». Era un edificio chato y sencillo, con techo de tejas.
+También estaba allí la cárcel de encausados. Cuando se abrió la Av. de
+Mayo fue demolido junto con una parte del Cabildo, pero en ese entonces
+el edificio ya no estaba ocupado por el Departamento de Policía, sino
+por la Municipalidad de Buenos Aires.
+
+[41] La Avenida de Mayo: fue abierta en 1889; en ella se empleó por
+primera vez en la ciudad el afirmado de madera; hasta entonces sólo se
+conocía el de adoquines.
+
+[42] El General Paunero: Wenceslao Paunero (1805-1871). Tuvo una
+destacada función en la guerra con Paraguay, además de innumerables
+campañas contra los indios y las montoneras; ascendió a general en la
+Batalla de Pavón. Fue candidato a vicepresidente de la República en
+1868.
+
+[43] Las Manzanas: paraje próximo a la Villa Gutiérrez, departamento de
+Ischillín, provincia de Córdoba.
+
+[44] General Conrado Villegas: (1840-1884). Actuó en la Guerra del
+Paraguay; tomó parte en la campaña contra Mitre en 1874; luchó con los
+indios en 1877; acompañó a Roca en la campaña del Desierto y fundó
+Choele-Choel; actuó en la represión de la Revolución del 80.
+
+[45] Namuncurá: Manuel Namuncurá, casique voroga, nacido en Chile y
+llegado a la Argentina en 1834. Se mantuvo en lucha constante contra la
+llamada civilización e intervino en las Luchas Intestinas del país
+poniendo sus lanzas al servicio de diversos contendientes. Era un hombre
+de gran valor y fuerza y hábil para mantener su caciscazgo. Fue el
+último jefe indio que se rindió en la Conquista del Desierto que realizó
+Roca. Se lo nombró «Coronel de la Nación». Uno de sus hijos se hizo
+sacerdote católico y otro fue militar del Ejército Argentino.
+
+[46] Eunuco: hombre castrado.
+
+[47] Se hará a la cancha: se acostumbrará. La frase está tomada del
+vocabulario familiar de las carreras cuadreras.
+
+[48] Mayoría: oficina del Sargento Mayor.
+
+[49] Vistas: proyección de imágenes cinematográficas.
+
+[50] La Recoba: grafía arcaica, la correcta es Recova. La Recova
+primitiva fue un edificio construido en tiempos del Virrey del Pino
+(1803); ocupaba el centro de la actual Plaza de Mayo; constaba de un
+arco central y veinticuatro arcadas, doce a cada lado. Durante la época
+de Rosas (1835) el estado la sacó a remate, pero no se aceptó la oferta
+que se hizo. Al año siguiente la compró Tomás Anchorena y durante la
+Intendencia de Torcuato de Alvear (1883) fue expropiada y demolida.
+
+[51] Paquete: elegante, que sigue la moda, bien vestido.
+
+[52] Clases: individuos que forman los escalones intermedios entre los
+oficiales y los soldados rasos.
+
+[53] Tiple: la más aguda de las voces humanas.
+
+[54] El Ministerio del Interior: Los ministerios del Gobierno Nacional
+tenían su sede en la Casa Rosada.
+
+[55] Navarro: partido de la provincia de Buenos Aires, tiene una
+superficie de 1.625 km2; limita con los partidos de Mercedes, General
+Las Heras, Lobos, Veinticinco de Mayo, Chivilcoy y Suipacha. Tuvo su
+origen en un fortín de frontera en el último tercio del siglo XVIII.
+
+[56] Valimiento: amparo, favor, protección, defensa.
+
+[57] Pichuleador: conseguir afanosamente pequeñas ventajas en ventas o
+negocios.
+
+[58] La mosquita que le haré poner: amenaza con hacer público un
+comentario que molestará.
+
+[59] Fuste: fig. Nervio, sustancia o entidad. Importancia.
+
+[60] Empeño: recomendación. Protector, padrino.
+
+[61] Aceite para la máquina: eufemismo para referirse al soborno de los
+empleados públicos por medio de dinero.
+
+[62] Trote: fig. y fam. Apuro, trabajo, tarea pesada. Se usa con los
+verbos dar y meter.
+
+[63] Está faltando: al respeto, está diciendo inconveniencias.
+
+[64] Judería; acción engañosa con que se obtienen procechos ilícitos.
+
+[65] Fariseo: fig. Hombre hipócrita.
+
+[66] Prosopopeya: afectación de gravedad y pompa.
+
+[67] La Convalecencia: Hospital de la Convalecencia; se hallaba situado
+en el solar que ocupa actualmente el Hospital Nacional Neurosiquiátrico
+de Hombres.
+
+[68] Asenderado: fig. Que ha recorrido muchos senderos.
+
+[69] El Ministerio del interior: quizás se refiera a Bernardo de
+Irigoyen (1822-1906), cuyo retrato coincide con la descripción, y que
+entre los numerosos cargos públicos que ocupó, fue Ministro del Interior
+durante una parte de la primera presidencia del general Roca
+(1880-1886).
+
+[70] Camandulero: que procede con subterfugios e hipocresías.
+
+[71] Tercio: cada uno de los tres grupos en que se dividía el personal
+de una comisaría, para cumplir un turno de ocho horas.
+
+[72] Ñudo, al: Inútilmente.
+
+[73] Raspa: ladrón, ratero.
+
+[74] Departamento Central: Departamento Central de Policía.
+
+[75] Gorra, vivir de: vivir a costa de otro, sin pagar nada.
+
+[76] Leguleyo: el que trata de leyes no conociéndolas sino vulgar y
+escasamente.
+
+[77] Quebrarse: hacer quiebros al bailar o caminar, como los
+compadritos.
+
+[78] Renuncio: fig. Mentira o contradicción.
+
+[79] Caramayolí: asalto.
+
+[80] Biaba: asalto a mano armada.
+
+[81] Dirse: forma de dicción inculta del verbo irse; aparece con más
+frecuencia en el lenguaje rural que en el urbano.
+
+[82] Champurriao: dicción inculta de champurreado. Mezclado (De
+champurrear: mezclar un licor con otro y hablar mal un idioma
+mezclándolo con otro; también chapurrear).
+
+[83] Ad hoc: expresión latina que significa «para esto», «para el caso».
+
+[84] Me sale con una pata de gallo: me dice un despropósito o tontería.
+
+[85] Calle Buen Orden: actual Bernardo de Irigoyen.
+
+[86] Mulita: fig. Flojo, timorato, miedoso.
+
+[87] Clavar: engañar empleando malicia o fraude en los tratos y
+contratos.
+
+[88] Train: dicción inculta por «traen». Se trata de un fenómeno de
+disimilación de dos vocales abiertas; es muy frecuente en el habla
+inculta y rural.
+
+[89] Reatado: atado apretadamente.
+
+[90] La devaluación de la moneda papel con respecto a la moneda oro es
+la base de esta estafa. Los 5.000 pesos oro valían 625.000 pesos papel.
+
+[91] Mosca: dinero.
+
+[92] Ramplón: tosco, vulgar, desaliñado.
+
+[93] Calle de las Artes: actual Carlos Pellegrini.
+
+[94] Chapetonada: inexperiencia o torpeza del que es nuevo en alguna
+actividad.
+
+[95] Patria Argentina: periódico político, noticioso, literario,
+comercial; se publicó en Buenos Aires desde el 1º de enero de 1879 hasta
+el 31 de octubre de 1885. Su director fue Alberto Gutiérrez y sus
+redactores José María y Ricardo Gutiérrez. Sostenía la orientación del
+Partido Nacionalista. En total publicó 2.370 números.
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Memorias de un vigilante, by
+José S. Alvarez (AKA Fray Mocho)
+
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+works. See paragraph 1.E below.
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+ The Project Gutenberg eBook of Memorias De Un Vigilante, por JOSE S. ALVAREZ (FRAY MOCHO).
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+The Project Gutenberg EBook of Memorias de un vigilante, by
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+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
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+
+Title: Memorias de un vigilante
+
+Author: José S. Alvarez (AKA Fray Mocho)
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+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK MEMORIAS DE UN VIGILANTE ***
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+Produced by Chuck Greif
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+<h1>MEMORIAS DE UN VIGILANTE</h1>
+
+<h2>JOSE S. ALVAREZ (FRAY MOCHO)</h2>
+
+<p class="center">ADMINISTRACI&Oacute;N GENERAL<br />
+Buenos Aires<br />
+1920</p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<p><a name="table" id="table"></a></p>
+<table summary="table" cellspacing="2" cellpadding="2">
+<tr><td colspan="2" align="left"><a href="#FRAY_MOCHO"><b>FRAY MOCHO</b></a></td></tr>
+<tr><td colspan="2" align="left"><a href="#I"><b>MEMORIAS DE UN VIGILANTE</b></a></td></tr>
+<tr><td align="right"><a href="#I"><b>I</b></a></td><td><b>Dos palabras</b></td></tr>
+<tr><td align="right"><a href="#II"><b>II</b></a></td><td><b> En los umbrales de la vida </b></td></tr>
+<tr><td align="right"><a href="#III"><b>III</b></a></td><td><b> El vaivén de mundo</b></td></tr>
+<tr><td align="right"><a href="#IV"><b>IV</b></a></td><td><b> De oruga mariposa</b></td></tr>
+<tr><td align="right"><a href="#V"><b>V</b></a></td><td><b> De paria a ciudadano</b></td></tr>
+<tr><td align="right"><a href="#VI"><b>VI</b></a></td><td><b> El tufo porteño</b></td></tr>
+<tr><td align="right"><a href="#VII"><b>VII</b></a></td><td><b> Mosaico criollo</b></td></tr>
+<tr><td align="right"><a href="#VIII"><b>VIII</b></a></td><td><b> Los bocetos de un miope</b></td></tr>
+<tr><td align="right"><a href="#IX"><b>IX</b></a></td><td><b> Cinematógrafo</b></td></tr>
+<tr><td align="right"><a href="#X"><b>X</b></a></td><td><b> La linterna de Regnier</b></td></tr>
+<tr><td align="right"><a href="#XI"><b>XI</b></a></td><td><b> Brochazos ministeriales</b></td></tr>
+<tr><td align="right"><a href="#XII"><b>XII</b></a></td><td><b> Entretelones policiales</b></td></tr>
+<tr><td align="right"><a href="#XIII"><b>XIII</b></a></td><td><b> Siempre adelante</b></td></tr>
+<tr><td align="right"><a href="#MUNDO_LUNFARDO"><b>XIV</b></a></td><td><b>MUNDO LUNFARDO</b></td></tr>
+<tr><td colspan="2"><a href="#MUNDO_LUNFARDO"><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;EN LA PUERTA DE LA CUEVA</b></a></td></tr>
+<tr><td colspan="2"><a href="#PERSPECTIVAS"><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;PERSPECTIVAS</b></a></td></tr>
+<tr><td colspan="2"><a href="#ENTRE_LA_CUEVA"><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;ENTRE LA CUEVA</b></a></td></tr>
+<tr><td colspan="2"><a href="#ELLAS"><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;ELLAS</b></a></td></tr>
+<tr><td colspan="2"><a href="#ELLOS"><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;ELLOS</b></a></td></tr>
+<tr><td colspan="2"><a href="#EL_CAMPANA"><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;EL CAMPANA</b></a></td></tr>
+<tr><td colspan="2"><a href="#EL_ARTE_ES_SUBLIME"><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;EL ARTE ES SUBLIME</b></a></td></tr>
+<tr><td colspan="2"><a href="#EL_CAFE_DE_CASSOULET"><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;EL CAF&Eacute; DE CASSOULET</b></a></td></tr>
+<tr><td colspan="2"><a href="#EL_BURRO_DE_CARGA"><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;EL BURRO DE CARGA</b></a></td></tr>
+<tr><td colspan="2"><a href="#LOS_QUE_CARGAN_CON_LA_FAMA"><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;LOS QUE CARGAN CON LA FAMA</b></a></td></tr>
+<tr><td colspan="2"><a href="#EL_PANAL_EN_LA_LENGUA"><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;EL PANAL EN LA LENGUA</b></a></td></tr>
+<tr><td colspan="2"><a href="#NO_LE_SALVO_SER_MINISTRO"><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;NO LE SALV&Oacute; SER MINISTRO</b></a></td></tr>
+<tr><td colspan="2"><a href="#CUPIDO_Y_CACO"><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;CUPIDO Y CACO</b></a></td></tr>
+<tr><td colspan="2"><a href="#EL_PRIMER_CLIENTE"><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;EL PRIMER CLIENTE</b></a></td></tr>
+<tr><td colspan="2"><a href="#AL_REVUELO"><b>&nbsp;&nbsp;&nbsp;AL REVUELO</b></a></td></tr>
+<tr><td align="right"><a href="#XV"><b>XV</b></a></td><td><b> LOS MISTERIOS DE BUENOS AIRES</b></td></tr>
+<tr><td align="right"><a href="#XVI"><b>XVI</b></a></td><td><b>EL HOMBRE PROVIDENCIAL</b></td></tr>
+</table>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="FRAY_MOCHO" id="FRAY_MOCHO"></a>FRAY MOCHO</h2>
+
+
+<p>Jos&eacute; S. Alvarez (Fray Mocho), naci&oacute; en Gualeguaych&uacute;, Provincia de Entre
+R&iacute;os, el 26 de Agosto de 1858. Su temprana afici&oacute;n a observar los
+aspectos m&aacute;s pintorescos de la vida le encamin&oacute; por el doble sendero del
+periodismo y de la investigaci&oacute;n policial. As&iacute;, entre cuartilla y
+cuartilla, lleg&oacute; a ocupar el puesto de Comisario de Pesquisas en la
+Polic&iacute;a de Buenos Aires, que tanto se adaptaba a las modalidades de su
+esp&iacute;ritu curioso y novelesco.</p>
+
+<p>En ese car&aacute;cter public&oacute; (1887) su famosa <i>Galer&iacute;a de ladrones de la
+capital</i>, en 2 gruesos vol&uacute;menes, colecci&oacute;n de fotograf&iacute;as policiales
+comentadas con perspicacia; aunque esa obra ten&iacute;a un car&aacute;cter puramente
+t&eacute;cnico, Alvarez demostraba en las m&aacute;s nimias acotaciones esa
+extraordinaria agudeza de ingenio que m&aacute;s tarde floreci&oacute; en sus
+leid&iacute;simos cuentos y en su inextinguible pasi&oacute;n de conversar.</p>
+
+<p>En 1899 se asoci&oacute; con Bartolito Mitre para fundar una revista ilustrada,
+que lleg&oacute; a ser la popular&iacute;sima <i>Caras y Caretas</i>, hoy convertida en
+magna empresa que coopera al desenvolvimiento de las artes y las letras.</p>
+
+<p>Su obra propiamente literaria consta de cinco libros, en los que supo
+sacar partido de sus cualidades de observador y de su estilo lleno de
+gracia picaresca. El "cuento de costumbres" lleg&oacute; a ser su especialidad,
+en lo que tuvo muchos imitadores, sin ser igualado.</p>
+
+<p>Su primer libro, <i>Memorias de un vigilante</i> (1897), vio la luz bajo el
+pseud&oacute;nimo de <i>Fabio Carrizo</i>; le siguieron <i>Viaje al pa&iacute;s de los
+matreros</i> (1897) y <i>En el mar austral</i> (1898). En el tercer aniversario
+de su muerte se reunieron sus cuentos, publicados en la revista <i>Caras y
+Caretas</i>, bajo el titulo <i>Cuentos de Fray Mocho</i> (1906). Otros no han
+sido publicados en libro y aparecer&aacute;n con el t&iacute;tulo <i>Salero Criollo</i>.</p>
+
+<p>Falleci&oacute; en Buenos Aires, el 23 de Agosto de 1903.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="I" id="I"></a><a href="#table">I</a></h2>
+
+<h3>DOS PALABRAS</h3>
+
+
+<p>No abrigo la esperanza de que mis recuerdos lleguen a constituir un
+libro interesante; los he escrito en mis ratos de ocio y no tengo
+pretensiones de fil&oacute;sofo, ni de literato.</p>
+
+<p>No obstante, creo que nadie que me lea perder&aacute; su tiempo, pues, por lo
+menos, se distraer&aacute; con casos y cosas que quiz&aacute;s habr&aacute; mirado sin ver y
+que yo en el curso de mi vida me vi obligado a observar en raz&oacute;n de mi
+temperamento o de mis necesidades.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="II" id="II"></a><a href="#table">II</a></h2>
+
+<h3>EN LOS UMBRALES DE LA VIDA</h3>
+
+
+<p>Mi nacimiento fue como el de tantos, un acontecimiento natural, de esos
+que con abrumadora monoton&iacute;a y constante regularidad se producen
+diariamente en los ranchos de nuestras campa&ntilde;as desiertas.</p>
+
+<p>Para mi padre, fui seguramente una boca m&aacute;s que alimentar, para mi
+madre, una preocupaci&oacute;n que se sumaba a las ocho iguales que ya ten&iacute;a, y
+para los perros de la casa y para los pajaritos del monte que nos
+rodeaba, una promesa segura de cascotazos y mortificaciones que
+comenzar&iacute;a a cumplirse dentro de los tres a&ntilde;os de la fecha y durar&iacute;a
+hasta que los vientos de la vida me arrebataran, como a todos los
+congregados por la casualidad bajo aquel techo hospitalario.</p>
+
+<p>Conclu&iacute;a quiz&aacute;s la primera d&eacute;cada de mi vida, cuando un buen d&iacute;a lleg&oacute; a
+la casa una tropa de carros, que, desvi&aacute;ndose del camino que serpenteaba
+entre las cuchillas, all&aacute; en la linde del monte, ven&iacute;a a campo traviesa
+buscando un vado en el arroyo, que disminu&iacute;a en una mitad el trecho a
+recorrer para llegar al pueblo m&aacute;s cercano.</p>
+
+<p>El capataz habl&oacute; con mi padre; y &eacute;ste, de repente, me hizo se&ntilde;as de que
+me acercara, y dijo:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Este es el muchacho!... Como obediente y humilde, no tiene
+yunta<a name="FNanchor_1_1" id="FNanchor_1_1"></a><a href="#Footnote_1_1" class="fnanchor">[1]</a>... &iexcl;el otro que pod&iacute;a igualarlo se nos muri&oacute; la vez pasada!...
+&iexcl;Como conocedor del monte y del arroyo, lo ver&aacute; en el trabajo!</p>
+
+<p>A m&iacute; me zumbaron los o&iacute;dos, y no pude saber lo que el hombre contest&oacute;;
+sin embargo, me di cuenta, as&iacute; en general no m&aacute;s, de que ya no podr&iacute;a
+extasiarme a la sombra de los espinillos florecidos viendo c&oacute;mo las
+lagartijas se correteaban sobre la cresta de los hormigueros, haciendo
+relampaguear sus armaduras brillantes, ni pasarme las horas muertas,
+escuchando el contrapunto de las calandrias y de los zorzales,
+estimulados por el lamento de los boyeros parados al borde de sus nidos,
+colgados all&aacute; en la extremidad de los gajos m&aacute;s altos y flexibles de los
+molles<a name="FNanchor_2_2" id="FNanchor_2_2"></a><a href="#Footnote_2_2" class="fnanchor">[2]</a> y coronillos<a name="FNanchor_3_3" id="FNanchor_3_3"></a><a href="#Footnote_3_3" class="fnanchor">[3]</a>.</p>
+
+<p>Mi padre me sac&oacute; de mi &eacute;xtasis con su voz ronca y varonil, esta vez
+impregnada de una dulzura desconocida.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oiga, hijito!... &iexcl;Vaya, traiga su petisito bayo<a name="FNanchor_4_4" id="FNanchor_4_4"></a><a href="#Footnote_4_4" class="fnanchor">[4]</a> y ens&iacute;llelo!...
+&iexcl;Va a acompa&ntilde;ar a este hombre, que es su patr&oacute;n!</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="III" id="III"></a><a href="#table">III</a></h2>
+
+<h3>EL VAIV&Eacute;N DEL MUNDO</h3>
+
+
+<p>Las corrientes del mundo me arrebataron y luch&eacute; con ellas con suerte
+varia; ninguna &iexcl;ay! volvi&oacute; a traerme hasta los montes nativos, y cuando
+un d&iacute;a&mdash;despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os&mdash;volv&iacute; a ellos, ya no guardaban sino
+restos miserables, escapados al hacha del montaraz; y del pobre rancho y
+de la familia que lo ocup&oacute;, ni el recuerdo siquiera.</p>
+
+<p>&iquest;Qu&eacute; fue de los m&iacute;os?</p>
+
+<p>&iquest;Qu&eacute; fue de las hojas del tala frondoso, en cuyas ramas flexibles mi
+madre colgaba la cuna de sus hijos, aquel noque<a name="FNanchor_5_5" id="FNanchor_5_5"></a><a href="#Footnote_5_5" class="fnanchor">[5]</a> de cuero que la brisa
+mec&iacute;a cari&ntilde;osa?</p>
+
+<p>&iquest;Qu&eacute; fue de los trinos del boyero y del contrapunto de las calandrias y
+de los zorzales?</p>
+
+<p>&iexcl;S&oacute;lo quedan en mi memoria como un recuerdo!</p>
+
+<p>Sirviendo de gu&iacute;a a las tropas de carretas, picando<a name="FNanchor_6_6" id="FNanchor_6_6"></a><a href="#Footnote_6_6" class="fnanchor">[6]</a> &eacute;stas cuando ya
+mis m&uacute;sculos lo permitieron, de pe&oacute;n aqu&iacute;, de vago all&aacute;, lleg&oacute; un d&iacute;a
+para m&iacute; dichoso y bendecido&mdash;porque es el origen de mi felicidad
+actual&mdash;en que una leva<a name="FNanchor_7_7" id="FNanchor_7_7"></a><a href="#Footnote_7_7" class="fnanchor">[7]</a> me tom&oacute; y puso punto final a mis correr&iacute;as de
+vagabundo, perfilando sobre la figura mal perge&ntilde;ada<a name="FNanchor_8_8" id="FNanchor_8_8"></a><a href="#Footnote_8_8" class="fnanchor">[8]</a> del pobre gaucho
+ignorante la simp&aacute;tica silueta del soldado.</p>
+
+<p>Recuerdo, como si fuese ayer, las circunstancias en que fui tomado y voy
+a tratar de pintarlas, no con la pretensi&oacute;n de hacer un cuadro sino con
+la intenci&oacute;n de presentar una escena de nuestros campos, vulgar y
+corriente en tiempos no lejanos, pero hoy ya casi ex&oacute;tica, debido a las
+exigencias de la vida.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="IV" id="IV"></a><a href="#table">IV</a></h2>
+
+<h3>DE ORUGA A MARIPOSA</h3>
+
+
+<p>Tras un galope de algunas leguas&mdash;andaba de vago y era joven y
+aficionado al baile y las buenas mozas&mdash;llegu&eacute; al viejo rancho
+desmantelado y solitario&mdash;veterano de cien tormentas&mdash;donde se iba a
+bailar, cosa que no era muy frecuente entonces, dada la escasez de
+poblaci&oacute;n en aquellos parajes.</p>
+
+<p>Al acercarme al palenque, ya pude contar cu&aacute;ntos me hab&iacute;an precedido en
+la llegada y hasta saber qui&eacute;nes eran: all&iacute; estaban sus caballos a modo
+de tarjeta de visita.</p>
+
+<p>Primero, el petiso de los mandados&mdash;maceta<a name="FNanchor_9_9" id="FNanchor_9_9"></a><a href="#Footnote_9_9" class="fnanchor">[9]</a> y mosqueador<a name="FNanchor_10_10" id="FNanchor_10_10"></a><a href="#Footnote_10_10" class="fnanchor">[10]</a>&mdash;que
+buscando verse libre de las sabandijas<a name="FNanchor_11_11" id="FNanchor_11_11"></a><a href="#Footnote_11_11" class="fnanchor">[11]</a> u obedeciendo a la costumbre
+de evitarlas, hab&iacute;a ido retrocediendo hasta apartarse del grupo, y
+sembrando el trayecto recorrido con las pilchas<a name="FNanchor_12_12" id="FNanchor_12_12"></a><a href="#Footnote_12_12" class="fnanchor">[12]</a> del muchacho a cuyo
+servicio lo hab&iacute;a condenado la suerte, que nunca le fue propicia; luego
+los mancarrones<a name="FNanchor_13_13" id="FNanchor_13_13"></a><a href="#Footnote_13_13" class="fnanchor">[13]</a> de algunos gauchos pobres y de los viejos vagos del
+pago, con sus aperos formados con prendas de procedencia diversa y de
+m&aacute;s diversa fabricaci&oacute;n, con sus riendas peludas y anudadas y con sus
+cinchas enflaquecidas de puro dar tientos para remiendos; y, finalmente,
+algunos redomones<a name="FNanchor_14_14" id="FNanchor_14_14"></a><a href="#Footnote_14_14" class="fnanchor">[14]</a> brav&iacute;os, que al sentirme llegar yerguen las
+orejas, relinchan y se agitan, indic&aacute;ndome que ya hay mocetones que me
+har&aacute;n competencia en el coraz&oacute;n de las due&ntilde;as de esos otros pingos,
+cuidados y lustrosos, tusados<a name="FNanchor_15_15" id="FNanchor_15_15"></a><a href="#Footnote_15_15" class="fnanchor">[15]</a> con coqueter&iacute;a, y cuya crin ha servido
+para dibujar ya un arco atrevido, ya una guarda griega caprichosa, y que
+lucen bozales tan primorosos y cabestros tan llenos nos de bordados y de
+adornos.</p>
+
+<p>Son pingos del andar de gente presumida, y hasta con pespuntes de
+elegantes mozas.</p>
+
+<p>Previo el consabido ladrido de los perros&mdash;arrancados por mi llegada a
+un sue&ntilde;o pl&aacute;cido y tranquilo, el relincho de los redomones del palenque,
+los saludos del due&ntilde;o de la casa y <i>las vichadas</i> de las mozas y
+mocetones, que, cortos<a name="FNanchor_16_16" id="FNanchor_16_16"></a><a href="#Footnote_16_16" class="fnanchor">[16]</a> con los forasteros, se han ocultado en el
+rancho, ech&eacute; pie a tierra y fui a sentarme en el ancho patio reci&eacute;n
+barrido y carpido, que a la noche servir&iacute;a de sal&oacute;n de baile, iluminado
+por la luna pl&aacute;cida y serena, aquella luna de mi tierra que veo al
+trav&eacute;s del tiempo, quiz&aacute;s embellecida por el recuerdo.</p>
+
+<p>Los preparativos para la fiesta estaban en lo mejor.</p>
+
+<p>All&aacute; atr&aacute;s del rancho, formado por una pieza grande de
+paja&mdash;quinchada<a name="FNanchor_17_17" id="FNanchor_17_17"></a><a href="#Footnote_17_17" class="fnanchor">[17]</a>&mdash;hab&iacute;a un remedo de otra, formada por cuatro cueros
+de potro y algunas ramas mal atadas, que pomposamente se denominaba con
+el simp&aacute;tico nombre de <i>la cocina</i>.</p>
+
+<p>A trav&eacute;s del agujero que le serv&iacute;a de puerta, y por entre la nube de
+humo que vomitaba, ve&iacute;a, desde donde estaba sentado, un hacinamiento de
+cabezas, alumbradas por la llama temblorosa del fog&oacute;n.</p>
+
+<p>Entre risas ahogadas y cuchicheos, o&iacute;a el canto mon&oacute;tono de la sart&eacute;n en
+la que se fre&iacute;an montones de pasteles dorados, que espolvoreados con
+az&uacute;car rubia, llevados de a seis u ocho&mdash;m&aacute;ximum que pod&iacute;a contener el
+&uacute;nico plato de loza que hab&iacute;a en la casa&mdash;con destino al dep&oacute;sito
+general, que estaba en la pieza de paja, bajo la custodia de una vieja
+vigilante, t&iacute;a<a name="FNanchor_18_18" id="FNanchor_18_18"></a><a href="#Footnote_18_18" class="fnanchor">[18]</a> respetada de algunos muchachos gre&ntilde;udos y carasucias,
+que de vez en cuando se asomaban por ah&iacute;, espiando el momento de dar un
+mal&oacute;n con suerte.</p>
+
+<p>Eran atra&iacute;dos por el olor apetitoso y agradable de los pasteles, que
+corr&iacute;a por todo el rancho, y que al penetrar por la nariz pon&iacute;a en juego
+las gl&aacute;ndulas salivales y hac&iacute;a caer los est&oacute;magos en sue&ntilde;os deleitosos
+y en &eacute;xtasis buc&oacute;licos.</p>
+
+<p>Bajo su influencia, uno llegaba hasta a olvidar que los tales pasteles
+estaban guardados en un viejo fuent&oacute;n de lata, bajo la cama, en compa&ntilde;&iacute;a
+del antiguo caj&oacute;n de fideos, hoy humilde dep&oacute;sito de tabaco para el uso
+de la patrona, y expuestos a las correr&iacute;as irrespetuosas de las pulgas
+matreras<a name="FNanchor_19_19" id="FNanchor_19_19"></a><a href="#Footnote_19_19" class="fnanchor">[19]</a>, que pasan su vida viajando de los perros a sus due&ntilde;os y de
+&eacute;stos a los perros, hasta encontrar alg&uacute;n ben&eacute;volo forastero que, a
+pesar suyo, las lleve por ah&iacute; a tierras lejanas.</p>
+
+<p>Ya una veintena de mates amargos y sabrosos, o no, que eran cebados por
+un muchacho ro&ntilde;oso&mdash;todo un maestro en el arte&mdash;hab&iacute;an pasado a mi
+est&oacute;mago, haci&eacute;ndome olvidar la fatiga y el cansancio, cuando las mozas
+y los mozos, que hab&iacute;an andado por ah&iacute; a salto de mata<a name="FNanchor_20_20" id="FNanchor_20_20"></a><a href="#Footnote_20_20" class="fnanchor">[20]</a>, ya m&aacute;s
+familiarizados con los forasteros, empezaron a dejar sus escondites poco
+a poco.</p>
+
+<p>Ellos se acercaban serios y graves, nos daban la mano&mdash;a m&iacute; y a otros
+convidados desconocidos que est&aacute;bamos como en asamblea, con el brazo
+r&iacute;gido como si fueran a pegar una pu&ntilde;alada o <i>a asigurar un &ntilde;udo</i>,
+murmuraban algo que no se entend&iacute;a y luego se sentaban en rueda, con
+toda simetr&iacute;a, tratando, a fuer de bien criados, de colocar los peque&ntilde;os
+bancos de una cuarta de alto y formados por un trozo de madera pulido
+por el uso y las asentaderas, y con las cabeceras llenas de peque&ntilde;os
+cortes producidos por el cuchillo al <i>picar el naco</i>, de modo a no dar
+la espalda a nadie.</p>
+
+<p>Y all&iacute; se quedaban con las piernas dobladas y el cuerpo encogido en esa
+posici&oacute;n en que se encuentran las momias inc&aacute;sicas en sus urnas de
+barro, pintarrajeadas.</p>
+
+<p>M&aacute;s all&aacute;, parados, con los pies cruzados, un pucho coronando la oreja,
+medio perdido entre una mecha rebelde que se escapa del sombrero
+descolorido y ajado, est&aacute;n los gauchos pobres y menos considerados, con
+sus chirip&aacute;s rayados, sus camisetas de percal y sus rebenques colgados
+en el mango del fac&oacute;n, atravesado en la cintura y que asoma por sobre el
+culero<a name="FNanchor_21_21" id="FNanchor_21_21"></a><a href="#Footnote_21_21" class="fnanchor">[21]</a> fogueando por el lazo o por bajo el tirador, cuando m&aacute;s
+sujeto por una yunta de bolivianos<a name="FNanchor_22_22" id="FNanchor_22_22"></a><a href="#Footnote_22_22" class="fnanchor">[22]</a> falsos.</p>
+
+<p>Ellas, las mozas, ven&iacute;an en grupo, disimulando su turbaci&oacute;n con una
+sonrisa y haciendo sonar sus enaguas almidonadas y sus vestidos de
+percaltiesos a fuerza de planchado y que cantaban alegremente al rozar
+el suelo.</p>
+
+<p>Se sentaban en hilera, graves, por m&aacute;s que la alegr&iacute;a les rebosaba; se
+pon&iacute;an serias, pero la risa les chacoteaba entre las pesta&ntilde;as largas y
+crespas, jugueteaba sobre sus labios y se arremolinaba, all&iacute;, en las
+extremidades de la boca.</p>
+
+<p>Pronto la conversaci&oacute;n se hizo general, la fuente de pasteles se puso al
+alcance de las manos y la familiaridad comenz&oacute; a desarrugar los ce&ntilde;os
+adustos y a alejar las desconfianzas.</p>
+
+<p>M&aacute;s mozos y m&aacute;s mozas continuaron llegando, y de recepci&oacute;n en recepci&oacute;n
+y de pastel en pastel, fuimos alcanzando a la noche, que era la
+aspiraci&oacute;n de todos.</p>
+
+<p>Al fin lleg&oacute; y con ella los guitarreros, que eran tres: un viejo
+tuerto&mdash;verdadero archivo de cicatrices&mdash;y dos parditos, que eran sus
+disc&iacute;pulos, los voceros de su fama y futuros herederos de su clientela
+en el pago.</p>
+
+<p>Se colocaron los bancos en rueda, destinado el frente que daba al
+rancho&mdash;sitio de honor&mdash;para los guitarreros, para las mam&aacute;s y para los
+mosqueteros de m&aacute;s consideraci&oacute;n; luego segu&iacute;an las mozas que entrar&iacute;an
+en danza y la turbamulta de mirones y de asistentes.</p>
+
+<p>El bastonero<a name="FNanchor_23_23" id="FNanchor_23_23"></a><a href="#Footnote_23_23" class="fnanchor">[23]</a>, que era due&ntilde;o de casa, se situ&oacute; en un punto c&oacute;modo
+para abarcar el conjunto y hacer la designaci&oacute;n de parejas con la mayor
+estrictez, y mientras se acordaban las guitarras, empez&oacute; a estudiar la
+concurrencia para&mdash;con conocimiento de causa&mdash;poder hacer combinaciones
+que pudiesen satisfacer las aspiraciones de todos: enamorados-bailantes
+y bailantes solamente.</p>
+
+<p>&iexcl;C&oacute;mo lat&iacute;a el coraz&oacute;n, en la esperanza de que fuera la moza de su
+simpat&iacute;a la que le tocara a uno en aquel reparto de beldades, que
+durar&iacute;a lo que durase la pieza!</p>
+
+<p>&iquest;Conmover al bastonero con una s&uacute;plica? &iexcl;Pero si eso era un sue&ntilde;o
+irrealizable!</p>
+
+<p>Un criollo bastonero era inconmovible, y, sobre todo, ten&iacute;a demasiada
+admiraci&oacute;n por las elevadas funciones que desempe&ntilde;aba para entrar en
+familiaridades con nadie.</p>
+
+<p>&iexcl;Baste decir que ni a sus sobrinos tuteaba en esos momentos, por no
+rebajar su autoridad!</p>
+
+<p>Organizadas las parejas, sonaron las guitarras, y se dejaron o&iacute;r los
+acordes de una polka en que trinaban las primas<a name="FNanchor_24_24" id="FNanchor_24_24"></a><a href="#Footnote_24_24" class="fnanchor">[24]</a> y las segundas<a name="FNanchor_25_25" id="FNanchor_25_25"></a><a href="#Footnote_25_25" class="fnanchor">[25]</a>,
+y no tanto destinada a ser bailada cuanto a demostrar la habilidad de
+los ejecutantes: era como un punto de atenci&oacute;n echado por el viejo
+guitarrero.</p>
+
+<p>Los mocetones m&aacute;s empilchados y ladinos fueron los que debutaron.
+Metidos en sus grandes botas de charol, con el taco como aguja y con
+todo el frente bordado, daban vueltas pretenciosas de elegantes,
+pareciendo mu&ntilde;ecos movidos por un mismo resorte, tal era la precisi&oacute;n
+con que segu&iacute;an el comp&aacute;s que el <i>m&aacute;istro</i> marcaba con la cabeza.</p>
+
+<p>El bastonero&mdash;para satisfacci&oacute;n de las mam&aacute;s, que se le dorm&iacute;an<a name="FNanchor_26_26" id="FNanchor_26_26"></a><a href="#Footnote_26_26" class="fnanchor">[26]</a> a
+los pasteles y al mate, agrupadas alrededor de los
+guitarreros&mdash;circulaba entre las parejas, diciendo cuchufletas<a name="FNanchor_27_27" id="FNanchor_27_27"></a><a href="#Footnote_27_27" class="fnanchor">[27]</a> y
+haciendo con su frase sacramental&mdash;&iexcl;que se vea luz, caballeros!&mdash;que las
+aproximaciones no fueran m&aacute;s all&aacute; de lo l&iacute;cito y honesto.</p>
+
+<p>Concluida la polka, las parejas se deshicieron: las mozas, despu&eacute;s de
+sacudirse las polleras para quitarles la tierra, tomaron asiento y
+comenzaron a torcer sus pa&ntilde;uelos, a <i>sacarse mentiras</i> o a alisarse el
+jopo, para dar ocupaci&oacute;n a las manos, que ociosas les incomodaban,
+mientras los mozos volv&iacute;an sonrientes a nuestras filas, de donde el
+bastonero los sacaba de uno a uno, para hacerles probar de cierta ca&ntilde;a
+con c&aacute;scara de naranja, que ten&iacute;a reservada para los preferidos.</p>
+
+<p>Volvieron a sonar las guitarras, haci&eacute;ndose o&iacute;r un rasgueo, alegre y
+armonioso; era un gato que se bailaba solo de puro sentido y bien
+tocado.</p>
+
+<p>Dos parejas salieron al medio de la rueda. La segunda, que era puramente
+decorativa, pasaba desapercibida: la primera era formada por un mocet&oacute;n
+de color bronceado&mdash;vistiendo amplio chirip&aacute; de grano de oro, ca&iacute;do
+hasta el taco de la charolada bota de campana, camiseta de merino negro
+tableada, pa&ntilde;uelo volador de seda punz&oacute;, sombrero chambergo de felpa con
+un barbijo lleno de borlas que le castigaban la nariz y la barba&mdash;y por
+una moza, no mal parecida, que luc&iacute;a entre el cabello negro, lustroso,
+un ramo de fragantes claveles rojos y que indudablemente era la
+consentida del mocet&oacute;n.</p>
+
+<p>Debut&oacute; &eacute;l con un saludo y luego con un zapateado en que luc&iacute;a todas las
+gracias de sus pies adiestrados, siguiendo al mismo tiempo el comp&aacute;s,
+mientras el guitarrero se desga&ntilde;itaba, gritando con voz gangosa: "&iexcl;salta
+la perdiz madre!" y ella, la consentida, se hac&iacute;a la que hu&iacute;a de los
+ataques del animalito que era empecinado y la segu&iacute;a, haciendo resonar
+el suelo con el acompasado golpeteo de sus pies.</p>
+
+<p>Iba a terminar la pieza, cuando de all&aacute; de la &uacute;ltima fila de mirones y
+gauchos pobres sali&oacute; una voz que dijo <i>&iexcl;barato!</i><a name="FNanchor_28_28" id="FNanchor_28_28"></a><a href="#Footnote_28_28" class="fnanchor">[28]</a>, mientras avanzaba
+a reemplazar al mocet&oacute;n&mdash;que parec&iacute;a ceder su puesto de mala gana&mdash;otro,
+que era su rival y que, aunque m&aacute;s despilchado, ten&iacute;a la habilidad de
+cantar y no dejaba de ser famoso en el pago.</p>
+
+<p>Su aparici&oacute;n fue aplaudida, y la muchacha, encendida, se remilg&oacute; y trat&oacute;
+de lucir toda su gracia al que le daba tal prueba de distinci&oacute;n.</p>
+
+<p>Cuando lleg&oacute; el momento del canto, modul&oacute; con voz llena de dulzura,
+aunque emitida por la nariz, unas coplas llenas de sentimiento en que
+hab&iacute;a una que envolv&iacute;a todo un piropo, que ven&iacute;a como de molde:</p>
+
+<div class="poem"><div class="stanza">
+<span class="i2">&iexcl;Las muchachas bonitas<br /></span>
+<span class="i0">Son perseguidas<br /></span>
+<span class="i0">Como la azucarera<br /></span>
+<span class="i0">Por las hormigas!<br /></span>
+</div></div>
+
+<p>Y remat&oacute; su canto con un escobilleo que arranc&oacute; voces de admiraci&oacute;n: los
+pies se mov&iacute;an con tal presteza, mientras el tronco permanec&iacute;a recto,
+que era imposible seguirlos con la vista.</p>
+
+<p>La muchacha volvi&oacute; a su asiento, y el mocet&oacute;n qued&oacute; gozando de su
+triunfo, orgulloso y satisfecho.</p>
+
+<p>La ca&ntilde;a hizo su aparici&oacute;n, llevando la alegr&iacute;a a todos los corazones, y
+los guitarreros, despu&eacute;s de tocar un triste, en que palpitaban todos los
+anhelos de un alma enamorada, comenzaron a puntear un peric&oacute;n con todas
+las reglas del arte.</p>
+
+<p>Salieron las parejas al centro, elegidas con cuidado por el bastonero,
+entre los mozos y mozas de m&aacute;s fama.</p>
+
+<p>Hicieron la demanda, algo como la primera figura de la cuadrilla&mdash;con
+mucho garbo y donaire, rivalizando ellos en gravedad y ellas en
+sonrojo&mdash;y vino el alegre que permiti&oacute; a un aficionado, mientras las dos
+parejas valsaban, lanzar su nota quejumbrosa:</p>
+
+<div class="poem"><div class="stanza">
+<span class="i2">Las estrellas en el cielo<br /></span>
+<span class="i0">forman corona imperial.<br /></span>
+<span class="i0">Mi coraz&oacute;n por el tuyo<br /></span>
+<span class="i0">Y el tuyo &iexcl;no s&eacute; por cu&aacute;l!<br /></span>
+</div></div>
+
+<p>Y concluyeron su danza con el cielo&mdash;pasadas las peripecias de la
+cadena&mdash;en que los bailarines coronaron su esfuerzo, haciendo
+casta&ntilde;etear los dedos al comp&aacute;s de la m&uacute;sica y con gran habilidad,
+mientras las guitarras gem&iacute;an con un vals lleno de sentimiento y armon&iacute;a
+de esos que, seg&uacute;n la expresi&oacute;n consagrada, levantan de los pelos.</p>
+
+<p>Y tras el peric&oacute;n vino un triunfo, donde se flore&oacute; aquel que fue h&eacute;roe
+en el gato y que endilg&oacute; estas indirectas a su moza:</p>
+
+<div class="poem"><div class="stanza">
+<span class="i0">Dicen que las heladas<br /></span>
+<span class="i0">Secan los yuyos,<br /></span>
+<span class="i0">&iexcl;Ans&iacute; me voy secando<br /></span>
+<span class="i0">De amores tuyos!<br /></span>
+</div><div class="stanza">
+<span class="i0">&iexcl;Este es el triunfo, madre<br /></span>
+<span class="i3">Due&ntilde;a del alma;<br /></span>
+<span class="i0">M&aacute;s quiero dulce muerte<br /></span>
+<span class="i3">Que vida amarga!<br /></span>
+</div><div class="stanza">
+<span class="i3">***<br /></span>
+</div><div class="stanza">
+<span class="i0">&iexcl;Ni aunque todos se opongan<br /></span>
+<span class="i3">Los doloridos,<br /></span>
+<span class="i0">No hay dolor que se iguale<br /></span>
+<span class="i3">Al dolor m&iacute;o!<br /></span>
+</div><div class="stanza">
+<span class="i0">&iexcl;Este es el triunfo, madre,<br /></span>
+<span class="i3">Dame la muerte,<br /></span>
+<span class="i3">D&aacute;mela despacito,<br /></span>
+<span class="i3">No me atormente!<br /></span>
+</div></div>
+
+<p>Y as&iacute; sigui&oacute; toda la noche la jarana, mientras la ca&ntilde;a circulaba y los
+corazones anhelosos se buscaban, tratando de fundir en una sola todas
+sus aspiraciones.</p>
+
+<p>Con los primeros rayos de la aurora se pens&oacute; reci&eacute;n en poner punto final
+a la fiesta, y los guitarreros echaron el resto en una hueya<a name="FNanchor_29_29" id="FNanchor_29_29"></a><a href="#Footnote_29_29" class="fnanchor">[29]</a> de
+aquellas donde se oyen quejidos y risas, donde se ven l&aacute;grimas y
+alegr&iacute;as, verdadero reflejo del car&aacute;cter de nuestro gaucho.</p>
+
+<p>Las guitarras comenzaron a vibrar, mientras uno de los cantores gem&iacute;a
+con voz gutural:</p>
+
+<div class="poem"><div class="stanza">
+<span class="i2">&iexcl;Por una ausencia larga<br /></span>
+<span class="i0">Mand&eacute; sangrarme,<br /></span>
+<span class="i0">Hay ausencias que cuestan<br /></span>
+<span class="i0">Gotas de sangre!<br /></span>
+</div><div class="stanza">
+<span class="i3">***<br /></span>
+</div><div class="stanza">
+<span class="i2">&iexcl;A la hueva, hueya,<br /></span>
+<span class="i0">Hueya sin cesar,<br /></span>
+<span class="i0">Abras&eacute; la tierra<br /></span>
+<span class="i0">Vuelvas&eacute; a cerrar!<br /></span>
+</div></div>
+
+<p>Y tras la hueya, la concurrencia comenzaba a despedirse y a dirigirse al
+palenque&mdash;unos en busca de sus pilchas para dormir por ah&iacute;, en cualquier
+parte, otros para tomar sus caballos y buscar su rancho, solos o
+acompa&ntilde;ando a alguna de las damas que, llevando en ancas a su mam&aacute;,
+volv&iacute;a al suyo,&mdash;cuando de repente un tropel de caballos despert&oacute; los
+ecos del campo dormido, y coreado por ruidos de latas, pasos
+precipitados, ladridos de perros y ayes acongojados de las mujeres
+asustadas, reson&oacute; estent&oacute;rea una voz vinosa que, dominando aquel
+desconcierto, nos dej&oacute; como clavados en el puesto que cada uno ocupaba.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Alto a la polec&iacute;a!... &iexcl;No se mueva naides!</p>
+
+<p>Vino el due&ntilde;o de casa y se acerc&oacute; al que gritaba, que no era otro que el
+sargento de polic&iacute;a que andaba de recorrida:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; busca, mi sargento, por estos pagos? &iquest;En qu&eacute; le podemos servir?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;En nada, amigo!... &iexcl;A ver, caballeros, formens&eacute;n en ese limpio<a name="FNanchor_30_30" id="FNanchor_30_30"></a><a href="#Footnote_30_30" class="fnanchor">[30]</a>:
+vamos a revisar las papeletas<a name="FNanchor_31_31" id="FNanchor_31_31"></a><a href="#Footnote_31_31" class="fnanchor">[31]</a>!</p>
+
+<p>Cinco de los presentes carec&iacute;amos de semejante documento y algunos de
+ellos, como yo y el que despu&eacute;s fue el cabo Minuto, que muri&oacute; en los
+Corrales<a name="FNanchor_32_32" id="FNanchor_32_32"></a><a href="#Footnote_32_32" class="fnanchor">[32]</a> en 1880, ni hab&iacute;amos o&iacute;do hablar jam&aacute;s de tal requisito que
+debieran llenar los ciudadanos.</p>
+
+<p>&iquest;Qui&eacute;n se iba a ocupar en ense&ntilde;arnos las leyes?</p>
+
+<p>&iquest;Con qu&eacute; objeto?</p>
+
+<p>&iexcl;Ya se encargar&aacute; el castigo de probarnos que no era bueno desobedecer
+los mandatos del Gobierno!</p>
+
+<p>Excuso decir que hasta sin despedirnos del due&ntilde;o de casa abandonamos el
+viejo rancho bamboleante, rodeados por la partida y montados de dos en
+dos en mancarrones inservibles a cuyas piernas hubiese sido una locura
+confiarles una esperanza de salvaci&oacute;n.</p>
+
+<p>&iexcl;Los fletes nuestros y nuestras pilchas mejores, ser&iacute;an la presa de los
+piquetanos que nos hab&iacute;an cazado como a chorlos!<a name="FNanchor_33_33" id="FNanchor_33_33"></a><a href="#Footnote_33_33" class="fnanchor">[33]</a></p>
+
+<p>&iexcl;Ah&iacute; quedaban entre sus garras hambrientas!</p>
+
+<p>Siempre he pensado, despu&eacute;s, que estos procedimientos son el origen de
+ese odio ciego, de esa invencible antipat&iacute;a que los soldados de l&iacute;nea
+sienten por las polic&iacute;as rurales, y que los hombres observadores no
+alcanzan a explicarse.</p>
+
+<p>&iquest;Trata uno de cobrarse las prendas tan injusta como infamemente
+arrebatadas en un momento de desgracia?</p>
+
+<p>Puede ser...</p>
+
+<p>El hecho es que cada vez que se ve una chaquetilla de infanter&iacute;a puesta
+sobre un pantal&oacute;n particular, un sable golpeando sin gracia las canillas
+de un compadrito y un kep&iacute;<a name="FNanchor_34_34" id="FNanchor_34_34"></a><a href="#Footnote_34_34" class="fnanchor">[34]</a> con vivos colorados jineteando sobre una
+chasca<a name="FNanchor_35_35" id="FNanchor_35_35"></a><a href="#Footnote_35_35" class="fnanchor">[35]</a> enmara&ntilde;ada y estribando en los cachetes por medio del barbijo
+ro&ntilde;oso, el alma se subleva: uno recuerda los primeros dolores y las
+primeras humillaciones, y, por las dudas, pela<a name="FNanchor_36_36" id="FNanchor_36_36"></a><a href="#Footnote_36_36" class="fnanchor">[36]</a> el machete para
+vengar, si no los agravios de uno, los de aquellos que m&aacute;s tarde han
+recorrido el &aacute;spero sendero.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="V" id="V"></a><a href="#table">V</a></h2>
+
+<h3>DE PARIA A CIUDADANO</h3>
+
+
+<p>Fui soldado y me hice hombre.</p>
+
+<p>Con el 64 de l&iacute;nea, adonde me destinaron por cuatro a&ntilde;os, como infractor
+a la ley de enrolamiento, recorr&iacute; la Rep&uacute;blica entera, y, llevando en mi
+kep&iacute; el n&uacute;mero famoso, sent&iacute; abrirse mi esp&iacute;ritu a las grandes
+aspiraciones de la vida.</p>
+
+<p>All&iacute;, en las filas, aprend&iacute; a leer y a escribir, supe lo que era orden y
+limpieza, me ense&ntilde;aron a respetar y a exigir que me respetaran, y bajo
+el ojo vigilante de los jefes y oficiales se oper&oacute; la transformaci&oacute;n del
+gaucho brav&iacute;o y montaraz.</p>
+
+<p>&iexcl;Ah!</p>
+
+<p>&iexcl;Qu&eacute; d&iacute;a, aquel feliz, en que despu&eacute;s de cuatro a&ntilde;os de rudo aprendizaje
+tuve en mi brazo la escuadra de cabo 2&ordm; de la 4&ordf; Compa&ntilde;&iacute;a!</p>
+
+<p>&iexcl;Era alguien, y esto es mucho para quien no hab&iacute;a sido nada!</p>
+
+<p>Ya no era el paria, el desheredado, el caballo patrio<a name="FNanchor_37_37" id="FNanchor_37_37"></a><a href="#Footnote_37_37" class="fnanchor">[37]</a> que cualquiera
+ensilla y nadie cuida: era el cabo Fabio Carrizo, el principio de aquel
+sargento 14, que en 1880 recib&iacute;a su baja absoluta, despu&eacute;s de diez a&ntilde;os
+de servicios prestados dondequiera que hubiese flameado la vieja
+bandera, jurada all&aacute; en la cuesta de una loma en marcha para San Luis.</p>
+
+<p>&iexcl;Aquel batall&oacute;n fue mi hogar y fue mi escuela!</p>
+
+<p>&iexcl;Hoy, cuando lo veo desfilar por las calles, siempre con el aire marcial
+a que obliga la tradici&oacute;n del n&uacute;mero, busco en vano el rostro tostado de
+aquellos que conmigo tiritaban en los fogones de la frontera, y ya no
+est&aacute;n!</p>
+
+<p>&iexcl;Queda s&oacute;lo del tiempo viejo de las miserias sufridas en silencio, la
+gloriosa bandera deshilachada que tantas veces cuid&eacute; en largas horas de
+angustia y cuya vista hace latir todav&iacute;a mi coraz&oacute;n como en aquellas,
+dichosas, en que, al regreso de una expedici&oacute;n arriesgada de la que
+muchos de los nuestros no volv&iacute;an, era sacada para que el capell&aacute;n
+dijera ante ella su misa por el eterno descanso de los que quedaban all&aacute;
+entre las sinuosidades de las sierras, en el triste cementerio aldeano o
+bajo el manto eterno de verdura de la pampa desierta y misteriosa!</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="VI" id="VI"></a><a href="#table">VI</a></h2>
+
+<h3>EL TUFO PORTE&Ntilde;O</h3>
+
+
+<p>Se hab&iacute;a extinguido la &uacute;ltima chispa de aquel incendio que, comenzando
+en la Plaza de la Victoria<a name="FNanchor_38_38" id="FNanchor_38_38"></a><a href="#Footnote_38_38" class="fnanchor">[38]</a> se propag&oacute; por toda la Rep&uacute;blica y estuvo
+a punto de hacer revivir las &eacute;pocas de barbarie que el tiempo y la
+civilizaci&oacute;n hab&iacute;an muerto en nuestra patria, y auras de paz y de
+progreso corr&iacute;an desde Jujuy hasta el Estrecho y desde los Andes al
+Atl&aacute;ntico.</p>
+
+<p>Cumplido mi servicio, pulido mi esp&iacute;ritu hasta donde me hab&iacute;a sido dado
+lograrlo y ansiando mezclarme al mundo de Buenos Aires, que herv&iacute;a a mi
+alrededor y me atra&iacute;a como atrae siempre lo desconocido, ped&iacute; mi baja y
+me separ&eacute; del 6&ordm;; como quien dice, dej&eacute; mi casa, y en ella todos los
+halagos de mi juventud, todas mis afecciones de la vida.</p>
+
+<p>Con mi baja en el bolsillo y con una carta de recomendaci&oacute;n de mi
+coronel, me present&eacute; al se&ntilde;or don Marcos Paz<a name="FNanchor_39_39" id="FNanchor_39_39"></a><a href="#Footnote_39_39" class="fnanchor">[39]</a>, que era entonces &eacute;l
+Jefe de Polic&iacute;a, en su despacho del Departamento viejo<a name="FNanchor_40_40" id="FNanchor_40_40"></a><a href="#Footnote_40_40" class="fnanchor">[40]</a>, que ocupaba
+lo que hoy es la Avenida de Mayo<a name="FNanchor_41_41" id="FNanchor_41_41"></a><a href="#Footnote_41_41" class="fnanchor">[41]</a>, frente a la Plaza de la Victoria.</p>
+
+<p>&iexcl;C&oacute;mo palpitaba mi coraz&oacute;n al encontrarme en el vasto sal&oacute;n, cuyas
+ventanas se abr&iacute;an hacia la plaza, en el cual yo contemplaba el
+hervidero de gentes que me atra&iacute;a!</p>
+
+<p>&iexcl;Oh!... &iexcl;Cu&aacute;nta ilusi&oacute;n durante las largas horas de espera!</p>
+
+<p>Aquellos hombres que pasaban afanosos, sec&aacute;ndose el sudor de sus
+frentes, aquellos que con un cigarro en la boca caminaban despreocupados
+y tranquilos, yo los conocer&iacute;a en mi hora, yo sabr&iacute;a de las pasiones que
+los mov&iacute;an y de las esperanzas que los alentaban.</p>
+
+<p>Y alguna, quiz&aacute;s, de esas preciosas mujeres que como en un rel&aacute;mpago
+pasaban en sus coches lujosos, deslumbrando mi vista, estaba destinada a
+apartarse conmigo, all&aacute;, a una casita lejana, en cuyo umbral modesto
+ir&iacute;an a morir sin rumores las olas tempestuosas que me azotaran en las
+horas de lucha.</p>
+
+<p>Y luego mi vista recorr&iacute;a con asombro los muros del despacho,
+empapelados de color granate; los muebles tallados de los cuales no
+ten&iacute;a la menor idea, y comparaba aquello&mdash;que yo cre&iacute;a la &uacute;ltima
+expresi&oacute;n del lujo&mdash;con el destartalamiento de la carpa del coronel que,
+a nosotros, nos parec&iacute;a suntuosa.</p>
+
+<p>&iexcl;Era el punto de comparaci&oacute;n que ten&iacute;amos para darnos cuenta de la
+magnificencia de los palacios encantados que en sus cuentos nos
+describ&iacute;a el trompa Gareca, aquel viejo veterano que recibi&oacute; el Sol del
+Ecuador a las &oacute;rdenes de San Mart&iacute;n, que fue asistente del general
+Paunero<a name="FNanchor_42_42" id="FNanchor_42_42"></a><a href="#Footnote_42_42" class="fnanchor">[42]</a> en la guerra del Paraguay y que hoy duerme el sue&ntilde;o del
+olvido en las soledades de Las Manzanas!<a name="FNanchor_43_43" id="FNanchor_43_43"></a><a href="#Footnote_43_43" class="fnanchor">[43]</a></p>
+
+<p>Cay&oacute; durante uno de aquellos combates hom&eacute;ricos del general Conrado
+Villegas<a name="FNanchor_44_44" id="FNanchor_44_44"></a><a href="#Footnote_44_44" class="fnanchor">[44]</a>, con el bravo Namuncur&aacute;<a name="FNanchor_45_45" id="FNanchor_45_45"></a><a href="#Footnote_45_45" class="fnanchor">[45]</a>, y all&aacute; se qued&oacute;... como se han
+quedado tantos&mdash;modestos y oscuros, de esos que cumplen el deber por el
+deber y a quienes los eunucos<a name="FNanchor_46_46" id="FNanchor_46_46"></a><a href="#Footnote_46_46" class="fnanchor">[46]</a> de la acci&oacute;n y del pensamiento les
+llaman so&ntilde;adores porque no pusieron, sobre todo, las exigencias de la
+bestia,&mdash;sin que la patria les recuerde, por m&aacute;s que le consagraron lo
+&uacute;nico que pose&iacute;an: &iexcl;la vida!</p>
+
+<p>De repente me sac&oacute; de mis sue&ntilde;os y contemplaciones la voz del ordenanza,
+quien toc&aacute;ndome en el hombro, me dec&iacute;a:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah&iacute; est&aacute; el jefe!... &iexcl;aproveche!</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="VII" id="VII"></a><a href="#table">VII</a></h2>
+
+<h3>MOSAICO CRIOLLO</h3>
+
+
+<p>Avanza hacia m&iacute; un hombre alto, delgado, de color p&aacute;lido, ce&ntilde;udo, pero
+en cuya fisonom&iacute;a serena se le&iacute;a algo de bondadoso que atra&iacute;a:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; se le ofrece, paisano?</p>
+
+<p>Solamente el Himno Nacional tiene notas comparables a las que yo
+encontr&eacute; en esta frase sencilla me pareci&oacute; ver el sol dentro de aquel
+sal&oacute;n oscuro.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Traigo esta carta para Us&iacute;a...; es de mi coronel!</p>
+
+<p>Rompi&oacute; la cubierta, tom&oacute; la cartulina que conten&iacute;a y luego de
+recorrerla, exclam&oacute;:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Diez a&ntilde;os de servicio sin un arresto, y dos ascensos por acci&oacute;n de
+m&eacute;rito!... &iquest;Qu&eacute; es lo que desea, sargento?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Querr&iacute;a servir con Us&iacute;a en la polic&iacute;a!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Conoce bien la ciudad?</p>
+
+<p>&mdash;No, se&ntilde;or.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bueno!... &iexcl;Ya se har&aacute; a la cancha!<a name="FNanchor_47_47" id="FNanchor_47_47"></a><a href="#Footnote_47_47" class="fnanchor">[47]</a>... Vea, no tengo sino puestos
+de vigilante; pero aqu&iacute;, con buena conducta, se asciende pronto.</p>
+
+<p>&mdash;Est&aacute; bien, se&ntilde;or.</p>
+
+<p>Y diez minutos despu&eacute;s recib&iacute;a mi ropa en la mayor&iacute;a<a name="FNanchor_48_48" id="FNanchor_48_48"></a><a href="#Footnote_48_48" class="fnanchor">[48]</a>, y quedaba como
+vigilante en la guardia del Departamento.</p>
+
+<p>El principio de mi carrera fue penoso y mortificante. Carec&iacute;a hasta de
+las nociones m&aacute;s elementales de lo que formaba la vida de la ciudad, y
+todo era para m&iacute; motivo de asombro y de curiosidad.</p>
+
+<p>Las calles, los tramways, los teatros, las tiendas y almacenes lujosos,
+las jugueter&iacute;as, las joyer&iacute;as, las, iglesias, no era extra&ntilde;o que me
+arrastraran hacia ellas con fuerza invencible y que no tuviera ojos ni
+o&iacute;dos para observarlas y asombrarme: era que todo me llamaba, todo me
+atra&iacute;a.</p>
+
+<p>No conoc&iacute;a ning&uacute;n detalle de la vida civilizada, y cada cosa que saltaba
+ante mi vista era un motive de sorpresa. No hablo, por cierto, de las
+maravillas de la electricidad, de la fotograf&iacute;a, de la imprenta e de la
+medicina, que eran cosas abstractas para m&iacute; en ese tiempo: hablo de los
+carros, de los carruajes, de los vendedores ambulantes, del adoquinado,
+del agua corriente, que no pod&iacute;a comprender c&oacute;mo manaba de una pared con
+s&oacute;lo dar vuelta a una llave; del gas, que me produc&iacute;a verdadero delirio
+cada vez que pensaba en &eacute;l; de las casas de vistas<a name="FNanchor_49_49" id="FNanchor_49_49"></a><a href="#Footnote_49_49" class="fnanchor">[49]</a>, de las vidrieras
+lujosas, del sombrero, de la ropa y hasta del modo de re&iacute;r y conversar
+de las gentes.</p>
+
+<p>Durante un mes mi cerebro trabaj&oacute; como no hab&iacute;a trabajado durante todos
+los d&iacute;as, de mi vida, reunidos, y de noche las paredes desnudas de mi
+modesto cuarto de conventillo me ve&iacute;an caer como borracho sobre mi cama,
+abrumado bajo el peso de las sensaciones de cada d&iacute;a.</p>
+
+<p>Me acostaba, y la bara&uacute;nda de las calles zumbaba en mis o&iacute;dos, y
+desfilaban, en hilera interminable, las figuras heterog&eacute;neas que en el
+d&iacute;a hab&iacute;an pasado ante mi vista.</p>
+
+<p>Ve&iacute;a las mesitas de hierro de los caf&eacute;s y confiter&iacute;as de la Recoba<a name="FNanchor_50_50" id="FNanchor_50_50"></a><a href="#Footnote_50_50" class="fnanchor">[50]</a>,
+que divid&iacute;a las plazas de la Victoria y 25 de Mayo&mdash;que a&ntilde;os m&aacute;s tarde
+demoli&oacute; el intendente Alvear,&mdash;rodeadas por borrachines paquetes<a name="FNanchor_51_51" id="FNanchor_51_51"></a><a href="#Footnote_51_51" class="fnanchor">[51]</a>,
+por otros ya transformados en verdaderos descamisados o que estaban por
+serlo, por soldados y marineros barajados con clases<a name="FNanchor_52_52" id="FNanchor_52_52"></a><a href="#Footnote_52_52" class="fnanchor">[52]</a>, oficiales y
+hasta jefes, y en las calles laterales y en las veredas, hombres
+cargados con canastas, que anunciaban en todos los tonos las m&aacute;s
+variadas mercanc&iacute;as, gentes apuradas, que se llevaban por delante unas a
+otras; carruajes, carros, tramways, y m&aacute;s lejos, all&aacute; abajo, en el
+puerto, m&aacute;quinas de tren que cruzaban, vapores que silbaban, changadores
+que corr&iacute;an, carros que andaban entre el agua como en tierra, y
+sirviendo de fondo a la escena el r&iacute;o imponente con su fest&oacute;n de
+lavanderas en el primer plano, y en lontananza un bosque impenetrable de
+m&aacute;stiles y chimeneas.</p>
+
+<p>Pero lo que m&aacute;s me desvelaba eran las ilusiones del o&iacute;do, aquellas voces
+pronunciadas en todos los idiomas del mundo y en todos los tonos y
+formas imaginables.</p>
+
+<p>Ve&iacute;a venir a un italiano bajito, flaco, requemado, que, con voz de
+tiple<a name="FNanchor_53_53" id="FNanchor_53_53"></a><a href="#Footnote_53_53" class="fnanchor">[53]</a>, aunque doliente como un quejido, exclamaba acompasadamente:
+"Pobre do&ntilde;a Luisa", "Pobre do&ntilde;a Luisa", mientras lo que en realidad
+hac&iacute;a era ofrecer los f&oacute;sforos y cigarrillos que llevaba en un caj&oacute;n
+colgado al pescuezo; otro alto, rollizo, con un cuello de media vara, y
+llevando canastas repletas de bananas y naranjas, exclamaba en tono
+alegre: "arr&aacute;nqueme esta espina"; mientras un franc&eacute;s que vend&iacute;a
+anteojos, cortaplumas y botones, anunciaba con un vozarr&oacute;n de bajo: "soy
+un pillo", coronado por un vendedor de requesones, que clamaba
+intermitentemente: "tres colas negras".</p>
+
+<p>Luego, de all&aacute;, del fondo de la memoria, surg&iacute;a la figura de un
+semigaucho, que con reminiscencias de vidalitas, ofrec&iacute;a su mazamorra
+batida, y tras &eacute;l un negro pastelero, que silbaba y muy echado para
+atr&aacute;s, muy ventrudo, llevando en la cabeza un gran caj&oacute;n de factura,
+soplaba como un fuelle: "ta tapao; met&eacute; la mano".</p>
+
+<p>Mi cabeza era un volc&aacute;n: todo lo o&iacute;a, todo lo interpretaba y mi cuerpo
+se debilitaba en aquellas horas de agitaci&oacute;n y de fiebre.</p>
+
+<p>&iexcl;Buenos Aires entero, con sus calles y sus plazas y su movimiento de
+hormiguero, bull&iacute;a en mi imaginaci&oacute;n calenturienta!</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="VIII" id="VIII"></a><a href="#table">VIII</a></h2>
+
+<h3>LOS BOCETOS DE UN MIOPE</h3>
+
+
+<p>&iexcl;Y considerar que a pesar de haber tanta gente a mi alrededor, de tener
+tantos compa&ntilde;eros en mi nuevo puesto, yo estaba solo, solo como si me
+hallara en el desierto!</p>
+
+<p>&iexcl;No hab&iacute;a en la multitud un alma que armonizara con la m&iacute;a, y envidiaba
+de coraz&oacute;n a los cabos y sargentos que de nada se asombraban y parec&iacute;an
+saberlo todo, no sabiendo nada en realidad, y a los soldados como yo, a
+quienes no les preocupaba lo que ignoraban, sino lo poco que sab&iacute;an y
+ten&iacute;an el coraje de estar alegres y de re&iacute;r!</p>
+
+<p>&iexcl;Con qu&eacute; ahinco estudiaba mis obligaciones, y c&oacute;mo me contra&iacute;a a mis
+deberes, circunscribi&eacute;ndolos al l&iacute;mite m&aacute;s estrecho que era posible,
+tratando de aislarlos del mundo aquel, que me rodeaba y que tem&iacute;a!</p>
+
+<p>&iexcl;Pronto aprend&iacute; lo poco del oficio que ten&iacute;a que aprender, y libre y
+despreocupado pude entregarme a la investigaci&oacute;n paciente y minuciosa de
+todo lo que me rodeaba, a la observaci&oacute;n met&oacute;dica y tranquila de todo lo
+que ve&iacute;a y o&iacute;a, y cu&aacute;nta conquista pude hacer para mi alma anhelosa de
+conocer, y sedienta de vivir!</p>
+
+<p>Tengo grabadas en la retina, y para siempre lo estar&aacute;n tal vez, las
+escenas callejeras que m&aacute;s me impresionaron, los cuadros de la vida que
+primero descifraron mis ojos y las primeras letras del abecedario social
+que aprend&iacute; a conocer.</p>
+
+<p>Mi primer servicio en car&aacute;cter de vigilante fui a prestarlo a los veinte
+d&iacute;as de mi ingreso, bajo la direcci&oacute;n del cabo P&eacute;rez; el teatro elegido
+fue el Ministerio del Interior<a name="FNanchor_54_54" id="FNanchor_54_54"></a><a href="#Footnote_54_54" class="fnanchor">[54]</a>, donde se requer&iacute;a, por no s&eacute; qu&eacute;
+causa, ayuda de la fuerza p&uacute;blica.</p>
+
+<p>El tal servicio consist&iacute;a en estar parado en la puerta de la sala de
+espera... y en nada m&aacute;s.</p>
+
+<p>Quince d&iacute;as pas&eacute; desempe&ntilde;ando mi comisi&oacute;n con toda conciencia, bajo la
+inmediata vigilancia del cabo, que era flamante, lleno de ardimiento, y
+cre&iacute;a que las funciones que desempe&ntilde;&aacute;bamos eran de esas que ni los
+pueblos ni los gobiernos olvidan, y hacen de los que han tenido la
+suerte de ocuparse en ellas una especie de dioses chicos, merecedores,
+no ya de estatuas en las plazas p&uacute;blicas, sino de ser tenidos como
+ejemplos en la historia de la humanidad civilizada.</p>
+
+<p>&iexcl;Pobre P&eacute;rez!</p>
+
+<p>&iexcl;Era espa&ntilde;ol, como de treinta a&ntilde;os, y se ten&iacute;a por bello, por valiente y
+por muy entendido en achaques de ordenanzas de polic&iacute;a! &iexcl;Casi no hab&iacute;a
+buena cualidad atribuida por los hombres de una &eacute;poca a los que vivieron
+en otra, que &eacute;l, con una modestia verdaderamente infantil, no se las
+atribuyera y tratara de convencer, a los pocos con quienes ten&iacute;a
+contacto en el mundo, que verdaderamente las pose&iacute;a!</p>
+
+<p>Era generoso, y una vez casi llor&oacute; porque lo mandaron al Once de
+Septiembre y no le dieron dos pesos de los viejos para el tramway; era
+suertudo en lides de amor, y la mujer se le escap&oacute; con un sepulturero de
+la Recoleta, que se iba como administrador del Cementerio de
+Navarro<a name="FNanchor_55_55" id="FNanchor_55_55"></a><a href="#Footnote_55_55" class="fnanchor">[55]</a>; era sobrio y por lo general lo arrestaban por ebrio; y era
+valiente, y hubo que darlo de baja porque desert&oacute; una consigna,
+perseguido por unos vendedores de diarios, que le quitaron el machete y
+el kep&iacute;.</p>
+
+<p>&iexcl;All&iacute;, en el Ministerio, se daba un corte b&aacute;rbaro, y a&uacute;n me parece ver
+su figurita, que parec&iacute;a recortada de una caja de f&oacute;sforos!</p>
+
+<p>Con paso reposado med&iacute;a, contone&aacute;ndose, el ancho corredor, mientras yo
+estaba de facci&oacute;n en la puerta del sal&oacute;n de espera, casi al lado de la
+ventanilla correspondiente a la Mesa de Entradas y Salidas.</p>
+
+<p>Invariablemente llevaba la mano izquierda apoyada en la reluciente
+empu&ntilde;adura del machete, la derecha suspendida por el pulgar en la parte
+delantera del cintur&oacute;n, jugando como al descuido con la cadena&mdash;virgen
+seguramente en poder del cabo&mdash;, el kep&iacute; volteado con aire coqueto sobre
+la oreja y echando sombra sobre un ojo de color blanquizco, que parec&iacute;a
+hacerle gui&ntilde;os a una nariz arremangada y carnuda, que emerg&iacute;a de entre
+unos bigotes semirrubios y enmara&ntilde;ados, que eran el orgullo de su
+propietario.</p>
+
+<p>Con esto y con ba&ntilde;ar su rostro en una sonrisa con pretensiones de
+picarescamente bonachona, quedaba perfilado el cabo P&eacute;rez en toda su
+graciosa majestad.</p>
+
+<p>Estas impresiones, que son las primeras que tuve en Buenos Aires, puede
+decirse, las tengo presentes, y las siento como si fueran de ayer; veo
+a&uacute;n las escenas y las cosas, tal como se presentaron a m&iacute;, as&iacute; en
+tropel, medio confusas, informes, baraj&aacute;ndose de una manera infernal,
+figuras, espect&aacute;culos, di&aacute;logos, ruidos y hasta aire de personas
+absolutamente desconocidas, que yo encontraba en la calle o ve&iacute;a en las
+antesalas del Ministerio en las horas de facci&oacute;n.</p>
+
+<p>Durante mi corta comisi&oacute;n alcanc&eacute; a conocer, con s&oacute;lo verlos caminar, a
+los vagos que pasan la vida en las antesalas, buscando empleo; a los
+imaginativos que se creen en posesi&oacute;n de los puestos que anhelan porque
+han llevado al ministro una carta de cualquiera que se les antoja de
+valimiento<a name="FNanchor_56_56" id="FNanchor_56_56"></a><a href="#Footnote_56_56" class="fnanchor">[56]</a>, a los pichuleadores<a name="FNanchor_57_57" id="FNanchor_57_57"></a><a href="#Footnote_57_57" class="fnanchor">[57]</a>, a los amigos de confianza de
+los escribientes y auxiliares, a los de otros que vuelan m&aacute;s alto, a los
+comisionistas, a los noticieros de los diarios, a las se&ntilde;oras honestas
+que buscan pensi&oacute;n y a las m&aacute;s interesantes aun que gestionan asuntos
+por cuenta ajena; fueron las que estudi&eacute; y observ&eacute; con m&aacute;s detenimiento,
+porque eran las que abundaban y las que constantemente ten&iacute;a ante los
+ojos.</p>
+
+<p>Las conoc&iacute;a por el aire de suficiencia que respiraban, por la majestad,
+que como un perfume se exhalaba de sus personas, y por el amaneramiento
+de todos sus gestos y ademanes.</p>
+
+<p>No vagaban sin rumbo bajo los largos corredores de la Casa de Gobierno,
+buscando aqu&iacute; y all&aacute; una oficina desconocida, como cualquiera 19 viuda
+que busca pensi&oacute;n, empleo para un jovencito que es una monada, o beca
+para una se&ntilde;orita joven pero honrada; no se&ntilde;or, ellas iban seguras a su
+objeto, serenas, tranquilas, y no necesitaban indicaciones ni
+lazarillos.</p>
+
+<p>No se las ve&iacute;a en las antesalas haciendo esperas, porque conoc&iacute;an las
+horas del despacho, y si se adelantaban por un caso fortuito, se
+paseaban en los corredores con aires de due&ntilde;as de casa, o formaban en la
+rueda de los ordenanzas y porteros, donde salpicaban los comentarios
+banales o los chismes corrientes, con la observaci&oacute;n mordaz o el relato
+pimentado, recogido de "los mismos labios de los de la presidencia", "de
+los del Congreso" o de cualquier otro foco de fama indiscutible.</p>
+
+<p>Yo, en mi facci&oacute;n al lado de la Mesa de Entradas y Salidas, que es su
+teatro, las ve&iacute;a en toda su magnificencia y gozaba en grande, vi&eacute;ndolas
+desfilar en su opulenta variedad.</p>
+
+<p>Al principio cre&iacute;a en sus amenazas, en sus c&oacute;leras, en sus penas y hasta
+en sus s&uacute;plicas, pero despu&eacute;s me convenc&iacute; de la realidad&mdash;comedia
+pura&mdash;y al cabo de dos o tres d&iacute;as o&iacute;a los di&aacute;logos con curiosidad, pero
+sin interesarme mayormente ni por el asunto ni por quienes lo trataban.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="IX" id="IX"></a><a href="#table">IX</a></h2>
+
+<h3>CINEMAT&Oacute;GRAFO</h3>
+
+
+<p>Se acercaba a la ventanilla, tras la cual estaba el empleado encargado
+del despacho, una se&ntilde;ora seria, pero con una seriedad de esas que llaman
+la atenci&oacute;n en dondequiera y a cualquier hora y se suced&iacute;an los di&aacute;logos
+y las escenas.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Para servir a usted!... &iquest;El expediente n&uacute;mero cuatrocientos
+veinticinco, letra L, de la serie H?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Est&aacute; en Contadur&iacute;a, se&ntilde;ora!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;En Contadur&iacute;a?... &iexcl;Pero qu&eacute; esc&aacute;ndalo! &iexcl;Es inaudito! &iexcl;Hace seis meses
+que est&aacute; en la misma oficina! &iexcl;Esa Contadur&iacute;a es una carreta, se&ntilde;or!
+&iexcl;Seis meses para una simple toma de raz&oacute;n; usted ve que eso habla muy
+poco en favor de la administraci&oacute;n nacional! A Dios gracias tengo buenas
+relaciones en la prensa y ya ver&aacute; usted la mosquita que le har&eacute;
+poner<a name="FNanchor_58_58" id="FNanchor_58_58"></a><a href="#Footnote_58_58" class="fnanchor">[58]</a> al se&ntilde;or contador... &iexcl;Ya ver&aacute; usted y se reir&aacute;!... &iquest;Y no sabe
+cu&aacute;ndo vendr&aacute; el tan c&eacute;lebre expediente?</p>
+
+<p>&mdash;No, se&ntilde;ora..., &iexcl;no puedo decirle nada al respecto!</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora se sonr&iacute;e y exclama, por si acaso, como quien tira un anzuelo
+por si pica.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Muchas veces en ustedes pende el despacho!... &iexcl;No me diga usted a m&iacute;;
+conozco muy bien lo que son oficinas!</p>
+
+<p>Y no teniendo respuesta a su jactancia, se retiraba con aire majestuoso
+y ced&iacute;a el puesto a otra dama tambi&eacute;n de fuste<a name="FNanchor_59_59" id="FNanchor_59_59"></a><a href="#Footnote_59_59" class="fnanchor">[59]</a>, aunque bastante
+vivaracha y nerviosa.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;El expediente n&uacute;mero mil cuatro, letra P, sobre embargo de sueldo al
+vigilante Zacar&iacute;as Machete?..., &iexcl;un guardi&aacute;n que no le gusta pagar casa
+y que tiene unas costumbres que da verg&uuml;enza!... Fig&uacute;rese usted que...</p>
+
+<p>&mdash;Por orden del se&ntilde;or ministro, se&ntilde;ora, esos expedientes dientes est&aacute;n
+reservados... Son tantos, que para firmarlos se necesita un mes
+entero...</p>
+
+<p>&mdash;Es decir que el p&uacute;blico es nadie, y que tenemos que aguantar...</p>
+
+<p>&mdash;Pero se&ntilde;ora, es que...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No me diga usted, no me diga!... &iexcl;Todo es porque el ministro no se
+incomode!... &iexcl;Cuidado, no se vaya a mancar firmando!</p>
+
+<p>&mdash;Pero se&ntilde;ora, si es que...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Yo s&eacute; bien, s&iacute;, lo que hay en todo esto; lo que se necesita para
+mover los asuntos, son recomendaciones, cartitas, empe&ntilde;os<a name="FNanchor_60_60" id="FNanchor_60_60"></a><a href="#Footnote_60_60" class="fnanchor">[60]</a>... <i>y
+aceite para la m&aacute;quina!</i>...<a name="FNanchor_61_61" id="FNanchor_61_61"></a><a href="#Footnote_61_61" class="fnanchor">[61]</a> &iexcl;Pero, d&eacute;jese usted estar; yo ver&eacute; al
+ministro y le contar&eacute; lo que pasa! &iexcl;Se ponen ustedes a charlar y a tomar
+t&eacute;, y no llevan los asuntos a la firma! &iexcl;Ya ver&aacute;n ustedes el trote<a name="FNanchor_62_62" id="FNanchor_62_62"></a><a href="#Footnote_62_62" class="fnanchor">[62]</a>
+que les voy a meter!</p>
+
+<p>&mdash;Pero se&ntilde;ora... &iexcl;mire usted que est&aacute; faltando<a name="FNanchor_63_63" id="FNanchor_63_63"></a><a href="#Footnote_63_63" class="fnanchor">[63]</a> en la oficina!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ahora mismo voy a ver al ministro, y ya sabr&aacute; usted si estoy
+faltando!</p>
+
+<p>El empleado ve que toda reflexi&oacute;n es in&uacute;til y se retira de la
+ventanilla.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora se aleja, vociferando y maldiciendo de los empleados, de su
+falta de educaci&oacute;n, de su descortes&iacute;a con las se&ntilde;oras, y jurando que les
+har&aacute; ajustar las cuentas, aunque tenga que perder un ojo de la cara.</p>
+
+<p>&iexcl;Ya ver&aacute;n con su sobrino, noticiero de un diario de oposici&oacute;n y mozo que
+tiene una pluma que es un serrucho de reputaciones!</p>
+
+<p>Y aparece tras ella otra se&ntilde;ora, pero &eacute;sta no es como las anteriores,
+sino humilde, inocente, y en su fisonom&iacute;a no hay rasgo revelador de las
+tempestades que rugen en su alma.</p>
+
+<p>&mdash;El expediente sobre concesi&oacute;n de bosques en el Chaco, iniciado por don
+Palem&oacute;n Tagliarin... &iquest;podr&iacute;a usted informarme?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; n&uacute;mero ten&iacute;a, se&ntilde;ora?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;El n&uacute;mero no lo s&eacute;... pero si usted me hiciera el obsequio de buscar
+por la letra!...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Hay una enormidad de expedientes, se&ntilde;ora, y me es imposible echarme a
+buscar entre ellos el suyo... as&iacute;... sin dato ninguno!...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Le agradecer&iacute;a, se&ntilde;or, que me lo buscara: es un favor!... Fue
+presentado en noviembre...</p>
+
+<p>El empleado, refunfu&ntilde;ando, comienza a remover enormes masas de papel, y
+al fin extrae el codiciado expediente.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vaya... aqu&iacute; est&aacute;! &iexcl;Hay una reposici&oacute;n de sellos!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; resoluci&oacute;n tiene, se&ntilde;or?</p>
+
+<p>&mdash;No puedo dec&iacute;rsela hasta que no me traiga usted tres sellos.</p>
+
+<p>&mdash;Pero se&ntilde;or, soy una persona...</p>
+
+<p>&mdash;Es in&uacute;til, se&ntilde;ora; yo no quiero que me caiga una multa... &iexcl;Traiga
+usted los sellos y sabr&aacute; la resoluci&oacute;n!</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora sale y al rato vuelve, habiendo hecho el desembolso necesario
+para llenar el deseado requisito.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Aqu&iacute; est&aacute;, se&ntilde;or! &iquest;Podr&iacute;a dec&iacute;rmela?...</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;ora. "Previa reposici&oacute;n de sellos, no ha lugar y arch&iacute;vese."</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pero se&ntilde;or, qu&eacute; escandaloso! &iquest;En qu&eacute; tierra vivimos? &iquest;Es posible que
+haya gastado tantos pesos para tener semejante resoluci&oacute;n? &iexcl;&iexcl;Esto es una
+piller&iacute;a, un robo, una juder&iacute;a<a name="FNanchor_64_64" id="FNanchor_64_64"></a><a href="#Footnote_64_64" class="fnanchor">[64]</a>!!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;ora, yo no tengo la culpa!... &iquest;Qu&eacute; le vamos a hacer?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ya ver&aacute; usted lo que le vamos a hacer! &iexcl;C&oacute;mplice! &iexcl;Fariseo<a name="FNanchor_65_65" id="FNanchor_65_65"></a><a href="#Footnote_65_65" class="fnanchor">[65]</a>!
+&iexcl;Judas Iscariote! &iexcl;Porque me ve as&iacute; no crea que soy lo que parezco;
+ahora mismo ver&eacute; al ministro!... &iexcl;No ha lugar y arch&iacute;vese!..., &iquest;y
+entretanto al se&ntilde;or Mengano y al se&ntilde;or Zutano les conceden?... &iexcl;Es
+claro, todos son de una camada!... &iexcl;Pero conmigo se han de ver las
+caras, no hay cuidado! &iexcl;Yo no tengo pelos en la lengua, y se las he de
+cantar!</p>
+
+<p>El empleado se retira con toda cachaza, y va a ocupar su asiento; la
+se&ntilde;ora sale de la oficina con una rapidez de hurac&aacute;n, gesticulando y
+tartamudeando improperios contra el gobierno y los empleados, y,
+todav&iacute;a, al toparse conmigo, me da un encontr&oacute;n, y como un rel&aacute;mpago
+alcanza al cabo P&eacute;rez que, siguiendo sus paseos coquetos e inofensivos,
+ignora lo sucedido y le azota con esta frase, cuyo final va a perderse
+all&aacute; en los vericuetos del zagu&aacute;n que da salida a la escalera, frente al
+despacho presidencial:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ladrones!... &iexcl;Permita Dios que venga el c&oacute;lera y acabe con todos!
+&iexcl;Fariseos!... &iexcl;Asesinos!</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="X" id="X"></a><a href="#table">X</a></h2>
+
+<h3>LA LINTERNA DE REGNIER</h3>
+
+
+<p>Fue aqu&iacute;, en este servicio, donde por primera vez conoc&iacute; a don Tom&aacute;s
+Regnier, mi compa&ntilde;ero desde pocos d&iacute;as despu&eacute;s, y mi maestro siempre.
+Fue &eacute;l quien encontr&aacute;ndome perdido en medio de la multitud, sirvi&oacute; de
+gu&iacute;a a mi alma, pudiera decirse infantil; fue mi maestro y fue el foco
+de luz que ilumin&oacute; mi esp&iacute;ritu, provey&eacute;ndome de armas&mdash;&eacute;l que era inerme
+para emprender con vigor la pesada lucha por la vida.</p>
+
+<p>Todas las tardes, invariablemente, llegaba a las antesalas un hombre al
+parecer convaleciente de larga enfermedad, tal era su extrema palidez y
+la debilidad de toda su persona, que era desali&ntilde;ada en grado
+superlativo. Vest&iacute;a de negro, con levita y sombrero de copa, pero todo
+en un estado tal de ruindad y falta de higiene, que asombraba c&oacute;mo las
+autoridades permit&iacute;an la exhibici&oacute;n de miseria semejante. No obstante,
+era correcto: las prendas pod&iacute;an ser como eran, viejas y sucias, pero no
+le faltaba ninguna de las correspondientes al rango de su traje, que &eacute;l
+llevaba con toda majestad y respeto, contrastando singularmente con su
+miseria y la exig&uuml;idad de su persona&mdash;pues, sobre ser enclenque, era de
+una estatura reducida a la expresi&oacute;n m&aacute;s m&iacute;nima&mdash;la suficiencia, y hasta
+dir&iacute;a, la importancia que trasudaba.</p>
+
+<p>Todo en &eacute;l era altisonante, desde el taco torcido de sus viejos botines
+deslustrados&mdash;que &eacute;l al caminar ten&iacute;a la pretensi&oacute;n de hacer sonar con
+toda prosopopeya<a name="FNanchor_66_66" id="FNanchor_66_66"></a><a href="#Footnote_66_66" class="fnanchor">[66]</a> y acompasadamente, pues su andar era cadencioso, y
+casi pudiera decirse r&iacute;tmico&mdash;, hasta el lente que colgaba sobre su fina
+nariz aguile&ntilde;a, y el cual, no conteniendo sino un vidrio, pues el otro
+se hab&iacute;a ca&iacute;do, daba a su fisonom&iacute;a una expresi&oacute;n grotesca, marcadamente
+sat&iacute;rica.</p>
+
+<p>Yo lo ve&iacute;a llegar, avanzando despacio, tranquilo, despreocupado, con su
+cuello erguido, la cabeza levantada con cierta insolencia de buen tono y
+con su levita que se ca&iacute;a a pedazos, sus pantalones deshilachados y
+grasientos y su galera y la corbata y hasta el bast&oacute;n que llevaba bajo
+el brazo, lo mismo, y trataba de averiguar, aunque fuera por deducci&oacute;n,
+el objeto que lo tra&iacute;a diariamente al despacho.</p>
+
+<p>Se sentaba en el rinc&oacute;n m&aacute;s oscuro del sal&oacute;n de espera durante unos
+veinte minutos, permanec&iacute;a quieto y silencioso y luego se retiraba tal
+como hab&iacute;a venido, si por acaso no encontraba al mayordomo Luis Morel,
+persona que hac&iacute;a el servicio especial del ministro. Si lo encontraba,
+la escena ten&iacute;a una variante, pues el mayordomo lo llevaba al cuarto de
+los ordenanzas, le daba una taza de caf&eacute; con galletita,&mdash;que &eacute;l tomaba
+en silencio, y muy despacio&mdash;y luego se ausentaba con la misma
+prosopopeya, y la misma importancia y el mismo pasito cadencioso y
+r&iacute;tmico con que hab&iacute;a venido.</p>
+
+<p>Los ordenanzas y porteros no lo conoc&iacute;an, y por lo que pude notar lo
+miraban con desprecio, llegando uno, que abrigaba rivalidades
+mayordomescas, a decirme con socarroner&iacute;a:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Es un amigo del hombre de confianza del ministro!... &iexcl;Persona muy
+bien relacionada, como usted lo ve!</p>
+
+<p>El cabo P&eacute;rez no se dignaba bajar la vista hasta &eacute;l, y cuando le
+pregunt&eacute; qui&eacute;n ser&iacute;a el personaje me ech&oacute; una mirada fulminante con su
+ojo blanquizco que brillaba bajo la visera del kep&iacute;, y me dijo:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Cree que yo voy a conocer <i>eso</i>?... &iquest;No ve que es un atorrante de
+levita?</p>
+
+<p>La respuesta no me satisfizo y me promet&iacute; interrogar al mayordomo en la
+primera oportunidad; parec&iacute;a &eacute;ste un buen sujeto, contra la opini&oacute;n de
+los murmuradores que se reun&iacute;an en el cuarto de los sirvientes y
+ordenanzas, y, a pesar de la actividad que yo le ve&iacute;a desplegar y del
+aspecto de hombre ocupado, que siempre ten&iacute;a y que sus subordinados
+interpretaban como signo visible de servilismo y aduloner&iacute;a, cosa que a
+ellos&mdash;hombres altivos e independientes,&mdash;no les cuadraba.</p>
+
+<p>No tuve necesidad, no obstante, de recurrir a informaciones de nadie;
+una tarde, mi hombre se acerc&oacute; espont&aacute;neamente y, con acento franc&eacute;s muy
+pronunciado, me dijo confidencialmente, y mir&aacute;ndome a medias, pues lo
+hac&iacute;a con el &uacute;nico ojo que cubr&iacute;a su lente y entrecerrando el otro,
+mortificado por la luz:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Diga, vigilante!... &iquest;No lo ha visto al mayordomo?</p>
+
+<p>&mdash;No, se&ntilde;or..., &iexcl;ayer no lo vi tampoco!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Tampoco, eh?... &iexcl;Pues, entonces estar&aacute; enfermo!... Y luego de
+quedarse un rato pensativo, me dijo con una dulzura infinita:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Es l&aacute;stima!... Ma&ntilde;ana tengo que ir a la Con valecencia...<a name="FNanchor_67_67" id="FNanchor_67_67"></a><a href="#Footnote_67_67" class="fnanchor">[67]</a>
+&iquest;sabe?... porque me va a dar el ata que, y... &iexcl;Caramba!... el mayordomo
+me dijo que me pagar&iacute;a el tramway porque est&aacute; lejos y no puedo caminar.</p>
+
+<p>&mdash;Si quiere... &iexcl;tome!</p>
+
+<p>Y metiendo la mano en el bolsillo saqu&eacute; cinco pesos de la antigua moneda
+y le di.</p>
+
+<p>Me mir&oacute; como asustado, parpade&oacute; el ojo que quedaba sin vidrio y me dijo,
+como alelado:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vaya, gracias... amigo vigilante!... &iexcl;Voy a traerle el vuelto...
+porque, como comprender&aacute;, no tengo cambio y, despu&eacute;s, el enano ese que
+me persigue, &iquest;sabe?, puede ser que sople en su caracol, y entonces,
+aunque haya baile me va a comenzar la picaz&oacute;n de la nariz, y no voy a
+poder ir al Banco, porque lo cierran de miedo al enjambre de hormigas
+que acompa&ntilde;an al maldito enano ese!...</p>
+
+<p>Comprend&iacute; que el hombre era un enfermo y que la alegr&iacute;a que acababa de
+recibir le hab&iacute;a quitado el poco seso que sol&iacute;a tener, y dije para
+distraerlo:</p>
+
+<p>&mdash;Deje el vuelto no m&aacute;s, no se preocupe: otro d&iacute;a me lo da.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah!... &iexcl;S&iacute;!... &iexcl;Bueno!...</p>
+
+<p>Y luego, pas&aacute;ndose la mano por la frente, exclam&oacute;, como quien vuelve de
+un sue&ntilde;o:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Ve?... &iexcl;Ya se me iba la cabeza!... &iexcl;Amigo, qu&eacute; cosa!... &iexcl;No puedo
+pensar en nada!</p>
+
+<p>Y me cont&oacute; con toda lentitud y en voz baja, su enfermedad y c&oacute;mo cada
+tantos d&iacute;as ten&iacute;a que ir a recluirse en el Hospicio de Dementes, donde
+lo asist&iacute;an con mucho &eacute;xito, pues, momento a momento, se iba sintiendo
+en salud.</p>
+
+<p>&iexcl;Pobre Regnier!</p>
+
+<p>&iquest;Qui&eacute;n me hubiera dicho que &eacute;l, el pobre enfermo que en esos momentos
+ten&iacute;a ante mis ojos, y a quien miraba compasivo, llegar&iacute;a en d&iacute;a no
+lejano&mdash;cuando por segunda vez nos hall&aacute;ramos en la vida&mdash;a tener una
+influencia tan decisiva en mi destino, como en realidad la tuvo?</p>
+
+<p>Fue &eacute;l quien me puso en el sendero de la dicha, quien abri&oacute; mi esp&iacute;ritu
+a la luz vivificante del saber y quien despert&oacute; en mi alma los anhelos y
+las esperanzas que fortificaron y alentaron mis ambiciones, form&aacute;ndome
+con la experiencia de su vida asendereada<a name="FNanchor_68_68" id="FNanchor_68_68"></a><a href="#Footnote_68_68" class="fnanchor">[68]</a> de bohemio y de vagabundo,
+una s&oacute;lida plataforma que me permitiera elevarme sobre el nivel vulgar a
+que me condenaban mis condiciones personales y el medio en que me
+agitaba.</p>
+
+<p>&iquest;Qu&eacute; maestro m&aacute;s amoroso pude tener?</p>
+
+<p>&iexcl;Con qu&eacute; pasi&oacute;n de enfermo, con qu&eacute; persistencia de mani&aacute;tico emprendi&oacute;
+la tarea de ilustrarme y de educarme!</p>
+
+<p>&iexcl;En las horas de descanso del d&iacute;a presente&mdash;cuando en el jard&iacute;n de la
+casita en que vivimos lo veo rodeado de mis hijos, que le llaman abuelo,
+pulcramente vestido de negro, aunque conservando el mismo paso
+cadencioso y r&iacute;tmico de los primeros d&iacute;as en que le conoc&iacute;&mdash;suelo evocar
+los viejos recuerdos, y comparando mi existencia de los d&iacute;as oscuros con
+los que despu&eacute;s alcanc&eacute;, comprendo cu&aacute;nto le debo y cu&aacute;l fue mi suerte
+al encontrarlo en el camino de la vida!</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="XI" id="XI"></a><a href="#table">XI</a></h2>
+
+<h3>BROCHAZOS MINISTERIALES</h3>
+
+
+<p>Dos d&iacute;as despu&eacute;s, al llegar una tarde al Departamento, tras quince d&iacute;as
+de facci&oacute;n en el Ministerio del Interior, se me comunic&oacute; que deb&iacute;a
+presentarme al siguiente en la comisar&iacute;a 2&ordf;, a cuyo personal quedaba
+adscripto.</p>
+
+<p>&iexcl;Adi&oacute;s vida regalona y tranquila!</p>
+
+<p>&iexcl;Salve d&iacute;as oscuros y brumosos!</p>
+
+<p>Esa noche vi pasar ante mis ojos, en sue&ntilde;os, la figura pl&aacute;cida del
+ministro del Interior<a name="FNanchor_69_69" id="FNanchor_69_69"></a><a href="#Footnote_69_69" class="fnanchor">[69]</a>, con sus cuidadas patillas canosas, sus
+verrugas y lunares, y la eterna sonrisa bondadosa con que acompa&ntilde;aba sus
+saludos graves, correctos y parsimoniosos.</p>
+
+<p>Tras &eacute;l iba tambi&eacute;n la turbamulta de buscadores de empleos, que formaban
+su s&eacute;quito ministerial, y que, seg&uacute;n la voz corriente en antesalas,
+jam&aacute;s se desenga&ntilde;aba, y raras veces consegu&iacute;a lo que buscaba, pues si
+bien el hombre era servicial y generoso, el ministro no ten&iacute;a medios
+c&oacute;mo satisfacer sus exigencias, siempre crecientes.</p>
+
+<p>Pas&oacute; ante m&iacute;, sigui&eacute;ndolo, el viejo sargento del tiempo de Rosas, que se
+sentaba en la cuarta silla de la izquierda; el se&ntilde;or calvo que se reun&iacute;a
+en uno casi invisible, con que quer&iacute;a taparse la oreja, los pocos
+mechones dispersos que pose&iacute;a; el caballero cordob&eacute;s que promiscuaba
+entre esta antesala y la de los dem&aacute;s ministros, y cerrando la marcha de
+la larga fila interminable, los habituales del despacho, los amigos de
+confianza: un se&ntilde;or, que m&aacute;s tarde he visto de comerciante de fuste,
+otro medio franc&eacute;s, que era periodista, y que despu&eacute;s he encontrado de
+librero; un periodista fogoso, que luego ha sido orador pol&iacute;tico e
+historiador de vuelo, y un coronel, que&mdash;seg&uacute;n la voz corriente
+circulada por El Cascabel, que redactaba esa pl&eacute;yade de inteligencias
+vigorosas, que despu&eacute;s ha tenido tanta actuaci&oacute;n en nuestra
+patria&mdash;"comand&oacute; con gran denuedo los lanceros de la Muerte, que se
+murieron de miedo".</p>
+
+<p>Y m&aacute;s lejos, atr&aacute;s de todos, el mayordomo Luis Morel, siempre apurado,
+perseguido por el ordenanza, su rival, que iba lanzando pullas agudas
+contra el ministro, y analizando su costumbre de tener cigarrillos para
+su uso y otros para convidar, y de alumbrarse con vela durante el d&iacute;a,
+teniendo el despacho casi a oscuras!</p>
+
+<p>Este rival del mayordomo era el propagandista m&aacute;s asidao de las
+versiones contra el ministro, y tengo la seguridad de que la mayor parte
+de los cuentos que circulaban en la Casa de Gobierno, como una
+cosquilla, eran hijos de su labio maldiciente.</p>
+
+<p>Una vez lo vi rodeado de todos los ordenanzas del Congreso, que andaban
+en no s&eacute; qu&eacute; gesti&oacute;n ministerial, y se entreten&iacute;an en contar el modo de
+ser y de vivir de cada congresal, en aquilatar sus m&eacute;ritos como oradores
+y sus probabilidades de reelecci&oacute;n, en criticar su vestuario y hasta en
+vituperar su procedimiento dentro de la C&aacute;mara.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;&Eacute;se es bueno, dijo uno, refiri&eacute;ndose al se&ntilde;or Jos&eacute; Fern&aacute;ndez,
+caudillo de la Boca del Riachuelo; cuando puede, sirve: es medio
+camandulero<a name="FNanchor_70_70" id="FNanchor_70_70"></a><a href="#Footnote_70_70" class="fnanchor">[70]</a> cuando no puede, pero tiene alma!</p>
+
+<p>&mdash;Hombre&mdash;interrumpi&oacute; el rival del mayordomo&mdash;, decile que aprenda de mi
+ministro, que sirve con palabras desle&iacute;das en sonrisitas. Mir&aacute;. &iexcl;Aqu&iacute;
+ver&aacute;s siempre las antesalas llenas de la misma gente: son personas que
+esperan durante meses un man&aacute; que nunca llega, y... siempre est&aacute;n
+contentas!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No dig&aacute;s!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;No dig&aacute;s?... &iexcl;Pero si es sabido! &iexcl;Y el proceder es sencillo! Cuando
+hay una vacante de administrador de Correos en alg&uacute;n pueblito de la
+frontera o de Jujuy, de esos que ganan diez pesos, &iquest;sab&eacute;s?..., la
+guarda, y empieza a hacer entrar a los penitentes.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Claro!... &iexcl;Y los pobres no agarran!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; van a agarrar!... Y ah&iacute; empieza &eacute;l con sus sonrisas y sus
+disculpas: "No hay m&aacute;s; por esto ver&aacute; que no lo olvido; otra vez
+ser&aacute;"... &iexcl;Y los hombres se retiran satisfechos, y... como vinieron!</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="XII" id="XII"></a><a href="#table">XII</a></h2>
+
+<h3>ENTRETELONES POLICIALES</h3>
+
+
+<p>Una ma&ntilde;ana en que hab&iacute;a llegado a la comisar&iacute;a, y me dispon&iacute;a a salir
+con el tercio<a name="FNanchor_71_71" id="FNanchor_71_71"></a><a href="#Footnote_71_71" class="fnanchor">[71]</a> en que formaba, para ir a hacer mi mon&oacute;tono servicio
+de bocacalle, all&iacute; frente al almac&eacute;n de do&ntilde;a Petrona, en la esquina de
+Luj&aacute;n 25 y Defensa&mdash;donde puede decirse que no ten&iacute;a m&aacute;s misi&oacute;n que
+proteger los intereses de los comerciantes ambulantes contra las
+travesuras de los estudiantes de medicina y de derecho que, avecindados
+en aquel barrio, lo constitu&iacute;an casi en una mitad&mdash;o&iacute; que el oficial
+escribiente gritaba en medio del patio desmantelado, donde los ebrios
+recogidos en la noche anterior comenzaban a desperezarse, acostados en
+los rincones, teniendo por almohada las baldosas:</p>
+
+<p>&iexcl;Agente Carrizo!..., &iexcl;vaya al despacho del comisario!</p>
+
+<p>&iexcl;Es preciso haber sido vigilante para conocer todo el efecto que puede
+tener frase semejante! &iexcl;El comisario!</p>
+
+<p>&iexcl;Qu&eacute; lejos se ve su figura, y qu&eacute; grande, desde el modesto punto de mira
+que tienen los agentes!</p>
+
+<p>All&iacute;, en aquella mano, est&aacute;n todas las recompensas y est&aacute;n todos los
+castigos; ella tiene la suerte de cada uno, casi como la de Dios; ella
+puede dar y puede quitar; puede condenar a una eternidad de
+padecimientos lentos, y puede llevarlo a uno hasta la cumbre en un
+instante: es la omnipotencia.</p>
+
+<p>Ser llamado por el comisario a su despacho es algo que un agente lo
+recordar&aacute; toda su vida: podr&aacute; olvidar a la madre, a los hijos, a la
+mujer, pero jam&aacute;s olvidar&aacute; el d&iacute;a y hora en que compareci&oacute; ante la vista
+del dispensador de todos los bienes o del causante de todas las
+desgracias.</p>
+
+<p>Aquel minuto que uno tarda en atravesar el patio, equivale a una hora de
+emociones.</p>
+
+<p>&iquest;Ser&aacute; la suerte que se acerca a m&iacute;?</p>
+
+<p>&iquest;Ser&aacute; el ala negra de la desgracia que bate el aire a mi alrededor y va
+a proyectar su sombra sobre mi frente?</p>
+
+<p>&iquest;Qu&eacute; habr&aacute;?</p>
+
+<p>Desfilan ante la vista nublada las copas tomadas a escondidas en la
+trastienda de los almacenes de la manzana; las graciosas sirvientas con
+quienes uno se saluda m&aacute;s o menos cari&ntilde;osamente en las horas de facci&oacute;n;
+los cigarrillos fumados clandestinamente en el zagu&aacute;n de las grandes
+casas, durante la recorrida, y todos estos recuerdos se alzan pavorosos
+y cada uno es un fantasma que aterroriza.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;A la orden, se&ntilde;or comisario!</p>
+
+<p>Y el comisario&mdash;un viejo criollo, de cara bonachona y sonriente&mdash;alz&oacute; la
+vista, me mir&oacute;, y dijo: "Esper&aacute;", mientras conclu&iacute;a la tarea de poner el
+sobre escrito a una carta.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Decime, che!... &iquest;Has sido sargento del sexto?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;, se&ntilde;or!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Con raz&oacute;n te piden de la quinta!... &iexcl;Claro! &iexcl;Se llevan los mejores
+agentes y lo dejan a uno aqu&iacute; con puros gallegos!... &iexcl;Mir&aacute;!... &iexcl;Te vas a
+quedar conmigo; te voy a ense&ntilde;ar para pesquisa!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Est&aacute; bien, se&ntilde;or!</p>
+
+<p>&mdash;El comisario de la quinta te ha pedido al jefe, pero voy a contestar
+que pides seguir el servicio aqu&iacute;.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Est&aacute; bien, se&ntilde;or!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Sos casado?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No, se&ntilde;or!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bueno!... &iexcl;Llev&aacute; tus pilchas a casa y decile al sargento G&oacute;mez que te
+acomode con &eacute;l!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Est&aacute; bien, se&ntilde;or!</p>
+
+<p>Di media vuelta y sal&iacute; como con alas en los talones. Ir a servir con el
+sargento G&oacute;mez, el agente mejor reputado en la comisar&iacute;a, el cr&eacute;dito de
+la secci&oacute;n, era para m&iacute; la gloria.</p>
+
+<p>&iexcl;Pedir m&aacute;s, la verdad, hubiera sido tentar la suerte!</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="XIII" id="XIII"></a><a href="#table">XIII</a></h2>
+
+<h3>SIEMPRE ADELANTE</h3>
+
+
+<p>El sargento Servando G&oacute;mez, era oriundo de Corrientes, y como soldado
+del 3&ordm; de l&iacute;nea, hab&iacute;a hecho las campa&ntilde;as del Paraguay y del interior, a
+las &oacute;rdenes del general Arredondo. Era, pues, un veterano como yo.</p>
+
+<p>Su aprendizaje hab&iacute;a sido rudo y tremendo; por eso en sus consejos nunca
+se olvidaba de incluirme este: "Mir&aacute;, si quer&eacute;s pasar de sargento,
+aprend&eacute; la pluma; sin esto&mdash;y mov&iacute;a la mano en el aire como quien
+escribe&mdash;es al &ntilde;udo<a name="FNanchor_72_72" id="FNanchor_72_72"></a><a href="#Footnote_72_72" class="fnanchor">[72]</a> forcejear."</p>
+
+<p>No era un hombre ilustrado ni mucho menos, pero era m&aacute;s educado, en la
+verdadera acepci&oacute;n del concepto, que muchos que he conocido ocupando
+posiciones m&aacute;s elevadas.</p>
+
+<p>Sus labios nunca se abrieron para una falsedad, ni para cometer una
+injusticia, y en la comisar&iacute;a era como el Evangelio una afirmaci&oacute;n que
+se le oyera, lleg&aacute;ndose a decir que era hasta capaz de declarar en
+contra suya si a mano ven&iacute;a.</p>
+
+<p>Serio, grave, pocos hab&iacute;an visto una sonrisa en su cara angulosa,
+cubierta por una tez apergaminada y morena, casi negra; no obstante, era
+decidor y alegre en las horas de ocio, y m&aacute;s de una de sus aventuras,
+casi novelescas, entretuvieron largas horas de espera en las correr&iacute;as
+que juntos ten&iacute;amos que emprender todas las noches, ya siguiendo la
+pista de alg&uacute;n p&iacute;caro que andaba estudiando la secci&oacute;n, o ya buscando la
+de alg&uacute;n asesino que, despu&eacute;s de cometer una fechor&iacute;a, se nos hab&iacute;a
+escapado de entre las manos.</p>
+
+<p>&iexcl;Y c&oacute;mo admiraba yo la sagacidad, la viveza, el fino tacto y la
+discreci&oacute;n del viejo sargento!</p>
+
+<p>Cada una de sus pesquisas, a que &eacute;l llamaba modestamente "trabajos", era
+una filigrana y daban tentaciones de creer que tuviera pacto con el
+diablo, a cualquiera que, estando en el secreto del asunto, siguiera con
+atenci&oacute;n sus procedimientos de investigaci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y qui&eacute;n le ense&ntilde;&oacute; a trabajar, mi sargento? &iquest;Porque usted no habr&aacute;
+aprendido solo, supongo?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No!... &iexcl;Qu&eacute; esperanza!... &iexcl;A m&iacute; me trajeron expresamente un maestro
+de Inglaterra, uno de esos tigres que conocen por la cabeza a los
+ladrones y a los asesinos!... &iexcl;Mis maestros, amigo, son los que deben
+tener ustedes..., si quieren servir para algo: los ojos, los o&iacute;dos y las
+piernas!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No digo que no haya, pero yo no los he visto! &iexcl;Vez pasada, hace como
+diez a&ntilde;os, trajeron uno, y se lo dieron al comisario Wright!... &iexcl;Qu&eacute;
+hombre del diablo! &iexcl;No sab&iacute;a nada y parec&iacute;a que se iba a comer el mundo!
+Una noche lo hicieron examinar en la comisar&iacute;a a un coronel que estaba
+de visita, y que se hab&iacute;a disfrazado de gaucho, y despu&eacute;s de darle mil
+vueltas y de hacerle sacar la lengua y blanquear los ojos, dijo que era
+ladr&oacute;n, asesino e incendiario.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Y ser&iacute;a no m&aacute;s, pues! &iexcl;Hay tantos diablos que parecen santos!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ave Mar&iacute;a Pur&iacute;sima!... &iexcl;Si se trata de un coronel de lo mejor!... &iexcl;
+Lo que hab&iacute;a es que, como despu&eacute;s se supo, el sujeto era un peine de
+esos que no dejan ni caspa, y que era verdad que hab&iacute;a servido en las
+polic&iacute;as de Europa..., pero de farolero!</p>
+
+<p>Mi aprendizaje con el sargento G&oacute;mez lo hice pronto, y sus observaciones
+y los cuentos que me contaba son la materia principal de los pocos
+cap&iacute;tulos que voy a consagrar a la gente maleante con que ten&iacute;amos que
+bregar y a la cual reci&eacute;n m&aacute;s adelante conoc&iacute;, cuando, colocado ya en
+altura mayor que la de simple agente de pesquisas, me fue dado penetrar
+en las profundidades de nuestro organismo social, estudiando casos
+particulares.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="MUNDO_LUNFARDO" id="MUNDO_LUNFARDO"></a>MUNDO LUNFARDO</h2>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="XIV" id="XIV"></a><a href="#table">XIV</a></h2>
+
+<h3>EN LA PUERTA DE LA CUEVA</h3>
+
+
+<p>Penetrar en la vida de un p&iacute;caro, aqu&iacute; en Buenos Aires, o, mejor dicho,
+en lo que en lenguaje de ladrones y gente maleante se llama <i>mundo
+lunfardo</i>, es tan dif&iacute;cil como escribir en el aire.</p>
+
+<p>Aqu&iacute; se vive a ciegas, con respecto a todo aquello que pueda servir para
+dar luz sobre un hombre: la polic&iacute;a, para desempe&ntilde;ar su misi&oacute;n, tiene
+que hacer prodigios, y parece imposible que obtenga los resultados que
+obtiene, dada la clase de gente en que las circunstancias la obligan a
+reclutar su personal subalterno y el medio en que act&uacute;a.</p>
+
+<p>Las polic&iacute;as de Londres, Par&iacute;s y Nueva York, dotadas de mil recursos
+preciosos, no tiene nada de extra&ntilde;o que puedan encontrar un delincuente
+dos horas despu&eacute;s de haber cometido el delito: lo admirable ser&iacute;a que
+pudiesen hacerlo aqu&iacute;.</p>
+
+<p>Quisiera ver a esos graves <i>policemen</i> de que nos hablan los libros, en
+este escenario, en que no existen registros de vecindad, en que se
+ignora el movimiento de la poblaci&oacute;n, en que la entrada y salida de
+extranjeros es un secreto para las autoridades, en que uno puede ser
+casado diez veces, tener quince domicilios, mil nombres distintos y
+quinientas profesiones diferentes, y todo en la mayor reserva, no digo
+para la autoridad, sino para los hijos, la esposa, los hermanos y hasta
+los vecinos, por m&aacute;s curiosos que sean.</p>
+
+<p>Aqu&iacute; nos hemos ocupado del adoquinado y rectificaci&oacute;n de calles, de
+formaci&oacute;n de paseos, de obras de higiene convencional y de todo aquello
+que luce a primera vista; pero respecto a organizaci&oacute;n social, a medios
+de conocernos y controlar nuestros actos todos los convecinos, vivimos
+como en tiempo del coloniaje.</p>
+
+<p>&iquest;Por qu&eacute; no se ha establecido el registro de vecindad y todos sus
+derivados?</p>
+
+<p>&iexcl;Que lo diga la Municipalidad, que tiene encarpetadas las notas en que
+se lo han pedido todos los jefes de polic&iacute;a habidos hasta hoy!</p>
+
+<p>Vivi&eacute;ndose como se vive aqu&iacute;, un pillo anda a sus anchas, hasta que un
+mal paso, demasiado claro, lo pone bajo los ojos de la polic&iacute;a, que es
+andariega y husmeadora, y que si no lo fuera&mdash;de lo cual Dios nos libre
+y nos guarde&mdash;no faltar&iacute;a quien le robara a uno hasta los pelos de la
+nariz sin que sintiese cu&aacute;ndo se los arrancaban.</p>
+
+<p>Y caer bajo los ojos de un empleado de polic&iacute;a es lo mismo que caer bajo
+los de toda la repartici&oacute;n, pues unos a los otros se van ense&ntilde;ando el
+mal hombre&mdash;cuya filiaci&oacute;n, nombre y costumbres, si no se inscriben en
+un registro, quedan sin embargo grabadas en la memoria de quienes no lo
+olvidar&aacute;n jam&aacute;s y ser&aacute;n capaces de encontrarlo m&aacute;s tarde, aunque se
+transforme en pulga.</p>
+
+<p>Los <i>lunfardos</i> dicen, con ese motivo, cuando dan con alg&uacute;n agente que
+a&uacute;n tiene paciencia para o&iacute;rles sus disculpas y lamentos:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vea, se&ntilde;or!... &iexcl;M&aacute;s vale ser caballo de tramway que pillo conocido!</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="PERSPECTIVAS" id="PERSPECTIVAS"></a>PERSPECTIVAS</h2>
+
+
+<p>Seguir a un p&iacute;caro en nuestras calles, tan llenas de movimiento, es un
+trabajo que no valora sino el que lo realiza.</p>
+
+<p>Como &eacute;l siempre est&aacute; sobreaviso y teme que lo <i>embroquen</i>&mdash;conozcan,
+observen,&mdash;camina una cuadra y la desanda para ver si alguien lo sigue,
+da quinientas vueltas antes de llegar a un punto deseado, penetra a las
+casas a preguntar por don Fulano o don Zutano&mdash;un nombre supuesto&mdash;para
+<i>darle el esquinazo</i>&mdash;lo que equivale a despistar&mdash;a alg&uacute;n empleado
+que pasa y lo conoce.</p>
+
+<p>Cuando van dos colegas juntos, nunca caminan a la par. Uno va delante y
+el otro un poco atr&aacute;s, y si son tomados afectan no conocerse.</p>
+
+<p>Un d&iacute;a iban dos pillos de estos por una calle: el sargento G&oacute;mez conoc&iacute;a
+a uno y no al otro, y, como a pesar de su seriedad guaran&iacute;, era chacot&oacute;n
+y alegre, ataj&oacute; al que no conoc&iacute;a y le dijo:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;En qu&eacute; trabaja usted?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Soy marmolero, se&ntilde;or!</p>
+
+<p>El otro p&iacute;caro, viendo que no lo conoc&iacute;an, se par&oacute; a ver en qu&eacute; conclu&iacute;a
+el asunto.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Marmolero... bueno! &iquest;Conoce a Fulano?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No, se&ntilde;or!</p>
+
+<p>&mdash;Bueno... &iexcl;Fulano es un raspa<a name="FNanchor_73_73" id="FNanchor_73_73"></a><a href="#Footnote_73_73" class="fnanchor">[73]</a> de la peor clase... es ese que est&aacute;
+ah&iacute;... con&oacute;zcalo!</p>
+
+<p>Aqu&iacute; el pillo se sonr&iacute;e y dice con sorna</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Me ha <i>cachado</i>, se&ntilde;or!... es decir, &laquo;&iexcl;me ha embromado!...&raquo;</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vaya, hombre!... &iquest;Y &eacute;ste qui&eacute;n es?</p>
+
+<p>&mdash;Ya nos <i>embroc&oacute;</i>, y le voy a decir: &iexcl;este es Zutano!</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="ENTRE_LA_CUEVA" id="ENTRE_LA_CUEVA"></a>ENTRE LA CUEVA</h2>
+
+
+<p>Buenos Aires encierra dos clases de p&iacute;caros: los naturales y los
+extranjeros.</p>
+
+<p>Los primeros son pocos, relativamente, y menos peligrosos que los
+segundos, pues que, desde los primeros pasos, la polic&iacute;a los conoce y
+les corta las alas, ya no dej&aacute;ndolos al aire sino mientras llevan una
+vida honrada, que para ellos es la miseria, el hambre, la falta de
+queridas y de goces, u oblig&aacute;ndoles a emigrar.</p>
+
+<p>Montevideo, el Brasil, Europa, M&eacute;jico y la Am&eacute;rica del Norte son su
+salvaci&oacute;n.</p>
+
+<p>El ladr&oacute;n argentino es, por lo general, astuto, audaz y emprendedor all&iacute;
+donde no le conocen; sus u&ntilde;as le dan r&eacute;ditos fabulosos.</p>
+
+<p>De tiempo en tiempo se le ve regresar lleno de dinero, bien vestido, y
+afectando maneras superiores a la clase en que naci&oacute;; busca a quienes lo
+recuerdan en la polic&iacute;a y les dice con toda franqueza:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vengo por una temporada a visitar a la familia! &iexcl;Le prometo que no
+har&eacute; ning&uacute;n da&ntilde;o!... &iexcl;Ya me he retirado de la <i>vida</i>!... &iexcl;No me persiga
+y oc&uacute;peme en cualquier averiguaci&oacute;n!</p>
+
+<p>Y despu&eacute;s se le encuentra en las casas de juego o de prostituci&oacute;n,
+derrochando afanosamente el producto de sus <i>trabajos</i> en el extranjero.</p>
+
+<p>Cuando se ha agotado el bolsillo, se le ve desaparecer como lleg&oacute;: sin
+que nadie lo sienta.</p>
+
+<p>Otros hay que, despu&eacute;s de llevar una vida de continuo sobresalto, pues
+un paso en la calle es para ellos una semana de arresto, se encierran en
+sus guaridas, se a&iacute;slan de sus compa&ntilde;eros y, pasada una temporada, salen
+transformados, pidiendo a la polic&iacute;a que no los persiga y declarando que
+van a trabajar.</p>
+
+<p>Parapetados detr&aacute;s de un oficio o empleo cualquiera, se dedican al
+juego, haciendo de &eacute;l un instrumento de robo como cualquier otro.</p>
+
+<p>Viven de los <i>otarios</i>, como llaman a las v&iacute;ctimas que caen entre sus
+garras, ya por su esfuerzo o por el de los <i>changadores</i> del oficio&mdash;el
+gremio auxiliar m&aacute;s importante&mdash;que se las venden por un tanto de lo que
+produzcan.</p>
+
+<p>Cuando un mocet&oacute;n empieza a andar en malos tratos, ya los del oficio, al
+hablar de &eacute;l, dicen: "jam&aacute;s ser&aacute; nada" o "es un muchacho de esperanzas y
+que ir&aacute; lejos", seg&uacute;n sea que tal p&aacute;jaro haya salido bien o mal en sus
+primeros revuelos. En el primer caso, no encuentra protectores y tiene
+que hacerse carne de ca&ntilde;&oacute;n, soldado de la gran falange, brazo ejecutor y
+por lo tanto frecuentador de calabozos y abonado a la <i>tumba</i> del
+Departamento Central.<a name="FNanchor_74_74" id="FNanchor_74_74"></a><a href="#Footnote_74_74" class="fnanchor">[74]</a></p>
+
+<p>Estos desgraciados, cuyas entradas a la polic&iacute;a alcanzan a veces a
+centenares, son los que el vulgo toma por los m&aacute;s temibles, ignorando
+que ellos son piezas insignificantes en una partida en que los jugadores
+permanecen en la sombra. El ladr&oacute;n h&aacute;bil es aquel que sabe permanecer
+m&aacute;s desconocido; el que ascendiendo en el gremio presta dinero para los
+gastos preparatorios de un robo tal como un comerciante lo dar&iacute;a para
+una operaci&oacute;n honesta; el que dirige empresas; el que estudia un golpe y
+lo combina y luego lo vende para que otro lo realice; en fin, el que
+pesca... sin mojarse las manos.</p>
+
+<p>En el segundo caso, asciende en la consideraci&oacute;n del gremio y su tarea
+se facilita con ventaja personal: se hace <i>changador de otarios</i>, es
+decir, buscador de v&iacute;ctimas, empresario, director, prestamista,
+consejero e intermediario entre los capitalistas y grandes dignatarios
+de la orden y los pobres ejecutores que pagar&aacute;n con el martirio de su
+cuerpo cualquier contrariedad de la suerte.</p>
+
+<p>El pillo criollo, en sus comienzos, se revela con facilidad al ojo menos
+observador.</p>
+
+<p>Le cuesta deshacerse de la c&aacute;scara del compadrito, origen com&uacute;n de todos
+ellos, que son generalmente muchachos de la &uacute;ltima clase, vendedores de
+diarios ascendidos a carreros o sirvientes, y cuya educaci&oacute;n e
+ilustraci&oacute;n son casi nulas.</p>
+
+<p>Sin embargo, ellos aprenden a leer y escribir en los meses de reclusi&oacute;n,
+y luego la emprenden con los libros de leyes, medicina y cualquier otra
+ciencia &uacute;til para su arte de vivir de gorra<a name="FNanchor_75_75" id="FNanchor_75_75"></a><a href="#Footnote_75_75" class="fnanchor">[75]</a>.</p>
+
+<p>He visto un ladr&oacute;n que a fuerza de leer se ha hecho un leguleyo<a name="FNanchor_76_76" id="FNanchor_76_76"></a><a href="#Footnote_76_76" class="fnanchor">[76]</a>;
+tiene toda la exterioridad de un hombre de educaci&oacute;n esmerada, se
+expresa correctamente y no deja traslucir en su trato que, diez a&ntilde;os
+atr&aacute;s, era un compadrito que escup&iacute;a por el colmillo y se quebraba<a name="FNanchor_77_77" id="FNanchor_77_77"></a><a href="#Footnote_77_77" class="fnanchor">[77]</a>
+hasta barrer el suelo con la oreja.</p>
+
+<p>El pillo extranjero es el m&aacute;s abundante.</p>
+
+<p>&Eacute;ste ya viene aleccionado, por lo general, y no deja que se deduzcan
+reglas para conocerlo.</p>
+
+<p>Viste como un caballero, como un compadre o como un artesano, de esos
+que recorren nuestras calles en las faenas de su oficio: adopta la forma
+necesaria para cada una de sus empresas oscuras y malignas.</p>
+
+<p>Se cambia de nombre cada vez que cae preso, y es obra de romanos
+identificar su personalidad en cada caso, pues recurre a cuanta artima&ntilde;a
+puede sugerirle su imaginaci&oacute;n a fin de ocultar su pasado, teniendo como
+recurso invencible su poco conocimiento del idioma.</p>
+
+<p>Para probarle un hecho no hay m&aacute;s remedio que tomarlo con la masa en la
+mano; con &eacute;l no valen nada la deducci&oacute;n ni la inducci&oacute;n, y se le queman
+los libros al m&aacute;s listo.</p>
+
+<p>Sin embargo, no es largo su jolgorio.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de un per&iacute;odo de tres o cuatro meses de haza&ntilde;as&mdash;si no ha
+logrado salir de su m&iacute;sera posici&oacute;n de instrumento&mdash;la polic&iacute;a, que no
+le pierde ojo, lo pilla en un renuncio<a name="FNanchor_78_78" id="FNanchor_78_78"></a><a href="#Footnote_78_78" class="fnanchor">[78]</a> y tiene que confesar su vida
+y milagros, quedando en la categor&iacute;a de criollo.</p>
+
+<p>&iexcl;Se le acabaron sus privilegios de extranjero!</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="ELLAS" id="ELLAS"></a>ELLAS</h2>
+
+
+<p>El complemento del pillo es la mujer.</p>
+
+<p>&iexcl;C&oacute;mo saben educarla para el fin que la necesitan, con qu&eacute; ego&iacute;smo
+judaico explotan los tesoros de su cari&ntilde;o inagotable, c&oacute;mo la
+sugestionan y la envilecen, haci&eacute;ndole perder, o ya el miedo para
+acompa&ntilde;arlos en sus empresas tortuosas sino la noci&oacute;n elemental del bien
+y del mal, llegando ellas, en su obsesi&oacute;n por el hombre que las
+martiriza y las deprime, hasta a creerlo un dechado de virtudes, un
+ejemplo de honorabilidad, una v&iacute;ctima desgraciada de las injusticias
+sociales!</p>
+
+<p>&iexcl;Cu&aacute;ntos poemas de ternura y de amor tienen por teatro diariamente los
+calabozos!</p>
+
+<p>&iexcl;He visto madres que no s&oacute;lo abandonan las comodidades que un hijo
+honorable puede proporcionarles, sino que hasta cubren de verg&uuml;enza su
+nombre por disimular las bajezas de uno de estos canallas que ha rodado
+al abismo y que les paga sus sacrificios imponi&eacute;ndoles cada d&iacute;a otros
+mayores!</p>
+
+<p>He visto mujeres hambrientas, casi desnudas, vender, no ya su cuerpo si
+algo valiera, sino lo m&aacute;s indispensable para su subsistencia, a fin de
+llevar cigarrillos o bebidas a sus maridos que, cuando est&aacute;n fuera de la
+c&aacute;rcel, dilapidan con otras de mala vida el dinero que pueden atrapar, y
+a ellas les compensan su abnegaci&oacute;n con caricias que dejan sobre sus
+cuerpos indelebles cicatrices que no se borran jam&aacute;s.</p>
+
+<p>&iexcl;Son las madres, son las mujeres, son esas pobres m&aacute;rtires que arrastran
+su cruz a trav&eacute;s del mundo&mdash;<i>las minas</i>, como ellos les llaman&mdash;las que
+les sirven de escudo contra los golpes de la suerte!</p>
+
+<p>Pueden abandonarlos sus amigos, sus c&oacute;mplices, los empresarios, por
+cuenta de quienes emprendieron <i>un trabajo</i>, pero ellas no les faltar&aacute;n
+y, sacando fuerza de flaqueza, remover&aacute;n con sus d&eacute;biles brazos el mundo
+entero a fin de hacerles m&aacute;s llevadera su desgracia.</p>
+
+<p>Ellas, las m&aacute;rtires de los d&iacute;as de luz, ser&aacute;n el rayo de sol de los d&iacute;as
+de sombra.</p>
+
+<p>&iexcl;Luego, tras de la fila de m&aacute;rtires, de las que son escudo simplemente,
+viene la interminable de las que no son s&oacute;lo escudo, sino tambi&eacute;n garra.
+Son &eacute;stas las que forman la temible falange de esp&iacute;as, de correos, de
+negociadoras de los robos, de ocultadoras y, luego, en los d&iacute;as negros,
+las que servir&aacute;n de agentes para corromper a la justicia, usando el
+dinero, si el hombre que necesitan es afecto a &eacute;l; halagando su lujuria,
+su gula o cualquiera de los pecados capitales que prime en su esp&iacute;ritu;
+amenazando su tranquilidad si es un timorato, o insinu&aacute;ndose
+p&eacute;rfidamente en su coraz&oacute;n, si es un alma fuerte y vigorosa!</p>
+
+<p>&iexcl;Ellas podr&aacute;n no saber leer ni escribir, podr&aacute;n ignorar las sutilezas
+del esp&iacute;ritu y aun hasta la existencia de la palabra psicolog&iacute;a, pero
+nadie las sobrepasar&aacute; en el arte dif&iacute;cil de conocer una flaqueza humana
+y de saber aprovechar y explotar su conocimiento!</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="ELLOS" id="ELLOS"></a>ELLOS</h2>
+
+
+<p>Entre reos <i>lunfardos</i> hay cinco grandes familias: los <i>punguistas</i>, o
+limpiabolsillos; los <i>escruchantes</i>, o abridores de puertas; los que dan
+<i>la caramayol&iacute;</i><a name="FNanchor_79_79" id="FNanchor_79_79"></a><a href="#Footnote_79_79" class="fnanchor">[79]</a> o <i>la biaba</i><a name="FNanchor_80_80" id="FNanchor_80_80"></a><a href="#Footnote_80_80" class="fnanchor">[80]</a>, o sea los asaltantes; los que
+<i>cuentan el cuento</i>, o hacen el <i>scruscho</i>, vulgarmente llamados
+estafadores, y, finalmente, los que re&uacute;nen en su honorable persona las
+habilidades de cada especie: estos estuches son conocidos por de <i>las
+cuatro armas</i>.</p>
+
+<p>M&aacute;s vale toparse con el diablo que con uno de estos pr&iacute;ncipes de la u&ntilde;a,
+de los cuales Buenos Aires cuenta m&aacute;s de un ejemplar.</p>
+
+<p>Ellos son, generalmente, los que educan y forman <i>los muchachos</i>,
+esmer&aacute;ndose en aquellos que revelan mejores facultades: son los que
+dirigen los <i>golpes</i> de importancia; los que <i>dan el cebo</i>, o sea el
+dinero necesario para realizar el robo, que hasta para eso se precisa
+plata, dada la situaci&oacute;n a que ha llegado el mundo; en fin, son los
+grandes dignatarios de su orden.</p>
+
+<p>Cada especie tiene su fisonom&iacute;a especial, sus costumbres propias y su
+manera de ejecutar un <i>trabajo</i>, por m&aacute;s que todas tengan siempre un
+punto de contacto, menos el punguista, que es siempre el empresario de
+s&iacute; mismo.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="EL_CAMPANA" id="EL_CAMPANA"></a>EL CAMPANA</h2>
+
+
+<p>El punto de contacto es <i>el campana</i>, es decir, el que busca la casa o
+el hombre f&aacute;cil de robar, el que estudia el medio de efectuarlo, el que
+est&aacute; en relaciones con los que cambian lo robado por dinero: la
+providencia en forma de hombre.</p>
+
+<p>Bien considerado, estos <i>campanas</i> son los verdaderos ladrones; los que
+efect&uacute;an el robo son solamente sus instrumentos.</p>
+
+<p>Jam&aacute;s se comprometen en nada, y es dif&iacute;cil que la polic&iacute;a los descubra.
+Adoptan todo el aire de gentes honradas, trabajan, tienen oficio,
+profesi&oacute;n o industria conocida: son sirvientes, mozos de hotel,
+changadores, comerciantes, rentistas y hasta pueden inspirar confianza y
+ser honorables, mientras no haya posibilidad de tirar la piedra y
+esconder la mano.</p>
+
+<p>&iexcl;Cu&aacute;ntas veces est&aacute;n protestando honradez y tienen entre los dedos el
+pedazo de masilla o cera con que al menor descuido, moldear&aacute;n una llave!</p>
+
+<p>&iexcl;Cu&aacute;ntas veces est&aacute;n jurando adhesi&oacute;n a sus patrones y ya tienen oculto
+dentro de un mueble al amigo que va a dar el golpe! &iexcl;Y luego son los m&aacute;s
+empe&ntilde;osos en llamar a la polic&iacute;a y darle cuenta del hecho, suministran
+datos y noticias, sospechan que al ladr&oacute;n lo han visto rondando la casa
+y que es de este porte y del otro!</p>
+
+<p>&iexcl;Cu&aacute;ntos de ellos han acompa&ntilde;ado en sus investigaciones a un comisario y
+lo han extraviado con sus mentiras, y cu&aacute;ntos tambi&eacute;n han sido
+imprudentes y han ido a pagarlo en la Penitenciar&iacute;a!</p>
+
+<p>&iexcl;El <i>campana</i> presta servicios a los ladrones, pero que digan &eacute;stos lo
+que les cuesta: siempre se lleva &eacute;l lo mejor del toco, o sea del monto
+de lo atrapado!</p>
+
+<p>&iexcl;Sus comisiones son algo de fabuloso!</p>
+
+<p>Sin embargo, el negocio tiene sus contras. Veces hay que ha hecho
+efectuar un robo valioso, y cuando va a retirar su parte se encuentra
+con una pu&ntilde;alada o con que, sencillamente, le dicen que no sea zonzo, y
+se le alzan con el santo y la limosna, acci&oacute;n que se llama <i>dar el
+rostro</i>.</p>
+
+<p>Al campana robado le queda a&uacute;n como arma la delaci&oacute;n y la usa como
+venganza; si los ladrones son tomados, &eacute;stos no dejan de envolverlo en
+sus declaraciones, y se hunde con ellos, y si no lo son, se ve libre y
+queda aguardando una oportunidad de hacerles caer en las garras del
+gallo policial: este es el origen verdadero de m&aacute;s de una pesquisa
+curiosa que ha servido para bombo a alg&uacute;n in&uacute;til.</p>
+
+<p>&iexcl;Venganzas <i>de campana</i>, o como quien dice, pu&ntilde;aladas por la espalda!</p>
+
+<p>Y los ladrones saben lo que vale un buen <i>campana</i>. Una vez me dijo uno,
+habi&eacute;ndole yo preguntado que "a qu&eacute; se dedicaba por ahora".</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vea, se&ntilde;or, tengo un <i>campana</i> que ni de oro..., y trabajo de
+cat&oacute;lico!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;De cat&oacute;lico?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;or...; es decir, ando con el asunto de las limosnas para el
+hospital..., &iexcl;y al que me cree lo ensarto!</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="EL_ARTE_ES_SUBLIME" id="EL_ARTE_ES_SUBLIME"></a>EL ARTE ES SUBLIME</h2>
+
+
+<p>El punguista&mdash;como en lenguaje de ladrones se llaman los pick-pockets, o
+sea, hablando en espa&ntilde;ol, los limpiadores de bolsillos&mdash;es el m&aacute;s
+artista de todos los ladrones, y mira con cierto desd&eacute;n a sus
+cong&eacute;neres, a los cuales desprecia soberanamente..., tanto como puede
+despreciarlos un hombre honrado.</p>
+
+<p>Para &eacute;l, robar un reloj, una cartera, un rollo de dinero o cualquier
+otra cosa de valor que una persona pueda llevar sobre s&iacute;, no es un
+delito, sino un trabajo de arte, una haza&ntilde;a.</p>
+
+<p>Es por eso que se le ve tan tranquilo, tan seguro de s&iacute; mismo, meterle a
+cualquiera la mano en el bolsillo y sustraerle lo que guarda: su &uacute;nico
+dolor es ser sentido por su v&iacute;ctima, o tomado <i>infraganti</i> por la
+polic&iacute;a a causa de su poca habilidad.</p>
+
+<p>Esto lo desespera, pues le desbarranca su fama, ataca su cr&eacute;dito.</p>
+
+<p>La gloria de un punguista es serlo y que nadie pueda prob&aacute;rselo: su
+orgullo es poder decir en la polic&iacute;a:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Busque, se&ntilde;or, en los libros!... &iexcl;Yo no tengo ninguna condena!
+&iexcl;Gracias a Dios, no soy ladr&oacute;n!</p>
+
+<p>Y luego, su frase la repite con aire modesto a cuanto individuo
+investido de autoridad encuentra a mano, peg&aacute;ndole a modo de
+coeficiente: "as&iacute; le dije el otro d&iacute;a al se&ntilde;or don Fulano".</p>
+
+<p>Tiene por teatro la calle y los parajes donde ocasional o habitualmente
+hay aglomeraci&oacute;n de gente.</p>
+
+<p>Con frecuencia se le oye decir: yo trabajo en el Banco tal, en la
+estaci&oacute;n cual, en el papel sellado, en el correo, en el tramway, en el
+cementerio, en la plaza, en el remate, dondequiera que haya codazos y
+apretones.</p>
+
+<p>Para el <i>trabajo</i> jam&aacute;s va solo: lleva dos o tres ayudantes, seg&uacute;n la
+necesidad.</p>
+
+<p>Estos ayudantes, que son, por lo general, practicantes-asociados, tienen
+por misi&oacute;n <i>formar la cadena</i>, es decir, estacionarse detr&aacute;s del
+artista, de tal modo que, efectuado el hurto, lo hurtado se encuentra a
+salvo con la rapidez del rayo, pasando de mano en mano.</p>
+
+<p>Si el golpe es desgraciado y el practicante no puede huir, deja caer lo
+hurtado, lo echa en el bolsillo de cualquiera de los presentes, en fin,
+se deshace como puede del cuerpo del delito, y trata de evitarse una
+condena o ahorrarle un mal rato a su asociado.</p>
+
+<p>Un comandante del ej&eacute;rcito&mdash;cuento al caso&mdash;se hallaba una noche en su
+casa, y al ir a sacar su pa&ntilde;uelo, rueda sobre la alfombra un magn&iacute;fico
+reloj de oro, con un monograma en la tapa. Lo recoge y se echa a cavilar
+sobre c&oacute;mo hab&iacute;a venido a su poder.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Y no daba en bola!</p>
+
+<p>Al d&iacute;a siguiente lee en un diario una noticia que dec&iacute;a:</p>
+
+<p><span class="smcap">Reloj robado</span>.&mdash;<i>Hall&aacute;base ayer en el remate de Constela el se&ntilde;or X. X., y
+de repente not&oacute; que le sacaban su reloj, y que la mano que lo llevaba
+pertenec&iacute;a al vecino que ten&iacute;a a la derecha</i>. <i>Lo hizo conducir a la
+comisar&iacute;a 2&ordf; y result&oacute; ser, el tal vecino, nada menos que &Aacute;ngel Artirel
+(a) Minga-Minga</i>. <i>El reloj no ha sido encontrado.</i></p>
+
+<p>El comandante se dio un golpe en la frente, recordando que se hab&iacute;a
+hallado en lo de Constela durante el incidente; pero no atinaba a dar en
+c&oacute;mo el reloj hab&iacute;a llegado a su bolsillo.</p>
+
+<p>A que le esclareciesen el punto y a devolver la prenda fue a la
+comisar&iacute;a 2&ordf;.</p>
+
+<p>El comisario oy&oacute; toda la relaci&oacute;n y luego le pregunt&oacute; si recordaba qu&eacute;
+vecinos hab&iacute;a tenido durante su estada en la casa de remates.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No me fij&eacute;, se&ntilde;or!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pues bien, uno de ellos era c&oacute;mplice del ladr&oacute;n, y temiendo ser
+descubierto ocult&oacute; en usted lo que pod&iacute;a comprometerlo!</p>
+
+<p>El comandante ha jurado, desde entonces, usar sacos sin bolsillos.</p>
+
+<p>Otro cuento, ya que en tal terreno he pisado.</p>
+
+<p>Uno de estos practicantes fue sorprendido una vez con un reloj en la
+mano, en momentos que iba a <i>pasarlo</i>, y no bien vio que lo hab&iacute;an
+sorprendido, se ech&oacute; a gritar:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;De qui&eacute;n es este reloj? &iquest;De qui&eacute;n es este reloj? No le vali&oacute; la
+artima&ntilde;a, y fue preso. El juez tuvo que absolverlo, pues se encerr&oacute; en
+esta declaraci&oacute;n:</p>
+
+<p>&mdash;Yo encontr&eacute; el reloj, se&ntilde;or, y lo levant&eacute;; no ha habido m&aacute;s. Tengo
+malos antecedentes, es cierto, pero eso no hace al caso..., &iexcl;el decir
+adi&oacute;s no es <i>dirse</i>!<a name="FNanchor_81_81" id="FNanchor_81_81"></a><a href="#Footnote_81_81" class="fnanchor">[81]</a></p>
+
+<p>&iexcl;Estos practicantes llegan a ser unos doctores que dan miedo, y no pasa
+mucho tiempo sin que den vuelta y raya a su maestro!</p>
+
+<p><i>El punguista</i>, cuando <i>camina</i>, jam&aacute;s lo hace llevando al lado a sus
+compa&ntilde;eros.</p>
+
+<p>&Eacute;stos marchan escalonados a retaguardia, a fin de poder, al menor asomo
+de un empleado de polic&iacute;a que los descubra, hacerse entre s&iacute; los
+perfectamente desconocidos.</p>
+
+<p>Si suben a un tramway tratan de rodear a la persona que han elegido por
+v&iacute;ctima, y all&iacute; son los empujones por el menor motivo, los codazos, los
+pisotones, con el objeto de distraer al desgraciado candidato y
+facilitar la obra del artista.</p>
+
+<p>&Eacute;ste est&aacute; en acecho, espiando todas las oportunidades, y a la primera
+que se presenta, &iexcl;zas!, se apodera del objeto deseado, que desaparece
+como por arte de magia.</p>
+
+<p>Para dar el golpe, el <i>punguista</i> tiene siempre sus dedos &iacute;ndice y medio
+prontos para la acci&oacute;n, y los introduce en el bolsillo ajeno con una
+suavidad incomparable.</p>
+
+<p>Cuando es necesario interceptar la vista de alguien, ah&iacute; se encuentra el
+practicante, que har&aacute; de nube, o si no el brazo que no va a operar y que
+se baja o se levanta a la altura necesaria.</p>
+
+<p>Hay punguistas que son muy h&aacute;biles en esta maniobra, que se llama
+<i>esparo</i>, y que es reputada como uno de los escollos del arte.</p>
+
+<p>Cuando dos o tres habilidosos se re&uacute;nen y se complementan, las joyas van
+a ellos como el acero atra&iacute;do por el im&aacute;n.</p>
+
+<p>Jam&aacute;s se re&uacute;ne con los que no son de su arte, a no ser cuando entra por
+el aro del diablo, con tal de hacer plata.</p>
+
+<p>De lo contrario evita compa&ntilde;&iacute;as, y dice:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Los amigos <i>cantan</i> (descubren) y no sirven sino para hacerlo
+<i>embrocar</i> (conocer) a uno!</p>
+
+<p>Cuando ya son muy conocidos en sus ma&ntilde;as, y no pueden trabajar, se
+dedican a <i>schacar escabios</i>, es decir, a robar a borrachos.</p>
+
+<p>Este es el atorrantismo, la vejez miserable del arte: son los arrestos
+frecuentes, los d&iacute;as sin comida, las condenas por cincuenta centavos.</p>
+
+<p>Sin embargo, un punguista podr&aacute; robar, jugar y poseer todos los vicios,
+pero nunca se embriagar&aacute; ni llevar&aacute; vida de perro.</p>
+
+<p>Mira el mundo a trav&eacute;s de los placeres que no embrutecen, y vive lo
+mejor que puede.</p>
+
+<p>Un d&iacute;a dije a uno de ellos que hablaba conmigo, en el caf&eacute; de Cassoulet,
+esquina Viamonte y Suipacha, un centro de pillos:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y t&uacute; no bebes?... &iexcl;Pide un gin!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Yo!... &iexcl;Qu&eacute; esperanza!... &iexcl;El alcohol afloja la lengua y entorpece la
+mano!</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="EL_CAFE_DE_CASSOULET" id="EL_CAFE_DE_CASSOULET"></a>EL CAF&Eacute; DE CASSOULET</h2>
+
+
+<p>Este era el paradero nocturno de todos los vagos de la ciudad y famoso
+entre la gente maleante, no solamente por la comodidad que, a poco
+costo, se obten&iacute;a en &eacute;l, cuanto por la relativa seguridad que se
+disfrutaba: en caso de producirse visita de la autoridad, los
+propietarios ten&iacute;an dispuestas las cosas de modo tal, que la clientela
+ten&iacute;a f&aacute;cil escape.</p>
+
+<p>Estaba ubicado en la esquina Viamonte, antes Temple, y Suipacha. Como
+dependencia del caf&eacute;, y formando parte de la planta baja, que daba hacia
+la primera, hab&iacute;a hasta la mitad de la cuadra una veintena de cuartos a
+la calle, con puertas que se abr&iacute;an a &eacute;sta y otra interior, que daba al
+gran patio del caf&eacute;: eran otras tantas salidas clandestinas del antro
+misterioso.</p>
+
+<p>Estos cuartos los ocupaban mujeres de vida airada, que eran como la
+crema de aquel mundo de vicio, cuyo centro era la famosa calle del
+Temple, y que extend&iacute;a sus brazos a las adyacentes, teniendo como
+encerrado entre ellos el coraz&oacute;n de la ciudad.</p>
+
+<p>El caf&eacute; deb&iacute;a ser una mina de plata.</p>
+
+<p>All&iacute; los ladrones, con todo su cortejo de corredores y auxiliares, los
+asesinos, los peleadores, los pr&oacute;fugos, toda la gente que ten&iacute;a cuentas
+que saldar con la justicia o ten&iacute;a por qu&eacute; saldarlas, buscaba un refugio
+para dormir o vivir con tranquilidad, para hacer con todo sigilo una
+operaci&oacute;n comercial inconfesable o para ocultarse discretamente,
+mientras pasaban las primeras averiguaciones subsiguientes a un delito
+descubierto por la polic&iacute;a.</p>
+
+<p>All&iacute; todo era cuesti&oacute;n de dinero. Teni&eacute;ndolo, se hallaba desde la pieza
+lujosamente amueblada, hasta el tugurio infame, donde pod&iacute;a gozarse de
+las comodidades de un catre de los muchos que, en fila y pegados unos a
+otros, conten&iacute;a un peque&ntilde;o cuarto de madera, y desde el vino y los
+manjares exquisitos, hasta las sobras de &eacute;stos, barajadas en un
+<i>champurriao</i><a name="FNanchor_82_82" id="FNanchor_82_82"></a><a href="#Footnote_82_82" class="fnanchor">[82]</a> indescifrable, y que pod&iacute;a remojarse con el agua
+turbia del aljibe, donde viboreaban los peque&ntilde;os gusanitos rojos,
+descendientes qui&eacute;n sabe de qu&eacute; putrefacci&oacute;n y cuyos movimientos r&aacute;pidos
+y variados pod&iacute;an servir de diversi&oacute;n al &aacute;nimo preocupado.</p>
+
+<p>Tarde de la noche, cuando el caf&eacute; se cerraba, decenas de desgraciados,
+sin hogar, tomaban posesi&oacute;n de las mesas del largo sal&oacute;n,&mdash;bajo la
+vigilancia de los dependientes, que tend&iacute;an sus colchones sobre las de
+billar, cuando las otras estaban ocupadas&mdash;y por dos pesos de los
+antiguos, encontraban un techo y una tabla para dormir, y por uno, lo
+primero y el duro suelo de los patios y pasillos.</p>
+
+<p>Aquello era un verdadero hervidero del bajo fondo social porte&ntilde;o: all&iacute;
+se barajaban todos los vicios y todas las miserias humanas, y all&iacute;
+encontraban albergue todos los desgraciados, que a&uacute;n ten&iacute;an un escal&oacute;n
+que recorrer antes de llegar a los ca&ntilde;os de las aguas corrientes que,
+apilados all&aacute; en el bajo de Catalinas 20, ofrec&iacute;an albergue gratuito.</p>
+
+<p>Cassoulet era, en la noche, la providencia de los m&iacute;seros desterrados de
+un mundo superior, era la ensenada que recog&iacute;a la resaca social que en
+su continuo vaiv&eacute;n arrastraba hacia playas desconocidas el oleaje
+incesante.</p>
+
+<p>Hoy comparten con &eacute;l los beneficios de la industria protectora los
+peque&ntilde;os caf&eacute;s del Riachuelo y la ribera, que venden marineros borrachos
+a los buques que necesitan completar su rol clandestinamente, para
+borrar las huellas de un crimen o de un accidente&mdash;a fin de evitarse las
+molestias que en nuestro pa&iacute;s acarrea cualquier gesti&oacute;n ante la
+autoridad&mdash;y los tugurios que, con el nombre de posadas o sin nombre
+alguno, encierran entre sus paredes y alojan, seg&uacute;n el dinero con que
+cuentan, a los desgraciados que vagan sin hogar, o a aquellos que
+legalmente no pueden habitar en parte alguna.</p>
+
+<p>En aquel tiempo compart&iacute;an la clientela de Cassoulet, pero s&oacute;lo durante
+el d&iacute;a, el caf&eacute; Chiavari, en la esquina de Cuyo 80 y Uruguay, y el caf&eacute;
+de Italia, en la misma calle, frente al Mercado del Plata.</p>
+
+<p>Estas tres eran las cloacas m&aacute;ximas de Buenos Aires, en tiempos que ya
+no volver&aacute;n, pero que se repetir&aacute;n, transform&aacute;ndose.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="EL_BURRO_DE_CARGA" id="EL_BURRO_DE_CARGA"></a>EL BURRO DE CARGA</h2>
+
+
+<p>EL <i>escruchante</i>&mdash;Es decir, aquel cuya especialidad es abrir puertas con
+o sin violencia&mdash;es otra interesante variedad de la familia lunfarda.</p>
+
+<p>Los que la forman son, por lo general, individuos de aver&iacute;a, hombres
+avezados a todas las asperezas de la vida.</p>
+
+<p>Brotan de las capas inferiores de la sociedad, y rara vez alcanzan otras
+m&aacute;s elevadas: son constante y perennemente v&iacute;ctimas del que <i>ha
+campaneado</i>&mdash;estudiado&mdash;el robo a realizar, y su fin es generalmente
+desastroso.</p>
+
+<p>Concluyen por ser un harapo humano a fuerza de consumirse en las
+c&aacute;rceles o en los m&aacute;s bajos fondos de la corrupci&oacute;n.</p>
+
+<p>La miseria, engendradora de todas las lepras, luce en ellos sus fuerzas
+y su vigor.</p>
+
+<p>De todos los lunfardos es el <i>escruchante</i> el m&aacute;s desgraciado: sus robos
+son los m&aacute;s f&aacute;ciles de descubrir, sus condenas son las m&aacute;s largas, sus
+d&iacute;as son los m&aacute;s negros, pues cuando no est&aacute; preso lo andan buscando.</p>
+
+<p>Es necesario tener una afici&oacute;n desenfrenada a lo ajeno, para dedicarse
+al <i>escrucho</i>.</p>
+
+<p>El escruchante tiene tres especialidades: se dedica a fabricar llaves
+falsas, a trabajar con el form&oacute;n o a <i>cargar la burra</i>, o sea alzar los
+robos.</p>
+
+<p>Poco se le ve en la calle durante el d&iacute;a: camina s&oacute;lo de noche o en la
+madrugada, hora en que la vigilancia es menos activa.</p>
+
+<p>Sus <i>golpes</i> los reciben ya estudiados por el <i>campana</i>, que percibir&aacute;
+su buena parte, sin riesgo.</p>
+
+<p>&Eacute;ste es el que moldea las llaves que el escruchante fabricar&aacute; en los
+ratos de ocio, en su tugurio, donde tiene su peque&ntilde;o taller <i>ad
+hoc</i><a name="FNanchor_83_83" id="FNanchor_83_83"></a><a href="#Footnote_83_83" class="fnanchor">[83]</a>; el que estudia las costumbres del habitante de la casa que va
+a robarse; el que levanta el plano de sus entradas, salidas, caminos
+f&aacute;ciles para escapar, parada del vigilante, hora en que hace la ronda y
+dem&aacute;s datos &uacute;tiles.</p>
+
+<p>&iexcl;En posesi&oacute;n de todos estos elementos, es que el <i>escruchante</i> tienta su
+empresa y va dispuesto a todo!</p>
+
+<p>Si se ha moldeado bien la llave, &eacute;sta ha sido seguramente bien hecha y
+funcionar&aacute; a maravilla, simplific&aacute;ndose mucho el trabajo.</p>
+
+<p>Si no anda bien, es necesario abandonar la empresa hasta que los
+defectos se hayan corregido o recurrir a la violencia, que dobla las
+probabilidades del fracaso, y sobre todo la condena.</p>
+
+<p>Entonces es cuando se recurre a cortar el tablero de la parte inferior
+de la puerta, formado por lo general de madera blanda, en la cual una
+cuchilla afilada<i> entra como en queso</i> y abre un buen postigo.</p>
+
+<p>Si el due&ntilde;o de casa es precavido, y usa sus puertas enchapadas de hierro
+en la parte vulnerable, se da un corte en el umbral con el form&oacute;n frente
+a los pasadores y se levantan &eacute;stos; luego se introduce la <i>pata de
+cabra</i>&mdash;instrumento de acero, formado en zigzag&mdash;frente a la cerradura,
+y se la hace saltar sin ruido, con un leve movimiento lateral.</p>
+
+<p>La puerta ya presenta facilidad para enlazar con una faja el pasador de
+arriba y correrlo.</p>
+
+<p>Puede ser que la precauci&oacute;n del propietario haya llegado hasta poner una
+barra, y entonces hay que tratar de sacarla.</p>
+
+<p>La extremidad libre de la faja con que se enlaz&oacute; el pasador se pasa por
+debajo de la barra y se tira para arriba.</p>
+
+<p>Si aqu&eacute;lla es de gancho, cede al esfuerzo, y se la baja hasta el suelo
+con cuidado para que no haga ruido, para lo cual se afloja una de las
+puntas de la faja poco a poco; si es de las que tienen candado, es mejor
+renunciar al golpe: la puerta es infranqueable.</p>
+
+<p>Cuando el robo no puede hacerse con violencia, se recurre a sobornar un
+dependiente que deje la puerta abierta, o se coloca en la casa una
+persona que lo haga, y que pasar&aacute; en ella el tiempo necesario para
+acreditarse y alejar sospechas.</p>
+
+<p>Si estos medios no son posibles, queda a&uacute;n el recurso de <i>meter un
+gato</i>, es decir, hacer esconder en la casa un c&oacute;mplice que a una hora
+dada franquear&aacute; la entrada.</p>
+
+<p>Este papel de <i>gato</i> no lo desempe&ntilde;a cualquiera es necesario dedicarse a
+&eacute;l y hacerse una especialidad; acostumbrarse a estar inm&oacute;vil por horas
+enteras; a respirar sin hacer ruido; a no estornudar ni toser; en fin, a
+hacerse un cad&aacute;ver.</p>
+
+<p><i>El Cuervito</i>, Rom&aacute;n&mdash;un gajo de cierta familia, en que padres, hijos,
+hijas, t&iacute;os y t&iacute;as, eran del arte, abarcando todas sus variedades, se
+meti&oacute; <i>de gato</i> en casa de un ingl&eacute;s, en la calle Corrientes, y su
+respiraci&oacute;n fatigosa&mdash;pues era asm&aacute;tico&mdash;le traicion&oacute;, vali&eacute;ndole un
+balazo y una buena condena.</p>
+
+<p>Una vez, cierto ladr&oacute;n conocido&mdash;un santafecino, Ludue&ntilde;a&mdash;que hab&iacute;a sido
+soldado de l&iacute;nea, despu&eacute;s desertor en la frontera y hasta capitanejo
+entre los indios, penetr&oacute; en un almac&eacute;n, luego de acostados los due&ntilde;os y
+rob&oacute; el dinero que encontr&oacute;, llegando en su osad&iacute;a hasta haber bebido y
+comido como si estuviera en su casa.</p>
+
+<p>El robo lo practic&oacute; a vista y paciencia de los damnificados&mdash;un
+matrimonio italiano&mdash;quienes no se animaron a contar los detalles cuando
+dieron cuenta del hecho.</p>
+
+<p>Al ser conocidos &eacute;stos por referencias o jactancia del mismo Ludue&ntilde;a,
+fue muy celebrada la haza&ntilde;a, llegando ella a nuestros o&iacute;dos.</p>
+
+<p>Estando una vez preso por haber practicado un robo en la f&aacute;brica de
+baldosas "La Fe", y respondiendo a alguien que le pregunt&oacute; si era cierto
+lo del almac&eacute;n, dijo:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo no?... &iexcl;Si yo vi que los gringos se hac&iacute;an los dormidos y me
+aprovech&eacute;!</p>
+
+<p>El ladr&oacute;n que penetra a una casa, va por lo general seguro de que nadie
+atentar&aacute; a su vida; sabe muy bien si el due&ntilde;o es hombre capaz de
+defender lo suyo, y en este caso, espera asegurarlo, o si en caso de
+sentirlo, evitar&aacute; un lance.</p>
+
+<p>Muy rara vez llegan a asesinos: para ello necesitan no tener ning&uacute;n
+medio de que valerse a fin de tomar lo que codician o verse acorralados
+y sin m&aacute;s probabilidad de escapar a un fracaso que una pu&ntilde;alada dada a
+tiempo.</p>
+
+<p>Su af&aacute;n, su ambici&oacute;n, es poder llegar a ser maestros, a dirigir golpes
+sin riesgo, es decir, a hacerse de un capitalito y trabajar de
+<i>campana</i>.</p>
+
+<p>Llegado a esa meta, el escruchante es feliz, y ha escapado al
+atorrantismo, que es su bestia negra.</p>
+
+<p>&iexcl;Y asimismo, hay <i>campana</i> de &eacute;stos que de repente tropieza y quiebra su
+dicha: entonces rueda al abismo sin esperanza de levantarse!</p>
+
+<p>Del cinismo hacen un arte, y suele no faltarles ingenio.</p>
+
+<p>Un comisario pesc&oacute;, en circunstancia muy especial, a cierto escruchante
+conocido: violentaba una caja en una muebler&iacute;a, donde se hab&iacute;a
+introducido.</p>
+
+<p>El ladr&oacute;n hac&iacute;a su trabajo y de repente vio entrar a un changador de la
+casa, que le dijo:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hace usted?</p>
+
+<p>&mdash;Silencio..., tengo una cita con la se&ntilde;ora.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Cita?... &iexcl;Ahora ver&aacute;!</p>
+
+<p>Y a empellones lo sac&oacute; a la calle para entregarlo a un vigilante, &iexcl;pero
+cu&aacute;l no ser&iacute;a su asombro al verse agredido a trompada limpia! Acudi&oacute; el
+vigilante, y ladr&oacute;n y changador fueron conducidos a la comisar&iacute;a por
+"desorden en v&iacute;a p&uacute;blica".</p>
+
+<p>Llevados, sin embargo, ante el comisario, &eacute;ste, que era un lince para
+eso de ladrones, empez&oacute; a revolverle las respuestas y no tard&oacute; en
+descubrir la verdad: el desorden era un pretexto para ocultar la
+tentativa de robo.</p>
+
+<p>El ladr&oacute;n dec&iacute;a, no obstante</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;or, ese changador es un canalla..., nos hemos peleado porque le
+cobr&eacute; dinero, y ahora me sale con una pata de gallo!...<a name="FNanchor_84_84" id="FNanchor_84_84"></a><a href="#Footnote_84_84" class="fnanchor">[84]</a> &iexcl;Est&aacute; lindo
+lo que pasa!</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="LOS_QUE_CARGAN_CON_LA_FAMA" id="LOS_QUE_CARGAN_CON_LA_FAMA"></a>LOS QUE CARGAN CON LA FAMA</h2>
+
+
+<p>Los que <i>dan caramayol&eacute;</i> o <i>la biaba</i> son los ladrones de la clase m&aacute;s
+&iacute;ntima, es la plebe del mundo lunfardo: ellos no necesitan para realizar
+sus empresas usar el m&iacute;nimum de talento. Un buen garrote esgrimido como
+maza, y descargado a tiempo sobre un transe&uacute;nte descuidado, o una
+pedrada en la cabeza, asestada a mansalva, son sus recursos favoritos, y
+&eacute;stos no son dif&iacute;ciles de usar.</p>
+
+<p>No obstante, a veces estudian tambi&eacute;n las v&iacute;ctimas, a fin de no dar el
+golpe sin provecho, pero no es condici&oacute;n indispensable: se conf&iacute;an al
+acaso. Hay algunos de estos asaltantes que combinan sus golpes con
+habilidad, pero son raros.</p>
+
+<p>El sargento G&oacute;mez me refiri&oacute; a este respecto una haza&ntilde;a del pardo
+Vilar&oacute;, llamado vulgarmente "el de los pavos", para distinguirlo de un
+tocayo que se llamaba "el de los mates", que es un caso t&iacute;pico de
+asaltante, metido a ejercer de <i>escrucho</i> a la alta escuela.</p>
+
+<p>En la calle Buen Orden<a name="FNanchor_85_85" id="FNanchor_85_85"></a><a href="#Footnote_85_85" class="fnanchor">[85]</a>, al llegar a Brasil, hab&iacute;a una plater&iacute;a de
+aquellas que antes abundaban en el barrio del Sur, poblado casi todo por
+estancieros y gente de campo, cuyo comercio consist&iacute;a en la venta de
+frenos, facones, espuelas y dem&aacute;s art&iacute;culos similares, hechos de plata.
+La tienda era peque&ntilde;a y lo poco de valor que conten&iacute;a estaba encerrado
+en una vidriera movible, que descansaba sobre el mostrador, hacia la
+derecha, frente a un peque&ntilde;o venta que, daba a una pieza interior, por
+el cual el platero, cuando no estaba en el negocio, ve&iacute;a todo lo que
+pasaba en &eacute;ste.</p>
+
+<p>La puerta de comunicaci&oacute;n entre la tienda y la pieza interior quedaba
+hacia la izquierda.</p>
+
+<p>Una ma&ntilde;ana el platero tomaba su desayuno, cuando de repente ve entrar al
+negocio a un pardo grande y fornido, que levantando en alto la vidriera
+corr&iacute;a hacia la calle. Se ech&oacute; tras &eacute;l y consigui&oacute; hacerlo detener, pero
+ya no llevaba la vidriera ni fue posible dar con ella por m&aacute;s pesquisas
+que se hicieron.</p>
+
+<p>El detenido fue puesto en libertad, y m&aacute;s tarde, se jactaba del robo y
+de su astucia, diciendo:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Amigo, que son mulitas<a name="FNanchor_86_86" id="FNanchor_86_86"></a><a href="#Footnote_86_86" class="fnanchor">[86]</a>!... &iexcl;Yo ten&iacute;a en la puerta de la plater&iacute;a
+un carro cargado de pasto verde, pero arreglado con un hueco en el
+medio; pas&eacute;, tir&eacute; la vidriera y segu&iacute; corriendo, seguido del platero!
+&iexcl;Pobre hombre! &iexcl;Ni coce&oacute;, y el carro se fue con la vidriera, mientras a
+m&iacute; me enloquec&iacute;an a preguntas en la comisar&iacute;a!... &iexcl;Vivos los mozos!</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="EL_PANAL_EN_LA_LENGUA" id="EL_PANAL_EN_LA_LENGUA"></a>EL PANAL EN LA LENGUA</h2>
+
+
+<p>Los que hacen el <i>scrucho</i> o <i>cuentan el cuento</i>, son simplemente, en
+buen romance, los estafadores, los m&aacute;s inteligentes, m&aacute;s astutos y de
+m&aacute;s buen tono en el mundo lunfardo; son, como si dij&eacute;ramos, su
+aristocracia.</p>
+
+<p>&iexcl;Y as&iacute; son de odiados por sus cong&eacute;neres los punguistas y los
+escruchantes!</p>
+
+<p>&Eacute;stos se llaman <i>batidores</i>&mdash;delatores&mdash;y cuidan de ocultarles sus
+manejos lo m&aacute;s que pueden; pero todo es in&uacute;til: no escapan al ojo sagaz
+del estafador que es un infatigable caminador, y que, como anda d&iacute;a y
+noche por las calles en busca de <i>otarios</i>&mdash;v&iacute;ctimas&mdash;no deja de
+conocerles las guaridas y los <i>trabajos</i> en que andan ocupados. Se les
+oye decir con mucha frecuencia:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vea!... &iexcl;El <i>trabajo</i> (robo) que hace un hombre, se conoce en el modo
+de caminar!... &iexcl;Si fu&eacute;ramos de la polic&iacute;a, qu&eacute; pesquisas de mi flor!</p>
+
+<p>El estafador, como el punguista, nunca camina solo. Siempre lleva a la
+distancia un compa&ntilde;ero que le sirve para cualquier papel que sea
+necesario desempe&ntilde;ar.</p>
+
+<p>Sus &uacute;tiles de trabajo son simples: consisten s&oacute;lo en un diario doblado,
+al cual le llaman el toco <i>mischo</i>&mdash;el mont&oacute;n pobre&mdash;o el <i>balurdo</i>, y
+en algunos cobres.</p>
+
+<p>No se tienen por ladrones, y siempre dicen:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Nosotros lo que hacemos es embromar a quien nos tiene por zonzos! &iexcl;A
+los <i>otarios</i> les contamos un cuento, les ofrecemos una ganancia enorme,
+y <i>encandilados</i>, los clavamos<a name="FNanchor_87_87" id="FNanchor_87_87"></a><a href="#Footnote_87_87" class="fnanchor">[87]</a>: eso es todo!... &iexcl;No les hacemos
+da&ntilde;o, no los golpeamos, ni asustamos!... &iexcl;Si se clavan, nadie tiene la
+culpa!</p>
+
+<p>Si uno los apura, demostr&aacute;ndoles que son ladrones, exclaman</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bueno!... &iexcl;Entonces, tambi&eacute;n los otarios lo son!... &iexcl;En el Brasil, la
+ley los castiga como estafadores!</p>
+
+<p>Individuos de estos he conocido que cuando se les ha motejado de
+ladrones se han indignado.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Yo ladr&oacute;n?... &iexcl;no he estado preso jam&aacute;s por eso, se&ntilde;or!... &iexcl;Yo no
+tengo sino estafas!...</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y la estafa no es robo?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No, se&ntilde;or; no es robo!... D&iacute;game, &iquest;qu&eacute; va a hacer uno cuando ve un
+tano (napolitano) que a fuerza de no comer junta unos marengos, y lo
+primero que hace es largarse a su tierra?... &iexcl;Quit&aacute;rselos!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pero eso est&aacute; mal hecho!</p>
+
+<p>&mdash;Pero se&ntilde;or, &iquest;y uno va a tener la sangre fr&iacute;a de dejar que se lleve la
+plata del pa&iacute;s?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y acaso la plata es tuya?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Claro que es m&iacute;a!..., &iquest;cree que no soy argentino?</p>
+
+<p>Y si es extranjero var&iacute;a la respuesta, diciendo</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;M&iacute;a no; pero s&iacute; de mis hijos que han nacido aqu&iacute;!</p>
+
+<p>Hay pillos de estos para quienes es una mala noticia saber que un
+trabajador extranjero ha abandonado el pa&iacute;s, llev&aacute;ndose una fortuna.</p>
+
+<p><i>Alcachofa</i>, el ladr&oacute;n m&aacute;s decidor que he conocido, dec&iacute;a siempre,
+cuando lo llev&aacute;bamos a la comisar&iacute;a:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Aqu&iacute; me <i>tr&aacute;in</i><a name="FNanchor_88_88" id="FNanchor_88_88"></a><a href="#Footnote_88_88" class="fnanchor">[88]</a>, se&ntilde;or!... &iexcl;siempre por lo mismo!..., <i>secuestro
+de marengos</i>&mdash;parodiando el estilo de los partes policiales&mdash;&iexcl;a un
+gringo que quer&iacute;a volar!</p>
+
+<p>Y &eacute;ste muri&oacute; en su ley: lo mat&oacute; una pu&ntilde;alada, tirada por uno que,
+pr&oacute;ximo a embarcarse, llevando unos ahorros, se encontr&oacute; en un minuto
+m&aacute;s pobre que Job.</p>
+
+<p>El m&eacute;todo de robo en que la inteligencia desempe&ntilde;a un papel m&aacute;s activo,
+es la estafa.</p>
+
+<p>El buen resultado para el ladr&oacute;n depende de mil circunstancias que deben
+estudiarse, tales como el car&aacute;cter del individuo, candidato a robado,
+sus tendencias, sus aficiones, sus amistades, su parentela, etc.</p>
+
+<p>Todo debe ser tenido en cuenta, y no puede darse un paso sin
+premeditaci&oacute;n, baj&oacute; pena de perder el tir&oacute;.</p>
+
+<p>Por eso los estafadores veneran el tiempo: teni&eacute;ndolo, son capaces de
+robar a un avaro.</p>
+
+<p>Sus <i>trabajos</i> son largos, pero seguros.</p>
+
+<p>Rara vez emprenden ellos la tarea de estudiar el individu&oacute; a quien van a
+hacer v&iacute;ctima de su habilidad: ese es trabajo del auxiliar, a quien
+ellos llaman <i>changador de otarios</i>, y que permanece siempre en la
+sombra, aun cuando lleva la parte m&aacute;s gorda de la empresa.</p>
+
+<p>Este auxiliar es, por lo general, un almacenero, que es el confidente de
+todos los artesanos y sirvientes de su barri&oacute;, un amigo desleal e
+infamemente codicioso, un peque&ntilde;o negociante con apariencias de
+honorable, en fin, un individu&oacute; que a mansalva se informa de las
+peculiaridades de cada semejante, y las vende luego a los que inventar&aacute;n
+el cuento apropiado para despojarlo, los que fabricar&aacute;n la ganz&uacute;a que
+les franquear&aacute; el acceso hasta la caja anhelada.</p>
+
+<p>Jam&aacute;s los estafadores dignos de fama malogran un esfuerzo: cuando se
+determinan a dar su golpe, es ya sobre seguro.</p>
+
+<p>El vulgo generalmente dice:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Amigo, que todav&iacute;a haya tontos que se claven con estas cosas!</p>
+
+<p>Esta frase es hija de la ignorancia: no es que la v&iacute;ctima sea un tonto,
+no es que haya visto el laz&oacute; que le tienden: es que las cosas se le
+presentan con tal habilidad y con tal disimul&oacute;, que no hay previsi&oacute;n ni
+desconfianza que valgan.</p>
+
+<p>Un buen d&iacute;a se encuentran con un paisano y amigo&mdash;reci&eacute;n venido, a estar
+a su declaraci&oacute;n&mdash;que les habla de la familia ausente, de la carta
+&uacute;ltima que ha recibido, de las noticias en ella consignadas, relativas
+al estado de &aacute;nimo y fortuna del pariente que est&aacute; en Am&eacute;rica, y &eacute;ste
+cree a pie juntillas que quien le habla es efectivamente persona de su
+pueblo, amigo de los suyos, uno de esos seres indiferentes, cuyo
+recuerdo se ha borrado de la memoria con el transcurso del tiempo.</p>
+
+<p>Y entabla la relaci&oacute;n; establecida la confianza, pronto la empresa habr&aacute;
+llegado a su t&eacute;rmino.</p>
+
+<p>&iquest;El individu&oacute; es desconfiado y avaro?</p>
+
+<p>El cuento que se prepara halagar&aacute; su pasi&oacute;n predominante, y ser&aacute; no para
+que hable a su imaginaci&oacute;n, sino a su juicio.</p>
+
+<p>&iquest;Es la v&iacute;ctima futura un imaginativo o un aventurero que quiere forzar
+la suerte?</p>
+
+<p>El cuento tendr&aacute; todos los caracteres necesarios para arrebatarlo.</p>
+
+<p>El sargento G&oacute;mez y Regnier&mdash;mi maestro inolvidable m&aacute;s tarde, en los
+d&iacute;as en que ya la fortuna comenz&oacute; a sonre&iacute;rme y que me sirvi&oacute; de gu&iacute;a
+para penetrar en el baj&oacute; mundo social de Buenos Aires, cuyos misterios
+har&eacute; desfilar ante la vista de mis lectores en curs&oacute; de estas
+Memorias&mdash;me fueron ense&ntilde;ando poco a poco a distinguir los caracteres de
+las cosas que como en un caleidoscopio pasaban ante mi vista.</p>
+
+<p>El primero me cont&oacute; algunas estafas en que &eacute;l hab&iacute;a intervenido como
+empleado, en el tiempo viejo, que son, para aquella &eacute;poca lejana, obras
+maestras de habilidad, que si bien no pueden compararse con las de la
+&eacute;poca actual, que son verdaderas maravillas, dan ya una idea de lo que
+es el estafador y de los recursos de que echa mano para conseguir sus
+fines.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="NO_LE_SALVO_SER_MINISTRO" id="NO_LE_SALVO_SER_MINISTRO"></a>NO LE SALV&Oacute; SER MINISTRO</h2>
+
+
+<p>Era teniente cuando en la Piedad, all&aacute; por 18..., un asturiano llamado
+Jos&eacute; Ca&ntilde;ete y Puertas, hombre ahorrativo y econ&oacute;mico, amigo de las
+monedas como un jud&iacute;o, y m&aacute;s deseoso de hacer fortuna que de llegar a
+conquistar fama de santo y verse un d&iacute;a adorado en pintarrajeada efigie
+por creyentes masculinos y femeninos.</p>
+
+<p>A fuerza de guardar sus sueldos, limpiar las alcanc&iacute;as cuando pod&iacute;a y
+desplegar toda su astucia para cazar propinas y estipendios, hab&iacute;a
+llegado a juntarse sus buenos cincuenta y cinco mil pesos de la antigua
+moneda, los cuales, en billetes del Banco de la Provincia, dorm&iacute;an
+tranquilos en el fondo del inmenso ba&uacute;l que lo acompa&ntilde;aba desde su
+tierra.</p>
+
+<p>Cosa es que nunca pudo averiguarse c&oacute;mo dos lunfardos llegaron a conocer
+el tesoro de Ca&ntilde;ete: el hecho es que se lo robaron de una manera
+ingeniosa.</p>
+
+<p>Una tarde, al toque de oraciones, lleg&oacute; a la sacrist&iacute;a un individuo al
+parecer italiano, cohibido, t&iacute;mido, cortado, y le dijo que un amigo suyo
+que estaba moribundo deseaba confesarse con &eacute;l, que sab&iacute;a era caritativo
+y generoso.</p>
+
+<p>&mdash;No puedo salir ahora.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pero se&ntilde;or!..., &iexcl;el pobre Juan est&aacute; enfermo!..., &iexcl;ma&ntilde;ana no hablar&aacute;
+m&aacute;s!..., &iexcl;por caridad, vaya a verlo!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No puedo y no puedo!...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Le haremos cualquier demostraci&oacute;n!... &iexcl;Tenemos dinero!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Dinero?..., &iquest;cu&aacute;nto me dar&aacute;?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Doscientos pesos!</p>
+
+<p>&mdash;Bueno... &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la casa?</p>
+
+<p>&mdash;Aqu&iacute; cerca... calle Paran&aacute; n&uacute;mero setenta.</p>
+
+<p>Y el cura Ca&ntilde;ete, pr&oacute;ximo a tener un suplemento de doscientos pesos,
+entr&oacute; contone&aacute;ndose al n&uacute;mero 70 de la calle de Paran&aacute;, acompa&ntilde;ado de
+aquel cuya oratoria hab&iacute;a vencido su voluntad.</p>
+
+<p>El n&uacute;mero 70 era un cuartujo de mala muerte. El cura, al penetrar, no
+encontr&oacute; sino un miserable catre en un rinc&oacute;n y en &eacute;l, agonizante, un
+hombre ya de edad.</p>
+
+<p>Alumbraba la escena una luz mortecina, emanada de una vela colocada en
+el cuello de una botella.</p>
+
+<p>El moribundo, al entrar el sacerdote, levant&oacute; la cabeza toda reatada<a name="FNanchor_89_89" id="FNanchor_89_89"></a><a href="#Footnote_89_89" class="fnanchor">[89]</a>
+y la dej&oacute; caer pesadamente sobre la bolsa que le serv&iacute;a de almohada.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No se mueva, hermano!...&mdash;dijo Ca&ntilde;ete con voz que quiso hacer tierna,
+y acercando a la cama del enfermo la &uacute;nica silla que hab&iacute;a en el cuarto,
+se sent&oacute;.</p>
+
+<p>Su acompa&ntilde;ante se paseaba cabizbajo a lo largo del muro m&aacute;s lejano del
+grupo.</p>
+
+<p>El cura Ca&ntilde;ete comenz&oacute; a hablar como interrogando, luego acerc&oacute; m&aacute;s su
+silla al enfermo y volvi&oacute; a escuchar lo que &eacute;ste hablaba.</p>
+
+<p>De repente se levant&oacute; y dirigi&eacute;ndose al que hab&iacute;a sido su acompa&ntilde;ante,
+le dijo con tono compungido:</p>
+
+<p>&mdash;Da l&aacute;stima, &iquest;eh?... Ya vuelvo; voy a buscar un crucifijo..., &iexcl;es
+necesario que ese pobre muera como buen cristiano que es!</p>
+
+<p>Y sali&oacute;.</p>
+
+<p>El enfermero se acerc&oacute; al enfermo y &eacute;ste le dijo con cara alegre:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pis&oacute; el palito!.. <i>&iexcl;c&aacute;i</i> como un &aacute;ngel!</p>
+
+<p>Minutos despu&eacute;s se sinti&oacute; el taloneo del cura, que esta vez ven&iacute;a como
+volando.</p>
+
+<p>Volvi&oacute; a acercarse al enfermo, habl&oacute; algo con &eacute;l y no tard&oacute; en dejarlo.</p>
+
+<p>El enfermero lo sali&oacute; acompa&ntilde;ando, y lo acompa&ntilde;&oacute; hasta la misma esquina
+de la iglesia: Ca&ntilde;ete volvi&oacute; varias veces la cabeza mientras atravesaba
+el atrio y all&iacute; estaba el pobre italiano mir&aacute;ndolo y poniendo una cara
+como de quien no puede aguantar el llanto.</p>
+
+<p>Ca&ntilde;ete sigui&oacute; el largo pasadizo que, abri&eacute;ndose sobre el atrio, conduce
+a la sacrist&iacute;a, y no bien desapareci&oacute;, el acompa&ntilde;ante ech&oacute; a correr
+calle arriba.</p>
+
+<p>Dos minutos despu&eacute;s, el cura atravesaba el atrio con la sotana levantada
+y llevando una bolsita en la mano.</p>
+
+<p>Corri&oacute; hasta el n&uacute;mero 70, y llam&oacute;: no obtuvo respuesta.</p>
+
+<p>Sigui&oacute; llamando apresurado, y al fin, a los golpes, vino el almacenero
+de la esquina, quien al encontrarse con el cura se sorprendi&oacute;, y m&aacute;s al
+o&iacute;rle decir:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; el enfermo?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; enfermo?</p>
+
+<p>&mdash;El que viv&iacute;a en este cuarto.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Si este cuarto no est&aacute; habitado todav&iacute;a!... &iexcl;Hoy me lo alquilaron
+unos mozos, pero aun no han tra&iacute;do sino un catre!...</p>
+
+<p>El cura no oy&oacute; m&aacute;s, y sali&oacute; en direcci&oacute;n a la comisar&iacute;a a dar cuenta de
+que lo hab&iacute;an robado.</p>
+
+<p>Se abri&oacute; la puerta y en el cuarto no se encontr&oacute; sino un catre y un cabo
+de vela.</p>
+
+<p>Enfermo y enfermero se hab&iacute;an hecho humo.</p>
+
+<p>Para enga&ntilde;ar al pobre Ca&ntilde;ete, los ladrones halagaron su pasi&oacute;n
+dominante.</p>
+
+<p>El enfermo le dijo que bajo la almohada guardaba cinco mil pesos en
+oro,&mdash;que entonces ten&iacute;a un premio de ciento veinticinco por
+ciento<a name="FNanchor_90_90" id="FNanchor_90_90"></a><a href="#Footnote_90_90" class="fnanchor">[90]</a>&mdash;y que quer&iacute;a dejarlos para misas, pero que deseaba dejarle
+cincuenta mil pesos papel a su cu&ntilde;ada, que viv&iacute;a en Flores, y era el
+&uacute;nico pariente que ten&iacute;a.</p>
+
+<p>Ca&ntilde;ete se ofreci&oacute; para decir las misas.</p>
+
+<p>El enfermo acept&oacute;, pero agreg&oacute;:</p>
+
+<p>&mdash;Hay una dificultad. &iexcl;El dinero de mi cu&ntilde;ada quiero que lo lleve mi
+amigo que me ha ayudado tanto! Deseo darle algo a &eacute;l, pero quisiera que
+no supiese que dejo para misas... as&iacute;, si usted pudiera cambiarme por
+papeles, yo har&iacute;a el reparto ma&ntilde;ana... &iexcl;No he de morir todav&iacute;a!</p>
+
+<p>Ca&ntilde;ete vio un negocio espl&eacute;ndido en el cambio y trajo sus pesos a
+pretexto del crucifijo, recibiendo por ellos una bolsita llena de...
+balas achatadas.</p>
+
+<p>Su amor a las monedas lo dej&oacute; en el mismo estado financiero en que lleg&oacute;
+al pa&iacute;s: todo fue, pues, cuesti&oacute;n de comenzar de nuevo.</p>
+
+<p>Jam&aacute;s pudo dar la polic&iacute;a con los ingeniosos autores de este cuento.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CUPIDO_Y_CACO" id="CUPIDO_Y_CACO"></a>CUPIDO Y CACO</h2>
+
+
+<p>Otro <i>scrucho</i> o <i>cuento</i> lindo&mdash;digno del anteriores el que hubieron de
+hacerle a don Jos&eacute; Robillotti, honrado italiano, que a fuerza de labor
+hab&iacute;a conseguido acumular unos dos mil nacionales.</p>
+
+<p>El amigo Robillotti, viudo, viv&iacute;a en una casa de inquilinato, ubicada en
+la calle de Reconquista, en compa&ntilde;&iacute;a de Rosita, su hija.</p>
+
+<p>La tal muchacha, con sus 14 a&ntilde;os, su carita rosada y sus piernas gruesas
+y bien torneadas, era algo apetitoso y tentador y hac&iacute;a la desesperaci&oacute;n
+de los dandys del barrio, que no perd&iacute;an ocasi&oacute;n de verla pasearse en la
+vereda con sus coquetos vestiditos rosa, sus delantales negros
+guarnecidos de trencilla punz&oacute; con pliegues de pesta&ntilde;a, haciendo cantar
+sus zuequitos escotados, y moviendo al son de esa m&uacute;sica su cuerpo
+flexible y airoso.</p>
+
+<p>Y, &iexcl;luego los vestiditos que usaba!... Si eran lo m&aacute;s traidores: jam&aacute;s
+cubr&iacute;an las hermosas piernas tentadoras, calzadas, por lo general, con
+medias punz&oacute;.</p>
+
+<p>Esas piernas eran, para los adoradores de Rosita, como la miel para las
+moscas.</p>
+
+<p>Y ella lo sab&iacute;a la muy mimada, y sin embargo se hac&iacute;a la inocente, y las
+declaraciones m&aacute;s ardientes, los piropos m&aacute;s expresivos y m&aacute;s
+achicharradores, apenas le arrancaban como contestaci&oacute;n un:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Puerco!... &iexcl;Cochino!... &iexcl;Qu&eacute; m&aacute;s se quisiera!... &iquest;Quiere ver que
+llamo a <i>me tatas</i>?</p>
+
+<p>Frases con las que dejaba helados a sus novios, que se contentaban con
+mirarla desde la esquina, blanqueando los ojos, retorci&eacute;ndose el bigote,
+si lo ten&iacute;an o pellizc&aacute;ndose el punto donde debieran tenerlo, y
+entreg&aacute;ndose a toda suerte de ejercicios gimn&aacute;sticos con sus respectivos
+bastones, cosa que cre&iacute;an la m&aacute;s sublime expresi&oacute;n del chic y la m&aacute;s
+elocuente prueba de su experiencia en asuntos amorosos.</p>
+
+<p>&iexcl;Pero Rosita era insensible a estas demostraciones equilibristas!</p>
+
+<p>Un buen d&iacute;a dej&oacute; de salir a la vereda, y en el barrio se corri&oacute; la voz
+de que la visitaba un mozo, empleado de la Municipalidad. Como no volvi&oacute;
+a aparecer en la calle, sus adoradores, fastidiados, fueron a ser
+sat&eacute;lites de otras constelaciones.</p>
+
+<p>Desde entonces se vio a Robillotti acompa&ntilde;ado de un joven al parecer
+criollo, llevando con cierta elegancia un trajecito de saco, de esos que
+son una falsificaci&oacute;n de <i>&uacute;ltima moda</i>,&mdash;hechos con toda conciencia por
+un sastre baratillero&mdash;y que era de su misma opini&oacute;n en todos los
+asuntos que trataban.</p>
+
+<p>Evidentemente, era un yerno futuro: s&oacute;lo &eacute;stos son capaces de pensar en
+todo igual a otro hombre; es privilegio de los que est&aacute;n por ser suegros
+encontrar quien no los contradiga en nada.</p>
+
+<p>Una tarde ven&iacute;a por bajo los sauces de Palermo el sargento G&oacute;mez, cuando
+de repente se top&oacute; con un ladr&oacute;n, conocido por el apodo de Silvita que,
+acompa&ntilde;ando a un individuo que respiraba honradez por todos sus poros,
+se ocupaba en contar los &aacute;rboles del bosque.</p>
+
+<p>Sospechando que fuera una v&iacute;ctima futura del acompa&ntilde;ante, le interrog&oacute;
+sobre lo que andaba haciendo, y le encontr&oacute; muy reservado y poco
+dispuesto a hablar de sus intenciones y miras.</p>
+
+<p>Silvita, colorado hasta las orejas, se entreten&iacute;a en mascar unas hojitas
+de sauce.</p>
+
+<p>El sargento se llev&oacute; los dos ciudadanos a la comisar&iacute;a y all&iacute; se
+descubri&oacute; el pastel.</p>
+
+<p>El paseante del bosque&mdash;que no era otro que Robillotti&mdash;cuando supo qu&eacute;
+clase de p&aacute;jaro era su acompa&ntilde;ante, cant&oacute; de plano.</p>
+
+<p>Dijo que este era el novio de su hija, y que hac&iacute;a seis d&iacute;as que la
+hab&iacute;a pedido en matrimonio, declar&aacute;ndole que no pod&iacute;a casarse hasta no
+realizar un negocio que ten&iacute;a entre manos.</p>
+
+<p>Interrogado por &eacute;l sobre la naturaleza de este negocio, le hab&iacute;a dicho:</p>
+
+<p>&mdash;Yo soy empleado municipal, y puedo sacar con facilidad el corte de
+todo el sauzal de Palermo. Pagan veinte centavos por cada &aacute;rbol y dejan
+&eacute;ste a beneficio del contratista; pero hay que dar una garant&iacute;a de dos
+mil nacionales y yo no los tengo.</p>
+
+<p>&mdash;Pero los tengo yo... y es lo mismo, dijo Robillotti, que, habiendo
+sido carbonero, conoc&iacute;a el precio de la le&ntilde;a, y como buen genov&eacute;s,
+calcul&oacute; en un segundo que la fortuna llamaba a su puerta.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;ntos son los &aacute;rboles?</p>
+
+<p>&mdash;Amigo Robillotti, va a ser un sacrificio...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bueno!... no hablemos m&aacute;s de eso. &iquest;Cu&aacute;ntos son los &aacute;rboles?</p>
+
+<p>&mdash;No lo s&eacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Ma&ntilde;ana los contaremos... &iexcl;ofrezca no m&aacute;s la garant&iacute;a!</p>
+
+<p>Y Robillotti andaba ya por largar la mosca<a name="FNanchor_91_91" id="FNanchor_91_91"></a><a href="#Footnote_91_91" class="fnanchor">[91]</a>, cuando para felicidad de
+su bolsillo, lo encontr&oacute; el agente policial.</p>
+
+<p><i>Silvita</i> hall&oacute; cierta toda la relaci&oacute;n del que hubo de ser su suegro y
+se content&oacute; con decirle c&iacute;nicamente:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; mi suegro este!... &iexcl;Hubiese querido verle la cara cuando los
+<i>chafes</i> (vigilantes) lo hubieran agarrado cortando sauces!</p>
+
+<p>Robillotti no par&oacute; hasta su casa.</p>
+
+<p>All&iacute; instruy&oacute; a Rosita sobre el fracaso de su casorio, y &eacute;sta, pasada la
+primera impresi&oacute;n, volvi&oacute; de nuevo a la vereda a lucir sus piernas
+torneadas y a hacer <i>cantar</i> a sus zuecos el aire con que acompa&ntilde;aba los
+movimientos graciosos de su cuerpo flexible.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="EL_PRIMER_CLIENTE" id="EL_PRIMER_CLIENTE"></a>EL PRIMER CLIENTE</h2>
+
+
+<p>Acababa de recibir su t&iacute;tulo de abogado y de instalar su estudio con
+toda coqueter&iacute;a.</p>
+
+<p>Eran dos peque&ntilde;as piezas situadas en una casa de altos de la calle de
+Bol&iacute;var, puestas con la magnificencia que sus escasos recursos le hab&iacute;an
+permitido y que consideraba regias, dado el esfuerzo que le hab&iacute;a
+costado alhajarlas.</p>
+
+<p>&iexcl;Era en ellas un rey!</p>
+
+<p>&iexcl;Qu&eacute; peque&ntilde;os y miserables conceptuaba, comparados con &eacute;l, al estudiante
+de primer a&ntilde;o que deb&iacute;a servirle de amanuense y que era un
+comprovinciano suyo y al gallego Manuel que le serv&iacute;a de mandadero!</p>
+
+<p>Ambos no le llamaban sino <i>el doctor</i>, como obligaban las tablillas que
+ten&iacute;a a la puerta, y le halagaba que no le olvidaran el t&iacute;tulo ni aun en
+la m&aacute;s insignificante emergencia de la vida.</p>
+
+<p>Esa frase que se hab&iacute;a ganado y que le distingu&iacute;a de los dem&aacute;s mortales,
+le sonaba en el o&iacute;do de una manera especial: la encontraba dulce,
+acariciadora, melodiosa.</p>
+
+<p>Tres d&iacute;as hac&iacute;a que a las doce en punto llegaba a su oficina vestido
+todo de negro, con levita y galera, llevando en la mano un rollo de
+papel, y que ve&iacute;a al amanuense y a Manuel, que dejaban los dibujos y
+letras g&oacute;ticas que se ocupaban en borronear y le saludaban, volviendo a
+su tarea luego que &eacute;l se instalaba en su escritorio con toda
+prosopopeya.</p>
+
+<p>Ya esta escena se le iba haciendo familiar, cuando al cuarto d&iacute;a entra
+al estudio y en vez de hallar sus s&uacute;bditos haciendo ensayos
+caligr&aacute;ficos, los encuentra nada menos que parados al lado de la puerta
+como jugando a quien le abordaba primero.</p>
+
+<p>Algo extraordinario le ocurri&oacute; que acontec&iacute;a, e interrog&oacute; al amanuense
+que con una presteza suma le contest&oacute;:</p>
+
+<p>&mdash;Ha venido, doctor, un se&ntilde;or de edad, acompa&ntilde;ado de una ni&ntilde;a. Dijo que
+quer&iacute;a confiarle un asunto. Yo le dije que volviese a las doce y media.</p>
+
+<p>El amor propio le impidi&oacute; abrazar al amanuense.</p>
+
+<p>&iexcl;Un cliente!</p>
+
+<p>&iexcl;Ya le parec&iacute;a que la fortuna estaba en su mano!</p>
+
+<p>Comenz&oacute; a pasearse inquieto, en el escritorio, hasta que oy&oacute; la voz de
+Manuel que dec&iacute;a: "Ah&iacute; est&aacute;n", con un tono tal, que traduc&iacute;a a las
+claras su alegr&iacute;a por haber aventajado al amanuense en una informaci&oacute;n
+para el doctor, que era el Dios de ambos.</p>
+
+<p>No tard&oacute; en hallarse en su presencia un se&ntilde;or alto, de maneras
+distinguidas, vestido de negro, con el cabello blanco, cortado en forma
+de melena.</p>
+
+<p>Acompa&ntilde;&aacute;balo una ni&ntilde;a de quince o diecis&eacute;is a&ntilde;os, espl&eacute;ndidamente bonita
+y vestida con una sencillez y una elegancia admirables.</p>
+
+<p>Para m&aacute;s se&ntilde;as, ten&iacute;a un hoyito en la barba que se llevaba los ojos de
+uno, como si no tuvieran due&ntilde;o. Mientras dur&oacute; la conferencia con el
+padre, no le quitaba la vista de encima, y ella bajaba la suya, se
+ruborizaba, y para disimular su turbaci&oacute;n, jugaba con el abanico con un
+aire infantil que enloquec&iacute;a.</p>
+
+<p>Quedaron con el padre en que al d&iacute;a siguiente le llevar&iacute;a los
+antecedentes de la cuesti&oacute;n que quer&iacute;a entablar, que era intrincad&iacute;sima.</p>
+
+<p>Le prometi&oacute;, sin embargo, que la ganar&iacute;a con costas y aun que har&iacute;a
+encarcelar a la parte contraria.</p>
+
+<p>&iexcl;Con qu&eacute; ansia esper&oacute; el d&iacute;a pr&oacute;ximo!</p>
+
+<p>&iexcl;Imag&iacute;nenlo los que puedan, no olvidando que se trataba de su primer
+cliente, y de una muchacha de quince a&ntilde;os, que ten&iacute;a unos ojos m&aacute;s
+alegres que un informe in vote 36 de cualquier abogadillo rampl&oacute;n<a name="FNanchor_92_92" id="FNanchor_92_92"></a><a href="#Footnote_92_92" class="fnanchor">[92]</a>!</p>
+
+<p>Esa noche so&ntilde;&oacute; con una porci&oacute;n de cosas bellas, y todas ellas ten&iacute;an
+algo que ver con la hija del cliente de la melena.</p>
+
+<p>Lleg&oacute;, por fin el d&iacute;a y con &eacute;l la hora de oficina.</p>
+
+<p>Se hallaba en su escritorio, y sin embargo le parec&iacute;a que no era cierto;
+le faltaba el aplomo; el coraz&oacute;n le lat&iacute;a.</p>
+
+<p>Par&oacute; un carruaje de repente: se puso de pie como movido por un resorte.</p>
+
+<p>&iexcl;Ah&iacute; estaban, ella y &eacute;l!</p>
+
+<p>Cuando vio que no entraba sino ella, casi se cay&oacute; la emoci&oacute;n le
+paralizaba la lengua.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or doctor, habi&eacute;ndose enfermado mi padre...</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;orita..., se&ntilde;ori... ta, crea que...</p>
+
+<p>&mdash;...no puede concurrir y me...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Valiente!... Tanta incomodidad... &iexcl;Tome usted asiento!</p>
+
+<p>&mdash;...&iexcl;env&iacute;a con estos papeles para que usted los revise!</p>
+
+<p>Le tom&oacute; los papeles, y cuando sus dedos rosados tocaron los suyos,
+sinti&oacute; un cosquilleo en el coraz&oacute;n, en la espalda y en las piernas, que,
+francamente, le hizo pasar un mal rato.</p>
+
+<p>Ella, ruborosa, le miraba con sus ojos brillantes e incomparables.</p>
+
+<p>Revis&oacute; los papeles a la ligera y se convenci&oacute; de que no le daban luz
+alguna en la cuesti&oacute;n.</p>
+
+<p>Lo manifest&oacute; as&iacute; a la portadora, y con este motivo entr&oacute; en una
+agradable conversaci&oacute;n, que degener&oacute; en charla bullanguera.</p>
+
+<p>Cuando se despidieron eran lo m&aacute;s amigos, y ella prometi&oacute; volver al d&iacute;a
+siguiente a traerle nuevas luces, cosa de que &eacute;l no dudaba, mirando sus
+hermosos ojos pardos, dulces y tiernos.</p>
+
+<p>Las visitas, para darle datos, se repitieron unos seis u ocho d&iacute;as.
+Durante ellos, no se ocup&oacute; de clientes ni de nada: no ten&iacute;a m&aacute;s
+preocupaci&oacute;n que Angelina, y ella, seg&uacute;n se lo hab&iacute;a manifestado, en
+momentos en que la ternura llevaba a tocarse sus cabezas, no ten&iacute;a
+tampoco m&aacute;s preocupaci&oacute;n que <i>el doctor</i>.</p>
+
+<p>Una tarde en que el idilio alcanz&oacute; proporciones alarmantes, y en que su
+boca sedienta de besos, ped&iacute;a y ped&iacute;a sin cesar pruebas del amor que
+reflejaban los ojos de la hija del cliente respetable, &eacute;sta le prometi&oacute;
+la gloria: a las doce de la noche le esperar&iacute;a en la sala de su casa en
+la calle de las Artes<a name="FNanchor_93_93" id="FNanchor_93_93"></a><a href="#Footnote_93_93" class="fnanchor">[93]</a>, cuyo zagu&aacute;n ser&iacute;a dejado entreabierto para
+darle paso.</p>
+
+<p>Esta sentencia definitiva que se promet&iacute;a a sus s&uacute;plicas, le entreabr&iacute;a
+el cielo.</p>
+
+<p>Toda esa tarde se crey&oacute; un Tenorio.</p>
+
+<p>Con el &uacute;ltimo campanazo de las doce, dado por el reloj de San Nicol&aacute;s,
+penetraba &eacute;l sigilosamente a la casa de su amada, y se arrojaba en sus
+brazos.</p>
+
+<p>Un mundo de besos fue el saludo: era mudo, pero expresivo.</p>
+
+<p>Luego se encaminaron a tientas a una butaca, pero no se hab&iacute;an sentado
+a&uacute;n, cuando en una de las puertas interiores apareci&oacute; el respetable
+cliente con una vela en la mano y seguido de dos testigos.</p>
+
+<p>La inocente muchacha aprovech&oacute; la confusi&oacute;n para hacerse humo.</p>
+
+<p>&Eacute;l estaba alelado.</p>
+
+<p>&mdash;Ha pretendido usted corromper a una menor... &iexcl;los se&ntilde;ores son
+testigos! Voy a labrar un acta y...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Es in&uacute;til, se&ntilde;or! &iexcl;Yo voy a retirarme!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;S&iacute;?..., &iexcl;est&aacute; bien! &iexcl;Sin embargo, sepa usted que si para dentro de
+tres d&iacute;as no me entrega dos mil nacionales, me presento a los tribunales
+y le armo una cuesti&oacute;n que le d&eacute; por resultado perder su t&iacute;tulo cuando
+menos!</p>
+
+<p>Y se retir&oacute; alica&iacute;do y cabizbajo, mortificado por su amor propio, ajado
+y deprimido, y dejando en poder de su cliente un documento firmado en
+que constaban prolijamente las circunstancias y pormenores de su
+desventura.</p>
+
+<p>Reflexion&oacute; con calma, y vio que lo mejor era echar tierra al asunto y
+pagar sin decir una palabra.</p>
+
+<p>&iexcl;Y pag&oacute; su chapetonada<a name="FNanchor_94_94" id="FNanchor_94_94"></a><a href="#Footnote_94_94" class="fnanchor">[94]</a>!</p>
+
+<p>Testigos fueron las letras del Banco de la Provincia, que conserv&oacute; mucho
+tiempo como recuerdo de su primer cliente, que era nada menos que el
+ladr&oacute;n m&aacute;s sagaz y m&aacute;s fino que ha producido Buenos Aires.</p>
+
+<p>Su nombre es conocido: El Cuervito.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="AL_REVUELO" id="AL_REVUELO"></a>AL REVUELO</h2>
+
+
+<p>Los lunfardos que <i>cuentan el cuento</i>, dan a cada uno de sus robos un
+nombre distinto y apropiado a los medios que usan para efectuarlo.</p>
+
+<p>Cuando estafan, vali&eacute;ndose de los sentimientos religiosos, dicen que han
+hecho "un cat&oacute;lico", y si han empleado el recurso de los papeles
+inservibles, o sea <i>el balurdo</i>, <i>han hecho</i> un <i>toco</i> o <i>un vento</i>,
+<i>mischo</i>.</p>
+
+<p>Tambi&eacute;n tienen otro golpe lucrativo, que es el <i>cambiazo</i>, o sea el
+enga&ntilde;o, la mistificaci&oacute;n, otra prueba del ingenio de estos perdularios
+que si dedicaran su inventiva y sus facultades a cosas &uacute;tiles,
+producir&iacute;an verdaderas maravillas.</p>
+
+<p>Un se&ntilde;or, vestido con cierta elegancia, comienza a llegar a hora
+determinada a un almac&eacute;n, cuyo propietario encierra en el fondo de su
+alma un inmoderado deseo de lucro, que tal vez ha pasado desapercibido
+para el vulgo, pero que el olfato fin&iacute;simo de los estafadores ha
+descubierto.</p>
+
+<p>Compra, por ejemplo, un paquete de cigarrillos y una caja de f&oacute;sforos,
+diariamente y a la misma hora: el almacenero nota la singularidad y
+designa a su cliente con el mote de "el de los cigarrillos", llegando un
+momento en que ya el cliente no tiene ni necesidad de solicitar su
+consumo.</p>
+
+<p>Cuando ya ha sido notado, pregunta un d&iacute;a si hay buen Oporto o buen
+Co&ntilde;ac, y toma una copita de pie, al lado del mostrador, con aires de
+hombre cuya dignidad se sentir&iacute;a deprimida penetrando al despacho de
+bebidas donde pulula el vulgo de los bebedores.</p>
+
+<p>Este peque&ntilde;o consumo a hora fija, establece una especie de intimidad
+entre el almacenero y su cliente, que, como es locuaz y comunicativo, le
+hace saber que es un funcionario de categor&iacute;a elevada, m&aacute;s o menos en
+los ramos en que el almacenero pueda tener alg&uacute;n d&iacute;a necesidad de un
+buen padrino, o si no hombre de influencia en el c&iacute;rculo pol&iacute;tico
+dominante o con el comisario de la secci&oacute;n o con la comisi&oacute;n de higiene
+de la parroquia.</p>
+
+<p>Iniciada la amistad, y luego intimada merced a la regularidad del
+consumo de la copita y el buen pago diario, con propina de los dos o
+tres centavos sobrantes y sin aceptar el fiado ofrecido, un buen d&iacute;a el
+hombre se saca un anillo con un gran solitario, o un rico reloj de oro,
+con cadena maciza y vistosa, y dice al almacenero:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vea!... &iexcl;H&aacute;game el favor de hacerme tasar esta prenda con alg&uacute;n
+joyero de su confianza, alg&uacute;n amigo de conciencia!... &iexcl;Tengo necesidad
+de saber exactamente su precio!</p>
+
+<p>El almacenero acepta complacido la comisi&oacute;n, y al otro d&iacute;a le informa
+que la alhaja es riqu&iacute;sima y que puede valer como m&iacute;nimum seiscientos
+pesos.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bueno, amigo!... &iexcl;Me alegro!... &iexcl;Estoy salvado!... Fig&uacute;rese que
+necesito trescientos pesos por cuatro o cinco d&iacute;as para un compromiso, y
+un usurero a quien le llev&eacute; la prenda me dijo que &eacute;sta no era buena y
+que por ello, si me daba los pesos por cinco d&iacute;as, me cobrar&iacute;a cincuenta
+de inter&eacute;s.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; b&aacute;rbaro!&mdash;dice el almacenero, escandalizado, pero brill&aacute;ndole los
+ojos.</p>
+
+<p>&mdash;Voy a buscar otro m&aacute;s humano, &iquest;no le parece?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Claro!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Le dejo la prenda y le pago treinta pesos cuanto m&aacute;s!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Es natural!... &iexcl;Vea, si no se ofende..., oc&uacute;peme con confianza!...
+&iquest;Qu&eacute; diablos, para qu&eacute; son los amigos?</p>
+
+<p>Y cierran el trato.</p>
+
+<p>A los dos d&iacute;as se presenta el cliente con un amigo que va a comprar la
+prenda en setecientos pesos y quiere verla.</p>
+
+<p>El almacenero la trae, la ven, la revisan, y luego se la devuelven y se
+retiran los amigos, despu&eacute;s de un consumo moderado del "Oportito"
+famoso, o del "Co&ntilde;aquito, capaz de despertar a un muerto".</p>
+
+<p>Y el cliente no vuelve a aparecer m&aacute;s por el almac&eacute;n.</p>
+
+<p>El almacenero, cansado de esperarlo, pone avisos en los diarios,
+llam&aacute;ndolo, si es muy amigo de formas legales, pero constatando con
+dolor, reci&eacute;n, que ignora, no solamente el domicilio del cliente, sino
+tambi&eacute;n su nombre y apellido.</p>
+
+<p>La duda le asalta y va a ver al joyero que le tas&oacute; la prenda, y &eacute;ste le
+declara rudamente que no es la misma que le llev&oacute; la primera vez sino
+una imitaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Y aqu&iacute; son los improperios, las maldiciones, el lamento con todas las
+personas que entran al negocio, pero nada le vale: el <i>cambiazo</i> se
+efectu&oacute; delante de sus ojos y no supo verlo, y los trescientos pesos
+volaron del caj&oacute;n como por arte de encantamiento.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="XV" id="XV"></a><a href="#table">XV</a></h2>
+
+<h3>LOS MISTERIOS DE BUENOS AIRES</h3>
+
+
+<p>Mi permanencia en el delicado servicio que ten&iacute;a a su cargo el sargento
+G&oacute;mez, fue la mejor escuela de la vida a cuyas aulas yo pudiera
+concurrir, y en ella aprend&iacute; a conocer este Buenos Aires bello y
+monstruoso, esta reuni&oacute;n informe de vicios y de virtudes, de grandezas y
+de miserias.</p>
+
+<p>Yo penetr&eacute; el movimiento de los hombres en sus calles estrechas, las
+pasiones que encierran los palacios y los conventillos, los intereses
+que se juegan diariamente desde la Bolsa a los mercados, y, nacido en
+las m&aacute;s humildes esferas, ascend&iacute; pelda&ntilde;o a pelda&ntilde;o la larga escala
+social, tendida entre el humilde vigilante, que, parado en una esquina,
+expuesto a las inclemencias del tiempo, ignora todo lo que no se
+relacione con el peque&ntilde;o radio puesto a su cuidado, y apenas sospecha
+los sucesos de m&aacute;s volumen que ocurren fuera de su parada y la vida
+turbulenta y accidentada de los hombres de mundo.</p>
+
+<p>Todo lo que vi y aprend&iacute; en mi larga y penosa ascensi&oacute;n, todo desfilar&aacute;
+en las p&aacute;ginas de estas Memorias, y si no en este volumen, en otro que
+le seguir&aacute; reflejar&eacute; con toda la precisi&oacute;n que me sea dado, las cosas y
+los hombres que encontr&eacute; en el andar de mi vida y los sucesos
+extraordinarios en que m&aacute;s de una vez tuve que actuar.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="XVI" id="XVI"></a><a href="#table">XVI</a></h2>
+
+<h3>EL HOMBRE PROVIDENCIAL</h3>
+
+
+<p>Un suceso criminal que despu&eacute;s relatar&eacute; y que forma uno de los cap&iacute;tulos
+m&aacute;s importantes de mi vida, me proporcion&oacute; ocasi&oacute;n de distinguirme, y
+fui ascendido a sargento y nombrado en reemplazo del viejo G&oacute;mez, que
+fue jubilado.</p>
+
+<p>La noche del d&iacute;a en que recib&iacute; mi nombramiento, me retiraba a mi modesto
+cuarto de conventillo&mdash;pues tiempo hac&iacute;a que hab&iacute;a dejado el que por
+meses ocupara en casa del comisario&mdash;e iba con el coraz&oacute;n lleno de
+ilusiones, y cant&aacute;ndome en el alma un coro de alegr&iacute;a, cuando de
+repente, al volver la esquina de Piedad 88 y Suipacha, me top&eacute; de manos
+a boca con un hombre que pretendi&oacute; ocultarse en el hueco de una puerta.</p>
+
+<p>Era un individuo correctamente vestido de negro, de levita perfectamente
+abrochada y sombrero de copa, y llevaba bajo el brazo un bast&oacute;n, cuya
+contera reluciente brillaba con los primeros rayos de luna que comenzaba
+a alzarse sobre el atrio de San Miguel.</p>
+
+<p>En el suelo y ante &eacute;l, estaba un peque&ntilde;o paquete y al lado el caj&oacute;n de
+la basura, perteneciente a la casa en cuyo umbral se hab&iacute;a detenido.</p>
+
+<p>Cuando se irgui&oacute;, le conoc&iacute;, a pesar de hacer seis meses que no le ve&iacute;a:
+era el concurrente a las antesalas del Ministerio del Interior, el
+visitante del mayordomo, don Tom&aacute;s Regnier, aquel hombre cuya miseria
+tanto me hab&iacute;a llamado la atenci&oacute;n en mis horas de guardia, frente a la
+puerta de la sala de espera y cuya silueta he presentado al comenzar
+estas Memorias.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Hola amigo!, &iquest;qu&eacute; hace?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; quiere que haga, se&ntilde;or vigilante! Disputaba a aquel atorrante&mdash;y
+alzando el brazo me mostr&oacute; un perro de esos callejeros, flaco y sucio,
+que parado sobre tres de sus cuatro patas por tener una enferma, nos
+miraba desde el atrio&mdash;&iexcl;esos restos de pescado y de puchero que he
+envuelto en ese diario!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Para qu&eacute;?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;La pregunta!... &iexcl;Para cenar!... &iexcl;La vida hay que hacerla a pesar de
+todo, se&ntilde;or vigilante!</p>
+
+<p>&mdash;D&iacute;game, &iquest;no es usted aquel hombre que concurr&iacute;a todas las tardes al
+Ministerio del Interior, y que se iba a curar en la Convalecencia?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;El mismo, s&iacute;, el mismo!... &iquest;Y Vd. quien es?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;No se acuerda de m&iacute;?... Aquel agente que le dio cinco pesos para que
+fuera...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! &iexcl;Oh!... &iexcl;S&iacute;! &iexcl;S&iacute;!... &iexcl;Oh! &iexcl;Me acuerdo bien, s&iacute;!... &iexcl;Despu&eacute;s no lo
+he visto m&aacute;s!... &iexcl;Y eso que voy al Ministerio como siempre!...</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y se cur&oacute;?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Muy bien, gracias, muy bien!... Hoy ya estoy sano de los vahidos
+(perfectamente sano), pero la posici&oacute;n &iquest;sabe usted?... &iexcl;la posici&oacute;n
+social..., eso sigue mal, muy mal!... &iexcl;La suerte es caballa!</p>
+
+<p>Me dio l&aacute;stima aquel pobre ser enclenque y miserable, que disputaba a
+los perros callejeros su alimento y, dici&eacute;ndole que me siguiera, lo
+conduje hasta "La Croce di Malta", en la calle cortada del Mercado del
+Plata, donde a todas horas de la noche se encontraba un pan, una botella
+de vino y un plato de <i>busecca</i>.</p>
+
+<p>All&iacute;, en una mesa, cerca de otra, donde un grupo de trasnochadores hac&iacute;a
+su colaci&oacute;n alegremente, nos sentamos los dos, y luego que &eacute;l salud&oacute; con
+complacencia y gran dignidad a los turbulentos vecinos, dici&eacute;ndome,
+mientras mov&iacute;a la cabeza y sonre&iacute;a: "son los muchachos de los diarios,
+&iquest;sabe?, los noticieros de la Patria Argentina<a name="FNanchor_95_95" id="FNanchor_95_95"></a><a href="#Footnote_95_95" class="fnanchor">[95]</a>, La Naci&oacute;n, La Prensa,
+que vienen a conspirar contra los directores porque no les aumentan el
+sueldo", nos pusimos a comer.</p>
+
+<p>De esa noche data mi amistad con el hombre extraordinario, cuyas
+aventuras forman por s&iacute; solas el volumen m&aacute;s curioso de la vida porte&ntilde;a
+que pueda imaginarse, y data tambi&eacute;n mi engrandecimiento moral, pues, si
+bien yo le proporcion&eacute; los medios de regenerarse f&iacute;sicamente, &eacute;l, en
+cambio, me dio alas, me arrebat&oacute; consigo y me puso en aptitud no s&oacute;lo de
+hacer con brillo mi camino, sino tambi&eacute;n de escribir estas Memorias,
+cuya primera parte termina por haber llegado el momento en que el vago
+de las cuchillas, el humilde soldado del 6&ordm;, alcanzando al puesto de
+sargento en la polic&iacute;a de Buenos Aires, pudo ensanchar la esfera de su
+acci&oacute;n y dejar a la espalda los d&iacute;as oscuros en que el an&oacute;nimo mataba
+todas sus iniciativas e invalidaba sus penosos esfuerzos!</p>
+<p>&nbsp;</p>
+
+<div class="footnotes"><h3>NOTAS:</h3>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_1_1" id="Footnote_1_1"></a><a href="#FNanchor_1_1"><span class="label">[1]</span></a> Yunta, no tener. No tener igual.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_2_2" id="Footnote_2_2"></a><a href="#FNanchor_2_2"><span class="label">[2]</span></a> Molle: arbolito del Chaco que da una madera muy fina.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_3_3" id="Footnote_3_3"></a><a href="#FNanchor_3_3"><span class="label">[3]</span></a> Arbol de Entre R&iacute;os, Tucum&aacute;n, Salta y Jujuy, de follaje permanente y
+muy frondoso y ramas espinosas. Su madera es dura y da una tintura rojo
+oscura.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_4_4" id="Footnote_4_4"></a><a href="#FNanchor_4_4"><span class="label">[4]</span></a> De color blanco amarillento. Se aplica m&aacute;s comunmente para designar
+un color de pelaje de los caballos.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_5_5" id="Footnote_5_5"></a><a href="#FNanchor_5_5"><span class="label">[5]</span></a> Cuero utilizado como recipiente.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_6_6" id="Footnote_6_6"></a><a href="#FNanchor_6_6"><span class="label">[6]</span></a> Picar: aguijonear los bueyes que tiran de las carretas.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_7_7" id="Footnote_7_7"></a><a href="#FNanchor_7_7"><span class="label">[7]</span></a> Leva: recluta o enganche de gente para el servicio de un Estado.
+Dec&iacute;ase comunmente de la reuni&oacute;n de ociosos y vagos, que sol&iacute;a hacerse
+por la justicia para destinarlos al servicio de mar o tierra.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_8_8" id="Footnote_8_8"></a><a href="#FNanchor_8_8"><span class="label">[8]</span></a> Perge&ntilde;ada: arreglada, dispuesta.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_9_9" id="Footnote_9_9"></a><a href="#FNanchor_9_9"><span class="label">[9]</span></a> Maceta: se dice del caballo que tiene nudos en las rodillas y
+cuartillas debido generalmente a su mucha edad o excesivo servicio.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_10_10" id="Footnote_10_10"></a><a href="#FNanchor_10_10"><span class="label">[10]</span></a> Se dice de la caballer&iacute;a que mosque, o sea que mueve constantemente
+la cola y a&uacute;n las orejas para espantar los insectos que le molestan o
+por mala costumbre.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_11_11" id="Footnote_11_11"></a><a href="#FNanchor_11_11"><span class="label">[11]</span></a> Sabandija: cualquier reptil o insecto, especialmente los asquerosos
+o molestos.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_12_12" id="Footnote_12_12"></a><a href="#FNanchor_12_12"><span class="label">[12]</span></a> Pilchas: prendas del recado o cualquier prenda de uso.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_13_13" id="Footnote_13_13"></a><a href="#FNanchor_13_13"><span class="label">[13]</span></a> Mancarr&oacute;n: Caballo viejo, muy estropeado o casi inservible por su
+vejez.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_14_14" id="Footnote_14_14"></a><a href="#FNanchor_14_14"><span class="label">[14]</span></a> Redom&oacute;n: Se dice de potro en doma, que s&oacute;lo un jinete muy bueno
+puede montar.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_15_15" id="Footnote_15_15"></a><a href="#FNanchor_15_15"><span class="label">[15]</span></a> Tusado: con las crines recortadas.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_16_16" id="Footnote_16_16"></a><a href="#FNanchor_16_16"><span class="label">[16]</span></a> Corto: fig. T&iacute;mido.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_17_17" id="Footnote_17_17"></a><a href="#FNanchor_17_17"><span class="label">[17]</span></a> Quinchada: Dispuesta en forma de tejido o trama. Se emplea en las
+paredes o techos de los ranchos y en los de los carros y carretas. Sirve
+para afianzar las construcciones.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_18_18" id="Footnote_18_18"></a><a href="#FNanchor_18_18"><span class="label">[18]</span></a> T&iacute;a: mujer casada o entrada en edad. Es de tratamiento de respeto.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_19_19" id="Footnote_19_19"></a><a href="#FNanchor_19_19"><span class="label">[19]</span></a> Matrera: arisca, ch&uacute;cara, cimarrona, en general se aplica a la
+hacienda.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_20_20" id="Footnote_20_20"></a><a href="#FNanchor_20_20"><span class="label">[20]</span></a> Mata, andar a saltos de: Huir, andar temeroso.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_21_21" id="Footnote_21_21"></a><a href="#FNanchor_21_21"><span class="label">[21]</span></a> Culero: Cuero que el pe&oacute;n aplica exteriormente sobre la cintura y
+los muslos para evitar el roce del lazo sobre las bombachas en los
+trabajos de campo, cuando los hace de a pie. Tambi&eacute;n se llama culero al
+tirador.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_22_22" id="Footnote_22_22"></a><a href="#FNanchor_22_22"><span class="label">[22]</span></a> Bolivianos: Moneda de plata de baja ley, acu&ntilde;ada en Bolivia. Las
+monedas se usaban como botones para cerrar los tiradores.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_23_23" id="Footnote_23_23"></a><a href="#FNanchor_23_23"><span class="label">[23]</span></a> Bastonero: persona que designa el lugar que han de ocupar las
+parejas y el orden en que han de bailar.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_24_24" id="Footnote_24_24"></a><a href="#FNanchor_24_24"><span class="label">[24]</span></a> Prima: primera cuerda de la guitarra, la de tono m&aacute;s agudo.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_25_25" id="Footnote_25_25"></a><a href="#FNanchor_25_25"><span class="label">[25]</span></a> Segunda: cuerda de la guitarra.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_26_26" id="Footnote_26_26"></a><a href="#FNanchor_26_26"><span class="label">[26]</span></a> Dorm&iacute;rsele a algo: quedarse con algo, no soltarlo; se aplica en
+especial a comidas y bebidas.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_27_27" id="Footnote_27_27"></a><a href="#FNanchor_27_27"><span class="label">[27]</span></a> Cuchufleta: Broma.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_28_28" id="Footnote_28_28"></a><a href="#FNanchor_28_28"><span class="label">[28]</span></a> Barato, pedir un: ofrecerse para una lucha o juego.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_29_29" id="Footnote_29_29"></a><a href="#FNanchor_29_29"><span class="label">[29]</span></a> Hueya: graf&iacute;a de acuerdo con la dicci&oacute;n habitual; lo correcto es
+<i>huella</i>.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_30_30" id="Footnote_30_30"></a><a href="#FNanchor_30_30"><span class="label">[30]</span></a> Limpio: descampado, espacio libre.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_31_31" id="Footnote_31_31"></a><a href="#FNanchor_31_31"><span class="label">[31]</span></a> Pepeleta: nombre que suele darse vulgarmente a la libreta de
+enrolamiento en la campa&ntilde;a del Litoral y del Noroeste.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_32_32" id="Footnote_32_32"></a><a href="#FNanchor_32_32"><span class="label">[32]</span></a> Los Corrales: mataderos que desde 1877 estaban instalados en el
+actual Parque Patricios, en terrenos comprendidos entre las calles
+Caseros, Rioja (hoy su continuaci&oacute;n Monteagudo) y Arena (hoy Av.
+Almafuerte). All&iacute; se desarroll&oacute; una de las batallas de la revoluci&oacute;n de
+1880.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_33_33" id="Footnote_33_33"></a><a href="#FNanchor_33_33"><span class="label">[33]</span></a> Como a chorlos: f&aacute;cilmente, sin ninguna dificultad.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_34_34" id="Footnote_34_34"></a><a href="#FNanchor_34_34"><span class="label">[34]</span></a> Kep&iacute;: la academia establece quep&iacute;s para el nombre de la gorra
+ligeramente c&oacute;nica y de vicera horizontal.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_35_35" id="Footnote_35_35"></a><a href="#FNanchor_35_35"><span class="label">[35]</span></a> Chasca: se llama as&iacute; el pelo de la cabeza cuando est&aacute; enredado.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_36_36" id="Footnote_36_36"></a><a href="#FNanchor_36_36"><span class="label">[36]</span></a> Pelar: sacar.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_37_37" id="Footnote_37_37"></a><a href="#FNanchor_37_37"><span class="label">[37]</span></a> Patrio: caballo que pertenece al Estado.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_38_38" id="Footnote_38_38"></a><a href="#FNanchor_38_38"><span class="label">[38]</span></a> Se refiere a las luchas que sucit&oacute; la separaci&oacute;n de Buenos Aires
+del resto de la Confederaci&oacute;n y que s&oacute;lo termin&oacute; con la Federalizaci&oacute;n
+de la ciudad de Buenos Aires. La Plaza de la Victoria, o Plaza Victoria,
+fue el nombre con que se conoci&oacute; tradicionalmente a la actual Plaza de
+Mayo, que hasta 1883 estuvo dividida por la Recova Vieja en dos: la
+Plaza 25 de Mayo, frente a la Casa Rosada, y La Victoria, nombre que
+data de 1808 y que le fue impuesto en conmemoraci&oacute;n de la victoria del
+12 de agosto de 1884, demolida La Recova, las dos plazas quedaron unidas
+bajo la denominaci&oacute;n actual.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_39_39" id="Footnote_39_39"></a><a href="#FNanchor_39_39"><span class="label">[39]</span></a> Marcos Paz: hacendado (1844-1904). Al federalizarse Buenos Aires en
+1880, ocup&oacute; la jefatura de polic&iacute;a; m&aacute;s tarde fue diputado nacional y
+miembro del directorio del Banco de la Naci&oacute;n.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_40_40" id="Footnote_40_40"></a><a href="#FNanchor_40_40"><span class="label">[40]</span></a> Departamento viejo: alusi&oacute;n al Departamento de Polic&iacute;a, situado, en
+esa &eacute;poca, en la calle Bol&iacute;var, entre el Cabildo y la casa llamada
+&laquo;Altos de Riglos&raquo;. Era un edificio chato y sencillo, con techo de tejas.
+Tambi&eacute;n estaba all&iacute; la c&aacute;rcel de encausados. Cuando se abri&oacute; la Av. de
+Mayo fue demolido junto con una parte del Cabildo, pero en ese entonces
+el edificio ya no estaba ocupado por el Departamento de Polic&iacute;a, sino
+por la Municipalidad de Buenos Aires.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_41_41" id="Footnote_41_41"></a><a href="#FNanchor_41_41"><span class="label">[41]</span></a> La Avenida de Mayo: fue abierta en 1889; en ella se emple&oacute; por
+primera vez en la ciudad el afirmado de madera; hasta entonces s&oacute;lo se
+conoc&iacute;a el de adoquines.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_42_42" id="Footnote_42_42"></a><a href="#FNanchor_42_42"><span class="label">[42]</span></a> El General Paunero: Wenceslao Paunero (1805-1871). Tuvo una
+destacada funci&oacute;n en la guerra con Paraguay, adem&aacute;s de innumerables
+campa&ntilde;as contra los indios y las montoneras; ascendi&oacute; a general en la
+Batalla de Pav&oacute;n. Fue candidato a vicepresidente de la Rep&uacute;blica en
+1868.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_43_43" id="Footnote_43_43"></a><a href="#FNanchor_43_43"><span class="label">[43]</span></a> Las Manzanas: paraje pr&oacute;ximo a la Villa Guti&eacute;rrez, departamento de
+Ischill&iacute;n, provincia de C&oacute;rdoba.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_44_44" id="Footnote_44_44"></a><a href="#FNanchor_44_44"><span class="label">[44]</span></a> General Conrado Villegas: (1840-1884). Actu&oacute; en la Guerra del
+Paraguay; tom&oacute; parte en la campa&ntilde;a contra Mitre en 1874; luch&oacute; con los
+indios en 1877; acompa&ntilde;&oacute; a Roca en la campa&ntilde;a del Desierto y fund&oacute;
+Choele-Choel; actu&oacute; en la represi&oacute;n de la Revoluci&oacute;n del 80.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_45_45" id="Footnote_45_45"></a><a href="#FNanchor_45_45"><span class="label">[45]</span></a> Namuncur&aacute;: Manuel Namuncur&aacute;, casique voroga, nacido en Chile y
+llegado a la Argentina en 1834. Se mantuvo en lucha constante contra la
+llamada civilizaci&oacute;n e intervino en las Luchas Intestinas del pa&iacute;s
+poniendo sus lanzas al servicio de diversos contendientes. Era un hombre
+de gran valor y fuerza y h&aacute;bil para mantener su caciscazgo. Fue el
+&uacute;ltimo jefe indio que se rindi&oacute; en la Conquista del Desierto que realiz&oacute;
+Roca. Se lo nombr&oacute; &laquo;Coronel de la Naci&oacute;n&raquo;. Uno de sus hijos se hizo
+sacerdote cat&oacute;lico y otro fue militar del Ej&eacute;rcito Argentino.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_46_46" id="Footnote_46_46"></a><a href="#FNanchor_46_46"><span class="label">[46]</span></a> Eunuco: hombre castrado.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_47_47" id="Footnote_47_47"></a><a href="#FNanchor_47_47"><span class="label">[47]</span></a> Se har&aacute; a la cancha: se acostumbrar&aacute;. La frase est&aacute; tomada del
+vocabulario familiar de las carreras cuadreras.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_48_48" id="Footnote_48_48"></a><a href="#FNanchor_48_48"><span class="label">[48]</span></a> Mayor&iacute;a: oficina del Sargento Mayor.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_49_49" id="Footnote_49_49"></a><a href="#FNanchor_49_49"><span class="label">[49]</span></a> Vistas: proyecci&oacute;n de im&aacute;genes cinematogr&aacute;ficas.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_50_50" id="Footnote_50_50"></a><a href="#FNanchor_50_50"><span class="label">[50]</span></a> La Recoba: graf&iacute;a arcaica, la correcta es Recova. La Recova
+primitiva fue un edificio construido en tiempos del Virrey del Pino
+(1803); ocupaba el centro de la actual Plaza de Mayo; constaba de un
+arco central y veinticuatro arcadas, doce a cada lado. Durante la &eacute;poca
+de Rosas (1835) el estado la sac&oacute; a remate, pero no se acept&oacute; la oferta
+que se hizo. Al a&ntilde;o siguiente la compr&oacute; Tom&aacute;s Anchorena y durante la
+Intendencia de Torcuato de Alvear (1883) fue expropiada y demolida.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_51_51" id="Footnote_51_51"></a><a href="#FNanchor_51_51"><span class="label">[51]</span></a> Paquete: elegante, que sigue la moda, bien vestido.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_52_52" id="Footnote_52_52"></a><a href="#FNanchor_52_52"><span class="label">[52]</span></a> Clases: individuos que forman los escalones intermedios entre los
+oficiales y los soldados rasos.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_53_53" id="Footnote_53_53"></a><a href="#FNanchor_53_53"><span class="label">[53]</span></a> Tiple: la m&aacute;s aguda de las voces humanas.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_54_54" id="Footnote_54_54"></a><a href="#FNanchor_54_54"><span class="label">[54]</span></a> El Ministerio del Interior: Los ministerios del Gobierno Nacional
+ten&iacute;an su sede en la Casa Rosada.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_55_55" id="Footnote_55_55"></a><a href="#FNanchor_55_55"><span class="label">[55]</span></a> Navarro: partido de la provincia de Buenos Aires, tiene una
+superficie de 1.625 km<sup>2</sup>; limita con los partidos de Mercedes, General
+Las Heras, Lobos, Veinticinco de Mayo, Chivilcoy y Suipacha. Tuvo su
+origen en un fort&iacute;n de frontera en el &uacute;ltimo tercio del siglo XVIII.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_56_56" id="Footnote_56_56"></a><a href="#FNanchor_56_56"><span class="label">[56]</span></a> Valimiento: amparo, favor, protecci&oacute;n, defensa.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_57_57" id="Footnote_57_57"></a><a href="#FNanchor_57_57"><span class="label">[57]</span></a> Pichuleador: conseguir afanosamente peque&ntilde;as ventajas en ventas o
+negocios.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_58_58" id="Footnote_58_58"></a><a href="#FNanchor_58_58"><span class="label">[58]</span></a> La mosquita que le har&eacute; poner: amenaza con hacer p&uacute;blico un
+comentario que molestar&aacute;.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_59_59" id="Footnote_59_59"></a><a href="#FNanchor_59_59"><span class="label">[59]</span></a> Fuste: fig. Nervio, sustancia o entidad. Importancia.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_60_60" id="Footnote_60_60"></a><a href="#FNanchor_60_60"><span class="label">[60]</span></a> Empe&ntilde;o: recomendaci&oacute;n. Protector, padrino.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_61_61" id="Footnote_61_61"></a><a href="#FNanchor_61_61"><span class="label">[61]</span></a> Aceite para la m&aacute;quina: eufemismo para referirse al soborno de los
+empleados p&uacute;blicos por medio de dinero.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_62_62" id="Footnote_62_62"></a><a href="#FNanchor_62_62"><span class="label">[62]</span></a> Trote: fig. y fam. Apuro, trabajo, tarea pesada. Se usa con los
+verbos dar y meter.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_63_63" id="Footnote_63_63"></a><a href="#FNanchor_63_63"><span class="label">[63]</span></a> Est&aacute; faltando: al respeto, est&aacute; diciendo inconveniencias.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_64_64" id="Footnote_64_64"></a><a href="#FNanchor_64_64"><span class="label">[64]</span></a> Juder&iacute;a; acci&oacute;n enga&ntilde;osa con que se obtienen procechos il&iacute;citos.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_65_65" id="Footnote_65_65"></a><a href="#FNanchor_65_65"><span class="label">[65]</span></a> Fariseo: fig. Hombre hip&oacute;crita.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_66_66" id="Footnote_66_66"></a><a href="#FNanchor_66_66"><span class="label">[66]</span></a> Prosopopeya: afectaci&oacute;n de gravedad y pompa.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_67_67" id="Footnote_67_67"></a><a href="#FNanchor_67_67"><span class="label">[67]</span></a> La Convalecencia: Hospital de la Convalecencia; se hallaba situado
+en el solar que ocupa actualmente el Hospital Nacional Neurosiqui&aacute;trico
+de Hombres.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_68_68" id="Footnote_68_68"></a><a href="#FNanchor_68_68"><span class="label">[68]</span></a> Asenderado: fig. Que ha recorrido muchos senderos.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_69_69" id="Footnote_69_69"></a><a href="#FNanchor_69_69"><span class="label">[69]</span></a> El Ministerio del interior: quiz&aacute;s se refiera a Bernardo de
+Irigoyen (1822-1906), cuyo retrato coincide con la descripci&oacute;n, y que
+entre los numerosos cargos p&uacute;blicos que ocup&oacute;, fue Ministro del Interior
+durante una parte de la primera presidencia del general Roca
+(1880-1886).</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_70_70" id="Footnote_70_70"></a><a href="#FNanchor_70_70"><span class="label">[70]</span></a> Camandulero: que procede con subterfugios e hipocres&iacute;as.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_71_71" id="Footnote_71_71"></a><a href="#FNanchor_71_71"><span class="label">[71]</span></a> Tercio: cada uno de los tres grupos en que se divid&iacute;a el personal
+de una comisar&iacute;a, para cumplir un turno de ocho horas.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_72_72" id="Footnote_72_72"></a><a href="#FNanchor_72_72"><span class="label">[72]</span></a> &Ntilde;udo, al: In&uacute;tilmente.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_73_73" id="Footnote_73_73"></a><a href="#FNanchor_73_73"><span class="label">[73]</span></a> Raspa: ladr&oacute;n, ratero.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_74_74" id="Footnote_74_74"></a><a href="#FNanchor_74_74"><span class="label">[74]</span></a> Departamento Central: Departamento Central de Polic&iacute;a.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_75_75" id="Footnote_75_75"></a><a href="#FNanchor_75_75"><span class="label">[75]</span></a> Gorra, vivir de: vivir a costa de otro, sin pagar nada.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_76_76" id="Footnote_76_76"></a><a href="#FNanchor_76_76"><span class="label">[76]</span></a> Leguleyo: el que trata de leyes no conoci&eacute;ndolas sino vulgar y
+escasamente.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_77_77" id="Footnote_77_77"></a><a href="#FNanchor_77_77"><span class="label">[77]</span></a> Quebrarse: hacer quiebros al bailar o caminar, como los
+compadritos.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_78_78" id="Footnote_78_78"></a><a href="#FNanchor_78_78"><span class="label">[78]</span></a> Renuncio: fig. Mentira o contradicci&oacute;n.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_79_79" id="Footnote_79_79"></a><a href="#FNanchor_79_79"><span class="label">[79]</span></a> Caramayol&iacute;: asalto.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_80_80" id="Footnote_80_80"></a><a href="#FNanchor_80_80"><span class="label">[80]</span></a> Biaba: asalto a mano armada.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_81_81" id="Footnote_81_81"></a><a href="#FNanchor_81_81"><span class="label">[81]</span></a> Dirse: forma de dicci&oacute;n inculta del verbo irse; aparece con m&aacute;s
+frecuencia en el lenguaje rural que en el urbano.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_82_82" id="Footnote_82_82"></a><a href="#FNanchor_82_82"><span class="label">[82]</span></a> Champurriao: dicci&oacute;n inculta de champurreado. Mezclado (De
+champurrear: mezclar un licor con otro y hablar mal un idioma
+mezcl&aacute;ndolo con otro; tambi&eacute;n chapurrear).</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_83_83" id="Footnote_83_83"></a><a href="#FNanchor_83_83"><span class="label">[83]</span></a> Ad hoc: expresi&oacute;n latina que significa &laquo;para esto&raquo;, &laquo;para el caso&raquo;.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_84_84" id="Footnote_84_84"></a><a href="#FNanchor_84_84"><span class="label">[84]</span></a> Me sale con una pata de gallo: me dice un desprop&oacute;sito o tonter&iacute;a.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_85_85" id="Footnote_85_85"></a><a href="#FNanchor_85_85"><span class="label">[85]</span></a> Calle Buen Orden: actual Bernardo de Irigoyen.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_86_86" id="Footnote_86_86"></a><a href="#FNanchor_86_86"><span class="label">[86]</span></a> Mulita: fig. Flojo, timorato, miedoso.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_87_87" id="Footnote_87_87"></a><a href="#FNanchor_87_87"><span class="label">[87]</span></a> Clavar: enga&ntilde;ar empleando malicia o fraude en los tratos y
+contratos.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_88_88" id="Footnote_88_88"></a><a href="#FNanchor_88_88"><span class="label">[88]</span></a> Train: dicci&oacute;n inculta por &laquo;traen&raquo;. Se trata de un fen&oacute;meno de
+disimilaci&oacute;n de dos vocales abiertas; es muy frecuente en el habla
+inculta y rural.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_89_89" id="Footnote_89_89"></a><a href="#FNanchor_89_89"><span class="label">[89]</span></a> Reatado: atado apretadamente.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_90_90" id="Footnote_90_90"></a><a href="#FNanchor_90_90"><span class="label">[90]</span></a> La devaluaci&oacute;n de la moneda papel con respecto a la moneda oro es
+la base de esta estafa. Los 5.000 pesos oro val&iacute;an 625.000 pesos papel.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_91_91" id="Footnote_91_91"></a><a href="#FNanchor_91_91"><span class="label">[91]</span></a> Mosca: dinero.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_92_92" id="Footnote_92_92"></a><a href="#FNanchor_92_92"><span class="label">[92]</span></a> Rampl&oacute;n: tosco, vulgar, desali&ntilde;ado.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_93_93" id="Footnote_93_93"></a><a href="#FNanchor_93_93"><span class="label">[93]</span></a> Calle de las Artes: actual Carlos Pellegrini.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_94_94" id="Footnote_94_94"></a><a href="#FNanchor_94_94"><span class="label">[94]</span></a> Chapetonada: inexperiencia o torpeza del que es nuevo en alguna
+actividad.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_95_95" id="Footnote_95_95"></a><a href="#FNanchor_95_95"><span class="label">[95]</span></a> Patria Argentina: peri&oacute;dico pol&iacute;tico, noticioso, literario,
+comercial; se public&oacute; en Buenos Aires desde el 1&ordm; de enero de 1879 hasta
+el 31 de octubre de 1885. Su director fue Alberto Guti&eacute;rrez y sus
+redactores Jos&eacute; Mar&iacute;a y Ricardo Guti&eacute;rrez. Sosten&iacute;a la orientaci&oacute;n del
+Partido Nacionalista. En total public&oacute; 2.370 n&uacute;meros.</p></div>
+</div>
+
+
+
+
+
+
+
+<pre>
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Memorias de un vigilante, by
+José S. Alvarez (AKA Fray Mocho)
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK MEMORIAS DE UN VIGILANTE ***
+
+***** This file should be named 19543-h.htm or 19543-h.zip *****
+This and all associated files of various formats will be found in:
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+
+Produced by Chuck Greif
+
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+one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
+(and you!) can copy and distribute it in the United States without
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+Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
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+redistribution.
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+
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+*** START: FULL LICENSE ***
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+works. See paragraph 1.E below.
+
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+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
+individual work is in the public domain in the United States and you are
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+1.F.
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+WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
+WARRANTIES OF MERCHANTIBILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
+
+1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
+warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
+If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
+law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
+interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
+the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
+provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
+
+1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
+trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
+providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance
+with this agreement, and any volunteers associated with the production,
+promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
+harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
+that arise directly or indirectly from any of the following which you do
+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at http://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit http://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ http://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
+
+
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+This eBook, including all associated images, markup, improvements,
+metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be
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+Procedures for determining public domain status are described in
+the "Copyright How-To" at https://www.gutenberg.org.
+
+No investigation has been made concerning possible copyrights in
+jurisdictions other than the United States. Anyone seeking to utilize
+this eBook outside of the United States should confirm copyright
+status under the laws that apply to them.
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