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+*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 16961 ***
+
+
+
+
+TRAFALGAR
+
+BENITO PÉREZ GALDÓS
+
+Edición ilustrada por Enrique y Arturo Mélida
+
+Administración de La Guirnalda y Episodios Nacionales
+
+1882
+
+
+
+
+-I-
+
+Se me permitirá que antes de referir el gran suceso de que fui testigo,
+diga algunas palabras sobre mi infancia, explicando por qué extraña
+manera me llevaron los azares de la vida a presenciar la terrible
+catástrofe de nuestra marina.
+
+Al hablar de mi nacimiento, no imitaré a la mayor parte de los que
+cuentan hechos de su propia vida, quienes empiezan nombrando su
+parentela, las más veces noble, siempre hidalga por lo menos, si no se
+dicen descendientes del mismo Emperador de Trapisonda. Yo, en esta
+parte, no puedo adornar mi libro con sonoros apellidos; y fuera de mi
+madre, a quien conocí por poco tiempo, no tengo noticia de ninguno de
+mis ascendientes, si no es de Adán, cuyo parentesco me parece
+indiscutible. Doy principio, pues, a mi historia como Pablos, el buscón
+de Segovia: afortunadamente Dios ha querido que en esto sólo nos
+parezcamos.
+
+Yo nací en Cádiz, y en el famoso barrio de la Viña, que no es hoy, ni
+menos era entonces, academia de buenas costumbres. La memoria no me da
+luz alguna sobre mi persona y mis acciones en la niñez, sino desde la
+edad de seis años; y si recuerdo esta fecha, es porque la asocio a un
+suceso naval de que oí hablar entonces: el combate del cabo de San
+Vicente, acaecido en 1797.
+
+Dirigiendo una mirada hacia lo que fue, con la curiosidad y el interés
+propios de quien se observa, imagen confusa y borrosa, en el cuadro de
+las cosas pasadas, me veo jugando en la Caleta con otros chicos de mi
+edad poco más o menos. Aquello era para mí la vida entera; más aún, la
+vida normal de nuestra privilegiada especie; y los que no vivían como
+yo, me parecían seres excepcionales del humano linaje, pues en mi
+infantil inocencia y desconocimiento del mundo yo tenía la creencia de
+que el hombre había sido criado para la mar, habiéndole asignado la
+Providencia, como supremo ejercicio de su cuerpo, la natación, y como
+constante empleo de su espíritu el buscar y coger, ya para arrancarles y
+vender sus estimadas bocas, que llaman de la Isla, ya para propia
+satisfacción y regalo, mezclando así lo agradable con lo útil.
+
+La sociedad en que yo me crié era, pues, de lo más rudo, incipiente y
+soez que puede imaginarse, hasta tal punto, que los chicos de la Caleta
+éramos considerados como más canallas que los que ejercían igual
+industria y desafiaban con igual brío los elementos en Puntales; y por
+esta diferencia, uno y otro bando nos considerábamos rivales, y a veces
+medíamos nuestras fuerzas en la Puerta de Tierra con grandes y ruidosas
+pedreas, que manchaban el suelo de heroica sangre.
+
+Cuando tuve edad para meterme de cabeza en los negocios por cuenta
+propia, con objeto de ganar honradamente algunos cuartos, recuerdo que
+lucí mi travesura en el muelle, sirviendo de a los muchos ingleses que
+entonces como ahora nos visitaban. El muelle era una escuela ateniense
+para despabilarse en pocos años, y yo no fui de los alumnos menos
+aprovechados en aquel vasto ramo del saber humano, así como tampoco dejé
+de sobresalir en el merodeo de la fruta, para lo cual ofrecía ancho
+campo a nuestra iniciativa y altas especulaciones la plaza de San Juan
+de Dios. Pero quiero poner punto en esta parte de mi historia, pues hoy
+recuerdo con vergüenza tan grande envilecimiento, y doy gracias a Dios
+de que me librara pronto de él llevándome por más noble camino.
+
+Entre las impresiones que conservo, está muy fijo en mi memoria el
+placer entusiasta que me causaba la vista de los barcos de guerra,
+cuando se fondeaban frente a Cádiz o en San Fernando. Como nunca pude
+satisfacer mi curiosidad, viendo de cerca aquellas formidables máquinas,
+yo me las representaba de un modo fantástico y absurdo, suponiéndolas
+llenas de misterios.
+
+Afanosos para imitar las grandes cosas de los hombres, los chicos
+hacíamos también nuestras escuadras, con, rudamente talladas, a que
+poníamos velas de papel o trapo, marinándolas con mucha decisión y
+seriedad en cualquier charco de Puntales o la Caleta. Para que todo
+fuera completo, cuando venía algún cuarto a nuestras manos por
+cualquiera de las vías industriales que nos eran propias, comprábamos
+pólvora en casa de la tía Coscoja de la calle del Torno de Santa María,
+y con este ingrediente hacíamos una completa fiesta naval. Nuestras
+flotas se lanzaban a tomar viento en océanos de tres varas de ancho;
+disparaban sus piezas de caña; se chocaban remedando sangrientos
+abordajes, en que se batía con gloria su imaginaria tripulación;
+cubríalas el humo, dejando ver las banderas, hechas con el primer trapo
+de color encontrado en los basureros; y en tanto nosotros bailábamos de
+regocijo en la costa, al estruendo de la artillería, figurándonos ser
+las naciones a que correspondían aquellos barcos, y creyendo que en el
+mundo de los hombres y de las cosas grandes, las naciones bailarían lo
+mismo presenciando la victoria de sus queridas escuadras. Los chicos ven
+todo de un modo singular.
+
+Aquélla era época de grandes combates navales, pues había uno cada año,
+y alguna escaramuza cada mes. Yo me figuraba que las escuadras se batían
+unas con otras pura y simplemente porque les daba la gana, o con objeto
+de probar su valor, como dos guapos que se citan fuera de puertas para
+darse de navajazos. Me río recordando mis extravagantes ideas respecto a
+las cosas de aquel tiempo. Oía hablar mucho de Napoleón, ¿y cómo creen
+ustedes que yo me lo figuraba? Pues nada menos que igual en todo a los
+contrabandistas que, procedentes del campo de Gibraltar, se veían en el
+barrio de la Viña con harta frecuencia; me lo figuraba caballero en un
+potro jerezano, con su manta, polainas, sombrero de fieltro y el
+correspondiente trabuco. Según mis ideas, con este pergenio, y seguido
+de otros aventureros del mismo empaque, aquel hombre, que todos pintaban
+como extraordinario, conquistaba la Europa, es decir, una gran isla,
+dentro de la cual estaban otras islas, que eran las naciones, a saber:
+Inglaterra, Génova, Londres, Francia, Malta, la tierra del Moro,
+América, Gibraltar, Mahón, Rusia, Tolón, etc. Yo había formado esta
+geografía a mi antojo, según las procedencias más frecuentes de los
+barcos, con cuyos pasajeros hacía algún trato; y no necesito decir que
+entre todas estas naciones o islas España era la mejorcita, por lo cual
+los ingleses, unos a modo de salteadores de caminos, querían cogérsela
+para sí. Hablando de esto y otros asuntos diplomáticos, yo y mis colegas
+de la Caleta decíamos mil frases inspiradas en el más ardiente
+patriotismo.
+
+Pero no quiero cansar al lector con pormenores que sólo se refieren a
+mis particulares impresiones, y voy a concluir de hablar de mí. El único
+ser que compensaba la miseria de mi existencia con un desinteresado
+afecto, era mi madre. Sólo recuerdo de ella que era muy hermosa, o al
+menos a mí me lo parecía. Desde que quedó viuda, se mantenía y me
+mantenía lavando y componiendo la ropa de algunos marineros. Su amor por
+mí debía de ser muy grande. Caí gravemente enfermo de la fiebre
+amarilla, que entonces asolaba a Andalucía, y cuando me puse bueno me
+llevó como en procesión a oír misa a la Catedral vieja, por cuyo
+pavimento me hizo andar de rodillas más de una hora, y en el mismo
+retablo en que la oímos puso, en calidad de ex-voto, un niño de cera que
+yo creí mi perfecto retrato.
+
+Mi madre tenía un hermano, y si aquélla era buena, éste era malo y muy
+cruel por añadidura. No puedo recordar a sin espanto, y por algunos
+incidentes sueltos que conservo en la memoria, colijo que aquel hombre
+debió de haber cometido un crimen en la época a que me refiero. Era
+marinero, y cuando estaba en Cádiz y en tierra, venía a casa borracho
+como una cuba y nos trataba fieramente, a su hermana de palabra,
+diciéndole los más horrendos vocablos, y a mí de obra, castigándome sin
+motivo.
+
+Mi madre debió padecer mucho con las atrocidades de su hermano, y esto,
+unido al trabajo tan penoso como mezquinamente retribuido, aceleró su
+fin, el cual dejó indeleble impresión en mi espíritu, aunque mi memoria
+puede hoy apreciarlo sólo de un modo vago.
+
+En aquella edad de miseria y vagancia, yo no me ocupaba más que en jugar
+junto a la mar o en correr por las calles. Mis únicas contrariedades
+eran las que pudieran ocasionarme un bofetón de mi tío, un regaño de mi
+madre o cualquier contratiempo en la organización de mis escuadras. Mi
+espíritu no había conocido aún ninguna emoción fuerte y verdaderamente
+honda, hasta que la pérdida de mi madre me presentó a la vida humana
+bajo un aspecto muy distinto del que hasta entonces había tenido para
+mí. Por eso la impresión sentida no se ha borrado nunca de mi alma.
+Transcurridos tantos años, recuerdo aún, como se recuerdan las medrosas
+imágenes de un mal sueño, que mi madre yacía postrada con no sé qué
+padecimiento; recuerdo haber visto entrar en casa unas mujeres, cuyos
+nombres y condición no puedo decir; recuerdo oír lamentos de dolor, y
+sentirme yo mismo en los brazos de mi madre; recuerdo también,
+refiriéndolo a todo mi cuerpo, el contacto de unas manos muy frías, pero
+muy frías. Creo que después me sacaron de allí, y con estas indecisas
+memorias se asocia la vista de unas que daban pavorosa claridad en medio
+del día, el rumor de unos rezos, el cuchicheo de unas viejas
+charlatanas, las carcajadas de marineros ebrios, y después de esto la
+triste noción de la orfandad, la idea de hallarme solo y abandonado en
+el mundo, idea que embargó mi pobre espíritu por algún tiempo.
+
+No tengo presente lo que hizo mi tío en aquellos días. Sólo sé que sus
+crueldades conmigo se redoblaron hasta tal punto, que cansándome de sus
+malos tratos, me evadí de la casa deseoso de buscar fortuna. Me fui a
+San Fernando; de allí a Puerto Real. Junteme con la gente más perdida de
+aquellas playas, fecundas en héroes de encrucijada, y no sé cómo ni por
+qué motivo fui a parar con ellos a Medinasidonia, donde hallándonos
+cierto día en una taberna se presentaron algunos soldados de Marina que
+hacían la leva, y nos desbandamos, refugiándose cada cual donde pudo. Mi
+buena estrella me llevó a cierta casa, cuyos dueños se apiadaron de mí,
+mostrándome gran interés, sin duda por el relato que de rodillas, bañado
+en lágrimas y con ademán suplicante, hice de mi triste estado, de mi
+vida, y sobre todo de mis desgracias.
+
+Aquellos señores me tomaron bajo su protección, librándome de la leva, y
+desde entonces quedé a su servicio. Con ellos me trasladé a Vejer de la
+Frontera, lugar de su residencia, pues sólo estaban de paso en
+Medinasidonia.
+
+Mis ángeles tutelares fueron D. Alonso Gutiérrez de Cisniega, capitán de
+navío, retirado del servicio, y su mujer, ambos de avanzada edad.
+Enseñáronme muchas cosas que no sabía, y como me tomaran cariño, al poco
+tiempo adquirí la plaza de paje del Sr. Don Alonso, al cual acompañaba
+en su paseo diario, pues el buen inválido no movía el brazo derecho y
+con mucho trabajo la pierna correspondiente. No sé qué hallaron en mí
+para despertar su interés. Sin duda mis pocos años, mi orfandad y
+también la docilidad con que les obedecía, fueron parte a merecer una
+benevolencia a que he vivido siempre profundamente agradecido. Hay que
+añadir a las causas de aquel cariño, aunque me esté mal el decirlo, que
+yo, no obstante haber vivido hasta entonces en contacto con la más
+desarrapada canalla, tenía cierta cultura o delicadeza ingénita que en
+poco tiempo me hizo cambiar de modales, hasta el punto de que algunos
+años después, a pesar de la falta de todo estudio, hallábame en
+disposición de poder pasar por persona bien nacida.
+
+Cuatro años hacía que estaba en la casa cuando ocurrió lo que voy a
+referir. No me exija el lector una exactitud que tengo por imposible,
+tratándose de sucesos ocurridos en la primera edad y narrados en el
+ocaso de la existencia, cuando cercano a mi fin, después de una larga
+vida, siento que el hielo de la senectud entorpece mi mano al manejar la
+pluma, mientras el entendimiento aterido intenta engañarse, buscando en
+el regalo de dulces o ardientes memorias un pasajero rejuvenecimiento.
+Como aquellos viejos verdes que creen despertar su voluptuosidad dormida
+engañando los sentidos con la contemplación de hermosuras pintadas, así
+intentaré dar interés y lozanía a los mustios pensamientos de mi
+ancianidad, recalentándolos con la representación de antiguas grandezas.
+
+Y el efecto es inmediato. ¡Maravillosa superchería de la imaginación!
+Como quien repasa hojas hace tiempo dobladas de un libro que se leyó,
+así miro con curiosidad y asombro los años que fueron; y mientras dura
+el embeleso de esta contemplación, parece que un genio amigo viene y me
+quita de encima la pesadumbre de los años, aligerando la carga de mi
+ancianidad, que tanto agobia el cuerpo como el alma. Esta sangre, tibio
+y perezoso humor que hoy apenas presta escasa animación a mi caduco
+organismo, se enardece, se agita, circula, bulle, corre y palpita en mis
+venas con acelerada pulsación. Parece que en mi cerebro entra de
+improviso una gran luz que ilumina y da forma a mil ignorados prodigios,
+como la antorcha del viajero que, esclareciendo la obscura cueva, da a
+conocer las maravillas de la geología tan de repente, que parece que las
+crea. Y al mismo tiempo mi corazón, muerto para las grandes sensaciones,
+se levanta, Lázaro llamado por voz divina, y se me sacude en el pecho,
+causándome a la vez dolor y alegría.
+
+Soy joven; el tiempo no ha pasado; tengo frente a mí los principales
+hechos de mi mocedad; estrecho la mano de antiguos amigos; en mi ánimo
+se reproducen las emociones dulces o terribles de la juventud, el ardor
+del triunfo, el pesar de la derrota, las grandes alegrías, así como las
+grandes penas, asociadas en los recuerdos como lo están en la vida.
+Sobre todos mis sentimientos domina uno, el que dirigió siempre mis
+acciones durante aquel azaroso periodo comprendido entre 1805 y 1834.
+Cercano al sepulcro, y considerándome el más inútil de los hombres,
+¡aún haces brotar lágrimas de mis ojos, amor santo de la patria! En
+cambio yo aún puedo consagrarte una palabra, maldiciendo al ruin
+escéptico que te niega, y al filósofo corrompido que te confunde con los
+intereses de un día.
+
+A este sentimiento consagré mi edad viril y a él consagro esta faena de
+mis últimos años, poniéndole por genio tutelar o ángel custodio de mi
+existencia escrita, ya que lo fue de mi existencia real. Muchas cosas
+voy a contar. ¡Trafalgar, Bailén, Madrid, Zaragoza, Gerona, Arapiles!...
+De todo esto diré alguna cosa, si no os falta la paciencia. Mi relato no
+será tan bello como debiera, pero haré todo lo posible para que sea
+verdadero.
+
+
+
+
+-II-
+
+
+En uno de los primeros días de Octubre de aquel año funesto (1805), mi
+noble amo me llamó a su cuarto, y mirándome con su habitual severidad
+(cualidad tan sólo aparente, pues su carácter era sumamente blando), me
+dijo:
+
+«Gabriel, ¿eres tú hombre de valor?»
+
+No supe al principio qué contestar, porque, a decir verdad, en mis
+catorce años de vida no se me había presentado aún ocasión de asombrar
+al[1] mundo con ningún hecho heroico; pero el[2] oírme llamar
+_hombre_ me llenó de orgullo, y pareciéndome al mismo tiempo
+indecoroso negar mi valor ante persona que lo tenía en tan alto grado,
+contesté con pueril arrogancia:
+
+«Sí, mi amo: soy hombre de valor».
+
+[Nota 1: «el» en el original (N. del E.)]
+
+[Nota 2: «al» en el original (N. del E.)]
+
+Entonces aquel insigne varón, que había derramado su sangre en cien
+combates gloriosos, sin que por esto se desdeñara de tratar
+confiadamente a su leal criado, sonrió ante mí, hízome seña de que me
+sentara, y ya iba a poner en mi conocimiento alguna importante
+resolución, cuando su esposa y mi ama Doña Francisca entró de súbito en
+el despacho para dar mayor interés a la conferencia, y comenzó a hablar
+destempladamente en estos términos:
+
+--No, no irás... te aseguro que no irás a la escuadra. ¡Pues no faltaba
+más!... ¡A tus años y cuando te has retirado del servicio por viejo!...
+¡Ay, Alonsito, has llegado a los setenta y ya no estás para fiestas!
+
+Me parece que aún estoy viendo a aquella respetable cuanto iracunda
+señora con su gran papalina, su saya de organdí, sus rizos blancos y su
+lunar peludo a un lado de la barba. Cito estos cuatro detalles
+heterogéneos, porque sin ellos no puede representársela mi memoria. Era
+una mujer hermosa en la vejez, como la Santa Ana de Murillo; y su
+belleza respetable habría sido perfecta, y la comparación con la madre
+de la Virgen exacta, si mi ama hubiera sido muda como una pintura.
+
+D. Alonso, algo acobardado, como de costumbre, siempre que la oía, le
+contestó:
+
+«Necesito ir, Paquita. Según la carta que acabo de recibir de ese buen
+Churruca, la escuadra combinada debe, o salir de Cádiz provocando el
+combate con los ingleses, o esperarles en la bahía, si se atreven a
+entrar. De todos modos, la cosa va a ser sonada».
+
+--Bueno, me alegro-repuso Doña Francisca--. Ahí están Gravina, Valdés,
+Cisneros, Churruca, Alcalá Galiano y Álava. Que machaquen duro sobre
+esos perros ingleses. Pero tú estás hecho un trasto viejo, que no sirves
+para maldita de Dios la cosa. Todavía no puedes mover el brazo izquierdo
+que te dislocaron en el cabo de San Vicente.
+
+Mi amo movió el brazo izquierdo con un gesto académico y guerrero, para
+probar que lo tenía expedito. Pero Doña Francisca, no convencida con tan
+endeble argumento, continuó chillando en estos términos:
+
+«No, no irás a la escuadra, porque allí no hacen falta estantiguas como
+tú. Si tuvieras cuarenta años, como cuando fuiste a la tierra del Fuego
+y me trajiste aquellos collares verdes de los indios... Pero ahora... Ya
+sé yo que ese calzonazos de Marcial te ha calentado los cascos anoche y
+esta mañana, hablándote de batallas. Me parece que el Sr. Marcial y yo
+tenemos que reñir... Vuélvase él a los barcos si quiere, para que le
+quiten la pierna que le queda... ¡Oh, San José bendito! Si en mis quince
+hubiera sabido yo lo que era la gente de mar... ¡Qué tormento! ¡Ni un
+día de reposo!
+
+Se casa una para vivir con su marido, y a lo mejor viene un despacho de
+Madrid que en dos palotadas me lo manda qué sé yo a dónde, a la
+Patagonia, al Japón o al mismo infierno. Está una diez o doce meses sin
+verle, y al fin, si no se le comen los señores salvajes, vuelve hecho
+una miseria, tan enfermo y amarillo que no sabe una qué hacer para
+volverle a su color natural... Pero pájaro viejo no entra en jaula, y de
+repente viene otro despachito de Madrid... Vaya usted a Tolón, a Brest,
+a Nápoles, acá o acullá, donde le da la gana al bribonazo del Primer
+Cónsul... ¡Ah!, si todos hicieran lo que yo digo, ¡qué pronto las
+pagaría todas juntas ese caballerito que trae tan revuelto al mundo!»
+
+Mi amo miró sonriendo una mala estampa clavada en la pared, y que,
+torpemente iluminada por ignoto artista, representaba al Emperador
+Napoleón, caballero en un corcel verde, con el célebre redingote
+embadurnado de bermellón. Sin duda la impresión que dejó en mí aquella
+obra de arte, que contemplé durante cuatro años, fue causa de que
+modificara mis ideas respecto al traje de contrabandista del grande
+hombre, y en lo sucesivo me lo representé vestido de cardenal y montado
+en un caballo verde.
+
+«Esto no es vivir--continuó Doña Francisca agitando los brazos--. Dios
+me perdone; pero aborrezco el mar, aunque dicen que es una de sus
+mejores obras. ¡No sé para qué sirve la Santa Inquisición si no
+convierte en cenizas esos endiablados barcos de guerra! Pero vengan acá
+y díganme: ¿Para qué es eso de estarse arrojando balas y más balas, sin
+más ni más, puestos sobre cuatro tablas que, si se quiebran, arrojan al
+mar centenares de infelices? ¿No es esto tentar a Dios? ¡Y estos hombres
+se vuelven locos cuando oyen un cañonazo! ¡Bonita gracia! A mí se me
+estremecen las carnes cuando los oigo, y si todos pensaran como yo, no
+habría más guerras en el mar... y todos los cañones se convertirían en
+campanas. Mira, Alonso--añadió deteniéndose ante su marido--, me parece
+que ya os han derrotado bastantes veces. ¿Queréis otra? Tú y esos otros
+tan locos como tú, ¿no estáis satisfechos después de la del 14?[3]
+
+[Nota 3: Así se llamaba al combate del cabo de San Vicente. (N. del A.)]
+
+D. Alonso apretó los puños al oír aquel triste recuerdo, y no profirió
+un juramento de marino por respeto a su esposa.
+
+«La culpa de tu obstinación en ir a la escuadra--añadió la dama cada
+vez más furiosa--, la tiene el picarón de Marcial, ese endiablado
+marinero, que debió ahogarse cien veces, y cien veces se ha salvado para
+tormento mío. Si él quiere volver a embarcarse con su pierna de palo, su
+brazo roto, su ojo de menos y sus cincuenta heridas, que vaya en buen
+hora, y Dios quiera que no vuelva a parecer por aquí...; pero tú no
+irás, Alonso, tú no irás, porque estás enfermo y porque has servido
+bastante al Rey, quien por cierto te ha recompensado muy mal; y yo que
+tú, le tiraría a la cara al señor Generalísimo de mar y tierra los
+galones de capitán de navío que tienes desde hace diez años... A fe que
+debían haberte hecho almirante cuando menos, que harto lo merecías
+cuando fuiste a la expedición de África y me trajiste aquellas cuentas
+azules que, con los collares de los indios, me sirvieron para adornar
+la.
+
+--Sea o no almirante, yo debo ir a la escuadra, Paquita--dijo mi amo--.
+Yo no puedo faltar a ese combate. Tengo que cobrar a los ingleses cierta
+cuenta atrasada.
+
+--Bueno estás tú para cobrar estas cuentas--contestó mi ama--: un hombre
+enfermo y medio baldado...
+
+--Gabriel irá conmigo--añadió D. Alonso, mirándome de un modo que
+infundía valor.
+
+Yo hice un gesto que indicaba mi conformidad con tan heroico proyecto;
+pero cuidé de que no me viera Doña Francisca, la cual me habría hecho
+notar el irresistible peso de su mano si observara mis disposiciones
+belicosas.
+
+Ésta, al ver que su esposo parecía resuelto, se enfureció más; juró que
+si volviera a nacer, no se casaría con ningún marino; dijo mil pestes
+del Emperador, de nuestro amado Rey, del Príncipe de la Paz, de todos
+los signatarios del tratado de subsidios, y terminó asegurando al
+valiente marino que Dios le castigaría por su insensata temeridad.
+
+Durante el diálogo que he referido, sin responder de su exactitud, pues
+sólo me fundo en vagos recuerdos, una tos recia y perruna, resonando en
+la habitación inmediata, anunciaba que Marcial, el mareante viejo, oía
+desde muy cerca la ardiente declamación de mi ama, que le había citado
+bastantes veces con comentarios poco benévolos. Deseoso de tomar parte
+en la conversación, para lo cual le autorizaba la confianza que tenía en
+la casa, abrió la puerta y se presentó en el cuarto de mi amo.
+
+Antes de pasar adelante, quiero dar de éste algunas noticias, así como
+de su hidalga consorte, para mejor conocimiento de lo que va a pasar.
+
+
+
+
+-III-
+
+
+D. Alonso Gutiérrez de Cisniega pertenecía a una antigua familia del
+mismo Vejer. Consagráronle a la carrera naval, y desde su juventud,
+siendo guardia marina, se distinguió honrosamente en el ataque que los
+ingleses dirigieron contra la Habana en 1748. Formó parte de la
+expedición que salió de Cartagena contra Argel en 1775, y también se
+halló en el ataque de Gibraltar por el Duque de Crillon en 1782.
+Embarcose más tarde para la expedición al estrecho de Magallanes en la
+corbeta _Santa María de la Cabeza_, que mandaba Don Antonio de
+Córdova; también se halló en los gloriosos combates que sostuvo la
+escuadra anglo-española contra la francesa delante de Tolón en 1793, y,
+por último, terminó su gloriosa carrera en el desastroso encuentro del
+cabo de San Vicente, mandando el navío _Mejicano_, uno de los
+que tuvieron que rendirse.
+
+Desde entonces, mi amo, que no había ascendido conforme a su trabajosa y
+dilatada carrera, se retiró del servicio. De resultas de las heridas
+recibidas en aquella triste jornada, cayó enfermo del cuerpo, y más
+gravemente del alma, a consecuencia del pesar de la derrota. Curábale su
+esposa con amor, aunque no sin gritos, pues el maldecir a la marina y a
+los navegantes era en su boca tan habitual como los dulces nombres de
+Jesús y María en boca de un devoto.
+
+Era Doña Francisca una señora excelente, ejemplar, de noble origen,
+devota y temerosa de Dios, como todas las hembras de aquel tiempo;
+caritativa y discreta, pero con el más arisco y endemoniado genio que he
+conocido en mi vida. Francamente, yo no considero como ingénito aquel
+iracundo temperamento, sino, antes bien, creado por los disgustos que la
+ocasionó la desabrida profesión de su esposo; y es preciso confesar que
+no se quejaba sin razón, pues aquel matrimonio, que durante cincuenta
+años habría podido dar veinte hijos al mundo y a Dios, tuvo que
+contentarse con uno solo: la encantadora y sin par Rosita, de quien
+hablaré después. Por éstas y otras razones, Doña Francisca pedía al
+cielo en sus diarias oraciones el aniquilamiento de todas las escuadras
+europeas.
+
+En tanto, el héroe se consumía tristemente en Vejer viendo sus laureles
+apolillados y roídos de, y meditaba y discurría a todas horas sobre un
+tema importante, es decir: que si Córdova, comandante de nuestra
+escuadra, hubiera mandado orzar a babor en vez de ordenar la maniobra a
+estribor, los navíos _Mejicano_, _San José_,
+_San Nicolás_ y _San Isidro_ no habrían caído en
+poder de los ingleses, y el almirante inglés Jerwis habría sido
+derrotado. Su mujer, Marcial, hasta yo mismo, extralimitándome en mis
+atribuciones, le decíamos que la cosa no tenía duda, a ver si dándonos
+por convencidos se templaba el vivo ardor de su manía; pero ni por ésas:
+su manía le acompañó al sepulcro.
+
+Pasaron ocho años después de aquel desastre, y la noticia de que la
+escuadra combinada iba a tener un encuentro decisivo con los ingleses,
+produjo en él cierta excitación que parecía rejuvenecerle. Dio, pues, en
+la flor de que había de ir a la escuadra para presenciar la indudable
+derrota de sus mortales enemigos; y aunque su esposa trataba de
+disuadirle, como he dicho, era imposible desviarle de tan estrafalario
+propósito. Para dar a comprender cuán vehemente era su deseo, basta
+decir que osaba contrariar, aunque evitando toda disputa, la firme
+voluntad de; y debo advertir, para que se tenga idea de la obstinación
+de mi amo, que éste no tenía miedo a los ingleses, ni a los franceses,
+ni a los argelinos, ni a los salvajes del estrecho de Magallanes, ni al
+mar irritado, ni a los monstruos acuáticos, ni a la ruidosa tempestad,
+ni al cielo, ni a la tierra: no tenía miedo a cosa alguna creada por
+Dios, más que a su bendita mujer.
+
+Réstame hablar ahora del marinero, objeto del odio más vivo por parte de
+Doña Francisca; pero cariñosa y fraternalmente amado por mi amo D.
+Alonso, con quien había servido.
+
+Marcial (nunca supe su apellido), llamado entre los marineros
+Medio-hombre, había sido contramaestre en barcos de guerra durante
+cuarenta años. En la época de mi narración, la facha de este héroe de
+los mares era de lo más singular que puede imaginarse. Figúrense
+ustedes, señores míos, un hombre viejo, más bien alto que bajo, con una
+pierna de palo, el brazo izquierdo cortado a cercén más abajo del codo,
+un ojo menos, la cara garabateada por multitud de chirlos en todas
+direcciones y con desorden trazados por armas enemigas de diferentes
+clases, con la tez morena y curtida como la de todos los marinos viejos,
+con una voz ronca, hueca y perezosa que no se parecía a la de ningún
+habitante racional de tierra firme, y podrán formarse idea de este
+personaje, cuyo recuerdo me hace deplorar la sequedad de mi paleta, pues
+a fe que merece ser pintado por un diestro retratista. No puedo decir si
+su aspecto hacía reír o imponía respeto: creo que ambas cosas a la vez,
+y según como se le mirase.
+
+Puede decirse que su vida era la historia de la marina española en la
+última parte del siglo pasado y principios del presente; historia en
+cuyas páginas las gloriosas acciones alternan con lamentables desdichas.
+Marcial había navegado en el _Conde de Regla_, en el _San
+Joaquín_, en el _Real Carlos_, en el
+_Trinidad_, y en otros heroicos y desgraciados barcos que, al
+parecer derrotados con honra o destruidos con alevosía, sumergieron con
+sus viejas tablas el poderío naval de España.
+
+Además de las campañas en que tomó parte con mi amo, Medio-hombre había
+asistido a otras muchas, tales como la expedición a la Martinica, la
+acción de Finisterre y antes el terrible episodio del Estrecho, en la
+noche del 12 de julio de 1801, y al combate del cabo de Santa María, en
+5 de octubre de 1804.
+
+A la edad de sesenta y seis años se retiró del servicio, mas no por
+falta de bríos, sino porque ya se hallaba completamente desarbolado y
+fuera de combate. Él y mi amo eran en tierra dos buenos amigos; y como
+la hija única del contramaestre se hallase casada con un antiguo criado
+de la casa, resultando de esta unión un nieto, Medio-hombre se decidió a
+echar para siempre el ancla, como un viejo pontón inútil para la guerra,
+y hasta llegó a hacerse la ilusión de que le gustaba la paz. Bastaba
+verle para comprender que el empleo más difícil que podía darse a aquel
+resto glorioso de un héroe era el de cuidar chiquillos; y en efecto,
+Marcial no hacía otra cosa que cargar, distraer y dormir a su nieto,
+para cuya faena le bastaban sus canciones marineras sazonadas con algún
+juramento, propio del oficio.
+
+Mas al saber que la escuadra combinada se apercibía para un gran
+combate, sintió renacer en su pecho el amortiguado entusiasmo, y soñó
+que se hallaba mandando la marinería en el alcázar de proa del
+_Santísima Trinidad_. Como notase en D. Alonso iguales
+síntomas de recrudecimiento, se franqueó con él, y desde entonces
+pasaban gran parte del día y de la noche comunicándose, así las noticias
+recibidas como las propias sensaciones, refiriendo hechos pasados,
+haciendo conjeturas sobre los venideros y soñando despiertos, como dos
+grumetes que en íntima confidencia calculan el modo de llegar a
+almirantes.
+
+En estas encerronas, que traían a Doña Francisca muy alarmada, nació el
+proyecto de embarcarse en la escuadra para presenciar el próximo
+combate. Ya saben ustedes la opinión de mi ama y las mil picardías que
+dijo del marinero embaucador; ya saben que D. Alonso insistía en poner
+en ejecución tan atrevido pensamiento, acompañado de su paje, y ahora me
+resta referir lo que todos dijeron cuando Marcial se presentó a defender
+la guerra contra el vergonzoso _statu quo_ de Doña Francisca.
+
+
+
+
+-IV-
+
+
+«Señor Marcial--dijo ésta con redoblado furor:--si quiere usted ir a la
+escuadra a que le den la última mano, puede embarcar cuando quiera; pero
+lo que es este no irá.
+
+--Bueno--contestó el marinero, que se había sentado en el borde de una
+silla, ocupando sólo el espacio necesario para sostenerse--: iré yo
+solo. El demonio me lleve, si me quedo sin echar el catalejo a la
+fiesta.»
+
+Después añadió con expresión de júbilo:
+
+«Tenemos quince navíos, y los francesitos veinticinco barcos. Si todos
+fueran nuestros, no era preciso tanto... ¡Cuarenta buques y mucho
+corazón embarcado!»
+
+Como se comunica el fuego de una mecha a otra que está cercana, así el
+entusiasmo que irradió del ojo de Marcial encendió los dos, ya por la
+edad amortiguados, de mi buen amo.
+
+«Pero el _Señorito_--continuó Medio-hombre--, traerá muchos
+también. Así me gustan a mí las funciones: mucha madera donde mandar
+balas, y mucho _jumo_ de pólvora que caliente el aire cuando
+hace frío.»
+
+Se me había olvidado decir que Marcial, como casi todos los marinos,
+usaba un vocabulario formado por los más peregrinos terminachos, pues es
+costumbre en la gente de mar de todos los países desfigurar la lengua
+patria hasta convertirla en caricatura. Observando la mayor parte de las
+voces usadas por los navegantes, se ve que son simplemente corruptelas
+de las palabras más comunes, adaptadas a su temperamento arrebatado y
+enérgico, siempre propenso a abreviar todas las funciones de la vida, y
+especialmente el lenguaje. Oyéndoles hablar, me ha parecido a veces que
+la lengua es un órgano que les estorba.
+
+Marcial, como digo, convertía los nombres en verbos, y éstos en nombres,
+sin consultar con la Academia. Asimismo aplicaba el vocabulario de la
+navegación a todos los actos de la vida, asimilando el navío con el
+hombre, en virtud de una forzada analogía entre las partes de aquél y
+los miembros de éste. Por ejemplo, hablando de la pérdida de su ojo,
+decía que había cerrado el _portalón de estribor_; y para
+expresar la rotura del brazo, decía que se había quedado sin la
+_serviola de babor_. Para él el corazón, residencia del valor
+y del heroísmo, era el _pañol de la pólvora_, así como el
+estómago el _pañol del viscocho_. Al menos estas frases las
+entendían los marineros; pero había otras, hijas de su propia inventiva
+filológica, de él sólo conocidas y en todo su valor apreciadas. ¿Quién
+podría comprender lo que significaban _patigurbiar,
+chingurria_ y otros feroces nombres del mismo jaez? Yo creo, aunque
+no lo aseguro, que con el primero significaba dudar, y con el segundo
+tristeza. La acción de embriagarse la denominaba de mil maneras
+distintas, y entre éstas la más común era _ponerse la casaca_,
+idiotismo cuyo sentido no hallarán mis lectores, si no les explico que,
+habiéndole merecido los marinos ingleses el dictado de
+_casacones_, sin duda a causa de su uniforme, al decir
+_ponerse la casaca_ por emborracharse, quería significar
+Marcial una acción común y corriente entre sus enemigos. A los
+almirantes extranjeros los llamaba con estrafalarios nombres, ya creados
+por él, ya traducidos a su manera, fijándose en semejanzas de sonido. A
+Nelson le llamaba el _Señorito_, voz que indicaba cierta
+consideración o respeto; a Collingwood el _tío Calambre_,
+frase que a él le parecía exacta traducción del inglés; a Jerwis le
+nombraba como los mismos ingleses, esto es, _viejo zorro_; a
+Calder el _tío Perol_, porque encontraba mucha relación entre
+las dos voces; y siguiendo un sistema lingüístico enteramente opuesto,
+designaba a Villeneuve, jefe de la escuadra combinada, con el apodo de
+_Monsieur Corneta_, nombre tomado de un sainete a cuya
+representación asistió Marcial en Cádiz. En fin, tales eran los
+disparates que salían de su boca, que me veré obligado, para evitar
+explicaciones enojosas, a sustituir sus frases con las usuales, cuando
+refiera las conversaciones que de él recuerdo.
+
+Sigamos ahora. Doña Francisca, haciéndose cruces, dijo así:
+
+«¡Cuarenta navíos! Eso es tentar a la Divina Providencia. ¡Jesús!, y lo
+menos tendrán cuarenta mil cañones, para que estos enemigos se maten
+unos a otros.
+
+--Lo que es como Mr. Corneta tenga bien provistos los pañoles de la
+pólvora--contestó Marcial señalando al corazón--, ya se van a reír esos
+señores casacones. No será ésta como la del cabo de San Vicente.
+
+--Hay que tener en cuenta--dijo mi amo con placer, viendo mencionado su
+tema favorito--, que si el almirante Córdova hubiera mandado virar a
+babor a los navíos _San José_ y _Mejicano_, el Sr.
+de Jerwis no se habría llamado _Lord Conde de San Vicente_. De
+eso estoy bien seguro, y tengo datos para asegurar que con la maniobra
+a babor, hubiéramos salido victoriosos.
+
+--¡Victoriosos!--exclamó con desdén Doña Francisca--. Si pueden ellos
+más... Estos bravucones parece que se quieren comer el mundo, y en
+cuanto salen al mar parece que no tienen bastantes costillas para
+recibir los porrazos de los ingleses.
+
+--¡No!--dijo Medio-hombre enérgicamente y cerrando el con gesto
+amenazador--. ¡Si no fuera por sus muchas astucias y picardías!...
+Nosotros vamos siempre contra ellos con el alma a un largo, pues, con
+nobleza, bandera izada y manos limpias. El inglés no se
+_larguea_, y siempre ataca por sorpresa, buscando las aguas
+malas y las horas de cerrazón. Así fue la del Estrecho, que nos tienen
+que pagar. Nosotros navegábamos confiados, porque ni de perros herejes
+moros se teme la traición, _cuantimás_ de un inglés que es
+_civil_ y al modo de cristiano. Pero no: el que ataca a
+traición no es cristiano, sino un salteador de caminos. Figúrese usted,
+señora--añadió dirigiéndose a Doña Francisca para obtener su
+benevolencia--, que salimos de Cádiz para auxiliar a la escuadra
+francesa que se había refugiado en Algeciras, perseguida por los
+ingleses.
+
+Hace de esto cuatro años, y _entavía_ tengo tal coraje que la
+sangre se me emborbota cuando lo recuerdo. Yo iba en el _Real
+Carlos_, de 112 cañones, que mandaba Ezguerra, y además llevábamos
+el _San Hermenegildo_, de 112 también; el _San
+Fernando_, el _Argonauta_, el _San Agustín_ y
+la fragata _Sabina_. Unidos con la escuadra francesa, que
+tenía cuatro navíos, tres fragatas y un bergantín, salimos de Algeciras
+para Cádiz a las doce del día, y como el tiempo era flojo, nos anocheció
+más acá de punta Carnero. La noche estaba más negra que un barril de
+chapapote; pero como el tiempo era bueno, no nos importaba navegar a
+obscuras. Casi toda la tripulación dormía: me acuerdo que estaba yo en
+el castillo de proa hablando con mi primo Pepe Débora, que me contaba
+las perradas de su suegra, y desde allí vi las luces del _San
+Hermenegildo_, que navegaba a estribor como a tiro de cañón. Los
+demás barcos iban delante. _Pusque_ lo que menos creíamos era
+que los casacones habían salido de Gibraltar tras de nosotros y nos
+daban caza.
+
+¿Ni cómo los habíamos de ver, si tenían apagadas las luces y se nos
+acercaban sin que nos percatáramos de ello? De repente, y
+_anque_ la noche estaba muy obscura, me pareció ver... yo
+siempre he tenido un _farol_ como un lince... me pareció que
+un barco pasaba entre nosotros y el _San Hermenegildo_. «José
+Débora--dije a mi compañero--; o yo estoy viendo _pantasmas_,
+o tenemos un barco inglés por estribor».
+
+José Débora miró y me dijo:
+
+«Que el palo mayor se caiga por la fogonadura y me parta, si hay por
+estribor más barco que el _San Hermenegildo_.
+
+--Pues por sí o por no--dije--, voy a avisarle al oficial que está de
+cuarto».
+
+No había acabado de decirlo, cuando pataplús... sentimos el
+_musiqueo_ de toda una andanada que nos soplaron por el
+costado. En un minuto la tripulación se levantó... cada uno a su
+puesto... ¡Qué batahola, señora Doña Francisca! Me alegrara de que usted
+lo hubiera visto para que supiera cómo son estas cosas. Todos jurábamos
+como demonios y pedíamos a Dios que nos pusiera un cañón en cada dedo
+para contestar al ataque. Ezguerra subió al alcázar y mandó disparar la
+andanada de estribor... ¡_zapataplús_! La andanada de estribor
+disparó en seguida, y al poco rato nos contestaron... Pero en aquella
+trapisonda no vimos que con el primer disparo nos habían soplado a bordo
+unas endiabladas materias _comestibles_ (combustibles quería
+decir), que cayeron sobre el buque como si estuviera lloviendo fuego. Al
+ver que ardía nuestro navío, se nos redobló la rabia y cargamos de nuevo
+la andanada, y otra, y otra. ¡Ah, señora Doña Francisca! ¡Bonito se puso
+aquello!... Nuestro comandante mandó meter sobre estribor para atacar al
+abordaje al buque enemigo. Aquí te quiero ver... Yo estaba en mis
+glorias... En un guiñar del ojo preparamos las hachas y picas para el
+abordaje... el barco enemigo se nos venía encima, lo cual me
+_encabrilló_ (me alegró) el alma, porque así nos enredaríamos
+más pronto... Mete, mete a estribor... ¡qué julepe! Principiaba a
+amanecer: ya los penoles se besaban; ya estaban dispuestos los grupos,
+cuando oímos juramentos españoles a bordo del buque enemigo. Entonces
+nos quedamos todos tiesos de espanto, porque vimos que el barco con que
+nos batíamos era el mismo _San Hermenegildo_.
+
+--Eso sí que estuvo bueno--dijo Doña Francisca mostrando algún interés
+en la narración--. ¿Y cómo fueron tan burros que uno y otro...?
+
+--Diré a usted: no tuvimos tiempo de andar con palabreo. El fuego del
+_Real Carlos_ se pasó al _San Hermenegildo_, y
+entonces... ¡Virgen del Carmen, la que se armó! ¡A las lanchas!,
+gritaron muchos. El fuego estaba ya ras con ras con la _Santa
+Bárbara_, y esta señora no se anda con bromas... Nosotros
+jurábamos, gritábamos insultando a Dios, a la Virgen y a todos los
+santos, porque así parece que se desahoga uno cuando está lleno de
+coraje hasta la escotilla.
+
+--¡Jesús, María y José!, ¡qué horror!--exclamó mi ama--. ¿Y se
+salvaron?
+
+--Nos salvamos cuarenta en la falúa y seis o siete en el chinchorro:
+éstos recogieron al segundo del _San Hermenegildo_. José
+Débora se aferró a un pedazo de palo y arribó más muerto que vivo a las
+playas de Marruecos.
+
+--Los demás... y en ella cabe mucha gente. Dos mil hombres
+_apagaron fuegos_ aquel día, entre ellos nuestro comandante
+Ezguerra, y Emparán el del otro barco.
+
+--Válgame Dios--dijo Doña Francisca--. Aunque bien empleado les está,
+por andarse en esos juegos. Si se estuvieran quietecitos en sus casas
+como Dios manda...
+
+--Pues la causa de este desastre--dijo Don Alonso, que gustaba de
+interesar a su mujer en tan dramáticos sucesos--, fue la siguiente. Los
+ingleses, validos de la obscuridad de la noche, dispusieron que el navío
+_Soberbio_, el más ligero de los que traían, apagara sus luces
+y se colocara entre nuestros dos hermosos barcos. Así lo hizo: disparó
+sus dos andanadas, puso su aparejo en facha con mucha presteza, orzando
+al mismo tiempo para librarse de la contestación. El _Real
+Carlos_ y el _San Hermenegildo_, viéndose atacados
+inesperadamente, hicieron fuego; pero se estuvieron batiendo el uno
+contra el otro, hasta que cerca del amanecer y estando a punto de
+abordarse, se reconocieron y ocurrió lo que tan detalladamente te ha
+contado Marcial.
+
+--¡Oh!, ¡y qué bien os la jugaron!--dijo la dama--. Estuvo bueno,
+aunque eso no es de gente noble.
+
+--Qué ha de ser--añadió Medio-hombre--. Entonces yo no los quería bien;
+pero _dende_ esa noche... Si están ellos en el Cielo, no
+quiero ir al Cielo, _manque_ me condene para toda la
+_enternidad_...
+
+--¿Pues y la captura de las cuatro fragatas que venían del Río de la
+Plata?--dijo D. Alonso animando a Marcial para que continuara sus
+narraciones.
+
+--También en esa me encontré--contestó el marino--, y allí me dejaron
+sin pierna. También entonces nos cogieron desprevenidos, y como
+estábamos en tiempo de paz, navegábamos muy tranquilos, contando ya las
+horas que nos faltaban para llegar, cuando de pronto...
+
+Le diré a usted cómo fue, señora Doña Francisca, para que vea las mañas
+de esa gente. Después de lo del Estrecho, me embarqué en la
+_Fama_ para Montevideo, y ya hacía mucho tiempo que estábamos
+allí, cuando el jefe de la escuadra recibió orden de traer a España los
+caudales de Lima y Buenos Aires. El viaje fue muy bueno, y no tuvimos
+más percance que unas calenturillas, que no mataron ni tanto así de
+hombre... Traíamos mucho dinero del Rey y de particulares, y también lo
+que llamamos la _caja de soldadas_, que son los ahorrillos de
+la tropa que sirve en las Américas. Por junto, si no me engaño, eran
+cosa de cinco millones de pesos, como quien no dice nada, y además
+traíamos pieles de lobo, lana de vicuña, cascarilla, barras de estaño y
+cobre y maderas finas... Pues, señor, después de cincuenta días de
+navegación, el 5 de Octubre, vimos tierra, y ya contábamos entrar en
+Cádiz al día siguiente, cuando cátate que hacia el Nordeste se nos
+presentan cuatro señoras fragatas.
+
+_Anque_ era tiempo de paz, y nuestro capitán, D. Miguel de
+Zapiaín, parecía no tener maldito recelo, yo, que soy perro viejo en la
+mar, llamé a Débora y le dije que el tiempo me olía a pólvora... Bueno:
+cuando las fragatas inglesas estuvieron cerca, el general mandó hacer
+zafarrancho; la _Fama_ iba delante, y al poco rato nos
+encontramos a tiro de pistola de una de las inglesas por barlovento.
+
+Entonces el capitán inglés nos habló con su bocina y nos dijo... ¡pues
+mire usted que me gustó la franqueza!... nos dijo que nos pusiéramos en
+facha porque nos iba a atacar. Hizo mil preguntas; pero le dijimos que
+no nos daba la gana de contestar. A todo esto, las otras tres fragatas
+enemigas se habían acercado a las nuestras, de tal manera que cada una
+de las inglesas tenía otra española por el costado de sotavento.
+
+--Su posición no podía ser mejor--apuntó mi amo.
+
+--Eso digo yo--continuó Marcial--. El jefe de nuestra escuadra, D. José
+Bustamante, anduvo poco listo, que si hubiera sido yo... Pues, señor, el
+_comodón_ (quería decir el comodoro) inglés envió a bordo de
+la _Medea_ un oficialillo de estos de cola de abadejo, el
+cual, sin andarse en chiquitas, dijo que _anque_ no estaba
+declarada la guerra, el _comodón_ tenía orden de apresarnos.
+Esto sí que se llama ser inglés. El combate empezó al poco rato; nuestra
+fragata recibió la primera andanada por babor; se le contestó al saludo,
+y cañonazo va, cañonazo viene... lo cierto del caso es que no metimos
+en un puño a aquellos herejes _por mor_ de que el demonio fue
+y pegó fuego a la Santa Bárbara de la _Mercedes_, que se voló
+en un suspiro, ¡y todos con este suceso, nos afligimos tanto,
+sintiéndonos tan apocados...!, no por falta de valor, sino por aquello
+que dicen... en _la moral_... pues... _denque_ el
+mismo momento nos vimos perdidos. Nuestra fragata tenía las velas con
+más agujeros que capa vieja, los cabos rotos, cinco pies de agua en
+bodega, el palo de mesana tendido, tres balazos a flor de agua y
+bastantes muertos y heridos. A pesar de esto, seguíamos la
+_cuchipanda_ con el inglés; pero cuando vimos que la
+_Medea_ y la _Clara_, no pudiendo resistir la
+chamusquina, arriaban bandera, forzamos de vela y nos retiramos
+defendiéndonos como podíamos. La maldita fragata inglesa nos daba caza,
+y como era más velera que la nuestra, no pudimos zafarnos y tuvimos
+también que arriar el trapo a las tres de la tarde, cuando ya nos habían
+matado mucha gente, y yo estaba medio muerto sobre el sollao porque a
+una bala le dio la gana de quitarme la pierna. Aquellos condenados nos
+llevaron a Inglaterra, no como presos, sino como detenidos; pero carta
+va, carta viene entre Londres y Madrid, lo cierto es que se quedaron
+con el dinero, y me parece que cuando a mí me nazca otra pierna,
+entonces el Rey de España les verá la punta del pelo a los cinco
+millones de pesos.
+
+--¡Pobre hombre!... ¿y entonces perdiste la pata?--le dijo
+compasivamente Doña Francisca.
+
+--Sí señora: los ingleses, sabiendo que yo no era bailarín, creyeron que
+tenía bastante con una. En la travesía me curaron bien: en un pueblo que
+llaman _Plinmuf_ (Plymouth) estuve seis meses en el pontón,
+con el petate liado y la patente para el otro mundo en el bolsillo...
+Pero Dios quiso que no me fuera a pique tan pronto: un físico inglés me
+puso esta pierna de palo, que es mejor que la otra, porque aquélla me
+dolía de la condenada reúma, y ésta, a Dios gracias, no duele aunque la
+echen una descarga de metralla. En cuanto a dureza, creo que la tiene,
+_aunque entavía_ no se me ha puesto delante la popa de ningún
+inglés para probarla.
+
+--Muy bravo estás--dijo mi ama--; quiera Dios no pierdas también la
+otra. «El que busca el peligro...»
+
+Concluida la relación de Marcial, se trabó de nuevo la disputa sobre si
+mi amo iría o no a la escuadra. Persistía Doña Francisca en la
+negativa, y D. Alonso, que en presencia de su digna esposa era manso
+como un cordero, buscaba pretextos y alegaba toda clase de razones para
+convencerla.
+
+«Iremos sólo a ver, mujer; nada más que a ver--decía el héroe con mirada
+suplicante.
+
+--Dejémonos de fiestas--le contestaba su esposa--. Buen par de
+esperpentos estáis los dos.
+
+--La escuadra combinada--dijo Marcial--, se quedará en Cádiz, y ellos
+tratarán de forzar la entrada.
+
+--Pues entonces--añadió mi ama--, pueden ver la función desde la
+muralla de Cádiz; pero lo que es en los barquitos... Digo que no y que
+no, Alonso. En cuarenta años de casados no me has visto enojada (la veía
+todos los días); pero ahora te juro que si vas a bordo... haz cuenta de
+que Paquita no existe para ti.
+
+--¡Mujer!--exclamó con aflicción mi amo--. ¡Y he de morirme sin tener
+ese gusto!
+
+--¡Bonito gusto, hombre de Dios! ¡Ver cómo se matan esos locos! Si el
+Rey de las Españas me hiciera caso, mandaría a paseo a los ingleses y
+les diría: «Mis vasallos queridos no están aquí para que ustedes se
+diviertan con ellos. Métanse ustedes en faena unos con otros si quieren
+juego». ¿Qué creen? Yo, aunque tonta, bien sé lo que hay aquí, y es que
+el Primer Cónsul, Emperador, Sultán, o lo que sea, quiere acometer a
+los ingleses, y como no tiene hombres de alma para el caso, ha embaucado
+a nuestro buen Rey para que le preste los suyos, y la verdad es que nos
+está fastidiando con sus guerras marítimas. Díganme ustedes: ¿a España
+qué le va ni le viene en esto? ¿Por qué ha de estar todos los días
+cañonazo y más cañonazo por una simpleza? Antes de esas picardías que
+Marcial ha contado, ¿qué daño nos habían hecho los ingleses? ¡Ah, si
+hicieran caso de lo que yo digo, el señor de Bonaparte armaría la guerra
+solo, o si no que no la armara!
+
+--Es verdad--dijo mi amo--, que la alianza con Francia nos está
+haciendo mucho daño, pues si algún provecho resulta es para nuestra
+aliada, mientras todos los desastres son para nosotros.
+
+--Entonces, tontos rematados, ¿para qué se os calientan las pajarillas
+con esta guerra?
+
+--El honor de nuestra nación está empeñado--contestó D. Alonso--, y una
+vez metidos en la danza, sería una mengua volver atrás. Cuando estuve el
+mes pasado en Cádiz en el bautizo de la hija de mi primo, me decía
+Churruca: «Esta alianza con Francia, y el maldito tratado de San
+Ildefonso, que por la astucia de Bonaparte y la debilidad de Godoy se
+ha convertido en tratado de subsidios, serán nuestra ruina, serán la
+ruina de nuestra escuadra, si Dios no lo remedia, y, por tanto, la ruina
+de nuestras colonias y del comercio español en América. Pero, a pesar de
+todo, es preciso seguir adelante».
+
+--Bien digo yo--añadió doña Francisca--, que ese Príncipe de la Paz se
+está metiendo en cosas que no entiende. Ya se ve, ¡un hombre sin
+estudios! Mi hermano el arcediano, que es partidario del príncipe
+Fernando, dice que ese señor Godoy es un alma de cántaro, y que no ha
+estudiado latín ni teología, pues todo su saber se reduce a tocar la y a
+conocer los veintidós modos de bailar la gavota. Parece que por su linda
+cara le han hecho, primer ministro. Así andan las cosas de España;
+luego, hambre y más hambre... todo tan caro... la fiebre amarilla
+asolando a Andalucía... Está esto bonito, sí, señor... Y de ello tienen
+ustedes la culpa--continuó engrosando la voz y poniéndose muy
+encarnada--, sí señor, ustedes que ofenden a Dios matando tanta gente;
+ustedes, que si en vez de meterse en esos endiablados barcos, se fueran
+a la iglesia a rezar el rosario, no andaría Patillas tan suelto por
+España haciendo diabluras.
+
+--Tú irás a Cádiz también--dijo D. Alonso ansioso de despertar el
+entusiasmo en el pecho de su mujer--; irás a casa de Flora, y desde el
+mirador podrás ver cómodamente el combate, el humo, los fogonazos, las
+banderas... Es cosa muy bonita.
+
+--¡Gracias, gracias! Me caería muerta de miedo. Aquí nos estaremos
+quietos, que el que busca el peligro en él perece.
+
+Así terminó aquel diálogo, cuyos pormenores he conservado en mi memoria,
+a pesar del tiempo transcurrido. Mas acontece con frecuencia que los
+hechos muy remotos, correspondientes a nuestra infancia, permanecen
+grabados en la imaginación con mayor fijeza que los presenciados en edad
+madura, y cuando predomina sobre todas las facultades la razón.
+
+Aquella noche D. Alonso y Marcial siguieron conferenciando en los pocos
+ratos que la recelosa Doña Francisca los dejaba solos. Cuando ésta fue a
+la parroquia para asistir a la novena, según su piadosa costumbre, los
+dos marinos respiraron con libertad como escolares bulliciosos que
+pierden de vista al maestro. Encerráronse en el despacho, sacaron unos
+mapas y estuvieron examinándolos con gran atención; luego leyeron
+ciertos papeles en que había apuntados los nombres de muchos barcos
+ingleses con la cifra de sus cañones y tripulantes, y durante su
+calurosa conferencia, en que alternaba la lectura con los más enérgicos
+comentarios, noté que ideaban el plan de un combate naval.
+
+Marcial imitaba con los gestos de su brazo y medio la marcha de las
+escuadras, la explosión de las andanadas; con su cabeza, el balance de
+los barcos combatientes; con su cuerpo, la caída de costado del buque
+que se va a pique; con su mano, el subir y bajar de las banderas de
+señal; con un ligero silbido, el mando del contramaestre; con los
+porrazos de su pie de palo contra el suelo, el estruendo del cañón; con
+su lengua estropajosa, los juramentos y singulares voces del combate; y
+como mi amo le secundase en esta tarea con la mayor gravedad, quise yo
+también echar mi cuarto a espadas, alentado por el ejemplo, y dando
+natural desahogo a esa necesidad devoradora de meter ruido que domina el
+temperamento de los chicos con absoluto imperio. Sin poderme contener,
+viendo el entusiasmo de los dos marinos, comencé a dar vueltas por la
+habitación, pues la confianza con que por mi amo era tratado me
+autorizaba a ello; remedé con la cabeza y los brazos la disposición de
+una nave que ciñe el viento, y al mismo tiempo profería, ahuecando la
+voz, los retumbantes monosílabos que más se parecen al ruido de un
+cañonazo, tales como ¡bum, bum, bum!... Mi respetable amo, el mutilado
+marinero, tan niños como yo en aquella ocasión, no pararon mientes en lo
+que yo hacía, pues harto les embargaban sus propios pensamientos.
+
+¡Cuánto me he reído después recordando aquella escena, y cuán cierto es,
+por lo que respecta a mis compañeros en aquel juego, que el entusiasmo
+de la ancianidad convierte a los viejos en niños, renovando las
+travesuras de la cuna al borde mismo del sepulcro!
+
+Muy enfrascados estaban ellos en su conferencia, cuando sintieron los
+pasos de Doña Francisca que volvía de la novena.
+
+«¡Qué viene!--exclamó Marcial con terror.
+
+Y al punto guardaron los planos, disimulando su excitación, y pusiéronse
+a hablar de cosas indiferentes. Pero yo, bien porque la sangre juvenil
+no podía aplacarse fácilmente, bien porque no observé a tiempo la
+entrada de mi ama, seguí en medio del cuarto demostrando mi enajenación
+con frases como éstas, pronunciadas con el mayor desparpajo: ¡la mura a
+estribor!... ¡orza!... ¡la andanada de sotavento!... ¡fuego!... ¡bum,
+bum!... Ella se llegó a mí furiosa, y sin previo aviso me descargó en
+la popa la andanada de su mano derecha con tan buena puntería, que me
+hizo ver las estrellas.
+
+«¡También tú!--gritó vapuleándome sin compasión--. Ya ves--añadió
+mirando a su marido con centelleantes ojos--: tú le enseñas a que pierda
+el respeto... ¿Te has creído que estás todavía en la Caleta, pedazo de
+zascandil?
+
+La zurra continuó en la forma siguiente: yo caminando a la cocina,
+lloroso y avergonzado, después de arriada la bandera de mi dignidad, y
+sin pensar en defenderme contra tan superior enemigo; Doña Francisca
+detrás dándome caza y poniendo a prueba mi pescuezo con los repetidos
+golpes de su mano. En la cocina eché el ancla, lloroso, considerando
+cuán mal había concluido mi combate naval.
+
+
+
+
+-V-
+
+
+Para oponerse a la insensata determinación de su marido, Doña Francisca
+no se fundaba sólo en las razones anteriormente expuestas; tenía, además
+de aquéllas, otra poderosísima, que no indicó en el diálogo anterior,
+quizá por demasiado sabida.
+
+Pero el lector no la sabe y voy a decírsela. Creo haber escrito que mis
+amos tenían una hija. Pues bien: esta hija se llamaba Rosita, de edad
+poco mayor que la mía, pues apenas pasaba de los quince años, y ya
+estaba concertado su matrimonio con un joven oficial de Artillería
+llamado Malespina, de una familia de Medinasidonia, lejanamente
+emparentada con la de mi ama. Habíase fijado la boda para fin de
+Octubre, y ya se comprende que la ausencia del padre de la novia habría
+sido inconveniente en tan solemnes días.
+
+Voy a decir algo de mi señorita, de su novio, de sus amores, de su
+proyectado enlace y... ¡ay!, aquí mis recuerdos toman un tinte
+melancólico, evocando en mi fantasía imágenes importunas y exóticas
+como si vinieran de otro mundo, despertando en mi cansado pecho
+sensaciones que, a decir verdad, ignoro si traen a mi espíritu alegría o
+tristeza. Estas ardientes memorias, que parecen agostarse hoy en mi
+cerebro, como flores tropicales trasplantadas al Norte helado, me hacen
+a veces reír, y a veces me hacen pensar... Pero contemos, que el lector
+se cansa de reflexiones enojosas sobre lo que a un solo mortal interesa.
+
+Rosita era lindísima. Recuerdo perfectamente su hermosura, aunque me
+sería muy difícil describir sus facciones. Parece que la veo sonreír
+delante de mí. La singular expresión de su rostro, a la de ningún otro
+parecida, es para mí, por la claridad con que se ofrece a mi
+entendimiento, como una de esas nociones primitivas, que parece hemos
+traído de otro mundo, o nos han sido infundidas por misterioso poder
+desde la cuna. Y sin embargo, no respondo de poderlo pintar, porque lo
+que fue real ha quedado como una idea indeterminada en mi cabeza, y nada
+nos fascina tanto, así como nada se escapa tan sutilmente a toda
+apreciación descriptiva, como un ideal querido.
+
+Al entrar en la casa, creí que Rosita pertenecía a un orden de criaturas
+superior. Explicaré mis pensamientos para que se admiren ustedes de mi
+simpleza. Cuando somos niños, y un nuevo ser viene al mundo en nuestra
+casa, las personas mayores nos dicen que le han traído de Francia, de
+París o de Inglaterra. Engañado yo como todos acerca de tan singular
+modo de perpetuar la especie, creía que los niños venían por encargo,
+empaquetados en un cajoncito, como un fardo de quincalla. Pues bien:
+contemplando por primera vez a la hija de mis amos, discurrí que tan
+bella persona no podía haber venido de la fábrica de donde venimos
+todos, es decir, de París o de Inglaterra, y me persuadí de la
+existencia de alguna región encantadora, donde artífices divinos sabían
+labrar tan hermosos ejemplares de la persona humana.
+
+Como niños ambos, aunque de distinta condición, pronto nos tratamos con
+la confianza propia de la edad, y mi mayor dicha consistía en jugar con
+ella, sufriendo todas sus impertinencias, que eran muchas, pues en
+nuestros juegos nunca se confundían las clases: ella era siempre
+señorita, y yo siempre criado; así es que yo llevaba la peor parte, y si
+había golpes, no es preciso indicar aquí quién los recibía.
+
+Ir a buscarla al salir de la escuela para acompañarla a casa, era mi
+sueño de oro; y cuando por alguna ocupación imprevista se encargaba a
+otra persona tan dulce comisión, mi pena era tan profunda, que yo la
+equiparaba a las mayores penas que pueden pasarse en la vida, siendo
+hombre, y decía: «Es imposible que cuando yo sea grande experimente
+desgracia mayor». Subir por orden suya al naranjo del patio para coger
+los azahares de las más altas ramas, era para mí la mayor de las
+delicias, posición o preeminencia superior a la del mejor rey de la
+tierra subido en su trono de oro; y no recuerdo alborozo comparable al
+que me causaba obligándome a correr tras ella en ese divino e inmortal
+juego que llaman.
+
+Si ella corría como una gacela, yo volaba como un pájaro para cogerla
+más pronto, asiéndola por la parte de su cuerpo que encontraba más a
+mano. Cuando se trocaban los papeles, cuando ella era la perseguidora y
+a mí me correspondía el ser cogido, se duplicaban las inocentes y puras
+delicias de aquel juego sublime, y el paraje más obscuro y feo, donde
+yo, encogido y palpitante, esperaba la impresión de sus brazos ansiosos
+de estrecharme, era para mí un verdadero paraíso. Añadiré que jamás,
+durante aquellas escenas, tuve un pensamiento, una sensación, que no
+emanara del más refinado idealismo.
+
+¿Y qué diré de su canto? Desde muy niña acostumbraba a cantar el
+_olé_ y las _cañas_, con la maestría de los
+ruiseñores, que lo saben todo en materia de música sin haber aprendido
+nada. Todos le alababan aquella habilidad, y formaban corro para oírla;
+pero a mí me ofendían los aplausos de sus admiradores, y hubiera deseado
+que enmudeciera para los demás. Era aquel canto un gorjeo melancólico,
+aun modulado por su voz infantil. La nota, que repercutía sobre sí
+misma, enredándose y desenredándose, como un hilo sonoro, se perdía
+subiendo y se desvanecía alejándose para volver descendiendo con timbre
+grave. Parecía emitida por un avecilla, que se remontara primero al
+Cielo, y que después cantara en nuestro propio oído. El alma, si se me
+permite emplear un símil vulgar, parecía que se alargaba siguiendo el
+sonido, y se contraía después retrocediendo ante él, pero siempre
+pendiente de la melodía y asociando la música a la hermosa cantora. Tan
+singular era el efecto, que para mí el oírla cantar, sobre todo en
+presencia de otras personas, era casi una mortificación.
+
+Teníamos la misma edad, poco más o menos, como he dicho, pues sólo
+excedía la suya a la mía en unos ocho o nueve meses. Pero yo era
+pequeñuelo y raquítico, mientras ella se desarrollaba con mucha lozanía,
+y así, al cumplirse los tres años de mi residencia en la casa, ella
+parecía de mucha más edad que yo. Estos tres años se pasaron sin
+sospechar nosotros que íbamos creciendo, y nuestros juegos no se
+interrumpían, pues ella era más traviesa que yo, y su madre la reñía,
+procurando sujetarla y hacerla trabajar.
+
+Al cabo de lo tres años advertí que las formas de mi idolatrada señorita
+se ensanchaban y redondeaban, completando la hermosura de su cuerpo: su
+rostro se puso más encendido, más lleno, más tibio; sus grandes ojos más
+vivos, si bien con la mirada menos errátil y voluble; su andar más
+reposado; sus movimientos no sé si más o menos ligeros, pero ciertamente
+distintos, aunque no podía entonces ni puedo ahora apreciar en qué
+consistía la diferencia. Pero ninguno de estos accidentes me confundió
+tanto como la transformación de su voz, que adquirió cierta sonora
+gravedad bien distinta de aquel travieso y alegre chillido con que me
+llamaba antes, trastornándome el juicio, y obligándome a olvidar mis
+quehaceres, para acudir al juego. El capullo se convertía en rosa y la
+crisálida en.
+
+Un día mil veces funesto, mil veces lúgubre, mi amita se presentó ante
+mí con traje bajo. Aquella transfiguración produjo en mí tal impresión,
+que en todo el día no hablé una palabra. Estaba serio como un hombre que
+ha sido vilmente engañado, y mi enojo contra ella era tan grande, que en
+mis soliloquios probaba con fuertes razones que el rápido crecimiento de
+mi amita era una felonía. Se despertó en mí la fiebre del raciocinar, y
+sobre aquel tema controvertía apasionadamente conmigo mismo en el
+silencio de mis insomnios. Lo que más me aturdía era ver que con unas
+cuantas varas de tela había variado por completo su carácter. Aquel día,
+mil veces desgraciado, me habló en tono ceremonioso, ordenándome con
+gravedad y hasta con displicencia las faenas que menos me gustaban; y
+ella, que tantas veces fue cómplice y encubridora de mi holgazanería, me
+reprendía entonces por perezoso. ¡Y a todas éstas, ni una sonrisa, ni un
+salto, ni una monada, ni una veloz carrera, ni un poco de
+_olé_, ni esconderse de mí para que la buscara, ni fingirse
+enfadada para reírse después, ni una disputilla, ni siquiera un pescozón
+con su blanda manecita!
+
+¡Terribles crisis de la existencia! ¡Ella se había convertido en mujer,
+y yo continuaba siendo niño!
+
+No necesito decir que se acabaron los retozos y los juegos; ya no volví
+a subir al naranjo, cuyos azahares crecieron tranquilos, libres de mi
+enamorada rapacidad, desarrollando con lozanía sus hojas y con todo lujo
+su provocativa fragancia; ya no corrimos más por el patio, ni hice más
+viajes a la escuela, para traerla a casa, tan orgulloso de mi comisión
+que la hubiera defendido contra un ejército, si éste hubiera intentado
+quitármela. Desde entonces Rosita andaba con la mayor circunspección y
+gravedad; varias veces noté que al subir una escalera delante de mí,
+cuidaba de no mostrar ni una línea ni una pulgada más arriba de su
+hermoso tobillo, y este sistema de fraudulenta ocultación era una ofensa
+a la dignidad de aquel cuyos ojos habían visto algo más arriba. Ahora me
+río considerando cómo se me partía el corazón con aquellas cosas.
+
+Pero aún habían de ocurrir más terribles desventuras. Al año de su
+transformación, la tía Martina, Rosario la cocinera, Marcial y otros
+personajes de la servidumbre, se ocupaban un día de cierto grave asunto.
+Aplicando mi diligente oído, luego me enteré de que corrían rumores
+alarmantes: la señorita se iba a casar. La cosa era inaudita, porque yo
+no le conocía ningún novio. Pero entonces lo arreglaban todo los
+padres, y lo raro es que a veces no salía del todo mal.
+
+Pues un joven de gran familia pidió su mano, y mis amos se la
+concedieron. Este joven vino a casa acompañado de sus padres, que eran
+una especie de condes o marqueses, con un título retumbante. El
+pretendiente traía su uniforme de Marina, en cuyo honroso Cuerpo servía;
+pero a pesar de tan elegante jaez, su facha era muy poco agradable. Así
+debió parecerle a mi amita, pues desde un principio mostró repugnancia
+hacia aquella boda. Su madre trataba de convencerla, pero inútilmente, y
+le hacía la más acabada pintura de las buenas prendas del novio, de su
+alto linaje y grandes riquezas. La niña no se convencía, y a estas
+razones oponía otras muy cuerdas.
+
+Pero la pícara se callaba lo principal, y lo principal era que tenía
+otro novio, a quien de veras amaba. Este otro era un oficial de
+Artillería, llamado, de muy buena presencia y gentil figura. Mi amita le
+había conocido en la iglesia, y el pérfido amor se apoderó de ella,
+mientras rezaba; pues siempre fue el templo lugar muy a propósito, por
+su poético y misterioso recinto, para abrir de par en par al amor las
+puertas del alma. Malespina rondaba la casa, lo cual observé yo varias
+veces; y tanto se habló en Vejer de estos amores, que el otro lo supo, y
+se desafiaron. Mis amos supieron todo cuando llegó a casa la noticia de
+que Malespina había herido mortalmente a su rival.
+
+El escándalo fue grande. La religiosidad de mis amos se escandalizó
+tanto con aquel hecho, que no pudieron disimular su enojo, y Rosita fue
+la víctima principal. Pero pasaron meses y más meses; el herido curó, y
+como Malespina fuese también persona bien nacida y rica, se notaron en
+la atmósfera política de la casa barruntos de que el joven D. Rafael iba
+a entrar en ella. Renunciaron al enlace los padres del herido, y en
+cambio el del vencedor se presentó en casa a pedir para su hijo la mano
+de mi querida amita. Después de algunas dilaciones, se la concedieron.
+
+Me acuerdo de cuando fue allí. Era un señor muy seco y estirado, con
+chupa de treinta colores, muchos colgajos en el reloj, gran coleto, y
+una nariz muy larga y afilada, con la cual parecía olfatear a las
+personas que le sostenían la conversación. Hablaba por los codos y no
+dejaba meter baza a los demás: él se lo decía todo, y no se podía
+elogiar cosa alguna, porque al punto salía diciendo que tenía otra
+mejor. Desde entonces le taché por hombre vanidoso y mentirosísimo, como
+tuve ocasión de ver claramente más tarde. Mis amos le recibieron con
+agasajo, lo mismo que a su hijo, que con él venía. Desde entonces, el
+novio siguió yendo a casa todos los días, sólo o en compañía de su
+padre.
+
+Nueva transformación de mi amita. Su indiferencia hacia mí era tan
+marcada, que tocaba los límites del menosprecio. Entonces eché de ver
+claramente por primera vez, maldiciéndola, la humildad de mi condición;
+trataba de explicarme el derecho que tenían a la superioridad los que
+realmente eran superiores, y me preguntaba, lleno de angustia, si era
+justo que otros fueran nobles y ricos y sabios, mientras yo tenía por
+abolengo la Caleta, por única fortuna mi persona, y apenas sabía leer.
+Viendo la recompensa que tenía mi ardiente cariño, comprendí que a nada
+podría aspirar en el mundo, y sólo más tarde adquirí la firme convicción
+de que un grande y constante esfuerzo mío me daría quizás todo aquello
+que no poseía.
+
+En vista del despego con que ella me trataba, perdí la confianza; no me
+atrevía a desplegar los labios en su presencia, y me infundía mucho más
+respeto que sus padres. Entre tanto, yo observaba con atención los
+indicios del amor que la dominaba. Cuando él tardaba, yo la veía
+impaciente y triste; al menor rumor que indicase la aproximación de
+alguno, se encendía su hermoso semblante, y sus negros ojos brillaban
+con ansiedad y esperanza. Si él entraba al fin, le era imposible a ella
+disimular su alegría, y luego se estaban charlando horas y más horas,
+siempre en presencia de Doña Francisca, pues a mi señorita no se le
+consentían coloquios a solas ni por las rejas.
+
+También había correspondencia larga, y lo peor del caso es que yo era el
+correo de los dos amantes. ¡Aquello me daba una rabia...! Según la
+consigna, yo salía a la plaza, y allí encontraba, más puntual que un
+reloj, al señorito Malespina, el cual me daba una esquela para
+entregarla a mi señorita. Cumplía mi encargo, y ella me daba otra para
+llevarla a él. ¡Cuántas veces sentía tentaciones de quemar aquellas
+cartas, no llevándolas a su destino! Pero por mi suerte, tuve serenidad
+para dominar tan feo propósito.
+
+No necesito decir que yo odiaba a Malespina. Desde que le veía entrar
+sentía mi sangre enardecida, y siempre que me ordenaba algo, hacíalo con
+los peores modos posibles, deseoso de significarle mi alto enojo. Este
+despego que a ellos les parecía mala crianza y a mí un arranque de
+entereza, propio de elevados corazones, me proporcionó algunas
+reprimendas y, sobre todo, dio origen a una frase de mi señorita, que se
+me clavó en el corazón como una dolorosa espina. En cierta ocasión le oí
+decir:
+
+«Este chico está tan echado a perder, que será preciso mandarle fuera de
+casa».
+
+Al fin se fijó el día para la boda, y unos cuantos antes del señalado
+ocurrió lo que ya conté y el proyecto de mi amo. Por esto se comprenderá
+que Doña Francisca tenía razones poderosas, además de la poca salud de
+su marido, para impedirle ir a la escuadra.
+
+
+
+
+-VI-
+
+
+Recuerdo muy bien que al día siguiente de los pescozones que me aplicó
+D. Francisca, movida del espectáculo de mi irreverencia y de su profundo
+odio a las guerras marítimas, salí acompañando a mi amo en su paseo de
+mediodía. Él me daba el brazo, y a su lado iba Marcial: los tres
+caminábamos lentamente, conforme al flojo andar de D. Alonso y a la poca
+destreza de la pierna postiza del marinero. Parecía aquello una de esas
+procesiones en que marcha, sobre vacilante palanquín, un grupo de santos
+viejos y apolillados, que amenazan venirse al suelo en cuanto se acelere
+un poco el paso de los que les llevan. Los dos viejos no tenían expedito
+y vividor más que el corazón, que funcionaba como una máquina recién
+salida del taller. Era una aguja imantada, que a pesar de su fuerte
+potencia y exacto movimiento, no podía hacer navegar bien el casco viejo
+y averiado en que iba embarcada.
+
+Durante el paseo, mi amo, después de haber asegurado con su habitual
+aplomo que si el almirante Córdova, en vez de mandar virar a estribor
+hubiera mandado virar a babor, la batalla del 14 no se habría perdido,
+entabló la conversación sobre el famoso proyecto, y aunque no dijeron
+claramente su propósito, sin duda por estar yo delante, comprendí por
+algunas palabras sueltas que trataban de ponerlo en ejecución a
+cencerros tapados, marchándose de la casa lindamente una mañana, sin que
+mi ama lo advirtiese.
+
+Regresamos a la casa y allí se habló de cosas muy distintas. Mi amo, que
+siempre era complaciente con su mujer, lo fue aquel día más que nunca.
+No decía Doña Francisca cosa alguna, aunque fuera insignificante, sin
+que él lo celebrara con risas inoportunas. Hasta me parece que la regaló
+algunas fruslerías, demostrando en todos sus actos el deseo de tenerla
+contenta; sin duda por esta misma complacencia oficiosa mi ama estaba
+díscola y regañona cual nunca la había yo visto. No era posible
+transacción honrosa. Por no sé qué fútil motivo, riñó con Marcial,
+intimándole la inmediata salida de la casa; también dijo terribles cosas
+a su marido; y durante la comida, aunque éste celebraba todos los platos
+con desusado calor, la implacable dama no cesaba de gruñir.
+
+Llegada la hora de rezar el rosario, acto solemne que se verificaba en
+el comedor con asistencia de todos los de la casa, mi amo, que otras
+veces solía dormirse, murmurando perezosamente los
+_Pater-noster_, lo cual le valía algunas reprimendas, estuvo
+aquella noche muy despabilado y rezó con verdadero empeño, haciendo que
+su voz se oyera entre todas las demás.
+
+Otra cosa pasó que se me ha quedado muy presente. Las paredes de la casa
+hallábanse adornadas con dos clases de objetos: estampas de santos y
+mapas; la Corte celestial por un lado, y todos los derroteros de Europa
+y América por otro. Después de comer, mi amo estaba en la galería
+contemplando una carta de navegación, y recorría con su vacilante dedo
+las líneas, cuando Doña Francisca, que algo sospechaba del proyecto de
+escapatoria, y además ponía el grito en el Cielo siempre que sorprendía
+a su marido en flagrante delito de entusiasmo náutico, llegó por detrás,
+y abriendo los brazos exclamó:
+
+«¡Hombre de Dios! Cuando digo que tú me andas buscando... Pues te juro
+que si me buscas, me encontrarás.
+
+--Pero, mujer--repuso temblando mi amo--, estaba aquí mirando el
+derrotero de Alcalá Galiano y de Valdés en las goletas
+_Sutil_ y _Mejicana_, cuando fueron a reconocer el
+estrecho de Fuca. Es un viaje muy bonito: me parece que te lo he
+contado.
+
+--Cuando digo que voy a quemar todos esos papelotes--añadió Doña
+Francisca--. Mal hayan los viajes y el perro judío que los inventó.
+Mejor pensaras en las cosas de Dios, que al fin y al cabo no eres ningún
+niño. ¡Qué hombre, Santo Dios, qué hombre!»
+
+No pasó de esto. Yo andaba también por allí cerca; pero no recuerdo bien
+si mi ama desahogó su furor en mi humilde persona, demostrándome una vez
+más la elasticidad de mis orejas y la ligereza de sus manos. Ello es que
+estas caricias menudeaban tanto, que no hago memoria de si recibí alguna
+en aquella ocasión: lo que sí recuerdo es que mi señor, a pesar de haber
+redoblado sus amabilidades, no consiguió ablandar a su consorte.
+
+No he dicho nada de mi amita. Pues sépase que estaba muy triste, porque
+el señor de Malespina no había parecido aquel día, ni escrito carta
+alguna, siendo inútiles todas mis pesquisas para hallarle en la plaza.
+Llegó la noche, y con ella la tristeza al alma de Rosita, pues ya no
+había esperanza de verle hasta el día siguiente. Mas de pronto, y cuando
+se había dado orden para la cena, sonaron fuertes aldabonazos en la
+puerta; fui a abrir corriendo, y era él. Antes de abrirle, mi odio le
+había conocido.
+
+Aún me parece que le estoy viendo, cuando se presentó delante de mí,
+sacudiendo su capa, mojada por la lluvia. Siempre que le traigo a la
+memoria, se me representa como le vi en aquella ocasión. Hablando con
+imparcialidad, diré que era un joven realmente hermoso, de presencia
+noble, modales airosos, mirada afable, algo frío y reservado en
+apariencia, poco risueño y sumamente cortés, con aquella cortesía grave
+y un poco finchada de los nobles de antaño. Traía aquella noche la
+chaqueta faldonada, el calzón corto con botas, el sombrero portugués y
+riquísima capa de grana con forros de seda, que era la prenda más
+elegante entre los señoritos de la época.
+
+Desde que entró, conocí que algo grave ocurría. Pasó al comedor, y todos
+se maravillaron de verle a tal hora, pues jamás había venido de noche.
+Mi amita no tuvo de alegría más que el tiempo necesario para comprender
+que el motivo de visita tan inesperada no podía ser lisonjero.
+
+«Vengo a despedirme», dijo Malespina.
+
+Todos se quedaron como lelos, y Rosita más blanca que el papel en que
+escribo; después encendida como la grana, y luego pálida otra vez como
+una muerta.
+
+«¿Pues qué pasa? ¿A dónde va usted, señor D. Rafael?», le preguntó mi
+ama.
+
+Debo de haber dicho que Malespina era oficial de Artillería, pero no que
+estaba de guarnición en Cádiz y con licencia en Vejer.
+
+«Como la escuadra carece de personal--añadió--, han dado orden para que
+nos embarquemos con objeto de hacer allí el servicio. Se cree que el
+combate es inevitable, y la mayor parte de los navíos tienen falta de
+artilleros.
+
+--¡Jesús, María y José!--exclamó Doña Francisca más muerta que viva--.
+¿También a usted se le llevan? Pues me gusta. Pero usted es de tierra,
+amiguito. Dígales usted que se entiendan ellos; que si no tienen gente,
+que la busquen. Pues a fe que es bonita la broma.
+
+--¿Pero, mujer--dijo tímidamente D. Alonso--, no ves que es
+preciso?...».
+
+No pudo seguir, porque Doña Francisca, que sentía desbordarse el vaso de
+su enojo, apostrofó a todas las Potencias terrestres.
+
+«A ti todo te parece bien con tal que sea para los dichosos barcos de
+guerra. ¿Pero quién, pero quién es el demonio del Infierno que ha
+mandado vayan a bordo los oficiales de tierra? A mí que no me digan:
+eso es cosa del señor de Bonaparte. Ninguno de acá puede haber inventado
+tal diablura. Pero vaya usted y diga que se va a casar. A ver--añadió
+dirigiéndose a su marido--, escribe a Gravina diciéndole que este joven
+no puede ir a la escuadra».
+
+Y como viera que su marido se encogía de hombros indicando que la cosa
+era sumamente grave, exclamó:
+
+«No sirves para nada. ¡Jesús! Si yo gastara calzones, me plantaba en
+Cádiz y le sacaba a usted del apuro».
+
+Rosita no decía palabra. Yo, que la observaba atentamente, conocí la
+gran turbación de su espíritu. No quitaba los ojos de su novio, y a no
+impedírselo la etiqueta y el buen parecer, habría llorado ruidosamente,
+desahogando la pena de su corazón oprimido.
+
+«Los militares--dijo D. Alonso--, son esclavos de su deber, y la patria
+exige a este joven que se embarque para defenderla. En el próximo
+combate alcanzará usted mucha gloria e ilustrará su nombre con alguna
+hazaña que quede en la historia para ejemplo de las generaciones
+futuras.
+
+--Sí, eso, eso--dijo Doña Francisca remedando el tono grandilocuente
+con que mi amo había pronunciado las anteriores palabras--. Sí: ¿y todo
+por qué? Porque se les antoja a esos zánganos de Madrid. Que vengan
+ellos a disparar los cañones y a hacer la guerra... ¿Y cuándo marcha
+usted?
+
+--Mañana mismo. Me han retirado la licencia, ordenándome que me presente
+al instante en Cádiz».
+
+Imposible pintar con palabras ni por escrito lo que vi en el semblante
+de mi señorita cuando aquellas frases oyó. Los dos novios se miraron, y
+un largo y triste silencio siguió al anuncio de la próxima partida.
+
+«Esto no se puede sufrir--dijo Doña Francisca--. Por último, llevarán a
+los paisanos, y si se les antoja, también a las mujeres... Señor
+--prosiguió mirando al Cielo con ademán de pitonisa--, no creo ofenderte
+si digo que maldito sea el que inventó los barcos, maldito el mar en que
+navegan, y más maldito el que hizo el primer cañón para dar esos
+estampidos que la vuelven a una loca, y para matar a tantos pobrecitos
+que no han hecho ningún daño».
+
+D. Alonso miró a Malespina, buscando en su semblante una expresión de
+protesta contra los insultos dirigidos a la noble artillería. Después
+dijo:
+
+«Lo malo será que los navíos carezcan también de buen material; y sería
+lamentable...»
+
+Marcial, que oía la conversación desde la puerta, no pudo contenerse y
+entró diciendo:
+
+«¿Qué ha de faltar? El
+
+_Trinidad_ 140 cañones: 32 de a 36, 34 de a 24, 36 de a 12, 18
+de a 30, y 10 obuses de a 24. El _Príncipe de Asturias_ 118,
+el _Santa Ana_ 120, el _Rayo_ 100, el
+_Nepomuceno_, el _San_...
+
+--¿Quién le mete a usted aquí, Sr. Marcial--chilló Doña Francisca--, ni
+qué nos importa si tienen cincuenta u ochenta?»
+
+Marcial continuó, a pesar de esto, su guerrera estadística, pero en voz
+baja, dirigiéndose sólo a mi amo, el cual no se atrevía a expresar su
+aprobación.
+
+Ella siguió hablando así:
+
+«Pero, D. Rafael, no vaya usted, por Dios. Diga usted que es de tierra;
+que se va a casar. Si Napoleón quiere guerra, que la haga él solo; que
+venga y diga: «Aquí estoy yo: mátenme ustedes, señores ingleses, o
+déjense matar por mí». ¿Por qué ha de estar España sujeta a los antojos
+de ese caballero?
+
+--Verdaderamente--dijo Malespina--, nuestra unión con Francia ha sido
+hasta ahora desastrosa.
+
+--¿Pues para qué la han hecho? Bien dicen que ese Godoy es hombre sin
+estudios. ¡Si creerá él que se gobierna una nación tocando la guitarra!
+
+--Después de la paz de Basilea--continuó el joven--, nos vimos
+obligados a enemistarnos con los ingleses, que batieron nuestra escuadra
+en el cabo de San Vicente.
+
+--Alto allá--declaró D. Alonso, dando un fuerte puñetazo en la mesa--.
+Si el almirante Córdova hubiera mandado orzar sobre babor a los navíos
+de la vanguardia, según lo que pedían las más vulgares leyes de la
+estrategia, la victoria hubiera sido nuestra. Eso lo tengo probado hasta
+la saciedad, y en el momento del combate hice constar mi opinión. Quede,
+pues, cada cual en su lugar.
+
+--Lo cierto es que se perdió la batalla--prosiguió Malespina--. Este
+desastre no habría sido de grandes consecuencias, si después la Corte de
+España no hubiera celebrado con la República francesa el tratado de San
+Ildefonso, que nos puso a merced del Primer Cónsul, obligándonos a
+prestarle ayuda en guerras que a él solo y a su grande ambición
+interesaban. La paz de Amiens no fue más que una tregua. Inglaterra y
+Francia volvieron a declararse la guerra, y entonces Napoleón exigió
+nuestra ayuda. Quisimos ser neutrales, pues aquel convenio a nada
+obligaba en la segunda guerra; pero él con tanta energía solicitó
+nuestra cooperación, que para aplacarle, tuvo el Rey que convenir en dar
+a Francia un subsidio de cien millones de reales, lo que equivalía a
+comprar a peso de oro la neutralidad. Pero ni aun así la compramos. A
+pesar de tan gran sacrificio, fuimos arrastrados a la guerra. Inglaterra
+nos obligó a ello, apresando inoportunamente cuatro fragatas que venían
+de América cargadas de caudales. Después de aquel acto de piratería, la
+Corte de Madrid no tuvo más remedio que echarse en brazos de Napoleón,
+el cual no deseaba otra cosa. Nuestra marina quedó al arbitrio del
+Primer Cónsul, ya Emperador, quien, aspirando a vencer por el engaño a
+los ingleses, dispuso que la escuadra combinada partiese a la Martinica,
+con objeto de alejar de Europa a los marinos de la Gran Bretaña. Con
+esta estratagema pensaba realizar su anhelado desembarco en esta isla;
+mas tan hábil plan no sirvió sino para demostrar la impericia y cobardía
+del almirante francés, el cual, de regreso a Europa, no quiso compartir
+con nuestros navíos la gloria del combate de Finisterre. Ahora, según
+las órdenes del Emperador, la escuadra combinada debía hallarse en
+Brest.
+
+Dícese que Napoleón está furioso con su almirante, y que piensa
+relevarle inmediatamente.
+
+--Pero, según dicen--indicó Marcial--, Mr. Corneta quiere pintarla y
+busca una acción de guerra que haga olvidar sus faltas. Yo me alegro,
+pues de ese modo se verá quién puede y quién no puede.
+
+--Lo indudable--prosiguió Malespina--, es que la escuadra inglesa anda
+cerca y con intento de bloquear a Cádiz. Los marinos españoles opinan
+que nuestra escuadra no debe salir de la bahía, donde hay probabilidades
+de que venza. Mas el francés parece que se obstina en salir.
+
+--Veremos--dijo mi amo--. De todos modos, el combate será glorioso.
+
+--Glorioso, sí--contestó Malespina--. ¿Pero quién asegura que sea
+afortunado? Los marinos se forjan ilusiones, y quizás por estar
+demasiado cerca, no conocen la inferioridad de nuestro armamento frente
+al de los ingleses. Estos, además de una soberbia artillería, tienen
+todo lo necesario para reponer prontamente sus averías. No digamos nada
+en cuanto al personal: el de nuestros enemigos es inmejorable, compuesto
+todo de viejos y muy expertos marinos, mientras que muchos de los navíos
+españoles están tripulados en gran parte por gente de leva, siempre
+holgazana y que apenas sabe el oficio; el cuerpo de infantería tampoco
+es un modelo, pues las plazas vacantes se han llenado con tropa de
+tierra muy valerosa, sin duda, pero que se marea.
+
+--En fin--dijo mi amo--, dentro de algunos días sabremos lo que ha de
+resultar de esto.
+
+--Lo que ha de resultar ya lo sé yo--observó Doña Francisca--. Que esos
+caballeros, sin dejar de decir que han alcanzado mucha gloria, volverán
+a casa con la cabeza rota.
+
+--Mujer, ¿tú qué entiendes de eso?--dijo D. Alonso sin poder contener
+un arrebato de enojo, que sólo duró un instante.
+
+--¡Más que tú!--contestó vivamente ella--. Pero Dios querrá preservarle
+a usted, señor D. Rafael, para que vuelva sano y salvo».
+
+Esta conversación ocurría durante la cena, la cual fue muy triste; y
+después de lo referido, los cuatro personajes no dijeron una palabra.
+Concluida aquélla, se verificó la despedida, que fue tiernísima, y por
+un favor especial, propio de aquella ocasión solemne, los bondadosos
+padres dejaron solos a los novios, permitiéndoles despedirse a sus
+anchas y sin testigos para que el disimulo no les obligara a omitir
+algún accidente que fuera desahogo a su profunda pena. Por más que hice
+no pude asistir al acto, y me es, por tanto desconocido lo que en él
+pasó; pero es fácil presumir que habría todas las ternezas imaginables
+por una y otra parte.
+
+Cuando Malespina salió del cuarto, estaba más pálido que un difunto.
+Despidiose a toda prisa de mis amos, que le abrazaron con el mayor
+cariño, y se fue. Cuando acudimos a donde estaba mi amita, la
+encontramos: tan grande era su dolor, que los cariñosos padres no
+pudieron calmar su espíritu con ingeniosas razones, ni atemperar su
+cuerpo con los cordiales que traje a toda prisa de la botica. Confieso
+que, profundamente apenado, yo también, al ver la desgracia de los
+pobres amantes, se amortiguó en mi pecho el rencorcillo que me inspiraba
+Malespina. El corazón de un niño perdona fácilmente, y el mío no era el
+menos dispuesto a los sentimientos dulces y expansivos.
+
+
+
+
+-VII-
+
+
+A la mañana siguiente se me preparaba una gran sorpresa, y a mi ama el
+más fuerte berrinche que creo tuvo en su vida. Cuando me levanté vi que
+D. Alonso estaba amabilísimo, y su esposa más irritada que de costumbre.
+Cuando ésta se fue a misa con Rosita, advertí que el señor se daba gran
+prisa por meter en una maleta algunas camisas y otras prendas de vestir,
+entre las cuales iba su uniforme. Yo le ayudé y aquello me olió a
+escapatoria, aunque me sorprendía no ver a Marcial por ninguna parte. No
+tardé, sin embargo, en explicarme su ausencia, pues D. Alonso, una vez
+arreglado su breve equipaje, se mostró muy impaciente, hasta que al fin
+apareció el marinero diciendo: «Ahí está el coche. Vámonos antes que
+ella venga.»
+
+Cargué la maleta, y en un santiamén Don Alonso, Marcial y yo salimos por
+la puerta del corral para no ser vistos; nos subimos a la, y esta partió
+tan a escape como lo permitía la escualidez del rocín que la arrastraba,
+y la procelosa configuración del camino. Este, si para caballerías era
+malo, para coches perverso; pero a pesar de los fuertes tumbos y
+arcadas, apretamos el paso, y hasta que no perdimos de vista el pueblo,
+no se alivió algún tanto el martirio de nuestros cuerpos.
+
+Aquel viaje me gustaba extraordinariamente, porque a los chicos toda
+novedad les trastorna el juicio. Marcial no cabía en sí de gozo, y mi
+amo, que al principio manifestó su alborozo casi con menos gravedad que
+yo, se entristeció bastante cuando dejó de ver el pueblo. De cuando en
+cuando decía:
+
+«¡Y ella tan ajena a esto! ¡Qué dirá cuando llegue a casa y no nos
+encuentre!
+
+A mí se me ensanchaba el pecho con la vista del paisaje, con la alegría
+y frescura de la mañana y, sobre todo, con la idea de ver pronto a Cádiz
+y su incomparable bahía poblada de naves; sus calles bulliciosas y
+alegres; su Caleta, que simbolizaba para mí en un tiempo lo más hermoso
+de la vida, la libertad; su plaza, su muelle y demás sitios para mí muy
+amados. No habíamos andado tres leguas cuando alcanzamos a ver dos
+caballeros montados en soberbios alazanes, que viniendo tras nosotros se
+nos juntaron en poco tiempo. Al punto reconocimos a Malespina y a su
+padre, aquel señor alto, estirado y muy charlatán, de quien antes
+hablé. Ambos se asombraron de ver a D. Alonso, y mucho más cuando este
+les dijo que iba a Cádiz para embarcarse. Recibió la noticia con
+pesadumbre el hijo; mas el padre, que, según entonces comprendí, era un
+rematado fanfarrón, felicitó a mi amo muy campanudamente, llamándole
+flor de los navegantes, espejo de los marinos y honra de la patria.
+
+Nos detuvimos para comer en el parador de Conil. A los señores les
+dieron lo que había, y a Marcial y a mí lo que sobraba, que no era
+mucho. Como yo servía la mesa, pude oír la conversación, y entonces
+conocí mejor el carácter del viejo Malespina, quien si primero pasó a
+mis ojos como un embustero lleno de vanidad, después me pareció el más
+gracioso charlatán que he oído en mi vida.
+
+El futuro suegro de mi amita, D. José María Malespina, que no tenía
+parentesco con el célebre marino del mismo apellido, era coronel de
+Artillería retirado, y cifraba todo su orgullo en conocer a fondo
+aquella terrible arma y manejarla como nadie. Tratando de este asunto
+era como más lucía su imaginación y gran desparpajo para mentir.
+
+«Los artilleros--decía sin suspender por un momento la acción de
+engullir--, hacen mucha falta a bordo. ¿Qué es de un barco sin
+artillería? Pero donde hay que ver los efectos de esta invención
+admirable de la humana inteligencia es en tierra, Sr. D. Alonso. Cuando
+la guerra del Rosellón... ya sabe usted que tomé parte en aquella
+campaña y que todos los triunfos se debieron a mi acierto en el manejo
+de la Artillería... La batalla de Masdeu, ¿por qué cree usted que se
+ganó? El general Ricardos me situó en una colina con cuatro piezas,
+mandándome que no hiciera fuego sino cuando él me lo ordenara. Pero yo,
+que veía las cosas de otra manera, me estuve callandito hasta que una
+columna francesa vino a colocarse delante de mí en tal disposición, que
+mis disparos podían enfilarla de un extremo a otro. Los franceses forman
+la línea con gran perfección. Tomé bien la puntería con una de las
+piezas, dirigiendo la mira a la cabeza del primer soldado... ¿Comprende
+usted?... Como la línea era tan perfecta, disparé, y ¡zas!, la bala se
+llevó ciento cuarenta y dos cabezas, y no cayeron más porque el extremo
+de la línea se movió un poco. Aquello produjo gran consternación en los
+enemigos; pero como éstos no comprendían mi estrategia ni podían verme
+en el sitio donde estaba, enviaron otra columna a atacar las tropas que
+estaban a mi derecha, y aquella columna tuvo la misma suerte, y otra, y
+otra, hasta que se ganó la batalla.
+
+--Es maravilloso--dijo mi amo, quien, conociendo la magnitud de la
+bola, no quiso, sin embargo, desmentir a su amigo.
+
+--Pues en la segunda campaña, al mando del Conde de la Unión, también
+escarmenté de lo lindo a los republicanos. La defensa de Boulou, no nos
+salió bien, porque se nos acabaron las municiones: yo, con todo hice un
+gran destrozo cargando una pieza con las llaves de la iglesia; pero
+éstas no eran muchas, y al fin, como un recurso de desesperación, metí
+en el ánima del cañón mis llaves, mi reloj, mi dinero, cuantas baratijas
+encontré en los bolsillos, y, por último, hasta mis cruces. Lo
+particular es que una de estas fue a estamparse en el pecho de un
+general francés, donde se le quedó como pegada y sin hacerle daño. Él la
+conservó, y cuando fue a París, la Convención le condenó no sé si a
+muerte o a destierro por haber admitido condecoraciones de un Gobierno
+enemigo.
+
+--¡Qué diablura!--murmuró mi amo recreándose con tan chuscas
+invenciones.
+
+--Cuando estuve en Inglaterra...--continuó el viejo Malespina--, ya
+sabe usted que el Gobierno inglés me mandó llamar para perfeccionar la
+Artillería de aquel país... Todos los días comía con Pitt, con Burke,
+con Lord North, con el general Conwallis y otros personajes importantes
+que me llamaban _el chistoso español_. Recuerdo que una vez,
+estando en Palacio, me suplicaron que les mostrase cómo era una, y tuve
+que capear, picar y matar una silla, lo cual divirtió mucho a toda la
+Corte, especialmente al Rey Jorge III, quien era muy amigote mío y
+siempre me decía que le mandase a buscar a mi tierra aceitunas buenas.
+¡Oh!, tenía mucha confianza conmigo. Todo su empeño era que le enseñase
+palabras de español y, sobre todo algunas de ésta nuestra graciosa
+Andalucía; pero nunca pudo aprender más que _otro toro_ y
+_vengan esos cinco_, frase con que me saludaba todos los días
+cuando iba a almorzar con él pescadillas y unas cañitas de Jerez.
+
+--Era lo que le gustaba más. Yo hacía llevar de Cádiz embotellada la
+pescadilla: conservábase muy bien con un específico que inventé, cuya
+receta tengo en casa.
+
+--Maravilloso. ¿Y reformó usted la Artillería inglesa?--preguntó mi
+amo, alentándole a seguir, porque le divertía mucho.--Completamente.
+Allí inventé un cañón que no llegó a dispararse, porque todo Londres,
+incluso la Corte y los Ministros, vinieron a suplicarme que no hiciera
+la prueba por temor a que del estremecimiento cayeran al suelo muchas
+casas.
+
+--¿De modo que tan gran pieza ha quedado relegada al olvido?
+
+--Quiso comprarla el Emperador de Rusia; pero no fue posible moverla del
+sitio en que estaba.
+
+--Pues bien podía usted sacarnos del apuro inventando un cañón que
+destruyera de un disparo la escuadra inglesa.
+
+--¡Oh!--contestó Malespina--. En eso estoy pensando, y creo que podré
+realizar mi pensamiento. Ya le mostraré a usted los cálculos que tengo
+hechos, no sólo para aumentar hasta un extremo fabuloso el calibre de
+las piezas de Artillería, sino para construir placas de resistencia que
+defiendan los barcos y los castillos. Es el pensamiento de toda mi
+vida».
+
+A todas éstas habían concluido de comer. Nos zampamos en un santiamén
+Marcial y yo las sobras, y seguimos el viaje, ellos a caballo, marchando
+al estribo, y nosotros como antes, en nuestra derrengada calesa. La
+comida y los frecuentes tragos con que la roció excitaron más aún la
+vena inventora del viejo Malespina, quien por todo el camino siguió
+espetándonos sus grandes paparruchas. La conversación volvió al tema por
+donde había empezado: a la guerra del Rosellón; y como D. José se
+apresurara a referir nuevas proezas, mi amo, cansado ya de tanto mentir,
+quiso desviarle de aquella materia, y dijo:
+
+«Guerra desastrosa e impolítica. ¡Más nos hubiera valido no haberla
+emprendido!
+
+--¡Oh!--exclamó Malespina--. El Conde de Aranda, como usted sabe,
+condenó desde el principio esta funesta guerra con la República. ¡Cuánto
+hemos hablado de esta cuestión!... porque somos amigos desde la
+infancia. Cuando yo estuve en Aragón, pasamos siete meses juntos cazando
+en el Moncayo. Precisamente hice construir para él una escopeta
+singular...
+
+--Sí: Aranda se opuso siempre--dijo mi amo, atajándole en el peligroso
+camino de la balística.
+
+--En efecto--continuó el mentiroso--, y si aquel hombre eminente
+defendió con tanto calor la paz con los republicanos, fue porque yo se
+lo aconsejé, convenciéndole antes de la inoportunidad de la guerra. Mas
+Godoy, que ya entonces era Valido, se obstinó en proseguirla, sólo por
+llevarme la contraria, según he entendido después. Lo más gracioso es
+que el mismo Godoy se vio obligado a concluir la guerra en el verano del
+95, cuando comprendió su ineficacia, y entonces se adjudicó a sí mismo
+el retumbante título de _Príncipe de la Paz_.
+
+--¡Qué faltos estamos, amigo D. José María--dijo mi amo--, de un buen
+hombre de Estado a la altura de las circunstancias, un hombre que no nos
+entrometa en guerras inútiles y mantenga incólume la dignidad de la
+Corona!
+
+--Pues cuando yo estuve en Madrid el año último--prosiguió el
+embustero--, me hicieron proposiciones para desempeñar la Secretaría de
+Estado. La Reina tenía gran empeño en ello, y el Rey no dijo nada...
+Todos los días le acompañaba al Pardo para tirar un par de tiros...
+Hasta el mismo Godoy se hubiera conformado, conociendo mi superioridad;
+y si no, no me habría faltado un castillito donde encerrarle para que no
+me diera que hacer. Pero yo rehusé, prefiriendo vivir tranquilo en mi
+pueblo, y dejé los negocios públicos en manos de Godoy. Ahí tiene usted
+un hombre cuyo padre fue mozo de mulas en la dehesa que mi suegro tenía
+en Extremadura.
+
+--No sabía...--dijo D. Alonso--. Aunque hombre obscuro, yo creí que el
+Príncipe de la Paz pertenecía a una familia de hidalgos, de escasa
+fortuna, pero de buenos principios».
+
+Así continuó el diálogo, el Sr. Malespina soltando unas bolas como
+templos, y mi amo oyéndolas con santa calma, pareciendo unas veces
+enfadado y otras complacido de escuchar tanto disparate. Si mal no
+recuerdo, también dijo D. José María que había aconsejado a Napoleón el
+atrevido hecho del 18 brumario.
+
+Con éstas y otras cosas nos anocheció en Chiclana, y mi amo, atrozmente
+quebrantado y molido a causa del movimiento del fementido calesín, se
+quedó en dicho pueblo, mientras los demás siguieron, deseosos de llegar
+a Cádiz en la misma noche. Mientras cenaron, endilgó Malespina nuevas
+mentiras, y pude observar que su hijo las oía con pena, como abochornado
+de tener por padre el más grande embustero que crió la tierra.
+Despidiéronse ellos; nosotros descansamos hasta el día siguiente por la
+madrugada, hora en que proseguimos nuestro camino; y como éste era mucho
+más cómodo y expedito desde Chiclana a Cádiz que en el tramo recorrido,
+llegamos al término de nuestro viaje a eso de las once del día, sin
+novedad en la salud y con el alma alegre.
+
+
+
+
+-VIII-
+
+
+No puedo describir el entusiasmo que despertó en mi alma la vuelta a. En
+cuanto pude disponer de un rato de libertad, después que mi amo quedó
+instalado en casa de su prima, salí a las calles y corrí por ellas sin
+dirección fija, embriagado con la atmósfera de mi ciudad querida.
+
+Después de ausencia tan larga, lo que había visto tantas veces
+embelesaba mi atención como cosa nueva y extremadamente hermosa. En
+cuantas personas encontraba al paso veía un rostro amigo, y todo era
+para mí simpático y risueño: los hombres, las mujeres, los viejos, los
+niños, los perros, hasta las casas, pues mi imaginación juvenil
+observaba en ello no sé qué de personal y animado, se me representaban
+como seres sensibles; parecíame que participaban del general contento
+por mi llegada, remedando en sus balcones y ventanas las facciones de un
+semblante alborozado. Mi espíritu veía reflejar en todo lo exterior su
+propia alegría.
+
+Corría por las calles con gran ansiedad, como si en un minuto quisiera
+verlas todas. En la plaza de San Juan de Dios compré algunas golosinas,
+más que por el gusto de comerlas, por la satisfacción de presentarme
+regenerado ante las vendedoras, a quienes me dirigí como antiguo amigo,
+reconociendo a algunas como favorecedoras en mi anterior miseria, y a
+otras como víctimas, aún no aplacadas, de mi inocente afición al
+merodeo. Las más no se acordaban de mí; pero algunas me recibieron con
+injurias, recordando las proezas de mi niñez y haciendo comentarios tan
+chistosos sobre mi nuevo empaque y la gravedad de mi persona, que tuve
+que alejarme a toda prisa, no sin que lastimaran mi decoro algunas
+cáscaras de frutas lanzadas por experta mano contra mi traje nuevo. Como
+tenía la conciencia de mi formalidad, estas burlas más bien me causaron
+orgullo que pena.
+
+Recorrí luego la muralla y conté todos los barcos fondeados a la vista.
+Hablé con cuantos marineros hallé al paso, diciéndoles que yo también
+iba a la escuadra, y preguntándoles con tono muy enfático si había
+recalado la escuadra de Nelson. Después les dije que _Mr.
+Corneta_ era un cobarde, y que la próxima función sería buena.
+
+Llegué por fin a la Caleta, y allí mi alegría no tuvo límites. Bajé a
+la, y quitándome los zapatos, salté de peñasco en peñasco; busqué a mis
+antiguos amigos de ambos sexos, mas no encontré sino muy pocos: unos
+eran ya hombres y habían abrazado mejor carrera; otros habían sido
+embarcados por la leva, y los que quedaban apenas me reconocieron. La
+movible superficie del agua despertaba en mi pecho sensaciones
+voluptuosas. Sin poder resistir la tentación, y compelido por la
+misteriosa atracción del mar, cuyo elocuente rumor me ha parecido
+siempre, no sé por qué, una voz que solicita dulcemente en la bonanza, o
+llama con imperiosa cólera en la tempestad, me desnudé a toda prisa y me
+lancé en él como quien se arroja en los brazos de una persona querida.
+
+Nadé más de una hora, experimentando un placer indecible, y vistiéndome
+luego, seguí mi paseo hacia el barrio de la Viña, en cuyas edificantes
+tabernas encontré algunos de los más célebres perdidos de mi glorioso
+tiempo. Hablando con ellos, yo me las echaba de hombre de pro, y como
+tal gasté en obsequiarles los pocos cuartos que tenía. Preguntéles por
+mi tío, mas no me dieron noticia alguna de su señoría; y luego que
+hubimos charlado un poco, me hicieron beber una copa de aguardiente que
+al punto dio con mi pobre cuerpo en tierra.
+
+Durante el periodo más fuerte de mi embriaguez, creo que aquellos
+tunantes se rieron de mí cuanto les dio la gana; pero una vez que me
+serené un poco, salí avergonzadísimo de la taberna. Aunque andaba muy
+difícilmente, quise pasar por mi antigua casa, y vi en la puerta a una
+mujer andrajosa que freía sangre y tripas. Conmovido en presencia de mi
+morada natal, no pude contener el llanto, lo cual, visto por aquella
+mujer sin entrañas, se le figuró burla o estratagema para robarle sus
+frituras. Tuve, por tanto, que librarme de sus manos con la ligereza de
+mis pies, dejando para mejor ocasión el desahogo de mis sentimientos.
+
+Quise ver después la catedral vieja, a la cual se refería uno de los más
+tiernos recuerdos de mi niñez, y entré en ella: su recinto me pareció
+encantador, y jamás he recorrido las naves de templo alguno con tan
+religiosa veneración. Creo que me dieron fuertes ganas de rezar, y que
+lo hice en efecto, arrodillándome en el altar donde mi madre había
+puesto un ex-voto por mi salvación. El personaje de cera que yo creía mi
+perfecto retrato estaba allí colgado, y ocupaba su puesto con la
+gravedad de las cosas santas; pero se me parecía como un huevo a una
+castaña. Aquel muñequito, que simbolizaba la piedad y el amor materno,
+me infundía, sin embargo, el respeto más vivo. Recé un rato de rodillas
+acordándome de los padecimientos y de la muerte de mi buena madre, que
+ya gozaba de Dios en el Cielo; pero como mi cabeza no estaba buena, a
+causa de los vapores del maldito aguardiente, al levantarme me caí, y un
+sacristán empedernido me puso bonitamente en la calle. En pocas zancadas
+me trasladé a la del Fideo, donde residíamos, y mi amo, al verme entrar,
+me reprendió por mi larga ausencia. Si aquella falta hubiera sido
+cometida ante Doña Francisca, no me habría librado de una fuerte paliza;
+pero mi amo era tolerante, y no me castigaba nunca, quizás porque tenía
+la conciencia de ser tan niño como yo.
+
+Habíamos ido a residir en casa de la prima de mi amo, la cual era una
+señora, a quien el lector me permitirá describir con alguna prolijidad,
+por ser tipo que lo merece. Doña Flora de Cisniega era una vieja que se
+empeñaba en permanecer joven: tenía más de cincuenta años; pero ponía en
+práctica todos los artificios imaginables para engañar al mundo,
+aparentando la mitad de aquella cifra aterradora. Decir cuánto
+inventaba la ciencia y el arte en armónico consorcio para conseguir tal
+objeto, no es empresa que corresponde a mis escasas fuerzas. Enumerar
+los rizos, moñas, lazos, trapos, adobos, bermellones, aguas y demás
+extraños cuerpos que concurrían a la grande obra de su monumental
+restauración, fatigaría la más diestra fantasía: quédese esto, pues,
+para las plumas de los novelistas, si es que la historia, buscadora de
+las grandes cosas, no se apropia tan hermoso asunto. Respecto a su
+físico, lo más presente que tengo es el conjunto de su rostro, en que
+parecían haber puesto su rosicler todos los Princeles de las Academias
+presentes y pretéritas. También recuerdo que al hablar hacía con los
+labios un mohín, un repliegue, un mimo, cuyo objeto era, o achicar con
+gracia la descomunal boca, o tapar el estrago de la dentadura, de cuyas
+filas desertaban todos los años un par de dientes; pero aquella supina
+estratagema de la presunción era tan poco afortunada, que antes la
+afeaba que la embellecía.
+
+Vestía con lujo, y en su peinado se gastaban los polvos por almudes, y
+como no tenía malas carnes, a juzgar por lo que pregonaba el ancho
+escote y por lo que dejaban transparentar las gasas, todo su empeño
+consistía en lucir aquellas partes menos sensibles a la injuriosa acción
+del tiempo, para cuyo objeto tenía un arte maravilloso.
+
+Era Doña Flora persona muy prendada de las cosas antiguas; muy devota,
+aunque no con la santa piedad de mi Doña Francisca, y grandemente se
+diferenciaba de mi ama, pues así como ésta aborrecía las glorias
+navales, aquélla era entusiasta por todos los hombres de guerra en
+general y por los marinos en particular. Inflamada en amor patriótico,
+ya que en la madurez de su existencia no podía aspirar al calorcillo de
+otro amor, y orgullosa en extremo como mujer y como dama española, el
+sentimiento nacional se asociaba en su espíritu al estampido de los
+cañones, y creía que la grandeza de los pueblos se medía por libras de
+pólvora. Como no tenía hijos, ocupaban su vida los chismes de vecinos,
+traídos y llevados en pequeño círculo por dos o tres cotorrones como
+ella, y se distraía también con su sistemática afición a hablar de las
+cosas públicas. Entonces no había periódicos, y las ideas políticas, así
+como las noticias, circulaban de viva voz, desfigurándose entonces más
+que ahora, porque siempre fue la palabra más mentirosa que la imprenta.
+
+En todas las ciudades populosas, y especialmente en Cádiz, que era
+entonces la más culta, había muchas personas desocupadas que eran
+depositarias de las noticias de Madrid y París, y las llevaban y traían
+diligentes vehículos, enorgulleciéndose con una misión que les daba gran
+importancia. Algunos de éstos, a modo de vivientes periódicos,
+concurrían a casa de aquella señora por las tardes, y esto, además del
+buen chocolate y mejores bollos, atraía a otros ansiosos de saber lo que
+pasaba. Doña Flora, ya que no podía inspirar una pasión formal, ni
+quitarse de encima la gravosa pesadumbre de sus cincuenta años, no
+hubiera trocado aquel papel por otro alguno, pues el centro general de
+las noticias casi equivalía en aquel tiempo a la majestad de un trono.
+
+Doña Flora y Doña Francisca se aborrecían cordialmente, como comprenderá
+quien considere el exaltado militarismo de la una y el pacífico
+apocamiento de la otra. Por esto, hablando con su primo en el día de
+nuestra llegada, le decía la vieja:
+
+«Si tú hubieras hecho caso siempre de tu mujer, todavía serías guardia
+marina. ¡Qué carácter! Si yo fuera hombre y casado con mujer semejante,
+reventaría como una bomba. Has hecho bien en no seguir su consejo y en
+venir a la escuadra. Todavía eres joven, Alonsito; todavía puedes
+alcanzar el grado de brigadier, que tendrías ya de seguro si Paca no te
+hubiese echado una calza como a los pollos para que no salgan del
+corral».
+
+Después, como mi amo, impulsado por su gran curiosidad, le pidiese
+noticias, ella le dijo:
+
+«Lo principal es que todos los marinos de aquí están muy descontentos
+del almirante francés, que ha probado su ineptitud en el viaje a la
+Martinica y en el combate de Finisterre. Tal es su timidez, y el miedo
+que tiene a los ingleses, que al entrar aquí la escuadra combinada en
+Agosto último no se atrevió a apresar el crucero inglés mandado por
+Collingwood, y que sólo constaba de tres navíos. Toda nuestra
+oficialidad está muy mal por verse obligada a servir a las órdenes de
+semejante hombre. Fue Gravina a Madrid a decírselo a Godoy, previendo
+grandes desaires si no ponía al frente de la escuadra un hombre más
+apto; pero el Ministro le contestó cualquier cosa, porque no se atreve a
+resolver nada; y como Bonaparte anda metido con los austriacos, mientras
+él no decida... Dicen que éste también está muy descontento de
+Villeneuve y que ha determinado destituirle; pero entre tanto... ¡Ah!
+Napoleón debiera confiar el mando de la escuadra a algún español, a ti
+por ejemplo, Alonsito, dándote tres o cuatro grados de mogollón, que a
+fe bien merecidos los tienes...
+
+--¡Oh!, yo no soy para eso--dijo mi amo con su habitual modestia.
+
+--O a Gravina o a, que dicen que es tan buen marino. Si no, me temo que
+esto acabará mal. Aquí no pueden ver a los franceses. Figúrate que
+cuando llegaron los barcos de Villeneuve carecían de víveres y
+municiones, y en el arsenal no se las quisieron dar. Acudieron en queja
+a Madrid; y como Godoy no hace más que lo que quiere el embajador
+francés, Mr. de Bernouville, dio orden para que se entregara a nuestros
+aliados cuanto necesitasen. Mas ni por esas. El intendente de marina y
+el comandante de artillería dicen que no darán nada mientras Villeneuve
+no lo pague en moneda contante y sonante. Así, así: me parece que está
+muy bien parlado. ¡Pues no falta más sino que esos señores con sus manos
+lavadas se fueran a llevar lo poco que tenemos! ¡Bonitos están los
+tiempos! Ahora cuesta todo un ojo de la cara; la fiebre amarilla por un
+lado y los malos tiempos por otro han puesto a Andalucía en tal estado,
+que toda ella no vale una aljofifa; y luego añada usted a esto los
+desastres de la guerra. Verdad es que el honor nacional es lo primero, y
+es preciso seguir adelante para vengar los agravios recibidos. No me
+quiero acordar de lo del cabo de Finisterre, donde por la cobardía de
+nuestros aliados perdimos el _Firme_ y el _Rafael_,
+dos navíos como dos soles, ni de la voladura del _Real
+Carlos_, que fue una traición tal, que ni entre moros berberiscos
+pasaría igual, ni del robo de las cuatro fragatas, ni del combate del
+cabo de...
+
+--Lo que es eso--dijo mi amo interrumpiéndola vivamente...--. Es
+preciso que cada cual quede en su lugar. Si el almirante Córdova hubiera
+mandado virar por...
+
+--Sí, sí, ya sé--dijo Doña Flora, que había oído muchas veces lo mismo
+en boca de mi amo--. Habrá que darles la gran paliza, y se la daréis. Me
+parece que vas a cubrirte de gloria. Así haremos rabiar a Paca.
+
+--Yo no sirvo para el combate--dijo mi amo con tristeza--. Vengo tan
+sólo a presenciarlo, por pura afición y por el entusiasmo que me
+inspiran nuestras queridas banderas».
+
+Al día siguiente de nuestra llegada recibió mi amo la visita de un
+brigadier de marina, amigo antiguo, cuya fisonomía no olvidaré jamás, a
+pesar de no haberle visto más que en aquella ocasión. Era un hombre
+como de cuarenta y cinco años, de semblante hermoso y afable, con tal
+expresión de tristeza, que era imposible verle sin sentir irresistible
+inclinación a amarle. No usaba peluca, y sus abundantes cabellos rubios,
+no martirizados por las tenazas del peluquero para tomar la forma de ala
+de pichón, se recogían con cierto abandono en una gran coleta, y estaban
+inundados de polvos con menos arte del que la presunción propia de la
+época exigía. Eran grandes y azules sus ojos; su nariz muy fina, de
+perfecta forma y un poco larga, sin que esto le afeara, antes bien,
+parecía ennoblecer su expresivo semblante. Su barba, afeitada con
+esmero, era algo puntiaguda, aumentando así el conjunto melancólico de
+su rostro oval, que indicaba más bien delicadeza que energía. Este noble
+continente era realzado por una urbanidad en los modales, por una grave
+cortesanía de que ustedes no pueden formar idea por la estirada fatuidad
+de los señores del día, ni por la movible elegancia de nuestra dorada
+juventud. Tenía el cuerpo pequeño, delgado y como enfermizo. Más que
+guerrero, aparentaba ser hombre de estudio, y su frente, que sin duda
+encerraba altos y delicados pensamientos, no parecía la más propia para
+arrostrar los horrores de una batalla. Su endeble constitución, que sin
+duda contenía un espíritu privilegiado, parecía destinada a sucumbir
+conmovida al primer choque. Y, sin embargo, según después supe, aquel
+hombre tenía tanto corazón como inteligencia. Era Churruca.
+
+El uniforme del héroe demostraba, sin ser viejo ni raído, algunos años
+de honroso servicio. Después, cuando le oí decir, por cierto sin tono de
+queja, que el Gobierno le debía nueve pagas, me expliqué aquel
+deterioro. Mi amo le preguntó por su mujer, y de su contestación deduje
+que se había casado poco antes, por cuya razón le compadecí,
+pareciéndome muy atroz que se le mandara al combate en tan felices días.
+Habló luego de su barco, el _San Juan Nepomuceno_, al que
+mostró igual cariño que a su joven esposa, pues según dijo, él lo había
+compuesto y arreglado a su gusto, por privilegio especial, haciendo de
+él uno de los primeros barcos de la armada española.
+
+Hablaron luego del tema ordinario en aquellos días, de si salía o no
+salía la escuadra, y el marino se expresó largamente con estas palabras,
+cuya substancia guardo en la memoria, y que después con datos y noticias
+históricas he podido restablecer con la posible exactitud:
+
+«El almirante francés--dijo Churruca--, no sabiendo qué resolución
+tomar, y deseando hacer algo que ponga en olvido sus errores, se ha
+mostrado, desde que estamos aquí, partidario de salir en busca de los
+ingleses. El 8 de octubre escribió a Gravina, diciéndole que deseaba
+celebrar a bordo del _Bucentauro_ un consejo de guerra para
+acordar lo que fuera más conveniente. En efecto, Gravina acudió al
+consejo, llevando al teniente general Álava, a los jefes de escuadra
+Escaño y Cisneros, al brigadier Galiano y a mí. De la escuadra francesa
+estaban los almirantes Dumanoir y Magon, y los capitanes de navío
+Cosmao, Maistral, Villiegris y Prigny.
+
+»Habiendo mostrado Villeneuve el deseo de salir, nos opusimos todos los
+españoles. La discusión fue muy viva y acalorada, y Alcalá Galiano cruzó
+con el almirante Magon palabras bastante duras, que ocasionarán un lance
+de honor si antes no les ponemos en paz. Mucho disgustó a Villeneuve
+nuestra oposición, y también en el calor de la discusión dijo frases
+descompuestas, a que contestó Gravina del modo más enérgico... Es
+curioso el empeño de esos señores de hacerse a la mar en busca de un
+enemigo poderoso, cuando en el combate de Finisterre nos abandonaron,
+quitándonos la ocasión de vencer si nos auxiliaran a tiempo. Además hay
+otras razones, que yo expuse en el consejo, y son que la estación
+avanza; que la posición más ventajosa para nosotros es permanecer en la
+bahía, obligándoles a un bloqueo que no podrán resistir, mayormente si
+bloquean también a Tolón y a Cartagena. Es preciso que confesemos con
+dolor la superioridad de la marina inglesa, por la perfección del
+armamento, por la excelente dotación de sus buques y, sobre todo, por la
+unidad con que operan sus escuadras. Nosotros, con gente en gran parte
+menos diestra, con armamento imperfecto y mandados por un jefe que
+descontenta a todos, podríamos, sin embargo, hacer la guerra a la
+defensiva dentro de la bahía. Pero será preciso obedecer, conforme a la
+ciega sumisión de la Corte de Madrid, y poner barcos y marinos a merced
+de los planes de Bonaparte, que no nos ha dado en cambio de esta
+esclavitud un jefe digno de tantos sacrificios. Saldremos, si se empeña
+Villeneuve; pero si los resultados son desastrosos, quedará consignada
+para descargo nuestro la oposición que hemos hecho al insensato proyecto
+del jefe de la escuadra combinada. Villeneuve se ha entregado a la
+desesperación; su amo le ha dicho cosas muy duras, y la noticia de que
+va a ser relevado le induce a cometer las mayores locuras, esperando
+reconquistar en un día su perdida reputación por la victoria o por la
+muerte».
+
+Así se expresó el amigo de mi amo. Sus palabras hicieron en mí grande
+impresión, pues con ser niño, yo prestaba gran interés a aquellos
+sucesos, y después, leyendo en la historia lo mismo de que fui testigo,
+he auxiliado mi memoria con datos auténticos, y puedo narrar con
+bastante exactitud.
+
+Cuando Churruca se marchó, Doña Flora y mi amo hicieron de él grandes
+elogios, encomiando sobre todo su expedición a la América Meridional,
+para hacer el mapa de aquellos mares. Según les oí decir, los méritos de
+Churruca como sabio y como marino eran tantos, que el mismo Napoleón le
+hizo un precioso regalo y le colmó de atenciones. Pero dejemos al marino
+y volvamos a Doña Flora.
+
+A los dos días de estar allí noté un fenómeno que me disgustó
+sobremanera, y fue que la prima de mi amo comenzó a prendarse de mí, es
+decir, que me encontró pintiparado para ser su paje. No cesaba de
+hacerme toda clase de caricias, y al saber que yo también iba a la
+escuadra, se lamentó de ello, jurando que sería una lástima que
+perdiese un brazo, pierna o alguna otra parte no menos importante de mi
+persona, si no perdía la vida. Aquella antipatriótica compasión me
+indignó, y aun creo que dije algunas palabras para expresar que estaba
+inflamado en guerrero ardor. Mis baladronadas hicieron gracia a la
+vieja, y me dio mil golosinas para quitarme el mal humor.
+
+Al día siguiente me obligó a limpiar la; discreto animal, que hablaba
+como un teólogo y nos despertaba a todos por la mañana, gritando:
+_perro inglés, perro inglés_. Luego me llevó consigo a misa,
+haciéndome cargar la banqueta, y en la iglesia no cesaba de volver la
+cabeza para ver si estaba por allí. Después me hizo asistir a su
+tocador, ante cuya operación me quedé espantado, viendo el catafalco de
+rizos y moños que el peluquero armó en su cabeza. Advirtiendo el
+indiscreto estupor con que yo contemplaba la habilidad del maestro,
+verdadero arquitecto de las cabezas, Doña Flora se rió mucho, y me dijo
+que en vez de pensar en ir a la escuadra, debía quedarme con ella para
+ser su paje; añadió que debía aprender a peinarla, y que con el oficio
+de maestro peluquero podía ganarme la vida y ser un verdadero
+personaje.
+
+No me sedujeron tales proposiciones, y le dije con cierta rudeza que más
+quería ser soldado que peluquero. Esto le agradó; y como le daba el
+peine por las cosas patrióticas y militares, redobló su afecto hacia mí.
+A pesar de que allí se me trataba con mimo, confieso que me cargaba a
+más no poder la tal Doña Flora, y que a sus almibaradas finezas prefería
+los rudos pescozones de mi iracunda Doña Francisca.
+
+Era natural: su intempestivo cariño, sus dengues, la insistencia con que
+solicitaba mi compañía, diciendo que le encantaba mi conversación y
+persona, me impedían seguir a mi amo en sus visitas a bordo. Le
+acompañaba en tan dulce ocupación un criado de su prima, y en tanto yo,
+sin libertad para correr por Cádiz, como hubiera deseado, me aburría en
+la casa, en compañía del loro de Doña Flora y de los señores que iban
+allá por las tardes a decir si saldría o no la escuadra, y otras cosas
+menos manoseadas, si bien más frívolas.
+
+Mi disgusto llegó a la desesperación cuando vi que Marcial venía a casa
+y que con él iba mi amo a bordo, aunque no para embarcarse
+definitivamente; y cuando esto ocurría, y cuando mi alma atribulada
+acariciaba aún la débil esperanza de formar parte de aquella
+expedición, Doña Flora se empeñó en llevarme a pasear a la alameda, y
+también al Carmen a rezar vísperas.
+
+Esto me era insoportable, tanto más cuanto que yo soñaba con poner en
+ejecución cierto atrevido proyectillo, que consistía en ir a visitar por
+cuenta propia uno de los navíos, llevado por algún marinero conocido,
+que esperaba encontrar en el muelle. Salí con la vieja, y al pasar por
+la muralla deteníame para ver los barcos; mas no me era posible
+entregarme a las delicias de aquel espectáculo, por tener que contestar
+a las mil preguntas de Doña Flora, que ya me tenía mareado. Durante el
+paseo se le unieron algunos jóvenes y señores mayores. Parecían muy
+encopetados, y eran las personas a la moda en Cádiz, todos muy discretos
+y elegantes. Alguno de ellos era poeta, o, mejor dicho, todos hacían
+versos, aunque malos, y me parece que les oí hablar de cierta Academia
+en que se reunían para tirotearse con sus estrofas, entretenimiento que
+no hacía daño a nadie.
+
+Como yo observaba todo, me fijé en la extraña figura de aquellos
+hombres, en sus afeminados gestos y, sobre todo, en sus trajes, que me
+parecieron extravagantísimos. No eran muchas las personas que vestían
+de aquella manera en Cádiz, y pensando después en la diferencia que
+había entre aquellos arreos y los ordinarios de la gente que yo había
+visto siempre, comprendí que consistía en que éstos vestían a la
+española, y los amigos de Doña Flora conforme a la moda de Madrid y de
+París. Lo que primero atrajo mis miradas fue la extrañeza de sus
+bastones, que eran unos garrotes retorcidos y con gruesísimos nudos. No
+se les veía la barba, porque la tapaba la corbata, especie de chal, que
+dando varias vueltas alrededor del cuello y prolongándose ante los
+labios, formaba una especie de cesta, una bandeja, o más bien bacía en
+que descansaba la cara. El peinado consistía en un artificioso desorden,
+y más que con peine, parecía que se lo habían aderezado con una escoba;
+las puntas del sombrero les tocaban los hombros; las casacas, altísimas
+de talle, casi barrían el suelo con sus faldones; las botas terminaban
+en punta; de los bolsillos de su chaleco pendían multitud de dijes y
+sellos; sus calzones listados se atacaban a la rodilla con un enorme
+lazo, y para que tales figuras fueran completos mamarrachos, todos
+llevaban un lente, que durante la conversación acercaban repetidas veces
+al ojo derecho, cerrando el siniestro, aunque en entrambos tuvieran muy
+buena vista.
+
+La conversación de aquellos personajes versó sobre la salida de la
+escuadra, alternando con este asunto la relación de no sé qué baile o
+fiesta que ponderaron mucho, siendo uno de ellos objeto de grandes
+alabanzas por lo bien que hacía trenzas con sus ligeras piernas bailando
+la gavota.
+
+Después de haber charlado mucho, entraron con Doña Flora en la iglesia
+del Carmen, y allí, sacando cada cual su rosario, rezaron que se las
+pelaban un buen espacio de tiempo, y alguno de ellos me aplicó
+lindamente un coscorrón en la coronilla, porque en vez de orar tan
+devotamente como ellos, prestaba demasiada atención a dos moscas que
+revoloteaban alrededor del rizo culminante del peinado de Doña Flora.
+Salimos, después de haber oído un enojoso sermón, que ellos celebraron
+como obra maestra; paseamos de nuevo; continuó la charla más vivamente,
+porque se nos unieron unas damas vestidas por el mismo estilo, y entre
+todos se armó tan ruidosa algazara de galanterías, frases y sutilezas,
+mezcladas con algún verso insulso, que no puedo recordarlas.
+
+¡Y en tanto Marcial y mi querido amo trataban de fijar día y hora para
+trasladarse definitivamente a bordo! ¡Y yo estaba expuesto a quedarme
+en tierra, sujeto a los antojos de aquella vieja que me empalagaba con
+su insulso cariño! ¿Creerán ustedes que aquella noche insistió en que
+debía quedarme para siempre a su servicio? ¿Creerán ustedes que aseguró
+que me quería mucho, y me dio como prueba algunos afectuosos abrazos y
+besos, ordenándome que no lo dijera a nadie? ¡Horribles contradicciones
+de la vida!, pensaba yo al considerar cuán feliz habría sido si mi amita
+me hubiera tratado de aquella manera. Yo, turbado hasta lo sumo, le dije
+que quería ir a la escuadra, y que cuando volviese me podría querer a su
+antojo; pero que si no me dejaba realizar mi deseo, la aborrecería tanto
+así, y extendí los brazos para expresar una cantidad muy grande de
+aborrecimiento.
+
+Luego, como entrase inesperadamente mi amo, yo, juzgando llegada la
+ocasión de lograr mi objeto por medio de un arranque oratorio, que había
+cuidado de preparar, me arrodillé delante de él, diciéndole en el tono
+más patético que si no me llevaba a bordo, me arrojaría desesperado al
+mar.
+
+Mi amo se rió de la ocurrencia; su prima, haciendo mimos con la boca,
+fingió cierta hilaridad que le afeaba el rostro amojamado, y consintió
+al fin. Diome mil golosinas para que comiese a bordo; me encargó que
+huyese de los sitios de peligro, y no dijo una palabra más contraria a
+mi embarque, que se verificó a la mañana siguiente muy temprano.
+
+
+
+
+-IX-
+
+
+Octubre era el mes, y 18 el día. De esta fecha no me queda duda, porque
+al día siguiente salió la escuadra. Nos levantamos muy temprano y fuimos
+al muelle, donde esperaba un bote que nos condujo a bordo.
+
+Figúrense ustedes cuál sería mi estupor, ¡qué digo estupor!, mi
+entusiasmo, mi enajenación, cuando me vi cerca del _Santísima
+Trinidad_, el mayor barco del mundo, aquel alcázar de madera, que
+visto de lejos se representaba en mi imaginación como una fábrica
+portentosa, sobrenatural, único monstruo digno de la majestad de los
+mares. Cuando nuestro bote pasaba junto a un navío, yo le examinaba con
+cierto religioso asombro, admirado de ver tan grandes los cascos que me
+parecían tan pequeñitos desde la muralla; en otras ocasiones me parecían
+más chicos de lo que mi fantasía los había forjado. El inquieto
+entusiasmo de que estaba poseído me expuso a caer al agua cuando
+contemplaba con arrobamiento un figurón de proa, objeto que más que
+otro alguno fascinaba mi atención.
+
+Por fin llegamos al _Trinidad_. A medida que nos acercábamos,
+las formas de aquel coloso iban aumentando, y cuando la lancha se puso
+al costado, confundida en el espacio de mar donde se proyectaba, cual en
+negro y horrible cristal, la sombra del navío; cuando vi cómo se
+sumergía el inmóvil casco en el agua sombría que azotaba suavemente los
+costados; cuando alcé la vista y vi las tres filas de cañones asomando
+sus bocas amenazadoras por las portas, mi entusiasmo se trocó en miedo,
+púseme pálido, y quedé sin movimiento asido al brazo de mi amo.
+
+Pero en cuanto subimos y me hallé sobre cubierta, se me ensanchó el
+corazón. La airosa y altísima arboladura, la animación del alcázar, la
+vista del cielo y la bahía, el admirable orden de cuantos objetos
+ocupaban la cubierta, desde los coys[4] puestos en fila sobre la obra
+muerta, hasta los cabrestantes, bombas, mangas, escotillas; la variedad
+de uniformes; todo, en fin, me suspendió de tal modo, que por un buen
+rato estuve absorto en la contemplación de tan hermosa máquina, sin
+acordarme de nada más.
+
+[Nota 4: «cois» en el original (N. del E.)]
+
+Los presentes no pueden hacerse cargo de aquellos magníficos barcos, ni
+menos del _Santísima Trinidad_, por las malas estampas en que
+los han visto representados. Tampoco se parecen nada a los buques
+guerreros de hoy, cubiertos con su pesado arnés de hierro, largos,
+monótonos, negros, y sin accidentes muy visibles en su vasta extensión,
+por lo cual me han parecido a veces inmensos ataúdes flotantes. Creados
+por una época positivista, y adecuados a la ciencia náutico-militar de
+estos tiempos, que mediante el vapor ha anulado las maniobras, fiando el
+éxito del combate al poder y empuje de los navíos, los barcos de hoy son
+simples máquinas de guerra, mientras los de aquel tiempo eran el
+guerrero mismo, armado de todas armas de ataque y defensa, pero
+confiando principalmente en su destreza y valor.
+
+Yo, que observo cuanto veo, he tenido siempre la costumbre de asociar,
+hasta un extremo exagerado, ideas con imágenes, cosas con personas,
+aunque pertenezcan a las más inasociables categorías. Viendo más tarde
+las catedrales llamadas góticas de nuestra Castilla, y las de Flandes, y
+observando con qué imponente majestad se destaca su compleja y sutil
+fábrica entre las construcciones del gusto moderno, levantadas por la
+utilidad, tales como bancos, hospitales y cuarteles, no he podido menos
+de traer a la memoria las distintas clases de naves que he visto en mi
+larga vida, y he comparado las antiguas con las catedrales góticas. Sus
+formas, que se prolongan hacia arriba; el predominio de las líneas
+verticales sobre las horizontales; cierto inexplicable idealismo, algo
+de histórico y religioso a la vez, mezclado con la complicación de
+líneas y el juego de colores que combina a su capricho el sol, han
+determinado esta asociación extravagante, que yo me explico por la
+huella de romanticismo que dejan en el espíritu las impresiones de la
+niñez.
+
+El _Santísima Trinidad_ era un navío de cuatro puentes. Los
+mayores del mundo eran de tres. Aquel coloso, construido en La Habana,
+con las más ricas maderas de Cuba en 1769, contaba treinta y seis años
+de honrosos servicios. Tenía 220 pies (61 metros) de eslora, es decir,
+de popa a proa; 58 pies de manga (ancho), y 28 de puntal (altura desde
+la quilla a la cubierta), dimensiones extraordinarias que entonces no
+tenía ningún buque del mundo. Sus poderosas cuadernas, que eran un
+verdadero bosque, sustentaban cuatro pisos. En sus costados, que eran
+fortísimas murallas de madera, se habían abierto al construirlo 116
+troneras: cuando se le reformó, agradándolo en 1796, se le abrieron
+130, y artillado de nuevo en 1805, tenía sobre sus costados, cuando yo
+le vi, 140 bocas de fuego, entre cañones y carronadas. El interior era
+maravilloso por la distribución de los diversos compartimientos, ya
+fuesen puentes para la artillería, sollados para la tripulación, pañoles
+para depósitos de víveres, cámaras para los jefes, cocinas, enfermería y
+demás servicios. Me quedé absorto recorriendo las galerías y demás
+escondrijos de aquel Escorial de los mares. Las cámaras situadas a popa
+eran un pequeño palacio por dentro, y por fuera una especie de
+fantástico alcázar; los balconajes, los pabellones de las esquinas de
+popa, semejantes a las linternas de un castillo ojival, eran como
+grandes jaulas abiertas al mar, y desde donde la vista podía recorrer
+las tres cuartas partes del horizonte.
+
+Nada más grandioso que la arboladura, aquellos mástiles gigantescos,
+lanzados hacia el cielo, como un reto a la tempestad. Parecía que el
+viento no había de tener fuerza para impulsar sus enormes gavias. La
+vista se mareaba y se perdía contemplando la inmensa madeja que formaban
+en la arboladura los obenques, estáis, brazas, burdas, amantillos y
+drizas que servían para sostener y mover el velamen.
+
+Yo estaba absorto en la contemplación de tanta maravilla, cuando sentí
+un fuerte golpe en la nuca. Creí que el palo mayor se me había caído
+encima. Volví la vista atontado y lancé una exclamación de horror al ver
+a un hombre que me tiraba de las orejas como si quisiera levantarme en
+el aire. Era mi tío.
+
+«¿Qué buscas tú aquí, lombriz?--me dijo en el suave tono que le era
+habitual--. ¿Quieres aprender el oficio? Oye, Juan--añadió dirigiéndose
+a un marinero de feroz aspecto--, súbeme a este galápago a la verga
+mayor para que se pasee por ella».
+
+Yo eludí como pude el compromiso de pasear por la verga, y le expliqué
+con la mayor cortesía que hallándome al servicio de D. Alonso Gutiérrez
+de Cisniega, había venido a bordo en su compañía. Tres o cuatro
+marineros, amigos de mi simpático tío, quisieron maltratarme, por lo que
+resolví alejarme de tan distinguida sociedad, y me marché a la cámara en
+busca de mi amo. Los oficiales hacían su tocado, no menos difícil a
+bordo que en tierra, y cuando yo veía a los pajes ocupados en empolvar
+las cabezas de los héroes a quienes servían, me pregunté si aquella
+operación no era la menos a propósito dentro de un buque, donde todos
+los instantes son preciosos y donde estorba siempre todo lo que no sea
+de inmediata necesidad para el servicio.
+
+Pero la moda era entonces tan tirana como ahora, y aun en aquel tiempo
+imponía de un modo apremiante sus enfadosas ridiculeces. Hasta el
+soldado tenía que emplear un tiempo precioso en hacerse el coleto.
+¡Pobres hombres! Yo les vi puestos en fila unos tras otros, arreglando
+cada cual el coleto del que tenía delante, medio ingenioso que remataba
+la operación en poco tiempo. Después se encasquetaban el sombrero de
+pieles, pesada mole, cuyo objeto nunca me pude explicar, y luego iban a
+sus puestos si tenían que hacer guardia, o a pasearse por el combés si
+estaban libres de servicio. Los marineros no usaban aquel ridículo
+apéndice capilar, y su sencillo traje me parece que no se ha modificado
+mucho desde aquella fecha.
+
+En la cámara, mi amo hablaba acaloradamente con el comandante del buque,
+Don Francisco Javier de Uriarte, y con el jefe de escuadra, Don Baltasar
+Hidalgo de Cisneros. Según lo poco que oí, no me quedó duda de que el
+General francés había dado orden de salida para la mañana siguiente.
+
+Esto alegró mucho a Marcial, que junto con otros viejos marineros en el
+castillo de proa, disertaba ampulosamente sobre el próximo combate. Tal
+sociedad me agradaba más que la de mi interesante tío, porque los
+colegas de Medio-hombre no se permitían bromas pesadas con mi persona.
+Esta sola diferencia hacía comprender la diversa procedencia de los
+tripulantes, pues mientras unos eran marineros de pura raza, llevados
+allí por la matrícula o enganche voluntario, los otros eran gente de
+leva, casi siempre holgazana, díscola, de perversas costumbres, y mal
+conocedora del oficio.
+
+Con los primeros hacía yo mejores migas que con los segundos, y asistía
+a todas las conferencias de Marcial. Si no temiera cansar al lector, le
+referiría la explicación que éste dio de las causas diplomáticas y
+políticas de la guerra, parafraseando del modo más cómico posible lo que
+había oído algunas noches antes de boca de Malespina en casa de mis
+amos. Por él supe que el novio de mi amita se había embarcado en el.
+
+Todas las conferencias terminaban en un solo punto, el próximo combate.
+La escuadra debía salir al día siguiente, ¡qué placer! Navegar en aquel
+gigantesco barco, el mayor del mundo; presenciar una batalla en medio de
+los mares; ver cómo era la batalla, cómo se disparaban los cañones, cómo
+se apresaban los buques enemigos... ¡qué hermosa fiesta!, y luego
+volver a Cádiz cubiertos de gloria... Decir a cuantos quisieran oírme:
+«yo estuve en la escuadra, lo vi todo...», decírselo también a mi amita,
+contándole la grandiosa escena, y excitando su atención, su curiosidad,
+su interés... decirle también: «yo me hallé en los sitios de mayor
+peligro, y no temblaba por eso»; ver cómo se altera, cómo palidece y se
+asusta oyendo referir los horrores del combate, y luego mirar con desdén
+a todos los que digan: «¡contad, Gabrielito, esa cosa tan tremenda!...»
+¡Oh!, esto era más de lo que necesitaba mi imaginación para
+enloquecer... Digo francamente que en aquel día no me hubiera cambiado
+por Nelson.
+
+Amaneció el 19, que fue para mí felicísimo, y no había aún amanecido,
+cuando yo estaba en el alcázar de popa con mi amo, que quiso presenciar
+la maniobra. Después del baldeo comenzó la operación de. Se izaron las
+grandes gavias, y el pesado molinete, girando con su agudo chirrido,
+arrancaba la poderosa áncora del fondo de la bahía. Corrían los
+marineros por las vergas; manejaban otros las brazas, prontos a la voz
+del contramaestre, y todas las voces del navío, antes mudas, llenaban el
+aire con espantosa algarabía. Los pitos, la campana de proa, el
+discorde concierto de mil voces humanas, mezcladas con el rechinar de
+los motones; el crujido de los cabos, el trapeo de las velas azotando
+los palos antes de henchirse impelidas por el viento, todos estos
+variados sones acompañaron los primeros pasos del colosal navío.
+
+Pequeñas olas acariciaban sus costados, y la mole majestuosa comenzó a
+deslizarse por la bahía sin dar la menor cabezada, sin ningún vaivén de
+costado, con marcha grave y solemne, que sólo podía apreciarse
+comparativamente, observando la traslación imaginaria de los buques
+mercantes anclados y del paisaje.
+
+Al mismo tiempo se dirigía la vista en derredor, y ¡qué espectáculo,
+Dios mío!, treinta y dos navíos, cinco fragatas y dos bergantines, entre
+españoles y franceses, colocados delante, detrás y a nuestro costado, se
+cubrían de velas y marchaban también impelidos por el escaso viento. No
+he visto mañana más hermosa. El sol inundaba de luz la magnífica rada;
+un ligero matiz de púrpura teñía la superficie de las aguas hacia
+Oriente, y la cadena de colinas y lejanos montes que limitan el
+horizonte hacia la parte del Puerto permanecían aún encendidos por el
+fuego de la pasada aurora; el cielo limpio apenas tenía algunas nubes
+rojas y doradas por Levante; el mar azul estaba tranquilo, y sobre este
+mar y bajo aquel cielo las cuarenta velas, con sus blancos velámenes,
+emprendían la marcha, formando el más vistoso escuadrón que puede
+presentarse ante humanos ojos.
+
+No andaban todos los bajeles con igual paso. Unos se adelantaban, otros
+tardaron mucho en moverse; pasaban algunos junto a nosotros, mientras
+los había que se quedaban detrás. La lentitud de su marcha; la altura de
+su aparejo, cubierto de lona; cierta misteriosa armonía que mis oídos de
+niño percibían como saliendo de los gloriosos cascos, especie de himno
+que sin duda resonaba dentro de mí mismo; la claridad del día, la
+frescura del ambiente, la belleza del mar, que fuera de la bahía parecía
+agitarse con gentil alborozo a la aproximación de la flota, formaban el
+más imponente cuadro que puede imaginarse.
+
+Cádiz, en tanto, como un panorama giratorio, se escorzaba a nuestra
+vista presentándonos sucesivamente las distintas facetas de su vasto
+circuito. El sol, encendiendo los vidrios de sus mil miradores,
+salpicaba la ciudad con polvos de oro, y su blanca mole se destacaba
+tan limpia y pura sobre las aguas, que parecía haber sido creada en
+aquel momento, o sacada del mar como la fantástica ciudad de San Genaro.
+Vi el desarrollo de la muralla desde el muelle hasta el castillo de
+Santa Catalina; reconocí el baluarte del Bonete, el baluarte del Orejón,
+la Caleta, y me llené de orgullo considerando de dónde había salido y
+dónde estaba.
+
+Al mismo tiempo llegaba a mis oídos como música misteriosa el son de las
+campanas de la ciudad medio despierta, tocando a misa, con esa algazara
+charlatana de las campanas de un gran pueblo. Ya expresaban alegría,
+como un saludo de buen viaje, y yo escuchaba el rumor cual si fuese de
+humanas voces que nos daban la despedida; ya me parecían sonar tristes y
+acongojadas anunciándonos una desgracia, y a medida que nos alejábamos,
+aquella música se iba apagando hasta que se extinguió difundida en el
+inmenso espacio.
+
+La escuadra salía lentamente: algunos barcos emplearon muchas horas para
+hallarse fuera. Marcial, durante la salida, iba haciendo comentarios
+sobre cada buque, observando su marcha, motejándoles si eran pesados,
+animándoles con paternales consejos si eran ligeros y zarpaban pronto.
+«¡Qué pesado está D. Federico!--decía observando el _Príncipe de
+Asturias_, mandado por Gravina--. Allá va _Mr.
+Corneta_--exclamaba mirando al _Bucentauro_, navío
+general--. Bien _haiga_ quien te puso _Rayo_--decía
+irónicamente mirando al navío de este nombre, que era el más pesado de
+toda la escuadra...--Bien por _papá Ignacio_--añadía
+dirigiéndose al _Santa Ana_, que montaba Álava--. Echa toda la
+gavia, pedazo de tonina--decía contemplando el navío de Dumanoir--;
+este gabacho tiene un peluquero para rizar la gavia, y carga las velas
+con tenacillas».
+
+El cielo se enturbió por la tarde, y al anochecer, hallándonos ya a gran
+distancia, vimos a Cádiz perderse poco a poco entre la bruma, hasta que
+se confundieron con las tintas de la noche sus últimos contornos. La
+escuadra tomó rumbo al Sur.
+
+Por la noche no me separé de él, una vez que dejé a mi amo muy bien
+arrellanado en su camarote. Rodeado de dos colegas y admiradores, les
+explicaba el plan de Villeneuve del modo siguiente:
+
+«Mr. Corneta ha dividido la escuadra en cuatro cuerpos. La vanguardia,
+que es mandada por Álava, tiene siete navíos; el centro, que lleva siete
+y lo manda Mr. Corneta en persona; la retaguardia, también de siete,
+que va mandada por Dumanoir, y el cuerpo de reserva, compuesto de doce
+navíos, que manda Don Federico. No me parece que está esto mal pensado.
+Por supuesto que van los barcos españoles mezclados con los gabachos,
+para que no nos dejen en las astas del toro, como sucedió en Finisterre.
+
+»Según me ha referido D. Alonso, el francés ha dicho que si el enemigo
+se nos presenta a sotavento, formaremos la línea de batalla y caeremos
+sobre él... Esto está muy guapo, dicho en el camarote; pero ya... ¿El
+_Señorito_ va a ser tan buey que se nos presente a
+sotavento?... Sí, porque tiene poco _farol_ (inteligencia) su
+señoría para dejarse pescar así... _Veremos a ver si vemos_ lo
+que espera el francés... Si el enemigo se presenta a barlovento y nos
+ataca, debemos esperarle en línea de batalla; y como tendrá que
+dividirse para atacarnos, si no consigue romper nuestra línea, nos será
+muy fácil vencerle. A ese señor todo le parece fácil. (Rumores.) Dice
+también que no hará señales y que todo lo espera de cada capitán. ¡Si
+iremos a ver lo que yo vengo predicando desde que se hicieron esos
+malditos tratados de _sursillos_, y es que... más vale
+callar... quiera Dios...! Ya les he dicho a ustedes que Mr. Corneta no
+sabe lo que tiene entre manos, y que no le caben cincuenta barcos en la
+cabeza. Cuidado con un almirante que llama a sus capitanes el día antes
+de una batalla, y les dice que haga cada uno lo que le diere la gana...
+_Pos pá eso_... (Grandes muestras de asentimiento.) En fin,
+allá veremos... Pero vengan acá ustedes y díganme: si nosotros los
+españoles queremos defondar a unos cuantos barcos ingleses, ¿no nos
+bastamos y nos sobramos para ello? ¿Pues a _cuenta qué_ hemos
+de juntarnos con franceses que no nos dejan hacer lo que nos _sale
+de dentro_, sino que hemos de ir al remolque de sus señorías?
+_Siempre di cuando_ fuimos con ellos, _siempre di
+cuando_ salimos _destaponados_... En fin... Dios y la
+Virgen del Carmen vayan con nosotros, y nos libren de amigos franceses
+por siempre jamás amén». (Grandes aplausos.)
+
+Todos asintieron a su opinión. Su conferencia duró hasta hora avanzada,
+elevándose desde la profesión naval hasta la ciencia diplomática. La
+noche fue serena y navegábamos con viento fresco. Se me permitirá que al
+hablar de la escuadra diga _nosotros_. Yo estaba tan orgulloso
+de encontrarme a bordo del _Santísima Trinidad_, que me llegué
+a figurar que iba a desempeñar algún papel importante en tan alta
+ocasión, y por eso no dejaba de gallardearme con los marineros,
+haciéndoles ver que yo estaba allí para alguna cosa útil.
+
+
+
+
+-X-
+
+
+Al amanecer del día 20, el viento soplaba con mucha fuerza, y por esta
+causa los navíos estaban muy distantes unos de otros. Mas habiéndose
+calmado el viento poco después de mediodía, el buque almirante hizo
+señales de que se formasen las: vanguardia, centro, retaguardia y los
+dos cuerpos que componían la reserva.
+
+Yo me deleitaba viendo cómo acudían dócilmente a la formación aquellas
+moles, y aunque, a causa de la diversidad de sus condiciones marineras,
+las maniobras no eran muy rápidas y las líneas formadas poco perfectas,
+siempre causaba admiración contemplar aquel ejercicio. El viento soplaba
+del SO., según dijo Marcial, que lo había profetizado desde por la
+mañana, y la escuadra, recibiéndole por estribor, marchó en dirección
+del Estrecho. Por la noche se vieron algunas luces, y al amanecer del 21
+vimos veintisiete navíos por barlovento, entre los cuales Marcial
+designó siete de tres puentes. A eso de las ocho, los treinta y tres
+barcos de la flota enemiga estaban a la vista formados en dos columnas.
+Nuestra escuadra formaba una larguísima línea, y según las apariencias,
+las dos columnas de, dispuestas en forma de cuña, avanzaban como si
+quisieran cortar nuestra línea por el centro y retaguardia.
+
+Tal era la situación de ambos contendientes, cuando el
+_Bucentauro_ hizo señal de virar en redondo. Ustedes quizá no
+entiendan esto; pero les diré que consistía en variar diametralmente de
+rumbo, es decir, que si antes el viento impulsaba nuestros navíos por
+estribor, después de aquel movimiento nos daba por babor, de modo que
+marchábamos en dirección casi opuesta a la que antes teníamos. Las proas
+se dirigían al Norte, y este movimiento, cuyo objeto era tener a Cádiz
+bajo el viento, para arribar a él en caso de desgracia, fue muy
+criticado a bordo del _Trinidad_, y especialmente por Marcial,
+que decía:
+
+«Ya se _esparrancló_ la línea de batalla, que antes era mala y
+ahora es peor».
+
+Efectivamente, la vanguardia se convirtió en retaguardia, y la escuadra
+de reserva, que era la mejor, según oí decir, quedó a la cola. Como el
+viento era flojo, los barcos de diversa andadura y la tripulación poco
+diestra, la nueva línea no pudo formarse ni con rapidez ni con
+precisión: unos navíos andaban muy a prisa y se precipitaban sobre el
+delantero; otros marchaban poco, rezagándose, o se desviaban, dejando un
+gran claro que rompía la línea, antes de que el enemigo se tomase el
+trabajo de hacerlo.
+
+Se mandó restablecer el orden; pero por obediente que sea un buque, no
+es tan fácil de manejar como un caballo. Con este motivo, y observando
+las maniobras de los barcos más cercanos, Medio-hombre decía:
+
+«La línea es más larga que el camino de Santiago. Si el
+_Señorito_ la corta, adiós mi bandera: perderíamos hasta el
+modo de andar, _manque_ los pelos se nos hicieran cañones.
+Señores, nos van a dar julepe por el centro. ¿Cómo pueden venir a
+ayudarnos el _San Juan_ y el _Bahama_, que están a
+la cola, ni el _Neptuno_ ni el _Rayo_, que están a
+la cabeza? (Rumores de aprobación.) Además, estamos a sotavento, y los
+casacones pueden elegir el punto que quieran para atacarnos. Bastante
+haremos nosotros con defendernos como podamos. Lo que digo es que Dios
+nos saque bien, y nos libre de franceses por siempre jamás amén Jesús».
+
+El sol avanzaba hacia el zenit, y el enemigo estaba ya encima.
+
+«¿Les parece a ustedes que ésta es hora de empezar un combate? ¡Las doce
+del día!» exclamaba con ira el marinero aunque no se atrevía a hacer
+demasiado pública su demostración, ni estas conferencias pasaban de un
+pequeño círculo, dentro del cual yo, llevado de mi sempiterna insaciable
+curiosidad, me había injerido.
+
+No sé por qué me pareció advertir en todos los semblantes cierta
+expresión de disgusto. Los oficiales en el alcázar de popa y los
+marineros y contramaestres en el de proa, observaban los navíos
+sotaventados y fuera de línea, entre los cuales había cuatro
+pertenecientes al centro.
+
+Se me había olvidado mencionar una operación preliminar del combate, en
+la cual tomé parte. Hecho por la mañana el zafarrancho, preparado ya
+todo lo concerniente al servicio de piezas y lo relativo a maniobras, oí
+que dijeron:
+
+«La arena, extender la arena».
+
+Marcial me tiró de la oreja, y llevándome a una escotilla, me hizo
+colocar en línea con algunos marinerillos de leva, grumetes y gente de
+poco más o menos. Desde la escotilla hasta el fondo de la bodega se
+habían colocado, escalonados en los entrepuentes, algunos marineros, y
+de este modo iban sacando los sacos de arena. Uno se lo daba al que
+tenía al lado, éste al siguiente, y de este modo se sacaba rápidamente y
+sin trabajo cuanto se quisiera. Pasando de mano en mano, subieron de la
+bodega multitud de sacos, y mi sorpresa fue grande cuando vi que los
+vaciaban sobre la cubierta, sobre el alcázar y castillos, extendiendo la
+arena hasta cubrir toda la superficie de los tablones. Lo mismo hicieron
+en los entrepuentes. Por satisfacer mi curiosidad, pregunté al grumete
+que tenía al lado.
+
+«Es para la sangre--me contestó con indiferencia.
+
+--¡Para la sangre!» repetí yo sin poder reprimir un estremecimiento de
+terror.
+
+Miré la arena; miré a los marineros, que con gran algazara se ocupaban
+en aquella faena, y por un instante me sentí cobarde. Sin embargo, la
+imaginación, que entonces predominaba en mí, alejó de mi espíritu todo
+temor, y no pensé más que en triunfos y agradables sorpresas.
+
+El servicio de los cañones estaba listo, y advertí también que las
+municiones pasaban de los pañoles al entrepuente por medio de una cadena
+humana semejante a la que había sacado la arena del fondo del buque.
+Los ingleses avanzaban para atacarnos en dos grupos. Uno se dirigía
+hacia nosotros, y traía en su cabeza, o en el vértice de la cuña, un
+gran navío con insignia de almirante. Después supe que era el
+_Victory_ y que lo mandaba Nelson. El otro traía a su frente
+el _Royal Sovereign_, mandado por Collingwood.
+
+Todos estos hombres, así como las particularidades estratégicas del
+combate, han sido estudiados por mí más tarde.
+
+Mis recuerdos, que son clarísimos en todo lo pintoresco y material,
+apenas me sirven en lo relativo a operaciones que entonces no
+comprendía. Lo que oí con frecuencia de boca de Marcial, unido a lo que
+después he sabido, pudo darme a conocer la formación de nuestra
+escuadra; y para que ustedes lo comprendan bien, les pongo aquí una
+lista de nuestros navíos, indicando los desviados, que dejaban un claro,
+la nacionalidad y la forma en que fuimos atacados. Poco más o menos, era
+así:
+
+
+ +----------------------+
+ | V |
+ |Neptuno. E. A |
+ |Scipión. F. G |
+ |Rayo. E. U |
+ |Formidable. F. A |
+ |--Duguay. F. R |
+ |Mont-Blanc. E D |
+ |Asís. E. I |
+ | A |
+ |----------------------|
+ | |
+ |----------------------|
+ |Agustín. F. |
+ |Héros. F. C |
+PRIMER CUERPO |Trinidad. E. E |
+MANDADO POR NELSON |Bucentauro. F. N |
+Victory====================> |--Neptune. F. T |
+ |Redoutable.F. R |
+ |Intrépide. F. O |
+ |--Leandro. E. |
+ |----------------------|
+ | |
+ |----------------------|
+ | R |
+SEGUNDO CUERPO |--Justo. E. E |
+MANDADO POR COLLINGWOOD |--Indomptable. F. T |
+Royal Sovereign=============> |Santa Ana. E. A |
+ |Fougueux. F. G |
+ |Monarca. E. U |
+ |Pluton. F. A |
+ | R |
+ | D |
+ | I |
+ | A |
+ |----------------------|
+ | |
+ |----------------------|
+ |Bahama. E. R |
+ |--Aigle. F. E |
+ |Montañés. E. S |
+ |Algeciras. E. E |
+ |Argonauta. E. R |
+ |Swift-Sure. F. V |
+ |--Argonaute. F. A |
+ |Ildefonso. E. |
+ |--Achilles. F. |
+ |Príncipe de Asturias.E|
+ |Berwick. F. |
+ |Nepomuceno. E. |
+ +----------------------+
+
+
+
+Eran las doce menos cuarto. El terrible instante se aproximaba. La
+ansiedad era general, y no digo esto juzgando por lo que pasaba en mi
+espíritu, pues atento a los movimientos del navío en que se decía estaba
+Nelson, no pude por un buen rato darme cuenta de lo que pasaba a mi
+alrededor.
+
+De repente nuestro comandante dio una orden terrible. La repitieron los
+contramaestres. Los marineros corrieron hacia los cabos, chillaron los
+motones, trapearon las gavias.
+
+«¡En facha, en facha!--exclamó Marcial, lanzando con energía un
+juramento--. Ese condenado se nos quiere meter por la popa».
+
+Al punto comprendí que se había mandado detener la marcha del
+_Trinidad_ para estrecharle contra el _Bucentauro_,
+que venía detrás, porque el _Victory_ parecía venir dispuesto
+a cortar la línea por entre los dos navíos.
+
+Al ver la maniobra de nuestro buque, pude observar que gran parte de la
+tripulación no tenía toda aquella desenvoltura propia de los marineros,
+familiarizados como Marcial con la guerra y con la tempestad. Entre los
+soldados vi algunos que sentían el malestar del mareo, y se agarraban a
+los obenques para no caer. Verdad es que había gente muy decidida,
+especialmente en la clase de voluntarios; pero por lo común todos eran
+de leva, obedecían las órdenes como de mala gana, y estoy seguro de que
+no tenían ni el más leve sentimiento de patriotismo. No les hizo dignos
+del combate más que el combate mismo, como advertí después. A pesar del
+distinto temple moral de aquellos hombres, creo que en los solemnes
+momentos que precedieron al primer cañonazo, la idea de Dios estaba en
+todas las cabezas.
+
+Por lo que a mí toca, en toda la vida ha experimentado mi alma
+sensaciones iguales a las de aquel momento. A pesar de mis pocos años,
+me hallaba en disposición de comprender la gravedad del suceso, y por
+primera vez, después que existía, altas concepciones, elevadas imágenes
+y generosos pensamientos ocuparon mi mente. La persuasión de la victoria
+estaba tan arraigada en mi ánimo, que me inspiraban cierta lástima los
+ingleses, y les admiraba al verles buscar con tanto afán una muerte
+segura.
+
+Por primera vez entonces percibí con completa claridad la idea de la
+patria, y mi corazón respondió a ella con espontáneos sentimientos,
+nuevos hasta aquel momento en mi alma. Hasta entonces la patria se me
+representaba en las personas que gobernaban la nación, tales como el Rey
+y su célebre Ministro, a quienes no consideraba con igual respeto. Como
+yo no sabía más historia que la que aprendí en la Caleta, para mí era de
+ley que debía uno entusiasmarse al oír que los españoles habían matado
+muchos moros primero, y gran pacotilla de ingleses y franceses después.
+Me representaba, pues, a mi país como muy valiente; pero el valor que yo
+concebía era tan parecido a la barbarie como un huevo a otro huevo. Con
+tales pensamientos, el patriotismo no era para mí más que el orgullo de
+pertenecer a aquella casta de matadores de moros.
+
+Pero en el momento que precedió al combate, comprendí todo lo que
+aquella divina palabra significaba, y la idea de nacionalidad se abrió
+paso en mi espíritu, iluminándolo y descubriendo infinitas maravillas,
+como el sol que disipa la noche, y saca de la obscuridad un hermoso
+paisaje. Me representé a mi país como una inmensa tierra poblada de
+gentes, todos fraternalmente unidos; me representé la sociedad dividida
+en familias, en las cuales había esposas que mantener, hijos que educar,
+hacienda que conservar, honra que defender; me hice cargo de un pacto
+establecido entre tantos seres para ayudarse y sostenerse contra un
+ataque de fuera, y comprendí que por todos habían sido hechos aquellos
+barcos para defender la patria, es decir, el terreno en que ponían sus
+plantas, el surco regado con su sudor, la casa donde vivían sus ancianos
+padres, el huerto donde jugaban sus hijos, la colonia descubierta y
+conquistada por sus ascendientes, el puerto donde amarraban su
+embarcación fatigada del largo viaje; el almacén donde depositaban sus
+riquezas; la iglesia, sarcófago de sus mayores, habitáculo de sus santos
+y arca de sus creencias; la plaza, recinto de sus alegres pasatiempos;
+el hogar doméstico, cuyos antiguos muebles, transmitidos de generación
+en generación, parecen el símbolo de la perpetuidad de las naciones; la
+cocina, en cuyas paredes ahumadas parece que no se extingue nunca el eco
+de los cuentos con que las abuelas amansan la travesura e inquietud de
+los nietos; la calle, donde se ven desfilar caras amigas; el campo, el
+mar, el cielo; todo cuanto desde el nacer se asocia a nuestra
+existencia, desde el pesebre de un animal querido hasta el trono de
+reyes patriarcales; todos los objetos en que vive prolongándose nuestra
+alma, como si el propio cuerpo no le bastara.
+
+Yo creía también que las cuestiones que España tenía con Francia o con
+Inglaterra eran siempre porque alguna de estas naciones quería quitarnos
+algo, en lo cual no iba del todo descaminado. Parecíame, por tanto, tan
+legítima la defensa como brutal la agresión; y como había oído decir que
+la justicia triunfaba siempre, no dudaba de la victoria. Mirando
+nuestras banderas rojas y amarillas, los colores combinados que mejor
+representan al fuego, sentí que mi pecho se ensanchaba; no pude contener
+algunas lágrimas de entusiasmo; me acordé de Cádiz, de Vejer; me acordé
+de todos los españoles, a quienes consideraba asomados a una gran
+azotea, contemplándonos con ansiedad; y todas estas ideas y sensaciones
+llevaron finalmente mi espíritu hasta Dios, a quien dirigí una oración
+que no era Padre-nuestro ni Ave-María, sino algo nuevo que a mí se me
+ocurrió entonces. Un repentino estruendo me sacó de mi arrobamiento,
+haciéndome estremecer con violentísima sacudida. Había sonado el primer
+cañonazo.
+
+
+
+
+-XI-
+
+
+Un navío de la retaguardia disparó el primer tiro contra el _Royal
+Sovereign_, que mandaba Collingwood. Mientras trababa combate con
+este el _Santa Ana_, el _Victory_ se dirigía contra
+nosotros. En el _Trinidad_ todos demostraban gran ansiedad por
+comenzar el fuego; pero nuestro comandante esperaba el momento más
+favorable. Como si unos navíos se lo comunicaran a los otros, cual
+piezas pirotécnicas enlazadas por una mecha común, el fuego se corrió
+desde el _Santa Ana_ hasta los dos extremos de la línea.
+
+El _Victory_ atacó primero al _Redoutable_ francés,
+y rechazado por este, vino a quedar frente a nuestro costado por
+barlovento. El momento terrible había llegado: cien voces dijeron
+¡_fuego_!, repitiendo como un eco infernal la del comandante,
+y la andanada lanzó cincuenta proyectiles sobre el navío inglés. Por un
+instante el humo me quitó la vista del enemigo. Pero éste, ciego de
+coraje, se venía sobre nosotros viento en popa. Al llegar a tiro de
+fusil, orzó y nos descargó su andanada. En el tiempo que medió de uno a
+otro disparo, la tripulación, que había podido observar el daño hecho al
+enemigo, redobló su entusiasmo. Los cañones se servían con presteza,
+aunque no sin cierto entorpecimiento, hijo de la poca práctica de
+algunos cabos de cañón. Marcial hubiera tomado por su cuenta de buena
+gana la empresa de servir una de las piezas de cubierta; pero su cuerpo
+mutilado no era capaz de responder al heroísmo de su alma. Se contentaba
+con vigilar el servicio de la cartuchería, y con su voz y con su gesto
+alentaba a los que servían las piezas.
+
+El _Bucentauro_, que estaba a nuestra popa, hacía fuego
+igualmente sobre el _Victory_ y el _Temerary_, otro
+poderoso navío inglés. Parecía que el navío de Nelson iba a caer en
+nuestro poder, porque la artillería del _Trinidad_ le había
+destrozado el aparejo, y vimos con orgullo que perdía su palo de mesana.
+
+En el ardor de aquel primer encuentro, apenas advertí que algunos de
+nuestros marineros caían heridos o muertos. Yo, puesto en el lugar donde
+creía estorbar menos, no cesaba de contemplar al comandante, que mandaba
+desde el alcázar con serenidad heroica, y me admiraba de ver a mi amo
+con menos calma, pero con más entusiasmo, alentando a oficiales y
+marineros con su ronca vocecilla.
+
+«¡Ah!--dije yo para mí--. ¡Si te viera ahora Doña Francisca!»
+
+Confesaré que yo tenía momentos de un miedo terrible, en que me hubiera
+escondido nada menos que en el mismo fondo de la bodega, y otros de
+cierto delirante arrojo en que me arriesgaba a ver desde los sitios de
+mayor peligro aquel gran espectáculo. Pero, dejando a un lado mi humilde
+persona, voy a narrar el momento más terrible de nuestra lucha con el
+_Victory_. El _Trinidad_ le destrozaba con mucha
+fortuna, cuando el _Temerary_, ejecutando una habilísima
+maniobra, se interpuso entre los dos combatientes, salvando a su
+compañero de nuestras balas. En seguida se dirigió a cortar la línea por
+la popa del _Trinidad_, y como el _Bucentauro_,
+durante el fuego, se había estrechado contra este hasta el punto de
+tocarse los penoles, resultó un gran claro, por donde se precipitó el
+_Temerary_, que viró prontamente, y colocándose a nuestra
+aleta de babor, nos disparó por aquel costado, hasta entonces ileso. Al
+mismo tiempo, el _Neptune_, otro poderoso navío inglés,
+colocose donde antes estaba el _Victory_; éste se sotaventó,
+de modo que en un momento el _Trinidad_ se encontró rodeado
+de enemigos que le acribillaban por todos lados.
+
+En el semblante de mi amo, en la sublime cólera de Uriarte, en los
+juramentos de los marineros amigos de Marcial, conocí que estábamos
+perdidos, y la idea de la derrota angustió mi alma. La línea de la
+escuadra combinada se hallaba rota por varios puntos, y al orden
+imperfecto con que se había formado después de la vira en redondo
+sucedió el más terrible desorden. Estábamos envueltos por el enemigo,
+cuya artillería lanzaba una espantosa lluvia de balas y de metralla
+sobre nuestro navío, lo mismo que sobre el _Bucentauro_. El
+_Agustín_, el _Herós_ y el _Leandro_ se
+batían lejos de nosotros, en posición algo desahogada, mientras el
+_Trinidad_, lo mismo que el navío almirante, sin poder
+disponer de sus movimientos, cogidos en terrible escaramuza por el genio
+del gran Nelson, luchaban heroicamente, no ya buscando una victoria
+imposible, sino movidos por el afán de perecer con honra.
+
+Los cabellos blancos que hoy cubren mi cabeza se erizan todavía al
+recordar aquellas tremendas horas, principalmente desde las dos a las
+cuatro de la tarde. Se me representan los barcos, no como ciegas
+máquinas de guerra, obedientes al hombre, sino como verdaderos
+gigantes, seres vivos y monstruosos que luchaban por sí, poniendo en
+acción, como ágiles miembros, su velamen, y cual terribles armas, la
+poderosa artillería de sus costados. Mirándolos, mi imaginación no podía
+menos de personalizarlos, y aun ahora me parece que los veo acercarse,
+desafiarse, orzar con ímpetu para descargar su andanada, lanzarse al
+abordaje con ademán provocativo, retroceder con ardiente coraje para
+tomar más fuerza, mofarse del enemigo, increparle; me parece que les veo
+expresar el dolor de la herida, o exhalar noblemente el gemido de la
+muerte, como el gladiador que no olvida el decoro de la agonía; me
+parece oír el rumor de las tripulaciones, como la voz que sale de un
+pecho irritado, a veces alarido de entusiasmo, a veces sordo mugido de
+desesperación, precursor de exterminio; ahora himno de júbilo que indica
+la victoria; después algazara rabiosa que se pierde en el espacio,
+haciendo lugar a un terrible silencio que anuncia la vergüenza de la
+derrota.
+
+El espectáculo que ofrecía el interior del _Santísima
+Trinidad_ era el de un infierno. Las maniobras habían sido
+abandonadas, porque el barco no se movía ni podía moverse. Todo el
+empeño consistía en servir las piezas con la mayor presteza posible,
+correspondiendo así al estrago que hacían los proyectiles enemigos. La
+metralla inglesa rasgaba el velamen como si grandes e invisibles uñas le
+hicieran trizas. Los pedazos de obra muerta, los trozos de madera, los
+gruesos obenques segados cual haces de espigas, los motones que caían,
+los trozos de velamen, los hierros, cabos y demás despojos arrancados de
+su sitio por el cañón enemigo, llenaban la cubierta, donde apenas había
+espacio para moverse. De minuto en minuto caían al suelo o al mar
+multitud de hombres llenos de vida; las blasfemias de los combatientes
+se mezclaban a los lamentos de los heridos, de tal modo que no era
+posible distinguir si insultaban a Dios los que morían, o le llamaban
+con angustia los que luchaban.
+
+Yo tuve que prestar auxilio en una faena tristísima, cual era la de
+transportar heridos a la bodega, donde estaba la enfermería. Algunos
+morían antes de llegar a ella, y otros tenían que sufrir dolorosas
+operaciones antes de poder reposar un momento su cuerpo fatigado.
+También tuve la indecible satisfacción de ayudar a los carpinteros, que
+a toda prisa procuraban aplicar tapones a los agujeros hechos en el
+casco; pero por causa de mi poca fuerza, no eran aquellos auxilios tan
+eficaces como yo habría deseado.
+
+La sangre corría en abundancia por la cubierta y los puentes, y a pesar
+de la arena, el movimiento del buque la llevaba de aquí para allí,
+formando fatídicos dibujos. Las balas de cañón, de tan cerca disparadas,
+mutilaban horriblemente los cuerpos, y era frecuente ver rodar a alguno,
+arrancada a cercén la cabeza, cuando la violencia del proyectil no
+arrojaba la víctima al mar, entre cuyas ondas debía perderse casi sin
+dolor la última noción de la vida. Otras balas rebotaban contra un palo
+o contra la obra muerta, levantando granizada de astillas que herían
+como flechas. La fusilería de las cofas y la metralla de las carronadas
+esparcían otra muerte menos rápida y más dolorosa, y fue raro el que no
+salió marcado más o menos gravemente por el plomo y el hierro de
+nuestros enemigos.
+
+De tal suerte combatida y sin poder de ningún modo devolver iguales
+destrozos, la tripulación, aquella alma del buque, se sentía perecer,
+agonizaba con desesperado coraje, y el navío mismo, aquel cuerpo
+glorioso, retemblaba al golpe de las balas. Yo le sentía estremecerse en
+la terrible lucha: crujían sus cuadernas, estallaban sus baos,
+rechinaban sus puntales a manera de miembros que retuerce el dolor, y la
+cubierta trepidaba bajo mis pies con ruidosa palpitación, como si a todo
+el inmenso cuerpo del buque se comunicara la indignación y los dolores
+de sus tripulantes. En tanto, el agua penetraba por los mil agujeros y
+grietas del casco acribillado, y comenzaba a inundar la bodega.
+
+El _Bucentauro_, navío general, se rindió a nuestra vista.
+Villeneuve había arriado bandera. Una vez entregado el jefe de la
+escuadra, ¿qué esperanza quedaba a los buques? El pabellón francés
+desapareció de la popa de aquel gallardo navío, y cesaron sus fuegos. El
+_San Agustín_ y el _Herós_ se sostenían todavía, y
+el _Rayo_ y el _Neptuno_, pertenecientes a la
+vanguardia, que habían venido a auxiliarnos, intentaron en vano
+salvarnos de los navíos enemigos que nos asediaban. Yo pude observar la
+parte del combate más inmediata al _Santísima Trinidad_,
+porque del resto de la línea no era posible ver nada. El viento parecía
+haberse detenido, y el humo se quedaba sobre nuestras cabezas,
+envolviéndonos en su espesa blancura, que las miradas no podían
+penetrar. Distinguíamos tan sólo el aparejo de algunos buques lejanos,
+aumentados de un modo inexplicable por no sé qué efecto óptico o porque
+el pavor de aquel sublime momento agrandaba todos los objetos.
+
+Disipose por un momento la densa penumbra, ¡pero de qué manera tan
+terrible! Detonación espantosa, más fuerte que la de los mil cañones de
+la escuadra disparando a un tiempo, paralizó a todos, produciendo
+general terror. Cuando el oído recibió tan fuerte impresión, claridad
+vivísima había iluminado el ancho espacio ocupado por las dos flotas,
+rasgando el velo de humo, y presentose a nuestros ojos todo el panorama
+del combate. La terrible explosión había ocurrido hacia el Sur, en el
+sitio ocupado antes por la retaguardia.
+
+«Se ha volado un navío», dijeron todos.
+
+Las opiniones fueron diversas, y se dudaba si el buque volado era el
+_Santa Ana_, el _Argonauta_, el
+_Ildefonso_ o el _Bahama_. Después se supo que había
+sido el francés nombrado _Achilles_. La expansión de los gases
+desparramó por mar y cielo en pedazos mil cuanto momentos antes
+constituía un hermoso navío con 74 cañones y 600 hombres de tripulación.
+
+Algunos segundos después de la explosión, ya no pensábamos más que en
+nosotros mismos. Rendido el _Bucentauro_, todo el fuego
+enemigo se dirigió contra nuestro navío, cuya pérdida era ya segura. El
+entusiasmo de los primeros momentos se había apagado en mí, y mi corazón
+se llenó de un terror que me paralizaba, ahogando todas las funciones de
+mi espíritu, excepto la curiosidad. Esta era tan irresistible, que me
+obligó a salir a los sitios de mayor peligro. De poco servía ya mi
+escaso auxilio, pues ni aun se trasladaban los heridos a la bodega, por
+ser muchos, y las piezas exigían el servicio de cuantos conservaban un
+poco de fuerza. Entre éstos vi a Marcial, que se multiplicaba gritando y
+moviéndose conforme a su poca agilidad, y era a la vez contramaestre,
+marinero, artillero, carpintero y cuanto había que ser en tan terribles
+instantes. Nunca creí que desempeñara funciones correspondientes a
+tantos hombres el que no podía considerarse sino como la mitad de un
+cuerpo humano. Un astillazo le había herido en la cabeza, y la sangre,
+tiñéndole la cara, le daba horrible aspecto. Yo le vi agitar sus labios,
+bebiendo aquel líquido, y luego lo escupía con furia fuera del portalón,
+como si también quisiera herir a salivazos a nuestros enemigos.
+
+Lo que más me asombraba, causándome cierto espanto, era que Marcial,
+aun en aquella escena de desolación, profería frases de buen humor, no
+sé si por alentar a sus decaídos compañeros o porque de este modo
+acostumbraba alentarse a sí mismo.
+
+Cayó con estruendo el palo de trinquete, ocupando el castillo de proa
+con la balumba de su aparejo, y Marcial dijo:
+
+«Muchachos, vengan las hachas. Metamos este mueble en la alcoba».
+
+Al punto se cortaron los cabos, y el mástil cayó al mar.
+
+Y viendo que arreciaba el fuego, gritó dirigiéndose a un pañolero que se
+había convertido en cabo de cañón:
+
+«Pero Abad, mándales el vino a esos casacones para que nos dejen en
+paz».
+
+Y a un soldado que yacía como muerto, por el dolor de sus heridas y la
+angustia del mareo, le dijo aplicándole el botafuego a la nariz:
+
+«Huele una hojita de azahar, camarada, para que se te pase el desmayo.
+¿Quieres dar un paseo en bote? Anda: Nelson nos convida a echar unas
+cañas».
+
+Esto pasaba en el combés. Alcé la vista al alcázar de popa, y vi que el
+general Cisneros había caído. Precipitadamente le bajaron dos marineros
+a la cámara. Mi amo continuaba inmóvil en su puesto; pero de su brazo
+izquierdo manaba mucha sangre. Corrí hacia él para auxiliarle, y antes
+que yo llegase, un oficial se le acercó, intentando convencerle de que
+debía bajar a la cámara. No había éste pronunciado dos palabras, cuando
+una bala le llevó la mitad de la cabeza, y su sangre salpicó mi rostro.
+Entonces, D. Alonso se retiró, tan pálido como el cadáver de su amigo,
+que yacía mutilado en el piso del alcázar.
+
+Cuando bajó mi amo, el comandante quedó solo arriba, con tal presencia
+de ánimo que no pude menos de contemplarle un rato, asombrado de tanto
+valor. Con la cabeza descubierta, el rostro pálido, la mirada ardiente,
+la acción enérgica, permanecía en su puesto dirigiendo aquella acción
+desesperada que no podía ganarse ya. Tan horroroso desastre había de
+verificarse con orden, y el comandante era la autoridad que reglamentaba
+el heroísmo. Su voz dirigía a la tripulación en aquella contienda del
+honor y la muerte.
+
+Un oficial que mandaba en la primera batería subió a tomar órdenes, y
+antes de hablar cayó muerto a los pies de su jefe; otro guardia marina
+que estaba a su lado cayó también mal herido, y Uriarte quedó al fin
+enteramente solo en el alcázar, cubierto de muertos y heridos.
+
+Ni aun entonces se apartó su vista de los barcos ingleses ni de los
+movimientos de nuestra artillería; y el imponente aspecto del alcázar y
+toldilla, donde agonizaban sus amigos y subalternos, no conmovió su
+pecho varonil ni quebrantó su enérgica resolución de sostener el fuego
+hasta perecer. ¡Ah!, recordando yo después la serenidad y estoicismo de
+D. Francisco Javier Uriarte, he podido comprender todo lo que nos
+cuentan de los heroicos capitanes de la antigüedad. Entonces no conocía
+yo la palabra _sublimidad_; pero viendo a nuestro comandante
+comprendí que todos los idiomas deben tener un hermoso vocablo para
+expresar aquella grandeza de alma que me parecía favor rara vez otorgado
+por Dios al hombre miserable.
+
+Entre tanto, gran parte de los cañones había cesado de hacer fuego,
+porque la mitad de la gente estaba fuera de combate. Tal vez no me
+hubiera fijado en esta circunstancia, si habiendo salido de la cámara,
+impulsado por mi curiosidad, no sintiera una voz que con acento terrible
+me dijo: «¡Gabrielillo, aquí!»
+
+Marcial me llamaba: acudí prontamente, y le hallé empeñado en servir uno
+de los cañones que habían quedado sin gente. Una bala había llevado a
+Medio-hombre la punta de su pierna de palo, lo cual le hacía decir:
+
+«Si llego a traer la de carne y hueso...»
+
+Dos marinos muertos yacían a su lado; un tercero, gravemente herido, se
+esforzaba en seguir sirviendo la pieza.
+
+«Compadre--le dijo Marcial--, ya tú no puedes ni encender una colilla».
+
+Arrancó el botafuego de manos del herido y me lo entregó diciendo:
+
+«Toma, Gabrielillo; si tienes miedo, vas al agua».
+
+Esto diciendo, cargó el cañón con toda la prisa que le fue posible,
+ayudado de un grumete que estaba casi ileso; lo cebaron y apuntaron;
+ambos exclamaron «fuego»; acerqué la mecha, y el cañón disparó.
+
+Se repitió la operación por segunda y tercera vez, y el ruido del cañón,
+disparado por mí, retumbó de un modo extraordinario en mi alma. El
+considerarme, no ya espectador, sino actor decidido en tan grandiosa
+tragedia, disipó por un instante el miedo, y me sentí con grandes bríos,
+al menos con la firme resolución de aparentarlos. Desde entonces conocí
+que el heroísmo es casi siempre una forma del pundonor. Marcial y otros
+me miraban: era preciso que me hiciera digno de fijar su atención.
+
+«¡Ah!--decía yo para mí con orgullo--. Si mi amita pudiera verme
+ahora... ¡Qué valiente estoy disparando cañonazos como un hombre!... Lo
+menos habré mandado al otro mundo dos docenas de ingleses».
+
+Pero estos nobles pensamientos me ocuparon muy poco tiempo, porque
+Marcial, cuya fatigada naturaleza comenzaba a rendirse después de su
+esfuerzo, respiro con ansia, se secó la sangre que afluía en abundancia
+de su cabeza, cerró los ojos, sus brazos se extendieron con desmayo, y
+dijo:
+
+«No puedo más: se me sube la pólvora a la toldilla (la cabeza). Gabriel,
+tráeme agua».
+
+Corrí a buscar el agua, y cuando se la traje, bebió con ansia. Pareció
+tomar con esto nuevas fuerzas: íbamos a seguir, cuando un gran estrépito
+nos dejó sin movimiento. El palo mayor, tronchado por la fogonadura,
+cayo sobre el combés, y tras él el de mesana. El navío quedó lleno de
+escombros y el desorden fue espantoso.
+
+Felizmente quedé en hueco y sin recibir más que una ligera herida en la
+cabeza, la cual, aunque me aturdió al principio, no me impidió apartar
+los trozos de vela y cabos que habían caído sobre mí. Los marineros y
+soldados de cubierta pugnaban por desalojar tan enorme masa de cuerpos
+inútiles, y desde entonces sólo la artillería de las baterías bajas
+sostuvo el fuego. Salí como pude, busqué a Marcial, no le hallé, y
+habiendo fijado mis ojos en el alcázar, noté que el comandante ya no
+estaba allí. Gravemente herido de un astillazo en la cabeza, había caído
+exánime, y al punto dos marineros subieron para trasladarle a la cámara.
+Corrí también allá, y entonces un casco de metralla me hirió en el
+hombro, lo que me asustó en extremo, creyendo que mi herida era mortal y
+que iba a exhalar el último suspiro. Mi turbación no me impidió entrar
+en la cámara, donde por la mucha sangre que brotaba de mi herida me
+debilité, quedando por un momento desvanecido.
+
+En aquel pasajero letargo, seguí oyendo el estrépito de los cañones de
+la segunda y tercera batería, y después una voz que decía con furia:
+
+«¡Abordaje!... ¡las picas!... ¡las hachas!»
+
+Después la confusión fue tan grande, que no pude distinguir lo que
+pertenecía a las voces humanas en tal descomunal concierto. Pero no sé
+cómo, sin salir de aquel estado de somnolencia, me hice cargo de que se
+creía todo perdido, y de que los oficiales se hallaban reunidos en la
+cámara para acordar la rendición; y también puedo asegurar que si no fue
+invento de mi fantasía, entonces trastornada, resonó en el combés una
+voz que decía: «¡El _Trinidad_ no se rinde!». De fijo fue la
+voz de Marcial, si es que realmente dijo alguien tal cosa.
+
+Me sentí despertar, y vi a mi amo arrojado sobre uno de los sofás de la
+cámara, con la cabeza oculta entre las manos en ademán de desesperación
+y sin cuidarse de su herida.
+
+Acerqueme a él, y el infeliz anciano no halló mejor modo de expresar su
+desconsuelo que abrazándome paternalmente, como si ambos estuviéramos
+cercanos a la muerte. Él, por lo menos, creo que se consideraba próximo
+a morir de puro dolor, porque su herida no tenía la menor gravedad. Yo
+le consolé como pude, diciendo que si la acción no se había ganado, no
+fue porque yo dejara de matar bastante ingleses con mi cañoncito, y
+añadí que para otra vez seríamos más afortunados; pueriles razones que
+no calmaron su agitación.
+
+Saliendo afuera en busca de agua para mi amo, presencié el acto de
+arriar la bandera, que aún flotaba en la cangreja, uno de los pocos
+restos de arboladura que con el tronco de mesana quedaban en pie. Aquel
+lienzo glorioso, ya agujereado por mil partes, señal de nuestra honra,
+que congregaba bajo sus pliegues a todos los combatientes, descendió
+del mástil para no izarse más. La idea de un orgullo abatido, de un
+ánimo esforzado que sucumbe ante fuerzas superiores, no puede encontrar
+imagen más perfecta para representarse a los ojos humanos que la de
+aquel oriflama que se abate y desaparece como un sol que se pone. El de
+aquella tarde tristísima, tocando al término de su carrera en el momento
+de nuestra rendición, iluminó nuestra bandera con su último rayo.
+
+El fuego cesó y los ingleses penetraron en el barco vencido.
+
+
+
+
+-XII-
+
+
+Cuando el
+espíritu, reposando de la agitación del combate, tuvo tiempo de dar paso
+a la compasión, al frío terror producido por la vista de tan grande
+estrago, se presentó a los ojos de cuantos quedamos vivos la escena del
+navío en toda su horrenda majestad. Hasta entonces los ánimos no se
+habían ocupado más que de la defensa; mas cuando el fuego cesó, se pudo
+advertir el gran destrozo del casco, que, dando entrada al agua por sus
+mil averías, se hundía, amenazando sepultarnos a todos, vivos y muertos,
+en el fondo del mar. Apenas entraron en él los ingleses, un grito resonó
+unánime, proferido por nuestros marinos:
+
+«¡A las bombas!» Todos los que podíamos acudimos a ellas y trabajamos
+con ardor; pero aquellas máquinas imperfectas desalojaban una cantidad
+de agua bastante menor que la que entraba. De repente un grito, aún más
+terrible que el anterior, nos llenó de espanto. Ya dije que los heridos
+se habían transportado al último sollado, lugar que, por hallarse bajo
+la línea de flotación, está libre de la acción de las balas. El agua
+invadía rápidamente aquel recinto, y algunos marinos asomaron por la
+escotilla gritando:
+
+«¡Que se ahogan los heridos!»
+
+La mayor parte de la tripulación vaciló entre seguir desalojando el agua
+y acudir en socorro de aquellos desgraciados; y no sé qué habría sido de
+ellos, si la gente de un navío inglés no hubiera acudido en nuestro
+auxilio. Estos no sólo transportaron los heridos a la tercera y a la
+segunda batería, sino que también pusieron mano a las bombas, mientras
+sus carpinteros trataban de reparar algunas de las averías del casco.
+
+Rendido de cansancio, y juzgando que Don Alonso podía necesitar de mí,
+fui a la cámara. Entonces vi a algunos ingleses ocupados en poner el
+pabellón británico en la popa del _Santísima Trinidad_. Como
+cuento con que el lector benévolo me ha de perdonar que apunte aquí mis
+impresiones, diré que aquello me hizo pensar un poco. Siempre se me
+habían representado los ingleses como verdaderos piratas o salteadores
+de los mares, gentezuela aventurera que no constituía nación y que vivía
+del merodeo.
+
+Cuando vi el orgullo con que enarbolaron su pabellón, saludándole con
+vivas aclamaciones; cuando advertí el gozo y la satisfacción que les
+causaba haber apresado el más grande y glorioso barco que hasta entonces
+surcó los mares, pensé que también ellos tendrían su patria querida, que
+ésta les habría confiado la defensa de su honor; me pareció que en
+aquella tierra, para mí misteriosa, que se llamaba Inglaterra, habían de
+existir, como en España, muchas gentes honradas, un rey paternal, y las
+madres, las hijas, las esposas, las hermanas de tan valientes marinos,
+los cuales, esperando con ansiedad su vuelta, rogarían a Dios que les
+concediera la victoria.
+
+En la cámara encontré a mi señor más tranquilo. Los oficiales ingleses
+que habían entrado allí trataban a los nuestros con delicada cortesía, y
+según entendí, querían trasbordar los heridos a algún barco enemigo. Uno
+de aquellos oficiales se acercó a mi amo como queriendo reconocerle, y
+le saludó en español medianamente correcto, recordándole una amistad
+antigua. Contestó D. Alonso a sus finuras con gravedad, y después quiso
+enterarse por él de los pormenores del combate.
+
+«¿Pero qué ha sido de la reserva? ¿Qué ha hecho Gravina?--preguntó mi
+amo.--Gravina se ha retirado con algunos navíos--contestó el inglés.
+
+--De la vanguardia sólo han venido a auxiliarnos el _Rayo_ y
+el _Neptuno_.
+
+--Los cuatro franceses, _Duguay-Trouin_,
+_Mont-Blanc_, _Scipion_ y _Formidable_,
+son los únicos que no han entrado en acción.
+
+--Pero Gravina, Gravina, ¿qué es de Gravina?--insistió mi amo.
+
+--Se ha retirado en el _Príncipe de Asturias_; mas como se le
+ha dado caza, ignoro si habrá llegado a Cádiz.
+
+--¿Y el _San Ildefonso_?
+
+--Ha sido apresado.--¿Y el _Santa Ana_?
+
+--También ha sido apresado.--¡Vive Dios!--exclamó D. Alonso sin poder
+disimular su enojo--. Apuesto a que no ha sido apresado el
+_Nepomuceno_.
+
+--También lo ha sido.--¡Oh!, ¿está usted seguro de ello? ¿Y Churruca?
+
+--Ha muerto--contestó el inglés con tristeza.
+
+--¡Oh! ¡Ha muerto! ¡Ha muerto Churruca!--exclamó mi amo con angustiosa
+perplejidad--. Pero el _Bahama_ se habrá salvado, el
+_Bahama_ habrá vuelto ileso a Cádiz.
+
+--También ha sido apresado.--¡También! ¿Y Galiano? Galiano es un héroe
+y un sabio.
+
+--Sí--repuso sombríamente el inglés--; pero ha muerto también.
+
+--¿Y qué es del _Montañés_? ¿Qué ha sido de Alcedo?
+
+--Alcedo... también ha muerto».
+
+Mi amo no pudo reprimir la expresión de su profunda pena; y como la
+avanzada edad amenguaba en él la presencia de ánimo propia de tan
+terribles momentos, hubo de pasar por la pequeña mengua de derramar
+algunas lágrimas, triste obsequio a sus compañeros. No es impropio el
+llanto en las grandes almas; antes bien, indica el consorcio fecundo de
+la delicadeza de sentimientos con la energía de carácter. Mi amo lloró
+como hombre, después de haber cumplido con su deber como marino; mas
+reponiéndose de aquel abatimiento, y buscando alguna razón con que
+devolver al inglés la pesadumbre que este le causara, dijo:
+
+«Pero ustedes no habrán sufrido menos que nosotros. Nuestros enemigos
+habrán tenido pérdidas de consideración.
+
+--Una sobre todo irreparable--contestó el inglés con tanta congoja como
+la de D. Alonso--. Hemos perdido al primero de nuestros marinos, al
+valiente entre los valientes, al heroico, al divino, al sublime
+almirante Nelson».
+
+Y con tan poca entereza como mi amo, el oficial inglés no se cuidó de
+disimular su inmensa pena: cubriose la cara con las manos y lloró, con
+toda la expresiva franqueza del verdadero dolor, al jefe, al protector y
+al amigo.
+
+Nelson, herido mortalmente en mitad del combate, según después supe, por
+una bala de fusil que le atravesó el pecho y se fijó en la espina
+dorsal, dijo al capitán Hardy: «Se acabó; al fin lo han conseguido». Su
+agonía se prolongó hasta el caer de la tarde; no perdió ninguno de los
+pormenores del combate, ni se extinguió su genio de militar y de marino
+sino cuando la última fugitiva palpitación de la vida se disipó en su
+cuerpo herido. Atormentado por horribles dolores, no dejó de dictar
+órdenes, enterándose de los movimientos de ambas escuadras, y cuando se
+le hizo saber el triunfo de la suya, exclamó: «Bendito sea Dios; he
+cumplido con mi deber».
+
+Un cuarto de hora después expiraba el primer marino de nuestro siglo.
+
+Perdóneseme la digresión. El lector extrañará que no conociéramos la
+suerte de muchos buques de la escuadra combinada. Nada más natural que
+nuestra ignorancia, por causa de la desmesurada longitud de la línea de
+combate, y además el sistema de luchas parciales adoptado por los
+ingleses. Sus navíos se habían mezclado con los nuestros, y como la
+contienda era a tiro de fusil, el buque enemigo que nos batía ocultaba
+la vista del resto de la escuadra, además de que el humo espesísimo nos
+impedía ver cuanto no se hallara en paraje cercano.
+
+Al anochecer, y cuando aún el cañoneo no había cesado, distinguíamos
+algunos navíos, que pasaban a un largo como fantasmas, unos con media
+arboladura, otros completamente desarbolados. La bruma, el humo, el
+mismo aturdimiento de nuestras cabezas, nos impedía distinguir si eran
+españoles o enemigos; y cuando la luz de un fogonazo lejano iluminaba a
+trechos aquel panorama temeroso, notábamos que aún seguía la lucha con
+encarnizamiento entre grupos de navíos aislados; que otros corrían sin
+concierto ni rumbo, llevados por el temporal, y que alguno de los
+nuestros era remolcado por otro inglés en dirección al Sur.
+
+Vino la noche, y con ella aumentó la gravedad y el horror de nuestra
+situación. Parecía que la Naturaleza había de sernos propicia después
+de tantas desgracias; pero, por el contrario, desencadenáronse con furia
+los elementos, como si el Cielo creyera que aún no era bastante grande
+el número de nuestras desdichas. Desatose un recio temporal, y viento y
+agua, hondamente agitados, azotaron el buque, que, incapaz de maniobra,
+fluctuaba a merced de las olas. Los vaivenes eran tan fuertes que se
+hacía difícil el trabajo, lo cual, unido al cansancio de la tripulación,
+empeoraba nuestro estado de hora en hora. Un navío inglés, que después
+supe se llamaba _Prince_, trató de remolcar al
+_Trinidad_; pero sus esfuerzos fueron inútiles, y tuvo que
+alejarse por temor a un choque, que habría sido funesto para ambos
+buques.
+
+Entre tanto no era posible tomar alimento alguno, y yo me moría de
+hambre, porque los demás, indiferentes a todo lo que no fuera el
+peligro, apenas se cuidaban de cosa tan importante. No me atrevía a
+pedir un pedazo de pan por temor de parecer importuno, y al mismo
+tiempo, sin vergüenza lo confieso, dirigía mi escrutadora observación a
+todos los sitios donde colegía que podían existir provisiones de boca.
+Apretado por la necesidad, me arriesgué a hacer una visita a los pañoles
+del bizcocho, y ¿cuál sería mi asombro cuando vi que Marcial estaba
+allí, trasegando a su estómago lo primero que encontró a mano? El
+anciano estaba herido de poca gravedad, y aunque una bala le había
+llevado el pie derecho, como este no era otra cosa que la extremidad de
+la pierna de palo, el cuerpo de Marcial sólo estaba con tal percance un
+poco más cojo.
+
+«Toma, Gabrielillo--me dijo, llenándome el seno de galletas--: barco
+sin lastre no navega».
+
+En seguida empinó una botella y bebió con delicia.
+
+Salimos del pañol, y vi que no éramos nosotros solos los que visitaban
+aquel lugar, pues todo indicaba que un desordenado pillaje había
+ocurrido allí momentos antes.
+
+Reparadas mis fuerzas, pude pensar en servir de algo, poniendo mano a
+las bombas o ayudando a los carpinteros. Trabajosamente se enmendaron
+algunas averías con auxilio de los ingleses, que vigilaban todo, y según
+después comprendí, no perdían de vista a algunos de nuestros marineros,
+porque temían que se sublevasen, represando el navío, en lo cual los
+enemigos demostraban más suspicacia que buen sentido, pues menester era
+haber perdido el juicio para intentar represar un buque en tal estado.
+Ello es que los _casacones_ acudían a todas partes y no
+perdían movimiento alguno.
+
+Entrada la noche, y hallándome transido de frío, abandoné la cubierta,
+donde apenas podía tenerme, y corría además el peligro de ser arrebatado
+por un golpe de mar, y me retiré a la cámara. Mi primera intención fue
+dormir un poco; pero ¿quién dormía en aquella noche?
+
+En la cámara todo era confusión, lo mismo que en el combés. Los sanos
+asistían a los heridos, y éstos, molestados a la vez por sus dolores y
+por el movimiento del buque, que les impedía todo reposo, ofrecían tan
+triste aspecto, que a su vista era imposible entregarse al descanso. En
+un lado de la cámara yacían, cubiertos con el pabellón nacional, los
+oficiales muertos. Entre tanta desolación, ante el espectáculo de tantos
+dolores, había en aquellos cadáveres no sé qué de envidiable: ellos
+solos descansaban a bordo del _Trinidad_, y todo les era
+ajeno, fatigas y penas, la vergüenza de la derrota y los padecimientos
+físicos. La bandera que les servía de ilustre mortaja parecía ponerles
+fuera de aquella esfera de responsabilidad, de mengua y desesperación en
+que todos nos encontrábamos. Nada les afectaba el peligro que corría la
+nave, porque ésta no era ya más que su ataúd.
+
+Los oficiales muertos eran: D. Juan Cisniega, teniente de navío, el cual
+no tenía parentesco con mi amo a pesar de la identidad de apellido; D.
+Joaquín de Salas y D. Juan Matute, también tenientes de navío; el
+teniente coronel de ejército D. José Graullé, el teniente de fragata
+Urías y el guardia marina Don Antonio de Bobadilla. Los marineros y
+soldados muertos, cuyos cadáveres yacían sin orden en las baterías y
+sobre cubierta, ascendían a la terrible suma de cuatrocientos.
+
+No olvidaré jamás el momento en que aquellos cuerpos fueron arrojados al
+mar por orden del oficial inglés que custodiaba el navío. Verificose la
+triste ceremonia al amanecer del día 22, hora en que el temporal parece
+que arreció exprofeso, para aumentar la pavura de semejante escena.
+Sacados sobre cubierta los cuerpos de los oficiales, el cura rezó un
+responso a toda prisa, porque no era ocasión de andarse en dibujos, e
+inmediatamente se procedió al acto solemne. Envueltos en su bandera, y
+con una bala atada a los pies, fueron arrojados al mar, sin que esto,
+que ordinariamente hubiera producido en todos tristeza y consternación,
+conmoviera entonces a los que lo presenciaron.
+
+¡Tan hechos estaban los ánimos a la desgracia, que el espectáculo de la
+muerte les era poco menos que indiferente! Las exequias del mar son más
+tristes que las de la tierra. Se da sepultura a un cadáver, y allí
+queda: las personas a quienes interesa saben que hay un rincón de tierra
+donde existen aquellos restos, y pueden marcarlos con una losa, con una
+cruz o con una piedra. Pero en el mar... se arrojan los cuerpos en la
+movible inmensidad, y parece que dejan de existir en el momento de caer;
+la imaginación no puede seguirlos en su viaje al profundo abismo, y es
+difícil suponer que estén en alguna parte estando en el fondo del
+Océano. Estas reflexiones hacía yo viendo cómo desaparecían los cuerpos
+de aquellos ilustres guerreros, un día antes llenos de vida, gloria de
+su patria y encanto de sus familias.
+
+Los marineros muertos eran arrojados con menos ceremonia: la Ordenanza
+manda que se les envuelva en el coy[5]; pero en aquella ocasión no había
+tiempo para entretenerse en cumplir la Ordenanza. A algunos se les
+amortajó como está mandado; pero la mayor parte fueron echados al mar
+sin ningún atavío y sin bala a los pies, por la sencilla razón de que no
+había para todos. Eran cuatrocientos, próximamente, y a fin de terminar
+pronto la operación de darles sepultura, fue preciso que pusieran mano
+a la obra todos los hombres útiles que a bordo había para despachar más
+pronto. Muy a disgusto mío tuve que ofrecer mi cooperación para tan
+triste servicio, y algunos cuerpos cayeron al mar soltados desde la
+borda por mi mano, puesta en ayuda de otras más vigorosas.
+
+[Nota 5: «ci» en el original (N. del E.)]
+Entonces ocurrió un hecho, una coincidencia que me causó mucho terror.
+Un cadáver horriblemente desfigurado, fue cogido entre dos marineros, y
+en el momento de levantarlo en alto, algunos de los circunstantes se
+permitieron groseras burlas, que en toda ocasión habrían sido
+importunas, y en aquel momento infames. No sé por qué el cuerpo de aquel
+desgraciado fue el único que les movió a perder con tal descaro el
+respeto a la muerte, y decían: «Ya las ha pagado todas juntas...; no
+volverá a hacer de las suyas», y otras groserías del mismo jaez. Aquello
+me indignó; pero mi indignación se trocó en asombro y en un sentimiento
+indefinible, mezcla de respeto, de pena y de miedo, cuando observando
+atentamente las facciones mutiladas de aquel cadáver, reconocí en él a
+mi tío... Cerré los ojos con espanto, y no los abrí hasta que el
+violento salpicar del agua me indicó que había desaparecido para
+siempre ante la vista humana.
+
+Aquel hombre había sido muy malo para mí, muy malo para su hermana; pero
+era mi pariente cercano, hermano de mi madre; la sangre que corría por
+mis venas era su sangre, y esa voz interna que nos incita a ser
+benévolos con las faltas de los nuestros, no podía permanecer callada
+después de la escena que pasó ante mis ojos. Al mismo tiempo, yo había
+podido reconocer en la cara ensangrentada de mi tío algunos rasgos
+fisonómicos de la cara de mi madre, y esto aumentó mi aflicción. En
+aquel momento no me acordé de que había sido un gran criminal, ni menos
+de las crueldades que usó conmigo durante mi infortunada niñez. Yo les
+aseguro a ustedes, y no dudo en decir esto, aunque sea en elogio mío,
+que le perdoné con toda mi alma y que elevé el pensamiento a Dios,
+pidiéndole que le perdonara todas sus culpas.
+
+Después supe que se había portado heroicamente en el combate, sin que
+por esto alcanzara las simpatías de sus compañeros, quienes, reputándole
+como el más bellaco de los hombres, no tuvieron para él una palabra de
+afecto o conmiseración, ni aun en el momento supremo en que toda falta
+se perdona, porque se supone al criminal dando cuenta de sus actos ante
+Dios.
+
+Avanzado el día, intentó de nuevo el navío _Prince_ remolcar al
+_Santísima Trinidad_; pero con tan poca fortuna como en la
+noche anterior. La situación no empeoraba, a pesar de que seguía el
+temporal con igual fuerza, pues se habían reparado muchas averías, y se
+creía que, una vez calmado el tiempo, podría salvarse el casco. Los
+ingleses tenían gran empeño en ello, porque querían llevar por trofeo a
+Gibraltar el más grande navío hasta entonces construido. Por esta razón
+trabajaban con tanto ahínco en las bombas noche y día, permitiéndonos
+descansar algún rato.
+
+Durante todo el día 22 la mar se revolvía con frenesí, llevando y
+trayendo el casco del navío cual si fuera endeble lancha de pescadores;
+y aquella montaña de madera probaba la fuerte trabazón de sus sólidas
+cuadernas, cuando no se rompía en mil pedazos al recibir el tremendo
+golpear de las olas. Había momentos en que, aplanándose el mar, parecía
+que el navío iba a hundirse para siempre; pero inflamándose la ola como
+al impulso de profundo torbellino, levantaba aquél su orgullosa proa,
+adornada con el león de Castilla, y entonces respirábamos con la
+esperanza de salvarnos.
+
+Por todos lados descubríamos navíos dispersos, la mayor parte ingleses,
+no sin grandes averías y procurando todos alcanzar la costa para
+refugiarse. También los vimos españoles y franceses, unos desarbolados,
+otros remolcados por algún barco enemigo. Marcial reconoció en uno de
+éstos al _San Ildefonso_. Vimos flotando en el agua multitud
+de restos y despojos, como masteleros, cofas, lanchas rotas, escotillas,
+trozos de balconaje, portas, y, por último, avistamos dos infelices
+marinos que, mal embarcados en un gran palo, eran llevados por las olas,
+y habrían perecido si los ingleses no corrieran al instante a darles
+auxilio. Traídos a bordo del _Trinidad_, volvieron a la vida,
+que, recobrada después de sentirse en los brazos de la muerte, equivale
+a nacer de nuevo.
+
+El día pasó entre agonías y esperanzas: ya nos parecía que era
+indispensable el trasbordo a un buque inglés para salvarnos, ya creíamos
+posible conservar el nuestro. De todos modos, la idea de ser llevados a
+Gibraltar como prisioneros era terrible, si no para mí, para los hombres
+pundonorosos y obstinados como mi amo, cuyos padecimientos morales
+debieron de ser inauditos aquel día. Pero estas dolorosas alternativas
+cesaron por la tarde, y a la hora en que fue unánime la idea de que si
+no trasbordábamos pereceríamos todos en el buque, que ya tenía quince
+pies de agua en la bodega. Iriartea y Cisneros recibieron aquella
+noticia con calma y serenidad, demostrando que no hallaban gran
+diferencia entre morir en la casa propia o ser prisioneros en la
+extraña. Acto continuo comenzó el trasbordo a la escasa luz del
+crepúsculo, lo cual no era cosa fácil, habiendo precisión de embarcar
+cerca de trescientos heridos. La tripulación sana constaba de unos
+quinientos hombres, cifra a que quedaron reducidos los mil ciento quince
+individuos de que se componía antes del combate.
+
+Comenzó precipitadamente el trasbordo con las lanchas del
+_Trinidad_, las del _Prince_ y las de otros tres
+buques de la escuadra inglesa. Dios la preferencia a los heridos; mas
+aunque se trató de evitarles toda molestia, fue imposible levantarles de
+donde estaban sin mortificarles, y algunos pedían con fuertes gritos que
+los dejasen tranquilos, prefiriendo la muerte a un viaje que recrudecía
+sus dolores. La premura no daba lugar a la compasión, y eran conducidos
+a las lanchas tan sin piedad como arrojados al mar fueron los fríos
+cadáveres de sus compañeros.
+
+El comandante Iriartea y el jefe de escuadra, Cisneros se embarcaron en
+los botes de la oficialidad inglesa; y habiendo instado a mi amo para
+que entrase también en ellos, éste se negó resueltamente, diciendo que
+deseaba ser el último en abandonar el _Trinidad_. Esto no dejó
+de contrariarme, porque desvanecidos en mí los efluvios de patriotismo,
+que al principio me dieron cierto arrojo, no pensaba ya más que en
+salvar mi vida, y no era lo más a propósito para este noble fin el
+permanecer a bordo de un buque que se hundía por momentos.
+
+Mis temores no fueron vanos, pues aún no estaba fuera la mitad de la
+tripulación cuando un sordo rumor de alarma y pavor resonó en nuestro
+navío.
+
+«¡Que nos vamos a pique!... ¡a las lanchas, a las lanchas!», exclamaron
+algunos, mientras dominados todos por el instinto de conservación,
+corrían hacia la borda, buscando con ávidos ojos las lanchas que
+volvían. Se abandonó todo trabajo; no se pensó más en los heridos, y
+muchos de éstos, sacados ya sobre cubierta, se arrastraban por ella con
+delirante extravío, buscando un portalón por donde arrojarse al mar. Por
+las escotillas salía un lastimero clamor, que aún parece resonar en mi
+cerebro, helando la sangre en mis venas y erizando mis cabellos. Eran
+los heridos que quedaban en la primera batería, los cuales, sintiéndose
+anegados por el agua, que ya invadía aquel sitio, clamaban pidiendo
+socorro no sé si a Dios o a los hombres.
+
+A éstos se lo pedían en vano, porque no pensaban sino en la propia
+salvación. Se arrojaron precipitadamente a las lanchas, y esta confusión
+en la lobreguez de la noche, entorpecía el trasbordo. Un solo hombre,
+impasible ante tan gran peligro, permanecía en el alcázar sin atender a
+lo que pasaba a su alrededor, y se paseaba preocupado y meditabundo,
+como si aquellas tablas donde ponía su pie no estuvieran solicitadas por
+el inmenso abismo. Era mi amo.
+
+Corrí hacia él despavorido, y le dije:
+
+«¡Señor, que nos ahogamos!»
+
+D. Alonso no me hizo caso, y aun creo, si la memoria no me es infiel,
+que sin abandonar su actitud pronunció palabras tan ajenas a la
+situación como éstas:
+
+«¡Oh! Cómo se va a reír Paca cuando yo vuelva a casa después de esta
+gran derrota.
+
+--¡Señor, que el barco se va a pique!» exclamé de nuevo, no ya pintando
+el peligro, sino suplicando con gestos y voces.
+
+Mi amo miró al mar, a las lanchas, a los hombres que, desesperados y
+ciegos, se lanzaban a ellas; y yo busqué con ansiosos ojos a Marcial, y
+le llamé con toda la fuerza de mis pulmones. Entonces paréceme que perdí
+la sensación de lo que ocurría, me aturdí, se nublaron mis ojos y no sé
+lo que pasó. Para contar cómo me salvé, no puedo fundarme sino en
+recuerdos muy vagos, semejantes a las imágenes de un sueño, pues sin
+duda el terror me quitó el conocimiento. Me parece que un marinero se
+acercó a D. Alonso cuando yo le hablaba, y le asió con sus vigorosos
+brazos. Yo mismo me sentí transportado, y cuando mi nublado espíritu se
+aclaró un poco, me vi en una lancha, recostado sobre las rodillas de mi
+amo, el cual tenía mi cabeza entre sus manos con paternal cariño.
+Marcial empuñaba la caña del timón; la lancha estaba llena de gente.
+
+Alcé la vista y vi como a cuatro o cinco varas de distancia, a mi
+derecha, el negro costado del navío, próximo a hundirse; por los
+portalones a que aún no había llegado el agua, salía una débil claridad,
+la de la lámpara encendida al anochecer, y que aún velaba, guardián
+incansable, sobre los restos del buque abandonado. También hirieron mis
+oídos algunos lamentos que salían por las troneras: eran los pobres
+heridos que no había sido posible salvar y se hallaban suspendidos sobre
+el abismo, mientras aquella triste luz les permitía mirarse,
+comunicándose con los ojos la angustia de los corazones.
+
+Mi imaginación se trasladó de nuevo al interior del buque: una pulgada
+de agua faltaba no más para romper el endeble equilibrio que aún le
+sostenía. ¡Cómo presenciarían aquellos infelices el crecimiento de la
+inundación! ¡Qué dirían en aquel momento terrible! Y si vieron a los que
+huían en las lanchas, si sintieron el chasquido de los remos, ¡con
+cuánta amargura gemirían sus almas atribuladas! Pero también es cierto
+que aquel atroz martirio las purificó de toda culpa, y que la
+misericordia de Dios llenó todo el ámbito del navío en el momento de
+sumergirse para siempre.
+
+La lancha se alejó: yo seguí viendo aquella gran masa informe, aunque
+sospecho que era mi fantasía, no mis ojos, la que miraba el
+_Trinidad_ en la obscuridad de la noche, y hasta creí
+distinguir en el negro cielo un gran brazo que descendía hasta la
+superficie de las aguas. Fue sin duda la imagen de mis pensamientos
+reproducida por los sentidos.
+
+
+
+
+-XIII-
+
+
+La lancha se dirigió... ¿a dónde? Ni el
+mismo Marcial sabía a dónde nos dirigíamos. La obscuridad era tan
+fuerte, que perdimos de vista las demás lanchas, y las luces del navío
+_Prince_ se desvanecieron tras la niebla, como si un soplo las
+hubiera extinguido. Las olas eran tan gruesas, y el vendaval tan recio,
+que la débil embarcación avanzaba muy poco, y gracias a una hábil
+dirección no zozobró más de una vez. Todos callábamos, y los más fijaban
+una triste mirada en el sitio donde se suponía que nuestros compañeros
+abandonados luchaban en aquel instante con la muerte en espantosa
+agonía.
+
+No acabó aquella travesía sin hacer, conforme a mi costumbre, algunas
+reflexiones, que bien puedo aventurarme a llamar filosóficas. Alguien se
+reirá de un filósofo de catorce años; pero yo no me turbaré ante las
+burlas, y tendré el atrevimiento de escribir aquí mis reflexiones de
+entonces. Los niños también suelen pensar grandes cosas; y en aquella
+ocasión, ante aquel espectáculo, ¿qué cerebro, como no fuera el de un
+idiota, podría permanecer en calma?
+
+Pues bien: en nuestras lanchas iban españoles e ingleses, aunque era
+mayor el número de los primeros, y era curioso observar cómo
+fraternizaban, amparándose unos a otros en el común peligro, sin
+recordar que el día anterior se mataban en horrenda lucha, más parecidos
+a fieras que a hombres. Yo miraba a los ingleses, remando con tanta
+decisión como los nuestros; yo observaba en sus semblantes las mismas
+señales de terror o de esperanza, y, sobre todo, la expresión propia del
+santo sentimiento de humanidad y caridad, que era el móvil de unos y
+otros. Con estos pensamientos, decía para mí: «¿Para qué son las
+guerras, Dios mío? ¿Por qué estos hombres no han de ser amigos en todas
+las ocasiones de la vida como lo son en las de peligro? Esto que veo,
+¿no prueba que todos los hombres son hermanos?».
+
+Pero venía de improviso a cortar estas consideraciones, la idea de
+nacionalidad, aquel sistema de islas que yo había forjado, y entonces
+decía: «Pero ya: esto de que las islas han de querer quitarse unas a
+otras algún pedazo de tierra, lo echa todo a perder, y sin duda en todas
+ellas debe de haber hombres muy malos, que son los que arman las
+guerras para su provecho particular, bien porque son ambiciosos y
+quieren mandar, bien porque son avaros y anhelan ser ricos. Estos
+hombres malos son los que engañan a los demás, a todos estos infelices
+que van a pelear; y para que el engaño sea completo, les impulsan a
+odiar a otras naciones; siembran la discordia, fomentan la envidia, y
+aquí tienen ustedes el resultado. Yo estoy seguro--añadí--, de que esto
+no puede durar: apuesto doble contra sencillo a que dentro de poco los
+hombres de unas y otras islas se han de convencer de que hacen un gran
+disparate armando tan terribles guerras, y llegará un día en que se
+abrazarán, conviniendo todos en no formar más que una sola familia».
+
+Así pensaba yo. Después de esto he vivido setenta años, y no he visto
+llegar ese día.
+
+La lancha avanzaba trabajosamente por el tempestuoso mar. Yo creo que
+Marcial, si mi amo se lo hubiera permitido, habría consumado la
+siguiente hazaña: echar al agua a los ingleses y poner la proa a Cádiz o
+a la costa, aun con la probabilidad casi ineludible de perecer ahogados
+en la travesía. Algo de esto me parece que indicó a mi amo, hablándole
+quedamente al oído, y D. Alonso debió de darle una lección de
+caballerosidad, porque le oí decir:
+
+«Somos prisioneros, Marcial; somos prisioneros».
+
+Lo peor del caso es que no divisábamos ningún barco.
+
+El _Prince_ se había apartado de donde estaba; ninguna luz nos
+indicaba la presencia de un buque enemigo. Por último, divisamos una, y
+un rato después la mole confusa de un navío que corría el temporal por
+barlovento, y aparecía en dirección contraria a la nuestra. Unos le
+creyeron francés, otros inglés, y Marcial sostuvo que era español.
+Forzaron los remeros, y no sin trabajo llegamos a ponernos al habla.
+
+«¡Ah del navío!», gritaron los nuestros.
+
+Al punto contestaron en español:
+
+«Es el _San Agustín_--dijo Marcial.
+
+--El _San Agustín_ se ha ido a pique--contestó D. Alonso--.
+Me parece que será el _Santa Ana_, que también está apresado».
+
+Efectivamente, al acercanos, todos reconocieron al _Santa
+Ana_, mandado en el combate por el teniente general Álava. Al punto
+los ingleses que lo custodiaban dispusieron prestarnos auxilio, y no
+tardamos en hallarnos todos sanos y salvos sobre cubierta.
+
+El _Santa Ana_, navío de 112 cañones, había sufrido también
+grandes averías, aunque no tan graves como las del _Santísima
+Trinidad_; y si bien estaba desarbolado de todos sus palos y sin
+timón, el casco no se conservaba mal. El _Santa Ana_ vivió
+once años más después de Trafalgar, y aún habría vivido más si por falta
+de carena no se hubiera ido a pique en la bahía de la Habana en 1816. Su
+acción en las jornadas que refiero fue gloriosísima. Mandábalo, como he
+dicho, el teniente general Álava, jefe de la vanguardia, que, trocado el
+orden de batalla, vino a quedar a retaguardia. Ya saben ustedes que la
+columna mandada por Collingwood se dirigió a combatir la retaguardia,
+mientras Nelson marchó contra el centro. El _Santa Ana_,
+amparado sólo por el _Fougueux_, francés, tuvo que batirse con
+el _Royal Sovereign_ y otros cuatro ingleses; y a pesar de la
+desigualdad de fuerzas, tanto padecieron los unos como los otros, siendo
+el navío de Collingwood el primero que quedó fuera de combate, por lo
+cual tuvo aquél que trasladarse a la fragata _Eurygalus_.
+Según allí refirieron, la lucha había sido horrorosa, y los dos
+poderosos navíos, cuyos penoles se tocaban, estuvieron destrozándose por
+espacio de seis horas, hasta que herido el general Álava, herido el
+comandante Gardoqui, muertos cinco oficiales y noventa y siete
+marineros, con más de ciento cincuenta heridos, tuvo que rendirse el
+_Santa Ana_. Apresado por los ingleses, era casi imposible
+manejarlo a causa del mal estado y del furioso vendaval que se
+desencadenó en la noche del 21; así es que cuando entramos en él se
+encontraba en situación bien crítica, aunque no desesperada, y flotaba a
+merced de las olas, sin poder tomar dirección alguna.
+
+Desde luego me sirvió de consuelo el ver que los semblantes de toda
+aquella gente revelaban el temor de una próxima muerte. Estaban tristes
+y tranquilos, soportando con gravedad la pena del vencimiento y el
+bochorno de hallarse prisioneros. Un detalle advertí también que llamó
+mi atención, y fue que los oficiales ingleses que custodiaban el buque
+no eran, ni con mucho, tan complacientes y bondadosos como los que
+desempeñaron igual cargo a bordo del _Trinidad_. Por el
+contrario, eran los del _Santa Ana_ unos caballeros muy foscos
+y antipáticos, y mortificaban con exceso a los nuestros, exagerando su
+propia autoridad y poniendo reparos a todo con suma impertinencia. Esto
+parecía disgustar mucho a la tripulación prisionera, especialmente a la
+marinería, y hasta me pareció advertir murmullos alarmantes, que no
+habrían sido muy tranquilizadores para los ingleses si éstos los
+hubieran oído.
+
+Por lo demás, no quiero referir incidentes de la navegación de aquella
+noche, si puede llamarse navegación el vagar a la ventura, a merced de
+las olas, sin velamen ni timón. No quiero, pues, fastidiar a mis
+lectores repitiendo hechos que ya presenciamos a bordo del
+_Trinidad_, y paso a contarles otros enteramente nuevos y que
+sorprenderán a ustedes tanto como me sorprendieron a mí.
+
+Yo había perdido mi afición a andar por el combés y alcázar de proa, y
+así, desde que me encontré a bordo del _Santa Ana_, me refugié
+con mi amo en la cámara, donde pude descansar un poco y alimentarme,
+pues de ambas cosas estaba muy necesitado. Había allí, sin embargo,
+muchos heridos a quienes era preciso curar, y esta ocupación, muy grata
+para mí, no me permitió todo el reposo que mi agobiado cuerpo exigía.
+Hallábame ocupado en poner a D. Alonso una venda en el brazo, cuando
+sentí que apoyaban una mano en mi hombro; me volví y encaré con un joven
+alto, embozado en luengo capote azul, y al pronto, como suele suceder,
+no le reconocí; mas contemplándole con atención por espacio de algunos
+segundos, lancé una exclamación de asombro: era el joven D. Rafael
+Malespina, novio de mi amita.
+
+Abrazole D. Alonso con mucho cariño, y él se sentó a nuestro lado.
+Estaba herido en una mano, y tan pálido por la fatiga y la pérdida de la
+sangre, que la demacración le desfiguraba completamente el rostro. Su
+presencia produjo en mi espíritu sensaciones muy raras, y he de
+confesarlas todas, aunque alguna de ellas me haga poco favor. Al punto
+experimenté cierta alegría viendo a una persona conocida que había
+salido ilesa del horroroso luchar; un instante después el odio antiguo
+que aquel sujeto me inspiraba se despertó en mi pecho como dolor
+adormecido que vuelve a mortificarnos tras un periodo de alivio. Con
+vergüenza lo confieso: sentí cierta pena de verle sano y salvo; pero
+diré también en descargo mío que aquella pena fue una sensación
+momentánea y fugaz como un relámpago, verdadero relámpago negro que
+obscureció mi alma, o mejor dicho, leve eclipse de la luz de mi
+conciencia, que no tardó en brillar con esplendorosa claridad.
+
+La parte perversa de mi individuo me dominó un instante; en un instante
+también supe acallarla, acorralándola en el fondo de mi ser. ¿Podrán
+todos decir lo mismo? Después de este combate moral vi a Malespina con
+gozo porque estaba vivo, y con lástima porque estaba herido; y aún
+recuerdo con orgullo que hice esfuerzos para demostrarle estos dos
+sentimientos. ¡Pobre amita mía! ¡Cuán grande había de ser su angustia en
+aquellos momentos! Mi corazón concluía siempre por llenarse de bondad;
+yo hubiera corrido a Vejer para decirle: «Señorita Doña Rosa, vuestro D.
+Rafael está bueno y sano».
+
+El pobre Malespina había sido transportado al _Santa Ana_
+desde el _Nepomuceno_, navío apresado también, donde era tal
+el número de heridos, que fue preciso, según dijo, repartirlos para que
+no perecieran todos de abandono. En cuanto suegro y yerno cambiaron los
+primeros saludos, consagrando algunas palabras a las familias ausentes,
+la conversación recayó sobre la batalla: mi amo contó lo ocurrido en el
+_Santísima Trinidad_, y después añadió:
+
+«Pero nadie me dice a punto fijo dónde está Gravina. ¿Ha caído
+prisionero, o se retiró a Cádiz?
+
+--El general--contestó Malespina--, sostuvo un horroroso fuego contra
+el _Defiance_ y el _Revenge_. Le auxiliaron el
+_Neptune_, francés, y el _San Ildefonso_ y el
+_San Justo_, nuestros; pero las fuerzas de los enemigos se
+duplicaron con la ayuda del _Dreadnought_, del
+_Thunderer_ y del _Poliphemus_, después de lo cual
+fue imposible toda resistencia. Hallándose el _Príncipe de
+Asturias_ con todas las jarcias cortadas, sin palos, acribillado a
+balazos, y habiendo caído herido el general Gravina y su mayor general
+Escaño, resolvieron abandonar la lucha, porque toda resistencia era
+insensata y la batalla estaba perdida. En un resto de arboladura puso
+Gravina la señal de retirada, y acompañado del _San Justo_, el
+_San Leandro_, el _Montañés_, el
+_Indomptable_, el _Neptune_ y el
+_Argonauta_, se dirigió a Cádiz, con la pena de no haber
+podido rescatar el _San Ildefonso_, que ha quedado en poder de
+los enemigos.
+
+--Cuénteme usted lo que ha pasado en el _Nepomuceno_--dijo mi
+amo con el mayor interés--. Aún me cuesta trabajo creer que ha muerto
+Churruca, y a pesar de que todos lo dan como cosa cierta, yo tengo la
+creencia de que aquel hombre divino ha de estar vivo en alguna parte».
+
+Malespina dijo que desgraciadamente él había presenciado la muerte de
+Churruca, y prometió contarlo puntualmente. Formaron corro en torno suyo
+algunos oficiales, y yo, más curioso que ellos, me volví todo oídos para
+no perder una sílaba.
+
+«Desde que salimos de Cádiz--dijo Malespina--, Churruca tenía el
+presentimiento de este gran desastre. Él había opinado contra la salida,
+porque conocía la inferioridad de nuestras fuerzas, y además confiaba
+poco en la inteligencia del jefe Villeneuve. Todos sus pronósticos han
+salido ciertos; todos, hasta el de su muerte, pues es indudable que la
+presentía, seguro como estaba de no alcanzar la victoria. El 19 dijo a
+su cuñado Apodaca: «Antes que rendir mi navío, lo he de volar o echar a
+pique. Este es el deber de los que sirven al Rey y a la patria». El
+mismo día escribió a un amigo suyo, diciéndole: «Si llegas a saber que
+mi navío ha sido hecho prisionero, di que he muerto».
+
+»Ya se conocía en la grave tristeza de su semblante que preveía un
+desastroso resultado. Yo creo que esta certeza y la imposibilidad
+material de evitarlo, sintiéndose con fuerzas para ello, perturbaron
+profundamente su alma, capaz de las grandes acciones, así como de los
+grandes pensamientos.
+
+»Churruca era hombre religioso, porque era un hombre superior. El 21, a
+las once de la mañana, mandó subir toda la tropa y marinería; hizo que
+se pusieran de rodillas, y dijo al capellán con solemne acento: «Cumpla
+usted, padre, con su ministerio, y absuelva a esos valientes que
+ignoran lo que les espera en el combate». Concluida la ceremonia
+religiosa, les mandó poner en pie, y hablando en tono persuasivo y
+firme, exclamó: «¡Hijos míos: en nombre de Dios, prometo la
+bienaventuranza al que muera cumpliendo con sus deberes! Si alguno
+faltase a ellos, le haré fusilar inmediatamente, y si escapase a mis
+miradas o a las de los valientes oficiales que tengo el honor de mandar,
+sus remordimientos le seguirán mientras arrastre el resto de sus días
+miserable y desgraciado».
+
+»Esta arenga, tan elocuente como sencilla, que hermanaba el cumplimiento
+del deber militar con la idea religiosa, causó entusiasmo en toda la
+dotación del _Nepomuceno_. ¡Qué lástima de valor! Todo se
+perdió como un tesoro que cae al fondo del mar. Avistados los ingleses,
+Churruca vio con el mayor desagrado las primeras maniobras dispuestas
+por Villeneuve, y cuando éste hizo señales de que la escuadra virase en
+redondo, lo cual, como todos saben, desconcertó el orden de batalla,
+manifestó a su segundo que ya consideraba perdida la acción con tan
+torpe estrategia. Desde luego comprendió el aventurado plan de Nelson,
+que consistía en cortar nuestra línea por el centro y retaguardia,
+envolviendo la escuadra combinada y batiendo parcialmente sus buques, en
+tal disposición, que éstos no pudieran prestarse auxilio.
+
+»El _Nepomuceno_ vino a quedar al extremo de la línea.
+Rompiose el fuego entre el _Santa Ana_ y _Royal
+Sovereign_, y sucesivamente todos los navíos fueron entrando en el
+combate. Cinco navíos ingleses de la división de Collingwood se
+dirigieron contra el _San Juan_; pero dos de ellos siguieron
+adelante, y Churruca no tuvo que hacer frente más que a fuerzas triples.
+
+»Nos sostuvimos enérgicamente contra tan superiores enemigos hasta las
+dos de la tarde, sufriendo mucho; pero devolviendo doble estrago a
+nuestros contrarios. El grande espíritu de nuestro heroico jefe parecía
+haberse comunicado a soldados y marineros, y las maniobras, así como los
+disparos, se hacían con una prontitud pasmosa. La gente de leva se había
+educado en el heroísmo, sin más que dos horas de aprendizaje, y nuestro
+navío, por su defensa gloriosa, no sólo era el terror, sino el asombro
+de los ingleses.
+
+»Estos necesitaron nuevos refuerzos: necesitaron seis contra uno.
+Volvieron los dos navíos que nos habían atacado primero, y el
+_Dreadnought_ se puso al costado del _San Juan_,
+para batirnos a medio tiro de pistola. Figúrense ustedes el fuego de
+estos seis colosos, vomitando balas y metralla sobre un buque de 74
+cañones. Parecía que nuestro navío se agrandaba, creciendo en tamaño,
+conforme crecía el arrojo de sus defensores. Las proporciones
+gigantescas que tomaban las almas, parecía que las tomaban también los
+cuerpos; y al ver cómo infundíamos pavor a fuerzas seis veces
+superiores, nos creíamos algo más que hombres.
+
+»Entre tanto, Churruca, que era nuestro pensamiento, dirigía la acción
+con serenidad asombrosa. Comprendiendo que la destreza había de suplir a
+la fuerza, economizaba los tiros, y lo fiaba todo a la buena puntería,
+consiguiendo así que cada bala hiciera un estrago positivo en los
+enemigos. A todo atendía, todo lo disponía, y la metralla y las balas
+corrían sobre su cabeza, sin que ni una sola vez se inmutara. Aquel
+hombre, débil y enfermizo, cuyo hermoso y triste semblante no parecía
+nacido para arrostrar escenas tan espantosas, nos infundía a todos
+misterioso ardor, sólo con el rayo de su mirada.
+
+»Pero Dios no quiso que saliera vivo de la terrible porfía. Viendo que
+no era posible hostilizar a un navío que por la proa molestaba al
+_San Juan_ impunemente, fue él mismo a apuntar el cañón, y
+logró desarbolar al contrario. Volvía al alcázar de popa, cuando una
+bala de cañón le alcanzó en la pierna derecha, con tal acierto, que casi
+se la desprendió del modo más doloroso por la parte alta del muslo.
+Corrimos a sostenerlo, y el héroe cayó en mis brazos. ¡Qué terrible
+momento! Aún me parece que siento bajo mi mano el violento palpitar de
+un corazón, que hasta en aquel instante terrible no latía sino por la
+patria. Su decaimiento físico fue rapidísimo: le vi esforzándose por
+erguir la cabeza, que se le inclinaba sobre el pecho, le vi tratando de
+reanimar con una sonrisa su semblante, cubierto ya de mortal palidez,
+mientras con voz apenas alterada, exclamó: _Esto no es nada. Siga
+el fuego_.
+
+»Su espíritu se rebelaba contra la muerte, disimulando el fuerte dolor
+de un cuerpo mutilado, cuyas postreras palpitaciones se extinguían de
+segundo en segundo. Tratamos de bajarle a la cámara; pero no fue posible
+arrancarle del alcázar. Al fin, cediendo a nuestros ruegos, comprendió
+que era preciso abandonar el mando. Llamó a Moyna, su segundo, y le
+dijeron que había muerto; llamó al comandante de la primera batería, y
+éste, aunque gravemente herido, subió al alcázar y tomó posesión del
+mando.
+
+»Desde aquel momento la tripulación se achicó: de gigante se convirtió
+en enano; desapareció el valor, y comprendimos que era indispensable
+rendirse. La consternación de que yo estaba poseído desde que recibí en
+mis brazos al héroe del _San Juan_, no me impidió observar el
+terrible efecto causado en los ánimos de todos por aquella desgracia.
+Como si una repentina parálisis moral y física hubiera invadido la
+tripulación, así se quedaron todos helados y mudos, sin que el dolor
+ocasionado por la pérdida de hombre tan querido diera lugar al bochorno
+de la rendición.
+
+»La mitad de la gente estaba muerta o herida; la mayor parte de los
+cañones desmontados; la arboladura, excepto el palo de trinquete, había
+caído, y el timón no funcionaba. En tan lamentable estado, aún se quiso
+hacer un esfuerzo para seguir al _Príncipe de Asturias_, que
+había izado la señal de retirada; pero el _Nepomuceno_, herido
+de muerte, no pudo gobernar en dirección alguna. Y a pesar de la ruina y
+destrozo del buque; a pesar del desmayo de la tripulación; a pesar de
+concurrir en nuestro daño circunstancias tan desfavorables, ninguno de
+los seis navíos ingleses se atrevió a intentar un abordaje. Temían a
+nuestro navío, aun después de vencerlo.
+
+»Churruca, en el paroxismo de su agonía, mandaba clavar la bandera, y
+que no se rindiera el navío mientras él viviese. El plazo no podía menos
+de ser desgraciadamente muy corto, porque Churruca se moría a toda
+prisa, y cuantos le asistíamos nos asombrábamos de que alentara todavía
+un cuerpo en tal estado; y era que le conservaba así la fuerza del
+espíritu, apegado con irresistible empeño a la vida, porque para él en
+aquella ocasión vivir era un deber. No perdió el conocimiento hasta los
+últimos instantes; no se quejó de sus dolores, ni mostró pesar por su
+fin cercano; antes bien, todo su empeño consistía sobre todo en que la
+oficialidad no conociera la gravedad de su estado, y en que ninguno
+faltase a su deber. Dio las gracias a la tripulación por su heroico
+comportamiento; dirigió algunas palabras a su cuñado Ruiz de Apodaca, y
+después de consagrar un recuerdo a su joven esposa, y de elevar el
+pensamiento a Dios, cuyo nombre oímos pronunciado varias veces
+tenuemente por sus secos labios, expiró con la tranquilidad de los
+justos y la entereza de los héroes, sin la satisfacción de la victoria,
+pero también sin el resentimiento del vencido; asociando el deber a la
+dignidad, y haciendo de la disciplina una religión; firme como militar,
+sereno como hombre, sin pronunciar una queja, ni acusar a nadie, con
+tanta dignidad en la muerte como en la vida. Nosotros contemplábamos su
+cadáver aún caliente, y nos parecía mentira; creíamos que había de
+despertar para mandamos de nuevo, y tuvimos para llorarle menos entereza
+que él para morir, pues al expirar se llevó todo el valor, todo el
+entusiasmo que nos había infundido.
+
+»Rindiose el _San Juan_, y cuando subieron a bordo los
+oficiales de las seis naves que lo habían destrozado, cada uno pretendía
+para sí el honor de recibir la espada del brigadier muerto. Todos
+decían: «se ha rendido a mi navío», y por un instante disputaron
+reclamando el honor de la victoria para uno u otro de los buques a que
+pertenecían. Quisieron que el comandante accidental del _San
+Juan_ decidiera la cuestión, diciendo a cuál de los navíos ingleses
+se había rendido, y aquél respondió: «A todos, que a uno solo jamás se
+hubiera rendido el _San Juan_».
+
+»Ante el cadáver del malogrado Churruca, los ingleses, que le conocían
+por la fama de su valor y entendimiento, mostraron gran pena, y uno de
+ellos dijo esto o cosa parecida:
+
+«Varones ilustres como éste, no debían estar expuestos a los azares de
+un combate, y sí conservados para los progresos de la ciencia de la
+navegación». Luego dispusieron que las exequias se hicieran formando la
+tropa y marinería inglesa al lado de la española, y en todos sus actos
+se mostraron caballeros, magnánimos y generosos.
+
+»El número de heridos a bordo del _San Juan_ era tan
+considerable, que nos transportaron a otros barcos suyos o prisioneros.
+A mí me tocó pasar a éste, que ha sido de los más maltratados; pero
+ellos cuentan poderlo remolcar a Gibraltar antes que ningún otro, ya que
+no pueden llevarse al _Trinidad_, el mayor y el más apetecido
+de nuestros navíos».
+
+ * * * * *
+
+
+Aquí terminó Malespina, el cual fue oído con viva atención durante el
+relato de lo que había presenciado. Por lo que oí, pude comprender que a
+bordo de cada navío había ocurrido una tragedia tan espantosa como la
+que yo mismo había presenciado, y dije para mí:
+
+«¡Cuánto desastre, Santo Dios, causado por las torpezas de un solo
+hombre!». Y aunque yo era entonces un chiquillo, recuerdo que pensé lo
+siguiente: «Un hombre tonto no es capaz de hacer en ningún momento de
+su vida los disparates que hacen a veces las naciones, dirigidas por
+centenares de hombres de talento».
+
+
+
+
+-XIV-
+
+
+Buena parte de la noche se pasó con la relación de Malespina y de otros
+oficiales. El interés de aquellas narraciones me mantuvo despierto y tan
+excitado, que ni aun mucho después pude conciliar el sueño. No podía
+apartar de mi memoria la imagen de Churruca, tal y como le vi bueno y
+sano en casa de Doña Flora. Y en efecto, en aquella ocasión me había
+causado sorpresa la intensa tristeza que expresaba el semblante del
+ilustre marino, como si presagiara su doloroso y cercano fin. Aquella
+noble vida se había extinguido a los cuarenta y cuatro años de edad,
+después de veintinueve de honrosos servicios en la armada, como sabio,
+como militar y como navegante, pues todo lo era Churruca, además de
+perfecto caballero.
+
+En estas y otras cosas pensaba yo, cuando al fin mi cuerpo se rindió a
+la fatiga, y me quedé dormido al amanecer del 23, habiendo vencido mi
+naturaleza juvenil a mi curiosidad. Durante el sueño, que debió de ser
+largo y no tranquilo, antes bien agitado por las imágenes y pesadillas
+propias de la excitación de mi cerebro, sentía el estruendo de los
+cañonazos, las voces de la batalla, el ruido de las agitadas olas. Al
+mismo tiempo soñaba que yo disparaba las piezas, que subía a la
+arboladura, que recorría las baterías alentando a los artilleros, y
+hasta que mandaba la maniobra en el alcázar de popa como un almirante.
+Excuso decir que en aquel reñido combate forjado dentro de mi propio
+cerebro, derroté a todos los ingleses habidos y por haber, con más
+facilidad que si sus barcos fueran de cartón, y de miga de pan sus
+balas. Yo tenía bajo mi insignia como unos mil navíos, mayores todos que
+el _Trinidad_, y se movían a mi antojo con tanta precisión
+como los juguetes con que mis amigos y yo nos divertíamos en los charcos
+de la Caleta.
+
+Mas al fin, todas estas glorias se desvanecieron; lo cual, siendo como
+eran puramente soñadas, nada tiene de extraño, cuando vemos que también
+las reales se desvanecen. Todo se acabó, cuando abrí los ojos y advertí
+mi pequeñez, asociada con la magnitud de los desastres a que había
+asistido. Pero ¡cosa singular!, despierto, sentí también cañonazos;
+sentí el espantoso rumor de la refriega, y gritos que anunciaban una
+gran actividad en la tripulación. Creí soñar todavía; me incorporé en el
+canapé donde había dormido, atendí con todo cuidado, y, en efecto, un
+atronador grito de _viva el Rey_ hirió mis oídos, no dejándome
+duda de que el navío _Santa Ana_ se estaba batiendo de nuevo.
+
+Salí fuera, y pude hacerme cargo de la situación. El tiempo había
+calmado bastante: por barlovento se veían algunos navíos desmantelados,
+y dos de ellos, ingleses, hacían fuego sobre el _Santa Ana_,
+que se defendía al amparo de otros dos, un español y un francés. No me
+explicaba aquel cambio repentino en nuestra situación de prisioneros;
+miré a popa, y vi nuestra bandera flotando en lugar de la inglesa. ¿Qué
+había pasado?, o mejor, ¿qué pasaba?
+
+En el alcázar de popa estaba uno que comprendí era el general Álava, y,
+aunque herido en varias partes de su cuerpo, mostraba fuerzas bastantes
+para dirigir aquel segundo combate, destinado quizá a hacer olvidar
+respecto al _Santa Ana_ las desventuras del primero. Los
+oficiales alentaban a la marinería; ésta cargaba y disparaba las piezas
+que habían quedado servibles, mientras algunos se ocupaban en custodiar,
+teniéndoles a raya, a los ingleses, que habían sido desarmados y
+acorralados en el primer entrepuente. Los oficiales de esta nación, que
+antes eran nuestros guardianes, se habían convertido en prisioneros.
+
+Todo lo comprendí. El heroico comandante del _Santa Ana_, D.
+Ignacio M. de Álava, viendo que se aproximaban algunos navíos españoles,
+salidos de Cádiz, con objeto de represar los buques prisioneros y salvar
+la tripulación de los próximos a naufragar, se dirigió con lenguaje
+patriótico a su abatida tripulación. Esta respondió a la voz de su jefe
+con un supremo esfuerzo; obligaron a rendirse a los ingleses que
+custodiaban el barco; enarbolaron de nuevo la bandera española, y el
+_Santa Ana_ quedó libre, aunque comprometido en nueva lucha,
+más peligrosa quizás que la primera.
+
+Este singular atrevimiento, uno de los episodios más honrosos de la
+jornada de Trafalgar, se llevó a cabo en un buque desarbolado, sin
+timón, con la mitad de su gente muerta o herida, y el resto en una
+situación moral y física enteramente lamentable. Preciso fue, una vez
+consumado aquel acto, arrostrar sus consecuencias: dos navíos ingleses,
+también muy mal parados, hacían fuego sobre el _Santa Ana_;
+pero éste era socorrido oportunamente por el _Asís_, el
+_Montañés_ y el _Rayo_, tres de los que se retiraron
+con Gravina el día 21, y que habían vuelto a salir para rescatar a los
+apresados. Aquellos nobles inválidos trabaron nueva y desesperada lucha,
+quizás con más coraje que la primera, porque las heridas no restañadas
+avivan la furia en el alma de los combatientes, y éstos parece que riñen
+con más ardor, porque tienen menos vida que perder.
+
+Las peripecias todas del terrible día 21 se renovaron a mis ojos: el
+entusiasmo era grande; pero la gente escasa, por lo cual fue preciso
+duplicar el esfuerzo. Sensible es que hecho tan heroico no haya ocupado
+en nuestra historia más que una breve página, si bien es verdad que
+junto al gran suceso que hoy se conoce con el nombre de _Combate de
+Trafalgar_, estos episodios se achican, y casi desaparecen como
+débiles resplandores en una horrenda noche.
+
+Entonces presencié un hecho que me hizo derramar lágrimas. No
+encontrando a mi amo por ninguna parte, y temiendo que corriera algún
+peligro, bajé a la primera batería y le hallé ocupado en apuntar un
+cañón. Su mano trémula había recogido el botafuego de las de un marinero
+herido, y con la debilitada vista de su ojo derecho, buscaba el infeliz
+el punto a donde quería mandar la bala. Cuando la pieza se disparó, se
+volvió hacia mí, trémulo de gozo, y con voz que apenas pude entender, me
+dijo:
+
+«¡Ah!, ahora Paca no se reirá de mí. Entraremos triunfantes en Cádiz».
+
+En resumen, la lucha terminó felizmente, porque los ingleses
+comprendieron la imposibilidad de represar al _Santa Ana_, a
+quien favorecían, a más de los tres navíos indicados, otros dos
+franceses y una fragata, que llegaron en lo más recio de la pelea.
+
+Estábamos libres de la manera más gloriosa; pero en el punto en que
+concluyó aquella hazaña, comenzó a verse claro el peligro en que nos
+encontrábamos, pues el _Santa Ana_ debía ser remolcado hasta
+Cádiz, a causa del mal estado de su casco. La fragata francesa
+_Themis_ echó un cable y puso la proa al Norte; pero ¿qué
+fuerza podía tener aquel barco para remolcar otro tan pesado como el
+_Santa Ana_, y que sólo podía ayudarse con las velas
+desgarradas que quedaban en el palo del trinquete? Los navíos que nos
+habían rescatado, esto es, el _Rayo_, el _Montañés_
+y el _San Francisco de Asís_, quisieron llevar más adelante su
+proeza, y forzaron de vela para rescatar también al _San Juan_
+y al _Bahama_, que iban marinados por los ingleses. Nos
+quedamos, pues, solos, sin más amparo que el de la fragata que nos
+arrastraba, niño que conducía un gigante. ¿Qué sería de nosotros si los
+ingleses, como era de suponer, se reponían de su descalabro y volvían
+con nuevos refuerzos a perseguirnos? En tanto, parece que la Providencia
+nos favorecía, pues el viento, propicio a la marcha que llevábamos,
+impulsaba a nuestra fragata, y tras ella, conducido amorosamente, el
+navío se acercaba a Cádiz.
+
+Cinco leguas nos separaban del puerto.
+
+¡Qué indecible satisfacción! Pronto concluirían nuestras penas; pronto
+pondríamos el pie en suelo seguro, y si llevábamos la noticia de grandes
+desastres, también llevábamos la felicidad a muchos corazones que
+padecían mortal angustia creyendo perdidos para siempre a los que
+volvían con vida y con salud.
+
+La intrepidez de los navíos españoles no tuvo más éxito que el rescate
+del _Santa Ana_, pues les cargó el tiempo y tuvieron que
+retroceder sin poder dar caza a los navíos ingleses que custodiaban al
+_San Juan_, al _Bahama_ y al _San
+Ildefonso_. Aún distábamos cuatro leguas del término de nuestro
+viaje cuando los vimos retroceder. El vendaval había arreciado, y fue
+opinión general a bordo del _Santa Ana_ que, si tardábamos en
+llegar, pasaríamos muy mal rato. Nuevos y más terribles apuros. Otra
+vez la esperanza perdida a la vista del puerto, y cuando unos cuantos
+pasos más sobre el terrible elemento nos habrían puesto en completa
+seguridad dentro de la bahía.
+
+A todas éstas se venía la noche encima con malísimo aspecto: el cielo,
+cargado de nubes negras, parecía haberse aplanado sobre el mar, y las
+exhalaciones eléctricas, que lo inflamaban con breves intervalos, daban
+al crepúsculo un tinte pavoroso. La mar, cada vez más turbulenta, furia
+aún no aplacada con tanta víctima, bramaba con ira, y su insaciable
+voracidad pedía mayor número de presas. Los despojos de la más numerosa
+escuadra que por aquel tiempo había desafiado su furor juntamente con el
+de los enemigos, no se escapaban a la cólera del elemento, irritado como
+un dios antiguo, sin compasión hasta el último instante, tan cruel ante
+la fortuna como ante la desdicha.
+
+Yo observé señales de profunda tristeza lo mismo en el semblante de mi
+amo que en el del general Álava, quien, a pesar de sus heridas, estaba
+en todo, y mandaba hacer señales a la fragata _Themis_ para
+que acelerase su marcha si era posible. Lejos de corresponder a su justa
+impaciencia, nuestra remolcadora se preparaba a tomar rizos y a cargar
+muchas de sus velas, para aguantar mejor el furioso levante. Yo
+participé de la general tristeza, y en mis adentros consideraba cuán
+fácilmente se burla el destino de nuestras previsiones mejor fundadas, y
+con cuánta rapidez se pasa de la mayor suerte a la última desgracia.
+Pero allí estábamos sobre el mar, emblema majestuoso de la humana vida.
+Un poco de viento le transforma; la ola mansa que golpea el buque con
+blando azote, se trueca en montaña líquida que le quebranta y le sacude;
+el grato sonido que forman durante la bonanza las leves ondulaciones del
+agua, es luego una voz que se enronquece y grita, injuriando a la frágil
+embarcación; y ésta, despeñada, se sumerge sintiendo que le falta el
+sostén de su quilla, para levantarse luego lanzada hacia arriba por la
+ola que sube. Un día sereno trae espantosa noche, o por el contrario,
+una luna que hermosea el espacio y serena el espíritu suele preceder a
+un sol terrible, ante cuya claridad la Naturaleza se descompone con
+formidable trastorno.
+
+Nosotros experimentábamos la desdicha de estas alternativas, y además la
+que proviene de las propias obras del hombre. Tras un combate habíamos
+sufrido un naufragio; salvados de éste, nos vimos nuevamente empeñados
+en una lucha, que fue afortunada, y luego, cuando nos creímos al fin de
+tantas penas, cuando saludábamos a Cádiz llenos de alegría, nos vimos de
+nuevo en poder de la tempestad, que hacia fuera nos atraía, ansiosa de
+rematarnos. Esta serie de desventuras parecía absurda, ¿no es verdad?
+Era como la cruel aberración de una divinidad empeñada en causar todo el
+mal posible a seres extraviados... pero no: era la lógica del mar, unida
+a la lógica de la guerra. Asociados estos dos elementos terribles, ¿no
+es un imbécil el que se asombre de verles engendrar las mayores
+desventuras?
+
+Una nueva circunstancia aumentó para mí y para mi amo las tristezas de
+aquella tarde. Desde que se rescató el _Santa Ana_ no habíamos
+visto al joven Malespina. Por último, después de buscarle mucho, le
+encontré acurrucado en uno de los canapés de la cámara.
+
+Acerqueme a él y le vi muy demudado; le interrogué y no pudo
+contestarme. Quiso levantarse y volvió a caer sin aliento.
+
+«¡Está usted herido!--dije--: Llamaré para que le curen.
+
+--No es nada--contestó--. ¿Querrás traerme un poco de agua?»
+
+Al punto llamé a mi amo. «¿Qué es eso, la herida de la mano?--preguntó
+éste examinando al joven.
+
+--No, es algo más», repuso D. Rafael con tristeza, y señaló a su costado
+derecho cerca de la cintura.
+
+Luego, como si el esfuerzo empleado en mostrar su herida y en decir
+aquellas pocas palabras fuera excesivo para su naturaleza debilitada,
+cerró los ojos y quedó sin habla ni movimiento por algún tiempo.
+
+«¡Oh!, esto parece grave--dijo D. Alonso con desaliento.
+
+--¡Y más que grave!», añadió un cirujano que había acudido a examinarle.
+
+Malespina, poseído de profunda tristeza al verse en tal estado, y
+creyendo que no había remedio para él, ni siquiera dio cuenta de su
+herida y se retiró a aquel sitio, donde le detuvieron sus pensamientos y
+sus recuerdos. Creyéndose próximo a morir, se negaba a que se le hiciera
+la cura. El cirujano dijo que aunque grave, la herida no parecía mortal;
+pero añadió que si no llegábamos a Cádiz aquella noche para que fuese
+convenientemente asistido en tierra, la vida de aquél, así como la de
+otros heridos, corría gran peligro. El _Santa Ana_ había
+tenido en el combate del 21 noventa y siete muertos y ciento cuarenta
+heridos: se habían agotado los recursos de la enfermería, y algunos
+medicamentos indispensables faltaban por completo. La desgracia de
+Malespina no fue la única después del rescate, y Dios quiso que otra
+persona para mí muy querida sufriese igual suerte. Marcial cayó herido,
+si bien en los primeros instantes apenas sintió dolor y abatimiento,
+porque su vigoroso espíritu le sostenía. No tardó, sin embargo, en bajar
+al sollado, diciendo que se sentía muy mal. Mi amo envió al cirujano
+para que le asistiese, y éste se limitó a decir que la herida no habría
+tenido importancia alguna en un joven de veinticuatro años: Medio-hombre
+tenía más de sesenta.
+
+En tanto, el navío _Rayo_ pasaba por babor y al habla. Álava
+mandó que se le preguntase a la fragata _Themis_ si creía
+poder entrar en Cádiz, y habiendo contestado rotundamente que no, se
+hizo igual pregunta al _Rayo_, que hallándose casi ileso,
+contaba con arribar seguramente al puerto. Entonces, reunidos varios
+oficiales, acordaron trasladar a aquel navío al comandante Gardoqui,
+gravemente herido, y a otros muchos oficiales de mar y tierra, entre los
+cuales se contaba el novio de mi amita. D. Alonso consiguió que Marcial
+fuese también trasladado, en atención a que su mucha edad le agravaba
+considerablemente, y a mí me hizo el encargo de acompañarles como paje o
+enfermero, ordenándome que no me apartase ni un instante de su lado,
+hasta que no les dejase en Cádiz o en Vejer en poder de su familia. Me
+dispuse a obedecer, intenté persuadir a mi amo de que él también debía
+transbordarse al _Rayo_ por ser más seguro; pero ni siquiera
+quiso oír tal proposición.
+
+«La suerte--dijo--, me ha traído a este buque, y en él estaré hasta que
+Dios decida si nos salvamos o no. Álava está muy mal; la mayor parte de
+la oficialidad se halla herida, y aquí puedo prestar algunos servicios.
+No soy de los que abandonan el peligro: al contrario, le busco desde el
+21, y deseo encontrar ocasión de que mi presencia en la escuadra sea de
+provecho. Si llegas antes que yo, como espero, di a Paca que el buen
+marino es esclavo de su patria, y que yo he hecho muy bien en venir
+aquí, y que estoy muy contento de haber venido, y que no me pesa, no
+señor, no me pesa... al contrario... Dile que se alegrará cuando me vea,
+y que de seguro mis compañeros me habrían echado de menos si no hubiera
+venido... ¿Cómo había de faltar? ¿No te parece a ti que hice bien en
+venir?
+
+--Pues es claro: ¿eso qué duda tiene?--respondí procurando calmar su
+agitación, la cual era tan grande, que no le dejaba ver la
+inconveniencia de consultar con un mísero paje cuestión tan grave.
+
+--Veo que tú eres una persona razonable--añadió sintiéndose consolado
+con mi aprobación--; veo que tienes miras elevadas y patrióticas... Pero
+Paca no ve las cosas más que por el lado de su egoísmo; y como tiene un
+genio tan raro, y como se le ha metido en la cabeza que las escuadras y
+los cañones no sirven para nada, no puede comprender que yo... En fin...
+sé que se pondrá furiosa cuando vuelva, pues... como no hemos ganado,
+dirá esto y lo otro... me volverá loco... pero quiá... yo no le haré
+caso. ¿Qué te parece a ti? ¿No es verdad que no debo hacerla caso?
+
+--Ya lo creo--contesté--. Usía ha hecho muy bien en venir: eso prueba
+que es un valiente marino.
+
+--Pues vete con esas razones a Paca, y verás lo que te contesta
+--replicó él cada vez más agitado--. En fin, dile que estoy bueno y
+sano, y que mi presencia aquí ha sido muy necesaria. La verdad es que en
+el rescate del _Santa Ana_ he tomado parte muy principal. Si
+yo no hubiera apuntado tan bien aquellos cañones, quién sabe, quién
+sabe... ¿Y qué crees tú? Aún puede que haga algo más; aún puede ser que
+si el viento nos es favorable, rescatemos mañana un par de navíos... Sí,
+señor... Aquí estoy meditando cierto plan... Veremos, veremos... Con que
+adiós, Gabrielillo. Cuidado con lo que le dices a Paca.
+
+--No, no me olvidaré. Ya sabrá que si no es por usía no se represa el
+_Santa Ana_, y sabrá también que puede ser que a lo mejor nos
+traiga a Cádiz dos docenas de navíos.
+
+--Dos docenas, no, hombre--dijo--; eso es mucho. Dos navíos, o quizás
+tres. En fin, yo creo que he hecho muy bien en venir a la escuadra. Ella
+estará furiosa y me volverá loco cuando regrese; pero... yo creo, lo
+repito, que he hecho muy bien en embarcarme».
+
+Dicho esto se apartó de mí. Un instante después le vi sentado en un
+rincón de la cámara. Estaba rezando, y movía las cuentas del rosario con
+mucho disimulo, porque no quería que le vieran ocupado en tan devoto
+ejercicio. Yo presumí por sus últimas palabras que mi amo había perdido
+el seso, y viéndole rezar me hice cargo de la debilidad de su espíritu,
+que en vano se había esforzado por sobreponerse a la edad cansada, y no
+pudiendo sostener la lucha, se dirigía a Dios en busca de misericordia.
+Doña Francisca tenía razón.
+
+Mi amo, desde hace muchos años, no servía más que para rezar.
+
+Conforme a lo acordado nos trasbordamos. D. Rafael y Marcial, como los
+demás oficiales heridos, fueron bajados en brazos a una de las lanchas,
+con mucho trabajo, por robustos marineros. Las fuertes olas estorbaban
+mucho esta operación; pero al fin se hizo, y las dos embarcaciones se
+dirigieron al _Rayo_. La travesía de un navío a otro fue
+malísima; mas, al fin, aunque hubo momentos en que a mí me parecía que
+la embarcación iba a desaparecer para siempre, llegamos al costado del
+_Rayo_, y con muchísimo trabajo subimos la escala.
+
+
+
+
+-XV-
+
+
+«Hemos salido de Guatemala para entrar en Guatepeor--dijo Marcial
+cuando le pusieron sobre cubierta--. Pero donde manda capitán no manda
+marinero. A este condenado le pusieron _Rayo_ por mal nombre.
+Él dice que entrará en Cádiz antes de media noche, y yo digo que no
+entra. Veremos a ver.
+
+--¿Qué dice usted, Marcial, que no llegaremos?--pregunté con mucho
+afán.
+
+--Usted, Sr. Gabrielito, no entiende de esto.
+
+--Es que cuando mi señor D. Alonso y los oficiales del _Santa
+Ana_ creen que el _Rayo_ entrará esta noche, por fuerza
+tiene que entrar. Ellos que lo dicen, bien sabido se lo tendrán.
+
+--Y tú no sabes, _sardiniya_, que esos señores de popa se
+_candilean_ (se equivocan) más fácilmente que nosotros los
+marinos de combés. Si no, ahí tienes al jefe de toda la escuadra,
+_Mr. Corneta_, que cargue el diablo con él. Ya ves como no ha
+tenido ni tanto así _de idea_ para mandar la acción. ¿Piensas
+tú que si _Mr. Corneta_ hubiera hecho lo que yo decía se
+hubiera perdido la batalla?
+
+--¿Y usted cree que no llegaremos a Cádiz?
+
+--Digo que este navío es más pesado que el mismo plomo, y además
+traicionero. Tiene mala andadura, gobierna mal y parece que está cojo,
+tuerto y manco como yo, pues si le echan la caña para aquí, él va para
+allí».
+
+En efecto: el _Rayo_, según opinión general, era un barco de
+malísimas condiciones marineras. Pero a pesar de esto y de su avanzada
+edad, que frisaba en los cincuenta y seis años, como se hallaba en buen
+estado, no parecía correr peligro alguno, pues si el vendaval era cada
+vez mayor, también el puerto estaba cerca. De todos modos, ¿no era
+lógico suponer que mayor peligro corría el _Santa Ana_,
+desarbolado, sin timón, y obligado a marchar a remolque de una fragata?
+
+Marcial fue puesto en el sollado, y Malespina en la cámara. Cuando le
+dejamos allí con los demás oficiales heridos, escuché una voz que
+reconocí, aunque al punto no pude darme cuenta de la persona a quien
+pertenecía. Acerqueme al grupo de donde salía aquella charla retumbante,
+que dominaba las demás voces, y quedé asombrado, reconociendo al mismo
+D. José María Malespina en persona.
+
+Corrí a él para decirle que estaba su hijo, y el buen padre suspendió la
+sarta de mentiras que estaba contando para acudir al lado del joven
+herido. Grande fue su alegría encontrándole vivo, pues había salido de
+Cádiz porque la impaciencia le devoraba, y quería saber su paradero a
+todo trance.
+
+«Eso que tienes no es nada--dijo abrazando a su hijo--: un simple
+rasguño. Tú no estás acostumbrado a sentir heridas; eres una dama,
+Rafael. ¡Oh!, si cuando la guerra del Rosellón hubieras estado en edad
+de ir allá conmigo, habrías visto lo bueno. Aquéllas sí eran heridas. Ya
+sabes que una bala me entró por el antebrazo, subió hacia el hombro, dio
+la vuelta por toda la espalda, y vino a salir por la cintura. ¡Oh, qué
+herida tan singular!, pero a los tres días estaba sano, mandando la
+artillería en el ataque de Bellegarde».
+
+Después explicó el motivo de su presencia a bordo del _Rayo_,
+de este modo:
+
+«El 21 por la noche supimos en Cádiz el éxito del combate. Lo dicho,
+señores: no se quiso hacer caso de mí cuando hablé de las reformas de la
+artillería, y aquí tienen los resultados. Pues bien: en cuanto lo supe y
+me enteré de que había llegado en retirada Gravina con unos cuantos
+navíos, fui a ver si entre ellos venía el _San Juan_, donde
+estabas tú; pero me dijeron que había sido apresado. No puedo pintar a
+ustedes mi ansiedad: casi no me quedaba duda de tu muerte, mayormente
+desde que supe el gran número de bajas ocurridas en tu navío. Pero yo
+soy hombre que llevo las cosas hasta el fin, y sabiendo que se había
+dispuesto la salida de algunos navíos con objeto de recoger los
+desmantelados y rescatar los prisioneros, determiné salir pronto de
+dudas, embarcándome en uno de ellos. Expuse mi pretensión a Solano, y
+después al mayor general de la escuadra, mi antiguo amigo Escaño, y no
+sin escrúpulo me dejaron venir. A bordo del _Rayo_, donde me
+embarqué esta mañana, pregunté por ti, por el _San Juan_; mas
+nada consolador me dijeron, sino, por el contrario, que Churruca había
+muerto, y que su navío, después de batirse con gloria, había caído en
+poder de los enemigos. ¡Figúrate cuál sería mi ansiedad! ¡Qué lejos
+estaba hoy, cuando rescatamos al _Santa Ana_, de que tú te
+hallabas en él! A saberlo con certeza, hubiera redoblado mis esfuerzos
+en las disposiciones que di con permiso de estos señores, y el navío de
+Álava habría quedado libre en dos minutos».
+
+Los oficiales que le rodeaban mirábanle con sorna oyendo el último
+jactancioso concepto de D. José María. Por sus risas y cuchicheos
+comprendí que durante todo el día se habían divertido con los embustes
+de aquel buen señor, quien no ponía freno a su voluble lengua, ni aun en
+las circunstancias más críticas y dolorosas.
+
+El cirujano dijo que convenía dejar reposar al herido, y no sostener en
+su presencia conversación alguna, sobre todo si ésta se refería al
+pasado desastre. D. José María, que tal oyó, aseguró que, por el
+contrario, convenía reanimar el espíritu del enfermo con la
+conversación.
+
+«En la guerra del Rosellón, los heridos graves (y yo lo estuve varias
+veces) mandábamos a los soldados que bailasen y tocasen la guitarra en
+la enfermería, y seguro estoy de que este tratamiento nos curó más
+pronto que todos los emplastos y botiquines.
+
+--Pues en las guerras de la República francesa--dijo un oficial andaluz
+que quería confundir a D. José María--, se estableció que en las
+ambulancias de los heridos fuese un cuerpo de baile completo y una
+compañía de ópera, y con esto se ahorraron los médicos y boticarios,
+pues con un par de arias y dos docenas de trenzados en sexta se quedaban
+todos como nuevos.
+
+--¡Alto ahí!--exclamó Malespina--. Esa es grilla, caballerito. ¿Cómo
+puede ser que con música y baile se curen las heridas?
+
+--Usted lo ha dicho.--Sí; pero eso no ha pasado más que una vez, ni es
+fácil que vuelva a pasar. ¿Es acaso probable que vuelva a haber una
+guerra como la del Rosellón, la más sangrienta, la más hábil, la más
+estratégica que ha visto el mundo desde Epaminondas? Claro es que no;
+pues allí todo fue extraordinario, y puedo dar fe de ello, que la
+presencié desde el _Introito_ hasta el _Ite misa
+est_. A aquella guerra debo mi conocimiento de la artillería;
+¿usted no ha oído hablar de mí? Estoy seguro de que me conocerá de
+nombre. Pues sepa usted que aquí traigo en la cabeza un proyecto
+grandioso, y tal que si algún día llega a ser realidad, no volverán a
+ocurrir desastres como éste del 21. Sí, señores--añadió mirando con
+gravedad y suficiencia a los tres o cuatro oficiales que le oían--: es
+preciso hacer algo por la patria; urge inventar algo sorprendente, que
+en un periquete nos devuelva todo lo perdido y asegure a nuestra marina
+la victoria por siempre jamás amén.
+
+--A ver, Sr. D. José María--dijo un oficial--; explíquenos usted cuál
+es su invento.--Pues ahora me ocupo del modo de construir cañones de a
+300.
+
+--¡Hombre, de a 300!--exclamaron los oficiales con aspavientos de risa
+y burla--. Los mayores que tenemos a bordo son de 36.
+
+--Esos son juguetes de chicos. Figúrese usted el destrozo que harían
+esas piezas de 300 disparando sobre la escuadra enemiga--dijo
+Malespina--. Pero ¿qué demonios es esto?--añadió agarrándose para no
+rodar por el suelo, pues los balanceos del _Rayo_ eran tales
+que muy difícilmente podía uno tenerse derecho.
+
+--El vendaval arrecia y me parece que esta noche no entramos en Cádiz»,
+dijo un oficial retirándose.
+
+Quedaron sólo dos, y el mentiroso continuó su perorata en estos
+términos:
+
+«Lo primero que habría que hacer era construir barcos de 95 a 100 varas
+de largo.
+
+--¡Caracoles! ¿Sabe usted que la lanchita sería regular?--indicó un
+oficial--. ¡Cien varas! El _Trinidad_, que santa gloria haya,
+tenía setenta, y a todos parecía demasiado largo. Ya sabe usted que
+viraba mal, y que todas las maniobras se hacían en él muy difícilmente.
+
+--Veo que usted se asusta por poca cosa, caballerito--prosiguió
+Malespina--. ¿Qué son 100 varas? Aún podrían construirse barcos mucho
+mayores. Y he de advertir a ustedes que yo los construiría de hierro.
+
+--¡De hierro!--exclamaron los dos oyentes sin poder contener la risa.
+
+--De hierro, sí. ¿Por ventura no conoce usted la ciencia de la
+hidrostática? Con arreglo a ella, yo construiría un barco de hierro de
+7.000 toneladas.
+
+--¡Y el _Trinidad_ no tenía más que 4.000!--indicó un
+oficial--, lo cual parecía excesivo. ¿Pero no comprende usted que para
+mover esa mole sería preciso un aparejo tan colosal, que no habría
+fuerzas humanas capaces de maniobrar en él?
+
+--¡Bicoca!... ¡Oh!, señor marino, ¿y quién le dice a usted que yo sería
+tan torpe que moviera ese buque por medio del viento? Usted no me
+conoce. Si supiera usted que tengo aquí una idea... Pero no quiero
+explicársela a ustedes, porque no me entenderían».
+
+Al llegar a este punto de su charla, D. José María dio tal tumbo que se
+quedó en cuatro pies. Pero ni por esas cerró el pico. Marchóse otro de
+los oficiales, y quedó sólo uno, el cual tuvo que seguir sosteniendo la
+conversación.
+
+«¡Qué vaivenes!--continuó diciendo el viejo--. No parece sino que nos
+vamos a estrellar contra la costa... Pues bien: como dije, yo movería
+esa gran mole de mi invención por medio del... ¿A que no lo adivina
+usted?... Por medio del vapor de agua. Para esto se construiría una
+máquina singular, donde el vapor, comprimido y dilatado alternativamente
+dentro de dos cilindros, pusiera en movimiento unas ruedas... pues...».
+
+El oficial no quiso oír más; y aunque no tenía puesto en el buque, ni
+estaba de servicio, por ser de los recogidos, fue a ayudar a sus
+compañeros, bastante atareados con el creciente temporal. Malespina se
+quedó solo conmigo, y entonces creí que iba a callar por no juzgarme
+persona a propósito para sostener la conversación. Pero mi desgracia
+quiso que él me tuviera en más de lo que yo valía, y la emprendió
+conmigo en los siguientes términos:
+
+«¿Usted comprende bien lo que quiero decir? Siete mil toneladas, el
+vapor, dos ruedas... pues.
+
+--Sí, señor, comprendo perfectamente--contesté a ver si se callaba,
+pues ni tenía humor de oírle, ni los violentos balances del buque,
+anunciando un gran peligro, disponían el ánimo a disertar sobre el
+engrandecimiento de la marina.
+
+--Veo que usted me conoce y se hace cargo de mis invenciones--continuó
+él--. Ya comprenderá que el buque que imagino sería invencible, lo mismo
+atacando que defendiendo. Él solo habría derrotado con cuatro o cinco
+tiros los treinta navíos ingleses.
+
+--¿Pero los cañones de éstos no le harían daño también?--manifesté con
+timidez, arguyéndole más bien por cortesía que porque el asunto me
+interesase.
+
+--¡Oh! La observación de usted, caballerito, es atinadísima, y prueba
+que comprende y aprecia las grandes invenciones. Para evitar el efecto
+de la artillería enemiga, yo forraría mi barco con gruesas planchas de
+acero; es decir, le pondría una coraza, como las que usaban los antiguos
+guerreros. Con este medio, podría atacar, sin que los proyectiles
+enemigos hicieran en sus costados más efecto que el que haría una
+andanada de bolitas de pan, lanzadas por la mano de un niño. Es una idea
+maravillosa la que yo he tenido. Figúrese usted que nuestra nación
+tuviera dos o tres barcos de esos. ¿Dónde iría a parar la escuadra
+inglesa con todos sus Nelsones y Collingwoodes?
+
+--Pero en caso de que se pudieran hacer aquí esos barcos--dije yo con
+viveza, conociendo la fuerza de mi argumento--, los ingleses los harían
+también, y entonces las proporciones de la lucha serían las mismas».
+
+D. José María se quedó como alelado con esta razón, y por un instante
+estuvo perplejo, sin saber qué decir; mas su vena inagotable no tardó en
+sugerirle nuevas ideas, y contestó con mal humor:
+
+«¿Y quién le ha dicho a usted, mozalbete atrevido, que yo sería capaz de
+divulgar mi secreto? Los buques se fabricarían con el mayor sigilo y sin
+decir palotada a nadie. Supongamos que ocurría una nueva guerra. Nos
+provocaban los ingleses, y les decíamos: «Sí, señor, pronto estamos; nos
+batiremos». Salían al mar los navíos ordinarios, empezaba la pelea, y a
+lo mejor cátate que aparecen en las aguas del combate dos o tres de esos
+monstruos de hierro, vomitando humo y marchando acá o allá sin hacer
+caso del viento; se meten por donde quieren, hacen astillas con el
+empuje de su afilada proa a los barcos contrarios, y con un par de
+cañonazos... figúrese usted, todo se acababa en un cuarto de hora».
+
+No quise hacer más objeciones, porque la idea de que corríamos un gran
+peligro me impedía ocupar la mente con pensamientos contrarios a los
+propios de tan crítica situación. No volví a acordarme más del
+formidable buque imaginario, hasta que treinta años más tarde supe la
+aplicación del vapor a la navegación, y más aún, cuando al cabo de medio
+siglo vi en nuestra gloriosa fragata _Numancia_ la acabada
+realización de los estrafalarios proyectos del mentiroso de Trafalgar.
+
+Medio siglo después me acordé de D. José María Malespina, y dije:
+«Parece mentira que las extravagancias ideadas por un loco o un
+embustero lleguen a ser realidades maravillosas con el transcurso del
+tiempo».
+
+Desde que observé esta coincidencia, no condeno en absoluto ninguna
+utopía, y todos los mentirosos me parecen hombres de genio.
+
+Dejé a D. José María para ver lo que pasaba, y en cuanto puse los pies
+fuera de la cámara, me enteré de la comprometida situación en que se
+encontraba el _Rayo_. El vendaval, no sólo le impedía la
+entrada en Cádiz, sino que le impulsaba hacia la costa, donde encallaría
+de seguro, estrellándose contra las rocas. Por mala que fuera la suerte
+del _Santa Ana_, que habíamos abandonado, no podía ser peor
+que la nuestra. Yo observé con afán los rostros de oficiales y
+marineros, por ver si encontraba alguno que indicase esperanza; pero,
+por mi desgracia, en todos vi señales de gran desaliento. Consulté el
+cielo, y lo vi pavorosamente feo; consulté la mar, y la encontré muy
+sañuda: no era posible volverse más que a Dios, ¡y Éste estaba tan poco
+propicio con nosotros desde el 21!...
+
+El _Rayo_ corría hacia el Norte. Según las indicaciones que
+iban haciendo los marineros, junto a quienes estaba yo, pasábamos frente
+al banco de Marrajotes, de Hazte Afuera, de Juan Bola, frente al
+Torregorda, y, por último, frente al castillo de Cádiz. En vano se
+ejecutaron todas las maniobras necesarias para poner la proa hacia el
+interior de la bahía. El viejo navío, como un corcel espantado, se
+negaba a obedecer; el viento y el mar, que corrían con impetuosa furia
+de Sur a Norte, lo arrastraban, sin que la ciencia náutica pudiese nada
+para impedirlo.
+
+No tardamos en rebasar de la bahía. A nuestra derecha quedó bien pronto
+Rota, Punta Candor, Punta de Meca, Regla y Chipiona. No quedaba duda de
+que el _Rayo_ iba derecho a estrellarse inevitablemente en la
+costa cercana a la embocadura del Guadalquivir. No necesito decir que
+las velas habían sido cargadas, y que no bastando este recurso contra
+tan fuerte temporal, se bajaron también los masteleros. Por último,
+también se creyó necesario picar los palos, para evitar que el navío se
+precipitara bajo las olas. En las grandes tempestades el barco necesita
+achicarse, de alta encina quiere convertirse en humilde hierba, y como
+sus mástiles no pueden plegarse cual las ramas de un árbol, se ve en la
+dolorosa precisión de amputarlos, quedándose sin miembros por salvar la
+vida.
+
+La pérdida del buque era ya inevitable. Picados los palos mayor y de
+mesana, se le abandonó, y la única esperanza consistía en poderlo
+fondear cerca de la costa, para lo cual se prepararon las áncoras,
+reforzando las amarras. Disparó dos cañonazos para pedir auxilio a la
+playa ya cercana, y como se distinguieran claramente algunas hogueras en
+la costa, nos alegramos, creyendo que no faltaría quien nos diera
+auxilio. Muchos opinaron que algún navío español o inglés había
+encallado allí, y que las hogueras que veíamos eran encendidas por la
+tripulación náufraga. Nuestra ansiedad crecía por momentos; y respecto a
+mí, debo decir que me creí cercano a un fin desastroso. Ni ponía
+atención a lo que a bordo pasaba, ni en la turbación de mi espíritu
+podía ocuparme más que de la muerte, que juzgaba inevitable. Si el buque
+se estrellaba, ¿quién podía salvar el espacio de agua que le separaría
+de la tierra? El lugar más terrible de una tempestad es aquel en que las
+olas se revuelven contra la tierra, y parece que están cavando en ella
+para llevarse pedazos de playa al profundo abismo. El empuje de la ola
+al avanzar y la violencia con que se arrastra al retirarse son tales,
+que ninguna fuerza humana puede vencerlos.
+
+Por último, después de algunas horas de mortal angustia, la quilla del
+_Rayo_ tocó en un banco de arena y se paró. El casco todo y
+los restos de su arboladura retemblaron un instante: parecía que
+intentaban vencer el obstáculo interpuesto en su camino; pero éste fue
+mayor, y el buque, inclinándose sucesivamente de uno y otro costado,
+hundió su popa, y después de un espantoso crujido, quedó sin movimiento.
+
+Todo había concluido, y ya no era posible ocuparse más que de salvar la
+vida, atravesando el espacio de mar que de la costa nos separaba. Esto
+pareció casi imposible de realizar en las embarcaciones que a bordo
+teníamos; mas había esperanzas de que nos enviaran auxilio de tierra,
+pues era evidente que la tripulación de un buque recién naufragado
+vivaqueaba en ella, y no podía estar lejos alguna de las balandras de
+guerra cuya salida para tales casos debía haber dispuesto la autoridad
+naval de Cádiz... El _Rayo_ hizo nuevos disparos, y esperamos
+socorros con la mayor impaciencia, porque, de no venir pronto,
+pereceríamos todos con el navío. Este infeliz inválido, cuyo fondo se
+había abierto al encallar, amenazaba despedazarse por sus propias
+convulsiones, y no podía tardar el momento en que, desquiciada la
+clavazón de algunas de sus cuadernas, quedaríamos a merced de las olas,
+sin más apoyo que el que nos dieran los desordenados restos del buque.
+
+Los de tierra no podían darnos auxilio; pero Dios quiso que oyera los
+cañonazos de alarma una balandra que se había hecho a la mar desde
+Chipiona, y se nos acercó por la proa, manteniéndose a buena distancia.
+Desde que avistamos su gran vela mayor vimos segura nuestra salvación, y
+el comandante del _Rayo_ dio las órdenes para que el trasbordo
+se verificara sin atropello en tan peligrosos momentos.
+
+Mi primera intención, cuando vi que se trataba de trasbordar, fue correr
+al lado de las dos personas que allí me interesaban: el señorito
+Malespina y Marcial, ambos heridos, aunque el segundo no lo estaba de
+gravedad. Encontré al oficial de artillería en bastante mal estado, y
+decía a los que le rodeaban:
+
+«No me muevan; déjenme morir aquí».
+
+Marcial había sido llevado sobre cubierta, y yacía en el suelo con tal
+postración y abatimiento, que me inspiró verdadero miedo su semblante.
+Alzó la vista cuando me acerqué a él, y tomándome la mano, dijo con voz
+conmovida:
+
+«Gabrielillo, no me abandones.--¡A tierra! ¡Todos vamos a tierra!»,
+exclamé yo procurando reanimarle; pero él, moviendo la cabeza con triste
+ademán, parecía presagiar alguna desgracia.
+
+Traté de ayudarle para que se levantara; pero después del primer
+esfuerzo, su cuerpo volvió a caer exánime, y al fin dijo: «No puedo».
+
+Las vendas de su herida se habían caído, y en el desorden de aquella
+apurada situación no encontró quien se las aplicara de nuevo. Yo le curé
+como pude, consolándole con palabras de esperanza; y hasta procuré reír
+ridiculizando su facha, para ver si de este modo le reanimaba. Pero el
+pobre viejo no desplegó sus labios; antes bien inclinaba la cabeza con
+gesto sombrío, insensible a mis bromas lo mismo que a mis consuelos.
+
+Ocupado en esto, no advertí que había comenzado el embarque en las
+lanchas. Casi de los primeros que a ellas bajaron fueron D. José María
+Malespina y su hijo. Mi primer impulso fue ir tras ellos siguiendo las
+órdenes de mi amo; pero la imagen del marinero herido y abandonado me
+contuvo. Malespina no necesitaba de mí, mientras que Marcial, casi
+considerado como muerto, estrechaba con su helada mano la mía,
+diciéndome: «Gabriel, no me abandones».
+
+Las lanchas atracaban difícilmente; pero a pesar de esto, una vez
+trasbordados los heridos, el embarco fue fácil, porque los marineros se
+precipitaban en ellas deslizándose por una cuerda, o arrojándose de un
+salto. Muchos se echaban al agua para alcanzarlas a nado. Por mi
+imaginación cruzó como un problema terrible la idea de cuál de aquellos
+dos procedimientos emplearía para salvarme. No había tiempo que perder,
+porque el _Rayo_ se desbarataba: casi toda la popa estaba
+hundida, y los estallidos de los baos y de las cuadernas medio podridas
+anunciaban que bien pronto aquella mole iba a dejar de ser un barco.
+Todos corrían con presteza hacia las lanchas, y la balandra, que se
+mantenía a cierta distancia, maniobrando con habilidad para resistir la
+mar, les recogía. Las embarcaciones volvían vacías al poco tiempo, pero
+no tardaban en llenarse de nuevo.
+
+Yo observé el abandono en que estaba Medio-hombre, y me dirigí sofocado
+y llorando a algunos marineros, rogándoles que cargaran a Marcial para
+salvarle. Pero harto hacían ellos con salvarse a sí propios. En un
+momento de desesperación traté yo mismo de echármele a cuestas; pero mis
+escasas fuerzas apenas lograron alzar del suelo sus brazos desmayados.
+Corrí por toda la cubierta buscando un alma caritativa, y algunos
+estuvieron a punto de ceder a mis ruegos; mas el peligro les distrajo de
+tan buen pensamiento. Para comprender esta inhumana crueldad, es preciso
+haberse encontrado en trances tan terribles: el sentimiento y la caridad
+desaparecen ante el instinto de conservación que domina el ser por
+completo, asimilándole a veces a una fiera.
+
+«¡Oh, esos malvados no quieren salvarte, Marcial!--exclamé con vivo
+dolor.
+
+--Déjales--me contestó--. Lo mismo da a bordo que en tierra. Márchate
+tú; corre, chiquillo, que te dejan aquí».
+
+No sé qué idea mortificó más mi mente: si la de quedarme a bordo, donde
+perecería sin remedio, o la de salir dejando solo a aquel desgraciado.
+Por último, más pudo la voz de la naturaleza que otra fuerza alguna, y
+di unos cuantos pasos hacia la borda. Retrocedí para abrazar al pobre
+viejo, y corrí luego velozmente hacia el punto en que se embarcaban los
+últimos marineros. Eran cuatro: cuando llegué, vi que los cuatro se
+habían lanzado al mar y se acercaban nadando a la embarcación, que
+estaba como a unas diez o doce varas de distancia.
+
+«¿Y yo?--exclamé con angustia, viendo que me dejaban--. ¡Yo voy
+también, yo también!».
+
+Grité con todas mis fuerzas; pero no me oyeron o no quisieron hacerme
+caso. A pesar de la obscuridad, vi la lancha; les vi subir a ella,
+aunque esta operación apenas podía apreciarse por la vista. Me dispuse a
+arrojarme al agua para seguir la misma suerte; pero en el instante mismo
+en que se determinó en mi voluntad esta resolución, mis ojos dejaron de
+ver lancha y marineros, y ante mí no había más que la horrenda
+obscuridad del agua.
+
+Todo medio de salvación había desaparecido. Volví los ojos a todos
+lados, y no vi más que las olas que sacudían los restos del barco; en el
+cielo ni una estrella, en la costa ni una luz. La balandra había
+desaparecido también. Bajo mis pies, que pataleaban con ira, el casco
+del _Rayo_ se quebraba en pedazos, y sólo se conservaba unida
+y entera la parte de proa, con la cubierta llena de despojos. Me
+encontraba sobre una balsa informe que amenazaba desbaratarse por
+momentos.
+
+Al verme en tal situación, corrí hacia Marcial diciendo:
+
+«¡Me han dejado, nos han dejado!».
+
+El anciano se incorporó con muchísimo trabajo, apoyado en su mano;
+levantó la cabeza y recorrió con su turbada vista el lóbrego espacio que
+nos rodeaba.
+
+«¡Nada!--exclamó--; no se ve nada. Ni lanchas, ni tierra, ni luces, ni
+costa. No volverán».
+
+Al decir esto, un terrible chasquido sonó bajo nuestros pies en lo
+profundo del sollado de proa, ya enteramente anegado. El alcázar se
+inclinó violentamente de un lado, y fue preciso que nos agarráramos
+fuertemente a la base de un molinete para no caer al agua. El piso nos
+faltaba; el último resto del _Rayo_ iba a ser tragado por las
+olas. Mas como la esperanza no abandona nunca, yo aún creí posible que
+aquella situación se prolongase hasta el amanecer sin empeorarse, y me
+consoló ver que el palo del trinquete aún estaba en pie. Con el
+propósito firme de subirme a él cuando el casco acabara de hundirse,
+miré aquel árbol orgulloso en que flotaban trozos de cabos y harapos de
+velas, y que resistía, coloso desgreñado por la desesperación, pidiendo
+al cielo misericordia.
+
+Marcial se dejó caer en la cubierta, y luego dijo:
+
+«Ya no hay esperanza, Gabrielillo. Ni ellos querrán volver, ni la mar
+les dejaría si lo intentaran. Puesto que Dios lo quiere, aquí hemos de
+morir los dos. Por mí nada me importa: soy un viejo y no sirvo para
+maldita la cosa... Pero tú... tú eres un niño, y...»
+
+Al decir esto su voz se hizo ininteligible por la emoción y la ronquera.
+Poco después le oí claramente estas palabras:
+
+«Tú no tienes pecados, porque eres un niño. Pero yo... Bien que cuando
+uno se muere así... vamos al decir... así, al modo de perro o gato, no
+necesita de que un cura venga y le dé la _solución_, sino que
+basta y sobra con que uno mismo se entienda con Dios. ¿No has oído tú
+eso?».
+
+Yo no sé lo que contesté; creo que no dije nada, y me puse a llorar sin
+consuelo.
+
+«Ánimo, Gabrielillo--prosiguió--. El hombre debe ser hombre, y ahora es
+cuando se conoce quién tiene alma y quién no la tiene. Tú no tienes
+pecados; pero yo sí. Dicen que cuando uno se muere y no halla cura con
+quien confesarse, debe decir lo que tiene en la conciencia al primero
+que encuentre. Pues yo te digo, Gabrielillo, que me confieso contigo, y
+que te voy a decir mis pecados, y cuenta con que Dios me está oyendo
+detrás de ti, y que me va a perdonar».
+
+Mudo por el espanto y por las solemnes palabras que acababa de oír, me
+abracé al anciano, que continuó de este modo:
+
+«Pues digo que siempre he sido cristiano católico,
+_postólico_, romano, y que siempre he sido y soy devoto de la
+Virgen del Carmen, a quien llamo en mi ayuda en este momento; y digo
+también que, si hace veinte años que no he confesado ni comulgado, no
+fue por mí, sino por _mor_ del maldito servicio, y porque
+siempre lo va uno dejando para el domingo que viene. Pero ahora me pesa
+de no haberlo hecho, y digo, y declaro, y perjuro, que quiero a Dios y a
+la Virgen y a todos los santos; y que por todo lo que les haya ofendido
+me castiguen, pues si no me confesé y comulgué este año fue por
+_aquél_ de los malditos _casacones_, que me hicieron
+salir al mar cuando tenía el _proeto_ de cumplir con la
+Iglesia. Jamás he robado ni la punta de un alfiler, ni he dicho más
+mentiras que alguna que otra para bromear. De los palos que le daba a mi
+mujer hace treinta años, me arrepiento, aunque creo que bien dados
+estuvieron, porque era más mala que las _churras_, y con un
+genio más picón que un alacrán. No he faltado ni tanto así a lo que
+manda la Ordenanza; no aborrezco a nadie más que a los
+_casacones_, a quienes hubiera querido ver hechos picadillo;
+pero pues dicen que todos somos hijos de Dios, yo les perdono, y
+_así mismamente_ perdono a los franceses, que nos han traído
+esta guerra. Y no digo más, porque me parece que me voy a toda vela. Yo
+amo a Dios y estoy tranquilo. Gabrielillo, abrázate conmigo, y apriétate
+bien contra mí. Tú no tienes pecados, y vas a andar
+_finiqueleando_ con los ángeles divinos. Más vale morirse a tu
+edad que vivir en este _emperrado_ mundo... Con que ánimo,
+chiquillo, que esto se acaba. El agua sube, y el _Rayo_ se
+acabó para siempre. La muerte del que se ahoga es muy buena: no te
+asustes... abrázate conmigo. Dentro de un ratito estaremos libres de
+pesadumbres, yo dando cuenta a Dios de mis pecadillos, y tú contento
+como unas pascuas danzando por el Cielo, que está alfombrado con
+estrellas, y allí parece que la felicidad no se acaba nunca, porque es
+eterna, que es como dijo el otro, mañana y mañana y mañana, y al otro y
+siempre...»
+
+No pudo hablar más. Yo me agarré fuertemente al cuerpo de Medio-hombre.
+Un violento golpe de mar sacudió la proa del navío, y sentí el azote
+del agua sobre mi espalda. Cerré los ojos y pensé en Dios. En el mismo
+instante perdí toda sensación, y no supe lo que ocurrió.
+
+
+
+
+-XVI-
+
+
+Volvió, no sé cuándo, a iluminar turbiamente mi espíritu la noción de la
+vida; sentí un frío intensísimo, y sólo este accidente me dio a conocer
+la propia existencia, pues ningún recuerdo de lo pasado conservaba mi
+mente, ni podía hacerme cargo de mi nueva situación. Cuando mis ideas se
+fueron aclarando y se desvanecía el letargo de mis sentidos, me encontré
+tendido en la playa. Algunos hombres estaban en derredor mío,
+observándome con interés. Lo primero que oí, fue: «¡Pobrecito...!, ya
+vuelve en sí».
+
+Poco a poco fui volviendo a la vida, y con ella al recuerdo de lo
+pasado. Me acordé de Marcial, y creo que las primeras palabras
+articuladas por mis labios fueron para preguntar por él. Nadie supo
+contestarme. Entre los que me rodeaban reconocí a algunos marineros del
+_Rayo_, les pregunté por Medio-hombre, y todos convinieron en
+que había perecido. Después quise enterarme de cómo me habían salvado;
+pero tampoco me dieron razón.
+
+Diéronme a beber no sé qué; me llevaron a una casa cercana, y allí,
+junto al fuego, y cuidado por una vieja, recobré la salud, aunque no las
+fuerzas. Entonces me dijeron que habiendo salido otra balandra a
+reconocer los restos del _Rayo_, y los de un navío francés que
+corrió igual suerte, me encontraron junto a Marcial, y pudieron salvarme
+la vida. Mi compañero de agonía estaba muerto. También supe que en la
+travesía del barco naufragado a la costa habían perecido algunos
+infelices.
+
+Quise saber qué había sido de Malespina, y no hubo quien me diera razón
+del padre ni del hijo. Pregunté por el _Santa Ana_, y me
+dijeron que había llegado felizmente a Cádiz, por cuya noticia resolví
+ponerme inmediatamente en camino para reunirme con mi amo. Me encontraba
+a bastante distancia de Cádiz, en la costa que corresponde a la orilla
+derecha del Guadalquivir. Necesitaba, pues, emprender la marcha
+inmediatamente para recorrer lo más pronto posible tan largo proyecto.
+Esperé dos días más para reponerme, y al fin, acompañado de un marinero
+que llevaba el mismo camino, me puse en marcha hacia Sanlúcar. En la
+mañana del 27 recuerdo que atravesamos el río, y luego seguimos nuestro
+viaje a pie sin abandonar la costa. Como el marinero que me acompañaba
+era francote y alegre, el viaje fue todo lo agradable que yo podía
+esperar, dada la situación de mi espíritu, aún abatido por la muerte de
+Marcial y por las últimas escenas de que fui testigo a bordo. Por el
+camino íbamos departiendo sobre el combate y los naufragios que le
+sucedieron.
+
+«Buen marino era Medio-hombre--decía mi compañero de viaje--. ¿Pero
+quién le metió a salir a la mar con un cargamento de más de sesenta
+años? Bien empleado le está el fin que ha tenido.
+
+--Era un valiente marinero--dije yo--; y tan aficionado a la guerra,
+que ni sus achaques le arredraron cuando intentó venir a la escuadra.
+
+--Pues de ésta me despido--prosiguió el marinero--. No quiero más
+batallas en la mar. El Rey paga mal, y después, si queda uno cojo o
+baldado, le dan las buenas noches, y si te he visto no me acuerdo.
+Parece mentira que el Rey trate tan mal a los que le sirven. ¿Qué cree
+usted? La mayor parte de los comandantes de navío que se han batido el
+21, hace muchos meses que no cobran sus pagas. El año pasado estuvo en
+Cádiz un capitán de navío que, no sabiendo cómo mantenerse y mantener a
+sus hijos, se puso a servir en una posada.
+
+Sus amigos le descubrieron, aunque él trataba de disimular su miseria,
+y, por último, lograron sacarle de tan vil estado. Esto no pasa en
+ninguna nación del mundo; ¡y luego se espantan de que nos venzan los
+ingleses! Pues no digo nada del armamento. Los arsenales están vacíos, y
+por más que se pide dinero a Madrid, ni un cuarto. Verdad es que todos
+los tesoros del Rey se emplean en pagar sus sueldos a los señores de la
+Corte, y entre éstos el que más come es el Príncipe de la Paz, que reúne
+40.000 durazos como Consejero de Estado, como Secretario de Estado, como
+Capitán General y como Sargento mayor de guardias... Lo dicho, no quiero
+servir al Rey. A mi casa me voy con mi mujer y mis hijos, pues ya he
+cumplido, y dentro de unos días me han de dar la licencia.
+
+--Pues no podrá usted quejarse, amiguito, si le tocó ir en el
+_Rayo_, navío que apenas entró en acción.
+
+--Yo no estaba en el _Rayo_, sino en el _Bahama_,
+que sin duda fue de los barcos que mejor y por más tiempo pelearon.
+
+--Ha sido apresado, y su comandante murió, si no recuerdo mal.
+
+--Así fue--contestó--. Y todavía me dan ganas de llorar cuando me
+acuerdo de Don Dionisio Alcalá Galiano, el más valiente brigadier de la
+armada. Eso sí: tenía el genio fuerte y no consentía la más pequeña
+falta; pero su mucho rigor nos obligaba a quererle más, porque el
+capitán que se hace temer por severo, si a la severidad acompaña la
+justicia, infunde respeto, y, por último, se conquista el cariño de la
+gente. También puede decirse que otro más caballero y más generoso que
+D. Dionisio Alcalá Galiano no ha nacido en el mundo. Así es que cuando
+quería obsequiar a sus amigos, no se andaba por las ramas, y una vez en
+la Habana gastó diez mil duros en cierto convite que dio a bordo de su
+buque.
+
+--También oí que era hombre muy sabio en la náutica.
+
+--¿En la náutica? Sabía más que Merlín y que todos los doctores de la
+Iglesia. ¡Si había hecho un sinfín de mapas y había descubierto no sé
+qué tierras que están allá por el mismo infierno! ¡Y hombres así los
+mandan a una batalla para que perezcan como un grumete! Le contaré a
+usted lo que pasó en el _Bahama_. Desde que empezó la batalla,
+D. Dionisio Alcalá Galiano sabía que la habíamos de perder, porque
+aquella maldita virada en redondo... Nosotros estábamos en la reserva y
+nos quedamos a la cola. Nelson, que no era ningún rana, vio nuestra
+línea y dijo: «Pues si la corto por dos puntos distintos, y les cojo
+entre dos fuegos, no se me escapa ni tanto así de navío». Así lo hizo el
+maldito, y como nuestra línea era tan larga, _la cabeza no podía ir
+en auxilio de la cola_[6]. Nos derrotó por partes, atacándonos en dos
+fuertes columnas dispuestas al modo de cuña, que es, según dicen, el
+modo de combatir que usaba el capitán moro Alejandro Magno, y que hoy
+dicen usa también Napoleón. Lo cierto es que nos envolvió y nos dividió
+y nos fue rematando barco a barco de tal modo, que no podíamos ayudarnos
+unos a otros, y cada navío se veía obligado a combatir con tres o
+cuatro.
+
+[Nota 6: Palabras de Nelson. (N. del A.)]
+
+»Pues verá usted: el _Bahama_ fue de los que primero entraron
+en fuego. Alcalá Galiano revistó la tripulación al mediodía, examinó las
+baterías, y nos echó una arenga en que dijo, señalando la bandera:
+«Señores: estén ustedes todos en la inteligencia de que esa bandera está
+clavada». Ya sabíamos qué clase de hombre nos mandaba; y así, no nos
+asombró aquel lenguaje. Después le dijo al guardia marina D. Alonso
+Butrón, encargado de ella: «Cuida de defenderla. Ningún Galiano se
+rinde, y tampoco un Butrón debe hacerlo».
+
+--Lástima es--dije yo--, que estos hombres no hayan tenido un jefe
+digno de su valor, ya que no se les encargó del mando de la escuadra.
+
+--Sí que es lástima, y verá usted lo que pasó. Empezó la refriega, que
+ya sabrá usted fue cosa buena, si estuvo a bordo del
+_Trinidad_. Tres navíos nos acribillaron a balazos por babor y
+estribor. Desde los primeros momentos caían como moscas los heridos, y
+el mismo comandante recibió una fuerte contusión en la pierna, y después
+un astillazo en la cabeza, que le hizo mucho daño. ¿Pero usted cree que
+se acobardó, ni que anduvo con ungüentos ni parches? ¡Quiá! Seguía en el
+alcázar como si tal cosa, aunque personas muy queridas para él caían a
+su lado para no levantarse más. Alcalá Galiano mandaba la maniobra y la
+artillería como si hubiéramos estado haciendo el saludo frente a una
+plaza. Una balita de poca cosa le llevó el anteojo, y esto le hizo
+sonreír. Aún me parece que le estoy viendo. La sangre de las heridas le
+manchaba el uniforme y las manos; pero él no se cuidaba de esto más que
+si fueran gotas de agua salada salpicadas por el mar. Como su carácter
+era algo arrebatado y su genio vivo, daba las órdenes gritando y con
+tanto coraje, que si no las obedeciéramos porque era nuestro deber, las
+hubiéramos obedecido por miedo... Pero al fin todo se acabó de repente,
+cuando una bala de medio calibre le cogió la cabeza, dejándole muerto en
+el acto.
+
+»Con esto concluyó el entusiasmo, si no la lucha. Cuando cayó muerto
+nuestro querido comandante, le ocultaron para que no le viéramos; pero
+nadie dejó de comprender lo que había pasado, y después de una lucha
+desesperada sostenida por el honor de la bandera, el _Bahama_
+se rindió a los ingleses, que se lo llevarán a Gibraltar si antes no se
+les va a pique, como sospecho».
+
+Al concluir su relación, y después de contar cómo había pasado del
+_Bahama_ al _Santa Ana_, mi compañero dio un fuerte
+suspiro y calló por mucho tiempo. Pero como el camino se hacía largo y
+pesado, yo intenté trabar de nuevo la conversación, y principié
+contándole lo que había visto, y, por último, mi traslado a bordo del
+_Rayo_ con el joven Malespina.
+
+«¡Ah!--dijo--. ¿Es un joven oficial de artillería que fue transportado
+a la balandra y de la balandra a tierra en la noche del 23?
+
+--El mismo--conteste--, y por cierto que nadie me ha dado razón de su
+paradero.
+
+--Pues ese fue de los que perecieron en la segunda lancha, que no pudo
+tocar a tierra. De los sanos se salvaron algunos, entre ellos el padre
+de ese señor oficial de artillería; pero los heridos se ahogaron todos,
+como es fácil comprender, no pudiendo los infelices ganar a nado la
+costa».
+
+Me quedé absorto al saber la muerte del joven Malespina, y la idea del
+pesar que aguardaba a mi infeliz e idolatrada amita llenó mi alma,
+ahogando todo resentimiento.
+
+«¡Qué horrible desgracia!--exclamé--. ¿Y seré yo quien lleve tan triste
+noticia a su afligida familia? ¿Pero, señor, está usted seguro de lo que
+dice?
+
+--He visto con estos ojos al padre de ese joven, quejándose amargamente,
+y refiriendo los pormenores de la desgracia con tanta angustia que
+partía el corazón. Según decía, él había salvado a todos los de la
+lancha, y aseguraba que si hubiera querido salvar sólo a su hijo, lo
+habría logrado a costa de la vida de todos los demás. Prefirió con todo
+dar la vida al mayor número, aun sacrificando la de su hijo en beneficio
+de muchos, y así lo hizo. Parece que es hombre de mucha alma, y
+sumamente diestro y valeroso».
+
+Esto me entristeció tanto, que no hablé más del asunto. ¡Muerto Marcial,
+muerto Malespina! ¡Qué terribles nuevas llevaba yo a casa de mi amo!
+Casi estuve por un momento decidido a no volver a Cádiz, dejando que el
+azar o la voz pública llevaran tan penosa comisión al seno del hogar,
+donde tantos corazones palpitaban de inquietud. Sin embargo, era preciso
+que me presentase a D. Alonso para darle cuenta de mi conducta.
+
+Llegamos por fin a Rota, y allí nos embarcamos para Cádiz. No pueden
+ustedes figurarse qué alborotado estaba el vecindario con la noticia de
+los desastres de la escuadra. Poco a poco iban llegando las nuevas de lo
+sucedido, y ya se sabía la suerte de la mayor parte de los buques,
+aunque de muchos marineros y tripulantes se ignoraba todavía el
+paradero. En las calles ocurrían a cada momento escenas de desolación,
+cuando un recién llegado daba cuenta de los muertos que conocía, y
+nombraba las personas que no habían de volver. La multitud invadía el
+muelle para reconocer los heridos, esperando encontrar al padre, al
+hermano, al hijo o al marido. Presencié escenas de frenética alegría,
+mezcladas con lances dolorosos y terribles desconsuelos. Las esperanzas
+se desvanecían, las sospechas se confirmaban las más de las veces, y el
+número de los que ganaban en aquel agonioso juego de la suerte era bien
+pequeño, comparado con el de los que perdían. Los cadáveres que
+aparecieron en la costa de Santa María sacaban de dudas a muchas
+familias, y otras esperaban aún encontrar entre los prisioneros
+conducidos a Gibraltar a la persona amada.
+
+En honor del pueblo de Cádiz, debo decir que jamás vecindario alguno ha
+tomado con tanto empeño el auxilio de los heridos, no distinguiendo
+entre nacionales y enemigos, antes bien equiparando a todos bajo el
+amplio pabellón de la caridad. Collingwood consignó en sus memorias esta
+generosidad de mis paisanos. Quizás la magnitud del desastre apagó todos
+los resentimientos. ¿No es triste considerar que sólo la desgracia hace
+a los hombres hermanos?
+
+En Cádiz pude conocer en su conjunto la acción de guerra que yo, a pesar
+de haber asistido a ella, no conocía sino por casos particulares, pues
+lo largo de la línea, lo complicado de los movimientos y la diversa
+suerte de los navíos, no permitían otra cosa. Según allí me dijeron,
+además del _Trinidad_, se habían ido a pique el
+_Argonauta_, de 92, mandado por D. Antonio Pareja, y el
+_San Agustín_, de 80, mandado por D. Felipe Cajigal. Con
+Gravina, en el _Príncipe de Asturias_, habían vuelto a Cádiz
+el _Montañés_, de 80, comandante Alcedo, que murió en el
+combate en unión del segundo Castaños; el _San Justo_, de 76,
+mandado por D. Miguel Gastón; el _San Leandro_, de 74, mandado
+por D. José Quevedo; el _San Francisco_, de 74, mandado por D.
+Luis Flores; el _Rayo_, de 100, que mandaba Macdonell. De
+éstos, salieron el 23, para represar las naves que estaban a la vista,
+el _Montañés_, el _San Justo_, el _San
+Francisco_ y el _Rayo_; pero los dos últimos se perdieron
+en la costa, lo mismo que el _Monarca_, de 74, mandado por
+Argumosa, y el _Neptuno_, de 80, cuyo heroico comandante, D.
+Cayetano Valdés, ya célebre por la jornada del 14, estuvo a punto de
+perecer. Quedaron apresados el _Bahama_, que se deshizo antes
+de llegar a Gibraltar; el _San Ildefonso_, de 74, comandante
+Vargas, que fue conducido a Inglaterra, y el _Nepomuceno_, que
+por muchos años permaneció en Gibraltar, conservado como un objeto de
+veneración o sagrada reliquia. El _Santa Ana_ llegó felizmente
+a Cádiz en la misma noche en que le abandonamos. Los ingleses también
+perdieron algunos de sus fuertes navíos, y no pocos de sus oficiales
+generales compartieron el glorioso fin del almirante Nelson. En cuanto
+a los franceses, no es necesario decir que tuvieron tantas pérdidas como
+nosotros. A excepción de los cuatro navíos que se retiraron con Dumanoir
+sin entrar en fuego, mancha que en mucho tiempo no pudo quitarse de
+encima la marina imperial, nuestros aliados se condujeron heroicamente
+en la batalla. Villeneuve, deseando que se olvidaran en un día sus
+faltas, peleó hasta el fin denodadamente, y fue llevado prisionero a
+Gibraltar. Otros muchos comandantes cayeron en poder de los ingleses, y
+algunos murieron. Sus navíos corrieron igual suerte que los nuestros:
+unos se retiraron con Gravina; otros fueron apresados, y muchos se
+perdieron en las costas. El _Achilles_ se voló en medio del
+combate, como indiqué en mi relación.
+
+Pero a pesar de estos desastres, nuestra aliada, la orgullosa Francia,
+no pagó tan caro como España las consecuencias de aquella guerra. Si
+perdía lo más florido de su marina, en tierra alcanzaba en aquellos
+mismos días ruidosos triunfos. Napoleón había transportado en poco
+tiempo el gran ejército desde las orillas del Canal de la Mancha a la
+Europa central, y ponía en ejecución su colosal plan de campaña contra
+el Austria. El 20 de Octubre, un día antes de Trafalgar, Napoleón
+presenciaba en el campo de Ulm el desfile de las tropas austriacas,
+cuyos generales le entregaban su espada, y dos meses después, el 2 de
+Diciembre del mismo año, ganaba en los campos de Austerlitz la más
+brillante acción de su reinado.
+
+Estos triunfos atenuaron en Francia la pérdida de Trafalgar; el mismo
+Napoleón mandó a los periódicos que no se hablara del asunto, y cuando
+se le dio cuenta de la victoria de sus implacables enemigos los
+ingleses, se contentó con encogerse de hombros diciendo: «Yo no puedo
+estar en todas partes».
+
+
+
+
+-XVII-
+
+
+Traté de retardar el momento de presentarme a mi amo; pero, al fin, el
+hambre, la desnudez en que me hallaba y la falta de asilo, me obligaron
+a ir. Mi corazón, al aproximarme a la casa de Doña Flora, palpitaba con
+tanta fuerza, que a cada paso me detenía para tomar aliento. La inmensa
+pena que iba a causar anunciando la muerte del joven Malespina,
+gravitaba sobre mi alma con tan atroz pesadumbre, que si yo hubiera sido
+responsable de aquel desastre, no me habría sentido más angustiado.
+Llegué por fin, y entré en la casa. Mi presencia en el patio produjo
+gran sensación; sentí fuertes pasos en las galerías altas, y aún no
+había tenido tiempo de decir una palabra, cuando me abrazaron
+estrechamente. No tardé en reconocer el rostro de Doña Flora, más
+pintorreado aquel día que un retablo, y ferozmente desfigurado con la
+alegría que mi presencia causó en el espíritu de la excelente vieja. Los
+dulces nombres de _pimpollo_, _remono_,
+_angelito_, y otros que me prodigó con toda largueza, no me
+hicieron sonreír. Subí, y todos estaban en movimiento. Oí a mi amo que
+decía: «¡Ahí está! Gracias a Dios». Entré en la sala, y Doña Francisca
+se adelantó hacia mí preguntándome con mortal ansiedad:
+
+«¿Y D. Rafael? ¿Qué ha sido de D. Rafael?»
+
+Permanecí confuso por largo rato. La voz se ahogaba en mi garganta y no
+tenía valor para decir la fatal noticia. Repitieron la pregunta, y
+entonces vi a mi amita que salía de una pieza inmediata, con el rostro
+pálido, espantados los ojos y mostrando en su ademán la angustia que la
+poseía. Su vista me hizo prorrumpir en amargo llanto, y no necesité
+pronunciar una palabra. Rosita lanzó un grito terrible y cayó desmayada.
+D. Alonso y su esposa corrieron a auxiliarla, ocultando su pesar en el
+fondo del alma. Doña Flora se entristeció, y llamándome aparte para
+cerciorarse de que mi persona volvía completa, me dijo:
+
+«¿Con que ha muerto ese caballerito? Ya me lo figuraba yo, y así se lo
+he dicho a Paca; pero ella, reza que te reza, ha creído que lo podía
+salvar. Si cuando está de Dios una cosa... Y tú bueno y sano, ¡qué
+placer! ¿No has perdido nada?»
+
+La consternación que reinaba en la casa es imposible de pintar. Por
+espacio de un cuarto de hora no se oyeron más que llantos, gritos y
+sollozos, porque la familia de Malespina estaba allí también. ¡Pero qué
+singulares cosas permite Dios para sus fines! Había pasado, como he
+dicho, un cuarto de hora desde que di la noticia, cuando una ruidosa y
+chillona voz hirió mis oídos. Era la de D. José María Malespina, que
+vociferaba en el patio, llamando a su mujer, a D. Alonso y a mi amita.
+Lo que más me sorprendió fue que la voz del embustero parecía tan alegre
+como de costumbre, lo cual me parecía altamente indecoroso después de la
+desgracia ocurrida. Corrimos a su encuentro, y me maravillé viéndole
+gozoso como unas pascuas.
+
+«Pero D. Rafael...--le dijo mi amo con asombro.
+
+--Bueno y sano--contestó D. José María--. Es decir, sano, no; pero
+fuera de peligro sí, porque su herida ya no ofrece cuidado. El bruto del
+cirujano opinaba que se moría; pero bien sabía yo que no. ¡Cirujanitos a
+mí! Yo lo he curado, señores; yo, yo, por un procedimiento nuevo,
+inusitado, que yo solo conozco».
+
+Estas palabras, que repentinamente cambiaban de un modo tan radical la
+situación, dejaron atónitos a mis amos; después una viva alegría
+sucedió a la anterior tristeza, y, por último, cuando la fuerte emoción
+les permitió reflexionar sobre el engaño, me interpelaron con severidad,
+reprendiéndome por el gran susto que les había ocasionado. Yo me
+disculpé diciendo que me lo habían contado tal como lo referí, y D. José
+María se puso furioso, llamándome zascandil, embustero y enredador.
+
+Efectivamente, D. Rafael vivía y estaba fuera de peligro; mas se había
+quedado en Sanlúcar en casa de gente conocida, mientras su padre vino a
+Cádiz en busca de su familia para llevarla al lado del herido. El lector
+no comprenderá el origen de la equivocación que me hizo anunciar con tan
+buena fe la muerte del joven; pero apuesto a que cuantos lean esto
+sospechan que algún estupendo embuste del viejo Malespina hizo llegar a
+mis oídos la noticia de una desgracia supuesta. Así fue, ni más ni
+menos. Según lo que supe después al ir a Sanlúcar acompañando a la
+familia, D. José María había forjado una novela de heroísmo y habilidad
+por parte suya; en diversos corrillos refirió el extraño caso de la
+muerte de su hijo, suponiendo pormenores, circunstancias tan dramáticas,
+que por algunos días el fingido protagonista fue objeto de las
+alabanzas de todos por su abnegación y valentía. Contó que, habiendo
+zozobrado la lancha, él tuvo que optar entre la salvación de su hijo y
+la de todos los demás, decidiéndose por esto último, en razón de ser más
+generoso y humanitario. Adornó su leyenda con detalles tan peregrinos,
+tan interesantes y a la vez tan verosímiles, que muchos se lo creyeron.
+Pero la superchería se descubrió pronto y el engaño no duró mucho
+tiempo, aunque sí el necesario para que llegase a mis oídos, obligándome
+a transmitirlo a la familia. Aunque tenía muy mala idea de la veracidad
+del viejo Malespina, jamás pude creer que se permitiera mentir en
+asuntos tan serios.
+
+Pasadas aquellas fuertes emociones, mi amo cayó en profunda melancolía;
+apenas hablaba; diríase que su alma, perdida la última ilusión, había
+liquidado toda clase de cuentas con el mundo y se preparaba para el
+último viaje. La definitiva ausencia de Marcial le quitaba el único
+amigo de aquella su infantil senectud, y no teniendo con quién jugar a
+los barquitos, se consumía en honda tristeza. Ni aun viéndole tan
+abatido cejó Doña Francisca en su tarea de mortificación, y el día de mi
+llegada oí que le decía:
+
+«Bonita la habéis hecho... ¿Qué te parece?
+
+¿Aún no estás satisfecho? Anda, anda a la escuadra. ¿Tenía yo razón o no
+la tenía? ¡Oh!, si se hiciera caso de mí... ¿Aprenderás ahora? ¿Ves cómo
+te ha castigado Dios?
+
+--Mujer, déjame en paz--contestaba dolorido mi amo.
+
+--Y ahora nos hemos quedado sin escuadra, sin marinos, y nos quedaremos
+hasta sin modo de andar si seguimos unidos con los franceses... Quiera
+Dios que estos señores no nos den un mal pago. El que se ha lucido es el
+Sr. Villeneuve. Vamos, que también Gravina, si se hubiera opuesto a la
+salida de la escuadra, como opinaban Churruca y Alcalá Galiano, habría
+evitado este desastre que parte el corazón.
+
+--Mujer... ¿qué entiendes tú de eso? No me mortifiques--dijo mi amo muy
+contrariado.
+
+--¿Pues no he de entender? Más que tú. Sí, señor, lo repito. Gravina
+será muy caballero y muy valiente; pero lo que es ahora... buena la ha
+hecho.
+
+--Ha hecho lo que debía. ¿Te parece bien que hubiéramos pasado por
+cobardes?
+
+--Por cobardes no, pero sí por prudentes. Eso es. Lo digo y lo repito.
+La escuadra española no debía salir de Cádiz, cediendo a las
+genialidades y al egoísmo de M. Villeneuve. Aquí se ha contado que
+Gravina opinó, como sus compañeros, que no debían salir. Pero
+Villeneuve, que estaba decidido a ello, por hacer una hombrada que le
+reconciliase con su amo, trató de herir el amor propio de los nuestros.
+Parece que una de las razones que alegó Gravina fue el mal tiempo, y
+mirando el barómetro de la cámara, dijo: «¿No ven ustedes que el
+barómetro anuncia mal tiempo? ¿No ven ustedes cómo baja?». Entonces
+Villeneuve dijo secamente: «Lo que baja aquí es el valor». Al oír este
+insulto, Gravina se levantó ciego de ira y echó en cara al francés su
+cobarde comportamiento en el cabo de Finisterre. Se cruzaron palabritas
+un poco fuertes, y, por último, exclamó nuestro almirante: «¡A la mar
+mañana mismo!». Pero yo creo que Gravina no debía haber hecho caso de
+las baladronadas del francés, no, señor; que antes que nada es la
+prudencia, y más conociendo, como conocía, que la escuadra combinada no
+tenía condiciones para luchar con la de Inglaterra».
+
+Esta opinión, que entonces me pareció un desacato a la honra nacional,
+más tarde me pareció muy bien fundada. Doña Francisca tenía razón.
+Gravina no debió haber cedido a la exigencia de Villeneuve. Y digo
+esto, menoscabando quizás la aureola que el pueblo puso en las sienes
+del jefe de la escuadra española en aquella memorable ocasión.
+
+Sin negar el mérito de Gravina, yo creo hiperbólicas las alabanzas de
+que fue objeto después del combate y en los días de su muerte[7]. Todo
+indicaba que Gravina era un cumplido caballero y un valiente marino;
+pero quizás por demasiado cortesano carecía de aquella resolución que da
+el constante hábito de la guerra, y también de la superioridad que en
+carreras tan difíciles como la de la Marina se alcanza sólo en el
+cultivo asiduo de las ciencias que la constituyen. Gravina era un buen
+jefe de división; pero nada más. La previsión, la serenidad, la
+inquebrantable firmeza, caracteres propios de las organizaciones
+destinadas al mando de grandes ejércitos, no las tuvieron sino D. Cosme
+Damián Churruca y D. Dionisio Alcalá Galiano.
+
+[Nota 7:Murió en marzo de 1806, de resultas de sus heridas. (N. del A.) ]
+
+Mi señor D. Alonso contestó a las últimas palabras de su mujer; y cuando
+ésta salió, observé que el pobre anciano rezaba con tanta piedad como en
+la cámara del _Santa Ana_ la noche de nuestra separación.
+Desde aquel día, el Sr. de Cisniega no hizo más que rezar, y rezando se
+pasó el resto de su vida, hasta que se embarcó en la nave que no vuelve
+más.
+
+Murió mucho después de que su hija se casara con D. Rafael Malespina,
+acontecimiento que hubo de efectuarse dos meses después de la gran
+función naval que los españoles llamaron _la del_ 21 y los
+ingleses _Combate de Trafalgar_, por haber ocurrido cerca del
+cabo de este nombre. Mi amita se casó en Vejer al amanecer de un día
+hermoso, aunque de invierno, y al punto partieron para Medinasidonia,
+donde les tenían preparada la casa. Yo fui testigo de su felicidad
+durante los días que precedieron a la boda; mas ella no advirtió la
+profunda tristeza que me dominaba, ni advirtiéndola hubiera conocido la
+causa. Cada vez se crecía ella más ante mis ojos, y cada vez me
+encontraba yo más humillado ante la doble superioridad de su hermosura y
+de su clase. Acostumbrándome a la idea de que tan admirable conjunto de
+gracias no podía ni debía ser para mí, llegué a tranquilizarme, porque
+la resignación, renunciando a toda esperanza, es un consuelo parecido a
+la muerte, y por eso es un gran consuelo.
+
+Se casaron, y el mismo día en que partieron para Medinasidonia, Doña
+Francisca me ordenó que fuera yo también allá para ponerme al servicio
+de los desposados. Fui por la noche, y durante mi viaje solitario iba
+luchando con mis ideas y sensaciones, que oscilaban entre aceptar un
+puesto en la casa de los novios, o rechazarlo para siempre. Llegué a la
+mañana siguiente, me acerqué a la casa, entré en el jardín, puse el pie
+en el primer escalón de la puerta y allí me detuve, porque mis
+pensamientos absorbían todo mi ser y necesitaba estar inmóvil para
+meditar mejor. Creo que permanecí en aquella actitud más de media hora.
+
+Silencio profundo reinaba en la casa. Los dos esposos, casados el día
+antes, dormían sin duda el primer sueño de su tranquilo amor, no turbado
+aún por ninguna pena. No pude menos de traer a la memoria las escenas de
+aquellos lejanos días en que ella y yo jugábamos juntos. Para mí, era
+Rosita entonces lo primero del mundo. Para ella, era yo, si no lo
+primero, al menos algo que se ama y que se echa de menos durante
+ausencias de una hora. En tan poco tiempo, ¡cuánta mudanza!
+
+Todo lo que estaba viendo me parecía expresar la felicidad de los
+esposos y como un insulto a mi soledad. Aunque era invierno, se me
+figuraba que los árboles todos del jardín se cubrían de follaje, y que
+el emparrado que daba sombra a la puerta se llenaba inopinadamente de
+pámpanos para guarecerles cuando salieran de paseo. El sol era muy
+fuerte y el aire se entibiaba, oreando aquel nido cuyas primeras pajas
+había ayudado a reunir yo mismo cuando fui mensajero de sus amores. Los
+rosales ateridos se me representaban cubiertos de rosas, y los naranjos
+de azahares y frutas que mil pájaros venían a picotear, participando del
+festín de la boda. Mis meditaciones y mis visiones no se interrumpieron
+sino cuando el profundo silencio que reinaba en la casa se interrumpió
+por el sonido de una fresca voz, que retumbó en mi alma, haciéndome
+estremecer. Aquella voz alegre me produjo una sensación indefinible, una
+sensación no sé si de miedo o de vergüenza: lo que sí puedo asegurar es
+que una resolución súbita me arrancó de la puerta, y salí del jardín
+corriendo, como un ladrón que teme ser descubierto.
+
+Mi propósito era inquebrantable.
+
+Sin perder tiempo salí de Medinasidonia, decidido a no servir ni en
+aquella casa ni en la de Vejer. Después de reflexionar un poco,
+determiné ir a Cádiz para desde allí trasladarme a Madrid. Así lo hice,
+venciendo los halagos de Doña Flora, que trató de atarme con una cadena
+formada de las marchitas rosas de su amor; y desde aquel día, ¡cuántas
+cosas me han pasado dignas de ser referidas! Mi destino, que ya me había
+llevado a Trafalgar, llevome después a otros escenarios gloriosos o
+menguados, pero todos dignos de memoria. ¿Queréis saber mi vida entera?
+Pues aguardad un poco, y os diré algo más en otro libro.
+
+FIN DE TRAFALGAR
+
+Madrid, enero-febrero 1873.
+
+Benito Pérez Galdós; edición ilustrada por Enrique y Arturo Mélida
+
+
+*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 16961 ***
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+<div>*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 16961 ***</div>
+<h1><big>Trafalgar</big></h1>
+
+<h1>Benito P&eacute;rez Gald&oacute;s</h1>
+<h2>edici&oacute;n ilustrada por</h2> <h2>Enrique y Arturo M&eacute;lida</h2>
+<h3>Administración de La Guirnalda y Episodios Nacionales</h3>
+<h3>1882</h3>
+
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+
+<h3>Capítulos:</h3>
+<div class="center">
+<a href="#I"><b>-I-</b></a>
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+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="I" id="I"></a>-I-</h2>
+
+<p>Se me permitir&aacute; que antes de referir el gran suceso de que fui testigo,
+diga algunas palabras sobre mi infancia, explicando por qu&eacute; extra&ntilde;a
+manera me llevaron los azares de la vida a presenciar la terrible
+cat&aacute;strofe de nuestra marina.</p>
+
+<p>Al hablar de mi nacimiento, no imitar&eacute; a la mayor parte de los que
+cuentan hechos de su propia vida, quienes empiezan nombrando su
+parentela, las m&aacute;s veces noble, siempre hidalga por lo menos, si no se
+dicen descendientes del mismo Emperador de Trapisonda. Yo, en esta
+parte, no puedo adornar mi libro con sonoros apellidos; y fuera de mi
+madre, a quien conoc&iacute; por poco tiempo, no tengo noticia de ninguno de
+mis ascendientes, si no es de Ad&aacute;n, cuyo parentesco me parece
+indiscutible. Doy principio, pues, a mi historia como Pablos, el busc&oacute;n
+de Segovia: afortunadamente Dios ha querido que en esto s&oacute;lo nos
+parezcamos.</p>
+
+<p>Yo nac&iacute; en C&aacute;diz, y en el famoso barrio de la Vi&ntilde;a, que no es hoy, ni
+menos era entonces, academia de buenas costumbres. La memoria no me da
+luz alguna sobre mi persona y mis acciones en la ni&ntilde;ez, sino desde la
+edad de seis a&ntilde;os; y si recuerdo esta fecha, es porque la asocio a un
+suceso naval de que o&iacute; hablar entonces: el combate del cabo de San
+Vicente, acaecido en 1797.</p>
+
+<p>Dirigiendo una mirada hacia lo que fue, con la curiosidad y el inter&eacute;s
+propios de quien se observa, imagen confusa y borrosa, en el cuadro de
+las cosas pasadas, me veo jugando en la Caleta con otros chicos de mi
+edad poco m&aacute;s o menos. Aquello era para m&iacute; la vida entera; m&aacute;s a&uacute;n, la
+vida normal de nuestra privilegiada especie; y los que no viv&iacute;an como
+yo, me parec&iacute;an seres excepcionales del humano linaje, pues en mi
+infantil inocencia y desconocimiento del mundo yo ten&iacute;a la creencia de
+que el hombre hab&iacute;a sido criado para la mar, habi&eacute;ndole asignado la
+Providencia, como supremo ejercicio de su cuerpo, la nataci&oacute;n, y como
+constante empleo de su esp&iacute;ritu el buscar y coger <a target="_blank" href="images/007.jpg">cangrejos</a>, ya para arrancarles y
+vender sus estimadas bocas, que llaman de la Isla, ya para propia
+satisfacci&oacute;n y regalo, mezclando as&iacute; lo agradable con lo &uacute;til.</p>
+
+<p>La sociedad en que yo me cri&eacute; era, pues, de lo m&aacute;s rudo, incipiente y
+soez que puede imaginarse, hasta tal punto, que los chicos de la Caleta
+&eacute;ramos considerados como m&aacute;s canallas que los que ejerc&iacute;an igual
+industria y desafiaban con igual br&iacute;o los elementos en Puntales; y por
+esta diferencia, uno y otro bando nos consider&aacute;bamos rivales, y a veces
+med&iacute;amos nuestras fuerzas en la Puerta de Tierra con grandes y ruidosas
+pedreas, que manchaban el suelo de heroica sangre.</p>
+
+<p>Cuando tuve edad para meterme de cabeza en los negocios por cuenta
+propia, con objeto de ganar honradamente algunos cuartos, recuerdo que
+luc&iacute; mi travesura en el muelle, sirviendo de <a target="_blank" href="images/007a.jpg">introductor de embajadores</a> a los muchos ingleses que
+entonces como ahora nos visitaban. El muelle era una escuela ateniense
+para despabilarse en pocos a&ntilde;os, y yo no fui de los alumnos menos
+aprovechados en aquel vasto ramo del saber humano, as&iacute; como tampoco dej&eacute;
+de sobresalir en el merodeo de la fruta, para lo cual ofrec&iacute;a ancho
+campo a nuestra iniciativa y altas especulaciones la plaza de San Juan
+de Dios. Pero quiero poner punto en esta parte de mi historia, pues hoy
+recuerdo con verg&uuml;enza tan grande envilecimiento, y doy gracias a Dios
+de que me librara pronto de &eacute;l llev&aacute;ndome por m&aacute;s noble camino.</p>
+
+<p>Entre las impresiones que conservo, est&aacute; muy fijo en mi memoria el
+placer entusiasta que me causaba la vista de los barcos de guerra,
+cuando se fondeaban frente a C&aacute;diz o en San Fernando. Como nunca pude
+satisfacer mi curiosidad, viendo de cerca aquellas formidables m&aacute;quinas,
+yo me las representaba de un modo fant&aacute;stico y absurdo, suponi&eacute;ndolas
+llenas de misterios.</p>
+
+<p>Afanosos para imitar las grandes cosas de los hombres, los chicos
+hac&iacute;amos tambi&eacute;n nuestras escuadras, con <a target="_blank" href="images/008.jpg">peque&ntilde;as naves</a>, rudamente talladas, a que
+pon&iacute;amos velas de papel o trapo, marin&aacute;ndolas con mucha decisi&oacute;n y
+seriedad en cualquier charco de Puntales o la Caleta. Para que todo
+fuera completo, cuando ven&iacute;a alg&uacute;n cuarto a nuestras manos por
+cualquiera de las v&iacute;as industriales que nos eran propias, compr&aacute;bamos
+p&oacute;lvora en casa de la t&iacute;a Coscoja de la calle del Torno de Santa Mar&iacute;a,
+y con este ingrediente hac&iacute;amos una completa fiesta naval. Nuestras
+flotas se lanzaban a tomar viento en oc&eacute;anos de tres varas de ancho;
+disparaban sus piezas de ca&ntilde;a; se chocaban remedando sangrientos
+abordajes, en que se bat&iacute;a con gloria su imaginaria tripulaci&oacute;n;
+cubr&iacute;alas el humo, dejando ver las banderas, hechas con el primer trapo
+de color encontrado en los basureros; y en tanto nosotros bail&aacute;bamos de
+regocijo en la costa, al estruendo de la artiller&iacute;a, figur&aacute;ndonos ser
+las naciones a que correspond&iacute;an aquellos barcos, y creyendo que en el
+mundo de los hombres y de las cosas grandes, las naciones bailar&iacute;an lo
+mismo presenciando la victoria de sus queridas escuadras. Los chicos ven
+todo de un modo singular.</p>
+
+<p>Aqu&eacute;lla era &eacute;poca de grandes combates navales, pues hab&iacute;a uno cada a&ntilde;o,
+y alguna escaramuza cada mes. Yo me figuraba que las escuadras se bat&iacute;an
+unas con otras pura y simplemente porque les daba la gana, o con objeto
+de probar su valor, como dos guapos que se citan fuera de puertas para
+darse de navajazos. Me r&iacute;o recordando mis extravagantes ideas respecto a
+las cosas de aquel tiempo. O&iacute;a hablar mucho de Napole&oacute;n, &iquest;y c&oacute;mo creen
+ustedes que yo me lo figuraba? Pues nada menos que igual en todo a los
+contrabandistas que, procedentes del campo de Gibraltar, se ve&iacute;an en el
+barrio de la Vi&ntilde;a con harta frecuencia; me lo figuraba caballero en un
+potro jerezano, con su manta, polainas, sombrero de fieltro y el
+correspondiente trabuco. Seg&uacute;n mis ideas, con este pergenio, y seguido
+de otros aventureros del mismo empaque, aquel hombre, que todos pintaban
+como extraordinario, conquistaba la Europa, es decir, una gran isla,
+dentro de la cual estaban otras islas, que eran las naciones, a saber:
+Inglaterra, G&eacute;nova, Londres, Francia, Malta, la tierra del Moro,
+Am&eacute;rica, Gibraltar, Mah&oacute;n, Rusia, Tol&oacute;n, etc. Yo hab&iacute;a formado esta
+geograf&iacute;a a mi antojo, seg&uacute;n las procedencias m&aacute;s frecuentes de los
+barcos, con cuyos pasajeros hac&iacute;a alg&uacute;n trato; y no necesito decir que
+entre todas estas naciones o islas Espa&ntilde;a era la mejorcita, por lo cual
+los ingleses, unos a modo de salteadores de caminos, quer&iacute;an cog&eacute;rsela
+para s&iacute;. Hablando de esto y otros asuntos diplom&aacute;ticos, yo y mis colegas
+de la Caleta dec&iacute;amos mil frases inspiradas en el m&aacute;s ardiente
+patriotismo.</p>
+
+<p>Pero no quiero cansar al lector con pormenores que s&oacute;lo se refieren a
+mis particulares impresiones, y voy a concluir de hablar de m&iacute;. El &uacute;nico
+ser que compensaba la miseria de mi existencia con un desinteresado
+afecto, era mi madre. S&oacute;lo recuerdo de ella que era muy hermosa, o al
+menos a m&iacute; me lo parec&iacute;a. Desde que qued&oacute; viuda, se manten&iacute;a y me
+manten&iacute;a lavando y componiendo la ropa de algunos marineros. Su amor por
+m&iacute; deb&iacute;a de ser muy grande. Ca&iacute; gravemente enfermo de la fiebre
+amarilla, que entonces asolaba a Andaluc&iacute;a, y cuando me puse bueno me
+llev&oacute; como en procesi&oacute;n a o&iacute;r misa a la Catedral vieja, por cuyo
+pavimento me hizo andar de rodillas m&aacute;s de una hora, y en el mismo
+retablo en que la o&iacute;mos puso, en calidad de ex-voto, un ni&ntilde;o de cera que
+yo cre&iacute; mi perfecto retrato.</p>
+
+<p>Mi madre ten&iacute;a un hermano, y si aqu&eacute;lla era buena, &eacute;ste era malo y muy
+cruel por a&ntilde;adidura. No puedo recordar a <a target="_blank" href="images/011.jpg">mi t&iacute;o</a> sin espanto, y por algunos
+incidentes sueltos que conservo en la memoria, colijo que aquel hombre
+debi&oacute; de haber cometido un crimen en la &eacute;poca a que me refiero. Era
+marinero, y cuando estaba en C&aacute;diz y en tierra, ven&iacute;a a casa borracho
+como una cuba y nos trataba fieramente, a su hermana de palabra,
+dici&eacute;ndole los m&aacute;s horrendos vocablos, y a m&iacute; de obra, castig&aacute;ndome sin
+motivo.</p>
+
+<p>Mi madre debi&oacute; padecer mucho con las atrocidades de su hermano, y esto,
+unido al trabajo tan penoso como mezquinamente retribuido, aceler&oacute; su
+fin, el cual dej&oacute; indeleble impresi&oacute;n en mi esp&iacute;ritu, aunque mi memoria
+puede hoy apreciarlo s&oacute;lo de un modo vago.</p>
+
+<p>En aquella edad de miseria y vagancia, yo no me ocupaba m&aacute;s que en jugar
+junto a la mar o en correr por las calles. Mis &uacute;nicas contrariedades
+eran las que pudieran ocasionarme un bofet&oacute;n de mi t&iacute;o, un rega&ntilde;o de mi
+madre o cualquier contratiempo en la organizaci&oacute;n de mis escuadras. Mi
+esp&iacute;ritu no hab&iacute;a conocido a&uacute;n ninguna emoci&oacute;n fuerte y verdaderamente
+honda, hasta que la p&eacute;rdida de mi madre me present&oacute; a la vida humana
+bajo un aspecto muy distinto del que hasta entonces hab&iacute;a tenido para
+m&iacute;. Por eso la impresi&oacute;n sentida no se ha borrado nunca de mi alma.
+Transcurridos tantos a&ntilde;os, recuerdo a&uacute;n, como se recuerdan las medrosas
+im&aacute;genes de un mal sue&ntilde;o, que mi madre yac&iacute;a postrada con no s&eacute; qu&eacute;
+padecimiento; recuerdo haber visto entrar en casa unas mujeres, cuyos
+nombres y condici&oacute;n no puedo decir; recuerdo o&iacute;r lamentos de dolor, y
+sentirme yo mismo en los brazos de mi madre; recuerdo tambi&eacute;n,
+refiri&eacute;ndolo a todo mi cuerpo, el contacto de unas manos muy fr&iacute;as, pero
+muy fr&iacute;as. Creo que despu&eacute;s me sacaron de all&iacute;, y con estas indecisas
+memorias se asocia la vista de unas <a target="_blank" href="images/012.jpg">velas amarillas</a> que daban pavorosa claridad en medio
+del d&iacute;a, el rumor de unos rezos, el cuchicheo de unas viejas
+charlatanas, las carcajadas de marineros ebrios, y despu&eacute;s de esto la
+triste noci&oacute;n de la orfandad, la idea de hallarme solo y abandonado en
+el mundo, idea que embarg&oacute; mi pobre esp&iacute;ritu por alg&uacute;n tiempo.</p>
+
+<p>No tengo presente lo que hizo mi t&iacute;o en aquellos d&iacute;as. S&oacute;lo s&eacute; que sus
+crueldades conmigo se redoblaron hasta tal punto, que cans&aacute;ndome de sus
+malos tratos, me evad&iacute; de la casa deseoso de buscar fortuna. Me fui a
+San Fernando; de all&iacute; a Puerto Real. Junteme con la gente m&aacute;s perdida de
+aquellas playas, fecundas en h&eacute;roes de encrucijada, y no s&eacute; c&oacute;mo ni por
+qu&eacute; motivo fui a parar con ellos a Medinasidonia, donde hall&aacute;ndonos
+cierto d&iacute;a en una taberna se presentaron algunos soldados de Marina que
+hac&iacute;an la leva, y nos desbandamos, refugi&aacute;ndose cada cual donde pudo. Mi
+buena estrella me llev&oacute; a cierta casa, cuyos due&ntilde;os se apiadaron de m&iacute;,
+mostr&aacute;ndome gran inter&eacute;s, sin duda por el relato que de rodillas, ba&ntilde;ado
+en l&aacute;grimas y con adem&aacute;n suplicante, hice de mi triste estado, de mi
+vida, y sobre todo de mis desgracias.</p>
+
+<p>Aquellos se&ntilde;ores me tomaron bajo su protecci&oacute;n, libr&aacute;ndome de la leva, y
+desde entonces qued&eacute; a su servicio. Con ellos me traslad&eacute; a Vejer de la
+Frontera, lugar de su residencia, pues s&oacute;lo estaban de paso en
+Medinasidonia.</p>
+
+<p>Mis &aacute;ngeles tutelares fueron <a target="_blank" href="images/014.jpg">D. Alonso Guti&eacute;rrez de Cisniega</a>, capit&aacute;n de
+nav&iacute;o, retirado del servicio, y su mujer, ambos de avanzada edad.
+Ense&ntilde;&aacute;ronme muchas cosas que no sab&iacute;a, y como me tomaran cari&ntilde;o, al poco
+tiempo adquir&iacute; la plaza de paje del Sr. Don Alonso, al cual acompa&ntilde;aba
+en su paseo diario, pues el buen inv&aacute;lido no mov&iacute;a el brazo derecho y
+con mucho trabajo la pierna correspondiente. No s&eacute; qu&eacute; hallaron en m&iacute;
+para despertar su inter&eacute;s. Sin duda mis pocos a&ntilde;os, mi orfandad y
+tambi&eacute;n la docilidad con que les obedec&iacute;a, fueron parte a merecer una
+benevolencia a que he vivido siempre profundamente agradecido. Hay que
+a&ntilde;adir a las causas de aquel cari&ntilde;o, aunque me est&eacute; mal el decirlo, que
+yo, no obstante haber vivido hasta entonces en contacto con la m&aacute;s
+desarrapada canalla, ten&iacute;a cierta cultura o delicadeza ing&eacute;nita que en
+poco tiempo me hizo cambiar de modales, hasta el punto de que algunos
+a&ntilde;os despu&eacute;s, a pesar de la falta de todo estudio, hall&aacute;bame en
+disposici&oacute;n de poder pasar por persona bien nacida.</p>
+
+<p>Cuatro a&ntilde;os hac&iacute;a que estaba en la casa cuando ocurri&oacute; lo que voy a
+referir. No me exija el lector una exactitud que tengo por imposible,
+trat&aacute;ndose de sucesos ocurridos en la primera edad y narrados en el
+ocaso de la existencia, cuando cercano a mi fin, despu&eacute;s de una larga
+vida, siento que el hielo de la senectud entorpece mi mano al manejar la
+pluma, mientras el entendimiento aterido intenta enga&ntilde;arse, buscando en
+el regalo de dulces o ardientes memorias un pasajero rejuvenecimiento.
+Como aquellos viejos verdes que creen despertar su voluptuosidad dormida
+enga&ntilde;ando los sentidos con la contemplaci&oacute;n de hermosuras pintadas, as&iacute;
+intentar&eacute; dar inter&eacute;s y lozan&iacute;a a los mustios pensamientos de mi
+ancianidad, recalent&aacute;ndolos con la representaci&oacute;n de antiguas grandezas.</p>
+
+<p>Y el efecto es inmediato. &iexcl;Maravillosa supercher&iacute;a de la imaginaci&oacute;n!
+Como quien repasa hojas hace tiempo dobladas de un libro que se ley&oacute;,
+as&iacute; miro con curiosidad y asombro los a&ntilde;os que fueron; y mientras dura
+el embeleso de esta contemplaci&oacute;n, parece que un genio amigo viene y me
+quita de encima la pesadumbre de los a&ntilde;os, aligerando la carga de mi
+ancianidad, que tanto agobia el cuerpo como el alma. Esta sangre, tibio
+y perezoso humor que hoy apenas presta escasa animaci&oacute;n a mi caduco
+organismo, se enardece, se agita, circula, bulle, corre y palpita en mis
+venas con acelerada pulsaci&oacute;n. Parece que en mi cerebro entra de
+improviso una gran luz que ilumina y da forma a mil ignorados prodigios,
+como la antorcha del viajero que, esclareciendo la obscura cueva, da a
+conocer las maravillas de la geolog&iacute;a tan de repente, que parece que las
+crea. Y al mismo tiempo mi coraz&oacute;n, muerto para las grandes sensaciones,
+se levanta, L&aacute;zaro llamado por voz divina, y se me sacude en el pecho,
+caus&aacute;ndome a la vez dolor y alegr&iacute;a.</p>
+
+<p>Soy joven; el tiempo no ha pasado; tengo frente a m&iacute; los principales
+hechos de mi mocedad; estrecho la mano de antiguos amigos; en mi &aacute;nimo
+se reproducen las emociones dulces o terribles de la juventud, el ardor
+del triunfo, el pesar de la derrota, las grandes alegr&iacute;as, as&iacute; como las
+grandes penas, asociadas en los recuerdos como lo est&aacute;n en la vida.
+Sobre todos mis sentimientos domina uno, el que dirigi&oacute; siempre mis
+acciones durante aquel azaroso periodo comprendido entre 1805 y 1834.
+Cercano al sepulcro, y consider&aacute;ndome el m&aacute;s in&uacute;til de los hombres,
+&iexcl;a&uacute;n haces brotar l&aacute;grimas de mis ojos, amor santo de la patria! En
+cambio yo a&uacute;n puedo consagrarte una palabra, maldiciendo al ruin
+esc&eacute;ptico que te niega, y al fil&oacute;sofo corrompido que te confunde con los
+intereses de un d&iacute;a.</p>
+
+<p>A este sentimiento consagr&eacute; mi edad viril y a &eacute;l consagro esta faena de
+mis &uacute;ltimos a&ntilde;os, poni&eacute;ndole por genio tutelar o &aacute;ngel custodio de mi
+existencia escrita, ya que lo fue de mi existencia real. Muchas cosas
+voy a contar. &iexcl;Trafalgar, Bail&eacute;n, Madrid, Zaragoza, Gerona, Arapiles!...
+De todo esto dir&eacute; alguna cosa, si no os falta la paciencia. Mi relato no
+ser&aacute; tan bello como debiera, pero har&eacute; todo lo posible para que sea
+verdadero.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="II" id="II"></a>-II-</h2>
+
+
+<p>En uno de los primeros d&iacute;as de Octubre de aquel a&ntilde;o funesto (1805), mi
+noble amo me llam&oacute; a su cuarto, y mir&aacute;ndome con su habitual severidad
+(cualidad tan s&oacute;lo aparente, pues su car&aacute;cter era sumamente blando), me
+dijo:</p>
+
+<p><a target="_blank" href="images/018.jpg">&laquo;Gabriel, &iquest;eres t&uacute; hombre de valor?&raquo;</a></p>
+
+<p>No supe al principio qu&eacute; contestar, porque, a decir verdad, en mis
+catorce a&ntilde;os de vida no se me hab&iacute;a presentado a&uacute;n ocasi&oacute;n de asombrar
+al<a name="FNanchor_1_1" id="FNanchor_1_1"></a><a href="#Footnote_1_1" class="fnanchor">[1]</a> mundo con ning&uacute;n hecho heroico; pero el<a name="FNanchor_2_2" id="FNanchor_2_2"></a><a href="#Footnote_2_2" class="fnanchor">[2]</a> o&iacute;rme llamar
+<i>hombre</i> me llen&oacute; de orgullo, y pareci&eacute;ndome al mismo tiempo
+indecoroso negar mi valor ante persona que lo ten&iacute;a en tan alto grado,
+contest&eacute; con pueril arrogancia:</p>
+
+<p>&laquo;S&iacute;, mi amo: soy hombre de valor&raquo;.</p>
+
+<p>Entonces aquel insigne var&oacute;n, que hab&iacute;a derramado su sangre en cien
+combates gloriosos, sin que por esto se desde&ntilde;ara de tratar
+confiadamente a su leal criado, sonri&oacute; ante m&iacute;, h&iacute;zome se&ntilde;a de que me
+sentara, y ya iba a poner en mi conocimiento alguna importante
+resoluci&oacute;n, cuando su esposa y mi ama Do&ntilde;a Francisca entr&oacute; de s&uacute;bito en
+el despacho para dar mayor inter&eacute;s a la conferencia, y comenz&oacute; a hablar
+destempladamente en estos t&eacute;rminos:</p>
+
+<p>&mdash;No, no ir&aacute;s... te aseguro que no ir&aacute;s a la escuadra. &iexcl;Pues no faltaba
+m&aacute;s!... &iexcl;A tus a&ntilde;os y cuando te has retirado del servicio por viejo!...
+&iexcl;Ay, Alonsito, has llegado a los setenta y ya no est&aacute;s para fiestas!</p>
+
+<p>Me parece que a&uacute;n estoy viendo a aquella respetable cuanto iracunda
+se&ntilde;ora con su gran papalina, su saya de organd&iacute;, sus rizos blancos y su
+lunar peludo a un lado de la barba. Cito estos cuatro detalles
+heterog&eacute;neos, porque sin ellos no puede represent&aacute;rsela mi memoria. Era
+una mujer hermosa en la vejez, como la Santa Ana de Murillo; y su
+belleza respetable habr&iacute;a sido perfecta, y la comparaci&oacute;n con la madre
+de la Virgen exacta, si mi ama hubiera sido muda como una pintura.</p>
+
+<p>D. Alonso, algo acobardado, como de costumbre, siempre que la o&iacute;a, le
+contest&oacute;:</p>
+
+<p>&laquo;Necesito ir, Paquita. Seg&uacute;n la carta que acabo de recibir de ese buen
+Churruca, la escuadra combinada debe, o salir de C&aacute;diz provocando el
+combate con los ingleses, o esperarles en la bah&iacute;a, si se atreven a
+entrar. De todos modos, la cosa va a ser sonada&raquo;.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno, me alegro-repuso Do&ntilde;a Francisca&mdash;. Ah&iacute; est&aacute;n Gravina, Vald&eacute;s,
+Cisneros, Churruca, Alcal&aacute; Galiano y &Aacute;lava. Que machaquen duro sobre
+esos perros ingleses. Pero t&uacute; est&aacute;s hecho un trasto viejo, que no sirves
+para maldita de Dios la cosa. Todav&iacute;a no puedes mover el brazo izquierdo
+que te dislocaron en el cabo de San Vicente.</p>
+
+<p>Mi amo movi&oacute; el brazo izquierdo con un gesto acad&eacute;mico y guerrero, para
+probar que lo ten&iacute;a expedito. Pero Do&ntilde;a Francisca, no convencida con tan
+endeble argumento, continu&oacute; chillando en estos t&eacute;rminos:</p>
+
+<p>&laquo;No, no ir&aacute;s a la escuadra, porque all&iacute; no hacen falta estantiguas como
+t&uacute;. Si tuvieras cuarenta a&ntilde;os, como cuando fuiste a la tierra del Fuego
+y me trajiste aquellos collares verdes de los indios... Pero ahora... Ya
+s&eacute; yo que ese calzonazos de Marcial te ha calentado los cascos anoche y
+esta ma&ntilde;ana, habl&aacute;ndote de batallas. Me parece que el Sr. Marcial y yo
+tenemos que re&ntilde;ir... Vu&eacute;lvase &eacute;l a los barcos si quiere, para que le
+quiten la pierna que le queda... &iexcl;Oh, San Jos&eacute; bendito! Si en mis quince
+hubiera sabido yo lo que era la gente de mar... &iexcl;Qu&eacute; tormento! &iexcl;Ni un
+d&iacute;a de reposo!</p>
+
+<p>Se casa una para vivir con su marido, y a lo mejor viene un despacho de
+Madrid que en dos palotadas me lo manda qu&eacute; s&eacute; yo a d&oacute;nde, a la
+Patagonia, al Jap&oacute;n o al mismo infierno. Est&aacute; una diez o doce meses sin
+verle, y al fin, si no se le comen los se&ntilde;ores salvajes, vuelve hecho
+una miseria, tan enfermo y amarillo que no sabe una qu&eacute; hacer para
+volverle a su color natural... Pero p&aacute;jaro viejo no entra en jaula, y de
+repente viene otro despachito de Madrid... Vaya usted a Tol&oacute;n, a Brest,
+a N&aacute;poles, ac&aacute; o acull&aacute;, donde le da la gana al bribonazo del Primer
+C&oacute;nsul... &iexcl;Ah!, si todos hicieran lo que yo digo, &iexcl;qu&eacute; pronto las
+pagar&iacute;a todas juntas ese caballerito que trae tan revuelto al mundo!&raquo;</p>
+
+<p>Mi amo mir&oacute; sonriendo una mala estampa clavada en la pared, y que,
+torpemente iluminada por ignoto artista, representaba al Emperador
+Napole&oacute;n, caballero en un corcel verde, con el c&eacute;lebre redingote
+embadurnado de bermell&oacute;n. Sin duda la impresi&oacute;n que dej&oacute; en m&iacute; aquella
+obra de arte, que contempl&eacute; durante cuatro a&ntilde;os, fue causa de que
+modificara mis ideas respecto al traje de contrabandista del grande
+hombre, y en lo sucesivo me lo represent&eacute; vestido de cardenal y montado
+en un caballo verde.</p>
+
+<p>&laquo;Esto no es vivir&mdash;continu&oacute; Do&ntilde;a Francisca agitando los brazos&mdash;. Dios
+me perdone; pero aborrezco el mar, aunque dicen que es una de sus
+mejores obras. &iexcl;No s&eacute; para qu&eacute; sirve la Santa Inquisici&oacute;n si no
+convierte en cenizas esos endiablados barcos de guerra! Pero vengan ac&aacute;
+y d&iacute;ganme: &iquest;Para qu&eacute; es eso de estarse arrojando balas y m&aacute;s balas, sin
+m&aacute;s ni m&aacute;s, puestos sobre cuatro tablas que, si se quiebran, arrojan al
+mar centenares de infelices? &iquest;No es esto tentar a Dios? &iexcl;Y estos hombres
+se vuelven locos cuando oyen un ca&ntilde;onazo! &iexcl;Bonita gracia! A m&iacute; se me
+estremecen las carnes cuando los oigo, y si todos pensaran como yo, no
+habr&iacute;a m&aacute;s guerras en el mar... y todos los ca&ntilde;ones se convertir&iacute;an en
+campanas. Mira, Alonso&mdash;a&ntilde;adi&oacute; deteni&eacute;ndose ante su marido&mdash;, me parece
+que ya os han derrotado bastantes veces. &iquest;Quer&eacute;is otra? T&uacute; y esos otros
+tan locos como t&uacute;, &iquest;no est&aacute;is satisfechos despu&eacute;s de la del 14?<a name="FNanchor_3_3" id="FNanchor_3_3"></a><a href="#Footnote_3_3" class="fnanchor">[3]</a></p>
+
+<p>D. Alonso apret&oacute; los pu&ntilde;os al o&iacute;r aquel triste recuerdo, y no profiri&oacute;
+un juramento de marino por respeto a su esposa.</p>
+
+<p>&laquo;La culpa de tu obstinaci&oacute;n en ir a la escuadra&mdash;a&ntilde;adi&oacute; la dama cada
+vez m&aacute;s furiosa&mdash;, la tiene el picar&oacute;n de Marcial, ese endiablado
+marinero, que debi&oacute; ahogarse cien veces, y cien veces se ha salvado para
+tormento m&iacute;o. Si &eacute;l quiere volver a embarcarse con su pierna de palo, su
+brazo roto, su ojo de menos y sus cincuenta heridas, que vaya en buen
+hora, y Dios quiera que no vuelva a parecer por aqu&iacute;...; pero t&uacute; no
+ir&aacute;s, Alonso, t&uacute; no ir&aacute;s, porque est&aacute;s enfermo y porque has servido
+bastante al Rey, quien por cierto te ha recompensado muy mal; y yo que
+t&uacute;, le tirar&iacute;a a la cara al se&ntilde;or General&iacute;simo de mar y tierra los
+galones de capit&aacute;n de nav&iacute;o que tienes desde hace diez a&ntilde;os... A fe que
+deb&iacute;an haberte hecho almirante cuando menos, que harto lo merec&iacute;as
+cuando fuiste a la expedici&oacute;n de &Aacute;frica y me trajiste aquellas cuentas
+azules que, con los collares de los indios, me sirvieron para adornar
+la <a target="_blank" href="images/023.jpg">urna de la Virgen de Carmen</a>.</p>
+
+<p>&mdash;Sea o no almirante, yo debo ir a la escuadra, Paquita&mdash;dijo mi amo&mdash;.
+Yo no puedo faltar a ese combate. Tengo que cobrar a los ingleses cierta
+cuenta atrasada.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno est&aacute;s t&uacute; para cobrar estas cuentas&mdash;contest&oacute; mi ama&mdash;: un hombre
+enfermo y medio baldado...</p>
+
+<p>&mdash;Gabriel ir&aacute; conmigo&mdash;a&ntilde;adi&oacute; D. Alonso, mir&aacute;ndome de un modo que
+infund&iacute;a valor.</p>
+
+<p>Yo hice un gesto que indicaba mi conformidad con tan heroico proyecto;
+pero cuid&eacute; de que no me viera Do&ntilde;a Francisca, la cual me habr&iacute;a hecho
+notar el irresistible peso de su mano si observara mis disposiciones
+belicosas.</p>
+
+<p>&Eacute;sta, al ver que su esposo parec&iacute;a resuelto, se enfureci&oacute; m&aacute;s; jur&oacute; que
+si volviera a nacer, no se casar&iacute;a con ning&uacute;n marino; dijo mil pestes
+del Emperador, de nuestro amado Rey, del Pr&iacute;ncipe de la Paz, de todos
+los signatarios del tratado de subsidios, y termin&oacute; asegurando al
+valiente marino que Dios le castigar&iacute;a por su insensata temeridad.</p>
+
+<p>Durante el di&aacute;logo que he referido, sin responder de su exactitud, pues
+s&oacute;lo me fundo en vagos recuerdos, una tos recia y perruna, resonando en
+la habitaci&oacute;n inmediata, anunciaba que Marcial, el mareante viejo, o&iacute;a
+desde muy cerca la ardiente declamaci&oacute;n de mi ama, que le hab&iacute;a citado
+bastantes veces con comentarios poco ben&eacute;volos. Deseoso de tomar parte
+en la conversaci&oacute;n, para lo cual le autorizaba la confianza que ten&iacute;a en
+la casa, abri&oacute; la puerta y se present&oacute; en el cuarto de mi amo.</p>
+
+<p>Antes de pasar adelante, quiero dar de &eacute;ste algunas noticias, as&iacute; como
+de su hidalga consorte, para mejor conocimiento de lo que va a pasar.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="III" id="III"></a>-III-</h2>
+
+
+<p>D. Alonso Guti&eacute;rrez de Cisniega pertenec&iacute;a a una antigua familia del
+mismo Vejer. Consagr&aacute;ronle a la carrera naval, y desde su juventud,
+siendo guardia marina, se distingui&oacute; honrosamente en el ataque que los
+ingleses dirigieron contra la Habana en 1748. Form&oacute; parte de la
+expedici&oacute;n que sali&oacute; de Cartagena contra Argel en 1775, y tambi&eacute;n se
+hall&oacute; en el ataque de Gibraltar por el Duque de Crillon en 1782.
+Embarcose m&aacute;s tarde para la expedici&oacute;n al estrecho de Magallanes en la
+corbeta <i>Santa Mar&iacute;a de la Cabeza</i>, que mandaba Don Antonio de
+C&oacute;rdova; tambi&eacute;n se hall&oacute; en los gloriosos combates que sostuvo la
+escuadra anglo-espa&ntilde;ola contra la francesa delante de Tol&oacute;n en 1793, y,
+por &uacute;ltimo, termin&oacute; su gloriosa carrera en el desastroso encuentro del
+cabo de San Vicente, mandando el nav&iacute;o <i>Mejicano</i>, uno de los
+que tuvieron que rendirse.</p>
+
+<p>Desde entonces, mi amo, que no hab&iacute;a ascendido conforme a su trabajosa y
+dilatada carrera, se retir&oacute; del servicio. De resultas de las heridas
+recibidas en aquella triste jornada, cay&oacute; enfermo del cuerpo, y m&aacute;s
+gravemente del alma, a consecuencia del pesar de la derrota. Cur&aacute;bale su
+esposa con amor, aunque no sin gritos, pues el maldecir a la marina y a
+los navegantes era en su boca tan habitual como los dulces nombres de
+Jes&uacute;s y Mar&iacute;a en boca de un devoto.</p>
+
+<p>Era Do&ntilde;a Francisca una se&ntilde;ora excelente, ejemplar, de noble origen,
+devota y temerosa de Dios, como todas las hembras de aquel tiempo;
+caritativa y discreta, pero con el m&aacute;s arisco y endemoniado genio que he
+conocido en mi vida. Francamente, yo no considero como ing&eacute;nito aquel
+iracundo temperamento, sino, antes bien, creado por los disgustos que la
+ocasion&oacute; la desabrida profesi&oacute;n de su esposo; y es preciso confesar que
+no se quejaba sin raz&oacute;n, pues aquel matrimonio, que durante cincuenta
+a&ntilde;os habr&iacute;a podido dar veinte hijos al mundo y a Dios, tuvo que
+contentarse con uno solo: la encantadora y sin par Rosita, de quien
+hablar&eacute; despu&eacute;s. Por &eacute;stas y otras razones, Do&ntilde;a Francisca ped&iacute;a al
+cielo en sus diarias oraciones el aniquilamiento de todas las escuadras
+europeas.</p>
+
+<p>En tanto, el h&eacute;roe se consum&iacute;a tristemente en Vejer viendo sus laureles
+apolillados y ro&iacute;dos de <a target="_blank" href="images/028.jpg">ratones</a>, y meditaba y discurr&iacute;a a todas horas sobre un
+tema importante, es decir: que si C&oacute;rdova, comandante de nuestra
+escuadra, hubiera mandado orzar a babor en vez de ordenar la maniobra a
+estribor, los nav&iacute;os <i>Mejicano</i>, <i>San Jos&eacute;</i>,
+<i>San Nicol&aacute;s</i> y <i>San Isidro</i> no habr&iacute;an ca&iacute;do en
+poder de los ingleses, y el almirante ingl&eacute;s Jerwis habr&iacute;a sido
+derrotado. Su mujer, Marcial, hasta yo mismo, extralimit&aacute;ndome en mis
+atribuciones, le dec&iacute;amos que la cosa no ten&iacute;a duda, a ver si d&aacute;ndonos
+por convencidos se templaba el vivo ardor de su man&iacute;a; pero ni por &eacute;sas:
+su man&iacute;a le acompa&ntilde;&oacute; al sepulcro.</p>
+
+<p>Pasaron ocho a&ntilde;os despu&eacute;s de aquel desastre, y la noticia de que la
+escuadra combinada iba a tener un encuentro decisivo con los ingleses,
+produjo en &eacute;l cierta excitaci&oacute;n que parec&iacute;a rejuvenecerle. Dio, pues, en
+la flor de que hab&iacute;a de ir a la escuadra para presenciar la indudable
+derrota de sus mortales enemigos; y aunque su esposa trataba de
+disuadirle, como he dicho, era imposible desviarle de tan estrafalario
+prop&oacute;sito. Para dar a comprender cu&aacute;n vehemente era su deseo, basta
+decir que osaba contrariar, aunque evitando toda disputa, la firme
+voluntad de <a target="_blank" href="images/028a.jpg">Do&ntilde;a Fransisca</a>; y debo advertir, para que se tenga idea de la obstinaci&oacute;n
+de mi amo, que &eacute;ste no ten&iacute;a miedo a los ingleses, ni a los franceses,
+ni a los argelinos, ni a los salvajes del estrecho de Magallanes, ni al
+mar irritado, ni a los monstruos acu&aacute;ticos, ni a la ruidosa tempestad,
+ni al cielo, ni a la tierra: no ten&iacute;a miedo a cosa alguna creada por
+Dios, m&aacute;s que a su bendita mujer.</p>
+
+<p>R&eacute;stame hablar ahora del marinero, <a target="_blank" href="images/029.jpg">Marcial</a>, objeto del odio m&aacute;s vivo por parte de
+Do&ntilde;a Francisca; pero cari&ntilde;osa y fraternalmente amado por mi amo D.
+Alonso, con quien hab&iacute;a servido.</p>
+
+<p>Marcial (nunca supe su apellido), llamado entre los marineros
+Medio-hombre, hab&iacute;a sido contramaestre en barcos de guerra durante
+cuarenta a&ntilde;os. En la &eacute;poca de mi narraci&oacute;n, la facha de este h&eacute;roe de
+los mares era de lo m&aacute;s singular que puede imaginarse. Fig&uacute;rense
+ustedes, se&ntilde;ores m&iacute;os, un hombre viejo, m&aacute;s bien alto que bajo, con una
+pierna de palo, el brazo izquierdo cortado a cerc&eacute;n m&aacute;s abajo del codo,
+un ojo menos, la cara garabateada por multitud de chirlos en todas
+direcciones y con desorden trazados por armas enemigas de diferentes
+clases, con la tez morena y curtida como la de todos los marinos viejos,
+con una voz ronca, hueca y perezosa que no se parec&iacute;a a la de ning&uacute;n
+habitante racional de tierra firme, y podr&aacute;n formarse idea de este
+personaje, cuyo recuerdo me hace deplorar la sequedad de mi paleta, pues
+a fe que merece ser pintado por un diestro retratista. No puedo decir si
+su aspecto hac&iacute;a re&iacute;r o impon&iacute;a respeto: creo que ambas cosas a la vez,
+y seg&uacute;n como se le mirase.</p>
+
+<p>Puede decirse que su vida era la historia de la marina espa&ntilde;ola en la
+&uacute;ltima parte del siglo pasado y principios del presente; historia en
+cuyas p&aacute;ginas las gloriosas acciones alternan con lamentables desdichas.
+Marcial hab&iacute;a navegado en el <i>Conde de Regla</i>, en el <i>San
+Joaqu&iacute;n</i>, en el <i>Real Carlos</i>, en el
+<i>Trinidad</i>, y en otros heroicos y desgraciados barcos que, al
+parecer derrotados con honra o destruidos con alevos&iacute;a, sumergieron con
+sus viejas tablas el poder&iacute;o naval de Espa&ntilde;a.</p>
+
+<p>Adem&aacute;s de las campa&ntilde;as en que tom&oacute; parte con mi amo, Medio-hombre hab&iacute;a
+asistido a otras muchas, tales como la expedici&oacute;n a la Martinica, la
+acci&oacute;n de Finisterre y antes el terrible episodio del Estrecho, en la
+noche del 12 de julio de 1801, y al combate del cabo de Santa Mar&iacute;a, en
+5 de octubre de 1804.</p>
+
+<p>A la edad de sesenta y seis a&ntilde;os se retir&oacute; del servicio, mas no por
+falta de br&iacute;os, sino porque ya se hallaba completamente desarbolado y
+fuera de combate. &Eacute;l y mi amo eran en tierra dos buenos amigos; y como
+la hija &uacute;nica del contramaestre se hallase casada con un antiguo criado
+de la casa, resultando de esta uni&oacute;n un nieto, Medio-hombre se decidi&oacute; a
+echar para siempre el ancla, como un viejo pont&oacute;n in&uacute;til para la guerra,
+y hasta lleg&oacute; a hacerse la ilusi&oacute;n de que le gustaba la paz. Bastaba
+verle para comprender que el empleo m&aacute;s dif&iacute;cil que pod&iacute;a darse a aquel
+resto glorioso de un h&eacute;roe era el de cuidar chiquillos; y en efecto,
+Marcial no hac&iacute;a otra cosa que cargar, distraer y dormir a su nieto,
+para cuya faena le bastaban sus canciones marineras sazonadas con alg&uacute;n
+juramento, propio del oficio.</p>
+
+<p>Mas al saber que la escuadra combinada se apercib&iacute;a para un gran
+combate, sinti&oacute; renacer en su pecho el amortiguado entusiasmo, y so&ntilde;&oacute;
+que se hallaba mandando la mariner&iacute;a en el alc&aacute;zar de proa del
+<i>Sant&iacute;sima Trinidad</i>. Como notase en D. Alonso iguales
+s&iacute;ntomas de recrudecimiento, se franque&oacute; con &eacute;l, y desde entonces
+pasaban gran parte del d&iacute;a y de la noche comunic&aacute;ndose, as&iacute; las noticias
+recibidas como las propias sensaciones, refiriendo hechos pasados,
+haciendo conjeturas sobre los venideros y so&ntilde;ando despiertos, como dos
+grumetes que en &iacute;ntima confidencia calculan el modo de llegar a
+almirantes.</p>
+
+<p>En estas encerronas, que tra&iacute;an a Do&ntilde;a Francisca muy alarmada, naci&oacute; el
+proyecto de embarcarse en la escuadra para presenciar el pr&oacute;ximo
+combate. Ya saben ustedes la opini&oacute;n de mi ama y las mil picard&iacute;as que
+dijo del marinero embaucador; ya saben que D. Alonso insist&iacute;a en poner
+en ejecuci&oacute;n tan atrevido pensamiento, acompa&ntilde;ado de su paje, y ahora me
+resta referir lo que todos dijeron cuando Marcial se present&oacute; a defender
+la guerra contra el vergonzoso <i>statu quo</i> de Do&ntilde;a Francisca.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="IV" id="IV"></a>-IV-</h2>
+
+
+<p>&laquo;Se&ntilde;or Marcial&mdash;dijo &eacute;sta con redoblado furor:&mdash;si quiere usted ir a la
+escuadra a que le den la &uacute;ltima mano, puede embarcar cuando quiera; pero
+lo que es este no ir&aacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno&mdash;contest&oacute; el marinero, que se hab&iacute;a sentado en el borde de una
+silla, ocupando s&oacute;lo el espacio necesario para sostenerse&mdash;: ir&eacute; yo
+solo. El demonio me lleve, si me quedo sin echar el catalejo a la
+fiesta.&raquo;</p>
+
+<p>Despu&eacute;s a&ntilde;adi&oacute; con expresi&oacute;n de j&uacute;bilo:</p>
+
+<p>&laquo;Tenemos quince nav&iacute;os, y los francesitos veinticinco barcos. Si todos
+fueran nuestros, no era preciso tanto... &iexcl;Cuarenta buques y mucho
+coraz&oacute;n embarcado!&raquo;</p>
+
+<p>Como se comunica el fuego de una mecha a otra que est&aacute; cercana, as&iacute; el
+entusiasmo que irradi&oacute; del ojo de Marcial encendi&oacute; los dos, ya por la
+edad amortiguados, de mi buen amo.</p>
+
+<p>&laquo;Pero el <i>Se&ntilde;orito</i>&mdash;continu&oacute; Medio-hombre&mdash;, traer&aacute; muchos
+tambi&eacute;n. As&iacute; me gustan a m&iacute; las funciones: mucha madera donde mandar
+balas, y mucho <i>jumo</i> de p&oacute;lvora que caliente el aire cuando
+hace fr&iacute;o.&raquo;</p>
+
+<p>Se me hab&iacute;a olvidado decir que Marcial, como casi todos los marinos,
+usaba un vocabulario formado por los m&aacute;s peregrinos terminachos, pues es
+costumbre en la gente de mar de todos los pa&iacute;ses desfigurar la lengua
+patria hasta convertirla en caricatura. Observando la mayor parte de las
+voces usadas por los navegantes, se ve que son simplemente corruptelas
+de las palabras m&aacute;s comunes, adaptadas a su temperamento arrebatado y
+en&eacute;rgico, siempre propenso a abreviar todas las funciones de la vida, y
+especialmente el lenguaje. Oy&eacute;ndoles hablar, me ha parecido a veces que
+la lengua es un &oacute;rgano que les estorba.</p>
+
+<p>Marcial, como digo, convert&iacute;a los nombres en verbos, y &eacute;stos en nombres,
+sin consultar con la Academia. Asimismo aplicaba el vocabulario de la
+navegaci&oacute;n a todos los actos de la vida, asimilando el nav&iacute;o con el
+hombre, en virtud de una forzada analog&iacute;a entre las partes de aqu&eacute;l y
+los miembros de &eacute;ste. Por ejemplo, hablando de la p&eacute;rdida de su ojo,
+dec&iacute;a que hab&iacute;a cerrado el <i>portal&oacute;n de estribor</i>; y para
+expresar la rotura del brazo, dec&iacute;a que se hab&iacute;a quedado sin la
+<i>serviola de babor</i>. Para &eacute;l el coraz&oacute;n, residencia del valor
+y del hero&iacute;smo, era el <i>pa&ntilde;ol de la p&oacute;lvora</i>, as&iacute; como el
+est&oacute;mago el <i>pa&ntilde;ol del viscocho</i>. Al menos estas frases las
+entend&iacute;an los marineros; pero hab&iacute;a otras, hijas de su propia inventiva
+filol&oacute;gica, de &eacute;l s&oacute;lo conocidas y en todo su valor apreciadas. &iquest;Qui&eacute;n
+podr&iacute;a comprender lo que significaban <i>patigurbiar,
+chingurria</i> y otros feroces nombres del mismo jaez? Yo creo, aunque
+no lo aseguro, que con el primero significaba dudar, y con el segundo
+tristeza. La acci&oacute;n de embriagarse la denominaba de mil maneras
+distintas, y entre &eacute;stas la m&aacute;s com&uacute;n era <i>ponerse la casaca</i>,
+idiotismo cuyo sentido no hallar&aacute;n mis lectores, si no les explico que,
+habi&eacute;ndole merecido los marinos ingleses el dictado de
+<i>casacones</i>, sin duda a causa de su uniforme, al decir
+<i>ponerse la casaca</i> por emborracharse, quer&iacute;a significar
+Marcial una acci&oacute;n com&uacute;n y corriente entre sus enemigos. A los
+almirantes extranjeros los llamaba con estrafalarios nombres, ya creados
+por &eacute;l, ya traducidos a su manera, fij&aacute;ndose en semejanzas de sonido. A
+Nelson le llamaba el <i>Se&ntilde;orito</i>, voz que indicaba cierta
+consideraci&oacute;n o respeto; a Collingwood el <i>t&iacute;o Calambre</i>,
+frase que a &eacute;l le parec&iacute;a exacta traducci&oacute;n del ingl&eacute;s; a Jerwis le
+nombraba como los mismos ingleses, esto es, <i>viejo zorro</i>; a
+Calder el <i>t&iacute;o Perol</i>, porque encontraba mucha relaci&oacute;n entre
+las dos voces; y siguiendo un sistema ling&uuml;&iacute;stico enteramente opuesto,
+designaba a Villeneuve, jefe de la escuadra combinada, con el apodo de
+<i>Monsieur Corneta</i>, nombre tomado de un sainete a cuya
+representaci&oacute;n asisti&oacute; Marcial en C&aacute;diz. En fin, tales eran los
+disparates que sal&iacute;an de su boca, que me ver&eacute; obligado, para evitar
+explicaciones enojosas, a sustituir sus frases con las usuales, cuando
+refiera las conversaciones que de &eacute;l recuerdo.</p>
+
+<p>Sigamos ahora. Do&ntilde;a Francisca, haci&eacute;ndose cruces, dijo as&iacute;:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Cuarenta nav&iacute;os! Eso es tentar a la Divina Providencia. &iexcl;Jes&uacute;s!, y lo
+menos tendr&aacute;n cuarenta mil ca&ntilde;ones, para que estos enemigos se maten
+unos a otros.</p>
+
+<p>&mdash;Lo que es como Mr. Corneta tenga bien provistos los pa&ntilde;oles de la
+p&oacute;lvora&mdash;contest&oacute; Marcial se&ntilde;alando al coraz&oacute;n&mdash;, ya se van a re&iacute;r esos
+se&ntilde;ores casacones. No ser&aacute; &eacute;sta como la del cabo de San Vicente.</p>
+
+<p>&mdash;Hay que tener en cuenta&mdash;dijo mi amo con placer, viendo mencionado su
+tema favorito&mdash;, que si el almirante C&oacute;rdova hubiera mandado virar a
+babor a los nav&iacute;os <i>San Jos&eacute;</i> y <i>Mejicano</i>, el Sr.
+de Jerwis no se habr&iacute;a llamado <i>Lord Conde de San Vicente</i>. De
+eso estoy bien seguro, y tengo datos para asegurar que con la maniobra
+a babor, hubi&eacute;ramos salido victoriosos.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Victoriosos!&mdash;exclam&oacute; con desd&eacute;n Do&ntilde;a Francisca&mdash;. Si pueden ellos
+m&aacute;s... Estos bravucones parece que se quieren comer el mundo, y en
+cuanto salen al mar parece que no tienen bastantes costillas para
+recibir los porrazos de los ingleses.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No!&mdash;dijo Medio-hombre en&eacute;rgicamente y cerrando el <a target="_blank" href="images/037.jpg">pu&ntilde;o</a> con gesto
+amenazador&mdash;. &iexcl;Si no fuera por sus muchas astucias y picard&iacute;as!...
+Nosotros vamos siempre contra ellos con el alma a un largo, pues, con
+nobleza, bandera izada y manos limpias. El ingl&eacute;s no se
+<i>larguea</i>, y siempre ataca por sorpresa, buscando las aguas
+malas y las horas de cerraz&oacute;n. As&iacute; fue la del Estrecho, que nos tienen
+que pagar. Nosotros naveg&aacute;bamos confiados, porque ni de perros herejes
+moros se teme la traici&oacute;n, <i>cuantim&aacute;s</i> de un ingl&eacute;s que es
+<i>civil</i> y al modo de cristiano. Pero no: el que ataca a
+traici&oacute;n no es cristiano, sino un salteador de caminos. Fig&uacute;rese usted,
+se&ntilde;ora&mdash;a&ntilde;adi&oacute; dirigi&eacute;ndose a Do&ntilde;a Francisca para obtener su
+benevolencia&mdash;, que salimos de C&aacute;diz para auxiliar a la escuadra
+francesa que se hab&iacute;a refugiado en Algeciras, perseguida por los
+ingleses.</p>
+
+<p>Hace de esto cuatro a&ntilde;os, y <i>entav&iacute;a</i> tengo tal coraje que la
+sangre se me emborbota cuando lo recuerdo. Yo iba en el <i>Real
+Carlos</i>, de 112 ca&ntilde;ones, que mandaba Ezguerra, y adem&aacute;s llev&aacute;bamos
+el <i>San Hermenegildo</i>, de 112 tambi&eacute;n; el <i>San
+Fernando</i>, el <i>Argonauta</i>, el <i>San Agust&iacute;n</i> y
+la fragata <i>Sabina</i>. Unidos con la escuadra francesa, que
+ten&iacute;a cuatro nav&iacute;os, tres fragatas y un bergant&iacute;n, salimos de Algeciras
+para C&aacute;diz a las doce del d&iacute;a, y como el tiempo era flojo, nos anocheci&oacute;
+m&aacute;s ac&aacute; de punta Carnero. La noche estaba m&aacute;s negra que un barril de
+chapapote; pero como el tiempo era bueno, no nos importaba navegar a
+obscuras. Casi toda la tripulaci&oacute;n dorm&iacute;a: me acuerdo que estaba yo en
+el castillo de proa hablando con mi primo Pepe D&eacute;bora, que me contaba
+las perradas de su suegra, y desde all&iacute; vi las luces del <i>San
+Hermenegildo</i>, que navegaba a estribor como a tiro de ca&ntilde;&oacute;n. Los
+dem&aacute;s barcos iban delante. <i>Pusque</i> lo que menos cre&iacute;amos era
+que los casacones hab&iacute;an salido de Gibraltar tras de nosotros y nos
+daban caza.</p>
+
+<p>&iquest;Ni c&oacute;mo los hab&iacute;amos de ver, si ten&iacute;an apagadas las luces y se nos
+acercaban sin que nos percat&aacute;ramos de ello? De repente, y
+<i>anque</i> la noche estaba muy obscura, me pareci&oacute; ver... yo
+siempre he tenido un <i>farol</i> como un lince... me pareci&oacute; que
+un barco pasaba entre nosotros y el <i>San Hermenegildo</i>. &laquo;Jos&eacute;
+D&eacute;bora&mdash;dije a mi compa&ntilde;ero&mdash;; o yo estoy viendo <i>pantasmas</i>,
+o tenemos un barco ingl&eacute;s por estribor&raquo;.</p>
+
+<p>Jos&eacute; D&eacute;bora mir&oacute; y me dijo:</p>
+
+<p>&laquo;Que el palo mayor se caiga por la fogonadura y me parta, si hay por
+estribor m&aacute;s barco que el <i>San Hermenegildo</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Pues por s&iacute; o por no&mdash;dije&mdash;, voy a avisarle al oficial que est&aacute; de
+cuarto&raquo;.</p>
+
+<p>No hab&iacute;a acabado de decirlo, cuando patapl&uacute;s... sentimos el
+<i>musiqueo</i> de toda una andanada que nos soplaron por el
+costado. En un minuto la tripulaci&oacute;n se levant&oacute;... cada uno a su
+puesto... &iexcl;Qu&eacute; batahola, se&ntilde;ora Do&ntilde;a Francisca! Me alegrara de que usted
+lo hubiera visto para que supiera c&oacute;mo son estas cosas. Todos jur&aacute;bamos
+como demonios y ped&iacute;amos a Dios que nos pusiera un ca&ntilde;&oacute;n en cada dedo
+para contestar al ataque. Ezguerra subi&oacute; al alc&aacute;zar y mand&oacute; disparar la
+andanada de estribor... &iexcl;<i>zapatapl&uacute;s</i>! La andanada de estribor
+dispar&oacute; en seguida, y al poco rato nos contestaron... Pero en aquella
+trapisonda no vimos que con el primer disparo nos hab&iacute;an soplado a bordo
+unas endiabladas materias <i>comestibles</i> (combustibles quer&iacute;a
+decir), que cayeron sobre el buque como si estuviera lloviendo fuego. Al
+ver que ard&iacute;a nuestro nav&iacute;o, se nos redobl&oacute; la rabia y cargamos de nuevo
+la andanada, y otra, y otra. &iexcl;Ah, se&ntilde;ora Do&ntilde;a Francisca! &iexcl;Bonito se puso
+aquello!... Nuestro comandante mand&oacute; meter sobre estribor para atacar al
+abordaje al buque enemigo. Aqu&iacute; te quiero ver... Yo estaba en mis
+glorias... En un gui&ntilde;ar del ojo preparamos las hachas y picas para el
+abordaje... el barco enemigo se nos ven&iacute;a encima, lo cual me
+<i>encabrill&oacute;</i> (me alegr&oacute;) el alma, porque as&iacute; nos enredar&iacute;amos
+m&aacute;s pronto... Mete, mete a estribor... &iexcl;qu&eacute; julepe! Principiaba a
+amanecer: ya los penoles se besaban; ya estaban dispuestos los grupos,
+cuando o&iacute;mos juramentos espa&ntilde;oles a bordo del buque enemigo. Entonces
+nos quedamos todos tiesos de espanto, porque vimos que el barco con que
+nos bat&iacute;amos era el mismo <i>San Hermenegildo</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Eso s&iacute; que estuvo bueno&mdash;dijo Do&ntilde;a Francisca mostrando alg&uacute;n inter&eacute;s
+en la narraci&oacute;n&mdash;. &iquest;Y c&oacute;mo fueron tan burros que uno y otro...?</p>
+
+<p>&mdash;Dir&eacute; a usted: no tuvimos tiempo de andar con palabreo. El fuego del
+<i>Real Carlos</i> se pas&oacute; al <i>San Hermenegildo</i>, y
+entonces... &iexcl;Virgen del Carmen, la que se arm&oacute;! &iexcl;A las lanchas!,
+gritaron muchos. El fuego estaba ya ras con ras con la <i>Santa
+B&aacute;rbara</i>, y esta se&ntilde;ora no se anda con bromas... Nosotros
+jur&aacute;bamos, grit&aacute;bamos insultando a Dios, a la Virgen y a todos los
+santos, porque as&iacute; parece que se desahoga uno cuando est&aacute; lleno de
+coraje hasta la escotilla.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Jes&uacute;s, Mar&iacute;a y Jos&eacute;!, &iexcl;qu&eacute; horror!&mdash;exclam&oacute; mi ama&mdash;. &iquest;Y se
+salvaron?</p>
+
+<p>&mdash;Nos salvamos cuarenta en la fal&uacute;a y seis o siete en el chinchorro:
+&eacute;stos recogieron al segundo del <i>San Hermenegildo</i>. Jos&eacute;
+D&eacute;bora se aferr&oacute; a un pedazo de palo y arrib&oacute; m&aacute;s muerto que vivo a las
+playas de Marruecos.</p>
+
+<p>&mdash;Los dem&aacute;s... <a target="_blank" href="images/041.jpg">la mar es grande</a> y en ella cabe mucha gente. Dos mil hombres
+<i>apagaron fuegos</i> aquel d&iacute;a, entre ellos nuestro comandante
+Ezguerra, y Empar&aacute;n el del otro barco.</p>
+
+<p>&mdash;V&aacute;lgame Dios&mdash;dijo Do&ntilde;a Francisca&mdash;. Aunque bien empleado les est&aacute;,
+por andarse en esos juegos. Si se estuvieran quietecitos en sus casas
+como Dios manda...</p>
+
+<p>&mdash;Pues la causa de este desastre&mdash;dijo Don Alonso, que gustaba de
+interesar a su mujer en tan dram&aacute;ticos sucesos&mdash;, fue la siguiente. Los
+ingleses, validos de la obscuridad de la noche, dispusieron que el nav&iacute;o
+<i>Soberbio</i>, el m&aacute;s ligero de los que tra&iacute;an, apagara sus luces
+y se colocara entre nuestros dos hermosos barcos. As&iacute; lo hizo: dispar&oacute;
+sus dos andanadas, puso su aparejo en facha con mucha presteza, orzando
+al mismo tiempo para librarse de la contestaci&oacute;n. El <i>Real
+Carlos</i> y el <i>San Hermenegildo</i>, vi&eacute;ndose atacados
+inesperadamente, hicieron fuego; pero se estuvieron batiendo el uno
+contra el otro, hasta que cerca del amanecer y estando a punto de
+abordarse, se reconocieron y ocurri&oacute; lo que tan detalladamente te ha
+contado Marcial.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh!, &iexcl;y qu&eacute; bien os la jugaron!&mdash;dijo la dama&mdash;. Estuvo bueno,
+aunque eso no es de gente noble.</p>
+
+<p>&mdash;Qu&eacute; ha de ser&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Medio-hombre&mdash;. Entonces yo no los quer&iacute;a bien;
+pero <i>dende</i> esa noche... Si est&aacute;n ellos en el Cielo, no
+quiero ir al Cielo, <i>manque</i> me condene para toda la
+<i>enternidad</i>...</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pues y la captura de las cuatro fragatas que ven&iacute;an del R&iacute;o de la
+Plata?&mdash;dijo D. Alonso animando a Marcial para que continuara sus
+narraciones.</p>
+
+<p>&mdash;Tambi&eacute;n en esa me encontr&eacute;&mdash;contest&oacute; el marino&mdash;, y all&iacute; me dejaron
+sin pierna. Tambi&eacute;n entonces nos cogieron desprevenidos, y como
+est&aacute;bamos en tiempo de paz, naveg&aacute;bamos muy tranquilos, contando ya las
+horas que nos faltaban para llegar, cuando de pronto...</p>
+
+<p>Le dir&eacute; a usted c&oacute;mo fue, se&ntilde;ora Do&ntilde;a Francisca, para que vea las ma&ntilde;as
+de esa gente. Despu&eacute;s de lo del Estrecho, me embarqu&eacute; en la
+<i>Fama</i> para Montevideo, y ya hac&iacute;a mucho tiempo que est&aacute;bamos
+all&iacute;, cuando el jefe de la escuadra recibi&oacute; orden de traer a Espa&ntilde;a los
+caudales de Lima y Buenos Aires. El viaje fue muy bueno, y no tuvimos
+m&aacute;s percance que unas calenturillas, que no mataron ni tanto as&iacute; de
+hombre... Tra&iacute;amos mucho dinero del Rey y de particulares, y tambi&eacute;n lo
+que llamamos la <i>caja de soldadas</i>, que son los ahorrillos de
+la tropa que sirve en las Am&eacute;ricas. Por junto, si no me enga&ntilde;o, eran
+cosa de cinco millones de pesos, como quien no dice nada, y adem&aacute;s
+tra&iacute;amos pieles de lobo, lana de vicu&ntilde;a, cascarilla, barras de esta&ntilde;o y
+cobre y maderas finas... Pues, se&ntilde;or, despu&eacute;s de cincuenta d&iacute;as de
+navegaci&oacute;n, el 5 de Octubre, vimos tierra, y ya cont&aacute;bamos entrar en
+C&aacute;diz al d&iacute;a siguiente, cuando c&aacute;tate que hacia el Nordeste se nos
+presentan cuatro se&ntilde;oras fragatas.</p>
+
+<p><i>Anque</i> era tiempo de paz, y nuestro capit&aacute;n, D. Miguel de
+Zapia&iacute;n, parec&iacute;a no tener maldito recelo, yo, que soy perro viejo en la
+mar, llam&eacute; a D&eacute;bora y le dije que el tiempo me ol&iacute;a a p&oacute;lvora... Bueno:
+cuando las fragatas inglesas estuvieron cerca, el general mand&oacute; hacer
+zafarrancho; la <i>Fama</i> iba delante, y al poco rato nos
+encontramos a tiro de pistola de una de las inglesas por barlovento.</p>
+
+<p>Entonces el capit&aacute;n ingl&eacute;s nos habl&oacute; con su bocina y nos dijo... &iexcl;pues
+mire usted que me gust&oacute; la franqueza!... nos dijo que nos pusi&eacute;ramos en
+facha porque nos iba a atacar. Hizo mil preguntas; pero le dijimos que
+no nos daba la gana de contestar. A todo esto, las otras tres fragatas
+enemigas se hab&iacute;an acercado a las nuestras, de tal manera que cada una
+de las inglesas ten&iacute;a otra espa&ntilde;ola por el costado de sotavento.</p>
+
+<p>&mdash;Su posici&oacute;n no pod&iacute;a ser mejor&mdash;apunt&oacute; mi amo.</p>
+
+<p>&mdash;Eso digo yo&mdash;continu&oacute; Marcial&mdash;. El jefe de nuestra escuadra, D. Jos&eacute;
+Bustamante, anduvo poco listo, que si hubiera sido yo... Pues, se&ntilde;or, el
+<i>comod&oacute;n</i> (quer&iacute;a decir el comodoro) ingl&eacute;s envi&oacute; a bordo de
+la <i>Medea</i> un oficialillo de estos de cola de abadejo, el
+cual, sin andarse en chiquitas, dijo que <i>anque</i> no estaba
+declarada la guerra, el <i>comod&oacute;n</i> ten&iacute;a orden de apresarnos.
+Esto s&iacute; que se llama ser ingl&eacute;s. El combate empez&oacute; al poco rato; nuestra
+fragata recibi&oacute; la primera andanada por babor; se le contest&oacute; al saludo,
+y ca&ntilde;onazo va, ca&ntilde;onazo viene... lo cierto del caso es que no metimos
+en un pu&ntilde;o a aquellos herejes <i>por mor</i> de que el demonio fue
+y peg&oacute; fuego a la Santa B&aacute;rbara de la <i>Mercedes</i>, que se vol&oacute;
+en un suspiro, &iexcl;y todos con este suceso, nos afligimos tanto,
+sinti&eacute;ndonos tan apocados...!, no por falta de valor, sino por aquello
+que dicen... en <i>la moral</i>... pues... <i>denque</i> el
+mismo momento nos vimos perdidos. Nuestra fragata ten&iacute;a las velas con
+m&aacute;s agujeros que capa vieja, los cabos rotos, cinco pies de agua en
+bodega, el palo de mesana tendido, tres balazos a flor de agua y
+bastantes muertos y heridos. A pesar de esto, segu&iacute;amos la
+<i>cuchipanda</i> con el ingl&eacute;s; pero cuando vimos que la
+<i>Medea</i> y la <i>Clara</i>, no pudiendo resistir la
+chamusquina, arriaban bandera, forzamos de vela y nos retiramos
+defendi&eacute;ndonos como pod&iacute;amos. La maldita fragata inglesa nos daba caza,
+y como era m&aacute;s velera que la nuestra, no pudimos zafarnos y tuvimos
+tambi&eacute;n que arriar el trapo a las tres de la tarde, cuando ya nos hab&iacute;an
+matado mucha gente, y yo estaba medio muerto sobre el sollao porque a
+una bala le dio la gana de quitarme la pierna. Aquellos condenados nos
+llevaron a Inglaterra, no como presos, sino como detenidos; pero carta
+va, carta viene entre Londres y Madrid, lo cierto es que se quedaron
+con el dinero, y me parece que cuando a m&iacute; me nazca otra pierna,
+entonces el Rey de Espa&ntilde;a les ver&aacute; la punta del pelo a los cinco
+millones de pesos.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pobre hombre!... &iquest;y entonces perdiste la pata?&mdash;le dijo
+compasivamente Do&ntilde;a Francisca.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute; se&ntilde;ora: los ingleses, sabiendo que yo no era bailar&iacute;n, creyeron que
+ten&iacute;a bastante con una. En la traves&iacute;a me curaron bien: en un pueblo que
+llaman <i>Plinmuf</i> (Plymouth) estuve seis meses en el pont&oacute;n,
+con el petate liado y la patente para el otro mundo en el bolsillo...
+Pero Dios quiso que no me fuera a pique tan pronto: un f&iacute;sico ingl&eacute;s me
+puso esta pierna de palo, que es mejor que la otra, porque aqu&eacute;lla me
+dol&iacute;a de la condenada re&uacute;ma, y &eacute;sta, a Dios gracias, no duele aunque la
+echen una descarga de metralla. En cuanto a dureza, creo que la tiene,
+<i>aunque entav&iacute;a</i> no se me ha puesto delante la popa de ning&uacute;n
+ingl&eacute;s para probarla.</p>
+
+<p>&mdash;Muy bravo est&aacute;s&mdash;dijo mi ama&mdash;; quiera Dios no pierdas tambi&eacute;n la
+otra. &laquo;El que busca el peligro...&raquo;</p>
+
+<p>Concluida la relaci&oacute;n de Marcial, se trab&oacute; de nuevo la disputa sobre si
+mi amo ir&iacute;a o no a la escuadra. Persist&iacute;a Do&ntilde;a Francisca en la
+negativa, y D. Alonso, que en presencia de su digna esposa era manso
+como un cordero, buscaba pretextos y alegaba toda clase de razones para
+convencerla.</p>
+
+<p>&laquo;Iremos s&oacute;lo a ver, mujer; nada m&aacute;s que a ver&mdash;dec&iacute;a el h&eacute;roe con mirada
+suplicante.</p>
+
+<p>&mdash;Dej&eacute;monos de fiestas&mdash;le contestaba su esposa&mdash;. Buen par de
+esperpentos est&aacute;is los dos.</p>
+
+<p>&mdash;La escuadra combinada&mdash;dijo Marcial&mdash;, se quedar&aacute; en C&aacute;diz, y ellos
+tratar&aacute;n de forzar la entrada.</p>
+
+<p>&mdash;Pues entonces&mdash;a&ntilde;adi&oacute; mi ama&mdash;, pueden ver la funci&oacute;n desde la
+muralla de C&aacute;diz; pero lo que es en los barquitos... Digo que no y que
+no, Alonso. En cuarenta a&ntilde;os de casados no me has visto enojada (la ve&iacute;a
+todos los d&iacute;as); pero ahora te juro que si vas a bordo... haz cuenta de
+que Paquita no existe para ti.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Mujer!&mdash;exclam&oacute; con aflicci&oacute;n mi amo&mdash;. &iexcl;Y he de morirme sin tener
+ese gusto!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bonito gusto, hombre de Dios! &iexcl;Ver c&oacute;mo se matan esos locos! Si el
+Rey de las Espa&ntilde;as me hiciera caso, mandar&iacute;a a paseo a los ingleses y
+les dir&iacute;a: &laquo;Mis vasallos queridos no est&aacute;n aqu&iacute; para que ustedes se
+diviertan con ellos. M&eacute;tanse ustedes en faena unos con otros si quieren
+juego&raquo;. &iquest;Qu&eacute; creen? Yo, aunque tonta, bien s&eacute; lo que hay aqu&iacute;, y es que
+el Primer C&oacute;nsul, Emperador, Sult&aacute;n, o lo que sea, quiere acometer a
+los ingleses, y como no tiene hombres de alma para el caso, ha embaucado
+a nuestro buen Rey para que le preste los suyos, y la verdad es que nos
+est&aacute; fastidiando con sus guerras mar&iacute;timas. D&iacute;ganme ustedes: &iquest;a Espa&ntilde;a
+qu&eacute; le va ni le viene en esto? &iquest;Por qu&eacute; ha de estar todos los d&iacute;as
+ca&ntilde;onazo y m&aacute;s ca&ntilde;onazo por una simpleza? Antes de esas picard&iacute;as que
+Marcial ha contado, &iquest;qu&eacute; da&ntilde;o nos hab&iacute;an hecho los ingleses? &iexcl;Ah, si
+hicieran caso de lo que yo digo, el se&ntilde;or de Bonaparte armar&iacute;a la guerra
+solo, o si no que no la armara!</p>
+
+<p>&mdash;Es verdad&mdash;dijo mi amo&mdash;, que la alianza con Francia nos est&aacute;
+haciendo mucho da&ntilde;o, pues si alg&uacute;n provecho resulta es para nuestra
+aliada, mientras todos los desastres son para nosotros.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, tontos rematados, &iquest;para qu&eacute; se os calientan las pajarillas
+con esta guerra?</p>
+
+<p>&mdash;El honor de nuestra naci&oacute;n est&aacute; empe&ntilde;ado&mdash;contest&oacute; D. Alonso&mdash;, y una
+vez metidos en la danza, ser&iacute;a una mengua volver atr&aacute;s. Cuando estuve el
+mes pasado en C&aacute;diz en el bautizo de la hija de mi primo, me dec&iacute;a
+Churruca: &laquo;Esta alianza con Francia, y el maldito tratado de San
+Ildefonso, que por la astucia de Bonaparte y la debilidad de Godoy se
+ha convertido en tratado de subsidios, ser&aacute;n nuestra ruina, ser&aacute;n la
+ruina de nuestra escuadra, si Dios no lo remedia, y, por tanto, la ruina
+de nuestras colonias y del comercio espa&ntilde;ol en Am&eacute;rica. Pero, a pesar de
+todo, es preciso seguir adelante&raquo;.</p>
+
+<p>&mdash;Bien digo yo&mdash;a&ntilde;adi&oacute; do&ntilde;a Francisca&mdash;, que ese Pr&iacute;ncipe de la Paz se
+est&aacute; metiendo en cosas que no entiende. Ya se ve, &iexcl;un hombre sin
+estudios! Mi hermano el arcediano, que es partidario del pr&iacute;ncipe
+Fernando, dice que ese se&ntilde;or Godoy es un alma de c&aacute;ntaro, y que no ha
+estudiado lat&iacute;n ni teolog&iacute;a, pues todo su saber se reduce a tocar la <a target="_blank" href="images/049.jpg">guitarra</a> y a
+conocer los veintid&oacute;s modos de bailar la gavota. Parece que por su linda
+cara le han hecho, primer ministro. As&iacute; andan las cosas de Espa&ntilde;a;
+luego, hambre y m&aacute;s hambre... todo tan caro... la fiebre amarilla
+asolando a Andaluc&iacute;a... Est&aacute; esto bonito, s&iacute;, se&ntilde;or... Y de ello tienen
+ustedes la culpa&mdash;continu&oacute; engrosando la voz y poni&eacute;ndose muy
+encarnada&mdash;, s&iacute; se&ntilde;or, ustedes que ofenden a Dios matando tanta gente;
+ustedes, que si en vez de meterse en esos endiablados barcos, se fueran
+a la iglesia a rezar el rosario, no andar&iacute;a Patillas tan suelto por
+Espa&ntilde;a haciendo diabluras.</p>
+
+<p>&mdash;T&uacute; ir&aacute;s a C&aacute;diz tambi&eacute;n&mdash;dijo D. Alonso ansioso de despertar el
+entusiasmo en el pecho de su mujer&mdash;; ir&aacute;s a casa de Flora, y desde el
+mirador podr&aacute;s ver c&oacute;modamente el combate, el humo, los fogonazos, las
+banderas... Es cosa muy bonita.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Gracias, gracias! Me caer&iacute;a muerta de miedo. Aqu&iacute; nos estaremos
+quietos, que el que busca el peligro en &eacute;l perece.</p>
+
+<p>As&iacute; termin&oacute; aquel di&aacute;logo, cuyos pormenores he conservado en mi memoria,
+a pesar del tiempo transcurrido. Mas acontece con frecuencia que los
+hechos muy remotos, correspondientes a nuestra infancia, permanecen
+grabados en la imaginaci&oacute;n con mayor fijeza que los presenciados en edad
+madura, y cuando predomina sobre todas las facultades la raz&oacute;n.</p>
+
+<p>Aquella noche D. Alonso y Marcial siguieron conferenciando en los pocos
+ratos que la recelosa Do&ntilde;a Francisca los dejaba solos. Cuando &eacute;sta fue a
+la parroquia para asistir a la novena, seg&uacute;n su piadosa costumbre, los
+dos marinos respiraron con libertad como escolares bulliciosos que
+pierden de vista al maestro. Encerr&aacute;ronse en el despacho, sacaron unos
+mapas y estuvieron examin&aacute;ndolos con gran atenci&oacute;n; luego leyeron
+ciertos papeles en que hab&iacute;a apuntados los nombres de muchos barcos
+ingleses con la cifra de sus ca&ntilde;ones y tripulantes, y durante su
+calurosa conferencia, en que alternaba la lectura con los m&aacute;s en&eacute;rgicos
+comentarios, not&eacute; que ideaban el plan de un combate naval.</p>
+
+<p>Marcial imitaba con los gestos de su brazo y medio la marcha de las
+escuadras, la explosi&oacute;n de las andanadas; con su cabeza, el balance de
+los barcos combatientes; con su cuerpo, la ca&iacute;da de costado del buque
+que se va a pique; con su mano, el subir y bajar de las banderas de
+se&ntilde;al; con un ligero silbido, el mando del contramaestre; con los
+porrazos de su pie de palo contra el suelo, el estruendo del ca&ntilde;&oacute;n; con
+su lengua estropajosa, los juramentos y singulares voces del combate; y
+como mi amo le secundase en esta tarea con la mayor gravedad, quise yo
+tambi&eacute;n echar mi cuarto a espadas, alentado por el ejemplo, y dando
+natural desahogo a esa necesidad devoradora de meter ruido que domina el
+temperamento de los chicos con absoluto imperio. Sin poderme contener,
+viendo el entusiasmo de los dos marinos, comenc&eacute; a dar vueltas por la
+habitaci&oacute;n, pues la confianza con que por mi amo era tratado me
+autorizaba a ello; remed&eacute; con la cabeza y los brazos la disposici&oacute;n de
+una nave que ci&ntilde;e el viento, y al mismo tiempo profer&iacute;a, ahuecando la
+voz, los retumbantes monos&iacute;labos que m&aacute;s se parecen al ruido de un
+ca&ntilde;onazo, tales como &iexcl;bum, bum, bum!... Mi respetable amo, el mutilado
+marinero, tan ni&ntilde;os como yo en aquella ocasi&oacute;n, no pararon mientes en lo
+que yo hac&iacute;a, pues harto les embargaban sus propios pensamientos.</p>
+
+<p>&iexcl;Cu&aacute;nto me he re&iacute;do despu&eacute;s recordando aquella escena, y cu&aacute;n cierto es,
+por lo que respecta a mis compa&ntilde;eros en aquel juego, que el entusiasmo
+de la ancianidad convierte a los viejos en ni&ntilde;os, renovando las
+travesuras de la cuna al borde mismo del sepulcro!</p>
+
+<p>Muy enfrascados estaban ellos en su conferencia, cuando sintieron los
+pasos de Do&ntilde;a Francisca que volv&iacute;a de la novena.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Qu&eacute; viene!&mdash;exclam&oacute; Marcial con terror.</p>
+
+<p>Y al punto guardaron los planos, disimulando su excitaci&oacute;n, y pusi&eacute;ronse
+a hablar de cosas indiferentes. Pero yo, bien porque la sangre juvenil
+no pod&iacute;a aplacarse f&aacute;cilmente, bien porque no observ&eacute; a tiempo la
+entrada de mi ama, segu&iacute; en medio del cuarto demostrando mi enajenaci&oacute;n
+con frases como &eacute;stas, pronunciadas con el mayor desparpajo: &iexcl;la mura a
+estribor!... &iexcl;orza!... &iexcl;la andanada de sotavento!... &iexcl;fuego!... &iexcl;bum,
+bum!... Ella se lleg&oacute; a m&iacute; furiosa, y sin previo aviso me descarg&oacute; en
+la popa la andanada de su mano derecha con tan buena punter&iacute;a, que me
+hizo ver las estrellas.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Tambi&eacute;n t&uacute;!&mdash;grit&oacute; vapule&aacute;ndome sin compasi&oacute;n&mdash;. Ya ves&mdash;a&ntilde;adi&oacute;
+mirando a su marido con centelleantes ojos&mdash;: t&uacute; le ense&ntilde;as a que pierda
+el respeto... &iquest;Te has cre&iacute;do que est&aacute;s todav&iacute;a en la Caleta, pedazo de
+zascandil?</p>
+
+<p>La zurra continu&oacute; en la forma siguiente: yo caminando a la cocina,
+lloroso y avergonzado, despu&eacute;s de arriada la bandera de mi dignidad, y
+sin pensar en defenderme contra tan superior enemigo; Do&ntilde;a Francisca
+detr&aacute;s d&aacute;ndome caza y poniendo a prueba mi pescuezo con los repetidos
+golpes de su mano. En la cocina ech&eacute; el ancla, lloroso, considerando
+cu&aacute;n mal hab&iacute;a concluido mi combate naval.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="V" id="V"></a>-V-</h2>
+
+
+<p>Para oponerse a la insensata determinaci&oacute;n de su marido, Do&ntilde;a Francisca
+no se fundaba s&oacute;lo en las razones anteriormente expuestas; ten&iacute;a, adem&aacute;s
+de aqu&eacute;llas, otra poderos&iacute;sima, que no indic&oacute; en el di&aacute;logo anterior,
+quiz&aacute; por demasiado sabida.</p>
+
+<p>Pero el lector no la sabe y voy a dec&iacute;rsela. Creo haber escrito que mis
+amos ten&iacute;an una hija. Pues bien: esta hija se llamaba Rosita, de edad
+poco mayor que la m&iacute;a, pues apenas pasaba de los quince a&ntilde;os, y ya
+estaba concertado su matrimonio con un joven oficial de Artiller&iacute;a
+llamado Malespina, de una familia de Medinasidonia, lejanamente
+emparentada con la de mi ama. Hab&iacute;ase fijado la boda para fin de
+Octubre, y ya se comprende que la ausencia del padre de la novia habr&iacute;a
+sido inconveniente en tan solemnes d&iacute;as.</p>
+
+<p>Voy a decir algo de mi se&ntilde;orita, de su novio, de sus amores, de su
+proyectado enlace y... &iexcl;ay!, aqu&iacute; mis recuerdos toman un tinte
+melanc&oacute;lico, evocando en mi fantas&iacute;a im&aacute;genes importunas y ex&oacute;ticas
+como si vinieran de otro mundo, despertando en mi cansado pecho
+sensaciones que, a decir verdad, ignoro si traen a mi esp&iacute;ritu alegr&iacute;a o
+tristeza. Estas ardientes memorias, que parecen agostarse hoy en mi
+cerebro, como flores tropicales trasplantadas al Norte helado, me hacen
+a veces re&iacute;r, y a veces me hacen pensar... Pero contemos, que el lector
+se cansa de reflexiones enojosas sobre lo que a un solo mortal interesa.</p>
+
+<p>Rosita era lind&iacute;sima. Recuerdo perfectamente su hermosura, aunque me
+ser&iacute;a muy dif&iacute;cil describir sus facciones. Parece que la veo sonre&iacute;r
+delante de m&iacute;. La singular expresi&oacute;n de su rostro, a la de ning&uacute;n otro
+parecida, es para m&iacute;, por la claridad con que se ofrece a mi
+entendimiento, como una de esas nociones primitivas, que parece hemos
+tra&iacute;do de otro mundo, o nos han sido infundidas por misterioso poder
+desde la cuna. Y sin embargo, no respondo de poderlo pintar, porque lo
+que fue real ha quedado como una idea indeterminada en mi cabeza, y nada
+nos fascina tanto, as&iacute; como nada se escapa tan sutilmente a toda
+apreciaci&oacute;n descriptiva, como un ideal querido.</p>
+
+<p>Al entrar en la casa, cre&iacute; que Rosita pertenec&iacute;a a un orden de criaturas
+superior. Explicar&eacute; mis pensamientos para que se admiren ustedes de mi
+simpleza. Cuando somos ni&ntilde;os, y un nuevo ser viene al mundo en nuestra
+casa, las personas mayores nos dicen que le han tra&iacute;do de Francia, de
+Par&iacute;s o de Inglaterra. Enga&ntilde;ado yo como todos acerca de tan singular
+modo de perpetuar la especie, cre&iacute;a que los ni&ntilde;os ven&iacute;an por encargo,
+empaquetados en un cajoncito, como un fardo de quincalla. Pues bien:
+contemplando por primera vez a la hija de mis amos, discurr&iacute; que tan
+bella persona no pod&iacute;a haber venido de la f&aacute;brica de donde venimos
+todos, es decir, de Par&iacute;s o de Inglaterra, y me persuad&iacute; de la
+existencia de alguna regi&oacute;n encantadora, donde art&iacute;fices divinos sab&iacute;an
+labrar tan hermosos ejemplares de la persona humana.</p>
+
+<p>Como ni&ntilde;os ambos, aunque de distinta condici&oacute;n, pronto nos tratamos con
+la confianza propia de la edad, y mi mayor dicha consist&iacute;a en jugar con
+ella, sufriendo todas sus impertinencias, que eran muchas, pues en
+nuestros juegos nunca se confund&iacute;an las clases: ella era siempre
+se&ntilde;orita, y yo siempre criado; as&iacute; es que yo llevaba la peor parte, y si
+hab&iacute;a golpes, no es preciso indicar aqu&iacute; qui&eacute;n los recib&iacute;a.</p>
+
+<p>Ir a buscarla al salir de la escuela para acompa&ntilde;arla a casa, era mi
+sue&ntilde;o de oro; y cuando por alguna ocupaci&oacute;n imprevista se encargaba a
+otra persona tan dulce comisi&oacute;n, mi pena era tan profunda, que yo la
+equiparaba a las mayores penas que pueden pasarse en la vida, siendo
+hombre, y dec&iacute;a: &laquo;Es imposible que cuando yo sea grande experimente
+desgracia mayor&raquo;. Subir por orden suya al naranjo del patio para coger
+los azahares de las m&aacute;s altas ramas, era para m&iacute; la mayor de las
+delicias, posici&oacute;n o preeminencia superior a la del mejor rey de la
+tierra subido en su trono de oro; y no recuerdo alborozo comparable al
+que me causaba oblig&aacute;ndome a correr tras ella en ese divino e inmortal
+juego que llaman <a target="_blank" href="images/057.jpg">escondite</a>. Si ella corr&iacute;a como una gacela, yo volaba como un p&aacute;jaro para cogerla
+m&aacute;s pronto, asi&eacute;ndola por la parte de su cuerpo que encontraba m&aacute;s a
+mano. Cuando se trocaban los papeles, cuando ella era la perseguidora y
+a m&iacute; me correspond&iacute;a el ser cogido, se duplicaban las inocentes y puras
+delicias de aquel juego sublime, y el paraje m&aacute;s obscuro y feo, donde
+yo, encogido y palpitante, esperaba la impresi&oacute;n de sus brazos ansiosos
+de estrecharme, era para m&iacute; un verdadero para&iacute;so. A&ntilde;adir&eacute; que jam&aacute;s,
+durante aquellas escenas, tuve un pensamiento, una sensaci&oacute;n, que no
+emanara del m&aacute;s refinado idealismo.</p>
+
+<p>&iquest;Y qu&eacute; dir&eacute; de su canto? Desde muy ni&ntilde;a acostumbraba a cantar el
+<i>ol&eacute;</i> y las <i>ca&ntilde;as</i>, con la maestr&iacute;a de los
+ruise&ntilde;ores, que lo saben todo en materia de m&uacute;sica sin haber aprendido
+nada. Todos le alababan aquella habilidad, y formaban corro para o&iacute;rla;
+pero a m&iacute; me ofend&iacute;an los aplausos de sus admiradores, y hubiera deseado
+que enmudeciera para los dem&aacute;s. Era aquel canto un gorjeo melanc&oacute;lico,
+aun modulado por su voz infantil. La nota, que repercut&iacute;a sobre s&iacute;
+misma, enred&aacute;ndose y desenred&aacute;ndose, como un hilo sonoro, se perd&iacute;a
+subiendo y se desvanec&iacute;a alej&aacute;ndose para volver descendiendo con timbre
+grave. Parec&iacute;a emitida por un avecilla, que se remontara primero al
+Cielo, y que despu&eacute;s cantara en nuestro propio o&iacute;do. El alma, si se me
+permite emplear un s&iacute;mil vulgar, parec&iacute;a que se alargaba siguiendo el
+sonido, y se contra&iacute;a despu&eacute;s retrocediendo ante &eacute;l, pero siempre
+pendiente de la melod&iacute;a y asociando la m&uacute;sica a la hermosa cantora. Tan
+singular era el efecto, que para m&iacute; el o&iacute;rla cantar, sobre todo en
+presencia de otras personas, era casi una mortificaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Ten&iacute;amos la misma edad, poco m&aacute;s o menos, como he dicho, pues s&oacute;lo
+exced&iacute;a la suya a la m&iacute;a en unos ocho o nueve meses. Pero yo era
+peque&ntilde;uelo y raqu&iacute;tico, mientras ella se desarrollaba con mucha lozan&iacute;a,
+y as&iacute;, al cumplirse los tres a&ntilde;os de mi residencia en la casa, ella
+parec&iacute;a de mucha m&aacute;s edad que yo. Estos tres a&ntilde;os se pasaron sin
+sospechar nosotros que &iacute;bamos creciendo, y nuestros juegos no se
+interrump&iacute;an, pues ella era m&aacute;s traviesa que yo, y su madre la re&ntilde;&iacute;a,
+procurando sujetarla y hacerla trabajar.</p>
+
+<p>Al cabo de lo tres a&ntilde;os advert&iacute; que las formas de mi idolatrada se&ntilde;orita
+se ensanchaban y redondeaban, completando la hermosura de su cuerpo: su
+rostro se puso m&aacute;s encendido, m&aacute;s lleno, m&aacute;s tibio; sus grandes ojos m&aacute;s
+vivos, si bien con la mirada menos err&aacute;til y voluble; su andar m&aacute;s
+reposado; sus movimientos no s&eacute; si m&aacute;s o menos ligeros, pero ciertamente
+distintos, aunque no pod&iacute;a entonces ni puedo ahora apreciar en qu&eacute;
+consist&iacute;a la diferencia. Pero ninguno de estos accidentes me confundi&oacute;
+tanto como la transformaci&oacute;n de su voz, que adquiri&oacute; cierta sonora
+gravedad bien distinta de aquel travieso y alegre chillido con que me
+llamaba antes, trastorn&aacute;ndome el juicio, y oblig&aacute;ndome a olvidar mis
+quehaceres, para acudir al juego. El capullo se convert&iacute;a en rosa y la
+cris&aacute;lida en <a target="_blank" href="images/059.jpg">mariposa</a>.</p>
+
+<p>Un d&iacute;a mil veces funesto, mil veces l&uacute;gubre, mi amita se present&oacute; ante
+m&iacute; con traje bajo. Aquella transfiguraci&oacute;n produjo en m&iacute; tal impresi&oacute;n,
+que en todo el d&iacute;a no habl&eacute; una palabra. Estaba serio como un hombre que
+ha sido vilmente enga&ntilde;ado, y mi enojo contra ella era tan grande, que en
+mis soliloquios probaba con fuertes razones que el r&aacute;pido crecimiento de
+mi amita era una felon&iacute;a. Se despert&oacute; en m&iacute; la fiebre del raciocinar, y
+sobre aquel tema controvert&iacute;a apasionadamente conmigo mismo en el
+silencio de mis insomnios. Lo que m&aacute;s me aturd&iacute;a era ver que con unas
+cuantas varas de tela hab&iacute;a variado por completo su car&aacute;cter. Aquel d&iacute;a,
+mil veces desgraciado, me habl&oacute; en tono ceremonioso, orden&aacute;ndome con
+gravedad y hasta con displicencia las faenas que menos me gustaban; y
+ella, que tantas veces fue c&oacute;mplice y encubridora de mi holgazaner&iacute;a, me
+reprend&iacute;a entonces por perezoso. &iexcl;Y a todas &eacute;stas, ni una sonrisa, ni un
+salto, ni una monada, ni una veloz carrera, ni un poco de
+<i>ol&eacute;</i>, ni esconderse de m&iacute; para que la buscara, ni fingirse
+enfadada para re&iacute;rse despu&eacute;s, ni una disputilla, ni siquiera un pescoz&oacute;n
+con su blanda manecita!</p>
+
+<p>&iexcl;Terribles crisis de la existencia! &iexcl;Ella se hab&iacute;a convertido en mujer,
+y yo continuaba siendo ni&ntilde;o!</p>
+
+<p>No necesito decir que se acabaron los retozos y los juegos; ya no volv&iacute;
+a subir al naranjo, cuyos azahares crecieron tranquilos, libres de mi
+enamorada rapacidad, desarrollando con lozan&iacute;a sus hojas y con todo lujo
+su provocativa fragancia; ya no corrimos m&aacute;s por el patio, ni hice m&aacute;s
+viajes a la escuela, para traerla a casa, tan orgulloso de mi comisi&oacute;n
+que la hubiera defendido contra un ej&eacute;rcito, si &eacute;ste hubiera intentado
+quit&aacute;rmela. Desde entonces Rosita andaba con la mayor circunspecci&oacute;n y
+gravedad; varias veces not&eacute; que al subir una escalera delante de m&iacute;,
+cuidaba de no mostrar ni una l&iacute;nea ni una pulgada m&aacute;s arriba de su
+hermoso tobillo, y este sistema de fraudulenta ocultaci&oacute;n era una ofensa
+a la dignidad de aquel cuyos ojos hab&iacute;an visto algo m&aacute;s arriba. Ahora me
+r&iacute;o considerando c&oacute;mo se me part&iacute;a el coraz&oacute;n con aquellas cosas.</p>
+
+<p>Pero a&uacute;n hab&iacute;an de ocurrir m&aacute;s terribles desventuras. Al a&ntilde;o de su
+transformaci&oacute;n, la t&iacute;a Martina, Rosario la cocinera, Marcial y otros
+personajes de la servidumbre, se ocupaban un d&iacute;a de cierto grave asunto.
+Aplicando mi diligente o&iacute;do, luego me enter&eacute; de que corr&iacute;an rumores
+alarmantes: la se&ntilde;orita se iba a casar. La cosa era inaudita, porque yo
+no le conoc&iacute;a ning&uacute;n novio. Pero entonces lo arreglaban todo los
+padres, y lo raro es que a veces no sal&iacute;a del todo mal.</p>
+
+<p>Pues un joven de gran familia pidi&oacute; su mano, y mis amos se la
+concedieron. Este joven vino a casa acompa&ntilde;ado de sus padres, que eran
+una especie de condes o marqueses, con un t&iacute;tulo retumbante. El
+pretendiente tra&iacute;a su uniforme de Marina, en cuyo honroso Cuerpo serv&iacute;a;
+pero a pesar de tan elegante jaez, su facha era muy poco agradable. As&iacute;
+debi&oacute; parecerle a mi amita, pues desde un principio mostr&oacute; repugnancia
+hacia aquella boda. Su madre trataba de convencerla, pero in&uacute;tilmente, y
+le hac&iacute;a la m&aacute;s acabada pintura de las buenas prendas del novio, de su
+alto linaje y grandes riquezas. La ni&ntilde;a no se convenc&iacute;a, y a estas
+razones opon&iacute;a otras muy cuerdas.</p>
+
+<p>Pero la p&iacute;cara se callaba lo principal, y lo principal era que ten&iacute;a
+otro novio, a quien de veras amaba. Este otro era un oficial de
+Artiller&iacute;a, llamado <a target="_blank" href="images/062.jpg">D. Rafael Malespina</a>, de muy buena presencia y gentil figura. Mi amita le
+hab&iacute;a conocido en la iglesia, y el p&eacute;rfido amor se apoder&oacute; de ella,
+mientras rezaba; pues siempre fue el templo lugar muy a prop&oacute;sito, por
+su po&eacute;tico y misterioso recinto, para abrir de par en par al amor las
+puertas del alma. Malespina rondaba la casa, lo cual observ&eacute; yo varias
+veces; y tanto se habl&oacute; en Vejer de estos amores, que el otro lo supo, y
+se desafiaron. Mis amos supieron todo cuando lleg&oacute; a casa la noticia de
+que Malespina hab&iacute;a herido mortalmente a su rival.</p>
+
+<p>El esc&aacute;ndalo fue grande. La religiosidad de mis amos se escandaliz&oacute;
+tanto con aquel hecho, que no pudieron disimular su enojo, y Rosita fue
+la v&iacute;ctima principal. Pero pasaron meses y m&aacute;s meses; el herido cur&oacute;, y
+como Malespina fuese tambi&eacute;n persona bien nacida y rica, se notaron en
+la atm&oacute;sfera pol&iacute;tica de la casa barruntos de que el joven D. Rafael iba
+a entrar en ella. Renunciaron al enlace los padres del herido, y en
+cambio el del vencedor se present&oacute; en casa a pedir para su hijo la mano
+de mi querida amita. Despu&eacute;s de algunas dilaciones, se la concedieron.</p>
+
+<p>Me acuerdo de cuando fue all&iacute; <a target="_blank" href="images/063.jpg">el viejo Malespina</a>. Era un se&ntilde;or muy seco y estirado, con
+chupa de treinta colores, muchos colgajos en el reloj, gran coleto, y
+una nariz muy larga y afilada, con la cual parec&iacute;a olfatear a las
+personas que le sosten&iacute;an la conversaci&oacute;n. Hablaba por los codos y no
+dejaba meter baza a los dem&aacute;s: &eacute;l se lo dec&iacute;a todo, y no se pod&iacute;a
+elogiar cosa alguna, porque al punto sal&iacute;a diciendo que ten&iacute;a otra
+mejor. Desde entonces le tach&eacute; por hombre vanidoso y mentiros&iacute;simo, como
+tuve ocasi&oacute;n de ver claramente m&aacute;s tarde. Mis amos le recibieron con
+agasajo, lo mismo que a su hijo, que con &eacute;l ven&iacute;a. Desde entonces, el
+novio sigui&oacute; yendo a casa todos los d&iacute;as, s&oacute;lo o en compa&ntilde;&iacute;a de su
+padre.</p>
+
+<p>Nueva transformaci&oacute;n de mi amita. Su indiferencia hacia m&iacute; era tan
+marcada, que tocaba los l&iacute;mites del menosprecio. Entonces ech&eacute; de ver
+claramente por primera vez, maldici&eacute;ndola, la humildad de mi condici&oacute;n;
+trataba de explicarme el derecho que ten&iacute;an a la superioridad los que
+realmente eran superiores, y me preguntaba, lleno de angustia, si era
+justo que otros fueran nobles y ricos y sabios, mientras yo ten&iacute;a por
+abolengo la Caleta, por &uacute;nica fortuna mi persona, y apenas sab&iacute;a leer.
+Viendo la recompensa que ten&iacute;a mi ardiente cari&ntilde;o, comprend&iacute; que a nada
+podr&iacute;a aspirar en el mundo, y s&oacute;lo m&aacute;s tarde adquir&iacute; la firme convicci&oacute;n
+de que un grande y constante esfuerzo m&iacute;o me dar&iacute;a quiz&aacute;s todo aquello
+que no pose&iacute;a.</p>
+
+<p>En vista del despego con que ella me trataba, perd&iacute; la confianza; no me
+atrev&iacute;a a desplegar los labios en su presencia, y me infund&iacute;a mucho m&aacute;s
+respeto que sus padres. Entre tanto, yo observaba con atenci&oacute;n los
+indicios del amor que la dominaba. Cuando &eacute;l tardaba, yo la ve&iacute;a
+impaciente y triste; al menor rumor que indicase la aproximaci&oacute;n de
+alguno, se encend&iacute;a su hermoso semblante, y sus negros ojos brillaban
+con ansiedad y esperanza. Si &eacute;l entraba al fin, le era imposible a ella
+disimular su alegr&iacute;a, y luego se estaban charlando horas y m&aacute;s horas,
+siempre en presencia de Do&ntilde;a Francisca, pues a mi se&ntilde;orita no se le
+consent&iacute;an coloquios a solas ni por las rejas.</p>
+
+<p>Tambi&eacute;n hab&iacute;a correspondencia larga, y lo peor del caso es que yo era el
+correo de los dos amantes. &iexcl;Aquello me daba una rabia...! Seg&uacute;n la
+consigna, yo sal&iacute;a a la plaza, y all&iacute; encontraba, m&aacute;s puntual que un
+reloj, al se&ntilde;orito Malespina, el cual me daba una esquela para
+entregarla a mi se&ntilde;orita. Cumpl&iacute;a mi encargo, y ella me daba otra para
+llevarla a &eacute;l. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces sent&iacute;a tentaciones de quemar aquellas
+cartas, no llev&aacute;ndolas a su destino! Pero por mi suerte, tuve serenidad
+para dominar tan feo prop&oacute;sito.</p>
+
+<p>No necesito decir que yo odiaba a Malespina. Desde que le ve&iacute;a entrar
+sent&iacute;a mi sangre enardecida, y siempre que me ordenaba algo, hac&iacute;alo con
+los peores modos posibles, deseoso de significarle mi alto enojo. Este
+despego que a ellos les parec&iacute;a mala crianza y a m&iacute; un arranque de
+entereza, propio de elevados corazones, me proporcion&oacute; algunas
+reprimendas y, sobre todo, dio origen a una frase de mi se&ntilde;orita, que se
+me clav&oacute; en el coraz&oacute;n como una dolorosa espina. En cierta ocasi&oacute;n le o&iacute;
+decir:</p>
+
+<p>&laquo;Este chico est&aacute; tan echado a perder, que ser&aacute; preciso mandarle fuera de
+casa&raquo;.</p>
+
+<p>Al fin se fij&oacute; el d&iacute;a para la boda, y unos cuantos antes del se&ntilde;alado
+ocurri&oacute; lo que ya cont&eacute; y el proyecto de mi amo. Por esto se comprender&aacute;
+que Do&ntilde;a Francisca ten&iacute;a razones poderosas, adem&aacute;s de la poca salud de
+su marido, para impedirle ir a la escuadra.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="VI" id="VI"></a>-VI-</h2>
+
+
+<p>Recuerdo muy bien que al d&iacute;a siguiente de los pescozones que me aplic&oacute;
+D. Francisca, movida del espect&aacute;culo de mi irreverencia y de su profundo
+odio a las guerras mar&iacute;timas, sal&iacute; acompa&ntilde;ando a mi amo en su paseo de
+mediod&iacute;a. &Eacute;l me daba el brazo, y a su lado iba Marcial: los tres
+camin&aacute;bamos lentamente, conforme al flojo andar de D. Alonso y a la poca
+destreza de la pierna postiza del marinero. Parec&iacute;a aquello una de esas
+procesiones en que marcha, sobre vacilante palanqu&iacute;n, un grupo de santos
+viejos y apolillados, que amenazan venirse al suelo en cuanto se acelere
+un poco el paso de los que les llevan. Los dos viejos no ten&iacute;an expedito
+y vividor m&aacute;s que el coraz&oacute;n, que funcionaba como una m&aacute;quina reci&eacute;n
+salida del taller. Era una aguja imantada, que a pesar de su fuerte
+potencia y exacto movimiento, no pod&iacute;a hacer navegar bien el casco viejo
+y averiado en que iba embarcada.</p>
+
+<p>Durante el paseo, mi amo, despu&eacute;s de haber asegurado con su habitual
+aplomo que si el almirante C&oacute;rdova, en vez de mandar virar a estribor
+hubiera mandado virar a babor, la batalla del 14 no se habr&iacute;a perdido,
+entabl&oacute; la conversaci&oacute;n sobre el famoso proyecto, y aunque no dijeron
+claramente su prop&oacute;sito, sin duda por estar yo delante, comprend&iacute; por
+algunas palabras sueltas que trataban de ponerlo en ejecuci&oacute;n a
+cencerros tapados, march&aacute;ndose de la casa lindamente una ma&ntilde;ana, sin que
+mi ama lo advirtiese.</p>
+
+<p>Regresamos a la casa y all&iacute; se habl&oacute; de cosas muy distintas. Mi amo, que
+siempre era complaciente con su mujer, lo fue aquel d&iacute;a m&aacute;s que nunca.
+No dec&iacute;a Do&ntilde;a Francisca cosa alguna, aunque fuera insignificante, sin
+que &eacute;l lo celebrara con risas inoportunas. Hasta me parece que la regal&oacute;
+algunas frusler&iacute;as, demostrando en todos sus actos el deseo de tenerla
+contenta; sin duda por esta misma complacencia oficiosa mi ama estaba
+d&iacute;scola y rega&ntilde;ona cual nunca la hab&iacute;a yo visto. No era posible
+transacci&oacute;n honrosa. Por no s&eacute; qu&eacute; f&uacute;til motivo, ri&ntilde;&oacute; con Marcial,
+intim&aacute;ndole la inmediata salida de la casa; tambi&eacute;n dijo terribles cosas
+a su marido; y durante la comida, aunque &eacute;ste celebraba todos los platos
+con desusado calor, la implacable dama no cesaba de gru&ntilde;ir.</p>
+
+<p>Llegada la hora de rezar el rosario, acto solemne que se verificaba en
+el comedor con asistencia de todos los de la casa, mi amo, que otras
+veces sol&iacute;a dormirse, murmurando perezosamente los
+<i>Pater-noster</i>, lo cual le val&iacute;a algunas reprimendas, estuvo
+aquella noche muy despabilado y rez&oacute; con verdadero empe&ntilde;o, haciendo que
+su voz se oyera entre todas las dem&aacute;s.</p>
+
+<p>Otra cosa pas&oacute; que se me ha quedado muy presente. Las paredes de la casa
+hall&aacute;banse adornadas con dos clases de objetos: estampas de santos y
+mapas; la Corte celestial por un lado, y todos los derroteros de Europa
+y Am&eacute;rica por otro. Despu&eacute;s de comer, mi amo estaba en la galer&iacute;a
+contemplando una carta de navegaci&oacute;n, y recorr&iacute;a con su vacilante dedo
+las l&iacute;neas, cuando Do&ntilde;a Francisca, que algo sospechaba del proyecto de
+escapatoria, y adem&aacute;s pon&iacute;a el grito en el Cielo siempre que sorprend&iacute;a
+a su marido en flagrante delito de entusiasmo n&aacute;utico, lleg&oacute; por detr&aacute;s,
+y abriendo los brazos exclam&oacute;:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Hombre de Dios! Cuando digo que t&uacute; me andas buscando... Pues te juro
+que si me buscas, me encontrar&aacute;s.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, mujer&mdash;repuso temblando mi amo&mdash;, estaba aqu&iacute; mirando el
+derrotero de Alcal&aacute; Galiano y de Vald&eacute;s en las goletas
+<i>Sutil</i> y <i>Mejicana</i>, cuando fueron a reconocer el
+estrecho de Fuca. Es un viaje muy bonito: me parece que te lo he
+contado.</p>
+
+<p>&mdash;Cuando digo que voy a quemar todos esos papelotes&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Do&ntilde;a
+Francisca&mdash;. Mal hayan los viajes y el perro jud&iacute;o que los invent&oacute;.
+Mejor pensaras en las cosas de Dios, que al fin y al cabo no eres ning&uacute;n
+ni&ntilde;o. &iexcl;Qu&eacute; hombre, Santo Dios, qu&eacute; hombre!&raquo;</p>
+
+<p>No pas&oacute; de esto. Yo andaba tambi&eacute;n por all&iacute; cerca; pero no recuerdo bien
+si mi ama desahog&oacute; su furor en mi humilde persona, demostr&aacute;ndome una vez
+m&aacute;s la elasticidad de mis orejas y la ligereza de sus manos. Ello es que
+estas caricias menudeaban tanto, que no hago memoria de si recib&iacute; alguna
+en aquella ocasi&oacute;n: lo que s&iacute; recuerdo es que mi se&ntilde;or, a pesar de haber
+redoblado sus amabilidades, no consigui&oacute; ablandar a su consorte.</p>
+
+<p>No he dicho nada de mi amita. Pues s&eacute;pase que estaba muy triste, porque
+el se&ntilde;or de Malespina no hab&iacute;a parecido aquel d&iacute;a, ni escrito carta
+alguna, siendo in&uacute;tiles todas mis pesquisas para hallarle en la plaza.
+Lleg&oacute; la noche, y con ella la tristeza al alma de Rosita, pues ya no
+hab&iacute;a esperanza de verle hasta el d&iacute;a siguiente. Mas de pronto, y cuando
+se hab&iacute;a dado orden para la cena, sonaron fuertes aldabonazos en la
+puerta; fui a abrir corriendo, y era &eacute;l. Antes de abrirle, mi odio le
+hab&iacute;a conocido.</p>
+
+<p>A&uacute;n me parece que le estoy viendo, cuando se present&oacute; delante de m&iacute;,
+sacudiendo su capa, mojada por la lluvia. Siempre que le traigo a la
+memoria, se me representa como le vi en aquella ocasi&oacute;n. Hablando con
+imparcialidad, dir&eacute; que era un joven realmente hermoso, de presencia
+noble, modales airosos, mirada afable, algo fr&iacute;o y reservado en
+apariencia, poco risue&ntilde;o y sumamente cort&eacute;s, con aquella cortes&iacute;a grave
+y un poco finchada de los nobles de anta&ntilde;o. Tra&iacute;a aquella noche la
+chaqueta faldonada, el calz&oacute;n corto con botas, el sombrero portugu&eacute;s y
+riqu&iacute;sima capa de grana con forros de seda, que era la prenda m&aacute;s
+elegante entre los se&ntilde;oritos de la &eacute;poca.</p>
+
+<p>Desde que entr&oacute;, conoc&iacute; que algo grave ocurr&iacute;a. Pas&oacute; al comedor, y todos
+se maravillaron de verle a tal hora, pues jam&aacute;s hab&iacute;a venido de noche.
+Mi amita no tuvo de alegr&iacute;a m&aacute;s que el tiempo necesario para comprender
+que el motivo de visita tan inesperada no pod&iacute;a ser lisonjero.</p>
+
+<p>&laquo;Vengo a despedirme&raquo;, dijo Malespina.</p>
+
+<p>Todos se quedaron como lelos, y Rosita m&aacute;s blanca que el papel en que
+escribo; despu&eacute;s encendida como la grana, y luego p&aacute;lida otra vez como
+una muerta.</p>
+
+<p>&laquo;&iquest;Pues qu&eacute; pasa? &iquest;A d&oacute;nde va usted, se&ntilde;or D. Rafael?&raquo;, le pregunt&oacute; mi
+ama.</p>
+
+<p>Debo de haber dicho que Malespina era oficial de Artiller&iacute;a, pero no que
+estaba de guarnici&oacute;n en C&aacute;diz y con licencia en Vejer.</p>
+
+<p>&laquo;Como la escuadra carece de personal&mdash;a&ntilde;adi&oacute;&mdash;, han dado orden para que
+nos embarquemos con objeto de hacer all&iacute; el servicio. Se cree que el
+combate es inevitable, y la mayor parte de los nav&iacute;os tienen falta de
+artilleros.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Jes&uacute;s, Mar&iacute;a y Jos&eacute;!&mdash;exclam&oacute; Do&ntilde;a Francisca m&aacute;s muerta que viva&mdash;.
+&iquest;Tambi&eacute;n a usted se le llevan? Pues me gusta. Pero usted es de tierra,
+amiguito. D&iacute;gales usted que se entiendan ellos; que si no tienen gente,
+que la busquen. Pues a fe que es bonita la broma.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pero, mujer&mdash;dijo t&iacute;midamente D. Alonso&mdash;, no ves que es
+preciso?...&raquo;.</p>
+
+<p>No pudo seguir, porque Do&ntilde;a Francisca, que sent&iacute;a desbordarse el vaso de
+su enojo, apostrof&oacute; a todas las Potencias terrestres.</p>
+
+<p>&laquo;A ti todo te parece bien con tal que sea para los dichosos barcos de
+guerra. &iquest;Pero qui&eacute;n, pero qui&eacute;n es el demonio del Infierno que ha
+mandado vayan a bordo los oficiales de tierra? A m&iacute; que no me digan:
+eso es cosa del se&ntilde;or de Bonaparte. Ninguno de ac&aacute; puede haber inventado
+tal diablura. Pero vaya usted y diga que se va a casar. A ver&mdash;a&ntilde;adi&oacute;
+dirigi&eacute;ndose a su marido&mdash;, escribe a Gravina dici&eacute;ndole que este joven
+no puede ir a la escuadra&raquo;.</p>
+
+<p>Y como viera que su marido se encog&iacute;a de hombros indicando que la cosa
+era sumamente grave, exclam&oacute;:</p>
+
+<p>&laquo;No sirves para nada. &iexcl;Jes&uacute;s! Si yo gastara calzones, me plantaba en
+C&aacute;diz y le sacaba a usted del apuro&raquo;.</p>
+
+<p>Rosita no dec&iacute;a palabra. Yo, que la observaba atentamente, conoc&iacute; la
+gran turbaci&oacute;n de su esp&iacute;ritu. No quitaba los ojos de su novio, y a no
+imped&iacute;rselo la etiqueta y el buen parecer, habr&iacute;a llorado ruidosamente,
+desahogando la pena de su coraz&oacute;n oprimido.</p>
+
+<p>&laquo;Los militares&mdash;dijo D. Alonso&mdash;, son esclavos de su deber, y la patria
+exige a este joven que se embarque para defenderla. En el pr&oacute;ximo
+combate alcanzar&aacute; usted mucha gloria e ilustrar&aacute; su nombre con alguna
+haza&ntilde;a que quede en la historia para ejemplo de las generaciones
+futuras.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, eso, eso&mdash;dijo Do&ntilde;a Francisca remedando el tono grandilocuente
+con que mi amo hab&iacute;a pronunciado las anteriores palabras&mdash;. S&iacute;: &iquest;y todo
+por qu&eacute;? Porque se les antoja a esos z&aacute;nganos de Madrid. Que vengan
+ellos a disparar los ca&ntilde;ones y a hacer la guerra... &iquest;Y cu&aacute;ndo marcha
+usted?</p>
+
+<p>&mdash;Ma&ntilde;ana mismo. Me han retirado la licencia, orden&aacute;ndome que me presente
+al instante en C&aacute;diz&raquo;.</p>
+
+<p>Imposible pintar con palabras ni por escrito lo que vi en el semblante
+de mi se&ntilde;orita cuando aquellas frases oy&oacute;. Los dos novios se miraron, y
+un largo y triste silencio sigui&oacute; al anuncio de la pr&oacute;xima partida.</p>
+
+<p>&laquo;Esto no se puede sufrir&mdash;dijo Do&ntilde;a Francisca&mdash;. Por &uacute;ltimo, llevar&aacute;n a
+los paisanos, y si se les antoja, tambi&eacute;n a las mujeres... Se&ntilde;or
+&mdash;prosigui&oacute; mirando al Cielo con adem&aacute;n de pitonisa&mdash;, no creo ofenderte
+si digo que maldito sea el que invent&oacute; los barcos, maldito el mar en que
+navegan, y m&aacute;s maldito el que hizo el primer ca&ntilde;&oacute;n para dar esos
+estampidos que la vuelven a una loca, y para matar a tantos pobrecitos
+que no han hecho ning&uacute;n da&ntilde;o&raquo;.</p>
+
+<p>D. Alonso mir&oacute; a Malespina, buscando en su semblante una expresi&oacute;n de
+protesta contra los insultos dirigidos a la noble artiller&iacute;a. Despu&eacute;s
+dijo:</p>
+
+<p>&laquo;Lo malo ser&aacute; que los nav&iacute;os carezcan tambi&eacute;n de buen material; y ser&iacute;a
+lamentable...&raquo;</p>
+
+<p>Marcial, que o&iacute;a la conversaci&oacute;n desde la puerta, no pudo contenerse y
+entr&oacute; diciendo:</p>
+
+<p>&laquo;&iquest;Qu&eacute; ha de faltar? El</p>
+
+<p><i>Trinidad</i> 140 ca&ntilde;ones: 32 de a 36, 34 de a 24, 36 de a 12, 18
+de a 30, y 10 obuses de a 24. El <i>Pr&iacute;ncipe de Asturias</i> 118,
+el <i>Santa Ana</i> 120, el <i>Rayo</i> 100, el
+<i>Nepomuceno</i>, el <i>San</i>...</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n le mete a usted aqu&iacute;, Sr. Marcial&mdash;chill&oacute; Do&ntilde;a Francisca&mdash;, ni
+qu&eacute; nos importa si tienen cincuenta u ochenta?&raquo;</p>
+
+<p>Marcial continu&oacute;, a pesar de esto, su guerrera estad&iacute;stica, pero en voz
+baja, dirigi&eacute;ndose s&oacute;lo a mi amo, el cual no se atrev&iacute;a a expresar su
+aprobaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Ella sigui&oacute; hablando as&iacute;:</p>
+
+<p>&laquo;Pero, D. Rafael, no vaya usted, por Dios. Diga usted que es de tierra;
+que se va a casar. Si Napole&oacute;n quiere guerra, que la haga &eacute;l solo; que
+venga y diga: &laquo;Aqu&iacute; estoy yo: m&aacute;tenme ustedes, se&ntilde;ores ingleses, o
+d&eacute;jense matar por m&iacute;&raquo;. &iquest;Por qu&eacute; ha de estar Espa&ntilde;a sujeta a los antojos
+de ese caballero?</p>
+
+<p>&mdash;Verdaderamente&mdash;dijo Malespina&mdash;, nuestra uni&oacute;n con Francia ha sido
+hasta ahora desastrosa.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pues para qu&eacute; la han hecho? Bien dicen que ese Godoy es hombre sin
+estudios. &iexcl;Si creer&aacute; &eacute;l que se gobierna una naci&oacute;n tocando la guitarra!</p>
+
+<p>&mdash;Despu&eacute;s de la paz de Basilea&mdash;continu&oacute; el joven&mdash;, nos vimos
+obligados a enemistarnos con los ingleses, que batieron nuestra escuadra
+en el cabo de San Vicente.</p>
+
+<p>&mdash;Alto all&aacute;&mdash;declar&oacute; D. Alonso, dando un fuerte pu&ntilde;etazo en la mesa&mdash;.
+Si el almirante C&oacute;rdova hubiera mandado orzar sobre babor a los nav&iacute;os
+de la vanguardia, seg&uacute;n lo que ped&iacute;an las m&aacute;s vulgares leyes de la
+estrategia, la victoria hubiera sido nuestra. Eso lo tengo probado hasta
+la saciedad, y en el momento del combate hice constar mi opini&oacute;n. Quede,
+pues, cada cual en su lugar.</p>
+
+<p>&mdash;Lo cierto es que se perdi&oacute; la batalla&mdash;prosigui&oacute; Malespina&mdash;. Este
+desastre no habr&iacute;a sido de grandes consecuencias, si despu&eacute;s la Corte de
+Espa&ntilde;a no hubiera celebrado con la Rep&uacute;blica francesa el tratado de San
+Ildefonso, que nos puso a merced del Primer C&oacute;nsul, oblig&aacute;ndonos a
+prestarle ayuda en guerras que a &eacute;l solo y a su grande ambici&oacute;n
+interesaban. La paz de Amiens no fue m&aacute;s que una tregua. Inglaterra y
+Francia volvieron a declararse la guerra, y entonces Napole&oacute;n exigi&oacute;
+nuestra ayuda. Quisimos ser neutrales, pues aquel convenio a nada
+obligaba en la segunda guerra; pero &eacute;l con tanta energ&iacute;a solicit&oacute;
+nuestra cooperaci&oacute;n, que para aplacarle, tuvo el Rey que convenir en dar
+a Francia un subsidio de cien millones de reales, lo que equival&iacute;a a
+comprar a peso de oro la neutralidad. Pero ni aun as&iacute; la compramos. A
+pesar de tan gran sacrificio, fuimos arrastrados a la guerra. Inglaterra
+nos oblig&oacute; a ello, apresando inoportunamente cuatro fragatas que ven&iacute;an
+de Am&eacute;rica cargadas de caudales. Despu&eacute;s de aquel acto de pirater&iacute;a, la
+Corte de Madrid no tuvo m&aacute;s remedio que echarse en brazos de Napole&oacute;n,
+el cual no deseaba otra cosa. Nuestra marina qued&oacute; al arbitrio del
+Primer C&oacute;nsul, ya Emperador, quien, aspirando a vencer por el enga&ntilde;o a
+los ingleses, dispuso que la escuadra combinada partiese a la Martinica,
+con objeto de alejar de Europa a los marinos de la Gran Breta&ntilde;a. Con
+esta estratagema pensaba realizar su anhelado desembarco en esta isla;
+mas tan h&aacute;bil plan no sirvi&oacute; sino para demostrar la impericia y cobard&iacute;a
+del almirante franc&eacute;s, el cual, de regreso a Europa, no quiso compartir
+con nuestros nav&iacute;os la gloria del combate de Finisterre. Ahora, seg&uacute;n
+las &oacute;rdenes del Emperador, la escuadra combinada deb&iacute;a hallarse en
+Brest.</p>
+
+<p>D&iacute;cese que Napole&oacute;n est&aacute; furioso con su almirante, y que piensa
+relevarle inmediatamente.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, seg&uacute;n dicen&mdash;indic&oacute; Marcial&mdash;, Mr. Corneta quiere pintarla y
+busca una acci&oacute;n de guerra que haga olvidar sus faltas. Yo me alegro,
+pues de ese modo se ver&aacute; qui&eacute;n puede y qui&eacute;n no puede.</p>
+
+<p>&mdash;Lo indudable&mdash;prosigui&oacute; Malespina&mdash;, es que la escuadra inglesa anda
+cerca y con intento de bloquear a C&aacute;diz. Los marinos espa&ntilde;oles opinan
+que nuestra escuadra no debe salir de la bah&iacute;a, donde hay probabilidades
+de que venza. Mas el franc&eacute;s parece que se obstina en salir.</p>
+
+<p>&mdash;Veremos&mdash;dijo mi amo&mdash;. De todos modos, el combate ser&aacute; glorioso.</p>
+
+<p>&mdash;Glorioso, s&iacute;&mdash;contest&oacute; Malespina&mdash;. &iquest;Pero qui&eacute;n asegura que sea
+afortunado? Los marinos se forjan ilusiones, y quiz&aacute;s por estar
+demasiado cerca, no conocen la inferioridad de nuestro armamento frente
+al de los ingleses. Estos, adem&aacute;s de una soberbia artiller&iacute;a, tienen
+todo lo necesario para reponer prontamente sus aver&iacute;as. No digamos nada
+en cuanto al personal: el de nuestros enemigos es inmejorable, compuesto
+todo de viejos y muy expertos marinos, mientras que muchos de los nav&iacute;os
+espa&ntilde;oles est&aacute;n tripulados en gran parte por gente de leva, siempre
+holgazana y que apenas sabe el oficio; el cuerpo de infanter&iacute;a tampoco
+es un modelo, pues las plazas vacantes se han llenado con tropa de
+tierra muy valerosa, sin duda, pero que se marea.</p>
+
+<p>&mdash;En fin&mdash;dijo mi amo&mdash;, dentro de algunos d&iacute;as sabremos lo que ha de
+resultar de esto.</p>
+
+<p>&mdash;Lo que ha de resultar ya lo s&eacute; yo&mdash;observ&oacute; Do&ntilde;a Francisca&mdash;. Que esos
+caballeros, sin dejar de decir que han alcanzado mucha gloria, volver&aacute;n
+a casa con la cabeza rota.</p>
+
+<p>&mdash;Mujer, &iquest;t&uacute; qu&eacute; entiendes de eso?&mdash;dijo D. Alonso sin poder contener
+un arrebato de enojo, que s&oacute;lo dur&oacute; un instante.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;M&aacute;s que t&uacute;!&mdash;contest&oacute; vivamente ella&mdash;. Pero Dios querr&aacute; preservarle
+a usted, se&ntilde;or D. Rafael, para que vuelva sano y salvo&raquo;.</p>
+
+<p>Esta conversaci&oacute;n ocurr&iacute;a durante la cena, la cual fue muy triste; y
+despu&eacute;s de lo referido, los cuatro personajes no dijeron una palabra.
+Concluida aqu&eacute;lla, se verific&oacute; la despedida, que fue tiern&iacute;sima, y por
+un favor especial, propio de aquella ocasi&oacute;n solemne, los bondadosos
+padres dejaron solos a los novios, permiti&eacute;ndoles despedirse a sus
+anchas y sin testigos para que el disimulo no les obligara a omitir
+alg&uacute;n accidente que fuera desahogo a su profunda pena. Por m&aacute;s que hice
+no pude asistir al acto, y me es, por tanto desconocido lo que en &eacute;l
+pas&oacute;; pero es f&aacute;cil presumir que habr&iacute;a todas las ternezas imaginables
+por una y otra parte.</p>
+
+<p>Cuando Malespina sali&oacute; del cuarto, estaba m&aacute;s p&aacute;lido que un difunto.
+Despidiose a toda prisa de mis amos, que le abrazaron con el mayor
+cari&ntilde;o, y se fue. Cuando acudimos a donde estaba mi amita, la
+encontramos <a target="_blank" href="images/080.jpg">hecha un mar de l&aacute;grimas:</a> tan grande era su dolor, que los cari&ntilde;osos padres no
+pudieron calmar su esp&iacute;ritu con ingeniosas razones, ni atemperar su
+cuerpo con los cordiales que traje a toda prisa de la botica. Confieso
+que, profundamente apenado, yo tambi&eacute;n, al ver la desgracia de los
+pobres amantes, se amortigu&oacute; en mi pecho el rencorcillo que me inspiraba
+Malespina. El coraz&oacute;n de un ni&ntilde;o perdona f&aacute;cilmente, y el m&iacute;o no era el
+menos dispuesto a los sentimientos dulces y expansivos.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="VII" id="VII"></a>-VII-</h2>
+
+
+<p>A la ma&ntilde;ana siguiente se me preparaba una gran sorpresa, y a mi ama el
+m&aacute;s fuerte berrinche que creo tuvo en su vida. Cuando me levant&eacute; vi que
+D. Alonso estaba amabil&iacute;simo, y su esposa m&aacute;s irritada que de costumbre.
+Cuando &eacute;sta se fue a misa con Rosita, advert&iacute; que el se&ntilde;or se daba gran
+prisa por meter en una maleta algunas camisas y otras prendas de vestir,
+entre las cuales iba su uniforme. Yo le ayud&eacute; y aquello me oli&oacute; a
+escapatoria, aunque me sorprend&iacute;a no ver a Marcial por ninguna parte. No
+tard&eacute;, sin embargo, en explicarme su ausencia, pues D. Alonso, una vez
+arreglado su breve equipaje, se mostr&oacute; muy impaciente, hasta que al fin
+apareci&oacute; el marinero diciendo: &laquo;Ah&iacute; est&aacute; el coche. V&aacute;monos antes que
+ella venga.&raquo;</p>
+
+<p>Cargu&eacute; la maleta, y en un santiam&eacute;n Don Alonso, Marcial y yo salimos por
+la puerta del corral para no ser vistos; nos subimos a la <a target="_blank" href="images/081.jpg">calesa</a>, y esta parti&oacute;
+tan a escape como lo permit&iacute;a la escualidez del roc&iacute;n que la arrastraba,
+y la procelosa configuraci&oacute;n del camino. Este, si para caballer&iacute;as era
+malo, para coches perverso; pero a pesar de los fuertes tumbos y
+arcadas, apretamos el paso, y hasta que no perdimos de vista el pueblo,
+no se alivi&oacute; alg&uacute;n tanto el martirio de nuestros cuerpos.</p>
+
+<p>Aquel viaje me gustaba extraordinariamente, porque a los chicos toda
+novedad les trastorna el juicio. Marcial no cab&iacute;a en s&iacute; de gozo, y mi
+amo, que al principio manifest&oacute; su alborozo casi con menos gravedad que
+yo, se entristeci&oacute; bastante cuando dej&oacute; de ver el pueblo. De cuando en
+cuando dec&iacute;a:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Y ella tan ajena a esto! &iexcl;Qu&eacute; dir&aacute; cuando llegue a casa y no nos
+encuentre!</p>
+
+<p>A m&iacute; se me ensanchaba el pecho con la vista del paisaje, con la alegr&iacute;a
+y frescura de la ma&ntilde;ana y, sobre todo, con la idea de ver pronto a C&aacute;diz
+y su incomparable bah&iacute;a poblada de naves; sus calles bulliciosas y
+alegres; su Caleta, que simbolizaba para m&iacute; en un tiempo lo m&aacute;s hermoso
+de la vida, la libertad; su plaza, su muelle y dem&aacute;s sitios para m&iacute; muy
+amados. No hab&iacute;amos andado tres leguas cuando alcanzamos a ver dos
+caballeros montados en soberbios alazanes, que viniendo tras nosotros se
+nos juntaron en poco tiempo. Al punto reconocimos a Malespina y a su
+padre, aquel se&ntilde;or alto, estirado y muy charlat&aacute;n, de quien antes
+habl&eacute;. Ambos se asombraron de ver a D. Alonso, y mucho m&aacute;s cuando este
+les dijo que iba a C&aacute;diz para embarcarse. Recibi&oacute; la noticia con
+pesadumbre el hijo; mas el padre, que, seg&uacute;n entonces comprend&iacute;, era un
+rematado fanfarr&oacute;n, felicit&oacute; a mi amo muy campanudamente, llam&aacute;ndole
+flor de los navegantes, espejo de los marinos y honra de la patria.</p>
+
+<p>Nos detuvimos para comer en el parador de Conil. A los se&ntilde;ores les
+dieron lo que hab&iacute;a, y a Marcial y a m&iacute; lo que sobraba, que no era
+mucho. Como yo serv&iacute;a la mesa, pude o&iacute;r la conversaci&oacute;n, y entonces
+conoc&iacute; mejor el car&aacute;cter del viejo Malespina, quien si primero pas&oacute; a
+mis ojos como un embustero lleno de vanidad, despu&eacute;s me pareci&oacute; el m&aacute;s
+gracioso charlat&aacute;n que he o&iacute;do en mi vida.</p>
+
+<p>El futuro suegro de mi amita, D. Jos&eacute; Mar&iacute;a Malespina, que no ten&iacute;a
+parentesco con el c&eacute;lebre marino del mismo apellido, era coronel de
+Artiller&iacute;a retirado, y cifraba todo su orgullo en conocer a fondo
+aquella terrible arma y manejarla como nadie. Tratando de este asunto
+era como m&aacute;s luc&iacute;a su imaginaci&oacute;n y gran desparpajo para mentir.</p>
+
+<p>&laquo;Los artilleros&mdash;dec&iacute;a sin suspender por un momento la acci&oacute;n de
+engullir&mdash;, hacen mucha falta a bordo. &iquest;Qu&eacute; es de un barco sin
+artiller&iacute;a? Pero donde hay que ver los efectos de esta invenci&oacute;n
+admirable de la humana inteligencia es en tierra, Sr. D. Alonso. Cuando
+la guerra del Rosell&oacute;n... ya sabe usted que tom&eacute; parte en aquella
+campa&ntilde;a y que todos los triunfos se debieron a mi acierto en el manejo
+de la Artiller&iacute;a... La batalla de Masdeu, &iquest;por qu&eacute; cree usted que se
+gan&oacute;? El general Ricardos me situ&oacute; en una colina con cuatro piezas,
+mand&aacute;ndome que no hiciera fuego sino cuando &eacute;l me lo ordenara. Pero yo,
+que ve&iacute;a las cosas de otra manera, me estuve callandito hasta que una
+columna francesa vino a colocarse delante de m&iacute; en tal disposici&oacute;n, que
+mis disparos pod&iacute;an enfilarla de un extremo a otro. Los franceses forman
+la l&iacute;nea con gran perfecci&oacute;n. Tom&eacute; bien la punter&iacute;a con una de las
+piezas, dirigiendo la mira a la cabeza del primer soldado... &iquest;Comprende
+usted?... Como la l&iacute;nea era tan perfecta, dispar&eacute;, y &iexcl;zas!, la bala se
+llev&oacute; ciento cuarenta y dos cabezas, y no cayeron m&aacute;s porque el extremo
+de la l&iacute;nea se movi&oacute; un poco. Aquello produjo gran consternaci&oacute;n en los
+enemigos; pero como &eacute;stos no comprend&iacute;an mi estrategia ni pod&iacute;an verme
+en el sitio donde estaba, enviaron otra columna a atacar las tropas que
+estaban a mi derecha, y aquella columna tuvo la misma suerte, y otra, y
+otra, hasta que se gan&oacute; la batalla.</p>
+
+<p>&mdash;Es maravilloso&mdash;dijo mi amo, quien, conociendo la magnitud de la
+bola, no quiso, sin embargo, desmentir a su amigo.</p>
+
+<p>&mdash;Pues en la segunda campa&ntilde;a, al mando del Conde de la Uni&oacute;n, tambi&eacute;n
+escarment&eacute; de lo lindo a los republicanos. La defensa de Boulou, no nos
+sali&oacute; bien, porque se nos acabaron las municiones: yo, con todo hice un
+gran destrozo cargando una pieza con las llaves de la iglesia; pero
+&eacute;stas no eran muchas, y al fin, como un recurso de desesperaci&oacute;n, met&iacute;
+en el &aacute;nima del ca&ntilde;&oacute;n mis llaves, mi reloj, mi dinero, cuantas baratijas
+encontr&eacute; en los bolsillos, y, por &uacute;ltimo, hasta mis cruces. Lo
+particular es que una de estas fue a estamparse en el pecho de un
+general franc&eacute;s, donde se le qued&oacute; como pegada y sin hacerle da&ntilde;o. &Eacute;l la
+conserv&oacute;, y cuando fue a Par&iacute;s, la Convenci&oacute;n le conden&oacute; no s&eacute; si a
+muerte o a destierro por haber admitido condecoraciones de un Gobierno
+enemigo.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; diablura!&mdash;murmur&oacute; mi amo recre&aacute;ndose con tan chuscas
+invenciones.</p>
+
+<p>&mdash;Cuando estuve en Inglaterra...&mdash;continu&oacute; el viejo Malespina&mdash;, ya
+sabe usted que el Gobierno ingl&eacute;s me mand&oacute; llamar para perfeccionar la
+Artiller&iacute;a de aquel pa&iacute;s... Todos los d&iacute;as com&iacute;a con Pitt, con Burke,
+con Lord North, con el general Conwallis y otros personajes importantes
+que me llamaban <i>el chistoso espa&ntilde;ol</i>. Recuerdo que una vez,
+estando en Palacio, me suplicaron que les mostrase c&oacute;mo era una <a target="_blank" href="images/086.jpg">corrida de toros</a>, y tuve
+que capear, picar y matar una silla, lo cual divirti&oacute; mucho a toda la
+Corte, especialmente al Rey Jorge III, quien era muy amigote m&iacute;o y
+siempre me dec&iacute;a que le mandase a buscar a mi tierra aceitunas buenas.
+&iexcl;Oh!, ten&iacute;a mucha confianza conmigo. Todo su empe&ntilde;o era que le ense&ntilde;ase
+palabras de espa&ntilde;ol y, sobre todo algunas de &eacute;sta nuestra graciosa
+Andaluc&iacute;a; pero nunca pudo aprender m&aacute;s que <i>otro toro</i> y
+<i>vengan esos cinco</i>, frase con que me saludaba todos los d&iacute;as
+cuando iba a almorzar con &eacute;l pescadillas y unas ca&ntilde;itas de Jerez.</p>
+
+<p>&mdash;Era lo que le gustaba m&aacute;s. Yo hac&iacute;a llevar de C&aacute;diz embotellada la
+pescadilla: conserv&aacute;base muy bien con un espec&iacute;fico que invent&eacute;, cuya
+receta tengo en casa.</p>
+
+<p>&mdash;Maravilloso. &iquest;Y reform&oacute; usted la Artiller&iacute;a inglesa?&mdash;pregunt&oacute; mi
+amo, alent&aacute;ndole a seguir, porque le divert&iacute;a mucho.&mdash;Completamente.
+All&iacute; invent&eacute; un ca&ntilde;&oacute;n que no lleg&oacute; a dispararse, porque todo Londres,
+incluso la Corte y los Ministros, vinieron a suplicarme que no hiciera
+la prueba por temor a que del estremecimiento cayeran al suelo muchas
+casas.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;De modo que tan gran pieza ha quedado relegada al olvido?</p>
+
+<p>&mdash;Quiso comprarla el Emperador de Rusia; pero no fue posible moverla del
+sitio en que estaba.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien pod&iacute;a usted sacarnos del apuro inventando un ca&ntilde;&oacute;n que
+destruyera de un disparo la escuadra inglesa.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh!&mdash;contest&oacute; Malespina&mdash;. En eso estoy pensando, y creo que podr&eacute;
+realizar mi pensamiento. Ya le mostrar&eacute; a usted los c&aacute;lculos que tengo
+hechos, no s&oacute;lo para aumentar hasta un extremo fabuloso el calibre de
+las piezas de Artiller&iacute;a, sino para construir placas de resistencia que
+defiendan los barcos y los castillos. Es el pensamiento de toda mi
+vida&raquo;.</p>
+
+<p>A todas &eacute;stas hab&iacute;an concluido de comer. Nos zampamos en un santiam&eacute;n
+Marcial y yo las sobras, y seguimos el viaje, ellos a caballo, marchando
+al estribo, y nosotros como antes, en nuestra derrengada calesa. La
+comida y los frecuentes tragos con que la roci&oacute; excitaron m&aacute;s a&uacute;n la
+vena inventora del viejo Malespina, quien por todo el camino sigui&oacute;
+espet&aacute;ndonos sus grandes paparruchas. La conversaci&oacute;n volvi&oacute; al tema por
+donde hab&iacute;a empezado: a la guerra del Rosell&oacute;n; y como D. Jos&eacute; se
+apresurara a referir nuevas proezas, mi amo, cansado ya de tanto mentir,
+quiso desviarle de aquella materia, y dijo:</p>
+
+<p>&laquo;Guerra desastrosa e impol&iacute;tica. &iexcl;M&aacute;s nos hubiera valido no haberla
+emprendido!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh!&mdash;exclam&oacute; Malespina&mdash;. El Conde de Aranda, como usted sabe,
+conden&oacute; desde el principio esta funesta guerra con la Rep&uacute;blica. &iexcl;Cu&aacute;nto
+hemos hablado de esta cuesti&oacute;n!... porque somos amigos desde la
+infancia. Cuando yo estuve en Arag&oacute;n, pasamos siete meses juntos cazando
+en el Moncayo. Precisamente hice construir para &eacute;l una escopeta
+singular...</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;: Aranda se opuso siempre&mdash;dijo mi amo, ataj&aacute;ndole en el peligroso
+camino de la bal&iacute;stica.</p>
+
+<p>&mdash;En efecto&mdash;continu&oacute; el mentiroso&mdash;, y si aquel hombre eminente
+defendi&oacute; con tanto calor la paz con los republicanos, fue porque yo se
+lo aconsej&eacute;, convenci&eacute;ndole antes de la inoportunidad de la guerra. Mas
+Godoy, que ya entonces era Valido, se obstin&oacute; en proseguirla, s&oacute;lo por
+llevarme la contraria, seg&uacute;n he entendido despu&eacute;s. Lo m&aacute;s gracioso es
+que el mismo Godoy se vio obligado a concluir la guerra en el verano del
+95, cuando comprendi&oacute; su ineficacia, y entonces se adjudic&oacute; a s&iacute; mismo
+el retumbante t&iacute;tulo de <i>Pr&iacute;ncipe de la Paz</i>.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; faltos estamos, amigo D. Jos&eacute; Mar&iacute;a&mdash;dijo mi amo&mdash;, de un buen
+hombre de Estado a la altura de las circunstancias, un hombre que no nos
+entrometa en guerras in&uacute;tiles y mantenga inc&oacute;lume la dignidad de la
+Corona!</p>
+
+<p>&mdash;Pues cuando yo estuve en Madrid el a&ntilde;o &uacute;ltimo&mdash;prosigui&oacute; el
+embustero&mdash;, me hicieron proposiciones para desempe&ntilde;ar la Secretar&iacute;a de
+Estado. La Reina ten&iacute;a gran empe&ntilde;o en ello, y el Rey no dijo nada...
+Todos los d&iacute;as le acompa&ntilde;aba al Pardo para tirar un par de tiros...
+Hasta el mismo Godoy se hubiera conformado, conociendo mi superioridad;
+y si no, no me habr&iacute;a faltado un castillito donde encerrarle para que no
+me diera que hacer. Pero yo rehus&eacute;, prefiriendo vivir tranquilo en mi
+pueblo, y dej&eacute; los negocios p&uacute;blicos en manos de Godoy. Ah&iacute; tiene usted
+un hombre cuyo padre fue mozo de mulas en la dehesa que mi suegro ten&iacute;a
+en Extremadura.</p>
+
+<p>&mdash;No sab&iacute;a...&mdash;dijo D. Alonso&mdash;. Aunque hombre obscuro, yo cre&iacute; que el
+Pr&iacute;ncipe de la Paz pertenec&iacute;a a una familia de hidalgos, de escasa
+fortuna, pero de buenos principios&raquo;.</p>
+
+<p>As&iacute; continu&oacute; el di&aacute;logo, el Sr. Malespina soltando unas bolas como
+templos, y mi amo oy&eacute;ndolas con santa calma, pareciendo unas veces
+enfadado y otras complacido de escuchar tanto disparate. Si mal no
+recuerdo, tambi&eacute;n dijo D. Jos&eacute; Mar&iacute;a que hab&iacute;a aconsejado a Napole&oacute;n el
+atrevido hecho del 18 brumario.</p>
+
+<p>Con &eacute;stas y otras cosas nos anocheci&oacute; en Chiclana, y mi amo, atrozmente
+quebrantado y molido a causa del movimiento del fementido cales&iacute;n, se
+qued&oacute; en dicho pueblo, mientras los dem&aacute;s siguieron, deseosos de llegar
+a C&aacute;diz en la misma noche. Mientras cenaron, endilg&oacute; Malespina nuevas
+mentiras, y pude observar que su hijo las o&iacute;a con pena, como abochornado
+de tener por padre el m&aacute;s grande embustero que cri&oacute; la tierra.
+Despidi&eacute;ronse ellos; nosotros descansamos hasta el d&iacute;a siguiente por la
+madrugada, hora en que proseguimos nuestro camino; y como &eacute;ste era mucho
+m&aacute;s c&oacute;modo y expedito desde Chiclana a C&aacute;diz que en el tramo recorrido,
+llegamos al t&eacute;rmino de nuestro viaje a eso de las once del d&iacute;a, sin
+novedad en la salud y con el alma alegre.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="VIII" id="VIII"></a>-VIII-</h2>
+
+
+<p>No puedo describir el entusiasmo que despert&oacute; en mi alma la vuelta a <a target="_blank" href="images/091.jpg">C&aacute;diz</a>. En
+cuanto pude disponer de un rato de libertad, despu&eacute;s que mi amo qued&oacute;
+instalado en casa de su prima, sal&iacute; a las calles y corr&iacute; por ellas sin
+direcci&oacute;n fija, embriagado con la atm&oacute;sfera de mi ciudad querida.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de ausencia tan larga, lo que hab&iacute;a visto tantas veces
+embelesaba mi atenci&oacute;n como cosa nueva y extremadamente hermosa. En
+cuantas personas encontraba al paso ve&iacute;a un rostro amigo, y todo era
+para m&iacute; simp&aacute;tico y risue&ntilde;o: los hombres, las mujeres, los viejos, los
+ni&ntilde;os, los perros, hasta las casas, pues mi imaginaci&oacute;n juvenil
+observaba en ello no s&eacute; qu&eacute; de personal y animado, se me representaban
+como seres sensibles; parec&iacute;ame que participaban del general contento
+por mi llegada, remedando en sus balcones y ventanas las facciones de un
+semblante alborozado. Mi esp&iacute;ritu ve&iacute;a reflejar en todo lo exterior su
+propia alegr&iacute;a.</p>
+
+<p>Corr&iacute;a por las calles con gran ansiedad, como si en un minuto quisiera
+verlas todas. En la plaza de San Juan de Dios compr&eacute; algunas golosinas,
+m&aacute;s que por el gusto de comerlas, por la satisfacci&oacute;n de presentarme
+regenerado ante las vendedoras, a quienes me dirig&iacute; como antiguo amigo,
+reconociendo a algunas como favorecedoras en mi anterior miseria, y a
+otras como v&iacute;ctimas, a&uacute;n no aplacadas, de mi inocente afici&oacute;n al
+merodeo. Las m&aacute;s no se acordaban de m&iacute;; pero algunas me recibieron con
+injurias, recordando las proezas de mi ni&ntilde;ez y haciendo comentarios tan
+chistosos sobre mi nuevo empaque y la gravedad de mi persona, que tuve
+que alejarme a toda prisa, no sin que lastimaran mi decoro algunas
+c&aacute;scaras de frutas lanzadas por experta mano contra mi traje nuevo. Como
+ten&iacute;a la conciencia de mi formalidad, estas burlas m&aacute;s bien me causaron
+orgullo que pena.</p>
+
+<p>Recorr&iacute; luego la muralla y cont&eacute; todos los barcos fondeados a la vista.
+Habl&eacute; con cuantos marineros hall&eacute; al paso, dici&eacute;ndoles que yo tambi&eacute;n
+iba a la escuadra, y pregunt&aacute;ndoles con tono muy enf&aacute;tico si hab&iacute;a
+recalado la escuadra de Nelson. Despu&eacute;s les dije que <i>Mr.
+Corneta</i> era un cobarde, y que la pr&oacute;xima funci&oacute;n ser&iacute;a buena.</p>
+
+<p>Llegu&eacute; por fin a la Caleta, y all&iacute; mi alegr&iacute;a no tuvo l&iacute;mites. Baj&eacute; a
+la <a target="_blank" href="images/093.jpg">playa</a>, y quit&aacute;ndome los zapatos, salt&eacute; de pe&ntilde;asco en pe&ntilde;asco; busqu&eacute; a mis
+antiguos amigos de ambos sexos, mas no encontr&eacute; sino muy pocos: unos
+eran ya hombres y hab&iacute;an abrazado mejor carrera; otros hab&iacute;an sido
+embarcados por la leva, y los que quedaban apenas me reconocieron. La
+movible superficie del agua despertaba en mi pecho sensaciones
+voluptuosas. Sin poder resistir la tentaci&oacute;n, y compelido por la
+misteriosa atracci&oacute;n del mar, cuyo elocuente rumor me ha parecido
+siempre, no s&eacute; por qu&eacute;, una voz que solicita dulcemente en la bonanza, o
+llama con imperiosa c&oacute;lera en la tempestad, me desnud&eacute; a toda prisa y me
+lanc&eacute; en &eacute;l como quien se arroja en los brazos de una persona querida.</p>
+
+<p>Nad&eacute; m&aacute;s de una hora, experimentando un placer indecible, y visti&eacute;ndome
+luego, segu&iacute; mi paseo hacia el barrio de la Vi&ntilde;a, en cuyas edificantes
+tabernas encontr&eacute; algunos de los m&aacute;s c&eacute;lebres perdidos de mi glorioso
+tiempo. Hablando con ellos, yo me las echaba de hombre de pro, y como
+tal gast&eacute; en obsequiarles los pocos cuartos que ten&iacute;a. Pregunt&eacute;les por
+mi t&iacute;o, mas no me dieron noticia alguna de su se&ntilde;or&iacute;a; y luego que
+hubimos charlado un poco, me hicieron beber una copa de aguardiente que
+al punto dio con mi pobre cuerpo en tierra.</p>
+
+<p>Durante el periodo m&aacute;s fuerte de mi embriaguez, creo que aquellos
+tunantes se rieron de m&iacute; cuanto les dio la gana; pero una vez que me
+seren&eacute; un poco, sal&iacute; avergonzad&iacute;simo de la taberna. Aunque andaba muy
+dif&iacute;cilmente, quise pasar por mi antigua casa, y vi en la puerta a una
+mujer andrajosa que fre&iacute;a sangre y tripas. Conmovido en presencia de mi
+morada natal, no pude contener el llanto, lo cual, visto por aquella
+mujer sin entra&ntilde;as, se le figur&oacute; burla o estratagema para robarle sus
+frituras. Tuve, por tanto, que librarme de sus manos con la ligereza de
+mis pies, dejando para mejor ocasi&oacute;n el desahogo de mis sentimientos.</p>
+
+<p>Quise ver despu&eacute;s la catedral vieja, a la cual se refer&iacute;a uno de los m&aacute;s
+tiernos recuerdos de mi ni&ntilde;ez, y entr&eacute; en ella: su recinto me pareci&oacute;
+encantador, y jam&aacute;s he recorrido las naves de templo alguno con tan
+religiosa veneraci&oacute;n. Creo que me dieron fuertes ganas de rezar, y que
+lo hice en efecto, arrodill&aacute;ndome en el altar donde mi madre hab&iacute;a
+puesto un ex-voto por mi salvaci&oacute;n. El personaje de cera que yo cre&iacute;a mi
+perfecto retrato estaba all&iacute; colgado, y ocupaba su puesto con la
+gravedad de las cosas santas; pero se me parec&iacute;a como un huevo a una
+casta&ntilde;a. Aquel mu&ntilde;equito, que simbolizaba la piedad y el amor materno,
+me infund&iacute;a, sin embargo, el respeto m&aacute;s vivo. Rec&eacute; un rato de rodillas
+acord&aacute;ndome de los padecimientos y de la muerte de mi buena madre, que
+ya gozaba de Dios en el Cielo; pero como mi cabeza no estaba buena, a
+causa de los vapores del maldito aguardiente, al levantarme me ca&iacute;, y un
+sacrist&aacute;n empedernido me puso bonitamente en la calle. En pocas zancadas
+me traslad&eacute; a la del Fideo, donde resid&iacute;amos, y mi amo, al verme entrar,
+me reprendi&oacute; por mi larga ausencia. Si aquella falta hubiera sido
+cometida ante Do&ntilde;a Francisca, no me habr&iacute;a librado de una fuerte paliza;
+pero mi amo era tolerante, y no me castigaba nunca, quiz&aacute;s porque ten&iacute;a
+la conciencia de ser tan ni&ntilde;o como yo.</p>
+
+<p>Hab&iacute;amos ido a residir en casa de la prima de mi amo, la cual era una
+se&ntilde;ora, a quien el lector me permitir&aacute; describir con alguna prolijidad,
+por ser tipo que lo merece. <a target="_blank" href="images/095.jpg">Do&ntilde;a Flora de Cisniega</a> era una vieja que se
+empe&ntilde;aba en permanecer joven: ten&iacute;a m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os; pero pon&iacute;a en
+pr&aacute;ctica todos los artificios imaginables para enga&ntilde;ar al mundo,
+aparentando la mitad de aquella cifra aterradora. Decir cu&aacute;nto
+inventaba la ciencia y el arte en arm&oacute;nico consorcio para conseguir tal
+objeto, no es empresa que corresponde a mis escasas fuerzas. Enumerar
+los rizos, mo&ntilde;as, lazos, trapos, adobos, bermellones, aguas y dem&aacute;s
+extra&ntilde;os cuerpos que concurr&iacute;an a la grande obra de su monumental
+restauraci&oacute;n, fatigar&iacute;a la m&aacute;s diestra fantas&iacute;a: qu&eacute;dese esto, pues,
+para las plumas de los novelistas, si es que la historia, buscadora de
+las grandes cosas, no se apropia tan hermoso asunto. Respecto a su
+f&iacute;sico, lo m&aacute;s presente que tengo es el conjunto de su rostro, en que
+parec&iacute;an haber puesto su rosicler todos los Princeles de las Academias
+presentes y pret&eacute;ritas. Tambi&eacute;n recuerdo que al hablar hac&iacute;a con los
+labios un moh&iacute;n, un repliegue, un mimo, cuyo objeto era, o achicar con
+gracia la descomunal boca, o tapar el estrago de la dentadura, de cuyas
+filas desertaban todos los a&ntilde;os un par de dientes; pero aquella supina
+estratagema de la presunci&oacute;n era tan poco afortunada, que antes la
+afeaba que la embellec&iacute;a.</p>
+
+<p>Vest&iacute;a con lujo, y en su peinado se gastaban los polvos por almudes, y
+como no ten&iacute;a malas carnes, a juzgar por lo que pregonaba el ancho
+escote y por lo que dejaban transparentar las gasas, todo su empe&ntilde;o
+consist&iacute;a en lucir aquellas partes menos sensibles a la injuriosa acci&oacute;n
+del tiempo, para cuyo objeto ten&iacute;a un arte maravilloso.</p>
+
+<p>Era Do&ntilde;a Flora persona muy prendada de las cosas antiguas; muy devota,
+aunque no con la santa piedad de mi Do&ntilde;a Francisca, y grandemente se
+diferenciaba de mi ama, pues as&iacute; como &eacute;sta aborrec&iacute;a las glorias
+navales, aqu&eacute;lla era entusiasta por todos los hombres de guerra en
+general y por los marinos en particular. Inflamada en amor patri&oacute;tico,
+ya que en la madurez de su existencia no pod&iacute;a aspirar al calorcillo de
+otro amor, y orgullosa en extremo como mujer y como dama espa&ntilde;ola, el
+sentimiento nacional se asociaba en su esp&iacute;ritu al estampido de los
+ca&ntilde;ones, y cre&iacute;a que la grandeza de los pueblos se med&iacute;a por libras de
+p&oacute;lvora. Como no ten&iacute;a hijos, ocupaban su vida los chismes de vecinos,
+tra&iacute;dos y llevados en peque&ntilde;o c&iacute;rculo por dos o tres cotorrones como
+ella, y se distra&iacute;a tambi&eacute;n con su sistem&aacute;tica afici&oacute;n a hablar de las
+cosas p&uacute;blicas. Entonces no hab&iacute;a peri&oacute;dicos, y las ideas pol&iacute;ticas, as&iacute;
+como las noticias, circulaban de viva voz, desfigur&aacute;ndose entonces m&aacute;s
+que ahora, porque siempre fue la palabra m&aacute;s mentirosa que la imprenta.</p>
+
+<p>En todas las ciudades populosas, y especialmente en C&aacute;diz, que era
+entonces la m&aacute;s culta, hab&iacute;a muchas personas desocupadas que eran
+depositarias de las noticias de Madrid y Par&iacute;s, y las llevaban y tra&iacute;an
+diligentes veh&iacute;culos, enorgulleci&eacute;ndose con una misi&oacute;n que les daba gran
+importancia. Algunos de &eacute;stos, a modo de vivientes peri&oacute;dicos,
+concurr&iacute;an a casa de aquella se&ntilde;ora por las tardes, y esto, adem&aacute;s del
+buen chocolate y mejores bollos, atra&iacute;a a otros ansiosos de saber lo que
+pasaba. Do&ntilde;a Flora, ya que no pod&iacute;a inspirar una pasi&oacute;n formal, ni
+quitarse de encima la gravosa pesadumbre de sus cincuenta a&ntilde;os, no
+hubiera trocado aquel papel por otro alguno, pues el centro general de
+las noticias casi equival&iacute;a en aquel tiempo a la majestad de un trono.</p>
+
+<p>Do&ntilde;a Flora y Do&ntilde;a Francisca se aborrec&iacute;an cordialmente, como comprender&aacute;
+quien considere el exaltado militarismo de la una y el pac&iacute;fico
+apocamiento de la otra. Por esto, hablando con su primo en el d&iacute;a de
+nuestra llegada, le dec&iacute;a la vieja:</p>
+
+<p>&laquo;Si t&uacute; hubieras hecho caso siempre de tu mujer, todav&iacute;a ser&iacute;as guardia
+marina. &iexcl;Qu&eacute; car&aacute;cter! Si yo fuera hombre y casado con mujer semejante,
+reventar&iacute;a como una bomba. Has hecho bien en no seguir su consejo y en
+venir a la escuadra. Todav&iacute;a eres joven, Alonsito; todav&iacute;a puedes
+alcanzar el grado de brigadier, que tendr&iacute;as ya de seguro si Paca no te
+hubiese echado una calza como a los pollos para que no salgan del
+corral&raquo;.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s, como mi amo, impulsado por su gran curiosidad, le pidiese
+noticias, ella le dijo:</p>
+
+<p>&laquo;Lo principal es que todos los marinos de aqu&iacute; est&aacute;n muy descontentos
+del almirante franc&eacute;s, que ha probado su ineptitud en el viaje a la
+Martinica y en el combate de Finisterre. Tal es su timidez, y el miedo
+que tiene a los ingleses, que al entrar aqu&iacute; la escuadra combinada en
+Agosto &uacute;ltimo no se atrevi&oacute; a apresar el crucero ingl&eacute;s mandado por
+Collingwood, y que s&oacute;lo constaba de tres nav&iacute;os. Toda nuestra
+oficialidad est&aacute; muy mal por verse obligada a servir a las &oacute;rdenes de
+semejante hombre. Fue Gravina a Madrid a dec&iacute;rselo a Godoy, previendo
+grandes desaires si no pon&iacute;a al frente de la escuadra un hombre m&aacute;s
+apto; pero el Ministro le contest&oacute; cualquier cosa, porque no se atreve a
+resolver nada; y como Bonaparte anda metido con los austriacos, mientras
+&eacute;l no decida... Dicen que &eacute;ste tambi&eacute;n est&aacute; muy descontento de
+Villeneuve y que ha determinado destituirle; pero entre tanto... &iexcl;Ah!
+Napole&oacute;n debiera confiar el mando de la escuadra a alg&uacute;n espa&ntilde;ol, a ti
+por ejemplo, Alonsito, d&aacute;ndote tres o cuatro grados de mogoll&oacute;n, que a
+fe bien merecidos los tienes...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh!, yo no soy para eso&mdash;dijo mi amo con su habitual modestia.</p>
+
+<p>&mdash;O a Gravina o a <a target="_blank" href="images/100.jpg">Charruca</a>, que dicen que es tan buen marino. Si no, me temo que
+esto acabar&aacute; mal. Aqu&iacute; no pueden ver a los franceses. Fig&uacute;rate que
+cuando llegaron los barcos de Villeneuve carec&iacute;an de v&iacute;veres y
+municiones, y en el arsenal no se las quisieron dar. Acudieron en queja
+a Madrid; y como Godoy no hace m&aacute;s que lo que quiere el embajador
+franc&eacute;s, Mr. de Bernouville, dio orden para que se entregara a nuestros
+aliados cuanto necesitasen. Mas ni por esas. El intendente de marina y
+el comandante de artiller&iacute;a dicen que no dar&aacute;n nada mientras Villeneuve
+no lo pague en moneda contante y sonante. As&iacute;, as&iacute;: me parece que est&aacute;
+muy bien parlado. &iexcl;Pues no falta m&aacute;s sino que esos se&ntilde;ores con sus manos
+lavadas se fueran a llevar lo poco que tenemos! &iexcl;Bonitos est&aacute;n los
+tiempos! Ahora cuesta todo un ojo de la cara; la fiebre amarilla por un
+lado y los malos tiempos por otro han puesto a Andaluc&iacute;a en tal estado,
+que toda ella no vale una aljofifa; y luego a&ntilde;ada usted a esto los
+desastres de la guerra. Verdad es que el honor nacional es lo primero, y
+es preciso seguir adelante para vengar los agravios recibidos. No me
+quiero acordar de lo del cabo de Finisterre, donde por la cobard&iacute;a de
+nuestros aliados perdimos el <i>Firme</i> y el <i>Rafael</i>,
+dos nav&iacute;os como dos soles, ni de la voladura del <i>Real
+Carlos</i>, que fue una traici&oacute;n tal, que ni entre moros berberiscos
+pasar&iacute;a igual, ni del robo de las cuatro fragatas, ni del combate del
+cabo de...</p>
+
+<p>&mdash;Lo que es eso&mdash;dijo mi amo interrumpi&eacute;ndola vivamente...&mdash;. Es
+preciso que cada cual quede en su lugar. Si el almirante C&oacute;rdova hubiera
+mandado virar por...</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, ya s&eacute;&mdash;dijo Do&ntilde;a Flora, que hab&iacute;a o&iacute;do muchas veces lo mismo
+en boca de mi amo&mdash;. Habr&aacute; que darles la gran paliza, y se la dar&eacute;is. Me
+parece que vas a cubrirte de gloria. As&iacute; haremos rabiar a Paca.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no sirvo para el combate&mdash;dijo mi amo con tristeza&mdash;. Vengo tan
+s&oacute;lo a presenciarlo, por pura afici&oacute;n y por el entusiasmo que me
+inspiran nuestras queridas banderas&raquo;.</p>
+
+<p>Al d&iacute;a siguiente de nuestra llegada recibi&oacute; mi amo la visita de un
+brigadier de marina, amigo antiguo, cuya fisonom&iacute;a no olvidar&eacute; jam&aacute;s, a
+pesar de no haberle visto m&aacute;s que en aquella ocasi&oacute;n. Era un hombre
+como de cuarenta y cinco a&ntilde;os, de semblante hermoso y afable, con tal
+expresi&oacute;n de tristeza, que era imposible verle sin sentir irresistible
+inclinaci&oacute;n a amarle. No usaba peluca, y sus abundantes cabellos rubios,
+no martirizados por las tenazas del peluquero para tomar la forma de ala
+de pich&oacute;n, se recog&iacute;an con cierto abandono en una gran coleta, y estaban
+inundados de polvos con menos arte del que la presunci&oacute;n propia de la
+&eacute;poca exig&iacute;a. Eran grandes y azules sus ojos; su nariz muy fina, de
+perfecta forma y un poco larga, sin que esto le afeara, antes bien,
+parec&iacute;a ennoblecer su expresivo semblante. Su barba, afeitada con
+esmero, era algo puntiaguda, aumentando as&iacute; el conjunto melanc&oacute;lico de
+su rostro oval, que indicaba m&aacute;s bien delicadeza que energ&iacute;a. Este noble
+continente era realzado por una urbanidad en los modales, por una grave
+cortesan&iacute;a de que ustedes no pueden formar idea por la estirada fatuidad
+de los se&ntilde;ores del d&iacute;a, ni por la movible elegancia de nuestra dorada
+juventud. Ten&iacute;a el cuerpo peque&ntilde;o, delgado y como enfermizo. M&aacute;s que
+guerrero, aparentaba ser hombre de estudio, y su frente, que sin duda
+encerraba altos y delicados pensamientos, no parec&iacute;a la m&aacute;s propia para
+arrostrar los horrores de una batalla. Su endeble constituci&oacute;n, que sin
+duda conten&iacute;a un esp&iacute;ritu privilegiado, parec&iacute;a destinada a sucumbir
+conmovida al primer choque. Y, sin embargo, seg&uacute;n despu&eacute;s supe, aquel
+hombre ten&iacute;a tanto coraz&oacute;n como inteligencia. Era Churruca.</p>
+
+<p>El uniforme del h&eacute;roe demostraba, sin ser viejo ni ra&iacute;do, algunos a&ntilde;os
+de honroso servicio. Despu&eacute;s, cuando le o&iacute; decir, por cierto sin tono de
+queja, que el Gobierno le deb&iacute;a nueve pagas, me expliqu&eacute; aquel
+deterioro. Mi amo le pregunt&oacute; por su mujer, y de su contestaci&oacute;n deduje
+que se hab&iacute;a casado poco antes, por cuya raz&oacute;n le compadec&iacute;,
+pareci&eacute;ndome muy atroz que se le mandara al combate en tan felices d&iacute;as.
+Habl&oacute; luego de su barco, el <i>San Juan Nepomuceno</i>, al que
+mostr&oacute; igual cari&ntilde;o que a su joven esposa, pues seg&uacute;n dijo, &eacute;l lo hab&iacute;a
+compuesto y arreglado a su gusto, por privilegio especial, haciendo de
+&eacute;l uno de los primeros barcos de la armada espa&ntilde;ola.</p>
+
+<p>Hablaron luego del tema ordinario en aquellos d&iacute;as, de si sal&iacute;a o no
+sal&iacute;a la escuadra, y el marino se expres&oacute; largamente con estas palabras,
+cuya substancia guardo en la memoria, y que despu&eacute;s con datos y noticias
+hist&oacute;ricas he podido restablecer con la posible exactitud:</p>
+
+<p>&laquo;El almirante franc&eacute;s&mdash;dijo Churruca&mdash;, no sabiendo qu&eacute; resoluci&oacute;n
+tomar, y deseando hacer algo que ponga en olvido sus errores, se ha
+mostrado, desde que estamos aqu&iacute;, partidario de salir en busca de los
+ingleses. El 8 de octubre escribi&oacute; a Gravina, dici&eacute;ndole que deseaba
+celebrar a bordo del <i>Bucentauro</i> un consejo de guerra para
+acordar lo que fuera m&aacute;s conveniente. En efecto, Gravina acudi&oacute; al
+consejo, llevando al teniente general &Aacute;lava, a los jefes de escuadra
+Esca&ntilde;o y Cisneros, al brigadier Galiano y a m&iacute;. De la escuadra francesa
+estaban los almirantes Dumanoir y Magon, y los capitanes de nav&iacute;o
+Cosmao, Maistral, Villiegris y Prigny.</p>
+
+<p>&raquo;Habiendo mostrado Villeneuve el deseo de salir, nos opusimos todos los
+espa&ntilde;oles. La discusi&oacute;n fue muy viva y acalorada, y Alcal&aacute; Galiano cruz&oacute;
+con el almirante Magon palabras bastante duras, que ocasionar&aacute;n un lance
+de honor si antes no les ponemos en paz. Mucho disgust&oacute; a Villeneuve
+nuestra oposici&oacute;n, y tambi&eacute;n en el calor de la discusi&oacute;n dijo frases
+descompuestas, a que contest&oacute; Gravina del modo m&aacute;s en&eacute;rgico... Es
+curioso el empe&ntilde;o de esos se&ntilde;ores de hacerse a la mar en busca de un
+enemigo poderoso, cuando en el combate de Finisterre nos abandonaron,
+quit&aacute;ndonos la ocasi&oacute;n de vencer si nos auxiliaran a tiempo. Adem&aacute;s hay
+otras razones, que yo expuse en el consejo, y son que la estaci&oacute;n
+avanza; que la posici&oacute;n m&aacute;s ventajosa para nosotros es permanecer en la
+bah&iacute;a, oblig&aacute;ndoles a un bloqueo que no podr&aacute;n resistir, mayormente si
+bloquean tambi&eacute;n a Tol&oacute;n y a Cartagena. Es preciso que confesemos con
+dolor la superioridad de la marina inglesa, por la perfecci&oacute;n del
+armamento, por la excelente dotaci&oacute;n de sus buques y, sobre todo, por la
+unidad con que operan sus escuadras. Nosotros, con gente en gran parte
+menos diestra, con armamento imperfecto y mandados por un jefe que
+descontenta a todos, podr&iacute;amos, sin embargo, hacer la guerra a la
+defensiva dentro de la bah&iacute;a. Pero ser&aacute; preciso obedecer, conforme a la
+ciega sumisi&oacute;n de la Corte de Madrid, y poner barcos y marinos a merced
+de los planes de Bonaparte, que no nos ha dado en cambio de esta
+esclavitud un jefe digno de tantos sacrificios. Saldremos, si se empe&ntilde;a
+Villeneuve; pero si los resultados son desastrosos, quedar&aacute; consignada
+para descargo nuestro la oposici&oacute;n que hemos hecho al insensato proyecto
+del jefe de la escuadra combinada. Villeneuve se ha entregado a la
+desesperaci&oacute;n; su amo le ha dicho cosas muy duras, y la noticia de que
+va a ser relevado le induce a cometer las mayores locuras, esperando
+reconquistar en un d&iacute;a su perdida reputaci&oacute;n por la victoria o por la
+muerte&raquo;.</p>
+
+<p>As&iacute; se expres&oacute; el amigo de mi amo. Sus palabras hicieron en m&iacute; grande
+impresi&oacute;n, pues con ser ni&ntilde;o, yo prestaba gran inter&eacute;s a aquellos
+sucesos, y despu&eacute;s, leyendo en la historia lo mismo de que fui testigo,
+he auxiliado mi memoria con datos aut&eacute;nticos, y puedo narrar con
+bastante exactitud.</p>
+
+<p>Cuando Churruca se march&oacute;, Do&ntilde;a Flora y mi amo hicieron de &eacute;l grandes
+elogios, encomiando sobre todo su expedici&oacute;n a la Am&eacute;rica Meridional,
+para hacer el mapa de aquellos mares. Seg&uacute;n les o&iacute; decir, los m&eacute;ritos de
+Churruca como sabio y como marino eran tantos, que el mismo Napole&oacute;n le
+hizo un precioso regalo y le colm&oacute; de atenciones. Pero dejemos al marino
+y volvamos a Do&ntilde;a Flora.</p>
+
+<p>A los dos d&iacute;as de estar all&iacute; not&eacute; un fen&oacute;meno que me disgust&oacute;
+sobremanera, y fue que la prima de mi amo comenz&oacute; a prendarse de m&iacute;, es
+decir, que me encontr&oacute; pintiparado para ser su paje. No cesaba de
+hacerme toda clase de caricias, y al saber que yo tambi&eacute;n iba a la
+escuadra, se lament&oacute; de ello, jurando que ser&iacute;a una l&aacute;stima que
+perdiese un brazo, pierna o alguna otra parte no menos importante de mi
+persona, si no perd&iacute;a la vida. Aquella antipatri&oacute;tica compasi&oacute;n me
+indign&oacute;, y aun creo que dije algunas palabras para expresar que estaba
+inflamado en guerrero ardor. Mis baladronadas hicieron gracia a la
+vieja, y me dio mil golosinas para quitarme el mal humor.</p>
+
+<p>Al d&iacute;a siguiente me oblig&oacute; a limpiar la <a target="_blank" href="images/107.jpg">jaula de su loro</a>; discreto animal, que hablaba
+como un te&oacute;logo y nos despertaba a todos por la ma&ntilde;ana, gritando:
+<i>perro ingl&eacute;s, perro ingl&eacute;s</i>. Luego me llev&oacute; consigo a misa,
+haci&eacute;ndome cargar la banqueta, y en la iglesia no cesaba de volver la
+cabeza para ver si estaba por all&iacute;. Despu&eacute;s me hizo asistir a su
+tocador, ante cuya operaci&oacute;n me qued&eacute; espantado, viendo el catafalco de
+rizos y mo&ntilde;os que el peluquero arm&oacute; en su cabeza. Advirtiendo el
+indiscreto estupor con que yo contemplaba la habilidad del maestro,
+verdadero arquitecto de las cabezas, Do&ntilde;a Flora se ri&oacute; mucho, y me dijo
+que en vez de pensar en ir a la escuadra, deb&iacute;a quedarme con ella para
+ser su paje; a&ntilde;adi&oacute; que deb&iacute;a aprender a peinarla, y que con el oficio
+de maestro peluquero pod&iacute;a ganarme la vida y ser un verdadero
+personaje.</p>
+
+<p>No me sedujeron tales proposiciones, y le dije con cierta rudeza que m&aacute;s
+quer&iacute;a ser soldado que peluquero. Esto le agrad&oacute;; y como le daba el
+peine por las cosas patri&oacute;ticas y militares, redobl&oacute; su afecto hacia m&iacute;.
+A pesar de que all&iacute; se me trataba con mimo, confieso que me cargaba a
+m&aacute;s no poder la tal Do&ntilde;a Flora, y que a sus almibaradas finezas prefer&iacute;a
+los rudos pescozones de mi iracunda Do&ntilde;a Francisca.</p>
+
+<p>Era natural: su intempestivo cari&ntilde;o, sus dengues, la insistencia con que
+solicitaba mi compa&ntilde;&iacute;a, diciendo que le encantaba mi conversaci&oacute;n y
+persona, me imped&iacute;an seguir a mi amo en sus visitas a bordo. Le
+acompa&ntilde;aba en tan dulce ocupaci&oacute;n un criado de su prima, y en tanto yo,
+sin libertad para correr por C&aacute;diz, como hubiera deseado, me aburr&iacute;a en
+la casa, en compa&ntilde;&iacute;a del loro de Do&ntilde;a Flora y de los se&ntilde;ores que iban
+all&aacute; por las tardes a decir si saldr&iacute;a o no la escuadra, y otras cosas
+menos manoseadas, si bien m&aacute;s fr&iacute;volas.</p>
+
+<p>Mi disgusto lleg&oacute; a la desesperaci&oacute;n cuando vi que Marcial ven&iacute;a a casa
+y que con &eacute;l iba mi amo a bordo, aunque no para embarcarse
+definitivamente; y cuando esto ocurr&iacute;a, y cuando mi alma atribulada
+acariciaba a&uacute;n la d&eacute;bil esperanza de formar parte de aquella
+expedici&oacute;n, Do&ntilde;a Flora se empe&ntilde;&oacute; en llevarme a pasear a la alameda, y
+tambi&eacute;n al Carmen a rezar v&iacute;speras.</p>
+
+<p>Esto me era insoportable, tanto m&aacute;s cuanto que yo so&ntilde;aba con poner en
+ejecuci&oacute;n cierto atrevido proyectillo, que consist&iacute;a en ir a visitar por
+cuenta propia uno de los nav&iacute;os, llevado por alg&uacute;n marinero conocido,
+que esperaba encontrar en el muelle. Sal&iacute; con la vieja, y al pasar por
+la muralla deten&iacute;ame para ver los barcos; mas no me era posible
+entregarme a las delicias de aquel espect&aacute;culo, por tener que contestar
+a las mil preguntas de Do&ntilde;a Flora, que ya me ten&iacute;a mareado. Durante el
+paseo se le unieron algunos j&oacute;venes y <a target="_blank" href="images/109.jpg">se&ntilde;ores mayores</a>. Parec&iacute;an muy
+encopetados, y eran las personas a la moda en C&aacute;diz, todos muy discretos
+y elegantes. Alguno de ellos era poeta, o, mejor dicho, todos hac&iacute;an
+versos, aunque malos, y me parece que les o&iacute; hablar de cierta Academia
+en que se reun&iacute;an para tirotearse con sus estrofas, entretenimiento que
+no hac&iacute;a da&ntilde;o a nadie.</p>
+
+<p>Como yo observaba todo, me fij&eacute; en la extra&ntilde;a figura de aquellos
+hombres, en sus afeminados gestos y, sobre todo, en sus trajes, que me
+parecieron extravagant&iacute;simos. No eran muchas las personas que vest&iacute;an
+de aquella manera en C&aacute;diz, y pensando despu&eacute;s en la diferencia que
+hab&iacute;a entre aquellos arreos y los ordinarios de la gente que yo hab&iacute;a
+visto siempre, comprend&iacute; que consist&iacute;a en que &eacute;stos vest&iacute;an a la
+espa&ntilde;ola, y los amigos de Do&ntilde;a Flora conforme a la moda de Madrid y de
+Par&iacute;s. Lo que primero atrajo mis miradas fue la extra&ntilde;eza de sus
+bastones, que eran unos garrotes retorcidos y con grues&iacute;simos nudos. No
+se les ve&iacute;a la barba, porque la tapaba la corbata, especie de chal, que
+dando varias vueltas alrededor del cuello y prolong&aacute;ndose ante los
+labios, formaba una especie de cesta, una bandeja, o m&aacute;s bien bac&iacute;a en
+que descansaba la cara. El peinado consist&iacute;a en un artificioso desorden,
+y m&aacute;s que con peine, parec&iacute;a que se lo hab&iacute;an aderezado con una escoba;
+las puntas del sombrero les tocaban los hombros; las casacas, alt&iacute;simas
+de talle, casi barr&iacute;an el suelo con sus faldones; las botas terminaban
+en punta; de los bolsillos de su chaleco pend&iacute;an multitud de dijes y
+sellos; sus calzones listados se atacaban a la rodilla con un enorme
+lazo, y para que tales figuras fueran completos mamarrachos, todos
+llevaban un lente, que durante la conversaci&oacute;n acercaban repetidas veces
+al ojo derecho, cerrando el siniestro, aunque en entrambos tuvieran muy
+buena vista.</p>
+
+<p>La conversaci&oacute;n de aquellos personajes vers&oacute; sobre la salida de la
+escuadra, alternando con este asunto la relaci&oacute;n de no s&eacute; qu&eacute; baile o
+fiesta que ponderaron mucho, siendo uno de ellos objeto de grandes
+alabanzas por lo bien que hac&iacute;a trenzas con sus ligeras piernas bailando
+la gavota.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de haber charlado mucho, entraron con Do&ntilde;a Flora en la iglesia
+del Carmen, y all&iacute;, sacando cada cual su rosario, rezaron que se las
+pelaban un buen espacio de tiempo, y alguno de ellos me aplic&oacute;
+lindamente un coscorr&oacute;n en la coronilla, porque en vez de orar tan
+devotamente como ellos, prestaba demasiada atenci&oacute;n a dos moscas que
+revoloteaban alrededor del rizo culminante del peinado de Do&ntilde;a Flora.
+Salimos, despu&eacute;s de haber o&iacute;do un enojoso serm&oacute;n, que ellos celebraron
+como obra maestra; paseamos de nuevo; continu&oacute; la charla m&aacute;s vivamente,
+porque se nos unieron unas damas vestidas por el mismo estilo, y entre
+todos se arm&oacute; tan ruidosa algazara de galanter&iacute;as, frases y sutilezas,
+mezcladas con alg&uacute;n verso insulso, que no puedo recordarlas.</p>
+
+<p>&iexcl;Y en tanto Marcial y mi querido amo trataban de fijar d&iacute;a y hora para
+trasladarse definitivamente a bordo! &iexcl;Y yo estaba expuesto a quedarme
+en tierra, sujeto a los antojos de aquella vieja que me empalagaba con
+su insulso cari&ntilde;o! &iquest;Creer&aacute;n ustedes que aquella noche insisti&oacute; en que
+deb&iacute;a quedarme para siempre a su servicio? &iquest;Creer&aacute;n ustedes que asegur&oacute;
+que me quer&iacute;a mucho, y me dio como prueba algunos afectuosos abrazos y
+besos, orden&aacute;ndome que no lo dijera a nadie? &iexcl;Horribles contradicciones
+de la vida!, pensaba yo al considerar cu&aacute;n feliz habr&iacute;a sido si mi amita
+me hubiera tratado de aquella manera. Yo, turbado hasta lo sumo, le dije
+que quer&iacute;a ir a la escuadra, y que cuando volviese me podr&iacute;a querer a su
+antojo; pero que si no me dejaba realizar mi deseo, la aborrecer&iacute;a tanto
+as&iacute;, y extend&iacute; los brazos para expresar una cantidad muy grande de
+aborrecimiento.</p>
+
+<p>Luego, como entrase inesperadamente mi amo, yo, juzgando llegada la
+ocasi&oacute;n de lograr mi objeto por medio de un arranque oratorio, que hab&iacute;a
+cuidado de preparar, me arrodill&eacute; delante de &eacute;l, dici&eacute;ndole en el tono
+m&aacute;s pat&eacute;tico que si no me llevaba a bordo, me arrojar&iacute;a desesperado al
+mar.</p>
+
+<p>Mi amo se ri&oacute; de la ocurrencia; su prima, haciendo mimos con la boca,
+fingi&oacute; cierta hilaridad que le afeaba el rostro amojamado, y consinti&oacute;
+al fin. Diome mil golosinas para que comiese a bordo; me encarg&oacute; que
+huyese de los sitios de peligro, y no dijo una palabra m&aacute;s contraria a
+mi embarque, que se verific&oacute; a la ma&ntilde;ana siguiente muy temprano.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="IX" id="IX"></a>-IX-</h2>
+
+
+<p>Octubre era el mes, y 18 el d&iacute;a. De esta fecha no me queda duda, porque
+al d&iacute;a siguiente sali&oacute; la escuadra. Nos levantamos muy temprano y fuimos
+al muelle, donde esperaba un bote que nos condujo a bordo.</p>
+
+<p>Fig&uacute;rense ustedes cu&aacute;l ser&iacute;a mi estupor, &iexcl;qu&eacute; digo estupor!, mi
+entusiasmo, mi enajenaci&oacute;n, cuando me vi cerca del <i>Sant&iacute;sima
+Trinidad</i>, el mayor barco del mundo, aquel alc&aacute;zar de madera, que
+visto de lejos se representaba en mi imaginaci&oacute;n como una f&aacute;brica
+portentosa, sobrenatural, &uacute;nico monstruo digno de la majestad de los
+mares. Cuando nuestro bote pasaba junto a un nav&iacute;o, yo le examinaba con
+cierto religioso asombro, admirado de ver tan grandes los cascos que me
+parec&iacute;an tan peque&ntilde;itos desde la muralla; en otras ocasiones me parec&iacute;an
+m&aacute;s chicos de lo que mi fantas&iacute;a los hab&iacute;a forjado. El inquieto
+entusiasmo de que estaba pose&iacute;do me expuso a caer al agua cuando
+contemplaba con arrobamiento un figur&oacute;n de proa, objeto que m&aacute;s que
+otro alguno fascinaba mi atenci&oacute;n.</p>
+
+<p>Por fin llegamos al <i>Trinidad</i>. A medida que nos acerc&aacute;bamos,
+las formas de aquel coloso iban aumentando, y cuando la lancha se puso
+al costado, confundida en el espacio de mar donde se proyectaba, cual en
+negro y horrible cristal, la sombra del nav&iacute;o; cuando vi c&oacute;mo se
+sumerg&iacute;a el inm&oacute;vil casco en el agua sombr&iacute;a que azotaba suavemente los
+costados; cuando alc&eacute; la vista y vi las tres filas de ca&ntilde;ones asomando
+sus bocas amenazadoras por las portas, mi entusiasmo se troc&oacute; en miedo,
+p&uacute;seme p&aacute;lido, y qued&eacute; sin movimiento asido al brazo de mi amo.</p>
+
+<p>Pero en cuanto subimos y me hall&eacute; sobre cubierta, se me ensanch&oacute; el
+coraz&oacute;n. La airosa y alt&iacute;sima arboladura, la animaci&oacute;n del alc&aacute;zar, la
+vista del cielo y la bah&iacute;a, el admirable orden de cuantos objetos
+ocupaban la cubierta, desde los coys<a name="FNanchor_4_4" id="FNanchor_4_4"></a><a href="#Footnote_4_4" class="fnanchor">[4]</a> puestos en fila sobre la obra
+muerta, hasta los cabrestantes, bombas, mangas, escotillas; la variedad
+de uniformes; todo, en fin, me suspendi&oacute; de tal modo, que por un buen
+rato estuve absorto en la contemplaci&oacute;n de tan hermosa m&aacute;quina, sin
+acordarme de nada m&aacute;s.</p>
+
+<p>Los presentes no pueden hacerse cargo de aquellos magn&iacute;ficos barcos, ni
+menos del <i>Sant&iacute;sima Trinidad</i>, por las malas estampas en que
+los han visto representados. Tampoco se parecen nada a los buques
+guerreros de hoy, cubiertos con su pesado arn&eacute;s de hierro, largos,
+mon&oacute;tonos, negros, y sin accidentes muy visibles en su vasta extensi&oacute;n,
+por lo cual me han parecido a veces inmensos ata&uacute;des flotantes. Creados
+por una &eacute;poca positivista, y adecuados a la ciencia n&aacute;utico-militar de
+estos tiempos, que mediante el vapor ha anulado las maniobras, fiando el
+&eacute;xito del combate al poder y empuje de los nav&iacute;os, los barcos de hoy son
+simples m&aacute;quinas de guerra, mientras los de aquel tiempo eran el
+guerrero mismo, armado de todas armas de ataque y defensa, pero
+confiando principalmente en su destreza y valor.</p>
+
+<p>Yo, que observo cuanto veo, he tenido siempre la costumbre de asociar,
+hasta un extremo exagerado, ideas con im&aacute;genes, cosas con personas,
+aunque pertenezcan a las m&aacute;s inasociables categor&iacute;as. Viendo m&aacute;s tarde
+las catedrales llamadas g&oacute;ticas de nuestra Castilla, y las de Flandes, y
+observando con qu&eacute; imponente majestad se destaca su compleja y sutil
+f&aacute;brica entre las construcciones del gusto moderno, levantadas por la
+utilidad, tales como bancos, hospitales y cuarteles, no he podido menos
+de traer a la memoria las distintas clases de naves que he visto en mi
+larga vida, y he comparado las antiguas con las catedrales g&oacute;ticas. Sus
+formas, que se prolongan hacia arriba; el predominio de las l&iacute;neas
+verticales sobre las horizontales; cierto inexplicable idealismo, algo
+de hist&oacute;rico y religioso a la vez, mezclado con la complicaci&oacute;n de
+l&iacute;neas y el juego de colores que combina a su capricho el sol, han
+determinado esta asociaci&oacute;n extravagante, que yo me explico por la
+huella de romanticismo que dejan en el esp&iacute;ritu las impresiones de la
+ni&ntilde;ez.</p>
+
+<p>El <i>Sant&iacute;sima Trinidad</i> era un nav&iacute;o de cuatro puentes. Los
+mayores del mundo eran de tres. Aquel coloso, construido en La Habana,
+con las m&aacute;s ricas maderas de Cuba en 1769, contaba treinta y seis a&ntilde;os
+de honrosos servicios. Ten&iacute;a 220 pies (61 metros) de eslora, es decir,
+de popa a proa; 58 pies de manga (ancho), y 28 de puntal (altura desde
+la quilla a la cubierta), dimensiones extraordinarias que entonces no
+ten&iacute;a ning&uacute;n buque del mundo. Sus poderosas cuadernas, que eran un
+verdadero bosque, sustentaban cuatro pisos. En sus costados, que eran
+fort&iacute;simas murallas de madera, se hab&iacute;an abierto al construirlo 116
+troneras: cuando se le reform&oacute;, agrad&aacute;ndolo en 1796, se le abrieron
+130, y artillado de nuevo en 1805, ten&iacute;a sobre sus costados, cuando yo
+le vi, 140 bocas de fuego, entre ca&ntilde;ones y carronadas. El interior era
+maravilloso por la distribuci&oacute;n de los diversos compartimientos, ya
+fuesen puentes para la artiller&iacute;a, sollados para la tripulaci&oacute;n, pa&ntilde;oles
+para dep&oacute;sitos de v&iacute;veres, c&aacute;maras para los jefes, cocinas, enfermer&iacute;a y
+dem&aacute;s servicios. Me qued&eacute; absorto recorriendo las galer&iacute;as y dem&aacute;s
+escondrijos de aquel Escorial de los mares. Las c&aacute;maras situadas a popa
+eran un peque&ntilde;o palacio por dentro, y por fuera una especie de
+fant&aacute;stico alc&aacute;zar; los balconajes, los pabellones de las esquinas de
+popa, semejantes a las linternas de un castillo ojival, eran como
+grandes jaulas abiertas al mar, y desde donde la vista pod&iacute;a recorrer
+las tres cuartas partes del horizonte.</p>
+
+<p>Nada m&aacute;s grandioso que la arboladura, aquellos m&aacute;stiles gigantescos,
+lanzados hacia el cielo, como un reto a la tempestad. Parec&iacute;a que el
+viento no hab&iacute;a de tener fuerza para impulsar sus enormes gavias. La
+vista se mareaba y se perd&iacute;a contemplando la inmensa madeja que formaban
+en la arboladura los obenques, est&aacute;is, brazas, burdas, amantillos y
+drizas que serv&iacute;an para sostener y mover el velamen.</p>
+
+<p>Yo estaba absorto en la contemplaci&oacute;n de tanta maravilla, cuando sent&iacute;
+un fuerte golpe en la nuca. Cre&iacute; que el palo mayor se me hab&iacute;a ca&iacute;do
+encima. Volv&iacute; la vista atontado y lanc&eacute; una exclamaci&oacute;n de horror al ver
+a un hombre que me tiraba de las orejas como si quisiera levantarme en
+el aire. Era mi t&iacute;o.</p>
+
+<p>&laquo;&iquest;Qu&eacute; buscas t&uacute; aqu&iacute;, lombriz?&mdash;me dijo en el suave tono que le era
+habitual&mdash;. &iquest;Quieres aprender el oficio? Oye, Juan&mdash;a&ntilde;adi&oacute; dirigi&eacute;ndose
+a un marinero de feroz aspecto&mdash;, s&uacute;beme a este gal&aacute;pago a la verga
+mayor para que se pasee por ella&raquo;.</p>
+
+<p>Yo elud&iacute; como pude el compromiso de pasear por la verga, y le expliqu&eacute;
+con la mayor cortes&iacute;a que hall&aacute;ndome al servicio de D. Alonso Guti&eacute;rrez
+de Cisniega, hab&iacute;a venido a bordo en su compa&ntilde;&iacute;a. Tres o cuatro
+marineros, amigos de mi simp&aacute;tico t&iacute;o, quisieron maltratarme, por lo que
+resolv&iacute; alejarme de tan distinguida sociedad, y me march&eacute; a la c&aacute;mara en
+busca de mi amo. Los oficiales hac&iacute;an su tocado, no menos dif&iacute;cil a
+bordo que en tierra, y cuando yo ve&iacute;a a los pajes ocupados en empolvar
+las cabezas de los h&eacute;roes a quienes serv&iacute;an, me pregunt&eacute; si aquella
+operaci&oacute;n no era la menos a prop&oacute;sito dentro de un buque, donde todos
+los instantes son preciosos y donde estorba siempre todo lo que no sea
+de inmediata necesidad para el servicio.</p>
+
+<p>Pero la moda era entonces tan tirana como ahora, y aun en aquel tiempo
+impon&iacute;a de un modo apremiante sus enfadosas ridiculeces. Hasta el
+soldado ten&iacute;a que emplear un tiempo precioso en hacerse el coleto.
+&iexcl;Pobres hombres! Yo les vi puestos en fila unos tras otros, arreglando
+cada cual el coleto del que ten&iacute;a delante, medio ingenioso que remataba
+la operaci&oacute;n en poco tiempo. Despu&eacute;s se encasquetaban el sombrero de
+pieles, pesada mole, cuyo objeto nunca me pude explicar, y luego iban a
+sus puestos si ten&iacute;an que hacer guardia, o a pasearse por el comb&eacute;s si
+estaban libres de servicio. Los marineros no usaban aquel rid&iacute;culo
+ap&eacute;ndice capilar, y su sencillo traje me parece que no se ha modificado
+mucho desde aquella fecha.</p>
+
+<p>En la c&aacute;mara, mi amo hablaba acaloradamente con el comandante del buque,
+Don Francisco Javier de Uriarte, y con el jefe de escuadra, Don Baltasar
+Hidalgo de Cisneros. Seg&uacute;n lo poco que o&iacute;, no me qued&oacute; duda de que el
+General franc&eacute;s hab&iacute;a dado orden de salida para la ma&ntilde;ana siguiente.</p>
+
+<p>Esto alegr&oacute; mucho a Marcial, que junto con otros viejos marineros en el
+castillo de proa, disertaba ampulosamente sobre el pr&oacute;ximo combate. Tal
+sociedad me agradaba m&aacute;s que la de mi interesante t&iacute;o, porque los
+colegas de Medio-hombre no se permit&iacute;an bromas pesadas con mi persona.
+Esta sola diferencia hac&iacute;a comprender la diversa procedencia de los
+tripulantes, pues mientras unos eran marineros de pura raza, llevados
+all&iacute; por la matr&iacute;cula o enganche voluntario, los otros eran gente de
+leva, casi siempre holgazana, d&iacute;scola, de perversas costumbres, y mal
+conocedora del oficio.</p>
+
+<p>Con los primeros hac&iacute;a yo mejores migas que con los segundos, y asist&iacute;a
+a todas las conferencias de Marcial. Si no temiera cansar al lector, le
+referir&iacute;a la explicaci&oacute;n que &eacute;ste dio de las causas diplom&aacute;ticas y
+pol&iacute;ticas de la guerra, parafraseando del modo m&aacute;s c&oacute;mico posible lo que
+hab&iacute;a o&iacute;do algunas noches antes de boca de Malespina en casa de mis
+amos. Por &eacute;l supe que el novio de mi amita se hab&iacute;a embarcado en el <a target="_blank" href="images/121.jpg"><i>Nepomuceno</i></a>.</p>
+
+<p>Todas las conferencias terminaban en un solo punto, el pr&oacute;ximo combate.
+La escuadra deb&iacute;a salir al d&iacute;a siguiente, &iexcl;qu&eacute; placer! Navegar en aquel
+gigantesco barco, el mayor del mundo; presenciar una batalla en medio de
+los mares; ver c&oacute;mo era la batalla, c&oacute;mo se disparaban los ca&ntilde;ones, c&oacute;mo
+se apresaban los buques enemigos... &iexcl;qu&eacute; hermosa fiesta!, y luego
+volver a C&aacute;diz cubiertos de gloria... Decir a cuantos quisieran o&iacute;rme:
+&laquo;yo estuve en la escuadra, lo vi todo...&raquo;, dec&iacute;rselo tambi&eacute;n a mi amita,
+cont&aacute;ndole la grandiosa escena, y excitando su atenci&oacute;n, su curiosidad,
+su inter&eacute;s... decirle tambi&eacute;n: &laquo;yo me hall&eacute; en los sitios de mayor
+peligro, y no temblaba por eso&raquo;; ver c&oacute;mo se altera, c&oacute;mo palidece y se
+asusta oyendo referir los horrores del combate, y luego mirar con desd&eacute;n
+a todos los que digan: &laquo;&iexcl;contad, Gabrielito, esa cosa tan tremenda!...&raquo;
+&iexcl;Oh!, esto era m&aacute;s de lo que necesitaba mi imaginaci&oacute;n para
+enloquecer... Digo francamente que en aquel d&iacute;a no me hubiera cambiado
+por Nelson.</p>
+
+<p>Amaneci&oacute; el 19, que fue para m&iacute; felic&iacute;simo, y no hab&iacute;a a&uacute;n amanecido,
+cuando yo estaba en el alc&aacute;zar de popa con mi amo, que quiso presenciar
+la maniobra. Despu&eacute;s del baldeo comenz&oacute; la operaci&oacute;n de <a target="_blank" href="images/122.jpg">levar el buque</a>. Se izaron las
+grandes gavias, y el pesado molinete, girando con su agudo chirrido,
+arrancaba la poderosa &aacute;ncora del fondo de la bah&iacute;a. Corr&iacute;an los
+marineros por las vergas; manejaban otros las brazas, prontos a la voz
+del contramaestre, y todas las voces del nav&iacute;o, antes mudas, llenaban el
+aire con espantosa algarab&iacute;a. Los pitos, la campana de proa, el
+discorde concierto de mil voces humanas, mezcladas con el rechinar de
+los motones; el crujido de los cabos, el trapeo de las velas azotando
+los palos antes de henchirse impelidas por el viento, todos estos
+variados sones acompa&ntilde;aron los primeros pasos del colosal nav&iacute;o.</p>
+
+<p>Peque&ntilde;as olas acariciaban sus costados, y la mole majestuosa comenz&oacute; a
+deslizarse por la bah&iacute;a sin dar la menor cabezada, sin ning&uacute;n vaiv&eacute;n de
+costado, con marcha grave y solemne, que s&oacute;lo pod&iacute;a apreciarse
+comparativamente, observando la traslaci&oacute;n imaginaria de los buques
+mercantes anclados y del paisaje.</p>
+
+<p>Al mismo tiempo se dirig&iacute;a la vista en derredor, y &iexcl;qu&eacute; espect&aacute;culo,
+Dios m&iacute;o!, treinta y dos nav&iacute;os, cinco fragatas y dos bergantines, entre
+espa&ntilde;oles y franceses, colocados delante, detr&aacute;s y a nuestro costado, se
+cubr&iacute;an de velas y marchaban tambi&eacute;n impelidos por el escaso viento. No
+he visto ma&ntilde;ana m&aacute;s hermosa. El sol inundaba de luz la magn&iacute;fica rada;
+un ligero matiz de p&uacute;rpura te&ntilde;&iacute;a la superficie de las aguas hacia
+Oriente, y la cadena de colinas y lejanos montes que limitan el
+horizonte hacia la parte del Puerto permanec&iacute;an a&uacute;n encendidos por el
+fuego de la pasada aurora; el cielo limpio apenas ten&iacute;a algunas nubes
+rojas y doradas por Levante; el mar azul estaba tranquilo, y sobre este
+mar y bajo aquel cielo las cuarenta velas, con sus blancos vel&aacute;menes,
+emprend&iacute;an la marcha, formando el m&aacute;s vistoso escuadr&oacute;n que puede
+presentarse ante humanos ojos.</p>
+
+<p>No andaban todos los bajeles con igual paso. Unos se adelantaban, otros
+tardaron mucho en moverse; pasaban algunos junto a nosotros, mientras
+los hab&iacute;a que se quedaban detr&aacute;s. La lentitud de su marcha; la altura de
+su aparejo, cubierto de lona; cierta misteriosa armon&iacute;a que mis o&iacute;dos de
+ni&ntilde;o percib&iacute;an como saliendo de los gloriosos cascos, especie de himno
+que sin duda resonaba dentro de m&iacute; mismo; la claridad del d&iacute;a, la
+frescura del ambiente, la belleza del mar, que fuera de la bah&iacute;a parec&iacute;a
+agitarse con gentil alborozo a la aproximaci&oacute;n de la flota, formaban el
+m&aacute;s imponente cuadro que puede imaginarse.</p>
+
+<p>C&aacute;diz, en tanto, como un panorama giratorio, se escorzaba a nuestra
+vista present&aacute;ndonos sucesivamente las distintas facetas de su vasto
+circuito. El sol, encendiendo los vidrios de sus mil miradores,
+salpicaba la ciudad con polvos de oro, y su blanca mole se destacaba
+tan limpia y pura sobre las aguas, que parec&iacute;a haber sido creada en
+aquel momento, o sacada del mar como la fant&aacute;stica ciudad de San Genaro.
+Vi el desarrollo de la muralla desde el muelle hasta el castillo de
+Santa Catalina; reconoc&iacute; el baluarte del Bonete, el baluarte del Orej&oacute;n,
+la Caleta, y me llen&eacute; de orgullo considerando de d&oacute;nde hab&iacute;a salido y
+d&oacute;nde estaba.</p>
+
+<p>Al mismo tiempo llegaba a mis o&iacute;dos como m&uacute;sica misteriosa el son de las
+campanas de la ciudad medio despierta, tocando a misa, con esa algazara
+charlatana de las campanas de un gran pueblo. Ya expresaban alegr&iacute;a,
+como un saludo de buen viaje, y yo escuchaba el rumor cual si fuese de
+humanas voces que nos daban la despedida; ya me parec&iacute;an sonar tristes y
+acongojadas anunci&aacute;ndonos una desgracia, y a medida que nos alej&aacute;bamos,
+aquella m&uacute;sica se iba apagando hasta que se extingui&oacute; difundida en el
+inmenso espacio.</p>
+
+<p>La escuadra sal&iacute;a lentamente: algunos barcos emplearon muchas horas para
+hallarse fuera. Marcial, durante la salida, iba haciendo comentarios
+sobre cada buque, observando su marcha, motej&aacute;ndoles si eran pesados,
+anim&aacute;ndoles con paternales consejos si eran ligeros y zarpaban pronto.
+&laquo;&iexcl;Qu&eacute; pesado est&aacute; D. Federico!&mdash;dec&iacute;a observando el <i>Pr&iacute;ncipe de
+Asturias</i>, mandado por Gravina&mdash;. All&aacute; va <i>Mr.
+Corneta</i>&mdash;exclamaba mirando al <i>Bucentauro</i>, nav&iacute;o
+general&mdash;. Bien <i>haiga</i> quien te puso <i>Rayo</i>&mdash;dec&iacute;a
+ir&oacute;nicamente mirando al nav&iacute;o de este nombre, que era el m&aacute;s pesado de
+toda la escuadra...&mdash;Bien por <i>pap&aacute; Ignacio</i>&mdash;a&ntilde;ad&iacute;a
+dirigi&eacute;ndose al <i>Santa Ana</i>, que montaba &Aacute;lava&mdash;. Echa toda la
+gavia, pedazo de tonina&mdash;dec&iacute;a contemplando el nav&iacute;o de Dumanoir&mdash;;
+este gabacho tiene un peluquero para rizar la gavia, y carga las velas
+con tenacillas&raquo;.</p>
+
+<p>El cielo se enturbi&oacute; por la tarde, y al anochecer, hall&aacute;ndonos ya a gran
+distancia, vimos a C&aacute;diz perderse poco a poco entre la bruma, hasta que
+se confundieron con las tintas de la noche sus &uacute;ltimos contornos. La
+escuadra tom&oacute; rumbo al Sur.</p>
+
+<p>Por la noche no me separ&eacute; de &eacute;l, una vez que dej&eacute; a mi amo muy bien
+arrellanado en su camarote. Rodeado de dos colegas y admiradores, les
+explicaba el plan de Villeneuve del modo siguiente:</p>
+
+<p>&laquo;Mr. Corneta ha dividido la escuadra en cuatro cuerpos. La vanguardia,
+que es mandada por &Aacute;lava, tiene siete nav&iacute;os; el centro, que lleva siete
+y lo manda Mr. Corneta en persona; la retaguardia, tambi&eacute;n de siete,
+que va mandada por Dumanoir, y el cuerpo de reserva, compuesto de doce
+nav&iacute;os, que manda Don Federico. No me parece que est&aacute; esto mal pensado.
+Por supuesto que van los barcos espa&ntilde;oles mezclados con los gabachos,
+para que no nos dejen en las astas del toro, como sucedi&oacute; en Finisterre.</p>
+
+<p>&raquo;Seg&uacute;n me ha referido D. Alonso, el franc&eacute;s ha dicho que si el enemigo
+se nos presenta a sotavento, formaremos la l&iacute;nea de batalla y caeremos
+sobre &eacute;l... Esto est&aacute; muy guapo, dicho en el camarote; pero ya... &iquest;El
+<i>Se&ntilde;orito</i> va a ser tan buey que se nos presente a
+sotavento?... S&iacute;, porque tiene poco <i>farol</i> (inteligencia) su
+se&ntilde;or&iacute;a para dejarse pescar as&iacute;... <i>Veremos a ver si vemos</i> lo
+que espera el franc&eacute;s... Si el enemigo se presenta a barlovento y nos
+ataca, debemos esperarle en l&iacute;nea de batalla; y como tendr&aacute; que
+dividirse para atacarnos, si no consigue romper nuestra l&iacute;nea, nos ser&aacute;
+muy f&aacute;cil vencerle. A ese se&ntilde;or todo le parece f&aacute;cil. (Rumores.) Dice
+tambi&eacute;n que no har&aacute; se&ntilde;ales y que todo lo espera de cada capit&aacute;n. &iexcl;Si
+iremos a ver lo que yo vengo predicando desde que se hicieron esos
+malditos tratados de <i>sursillos</i>, y es que... m&aacute;s vale
+callar... quiera Dios...! Ya les he dicho a ustedes que Mr. Corneta no
+sabe lo que tiene entre manos, y que no le caben cincuenta barcos en la
+cabeza. Cuidado con un almirante que llama a sus capitanes el d&iacute;a antes
+de una batalla, y les dice que haga cada uno lo que le diere la gana...
+<i>Pos p&aacute; eso</i>... (Grandes muestras de asentimiento.) En fin,
+all&aacute; veremos... Pero vengan ac&aacute; ustedes y d&iacute;ganme: si nosotros los
+espa&ntilde;oles queremos defondar a unos cuantos barcos ingleses, &iquest;no nos
+bastamos y nos sobramos para ello? &iquest;Pues a <i>cuenta qu&eacute;</i> hemos
+de juntarnos con franceses que no nos dejan hacer lo que nos <i>sale
+de dentro</i>, sino que hemos de ir al remolque de sus se&ntilde;or&iacute;as?
+<i>Siempre di cuando</i> fuimos con ellos, <i>siempre di
+cuando</i> salimos <i>destaponados</i>... En fin... Dios y la
+Virgen del Carmen vayan con nosotros, y nos libren de amigos franceses
+por siempre jam&aacute;s am&eacute;n&raquo;. (Grandes aplausos.)</p>
+
+<p>Todos asintieron a su opini&oacute;n. Su conferencia dur&oacute; hasta hora avanzada,
+elev&aacute;ndose desde la profesi&oacute;n naval hasta la ciencia diplom&aacute;tica. La
+noche fue serena y naveg&aacute;bamos con viento fresco. Se me permitir&aacute; que al
+hablar de la escuadra diga <i>nosotros</i>. Yo estaba tan orgulloso
+de encontrarme a bordo del <i>Sant&iacute;sima Trinidad</i>, que me llegu&eacute;
+a figurar que iba a desempe&ntilde;ar alg&uacute;n papel importante en tan alta
+ocasi&oacute;n, y por eso no dejaba de gallardearme con los marineros,
+haci&eacute;ndoles ver que yo estaba all&iacute; para alguna cosa &uacute;til.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="X" id="X"></a>-X-</h2>
+
+
+<p>Al amanecer del d&iacute;a 20, el viento soplaba con mucha fuerza, y por esta
+causa los nav&iacute;os estaban muy distantes unos de otros. Mas habi&eacute;ndose
+calmado el viento poco despu&eacute;s de mediod&iacute;a, el buque almirante hizo
+se&ntilde;ales de que se formasen las <a target="_blank" href="images/CARTA.jpg">cinco columnas</a>: vanguardia, centro, retaguardia y los
+dos cuerpos que compon&iacute;an la reserva.</p>
+
+<p>Yo me deleitaba viendo c&oacute;mo acud&iacute;an d&oacute;cilmente a la formaci&oacute;n aquellas
+moles, y aunque, a causa de la diversidad de sus condiciones marineras,
+las maniobras no eran muy r&aacute;pidas y las l&iacute;neas formadas poco perfectas,
+siempre causaba admiraci&oacute;n contemplar aquel ejercicio. El viento soplaba
+del SO., seg&uacute;n dijo Marcial, que lo hab&iacute;a profetizado desde por la
+ma&ntilde;ana, y la escuadra, recibi&eacute;ndole por estribor, march&oacute; en direcci&oacute;n
+del Estrecho. Por la noche se vieron algunas luces, y al amanecer del 21
+vimos veintisiete nav&iacute;os por barlovento, entre los cuales Marcial
+design&oacute; siete de tres puentes. A eso de las ocho, los treinta y tres
+barcos de la flota enemiga estaban a la vista formados en dos columnas de <a target="_blank" href="images/131.jpg">Nelson</a>.
+Nuestra escuadra formaba una largu&iacute;sima l&iacute;nea, y seg&uacute;n las apariencias,
+las dos columnas de, dispuestas en forma de cu&ntilde;a, avanzaban como si
+quisieran cortar nuestra l&iacute;nea por el centro y retaguardia.</p>
+
+<p>Tal era la situaci&oacute;n de ambos contendientes, cuando el
+<i>Bucentauro</i> hizo se&ntilde;al de virar en redondo. Ustedes quiz&aacute; no
+entiendan esto; pero les dir&eacute; que consist&iacute;a en variar diametralmente de
+rumbo, es decir, que si antes el viento impulsaba nuestros nav&iacute;os por
+estribor, despu&eacute;s de aquel movimiento nos daba por babor, de modo que
+march&aacute;bamos en direcci&oacute;n casi opuesta a la que antes ten&iacute;amos. Las proas
+se dirig&iacute;an al Norte, y este movimiento, cuyo objeto era tener a C&aacute;diz
+bajo el viento, para arribar a &eacute;l en caso de desgracia, fue muy
+criticado a bordo del <i>Trinidad</i>, y especialmente por Marcial,
+que dec&iacute;a:</p>
+
+<p>&laquo;Ya se <i>esparrancl&oacute;</i> la l&iacute;nea de batalla, que antes era mala y
+ahora es peor&raquo;.</p>
+
+<p>Efectivamente, la vanguardia se convirti&oacute; en retaguardia, y la escuadra
+de reserva, que era la mejor, seg&uacute;n o&iacute; decir, qued&oacute; a la cola. Como el
+viento era flojo, los barcos de diversa andadura y la tripulaci&oacute;n poco
+diestra, la nueva l&iacute;nea no pudo formarse ni con rapidez ni con
+precisi&oacute;n: unos nav&iacute;os andaban muy a prisa y se precipitaban sobre el
+delantero; otros marchaban poco, rezag&aacute;ndose, o se desviaban, dejando un
+gran claro que romp&iacute;a la l&iacute;nea, antes de que el enemigo se tomase el
+trabajo de hacerlo.</p>
+
+<p>Se mand&oacute; restablecer el orden; pero por obediente que sea un buque, no
+es tan f&aacute;cil de manejar como un caballo. Con este motivo, y observando
+las maniobras de los barcos m&aacute;s cercanos, Medio-hombre dec&iacute;a:</p>
+
+<p>&laquo;La l&iacute;nea es m&aacute;s larga que el camino de Santiago. Si el
+<i>Se&ntilde;orito</i> la corta, adi&oacute;s mi bandera: perder&iacute;amos hasta el
+modo de andar, <i>manque</i> los pelos se nos hicieran ca&ntilde;ones.
+Se&ntilde;ores, nos van a dar julepe por el centro. &iquest;C&oacute;mo pueden venir a
+ayudarnos el <i>San Juan</i> y el <i>Bahama</i>, que est&aacute;n a
+la cola, ni el <i>Neptuno</i> ni el <i>Rayo</i>, que est&aacute;n a
+la cabeza? (Rumores de aprobaci&oacute;n.) Adem&aacute;s, estamos a sotavento, y los
+casacones pueden elegir el punto que quieran para atacarnos. Bastante
+haremos nosotros con defendernos como podamos. Lo que digo es que Dios
+nos saque bien, y nos libre de franceses por siempre jam&aacute;s am&eacute;n Jes&uacute;s&raquo;.</p>
+
+<p>El sol avanzaba hacia el zenit, y el enemigo estaba ya encima.</p>
+
+<p>&laquo;&iquest;Les parece a ustedes que &eacute;sta es hora de empezar un combate? &iexcl;Las doce
+del d&iacute;a!&raquo; exclamaba con ira el marinero aunque no se atrev&iacute;a a hacer
+demasiado p&uacute;blica su demostraci&oacute;n, ni estas conferencias pasaban de un
+peque&ntilde;o c&iacute;rculo, dentro del cual yo, llevado de mi sempiterna insaciable
+curiosidad, me hab&iacute;a injerido.</p>
+
+<p>No s&eacute; por qu&eacute; me pareci&oacute; advertir en todos los semblantes cierta
+expresi&oacute;n de disgusto. Los oficiales en el alc&aacute;zar de popa y los
+marineros y contramaestres en el de proa, observaban los nav&iacute;os
+sotaventados y fuera de l&iacute;nea, entre los cuales hab&iacute;a cuatro
+pertenecientes al centro.</p>
+
+<p>Se me hab&iacute;a olvidado mencionar una operaci&oacute;n preliminar del combate, en
+la cual tom&eacute; parte. Hecho por la ma&ntilde;ana el zafarrancho, preparado ya
+todo lo concerniente al servicio de piezas y lo relativo a maniobras, o&iacute;
+que dijeron:</p>
+
+<p>&laquo;La arena, extender la arena&raquo;.</p>
+
+<p>Marcial me tir&oacute; de la oreja, y llev&aacute;ndome a una escotilla, me hizo
+colocar en l&iacute;nea con algunos marinerillos de leva, grumetes y gente de
+poco m&aacute;s o menos. Desde la escotilla hasta el fondo de la bodega se
+hab&iacute;an colocado, escalonados en los entrepuentes, algunos marineros, y
+de este modo iban sacando los sacos de arena. Uno se lo daba al que
+ten&iacute;a al lado, &eacute;ste al siguiente, y de este modo se sacaba r&aacute;pidamente y
+sin trabajo cuanto se quisiera. Pasando de mano en mano, subieron de la
+bodega multitud de sacos, y mi sorpresa fue grande cuando vi que los
+vaciaban sobre la cubierta, sobre el alc&aacute;zar y castillos, extendiendo la
+arena hasta cubrir toda la superficie de los tablones. Lo mismo hicieron
+en los entrepuentes. Por satisfacer mi curiosidad, pregunt&eacute; al grumete
+que ten&iacute;a al lado.</p>
+
+<p>&laquo;Es para la sangre&mdash;me contest&oacute; con indiferencia.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Para la sangre!&raquo; repet&iacute; yo sin poder reprimir un estremecimiento de
+terror.</p>
+
+<p>Mir&eacute; la arena; mir&eacute; a los marineros, que con gran algazara se ocupaban
+en aquella faena, y por un instante me sent&iacute; cobarde. Sin embargo, la
+imaginaci&oacute;n, que entonces predominaba en m&iacute;, alej&oacute; de mi esp&iacute;ritu todo
+temor, y no pens&eacute; m&aacute;s que en triunfos y agradables sorpresas.</p>
+
+<p>El servicio de los ca&ntilde;ones estaba listo, y advert&iacute; tambi&eacute;n que las
+municiones pasaban de los pa&ntilde;oles al entrepuente por medio de una cadena
+humana semejante a la que hab&iacute;a sacado la arena del fondo del buque.
+Los ingleses avanzaban para atacarnos en dos grupos. Uno se dirig&iacute;a
+hacia nosotros, y tra&iacute;a en su cabeza, o en el v&eacute;rtice de la cu&ntilde;a, un
+gran nav&iacute;o con insignia de almirante. Despu&eacute;s supe que era el
+<i>Victory</i> y que lo mandaba Nelson. El otro tra&iacute;a a su frente
+el <i>Royal Sovereign</i>, mandado por Collingwood.</p>
+
+<p>Todos estos hombres, as&iacute; como las particularidades estrat&eacute;gicas del
+combate, han sido estudiados por m&iacute; m&aacute;s tarde.</p>
+
+<p>Mis recuerdos, que son clar&iacute;simos en todo lo pintoresco y material,
+apenas me sirven en lo relativo a operaciones que entonces no
+comprend&iacute;a. Lo que o&iacute; con frecuencia de boca de Marcial, unido a lo que
+despu&eacute;s he sabido, pudo darme a conocer la formaci&oacute;n de nuestra
+escuadra; y para que ustedes lo comprendan bien, les pongo aqu&iacute; una
+lista de nuestros nav&iacute;os, indicando los desviados, que dejaban un claro,
+la nacionalidad y la forma en que fuimos atacados. Poco m&aacute;s o menos, era
+as&iacute;:</p>
+
+<div class="center">
+ <img src="images/CARTA.jpg"
+ alt="CARTA" title="CARTA" />
+</div>
+
+<p>Eran las doce menos cuarto. El terrible instante se aproximaba. La
+ansiedad era general, y no digo esto juzgando por lo que pasaba en mi
+esp&iacute;ritu, pues atento a los movimientos del nav&iacute;o en que se dec&iacute;a estaba
+Nelson, no pude por un buen rato darme cuenta de lo que pasaba a mi
+alrededor.</p>
+
+<p>De repente nuestro comandante dio una orden terrible. La repitieron los
+contramaestres. Los marineros corrieron hacia los cabos, chillaron los
+motones, trapearon las gavias.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;En facha, en facha!&mdash;exclam&oacute; Marcial, lanzando con energ&iacute;a un
+juramento&mdash;. Ese condenado se nos quiere meter por la popa&raquo;.</p>
+
+<p>Al punto comprend&iacute; que se hab&iacute;a mandado detener la marcha del
+<i>Trinidad</i> para estrecharle contra el <i>Bucentauro</i>,
+que ven&iacute;a detr&aacute;s, porque el <i>Victory</i> parec&iacute;a venir dispuesto
+a cortar la l&iacute;nea por entre los dos nav&iacute;os.</p>
+
+<p>Al ver la maniobra de nuestro buque, pude observar que gran parte de la
+tripulaci&oacute;n no ten&iacute;a toda aquella desenvoltura propia de los marineros,
+familiarizados como Marcial con la guerra y con la tempestad. Entre los
+soldados vi algunos que sent&iacute;an el malestar del mareo, y se agarraban a
+los obenques para no caer. Verdad es que hab&iacute;a gente muy decidida,
+especialmente en la clase de voluntarios; pero por lo com&uacute;n todos eran
+de leva, obedec&iacute;an las &oacute;rdenes como de mala gana, y estoy seguro de que
+no ten&iacute;an ni el m&aacute;s leve sentimiento de patriotismo. No les hizo dignos
+del combate m&aacute;s que el combate mismo, como advert&iacute; despu&eacute;s. A pesar del
+distinto temple moral de aquellos hombres, creo que en los solemnes
+momentos que precedieron al primer ca&ntilde;onazo, la idea de Dios estaba en
+todas las cabezas.</p>
+
+<p>Por lo que a m&iacute; toca, en toda la vida ha experimentado mi alma
+sensaciones iguales a las de aquel momento. A pesar de mis pocos a&ntilde;os,
+me hallaba en disposici&oacute;n de comprender la gravedad del suceso, y por
+primera vez, despu&eacute;s que exist&iacute;a, altas concepciones, elevadas im&aacute;genes
+y generosos pensamientos ocuparon mi mente. La persuasi&oacute;n de la victoria
+estaba tan arraigada en mi &aacute;nimo, que me inspiraban cierta l&aacute;stima los
+ingleses, y les admiraba al verles buscar con tanto af&aacute;n una muerte
+segura.</p>
+
+<p>Por primera vez entonces percib&iacute; con completa claridad la idea de la
+patria, y mi coraz&oacute;n respondi&oacute; a ella con espont&aacute;neos sentimientos,
+nuevos hasta aquel momento en mi alma. Hasta entonces la patria se me
+representaba en las personas que gobernaban la naci&oacute;n, tales como el Rey
+y su c&eacute;lebre Ministro, a quienes no consideraba con igual respeto. Como
+yo no sab&iacute;a m&aacute;s historia que la que aprend&iacute; en la Caleta, para m&iacute; era de
+ley que deb&iacute;a uno entusiasmarse al o&iacute;r que los espa&ntilde;oles hab&iacute;an matado
+muchos moros primero, y gran pacotilla de ingleses y franceses despu&eacute;s.
+Me representaba, pues, a mi pa&iacute;s como muy valiente; pero el valor que yo
+conceb&iacute;a era tan parecido a la barbarie como un huevo a otro huevo. Con
+tales pensamientos, el patriotismo no era para m&iacute; m&aacute;s que el orgullo de
+pertenecer a aquella casta de matadores de moros.</p>
+
+<p>Pero en el momento que precedi&oacute; al combate, comprend&iacute; todo lo que
+aquella divina palabra significaba, y la idea de nacionalidad se abri&oacute;
+paso en mi esp&iacute;ritu, ilumin&aacute;ndolo y descubriendo infinitas maravillas,
+como el sol que disipa la noche, y saca de la obscuridad un hermoso
+paisaje. Me represent&eacute; a mi pa&iacute;s como una inmensa tierra poblada de
+gentes, todos fraternalmente unidos; me represent&eacute; la sociedad dividida
+en familias, en las cuales hab&iacute;a esposas que mantener, hijos que educar,
+hacienda que conservar, honra que defender; me hice cargo de un pacto
+establecido entre tantos seres para ayudarse y sostenerse contra un
+ataque de fuera, y comprend&iacute; que por todos hab&iacute;an sido hechos aquellos
+barcos para defender la patria, es decir, el terreno en que pon&iacute;an sus
+plantas, el surco regado con su sudor, la casa donde viv&iacute;an sus ancianos
+padres, el huerto donde jugaban sus hijos, la colonia descubierta y
+conquistada por sus ascendientes, el puerto donde amarraban su
+embarcaci&oacute;n fatigada del largo viaje; el almac&eacute;n donde depositaban sus
+riquezas; la iglesia, sarc&oacute;fago de sus mayores, habit&aacute;culo de sus santos
+y arca de sus creencias; la plaza, recinto de sus alegres pasatiempos;
+el hogar dom&eacute;stico, cuyos antiguos muebles, transmitidos de generaci&oacute;n
+en generaci&oacute;n, parecen el s&iacute;mbolo de la perpetuidad de las naciones; la
+cocina, en cuyas paredes ahumadas parece que no se extingue nunca el eco
+de los cuentos con que las abuelas amansan la travesura e inquietud de
+los nietos; la calle, donde se ven desfilar caras amigas; el campo, el
+mar, el cielo; todo cuanto desde el nacer se asocia a nuestra
+existencia, desde el pesebre de un animal querido hasta el trono de
+reyes patriarcales; todos los objetos en que vive prolong&aacute;ndose nuestra
+alma, como si el propio cuerpo no le bastara.</p>
+
+<p>Yo cre&iacute;a tambi&eacute;n que las cuestiones que Espa&ntilde;a ten&iacute;a con Francia o con
+Inglaterra eran siempre porque alguna de estas naciones quer&iacute;a quitarnos
+algo, en lo cual no iba del todo descaminado. Parec&iacute;ame, por tanto, tan
+leg&iacute;tima la defensa como brutal la agresi&oacute;n; y como hab&iacute;a o&iacute;do decir que
+la justicia triunfaba siempre, no dudaba de la victoria. Mirando
+nuestras banderas rojas y amarillas, los colores combinados que mejor
+representan al fuego, sent&iacute; que mi pecho se ensanchaba; no pude contener
+algunas l&aacute;grimas de entusiasmo; me acord&eacute; de C&aacute;diz, de Vejer; me acord&eacute;
+de todos los espa&ntilde;oles, a quienes consideraba asomados a una gran
+azotea, contempl&aacute;ndonos con ansiedad; y todas estas ideas y sensaciones
+llevaron finalmente mi esp&iacute;ritu hasta Dios, a quien dirig&iacute; una oraci&oacute;n
+que no era Padre-nuestro ni Ave-Mar&iacute;a, sino algo nuevo que a m&iacute; se me
+ocurri&oacute; entonces. Un repentino estruendo me sac&oacute; de mi arrobamiento,
+haci&eacute;ndome estremecer con violent&iacute;sima sacudida. Hab&iacute;a sonado el primer
+ca&ntilde;onazo.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="XI" id="XI"></a>-XI-</h2>
+
+
+<p>Un nav&iacute;o de la retaguardia dispar&oacute; el primer tiro contra el <a target="_blank" href="images/142.jpg"><i>Royal
+Sovereign</i></a>, que mandaba Collingwood. Mientras trababa combate con
+este el <i>Santa Ana</i>, el <i>Victory</i> se dirig&iacute;a contra
+nosotros. En el <i>Trinidad</i> todos demostraban gran ansiedad por
+comenzar el fuego; pero nuestro comandante esperaba el momento m&aacute;s
+favorable. Como si unos nav&iacute;os se lo comunicaran a los otros, cual
+piezas pirot&eacute;cnicas enlazadas por una mecha com&uacute;n, el fuego se corri&oacute;
+desde el <i>Santa Ana</i> hasta los dos extremos de la l&iacute;nea.</p>
+
+<p>El <i>Victory</i> atac&oacute; primero al <i>Redoutable</i> franc&eacute;s,
+y rechazado por este, vino a quedar frente a nuestro costado por
+barlovento. El momento terrible hab&iacute;a llegado: cien voces dijeron
+&iexcl;<i>fuego</i>!, repitiendo como un eco infernal la del comandante,
+y la andanada lanz&oacute; cincuenta proyectiles sobre el nav&iacute;o ingl&eacute;s. Por un
+instante el humo me quit&oacute; la vista del enemigo. Pero &eacute;ste, ciego de
+coraje, se ven&iacute;a sobre nosotros viento en popa. Al llegar a tiro de
+fusil, orz&oacute; y nos descarg&oacute; su andanada. En el tiempo que medi&oacute; de uno a
+otro disparo, la tripulaci&oacute;n, que hab&iacute;a podido observar el da&ntilde;o hecho al
+enemigo, redobl&oacute; su entusiasmo. Los ca&ntilde;ones se serv&iacute;an con presteza,
+aunque no sin cierto entorpecimiento, hijo de la poca pr&aacute;ctica de
+algunos cabos de ca&ntilde;&oacute;n. Marcial hubiera tomado por su cuenta de buena
+gana la empresa de servir una de las piezas de cubierta; pero su cuerpo
+mutilado no era capaz de responder al hero&iacute;smo de su alma. Se contentaba
+con vigilar el servicio de la cartucher&iacute;a, y con su voz y con su gesto
+alentaba a los que serv&iacute;an las piezas.</p>
+
+<p>El <i>Bucentauro</i>, que estaba a nuestra popa, hac&iacute;a fuego
+igualmente sobre el <i>Victory</i> y el <i>Temerary</i>, otro
+poderoso nav&iacute;o ingl&eacute;s. Parec&iacute;a que el nav&iacute;o de Nelson iba a caer en
+nuestro poder, porque la artiller&iacute;a del <i>Trinidad</i> le hab&iacute;a
+destrozado el aparejo, y vimos con orgullo que perd&iacute;a su palo de mesana.</p>
+
+<p>En el ardor de aquel primer encuentro, apenas advert&iacute; que algunos de
+nuestros marineros ca&iacute;an heridos o muertos. Yo, puesto en el lugar donde
+cre&iacute;a estorbar menos, no cesaba de contemplar al comandante, que mandaba
+desde el alc&aacute;zar con serenidad heroica, y me admiraba de ver a mi amo
+con menos calma, pero con m&aacute;s entusiasmo, alentando a oficiales y
+marineros con su ronca vocecilla.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Ah!&mdash;dije yo para m&iacute;&mdash;. &iexcl;Si te viera ahora Do&ntilde;a Francisca!&raquo;</p>
+
+<p>Confesar&eacute; que yo ten&iacute;a momentos de un miedo terrible, en que me hubiera
+escondido nada menos que en el mismo fondo de la bodega, y otros de
+cierto delirante arrojo en que me arriesgaba a ver desde los sitios de
+mayor peligro aquel gran espect&aacute;culo. Pero, dejando a un lado mi humilde
+persona, voy a narrar el momento m&aacute;s terrible de nuestra lucha con el
+<i>Victory</i>. El <i>Trinidad</i> le destrozaba con mucha
+fortuna, cuando el <i>Temerary</i>, ejecutando una habil&iacute;sima
+maniobra, se interpuso entre los dos combatientes, salvando a su
+compa&ntilde;ero de nuestras balas. En seguida se dirigi&oacute; a cortar la l&iacute;nea por
+la popa del <i>Trinidad</i>, y como el <i>Bucentauro</i>,
+durante el fuego, se hab&iacute;a estrechado contra este hasta el punto de
+tocarse los penoles, result&oacute; un gran claro, por donde se precipit&oacute; el
+<i>Temerary</i>, que vir&oacute; prontamente, y coloc&aacute;ndose a nuestra
+aleta de babor, nos dispar&oacute; por aquel costado, hasta entonces ileso. Al
+mismo tiempo, el <i>Neptune</i>, otro poderoso nav&iacute;o ingl&eacute;s,
+colocose donde antes estaba el <i>Victory</i>; &eacute;ste se sotavent&oacute;,
+de modo que en un momento el <i>Trinidad</i> se encontr&oacute; rodeado
+de enemigos que le acribillaban por todos lados.</p>
+
+<p>En el semblante de mi amo, en la sublime c&oacute;lera de Uriarte, en los
+juramentos de los marineros amigos de Marcial, conoc&iacute; que est&aacute;bamos
+perdidos, y la idea de la derrota angusti&oacute; mi alma. La l&iacute;nea de la
+escuadra combinada se hallaba rota por varios puntos, y al orden
+imperfecto con que se hab&iacute;a formado despu&eacute;s de la vira en redondo
+sucedi&oacute; el m&aacute;s terrible desorden. Est&aacute;bamos envueltos por el enemigo,
+cuya artiller&iacute;a lanzaba una espantosa lluvia de balas y de metralla
+sobre nuestro nav&iacute;o, lo mismo que sobre el <i>Bucentauro</i>. El
+<i>Agust&iacute;n</i>, el <i>Her&oacute;s</i> y el <i>Leandro</i> se
+bat&iacute;an lejos de nosotros, en posici&oacute;n algo desahogada, mientras el
+<i>Trinidad</i>, lo mismo que el nav&iacute;o almirante, sin poder
+disponer de sus movimientos, cogidos en terrible escaramuza por el genio
+del gran Nelson, luchaban heroicamente, no ya buscando una victoria
+imposible, sino movidos por el af&aacute;n de perecer con honra.</p>
+
+<p>Los cabellos blancos que hoy cubren mi cabeza se erizan todav&iacute;a al
+recordar aquellas tremendas horas, principalmente desde las dos a las
+cuatro de la tarde. Se me representan los barcos, no como ciegas
+m&aacute;quinas de guerra, obedientes al hombre, sino como verdaderos
+gigantes, seres vivos y monstruosos que luchaban por s&iacute;, poniendo en
+acci&oacute;n, como &aacute;giles miembros, su velamen, y cual terribles armas, la
+poderosa artiller&iacute;a de sus costados. Mir&aacute;ndolos, mi imaginaci&oacute;n no pod&iacute;a
+menos de personalizarlos, y aun ahora me parece que los veo acercarse,
+desafiarse, orzar con &iacute;mpetu para descargar su andanada, lanzarse al
+abordaje con adem&aacute;n provocativo, retroceder con ardiente coraje para
+tomar m&aacute;s fuerza, mofarse del enemigo, increparle; me parece que les veo
+expresar el dolor de la herida, o exhalar noblemente el gemido de la
+muerte, como el gladiador que no olvida el decoro de la agon&iacute;a; me
+parece o&iacute;r el rumor de las tripulaciones, como la voz que sale de un
+pecho irritado, a veces alarido de entusiasmo, a veces sordo mugido de
+desesperaci&oacute;n, precursor de exterminio; ahora himno de j&uacute;bilo que indica
+la victoria; despu&eacute;s algazara rabiosa que se pierde en el espacio,
+haciendo lugar a un terrible silencio que anuncia la verg&uuml;enza de la
+derrota.</p>
+
+<p>El espect&aacute;culo que ofrec&iacute;a el interior del <i>Sant&iacute;sima
+Trinidad</i> era el de un <a target="_blank" href="images/146.jpg">infierno</a>. Las maniobras hab&iacute;an sido
+abandonadas, porque el barco no se mov&iacute;a ni pod&iacute;a moverse. Todo el
+empe&ntilde;o consist&iacute;a en servir las piezas con la mayor presteza posible,
+correspondiendo as&iacute; al estrago que hac&iacute;an los proyectiles enemigos. La
+metralla inglesa rasgaba el velamen como si grandes e invisibles u&ntilde;as le
+hicieran trizas. Los pedazos de obra muerta, los trozos de madera, los
+gruesos obenques segados cual haces de espigas, los motones que ca&iacute;an,
+los trozos de velamen, los hierros, cabos y dem&aacute;s despojos arrancados de
+su sitio por el ca&ntilde;&oacute;n enemigo, llenaban la cubierta, donde apenas hab&iacute;a
+espacio para moverse. De minuto en minuto ca&iacute;an al suelo o al mar
+multitud de hombres llenos de vida; las blasfemias de los combatientes
+se mezclaban a los lamentos de los heridos, de tal modo que no era
+posible distinguir si insultaban a Dios los que mor&iacute;an, o le llamaban
+con angustia los que luchaban.</p>
+
+<p>Yo tuve que prestar auxilio en una faena trist&iacute;sima, cual era la de
+transportar heridos a la bodega, donde estaba la enfermer&iacute;a. Algunos
+mor&iacute;an antes de llegar a ella, y otros ten&iacute;an que sufrir dolorosas
+operaciones antes de poder reposar un momento su cuerpo fatigado.
+Tambi&eacute;n tuve la indecible satisfacci&oacute;n de ayudar a los carpinteros, que
+a toda prisa procuraban aplicar tapones a los agujeros hechos en el
+casco; pero por causa de mi poca fuerza, no eran aquellos auxilios tan
+eficaces como yo habr&iacute;a deseado.</p>
+
+<p>La sangre corr&iacute;a en abundancia por la cubierta y los puentes, y a pesar
+de la arena, el movimiento del buque la llevaba de aqu&iacute; para all&iacute;,
+formando fat&iacute;dicos dibujos. Las balas de ca&ntilde;&oacute;n, de tan cerca disparadas,
+mutilaban horriblemente los cuerpos, y era frecuente ver rodar a alguno,
+arrancada a cerc&eacute;n la cabeza, cuando la violencia del proyectil no
+arrojaba la v&iacute;ctima al mar, entre cuyas ondas deb&iacute;a perderse casi sin
+dolor la &uacute;ltima noci&oacute;n de la vida. Otras balas rebotaban contra un palo
+o contra la obra muerta, levantando granizada de astillas que her&iacute;an
+como flechas. La fusiler&iacute;a de las cofas y la metralla de las carronadas
+esparc&iacute;an otra muerte menos r&aacute;pida y m&aacute;s dolorosa, y fue raro el que no
+sali&oacute; marcado m&aacute;s o menos gravemente por el plomo y el hierro de
+nuestros enemigos.</p>
+
+<p>De tal suerte combatida y sin poder de ning&uacute;n modo devolver iguales
+destrozos, la tripulaci&oacute;n, aquella alma del buque, se sent&iacute;a perecer,
+agonizaba con desesperado coraje, y el nav&iacute;o mismo, aquel cuerpo
+glorioso, retemblaba al golpe de las balas. Yo le sent&iacute;a estremecerse en
+la terrible lucha: cruj&iacute;an sus cuadernas, estallaban sus baos,
+rechinaban sus puntales a manera de miembros que retuerce el dolor, y la
+cubierta trepidaba bajo mis pies con ruidosa palpitaci&oacute;n, como si a todo
+el inmenso cuerpo del buque se comunicara la indignaci&oacute;n y los dolores
+de sus tripulantes. En tanto, el agua penetraba por los mil agujeros y
+grietas del casco acribillado, y comenzaba a inundar la bodega.</p>
+
+<p>El <a target="_blank" href="images/149.jpg"><i>Bucentauro</i></a>, nav&iacute;o general, se rindi&oacute; a nuestra vista.
+Villeneuve hab&iacute;a arriado bandera. Una vez entregado el jefe de la
+escuadra, &iquest;qu&eacute; esperanza quedaba a los buques? El pabell&oacute;n franc&eacute;s
+desapareci&oacute; de la popa de aquel gallardo nav&iacute;o, y cesaron sus fuegos. El
+<i>San Agust&iacute;n</i> y el <i>Her&oacute;s</i> se sosten&iacute;an todav&iacute;a, y
+el <i>Rayo</i> y el <i>Neptuno</i>, pertenecientes a la
+vanguardia, que hab&iacute;an venido a auxiliarnos, intentaron en vano
+salvarnos de los nav&iacute;os enemigos que nos asediaban. Yo pude observar la
+parte del combate m&aacute;s inmediata al <i>Sant&iacute;sima Trinidad</i>,
+porque del resto de la l&iacute;nea no era posible ver nada. El viento parec&iacute;a
+haberse detenido, y el humo se quedaba sobre nuestras cabezas,
+envolvi&eacute;ndonos en su espesa blancura, que las miradas no pod&iacute;an
+penetrar. Distingu&iacute;amos tan s&oacute;lo el aparejo de algunos buques lejanos,
+aumentados de un modo inexplicable por no s&eacute; qu&eacute; efecto &oacute;ptico o porque
+el pavor de aquel sublime momento agrandaba todos los objetos.</p>
+
+<p>Disipose por un momento la densa penumbra, &iexcl;pero de qu&eacute; manera tan
+terrible! Detonaci&oacute;n espantosa, m&aacute;s fuerte que la de los mil ca&ntilde;ones de
+la escuadra disparando a un tiempo, paraliz&oacute; a todos, produciendo
+general terror. Cuando el o&iacute;do recibi&oacute; tan fuerte impresi&oacute;n, claridad
+viv&iacute;sima hab&iacute;a iluminado el ancho espacio ocupado por las dos flotas,
+rasgando el velo de humo, y presentose a nuestros ojos todo el panorama
+del combate. La terrible explosi&oacute;n hab&iacute;a ocurrido hacia el Sur, en el
+sitio ocupado antes por la retaguardia.</p>
+
+<p>&laquo;Se ha volado un nav&iacute;o&raquo;, dijeron todos.</p>
+
+<p>Las opiniones fueron diversas, y se dudaba si el buque volado era el
+<i>Santa Ana</i>, el <i>Argonauta</i>, el
+<i>Ildefonso</i> o el <i>Bahama</i>. Despu&eacute;s se supo que hab&iacute;a
+sido el franc&eacute;s nombrado <i>Achilles</i>. La expansi&oacute;n de los gases
+desparram&oacute; por mar y cielo en pedazos mil cuanto momentos antes
+constitu&iacute;a un hermoso nav&iacute;o con 74 ca&ntilde;ones y 600 hombres de tripulaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Algunos segundos despu&eacute;s de la explosi&oacute;n, ya no pens&aacute;bamos m&aacute;s que en
+nosotros mismos. Rendido el <i>Bucentauro</i>, todo el fuego
+enemigo se dirigi&oacute; contra nuestro nav&iacute;o, cuya p&eacute;rdida era ya segura. El
+entusiasmo de los primeros momentos se hab&iacute;a apagado en m&iacute;, y mi coraz&oacute;n
+se llen&oacute; de un terror que me paralizaba, ahogando todas las funciones de
+mi esp&iacute;ritu, excepto la curiosidad. Esta era tan irresistible, que me
+oblig&oacute; a salir a los sitios de mayor peligro. De poco serv&iacute;a ya mi
+escaso auxilio, pues ni aun se trasladaban los heridos a la bodega, por
+ser muchos, y las piezas exig&iacute;an el servicio de cuantos conservaban un
+poco de fuerza. Entre &eacute;stos vi a Marcial, que se multiplicaba gritando y
+movi&eacute;ndose conforme a su poca agilidad, y era a la vez contramaestre,
+marinero, artillero, carpintero y cuanto hab&iacute;a que ser en tan terribles
+instantes. Nunca cre&iacute; que desempe&ntilde;ara funciones correspondientes a
+tantos hombres el que no pod&iacute;a considerarse sino como la mitad de un
+cuerpo humano. Un astillazo le hab&iacute;a herido en la cabeza, y la sangre,
+ti&ntilde;&eacute;ndole la cara, le daba horrible aspecto. Yo le vi agitar sus labios,
+bebiendo aquel l&iacute;quido, y luego lo escup&iacute;a con furia fuera del portal&oacute;n,
+como si tambi&eacute;n quisiera herir a salivazos a nuestros enemigos.</p>
+
+<p>Lo que m&aacute;s me asombraba, caus&aacute;ndome cierto espanto, era que Marcial,
+aun en aquella escena de desolaci&oacute;n, profer&iacute;a frases de buen humor, no
+s&eacute; si por alentar a sus deca&iacute;dos compa&ntilde;eros o porque de este modo
+acostumbraba alentarse a s&iacute; mismo.</p>
+
+<p>Cay&oacute; con estruendo el palo de trinquete, ocupando el castillo de proa
+con la balumba de su aparejo, y Marcial dijo:</p>
+
+<p>&laquo;Muchachos, vengan las hachas. Metamos este mueble en la alcoba&raquo;.</p>
+
+<p>Al punto se cortaron los cabos, y el m&aacute;stil cay&oacute; al mar.</p>
+
+<p>Y viendo que arreciaba el fuego, grit&oacute; dirigi&eacute;ndose a un pa&ntilde;olero que se
+hab&iacute;a convertido en cabo de ca&ntilde;&oacute;n:</p>
+
+<p>&laquo;Pero Abad, m&aacute;ndales el vino a esos casacones para que nos dejen en
+paz&raquo;.</p>
+
+<p>Y a un soldado que yac&iacute;a como muerto, por el dolor de sus heridas y la
+angustia del mareo, le dijo aplic&aacute;ndole el botafuego a la nariz:</p>
+
+<p>&laquo;Huele una hojita de azahar, camarada, para que se te pase el desmayo.
+&iquest;Quieres dar un paseo en bote? Anda: Nelson nos convida a echar unas
+ca&ntilde;as&raquo;.</p>
+
+<p>Esto pasaba en el comb&eacute;s. Alc&eacute; la vista al alc&aacute;zar de popa, y vi que el
+general Cisneros hab&iacute;a ca&iacute;do. Precipitadamente le bajaron dos marineros
+a la c&aacute;mara. Mi amo continuaba inm&oacute;vil en su puesto; pero de su brazo
+izquierdo manaba mucha sangre. Corr&iacute; hacia &eacute;l para auxiliarle, y antes
+que yo llegase, un oficial se le acerc&oacute;, intentando convencerle de que
+deb&iacute;a bajar a la c&aacute;mara. No hab&iacute;a &eacute;ste pronunciado dos palabras, cuando
+una bala le llev&oacute; la mitad de la cabeza, y su sangre salpic&oacute; mi rostro.
+Entonces, D. Alonso se retir&oacute;, tan p&aacute;lido como el cad&aacute;ver de su amigo,
+que yac&iacute;a mutilado en el piso del alc&aacute;zar.</p>
+
+<p>Cuando baj&oacute; mi amo, el comandante qued&oacute; solo arriba, con tal presencia
+de &aacute;nimo que no pude menos de contemplarle un rato, asombrado de tanto
+valor. Con la cabeza descubierta, el rostro p&aacute;lido, la mirada ardiente,
+la acci&oacute;n en&eacute;rgica, permanec&iacute;a en su puesto dirigiendo aquella acci&oacute;n
+desesperada que no pod&iacute;a ganarse ya. Tan horroroso desastre hab&iacute;a de
+verificarse con orden, y el comandante era la autoridad que reglamentaba
+el hero&iacute;smo. Su voz dirig&iacute;a a la tripulaci&oacute;n en aquella contienda del
+honor y la muerte.</p>
+
+<p>Un oficial que mandaba en la primera bater&iacute;a subi&oacute; a tomar &oacute;rdenes, y
+antes de hablar cay&oacute; muerto a los pies de su jefe; otro guardia marina
+que estaba a su lado cay&oacute; tambi&eacute;n mal herido, y <a target="_blank" href="images/153.jpg">Uriarte</a> qued&oacute; al fin
+enteramente solo en el alc&aacute;zar, cubierto de muertos y heridos.</p>
+
+<p>Ni aun entonces se apart&oacute; su vista de los barcos ingleses ni de los
+movimientos de nuestra artiller&iacute;a; y el imponente aspecto del alc&aacute;zar y
+toldilla, donde agonizaban sus amigos y subalternos, no conmovi&oacute; su
+pecho varonil ni quebrant&oacute; su en&eacute;rgica resoluci&oacute;n de sostener el fuego
+hasta perecer. &iexcl;Ah!, recordando yo despu&eacute;s la serenidad y estoicismo de
+D. Francisco Javier Uriarte, he podido comprender todo lo que nos
+cuentan de los heroicos capitanes de la antig&uuml;edad. Entonces no conoc&iacute;a
+yo la palabra <i>sublimidad</i>; pero viendo a nuestro comandante
+comprend&iacute; que todos los idiomas deben tener un hermoso vocablo para
+expresar aquella grandeza de alma que me parec&iacute;a favor rara vez otorgado
+por Dios al hombre miserable.</p>
+
+<p>Entre tanto, gran parte de los ca&ntilde;ones hab&iacute;a cesado de hacer fuego,
+porque la mitad de la gente estaba fuera de combate. Tal vez no me
+hubiera fijado en esta circunstancia, si habiendo salido de la c&aacute;mara,
+impulsado por mi curiosidad, no sintiera una voz que con acento terrible
+me dijo: &laquo;&iexcl;Gabrielillo, aqu&iacute;!&raquo;</p>
+
+<p>Marcial me llamaba: acud&iacute; prontamente, y le hall&eacute; empe&ntilde;ado en servir uno
+de los ca&ntilde;ones que hab&iacute;an quedado sin gente. Una bala hab&iacute;a llevado a
+Medio-hombre la punta de su pierna de palo, lo cual le hac&iacute;a decir:</p>
+
+<p>&laquo;Si llego a traer la de carne y hueso...&raquo;</p>
+
+<p>Dos marinos muertos yac&iacute;an a su lado; un tercero, gravemente herido, se
+esforzaba en seguir sirviendo la pieza.</p>
+
+<p>&laquo;Compadre&mdash;le dijo Marcial&mdash;, ya t&uacute; no puedes ni encender una colilla&raquo;.</p>
+
+<p>Arranc&oacute; el botafuego de manos del herido y me lo entreg&oacute; diciendo:</p>
+
+<p>&laquo;Toma, Gabrielillo; si tienes miedo, vas al agua&raquo;.</p>
+
+<p>Esto diciendo, carg&oacute; el ca&ntilde;&oacute;n con toda la prisa que le fue posible,
+ayudado de un grumete que estaba casi ileso; lo cebaron y apuntaron;
+ambos exclamaron &laquo;fuego&raquo;; acerqu&eacute; la mecha, y el ca&ntilde;&oacute;n dispar&oacute;.</p>
+
+<p>Se repiti&oacute; la operaci&oacute;n por segunda y tercera vez, y el ruido del ca&ntilde;&oacute;n,
+disparado por m&iacute;, retumb&oacute; de un modo extraordinario en mi alma. El
+considerarme, no ya espectador, sino actor decidido en tan grandiosa
+tragedia, disip&oacute; por un instante el miedo, y me sent&iacute; con grandes br&iacute;os,
+al menos con la firme resoluci&oacute;n de aparentarlos. Desde entonces conoc&iacute;
+que el hero&iacute;smo es casi siempre una forma del pundonor. Marcial y otros
+me miraban: era preciso que me hiciera digno de fijar su atenci&oacute;n.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Ah!&mdash;dec&iacute;a yo para m&iacute; con orgullo&mdash;. Si mi amita pudiera verme
+ahora... &iexcl;Qu&eacute; valiente estoy disparando ca&ntilde;onazos como un hombre!... Lo
+menos habr&eacute; mandado al otro mundo dos docenas de ingleses&raquo;.</p>
+
+<p>Pero estos nobles pensamientos me ocuparon muy poco tiempo, porque
+Marcial, cuya fatigada naturaleza comenzaba a rendirse despu&eacute;s de su
+esfuerzo, respiro con ansia, se sec&oacute; la sangre que aflu&iacute;a en abundancia
+de su cabeza, cerr&oacute; los ojos, sus brazos se extendieron con desmayo, y
+dijo:</p>
+
+<p>&laquo;No puedo m&aacute;s: se me sube la p&oacute;lvora a la toldilla (la cabeza). Gabriel,
+tr&aacute;eme agua&raquo;.</p>
+
+<p>Corr&iacute; a buscar el agua, y cuando se la traje, bebi&oacute; con ansia. Pareci&oacute;
+tomar con esto nuevas fuerzas: &iacute;bamos a seguir, cuando un gran estr&eacute;pito
+nos dej&oacute; sin movimiento. El palo mayor, tronchado por la fogonadura,
+cayo sobre el comb&eacute;s, y tras &eacute;l el de mesana. El nav&iacute;o qued&oacute; lleno de
+escombros y el desorden fue espantoso.</p>
+
+<p>Felizmente qued&eacute; en hueco y sin recibir m&aacute;s que una ligera herida en la
+cabeza, la cual, aunque me aturdi&oacute; al principio, no me impidi&oacute; apartar
+los trozos de vela y cabos que hab&iacute;an ca&iacute;do sobre m&iacute;. Los marineros y
+soldados de cubierta pugnaban por desalojar tan enorme masa de cuerpos
+in&uacute;tiles, y desde entonces s&oacute;lo la artiller&iacute;a de las bater&iacute;as bajas
+sostuvo el fuego. Sal&iacute; como pude, busqu&eacute; a Marcial, no le hall&eacute;, y
+habiendo fijado mis ojos en el alc&aacute;zar, not&eacute; que el comandante ya no
+estaba all&iacute;. Gravemente herido de un astillazo en la cabeza, hab&iacute;a ca&iacute;do
+ex&aacute;nime, y al punto dos marineros subieron para trasladarle a la c&aacute;mara.
+Corr&iacute; tambi&eacute;n all&aacute;, y entonces un casco de metralla me hiri&oacute; en el
+hombro, lo que me asust&oacute; en extremo, creyendo que mi herida era mortal y
+que iba a exhalar el &uacute;ltimo suspiro. Mi turbaci&oacute;n no me impidi&oacute; entrar
+en la c&aacute;mara, donde por la mucha sangre que brotaba de mi herida me
+debilit&eacute;, quedando por un momento desvanecido.</p>
+
+<p>En aquel pasajero letargo, segu&iacute; oyendo el estr&eacute;pito de los ca&ntilde;ones de
+la segunda y tercera bater&iacute;a, y despu&eacute;s una voz que dec&iacute;a con furia:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Abordaje!... &iexcl;las picas!... &iexcl;las hachas!&raquo;</p>
+
+<p>Despu&eacute;s la confusi&oacute;n fue tan grande, que no pude distinguir lo que
+pertenec&iacute;a a las voces humanas en tal descomunal concierto. Pero no s&eacute;
+c&oacute;mo, sin salir de aquel estado de somnolencia, me hice cargo de que se
+cre&iacute;a todo perdido, y de que los oficiales se hallaban reunidos en la
+c&aacute;mara para acordar la rendici&oacute;n; y tambi&eacute;n puedo asegurar que si no fue
+invento de mi fantas&iacute;a, entonces trastornada, reson&oacute; en el comb&eacute;s una
+voz que dec&iacute;a: &laquo;&iexcl;El <a target="_blank" href="images/158.jpg"><i>Trinidad</i></a> no se rinde!&raquo;. De fijo fue la
+voz de Marcial, si es que realmente dijo alguien tal cosa.</p>
+
+<p>Me sent&iacute; despertar, y vi a mi amo arrojado sobre uno de los sof&aacute;s de la
+c&aacute;mara, con la cabeza oculta entre las manos en adem&aacute;n de desesperaci&oacute;n
+y sin cuidarse de su herida.</p>
+
+<p>Acerqueme a &eacute;l, y el infeliz anciano no hall&oacute; mejor modo de expresar su
+desconsuelo que abraz&aacute;ndome paternalmente, como si ambos estuvi&eacute;ramos
+cercanos a la muerte. &Eacute;l, por lo menos, creo que se consideraba pr&oacute;ximo
+a morir de puro dolor, porque su herida no ten&iacute;a la menor gravedad. Yo
+le consol&eacute; como pude, diciendo que si la acci&oacute;n no se hab&iacute;a ganado, no
+fue porque yo dejara de matar bastante ingleses con mi ca&ntilde;oncito, y
+a&ntilde;ad&iacute; que para otra vez ser&iacute;amos m&aacute;s afortunados; pueriles razones que
+no calmaron su agitaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Saliendo afuera en busca de agua para mi amo, presenci&eacute; el acto de
+arriar la bandera, que a&uacute;n flotaba en la cangreja, uno de los pocos
+restos de arboladura que con el tronco de mesana quedaban en pie. Aquel
+lienzo glorioso, ya agujereado por mil partes, se&ntilde;al de nuestra honra,
+que congregaba bajo sus pliegues a todos los combatientes, descendi&oacute;
+del m&aacute;stil para no izarse m&aacute;s. La idea de un orgullo abatido, de un
+&aacute;nimo esforzado que sucumbe ante fuerzas superiores, no puede encontrar
+imagen m&aacute;s perfecta para representarse a los ojos humanos que la de
+aquel oriflama que se abate y desaparece como un sol que se pone. El de
+aquella tarde trist&iacute;sima, tocando al t&eacute;rmino de su carrera en el momento
+de nuestra rendici&oacute;n, ilumin&oacute; nuestra bandera con su &uacute;ltimo rayo.</p>
+
+<p>El fuego ces&oacute; y los ingleses penetraron en el barco vencido.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="XII" id="XII"></a>-XII-</h2>
+
+
+<p>Cuando el
+esp&iacute;ritu, reposando de la agitaci&oacute;n del combate, tuvo tiempo de dar paso
+a la compasi&oacute;n, al fr&iacute;o terror producido por la vista de tan grande
+estrago, se present&oacute; a los ojos de cuantos quedamos vivos la escena del
+nav&iacute;o en toda su horrenda majestad. Hasta entonces los &aacute;nimos no se
+hab&iacute;an ocupado m&aacute;s que de la defensa; mas cuando el fuego ces&oacute;, se pudo
+advertir el gran destrozo del casco, que, dando entrada al agua por sus
+mil aver&iacute;as, se hund&iacute;a, amenazando sepultarnos a todos, vivos y muertos,
+en el fondo del mar. Apenas entraron en &eacute;l los ingleses, un grito reson&oacute;
+un&aacute;nime, proferido por nuestros marinos:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;A las bombas!&raquo; Todos los que pod&iacute;amos acudimos a ellas y trabajamos
+con ardor; pero aquellas m&aacute;quinas imperfectas desalojaban una cantidad
+de agua bastante menor que la que entraba. De repente un grito, a&uacute;n m&aacute;s
+terrible que el anterior, nos llen&oacute; de espanto. Ya dije que los heridos
+se hab&iacute;an transportado al &uacute;ltimo sollado, lugar que, por hallarse bajo
+la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n, est&aacute; libre de la acci&oacute;n de las balas. El agua
+invad&iacute;a r&aacute;pidamente aquel recinto, y algunos marinos asomaron por la
+escotilla gritando:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Que se ahogan los heridos!&raquo;</p>
+
+<p>La mayor parte de la tripulaci&oacute;n vacil&oacute; entre seguir desalojando el agua
+y acudir en socorro de aquellos desgraciados; y no s&eacute; qu&eacute; habr&iacute;a sido de
+ellos, si la gente de un nav&iacute;o ingl&eacute;s no hubiera acudido en nuestro
+auxilio. Estos no s&oacute;lo transportaron los heridos a la tercera y a la
+segunda bater&iacute;a, sino que tambi&eacute;n pusieron mano a las bombas, mientras
+sus carpinteros trataban de reparar algunas de las aver&iacute;as del casco.</p>
+
+<p>Rendido de cansancio, y juzgando que Don Alonso pod&iacute;a necesitar de m&iacute;,
+fui a la c&aacute;mara. Entonces vi a algunos ingleses ocupados en poner el
+pabell&oacute;n brit&aacute;nico en la popa del <i>Sant&iacute;sima Trinidad</i>. Como
+cuento con que el lector ben&eacute;volo me ha de perdonar que apunte aqu&iacute; mis
+impresiones, dir&eacute; que aquello me hizo pensar un poco. Siempre se me
+hab&iacute;an representado los ingleses como verdaderos piratas o salteadores
+de los mares, gentezuela aventurera que no constitu&iacute;a naci&oacute;n y que viv&iacute;a
+del merodeo.</p>
+
+<p>Cuando vi el orgullo con que enarbolaron su pabell&oacute;n, salud&aacute;ndole con
+vivas aclamaciones; cuando advert&iacute; el gozo y la satisfacci&oacute;n que les
+causaba haber apresado el m&aacute;s grande y glorioso barco que hasta entonces
+surc&oacute; los mares, pens&eacute; que tambi&eacute;n ellos tendr&iacute;an su patria querida, que
+&eacute;sta les habr&iacute;a confiado la defensa de su honor; me pareci&oacute; que en
+aquella tierra, para m&iacute; misteriosa, que se llamaba Inglaterra, hab&iacute;an de
+existir, como en Espa&ntilde;a, muchas gentes honradas, un rey paternal, y las
+madres, las hijas, las esposas, las hermanas de tan valientes marinos,
+los cuales, esperando con ansiedad su vuelta, rogar&iacute;an a Dios que les
+concediera la victoria.</p>
+
+<p>En la c&aacute;mara encontr&eacute; a mi se&ntilde;or m&aacute;s tranquilo. Los oficiales ingleses
+que hab&iacute;an entrado all&iacute; trataban a los nuestros con delicada cortes&iacute;a, y
+seg&uacute;n entend&iacute;, quer&iacute;an trasbordar los heridos a alg&uacute;n barco enemigo. Uno
+de aquellos oficiales se acerc&oacute; a mi amo como queriendo reconocerle, y
+le salud&oacute; en espa&ntilde;ol medianamente correcto, record&aacute;ndole una amistad
+antigua. Contest&oacute; D. Alonso a sus finuras con gravedad, y despu&eacute;s quiso
+enterarse por &eacute;l de los pormenores del combate.</p>
+
+<p>&laquo;&iquest;Pero qu&eacute; ha sido de la reserva? &iquest;Qu&eacute; ha hecho <a target="_blank" href="images/162.jpg">Gravina</a>?&mdash;pregunt&oacute; mi
+amo.&mdash;Gravina se ha retirado con algunos nav&iacute;os&mdash;contest&oacute; el ingl&eacute;s.</p>
+
+<p>&mdash;De la vanguardia s&oacute;lo han venido a auxiliarnos el <i>Rayo</i> y
+el <i>Neptuno</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Los cuatro franceses, <i>Duguay-Trouin</i>,
+<i>Mont-Blanc</i>, <i>Scipion</i> y <i>Formidable</i>,
+son los &uacute;nicos que no han entrado en acci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Pero Gravina, Gravina, &iquest;qu&eacute; es de Gravina?&mdash;insisti&oacute; mi amo.</p>
+
+<p>&mdash;Se ha retirado en el <i>Pr&iacute;ncipe de Asturias</i>; mas como se le
+ha dado caza, ignoro si habr&aacute; llegado a C&aacute;diz.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y el <i>San Ildefonso</i>?</p>
+
+<p>&mdash;Ha sido apresado.&mdash;&iquest;Y el <i>Santa Ana</i>?</p>
+
+<p>&mdash;Tambi&eacute;n ha sido apresado.&mdash;&iexcl;Vive Dios!&mdash;exclam&oacute; D. Alonso sin poder
+disimular su enojo&mdash;. Apuesto a que no ha sido apresado el
+<i>Nepomuceno</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Tambi&eacute;n lo ha sido.&mdash;&iexcl;Oh!, &iquest;est&aacute; usted seguro de ello? &iquest;Y Churruca?</p>
+
+<p>&mdash;Ha muerto&mdash;contest&oacute; el ingl&eacute;s con tristeza.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! &iexcl;Ha muerto! &iexcl;Ha muerto Churruca!&mdash;exclam&oacute; mi amo con angustiosa
+perplejidad&mdash;. Pero el <i>Bahama</i> se habr&aacute; salvado, el
+<i>Bahama</i> habr&aacute; vuelto ileso a C&aacute;diz.</p>
+
+<p>&mdash;Tambi&eacute;n ha sido apresado.&mdash;&iexcl;Tambi&eacute;n! &iquest;Y Galiano? Galiano es un h&eacute;roe
+y un sabio.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;&mdash;repuso sombr&iacute;amente el ingl&eacute;s&mdash;; pero ha muerto tambi&eacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; es del <i>Monta&ntilde;&eacute;s</i>? &iquest;Qu&eacute; ha sido de Alcedo?</p>
+
+<p>&mdash;Alcedo... tambi&eacute;n ha muerto&raquo;.</p>
+
+<p>Mi amo no pudo reprimir la expresi&oacute;n de su profunda pena; y como la
+avanzada edad amenguaba en &eacute;l la presencia de &aacute;nimo propia de tan
+terribles momentos, hubo de pasar por la peque&ntilde;a mengua de derramar
+algunas l&aacute;grimas, triste obsequio a sus compa&ntilde;eros. No es impropio el
+llanto en las grandes almas; antes bien, indica el consorcio fecundo de
+la delicadeza de sentimientos con la energ&iacute;a de car&aacute;cter. Mi amo llor&oacute;
+como hombre, despu&eacute;s de haber cumplido con su deber como marino; mas
+reponi&eacute;ndose de aquel abatimiento, y buscando alguna raz&oacute;n con que
+devolver al ingl&eacute;s la pesadumbre que este le causara, dijo:</p>
+
+<p>&laquo;Pero ustedes no habr&aacute;n sufrido menos que nosotros. Nuestros enemigos
+habr&aacute;n tenido p&eacute;rdidas de consideraci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Una sobre todo irreparable&mdash;contest&oacute; el ingl&eacute;s con tanta congoja como
+la de D. Alonso&mdash;. Hemos perdido al primero de nuestros marinos, al
+valiente entre los valientes, al heroico, al divino, al sublime
+almirante Nelson&raquo;.</p>
+
+<p>Y con tan poca entereza como mi amo, el oficial ingl&eacute;s no se cuid&oacute; de
+disimular su inmensa pena: cubriose la cara con las manos y llor&oacute;, con
+toda la expresiva franqueza del verdadero dolor, al jefe, al protector y
+al amigo.</p>
+
+<p>Nelson, herido mortalmente en mitad del combate, seg&uacute;n despu&eacute;s supe, por
+una bala de fusil que le atraves&oacute; el pecho y se fij&oacute; en la espina
+dorsal, dijo al capit&aacute;n Hardy: &laquo;Se acab&oacute;; al fin lo han conseguido&raquo;. Su
+agon&iacute;a se prolong&oacute; hasta el caer de la tarde; no perdi&oacute; ninguno de los
+pormenores del combate, ni se extingui&oacute; su genio de militar y de marino
+sino cuando la &uacute;ltima fugitiva palpitaci&oacute;n de la vida se disip&oacute; en su
+cuerpo herido. Atormentado por horribles dolores, no dej&oacute; de dictar
+&oacute;rdenes, enter&aacute;ndose de los movimientos de ambas escuadras, y cuando se
+le hizo saber el triunfo de la suya, exclam&oacute;: &laquo;Bendito sea Dios; he
+cumplido con mi deber&raquo;.</p>
+
+<p>Un cuarto de hora despu&eacute;s expiraba el primer marino de nuestro siglo.</p>
+
+<p>Perd&oacute;neseme la digresi&oacute;n. El lector extra&ntilde;ar&aacute; que no conoci&eacute;ramos la
+suerte de muchos buques de la escuadra combinada. Nada m&aacute;s natural que
+nuestra ignorancia, por causa de la desmesurada longitud de la l&iacute;nea de
+combate, y adem&aacute;s el sistema de luchas parciales adoptado por los
+ingleses. Sus nav&iacute;os se hab&iacute;an mezclado con los nuestros, y como la
+contienda era a tiro de fusil, el buque enemigo que nos bat&iacute;a ocultaba
+la vista del resto de la escuadra, adem&aacute;s de que el humo espes&iacute;simo nos
+imped&iacute;a ver cuanto no se hallara en paraje cercano.</p>
+
+<p>Al anochecer, y cuando a&uacute;n el ca&ntilde;oneo no hab&iacute;a cesado, distingu&iacute;amos
+algunos nav&iacute;os, que pasaban a un largo como fantasmas, unos con media
+arboladura, otros completamente desarbolados. La bruma, el humo, el
+mismo aturdimiento de nuestras cabezas, nos imped&iacute;a distinguir si eran
+espa&ntilde;oles o enemigos; y cuando la luz de un fogonazo lejano iluminaba a
+trechos aquel panorama temeroso, not&aacute;bamos que a&uacute;n segu&iacute;a la lucha con
+encarnizamiento entre grupos de nav&iacute;os aislados; que otros corr&iacute;an sin
+concierto ni rumbo, llevados por el temporal, y que alguno de los
+nuestros era remolcado por otro ingl&eacute;s en direcci&oacute;n al Sur.</p>
+
+<p>Vino la noche, y con ella aument&oacute; la gravedad y el horror de nuestra
+situaci&oacute;n. Parec&iacute;a que la Naturaleza hab&iacute;a de sernos propicia despu&eacute;s
+de tantas desgracias; pero, por el contrario, desencaden&aacute;ronse con furia
+los elementos, como si el Cielo creyera que a&uacute;n no era bastante grande
+el n&uacute;mero de nuestras desdichas. Desatose un recio temporal, y viento y
+agua, hondamente agitados, azotaron el buque, que, incapaz de maniobra,
+fluctuaba a merced de las olas. Los vaivenes eran tan fuertes que se
+hac&iacute;a dif&iacute;cil el trabajo, lo cual, unido al cansancio de la tripulaci&oacute;n,
+empeoraba nuestro estado de hora en hora. Un nav&iacute;o ingl&eacute;s, que despu&eacute;s
+supe se llamaba <i>Prince</i>, trat&oacute; de remolcar al
+<i>Trinidad</i>; pero sus esfuerzos fueron in&uacute;tiles, y tuvo que
+alejarse por temor a un choque, que habr&iacute;a sido funesto para ambos
+buques.</p>
+
+<p>Entre tanto no era posible tomar alimento alguno, y yo me mor&iacute;a de
+hambre, porque los dem&aacute;s, indiferentes a todo lo que no fuera el
+peligro, apenas se cuidaban de cosa tan importante. No me atrev&iacute;a a
+pedir un pedazo de pan por temor de parecer importuno, y al mismo
+tiempo, sin verg&uuml;enza lo confieso, dirig&iacute;a mi escrutadora observaci&oacute;n a
+todos los sitios donde coleg&iacute;a que pod&iacute;an existir provisiones de boca.
+Apretado por la necesidad, me arriesgu&eacute; a hacer una visita a los pa&ntilde;oles
+del bizcocho, y &iquest;cu&aacute;l ser&iacute;a mi asombro cuando vi que Marcial estaba
+all&iacute;, trasegando a su est&oacute;mago lo primero que encontr&oacute; a mano? El
+anciano estaba herido de poca gravedad, y aunque una bala le hab&iacute;a
+llevado el pie derecho, como este no era otra cosa que la extremidad de
+la pierna de palo, el cuerpo de Marcial s&oacute;lo estaba con tal percance un
+poco m&aacute;s cojo.</p>
+
+<p>&laquo;Toma, Gabrielillo&mdash;me dijo, llen&aacute;ndome el seno de galletas&mdash;: barco
+sin lastre no navega&raquo;.</p>
+
+<p>En seguida empin&oacute; una botella y bebi&oacute; con delicia.</p>
+
+<p>Salimos del pa&ntilde;ol, y vi que no &eacute;ramos nosotros solos los que visitaban
+aquel lugar, pues todo indicaba que un desordenado pillaje hab&iacute;a
+ocurrido all&iacute; momentos antes.</p>
+
+<p>Reparadas mis fuerzas, pude pensar en servir de algo, poniendo mano a
+las bombas o ayudando a los carpinteros. Trabajosamente se enmendaron
+algunas aver&iacute;as con auxilio de los ingleses, que vigilaban todo, y seg&uacute;n
+despu&eacute;s comprend&iacute;, no perd&iacute;an de vista a algunos de nuestros marineros,
+porque tem&iacute;an que se sublevasen, represando el nav&iacute;o, en lo cual los
+enemigos demostraban m&aacute;s suspicacia que buen sentido, pues menester era
+haber perdido el juicio para intentar represar un buque en tal estado.
+Ello es que los <i>casacones</i> acud&iacute;an a todas partes y no
+perd&iacute;an movimiento alguno.</p>
+
+<p>Entrada la noche, y hall&aacute;ndome transido de fr&iacute;o, abandon&eacute; la cubierta,
+donde apenas pod&iacute;a tenerme, y corr&iacute;a adem&aacute;s el peligro de ser arrebatado
+por un golpe de mar, y me retir&eacute; a la c&aacute;mara. Mi primera intenci&oacute;n fue
+dormir un poco; pero &iquest;qui&eacute;n dorm&iacute;a en aquella noche?</p>
+
+<p>En la c&aacute;mara todo era confusi&oacute;n, lo mismo que en el comb&eacute;s. Los sanos
+asist&iacute;an a los heridos, y &eacute;stos, molestados a la vez por sus dolores y
+por el movimiento del buque, que les imped&iacute;a todo reposo, ofrec&iacute;an tan
+triste aspecto, que a su vista era imposible entregarse al descanso. En
+un lado de la c&aacute;mara yac&iacute;an, cubiertos con el pabell&oacute;n nacional, los
+oficiales muertos. Entre tanta desolaci&oacute;n, ante el espect&aacute;culo de tantos
+dolores, hab&iacute;a en aquellos cad&aacute;veres no s&eacute; qu&eacute; de envidiable: ellos
+solos descansaban a bordo del <i>Trinidad</i>, y todo les era
+ajeno, fatigas y penas, la verg&uuml;enza de la derrota y los padecimientos
+f&iacute;sicos. La bandera que les serv&iacute;a de ilustre mortaja parec&iacute;a ponerles
+fuera de aquella esfera de responsabilidad, de mengua y desesperaci&oacute;n en
+que todos nos encontr&aacute;bamos. Nada les afectaba el peligro que corr&iacute;a la
+nave, porque &eacute;sta no era ya m&aacute;s que su ata&uacute;d.</p>
+
+<p>Los oficiales muertos eran: D. Juan Cisniega, teniente de nav&iacute;o, el cual
+no ten&iacute;a parentesco con mi amo a pesar de la identidad de apellido; D.
+Joaqu&iacute;n de Salas y D. Juan Matute, tambi&eacute;n tenientes de nav&iacute;o; el
+teniente coronel de ej&eacute;rcito D. Jos&eacute; Graull&eacute;, el teniente de fragata
+Ur&iacute;as y el guardia marina Don Antonio de Bobadilla. Los marineros y
+soldados muertos, cuyos cad&aacute;veres yac&iacute;an sin orden en las bater&iacute;as y
+sobre cubierta, ascend&iacute;an a la terrible suma de cuatrocientos.</p>
+
+<p>No olvidar&eacute; jam&aacute;s el momento en que aquellos cuerpos fueron arrojados al
+mar por orden del oficial ingl&eacute;s que custodiaba el nav&iacute;o. Verificose la
+triste ceremonia al amanecer del d&iacute;a 22, hora en que el temporal parece
+que arreci&oacute; exprofeso, para aumentar la pavura de semejante escena.
+Sacados sobre cubierta los cuerpos de los oficiales, el cura rez&oacute; un
+responso a toda prisa, porque no era ocasi&oacute;n de andarse en dibujos, e
+inmediatamente se procedi&oacute; al acto solemne. Envueltos en su bandera, y
+con una bala atada a los pies, fueron arrojados al mar, sin que esto,
+que ordinariamente hubiera producido en todos tristeza y consternaci&oacute;n,
+conmoviera entonces a los que lo presenciaron.</p>
+
+<p>&iexcl;Tan hechos estaban los &aacute;nimos a la desgracia, que el espect&aacute;culo de la
+muerte les era poco menos que indiferente! Las exequias del mar son m&aacute;s
+tristes que las de la tierra. Se da sepultura a un cad&aacute;ver, y all&iacute;
+queda: las personas a quienes interesa saben que hay un rinc&oacute;n de tierra
+donde existen aquellos restos, y pueden marcarlos con una losa, con una
+cruz o con una piedra. Pero en el mar... se arrojan los cuerpos en la
+movible inmensidad, y parece que dejan de existir en el momento de caer;
+la imaginaci&oacute;n no puede seguirlos en su viaje al profundo abismo, y es
+dif&iacute;cil suponer que est&eacute;n en alguna parte estando en el fondo del
+Oc&eacute;ano. Estas reflexiones hac&iacute;a yo viendo c&oacute;mo desaparec&iacute;an los cuerpos
+de aquellos ilustres guerreros, un d&iacute;a antes llenos de vida, gloria de
+su patria y encanto de sus familias.</p>
+
+<p>Los marineros muertos eran arrojados con menos ceremonia: la Ordenanza
+manda que se les envuelva en el coy<a name="FNanchor_5_5" id="FNanchor_5_5"></a><a href="#Footnote_5_5" class="fnanchor">[5]</a>; pero en aquella ocasi&oacute;n no hab&iacute;a
+tiempo para entretenerse en cumplir la Ordenanza. A algunos se les
+amortaj&oacute; como est&aacute; mandado; pero la mayor parte fueron echados al mar
+sin ning&uacute;n atav&iacute;o y sin bala a los pies, por la sencilla raz&oacute;n de que no
+hab&iacute;a para todos. Eran cuatrocientos, pr&oacute;ximamente, y a fin de terminar
+pronto la operaci&oacute;n de darles sepultura, fue preciso que pusieran mano
+a la obra todos los hombres &uacute;tiles que a bordo hab&iacute;a para despachar m&aacute;s
+pronto. Muy a disgusto m&iacute;o tuve que ofrecer mi cooperaci&oacute;n para tan
+triste servicio, y algunos cuerpos cayeron al mar soltados desde la
+borda por mi mano, puesta en ayuda de otras m&aacute;s vigorosas.</p>
+
+<p>Entonces ocurri&oacute; un hecho, una coincidencia que me caus&oacute; mucho terror.
+Un cad&aacute;ver horriblemente desfigurado, fue cogido entre dos marineros, y
+en el momento de levantarlo en alto, algunos de los circunstantes se
+permitieron groseras burlas, que en toda ocasi&oacute;n habr&iacute;an sido
+importunas, y en aquel momento infames. No s&eacute; por qu&eacute; el cuerpo de aquel
+desgraciado fue el &uacute;nico que les movi&oacute; a perder con tal descaro el
+respeto a la muerte, y dec&iacute;an: &laquo;Ya las ha pagado todas juntas...; no
+volver&aacute; a hacer de las suyas&raquo;, y otras groser&iacute;as del mismo jaez. Aquello
+me indign&oacute;; pero mi indignaci&oacute;n se troc&oacute; en asombro y en un sentimiento
+indefinible, mezcla de respeto, de pena y de miedo, cuando observando
+atentamente las facciones mutiladas de aquel cad&aacute;ver, reconoc&iacute; en &eacute;l a
+mi t&iacute;o... Cerr&eacute; los ojos con espanto, y no los abr&iacute; hasta que el
+violento salpicar del agua me indic&oacute; que hab&iacute;a desaparecido para
+siempre ante la vista humana.</p>
+
+<p>Aquel hombre hab&iacute;a sido muy malo para m&iacute;, muy malo para su hermana; pero
+era mi pariente cercano, hermano de mi madre; la sangre que corr&iacute;a por
+mis venas era su sangre, y esa voz interna que nos incita a ser
+ben&eacute;volos con las faltas de los nuestros, no pod&iacute;a permanecer callada
+despu&eacute;s de la escena que pas&oacute; ante mis ojos. Al mismo tiempo, yo hab&iacute;a
+podido reconocer en la cara ensangrentada de mi t&iacute;o algunos rasgos
+fison&oacute;micos de la cara de mi madre, y esto aument&oacute; mi aflicci&oacute;n. En
+aquel momento no me acord&eacute; de que hab&iacute;a sido un gran criminal, ni menos
+de las crueldades que us&oacute; conmigo durante mi infortunada ni&ntilde;ez. Yo les
+aseguro a ustedes, y no dudo en decir esto, aunque sea en elogio m&iacute;o,
+que le perdon&eacute; con toda mi alma y que elev&eacute; el pensamiento a Dios,
+pidi&eacute;ndole que le perdonara todas sus culpas.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s supe que se hab&iacute;a portado heroicamente en el combate, sin que
+por esto alcanzara las simpat&iacute;as de sus compa&ntilde;eros, quienes, reput&aacute;ndole
+como el m&aacute;s bellaco de los hombres, no tuvieron para &eacute;l una palabra de
+afecto o conmiseraci&oacute;n, ni aun en el momento supremo en que toda falta
+se perdona, porque se supone al criminal dando cuenta de sus actos ante
+Dios.</p>
+
+<p>Avanzado el d&iacute;a, intent&oacute; de nuevo el nav&iacute;o <i>Prince</i> remolcar al
+<i>Sant&iacute;sima Trinidad</i>; pero con tan poca fortuna como en la
+noche anterior. La situaci&oacute;n no empeoraba, a pesar de que segu&iacute;a el
+temporal con igual fuerza, pues se hab&iacute;an reparado muchas aver&iacute;as, y se
+cre&iacute;a que, una vez calmado el tiempo, podr&iacute;a salvarse el casco. Los
+ingleses ten&iacute;an gran empe&ntilde;o en ello, porque quer&iacute;an llevar por trofeo a
+Gibraltar el m&aacute;s grande nav&iacute;o hasta entonces construido. Por esta raz&oacute;n
+trabajaban con tanto ah&iacute;nco en las bombas noche y d&iacute;a, permiti&eacute;ndonos
+descansar alg&uacute;n rato.</p>
+
+<p>Durante todo el d&iacute;a 22 la mar se revolv&iacute;a con frenes&iacute;, llevando y
+trayendo el casco del nav&iacute;o cual si fuera endeble lancha de pescadores;
+y aquella monta&ntilde;a de madera probaba la fuerte trabaz&oacute;n de sus s&oacute;lidas
+cuadernas, cuando no se romp&iacute;a en mil pedazos al recibir el tremendo
+golpear de las olas. Hab&iacute;a momentos en que, aplan&aacute;ndose el mar, parec&iacute;a
+que el nav&iacute;o iba a hundirse para siempre; pero inflam&aacute;ndose la ola como
+al impulso de profundo torbellino, levantaba aqu&eacute;l su orgullosa proa,
+adornada con el le&oacute;n de Castilla, y entonces respir&aacute;bamos con la
+esperanza de salvarnos.</p>
+
+<p>Por todos lados descubr&iacute;amos nav&iacute;os dispersos, la mayor parte ingleses,
+no sin grandes aver&iacute;as y procurando todos alcanzar la costa para
+refugiarse. Tambi&eacute;n los vimos espa&ntilde;oles y franceses, unos desarbolados,
+otros remolcados por alg&uacute;n barco enemigo. Marcial reconoci&oacute; en uno de
+&eacute;stos al <i>San Ildefonso</i>. Vimos flotando en el agua multitud
+de restos y despojos, como masteleros, cofas, lanchas rotas, escotillas,
+trozos de balconaje, portas, y, por &uacute;ltimo, avistamos dos infelices
+marinos que, mal embarcados en un gran palo, eran llevados por las olas,
+y habr&iacute;an perecido si los ingleses no corrieran al instante a darles
+auxilio. Tra&iacute;dos a bordo del <i>Trinidad</i>, volvieron a la vida,
+que, recobrada despu&eacute;s de sentirse en los brazos de la muerte, equivale
+a nacer de nuevo.</p>
+
+<p>El d&iacute;a pas&oacute; entre agon&iacute;as y esperanzas: ya nos parec&iacute;a que era
+indispensable el trasbordo a un buque ingl&eacute;s para salvarnos, ya cre&iacute;amos
+posible conservar el nuestro. De todos modos, la idea de ser llevados a
+Gibraltar como prisioneros era terrible, si no para m&iacute;, para los hombres
+pundonorosos y obstinados como mi amo, cuyos padecimientos morales
+debieron de ser inauditos aquel d&iacute;a. Pero estas dolorosas alternativas
+cesaron por la tarde, y a la hora en que fue un&aacute;nime la idea de que si
+no trasbord&aacute;bamos perecer&iacute;amos todos en el buque, que ya ten&iacute;a quince
+pies de agua en la bodega. Iriartea y Cisneros recibieron aquella
+noticia con calma y serenidad, demostrando que no hallaban gran
+diferencia entre morir en la casa propia o ser prisioneros en la
+extra&ntilde;a. Acto continuo comenz&oacute; el trasbordo a la escasa luz del
+crep&uacute;sculo, lo cual no era cosa f&aacute;cil, habiendo precisi&oacute;n de embarcar
+cerca de trescientos heridos. La tripulaci&oacute;n sana constaba de unos
+quinientos hombres, cifra a que quedaron reducidos los mil ciento quince
+individuos de que se compon&iacute;a antes del combate.</p>
+
+<p>Comenz&oacute; precipitadamente el trasbordo con las lanchas del
+<i>Trinidad</i>, las del <i>Prince</i> y las de otros tres
+buques de la escuadra inglesa. Dios la preferencia a los heridos; mas
+aunque se trat&oacute; de evitarles toda molestia, fue imposible levantarles de
+donde estaban sin mortificarles, y algunos ped&iacute;an con fuertes gritos que
+los dejasen tranquilos, prefiriendo la muerte a un viaje que recrudec&iacute;a
+sus dolores. La premura no daba lugar a la compasi&oacute;n, y eran conducidos
+a las lanchas tan sin piedad como arrojados al mar fueron los fr&iacute;os
+cad&aacute;veres de sus compa&ntilde;eros.</p>
+
+<p>El comandante Iriartea y el jefe de escuadra, Cisneros se embarcaron en
+los botes de la oficialidad inglesa; y habiendo instado a mi amo para
+que entrase tambi&eacute;n en ellos, &eacute;ste se neg&oacute; resueltamente, diciendo que
+deseaba ser el &uacute;ltimo en abandonar el <i>Trinidad</i>. Esto no dej&oacute;
+de contrariarme, porque desvanecidos en m&iacute; los efluvios de patriotismo,
+que al principio me dieron cierto arrojo, no pensaba ya m&aacute;s que en
+salvar mi vida, y no era lo m&aacute;s a prop&oacute;sito para este noble fin el
+permanecer a bordo de un buque que se hund&iacute;a por momentos.</p>
+
+<p>Mis temores no fueron vanos, pues a&uacute;n no estaba fuera la mitad de la
+tripulaci&oacute;n cuando un sordo rumor de alarma y pavor reson&oacute; en nuestro
+nav&iacute;o.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Que nos vamos a pique!... &iexcl;a las lanchas, a las lanchas!&raquo;, exclamaron
+algunos, mientras dominados todos por el instinto de conservaci&oacute;n,
+corr&iacute;an hacia la borda, buscando con &aacute;vidos ojos las lanchas que
+volv&iacute;an. Se abandon&oacute; todo trabajo; no se pens&oacute; m&aacute;s en los <a target="_blank" href="images/177.jpg">heridos</a>, y
+muchos de &eacute;stos, sacados ya sobre cubierta, se arrastraban por ella con
+delirante extrav&iacute;o, buscando un portal&oacute;n por donde arrojarse al mar. Por
+las escotillas sal&iacute;a un lastimero clamor, que a&uacute;n parece resonar en mi
+cerebro, helando la sangre en mis venas y erizando mis cabellos. Eran
+los heridos que quedaban en la primera bater&iacute;a, los cuales, sinti&eacute;ndose
+anegados por el agua, que ya invad&iacute;a aquel sitio, clamaban pidiendo
+socorro no s&eacute; si a Dios o a los hombres.</p>
+
+<p>A &eacute;stos se lo ped&iacute;an en vano, porque no pensaban sino en la propia
+salvaci&oacute;n. Se arrojaron precipitadamente a las lanchas, y esta confusi&oacute;n
+en la lobreguez de la noche, entorpec&iacute;a el trasbordo. Un solo hombre,
+impasible ante tan gran peligro, permanec&iacute;a en el alc&aacute;zar sin atender a
+lo que pasaba a su alrededor, y se paseaba preocupado y meditabundo,
+como si aquellas tablas donde pon&iacute;a su pie no estuvieran solicitadas por
+el inmenso abismo. Era mi amo.</p>
+
+<p>Corr&iacute; hacia &eacute;l despavorido, y le dije:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Se&ntilde;or, que nos ahogamos!&raquo;</p>
+
+<p>D. Alonso no me hizo caso, y aun creo, si la memoria no me es infiel,
+que sin abandonar su actitud pronunci&oacute; palabras tan ajenas a la
+situaci&oacute;n como &eacute;stas:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Oh! C&oacute;mo se va a re&iacute;r Paca cuando yo vuelva a casa despu&eacute;s de esta
+gran derrota.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;or, que el barco se va a pique!&raquo; exclam&eacute; de nuevo, no ya pintando
+el peligro, sino suplicando con gestos y voces.</p>
+
+<p>Mi amo mir&oacute; al mar, a las lanchas, a los hombres que, desesperados y
+ciegos, se lanzaban a ellas; y yo busqu&eacute; con ansiosos ojos a Marcial, y
+le llam&eacute; con toda la fuerza de mis pulmones. Entonces par&eacute;ceme que perd&iacute;
+la sensaci&oacute;n de lo que ocurr&iacute;a, me aturd&iacute;, se nublaron mis ojos y no s&eacute;
+lo que pas&oacute;. Para contar c&oacute;mo me salv&eacute;, no puedo fundarme sino en
+recuerdos muy vagos, semejantes a las im&aacute;genes de un sue&ntilde;o, pues sin
+duda el terror me quit&oacute; el conocimiento. Me parece que un marinero se
+acerc&oacute; a D. Alonso cuando yo le hablaba, y le asi&oacute; con sus vigorosos
+brazos. Yo mismo me sent&iacute; transportado, y cuando mi nublado esp&iacute;ritu se
+aclar&oacute; un poco, me vi en una lancha, recostado sobre las rodillas de mi
+amo, el cual ten&iacute;a mi cabeza entre sus manos con paternal cari&ntilde;o.
+Marcial empu&ntilde;aba la ca&ntilde;a del tim&oacute;n; la lancha estaba llena de gente.</p>
+
+<p>Alc&eacute; la vista y vi como a cuatro o cinco varas de distancia, a mi
+derecha, el negro costado del nav&iacute;o, pr&oacute;ximo a hundirse; por los
+portalones a que a&uacute;n no hab&iacute;a llegado el agua, sal&iacute;a una d&eacute;bil claridad,
+la de la l&aacute;mpara encendida al anochecer, y que a&uacute;n velaba, guardi&aacute;n
+incansable, sobre los restos del buque abandonado. Tambi&eacute;n hirieron mis
+o&iacute;dos algunos lamentos que sal&iacute;an por las troneras: eran los pobres
+heridos que no hab&iacute;a sido posible salvar y se hallaban suspendidos sobre
+el abismo, mientras aquella triste luz les permit&iacute;a mirarse,
+comunic&aacute;ndose con los ojos la angustia de los corazones.</p>
+
+<p>Mi imaginaci&oacute;n se traslad&oacute; de nuevo al interior del buque: una pulgada
+de agua faltaba no m&aacute;s para romper el endeble equilibrio que a&uacute;n le
+sosten&iacute;a. &iexcl;C&oacute;mo presenciar&iacute;an aquellos infelices el crecimiento de la
+inundaci&oacute;n! &iexcl;Qu&eacute; dir&iacute;an en aquel momento terrible! Y si vieron a los que
+hu&iacute;an en las lanchas, si sintieron el chasquido de los remos, &iexcl;con
+cu&aacute;nta amargura gemir&iacute;an sus almas atribuladas! Pero tambi&eacute;n es cierto
+que aquel atroz martirio las purific&oacute; de toda culpa, y que la
+misericordia de Dios llen&oacute; todo el &aacute;mbito del nav&iacute;o en el momento de
+sumergirse para siempre.</p>
+
+<p>La lancha se alej&oacute;: yo segu&iacute; viendo aquella gran masa informe, aunque
+sospecho que era mi fantas&iacute;a, no mis ojos, la que miraba el
+<i>Trinidad</i> en la obscuridad de la noche, y hasta cre&iacute;
+distinguir en el negro cielo un gran brazo que descend&iacute;a hasta la
+superficie de las aguas. Fue sin duda la imagen de mis pensamientos
+reproducida por los sentidos.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="XIII" id="XIII"></a>-XIII-</h2>
+
+
+<p>La lancha se dirigi&oacute;... &iquest;a d&oacute;nde? Ni el
+mismo Marcial sab&iacute;a a d&oacute;nde nos dirig&iacute;amos. La obscuridad era tan
+fuerte, que perdimos de vista las dem&aacute;s lanchas, y las luces del nav&iacute;o
+<i>Prince</i> se desvanecieron tras la niebla, como si un soplo las
+hubiera extinguido. Las olas eran tan gruesas, y el vendaval tan recio,
+que la d&eacute;bil embarcaci&oacute;n avanzaba muy poco, y gracias a una h&aacute;bil
+direcci&oacute;n no zozobr&oacute; m&aacute;s de una vez. Todos call&aacute;bamos, y los m&aacute;s fijaban
+una triste mirada en el sitio donde se supon&iacute;a que nuestros compa&ntilde;eros
+abandonados luchaban en aquel instante con la muerte en espantosa
+agon&iacute;a.</p>
+
+<p>No acab&oacute; aquella traves&iacute;a sin hacer, conforme a mi costumbre, algunas
+reflexiones, que bien puedo aventurarme a llamar filos&oacute;ficas. Alguien se
+reir&aacute; de un fil&oacute;sofo de catorce a&ntilde;os; pero yo no me turbar&eacute; ante las
+burlas, y tendr&eacute; el atrevimiento de escribir aqu&iacute; mis reflexiones de
+entonces. Los ni&ntilde;os tambi&eacute;n suelen pensar grandes cosas; y en aquella
+ocasi&oacute;n, ante aquel espect&aacute;culo, &iquest;qu&eacute; cerebro, como no fuera el de un
+idiota, podr&iacute;a permanecer en calma?</p>
+
+<p>Pues bien: en nuestras lanchas iban espa&ntilde;oles e ingleses, aunque era
+mayor el n&uacute;mero de los primeros, y era curioso observar c&oacute;mo
+fraternizaban, ampar&aacute;ndose unos a otros en el com&uacute;n peligro, sin
+recordar que el d&iacute;a anterior se mataban en horrenda lucha, m&aacute;s parecidos
+a fieras que a hombres. Yo miraba a los ingleses, remando con tanta
+decisi&oacute;n como los nuestros; yo observaba en sus semblantes las mismas
+se&ntilde;ales de terror o de esperanza, y, sobre todo, la expresi&oacute;n propia del
+santo sentimiento de humanidad y caridad, que era el m&oacute;vil de unos y
+otros. Con estos pensamientos, dec&iacute;a para m&iacute;: &laquo;&iquest;Para qu&eacute; son las
+guerras, Dios m&iacute;o? &iquest;Por qu&eacute; estos hombres no han de ser amigos en todas
+las ocasiones de la vida como lo son en las de peligro? Esto que veo,
+&iquest;no prueba que todos los hombres son hermanos?&raquo;.</p>
+
+<p>Pero ven&iacute;a de improviso a cortar estas consideraciones, la idea de
+nacionalidad, aquel sistema de islas que yo hab&iacute;a forjado, y entonces
+dec&iacute;a: &laquo;Pero ya: esto de que las islas han de querer quitarse unas a
+otras alg&uacute;n pedazo de tierra, lo echa todo a perder, y sin duda en todas
+ellas debe de haber hombres muy malos, que son los que arman las
+guerras para su provecho particular, bien porque son ambiciosos y
+quieren mandar, bien porque son avaros y anhelan ser ricos. Estos
+hombres malos son los que enga&ntilde;an a los dem&aacute;s, a todos estos infelices
+que van a pelear; y para que el enga&ntilde;o sea completo, les impulsan a
+odiar a otras naciones; siembran la discordia, fomentan la envidia, y
+aqu&iacute; tienen ustedes el resultado. Yo estoy seguro&mdash;a&ntilde;ad&iacute;&mdash;, de que esto
+no puede durar: apuesto doble contra sencillo a que dentro de poco los
+hombres de unas y otras islas se han de convencer de que hacen un gran
+disparate armando tan terribles guerras, y llegar&aacute; un d&iacute;a en que se
+abrazar&aacute;n, conviniendo todos en no formar m&aacute;s que una sola familia&raquo;.</p>
+
+<p>As&iacute; pensaba yo. Despu&eacute;s de esto he vivido setenta a&ntilde;os, y no he visto
+llegar ese d&iacute;a.</p>
+
+<p>La lancha avanzaba trabajosamente por el tempestuoso mar. Yo creo que
+Marcial, si mi amo se lo hubiera permitido, habr&iacute;a consumado la
+siguiente haza&ntilde;a: echar al agua a los ingleses y poner la proa a C&aacute;diz o
+a la costa, aun con la probabilidad casi ineludible de perecer ahogados
+en la traves&iacute;a. Algo de esto me parece que indic&oacute; a mi amo, habl&aacute;ndole
+quedamente al o&iacute;do, y D. Alonso debi&oacute; de darle una lecci&oacute;n de
+caballerosidad, porque le o&iacute; decir:</p>
+
+<p>&laquo;Somos prisioneros, Marcial; somos prisioneros&raquo;.</p>
+
+<p>Lo peor del caso es que no divis&aacute;bamos ning&uacute;n barco.</p>
+
+<p>El <i>Prince</i> se hab&iacute;a apartado de donde estaba; ninguna luz nos
+indicaba la presencia de un buque enemigo. Por &uacute;ltimo, divisamos una, y
+un rato despu&eacute;s la mole confusa de un nav&iacute;o que corr&iacute;a el temporal por
+barlovento, y aparec&iacute;a en direcci&oacute;n contraria a la nuestra. Unos le
+creyeron franc&eacute;s, otros ingl&eacute;s, y Marcial sostuvo que era espa&ntilde;ol.
+Forzaron los remeros, y no sin trabajo llegamos a ponernos al habla.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Ah del nav&iacute;o!&raquo;, gritaron los nuestros.</p>
+
+<p>Al punto contestaron en espa&ntilde;ol:</p>
+
+<p>&laquo;Es el <i>San Agust&iacute;n</i>&mdash;dijo Marcial.</p>
+
+<p>&mdash;El <i>San Agust&iacute;n</i> se ha ido a pique&mdash;contest&oacute; D. Alonso&mdash;.
+Me parece que ser&aacute; el <i>Santa Ana</i>, que tambi&eacute;n est&aacute; apresado&raquo;.</p>
+
+<p>Efectivamente, al acercanos, todos reconocieron al <i>Santa
+Ana</i>, mandado en el combate por el teniente general &Aacute;lava. Al punto
+los ingleses que lo custodiaban dispusieron prestarnos auxilio, y no
+tardamos en hallarnos todos sanos y salvos sobre cubierta.</p>
+
+<p>El <i>Santa Ana</i>, nav&iacute;o de 112 ca&ntilde;ones, hab&iacute;a sufrido tambi&eacute;n
+grandes aver&iacute;as, aunque no tan graves como las del <i>Sant&iacute;sima
+Trinidad</i>; y si bien estaba desarbolado de todos sus palos y sin
+tim&oacute;n, el casco no se conservaba mal. El <i>Santa Ana</i> vivi&oacute;
+once a&ntilde;os m&aacute;s despu&eacute;s de Trafalgar, y a&uacute;n habr&iacute;a vivido m&aacute;s si por falta
+de carena no se hubiera ido a pique en la bah&iacute;a de la Habana en 1816. Su
+acci&oacute;n en las jornadas que refiero fue glorios&iacute;sima. Mand&aacute;balo, como he
+dicho, el teniente general &Aacute;lava, jefe de la vanguardia, que, trocado el
+orden de batalla, vino a quedar a retaguardia. Ya saben ustedes que la
+columna mandada por Collingwood se dirigi&oacute; a combatir la retaguardia,
+mientras Nelson march&oacute; contra el centro. El <i>Santa Ana</i>,
+amparado s&oacute;lo por el <i>Fougueux</i>, franc&eacute;s, tuvo que batirse con
+el <i>Royal Sovereign</i> y otros cuatro ingleses; y a pesar de la
+desigualdad de fuerzas, tanto padecieron los unos como los otros, siendo
+el nav&iacute;o de Collingwood el primero que qued&oacute; fuera de combate, por lo
+cual tuvo aqu&eacute;l que trasladarse a la fragata <i>Eurygalus</i>.
+Seg&uacute;n all&iacute; refirieron, la lucha hab&iacute;a sido horrorosa, y los dos
+poderosos nav&iacute;os, cuyos penoles se tocaban, estuvieron destroz&aacute;ndose por
+espacio de seis horas, hasta que herido el general &Aacute;lava, herido el
+comandante Gardoqui, muertos cinco oficiales y noventa y siete
+marineros, con m&aacute;s de ciento cincuenta heridos, tuvo que rendirse el
+<i>Santa Ana</i>. Apresado por los ingleses, era casi imposible
+manejarlo a causa del mal estado y del furioso vendaval que se
+desencaden&oacute; en la noche del 21; as&iacute; es que cuando entramos en &eacute;l se
+encontraba en situaci&oacute;n bien cr&iacute;tica, aunque no desesperada, y flotaba a
+merced de las olas, sin poder tomar direcci&oacute;n alguna.</p>
+
+<p>Desde luego me sirvi&oacute; de consuelo el ver que los semblantes de toda
+aquella gente revelaban el temor de una pr&oacute;xima muerte. Estaban tristes
+y tranquilos, soportando con gravedad la pena del vencimiento y el
+bochorno de hallarse prisioneros. Un detalle advert&iacute; tambi&eacute;n que llam&oacute;
+mi atenci&oacute;n, y fue que los oficiales ingleses que custodiaban el buque
+no eran, ni con mucho, tan complacientes y bondadosos como los que
+desempe&ntilde;aron igual cargo a bordo del <i>Trinidad</i>. Por el
+contrario, eran los del <i>Santa Ana</i> unos caballeros muy foscos
+y antip&aacute;ticos, y mortificaban con exceso a los nuestros, exagerando su
+propia autoridad y poniendo reparos a todo con suma impertinencia. Esto
+parec&iacute;a disgustar mucho a la tripulaci&oacute;n prisionera, especialmente a la
+mariner&iacute;a, y hasta me pareci&oacute; advertir murmullos alarmantes, que no
+habr&iacute;an sido muy tranquilizadores para los ingleses si &eacute;stos los
+hubieran o&iacute;do.</p>
+
+<p>Por lo dem&aacute;s, no quiero referir incidentes de la navegaci&oacute;n de aquella
+noche, si puede llamarse navegaci&oacute;n el vagar a la ventura, a merced de
+las olas, sin velamen ni tim&oacute;n. No quiero, pues, fastidiar a mis
+lectores repitiendo hechos que ya presenciamos a bordo del
+<i>Trinidad</i>, y paso a contarles otros enteramente nuevos y que
+sorprender&aacute;n a ustedes tanto como me sorprendieron a m&iacute;.</p>
+
+<p>Yo hab&iacute;a perdido mi afici&oacute;n a andar por el comb&eacute;s y alc&aacute;zar de proa, y
+as&iacute;, desde que me encontr&eacute; a bordo del <i>Santa Ana</i>, me refugi&eacute;
+con mi amo en la c&aacute;mara, donde pude descansar un poco y alimentarme,
+pues de ambas cosas estaba muy necesitado. Hab&iacute;a all&iacute;, sin embargo,
+muchos heridos a quienes era preciso curar, y esta ocupaci&oacute;n, muy grata
+para m&iacute;, no me permiti&oacute; todo el reposo que mi agobiado cuerpo exig&iacute;a.
+Hall&aacute;bame ocupado en poner a D. Alonso una venda en el brazo, cuando
+sent&iacute; que apoyaban una mano en mi hombro; me volv&iacute; y encar&eacute; con un joven
+alto, embozado en luengo capote azul, y al pronto, como suele suceder,
+no le reconoc&iacute;; mas contempl&aacute;ndole con atenci&oacute;n por espacio de algunos
+segundos, lanc&eacute; una exclamaci&oacute;n de asombro: era el joven D. Rafael
+Malespina, novio de mi amita.</p>
+
+<p>Abrazole D. Alonso con mucho cari&ntilde;o, y &eacute;l se sent&oacute; a nuestro lado.
+Estaba herido en una mano, y tan p&aacute;lido por la fatiga y la p&eacute;rdida de la
+sangre, que la demacraci&oacute;n le desfiguraba completamente el rostro. Su
+presencia produjo en mi esp&iacute;ritu sensaciones muy raras, y he de
+confesarlas todas, aunque alguna de ellas me haga poco favor. Al punto
+experiment&eacute; cierta alegr&iacute;a viendo a una persona conocida que hab&iacute;a
+salido ilesa del horroroso luchar; un instante despu&eacute;s el odio antiguo
+que aquel sujeto me inspiraba se despert&oacute; en mi pecho como dolor
+adormecido que vuelve a mortificarnos tras un periodo de alivio. Con
+verg&uuml;enza lo confieso: sent&iacute; cierta pena de verle sano y salvo; pero
+dir&eacute; tambi&eacute;n en descargo m&iacute;o que aquella pena fue una sensaci&oacute;n
+moment&aacute;nea y fugaz como un rel&aacute;mpago, verdadero rel&aacute;mpago negro que
+obscureci&oacute; mi alma, o mejor dicho, leve eclipse de la luz de mi
+conciencia, que no tard&oacute; en brillar con esplendorosa claridad.</p>
+
+<p>La parte perversa de mi individuo me domin&oacute; un instante; en un instante
+tambi&eacute;n supe acallarla, acorral&aacute;ndola en el fondo de mi ser. &iquest;Podr&aacute;n
+todos decir lo mismo? Despu&eacute;s de este combate moral vi a Malespina con
+gozo porque estaba vivo, y con l&aacute;stima porque estaba herido; y a&uacute;n
+recuerdo con orgullo que hice esfuerzos para demostrarle estos dos
+sentimientos. &iexcl;Pobre amita m&iacute;a! &iexcl;Cu&aacute;n grande hab&iacute;a de ser su angustia en
+aquellos momentos! Mi coraz&oacute;n conclu&iacute;a siempre por llenarse de bondad;
+yo hubiera corrido a Vejer para decirle: &laquo;Se&ntilde;orita Do&ntilde;a Rosa, vuestro D.
+Rafael est&aacute; bueno y sano&raquo;.</p>
+
+<p>El pobre Malespina hab&iacute;a sido transportado al <i>Santa Ana</i>
+desde el <i>Nepomuceno</i>, nav&iacute;o apresado tambi&eacute;n, donde era tal
+el n&uacute;mero de heridos, que fue preciso, seg&uacute;n dijo, repartirlos para que
+no perecieran todos de abandono. En cuanto suegro y yerno cambiaron los
+primeros saludos, consagrando algunas palabras a las familias ausentes,
+la conversaci&oacute;n recay&oacute; sobre la batalla: mi amo cont&oacute; lo ocurrido en el
+<i>Sant&iacute;sima Trinidad</i>, y despu&eacute;s a&ntilde;adi&oacute;:</p>
+
+<p>&laquo;Pero nadie me dice a punto fijo d&oacute;nde est&aacute; Gravina. &iquest;Ha ca&iacute;do
+prisionero, o se retir&oacute; a C&aacute;diz?</p>
+
+<p>&mdash;El general&mdash;contest&oacute; Malespina&mdash;, sostuvo un horroroso fuego contra
+el <i>Defiance</i> y el <i>Revenge</i>. Le auxiliaron el
+<i>Neptune</i>, franc&eacute;s, y el <i>San Ildefonso</i> y el
+<i>San Justo</i>, nuestros; pero las fuerzas de los enemigos se
+duplicaron con la ayuda del <i>Dreadnought</i>, del
+<i>Thunderer</i> y del <i>Poliphemus</i>, despu&eacute;s de lo cual
+fue imposible toda resistencia. Hall&aacute;ndose el <i>Pr&iacute;ncipe de
+Asturias</i> con todas las jarcias cortadas, sin palos, acribillado a
+balazos, y habiendo ca&iacute;do herido el general Gravina y su mayor general
+Esca&ntilde;o, resolvieron abandonar la lucha, porque toda resistencia era
+insensata y la batalla estaba perdida. En un resto de arboladura puso
+Gravina la se&ntilde;al de retirada, y acompa&ntilde;ado del <i>San Justo</i>, el
+<i>San Leandro</i>, el <i>Monta&ntilde;&eacute;s</i>, el
+<i>Indomptable</i>, el <i>Neptune</i> y el
+<i>Argonauta</i>, se dirigi&oacute; a C&aacute;diz, con la pena de no haber
+podido rescatar el <i>San Ildefonso</i>, que ha quedado en poder de
+los enemigos.</p>
+
+<p>&mdash;Cu&eacute;nteme usted lo que ha pasado en el <i>Nepomuceno</i>&mdash;dijo mi
+amo con el mayor inter&eacute;s&mdash;. A&uacute;n me cuesta trabajo creer que ha muerto
+Churruca, y a pesar de que todos lo dan como cosa cierta, yo tengo la
+creencia de que aquel hombre divino ha de estar vivo en alguna parte&raquo;.</p>
+
+<p>Malespina dijo que desgraciadamente &eacute;l hab&iacute;a presenciado la muerte de
+Churruca, y prometi&oacute; contarlo puntualmente. Formaron corro en torno suyo
+algunos oficiales, y yo, m&aacute;s curioso que ellos, me volv&iacute; todo o&iacute;dos para
+no perder una s&iacute;laba.</p>
+
+<p>&laquo;Desde que salimos de C&aacute;diz&mdash;dijo Malespina&mdash;, Churruca ten&iacute;a el
+presentimiento de este gran desastre. &Eacute;l hab&iacute;a opinado contra la salida,
+porque conoc&iacute;a la inferioridad de nuestras fuerzas, y adem&aacute;s confiaba
+poco en la inteligencia del jefe Villeneuve. Todos sus pron&oacute;sticos han
+salido ciertos; todos, hasta el de su muerte, pues es indudable que la
+present&iacute;a, seguro como estaba de no alcanzar la victoria. El 19 dijo a
+su cu&ntilde;ado Apodaca: &laquo;Antes que rendir mi nav&iacute;o, lo he de volar o echar a
+pique. Este es el deber de los que sirven al Rey y a la patria&raquo;. El
+mismo d&iacute;a escribi&oacute; a un amigo suyo, dici&eacute;ndole: &laquo;Si llegas a saber que
+mi nav&iacute;o ha sido hecho prisionero, di que he muerto&raquo;.</p>
+
+<p>&raquo;Ya se conoc&iacute;a en la grave tristeza de su semblante que preve&iacute;a un
+desastroso resultado. Yo creo que esta certeza y la imposibilidad
+material de evitarlo, sinti&eacute;ndose con fuerzas para ello, perturbaron
+profundamente su alma, capaz de las grandes acciones, as&iacute; como de los
+grandes pensamientos.</p>
+
+<p>&raquo;Churruca era hombre religioso, porque era un hombre superior. El 21, a
+las once de la ma&ntilde;ana, mand&oacute; subir toda la tropa y mariner&iacute;a; hizo que
+se pusieran de rodillas, y dijo al capell&aacute;n con solemne acento: &laquo;Cumpla
+usted, padre, con su ministerio, y absuelva a esos valientes que
+ignoran lo que les espera en el combate&raquo;. Concluida la ceremonia
+religiosa, les mand&oacute; poner en pie, y hablando en tono persuasivo y
+firme, exclam&oacute;: &laquo;&iexcl;Hijos m&iacute;os: en nombre de Dios, prometo la
+bienaventuranza al que muera cumpliendo con sus deberes! Si alguno
+faltase a ellos, le har&eacute; fusilar inmediatamente, y si escapase a mis
+miradas o a las de los valientes oficiales que tengo el honor de mandar,
+sus remordimientos le seguir&aacute;n mientras arrastre el resto de sus d&iacute;as
+miserable y desgraciado&raquo;.</p>
+
+<p>&raquo;Esta <a target="_blank" href="images/192.jpg">arenga</a>, tan elocuente como sencilla, que hermanaba el cumplimiento
+del deber militar con la idea religiosa, caus&oacute; entusiasmo en toda la
+dotaci&oacute;n del <i>Nepomuceno</i>. &iexcl;Qu&eacute; l&aacute;stima de valor! Todo se
+perdi&oacute; como un tesoro que cae al fondo del mar. Avistados los ingleses,
+Churruca vio con el mayor desagrado las primeras maniobras dispuestas
+por Villeneuve, y cuando &eacute;ste hizo se&ntilde;ales de que la escuadra virase en
+redondo, lo cual, como todos saben, desconcert&oacute; el orden de batalla,
+manifest&oacute; a su segundo que ya consideraba perdida la acci&oacute;n con tan
+torpe estrategia. Desde luego comprendi&oacute; el aventurado plan de Nelson,
+que consist&iacute;a en cortar nuestra l&iacute;nea por el centro y retaguardia,
+envolviendo la escuadra combinada y batiendo parcialmente sus buques, en
+tal disposici&oacute;n, que &eacute;stos no pudieran prestarse auxilio.</p>
+
+<p>&raquo;El <i>Nepomuceno</i> vino a quedar al extremo de la l&iacute;nea.
+Rompiose el fuego entre el <i>Santa Ana</i> y <i>Royal
+Sovereign</i>, y sucesivamente todos los nav&iacute;os fueron entrando en el
+combate. Cinco nav&iacute;os ingleses de la divisi&oacute;n de Collingwood se
+dirigieron contra el <i>San Juan</i>; pero dos de ellos siguieron
+adelante, y Churruca no tuvo que hacer frente m&aacute;s que a fuerzas triples.</p>
+
+<p>&raquo;Nos sostuvimos en&eacute;rgicamente contra tan superiores enemigos hasta las
+dos de la tarde, sufriendo mucho; pero devolviendo doble estrago a
+nuestros contrarios. El grande esp&iacute;ritu de nuestro heroico jefe parec&iacute;a
+haberse comunicado a soldados y marineros, y las maniobras, as&iacute; como los
+disparos, se hac&iacute;an con una prontitud pasmosa. La gente de leva se hab&iacute;a
+educado en el hero&iacute;smo, sin m&aacute;s que dos horas de aprendizaje, y nuestro
+nav&iacute;o, por su defensa gloriosa, no s&oacute;lo era el terror, sino el asombro
+de los ingleses.</p>
+
+<p>&raquo;Estos necesitaron nuevos refuerzos: necesitaron seis contra uno.
+Volvieron los dos nav&iacute;os que nos hab&iacute;an atacado primero, y el
+<i>Dreadnought</i> se puso al costado del <i>San Juan</i>,
+para batirnos a medio tiro de pistola. Fig&uacute;rense ustedes el fuego de
+estos seis colosos, vomitando balas y metralla sobre un buque de 74
+ca&ntilde;ones. Parec&iacute;a que nuestro nav&iacute;o se agrandaba, creciendo en tama&ntilde;o,
+conforme crec&iacute;a el arrojo de sus defensores. Las proporciones
+gigantescas que tomaban las almas, parec&iacute;a que las tomaban tambi&eacute;n los
+cuerpos; y al ver c&oacute;mo infund&iacute;amos pavor a fuerzas seis veces
+superiores, nos cre&iacute;amos algo m&aacute;s que hombres.</p>
+
+<p>&raquo;Entre tanto, Churruca, que era nuestro pensamiento, dirig&iacute;a la acci&oacute;n
+con serenidad asombrosa. Comprendiendo que la destreza hab&iacute;a de suplir a
+la fuerza, economizaba los tiros, y lo fiaba todo a la buena punter&iacute;a,
+consiguiendo as&iacute; que cada bala hiciera un estrago positivo en los
+enemigos. A todo atend&iacute;a, todo lo dispon&iacute;a, y la metralla y las balas
+corr&iacute;an sobre su cabeza, sin que ni una sola vez se inmutara. Aquel
+hombre, d&eacute;bil y enfermizo, cuyo hermoso y triste semblante no parec&iacute;a
+nacido para arrostrar escenas tan espantosas, nos infund&iacute;a a todos
+misterioso ardor, s&oacute;lo con el rayo de su mirada.</p>
+
+<p>&raquo;Pero Dios no quiso que saliera vivo de la terrible porf&iacute;a. Viendo que
+no era posible hostilizar a un nav&iacute;o que por la proa molestaba al
+<i>San Juan</i> impunemente, fue &eacute;l mismo a apuntar el ca&ntilde;&oacute;n, y
+logr&oacute; desarbolar al contrario. Volv&iacute;a al alc&aacute;zar de popa, cuando una
+bala de ca&ntilde;&oacute;n le alcanz&oacute; en la pierna derecha, con tal acierto, que casi
+se la desprendi&oacute; del modo m&aacute;s doloroso por la parte alta del muslo.
+Corrimos a sostenerlo, y el h&eacute;roe cay&oacute; en mis brazos. &iexcl;Qu&eacute; terrible
+momento! A&uacute;n me parece que siento bajo mi mano el violento palpitar de
+un coraz&oacute;n, que hasta en aquel instante terrible no lat&iacute;a sino por la
+patria. Su decaimiento f&iacute;sico fue rapid&iacute;simo: le vi esforz&aacute;ndose por
+erguir la cabeza, que se le inclinaba sobre el pecho, le vi tratando de
+reanimar con una sonrisa su semblante, cubierto ya de mortal palidez,
+mientras con voz apenas alterada, exclam&oacute;: <i>Esto no es nada. Siga
+el fuego</i>.</p>
+
+<p>&raquo;Su esp&iacute;ritu se rebelaba contra la muerte, disimulando el fuerte dolor
+de un cuerpo mutilado, cuyas postreras palpitaciones se extingu&iacute;an de
+segundo en segundo. Tratamos de bajarle a la c&aacute;mara; pero no fue posible
+arrancarle del alc&aacute;zar. Al fin, cediendo a nuestros ruegos, comprendi&oacute;
+que era preciso abandonar el mando. Llam&oacute; a Moyna, su segundo, y le
+dijeron que hab&iacute;a muerto; llam&oacute; al comandante de la primera bater&iacute;a, y
+&eacute;ste, aunque gravemente herido, subi&oacute; al alc&aacute;zar y tom&oacute; posesi&oacute;n del
+mando.</p>
+
+<p>&raquo;Desde aquel momento la tripulaci&oacute;n se achic&oacute;: de gigante se convirti&oacute;
+en enano; desapareci&oacute; el valor, y comprendimos que era indispensable
+rendirse. La consternaci&oacute;n de que yo estaba pose&iacute;do desde que recib&iacute; en
+mis brazos al h&eacute;roe del <i>San Juan</i>, no me impidi&oacute; observar el
+terrible efecto causado en los &aacute;nimos de todos por aquella desgracia.
+Como si una repentina par&aacute;lisis moral y f&iacute;sica hubiera invadido la
+tripulaci&oacute;n, as&iacute; se quedaron todos helados y mudos, sin que el dolor
+ocasionado por la p&eacute;rdida de hombre tan querido diera lugar al bochorno
+de la rendici&oacute;n.</p>
+
+<p>&raquo;La mitad de la gente estaba muerta o herida; la mayor parte de los
+ca&ntilde;ones desmontados; la arboladura, excepto el palo de trinquete, hab&iacute;a
+ca&iacute;do, y el tim&oacute;n no funcionaba. En tan lamentable estado, a&uacute;n se quiso
+hacer un esfuerzo para seguir al <i>Pr&iacute;ncipe de Asturias</i>, que
+hab&iacute;a izado la se&ntilde;al de retirada; pero el <i>Nepomuceno</i>, herido
+de muerte, no pudo gobernar en direcci&oacute;n alguna. Y a pesar de la ruina y
+destrozo del buque; a pesar del desmayo de la tripulaci&oacute;n; a pesar de
+concurrir en nuestro da&ntilde;o circunstancias tan desfavorables, ninguno de
+los seis nav&iacute;os ingleses se atrevi&oacute; a intentar un abordaje. Tem&iacute;an a
+nuestro nav&iacute;o, aun despu&eacute;s de vencerlo.</p>
+
+<p>&raquo;Churruca, en el paroxismo de su agon&iacute;a, mandaba clavar la bandera, y
+que no se rindiera el nav&iacute;o mientras &eacute;l viviese. El plazo no pod&iacute;a menos
+de ser desgraciadamente muy corto, porque Churruca se mor&iacute;a a toda
+prisa, y cuantos le asist&iacute;amos nos asombr&aacute;bamos de que alentara todav&iacute;a
+un cuerpo en tal estado; y era que le conservaba as&iacute; la fuerza del
+esp&iacute;ritu, apegado con irresistible empe&ntilde;o a la vida, porque para &eacute;l en
+aquella ocasi&oacute;n vivir era un deber. No perdi&oacute; el conocimiento hasta los
+&uacute;ltimos instantes; no se quej&oacute; de sus dolores, ni mostr&oacute; pesar por su
+fin cercano; antes bien, todo su empe&ntilde;o consist&iacute;a sobre todo en que la
+oficialidad no conociera la gravedad de su estado, y en que ninguno
+faltase a su deber. Dio las gracias a la tripulaci&oacute;n por su heroico
+comportamiento; dirigi&oacute; algunas palabras a su cu&ntilde;ado Ruiz de Apodaca, y
+despu&eacute;s de consagrar un recuerdo a su joven esposa, y de elevar el
+pensamiento a Dios, cuyo nombre o&iacute;mos pronunciado varias veces
+tenuemente por sus secos labios, expir&oacute; con la tranquilidad de los
+justos y la entereza de los h&eacute;roes, sin la satisfacci&oacute;n de la victoria,
+pero tambi&eacute;n sin el resentimiento del vencido; asociando el deber a la
+dignidad, y haciendo de la disciplina una religi&oacute;n; firme como militar,
+sereno como hombre, sin pronunciar una queja, ni acusar a nadie, con
+tanta dignidad en la muerte como en la vida. Nosotros contempl&aacute;bamos su
+cad&aacute;ver a&uacute;n caliente, y nos parec&iacute;a mentira; cre&iacute;amos que hab&iacute;a de
+despertar para mandamos de nuevo, y tuvimos para llorarle menos entereza
+que &eacute;l para morir, pues al expirar se llev&oacute; todo el valor, todo el
+entusiasmo que nos hab&iacute;a infundido.</p>
+
+<p>&raquo;Rindiose el <i>San Juan</i>, y cuando subieron a bordo los
+oficiales de las seis naves que lo hab&iacute;an destrozado, cada uno pretend&iacute;a
+para s&iacute; el honor de recibir la espada del brigadier muerto. Todos
+dec&iacute;an: &laquo;se ha rendido a mi nav&iacute;o&raquo;, y por un instante disputaron
+reclamando el honor de la victoria para uno u otro de los buques a que
+pertenec&iacute;an. Quisieron que el comandante accidental del <i>San
+Juan</i> decidiera la cuesti&oacute;n, diciendo a cu&aacute;l de los nav&iacute;os ingleses
+se hab&iacute;a rendido, y aqu&eacute;l respondi&oacute;: &laquo;A todos, que a uno solo jam&aacute;s se
+hubiera rendido el <i>San Juan</i>&raquo;.</p>
+
+<p>&raquo;Ante el cad&aacute;ver del malogrado Churruca, los ingleses, que le conoc&iacute;an
+por la fama de su valor y entendimiento, mostraron gran pena, y uno de
+ellos dijo esto o cosa parecida:</p>
+
+<p>&laquo;Varones ilustres como &eacute;ste, no deb&iacute;an estar expuestos a los azares de
+un combate, y s&iacute; conservados para los progresos de la ciencia de la
+navegaci&oacute;n&raquo;. Luego dispusieron que las exequias se hicieran formando la
+tropa y mariner&iacute;a inglesa al lado de la espa&ntilde;ola, y en todos sus actos
+se mostraron caballeros, magn&aacute;nimos y generosos.</p>
+
+<p>&raquo;El n&uacute;mero de heridos a bordo del <i>San Juan</i> era tan
+considerable, que nos transportaron a otros barcos suyos o prisioneros.
+A m&iacute; me toc&oacute; pasar a &eacute;ste, que ha sido de los m&aacute;s maltratados; pero
+ellos cuentan poderlo remolcar a Gibraltar antes que ning&uacute;n otro, ya que
+no pueden llevarse al <i>Trinidad</i>, el mayor y el m&aacute;s apetecido
+de nuestros nav&iacute;os&raquo;.</p>
+
+<hr style='width: 45%;' />
+
+
+<p>Aqu&iacute; termin&oacute; Malespina, el cual fue o&iacute;do con viva atenci&oacute;n durante el
+relato de lo que hab&iacute;a presenciado. Por lo que o&iacute;, pude comprender que a
+bordo de cada nav&iacute;o hab&iacute;a ocurrido una tragedia tan espantosa como la
+que yo mismo hab&iacute;a presenciado, y dije para m&iacute;:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Cu&aacute;nto desastre, Santo Dios, causado por las torpezas de un solo
+hombre!&raquo;. Y aunque yo era entonces un chiquillo, recuerdo que pens&eacute; lo
+siguiente: &laquo;Un hombre tonto no es capaz de hacer en ning&uacute;n momento de
+su vida los disparates que hacen a veces las naciones, dirigidas por
+centenares de hombres de talento&raquo;.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="XIV" id="XIV"></a>-XIV-</h2>
+
+
+<p>Buena parte de la noche se pas&oacute; con la relaci&oacute;n de Malespina y de otros
+oficiales. El inter&eacute;s de aquellas narraciones me mantuvo despierto y tan
+excitado, que ni aun mucho despu&eacute;s pude conciliar el sue&ntilde;o. No pod&iacute;a
+apartar de mi memoria la imagen de Churruca, tal y como le vi bueno y
+sano en casa de Do&ntilde;a Flora. Y en efecto, en aquella ocasi&oacute;n me hab&iacute;a
+causado sorpresa la intensa tristeza que expresaba el semblante del
+ilustre marino, como si presagiara su doloroso y cercano fin. Aquella
+noble vida se hab&iacute;a extinguido a los cuarenta y cuatro a&ntilde;os de edad,
+despu&eacute;s de veintinueve de honrosos servicios en la armada, como sabio,
+como militar y como navegante, pues todo lo era Churruca, adem&aacute;s de
+perfecto caballero.</p>
+
+<p>En estas y otras cosas pensaba yo, cuando al fin mi cuerpo se rindi&oacute; a
+la fatiga, y me qued&eacute; dormido al amanecer del 23, habiendo vencido mi
+naturaleza juvenil a mi curiosidad. Durante el sue&ntilde;o, que debi&oacute; de ser
+largo y no tranquilo, antes bien agitado por las im&aacute;genes y pesadillas
+propias de la excitaci&oacute;n de mi cerebro, sent&iacute;a el estruendo de los
+ca&ntilde;onazos, las voces de la batalla, el ruido de las agitadas olas. Al
+mismo tiempo so&ntilde;aba que yo disparaba las piezas, que sub&iacute;a a la
+arboladura, que recorr&iacute;a las bater&iacute;as alentando a los artilleros, y
+hasta que mandaba la maniobra en el alc&aacute;zar de popa como un almirante.
+Excuso decir que en aquel re&ntilde;ido combate forjado dentro de mi propio
+cerebro, derrot&eacute; a todos los ingleses habidos y por haber, con m&aacute;s
+facilidad que si sus barcos fueran de cart&oacute;n, y de miga de pan sus
+balas. Yo ten&iacute;a bajo mi insignia como unos mil nav&iacute;os, mayores todos que
+el <i>Trinidad</i>, y se mov&iacute;an a mi antojo con tanta precisi&oacute;n
+como los juguetes con que mis amigos y yo nos divert&iacute;amos en los charcos
+de la Caleta.</p>
+
+<p>Mas al fin, todas estas glorias se desvanecieron; lo cual, siendo como
+eran puramente so&ntilde;adas, nada tiene de extra&ntilde;o, cuando vemos que tambi&eacute;n
+las reales se desvanecen. Todo se acab&oacute;, cuando abr&iacute; los ojos y advert&iacute;
+mi peque&ntilde;ez, asociada con la magnitud de los desastres a que hab&iacute;a
+asistido. Pero &iexcl;cosa singular!, despierto, sent&iacute; tambi&eacute;n ca&ntilde;onazos;
+sent&iacute; el espantoso rumor de la refriega, y gritos que anunciaban una
+gran actividad en la tripulaci&oacute;n. Cre&iacute; so&ntilde;ar todav&iacute;a; me incorpor&eacute; en el
+canap&eacute; donde hab&iacute;a dormido, atend&iacute; con todo cuidado, y, en efecto, un
+atronador grito de <i>viva el Rey</i> hiri&oacute; mis o&iacute;dos, no dej&aacute;ndome
+duda de que el nav&iacute;o <i>Santa Ana</i> se estaba batiendo de nuevo.</p>
+
+<p>Sal&iacute; fuera, y pude hacerme cargo de la situaci&oacute;n. El tiempo hab&iacute;a
+calmado bastante: por barlovento se ve&iacute;an algunos nav&iacute;os desmantelados,
+y dos de ellos, ingleses, hac&iacute;an fuego sobre el <i>Santa Ana</i>,
+que se defend&iacute;a al amparo de otros dos, un espa&ntilde;ol y un franc&eacute;s. No me
+explicaba aquel cambio repentino en nuestra situaci&oacute;n de prisioneros;
+mir&eacute; a popa, y vi nuestra bandera flotando en lugar de la inglesa. &iquest;Qu&eacute;
+hab&iacute;a pasado?, o mejor, &iquest;qu&eacute; pasaba?</p>
+
+<p>En el alc&aacute;zar de popa estaba uno que comprend&iacute; era el general &Aacute;lava, y,
+aunque herido en varias partes de su cuerpo, mostraba fuerzas bastantes
+para dirigir aquel segundo combate, destinado quiz&aacute; a hacer olvidar
+respecto al <i>Santa Ana</i> las desventuras del primero. Los
+oficiales alentaban a la mariner&iacute;a; &eacute;sta cargaba y disparaba las piezas
+que hab&iacute;an quedado servibles, mientras algunos se ocupaban en custodiar,
+teni&eacute;ndoles a raya, a los ingleses, que hab&iacute;an sido desarmados y
+acorralados en el primer entrepuente. Los oficiales de esta naci&oacute;n, que
+antes eran nuestros guardianes, se hab&iacute;an convertido en prisioneros.</p>
+
+<p>Todo lo comprend&iacute;. El heroico comandante del <i>Santa Ana</i>, D.
+Ignacio M. de &Aacute;lava, viendo que se aproximaban algunos nav&iacute;os espa&ntilde;oles,
+salidos de C&aacute;diz, con objeto de represar los buques prisioneros y salvar
+la tripulaci&oacute;n de los pr&oacute;ximos a naufragar, se dirigi&oacute; con lenguaje
+patri&oacute;tico a su abatida tripulaci&oacute;n. Esta respondi&oacute; a la voz de su jefe
+con un supremo esfuerzo; obligaron a rendirse a los ingleses que
+custodiaban el barco; enarbolaron de nuevo la bandera espa&ntilde;ola, y el
+<i>Santa Ana</i> qued&oacute; libre, aunque comprometido en nueva lucha,
+m&aacute;s peligrosa quiz&aacute;s que la primera.</p>
+
+<p>Este singular atrevimiento, uno de los episodios m&aacute;s honrosos de la
+jornada de Trafalgar, se llev&oacute; a cabo en un buque desarbolado, sin
+tim&oacute;n, con la mitad de su gente muerta o herida, y el resto en una
+situaci&oacute;n moral y f&iacute;sica enteramente lamentable. Preciso fue, una vez
+consumado aquel acto, arrostrar sus consecuencias: dos nav&iacute;os ingleses,
+tambi&eacute;n muy mal parados, hac&iacute;an fuego sobre el <i>Santa Ana</i>;
+pero &eacute;ste era socorrido oportunamente por el <i>As&iacute;s</i>, el
+<i>Monta&ntilde;&eacute;s</i> y el <i>Rayo</i>, tres de los que se retiraron
+con Gravina el d&iacute;a 21, y que hab&iacute;an vuelto a salir para rescatar a los
+apresados. Aquellos nobles inv&aacute;lidos trabaron nueva y desesperada lucha,
+quiz&aacute;s con m&aacute;s coraje que la primera, porque las heridas no resta&ntilde;adas
+avivan la furia en el alma de los combatientes, y &eacute;stos parece que ri&ntilde;en
+con m&aacute;s ardor, porque tienen menos vida que perder.</p>
+
+<p>Las peripecias todas del terrible d&iacute;a 21 se renovaron a mis ojos: el
+entusiasmo era grande; pero la gente escasa, por lo cual fue preciso
+duplicar el esfuerzo. Sensible es que hecho tan heroico no haya ocupado
+en nuestra historia m&aacute;s que una breve p&aacute;gina, si bien es verdad que
+junto al gran suceso que hoy se conoce con el nombre de <i>Combate de
+Trafalgar</i>, estos episodios se achican, y casi desaparecen como
+d&eacute;biles resplandores en una horrenda noche.</p>
+
+<p>Entonces presenci&eacute; un hecho que me hizo derramar l&aacute;grimas. No
+encontrando a mi amo por ninguna parte, y temiendo que corriera alg&uacute;n
+peligro, baj&eacute; a la primera bater&iacute;a y le hall&eacute; ocupado en apuntar un
+ca&ntilde;&oacute;n. Su mano tr&eacute;mula hab&iacute;a recogido el botafuego de las de un marinero
+herido, y con la debilitada vista de su ojo derecho, buscaba el infeliz
+el punto a donde quer&iacute;a mandar la bala. Cuando la pieza se dispar&oacute;, se
+volvi&oacute; hacia m&iacute;, tr&eacute;mulo de gozo, y con voz que apenas pude entender, me
+dijo:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Ah!, ahora Paca no se reir&aacute; de m&iacute;. Entraremos triunfantes en C&aacute;diz&raquo;.</p>
+
+<p>En resumen, la lucha termin&oacute; felizmente, porque los ingleses
+comprendieron la imposibilidad de represar al <i>Santa Ana</i>, a
+quien favorec&iacute;an, a m&aacute;s de los tres nav&iacute;os indicados, otros dos
+franceses y una fragata, que llegaron en lo m&aacute;s recio de la pelea.</p>
+
+<p>Est&aacute;bamos libres de la manera m&aacute;s gloriosa; pero en el punto en que
+concluy&oacute; aquella haza&ntilde;a, comenz&oacute; a verse claro el peligro en que nos
+encontr&aacute;bamos, pues el <i>Santa Ana</i> deb&iacute;a ser remolcado hasta
+C&aacute;diz, a causa del mal estado de su casco. La fragata francesa
+<i>Themis</i> ech&oacute; un cable y puso la proa al Norte; pero &iquest;qu&eacute;
+fuerza pod&iacute;a tener aquel barco para remolcar otro tan pesado como el
+<i>Santa Ana</i>, y que s&oacute;lo pod&iacute;a ayudarse con las velas
+desgarradas que quedaban en el palo del trinquete? Los nav&iacute;os que nos
+hab&iacute;an rescatado, esto es, el <i>Rayo</i>, el <i>Monta&ntilde;&eacute;s</i>
+y el <i>San Francisco de As&iacute;s</i>, quisieron llevar m&aacute;s adelante su
+proeza, y forzaron de vela para rescatar tambi&eacute;n al <i>San Juan</i>
+y al <i>Bahama</i>, que iban marinados por los ingleses. Nos
+quedamos, pues, solos, sin m&aacute;s amparo que el de la fragata que nos
+arrastraba, ni&ntilde;o que conduc&iacute;a un gigante. &iquest;Qu&eacute; ser&iacute;a de nosotros si los
+ingleses, como era de suponer, se repon&iacute;an de su descalabro y volv&iacute;an
+con nuevos refuerzos a perseguirnos? En tanto, parece que la Providencia
+nos favorec&iacute;a, pues el viento, propicio a la marcha que llev&aacute;bamos,
+impulsaba a nuestra fragata, y tras ella, conducido amorosamente, el
+nav&iacute;o se acercaba a C&aacute;diz.</p>
+
+<p>Cinco leguas nos separaban del puerto.</p>
+
+<p>&iexcl;Qu&eacute; indecible satisfacci&oacute;n! Pronto concluir&iacute;an nuestras penas; pronto
+pondr&iacute;amos el pie en suelo seguro, y si llev&aacute;bamos la noticia de grandes
+desastres, tambi&eacute;n llev&aacute;bamos la felicidad a muchos corazones que
+padec&iacute;an mortal angustia creyendo perdidos para siempre a los que
+volv&iacute;an con vida y con salud.</p>
+
+<p>La intrepidez de los nav&iacute;os espa&ntilde;oles no tuvo m&aacute;s &eacute;xito que el rescate
+del <i>Santa Ana</i>, pues les carg&oacute; el tiempo y tuvieron que
+retroceder sin poder dar caza a los nav&iacute;os ingleses que custodiaban al
+<i>San Juan</i>, al <i>Bahama</i> y al <i>San
+Ildefonso</i>. A&uacute;n dist&aacute;bamos cuatro leguas del t&eacute;rmino de nuestro
+viaje cuando los vimos retroceder. El vendaval hab&iacute;a arreciado, y fue
+opini&oacute;n general a bordo del <i>Santa Ana</i> que, si tard&aacute;bamos en
+llegar, pasar&iacute;amos muy mal rato. Nuevos y m&aacute;s terribles apuros. Otra
+vez la esperanza perdida a la vista del puerto, y cuando unos cuantos
+pasos m&aacute;s sobre el terrible elemento nos habr&iacute;an puesto en completa
+seguridad dentro de la bah&iacute;a.</p>
+
+<p>A todas &eacute;stas se ven&iacute;a la noche encima con mal&iacute;simo aspecto: el cielo,
+cargado de nubes negras, parec&iacute;a haberse aplanado sobre el mar, y las
+exhalaciones el&eacute;ctricas, que lo inflamaban con breves intervalos, daban
+al crep&uacute;sculo un tinte pavoroso. La mar, cada vez m&aacute;s turbulenta, furia
+a&uacute;n no aplacada con tanta v&iacute;ctima, bramaba con ira, y su insaciable
+voracidad ped&iacute;a mayor n&uacute;mero de presas. Los despojos de la m&aacute;s numerosa
+escuadra que por aquel tiempo hab&iacute;a desafiado su furor juntamente con el
+de los enemigos, no se escapaban a la c&oacute;lera del elemento, irritado como
+un dios antiguo, sin compasi&oacute;n hasta el &uacute;ltimo instante, tan cruel ante
+la fortuna como ante la desdicha.</p>
+
+<p>Yo observ&eacute; se&ntilde;ales de profunda tristeza lo mismo en el semblante de mi
+amo que en el del general &Aacute;lava, quien, a pesar de sus heridas, estaba
+en todo, y mandaba hacer se&ntilde;ales a la fragata <i>Themis</i> para
+que acelerase su marcha si era posible. Lejos de corresponder a su justa
+impaciencia, nuestra remolcadora se preparaba a tomar rizos y a cargar
+muchas de sus velas, para aguantar mejor el furioso levante. Yo
+particip&eacute; de la general tristeza, y en mis adentros consideraba cu&aacute;n
+f&aacute;cilmente se burla el destino de nuestras previsiones mejor fundadas, y
+con cu&aacute;nta rapidez se pasa de la mayor suerte a la &uacute;ltima desgracia.
+Pero all&iacute; est&aacute;bamos sobre el mar, emblema majestuoso de la humana vida.
+Un poco de viento le transforma; la ola mansa que golpea el buque con
+blando azote, se trueca en monta&ntilde;a l&iacute;quida que le quebranta y le sacude;
+el grato sonido que forman durante la bonanza las leves ondulaciones del
+agua, es luego una voz que se enronquece y grita, injuriando a la fr&aacute;gil
+embarcaci&oacute;n; y &eacute;sta, despe&ntilde;ada, se sumerge sintiendo que le falta el
+sost&eacute;n de su quilla, para levantarse luego lanzada hacia arriba por la
+ola que sube. Un d&iacute;a sereno trae espantosa noche, o por el contrario,
+una luna que hermosea el espacio y serena el esp&iacute;ritu suele preceder a
+un sol terrible, ante cuya claridad la Naturaleza se descompone con
+formidable trastorno.</p>
+
+<p>Nosotros experiment&aacute;bamos la desdicha de estas alternativas, y adem&aacute;s la
+que proviene de las propias obras del hombre. Tras un combate hab&iacute;amos
+sufrido un <a target="_blank" href="images/209.jpg">naufragio</a>; salvados de &eacute;ste, nos vimos nuevamente empe&ntilde;ados
+en una lucha, que fue afortunada, y luego, cuando nos cre&iacute;mos al fin de
+tantas penas, cuando salud&aacute;bamos a C&aacute;diz llenos de alegr&iacute;a, nos vimos de
+nuevo en poder de la tempestad, que hacia fuera nos atra&iacute;a, ansiosa de
+rematarnos. Esta serie de desventuras parec&iacute;a absurda, &iquest;no es verdad?
+Era como la cruel aberraci&oacute;n de una divinidad empe&ntilde;ada en causar todo el
+mal posible a seres extraviados... pero no: era la l&oacute;gica del mar, unida
+a la l&oacute;gica de la guerra. Asociados estos dos elementos terribles, &iquest;no
+es un imb&eacute;cil el que se asombre de verles engendrar las mayores
+desventuras?</p>
+
+<p>Una nueva circunstancia aument&oacute; para m&iacute; y para mi amo las tristezas de
+aquella tarde. Desde que se rescat&oacute; el <i>Santa Ana</i> no hab&iacute;amos
+visto al joven Malespina. Por &uacute;ltimo, despu&eacute;s de buscarle mucho, le
+encontr&eacute; acurrucado en uno de los canap&eacute;s de la c&aacute;mara.</p>
+
+<p>Acerqueme a &eacute;l y le vi muy demudado; le interrogu&eacute; y no pudo
+contestarme. Quiso levantarse y volvi&oacute; a caer sin aliento.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Est&aacute; usted herido!&mdash;dije&mdash;: Llamar&eacute; para que le curen.</p>
+
+<p>&mdash;No es nada&mdash;contest&oacute;&mdash;. &iquest;Querr&aacute;s traerme un poco de agua?&raquo;</p>
+
+<p>Al punto llam&eacute; a mi amo. &laquo;&iquest;Qu&eacute; es eso, la herida de la mano?&mdash;pregunt&oacute;
+&eacute;ste examinando al joven.</p>
+
+<p>&mdash;No, es algo m&aacute;s&raquo;, repuso D. Rafael con tristeza, y se&ntilde;al&oacute; a su costado
+derecho cerca de la cintura.</p>
+
+<p>Luego, como si el esfuerzo empleado en mostrar su herida y en decir
+aquellas pocas palabras fuera excesivo para su naturaleza debilitada,
+cerr&oacute; los ojos y qued&oacute; sin habla ni movimiento por alg&uacute;n tiempo.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Oh!, esto parece grave&mdash;dijo D. Alonso con desaliento.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Y m&aacute;s que grave!&raquo;, a&ntilde;adi&oacute; un cirujano que hab&iacute;a acudido a examinarle.</p>
+
+<p>Malespina, pose&iacute;do de profunda tristeza al verse en tal estado, y
+creyendo que no hab&iacute;a remedio para &eacute;l, ni siquiera dio cuenta de su
+herida y se retir&oacute; a aquel sitio, donde le detuvieron sus pensamientos y
+sus recuerdos. Crey&eacute;ndose pr&oacute;ximo a morir, se negaba a que se le hiciera
+la cura. El cirujano dijo que aunque grave, la herida no parec&iacute;a mortal;
+pero a&ntilde;adi&oacute; que si no lleg&aacute;bamos a C&aacute;diz aquella noche para que fuese
+convenientemente asistido en tierra, la vida de aqu&eacute;l, as&iacute; como la de
+otros heridos, corr&iacute;a gran peligro. El <i>Santa Ana</i> hab&iacute;a
+tenido en el combate del 21 noventa y siete muertos y ciento cuarenta
+heridos: se hab&iacute;an agotado los recursos de la enfermer&iacute;a, y algunos
+medicamentos indispensables faltaban por completo. La desgracia de
+Malespina no fue la &uacute;nica despu&eacute;s del rescate, y Dios quiso que otra
+persona para m&iacute; muy querida sufriese igual suerte. Marcial cay&oacute; herido,
+si bien en los primeros instantes apenas sinti&oacute; dolor y abatimiento,
+porque su vigoroso esp&iacute;ritu le sosten&iacute;a. No tard&oacute;, sin embargo, en bajar
+al sollado, diciendo que se sent&iacute;a muy mal. Mi amo envi&oacute; al cirujano
+para que le asistiese, y &eacute;ste se limit&oacute; a decir que la herida no habr&iacute;a
+tenido importancia alguna en un joven de veinticuatro a&ntilde;os: Medio-hombre
+ten&iacute;a m&aacute;s de sesenta.</p>
+
+<p>En tanto, el nav&iacute;o <i>Rayo</i> pasaba por babor y al habla. &Aacute;lava
+mand&oacute; que se le preguntase a la fragata <i>Themis</i> si cre&iacute;a
+poder entrar en C&aacute;diz, y habiendo contestado rotundamente que no, se
+hizo igual pregunta al <i>Rayo</i>, que hall&aacute;ndose casi ileso,
+contaba con arribar seguramente al puerto. Entonces, reunidos varios
+oficiales, acordaron trasladar a aquel nav&iacute;o al comandante Gardoqui,
+gravemente herido, y a otros muchos oficiales de mar y tierra, entre los
+cuales se contaba el novio de mi amita. D. Alonso consigui&oacute; que Marcial
+fuese tambi&eacute;n trasladado, en atenci&oacute;n a que su mucha edad le agravaba
+considerablemente, y a m&iacute; me hizo el encargo de acompa&ntilde;arles como paje o
+enfermero, orden&aacute;ndome que no me apartase ni un instante de su lado,
+hasta que no les dejase en C&aacute;diz o en Vejer en poder de su familia. Me
+dispuse a obedecer, intent&eacute; persuadir a mi amo de que &eacute;l tambi&eacute;n deb&iacute;a
+transbordarse al <i>Rayo</i> por ser m&aacute;s seguro; pero ni siquiera
+quiso o&iacute;r tal proposici&oacute;n.</p>
+
+<p>&laquo;La suerte&mdash;dijo&mdash;, me ha tra&iacute;do a este buque, y en &eacute;l estar&eacute; hasta que
+Dios decida si nos salvamos o no. &Aacute;lava est&aacute; muy mal; la mayor parte de
+la oficialidad se halla herida, y aqu&iacute; puedo prestar algunos servicios.
+No soy de los que abandonan el peligro: al contrario, le busco desde el
+21, y deseo encontrar ocasi&oacute;n de que mi presencia en la escuadra sea de
+provecho. Si llegas antes que yo, como espero, di a Paca que el buen
+marino es esclavo de su patria, y que yo he hecho muy bien en venir
+aqu&iacute;, y que estoy muy contento de haber venido, y que no me pesa, no
+se&ntilde;or, no me pesa... al contrario... Dile que se alegrar&aacute; cuando me vea,
+y que de seguro mis compa&ntilde;eros me habr&iacute;an echado de menos si no hubiera
+venido... &iquest;C&oacute;mo hab&iacute;a de faltar? &iquest;No te parece a ti que hice bien en
+venir?</p>
+
+<p>&mdash;Pues es claro: &iquest;eso qu&eacute; duda tiene?&mdash;respond&iacute; procurando calmar su
+agitaci&oacute;n, la cual era tan grande, que no le dejaba ver la
+inconveniencia de consultar con un m&iacute;sero paje cuesti&oacute;n tan grave.</p>
+
+<p>&mdash;Veo que t&uacute; eres una persona razonable&mdash;a&ntilde;adi&oacute; sinti&eacute;ndose consolado
+con mi aprobaci&oacute;n&mdash;; veo que tienes miras elevadas y patri&oacute;ticas... Pero
+Paca no ve las cosas m&aacute;s que por el lado de su ego&iacute;smo; y como tiene un
+genio tan raro, y como se le ha metido en la cabeza que las escuadras y
+los ca&ntilde;ones no sirven para nada, no puede comprender que yo... En fin...
+s&eacute; que se pondr&aacute; furiosa cuando vuelva, pues... como no hemos ganado,
+dir&aacute; esto y lo otro... me volver&aacute; loco... pero qui&aacute;... yo no le har&eacute;
+caso. &iquest;Qu&eacute; te parece a ti? &iquest;No es verdad que no debo hacerla caso?</p>
+
+<p>&mdash;Ya lo creo&mdash;contest&eacute;&mdash;. Us&iacute;a ha hecho muy bien en venir: eso prueba
+que es un valiente marino.</p>
+
+<p>&mdash;Pues vete con esas razones a Paca, y ver&aacute;s lo que te contesta
+&mdash;replic&oacute; &eacute;l cada vez m&aacute;s agitado&mdash;. En fin, dile que estoy bueno y
+sano, y que mi presencia aqu&iacute; ha sido muy necesaria. La verdad es que en
+el rescate del <i>Santa Ana</i> he tomado parte muy principal. Si
+yo no hubiera apuntado tan bien aquellos ca&ntilde;ones, qui&eacute;n sabe, qui&eacute;n
+sabe... &iquest;Y qu&eacute; crees t&uacute;? A&uacute;n puede que haga algo m&aacute;s; a&uacute;n puede ser que
+si el viento nos es favorable, rescatemos ma&ntilde;ana un par de nav&iacute;os... S&iacute;,
+se&ntilde;or... Aqu&iacute; estoy meditando cierto plan... Veremos, veremos... Con que
+adi&oacute;s, Gabrielillo. Cuidado con lo que le dices a Paca.</p>
+
+<p>&mdash;No, no me olvidar&eacute;. Ya sabr&aacute; que si no es por us&iacute;a no se represa el
+<i>Santa Ana</i>, y sabr&aacute; tambi&eacute;n que puede ser que a lo mejor nos
+traiga a C&aacute;diz dos docenas de nav&iacute;os.</p>
+
+<p>&mdash;Dos docenas, no, hombre&mdash;dijo&mdash;; eso es mucho. Dos nav&iacute;os, o quiz&aacute;s
+tres. En fin, yo creo que he hecho muy bien en venir a la escuadra. Ella
+estar&aacute; furiosa y me volver&aacute; loco cuando regrese; pero... yo creo, lo
+repito, que he hecho muy bien en embarcarme&raquo;.</p>
+
+<p>Dicho esto se apart&oacute; de m&iacute;. Un instante despu&eacute;s le vi sentado en un
+rinc&oacute;n de la c&aacute;mara. Estaba rezando, y mov&iacute;a las cuentas del rosario con
+mucho disimulo, porque no quer&iacute;a que le vieran ocupado en tan devoto
+ejercicio. Yo presum&iacute; por sus &uacute;ltimas palabras que mi amo hab&iacute;a perdido
+el seso, y vi&eacute;ndole rezar me hice cargo de la debilidad de su esp&iacute;ritu,
+que en vano se hab&iacute;a esforzado por sobreponerse a la edad cansada, y no
+pudiendo sostener la lucha, se dirig&iacute;a a Dios en busca de misericordia.
+Do&ntilde;a Francisca ten&iacute;a raz&oacute;n.</p>
+
+<p>Mi amo, desde hace muchos a&ntilde;os, no serv&iacute;a m&aacute;s que para rezar.</p>
+
+<p>Conforme a lo acordado nos trasbordamos. D. Rafael y Marcial, como los
+dem&aacute;s oficiales heridos, fueron bajados en brazos a una de las lanchas,
+con mucho trabajo, por robustos marineros. Las fuertes olas estorbaban
+mucho esta operaci&oacute;n; pero al fin se hizo, y las dos embarcaciones se
+dirigieron al <i>Rayo</i>. La traves&iacute;a de un nav&iacute;o a otro fue
+mal&iacute;sima; mas, al fin, aunque hubo momentos en que a m&iacute; me parec&iacute;a que
+la embarcaci&oacute;n iba a desaparecer para siempre, llegamos al costado del
+<i>Rayo</i>, y con much&iacute;simo trabajo subimos la escala.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="XV" id="XV"></a>-XV-</h2>
+
+
+<p>&laquo;Hemos salido de Guatemala para entrar en Guatepeor&mdash;dijo Marcial
+cuando le pusieron sobre cubierta&mdash;. Pero donde manda capit&aacute;n no manda
+marinero. A este condenado le pusieron <i>Rayo</i> por mal nombre.
+&Eacute;l dice que entrar&aacute; en C&aacute;diz antes de media noche, y yo digo que no
+entra. Veremos a ver.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; dice usted, Marcial, que no llegaremos?&mdash;pregunt&eacute; con mucho
+af&aacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Usted, Sr. Gabrielito, no entiende de esto.</p>
+
+<p>&mdash;Es que cuando mi se&ntilde;or D. Alonso y los oficiales del <i>Santa
+Ana</i> creen que el <i>Rayo</i> entrar&aacute; esta noche, por fuerza
+tiene que entrar. Ellos que lo dicen, bien sabido se lo tendr&aacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Y t&uacute; no sabes, <i>sardiniya</i>, que esos se&ntilde;ores de popa se
+<i>candilean</i> (se equivocan) m&aacute;s f&aacute;cilmente que nosotros los
+marinos de comb&eacute;s. Si no, ah&iacute; tienes al jefe de toda la escuadra,
+<i>Mr. Corneta</i>, que cargue el diablo con &eacute;l. Ya ves como no ha
+tenido ni tanto as&iacute; <i>de idea</i> para mandar la acci&oacute;n. &iquest;Piensas
+t&uacute; que si <i>Mr. Corneta</i> hubiera hecho lo que yo dec&iacute;a se
+hubiera perdido la batalla?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y usted cree que no llegaremos a C&aacute;diz?</p>
+
+<p>&mdash;Digo que este nav&iacute;o es m&aacute;s pesado que el mismo plomo, y adem&aacute;s
+traicionero. Tiene mala andadura, gobierna mal y parece que est&aacute; cojo,
+tuerto y manco como yo, pues si le echan la ca&ntilde;a para aqu&iacute;, &eacute;l va para
+all&iacute;&raquo;.</p>
+
+<p>En efecto: el <i>Rayo</i>, seg&uacute;n opini&oacute;n general, era un barco de
+mal&iacute;simas condiciones marineras. Pero a pesar de esto y de su avanzada
+edad, que frisaba en los cincuenta y seis a&ntilde;os, como se hallaba en buen
+estado, no parec&iacute;a correr peligro alguno, pues si el vendaval era cada
+vez mayor, tambi&eacute;n el puerto estaba cerca. De todos modos, &iquest;no era
+l&oacute;gico suponer que mayor peligro corr&iacute;a el <i>Santa Ana</i>,
+desarbolado, sin tim&oacute;n, y obligado a marchar a remolque de una fragata?</p>
+
+<p>Marcial fue puesto en el sollado, y Malespina en la c&aacute;mara. Cuando le
+dejamos all&iacute; con los dem&aacute;s oficiales heridos, escuch&eacute; una voz que
+reconoc&iacute;, aunque al punto no pude darme cuenta de la persona a quien
+pertenec&iacute;a. Acerqueme al grupo de donde sal&iacute;a aquella charla retumbante,
+que dominaba las dem&aacute;s voces, y qued&eacute; asombrado, reconociendo al mismo
+D. Jos&eacute; Mar&iacute;a Malespina en persona.</p>
+
+<p>Corr&iacute; a &eacute;l para decirle que estaba su hijo, y el buen padre suspendi&oacute; la
+sarta de mentiras que estaba contando para acudir al lado del joven
+herido. Grande fue su alegr&iacute;a encontr&aacute;ndole vivo, pues hab&iacute;a salido de
+C&aacute;diz porque la impaciencia le devoraba, y quer&iacute;a saber su paradero a
+todo trance.</p>
+
+<p>&laquo;Eso que tienes no es nada&mdash;dijo abrazando a su hijo&mdash;: un simple
+rasgu&ntilde;o. T&uacute; no est&aacute;s acostumbrado a sentir heridas; eres una dama,
+Rafael. &iexcl;Oh!, si cuando la guerra del Rosell&oacute;n hubieras estado en edad
+de ir all&aacute; conmigo, habr&iacute;as visto lo bueno. Aqu&eacute;llas s&iacute; eran heridas. Ya
+sabes que una bala me entr&oacute; por el antebrazo, subi&oacute; hacia el hombro, dio
+la vuelta por toda la espalda, y vino a salir por la cintura. &iexcl;Oh, qu&eacute;
+herida tan singular!, pero a los tres d&iacute;as estaba sano, mandando la
+artiller&iacute;a en el ataque de Bellegarde&raquo;.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s explic&oacute; el motivo de su presencia a bordo del <i>Rayo</i>,
+de este modo:</p>
+
+<p>&laquo;El 21 por la noche supimos en C&aacute;diz el &eacute;xito del combate. Lo dicho,
+se&ntilde;ores: no se quiso hacer caso de m&iacute; cuando habl&eacute; de las reformas de la
+artiller&iacute;a, y aqu&iacute; tienen los resultados. Pues bien: en cuanto lo supe y
+me enter&eacute; de que hab&iacute;a llegado en retirada Gravina con unos cuantos
+nav&iacute;os, fui a ver si entre ellos ven&iacute;a el <i>San Juan</i>, donde
+estabas t&uacute;; pero me dijeron que hab&iacute;a sido apresado. No puedo pintar a
+ustedes mi ansiedad: casi no me quedaba duda de tu muerte, mayormente
+desde que supe el gran n&uacute;mero de bajas ocurridas en tu nav&iacute;o. Pero yo
+soy hombre que llevo las cosas hasta el fin, y sabiendo que se hab&iacute;a
+dispuesto la salida de algunos nav&iacute;os con objeto de recoger los
+desmantelados y rescatar los prisioneros, determin&eacute; salir pronto de
+dudas, embarc&aacute;ndome en uno de ellos. Expuse mi pretensi&oacute;n a Solano, y
+despu&eacute;s al mayor general de la escuadra, mi antiguo amigo Esca&ntilde;o, y no
+sin escr&uacute;pulo me dejaron venir. A bordo del <i>Rayo</i>, donde me
+embarqu&eacute; esta ma&ntilde;ana, pregunt&eacute; por ti, por el <i>San Juan</i>; mas
+nada consolador me dijeron, sino, por el contrario, que Churruca hab&iacute;a
+muerto, y que su nav&iacute;o, despu&eacute;s de batirse con gloria, hab&iacute;a ca&iacute;do en
+poder de los enemigos. &iexcl;Fig&uacute;rate cu&aacute;l ser&iacute;a mi ansiedad! &iexcl;Qu&eacute; lejos
+estaba hoy, cuando rescatamos al <i>Santa Ana</i>, de que t&uacute; te
+hallabas en &eacute;l! A saberlo con certeza, hubiera redoblado mis esfuerzos
+en las disposiciones que di con permiso de estos se&ntilde;ores, y el nav&iacute;o de
+&Aacute;lava habr&iacute;a quedado libre en dos minutos&raquo;.</p>
+
+<p>Los oficiales que le rodeaban mir&aacute;banle con sorna oyendo el &uacute;ltimo
+jactancioso concepto de D. Jos&eacute; Mar&iacute;a. Por sus risas y cuchicheos
+comprend&iacute; que durante todo el d&iacute;a se hab&iacute;an divertido con los embustes
+de aquel buen se&ntilde;or, quien no pon&iacute;a freno a su voluble lengua, ni aun en
+las circunstancias m&aacute;s cr&iacute;ticas y dolorosas.</p>
+
+<p>El cirujano dijo que conven&iacute;a dejar reposar al herido, y no sostener en
+su presencia conversaci&oacute;n alguna, sobre todo si &eacute;sta se refer&iacute;a al
+pasado desastre. D. Jos&eacute; Mar&iacute;a, que tal oy&oacute;, asegur&oacute; que, por el
+contrario, conven&iacute;a reanimar el esp&iacute;ritu del enfermo con la
+conversaci&oacute;n.</p>
+
+<p>&laquo;En la guerra del Rosell&oacute;n, los heridos graves (y yo lo estuve varias
+veces) mand&aacute;bamos a los <a target="_blank" href="images/221.jpg">soldados</a> que bailasen y tocasen la guitarra en
+la enfermer&iacute;a, y seguro estoy de que este tratamiento nos cur&oacute; m&aacute;s
+pronto que todos los emplastos y botiquines.</p>
+
+<p>&mdash;Pues en las guerras de la Rep&uacute;blica francesa&mdash;dijo un oficial andaluz
+que quer&iacute;a confundir a D. Jos&eacute; Mar&iacute;a&mdash;, se estableci&oacute; que en las
+ambulancias de los heridos fuese un cuerpo de baile completo y una
+compa&ntilde;&iacute;a de &oacute;pera, y con esto se ahorraron los m&eacute;dicos y boticarios,
+pues con un par de arias y dos docenas de trenzados en sexta se quedaban
+todos como nuevos.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Alto ah&iacute;!&mdash;exclam&oacute; Malespina&mdash;. Esa es grilla, caballerito. &iquest;C&oacute;mo
+puede ser que con m&uacute;sica y baile se curen las heridas?</p>
+
+<p>&mdash;Usted lo ha dicho.&mdash;S&iacute;; pero eso no ha pasado m&aacute;s que una vez, ni es
+f&aacute;cil que vuelva a pasar. &iquest;Es acaso probable que vuelva a haber una
+guerra como la del Rosell&oacute;n, la m&aacute;s sangrienta, la m&aacute;s h&aacute;bil, la m&aacute;s
+estrat&eacute;gica que ha visto el mundo desde Epaminondas? Claro es que no;
+pues all&iacute; todo fue extraordinario, y puedo dar fe de ello, que la
+presenci&eacute; desde el <i>Introito</i> hasta el <i>Ite misa
+est</i>. A aquella guerra debo mi conocimiento de la artiller&iacute;a;
+&iquest;usted no ha o&iacute;do hablar de m&iacute;? Estoy seguro de que me conocer&aacute; de
+nombre. Pues sepa usted que aqu&iacute; traigo en la cabeza un proyecto
+grandioso, y tal que si alg&uacute;n d&iacute;a llega a ser realidad, no volver&aacute;n a
+ocurrir desastres como &eacute;ste del 21. S&iacute;, se&ntilde;ores&mdash;a&ntilde;adi&oacute; mirando con
+gravedad y suficiencia a los tres o cuatro oficiales que le o&iacute;an&mdash;: es
+preciso hacer algo por la patria; urge inventar algo sorprendente, que
+en un periquete nos devuelva todo lo perdido y asegure a nuestra marina
+la victoria por siempre jam&aacute;s am&eacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;A ver, Sr. D. Jos&eacute; Mar&iacute;a&mdash;dijo un oficial&mdash;; expl&iacute;quenos usted cu&aacute;l
+es su invento.&mdash;Pues ahora me ocupo del modo de construir ca&ntilde;ones de a
+300.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Hombre, de a 300!&mdash;exclamaron los oficiales con aspavientos de risa
+y burla&mdash;. Los mayores que tenemos a bordo son de 36.</p>
+
+<p>&mdash;Esos son juguetes de chicos. Fig&uacute;rese usted el destrozo que har&iacute;an
+esas piezas de 300 disparando sobre la escuadra enemiga&mdash;dijo
+Malespina&mdash;. Pero &iquest;qu&eacute; demonios es esto?&mdash;a&ntilde;adi&oacute; agarr&aacute;ndose para no
+rodar por el suelo, pues los balanceos del <i>Rayo</i> eran tales
+que muy dif&iacute;cilmente pod&iacute;a uno tenerse derecho.</p>
+
+<p>&mdash;El vendaval arrecia y me parece que esta noche no entramos en C&aacute;diz&raquo;,
+dijo un oficial retir&aacute;ndose.</p>
+
+<p>Quedaron s&oacute;lo dos, y el mentiroso continu&oacute; su perorata en estos
+t&eacute;rminos:</p>
+
+<p>&laquo;Lo primero que habr&iacute;a que hacer era construir barcos de 95 a 100 varas
+de largo.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Caracoles! &iquest;Sabe usted que la lanchita ser&iacute;a regular?&mdash;indic&oacute; un
+oficial&mdash;. &iexcl;Cien varas! El <i>Trinidad</i>, que santa gloria haya,
+ten&iacute;a setenta, y a todos parec&iacute;a demasiado largo. Ya sabe usted que
+viraba mal, y que todas las maniobras se hac&iacute;an en &eacute;l muy dif&iacute;cilmente.</p>
+
+<p>&mdash;Veo que usted se asusta por poca cosa, caballerito&mdash;prosigui&oacute;
+Malespina&mdash;. &iquest;Qu&eacute; son 100 varas? A&uacute;n podr&iacute;an construirse barcos mucho
+mayores. Y he de advertir a ustedes que yo los construir&iacute;a de hierro.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;De hierro!&mdash;exclamaron los dos oyentes sin poder contener la risa.</p>
+
+<p>&mdash;De hierro, s&iacute;. &iquest;Por ventura no conoce usted la ciencia de la
+hidrost&aacute;tica? Con arreglo a ella, yo construir&iacute;a un barco de hierro de
+7.000 toneladas.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Y el <i>Trinidad</i> no ten&iacute;a m&aacute;s que 4.000!&mdash;indic&oacute; un
+oficial&mdash;, lo cual parec&iacute;a excesivo. &iquest;Pero no comprende usted que para
+mover esa mole ser&iacute;a preciso un aparejo tan colosal, que no habr&iacute;a
+fuerzas humanas capaces de maniobrar en &eacute;l?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bicoca!... &iexcl;Oh!, se&ntilde;or marino, &iquest;y qui&eacute;n le dice a usted que yo ser&iacute;a
+tan torpe que moviera ese buque por medio del viento? Usted no me
+conoce. Si supiera usted que tengo aqu&iacute; una idea... Pero no quiero
+explic&aacute;rsela a ustedes, porque no me entender&iacute;an&raquo;.</p>
+
+<p>Al llegar a este punto de su charla, D. Jos&eacute; Mar&iacute;a dio tal tumbo que se
+qued&oacute; en cuatro pies. Pero ni por esas cerr&oacute; el pico. March&oacute;se otro de
+los oficiales, y qued&oacute; s&oacute;lo uno, el cual tuvo que seguir sosteniendo la
+conversaci&oacute;n.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Qu&eacute; vaivenes!&mdash;continu&oacute; diciendo el viejo&mdash;. No parece sino que nos
+vamos a estrellar contra la costa... Pues bien: como dije, yo mover&iacute;a
+esa gran mole de mi invenci&oacute;n por medio del... &iquest;A que no lo adivina
+usted?... Por medio del vapor de agua. Para esto se construir&iacute;a una
+m&aacute;quina singular, donde el vapor, comprimido y dilatado alternativamente
+dentro de dos cilindros, pusiera en movimiento unas ruedas... pues...&raquo;.</p>
+
+<p>El oficial no quiso o&iacute;r m&aacute;s; y aunque no ten&iacute;a puesto en el buque, ni
+estaba de servicio, por ser de los recogidos, fue a ayudar a sus
+compa&ntilde;eros, bastante atareados con el creciente temporal. Malespina se
+qued&oacute; solo conmigo, y entonces cre&iacute; que iba a callar por no juzgarme
+persona a prop&oacute;sito para sostener la conversaci&oacute;n. Pero mi desgracia
+quiso que &eacute;l me tuviera en m&aacute;s de lo que yo val&iacute;a, y la emprendi&oacute;
+conmigo en los siguientes t&eacute;rminos:</p>
+
+<p>&laquo;&iquest;Usted comprende bien lo que quiero decir? Siete mil toneladas, el
+vapor, dos ruedas... pues.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;or, comprendo perfectamente&mdash;contest&eacute; a ver si se callaba,
+pues ni ten&iacute;a humor de o&iacute;rle, ni los violentos balances del buque,
+anunciando un gran peligro, dispon&iacute;an el &aacute;nimo a disertar sobre el
+engrandecimiento de la marina.</p>
+
+<p>&mdash;Veo que usted me conoce y se hace cargo de mis invenciones&mdash;continu&oacute;
+&eacute;l&mdash;. Ya comprender&aacute; que el buque que imagino ser&iacute;a invencible, lo mismo
+atacando que defendiendo. &Eacute;l solo habr&iacute;a derrotado con cuatro o cinco
+tiros los treinta nav&iacute;os ingleses.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pero los ca&ntilde;ones de &eacute;stos no le har&iacute;an da&ntilde;o tambi&eacute;n?&mdash;manifest&eacute; con
+timidez, arguy&eacute;ndole m&aacute;s bien por cortes&iacute;a que porque el asunto me
+interesase.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! La observaci&oacute;n de usted, caballerito, es atinad&iacute;sima, y prueba
+que comprende y aprecia las grandes invenciones. Para evitar el efecto
+de la artiller&iacute;a enemiga, yo forrar&iacute;a mi barco con gruesas planchas de
+acero; es decir, le pondr&iacute;a una coraza, como las que usaban los antiguos
+guerreros. Con este medio, podr&iacute;a atacar, sin que los proyectiles
+enemigos hicieran en sus costados m&aacute;s efecto que el que har&iacute;a una
+andanada de bolitas de pan, lanzadas por la mano de un ni&ntilde;o. Es una idea
+maravillosa la que yo he tenido. Fig&uacute;rese usted que nuestra naci&oacute;n
+tuviera dos o tres barcos de esos. &iquest;D&oacute;nde ir&iacute;a a parar la escuadra
+inglesa con todos sus Nelsones y Collingwoodes?</p>
+
+<p>&mdash;Pero en caso de que se pudieran hacer aqu&iacute; esos barcos&mdash;dije yo con
+viveza, conociendo la fuerza de mi argumento&mdash;, los ingleses los har&iacute;an
+tambi&eacute;n, y entonces las proporciones de la lucha ser&iacute;an las mismas&raquo;.</p>
+
+<p>D. Jos&eacute; Mar&iacute;a se qued&oacute; como alelado con esta raz&oacute;n, y por un instante
+estuvo perplejo, sin saber qu&eacute; decir; mas su vena inagotable no tard&oacute; en
+sugerirle nuevas ideas, y contest&oacute; con mal humor:</p>
+
+<p>&laquo;&iquest;Y qui&eacute;n le ha dicho a usted, mozalbete atrevido, que yo ser&iacute;a capaz de
+divulgar mi secreto? Los buques se fabricar&iacute;an con el mayor sigilo y sin
+decir palotada a nadie. Supongamos que ocurr&iacute;a una nueva guerra. Nos
+provocaban los ingleses, y les dec&iacute;amos: &laquo;S&iacute;, se&ntilde;or, pronto estamos; nos
+batiremos&raquo;. Sal&iacute;an al mar los nav&iacute;os ordinarios, empezaba la pelea, y a
+lo mejor c&aacute;tate que aparecen en las aguas del combate dos o tres de esos
+monstruos de hierro, vomitando humo y marchando ac&aacute; o all&aacute; sin hacer
+caso del viento; se meten por donde quieren, hacen astillas con el
+empuje de su afilada proa a los barcos contrarios, y con un par de
+ca&ntilde;onazos... fig&uacute;rese usted, todo se acababa en un cuarto de hora&raquo;.</p>
+
+<p>No quise hacer m&aacute;s objeciones, porque la idea de que corr&iacute;amos un gran
+peligro me imped&iacute;a ocupar la mente con pensamientos contrarios a los
+propios de tan cr&iacute;tica situaci&oacute;n. No volv&iacute; a acordarme m&aacute;s del
+formidable buque imaginario, hasta que treinta a&ntilde;os m&aacute;s tarde supe la
+aplicaci&oacute;n del vapor a la navegaci&oacute;n, y m&aacute;s a&uacute;n, cuando al cabo de medio
+siglo vi en nuestra gloriosa fragata <i>Numancia</i> la acabada
+realizaci&oacute;n de los estrafalarios proyectos del mentiroso de Trafalgar.</p>
+
+<p>Medio siglo despu&eacute;s me acord&eacute; de D. Jos&eacute; Mar&iacute;a Malespina, y dije:
+&laquo;Parece mentira que las extravagancias ideadas por un loco o un
+embustero lleguen a ser realidades maravillosas con el transcurso del
+tiempo&raquo;.</p>
+
+<p>Desde que observ&eacute; esta coincidencia, no condeno en absoluto ninguna
+utop&iacute;a, y todos los mentirosos me parecen hombres de genio.</p>
+
+<p>Dej&eacute; a D. Jos&eacute; Mar&iacute;a para ver lo que pasaba, y en cuanto puse los pies
+fuera de la c&aacute;mara, me enter&eacute; de la comprometida situaci&oacute;n en que se
+encontraba el <i>Rayo</i>. El vendaval, no s&oacute;lo le imped&iacute;a la
+entrada en C&aacute;diz, sino que le impulsaba hacia la costa, donde encallar&iacute;a
+de seguro, estrell&aacute;ndose contra las rocas. Por mala que fuera la suerte
+del <i>Santa Ana</i>, que hab&iacute;amos abandonado, no pod&iacute;a ser peor
+que la nuestra. Yo observ&eacute; con af&aacute;n los rostros de oficiales y
+marineros, por ver si encontraba alguno que indicase esperanza; pero,
+por mi desgracia, en todos vi se&ntilde;ales de gran desaliento. Consult&eacute; el
+cielo, y lo vi pavorosamente feo; consult&eacute; la mar, y la encontr&eacute; muy
+sa&ntilde;uda: no era posible volverse m&aacute;s que a Dios, &iexcl;y &Eacute;ste estaba tan poco
+propicio con nosotros desde el 21!...</p>
+
+<p>El <i>Rayo</i> corr&iacute;a hacia el Norte. Seg&uacute;n las indicaciones que
+iban haciendo los marineros, junto a quienes estaba yo, pas&aacute;bamos frente
+al banco de Marrajotes, de Hazte Afuera, de Juan Bola, frente al
+Torregorda, y, por &uacute;ltimo, frente al castillo de C&aacute;diz. En vano se
+ejecutaron todas las maniobras necesarias para poner la proa hacia el
+interior de la bah&iacute;a. El viejo nav&iacute;o, como un corcel espantado, se
+negaba a obedecer; el viento y el mar, que corr&iacute;an con impetuosa furia
+de Sur a Norte, lo arrastraban, sin que la ciencia n&aacute;utica pudiese nada
+para impedirlo.</p>
+
+<p>No tardamos en rebasar de la bah&iacute;a. A nuestra derecha qued&oacute; bien pronto
+Rota, Punta Candor, Punta de Meca, Regla y Chipiona. No quedaba duda de
+que el <i>Rayo</i> iba derecho a estrellarse inevitablemente en la
+costa cercana a la embocadura del Guadalquivir. No necesito decir que
+las velas hab&iacute;an sido cargadas, y que no bastando este recurso contra
+tan fuerte temporal, se bajaron tambi&eacute;n los masteleros. Por &uacute;ltimo,
+tambi&eacute;n se crey&oacute; necesario picar los palos, para evitar que el nav&iacute;o se
+precipitara bajo las olas. En las grandes tempestades el barco necesita
+achicarse, de alta encina quiere convertirse en humilde hierba, y como
+sus m&aacute;stiles no pueden plegarse cual las ramas de un &aacute;rbol, se ve en la
+dolorosa precisi&oacute;n de amputarlos, qued&aacute;ndose sin miembros por salvar la
+vida.</p>
+
+<p>La p&eacute;rdida del buque era ya inevitable. Picados los palos mayor y de
+mesana, se le abandon&oacute;, y la &uacute;nica esperanza consist&iacute;a en poderlo
+fondear cerca de la costa, para lo cual se prepararon las &aacute;ncoras,
+reforzando las amarras. Dispar&oacute; dos ca&ntilde;onazos para pedir auxilio a la
+playa ya cercana, y como se distinguieran claramente algunas hogueras en
+la costa, nos alegramos, creyendo que no faltar&iacute;a quien nos diera
+auxilio. Muchos opinaron que alg&uacute;n nav&iacute;o espa&ntilde;ol o ingl&eacute;s hab&iacute;a
+encallado all&iacute;, y que las hogueras que ve&iacute;amos eran encendidas por la
+tripulaci&oacute;n n&aacute;ufraga. Nuestra ansiedad crec&iacute;a por momentos; y respecto a
+m&iacute;, debo decir que me cre&iacute; cercano a un fin desastroso. Ni pon&iacute;a
+atenci&oacute;n a lo que a bordo pasaba, ni en la turbaci&oacute;n de mi esp&iacute;ritu
+pod&iacute;a ocuparme m&aacute;s que de la muerte, que juzgaba inevitable. Si el buque
+se estrellaba, &iquest;qui&eacute;n pod&iacute;a salvar el espacio de agua que le separar&iacute;a
+de la tierra? El lugar m&aacute;s terrible de una tempestad es aquel en que las
+olas se revuelven contra la tierra, y parece que est&aacute;n cavando en ella
+para llevarse pedazos de playa al profundo abismo. El empuje de la ola
+al avanzar y la violencia con que se arrastra al retirarse son tales,
+que ninguna fuerza humana puede vencerlos.</p>
+
+<p>Por &uacute;ltimo, despu&eacute;s de algunas horas de mortal angustia, la quilla del
+<i>Rayo</i> toc&oacute; en un banco de arena y se par&oacute;. El casco todo y
+los restos de su arboladura retemblaron un instante: parec&iacute;a que
+intentaban vencer el obst&aacute;culo interpuesto en su camino; pero &eacute;ste fue
+mayor, y el buque, inclin&aacute;ndose sucesivamente de uno y otro costado,
+hundi&oacute; su popa, y despu&eacute;s de un espantoso crujido, qued&oacute; sin movimiento.</p>
+
+<p>Todo hab&iacute;a concluido, y ya no era posible ocuparse m&aacute;s que de salvar la
+vida, atravesando el espacio de mar que de la costa nos separaba. Esto
+pareci&oacute; casi imposible de realizar en las embarcaciones que a bordo
+ten&iacute;amos; mas hab&iacute;a esperanzas de que nos enviaran auxilio de tierra,
+pues era evidente que la tripulaci&oacute;n de un buque reci&eacute;n naufragado
+vivaqueaba en ella, y no pod&iacute;a estar lejos alguna de las balandras de
+guerra cuya salida para tales casos deb&iacute;a haber dispuesto la autoridad
+naval de C&aacute;diz... El <i>Rayo</i> hizo nuevos disparos, y esperamos
+socorros con la mayor impaciencia, porque, de no venir pronto,
+perecer&iacute;amos todos con el nav&iacute;o. Este infeliz inv&aacute;lido, cuyo fondo se
+hab&iacute;a abierto al encallar, amenazaba despedazarse por sus propias
+convulsiones, y no pod&iacute;a tardar el momento en que, desquiciada la
+clavaz&oacute;n de algunas de sus cuadernas, quedar&iacute;amos a merced de las olas,
+sin m&aacute;s apoyo que el que nos dieran los desordenados restos del buque.</p>
+
+<p>Los de tierra no pod&iacute;an darnos auxilio; pero Dios quiso que oyera los
+ca&ntilde;onazos de alarma una balandra que se hab&iacute;a hecho a la mar desde
+Chipiona, y se nos acerc&oacute; por la proa, manteni&eacute;ndose a buena distancia.
+Desde que avistamos su gran vela mayor vimos segura nuestra salvaci&oacute;n, y
+el comandante del <i>Rayo</i> dio las &oacute;rdenes para que el trasbordo
+se verificara sin atropello en tan peligrosos momentos.</p>
+
+<p>Mi primera intenci&oacute;n, cuando vi que se trataba de trasbordar, fue correr
+al lado de las dos personas que all&iacute; me interesaban: el se&ntilde;orito
+Malespina y Marcial, ambos heridos, aunque el segundo no lo estaba de
+gravedad. Encontr&eacute; al oficial de artiller&iacute;a en bastante mal estado, y
+dec&iacute;a a los que le rodeaban:</p>
+
+<p>&laquo;No me muevan; d&eacute;jenme morir aqu&iacute;&raquo;.</p>
+
+<p>Marcial hab&iacute;a sido llevado sobre cubierta, y yac&iacute;a en el suelo con tal
+postraci&oacute;n y abatimiento, que me inspir&oacute; verdadero miedo su semblante.
+Alz&oacute; la vista cuando me acerqu&eacute; a &eacute;l, y tom&aacute;ndome la mano, dijo con voz
+conmovida:</p>
+
+<p>&laquo;Gabrielillo, no me abandones.&mdash;&iexcl;A tierra! &iexcl;Todos vamos a tierra!&raquo;,
+exclam&eacute; yo procurando reanimarle; pero &eacute;l, moviendo la cabeza con triste
+adem&aacute;n, parec&iacute;a presagiar alguna desgracia.</p>
+
+<p>Trat&eacute; de ayudarle para que se levantara; pero despu&eacute;s del primer
+esfuerzo, su cuerpo volvi&oacute; a caer ex&aacute;nime, y al fin dijo: &laquo;No puedo&raquo;.</p>
+
+<p>Las vendas de su herida se hab&iacute;an ca&iacute;do, y en el desorden de aquella
+apurada situaci&oacute;n no encontr&oacute; quien se las aplicara de nuevo. Yo le cur&eacute;
+como pude, consol&aacute;ndole con palabras de esperanza; y hasta procur&eacute; re&iacute;r
+ridiculizando su facha, para ver si de este modo le reanimaba. Pero el
+pobre viejo no despleg&oacute; sus labios; antes bien inclinaba la cabeza con
+gesto sombr&iacute;o, insensible a mis bromas lo mismo que a mis consuelos.</p>
+
+<p>Ocupado en esto, no advert&iacute; que hab&iacute;a comenzado el embarque en las
+lanchas. Casi de los primeros que a ellas bajaron fueron D. Jos&eacute; Mar&iacute;a
+Malespina y su hijo. Mi primer impulso fue ir tras ellos siguiendo las
+&oacute;rdenes de mi amo; pero la imagen del marinero herido y abandonado me
+contuvo. Malespina no necesitaba de m&iacute;, mientras que Marcial, casi
+considerado como muerto, estrechaba con su helada mano la m&iacute;a,
+dici&eacute;ndome: &laquo;Gabriel, no me abandones&raquo;.</p>
+
+<p>Las lanchas atracaban dif&iacute;cilmente; pero a pesar de esto, una vez
+trasbordados los heridos, el embarco fue f&aacute;cil, porque los marineros se
+precipitaban en ellas desliz&aacute;ndose por una cuerda, o arroj&aacute;ndose de un
+salto. Muchos se echaban al agua para alcanzarlas a nado. Por mi
+imaginaci&oacute;n cruz&oacute; como un problema terrible la idea de cu&aacute;l de aquellos
+dos procedimientos emplear&iacute;a para salvarme. No hab&iacute;a tiempo que perder,
+porque el <i>Rayo</i> se desbarataba: casi toda la popa estaba
+hundida, y los estallidos de los baos y de las cuadernas medio podridas
+anunciaban que bien pronto aquella mole iba a dejar de ser un barco.
+Todos corr&iacute;an con presteza hacia las lanchas, y la balandra, que se
+manten&iacute;a a cierta distancia, maniobrando con habilidad para resistir la
+mar, les recog&iacute;a. Las embarcaciones volv&iacute;an vac&iacute;as al poco tiempo, pero
+no tardaban en llenarse de nuevo.</p>
+
+<p>Yo observ&eacute; el abandono en que estaba Medio-hombre, y me dirig&iacute; sofocado
+y llorando a algunos marineros, rog&aacute;ndoles que cargaran a Marcial para
+salvarle. Pero harto hac&iacute;an ellos con salvarse a s&iacute; propios. En un
+momento de desesperaci&oacute;n trat&eacute; yo mismo de ech&aacute;rmele a cuestas; pero mis
+escasas fuerzas apenas lograron alzar del suelo sus brazos desmayados.
+Corr&iacute; por toda la cubierta buscando un alma caritativa, y algunos
+estuvieron a punto de ceder a mis ruegos; mas el peligro les distrajo de
+tan buen pensamiento. Para comprender esta inhumana crueldad, es preciso
+haberse encontrado en trances tan terribles: el sentimiento y la caridad
+desaparecen ante el instinto de conservaci&oacute;n que domina el ser por
+completo, asimil&aacute;ndole a veces a una fiera.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Oh, esos malvados no quieren salvarte, Marcial!&mdash;exclam&eacute; con vivo
+dolor.</p>
+
+<p>&mdash;D&eacute;jales&mdash;me contest&oacute;&mdash;. Lo mismo da a bordo que en tierra. M&aacute;rchate
+t&uacute;; corre, chiquillo, que te dejan aqu&iacute;&raquo;.</p>
+
+<p>No s&eacute; qu&eacute; idea mortific&oacute; m&aacute;s mi mente: si la de quedarme a bordo, donde
+perecer&iacute;a sin remedio, o la de salir dejando solo a aquel desgraciado.
+Por &uacute;ltimo, m&aacute;s pudo la voz de la naturaleza que otra fuerza alguna, y
+di unos cuantos pasos hacia la borda. Retroced&iacute; para abrazar al pobre
+viejo, y corr&iacute; luego velozmente hacia el punto en que se embarcaban los
+&uacute;ltimos marineros. Eran cuatro: cuando llegu&eacute;, vi que los cuatro se
+hab&iacute;an lanzado al mar y se acercaban nadando a la embarcaci&oacute;n, que
+estaba como a unas diez o doce varas de distancia.</p>
+
+<p>&laquo;&iquest;Y yo?&mdash;exclam&eacute; con angustia, viendo que me dejaban&mdash;. &iexcl;Yo voy
+tambi&eacute;n, yo tambi&eacute;n!&raquo;.</p>
+
+<p>Grit&eacute; con todas mis fuerzas; pero no me oyeron o no quisieron hacerme
+caso. A pesar de la obscuridad, vi la lancha; les vi subir a ella,
+aunque esta operaci&oacute;n apenas pod&iacute;a apreciarse por la vista. Me dispuse a
+arrojarme al agua para seguir la misma suerte; pero en el instante mismo
+en que se determin&oacute; en mi voluntad esta resoluci&oacute;n, mis ojos dejaron de
+ver lancha y marineros, y ante m&iacute; no hab&iacute;a m&aacute;s que la horrenda
+obscuridad del agua.</p>
+
+<p>Todo medio de salvaci&oacute;n hab&iacute;a desaparecido. Volv&iacute; los ojos a todos
+lados, y no vi m&aacute;s que las olas que sacud&iacute;an los restos del barco; en el
+cielo ni una estrella, en la costa ni una luz. La balandra hab&iacute;a
+desaparecido tambi&eacute;n. Bajo mis pies, que pataleaban con ira, el casco
+del <i>Rayo</i> se quebraba en pedazos, y s&oacute;lo se conservaba unida
+y entera la parte de proa, con la cubierta llena de despojos. Me
+encontraba sobre una balsa informe que amenazaba desbaratarse por
+momentos.</p>
+
+<p>Al verme en tal situaci&oacute;n, corr&iacute; hacia Marcial diciendo:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Me han dejado, nos han dejado!&raquo;.</p>
+
+<p>El anciano se incorpor&oacute; con much&iacute;simo trabajo, apoyado en su mano;
+levant&oacute; la cabeza y recorri&oacute; con su turbada vista el l&oacute;brego espacio que
+nos rodeaba.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Nada!&mdash;exclam&oacute;&mdash;; no se ve nada. Ni lanchas, ni tierra, ni luces, ni
+costa. No volver&aacute;n&raquo;.</p>
+
+<p>Al decir esto, un terrible chasquido son&oacute; bajo nuestros pies en lo
+profundo del sollado de proa, ya enteramente anegado. El alc&aacute;zar se
+inclin&oacute; violentamente de un lado, y fue preciso que nos agarr&aacute;ramos
+fuertemente a la base de un molinete para no caer al agua. El piso nos
+faltaba; el &uacute;ltimo resto del <i>Rayo</i> iba a ser tragado por las
+olas. Mas como la esperanza no abandona nunca, yo a&uacute;n cre&iacute; posible que
+aquella situaci&oacute;n se prolongase hasta el amanecer sin empeorarse, y me
+consol&oacute; ver que el palo del trinquete a&uacute;n estaba en pie. Con el
+prop&oacute;sito firme de subirme a &eacute;l cuando el casco acabara de hundirse,
+mir&eacute; aquel &aacute;rbol orgulloso en que flotaban trozos de cabos y harapos de
+velas, y que resist&iacute;a, coloso desgre&ntilde;ado por la desesperaci&oacute;n, pidiendo
+al cielo misericordia.</p>
+
+<p>Marcial se dej&oacute; caer en la cubierta, y luego dijo:</p>
+
+<p>&laquo;Ya no hay esperanza, Gabrielillo. Ni ellos querr&aacute;n volver, ni la mar
+les dejar&iacute;a si lo intentaran. Puesto que Dios lo quiere, aqu&iacute; hemos de
+morir los dos. Por m&iacute; nada me importa: soy un viejo y no sirvo para
+maldita la cosa... Pero t&uacute;... t&uacute; eres un ni&ntilde;o, y...&raquo;</p>
+
+<p>Al decir esto su voz se hizo ininteligible por la emoci&oacute;n y la ronquera.
+Poco despu&eacute;s le o&iacute; claramente estas palabras:</p>
+
+<p>&laquo;T&uacute; no tienes pecados, porque eres un ni&ntilde;o. Pero yo... Bien que cuando
+uno se muere as&iacute;... vamos al decir... as&iacute;, al modo de perro o gato, no
+necesita de que un cura venga y le d&eacute; la <i>soluci&oacute;n</i>, sino que
+basta y sobra con que uno mismo se entienda con Dios. &iquest;No has o&iacute;do t&uacute;
+eso?&raquo;.</p>
+
+<p>Yo no s&eacute; lo que contest&eacute;; creo que no dije nada, y me puse a llorar sin
+consuelo.</p>
+
+<p>&laquo;&Aacute;nimo, Gabrielillo&mdash;prosigui&oacute;&mdash;. El hombre debe ser hombre, y ahora es
+cuando se conoce qui&eacute;n tiene alma y qui&eacute;n no la tiene. T&uacute; no tienes
+pecados; pero yo s&iacute;. Dicen que cuando uno se muere y no halla cura con
+quien confesarse, debe decir lo que tiene en la conciencia al primero
+que encuentre. Pues yo te digo, Gabrielillo, que me confieso contigo, y
+que te voy a decir mis pecados, y cuenta con que Dios me est&aacute; oyendo
+detr&aacute;s de ti, y que me va a perdonar&raquo;.</p>
+
+<p>Mudo por el espanto y por las solemnes palabras que acababa de o&iacute;r, me
+abrac&eacute; al anciano, que continu&oacute; de este modo:</p>
+
+<p>&laquo;Pues digo que siempre he sido cristiano cat&oacute;lico,
+<i>post&oacute;lico</i>, romano, y que siempre he sido y soy devoto de la
+Virgen del Carmen, a quien llamo en mi ayuda en este momento; y digo
+tambi&eacute;n que, si hace veinte a&ntilde;os que no he confesado ni comulgado, no
+fue por m&iacute;, sino por <i>mor</i> del maldito servicio, y porque
+siempre lo va uno dejando para el domingo que viene. Pero ahora me pesa
+de no haberlo hecho, y digo, y declaro, y perjuro, que quiero a Dios y a
+la Virgen y a todos los santos; y que por todo lo que les haya ofendido
+me castiguen, pues si no me confes&eacute; y comulgu&eacute; este a&ntilde;o fue por
+<i>aqu&eacute;l</i> de los malditos <i>casacones</i>, que me hicieron
+salir al mar cuando ten&iacute;a el <i>proeto</i> de cumplir con la
+Iglesia. Jam&aacute;s he robado ni la punta de un alfiler, ni he dicho m&aacute;s
+mentiras que alguna que otra para bromear. De los palos que le daba a mi
+mujer hace treinta a&ntilde;os, me arrepiento, aunque creo que bien dados
+estuvieron, porque era m&aacute;s mala que las <i>churras</i>, y con un
+genio m&aacute;s pic&oacute;n que un alacr&aacute;n. No he faltado ni tanto as&iacute; a lo que
+manda la Ordenanza; no aborrezco a nadie m&aacute;s que a los
+<i>casacones</i>, a quienes hubiera querido ver hechos picadillo;
+pero pues dicen que todos somos hijos de Dios, yo les perdono, y
+<i>as&iacute; mismamente</i> perdono a los franceses, que nos han tra&iacute;do
+esta guerra. Y no digo m&aacute;s, porque me parece que me voy a toda vela. Yo
+amo a Dios y estoy tranquilo. Gabrielillo, abr&aacute;zate conmigo, y apri&eacute;tate
+bien contra m&iacute;. T&uacute; no tienes pecados, y vas a andar
+<i>finiqueleando</i> con los &aacute;ngeles divinos. M&aacute;s vale morirse a tu
+edad que vivir en este <i>emperrado</i> mundo... Con que &aacute;nimo,
+chiquillo, que esto se acaba. El agua sube, y el <i>Rayo</i> se
+acab&oacute; para siempre. La muerte del que se ahoga es muy buena: no te
+asustes... abr&aacute;zate conmigo. Dentro de un ratito estaremos libres de
+pesadumbres, yo dando cuenta a Dios de mis pecadillos, y t&uacute; contento
+como unas pascuas danzando por el Cielo, que est&aacute; alfombrado con
+estrellas, y all&iacute; parece que la felicidad no se acaba nunca, porque es
+eterna, que es como dijo el otro, ma&ntilde;ana y ma&ntilde;ana y ma&ntilde;ana, y al otro y
+siempre...&raquo;</p>
+
+<p>No pudo hablar m&aacute;s. Yo me agarr&eacute; fuertemente al cuerpo de Medio-hombre.
+Un violento golpe de mar sacudi&oacute; la proa del nav&iacute;o, y sent&iacute; el azote
+del agua sobre mi espalda. Cerr&eacute; los ojos y pens&eacute; en Dios. En el mismo
+instante perd&iacute; toda sensaci&oacute;n, y no supe lo que ocurri&oacute;.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="XVI" id="XVI"></a>-XVI-</h2>
+
+
+<p>Volvi&oacute;, no s&eacute; cu&aacute;ndo, a iluminar turbiamente mi esp&iacute;ritu la noci&oacute;n de la
+vida; sent&iacute; un fr&iacute;o intens&iacute;simo, y s&oacute;lo este accidente me dio a conocer
+la propia existencia, pues ning&uacute;n recuerdo de lo pasado conservaba mi
+mente, ni pod&iacute;a hacerme cargo de mi nueva situaci&oacute;n. Cuando mis ideas se
+fueron aclarando y se desvanec&iacute;a el letargo de mis sentidos, me encontr&eacute;
+tendido en la playa. Algunos hombres estaban en derredor m&iacute;o,
+observ&aacute;ndome con inter&eacute;s. Lo primero que o&iacute;, fue: &laquo;&iexcl;Pobrecito...!, ya
+vuelve en s&iacute;&raquo;.</p>
+
+<p>Poco a poco fui volviendo a la vida, y con ella al recuerdo de lo
+pasado. Me acord&eacute; de Marcial, y creo que las primeras palabras
+articuladas por mis labios fueron para preguntar por &eacute;l. Nadie supo
+contestarme. Entre los que me rodeaban reconoc&iacute; a algunos marineros del
+<i>Rayo</i>, les pregunt&eacute; por Medio-hombre, y todos convinieron en
+que hab&iacute;a perecido. Despu&eacute;s quise enterarme de c&oacute;mo me hab&iacute;an salvado;
+pero tampoco me dieron raz&oacute;n.</p>
+
+<p>Di&eacute;ronme a beber no s&eacute; qu&eacute;; me llevaron a una casa cercana, y all&iacute;,
+junto al fuego, y cuidado por una vieja, recobr&eacute; la salud, aunque no las
+fuerzas. Entonces me dijeron que habiendo salido otra balandra a
+reconocer los restos del <i>Rayo</i>, y los de un nav&iacute;o franc&eacute;s que
+corri&oacute; igual suerte, me encontraron junto a Marcial, y pudieron salvarme
+la vida. Mi compa&ntilde;ero de agon&iacute;a estaba muerto. Tambi&eacute;n supe que en la
+traves&iacute;a del barco naufragado a la costa hab&iacute;an perecido algunos
+infelices.</p>
+
+<p>Quise saber qu&eacute; hab&iacute;a sido de Malespina, y no hubo quien me diera raz&oacute;n
+del padre ni del hijo. Pregunt&eacute; por el <i>Santa Ana</i>, y me
+dijeron que hab&iacute;a llegado felizmente a C&aacute;diz, por cuya noticia resolv&iacute;
+ponerme inmediatamente en camino para reunirme con mi amo. Me encontraba
+a bastante distancia de C&aacute;diz, en la costa que corresponde a la orilla
+derecha del Guadalquivir. Necesitaba, pues, emprender la marcha
+inmediatamente para recorrer lo m&aacute;s pronto posible tan largo proyecto.
+Esper&eacute; dos d&iacute;as m&aacute;s para reponerme, y al fin, acompa&ntilde;ado de un marinero
+que llevaba el mismo camino, me puse en marcha hacia Sanl&uacute;car. En la
+ma&ntilde;ana del 27 recuerdo que atravesamos el r&iacute;o, y luego seguimos nuestro
+viaje a pie sin abandonar la costa. Como el marinero que me acompa&ntilde;aba
+era francote y alegre, el viaje fue todo lo agradable que yo pod&iacute;a
+esperar, dada la situaci&oacute;n de mi esp&iacute;ritu, a&uacute;n abatido por la muerte de
+Marcial y por las &uacute;ltimas escenas de que fui testigo a bordo. Por el
+camino &iacute;bamos departiendo sobre el combate y los naufragios que le
+sucedieron.</p>
+
+<p>&laquo;Buen marino era Medio-hombre&mdash;dec&iacute;a mi compa&ntilde;ero de viaje&mdash;. &iquest;Pero
+qui&eacute;n le meti&oacute; a salir a la mar con un cargamento de m&aacute;s de sesenta
+a&ntilde;os? Bien empleado le est&aacute; el fin que ha tenido.</p>
+
+<p>&mdash;Era un valiente marinero&mdash;dije yo&mdash;; y tan aficionado a la guerra,
+que ni sus achaques le arredraron cuando intent&oacute; venir a la escuadra.</p>
+
+<p>&mdash;Pues de &eacute;sta me despido&mdash;prosigui&oacute; el marinero&mdash;. No quiero m&aacute;s
+batallas en la mar. El Rey paga mal, y despu&eacute;s, si queda uno cojo o
+baldado, le dan las buenas noches, y si te he visto no me acuerdo.
+Parece mentira que el Rey trate tan mal a los que le sirven. &iquest;Qu&eacute; cree
+usted? La mayor parte de los comandantes de nav&iacute;o que se han batido el
+21, hace muchos meses que no cobran sus pagas. El a&ntilde;o pasado estuvo en
+C&aacute;diz un capit&aacute;n de nav&iacute;o que, no sabiendo c&oacute;mo mantenerse y mantener a
+sus hijos, se puso a servir en una posada.</p>
+
+<p>Sus amigos le descubrieron, aunque &eacute;l trataba de disimular su miseria,
+y, por &uacute;ltimo, lograron sacarle de tan vil estado. Esto no pasa en
+ninguna naci&oacute;n del mundo; &iexcl;y luego se espantan de que nos venzan los
+ingleses! Pues no digo nada del armamento. Los arsenales est&aacute;n vac&iacute;os, y
+por m&aacute;s que se pide dinero a Madrid, ni un cuarto. Verdad es que todos
+los tesoros del Rey se emplean en pagar sus sueldos a los se&ntilde;ores de la
+Corte, y entre &eacute;stos el que m&aacute;s come es el Pr&iacute;ncipe de la Paz, que re&uacute;ne
+40.000 durazos como Consejero de Estado, como Secretario de Estado, como
+Capit&aacute;n General y como Sargento mayor de guardias... Lo dicho, no quiero
+servir al Rey. A mi casa me voy con mi mujer y mis hijos, pues ya he
+cumplido, y dentro de unos d&iacute;as me han de dar la licencia.</p>
+
+<p>&mdash;Pues no podr&aacute; usted quejarse, amiguito, si le toc&oacute; ir en el
+<i>Rayo</i>, nav&iacute;o que apenas entr&oacute; en acci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no estaba en el <i>Rayo</i>, sino en el <i>Bahama</i>,
+que sin duda fue de los barcos que mejor y por m&aacute;s tiempo pelearon.</p>
+
+<p>&mdash;Ha sido apresado, y su comandante muri&oacute;, si no recuerdo mal.</p>
+
+<p>&mdash;As&iacute; fue&mdash;contest&oacute;&mdash;. Y todav&iacute;a me dan ganas de llorar cuando me
+acuerdo de <a target="_blank" href="images/246.jpg">Don Dionisio Alcal&aacute; Galiano</a>, el m&aacute;s valiente brigadier de la
+armada. Eso s&iacute;: ten&iacute;a el genio fuerte y no consent&iacute;a la m&aacute;s peque&ntilde;a
+falta; pero su mucho rigor nos obligaba a quererle m&aacute;s, porque el
+capit&aacute;n que se hace temer por severo, si a la severidad acompa&ntilde;a la
+justicia, infunde respeto, y, por &uacute;ltimo, se conquista el cari&ntilde;o de la
+gente. Tambi&eacute;n puede decirse que otro m&aacute;s caballero y m&aacute;s generoso que
+D. Dionisio Alcal&aacute; Galiano no ha nacido en el mundo. As&iacute; es que cuando
+quer&iacute;a obsequiar a sus amigos, no se andaba por las ramas, y una vez en
+la Habana gast&oacute; diez mil duros en cierto convite que dio a bordo de su
+buque.</p>
+
+<p>&mdash;Tambi&eacute;n o&iacute; que era hombre muy sabio en la n&aacute;utica.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;En la n&aacute;utica? Sab&iacute;a m&aacute;s que Merl&iacute;n y que todos los doctores de la
+Iglesia. &iexcl;Si hab&iacute;a hecho un sinf&iacute;n de mapas y hab&iacute;a descubierto no s&eacute;
+qu&eacute; tierras que est&aacute;n all&aacute; por el mismo infierno! &iexcl;Y hombres as&iacute; los
+mandan a una batalla para que perezcan como un grumete! Le contar&eacute; a
+usted lo que pas&oacute; en el <i>Bahama</i>. Desde que empez&oacute; la batalla,
+D. Dionisio Alcal&aacute; Galiano sab&iacute;a que la hab&iacute;amos de perder, porque
+aquella maldita virada en redondo... Nosotros est&aacute;bamos en la reserva y
+nos quedamos a la cola. Nelson, que no era ning&uacute;n rana, vio nuestra
+l&iacute;nea y dijo: &laquo;Pues si la corto por dos puntos distintos, y les cojo
+entre dos fuegos, no se me escapa ni tanto as&iacute; de nav&iacute;o&raquo;. As&iacute; lo hizo el
+maldito, y como nuestra l&iacute;nea era tan larga, <i>la cabeza no pod&iacute;a ir
+en auxilio de la cola</i><a name="FNanchor_6_6" id="FNanchor_6_6"></a><a href="#Footnote_6_6" class="fnanchor">[6]</a>. Nos derrot&oacute; por partes, atac&aacute;ndonos en dos
+fuertes columnas dispuestas al modo de cu&ntilde;a, que es, seg&uacute;n dicen, el
+modo de combatir que usaba el capit&aacute;n moro Alejandro Magno, y que hoy
+dicen usa tambi&eacute;n Napole&oacute;n. Lo cierto es que nos envolvi&oacute; y nos dividi&oacute;
+y nos fue rematando barco a barco de tal modo, que no pod&iacute;amos ayudarnos
+unos a otros, y cada nav&iacute;o se ve&iacute;a obligado a combatir con tres o
+cuatro.</p>
+
+<p>&raquo;Pues ver&aacute; usted: el <i>Bahama</i> fue de los que primero entraron
+en fuego. Alcal&aacute; Galiano revist&oacute; la tripulaci&oacute;n al mediod&iacute;a, examin&oacute; las
+bater&iacute;as, y nos ech&oacute; una arenga en que dijo, se&ntilde;alando la bandera:
+&laquo;Se&ntilde;ores: est&eacute;n ustedes todos en la inteligencia de que esa bandera est&aacute;
+clavada&raquo;. Ya sab&iacute;amos qu&eacute; clase de hombre nos mandaba; y as&iacute;, no nos
+asombr&oacute; aquel lenguaje. Despu&eacute;s le dijo al guardia marina D. Alonso
+Butr&oacute;n, encargado de ella: &laquo;Cuida de defenderla. Ning&uacute;n Galiano se
+rinde, y tampoco un Butr&oacute;n debe hacerlo&raquo;.</p>
+
+<p>&mdash;L&aacute;stima es&mdash;dije yo&mdash;, que estos hombres no hayan tenido un jefe
+digno de su valor, ya que no se les encarg&oacute; del mando de la escuadra.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute; que es l&aacute;stima, y ver&aacute; usted lo que pas&oacute;. Empez&oacute; la refriega, que
+ya sabr&aacute; usted fue cosa buena, si estuvo a bordo del
+<i>Trinidad</i>. Tres nav&iacute;os nos acribillaron a balazos por babor y
+estribor. Desde los primeros momentos ca&iacute;an como moscas los heridos, y
+el mismo comandante recibi&oacute; una fuerte contusi&oacute;n en la pierna, y despu&eacute;s
+un astillazo en la cabeza, que le hizo mucho da&ntilde;o. &iquest;Pero usted cree que
+se acobard&oacute;, ni que anduvo con ung&uuml;entos ni parches? &iexcl;Qui&aacute;! Segu&iacute;a en el
+alc&aacute;zar como si tal cosa, aunque personas muy queridas para &eacute;l ca&iacute;an a
+su lado para no levantarse m&aacute;s. Alcal&aacute; Galiano mandaba la maniobra y la
+artiller&iacute;a como si hubi&eacute;ramos estado haciendo el saludo frente a una
+plaza. Una balita de poca cosa le llev&oacute; el anteojo, y esto le hizo
+sonre&iacute;r. A&uacute;n me parece que le estoy viendo. La sangre de las heridas le
+manchaba el uniforme y las manos; pero &eacute;l no se cuidaba de esto m&aacute;s que
+si fueran gotas de agua salada salpicadas por el mar. Como su car&aacute;cter
+era algo arrebatado y su genio vivo, daba las &oacute;rdenes gritando y con
+tanto coraje, que si no las obedeci&eacute;ramos porque era nuestro deber, las
+hubi&eacute;ramos obedecido por miedo... Pero al fin todo se acab&oacute; de repente,
+cuando una bala de medio calibre le cogi&oacute; la cabeza, dej&aacute;ndole muerto en
+el acto.</p>
+
+<p>&raquo;Con esto concluy&oacute; el entusiasmo, si no la lucha. Cuando cay&oacute; muerto
+nuestro querido comandante, le ocultaron para que no le vi&eacute;ramos; pero
+nadie dej&oacute; de comprender lo que hab&iacute;a pasado, y despu&eacute;s de una lucha
+desesperada sostenida por el honor de la bandera, el <i>Bahama</i>
+se rindi&oacute; a los ingleses, que se lo llevar&aacute;n a <a target="_blank" href="images/249.jpg">Gibraltar</a> si antes no se
+les va a pique, como sospecho&raquo;.</p>
+
+<p>Al concluir su relaci&oacute;n, y despu&eacute;s de contar c&oacute;mo hab&iacute;a pasado del
+<i>Bahama</i> al <i>Santa Ana</i>, mi compa&ntilde;ero dio un fuerte
+suspiro y call&oacute; por mucho tiempo. Pero como el camino se hac&iacute;a largo y
+pesado, yo intent&eacute; trabar de nuevo la conversaci&oacute;n, y principi&eacute;
+cont&aacute;ndole lo que hab&iacute;a visto, y, por &uacute;ltimo, mi traslado a bordo del
+<i>Rayo</i> con el joven Malespina.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Ah!&mdash;dijo&mdash;. &iquest;Es un joven oficial de artiller&iacute;a que fue transportado
+a la balandra y de la balandra a tierra en la noche del 23?</p>
+
+<p>&mdash;El mismo&mdash;conteste&mdash;, y por cierto que nadie me ha dado raz&oacute;n de su
+paradero.</p>
+
+<p>&mdash;Pues ese fue de los que perecieron en la segunda lancha, que no pudo
+tocar a tierra. De los sanos se salvaron algunos, entre ellos el padre
+de ese se&ntilde;or oficial de artiller&iacute;a; pero los heridos se ahogaron todos,
+como es f&aacute;cil comprender, no pudiendo los infelices ganar a nado la
+costa&raquo;.</p>
+
+<p>Me qued&eacute; absorto al saber la muerte del joven Malespina, y la idea del
+pesar que aguardaba a mi infeliz e idolatrada amita llen&oacute; mi alma,
+ahogando todo resentimiento.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Qu&eacute; horrible desgracia!&mdash;exclam&eacute;&mdash;. &iquest;Y ser&eacute; yo quien lleve tan triste
+noticia a su afligida familia? &iquest;Pero, se&ntilde;or, est&aacute; usted seguro de lo que
+dice?</p>
+
+<p>&mdash;He visto con estos ojos al padre de ese joven, quej&aacute;ndose amargamente,
+y refiriendo los pormenores de la desgracia con tanta angustia que
+part&iacute;a el coraz&oacute;n. Seg&uacute;n dec&iacute;a, &eacute;l hab&iacute;a salvado a todos los de la
+lancha, y aseguraba que si hubiera querido salvar s&oacute;lo a su hijo, lo
+habr&iacute;a logrado a costa de la vida de todos los dem&aacute;s. Prefiri&oacute; con todo
+dar la vida al mayor n&uacute;mero, aun sacrificando la de su hijo en beneficio
+de muchos, y as&iacute; lo hizo. Parece que es hombre de mucha alma, y
+sumamente diestro y valeroso&raquo;.</p>
+
+<p>Esto me entristeci&oacute; tanto, que no habl&eacute; m&aacute;s del asunto. &iexcl;Muerto Marcial,
+muerto Malespina! &iexcl;Qu&eacute; terribles nuevas llevaba yo a casa de mi amo!
+Casi estuve por un momento decidido a no volver a C&aacute;diz, dejando que el
+azar o la voz p&uacute;blica llevaran tan penosa comisi&oacute;n al seno del hogar,
+donde tantos corazones palpitaban de inquietud. Sin embargo, era preciso
+que me presentase a D. Alonso para darle cuenta de mi conducta.</p>
+
+<p>Llegamos por fin a Rota, y all&iacute; nos embarcamos para C&aacute;diz. No pueden
+ustedes figurarse qu&eacute; alborotado estaba el vecindario con la noticia de
+los desastres de la escuadra. Poco a poco iban llegando las nuevas de lo
+sucedido, y ya se sab&iacute;a la suerte de la mayor parte de los buques,
+aunque de muchos marineros y tripulantes se ignoraba todav&iacute;a el
+paradero. En las calles ocurr&iacute;an a cada momento escenas de desolaci&oacute;n,
+cuando un reci&eacute;n llegado daba cuenta de los muertos que conoc&iacute;a, y
+nombraba las personas que no hab&iacute;an de volver. La multitud invad&iacute;a el
+muelle para reconocer los heridos, esperando encontrar al padre, al
+hermano, al hijo o al marido. Presenci&eacute; escenas de fren&eacute;tica alegr&iacute;a,
+mezcladas con lances dolorosos y terribles desconsuelos. Las esperanzas
+se desvanec&iacute;an, las sospechas se confirmaban las m&aacute;s de las veces, y el
+n&uacute;mero de los que ganaban en aquel agonioso juego de la suerte era bien
+peque&ntilde;o, comparado con el de los que perd&iacute;an. Los cad&aacute;veres que
+aparecieron en la costa de Santa Mar&iacute;a sacaban de dudas a muchas
+familias, y otras esperaban a&uacute;n encontrar entre los prisioneros
+conducidos a Gibraltar a la persona amada.</p>
+
+<p>En honor del pueblo de C&aacute;diz, debo decir que jam&aacute;s vecindario alguno ha
+tomado con tanto empe&ntilde;o el auxilio de los heridos, no distinguiendo
+entre nacionales y enemigos, antes bien equiparando a todos bajo el
+amplio pabell&oacute;n de la caridad. Collingwood consign&oacute; en sus memorias esta
+generosidad de mis paisanos. Quiz&aacute;s la magnitud del desastre apag&oacute; todos
+los resentimientos. &iquest;No es triste considerar que s&oacute;lo la desgracia hace
+a los hombres hermanos?</p>
+
+<p>En C&aacute;diz pude conocer en su conjunto la acci&oacute;n de guerra que yo, a pesar
+de haber asistido a ella, no conoc&iacute;a sino por casos particulares, pues
+lo largo de la l&iacute;nea, lo complicado de los movimientos y la diversa
+suerte de los nav&iacute;os, no permit&iacute;an otra cosa. Seg&uacute;n all&iacute; me dijeron,
+adem&aacute;s del <i>Trinidad</i>, se hab&iacute;an ido a pique el
+<i>Argonauta</i>, de 92, mandado por D. Antonio Pareja, y el
+<i>San Agust&iacute;n</i>, de 80, mandado por D. Felipe Cajigal. Con
+Gravina, en el <i>Pr&iacute;ncipe de Asturias</i>, hab&iacute;an vuelto a C&aacute;diz
+el <i>Monta&ntilde;&eacute;s</i>, de 80, comandante Alcedo, que muri&oacute; en el
+combate en uni&oacute;n del segundo Casta&ntilde;os; el <i>San Justo</i>, de 76,
+mandado por D. Miguel Gast&oacute;n; el <i>San Leandro</i>, de 74, mandado
+por D. Jos&eacute; Quevedo; el <i>San Francisco</i>, de 74, mandado por D.
+Luis Flores; el <i>Rayo</i>, de 100, que mandaba Macdonell. De
+&eacute;stos, salieron el 23, para represar las naves que estaban a la vista,
+el <i>Monta&ntilde;&eacute;s</i>, el <i>San Justo</i>, el <i>San
+Francisco</i> y el <i>Rayo</i>; pero los dos &uacute;ltimos se perdieron
+en la costa, lo mismo que el <i>Monarca</i>, de 74, mandado por
+Argumosa, y el <i>Neptuno</i>, de 80, cuyo heroico comandante, D.
+Cayetano Vald&eacute;s, ya c&eacute;lebre por la jornada del 14, estuvo a punto de
+perecer. Quedaron apresados el <i>Bahama</i>, que se deshizo antes
+de llegar a Gibraltar; el <i>San Ildefonso</i>, de 74, comandante
+Vargas, que fue conducido a Inglaterra, y el <i>Nepomuceno</i>, que
+por muchos a&ntilde;os permaneci&oacute; en Gibraltar, conservado como un objeto de
+veneraci&oacute;n o sagrada reliquia. El <i>Santa Ana</i> lleg&oacute; felizmente
+a C&aacute;diz en la misma noche en que le abandonamos. Los ingleses tambi&eacute;n
+perdieron algunos de sus fuertes nav&iacute;os, y no pocos de sus oficiales
+generales compartieron el glorioso fin del almirante Nelson. En cuanto
+a los franceses, no es necesario decir que tuvieron tantas p&eacute;rdidas como
+nosotros. A excepci&oacute;n de los cuatro nav&iacute;os que se retiraron con Dumanoir
+sin entrar en fuego, mancha que en mucho tiempo no pudo quitarse de
+encima la marina imperial, nuestros aliados se condujeron heroicamente
+en la batalla. Villeneuve, deseando que se olvidaran en un d&iacute;a sus
+faltas, pele&oacute; hasta el fin denodadamente, y fue llevado prisionero a
+Gibraltar. Otros muchos comandantes cayeron en poder de los ingleses, y
+algunos murieron. Sus nav&iacute;os corrieron igual suerte que los nuestros:
+unos se retiraron con Gravina; otros fueron apresados, y muchos se
+perdieron en las costas. El <i>Achilles</i> se vol&oacute; en medio del
+combate, como indiqu&eacute; en mi relaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Pero a pesar de estos desastres, nuestra aliada, la orgullosa Francia,
+no pag&oacute; tan caro como Espa&ntilde;a las consecuencias de aquella guerra. Si
+perd&iacute;a lo m&aacute;s florido de su marina, en tierra alcanzaba en aquellos
+mismos d&iacute;as ruidosos triunfos. Napole&oacute;n hab&iacute;a transportado en poco
+tiempo el gran ej&eacute;rcito desde las orillas del Canal de la Mancha a la
+Europa central, y pon&iacute;a en ejecuci&oacute;n su colosal plan de campa&ntilde;a contra
+el Austria. El 20 de Octubre, un d&iacute;a antes de Trafalgar, Napole&oacute;n
+presenciaba en el campo de Ulm el desfile de las tropas austriacas,
+cuyos generales le entregaban su espada, y dos meses despu&eacute;s, el 2 de
+Diciembre del mismo a&ntilde;o, ganaba en los campos de Austerlitz la m&aacute;s
+brillante acci&oacute;n de su reinado.</p>
+
+<p>Estos triunfos atenuaron en Francia la p&eacute;rdida de Trafalgar; el mismo
+Napole&oacute;n mand&oacute; a los peri&oacute;dicos que no se hablara del asunto, y cuando
+se le dio cuenta de la victoria de sus implacables enemigos los
+ingleses, se content&oacute; con encogerse de hombros diciendo: &laquo;Yo no puedo
+estar en todas partes&raquo;.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="XVII" id="XVII"></a>-XVII-</h2>
+
+
+<p>Trat&eacute; de retardar el momento de presentarme a mi amo; pero, al fin, el
+hambre, la desnudez en que me hallaba y la falta de asilo, me obligaron
+a ir. Mi coraz&oacute;n, al aproximarme a la casa de Do&ntilde;a Flora, palpitaba con
+tanta fuerza, que a cada paso me deten&iacute;a para tomar aliento. La inmensa
+pena que iba a causar anunciando la muerte del joven Malespina,
+gravitaba sobre mi alma con tan atroz pesadumbre, que si yo hubiera sido
+responsable de aquel desastre, no me habr&iacute;a sentido m&aacute;s angustiado.
+Llegu&eacute; por fin, y entr&eacute; en la casa. Mi presencia en el patio produjo
+gran sensaci&oacute;n; sent&iacute; fuertes pasos en las galer&iacute;as altas, y a&uacute;n no
+hab&iacute;a tenido tiempo de decir una palabra, cuando me abrazaron
+estrechamente. No tard&eacute; en reconocer el rostro de Do&ntilde;a Flora, m&aacute;s
+pintorreado aquel d&iacute;a que un retablo, y ferozmente desfigurado con la
+alegr&iacute;a que mi presencia caus&oacute; en el esp&iacute;ritu de la excelente vieja. Los
+dulces nombres de <i>pimpollo</i>, <i>remono</i>,
+<i>angelito</i>, y otros que me prodig&oacute; con toda largueza, no me
+hicieron sonre&iacute;r. Sub&iacute;, y todos estaban en movimiento. O&iacute; a mi amo que
+dec&iacute;a: &laquo;&iexcl;Ah&iacute; est&aacute;! Gracias a Dios&raquo;. Entr&eacute; en la sala, y Do&ntilde;a Francisca
+se adelant&oacute; hacia m&iacute; pregunt&aacute;ndome con mortal ansiedad:</p>
+
+<p>&laquo;&iquest;Y D. Rafael? &iquest;Qu&eacute; ha sido de D. Rafael?&raquo;</p>
+
+<p>Permanec&iacute; confuso por largo rato. La voz se ahogaba en mi garganta y no
+ten&iacute;a valor para decir la fatal noticia. Repitieron la pregunta, y
+entonces vi a mi amita que sal&iacute;a de una pieza inmediata, con el rostro
+p&aacute;lido, espantados los ojos y mostrando en su adem&aacute;n la angustia que la
+pose&iacute;a. Su vista me hizo prorrumpir en amargo llanto, y no necesit&eacute;
+pronunciar una palabra. Rosita lanz&oacute; un grito terrible y cay&oacute; desmayada.
+D. Alonso y su esposa corrieron a auxiliarla, ocultando su pesar en el
+fondo del alma. Do&ntilde;a Flora se entristeci&oacute;, y llam&aacute;ndome aparte para
+cerciorarse de que mi persona volv&iacute;a completa, me dijo:</p>
+
+<p>&laquo;&iquest;Con que ha muerto ese caballerito? Ya me lo figuraba yo, y as&iacute; se lo
+he dicho a Paca; pero ella, reza que te reza, ha cre&iacute;do que lo pod&iacute;a
+salvar. Si cuando est&aacute; de Dios una cosa... Y t&uacute; bueno y sano, &iexcl;qu&eacute;
+placer! &iquest;No has perdido nada?&raquo;</p>
+
+<p>La consternaci&oacute;n que reinaba en la casa es imposible de pintar. Por
+espacio de un cuarto de hora no se oyeron m&aacute;s que llantos, gritos y
+sollozos, porque la familia de Malespina estaba all&iacute; tambi&eacute;n. &iexcl;Pero qu&eacute;
+singulares cosas permite Dios para sus fines! Hab&iacute;a pasado, como he
+dicho, un cuarto de hora desde que di la noticia, cuando una ruidosa y
+chillona voz hiri&oacute; mis o&iacute;dos. Era la de D. Jos&eacute; Mar&iacute;a Malespina, que
+vociferaba en el patio, llamando a su mujer, a D. Alonso y a mi amita.
+Lo que m&aacute;s me sorprendi&oacute; fue que la voz del embustero parec&iacute;a tan alegre
+como de costumbre, lo cual me parec&iacute;a altamente indecoroso despu&eacute;s de la
+desgracia ocurrida. Corrimos a su encuentro, y me maravill&eacute; vi&eacute;ndole
+gozoso como unas pascuas.</p>
+
+<p>&laquo;Pero D. Rafael...&mdash;le dijo mi amo con asombro.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno y sano&mdash;contest&oacute; D. Jos&eacute; Mar&iacute;a&mdash;. Es decir, sano, no; pero
+fuera de peligro s&iacute;, porque su herida ya no ofrece cuidado. El bruto del
+cirujano opinaba que se mor&iacute;a; pero bien sab&iacute;a yo que no. &iexcl;Cirujanitos a
+m&iacute;! Yo lo he curado, se&ntilde;ores; yo, yo, por un procedimiento nuevo,
+inusitado, que yo solo conozco&raquo;.</p>
+
+<p>Estas palabras, que repentinamente cambiaban de un modo tan radical la
+situaci&oacute;n, dejaron at&oacute;nitos a mis amos; despu&eacute;s una viva alegr&iacute;a
+sucedi&oacute; a la anterior tristeza, y, por &uacute;ltimo, cuando la fuerte emoci&oacute;n
+les permiti&oacute; reflexionar sobre el enga&ntilde;o, me interpelaron con severidad,
+reprendi&eacute;ndome por el gran susto que les hab&iacute;a ocasionado. Yo me
+disculp&eacute; diciendo que me lo hab&iacute;an contado tal como lo refer&iacute;, y D. Jos&eacute;
+Mar&iacute;a se puso furioso, llam&aacute;ndome zascandil, embustero y enredador.</p>
+
+<p>Efectivamente, D. Rafael viv&iacute;a y estaba fuera de peligro; mas se hab&iacute;a
+quedado en Sanl&uacute;car en casa de gente conocida, mientras su padre vino a
+C&aacute;diz en busca de su familia para llevarla al lado del herido. El lector
+no comprender&aacute; el origen de la equivocaci&oacute;n que me hizo anunciar con tan
+buena fe la muerte del joven; pero apuesto a que cuantos lean esto
+sospechan que alg&uacute;n estupendo embuste del viejo Malespina hizo llegar a
+mis o&iacute;dos la noticia de una desgracia supuesta. As&iacute; fue, ni m&aacute;s ni
+menos. Seg&uacute;n lo que supe despu&eacute;s al ir a Sanl&uacute;car acompa&ntilde;ando a la
+familia, D. Jos&eacute; Mar&iacute;a hab&iacute;a forjado una novela de hero&iacute;smo y habilidad
+por parte suya; en diversos corrillos refiri&oacute; el extra&ntilde;o caso de la
+muerte de su hijo, suponiendo pormenores, circunstancias tan dram&aacute;ticas,
+que por algunos d&iacute;as el fingido protagonista fue objeto de las
+alabanzas de todos por su abnegaci&oacute;n y valent&iacute;a. Cont&oacute; que, habiendo
+zozobrado la lancha, &eacute;l tuvo que optar entre la salvaci&oacute;n de su hijo y
+la de todos los dem&aacute;s, decidi&eacute;ndose por esto &uacute;ltimo, en raz&oacute;n de ser m&aacute;s
+generoso y humanitario. Adorn&oacute; su leyenda con detalles tan peregrinos,
+tan interesantes y a la vez tan veros&iacute;miles, que muchos se lo creyeron.
+Pero la supercher&iacute;a se descubri&oacute; pronto y el enga&ntilde;o no dur&oacute; mucho
+tiempo, aunque s&iacute; el necesario para que llegase a mis o&iacute;dos, oblig&aacute;ndome
+a transmitirlo a la familia. Aunque ten&iacute;a muy mala idea de la veracidad
+del viejo Malespina, jam&aacute;s pude creer que se permitiera mentir en
+asuntos tan serios.</p>
+
+<p>Pasadas aquellas fuertes emociones, mi amo cay&oacute; en profunda melancol&iacute;a;
+apenas hablaba; dir&iacute;ase que su alma, perdida la &uacute;ltima ilusi&oacute;n, hab&iacute;a
+liquidado toda clase de cuentas con el mundo y se preparaba para el
+&uacute;ltimo viaje. La definitiva ausencia de Marcial le quitaba el &uacute;nico
+amigo de aquella su infantil senectud, y no teniendo con qui&eacute;n jugar a
+los barquitos, se consum&iacute;a en honda tristeza. Ni aun vi&eacute;ndole tan
+abatido cej&oacute; Do&ntilde;a Francisca en su tarea de mortificaci&oacute;n, y el d&iacute;a de mi
+llegada o&iacute; que le dec&iacute;a:</p>
+
+<p>&laquo;Bonita la hab&eacute;is hecho... &iquest;Qu&eacute; te parece?</p>
+
+<p>&iquest;A&uacute;n no est&aacute;s satisfecho? Anda, anda a la escuadra. &iquest;Ten&iacute;a yo raz&oacute;n o no
+la ten&iacute;a? &iexcl;Oh!, si se hiciera caso de m&iacute;... &iquest;Aprender&aacute;s ahora? &iquest;Ves c&oacute;mo
+te ha castigado Dios?</p>
+
+<p>&mdash;Mujer, d&eacute;jame en paz&mdash;contestaba dolorido mi amo.</p>
+
+<p>&mdash;Y ahora nos hemos quedado sin escuadra, sin marinos, y nos quedaremos
+hasta sin modo de andar si seguimos unidos con los franceses... Quiera
+Dios que estos se&ntilde;ores no nos den un mal pago. El que se ha lucido es el
+Sr. Villeneuve. Vamos, que tambi&eacute;n Gravina, si se hubiera opuesto a la
+salida de la escuadra, como opinaban Churruca y Alcal&aacute; Galiano, habr&iacute;a
+evitado este desastre que parte el coraz&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Mujer... &iquest;qu&eacute; entiendes t&uacute; de eso? No me mortifiques&mdash;dijo mi amo muy
+contrariado.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pues no he de entender? M&aacute;s que t&uacute;. S&iacute;, se&ntilde;or, lo repito. Gravina
+ser&aacute; muy caballero y muy valiente; pero lo que es ahora... buena la ha
+hecho.</p>
+
+<p>&mdash;Ha hecho lo que deb&iacute;a. &iquest;Te parece bien que hubi&eacute;ramos pasado por
+cobardes?</p>
+
+<p>&mdash;Por cobardes no, pero s&iacute; por prudentes. Eso es. Lo digo y lo repito.
+La escuadra espa&ntilde;ola no deb&iacute;a salir de C&aacute;diz, cediendo a las
+genialidades y al ego&iacute;smo de M. Villeneuve. Aqu&iacute; se ha contado que
+Gravina opin&oacute;, como sus compa&ntilde;eros, que no deb&iacute;an salir. Pero
+Villeneuve, que estaba decidido a ello, por hacer una hombrada que le
+reconciliase con su amo, trat&oacute; de herir el amor propio de los nuestros.
+Parece que una de las razones que aleg&oacute; Gravina fue el mal tiempo, y
+mirando el bar&oacute;metro de la c&aacute;mara, dijo: &laquo;&iquest;No ven ustedes que el
+bar&oacute;metro anuncia mal tiempo? &iquest;No ven ustedes c&oacute;mo baja?&raquo;. Entonces
+Villeneuve dijo secamente: &laquo;Lo que baja aqu&iacute; es el valor&raquo;. Al o&iacute;r este
+insulto, Gravina se levant&oacute; ciego de ira y ech&oacute; en cara al franc&eacute;s su
+cobarde comportamiento en el cabo de Finisterre. Se cruzaron palabritas
+un poco fuertes, y, por &uacute;ltimo, exclam&oacute; nuestro almirante: &laquo;&iexcl;A la mar
+ma&ntilde;ana mismo!&raquo;. Pero yo creo que Gravina no deb&iacute;a haber hecho caso de
+las baladronadas del franc&eacute;s, no, se&ntilde;or; que antes que nada es la
+prudencia, y m&aacute;s conociendo, como conoc&iacute;a, que la escuadra combinada no
+ten&iacute;a condiciones para luchar con la de Inglaterra&raquo;.</p>
+
+<p>Esta opini&oacute;n, que entonces me pareci&oacute; un desacato a la honra nacional,
+m&aacute;s tarde me pareci&oacute; muy bien fundada. Do&ntilde;a Francisca ten&iacute;a raz&oacute;n.
+Gravina no debi&oacute; haber cedido a la exigencia de Villeneuve. Y digo
+esto, menoscabando quiz&aacute;s la aureola que el pueblo puso en las sienes
+del jefe de la escuadra espa&ntilde;ola en aquella memorable ocasi&oacute;n.</p>
+
+<p>Sin negar el m&eacute;rito de Gravina, yo creo hiperb&oacute;licas las alabanzas de
+que fue objeto despu&eacute;s del combate y en los d&iacute;as de su muerte<a name="FNanchor_7_7" id="FNanchor_7_7"></a><a href="#Footnote_7_7" class="fnanchor">[7]</a>. Todo
+indicaba que Gravina era un cumplido caballero y un valiente marino;
+pero quiz&aacute;s por demasiado cortesano carec&iacute;a de aquella resoluci&oacute;n que da
+el constante h&aacute;bito de la guerra, y tambi&eacute;n de la superioridad que en
+carreras tan dif&iacute;ciles como la de la Marina se alcanza s&oacute;lo en el
+cultivo asiduo de las ciencias que la constituyen. Gravina era un buen
+jefe de divisi&oacute;n; pero nada m&aacute;s. La previsi&oacute;n, la serenidad, la
+inquebrantable firmeza, caracteres propios de las organizaciones
+destinadas al mando de grandes ej&eacute;rcitos, no las tuvieron sino D. Cosme
+Dami&aacute;n Churruca y D. Dionisio Alcal&aacute; Galiano.</p>
+
+<p>Mi se&ntilde;or <a target="_blank" href="images/263.jpg">D. Alonso</a> contest&oacute; a las &uacute;ltimas palabras de su mujer; y cuando
+&eacute;sta sali&oacute;, observ&eacute; que el pobre anciano rezaba con tanta piedad como en
+la c&aacute;mara del <i>Santa Ana</i> la noche de nuestra separaci&oacute;n.
+Desde aquel d&iacute;a, el Sr. de Cisniega no hizo m&aacute;s que rezar, y rezando se
+pas&oacute; el resto de su vida, hasta que se embarc&oacute; en la nave que no vuelve
+m&aacute;s.</p>
+
+<p>Muri&oacute; mucho despu&eacute;s de que su hija se casara con D. Rafael Malespina,
+acontecimiento que hubo de efectuarse dos meses despu&eacute;s de la gran
+funci&oacute;n naval que los espa&ntilde;oles llamaron <i>la del</i> 21 y los
+ingleses <i>Combate de Trafalgar</i>, por haber ocurrido cerca del
+cabo de este nombre. Mi amita se cas&oacute; en Vejer al amanecer de un d&iacute;a
+hermoso, aunque de invierno, y al punto partieron para Medinasidonia,
+donde les ten&iacute;an preparada la casa. Yo fui testigo de su felicidad
+durante los d&iacute;as que precedieron a la boda; mas ella no advirti&oacute; la
+profunda tristeza que me dominaba, ni advirti&eacute;ndola hubiera conocido la
+causa. Cada vez se crec&iacute;a ella m&aacute;s ante mis ojos, y cada vez me
+encontraba yo m&aacute;s humillado ante la doble superioridad de su hermosura y
+de su clase. Acostumbr&aacute;ndome a la idea de que tan admirable conjunto de
+gracias no pod&iacute;a ni deb&iacute;a ser para m&iacute;, llegu&eacute; a tranquilizarme, porque
+la resignaci&oacute;n, renunciando a toda esperanza, es un consuelo parecido a
+la muerte, y por eso es un gran consuelo.</p>
+
+<p>Se casaron, y el mismo d&iacute;a en que partieron para Medinasidonia, Do&ntilde;a
+Francisca me orden&oacute; que fuera yo tambi&eacute;n all&aacute; para ponerme al servicio
+de los desposados. Fui por la noche, y durante mi viaje solitario iba
+luchando con mis ideas y sensaciones, que oscilaban entre aceptar un
+puesto en la casa de los novios, o rechazarlo para siempre. Llegu&eacute; a la
+ma&ntilde;ana siguiente, me acerqu&eacute; a la casa, entr&eacute; en el jard&iacute;n, puse el pie
+en el primer escal&oacute;n de la puerta y all&iacute; me detuve, porque mis
+pensamientos absorb&iacute;an todo mi ser y necesitaba estar inm&oacute;vil para
+meditar mejor. Creo que permanec&iacute; en aquella actitud m&aacute;s de media hora.</p>
+
+<p>Silencio profundo reinaba en la casa. Los dos esposos, casados el d&iacute;a
+antes, dorm&iacute;an sin duda el primer sue&ntilde;o de su tranquilo amor, no turbado
+a&uacute;n por ninguna pena. No pude menos de traer a la memoria las escenas de
+aquellos lejanos d&iacute;as en que ella y yo jug&aacute;bamos juntos. Para m&iacute;, era
+Rosita entonces lo primero del mundo. Para ella, era yo, si no lo
+primero, al menos algo que se ama y que se echa de menos durante
+ausencias de una hora. En tan poco tiempo, &iexcl;cu&aacute;nta mudanza!</p>
+
+<p>Todo lo que estaba viendo me parec&iacute;a expresar la felicidad de los
+esposos y como un insulto a mi soledad. Aunque era invierno, se me
+figuraba que los &aacute;rboles todos del jard&iacute;n se cubr&iacute;an de follaje, y que
+el emparrado que daba sombra a la puerta se llenaba inopinadamente de
+p&aacute;mpanos para guarecerles cuando salieran de paseo. El sol era muy
+fuerte y el aire se entibiaba, oreando aquel nido cuyas primeras pajas
+hab&iacute;a ayudado a reunir yo mismo cuando fui mensajero de sus amores. Los
+rosales ateridos se me representaban cubiertos de rosas, y los naranjos
+de azahares y frutas que mil p&aacute;jaros ven&iacute;an a picotear, participando del
+fest&iacute;n de la boda. Mis meditaciones y mis visiones no se interrumpieron
+sino cuando el profundo silencio que reinaba en la casa se interrumpi&oacute;
+por el sonido de una fresca voz, que retumb&oacute; en mi alma, haci&eacute;ndome
+estremecer. Aquella voz alegre me produjo una sensaci&oacute;n indefinible, una
+sensaci&oacute;n no s&eacute; si de miedo o de verg&uuml;enza: lo que s&iacute; puedo asegurar es
+que una resoluci&oacute;n s&uacute;bita me arranc&oacute; de la puerta, y sal&iacute; del jard&iacute;n
+corriendo, como un ladr&oacute;n que teme ser descubierto.</p>
+
+<p>Mi prop&oacute;sito era inquebrantable.</p>
+
+<p>Sin perder tiempo sal&iacute; de Medinasidonia, decidido a no servir ni en
+aquella casa ni en la de Vejer. Despu&eacute;s de reflexionar un poco,
+determin&eacute; ir a C&aacute;diz para desde all&iacute; trasladarme a Madrid. As&iacute; lo hice,
+venciendo los halagos de Do&ntilde;a Flora, que trat&oacute; de atarme con una cadena
+formada de las marchitas rosas de su amor; y desde aquel d&iacute;a, &iexcl;cu&aacute;ntas
+cosas me han pasado dignas de ser referidas! Mi destino, que ya me hab&iacute;a
+llevado a Trafalgar, llevome despu&eacute;s a otros escenarios gloriosos o
+menguados, pero todos dignos de memoria. &iquest;Quer&eacute;is saber mi vida entera?
+Pues aguardad un poco, y os dir&eacute; algo m&aacute;s en otro libro.</p>
+
+<h3>FIN DE TRAFALGAR</h3>
+
+<h3>Madrid, enero-febrero 1873.</h3>
+
+<h3>Benito P&eacute;rez Gald&oacute;s; edici&oacute;n ilustrada por Enrique y Arturo M&eacute;lida</h3>
+
+<div class="footnotes"><h3>NOTAS:</h3>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_1_1" id="Footnote_1_1"></a><a href="#FNanchor_1_1"><span class="label">[1]</span></a> &laquo;el&raquo; en el original (N. del E.)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_2_2" id="Footnote_2_2"></a><a href="#FNanchor_2_2"><span class="label">[2]</span></a> &laquo;al&raquo; en el original (N. del E.)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_3_3" id="Footnote_3_3"></a><a href="#FNanchor_3_3"><span class="label">[3]</span></a> As&iacute; se llamaba al combate del cabo de San Vicente. (N. del A.)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_4_4" id="Footnote_4_4"></a><a href="#FNanchor_4_4"><span class="label">[4]</span></a> &laquo;cois&raquo; en el original (N. del E.)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_5_5" id="Footnote_5_5"></a><a href="#FNanchor_5_5"><span class="label">[5]</span></a> &laquo;ci&raquo; en el original (N. del E.)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_6_6" id="Footnote_6_6"></a><a href="#FNanchor_6_6"><span class="label">[6]</span></a> Palabras de Nelson. (N. del A.)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_7_7" id="Footnote_7_7"></a><a href="#FNanchor_7_7"><span class="label">[7]</span></a>Muri&oacute; en marzo de 1806, de resultas de sus heridas. (N. del A.) </p></div>
+
+</div>
+<div>*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 16961 ***</div>
+</body>
+</html>
+
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+This eBook, including all associated images, markup, improvements,
+metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be
+in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES.
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+Project Gutenberg (https://www.gutenberg.org) public repository for
+eBook #16961 (https://www.gutenberg.org/ebooks/16961)
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+++ b/old/16961-8.txt
@@ -0,0 +1,5855 @@
+The Project Gutenberg eBook, Trafalgar, by Benito Prez Galds,
+Illustrated by Enrique y Arturo Mlida
+
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+
+
+
+Title: Trafalgar
+
+
+Author: Benito Prez Galds
+
+
+
+Release Date: October 29, 2005 [eBook #16961]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+
+***START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK TRAFALGAR***
+
+
+E-text prepared by Chuck Greif
+
+
+
+Note: Project Gutenberg also has an HTML version of this
+ file which includes the original illustrations.
+ See 16961-h.htm or 16961-h.zip:
+ (https://www.gutenberg.org/dirs/1/6/9/6/16961/16961-h/16961-h.htm)
+ or
+ (https://www.gutenberg.org/dirs/1/6/9/6/16961/16961-h.zip)
+
+
+
+
+
+TRAFALGAR
+
+BENITO PREZ GALDS
+
+Edicin ilustrada por Enrique y Arturo Mlida
+
+Administracin de La Guirnalda y Episodios Nacionales
+
+1882
+
+
+
+
+
+
+
+-I-
+
+Se me permitir que antes de referir el gran suceso de que fui testigo,
+diga algunas palabras sobre mi infancia, explicando por qu extraa
+manera me llevaron los azares de la vida a presenciar la terrible
+catstrofe de nuestra marina.
+
+Al hablar de mi nacimiento, no imitar a la mayor parte de los que
+cuentan hechos de su propia vida, quienes empiezan nombrando su
+parentela, las ms veces noble, siempre hidalga por lo menos, si no se
+dicen descendientes del mismo Emperador de Trapisonda. Yo, en esta
+parte, no puedo adornar mi libro con sonoros apellidos; y fuera de mi
+madre, a quien conoc por poco tiempo, no tengo noticia de ninguno de
+mis ascendientes, si no es de Adn, cuyo parentesco me parece
+indiscutible. Doy principio, pues, a mi historia como Pablos, el buscn
+de Segovia: afortunadamente Dios ha querido que en esto slo nos
+parezcamos.
+
+Yo nac en Cdiz, y en el famoso barrio de la Via, que no es hoy, ni
+menos era entonces, academia de buenas costumbres. La memoria no me da
+luz alguna sobre mi persona y mis acciones en la niez, sino desde la
+edad de seis aos; y si recuerdo esta fecha, es porque la asocio a un
+suceso naval de que o hablar entonces: el combate del cabo de San
+Vicente, acaecido en 1797.
+
+Dirigiendo una mirada hacia lo que fue, con la curiosidad y el inters
+propios de quien se observa, imagen confusa y borrosa, en el cuadro de
+las cosas pasadas, me veo jugando en la Caleta con otros chicos de mi
+edad poco ms o menos. Aquello era para m la vida entera; ms an, la
+vida normal de nuestra privilegiada especie; y los que no vivan como
+yo, me parecan seres excepcionales del humano linaje, pues en mi
+infantil inocencia y desconocimiento del mundo yo tena la creencia de
+que el hombre haba sido criado para la mar, habindole asignado la
+Providencia, como supremo ejercicio de su cuerpo, la natacin, y como
+constante empleo de su espritu el buscar y coger, ya para arrancarles y
+vender sus estimadas bocas, que llaman de la Isla, ya para propia
+satisfaccin y regalo, mezclando as lo agradable con lo til.
+
+La sociedad en que yo me cri era, pues, de lo ms rudo, incipiente y
+soez que puede imaginarse, hasta tal punto, que los chicos de la Caleta
+ramos considerados como ms canallas que los que ejercan igual
+industria y desafiaban con igual bro los elementos en Puntales; y por
+esta diferencia, uno y otro bando nos considerbamos rivales, y a veces
+medamos nuestras fuerzas en la Puerta de Tierra con grandes y ruidosas
+pedreas, que manchaban el suelo de heroica sangre.
+
+Cuando tuve edad para meterme de cabeza en los negocios por cuenta
+propia, con objeto de ganar honradamente algunos cuartos, recuerdo que
+luc mi travesura en el muelle, sirviendo de a los muchos ingleses que
+entonces como ahora nos visitaban. El muelle era una escuela ateniense
+para despabilarse en pocos aos, y yo no fui de los alumnos menos
+aprovechados en aquel vasto ramo del saber humano, as como tampoco dej
+de sobresalir en el merodeo de la fruta, para lo cual ofreca ancho
+campo a nuestra iniciativa y altas especulaciones la plaza de San Juan
+de Dios. Pero quiero poner punto en esta parte de mi historia, pues hoy
+recuerdo con vergenza tan grande envilecimiento, y doy gracias a Dios
+de que me librara pronto de l llevndome por ms noble camino.
+
+Entre las impresiones que conservo, est muy fijo en mi memoria el
+placer entusiasta que me causaba la vista de los barcos de guerra,
+cuando se fondeaban frente a Cdiz o en San Fernando. Como nunca pude
+satisfacer mi curiosidad, viendo de cerca aquellas formidables mquinas,
+yo me las representaba de un modo fantstico y absurdo, suponindolas
+llenas de misterios.
+
+Afanosos para imitar las grandes cosas de los hombres, los chicos
+hacamos tambin nuestras escuadras, con, rudamente talladas, a que
+ponamos velas de papel o trapo, marinndolas con mucha decisin y
+seriedad en cualquier charco de Puntales o la Caleta. Para que todo
+fuera completo, cuando vena algn cuarto a nuestras manos por
+cualquiera de las vas industriales que nos eran propias, comprbamos
+plvora en casa de la ta Coscoja de la calle del Torno de Santa Mara,
+y con este ingrediente hacamos una completa fiesta naval. Nuestras
+flotas se lanzaban a tomar viento en ocanos de tres varas de ancho;
+disparaban sus piezas de caa; se chocaban remedando sangrientos
+abordajes, en que se bata con gloria su imaginaria tripulacin;
+cubralas el humo, dejando ver las banderas, hechas con el primer trapo
+de color encontrado en los basureros; y en tanto nosotros bailbamos de
+regocijo en la costa, al estruendo de la artillera, figurndonos ser
+las naciones a que correspondan aquellos barcos, y creyendo que en el
+mundo de los hombres y de las cosas grandes, las naciones bailaran lo
+mismo presenciando la victoria de sus queridas escuadras. Los chicos ven
+todo de un modo singular.
+
+Aqulla era poca de grandes combates navales, pues haba uno cada ao,
+y alguna escaramuza cada mes. Yo me figuraba que las escuadras se batan
+unas con otras pura y simplemente porque les daba la gana, o con objeto
+de probar su valor, como dos guapos que se citan fuera de puertas para
+darse de navajazos. Me ro recordando mis extravagantes ideas respecto a
+las cosas de aquel tiempo. Oa hablar mucho de Napolen, y cmo creen
+ustedes que yo me lo figuraba? Pues nada menos que igual en todo a los
+contrabandistas que, procedentes del campo de Gibraltar, se vean en el
+barrio de la Via con harta frecuencia; me lo figuraba caballero en un
+potro jerezano, con su manta, polainas, sombrero de fieltro y el
+correspondiente trabuco. Segn mis ideas, con este pergenio, y seguido
+de otros aventureros del mismo empaque, aquel hombre, que todos pintaban
+como extraordinario, conquistaba la Europa, es decir, una gran isla,
+dentro de la cual estaban otras islas, que eran las naciones, a saber:
+Inglaterra, Gnova, Londres, Francia, Malta, la tierra del Moro,
+Amrica, Gibraltar, Mahn, Rusia, Toln, etc. Yo haba formado esta
+geografa a mi antojo, segn las procedencias ms frecuentes de los
+barcos, con cuyos pasajeros haca algn trato; y no necesito decir que
+entre todas estas naciones o islas Espaa era la mejorcita, por lo cual
+los ingleses, unos a modo de salteadores de caminos, queran cogrsela
+para s. Hablando de esto y otros asuntos diplomticos, yo y mis colegas
+de la Caleta decamos mil frases inspiradas en el ms ardiente
+patriotismo.
+
+Pero no quiero cansar al lector con pormenores que slo se refieren a
+mis particulares impresiones, y voy a concluir de hablar de m. El nico
+ser que compensaba la miseria de mi existencia con un desinteresado
+afecto, era mi madre. Slo recuerdo de ella que era muy hermosa, o al
+menos a m me lo pareca. Desde que qued viuda, se mantena y me
+mantena lavando y componiendo la ropa de algunos marineros. Su amor por
+m deba de ser muy grande. Ca gravemente enfermo de la fiebre
+amarilla, que entonces asolaba a Andaluca, y cuando me puse bueno me
+llev como en procesin a or misa a la Catedral vieja, por cuyo
+pavimento me hizo andar de rodillas ms de una hora, y en el mismo
+retablo en que la omos puso, en calidad de ex-voto, un nio de cera que
+yo cre mi perfecto retrato.
+
+Mi madre tena un hermano, y si aqulla era buena, ste era malo y muy
+cruel por aadidura. No puedo recordar a sin espanto, y por algunos
+incidentes sueltos que conservo en la memoria, colijo que aquel hombre
+debi de haber cometido un crimen en la poca a que me refiero. Era
+marinero, y cuando estaba en Cdiz y en tierra, vena a casa borracho
+como una cuba y nos trataba fieramente, a su hermana de palabra,
+dicindole los ms horrendos vocablos, y a m de obra, castigndome sin
+motivo.
+
+Mi madre debi padecer mucho con las atrocidades de su hermano, y esto,
+unido al trabajo tan penoso como mezquinamente retribuido, aceler su
+fin, el cual dej indeleble impresin en mi espritu, aunque mi memoria
+puede hoy apreciarlo slo de un modo vago.
+
+En aquella edad de miseria y vagancia, yo no me ocupaba ms que en jugar
+junto a la mar o en correr por las calles. Mis nicas contrariedades
+eran las que pudieran ocasionarme un bofetn de mi to, un regao de mi
+madre o cualquier contratiempo en la organizacin de mis escuadras. Mi
+espritu no haba conocido an ninguna emocin fuerte y verdaderamente
+honda, hasta que la prdida de mi madre me present a la vida humana
+bajo un aspecto muy distinto del que hasta entonces haba tenido para
+m. Por eso la impresin sentida no se ha borrado nunca de mi alma.
+Transcurridos tantos aos, recuerdo an, como se recuerdan las medrosas
+imgenes de un mal sueo, que mi madre yaca postrada con no s qu
+padecimiento; recuerdo haber visto entrar en casa unas mujeres, cuyos
+nombres y condicin no puedo decir; recuerdo or lamentos de dolor, y
+sentirme yo mismo en los brazos de mi madre; recuerdo tambin,
+refirindolo a todo mi cuerpo, el contacto de unas manos muy fras, pero
+muy fras. Creo que despus me sacaron de all, y con estas indecisas
+memorias se asocia la vista de unas que daban pavorosa claridad en medio
+del da, el rumor de unos rezos, el cuchicheo de unas viejas
+charlatanas, las carcajadas de marineros ebrios, y despus de esto la
+triste nocin de la orfandad, la idea de hallarme solo y abandonado en
+el mundo, idea que embarg mi pobre espritu por algn tiempo.
+
+No tengo presente lo que hizo mi to en aquellos das. Slo s que sus
+crueldades conmigo se redoblaron hasta tal punto, que cansndome de sus
+malos tratos, me evad de la casa deseoso de buscar fortuna. Me fui a
+San Fernando; de all a Puerto Real. Junteme con la gente ms perdida de
+aquellas playas, fecundas en hroes de encrucijada, y no s cmo ni por
+qu motivo fui a parar con ellos a Medinasidonia, donde hallndonos
+cierto da en una taberna se presentaron algunos soldados de Marina que
+hacan la leva, y nos desbandamos, refugindose cada cual donde pudo. Mi
+buena estrella me llev a cierta casa, cuyos dueos se apiadaron de m,
+mostrndome gran inters, sin duda por el relato que de rodillas, baado
+en lgrimas y con ademn suplicante, hice de mi triste estado, de mi
+vida, y sobre todo de mis desgracias.
+
+Aquellos seores me tomaron bajo su proteccin, librndome de la leva, y
+desde entonces qued a su servicio. Con ellos me traslad a Vejer de la
+Frontera, lugar de su residencia, pues slo estaban de paso en
+Medinasidonia.
+
+Mis ngeles tutelares fueron D. Alonso Gutirrez de Cisniega, capitn de
+navo, retirado del servicio, y su mujer, ambos de avanzada edad.
+Enseronme muchas cosas que no saba, y como me tomaran cario, al poco
+tiempo adquir la plaza de paje del Sr. Don Alonso, al cual acompaaba
+en su paseo diario, pues el buen invlido no mova el brazo derecho y
+con mucho trabajo la pierna correspondiente. No s qu hallaron en m
+para despertar su inters. Sin duda mis pocos aos, mi orfandad y
+tambin la docilidad con que les obedeca, fueron parte a merecer una
+benevolencia a que he vivido siempre profundamente agradecido. Hay que
+aadir a las causas de aquel cario, aunque me est mal el decirlo, que
+yo, no obstante haber vivido hasta entonces en contacto con la ms
+desarrapada canalla, tena cierta cultura o delicadeza ingnita que en
+poco tiempo me hizo cambiar de modales, hasta el punto de que algunos
+aos despus, a pesar de la falta de todo estudio, hallbame en
+disposicin de poder pasar por persona bien nacida.
+
+Cuatro aos haca que estaba en la casa cuando ocurri lo que voy a
+referir. No me exija el lector una exactitud que tengo por imposible,
+tratndose de sucesos ocurridos en la primera edad y narrados en el
+ocaso de la existencia, cuando cercano a mi fin, despus de una larga
+vida, siento que el hielo de la senectud entorpece mi mano al manejar la
+pluma, mientras el entendimiento aterido intenta engaarse, buscando en
+el regalo de dulces o ardientes memorias un pasajero rejuvenecimiento.
+Como aquellos viejos verdes que creen despertar su voluptuosidad dormida
+engaando los sentidos con la contemplacin de hermosuras pintadas, as
+intentar dar inters y lozana a los mustios pensamientos de mi
+ancianidad, recalentndolos con la representacin de antiguas grandezas.
+
+Y el efecto es inmediato. Maravillosa superchera de la imaginacin!
+Como quien repasa hojas hace tiempo dobladas de un libro que se ley,
+as miro con curiosidad y asombro los aos que fueron; y mientras dura
+el embeleso de esta contemplacin, parece que un genio amigo viene y me
+quita de encima la pesadumbre de los aos, aligerando la carga de mi
+ancianidad, que tanto agobia el cuerpo como el alma. Esta sangre, tibio
+y perezoso humor que hoy apenas presta escasa animacin a mi caduco
+organismo, se enardece, se agita, circula, bulle, corre y palpita en mis
+venas con acelerada pulsacin. Parece que en mi cerebro entra de
+improviso una gran luz que ilumina y da forma a mil ignorados prodigios,
+como la antorcha del viajero que, esclareciendo la obscura cueva, da a
+conocer las maravillas de la geologa tan de repente, que parece que las
+crea. Y al mismo tiempo mi corazn, muerto para las grandes sensaciones,
+se levanta, Lzaro llamado por voz divina, y se me sacude en el pecho,
+causndome a la vez dolor y alegra.
+
+Soy joven; el tiempo no ha pasado; tengo frente a m los principales
+hechos de mi mocedad; estrecho la mano de antiguos amigos; en mi nimo
+se reproducen las emociones dulces o terribles de la juventud, el ardor
+del triunfo, el pesar de la derrota, las grandes alegras, as como las
+grandes penas, asociadas en los recuerdos como lo estn en la vida.
+Sobre todos mis sentimientos domina uno, el que dirigi siempre mis
+acciones durante aquel azaroso periodo comprendido entre 1805 y 1834.
+Cercano al sepulcro, y considerndome el ms intil de los hombres,
+an haces brotar lgrimas de mis ojos, amor santo de la patria! En
+cambio yo an puedo consagrarte una palabra, maldiciendo al ruin
+escptico que te niega, y al filsofo corrompido que te confunde con los
+intereses de un da.
+
+A este sentimiento consagr mi edad viril y a l consagro esta faena de
+mis ltimos aos, ponindole por genio tutelar o ngel custodio de mi
+existencia escrita, ya que lo fue de mi existencia real. Muchas cosas
+voy a contar. Trafalgar, Bailn, Madrid, Zaragoza, Gerona, Arapiles!...
+De todo esto dir alguna cosa, si no os falta la paciencia. Mi relato no
+ser tan bello como debiera, pero har todo lo posible para que sea
+verdadero.
+
+
+
+
+-II-
+
+
+En uno de los primeros das de Octubre de aquel ao funesto (1805), mi
+noble amo me llam a su cuarto, y mirndome con su habitual severidad
+(cualidad tan slo aparente, pues su carcter era sumamente blando), me
+dijo:
+
+Gabriel, eres t hombre de valor?
+
+No supe al principio qu contestar, porque, a decir verdad, en mis
+catorce aos de vida no se me habapresentado an ocasin de asombrar
+al[1] mundo con ningn hecho heroico; pero el[2] orme llamar
+_hombre_ me llen de orgullo, y parecindome al mismo tiempo
+indecoroso negar mi valor ante persona que lo tena en tan alto grado,
+contest con pueril arrogancia:
+
+S, mi amo: soy hombre de valor.
+
+[Nota 1: el en el original (N. del E.)]
+
+[Nota 2: al en el original (N. del E.)]
+
+Entonces aquel insigne varn, que haba derramado su sangre en cien
+combates gloriosos, sin que por esto se desdeara de tratar
+confiadamente a su leal criado, sonri ante m, hzome sea de que me
+sentara, y ya iba a poner en mi conocimiento alguna importante
+resolucin, cuando su esposa y mi ama Doa Francisca entr de sbito en
+el despacho para dar mayor inters a la conferencia, y comenz a hablar
+destempladamente en estos trminos:
+
+--No, no irs... te aseguro que no irs a la escuadra. Pues no faltaba
+ms!... A tus aos y cuando te has retirado del servicio por viejo!...
+Ay, Alonsito, has llegado a los setenta y ya no ests para fiestas!
+
+Me parece que an estoy viendo a aquella respetable cuanto iracunda
+seora con su gran papalina, su saya de organd, sus rizos blancos y su
+lunar peludo a un lado de la barba. Cito estos cuatro detalles
+heterogneos, porque sin ellos no puede representrsela mi memoria. Era
+una mujer hermosa en la vejez, como la Santa Ana de Murillo; y su
+belleza respetable habra sido perfecta, y la comparacin con la madre
+de la Virgen exacta, si mi ama hubiera sido muda como una pintura.
+
+D. Alonso, algo acobardado, como de costumbre, siempre que la oa, le
+contest:
+
+Necesito ir, Paquita. Segn la carta que acabo de recibir de ese buen
+Churruca, la escuadra combinada debe, o salir de Cdiz provocando el
+combate con los ingleses, o esperarles en la baha, si se atreven a
+entrar. De todos modos, la cosa va a ser sonada.
+
+--Bueno, me alegro-repuso Doa Francisca--. Ah estn Gravina, Valds,
+Cisneros, Churruca, Alcal Galiano y lava. Que machaquen duro sobre
+esos perros ingleses. Pero t ests hecho un trasto viejo, que no sirves
+para maldita de Dios la cosa. Todava no puedes mover el brazo izquierdo
+que te dislocaron en el cabo de San Vicente.
+
+Mi amo movi el brazo izquierdo con un gesto acadmico y guerrero, para
+probar que lo tena expedito. Pero Doa Francisca, no convencida con tan
+endeble argumento, continu chillando en estos trminos:
+
+No, no irs a la escuadra, porque all no hacen falta estantiguas como
+t. Si tuvieras cuarenta aos, como cuando fuiste a la tierra del Fuego
+y me trajiste aquellos collares verdes de los indios... Pero ahora... Ya
+s yo que ese calzonazos de Marcial te ha calentado los cascos anoche y
+esta maana, hablndote de batallas. Me parece que el Sr. Marcial y yo
+tenemos que reir... Vulvase l a los barcos si quiere, para que le
+quiten la pierna que le queda... Oh, San Jos bendito! Si en mis quince
+hubiera sabido yo lo que era la gente de mar... Qu tormento! Ni un
+da de reposo!
+
+Se casa una para vivir con su marido, y a lo mejor viene un despacho de
+Madrid que en dos palotadas me lo manda qu s yo a dnde, a la
+Patagonia, al Japn o al mismo infierno. Est una diez o doce meses sin
+verle, y al fin, si no se le comen los seores salvajes, vuelve hecho
+una miseria, tan enfermo y amarillo que no sabe una qu hacer para
+volverle a su color natural... Pero pjaro viejo no entra en jaula, y de
+repente viene otro despachito de Madrid... Vaya usted a Toln, a Brest,
+a Npoles, ac o acull, donde le da la gana al bribonazo del Primer
+Cnsul... Ah!, si todos hicieran lo que yo digo, qu pronto las
+pagara todas juntas ese caballerito que trae tan revuelto al mundo!
+
+Mi amo mir sonriendo una mala estampa clavada en la pared, y que,
+torpemente iluminada por ignoto artista, representaba al Emperador
+Napolen, caballero en un corcel verde, con el clebre redingote
+embadurnado de bermelln. Sin duda la impresin que dej en m aquella
+obra de arte, que contempl durante cuatro aos, fue causa de que
+modificara mis ideas respecto al traje de contrabandista del grande
+hombre, y en lo sucesivo me lo represent vestido de cardenal y montado
+en un caballo verde.
+
+Esto no es vivir--continu Doa Francisca agitando los brazos--. Dios
+me perdone; pero aborrezco el mar, aunque dicen que es una de sus
+mejores obras. No s para qu sirve la Santa Inquisicin si no
+convierte en cenizas esos endiablados barcos de guerra! Pero vengan ac
+y dganme: Para qu es eso de estarse arrojando balas y ms balas, sin
+ms ni ms, puestos sobre cuatro tablas que, si se quiebran, arrojan al
+mar centenares de infelices? No es esto tentar a Dios? Y estos hombres
+se vuelven locos cuando oyen un caonazo! Bonita gracia! A m se me
+estremecen las carnes cuando los oigo, y si todos pensaran como yo, no
+habra ms guerras en el mar... y todos los caones se convertiran en
+campanas. Mira, Alonso--aadi detenindose ante su marido--, me parece
+que ya os han derrotado bastantes veces. Queris otra? T y esos otros
+tan locos como t, no estis satisfechos despus de la del 14?[3]
+
+[Nota 3: As se llamaba al combate del cabo de San Vicente. (N. del A.)]
+
+D. Alonso apret los puos al or aquel triste recuerdo, y no profiri
+un juramento de marino por respeto a su esposa.
+
+La culpa de tu obstinacin en ir a la escuadra--aadi la dama cada
+vez ms furiosa--, la tiene el picarn de Marcial, ese endiablado
+marinero, que debi ahogarse cien veces, y cien veces se ha salvado para
+tormento mo. Si l quiere volver a embarcarse con su pierna de palo, su
+brazo roto, su ojo de menos y sus cincuenta heridas, que vaya en buen
+hora, y Dios quiera que no vuelva a parecer por aqu...; pero t no
+irs, Alonso, t no irs, porque ests enfermo y porque has servido
+bastante al Rey, quien por cierto te ha recompensado muy mal; y yo que
+t, le tirara a la cara al seor Generalsimo de mar y tierra los
+galones de capitn de navo que tienes desde hace diez aos... A fe que
+deban haberte hecho almirante cuando menos, que harto lo merecas
+cuando fuiste a la expedicin de frica y me trajiste aquellas cuentas
+azules que, con los collares de los indios, me sirvieron para adornar
+la.
+
+--Sea o no almirante, yo debo ir a la escuadra, Paquita--dijo mi amo--.
+Yo no puedo faltar a ese combate. Tengo que cobrar a los ingleses cierta
+cuenta atrasada.
+
+--Bueno ests t para cobrar estas cuentas--contest mi ama--: un hombre
+enfermo y medio baldado...
+
+--Gabriel ir conmigo--aadi D. Alonso, mirndome de un modo que
+infunda valor.
+
+Yo hice un gesto que indicaba mi conformidad con tan heroico proyecto;
+pero cuid de que no me viera Doa Francisca, la cual me habra hecho
+notar el irresistible peso de su mano si observara mis disposiciones
+belicosas.
+
+sta, al ver que su esposo pareca resuelto, se enfureci ms; jur que
+si volviera a nacer, no se casara con ningn marino; dijo mil pestes
+del Emperador, de nuestro amado Rey, del Prncipe de la Paz, de todos
+los signatarios del tratado de subsidios, y termin asegurando al
+valiente marino que Dios le castigara por su insensata temeridad.
+
+Durante el dilogo que he referido, sin responder de su exactitud, pues
+slo me fundo en vagos recuerdos, una tos recia y perruna, resonando en
+la habitacin inmediata, anunciaba que Marcial, el mareante viejo, oa
+desde muy cerca la ardiente declamacin de mi ama, que le haba citado
+bastantes veces con comentarios poco benvolos. Deseoso de tomar parte
+en la conversacin, para lo cual le autorizaba la confianza que tena en
+la casa, abri la puerta y se present en el cuarto de mi amo.
+
+Antes de pasar adelante, quiero dar de ste algunas noticias, as como
+de su hidalga consorte, para mejor conocimiento de lo que va a pasar.
+
+
+
+
+-III-
+
+
+D. Alonso Gutirrez de Cisniega perteneca a una antigua familia del
+mismo Vejer. Consagrronle a la carrera naval, y desde su juventud,
+siendo guardia marina, se distingui honrosamente en el ataque que los
+ingleses dirigieron contra la Habana en 1748. Form parte de la
+expedicin que sali de Cartagena contra Argel en 1775, y tambin se
+hall en el ataque de Gibraltar por el Duque de Crillon en 1782.
+Embarcose ms tarde para la expedicin al estrecho de Magallanes en la
+corbeta _Santa Mara de la Cabeza_, que mandaba Don Antonio de
+Crdova; tambin se hall en los gloriosos combates que sostuvo la
+escuadra anglo-espaola contra la francesa delante de Toln en 1793, y,
+por ltimo, termin su gloriosa carrera en el desastroso encuentro del
+cabo de San Vicente, mandando el navo _Mejicano_, uno de los
+que tuvieron que rendirse.
+
+Desde entonces, mi amo, que no haba ascendido conforme a su trabajosa y
+dilatada carrera, se retir del servicio. De resultas de las heridas
+recibidas en aquella triste jornada, cay enfermo del cuerpo, y ms
+gravemente del alma, a consecuencia del pesar de la derrota. Curbale su
+esposa con amor, aunque no sin gritos, pues el maldecir a la marina y a
+los navegantes era en su boca tan habitual como los dulces nombres de
+Jess y Mara en boca de un devoto.
+
+Era Doa Francisca una seora excelente, ejemplar, de noble origen,
+devota y temerosa de Dios, como todas las hembras de aquel tiempo;
+caritativa y discreta, pero con el ms arisco y endemoniado genio que he
+conocido en mi vida. Francamente, yo no considero como ingnito aquel
+iracundo temperamento, sino, antes bien, creado por los disgustos que la
+ocasion la desabrida profesin de su esposo; y es preciso confesar que
+no se quejaba sin razn, pues aquel matrimonio, que durante cincuenta
+aos habra podido dar veinte hijos al mundo y a Dios, tuvo que
+contentarse con uno solo: la encantadora y sin par Rosita, de quien
+hablar despus. Por stas y otras razones, Doa Francisca peda al
+cielo en sus diarias oraciones el aniquilamiento de todas las escuadras
+europeas.
+
+En tanto, el hroe se consuma tristemente en Vejer viendo sus laureles
+apolillados y rodos de, y meditaba y discurra a todas horas sobre un
+tema importante, es decir: que si Crdova, comandante de nuestra
+escuadra, hubiera mandado orzar a babor en vez de ordenar la maniobra a
+estribor, los navos _Mejicano_, _San Jos_,
+_San Nicols_ y _San Isidro_ no habran cado en
+poder de los ingleses, y el almirante ingls Jerwis habra sido
+derrotado. Su mujer, Marcial, hasta yo mismo, extralimitndome en mis
+atribuciones, le decamos que la cosa no tena duda, a ver si dndonos
+por convencidos se templaba el vivo ardor de su mana; pero ni por sas:
+su mana le acompa al sepulcro.
+
+Pasaron ocho aos despus de aquel desastre, y la noticia de que la
+escuadra combinada iba a tener un encuentro decisivo con los ingleses,
+produjo en l cierta excitacin que pareca rejuvenecerle. Dio, pues, en
+la flor de que haba de ir a la escuadra para presenciar la indudable
+derrota de sus mortales enemigos; y aunque su esposa trataba de
+disuadirle, como he dicho, era imposible desviarle de tan estrafalario
+propsito. Para dar a comprender cun vehemente era su deseo, basta
+decir que osaba contrariar, aunque evitando toda disputa, la firme
+voluntad de; y debo advertir, para que se tenga idea de la obstinacin
+de mi amo, que ste no tena miedo a los ingleses, ni a los franceses,
+ni a los argelinos, ni a los salvajes del estrecho de Magallanes, ni al
+mar irritado, ni a los monstruos acuticos, ni a la ruidosa tempestad,
+ni al cielo, ni a la tierra: no tena miedo a cosa alguna creada por
+Dios, ms que a su bendita mujer.
+
+Rstame hablar ahora del marinero, objeto del odio ms vivo por parte de
+Doa Francisca; pero cariosa y fraternalmente amado por mi amo D.
+Alonso, con quien haba servido.
+
+Marcial (nunca supe su apellido), llamado entre los marineros
+Medio-hombre, haba sido contramaestre en barcos de guerra durante
+cuarenta aos. En la poca de mi narracin, la facha de este hroe de
+los mares era de lo ms singular que puede imaginarse. Figrense
+ustedes, seores mos, un hombre viejo, ms bien alto que bajo, con una
+pierna de palo, el brazo izquierdo cortado a cercn ms abajo del codo,
+un ojo menos, la cara garabateada por multitud de chirlos en todas
+direcciones y con desorden trazados por armas enemigas de diferentes
+clases, con la tez morena y curtida como la de todos los marinos viejos,
+con una voz ronca, hueca y perezosa que no se pareca a la de ningn
+habitante racional de tierra firme, y podrn formarse idea de este
+personaje, cuyo recuerdo me hace deplorar la sequedad de mi paleta, pues
+a fe que merece ser pintado por un diestro retratista. No puedo decir si
+su aspecto haca rer o impona respeto: creo que ambas cosas a la vez,
+y segn como se le mirase.
+
+Puede decirse que su vida era la historia de la marina espaola en la
+ltima parte del siglo pasado y principios del presente; historia en
+cuyas pginas las gloriosas acciones alternan con lamentables desdichas.
+Marcial haba navegado en el _Conde de Regla_, en el _San
+Joaqun_, en el _Real Carlos_, en el
+_Trinidad_, y en otros heroicos y desgraciados barcos que, al
+parecer derrotados con honra o destruidos con alevosa, sumergieron con
+sus viejas tablas el podero naval de Espaa.
+
+Adems de las campaas en que tom parte con mi amo, Medio-hombre haba
+asistido a otras muchas, tales como la expedicin a la Martinica, la
+accin de Finisterre y antes el terrible episodio del Estrecho, en la
+noche del 12 de julio de 1801, y al combate del cabo de Santa Mara, en
+5 de octubre de 1804.
+
+A la edad de sesenta y seis aos se retir del servicio, mas no por
+falta de bros, sino porque ya se hallaba completamente desarbolado y
+fuera de combate. l y mi amo eran en tierra dos buenos amigos; y como
+la hija nica del contramaestre se hallase casada con un antiguo criado
+de la casa, resultando de esta unin un nieto, Medio-hombre se decidi a
+echar para siempre el ancla, como un viejo pontn intil para la guerra,
+y hasta lleg a hacerse la ilusin de que le gustaba la paz. Bastaba
+verle para comprender que el empleo ms difcil que poda darse a aquel
+resto glorioso de un hroe era el de cuidar chiquillos; y en efecto,
+Marcial no haca otra cosa que cargar, distraer y dormir a su nieto,
+para cuya faena le bastaban sus canciones marineras sazonadas con algn
+juramento, propio del oficio.
+
+Mas al saber que la escuadra combinada se aperciba para un gran
+combate, sinti renacer en su pecho el amortiguado entusiasmo, y so
+que se hallaba mandando la marinera en el alczar de proa del
+_Santsima Trinidad_. Como notase en D. Alonso iguales
+sntomas de recrudecimiento, se franque con l, y desde entonces
+pasaban gran parte del da y de la noche comunicndose, as las noticias
+recibidas como las propias sensaciones, refiriendo hechos pasados,
+haciendo conjeturas sobre los venideros y soando despiertos, como dos
+grumetes que en ntima confidencia calculan el modo de llegar a
+almirantes.
+
+En estas encerronas, que traan a Doa Francisca muy alarmada, naci el
+proyecto de embarcarse en la escuadra para presenciar el prximo
+combate. Ya saben ustedes la opinin de mi ama y las mil picardas que
+dijo del marinero embaucador; ya saben que D. Alonso insista en poner
+en ejecucin tan atrevido pensamiento, acompaado de su paje, y ahora me
+resta referir lo que todos dijeron cuando Marcial se present a defender
+la guerra contra el vergonzoso _statu quo_ de Doa Francisca.
+
+
+
+
+-IV-
+
+
+Seor Marcial--dijo sta con redoblado furor:--si quiere usted ir a la
+escuadra a que le den la ltima mano, puede embarcar cuando quiera; pero
+lo que es este no ir.
+
+--Bueno--contest el marinero, que se haba sentado en el borde de una
+silla, ocupando slo el espacio necesario para sostenerse--: ir yo
+solo. El demonio me lleve, si me quedo sin echar el catalejo a la
+fiesta.
+
+Despus aadi con expresin de jbilo:
+
+Tenemos quince navos, y los francesitos veinticinco barcos. Si todos
+fueran nuestros, no era preciso tanto... Cuarenta buques y mucho
+corazn embarcado!
+
+Como se comunica el fuego de una mecha a otra que est cercana, as el
+entusiasmo que irradi del ojo de Marcial encendi los dos, ya por la
+edad amortiguados, de mi buen amo.
+
+Pero el _Seorito_--continu Medio-hombre--, traer muchos
+tambin. As me gustan a m las funciones: mucha madera donde mandar
+balas, y mucho _jumo_ de plvora que caliente el aire cuando
+hace fro.
+
+Se me haba olvidado decir que Marcial, como casi todos los marinos,
+usaba un vocabulario formado por los ms peregrinos terminachos, pues es
+costumbre en la gente de mar de todos los pases desfigurar la lengua
+patria hasta convertirla en caricatura. Observando la mayor parte de las
+voces usadas por los navegantes, se ve que son simplemente corruptelas
+de las palabras ms comunes, adaptadas a su temperamento arrebatado y
+enrgico, siempre propenso a abreviar todas las funciones de la vida, y
+especialmente el lenguaje. Oyndoles hablar, me ha parecido a veces que
+la lengua es un rgano que les estorba.
+
+Marcial, como digo, converta los nombres en verbos, y stos en nombres,
+sin consultar con la Academia. Asimismo aplicaba el vocabulario de la
+navegacin a todos los actos de la vida, asimilando el navo con el
+hombre, en virtud de una forzada analoga entre las partes de aqul y
+los miembros de ste. Por ejemplo, hablando de la prdida de su ojo,
+deca que haba cerrado el _portaln de estribor_; y para
+expresar la rotura del brazo, deca que se haba quedado sin la
+_serviola de babor_. Para l el corazn, residencia del valor
+y del herosmo, era el _paol de la plvora_, as como el
+estmago el _paol del viscocho_. Al menos estas frases las
+entendan los marineros; pero haba otras, hijas de su propia inventiva
+filolgica, de l slo conocidas y en todo su valor apreciadas. Quin
+podra comprender lo que significaban _patigurbiar,
+chingurria_ y otros feroces nombres del mismo jaez? Yo creo, aunque
+no lo aseguro, que con el primero significaba dudar, y con el segundo
+tristeza. La accin de embriagarse la denominaba de mil maneras
+distintas, y entre stas la ms comn era _ponerse la casaca_,
+idiotismo cuyo sentido no hallarn mis lectores, si no les explico que,
+habindole merecido los marinos ingleses el dictado de
+_casacones_, sin duda a causa de su uniforme, al decir
+_ponerse la casaca_ por emborracharse, quera significar
+Marcial una accin comn y corriente entre sus enemigos. A los
+almirantes extranjeros los llamaba con estrafalarios nombres, ya creados
+por l, ya traducidos a su manera, fijndose en semejanzas de sonido. A
+Nelson le llamaba el _Seorito_, voz que indicaba cierta
+consideracin o respeto; a Collingwood el _to Calambre_,
+frase que a l le pareca exacta traduccin del ingls; a Jerwis le
+nombraba como los mismos ingleses, esto es, _viejo zorro_; a
+Calder el _to Perol_, porque encontraba mucha relacin entre
+las dos voces; y siguiendo un sistema lingstico enteramente opuesto,
+designaba a Villeneuve, jefe de la escuadra combinada, con el apodo de
+_Monsieur Corneta_, nombre tomado de un sainete a cuya
+representacin asisti Marcial en Cdiz. En fin, tales eran los
+disparates que salan de su boca, que me ver obligado, para evitar
+explicaciones enojosas, a sustituir sus frases con las usuales, cuando
+refiera las conversaciones que de l recuerdo.
+
+Sigamos ahora. Doa Francisca, hacindose cruces, dijo as:
+
+Cuarenta navos! Eso es tentar a la Divina Providencia. Jess!, y lo
+menos tendrn cuarenta mil caones, para que estos enemigos se maten
+unos a otros.
+
+--Lo que es como Mr. Corneta tenga bien provistos los paoles de la
+plvora--contest Marcial sealando al corazn--, ya se van a rer esos
+seores casacones. No ser sta como la del cabo de San Vicente.
+
+--Hay que tener en cuenta--dijo mi amo con placer, viendo mencionado su
+tema favorito--, que si el almirante Crdova hubiera mandado virar a
+babor a los navos _San Jos_ y _Mejicano_, el Sr.
+de Jerwis no se habra llamado _Lord Conde de San Vicente_. De
+eso estoy bien seguro, y tengo datos para asegurar que con la maniobra
+a babor, hubiramos salido victoriosos.
+
+--Victoriosos!--exclam con desdn Doa Francisca--. Si pueden ellos
+ms... Estos bravucones parece que se quieren comer el mundo, y en
+cuanto salen al mar parece que no tienen bastantes costillas para
+recibir los porrazos de los ingleses.
+
+--No!--dijo Medio-hombre enrgicamente y cerrando el con gesto
+amenazador--. Si no fuera por sus muchas astucias y picardas!...
+Nosotros vamos siempre contra ellos con el alma a un largo, pues, con
+nobleza, bandera izada y manos limpias. El ingls no se
+_larguea_, y siempre ataca por sorpresa, buscando las aguas
+malas y las horas de cerrazn. As fue la del Estrecho, que nos tienen
+que pagar. Nosotros navegbamos confiados, porque ni de perros herejes
+moros se teme la traicin, _cuantims_ de un ingls que es
+_civil_ y al modo de cristiano. Pero no: el que ataca a
+traicin no es cristiano, sino un salteador de caminos. Figrese usted,
+seora--aadi dirigindose a Doa Francisca para obtener su
+benevolencia--, que salimos de Cdiz para auxiliar a la escuadra
+francesa que se haba refugiado en Algeciras, perseguida por los
+ingleses.
+
+Hace de esto cuatro aos, y _entava_ tengo tal coraje que la
+sangre se me emborbota cuando lo recuerdo. Yo iba en el _Real
+Carlos_, de 112 caones, que mandaba Ezguerra, y adems llevbamos
+el _San Hermenegildo_, de 112 tambin; el _San
+Fernando_, el _Argonauta_, el _San Agustn_ y
+la fragata _Sabina_. Unidos con la escuadra francesa, que
+tena cuatro navos, tres fragatas y un bergantn, salimos de Algeciras
+para Cdiz a las doce del da, y como el tiempo era flojo, nos anocheci
+ms ac de punta Carnero. La noche estaba ms negra que un barril de
+chapapote; pero como el tiempo era bueno, no nos importaba navegar a
+obscuras. Casi toda la tripulacin dorma: me acuerdo que estaba yo en
+el castillo de proa hablando con mi primo Pepe Dbora, que me contaba
+las perradas de su suegra, y desde all vi las luces del _San
+Hermenegildo_, que navegaba a estribor como a tiro de can. Los
+dems barcos iban delante. _Pusque_ lo que menos creamos era
+que los casacones haban salido de Gibraltar tras de nosotros y nos
+daban caza.
+
+Ni cmo los habamos de ver, si tenan apagadas las luces y se nos
+acercaban sin que nos percatramos de ello? De repente, y
+_anque_ la noche estaba muy obscura, me pareci ver... yo
+siempre he tenido un _farol_ como un lince... me pareci que
+un barco pasaba entre nosotros y el _San Hermenegildo_. Jos
+Dbora--dije a mi compaero--; o yo estoy viendo _pantasmas_,
+o tenemos un barco ingls por estribor.
+
+Jos Dbora mir y me dijo:
+
+Que el palo mayor se caiga por la fogonadura y me parta, si hay por
+estribor ms barco que el _San Hermenegildo_.
+
+--Pues por s o por no--dije--, voy a avisarle al oficial que est de
+cuarto.
+
+No haba acabado de decirlo, cuando patapls... sentimos el
+_musiqueo_ de toda una andanada que nos soplaron por el
+costado. En un minuto la tripulacin se levant... cada uno a su
+puesto... Qu batahola, seora Doa Francisca! Me alegrara de que usted
+lo hubiera visto para que supiera cmo son estas cosas. Todos jurbamos
+como demonios y pedamos a Dios que nos pusiera un can en cada dedo
+para contestar al ataque. Ezguerra subi al alczar y mand disparar la
+andanada de estribor... _zapatapls_! La andanada de estribor
+dispar en seguida, y al poco rato nos contestaron... Pero en aquella
+trapisonda no vimos que con el primer disparo nos haban soplado a bordo
+unas endiabladas materias _comestibles_ (combustibles quera
+decir), que cayeron sobre el buque como si estuviera lloviendo fuego. Al
+ver que arda nuestro navo, se nos redobl la rabia y cargamos de nuevo
+la andanada, y otra, y otra. Ah, seora Doa Francisca! Bonito se puso
+aquello!... Nuestro comandante mand meter sobre estribor para atacar al
+abordaje al buque enemigo. Aqu te quiero ver... Yo estaba en mis
+glorias... En un guiar del ojo preparamos las hachas y picas para el
+abordaje... el barco enemigo se nos vena encima, lo cual me
+_encabrill_ (me alegr) el alma, porque as nos enredaramos
+ms pronto... Mete, mete a estribor... qu julepe! Principiaba a
+amanecer: ya los penoles se besaban; ya estaban dispuestos los grupos,
+cuando omos juramentos espaoles a bordo del buque enemigo. Entonces
+nos quedamos todos tiesos de espanto, porque vimos que el barco con que
+nos batamos era el mismo _San Hermenegildo_.
+
+--Eso s que estuvo bueno--dijo Doa Francisca mostrando algn inters
+en la narracin--. Y cmo fueron tan burros que uno y otro...?
+
+--Dir a usted: no tuvimos tiempo de andar con palabreo. El fuego del
+_Real Carlos_ se pas al _San Hermenegildo_, y
+entonces... Virgen del Carmen, la que se arm! A las lanchas!,
+gritaron muchos. El fuego estaba ya ras con ras con la _Santa
+Brbara_, y esta seora no se anda con bromas... Nosotros
+jurbamos, gritbamos insultando a Dios, a la Virgen y a todos los
+santos, porque as parece que se desahoga uno cuando est lleno de
+coraje hasta la escotilla.
+
+--Jess, Mara y Jos!, qu horror!--exclam mi ama--. Y se
+salvaron?
+
+--Nos salvamos cuarenta en la fala y seis o siete en el chinchorro:
+stos recogieron al segundo del _San Hermenegildo_. Jos
+Dbora se aferr a un pedazo de palo y arrib ms muerto que vivo a las
+playas de Marruecos.
+
+--Los dems... y en ella cabe mucha gente. Dos mil hombres
+_apagaron fuegos_ aquel da, entre ellos nuestro comandante
+Ezguerra, y Emparn el del otro barco.
+
+--Vlgame Dios--dijo Doa Francisca--. Aunque bien empleado les est,
+por andarse en esos juegos. Si se estuvieran quietecitos en sus casas
+como Dios manda...
+
+--Pues la causa de este desastre--dijo Don Alonso, que gustaba de
+interesar a su mujer en tan dramticos sucesos--, fue la siguiente. Los
+ingleses, validos de la obscuridad de la noche, dispusieron que el navo
+_Soberbio_, el ms ligero de los que traan, apagara sus luces
+y se colocara entre nuestros dos hermosos barcos. As lo hizo: dispar
+sus dos andanadas, puso su aparejo en facha con mucha presteza, orzando
+al mismo tiempo para librarse de la contestacin. El _Real
+Carlos_ y el _San Hermenegildo_, vindose atacados
+inesperadamente, hicieron fuego; pero se estuvieron batiendo el uno
+contra el otro, hasta que cerca del amanecer y estando a punto de
+abordarse, se reconocieron y ocurri lo que tan detalladamente te ha
+contado Marcial.
+
+--Oh!, y qu bien os la jugaron!--dijo la dama--. Estuvo bueno,
+aunque eso no es de gente noble.
+
+--Qu ha de ser--aadi Medio-hombre--. Entonces yo no los quera bien;
+pero _dende_ esa noche... Si estn ellos en el Cielo, no
+quiero ir al Cielo, _manque_ me condene para toda la
+_enternidad_...
+
+--Pues y la captura de las cuatro fragatas que venan del Ro de la
+Plata?--dijo D. Alonso animando a Marcial para que continuara sus
+narraciones.
+
+--Tambin en esa me encontr--contest el marino--, y all me dejaron
+sin pierna. Tambin entonces nos cogieron desprevenidos, y como
+estbamos en tiempo de paz, navegbamos muy tranquilos, contando ya las
+horas que nos faltaban para llegar, cuando de pronto...
+
+Le dir a usted cmo fue, seora Doa Francisca, para que vea las maas
+de esa gente. Despus de lo del Estrecho, me embarqu en la
+_Fama_ para Montevideo, y ya haca mucho tiempo que estbamos
+all, cuando el jefe de la escuadra recibi orden de traer a Espaa los
+caudales de Lima y Buenos Aires. El viaje fue muy bueno, y no tuvimos
+ms percance que unas calenturillas, que no mataron ni tanto as de
+hombre... Traamos mucho dinero del Rey y de particulares, y tambin lo
+que llamamos la _caja de soldadas_, que son los ahorrillos de
+la tropa que sirve en las Amricas. Por junto, si no me engao, eran
+cosa de cinco millones de pesos, como quien no dice nada, y adems
+traamos pieles de lobo, lana de vicua, cascarilla, barras de estao y
+cobre y maderas finas... Pues, seor, despus de cincuenta das de
+navegacin, el 5 de Octubre, vimos tierra, y ya contbamos entrar en
+Cdiz al da siguiente, cuando ctate que hacia el Nordeste se nos
+presentan cuatro seoras fragatas.
+
+_Anque_ era tiempo de paz, y nuestro capitn, D. Miguel de
+Zapian, pareca no tener maldito recelo, yo, que soy perro viejo en la
+mar, llam a Dbora y le dije que el tiempo me ola a plvora... Bueno:
+cuando las fragatas inglesas estuvieron cerca, el general mand hacer
+zafarrancho; la _Fama_ iba delante, y al poco rato nos
+encontramos a tiro de pistola de una de las inglesas por barlovento.
+
+Entonces el capitn ingls nos habl con su bocina y nos dijo... pues
+mire usted que me gust la franqueza!... nos dijo que nos pusiramos en
+facha porque nos iba a atacar. Hizo mil preguntas; pero le dijimos que
+no nos daba la gana de contestar. A todo esto, las otras tres fragatas
+enemigas se haban acercado a las nuestras, de tal manera que cada una
+de las inglesas tena otra espaola por el costado de sotavento.
+
+--Su posicin no poda ser mejor--apunt mi amo.
+
+--Eso digo yo--continu Marcial--. El jefe de nuestra escuadra, D. Jos
+Bustamante, anduvo poco listo, que si hubiera sido yo... Pues, seor, el
+_comodn_ (quera decir el comodoro) ingls envi a bordo de
+la _Medea_ un oficialillo de estos de cola de abadejo, el
+cual, sin andarse en chiquitas, dijo que _anque_ no estaba
+declarada la guerra, el _comodn_ tena orden de apresarnos.
+Esto s que se llama ser ingls. El combate empez al poco rato; nuestra
+fragata recibi la primera andanada por babor; se le contest al saludo,
+y caonazo va, caonazo viene... lo cierto del caso es que no metimos
+en un puo a aquellos herejes _por mor_ de que el demonio fue
+y peg fuego a la Santa Brbara de la _Mercedes_, que se vol
+en un suspiro, y todos con este suceso, nos afligimos tanto,
+sintindonos tan apocados...!, no por falta de valor, sino por aquello
+que dicen... en _la moral_... pues... _denque_ el
+mismo momento nos vimos perdidos. Nuestra fragata tena las velas con
+ms agujeros que capa vieja, los cabos rotos, cinco pies de agua en
+bodega, el palo de mesana tendido, tres balazos a flor de agua y
+bastantes muertos y heridos. A pesar de esto, seguamos la
+_cuchipanda_ con el ingls; pero cuando vimos que la
+_Medea_ y la _Clara_, no pudiendo resistir la
+chamusquina, arriaban bandera, forzamos de vela y nos retiramos
+defendindonos como podamos. La maldita fragata inglesa nos daba caza,
+y como era ms velera que la nuestra, no pudimos zafarnos y tuvimos
+tambin que arriar el trapo a las tres de la tarde, cuando ya nos haban
+matado mucha gente, y yo estaba medio muerto sobre el sollao porque a
+una bala le dio la gana de quitarme la pierna. Aquellos condenados nos
+llevaron a Inglaterra, no como presos, sino como detenidos; pero carta
+va, carta viene entre Londres y Madrid, lo cierto es que se quedaron
+con el dinero, y me parece que cuando a m me nazca otra pierna,
+entonces el Rey de Espaa les ver la punta del pelo a los cinco
+millones de pesos.
+
+--Pobre hombre!... y entonces perdiste la pata?--le dijo
+compasivamente Doa Francisca.
+
+--S seora: los ingleses, sabiendo que yo no era bailarn, creyeron que
+tena bastante con una. En la travesa me curaron bien: en un pueblo que
+llaman _Plinmuf_ (Plymouth) estuve seis meses en el pontn,
+con el petate liado y la patente para el otro mundo en el bolsillo...
+Pero Dios quiso que no me fuera a pique tan pronto: un fsico ingls me
+puso esta pierna de palo, que es mejor que la otra, porque aqulla me
+dola de la condenada rema, y sta, a Dios gracias, no duele aunque la
+echen una descarga de metralla. En cuanto a dureza, creo que la tiene,
+_aunque entava_ no se me ha puesto delante la popa de ningn
+ingls para probarla.
+
+--Muy bravo ests--dijo mi ama--; quiera Dios no pierdas tambin la
+otra. El que busca el peligro...
+
+Concluida la relacin de Marcial, se trab de nuevo la disputa sobre si
+mi amo ira o no a la escuadra. Persista Doa Francisca en la
+negativa, y D. Alonso, que en presencia de su digna esposa era manso
+como un cordero, buscaba pretextos y alegaba toda clase de razones para
+convencerla.
+
+Iremos slo a ver, mujer; nada ms que a ver--deca el hroe con mirada
+suplicante.
+
+--Dejmonos de fiestas--le contestaba su esposa--. Buen par de
+esperpentos estis los dos.
+
+--La escuadra combinada--dijo Marcial--, se quedar en Cdiz, y ellos
+tratarn de forzar la entrada.
+
+--Pues entonces--aadi mi ama--, pueden ver la funcin desde la
+muralla de Cdiz; pero lo que es en los barquitos... Digo que no y que
+no, Alonso. En cuarenta aos de casados no me has visto enojada (la vea
+todos los das); pero ahora te juro que si vas a bordo... haz cuenta de
+que Paquita no existe para ti.
+
+--Mujer!--exclam con afliccin mi amo--. Y he de morirme sin tener
+ese gusto!
+
+--Bonito gusto, hombre de Dios! Ver cmo se matan esos locos! Si el
+Rey de las Espaas me hiciera caso, mandara a paseo a los ingleses y
+les dira: Mis vasallos queridos no estn aqu para que ustedes se
+diviertan con ellos. Mtanse ustedes en faena unos con otros si quieren
+juego. Qu creen? Yo, aunque tonta, bien s lo que hay aqu, y es que
+el Primer Cnsul, Emperador, Sultn, o lo que sea, quiere acometer a
+los ingleses, y como no tiene hombres de alma para el caso, ha embaucado
+a nuestro buen Rey para que le preste los suyos, y la verdad es que nos
+est fastidiando con sus guerras martimas. Dganme ustedes: a Espaa
+qu le va ni le viene en esto? Por qu ha de estar todos los das
+caonazo y ms caonazo por una simpleza? Antes de esas picardas que
+Marcial ha contado, qu dao nos haban hecho los ingleses? Ah, si
+hicieran caso de lo que yo digo, el seor de Bonaparte armara la guerra
+solo, o si no que no la armara!
+
+--Es verdad--dijo mi amo--, que la alianza con Francia nos est
+haciendo mucho dao, pues si algn provecho resulta es para nuestra
+aliada, mientras todos los desastres son para nosotros.
+
+--Entonces, tontos rematados, para qu se os calientan las pajarillas
+con esta guerra?
+
+--El honor de nuestra nacin est empeado--contest D. Alonso--, y una
+vez metidos en la danza, sera una mengua volver atrs. Cuando estuve el
+mes pasado en Cdiz en el bautizo de la hija de mi primo, me deca
+Churruca: Esta alianza con Francia, y el maldito tratado de San
+Ildefonso, que por la astucia de Bonaparte y la debilidad de Godoy se
+ha convertido en tratado de subsidios, sern nuestra ruina, sern la
+ruina de nuestra escuadra, si Dios no lo remedia, y, por tanto, la ruina
+de nuestras colonias y del comercio espaol en Amrica. Pero, a pesar de
+todo, es preciso seguir adelante.
+
+--Bien digo yo--aadi doa Francisca--, que ese Prncipe de la Paz se
+est metiendo en cosas que no entiende. Ya se ve, un hombre sin
+estudios! Mi hermano el arcediano, que es partidario del prncipe
+Fernando, dice que ese seor Godoy es un alma de cntaro, y que no ha
+estudiado latn ni teologa, pues todo su saber se reduce a tocar la y a
+conocer los veintids modos de bailar la gavota. Parece que por su linda
+cara le han hecho, primer ministro. As andan las cosas de Espaa;
+luego, hambre y ms hambre... todo tan caro... la fiebre amarilla
+asolando a Andaluca... Est esto bonito, s, seor... Y de ello tienen
+ustedes la culpa--continu engrosando la voz y ponindose muy
+encarnada--, s seor, ustedes que ofenden a Dios matando tanta gente;
+ustedes, que si en vez de meterse en esos endiablados barcos, se fueran
+a la iglesia a rezar el rosario, no andara Patillas tan suelto por
+Espaa haciendo diabluras.
+
+--T irs a Cdiz tambin--dijo D. Alonso ansioso de despertar el
+entusiasmo en el pecho de su mujer--; irs a casa de Flora, y desde el
+mirador podrs ver cmodamente el combate, el humo, los fogonazos, las
+banderas... Es cosa muy bonita.
+
+--Gracias, gracias! Me caera muerta de miedo. Aqu nos estaremos
+quietos, que el que busca el peligro en l perece.
+
+As termin aquel dilogo, cuyos pormenores he conservado en mi memoria,
+a pesar del tiempo transcurrido. Mas acontece con frecuencia que los
+hechos muy remotos, correspondientes a nuestra infancia, permanecen
+grabados en la imaginacin con mayor fijeza que los presenciados en edad
+madura, y cuando predomina sobre todas las facultades la razn.
+
+Aquella noche D. Alonso y Marcial siguieron conferenciando en los pocos
+ratos que la recelosa Doa Francisca los dejaba solos. Cuando sta fue a
+la parroquia para asistir a la novena, segn su piadosa costumbre, los
+dos marinos respiraron con libertad como escolares bulliciosos que
+pierden de vista al maestro. Encerrronse en el despacho, sacaron unos
+mapas y estuvieron examinndolos con gran atencin; luego leyeron
+ciertos papeles en que haba apuntados los nombres de muchos barcos
+ingleses con la cifra de sus caones y tripulantes, y durante su
+calurosa conferencia, en que alternaba la lectura con los ms enrgicos
+comentarios, not que ideaban el plan de un combate naval.
+
+Marcial imitaba con los gestos de su brazo y medio la marcha de las
+escuadras, la explosin de las andanadas; con su cabeza, el balance de
+los barcos combatientes; con su cuerpo, la cada de costado del buque
+que se va a pique; con su mano, el subir y bajar de las banderas de
+seal; con un ligero silbido, el mando del contramaestre; con los
+porrazos de su pie de palo contra el suelo, el estruendo del can; con
+su lengua estropajosa, los juramentos y singulares voces del combate; y
+como mi amo le secundase en esta tarea con la mayor gravedad, quise yo
+tambin echar mi cuarto a espadas, alentado por el ejemplo, y dando
+natural desahogo a esa necesidad devoradora de meter ruido que domina el
+temperamento de los chicos con absoluto imperio. Sin poderme contener,
+viendo el entusiasmo de los dos marinos, comenc a dar vueltas por la
+habitacin, pues la confianza con que por mi amo era tratado me
+autorizaba a ello; remed con la cabeza y los brazos la disposicin de
+una nave que cie el viento, y al mismo tiempo profera, ahuecando la
+voz, los retumbantes monoslabos que ms se parecen al ruido de un
+caonazo, tales como bum, bum, bum!... Mi respetable amo, el mutilado
+marinero, tan nios como yo en aquella ocasin, no pararon mientes en lo
+que yo haca, pues harto les embargaban sus propios pensamientos.
+
+Cunto me he redo despus recordando aquella escena, y cun cierto es,
+por lo que respecta a mis compaeros en aquel juego, que el entusiasmo
+de la ancianidad convierte a los viejos en nios, renovando las
+travesuras de la cuna al borde mismo del sepulcro!
+
+Muy enfrascados estaban ellos en su conferencia, cuando sintieron los
+pasos de Doa Francisca que volva de la novena.
+
+Qu viene!--exclam Marcial con terror.
+
+Y al punto guardaron los planos, disimulando su excitacin, y pusironse
+a hablar de cosas indiferentes. Pero yo, bien porque la sangre juvenil
+no poda aplacarse fcilmente, bien porque no observ a tiempo la
+entrada de mi ama, segu en medio del cuarto demostrando mi enajenacin
+con frases como stas, pronunciadas con el mayor desparpajo: la mura a
+estribor!... orza!... la andanada de sotavento!... fuego!... bum,
+bum!... Ella se lleg a m furiosa, y sin previo aviso me descarg en
+la popa la andanada de su mano derecha con tan buena puntera, que me
+hizo ver las estrellas.
+
+Tambin t!--grit vapulendome sin compasin--. Ya ves--aadi
+mirando a su marido con centelleantes ojos--: t le enseas a que pierda
+el respeto... Te has credo que ests todava en la Caleta, pedazo de
+zascandil?
+
+La zurra continu en la forma siguiente: yo caminando a la cocina,
+lloroso y avergonzado, despus de arriada la bandera de mi dignidad, y
+sin pensar en defenderme contra tan superior enemigo; Doa Francisca
+detrs dndome caza y poniendo a prueba mi pescuezo con los repetidos
+golpes de su mano. En la cocina ech el ancla, lloroso, considerando
+cun mal haba concluido mi combate naval.
+
+
+
+
+-V-
+
+
+Para oponerse a la insensata determinacin de su marido, Doa Francisca
+no se fundaba slo en las razones anteriormente expuestas; tena, adems
+de aqullas, otra poderossima, que no indic en el dilogo anterior,
+quiz por demasiado sabida.
+
+Pero el lector no la sabe y voy a decrsela. Creo haber escrito que mis
+amos tenan una hija. Pues bien: esta hija se llamaba Rosita, de edad
+poco mayor que la ma, pues apenas pasaba de los quince aos, y ya
+estaba concertado su matrimonio con un joven oficial de Artillera
+llamado Malespina, de una familia de Medinasidonia, lejanamente
+emparentada con la de mi ama. Habase fijado la boda para fin de
+Octubre, y ya se comprende que la ausencia del padre de la novia habra
+sido inconveniente en tan solemnes das.
+
+Voy a decir algo de mi seorita, de su novio, de sus amores, de su
+proyectado enlace y... ay!, aqu mis recuerdos toman un tinte
+melanclico, evocando en mi fantasa imgenes importunas y exticas
+como si vinieran de otro mundo, despertando en mi cansado pecho
+sensaciones que, a decir verdad, ignoro si traen a mi espritu alegra o
+tristeza. Estas ardientes memorias, que parecen agostarse hoy en mi
+cerebro, como flores tropicales trasplantadas al Norte helado, me hacen
+a veces rer, y a veces me hacen pensar... Pero contemos, que el lector
+se cansa de reflexiones enojosas sobre lo que a un solo mortal interesa.
+
+Rosita era lindsima. Recuerdo perfectamente su hermosura, aunque me
+sera muy difcil describir sus facciones. Parece que la veo sonrer
+delante de m. La singular expresin de su rostro, a la de ningn otro
+parecida, es para m, por la claridad con que se ofrece a mi
+entendimiento, como una de esas nociones primitivas, que parece hemos
+trado de otro mundo, o nos han sido infundidas por misterioso poder
+desde la cuna. Y sin embargo, no respondo de poderlo pintar, porque lo
+que fue real ha quedado como una idea indeterminada en mi cabeza, y nada
+nos fascina tanto, as como nada se escapa tan sutilmente a toda
+apreciacin descriptiva, como un ideal querido.
+
+Al entrar en la casa, cre que Rosita perteneca a un orden de criaturas
+superior. Explicar mis pensamientos para que se admiren ustedes de mi
+simpleza. Cuando somos nios, y un nuevo ser viene al mundo en nuestra
+casa, las personas mayores nos dicen que le han trado de Francia, de
+Pars o de Inglaterra. Engaado yo como todos acerca de tan singular
+modo de perpetuar la especie, crea que los nios venan por encargo,
+empaquetados en un cajoncito, como un fardo de quincalla. Pues bien:
+contemplando por primera vez a la hija de mis amos, discurr que tan
+bella persona no poda haber venido de la fbrica de donde venimos
+todos, es decir, de Pars o de Inglaterra, y me persuad de la
+existencia de alguna regin encantadora, donde artfices divinos saban
+labrar tan hermosos ejemplares de la persona humana.
+
+Como nios ambos, aunque de distinta condicin, pronto nos tratamos con
+la confianza propia de la edad, y mi mayor dicha consista en jugar con
+ella, sufriendo todas sus impertinencias, que eran muchas, pues en
+nuestros juegos nunca se confundan las clases: ella era siempre
+seorita, y yo siempre criado; as es que yo llevaba la peor parte, y si
+haba golpes, no es preciso indicar aqu quin los reciba.
+
+Ir a buscarla al salir de la escuela para acompaarla a casa, era mi
+sueno de oro; y cuando por alguna ocupacin imprevista se encargaba a
+otra persona tan dulce comisin, mi pena era tan profunda, que yo la
+equiparaba a las mayores penas que pueden pasarse en la vida, siendo
+hombre, y deca: Es imposible que cuando yo sea grande experimente
+desgracia mayor. Subir por orden suya al naranjo del patio para coger
+los azahares de las ms altas ramas, era para m la mayor de las
+delicias, posicin o preeminencia superior a la del mejor rey de la
+tierra subido en su trono de oro; y no recuerdo alborozo comparable al
+que me causaba obligndome a correr tras ella en ese divino e inmortal
+juego que llaman.
+
+Si ella corra como una gacela, yo volaba como un pjaro para cogerla
+ms pronto, asindola por la parte de su cuerpo que encontraba ms a
+mano. Cuando se trocaban los papeles, cuando ella era la perseguidora y
+a m me corresponda el ser cogido, se duplicaban las inocentes y puras
+delicias de aquel juego sublime, y el paraje ms obscuro y feo, donde
+yo, encogido y palpitante, esperaba la impresin de sus brazos ansiosos
+de estrecharme, era para m un verdadero paraso. Aadir que jams,
+durante aquellas escenas, tuve un pensamiento, una sensacin, que no
+emanara del ms refinado idealismo.
+
+Y qu dir de su canto? Desde muy nia acostumbraba a cantar el
+_ol_ y las _caas_, con la maestra de los
+ruiseores, que lo saben todo en materia de msica sin haber aprendido
+nada. Todos le alababan aquella habilidad, y formaban corro para orla;
+pero a m me ofendan los aplausos de sus admiradores, y hubiera deseado
+que enmudeciera para los dems. Era aquel canto un gorjeo melanclico,
+aun modulado por su voz infantil. La nota, que repercuta sobre s
+misma, enredndose y desenredndose, como un hilo sonoro, se perda
+subiendo y se desvaneca alejndose para volver descendiendo con timbre
+grave. Pareca emitida por un avecilla, que se remontara primero al
+Cielo, y que despus cantara en nuestro propio odo. El alma, si se me
+permite emplear un smil vulgar, pareca que se alargaba siguiendo el
+sonido, y se contraa despus retrocediendo ante l, pero siempre
+pendiente de la meloda y asociando la msica a la hermosa cantora. Tan
+singular era el efecto, que para m el orla cantar, sobre todo en
+presencia de otras personas, era casi una mortificacin.
+
+Tenamos la misma edad, poco ms o menos, como he dicho, pues slo
+exceda la suya a la ma en unos ocho o nueve meses. Pero yo era
+pequeuelo y raqutico, mientras ella se desarrollaba con mucha lozana,
+y as, al cumplirse los tres aos de mi residencia en la casa, ella
+pareca de mucha ms edad que yo. Estos tres aos se pasaron sin
+sospechar nosotros que bamos creciendo, y nuestros juegos no se
+interrumpan, pues ella era ms traviesa que yo, y su madre la rea,
+procurando sujetarla y hacerla trabajar.
+
+Al cabo de lo tres aos advert que las formas de mi idolatrada seorita
+se ensanchaban y redondeaban, completando la hermosura de su cuerpo: su
+rostro se puso ms encendido, ms lleno, ms tibio; sus grandes ojos ms
+vivos, si bien con la mirada menos errtil y voluble; su andar ms
+reposado; sus movimientos no s si ms o menos ligeros, pero ciertamente
+distintos, aunque no poda entonces ni puedo ahora apreciar en qu
+consista la diferencia. Pero ninguno de estos accidentes me confundi
+tanto como la transformacin de su voz, que adquiri cierta sonora
+gravedad bien distinta de aquel travieso y alegre chillido con que me
+llamaba antes, trastornndome el juicio, y obligndome a olvidar mis
+quehaceres, para acudir al juego. El capullo se converta en rosa y la
+crislida en.
+
+Un da mil veces funesto, mil veces lgubre, mi amita se present ante
+m con traje bajo. Aquella transfiguracin produjo en m tal impresin,
+que en todo el da no habl una palabra. Estaba serio como un hombre que
+ha sido vilmente engaado, y mi enojo contra ella era tan grande, que en
+mis soliloquios probaba con fuertes razones que el rpido crecimiento de
+mi amita era una felona. Se despert en m la fiebre del raciocinar, y
+sobre aquel tema controverta apasionadamente conmigo mismo en el
+silencio de mis insomnios. Lo que ms me aturda era ver que con unas
+cuantas varas de tela haba variado por completo su carcter. Aquel da,
+mil veces desgraciado, me habl en tono ceremonioso, ordenndome con
+gravedad y hasta con displicencia las faenas que menos me gustaban; y
+ella, que tantas veces fue cmplice y encubridora de mi holgazanera, me
+reprenda entonces por perezoso. Y a todas stas, ni una sonrisa, ni un
+salto, ni una monada, ni una veloz carrera, ni un poco de
+_ol_, ni esconderse de m para que la buscara, ni fingirse
+enfadada para rerse despus, ni una disputilla, ni siquiera un pescozn
+con su blanda manecita!
+
+Terribles crisis de la existencia! Ella se haba convertido en mujer,
+y yo continuaba siendo nio!
+
+No necesito decir que se acabaron los retozos y los juegos; ya no volv
+a subir al naranjo, cuyos azahares crecieron tranquilos, libres de mi
+enamorada rapacidad, desarrollando con lozana sus hojas y con todo lujo
+su provocativa fragancia; ya no corrimos ms por el patio, ni hice ms
+viajes a la escuela, para traerla a casa, tan orgulloso de mi comisin
+que la hubiera defendido contra un ejrcito, si ste hubiera intentado
+quitrmela. Desde entonces Rosita andaba con la mayor circunspeccin y
+gravedad; varias veces not que al subir una escalera delante de m,
+cuidaba de no mostrar ni una lnea ni una pulgada ms arriba de su
+hermoso tobillo, y este sistema de fraudulenta ocultacin era una ofensa
+a la dignidad de aquel cuyos ojos haban visto algo ms arriba. Ahora me
+ro considerando cmo se me parta el corazn con aquellas cosas.
+
+Pero an haban de ocurrir ms terribles desventuras. Al ao de su
+transformacin, la ta Martina, Rosario la cocinera, Marcial y otros
+personajes de la servidumbre, se ocupaban un da de cierto grave asunto.
+Aplicando mi diligente odo, luego me enter de que corran rumores
+alarmantes: la seorita se iba a casar. La cosa era inaudita, porque yo
+no le conoca ningn novio. Pero entonces lo arreglaban todo los
+padres, y lo raro es que a veces no sala del todo mal.
+
+Pues un joven de gran familia pidi su mano, y mis amos se la
+concedieron. Este joven vino a casa acompaado de sus padres, que eran
+una especie de condes o marqueses, con un ttulo retumbante. El
+pretendiente traa su uniforme de Marina, en cuyo honroso Cuerpo serva;
+pero a pesar de tan elegante jaez, su facha era muy poco agradable. As
+debi parecerle a mi amita, pues desde un principio mostr repugnancia
+hacia aquella boda. Su madre trataba de convencerla, pero intilmente, y
+le haca la ms acabada pintura de las buenas prendas del novio, de su
+alto linaje y grandes riquezas. La nia no se convenca, y a estas
+razones opona otras muy cuerdas.
+
+Pero la pcara se callaba lo principal, y lo principal era que tena
+otro novio, a quien de veras amaba. Este otro era un oficial de
+Artillera, llamado, de muy buena presencia y gentil figura. Mi amita le
+haba conocido en la iglesia, y el prfido amor se apoder de ella,
+mientras rezaba; pues siempre fue el templo lugar muy a propsito, por
+su potico y misterioso recinto, para abrir de par en par al amor las
+puertas del alma. Malespina rondaba la casa, lo cual observ yo varias
+veces; y tanto se habl en Vejer de estos amores, que el otro lo supo, y
+se desafiaron. Mis amos supieron todo cuando lleg a casa la noticia de
+que Malespina haba herido mortalmente a su rival.
+
+El escndalo fue grande. La religiosidad de mis amos se escandaliz
+tanto con aquel hecho, que no pudieron disimular su enojo, y Rosita fue
+la vctima principal. Pero pasaron meses y ms meses; el herido cur, y
+como Malespina fuese tambin persona bien nacida y rica, se notaron en
+la atmsfera poltica de la casa barruntos de que el joven D. Rafael iba
+a entrar en ella. Renunciaron al enlace los padres del herido, y en
+cambio el del vencedor se present en casa a pedir para su hijo la mano
+de mi querida amita. Despus de algunas dilaciones, se la concedieron.
+
+Me acuerdo de cuando fue all. Era un seor muy seco y estirado, con
+chupa de treinta colores, muchos colgajos en el reloj, gran coleto, y
+una nariz muy larga y afilada, con la cual pareca olfatear a las
+personas que le sostenan la conversacin. Hablaba por los codos y no
+dejaba meter baza a los dems: l se lo deca todo, y no se poda
+elogiar cosa alguna, porque al punto sala diciendo que tena otra
+mejor. Desde entonces le tach por hombre vanidoso y mentirossimo, como
+tuve ocasin de ver claramente ms tarde. Mis amos le recibieron con
+agasajo, lo mismo que a su hijo, que con l vena. Desde entonces, el
+novio sigui yendo a casa todos los das, slo o en compaa de su
+padre.
+
+Nueva transformacin de mi amita. Su indiferencia hacia m era tan
+marcada, que tocaba los lmites del menosprecio. Entonces ech de ver
+claramente por primera vez, maldicindola, la humildad de mi condicin;
+trataba de explicarme el derecho que tenan a la superioridad los que
+realmente eran superiores, y me preguntaba, lleno de angustia, si era
+justo que otros fueran nobles y ricos y sabios, mientras yo tena por
+abolengo la Caleta, por nica fortuna mi persona, y apenas saba leer.
+Viendo la recompensa que tena mi ardiente cario, comprend que a nada
+podra aspirar en el mundo, y slo ms tarde adquir la firme conviccin
+de que un grande y constante esfuerzo mo me dara quizs todo aquello
+que no posea.
+
+En vista del despego con que ella me trataba, perd la confianza; no me
+atreva a desplegar los labios en su presencia, y me infunda mucho ms
+respeto que sus padres. Entre tanto, yo observaba con atencin los
+indicios del amor que la dominaba. Cuando l tardaba, yo la vea
+impaciente y triste; al menor rumor que indicase la aproximacin de
+alguno, se encenda su hermoso semblante, y sus negros ojos brillaban
+con ansiedad y esperanza. Si l entraba al fin, le era imposible a ella
+disimular su alegra, y luego se estaban charlando horas y ms horas,
+siempre en presencia de Doa Francisca, pues a mi seorita no se le
+consentan coloquios a solas ni por las rejas.
+
+Tambin haba correspondencia larga, y lo peor del caso es que yo era el
+correo de los dos amantes. Aquello me daba una rabia...! Segn la
+consigna, yo sala a la plaza, y all encontraba, ms puntual que un
+reloj, al seorito Malespina, el cual me daba una esquela para
+entregarla a mi seorita. Cumpla mi encargo, y ella me daba otra para
+llevarla a l. Cuntas veces senta tentaciones de quemar aquellas
+cartas, no llevndolas a su destino! Pero por mi suerte, tuve serenidad
+para dominar tan feo propsito.
+
+No necesito decir que yo odiaba a Malespina. Desde que le vea entrar
+senta mi sangre enardecida, y siempre que me ordenaba algo, hacalo con
+los peores modos posibles, deseoso de significarle mi alto enojo. Este
+despego que a ellos les pareca mala crianza y a m un arranque de
+entereza, propio de elevados corazones, me proporcion algunas
+reprimendas y, sobre todo, dio origen a una frase de mi seorita, que se
+me clav en el corazn como una dolorosa espina. En cierta ocasin le o
+decir:
+
+Este chico est tan echado a perder, que ser preciso mandarle fuera de
+casa.
+
+Al fin se fij el da para la boda, y unos cuantos antes del sealado
+ocurri lo que ya cont y el proyecto de mi amo. Por esto se comprender
+que Doa Francisca tena razones poderosas, adems de la poca salud de
+su marido, para impedirle ir a la escuadra.
+
+
+
+
+-VI-
+
+
+Recuerdo muy bien que al da siguiente de los pescozones que me aplic
+D. Francisca, movida del espectculo de mi irreverencia y de su profundo
+odio a las guerras martimas, sal acompaando a mi amo en su paseo de
+medioda. l me daba el brazo, y a su lado iba Marcial: los tres
+caminbamos lentamente, conforme al flojo andar de D. Alonso y a la poca
+destreza de la pierna postiza del marinero. Pareca aquello una de esas
+procesiones en que marcha, sobre vacilante palanqun, un grupo de santos
+viejos y apolillados, que amenazan venirse al suelo en cuanto se acelere
+un poco el paso de los que les llevan. Los dos viejos no tenan expedito
+y vividor ms que el corazn, que funcionaba como una mquina recin
+salida del taller. Era una aguja imantada, que a pesar de su fuerte
+potencia y exacto movimiento, no poda hacer navegar bien el casco viejo
+y averiado en que iba embarcada.
+
+Durante el paseo, mi amo, despus de haber asegurado con su habitual
+aplomo que si el almirante Crdova, en vez de mandar virar a estribor
+hubiera mandado virar a babor, la batalla del 14 no se habra perdido,
+entabl la conversacin sobre el famoso proyecto, y aunque no dijeron
+claramente su propsito, sin duda por estar yo delante, comprend por
+algunas palabras sueltas que trataban de ponerlo en ejecucin a
+cencerros tapados, marchndose de la casa lindamente una maana, sin que
+mi ama lo advirtiese.
+
+Regresamos a la casa y all se habl de cosas muy distintas. Mi amo, que
+siempre era complaciente con su mujer, lo fue aquel da ms que nunca.
+No deca Doa Francisca cosa alguna, aunque fuera insignificante, sin
+que l lo celebrara con risas inoportunas. Hasta me parece que la regal
+algunas frusleras, demostrando en todos sus actos el deseo de tenerla
+contenta; sin duda por esta misma complacencia oficiosa mi ama estaba
+dscola y regaona cual nunca la haba yo visto. No era posible
+transaccin honrosa. Por no s qu ftil motivo, ri con Marcial,
+intimndole la inmediata salida de la casa; tambin dijo terribles cosas
+a su marido; y durante la comida, aunque ste celebraba todos los platos
+con desusado calor, la implacable dama no cesaba de gruir.
+
+Llegada la hora de rezar el rosario, acto solemne que se verificaba en
+el comedor con asistencia de todos los de la casa, mi amo, que otras
+veces sola dormirse, murmurando perezosamente los
+_Pater-noster_, lo cual le vala algunas reprimendas, estuvo
+aquella noche muy despabilado y rez con verdadero empeo, haciendo que
+su voz se oyera entre todas las dems.
+
+Otra cosa pas que se me ha quedado muy presente. Las paredes de la casa
+hallbanse adornadas con dos clases de objetos: estampas de santos y
+mapas; la Corte celestial por un lado, y todos los derroteros de Europa
+y Amrica por otro. Despus de comer, mi amo estaba en la galera
+contemplando una carta de navegacin, y recorra con su vacilante dedo
+las lneas, cuando Doa Francisca, que algo sospechaba del proyecto de
+escapatoria, y adems pona el grito en el Cielo siempre que sorprenda
+a su marido en flagrante delito de entusiasmo nutico, lleg por detrs,
+y abriendo los brazos exclam:
+
+Hombre de Dios! Cuando digo que t me andas buscando... Pues te juro
+que si me buscas, me encontrars.
+
+--Pero, mujer--repuso temblando mi amo--, estaba aqu mirando el
+derrotero de Alcal Galiano y de Valds en las goletas
+_Sutil_ y _Mejicana_, cuando fueron a reconocer el
+estrecho de Fuca. Es un viaje muy bonito: me parece que te lo he
+contado.
+
+--Cuando digo que voy a quemar todos esos papelotes--aadi Doa
+Francisca--. Mal hayan los viajes y el perro judo que los invent.
+Mejor pensaras en las cosas de Dios, que al fin y al cabo no eres ningn
+nio. Qu hombre, Santo Dios, qu hombre!
+
+No pas de esto. Yo andaba tambin por all cerca; pero no recuerdo bien
+si mi ama desahog su furor en mi humilde persona, demostrndome una vez
+ms la elasticidad de mis orejas y la ligereza de sus manos. Ello es que
+estas caricias menudeaban tanto, que no hago memoria de si recib alguna
+en aquella ocasin: lo que s recuerdo es que mi seor, a pesar de haber
+redoblado sus amabilidades, no consigui ablandar a su consorte.
+
+No he dicho nada de mi amita. Pues spase que estaba muy triste, porque
+el seor de Malespina no haba parecido aquel da, ni escrito carta
+alguna, siendo intiles todas mis pesquisas para hallarle en la plaza.
+Lleg la noche, y con ella la tristeza al alma de Rosita, pues ya no
+haba esperanza de verle hasta el da siguiente. Mas de pronto, y cuando
+se haba dado orden para la cena, sonaron fuertes aldabonazos en la
+puerta; fui a abrir corriendo, y era l. Antes de abrirle, mi odio le
+haba conocido.
+
+An me parece que le estoy viendo, cuando se present delante de m,
+sacudiendo su capa, mojada por la lluvia. Siempre que le traigo a la
+memoria, se me representa como le vi en aquella ocasin. Hablando con
+imparcialidad, dir que era un joven realmente hermoso, de presencia
+noble, modales airosos, mirada afable, algo fro y reservado en
+apariencia, poco risueo y sumamente corts, con aquella cortesa grave
+y un poco finchada de los nobles de antao. Traa aquella noche la
+chaqueta faldonada, el calzn corto con botas, el sombrero portugus y
+riqusima capa de grana con forros de seda, que era la prenda ms
+elegante entre los seoritos de la poca.
+
+Desde que entr, conoc que algo grave ocurra. Pas al comedor, y todos
+se maravillaron de verle a tal hora, pues jams haba venido de noche.
+Mi amita no tuvo de alegra ms que el tiempo necesario para comprender
+que el motivo de visita tan inesperada no poda ser lisonjero.
+
+Vengo a despedirme, dijo Malespina.
+
+Todos se quedaron como lelos, y Rosita ms blanca que el papel en que
+escribo; despus encendida como la grana, y luego plida otra vez como
+una muerta.
+
+Pues qu pasa? A dnde va usted, seor D. Rafael?, le pregunt mi
+ama.
+
+Debo de haber dicho que Malespina era oficial de Artillera, pero no que
+estaba de guarnicin en Cdiz y con licencia en Vejer.
+
+Como la escuadra carece de personal--aadi--, han dado orden para que
+nos embarquemos con objeto de hacer all el servicio. Se cree que el
+combate es inevitable, y la mayor parte de los navos tienen falta de
+artilleros.
+
+--Jess, Mara y Jos!--exclam Doa Francisca ms muerta que viva--.
+Tambin a usted se le llevan? Pues me gusta. Pero usted es de tierra,
+amiguito. Dgales usted que se entiendan ellos; que si no tienen gente,
+que la busquen. Pues a fe que es bonita la broma.
+
+--Pero, mujer--dijo tmidamente D. Alonso--, no ves que es
+preciso?....
+
+No pudo seguir, porque Doa Francisca, que senta desbordarse el vaso de
+su enojo, apostrof a todas las Potencias terrestres.
+
+A ti todo te parece bien con tal que sea para los dichosos barcos de
+guerra. Pero quin, pero quin es el demonio del Infierno que ha
+mandado vayan a bordo los oficiales de tierra? A m que no me digan:
+eso es cosa del seor de Bonaparte. Ninguno de ac puede haber inventado
+tal diablura. Pero vaya usted y diga que se va a casar. A ver--aadi
+dirigindose a su marido--, escribe a Gravina dicindole que este joven
+no puede ir a la escuadra.
+
+Y como viera que su marido se encoga de hombros indicando que la cosa
+era sumamente grave, exclam:
+
+No sirves para nada. Jess! Si yo gastara calzones, me plantaba en
+Cdiz y le sacaba a usted del apuro.
+
+Rosita no deca palabra. Yo, que la observaba atentamente, conoc la
+gran turbacin de su espritu. No quitaba los ojos de su novio, y a no
+impedrselo la etiqueta y el buen parecer, habra llorado ruidosamente,
+desahogando la pena de su corazn oprimido.
+
+Los militares--dijo D. Alonso--, son esclavos de su deber, y la patria
+exige a este joven que se embarque para defenderla. En el prximo
+combate alcanzar usted mucha gloria e ilustrar su nombre con alguna
+hazaa que quede en la historia para ejemplo de las generaciones
+futuras.
+
+--S, eso, eso--dijo Doa Francisca remedando el tono grandilocuente
+con que mi amo haba pronunciado las anteriores palabras--. S: y todo
+por qu? Porque se les antoja a esos znganos de Madrid. Que vengan
+ellos a disparar los caones y a hacer la guerra... Y cundo marcha
+usted?
+
+--Maana mismo. Me han retirado la licencia, ordenndome que me presente
+al instante en Cdiz.
+
+Imposible pintar con palabras ni por escrito lo que vi en el semblante
+de mi seorita cuando aquellas frases oy. Los dos novios se miraron, y
+un largo y triste silencio sigui al anuncio de la prxima partida.
+
+Esto no se puede sufrir--dijo Doa Francisca--. Por ltimo, llevarn a
+los paisanos, y si se les antoja, tambin a las mujeres... Seor
+--prosigui mirando al Cielo con ademn de pitonisa--, no creo ofenderte
+si digo que maldito sea el que invent los barcos, maldito el mar en que
+navegan, y ms maldito el que hizo el primer can para dar esos
+estampidos que la vuelven a una loca, y para matar a tantos pobrecitos
+que no han hecho ningn dao.
+
+D. Alonso mir a Malespina, buscando en su semblante una expresin de
+protesta contra los insultos dirigidos a la noble artillera. Despus
+dijo:
+
+Lo malo ser que los navos carezcan tambin de buen material; y sera
+lamentable...
+
+Marcial, que oa la conversacin desde la puerta, no pudo contenerse y
+entr diciendo:
+
+Qu ha de faltar? El
+
+_Trinidad_ 140 caones: 32 de a 36, 34 de a 24, 36 de a 12, 18
+de a 30, y 10 obuses de a 24. El _Prncipe de Asturias_ 118,
+el _Santa Ana_120, el _Rayo_ 100, el
+_Nepomuceno_, el _San_...
+
+--Quin le mete a usted aqu, Sr. Marcial--chill Doa Francisca--, ni
+qu nos importa si tienen cincuenta u ochenta?
+
+Marcial continu, a pesar de esto, su guerrera estadstica, pero en voz
+baja, dirigindose slo a mi amo, el cual no se atreva a expresar su
+aprobacin.
+
+Ella sigui hablando as:
+
+Pero, D. Rafael, no vaya usted, por Dios. Diga usted que es de tierra;
+que se va a casar. Si Napolen quiere guerra, que la haga l solo; que
+venga y diga: Aqu estoy yo: mtenme ustedes, seores ingleses, o
+djense matar por m. Por qu ha de estar Espaa sujeta a los antojos
+de ese caballero?
+
+--Verdaderamente--dijo Malespina--, nuestra unin con Francia ha sido
+hasta ahora desastrosa.
+
+--Pues para qu la han hecho? Bien dicen que ese Godoy es hombre sin
+estudios. Si creer l que se gobierna una nacin tocando la guitarra!
+
+--Despus de la paz de Basilea--continu el joven--, nos vimos
+obligados a enemistarnos con los ingleses, que batieron nuestra escuadra
+en el cabo de San Vicente.
+
+--Alto all--declar D. Alonso, dando un fuerte puetazo en la mesa--.
+Si el almirante Crdova hubiera mandado orzar sobre babor a los navos
+de la vanguardia, segn lo que pedan las ms vulgares leyes de la
+estrategia, la victoria hubiera sido nuestra. Eso lo tengo probado hasta
+la saciedad, y en el momento del combate hice constar mi opinin. Quede,
+pues, cada cual en su lugar.
+
+--Lo cierto es que se perdi la batalla--prosigui Malespina--. Este
+desastre no habra sido de grandes consecuencias, si despus la Corte de
+Espaa no hubiera celebrado con la Repblica francesa el tratado de San
+Ildefonso, que nos puso a merced del Primer Cnsul, obligndonos a
+prestarle ayuda en guerras que a l solo y a su grande ambicin
+interesaban. La paz de Amiens no fue ms que una tregua. Inglaterra y
+Francia volvieron a declararse la guerra, y entonces Napolen exigi
+nuestra ayuda. Quisimos ser neutrales, pues aquel convenio a nada
+obligaba en la segunda guerra; pero l con tanta energa solicit
+nuestra cooperacin, que para aplacarle, tuvo el Rey que convenir en dar
+a Francia un subsidio de cien millones de reales, lo que equivala a
+comprar a peso de oro la neutralidad. Pero ni aun as la compramos. A
+pesar de tan gran sacrificio, fuimos arrastrados a la guerra. Inglaterra
+nos oblig a ello, apresando inoportunamente cuatro fragatas que venan
+de Amrica cargadas de caudales. Despus de aquel acto de piratera, la
+Corte de Madrid no tuvo ms remedio que echarse en brazos de Napolen,
+el cual no deseaba otra cosa. Nuestra marina qued al arbitrio del
+Primer Cnsul, ya Emperador, quien, aspirando a vencer por el engao a
+los ingleses, dispuso que la escuadra combinada partiese a la Martinica,
+con objeto de alejar de Europa a los marinos de la Gran Bretaa. Con
+esta estratagema pensaba realizar su anhelado desembarco en esta isla;
+mas tan hbil plan no sirvi sino para demostrar la impericia y cobarda
+del almirante francs, el cual, de regreso a Europa, no quiso compartir
+con nuestros navos la gloria del combate de Finisterre. Ahora, segn
+las rdenes del Emperador, la escuadra combinada deba hallarse en
+Brest.
+
+Dcese que Napolen est furioso con su almirante, y que piensa
+relevarle inmediatamente.
+
+--Pero, segn dicen--indic Marcial--, Mr. Corneta quiere pintarla y
+busca una accin de guerra que haga olvidar sus faltas. Yo me alegro,
+pues de ese modo se ver quin puede y quin no puede.
+
+--Lo indudable--prosigui Malespina--, es que la escuadra inglesa anda
+cerca y con intento de bloquear a Cdiz. Los marinos espaoles opinan
+que nuestra escuadra no debe salir de la baha, donde hay probabilidades
+de que venza. Mas el francs parece que se obstina en salir.
+
+--Veremos--dijo mi amo--. De todos modos, el combate ser glorioso.
+
+--Glorioso, s--contest Malespina--. Pero quin asegura que sea
+afortunado? Los marinos se forjan ilusiones, y quizs por estar
+demasiado cerca, no conocen la inferioridad de nuestro armamento frente
+al de los ingleses. Estos, adems de una soberbia artillera, tienen
+todo lo necesario para reponer prontamente sus averas. No digamos nada
+en cuanto al personal: el de nuestros enemigos es inmejorable, compuesto
+todo de viejos y muy expertos marinos, mientras que muchos de los navos
+espaoles estn tripulados en gran parte por gente de leva, siempre
+holgazana y que apenas sabe el oficio; el cuerpo de infantera tampoco
+es un modelo, pues las plazas vacantes se han llenado con tropa de
+tierra muy valerosa, sin duda, pero que se marea.
+
+--En fin--dijo mi amo--, dentro de algunos das sabremos lo que ha de
+resultar de esto.
+
+--Lo que ha de resultar ya lo s yo--observ Doa Francisca--. Que esos
+caballeros, sin dejar de decir que han alcanzado mucha gloria, volvern
+a casa con la cabeza rota.
+
+--Mujer, t qu entiendes de eso?--dijo D. Alonso sin poder contener
+un arrebato de enojo, que slo dur un instante.
+
+--Ms que t!--contest vivamente ella--. Pero Dios querr preservarle
+a usted, seor D. Rafael, para que vuelva sano y salvo.
+
+Esta conversacin ocurra durante la cena, la cual fue muy triste; y
+despus de lo referido, los cuatro personajes no dijeron una palabra.
+Concluida aqulla, se verific la despedida, que fue tiernsima, y por
+un favor especial, propio de aquella ocasin solemne, los bondadosos
+padres dejaron solos a los novios, permitindoles despedirse a sus
+anchas y sin testigos para que el disimulo no les obligara a omitir
+algn accidente que fuera desahogo a su profunda pena. Por ms que hice
+no pude asistir al acto, y me es, por tanto desconocido lo que en l
+pas; pero es fcil presumir que habra todas las ternezas imaginables
+por una y otra parte.
+
+Cuando Malespina sali del cuarto, estaba ms plido que un difunto.
+Despidiose a toda prisa de mis amos, que le abrazaron con el mayor
+cario, y se fue. Cuando acudimos a donde estaba mi amita, la
+encontramos: tan grande era su dolor, que los cariosos padres no
+pudieron calmar su espritu con ingeniosas razones, ni atemperar su
+cuerpo con los cordiales que traje a toda prisa de la botica. Confieso
+que, profundamente apenado, yo tambin, al ver la desgracia de los
+pobres amantes, se amortigu en mi pecho el rencorcillo que me inspiraba
+Malespina. El corazn de un nio perdona fcilmente, y el mo no era el
+menos dispuesto a los sentimientos dulces y expansivos.
+
+
+
+
+-VII-
+
+
+A la maana siguiente se me preparaba una gran sorpresa, y a mi ama el
+ms fuerte berrinche que creo tuvo en su vida. Cuando me levant vi que
+D. Alonso estaba amabilsimo, y su esposa ms irritada que de costumbre.
+Cuando sta se fue a misa con Rosita, advert que el seor se daba gran
+prisa por meter en una maleta algunas camisas y otras prendas de vestir,
+entre las cuales iba su uniforme. Yo le ayud y aquello me oli a
+escapatoria, aunque me sorprenda no ver a Marcial por ninguna parte. No
+tard, sin embargo, en explicarme su ausencia, pues D. Alonso, una vez
+arreglado su breve equipaje, se mostr muy impaciente, hasta que al fin
+apareci el marinero diciendo: Ah est el coche. Vmonos antes que
+ella venga.
+
+Cargu la maleta, y en un santiamn Don Alonso, Marcial y yo salimos por
+la puerta del corral para no ser vistos; nos subimos a la, y esta parti
+tan a escape como lo permita la escualidez del rocn que la arrastraba,
+y la procelosa configuracin del camino. Este, si para caballeras era
+malo, para coches perverso; pero a pesar de los fuertes tumbos y
+arcadas, apretamos el paso, y hasta que no perdimos de vista el pueblo,
+no se alivi algn tanto el martirio de nuestros cuerpos.
+
+Aquel viaje me gustaba extraordinariamente, porque a los chicos toda
+novedad les trastorna el juicio. Marcial no caba en s de gozo, y mi
+amo, que al principio manifest su alborozo casi con menos gravedad que
+yo, se entristeci bastante cuando dej de ver el pueblo. De cuando en
+cuando deca:
+
+Y ella tan ajena a esto! Qu dir cuando llegue a casa y no nos
+encuentre!
+
+A m se me ensanchaba el pecho con la vista del paisaje, con la alegra
+y frescura de la maana y, sobre todo, con la idea de ver pronto a Cdiz
+y su incomparable baha poblada de naves; sus calles bulliciosas y
+alegres; su Caleta, que simbolizaba para m en un tiempo lo ms hermoso
+de la vida, la libertad; su plaza, su muelle y dems sitios para m muy
+amados. No habamos andado tres leguas cuando alcanzamos a ver dos
+caballeros montados en soberbios alazanes, que viniendo tras nosotros se
+nos juntaron en poco tiempo. Al punto reconocimos a Malespina y a su
+padre, aquel seor alto, estirado y muy charlatn, de quien antes
+habl. Ambos se asombraron de ver a D. Alonso, y mucho ms cuando este
+les dijo que iba a Cdiz para embarcarse. Recibi la noticia con
+pesadumbre el hijo; mas el padre, que, segn entonces comprend, era un
+rematado fanfarrn, felicit a mi amo muy campanudamente, llamndole
+flor de los navegantes, espejo de los marinos y honra de la patria.
+
+Nos detuvimos para comer en el parador de Conil. A los seores les
+dieron lo que haba, y a Marcial y a m lo que sobraba, que no era
+mucho. Como yo serva la mesa, pude or la conversacin, y entonces
+conoc mejor el carcter del viejo Malespina, quien si primero pas a
+mis ojos como un embustero lleno de vanidad, despus me pareci el ms
+gracioso charlatn que he odo en mi vida.
+
+El futuro suegro de mi amita, D. Jos Mara Malespina, que no tena
+parentesco con el clebre marino del mismo apellido, era coronel de
+Artillera retirado, y cifraba todo su orgullo en conocer a fondo
+aquella terrible arma y manejarla como nadie. Tratando de este asunto
+era como ms luca su imaginacin y gran desparpajo para mentir.
+
+Los artilleros--deca sin suspender por un momento la accin de
+engullir--, hacen mucha falta a bordo. Qu es de un barco sin
+artillera? Pero donde hay que ver los efectos de esta invencin
+admirable de la humana inteligencia es en tierra, Sr. D. Alonso. Cuando
+la guerra del Roselln... ya sabe usted que tom parte en aquella
+campaa y que todos los triunfos se debieron a mi acierto en el manejo
+de la Artillera... La batalla de Masdeu, por qu cree usted que se
+gan? El general Ricardos me situ en una colina con cuatro piezas,
+mandndome que no hiciera fuego sino cuando l me lo ordenara. Pero yo,
+que vea las cosas de otra manera, me estuve callandito hasta que una
+columna francesa vino a colocarse delante de m en tal disposicin, que
+mis disparos podan enfilarla de un extremo a otro. Los franceses forman
+la lnea con gran perfeccin. Tom bien la puntera con una de las
+piezas, dirigiendo la mira a la cabeza del primer soldado... Comprende
+usted?... Como la lnea era tan perfecta, dispar, y zas!, la bala se
+llev ciento cuarenta y dos cabezas, y no cayeron ms porque el extremo
+de la lnea se movi un poco. Aquello produjo gran consternacin en los
+enemigos; pero como stos no comprendan mi estrategia ni podan verme
+en el sitio donde estaba, enviaron otra columna a atacar las tropas que
+estaban a mi derecha, y aquella columna tuvo la misma suerte, y otra, y
+otra, hasta que se gan la batalla.
+
+--Es maravilloso--dijo mi amo, quien, conociendo la magnitud de la
+bola, no quiso, sin embargo, desmentir a su amigo.
+
+--Pues en la segunda campaa, al mando del Conde de la Unin, tambin
+escarment de lo lindo a los republicanos. La defensa de Boulou, no nos
+sali bien, porque se nos acabaron las municiones: yo, con todo hice un
+gran destrozo cargando una pieza con las llaves de la iglesia; pero
+stas no eran muchas, y al fin, como un recurso de desesperacin, met
+en el nima del can mis llaves, mi reloj, mi dinero, cuantas baratijas
+encontr en los bolsillos, y, por ltimo, hasta mis cruces. Lo
+particular es que una de estas fue a estamparse en el pecho de un
+general francs, donde se le qued como pegada y sin hacerle dao. l la
+conserv, y cuando fue a Pars, la Convencin le conden no s si a
+muerte o a destierro por haber admitido condecoraciones de un Gobierno
+enemigo.
+
+--Qu diablura!--murmur mi amo recrendose con tan chuscas
+invenciones.
+
+--Cuando estuve en Inglaterra...--continu el viejo Malespina--, ya
+sabe usted que el Gobierno ingls me mand llamar para perfeccionar la
+Artillera de aquel pas... Todos los das coma con Pitt, con Burke,
+con Lord North, con el general Conwallis y otros personajes importantes
+que me llamaban _el chistoso espaol_. Recuerdo que una vez,
+estando en Palacio, me suplicaron que les mostrase cmo era una, y tuve
+que capear, picar y matar una silla, lo cual divirti mucho a toda la
+Corte, especialmente al Rey Jorge III, quien era muy amigote mo y
+siempre me deca que le mandase a buscar a mi tierra aceitunas buenas.
+Oh!, tena mucha confianza conmigo. Todo su empeo era que le ensease
+palabras de espaol y, sobre todo algunas de sta nuestra graciosa
+Andaluca; pero nunca pudo aprender ms que _otro toro_ y
+_vengan esos cinco_, frase con que me saludaba todos los das
+cuando iba a almorzar con l pescadillas y unas caitas de Jerez.
+
+--Era lo que le gustaba ms. Yo haca llevar de Cdiz embotellada la
+pescadilla: conservbase muy bien con un especfico que invent, cuya
+receta tengo en casa.
+
+--Maravilloso. Y reform usted la Artillera inglesa?--pregunt mi
+amo, alentndole a seguir, porque le diverta mucho.--Completamente.
+All invent un can que no lleg a dispararse, porque todo Londres,
+incluso la Corte y los Ministros, vinieron a suplicarme que no hiciera
+la prueba por temor a que del estremecimiento cayeran al suelo muchas
+casas.
+
+--De modo que tan gran pieza ha quedado relegada al olvido?
+
+--Quiso comprarla el Emperador de Rusia; pero no fue posible moverla del
+sitio en que estaba.
+
+--Pues bien poda usted sacarnos del apuro inventando un can que
+destruyera de un disparo la escuadra inglesa.
+
+--Oh!--contest Malespina--. En eso estoy pensando, y creo que podr
+realizar mi pensamiento. Ya le mostrar a usted los clculos que tengo
+hechos, no slo para aumentar hasta un extremo fabuloso el calibre de
+las piezas de Artillera, sino para construir placas de resistencia que
+defiendan los barcos y los castillos. Es el pensamiento de toda mi
+vida.
+
+A todas stas haban concluido de comer. Nos zampamos en un santiamn
+Marcial y yo las sobras, y seguimos el viaje, ellos a caballo, marchando
+al estribo, y nosotros como antes, en nuestra derrengada calesa. La
+comida y los frecuentes tragos con que la roci excitaron ms an la
+vena inventora del viejo Malespina, quien por todo el camino sigui
+espetndonos sus grandes paparruchas. La conversacin volvi al tema por
+donde haba empezado: a la guerra del Roselln; y como D. Jos se
+apresurara a referir nuevas proezas, mi amo, cansado ya de tanto mentir,
+quiso desviarle de aquella materia, y dijo:
+
+Guerra desastrosa e impoltica. Ms nos hubiera valido no haberla
+emprendido!
+
+--Oh!--exclam Malespina--. El Conde de Aranda, como usted sabe,
+conden desde el principio esta funesta guerra con la Repblica. Cunto
+hemos hablado de esta cuestin!... porque somos amigos desde la
+infancia. Cuando yo estuve en Aragn, pasamos siete meses juntos cazando
+en el Moncayo. Precisamente hice construir para l una escopeta
+singular...
+
+--S: Aranda se opuso siempre--dijo mi amo, atajndole en el peligroso
+camino de la balstica.
+
+--En efecto--continu el mentiroso--, y si aquel hombre eminente
+defendi con tanto calor la paz con los republicanos, fue porque yo se
+lo aconsej, convencindole antes de la inoportunidad de la guerra. Mas
+Godoy, que ya entonces era Valido, se obstin en proseguirla, slo por
+llevarme la contraria, segn he entendido despus. Lo ms gracioso es
+que el mismo Godoy se vio obligado a concluir la guerra en el verano del
+95, cuando comprendi su ineficacia, y entonces se adjudic a s mismo
+el retumbante ttulo de _Prncipe de la Paz_.
+
+--Qu faltos estamos, amigo D. Jos Mara--dijo mi amo--, de un buen
+hombre de Estado a la altura de las circunstancias, un hombre que no nos
+entrometa en guerras intiles y mantenga inclume la dignidad de la
+Corona!
+
+--Pues cuando yo estuve en Madrid el ao ltimo--prosigui el
+embustero--, me hicieron proposiciones para desempear la Secretara de
+Estado. La Reina tena gran empeo en ello, y el Rey no dijo nada...
+Todos los das le acompaaba al Pardo para tirar un par de tiros...
+Hasta el mismo Godoy se hubiera conformado, conociendo mi superioridad;
+y si no, no me habra faltado un castillito donde encerrarle para que no
+me diera que hacer. Pero yo rehus, prefiriendo vivir tranquilo en mi
+pueblo, y dej los negocios pblicos en manos de Godoy. Ah tiene usted
+un hombre cuyo padre fue mozo de mulas en la dehesa que mi suegro tena
+en Extremadura.
+
+--No saba...--dijo D. Alonso--. Aunque hombre obscuro, yo cre que el
+Prncipe de la Paz perteneca a una familia de hidalgos, de escasa
+fortuna, pero de buenos principios.
+
+As continu el dilogo, el Sr. Malespina soltando unas bolas como
+templos, y mi amo oyndolas con santa calma, pareciendo unas veces
+enfadado y otras complacido de escuchar tanto disparate. Si mal no
+recuerdo, tambin dijo D. Jos Mara que haba aconsejado a Napolen el
+atrevido hecho del 18 brumario.
+
+Con stas y otras cosas nos anocheci en Chiclana, y mi amo, atrozmente
+quebrantado y molido a causa del movimiento del fementido calesn, se
+qued en dicho pueblo, mientras los dems siguieron, deseosos de llegar
+a Cdiz en la misma noche. Mientras cenaron, endilg Malespina nuevas
+mentiras, y pude observar que su hijo las oa con pena, como abochornado
+de tener por padre el ms grande embustero que cri la tierra.
+Despidironse ellos; nosotros descansamos hasta el da siguiente por la
+madrugada, hora en que proseguimos nuestro camino; y como ste era mucho
+ms cmodo y expedito desde Chiclana a Cdiz que en el tramo recorrido,
+llegamos al trmino de nuestro viaje a eso de las once del da, sin
+novedad en la salud y con el alma alegre.
+
+
+
+
+-VIII-
+
+
+No puedo describir el entusiasmo que despert en mi alma la vuelta a. En
+cuanto pude disponer de un rato de libertad, despus que mi amo qued
+instalado en casa de su prima, sal a las calles y corr por ellas sin
+direccin fija, embriagado con la atmsfera de mi ciudad querida.
+
+Despus de ausencia tan larga, lo que haba visto tantas veces
+embelesaba mi atencin como cosa nueva y extremadamente hermosa. En
+cuantas personas encontraba al paso vea un rostro amigo, y todo era
+para m simptico y risueo: los hombres, las mujeres, los viejos, los
+nios, los perros, hasta las casas, pues mi imaginacin juvenil
+observaba en ello no s qu de personal y animado, se me representaban
+como seres sensibles; parecame que participaban del general contento
+por mi llegada, remedando en sus balcones y ventanas las facciones de un
+semblante alborozado. Mi espritu vea reflejar en todo lo exterior su
+propia alegra.
+
+Corra por las calles con gran ansiedad, como si en un minuto quisiera
+verlas todas. En la plaza de San Juan de Dios compr algunas golosinas,
+ms que por el gusto de comerlas, por la satisfaccin de presentarme
+regenerado ante las vendedoras, a quienes me dirig como antiguo amigo,
+reconociendo a algunas como favorecedoras en mi anterior miseria, y a
+otras como vctimas, an no aplacadas, de mi inocente aficin al
+merodeo. Las ms no se acordaban de m; pero algunas me recibieron con
+injurias, recordando las proezas de mi niez y haciendo comentarios tan
+chistosos sobre mi nuevo empaque y la gravedad de mi persona, que tuve
+que alejarme a toda prisa, no sin que lastimaran mi decoro algunas
+cscaras de frutas lanzadas por experta mano contra mi traje nuevo. Como
+tena la conciencia de mi formalidad, estas burlas ms bien me causaron
+orgullo que pena.
+
+Recorr luego la muralla y cont todos los barcos fondeados a la vista.
+Habl con cuantos marineros hall al paso, dicindoles que yo tambin
+iba a la escuadra, y preguntndoles con tono muy enftico si haba
+recalado la escuadra de Nelson. Despus les dije que _Mr.
+Corneta_ era un cobarde, y que la prxima funcin sera buena.
+
+Llegu por fin a la Caleta, y all mi alegra no tuvo lmites. Baj a
+la, y quitndome los zapatos, salt de peasco en peasco; busqu a mis
+antiguos amigos de ambos sexos, mas no encontr sino muy pocos: unos
+eran ya hombres y haban abrazado mejor carrera; otros haban sido
+embarcados por la leva, y los que quedaban apenas me reconocieron. La
+movible superficie del agua despertaba en mi pecho sensaciones
+voluptuosas. Sin poder resistir la tentacin, y compelido por la
+misteriosa atraccin del mar, cuyo elocuente rumor me ha parecido
+siempre, no s por qu, una voz que solicita dulcemente en la bonanza, o
+llama con imperiosa clera en la tempestad, me desnud a toda prisa y me
+lanc en l como quien se arroja en los brazos de una persona querida.
+
+Nad ms de una hora, experimentando un placer indecible, y vistindome
+luego, segu mi paseo hacia el barrio de la Via, en cuyas edificantes
+tabernas encontr algunos de los ms clebres perdidos de mi glorioso
+tiempo. Hablando con ellos, yo me las echaba de hombre de pro, y como
+tal gast en obsequiarles los pocos cuartos que tena. Preguntles por
+mi to, mas no me dieron noticia alguna de su seora; y luego que
+hubimos charlado un poco, me hicieron beber una copa de aguardiente que
+al punto dio con mi pobre cuerpo en tierra.
+
+Durante el periodo ms fuerte de mi embriaguez, creo que aquellos
+tunantes se rieron de m cuanto les dio la gana; pero una vez que me
+seren un poco, sal avergonzadsimo de la taberna. Aunque andaba muy
+difcilmente, quise pasar por mi antigua casa, y vi en la puerta a una
+mujer andrajosa que frea sangre y tripas. Conmovido en presencia de mi
+morada natal, no pude contener el llanto, lo cual, visto por aquella
+mujer sin entraas, se le figur burla o estratagema para robarle sus
+frituras. Tuve, por tanto, que librarme de sus manos con la ligereza de
+mis pies, dejando para mejor ocasin el desahogo de mis sentimientos.
+
+Quise ver despus la catedral vieja, a la cual se refera uno de los ms
+tiernos recuerdos de mi niez, y entr en ella: su recinto me pareci
+encantador, y jams he recorrido las naves de templo alguno con tan
+religiosa veneracin. Creo que me dieron fuertes ganas de rezar, y que
+lo hice en efecto, arrodillndome en el altar donde mi madre haba
+puesto un ex-voto por mi salvacin. El personaje de cera que yo crea mi
+perfecto retrato estaba all colgado, y ocupaba su puesto con la
+gravedad de las cosas santas; pero se me pareca como un huevo a una
+castaa. Aquel muequito, que simbolizaba la piedad y el amor materno,
+me infunda, sin embargo, el respeto ms vivo. Rec un rato de rodillas
+acordndome de los padecimientos y de la muerte de mi buena madre, que
+ya gozaba de Dios en el Cielo; pero como mi cabeza no estaba buena, a
+causa de los vapores del maldito aguardiente, al levantarme me ca, y un
+sacristn empedernido me puso bonitamente en la calle. En pocas zancadas
+me traslad a la del Fideo, donde residamos, y mi amo, al verme entrar,
+me reprendi por mi larga ausencia. Si aquella falta hubiera sido
+cometida ante Doa Francisca, no me habra librado de una fuerte paliza;
+pero mi amo era tolerante, y no me castigaba nunca, quizs porque tena
+la conciencia de ser tan nio como yo.
+
+Habamos ido a residir en casa de la prima de mi amo, la cual era una
+seora, a quien el lector me permitir describir con alguna prolijidad,
+por ser tipo que lo merece. Doa Flora de Cisniega era una vieja que se
+empeaba en permanecer joven: tena ms de cincuenta aos; pero pona en
+prctica todos los artificios imaginables para engaar al mundo,
+aparentando la mitad de aquella cifra aterradora. Decir cunto
+inventaba la ciencia y el arte en armnico consorcio para conseguir tal
+objeto, no es empresa que corresponde a mis escasas fuerzas. Enumerar
+los rizos, moas, lazos, trapos, adobos, bermellones, aguas y dems
+extraos cuerpos que concurran a la grande obra de su monumental
+restauracin, fatigara la ms diestra fantasa: qudese esto, pues,
+para las plumas de los novelistas, si es que la historia, buscadora de
+las grandes cosas, no se apropia tan hermoso asunto. Respecto a su
+fsico, lo ms presente que tengo es el conjunto de su rostro, en que
+parecan haber puesto su rosicler todos los pinceles de las Academias
+presentes y pretritas. Tambin recuerdo que al hablar haca con los
+labios un mohn, un repliegue, un mimo, cuyo objeto era, o achicar con
+gracia la descomunal boca, o tapar el estrago de la dentadura, de cuyas
+filas desertaban todos los aos un par de dientes; pero aquella supina
+estratagema de la presuncin era tan poco afortunada, que antes la
+afeaba que la embelleca.
+
+Vesta con lujo, y en su peinado se gastaban los polvos por almudes, y
+como no tena malas carnes, a juzgar por lo que pregonaba el ancho
+escote y por lo que dejaban transparentar las gasas, todo su empeo
+consista en lucir aquellas partes menos sensibles a la injuriosa accin
+del tiempo, para cuyo objeto tena un arte maravilloso.
+
+Era Doa Flora persona muy prendada de las cosas antiguas; muy devota,
+aunque no con la santa piedad de mi Doa Francisca, y grandemente se
+diferenciaba de mi ama, pues as como sta aborreca las glorias
+navales, aqulla era entusiasta por todos los hombres de guerra en
+general y por los marinos en particular. Inflamada en amor patritico,
+ya que en la madurez de su existencia no poda aspirar al calorcillo de
+otro amor, y orgullosa en extremo como mujer y como dama espaola, el
+sentimiento nacional se asociaba en su espritu al estampido de los
+caones, y crea que la grandeza de los pueblos se meda por libras de
+plvora. Como no tena hijos, ocupaban su vida los chismes de vecinos,
+trados y llevados en pequeo crculo por dos o tres cotorrones como
+ella, y se distraa tambin con su sistemtica aficin a hablar de las
+cosas pblicas. Entonces no haba peridicos, y las ideas polticas, as
+como las noticias, circulaban de viva voz, desfigurndose entonces ms
+que ahora, porque siempre fue la palabra ms mentirosa que la imprenta.
+
+En todas las ciudades populosas, y especialmente en Cdiz, que era
+entonces la ms culta, haba muchas personas desocupadas que eran
+depositarias de las noticias de Madrid y Pars, y las llevaban y traan
+diligentes vehculos, enorgullecindose con una misin que les daba gran
+importancia. Algunos de stos, a modo de vivientes peridicos,
+concurran a casa de aquella seora por las tardes, y esto, adems del
+buen chocolate y mejores bollos, atraa a otros ansiosos de saber lo que
+pasaba. Doa Flora, ya que no poda inspirar una pasin formal, ni
+quitarse de encima la gravosa pesadumbre de sus cincuenta aos, no
+hubiera trocado aquel papel por otro alguno, pues el centro general de
+las noticias casi equivala en aquel tiempo a la majestad de un trono.
+
+Doa Flora y Doa Francisca se aborrecan cordialmente, como comprender
+quien considere el exaltado militarismo de la una y el pacfico
+apocamiento de la otra. Por esto, hablando con su primo en el da de
+nuestra llegada, le deca la vieja:
+
+Si t hubieras hecho caso siempre de tu mujer, todava seras guardia
+marina. Qu carcter! Si yo fuera hombre y casado con mujer semejante,
+reventara como una bomba. Has hecho bien en no seguir su consejo y en
+venir a la escuadra. Todava eres joven, Alonsito; todava puedes
+alcanzar el grado de brigadier, que tendras ya de seguro si Paca no te
+hubiese echado una calza como a los pollos para que no salgan del
+corral.
+
+Despus, como mi amo, impulsado por su gran curiosidad, le pidiese
+noticias, ella le dijo:
+
+Lo principal es que todos los marinos de aqu estn muy descontentos
+del almirante francs, que ha probado su ineptitud en el viaje a la
+Martinica y en el combate de Finisterre. Tal es su timidez, y el miedo
+que tiene a los ingleses, que al entrar aqu la escuadra combinada en
+Agosto ltimo no se atrevi a apresar el crucero ingls mandado por
+Collingwood, y que slo constaba de tres navos. Toda nuestra
+oficialidad est muy mal por verse obligada a servir a las rdenes de
+semejante hombre. Fue Gravina a Madrid a decrselo a Godoy, previendo
+grandes desaires si no pona al frente de la escuadra un hombre ms
+apto; pero el Ministro le contest cualquier cosa, porque no se atreve a
+resolver nada; y como Bonaparte anda metido con los austriacos, mientras
+l no decida... Dicen que ste tambin est muy descontento de
+Villeneuve y que ha determinado destituirle; pero entre tanto... Ah!
+Napolen debiera confiar el mando de la escuadra a algn espaol, a ti
+por ejemplo, Alonsito, dndote tres o cuatro grados de mogolln, que a
+fe bien merecidos los tienes...
+
+--Oh!, yo no soy para eso--dijo mi amo con su habitual modestia.
+
+--O a Gravina o a, que dicen que es tan buen marino. Si no, me temo que
+esto acabar mal. Aqu no pueden ver a los franceses. Figrate que
+cuando llegaron los barcos de Villeneuve carecan de vveres y
+municiones, y en el arsenal no se las quisieron dar. Acudieron en queja
+a Madrid; y como Godoy no hace ms que lo que quiere el embajador
+francs, Mr. de Bernouville, dio orden para que se entregara a nuestros
+aliados cuanto necesitasen. Mas ni por esas. El intendente de marina y
+el comandante de artillera dicen que no darn nada mientras Villeneuve
+no lo pague en moneda contante y sonante. As, as: me parece que est
+muy bien parlado. Pues no falta ms sino que esos seores con sus manos
+lavadas se fueran a llevar lo poco que tenemos! Bonitos estn los
+tiempos! Ahora cuesta todo un ojo de la cara; la fiebre amarilla por un
+lado y los malos tiempos por otro han puesto a Andaluca en tal estado,
+que toda ella no vale una aljofifa; y luego aada usted a esto los
+desastres de la guerra. Verdad es que el honor nacional es lo primero, y
+es preciso seguir adelante para vengar los agravios recibidos. No me
+quiero acordar de lo del cabo de Finisterre, donde por la cobarda de
+nuestros aliados perdimos el _Firme_ y el _Rafael_,
+dos navos como dos soles, ni de la voladura del _Real
+Carlos_, que fue una traicin tal, que ni entre moros berberiscos
+pasara igual, ni del robo de las cuatro fragatas, ni del combate del
+cabo de...
+
+--Lo que es eso--dijo mi amo interrumpindola vivamente...--. Es
+preciso que cada cual quede en su lugar. Si el almirante Crdova hubiera
+mandado virar por...
+
+--S, s, ya s--dijo Doa Flora, que haba odo muchas veces lo mismo
+en boca de mi amo--. Habr que darles la gran paliza, y se la daris. Me
+parece que vas a cubrirte de gloria. As haremos rabiar a Paca.
+
+--Yo no sirvo para el combate--dijo mi amo con tristeza--. Vengo tan
+slo a presenciarlo, por pura aficin y por el entusiasmo que me
+inspiran nuestras queridas banderas.
+
+Al da siguiente de nuestra llegada recibi mi amo la visita de un
+brigadier de marina, amigo antiguo, cuya fisonoma no olvidar jams, a
+pesar de no haberle visto ms que en aquella ocasin. Era un hombre
+como de cuarenta y cinco aos, de semblante hermoso y afable, con tal
+expresin de tristeza, que era imposible verle sin sentir irresistible
+inclinacin a amarle. No usaba peluca, y sus abundantes cabellos rubios,
+no martirizados por las tenazas del peluquero para tomar la forma de ala
+de pichn, se recogan con cierto abandono en una gran coleta, y estaban
+inundados de polvos con menos arte del que la presuncin propia de la
+poca exiga. Eran grandes y azules sus ojos; su nariz muy fina, de
+perfecta forma y un poco larga, sin que esto le afeara, antes bien,
+pareca ennoblecer su expresivo semblante. Su barba, afeitada con
+esmero, era algo puntiaguda, aumentando as el conjunto melanclico de
+su rostro oval, que indicaba ms bien delicadeza que energa. Este noble
+continente era realzado por una urbanidad en los modales, por una grave
+cortesana de que ustedes no pueden formar idea por la estirada fatuidad
+de los seores del da, ni por la movible elegancia de nuestra dorada
+juventud. Tena el cuerpo pequeo, delgado y como enfermizo. Ms que
+guerrero, aparentaba ser hombre de estudio, y su frente, que sin duda
+encerraba altos y delicados pensamientos, no pareca la ms propia para
+arrostrar los horrores de una batalla. Su endeble constitucin, que sin
+duda contena un espritu privilegiado, pareca destinada a sucumbir
+conmovida al primer choque. Y, sin embargo, segn despus supe, aquel
+hombre tena tanto corazn como inteligencia. Era Churruca.
+
+El uniforme del hroe demostraba, sin ser viejo ni rado, algunos aos
+de honroso servicio. Despus, cuando le o decir, por cierto sin tono de
+queja, que el Gobierno le deba nueve pagas, me expliqu aquel
+deterioro. Mi amo le pregunt por su mujer, y de su contestacin deduje
+que se haba casado poco antes, por cuya razn le compadec,
+parecindome muy atroz que se le mandara al combate en tan felices das.
+Habl luego de su barco, el _San Juan Nepomuceno_, al que
+mostr igual cario que a su joven esposa, pues segn dijo, l lo haba
+compuesto y arreglado a su gusto, por privilegio especial, haciendo de
+l uno de los primeros barcos de la armada espaola.
+
+Hablaron luego del tema ordinario en aquellos das, de si sala o no
+sala la escuadra, y el marino se expres largamente con estas palabras,
+cuya substancia guardo en la memoria, y que despus con datos y noticias
+histricas he podido restablecer con la posible exactitud:
+
+El almirante francs--dijo Churruca--, no sabiendo qu resolucin
+tomar, y deseando hacer algo que ponga en olvido sus errores, se ha
+mostrado, desde que estamos aqu, partidario de salir en busca de los
+ingleses. El 8 de octubre escribi a Gravina, dicindole que deseaba
+celebrar a bordo del _Bucentauro_ un consejo de guerra para
+acordar lo que fuera ms conveniente. En efecto, Gravina acudi al
+consejo, llevando al teniente general lava, a los jefes de escuadra
+Escao y Cisneros, al brigadier Galiano y a m. De la escuadra francesa
+estaban los almirantes Dumanoir y Magon, y los capitanes de navo
+Cosmao, Maistral, Villiegris y Prigny.
+
+Habiendo mostrado Villeneuve el deseo de salir, nos opusimos todos los
+espaoles. La discusin fue muy viva y acalorada, y Alcal Galiano cruz
+con el almirante Magon palabras bastante duras, que ocasionarn un lance
+de honor si antes no les ponemos en paz. Mucho disgust a Villeneuve
+nuestra oposicin, y tambin en el calor de la discusin dijo frases
+descompuestas, a que contest Gravina del modo ms enrgico... Es
+curioso el empeo de esos seores de hacerse a la mar en busca de un
+enemigo poderoso, cuando en el combate de Finisterre nos abandonaron,
+quitndonos la ocasin de vencer si nos auxiliaran a tiempo. Adems hay
+otras razones, que yo expuse en el consejo, y son que la estacin
+avanza; que la posicin ms ventajosa para nosotros es permanecer en la
+baha, obligndoles a un bloqueo que no podrn resistir, mayormente si
+bloquean tambin a Toln y a Cartagena. Es preciso que confesemos con
+dolor la superioridad de la marina inglesa, por la perfeccin del
+armamento, por la excelente dotacin de sus buques y, sobre todo, por la
+unidad con que operan sus escuadras. Nosotros, con gente en gran parte
+menos diestra, con armamento imperfecto y mandados por un jefe que
+descontenta a todos, podramos, sin embargo, hacer la guerra a la
+defensiva dentro de la baha. Pero ser preciso obedecer, conforme a la
+ciega sumisin de la Corte de Madrid, y poner barcos y marinos a merced
+de los planes de Bonaparte, que no nos ha dado en cambio de esta
+esclavitud un jefe digno de tantos sacrificios. Saldremos, si se empea
+Villeneuve; pero si los resultados son desastrosos, quedar consignada
+para descargo nuestro la oposicin que hemos hecho al insensato proyecto
+del jefe de la escuadra combinada. Villeneuve se ha entregado a la
+desesperacin; su amo le ha dicho cosas muy duras, y la noticia de que
+va a ser relevado le induce a cometer las mayores locuras, esperando
+reconquistar en un da su perdida reputacin por la victoria o por la
+muerte.
+
+As se expres el amigo de mi amo. Sus palabras hicieron en m grande
+impresin, pues con ser nio, yo prestaba gran inters a aquellos
+sucesos, y despus, leyendo en la historia lo mismo de que fui testigo,
+he auxiliado mi memoria con datos autnticos, y puedo narrar con
+bastante exactitud.
+
+Cuando Churruca se march, Doa Flora y mi amo hicieron de l grandes
+elogios, encomiando sobre todo su expedicin a la Amrica Meridional,
+para hacer el mapa de aquellos mares. Segn les o decir, los mritos de
+Churruca como sabio y como marino eran tantos, que el mismo Napolen le
+hizo un precioso regalo y le colm de atenciones. Pero dejemos al marino
+y volvamos a Doa Flora.
+
+A los dos das de estar all not un fenmeno que me disgust
+sobremanera, y fue que la prima de mi amo comenz a prendarse de m, es
+decir, que me encontr pintiparado para ser su paje. No cesaba de
+hacerme toda clase de caricias, y al saber que yo tambin iba a la
+escuadra, se lament de ello, jurando que sera una lstima que
+perdiese un brazo, pierna o alguna otra parte no menos importante de mi
+persona, si no perda la vida. Aquella antipatritica compasin me
+indign, y aun creo que dije algunas palabras para expresar que estaba
+inflamado en guerrero ardor. Mis baladronadas hicieron gracia a la
+vieja, y me dio mil golosinas para quitarme el mal humor.
+
+Al da siguiente me oblig a limpiar la; discreto animal, que hablaba
+como un telogo y nos despertaba a todos por la maana, gritando:
+_perro ingls, perro ingls_. Luego me llev consigo a misa,
+hacindome cargar la banqueta, y en la iglesia no cesaba de volver la
+cabeza para ver si estaba por all. Despus me hizo asistir a su
+tocador, ante cuya operacin me qued espantado, viendo el catafalco de
+rizos y moos que el peluquero arm en su cabeza. Advirtiendo el
+indiscreto estupor con que yo contemplaba la habilidad del maestro,
+verdadero arquitecto de las cabezas, Doa Flora se ri mucho, y me dijo
+que en vez de pensar en ir a la escuadra, deba quedarme con ella para
+ser su paje; aadi que deba aprender a peinarla, y que con el oficio
+de maestro peluquero poda ganarme la vida y ser un verdadero
+personaje.
+
+No me sedujeron tales proposiciones, y le dije con cierta rudeza que ms
+quera ser soldado que peluquero. Esto le agrad; y como le daba el
+peine por las cosas patriticas y militares, redobl su afecto hacia m.
+A pesar de que all se me trataba con mimo, confieso que me cargaba a
+ms no poder la tal Doa Flora, y que a sus almibaradas finezas prefera
+los rudos pescozones de mi iracunda Doa Francisca.
+
+Era natural: su intempestivo cario, sus dengues, la insistencia con que
+solicitaba mi compaa, diciendo que le encantaba mi conversacin y
+persona, me impedan seguir a mi amo en sus visitas a bordo. Le
+acompaaba en tan dulce ocupacin un criado de su prima, y en tanto yo,
+sin libertad para correr por Cdiz, como hubiera deseado, me aburra en
+la casa, en compaa del loro de Doa Flora y de los seores que iban
+all por las tardes a decir si saldra o no la escuadra, y otras cosas
+menos manoseadas, si bien ms frvolas.
+
+Mi disgusto lleg a la desesperacin cuando vi que Marcial vena a casa
+y que con l iba mi amo a bordo, aunque no para embarcarse
+definitivamente; y cuando esto ocurra, y cuando mi alma atribulada
+acariciaba an la dbil esperanza de formar parte de aquella
+expedicin, Doa Flora se empe en llevarme a pasear a la alameda, y
+tambin al Carmen a rezar vsperas.
+
+Esto me era insoportable, tanto ms cuanto que yo soaba con poner en
+ejecucin cierto atrevido proyectillo, que consista en ir a visitar por
+cuenta propia uno de los navos, llevado por algn marinero conocido,
+que esperaba encontrar en el muelle. Sal con la vieja, y al pasar por
+la muralla detename para ver los barcos; mas no me era posible
+entregarme a las delicias de aquel espectculo, por tener que contestar
+a las mil preguntas de Doa Flora, que ya me tena mareado. Durante el
+paseo se le unieron algunos jvenes y seores mayores. Parecan muy
+encopetados, y eran las personas a la moda en Cdiz, todos muy discretos
+y elegantes. Alguno de ellos era poeta, o, mejor dicho, todos hacan
+versos, aunque malos, y me parece que les o hablar de cierta Academia
+en que se reunan para tirotearse con sus estrofas, entretenimiento que
+no haca dao a nadie.
+
+Como yo observaba todo, me fij en la extraa figura de aquellos
+hombres, en sus afeminados gestos y, sobre todo, en sus trajes, que me
+parecieron extravagantsimos. No eran muchas las personas que vestan
+de aquella manera en Cdiz, y pensando despus en la diferencia que
+haba entre aquellos arreos y los ordinarios de la gente que yo haba
+visto siempre, comprend que consista en que stos vestan a la
+espaola, y los amigos de Doa Flora conforme a la moda de Madrid y de
+Pars. Lo que primero atrajo mis miradas fue la extraeza de sus
+bastones, que eran unos garrotes retorcidos y con gruessimos nudos. No
+se les vea la barba, porque la tapaba la corbata, especie de chal, que
+dando varias vueltas alrededor del cuello y prolongndose ante los
+labios, formaba una especie de cesta, una bandeja, o ms bien baca en
+que descansaba la cara. El peinado consista en un artificioso desorden,
+y ms que con peine, pareca que se lo haban aderezado con una escoba;
+las puntas del sombrero les tocaban los hombros; las casacas, altsimas
+de talle, casi barran el suelo con sus faldones; las botas terminaban
+en punta; de los bolsillos de su chaleco pendan multitud de dijes y
+sellos; sus calzones listados se atacaban a la rodilla con un enorme
+lazo, y para que tales figuras fueran completos mamarrachos, todos
+llevaban un lente, que durante la conversacin acercaban repetidas veces
+al ojo derecho, cerrando el siniestro, aunque en entrambos tuvieran muy
+buena vista.
+
+La conversacin de aquellos personajes vers sobre la salida de la
+escuadra, alternando con este asunto la relacin de no s qu baile o
+fiesta que ponderaron mucho, siendo uno de ellos objeto de grandes
+alabanzas por lo bien que haca trenzas con sus ligeras piernas bailando
+la gavota.
+
+Despus de haber charlado mucho, entraron con Doa Flora en la iglesia
+del Carmen, y all, sacando cada cual su rosario, rezaron que se las
+pelaban un buen espacio de tiempo, y alguno de ellos me aplic
+lindamente un coscorrn en la coronilla, porque en vez de orar tan
+devotamente como ellos, prestaba demasiada atencin a dos moscas que
+revoloteaban alrededor del rizo culminante del peinado de Doa Flora.
+Salimos, despus de haber odo un enojoso sermn, que ellos celebraron
+como obra maestra; paseamos de nuevo; continu la charla ms vivamente,
+porque se nos unieron unas damas vestidas por el mismo estilo, y entre
+todos se arm tan ruidosa algazara de galanteras, frases y sutilezas,
+mezcladas con algn verso insulso, que no puedo recordarlas.
+
+Y en tanto Marcial y mi querido amo trataban de fijar da y hora para
+trasladarse definitivamente a bordo! Y yo estaba expuesto a quedarme
+en tierra, sujeto a los antojos de aquella vieja que me empalagaba con
+su insulso cario! Creern ustedes que aquella noche insisti en que
+deba quedarme para siempre a su servicio? Creern ustedes que asegur
+que me quera mucho, y me dio como prueba algunos afectuosos abrazos y
+besos, ordenndome que no lo dijera a nadie? Horribles contradicciones
+de la vida!, pensaba yo al considerar cun feliz habra sido si mi amita
+me hubiera tratado de aquella manera. Yo, turbado hasta lo sumo, le dije
+que quera ir a la escuadra, y que cuando volviese me podra querer a su
+antojo; pero que si no me dejaba realizar mi deseo, la aborrecera tanto
+as, y extend los brazos para expresar una cantidad muy grande de
+aborrecimiento.
+
+Luego, como entrase inesperadamente mi amo, yo, juzgando llegada la
+ocasin de lograr mi objeto por medio de un arranque oratorio, que haba
+cuidado de preparar, me arrodill delante de l, dicindole en el tono
+ms pattico que si no me llevaba a bordo, me arrojara desesperado al
+mar.
+
+Mi amo se ri de la ocurrencia; su prima, haciendo mimos con la boca,
+fingi cierta hilaridad que le afeaba el rostro amojamado, y consinti
+al fin. Diome mil golosinas para que comiese a bordo; me encarg que
+huyese de los sitios de peligro, y no dijo una palabra ms contraria a
+mi embarque, que se verific a la maana siguiente muy temprano.
+
+
+
+
+-IX-
+
+
+Octubre era el mes, y 18 el da. De esta fecha no me queda duda, porque
+al da siguiente sali la escuadra. Nos levantamos muy temprano y fuimos
+al muelle, donde esperaba un bote que nos condujo a bordo.
+
+Figrense ustedes cul sera mi estupor, qu digo estupor!, mi
+entusiasmo, mi enajenacin, cuando me vi cerca del _Santsima
+Trinidad_, el mayor barco del mundo, aquel alczar de madera, que
+visto de lejos se representaba en mi imaginacin como una fbrica
+portentosa, sobrenatural, nico monstruo digno de la majestad de los
+mares. Cuando nuestro bote pasaba junto a un navo, yo le examinaba con
+cierto religioso asombro, admirado de ver tan grandes los cascos que me
+parecan tan pequeitos desde la muralla; en otras ocasiones me parecan
+ms chicos de lo que mi fantasa los haba forjado. El inquieto
+entusiasmo de que estaba posedo me expuso a caer al agua cuando
+contemplaba con arrobamiento un figurn de proa, objeto que ms que
+otro alguno fascinaba mi atencin.
+
+Por fin llegamos al _Trinidad_. A medida que nos acercbamos,
+las formas de aquel coloso iban aumentando, y cuando la lancha se puso
+al costado, confundida en el espacio de mar donde se proyectaba, cual en
+negro y horrible cristal, la sombra del navo; cuando vi cmo se
+sumerga el inmvil casco en el agua sombra que azotaba suavemente los
+costados; cuando alc la vista y vi las tres filas de caones asomando
+sus bocas amenazadoras por las portas, mi entusiasmo se troc en miedo,
+pseme plido, y qued sin movimiento asido al brazo de mi amo.
+
+Pero en cuanto subimos y me hall sobre cubierta, se me ensanch el
+corazn. La airosa y altsima arboladura, la animacin del alczar, la
+vista del cielo y la baha, el admirable orden de cuantos objetos
+ocupaban la cubierta, desde los coys[4] puestos en fila sobre la obra
+muerta, hasta los cabrestantes, bombas, mangas, escotillas; la variedad
+de uniformes; todo, en fin, me suspendi de tal modo, que por un buen
+rato estuve absorto en la contemplacin de tan hermosa mquina, sin
+acordarme de nada ms.
+
+[Nota 4: cois en el original (N. del E.)]
+
+Los presentes no pueden hacerse cargo de aquellos magnficos barcos, ni
+menos del _Santsima Trinidad_, por las malas estampas en que
+los han visto representados. Tampoco se parecen nada a los buques
+guerreros de hoy, cubiertos con su pesado arns de hierro, largos,
+montonos, negros, y sin accidentes muy visibles en su vasta extensin,
+por lo cual me han parecido a veces inmensos atades flotantes. Creados
+por una poca positivista, y adecuados a la ciencia nutico-militar de
+estos tiempos, que mediante el vapor ha anulado las maniobras, fiando el
+xito del combate al poder y empuje de los navos, los barcos de hoy son
+simples mquinas de guerra, mientras los de aquel tiempo eran el
+guerrero mismo, armado de todas armas de ataque y defensa, pero
+confiando principalmente en su destreza y valor.
+
+Yo, que observo cuanto veo, he tenido siempre la costumbre de asociar,
+hasta un extremo exagerado, ideas con imgenes, cosas con personas,
+aunque pertenezcan a las ms inasociables categoras. Viendo ms tarde
+las catedrales llamadas gticas de nuestra Castilla, y las de Flandes, y
+observando con qu imponente majestad se destaca su compleja y sutil
+fbrica entre las construcciones del gusto moderno, levantadas por la
+utilidad, tales como bancos, hospitales y cuarteles, no he podido menos
+de traer a la memoria las distintas clases de naves que he visto en mi
+larga vida, y he comparado las antiguas con las catedrales gticas. Sus
+formas, que se prolongan hacia arriba; el predominio de las lneas
+verticales sobre las horizontales; cierto inexplicable idealismo, algo
+de histrico y religioso a la vez, mezclado con la complicacin de
+lneas y el juego de colores que combina a su capricho el sol, han
+determinado esta asociacin extravagante, que yo me explico por la
+huella de romanticismo que dejan en el espritu las impresiones de la
+niez.
+
+El _Santsima Trinidad_ era un navo de cuatro puentes. Los
+mayores del mundo eran de tres. Aquel coloso, construido en La Habana,
+con las ms ricas maderas de Cuba en 1769, contaba treinta y seis aos
+de honrosos servicios. Tena 220 pies (61 metros) de eslora, es decir,
+de popa a proa; 58 pies de manga (ancho), y 28 de puntal (altura desde
+la quilla a la cubierta), dimensiones extraordinarias que entonces no
+tena ningn buque del mundo. Sus poderosas cuadernas, que eran un
+verdadero bosque, sustentaban cuatro pisos. En sus costados, que eran
+fortsimas murallas de madera, se haban abierto al construirlo 116
+troneras: cuando se le reform, agradndolo en 1796, se le abrieron
+130, y artillado de nuevo en 1805, tena sobre sus costados, cuando yo
+le vi, 140 bocas de fuego, entre caones y carronadas. El interior era
+maravilloso por la distribucin de los diversos compartimientos, ya
+fuesen puentes para la artillera, sollados para la tripulacin, paoles
+para depsitos de vveres, cmaras para los jefes, cocinas, enfermera y
+dems servicios. Me qued absorto recorriendo las galeras y dems
+escondrijos de aquel Escorial de los mares. Las cmaras situadas a popa
+eran un pequeo palacio por dentro, y por fuera una especie de
+fantstico alczar; los balconajes, los pabellones de las esquinas de
+popa, semejantes a las linternas de un castillo ojival, eran como
+grandes jaulas abiertas al mar, y desde donde la vista poda recorrer
+las tres cuartas partes del horizonte.
+
+Nada ms grandioso que la arboladura, aquellos mstiles gigantescos,
+lanzados hacia el cielo, como un reto a la tempestad. Pareca que el
+viento no haba de tener fuerza para impulsar sus enormes gavias. La
+vista se mareaba y se perda contemplando la inmensa madeja que formaban
+en la arboladura los obenques, estis, brazas, burdas, amantillos y
+drizas que servan para sostener y mover el velamen.
+
+Yo estaba absorto en la contemplacin de tanta maravilla, cuando sent
+un fuerte golpe en la nuca. Cre que el palo mayor se me haba cado
+encima. Volv la vista atontado y lanc una exclamacin de horror al ver
+a un hombre que me tiraba de las orejas como si quisiera levantarme en
+el aire. Era mi to.
+
+Qu buscas t aqu, lombriz?--me dijo en el suave tono que le era
+habitual--. Quieres aprender el oficio? Oye, Juan--aadi dirigindose
+a un marinero de feroz aspecto--, sbeme a este galpago a la verga
+mayor para que se pasee por ella.
+
+Yo elud como pude el compromiso de pasear por la verga, y le expliqu
+con la mayor cortesa que hallndome al servicio de D. Alonso Gutirrez
+de Cisniega, haba venido a bordo en su compaa. Tres o cuatro
+marineros, amigos de mi simptico to, quisieron maltratarme, por lo que
+resolv alejarme de tan distinguida sociedad, y me march a la cmara en
+busca de mi amo. Los oficiales hacan su tocado, no menos difcil a
+bordo que en tierra, y cuando yo vea a los pajes ocupados en empolvar
+las cabezas de los hroes a quienes servan, me pregunt si aquella
+operacin no era la menos a propsito dentro de un buque, donde todos
+los instantes son preciosos y donde estorba siempre todo lo que no sea
+de inmediata necesidad para el servicio.
+
+Pero la moda era entonces tan tirana como ahora, y aun en aquel tiempo
+impona de un modo apremiante sus enfadosas ridiculeces. Hasta el
+soldado tena que emplear un tiempo precioso en hacerse el coleto.
+Pobres hombres! Yo les vi puestos en fila unos tras otros, arreglando
+cada cual el coleto del que tena delante, medio ingenioso que remataba
+la operacin en poco tiempo. Despus se encasquetaban el sombrero de
+pieles, pesada mole, cuyo objeto nunca me pude explicar, y luego iban a
+sus puestos si tenan que hacer guardia, o a pasearse por el combs si
+estaban libres de servicio. Los marineros no usaban aquel ridculo
+apndice capilar, y su sencillo traje me parece que no se ha modificado
+mucho desde aquella fecha.
+
+En la cmara, mi amo hablaba acaloradamente con el comandante del buque,
+Don Francisco Javier de Uriarte, y con el jefe de escuadra, Don Baltasar
+Hidalgo de Cisneros. Segn lo poco que o, no me qued duda de que el
+General francs haba dado orden de salida para la maana siguiente.
+
+Esto alegr mucho a Marcial, que junto con otros viejos marineros en el
+castillo de proa, disertaba ampulosamente sobre el prximo combate. Tal
+sociedad me agradaba ms que la de mi interesante to, porque los
+colegas de Medio-hombre no se permitan bromas pesadas con mi persona.
+Esta sola diferencia haca comprender la diversa procedencia de los
+tripulantes, pues mientras unos eran marineros de pura raza, llevados
+all por la matrcula o enganche voluntario, los otros eran gente de
+leva, casi siempre holgazana, dscola, de perversas costumbres, y mal
+conocedora del oficio.
+
+Con los primeros haca yo mejores migas que con los segundos, y asista
+a todas las conferencias de Marcial. Si no temiera cansar al lector, le
+referira la explicacin que ste dio de las causas diplomticas y
+polticas de la guerra, parafraseando del modo ms cmico posible lo que
+haba odo algunas noches antes de boca de Malespina en casa de mis
+amos. Por l supe que el novio de mi amita se haba embarcado en el.
+
+Todas las conferencias terminaban en un solo punto, el prximo combate.
+La escuadra deba salir al da siguiente, qu placer! Navegar en aquel
+gigantesco barco, el mayor del mundo; presenciar una batalla en medio de
+los mares; ver cmo era la batalla, cmo se disparaban los caones, cmo
+se apresaban los buques enemigos... qu hermosa fiesta!, y luego
+volver a Cdiz cubiertos de gloria... Decir a cuantos quisieran orme:
+yo estuve en la escuadra, lo vi todo..., decrselo tambin a mi amita,
+contndole la grandiosa escena, y excitando su atencin, su curiosidad,
+su inters... decirle tambin: yo me hall en los sitios de mayor
+peligro, y no temblaba por eso; ver cmo se altera, cmo palidece y se
+asusta oyendo referir los horrores del combate, y luego mirar con desdn
+a todos los que digan: contad, Gabrielito, esa cosa tan tremenda!...
+Oh!, esto era ms de lo que necesitaba mi imaginacin para
+enloquecer... Digo francamente que en aquel da no me hubiera cambiado
+por Nelson.
+
+Amaneci el 19, que fue para m felicsimo, y no haba an amanecido,
+cuando yo estaba en el alczar de popa con mi amo, que quiso presenciar
+la maniobra. Despus del baldeo comenz la operacin de. Se izaron las
+grandes gavias, y el pesado molinete, girando con su agudo chirrido,
+arrancaba la poderosa ncora del fondo de la baha. Corran los
+marineros por las vergas; manejaban otros las brazas, prontos a la voz
+del contramaestre, y todas las voces del navo, antes mudas, llenaban el
+aire con espantosa algaraba. Los pitos, la campana de proa, el
+discorde concierto de mil voces humanas, mezcladas con el rechinar de
+los motones; el crujido de los cabos, el trapeo de las velas azotando
+los palos antes de henchirse impelidas por el viento, todos estos
+variados sones acompaaron los primeros pasos del colosal navo.
+
+Pequeas olas acariciaban sus costados, y la mole majestuosa comenz a
+deslizarse por la baha sin dar la menor cabezada, sin ningn vaivn de
+costado, con marcha grave y solemne, que slo poda apreciarse
+comparativamente, observando la traslacin imaginaria de los buques
+mercantes anclados y del paisaje.
+
+Al mismo tiempo se diriga la vista en derredor, y qu espectculo,
+Dios mo!, treinta y dos navos, cinco fragatas y dos bergantines, entre
+espaoles y franceses, colocados delante, detrs y a nuestro costado, se
+cubran de velas y marchaban tambin impelidos por el escaso viento. No
+he visto maana ms hermosa. El sol inundaba de luz la magnfica rada;
+un ligero matiz de prpura tea la superficie de las aguas hacia
+Oriente, y la cadena de colinas y lejanos montes que limitan el
+horizonte hacia la parte del Puerto permanecan an encendidos por el
+fuego de la pasada aurora; el cielo limpio apenas tena algunas nubes
+rojas y doradas por Levante; el mar azul estaba tranquilo, y sobre este
+mar y bajo aquel cielo las cuarenta velas, con sus blancos velmenes,
+emprendan la marcha, formando el ms vistoso escuadrn que puede
+presentarse ante humanos ojos.
+
+No andaban todos los bajeles con igual paso. Unos se adelantaban, otros
+tardaron mucho en moverse; pasaban algunos junto a nosotros, mientras
+los haba que se quedaban detrs. La lentitud de su marcha; la altura de
+su aparejo, cubierto de lona; cierta misteriosa armona que mis odos de
+nio perciban como saliendo de los gloriosos cascos, especie de himno
+que sin duda resonaba dentro de m mismo; la claridad del da, la
+frescura del ambiente, la belleza del mar, que fuera de la baha pareca
+agitarse con gentil alborozo a la aproximacin de la flota, formaban el
+ms imponente cuadro que puede imaginarse.
+
+Cdiz, en tanto, como un panorama giratorio, se escorzaba a nuestra
+vista presentndonos sucesivamente las distintas facetas de su vasto
+circuito. El sol, encendiendo los vidrios de sus mil miradores,
+salpicaba la ciudad con polvos de oro, y su blanca mole se destacaba
+tan limpia y pura sobre las aguas, que pareca haber sido creada en
+aquel momento, o sacada del mar como la fantstica ciudad de San Genaro.
+Vi el desarrollo de la muralla desde el muelle hasta el castillo de
+Santa Catalina; reconoc el baluarte del Bonete, el baluarte del Orejn,
+la Caleta, y me llen de orgullo considerando de dnde haba salido y
+dnde estaba.
+
+Al mismo tiempo llegaba a mis odos como msica misteriosa el son de las
+campanas de la ciudad medio despierta, tocando a misa, con esa algazara
+charlatana de las campanas de un gran pueblo. Ya expresaban alegra,
+como un saludo de buen viaje, y yo escuchaba el rumor cual si fuese de
+humanas voces que nos daban la despedida; ya me parecan sonar tristes y
+acongojadas anuncindonos una desgracia, y a medida que nos alejbamos,
+aquella msica se iba apagando hasta que se extingui difundida en el
+inmenso espacio.
+
+La escuadra sala lentamente: algunos barcos emplearon muchas horas para
+hallarse fuera. Marcial, durante la salida, iba haciendo comentarios
+sobre cada buque, observando su marcha, motejndoles si eran pesados,
+animndoles con paternales consejos si eran ligeros y zarpaban pronto.
+Qu pesado est D. Federico!--deca observando el _Prncipe de
+Asturias_, mandado por Gravina--. All va _Mr.
+Corneta_--exclamaba mirando al _Bucentauro_, navo
+general--. Bien _haiga_ quien te puso _Rayo_--deca
+irnicamente mirando al navo de este nombre, que era el ms pesado de
+toda la escuadra...--Bien por _pap Ignacio_--aada
+dirigindose al _Santa Ana_, que montaba lava--. Echa toda la
+gavia, pedazo de tonina--deca contemplando el navo de Dumanoir--;
+este gabacho tiene un peluquero para rizar la gavia, y carga las velas
+con tenacillas.
+
+El cielo se enturbi por la tarde, y al anochecer, hallndonos ya a gran
+distancia, vimos a Cdiz perderse poco a poco entre la bruma, hasta que
+se confundieron con las tintas de la noche sus ltimos contornos. La
+escuadra tom rumbo al Sur.
+
+Por la noche no me separ de l, una vez que dej a mi amo muy bien
+arrellanado en su camarote. Rodeado de dos colegas y admiradores, les
+explicaba el plan de Villeneuve del modo siguiente:
+
+Mr. Corneta ha dividido la escuadra en cuatro cuerpos. La vanguardia,
+que es mandada por lava, tiene siete navos; el centro, que lleva siete
+y lo manda Mr. Corneta en persona; la retaguardia, tambin de siete,
+que va mandada por Dumanoir, y el cuerpo de reserva, compuesto de doce
+navos, que manda Don Federico. No me parece que est esto mal pensado.
+Por supuesto que van los barcos espaoles mezclados con los gabachos,
+para que no nos dejen en las astas del toro, como sucedi en Finisterre.
+
+Segn me ha referido D. Alonso, el francs ha dicho que si el enemigo
+se nos presenta a sotavento, formaremos la lnea de batalla y caeremos
+sobre l... Esto est muy guapo, dicho en el camarote; pero ya... El
+_Seorito_ va a ser tan buey que se nos presente a
+sotavento?... S, porque tiene poco _farol_ (inteligencia) su
+seora para dejarse pescar as... _Veremos a ver si vemos_ lo
+que espera el francs... Si el enemigo se presenta a barlovento y nos
+ataca, debemos esperarle en lnea de batalla; y como tendr que
+dividirse para atacarnos, si no consigue romper nuestra lnea, nos ser
+muy fcil vencerle. A ese seor todo le parece fcil. (Rumores.) Dice
+tambin que no har seales y que todo lo espera de cada capitn. Si
+iremos a ver lo que yo vengo predicando desde que se hicieron esos
+malditos tratados de _sursillos_, y es que... ms vale
+callar... quiera Dios...! Ya les he dicho a ustedes que Mr. Corneta no
+sabe lo que tiene entre manos, y que no le caben cincuenta barcos en la
+cabeza. Cuidado con un almirante que llama a sus capitanes el da antes
+de una batalla, y les dice que haga cada uno lo que le diere la gana...
+_Pos p eso_... (Grandes muestras de asentimiento.) En fin,
+all veremos... Pero vengan ac ustedes y dganme: si nosotros los
+espaoles queremos defondar a unos cuantos barcos ingleses, no nos
+bastamos y nos sobramos para ello? Pues a _cuenta qu_ hemos
+de juntarnos con franceses que no nos dejan hacer lo que nos _sale
+de dentro_, sino que hemos de ir al remolque de sus seoras?
+_Siempre di cuando_ fuimos con ellos, _siempre di
+cuando_ salimos _destaponados_... En fin... Dios y la
+Virgen del Carmen vayan con nosotros, y nos libren de amigos franceses
+por siempre jams amn. (Grandes aplausos.)
+
+Todos asintieron a su opinin. Su conferencia dur hasta hora avanzada,
+elevndose desde la profesin naval hasta la ciencia diplomtica. La
+noche fue serena y navegbamos con viento fresco. Se me permitir que al
+hablar de la escuadra diga _nosotros_. Yo estaba tan orgulloso
+de encontrarme a bordo del _Santsima Trinidad_, que me llegu
+a figurar que iba a desempear algn papel importante en tan alta
+ocasin, y por eso no dejaba de gallardearme con los marineros,
+hacindoles ver que yo estaba all para alguna cosa til.
+
+
+
+
+-X-
+
+
+Al amanecer del da 20, el viento soplaba con mucha fuerza, y por esta
+causa los navos estaban muy distantes unos de otros. Mas habindose
+calmado el viento poco despus de medioda, el buque almirante hizo
+seales de que se formasen las: vanguardia, centro, retaguardia y los
+dos cuerpos que componan la reserva.
+
+Yo me deleitaba viendo cmo acudan dcilmente a la formacin aquellas
+moles, y aunque, a causa de la diversidad de sus condiciones marineras,
+las maniobras no eran muy rpidas y las lneas formadas poco perfectas,
+siempre causaba admiracin contemplar aquel ejercicio. El viento soplaba
+del SO., segn dijo Marcial, que lo haba profetizado desde por la
+maana, y la escuadra, recibindole por estribor, march en direccin
+del Estrecho. Por la noche se vieron algunas luces, y al amanecer del 21
+vimos veintisiete navos por barlovento, entre los cuales Marcial
+design siete de tres puentes. A eso de las ocho, los treinta y tres
+barcos de la flota enemiga estaban a la vista formados en dos columnas.
+Nuestra escuadra formaba una largusima lnea, y segn las apariencias,
+las dos columnas de, dispuestas en forma de cua, avanzaban como si
+quisieran cortar nuestra lnea por el centro y retaguardia.
+
+Tal era la situacin de ambos contendientes, cuando el
+_Bucentauro_ hizo seal de virar en redondo. Ustedes quiz no
+entiendan esto; pero les dir que consista en variar diametralmente de
+rumbo, es decir, que si antes el viento impulsaba nuestros navos por
+estribor, despus de aquel movimiento nos daba por babor, de modo que
+marchbamos en direccin casi opuesta a la que antes tenamos. Las proas
+se dirigan al Norte, y este movimiento, cuyo objeto era tener a Cdiz
+bajo el viento, para arribar a l en caso de desgracia, fue muy
+criticado a bordo del _Trinidad_, y especialmente por Marcial,
+que deca:
+
+Ya se _esparrancl_ la lnea de batalla, que antes era mala y
+ahora es peor.
+
+Efectivamente, la vanguardia se convirti en retaguardia, y la escuadra
+de reserva, que era la mejor, segn o decir, qued a la cola. Como el
+viento era flojo, los barcos de diversa andadura y la tripulacin poco
+diestra, la nueva lnea no pudo formarse ni con rapidez ni con
+precisin: unos navos andaban muy a prisa y se precipitaban sobre el
+delantero; otros marchaban poco, rezagndose, o se desviaban, dejando un
+gran claro que rompa la lnea, antes de que el enemigo se tomase el
+trabajo de hacerlo.
+
+Se mand restablecer el orden; pero por obediente que sea un buque, no
+es tan fcil de manejar como un caballo. Con este motivo, y observando
+las maniobras de los barcos ms cercanos, Medio-hombre deca:
+
+La lnea es ms larga que el camino de Santiago. Si el
+_Seorito_ la corta, adis mi bandera: perderamos hasta el
+modo de andar, _manque_ los pelos se nos hicieran caones.
+Seores, nos van a dar julepe por el centro. Cmo pueden venir a
+ayudarnos el _San Juan_ y el _Bahama_, que estn a
+la cola, ni el _Neptuno_ ni el _Rayo_, que estn a
+la cabeza? (Rumores de aprobacin.) Adems, estamos a sotavento, y los
+casacones pueden elegir el punto que quieran para atacarnos. Bastante
+haremos nosotros con defendernos como podamos. Lo que digo es que Dios
+nos saque bien, y nos libre de franceses por siempre jams amn Jess.
+
+El sol avanzaba hacia el zenit, y el enemigo estaba ya encima.
+
+Les parece a ustedes que sta es hora de empezar un combate? Las doce
+del da! exclamaba con ira el marinero aunque no se atreva a hacer
+demasiado pblica su demostracin, ni estas conferencias pasaban de un
+pequeo crculo, dentro del cual yo, llevado de mi sempiterna insaciable
+curiosidad, me haba injerido.
+
+No s por qu me pareci advertir en todos los semblantes cierta
+expresin de disgusto. Los oficiales en el alczar de popa y los
+marineros y contramaestres en el de proa, observaban los navos
+sotaventados y fuera de lnea, entre los cuales haba cuatro
+pertenecientes al centro.
+
+Se me haba olvidado mencionar una operacin preliminar del combate, en
+la cual tom parte. Hecho por la maana el zafarrancho, preparado ya
+todo lo concerniente al servicio de piezas y lo relativo a maniobras, o
+que dijeron:
+
+La arena, extender la arena.
+
+Marcial me tir de la oreja, y llevndome a una escotilla, me hizo
+colocar en lnea con algunos marinerillos de leva, grumetes y gente de
+poco ms o menos. Desde la escotilla hasta el fondo de la bodega se
+haban colocado, escalonados en los entrepuentes, algunos marineros, y
+de este modo iban sacando los sacos de arena. Uno se lo daba al que
+tena al lado, ste al siguiente, y de este modo se sacaba rpidamente y
+sin trabajo cuanto se quisiera. Pasando de mano en mano, subieron de la
+bodega multitud de sacos, y mi sorpresa fue grande cuando vi que los
+vaciaban sobre la cubierta, sobre el alczar y castillos, extendiendo la
+arena hasta cubrir toda la superficie de los tablones. Lo mismo hicieron
+en los entrepuentes. Por satisfacer mi curiosidad, pregunt al grumete
+que tena al lado.
+
+Es para la sangre--me contest con indiferencia.
+
+--Para la sangre! repet yo sin poder reprimir un estremecimiento de
+terror.
+
+Mir la arena; mir a los marineros, que con gran algazara se ocupaban
+en aquella faena, y por un instante me sent cobarde. Sin embargo, la
+imaginacin, que entonces predominaba en m, alej de mi espritu todo
+temor, y no pens ms que en triunfos y agradables sorpresas.
+
+El servicio de los caones estaba listo, y advert tambin que las
+municiones pasaban de los paoles al entrepuente por medio de una cadena
+humana semejante a la que haba sacado la arena del fondo del buque.
+Los ingleses avanzaban para atacarnos en dos grupos. Uno se diriga
+hacia nosotros, y traa en su cabeza, o en el vrtice de la cua, un
+gran navo con insignia de almirante. Despus supe que era el
+_Victory_ y que lo mandaba Nelson. El otro traa a su frente
+el _Royal Sovereign_, mandado por Collingwood.
+
+Todos estos hombres, as como las particularidades estratgicas del
+combate, han sido estudiados por m ms tarde.
+
+Mis recuerdos, que son clarsimos en todo lo pintoresco y material,
+apenas me sirven en lo relativo a operaciones que entonces no
+comprenda. Lo que o con frecuencia de boca de Marcial, unido a lo que
+despus he sabido, pudo darme a conocer la formacin de nuestra
+escuadra; y para que ustedes lo comprendan bien, les pongo aqu una
+lista de nuestros navos, indicando los desviados, que dejaban un claro,
+la nacionalidad y la forma en que fuimos atacados. Poco ms o menos, era
+as:
+
+
+ +----------------------+
+ | V |
+ |Neptuno. E. A |
+ |Scipin. F. G |
+ |Rayo. E. U |
+ |Formidable. F. A |
+ |--Duguay. F. R |
+ |Mont-Blanc. E D |
+ |Ass. E. I |
+ | A |
+ |----------------------|
+ | |
+ |----------------------|
+ |Agustn. F. |
+ |Hros. F. C |
+PRIMER CUERPO |Trinidad. E. E |
+MANDADO POR NELSON |Bucentauro. F. N |
+Victory====================> |--Neptune. F. T |
+ |Redoutable.F. R |
+ |Intrpide. F. O |
+ |--Leandro. E. |
+ |----------------------|
+ | |
+ |----------------------|
+ | R |
+SEGUNDO CUERPO |--Justo. E. E |
+MANDADO POR COLLINGWOOD |--Indomptable. F. T |
+Royal Sovereign=============> |Santa Ana. E. A |
+ |Fougueux. F. G |
+ |Monarca. E. U |
+ |Pluton. F. A |
+ | R |
+ | D |
+ | I |
+ | A |
+ |----------------------|
+ | |
+ |----------------------|
+ |Bahama. E. R |
+ |--Aigle. F. E |
+ |Montas. E. S |
+ |Algeciras. E. E |
+ |Argonauta. E. R |
+ |Swift-Sure. F. V |
+ |--Argonaute. F. A |
+ |Ildefonso. E. |
+ |--Achilles. F. |
+ |Prncipe de Asturias.E|
+ |Berwick. F. |
+ |Nepomuceno. E. |
+ +----------------------+
+
+
+
+Eran las doce menos cuarto. El terrible instante se aproximaba. La
+ansiedad era general, y no digo esto juzgando por lo que pasaba en mi
+espritu, pues atento a los movimientos del navo en que se deca estaba
+Nelson, no pude por un buen rato darme cuenta de lo que pasaba a mi
+alrededor.
+
+De repente nuestro comandante dio una orden terrible. La repitieron los
+contramaestres. Los marineros corrieron hacia los cabos, chillaron los
+motones, trapearon las gavias.
+
+En facha, en facha!--exclam Marcial, lanzando con energa un
+juramento--. Ese condenado se nos quiere meter por la popa.
+
+Al punto comprend que se haba mandado detener la marcha del
+_Trinidad_ para estrecharle contra el _Bucentauro_,
+que vena detrs, porque el _Victory_ pareca venir dispuesto
+a cortar la lnea por entre los dos navos.
+
+Al ver la maniobra de nuestro buque, pude observar que gran parte de la
+tripulacin no tena toda aquella desenvoltura propia de los marineros,
+familiarizados como Marcial con la guerra y con la tempestad. Entre los
+soldados vi algunos que sentan el malestar del mareo, y se agarraban a
+los obenques para no caer. Verdad es que haba gente muy decidida,
+especialmente en la clase de voluntarios; pero por lo comn todos eran
+de leva, obedecan las rdenes como de mala gana, y estoy seguro de que
+no tenan ni el ms leve sentimiento de patriotismo. No les hizo dignos
+del combate ms que el combate mismo, como advert despus. A pesar del
+distinto temple moral de aquellos hombres, creo que en los solemnes
+momentos que precedieron al primer caonazo, la idea de Dios estaba en
+todas las cabezas.
+
+Por lo que a m toca, en toda la vida ha experimentado mi alma
+sensaciones iguales a las de aquel momento. A pesar de mis pocos aos,
+me hallaba en disposicin de comprender la gravedad del suceso, y por
+primera vez, despus que exista, altas concepciones, elevadas imgenes
+y generosos pensamientos ocuparon mi mente. La persuasin de la victoria
+estaba tan arraigada en mi nimo, que me inspiraban cierta lstima los
+ingleses, y les admiraba al verles buscar con tanto afn una muerte
+segura.
+
+Por primera vez entonces percib con completa claridad la idea de la
+patria, y mi corazn respondi a ella con espontneos sentimientos,
+nuevos hasta aquel momento en mi alma. Hasta entonces la patria se me
+representaba en las personas que gobernaban la nacin, tales como el Rey
+y su clebre Ministro, a quienes no consideraba con igual respeto. Como
+yo no saba ms historia que la que aprend en la Caleta, para m era de
+ley que deba uno entusiasmarse al or que los espaoles haban matado
+muchos moros primero, y gran pacotilla de ingleses y franceses despus.
+Me representaba, pues, a mi pas como muy valiente; pero el valor que yo
+conceba era tan parecido a la barbarie como un huevo a otro huevo. Con
+tales pensamientos, el patriotismo no era para m ms que el orgullo de
+pertenecer a aquella casta de matadores de moros.
+
+Pero en el momento que precedi al combate, comprend todo lo que
+aquella divina palabra significaba, y la idea de nacionalidad se abri
+paso en mi espritu, iluminndolo y descubriendo infinitas maravillas,
+como el sol que disipa la noche, y saca de la obscuridad un hermoso
+paisaje. Me represent a mi pas como una inmensa tierra poblada de
+gentes, todos fraternalmente unidos; me represent la sociedad dividida
+en familias, en las cuales haba esposas que mantener, hijos que educar,
+hacienda que conservar, honra que defender; me hice cargo de un pacto
+establecido entre tantos seres para ayudarse y sostenerse contra un
+ataque de fuera, y comprend que por todos haban sido hechos aquellos
+barcos para defender la patria, es decir, el terreno en que ponan sus
+plantas, el surco regado con su sudor, la casa donde vivan sus ancianos
+padres, el huerto donde jugaban sus hijos, la colonia descubierta y
+conquistada por sus ascendientes, el puerto donde amarraban su
+embarcacin fatigada del largo viaje; el almacn donde depositaban sus
+riquezas; la iglesia, sarcfago de sus mayores, habitculo de sus santos
+y arca de sus creencias; la plaza, recinto de sus alegres pasatiempos;
+el hogar domstico, cuyos antiguos muebles, transmitidos de generacin
+en generacin, parecen el smbolo de la perpetuidad de las naciones; la
+cocina, en cuyas paredes ahumadas parece que no se extingue nunca el eco
+de los cuentos con que las abuelas amansan la travesura e inquietud de
+los nietos; la calle, donde se ven desfilar caras amigas; el campo, el
+mar, el cielo; todo cuanto desde el nacer se asocia a nuestra
+existencia, desde el pesebre de un animal querido hasta el trono de
+reyes patriarcales; todos los objetos en que vive prolongndose nuestra
+alma, como si el propio cuerpo no le bastara.
+
+Yo crea tambin que las cuestiones que Espaa tena con Francia o con
+Inglaterra eran siempre porque alguna de estas naciones quera quitarnos
+algo, en lo cual no iba del todo descaminado. Parecame, por tanto, tan
+legtima la defensa como brutal la agresin; y como haba odo decir que
+la justicia triunfaba siempre, no dudaba de la victoria. Mirando
+nuestras banderas rojas y amarillas, los colores combinados que mejor
+representan al fuego, sent que mi pecho se ensanchaba; no pude contener
+algunas lgrimas de entusiasmo; me acord de Cdiz, de Vejer; me acord
+de todos los espaoles, a quienes consideraba asomados a una gran
+azotea, contemplndonos con ansiedad; y todas estas ideas y sensaciones
+llevaron finalmente mi espritu hasta Dios, a quien dirig una oracin
+que no era Padre-nuestro ni Ave-Mara, sino algo nuevo que a m se me
+ocurri entonces. Un repentino estruendo me sac de mi arrobamiento,
+hacindome estremecer con violentsima sacudida. Haba sonado el primer
+caonazo.
+
+
+
+
+-XI-
+
+
+Un navo de la retaguardia dispar el primer tiro contra el _Royal
+Sovereign_, que mandaba Collingwood. Mientras trababa combate con
+este el _Santa Ana_, el _Victory_ se diriga contra
+nosotros. En el _Trinidad_ todos demostraban gran ansiedad por
+comenzar el fuego; pero nuestro comandante esperaba el momento ms
+favorable. Como si unos navos se lo comunicaran a los otros, cual
+piezas pirotcnicas enlazadas por una mecha comn, el fuego se corri
+desde el _Santa Ana_ hasta los dos extremos de la lnea.
+
+El _Victory_ atac primero al _Redoutable_ francs,
+y rechazado por este, vino a quedar frente a nuestro costado por
+barlovento. El momento terrible haba llegado: cien voces dijeron
+_fuego_!, repitiendo como un eco infernal la del comandante,
+y la andanada lanz cincuenta proyectiles sobre el navo ingls. Por un
+instante el humo me quit la vista del enemigo. Pero ste, ciego de
+coraje, se vena sobre nosotros viento en popa. Al llegar a tiro de
+fusil, orz y nos descarg su andanada. En el tiempo que medi de uno a
+otro disparo, la tripulacin, que haba podido observar el dao hecho al
+enemigo, redobl su entusiasmo. Los caones se servan con presteza,
+aunque no sin cierto entorpecimiento, hijo de la poca prctica de
+algunos cabos de can. Marcial hubiera tomado por su cuenta de buena
+gana la empresa de servir una de las piezas de cubierta; pero su cuerpo
+mutilado no era capaz de responder al herosmo de su alma. Se contentaba
+con vigilar el servicio de la cartuchera, y con su voz y con su gesto
+alentaba a los que servan las piezas.
+
+El _Bucentauro_, que estaba a nuestra popa, haca fuego
+igualmente sobre el _Victory_ y el _Temerary_, otro
+poderoso navo ingls. Pareca que el navo de Nelson iba a caer en
+nuestro poder, porque la artillera del _Trinidad_ le haba
+destrozado el aparejo, y vimos con orgullo que perda su palo de mesana.
+
+En el ardor de aquel primer encuentro, apenas advert que algunos de
+nuestros marineros caan heridos o muertos. Yo, puesto en el lugar donde
+crea estorbar menos, no cesaba de contemplar al comandante, que mandaba
+desde el alczar con serenidad heroica, y me admiraba de ver a mi amo
+con menos calma, pero con ms entusiasmo, alentando a oficiales y
+marineros con su ronca vocecilla.
+
+Ah!--dije yo para m--. Si te viera ahora Doa Francisca!
+
+Confesar que yo tena momentos de un miedo terrible, en que me hubiera
+escondido nada menos que en el mismo fondo de la bodega, y otros de
+cierto delirante arrojo en que me arriesgaba a ver desde los sitios de
+mayor peligro aquel gran espectculo. Pero, dejando a un lado mi humilde
+persona, voy a narrar el momento ms terrible de nuestra lucha con el
+_Victory_. El _Trinidad_ le destrozaba con mucha
+fortuna, cuando el _Temerary_, ejecutando una habilsima
+maniobra, se interpuso entre los dos combatientes, salvando a su
+compaero de nuestras balas. En seguida se dirigi a cortar la lnea por
+la popa del _Trinidad_, y como el _Bucentauro_,
+durante el fuego, se haba estrechado contra este hasta el punto de
+tocarse los penoles, result un gran claro, por donde se precipit el
+_Temerary_, que vir prontamente, y colocndose a nuestra
+aleta de babor, nos dispar por aquel costado, hasta entonces ileso. Al
+mismo tiempo, el _Neptune_, otro poderoso navo ingls,
+colocose donde antes estaba el _Victory_; ste se sotavent,
+de modo que en un momento el _Trinidad_ se encontr rodeado
+de enemigos que le acribillaban por todos lados.
+
+En el semblante de mi amo, en la sublime clera de Uriarte, en los
+juramentos de los marineros amigos de Marcial, conoc que estbamos
+perdidos, y la idea de la derrota angusti mi alma. La lnea de la
+escuadra combinada se hallaba rota por varios puntos, y al orden
+imperfecto con que se haba formado despus de la vira en redondo
+sucedi el ms terrible desorden. Estbamos envueltos por el enemigo,
+cuya artillera lanzaba una espantosa lluvia de balas y de metralla
+sobre nuestro navo, lo mismo que sobre el _Bucentauro_. El
+_Agustn_, el _Hers_ y el _Leandro_ se
+batan lejos de nosotros, en posicin algo desahogada, mientras el
+_Trinidad_, lo mismo que el navo almirante, sin poder
+disponer de sus movimientos, cogidos en terrible escaramuza por el genio
+del gran Nelson, luchaban heroicamente, no ya buscando una victoria
+imposible, sino movidos por el afn de perecer con honra.
+
+Los cabellos blancos que hoy cubren mi cabeza se erizan todava al
+recordar aquellas tremendas horas, principalmente desde las dos a las
+cuatro de la tarde. Se me representan los barcos, no como ciegas
+mquinas de guerra, obedientes al hombre, sino como verdaderos
+gigantes, seres vivos y monstruosos que luchaban por s, poniendo en
+accin, como giles miembros, su velamen, y cual terribles armas, la
+poderosa artillera de sus costados. Mirndolos, mi imaginacin no poda
+menos de personalizarlos, y aun ahora me parece que los veo acercarse,
+desafiarse, orzar con mpetu para descargar su andanada, lanzarse al
+abordaje con ademn provocativo, retroceder con ardiente coraje para
+tomar ms fuerza, mofarse del enemigo, increparle; me parece que les veo
+expresar el dolor de la herida, o exhalar noblemente el gemido de la
+muerte, como el gladiador que no olvida el decoro de la agona; me
+parece or el rumor de las tripulaciones, como la voz que sale de un
+pecho irritado, a veces alarido de entusiasmo, a veces sordo mugido de
+desesperacin, precursor de exterminio; ahora himno de jbilo que indica
+la victoria; despus algazara rabiosa que se pierde en el espacio,
+haciendo lugar a un terrible silencio que anuncia la vergenza de la
+derrota.
+
+El espectculo que ofreca el interior del _Santsima
+Trinidad_ era el de un infierno. Las maniobras haban sido
+abandonadas, porque el barco no se mova ni poda moverse. Todo el
+empeo consista en servir las piezas con la mayor presteza posible,
+correspondiendo as al estrago que hacan los proyectiles enemigos. La
+metralla inglesa rasgaba el velamen como si grandes e invisibles uas le
+hicieran trizas. Los pedazos de obra muerta, los trozos de madera, los
+gruesos obenques segados cual haces de espigas, los motones que caan,
+los trozos de velamen, los hierros, cabos y dems despojos arrancados de
+su sitio por el can enemigo, llenaban la cubierta, donde apenas haba
+espacio para moverse. De minuto en minuto caan al suelo o al mar
+multitud de hombres llenos de vida; las blasfemias de los combatientes
+se mezclaban a los lamentos de los heridos, de tal modo que no era
+posible distinguir si insultaban a Dios los que moran, o le llamaban
+con angustia los que luchaban.
+
+Yo tuve que prestar auxilio en una faena tristsima, cual era la de
+transportar heridos a la bodega, donde estaba la enfermera. Algunos
+moran antes de llegar a ella, y otros tenan que sufrir dolorosas
+operaciones antes de poder reposar un momento su cuerpo fatigado.
+Tambin tuve la indecible satisfaccin de ayudar a los carpinteros, que
+a toda prisa procuraban aplicar tapones a los agujeros hechos en el
+casco; pero por causa de mi poca fuerza, no eran aquellos auxilios tan
+eficaces como yo habra deseado.
+
+La sangre corra en abundancia por la cubierta y los puentes, y a pesar
+de la arena, el movimiento del buque la llevaba de aqu para all,
+formando fatdicos dibujos. Las balas de can, de tan cerca disparadas,
+mutilaban horriblemente los cuerpos, y era frecuente ver rodar a alguno,
+arrancada a cercn la cabeza, cuando la violencia del proyectil no
+arrojaba la vctima al mar, entre cuyas ondas deba perderse casi sin
+dolor la ltima nocin de la vida. Otras balas rebotaban contra un palo
+o contra la obra muerta, levantando granizada de astillas que heran
+como flechas. La fusilera de las cofas y la metralla de las carronadas
+esparcan otra muerte menos rpida y ms dolorosa, y fue raro el que no
+sali marcado ms o menos gravemente por el plomo y el hierro de
+nuestros enemigos.
+
+De tal suerte combatida y sin poder de ningn modo devolver iguales
+destrozos, la tripulacin, aquella alma del buque, se senta perecer,
+agonizaba con desesperado coraje, y el navo mismo, aquel cuerpo
+glorioso, retemblaba al golpe de las balas. Yo le senta estremecerse en
+la terrible lucha: crujan sus cuadernas, estallaban sus baos,
+rechinaban sus puntales a manera de miembros que retuerce el dolor, y la
+cubierta trepidaba bajo mis pies con ruidosa palpitacin, como si a todo
+el inmenso cuerpo del buque se comunicara la indignacin y los dolores
+de sus tripulantes. En tanto, el agua penetraba por los mil agujeros y
+grietas del casco acribillado, y comenzaba a inundar la bodega.
+
+El _Bucentauro_, navo general, se rindi a nuestra vista.
+Villeneuve haba arriado bandera. Una vez entregado el jefe de la
+escuadra, qu esperanza quedaba a los buques? El pabelln francs
+desapareci de la popa de aquel gallardo navo, y cesaron sus fuegos. El
+_San Agustn_ y el _Hers_ se sostenan todava, y
+el _Rayo_ y el _Neptuno_, pertenecientes a la
+vanguardia, que haban venido a auxiliarnos, intentaron en vano
+salvarnos de los navos enemigos que nos asediaban. Yo pude observar la
+parte del combate ms inmediata al _Santsima Trinidad_,
+porque del resto de la lnea no era posible ver nada. El viento pareca
+haberse detenido, y el humo se quedaba sobre nuestras cabezas,
+envolvindonos en su espesa blancura, que las miradas no podan
+penetrar. Distinguamos tan slo el aparejo de algunos buques lejanos,
+aumentados de un modo inexplicable por no s qu efecto ptico o porque
+el pavor de aquel sublime momento agrandaba todos los objetos.
+
+Disipose por un momento la densa penumbra, pero de qu manera tan
+terrible! Detonacin espantosa, ms fuerte que la de los mil caones de
+la escuadra disparando a un tiempo, paraliz a todos, produciendo
+general terror. Cuando el odo recibi tan fuerte impresin, claridad
+vivsima haba iluminado el ancho espacio ocupado por las dos flotas,
+rasgando el velo de humo, y presentose a nuestros ojos todo el panorama
+del combate. La terrible explosin haba ocurrido hacia el Sur, en el
+sitio ocupado antes por la retaguardia.
+
+Se ha volado un navo, dijeron todos.
+
+Las opiniones fueron diversas, y se dudaba si el buque volado era el
+_Santa Ana_, el _Argonauta_, el
+_Ildefonso_ o el _Bahama_. Despus se supo que haba
+sido el francs nombrado _Achilles_. La expansin de los gases
+desparram por mar y cielo en pedazos mil cuanto momentos antes
+constitua un hermoso navo con 74 caones y 600 hombres de tripulacin.
+
+Algunos segundos despus de la explosin, ya no pensbamos ms que en
+nosotros mismos. Rendido el _Bucentauro_, todo el fuego
+enemigo se dirigi contra nuestro navo, cuya prdida era ya segura. El
+entusiasmo de los primeros momentos se haba apagado en m, y mi corazn
+se llen de un terror que me paralizaba, ahogando todas las funciones de
+mi espritu, excepto la curiosidad. Esta era tan irresistible, que me
+oblig a salir a los sitios de mayor peligro. De poco serva ya mi
+escaso auxilio, pues ni aun se trasladaban los heridos a la bodega, por
+ser muchos, y las piezas exigan el servicio de cuantos conservaban un
+poco de fuerza. Entre stos vi a Marcial, que se multiplicaba gritando y
+movindose conforme a su poca agilidad, y era a la vez contramaestre,
+marinero, artillero, carpintero y cuanto haba que ser en tan terribles
+instantes. Nunca cre que desempeara funciones correspondientes a
+tantos hombres el que no poda considerarse sino como la mitad de un
+cuerpo humano. Un astillazo le haba herido en la cabeza, y la sangre,
+tindole la cara, le daba horrible aspecto. Yo le vi agitar sus labios,
+bebiendo aquel lquido, y luego lo escupa con furia fuera del portaln,
+como si tambin quisiera herir a salivazos a nuestros enemigos.
+
+Lo que ms me asombraba, causndome cierto espanto, era que Marcial,
+aun en aquella escena de desolacin, profera frases de buen humor, no
+s si por alentar a sus decados compaeros o porque de este modo
+acostumbraba alentarse a s mismo.
+
+Cay con estruendo el palo de trinquete, ocupando el castillo de proa
+con la balumba de su aparejo, y Marcial dijo:
+
+Muchachos, vengan las hachas. Metamos este mueble en la alcoba.
+
+Al punto se cortaron los cabos, y el mstil cay al mar.
+
+Y viendo que arreciaba el fuego, grit dirigindose a un paolero que se
+haba convertido en cabo de can:
+
+Pero Abad, mndales el vino a esos casacones para que nos dejen en
+paz.
+
+Y a un soldado que yaca como muerto, por el dolor de sus heridas y la
+angustia del mareo, le dijo aplicndole el botafuego a la nariz:
+
+Huele una hojita de azahar, camarada, para que se te pase el desmayo.
+Quieres dar un paseo en bote? Anda: Nelson nos convida a echar unas
+caas.
+
+Esto pasaba en el combs. Alc la vista al alczar de popa, y vi que el
+general Cisneros haba cado. Precipitadamente le bajaron dos marineros
+a la cmara. Mi amo continuaba inmvil en su puesto; pero de su brazo
+izquierdo manaba mucha sangre. Corr hacia l para auxiliarle, y antes
+que yo llegase, un oficial se le acerc, intentando convencerle de que
+deba bajar a la cmara. No haba ste pronunciado dos palabras, cuando
+una bala le llev la mitad de la cabeza, y su sangre salpic mi rostro.
+Entonces, D. Alonso se retir, tan plido como el cadver de su amigo,
+que yaca mutilado en el piso del alczar.
+
+Cuando baj mi amo, el comandante qued solo arriba, con tal presencia
+de nimo que no pude menos de contemplarle un rato, asombrado de tanto
+valor. Con la cabeza descubierta, el rostro plido, la mirada ardiente,
+la accin enrgica, permaneca en su puesto dirigiendo aquella accin
+desesperada que no poda ganarse ya. Tan horroroso desastre haba de
+verificarse con orden, y el comandante era la autoridad que reglamentaba
+el herosmo. Su voz diriga a la tripulacin en aquella contienda del
+honor y la muerte.
+
+Un oficial que mandaba en la primera batera subi a tomar rdenes, y
+antes de hablar cay muerto a los pies de su jefe; otro guardia marina
+que estaba a su lado cay tambin mal herido, y Uriarte qued al fin
+enteramente solo en el alczar, cubierto de muertos y heridos.
+
+Ni aun entonces se apart su vista de los barcos ingleses ni de los
+movimientos de nuestra artillera; y el imponente aspecto del alczar y
+toldilla, donde agonizaban sus amigos y subalternos, no conmovi su
+pecho varonil ni quebrant su enrgica resolucin de sostener el fuego
+hasta perecer. Ah!, recordando yo despus la serenidad y estoicismo de
+D. Francisco Javier Uriarte, he podido comprender todo lo que nos
+cuentan de los heroicos capitanes de la antigedad. Entonces no conoca
+yo la palabra _sublimidad_; pero viendo a nuestro comandante
+comprend que todos los idiomas deben tener un hermoso vocablo para
+expresar aquella grandeza de alma que me pareca favor rara vez otorgado
+por Dios al hombre miserable.
+
+Entre tanto, gran parte de los caones haba cesado de hacer fuego,
+porque la mitad de la gente estaba fuera de combate. Tal vez no me
+hubiera fijado en esta circunstancia, si habiendo salido de la cmara,
+impulsado por mi curiosidad, no sintiera una voz que con acento terrible
+me dijo: Gabrielillo, aqu!
+
+Marcial me llamaba: acud prontamente, y le hall empeado en servir uno
+de los caones que haban quedado sin gente. Una bala haba llevado a
+Medio-hombre la punta de su pierna de palo, lo cual le haca decir:
+
+Si llego a traer la de carne y hueso...
+
+Dos marinos muertos yacan a su lado; un tercero, gravemente herido, se
+esforzaba en seguir sirviendo la pieza.
+
+Compadre--le dijo Marcial--, ya t no puedes ni encender una colilla.
+
+Arranc el botafuego de manos del herido y me lo entreg diciendo:
+
+Toma, Gabrielillo; si tienes miedo, vas al agua.
+
+Esto diciendo, carg el can con toda la prisa que le fue posible,
+ayudado de un grumete que estaba casi ileso; lo cebaron y apuntaron;
+ambos exclamaron fuego; acerqu la mecha, y el can dispar.
+
+Se repiti la operacin por segunda y tercera vez, y el ruido del can,
+disparado por m, retumb de un modo extraordinario en mi alma. El
+considerarme, no ya espectador, sino actor decidido en tan grandiosa
+tragedia, disip por un instante el miedo, y me sent con grandes bros,
+al menos con la firme resolucin de aparentarlos. Desde entonces conoc
+que el herosmo es casi siempre una forma del pundonor. Marcial y otros
+me miraban: era preciso que me hiciera digno de fijar su atencin.
+
+Ah!--deca yo para m con orgullo--. Si mi amita pudiera verme
+ahora... Qu valiente estoy disparando caonazos como un hombre!... Lo
+menos habr mandado al otro mundo dos docenas de ingleses.
+
+Pero estos nobles pensamientos me ocuparon muy poco tiempo, porque
+Marcial, cuya fatigada naturaleza comenzaba a rendirse despus de su
+esfuerzo, respiro con ansia, se sec la sangre que aflua en abundancia
+de su cabeza, cerr los ojos, sus brazos se extendieron con desmayo, y
+dijo:
+
+No puedo ms: se me sube la plvora a la toldilla (la cabeza). Gabriel,
+treme agua.
+
+Corr a buscar el agua, y cuando se la traje, bebi con ansia. Pareci
+tomar con esto nuevas fuerzas: bamos a seguir, cuando un gran estrpito
+nos dej sin movimiento. El palo mayor, tronchado por la fogonadura,
+cayo sobre el combs, y tras l el de mesana. El navo qued lleno de
+escombros y el desorden fue espantoso.
+
+Felizmente qued en hueco y sin recibir ms que una ligera herida en la
+cabeza, la cual, aunque me aturdi al principio, no me impidi apartar
+los trozos de vela y cabos que haban cado sobre m. Los marineros y
+soldados de cubierta pugnaban por desalojar tan enorme masa de cuerpos
+intiles, y desde entonces slo la artillera de las bateras bajas
+sostuvo el fuego. Sal como pude, busqu a Marcial, no le hall, y
+habiendo fijado mis ojos en el alczar, not que el comandante ya no
+estaba all. Gravemente herido de un astillazo en la cabeza, haba cado
+exnime, y al punto dos marineros subieron para trasladarle a la cmara.
+Corr tambin all, y entonces un casco de metralla me hiri en el
+hombro, lo que me asust en extremo, creyendo que mi herida era mortal y
+que iba a exhalar el ltimo suspiro. Mi turbacin no me impidi entrar
+en la cmara, donde por la mucha sangre que brotaba de mi herida me
+debilit, quedando por un momento desvanecido.
+
+En aquel pasajero letargo, segu oyendo el estrpito de los caones de
+la segunda y tercera batera, y despus una voz que deca con furia:
+
+Abordaje!... las picas!... las hachas!
+
+Despus la confusin fue tan grande, que no pude distinguir lo que
+perteneca a las voces humanas en tal descomunal concierto. Pero no s
+cmo, sin salir de aquel estado de somnolencia, me hice cargo de que se
+crea todo perdido, y de que los oficiales se hallaban reunidos en la
+cmara para acordar la rendicin; y tambin puedo asegurar que si no fue
+invento de mi fantasa, entonces trastornada, reson en el combs una
+voz que deca: El _Trinidad_ no se rinde!. De fijo fue la
+voz de Marcial, si es que realmente dijo alguien tal cosa.
+
+Me sent despertar, y vi a mi amo arrojado sobre uno de los sofs de la
+cmara, con la cabeza oculta entre las manos en ademn de desesperacin
+y sin cuidarse de su herida.
+
+Acerqueme a l, y el infeliz anciano no hall mejor modo de expresar su
+desconsuelo que abrazndome paternalmente, como si ambos estuviramos
+cercanos a la muerte. l, por lo menos, creo que se consideraba prximo
+a morir de puro dolor, porque su herida no tena la menor gravedad. Yo
+le consol como pude, diciendo que si la accin no se haba ganado, no
+fue porque yo dejara de matar bastante ingleses con mi caoncito, y
+aad que para otra vez seramos ms afortunados; pueriles razones que
+no calmaron su agitacin.
+
+Saliendo afuera en busca de agua para mi amo, presenci el acto de
+arriar la bandera, que an flotaba en la cangreja, uno de los pocos
+restos de arboladura que con el tronco de mesana quedaban en pie. Aquel
+lienzo glorioso, ya agujereado por mil partes, seal de nuestra honra,
+que congregaba bajo sus pliegues a todos los combatientes, descendi
+del mstil para no izarse ms. La idea de un orgullo abatido, de un
+nimo esforzado que sucumbe ante fuerzas superiores, no puede encontrar
+imagen ms perfecta para representarse a los ojos humanos que la de
+aquel oriflama que se abate y desaparece como un sol que se pone. El de
+aquella tarde tristsima, tocando al trmino de su carrera en el momento
+de nuestra rendicin, ilumin nuestra bandera con su ltimo rayo.
+
+El fuego ces y los ingleses penetraron en el barco vencido.
+
+
+
+
+-XII-
+
+
+Cuando el
+espritu, reposando de la agitacin del combate, tuvo tiempo de dar paso
+a la compasin, al fro terror producido por la vista de tan grande
+estrago, se present a los ojos de cuantos quedamos vivos la escena del
+navo en toda su horrenda majestad. Hasta entonces los nimos no se
+haban ocupado ms que de la defensa; mas cuando el fuego ces, se pudo
+advertir el gran destrozo del casco, que, dando entrada al agua por sus
+mil averas, se hunda, amenazando sepultarnos a todos, vivos y muertos,
+en el fondo del mar. Apenas entraron en l los ingleses, un grito reson
+unnime, proferido por nuestros marinos:
+
+A las bombas! Todos los que podamos acudimos a ellas y trabajamos
+con ardor; pero aquellas mquinas imperfectas desalojaban una cantidad
+de agua bastante menor que la que entraba. De repente un grito, an ms
+terrible que el anterior, nos llen de espanto. Ya dije que los heridos
+se haban transportado al ltimo sollado, lugar que, por hallarse bajo
+la lnea de flotacin, est libre de la accin de las balas. El agua
+invada rpidamente aquel recinto, y algunos marinos asomaron por la
+escotilla gritando:
+
+Que se ahogan los heridos!
+
+La mayor parte de la tripulacin vacil entre seguir desalojando el agua
+y acudir en socorro de aquellos desgraciados; y no s qu habra sido de
+ellos, si la gente de un navo ingls no hubiera acudido en nuestro
+auxilio. Estos no slo transportaron los heridos a la tercera y a la
+segunda batera, sino que tambin pusieron mano a las bombas, mientras
+sus carpinteros trataban de reparar algunas de las averas del casco.
+
+Rendido de cansancio, y juzgando que Don Alonso poda necesitar de m,
+fui a la cmara. Entonces vi a algunos ingleses ocupados en poner el
+pabelln britnico en la popa del _Santsima Trinidad_. Como
+cuento con que el lector benvolo me ha de perdonar que apunte aqu mis
+impresiones, dir que aquello me hizo pensar un poco. Siempre se me
+haban representado los ingleses como verdaderos piratas o salteadores
+de los mares, gentezuela aventurera que no constitua nacin y que viva
+del merodeo.
+
+Cuando vi el orgullo con que enarbolaron su pabelln, saludndole con
+vivas aclamaciones; cuando advert el gozo y la satisfaccin que les
+causaba haber apresado el ms grande y glorioso barco que hasta entonces
+surc los mares, pens que tambin ellos tendran su patria querida, que
+sta les habra confiado la defensa de su honor; me pareci que en
+aquella tierra, para m misteriosa, que se llamaba Inglaterra, haban de
+existir, como en Espaa, muchas gentes honradas, un rey paternal, y las
+madres, las hijas, las esposas, las hermanas de tan valientes marinos,
+los cuales, esperando con ansiedad su vuelta, rogaran a Dios que les
+concediera la victoria.
+
+En la cmara encontr a mi seor ms tranquilo. Los oficiales ingleses
+que haban entrado all trataban a los nuestros con delicada cortesa, y
+segn entend, queran trasbordar los heridos a algn barco enemigo. Uno
+de aquellos oficiales se acerc a mi amo como queriendo reconocerle, y
+le salud en espaol medianamente correcto, recordndole una amistad
+antigua. Contest D. Alonso a sus finuras con gravedad, y despus quiso
+enterarse por l de los pormenores del combate.
+
+Pero qu ha sido de la reserva? Qu ha hecho Gravina?--pregunt mi
+amo.--Gravina se ha retirado con algunos navos--contest el ingls.
+
+--De la vanguardia slo han venido a auxiliarnos el _Rayo_ y
+el _Neptuno_.
+
+--Los cuatro franceses, _Duguay-Trouin_,
+_Mont-Blanc_, _Scipion_ y _Formidable_,
+son los nicos que no han entrado en accin.
+
+--Pero Gravina, Gravina, qu es de Gravina?--insisti mi amo.
+
+--Se ha retirado en el _Prncipe de Asturias_; mas como se le
+ha dado caza, ignoro si habr llegado a Cdiz.
+
+--Y el _San Ildefonso_?
+
+--Ha sido apresado.--Y el _Santa Ana_?
+
+--Tambin ha sido apresado.--Vive Dios!--exclam D. Alonso sin poder
+disimular su enojo--. Apuesto a que no ha sido apresado el
+_Nepomuceno_.
+
+--Tambin lo ha sido.--Oh!, est usted seguro de ello? Y Churruca?
+
+--Ha muerto--contest el ingls con tristeza.
+
+--Oh! Ha muerto! Ha muerto Churruca!--exclam mi amo con angustiosa
+perplejidad--. Pero el _Bahama_ se habr salvado, el
+_Bahama_ habr vuelto ileso a Cdiz.
+
+--Tambin ha sido apresado.--Tambin! Y Galiano? Galiano es un hroe
+y un sabio.
+
+--S--repuso sombramente el ingls--; pero ha muerto tambin.
+
+--Y qu es del _Montas_? Qu ha sido de Alcedo?
+
+--Alcedo... tambin ha muerto.
+
+Mi amo no pudo reprimir la expresin de su profunda pena; y como la
+avanzada edad amenguaba en l la presencia de nimo propia de tan
+terribles momentos, hubo de pasar por la pequea mengua de derramar
+algunas lgrimas, triste obsequio a sus compaeros. No es impropio el
+llanto en las grandes almas; antes bien, indica el consorcio fecundo de
+la delicadeza de sentimientos con la energa de carcter. Mi amo llor
+como hombre, despus de haber cumplido con su deber como marino; mas
+reponindose de aquel abatimiento, y buscando alguna razn con que
+devolver al ingls la pesadumbre que este le causara, dijo:
+
+Pero ustedes no habrn sufrido menos que nosotros. Nuestros enemigos
+habrn tenido prdidas de consideracin.
+
+--Una sobre todo irreparable--contest el ingls con tanta congoja como
+la de D. Alonso--. Hemos perdido al primero de nuestros marinos, al
+valiente entre los valientes, al heroico, al divino, al sublime
+almirante Nelson.
+
+Y con tan poca entereza como mi amo, el oficial ingls no se cuid de
+disimular su inmensa pena: cubriose la cara con las manos y llor, con
+toda la expresiva franqueza del verdadero dolor, al jefe, al protector y
+al amigo.
+
+Nelson, herido mortalmente en mitad del combate, segn despus supe, por
+una bala de fusil que le atraves el pecho y se fij en la espina
+dorsal, dijo al capitn Hardy: Se acab; al fin lo han conseguido. Su
+agona se prolong hasta el caer de la tarde; no perdi ninguno de los
+pormenores del combate, ni se extingui su genio de militar y de marino
+sino cuando la ltima fugitiva palpitacin de la vida se disip en su
+cuerpo herido. Atormentado por horribles dolores, no dej de dictar
+rdenes, enterndose de los movimientos de ambas escuadras, y cuando se
+le hizo saber el triunfo de la suya, exclam: Bendito sea Dios; he
+cumplido con mi deber.
+
+Un cuarto de hora despus expiraba el primer marino de nuestro siglo.
+
+Perdneseme la digresin. El lector extraar que no conociramos la
+suerte de muchos buques de la escuadra combinada. Nada ms natural que
+nuestra ignorancia, por causa de la desmesurada longitud de la lnea de
+combate, y adems el sistema de luchas parciales adoptado por los
+ingleses. Sus navos se haban mezclado con los nuestros, y como la
+contienda era a tiro de fusil, el buque enemigo que nos bata ocultaba
+la vista del resto de la escuadra, adems de que el humo espessimo nos
+impeda ver cuanto no se hallara en paraje cercano.
+
+Al anochecer, y cuando an el caoneo no haba cesado, distinguamos
+algunos navos, que pasaban a un largo como fantasmas, unos con media
+arboladura, otros completamente desarbolados. La bruma, el humo, el
+mismo aturdimiento de nuestras cabezas, nos impeda distinguir si eran
+espaoles o enemigos; y cuando la luz de un fogonazo lejano iluminaba a
+trechos aquel panorama temeroso, notbamos que an segua la lucha con
+encarnizamiento entre grupos de navos aislados; que otros corran sin
+concierto ni rumbo, llevados por el temporal, y que alguno de los
+nuestros era remolcado por otro ingls en direccin al Sur.
+
+Vino la noche, y con ella aument la gravedad y el horror de nuestra
+situacin. Pareca que la Naturaleza haba de sernos propicia despus
+de tantas desgracias; pero, por el contrario, desencadenronse con furia
+los elementos, como si el Cielo creyera que an no era bastante grande
+el nmero de nuestras desdichas. Desatose un recio temporal, y viento y
+agua, hondamente agitados, azotaron el buque, que, incapaz de maniobra,
+fluctuaba a merced de las olas. Los vaivenes eran tan fuertes que se
+haca difcil el trabajo, lo cual, unido al cansancio de la tripulacin,
+empeoraba nuestro estado de hora en hora. Un navo ingls, que despus
+supe se llamaba _Prince_, trat de remolcar al
+_Trinidad_; pero sus esfuerzos fueron intiles, y tuvo que
+alejarse por temor a un choque, que habra sido funesto para ambos
+buques.
+
+Entre tanto no era posible tomar alimento alguno, y yo me mora de
+hambre, porque los dems, indiferentes a todo lo que no fuera el
+peligro, apenas se cuidaban de cosa tan importante. No me atreva a
+pedir un pedazo de pan por temor de parecer importuno, y al mismo
+tiempo, sin vergenza lo confieso, diriga mi escrutadora observacin a
+todos los sitios donde colega que podan existir provisiones de boca.
+Apretado por la necesidad, me arriesgu a hacer una visita a los paoles
+del bizcocho, y cul sera mi asombro cuando vi que Marcial estaba
+all, trasegando a su estmago lo primero que encontr a mano? El
+anciano estaba herido de poca gravedad, y aunque una bala le haba
+llevado el pie derecho, como este no era otra cosa que la extremidad de
+la pierna de palo, el cuerpo de Marcial slo estaba con tal percance un
+poco ms cojo.
+
+Toma, Gabrielillo--me dijo, llenndome el seno de galletas--: barco
+sin lastre no navega.
+
+En seguida empin una botella y bebi con delicia.
+
+Salimos del paol, y vi que no ramos nosotros solos los que visitaban
+aquel lugar, pues todo indicaba que un desordenado pillaje haba
+ocurrido all momentos antes.
+
+Reparadas mis fuerzas, pude pensar en servir de algo, poniendo mano a
+las bombas o ayudando a los carpinteros. Trabajosamente se enmendaron
+algunas averas con auxilio de los ingleses, que vigilaban todo, y segn
+despus comprend, no perdan de vista a algunos de nuestros marineros,
+porque teman que se sublevasen, represando el navo, en lo cual los
+enemigos demostraban ms suspicacia que buen sentido, pues menester era
+haber perdido el juicio para intentar represar un buque en tal estado.
+Ello es que los _casacones_ acudan a todas partes y no
+perdan movimiento alguno.
+
+Entrada la noche, y hallndome transido de fro, abandon la cubierta,
+donde apenas poda tenerme, y corra adems el peligro de ser arrebatado
+por un golpe de mar, y me retir a la cmara. Mi primera intencin fue
+dormir un poco; pero quin dorma en aquella noche?
+
+En la cmara todo era confusin, lo mismo que en el combs. Los sanos
+asistan a los heridos, y stos, molestados a la vez por sus dolores y
+por el movimiento del buque, que les impeda todo reposo, ofrecan tan
+triste aspecto, que a su vista era imposible entregarse al descanso. En
+un lado de la cmara yacan, cubiertos con el pabelln nacional, los
+oficiales muertos. Entre tanta desolacin, ante el espectculo de tantos
+dolores, haba en aquellos cadveres no s qu de envidiable: ellos
+solos descansaban a bordo del _Trinidad_, y todo les era
+ajeno, fatigas y penas, la vergenza de la derrota y los padecimientos
+fsicos. La bandera que les serva de ilustre mortaja pareca ponerles
+fuera de aquella esfera de responsabilidad, de mengua y desesperacin en
+que todos nos encontrbamos. Nada les afectaba el peligro que corra la
+nave, porque sta no era ya ms que su atad.
+
+Los oficiales muertos eran: D. Juan Cisniega, teniente de navo, el cual
+no tena parentesco con mi amo a pesar de la identidad de apellido; D.
+Joaqun de Salas y D. Juan Matute, tambin tenientes de navo; el
+teniente coronel de ejrcito D. Jos Graull, el teniente de fragata
+Uras y el guardia marina Don Antonio de Bobadilla. Los marineros y
+soldados muertos, cuyos cadveres yacan sin orden en las bateras y
+sobre cubierta, ascendan a la terrible suma de cuatrocientos.
+
+No olvidar jams el momento en que aquellos cuerpos fueron arrojados al
+mar por orden del oficial ingls que custodiaba el navo. Verificose la
+triste ceremonia al amanecer del da 22, hora en que el temporal parece
+que arreci exprofeso, para aumentar la pavura de semejante escena.
+Sacados sobre cubierta los cuerpos de los oficiales, el cura rez un
+responso a toda prisa, porque no era ocasin de andarse en dibujos, e
+inmediatamente se procedi al acto solemne. Envueltos en su bandera, y
+con una bala atada a los pies, fueron arrojados al mar, sin que esto,
+que ordinariamente hubiera producido en todos tristeza y consternacin,
+conmoviera entonces a los que lo presenciaron.
+
+Tan hechos estaban los nimos a la desgracia, que el espectculo de la
+muerte les era poco menos que indiferente! Las exequias del mar son ms
+tristes que las de la tierra. Se da sepultura a un cadver, y all
+queda: las personas a quienes interesa saben que hay un rincn de tierra
+donde existen aquellos restos, y pueden marcarlos con una losa, con una
+cruz o con una piedra. Pero en el mar... se arrojan los cuerpos en la
+movible inmensidad, y parece que dejan de existir en el momento de caer;
+la imaginacin no puede seguirlos en su viaje al profundo abismo, y es
+difcil suponer que estn en alguna parte estando en el fondo del
+Ocano. Estas reflexiones haca yo viendo cmo desaparecan los cuerpos
+de aquellos ilustres guerreros, un da antes llenos de vida, gloria de
+su patria y encanto de sus familias.
+
+Los marineros muertos eran arrojados con menos ceremonia: la Ordenanza
+manda que se les envuelva en el coy[5]; pero en aquella ocasin no haba
+tiempo para entretenerse en cumplir la Ordenanza. A algunos se les
+amortaj como est mandado; pero la mayor parte fueron echados al mar
+sin ningn atavo y sin bala a los pies, por la sencilla razn de que no
+haba para todos. Eran cuatrocientos, prximamente, y a fin de terminar
+pronto la operacin de darles sepultura, fue preciso que pusieran mano
+a la obra todos los hombres tiles que a bordo haba para despachar ms
+pronto. Muy a disgusto mo tuve que ofrecer mi cooperacin para tan
+triste servicio, y algunos cuerpos cayeron al mar soltados desde la
+borda por mi mano, puesta en ayuda de otras ms vigorosas.
+
+[Nota 5: ci en el original (N. del E.)]
+Entonces ocurri un hecho, una coincidencia que me caus mucho terror.
+Un cadver horriblemente desfigurado, fue cogido entre dos marineros, y
+en el momento de levantarlo en alto, algunos de los circunstantes se
+permitieron groseras burlas, que en toda ocasin habran sido
+importunas, y en aquel momento infames. No s por qu el cuerpo de aquel
+desgraciado fue el nico que les movi a perder con tal descaro el
+respeto a la muerte, y decan: Ya las ha pagado todas juntas...; no
+volver a hacer de las suyas, y otras groseras del mismo jaez. Aquello
+me indign; pero mi indignacin se troc en asombro y en un sentimiento
+indefinible, mezcla de respeto, de pena y de miedo, cuando observando
+atentamente las facciones mutiladas de aquel cadver, reconoc en l a
+mi to... Cerr los ojos con espanto, y no los abr hasta que el
+violento salpicar del agua me indic que haba desaparecido para
+siempre ante la vista humana.
+
+Aquel hombre haba sido muy malo para m, muy malo para su hermana; pero
+era mi pariente cercano, hermano de mi madre; la sangre que corra por
+mis venas era su sangre, y esa voz interna que nos incita a ser
+benvolos con las faltas de los nuestros, no poda permanecer callada
+despus de la escena que pas ante mis ojos. Al mismo tiempo, yo haba
+podido reconocer en la cara ensangrentada de mi to algunos rasgos
+fisonmicos de la cara de mi madre, y esto aument mi afliccin. En
+aquel momento no me acord de que haba sido un gran criminal, ni menos
+de las crueldades que us conmigo durante mi infortunada niez. Yo les
+aseguro a ustedes, y no dudo en decir esto, aunque sea en elogio mo,
+que le perdon con toda mi alma y que elev el pensamiento a Dios,
+pidindole que le perdonara todas sus culpas.
+
+Despus supe que se haba portado heroicamente en el combate, sin que
+por esto alcanzara las simpatas de sus compaeros, quienes, reputndole
+como el ms bellaco de los hombres, no tuvieron para l una palabra de
+afecto o conmiseracin, ni aun en el momento supremo en que toda falta
+se perdona, porque se supone al criminal dando cuenta de sus actos ante
+Dios.
+
+Avanzado el da, intent de nuevo el navo _Pince_ remolcar al
+_Santsima Trinidad_; pero con tan poca fortuna como en la
+noche anterior. La situacin no empeoraba, a pesar de que segua el
+temporal con igual fuerza, pues se haban reparado muchas averas, y se
+crea que, una vez calmado el tiempo, podra salvarse el casco. Los
+ingleses tenan gran empeo en ello, porque queran llevar por trofeo a
+Gibraltar el ms grande navo hasta entonces construido. Por esta razn
+trabajaban con tanto ahnco en las bombas noche y da, permitindonos
+descansar algn rato.
+
+Durante todo el da 22 la mar se revolva con frenes, llevando y
+trayendo el casco del navo cual si fuera endeble lancha de pescadores;
+y aquella montaa de madera probaba la fuerte trabazn de sus slidas
+cuadernas, cuando no se rompa en mil pedazos al recibir el tremendo
+golpear de las olas. Haba momentos en que, aplanndose el mar, pareca
+que el navo iba a hundirse para siempre; pero inflamndose la ola como
+al impulso de profundo torbellino, levantaba aqul su orgullosa proa,
+adornada con el len de Castilla, y entonces respirbamos con la
+esperanza de salvarnos.
+
+Por todos lados descubramos navos dispersos, la mayor parte ingleses,
+no sin grandes averas y procurando todos alcanzar la costa para
+refugiarse. Tambin los vimos espaoles y franceses, unos desarbolados,
+otros remolcados por algn barco enemigo. Marcial reconoci en uno de
+stos al _San Ildefonso_. Vimos flotando en el agua multitud
+de restos y despojos, como masteleros, cofas, lanchas rotas, escotillas,
+trozos de balconaje, portas, y, por ltimo, avistamos dos infelices
+marinos que, mal embarcados en un gran palo, eran llevados por las olas,
+y habran perecido si los ingleses no corrieran al instante a darles
+auxilio. Trados a bordo del _Trinidad_, volvieron a la vida,
+que, recobrada despus de sentirse en los brazos de la muerte, equivale
+a nacer de nuevo.
+
+El da pas entre agonas y esperanzas: ya nos pareca que era
+indispensable el trasbordo a un buque ingls para salvarnos, ya creamos
+posible conservar el nuestro. De todos modos, la idea de ser llevados a
+Gibraltar como prisioneros era terrible, si no para m, para los hombres
+pundonorosos y obstinados como mi amo, cuyos padecimientos morales
+debieron de ser inauditos aquel da. Pero estas dolorosas alternativas
+cesaron por la tarde, y a la hora en que fue unnime la idea de que si
+no trasbordbamos pereceramos todos en el buque, que ya tena quince
+pies de agua en la bodega. Iriartea y Cisneros recibieron aquella
+noticia con calma y serenidad, demostrando que no hallaban gran
+diferencia entre morir en la casa propia o ser prisioneros en la
+extraa. Acto continuo comenz el trasbordo a la escasa luz del
+crepsculo, lo cual no era cosa fcil, habiendo precisin de embarcar
+cerca de trescientos heridos. La tripulacin sana constaba de unos
+quinientos hombres, cifra a que quedaron reducidos los mil ciento quince
+individuos de que se compona antes del combate.
+
+Comenz precipitadamente el trasbordo con las lanchas del
+_Trinidad_, las del _Pince_ y las de otros tres
+buques de la escuadra inglesa. Dios la preferencia a los heridos; mas
+aunque se trat de evitarles toda molestia, fue imposible levantarles de
+donde estaban sin mortificarles, y algunos pedan con fuertes gritos que
+los dejasen tranquilos, prefiriendo la muerte a un viaje que recrudeca
+sus dolores. La premura no daba lugar a la compasin, y eran conducidos
+a las lanchas tan sin piedad como arrojados al mar fueron los fros
+cadveres de sus compaeros.
+
+El comandante Iriartea y el jefe de escuadra, Cisneros se embarcaron en
+los botes de la oficialidad inglesa; y habiendo instado a mi amo para
+que entrase tambin en ellos, ste se neg resueltamente, diciendo que
+deseaba ser el ltimo en abandonar el _Trinidad_. Esto no dej
+de contrariarme, porque desvanecidos en m los efluvios de patriotismo,
+que al principio me dieron cierto arrojo, no pensaba ya ms que en
+salvar mi vida, y no era lo ms a propsito para este noble fin el
+permanecer a bordo de un buque que se hunda por momentos.
+
+Mis temores no fueron vanos, pues an no estaba fuera la mitad de la
+tripulacin cuando un sordo rumor de alarma y pavor reson en nuestro
+navo.
+
+Que nos vamos a pique!... a las lanchas, a las lanchas!, exclamaron
+algunos, mientras dominados todos por el instinto de conservacin,
+corran hacia la borda, buscando con vidos ojos las lanchas que
+volvan. Se abandon todo trabajo; no se pens ms en los heridos, y
+muchos de stos, sacados ya sobre cubierta, se arrastraban por ella con
+delirante extravo, buscando un portaln por donde arrojarse al mar. Por
+las escotillas sala un lastimero clamor, que an parece resonar en mi
+cerebro, helando la sangre en mis venas y erizando mis cabellos. Eran
+los heridos que quedaban en la primera batera, los cuales, sintindose
+anegados por el agua, que ya invada aquel sitio, clamaban pidiendo
+socorro no s si a Dios o a los hombres.
+
+A stos se lo pedan en vano, porque no pensaban sino en la propia
+salvacin. Se arrojaron precipitadamente a las lanchas, y esta confusin
+en la lobreguez de la noche, entorpeca el trasbordo. Un solo hombre,
+impasible ante tan gran peligro, permaneca en el alczar sin atender a
+lo que pasaba a su alrededor, y se paseaba preocupado y meditabundo,
+como si aquellas tablas donde pona su pie no estuvieran solicitadas por
+el inmenso abismo. Era mi amo.
+
+Corr hacia l despavorido, y le dije:
+
+Seor, que nos ahogamos!
+
+D. Alonso no me hizo caso, y aun creo, si la memoria no me es infiel,
+que sin abandonar su actitud pronunci palabras tan ajenas a la
+situacin como stas:
+
+Oh! Cmo se va a rer Paca cuando yo vuelva a casa despus de esta
+gran derrota.
+
+--Seor, que el barco se va a pique! exclam de nuevo, no ya pintando
+el peligro, sino suplicando con gestos y voces.
+
+Mi amo mir al mar, a las lanchas, a los hombres que, desesperados y
+ciegos, se lanzaban a ellas; y yo busqu con ansiosos ojos a Marcial, y
+le llam con toda la fuerza de mis pulmones. Entonces parceme que perd
+la sensacin de lo que ocurra, me aturd, se nublaron mis ojos y no s
+lo que pas. Para contar cmo me salv, no puedo fundarme sino en
+recuerdos muy vagos, semejantes a las imgenes de un sueo, pues sin
+duda el terror me quit el conocimiento. Me parece que un marinero se
+acerc a D. Alonso cuando yo le hablaba, y le asi con sus vigorosos
+brazos. Yo mismo me sent transportado, y cuando mi nublado espritu se
+aclar un poco, me vi en una lancha, recostado sobre las rodillas de mi
+amo, el cual tena mi cabeza entre sus manos con paternal cario.
+Marcial empuaba la caa del timn; la lancha estaba llena de gente.
+
+Alc la vista y vi como a cuatro o cinco varas de distancia, a mi
+derecha, el negro costado del navo, prximo a hundirse; por los
+portalones a que an no haba llegado el agua, sala una dbil claridad,
+la de la lmpara encendida al anochecer, y que an velaba, guardin
+incansable, sobre los restos del buque abandonado. Tambin hirieron mis
+odos algunos lamentos que salan por las troneras: eran los pobres
+heridos que no haba sido posible salvar y se hallaban suspendidos sobre
+el abismo, mientras aquella triste luz les permita mirarse,
+comunicndose con los ojos la angustia de los corazones.
+
+Mi imaginacin se traslad de nuevo al interior del buque: una pulgada
+de agua faltaba no ms para romper el endeble equilibrio que an le
+sostena. Cmo presenciaran aquellos infelices el crecimiento de la
+inundacin! Qu diran en aquel momento terrible! Y si vieron a los que
+huan en las lanchas, si sintieron el chasquido de los remos, con
+cunta amargura gemiran sus almas atribuladas! Pero tambin es cierto
+que aquel atroz martirio las purific de toda culpa, y que la
+misericordia de Dios llen todo el mbito del navo en el momento de
+sumergirse para siempre.
+
+La lancha se alej: yo segu viendo aquella gran masa informe, aunque
+sospecho que era mi fantasa, no mis ojos, la que miraba el
+_Trinidad_ en la obscuridad de la noche, y hasta cre
+distinguir en el negro cielo un gran brazo que descenda hasta la
+superficie de las aguas. Fue sin duda la imagen de mis pensamientos
+reproducida por los sentidos.
+
+
+
+
+-XIII-
+
+
+La lancha se dirigi... a dnde? Ni el
+mismo Marcial saba a dnde nos dirigamos. La obscuridad era tan
+fuerte, que perdimos de vista las dems lanchas, y las luces del navo
+_Pince_ se desvanecieron tras la niebla, como si un soplo las
+hubiera extinguido. Las olas eran tan gruesas, y el vendaval tan recio,
+que la dbil embarcacin avanzaba muy poco, y gracias a una hbil
+direccin no zozobr ms de una vez. Todos callbamos, y los ms fijaban
+una triste mirada en el sitio donde se supona que nuestros compaeros
+abandonados luchaban en aquel instante con la muerte en espantosa
+agona.
+
+No acab aquella travesa sin hacer, conforme a mi costumbre, algunas
+reflexiones, que bien puedo aventurarme a llamar filosficas. Alguien se
+reir de un filsofo de catorce aos; pero yo no me turbar ante las
+burlas, y tendr el atrevimiento de escribir aqu mis reflexiones de
+entonces. Los nios tambin suelen pensar grandes cosas; y en aquella
+ocasin, ante aquel espectculo, qu cerebro, como no fuera el de un
+idiota, podra permanecer en calma?
+
+Pues bien: en nuestras lanchas iban espaoles e ingleses, aunque era
+mayor el nmero de los primeros, y era curioso observar cmo
+fraternizaban, amparndose unos a otros en el comn peligro, sin
+recordar que el da anterior se mataban en horrenda lucha, ms parecidos
+a fieras que a hombres. Yo miraba a los ingleses, remando con tanta
+decisin como los nuestros; yo observaba en sus semblantes las mismas
+seales de terror o de esperanza, y, sobre todo, la expresin propia del
+santo sentimiento de humanidad y caridad, que era el mvil de unos y
+otros. Con estos pensamientos, deca para m: Para qu son las
+guerras, Dios mo? Por qu estos hombres no han de ser amigos en todas
+las ocasiones de la vida como lo son en las de peligro? Esto que veo,
+no prueba que todos los hombres son hermanos?.
+
+Pero vena de improviso a cortar estas consideraciones, la idea de
+nacionalidad, aquel sistema de islas que yo haba forjado, y entonces
+deca: Pero ya: esto de que las islas han de querer quitarse unas a
+otras algn pedazo de tierra, lo echa todo a perder, y sin duda en todas
+ellas debe de haber hombres muy malos, que son los que arman las
+guerras para su provecho particular, bien porque son ambiciosos y
+quieren mandar, bien porque son avaros y anhelan ser ricos. Estos
+hombres malos son los que engaan a los dems, a todos estos infelices
+que van a pelear; y para que el engao sea completo, les impulsan a
+odiar a otras naciones; siembran la discordia, fomentan la envidia, y
+aqu tienen ustedes el resultado. Yo estoy seguro--aad--, de que esto
+no puede durar: apuesto doble contra sencillo a que dentro de poco los
+hombres de unas y otras islas se han de convencer de que hacen un gran
+disparate armando tan terribles guerras, y llegar un da en que se
+abrazarn, conviniendo todos en no formar ms que una sola familia.
+
+As pensaba yo. Despus de esto he vivido setenta aos, y no he visto
+llegar ese da.
+
+La lancha avanzaba trabajosamente por el tempestuoso mar. Yo creo que
+Marcial, si mi amo se lo hubiera permitido, habra consumado la
+siguiente hazaa: echar al agua a los ingleses y poner la proa a Cdiz o
+a la costa, aun con la probabilidad casi ineludible de perecer ahogados
+en la travesa. Algo de esto me parece que indic a mi amo, hablndole
+quedamente al odo, y D. Alonso debi de darle una leccin de
+caballerosidad, porque le o decir:
+
+Somos prisioneros, Marcial; somos prisioneros.
+
+Lo peor del caso es que no divisbamos ningn barco.
+
+El _Pince_ se haba apartado de donde estaba; ninguna luz nos
+indicaba la presencia de un buque enemigo. Por ltimo, divisamos una, y
+un rato despus la mole confusa de un navo que corra el temporal por
+barlovento, y apareca en direccin contraria a la nuestra. Unos le
+creyeron francs, otros ingls, y Marcial sostuvo que era espaol.
+Forzaron los remeros, y no sin trabajo llegamos a ponernos al habla.
+
+Ah del navo!, gritaron los nuestros.
+
+Al punto contestaron en espaol:
+
+Es el _San Agustn_--dijo Marcial.
+
+--El _San Agustn_ se ha ido a pique--contest D. Alonso--.
+Me parece que ser el _Santa Ana_, que tambin est apresado.
+
+Efectivamente, al acercanos, todos reconocieron al _Santa
+Ana_, mandado en el combate por el teniente general lava. Al punto
+los ingleses que lo custodiaban dispusieron prestarnos auxilio, y no
+tardamos en hallarnos todos sanos y salvos sobre cubierta.
+
+El _Santa Ana_, navo de 112 caones, haba sufrido tambin
+grandes averas, aunque no tan graves como las del _Santsima
+Trinidad_; y si bien estaba desarbolado de todos sus palos y sin
+timn, el casco no se conservaba mal. El _Santa Ana_ vivi
+once aos ms despus de Trafalgar, y an habra vivido ms si por falta
+de carena no se hubiera ido a pique en la baha de la Habana en 1816. Su
+accin en las jornadas que refiero fue gloriossima. Mandbalo, como he
+dicho, el teniente general lava, jefe de la vanguardia, que, trocado el
+orden de batalla, vino a quedar a retaguardia. Ya saben ustedes que la
+columna mandada por Collingwood se dirigi a combatir la retaguardia,
+mientras Nelson march contra el centro. El _Santa Ana_,
+amparado slo por el _Fougueux_, francs, tuvo que batirse con
+el _Royal Sovereign_ y otros cuatro ingleses; y a pesar de la
+desigualdad de fuerzas, tanto padecieron los unos como los otros, siendo
+el navo de Collingwood el primero que qued fuera de combate, por lo
+cual tuvo aqul que trasladarse a la fragata _Eurygalus_.
+Segn all refirieron, la lucha haba sido horrorosa, y los dos
+poderosos navos, cuyos penoles se tocaban, estuvieron destrozndose por
+espacio de seis horas, hasta que herido el general lava, herido el
+comandante Gardoqui, muertos cinco oficiales y noventa y siete
+marineros, con ms de ciento cincuenta heridos, tuvo que rendirse el
+_Santa Ana_. Apresado por los ingleses, era casi imposible
+manejarlo a causa del mal estado y del furioso vendaval que se
+desencaden en la noche del 21; as es que cuando entramos en l se
+encontraba en situacin bien crtica, aunque no desesperada, y flotaba a
+merced de las olas, sin poder tomar direccin alguna.
+
+Desde luego me sirvi de consuelo el ver que los semblantes de toda
+aquella gente revelaban el temor de una prxima muerte. Estaban tristes
+y tranquilos, soportando con gravedad la pena del vencimiento y el
+bochorno de hallarse prisioneros. Un detalle advert tambin que llam
+mi atencin, y fue que los oficiales ingleses que custodiaban el buque
+no eran, ni con mucho, tan complacientes y bondadosos como los que
+desempearon igual cargo a bordo del _Trinidad_. Por el
+contrario, eran los del _Santa Ana_ unos caballeros muy foscos
+y antipticos, y mortificaban con exceso a los nuestros, exagerando su
+propia autoridad y poniendo reparos a todo con suma impertinencia. Esto
+pareca disgustar mucho a la tripulacin prisionera, especialmente a la
+marinera, y hasta me pareci advertir murmullos alarmantes, que no
+habran sido muy tranquilizadores para los ingleses si stos los
+hubieran odo.
+
+Por lo dems, no quiero referir incidentes de la navegacin de aquella
+noche, si puede llamarse navegacin el vagar a la ventura, a merced de
+las olas, sin velamen ni timn. No quiero, pues, fastidiar a mis
+lectores repitiendo hechos que ya presenciamos a bordo del
+_Trinidad_, y paso a contarles otros enteramente nuevos y que
+sorprendern a ustedes tanto como me sorprendieron a m.
+
+Yo haba perdido mi aficin a andar por el combs y alczar de proa, y
+as, desde que me encontr a bordo del _Santa Ana_, me refugi
+con mi amo en la cmara, donde pude descansar un poco y alimentarme,
+pues de ambas cosas estaba muy necesitado. Haba all, sin embargo,
+muchos heridos a quienes era preciso curar, y esta ocupacin, muy grata
+para m, no me permiti todo el reposo que mi agobiado cuerpo exiga.
+Hallbame ocupado en poner a D. Alonso una venda en el brazo, cuando
+sent que apoyaban una mano en mi hombro; me volv y encar con un joven
+alto, embozado en luengo capote azul, y al pronto, como suele suceder,
+no le reconoc; mas contemplndole con atencin por espacio de algunos
+segundos, lanc una exclamacin de asombro: era el joven D. Rafael
+Malespina, novio de mi amita.
+
+Abrazole D. Alonso con mucho cario, y l se sent a nuestro lado.
+Estaba herido en una mano, y tan plido por la fatiga y la prdida de la
+sangre, que la demacracin le desfiguraba completamente el rostro. Su
+presencia produjo en mi espritu sensaciones muy raras, y he de
+confesarlas todas, aunque alguna de ellas me haga poco favor. Al punto
+experiment cierta alegra viendo a una persona conocida que haba
+salido ilesa del horroroso luchar; un instante despus el odio antiguo
+que aquel sujeto me inspiraba se despert en mi pecho como dolor
+adormecido que vuelve a mortificarnos tras un periodo de alivio. Con
+vergenza lo confieso: sent cierta pena de verle sano y salvo; pero
+dir tambin en descargo mo que aquella pena fue una sensacin
+momentnea y fugaz como un relmpago, verdadero relmpago negro que
+obscureci mi alma, o mejor dicho, leve eclipse de la luz de mi
+conciencia, que no tard en brillar con esplendorosa claridad.
+
+La parte perversa de mi individuo me domin un instante; en un instante
+tambin supe acallarla, acorralndola en el fondo de mi ser. Podrn
+todos decir lo mismo? Despus de este combate moral vi a Malespina con
+gozo porque estaba vivo, y con lstima porque estaba herido; y an
+recuerdo con orgullo que hice esfuerzos para demostrarle estos dos
+sentimientos. Pobre amita ma! Cun grande haba de ser su angustia en
+aquellos momentos! Mi corazn conclua siempre por llenarse de bondad;
+yo hubiera corrido a Vejer para decirle: Seorita Doa Rosa, vuestro D.
+Rafael est bueno y sano.
+
+El pobre Malespina haba sido transportado al _Santa Ana_
+desde el _Nepomuceno_, navo apresado tambin, donde era tal
+el nmero de heridos, que fue preciso, segn dijo, repartirlos para que
+no perecieran todos de abandono. En cuanto suegro y yerno cambiaron los
+primeros saludos, consagrando algunas palabras a las familias ausentes,
+la conversacin recay sobre la batalla: mi amo cont lo ocurrido en el
+_Santsima Trinidad_, y despus aadi:
+
+Pero nadie me dice a punto fijo dnde est Gravina. Ha cado
+prisionero, o se retir a Cdiz?
+
+--El general--contest Malespina--, sostuvo un horroroso fuego contra
+el _Defiance_ y el _Revenge_. Le auxiliaron el
+_Neptune_, francs, y el _San Ildefonso_ y el
+_San Justo_, nuestros; pero las fuerzas de los enemigos se
+duplicaron con la ayuda del _Dreadnoutgh_, del
+_Thunderer_ y del _Poliphemus_, despus de lo cual
+fue imposible toda resistencia. Hallndose el _Prncipe de
+Asturias_ con todas las jarcias cortadas, sin palos, acribillado a
+balazos, y habiendo cado herido el general Gravina y su mayor general
+Escao, resolvieron abandonar la lucha, porque toda resistencia era
+insensata y la batalla estaba perdida. En un resto de arboladura puso
+Gravina la seal de retirada, y acompaado del _San Justo_, el
+_San Leandro_, el _Montas_, el
+_Indomptable_, el _Neptune_ y el
+_Argonauta_, se dirigi a Cdiz, con la pena de no haber
+podido rescatar el _San Ildefonso_, que ha quedado en poder de
+los enemigos.
+
+--Cunteme usted lo que ha pasado en el _Nepomuceno_--dijo mi
+amo con el mayor inters--. An me cuesta trabajo creer que ha muerto
+Churruca, y a pesar de que todos lo dan como cosa cierta, yo tengo la
+creencia de que aquel hombre divino ha de estar vivo en alguna parte.
+
+Malespina dijo que desgraciadamente l haba presenciado la muerte de
+Churruca, y prometi contarlo puntualmente. Formaron corro en torno suyo
+algunos oficiales, y yo, ms curioso que ellos, me volv todo odos para
+no perder una slaba.
+
+Desde que salimos de Cdiz--dijo Malespina--, Churruca tena el
+presentimiento de este gran desastre. l haba opinado contra la salida,
+porque conoca la inferioridad de nuestras fuerzas, y adems confiaba
+poco en la inteligencia del jefe Villeneuve. Todos sus pronsticos han
+salido ciertos; todos, hasta el de su muerte, pues es indudable que la
+presenta, seguro como estaba de no alcanzar la victoria. El 19 dijo a
+su cuado Apodaca: Antes que rendir mi navo, lo he de volar o echar a
+pique. Este es el deber de los que sirven al Rey y a la patria. El
+mismo da escribi a un amigo suyo, dicindole: Si llegas a saber que
+mi navo ha sido hecho prisionero, di que he muerto.
+
+Ya se conoca en la grave tristeza de su semblante que prevea un
+desastroso resultado. Yo creo que esta certeza y la imposibilidad
+material de evitarlo, sintindose con fuerzas para ello, perturbaron
+profundamente su alma, capaz de las grandes acciones, as como de los
+grandes pensamientos.
+
+Churruca era hombre religioso, porque era un hombre superior. El 21, a
+las once de la maana, mand subir toda la tropa y marinera; hizo que
+se pusieran de rodillas, y dijo al capelln con solemne acento: Cumpla
+usted, padre, con su ministerio, y absuelva a esos valientes que
+ignoran lo que les espera en el combate. Concluida la ceremonia
+religiosa, les mand poner en pie, y hablando en tono persuasivo y
+firme, exclam: Hijos mos: en nombre de Dios, prometo la
+bienaventuranza al que muera cumpliendo con sus deberes! Si alguno
+faltase a ellos, le har fusilar inmediatamente, y si escapase a mis
+miradas o a las de los valientes oficiales que tengo el honor de mandar,
+sus remordimientos le seguirn mientras arrastre el resto de sus das
+miserable y desgraciado.
+
+Esta arenga, tan elocuente como sencilla, que hermanaba el cumplimiento
+del deber militar con la idea religiosa, caus entusiasmo en toda la
+dotacin del _Nepomuceno_. Qu lstima de valor! Todo se
+perdi como un tesoro que cae al fondo del mar. Avistados los ingleses,
+Churruca vio con el mayor desagrado las primeras maniobras dispuestas
+por Villeneuve, y cuando ste hizo seales de que la escuadra virase en
+redondo, lo cual, como todos saben, desconcert el orden de batalla,
+manifest a su segundo que ya consideraba perdida la accin con tan
+torpe estrategia. Desde luego comprendi el aventurado plan de Nelson,
+que consista en cortar nuestra lnea por el centro y retaguardia,
+envolviendo la escuadra combinada y batiendo parcialmente sus buques, en
+tal disposicin, que stos no pudieran prestarse auxilio.
+
+El _Nepomuceno_ vino a quedar al extremo de la lnea.
+Rompiose el fuego entre el _Santa Ana_ y _Royal
+Sovereign_, y sucesivamente todos los navos fueron entrando en el
+combate. Cinco navos ingleses de la divisin de Collingwood se
+dirigieron contra el _San Juan_; pero dos de ellos siguieron
+adelante, y Churruca no tuvo que hacer frente ms que a fuerzas triples.
+
+Nos sostuvimos enrgicamente contra tan superiores enemigos hasta las
+dos de la tarde, sufriendo mucho; pero devolviendo doble estrago a
+nuestros contrarios. El grande espritu de nuestro heroico jefe pareca
+haberse comunicado a soldados y marineros, y las maniobras, as como los
+disparos, se hacan con una prontitud pasmosa. La gente de leva se haba
+educado en el herosmo, sin ms que dos horas de aprendizaje, y nuestro
+navo, por su defensa gloriosa, no slo era el terror, sino el asombro
+de los ingleses.
+
+Estos necesitaron nuevos refuerzos: necesitaron seis contra uno.
+Volvieron los dos navos que nos haban atacado primero, y el
+_Dreadnoutgh_ se puso al costado del _San Juan_,
+para batirnos a medio tiro de pistola. Figrense ustedes el fuego de
+estos seis colosos, vomitando balas y metralla sobre un buque de 74
+caones. Pareca que nuestro navo se agrandaba, creciendo en tamao,
+conforme creca el arrojo de sus defensores. Las proporciones
+gigantescas que tomaban las almas, pareca que las tomaban tambin los
+cuerpos; y al ver cmo infundamos pavor a fuerzas seis veces
+superiores, nos creamos algo ms que hombres.
+
+Entre tanto, Churruca, que era nuestro pensamiento, diriga la accin
+con serenidad asombrosa. Comprendiendo que la destreza haba de suplir a
+la fuerza, economizaba los tiros, y lo fiaba todo a la buena puntera,
+consiguiendo as que cada bala hiciera un estrago positivo en los
+enemigos. A todo atenda, todo lo dispona, y la metralla y las balas
+corran sobre su cabeza, sin que ni una sola vez se inmutara. Aquel
+hombre, dbil y enfermizo, cuyo hermoso y triste semblante no pareca
+nacido para arrostrar escenas tan espantosas, nos infunda a todos
+misterioso ardor, slo con el rayo de su mirada.
+
+Pero Dios no quiso que saliera vivo de la terrible porfa. Viendo que
+no era posible hostilizar a un navo que por la proa molestaba al
+_San Juan_ impunemente, fue l mismo a apuntar el can, y
+logr desarbolar al contrario. Volva al alczar de popa, cuando una
+bala de can le alcanz en la pierna derecha, con tal acierto, que casi
+se la desprendi del modo ms doloroso por la parte alta del muslo.
+Corrimos a sostenerlo, y el hroe cay en mis brazos. Qu terrible
+momento! An me parece que siento bajo mi mano el violento palpitar de
+un corazn, que hasta en aquel instante terrible no lata sino por la
+patria. Su decaimiento fsico fue rapidsimo: le vi esforzndose por
+erguir la cabeza, que se le inclinaba sobre el pecho, le vi tratando de
+reanimar con una sonrisa su semblante, cubierto ya de mortal palidez,
+mientras con voz apenas alterada, exclam: _Esto no es nada. Siga
+el fuego_.
+
+Su espritu se rebelaba contra la muerte, disimulando el fuerte dolor
+de un cuerpo mutilado, cuyas postreras palpitaciones se extinguan de
+segundo en segundo. Tratamos de bajarle a la cmara; pero no fue posible
+arrancarle del alczar. Al fin, cediendo a nuestros ruegos, comprendi
+que era preciso abandonar el mando. Llam a Moyna, su segundo, y le
+dijeron que haba muerto; llam al comandante de la primera batera, y
+ste, aunque gravemente herido, subi al alczar y tom posesin del
+mando.
+
+Desde aquel momento la tripulacin se achic: de gigante se convirti
+en enano; desapareci el valor, y comprendimos que era indispensable
+rendirse. La consternacin de que yo estaba posedo desde que recib en
+mis brazos al hroe del _San Juan_, no me impidi observar el
+terrible efecto causado en los nimos de todos por aquella desgracia.
+Como si una repentina parlisis moral y fsica hubiera invadido la
+tripulacin, as se quedaron todos helados y mudos, sin que el dolor
+ocasionado por la prdida de hombre tan querido diera lugar al bochorno
+de la rendicin.
+
+La mitad de la gente estaba muerta o herida; la mayor parte de los
+caones desmontados; la arboladura, excepto el palo de trinquete, haba
+cado, y el timn no funcionaba. En tan lamentable estado, an se quiso
+hacer un esfuerzo para seguir al _Prncipe de Asturias_, que
+haba izado la seal de retirada; pero el _Nepomuceno_, herido
+de muerte, no pudo gobernar en direccin alguna. Y a pesar de la ruina y
+destrozo del buque; a pesar del desmayo de la tripulacin; a pesar de
+concurrir en nuestro dao circunstancias tan desfavorables, ninguno de
+los seis navos ingleses se atrevi a intentar un abordaje. Teman a
+nuestro navo, aun despus de vencerlo.
+
+Churruca, en el paroxismo de su agona, mandaba clavar la bandera, y
+que no se rindiera el navo mientras l viviese. El plazo no poda menos
+de ser desgraciadamente muy corto, porque Churruca se mora a toda
+prisa, y cuantos le asistamos nos asombrbamos de que alentara todava
+un cuerpo en tal estado; y era que le conservaba as la fuerza del
+espritu, apegado con irresistible empeo a la vida, porque para l en
+aquella ocasin vivir era un deber. No perdi el conocimiento hasta los
+ltimos instantes; no se quej de sus dolores, ni mostr pesar por su
+fin cercano; antes bien, todo su empeo consista sobre todo en que la
+oficialidad no conociera la gravedad de su estado, y en que ninguno
+faltase a su deber. Dio las gracias a la tripulacin por su heroico
+comportamiento; dirigi algunas palabras a su cuado Ruiz de Apodaca, y
+despus de consagrar un recuerdo a su joven esposa, y de elevar el
+pensamiento a Dios, cuyo nombre omos pronunciado varias veces
+tenuemente por sus secos labios, expir con la tranquilidad de los
+justos y la entereza de los hroes, sin la satisfaccin de la victoria,
+pero tambin sin el resentimiento del vencido; asociando el deber a la
+dignidad, y haciendo de la disciplina una religin; firme como militar,
+sereno como hombre, sin pronunciar una queja, ni acusar a nadie, con
+tanta dignidad en la muerte como en la vida. Nosotros contemplbamos su
+cadver an caliente, y nos pareca mentira; creamos que haba de
+despertar para mandamos de nuevo, y tuvimos para llorarle menos entereza
+que l para morir, pues al expirar se llev todo el valor, todo el
+entusiasmo que nos haba infundido.
+
+Rindiose el _San Juan_, y cuando subieron a bordo los
+oficiales de las seis naves que lo haban destrozado, cada uno pretenda
+para s el honor de recibir la espada del brigadier muerto. Todos
+decan: se ha rendido a mi navo, y por un instante disputaron
+reclamando el honor de la victoria para uno u otro de los buques a que
+pertenecan. Quisieron que el comandante accidental del _San
+Juan_ decidiera la cuestin, diciendo a cul de los navos ingleses
+se haba rendido, y aqul respondi: A todos, que a uno solo jams se
+hubiera rendido el _San Juan_.
+
+Ante el cadver del malogrado Churruca, los ingleses, que le conocan
+por la fama de su valor y entendimiento, mostraron gran pena, y uno de
+ellos dijo esto o cosa parecida:
+
+Varones ilustres como ste, no deban estar expuestos a los azares de
+un combate, y s conservados para los progresos de la ciencia de la
+navegacin. Luego dispusieron que las exequias se hicieran formando la
+tropa y marinera inglesa al lado de la espaola, y en todos sus actos
+se mostraron caballeros, magnnimos y generosos.
+
+El nmero de heridos a bordo del _San Juan_ era tan
+considerable, que nos transportaron a otros barcos suyos o prisioneros.
+A m me toc pasar a ste, que ha sido de los ms maltratados; pero
+ellos cuentan poderlo remolcar a Gibraltar antes que ningn otro, ya que
+no pueden llevarse al _Trinidad_, el mayor y el ms apetecido
+de nuestros navos.
+
+ * * * * *
+
+
+Aqu termin Malespina, el cual fue odo con viva atencin durante el
+relato de lo que haba presenciado. Por lo que o, pude comprender que a
+bordo de cada navo haba ocurrido una tragedia tan espantosa como la
+que yo mismo haba presenciado, y dije para m:
+
+Cunto desastre, Santo Dios, causado por las torpezas de un solo
+hombre!. Y aunque yo era entonces un chiquillo, recuerdo que pens lo
+siguiente: Un hombre tonto no es capaz de hacer en ningn momento de
+su vida los disparates que hacen a veces las naciones, dirigidas por
+centenares de hombres de talento.
+
+
+
+
+-XIV-
+
+
+Buena parte de la noche se pas con la relacin de Malespina y de otros
+oficiales. El inters de aquellas narraciones me mantuvo despierto y tan
+excitado, que ni aun mucho despus pude conciliar el sueo. No poda
+apartar de mi memoria la imagen de Churruca, tal y como le vi bueno y
+sano en casa de Doa Flora. Y en efecto, en aquella ocasin me haba
+causado sorpresa la intensa tristeza que expresaba el semblante del
+ilustre marino, como si presagiara su doloroso y cercano fin. Aquella
+noble vida se haba extinguido a los cuarenta y cuatro aos de edad,
+despus de veintinueve de honrosos servicios en la armada, como sabio,
+como militar y como navegante, pues todo lo era Churruca, adems de
+perfecto caballero.
+
+En estas y otras cosas pensaba yo, cuando al fin mi cuerpo se rindi a
+la fatiga, y me qued dormido al amanecer del 23, habiendo vencido mi
+naturaleza juvenil a mi curiosidad. Durante el sueo, que debi de ser
+largo y no tranquilo, antes bien agitado por las imgenes y pesadillas
+propias de la excitacin de mi cerebro, senta el estruendo de los
+caonazos, las voces de la batalla, el ruido de las agitadas olas. Al
+mismo tiempo soaba que yo disparaba las piezas, que suba a la
+arboladura, que recorra las bateras alentando a los artilleros, y
+hasta que mandaba la maniobra en el alczar de popa como un almirante.
+Excuso decir que en aquel reido combate forjado dentro de mi propio
+cerebro, derrot a todos los ingleses habidos y por haber, con ms
+facilidad que si sus barcos fueran de cartn, y de miga de pan sus
+balas. Yo tena bajo mi insignia como unos mil navos, mayores todos que
+el _Trinidad_, y se movan a mi antojo con tanta precisin
+como los juguetes con que mis amigos y yo nos divertamos en los charcos
+de la Caleta.
+
+Mas al fin, todas estas glorias se desvanecieron; lo cual, siendo como
+eran puramente soadas, nada tiene de extrao, cuando vemos que tambin
+las reales se desvanecen. Todo se acab, cuando abr los ojos y advert
+mi pequeez, asociada con la magnitud de los desastres a que haba
+asistido. Pero cosa singular!, despierto, sent tambin caonazos;
+sent el espantoso rumor de la refriega, y gritos que anunciaban una
+gran actividad en la tripulacin. Cre soar todava; me incorpor en el
+canap donde haba dormido, atend con todo cuidado, y, en efecto, un
+atronador grito de _viva el Rey_ hiri mis odos, no dejndome
+duda de que el navo _Santa Ana_ se estaba batiendo de nuevo.
+
+Sal fuera, y pude hacerme cargo de la situacin. El tiempo haba
+calmado bastante: por barlovento se vean algunos navos desmantelados,
+y dos de ellos, ingleses, hacan fuego sobre el _Santa Ana_,
+que se defenda al amparo de otros dos, un espaol y un francs. No me
+explicaba aquel cambio repentino en nuestra situacin de prisioneros;
+mir a popa, y vi nuestra bandera flotando en lugar de la inglesa. Qu
+haba pasado?, o mejor, qu pasaba?
+
+En el alczar de popa estaba uno que comprend era el general lava, y,
+aunque herido en varias partes de su cuerpo, mostraba fuerzas bastantes
+para dirigir aquel segundo combate, destinado quiz a hacer olvidar
+respecto al _Santa Ana_ las desventuras del primero. Los
+oficiales alentaban a la marinera; sta cargaba y disparaba las piezas
+que haban quedado servibles, mientras algunos se ocupaban en custodiar,
+tenindoles a raya, a los ingleses, que haban sido desarmados y
+acorralados en el primer entrepuente. Los oficiales de esta nacin, que
+antes eran nuestros guardianes, se haban convertido en prisioneros.
+
+Todo lo comprend. El heroico comandante del _Santa Ana_, D.
+Ignacio M. de lava, viendo que se aproximaban algunos navos espaoles,
+salidos de Cdiz, con objeto de represar los buques prisioneros y salvar
+la tripulacin de los prximos a naufragar, se dirigi con lenguaje
+patritico a su abatida tripulacin. Esta respondi a la voz de su jefe
+con un supremo esfuerzo; obligaron a rendirse a los ingleses que
+custodiaban el barco; enarbolaron de nuevo la bandera espaola, y el
+_Santa Ana_ qued libre, aunque comprometido en nueva lucha,
+ms peligrosa quizs que la primera.
+
+Este singular atrevimiento, uno de los episodios ms honrosos de la
+jornada de Trafalgar, se llev a cabo en un buque desarbolado, sin
+timn, con la mitad de su gente muerta o herida, y el resto en una
+situacin moral y fsica enteramente lamentable. Preciso fue, una vez
+consumado aquel acto, arrostrar sus consecuencias: dos navos ingleses,
+tambin muy mal parados, hacan fuego sobre el _Santa Ana_;
+pero ste era socorrido oportunamente por el _Ass_, el
+_Montas_ y el _Rayo_, tres de los que se retiraron
+con Gravina el da 21, y que haban vuelto a salir para rescatar a los
+apresados. Aquellos nobles invlidos trabaron nueva y desesperada lucha,
+quizs con ms coraje que la primera, porque las heridas no restaadas
+avivan la furia en el alma de los combatientes, y stos parece que rien
+con ms ardor, porque tienen menos vida que perder.
+
+Las peripecias todas del terrible da 21 se renovaron a mis ojos: el
+entusiasmo era grande; pero la gente escasa, por lo cual fue preciso
+duplicar el esfuerzo. Sensible es que hecho tan heroico no haya ocupado
+en nuestra historia ms que una breve pgina, si bien es verdad que
+junto al gran suceso que hoy se conoce con el nombre de _Combate de
+Trafalgar_, estos episodios se achican, y casi desaparecen como
+dbiles resplandores en una horrenda noche.
+
+Entonces presenci un hecho que me hizo derramar lgrimas. No
+encontrando a mi amo por ninguna parte, y temiendo que corriera algn
+peligro, baj a la primera batera y le hall ocupado en apuntar un
+can. Su mano trmula haba recogido el botafuego de las de un marinero
+herido, y con la debilitada vista de su ojo derecho, buscaba el infeliz
+el punto a donde quera mandar la bala. Cuando la pieza se dispar, se
+volvi hacia m, trmulo de gozo, y con voz que apenas pude entender, me
+dijo:
+
+Ah!, ahora Paca no se reir de m. Entraremos triunfantes en Cdiz.
+
+En resumen, la lucha termin felizmente, porque los ingleses
+comprendieron la imposibilidad de represar al _Santa Ana_, a
+quien favorecan, a ms de los tres navos indicados, otros dos
+franceses y una fragata, que llegaron en lo ms recio de la pelea.
+
+Estbamos libres de la manera ms gloriosa; pero en el punto en que
+concluy aquella hazaa, comenz a verse claro el peligro en que nos
+encontrbamos, pues el _Santa Ana_ deba ser remolcado hasta
+Cdiz, a causa del mal estado de su casco. La fragata francesa
+_Themis_ ech un cable y puso la proa al Norte; pero qu
+fuerza poda tener aquel barco para remolcar otro tan pesado como el
+_Santa Ana_, y que slo poda ayudarse con las velas
+desgarradas que quedaban en el palo del trinquete? Los navos que nos
+haban rescatado, esto es, el _Rayo_, el _Montas_
+y el _San Francisco de Ass_, quisieron llevar ms adelante su
+proeza, y forzaron de vela para rescatar tambin al _San Juan_
+y al _Bahama_, que iban marinados por los ingleses. Nos
+quedamos, pues, solos, sin ms amparo que el de la fragata que nos
+arrastraba, nio que conduca un gigante. Qu sera de nosotros si los
+ingleses, como era de suponer, se reponan de su descalabro y volvan
+con nuevos refuerzos a perseguirnos? En tanto, parece que la Providencia
+nos favoreca, pues el viento, propicio a la marcha que llevbamos,
+impulsaba a nuestra fragata, y tras ella, conducido amorosamente, el
+navo se acercaba a Cdiz.
+
+Cinco leguas nos separaban del puerto.
+
+Qu indecible satisfaccin! Pronto concluiran nuestras penas; pronto
+pondramos el pie en suelo seguro, y si llevbamos la noticia de grandes
+desastres, tambin llevbamos la felicidad a muchos corazones que
+padecan mortal angustia creyendo perdidos para siempre a los que
+volvan con vida y con salud.
+
+La intrepidez de los navos espaoles no tuvo ms xito que el rescate
+del _Santa Ana_, pues les carg el tiempo y tuvieron que
+retroceder sin poder dar caza a los navos ingleses que custodiaban al
+_San Juan_, al _Bahama_ y al _San
+Ildefonso_. An distbamos cuatro leguas del trmino de nuestro
+viaje cuando los vimos retroceder. El vendaval haba arreciado, y fue
+opinin general a bordo del _Santa Ana_ que, si tardbamos en
+llegar, pasaramos muy mal rato. Nuevos y ms terribles apuros. Otra
+vez la esperanza perdida a la vista del puerto, y cuando unos cuantos
+pasos ms sobre el terrible elemento nos habran puesto en completa
+seguridad dentro de la baha.
+
+A todas stas se vena la noche encima con malsimo aspecto: el cielo,
+cargado de nubes negras, pareca haberse aplanado sobre el mar, y las
+exhalaciones elctricas, que lo inflamaban con breves intervalos, daban
+al crepsculo un tinte pavoroso. La mar, cada vez ms turbulenta, furia
+an no aplacada con tanta vctima, bramaba con ira, y su insaciable
+voracidad peda mayor nmero de presas. Los despojos de la ms numerosa
+escuadra que por aquel tiempo haba desafiado su furor juntamente con el
+de los enemigos, no se escapaban a la clera del elemento, irritado como
+un dios antiguo, sin compasin hasta el ltimo instante, tan cruel ante
+la fortuna como ante la desdicha.
+
+Yo observ seales de profunda tristeza lo mismo en el semblante de mi
+amo que en el del general lava, quien, a pesar de sus heridas, estaba
+en todo, y mandaba hacer seales a la fragata _Themis_ para
+que acelerase su marcha si era posible. Lejos de corresponder a su justa
+impaciencia, nuestra remolcadora se preparaba a tomar rizos y a cargar
+muchas de sus velas, para aguantar mejor el furioso levante. Yo
+particip de la general tristeza, y en mis adentros consideraba cun
+fcilmente se burla el destino de nuestras previsiones mejor fundadas, y
+con cunta rapidez se pasa de la mayor suerte a la ltima desgracia.
+Pero all estbamos sobre el mar, emblema majestuoso de la humana vida.
+Un poco de viento le transforma; la ola mansa que golpea el buque con
+blando azote, se trueca en montaa lquida que le quebranta y le sacude;
+el grato sonido que forman durante la bonanza las leves ondulaciones del
+agua, es luego una voz que se enronquece y grita, injuriando a la frgil
+embarcacin; y sta, despeada, se sumerge sintiendo que le falta el
+sostn de su quilla, para levantarse luego lanzada hacia arriba por la
+ola que sube. Un da sereno trae espantosa noche, o por el contrario,
+una luna que hermosea el espacio y serena el espritu suele preceder a
+un sol terrible, ante cuya claridad la Naturaleza se descompone con
+formidable trastorno.
+
+Nosotros experimentbamos la desdicha de estas alternativas, y adems la
+que proviene de las propias obras del hombre. Tras un combate habamos
+sufrido un naufragio; salvados de ste, nos vimos nuevamente empeados
+en una lucha, que fue afortunada, y luego, cuando nos cremos al fin de
+tantas penas, cuando saludbamos a Cdiz llenos de alegra, nos vimos de
+nuevo en poder de la tempestad, que hacia fuera nos atraa, ansiosa de
+rematarnos. Esta serie de desventuras pareca absurda, no es verdad?
+Era como la cruel aberracin de una divinidad empeada en causar todo el
+mal posible a seres extraviados... pero no: era la lgica del mar, unida
+a la lgica de la guerra. Asociados estos dos elementos terribles, no
+es un imbcil el que se asombre de verles engendrar las mayores
+desventuras?
+
+Una nueva circunstancia aument para m y para mi amo las tristezas de
+aquella tarde. Desde que se rescat el _Santa Ana_ no habamos
+visto al joven Malespina. Por ltimo, despus de buscarle mucho, le
+encontr acurrucado en uno de los canaps de la cmara.
+
+Acerqueme a l y le vi muy demudado; le interrogu y no pudo
+contestarme. Quiso levantarse y volvi a caer sin aliento.
+
+Est usted herido!--dije--: Llamar para que le curen.
+
+--No es nada--contest--. Querrs traerme un poco de agua?
+
+Al punto llam a mi amo. Qu es eso, la herida de la mano?--pregunt
+ste examinando al joven.
+
+--No, es algo ms, repuso D. Rafael con tristeza, y seal a su costado
+derecho cerca de la cintura.
+
+Luego, como si el esfuerzo empleado en mostrar su herida y en decir
+aquellas pocas palabras fuera excesivo para su naturaleza debilitada,
+cerr los ojos y qued sin habla ni movimiento por algn tiempo.
+
+Oh!, esto parece grave--dijo D. Alonso con desaliento.
+
+--Y ms que grave!, aadi un cirujano que haba acudido a examinarle.
+
+Malespina, posedo de profunda tristeza al verse en tal estado, y
+creyendo que no haba remedio para l, ni siquiera dio cuenta de su
+herida y se retir a aquel sitio, donde le detuvieron sus pensamientos y
+sus recuerdos. Creyndose prximo a morir, se negaba a que se le hiciera
+la cura. El cirujano dijo que aunque grave, la herida no pareca mortal;
+pero aadi que si no llegbamos a Cdiz aquella noche para que fuese
+convenientemente asistido en tierra, la vida de aqul, as como la de
+otros heridos, corra gran peligro. El _Santa Ana_ haba
+tenido en el combate del 21 noventa y siete muertos y ciento cuarenta
+heridos: se haban agotado los recursos de la enfermera, y algunos
+medicamentos indispensables faltaban por completo. La desgracia de
+Malespina no fue la nica despus del rescate, y Dios quiso que otra
+persona para m muy querida sufriese igual suerte. Marcial cay herido,
+si bien en los primeros instantes apenas sinti dolor y abatimiento,
+porque su vigoroso espritu le sostena. No tard, sin embargo, en bajar
+al sollado, diciendo que se senta muy mal. Mi amo envi al cirujano
+para que le asistiese, y ste se limit a decir que la herida no habra
+tenido importancia alguna en un joven de veinticuatro aos: Medio-hombre
+tena ms de sesenta.
+
+En tanto, el navo _Rayo_ pasaba por babor y al habla. lava
+mand que se le preguntase a la fragata _Themis_ si crea
+poder entrar en Cdiz, y habiendo contestado rotundamente que no, se
+hizo igual pregunta al _Rayo_, que hallndose casi ileso,
+contaba con arribar seguramente al puerto. Entonces, reunidos varios
+oficiales, acordaron trasladar a aquel navo al comandante Gardoqui,
+gravemente herido, y a otros muchos oficiales de mar y tierra, entre los
+cuales se contaba el novio de mi amita. D. Alonso consigui que Marcial
+fuese tambin trasladado, en atencin a que su mucha edad le agravaba
+considerablemente, y a m me hizo el encargo de acompaarles como paje o
+enfermero, ordenndome que no me apartase ni un instante de su lado,
+hasta que no les dejase en Cdiz o en Vejer en poder de su familia. Me
+dispuse a obedecer, intent persuadir a mi amo de que l tambin deba
+transbordarse al _Rayo_ por ser ms seguro; pero ni siquiera
+quiso or tal proposicin.
+
+La suerte--dijo--, me ha trado a este buque, y en l estar hasta que
+Dios decida si nos salvamos o no. lava est muy mal; la mayor parte de
+la oficialidad se halla herida, y aqu puedo prestar algunos servicios.
+No soy de los que abandonan el peligro: al contrario, le busco desde el
+21, y deseo encontrar ocasin de que mi presencia en la escuadra sea de
+provecho. Si llegas antes que yo, como espero, di a Paca que el buen
+marino es esclavo de su patria, y que yo he hecho muy bien en venir
+aqu, y que estoy muy contento de haber venido, y que no me pesa, no
+seor, no me pesa... al contrario... Dile que se alegrar cuando me vea,
+y que de seguro mis compaeros me habran echado de menos si no hubiera
+venido... Cmo haba de faltar? No te parece a ti que hice bien en
+venir?
+
+--Pues es claro: eso qu duda tiene?--respond procurando calmar su
+agitacin, la cual era tan grande, que no le dejaba ver la
+inconveniencia de consultar con un msero paje cuestin tan grave.
+
+--Veo que t eres una persona razonable--aadi sintindose consolado
+con mi aprobacin--; veo que tienes miras elevadas y patriticas... Pero
+Paca no ve las cosas ms que por el lado de su egosmo; y como tiene un
+genio tan raro, y como se le ha metido en la cabeza que las escuadras y
+los caones no sirven para nada, no puede comprender que yo... En fin...
+s que se pondr furiosa cuando vuelva, pues... como no hemos ganado,
+dir esto y lo otro... me volver loco... pero qui... yo no le har
+caso. Qu te parece a ti? No es verdad que no debo hacerla caso?
+
+--Ya lo creo--contest--. Usa ha hecho muy bien en venir: eso prueba
+que es un valiente marino.
+
+--Pues vete con esas razones a Paca, y vers lo que te contesta
+--replic l cada vez ms agitado--. En fin, dile que estoy bueno y
+sano, y que mi presencia aqu ha sido muy necesaria. La verdad es que en
+el rescate del _Santa Ana_ he tomado parte muy principal. Si
+yo no hubiera apuntado tan bien aquellos caones, quin sabe, quin
+sabe... Y qu crees t? An puede que haga algo ms; an puede ser que
+si el viento nos es favorable, rescatemos maana un par de navos... S,
+seor... Aqu estoy meditando cierto plan... Veremos, veremos... Con que
+adis, Gabrielillo. Cuidado con lo que le dices a Paca.
+
+--No, no me olvidar. Ya sabr que si no es por usa no se represa el
+_Santa Ana_, y sabr tambin que puede ser que a lo mejor nos
+traiga a Cdiz dos docenas de navos.
+
+--Dos docenas, no, hombre--dijo--; eso es mucho. Dos navos, o quizs
+tres. En fin, yo creo que he hecho muy bien en venir a la escuadra. Ella
+estar furiosa y me volver loco cuando regrese; pero... yo creo, lo
+repito, que he hecho muy bien en embarcarme.
+
+Dicho esto se apart de m. Un instante despus le vi sentado en un
+rincn de la cmara. Estaba rezando, y mova las cuentas del rosario con
+mucho disimulo, porque no quera que le vieran ocupado en tan devoto
+ejercicio. Yo presum por sus ltimas palabras que mi amo haba perdido
+el seso, y vindole rezar me hice cargo de la debilidad de su espritu,
+que en vano se haba esforzado por sobreponerse a la edad cansada, y no
+pudiendo sostener la lucha, se diriga a Dios en busca de misericordia.
+Doa Francisca tena razn.
+
+Mi amo, desde hace muchos aos, no serva ms que para rezar.
+
+Conforme a lo acordado nos trasbordamos. D. Rafael y Marcial, como los
+dems oficiales heridos, fueron bajados en brazos a una de las lanchas,
+con mucho trabajo, por robustos marineros. Las fuertes olas estorbaban
+mucho esta operacin; pero al fin se hizo, y las dos embarcaciones se
+dirigieron al _Rayo_. La travesa de un navo a otro fue
+malsima; mas, al fin, aunque hubo momentos en que a m me pareca que
+la embarcacin iba a desaparecer para siempre, llegamos al costado del
+_Rayo_, y con muchsimo trabajo subimos la escala.
+
+
+
+
+-XV-
+
+
+Hemos salido de Guatemala para entrar en Guatepeor--dijo Marcial
+cuando le pusieron sobre cubierta--. Pero donde manda capitn no manda
+marinero. A este condenado le pusieron _Rayo_ por mal nombre.
+l dice que entrar en Cdiz antes de media noche, y yo digo que no
+entra. Veremos a ver.
+
+--Qu dice usted, Marcial, que no llegaremos?--pregunt con mucho
+afn.
+
+--Usted, Sr. Gabrielito, no entiende de esto.
+
+--Es que cuando mi seor D. Alonso y los oficiales del _Santa
+Ana_ creen que el _Rayo_ entrar esta noche, por fuerza
+tiene que entrar. Ellos que lo dicen, bien sabido se lo tendrn.
+
+--Y t no sabes, _sardiniya_, que esos seores de popa se
+_candilean_ (se equivocan) ms fcilmente que nosotros los
+marinos de combs. Si no, ah tienes al jefe de toda la escuadra,
+_Mr. Corneta_, que cargue el diablo con l. Ya ves como no ha
+tenido ni tanto as _de idea_ para mandar la accin. Piensas
+t que si _Mr. Corneta_ hubiera hecho lo que yo deca se
+hubiera perdido la batalla?
+
+--Y usted cree que no llegaremos a Cdiz?
+
+--Digo que este navo es ms pesado que el mismo plomo, y adems
+traicionero. Tiene mala andadura, gobierna mal y parece que est cojo,
+tuerto y manco como yo, pues si le echan la caa para aqu, l va para
+all.
+
+En efecto: el _Rayo_, segn opinin general, era un barco de
+malsimas condiciones marineras. Pero a pesar de esto y de su avanzada
+edad, que frisaba en los cincuenta y seis aos, como se hallaba en buen
+estado, no pareca correr peligro alguno, pues si el vendaval era cada
+vez mayor, tambin el puerto estaba cerca. De todos modos, no era
+lgico suponer que mayor peligro corra el _Santa Ana_,
+desarbolado, sin timn, y obligado a marchar a remolque de una fragata?
+
+Marcial fue puesto en el sollado, y Malespina en la cmara. Cuando le
+dejamos all con los dems oficiales heridos, escuch una voz que
+reconoc, aunque al punto no pude darme cuenta de la persona a quien
+perteneca. Acerqueme al grupo de donde sala aquella charla retumbante,
+que dominaba las dems voces, y qued asombrado, reconociendo al mismo
+D. Jos Mara Malespina en persona.
+
+Corr a l para decirle que estaba su hijo, y el buen padre suspendi la
+sarta de mentiras que estaba contando para acudir al lado del joven
+herido. Grande fue su alegra encontrndole vivo, pues haba salido de
+Cdiz porque la impaciencia le devoraba, y quera saber su paradero a
+todo trance.
+
+Eso que tienes no es nada--dijo abrazando a su hijo--: un simple
+rasguo. T no ests acostumbrado a sentir heridas; eres una dama,
+Rafael. Oh!, si cuando la guerra del Roselln hubieras estado en edad
+de ir all conmigo, habras visto lo bueno. Aqullas s eran heridas. Ya
+sabes que una bala me entr por el antebrazo, subi hacia el hombro, dio
+la vuelta por toda la espalda, y vino a salir por la cintura. Oh, qu
+herida tan singular!, pero a los tres das estaba sano, mandando la
+artillera en el ataque de Bellegarde.
+
+Despus explic el motivo de su presencia a bordo del _Rayo_,
+de este modo:
+
+El 21 por la noche supimos en Cdiz el xito del combate. Lo dicho,
+seores: no se quiso hacer caso de m cuando habl de las reformas de la
+artillera, y aqu tienen los resultados. Pues bien: en cuanto lo supe y
+me enter de que haba llegado en retirada Gravina con unos cuantos
+navos, fui a ver si entre ellos vena el _San Juan_, donde
+estabas t; pero me dijeron que haba sido apresado. No puedo pintar a
+ustedes mi ansiedad: casi no me quedaba duda de tu muerte, mayormente
+desde que supe el gran nmero de bajas ocurridas en tu navo. Pero yo
+soy hombre que llevo las cosas hasta el fin, y sabiendo que se haba
+dispuesto la salida de algunos navos con objeto de recoger los
+desmantelados y rescatar los prisioneros, determin salir pronto de
+dudas, embarcndome en uno de ellos. Expuse mi pretensin a Solano, y
+despus al mayor general de la escuadra, mi antiguo amigo Escao, y no
+sin escrpulo me dejaron venir. A bordo del _Rayo_, donde me
+embarqu esta maana, pregunt por ti, por el _San Juan_; mas
+nada consolador me dijeron, sino, por el contrario, que Churruca haba
+muerto, y que su navo, despus de batirse con gloria, haba cado en
+poder de los enemigos. Figrate cul sera mi ansiedad! Qu lejos
+estaba hoy, cuando rescatamos al _Santa Ana_, de que t te
+hallabas en l! A saberlo con certeza, hubiera redoblado mis esfuerzos
+en las disposiciones que di con permiso de estos seores, y el navo de
+lava habra quedado libre en dos minutos.
+
+Los oficiales que le rodeaban mirbanle con sorna oyendo el ltimo
+jactancioso concepto de D. Jos Mara. Por sus risas y cuchicheos
+comprend que durante todo el da se haban divertido con los embustes
+de aquel buen seor, quien no pona freno a su voluble lengua, ni aun en
+las circunstancias ms crticas y dolorosas.
+
+El cirujano dijo que convena dejar reposar al herido, y no sostener en
+su presencia conversacin alguna, sobre todo si sta se refera al
+pasado desastre. D. Jos Mara, que tal oy, asegur que, por el
+contrario, convena reanimar el espritu del enfermo con la
+conversacin.
+
+En la guerra del Roselln, los heridos graves (y yo lo estuve varias
+veces) mandbamos a los soldados que bailasen y tocasen la guitarra en
+la enfermera, y seguro estoy de que este tratamiento nos cur ms
+pronto que todos los emplastos y botiquines.
+
+--Pues en las guerras de la Repblica francesa--dijo un oficial andaluz
+que quera confundir a D. Jos Mara--, se estableci que en las
+ambulancias de los heridos fuese un cuerpo de baile completo y una
+compaa de pera, y con esto se ahorraron los mdicos y boticarios,
+pues con un par de arias y dos docenas de trenzados en sexta se quedaban
+todos como nuevos.
+
+--Alto ah!--exclam Malespina--. Esa es grilla, caballerito. Cmo
+puede ser que con msica y baile se curen las heridas?
+
+--Usted lo ha dicho.--S; pero eso no ha pasado ms que una vez, ni es
+fcil que vuelva a pasar. Es acaso probable que vuelva a haber una
+guerra como la del Roselln, la ms sangrienta, la ms hbil, la ms
+estratgica que ha visto el mundo desde Epaminondas? Claro es que no;
+pues all todo fue extraordinario, y puedo dar fe de ello, que la
+presenci desde el _Introito_ hasta el _Ite misa
+est_. A aquella guerra debo mi conocimiento de la artillera;
+usted no ha odo hablar de m? Estoy seguro de que me conocer de
+nombre. Pues sepa usted que aqu traigo en la cabeza un proyecto
+grandioso, y tal que si algn da llega a ser realidad, no volvern a
+ocurrir desastres como ste del 21. S, seores--aadi mirando con
+gravedad y suficiencia a los tres o cuatro oficiales que le oan--: es
+preciso hacer algo por la patria; urge inventar algo sorprendente, que
+en un periquete nos devuelva todo lo perdido y asegure a nuestra marina
+la victoria por siempre jams amn.
+
+--A ver, Sr. D. Jos Mara--dijo un oficial--; explquenos usted cul
+es su invento.--Pues ahora me ocupo del modo de construir caones de a
+300.
+
+--Hombre, de a 300!--exclamaron los oficiales con aspavientos de risa
+y burla--. Los mayores que tenemos a bordo son de 36.
+
+--Esos son juguetes de chicos. Figrese usted el destrozo que haran
+esas piezas de 300 disparando sobre la escuadra enemiga--dijo
+Malespina--. Pero qu demonios es esto?--aadi agarrndose para no
+rodar por el suelo, pues los balanceos del _Rayo_ eran tales
+que muy difcilmente poda uno tenerse derecho.
+
+--El vendaval arrecia y me parece que esta noche no entramos en Cdiz,
+dijo un oficial retirndose.
+
+Quedaron slo dos, y el mentiroso continu su perorata en estos
+trminos:
+
+Lo primero que habra que hacer era construir barcos de 95 a 100 varas
+de largo.
+
+--Caracoles! Sabe usted que la lanchita sera regular?--indic un
+oficial--. Cien varas! El _Trinidad_, que santa gloria haya,
+tena setenta, y a todos pareca demasiado largo. Ya sabe usted que
+viraba mal, y que todas las maniobras se hacan en l muy difcilmente.
+
+--Veo que usted se asusta por poca cosa, caballerito--prosigui
+Malespina--. Qu son 100 varas? An podran construirse barcos mucho
+mayores. Y he de advertir a ustedes que yo los construira de hierro.
+
+--De hierro!--exclamaron los dos oyentes sin poder contener la risa.
+
+--De hierro, s. Por ventura no conoce usted la ciencia de la
+hidrosttica? Con arreglo a ella, yo construira un barco de hierro de
+7.000 toneladas.
+
+--Y el _Trinidad_ no tena ms que 4.000!--indic un
+oficial--, lo cual pareca excesivo. Pero no comprende usted que para
+mover esa mole sera preciso un aparejo tan colosal, que no habra
+fuerzas humanas capaces de maniobrar en l?
+
+--Bicoca!... Oh!, seor marino, y quin le dice a usted que yo sera
+tan torpe que moviera ese buque por medio del viento? Usted no me
+conoce. Si supiera usted que tengo aqu una idea... Pero no quiero
+explicrsela a ustedes, porque no me entenderan.
+
+Al llegar a este punto de su charla, D. Jos Mara dio tal tumbo que se
+qued en cuatro pies. Pero ni por esas cerr el pico. Marchse otro de
+los oficiales, y qued slo uno, el cual tuvo que seguir sosteniendo la
+conversacin.
+
+Qu vaivenes!--continu diciendo el viejo--. No parece sino que nos
+vamos a estrellar contra la costa... Pues bien: como dije, yo movera
+esa gran mole de mi invencin por medio del... A que no lo adivina
+usted?... Por medio del vapor de agua. Para esto se construira una
+mquina singular, donde el vapor, comprimido y dilatado alternativamente
+dentro de dos cilindros, pusiera en movimiento unas ruedas... pues....
+
+El oficial no quiso or ms; y aunque no tena puesto en el buque, ni
+estaba de servicio, por ser de los recogidos, fue a ayudar a sus
+compaeros, bastante atareados con el creciente temporal. Malespina se
+qued solo conmigo, y entonces cre que iba a callar por no juzgarme
+persona a propsito para sostener la conversacin. Pero mi desgracia
+quiso que l me tuviera en ms de lo que yo vala, y la emprendi
+conmigo en los siguientes trminos:
+
+Usted comprende bien lo que quiero decir? Siete mil toneladas, el
+vapor, dos ruedas... pues.
+
+--S, seor, comprendo perfectamente--contest a ver si se callaba,
+pues ni tena humor de orle, ni los violentos balances del buque,
+anunciando un gran peligro, disponan el nimo a disertar sobre el
+engrandecimiento de la marina.
+
+--Veo que usted me conoce y se hace cargo de mis invenciones--continu
+l--. Ya comprender que el buque que imagino sera invencible, lo mismo
+atacando que defendiendo. l solo habra derrotado con cuatro o cinco
+tiros los treinta navos ingleses.
+
+--Pero los caones de stos no le haran dao tambin?--manifest con
+timidez, arguyndole ms bien por cortesa que porque el asunto me
+interesase.
+
+--Oh! La observacin de usted, caballerito, es atinadsima, y prueba
+que comprende y aprecia las grandes invenciones. Para evitar el efecto
+de la artillera enemiga, yo forrara mi barco con gruesas planchas de
+acero; es decir, le pondra una coraza, como las que usaban los antiguos
+guerreros. Con este medio, podra atacar, sin que los proyectiles
+enemigos hicieran en sus costados ms efecto que el que hara una
+andanada de bolitas de pan, lanzadas por la mano de un nio. Es una idea
+maravillosa la que yo he tenido. Figrese usted que nuestra nacin
+tuviera dos o tres barcos de esos. Dnde ira a parar la escuadra
+inglesa con todos sus Nelsones y Collingwoodes?
+
+--Pero en caso de que se pudieran hacer aqu esos barcos--dije yo con
+viveza, conociendo la fuerza de mi argumento--, los ingleses los haran
+tambin, y entonces las proporciones de la lucha seran las mismas.
+
+D. Jos Mara se qued como alelado con esta razn, y por un instante
+estuvo perplejo, sin saber qu decir; mas su vena inagotable no tard en
+sugerirle nuevas ideas, y contest con mal humor:
+
+Y quin le ha dicho a usted, mozalbete atrevido, que yo sera capaz de
+divulgar mi secreto? Los buques se fabricaran con el mayor sigilo y sin
+decir palotada a nadie. Supongamos que ocurra una nueva guerra. Nos
+provocaban los ingleses, y les decamos: S, seor, pronto estamos; nos
+batiremos. Salan al mar los navos ordinarios, empezaba la pelea, y a
+lo mejor ctate que aparecen en las aguas del combate dos o tres de esos
+monstruos de hierro, vomitando humo y marchando ac o all sin hacer
+caso del viento; se meten por donde quieren, hacen astillas con el
+empuje de su afilada proa a los barcos contrarios, y con un par de
+caonazos... figrese usted, todo se acababa en un cuarto de hora.
+
+No quise hacer ms objeciones, porque la idea de que corramos un gran
+peligro me impeda ocupar la mente con pensamientos contrarios a los
+propios de tan crtica situacin. No volv a acordarme ms del
+formidable buque imaginario, hasta que treinta aos ms tarde supe la
+aplicacin del vapor a la navegacin, y ms an, cuando al cabo de medio
+siglo vi en nuestra gloriosa fragata _Numancia_ la acabada
+realizacin de los estrafalarios proyectos del mentiroso de Trafalgar.
+
+Medio siglo despus me acord de D. Jos Mara Malespina, y dije:
+Parece mentira que las extravagancias ideadas por un loco o un
+embustero lleguen a ser realidades maravillosas con el transcurso del
+tiempo.
+
+Desde que observ esta coincidencia, no condeno en absoluto ninguna
+utopa, y todos los mentirosos me parecen hombres de genio.
+
+Dej a D. Jos Mara para ver lo que pasaba, y en cuanto puse los pies
+fuera de la cmara, me enter de la comprometida situacin en que se
+encontraba el _Rayo_. El vendaval, no slo le impeda la
+entrada en Cdiz, sino que le impulsaba hacia la costa, donde encallara
+de seguro, estrellndose contra las rocas. Por mala que fuera la suerte
+del _Santa Ana_, que habamos abandonado, no poda ser peor
+que la nuestra. Yo observ con afn los rostros de oficiales y
+marineros, por ver si encontraba alguno que indicase esperanza; pero,
+por mi desgracia, en todos vi seales de gran desaliento. Consult el
+cielo, y lo vi pavorosamente feo; consult la mar, y la encontr muy
+sauda: no era posible volverse ms que a Dios, y ste estaba tan poco
+propicio con nosotros desde el 21!...
+
+El _Rayo_ corra hacia el Norte. Segn las indicaciones que
+iban haciendo los marineros, junto a quienes estaba yo, pasbamos frente
+al banco de Marrajotes, de Hazte Afuera, de Juan Bola, frente al
+Torregorda, y, por ltimo, frente al castillo de Cdiz. En vano se
+ejecutaron todas las maniobras necesarias para poner la proa hacia el
+interior de la baha. El viejo navo, como un corcel espantado, se
+negaba a obedecer; el viento y el mar, que corran con impetuosa furia
+de Sur a Norte, lo arrastraban, sin que la ciencia nutica pudiese nada
+para impedirlo.
+
+No tardamos en rebasar de la baha. A nuestra derecha qued bien pronto
+Rota, Punta Candor, Punta de Meca, Regla y Chipiona. No quedaba duda de
+que el _Rayo_ iba derecho a estrellarse inevitablemente en la
+costa cercana a la embocadura del Guadalquivir. No necesito decir que
+las velas haban sido cargadas, y que no bastando este recurso contra
+tan fuerte temporal, se bajaron tambin los masteleros. Por ltimo,
+tambin se crey necesario picar los palos, para evitar que el navo se
+precipitara bajo las olas. En las grandes tempestades el barco necesita
+achicarse, de alta encina quiere convertirse en humilde hierba, y como
+sus mstiles no pueden plegarse cual las ramas de un rbol, se ve en la
+dolorosa precisin de amputarlos, quedndose sin miembros por salvar la
+vida.
+
+La prdida del buque era ya inevitable. Picados los palos mayor y de
+mesana, se le abandon, y la nica esperanza consista en poderlo
+fondear cerca de la costa, para lo cual se prepararon las ncoras,
+reforzando las amarras. Dispar dos caonazos para pedir auxilio a la
+playa ya cercana, y como se distinguieran claramente algunas hogueras en
+la costa, nos alegramos, creyendo que no faltara quien nos diera
+auxilio. Muchos opinaron que algn navo espaol o ingls haba
+encallado all, y que las hogueras que veamos eran encendidas por la
+tripulacin nufraga. Nuestra ansiedad creca por momentos; y respecto a
+m, debo decir que me cre cercano a un fin desastroso. Ni pona
+atencin a lo que a bordo pasaba, ni en la turbacin de mi espritu
+poda ocuparme ms que de la muerte, que juzgaba inevitable. Si el buque
+se estrellaba, quin poda salvar el espacio de agua que le separara
+de la tierra? El lugar ms terrible de una tempestad es aquel en que las
+olas se revuelven contra la tierra, y parece que estn cavando en ella
+para llevarse pedazos de playa al profundo abismo. El empuje de la ola
+al avanzar y la violencia con que se arrastra al retirarse son tales,
+que ninguna fuerza humana puede vencerlos.
+
+Por ltimo, despus de algunas horas de mortal angustia, la quilla del
+_Rayo_ toc en un banco de arena y se par. El casco todo y
+los restos de su arboladura retemblaron un instante: pareca que
+intentaban vencer el obstculo interpuesto en su camino; pero ste fue
+mayor, y el buque, inclinndose sucesivamente de uno y otro costado,
+hundi su popa, y despus de un espantoso crujido, qued sin movimiento.
+
+Todo haba concluido, y ya no era posible ocuparse ms que de salvar la
+vida, atravesando el espacio de mar que de la costa nos separaba. Esto
+pareci casi imposible de realizar en las embarcaciones que a bordo
+tenamos; mas haba esperanzas de que nos enviaran auxilio de tierra,
+pues era evidente que la tripulacin de un buque recin naufragado
+vivaqueaba en ella, y no poda estar lejos alguna de las balandras de
+guerra cuya salida para tales casos deba haber dispuesto la autoridad
+naval de Cdiz... El _Rayo_ hizo nuevos disparos, y esperamos
+socorros con la mayor impaciencia, porque, de no venir pronto,
+pereceramos todos con el navo. Este infeliz invlido, cuyo fondo se
+haba abierto al encallar, amenazaba despedazarse por sus propias
+convulsiones, y no poda tardar el momento en que, desquiciada la
+clavazn de algunas de sus cuadernas, quedaramos a merced de las olas,
+sin ms apoyo que el que nos dieran los desordenados restos del buque.
+
+Los de tierra no podan darnos auxilio; pero Dios quiso que oyera los
+caonazos de alarma una balandra que se haba hecho a la mar desde
+Chipiona, y se nos acerc por la proa, mantenindose a buena distancia.
+Desde que avistamos su gran vela mayor vimos segura nuestra salvacin, y
+el comandante del _Rayo_ dio las rdenes para que el trasbordo
+se verificara sin atropello en tan peligrosos momentos.
+
+Mi primera intencin, cuando vi que se trataba de trasbordar, fue correr
+al lado de las dos personas que all me interesaban: el seorito
+Malespina y Marcial, ambos heridos, aunque el segundo no lo estaba de
+gravedad. Encontr al oficial de artillera en bastante mal estado, y
+deca a los que le rodeaban:
+
+No me muevan; djenme morir aqu.
+
+Marcial haba sido llevado sobre cubierta, y yaca en el suelo con tal
+postracin y abatimiento, que me inspir verdadero miedo su semblante.
+Alz la vista cuando me acerqu a l, y tomndome la mano, dijo con voz
+conmovida:
+
+Gabrielillo, no me abandones.--A tierra! Todos vamos a tierra!,
+exclam yo procurando reanimarle; pero l, moviendo la cabeza con triste
+ademn, pareca presagiar alguna desgracia.
+
+Trat de ayudarle para que se levantara; pero despus del primer
+esfuerzo, su cuerpo volvi a caer exnime, y al fin dijo: No puedo.
+
+Las vendas de su herida se haban cado, y en el desorden de aquella
+apurada situacin no encontr quien se las aplicara de nuevo. Yo le cur
+como pude, consolndole con palabras de esperanza; y hasta procur rer
+ridiculizando su facha, para ver si de este modo le reanimaba. Pero el
+pobre viejo no despleg sus labios; antes bien inclinaba la cabeza con
+gesto sombro, insensible a mis bromas lo mismo que a mis consuelos.
+
+Ocupado en esto, no advert que haba comenzado el embarque en las
+lanchas. Casi de los primeros que a ellas bajaron fueron D. Jos Mara
+Malespina y su hijo. Mi primer impulso fue ir tras ellos siguiendo las
+rdenes de mi amo; pero la imagen del marinero herido y abandonado me
+contuvo. Malespina no necesitaba de m, mientras que Marcial, casi
+considerado como muerto, estrechaba con su helada mano la ma,
+dicindome: Gabriel, no me abandones.
+
+Las lanchas atracaban difcilmente; pero a pesar de esto, una vez
+trasbordados los heridos, el embarco fue fcil, porque los marineros se
+precipitaban en ellas deslizndose por una cuerda, o arrojndose de un
+salto. Muchos se echaban al agua para alcanzarlas a nado. Por mi
+imaginacin cruz como un problema terrible la idea de cul de aquellos
+dos procedimientos empleara para salvarme. No haba tiempo que perder,
+porque el _Rayo_ se desbarataba: casi toda la popa estaba
+hundida, y los estallidos de los baos y de las cuadernas medio podridas
+anunciaban que bien pronto aquella mole iba a dejar de ser un barco.
+Todos corran con presteza hacia las lanchas, y la balandra, que se
+mantena a cierta distancia, maniobrando con habilidad para resistir la
+mar, les recoga. Las embarcaciones volvan vacas al poco tiempo, pero
+no tardaban en llenarse de nuevo.
+
+Yo observ el abandono en que estaba Medio-hombre, y me dirig sofocado
+y llorando a algunos marineros, rogndoles que cargaran a Marcial para
+salvarle. Pero harto hacan ellos con salvarse a s propios. En un
+momento de desesperacin trat yo mismo de echrmele a cuestas; pero mis
+escasas fuerzas apenas lograron alzar del suelo sus brazos desmayados.
+Corr por toda la cubierta buscando un alma caritativa, y algunos
+estuvieron a punto de ceder a mis ruegos; mas el peligro les distrajo de
+tan buen pensamiento. Para comprender esta inhumana crueldad, es preciso
+haberse encontrado en trances tan terribles: el sentimiento y la caridad
+desaparecen ante el instinto de conservacin que domina el ser por
+completo, asimilndole a veces a una fiera.
+
+Oh, esos malvados no quieren salvarte, Marcial!--exclam con vivo
+dolor.
+
+--Djales--me contest--. Lo mismo da a bordo que en tierra. Mrchate
+t; corre, chiquillo, que te dejan aqu.
+
+No s qu idea mortific ms mi mente: si la de quedarme a bordo, donde
+perecera sin remedio, o la de salir dejando solo a aquel desgraciado.
+Por ltimo, ms pudo la voz de la naturaleza que otra fuerza alguna, y
+di unos cuantos pasos hacia la borda. Retroced para abrazar al pobre
+viejo, y corr luego velozmente hacia el punto en que se embarcaban los
+ltimos marineros. Eran cuatro: cuando llegu, vi que los cuatro se
+haban lanzado al mar y se acercaban nadando a la embarcacin, que
+estaba como a unas diez o doce varas de distancia.
+
+Y yo?--exclam con angustia, viendo que me dejaban--. Yo voy
+tambin, yo tambin!.
+
+Grit con todas mis fuerzas; pero no me oyeron o no quisieron hacerme
+caso. A pesar de la obscuridad, vi la lancha; les vi subir a ella,
+aunque esta operacin apenas poda apreciarse por la vista. Me dispuse a
+arrojarme al agua para seguir la misma suerte; pero en el instante mismo
+en que se determin en mi voluntad esta resolucin, mis ojos dejaron de
+ver lancha y marineros, y ante m no haba ms que la horrenda
+obscuridad del agua.
+
+Todo medio de salvacin haba desaparecido. Volv los ojos a todos
+lados, y no vi ms que las olas que sacudan los restos del barco; en el
+cielo ni una estrella, en la costa ni una luz. La balandra haba
+desaparecido tambin. Bajo mis pies, que pataleaban con ira, el casco
+del _Rayo_ se quebraba en pedazos, y slo se conservaba unida
+y entera la parte de proa, con la cubierta llena de despojos. Me
+encontraba sobre una balsa informe que amenazaba desbaratarse por
+momentos.
+
+Al verme en tal situacin, corr hacia Marcial diciendo:
+
+Me han dejado, nos han dejado!.
+
+El anciano se incorpor con muchsimo trabajo, apoyado en su mano;
+levant la cabeza y recorri con su turbada vista el lbrego espacio que
+nos rodeaba.
+
+Nada!--exclam--; no se ve nada. Ni lanchas, ni tierra, ni luces, ni
+costa. No volvern.
+
+Al decir esto, un terrible chasquido son bajo nuestros pies en lo
+profundo del sollado de proa, ya enteramente anegado. El alczar se
+inclin violentamente de un lado, y fue preciso que nos agarrramos
+fuertemente a la base de un molinete para no caer al agua. El piso nos
+faltaba; el ltimo resto del _Rayo_ iba a ser tragado por las
+olas. Mas como la esperanza no abandona nunca, yo an cre posible que
+aquella situacin se prolongase hasta el amanecer sin empeorarse, y me
+consol ver que el palo del trinquete an estaba en pie. Con el
+propsito firme de subirme a l cuando el casco acabara de hundirse,
+mir aquel rbol orgulloso en que flotaban trozos de cabos y harapos de
+velas, y que resista, coloso desgreado por la desesperacin, pidiendo
+al cielo misericordia.
+
+Marcial se dej caer en la cubierta, y luego dijo:
+
+Ya no hay esperanza, Gabrielillo. Ni ellos querrn volver, ni la mar
+les dejara si lo intentaran. Puesto que Dios lo quiere, aqu hemos de
+morir los dos. Por m nada me importa: soy un viejo y no sirvo para
+maldita la cosa... Pero t... t eres un nio, y...
+
+Al decir esto su voz se hizo ininteligible por la emocin y la ronquera.
+Poco despus le o claramente estas palabras:
+
+T no tienes pecados, porque eres un nio. Pero yo... Bien que cuando
+uno se muere as... vamos al decir... as, al modo de perro o gato, no
+necesita de que un cura venga y le d la _solucin_, sino que
+basta y sobra con que uno mismo se entienda con Dios. No has odo t
+eso?.
+
+Yo no s lo que contest; creo que no dije nada, y me puse a llorar sin
+consuelo.
+
+nimo, Gabrielillo--prosigui--. El hombre debe ser hombre, y ahora es
+cuando se conoce quin tiene alma y quin no la tiene. T no tienes
+pecados; pero yo s. Dicen que cuando uno se muere y no halla cura con
+quien confesarse, debe decir lo que tiene en la conciencia al primero
+que encuentre. Pues yo te digo, Gabrielillo, que me confieso contigo, y
+que te voy a decir mis pecados, y cuenta con que Dios me est oyendo
+detrs de ti, y que me va a perdonar.
+
+Mudo por el espanto y por las solemnes palabras que acababa de or, me
+abrac al anciano, que continu de este modo:
+
+Pues digo que siempre he sido cristiano catlico,
+_postlico_, romano, y que siempre he sido y soy devoto de la
+Virgen del Carmen, a quien llamo en mi ayuda en este momento; y digo
+tambin que, si hace veinte aos que no he confesado ni comulgado, no
+fue por m, sino por _mor_ del maldito servicio, y porque
+siempre lo va uno dejando para el domingo que viene. Pero ahora me pesa
+de no haberlo hecho, y digo, y declaro, y perjuro, que quiero a Dios y a
+la Virgen y a todos los santos; y que por todo lo que les haya ofendido
+me castiguen, pues si no me confes y comulgu este ao fue por
+_aqul_ de los malditos _casacones_, que me hicieron
+salir al mar cuando tena el _proeto_ de cumplir con la
+Iglesia. Jams he robado ni la punta de un alfiler, ni he dicho ms
+mentiras que alguna que otra para bromear. De los palos que le daba a mi
+mujer hace treinta aos, me arrepiento, aunque creo que bien dados
+estuvieron, porque era ms mala que las _churras_, y con un
+genio ms picn que un alacrn. No he faltado ni tanto as a lo que
+manda la Ordenanza; no aborrezco a nadie ms que a los
+_casacones_, a quienes hubiera querido ver hechos picadillo;
+pero pues dicen que todos somos hijos de Dios, yo les perdono, y
+_as mismamente_ perdono a los franceses, que nos han trado
+esta guerra. Y no digo ms, porque me parece que me voy a toda vela. Yo
+amo a Dios y estoy tranquilo. Gabrielillo, abrzate conmigo, y apritate
+bien contra m. T no tienes pecados, y vas a andar
+_finiqueleando_ con los ngeles divinos. Ms vale morirse a tu
+edad que vivir en este _emperrado_ mundo... Con que nimo,
+chiquillo, que esto se acaba. El agua sube, y el _Rayo_ se
+acab para siempre. La muerte del que se ahoga es muy buena: no te
+asustes... abrzate conmigo. Dentro de un ratito estaremos libres de
+pesadumbres, yo dando cuenta a Dios de mis pecadillos, y t contento
+como unas pascuas danzando por el Cielo, que est alfombrado con
+estrellas, y all parece que la felicidad no se acaba nunca, porque es
+eterna, que es como dijo el otro, maana y maana y maana, y al otro y
+siempre...
+
+No pudo hablar ms. Yo me agarr fuertemente al cuerpo de Medio-hombre.
+Un violento golpe de mar sacudi la proa del navo, y sent el azote
+del agua sobre mi espalda. Cerr los ojos y pens en Dios. En el mismo
+instante perd toda sensacin, y no supe lo que ocurri.
+
+
+
+
+-XVI-
+
+
+Volvi, no s cundo, a iluminar turbiamente mi espritu la nocin de la
+vida; sent un fro intenssimo, y slo este accidente me dio a conocer
+la propia existencia, pues ningn recuerdo de lo pasado conservaba mi
+mente, ni poda hacerme cargo de mi nueva situacin. Cuando mis ideas se
+fueron aclarando y se desvaneca el letargo de mis sentidos, me encontr
+tendido en la playa. Algunos hombres estaban en derredor mo,
+observndome con inters. Lo primero que o, fue: Pobrecito...!, ya
+vuelve en s.
+
+Poco a poco fui volviendo a la vida, y con ella al recuerdo de lo
+pasado. Me acord de Marcial, y creo que las primeras palabras
+articuladas por mis labios fueron para preguntar por l. Nadie supo
+contestarme. Entre los que me rodeaban reconoc a algunos marineros del
+_Rayo_, les pregunt por Medio-hombre, y todos convinieron en
+que haba perecido. Despus quise enterarme de cmo me haban salvado;
+pero tampoco me dieron razn.
+
+Dironme a beber no s qu; me llevaron a una casa cercana, y all,
+junto al fuego, y cuidado por una vieja, recobr la salud, aunque no las
+fuerzas. Entonces me dijeron que habiendo salido otra balandra a
+reconocer los restos del _Rayo_, y los de un navo francs que
+corri igual suerte, me encontraron junto a Marcial, y pudieron salvarme
+la vida. Mi compaero de agona estaba muerto. Tambin supe que en la
+travesa del barco naufragado a la costa haban perecido algunos
+infelices.
+
+Quise saber qu haba sido de Malespina, y no hubo quien me diera razn
+del padre ni del hijo. Pregunt por el _Santa Ana_, y me
+dijeron que haba llegado felizmente a Cdiz, por cuya noticia resolv
+ponerme inmediatamente en camino para reunirme con mi amo. Me encontraba
+a bastante distancia de Cdiz, en la costa que corresponde a la orilla
+derecha del Guadalquivir. Necesitaba, pues, emprender la marcha
+inmediatamente para recorrer lo ms pronto posible tan largo proyecto.
+Esper dos das ms para reponerme, y al fin, acompaado de un marinero
+que llevaba el mismo camino, me puse en marcha hacia Sanlcar. En la
+maana del 27 recuerdo que atravesamos el ro, y luego seguimos nuestro
+viaje a pie sin abandonar la costa. Como el marinero que me acompaaba
+era francote y alegre, el viaje fue todo lo agradable que yo poda
+esperar, dada la situacin de mi espritu, an abatido por la muerte de
+Marcial y por las ltimas escenas de que fui testigo a bordo. Por el
+camino bamos departiendo sobre el combate y los naufragios que le
+sucedieron.
+
+Buen marino era Medio-hombre--deca mi compaero de viaje--. Pero
+quin le meti a salir a la mar con un cargamento de ms de sesenta
+aos? Bien empleado le est el fin que ha tenido.
+
+--Era un valiente marinero--dije yo--; y tan aficionado a la guerra,
+que ni sus achaques le arredraron cuando intent venir a la escuadra.
+
+--Pues de sta me despido--prosigui el marinero--. No quiero ms
+batallas en la mar. El Rey paga mal, y despus, si queda uno cojo o
+baldado, le dan las buenas noches, y si te he visto no me acuerdo.
+Parece mentira que el Rey trate tan mal a los que le sirven. Qu cree
+usted? La mayor parte de los comandantes de navo que se han batido el
+21, hace muchos meses que no cobran sus pagas. El ao pasado estuvo en
+Cdiz un capitn de navo que, no sabiendo cmo mantenerse y mantener a
+sus hijos, se puso a servir en una posada.
+
+Sus amigos le descubrieron, aunque l trataba de disimular su miseria,
+y, por ltimo, lograron sacarle de tan vil estado. Esto no pasa en
+ninguna nacin del mundo; y luego se espantan de que nos venzan los
+ingleses! Pues no digo nada del armamento. Los arsenales estn vacos, y
+por ms que se pide dinero a Madrid, ni un cuarto. Verdad es que todos
+los tesoros del Rey se emplean en pagar sus sueldos a los seores de la
+Corte, y entre stos el que ms come es el Prncipe de la Paz, que rene
+40.000 durazos como Consejero de Estado, como Secretario de Estado, como
+Capitn General y como Sargento mayor de guardias... Lo dicho, no quiero
+servir al Rey. A mi casa me voy con mi mujer y mis hijos, pues ya he
+cumplido, y dentro de unos das me han de dar la licencia.
+
+--Pues no podr usted quejarse, amiguito, si le toc ir en el
+_Rayo_, navo que apenas entr en accin.
+
+--Yo no estaba en el _Rayo_, sino en el _Bahama_,
+que sin duda fue de los barcos que mejor y por ms tiempo pelearon.
+
+--Ha sido apresado, y su comandante muri, si no recuerdo mal.
+
+--As fue--contest--. Y todava me dan ganas de llorar cuando me
+acuerdo de Don Dionisio Alcal Galiano, el ms valiente brigadier de la
+armada. Eso s: tena el genio fuerte y no consenta la ms pequea
+falta; pero su mucho rigor nos obligaba a quererle ms, porque el
+capitn que se hace temer por severo, si a la severidad acompaa la
+justicia, infunde respeto, y, por ltimo, se conquista el cario de la
+gente. Tambin puede decirse que otro ms caballero y ms generoso que
+D. Dionisio Alcal Galiano no ha nacido en el mundo. As es que cuando
+quera obsequiar a sus amigos, no se andaba por las ramas, y una vez en
+la Habana gast diez mil duros en cierto convite que dio a bordo de su
+buque.
+
+--Tambin o que era hombre muy sabio en la nutica.
+
+--En la nutica? Saba ms que Merln y que todos los doctores de la
+Iglesia. Si haba hecho un sinfn de mapas y haba descubierto no s
+qu tierras que estn all por el mismo infierno! Y hombres as los
+mandan a una batalla para que perezcan como un grumete! Le contar a
+usted lo que pas en el _Bahama_. Desde que empez la batalla,
+D. Dionisio Alcal Galiano saba que la habamos de perder, porque
+aquella maldita virada en redondo... Nosotros estbamos en la reserva y
+nos quedamos a la cola. Nelson, que no era ningn rana, vio nuestra
+lnea y dijo: Pues si la corto por dos puntos distintos, y les cojo
+entre dos fuegos, no se me escapa ni tanto as de navo. As lo hizo el
+maldito, y como nuestra lnea era tan larga, _la cabeza no poda ir
+en auxilio de la cola_[6]. Nos derrot por partes, atacndonos en dos
+fuertes columnas dispuestas al modo de cua, que es, segn dicen, el
+modo de combatir que usaba el capitn moro Alejandro Magno, y que hoy
+dicen usa tambin Napolen. Lo cierto es que nos envolvi y nos dividi
+y nos fue rematando barco a barco de tal modo, que no podamos ayudarnos
+unos a otros, y cada navo se vea obligado a combatir con tres o
+cuatro.
+
+[Nota 6: Palabras de Nelson. (N. del A.)]
+
+Pues ver usted: el _Bahama_ fue de los que primero entraron
+en fuego. Alcal Galiano revist la tripulacin al medioda, examin las
+bateras, y nos ech una arenga en que dijo, sealando la bandera:
+Seores: estn ustedes todos en la inteligencia de que esa bandera est
+clavada. Ya sabamos qu clase de hombre nos mandaba; y as, no nos
+asombr aquel lenguaje. Despus le dijo al guardia marina D. Alonso
+Butrn, encargado de ella: Cuida de defenderla. Ningn Galiano se
+rinde, y tampoco un Butrn debe hacerlo.
+
+--Lstima es--dije yo--, que estos hombres no hayan tenido un jefe
+digno de su valor, ya que no se les encarg del mando de la escuadra.
+
+--S que es lstima, y ver usted lo que pas. Empez la refriega, que
+ya sabr usted fue cosa buena, si estuvo a bordo del
+_Trinidad_. Tres navos nos acribillaron a balazos por babor y
+estribor. Desde los primeros momentos caan como moscas los heridos, y
+el mismo comandante recibi una fuerte contusin en la pierna, y despus
+un astillazo en la cabeza, que le hizo mucho dao. Pero usted cree que
+se acobard, ni que anduvo con ungentos ni parches? Qui! Segua en el
+alczar como si tal cosa, aunque personas muy queridas para l caan a
+su lado para no levantarse ms. Alcal Galiano mandaba la maniobra y la
+artillera como si hubiramos estado haciendo el saludo frente a una
+plaza. Una balita de poca cosa le llev el anteojo, y esto le hizo
+sonrer. An me parece que le estoy viendo. La sangre de las heridas le
+manchaba el uniforme y las manos; pero l no se cuidaba de esto ms que
+si fueran gotas de agua salada salpicadas por el mar. Como su carcter
+era algo arrebatado y su genio vivo, daba las rdenes gritando y con
+tanto coraje, que si no las obedeciramos porque era nuestro deber, las
+hubiramos obedecido por miedo... Pero al fin todo se acab de repente,
+cuando una bala de medio calibre le cogi la cabeza, dejndole muerto en
+el acto.
+
+Con esto concluy el entusiasmo, si no la lucha. Cuando cay muerto
+nuestro querido comandante, le ocultaron para que no le viramos; pero
+nadie dej de comprender lo que haba pasado, y despus de una lucha
+desesperada sostenida por el honor de la bandera, el _Bahama_
+se rindi a los ingleses, que se lo llevarn a Gibraltar si antes no se
+les va a pique, como sospecho.
+
+Al concluir su relacin, y despus de contar cmo haba pasado del
+_Bahama_ al _Santa Ana_, mi compaero dio un fuerte
+suspiro y call por mucho tiempo. Pero como el camino se haca largo y
+pesado, yo intent trabar de nuevo la conversacin, y principi
+contndole lo que haba visto, y, por ltimo, mi traslado a bordo del
+_Rayo_ con el joven Malespina.
+
+Ah!--dijo--. Es un joven oficial de artillera que fue transportado
+a la balandra y de la balandra a tierra en la noche del 23?
+
+--El mismo--conteste--, y por cierto que nadie me ha dado razn de su
+paradero.
+
+--Pues ese fue de los que perecieron en la segunda lancha, que no pudo
+tocar a tierra. De los sanos se salvaron algunos, entre ellos el padre
+de ese seor oficial de artillera; pero los heridos se ahogaron todos,
+como es fcil comprender, no pudiendo los infelices ganar a nado la
+costa.
+
+Me qued absorto al saber la muerte del joven Malespina, y la idea del
+pesar que aguardaba a mi infeliz e idolatrada amita llen mi alma,
+ahogando todo resentimiento.
+
+Qu horrible desgracia!--exclam--. Y ser yo quien lleve tan triste
+noticia a su afligida familia? Pero, seor, est usted seguro de lo que
+dice?
+
+--He visto con estos ojos al padre de ese joven, quejndose amargamente,
+y refiriendo los pormenores de la desgracia con tanta angustia que
+parta el corazn. Segn deca, l haba salvado a todos los de la
+lancha, y aseguraba que si hubiera querido salvar slo a su hijo, lo
+habra logrado a costa de la vida de todos los dems. Prefiri con todo
+dar la vida al mayor nmero, aun sacrificando la de su hijo en beneficio
+de muchos, y as lo hizo. Parece que es hombre de mucha alma, y
+sumamente diestro y valeroso.
+
+Esto me entristeci tanto, que no habl ms del asunto. Muerto Marcial,
+muerto Malespina! Qu terribles nuevas llevaba yo a casa de mi amo!
+Casi estuve por un momento decidido a no volver a Cdiz, dejando que el
+azar o la voz pblica llevaran tan penosa comisin al seno del hogar,
+donde tantos corazones palpitaban de inquietud. Sin embargo, era preciso
+que me presentase a D. Alonso para darle cuenta de mi conducta.
+
+Llegamos por fin a Rota, y all nos embarcamos para Cdiz. No pueden
+ustedes figurarse qu alborotado estaba el vecindario con la noticia de
+los desastres de la escuadra. Poco a poco iban llegando las nuevas de lo
+sucedido, y ya se saba la suerte de la mayor parte de los buques,
+aunque de muchos marineros y tripulantes se ignoraba todava el
+paradero. En las calles ocurran a cada momento escenas de desolacin,
+cuando un recin llegado daba cuenta de los muertos que conoca, y
+nombraba las personas que no haban de volver. La multitud invada el
+muelle para reconocer los heridos, esperando encontrar al padre, al
+hermano, al hijo o al marido. Presenci escenas de frentica alegra,
+mezcladas con lances dolorosos y terribles desconsuelos. Las esperanzas
+se desvanecan, las sospechas se confirmaban las ms de las veces, y el
+nmero de los que ganaban en aquel agonioso juego de la suerte era bien
+pequeo, comparado con el de los que perdan. Los cadveres que
+aparecieron en la costa de Santa Mara sacaban de dudas a muchas
+familias, y otras esperaban an encontrar entre los prisioneros
+conducidos a Gibraltar a la persona amada.
+
+En honor del pueblo de Cdiz, debo decir que jams vecindario alguno ha
+tomado con tanto empeo el auxilio de los heridos, no distinguiendo
+entre nacionales y enemigos, antes bien equiparando a todos bajo el
+amplio pabelln de la caridad. Collingwood consign en sus memorias esta
+generosidad de mis paisanos. Quizs la magnitud del desastre apag todos
+los resentimientos. No es triste considerar que slo la desgracia hace
+a los hombres hermanos?
+
+En Cdiz pude conocer en su conjunto la accin de guerra que yo, a pesar
+de haber asistido a ella, no conoca sino por casos particulares, pues
+lo largo de la lnea, lo complicado de los movimientos y la diversa
+suerte de los navos, no permitan otra cosa. Segn all me dijeron,
+adems del _Trinidad_, se haban ido a pique el
+_Argonauta_, de 92, mandado por D. Antonio Pareja, y el
+_San Agustn_, de 80, mandado por D. Felipe Cajigal. Con
+Gravina, en el _Prncipe de Asturias_, haban vuelto a Cdiz
+el _Montas_, de 80, comandante Alcedo, que muri en el
+combate en unin del segundo Castaos; el _San Justo_, de 76,
+mandado por D. Miguel Gastn; el _San Leandro_, de 74, mandado
+por D. Jos Quevedo; el _San Francisco_, de 74, mandado por D.
+Luis Flores; el _Rayo_, de 100, que mandaba Macdonell. De
+stos, salieron el 23, para represar las naves que estaban a la vista,
+el _Montas_, el _San Justo_, el _San
+Francisco_ y el _Rayo_; pero los dos ltimos se perdieron
+en la costa, lo mismo que el _Monarca_, de 74, mandado por
+Argumosa, y el _Neptuno_, de 80, cuyo heroico comandante, D.
+Cayetano Valds, ya clebre por la jornada del 14, estuvo a punto de
+perecer. Quedaron apresados el _Bahama_, que se deshizo antes
+de llegar a Gibraltar; el _San Ildefonso_, de 74, comandante
+Vargas, que fue conducido a Inglaterra, y el _Nepomuceno_, que
+por muchos aos permaneci en Gibraltar, conservado como un objeto de
+veneracin o sagrada reliquia. El _Santa Ana_ lleg felizmente
+a Cdiz en la misma noche en que le abandonamos. Los ingleses tambin
+perdieron algunos de sus fuertes navos, y no pocos de sus oficiales
+generales compartieron el glorioso fin del almirante Nelson. En cuanto
+a los franceses, no es necesario decir que tuvieron tantas prdidas como
+nosotros. A excepcin de los cuatro navos que se retiraron con Dumanoir
+sin entrar en fuego, mancha que en mucho tiempo no pudo quitarse de
+encima la marina imperial, nuestros aliados se condujeron heroicamente
+en la batalla. Villeneuve, deseando que se olvidaran en un da sus
+faltas, pele hasta el fin denodadamente, y fue llevado prisionero a
+Gibraltar. Otros muchos comandantes cayeron en poder de los ingleses, y
+algunos murieron. Sus navos corrieron igual suerte que los nuestros:
+unos se retiraron con Gravina; otros fueron apresados, y muchos se
+perdieron en las costas. El _Achilles_ se vol en medio del
+combate, como indiqu en mi relacin.
+
+Pero a pesar de estos desastres, nuestra aliada, la orgullosa Francia,
+no pag tan caro como Espaa las consecuencias de aquella guerra. Si
+perda lo ms florido de su marina, en tierra alcanzaba en aquellos
+mismos das ruidosos triunfos. Napolen haba transportado en poco
+tiempo el gran ejrcito desde las orillas del Canal de la Mancha a la
+Europa central, y pona en ejecucin su colosal plan de campaa contra
+el Austria. El 20 de Octubre, un da antes de Trafalgar, Napolen
+presenciaba en el campo de Ulm el desfile de las tropas austriacas,
+cuyos generales le entregaban su espada, y dos meses despus, el 2 de
+Diciembre del mismo ao, ganaba en los campos de Austerlitz la ms
+brillante accin de su reinado.
+
+Estos triunfos atenuaron en Francia la prdida de Trafalgar; el mismo
+Napolen mand a los peridicos que no se hablara del asunto, y cuando
+se le dio cuenta de la victoria de sus implacables enemigos los
+ingleses, se content con encogerse de hombros diciendo: Yo no puedo
+estar en todas partes.
+
+
+
+
+-XVII-
+
+
+Trat de retardar el momento de presentarme a mi amo; pero, al fin, el
+hambre, la desnudez en que me hallaba y la falta de asilo, me obligaron
+a ir. Mi corazn, al aproximarme a la casa de Doa Flora, palpitaba con
+tanta fuerza, que a cada paso me detena para tomar aliento. La inmensa
+pena que iba a causar anunciando la muerte del joven Malespina,
+gravitaba sobre mi alma con tan atroz pesadumbre, que si yo hubiera sido
+responsable de aquel desastre, no me habra sentido ms angustiado.
+Llegu por fin, y entr en la casa. Mi presencia en el patio produjo
+gran sensacin; sent fuertes pasos en las galeras altas, y an no
+haba tenido tiempo de decir una palabra, cuando me abrazaron
+estrechamente. No tard en reconocer el rostro de Doa Flora, ms
+pintorreado aquel da que un retablo, y ferozmente desfigurado con la
+alegra que mi presencia caus en el espritu de la excelente vieja. Los
+dulces nombres de _pimpollo_, _remono_,
+_angelito_, y otros que me prodig con toda largueza, no me
+hicieron sonrer. Sub, y todos estaban en movimiento. O a mi amo que
+deca: Ah est! Gracias a Dios. Entr en la sala, y Doa Francisca
+se adelant hacia m preguntndome con mortal ansiedad:
+
+Y D. Rafael? Qu ha sido de D. Rafael?
+
+Permanec confuso por largo rato. La voz se ahogaba en mi garganta y no
+tena valor para decir la fatal noticia. Repitieron la pregunta, y
+entonces vi a mi amita que sala de una pieza inmediata, con el rostro
+plido, espantados los ojos y mostrando en su ademn la angustia que la
+posea. Su vista me hizo prorrumpir en amargo llanto, y no necesit
+pronunciar una palabra. Rosita lanz un grito terrible y cay desmayada.
+D. Alonso y su esposa corrieron a auxiliarla, ocultando su pesar en el
+fondo del alma. Doa Flora se entristeci, y llamndome aparte para
+cerciorarse de que mi persona volva completa, me dijo:
+
+Con que ha muerto ese caballerito? Ya me lo figuraba yo, y as se lo
+he dicho a Paca; pero ella, reza que te reza, ha credo que lo poda
+salvar. Si cuando est de Dios una cosa... Y t bueno y sano, qu
+placer! No has perdido nada?
+
+La consternacin que reinaba en la casa es imposible de pintar. Por
+espacio de un cuarto de hora no se oyeron ms que llantos, gritos y
+sollozos, porque la familia de Malespina estaba all tambin. Pero qu
+singulares cosas permite Dios para sus fines! Haba pasado, como he
+dicho, un cuarto de hora desde que di la noticia, cuando una ruidosa y
+chillona voz hiri mis odos. Era la de D. Jos Mara Malespina, que
+vociferaba en el patio, llamando a su mujer, a D. Alonso y a mi amita.
+Lo que ms me sorprendi fue que la voz del embustero pareca tan alegre
+como de costumbre, lo cual me pareca altamente indecoroso despus de la
+desgracia ocurrida. Corrimos a su encuentro, y me maravill vindole
+gozoso como unas pascuas.
+
+Pero D. Rafael...--le dijo mi amo con asombro.
+
+--Bueno y sano--contest D. Jos Mara--. Es decir, sano, no; pero
+fuera de peligro s, porque su herida ya no ofrece cuidado. El bruto del
+cirujano opinaba que se mora; pero bien saba yo que no. Cirujanitos a
+m! Yo lo he curado, seores; yo, yo, por un procedimiento nuevo,
+inusitado, que yo solo conozco.
+
+Estas palabras, que repentinamente cambiaban de un modo tan radical la
+situacin, dejaron atnitos a mis amos; despus una viva alegra
+sucedi a la anterior tristeza, y, por ltimo, cuando la fuerte emocin
+les permiti reflexionar sobre el engao, me interpelaron con severidad,
+reprendindome por el gran susto que les haba ocasionado. Yo me
+disculp diciendo que me lo haban contado tal como lo refer, y D. Jos
+Mara se puso furioso, llamndome zascandil, embustero y enredador.
+
+Efectivamente, D. Rafael viva y estaba fuera de peligro; mas se haba
+quedado en Sanlcar en casa de gente conocida, mientras su padre vino a
+Cdiz en busca de su familia para llevarla al lado del herido. El lector
+no comprender el origen de la equivocacin que me hizo anunciar con tan
+buena fe la muerte del joven; pero apuesto a que cuantos lean esto
+sospechan que algn estupendo embuste del viejo Malespina hizo llegar a
+mis odos la noticia de una desgracia supuesta. As fue, ni ms ni
+menos. Segn lo que supe despus al ir a Sanlcar acompaando a la
+familia, D. Jos Mara haba forjado una novela de herosmo y habilidad
+por parte suya; en diversos corrillos refiri el extrao caso de la
+muerte de su hijo, suponiendo pormenores, circunstancias tan dramticas,
+que por algunos das el fingido protagonista fue objeto de las
+alabanzas de todos por su abnegacin y valenta. Cont que, habiendo
+zozobrado la lancha, l tuvo que optar entre la salvacin de su hijo y
+la de todos los dems, decidindose por esto ltimo, en razn de ser ms
+generoso y humanitario. Adorn su leyenda con detalles tan peregrinos,
+tan interesantes y a la vez tan verosmiles, que muchos se lo creyeron.
+Pero la superchera se descubri pronto y el engao no dur mucho
+tiempo, aunque s el necesario para que llegase a mis odos, obligndome
+a transmitirlo a la familia. Aunque tena muy mala idea de la veracidad
+del viejo Malespina, jams pude creer que se permitiera mentir en
+asuntos tan serios.
+
+Pasadas aquellas fuertes emociones, mi amo cay en profunda melancola;
+apenas hablaba; dirase que su alma, perdida la ltima ilusin, haba
+liquidado toda clase de cuentas con el mundo y se preparaba para el
+ltimo viaje. La definitiva ausencia de Marcial le quitaba el nico
+amigo de aquella su infantil senectud, y no teniendo con quin jugar a
+los barquitos, se consuma en honda tristeza. Ni aun vindole tan
+abatido cej Doa Francisca en su tarea de mortificacin, y el da de mi
+llegada o que le deca:
+
+Bonita la habis hecho... Qu te parece?
+
+An no ests satisfecho? Anda, anda a la escuadra. Tena yo razn o no
+la tena? Oh!, si se hiciera caso de m... Aprenders ahora? Ves cmo
+te ha castigado Dios?
+
+--Mujer, djame en paz--contestaba dolorido mi amo.
+
+--Y ahora nos hemos quedado sin escuadra, sin marinos, y nos quedaremos
+hasta sin modo de andar si seguimos unidos con los franceses... Quiera
+Dios que estos seores no nos den un mal pago. El que se ha lucido es el
+Sr. Villeneuve. Vamos, que tambin Gravina, si se hubiera opuesto a la
+salida de la escuadra, como opinaban Churruca y Alcal Galiano, habra
+evitado este desastre que parte el corazn.
+
+--Mujer... qu entiendes t de eso? No me mortifiques--dijo mi amo muy
+contrariado.
+
+--Pues no he de entender? Ms que t. S, seor, lo repito. Gravina
+ser muy caballero y muy valiente; pero lo que es ahora... buena la ha
+hecho.
+
+--Ha hecho lo que deba. Te parece bien que hubiramos pasado por
+cobardes?
+
+--Por cobardes no, pero s por prudentes. Eso es. Lo digo y lo repito.
+La escuadra espaola no deba salir de Cdiz, cediendo a las
+genialidades y al egosmo de M. Villeneuve. Aqu se ha contado que
+Gravina opin, como sus compaeros, que no deban salir. Pero
+Villeneuve, que estaba decidido a ello, por hacer una hombrada que le
+reconciliase con su amo, trat de herir el amor propio de los nuestros.
+Parece que una de las razones que aleg Gravina fue el mal tiempo, y
+mirando el barmetro de la cmara, dijo: No ven ustedes que el
+barmetro anuncia mal tiempo? No ven ustedes cmo baja?. Entonces
+Villeneuve dijo secamente: Lo que baja aqu es el valor. Al or este
+insulto, Gravina se levant ciego de ira y ech en cara al francs su
+cobarde comportamiento en el cabo de Finisterre. Se cruzaron palabritas
+un poco fuertes, y, por ltimo, exclam nuestro almirante: A la mar
+maana mismo!. Pero yo creo que Gravina no deba haber hecho caso de
+las baladronadas del francs, no, seor; que antes que nada es la
+prudencia, y ms conociendo, como conoca, que la escuadra combinada no
+tena condiciones para luchar con la de Inglaterra.
+
+Esta opinin, que entonces me pareci un desacato a la honra nacional,
+ms tarde me pareci muy bien fundada. Doa Francisca tena razn.
+Gravina no debi haber cedido a la exigencia de Villeneuve. Y digo
+esto, menoscabando quizs la aureola que el pueblo puso en las sienes
+del jefe de la escuadra espaola en aquella memorable ocasin.
+
+Sin negar el mrito de Gravina, yo creo hiperblicas las alabanzas de
+que fue objeto despus del combate y en los das de su muerte[7]. Todo
+indicaba que Gravina era un cumplido caballero y un valiente marino;
+pero quizs por demasiado cortesano careca de aquella resolucin que da
+el constante hbito de la guerra, y tambin de la superioridad que en
+carreras tan difciles como la de la Marina se alcanza slo en el
+cultivo asiduo de las ciencias que la constituyen. Gravina era un buen
+jefe de divisin; pero nada ms. La previsin, la serenidad, la
+inquebrantable firmeza, caracteres propios de las organizaciones
+destinadas al mando de grandes ejrcitos, no las tuvieron sino D. Cosme
+Damin Churruca y D. Dionisio Alcal Galiano.
+
+[Nota 7:Muri en marzo de 1806, de resultas de sus heridas. (N. del A.) ]
+
+Mi seor D. Alonso contest a las ltimas palabras de su mujer; y cuando
+sta sali, observ que el pobre anciano rezaba con tanta piedad como en
+la cmara del _Santa Ana_ la noche de nuestra separacin.
+Desde aquel da, el Sr. de Cisniega no hizo ms que rezar, y rezando se
+pas el resto de su vida, hasta que se embarc en la nave que no vuelve
+ms.
+
+Muri mucho despus de que su hija se casara con D. Rafael Malespina,
+acontecimiento que hubo de efectuarse dos meses despus de la gran
+funcin naval que los espaoles llamaron _la del_ 21 y los
+ingleses _Combate de Trafalgar_, por haber ocurrido cerca del
+cabo de este nombre. Mi amita se cas en Vejer al amanecer de un da
+hermoso, aunque de invierno, y al punto partieron para Medinasidonia,
+donde les tenan preparada la casa. Yo fui testigo de su felicidad
+durante los das que precedieron a la boda; mas ella no advirti la
+profunda tristeza que me dominaba, ni advirtindola hubiera conocido la
+causa. Cada vez se creca ella ms ante mis ojos, y cada vez me
+encontraba yo ms humillado ante la doble superioridad de su hermosura y
+de su clase. Acostumbrndome a la idea de que tan admirable conjunto de
+gracias no poda ni deba ser para m, llegu a tranquilizarme, porque
+la resignacin, renunciando a toda esperanza, es un consuelo parecido a
+la muerte, y por eso es un gran consuelo.
+
+Se casaron, y el mismo da en que partieron para Medinasidonia, Doa
+Francisca me orden que fuera yo tambin all para ponerme al servicio
+de los desposados. Fui por la noche, y durante mi viaje solitario iba
+luchando con mis ideas y sensaciones, que oscilaban entre aceptar un
+puesto en la casa de los novios, o rechazarlo para siempre. Llegu a la
+maana siguiente, me acerqu a la casa, entr en el jardn, puse el pie
+en el primer escaln de la puerta y all me detuve, porque mis
+pensamientos absorban todo mi ser y necesitaba estar inmvil para
+meditar mejor. Creo que permanec en aquella actitud ms de media hora.
+
+Silencio profundo reinaba en la casa. Los dos esposos, casados el da
+antes, dorman sin duda el primer sueo de su tranquilo amor, no turbado
+an por ninguna pena. No pude menos de traer a la memoria las escenas de
+aquellos lejanos das en que ella y yo jugbamos juntos. Para m, era
+Rosita entonces lo primero del mundo. Para ella, era yo, si no lo
+primero, al menos algo que se ama y que se echa de menos durante
+ausencias de una hora. En tan poco tiempo, cunta mudanza!
+
+Todo lo que estaba viendo me pareca expresar la felicidad de los
+esposos y como un insulto a mi soledad. Aunque era invierno, se me
+figuraba que los rboles todos del jardn se cubran de follaje, y que
+el emparrado que daba sombra a la puerta se llenaba inopinadamente de
+pmpanos para guarecerles cuando salieran de paseo. El sol era muy
+fuerte y el aire se entibiaba, oreando aquel nido cuyas primeras pajas
+haba ayudado a reunir yo mismo cuando fui mensajero de sus amores. Los
+rosales ateridos se me representaban cubiertos de rosas, y los naranjos
+de azahares y frutas que mil pjaros venan a picotear, participando del
+festn de la boda. Mis meditaciones y mis visiones no se interrumpieron
+sino cuando el profundo silencio que reinaba en la casa se interrumpi
+por el sonido de una fresca voz, que retumb en mi alma, hacindome
+estremecer. Aquella voz alegre me produjo una sensacin indefinible, una
+sensacin no s si de miedo o de vergenza: lo que s puedo asegurar es
+que una resolucin sbita me arranc de la puerta, y sal del jardn
+corriendo, como un ladrn que teme ser descubierto.
+
+Mi propsito era inquebrantable.
+
+Sin perder tiempo sal de Medinasidonia, decidido a no servir ni en
+aquella casa ni en la de Vejer. Despus de reflexionar un poco,
+determin ir a Cdiz para desde all trasladarme a Madrid. As lo hice,
+venciendo los halagos de Doa Flora, que trat de atarme con una cadena
+formada de las marchitas rosas de su amor; y desde aquel da, cuntas
+cosas me han pasado dignas de ser referidas! Mi destino, que ya me haba
+llevado a Trafalgar, llevome despus a otros escenarios gloriosos o
+menguados, pero todos dignos de memoria. Queris saber mi vida entera?
+Pues aguardad un poco, y os dir algo ms en otro libro.
+
+FIN DE TRAFALGAR
+
+Madrid, enero-febrero 1873.
+
+Benito Prez Galds; edicin ilustrada por Enrique y Arturo Mlida
+
+
+
+***END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK TRAFALGAR***
+
+
+******* This file should be named 16961-8.txt or 16961-8.zip *******
+
+
+This and all associated files of various formats will be found in:
+https://www.gutenberg.org/dirs/1/6/9/6/16961
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+
+Updated editions will replace the previous one--the old editions
+will be renamed.
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+one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
+(and you!) can copy and distribute it in the United States without
+permission and without paying copyright royalties. Special rules,
+set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to
+copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to
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+Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
+charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you
+do not charge anything for copies of this eBook, complying with the
+rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose
+such as creation of derivative works, reports, performances and
+research. They may be modified and printed and given away--you may do
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+subject to the trademark license, especially commercial
+redistribution.
+
+
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+*** START: FULL LICENSE ***
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+THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
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+distribution of electronic works, by using or distributing this work
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+Gutenberg-tm License (available with this file or online at
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+electronic works
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+1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm
+electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to
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+If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project
+Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the
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+entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.
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+used on or associated in any way with an electronic work by people who
+agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
+things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
+even without complying with the full terms of this agreement. See
+paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
+individual work is in the public domain in the United States and you are
+located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
+copying, distributing, performing, displaying or creating derivative
+works based on the work as long as all references to Project Gutenberg
+are removed. Of course, we hope that you will support the Project
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+keeping this work in the same format with its attached full Project
+Gutenberg-tm License when you share it without charge with others.
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+what you can do with this work. Copyright laws in most countries are in
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+and distributed to anyone in the United States without paying any fees
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+work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1
+through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the
+Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or
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+
+1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted
+with the permission of the copyright holder, your use and distribution
+must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional
+terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked
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+electronic work, or any part of this electronic work, without
+prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with
+active links or immediate access to the full terms of the Project
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+License as specified in paragraph 1.E.1.
+
+1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
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+- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
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+ you already use to calculate your applicable taxes. The fee is
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+ has agreed to donate royalties under this paragraph to the
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+ must be paid within 60 days following each date on which you
+ prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax
+ returns. Royalty payments should be clearly marked as such and
+ sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the
+ address specified in Section 4, "Information about donations to
+ the Project Gutenberg Literary Archive Foundation."
+
+- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
+ you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
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+ License. You must require such a user to return or
+ destroy all copies of the works possessed in a physical medium
+ and discontinue all use of and all access to other copies of
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+ electronic work is discovered and reported to you within 90 days
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+- You comply with all other terms of this agreement for free
+ distribution of Project Gutenberg-tm works.
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+receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy
+is also defective, you may demand a refund in writing without further
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+in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS', WITH NO OTHER
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+WARRANTIES OF MERCHANTIBILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
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+1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
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+If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
+law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
+interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
+the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
+provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
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+1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
+trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
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+that arise directly or indirectly from any of the following which you do
+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
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+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at https://www.gutenberg.org/fundraising/pglaf.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://www.gutenberg.org/about/contact
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit https://www.gutenberg.org/fundraising/donate
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including including checks, online payments and credit card
+donations. To donate, please visit:
+https://www.gutenberg.org/fundraising/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ https://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
+
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@@ -0,0 +1,5879 @@
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+<body>
+<h1>The Project Gutenberg eBook, Trafalgar, by Benito Prez Galds,
+Illustrated by Enrique y Arturo Mlida</h1>
+<pre>
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at <a href = "https://www.gutenberg.org">www.gutenberg.org</a></pre>
+<p>Title: Trafalgar</p>
+<p>Author: Benito Prez Galds</p>
+<p>Release Date: October 29, 2005 [eBook #16961]</p>
+<p>Language: Spanish</p>
+<p>Character set encoding: ISO-8859-1</p>
+<p>***START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK TRAFALGAR***</p>
+<p>&nbsp;</p>
+<h3>E-text prepared by Chuck Greif</h3>
+<p>&nbsp;</p>
+<hr class="full" />
+<p>&nbsp;</p>
+<p>&nbsp;</p>
+<h1><big>Trafalgar</big></h1>
+
+<h1>Benito P&eacute;rez Gald&oacute;s</h1>
+<h2>edici&oacute;n ilustrada por</h2> <h2>Enrique y Arturo M&eacute;lida</h2>
+<h3>Administracin de La Guirnalda y Episodios Nacionales</h3>
+<h3>1882</h3>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+
+<h3>Captulos:</h3>
+<div class="center">
+<a href="#I"><b>-I-</b></a>
+<a href="#II"><b>-II-</b></a>
+<a href="#III"><b>-III-</b></a>
+<a href="#IV"><b>-IV-</b></a>
+<a href="#V"><b>-V-</b></a>
+<a href="#VI"><b>-VI-</b></a>
+<a href="#VII"><b>-VII-</b></a>
+<a href="#VIII"><b>-VIII-</b></a>
+<a href="#IX"><b>-IX-</b></a>
+<a href="#X"><b>-X-</b></a>
+<a href="#XI"><b>-XI-</b></a>
+<a href="#XII"><b>-XII-</b></a>
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+<a href="#XV"><b>-XV-</b></a>
+<a href="#XVI"><b>-XVI-</b></a>
+<a href="#XVII"><b>-XVII-</b></a>
+</div>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="I" id="I"></a>-I-</h2>
+
+<p>Se me permitir&aacute; que antes de referir el gran suceso de que fui testigo,
+diga algunas palabras sobre mi infancia, explicando por qu&eacute; extra&ntilde;a
+manera me llevaron los azares de la vida a presenciar la terrible
+cat&aacute;strofe de nuestra marina.</p>
+
+<p>Al hablar de mi nacimiento, no imitar&eacute; a la mayor parte de los que
+cuentan hechos de su propia vida, quienes empiezan nombrando su
+parentela, las m&aacute;s veces noble, siempre hidalga por lo menos, si no se
+dicen descendientes del mismo Emperador de Trapisonda. Yo, en esta
+parte, no puedo adornar mi libro con sonoros apellidos; y fuera de mi
+madre, a quien conoc&iacute; por poco tiempo, no tengo noticia de ninguno de
+mis ascendientes, si no es de Ad&aacute;n, cuyo parentesco me parece
+indiscutible. Doy principio, pues, a mi historia como Pablos, el busc&oacute;n
+de Segovia: afortunadamente Dios ha querido que en esto s&oacute;lo nos
+parezcamos.</p>
+
+<p>Yo nac&iacute; en C&aacute;diz, y en el famoso barrio de la Vi&ntilde;a, que no es hoy, ni
+menos era entonces, academia de buenas costumbres. La memoria no me da
+luz alguna sobre mi persona y mis acciones en la ni&ntilde;ez, sino desde la
+edad de seis a&ntilde;os; y si recuerdo esta fecha, es porque la asocio a un
+suceso naval de que o&iacute; hablar entonces: el combate del cabo de San
+Vicente, acaecido en 1797.</p>
+
+<p>Dirigiendo una mirada hacia lo que fue, con la curiosidad y el inter&eacute;s
+propios de quien se observa, imagen confusa y borrosa, en el cuadro de
+las cosas pasadas, me veo jugando en la Caleta con otros chicos de mi
+edad poco m&aacute;s o menos. Aquello era para m&iacute; la vida entera; m&aacute;s a&uacute;n, la
+vida normal de nuestra privilegiada especie; y los que no viv&iacute;an como
+yo, me parec&iacute;an seres excepcionales del humano linaje, pues en mi
+infantil inocencia y desconocimiento del mundo yo ten&iacute;a la creencia de
+que el hombre hab&iacute;a sido criado para la mar, habi&eacute;ndole asignado la
+Providencia, como supremo ejercicio de su cuerpo, la nataci&oacute;n, y como
+constante empleo de su esp&iacute;ritu el buscar y coger <a target="_blank" href="images/007.jpg">cangrejos</a>, ya para arrancarles y
+vender sus estimadas bocas, que llaman de la Isla, ya para propia
+satisfacci&oacute;n y regalo, mezclando as&iacute; lo agradable con lo &uacute;til.</p>
+
+<p>La sociedad en que yo me cri&eacute; era, pues, de lo m&aacute;s rudo, incipiente y
+soez que puede imaginarse, hasta tal punto, que los chicos de la Caleta
+&eacute;ramos considerados como m&aacute;s canallas que los que ejerc&iacute;an igual
+industria y desafiaban con igual br&iacute;o los elementos en Puntales; y por
+esta diferencia, uno y otro bando nos consider&aacute;bamos rivales, y a veces
+med&iacute;amos nuestras fuerzas en la Puerta de Tierra con grandes y ruidosas
+pedreas, que manchaban el suelo de heroica sangre.</p>
+
+<p>Cuando tuve edad para meterme de cabeza en los negocios por cuenta
+propia, con objeto de ganar honradamente algunos cuartos, recuerdo que
+luc&iacute; mi travesura en el muelle, sirviendo de <a target="_blank" href="images/007a.jpg">introductor de embajadores</a> a los muchos ingleses que
+entonces como ahora nos visitaban. El muelle era una escuela ateniense
+para despabilarse en pocos a&ntilde;os, y yo no fui de los alumnos menos
+aprovechados en aquel vasto ramo del saber humano, as&iacute; como tampoco dej&eacute;
+de sobresalir en el merodeo de la fruta, para lo cual ofrec&iacute;a ancho
+campo a nuestra iniciativa y altas especulaciones la plaza de San Juan
+de Dios. Pero quiero poner punto en esta parte de mi historia, pues hoy
+recuerdo con verg&uuml;enza tan grande envilecimiento, y doy gracias a Dios
+de que me librara pronto de &eacute;l llev&aacute;ndome por m&aacute;s noble camino.</p>
+
+<p>Entre las impresiones que conservo, est&aacute; muy fijo en mi memoria el
+placer entusiasta que me causaba la vista de los barcos de guerra,
+cuando se fondeaban frente a C&aacute;diz o en San Fernando. Como nunca pude
+satisfacer mi curiosidad, viendo de cerca aquellas formidables m&aacute;quinas,
+yo me las representaba de un modo fant&aacute;stico y absurdo, suponi&eacute;ndolas
+llenas de misterios.</p>
+
+<p>Afanosos para imitar las grandes cosas de los hombres, los chicos
+hac&iacute;amos tambi&eacute;n nuestras escuadras, con <a target="_blank" href="images/008.jpg">peque&ntilde;as naves</a>, rudamente talladas, a que
+pon&iacute;amos velas de papel o trapo, marin&aacute;ndolas con mucha decisi&oacute;n y
+seriedad en cualquier charco de Puntales o la Caleta. Para que todo
+fuera completo, cuando ven&iacute;a alg&uacute;n cuarto a nuestras manos por
+cualquiera de las v&iacute;as industriales que nos eran propias, compr&aacute;bamos
+p&oacute;lvora en casa de la t&iacute;a Coscoja de la calle del Torno de Santa Mar&iacute;a,
+y con este ingrediente hac&iacute;amos una completa fiesta naval. Nuestras
+flotas se lanzaban a tomar viento en oc&eacute;anos de tres varas de ancho;
+disparaban sus piezas de ca&ntilde;a; se chocaban remedando sangrientos
+abordajes, en que se bat&iacute;a con gloria su imaginaria tripulaci&oacute;n;
+cubr&iacute;alas el humo, dejando ver las banderas, hechas con el primer trapo
+de color encontrado en los basureros; y en tanto nosotros bail&aacute;bamos de
+regocijo en la costa, al estruendo de la artiller&iacute;a, figur&aacute;ndonos ser
+las naciones a que correspond&iacute;an aquellos barcos, y creyendo que en el
+mundo de los hombres y de las cosas grandes, las naciones bailar&iacute;an lo
+mismo presenciando la victoria de sus queridas escuadras. Los chicos ven
+todo de un modo singular.</p>
+
+<p>Aqu&eacute;lla era &eacute;poca de grandes combates navales, pues hab&iacute;a uno cada a&ntilde;o,
+y alguna escaramuza cada mes. Yo me figuraba que las escuadras se bat&iacute;an
+unas con otras pura y simplemente porque les daba la gana, o con objeto
+de probar su valor, como dos guapos que se citan fuera de puertas para
+darse de navajazos. Me r&iacute;o recordando mis extravagantes ideas respecto a
+las cosas de aquel tiempo. O&iacute;a hablar mucho de Napole&oacute;n, &iquest;y c&oacute;mo creen
+ustedes que yo me lo figuraba? Pues nada menos que igual en todo a los
+contrabandistas que, procedentes del campo de Gibraltar, se ve&iacute;an en el
+barrio de la Vi&ntilde;a con harta frecuencia; me lo figuraba caballero en un
+potro jerezano, con su manta, polainas, sombrero de fieltro y el
+correspondiente trabuco. Seg&uacute;n mis ideas, con este pergenio, y seguido
+de otros aventureros del mismo empaque, aquel hombre, que todos pintaban
+como extraordinario, conquistaba la Europa, es decir, una gran isla,
+dentro de la cual estaban otras islas, que eran las naciones, a saber:
+Inglaterra, G&eacute;nova, Londres, Francia, Malta, la tierra del Moro,
+Am&eacute;rica, Gibraltar, Mah&oacute;n, Rusia, Tol&oacute;n, etc. Yo hab&iacute;a formado esta
+geograf&iacute;a a mi antojo, seg&uacute;n las procedencias m&aacute;s frecuentes de los
+barcos, con cuyos pasajeros hac&iacute;a alg&uacute;n trato; y no necesito decir que
+entre todas estas naciones o islas Espa&ntilde;a era la mejorcita, por lo cual
+los ingleses, unos a modo de salteadores de caminos, quer&iacute;an cog&eacute;rsela
+para s&iacute;. Hablando de esto y otros asuntos diplom&aacute;ticos, yo y mis colegas
+de la Caleta dec&iacute;amos mil frases inspiradas en el m&aacute;s ardiente
+patriotismo.</p>
+
+<p>Pero no quiero cansar al lector con pormenores que s&oacute;lo se refieren a
+mis particulares impresiones, y voy a concluir de hablar de m&iacute;. El &uacute;nico
+ser que compensaba la miseria de mi existencia con un desinteresado
+afecto, era mi madre. S&oacute;lo recuerdo de ella que era muy hermosa, o al
+menos a m&iacute; me lo parec&iacute;a. Desde que qued&oacute; viuda, se manten&iacute;a y me
+manten&iacute;a lavando y componiendo la ropa de algunos marineros. Su amor por
+m&iacute; deb&iacute;a de ser muy grande. Ca&iacute; gravemente enfermo de la fiebre
+amarilla, que entonces asolaba a Andaluc&iacute;a, y cuando me puse bueno me
+llev&oacute; como en procesi&oacute;n a o&iacute;r misa a la Catedral vieja, por cuyo
+pavimento me hizo andar de rodillas m&aacute;s de una hora, y en el mismo
+retablo en que la o&iacute;mos puso, en calidad de ex-voto, un ni&ntilde;o de cera que
+yo cre&iacute; mi perfecto retrato.</p>
+
+<p>Mi madre ten&iacute;a un hermano, y si aqu&eacute;lla era buena, &eacute;ste era malo y muy
+cruel por a&ntilde;adidura. No puedo recordar a <a target="_blank" href="images/011.jpg">mi t&iacute;o</a> sin espanto, y por algunos
+incidentes sueltos que conservo en la memoria, colijo que aquel hombre
+debi&oacute; de haber cometido un crimen en la &eacute;poca a que me refiero. Era
+marinero, y cuando estaba en C&aacute;diz y en tierra, ven&iacute;a a casa borracho
+como una cuba y nos trataba fieramente, a su hermana de palabra,
+dici&eacute;ndole los m&aacute;s horrendos vocablos, y a m&iacute; de obra, castig&aacute;ndome sin
+motivo.</p>
+
+<p>Mi madre debi&oacute; padecer mucho con las atrocidades de su hermano, y esto,
+unido al trabajo tan penoso como mezquinamente retribuido, aceler&oacute; su
+fin, el cual dej&oacute; indeleble impresi&oacute;n en mi esp&iacute;ritu, aunque mi memoria
+puede hoy apreciarlo s&oacute;lo de un modo vago.</p>
+
+<p>En aquella edad de miseria y vagancia, yo no me ocupaba m&aacute;s que en jugar
+junto a la mar o en correr por las calles. Mis &uacute;nicas contrariedades
+eran las que pudieran ocasionarme un bofet&oacute;n de mi t&iacute;o, un rega&ntilde;o de mi
+madre o cualquier contratiempo en la organizaci&oacute;n de mis escuadras. Mi
+esp&iacute;ritu no hab&iacute;a conocido a&uacute;n ninguna emoci&oacute;n fuerte y verdaderamente
+honda, hasta que la p&eacute;rdida de mi madre me present&oacute; a la vida humana
+bajo un aspecto muy distinto del que hasta entonces hab&iacute;a tenido para
+m&iacute;. Por eso la impresi&oacute;n sentida no se ha borrado nunca de mi alma.
+Transcurridos tantos a&ntilde;os, recuerdo a&uacute;n, como se recuerdan las medrosas
+im&aacute;genes de un mal sue&ntilde;o, que mi madre yac&iacute;a postrada con no s&eacute; qu&eacute;
+padecimiento; recuerdo haber visto entrar en casa unas mujeres, cuyos
+nombres y condici&oacute;n no puedo decir; recuerdo o&iacute;r lamentos de dolor, y
+sentirme yo mismo en los brazos de mi madre; recuerdo tambi&eacute;n,
+refiri&eacute;ndolo a todo mi cuerpo, el contacto de unas manos muy fr&iacute;as, pero
+muy fr&iacute;as. Creo que despu&eacute;s me sacaron de all&iacute;, y con estas indecisas
+memorias se asocia la vista de unas <a target="_blank" href="images/012.jpg">velas amarillas</a> que daban pavorosa claridad en medio
+del d&iacute;a, el rumor de unos rezos, el cuchicheo de unas viejas
+charlatanas, las carcajadas de marineros ebrios, y despu&eacute;s de esto la
+triste noci&oacute;n de la orfandad, la idea de hallarme solo y abandonado en
+el mundo, idea que embarg&oacute; mi pobre esp&iacute;ritu por alg&uacute;n tiempo.</p>
+
+<p>No tengo presente lo que hizo mi t&iacute;o en aquellos d&iacute;as. S&oacute;lo s&eacute; que sus
+crueldades conmigo se redoblaron hasta tal punto, que cans&aacute;ndome de sus
+malos tratos, me evad&iacute; de la casa deseoso de buscar fortuna. Me fui a
+San Fernando; de all&iacute; a Puerto Real. Junteme con la gente m&aacute;s perdida de
+aquellas playas, fecundas en h&eacute;roes de encrucijada, y no s&eacute; c&oacute;mo ni por
+qu&eacute; motivo fui a parar con ellos a Medinasidonia, donde hall&aacute;ndonos
+cierto d&iacute;a en una taberna se presentaron algunos soldados de Marina que
+hac&iacute;an la leva, y nos desbandamos, refugi&aacute;ndose cada cual donde pudo. Mi
+buena estrella me llev&oacute; a cierta casa, cuyos due&ntilde;os se apiadaron de m&iacute;,
+mostr&aacute;ndome gran inter&eacute;s, sin duda por el relato que de rodillas, ba&ntilde;ado
+en l&aacute;grimas y con adem&aacute;n suplicante, hice de mi triste estado, de mi
+vida, y sobre todo de mis desgracias.</p>
+
+<p>Aquellos se&ntilde;ores me tomaron bajo su protecci&oacute;n, libr&aacute;ndome de la leva, y
+desde entonces qued&eacute; a su servicio. Con ellos me traslad&eacute; a Vejer de la
+Frontera, lugar de su residencia, pues s&oacute;lo estaban de paso en
+Medinasidonia.</p>
+
+<p>Mis &aacute;ngeles tutelares fueron <a target="_blank" href="images/014.jpg">D. Alonso Guti&eacute;rrez de Cisniega</a>, capit&aacute;n de
+nav&iacute;o, retirado del servicio, y su mujer, ambos de avanzada edad.
+Ense&ntilde;&aacute;ronme muchas cosas que no sab&iacute;a, y como me tomaran cari&ntilde;o, al poco
+tiempo adquir&iacute; la plaza de paje del Sr. Don Alonso, al cual acompa&ntilde;aba
+en su paseo diario, pues el buen inv&aacute;lido no mov&iacute;a el brazo derecho y
+con mucho trabajo la pierna correspondiente. No s&eacute; qu&eacute; hallaron en m&iacute;
+para despertar su inter&eacute;s. Sin duda mis pocos a&ntilde;os, mi orfandad y
+tambi&eacute;n la docilidad con que les obedec&iacute;a, fueron parte a merecer una
+benevolencia a que he vivido siempre profundamente agradecido. Hay que
+a&ntilde;adir a las causas de aquel cari&ntilde;o, aunque me est&eacute; mal el decirlo, que
+yo, no obstante haber vivido hasta entonces en contacto con la m&aacute;s
+desarrapada canalla, ten&iacute;a cierta cultura o delicadeza ing&eacute;nita que en
+poco tiempo me hizo cambiar de modales, hasta el punto de que algunos
+a&ntilde;os despu&eacute;s, a pesar de la falta de todo estudio, hall&aacute;bame en
+disposici&oacute;n de poder pasar por persona bien nacida.</p>
+
+<p>Cuatro a&ntilde;os hac&iacute;a que estaba en la casa cuando ocurri&oacute; lo que voy a
+referir. No me exija el lector una exactitud que tengo por imposible,
+trat&aacute;ndose de sucesos ocurridos en la primera edad y narrados en el
+ocaso de la existencia, cuando cercano a mi fin, despu&eacute;s de una larga
+vida, siento que el hielo de la senectud entorpece mi mano al manejar la
+pluma, mientras el entendimiento aterido intenta enga&ntilde;arse, buscando en
+el regalo de dulces o ardientes memorias un pasajero rejuvenecimiento.
+Como aquellos viejos verdes que creen despertar su voluptuosidad dormida
+enga&ntilde;ando los sentidos con la contemplaci&oacute;n de hermosuras pintadas, as&iacute;
+intentar&eacute; dar inter&eacute;s y lozan&iacute;a a los mustios pensamientos de mi
+ancianidad, recalent&aacute;ndolos con la representaci&oacute;n de antiguas grandezas.</p>
+
+<p>Y el efecto es inmediato. &iexcl;Maravillosa supercher&iacute;a de la imaginaci&oacute;n!
+Como quien repasa hojas hace tiempo dobladas de un libro que se ley&oacute;,
+as&iacute; miro con curiosidad y asombro los a&ntilde;os que fueron; y mientras dura
+el embeleso de esta contemplaci&oacute;n, parece que un genio amigo viene y me
+quita de encima la pesadumbre de los a&ntilde;os, aligerando la carga de mi
+ancianidad, que tanto agobia el cuerpo como el alma. Esta sangre, tibio
+y perezoso humor que hoy apenas presta escasa animaci&oacute;n a mi caduco
+organismo, se enardece, se agita, circula, bulle, corre y palpita en mis
+venas con acelerada pulsaci&oacute;n. Parece que en mi cerebro entra de
+improviso una gran luz que ilumina y da forma a mil ignorados prodigios,
+como la antorcha del viajero que, esclareciendo la obscura cueva, da a
+conocer las maravillas de la geolog&iacute;a tan de repente, que parece que las
+crea. Y al mismo tiempo mi coraz&oacute;n, muerto para las grandes sensaciones,
+se levanta, L&aacute;zaro llamado por voz divina, y se me sacude en el pecho,
+caus&aacute;ndome a la vez dolor y alegr&iacute;a.</p>
+
+<p>Soy joven; el tiempo no ha pasado; tengo frente a m&iacute; los principales
+hechos de mi mocedad; estrecho la mano de antiguos amigos; en mi &aacute;nimo
+se reproducen las emociones dulces o terribles de la juventud, el ardor
+del triunfo, el pesar de la derrota, las grandes alegr&iacute;as, as&iacute; como las
+grandes penas, asociadas en los recuerdos como lo est&aacute;n en la vida.
+Sobre todos mis sentimientos domina uno, el que dirigi&oacute; siempre mis
+acciones durante aquel azaroso periodo comprendido entre 1805 y 1834.
+Cercano al sepulcro, y consider&aacute;ndome el m&aacute;s in&uacute;til de los hombres,
+&iexcl;a&uacute;n haces brotar l&aacute;grimas de mis ojos, amor santo de la patria! En
+cambio yo a&uacute;n puedo consagrarte una palabra, maldiciendo al ruin
+esc&eacute;ptico que te niega, y al fil&oacute;sofo corrompido que te confunde con los
+intereses de un d&iacute;a.</p>
+
+<p>A este sentimiento consagr&eacute; mi edad viril y a &eacute;l consagro esta faena de
+mis &uacute;ltimos a&ntilde;os, poni&eacute;ndole por genio tutelar o &aacute;ngel custodio de mi
+existencia escrita, ya que lo fue de mi existencia real. Muchas cosas
+voy a contar. &iexcl;Trafalgar, Bail&eacute;n, Madrid, Zaragoza, Gerona, Arapiles!...
+De todo esto dir&eacute; alguna cosa, si no os falta la paciencia. Mi relato no
+ser&aacute; tan bello como debiera, pero har&eacute; todo lo posible para que sea
+verdadero.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="II" id="II"></a>-II-</h2>
+
+
+<p>En uno de los primeros d&iacute;as de Octubre de aquel a&ntilde;o funesto (1805), mi
+noble amo me llam&oacute; a su cuarto, y mir&aacute;ndome con su habitual severidad
+(cualidad tan s&oacute;lo aparente, pues su car&aacute;cter era sumamente blando), me
+dijo:</p>
+
+<p><a target="_blank" href="images/018.jpg">&laquo;Gabriel, &iquest;eres t&uacute; hombre de valor?&raquo;</a></p>
+
+<p>No supe al principio qu&eacute; contestar, porque, a decir verdad, en mis
+catorce a&ntilde;os de vida no se me hab&iacute;apresentado a&uacute;n ocasi&oacute;n de asombrar
+al<a name="FNanchor_1_1" id="FNanchor_1_1"></a><a href="#Footnote_1_1" class="fnanchor">[1]</a> mundo con ning&uacute;n hecho heroico; pero el<a name="FNanchor_2_2" id="FNanchor_2_2"></a><a href="#Footnote_2_2" class="fnanchor">[2]</a> o&iacute;rme llamar
+<i>hombre</i> me llen&oacute; de orgullo, y pareci&eacute;ndome al mismo tiempo
+indecoroso negar mi valor ante persona que lo ten&iacute;a en tan alto grado,
+contest&eacute; con pueril arrogancia:</p>
+
+<p>&laquo;S&iacute;, mi amo: soy hombre de valor&raquo;.</p>
+
+<p>Entonces aquel insigne var&oacute;n, que hab&iacute;a derramado su sangre en cien
+combates gloriosos, sin que por esto se desde&ntilde;ara de tratar
+confiadamente a su leal criado, sonri&oacute; ante m&iacute;, h&iacute;zome se&ntilde;a de que me
+sentara, y ya iba a poner en mi conocimiento alguna importante
+resoluci&oacute;n, cuando su esposa y mi ama Do&ntilde;a Francisca entr&oacute; de s&uacute;bito en
+el despacho para dar mayor inter&eacute;s a la conferencia, y comenz&oacute; a hablar
+destempladamente en estos t&eacute;rminos:</p>
+
+<p>&mdash;No, no ir&aacute;s... te aseguro que no ir&aacute;s a la escuadra. &iexcl;Pues no faltaba
+m&aacute;s!... &iexcl;A tus a&ntilde;os y cuando te has retirado del servicio por viejo!...
+&iexcl;Ay, Alonsito, has llegado a los setenta y ya no est&aacute;s para fiestas!</p>
+
+<p>Me parece que a&uacute;n estoy viendo a aquella respetable cuanto iracunda
+se&ntilde;ora con su gran papalina, su saya de organd&iacute;, sus rizos blancos y su
+lunar peludo a un lado de la barba. Cito estos cuatro detalles
+heterog&eacute;neos, porque sin ellos no puede represent&aacute;rsela mi memoria. Era
+una mujer hermosa en la vejez, como la Santa Ana de Murillo; y su
+belleza respetable habr&iacute;a sido perfecta, y la comparaci&oacute;n con la madre
+de la Virgen exacta, si mi ama hubiera sido muda como una pintura.</p>
+
+<p>D. Alonso, algo acobardado, como de costumbre, siempre que la o&iacute;a, le
+contest&oacute;:</p>
+
+<p>&laquo;Necesito ir, Paquita. Seg&uacute;n la carta que acabo de recibir de ese buen
+Churruca, la escuadra combinada debe, o salir de C&aacute;diz provocando el
+combate con los ingleses, o esperarles en la bah&iacute;a, si se atreven a
+entrar. De todos modos, la cosa va a ser sonada&raquo;.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno, me alegro-repuso Do&ntilde;a Francisca&mdash;. Ah&iacute; est&aacute;n Gravina, Vald&eacute;s,
+Cisneros, Churruca, Alcal&aacute; Galiano y &Aacute;lava. Que machaquen duro sobre
+esos perros ingleses. Pero t&uacute; est&aacute;s hecho un trasto viejo, que no sirves
+para maldita de Dios la cosa. Todav&iacute;a no puedes mover el brazo izquierdo
+que te dislocaron en el cabo de San Vicente.</p>
+
+<p>Mi amo movi&oacute; el brazo izquierdo con un gesto acad&eacute;mico y guerrero, para
+probar que lo ten&iacute;a expedito. Pero Do&ntilde;a Francisca, no convencida con tan
+endeble argumento, continu&oacute; chillando en estos t&eacute;rminos:</p>
+
+<p>&laquo;No, no ir&aacute;s a la escuadra, porque all&iacute; no hacen falta estantiguas como
+t&uacute;. Si tuvieras cuarenta a&ntilde;os, como cuando fuiste a la tierra del Fuego
+y me trajiste aquellos collares verdes de los indios... Pero ahora... Ya
+s&eacute; yo que ese calzonazos de Marcial te ha calentado los cascos anoche y
+esta ma&ntilde;ana, habl&aacute;ndote de batallas. Me parece que el Sr. Marcial y yo
+tenemos que re&ntilde;ir... Vu&eacute;lvase &eacute;l a los barcos si quiere, para que le
+quiten la pierna que le queda... &iexcl;Oh, San Jos&eacute; bendito! Si en mis quince
+hubiera sabido yo lo que era la gente de mar... &iexcl;Qu&eacute; tormento! &iexcl;Ni un
+d&iacute;a de reposo!</p>
+
+<p>Se casa una para vivir con su marido, y a lo mejor viene un despacho de
+Madrid que en dos palotadas me lo manda qu&eacute; s&eacute; yo a d&oacute;nde, a la
+Patagonia, al Jap&oacute;n o al mismo infierno. Est&aacute; una diez o doce meses sin
+verle, y al fin, si no se le comen los se&ntilde;ores salvajes, vuelve hecho
+una miseria, tan enfermo y amarillo que no sabe una qu&eacute; hacer para
+volverle a su color natural... Pero p&aacute;jaro viejo no entra en jaula, y de
+repente viene otro despachito de Madrid... Vaya usted a Tol&oacute;n, a Brest,
+a N&aacute;poles, ac&aacute; o acull&aacute;, donde le da la gana al bribonazo del Primer
+C&oacute;nsul... &iexcl;Ah!, si todos hicieran lo que yo digo, &iexcl;qu&eacute; pronto las
+pagar&iacute;a todas juntas ese caballerito que trae tan revuelto al mundo!&raquo;</p>
+
+<p>Mi amo mir&oacute; sonriendo una mala estampa clavada en la pared, y que,
+torpemente iluminada por ignoto artista, representaba al Emperador
+Napole&oacute;n, caballero en un corcel verde, con el c&eacute;lebre redingote
+embadurnado de bermell&oacute;n. Sin duda la impresi&oacute;n que dej&oacute; en m&iacute; aquella
+obra de arte, que contempl&eacute; durante cuatro a&ntilde;os, fue causa de que
+modificara mis ideas respecto al traje de contrabandista del grande
+hombre, y en lo sucesivo me lo represent&eacute; vestido de cardenal y montado
+en un caballo verde.</p>
+
+<p>&laquo;Esto no es vivir&mdash;continu&oacute; Do&ntilde;a Francisca agitando los brazos&mdash;. Dios
+me perdone; pero aborrezco el mar, aunque dicen que es una de sus
+mejores obras. &iexcl;No s&eacute; para qu&eacute; sirve la Santa Inquisici&oacute;n si no
+convierte en cenizas esos endiablados barcos de guerra! Pero vengan ac&aacute;
+y d&iacute;ganme: &iquest;Para qu&eacute; es eso de estarse arrojando balas y m&aacute;s balas, sin
+m&aacute;s ni m&aacute;s, puestos sobre cuatro tablas que, si se quiebran, arrojan al
+mar centenares de infelices? &iquest;No es esto tentar a Dios? &iexcl;Y estos hombres
+se vuelven locos cuando oyen un ca&ntilde;onazo! &iexcl;Bonita gracia! A m&iacute; se me
+estremecen las carnes cuando los oigo, y si todos pensaran como yo, no
+habr&iacute;a m&aacute;s guerras en el mar... y todos los ca&ntilde;ones se convertir&iacute;an en
+campanas. Mira, Alonso&mdash;a&ntilde;adi&oacute; deteni&eacute;ndose ante su marido&mdash;, me parece
+que ya os han derrotado bastantes veces. &iquest;Quer&eacute;is otra? T&uacute; y esos otros
+tan locos como t&uacute;, &iquest;no est&aacute;is satisfechos despu&eacute;s de la del 14?<a name="FNanchor_3_3" id="FNanchor_3_3"></a><a href="#Footnote_3_3" class="fnanchor">[3]</a></p>
+
+<p>D. Alonso apret&oacute; los pu&ntilde;os al o&iacute;r aquel triste recuerdo, y no profiri&oacute;
+un juramento de marino por respeto a su esposa.</p>
+
+<p>&laquo;La culpa de tu obstinaci&oacute;n en ir a la escuadra&mdash;a&ntilde;adi&oacute; la dama cada
+vez m&aacute;s furiosa&mdash;, la tiene el picar&oacute;n de Marcial, ese endiablado
+marinero, que debi&oacute; ahogarse cien veces, y cien veces se ha salvado para
+tormento m&iacute;o. Si &eacute;l quiere volver a embarcarse con su pierna de palo, su
+brazo roto, su ojo de menos y sus cincuenta heridas, que vaya en buen
+hora, y Dios quiera que no vuelva a parecer por aqu&iacute;...; pero t&uacute; no
+ir&aacute;s, Alonso, t&uacute; no ir&aacute;s, porque est&aacute;s enfermo y porque has servido
+bastante al Rey, quien por cierto te ha recompensado muy mal; y yo que
+t&uacute;, le tirar&iacute;a a la cara al se&ntilde;or General&iacute;simo de mar y tierra los
+galones de capit&aacute;n de nav&iacute;o que tienes desde hace diez a&ntilde;os... A fe que
+deb&iacute;an haberte hecho almirante cuando menos, que harto lo merec&iacute;as
+cuando fuiste a la expedici&oacute;n de &Aacute;frica y me trajiste aquellas cuentas
+azules que, con los collares de los indios, me sirvieron para adornar
+la <a target="_blank" href="images/023.jpg">urna de la Virgen de Carmen</a>.</p>
+
+<p>&mdash;Sea o no almirante, yo debo ir a la escuadra, Paquita&mdash;dijo mi amo&mdash;.
+Yo no puedo faltar a ese combate. Tengo que cobrar a los ingleses cierta
+cuenta atrasada.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno est&aacute;s t&uacute; para cobrar estas cuentas&mdash;contest&oacute; mi ama&mdash;: un hombre
+enfermo y medio baldado...</p>
+
+<p>&mdash;Gabriel ir&aacute; conmigo&mdash;a&ntilde;adi&oacute; D. Alonso, mir&aacute;ndome de un modo que
+infund&iacute;a valor.</p>
+
+<p>Yo hice un gesto que indicaba mi conformidad con tan heroico proyecto;
+pero cuid&eacute; de que no me viera Do&ntilde;a Francisca, la cual me habr&iacute;a hecho
+notar el irresistible peso de su mano si observara mis disposiciones
+belicosas.</p>
+
+<p>&Eacute;sta, al ver que su esposo parec&iacute;a resuelto, se enfureci&oacute; m&aacute;s; jur&oacute; que
+si volviera a nacer, no se casar&iacute;a con ning&uacute;n marino; dijo mil pestes
+del Emperador, de nuestro amado Rey, del Pr&iacute;ncipe de la Paz, de todos
+los signatarios del tratado de subsidios, y termin&oacute; asegurando al
+valiente marino que Dios le castigar&iacute;a por su insensata temeridad.</p>
+
+<p>Durante el di&aacute;logo que he referido, sin responder de su exactitud, pues
+s&oacute;lo me fundo en vagos recuerdos, una tos recia y perruna, resonando en
+la habitaci&oacute;n inmediata, anunciaba que Marcial, el mareante viejo, o&iacute;a
+desde muy cerca la ardiente declamaci&oacute;n de mi ama, que le hab&iacute;a citado
+bastantes veces con comentarios poco ben&eacute;volos. Deseoso de tomar parte
+en la conversaci&oacute;n, para lo cual le autorizaba la confianza que ten&iacute;a en
+la casa, abri&oacute; la puerta y se present&oacute; en el cuarto de mi amo.</p>
+
+<p>Antes de pasar adelante, quiero dar de &eacute;ste algunas noticias, as&iacute; como
+de su hidalga consorte, para mejor conocimiento de lo que va a pasar.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="III" id="III"></a>-III-</h2>
+
+
+<p>D. Alonso Guti&eacute;rrez de Cisniega pertenec&iacute;a a una antigua familia del
+mismo Vejer. Consagr&aacute;ronle a la carrera naval, y desde su juventud,
+siendo guardia marina, se distingui&oacute; honrosamente en el ataque que los
+ingleses dirigieron contra la Habana en 1748. Form&oacute; parte de la
+expedici&oacute;n que sali&oacute; de Cartagena contra Argel en 1775, y tambi&eacute;n se
+hall&oacute; en el ataque de Gibraltar por el Duque de Crillon en 1782.
+Embarcose m&aacute;s tarde para la expedici&oacute;n al estrecho de Magallanes en la
+corbeta <i>Santa Mar&iacute;a de la Cabeza</i>, que mandaba Don Antonio de
+C&oacute;rdova; tambi&eacute;n se hall&oacute; en los gloriosos combates que sostuvo la
+escuadra anglo-espa&ntilde;ola contra la francesa delante de Tol&oacute;n en 1793, y,
+por &uacute;ltimo, termin&oacute; su gloriosa carrera en el desastroso encuentro del
+cabo de San Vicente, mandando el nav&iacute;o <i>Mejicano</i>, uno de los
+que tuvieron que rendirse.</p>
+
+<p>Desde entonces, mi amo, que no hab&iacute;a ascendido conforme a su trabajosa y
+dilatada carrera, se retir&oacute; del servicio. De resultas de las heridas
+recibidas en aquella triste jornada, cay&oacute; enfermo del cuerpo, y m&aacute;s
+gravemente del alma, a consecuencia del pesar de la derrota. Cur&aacute;bale su
+esposa con amor, aunque no sin gritos, pues el maldecir a la marina y a
+los navegantes era en su boca tan habitual como los dulces nombres de
+Jes&uacute;s y Mar&iacute;a en boca de un devoto.</p>
+
+<p>Era Do&ntilde;a Francisca una se&ntilde;ora excelente, ejemplar, de noble origen,
+devota y temerosa de Dios, como todas las hembras de aquel tiempo;
+caritativa y discreta, pero con el m&aacute;s arisco y endemoniado genio que he
+conocido en mi vida. Francamente, yo no considero como ing&eacute;nito aquel
+iracundo temperamento, sino, antes bien, creado por los disgustos que la
+ocasion&oacute; la desabrida profesi&oacute;n de su esposo; y es preciso confesar que
+no se quejaba sin raz&oacute;n, pues aquel matrimonio, que durante cincuenta
+a&ntilde;os habr&iacute;a podido dar veinte hijos al mundo y a Dios, tuvo que
+contentarse con uno solo: la encantadora y sin par Rosita, de quien
+hablar&eacute; despu&eacute;s. Por &eacute;stas y otras razones, Do&ntilde;a Francisca ped&iacute;a al
+cielo en sus diarias oraciones el aniquilamiento de todas las escuadras
+europeas.</p>
+
+<p>En tanto, el h&eacute;roe se consum&iacute;a tristemente en Vejer viendo sus laureles
+apolillados y ro&iacute;dos de <a target="_blank" href="images/028.jpg">ratones</a>, y meditaba y discurr&iacute;a a todas horas sobre un
+tema importante, es decir: que si C&oacute;rdova, comandante de nuestra
+escuadra, hubiera mandado orzar a babor en vez de ordenar la maniobra a
+estribor, los nav&iacute;os <i>Mejicano</i>, <i>San Jos&eacute;</i>,
+<i>San Nicol&aacute;s</i> y <i>San Isidro</i> no habr&iacute;an ca&iacute;do en
+poder de los ingleses, y el almirante ingl&eacute;s Jerwis habr&iacute;a sido
+derrotado. Su mujer, Marcial, hasta yo mismo, extralimit&aacute;ndome en mis
+atribuciones, le dec&iacute;amos que la cosa no ten&iacute;a duda, a ver si d&aacute;ndonos
+por convencidos se templaba el vivo ardor de su man&iacute;a; pero ni por &eacute;sas:
+su man&iacute;a le acompa&ntilde;&oacute; al sepulcro.</p>
+
+<p>Pasaron ocho a&ntilde;os despu&eacute;s de aquel desastre, y la noticia de que la
+escuadra combinada iba a tener un encuentro decisivo con los ingleses,
+produjo en &eacute;l cierta excitaci&oacute;n que parec&iacute;a rejuvenecerle. Dio, pues, en
+la flor de que hab&iacute;a de ir a la escuadra para presenciar la indudable
+derrota de sus mortales enemigos; y aunque su esposa trataba de
+disuadirle, como he dicho, era imposible desviarle de tan estrafalario
+prop&oacute;sito. Para dar a comprender cu&aacute;n vehemente era su deseo, basta
+decir que osaba contrariar, aunque evitando toda disputa, la firme
+voluntad de <a target="_blank" href="images/028a.jpg">Do&ntilde;a Fransisca</a>; y debo advertir, para que se tenga idea de la obstinaci&oacute;n
+de mi amo, que &eacute;ste no ten&iacute;a miedo a los ingleses, ni a los franceses,
+ni a los argelinos, ni a los salvajes del estrecho de Magallanes, ni al
+mar irritado, ni a los monstruos acu&aacute;ticos, ni a la ruidosa tempestad,
+ni al cielo, ni a la tierra: no ten&iacute;a miedo a cosa alguna creada por
+Dios, m&aacute;s que a su bendita mujer.</p>
+
+<p>R&eacute;stame hablar ahora del marinero, <a target="_blank" href="images/029.jpg">Marcial</a>, objeto del odio m&aacute;s vivo por parte de
+Do&ntilde;a Francisca; pero cari&ntilde;osa y fraternalmente amado por mi amo D.
+Alonso, con quien hab&iacute;a servido.</p>
+
+<p>Marcial (nunca supe su apellido), llamado entre los marineros
+Medio-hombre, hab&iacute;a sido contramaestre en barcos de guerra durante
+cuarenta a&ntilde;os. En la &eacute;poca de mi narraci&oacute;n, la facha de este h&eacute;roe de
+los mares era de lo m&aacute;s singular que puede imaginarse. Fig&uacute;rense
+ustedes, se&ntilde;ores m&iacute;os, un hombre viejo, m&aacute;s bien alto que bajo, con una
+pierna de palo, el brazo izquierdo cortado a cerc&eacute;n m&aacute;s abajo del codo,
+un ojo menos, la cara garabateada por multitud de chirlos en todas
+direcciones y con desorden trazados por armas enemigas de diferentes
+clases, con la tez morena y curtida como la de todos los marinos viejos,
+con una voz ronca, hueca y perezosa que no se parec&iacute;a a la de ning&uacute;n
+habitante racional de tierra firme, y podr&aacute;n formarse idea de este
+personaje, cuyo recuerdo me hace deplorar la sequedad de mi paleta, pues
+a fe que merece ser pintado por un diestro retratista. No puedo decir si
+su aspecto hac&iacute;a re&iacute;r o impon&iacute;a respeto: creo que ambas cosas a la vez,
+y seg&uacute;n como se le mirase.</p>
+
+<p>Puede decirse que su vida era la historia de la marina espa&ntilde;ola en la
+&uacute;ltima parte del siglo pasado y principios del presente; historia en
+cuyas p&aacute;ginas las gloriosas acciones alternan con lamentables desdichas.
+Marcial hab&iacute;a navegado en el <i>Conde de Regla</i>, en el <i>San
+Joaqu&iacute;n</i>, en el <i>Real Carlos</i>, en el
+<i>Trinidad</i>, y en otros heroicos y desgraciados barcos que, al
+parecer derrotados con honra o destruidos con alevos&iacute;a, sumergieron con
+sus viejas tablas el poder&iacute;o naval de Espa&ntilde;a.</p>
+
+<p>Adem&aacute;s de las campa&ntilde;as en que tom&oacute; parte con mi amo, Medio-hombre hab&iacute;a
+asistido a otras muchas, tales como la expedici&oacute;n a la Martinica, la
+acci&oacute;n de Finisterre y antes el terrible episodio del Estrecho, en la
+noche del 12 de julio de 1801, y al combate del cabo de Santa Mar&iacute;a, en
+5 de octubre de 1804.</p>
+
+<p>A la edad de sesenta y seis a&ntilde;os se retir&oacute; del servicio, mas no por
+falta de br&iacute;os, sino porque ya se hallaba completamente desarbolado y
+fuera de combate. &Eacute;l y mi amo eran en tierra dos buenos amigos; y como
+la hija &uacute;nica del contramaestre se hallase casada con un antiguo criado
+de la casa, resultando de esta uni&oacute;n un nieto, Medio-hombre se decidi&oacute; a
+echar para siempre el ancla, como un viejo pont&oacute;n in&uacute;til para la guerra,
+y hasta lleg&oacute; a hacerse la ilusi&oacute;n de que le gustaba la paz. Bastaba
+verle para comprender que el empleo m&aacute;s dif&iacute;cil que pod&iacute;a darse a aquel
+resto glorioso de un h&eacute;roe era el de cuidar chiquillos; y en efecto,
+Marcial no hac&iacute;a otra cosa que cargar, distraer y dormir a su nieto,
+para cuya faena le bastaban sus canciones marineras sazonadas con alg&uacute;n
+juramento, propio del oficio.</p>
+
+<p>Mas al saber que la escuadra combinada se apercib&iacute;a para un gran
+combate, sinti&oacute; renacer en su pecho el amortiguado entusiasmo, y so&ntilde;&oacute;
+que se hallaba mandando la mariner&iacute;a en el alc&aacute;zar de proa del
+<i>Sant&iacute;sima Trinidad</i>. Como notase en D. Alonso iguales
+s&iacute;ntomas de recrudecimiento, se franque&oacute; con &eacute;l, y desde entonces
+pasaban gran parte del d&iacute;a y de la noche comunic&aacute;ndose, as&iacute; las noticias
+recibidas como las propias sensaciones, refiriendo hechos pasados,
+haciendo conjeturas sobre los venideros y so&ntilde;ando despiertos, como dos
+grumetes que en &iacute;ntima confidencia calculan el modo de llegar a
+almirantes.</p>
+
+<p>En estas encerronas, que tra&iacute;an a Do&ntilde;a Francisca muy alarmada, naci&oacute; el
+proyecto de embarcarse en la escuadra para presenciar el pr&oacute;ximo
+combate. Ya saben ustedes la opini&oacute;n de mi ama y las mil picard&iacute;as que
+dijo del marinero embaucador; ya saben que D. Alonso insist&iacute;a en poner
+en ejecuci&oacute;n tan atrevido pensamiento, acompa&ntilde;ado de su paje, y ahora me
+resta referir lo que todos dijeron cuando Marcial se present&oacute; a defender
+la guerra contra el vergonzoso <i>statu quo</i> de Do&ntilde;a Francisca.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="IV" id="IV"></a>-IV-</h2>
+
+
+<p>&laquo;Se&ntilde;or Marcial&mdash;dijo &eacute;sta con redoblado furor:&mdash;si quiere usted ir a la
+escuadra a que le den la &uacute;ltima mano, puede embarcar cuando quiera; pero
+lo que es este no ir&aacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno&mdash;contest&oacute; el marinero, que se hab&iacute;a sentado en el borde de una
+silla, ocupando s&oacute;lo el espacio necesario para sostenerse&mdash;: ir&eacute; yo
+solo. El demonio me lleve, si me quedo sin echar el catalejo a la
+fiesta.&raquo;</p>
+
+<p>Despu&eacute;s a&ntilde;adi&oacute; con expresi&oacute;n de j&uacute;bilo:</p>
+
+<p>&laquo;Tenemos quince nav&iacute;os, y los francesitos veinticinco barcos. Si todos
+fueran nuestros, no era preciso tanto... &iexcl;Cuarenta buques y mucho
+coraz&oacute;n embarcado!&raquo;</p>
+
+<p>Como se comunica el fuego de una mecha a otra que est&aacute; cercana, as&iacute; el
+entusiasmo que irradi&oacute; del ojo de Marcial encendi&oacute; los dos, ya por la
+edad amortiguados, de mi buen amo.</p>
+
+<p>&laquo;Pero el <i>Se&ntilde;orito</i>&mdash;continu&oacute; Medio-hombre&mdash;, traer&aacute; muchos
+tambi&eacute;n. As&iacute; me gustan a m&iacute; las funciones: mucha madera donde mandar
+balas, y mucho <i>jumo</i> de p&oacute;lvora que caliente el aire cuando
+hace fr&iacute;o.&raquo;</p>
+
+<p>Se me hab&iacute;a olvidado decir que Marcial, como casi todos los marinos,
+usaba un vocabulario formado por los m&aacute;s peregrinos terminachos, pues es
+costumbre en la gente de mar de todos los pa&iacute;ses desfigurar la lengua
+patria hasta convertirla en caricatura. Observando la mayor parte de las
+voces usadas por los navegantes, se ve que son simplemente corruptelas
+de las palabras m&aacute;s comunes, adaptadas a su temperamento arrebatado y
+en&eacute;rgico, siempre propenso a abreviar todas las funciones de la vida, y
+especialmente el lenguaje. Oy&eacute;ndoles hablar, me ha parecido a veces que
+la lengua es un &oacute;rgano que les estorba.</p>
+
+<p>Marcial, como digo, convert&iacute;a los nombres en verbos, y &eacute;stos en nombres,
+sin consultar con la Academia. Asimismo aplicaba el vocabulario de la
+navegaci&oacute;n a todos los actos de la vida, asimilando el nav&iacute;o con el
+hombre, en virtud de una forzada analog&iacute;a entre las partes de aqu&eacute;l y
+los miembros de &eacute;ste. Por ejemplo, hablando de la p&eacute;rdida de su ojo,
+dec&iacute;a que hab&iacute;a cerrado el <i>portal&oacute;n de estribor</i>; y para
+expresar la rotura del brazo, dec&iacute;a que se hab&iacute;a quedado sin la
+<i>serviola de babor</i>. Para &eacute;l el coraz&oacute;n, residencia del valor
+y del hero&iacute;smo, era el <i>pa&ntilde;ol de la p&oacute;lvora</i>, as&iacute; como el
+est&oacute;mago el <i>pa&ntilde;ol del viscocho</i>. Al menos estas frases las
+entend&iacute;an los marineros; pero hab&iacute;a otras, hijas de su propia inventiva
+filol&oacute;gica, de &eacute;l s&oacute;lo conocidas y en todo su valor apreciadas. &iquest;Qui&eacute;n
+podr&iacute;a comprender lo que significaban <i>patigurbiar,
+chingurria</i> y otros feroces nombres del mismo jaez? Yo creo, aunque
+no lo aseguro, que con el primero significaba dudar, y con el segundo
+tristeza. La acci&oacute;n de embriagarse la denominaba de mil maneras
+distintas, y entre &eacute;stas la m&aacute;s com&uacute;n era <i>ponerse la casaca</i>,
+idiotismo cuyo sentido no hallar&aacute;n mis lectores, si no les explico que,
+habi&eacute;ndole merecido los marinos ingleses el dictado de
+<i>casacones</i>, sin duda a causa de su uniforme, al decir
+<i>ponerse la casaca</i> por emborracharse, quer&iacute;a significar
+Marcial una acci&oacute;n com&uacute;n y corriente entre sus enemigos. A los
+almirantes extranjeros los llamaba con estrafalarios nombres, ya creados
+por &eacute;l, ya traducidos a su manera, fij&aacute;ndose en semejanzas de sonido. A
+Nelson le llamaba el <i>Se&ntilde;orito</i>, voz que indicaba cierta
+consideraci&oacute;n o respeto; a Collingwood el <i>t&iacute;o Calambre</i>,
+frase que a &eacute;l le parec&iacute;a exacta traducci&oacute;n del ingl&eacute;s; a Jerwis le
+nombraba como los mismos ingleses, esto es, <i>viejo zorro</i>; a
+Calder el <i>t&iacute;o Perol</i>, porque encontraba mucha relaci&oacute;n entre
+las dos voces; y siguiendo un sistema ling&uuml;&iacute;stico enteramente opuesto,
+designaba a Villeneuve, jefe de la escuadra combinada, con el apodo de
+<i>Monsieur Corneta</i>, nombre tomado de un sainete a cuya
+representaci&oacute;n asisti&oacute; Marcial en C&aacute;diz. En fin, tales eran los
+disparates que sal&iacute;an de su boca, que me ver&eacute; obligado, para evitar
+explicaciones enojosas, a sustituir sus frases con las usuales, cuando
+refiera las conversaciones que de &eacute;l recuerdo.</p>
+
+<p>Sigamos ahora. Do&ntilde;a Francisca, haci&eacute;ndose cruces, dijo as&iacute;:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Cuarenta nav&iacute;os! Eso es tentar a la Divina Providencia. &iexcl;Jes&uacute;s!, y lo
+menos tendr&aacute;n cuarenta mil ca&ntilde;ones, para que estos enemigos se maten
+unos a otros.</p>
+
+<p>&mdash;Lo que es como Mr. Corneta tenga bien provistos los pa&ntilde;oles de la
+p&oacute;lvora&mdash;contest&oacute; Marcial se&ntilde;alando al coraz&oacute;n&mdash;, ya se van a re&iacute;r esos
+se&ntilde;ores casacones. No ser&aacute; &eacute;sta como la del cabo de San Vicente.</p>
+
+<p>&mdash;Hay que tener en cuenta&mdash;dijo mi amo con placer, viendo mencionado su
+tema favorito&mdash;, que si el almirante C&oacute;rdova hubiera mandado virar a
+babor a los nav&iacute;os <i>San Jos&eacute;</i> y <i>Mejicano</i>, el Sr.
+de Jerwis no se habr&iacute;a llamado <i>Lord Conde de San Vicente</i>. De
+eso estoy bien seguro, y tengo datos para asegurar que con la maniobra
+a babor, hubi&eacute;ramos salido victoriosos.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Victoriosos!&mdash;exclam&oacute; con desd&eacute;n Do&ntilde;a Francisca&mdash;. Si pueden ellos
+m&aacute;s... Estos bravucones parece que se quieren comer el mundo, y en
+cuanto salen al mar parece que no tienen bastantes costillas para
+recibir los porrazos de los ingleses.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No!&mdash;dijo Medio-hombre en&eacute;rgicamente y cerrando el <a target="_blank" href="images/037.jpg">pu&ntilde;o</a> con gesto
+amenazador&mdash;. &iexcl;Si no fuera por sus muchas astucias y picard&iacute;as!...
+Nosotros vamos siempre contra ellos con el alma a un largo, pues, con
+nobleza, bandera izada y manos limpias. El ingl&eacute;s no se
+<i>larguea</i>, y siempre ataca por sorpresa, buscando las aguas
+malas y las horas de cerraz&oacute;n. As&iacute; fue la del Estrecho, que nos tienen
+que pagar. Nosotros naveg&aacute;bamos confiados, porque ni de perros herejes
+moros se teme la traici&oacute;n, <i>cuantim&aacute;s</i> de un ingl&eacute;s que es
+<i>civil</i> y al modo de cristiano. Pero no: el que ataca a
+traici&oacute;n no es cristiano, sino un salteador de caminos. Fig&uacute;rese usted,
+se&ntilde;ora&mdash;a&ntilde;adi&oacute; dirigi&eacute;ndose a Do&ntilde;a Francisca para obtener su
+benevolencia&mdash;, que salimos de C&aacute;diz para auxiliar a la escuadra
+francesa que se hab&iacute;a refugiado en Algeciras, perseguida por los
+ingleses.</p>
+
+<p>Hace de esto cuatro a&ntilde;os, y <i>entav&iacute;a</i> tengo tal coraje que la
+sangre se me emborbota cuando lo recuerdo. Yo iba en el <i>Real
+Carlos</i>, de 112 ca&ntilde;ones, que mandaba Ezguerra, y adem&aacute;s llev&aacute;bamos
+el <i>San Hermenegildo</i>, de 112 tambi&eacute;n; el <i>San
+Fernando</i>, el <i>Argonauta</i>, el <i>San Agust&iacute;n</i> y
+la fragata <i>Sabina</i>. Unidos con la escuadra francesa, que
+ten&iacute;a cuatro nav&iacute;os, tres fragatas y un bergant&iacute;n, salimos de Algeciras
+para C&aacute;diz a las doce del d&iacute;a, y como el tiempo era flojo, nos anocheci&oacute;
+m&aacute;s ac&aacute; de punta Carnero. La noche estaba m&aacute;s negra que un barril de
+chapapote; pero como el tiempo era bueno, no nos importaba navegar a
+obscuras. Casi toda la tripulaci&oacute;n dorm&iacute;a: me acuerdo que estaba yo en
+el castillo de proa hablando con mi primo Pepe D&eacute;bora, que me contaba
+las perradas de su suegra, y desde all&iacute; vi las luces del <i>San
+Hermenegildo</i>, que navegaba a estribor como a tiro de ca&ntilde;&oacute;n. Los
+dem&aacute;s barcos iban delante. <i>Pusque</i> lo que menos cre&iacute;amos era
+que los casacones hab&iacute;an salido de Gibraltar tras de nosotros y nos
+daban caza.</p>
+
+<p>&iquest;Ni c&oacute;mo los hab&iacute;amos de ver, si ten&iacute;an apagadas las luces y se nos
+acercaban sin que nos percat&aacute;ramos de ello? De repente, y
+<i>anque</i> la noche estaba muy obscura, me pareci&oacute; ver... yo
+siempre he tenido un <i>farol</i> como un lince... me pareci&oacute; que
+un barco pasaba entre nosotros y el <i>San Hermenegildo</i>. &laquo;Jos&eacute;
+D&eacute;bora&mdash;dije a mi compa&ntilde;ero&mdash;; o yo estoy viendo <i>pantasmas</i>,
+o tenemos un barco ingl&eacute;s por estribor&raquo;.</p>
+
+<p>Jos&eacute; D&eacute;bora mir&oacute; y me dijo:</p>
+
+<p>&laquo;Que el palo mayor se caiga por la fogonadura y me parta, si hay por
+estribor m&aacute;s barco que el <i>San Hermenegildo</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Pues por s&iacute; o por no&mdash;dije&mdash;, voy a avisarle al oficial que est&aacute; de
+cuarto&raquo;.</p>
+
+<p>No hab&iacute;a acabado de decirlo, cuando patapl&uacute;s... sentimos el
+<i>musiqueo</i> de toda una andanada que nos soplaron por el
+costado. En un minuto la tripulaci&oacute;n se levant&oacute;... cada uno a su
+puesto... &iexcl;Qu&eacute; batahola, se&ntilde;ora Do&ntilde;a Francisca! Me alegrara de que usted
+lo hubiera visto para que supiera c&oacute;mo son estas cosas. Todos jur&aacute;bamos
+como demonios y ped&iacute;amos a Dios que nos pusiera un ca&ntilde;&oacute;n en cada dedo
+para contestar al ataque. Ezguerra subi&oacute; al alc&aacute;zar y mand&oacute; disparar la
+andanada de estribor... &iexcl;<i>zapatapl&uacute;s</i>! La andanada de estribor
+dispar&oacute; en seguida, y al poco rato nos contestaron... Pero en aquella
+trapisonda no vimos que con el primer disparo nos hab&iacute;an soplado a bordo
+unas endiabladas materias <i>comestibles</i> (combustibles quer&iacute;a
+decir), que cayeron sobre el buque como si estuviera lloviendo fuego. Al
+ver que ard&iacute;a nuestro nav&iacute;o, se nos redobl&oacute; la rabia y cargamos de nuevo
+la andanada, y otra, y otra. &iexcl;Ah, se&ntilde;ora Do&ntilde;a Francisca! &iexcl;Bonito se puso
+aquello!... Nuestro comandante mand&oacute; meter sobre estribor para atacar al
+abordaje al buque enemigo. Aqu&iacute; te quiero ver... Yo estaba en mis
+glorias... En un gui&ntilde;ar del ojo preparamos las hachas y picas para el
+abordaje... el barco enemigo se nos ven&iacute;a encima, lo cual me
+<i>encabrill&oacute;</i> (me alegr&oacute;) el alma, porque as&iacute; nos enredar&iacute;amos
+m&aacute;s pronto... Mete, mete a estribor... &iexcl;qu&eacute; julepe! Principiaba a
+amanecer: ya los penoles se besaban; ya estaban dispuestos los grupos,
+cuando o&iacute;mos juramentos espa&ntilde;oles a bordo del buque enemigo. Entonces
+nos quedamos todos tiesos de espanto, porque vimos que el barco con que
+nos bat&iacute;amos era el mismo <i>San Hermenegildo</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Eso s&iacute; que estuvo bueno&mdash;dijo Do&ntilde;a Francisca mostrando alg&uacute;n inter&eacute;s
+en la narraci&oacute;n&mdash;. &iquest;Y c&oacute;mo fueron tan burros que uno y otro...?</p>
+
+<p>&mdash;Dir&eacute; a usted: no tuvimos tiempo de andar con palabreo. El fuego del
+<i>Real Carlos</i> se pas&oacute; al <i>San Hermenegildo</i>, y
+entonces... &iexcl;Virgen del Carmen, la que se arm&oacute;! &iexcl;A las lanchas!,
+gritaron muchos. El fuego estaba ya ras con ras con la <i>Santa
+B&aacute;rbara</i>, y esta se&ntilde;ora no se anda con bromas... Nosotros
+jur&aacute;bamos, grit&aacute;bamos insultando a Dios, a la Virgen y a todos los
+santos, porque as&iacute; parece que se desahoga uno cuando est&aacute; lleno de
+coraje hasta la escotilla.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Jes&uacute;s, Mar&iacute;a y Jos&eacute;!, &iexcl;qu&eacute; horror!&mdash;exclam&oacute; mi ama&mdash;. &iquest;Y se
+salvaron?</p>
+
+<p>&mdash;Nos salvamos cuarenta en la fal&uacute;a y seis o siete en el chinchorro:
+&eacute;stos recogieron al segundo del <i>San Hermenegildo</i>. Jos&eacute;
+D&eacute;bora se aferr&oacute; a un pedazo de palo y arrib&oacute; m&aacute;s muerto que vivo a las
+playas de Marruecos.</p>
+
+<p>&mdash;Los dem&aacute;s... <a target="_blank" href="images/041.jpg">la mar es grande</a> y en ella cabe mucha gente. Dos mil hombres
+<i>apagaron fuegos</i> aquel d&iacute;a, entre ellos nuestro comandante
+Ezguerra, y Empar&aacute;n el del otro barco.</p>
+
+<p>&mdash;V&aacute;lgame Dios&mdash;dijo Do&ntilde;a Francisca&mdash;. Aunque bien empleado les est&aacute;,
+por andarse en esos juegos. Si se estuvieran quietecitos en sus casas
+como Dios manda...</p>
+
+<p>&mdash;Pues la causa de este desastre&mdash;dijo Don Alonso, que gustaba de
+interesar a su mujer en tan dram&aacute;ticos sucesos&mdash;, fue la siguiente. Los
+ingleses, validos de la obscuridad de la noche, dispusieron que el nav&iacute;o
+<i>Soberbio</i>, el m&aacute;s ligero de los que tra&iacute;an, apagara sus luces
+y se colocara entre nuestros dos hermosos barcos. As&iacute; lo hizo: dispar&oacute;
+sus dos andanadas, puso su aparejo en facha con mucha presteza, orzando
+al mismo tiempo para librarse de la contestaci&oacute;n. El <i>Real
+Carlos</i> y el <i>San Hermenegildo</i>, vi&eacute;ndose atacados
+inesperadamente, hicieron fuego; pero se estuvieron batiendo el uno
+contra el otro, hasta que cerca del amanecer y estando a punto de
+abordarse, se reconocieron y ocurri&oacute; lo que tan detalladamente te ha
+contado Marcial.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh!, &iexcl;y qu&eacute; bien os la jugaron!&mdash;dijo la dama&mdash;. Estuvo bueno,
+aunque eso no es de gente noble.</p>
+
+<p>&mdash;Qu&eacute; ha de ser&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Medio-hombre&mdash;. Entonces yo no los quer&iacute;a bien;
+pero <i>dende</i> esa noche... Si est&aacute;n ellos en el Cielo, no
+quiero ir al Cielo, <i>manque</i> me condene para toda la
+<i>enternidad</i>...</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pues y la captura de las cuatro fragatas que ven&iacute;an del R&iacute;o de la
+Plata?&mdash;dijo D. Alonso animando a Marcial para que continuara sus
+narraciones.</p>
+
+<p>&mdash;Tambi&eacute;n en esa me encontr&eacute;&mdash;contest&oacute; el marino&mdash;, y all&iacute; me dejaron
+sin pierna. Tambi&eacute;n entonces nos cogieron desprevenidos, y como
+est&aacute;bamos en tiempo de paz, naveg&aacute;bamos muy tranquilos, contando ya las
+horas que nos faltaban para llegar, cuando de pronto...</p>
+
+<p>Le dir&eacute; a usted c&oacute;mo fue, se&ntilde;ora Do&ntilde;a Francisca, para que vea las ma&ntilde;as
+de esa gente. Despu&eacute;s de lo del Estrecho, me embarqu&eacute; en la
+<i>Fama</i> para Montevideo, y ya hac&iacute;a mucho tiempo que est&aacute;bamos
+all&iacute;, cuando el jefe de la escuadra recibi&oacute; orden de traer a Espa&ntilde;a los
+caudales de Lima y Buenos Aires. El viaje fue muy bueno, y no tuvimos
+m&aacute;s percance que unas calenturillas, que no mataron ni tanto as&iacute; de
+hombre... Tra&iacute;amos mucho dinero del Rey y de particulares, y tambi&eacute;n lo
+que llamamos la <i>caja de soldadas</i>, que son los ahorrillos de
+la tropa que sirve en las Am&eacute;ricas. Por junto, si no me enga&ntilde;o, eran
+cosa de cinco millones de pesos, como quien no dice nada, y adem&aacute;s
+tra&iacute;amos pieles de lobo, lana de vicu&ntilde;a, cascarilla, barras de esta&ntilde;o y
+cobre y maderas finas... Pues, se&ntilde;or, despu&eacute;s de cincuenta d&iacute;as de
+navegaci&oacute;n, el 5 de Octubre, vimos tierra, y ya cont&aacute;bamos entrar en
+C&aacute;diz al d&iacute;a siguiente, cuando c&aacute;tate que hacia el Nordeste se nos
+presentan cuatro se&ntilde;oras fragatas.</p>
+
+<p><i>Anque</i> era tiempo de paz, y nuestro capit&aacute;n, D. Miguel de
+Zapia&iacute;n, parec&iacute;a no tener maldito recelo, yo, que soy perro viejo en la
+mar, llam&eacute; a D&eacute;bora y le dije que el tiempo me ol&iacute;a a p&oacute;lvora... Bueno:
+cuando las fragatas inglesas estuvieron cerca, el general mand&oacute; hacer
+zafarrancho; la <i>Fama</i> iba delante, y al poco rato nos
+encontramos a tiro de pistola de una de las inglesas por barlovento.</p>
+
+<p>Entonces el capit&aacute;n ingl&eacute;s nos habl&oacute; con su bocina y nos dijo... &iexcl;pues
+mire usted que me gust&oacute; la franqueza!... nos dijo que nos pusi&eacute;ramos en
+facha porque nos iba a atacar. Hizo mil preguntas; pero le dijimos que
+no nos daba la gana de contestar. A todo esto, las otras tres fragatas
+enemigas se hab&iacute;an acercado a las nuestras, de tal manera que cada una
+de las inglesas ten&iacute;a otra espa&ntilde;ola por el costado de sotavento.</p>
+
+<p>&mdash;Su posici&oacute;n no pod&iacute;a ser mejor&mdash;apunt&oacute; mi amo.</p>
+
+<p>&mdash;Eso digo yo&mdash;continu&oacute; Marcial&mdash;. El jefe de nuestra escuadra, D. Jos&eacute;
+Bustamante, anduvo poco listo, que si hubiera sido yo... Pues, se&ntilde;or, el
+<i>comod&oacute;n</i> (quer&iacute;a decir el comodoro) ingl&eacute;s envi&oacute; a bordo de
+la <i>Medea</i> un oficialillo de estos de cola de abadejo, el
+cual, sin andarse en chiquitas, dijo que <i>anque</i> no estaba
+declarada la guerra, el <i>comod&oacute;n</i> ten&iacute;a orden de apresarnos.
+Esto s&iacute; que se llama ser ingl&eacute;s. El combate empez&oacute; al poco rato; nuestra
+fragata recibi&oacute; la primera andanada por babor; se le contest&oacute; al saludo,
+y ca&ntilde;onazo va, ca&ntilde;onazo viene... lo cierto del caso es que no metimos
+en un pu&ntilde;o a aquellos herejes <i>por mor</i> de que el demonio fue
+y peg&oacute; fuego a la Santa B&aacute;rbara de la <i>Mercedes</i>, que se vol&oacute;
+en un suspiro, &iexcl;y todos con este suceso, nos afligimos tanto,
+sinti&eacute;ndonos tan apocados...!, no por falta de valor, sino por aquello
+que dicen... en <i>la moral</i>... pues... <i>denque</i> el
+mismo momento nos vimos perdidos. Nuestra fragata ten&iacute;a las velas con
+m&aacute;s agujeros que capa vieja, los cabos rotos, cinco pies de agua en
+bodega, el palo de mesana tendido, tres balazos a flor de agua y
+bastantes muertos y heridos. A pesar de esto, segu&iacute;amos la
+<i>cuchipanda</i> con el ingl&eacute;s; pero cuando vimos que la
+<i>Medea</i> y la <i>Clara</i>, no pudiendo resistir la
+chamusquina, arriaban bandera, forzamos de vela y nos retiramos
+defendi&eacute;ndonos como pod&iacute;amos. La maldita fragata inglesa nos daba caza,
+y como era m&aacute;s velera que la nuestra, no pudimos zafarnos y tuvimos
+tambi&eacute;n que arriar el trapo a las tres de la tarde, cuando ya nos hab&iacute;an
+matado mucha gente, y yo estaba medio muerto sobre el sollao porque a
+una bala le dio la gana de quitarme la pierna. Aquellos condenados nos
+llevaron a Inglaterra, no como presos, sino como detenidos; pero carta
+va, carta viene entre Londres y Madrid, lo cierto es que se quedaron
+con el dinero, y me parece que cuando a m&iacute; me nazca otra pierna,
+entonces el Rey de Espa&ntilde;a les ver&aacute; la punta del pelo a los cinco
+millones de pesos.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pobre hombre!... &iquest;y entonces perdiste la pata?&mdash;le dijo
+compasivamente Do&ntilde;a Francisca.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute; se&ntilde;ora: los ingleses, sabiendo que yo no era bailar&iacute;n, creyeron que
+ten&iacute;a bastante con una. En la traves&iacute;a me curaron bien: en un pueblo que
+llaman <i>Plinmuf</i> (Plymouth) estuve seis meses en el pont&oacute;n,
+con el petate liado y la patente para el otro mundo en el bolsillo...
+Pero Dios quiso que no me fuera a pique tan pronto: un f&iacute;sico ingl&eacute;s me
+puso esta pierna de palo, que es mejor que la otra, porque aqu&eacute;lla me
+dol&iacute;a de la condenada re&uacute;ma, y &eacute;sta, a Dios gracias, no duele aunque la
+echen una descarga de metralla. En cuanto a dureza, creo que la tiene,
+<i>aunque entav&iacute;a</i> no se me ha puesto delante la popa de ning&uacute;n
+ingl&eacute;s para probarla.</p>
+
+<p>&mdash;Muy bravo est&aacute;s&mdash;dijo mi ama&mdash;; quiera Dios no pierdas tambi&eacute;n la
+otra. &laquo;El que busca el peligro...&raquo;</p>
+
+<p>Concluida la relaci&oacute;n de Marcial, se trab&oacute; de nuevo la disputa sobre si
+mi amo ir&iacute;a o no a la escuadra. Persist&iacute;a Do&ntilde;a Francisca en la
+negativa, y D. Alonso, que en presencia de su digna esposa era manso
+como un cordero, buscaba pretextos y alegaba toda clase de razones para
+convencerla.</p>
+
+<p>&laquo;Iremos s&oacute;lo a ver, mujer; nada m&aacute;s que a ver&mdash;dec&iacute;a el h&eacute;roe con mirada
+suplicante.</p>
+
+<p>&mdash;Dej&eacute;monos de fiestas&mdash;le contestaba su esposa&mdash;. Buen par de
+esperpentos est&aacute;is los dos.</p>
+
+<p>&mdash;La escuadra combinada&mdash;dijo Marcial&mdash;, se quedar&aacute; en C&aacute;diz, y ellos
+tratar&aacute;n de forzar la entrada.</p>
+
+<p>&mdash;Pues entonces&mdash;a&ntilde;adi&oacute; mi ama&mdash;, pueden ver la funci&oacute;n desde la
+muralla de C&aacute;diz; pero lo que es en los barquitos... Digo que no y que
+no, Alonso. En cuarenta a&ntilde;os de casados no me has visto enojada (la ve&iacute;a
+todos los d&iacute;as); pero ahora te juro que si vas a bordo... haz cuenta de
+que Paquita no existe para ti.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Mujer!&mdash;exclam&oacute; con aflicci&oacute;n mi amo&mdash;. &iexcl;Y he de morirme sin tener
+ese gusto!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bonito gusto, hombre de Dios! &iexcl;Ver c&oacute;mo se matan esos locos! Si el
+Rey de las Espa&ntilde;as me hiciera caso, mandar&iacute;a a paseo a los ingleses y
+les dir&iacute;a: &laquo;Mis vasallos queridos no est&aacute;n aqu&iacute; para que ustedes se
+diviertan con ellos. M&eacute;tanse ustedes en faena unos con otros si quieren
+juego&raquo;. &iquest;Qu&eacute; creen? Yo, aunque tonta, bien s&eacute; lo que hay aqu&iacute;, y es que
+el Primer C&oacute;nsul, Emperador, Sult&aacute;n, o lo que sea, quiere acometer a
+los ingleses, y como no tiene hombres de alma para el caso, ha embaucado
+a nuestro buen Rey para que le preste los suyos, y la verdad es que nos
+est&aacute; fastidiando con sus guerras mar&iacute;timas. D&iacute;ganme ustedes: &iquest;a Espa&ntilde;a
+qu&eacute; le va ni le viene en esto? &iquest;Por qu&eacute; ha de estar todos los d&iacute;as
+ca&ntilde;onazo y m&aacute;s ca&ntilde;onazo por una simpleza? Antes de esas picard&iacute;as que
+Marcial ha contado, &iquest;qu&eacute; da&ntilde;o nos hab&iacute;an hecho los ingleses? &iexcl;Ah, si
+hicieran caso de lo que yo digo, el se&ntilde;or de Bonaparte armar&iacute;a la guerra
+solo, o si no que no la armara!</p>
+
+<p>&mdash;Es verdad&mdash;dijo mi amo&mdash;, que la alianza con Francia nos est&aacute;
+haciendo mucho da&ntilde;o, pues si alg&uacute;n provecho resulta es para nuestra
+aliada, mientras todos los desastres son para nosotros.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, tontos rematados, &iquest;para qu&eacute; se os calientan las pajarillas
+con esta guerra?</p>
+
+<p>&mdash;El honor de nuestra naci&oacute;n est&aacute; empe&ntilde;ado&mdash;contest&oacute; D. Alonso&mdash;, y una
+vez metidos en la danza, ser&iacute;a una mengua volver atr&aacute;s. Cuando estuve el
+mes pasado en C&aacute;diz en el bautizo de la hija de mi primo, me dec&iacute;a
+Churruca: &laquo;Esta alianza con Francia, y el maldito tratado de San
+Ildefonso, que por la astucia de Bonaparte y la debilidad de Godoy se
+ha convertido en tratado de subsidios, ser&aacute;n nuestra ruina, ser&aacute;n la
+ruina de nuestra escuadra, si Dios no lo remedia, y, por tanto, la ruina
+de nuestras colonias y del comercio espa&ntilde;ol en Am&eacute;rica. Pero, a pesar de
+todo, es preciso seguir adelante&raquo;.</p>
+
+<p>&mdash;Bien digo yo&mdash;a&ntilde;adi&oacute; do&ntilde;a Francisca&mdash;, que ese Pr&iacute;ncipe de la Paz se
+est&aacute; metiendo en cosas que no entiende. Ya se ve, &iexcl;un hombre sin
+estudios! Mi hermano el arcediano, que es partidario del pr&iacute;ncipe
+Fernando, dice que ese se&ntilde;or Godoy es un alma de c&aacute;ntaro, y que no ha
+estudiado lat&iacute;n ni teolog&iacute;a, pues todo su saber se reduce a tocar la <a target="_blank" href="images/049.jpg">guitarra</a> y a
+conocer los veintid&oacute;s modos de bailar la gavota. Parece que por su linda
+cara le han hecho, primer ministro. As&iacute; andan las cosas de Espa&ntilde;a;
+luego, hambre y m&aacute;s hambre... todo tan caro... la fiebre amarilla
+asolando a Andaluc&iacute;a... Est&aacute; esto bonito, s&iacute;, se&ntilde;or... Y de ello tienen
+ustedes la culpa&mdash;continu&oacute; engrosando la voz y poni&eacute;ndose muy
+encarnada&mdash;, s&iacute; se&ntilde;or, ustedes que ofenden a Dios matando tanta gente;
+ustedes, que si en vez de meterse en esos endiablados barcos, se fueran
+a la iglesia a rezar el rosario, no andar&iacute;a Patillas tan suelto por
+Espa&ntilde;a haciendo diabluras.</p>
+
+<p>&mdash;T&uacute; ir&aacute;s a C&aacute;diz tambi&eacute;n&mdash;dijo D. Alonso ansioso de despertar el
+entusiasmo en el pecho de su mujer&mdash;; ir&aacute;s a casa de Flora, y desde el
+mirador podr&aacute;s ver c&oacute;modamente el combate, el humo, los fogonazos, las
+banderas... Es cosa muy bonita.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Gracias, gracias! Me caer&iacute;a muerta de miedo. Aqu&iacute; nos estaremos
+quietos, que el que busca el peligro en &eacute;l perece.</p>
+
+<p>As&iacute; termin&oacute; aquel di&aacute;logo, cuyos pormenores he conservado en mi memoria,
+a pesar del tiempo transcurrido. Mas acontece con frecuencia que los
+hechos muy remotos, correspondientes a nuestra infancia, permanecen
+grabados en la imaginaci&oacute;n con mayor fijeza que los presenciados en edad
+madura, y cuando predomina sobre todas las facultades la raz&oacute;n.</p>
+
+<p>Aquella noche D. Alonso y Marcial siguieron conferenciando en los pocos
+ratos que la recelosa Do&ntilde;a Francisca los dejaba solos. Cuando &eacute;sta fue a
+la parroquia para asistir a la novena, seg&uacute;n su piadosa costumbre, los
+dos marinos respiraron con libertad como escolares bulliciosos que
+pierden de vista al maestro. Encerr&aacute;ronse en el despacho, sacaron unos
+mapas y estuvieron examin&aacute;ndolos con gran atenci&oacute;n; luego leyeron
+ciertos papeles en que hab&iacute;a apuntados los nombres de muchos barcos
+ingleses con la cifra de sus ca&ntilde;ones y tripulantes, y durante su
+calurosa conferencia, en que alternaba la lectura con los m&aacute;s en&eacute;rgicos
+comentarios, not&eacute; que ideaban el plan de un combate naval.</p>
+
+<p>Marcial imitaba con los gestos de su brazo y medio la marcha de las
+escuadras, la explosi&oacute;n de las andanadas; con su cabeza, el balance de
+los barcos combatientes; con su cuerpo, la ca&iacute;da de costado del buque
+que se va a pique; con su mano, el subir y bajar de las banderas de
+se&ntilde;al; con un ligero silbido, el mando del contramaestre; con los
+porrazos de su pie de palo contra el suelo, el estruendo del ca&ntilde;&oacute;n; con
+su lengua estropajosa, los juramentos y singulares voces del combate; y
+como mi amo le secundase en esta tarea con la mayor gravedad, quise yo
+tambi&eacute;n echar mi cuarto a espadas, alentado por el ejemplo, y dando
+natural desahogo a esa necesidad devoradora de meter ruido que domina el
+temperamento de los chicos con absoluto imperio. Sin poderme contener,
+viendo el entusiasmo de los dos marinos, comenc&eacute; a dar vueltas por la
+habitaci&oacute;n, pues la confianza con que por mi amo era tratado me
+autorizaba a ello; remed&eacute; con la cabeza y los brazos la disposici&oacute;n de
+una nave que ci&ntilde;e el viento, y al mismo tiempo profer&iacute;a, ahuecando la
+voz, los retumbantes monos&iacute;labos que m&aacute;s se parecen al ruido de un
+ca&ntilde;onazo, tales como &iexcl;bum, bum, bum!... Mi respetable amo, el mutilado
+marinero, tan ni&ntilde;os como yo en aquella ocasi&oacute;n, no pararon mientes en lo
+que yo hac&iacute;a, pues harto les embargaban sus propios pensamientos.</p>
+
+<p>&iexcl;Cu&aacute;nto me he re&iacute;do despu&eacute;s recordando aquella escena, y cu&aacute;n cierto es,
+por lo que respecta a mis compa&ntilde;eros en aquel juego, que el entusiasmo
+de la ancianidad convierte a los viejos en ni&ntilde;os, renovando las
+travesuras de la cuna al borde mismo del sepulcro!</p>
+
+<p>Muy enfrascados estaban ellos en su conferencia, cuando sintieron los
+pasos de Do&ntilde;a Francisca que volv&iacute;a de la novena.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Qu&eacute; viene!&mdash;exclam&oacute; Marcial con terror.</p>
+
+<p>Y al punto guardaron los planos, disimulando su excitaci&oacute;n, y pusi&eacute;ronse
+a hablar de cosas indiferentes. Pero yo, bien porque la sangre juvenil
+no pod&iacute;a aplacarse f&aacute;cilmente, bien porque no observ&eacute; a tiempo la
+entrada de mi ama, segu&iacute; en medio del cuarto demostrando mi enajenaci&oacute;n
+con frases como &eacute;stas, pronunciadas con el mayor desparpajo: &iexcl;la mura a
+estribor!... &iexcl;orza!... &iexcl;la andanada de sotavento!... &iexcl;fuego!... &iexcl;bum,
+bum!... Ella se lleg&oacute; a m&iacute; furiosa, y sin previo aviso me descarg&oacute; en
+la popa la andanada de su mano derecha con tan buena punter&iacute;a, que me
+hizo ver las estrellas.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Tambi&eacute;n t&uacute;!&mdash;grit&oacute; vapule&aacute;ndome sin compasi&oacute;n&mdash;. Ya ves&mdash;a&ntilde;adi&oacute;
+mirando a su marido con centelleantes ojos&mdash;: t&uacute; le ense&ntilde;as a que pierda
+el respeto... &iquest;Te has cre&iacute;do que est&aacute;s todav&iacute;a en la Caleta, pedazo de
+zascandil?</p>
+
+<p>La zurra continu&oacute; en la forma siguiente: yo caminando a la cocina,
+lloroso y avergonzado, despu&eacute;s de arriada la bandera de mi dignidad, y
+sin pensar en defenderme contra tan superior enemigo; Do&ntilde;a Francisca
+detr&aacute;s d&aacute;ndome caza y poniendo a prueba mi pescuezo con los repetidos
+golpes de su mano. En la cocina ech&eacute; el ancla, lloroso, considerando
+cu&aacute;n mal hab&iacute;a concluido mi combate naval.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="V" id="V"></a>-V-</h2>
+
+
+<p>Para oponerse a la insensata determinaci&oacute;n de su marido, Do&ntilde;a Francisca
+no se fundaba s&oacute;lo en las razones anteriormente expuestas; ten&iacute;a, adem&aacute;s
+de aqu&eacute;llas, otra poderos&iacute;sima, que no indic&oacute; en el di&aacute;logo anterior,
+quiz&aacute; por demasiado sabida.</p>
+
+<p>Pero el lector no la sabe y voy a dec&iacute;rsela. Creo haber escrito que mis
+amos ten&iacute;an una hija. Pues bien: esta hija se llamaba Rosita, de edad
+poco mayor que la m&iacute;a, pues apenas pasaba de los quince a&ntilde;os, y ya
+estaba concertado su matrimonio con un joven oficial de Artiller&iacute;a
+llamado Malespina, de una familia de Medinasidonia, lejanamente
+emparentada con la de mi ama. Hab&iacute;ase fijado la boda para fin de
+Octubre, y ya se comprende que la ausencia del padre de la novia habr&iacute;a
+sido inconveniente en tan solemnes d&iacute;as.</p>
+
+<p>Voy a decir algo de mi se&ntilde;orita, de su novio, de sus amores, de su
+proyectado enlace y... &iexcl;ay!, aqu&iacute; mis recuerdos toman un tinte
+melanc&oacute;lico, evocando en mi fantas&iacute;a im&aacute;genes importunas y ex&oacute;ticas
+como si vinieran de otro mundo, despertando en mi cansado pecho
+sensaciones que, a decir verdad, ignoro si traen a mi esp&iacute;ritu alegr&iacute;a o
+tristeza. Estas ardientes memorias, que parecen agostarse hoy en mi
+cerebro, como flores tropicales trasplantadas al Norte helado, me hacen
+a veces re&iacute;r, y a veces me hacen pensar... Pero contemos, que el lector
+se cansa de reflexiones enojosas sobre lo que a un solo mortal interesa.</p>
+
+<p>Rosita era lind&iacute;sima. Recuerdo perfectamente su hermosura, aunque me
+ser&iacute;a muy dif&iacute;cil describir sus facciones. Parece que la veo sonre&iacute;r
+delante de m&iacute;. La singular expresi&oacute;n de su rostro, a la de ning&uacute;n otro
+parecida, es para m&iacute;, por la claridad con que se ofrece a mi
+entendimiento, como una de esas nociones primitivas, que parece hemos
+tra&iacute;do de otro mundo, o nos han sido infundidas por misterioso poder
+desde la cuna. Y sin embargo, no respondo de poderlo pintar, porque lo
+que fue real ha quedado como una idea indeterminada en mi cabeza, y nada
+nos fascina tanto, as&iacute; como nada se escapa tan sutilmente a toda
+apreciaci&oacute;n descriptiva, como un ideal querido.</p>
+
+<p>Al entrar en la casa, cre&iacute; que Rosita pertenec&iacute;a a un orden de criaturas
+superior. Explicar&eacute; mis pensamientos para que se admiren ustedes de mi
+simpleza. Cuando somos ni&ntilde;os, y un nuevo ser viene al mundo en nuestra
+casa, las personas mayores nos dicen que le han tra&iacute;do de Francia, de
+Par&iacute;s o de Inglaterra. Enga&ntilde;ado yo como todos acerca de tan singular
+modo de perpetuar la especie, cre&iacute;a que los ni&ntilde;os ven&iacute;an por encargo,
+empaquetados en un cajoncito, como un fardo de quincalla. Pues bien:
+contemplando por primera vez a la hija de mis amos, discurr&iacute; que tan
+bella persona no pod&iacute;a haber venido de la f&aacute;brica de donde venimos
+todos, es decir, de Par&iacute;s o de Inglaterra, y me persuad&iacute; de la
+existencia de alguna regi&oacute;n encantadora, donde art&iacute;fices divinos sab&iacute;an
+labrar tan hermosos ejemplares de la persona humana.</p>
+
+<p>Como ni&ntilde;os ambos, aunque de distinta condici&oacute;n, pronto nos tratamos con
+la confianza propia de la edad, y mi mayor dicha consist&iacute;a en jugar con
+ella, sufriendo todas sus impertinencias, que eran muchas, pues en
+nuestros juegos nunca se confund&iacute;an las clases: ella era siempre
+se&ntilde;orita, y yo siempre criado; as&iacute; es que yo llevaba la peor parte, y si
+hab&iacute;a golpes, no es preciso indicar aqu&iacute; qui&eacute;n los recib&iacute;a.</p>
+
+<p>Ir a buscarla al salir de la escuela para acompa&ntilde;arla a casa, era mi
+sueno de oro; y cuando por alguna ocupaci&oacute;n imprevista se encargaba a
+otra persona tan dulce comisi&oacute;n, mi pena era tan profunda, que yo la
+equiparaba a las mayores penas que pueden pasarse en la vida, siendo
+hombre, y dec&iacute;a: &laquo;Es imposible que cuando yo sea grande experimente
+desgracia mayor&raquo;. Subir por orden suya al naranjo del patio para coger
+los azahares de las m&aacute;s altas ramas, era para m&iacute; la mayor de las
+delicias, posici&oacute;n o preeminencia superior a la del mejor rey de la
+tierra subido en su trono de oro; y no recuerdo alborozo comparable al
+que me causaba oblig&aacute;ndome a correr tras ella en ese divino e inmortal
+juego que llaman <a target="_blank" href="images/057.jpg">escondite</a>. Si ella corr&iacute;a como una gacela, yo volaba como un p&aacute;jaro para cogerla
+m&aacute;s pronto, asi&eacute;ndola por la parte de su cuerpo que encontraba m&aacute;s a
+mano. Cuando se trocaban los papeles, cuando ella era la perseguidora y
+a m&iacute; me correspond&iacute;a el ser cogido, se duplicaban las inocentes y puras
+delicias de aquel juego sublime, y el paraje m&aacute;s obscuro y feo, donde
+yo, encogido y palpitante, esperaba la impresi&oacute;n de sus brazos ansiosos
+de estrecharme, era para m&iacute; un verdadero para&iacute;so. A&ntilde;adir&eacute; que jam&aacute;s,
+durante aquellas escenas, tuve un pensamiento, una sensaci&oacute;n, que no
+emanara del m&aacute;s refinado idealismo.</p>
+
+<p>&iquest;Y qu&eacute; dir&eacute; de su canto? Desde muy ni&ntilde;a acostumbraba a cantar el
+<i>ol&eacute;</i> y las <i>ca&ntilde;as</i>, con la maestr&iacute;a de los
+ruise&ntilde;ores, que lo saben todo en materia de m&uacute;sica sin haber aprendido
+nada. Todos le alababan aquella habilidad, y formaban corro para o&iacute;rla;
+pero a m&iacute; me ofend&iacute;an los aplausos de sus admiradores, y hubiera deseado
+que enmudeciera para los dem&aacute;s. Era aquel canto un gorjeo melanc&oacute;lico,
+aun modulado por su voz infantil. La nota, que repercut&iacute;a sobre s&iacute;
+misma, enred&aacute;ndose y desenred&aacute;ndose, como un hilo sonoro, se perd&iacute;a
+subiendo y se desvanec&iacute;a alej&aacute;ndose para volver descendiendo con timbre
+grave. Parec&iacute;a emitida por un avecilla, que se remontara primero al
+Cielo, y que despu&eacute;s cantara en nuestro propio o&iacute;do. El alma, si se me
+permite emplear un s&iacute;mil vulgar, parec&iacute;a que se alargaba siguiendo el
+sonido, y se contra&iacute;a despu&eacute;s retrocediendo ante &eacute;l, pero siempre
+pendiente de la melod&iacute;a y asociando la m&uacute;sica a la hermosa cantora. Tan
+singular era el efecto, que para m&iacute; el o&iacute;rla cantar, sobre todo en
+presencia de otras personas, era casi una mortificaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Ten&iacute;amos la misma edad, poco m&aacute;s o menos, como he dicho, pues s&oacute;lo
+exced&iacute;a la suya a la m&iacute;a en unos ocho o nueve meses. Pero yo era
+peque&ntilde;uelo y raqu&iacute;tico, mientras ella se desarrollaba con mucha lozan&iacute;a,
+y as&iacute;, al cumplirse los tres a&ntilde;os de mi residencia en la casa, ella
+parec&iacute;a de mucha m&aacute;s edad que yo. Estos tres a&ntilde;os se pasaron sin
+sospechar nosotros que &iacute;bamos creciendo, y nuestros juegos no se
+interrump&iacute;an, pues ella era m&aacute;s traviesa que yo, y su madre la re&ntilde;&iacute;a,
+procurando sujetarla y hacerla trabajar.</p>
+
+<p>Al cabo de lo tres a&ntilde;os advert&iacute; que las formas de mi idolatrada se&ntilde;orita
+se ensanchaban y redondeaban, completando la hermosura de su cuerpo: su
+rostro se puso m&aacute;s encendido, m&aacute;s lleno, m&aacute;s tibio; sus grandes ojos m&aacute;s
+vivos, si bien con la mirada menos err&aacute;til y voluble; su andar m&aacute;s
+reposado; sus movimientos no s&eacute; si m&aacute;s o menos ligeros, pero ciertamente
+distintos, aunque no pod&iacute;a entonces ni puedo ahora apreciar en qu&eacute;
+consist&iacute;a la diferencia. Pero ninguno de estos accidentes me confundi&oacute;
+tanto como la transformaci&oacute;n de su voz, que adquiri&oacute; cierta sonora
+gravedad bien distinta de aquel travieso y alegre chillido con que me
+llamaba antes, trastorn&aacute;ndome el juicio, y oblig&aacute;ndome a olvidar mis
+quehaceres, para acudir al juego. El capullo se convert&iacute;a en rosa y la
+cris&aacute;lida en <a target="_blank" href="images/059.jpg">mariposa</a>.</p>
+
+<p>Un d&iacute;a mil veces funesto, mil veces l&uacute;gubre, mi amita se present&oacute; ante
+m&iacute; con traje bajo. Aquella transfiguraci&oacute;n produjo en m&iacute; tal impresi&oacute;n,
+que en todo el d&iacute;a no habl&eacute; una palabra. Estaba serio como un hombre que
+ha sido vilmente enga&ntilde;ado, y mi enojo contra ella era tan grande, que en
+mis soliloquios probaba con fuertes razones que el r&aacute;pido crecimiento de
+mi amita era una felon&iacute;a. Se despert&oacute; en m&iacute; la fiebre del raciocinar, y
+sobre aquel tema controvert&iacute;a apasionadamente conmigo mismo en el
+silencio de mis insomnios. Lo que m&aacute;s me aturd&iacute;a era ver que con unas
+cuantas varas de tela hab&iacute;a variado por completo su car&aacute;cter. Aquel d&iacute;a,
+mil veces desgraciado, me habl&oacute; en tono ceremonioso, orden&aacute;ndome con
+gravedad y hasta con displicencia las faenas que menos me gustaban; y
+ella, que tantas veces fue c&oacute;mplice y encubridora de mi holgazaner&iacute;a, me
+reprend&iacute;a entonces por perezoso. &iexcl;Y a todas &eacute;stas, ni una sonrisa, ni un
+salto, ni una monada, ni una veloz carrera, ni un poco de
+<i>ol&eacute;</i>, ni esconderse de m&iacute; para que la buscara, ni fingirse
+enfadada para re&iacute;rse despu&eacute;s, ni una disputilla, ni siquiera un pescoz&oacute;n
+con su blanda manecita!</p>
+
+<p>&iexcl;Terribles crisis de la existencia! &iexcl;Ella se hab&iacute;a convertido en mujer,
+y yo continuaba siendo ni&ntilde;o!</p>
+
+<p>No necesito decir que se acabaron los retozos y los juegos; ya no volv&iacute;
+a subir al naranjo, cuyos azahares crecieron tranquilos, libres de mi
+enamorada rapacidad, desarrollando con lozan&iacute;a sus hojas y con todo lujo
+su provocativa fragancia; ya no corrimos m&aacute;s por el patio, ni hice m&aacute;s
+viajes a la escuela, para traerla a casa, tan orgulloso de mi comisi&oacute;n
+que la hubiera defendido contra un ej&eacute;rcito, si &eacute;ste hubiera intentado
+quit&aacute;rmela. Desde entonces Rosita andaba con la mayor circunspecci&oacute;n y
+gravedad; varias veces not&eacute; que al subir una escalera delante de m&iacute;,
+cuidaba de no mostrar ni una l&iacute;nea ni una pulgada m&aacute;s arriba de su
+hermoso tobillo, y este sistema de fraudulenta ocultaci&oacute;n era una ofensa
+a la dignidad de aquel cuyos ojos hab&iacute;an visto algo m&aacute;s arriba. Ahora me
+r&iacute;o considerando c&oacute;mo se me part&iacute;a el coraz&oacute;n con aquellas cosas.</p>
+
+<p>Pero a&uacute;n hab&iacute;an de ocurrir m&aacute;s terribles desventuras. Al a&ntilde;o de su
+transformaci&oacute;n, la t&iacute;a Martina, Rosario la cocinera, Marcial y otros
+personajes de la servidumbre, se ocupaban un d&iacute;a de cierto grave asunto.
+Aplicando mi diligente o&iacute;do, luego me enter&eacute; de que corr&iacute;an rumores
+alarmantes: la se&ntilde;orita se iba a casar. La cosa era inaudita, porque yo
+no le conoc&iacute;a ning&uacute;n novio. Pero entonces lo arreglaban todo los
+padres, y lo raro es que a veces no sal&iacute;a del todo mal.</p>
+
+<p>Pues un joven de gran familia pidi&oacute; su mano, y mis amos se la
+concedieron. Este joven vino a casa acompa&ntilde;ado de sus padres, que eran
+una especie de condes o marqueses, con un t&iacute;tulo retumbante. El
+pretendiente tra&iacute;a su uniforme de Marina, en cuyo honroso Cuerpo serv&iacute;a;
+pero a pesar de tan elegante jaez, su facha era muy poco agradable. As&iacute;
+debi&oacute; parecerle a mi amita, pues desde un principio mostr&oacute; repugnancia
+hacia aquella boda. Su madre trataba de convencerla, pero in&uacute;tilmente, y
+le hac&iacute;a la m&aacute;s acabada pintura de las buenas prendas del novio, de su
+alto linaje y grandes riquezas. La ni&ntilde;a no se convenc&iacute;a, y a estas
+razones opon&iacute;a otras muy cuerdas.</p>
+
+<p>Pero la p&iacute;cara se callaba lo principal, y lo principal era que ten&iacute;a
+otro novio, a quien de veras amaba. Este otro era un oficial de
+Artiller&iacute;a, llamado <a target="_blank" href="images/062.jpg">D. Rafael Malespina</a>, de muy buena presencia y gentil figura. Mi amita le
+hab&iacute;a conocido en la iglesia, y el p&eacute;rfido amor se apoder&oacute; de ella,
+mientras rezaba; pues siempre fue el templo lugar muy a prop&oacute;sito, por
+su po&eacute;tico y misterioso recinto, para abrir de par en par al amor las
+puertas del alma. Malespina rondaba la casa, lo cual observ&eacute; yo varias
+veces; y tanto se habl&oacute; en Vejer de estos amores, que el otro lo supo, y
+se desafiaron. Mis amos supieron todo cuando lleg&oacute; a casa la noticia de
+que Malespina hab&iacute;a herido mortalmente a su rival.</p>
+
+<p>El esc&aacute;ndalo fue grande. La religiosidad de mis amos se escandaliz&oacute;
+tanto con aquel hecho, que no pudieron disimular su enojo, y Rosita fue
+la v&iacute;ctima principal. Pero pasaron meses y m&aacute;s meses; el herido cur&oacute;, y
+como Malespina fuese tambi&eacute;n persona bien nacida y rica, se notaron en
+la atm&oacute;sfera pol&iacute;tica de la casa barruntos de que el joven D. Rafael iba
+a entrar en ella. Renunciaron al enlace los padres del herido, y en
+cambio el del vencedor se present&oacute; en casa a pedir para su hijo la mano
+de mi querida amita. Despu&eacute;s de algunas dilaciones, se la concedieron.</p>
+
+<p>Me acuerdo de cuando fue all&iacute; <a target="_blank" href="images/063.jpg">el viejo Malespina</a>. Era un se&ntilde;or muy seco y estirado, con
+chupa de treinta colores, muchos colgajos en el reloj, gran coleto, y
+una nariz muy larga y afilada, con la cual parec&iacute;a olfatear a las
+personas que le sosten&iacute;an la conversaci&oacute;n. Hablaba por los codos y no
+dejaba meter baza a los dem&aacute;s: &eacute;l se lo dec&iacute;a todo, y no se pod&iacute;a
+elogiar cosa alguna, porque al punto sal&iacute;a diciendo que ten&iacute;a otra
+mejor. Desde entonces le tach&eacute; por hombre vanidoso y mentiros&iacute;simo, como
+tuve ocasi&oacute;n de ver claramente m&aacute;s tarde. Mis amos le recibieron con
+agasajo, lo mismo que a su hijo, que con &eacute;l ven&iacute;a. Desde entonces, el
+novio sigui&oacute; yendo a casa todos los d&iacute;as, s&oacute;lo o en compa&ntilde;&iacute;a de su
+padre.</p>
+
+<p>Nueva transformaci&oacute;n de mi amita. Su indiferencia hacia m&iacute; era tan
+marcada, que tocaba los l&iacute;mites del menosprecio. Entonces ech&eacute; de ver
+claramente por primera vez, maldici&eacute;ndola, la humildad de mi condici&oacute;n;
+trataba de explicarme el derecho que ten&iacute;an a la superioridad los que
+realmente eran superiores, y me preguntaba, lleno de angustia, si era
+justo que otros fueran nobles y ricos y sabios, mientras yo ten&iacute;a por
+abolengo la Caleta, por &uacute;nica fortuna mi persona, y apenas sab&iacute;a leer.
+Viendo la recompensa que ten&iacute;a mi ardiente cari&ntilde;o, comprend&iacute; que a nada
+podr&iacute;a aspirar en el mundo, y s&oacute;lo m&aacute;s tarde adquir&iacute; la firme convicci&oacute;n
+de que un grande y constante esfuerzo m&iacute;o me dar&iacute;a quiz&aacute;s todo aquello
+que no pose&iacute;a.</p>
+
+<p>En vista del despego con que ella me trataba, perd&iacute; la confianza; no me
+atrev&iacute;a a desplegar los labios en su presencia, y me infund&iacute;a mucho m&aacute;s
+respeto que sus padres. Entre tanto, yo observaba con atenci&oacute;n los
+indicios del amor que la dominaba. Cuando &eacute;l tardaba, yo la ve&iacute;a
+impaciente y triste; al menor rumor que indicase la aproximaci&oacute;n de
+alguno, se encend&iacute;a su hermoso semblante, y sus negros ojos brillaban
+con ansiedad y esperanza. Si &eacute;l entraba al fin, le era imposible a ella
+disimular su alegr&iacute;a, y luego se estaban charlando horas y m&aacute;s horas,
+siempre en presencia de Do&ntilde;a Francisca, pues a mi se&ntilde;orita no se le
+consent&iacute;an coloquios a solas ni por las rejas.</p>
+
+<p>Tambi&eacute;n hab&iacute;a correspondencia larga, y lo peor del caso es que yo era el
+correo de los dos amantes. &iexcl;Aquello me daba una rabia...! Seg&uacute;n la
+consigna, yo sal&iacute;a a la plaza, y all&iacute; encontraba, m&aacute;s puntual que un
+reloj, al se&ntilde;orito Malespina, el cual me daba una esquela para
+entregarla a mi se&ntilde;orita. Cumpl&iacute;a mi encargo, y ella me daba otra para
+llevarla a &eacute;l. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces sent&iacute;a tentaciones de quemar aquellas
+cartas, no llev&aacute;ndolas a su destino! Pero por mi suerte, tuve serenidad
+para dominar tan feo prop&oacute;sito.</p>
+
+<p>No necesito decir que yo odiaba a Malespina. Desde que le ve&iacute;a entrar
+sent&iacute;a mi sangre enardecida, y siempre que me ordenaba algo, hac&iacute;alo con
+los peores modos posibles, deseoso de significarle mi alto enojo. Este
+despego que a ellos les parec&iacute;a mala crianza y a m&iacute; un arranque de
+entereza, propio de elevados corazones, me proporcion&oacute; algunas
+reprimendas y, sobre todo, dio origen a una frase de mi se&ntilde;orita, que se
+me clav&oacute; en el coraz&oacute;n como una dolorosa espina. En cierta ocasi&oacute;n le o&iacute;
+decir:</p>
+
+<p>&laquo;Este chico est&aacute; tan echado a perder, que ser&aacute; preciso mandarle fuera de
+casa&raquo;.</p>
+
+<p>Al fin se fij&oacute; el d&iacute;a para la boda, y unos cuantos antes del se&ntilde;alado
+ocurri&oacute; lo que ya cont&eacute; y el proyecto de mi amo. Por esto se comprender&aacute;
+que Do&ntilde;a Francisca ten&iacute;a razones poderosas, adem&aacute;s de la poca salud de
+su marido, para impedirle ir a la escuadra.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="VI" id="VI"></a>-VI-</h2>
+
+
+<p>Recuerdo muy bien que al d&iacute;a siguiente de los pescozones que me aplic&oacute;
+D. Francisca, movida del espect&aacute;culo de mi irreverencia y de su profundo
+odio a las guerras mar&iacute;timas, sal&iacute; acompa&ntilde;ando a mi amo en su paseo de
+mediod&iacute;a. &Eacute;l me daba el brazo, y a su lado iba Marcial: los tres
+camin&aacute;bamos lentamente, conforme al flojo andar de D. Alonso y a la poca
+destreza de la pierna postiza del marinero. Parec&iacute;a aquello una de esas
+procesiones en que marcha, sobre vacilante palanqu&iacute;n, un grupo de santos
+viejos y apolillados, que amenazan venirse al suelo en cuanto se acelere
+un poco el paso de los que les llevan. Los dos viejos no ten&iacute;an expedito
+y vividor m&aacute;s que el coraz&oacute;n, que funcionaba como una m&aacute;quina reci&eacute;n
+salida del taller. Era una aguja imantada, que a pesar de su fuerte
+potencia y exacto movimiento, no pod&iacute;a hacer navegar bien el casco viejo
+y averiado en que iba embarcada.</p>
+
+<p>Durante el paseo, mi amo, despu&eacute;s de haber asegurado con su habitual
+aplomo que si el almirante C&oacute;rdova, en vez de mandar virar a estribor
+hubiera mandado virar a babor, la batalla del 14 no se habr&iacute;a perdido,
+entabl&oacute; la conversaci&oacute;n sobre el famoso proyecto, y aunque no dijeron
+claramente su prop&oacute;sito, sin duda por estar yo delante, comprend&iacute; por
+algunas palabras sueltas que trataban de ponerlo en ejecuci&oacute;n a
+cencerros tapados, march&aacute;ndose de la casa lindamente una ma&ntilde;ana, sin que
+mi ama lo advirtiese.</p>
+
+<p>Regresamos a la casa y all&iacute; se habl&oacute; de cosas muy distintas. Mi amo, que
+siempre era complaciente con su mujer, lo fue aquel d&iacute;a m&aacute;s que nunca.
+No dec&iacute;a Do&ntilde;a Francisca cosa alguna, aunque fuera insignificante, sin
+que &eacute;l lo celebrara con risas inoportunas. Hasta me parece que la regal&oacute;
+algunas frusler&iacute;as, demostrando en todos sus actos el deseo de tenerla
+contenta; sin duda por esta misma complacencia oficiosa mi ama estaba
+d&iacute;scola y rega&ntilde;ona cual nunca la hab&iacute;a yo visto. No era posible
+transacci&oacute;n honrosa. Por no s&eacute; qu&eacute; f&uacute;til motivo, ri&ntilde;&oacute; con Marcial,
+intim&aacute;ndole la inmediata salida de la casa; tambi&eacute;n dijo terribles cosas
+a su marido; y durante la comida, aunque &eacute;ste celebraba todos los platos
+con desusado calor, la implacable dama no cesaba de gru&ntilde;ir.</p>
+
+<p>Llegada la hora de rezar el rosario, acto solemne que se verificaba en
+el comedor con asistencia de todos los de la casa, mi amo, que otras
+veces sol&iacute;a dormirse, murmurando perezosamente los
+<i>Pater-noster</i>, lo cual le val&iacute;a algunas reprimendas, estuvo
+aquella noche muy despabilado y rez&oacute; con verdadero empe&ntilde;o, haciendo que
+su voz se oyera entre todas las dem&aacute;s.</p>
+
+<p>Otra cosa pas&oacute; que se me ha quedado muy presente. Las paredes de la casa
+hall&aacute;banse adornadas con dos clases de objetos: estampas de santos y
+mapas; la Corte celestial por un lado, y todos los derroteros de Europa
+y Am&eacute;rica por otro. Despu&eacute;s de comer, mi amo estaba en la galer&iacute;a
+contemplando una carta de navegaci&oacute;n, y recorr&iacute;a con su vacilante dedo
+las l&iacute;neas, cuando Do&ntilde;a Francisca, que algo sospechaba del proyecto de
+escapatoria, y adem&aacute;s pon&iacute;a el grito en el Cielo siempre que sorprend&iacute;a
+a su marido en flagrante delito de entusiasmo n&aacute;utico, lleg&oacute; por detr&aacute;s,
+y abriendo los brazos exclam&oacute;:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Hombre de Dios! Cuando digo que t&uacute; me andas buscando... Pues te juro
+que si me buscas, me encontrar&aacute;s.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, mujer&mdash;repuso temblando mi amo&mdash;, estaba aqu&iacute; mirando el
+derrotero de Alcal&aacute; Galiano y de Vald&eacute;s en las goletas
+<i>Sutil</i> y <i>Mejicana</i>, cuando fueron a reconocer el
+estrecho de Fuca. Es un viaje muy bonito: me parece que te lo he
+contado.</p>
+
+<p>&mdash;Cuando digo que voy a quemar todos esos papelotes&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Do&ntilde;a
+Francisca&mdash;. Mal hayan los viajes y el perro jud&iacute;o que los invent&oacute;.
+Mejor pensaras en las cosas de Dios, que al fin y al cabo no eres ning&uacute;n
+ni&ntilde;o. &iexcl;Qu&eacute; hombre, Santo Dios, qu&eacute; hombre!&raquo;</p>
+
+<p>No pas&oacute; de esto. Yo andaba tambi&eacute;n por all&iacute; cerca; pero no recuerdo bien
+si mi ama desahog&oacute; su furor en mi humilde persona, demostr&aacute;ndome una vez
+m&aacute;s la elasticidad de mis orejas y la ligereza de sus manos. Ello es que
+estas caricias menudeaban tanto, que no hago memoria de si recib&iacute; alguna
+en aquella ocasi&oacute;n: lo que s&iacute; recuerdo es que mi se&ntilde;or, a pesar de haber
+redoblado sus amabilidades, no consigui&oacute; ablandar a su consorte.</p>
+
+<p>No he dicho nada de mi amita. Pues s&eacute;pase que estaba muy triste, porque
+el se&ntilde;or de Malespina no hab&iacute;a parecido aquel d&iacute;a, ni escrito carta
+alguna, siendo in&uacute;tiles todas mis pesquisas para hallarle en la plaza.
+Lleg&oacute; la noche, y con ella la tristeza al alma de Rosita, pues ya no
+hab&iacute;a esperanza de verle hasta el d&iacute;a siguiente. Mas de pronto, y cuando
+se hab&iacute;a dado orden para la cena, sonaron fuertes aldabonazos en la
+puerta; fui a abrir corriendo, y era &eacute;l. Antes de abrirle, mi odio le
+hab&iacute;a conocido.</p>
+
+<p>A&uacute;n me parece que le estoy viendo, cuando se present&oacute; delante de m&iacute;,
+sacudiendo su capa, mojada por la lluvia. Siempre que le traigo a la
+memoria, se me representa como le vi en aquella ocasi&oacute;n. Hablando con
+imparcialidad, dir&eacute; que era un joven realmente hermoso, de presencia
+noble, modales airosos, mirada afable, algo fr&iacute;o y reservado en
+apariencia, poco risue&ntilde;o y sumamente cort&eacute;s, con aquella cortes&iacute;a grave
+y un poco finchada de los nobles de anta&ntilde;o. Tra&iacute;a aquella noche la
+chaqueta faldonada, el calz&oacute;n corto con botas, el sombrero portugu&eacute;s y
+riqu&iacute;sima capa de grana con forros de seda, que era la prenda m&aacute;s
+elegante entre los se&ntilde;oritos de la &eacute;poca.</p>
+
+<p>Desde que entr&oacute;, conoc&iacute; que algo grave ocurr&iacute;a. Pas&oacute; al comedor, y todos
+se maravillaron de verle a tal hora, pues jam&aacute;s hab&iacute;a venido de noche.
+Mi amita no tuvo de alegr&iacute;a m&aacute;s que el tiempo necesario para comprender
+que el motivo de visita tan inesperada no pod&iacute;a ser lisonjero.</p>
+
+<p>&laquo;Vengo a despedirme&raquo;, dijo Malespina.</p>
+
+<p>Todos se quedaron como lelos, y Rosita m&aacute;s blanca que el papel en que
+escribo; despu&eacute;s encendida como la grana, y luego p&aacute;lida otra vez como
+una muerta.</p>
+
+<p>&laquo;&iquest;Pues qu&eacute; pasa? &iquest;A d&oacute;nde va usted, se&ntilde;or D. Rafael?&raquo;, le pregunt&oacute; mi
+ama.</p>
+
+<p>Debo de haber dicho que Malespina era oficial de Artiller&iacute;a, pero no que
+estaba de guarnici&oacute;n en C&aacute;diz y con licencia en Vejer.</p>
+
+<p>&laquo;Como la escuadra carece de personal&mdash;a&ntilde;adi&oacute;&mdash;, han dado orden para que
+nos embarquemos con objeto de hacer all&iacute; el servicio. Se cree que el
+combate es inevitable, y la mayor parte de los nav&iacute;os tienen falta de
+artilleros.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Jes&uacute;s, Mar&iacute;a y Jos&eacute;!&mdash;exclam&oacute; Do&ntilde;a Francisca m&aacute;s muerta que viva&mdash;.
+&iquest;Tambi&eacute;n a usted se le llevan? Pues me gusta. Pero usted es de tierra,
+amiguito. D&iacute;gales usted que se entiendan ellos; que si no tienen gente,
+que la busquen. Pues a fe que es bonita la broma.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pero, mujer&mdash;dijo t&iacute;midamente D. Alonso&mdash;, no ves que es
+preciso?...&raquo;.</p>
+
+<p>No pudo seguir, porque Do&ntilde;a Francisca, que sent&iacute;a desbordarse el vaso de
+su enojo, apostrof&oacute; a todas las Potencias terrestres.</p>
+
+<p>&laquo;A ti todo te parece bien con tal que sea para los dichosos barcos de
+guerra. &iquest;Pero qui&eacute;n, pero qui&eacute;n es el demonio del Infierno que ha
+mandado vayan a bordo los oficiales de tierra? A m&iacute; que no me digan:
+eso es cosa del se&ntilde;or de Bonaparte. Ninguno de ac&aacute; puede haber inventado
+tal diablura. Pero vaya usted y diga que se va a casar. A ver&mdash;a&ntilde;adi&oacute;
+dirigi&eacute;ndose a su marido&mdash;, escribe a Gravina dici&eacute;ndole que este joven
+no puede ir a la escuadra&raquo;.</p>
+
+<p>Y como viera que su marido se encog&iacute;a de hombros indicando que la cosa
+era sumamente grave, exclam&oacute;:</p>
+
+<p>&laquo;No sirves para nada. &iexcl;Jes&uacute;s! Si yo gastara calzones, me plantaba en
+C&aacute;diz y le sacaba a usted del apuro&raquo;.</p>
+
+<p>Rosita no dec&iacute;a palabra. Yo, que la observaba atentamente, conoc&iacute; la
+gran turbaci&oacute;n de su esp&iacute;ritu. No quitaba los ojos de su novio, y a no
+imped&iacute;rselo la etiqueta y el buen parecer, habr&iacute;a llorado ruidosamente,
+desahogando la pena de su coraz&oacute;n oprimido.</p>
+
+<p>&laquo;Los militares&mdash;dijo D. Alonso&mdash;, son esclavos de su deber, y la patria
+exige a este joven que se embarque para defenderla. En el pr&oacute;ximo
+combate alcanzar&aacute; usted mucha gloria e ilustrar&aacute; su nombre con alguna
+haza&ntilde;a que quede en la historia para ejemplo de las generaciones
+futuras.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, eso, eso&mdash;dijo Do&ntilde;a Francisca remedando el tono grandilocuente
+con que mi amo hab&iacute;a pronunciado las anteriores palabras&mdash;. S&iacute;: &iquest;y todo
+por qu&eacute;? Porque se les antoja a esos z&aacute;nganos de Madrid. Que vengan
+ellos a disparar los ca&ntilde;ones y a hacer la guerra... &iquest;Y cu&aacute;ndo marcha
+usted?</p>
+
+<p>&mdash;Ma&ntilde;ana mismo. Me han retirado la licencia, orden&aacute;ndome que me presente
+al instante en C&aacute;diz&raquo;.</p>
+
+<p>Imposible pintar con palabras ni por escrito lo que vi en el semblante
+de mi se&ntilde;orita cuando aquellas frases oy&oacute;. Los dos novios se miraron, y
+un largo y triste silencio sigui&oacute; al anuncio de la pr&oacute;xima partida.</p>
+
+<p>&laquo;Esto no se puede sufrir&mdash;dijo Do&ntilde;a Francisca&mdash;. Por &uacute;ltimo, llevar&aacute;n a
+los paisanos, y si se les antoja, tambi&eacute;n a las mujeres... Se&ntilde;or
+&mdash;prosigui&oacute; mirando al Cielo con adem&aacute;n de pitonisa&mdash;, no creo ofenderte
+si digo que maldito sea el que invent&oacute; los barcos, maldito el mar en que
+navegan, y m&aacute;s maldito el que hizo el primer ca&ntilde;&oacute;n para dar esos
+estampidos que la vuelven a una loca, y para matar a tantos pobrecitos
+que no han hecho ning&uacute;n da&ntilde;o&raquo;.</p>
+
+<p>D. Alonso mir&oacute; a Malespina, buscando en su semblante una expresi&oacute;n de
+protesta contra los insultos dirigidos a la noble artiller&iacute;a. Despu&eacute;s
+dijo:</p>
+
+<p>&laquo;Lo malo ser&aacute; que los nav&iacute;os carezcan tambi&eacute;n de buen material; y ser&iacute;a
+lamentable...&raquo;</p>
+
+<p>Marcial, que o&iacute;a la conversaci&oacute;n desde la puerta, no pudo contenerse y
+entr&oacute; diciendo:</p>
+
+<p>&laquo;&iquest;Qu&eacute; ha de faltar? El</p>
+
+<p><i>Trinidad</i> 140 ca&ntilde;ones: 32 de a 36, 34 de a 24, 36 de a 12, 18
+de a 30, y 10 obuses de a 24. El <i>Pr&iacute;ncipe de Asturias</i> 118,
+el <i>Santa Ana</i>120, el <i>Rayo</i> 100, el
+<i>Nepomuceno</i>, el <i>San</i>...</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n le mete a usted aqu&iacute;, Sr. Marcial&mdash;chill&oacute; Do&ntilde;a Francisca&mdash;, ni
+qu&eacute; nos importa si tienen cincuenta u ochenta?&raquo;</p>
+
+<p>Marcial continu&oacute;, a pesar de esto, su guerrera estad&iacute;stica, pero en voz
+baja, dirigi&eacute;ndose s&oacute;lo a mi amo, el cual no se atrev&iacute;a a expresar su
+aprobaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Ella sigui&oacute; hablando as&iacute;:</p>
+
+<p>&laquo;Pero, D. Rafael, no vaya usted, por Dios. Diga usted que es de tierra;
+que se va a casar. Si Napole&oacute;n quiere guerra, que la haga &eacute;l solo; que
+venga y diga: &laquo;Aqu&iacute; estoy yo: m&aacute;tenme ustedes, se&ntilde;ores ingleses, o
+d&eacute;jense matar por m&iacute;&raquo;. &iquest;Por qu&eacute; ha de estar Espa&ntilde;a sujeta a los antojos
+de ese caballero?</p>
+
+<p>&mdash;Verdaderamente&mdash;dijo Malespina&mdash;, nuestra uni&oacute;n con Francia ha sido
+hasta ahora desastrosa.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pues para qu&eacute; la han hecho? Bien dicen que ese Godoy es hombre sin
+estudios. &iexcl;Si creer&aacute; &eacute;l que se gobierna una naci&oacute;n tocando la guitarra!</p>
+
+<p>&mdash;Despu&eacute;s de la paz de Basilea&mdash;continu&oacute; el joven&mdash;, nos vimos
+obligados a enemistarnos con los ingleses, que batieron nuestra escuadra
+en el cabo de San Vicente.</p>
+
+<p>&mdash;Alto all&aacute;&mdash;declar&oacute; D. Alonso, dando un fuerte pu&ntilde;etazo en la mesa&mdash;.
+Si el almirante C&oacute;rdova hubiera mandado orzar sobre babor a los nav&iacute;os
+de la vanguardia, seg&uacute;n lo que ped&iacute;an las m&aacute;s vulgares leyes de la
+estrategia, la victoria hubiera sido nuestra. Eso lo tengo probado hasta
+la saciedad, y en el momento del combate hice constar mi opini&oacute;n. Quede,
+pues, cada cual en su lugar.</p>
+
+<p>&mdash;Lo cierto es que se perdi&oacute; la batalla&mdash;prosigui&oacute; Malespina&mdash;. Este
+desastre no habr&iacute;a sido de grandes consecuencias, si despu&eacute;s la Corte de
+Espa&ntilde;a no hubiera celebrado con la Rep&uacute;blica francesa el tratado de San
+Ildefonso, que nos puso a merced del Primer C&oacute;nsul, oblig&aacute;ndonos a
+prestarle ayuda en guerras que a &eacute;l solo y a su grande ambici&oacute;n
+interesaban. La paz de Amiens no fue m&aacute;s que una tregua. Inglaterra y
+Francia volvieron a declararse la guerra, y entonces Napole&oacute;n exigi&oacute;
+nuestra ayuda. Quisimos ser neutrales, pues aquel convenio a nada
+obligaba en la segunda guerra; pero &eacute;l con tanta energ&iacute;a solicit&oacute;
+nuestra cooperaci&oacute;n, que para aplacarle, tuvo el Rey que convenir en dar
+a Francia un subsidio de cien millones de reales, lo que equival&iacute;a a
+comprar a peso de oro la neutralidad. Pero ni aun as&iacute; la compramos. A
+pesar de tan gran sacrificio, fuimos arrastrados a la guerra. Inglaterra
+nos oblig&oacute; a ello, apresando inoportunamente cuatro fragatas que ven&iacute;an
+de Am&eacute;rica cargadas de caudales. Despu&eacute;s de aquel acto de pirater&iacute;a, la
+Corte de Madrid no tuvo m&aacute;s remedio que echarse en brazos de Napole&oacute;n,
+el cual no deseaba otra cosa. Nuestra marina qued&oacute; al arbitrio del
+Primer C&oacute;nsul, ya Emperador, quien, aspirando a vencer por el enga&ntilde;o a
+los ingleses, dispuso que la escuadra combinada partiese a la Martinica,
+con objeto de alejar de Europa a los marinos de la Gran Breta&ntilde;a. Con
+esta estratagema pensaba realizar su anhelado desembarco en esta isla;
+mas tan h&aacute;bil plan no sirvi&oacute; sino para demostrar la impericia y cobard&iacute;a
+del almirante franc&eacute;s, el cual, de regreso a Europa, no quiso compartir
+con nuestros nav&iacute;os la gloria del combate de Finisterre. Ahora, seg&uacute;n
+las &oacute;rdenes del Emperador, la escuadra combinada deb&iacute;a hallarse en
+Brest.</p>
+
+<p>D&iacute;cese que Napole&oacute;n est&aacute; furioso con su almirante, y que piensa
+relevarle inmediatamente.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, seg&uacute;n dicen&mdash;indic&oacute; Marcial&mdash;, Mr. Corneta quiere pintarla y
+busca una acci&oacute;n de guerra que haga olvidar sus faltas. Yo me alegro,
+pues de ese modo se ver&aacute; qui&eacute;n puede y qui&eacute;n no puede.</p>
+
+<p>&mdash;Lo indudable&mdash;prosigui&oacute; Malespina&mdash;, es que la escuadra inglesa anda
+cerca y con intento de bloquear a C&aacute;diz. Los marinos espa&ntilde;oles opinan
+que nuestra escuadra no debe salir de la bah&iacute;a, donde hay probabilidades
+de que venza. Mas el franc&eacute;s parece que se obstina en salir.</p>
+
+<p>&mdash;Veremos&mdash;dijo mi amo&mdash;. De todos modos, el combate ser&aacute; glorioso.</p>
+
+<p>&mdash;Glorioso, s&iacute;&mdash;contest&oacute; Malespina&mdash;. &iquest;Pero qui&eacute;n asegura que sea
+afortunado? Los marinos se forjan ilusiones, y quiz&aacute;s por estar
+demasiado cerca, no conocen la inferioridad de nuestro armamento frente
+al de los ingleses. Estos, adem&aacute;s de una soberbia artiller&iacute;a, tienen
+todo lo necesario para reponer prontamente sus aver&iacute;as. No digamos nada
+en cuanto al personal: el de nuestros enemigos es inmejorable, compuesto
+todo de viejos y muy expertos marinos, mientras que muchos de los nav&iacute;os
+espa&ntilde;oles est&aacute;n tripulados en gran parte por gente de leva, siempre
+holgazana y que apenas sabe el oficio; el cuerpo de infanter&iacute;a tampoco
+es un modelo, pues las plazas vacantes se han llenado con tropa de
+tierra muy valerosa, sin duda, pero que se marea.</p>
+
+<p>&mdash;En fin&mdash;dijo mi amo&mdash;, dentro de algunos d&iacute;as sabremos lo que ha de
+resultar de esto.</p>
+
+<p>&mdash;Lo que ha de resultar ya lo s&eacute; yo&mdash;observ&oacute; Do&ntilde;a Francisca&mdash;. Que esos
+caballeros, sin dejar de decir que han alcanzado mucha gloria, volver&aacute;n
+a casa con la cabeza rota.</p>
+
+<p>&mdash;Mujer, &iquest;t&uacute; qu&eacute; entiendes de eso?&mdash;dijo D. Alonso sin poder contener
+un arrebato de enojo, que s&oacute;lo dur&oacute; un instante.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;M&aacute;s que t&uacute;!&mdash;contest&oacute; vivamente ella&mdash;. Pero Dios querr&aacute; preservarle
+a usted, se&ntilde;or D. Rafael, para que vuelva sano y salvo&raquo;.</p>
+
+<p>Esta conversaci&oacute;n ocurr&iacute;a durante la cena, la cual fue muy triste; y
+despu&eacute;s de lo referido, los cuatro personajes no dijeron una palabra.
+Concluida aqu&eacute;lla, se verific&oacute; la despedida, que fue tiern&iacute;sima, y por
+un favor especial, propio de aquella ocasi&oacute;n solemne, los bondadosos
+padres dejaron solos a los novios, permiti&eacute;ndoles despedirse a sus
+anchas y sin testigos para que el disimulo no les obligara a omitir
+alg&uacute;n accidente que fuera desahogo a su profunda pena. Por m&aacute;s que hice
+no pude asistir al acto, y me es, por tanto desconocido lo que en &eacute;l
+pas&oacute;; pero es f&aacute;cil presumir que habr&iacute;a todas las ternezas imaginables
+por una y otra parte.</p>
+
+<p>Cuando Malespina sali&oacute; del cuarto, estaba m&aacute;s p&aacute;lido que un difunto.
+Despidiose a toda prisa de mis amos, que le abrazaron con el mayor
+cari&ntilde;o, y se fue. Cuando acudimos a donde estaba mi amita, la
+encontramos <a target="_blank" href="images/080.jpg">hecha un mar de l&aacute;grimas:</a> tan grande era su dolor, que los cari&ntilde;osos padres no
+pudieron calmar su esp&iacute;ritu con ingeniosas razones, ni atemperar su
+cuerpo con los cordiales que traje a toda prisa de la botica. Confieso
+que, profundamente apenado, yo tambi&eacute;n, al ver la desgracia de los
+pobres amantes, se amortigu&oacute; en mi pecho el rencorcillo que me inspiraba
+Malespina. El coraz&oacute;n de un ni&ntilde;o perdona f&aacute;cilmente, y el m&iacute;o no era el
+menos dispuesto a los sentimientos dulces y expansivos.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="VII" id="VII"></a>-VII-</h2>
+
+
+<p>A la ma&ntilde;ana siguiente se me preparaba una gran sorpresa, y a mi ama el
+m&aacute;s fuerte berrinche que creo tuvo en su vida. Cuando me levant&eacute; vi que
+D. Alonso estaba amabil&iacute;simo, y su esposa m&aacute;s irritada que de costumbre.
+Cuando &eacute;sta se fue a misa con Rosita, advert&iacute; que el se&ntilde;or se daba gran
+prisa por meter en una maleta algunas camisas y otras prendas de vestir,
+entre las cuales iba su uniforme. Yo le ayud&eacute; y aquello me oli&oacute; a
+escapatoria, aunque me sorprend&iacute;a no ver a Marcial por ninguna parte. No
+tard&eacute;, sin embargo, en explicarme su ausencia, pues D. Alonso, una vez
+arreglado su breve equipaje, se mostr&oacute; muy impaciente, hasta que al fin
+apareci&oacute; el marinero diciendo: &laquo;Ah&iacute; est&aacute; el coche. V&aacute;monos antes que
+ella venga.&raquo;</p>
+
+<p>Cargu&eacute; la maleta, y en un santiam&eacute;n Don Alonso, Marcial y yo salimos por
+la puerta del corral para no ser vistos; nos subimos a la <a target="_blank" href="images/081.jpg">calesa</a>, y esta parti&oacute;
+tan a escape como lo permit&iacute;a la escualidez del roc&iacute;n que la arrastraba,
+y la procelosa configuraci&oacute;n del camino. Este, si para caballer&iacute;as era
+malo, para coches perverso; pero a pesar de los fuertes tumbos y
+arcadas, apretamos el paso, y hasta que no perdimos de vista el pueblo,
+no se alivi&oacute; alg&uacute;n tanto el martirio de nuestros cuerpos.</p>
+
+<p>Aquel viaje me gustaba extraordinariamente, porque a los chicos toda
+novedad les trastorna el juicio. Marcial no cab&iacute;a en s&iacute; de gozo, y mi
+amo, que al principio manifest&oacute; su alborozo casi con menos gravedad que
+yo, se entristeci&oacute; bastante cuando dej&oacute; de ver el pueblo. De cuando en
+cuando dec&iacute;a:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Y ella tan ajena a esto! &iexcl;Qu&eacute; dir&aacute; cuando llegue a casa y no nos
+encuentre!</p>
+
+<p>A m&iacute; se me ensanchaba el pecho con la vista del paisaje, con la alegr&iacute;a
+y frescura de la ma&ntilde;ana y, sobre todo, con la idea de ver pronto a C&aacute;diz
+y su incomparable bah&iacute;a poblada de naves; sus calles bulliciosas y
+alegres; su Caleta, que simbolizaba para m&iacute; en un tiempo lo m&aacute;s hermoso
+de la vida, la libertad; su plaza, su muelle y dem&aacute;s sitios para m&iacute; muy
+amados. No hab&iacute;amos andado tres leguas cuando alcanzamos a ver dos
+caballeros montados en soberbios alazanes, que viniendo tras nosotros se
+nos juntaron en poco tiempo. Al punto reconocimos a Malespina y a su
+padre, aquel se&ntilde;or alto, estirado y muy charlat&aacute;n, de quien antes
+habl&eacute;. Ambos se asombraron de ver a D. Alonso, y mucho m&aacute;s cuando este
+les dijo que iba a C&aacute;diz para embarcarse. Recibi&oacute; la noticia con
+pesadumbre el hijo; mas el padre, que, seg&uacute;n entonces comprend&iacute;, era un
+rematado fanfarr&oacute;n, felicit&oacute; a mi amo muy campanudamente, llam&aacute;ndole
+flor de los navegantes, espejo de los marinos y honra de la patria.</p>
+
+<p>Nos detuvimos para comer en el parador de Conil. A los se&ntilde;ores les
+dieron lo que hab&iacute;a, y a Marcial y a m&iacute; lo que sobraba, que no era
+mucho. Como yo serv&iacute;a la mesa, pude o&iacute;r la conversaci&oacute;n, y entonces
+conoc&iacute; mejor el car&aacute;cter del viejo Malespina, quien si primero pas&oacute; a
+mis ojos como un embustero lleno de vanidad, despu&eacute;s me pareci&oacute; el m&aacute;s
+gracioso charlat&aacute;n que he o&iacute;do en mi vida.</p>
+
+<p>El futuro suegro de mi amita, D. Jos&eacute; Mar&iacute;a Malespina, que no ten&iacute;a
+parentesco con el c&eacute;lebre marino del mismo apellido, era coronel de
+Artiller&iacute;a retirado, y cifraba todo su orgullo en conocer a fondo
+aquella terrible arma y manejarla como nadie. Tratando de este asunto
+era como m&aacute;s luc&iacute;a su imaginaci&oacute;n y gran desparpajo para mentir.</p>
+
+<p>&laquo;Los artilleros&mdash;dec&iacute;a sin suspender por un momento la acci&oacute;n de
+engullir&mdash;, hacen mucha falta a bordo. &iquest;Qu&eacute; es de un barco sin
+artiller&iacute;a? Pero donde hay que ver los efectos de esta invenci&oacute;n
+admirable de la humana inteligencia es en tierra, Sr. D. Alonso. Cuando
+la guerra del Rosell&oacute;n... ya sabe usted que tom&eacute; parte en aquella
+campa&ntilde;a y que todos los triunfos se debieron a mi acierto en el manejo
+de la Artiller&iacute;a... La batalla de Masdeu, &iquest;por qu&eacute; cree usted que se
+gan&oacute;? El general Ricardos me situ&oacute; en una colina con cuatro piezas,
+mand&aacute;ndome que no hiciera fuego sino cuando &eacute;l me lo ordenara. Pero yo,
+que ve&iacute;a las cosas de otra manera, me estuve callandito hasta que una
+columna francesa vino a colocarse delante de m&iacute; en tal disposici&oacute;n, que
+mis disparos pod&iacute;an enfilarla de un extremo a otro. Los franceses forman
+la l&iacute;nea con gran perfecci&oacute;n. Tom&eacute; bien la punter&iacute;a con una de las
+piezas, dirigiendo la mira a la cabeza del primer soldado... &iquest;Comprende
+usted?... Como la l&iacute;nea era tan perfecta, dispar&eacute;, y &iexcl;zas!, la bala se
+llev&oacute; ciento cuarenta y dos cabezas, y no cayeron m&aacute;s porque el extremo
+de la l&iacute;nea se movi&oacute; un poco. Aquello produjo gran consternaci&oacute;n en los
+enemigos; pero como &eacute;stos no comprend&iacute;an mi estrategia ni pod&iacute;an verme
+en el sitio donde estaba, enviaron otra columna a atacar las tropas que
+estaban a mi derecha, y aquella columna tuvo la misma suerte, y otra, y
+otra, hasta que se gan&oacute; la batalla.</p>
+
+<p>&mdash;Es maravilloso&mdash;dijo mi amo, quien, conociendo la magnitud de la
+bola, no quiso, sin embargo, desmentir a su amigo.</p>
+
+<p>&mdash;Pues en la segunda campa&ntilde;a, al mando del Conde de la Uni&oacute;n, tambi&eacute;n
+escarment&eacute; de lo lindo a los republicanos. La defensa de Boulou, no nos
+sali&oacute; bien, porque se nos acabaron las municiones: yo, con todo hice un
+gran destrozo cargando una pieza con las llaves de la iglesia; pero
+&eacute;stas no eran muchas, y al fin, como un recurso de desesperaci&oacute;n, met&iacute;
+en el &aacute;nima del ca&ntilde;&oacute;n mis llaves, mi reloj, mi dinero, cuantas baratijas
+encontr&eacute; en los bolsillos, y, por &uacute;ltimo, hasta mis cruces. Lo
+particular es que una de estas fue a estamparse en el pecho de un
+general franc&eacute;s, donde se le qued&oacute; como pegada y sin hacerle da&ntilde;o. &Eacute;l la
+conserv&oacute;, y cuando fue a Par&iacute;s, la Convenci&oacute;n le conden&oacute; no s&eacute; si a
+muerte o a destierro por haber admitido condecoraciones de un Gobierno
+enemigo.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; diablura!&mdash;murmur&oacute; mi amo recre&aacute;ndose con tan chuscas
+invenciones.</p>
+
+<p>&mdash;Cuando estuve en Inglaterra...&mdash;continu&oacute; el viejo Malespina&mdash;, ya
+sabe usted que el Gobierno ingl&eacute;s me mand&oacute; llamar para perfeccionar la
+Artiller&iacute;a de aquel pa&iacute;s... Todos los d&iacute;as com&iacute;a con Pitt, con Burke,
+con Lord North, con el general Conwallis y otros personajes importantes
+que me llamaban <i>el chistoso espa&ntilde;ol</i>. Recuerdo que una vez,
+estando en Palacio, me suplicaron que les mostrase c&oacute;mo era una <a target="_blank" href="images/086.jpg">corrida de toros</a>, y tuve
+que capear, picar y matar una silla, lo cual divirti&oacute; mucho a toda la
+Corte, especialmente al Rey Jorge III, quien era muy amigote m&iacute;o y
+siempre me dec&iacute;a que le mandase a buscar a mi tierra aceitunas buenas.
+&iexcl;Oh!, ten&iacute;a mucha confianza conmigo. Todo su empe&ntilde;o era que le ense&ntilde;ase
+palabras de espa&ntilde;ol y, sobre todo algunas de &eacute;sta nuestra graciosa
+Andaluc&iacute;a; pero nunca pudo aprender m&aacute;s que <i>otro toro</i> y
+<i>vengan esos cinco</i>, frase con que me saludaba todos los d&iacute;as
+cuando iba a almorzar con &eacute;l pescadillas y unas ca&ntilde;itas de Jerez.</p>
+
+<p>&mdash;Era lo que le gustaba m&aacute;s. Yo hac&iacute;a llevar de C&aacute;diz embotellada la
+pescadilla: conserv&aacute;base muy bien con un espec&iacute;fico que invent&eacute;, cuya
+receta tengo en casa.</p>
+
+<p>&mdash;Maravilloso. &iquest;Y reform&oacute; usted la Artiller&iacute;a inglesa?&mdash;pregunt&oacute; mi
+amo, alent&aacute;ndole a seguir, porque le divert&iacute;a mucho.&mdash;Completamente.
+All&iacute; invent&eacute; un ca&ntilde;&oacute;n que no lleg&oacute; a dispararse, porque todo Londres,
+incluso la Corte y los Ministros, vinieron a suplicarme que no hiciera
+la prueba por temor a que del estremecimiento cayeran al suelo muchas
+casas.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;De modo que tan gran pieza ha quedado relegada al olvido?</p>
+
+<p>&mdash;Quiso comprarla el Emperador de Rusia; pero no fue posible moverla del
+sitio en que estaba.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien pod&iacute;a usted sacarnos del apuro inventando un ca&ntilde;&oacute;n que
+destruyera de un disparo la escuadra inglesa.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh!&mdash;contest&oacute; Malespina&mdash;. En eso estoy pensando, y creo que podr&eacute;
+realizar mi pensamiento. Ya le mostrar&eacute; a usted los c&aacute;lculos que tengo
+hechos, no s&oacute;lo para aumentar hasta un extremo fabuloso el calibre de
+las piezas de Artiller&iacute;a, sino para construir placas de resistencia que
+defiendan los barcos y los castillos. Es el pensamiento de toda mi
+vida&raquo;.</p>
+
+<p>A todas &eacute;stas hab&iacute;an concluido de comer. Nos zampamos en un santiam&eacute;n
+Marcial y yo las sobras, y seguimos el viaje, ellos a caballo, marchando
+al estribo, y nosotros como antes, en nuestra derrengada calesa. La
+comida y los frecuentes tragos con que la roci&oacute; excitaron m&aacute;s a&uacute;n la
+vena inventora del viejo Malespina, quien por todo el camino sigui&oacute;
+espet&aacute;ndonos sus grandes paparruchas. La conversaci&oacute;n volvi&oacute; al tema por
+donde hab&iacute;a empezado: a la guerra del Rosell&oacute;n; y como D. Jos&eacute; se
+apresurara a referir nuevas proezas, mi amo, cansado ya de tanto mentir,
+quiso desviarle de aquella materia, y dijo:</p>
+
+<p>&laquo;Guerra desastrosa e impol&iacute;tica. &iexcl;M&aacute;s nos hubiera valido no haberla
+emprendido!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh!&mdash;exclam&oacute; Malespina&mdash;. El Conde de Aranda, como usted sabe,
+conden&oacute; desde el principio esta funesta guerra con la Rep&uacute;blica. &iexcl;Cu&aacute;nto
+hemos hablado de esta cuesti&oacute;n!... porque somos amigos desde la
+infancia. Cuando yo estuve en Arag&oacute;n, pasamos siete meses juntos cazando
+en el Moncayo. Precisamente hice construir para &eacute;l una escopeta
+singular...</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;: Aranda se opuso siempre&mdash;dijo mi amo, ataj&aacute;ndole en el peligroso
+camino de la bal&iacute;stica.</p>
+
+<p>&mdash;En efecto&mdash;continu&oacute; el mentiroso&mdash;, y si aquel hombre eminente
+defendi&oacute; con tanto calor la paz con los republicanos, fue porque yo se
+lo aconsej&eacute;, convenci&eacute;ndole antes de la inoportunidad de la guerra. Mas
+Godoy, que ya entonces era Valido, se obstin&oacute; en proseguirla, s&oacute;lo por
+llevarme la contraria, seg&uacute;n he entendido despu&eacute;s. Lo m&aacute;s gracioso es
+que el mismo Godoy se vio obligado a concluir la guerra en el verano del
+95, cuando comprendi&oacute; su ineficacia, y entonces se adjudic&oacute; a s&iacute; mismo
+el retumbante t&iacute;tulo de <i>Pr&iacute;ncipe de la Paz</i>.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; faltos estamos, amigo D. Jos&eacute; Mar&iacute;a&mdash;dijo mi amo&mdash;, de un buen
+hombre de Estado a la altura de las circunstancias, un hombre que no nos
+entrometa en guerras in&uacute;tiles y mantenga inc&oacute;lume la dignidad de la
+Corona!</p>
+
+<p>&mdash;Pues cuando yo estuve en Madrid el a&ntilde;o &uacute;ltimo&mdash;prosigui&oacute; el
+embustero&mdash;, me hicieron proposiciones para desempe&ntilde;ar la Secretar&iacute;a de
+Estado. La Reina ten&iacute;a gran empe&ntilde;o en ello, y el Rey no dijo nada...
+Todos los d&iacute;as le acompa&ntilde;aba al Pardo para tirar un par de tiros...
+Hasta el mismo Godoy se hubiera conformado, conociendo mi superioridad;
+y si no, no me habr&iacute;a faltado un castillito donde encerrarle para que no
+me diera que hacer. Pero yo rehus&eacute;, prefiriendo vivir tranquilo en mi
+pueblo, y dej&eacute; los negocios p&uacute;blicos en manos de Godoy. Ah&iacute; tiene usted
+un hombre cuyo padre fue mozo de mulas en la dehesa que mi suegro ten&iacute;a
+en Extremadura.</p>
+
+<p>&mdash;No sab&iacute;a...&mdash;dijo D. Alonso&mdash;. Aunque hombre obscuro, yo cre&iacute; que el
+Pr&iacute;ncipe de la Paz pertenec&iacute;a a una familia de hidalgos, de escasa
+fortuna, pero de buenos principios&raquo;.</p>
+
+<p>As&iacute; continu&oacute; el di&aacute;logo, el Sr. Malespina soltando unas bolas como
+templos, y mi amo oy&eacute;ndolas con santa calma, pareciendo unas veces
+enfadado y otras complacido de escuchar tanto disparate. Si mal no
+recuerdo, tambi&eacute;n dijo D. Jos&eacute; Mar&iacute;a que hab&iacute;a aconsejado a Napole&oacute;n el
+atrevido hecho del 18 brumario.</p>
+
+<p>Con &eacute;stas y otras cosas nos anocheci&oacute; en Chiclana, y mi amo, atrozmente
+quebrantado y molido a causa del movimiento del fementido cales&iacute;n, se
+qued&oacute; en dicho pueblo, mientras los dem&aacute;s siguieron, deseosos de llegar
+a C&aacute;diz en la misma noche. Mientras cenaron, endilg&oacute; Malespina nuevas
+mentiras, y pude observar que su hijo las o&iacute;a con pena, como abochornado
+de tener por padre el m&aacute;s grande embustero que cri&oacute; la tierra.
+Despidi&eacute;ronse ellos; nosotros descansamos hasta el d&iacute;a siguiente por la
+madrugada, hora en que proseguimos nuestro camino; y como &eacute;ste era mucho
+m&aacute;s c&oacute;modo y expedito desde Chiclana a C&aacute;diz que en el tramo recorrido,
+llegamos al t&eacute;rmino de nuestro viaje a eso de las once del d&iacute;a, sin
+novedad en la salud y con el alma alegre.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="VIII" id="VIII"></a>-VIII-</h2>
+
+
+<p>No puedo describir el entusiasmo que despert&oacute; en mi alma la vuelta a <a target="_blank" href="images/091.jpg">C&aacute;diz</a>. En
+cuanto pude disponer de un rato de libertad, despu&eacute;s que mi amo qued&oacute;
+instalado en casa de su prima, sal&iacute; a las calles y corr&iacute; por ellas sin
+direcci&oacute;n fija, embriagado con la atm&oacute;sfera de mi ciudad querida.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de ausencia tan larga, lo que hab&iacute;a visto tantas veces
+embelesaba mi atenci&oacute;n como cosa nueva y extremadamente hermosa. En
+cuantas personas encontraba al paso ve&iacute;a un rostro amigo, y todo era
+para m&iacute; simp&aacute;tico y risue&ntilde;o: los hombres, las mujeres, los viejos, los
+ni&ntilde;os, los perros, hasta las casas, pues mi imaginaci&oacute;n juvenil
+observaba en ello no s&eacute; qu&eacute; de personal y animado, se me representaban
+como seres sensibles; parec&iacute;ame que participaban del general contento
+por mi llegada, remedando en sus balcones y ventanas las facciones de un
+semblante alborozado. Mi esp&iacute;ritu ve&iacute;a reflejar en todo lo exterior su
+propia alegr&iacute;a.</p>
+
+<p>Corr&iacute;a por las calles con gran ansiedad, como si en un minuto quisiera
+verlas todas. En la plaza de San Juan de Dios compr&eacute; algunas golosinas,
+m&aacute;s que por el gusto de comerlas, por la satisfacci&oacute;n de presentarme
+regenerado ante las vendedoras, a quienes me dirig&iacute; como antiguo amigo,
+reconociendo a algunas como favorecedoras en mi anterior miseria, y a
+otras como v&iacute;ctimas, a&uacute;n no aplacadas, de mi inocente afici&oacute;n al
+merodeo. Las m&aacute;s no se acordaban de m&iacute;; pero algunas me recibieron con
+injurias, recordando las proezas de mi ni&ntilde;ez y haciendo comentarios tan
+chistosos sobre mi nuevo empaque y la gravedad de mi persona, que tuve
+que alejarme a toda prisa, no sin que lastimaran mi decoro algunas
+c&aacute;scaras de frutas lanzadas por experta mano contra mi traje nuevo. Como
+ten&iacute;a la conciencia de mi formalidad, estas burlas m&aacute;s bien me causaron
+orgullo que pena.</p>
+
+<p>Recorr&iacute; luego la muralla y cont&eacute; todos los barcos fondeados a la vista.
+Habl&eacute; con cuantos marineros hall&eacute; al paso, dici&eacute;ndoles que yo tambi&eacute;n
+iba a la escuadra, y pregunt&aacute;ndoles con tono muy enf&aacute;tico si hab&iacute;a
+recalado la escuadra de Nelson. Despu&eacute;s les dije que <i>Mr.
+Corneta</i> era un cobarde, y que la pr&oacute;xima funci&oacute;n ser&iacute;a buena.</p>
+
+<p>Llegu&eacute; por fin a la Caleta, y all&iacute; mi alegr&iacute;a no tuvo l&iacute;mites. Baj&eacute; a
+la <a target="_blank" href="images/093.jpg">playa</a>, y quit&aacute;ndome los zapatos, salt&eacute; de pe&ntilde;asco en pe&ntilde;asco; busqu&eacute; a mis
+antiguos amigos de ambos sexos, mas no encontr&eacute; sino muy pocos: unos
+eran ya hombres y hab&iacute;an abrazado mejor carrera; otros hab&iacute;an sido
+embarcados por la leva, y los que quedaban apenas me reconocieron. La
+movible superficie del agua despertaba en mi pecho sensaciones
+voluptuosas. Sin poder resistir la tentaci&oacute;n, y compelido por la
+misteriosa atracci&oacute;n del mar, cuyo elocuente rumor me ha parecido
+siempre, no s&eacute; por qu&eacute;, una voz que solicita dulcemente en la bonanza, o
+llama con imperiosa c&oacute;lera en la tempestad, me desnud&eacute; a toda prisa y me
+lanc&eacute; en &eacute;l como quien se arroja en los brazos de una persona querida.</p>
+
+<p>Nad&eacute; m&aacute;s de una hora, experimentando un placer indecible, y visti&eacute;ndome
+luego, segu&iacute; mi paseo hacia el barrio de la Vi&ntilde;a, en cuyas edificantes
+tabernas encontr&eacute; algunos de los m&aacute;s c&eacute;lebres perdidos de mi glorioso
+tiempo. Hablando con ellos, yo me las echaba de hombre de pro, y como
+tal gast&eacute; en obsequiarles los pocos cuartos que ten&iacute;a. Pregunt&eacute;les por
+mi t&iacute;o, mas no me dieron noticia alguna de su se&ntilde;or&iacute;a; y luego que
+hubimos charlado un poco, me hicieron beber una copa de aguardiente que
+al punto dio con mi pobre cuerpo en tierra.</p>
+
+<p>Durante el periodo m&aacute;s fuerte de mi embriaguez, creo que aquellos
+tunantes se rieron de m&iacute; cuanto les dio la gana; pero una vez que me
+seren&eacute; un poco, sal&iacute; avergonzad&iacute;simo de la taberna. Aunque andaba muy
+dif&iacute;cilmente, quise pasar por mi antigua casa, y vi en la puerta a una
+mujer andrajosa que fre&iacute;a sangre y tripas. Conmovido en presencia de mi
+morada natal, no pude contener el llanto, lo cual, visto por aquella
+mujer sin entra&ntilde;as, se le figur&oacute; burla o estratagema para robarle sus
+frituras. Tuve, por tanto, que librarme de sus manos con la ligereza de
+mis pies, dejando para mejor ocasi&oacute;n el desahogo de mis sentimientos.</p>
+
+<p>Quise ver despu&eacute;s la catedral vieja, a la cual se refer&iacute;a uno de los m&aacute;s
+tiernos recuerdos de mi ni&ntilde;ez, y entr&eacute; en ella: su recinto me pareci&oacute;
+encantador, y jam&aacute;s he recorrido las naves de templo alguno con tan
+religiosa veneraci&oacute;n. Creo que me dieron fuertes ganas de rezar, y que
+lo hice en efecto, arrodill&aacute;ndome en el altar donde mi madre hab&iacute;a
+puesto un ex-voto por mi salvaci&oacute;n. El personaje de cera que yo cre&iacute;a mi
+perfecto retrato estaba all&iacute; colgado, y ocupaba su puesto con la
+gravedad de las cosas santas; pero se me parec&iacute;a como un huevo a una
+casta&ntilde;a. Aquel mu&ntilde;equito, que simbolizaba la piedad y el amor materno,
+me infund&iacute;a, sin embargo, el respeto m&aacute;s vivo. Rec&eacute; un rato de rodillas
+acord&aacute;ndome de los padecimientos y de la muerte de mi buena madre, que
+ya gozaba de Dios en el Cielo; pero como mi cabeza no estaba buena, a
+causa de los vapores del maldito aguardiente, al levantarme me ca&iacute;, y un
+sacrist&aacute;n empedernido me puso bonitamente en la calle. En pocas zancadas
+me traslad&eacute; a la del Fideo, donde resid&iacute;amos, y mi amo, al verme entrar,
+me reprendi&oacute; por mi larga ausencia. Si aquella falta hubiera sido
+cometida ante Do&ntilde;a Francisca, no me habr&iacute;a librado de una fuerte paliza;
+pero mi amo era tolerante, y no me castigaba nunca, quiz&aacute;s porque ten&iacute;a
+la conciencia de ser tan ni&ntilde;o como yo.</p>
+
+<p>Hab&iacute;amos ido a residir en casa de la prima de mi amo, la cual era una
+se&ntilde;ora, a quien el lector me permitir&aacute; describir con alguna prolijidad,
+por ser tipo que lo merece. <a target="_blank" href="images/095.jpg">Do&ntilde;a Flora de Cisniega</a> era una vieja que se
+empe&ntilde;aba en permanecer joven: ten&iacute;a m&aacute;s de cincuenta a&ntilde;os; pero pon&iacute;a en
+pr&aacute;ctica todos los artificios imaginables para enga&ntilde;ar al mundo,
+aparentando la mitad de aquella cifra aterradora. Decir cu&aacute;nto
+inventaba la ciencia y el arte en arm&oacute;nico consorcio para conseguir tal
+objeto, no es empresa que corresponde a mis escasas fuerzas. Enumerar
+los rizos, mo&ntilde;as, lazos, trapos, adobos, bermellones, aguas y dem&aacute;s
+extra&ntilde;os cuerpos que concurr&iacute;an a la grande obra de su monumental
+restauraci&oacute;n, fatigar&iacute;a la m&aacute;s diestra fantas&iacute;a: qu&eacute;dese esto, pues,
+para las plumas de los novelistas, si es que la historia, buscadora de
+las grandes cosas, no se apropia tan hermoso asunto. Respecto a su
+f&iacute;sico, lo m&aacute;s presente que tengo es el conjunto de su rostro, en que
+parec&iacute;an haber puesto su rosicler todos los pinceles de las Academias
+presentes y pret&eacute;ritas. Tambi&eacute;n recuerdo que al hablar hac&iacute;a con los
+labios un moh&iacute;n, un repliegue, un mimo, cuyo objeto era, o achicar con
+gracia la descomunal boca, o tapar el estrago de la dentadura, de cuyas
+filas desertaban todos los a&ntilde;os un par de dientes; pero aquella supina
+estratagema de la presunci&oacute;n era tan poco afortunada, que antes la
+afeaba que la embellec&iacute;a.</p>
+
+<p>Vest&iacute;a con lujo, y en su peinado se gastaban los polvos por almudes, y
+como no ten&iacute;a malas carnes, a juzgar por lo que pregonaba el ancho
+escote y por lo que dejaban transparentar las gasas, todo su empe&ntilde;o
+consist&iacute;a en lucir aquellas partes menos sensibles a la injuriosa acci&oacute;n
+del tiempo, para cuyo objeto ten&iacute;a un arte maravilloso.</p>
+
+<p>Era Do&ntilde;a Flora persona muy prendada de las cosas antiguas; muy devota,
+aunque no con la santa piedad de mi Do&ntilde;a Francisca, y grandemente se
+diferenciaba de mi ama, pues as&iacute; como &eacute;sta aborrec&iacute;a las glorias
+navales, aqu&eacute;lla era entusiasta por todos los hombres de guerra en
+general y por los marinos en particular. Inflamada en amor patri&oacute;tico,
+ya que en la madurez de su existencia no pod&iacute;a aspirar al calorcillo de
+otro amor, y orgullosa en extremo como mujer y como dama espa&ntilde;ola, el
+sentimiento nacional se asociaba en su esp&iacute;ritu al estampido de los
+ca&ntilde;ones, y cre&iacute;a que la grandeza de los pueblos se med&iacute;a por libras de
+p&oacute;lvora. Como no ten&iacute;a hijos, ocupaban su vida los chismes de vecinos,
+tra&iacute;dos y llevados en peque&ntilde;o c&iacute;rculo por dos o tres cotorrones como
+ella, y se distra&iacute;a tambi&eacute;n con su sistem&aacute;tica afici&oacute;n a hablar de las
+cosas p&uacute;blicas. Entonces no hab&iacute;a peri&oacute;dicos, y las ideas pol&iacute;ticas, as&iacute;
+como las noticias, circulaban de viva voz, desfigur&aacute;ndose entonces m&aacute;s
+que ahora, porque siempre fue la palabra m&aacute;s mentirosa que la imprenta.</p>
+
+<p>En todas las ciudades populosas, y especialmente en C&aacute;diz, que era
+entonces la m&aacute;s culta, hab&iacute;a muchas personas desocupadas que eran
+depositarias de las noticias de Madrid y Par&iacute;s, y las llevaban y tra&iacute;an
+diligentes veh&iacute;culos, enorgulleci&eacute;ndose con una misi&oacute;n que les daba gran
+importancia. Algunos de &eacute;stos, a modo de vivientes peri&oacute;dicos,
+concurr&iacute;an a casa de aquella se&ntilde;ora por las tardes, y esto, adem&aacute;s del
+buen chocolate y mejores bollos, atra&iacute;a a otros ansiosos de saber lo que
+pasaba. Do&ntilde;a Flora, ya que no pod&iacute;a inspirar una pasi&oacute;n formal, ni
+quitarse de encima la gravosa pesadumbre de sus cincuenta a&ntilde;os, no
+hubiera trocado aquel papel por otro alguno, pues el centro general de
+las noticias casi equival&iacute;a en aquel tiempo a la majestad de un trono.</p>
+
+<p>Do&ntilde;a Flora y Do&ntilde;a Francisca se aborrec&iacute;an cordialmente, como comprender&aacute;
+quien considere el exaltado militarismo de la una y el pac&iacute;fico
+apocamiento de la otra. Por esto, hablando con su primo en el d&iacute;a de
+nuestra llegada, le dec&iacute;a la vieja:</p>
+
+<p>&laquo;Si t&uacute; hubieras hecho caso siempre de tu mujer, todav&iacute;a ser&iacute;as guardia
+marina. &iexcl;Qu&eacute; car&aacute;cter! Si yo fuera hombre y casado con mujer semejante,
+reventar&iacute;a como una bomba. Has hecho bien en no seguir su consejo y en
+venir a la escuadra. Todav&iacute;a eres joven, Alonsito; todav&iacute;a puedes
+alcanzar el grado de brigadier, que tendr&iacute;as ya de seguro si Paca no te
+hubiese echado una calza como a los pollos para que no salgan del
+corral&raquo;.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s, como mi amo, impulsado por su gran curiosidad, le pidiese
+noticias, ella le dijo:</p>
+
+<p>&laquo;Lo principal es que todos los marinos de aqu&iacute; est&aacute;n muy descontentos
+del almirante franc&eacute;s, que ha probado su ineptitud en el viaje a la
+Martinica y en el combate de Finisterre. Tal es su timidez, y el miedo
+que tiene a los ingleses, que al entrar aqu&iacute; la escuadra combinada en
+Agosto &uacute;ltimo no se atrevi&oacute; a apresar el crucero ingl&eacute;s mandado por
+Collingwood, y que s&oacute;lo constaba de tres nav&iacute;os. Toda nuestra
+oficialidad est&aacute; muy mal por verse obligada a servir a las &oacute;rdenes de
+semejante hombre. Fue Gravina a Madrid a dec&iacute;rselo a Godoy, previendo
+grandes desaires si no pon&iacute;a al frente de la escuadra un hombre m&aacute;s
+apto; pero el Ministro le contest&oacute; cualquier cosa, porque no se atreve a
+resolver nada; y como Bonaparte anda metido con los austriacos, mientras
+&eacute;l no decida... Dicen que &eacute;ste tambi&eacute;n est&aacute; muy descontento de
+Villeneuve y que ha determinado destituirle; pero entre tanto... &iexcl;Ah!
+Napole&oacute;n debiera confiar el mando de la escuadra a alg&uacute;n espa&ntilde;ol, a ti
+por ejemplo, Alonsito, d&aacute;ndote tres o cuatro grados de mogoll&oacute;n, que a
+fe bien merecidos los tienes...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh!, yo no soy para eso&mdash;dijo mi amo con su habitual modestia.</p>
+
+<p>&mdash;O a Gravina o a <a target="_blank" href="images/100.jpg">Charruca</a>, que dicen que es tan buen marino. Si no, me temo que
+esto acabar&aacute; mal. Aqu&iacute; no pueden ver a los franceses. Fig&uacute;rate que
+cuando llegaron los barcos de Villeneuve carec&iacute;an de v&iacute;veres y
+municiones, y en el arsenal no se las quisieron dar. Acudieron en queja
+a Madrid; y como Godoy no hace m&aacute;s que lo que quiere el embajador
+franc&eacute;s, Mr. de Bernouville, dio orden para que se entregara a nuestros
+aliados cuanto necesitasen. Mas ni por esas. El intendente de marina y
+el comandante de artiller&iacute;a dicen que no dar&aacute;n nada mientras Villeneuve
+no lo pague en moneda contante y sonante. As&iacute;, as&iacute;: me parece que est&aacute;
+muy bien parlado. &iexcl;Pues no falta m&aacute;s sino que esos se&ntilde;ores con sus manos
+lavadas se fueran a llevar lo poco que tenemos! &iexcl;Bonitos est&aacute;n los
+tiempos! Ahora cuesta todo un ojo de la cara; la fiebre amarilla por un
+lado y los malos tiempos por otro han puesto a Andaluc&iacute;a en tal estado,
+que toda ella no vale una aljofifa; y luego a&ntilde;ada usted a esto los
+desastres de la guerra. Verdad es que el honor nacional es lo primero, y
+es preciso seguir adelante para vengar los agravios recibidos. No me
+quiero acordar de lo del cabo de Finisterre, donde por la cobard&iacute;a de
+nuestros aliados perdimos el <i>Firme</i> y el <i>Rafael</i>,
+dos nav&iacute;os como dos soles, ni de la voladura del <i>Real
+Carlos</i>, que fue una traici&oacute;n tal, que ni entre moros berberiscos
+pasar&iacute;a igual, ni del robo de las cuatro fragatas, ni del combate del
+cabo de...</p>
+
+<p>&mdash;Lo que es eso&mdash;dijo mi amo interrumpi&eacute;ndola vivamente...&mdash;. Es
+preciso que cada cual quede en su lugar. Si el almirante C&oacute;rdova hubiera
+mandado virar por...</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, ya s&eacute;&mdash;dijo Do&ntilde;a Flora, que hab&iacute;a o&iacute;do muchas veces lo mismo
+en boca de mi amo&mdash;. Habr&aacute; que darles la gran paliza, y se la dar&eacute;is. Me
+parece que vas a cubrirte de gloria. As&iacute; haremos rabiar a Paca.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no sirvo para el combate&mdash;dijo mi amo con tristeza&mdash;. Vengo tan
+s&oacute;lo a presenciarlo, por pura afici&oacute;n y por el entusiasmo que me
+inspiran nuestras queridas banderas&raquo;.</p>
+
+<p>Al d&iacute;a siguiente de nuestra llegada recibi&oacute; mi amo la visita de un
+brigadier de marina, amigo antiguo, cuya fisonom&iacute;a no olvidar&eacute; jam&aacute;s, a
+pesar de no haberle visto m&aacute;s que en aquella ocasi&oacute;n. Era un hombre
+como de cuarenta y cinco a&ntilde;os, de semblante hermoso y afable, con tal
+expresi&oacute;n de tristeza, que era imposible verle sin sentir irresistible
+inclinaci&oacute;n a amarle. No usaba peluca, y sus abundantes cabellos rubios,
+no martirizados por las tenazas del peluquero para tomar la forma de ala
+de pich&oacute;n, se recog&iacute;an con cierto abandono en una gran coleta, y estaban
+inundados de polvos con menos arte del que la presunci&oacute;n propia de la
+&eacute;poca exig&iacute;a. Eran grandes y azules sus ojos; su nariz muy fina, de
+perfecta forma y un poco larga, sin que esto le afeara, antes bien,
+parec&iacute;a ennoblecer su expresivo semblante. Su barba, afeitada con
+esmero, era algo puntiaguda, aumentando as&iacute; el conjunto melanc&oacute;lico de
+su rostro oval, que indicaba m&aacute;s bien delicadeza que energ&iacute;a. Este noble
+continente era realzado por una urbanidad en los modales, por una grave
+cortesan&iacute;a de que ustedes no pueden formar idea por la estirada fatuidad
+de los se&ntilde;ores del d&iacute;a, ni por la movible elegancia de nuestra dorada
+juventud. Ten&iacute;a el cuerpo peque&ntilde;o, delgado y como enfermizo. M&aacute;s que
+guerrero, aparentaba ser hombre de estudio, y su frente, que sin duda
+encerraba altos y delicados pensamientos, no parec&iacute;a la m&aacute;s propia para
+arrostrar los horrores de una batalla. Su endeble constituci&oacute;n, que sin
+duda conten&iacute;a un esp&iacute;ritu privilegiado, parec&iacute;a destinada a sucumbir
+conmovida al primer choque. Y, sin embargo, seg&uacute;n despu&eacute;s supe, aquel
+hombre ten&iacute;a tanto coraz&oacute;n como inteligencia. Era Churruca.</p>
+
+<p>El uniforme del h&eacute;roe demostraba, sin ser viejo ni ra&iacute;do, algunos a&ntilde;os
+de honroso servicio. Despu&eacute;s, cuando le o&iacute; decir, por cierto sin tono de
+queja, que el Gobierno le deb&iacute;a nueve pagas, me expliqu&eacute; aquel
+deterioro. Mi amo le pregunt&oacute; por su mujer, y de su contestaci&oacute;n deduje
+que se hab&iacute;a casado poco antes, por cuya raz&oacute;n le compadec&iacute;,
+pareci&eacute;ndome muy atroz que se le mandara al combate en tan felices d&iacute;as.
+Habl&oacute; luego de su barco, el <i>San Juan Nepomuceno</i>, al que
+mostr&oacute; igual cari&ntilde;o que a su joven esposa, pues seg&uacute;n dijo, &eacute;l lo hab&iacute;a
+compuesto y arreglado a su gusto, por privilegio especial, haciendo de
+&eacute;l uno de los primeros barcos de la armada espa&ntilde;ola.</p>
+
+<p>Hablaron luego del tema ordinario en aquellos d&iacute;as, de si sal&iacute;a o no
+sal&iacute;a la escuadra, y el marino se expres&oacute; largamente con estas palabras,
+cuya substancia guardo en la memoria, y que despu&eacute;s con datos y noticias
+hist&oacute;ricas he podido restablecer con la posible exactitud:</p>
+
+<p>&laquo;El almirante franc&eacute;s&mdash;dijo Churruca&mdash;, no sabiendo qu&eacute; resoluci&oacute;n
+tomar, y deseando hacer algo que ponga en olvido sus errores, se ha
+mostrado, desde que estamos aqu&iacute;, partidario de salir en busca de los
+ingleses. El 8 de octubre escribi&oacute; a Gravina, dici&eacute;ndole que deseaba
+celebrar a bordo del <i>Bucentauro</i> un consejo de guerra para
+acordar lo que fuera m&aacute;s conveniente. En efecto, Gravina acudi&oacute; al
+consejo, llevando al teniente general &Aacute;lava, a los jefes de escuadra
+Esca&ntilde;o y Cisneros, al brigadier Galiano y a m&iacute;. De la escuadra francesa
+estaban los almirantes Dumanoir y Magon, y los capitanes de nav&iacute;o
+Cosmao, Maistral, Villiegris y Prigny.</p>
+
+<p>&raquo;Habiendo mostrado Villeneuve el deseo de salir, nos opusimos todos los
+espa&ntilde;oles. La discusi&oacute;n fue muy viva y acalorada, y Alcal&aacute; Galiano cruz&oacute;
+con el almirante Magon palabras bastante duras, que ocasionar&aacute;n un lance
+de honor si antes no les ponemos en paz. Mucho disgust&oacute; a Villeneuve
+nuestra oposici&oacute;n, y tambi&eacute;n en el calor de la discusi&oacute;n dijo frases
+descompuestas, a que contest&oacute; Gravina del modo m&aacute;s en&eacute;rgico... Es
+curioso el empe&ntilde;o de esos se&ntilde;ores de hacerse a la mar en busca de un
+enemigo poderoso, cuando en el combate de Finisterre nos abandonaron,
+quit&aacute;ndonos la ocasi&oacute;n de vencer si nos auxiliaran a tiempo. Adem&aacute;s hay
+otras razones, que yo expuse en el consejo, y son que la estaci&oacute;n
+avanza; que la posici&oacute;n m&aacute;s ventajosa para nosotros es permanecer en la
+bah&iacute;a, oblig&aacute;ndoles a un bloqueo que no podr&aacute;n resistir, mayormente si
+bloquean tambi&eacute;n a Tol&oacute;n y a Cartagena. Es preciso que confesemos con
+dolor la superioridad de la marina inglesa, por la perfecci&oacute;n del
+armamento, por la excelente dotaci&oacute;n de sus buques y, sobre todo, por la
+unidad con que operan sus escuadras. Nosotros, con gente en gran parte
+menos diestra, con armamento imperfecto y mandados por un jefe que
+descontenta a todos, podr&iacute;amos, sin embargo, hacer la guerra a la
+defensiva dentro de la bah&iacute;a. Pero ser&aacute; preciso obedecer, conforme a la
+ciega sumisi&oacute;n de la Corte de Madrid, y poner barcos y marinos a merced
+de los planes de Bonaparte, que no nos ha dado en cambio de esta
+esclavitud un jefe digno de tantos sacrificios. Saldremos, si se empe&ntilde;a
+Villeneuve; pero si los resultados son desastrosos, quedar&aacute; consignada
+para descargo nuestro la oposici&oacute;n que hemos hecho al insensato proyecto
+del jefe de la escuadra combinada. Villeneuve se ha entregado a la
+desesperaci&oacute;n; su amo le ha dicho cosas muy duras, y la noticia de que
+va a ser relevado le induce a cometer las mayores locuras, esperando
+reconquistar en un d&iacute;a su perdida reputaci&oacute;n por la victoria o por la
+muerte&raquo;.</p>
+
+<p>As&iacute; se expres&oacute; el amigo de mi amo. Sus palabras hicieron en m&iacute; grande
+impresi&oacute;n, pues con ser ni&ntilde;o, yo prestaba gran inter&eacute;s a aquellos
+sucesos, y despu&eacute;s, leyendo en la historia lo mismo de que fui testigo,
+he auxiliado mi memoria con datos aut&eacute;nticos, y puedo narrar con
+bastante exactitud.</p>
+
+<p>Cuando Churruca se march&oacute;, Do&ntilde;a Flora y mi amo hicieron de &eacute;l grandes
+elogios, encomiando sobre todo su expedici&oacute;n a la Am&eacute;rica Meridional,
+para hacer el mapa de aquellos mares. Seg&uacute;n les o&iacute; decir, los m&eacute;ritos de
+Churruca como sabio y como marino eran tantos, que el mismo Napole&oacute;n le
+hizo un precioso regalo y le colm&oacute; de atenciones. Pero dejemos al marino
+y volvamos a Do&ntilde;a Flora.</p>
+
+<p>A los dos d&iacute;as de estar all&iacute; not&eacute; un fen&oacute;meno que me disgust&oacute;
+sobremanera, y fue que la prima de mi amo comenz&oacute; a prendarse de m&iacute;, es
+decir, que me encontr&oacute; pintiparado para ser su paje. No cesaba de
+hacerme toda clase de caricias, y al saber que yo tambi&eacute;n iba a la
+escuadra, se lament&oacute; de ello, jurando que ser&iacute;a una l&aacute;stima que
+perdiese un brazo, pierna o alguna otra parte no menos importante de mi
+persona, si no perd&iacute;a la vida. Aquella antipatri&oacute;tica compasi&oacute;n me
+indign&oacute;, y aun creo que dije algunas palabras para expresar que estaba
+inflamado en guerrero ardor. Mis baladronadas hicieron gracia a la
+vieja, y me dio mil golosinas para quitarme el mal humor.</p>
+
+<p>Al d&iacute;a siguiente me oblig&oacute; a limpiar la <a target="_blank" href="images/107.jpg">jaula de su loro</a>; discreto animal, que hablaba
+como un te&oacute;logo y nos despertaba a todos por la ma&ntilde;ana, gritando:
+<i>perro ingl&eacute;s, perro ingl&eacute;s</i>. Luego me llev&oacute; consigo a misa,
+haci&eacute;ndome cargar la banqueta, y en la iglesia no cesaba de volver la
+cabeza para ver si estaba por all&iacute;. Despu&eacute;s me hizo asistir a su
+tocador, ante cuya operaci&oacute;n me qued&eacute; espantado, viendo el catafalco de
+rizos y mo&ntilde;os que el peluquero arm&oacute; en su cabeza. Advirtiendo el
+indiscreto estupor con que yo contemplaba la habilidad del maestro,
+verdadero arquitecto de las cabezas, Do&ntilde;a Flora se ri&oacute; mucho, y me dijo
+que en vez de pensar en ir a la escuadra, deb&iacute;a quedarme con ella para
+ser su paje; a&ntilde;adi&oacute; que deb&iacute;a aprender a peinarla, y que con el oficio
+de maestro peluquero pod&iacute;a ganarme la vida y ser un verdadero
+personaje.</p>
+
+<p>No me sedujeron tales proposiciones, y le dije con cierta rudeza que m&aacute;s
+quer&iacute;a ser soldado que peluquero. Esto le agrad&oacute;; y como le daba el
+peine por las cosas patri&oacute;ticas y militares, redobl&oacute; su afecto hacia m&iacute;.
+A pesar de que all&iacute; se me trataba con mimo, confieso que me cargaba a
+m&aacute;s no poder la tal Do&ntilde;a Flora, y que a sus almibaradas finezas prefer&iacute;a
+los rudos pescozones de mi iracunda Do&ntilde;a Francisca.</p>
+
+<p>Era natural: su intempestivo cari&ntilde;o, sus dengues, la insistencia con que
+solicitaba mi compa&ntilde;&iacute;a, diciendo que le encantaba mi conversaci&oacute;n y
+persona, me imped&iacute;an seguir a mi amo en sus visitas a bordo. Le
+acompa&ntilde;aba en tan dulce ocupaci&oacute;n un criado de su prima, y en tanto yo,
+sin libertad para correr por C&aacute;diz, como hubiera deseado, me aburr&iacute;a en
+la casa, en compa&ntilde;&iacute;a del loro de Do&ntilde;a Flora y de los se&ntilde;ores que iban
+all&aacute; por las tardes a decir si saldr&iacute;a o no la escuadra, y otras cosas
+menos manoseadas, si bien m&aacute;s fr&iacute;volas.</p>
+
+<p>Mi disgusto lleg&oacute; a la desesperaci&oacute;n cuando vi que Marcial ven&iacute;a a casa
+y que con &eacute;l iba mi amo a bordo, aunque no para embarcarse
+definitivamente; y cuando esto ocurr&iacute;a, y cuando mi alma atribulada
+acariciaba a&uacute;n la d&eacute;bil esperanza de formar parte de aquella
+expedici&oacute;n, Do&ntilde;a Flora se empe&ntilde;&oacute; en llevarme a pasear a la alameda, y
+tambi&eacute;n al Carmen a rezar v&iacute;speras.</p>
+
+<p>Esto me era insoportable, tanto m&aacute;s cuanto que yo so&ntilde;aba con poner en
+ejecuci&oacute;n cierto atrevido proyectillo, que consist&iacute;a en ir a visitar por
+cuenta propia uno de los nav&iacute;os, llevado por alg&uacute;n marinero conocido,
+que esperaba encontrar en el muelle. Sal&iacute; con la vieja, y al pasar por
+la muralla deten&iacute;ame para ver los barcos; mas no me era posible
+entregarme a las delicias de aquel espect&aacute;culo, por tener que contestar
+a las mil preguntas de Do&ntilde;a Flora, que ya me ten&iacute;a mareado. Durante el
+paseo se le unieron algunos j&oacute;venes y <a target="_blank" href="images/109.jpg">se&ntilde;ores mayores</a>. Parec&iacute;an muy
+encopetados, y eran las personas a la moda en C&aacute;diz, todos muy discretos
+y elegantes. Alguno de ellos era poeta, o, mejor dicho, todos hac&iacute;an
+versos, aunque malos, y me parece que les o&iacute; hablar de cierta Academia
+en que se reun&iacute;an para tirotearse con sus estrofas, entretenimiento que
+no hac&iacute;a da&ntilde;o a nadie.</p>
+
+<p>Como yo observaba todo, me fij&eacute; en la extra&ntilde;a figura de aquellos
+hombres, en sus afeminados gestos y, sobre todo, en sus trajes, que me
+parecieron extravagant&iacute;simos. No eran muchas las personas que vest&iacute;an
+de aquella manera en C&aacute;diz, y pensando despu&eacute;s en la diferencia que
+hab&iacute;a entre aquellos arreos y los ordinarios de la gente que yo hab&iacute;a
+visto siempre, comprend&iacute; que consist&iacute;a en que &eacute;stos vest&iacute;an a la
+espa&ntilde;ola, y los amigos de Do&ntilde;a Flora conforme a la moda de Madrid y de
+Par&iacute;s. Lo que primero atrajo mis miradas fue la extra&ntilde;eza de sus
+bastones, que eran unos garrotes retorcidos y con grues&iacute;simos nudos. No
+se les ve&iacute;a la barba, porque la tapaba la corbata, especie de chal, que
+dando varias vueltas alrededor del cuello y prolong&aacute;ndose ante los
+labios, formaba una especie de cesta, una bandeja, o m&aacute;s bien bac&iacute;a en
+que descansaba la cara. El peinado consist&iacute;a en un artificioso desorden,
+y m&aacute;s que con peine, parec&iacute;a que se lo hab&iacute;an aderezado con una escoba;
+las puntas del sombrero les tocaban los hombros; las casacas, alt&iacute;simas
+de talle, casi barr&iacute;an el suelo con sus faldones; las botas terminaban
+en punta; de los bolsillos de su chaleco pend&iacute;an multitud de dijes y
+sellos; sus calzones listados se atacaban a la rodilla con un enorme
+lazo, y para que tales figuras fueran completos mamarrachos, todos
+llevaban un lente, que durante la conversaci&oacute;n acercaban repetidas veces
+al ojo derecho, cerrando el siniestro, aunque en entrambos tuvieran muy
+buena vista.</p>
+
+<p>La conversaci&oacute;n de aquellos personajes vers&oacute; sobre la salida de la
+escuadra, alternando con este asunto la relaci&oacute;n de no s&eacute; qu&eacute; baile o
+fiesta que ponderaron mucho, siendo uno de ellos objeto de grandes
+alabanzas por lo bien que hac&iacute;a trenzas con sus ligeras piernas bailando
+la gavota.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de haber charlado mucho, entraron con Do&ntilde;a Flora en la iglesia
+del Carmen, y all&iacute;, sacando cada cual su rosario, rezaron que se las
+pelaban un buen espacio de tiempo, y alguno de ellos me aplic&oacute;
+lindamente un coscorr&oacute;n en la coronilla, porque en vez de orar tan
+devotamente como ellos, prestaba demasiada atenci&oacute;n a dos moscas que
+revoloteaban alrededor del rizo culminante del peinado de Do&ntilde;a Flora.
+Salimos, despu&eacute;s de haber o&iacute;do un enojoso serm&oacute;n, que ellos celebraron
+como obra maestra; paseamos de nuevo; continu&oacute; la charla m&aacute;s vivamente,
+porque se nos unieron unas damas vestidas por el mismo estilo, y entre
+todos se arm&oacute; tan ruidosa algazara de galanter&iacute;as, frases y sutilezas,
+mezcladas con alg&uacute;n verso insulso, que no puedo recordarlas.</p>
+
+<p>&iexcl;Y en tanto Marcial y mi querido amo trataban de fijar d&iacute;a y hora para
+trasladarse definitivamente a bordo! &iexcl;Y yo estaba expuesto a quedarme
+en tierra, sujeto a los antojos de aquella vieja que me empalagaba con
+su insulso cari&ntilde;o! &iquest;Creer&aacute;n ustedes que aquella noche insisti&oacute; en que
+deb&iacute;a quedarme para siempre a su servicio? &iquest;Creer&aacute;n ustedes que asegur&oacute;
+que me quer&iacute;a mucho, y me dio como prueba algunos afectuosos abrazos y
+besos, orden&aacute;ndome que no lo dijera a nadie? &iexcl;Horribles contradicciones
+de la vida!, pensaba yo al considerar cu&aacute;n feliz habr&iacute;a sido si mi amita
+me hubiera tratado de aquella manera. Yo, turbado hasta lo sumo, le dije
+que quer&iacute;a ir a la escuadra, y que cuando volviese me podr&iacute;a querer a su
+antojo; pero que si no me dejaba realizar mi deseo, la aborrecer&iacute;a tanto
+as&iacute;, y extend&iacute; los brazos para expresar una cantidad muy grande de
+aborrecimiento.</p>
+
+<p>Luego, como entrase inesperadamente mi amo, yo, juzgando llegada la
+ocasi&oacute;n de lograr mi objeto por medio de un arranque oratorio, que hab&iacute;a
+cuidado de preparar, me arrodill&eacute; delante de &eacute;l, dici&eacute;ndole en el tono
+m&aacute;s pat&eacute;tico que si no me llevaba a bordo, me arrojar&iacute;a desesperado al
+mar.</p>
+
+<p>Mi amo se ri&oacute; de la ocurrencia; su prima, haciendo mimos con la boca,
+fingi&oacute; cierta hilaridad que le afeaba el rostro amojamado, y consinti&oacute;
+al fin. Diome mil golosinas para que comiese a bordo; me encarg&oacute; que
+huyese de los sitios de peligro, y no dijo una palabra m&aacute;s contraria a
+mi embarque, que se verific&oacute; a la ma&ntilde;ana siguiente muy temprano.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="IX" id="IX"></a>-IX-</h2>
+
+
+<p>Octubre era el mes, y 18 el d&iacute;a. De esta fecha no me queda duda, porque
+al d&iacute;a siguiente sali&oacute; la escuadra. Nos levantamos muy temprano y fuimos
+al muelle, donde esperaba un bote que nos condujo a bordo.</p>
+
+<p>Fig&uacute;rense ustedes cu&aacute;l ser&iacute;a mi estupor, &iexcl;qu&eacute; digo estupor!, mi
+entusiasmo, mi enajenaci&oacute;n, cuando me vi cerca del <i>Sant&iacute;sima
+Trinidad</i>, el mayor barco del mundo, aquel alc&aacute;zar de madera, que
+visto de lejos se representaba en mi imaginaci&oacute;n como una f&aacute;brica
+portentosa, sobrenatural, &uacute;nico monstruo digno de la majestad de los
+mares. Cuando nuestro bote pasaba junto a un nav&iacute;o, yo le examinaba con
+cierto religioso asombro, admirado de ver tan grandes los cascos que me
+parec&iacute;an tan peque&ntilde;itos desde la muralla; en otras ocasiones me parec&iacute;an
+m&aacute;s chicos de lo que mi fantas&iacute;a los hab&iacute;a forjado. El inquieto
+entusiasmo de que estaba pose&iacute;do me expuso a caer al agua cuando
+contemplaba con arrobamiento un figur&oacute;n de proa, objeto que m&aacute;s que
+otro alguno fascinaba mi atenci&oacute;n.</p>
+
+<p>Por fin llegamos al <i>Trinidad</i>. A medida que nos acerc&aacute;bamos,
+las formas de aquel coloso iban aumentando, y cuando la lancha se puso
+al costado, confundida en el espacio de mar donde se proyectaba, cual en
+negro y horrible cristal, la sombra del nav&iacute;o; cuando vi c&oacute;mo se
+sumerg&iacute;a el inm&oacute;vil casco en el agua sombr&iacute;a que azotaba suavemente los
+costados; cuando alc&eacute; la vista y vi las tres filas de ca&ntilde;ones asomando
+sus bocas amenazadoras por las portas, mi entusiasmo se troc&oacute; en miedo,
+p&uacute;seme p&aacute;lido, y qued&eacute; sin movimiento asido al brazo de mi amo.</p>
+
+<p>Pero en cuanto subimos y me hall&eacute; sobre cubierta, se me ensanch&oacute; el
+coraz&oacute;n. La airosa y alt&iacute;sima arboladura, la animaci&oacute;n del alc&aacute;zar, la
+vista del cielo y la bah&iacute;a, el admirable orden de cuantos objetos
+ocupaban la cubierta, desde los coys<a name="FNanchor_4_4" id="FNanchor_4_4"></a><a href="#Footnote_4_4" class="fnanchor">[4]</a> puestos en fila sobre la obra
+muerta, hasta los cabrestantes, bombas, mangas, escotillas; la variedad
+de uniformes; todo, en fin, me suspendi&oacute; de tal modo, que por un buen
+rato estuve absorto en la contemplaci&oacute;n de tan hermosa m&aacute;quina, sin
+acordarme de nada m&aacute;s.</p>
+
+<p>Los presentes no pueden hacerse cargo de aquellos magn&iacute;ficos barcos, ni
+menos del <i>Sant&iacute;sima Trinidad</i>, por las malas estampas en que
+los han visto representados. Tampoco se parecen nada a los buques
+guerreros de hoy, cubiertos con su pesado arn&eacute;s de hierro, largos,
+mon&oacute;tonos, negros, y sin accidentes muy visibles en su vasta extensi&oacute;n,
+por lo cual me han parecido a veces inmensos ata&uacute;des flotantes. Creados
+por una &eacute;poca positivista, y adecuados a la ciencia n&aacute;utico-militar de
+estos tiempos, que mediante el vapor ha anulado las maniobras, fiando el
+&eacute;xito del combate al poder y empuje de los nav&iacute;os, los barcos de hoy son
+simples m&aacute;quinas de guerra, mientras los de aquel tiempo eran el
+guerrero mismo, armado de todas armas de ataque y defensa, pero
+confiando principalmente en su destreza y valor.</p>
+
+<p>Yo, que observo cuanto veo, he tenido siempre la costumbre de asociar,
+hasta un extremo exagerado, ideas con im&aacute;genes, cosas con personas,
+aunque pertenezcan a las m&aacute;s inasociables categor&iacute;as. Viendo m&aacute;s tarde
+las catedrales llamadas g&oacute;ticas de nuestra Castilla, y las de Flandes, y
+observando con qu&eacute; imponente majestad se destaca su compleja y sutil
+f&aacute;brica entre las construcciones del gusto moderno, levantadas por la
+utilidad, tales como bancos, hospitales y cuarteles, no he podido menos
+de traer a la memoria las distintas clases de naves que he visto en mi
+larga vida, y he comparado las antiguas con las catedrales g&oacute;ticas. Sus
+formas, que se prolongan hacia arriba; el predominio de las l&iacute;neas
+verticales sobre las horizontales; cierto inexplicable idealismo, algo
+de hist&oacute;rico y religioso a la vez, mezclado con la complicaci&oacute;n de
+l&iacute;neas y el juego de colores que combina a su capricho el sol, han
+determinado esta asociaci&oacute;n extravagante, que yo me explico por la
+huella de romanticismo que dejan en el esp&iacute;ritu las impresiones de la
+ni&ntilde;ez.</p>
+
+<p>El <i>Sant&iacute;sima Trinidad</i> era un nav&iacute;o de cuatro puentes. Los
+mayores del mundo eran de tres. Aquel coloso, construido en La Habana,
+con las m&aacute;s ricas maderas de Cuba en 1769, contaba treinta y seis a&ntilde;os
+de honrosos servicios. Ten&iacute;a 220 pies (61 metros) de eslora, es decir,
+de popa a proa; 58 pies de manga (ancho), y 28 de puntal (altura desde
+la quilla a la cubierta), dimensiones extraordinarias que entonces no
+ten&iacute;a ning&uacute;n buque del mundo. Sus poderosas cuadernas, que eran un
+verdadero bosque, sustentaban cuatro pisos. En sus costados, que eran
+fort&iacute;simas murallas de madera, se hab&iacute;an abierto al construirlo 116
+troneras: cuando se le reform&oacute;, agrad&aacute;ndolo en 1796, se le abrieron
+130, y artillado de nuevo en 1805, ten&iacute;a sobre sus costados, cuando yo
+le vi, 140 bocas de fuego, entre ca&ntilde;ones y carronadas. El interior era
+maravilloso por la distribuci&oacute;n de los diversos compartimientos, ya
+fuesen puentes para la artiller&iacute;a, sollados para la tripulaci&oacute;n, pa&ntilde;oles
+para dep&oacute;sitos de v&iacute;veres, c&aacute;maras para los jefes, cocinas, enfermer&iacute;a y
+dem&aacute;s servicios. Me qued&eacute; absorto recorriendo las galer&iacute;as y dem&aacute;s
+escondrijos de aquel Escorial de los mares. Las c&aacute;maras situadas a popa
+eran un peque&ntilde;o palacio por dentro, y por fuera una especie de
+fant&aacute;stico alc&aacute;zar; los balconajes, los pabellones de las esquinas de
+popa, semejantes a las linternas de un castillo ojival, eran como
+grandes jaulas abiertas al mar, y desde donde la vista pod&iacute;a recorrer
+las tres cuartas partes del horizonte.</p>
+
+<p>Nada m&aacute;s grandioso que la arboladura, aquellos m&aacute;stiles gigantescos,
+lanzados hacia el cielo, como un reto a la tempestad. Parec&iacute;a que el
+viento no hab&iacute;a de tener fuerza para impulsar sus enormes gavias. La
+vista se mareaba y se perd&iacute;a contemplando la inmensa madeja que formaban
+en la arboladura los obenques, est&aacute;is, brazas, burdas, amantillos y
+drizas que serv&iacute;an para sostener y mover el velamen.</p>
+
+<p>Yo estaba absorto en la contemplaci&oacute;n de tanta maravilla, cuando sent&iacute;
+un fuerte golpe en la nuca. Cre&iacute; que el palo mayor se me hab&iacute;a ca&iacute;do
+encima. Volv&iacute; la vista atontado y lanc&eacute; una exclamaci&oacute;n de horror al ver
+a un hombre que me tiraba de las orejas como si quisiera levantarme en
+el aire. Era mi t&iacute;o.</p>
+
+<p>&laquo;&iquest;Qu&eacute; buscas t&uacute; aqu&iacute;, lombriz?&mdash;me dijo en el suave tono que le era
+habitual&mdash;. &iquest;Quieres aprender el oficio? Oye, Juan&mdash;a&ntilde;adi&oacute; dirigi&eacute;ndose
+a un marinero de feroz aspecto&mdash;, s&uacute;beme a este gal&aacute;pago a la verga
+mayor para que se pasee por ella&raquo;.</p>
+
+<p>Yo elud&iacute; como pude el compromiso de pasear por la verga, y le expliqu&eacute;
+con la mayor cortes&iacute;a que hall&aacute;ndome al servicio de D. Alonso Guti&eacute;rrez
+de Cisniega, hab&iacute;a venido a bordo en su compa&ntilde;&iacute;a. Tres o cuatro
+marineros, amigos de mi simp&aacute;tico t&iacute;o, quisieron maltratarme, por lo que
+resolv&iacute; alejarme de tan distinguida sociedad, y me march&eacute; a la c&aacute;mara en
+busca de mi amo. Los oficiales hac&iacute;an su tocado, no menos dif&iacute;cil a
+bordo que en tierra, y cuando yo ve&iacute;a a los pajes ocupados en empolvar
+las cabezas de los h&eacute;roes a quienes serv&iacute;an, me pregunt&eacute; si aquella
+operaci&oacute;n no era la menos a prop&oacute;sito dentro de un buque, donde todos
+los instantes son preciosos y donde estorba siempre todo lo que no sea
+de inmediata necesidad para el servicio.</p>
+
+<p>Pero la moda era entonces tan tirana como ahora, y aun en aquel tiempo
+impon&iacute;a de un modo apremiante sus enfadosas ridiculeces. Hasta el
+soldado ten&iacute;a que emplear un tiempo precioso en hacerse el coleto.
+&iexcl;Pobres hombres! Yo les vi puestos en fila unos tras otros, arreglando
+cada cual el coleto del que ten&iacute;a delante, medio ingenioso que remataba
+la operaci&oacute;n en poco tiempo. Despu&eacute;s se encasquetaban el sombrero de
+pieles, pesada mole, cuyo objeto nunca me pude explicar, y luego iban a
+sus puestos si ten&iacute;an que hacer guardia, o a pasearse por el comb&eacute;s si
+estaban libres de servicio. Los marineros no usaban aquel rid&iacute;culo
+ap&eacute;ndice capilar, y su sencillo traje me parece que no se ha modificado
+mucho desde aquella fecha.</p>
+
+<p>En la c&aacute;mara, mi amo hablaba acaloradamente con el comandante del buque,
+Don Francisco Javier de Uriarte, y con el jefe de escuadra, Don Baltasar
+Hidalgo de Cisneros. Seg&uacute;n lo poco que o&iacute;, no me qued&oacute; duda de que el
+General franc&eacute;s hab&iacute;a dado orden de salida para la ma&ntilde;ana siguiente.</p>
+
+<p>Esto alegr&oacute; mucho a Marcial, que junto con otros viejos marineros en el
+castillo de proa, disertaba ampulosamente sobre el pr&oacute;ximo combate. Tal
+sociedad me agradaba m&aacute;s que la de mi interesante t&iacute;o, porque los
+colegas de Medio-hombre no se permit&iacute;an bromas pesadas con mi persona.
+Esta sola diferencia hac&iacute;a comprender la diversa procedencia de los
+tripulantes, pues mientras unos eran marineros de pura raza, llevados
+all&iacute; por la matr&iacute;cula o enganche voluntario, los otros eran gente de
+leva, casi siempre holgazana, d&iacute;scola, de perversas costumbres, y mal
+conocedora del oficio.</p>
+
+<p>Con los primeros hac&iacute;a yo mejores migas que con los segundos, y asist&iacute;a
+a todas las conferencias de Marcial. Si no temiera cansar al lector, le
+referir&iacute;a la explicaci&oacute;n que &eacute;ste dio de las causas diplom&aacute;ticas y
+pol&iacute;ticas de la guerra, parafraseando del modo m&aacute;s c&oacute;mico posible lo que
+hab&iacute;a o&iacute;do algunas noches antes de boca de Malespina en casa de mis
+amos. Por &eacute;l supe que el novio de mi amita se hab&iacute;a embarcado en el <a target="_blank" href="images/121.jpg"><i>Nepomuceno</i></a>.</p>
+
+<p>Todas las conferencias terminaban en un solo punto, el pr&oacute;ximo combate.
+La escuadra deb&iacute;a salir al d&iacute;a siguiente, &iexcl;qu&eacute; placer! Navegar en aquel
+gigantesco barco, el mayor del mundo; presenciar una batalla en medio de
+los mares; ver c&oacute;mo era la batalla, c&oacute;mo se disparaban los ca&ntilde;ones, c&oacute;mo
+se apresaban los buques enemigos... &iexcl;qu&eacute; hermosa fiesta!, y luego
+volver a C&aacute;diz cubiertos de gloria... Decir a cuantos quisieran o&iacute;rme:
+&laquo;yo estuve en la escuadra, lo vi todo...&raquo;, dec&iacute;rselo tambi&eacute;n a mi amita,
+cont&aacute;ndole la grandiosa escena, y excitando su atenci&oacute;n, su curiosidad,
+su inter&eacute;s... decirle tambi&eacute;n: &laquo;yo me hall&eacute; en los sitios de mayor
+peligro, y no temblaba por eso&raquo;; ver c&oacute;mo se altera, c&oacute;mo palidece y se
+asusta oyendo referir los horrores del combate, y luego mirar con desd&eacute;n
+a todos los que digan: &laquo;&iexcl;contad, Gabrielito, esa cosa tan tremenda!...&raquo;
+&iexcl;Oh!, esto era m&aacute;s de lo que necesitaba mi imaginaci&oacute;n para
+enloquecer... Digo francamente que en aquel d&iacute;a no me hubiera cambiado
+por Nelson.</p>
+
+<p>Amaneci&oacute; el 19, que fue para m&iacute; felic&iacute;simo, y no hab&iacute;a a&uacute;n amanecido,
+cuando yo estaba en el alc&aacute;zar de popa con mi amo, que quiso presenciar
+la maniobra. Despu&eacute;s del baldeo comenz&oacute; la operaci&oacute;n de <a target="_blank" href="images/122.jpg">levar el buque</a>. Se izaron las
+grandes gavias, y el pesado molinete, girando con su agudo chirrido,
+arrancaba la poderosa &aacute;ncora del fondo de la bah&iacute;a. Corr&iacute;an los
+marineros por las vergas; manejaban otros las brazas, prontos a la voz
+del contramaestre, y todas las voces del nav&iacute;o, antes mudas, llenaban el
+aire con espantosa algarab&iacute;a. Los pitos, la campana de proa, el
+discorde concierto de mil voces humanas, mezcladas con el rechinar de
+los motones; el crujido de los cabos, el trapeo de las velas azotando
+los palos antes de henchirse impelidas por el viento, todos estos
+variados sones acompa&ntilde;aron los primeros pasos del colosal nav&iacute;o.</p>
+
+<p>Peque&ntilde;as olas acariciaban sus costados, y la mole majestuosa comenz&oacute; a
+deslizarse por la bah&iacute;a sin dar la menor cabezada, sin ning&uacute;n vaiv&eacute;n de
+costado, con marcha grave y solemne, que s&oacute;lo pod&iacute;a apreciarse
+comparativamente, observando la traslaci&oacute;n imaginaria de los buques
+mercantes anclados y del paisaje.</p>
+
+<p>Al mismo tiempo se dirig&iacute;a la vista en derredor, y &iexcl;qu&eacute; espect&aacute;culo,
+Dios m&iacute;o!, treinta y dos nav&iacute;os, cinco fragatas y dos bergantines, entre
+espa&ntilde;oles y franceses, colocados delante, detr&aacute;s y a nuestro costado, se
+cubr&iacute;an de velas y marchaban tambi&eacute;n impelidos por el escaso viento. No
+he visto ma&ntilde;ana m&aacute;s hermosa. El sol inundaba de luz la magn&iacute;fica rada;
+un ligero matiz de p&uacute;rpura te&ntilde;&iacute;a la superficie de las aguas hacia
+Oriente, y la cadena de colinas y lejanos montes que limitan el
+horizonte hacia la parte del Puerto permanec&iacute;an a&uacute;n encendidos por el
+fuego de la pasada aurora; el cielo limpio apenas ten&iacute;a algunas nubes
+rojas y doradas por Levante; el mar azul estaba tranquilo, y sobre este
+mar y bajo aquel cielo las cuarenta velas, con sus blancos vel&aacute;menes,
+emprend&iacute;an la marcha, formando el m&aacute;s vistoso escuadr&oacute;n que puede
+presentarse ante humanos ojos.</p>
+
+<p>No andaban todos los bajeles con igual paso. Unos se adelantaban, otros
+tardaron mucho en moverse; pasaban algunos junto a nosotros, mientras
+los hab&iacute;a que se quedaban detr&aacute;s. La lentitud de su marcha; la altura de
+su aparejo, cubierto de lona; cierta misteriosa armon&iacute;a que mis o&iacute;dos de
+ni&ntilde;o percib&iacute;an como saliendo de los gloriosos cascos, especie de himno
+que sin duda resonaba dentro de m&iacute; mismo; la claridad del d&iacute;a, la
+frescura del ambiente, la belleza del mar, que fuera de la bah&iacute;a parec&iacute;a
+agitarse con gentil alborozo a la aproximaci&oacute;n de la flota, formaban el
+m&aacute;s imponente cuadro que puede imaginarse.</p>
+
+<p>C&aacute;diz, en tanto, como un panorama giratorio, se escorzaba a nuestra
+vista present&aacute;ndonos sucesivamente las distintas facetas de su vasto
+circuito. El sol, encendiendo los vidrios de sus mil miradores,
+salpicaba la ciudad con polvos de oro, y su blanca mole se destacaba
+tan limpia y pura sobre las aguas, que parec&iacute;a haber sido creada en
+aquel momento, o sacada del mar como la fant&aacute;stica ciudad de San Genaro.
+Vi el desarrollo de la muralla desde el muelle hasta el castillo de
+Santa Catalina; reconoc&iacute; el baluarte del Bonete, el baluarte del Orej&oacute;n,
+la Caleta, y me llen&eacute; de orgullo considerando de d&oacute;nde hab&iacute;a salido y
+d&oacute;nde estaba.</p>
+
+<p>Al mismo tiempo llegaba a mis o&iacute;dos como m&uacute;sica misteriosa el son de las
+campanas de la ciudad medio despierta, tocando a misa, con esa algazara
+charlatana de las campanas de un gran pueblo. Ya expresaban alegr&iacute;a,
+como un saludo de buen viaje, y yo escuchaba el rumor cual si fuese de
+humanas voces que nos daban la despedida; ya me parec&iacute;an sonar tristes y
+acongojadas anunci&aacute;ndonos una desgracia, y a medida que nos alej&aacute;bamos,
+aquella m&uacute;sica se iba apagando hasta que se extingui&oacute; difundida en el
+inmenso espacio.</p>
+
+<p>La escuadra sal&iacute;a lentamente: algunos barcos emplearon muchas horas para
+hallarse fuera. Marcial, durante la salida, iba haciendo comentarios
+sobre cada buque, observando su marcha, motej&aacute;ndoles si eran pesados,
+anim&aacute;ndoles con paternales consejos si eran ligeros y zarpaban pronto.
+&laquo;&iexcl;Qu&eacute; pesado est&aacute; D. Federico!&mdash;dec&iacute;a observando el <i>Pr&iacute;ncipe de
+Asturias</i>, mandado por Gravina&mdash;. All&aacute; va <i>Mr.
+Corneta</i>&mdash;exclamaba mirando al <i>Bucentauro</i>, nav&iacute;o
+general&mdash;. Bien <i>haiga</i> quien te puso <i>Rayo</i>&mdash;dec&iacute;a
+ir&oacute;nicamente mirando al nav&iacute;o de este nombre, que era el m&aacute;s pesado de
+toda la escuadra...&mdash;Bien por <i>pap&aacute; Ignacio</i>&mdash;a&ntilde;ad&iacute;a
+dirigi&eacute;ndose al <i>Santa Ana</i>, que montaba &Aacute;lava&mdash;. Echa toda la
+gavia, pedazo de tonina&mdash;dec&iacute;a contemplando el nav&iacute;o de Dumanoir&mdash;;
+este gabacho tiene un peluquero para rizar la gavia, y carga las velas
+con tenacillas&raquo;.</p>
+
+<p>El cielo se enturbi&oacute; por la tarde, y al anochecer, hall&aacute;ndonos ya a gran
+distancia, vimos a C&aacute;diz perderse poco a poco entre la bruma, hasta que
+se confundieron con las tintas de la noche sus &uacute;ltimos contornos. La
+escuadra tom&oacute; rumbo al Sur.</p>
+
+<p>Por la noche no me separ&eacute; de &eacute;l, una vez que dej&eacute; a mi amo muy bien
+arrellanado en su camarote. Rodeado de dos colegas y admiradores, les
+explicaba el plan de Villeneuve del modo siguiente:</p>
+
+<p>&laquo;Mr. Corneta ha dividido la escuadra en cuatro cuerpos. La vanguardia,
+que es mandada por &Aacute;lava, tiene siete nav&iacute;os; el centro, que lleva siete
+y lo manda Mr. Corneta en persona; la retaguardia, tambi&eacute;n de siete,
+que va mandada por Dumanoir, y el cuerpo de reserva, compuesto de doce
+nav&iacute;os, que manda Don Federico. No me parece que est&aacute; esto mal pensado.
+Por supuesto que van los barcos espa&ntilde;oles mezclados con los gabachos,
+para que no nos dejen en las astas del toro, como sucedi&oacute; en Finisterre.</p>
+
+<p>&raquo;Seg&uacute;n me ha referido D. Alonso, el franc&eacute;s ha dicho que si el enemigo
+se nos presenta a sotavento, formaremos la l&iacute;nea de batalla y caeremos
+sobre &eacute;l... Esto est&aacute; muy guapo, dicho en el camarote; pero ya... &iquest;El
+<i>Se&ntilde;orito</i> va a ser tan buey que se nos presente a
+sotavento?... S&iacute;, porque tiene poco <i>farol</i> (inteligencia) su
+se&ntilde;or&iacute;a para dejarse pescar as&iacute;... <i>Veremos a ver si vemos</i> lo
+que espera el franc&eacute;s... Si el enemigo se presenta a barlovento y nos
+ataca, debemos esperarle en l&iacute;nea de batalla; y como tendr&aacute; que
+dividirse para atacarnos, si no consigue romper nuestra l&iacute;nea, nos ser&aacute;
+muy f&aacute;cil vencerle. A ese se&ntilde;or todo le parece f&aacute;cil. (Rumores.) Dice
+tambi&eacute;n que no har&aacute; se&ntilde;ales y que todo lo espera de cada capit&aacute;n. &iexcl;Si
+iremos a ver lo que yo vengo predicando desde que se hicieron esos
+malditos tratados de <i>sursillos</i>, y es que... m&aacute;s vale
+callar... quiera Dios...! Ya les he dicho a ustedes que Mr. Corneta no
+sabe lo que tiene entre manos, y que no le caben cincuenta barcos en la
+cabeza. Cuidado con un almirante que llama a sus capitanes el d&iacute;a antes
+de una batalla, y les dice que haga cada uno lo que le diere la gana...
+<i>Pos p&aacute; eso</i>... (Grandes muestras de asentimiento.) En fin,
+all&aacute; veremos... Pero vengan ac&aacute; ustedes y d&iacute;ganme: si nosotros los
+espa&ntilde;oles queremos defondar a unos cuantos barcos ingleses, &iquest;no nos
+bastamos y nos sobramos para ello? &iquest;Pues a <i>cuenta qu&eacute;</i> hemos
+de juntarnos con franceses que no nos dejan hacer lo que nos <i>sale
+de dentro</i>, sino que hemos de ir al remolque de sus se&ntilde;or&iacute;as?
+<i>Siempre di cuando</i> fuimos con ellos, <i>siempre di
+cuando</i> salimos <i>destaponados</i>... En fin... Dios y la
+Virgen del Carmen vayan con nosotros, y nos libren de amigos franceses
+por siempre jam&aacute;s am&eacute;n&raquo;. (Grandes aplausos.)</p>
+
+<p>Todos asintieron a su opini&oacute;n. Su conferencia dur&oacute; hasta hora avanzada,
+elev&aacute;ndose desde la profesi&oacute;n naval hasta la ciencia diplom&aacute;tica. La
+noche fue serena y naveg&aacute;bamos con viento fresco. Se me permitir&aacute; que al
+hablar de la escuadra diga <i>nosotros</i>. Yo estaba tan orgulloso
+de encontrarme a bordo del <i>Sant&iacute;sima Trinidad</i>, que me llegu&eacute;
+a figurar que iba a desempe&ntilde;ar alg&uacute;n papel importante en tan alta
+ocasi&oacute;n, y por eso no dejaba de gallardearme con los marineros,
+haci&eacute;ndoles ver que yo estaba all&iacute; para alguna cosa &uacute;til.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="X" id="X"></a>-X-</h2>
+
+
+<p>Al amanecer del d&iacute;a 20, el viento soplaba con mucha fuerza, y por esta
+causa los nav&iacute;os estaban muy distantes unos de otros. Mas habi&eacute;ndose
+calmado el viento poco despu&eacute;s de mediod&iacute;a, el buque almirante hizo
+se&ntilde;ales de que se formasen las <a target="_blank" href="images/CARTA.jpg">cinco columnas</a>: vanguardia, centro, retaguardia y los
+dos cuerpos que compon&iacute;an la reserva.</p>
+
+<p>Yo me deleitaba viendo c&oacute;mo acud&iacute;an d&oacute;cilmente a la formaci&oacute;n aquellas
+moles, y aunque, a causa de la diversidad de sus condiciones marineras,
+las maniobras no eran muy r&aacute;pidas y las l&iacute;neas formadas poco perfectas,
+siempre causaba admiraci&oacute;n contemplar aquel ejercicio. El viento soplaba
+del SO., seg&uacute;n dijo Marcial, que lo hab&iacute;a profetizado desde por la
+ma&ntilde;ana, y la escuadra, recibi&eacute;ndole por estribor, march&oacute; en direcci&oacute;n
+del Estrecho. Por la noche se vieron algunas luces, y al amanecer del 21
+vimos veintisiete nav&iacute;os por barlovento, entre los cuales Marcial
+design&oacute; siete de tres puentes. A eso de las ocho, los treinta y tres
+barcos de la flota enemiga estaban a la vista formados en dos columnas de <a target="_blank" href="images/131.jpg">Nelson</a>.
+Nuestra escuadra formaba una largu&iacute;sima l&iacute;nea, y seg&uacute;n las apariencias,
+las dos columnas de, dispuestas en forma de cu&ntilde;a, avanzaban como si
+quisieran cortar nuestra l&iacute;nea por el centro y retaguardia.</p>
+
+<p>Tal era la situaci&oacute;n de ambos contendientes, cuando el
+<i>Bucentauro</i> hizo se&ntilde;al de virar en redondo. Ustedes quiz&aacute; no
+entiendan esto; pero les dir&eacute; que consist&iacute;a en variar diametralmente de
+rumbo, es decir, que si antes el viento impulsaba nuestros nav&iacute;os por
+estribor, despu&eacute;s de aquel movimiento nos daba por babor, de modo que
+march&aacute;bamos en direcci&oacute;n casi opuesta a la que antes ten&iacute;amos. Las proas
+se dirig&iacute;an al Norte, y este movimiento, cuyo objeto era tener a C&aacute;diz
+bajo el viento, para arribar a &eacute;l en caso de desgracia, fue muy
+criticado a bordo del <i>Trinidad</i>, y especialmente por Marcial,
+que dec&iacute;a:</p>
+
+<p>&laquo;Ya se <i>esparrancl&oacute;</i> la l&iacute;nea de batalla, que antes era mala y
+ahora es peor&raquo;.</p>
+
+<p>Efectivamente, la vanguardia se convirti&oacute; en retaguardia, y la escuadra
+de reserva, que era la mejor, seg&uacute;n o&iacute; decir, qued&oacute; a la cola. Como el
+viento era flojo, los barcos de diversa andadura y la tripulaci&oacute;n poco
+diestra, la nueva l&iacute;nea no pudo formarse ni con rapidez ni con
+precisi&oacute;n: unos nav&iacute;os andaban muy a prisa y se precipitaban sobre el
+delantero; otros marchaban poco, rezag&aacute;ndose, o se desviaban, dejando un
+gran claro que romp&iacute;a la l&iacute;nea, antes de que el enemigo se tomase el
+trabajo de hacerlo.</p>
+
+<p>Se mand&oacute; restablecer el orden; pero por obediente que sea un buque, no
+es tan f&aacute;cil de manejar como un caballo. Con este motivo, y observando
+las maniobras de los barcos m&aacute;s cercanos, Medio-hombre dec&iacute;a:</p>
+
+<p>&laquo;La l&iacute;nea es m&aacute;s larga que el camino de Santiago. Si el
+<i>Se&ntilde;orito</i> la corta, adi&oacute;s mi bandera: perder&iacute;amos hasta el
+modo de andar, <i>manque</i> los pelos se nos hicieran ca&ntilde;ones.
+Se&ntilde;ores, nos van a dar julepe por el centro. &iquest;C&oacute;mo pueden venir a
+ayudarnos el <i>San Juan</i> y el <i>Bahama</i>, que est&aacute;n a
+la cola, ni el <i>Neptuno</i> ni el <i>Rayo</i>, que est&aacute;n a
+la cabeza? (Rumores de aprobaci&oacute;n.) Adem&aacute;s, estamos a sotavento, y los
+casacones pueden elegir el punto que quieran para atacarnos. Bastante
+haremos nosotros con defendernos como podamos. Lo que digo es que Dios
+nos saque bien, y nos libre de franceses por siempre jam&aacute;s am&eacute;n Jes&uacute;s&raquo;.</p>
+
+<p>El sol avanzaba hacia el zenit, y el enemigo estaba ya encima.</p>
+
+<p>&laquo;&iquest;Les parece a ustedes que &eacute;sta es hora de empezar un combate? &iexcl;Las doce
+del d&iacute;a!&raquo; exclamaba con ira el marinero aunque no se atrev&iacute;a a hacer
+demasiado p&uacute;blica su demostraci&oacute;n, ni estas conferencias pasaban de un
+peque&ntilde;o c&iacute;rculo, dentro del cual yo, llevado de mi sempiterna insaciable
+curiosidad, me hab&iacute;a injerido.</p>
+
+<p>No s&eacute; por qu&eacute; me pareci&oacute; advertir en todos los semblantes cierta
+expresi&oacute;n de disgusto. Los oficiales en el alc&aacute;zar de popa y los
+marineros y contramaestres en el de proa, observaban los nav&iacute;os
+sotaventados y fuera de l&iacute;nea, entre los cuales hab&iacute;a cuatro
+pertenecientes al centro.</p>
+
+<p>Se me hab&iacute;a olvidado mencionar una operaci&oacute;n preliminar del combate, en
+la cual tom&eacute; parte. Hecho por la ma&ntilde;ana el zafarrancho, preparado ya
+todo lo concerniente al servicio de piezas y lo relativo a maniobras, o&iacute;
+que dijeron:</p>
+
+<p>&laquo;La arena, extender la arena&raquo;.</p>
+
+<p>Marcial me tir&oacute; de la oreja, y llev&aacute;ndome a una escotilla, me hizo
+colocar en l&iacute;nea con algunos marinerillos de leva, grumetes y gente de
+poco m&aacute;s o menos. Desde la escotilla hasta el fondo de la bodega se
+hab&iacute;an colocado, escalonados en los entrepuentes, algunos marineros, y
+de este modo iban sacando los sacos de arena. Uno se lo daba al que
+ten&iacute;a al lado, &eacute;ste al siguiente, y de este modo se sacaba r&aacute;pidamente y
+sin trabajo cuanto se quisiera. Pasando de mano en mano, subieron de la
+bodega multitud de sacos, y mi sorpresa fue grande cuando vi que los
+vaciaban sobre la cubierta, sobre el alc&aacute;zar y castillos, extendiendo la
+arena hasta cubrir toda la superficie de los tablones. Lo mismo hicieron
+en los entrepuentes. Por satisfacer mi curiosidad, pregunt&eacute; al grumete
+que ten&iacute;a al lado.</p>
+
+<p>&laquo;Es para la sangre&mdash;me contest&oacute; con indiferencia.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Para la sangre!&raquo; repet&iacute; yo sin poder reprimir un estremecimiento de
+terror.</p>
+
+<p>Mir&eacute; la arena; mir&eacute; a los marineros, que con gran algazara se ocupaban
+en aquella faena, y por un instante me sent&iacute; cobarde. Sin embargo, la
+imaginaci&oacute;n, que entonces predominaba en m&iacute;, alej&oacute; de mi esp&iacute;ritu todo
+temor, y no pens&eacute; m&aacute;s que en triunfos y agradables sorpresas.</p>
+
+<p>El servicio de los ca&ntilde;ones estaba listo, y advert&iacute; tambi&eacute;n que las
+municiones pasaban de los pa&ntilde;oles al entrepuente por medio de una cadena
+humana semejante a la que hab&iacute;a sacado la arena del fondo del buque.
+Los ingleses avanzaban para atacarnos en dos grupos. Uno se dirig&iacute;a
+hacia nosotros, y tra&iacute;a en su cabeza, o en el v&eacute;rtice de la cu&ntilde;a, un
+gran nav&iacute;o con insignia de almirante. Despu&eacute;s supe que era el
+<i>Victory</i> y que lo mandaba Nelson. El otro tra&iacute;a a su frente
+el <i>Royal Sovereign</i>, mandado por Collingwood.</p>
+
+<p>Todos estos hombres, as&iacute; como las particularidades estrat&eacute;gicas del
+combate, han sido estudiados por m&iacute; m&aacute;s tarde.</p>
+
+<p>Mis recuerdos, que son clar&iacute;simos en todo lo pintoresco y material,
+apenas me sirven en lo relativo a operaciones que entonces no
+comprend&iacute;a. Lo que o&iacute; con frecuencia de boca de Marcial, unido a lo que
+despu&eacute;s he sabido, pudo darme a conocer la formaci&oacute;n de nuestra
+escuadra; y para que ustedes lo comprendan bien, les pongo aqu&iacute; una
+lista de nuestros nav&iacute;os, indicando los desviados, que dejaban un claro,
+la nacionalidad y la forma en que fuimos atacados. Poco m&aacute;s o menos, era
+as&iacute;:</p>
+
+<div class="center">
+ <img src="images/CARTA.jpg"
+ alt="CARTA" title="CARTA" />
+</div>
+
+<p>Eran las doce menos cuarto. El terrible instante se aproximaba. La
+ansiedad era general, y no digo esto juzgando por lo que pasaba en mi
+esp&iacute;ritu, pues atento a los movimientos del nav&iacute;o en que se dec&iacute;a estaba
+Nelson, no pude por un buen rato darme cuenta de lo que pasaba a mi
+alrededor.</p>
+
+<p>De repente nuestro comandante dio una orden terrible. La repitieron los
+contramaestres. Los marineros corrieron hacia los cabos, chillaron los
+motones, trapearon las gavias.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;En facha, en facha!&mdash;exclam&oacute; Marcial, lanzando con energ&iacute;a un
+juramento&mdash;. Ese condenado se nos quiere meter por la popa&raquo;.</p>
+
+<p>Al punto comprend&iacute; que se hab&iacute;a mandado detener la marcha del
+<i>Trinidad</i> para estrecharle contra el <i>Bucentauro</i>,
+que ven&iacute;a detr&aacute;s, porque el <i>Victory</i> parec&iacute;a venir dispuesto
+a cortar la l&iacute;nea por entre los dos nav&iacute;os.</p>
+
+<p>Al ver la maniobra de nuestro buque, pude observar que gran parte de la
+tripulaci&oacute;n no ten&iacute;a toda aquella desenvoltura propia de los marineros,
+familiarizados como Marcial con la guerra y con la tempestad. Entre los
+soldados vi algunos que sent&iacute;an el malestar del mareo, y se agarraban a
+los obenques para no caer. Verdad es que hab&iacute;a gente muy decidida,
+especialmente en la clase de voluntarios; pero por lo com&uacute;n todos eran
+de leva, obedec&iacute;an las &oacute;rdenes como de mala gana, y estoy seguro de que
+no ten&iacute;an ni el m&aacute;s leve sentimiento de patriotismo. No les hizo dignos
+del combate m&aacute;s que el combate mismo, como advert&iacute; despu&eacute;s. A pesar del
+distinto temple moral de aquellos hombres, creo que en los solemnes
+momentos que precedieron al primer ca&ntilde;onazo, la idea de Dios estaba en
+todas las cabezas.</p>
+
+<p>Por lo que a m&iacute; toca, en toda la vida ha experimentado mi alma
+sensaciones iguales a las de aquel momento. A pesar de mis pocos a&ntilde;os,
+me hallaba en disposici&oacute;n de comprender la gravedad del suceso, y por
+primera vez, despu&eacute;s que exist&iacute;a, altas concepciones, elevadas im&aacute;genes
+y generosos pensamientos ocuparon mi mente. La persuasi&oacute;n de la victoria
+estaba tan arraigada en mi &aacute;nimo, que me inspiraban cierta l&aacute;stima los
+ingleses, y les admiraba al verles buscar con tanto af&aacute;n una muerte
+segura.</p>
+
+<p>Por primera vez entonces percib&iacute; con completa claridad la idea de la
+patria, y mi coraz&oacute;n respondi&oacute; a ella con espont&aacute;neos sentimientos,
+nuevos hasta aquel momento en mi alma. Hasta entonces la patria se me
+representaba en las personas que gobernaban la naci&oacute;n, tales como el Rey
+y su c&eacute;lebre Ministro, a quienes no consideraba con igual respeto. Como
+yo no sab&iacute;a m&aacute;s historia que la que aprend&iacute; en la Caleta, para m&iacute; era de
+ley que deb&iacute;a uno entusiasmarse al o&iacute;r que los espa&ntilde;oles hab&iacute;an matado
+muchos moros primero, y gran pacotilla de ingleses y franceses despu&eacute;s.
+Me representaba, pues, a mi pa&iacute;s como muy valiente; pero el valor que yo
+conceb&iacute;a era tan parecido a la barbarie como un huevo a otro huevo. Con
+tales pensamientos, el patriotismo no era para m&iacute; m&aacute;s que el orgullo de
+pertenecer a aquella casta de matadores de moros.</p>
+
+<p>Pero en el momento que precedi&oacute; al combate, comprend&iacute; todo lo que
+aquella divina palabra significaba, y la idea de nacionalidad se abri&oacute;
+paso en mi esp&iacute;ritu, ilumin&aacute;ndolo y descubriendo infinitas maravillas,
+como el sol que disipa la noche, y saca de la obscuridad un hermoso
+paisaje. Me represent&eacute; a mi pa&iacute;s como una inmensa tierra poblada de
+gentes, todos fraternalmente unidos; me represent&eacute; la sociedad dividida
+en familias, en las cuales hab&iacute;a esposas que mantener, hijos que educar,
+hacienda que conservar, honra que defender; me hice cargo de un pacto
+establecido entre tantos seres para ayudarse y sostenerse contra un
+ataque de fuera, y comprend&iacute; que por todos hab&iacute;an sido hechos aquellos
+barcos para defender la patria, es decir, el terreno en que pon&iacute;an sus
+plantas, el surco regado con su sudor, la casa donde viv&iacute;an sus ancianos
+padres, el huerto donde jugaban sus hijos, la colonia descubierta y
+conquistada por sus ascendientes, el puerto donde amarraban su
+embarcaci&oacute;n fatigada del largo viaje; el almac&eacute;n donde depositaban sus
+riquezas; la iglesia, sarc&oacute;fago de sus mayores, habit&aacute;culo de sus santos
+y arca de sus creencias; la plaza, recinto de sus alegres pasatiempos;
+el hogar dom&eacute;stico, cuyos antiguos muebles, transmitidos de generaci&oacute;n
+en generaci&oacute;n, parecen el s&iacute;mbolo de la perpetuidad de las naciones; la
+cocina, en cuyas paredes ahumadas parece que no se extingue nunca el eco
+de los cuentos con que las abuelas amansan la travesura e inquietud de
+los nietos; la calle, donde se ven desfilar caras amigas; el campo, el
+mar, el cielo; todo cuanto desde el nacer se asocia a nuestra
+existencia, desde el pesebre de un animal querido hasta el trono de
+reyes patriarcales; todos los objetos en que vive prolong&aacute;ndose nuestra
+alma, como si el propio cuerpo no le bastara.</p>
+
+<p>Yo cre&iacute;a tambi&eacute;n que las cuestiones que Espa&ntilde;a ten&iacute;a con Francia o con
+Inglaterra eran siempre porque alguna de estas naciones quer&iacute;a quitarnos
+algo, en lo cual no iba del todo descaminado. Parec&iacute;ame, por tanto, tan
+leg&iacute;tima la defensa como brutal la agresi&oacute;n; y como hab&iacute;a o&iacute;do decir que
+la justicia triunfaba siempre, no dudaba de la victoria. Mirando
+nuestras banderas rojas y amarillas, los colores combinados que mejor
+representan al fuego, sent&iacute; que mi pecho se ensanchaba; no pude contener
+algunas l&aacute;grimas de entusiasmo; me acord&eacute; de C&aacute;diz, de Vejer; me acord&eacute;
+de todos los espa&ntilde;oles, a quienes consideraba asomados a una gran
+azotea, contempl&aacute;ndonos con ansiedad; y todas estas ideas y sensaciones
+llevaron finalmente mi esp&iacute;ritu hasta Dios, a quien dirig&iacute; una oraci&oacute;n
+que no era Padre-nuestro ni Ave-Mar&iacute;a, sino algo nuevo que a m&iacute; se me
+ocurri&oacute; entonces. Un repentino estruendo me sac&oacute; de mi arrobamiento,
+haci&eacute;ndome estremecer con violent&iacute;sima sacudida. Hab&iacute;a sonado el primer
+ca&ntilde;onazo.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="XI" id="XI"></a>-XI-</h2>
+
+
+<p>Un nav&iacute;o de la retaguardia dispar&oacute; el primer tiro contra el <a target="_blank" href="images/142.jpg"><i>Royal
+Sovereign</i></a>, que mandaba Collingwood. Mientras trababa combate con
+este el <i>Santa Ana</i>, el <i>Victory</i> se dirig&iacute;a contra
+nosotros. En el <i>Trinidad</i> todos demostraban gran ansiedad por
+comenzar el fuego; pero nuestro comandante esperaba el momento m&aacute;s
+favorable. Como si unos nav&iacute;os se lo comunicaran a los otros, cual
+piezas pirot&eacute;cnicas enlazadas por una mecha com&uacute;n, el fuego se corri&oacute;
+desde el <i>Santa Ana</i> hasta los dos extremos de la l&iacute;nea.</p>
+
+<p>El <i>Victory</i> atac&oacute; primero al <i>Redoutable</i> franc&eacute;s,
+y rechazado por este, vino a quedar frente a nuestro costado por
+barlovento. El momento terrible hab&iacute;a llegado: cien voces dijeron
+&iexcl;<i>fuego</i>!, repitiendo como un eco infernal la del comandante,
+y la andanada lanz&oacute; cincuenta proyectiles sobre el nav&iacute;o ingl&eacute;s. Por un
+instante el humo me quit&oacute; la vista del enemigo. Pero &eacute;ste, ciego de
+coraje, se ven&iacute;a sobre nosotros viento en popa. Al llegar a tiro de
+fusil, orz&oacute; y nos descarg&oacute; su andanada. En el tiempo que medi&oacute; de uno a
+otro disparo, la tripulaci&oacute;n, que hab&iacute;a podido observar el da&ntilde;o hecho al
+enemigo, redobl&oacute; su entusiasmo. Los ca&ntilde;ones se serv&iacute;an con presteza,
+aunque no sin cierto entorpecimiento, hijo de la poca pr&aacute;ctica de
+algunos cabos de ca&ntilde;&oacute;n. Marcial hubiera tomado por su cuenta de buena
+gana la empresa de servir una de las piezas de cubierta; pero su cuerpo
+mutilado no era capaz de responder al hero&iacute;smo de su alma. Se contentaba
+con vigilar el servicio de la cartucher&iacute;a, y con su voz y con su gesto
+alentaba a los que serv&iacute;an las piezas.</p>
+
+<p>El <i>Bucentauro</i>, que estaba a nuestra popa, hac&iacute;a fuego
+igualmente sobre el <i>Victory</i> y el <i>Temerary</i>, otro
+poderoso nav&iacute;o ingl&eacute;s. Parec&iacute;a que el nav&iacute;o de Nelson iba a caer en
+nuestro poder, porque la artiller&iacute;a del <i>Trinidad</i> le hab&iacute;a
+destrozado el aparejo, y vimos con orgullo que perd&iacute;a su palo de mesana.</p>
+
+<p>En el ardor de aquel primer encuentro, apenas advert&iacute; que algunos de
+nuestros marineros ca&iacute;an heridos o muertos. Yo, puesto en el lugar donde
+cre&iacute;a estorbar menos, no cesaba de contemplar al comandante, que mandaba
+desde el alc&aacute;zar con serenidad heroica, y me admiraba de ver a mi amo
+con menos calma, pero con m&aacute;s entusiasmo, alentando a oficiales y
+marineros con su ronca vocecilla.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Ah!&mdash;dije yo para m&iacute;&mdash;. &iexcl;Si te viera ahora Do&ntilde;a Francisca!&raquo;</p>
+
+<p>Confesar&eacute; que yo ten&iacute;a momentos de un miedo terrible, en que me hubiera
+escondido nada menos que en el mismo fondo de la bodega, y otros de
+cierto delirante arrojo en que me arriesgaba a ver desde los sitios de
+mayor peligro aquel gran espect&aacute;culo. Pero, dejando a un lado mi humilde
+persona, voy a narrar el momento m&aacute;s terrible de nuestra lucha con el
+<i>Victory</i>. El <i>Trinidad</i> le destrozaba con mucha
+fortuna, cuando el <i>Temerary</i>, ejecutando una habil&iacute;sima
+maniobra, se interpuso entre los dos combatientes, salvando a su
+compa&ntilde;ero de nuestras balas. En seguida se dirigi&oacute; a cortar la l&iacute;nea por
+la popa del <i>Trinidad</i>, y como el <i>Bucentauro</i>,
+durante el fuego, se hab&iacute;a estrechado contra este hasta el punto de
+tocarse los penoles, result&oacute; un gran claro, por donde se precipit&oacute; el
+<i>Temerary</i>, que vir&oacute; prontamente, y coloc&aacute;ndose a nuestra
+aleta de babor, nos dispar&oacute; por aquel costado, hasta entonces ileso. Al
+mismo tiempo, el <i>Neptune</i>, otro poderoso nav&iacute;o ingl&eacute;s,
+colocose donde antes estaba el <i>Victory</i>; &eacute;ste se sotavent&oacute;,
+de modo que en un momento el <i>Trinidad</i> se encontr&oacute; rodeado
+de enemigos que le acribillaban por todos lados.</p>
+
+<p>En el semblante de mi amo, en la sublime c&oacute;lera de Uriarte, en los
+juramentos de los marineros amigos de Marcial, conoc&iacute; que est&aacute;bamos
+perdidos, y la idea de la derrota angusti&oacute; mi alma. La l&iacute;nea de la
+escuadra combinada se hallaba rota por varios puntos, y al orden
+imperfecto con que se hab&iacute;a formado despu&eacute;s de la vira en redondo
+sucedi&oacute; el m&aacute;s terrible desorden. Est&aacute;bamos envueltos por el enemigo,
+cuya artiller&iacute;a lanzaba una espantosa lluvia de balas y de metralla
+sobre nuestro nav&iacute;o, lo mismo que sobre el <i>Bucentauro</i>. El
+<i>Agust&iacute;n</i>, el <i>Her&oacute;s</i> y el <i>Leandro</i> se
+bat&iacute;an lejos de nosotros, en posici&oacute;n algo desahogada, mientras el
+<i>Trinidad</i>, lo mismo que el nav&iacute;o almirante, sin poder
+disponer de sus movimientos, cogidos en terrible escaramuza por el genio
+del gran Nelson, luchaban heroicamente, no ya buscando una victoria
+imposible, sino movidos por el af&aacute;n de perecer con honra.</p>
+
+<p>Los cabellos blancos que hoy cubren mi cabeza se erizan todav&iacute;a al
+recordar aquellas tremendas horas, principalmente desde las dos a las
+cuatro de la tarde. Se me representan los barcos, no como ciegas
+m&aacute;quinas de guerra, obedientes al hombre, sino como verdaderos
+gigantes, seres vivos y monstruosos que luchaban por s&iacute;, poniendo en
+acci&oacute;n, como &aacute;giles miembros, su velamen, y cual terribles armas, la
+poderosa artiller&iacute;a de sus costados. Mir&aacute;ndolos, mi imaginaci&oacute;n no pod&iacute;a
+menos de personalizarlos, y aun ahora me parece que los veo acercarse,
+desafiarse, orzar con &iacute;mpetu para descargar su andanada, lanzarse al
+abordaje con adem&aacute;n provocativo, retroceder con ardiente coraje para
+tomar m&aacute;s fuerza, mofarse del enemigo, increparle; me parece que les veo
+expresar el dolor de la herida, o exhalar noblemente el gemido de la
+muerte, como el gladiador que no olvida el decoro de la agon&iacute;a; me
+parece o&iacute;r el rumor de las tripulaciones, como la voz que sale de un
+pecho irritado, a veces alarido de entusiasmo, a veces sordo mugido de
+desesperaci&oacute;n, precursor de exterminio; ahora himno de j&uacute;bilo que indica
+la victoria; despu&eacute;s algazara rabiosa que se pierde en el espacio,
+haciendo lugar a un terrible silencio que anuncia la verg&uuml;enza de la
+derrota.</p>
+
+<p>El espect&aacute;culo que ofrec&iacute;a el interior del <i>Sant&iacute;sima
+Trinidad</i> era el de un <a target="_blank" href="images/146.jpg">infierno</a>. Las maniobras hab&iacute;an sido
+abandonadas, porque el barco no se mov&iacute;a ni pod&iacute;a moverse. Todo el
+empe&ntilde;o consist&iacute;a en servir las piezas con la mayor presteza posible,
+correspondiendo as&iacute; al estrago que hac&iacute;an los proyectiles enemigos. La
+metralla inglesa rasgaba el velamen como si grandes e invisibles u&ntilde;as le
+hicieran trizas. Los pedazos de obra muerta, los trozos de madera, los
+gruesos obenques segados cual haces de espigas, los motones que ca&iacute;an,
+los trozos de velamen, los hierros, cabos y dem&aacute;s despojos arrancados de
+su sitio por el ca&ntilde;&oacute;n enemigo, llenaban la cubierta, donde apenas hab&iacute;a
+espacio para moverse. De minuto en minuto ca&iacute;an al suelo o al mar
+multitud de hombres llenos de vida; las blasfemias de los combatientes
+se mezclaban a los lamentos de los heridos, de tal modo que no era
+posible distinguir si insultaban a Dios los que mor&iacute;an, o le llamaban
+con angustia los que luchaban.</p>
+
+<p>Yo tuve que prestar auxilio en una faena trist&iacute;sima, cual era la de
+transportar heridos a la bodega, donde estaba la enfermer&iacute;a. Algunos
+mor&iacute;an antes de llegar a ella, y otros ten&iacute;an que sufrir dolorosas
+operaciones antes de poder reposar un momento su cuerpo fatigado.
+Tambi&eacute;n tuve la indecible satisfacci&oacute;n de ayudar a los carpinteros, que
+a toda prisa procuraban aplicar tapones a los agujeros hechos en el
+casco; pero por causa de mi poca fuerza, no eran aquellos auxilios tan
+eficaces como yo habr&iacute;a deseado.</p>
+
+<p>La sangre corr&iacute;a en abundancia por la cubierta y los puentes, y a pesar
+de la arena, el movimiento del buque la llevaba de aqu&iacute; para all&iacute;,
+formando fat&iacute;dicos dibujos. Las balas de ca&ntilde;&oacute;n, de tan cerca disparadas,
+mutilaban horriblemente los cuerpos, y era frecuente ver rodar a alguno,
+arrancada a cerc&eacute;n la cabeza, cuando la violencia del proyectil no
+arrojaba la v&iacute;ctima al mar, entre cuyas ondas deb&iacute;a perderse casi sin
+dolor la &uacute;ltima noci&oacute;n de la vida. Otras balas rebotaban contra un palo
+o contra la obra muerta, levantando granizada de astillas que her&iacute;an
+como flechas. La fusiler&iacute;a de las cofas y la metralla de las carronadas
+esparc&iacute;an otra muerte menos r&aacute;pida y m&aacute;s dolorosa, y fue raro el que no
+sali&oacute; marcado m&aacute;s o menos gravemente por el plomo y el hierro de
+nuestros enemigos.</p>
+
+<p>De tal suerte combatida y sin poder de ning&uacute;n modo devolver iguales
+destrozos, la tripulaci&oacute;n, aquella alma del buque, se sent&iacute;a perecer,
+agonizaba con desesperado coraje, y el nav&iacute;o mismo, aquel cuerpo
+glorioso, retemblaba al golpe de las balas. Yo le sent&iacute;a estremecerse en
+la terrible lucha: cruj&iacute;an sus cuadernas, estallaban sus baos,
+rechinaban sus puntales a manera de miembros que retuerce el dolor, y la
+cubierta trepidaba bajo mis pies con ruidosa palpitaci&oacute;n, como si a todo
+el inmenso cuerpo del buque se comunicara la indignaci&oacute;n y los dolores
+de sus tripulantes. En tanto, el agua penetraba por los mil agujeros y
+grietas del casco acribillado, y comenzaba a inundar la bodega.</p>
+
+<p>El <a target="_blank" href="images/149.jpg"><i>Bucentauro</i></a>, nav&iacute;o general, se rindi&oacute; a nuestra vista.
+Villeneuve hab&iacute;a arriado bandera. Una vez entregado el jefe de la
+escuadra, &iquest;qu&eacute; esperanza quedaba a los buques? El pabell&oacute;n franc&eacute;s
+desapareci&oacute; de la popa de aquel gallardo nav&iacute;o, y cesaron sus fuegos. El
+<i>San Agust&iacute;n</i> y el <i>Her&oacute;s</i> se sosten&iacute;an todav&iacute;a, y
+el <i>Rayo</i> y el <i>Neptuno</i>, pertenecientes a la
+vanguardia, que hab&iacute;an venido a auxiliarnos, intentaron en vano
+salvarnos de los nav&iacute;os enemigos que nos asediaban. Yo pude observar la
+parte del combate m&aacute;s inmediata al <i>Sant&iacute;sima Trinidad</i>,
+porque del resto de la l&iacute;nea no era posible ver nada. El viento parec&iacute;a
+haberse detenido, y el humo se quedaba sobre nuestras cabezas,
+envolvi&eacute;ndonos en su espesa blancura, que las miradas no pod&iacute;an
+penetrar. Distingu&iacute;amos tan s&oacute;lo el aparejo de algunos buques lejanos,
+aumentados de un modo inexplicable por no s&eacute; qu&eacute; efecto &oacute;ptico o porque
+el pavor de aquel sublime momento agrandaba todos los objetos.</p>
+
+<p>Disipose por un momento la densa penumbra, &iexcl;pero de qu&eacute; manera tan
+terrible! Detonaci&oacute;n espantosa, m&aacute;s fuerte que la de los mil ca&ntilde;ones de
+la escuadra disparando a un tiempo, paraliz&oacute; a todos, produciendo
+general terror. Cuando el o&iacute;do recibi&oacute; tan fuerte impresi&oacute;n, claridad
+viv&iacute;sima hab&iacute;a iluminado el ancho espacio ocupado por las dos flotas,
+rasgando el velo de humo, y presentose a nuestros ojos todo el panorama
+del combate. La terrible explosi&oacute;n hab&iacute;a ocurrido hacia el Sur, en el
+sitio ocupado antes por la retaguardia.</p>
+
+<p>&laquo;Se ha volado un nav&iacute;o&raquo;, dijeron todos.</p>
+
+<p>Las opiniones fueron diversas, y se dudaba si el buque volado era el
+<i>Santa Ana</i>, el <i>Argonauta</i>, el
+<i>Ildefonso</i> o el <i>Bahama</i>. Despu&eacute;s se supo que hab&iacute;a
+sido el franc&eacute;s nombrado <i>Achilles</i>. La expansi&oacute;n de los gases
+desparram&oacute; por mar y cielo en pedazos mil cuanto momentos antes
+constitu&iacute;a un hermoso nav&iacute;o con 74 ca&ntilde;ones y 600 hombres de tripulaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Algunos segundos despu&eacute;s de la explosi&oacute;n, ya no pens&aacute;bamos m&aacute;s que en
+nosotros mismos. Rendido el <i>Bucentauro</i>, todo el fuego
+enemigo se dirigi&oacute; contra nuestro nav&iacute;o, cuya p&eacute;rdida era ya segura. El
+entusiasmo de los primeros momentos se hab&iacute;a apagado en m&iacute;, y mi coraz&oacute;n
+se llen&oacute; de un terror que me paralizaba, ahogando todas las funciones de
+mi esp&iacute;ritu, excepto la curiosidad. Esta era tan irresistible, que me
+oblig&oacute; a salir a los sitios de mayor peligro. De poco serv&iacute;a ya mi
+escaso auxilio, pues ni aun se trasladaban los heridos a la bodega, por
+ser muchos, y las piezas exig&iacute;an el servicio de cuantos conservaban un
+poco de fuerza. Entre &eacute;stos vi a Marcial, que se multiplicaba gritando y
+movi&eacute;ndose conforme a su poca agilidad, y era a la vez contramaestre,
+marinero, artillero, carpintero y cuanto hab&iacute;a que ser en tan terribles
+instantes. Nunca cre&iacute; que desempe&ntilde;ara funciones correspondientes a
+tantos hombres el que no pod&iacute;a considerarse sino como la mitad de un
+cuerpo humano. Un astillazo le hab&iacute;a herido en la cabeza, y la sangre,
+ti&ntilde;&eacute;ndole la cara, le daba horrible aspecto. Yo le vi agitar sus labios,
+bebiendo aquel l&iacute;quido, y luego lo escup&iacute;a con furia fuera del portal&oacute;n,
+como si tambi&eacute;n quisiera herir a salivazos a nuestros enemigos.</p>
+
+<p>Lo que m&aacute;s me asombraba, caus&aacute;ndome cierto espanto, era que Marcial,
+aun en aquella escena de desolaci&oacute;n, profer&iacute;a frases de buen humor, no
+s&eacute; si por alentar a sus deca&iacute;dos compa&ntilde;eros o porque de este modo
+acostumbraba alentarse a s&iacute; mismo.</p>
+
+<p>Cay&oacute; con estruendo el palo de trinquete, ocupando el castillo de proa
+con la balumba de su aparejo, y Marcial dijo:</p>
+
+<p>&laquo;Muchachos, vengan las hachas. Metamos este mueble en la alcoba&raquo;.</p>
+
+<p>Al punto se cortaron los cabos, y el m&aacute;stil cay&oacute; al mar.</p>
+
+<p>Y viendo que arreciaba el fuego, grit&oacute; dirigi&eacute;ndose a un pa&ntilde;olero que se
+hab&iacute;a convertido en cabo de ca&ntilde;&oacute;n:</p>
+
+<p>&laquo;Pero Abad, m&aacute;ndales el vino a esos casacones para que nos dejen en
+paz&raquo;.</p>
+
+<p>Y a un soldado que yac&iacute;a como muerto, por el dolor de sus heridas y la
+angustia del mareo, le dijo aplic&aacute;ndole el botafuego a la nariz:</p>
+
+<p>&laquo;Huele una hojita de azahar, camarada, para que se te pase el desmayo.
+&iquest;Quieres dar un paseo en bote? Anda: Nelson nos convida a echar unas
+ca&ntilde;as&raquo;.</p>
+
+<p>Esto pasaba en el comb&eacute;s. Alc&eacute; la vista al alc&aacute;zar de popa, y vi que el
+general Cisneros hab&iacute;a ca&iacute;do. Precipitadamente le bajaron dos marineros
+a la c&aacute;mara. Mi amo continuaba inm&oacute;vil en su puesto; pero de su brazo
+izquierdo manaba mucha sangre. Corr&iacute; hacia &eacute;l para auxiliarle, y antes
+que yo llegase, un oficial se le acerc&oacute;, intentando convencerle de que
+deb&iacute;a bajar a la c&aacute;mara. No hab&iacute;a &eacute;ste pronunciado dos palabras, cuando
+una bala le llev&oacute; la mitad de la cabeza, y su sangre salpic&oacute; mi rostro.
+Entonces, D. Alonso se retir&oacute;, tan p&aacute;lido como el cad&aacute;ver de su amigo,
+que yac&iacute;a mutilado en el piso del alc&aacute;zar.</p>
+
+<p>Cuando baj&oacute; mi amo, el comandante qued&oacute; solo arriba, con tal presencia
+de &aacute;nimo que no pude menos de contemplarle un rato, asombrado de tanto
+valor. Con la cabeza descubierta, el rostro p&aacute;lido, la mirada ardiente,
+la acci&oacute;n en&eacute;rgica, permanec&iacute;a en su puesto dirigiendo aquella acci&oacute;n
+desesperada que no pod&iacute;a ganarse ya. Tan horroroso desastre hab&iacute;a de
+verificarse con orden, y el comandante era la autoridad que reglamentaba
+el hero&iacute;smo. Su voz dirig&iacute;a a la tripulaci&oacute;n en aquella contienda del
+honor y la muerte.</p>
+
+<p>Un oficial que mandaba en la primera bater&iacute;a subi&oacute; a tomar &oacute;rdenes, y
+antes de hablar cay&oacute; muerto a los pies de su jefe; otro guardia marina
+que estaba a su lado cay&oacute; tambi&eacute;n mal herido, y <a target="_blank" href="images/153.jpg">Uriarte</a> qued&oacute; al fin
+enteramente solo en el alc&aacute;zar, cubierto de muertos y heridos.</p>
+
+<p>Ni aun entonces se apart&oacute; su vista de los barcos ingleses ni de los
+movimientos de nuestra artiller&iacute;a; y el imponente aspecto del alc&aacute;zar y
+toldilla, donde agonizaban sus amigos y subalternos, no conmovi&oacute; su
+pecho varonil ni quebrant&oacute; su en&eacute;rgica resoluci&oacute;n de sostener el fuego
+hasta perecer. &iexcl;Ah!, recordando yo despu&eacute;s la serenidad y estoicismo de
+D. Francisco Javier Uriarte, he podido comprender todo lo que nos
+cuentan de los heroicos capitanes de la antig&uuml;edad. Entonces no conoc&iacute;a
+yo la palabra <i>sublimidad</i>; pero viendo a nuestro comandante
+comprend&iacute; que todos los idiomas deben tener un hermoso vocablo para
+expresar aquella grandeza de alma que me parec&iacute;a favor rara vez otorgado
+por Dios al hombre miserable.</p>
+
+<p>Entre tanto, gran parte de los ca&ntilde;ones hab&iacute;a cesado de hacer fuego,
+porque la mitad de la gente estaba fuera de combate. Tal vez no me
+hubiera fijado en esta circunstancia, si habiendo salido de la c&aacute;mara,
+impulsado por mi curiosidad, no sintiera una voz que con acento terrible
+me dijo: &laquo;&iexcl;Gabrielillo, aqu&iacute;!&raquo;</p>
+
+<p>Marcial me llamaba: acud&iacute; prontamente, y le hall&eacute; empe&ntilde;ado en servir uno
+de los ca&ntilde;ones que hab&iacute;an quedado sin gente. Una bala hab&iacute;a llevado a
+Medio-hombre la punta de su pierna de palo, lo cual le hac&iacute;a decir:</p>
+
+<p>&laquo;Si llego a traer la de carne y hueso...&raquo;</p>
+
+<p>Dos marinos muertos yac&iacute;an a su lado; un tercero, gravemente herido, se
+esforzaba en seguir sirviendo la pieza.</p>
+
+<p>&laquo;Compadre&mdash;le dijo Marcial&mdash;, ya t&uacute; no puedes ni encender una colilla&raquo;.</p>
+
+<p>Arranc&oacute; el botafuego de manos del herido y me lo entreg&oacute; diciendo:</p>
+
+<p>&laquo;Toma, Gabrielillo; si tienes miedo, vas al agua&raquo;.</p>
+
+<p>Esto diciendo, carg&oacute; el ca&ntilde;&oacute;n con toda la prisa que le fue posible,
+ayudado de un grumete que estaba casi ileso; lo cebaron y apuntaron;
+ambos exclamaron &laquo;fuego&raquo;; acerqu&eacute; la mecha, y el ca&ntilde;&oacute;n dispar&oacute;.</p>
+
+<p>Se repiti&oacute; la operaci&oacute;n por segunda y tercera vez, y el ruido del ca&ntilde;&oacute;n,
+disparado por m&iacute;, retumb&oacute; de un modo extraordinario en mi alma. El
+considerarme, no ya espectador, sino actor decidido en tan grandiosa
+tragedia, disip&oacute; por un instante el miedo, y me sent&iacute; con grandes br&iacute;os,
+al menos con la firme resoluci&oacute;n de aparentarlos. Desde entonces conoc&iacute;
+que el hero&iacute;smo es casi siempre una forma del pundonor. Marcial y otros
+me miraban: era preciso que me hiciera digno de fijar su atenci&oacute;n.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Ah!&mdash;dec&iacute;a yo para m&iacute; con orgullo&mdash;. Si mi amita pudiera verme
+ahora... &iexcl;Qu&eacute; valiente estoy disparando ca&ntilde;onazos como un hombre!... Lo
+menos habr&eacute; mandado al otro mundo dos docenas de ingleses&raquo;.</p>
+
+<p>Pero estos nobles pensamientos me ocuparon muy poco tiempo, porque
+Marcial, cuya fatigada naturaleza comenzaba a rendirse despu&eacute;s de su
+esfuerzo, respiro con ansia, se sec&oacute; la sangre que aflu&iacute;a en abundancia
+de su cabeza, cerr&oacute; los ojos, sus brazos se extendieron con desmayo, y
+dijo:</p>
+
+<p>&laquo;No puedo m&aacute;s: se me sube la p&oacute;lvora a la toldilla (la cabeza). Gabriel,
+tr&aacute;eme agua&raquo;.</p>
+
+<p>Corr&iacute; a buscar el agua, y cuando se la traje, bebi&oacute; con ansia. Pareci&oacute;
+tomar con esto nuevas fuerzas: &iacute;bamos a seguir, cuando un gran estr&eacute;pito
+nos dej&oacute; sin movimiento. El palo mayor, tronchado por la fogonadura,
+cayo sobre el comb&eacute;s, y tras &eacute;l el de mesana. El nav&iacute;o qued&oacute; lleno de
+escombros y el desorden fue espantoso.</p>
+
+<p>Felizmente qued&eacute; en hueco y sin recibir m&aacute;s que una ligera herida en la
+cabeza, la cual, aunque me aturdi&oacute; al principio, no me impidi&oacute; apartar
+los trozos de vela y cabos que hab&iacute;an ca&iacute;do sobre m&iacute;. Los marineros y
+soldados de cubierta pugnaban por desalojar tan enorme masa de cuerpos
+in&uacute;tiles, y desde entonces s&oacute;lo la artiller&iacute;a de las bater&iacute;as bajas
+sostuvo el fuego. Sal&iacute; como pude, busqu&eacute; a Marcial, no le hall&eacute;, y
+habiendo fijado mis ojos en el alc&aacute;zar, not&eacute; que el comandante ya no
+estaba all&iacute;. Gravemente herido de un astillazo en la cabeza, hab&iacute;a ca&iacute;do
+ex&aacute;nime, y al punto dos marineros subieron para trasladarle a la c&aacute;mara.
+Corr&iacute; tambi&eacute;n all&aacute;, y entonces un casco de metralla me hiri&oacute; en el
+hombro, lo que me asust&oacute; en extremo, creyendo que mi herida era mortal y
+que iba a exhalar el &uacute;ltimo suspiro. Mi turbaci&oacute;n no me impidi&oacute; entrar
+en la c&aacute;mara, donde por la mucha sangre que brotaba de mi herida me
+debilit&eacute;, quedando por un momento desvanecido.</p>
+
+<p>En aquel pasajero letargo, segu&iacute; oyendo el estr&eacute;pito de los ca&ntilde;ones de
+la segunda y tercera bater&iacute;a, y despu&eacute;s una voz que dec&iacute;a con furia:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Abordaje!... &iexcl;las picas!... &iexcl;las hachas!&raquo;</p>
+
+<p>Despu&eacute;s la confusi&oacute;n fue tan grande, que no pude distinguir lo que
+pertenec&iacute;a a las voces humanas en tal descomunal concierto. Pero no s&eacute;
+c&oacute;mo, sin salir de aquel estado de somnolencia, me hice cargo de que se
+cre&iacute;a todo perdido, y de que los oficiales se hallaban reunidos en la
+c&aacute;mara para acordar la rendici&oacute;n; y tambi&eacute;n puedo asegurar que si no fue
+invento de mi fantas&iacute;a, entonces trastornada, reson&oacute; en el comb&eacute;s una
+voz que dec&iacute;a: &laquo;&iexcl;El <a target="_blank" href="images/158.jpg"><i>Trinidad</i></a> no se rinde!&raquo;. De fijo fue la
+voz de Marcial, si es que realmente dijo alguien tal cosa.</p>
+
+<p>Me sent&iacute; despertar, y vi a mi amo arrojado sobre uno de los sof&aacute;s de la
+c&aacute;mara, con la cabeza oculta entre las manos en adem&aacute;n de desesperaci&oacute;n
+y sin cuidarse de su herida.</p>
+
+<p>Acerqueme a &eacute;l, y el infeliz anciano no hall&oacute; mejor modo de expresar su
+desconsuelo que abraz&aacute;ndome paternalmente, como si ambos estuvi&eacute;ramos
+cercanos a la muerte. &Eacute;l, por lo menos, creo que se consideraba pr&oacute;ximo
+a morir de puro dolor, porque su herida no ten&iacute;a la menor gravedad. Yo
+le consol&eacute; como pude, diciendo que si la acci&oacute;n no se hab&iacute;a ganado, no
+fue porque yo dejara de matar bastante ingleses con mi ca&ntilde;oncito, y
+a&ntilde;ad&iacute; que para otra vez ser&iacute;amos m&aacute;s afortunados; pueriles razones que
+no calmaron su agitaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Saliendo afuera en busca de agua para mi amo, presenci&eacute; el acto de
+arriar la bandera, que a&uacute;n flotaba en la cangreja, uno de los pocos
+restos de arboladura que con el tronco de mesana quedaban en pie. Aquel
+lienzo glorioso, ya agujereado por mil partes, se&ntilde;al de nuestra honra,
+que congregaba bajo sus pliegues a todos los combatientes, descendi&oacute;
+del m&aacute;stil para no izarse m&aacute;s. La idea de un orgullo abatido, de un
+&aacute;nimo esforzado que sucumbe ante fuerzas superiores, no puede encontrar
+imagen m&aacute;s perfecta para representarse a los ojos humanos que la de
+aquel oriflama que se abate y desaparece como un sol que se pone. El de
+aquella tarde trist&iacute;sima, tocando al t&eacute;rmino de su carrera en el momento
+de nuestra rendici&oacute;n, ilumin&oacute; nuestra bandera con su &uacute;ltimo rayo.</p>
+
+<p>El fuego ces&oacute; y los ingleses penetraron en el barco vencido.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="XII" id="XII"></a>-XII-</h2>
+
+
+<p>Cuando el
+esp&iacute;ritu, reposando de la agitaci&oacute;n del combate, tuvo tiempo de dar paso
+a la compasi&oacute;n, al fr&iacute;o terror producido por la vista de tan grande
+estrago, se present&oacute; a los ojos de cuantos quedamos vivos la escena del
+nav&iacute;o en toda su horrenda majestad. Hasta entonces los &aacute;nimos no se
+hab&iacute;an ocupado m&aacute;s que de la defensa; mas cuando el fuego ces&oacute;, se pudo
+advertir el gran destrozo del casco, que, dando entrada al agua por sus
+mil aver&iacute;as, se hund&iacute;a, amenazando sepultarnos a todos, vivos y muertos,
+en el fondo del mar. Apenas entraron en &eacute;l los ingleses, un grito reson&oacute;
+un&aacute;nime, proferido por nuestros marinos:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;A las bombas!&raquo; Todos los que pod&iacute;amos acudimos a ellas y trabajamos
+con ardor; pero aquellas m&aacute;quinas imperfectas desalojaban una cantidad
+de agua bastante menor que la que entraba. De repente un grito, a&uacute;n m&aacute;s
+terrible que el anterior, nos llen&oacute; de espanto. Ya dije que los heridos
+se hab&iacute;an transportado al &uacute;ltimo sollado, lugar que, por hallarse bajo
+la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n, est&aacute; libre de la acci&oacute;n de las balas. El agua
+invad&iacute;a r&aacute;pidamente aquel recinto, y algunos marinos asomaron por la
+escotilla gritando:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Que se ahogan los heridos!&raquo;</p>
+
+<p>La mayor parte de la tripulaci&oacute;n vacil&oacute; entre seguir desalojando el agua
+y acudir en socorro de aquellos desgraciados; y no s&eacute; qu&eacute; habr&iacute;a sido de
+ellos, si la gente de un nav&iacute;o ingl&eacute;s no hubiera acudido en nuestro
+auxilio. Estos no s&oacute;lo transportaron los heridos a la tercera y a la
+segunda bater&iacute;a, sino que tambi&eacute;n pusieron mano a las bombas, mientras
+sus carpinteros trataban de reparar algunas de las aver&iacute;as del casco.</p>
+
+<p>Rendido de cansancio, y juzgando que Don Alonso pod&iacute;a necesitar de m&iacute;,
+fui a la c&aacute;mara. Entonces vi a algunos ingleses ocupados en poner el
+pabell&oacute;n brit&aacute;nico en la popa del <i>Sant&iacute;sima Trinidad</i>. Como
+cuento con que el lector ben&eacute;volo me ha de perdonar que apunte aqu&iacute; mis
+impresiones, dir&eacute; que aquello me hizo pensar un poco. Siempre se me
+hab&iacute;an representado los ingleses como verdaderos piratas o salteadores
+de los mares, gentezuela aventurera que no constitu&iacute;a naci&oacute;n y que viv&iacute;a
+del merodeo.</p>
+
+<p>Cuando vi el orgullo con que enarbolaron su pabell&oacute;n, salud&aacute;ndole con
+vivas aclamaciones; cuando advert&iacute; el gozo y la satisfacci&oacute;n que les
+causaba haber apresado el m&aacute;s grande y glorioso barco que hasta entonces
+surc&oacute; los mares, pens&eacute; que tambi&eacute;n ellos tendr&iacute;an su patria querida, que
+&eacute;sta les habr&iacute;a confiado la defensa de su honor; me pareci&oacute; que en
+aquella tierra, para m&iacute; misteriosa, que se llamaba Inglaterra, hab&iacute;an de
+existir, como en Espa&ntilde;a, muchas gentes honradas, un rey paternal, y las
+madres, las hijas, las esposas, las hermanas de tan valientes marinos,
+los cuales, esperando con ansiedad su vuelta, rogar&iacute;an a Dios que les
+concediera la victoria.</p>
+
+<p>En la c&aacute;mara encontr&eacute; a mi se&ntilde;or m&aacute;s tranquilo. Los oficiales ingleses
+que hab&iacute;an entrado all&iacute; trataban a los nuestros con delicada cortes&iacute;a, y
+seg&uacute;n entend&iacute;, quer&iacute;an trasbordar los heridos a alg&uacute;n barco enemigo. Uno
+de aquellos oficiales se acerc&oacute; a mi amo como queriendo reconocerle, y
+le salud&oacute; en espa&ntilde;ol medianamente correcto, record&aacute;ndole una amistad
+antigua. Contest&oacute; D. Alonso a sus finuras con gravedad, y despu&eacute;s quiso
+enterarse por &eacute;l de los pormenores del combate.</p>
+
+<p>&laquo;&iquest;Pero qu&eacute; ha sido de la reserva? &iquest;Qu&eacute; ha hecho <a target="_blank" href="images/162.jpg">Gravina</a>?&mdash;pregunt&oacute; mi
+amo.&mdash;Gravina se ha retirado con algunos nav&iacute;os&mdash;contest&oacute; el ingl&eacute;s.</p>
+
+<p>&mdash;De la vanguardia s&oacute;lo han venido a auxiliarnos el <i>Rayo</i> y
+el <i>Neptuno</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Los cuatro franceses, <i>Duguay-Trouin</i>,
+<i>Mont-Blanc</i>, <i>Scipion</i> y <i>Formidable</i>,
+son los &uacute;nicos que no han entrado en acci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Pero Gravina, Gravina, &iquest;qu&eacute; es de Gravina?&mdash;insisti&oacute; mi amo.</p>
+
+<p>&mdash;Se ha retirado en el <i>Pr&iacute;ncipe de Asturias</i>; mas como se le
+ha dado caza, ignoro si habr&aacute; llegado a C&aacute;diz.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y el <i>San Ildefonso</i>?</p>
+
+<p>&mdash;Ha sido apresado.&mdash;&iquest;Y el <i>Santa Ana</i>?</p>
+
+<p>&mdash;Tambi&eacute;n ha sido apresado.&mdash;&iexcl;Vive Dios!&mdash;exclam&oacute; D. Alonso sin poder
+disimular su enojo&mdash;. Apuesto a que no ha sido apresado el
+<i>Nepomuceno</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Tambi&eacute;n lo ha sido.&mdash;&iexcl;Oh!, &iquest;est&aacute; usted seguro de ello? &iquest;Y Churruca?</p>
+
+<p>&mdash;Ha muerto&mdash;contest&oacute; el ingl&eacute;s con tristeza.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! &iexcl;Ha muerto! &iexcl;Ha muerto Churruca!&mdash;exclam&oacute; mi amo con angustiosa
+perplejidad&mdash;. Pero el <i>Bahama</i> se habr&aacute; salvado, el
+<i>Bahama</i> habr&aacute; vuelto ileso a C&aacute;diz.</p>
+
+<p>&mdash;Tambi&eacute;n ha sido apresado.&mdash;&iexcl;Tambi&eacute;n! &iquest;Y Galiano? Galiano es un h&eacute;roe
+y un sabio.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;&mdash;repuso sombr&iacute;amente el ingl&eacute;s&mdash;; pero ha muerto tambi&eacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; es del <i>Monta&ntilde;&eacute;s</i>? &iquest;Qu&eacute; ha sido de Alcedo?</p>
+
+<p>&mdash;Alcedo... tambi&eacute;n ha muerto&raquo;.</p>
+
+<p>Mi amo no pudo reprimir la expresi&oacute;n de su profunda pena; y como la
+avanzada edad amenguaba en &eacute;l la presencia de &aacute;nimo propia de tan
+terribles momentos, hubo de pasar por la peque&ntilde;a mengua de derramar
+algunas l&aacute;grimas, triste obsequio a sus compa&ntilde;eros. No es impropio el
+llanto en las grandes almas; antes bien, indica el consorcio fecundo de
+la delicadeza de sentimientos con la energ&iacute;a de car&aacute;cter. Mi amo llor&oacute;
+como hombre, despu&eacute;s de haber cumplido con su deber como marino; mas
+reponi&eacute;ndose de aquel abatimiento, y buscando alguna raz&oacute;n con que
+devolver al ingl&eacute;s la pesadumbre que este le causara, dijo:</p>
+
+<p>&laquo;Pero ustedes no habr&aacute;n sufrido menos que nosotros. Nuestros enemigos
+habr&aacute;n tenido p&eacute;rdidas de consideraci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Una sobre todo irreparable&mdash;contest&oacute; el ingl&eacute;s con tanta congoja como
+la de D. Alonso&mdash;. Hemos perdido al primero de nuestros marinos, al
+valiente entre los valientes, al heroico, al divino, al sublime
+almirante Nelson&raquo;.</p>
+
+<p>Y con tan poca entereza como mi amo, el oficial ingl&eacute;s no se cuid&oacute; de
+disimular su inmensa pena: cubriose la cara con las manos y llor&oacute;, con
+toda la expresiva franqueza del verdadero dolor, al jefe, al protector y
+al amigo.</p>
+
+<p>Nelson, herido mortalmente en mitad del combate, seg&uacute;n despu&eacute;s supe, por
+una bala de fusil que le atraves&oacute; el pecho y se fij&oacute; en la espina
+dorsal, dijo al capit&aacute;n Hardy: &laquo;Se acab&oacute;; al fin lo han conseguido&raquo;. Su
+agon&iacute;a se prolong&oacute; hasta el caer de la tarde; no perdi&oacute; ninguno de los
+pormenores del combate, ni se extingui&oacute; su genio de militar y de marino
+sino cuando la &uacute;ltima fugitiva palpitaci&oacute;n de la vida se disip&oacute; en su
+cuerpo herido. Atormentado por horribles dolores, no dej&oacute; de dictar
+&oacute;rdenes, enter&aacute;ndose de los movimientos de ambas escuadras, y cuando se
+le hizo saber el triunfo de la suya, exclam&oacute;: &laquo;Bendito sea Dios; he
+cumplido con mi deber&raquo;.</p>
+
+<p>Un cuarto de hora despu&eacute;s expiraba el primer marino de nuestro siglo.</p>
+
+<p>Perd&oacute;neseme la digresi&oacute;n. El lector extra&ntilde;ar&aacute; que no conoci&eacute;ramos la
+suerte de muchos buques de la escuadra combinada. Nada m&aacute;s natural que
+nuestra ignorancia, por causa de la desmesurada longitud de la l&iacute;nea de
+combate, y adem&aacute;s el sistema de luchas parciales adoptado por los
+ingleses. Sus nav&iacute;os se hab&iacute;an mezclado con los nuestros, y como la
+contienda era a tiro de fusil, el buque enemigo que nos bat&iacute;a ocultaba
+la vista del resto de la escuadra, adem&aacute;s de que el humo espes&iacute;simo nos
+imped&iacute;a ver cuanto no se hallara en paraje cercano.</p>
+
+<p>Al anochecer, y cuando a&uacute;n el ca&ntilde;oneo no hab&iacute;a cesado, distingu&iacute;amos
+algunos nav&iacute;os, que pasaban a un largo como fantasmas, unos con media
+arboladura, otros completamente desarbolados. La bruma, el humo, el
+mismo aturdimiento de nuestras cabezas, nos imped&iacute;a distinguir si eran
+espa&ntilde;oles o enemigos; y cuando la luz de un fogonazo lejano iluminaba a
+trechos aquel panorama temeroso, not&aacute;bamos que a&uacute;n segu&iacute;a la lucha con
+encarnizamiento entre grupos de nav&iacute;os aislados; que otros corr&iacute;an sin
+concierto ni rumbo, llevados por el temporal, y que alguno de los
+nuestros era remolcado por otro ingl&eacute;s en direcci&oacute;n al Sur.</p>
+
+<p>Vino la noche, y con ella aument&oacute; la gravedad y el horror de nuestra
+situaci&oacute;n. Parec&iacute;a que la Naturaleza hab&iacute;a de sernos propicia despu&eacute;s
+de tantas desgracias; pero, por el contrario, desencaden&aacute;ronse con furia
+los elementos, como si el Cielo creyera que a&uacute;n no era bastante grande
+el n&uacute;mero de nuestras desdichas. Desatose un recio temporal, y viento y
+agua, hondamente agitados, azotaron el buque, que, incapaz de maniobra,
+fluctuaba a merced de las olas. Los vaivenes eran tan fuertes que se
+hac&iacute;a dif&iacute;cil el trabajo, lo cual, unido al cansancio de la tripulaci&oacute;n,
+empeoraba nuestro estado de hora en hora. Un nav&iacute;o ingl&eacute;s, que despu&eacute;s
+supe se llamaba <i>Prince</i>, trat&oacute; de remolcar al
+<i>Trinidad</i>; pero sus esfuerzos fueron in&uacute;tiles, y tuvo que
+alejarse por temor a un choque, que habr&iacute;a sido funesto para ambos
+buques.</p>
+
+<p>Entre tanto no era posible tomar alimento alguno, y yo me mor&iacute;a de
+hambre, porque los dem&aacute;s, indiferentes a todo lo que no fuera el
+peligro, apenas se cuidaban de cosa tan importante. No me atrev&iacute;a a
+pedir un pedazo de pan por temor de parecer importuno, y al mismo
+tiempo, sin verg&uuml;enza lo confieso, dirig&iacute;a mi escrutadora observaci&oacute;n a
+todos los sitios donde coleg&iacute;a que pod&iacute;an existir provisiones de boca.
+Apretado por la necesidad, me arriesgu&eacute; a hacer una visita a los pa&ntilde;oles
+del bizcocho, y &iquest;cu&aacute;l ser&iacute;a mi asombro cuando vi que Marcial estaba
+all&iacute;, trasegando a su est&oacute;mago lo primero que encontr&oacute; a mano? El
+anciano estaba herido de poca gravedad, y aunque una bala le hab&iacute;a
+llevado el pie derecho, como este no era otra cosa que la extremidad de
+la pierna de palo, el cuerpo de Marcial s&oacute;lo estaba con tal percance un
+poco m&aacute;s cojo.</p>
+
+<p>&laquo;Toma, Gabrielillo&mdash;me dijo, llen&aacute;ndome el seno de galletas&mdash;: barco
+sin lastre no navega&raquo;.</p>
+
+<p>En seguida empin&oacute; una botella y bebi&oacute; con delicia.</p>
+
+<p>Salimos del pa&ntilde;ol, y vi que no &eacute;ramos nosotros solos los que visitaban
+aquel lugar, pues todo indicaba que un desordenado pillaje hab&iacute;a
+ocurrido all&iacute; momentos antes.</p>
+
+<p>Reparadas mis fuerzas, pude pensar en servir de algo, poniendo mano a
+las bombas o ayudando a los carpinteros. Trabajosamente se enmendaron
+algunas aver&iacute;as con auxilio de los ingleses, que vigilaban todo, y seg&uacute;n
+despu&eacute;s comprend&iacute;, no perd&iacute;an de vista a algunos de nuestros marineros,
+porque tem&iacute;an que se sublevasen, represando el nav&iacute;o, en lo cual los
+enemigos demostraban m&aacute;s suspicacia que buen sentido, pues menester era
+haber perdido el juicio para intentar represar un buque en tal estado.
+Ello es que los <i>casacones</i> acud&iacute;an a todas partes y no
+perd&iacute;an movimiento alguno.</p>
+
+<p>Entrada la noche, y hall&aacute;ndome transido de fr&iacute;o, abandon&eacute; la cubierta,
+donde apenas pod&iacute;a tenerme, y corr&iacute;a adem&aacute;s el peligro de ser arrebatado
+por un golpe de mar, y me retir&eacute; a la c&aacute;mara. Mi primera intenci&oacute;n fue
+dormir un poco; pero &iquest;qui&eacute;n dorm&iacute;a en aquella noche?</p>
+
+<p>En la c&aacute;mara todo era confusi&oacute;n, lo mismo que en el comb&eacute;s. Los sanos
+asist&iacute;an a los heridos, y &eacute;stos, molestados a la vez por sus dolores y
+por el movimiento del buque, que les imped&iacute;a todo reposo, ofrec&iacute;an tan
+triste aspecto, que a su vista era imposible entregarse al descanso. En
+un lado de la c&aacute;mara yac&iacute;an, cubiertos con el pabell&oacute;n nacional, los
+oficiales muertos. Entre tanta desolaci&oacute;n, ante el espect&aacute;culo de tantos
+dolores, hab&iacute;a en aquellos cad&aacute;veres no s&eacute; qu&eacute; de envidiable: ellos
+solos descansaban a bordo del <i>Trinidad</i>, y todo les era
+ajeno, fatigas y penas, la verg&uuml;enza de la derrota y los padecimientos
+f&iacute;sicos. La bandera que les serv&iacute;a de ilustre mortaja parec&iacute;a ponerles
+fuera de aquella esfera de responsabilidad, de mengua y desesperaci&oacute;n en
+que todos nos encontr&aacute;bamos. Nada les afectaba el peligro que corr&iacute;a la
+nave, porque &eacute;sta no era ya m&aacute;s que su ata&uacute;d.</p>
+
+<p>Los oficiales muertos eran: D. Juan Cisniega, teniente de nav&iacute;o, el cual
+no ten&iacute;a parentesco con mi amo a pesar de la identidad de apellido; D.
+Joaqu&iacute;n de Salas y D. Juan Matute, tambi&eacute;n tenientes de nav&iacute;o; el
+teniente coronel de ej&eacute;rcito D. Jos&eacute; Graull&eacute;, el teniente de fragata
+Ur&iacute;as y el guardia marina Don Antonio de Bobadilla. Los marineros y
+soldados muertos, cuyos cad&aacute;veres yac&iacute;an sin orden en las bater&iacute;as y
+sobre cubierta, ascend&iacute;an a la terrible suma de cuatrocientos.</p>
+
+<p>No olvidar&eacute; jam&aacute;s el momento en que aquellos cuerpos fueron arrojados al
+mar por orden del oficial ingl&eacute;s que custodiaba el nav&iacute;o. Verificose la
+triste ceremonia al amanecer del d&iacute;a 22, hora en que el temporal parece
+que arreci&oacute; exprofeso, para aumentar la pavura de semejante escena.
+Sacados sobre cubierta los cuerpos de los oficiales, el cura rez&oacute; un
+responso a toda prisa, porque no era ocasi&oacute;n de andarse en dibujos, e
+inmediatamente se procedi&oacute; al acto solemne. Envueltos en su bandera, y
+con una bala atada a los pies, fueron arrojados al mar, sin que esto,
+que ordinariamente hubiera producido en todos tristeza y consternaci&oacute;n,
+conmoviera entonces a los que lo presenciaron.</p>
+
+<p>&iexcl;Tan hechos estaban los &aacute;nimos a la desgracia, que el espect&aacute;culo de la
+muerte les era poco menos que indiferente! Las exequias del mar son m&aacute;s
+tristes que las de la tierra. Se da sepultura a un cad&aacute;ver, y all&iacute;
+queda: las personas a quienes interesa saben que hay un rinc&oacute;n de tierra
+donde existen aquellos restos, y pueden marcarlos con una losa, con una
+cruz o con una piedra. Pero en el mar... se arrojan los cuerpos en la
+movible inmensidad, y parece que dejan de existir en el momento de caer;
+la imaginaci&oacute;n no puede seguirlos en su viaje al profundo abismo, y es
+dif&iacute;cil suponer que est&eacute;n en alguna parte estando en el fondo del
+Oc&eacute;ano. Estas reflexiones hac&iacute;a yo viendo c&oacute;mo desaparec&iacute;an los cuerpos
+de aquellos ilustres guerreros, un d&iacute;a antes llenos de vida, gloria de
+su patria y encanto de sus familias.</p>
+
+<p>Los marineros muertos eran arrojados con menos ceremonia: la Ordenanza
+manda que se les envuelva en el coy<a name="FNanchor_5_5" id="FNanchor_5_5"></a><a href="#Footnote_5_5" class="fnanchor">[5]</a>; pero en aquella ocasi&oacute;n no hab&iacute;a
+tiempo para entretenerse en cumplir la Ordenanza. A algunos se les
+amortaj&oacute; como est&aacute; mandado; pero la mayor parte fueron echados al mar
+sin ning&uacute;n atav&iacute;o y sin bala a los pies, por la sencilla raz&oacute;n de que no
+hab&iacute;a para todos. Eran cuatrocientos, pr&oacute;ximamente, y a fin de terminar
+pronto la operaci&oacute;n de darles sepultura, fue preciso que pusieran mano
+a la obra todos los hombres &uacute;tiles que a bordo hab&iacute;a para despachar m&aacute;s
+pronto. Muy a disgusto m&iacute;o tuve que ofrecer mi cooperaci&oacute;n para tan
+triste servicio, y algunos cuerpos cayeron al mar soltados desde la
+borda por mi mano, puesta en ayuda de otras m&aacute;s vigorosas.</p>
+
+<p>Entonces ocurri&oacute; un hecho, una coincidencia que me caus&oacute; mucho terror.
+Un cad&aacute;ver horriblemente desfigurado, fue cogido entre dos marineros, y
+en el momento de levantarlo en alto, algunos de los circunstantes se
+permitieron groseras burlas, que en toda ocasi&oacute;n habr&iacute;an sido
+importunas, y en aquel momento infames. No s&eacute; por qu&eacute; el cuerpo de aquel
+desgraciado fue el &uacute;nico que les movi&oacute; a perder con tal descaro el
+respeto a la muerte, y dec&iacute;an: &laquo;Ya las ha pagado todas juntas...; no
+volver&aacute; a hacer de las suyas&raquo;, y otras groser&iacute;as del mismo jaez. Aquello
+me indign&oacute;; pero mi indignaci&oacute;n se troc&oacute; en asombro y en un sentimiento
+indefinible, mezcla de respeto, de pena y de miedo, cuando observando
+atentamente las facciones mutiladas de aquel cad&aacute;ver, reconoc&iacute; en &eacute;l a
+mi t&iacute;o... Cerr&eacute; los ojos con espanto, y no los abr&iacute; hasta que el
+violento salpicar del agua me indic&oacute; que hab&iacute;a desaparecido para
+siempre ante la vista humana.</p>
+
+<p>Aquel hombre hab&iacute;a sido muy malo para m&iacute;, muy malo para su hermana; pero
+era mi pariente cercano, hermano de mi madre; la sangre que corr&iacute;a por
+mis venas era su sangre, y esa voz interna que nos incita a ser
+ben&eacute;volos con las faltas de los nuestros, no pod&iacute;a permanecer callada
+despu&eacute;s de la escena que pas&oacute; ante mis ojos. Al mismo tiempo, yo hab&iacute;a
+podido reconocer en la cara ensangrentada de mi t&iacute;o algunos rasgos
+fison&oacute;micos de la cara de mi madre, y esto aument&oacute; mi aflicci&oacute;n. En
+aquel momento no me acord&eacute; de que hab&iacute;a sido un gran criminal, ni menos
+de las crueldades que us&oacute; conmigo durante mi infortunada ni&ntilde;ez. Yo les
+aseguro a ustedes, y no dudo en decir esto, aunque sea en elogio m&iacute;o,
+que le perdon&eacute; con toda mi alma y que elev&eacute; el pensamiento a Dios,
+pidi&eacute;ndole que le perdonara todas sus culpas.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s supe que se hab&iacute;a portado heroicamente en el combate, sin que
+por esto alcanzara las simpat&iacute;as de sus compa&ntilde;eros, quienes, reput&aacute;ndole
+como el m&aacute;s bellaco de los hombres, no tuvieron para &eacute;l una palabra de
+afecto o conmiseraci&oacute;n, ni aun en el momento supremo en que toda falta
+se perdona, porque se supone al criminal dando cuenta de sus actos ante
+Dios.</p>
+
+<p>Avanzado el d&iacute;a, intent&oacute; de nuevo el nav&iacute;o <i>Pince</i> remolcar al
+<i>Sant&iacute;sima Trinidad</i>; pero con tan poca fortuna como en la
+noche anterior. La situaci&oacute;n no empeoraba, a pesar de que segu&iacute;a el
+temporal con igual fuerza, pues se hab&iacute;an reparado muchas aver&iacute;as, y se
+cre&iacute;a que, una vez calmado el tiempo, podr&iacute;a salvarse el casco. Los
+ingleses ten&iacute;an gran empe&ntilde;o en ello, porque quer&iacute;an llevar por trofeo a
+Gibraltar el m&aacute;s grande nav&iacute;o hasta entonces construido. Por esta raz&oacute;n
+trabajaban con tanto ah&iacute;nco en las bombas noche y d&iacute;a, permiti&eacute;ndonos
+descansar alg&uacute;n rato.</p>
+
+<p>Durante todo el d&iacute;a 22 la mar se revolv&iacute;a con frenes&iacute;, llevando y
+trayendo el casco del nav&iacute;o cual si fuera endeble lancha de pescadores;
+y aquella monta&ntilde;a de madera probaba la fuerte trabaz&oacute;n de sus s&oacute;lidas
+cuadernas, cuando no se romp&iacute;a en mil pedazos al recibir el tremendo
+golpear de las olas. Hab&iacute;a momentos en que, aplan&aacute;ndose el mar, parec&iacute;a
+que el nav&iacute;o iba a hundirse para siempre; pero inflam&aacute;ndose la ola como
+al impulso de profundo torbellino, levantaba aqu&eacute;l su orgullosa proa,
+adornada con el le&oacute;n de Castilla, y entonces respir&aacute;bamos con la
+esperanza de salvarnos.</p>
+
+<p>Por todos lados descubr&iacute;amos nav&iacute;os dispersos, la mayor parte ingleses,
+no sin grandes aver&iacute;as y procurando todos alcanzar la costa para
+refugiarse. Tambi&eacute;n los vimos espa&ntilde;oles y franceses, unos desarbolados,
+otros remolcados por alg&uacute;n barco enemigo. Marcial reconoci&oacute; en uno de
+&eacute;stos al <i>San Ildefonso</i>. Vimos flotando en el agua multitud
+de restos y despojos, como masteleros, cofas, lanchas rotas, escotillas,
+trozos de balconaje, portas, y, por &uacute;ltimo, avistamos dos infelices
+marinos que, mal embarcados en un gran palo, eran llevados por las olas,
+y habr&iacute;an perecido si los ingleses no corrieran al instante a darles
+auxilio. Tra&iacute;dos a bordo del <i>Trinidad</i>, volvieron a la vida,
+que, recobrada despu&eacute;s de sentirse en los brazos de la muerte, equivale
+a nacer de nuevo.</p>
+
+<p>El d&iacute;a pas&oacute; entre agon&iacute;as y esperanzas: ya nos parec&iacute;a que era
+indispensable el trasbordo a un buque ingl&eacute;s para salvarnos, ya cre&iacute;amos
+posible conservar el nuestro. De todos modos, la idea de ser llevados a
+Gibraltar como prisioneros era terrible, si no para m&iacute;, para los hombres
+pundonorosos y obstinados como mi amo, cuyos padecimientos morales
+debieron de ser inauditos aquel d&iacute;a. Pero estas dolorosas alternativas
+cesaron por la tarde, y a la hora en que fue un&aacute;nime la idea de que si
+no trasbord&aacute;bamos perecer&iacute;amos todos en el buque, que ya ten&iacute;a quince
+pies de agua en la bodega. Iriartea y Cisneros recibieron aquella
+noticia con calma y serenidad, demostrando que no hallaban gran
+diferencia entre morir en la casa propia o ser prisioneros en la
+extra&ntilde;a. Acto continuo comenz&oacute; el trasbordo a la escasa luz del
+crep&uacute;sculo, lo cual no era cosa f&aacute;cil, habiendo precisi&oacute;n de embarcar
+cerca de trescientos heridos. La tripulaci&oacute;n sana constaba de unos
+quinientos hombres, cifra a que quedaron reducidos los mil ciento quince
+individuos de que se compon&iacute;a antes del combate.</p>
+
+<p>Comenz&oacute; precipitadamente el trasbordo con las lanchas del
+<i>Trinidad</i>, las del <i>Pince</i> y las de otros tres
+buques de la escuadra inglesa. Dios la preferencia a los heridos; mas
+aunque se trat&oacute; de evitarles toda molestia, fue imposible levantarles de
+donde estaban sin mortificarles, y algunos ped&iacute;an con fuertes gritos que
+los dejasen tranquilos, prefiriendo la muerte a un viaje que recrudec&iacute;a
+sus dolores. La premura no daba lugar a la compasi&oacute;n, y eran conducidos
+a las lanchas tan sin piedad como arrojados al mar fueron los fr&iacute;os
+cad&aacute;veres de sus compa&ntilde;eros.</p>
+
+<p>El comandante Iriartea y el jefe de escuadra, Cisneros se embarcaron en
+los botes de la oficialidad inglesa; y habiendo instado a mi amo para
+que entrase tambi&eacute;n en ellos, &eacute;ste se neg&oacute; resueltamente, diciendo que
+deseaba ser el &uacute;ltimo en abandonar el <i>Trinidad</i>. Esto no dej&oacute;
+de contrariarme, porque desvanecidos en m&iacute; los efluvios de patriotismo,
+que al principio me dieron cierto arrojo, no pensaba ya m&aacute;s que en
+salvar mi vida, y no era lo m&aacute;s a prop&oacute;sito para este noble fin el
+permanecer a bordo de un buque que se hund&iacute;a por momentos.</p>
+
+<p>Mis temores no fueron vanos, pues a&uacute;n no estaba fuera la mitad de la
+tripulaci&oacute;n cuando un sordo rumor de alarma y pavor reson&oacute; en nuestro
+nav&iacute;o.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Que nos vamos a pique!... &iexcl;a las lanchas, a las lanchas!&raquo;, exclamaron
+algunos, mientras dominados todos por el instinto de conservaci&oacute;n,
+corr&iacute;an hacia la borda, buscando con &aacute;vidos ojos las lanchas que
+volv&iacute;an. Se abandon&oacute; todo trabajo; no se pens&oacute; m&aacute;s en los <a target="_blank" href="images/177.jpg">heridos</a>, y
+muchos de &eacute;stos, sacados ya sobre cubierta, se arrastraban por ella con
+delirante extrav&iacute;o, buscando un portal&oacute;n por donde arrojarse al mar. Por
+las escotillas sal&iacute;a un lastimero clamor, que a&uacute;n parece resonar en mi
+cerebro, helando la sangre en mis venas y erizando mis cabellos. Eran
+los heridos que quedaban en la primera bater&iacute;a, los cuales, sinti&eacute;ndose
+anegados por el agua, que ya invad&iacute;a aquel sitio, clamaban pidiendo
+socorro no s&eacute; si a Dios o a los hombres.</p>
+
+<p>A &eacute;stos se lo ped&iacute;an en vano, porque no pensaban sino en la propia
+salvaci&oacute;n. Se arrojaron precipitadamente a las lanchas, y esta confusi&oacute;n
+en la lobreguez de la noche, entorpec&iacute;a el trasbordo. Un solo hombre,
+impasible ante tan gran peligro, permanec&iacute;a en el alc&aacute;zar sin atender a
+lo que pasaba a su alrededor, y se paseaba preocupado y meditabundo,
+como si aquellas tablas donde pon&iacute;a su pie no estuvieran solicitadas por
+el inmenso abismo. Era mi amo.</p>
+
+<p>Corr&iacute; hacia &eacute;l despavorido, y le dije:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Se&ntilde;or, que nos ahogamos!&raquo;</p>
+
+<p>D. Alonso no me hizo caso, y aun creo, si la memoria no me es infiel,
+que sin abandonar su actitud pronunci&oacute; palabras tan ajenas a la
+situaci&oacute;n como &eacute;stas:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Oh! C&oacute;mo se va a re&iacute;r Paca cuando yo vuelva a casa despu&eacute;s de esta
+gran derrota.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;or, que el barco se va a pique!&raquo; exclam&eacute; de nuevo, no ya pintando
+el peligro, sino suplicando con gestos y voces.</p>
+
+<p>Mi amo mir&oacute; al mar, a las lanchas, a los hombres que, desesperados y
+ciegos, se lanzaban a ellas; y yo busqu&eacute; con ansiosos ojos a Marcial, y
+le llam&eacute; con toda la fuerza de mis pulmones. Entonces par&eacute;ceme que perd&iacute;
+la sensaci&oacute;n de lo que ocurr&iacute;a, me aturd&iacute;, se nublaron mis ojos y no s&eacute;
+lo que pas&oacute;. Para contar c&oacute;mo me salv&eacute;, no puedo fundarme sino en
+recuerdos muy vagos, semejantes a las im&aacute;genes de un sue&ntilde;o, pues sin
+duda el terror me quit&oacute; el conocimiento. Me parece que un marinero se
+acerc&oacute; a D. Alonso cuando yo le hablaba, y le asi&oacute; con sus vigorosos
+brazos. Yo mismo me sent&iacute; transportado, y cuando mi nublado esp&iacute;ritu se
+aclar&oacute; un poco, me vi en una lancha, recostado sobre las rodillas de mi
+amo, el cual ten&iacute;a mi cabeza entre sus manos con paternal cari&ntilde;o.
+Marcial empu&ntilde;aba la ca&ntilde;a del tim&oacute;n; la lancha estaba llena de gente.</p>
+
+<p>Alc&eacute; la vista y vi como a cuatro o cinco varas de distancia, a mi
+derecha, el negro costado del nav&iacute;o, pr&oacute;ximo a hundirse; por los
+portalones a que a&uacute;n no hab&iacute;a llegado el agua, sal&iacute;a una d&eacute;bil claridad,
+la de la l&aacute;mpara encendida al anochecer, y que a&uacute;n velaba, guardi&aacute;n
+incansable, sobre los restos del buque abandonado. Tambi&eacute;n hirieron mis
+o&iacute;dos algunos lamentos que sal&iacute;an por las troneras: eran los pobres
+heridos que no hab&iacute;a sido posible salvar y se hallaban suspendidos sobre
+el abismo, mientras aquella triste luz les permit&iacute;a mirarse,
+comunic&aacute;ndose con los ojos la angustia de los corazones.</p>
+
+<p>Mi imaginaci&oacute;n se traslad&oacute; de nuevo al interior del buque: una pulgada
+de agua faltaba no m&aacute;s para romper el endeble equilibrio que a&uacute;n le
+sosten&iacute;a. &iexcl;C&oacute;mo presenciar&iacute;an aquellos infelices el crecimiento de la
+inundaci&oacute;n! &iexcl;Qu&eacute; dir&iacute;an en aquel momento terrible! Y si vieron a los que
+hu&iacute;an en las lanchas, si sintieron el chasquido de los remos, &iexcl;con
+cu&aacute;nta amargura gemir&iacute;an sus almas atribuladas! Pero tambi&eacute;n es cierto
+que aquel atroz martirio las purific&oacute; de toda culpa, y que la
+misericordia de Dios llen&oacute; todo el &aacute;mbito del nav&iacute;o en el momento de
+sumergirse para siempre.</p>
+
+<p>La lancha se alej&oacute;: yo segu&iacute; viendo aquella gran masa informe, aunque
+sospecho que era mi fantas&iacute;a, no mis ojos, la que miraba el
+<i>Trinidad</i> en la obscuridad de la noche, y hasta cre&iacute;
+distinguir en el negro cielo un gran brazo que descend&iacute;a hasta la
+superficie de las aguas. Fue sin duda la imagen de mis pensamientos
+reproducida por los sentidos.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="XIII" id="XIII"></a>-XIII-</h2>
+
+
+<p>La lancha se dirigi&oacute;... &iquest;a d&oacute;nde? Ni el
+mismo Marcial sab&iacute;a a d&oacute;nde nos dirig&iacute;amos. La obscuridad era tan
+fuerte, que perdimos de vista las dem&aacute;s lanchas, y las luces del nav&iacute;o
+<i>Pince</i> se desvanecieron tras la niebla, como si un soplo las
+hubiera extinguido. Las olas eran tan gruesas, y el vendaval tan recio,
+que la d&eacute;bil embarcaci&oacute;n avanzaba muy poco, y gracias a una h&aacute;bil
+direcci&oacute;n no zozobr&oacute; m&aacute;s de una vez. Todos call&aacute;bamos, y los m&aacute;s fijaban
+una triste mirada en el sitio donde se supon&iacute;a que nuestros compa&ntilde;eros
+abandonados luchaban en aquel instante con la muerte en espantosa
+agon&iacute;a.</p>
+
+<p>No acab&oacute; aquella traves&iacute;a sin hacer, conforme a mi costumbre, algunas
+reflexiones, que bien puedo aventurarme a llamar filos&oacute;ficas. Alguien se
+reir&aacute; de un fil&oacute;sofo de catorce a&ntilde;os; pero yo no me turbar&eacute; ante las
+burlas, y tendr&eacute; el atrevimiento de escribir aqu&iacute; mis reflexiones de
+entonces. Los ni&ntilde;os tambi&eacute;n suelen pensar grandes cosas; y en aquella
+ocasi&oacute;n, ante aquel espect&aacute;culo, &iquest;qu&eacute; cerebro, como no fuera el de un
+idiota, podr&iacute;a permanecer en calma?</p>
+
+<p>Pues bien: en nuestras lanchas iban espa&ntilde;oles e ingleses, aunque era
+mayor el n&uacute;mero de los primeros, y era curioso observar c&oacute;mo
+fraternizaban, ampar&aacute;ndose unos a otros en el com&uacute;n peligro, sin
+recordar que el d&iacute;a anterior se mataban en horrenda lucha, m&aacute;s parecidos
+a fieras que a hombres. Yo miraba a los ingleses, remando con tanta
+decisi&oacute;n como los nuestros; yo observaba en sus semblantes las mismas
+se&ntilde;ales de terror o de esperanza, y, sobre todo, la expresi&oacute;n propia del
+santo sentimiento de humanidad y caridad, que era el m&oacute;vil de unos y
+otros. Con estos pensamientos, dec&iacute;a para m&iacute;: &laquo;&iquest;Para qu&eacute; son las
+guerras, Dios m&iacute;o? &iquest;Por qu&eacute; estos hombres no han de ser amigos en todas
+las ocasiones de la vida como lo son en las de peligro? Esto que veo,
+&iquest;no prueba que todos los hombres son hermanos?&raquo;.</p>
+
+<p>Pero ven&iacute;a de improviso a cortar estas consideraciones, la idea de
+nacionalidad, aquel sistema de islas que yo hab&iacute;a forjado, y entonces
+dec&iacute;a: &laquo;Pero ya: esto de que las islas han de querer quitarse unas a
+otras alg&uacute;n pedazo de tierra, lo echa todo a perder, y sin duda en todas
+ellas debe de haber hombres muy malos, que son los que arman las
+guerras para su provecho particular, bien porque son ambiciosos y
+quieren mandar, bien porque son avaros y anhelan ser ricos. Estos
+hombres malos son los que enga&ntilde;an a los dem&aacute;s, a todos estos infelices
+que van a pelear; y para que el enga&ntilde;o sea completo, les impulsan a
+odiar a otras naciones; siembran la discordia, fomentan la envidia, y
+aqu&iacute; tienen ustedes el resultado. Yo estoy seguro&mdash;a&ntilde;ad&iacute;&mdash;, de que esto
+no puede durar: apuesto doble contra sencillo a que dentro de poco los
+hombres de unas y otras islas se han de convencer de que hacen un gran
+disparate armando tan terribles guerras, y llegar&aacute; un d&iacute;a en que se
+abrazar&aacute;n, conviniendo todos en no formar m&aacute;s que una sola familia&raquo;.</p>
+
+<p>As&iacute; pensaba yo. Despu&eacute;s de esto he vivido setenta a&ntilde;os, y no he visto
+llegar ese d&iacute;a.</p>
+
+<p>La lancha avanzaba trabajosamente por el tempestuoso mar. Yo creo que
+Marcial, si mi amo se lo hubiera permitido, habr&iacute;a consumado la
+siguiente haza&ntilde;a: echar al agua a los ingleses y poner la proa a C&aacute;diz o
+a la costa, aun con la probabilidad casi ineludible de perecer ahogados
+en la traves&iacute;a. Algo de esto me parece que indic&oacute; a mi amo, habl&aacute;ndole
+quedamente al o&iacute;do, y D. Alonso debi&oacute; de darle una lecci&oacute;n de
+caballerosidad, porque le o&iacute; decir:</p>
+
+<p>&laquo;Somos prisioneros, Marcial; somos prisioneros&raquo;.</p>
+
+<p>Lo peor del caso es que no divis&aacute;bamos ning&uacute;n barco.</p>
+
+<p>El <i>Pince</i> se hab&iacute;a apartado de donde estaba; ninguna luz nos
+indicaba la presencia de un buque enemigo. Por &uacute;ltimo, divisamos una, y
+un rato despu&eacute;s la mole confusa de un nav&iacute;o que corr&iacute;a el temporal por
+barlovento, y aparec&iacute;a en direcci&oacute;n contraria a la nuestra. Unos le
+creyeron franc&eacute;s, otros ingl&eacute;s, y Marcial sostuvo que era espa&ntilde;ol.
+Forzaron los remeros, y no sin trabajo llegamos a ponernos al habla.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Ah del nav&iacute;o!&raquo;, gritaron los nuestros.</p>
+
+<p>Al punto contestaron en espa&ntilde;ol:</p>
+
+<p>&laquo;Es el <i>San Agust&iacute;n</i>&mdash;dijo Marcial.</p>
+
+<p>&mdash;El <i>San Agust&iacute;n</i> se ha ido a pique&mdash;contest&oacute; D. Alonso&mdash;.
+Me parece que ser&aacute; el <i>Santa Ana</i>, que tambi&eacute;n est&aacute; apresado&raquo;.</p>
+
+<p>Efectivamente, al acercanos, todos reconocieron al <i>Santa
+Ana</i>, mandado en el combate por el teniente general &Aacute;lava. Al punto
+los ingleses que lo custodiaban dispusieron prestarnos auxilio, y no
+tardamos en hallarnos todos sanos y salvos sobre cubierta.</p>
+
+<p>El <i>Santa Ana</i>, nav&iacute;o de 112 ca&ntilde;ones, hab&iacute;a sufrido tambi&eacute;n
+grandes aver&iacute;as, aunque no tan graves como las del <i>Sant&iacute;sima
+Trinidad</i>; y si bien estaba desarbolado de todos sus palos y sin
+tim&oacute;n, el casco no se conservaba mal. El <i>Santa Ana</i> vivi&oacute;
+once a&ntilde;os m&aacute;s despu&eacute;s de Trafalgar, y a&uacute;n habr&iacute;a vivido m&aacute;s si por falta
+de carena no se hubiera ido a pique en la bah&iacute;a de la Habana en 1816. Su
+acci&oacute;n en las jornadas que refiero fue glorios&iacute;sima. Mand&aacute;balo, como he
+dicho, el teniente general &Aacute;lava, jefe de la vanguardia, que, trocado el
+orden de batalla, vino a quedar a retaguardia. Ya saben ustedes que la
+columna mandada por Collingwood se dirigi&oacute; a combatir la retaguardia,
+mientras Nelson march&oacute; contra el centro. El <i>Santa Ana</i>,
+amparado s&oacute;lo por el <i>Fougueux</i>, franc&eacute;s, tuvo que batirse con
+el <i>Royal Sovereign</i> y otros cuatro ingleses; y a pesar de la
+desigualdad de fuerzas, tanto padecieron los unos como los otros, siendo
+el nav&iacute;o de Collingwood el primero que qued&oacute; fuera de combate, por lo
+cual tuvo aqu&eacute;l que trasladarse a la fragata <i>Eurygalus</i>.
+Seg&uacute;n all&iacute; refirieron, la lucha hab&iacute;a sido horrorosa, y los dos
+poderosos nav&iacute;os, cuyos penoles se tocaban, estuvieron destroz&aacute;ndose por
+espacio de seis horas, hasta que herido el general &Aacute;lava, herido el
+comandante Gardoqui, muertos cinco oficiales y noventa y siete
+marineros, con m&aacute;s de ciento cincuenta heridos, tuvo que rendirse el
+<i>Santa Ana</i>. Apresado por los ingleses, era casi imposible
+manejarlo a causa del mal estado y del furioso vendaval que se
+desencaden&oacute; en la noche del 21; as&iacute; es que cuando entramos en &eacute;l se
+encontraba en situaci&oacute;n bien cr&iacute;tica, aunque no desesperada, y flotaba a
+merced de las olas, sin poder tomar direcci&oacute;n alguna.</p>
+
+<p>Desde luego me sirvi&oacute; de consuelo el ver que los semblantes de toda
+aquella gente revelaban el temor de una pr&oacute;xima muerte. Estaban tristes
+y tranquilos, soportando con gravedad la pena del vencimiento y el
+bochorno de hallarse prisioneros. Un detalle advert&iacute; tambi&eacute;n que llam&oacute;
+mi atenci&oacute;n, y fue que los oficiales ingleses que custodiaban el buque
+no eran, ni con mucho, tan complacientes y bondadosos como los que
+desempe&ntilde;aron igual cargo a bordo del <i>Trinidad</i>. Por el
+contrario, eran los del <i>Santa Ana</i> unos caballeros muy foscos
+y antip&aacute;ticos, y mortificaban con exceso a los nuestros, exagerando su
+propia autoridad y poniendo reparos a todo con suma impertinencia. Esto
+parec&iacute;a disgustar mucho a la tripulaci&oacute;n prisionera, especialmente a la
+mariner&iacute;a, y hasta me pareci&oacute; advertir murmullos alarmantes, que no
+habr&iacute;an sido muy tranquilizadores para los ingleses si &eacute;stos los
+hubieran o&iacute;do.</p>
+
+<p>Por lo dem&aacute;s, no quiero referir incidentes de la navegaci&oacute;n de aquella
+noche, si puede llamarse navegaci&oacute;n el vagar a la ventura, a merced de
+las olas, sin velamen ni tim&oacute;n. No quiero, pues, fastidiar a mis
+lectores repitiendo hechos que ya presenciamos a bordo del
+<i>Trinidad</i>, y paso a contarles otros enteramente nuevos y que
+sorprender&aacute;n a ustedes tanto como me sorprendieron a m&iacute;.</p>
+
+<p>Yo hab&iacute;a perdido mi afici&oacute;n a andar por el comb&eacute;s y alc&aacute;zar de proa, y
+as&iacute;, desde que me encontr&eacute; a bordo del <i>Santa Ana</i>, me refugi&eacute;
+con mi amo en la c&aacute;mara, donde pude descansar un poco y alimentarme,
+pues de ambas cosas estaba muy necesitado. Hab&iacute;a all&iacute;, sin embargo,
+muchos heridos a quienes era preciso curar, y esta ocupaci&oacute;n, muy grata
+para m&iacute;, no me permiti&oacute; todo el reposo que mi agobiado cuerpo exig&iacute;a.
+Hall&aacute;bame ocupado en poner a D. Alonso una venda en el brazo, cuando
+sent&iacute; que apoyaban una mano en mi hombro; me volv&iacute; y encar&eacute; con un joven
+alto, embozado en luengo capote azul, y al pronto, como suele suceder,
+no le reconoc&iacute;; mas contempl&aacute;ndole con atenci&oacute;n por espacio de algunos
+segundos, lanc&eacute; una exclamaci&oacute;n de asombro: era el joven D. Rafael
+Malespina, novio de mi amita.</p>
+
+<p>Abrazole D. Alonso con mucho cari&ntilde;o, y &eacute;l se sent&oacute; a nuestro lado.
+Estaba herido en una mano, y tan p&aacute;lido por la fatiga y la p&eacute;rdida de la
+sangre, que la demacraci&oacute;n le desfiguraba completamente el rostro. Su
+presencia produjo en mi esp&iacute;ritu sensaciones muy raras, y he de
+confesarlas todas, aunque alguna de ellas me haga poco favor. Al punto
+experiment&eacute; cierta alegr&iacute;a viendo a una persona conocida que hab&iacute;a
+salido ilesa del horroroso luchar; un instante despu&eacute;s el odio antiguo
+que aquel sujeto me inspiraba se despert&oacute; en mi pecho como dolor
+adormecido que vuelve a mortificarnos tras un periodo de alivio. Con
+verg&uuml;enza lo confieso: sent&iacute; cierta pena de verle sano y salvo; pero
+dir&eacute; tambi&eacute;n en descargo m&iacute;o que aquella pena fue una sensaci&oacute;n
+moment&aacute;nea y fugaz como un rel&aacute;mpago, verdadero rel&aacute;mpago negro que
+obscureci&oacute; mi alma, o mejor dicho, leve eclipse de la luz de mi
+conciencia, que no tard&oacute; en brillar con esplendorosa claridad.</p>
+
+<p>La parte perversa de mi individuo me domin&oacute; un instante; en un instante
+tambi&eacute;n supe acallarla, acorral&aacute;ndola en el fondo de mi ser. &iquest;Podr&aacute;n
+todos decir lo mismo? Despu&eacute;s de este combate moral vi a Malespina con
+gozo porque estaba vivo, y con l&aacute;stima porque estaba herido; y a&uacute;n
+recuerdo con orgullo que hice esfuerzos para demostrarle estos dos
+sentimientos. &iexcl;Pobre amita m&iacute;a! &iexcl;Cu&aacute;n grande hab&iacute;a de ser su angustia en
+aquellos momentos! Mi coraz&oacute;n conclu&iacute;a siempre por llenarse de bondad;
+yo hubiera corrido a Vejer para decirle: &laquo;Se&ntilde;orita Do&ntilde;a Rosa, vuestro D.
+Rafael est&aacute; bueno y sano&raquo;.</p>
+
+<p>El pobre Malespina hab&iacute;a sido transportado al <i>Santa Ana</i>
+desde el <i>Nepomuceno</i>, nav&iacute;o apresado tambi&eacute;n, donde era tal
+el n&uacute;mero de heridos, que fue preciso, seg&uacute;n dijo, repartirlos para que
+no perecieran todos de abandono. En cuanto suegro y yerno cambiaron los
+primeros saludos, consagrando algunas palabras a las familias ausentes,
+la conversaci&oacute;n recay&oacute; sobre la batalla: mi amo cont&oacute; lo ocurrido en el
+<i>Sant&iacute;sima Trinidad</i>, y despu&eacute;s a&ntilde;adi&oacute;:</p>
+
+<p>&laquo;Pero nadie me dice a punto fijo d&oacute;nde est&aacute; Gravina. &iquest;Ha ca&iacute;do
+prisionero, o se retir&oacute; a C&aacute;diz?</p>
+
+<p>&mdash;El general&mdash;contest&oacute; Malespina&mdash;, sostuvo un horroroso fuego contra
+el <i>Defiance</i> y el <i>Revenge</i>. Le auxiliaron el
+<i>Neptune</i>, franc&eacute;s, y el <i>San Ildefonso</i> y el
+<i>San Justo</i>, nuestros; pero las fuerzas de los enemigos se
+duplicaron con la ayuda del <i>Dreadnoutgh</i>, del
+<i>Thunderer</i> y del <i>Poliphemus</i>, despu&eacute;s de lo cual
+fue imposible toda resistencia. Hall&aacute;ndose el <i>Pr&iacute;ncipe de
+Asturias</i> con todas las jarcias cortadas, sin palos, acribillado a
+balazos, y habiendo ca&iacute;do herido el general Gravina y su mayor general
+Esca&ntilde;o, resolvieron abandonar la lucha, porque toda resistencia era
+insensata y la batalla estaba perdida. En un resto de arboladura puso
+Gravina la se&ntilde;al de retirada, y acompa&ntilde;ado del <i>San Justo</i>, el
+<i>San Leandro</i>, el <i>Monta&ntilde;&eacute;s</i>, el
+<i>Indomptable</i>, el <i>Neptune</i> y el
+<i>Argonauta</i>, se dirigi&oacute; a C&aacute;diz, con la pena de no haber
+podido rescatar el <i>San Ildefonso</i>, que ha quedado en poder de
+los enemigos.</p>
+
+<p>&mdash;Cu&eacute;nteme usted lo que ha pasado en el <i>Nepomuceno</i>&mdash;dijo mi
+amo con el mayor inter&eacute;s&mdash;. A&uacute;n me cuesta trabajo creer que ha muerto
+Churruca, y a pesar de que todos lo dan como cosa cierta, yo tengo la
+creencia de que aquel hombre divino ha de estar vivo en alguna parte&raquo;.</p>
+
+<p>Malespina dijo que desgraciadamente &eacute;l hab&iacute;a presenciado la muerte de
+Churruca, y prometi&oacute; contarlo puntualmente. Formaron corro en torno suyo
+algunos oficiales, y yo, m&aacute;s curioso que ellos, me volv&iacute; todo o&iacute;dos para
+no perder una s&iacute;laba.</p>
+
+<p>&laquo;Desde que salimos de C&aacute;diz&mdash;dijo Malespina&mdash;, Churruca ten&iacute;a el
+presentimiento de este gran desastre. &Eacute;l hab&iacute;a opinado contra la salida,
+porque conoc&iacute;a la inferioridad de nuestras fuerzas, y adem&aacute;s confiaba
+poco en la inteligencia del jefe Villeneuve. Todos sus pron&oacute;sticos han
+salido ciertos; todos, hasta el de su muerte, pues es indudable que la
+present&iacute;a, seguro como estaba de no alcanzar la victoria. El 19 dijo a
+su cu&ntilde;ado Apodaca: &laquo;Antes que rendir mi nav&iacute;o, lo he de volar o echar a
+pique. Este es el deber de los que sirven al Rey y a la patria&raquo;. El
+mismo d&iacute;a escribi&oacute; a un amigo suyo, dici&eacute;ndole: &laquo;Si llegas a saber que
+mi nav&iacute;o ha sido hecho prisionero, di que he muerto&raquo;.</p>
+
+<p>&raquo;Ya se conoc&iacute;a en la grave tristeza de su semblante que preve&iacute;a un
+desastroso resultado. Yo creo que esta certeza y la imposibilidad
+material de evitarlo, sinti&eacute;ndose con fuerzas para ello, perturbaron
+profundamente su alma, capaz de las grandes acciones, as&iacute; como de los
+grandes pensamientos.</p>
+
+<p>&raquo;Churruca era hombre religioso, porque era un hombre superior. El 21, a
+las once de la ma&ntilde;ana, mand&oacute; subir toda la tropa y mariner&iacute;a; hizo que
+se pusieran de rodillas, y dijo al capell&aacute;n con solemne acento: &laquo;Cumpla
+usted, padre, con su ministerio, y absuelva a esos valientes que
+ignoran lo que les espera en el combate&raquo;. Concluida la ceremonia
+religiosa, les mand&oacute; poner en pie, y hablando en tono persuasivo y
+firme, exclam&oacute;: &laquo;&iexcl;Hijos m&iacute;os: en nombre de Dios, prometo la
+bienaventuranza al que muera cumpliendo con sus deberes! Si alguno
+faltase a ellos, le har&eacute; fusilar inmediatamente, y si escapase a mis
+miradas o a las de los valientes oficiales que tengo el honor de mandar,
+sus remordimientos le seguir&aacute;n mientras arrastre el resto de sus d&iacute;as
+miserable y desgraciado&raquo;.</p>
+
+<p>&raquo;Esta <a target="_blank" href="images/192.jpg">arenga</a>, tan elocuente como sencilla, que hermanaba el cumplimiento
+del deber militar con la idea religiosa, caus&oacute; entusiasmo en toda la
+dotaci&oacute;n del <i>Nepomuceno</i>. &iexcl;Qu&eacute; l&aacute;stima de valor! Todo se
+perdi&oacute; como un tesoro que cae al fondo del mar. Avistados los ingleses,
+Churruca vio con el mayor desagrado las primeras maniobras dispuestas
+por Villeneuve, y cuando &eacute;ste hizo se&ntilde;ales de que la escuadra virase en
+redondo, lo cual, como todos saben, desconcert&oacute; el orden de batalla,
+manifest&oacute; a su segundo que ya consideraba perdida la acci&oacute;n con tan
+torpe estrategia. Desde luego comprendi&oacute; el aventurado plan de Nelson,
+que consist&iacute;a en cortar nuestra l&iacute;nea por el centro y retaguardia,
+envolviendo la escuadra combinada y batiendo parcialmente sus buques, en
+tal disposici&oacute;n, que &eacute;stos no pudieran prestarse auxilio.</p>
+
+<p>&raquo;El <i>Nepomuceno</i> vino a quedar al extremo de la l&iacute;nea.
+Rompiose el fuego entre el <i>Santa Ana</i> y <i>Royal
+Sovereign</i>, y sucesivamente todos los nav&iacute;os fueron entrando en el
+combate. Cinco nav&iacute;os ingleses de la divisi&oacute;n de Collingwood se
+dirigieron contra el <i>San Juan</i>; pero dos de ellos siguieron
+adelante, y Churruca no tuvo que hacer frente m&aacute;s que a fuerzas triples.</p>
+
+<p>&raquo;Nos sostuvimos en&eacute;rgicamente contra tan superiores enemigos hasta las
+dos de la tarde, sufriendo mucho; pero devolviendo doble estrago a
+nuestros contrarios. El grande esp&iacute;ritu de nuestro heroico jefe parec&iacute;a
+haberse comunicado a soldados y marineros, y las maniobras, as&iacute; como los
+disparos, se hac&iacute;an con una prontitud pasmosa. La gente de leva se hab&iacute;a
+educado en el hero&iacute;smo, sin m&aacute;s que dos horas de aprendizaje, y nuestro
+nav&iacute;o, por su defensa gloriosa, no s&oacute;lo era el terror, sino el asombro
+de los ingleses.</p>
+
+<p>&raquo;Estos necesitaron nuevos refuerzos: necesitaron seis contra uno.
+Volvieron los dos nav&iacute;os que nos hab&iacute;an atacado primero, y el
+<i>Dreadnoutgh</i> se puso al costado del <i>San Juan</i>,
+para batirnos a medio tiro de pistola. Fig&uacute;rense ustedes el fuego de
+estos seis colosos, vomitando balas y metralla sobre un buque de 74
+ca&ntilde;ones. Parec&iacute;a que nuestro nav&iacute;o se agrandaba, creciendo en tama&ntilde;o,
+conforme crec&iacute;a el arrojo de sus defensores. Las proporciones
+gigantescas que tomaban las almas, parec&iacute;a que las tomaban tambi&eacute;n los
+cuerpos; y al ver c&oacute;mo infund&iacute;amos pavor a fuerzas seis veces
+superiores, nos cre&iacute;amos algo m&aacute;s que hombres.</p>
+
+<p>&raquo;Entre tanto, Churruca, que era nuestro pensamiento, dirig&iacute;a la acci&oacute;n
+con serenidad asombrosa. Comprendiendo que la destreza hab&iacute;a de suplir a
+la fuerza, economizaba los tiros, y lo fiaba todo a la buena punter&iacute;a,
+consiguiendo as&iacute; que cada bala hiciera un estrago positivo en los
+enemigos. A todo atend&iacute;a, todo lo dispon&iacute;a, y la metralla y las balas
+corr&iacute;an sobre su cabeza, sin que ni una sola vez se inmutara. Aquel
+hombre, d&eacute;bil y enfermizo, cuyo hermoso y triste semblante no parec&iacute;a
+nacido para arrostrar escenas tan espantosas, nos infund&iacute;a a todos
+misterioso ardor, s&oacute;lo con el rayo de su mirada.</p>
+
+<p>&raquo;Pero Dios no quiso que saliera vivo de la terrible porf&iacute;a. Viendo que
+no era posible hostilizar a un nav&iacute;o que por la proa molestaba al
+<i>San Juan</i> impunemente, fue &eacute;l mismo a apuntar el ca&ntilde;&oacute;n, y
+logr&oacute; desarbolar al contrario. Volv&iacute;a al alc&aacute;zar de popa, cuando una
+bala de ca&ntilde;&oacute;n le alcanz&oacute; en la pierna derecha, con tal acierto, que casi
+se la desprendi&oacute; del modo m&aacute;s doloroso por la parte alta del muslo.
+Corrimos a sostenerlo, y el h&eacute;roe cay&oacute; en mis brazos. &iexcl;Qu&eacute; terrible
+momento! A&uacute;n me parece que siento bajo mi mano el violento palpitar de
+un coraz&oacute;n, que hasta en aquel instante terrible no lat&iacute;a sino por la
+patria. Su decaimiento f&iacute;sico fue rapid&iacute;simo: le vi esforz&aacute;ndose por
+erguir la cabeza, que se le inclinaba sobre el pecho, le vi tratando de
+reanimar con una sonrisa su semblante, cubierto ya de mortal palidez,
+mientras con voz apenas alterada, exclam&oacute;: <i>Esto no es nada. Siga
+el fuego</i>.</p>
+
+<p>&raquo;Su esp&iacute;ritu se rebelaba contra la muerte, disimulando el fuerte dolor
+de un cuerpo mutilado, cuyas postreras palpitaciones se extingu&iacute;an de
+segundo en segundo. Tratamos de bajarle a la c&aacute;mara; pero no fue posible
+arrancarle del alc&aacute;zar. Al fin, cediendo a nuestros ruegos, comprendi&oacute;
+que era preciso abandonar el mando. Llam&oacute; a Moyna, su segundo, y le
+dijeron que hab&iacute;a muerto; llam&oacute; al comandante de la primera bater&iacute;a, y
+&eacute;ste, aunque gravemente herido, subi&oacute; al alc&aacute;zar y tom&oacute; posesi&oacute;n del
+mando.</p>
+
+<p>&raquo;Desde aquel momento la tripulaci&oacute;n se achic&oacute;: de gigante se convirti&oacute;
+en enano; desapareci&oacute; el valor, y comprendimos que era indispensable
+rendirse. La consternaci&oacute;n de que yo estaba pose&iacute;do desde que recib&iacute; en
+mis brazos al h&eacute;roe del <i>San Juan</i>, no me impidi&oacute; observar el
+terrible efecto causado en los &aacute;nimos de todos por aquella desgracia.
+Como si una repentina par&aacute;lisis moral y f&iacute;sica hubiera invadido la
+tripulaci&oacute;n, as&iacute; se quedaron todos helados y mudos, sin que el dolor
+ocasionado por la p&eacute;rdida de hombre tan querido diera lugar al bochorno
+de la rendici&oacute;n.</p>
+
+<p>&raquo;La mitad de la gente estaba muerta o herida; la mayor parte de los
+ca&ntilde;ones desmontados; la arboladura, excepto el palo de trinquete, hab&iacute;a
+ca&iacute;do, y el tim&oacute;n no funcionaba. En tan lamentable estado, a&uacute;n se quiso
+hacer un esfuerzo para seguir al <i>Pr&iacute;ncipe de Asturias</i>, que
+hab&iacute;a izado la se&ntilde;al de retirada; pero el <i>Nepomuceno</i>, herido
+de muerte, no pudo gobernar en direcci&oacute;n alguna. Y a pesar de la ruina y
+destrozo del buque; a pesar del desmayo de la tripulaci&oacute;n; a pesar de
+concurrir en nuestro da&ntilde;o circunstancias tan desfavorables, ninguno de
+los seis nav&iacute;os ingleses se atrevi&oacute; a intentar un abordaje. Tem&iacute;an a
+nuestro nav&iacute;o, aun despu&eacute;s de vencerlo.</p>
+
+<p>&raquo;Churruca, en el paroxismo de su agon&iacute;a, mandaba clavar la bandera, y
+que no se rindiera el nav&iacute;o mientras &eacute;l viviese. El plazo no pod&iacute;a menos
+de ser desgraciadamente muy corto, porque Churruca se mor&iacute;a a toda
+prisa, y cuantos le asist&iacute;amos nos asombr&aacute;bamos de que alentara todav&iacute;a
+un cuerpo en tal estado; y era que le conservaba as&iacute; la fuerza del
+esp&iacute;ritu, apegado con irresistible empe&ntilde;o a la vida, porque para &eacute;l en
+aquella ocasi&oacute;n vivir era un deber. No perdi&oacute; el conocimiento hasta los
+&uacute;ltimos instantes; no se quej&oacute; de sus dolores, ni mostr&oacute; pesar por su
+fin cercano; antes bien, todo su empe&ntilde;o consist&iacute;a sobre todo en que la
+oficialidad no conociera la gravedad de su estado, y en que ninguno
+faltase a su deber. Dio las gracias a la tripulaci&oacute;n por su heroico
+comportamiento; dirigi&oacute; algunas palabras a su cu&ntilde;ado Ruiz de Apodaca, y
+despu&eacute;s de consagrar un recuerdo a su joven esposa, y de elevar el
+pensamiento a Dios, cuyo nombre o&iacute;mos pronunciado varias veces
+tenuemente por sus secos labios, expir&oacute; con la tranquilidad de los
+justos y la entereza de los h&eacute;roes, sin la satisfacci&oacute;n de la victoria,
+pero tambi&eacute;n sin el resentimiento del vencido; asociando el deber a la
+dignidad, y haciendo de la disciplina una religi&oacute;n; firme como militar,
+sereno como hombre, sin pronunciar una queja, ni acusar a nadie, con
+tanta dignidad en la muerte como en la vida. Nosotros contempl&aacute;bamos su
+cad&aacute;ver a&uacute;n caliente, y nos parec&iacute;a mentira; cre&iacute;amos que hab&iacute;a de
+despertar para mandamos de nuevo, y tuvimos para llorarle menos entereza
+que &eacute;l para morir, pues al expirar se llev&oacute; todo el valor, todo el
+entusiasmo que nos hab&iacute;a infundido.</p>
+
+<p>&raquo;Rindiose el <i>San Juan</i>, y cuando subieron a bordo los
+oficiales de las seis naves que lo hab&iacute;an destrozado, cada uno pretend&iacute;a
+para s&iacute; el honor de recibir la espada del brigadier muerto. Todos
+dec&iacute;an: &laquo;se ha rendido a mi nav&iacute;o&raquo;, y por un instante disputaron
+reclamando el honor de la victoria para uno u otro de los buques a que
+pertenec&iacute;an. Quisieron que el comandante accidental del <i>San
+Juan</i> decidiera la cuesti&oacute;n, diciendo a cu&aacute;l de los nav&iacute;os ingleses
+se hab&iacute;a rendido, y aqu&eacute;l respondi&oacute;: &laquo;A todos, que a uno solo jam&aacute;s se
+hubiera rendido el <i>San Juan</i>&raquo;.</p>
+
+<p>&raquo;Ante el cad&aacute;ver del malogrado Churruca, los ingleses, que le conoc&iacute;an
+por la fama de su valor y entendimiento, mostraron gran pena, y uno de
+ellos dijo esto o cosa parecida:</p>
+
+<p>&laquo;Varones ilustres como &eacute;ste, no deb&iacute;an estar expuestos a los azares de
+un combate, y s&iacute; conservados para los progresos de la ciencia de la
+navegaci&oacute;n&raquo;. Luego dispusieron que las exequias se hicieran formando la
+tropa y mariner&iacute;a inglesa al lado de la espa&ntilde;ola, y en todos sus actos
+se mostraron caballeros, magn&aacute;nimos y generosos.</p>
+
+<p>&raquo;El n&uacute;mero de heridos a bordo del <i>San Juan</i> era tan
+considerable, que nos transportaron a otros barcos suyos o prisioneros.
+A m&iacute; me toc&oacute; pasar a &eacute;ste, que ha sido de los m&aacute;s maltratados; pero
+ellos cuentan poderlo remolcar a Gibraltar antes que ning&uacute;n otro, ya que
+no pueden llevarse al <i>Trinidad</i>, el mayor y el m&aacute;s apetecido
+de nuestros nav&iacute;os&raquo;.</p>
+
+<hr style='width: 45%;' />
+
+
+<p>Aqu&iacute; termin&oacute; Malespina, el cual fue o&iacute;do con viva atenci&oacute;n durante el
+relato de lo que hab&iacute;a presenciado. Por lo que o&iacute;, pude comprender que a
+bordo de cada nav&iacute;o hab&iacute;a ocurrido una tragedia tan espantosa como la
+que yo mismo hab&iacute;a presenciado, y dije para m&iacute;:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Cu&aacute;nto desastre, Santo Dios, causado por las torpezas de un solo
+hombre!&raquo;. Y aunque yo era entonces un chiquillo, recuerdo que pens&eacute; lo
+siguiente: &laquo;Un hombre tonto no es capaz de hacer en ning&uacute;n momento de
+su vida los disparates que hacen a veces las naciones, dirigidas por
+centenares de hombres de talento&raquo;.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="XIV" id="XIV"></a>-XIV-</h2>
+
+
+<p>Buena parte de la noche se pas&oacute; con la relaci&oacute;n de Malespina y de otros
+oficiales. El inter&eacute;s de aquellas narraciones me mantuvo despierto y tan
+excitado, que ni aun mucho despu&eacute;s pude conciliar el sue&ntilde;o. No pod&iacute;a
+apartar de mi memoria la imagen de Churruca, tal y como le vi bueno y
+sano en casa de Do&ntilde;a Flora. Y en efecto, en aquella ocasi&oacute;n me hab&iacute;a
+causado sorpresa la intensa tristeza que expresaba el semblante del
+ilustre marino, como si presagiara su doloroso y cercano fin. Aquella
+noble vida se hab&iacute;a extinguido a los cuarenta y cuatro a&ntilde;os de edad,
+despu&eacute;s de veintinueve de honrosos servicios en la armada, como sabio,
+como militar y como navegante, pues todo lo era Churruca, adem&aacute;s de
+perfecto caballero.</p>
+
+<p>En estas y otras cosas pensaba yo, cuando al fin mi cuerpo se rindi&oacute; a
+la fatiga, y me qued&eacute; dormido al amanecer del 23, habiendo vencido mi
+naturaleza juvenil a mi curiosidad. Durante el sue&ntilde;o, que debi&oacute; de ser
+largo y no tranquilo, antes bien agitado por las im&aacute;genes y pesadillas
+propias de la excitaci&oacute;n de mi cerebro, sent&iacute;a el estruendo de los
+ca&ntilde;onazos, las voces de la batalla, el ruido de las agitadas olas. Al
+mismo tiempo so&ntilde;aba que yo disparaba las piezas, que sub&iacute;a a la
+arboladura, que recorr&iacute;a las bater&iacute;as alentando a los artilleros, y
+hasta que mandaba la maniobra en el alc&aacute;zar de popa como un almirante.
+Excuso decir que en aquel re&ntilde;ido combate forjado dentro de mi propio
+cerebro, derrot&eacute; a todos los ingleses habidos y por haber, con m&aacute;s
+facilidad que si sus barcos fueran de cart&oacute;n, y de miga de pan sus
+balas. Yo ten&iacute;a bajo mi insignia como unos mil nav&iacute;os, mayores todos que
+el <i>Trinidad</i>, y se mov&iacute;an a mi antojo con tanta precisi&oacute;n
+como los juguetes con que mis amigos y yo nos divert&iacute;amos en los charcos
+de la Caleta.</p>
+
+<p>Mas al fin, todas estas glorias se desvanecieron; lo cual, siendo como
+eran puramente so&ntilde;adas, nada tiene de extra&ntilde;o, cuando vemos que tambi&eacute;n
+las reales se desvanecen. Todo se acab&oacute;, cuando abr&iacute; los ojos y advert&iacute;
+mi peque&ntilde;ez, asociada con la magnitud de los desastres a que hab&iacute;a
+asistido. Pero &iexcl;cosa singular!, despierto, sent&iacute; tambi&eacute;n ca&ntilde;onazos;
+sent&iacute; el espantoso rumor de la refriega, y gritos que anunciaban una
+gran actividad en la tripulaci&oacute;n. Cre&iacute; so&ntilde;ar todav&iacute;a; me incorpor&eacute; en el
+canap&eacute; donde hab&iacute;a dormido, atend&iacute; con todo cuidado, y, en efecto, un
+atronador grito de <i>viva el Rey</i> hiri&oacute; mis o&iacute;dos, no dej&aacute;ndome
+duda de que el nav&iacute;o <i>Santa Ana</i> se estaba batiendo de nuevo.</p>
+
+<p>Sal&iacute; fuera, y pude hacerme cargo de la situaci&oacute;n. El tiempo hab&iacute;a
+calmado bastante: por barlovento se ve&iacute;an algunos nav&iacute;os desmantelados,
+y dos de ellos, ingleses, hac&iacute;an fuego sobre el <i>Santa Ana</i>,
+que se defend&iacute;a al amparo de otros dos, un espa&ntilde;ol y un franc&eacute;s. No me
+explicaba aquel cambio repentino en nuestra situaci&oacute;n de prisioneros;
+mir&eacute; a popa, y vi nuestra bandera flotando en lugar de la inglesa. &iquest;Qu&eacute;
+hab&iacute;a pasado?, o mejor, &iquest;qu&eacute; pasaba?</p>
+
+<p>En el alc&aacute;zar de popa estaba uno que comprend&iacute; era el general &Aacute;lava, y,
+aunque herido en varias partes de su cuerpo, mostraba fuerzas bastantes
+para dirigir aquel segundo combate, destinado quiz&aacute; a hacer olvidar
+respecto al <i>Santa Ana</i> las desventuras del primero. Los
+oficiales alentaban a la mariner&iacute;a; &eacute;sta cargaba y disparaba las piezas
+que hab&iacute;an quedado servibles, mientras algunos se ocupaban en custodiar,
+teni&eacute;ndoles a raya, a los ingleses, que hab&iacute;an sido desarmados y
+acorralados en el primer entrepuente. Los oficiales de esta naci&oacute;n, que
+antes eran nuestros guardianes, se hab&iacute;an convertido en prisioneros.</p>
+
+<p>Todo lo comprend&iacute;. El heroico comandante del <i>Santa Ana</i>, D.
+Ignacio M. de &Aacute;lava, viendo que se aproximaban algunos nav&iacute;os espa&ntilde;oles,
+salidos de C&aacute;diz, con objeto de represar los buques prisioneros y salvar
+la tripulaci&oacute;n de los pr&oacute;ximos a naufragar, se dirigi&oacute; con lenguaje
+patri&oacute;tico a su abatida tripulaci&oacute;n. Esta respondi&oacute; a la voz de su jefe
+con un supremo esfuerzo; obligaron a rendirse a los ingleses que
+custodiaban el barco; enarbolaron de nuevo la bandera espa&ntilde;ola, y el
+<i>Santa Ana</i> qued&oacute; libre, aunque comprometido en nueva lucha,
+m&aacute;s peligrosa quiz&aacute;s que la primera.</p>
+
+<p>Este singular atrevimiento, uno de los episodios m&aacute;s honrosos de la
+jornada de Trafalgar, se llev&oacute; a cabo en un buque desarbolado, sin
+tim&oacute;n, con la mitad de su gente muerta o herida, y el resto en una
+situaci&oacute;n moral y f&iacute;sica enteramente lamentable. Preciso fue, una vez
+consumado aquel acto, arrostrar sus consecuencias: dos nav&iacute;os ingleses,
+tambi&eacute;n muy mal parados, hac&iacute;an fuego sobre el <i>Santa Ana</i>;
+pero &eacute;ste era socorrido oportunamente por el <i>As&iacute;s</i>, el
+<i>Monta&ntilde;&eacute;s</i> y el <i>Rayo</i>, tres de los que se retiraron
+con Gravina el d&iacute;a 21, y que hab&iacute;an vuelto a salir para rescatar a los
+apresados. Aquellos nobles inv&aacute;lidos trabaron nueva y desesperada lucha,
+quiz&aacute;s con m&aacute;s coraje que la primera, porque las heridas no resta&ntilde;adas
+avivan la furia en el alma de los combatientes, y &eacute;stos parece que ri&ntilde;en
+con m&aacute;s ardor, porque tienen menos vida que perder.</p>
+
+<p>Las peripecias todas del terrible d&iacute;a 21 se renovaron a mis ojos: el
+entusiasmo era grande; pero la gente escasa, por lo cual fue preciso
+duplicar el esfuerzo. Sensible es que hecho tan heroico no haya ocupado
+en nuestra historia m&aacute;s que una breve p&aacute;gina, si bien es verdad que
+junto al gran suceso que hoy se conoce con el nombre de <i>Combate de
+Trafalgar</i>, estos episodios se achican, y casi desaparecen como
+d&eacute;biles resplandores en una horrenda noche.</p>
+
+<p>Entonces presenci&eacute; un hecho que me hizo derramar l&aacute;grimas. No
+encontrando a mi amo por ninguna parte, y temiendo que corriera alg&uacute;n
+peligro, baj&eacute; a la primera bater&iacute;a y le hall&eacute; ocupado en apuntar un
+ca&ntilde;&oacute;n. Su mano tr&eacute;mula hab&iacute;a recogido el botafuego de las de un marinero
+herido, y con la debilitada vista de su ojo derecho, buscaba el infeliz
+el punto a donde quer&iacute;a mandar la bala. Cuando la pieza se dispar&oacute;, se
+volvi&oacute; hacia m&iacute;, tr&eacute;mulo de gozo, y con voz que apenas pude entender, me
+dijo:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Ah!, ahora Paca no se reir&aacute; de m&iacute;. Entraremos triunfantes en C&aacute;diz&raquo;.</p>
+
+<p>En resumen, la lucha termin&oacute; felizmente, porque los ingleses
+comprendieron la imposibilidad de represar al <i>Santa Ana</i>, a
+quien favorec&iacute;an, a m&aacute;s de los tres nav&iacute;os indicados, otros dos
+franceses y una fragata, que llegaron en lo m&aacute;s recio de la pelea.</p>
+
+<p>Est&aacute;bamos libres de la manera m&aacute;s gloriosa; pero en el punto en que
+concluy&oacute; aquella haza&ntilde;a, comenz&oacute; a verse claro el peligro en que nos
+encontr&aacute;bamos, pues el <i>Santa Ana</i> deb&iacute;a ser remolcado hasta
+C&aacute;diz, a causa del mal estado de su casco. La fragata francesa
+<i>Themis</i> ech&oacute; un cable y puso la proa al Norte; pero &iquest;qu&eacute;
+fuerza pod&iacute;a tener aquel barco para remolcar otro tan pesado como el
+<i>Santa Ana</i>, y que s&oacute;lo pod&iacute;a ayudarse con las velas
+desgarradas que quedaban en el palo del trinquete? Los nav&iacute;os que nos
+hab&iacute;an rescatado, esto es, el <i>Rayo</i>, el <i>Monta&ntilde;&eacute;s</i>
+y el <i>San Francisco de As&iacute;s</i>, quisieron llevar m&aacute;s adelante su
+proeza, y forzaron de vela para rescatar tambi&eacute;n al <i>San Juan</i>
+y al <i>Bahama</i>, que iban marinados por los ingleses. Nos
+quedamos, pues, solos, sin m&aacute;s amparo que el de la fragata que nos
+arrastraba, ni&ntilde;o que conduc&iacute;a un gigante. &iquest;Qu&eacute; ser&iacute;a de nosotros si los
+ingleses, como era de suponer, se repon&iacute;an de su descalabro y volv&iacute;an
+con nuevos refuerzos a perseguirnos? En tanto, parece que la Providencia
+nos favorec&iacute;a, pues el viento, propicio a la marcha que llev&aacute;bamos,
+impulsaba a nuestra fragata, y tras ella, conducido amorosamente, el
+nav&iacute;o se acercaba a C&aacute;diz.</p>
+
+<p>Cinco leguas nos separaban del puerto.</p>
+
+<p>&iexcl;Qu&eacute; indecible satisfacci&oacute;n! Pronto concluir&iacute;an nuestras penas; pronto
+pondr&iacute;amos el pie en suelo seguro, y si llev&aacute;bamos la noticia de grandes
+desastres, tambi&eacute;n llev&aacute;bamos la felicidad a muchos corazones que
+padec&iacute;an mortal angustia creyendo perdidos para siempre a los que
+volv&iacute;an con vida y con salud.</p>
+
+<p>La intrepidez de los nav&iacute;os espa&ntilde;oles no tuvo m&aacute;s &eacute;xito que el rescate
+del <i>Santa Ana</i>, pues les carg&oacute; el tiempo y tuvieron que
+retroceder sin poder dar caza a los nav&iacute;os ingleses que custodiaban al
+<i>San Juan</i>, al <i>Bahama</i> y al <i>San
+Ildefonso</i>. A&uacute;n dist&aacute;bamos cuatro leguas del t&eacute;rmino de nuestro
+viaje cuando los vimos retroceder. El vendaval hab&iacute;a arreciado, y fue
+opini&oacute;n general a bordo del <i>Santa Ana</i> que, si tard&aacute;bamos en
+llegar, pasar&iacute;amos muy mal rato. Nuevos y m&aacute;s terribles apuros. Otra
+vez la esperanza perdida a la vista del puerto, y cuando unos cuantos
+pasos m&aacute;s sobre el terrible elemento nos habr&iacute;an puesto en completa
+seguridad dentro de la bah&iacute;a.</p>
+
+<p>A todas &eacute;stas se ven&iacute;a la noche encima con mal&iacute;simo aspecto: el cielo,
+cargado de nubes negras, parec&iacute;a haberse aplanado sobre el mar, y las
+exhalaciones el&eacute;ctricas, que lo inflamaban con breves intervalos, daban
+al crep&uacute;sculo un tinte pavoroso. La mar, cada vez m&aacute;s turbulenta, furia
+a&uacute;n no aplacada con tanta v&iacute;ctima, bramaba con ira, y su insaciable
+voracidad ped&iacute;a mayor n&uacute;mero de presas. Los despojos de la m&aacute;s numerosa
+escuadra que por aquel tiempo hab&iacute;a desafiado su furor juntamente con el
+de los enemigos, no se escapaban a la c&oacute;lera del elemento, irritado como
+un dios antiguo, sin compasi&oacute;n hasta el &uacute;ltimo instante, tan cruel ante
+la fortuna como ante la desdicha.</p>
+
+<p>Yo observ&eacute; se&ntilde;ales de profunda tristeza lo mismo en el semblante de mi
+amo que en el del general &Aacute;lava, quien, a pesar de sus heridas, estaba
+en todo, y mandaba hacer se&ntilde;ales a la fragata <i>Themis</i> para
+que acelerase su marcha si era posible. Lejos de corresponder a su justa
+impaciencia, nuestra remolcadora se preparaba a tomar rizos y a cargar
+muchas de sus velas, para aguantar mejor el furioso levante. Yo
+particip&eacute; de la general tristeza, y en mis adentros consideraba cu&aacute;n
+f&aacute;cilmente se burla el destino de nuestras previsiones mejor fundadas, y
+con cu&aacute;nta rapidez se pasa de la mayor suerte a la &uacute;ltima desgracia.
+Pero all&iacute; est&aacute;bamos sobre el mar, emblema majestuoso de la humana vida.
+Un poco de viento le transforma; la ola mansa que golpea el buque con
+blando azote, se trueca en monta&ntilde;a l&iacute;quida que le quebranta y le sacude;
+el grato sonido que forman durante la bonanza las leves ondulaciones del
+agua, es luego una voz que se enronquece y grita, injuriando a la fr&aacute;gil
+embarcaci&oacute;n; y &eacute;sta, despe&ntilde;ada, se sumerge sintiendo que le falta el
+sost&eacute;n de su quilla, para levantarse luego lanzada hacia arriba por la
+ola que sube. Un d&iacute;a sereno trae espantosa noche, o por el contrario,
+una luna que hermosea el espacio y serena el esp&iacute;ritu suele preceder a
+un sol terrible, ante cuya claridad la Naturaleza se descompone con
+formidable trastorno.</p>
+
+<p>Nosotros experiment&aacute;bamos la desdicha de estas alternativas, y adem&aacute;s la
+que proviene de las propias obras del hombre. Tras un combate hab&iacute;amos
+sufrido un <a target="_blank" href="images/209.jpg">naufragio</a>; salvados de &eacute;ste, nos vimos nuevamente empe&ntilde;ados
+en una lucha, que fue afortunada, y luego, cuando nos cre&iacute;mos al fin de
+tantas penas, cuando salud&aacute;bamos a C&aacute;diz llenos de alegr&iacute;a, nos vimos de
+nuevo en poder de la tempestad, que hacia fuera nos atra&iacute;a, ansiosa de
+rematarnos. Esta serie de desventuras parec&iacute;a absurda, &iquest;no es verdad?
+Era como la cruel aberraci&oacute;n de una divinidad empe&ntilde;ada en causar todo el
+mal posible a seres extraviados... pero no: era la l&oacute;gica del mar, unida
+a la l&oacute;gica de la guerra. Asociados estos dos elementos terribles, &iquest;no
+es un imb&eacute;cil el que se asombre de verles engendrar las mayores
+desventuras?</p>
+
+<p>Una nueva circunstancia aument&oacute; para m&iacute; y para mi amo las tristezas de
+aquella tarde. Desde que se rescat&oacute; el <i>Santa Ana</i> no hab&iacute;amos
+visto al joven Malespina. Por &uacute;ltimo, despu&eacute;s de buscarle mucho, le
+encontr&eacute; acurrucado en uno de los canap&eacute;s de la c&aacute;mara.</p>
+
+<p>Acerqueme a &eacute;l y le vi muy demudado; le interrogu&eacute; y no pudo
+contestarme. Quiso levantarse y volvi&oacute; a caer sin aliento.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Est&aacute; usted herido!&mdash;dije&mdash;: Llamar&eacute; para que le curen.</p>
+
+<p>&mdash;No es nada&mdash;contest&oacute;&mdash;. &iquest;Querr&aacute;s traerme un poco de agua?&raquo;</p>
+
+<p>Al punto llam&eacute; a mi amo. &laquo;&iquest;Qu&eacute; es eso, la herida de la mano?&mdash;pregunt&oacute;
+&eacute;ste examinando al joven.</p>
+
+<p>&mdash;No, es algo m&aacute;s&raquo;, repuso D. Rafael con tristeza, y se&ntilde;al&oacute; a su costado
+derecho cerca de la cintura.</p>
+
+<p>Luego, como si el esfuerzo empleado en mostrar su herida y en decir
+aquellas pocas palabras fuera excesivo para su naturaleza debilitada,
+cerr&oacute; los ojos y qued&oacute; sin habla ni movimiento por alg&uacute;n tiempo.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Oh!, esto parece grave&mdash;dijo D. Alonso con desaliento.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Y m&aacute;s que grave!&raquo;, a&ntilde;adi&oacute; un cirujano que hab&iacute;a acudido a examinarle.</p>
+
+<p>Malespina, pose&iacute;do de profunda tristeza al verse en tal estado, y
+creyendo que no hab&iacute;a remedio para &eacute;l, ni siquiera dio cuenta de su
+herida y se retir&oacute; a aquel sitio, donde le detuvieron sus pensamientos y
+sus recuerdos. Crey&eacute;ndose pr&oacute;ximo a morir, se negaba a que se le hiciera
+la cura. El cirujano dijo que aunque grave, la herida no parec&iacute;a mortal;
+pero a&ntilde;adi&oacute; que si no lleg&aacute;bamos a C&aacute;diz aquella noche para que fuese
+convenientemente asistido en tierra, la vida de aqu&eacute;l, as&iacute; como la de
+otros heridos, corr&iacute;a gran peligro. El <i>Santa Ana</i> hab&iacute;a
+tenido en el combate del 21 noventa y siete muertos y ciento cuarenta
+heridos: se hab&iacute;an agotado los recursos de la enfermer&iacute;a, y algunos
+medicamentos indispensables faltaban por completo. La desgracia de
+Malespina no fue la &uacute;nica despu&eacute;s del rescate, y Dios quiso que otra
+persona para m&iacute; muy querida sufriese igual suerte. Marcial cay&oacute; herido,
+si bien en los primeros instantes apenas sinti&oacute; dolor y abatimiento,
+porque su vigoroso esp&iacute;ritu le sosten&iacute;a. No tard&oacute;, sin embargo, en bajar
+al sollado, diciendo que se sent&iacute;a muy mal. Mi amo envi&oacute; al cirujano
+para que le asistiese, y &eacute;ste se limit&oacute; a decir que la herida no habr&iacute;a
+tenido importancia alguna en un joven de veinticuatro a&ntilde;os: Medio-hombre
+ten&iacute;a m&aacute;s de sesenta.</p>
+
+<p>En tanto, el nav&iacute;o <i>Rayo</i> pasaba por babor y al habla. &Aacute;lava
+mand&oacute; que se le preguntase a la fragata <i>Themis</i> si cre&iacute;a
+poder entrar en C&aacute;diz, y habiendo contestado rotundamente que no, se
+hizo igual pregunta al <i>Rayo</i>, que hall&aacute;ndose casi ileso,
+contaba con arribar seguramente al puerto. Entonces, reunidos varios
+oficiales, acordaron trasladar a aquel nav&iacute;o al comandante Gardoqui,
+gravemente herido, y a otros muchos oficiales de mar y tierra, entre los
+cuales se contaba el novio de mi amita. D. Alonso consigui&oacute; que Marcial
+fuese tambi&eacute;n trasladado, en atenci&oacute;n a que su mucha edad le agravaba
+considerablemente, y a m&iacute; me hizo el encargo de acompa&ntilde;arles como paje o
+enfermero, orden&aacute;ndome que no me apartase ni un instante de su lado,
+hasta que no les dejase en C&aacute;diz o en Vejer en poder de su familia. Me
+dispuse a obedecer, intent&eacute; persuadir a mi amo de que &eacute;l tambi&eacute;n deb&iacute;a
+transbordarse al <i>Rayo</i> por ser m&aacute;s seguro; pero ni siquiera
+quiso o&iacute;r tal proposici&oacute;n.</p>
+
+<p>&laquo;La suerte&mdash;dijo&mdash;, me ha tra&iacute;do a este buque, y en &eacute;l estar&eacute; hasta que
+Dios decida si nos salvamos o no. &Aacute;lava est&aacute; muy mal; la mayor parte de
+la oficialidad se halla herida, y aqu&iacute; puedo prestar algunos servicios.
+No soy de los que abandonan el peligro: al contrario, le busco desde el
+21, y deseo encontrar ocasi&oacute;n de que mi presencia en la escuadra sea de
+provecho. Si llegas antes que yo, como espero, di a Paca que el buen
+marino es esclavo de su patria, y que yo he hecho muy bien en venir
+aqu&iacute;, y que estoy muy contento de haber venido, y que no me pesa, no
+se&ntilde;or, no me pesa... al contrario... Dile que se alegrar&aacute; cuando me vea,
+y que de seguro mis compa&ntilde;eros me habr&iacute;an echado de menos si no hubiera
+venido... &iquest;C&oacute;mo hab&iacute;a de faltar? &iquest;No te parece a ti que hice bien en
+venir?</p>
+
+<p>&mdash;Pues es claro: &iquest;eso qu&eacute; duda tiene?&mdash;respond&iacute; procurando calmar su
+agitaci&oacute;n, la cual era tan grande, que no le dejaba ver la
+inconveniencia de consultar con un m&iacute;sero paje cuesti&oacute;n tan grave.</p>
+
+<p>&mdash;Veo que t&uacute; eres una persona razonable&mdash;a&ntilde;adi&oacute; sinti&eacute;ndose consolado
+con mi aprobaci&oacute;n&mdash;; veo que tienes miras elevadas y patri&oacute;ticas... Pero
+Paca no ve las cosas m&aacute;s que por el lado de su ego&iacute;smo; y como tiene un
+genio tan raro, y como se le ha metido en la cabeza que las escuadras y
+los ca&ntilde;ones no sirven para nada, no puede comprender que yo... En fin...
+s&eacute; que se pondr&aacute; furiosa cuando vuelva, pues... como no hemos ganado,
+dir&aacute; esto y lo otro... me volver&aacute; loco... pero qui&aacute;... yo no le har&eacute;
+caso. &iquest;Qu&eacute; te parece a ti? &iquest;No es verdad que no debo hacerla caso?</p>
+
+<p>&mdash;Ya lo creo&mdash;contest&eacute;&mdash;. Us&iacute;a ha hecho muy bien en venir: eso prueba
+que es un valiente marino.</p>
+
+<p>&mdash;Pues vete con esas razones a Paca, y ver&aacute;s lo que te contesta
+&mdash;replic&oacute; &eacute;l cada vez m&aacute;s agitado&mdash;. En fin, dile que estoy bueno y
+sano, y que mi presencia aqu&iacute; ha sido muy necesaria. La verdad es que en
+el rescate del <i>Santa Ana</i> he tomado parte muy principal. Si
+yo no hubiera apuntado tan bien aquellos ca&ntilde;ones, qui&eacute;n sabe, qui&eacute;n
+sabe... &iquest;Y qu&eacute; crees t&uacute;? A&uacute;n puede que haga algo m&aacute;s; a&uacute;n puede ser que
+si el viento nos es favorable, rescatemos ma&ntilde;ana un par de nav&iacute;os... S&iacute;,
+se&ntilde;or... Aqu&iacute; estoy meditando cierto plan... Veremos, veremos... Con que
+adi&oacute;s, Gabrielillo. Cuidado con lo que le dices a Paca.</p>
+
+<p>&mdash;No, no me olvidar&eacute;. Ya sabr&aacute; que si no es por us&iacute;a no se represa el
+<i>Santa Ana</i>, y sabr&aacute; tambi&eacute;n que puede ser que a lo mejor nos
+traiga a C&aacute;diz dos docenas de nav&iacute;os.</p>
+
+<p>&mdash;Dos docenas, no, hombre&mdash;dijo&mdash;; eso es mucho. Dos nav&iacute;os, o quiz&aacute;s
+tres. En fin, yo creo que he hecho muy bien en venir a la escuadra. Ella
+estar&aacute; furiosa y me volver&aacute; loco cuando regrese; pero... yo creo, lo
+repito, que he hecho muy bien en embarcarme&raquo;.</p>
+
+<p>Dicho esto se apart&oacute; de m&iacute;. Un instante despu&eacute;s le vi sentado en un
+rinc&oacute;n de la c&aacute;mara. Estaba rezando, y mov&iacute;a las cuentas del rosario con
+mucho disimulo, porque no quer&iacute;a que le vieran ocupado en tan devoto
+ejercicio. Yo presum&iacute; por sus &uacute;ltimas palabras que mi amo hab&iacute;a perdido
+el seso, y vi&eacute;ndole rezar me hice cargo de la debilidad de su esp&iacute;ritu,
+que en vano se hab&iacute;a esforzado por sobreponerse a la edad cansada, y no
+pudiendo sostener la lucha, se dirig&iacute;a a Dios en busca de misericordia.
+Do&ntilde;a Francisca ten&iacute;a raz&oacute;n.</p>
+
+<p>Mi amo, desde hace muchos a&ntilde;os, no serv&iacute;a m&aacute;s que para rezar.</p>
+
+<p>Conforme a lo acordado nos trasbordamos. D. Rafael y Marcial, como los
+dem&aacute;s oficiales heridos, fueron bajados en brazos a una de las lanchas,
+con mucho trabajo, por robustos marineros. Las fuertes olas estorbaban
+mucho esta operaci&oacute;n; pero al fin se hizo, y las dos embarcaciones se
+dirigieron al <i>Rayo</i>. La traves&iacute;a de un nav&iacute;o a otro fue
+mal&iacute;sima; mas, al fin, aunque hubo momentos en que a m&iacute; me parec&iacute;a que
+la embarcaci&oacute;n iba a desaparecer para siempre, llegamos al costado del
+<i>Rayo</i>, y con much&iacute;simo trabajo subimos la escala.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="XV" id="XV"></a>-XV-</h2>
+
+
+<p>&laquo;Hemos salido de Guatemala para entrar en Guatepeor&mdash;dijo Marcial
+cuando le pusieron sobre cubierta&mdash;. Pero donde manda capit&aacute;n no manda
+marinero. A este condenado le pusieron <i>Rayo</i> por mal nombre.
+&Eacute;l dice que entrar&aacute; en C&aacute;diz antes de media noche, y yo digo que no
+entra. Veremos a ver.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; dice usted, Marcial, que no llegaremos?&mdash;pregunt&eacute; con mucho
+af&aacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Usted, Sr. Gabrielito, no entiende de esto.</p>
+
+<p>&mdash;Es que cuando mi se&ntilde;or D. Alonso y los oficiales del <i>Santa
+Ana</i> creen que el <i>Rayo</i> entrar&aacute; esta noche, por fuerza
+tiene que entrar. Ellos que lo dicen, bien sabido se lo tendr&aacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Y t&uacute; no sabes, <i>sardiniya</i>, que esos se&ntilde;ores de popa se
+<i>candilean</i> (se equivocan) m&aacute;s f&aacute;cilmente que nosotros los
+marinos de comb&eacute;s. Si no, ah&iacute; tienes al jefe de toda la escuadra,
+<i>Mr. Corneta</i>, que cargue el diablo con &eacute;l. Ya ves como no ha
+tenido ni tanto as&iacute; <i>de idea</i> para mandar la acci&oacute;n. &iquest;Piensas
+t&uacute; que si <i>Mr. Corneta</i> hubiera hecho lo que yo dec&iacute;a se
+hubiera perdido la batalla?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y usted cree que no llegaremos a C&aacute;diz?</p>
+
+<p>&mdash;Digo que este nav&iacute;o es m&aacute;s pesado que el mismo plomo, y adem&aacute;s
+traicionero. Tiene mala andadura, gobierna mal y parece que est&aacute; cojo,
+tuerto y manco como yo, pues si le echan la ca&ntilde;a para aqu&iacute;, &eacute;l va para
+all&iacute;&raquo;.</p>
+
+<p>En efecto: el <i>Rayo</i>, seg&uacute;n opini&oacute;n general, era un barco de
+mal&iacute;simas condiciones marineras. Pero a pesar de esto y de su avanzada
+edad, que frisaba en los cincuenta y seis a&ntilde;os, como se hallaba en buen
+estado, no parec&iacute;a correr peligro alguno, pues si el vendaval era cada
+vez mayor, tambi&eacute;n el puerto estaba cerca. De todos modos, &iquest;no era
+l&oacute;gico suponer que mayor peligro corr&iacute;a el <i>Santa Ana</i>,
+desarbolado, sin tim&oacute;n, y obligado a marchar a remolque de una fragata?</p>
+
+<p>Marcial fue puesto en el sollado, y Malespina en la c&aacute;mara. Cuando le
+dejamos all&iacute; con los dem&aacute;s oficiales heridos, escuch&eacute; una voz que
+reconoc&iacute;, aunque al punto no pude darme cuenta de la persona a quien
+pertenec&iacute;a. Acerqueme al grupo de donde sal&iacute;a aquella charla retumbante,
+que dominaba las dem&aacute;s voces, y qued&eacute; asombrado, reconociendo al mismo
+D. Jos&eacute; Mar&iacute;a Malespina en persona.</p>
+
+<p>Corr&iacute; a &eacute;l para decirle que estaba su hijo, y el buen padre suspendi&oacute; la
+sarta de mentiras que estaba contando para acudir al lado del joven
+herido. Grande fue su alegr&iacute;a encontr&aacute;ndole vivo, pues hab&iacute;a salido de
+C&aacute;diz porque la impaciencia le devoraba, y quer&iacute;a saber su paradero a
+todo trance.</p>
+
+<p>&laquo;Eso que tienes no es nada&mdash;dijo abrazando a su hijo&mdash;: un simple
+rasgu&ntilde;o. T&uacute; no est&aacute;s acostumbrado a sentir heridas; eres una dama,
+Rafael. &iexcl;Oh!, si cuando la guerra del Rosell&oacute;n hubieras estado en edad
+de ir all&aacute; conmigo, habr&iacute;as visto lo bueno. Aqu&eacute;llas s&iacute; eran heridas. Ya
+sabes que una bala me entr&oacute; por el antebrazo, subi&oacute; hacia el hombro, dio
+la vuelta por toda la espalda, y vino a salir por la cintura. &iexcl;Oh, qu&eacute;
+herida tan singular!, pero a los tres d&iacute;as estaba sano, mandando la
+artiller&iacute;a en el ataque de Bellegarde&raquo;.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s explic&oacute; el motivo de su presencia a bordo del <i>Rayo</i>,
+de este modo:</p>
+
+<p>&laquo;El 21 por la noche supimos en C&aacute;diz el &eacute;xito del combate. Lo dicho,
+se&ntilde;ores: no se quiso hacer caso de m&iacute; cuando habl&eacute; de las reformas de la
+artiller&iacute;a, y aqu&iacute; tienen los resultados. Pues bien: en cuanto lo supe y
+me enter&eacute; de que hab&iacute;a llegado en retirada Gravina con unos cuantos
+nav&iacute;os, fui a ver si entre ellos ven&iacute;a el <i>San Juan</i>, donde
+estabas t&uacute;; pero me dijeron que hab&iacute;a sido apresado. No puedo pintar a
+ustedes mi ansiedad: casi no me quedaba duda de tu muerte, mayormente
+desde que supe el gran n&uacute;mero de bajas ocurridas en tu nav&iacute;o. Pero yo
+soy hombre que llevo las cosas hasta el fin, y sabiendo que se hab&iacute;a
+dispuesto la salida de algunos nav&iacute;os con objeto de recoger los
+desmantelados y rescatar los prisioneros, determin&eacute; salir pronto de
+dudas, embarc&aacute;ndome en uno de ellos. Expuse mi pretensi&oacute;n a Solano, y
+despu&eacute;s al mayor general de la escuadra, mi antiguo amigo Esca&ntilde;o, y no
+sin escr&uacute;pulo me dejaron venir. A bordo del <i>Rayo</i>, donde me
+embarqu&eacute; esta ma&ntilde;ana, pregunt&eacute; por ti, por el <i>San Juan</i>; mas
+nada consolador me dijeron, sino, por el contrario, que Churruca hab&iacute;a
+muerto, y que su nav&iacute;o, despu&eacute;s de batirse con gloria, hab&iacute;a ca&iacute;do en
+poder de los enemigos. &iexcl;Fig&uacute;rate cu&aacute;l ser&iacute;a mi ansiedad! &iexcl;Qu&eacute; lejos
+estaba hoy, cuando rescatamos al <i>Santa Ana</i>, de que t&uacute; te
+hallabas en &eacute;l! A saberlo con certeza, hubiera redoblado mis esfuerzos
+en las disposiciones que di con permiso de estos se&ntilde;ores, y el nav&iacute;o de
+&Aacute;lava habr&iacute;a quedado libre en dos minutos&raquo;.</p>
+
+<p>Los oficiales que le rodeaban mir&aacute;banle con sorna oyendo el &uacute;ltimo
+jactancioso concepto de D. Jos&eacute; Mar&iacute;a. Por sus risas y cuchicheos
+comprend&iacute; que durante todo el d&iacute;a se hab&iacute;an divertido con los embustes
+de aquel buen se&ntilde;or, quien no pon&iacute;a freno a su voluble lengua, ni aun en
+las circunstancias m&aacute;s cr&iacute;ticas y dolorosas.</p>
+
+<p>El cirujano dijo que conven&iacute;a dejar reposar al herido, y no sostener en
+su presencia conversaci&oacute;n alguna, sobre todo si &eacute;sta se refer&iacute;a al
+pasado desastre. D. Jos&eacute; Mar&iacute;a, que tal oy&oacute;, asegur&oacute; que, por el
+contrario, conven&iacute;a reanimar el esp&iacute;ritu del enfermo con la
+conversaci&oacute;n.</p>
+
+<p>&laquo;En la guerra del Rosell&oacute;n, los heridos graves (y yo lo estuve varias
+veces) mand&aacute;bamos a los <a target="_blank" href="images/221.jpg">soldados</a> que bailasen y tocasen la guitarra en
+la enfermer&iacute;a, y seguro estoy de que este tratamiento nos cur&oacute; m&aacute;s
+pronto que todos los emplastos y botiquines.</p>
+
+<p>&mdash;Pues en las guerras de la Rep&uacute;blica francesa&mdash;dijo un oficial andaluz
+que quer&iacute;a confundir a D. Jos&eacute; Mar&iacute;a&mdash;, se estableci&oacute; que en las
+ambulancias de los heridos fuese un cuerpo de baile completo y una
+compa&ntilde;&iacute;a de &oacute;pera, y con esto se ahorraron los m&eacute;dicos y boticarios,
+pues con un par de arias y dos docenas de trenzados en sexta se quedaban
+todos como nuevos.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Alto ah&iacute;!&mdash;exclam&oacute; Malespina&mdash;. Esa es grilla, caballerito. &iquest;C&oacute;mo
+puede ser que con m&uacute;sica y baile se curen las heridas?</p>
+
+<p>&mdash;Usted lo ha dicho.&mdash;S&iacute;; pero eso no ha pasado m&aacute;s que una vez, ni es
+f&aacute;cil que vuelva a pasar. &iquest;Es acaso probable que vuelva a haber una
+guerra como la del Rosell&oacute;n, la m&aacute;s sangrienta, la m&aacute;s h&aacute;bil, la m&aacute;s
+estrat&eacute;gica que ha visto el mundo desde Epaminondas? Claro es que no;
+pues all&iacute; todo fue extraordinario, y puedo dar fe de ello, que la
+presenci&eacute; desde el <i>Introito</i> hasta el <i>Ite misa
+est</i>. A aquella guerra debo mi conocimiento de la artiller&iacute;a;
+&iquest;usted no ha o&iacute;do hablar de m&iacute;? Estoy seguro de que me conocer&aacute; de
+nombre. Pues sepa usted que aqu&iacute; traigo en la cabeza un proyecto
+grandioso, y tal que si alg&uacute;n d&iacute;a llega a ser realidad, no volver&aacute;n a
+ocurrir desastres como &eacute;ste del 21. S&iacute;, se&ntilde;ores&mdash;a&ntilde;adi&oacute; mirando con
+gravedad y suficiencia a los tres o cuatro oficiales que le o&iacute;an&mdash;: es
+preciso hacer algo por la patria; urge inventar algo sorprendente, que
+en un periquete nos devuelva todo lo perdido y asegure a nuestra marina
+la victoria por siempre jam&aacute;s am&eacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;A ver, Sr. D. Jos&eacute; Mar&iacute;a&mdash;dijo un oficial&mdash;; expl&iacute;quenos usted cu&aacute;l
+es su invento.&mdash;Pues ahora me ocupo del modo de construir ca&ntilde;ones de a
+300.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Hombre, de a 300!&mdash;exclamaron los oficiales con aspavientos de risa
+y burla&mdash;. Los mayores que tenemos a bordo son de 36.</p>
+
+<p>&mdash;Esos son juguetes de chicos. Fig&uacute;rese usted el destrozo que har&iacute;an
+esas piezas de 300 disparando sobre la escuadra enemiga&mdash;dijo
+Malespina&mdash;. Pero &iquest;qu&eacute; demonios es esto?&mdash;a&ntilde;adi&oacute; agarr&aacute;ndose para no
+rodar por el suelo, pues los balanceos del <i>Rayo</i> eran tales
+que muy dif&iacute;cilmente pod&iacute;a uno tenerse derecho.</p>
+
+<p>&mdash;El vendaval arrecia y me parece que esta noche no entramos en C&aacute;diz&raquo;,
+dijo un oficial retir&aacute;ndose.</p>
+
+<p>Quedaron s&oacute;lo dos, y el mentiroso continu&oacute; su perorata en estos
+t&eacute;rminos:</p>
+
+<p>&laquo;Lo primero que habr&iacute;a que hacer era construir barcos de 95 a 100 varas
+de largo.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Caracoles! &iquest;Sabe usted que la lanchita ser&iacute;a regular?&mdash;indic&oacute; un
+oficial&mdash;. &iexcl;Cien varas! El <i>Trinidad</i>, que santa gloria haya,
+ten&iacute;a setenta, y a todos parec&iacute;a demasiado largo. Ya sabe usted que
+viraba mal, y que todas las maniobras se hac&iacute;an en &eacute;l muy dif&iacute;cilmente.</p>
+
+<p>&mdash;Veo que usted se asusta por poca cosa, caballerito&mdash;prosigui&oacute;
+Malespina&mdash;. &iquest;Qu&eacute; son 100 varas? A&uacute;n podr&iacute;an construirse barcos mucho
+mayores. Y he de advertir a ustedes que yo los construir&iacute;a de hierro.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;De hierro!&mdash;exclamaron los dos oyentes sin poder contener la risa.</p>
+
+<p>&mdash;De hierro, s&iacute;. &iquest;Por ventura no conoce usted la ciencia de la
+hidrost&aacute;tica? Con arreglo a ella, yo construir&iacute;a un barco de hierro de
+7.000 toneladas.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Y el <i>Trinidad</i> no ten&iacute;a m&aacute;s que 4.000!&mdash;indic&oacute; un
+oficial&mdash;, lo cual parec&iacute;a excesivo. &iquest;Pero no comprende usted que para
+mover esa mole ser&iacute;a preciso un aparejo tan colosal, que no habr&iacute;a
+fuerzas humanas capaces de maniobrar en &eacute;l?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bicoca!... &iexcl;Oh!, se&ntilde;or marino, &iquest;y qui&eacute;n le dice a usted que yo ser&iacute;a
+tan torpe que moviera ese buque por medio del viento? Usted no me
+conoce. Si supiera usted que tengo aqu&iacute; una idea... Pero no quiero
+explic&aacute;rsela a ustedes, porque no me entender&iacute;an&raquo;.</p>
+
+<p>Al llegar a este punto de su charla, D. Jos&eacute; Mar&iacute;a dio tal tumbo que se
+qued&oacute; en cuatro pies. Pero ni por esas cerr&oacute; el pico. March&oacute;se otro de
+los oficiales, y qued&oacute; s&oacute;lo uno, el cual tuvo que seguir sosteniendo la
+conversaci&oacute;n.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Qu&eacute; vaivenes!&mdash;continu&oacute; diciendo el viejo&mdash;. No parece sino que nos
+vamos a estrellar contra la costa... Pues bien: como dije, yo mover&iacute;a
+esa gran mole de mi invenci&oacute;n por medio del... &iquest;A que no lo adivina
+usted?... Por medio del vapor de agua. Para esto se construir&iacute;a una
+m&aacute;quina singular, donde el vapor, comprimido y dilatado alternativamente
+dentro de dos cilindros, pusiera en movimiento unas ruedas... pues...&raquo;.</p>
+
+<p>El oficial no quiso o&iacute;r m&aacute;s; y aunque no ten&iacute;a puesto en el buque, ni
+estaba de servicio, por ser de los recogidos, fue a ayudar a sus
+compa&ntilde;eros, bastante atareados con el creciente temporal. Malespina se
+qued&oacute; solo conmigo, y entonces cre&iacute; que iba a callar por no juzgarme
+persona a prop&oacute;sito para sostener la conversaci&oacute;n. Pero mi desgracia
+quiso que &eacute;l me tuviera en m&aacute;s de lo que yo val&iacute;a, y la emprendi&oacute;
+conmigo en los siguientes t&eacute;rminos:</p>
+
+<p>&laquo;&iquest;Usted comprende bien lo que quiero decir? Siete mil toneladas, el
+vapor, dos ruedas... pues.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;or, comprendo perfectamente&mdash;contest&eacute; a ver si se callaba,
+pues ni ten&iacute;a humor de o&iacute;rle, ni los violentos balances del buque,
+anunciando un gran peligro, dispon&iacute;an el &aacute;nimo a disertar sobre el
+engrandecimiento de la marina.</p>
+
+<p>&mdash;Veo que usted me conoce y se hace cargo de mis invenciones&mdash;continu&oacute;
+&eacute;l&mdash;. Ya comprender&aacute; que el buque que imagino ser&iacute;a invencible, lo mismo
+atacando que defendiendo. &Eacute;l solo habr&iacute;a derrotado con cuatro o cinco
+tiros los treinta nav&iacute;os ingleses.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pero los ca&ntilde;ones de &eacute;stos no le har&iacute;an da&ntilde;o tambi&eacute;n?&mdash;manifest&eacute; con
+timidez, arguy&eacute;ndole m&aacute;s bien por cortes&iacute;a que porque el asunto me
+interesase.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! La observaci&oacute;n de usted, caballerito, es atinad&iacute;sima, y prueba
+que comprende y aprecia las grandes invenciones. Para evitar el efecto
+de la artiller&iacute;a enemiga, yo forrar&iacute;a mi barco con gruesas planchas de
+acero; es decir, le pondr&iacute;a una coraza, como las que usaban los antiguos
+guerreros. Con este medio, podr&iacute;a atacar, sin que los proyectiles
+enemigos hicieran en sus costados m&aacute;s efecto que el que har&iacute;a una
+andanada de bolitas de pan, lanzadas por la mano de un ni&ntilde;o. Es una idea
+maravillosa la que yo he tenido. Fig&uacute;rese usted que nuestra naci&oacute;n
+tuviera dos o tres barcos de esos. &iquest;D&oacute;nde ir&iacute;a a parar la escuadra
+inglesa con todos sus Nelsones y Collingwoodes?</p>
+
+<p>&mdash;Pero en caso de que se pudieran hacer aqu&iacute; esos barcos&mdash;dije yo con
+viveza, conociendo la fuerza de mi argumento&mdash;, los ingleses los har&iacute;an
+tambi&eacute;n, y entonces las proporciones de la lucha ser&iacute;an las mismas&raquo;.</p>
+
+<p>D. Jos&eacute; Mar&iacute;a se qued&oacute; como alelado con esta raz&oacute;n, y por un instante
+estuvo perplejo, sin saber qu&eacute; decir; mas su vena inagotable no tard&oacute; en
+sugerirle nuevas ideas, y contest&oacute; con mal humor:</p>
+
+<p>&laquo;&iquest;Y qui&eacute;n le ha dicho a usted, mozalbete atrevido, que yo ser&iacute;a capaz de
+divulgar mi secreto? Los buques se fabricar&iacute;an con el mayor sigilo y sin
+decir palotada a nadie. Supongamos que ocurr&iacute;a una nueva guerra. Nos
+provocaban los ingleses, y les dec&iacute;amos: &laquo;S&iacute;, se&ntilde;or, pronto estamos; nos
+batiremos&raquo;. Sal&iacute;an al mar los nav&iacute;os ordinarios, empezaba la pelea, y a
+lo mejor c&aacute;tate que aparecen en las aguas del combate dos o tres de esos
+monstruos de hierro, vomitando humo y marchando ac&aacute; o all&aacute; sin hacer
+caso del viento; se meten por donde quieren, hacen astillas con el
+empuje de su afilada proa a los barcos contrarios, y con un par de
+ca&ntilde;onazos... fig&uacute;rese usted, todo se acababa en un cuarto de hora&raquo;.</p>
+
+<p>No quise hacer m&aacute;s objeciones, porque la idea de que corr&iacute;amos un gran
+peligro me imped&iacute;a ocupar la mente con pensamientos contrarios a los
+propios de tan cr&iacute;tica situaci&oacute;n. No volv&iacute; a acordarme m&aacute;s del
+formidable buque imaginario, hasta que treinta a&ntilde;os m&aacute;s tarde supe la
+aplicaci&oacute;n del vapor a la navegaci&oacute;n, y m&aacute;s a&uacute;n, cuando al cabo de medio
+siglo vi en nuestra gloriosa fragata <i>Numancia</i> la acabada
+realizaci&oacute;n de los estrafalarios proyectos del mentiroso de Trafalgar.</p>
+
+<p>Medio siglo despu&eacute;s me acord&eacute; de D. Jos&eacute; Mar&iacute;a Malespina, y dije:
+&laquo;Parece mentira que las extravagancias ideadas por un loco o un
+embustero lleguen a ser realidades maravillosas con el transcurso del
+tiempo&raquo;.</p>
+
+<p>Desde que observ&eacute; esta coincidencia, no condeno en absoluto ninguna
+utop&iacute;a, y todos los mentirosos me parecen hombres de genio.</p>
+
+<p>Dej&eacute; a D. Jos&eacute; Mar&iacute;a para ver lo que pasaba, y en cuanto puse los pies
+fuera de la c&aacute;mara, me enter&eacute; de la comprometida situaci&oacute;n en que se
+encontraba el <i>Rayo</i>. El vendaval, no s&oacute;lo le imped&iacute;a la
+entrada en C&aacute;diz, sino que le impulsaba hacia la costa, donde encallar&iacute;a
+de seguro, estrell&aacute;ndose contra las rocas. Por mala que fuera la suerte
+del <i>Santa Ana</i>, que hab&iacute;amos abandonado, no pod&iacute;a ser peor
+que la nuestra. Yo observ&eacute; con af&aacute;n los rostros de oficiales y
+marineros, por ver si encontraba alguno que indicase esperanza; pero,
+por mi desgracia, en todos vi se&ntilde;ales de gran desaliento. Consult&eacute; el
+cielo, y lo vi pavorosamente feo; consult&eacute; la mar, y la encontr&eacute; muy
+sa&ntilde;uda: no era posible volverse m&aacute;s que a Dios, &iexcl;y &Eacute;ste estaba tan poco
+propicio con nosotros desde el 21!...</p>
+
+<p>El <i>Rayo</i> corr&iacute;a hacia el Norte. Seg&uacute;n las indicaciones que
+iban haciendo los marineros, junto a quienes estaba yo, pas&aacute;bamos frente
+al banco de Marrajotes, de Hazte Afuera, de Juan Bola, frente al
+Torregorda, y, por &uacute;ltimo, frente al castillo de C&aacute;diz. En vano se
+ejecutaron todas las maniobras necesarias para poner la proa hacia el
+interior de la bah&iacute;a. El viejo nav&iacute;o, como un corcel espantado, se
+negaba a obedecer; el viento y el mar, que corr&iacute;an con impetuosa furia
+de Sur a Norte, lo arrastraban, sin que la ciencia n&aacute;utica pudiese nada
+para impedirlo.</p>
+
+<p>No tardamos en rebasar de la bah&iacute;a. A nuestra derecha qued&oacute; bien pronto
+Rota, Punta Candor, Punta de Meca, Regla y Chipiona. No quedaba duda de
+que el <i>Rayo</i> iba derecho a estrellarse inevitablemente en la
+costa cercana a la embocadura del Guadalquivir. No necesito decir que
+las velas hab&iacute;an sido cargadas, y que no bastando este recurso contra
+tan fuerte temporal, se bajaron tambi&eacute;n los masteleros. Por &uacute;ltimo,
+tambi&eacute;n se crey&oacute; necesario picar los palos, para evitar que el nav&iacute;o se
+precipitara bajo las olas. En las grandes tempestades el barco necesita
+achicarse, de alta encina quiere convertirse en humilde hierba, y como
+sus m&aacute;stiles no pueden plegarse cual las ramas de un &aacute;rbol, se ve en la
+dolorosa precisi&oacute;n de amputarlos, qued&aacute;ndose sin miembros por salvar la
+vida.</p>
+
+<p>La p&eacute;rdida del buque era ya inevitable. Picados los palos mayor y de
+mesana, se le abandon&oacute;, y la &uacute;nica esperanza consist&iacute;a en poderlo
+fondear cerca de la costa, para lo cual se prepararon las &aacute;ncoras,
+reforzando las amarras. Dispar&oacute; dos ca&ntilde;onazos para pedir auxilio a la
+playa ya cercana, y como se distinguieran claramente algunas hogueras en
+la costa, nos alegramos, creyendo que no faltar&iacute;a quien nos diera
+auxilio. Muchos opinaron que alg&uacute;n nav&iacute;o espa&ntilde;ol o ingl&eacute;s hab&iacute;a
+encallado all&iacute;, y que las hogueras que ve&iacute;amos eran encendidas por la
+tripulaci&oacute;n n&aacute;ufraga. Nuestra ansiedad crec&iacute;a por momentos; y respecto a
+m&iacute;, debo decir que me cre&iacute; cercano a un fin desastroso. Ni pon&iacute;a
+atenci&oacute;n a lo que a bordo pasaba, ni en la turbaci&oacute;n de mi esp&iacute;ritu
+pod&iacute;a ocuparme m&aacute;s que de la muerte, que juzgaba inevitable. Si el buque
+se estrellaba, &iquest;qui&eacute;n pod&iacute;a salvar el espacio de agua que le separar&iacute;a
+de la tierra? El lugar m&aacute;s terrible de una tempestad es aquel en que las
+olas se revuelven contra la tierra, y parece que est&aacute;n cavando en ella
+para llevarse pedazos de playa al profundo abismo. El empuje de la ola
+al avanzar y la violencia con que se arrastra al retirarse son tales,
+que ninguna fuerza humana puede vencerlos.</p>
+
+<p>Por &uacute;ltimo, despu&eacute;s de algunas horas de mortal angustia, la quilla del
+<i>Rayo</i> toc&oacute; en un banco de arena y se par&oacute;. El casco todo y
+los restos de su arboladura retemblaron un instante: parec&iacute;a que
+intentaban vencer el obst&aacute;culo interpuesto en su camino; pero &eacute;ste fue
+mayor, y el buque, inclin&aacute;ndose sucesivamente de uno y otro costado,
+hundi&oacute; su popa, y despu&eacute;s de un espantoso crujido, qued&oacute; sin movimiento.</p>
+
+<p>Todo hab&iacute;a concluido, y ya no era posible ocuparse m&aacute;s que de salvar la
+vida, atravesando el espacio de mar que de la costa nos separaba. Esto
+pareci&oacute; casi imposible de realizar en las embarcaciones que a bordo
+ten&iacute;amos; mas hab&iacute;a esperanzas de que nos enviaran auxilio de tierra,
+pues era evidente que la tripulaci&oacute;n de un buque reci&eacute;n naufragado
+vivaqueaba en ella, y no pod&iacute;a estar lejos alguna de las balandras de
+guerra cuya salida para tales casos deb&iacute;a haber dispuesto la autoridad
+naval de C&aacute;diz... El <i>Rayo</i> hizo nuevos disparos, y esperamos
+socorros con la mayor impaciencia, porque, de no venir pronto,
+perecer&iacute;amos todos con el nav&iacute;o. Este infeliz inv&aacute;lido, cuyo fondo se
+hab&iacute;a abierto al encallar, amenazaba despedazarse por sus propias
+convulsiones, y no pod&iacute;a tardar el momento en que, desquiciada la
+clavaz&oacute;n de algunas de sus cuadernas, quedar&iacute;amos a merced de las olas,
+sin m&aacute;s apoyo que el que nos dieran los desordenados restos del buque.</p>
+
+<p>Los de tierra no pod&iacute;an darnos auxilio; pero Dios quiso que oyera los
+ca&ntilde;onazos de alarma una balandra que se hab&iacute;a hecho a la mar desde
+Chipiona, y se nos acerc&oacute; por la proa, manteni&eacute;ndose a buena distancia.
+Desde que avistamos su gran vela mayor vimos segura nuestra salvaci&oacute;n, y
+el comandante del <i>Rayo</i> dio las &oacute;rdenes para que el trasbordo
+se verificara sin atropello en tan peligrosos momentos.</p>
+
+<p>Mi primera intenci&oacute;n, cuando vi que se trataba de trasbordar, fue correr
+al lado de las dos personas que all&iacute; me interesaban: el se&ntilde;orito
+Malespina y Marcial, ambos heridos, aunque el segundo no lo estaba de
+gravedad. Encontr&eacute; al oficial de artiller&iacute;a en bastante mal estado, y
+dec&iacute;a a los que le rodeaban:</p>
+
+<p>&laquo;No me muevan; d&eacute;jenme morir aqu&iacute;&raquo;.</p>
+
+<p>Marcial hab&iacute;a sido llevado sobre cubierta, y yac&iacute;a en el suelo con tal
+postraci&oacute;n y abatimiento, que me inspir&oacute; verdadero miedo su semblante.
+Alz&oacute; la vista cuando me acerqu&eacute; a &eacute;l, y tom&aacute;ndome la mano, dijo con voz
+conmovida:</p>
+
+<p>&laquo;Gabrielillo, no me abandones.&mdash;&iexcl;A tierra! &iexcl;Todos vamos a tierra!&raquo;,
+exclam&eacute; yo procurando reanimarle; pero &eacute;l, moviendo la cabeza con triste
+adem&aacute;n, parec&iacute;a presagiar alguna desgracia.</p>
+
+<p>Trat&eacute; de ayudarle para que se levantara; pero despu&eacute;s del primer
+esfuerzo, su cuerpo volvi&oacute; a caer ex&aacute;nime, y al fin dijo: &laquo;No puedo&raquo;.</p>
+
+<p>Las vendas de su herida se hab&iacute;an ca&iacute;do, y en el desorden de aquella
+apurada situaci&oacute;n no encontr&oacute; quien se las aplicara de nuevo. Yo le cur&eacute;
+como pude, consol&aacute;ndole con palabras de esperanza; y hasta procur&eacute; re&iacute;r
+ridiculizando su facha, para ver si de este modo le reanimaba. Pero el
+pobre viejo no despleg&oacute; sus labios; antes bien inclinaba la cabeza con
+gesto sombr&iacute;o, insensible a mis bromas lo mismo que a mis consuelos.</p>
+
+<p>Ocupado en esto, no advert&iacute; que hab&iacute;a comenzado el embarque en las
+lanchas. Casi de los primeros que a ellas bajaron fueron D. Jos&eacute; Mar&iacute;a
+Malespina y su hijo. Mi primer impulso fue ir tras ellos siguiendo las
+&oacute;rdenes de mi amo; pero la imagen del marinero herido y abandonado me
+contuvo. Malespina no necesitaba de m&iacute;, mientras que Marcial, casi
+considerado como muerto, estrechaba con su helada mano la m&iacute;a,
+dici&eacute;ndome: &laquo;Gabriel, no me abandones&raquo;.</p>
+
+<p>Las lanchas atracaban dif&iacute;cilmente; pero a pesar de esto, una vez
+trasbordados los heridos, el embarco fue f&aacute;cil, porque los marineros se
+precipitaban en ellas desliz&aacute;ndose por una cuerda, o arroj&aacute;ndose de un
+salto. Muchos se echaban al agua para alcanzarlas a nado. Por mi
+imaginaci&oacute;n cruz&oacute; como un problema terrible la idea de cu&aacute;l de aquellos
+dos procedimientos emplear&iacute;a para salvarme. No hab&iacute;a tiempo que perder,
+porque el <i>Rayo</i> se desbarataba: casi toda la popa estaba
+hundida, y los estallidos de los baos y de las cuadernas medio podridas
+anunciaban que bien pronto aquella mole iba a dejar de ser un barco.
+Todos corr&iacute;an con presteza hacia las lanchas, y la balandra, que se
+manten&iacute;a a cierta distancia, maniobrando con habilidad para resistir la
+mar, les recog&iacute;a. Las embarcaciones volv&iacute;an vac&iacute;as al poco tiempo, pero
+no tardaban en llenarse de nuevo.</p>
+
+<p>Yo observ&eacute; el abandono en que estaba Medio-hombre, y me dirig&iacute; sofocado
+y llorando a algunos marineros, rog&aacute;ndoles que cargaran a Marcial para
+salvarle. Pero harto hac&iacute;an ellos con salvarse a s&iacute; propios. En un
+momento de desesperaci&oacute;n trat&eacute; yo mismo de ech&aacute;rmele a cuestas; pero mis
+escasas fuerzas apenas lograron alzar del suelo sus brazos desmayados.
+Corr&iacute; por toda la cubierta buscando un alma caritativa, y algunos
+estuvieron a punto de ceder a mis ruegos; mas el peligro les distrajo de
+tan buen pensamiento. Para comprender esta inhumana crueldad, es preciso
+haberse encontrado en trances tan terribles: el sentimiento y la caridad
+desaparecen ante el instinto de conservaci&oacute;n que domina el ser por
+completo, asimil&aacute;ndole a veces a una fiera.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Oh, esos malvados no quieren salvarte, Marcial!&mdash;exclam&eacute; con vivo
+dolor.</p>
+
+<p>&mdash;D&eacute;jales&mdash;me contest&oacute;&mdash;. Lo mismo da a bordo que en tierra. M&aacute;rchate
+t&uacute;; corre, chiquillo, que te dejan aqu&iacute;&raquo;.</p>
+
+<p>No s&eacute; qu&eacute; idea mortific&oacute; m&aacute;s mi mente: si la de quedarme a bordo, donde
+perecer&iacute;a sin remedio, o la de salir dejando solo a aquel desgraciado.
+Por &uacute;ltimo, m&aacute;s pudo la voz de la naturaleza que otra fuerza alguna, y
+di unos cuantos pasos hacia la borda. Retroced&iacute; para abrazar al pobre
+viejo, y corr&iacute; luego velozmente hacia el punto en que se embarcaban los
+&uacute;ltimos marineros. Eran cuatro: cuando llegu&eacute;, vi que los cuatro se
+hab&iacute;an lanzado al mar y se acercaban nadando a la embarcaci&oacute;n, que
+estaba como a unas diez o doce varas de distancia.</p>
+
+<p>&laquo;&iquest;Y yo?&mdash;exclam&eacute; con angustia, viendo que me dejaban&mdash;. &iexcl;Yo voy
+tambi&eacute;n, yo tambi&eacute;n!&raquo;.</p>
+
+<p>Grit&eacute; con todas mis fuerzas; pero no me oyeron o no quisieron hacerme
+caso. A pesar de la obscuridad, vi la lancha; les vi subir a ella,
+aunque esta operaci&oacute;n apenas pod&iacute;a apreciarse por la vista. Me dispuse a
+arrojarme al agua para seguir la misma suerte; pero en el instante mismo
+en que se determin&oacute; en mi voluntad esta resoluci&oacute;n, mis ojos dejaron de
+ver lancha y marineros, y ante m&iacute; no hab&iacute;a m&aacute;s que la horrenda
+obscuridad del agua.</p>
+
+<p>Todo medio de salvaci&oacute;n hab&iacute;a desaparecido. Volv&iacute; los ojos a todos
+lados, y no vi m&aacute;s que las olas que sacud&iacute;an los restos del barco; en el
+cielo ni una estrella, en la costa ni una luz. La balandra hab&iacute;a
+desaparecido tambi&eacute;n. Bajo mis pies, que pataleaban con ira, el casco
+del <i>Rayo</i> se quebraba en pedazos, y s&oacute;lo se conservaba unida
+y entera la parte de proa, con la cubierta llena de despojos. Me
+encontraba sobre una balsa informe que amenazaba desbaratarse por
+momentos.</p>
+
+<p>Al verme en tal situaci&oacute;n, corr&iacute; hacia Marcial diciendo:</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Me han dejado, nos han dejado!&raquo;.</p>
+
+<p>El anciano se incorpor&oacute; con much&iacute;simo trabajo, apoyado en su mano;
+levant&oacute; la cabeza y recorri&oacute; con su turbada vista el l&oacute;brego espacio que
+nos rodeaba.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Nada!&mdash;exclam&oacute;&mdash;; no se ve nada. Ni lanchas, ni tierra, ni luces, ni
+costa. No volver&aacute;n&raquo;.</p>
+
+<p>Al decir esto, un terrible chasquido son&oacute; bajo nuestros pies en lo
+profundo del sollado de proa, ya enteramente anegado. El alc&aacute;zar se
+inclin&oacute; violentamente de un lado, y fue preciso que nos agarr&aacute;ramos
+fuertemente a la base de un molinete para no caer al agua. El piso nos
+faltaba; el &uacute;ltimo resto del <i>Rayo</i> iba a ser tragado por las
+olas. Mas como la esperanza no abandona nunca, yo a&uacute;n cre&iacute; posible que
+aquella situaci&oacute;n se prolongase hasta el amanecer sin empeorarse, y me
+consol&oacute; ver que el palo del trinquete a&uacute;n estaba en pie. Con el
+prop&oacute;sito firme de subirme a &eacute;l cuando el casco acabara de hundirse,
+mir&eacute; aquel &aacute;rbol orgulloso en que flotaban trozos de cabos y harapos de
+velas, y que resist&iacute;a, coloso desgre&ntilde;ado por la desesperaci&oacute;n, pidiendo
+al cielo misericordia.</p>
+
+<p>Marcial se dej&oacute; caer en la cubierta, y luego dijo:</p>
+
+<p>&laquo;Ya no hay esperanza, Gabrielillo. Ni ellos querr&aacute;n volver, ni la mar
+les dejar&iacute;a si lo intentaran. Puesto que Dios lo quiere, aqu&iacute; hemos de
+morir los dos. Por m&iacute; nada me importa: soy un viejo y no sirvo para
+maldita la cosa... Pero t&uacute;... t&uacute; eres un ni&ntilde;o, y...&raquo;</p>
+
+<p>Al decir esto su voz se hizo ininteligible por la emoci&oacute;n y la ronquera.
+Poco despu&eacute;s le o&iacute; claramente estas palabras:</p>
+
+<p>&laquo;T&uacute; no tienes pecados, porque eres un ni&ntilde;o. Pero yo... Bien que cuando
+uno se muere as&iacute;... vamos al decir... as&iacute;, al modo de perro o gato, no
+necesita de que un cura venga y le d&eacute; la <i>soluci&oacute;n</i>, sino que
+basta y sobra con que uno mismo se entienda con Dios. &iquest;No has o&iacute;do t&uacute;
+eso?&raquo;.</p>
+
+<p>Yo no s&eacute; lo que contest&eacute;; creo que no dije nada, y me puse a llorar sin
+consuelo.</p>
+
+<p>&laquo;&Aacute;nimo, Gabrielillo&mdash;prosigui&oacute;&mdash;. El hombre debe ser hombre, y ahora es
+cuando se conoce qui&eacute;n tiene alma y qui&eacute;n no la tiene. T&uacute; no tienes
+pecados; pero yo s&iacute;. Dicen que cuando uno se muere y no halla cura con
+quien confesarse, debe decir lo que tiene en la conciencia al primero
+que encuentre. Pues yo te digo, Gabrielillo, que me confieso contigo, y
+que te voy a decir mis pecados, y cuenta con que Dios me est&aacute; oyendo
+detr&aacute;s de ti, y que me va a perdonar&raquo;.</p>
+
+<p>Mudo por el espanto y por las solemnes palabras que acababa de o&iacute;r, me
+abrac&eacute; al anciano, que continu&oacute; de este modo:</p>
+
+<p>&laquo;Pues digo que siempre he sido cristiano cat&oacute;lico,
+<i>post&oacute;lico</i>, romano, y que siempre he sido y soy devoto de la
+Virgen del Carmen, a quien llamo en mi ayuda en este momento; y digo
+tambi&eacute;n que, si hace veinte a&ntilde;os que no he confesado ni comulgado, no
+fue por m&iacute;, sino por <i>mor</i> del maldito servicio, y porque
+siempre lo va uno dejando para el domingo que viene. Pero ahora me pesa
+de no haberlo hecho, y digo, y declaro, y perjuro, que quiero a Dios y a
+la Virgen y a todos los santos; y que por todo lo que les haya ofendido
+me castiguen, pues si no me confes&eacute; y comulgu&eacute; este a&ntilde;o fue por
+<i>aqu&eacute;l</i> de los malditos <i>casacones</i>, que me hicieron
+salir al mar cuando ten&iacute;a el <i>proeto</i> de cumplir con la
+Iglesia. Jam&aacute;s he robado ni la punta de un alfiler, ni he dicho m&aacute;s
+mentiras que alguna que otra para bromear. De los palos que le daba a mi
+mujer hace treinta a&ntilde;os, me arrepiento, aunque creo que bien dados
+estuvieron, porque era m&aacute;s mala que las <i>churras</i>, y con un
+genio m&aacute;s pic&oacute;n que un alacr&aacute;n. No he faltado ni tanto as&iacute; a lo que
+manda la Ordenanza; no aborrezco a nadie m&aacute;s que a los
+<i>casacones</i>, a quienes hubiera querido ver hechos picadillo;
+pero pues dicen que todos somos hijos de Dios, yo les perdono, y
+<i>as&iacute; mismamente</i> perdono a los franceses, que nos han tra&iacute;do
+esta guerra. Y no digo m&aacute;s, porque me parece que me voy a toda vela. Yo
+amo a Dios y estoy tranquilo. Gabrielillo, abr&aacute;zate conmigo, y apri&eacute;tate
+bien contra m&iacute;. T&uacute; no tienes pecados, y vas a andar
+<i>finiqueleando</i> con los &aacute;ngeles divinos. M&aacute;s vale morirse a tu
+edad que vivir en este <i>emperrado</i> mundo... Con que &aacute;nimo,
+chiquillo, que esto se acaba. El agua sube, y el <i>Rayo</i> se
+acab&oacute; para siempre. La muerte del que se ahoga es muy buena: no te
+asustes... abr&aacute;zate conmigo. Dentro de un ratito estaremos libres de
+pesadumbres, yo dando cuenta a Dios de mis pecadillos, y t&uacute; contento
+como unas pascuas danzando por el Cielo, que est&aacute; alfombrado con
+estrellas, y all&iacute; parece que la felicidad no se acaba nunca, porque es
+eterna, que es como dijo el otro, ma&ntilde;ana y ma&ntilde;ana y ma&ntilde;ana, y al otro y
+siempre...&raquo;</p>
+
+<p>No pudo hablar m&aacute;s. Yo me agarr&eacute; fuertemente al cuerpo de Medio-hombre.
+Un violento golpe de mar sacudi&oacute; la proa del nav&iacute;o, y sent&iacute; el azote
+del agua sobre mi espalda. Cerr&eacute; los ojos y pens&eacute; en Dios. En el mismo
+instante perd&iacute; toda sensaci&oacute;n, y no supe lo que ocurri&oacute;.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="XVI" id="XVI"></a>-XVI-</h2>
+
+
+<p>Volvi&oacute;, no s&eacute; cu&aacute;ndo, a iluminar turbiamente mi esp&iacute;ritu la noci&oacute;n de la
+vida; sent&iacute; un fr&iacute;o intens&iacute;simo, y s&oacute;lo este accidente me dio a conocer
+la propia existencia, pues ning&uacute;n recuerdo de lo pasado conservaba mi
+mente, ni pod&iacute;a hacerme cargo de mi nueva situaci&oacute;n. Cuando mis ideas se
+fueron aclarando y se desvanec&iacute;a el letargo de mis sentidos, me encontr&eacute;
+tendido en la playa. Algunos hombres estaban en derredor m&iacute;o,
+observ&aacute;ndome con inter&eacute;s. Lo primero que o&iacute;, fue: &laquo;&iexcl;Pobrecito...!, ya
+vuelve en s&iacute;&raquo;.</p>
+
+<p>Poco a poco fui volviendo a la vida, y con ella al recuerdo de lo
+pasado. Me acord&eacute; de Marcial, y creo que las primeras palabras
+articuladas por mis labios fueron para preguntar por &eacute;l. Nadie supo
+contestarme. Entre los que me rodeaban reconoc&iacute; a algunos marineros del
+<i>Rayo</i>, les pregunt&eacute; por Medio-hombre, y todos convinieron en
+que hab&iacute;a perecido. Despu&eacute;s quise enterarme de c&oacute;mo me hab&iacute;an salvado;
+pero tampoco me dieron raz&oacute;n.</p>
+
+<p>Di&eacute;ronme a beber no s&eacute; qu&eacute;; me llevaron a una casa cercana, y all&iacute;,
+junto al fuego, y cuidado por una vieja, recobr&eacute; la salud, aunque no las
+fuerzas. Entonces me dijeron que habiendo salido otra balandra a
+reconocer los restos del <i>Rayo</i>, y los de un nav&iacute;o franc&eacute;s que
+corri&oacute; igual suerte, me encontraron junto a Marcial, y pudieron salvarme
+la vida. Mi compa&ntilde;ero de agon&iacute;a estaba muerto. Tambi&eacute;n supe que en la
+traves&iacute;a del barco naufragado a la costa hab&iacute;an perecido algunos
+infelices.</p>
+
+<p>Quise saber qu&eacute; hab&iacute;a sido de Malespina, y no hubo quien me diera raz&oacute;n
+del padre ni del hijo. Pregunt&eacute; por el <i>Santa Ana</i>, y me
+dijeron que hab&iacute;a llegado felizmente a C&aacute;diz, por cuya noticia resolv&iacute;
+ponerme inmediatamente en camino para reunirme con mi amo. Me encontraba
+a bastante distancia de C&aacute;diz, en la costa que corresponde a la orilla
+derecha del Guadalquivir. Necesitaba, pues, emprender la marcha
+inmediatamente para recorrer lo m&aacute;s pronto posible tan largo proyecto.
+Esper&eacute; dos d&iacute;as m&aacute;s para reponerme, y al fin, acompa&ntilde;ado de un marinero
+que llevaba el mismo camino, me puse en marcha hacia Sanl&uacute;car. En la
+ma&ntilde;ana del 27 recuerdo que atravesamos el r&iacute;o, y luego seguimos nuestro
+viaje a pie sin abandonar la costa. Como el marinero que me acompa&ntilde;aba
+era francote y alegre, el viaje fue todo lo agradable que yo pod&iacute;a
+esperar, dada la situaci&oacute;n de mi esp&iacute;ritu, a&uacute;n abatido por la muerte de
+Marcial y por las &uacute;ltimas escenas de que fui testigo a bordo. Por el
+camino &iacute;bamos departiendo sobre el combate y los naufragios que le
+sucedieron.</p>
+
+<p>&laquo;Buen marino era Medio-hombre&mdash;dec&iacute;a mi compa&ntilde;ero de viaje&mdash;. &iquest;Pero
+qui&eacute;n le meti&oacute; a salir a la mar con un cargamento de m&aacute;s de sesenta
+a&ntilde;os? Bien empleado le est&aacute; el fin que ha tenido.</p>
+
+<p>&mdash;Era un valiente marinero&mdash;dije yo&mdash;; y tan aficionado a la guerra,
+que ni sus achaques le arredraron cuando intent&oacute; venir a la escuadra.</p>
+
+<p>&mdash;Pues de &eacute;sta me despido&mdash;prosigui&oacute; el marinero&mdash;. No quiero m&aacute;s
+batallas en la mar. El Rey paga mal, y despu&eacute;s, si queda uno cojo o
+baldado, le dan las buenas noches, y si te he visto no me acuerdo.
+Parece mentira que el Rey trate tan mal a los que le sirven. &iquest;Qu&eacute; cree
+usted? La mayor parte de los comandantes de nav&iacute;o que se han batido el
+21, hace muchos meses que no cobran sus pagas. El a&ntilde;o pasado estuvo en
+C&aacute;diz un capit&aacute;n de nav&iacute;o que, no sabiendo c&oacute;mo mantenerse y mantener a
+sus hijos, se puso a servir en una posada.</p>
+
+<p>Sus amigos le descubrieron, aunque &eacute;l trataba de disimular su miseria,
+y, por &uacute;ltimo, lograron sacarle de tan vil estado. Esto no pasa en
+ninguna naci&oacute;n del mundo; &iexcl;y luego se espantan de que nos venzan los
+ingleses! Pues no digo nada del armamento. Los arsenales est&aacute;n vac&iacute;os, y
+por m&aacute;s que se pide dinero a Madrid, ni un cuarto. Verdad es que todos
+los tesoros del Rey se emplean en pagar sus sueldos a los se&ntilde;ores de la
+Corte, y entre &eacute;stos el que m&aacute;s come es el Pr&iacute;ncipe de la Paz, que re&uacute;ne
+40.000 durazos como Consejero de Estado, como Secretario de Estado, como
+Capit&aacute;n General y como Sargento mayor de guardias... Lo dicho, no quiero
+servir al Rey. A mi casa me voy con mi mujer y mis hijos, pues ya he
+cumplido, y dentro de unos d&iacute;as me han de dar la licencia.</p>
+
+<p>&mdash;Pues no podr&aacute; usted quejarse, amiguito, si le toc&oacute; ir en el
+<i>Rayo</i>, nav&iacute;o que apenas entr&oacute; en acci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no estaba en el <i>Rayo</i>, sino en el <i>Bahama</i>,
+que sin duda fue de los barcos que mejor y por m&aacute;s tiempo pelearon.</p>
+
+<p>&mdash;Ha sido apresado, y su comandante muri&oacute;, si no recuerdo mal.</p>
+
+<p>&mdash;As&iacute; fue&mdash;contest&oacute;&mdash;. Y todav&iacute;a me dan ganas de llorar cuando me
+acuerdo de <a target="_blank" href="images/246.jpg">Don Dionisio Alcal&aacute; Galiano</a>, el m&aacute;s valiente brigadier de la
+armada. Eso s&iacute;: ten&iacute;a el genio fuerte y no consent&iacute;a la m&aacute;s peque&ntilde;a
+falta; pero su mucho rigor nos obligaba a quererle m&aacute;s, porque el
+capit&aacute;n que se hace temer por severo, si a la severidad acompa&ntilde;a la
+justicia, infunde respeto, y, por &uacute;ltimo, se conquista el cari&ntilde;o de la
+gente. Tambi&eacute;n puede decirse que otro m&aacute;s caballero y m&aacute;s generoso que
+D. Dionisio Alcal&aacute; Galiano no ha nacido en el mundo. As&iacute; es que cuando
+quer&iacute;a obsequiar a sus amigos, no se andaba por las ramas, y una vez en
+la Habana gast&oacute; diez mil duros en cierto convite que dio a bordo de su
+buque.</p>
+
+<p>&mdash;Tambi&eacute;n o&iacute; que era hombre muy sabio en la n&aacute;utica.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;En la n&aacute;utica? Sab&iacute;a m&aacute;s que Merl&iacute;n y que todos los doctores de la
+Iglesia. &iexcl;Si hab&iacute;a hecho un sinf&iacute;n de mapas y hab&iacute;a descubierto no s&eacute;
+qu&eacute; tierras que est&aacute;n all&aacute; por el mismo infierno! &iexcl;Y hombres as&iacute; los
+mandan a una batalla para que perezcan como un grumete! Le contar&eacute; a
+usted lo que pas&oacute; en el <i>Bahama</i>. Desde que empez&oacute; la batalla,
+D. Dionisio Alcal&aacute; Galiano sab&iacute;a que la hab&iacute;amos de perder, porque
+aquella maldita virada en redondo... Nosotros est&aacute;bamos en la reserva y
+nos quedamos a la cola. Nelson, que no era ning&uacute;n rana, vio nuestra
+l&iacute;nea y dijo: &laquo;Pues si la corto por dos puntos distintos, y les cojo
+entre dos fuegos, no se me escapa ni tanto as&iacute; de nav&iacute;o&raquo;. As&iacute; lo hizo el
+maldito, y como nuestra l&iacute;nea era tan larga, <i>la cabeza no pod&iacute;a ir
+en auxilio de la cola</i><a name="FNanchor_6_6" id="FNanchor_6_6"></a><a href="#Footnote_6_6" class="fnanchor">[6]</a>. Nos derrot&oacute; por partes, atac&aacute;ndonos en dos
+fuertes columnas dispuestas al modo de cu&ntilde;a, que es, seg&uacute;n dicen, el
+modo de combatir que usaba el capit&aacute;n moro Alejandro Magno, y que hoy
+dicen usa tambi&eacute;n Napole&oacute;n. Lo cierto es que nos envolvi&oacute; y nos dividi&oacute;
+y nos fue rematando barco a barco de tal modo, que no pod&iacute;amos ayudarnos
+unos a otros, y cada nav&iacute;o se ve&iacute;a obligado a combatir con tres o
+cuatro.</p>
+
+<p>&raquo;Pues ver&aacute; usted: el <i>Bahama</i> fue de los que primero entraron
+en fuego. Alcal&aacute; Galiano revist&oacute; la tripulaci&oacute;n al mediod&iacute;a, examin&oacute; las
+bater&iacute;as, y nos ech&oacute; una arenga en que dijo, se&ntilde;alando la bandera:
+&laquo;Se&ntilde;ores: est&eacute;n ustedes todos en la inteligencia de que esa bandera est&aacute;
+clavada&raquo;. Ya sab&iacute;amos qu&eacute; clase de hombre nos mandaba; y as&iacute;, no nos
+asombr&oacute; aquel lenguaje. Despu&eacute;s le dijo al guardia marina D. Alonso
+Butr&oacute;n, encargado de ella: &laquo;Cuida de defenderla. Ning&uacute;n Galiano se
+rinde, y tampoco un Butr&oacute;n debe hacerlo&raquo;.</p>
+
+<p>&mdash;L&aacute;stima es&mdash;dije yo&mdash;, que estos hombres no hayan tenido un jefe
+digno de su valor, ya que no se les encarg&oacute; del mando de la escuadra.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute; que es l&aacute;stima, y ver&aacute; usted lo que pas&oacute;. Empez&oacute; la refriega, que
+ya sabr&aacute; usted fue cosa buena, si estuvo a bordo del
+<i>Trinidad</i>. Tres nav&iacute;os nos acribillaron a balazos por babor y
+estribor. Desde los primeros momentos ca&iacute;an como moscas los heridos, y
+el mismo comandante recibi&oacute; una fuerte contusi&oacute;n en la pierna, y despu&eacute;s
+un astillazo en la cabeza, que le hizo mucho da&ntilde;o. &iquest;Pero usted cree que
+se acobard&oacute;, ni que anduvo con ung&uuml;entos ni parches? &iexcl;Qui&aacute;! Segu&iacute;a en el
+alc&aacute;zar como si tal cosa, aunque personas muy queridas para &eacute;l ca&iacute;an a
+su lado para no levantarse m&aacute;s. Alcal&aacute; Galiano mandaba la maniobra y la
+artiller&iacute;a como si hubi&eacute;ramos estado haciendo el saludo frente a una
+plaza. Una balita de poca cosa le llev&oacute; el anteojo, y esto le hizo
+sonre&iacute;r. A&uacute;n me parece que le estoy viendo. La sangre de las heridas le
+manchaba el uniforme y las manos; pero &eacute;l no se cuidaba de esto m&aacute;s que
+si fueran gotas de agua salada salpicadas por el mar. Como su car&aacute;cter
+era algo arrebatado y su genio vivo, daba las &oacute;rdenes gritando y con
+tanto coraje, que si no las obedeci&eacute;ramos porque era nuestro deber, las
+hubi&eacute;ramos obedecido por miedo... Pero al fin todo se acab&oacute; de repente,
+cuando una bala de medio calibre le cogi&oacute; la cabeza, dej&aacute;ndole muerto en
+el acto.</p>
+
+<p>&raquo;Con esto concluy&oacute; el entusiasmo, si no la lucha. Cuando cay&oacute; muerto
+nuestro querido comandante, le ocultaron para que no le vi&eacute;ramos; pero
+nadie dej&oacute; de comprender lo que hab&iacute;a pasado, y despu&eacute;s de una lucha
+desesperada sostenida por el honor de la bandera, el <i>Bahama</i>
+se rindi&oacute; a los ingleses, que se lo llevar&aacute;n a <a target="_blank" href="images/249.jpg">Gibraltar</a> si antes no se
+les va a pique, como sospecho&raquo;.</p>
+
+<p>Al concluir su relaci&oacute;n, y despu&eacute;s de contar c&oacute;mo hab&iacute;a pasado del
+<i>Bahama</i> al <i>Santa Ana</i>, mi compa&ntilde;ero dio un fuerte
+suspiro y call&oacute; por mucho tiempo. Pero como el camino se hac&iacute;a largo y
+pesado, yo intent&eacute; trabar de nuevo la conversaci&oacute;n, y principi&eacute;
+cont&aacute;ndole lo que hab&iacute;a visto, y, por &uacute;ltimo, mi traslado a bordo del
+<i>Rayo</i> con el joven Malespina.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Ah!&mdash;dijo&mdash;. &iquest;Es un joven oficial de artiller&iacute;a que fue transportado
+a la balandra y de la balandra a tierra en la noche del 23?</p>
+
+<p>&mdash;El mismo&mdash;conteste&mdash;, y por cierto que nadie me ha dado raz&oacute;n de su
+paradero.</p>
+
+<p>&mdash;Pues ese fue de los que perecieron en la segunda lancha, que no pudo
+tocar a tierra. De los sanos se salvaron algunos, entre ellos el padre
+de ese se&ntilde;or oficial de artiller&iacute;a; pero los heridos se ahogaron todos,
+como es f&aacute;cil comprender, no pudiendo los infelices ganar a nado la
+costa&raquo;.</p>
+
+<p>Me qued&eacute; absorto al saber la muerte del joven Malespina, y la idea del
+pesar que aguardaba a mi infeliz e idolatrada amita llen&oacute; mi alma,
+ahogando todo resentimiento.</p>
+
+<p>&laquo;&iexcl;Qu&eacute; horrible desgracia!&mdash;exclam&eacute;&mdash;. &iquest;Y ser&eacute; yo quien lleve tan triste
+noticia a su afligida familia? &iquest;Pero, se&ntilde;or, est&aacute; usted seguro de lo que
+dice?</p>
+
+<p>&mdash;He visto con estos ojos al padre de ese joven, quej&aacute;ndose amargamente,
+y refiriendo los pormenores de la desgracia con tanta angustia que
+part&iacute;a el coraz&oacute;n. Seg&uacute;n dec&iacute;a, &eacute;l hab&iacute;a salvado a todos los de la
+lancha, y aseguraba que si hubiera querido salvar s&oacute;lo a su hijo, lo
+habr&iacute;a logrado a costa de la vida de todos los dem&aacute;s. Prefiri&oacute; con todo
+dar la vida al mayor n&uacute;mero, aun sacrificando la de su hijo en beneficio
+de muchos, y as&iacute; lo hizo. Parece que es hombre de mucha alma, y
+sumamente diestro y valeroso&raquo;.</p>
+
+<p>Esto me entristeci&oacute; tanto, que no habl&eacute; m&aacute;s del asunto. &iexcl;Muerto Marcial,
+muerto Malespina! &iexcl;Qu&eacute; terribles nuevas llevaba yo a casa de mi amo!
+Casi estuve por un momento decidido a no volver a C&aacute;diz, dejando que el
+azar o la voz p&uacute;blica llevaran tan penosa comisi&oacute;n al seno del hogar,
+donde tantos corazones palpitaban de inquietud. Sin embargo, era preciso
+que me presentase a D. Alonso para darle cuenta de mi conducta.</p>
+
+<p>Llegamos por fin a Rota, y all&iacute; nos embarcamos para C&aacute;diz. No pueden
+ustedes figurarse qu&eacute; alborotado estaba el vecindario con la noticia de
+los desastres de la escuadra. Poco a poco iban llegando las nuevas de lo
+sucedido, y ya se sab&iacute;a la suerte de la mayor parte de los buques,
+aunque de muchos marineros y tripulantes se ignoraba todav&iacute;a el
+paradero. En las calles ocurr&iacute;an a cada momento escenas de desolaci&oacute;n,
+cuando un reci&eacute;n llegado daba cuenta de los muertos que conoc&iacute;a, y
+nombraba las personas que no hab&iacute;an de volver. La multitud invad&iacute;a el
+muelle para reconocer los heridos, esperando encontrar al padre, al
+hermano, al hijo o al marido. Presenci&eacute; escenas de fren&eacute;tica alegr&iacute;a,
+mezcladas con lances dolorosos y terribles desconsuelos. Las esperanzas
+se desvanec&iacute;an, las sospechas se confirmaban las m&aacute;s de las veces, y el
+n&uacute;mero de los que ganaban en aquel agonioso juego de la suerte era bien
+peque&ntilde;o, comparado con el de los que perd&iacute;an. Los cad&aacute;veres que
+aparecieron en la costa de Santa Mar&iacute;a sacaban de dudas a muchas
+familias, y otras esperaban a&uacute;n encontrar entre los prisioneros
+conducidos a Gibraltar a la persona amada.</p>
+
+<p>En honor del pueblo de C&aacute;diz, debo decir que jam&aacute;s vecindario alguno ha
+tomado con tanto empe&ntilde;o el auxilio de los heridos, no distinguiendo
+entre nacionales y enemigos, antes bien equiparando a todos bajo el
+amplio pabell&oacute;n de la caridad. Collingwood consign&oacute; en sus memorias esta
+generosidad de mis paisanos. Quiz&aacute;s la magnitud del desastre apag&oacute; todos
+los resentimientos. &iquest;No es triste considerar que s&oacute;lo la desgracia hace
+a los hombres hermanos?</p>
+
+<p>En C&aacute;diz pude conocer en su conjunto la acci&oacute;n de guerra que yo, a pesar
+de haber asistido a ella, no conoc&iacute;a sino por casos particulares, pues
+lo largo de la l&iacute;nea, lo complicado de los movimientos y la diversa
+suerte de los nav&iacute;os, no permit&iacute;an otra cosa. Seg&uacute;n all&iacute; me dijeron,
+adem&aacute;s del <i>Trinidad</i>, se hab&iacute;an ido a pique el
+<i>Argonauta</i>, de 92, mandado por D. Antonio Pareja, y el
+<i>San Agust&iacute;n</i>, de 80, mandado por D. Felipe Cajigal. Con
+Gravina, en el <i>Pr&iacute;ncipe de Asturias</i>, hab&iacute;an vuelto a C&aacute;diz
+el <i>Monta&ntilde;&eacute;s</i>, de 80, comandante Alcedo, que muri&oacute; en el
+combate en uni&oacute;n del segundo Casta&ntilde;os; el <i>San Justo</i>, de 76,
+mandado por D. Miguel Gast&oacute;n; el <i>San Leandro</i>, de 74, mandado
+por D. Jos&eacute; Quevedo; el <i>San Francisco</i>, de 74, mandado por D.
+Luis Flores; el <i>Rayo</i>, de 100, que mandaba Macdonell. De
+&eacute;stos, salieron el 23, para represar las naves que estaban a la vista,
+el <i>Monta&ntilde;&eacute;s</i>, el <i>San Justo</i>, el <i>San
+Francisco</i> y el <i>Rayo</i>; pero los dos &uacute;ltimos se perdieron
+en la costa, lo mismo que el <i>Monarca</i>, de 74, mandado por
+Argumosa, y el <i>Neptuno</i>, de 80, cuyo heroico comandante, D.
+Cayetano Vald&eacute;s, ya c&eacute;lebre por la jornada del 14, estuvo a punto de
+perecer. Quedaron apresados el <i>Bahama</i>, que se deshizo antes
+de llegar a Gibraltar; el <i>San Ildefonso</i>, de 74, comandante
+Vargas, que fue conducido a Inglaterra, y el <i>Nepomuceno</i>, que
+por muchos a&ntilde;os permaneci&oacute; en Gibraltar, conservado como un objeto de
+veneraci&oacute;n o sagrada reliquia. El <i>Santa Ana</i> lleg&oacute; felizmente
+a C&aacute;diz en la misma noche en que le abandonamos. Los ingleses tambi&eacute;n
+perdieron algunos de sus fuertes nav&iacute;os, y no pocos de sus oficiales
+generales compartieron el glorioso fin del almirante Nelson. En cuanto
+a los franceses, no es necesario decir que tuvieron tantas p&eacute;rdidas como
+nosotros. A excepci&oacute;n de los cuatro nav&iacute;os que se retiraron con Dumanoir
+sin entrar en fuego, mancha que en mucho tiempo no pudo quitarse de
+encima la marina imperial, nuestros aliados se condujeron heroicamente
+en la batalla. Villeneuve, deseando que se olvidaran en un d&iacute;a sus
+faltas, pele&oacute; hasta el fin denodadamente, y fue llevado prisionero a
+Gibraltar. Otros muchos comandantes cayeron en poder de los ingleses, y
+algunos murieron. Sus nav&iacute;os corrieron igual suerte que los nuestros:
+unos se retiraron con Gravina; otros fueron apresados, y muchos se
+perdieron en las costas. El <i>Achilles</i> se vol&oacute; en medio del
+combate, como indiqu&eacute; en mi relaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Pero a pesar de estos desastres, nuestra aliada, la orgullosa Francia,
+no pag&oacute; tan caro como Espa&ntilde;a las consecuencias de aquella guerra. Si
+perd&iacute;a lo m&aacute;s florido de su marina, en tierra alcanzaba en aquellos
+mismos d&iacute;as ruidosos triunfos. Napole&oacute;n hab&iacute;a transportado en poco
+tiempo el gran ej&eacute;rcito desde las orillas del Canal de la Mancha a la
+Europa central, y pon&iacute;a en ejecuci&oacute;n su colosal plan de campa&ntilde;a contra
+el Austria. El 20 de Octubre, un d&iacute;a antes de Trafalgar, Napole&oacute;n
+presenciaba en el campo de Ulm el desfile de las tropas austriacas,
+cuyos generales le entregaban su espada, y dos meses despu&eacute;s, el 2 de
+Diciembre del mismo a&ntilde;o, ganaba en los campos de Austerlitz la m&aacute;s
+brillante acci&oacute;n de su reinado.</p>
+
+<p>Estos triunfos atenuaron en Francia la p&eacute;rdida de Trafalgar; el mismo
+Napole&oacute;n mand&oacute; a los peri&oacute;dicos que no se hablara del asunto, y cuando
+se le dio cuenta de la victoria de sus implacables enemigos los
+ingleses, se content&oacute; con encogerse de hombros diciendo: &laquo;Yo no puedo
+estar en todas partes&raquo;.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="XVII" id="XVII"></a>-XVII-</h2>
+
+
+<p>Trat&eacute; de retardar el momento de presentarme a mi amo; pero, al fin, el
+hambre, la desnudez en que me hallaba y la falta de asilo, me obligaron
+a ir. Mi coraz&oacute;n, al aproximarme a la casa de Do&ntilde;a Flora, palpitaba con
+tanta fuerza, que a cada paso me deten&iacute;a para tomar aliento. La inmensa
+pena que iba a causar anunciando la muerte del joven Malespina,
+gravitaba sobre mi alma con tan atroz pesadumbre, que si yo hubiera sido
+responsable de aquel desastre, no me habr&iacute;a sentido m&aacute;s angustiado.
+Llegu&eacute; por fin, y entr&eacute; en la casa. Mi presencia en el patio produjo
+gran sensaci&oacute;n; sent&iacute; fuertes pasos en las galer&iacute;as altas, y a&uacute;n no
+hab&iacute;a tenido tiempo de decir una palabra, cuando me abrazaron
+estrechamente. No tard&eacute; en reconocer el rostro de Do&ntilde;a Flora, m&aacute;s
+pintorreado aquel d&iacute;a que un retablo, y ferozmente desfigurado con la
+alegr&iacute;a que mi presencia caus&oacute; en el esp&iacute;ritu de la excelente vieja. Los
+dulces nombres de <i>pimpollo</i>, <i>remono</i>,
+<i>angelito</i>, y otros que me prodig&oacute; con toda largueza, no me
+hicieron sonre&iacute;r. Sub&iacute;, y todos estaban en movimiento. O&iacute; a mi amo que
+dec&iacute;a: &laquo;&iexcl;Ah&iacute; est&aacute;! Gracias a Dios&raquo;. Entr&eacute; en la sala, y Do&ntilde;a Francisca
+se adelant&oacute; hacia m&iacute; pregunt&aacute;ndome con mortal ansiedad:</p>
+
+<p>&laquo;&iquest;Y D. Rafael? &iquest;Qu&eacute; ha sido de D. Rafael?&raquo;</p>
+
+<p>Permanec&iacute; confuso por largo rato. La voz se ahogaba en mi garganta y no
+ten&iacute;a valor para decir la fatal noticia. Repitieron la pregunta, y
+entonces vi a mi amita que sal&iacute;a de una pieza inmediata, con el rostro
+p&aacute;lido, espantados los ojos y mostrando en su adem&aacute;n la angustia que la
+pose&iacute;a. Su vista me hizo prorrumpir en amargo llanto, y no necesit&eacute;
+pronunciar una palabra. Rosita lanz&oacute; un grito terrible y cay&oacute; desmayada.
+D. Alonso y su esposa corrieron a auxiliarla, ocultando su pesar en el
+fondo del alma. Do&ntilde;a Flora se entristeci&oacute;, y llam&aacute;ndome aparte para
+cerciorarse de que mi persona volv&iacute;a completa, me dijo:</p>
+
+<p>&laquo;&iquest;Con que ha muerto ese caballerito? Ya me lo figuraba yo, y as&iacute; se lo
+he dicho a Paca; pero ella, reza que te reza, ha cre&iacute;do que lo pod&iacute;a
+salvar. Si cuando est&aacute; de Dios una cosa... Y t&uacute; bueno y sano, &iexcl;qu&eacute;
+placer! &iquest;No has perdido nada?&raquo;</p>
+
+<p>La consternaci&oacute;n que reinaba en la casa es imposible de pintar. Por
+espacio de un cuarto de hora no se oyeron m&aacute;s que llantos, gritos y
+sollozos, porque la familia de Malespina estaba all&iacute; tambi&eacute;n. &iexcl;Pero qu&eacute;
+singulares cosas permite Dios para sus fines! Hab&iacute;a pasado, como he
+dicho, un cuarto de hora desde que di la noticia, cuando una ruidosa y
+chillona voz hiri&oacute; mis o&iacute;dos. Era la de D. Jos&eacute; Mar&iacute;a Malespina, que
+vociferaba en el patio, llamando a su mujer, a D. Alonso y a mi amita.
+Lo que m&aacute;s me sorprendi&oacute; fue que la voz del embustero parec&iacute;a tan alegre
+como de costumbre, lo cual me parec&iacute;a altamente indecoroso despu&eacute;s de la
+desgracia ocurrida. Corrimos a su encuentro, y me maravill&eacute; vi&eacute;ndole
+gozoso como unas pascuas.</p>
+
+<p>&laquo;Pero D. Rafael...&mdash;le dijo mi amo con asombro.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno y sano&mdash;contest&oacute; D. Jos&eacute; Mar&iacute;a&mdash;. Es decir, sano, no; pero
+fuera de peligro s&iacute;, porque su herida ya no ofrece cuidado. El bruto del
+cirujano opinaba que se mor&iacute;a; pero bien sab&iacute;a yo que no. &iexcl;Cirujanitos a
+m&iacute;! Yo lo he curado, se&ntilde;ores; yo, yo, por un procedimiento nuevo,
+inusitado, que yo solo conozco&raquo;.</p>
+
+<p>Estas palabras, que repentinamente cambiaban de un modo tan radical la
+situaci&oacute;n, dejaron at&oacute;nitos a mis amos; despu&eacute;s una viva alegr&iacute;a
+sucedi&oacute; a la anterior tristeza, y, por &uacute;ltimo, cuando la fuerte emoci&oacute;n
+les permiti&oacute; reflexionar sobre el enga&ntilde;o, me interpelaron con severidad,
+reprendi&eacute;ndome por el gran susto que les hab&iacute;a ocasionado. Yo me
+disculp&eacute; diciendo que me lo hab&iacute;an contado tal como lo refer&iacute;, y D. Jos&eacute;
+Mar&iacute;a se puso furioso, llam&aacute;ndome zascandil, embustero y enredador.</p>
+
+<p>Efectivamente, D. Rafael viv&iacute;a y estaba fuera de peligro; mas se hab&iacute;a
+quedado en Sanl&uacute;car en casa de gente conocida, mientras su padre vino a
+C&aacute;diz en busca de su familia para llevarla al lado del herido. El lector
+no comprender&aacute; el origen de la equivocaci&oacute;n que me hizo anunciar con tan
+buena fe la muerte del joven; pero apuesto a que cuantos lean esto
+sospechan que alg&uacute;n estupendo embuste del viejo Malespina hizo llegar a
+mis o&iacute;dos la noticia de una desgracia supuesta. As&iacute; fue, ni m&aacute;s ni
+menos. Seg&uacute;n lo que supe despu&eacute;s al ir a Sanl&uacute;car acompa&ntilde;ando a la
+familia, D. Jos&eacute; Mar&iacute;a hab&iacute;a forjado una novela de hero&iacute;smo y habilidad
+por parte suya; en diversos corrillos refiri&oacute; el extra&ntilde;o caso de la
+muerte de su hijo, suponiendo pormenores, circunstancias tan dram&aacute;ticas,
+que por algunos d&iacute;as el fingido protagonista fue objeto de las
+alabanzas de todos por su abnegaci&oacute;n y valent&iacute;a. Cont&oacute; que, habiendo
+zozobrado la lancha, &eacute;l tuvo que optar entre la salvaci&oacute;n de su hijo y
+la de todos los dem&aacute;s, decidi&eacute;ndose por esto &uacute;ltimo, en raz&oacute;n de ser m&aacute;s
+generoso y humanitario. Adorn&oacute; su leyenda con detalles tan peregrinos,
+tan interesantes y a la vez tan veros&iacute;miles, que muchos se lo creyeron.
+Pero la supercher&iacute;a se descubri&oacute; pronto y el enga&ntilde;o no dur&oacute; mucho
+tiempo, aunque s&iacute; el necesario para que llegase a mis o&iacute;dos, oblig&aacute;ndome
+a transmitirlo a la familia. Aunque ten&iacute;a muy mala idea de la veracidad
+del viejo Malespina, jam&aacute;s pude creer que se permitiera mentir en
+asuntos tan serios.</p>
+
+<p>Pasadas aquellas fuertes emociones, mi amo cay&oacute; en profunda melancol&iacute;a;
+apenas hablaba; dir&iacute;ase que su alma, perdida la &uacute;ltima ilusi&oacute;n, hab&iacute;a
+liquidado toda clase de cuentas con el mundo y se preparaba para el
+&uacute;ltimo viaje. La definitiva ausencia de Marcial le quitaba el &uacute;nico
+amigo de aquella su infantil senectud, y no teniendo con qui&eacute;n jugar a
+los barquitos, se consum&iacute;a en honda tristeza. Ni aun vi&eacute;ndole tan
+abatido cej&oacute; Do&ntilde;a Francisca en su tarea de mortificaci&oacute;n, y el d&iacute;a de mi
+llegada o&iacute; que le dec&iacute;a:</p>
+
+<p>&laquo;Bonita la hab&eacute;is hecho... &iquest;Qu&eacute; te parece?</p>
+
+<p>&iquest;A&uacute;n no est&aacute;s satisfecho? Anda, anda a la escuadra. &iquest;Ten&iacute;a yo raz&oacute;n o no
+la ten&iacute;a? &iexcl;Oh!, si se hiciera caso de m&iacute;... &iquest;Aprender&aacute;s ahora? &iquest;Ves c&oacute;mo
+te ha castigado Dios?</p>
+
+<p>&mdash;Mujer, d&eacute;jame en paz&mdash;contestaba dolorido mi amo.</p>
+
+<p>&mdash;Y ahora nos hemos quedado sin escuadra, sin marinos, y nos quedaremos
+hasta sin modo de andar si seguimos unidos con los franceses... Quiera
+Dios que estos se&ntilde;ores no nos den un mal pago. El que se ha lucido es el
+Sr. Villeneuve. Vamos, que tambi&eacute;n Gravina, si se hubiera opuesto a la
+salida de la escuadra, como opinaban Churruca y Alcal&aacute; Galiano, habr&iacute;a
+evitado este desastre que parte el coraz&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Mujer... &iquest;qu&eacute; entiendes t&uacute; de eso? No me mortifiques&mdash;dijo mi amo muy
+contrariado.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pues no he de entender? M&aacute;s que t&uacute;. S&iacute;, se&ntilde;or, lo repito. Gravina
+ser&aacute; muy caballero y muy valiente; pero lo que es ahora... buena la ha
+hecho.</p>
+
+<p>&mdash;Ha hecho lo que deb&iacute;a. &iquest;Te parece bien que hubi&eacute;ramos pasado por
+cobardes?</p>
+
+<p>&mdash;Por cobardes no, pero s&iacute; por prudentes. Eso es. Lo digo y lo repito.
+La escuadra espa&ntilde;ola no deb&iacute;a salir de C&aacute;diz, cediendo a las
+genialidades y al ego&iacute;smo de M. Villeneuve. Aqu&iacute; se ha contado que
+Gravina opin&oacute;, como sus compa&ntilde;eros, que no deb&iacute;an salir. Pero
+Villeneuve, que estaba decidido a ello, por hacer una hombrada que le
+reconciliase con su amo, trat&oacute; de herir el amor propio de los nuestros.
+Parece que una de las razones que aleg&oacute; Gravina fue el mal tiempo, y
+mirando el bar&oacute;metro de la c&aacute;mara, dijo: &laquo;&iquest;No ven ustedes que el
+bar&oacute;metro anuncia mal tiempo? &iquest;No ven ustedes c&oacute;mo baja?&raquo;. Entonces
+Villeneuve dijo secamente: &laquo;Lo que baja aqu&iacute; es el valor&raquo;. Al o&iacute;r este
+insulto, Gravina se levant&oacute; ciego de ira y ech&oacute; en cara al franc&eacute;s su
+cobarde comportamiento en el cabo de Finisterre. Se cruzaron palabritas
+un poco fuertes, y, por &uacute;ltimo, exclam&oacute; nuestro almirante: &laquo;&iexcl;A la mar
+ma&ntilde;ana mismo!&raquo;. Pero yo creo que Gravina no deb&iacute;a haber hecho caso de
+las baladronadas del franc&eacute;s, no, se&ntilde;or; que antes que nada es la
+prudencia, y m&aacute;s conociendo, como conoc&iacute;a, que la escuadra combinada no
+ten&iacute;a condiciones para luchar con la de Inglaterra&raquo;.</p>
+
+<p>Esta opini&oacute;n, que entonces me pareci&oacute; un desacato a la honra nacional,
+m&aacute;s tarde me pareci&oacute; muy bien fundada. Do&ntilde;a Francisca ten&iacute;a raz&oacute;n.
+Gravina no debi&oacute; haber cedido a la exigencia de Villeneuve. Y digo
+esto, menoscabando quiz&aacute;s la aureola que el pueblo puso en las sienes
+del jefe de la escuadra espa&ntilde;ola en aquella memorable ocasi&oacute;n.</p>
+
+<p>Sin negar el m&eacute;rito de Gravina, yo creo hiperb&oacute;licas las alabanzas de
+que fue objeto despu&eacute;s del combate y en los d&iacute;as de su muerte<a name="FNanchor_7_7" id="FNanchor_7_7"></a><a href="#Footnote_7_7" class="fnanchor">[7]</a>. Todo
+indicaba que Gravina era un cumplido caballero y un valiente marino;
+pero quiz&aacute;s por demasiado cortesano carec&iacute;a de aquella resoluci&oacute;n que da
+el constante h&aacute;bito de la guerra, y tambi&eacute;n de la superioridad que en
+carreras tan dif&iacute;ciles como la de la Marina se alcanza s&oacute;lo en el
+cultivo asiduo de las ciencias que la constituyen. Gravina era un buen
+jefe de divisi&oacute;n; pero nada m&aacute;s. La previsi&oacute;n, la serenidad, la
+inquebrantable firmeza, caracteres propios de las organizaciones
+destinadas al mando de grandes ej&eacute;rcitos, no las tuvieron sino D. Cosme
+Dami&aacute;n Churruca y D. Dionisio Alcal&aacute; Galiano.</p>
+
+<p>Mi se&ntilde;or <a target="_blank" href="images/263.jpg">D. Alonso</a> contest&oacute; a las &uacute;ltimas palabras de su mujer; y cuando
+&eacute;sta sali&oacute;, observ&eacute; que el pobre anciano rezaba con tanta piedad como en
+la c&aacute;mara del <i>Santa Ana</i> la noche de nuestra separaci&oacute;n.
+Desde aquel d&iacute;a, el Sr. de Cisniega no hizo m&aacute;s que rezar, y rezando se
+pas&oacute; el resto de su vida, hasta que se embarc&oacute; en la nave que no vuelve
+m&aacute;s.</p>
+
+<p>Muri&oacute; mucho despu&eacute;s de que su hija se casara con D. Rafael Malespina,
+acontecimiento que hubo de efectuarse dos meses despu&eacute;s de la gran
+funci&oacute;n naval que los espa&ntilde;oles llamaron <i>la del</i> 21 y los
+ingleses <i>Combate de Trafalgar</i>, por haber ocurrido cerca del
+cabo de este nombre. Mi amita se cas&oacute; en Vejer al amanecer de un d&iacute;a
+hermoso, aunque de invierno, y al punto partieron para Medinasidonia,
+donde les ten&iacute;an preparada la casa. Yo fui testigo de su felicidad
+durante los d&iacute;as que precedieron a la boda; mas ella no advirti&oacute; la
+profunda tristeza que me dominaba, ni advirti&eacute;ndola hubiera conocido la
+causa. Cada vez se crec&iacute;a ella m&aacute;s ante mis ojos, y cada vez me
+encontraba yo m&aacute;s humillado ante la doble superioridad de su hermosura y
+de su clase. Acostumbr&aacute;ndome a la idea de que tan admirable conjunto de
+gracias no pod&iacute;a ni deb&iacute;a ser para m&iacute;, llegu&eacute; a tranquilizarme, porque
+la resignaci&oacute;n, renunciando a toda esperanza, es un consuelo parecido a
+la muerte, y por eso es un gran consuelo.</p>
+
+<p>Se casaron, y el mismo d&iacute;a en que partieron para Medinasidonia, Do&ntilde;a
+Francisca me orden&oacute; que fuera yo tambi&eacute;n all&aacute; para ponerme al servicio
+de los desposados. Fui por la noche, y durante mi viaje solitario iba
+luchando con mis ideas y sensaciones, que oscilaban entre aceptar un
+puesto en la casa de los novios, o rechazarlo para siempre. Llegu&eacute; a la
+ma&ntilde;ana siguiente, me acerqu&eacute; a la casa, entr&eacute; en el jard&iacute;n, puse el pie
+en el primer escal&oacute;n de la puerta y all&iacute; me detuve, porque mis
+pensamientos absorb&iacute;an todo mi ser y necesitaba estar inm&oacute;vil para
+meditar mejor. Creo que permanec&iacute; en aquella actitud m&aacute;s de media hora.</p>
+
+<p>Silencio profundo reinaba en la casa. Los dos esposos, casados el d&iacute;a
+antes, dorm&iacute;an sin duda el primer sue&ntilde;o de su tranquilo amor, no turbado
+a&uacute;n por ninguna pena. No pude menos de traer a la memoria las escenas de
+aquellos lejanos d&iacute;as en que ella y yo jug&aacute;bamos juntos. Para m&iacute;, era
+Rosita entonces lo primero del mundo. Para ella, era yo, si no lo
+primero, al menos algo que se ama y que se echa de menos durante
+ausencias de una hora. En tan poco tiempo, &iexcl;cu&aacute;nta mudanza!</p>
+
+<p>Todo lo que estaba viendo me parec&iacute;a expresar la felicidad de los
+esposos y como un insulto a mi soledad. Aunque era invierno, se me
+figuraba que los &aacute;rboles todos del jard&iacute;n se cubr&iacute;an de follaje, y que
+el emparrado que daba sombra a la puerta se llenaba inopinadamente de
+p&aacute;mpanos para guarecerles cuando salieran de paseo. El sol era muy
+fuerte y el aire se entibiaba, oreando aquel nido cuyas primeras pajas
+hab&iacute;a ayudado a reunir yo mismo cuando fui mensajero de sus amores. Los
+rosales ateridos se me representaban cubiertos de rosas, y los naranjos
+de azahares y frutas que mil p&aacute;jaros ven&iacute;an a picotear, participando del
+fest&iacute;n de la boda. Mis meditaciones y mis visiones no se interrumpieron
+sino cuando el profundo silencio que reinaba en la casa se interrumpi&oacute;
+por el sonido de una fresca voz, que retumb&oacute; en mi alma, haci&eacute;ndome
+estremecer. Aquella voz alegre me produjo una sensaci&oacute;n indefinible, una
+sensaci&oacute;n no s&eacute; si de miedo o de verg&uuml;enza: lo que s&iacute; puedo asegurar es
+que una resoluci&oacute;n s&uacute;bita me arranc&oacute; de la puerta, y sal&iacute; del jard&iacute;n
+corriendo, como un ladr&oacute;n que teme ser descubierto.</p>
+
+<p>Mi prop&oacute;sito era inquebrantable.</p>
+
+<p>Sin perder tiempo sal&iacute; de Medinasidonia, decidido a no servir ni en
+aquella casa ni en la de Vejer. Despu&eacute;s de reflexionar un poco,
+determin&eacute; ir a C&aacute;diz para desde all&iacute; trasladarme a Madrid. As&iacute; lo hice,
+venciendo los halagos de Do&ntilde;a Flora, que trat&oacute; de atarme con una cadena
+formada de las marchitas rosas de su amor; y desde aquel d&iacute;a, &iexcl;cu&aacute;ntas
+cosas me han pasado dignas de ser referidas! Mi destino, que ya me hab&iacute;a
+llevado a Trafalgar, llevome despu&eacute;s a otros escenarios gloriosos o
+menguados, pero todos dignos de memoria. &iquest;Quer&eacute;is saber mi vida entera?
+Pues aguardad un poco, y os dir&eacute; algo m&aacute;s en otro libro.</p>
+
+<h3>FIN DE TRAFALGAR</h3>
+
+<h3>Madrid, enero-febrero 1873.</h3>
+
+<h3>Benito P&eacute;rez Gald&oacute;s; edici&oacute;n ilustrada por Enrique y Arturo M&eacute;lida</h3>
+
+<div class="footnotes"><h3>NOTAS:</h3>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_1_1" id="Footnote_1_1"></a><a href="#FNanchor_1_1"><span class="label">[1]</span></a> &laquo;el&raquo; en el original (N. del E.)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_2_2" id="Footnote_2_2"></a><a href="#FNanchor_2_2"><span class="label">[2]</span></a> &laquo;al&raquo; en el original (N. del E.)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_3_3" id="Footnote_3_3"></a><a href="#FNanchor_3_3"><span class="label">[3]</span></a> As&iacute; se llamaba al combate del cabo de San Vicente. (N. del A.)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_4_4" id="Footnote_4_4"></a><a href="#FNanchor_4_4"><span class="label">[4]</span></a> &laquo;cois&raquo; en el original (N. del E.)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_5_5" id="Footnote_5_5"></a><a href="#FNanchor_5_5"><span class="label">[5]</span></a> &laquo;ci&raquo; en el original (N. del E.)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_6_6" id="Footnote_6_6"></a><a href="#FNanchor_6_6"><span class="label">[6]</span></a> Palabras de Nelson. (N. del A.)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_7_7" id="Footnote_7_7"></a><a href="#FNanchor_7_7"><span class="label">[7]</span></a>Muri&oacute; en marzo de 1806, de resultas de sus heridas. (N. del A.) </p></div>
+
+</div>
+<p>&nbsp;</p>
+<p>&nbsp;</p>
+<hr class="full" />
+<p>***END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK TRAFALGAR***</p>
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+example an eBook of filename 10234 would be found at:
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